<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items?output=omeka-xml&amp;page=635" accessDate="2026-09-09T22:40:20-05:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>635</pageNumber>
      <perPage>20</perPage>
      <totalResults>16286</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="5350" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3914">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5350/HUMANITAS._1972._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>ee16bf87da9f40bf4d8805307249232a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146759">
                    <text>Es importante recordar que en el momento de comenzar la iniciaci6n la
mujer se dirigió a la criatura llamándola simplemente "niño pequeño". Cuando la mostraci6n del mundo ha terminado se despide de él llamándolo "hijo", lo que significa que, a través de la iniciaci6n, el niño ha dejado de ser
el "pájaro perdido" y se ha transfonnado en el hijo del hombre. T ernura es,
en este sentido, una gran meditación sobre el tema de la maternidad concebida con las características de un oficio sagrado que aspira a la conservación de un ser de procedencia divina. Sus diversos poemas ofrecen en este
plano, una extraordinaria semejanza con las Nanas Infantiles de Unamuno,
en las cuales se observa también una visi6n religiosa del universo a través
de la pasión de la maternidad.

Sección Tercera

HISTORIA

260

�EL MUNICIPIO DE GENERAL ESCOBEDO *

lsRAEL CAvAZos

GARZA

Universidad de Nuevo León

AsrsnMos A u CELEBRACIÓN de la crecci6n municipal de General Escobedo,
Nuevo Le6n. Hoy hace justos cien años -24 de febrero de 1868- el H.
Congreso del Estado expidi6 el decreto número 15, creando una nueva villa
en lo que fuera la antigua hacienda de San Nicolás del Topo de los Ayalas,
comprendiendo, además, los ranchos de San Martín y San Miguel y la hacienda de don Mariano de la Garza.
Es oportuno, con este motivo, echar una mirada retrospectiva a lo que
ha sido este pequeño jir6n de nuestro estado, en el decun;o de la historia.
Para ello conviene decir que, al ser fundada Monterrey, en 1596, le fue
señalada una jurisdicci6n de "quince leguas por cada banda"; esto es, sesenta kilómetros para rumbo. Por el del norte alcanzaba totalmente los actuales
municipios de Mina y Salinas Victoria, cuyas primitivas estancias y haciendas,
andando el tiempo, fueron desmembrándose de la vieja capital del Nuevo
Reino de León, para constituirse en municipios separados.

I

La hacienda del Topo de los Ayalas perteneció, por lo mismo, durante toda la época colonial, a Monterrey. Al ser erigida en villa la estancia de San
Nicolás de los Garzas ( 1830), la hacienda del Topo qued6 comprendida
en su jurisdicci6n por un lapso de treínta y ocho años, hasta el de la elevación a la categoría de municipio.

El Capitán José de Treviño
Pero su vída no empieza en 1868. Se ha dícho ya que se trata de una

* Leído en la sesi6n pública celebrada por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística, en Gral. Escobedo, el 24 de febrero de 1968, centenario
de la erección municipal.
263

�de las estancias más antiguas, pertenecientes a Monterrey. El nombre del
Topo, o de Llanos del Topo, debido a su proximidad al cerro de este oombre1 lo encontramos aplicado para estas tierras situadas al noroeste de la
ciudad, desde las postrimerías del siglo XVI.
Algunos de los fundadores de Monterrey reciben mercedes de tierras en
esta zona: Mart'm de Soüs, Manuel de Medero, Marcos González, Mateo
el Villafranca y otros. Marcos González puebla desde 1603 la que más tarde habrfa de ser hacienda de San Bemabé del Topo1 conocida actualmente
como el Topo Chico. Villafranca tiene tierras inmediatas a las de Marcos
González; y, más al noroeste, en donde ahora es la cabecero. municipal de
General Escobedo, obtiene merced el capitán Jo ~ de Treviño, uno de los
pobladores más importantes indudablemente.
José de Treviño entra en 1603 y trae para poblar numerosa familia,
esclavos, carretas, herramienta y 2,000 vacas. Para estos ganados pide un
sitio de ganado mayor y cuatro caballerías de tierra junto al río de la Pesquería. Su petición hecha al gobernador Diego de Montemayor, está fechada el 25 de abril de 1604.1
Cinco días después, el 30 de mayo, ensancha su propiedad al comprar
dos caballerías de tierra y un sitio de huerta a Mateo de Villafranca, en
cincuenta pesos de oro común, que José de Treviño le paga ''con un caballo

alazán '. 2

No hay onstancias de que edificara su casa en estas tierras. Sí las hay,
en cambio, de haberlas cultivado. Conocemos una escritura celebrada entre
él y Manuel de Mederos y Diego de Huelva, para sembrar trigo en compañía. Y debe de haber sido en gran cantidad, porque Mederos se compromete a dar una fanega diaria de trigo o maiz y un novillo a la semana,
para el sustento de la gente; y Treviño a dar la ropa y sayal, y, además,
seis caballos, 24 bueyes y 12 rejas; repartiéndose al año la cosecha.ª

José

de Treviño da preferencia a la hacienda de San Francisco -hoy
Apodaca- que adquiere por compra a don Diego de Montemayor, en 1610;
y así ésto como las dificultades para hacer aquí la saca de agua, dan motivo
a que no pueda poblar el Topo por entonces.

' La merced está en el Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, vol. 16,
exp. 13, fol. 12.
1 ]bid. Civil, vol. 8, e,rp. 27, fol. 28 v.
1 Archivo Municipal de Monterrey, Protocol&lt;&gt;ll vol. 11 fol. 6,
o. 3.

264

Debe dej~ asentado como quiera, que el capitán José de Treviño es

el fundador del Topo. Casado con Leonor de Ayala, tiene, entre otros, dos
hijos varones: el general Diego de Ayala, y el aUérez José de Ayala; con
la circunstancia de haber adoptado éstos el apellido de la madre según costumbre de entonces, para conseivar el linaje. El capitán José de Treviño,
había nacido en la dudad de México en 1565,• y muere en Monterrey hacia l&amp;l-0.
Sa1i

Nicolás del Topo

El general Diego de Ayala, tablece en esta misma región, la hoy desaparecida hacienda de San Diego, de gran importancia; y el alférez Jo '
de Ayala puebla la hacienda de San icolás del Topo, conocida como el
Topo de los Ayalas, o el Topo Grande, para distinguirla del Topo de los
González, o Topo Chico.
Y si José de Treviño es el fundador, el alférez José de Ayala, su hijo, es
el poblador definitivo de la hacienda. Los textos de historia dan como año
de fundación el de 1624, confundiéndose probablemente con el de 1604.
Lo cierto es que José de Ayala sólo puede poblarla hasta algunos años después de la muerte de su padre. Ha recibido en herencia cuatro caballerías
de tierra, y otras cuatro le ha traspasado Alejo de Treviño, su hermano.
Construye aqi:ú sus casas de vivienda y galeras; hace presa y saca de agua,
y abre acequias para conducir los remanente del río de la Pesquería Chica,
quejándose alguna vez de venir muy reducidos por el consumo de la hacienda de doña Maria ~odriguez, en la Pesquería Grande. 5
Se dedica también a la minería. Hace viajes a Boca de Leones, Cerralvo,
Zacatecas a traer metales, que beneficia en un molino de caballos, anexo
a su hacienda. Tiene también aquí un horno de fundición, vaso de afinar
plata, fuelles, etc.
Sintiéndose enfermo, otorga t tamento el 14 de abril de 1666, pero sobrevin~ hasta 1695, en que son h hos los inventarios de sus bienes. Es importante observar que, ya para entonces, tiene la hacienda "una ermita (o capilla) en que
celebra". Casado con Ana de Benavides, hija de Francisco

• Arclúvo del Sagrario Metropolilano, en la Catedral de México. La partida es de
22 de mano. Fue hijo de Diego de Treviño y Beatru de Quintanilla. Su esposa
fue Leonor de Ayala.
1 Datos amplios sobre la poblaci6n por
Monterrey, Civil, vol. 8, exp. 5.

J01,~

de Ayala en: Archivo Municipal de

265

�Báez de Bcnavidcs e Isabel Martínez, son sus hijos: José, Catalina, María
Antonia, Micaela, Margarita, Juana Francisca, José Nicolás y Juan Martín;
y reconoce y hereda también a sus hijos naturales Lorenzo y Luisa de Ayala. 6
La hacienda es por esos tiempos sumamente importante. Aunque el ganado no es mucho, porque sólo tiene 32 bueyes y novillos, 50 yeguas, 20
mulas y machos, 30 caballos y algunas cabezas menores, sí son abundantes
las siembras, porque tiene una sementera de trigo de 46 fanegas, además
de otra de 7 fanegas también de trigo, que cultiva Lorenzo de Ayala.

En el siglo XVIII
A la muerte del alférez José de Ayala, queda la hacienda, en su mayor

parte, en poder de Nicolás de Ayala, su rujo, quien logra también incrementarla. Aquí vive, durante casi toda la primera mitad del siglo XVIII.
Casado en primeras nupcias con doña Agustina de Treviño y Maya, son sus
hijos: Juan Martín y Pedro Martín de Ayala. Muerta doña Agustina en
1694, contrae segundo matrimonio con doña Antonia de la Garza, naciendo:
Juan Bautista, Antonio Cayetano, José Manuel, Nicolás Gregorio, Gabriel,
María Gertrudis, Francisca y Juliana.
Por el testamento de don Nicolás, otorgado en Monterrey el 22 de abril
de 1741, nos damos cuenta de que ya para entonces tiene la hacienda 11
caballerías de tierra; la casa con el mobiliario de mesas, cajas, bancos, armazones, peroles, etc. y algún ganado menor; y de que ya no existe el molino
de beneficio de metales.1

-

Y es entonces cuando surge un 1argo litigio entre los hijos de ambos matrimonios. Juan Martín y Pedro Martín, hijos del primero, alegan ser dueños de la hacienda, que poseían los segundos. La reclaman por el derecho
de la dote de doña Agustina de Treviño, su madre, quien había llevado al
matrimonio un negro esclavo y un atajo de mulas, cuyo valor ascendía a
más de 1,000 peso . No resuelto el pleito, lo continúa José Leonardo de
Ayala, hijo de Juan Martín. En forma airada pide que sus primos abandonen la hacienda. En uno de sus escritos dice: "vale que estamos ya en
palenque, de que se decida el punto".

Interviene don Manuel de Sada, comisionado del gobierno. La cosa llega
hasta México y culmina con el parecer del asesor doctor Agustín Bcchi, abogado de la Real Audiencia, quien dictamina, en 1787, no tener derecho los
primeros a la dote de su madre, pero sí a partirse la hacienda todoo por
partes iguales.ª

Fundamentos para separarse
Calmados los ánimos con esta resolución~ continúa la hacienda la vida
sencilla, tranquila, patriarcal, pudiera decirse bucólica, de una aldea. Asoma el siglo XIX, y, en la segunda década, en 1826, es posible con~truir una
nueva capilla. Empezada el primero de mayo es concluída el 6 de novjembre del mismo año. Figura entonces como juez de la hacienda José de Jesús
Guerra y como teniente de cura el bachiller Nicolás Andrés Molano. El
costo de la obra asciende a 1,194 pesos 3 reales, aportados por diversas personas, y es realizada con autorizaci6n del Dr. José Le6n Lobo Guerrero,
gobernador de Ja mitra. Es curioso observar que en documentos de los
siglos XVII y XVIII la hacienda está bajo la advocación de San Nicolás
de Tolentino, y que la nueva capilla es puesta bajo la de San Nicolás de
Bari, de cuya imagen hay un 6leo antiguo en la sacristía. 9
Con la erección de la villa de San Nicolás de los Garzas como hemos
dicho, queda el Topo agregado a ésta, eparándose de Monterrey. Pero,
por qué no decirlo, se advierte en todos los papeles de la época una constante inconformidad, un callado resentimiento de los vecinos, de verse sujetos a un común al suyo en su origen. Ven asimismo que, apenas surge
San Nicolás a la vida política, florece en todos los órdenes; y como que
Íenten en el fondo el anhelo de verse en iguales o mejores circunstancias.
Y trabajan, a partir de entonces, por superarse, sin dejar por ello de contribuir en todo lo que dispone la nueva autoridad de la cual dependen. Y,
c-0mo el hijo que se siente con suficiencia para emanciparse, llega el momento en que pueden solicitarlo del Gobierno.
La idea surge -y así se e&gt;-.'Presa en algunos ese.ritos-- de Antonio Sepúl-

Un voluminoso expediente que se guarda en el Archivo Municipal de
Monterrey, nos da pormenores de este litigio que dura cuarenta y siete años.
'
• Testamento. !bid. Civil, vol. 16, exp. 53, fol. 14. Otro tanto en el vol. ·23,
exp. 21.
1 Testamento. lbid., vol. 132, exp. 5.

266

• El pleito sobre here.ncia de los Ayalas en ]bid., Civ., vol. 132, exp. 5, 1787.
• En la sacristía de la capilla existe, enmarcada, Wla copia de un documento
de 1826 con estos datos, copia --se expresa alli- "del original que posee Alberto
Ayala".

267

�veda García, uno de los vecinos de la hacienda. 10 Es él quien reda ta en
fonna inteligente y clara el pliego elevado al Gobierno. ¿ Argum ntos?:
que hay unánime conformidad; que el progreso material alcanzado es manifiesto, en el número de fincas y aperturas de labores; que se cuenta con
cerca de 1,000 habitantes, 40 de los cuales saben leer, y que suman más de
190 familias; que disponen de hombres capaces para servir los cargos concejiles; que tienen ya la iglesia y también la escuela, funcionando a sus despensas. •&lt; ada qu remos que se quite a San icolás de los Garzas; -dicen- tan s6lo pedimos que se separe lo que se le había juntado". Más
adelante agregan: "es tan vehemente este deseo, que se ha convertido en
una necesidad". Solicitan, además que el pueblo se llame: Villa de Aramberri. Firman el escrito en la hacienda, el 17 de mayo de 1867, suscribiéndolo 97 nombres, encabezados por el juez auxiliar Santiago Lozano. 11

La erección en villa

El gobernador, licenciado Manuel Z. Gómez, turna el escrito al Ayuntamiento de San Nicolás, pidiéndole informes. Y, claro, que éstos son completamente adverso . El alcalde, Bruno Zambrano, se encarga de rebatir
cada uno de los argumentos. Dice no haber "unánime confonnidad", y para ello presenta un largo escrito firmado por igual o mayor número de opositores, que protestan "presintiendo el abismo en que se precipitarían'. Que
no tienen tierras suficientes, porque, en su mayor parte, lo son también de
los opositores. Y que, en fin, de erigirse, "sería indudablemente el exterminio de una y otra poblaciones", por Jo exiguo de sus ingresos. Lo aportado
por el Topo a San Nicolás, asegura el alcalde, no llega a 3 pesos mensuales.
El escrito anexo, de ecinos inconforme, expresa, por su parte, no ser posibl la erección, por que&gt; con el incendio de casi la mitad de la hacienda,
padecido en l 864, en que el Gobierno, compadecido, acudió a la filantropía
del Estado para dar auxilio; y con el combate tenido en pleno pueblo por
las fuerzas Republicanas contra las del Imperio, en 1866, perdieron los vecinos enseres de casa por m:í.s de 5,000 pesos; y que debido a ello "aún no
111 Hay en el Archivo General del Estado, Secci6n: Alcaldes Primeros, Gral. Bscobedo, frecuentes referencias a que Antonio S. (sic) Garcia "fue el iniciador para
que este pueblo se emancipara". Por intrigM del alcalde segundo, fue destituido de
la secretarla del ayuntamiento en 1886, que servía desde 1868 (Oficio 614-1886).
Murió el 8 de octubre de 1890, siendo registrador público de la propiedad.

" Expediente de la erecci6n municipal. Archivo General del Estado, Sección Límites
y fundaciones de pueblos, caja sin número.

268

se cicatrizan las heridas" y "el pueblo de los Ayalas es un cadáver, es un
esqueleto". 12
Turna también el Gobierno el expediente al Ayuntamiento de Monterrey,
y su alcalde, con el parecer de] sindico, rinde también dictamen desfavorable, diciendo no convenir que la ciudad ceda los poblados de San Martín, San Miguel y hacienda de don Mariano de la Gana, solicitados para
formar la jurisdicci6n del nuevo pueblo.'ª
Hay a Ja sazón cambios en el Gobierno. El licenciado Manuel Z. G6mez
es swtiluido por el general Jerónimo Treviño. El expediente pasa al Congreso, y, estudiado, declara éste ser de justicia la petición, diciendo deber
otorgarse la gracia, "por ser en ellos una necesidad imperiosa". Corre, sin
embargo, agregado al expediente, un largo escrito con inteligentes razonamientos de un diputado que, en lo particular, expone sus puntos de vista
contrarios. Lo firma el licenciado Ramón Treviño, joven y brillante jurista
que ha de llegar más tarde a ser gobernador de uevo Le6n. Mucho hay
de verdad en sus expresiones, pero, por ser originario de San Nicolás de los
Garzas, algunos las juzgan apasionadas. En el fondo, se reducen a no ver
con buenos ojos que el pueblo empiece a organizarse enmedio de la división;
y a parecerle, por otra parte, muy corto el homenaje al general Escobedo,
héroe de la segunda Independencia, al imponérsele el nombre a un pueblo
al que no augura un porvenir halagador. Pese a todo, el Ejecuti o firma
el decreto número 15, de 24 de febrero de 1868; sin Cl{¡&gt;licar nada el expediente del por qué se elimina el nombre de Aramberri, solicitado originalmente.
Algunos alcald11s

·

Así nace este pueblo a la vida institucional. El 7 de marzo siguiente, el
juez auxiliar del Topo, José Angel Ayala, cita a los vecinos, y, en medio
del entusiasmo general, es leido el decreto, procediéndose en seguida a designar el primer Ayuntamiento, que toma pose ión en esa misma f~. Lo
fonnan, como alcalde primero, Juan Angel Elizondo· segundo, Serap10 Ayala¡ regidores, José Angel Ayala y Santiago Lozano; y índico, F rn~do L_ozano. Como secretario del Ayuntamiento, queda, nombrado Antoruo Sepulveda Garcia, redactor del escrito en que se pidiera la erección y que ejerciera como crctario hasta su muerte en 1890. Las limitaciones obvias de
" lbid,m.
'" Archivo Municipal de Monlerrry. Libro de acta! del ayuntamiento. Scsi6n de
16 de junio de 1867.

269

�este trabajo, nos impiden mencionar a todos los que han pasado por la alcaldía. Citaremos rápidamente algunos nombres: Fernando Lozano (1869),
Ignacio Saldaña ( 1870-71), Manuel Ayala ( 1872), Santiago Siller ( 187273), Isidro Ayala ( 1876), Eleuterio Rodríguez ( 1876), José María L. Range1 (1877), Antonio L. Cantú (1877), José María Garza Ayala (1879),
Antonio Cavazos ( 1880-83), Miguel Saldaña ( 1888) Nicolás ViHarreal Lozano (1889), José María Garza Ayala (1890), Juan A. Elizondo (1892),
Daniel Lozano (1897), Felipe Ayala (1903), Atilano González (1908), Féli.~ C. Cantú (1910), Alberto Ayala (1914), Narciso Urrutia (1915), Merced González ( 1917), Benigno Villarreal ( 1918), etc., etc.
Vida y costumbres

Vive, en sus orígenes, una época difícil. Concluída la intervención francesa viene una etapa de bandolerismo. Son muy comunes las gavillas de
asaltantes. El alcalde tiene que actuar personalmente en la persecuci6n.
Sobreviene luego la revolución de la Noria ( 1872) y la de Tuxtepec ( 1876).
Las fuerzas de Cecilia Quintanilla y de Quiroga, en la primera; y de Jesús
Montemayor y fauricio Cruz, en la segunda, entran frecuentemente al
pueblo. Es la de aquí, gente de trabajo, y rehuye las situaciones violentas
y el servicio de las armas. Los hombres prefieren el arado al fusil, y no tienen
empacho en ocultarse para eludir la lucha.

Adolfo Villarreal, de las postrimerías del siglo. Lorenza Romero, abre en
1879 uno de los primeros establecimientos de niñas; labor que continúan
María Victoria Elizondo, Marcela Ayala y María Villarreal.
Se advierte una decadencia alarmante en el pueblo entre 1898 y 1910, que
la autoridad atribuye a la sequía prolongada. Coincidiendo con el establecimiento de la compañía de Agua y Drenaje de Monterrey, surge, hacia
1907, la hacienda del Canadá, de gran importancia económica en nuestros
días. El entusiasmo renace con las fiestas del centenario. La plaza del lugar
es dotada con 23 bancas de fierro y le es instalado el alumbrado de acetileno. Pero, nuevamente, como en los días de la Intervención Francesa, el
pueblo ha de ser escenario de luchas nacionales. Hay choques de grupos
antagónicos al instalarse las sucursales de los partidos Liberal y Constitucional
Progresista. El 27 de agosto de 1913, las fuerzas de García Quiro_ga conducen preso a1 alcalde Felipe Aya la y al primer regidor· y el 9 de noviembre,
la autoridad recoge los cadáveres del combate entre federales y carrancistas
en esta jurisdicción.
Y así han transcurrido más de 350 años de vida, de este apasible lugar
de uevo León. Así ha llegado a los cien de su erección municipal; estando llamado a progresar ante el empuje incontenible y vigoroso de Monterrey, y ante la simbólica circunstancia de llevar el nombre de Mariano
Escobedo, y de haber nacido en la misma fecha en que naciera nuestra Bandera Nacional.

El pueblo ha progresado. En 1876 tiene 29 casas de sillar, techadas de
morillos y tableta de barreta. El alcalde comunica con júbilo que ha llegado
el ferrocarril a la margen izquierda del río el 26 de agosto de 1882. Por
esa época un informe del Ayuntamiento, describe a los vecinos como festivos
y muy afectos a las diversiones, particularmente el baile; son fuertes y de
color abronzado; bondadosos y hospitalarios. Las familias decentes y afectas
al lujo; la mujer se adorna con elegancia.
Es muy antigua para entonces la celebración anual de la feria, que se
realiza en julio, en la fiesta del apóstol Santiago. Poco menos que la
agricultura, tienen importancia las actividades mineras. Además de la hacienda de fundición de don Mariano de la Garza, son trabajados en diversas épocas los graseros de San Martín, las Antonias, la Reinera, la fundición
de Dolores y la mina de San José.
No
cuela
trina
Peña
270

ha sido descuidada la educación. Luis García es preceptor de la esabierta en 1869. Se incluyen en la enseñanza la urbanidad y la doccristiana. Hemos recogido algunos nombres de maestros: Eleuterio
y Salomé Sura Martínez de allá de los setentas; Ramón Rodríguez y
271

�DON VASCO DE QUIROGA EN SU TIEMPO
Y EN EL NUESTRO

DR.

AousTfN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Universidad de Nuevo León

EN TODAS PARTES se habla de "crisis". Explicado el fen6meno de modo diverso, se lee y se oye siempre lo mismo: que nuestros tiempos son de crisis.
La vida actual se ve acosada por una terrible angustia producida por la desorientación; nos toca vivir en un mundo que al parecer se desquicia. Un sistema de ideas y formas de vida se hunde en el ocaso y no se ven alborear
nuevas estructuras, nuevos pensamientos. En el campo de la teoría y en el
campo de los hechos se agudiza la falta de responsabilidad y el azoramiento.
El hombre-borrego, que ha perdido la conciencia de su propia humanidad,
ofrece el entristecedor espectáculo de marchar a la deriva. No vive "dentro
de sí", sino que, recayendo en la animalidad, vive "fuera de sí", absorbido
por el contorno. Su acción no es la praxis que va precedida de la contemplación, sino la alteración del neurótico.
Heidegger acierta cuando describe la "vida banal". Los hombres de ahora trivializan su existencia a tal grado que su obrar impersonal les convierte
en seres intercambiables. Ocúrresenos bautizar al mismo hombre-borrego de
nuestros días con el calificativo de "el honorable señor don cualquiera".
El debilitamiento y distorsión del raciocinio caracteriza la crisis actual.
La lucha de razas, la lucha de clases y el fracaso del individualismo liberal
así 1o atestiguan. La razón no puede ser vulnerada en vano prácticamente.
La técnica, que debiera servir al hombre para dominar la naturaleza y poder vacar en sus menesteres espirituales, le ha esclavizado. En el insaciable
correr de la técnica de nuestros días, el hombre parece haber olvidado que
"el esfuerzo por ahorrar esfuerzo es esfuerro". La pérdida casi total del instinto lógico y la desmoralización radical de la humanidad, son, a nuestro juicio, las dos notas que caracterizan la actual crisis del mundo.
El "hombre-masa" de que nos habla Ortega ( nosotros preferimos llamarle

273
HIS

�"hombre-borrego") cree que la civilizaci6n en que ha nacido y que usa
es tan espontánea y primitiva como la naturaleza. El conductor del tranvía
y el maquinista poco o nada saben de los principios de la electricidad o de
la propulsión a vapor, por los que se mueven el tranvía y la máquina. La
civilizaci6n ha sobrepasado al hombre "standard ' de nuestro tiempo y lo
ha convertido en un nuevo bárbaro.
En la farsa general contemporánea el hombre, señorito satisfecho, juega
a hacer lo que le da la gana. De puro sentirse Ubre (libertad de que nos
habla Sartre) el hombre de la posguerra se siente vacío. Absorto en la vertiente de su nada y olvidado de su sostén eterno, se siente presa, ineludiblemente, de la desesperación. O sumido en el espíritu de manada, o desesperado ante una vida que no quiere reconocer su filiación divina. En ambos
casos, lejos de la cabal realización de la "humanitas".
Padecemo una crisis de la intimidad. Viviroo extravertidos en lo de fuera, fugándonos de nuestro yo auténtico y aturdiéndonos con el vocerío de
los instrumentos de disipación ( prensa, radio, televisión, cinematógrafo)•
Aunque tengamos más información que en otras é ~ , _h~y una ~~ente
indiferencia crítica. Ya no importa pensar y saber, sino VIVlf y ser eficiente.
La técnica, orientada en un sentido gigantesco y mercantil, es la plasmación materialista de la eficacia cuantitativa, que ha sustituido a la idea de
servicio. A medida que los hombres han negado su vigencia a las normas
morales han ido aumentando su culto por la vida, por una vida que es un
puro to~rente ciego de energía. El Estado ha pretendido salirse -~e la órbita
de la moral como si la ética nada tuviese que ver con la pohtica. Se ha
perdido el ~tido de universo, de verdad total, para caer en 1~. atomiza~ón
de un puñado de verdades parciales que no se sabe cómo conciliar. ~a v~da
privada, el estilo per..onal de vida, han sido arrollados por la publificación
creciente de la vida y por el estilo impersonal. Alguien ha dicho exagerando de propósito, que "nuestros semejantes serán dentro de poco nuestros
idénticos". Y, sin embargo, siempre queda lugar para el examen de conciencia y para la esperanza. . . Es hora de apuntarlo: la soberbia de la vida
que ha pretendido olvidar su religación al Ser fundamental y fundamentante es la raíz más honda de la crisis actual.

'

Se ha dicho -y con razón- que la historia es la gran maestra d 1 género
bwnano. Y la historia la forjan, en buena parte, las personalidades egregias. Don Vasco de Quiroga fue un jefe espiritual y sigue siendo un modelo. Los siglos han ido acumulando, sobre u figura, comentarios de todo
género y exégesis eruditas. Pero la potencialidad de las ~andes figura_s de
la historia, como Don Vasco,
inexhaustible. Esta misma personalidad,

274

con el avance ele los tiempos puede ser mejor comprendida, más profundamente vivida. Don Vasco de Quiroga no padece -no debe padecer-•
la rigidez de las estatuas y la inmovilidad de los museos.
Desde que arribó a tierras mexicanas, Don Vasco de Quiroga suscitó, entre los indios, fe en su persona, confianza, amor, entrega, fidelidad, auto-identificación con su destino y su ser de jefe espiritual. Había en él, indudablemente, una autoridad carismática personal aún antes de que tuviera
la autoridad carismática profesional de Obispo católico-romano. Como modelo de jurista, de obispo y de civilizador, la figura de Don Vasco de Quiroga yace, opera y transforma en la profundidad del alma de ca.da michoacano. "Modelo implica, en su sentido inmanente -advierte Max Scheler-,
siempre también un concepto de valor. Todos consideran a su modelo, en
la medida en que lo tienen y lo siguen, como lo bueno, lo perfecto, lo que
debe ser''. (El santo, el genio, el héroe, pág. 17, Editorial Nova, Bueno Aires). Los indios seguían a Tata Vasco como se sigue a un jefe espiritual,
sin saber que le tenían por modelo y que formaban y configuraban su ser,
su personalidad según la suya. Obraba como modelo vital, ant s que como
modelo reflexivo. Y adviértase que "no son las reglas morales abstractas de
carácter general las que modelan, configuran el alma, sino siempre modelos
concretos" (Opus cit., pág. 18), como lo apunta Scheler.
Don Vasco de Quiroga fue ante todo y sobre todo un "homo religiosus".
Y el "horno religiosus" tiene como meta suprema "parecerse a Dios, como
dice Platón; ser perfecto como el Padre, como dice el Evangelio". Por
eso el apóstol de la justicia fue completado y superado por el apóstol de
la caridad. La luz radiante que emanaba de su ser lo ocultaba. Su influencia se ejercía por el brillo interior de sus virtudes. Los hospitales-población
y el Obispado de Michoacán eran como un reino constituído por personas
espirituales que conviven en una comunidad de amor.
o se le admiraba
como a un genio -por más que su talento fuese innegable- no se le honraba como a un héroe -aunque lo fuese en más de un aspecto-; cada
uno iba a buscar su salvación en el corazón del santo. Y él, ardiendo en
ansias de perennidad y plenitud, buscaba su propia salvación y la salvaci6n
de su mundo. Su pr encia en nuestra historia es tan intensa, tan insi tente
que resulta imposible no pensar en 'l. Evoquemos&gt; primeramente, al jurista.
El Lic. Vasco de Quiroga había cursado estudios en la Universidad de Valladolid o acaso en la más ilustre Universidad del siglo XVI, la gran Universidad de Salamanca. Cuatro años de estudios jurisprudenciales y do de
pasant en Audi ncia o Cancillería, según lo preceptuaba la Novísima Recopilación (Lib. V, tít. XXI, Ley I). "Profesó la Jw·isprudencia -escribe
Juan Joseph Moreno-, a que acaso le inclinaría el deseo de socorrer a sus

275

�padres; virtud de que nos dejó muy claros monumentos y aunque de esta
ciencia hizo profesión, no fue extraño en ]as otras, ni su instrucción en ellas,
fue superficial" (Fragmentos de la Vida y Virtudes del V. Ilmo. y Rmo.
Sr. Dr. Don Vasco de Quiroga, Primer Obispo de la Santa Iglesia Cathedral

de Michoacán, y Fundador del Real y Primitivo Colegio de S. Nicolás Obispo
de Valladolid, p:íg. 3, Talleres Gráficos del Gobierno, Morelia, Mich., 1965).
Estamos frente a un verdadero letrado y ante un auténtico humanista. Juan
Joseph Moreno, su mejor biógrafo nos hace notar que "se dedicó para pasar
con alguna comodidad al peligroso ejercicio de la Abogacía; pero se supo
manejar en él con tanta pureza, e integridad, qu consiguió la primera es•
timación con los Magistrados de la Cancillería de Valladolid: allí estuvo
haciendo una vida privada hasta el citado año, en que ya habían Uegado
a los oídos del César nuestro invicto Rey de España Carlos V las quejas
de los desafueros que se cometían en México por los sujetos, que componían
la primera Audiencia, que a estos Reynos vino". (Opus cit., pág. 5). Como
oidor de la segunda Audiencia, el Lic. Vasco de Quiroga mereció, en unión
de sus colegas y compañeros de Audiencia, los más cálidos elogios. Insignes
franciscanos se dirigieron por carta a la Emperatriz Isabel para hacerle saber:
"Toda nuestra tristeza se convirtió en gozo con la venida santa y recta de
la Audiencia que de presente nos gobierna. Dure siempre. Y vuestra Ma•
jcstad reciba galardón perpetuo por tanto bien como a esta tierra hizo con
su bendita venida. Oh, cuántas ánimas se salvan y cuántas muertes se ex•
cusan con el buen regimiento!" (misiva firmada por Fr. Martín de Valencia,
Fr. Alonso de Herrera, Fr. Luis de Fuensalida, Fr. Francisco de Soto, Fr.
Antonio Ortiz y Fr. García de los Angeles, mayo de 1532, citada por el P.
Ramón López Lara, en su estudio "El Oidor'', publicado en el volumen Don
Vasco de Quiroga y Arzobispado de Morelia, pág. 13, Jus, México, 1965).
Y Bernal Díaz del Castillo, testigo ocular de los sucesos, registra para la
historia, con el sentido de justicia y de ecuanimidad que le son propios:
"Ciertamente, eran tan buenos Jueces, y rectos en hacer justicia los nuevamente venidos, que no entendían sino solamente en hacer lo que Dios, y su
Majestad manda, y en que los indios conociesen, que les favorecían, y que
fuesen bien doctrinados en la Santa Doctrina" (Cap. 198, La Conquista de

la Nueva España).
El 12 de julio de 1530, la Reina e,,.'Pidi6 instrucciones precisas para los
integrantes de la segunda Audiencia:
1) Tomarán residencia (dicho de otro modo: xigirán cuentas de la administración de su oficio) a GU2D1án, Matienzo y Dclgadillo, y proseguirán
la de Cortés.

276

2) Harán la descripción de. la tierra y de los mérito y calidades de sus
moradores.
3) Apoyaran a Frar Juan d Zumárraga para que dcsempeii el oficio de
prote tor de los indios.
4) Pregonarán que, de ahí adelante, no se permitirá hacer esclavos a los

indios, por ningún motivo.
5) Residenciarán a los visitadores de indios y evitarán que los espai1oles
vivan en mancebía con mujeres indias o españolas.
6) Notificarán a Cortés que si en dos años no están listas las naves para
los descubrimientos de la mar del Sur, la capitulación relativa quedará anu-

lada.
7) Informarán acerca de las comarcas que están por conquistar.

8) Favorecerán a conquistadores y pobladores (Cedulario de Puga, I, 154185).
"A la \'erdad --comenta Mo~no-- no era poco venir a destronar a unos
hombres, que hasta entonces habían ejercido un poder, algo más que sobe•
rano, y a un Presidente que estaba a la sazón sobre las armas". Y líneas delante relata: "El evento fue, que lo reprendieron públicamente, y en el
mismo teatro de sus iniquidades: los procesaron, y enviaron presos a España ... ' (Fragmentos de la Vida y Virtudes di:l V. Ilmo. y Rmo. Sr. Dr.

Don Vasco de Quiroga, Primer Obispo de la Santa Iglesia Cathedral de
Michoacán, y Fundador del Real, y Primitivo Colegio de S. Nicolás Obit/w
de Valladolid, pág. 7, Talleres Gráficos del Gobierno del Estado, Morelia,
Mich., 1965) . A Hernán Cortés le absolvieron de los cargos que sugería
la envidia, le restituyeron el importe de los bienes confiscados e hicieron pÚ·
blica su lealtad sin tacha. "Desde muy temprano a la mañana hasta muy
tarde por la noche -apunta Paul L. Calleas, S. J.- oían con admirable
paciencia las quejas de muchos que buscaban compensación por los males
que habían sufrido; escudriñaban la evidencia presentada por los testig s;
gastaban tiempo en visitas a sitios y personas; y luchaban por poner remedio
a diversos .importantes problemas sociales y morales que exigían inmediata
solución.
o es pu de extrañar que se quejaran de que no les quedaba
mucho tiempo para dormir". (Tata Vasco -Un gran Reformador del Siglo
XVI, pág. 39, Editorial Jus, México, 1959). Fiel a sus ideales humanos y
cristianos, Don Vasco se opuso, con todo vigor, a la esclavitud. Para rescatar a los indios esclavos que estaban trabajando en las minas, propuso sus.
tituirlos por criminales sentenciados a trabajos forzados. Con fecha 2 de

277

�julio de 1535, cnvi6 al emperador una "Información de Derecho sobre algunas provisiones del Consejo de Indias". Interviene con todo su saber jurídico, para mostrar la insen~atez y la injusticia radical de la esclavitud. Cierto que a los esclavistas "hincha las bolsas y pueble las minas", pern a los
"verdaderos pobladores destruye, y despuebla los pueblos y a estos miserables, que por ella como rebaños de ovejas han de ser herrados, quita las vidas
con la libertad . .. " Los indios, nuestro pr6jimos, tienen que ser tratados con
caridad y con mansedumbre evangélicas: "Dios sabe cuanto estos naturales
mejor vendrían, responderían, obedecerían, servirían, confiarían, se conservarían y se convertirían y con más esperanza, confianza, voluntad e fidelidad,
sin hacerles guerra e sin hacerlos esclavos y sin otras crueldades ni injurias
de ella y sin golpes de lanza ni espada, por la vía de darles a entender
la bondad, la piedad y verdad cristianas y con las obras de ella, como tengo
dicho, que no por estas crueldades y rigores que a mi ver los hacen más
espantadizos, ind6mitos, zahareños e inconversables e implacables, huyéndose
y escondiéndose y amontándose por los montes y cavernas, ramblas y resquicios de peñas, de toda gente española, como de la misma muerte y pestilencia, que parece que por doquiera que van españoles, lo sigue y va con ellos
tras estos naturales, no levantándose ni rebelándose, como nosotros impropiamente decimos que se alzan y rebelan, sino tomando el huír e alzarse a los
montes por defensa natural". En otras palabras: no hay que confundir la rebelión con la legítima defensa. Pero el Lic. Vasco de Quiroga va más alJá:
examina uno por uno los pretendidos títulos de justificación de la esclavitud
y los reíuta con argumentos indestructibles:

1). No hay razón para llevar la guerra a los indígenas, porque "ellos no
infestan, ni molestan, ni impiden paso ni recobranza de cosa nuestra, ni se
rebelan, ni resisten a la predicación evangélica" . En consecuencia no se justifica hacer esclavos de guerra.

2) . Tampoco cabe justificar la esclavitud de los esclavos que denominan
de rescate. Sería el caso, para los indios, de salir de una tiranía para entrar
en otra. ¿Acaso no son súbditos de Su Majestad católica? Por supuesto hay
hombres perversos a quienes no conviene que los indígenas "sean tenidos por
hombres, sino por bestias".
3.) "Por pacto alguno nadie -afirma el Oidor Quiroga- puede ser hecho esclavo irrevocablemente". Y agrega: "Ninguno puede vender a sí mismo,
sobre quien no tiene poder, ni el derecho le da ,oluntad ni albedrío para
ello; antes se Jo veda y quita expresamente, pues que estatuye y tiene estatuido que el hombre libre no es señor de sí, ni de su ingenuidad ni libertad,
para las enajenar" .

278

En 1533 el Lic. Vasco de Qaimga fue en\'iado a Michoacán con ·el carácter de visitador. "Aún humeaban con los copales los braseros de la idolatría".
Las heridas que la crueldad de Nuño de Guzmán había abierto aún estaban
vivas. Era la hora para emprenderse la grandiosa reconquista espiritual de
Michoacán. El jurisconsulto y gobernante estaba predestinado para convertir e en Obispo y civilizador. ¿Cambio completo en la tarea vocacional?
¿ Simple sublimación? Me interesa penetrar en las más hondas motivaciones
de ese tránsito de Ja lucha por la justicia al apostolado de la caridad.

El ser jurídico e nos muestra ubicado en el fino y sutil mundo del espíritu. Bien se trate de Derecho como sinónimo de lo que a cada uno corresponde como suyo, bien se hable del conjunto de normas, reglas o disposiciones vigentes en un grupo social o una parte orgánica del mismo, bien
se evoque la facultad moral de hacer o no hacer, siempre subyace la idea
de algo que atañe a la humana conducta y va teñido de las notas de racionalidad y libertad. Nunca encontraremos el ser del Derecho entre los determinismos ciegos de la materia, porque su entidad corresponde al mundo
cultural-espiritual-histórico bajo el modo de ser de una forma de vida social.
Alguna vez me he permitido proponer la siguiente definición: El Derecho
es una regla de vida social, una ordenación positiva y justa, establecida por
la autoridad competente en vista del bien público temporal.
Para conquistar el reino de la justicia, que no se viene a la mano por sí
solo, el abogado digno de tal nombre -y Don Vasco de Quiroga lo era
en grado sumo- tiene que desplegar un esfuerzo enérgico y constante, llegando basta el sacrificio. Tiene que luchar -¡ ahí está el caso de nuestro
ilustre Oidor!- contra el poder, contra la ignorancia, contra el vicio y algunas veces contra la coacción. Parte del concepto de un Derecho naturalideal que existe en su conciencia como arquetipo descubierto de una vez
y para siempre, por la razón misma "ab aeterno", pero tiene que conocer
el proceso vital y técnico de la regla jurídica. Es preciso emprender la lucha por el Derecho, esa lucha por el Derecho que se opera --como apunta
el ilu tre jw·ista alemán Rudolf von Ihering- "por el simple sentimiento
del dolor". "El dolor que el hombre ell."J)Crimcnta cuando es lastimado, es
la declaraci6n espontánea, instintiva, violentamente arrancada de lo que el
Derecho es pnra él, en su personalidad, primeramente, y como individuo
de clase, luego; la \'erdadera naturaleza y la importancia real del Derecho
se revelan más completamente en semejante momento y bajo la forma de
af ci6n moral, que durante un siglo de pacífica posesi6n. Los que no han
tenido ocasión de medir experimentalmente este dolor, no saben lo que es
el Derecho, por más que tengan en su cabeza el "Corpus juris" ( La Lucha
por el Derecho, pág. 55, Librería General de Victoriano Suárez, Madrid,

279

�1921). Añadamos, por nuestra cuenta, que al abogado le es preciw tener
cierta capacidad de simpatía para dolerse por el atropello de sus semejantes.
Don Vasco de Quiroga fue siempre un esforzado paladín de la lucha por
el Derecho. Como abogado en España, como Oidor en México y hasta como Obispo en Michoacán luchó por la justicia con incansable denuedo. La
práctica de la caridad no dispensa las obligaciones de justicia. El Derecho
formaba parte integrante de su personalidad de abogado, parecía correr en
los glóbulos de su sangre. Recuérdase cómo Don Vasco, siendo ya Obispo,
agotó los últimos recursos legales hasta ganar el célebre "pleito grande" en
contra del Arzobispado de Mé."Oco, por cuestión de límites. Pero no bastaba
su sólida base científica en materias jurídicas y sociales. Me parece que si
no hubiera poseído lo que Pascal denominaba "esprit de finesse" habría estado incapacitado para penetrar en los problemas de la vida humana con
todas sus razones y ardientes deseos. Sólo quien tenga el don de abarcar,
en una mirada, la complejidad de motivos humanos, en concreta y definida
situación, puede sentenciar, o asesorar y defender con verdadera penetración
y eficacia.
El viaje a Michoacán, en calidad de vi itador, (ue decisivo en la vida de
Don Vasco. Me aventuro a pensar que palpa entonces, con máxima intensidad, la insuficiencia de la justicia, la necesidad de la caridad hasta como
complemento jurídico. La paz social, declara Santo Tomás es "obra indirecta de la justicia, en cuanto removedora de obstáculos y directa de la
Caridad, en cuanto principio o fuerza de unión" (Suma Teológica, II-II,
q. 29, art. 3 ad 3um.). Su vida y la vida de los otros -la de los indios,
singularmente- requerían el complemento existente en los senos profundos y ultrajurídicos de la caridad. El orden jurídico -objetivo y preponderantemente externo- no logra la verdadera paz social a menos de ensamblarse con el amor. Porque no basta eliminar los choques y conflictos exteriores a base de normas jurídicas. Es menester estrechar el vínculo de la
uni6n social con el amor; se precisa aquietar con la caridad, dentro de cada
hombre, los íntimos impulsos, apetitos y tendencias. Por eso ha dicho nuestro amigo, el ilustre iusfilósofo español Joaquín Ruiz-Giménez: "La justicia
'estricta', además de su 'intensivo' crecimiento en el alma de cada sujeto,
va esponjándose en un haz de virtudes conjuntas, enriqueciéndose y completándose hasta alcanzar el grado de plenitud que la pone en trance de recibir
los demás supremos coronamientos". (Derecho y Vida Humana, pág. 204,
Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1957). Don Vasco de Quiroga debe
haberse dado cuenta, de pronto -y con claridad meridiana- que la justicia
no era por sí sola suficiente para producir en su vida esa paz que había
de franquearle las puertas de su perfección definitiva.

280

Cuando Don Vasco llegó a Michoacán -año de 1533- "aún humeaban
con los copales los braseros de la idolatría". El Oidor se dedica a catequizar
indígenas. Predica el Evangelio con verdadera unción y con innegable eficacia. Recuerda a los españoles que el emperador ordena que se dé a los
indios un trato digno de seres humanos y cristianos. Por armas llevaba, tan
sólo, "su persuasiva palabra, mansedumbre y raro ejemplo de virtud". A
los indios les hace ver que no pueden ser dioses aquellos bultos que deben
su ser a sus propias manos; condena la poligamia con todas sus consecuencias; amonesta a los indios para que cesen de llevar esa vida de nómadas
y convivan, civilizadamente, en los hospitales-población; quema los ídolos en
su presencia e insta a los aborígenes para que sean bautizados. La respuesta
de los naturaJes es magrúfica: se entregan enteramente y sin reservas a todo
cuanto dispusiera el Oidor para su policía y civilidad, asignándole lugar
donde pudiera fundar el hospital. Una gran piedad se apodera de Don Vasco
cuando conoce la miseria de los indios. "El trato frecuente con los naturales
lo llevó al conocimiento profundo de sus miserias, desamparos y vejaciones.
Se dio cuenta -observa su biógrafo Moreno- de la opresión en que los
tenían ante sus gobernantes y que aun muchos se vendían a sí mismos como
esclavos por no poder ya consigo mismos; conoció sus hambres y desnudeces;
supo que muchas veces tenían que aguardar en los tianguis (mercados) para
comer lo que los puercos dejaban, y supo finalmente c6mo todos estaban necesitados de doctrina, de moral cristiana, de policía interior y exterior".
Seis meses después de su llegada a la Nueva España -agosto de 1531-,
Don Vasco de Quiroga escribe al Consejo de Indias para proponer ordenar
la vida de los aborígenes, reuniéndolos en poblaciones-modelo. Podemos conjeturar, legítimamente, que el Oidor había leído, como universitario culto
del Renacimiento, la República de Platón y la Utopía de Santo Tomás Moro.
Compra, con su propio dinero, una porción de terreno en los alrededores
de la Capital. Regala maíz y mantas a quienes se ofrecen a construir el
pueblo. Levanta una gran cruz en aquel sitio y denomina Santa Fe al
nuevo poblado. Se ha fundado el primer hospital de una larga y gloriosa
serie. Pero, ¿qué es un hospital quiroguiano?
Ante todo había de partir de la idea directriz. Trátase de encender un
gran fuego de amor colectivo, se trata de estructurar una comunidad verdaderamente cristiana al modo de las primitivas congregaciones de los seguidores de Cristo. "Los hospitales -apunta el P. Ramón L6pez Lara- eran
verdaderas repúblicas de indios". Junto al templo cristiano se agrupaban familias enteras a vivir, a aprender la doctrina, a enseñarse a trabajar, a pasar e los días trabajando honesta y razonablemente y repartirse el fruto de su
trabajo. En el hospital había casa de cuna para los niños que la caridad

281

�había encontrado sin padres o sin el cuidado de padres sumidos en la miseria o desnaturalizados. En el hospital estaba la sala de enfermos en donde
se daba a los afectados de algún mal todo el cuidado que dárseles podía.
En el hospital estaba la escuela. En el hospital se daba hospedaje a los
peregrinos.
En el hospital se enseñaba al hombre a ser cristiano y a ser miembro útil

de la sociedad. Se le enseñaba a gobernar, se le enseñaba a obedecer y se
le enseñaba a bastarse a sí mismo y a su familia. El pensamiento d Don
Vasco, al establecer los hospitales de Santa Fe de México y Santa Fe de la
Laguna, era implantar en estas tierras de la Nueva España aquella manera
de vivir de los primeros cristianos, de los que se dice en el libro de los Hechos que "la muchedumbre de los que habían creído tenían un solo corazón
y una sola alma, y que ninguno tenía por propia cosa alguna, sino que todo
lo tenían en común".
Eran los hospitales la realizad6n de aquel ofrecimiento suyo de plantar
en estas tierras "un género de cristianos a las derechas, como primitiva iglesia".
"Era tan grande la necesidad que Don Vasco veía de los hospitales, que
él mismo la expresó con las siguientes palabras: 'con dificultad se podrá
hallar otra cosa más pía ni mejor en estas partes ni más necesaria, en quien
concurran casi todos los gé;ieros de hospitalidad que pueda haber, como
concurren en esta'" (Don Vasco de Quiroga y Arzobispado de Morelia,
págs. 23-24, Editorial Jus, México, 1965).

Un mundo nuevo, como América, invita a nuevos modos de vida, a nuevos experimentos de convivencia humana. Lo que en Europa es una utopía, en el Nuevo Continente puede ser una realidad. ¿ Por qué no ensayar
nuevos tipos de soricdad?, debe haberse preguntado Don Vasco de Quiroga.
"Os doy estas ordenanzas -advierte el Oidor a sus indios-- para que viváis en concierto y buena policía, para que desterréis la ociosidad, la codicia
y la ambición· para que salveis vuestras almas y os mostréis gratos a los beneficios recibidos de Dios uestro Señor... Sólo por amor a El y para westro bien y provecho espiritual y temporal he gastado y trabajado y trabajo
tanto siempre en esto". Los hospitaJes, con sus ordenanzas, se ofrecen como
una propedéutica de salvación.
Pero el destino eviterno de la persona no hace perder de vista, a Tata
Vasco, el bien público temporal. He aquí las cuestiones fundamentales de
las ordenanzas:
1). La agricultura es oficio común que ha de saberse y practicarse desde la niñez. ''Item, que demás, y aliente de ésto también todos habéis de

282

saber bien hacer y ser excrcitados, y diestros en el oficio de la agricultura
desde la niñez ..."

2). El trabajo, poco y moderado, ha de desempeñarse con gran voluntad.
Nadie debe rehusarse a la diaria labor. La pereza es infamante. "Item todo
lo arriba dicho todos así lo hagáis, y obedezcais, y cumplais según vuestras
fuerzas, y con toda buena voluntad, y posibilidad, y ofreciéndoos a ello, y al
trabajo de ello, pues tan fácil y moderado es, y ha de ser como dicho es
y no rehusándole, ni os escondiendo, ni os apartando, ni e.xcusando de él
vergonzosa perezosa, y feamente, como lo solcis hacer, salvo si no fuera por
enfermedad, que excuse, o otro legítimo impedimento; .. .''
3). Lo adquirido, con las seis horas de trabajo en común, ha de ser distribuido según las necesidades personales y familiares de cada trabajador.
"Item lo que así de las dichas seis horas del trabajo en común como dicho
es, se hubiere, después de así habido, y cogido, se reparta entre vosotros todos, y cada uno de vos en particular aeque, congrua, cómoda y honestamente, según que cada uno, según su calidad, y necesidad, manera, y condición lo haya menester para sí, y para su familia, de manera; que ninguno
padezca en el Hospital necesidad. Cumplido todo esto, y las otras cosas, y
cosas del Hospital, lo que sobrare de ello se emplee en obras pías, y remedio
de necesitados, como está dicho en la segunda Ordenanza..."
4) . Sobre los huertos y la tierra en general sólo habrá un derecho de
usufructo mientras se habite en el Hospital ele acuerdo con las Ordenanzas.

"1tem que de los tales huertos arriba dichos con alguna pieza de tierra en
lo mejor, y más cercano, y casas, y familias, que así habeis de tener, y tengais en particular para recreación y ayuda de costa de más de lo común
como dicho es; solamente habeis de tener el usufructo de ello tanto cuanto
en el dicho Hospital moraredes, y no más, ni alicnde, para que en vacando
por muerte, o por ausencia larga, hecha sin licencia legítima, y expresa del
Rector y Regidores, se den a vuestros hijos o nietos, mayores casados o pobres,
por su orden y prioridad, que lo tengan de la misma manera, que vosotros
sus Padres, o Abuelos les dexaredes, y no los teniendo, y en defecto de ellos
a los más antiguos casados, y mejores Cristianos también pobres, de vosotros, que no las tuvieren repartidas por nuestras anianías ..."
5). El cumplimiento de estas Ordenanzas beneficia el cuerpo y el alma
de los de quienes habitan en los "pueblos-hospitales" y los hace gratos al
beneficio recibido. Además de las Ordenanzas, y en primerísimo término,
se deja, impresa y aprobada por su Santidad, la doctrina cristiana. "Item
os aprovechará también la guarda de lo dicho para que así viviendo en este
concierto, y buena policía fuera de necesidad, y mala ociosidad, y codicia

283

�demasiada, y desordenada, demás de salvar vuestras animas, os mostreis gratos a los beneficios recibidos de Dios nuestro Señor, y de quien por solo
él, y por su amor, y para vuestro bien, y provecho espiritual, y temporal
ha gastado, y trabajado, y trabaja tanto siempre en ésto, y para este fin,
y efecto que os salveis, y para vuestra utilidad, mantenimiento, y descanso,
y ejemplo de otros, que es, y ha sido el fin, y intento de este Hospital, y
Colegio de Santa Fe, y Fundador de él donde vivais sin necesidad, y seguridad, y sin ociosidad, y fuera del peligro, e infamia de ella, de que estais
tan infamados, y de malas ignorancias, y en buena policía, y doctrina Cristiana así moral, y de buenas costumbres, como espiritual de vuestras ánimas,
y os hayais en todo con la prudencia que así deprendais, como está dicho
arriba, conforme a la doctrina que en él para ello os dexamos impresa,
que es aprobada por su Santidad de el Papa1 por donde os habeis de regir,
y gobernar demás de estas Ordenanzas. . ."

6). Otra utilidad que se sigue de observar las Ordenanzas estriba en la
instrucción que llevarán los indios, cuando dejen el Hospital, en materia de
doctrina y de oficios. "Item también os podrá aprovechar la guarda de lo
dicho para que cuando del dicho Hospital salieredes, y querais salir; con licencia empero del Rector, y Regidores de él, y no de otra manera, lleveis
sabido la doctrina, policía, sanas, y Católicas Cristianas, y oficios, que asi
deprendieredes, y hayais deprendido, que enseñeis, o podais enseñar, y aprovechar con ello a nuestros prójimos do quiera que fue-redes, y halleis siempre
quien por ello os acoja, y os hagan honra, y provecho".
7). Prescripciones en materia de matrimonios. "ltem que los Padres, y
Madres naturales, y de cada familia, procureis de casar a vuestros hijos en
siendo de edad legítima, ellos de catorce años arriba y ellas de doce, con las
hijas de las otras familias de dicho Hospital, y en defecto de ellas con hijas
de los comarcanos, pobres, y todo siempre según orden de la Sta. Madre
Iglesia de Roma, y no clandestinamente, sino si posible es con la voluntad
de los Padres, y Madres naturales y de su familia".

11). Los padres de familia darán también cuenta de las negligencias en
las labores del campo. Aunque están exentos del trabajo corporal, algunas
veces, sobre todo al principio y cuando convenga, darán ejempJo de laboriosidad para que no encuentren pretexto los ociosos.
12) . Modo de reparar los edificios. "ltem que cuando hubiere necesidad
de hacer, o reparar alguna familia, o la Iglesia, o edificio otro, o hacerle de
nuevo, todos juntos lo hagais, y os ayudeis con gran voluntad, y animadoos
los unos a los otros, y no al contrario escondiéndoos, mostrando recibir pena,
ni trabajo en ello".
13). En las estancias del campo residirán cuatro o seis parejas de casados,
bien instruidos y provistos de herramienta, aves y ganado. El más antiguo
de los residentes será el jefe. Cada dos años, a menos de licencia expresa
del Rector y Regidores, los matrimonios retornarán a los Hospitales de donde salieron.
14). Los Veedores de las estancias del campo avisarán al Rector, al Principal y a los Regidores de todo lo que hubiere que remediar, proveer, y reformar en ellas.
15). Se ha de tener aves y ganado de todo género para provecho del Hospital.
16). Se ha de sembrar y cuidar todo género de árboles íructíferos, horta1iza buena y semillas saludables. Cuando hayan terminado sus menesteres
agrícolas, los estancieros desempeñarán otros oficios para que no estén ociosos
las seis horas laborables.
17). En los años estériles no faltará bastimento, porque se sembrará el
doble de lo que se necesite cada año.
18). Se conservarA siempre una tercera parte más de lo necesario, tomando
en cuenta el número de pobres que sustente el Hospital.

8). Los niños se han de ejercitar en común en el oficio de la agricultura.
.El producto se ha de repartir prudentemente según la edad, fuerzas, trabajo
y diligencia de cada uno a juicio del maestro.

19). Se tendrá un cofre grande barreteado de tres llaves, en donde se
guardará el dinero para proveer a las necesidades de la comunidad y de los
menesterosos.

9). Las niñas aprenderán los oficios propios de su condición, pero sabrán
romper la tierra para sembrar.

20). Se vivirá por familias -hasta ocho, diez o doce casados-, sin perjuicio de establecer nuevas residencias cuando se haya sobrepasado el cupo.

10) . Los padres de familia, que deberán ser honrados y respetados por
los descendientes, responderán por los excesos y desconciertos de sus subordinados. Cuando fueren ineptos se elegirán otros más hábiles a juicio de los
moradores y con el parecer del Rector y de los Regidores del Hospital.

21). Los vestidos no han de ser lujosos, sino modestos, limpios y funcionales. De ser posible, serán iguales para que cese la envidia y la soberbia.

284

22). Cuando los moradores del Hospital quieran ir a recrearse a las es285

�tancias del campo, podrán hacerlo, con licencia, siempre q'IIB se sujeten a
la vida rústica y no pasen el tiempo sin provecho.
23) . Cada familia elegirá, si no estuviere ya elegido, su padre de familia.
Los principales y los regidores también serán elegidos por voto secreto. Estos últimos designarán a los demás oficiales necesarios al Hospital. Los regidores durarán en su encargo un año. Los principales, tres o seis años. La
elección se llevará a cabo después de dicha la misa del Espíritu Santo.

33) . Que haya limpieza espiritual y corporal.

34). Que no se escarnezcan de nadie.

35) . Habrá una enfermería para los enfermos de males contagiosos y otra
enfermería para los no contagiosos. En medio de ambas enfermerías habrá
una capillita cubierta, abierta por los lados, donde se diga misa.
38). El principal y los regidores, con el parecer del rector, podrán e..xpulsar del Hospital al que fuere dañoso, hiciere escándalo y dé mal ejemplo.

24) . Al principal obedecerán todos, después del rector. El principal ha
de ser de buena vida y costumbres, será buen cristiano y dará ejemplo. Ha
de avisar, al rector, de lo que pasa y de lo que se necesita en el Hospital.

39). La fiesta de la exaltación de la Cruz se celebrará de modo especial
en cada uno de los Hospitales de Santa Fe.

25) . El principal ha de ser manso, sufrido y capaz. No consentirá ser
menospreciado de nadie, antes procurará ser amado y honrado de todos.

40). Asimismo se celebrarán, con mucha devoción y veneración, las fiestas de la Virgen y de los Santos a quienes están consagradas la hermita y
las iglesias de los hospitales.

26). La elección de los oficios ha de verificarse por aptitudes naturales.
No se procuran, pero tampoco se dejan de aceptar.

27). El principal y los regidores elegirán a los que han de
las estancias rústicas.

ir

a residir a

28) . Cada tercer día se reunirán en la casa del principal para acordar lo
que se haya de hacer en el Hospital y estancias.

41). Habrá una sala grande para reunirse todos a comer y a alegrarse
los días de pascua y fiestas principales.

42). Intención del Fundador. "Item declaramos y protestamos so toda
la corrección debida, y poniendo a Dios por testigo de eUa, que desde el
principio de la fundación de este Hospital y Colegio de Santa Fe de la

31). Las quejas y pleitos se resolverán en el mismo Hospital sin necesidad
de juez. "Itero si alguno de los Indios pobres de este Hospital tuviere quejas de otro, o de otros, entre vosotros mesmos, con el Rector y Regidores lo
averiguareis llana, y amigablemente, y todos digan verdad, y nadie la niegue, porque no haya necesidad de se ir a quejar al Juez a otra parte, donde pagueis derechos, y después os echen en la cárcel. Y esto hagais aunque
cada uno sea perdidoso; que vale más así con paz, y concordia perder, que
ganar pleiteando, y aborreciendo al prójimo, y procurando vencerle, y dañarle, pues habeis de ser en este Hospital todos hermanos en Jesucristo con
vínculo de paz, y caridad, como se os encarga, y encomienda mucho.

Provincia de México, de que habemos sido y somos Fundador, ésta ha sido,
y es nuestra, cierta y determinada voluntad, e intención principal de fundar
con estas Ordenanzas en efecto este Hospital, siendo Oidor, y en hábito de
lego, como está dicho, y antes de ser electo Obispo por los buenos respetos
dichos arriba, y para los buenos efectos, que estas Ordenanzas han tenido,
y con favor de su Majestad. Y lo mismo el de la Provincia de Michoacán,
y sin autoridad de Obispo alguno, salvo para el decir de las Misas, como
se requiere, y lo demás en que haya sido necesario, la cual suplico siempre
se les otorgue, y no se les niegue, quedando a salvo lo contenido en estas
ordenanzas. Y aunque si así no se guardare esta nuestra determinada intención, y voluntad, pueda volver a otros usos profanos, o píos, como nos pareciere, y por bien tuviéremos, y ordenaremos en nuestros días, y para después de ellos a los que para ello dejaremos por Patrones y Defensores de él".
(Véase Reglas, y Ordenanzas para el Gobierno de los Hospitales de Santa
Fe de Mél-·ico y Michoacán, dispuestas por su Fundador el Rmo. y Venerable
Sr. D. Vasco de Quiroga, Primer Obispo de Michoacán, publicadas en el
multicitado libro de Juan Joseph Moreno, págs. 1 a 26, después de concluir la
biografía) .

32). Que haya bodegas donde se guarden las cosechas colectadas en común.

Don Vasco de Quiroga l'ue, en su tiempo, un verdadero revolucionario
social. El apretado resumen de sus Ordenanzas, que me he permitido pre-

29). Una vez al año, por lo menos, se visitarán las tierras y se removerán
los mojones.

30). Los edificios e iglesias del Hospital se han de reparar, antes de que
se caigan, por todos los trabajadores del Hospital dentro de sus seis horas
de trabajo.

286

287

�sentar, basta para corroborar el aserto de llamarle precursor de Ja doctrina
social cat6lica, en muchos de sus principales aspectos. Su comunismo de
base religiosa, tan diferente en sus fundamentos y consecuencias al materialismo dialéctico de Marx no tiene por qué escandalizarnos. Conocedor
profundo del Derecho Natural, Don Vasco de Quiroga sabía que los bienes
terrestres se hallan ordenados esencialmente a las necesidades del género humano y de todos los hombres. Esta norma iusnaturalista es la primaria.
Sea cual fuere el régimen de la propiedad -advierte el Código Social de
Malinas- el fin primordial de los bienes terrestres debe ser salvaguardado.
El salario familiar y el seguro social están prefigurados en las sabias Ordenanzas de Don Vasco. ¡ Y qué cerca le sentimos de Juan XXIII en su Encíclica Mater et Magistral Hablo del espíritu más que de la letra. El "ordo
amoris" resplandece por igual en las Ordenanzas y en la Encíclica.
Don Vasco instituye, en sus "pueblos-hospitales", una democracia orgánica de familias. Democracia como forma de convivencia humana antes que
como forma política de gobierno. Y antes que una forma de convivencia
humana, acaso Don Vasco haya pensado --como nosotros--- que la democracia es una vocaci6n del hombre. Vocación que culmina, en lo político,
con la realización práctica de los postulados éticos de la co-participaci6n, de
la ca-responsabilidad y de la ayuda recíproca. Supone el reconocimiento y
protección de los derechos de la persona humana. Lleva a su plenitud el
ser dialógico del hombre. Sirve como instrumento para la cabal realización
personal. Hace del ser humano -y no del Estado-- la base y el fin de la
estructura política. Pide la adhesión de seres libres y erige la persuasi6n en
método. Permite subsistir la variedad de opiniones políticas y prohibe la
bárbara mutilación de los sectores sociológicos disidentes.
Consta, por la Información en Derecho, que Don Vasco de Quiroga leyó
la Utopía de Santo Tomás Moro. En esa lectura encontró un espíritu hermano. Un abogado, como él, buscaba las bases de una sociedad más justa.
Idea la república de Utopía, isla imaginaria en la que no se conoce la
propiedad privada y se trabaja durante seis horas. Todos los utópicos tienen
la obligación de laborar en menesteres agrícolas. Se adiestran, además, en
un arte de su elección. El oro no tiene ningún valor y no es necesario el
Ejército. Los matrimonios se celebran a prueba y los adulterios se castigan
con la esclavitud. Hay pasajes del libro que pasaron, con toda fidelidad,
a las Ordenanzas: "En Utopía, todos, hombres y mujeres, saben bien el
oficio de labrador. Les es enseñado desde la infancia, ya sea en las escuelas,
por medio de lecciones orales, ya cual si fuera un juego en los campos cercanos a la ciudad. Los niños aprenden, no solamente mirando, sino trabajando ellos real y verdaderamente, con lo que acostumbran sus cuerpos al
288

trabajo" (Utopía, cap. "De los Oficios', pág. 80, Editorial Fama, Barcelona).
Las particularidades de Utopía, que hemos expuesto, bastan para convencernos de las diferencias que median -al lado de las inocultables semejanzas- con los pueblos-hospitales. Don Vasco admite, aunque en reducidas
proporciones, la propiedad privada. Repudia en cambio, sin ninguna excepci6n, la esclavitud. "Las ordenanzas de sus 'hospitales-ciudades' no las
redactó al fundarlos, sino después de bastantes años de experiencia. Es cosa
sabida -escribe Rubén Landa- que en ellas influyó la Utopía de Tomás
Moro; lo que no parece que se ha estudiado todavía es hasta qué punto se
deben también a otras experiencias de siglos: el 'comunismo' de los cristianos
primitivos y de las 6rdenes religiosas antiguas y modernas, la propiedad colectiva de la tierra entre los indios de América y el colectivismo agrario de
los españoles" ( Don V asco de Quiroga, pág. 118, Biografías Gandesa, Ediciones Grijalva 1 México-Barcelona, 1965}. Además -menester es decirloDon Vasco de Quiroga es español. Y como buen español no gusta de quedarse en las utopías. Los ideales hay que llevarlos a la práctica. Y ahí está
el impulso generoso de Don Vasco que aún vive en Michoacán.
Si Don V asco viviese en nuestros días, estoy seguro de que vería, con máxima estimación intelectual y con viva simpatía, el noble intento de Gustavo
Thils -Doctor y Maestro en Teología, Profesor de la Universidad de Lovaina- de construir una "Teología de las Realidades Terrenas". Porque
Don Vas-ca de Quiroga sabía, indubitablemente, que nuestra religión repercute, con sus doctrinas, en el orden del mundo y de la civilizaci6n. Toda
su vida está destinada a proyectar el evangelio en el mundo. Por eso me
parece radicalmente falsa la teoría, sustentada por Rubén Landa, de que
Don Vasco aceptó, como buen político, el Obispado de Michoacán que le
ofrecieron. Oigamos lo que nos dice el biógrafo español: "Tampoco esta
vez parece que él pretendió el puesto: le pidieron que lo ocupase. Mas
tampoco esta vez debi6 hacer un sacrificio, sino tener una satisfacción. No
de hombre vanidoso, sí de buen político. Lo era en el mejor sentido de
la palabra. Se ha dicho que la característica del político es que busca el
poder. Es verdad que sin éste le es imposible realizar su obra, que es gobernar. Sin embargo, para el buen político el poder es sólo un medio: su
verdadero fin es la justicia. Don Vasco vio que el nuevo cargo pondría en
sus manos más poder para ensanchar su obra de justicia con los indios, para
edificar (palabra que emplea repetidamente), no para destruir; para su
mejora material y moral; él emplea la expresi6n "policía mixta", es decir,
política y espiritual" (Opus cit., pág. 187). Cabe objetar: 1). Don Vasco
nunca buscó el poder; 2). Advirtió las limitaciones de la justicia humana
y puso su vida al servicio de la caridad; 3) . La acrisolada honestidad intelectual de Don Vasco le hubiese impedido convertirse en sacerdote y obispo

289
Hl9

�de no haber tenido una fundamental vocación de "horno religiosus". Lo
que acontece es que Don Vasco sabía, como pocos en su tiempo, que la
vida cristiana es «ante todo teocéntrica; pero no se desprende de la tierra"
(G. Thils). El imperio de Jesús lo abarca todo: El Colegio de San Nicolás,
Jos oficios de los indios, los pueblos-ho pitales. Sólo un ascetismo e,xcesivamente rígido e individualista hubiese llevado a Don Vasco a separarse del
mundo, de su mundo mexicano. Supo distinguir siempre lo que en el mundo es de Cristo y lo que es del Anticristo. Como buen pastor de almas,
preparaba, con todo ahínco, el segundo advenimiento del Señor. ¿Acaso
no se dice, en la oración del Padre Nuestro "venga a nos el tu reino; hágase
tu voluntad así en la tierra como en el cielo"? La actividad reglada de los
pueblos-ho pitales prolongaba, olamente, la acción providencial de Dios. Don
Vasco de Quiroga hubiera podido hacer suyas, medulannente suyas, estas palabras de Gustavo Thils: "Reducir a la unidad el dualismo que separa al
mundo de Dios; restablecer una armonía nueva y sana entre Cristo y la humanidad; restaurar la unión de la religión con la vida, éste parece ser el
significado primero y fundamental de la labor llevada a cabo en nuestros
tiempos en busca de una teología de las realidades terrenas". (Teología de
las Realidades Terrenas, tomo I, pág. 27, Ediciones Desclée, de Brouwer).
En 1538, el licenciado Quiroga fue consagrado obispo por fray Juan de
Zumárraga. El mismo día se le promueve sucesivamente, por todos los grados, desde la tonsura hasta el sacerdocio. Igual cosa había sucedido en Milán ( siglo IV) con otro togado ilustre: San Ambrosio. Humildemente nos
lo refiere el propio Don Vasco: "A mí, inútil y enteramente inhábil para
la ejecución de tan grande empresa; a mí, que no sabía manejar el remo,
me eligieron primer obispo de la ciudad Michoacana. Y así sucedió que
antes que aprender, empecé a enseñar, tal como de sí. mismos decían, lamentándose, el Padre Ambrosio y Agustín". Como Obispo, Don Vasco es
arquetipo de sencillez, pobreza y trabajo. Ama entrañablemente a los indios: "gente de tal calidad y propiedad, a quien es más propio, fácil y natural lo bueno y perfecto de nuestra religión cristiana que no lo imperfecto
de ella'. Pero como buen realista, no deja de advertir los defectos de los
indios y nunca cae en las exageraciones de Fray Bartolomé de las Casas.
Erige canónicamente su Iglesia catedral, funda innumerables parroquias y
predica basta su muerte. Fe, caridad, amor particular a los indios; religiosidad y piedad; prudencia justicia, fortaleza y templanza; humildad y pobreza son virtudes que po eía Don Vasco, al decir de sus biógrafo , en grado
eminente. El seráfico fray Juan de Zumárraga, no vacila en dirigirse al
Consejo de Indias en estos términos: "De la elección de S. M. hizo en la
persona del Lic. Quiroga para Mechoacán ( que le puedo bien llamar dichoso) tengo cierto y siento con muchos que ha sido una de las más acer-

290

tadas que Su Majestad ha hecho en estas partes para llevar indios al paraíso,
que creo que Su Majestad pretende más esto que el oro y plata. Porque
cree que el amor visceral que este buen hombre les muestra, el cual prueba
bien con las obras y beneficios que de continuo les hace y con tanto ánimo
y perseverancia, que nos hace ventaja a los prelados de acá. Y como éste
sea lo principal en que el Vicario de Cristo fue examinado para se le dar
prelacía y ser la cosa que a estos pobres naturales más atrás a las cosas de
nuestra Fe y que siendo oidor gasta cuanto su Majestad le manda dar de salario a no tener un real y vender su vestidos para proveer a las congregaciones cristianas que tiene en dos ho pitales: el uno cabe esta ciudad y el
otro en Mechoacán, haciéndoles casas repartidas a su costa y comprándoles
tierras y ovejas con que se puedan sustentar; de creer es que cuando se viere
pastor con sus ovejas lo hará harto mejor, aunque no sé otro que le iguale
en esta tierra. Y para mí es harta reprensión y téngolo dicho y por averiguado que nos ha de hacer vergüenza a los obispos de acá, principalmente
a los frailes" (Apud. M . Cueva, Documentos Inéditos del Siglo XVI, México, 1914). o cabe mayor elogio. Y no se equivocó Fray Juan de Zurnárraga, porque el Oidor quedó sublimado en el Obispo.
Hacia el afio 1540, es lo más probable, el Obispo Quiroga fundó el Colegio de San icolás. No se trata tan sólo de uno de los primeros y más
Hustres centros de enseñanza de nivel universitario creado en América, sino
de un anticipo genial de los futuros seminarios, cuya fundación ordenó,
veintitrés años después, el Concilio de Trento. Encarga que "se enseñe y
lea la doctrina cristiana e moral dicha y el leer y escribir, a todos los hijos
de los naturales que vayan allí a oír y a deprender nuestra lengua, y a enseñar a los de nuestra nación la suya, que los colegiales sepan también". Se
le acusa - ¡ hay acusaciones que honran!- "que ordena a mancebos. . . criados entre los pechos de las indias". Se le dice en cédula de 1560: "ordenáis
a muchos mestizos y a otras personas nacidas en esta tierra". Dispuso Don
Vasco que los catedráticos deberían tener grado universitario en alguno de
los dos derechos o en teología. Y en su testamento estableció normas de organización académica y disposiciones de carácter económico para la subsistencia del Colegio de San Nicolás.
A la edad de noventa y cinco años muere Don Vasco, apaciblemente, en
Uruapan, el miér oles 14 de marzo de 1565. Cabalgando en una mula había emprendido, desde Pátzcuaro, el último viaje. Acaso presintiera su muerte. Acababa de hacer su testamento. El joven anciano estaba dispuesto a
emprender un nuevo viaje, del brazo de la aurora, Su último mensaje podría
ser el mismo de Job: Post tenebras spero lucem, después de las tinieblas espero la luz.
291

�Lo genumo, lo típico de la Hispanidad actuante de Don Vasco es el haber infundido y cmporado en el encuadre hispánico, tanto la sangre como
las peculiaridades y excelencias aborígenes. No hay que confundir la HiSpanidad con la españolidad. Con la palabra Hispanidad --debida al R. P.
Zacarías Vizcarra- se ha querido .indicar una comunidad de pueblos -primordialmente moral y no racial- con un mismo estilo de vida y con análoga actitud ante la muerte. Comulgamos, no por la biología, sino por el
Espíritu. Por historia y por espíritu, la Hispanidad tiene por rasgos fundamentales: el catolicismo, la jerarquía y la hermandad. Catolicismo como
unidad y empresa universal. Jerarquía de valoración como meta de la vida
espiritual, cultural y material. Hermandad como reconocimiento de la igualdad esencial de los hombres en el espíritu; e igualdad frente a la grac~
divina, en cuanto todos tenemos capacidad para salvar nuestra alma. Cabe
recordar estos principios, en el cuarto centenario de la muerte de uno de
los más preclaros forjadores de la Hispanidad como realidad humana, y no
como simple retórica.
Nuestros tiempos han ido formando un verdadero culto de la vida. De
tanto buscar las fáciles satisfacciones y el "confort ' a todo precio, se ha
desembocado en un simple "spleen" sentimental, en un terrible hastío de la
vida. En medio de esta confusión moral y política, contemplemos una vez
más a Don Vasco de Quiroga. Respetable siempre por su lucha denodada
por la justicia, digno de admiraci6n por su inagotable caridad, es noble, es
digno, es idealista, esforzado, desinteresado, merecedor, en todos los conceptos, de la gratitud del pueblo mexicano. Se entregó, sin reservas ni claudicaciones, a su nobifüima empresa. ¡ Qué importa que su nombre no aparezca
en las placas que escribe la adulación y en los homenajes que ~stan las caravanas del servilismo! Vasco de Quiroga hunde muy hondo sus raíces en
suelo mexicano. Su voz la guardan los bosques, y los vientos, y las campanas... Español por nacimiento y por !)angre, pertenece a México por corazón,
por domicilio y por destino. Nació en Madrigal de las Altas Torres, en
1470. En el ocaso de su vida -un largo ocaso- llegó a nuestro país. Amó
entrañablemente, con voluntad de perfección, a este México nuestro. Y
dej6 su mensaje. Su solución es, en definitiva, la solución del amor y de la
justicia. Nos enseñó a pasar sobre el propio yo, que es el hombre rudimentario; a vencer al hombre egoísta, que todo lo calibra por el interés; a triunfar sobre el yo meticuloso, que se lisonjea con atribuir a la prudencia su
flojedad y su tardanza. Sin negar al bien útil su parte de bondad, supo subordinarle al bien honesto, como medio al fin. Ante la agonfa de un mundo
que está acabando por agotar las consecuencias de estériles cosmovisiones, se
yergue, remozada y auroral, la figura y la obra de Don Vasco de Quiroga.

292

FACTORES ADVERSOS PARA EL DESARROLLO DE LAS
PROVINCIAS INTERNAS EN LOS ÚLTIMOS AAOS
DE LA DOMINACIÓN ESPAROLA *
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Tecnol6gico de Monterrey

DIVERsos MEMORIALES presentados a la corona española, crónicas de viajeros,
lo mismo que una abundante correspondencia, parecen indicar que el problema más grave de las Provincias Internas en los últimos años de la dominación española, era el de las continuas depredaciones de los indios bárbaros. También se insiste constantemente en que la más viable solución a
este problema era el impulsar el poblamiento de las mencionadas provincias.

No obstante haberse señalado con frecuencia este problema y haberse hecho las proposiciones adecuadas para promover la migración hacia las despobladas provincias, ningún paso positivo dio el gobierno central para implementar estas medidas.
En este trabajo me propongo apuntar brevemente los factores que evitaban un poblamiento rápido de las Provincias Internas, refiriéndome casi exclusivamente a las de Orienle, y las medidas que con frecuencia se propusieron para corregir este mal.
En el año 1808, las Provincias Internas de Oriente, cuya superficie se
estimaba en 25,464 leguas cuadradas, casi una cuarta parte del México actual, tenían menos de 150,000 habitantes. Texas, la más extensa de las
cuatro, no llegaba a las 3,500 almas.1
• Trabajo presentado al Congre o de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
' Don. Fernando Navarro y oriega estimaba que el año de 1810, las
ternas de Oriente tenian la siguiente poblac.i6n: Nuevo Reino de
Nuevo Santander 56,715; Coahuila 42,937; y Texas 3,334. Vicente
México a Traués de lor Siglos, II, (México: Ballescá y Compañia,
Ramos Arizpe asignaba en 1811, 70,000 habitantes a Coahuila, 7,000

Provincias InLe6n 43,789;
R.iva Palacio,

a.f.), p. 890.
a Texas, más

293

�o es raro por Jo tanto, que en el año de 1813, don Nemesio Salcedo,
quien fuera comandante general de las Provincias Internas, dijera en la
instrucción que dejaba a su sucesor: "Está muy recomendado por el rey,
como vuestra señoría podrá hacerse cargo, la creación de nuevas poblaciones, así porque estrechadas las distancias de unas a otras, se facilita la comunicación y prospera el comercio y Ja agricultura, como porque es el medio más seguro de dificultar las incursiones de los indios bárbaros, y con tal
conocimiento, no he dispensado medio de fomentar las que a mi ingreso
se hallaban, unas principiadas y otras s6lo en demarcación, verificando la
fundación de la de San Luis de Cordero en Nueva Vizcaya, las de Baján,
Cuatro Ciénegas y Palafox en Coahuila y las de Trinidad y San Marcos en Texas, de las cuales me han originado un ímprobo trabajo las de San Luis, Baján y Cuatro Ciénegas, por la oposición de los propietarios de los terrenos
en que se han erigido". 2
Indicaba en seguida Salcedo " ... que nada es más perjudicial ni nada
se opone con más firmeza y menos justicia a los progresos de las poblaciones
de (las) Provincias Internas, y por consecuencia a su agricultura, al fomento de
las artes y a los adelantos en su pacificación, que las inmensas posesiones
de terrenos que tienen muchos sujetos de su distrito, particularmente los que
se hallan viviendo fuera de las mismas provincias".$
Señalaba el comandante general, que el opositor a la fundación de San
Luis de Cordero había sido don Pedro González Noriega, dueño de las haciendas de la Tarea y Mimbrera, y a la fundación de Baján y Cuatro Ciénegas puso obstáculos el marqués de San Miguel de Aguayo.
Insistía Salcedo en que había disposiciones que prohibían la adquisición
de terrenos considerables por un .individuo, terrenos que quedaban «destinados a la cría de animales, impidiendo la población y dando motivo a la
de 70,000 a Nuevo León y más de 60,000 a uevo Santander. Miguel Ramos Arizpe,
Memoria Sobre el Estado de las l'rovineias Internas de Oriente Prefenlada a las Co,teJ
de Cádiz (M~xico: .Bibli6filos, 1932). Don Melchor úñe-.: de Esquive! dice el año
de 1814 que las cuatro provincias tienen 203,000 habitantes. José Eleuterio Conzález, Ed., Colección dt1 Noticias " Docum11ntos Para la Historia del Estado de Nuevo
León (Monterrey: Tipografía de Antonio Mjer, 1867), p. 349.
• Existe en la sección llamada Ramo Militar del Archivo General del Estado de
Nuevo León un memorial sin título que dice "es copia del original" y fechado en
Saltillo el 19 de abril de 1844. Esta copia está firmada por Juan José Sánchez. El
original según Ja copia está finnada por don Nemesio Sakedo y está fechado en
Chihuahua el 16 de junio de 1813. De aquí en adelante este documento se citará
como lnstrucei6n de don NemtJSio Salcedo y el Archivo General del Estado de Nuevo
Le6n como AG'ENL.

• lnstrucci6n de don Nemesio Salcedo, AGENL.

294

hostilidad de los indios bárbaros', pero que estas disposiciones no se habían
cumplido, por lo que tm•o que expedir varias órdenes a las distintas autoridades para que no se asignaran grandes extensiones de terreno sin su conocimiento y al gobernador de Texas le previno anulara las asignaciones hechas hasta entonces "quedando los terrenos realengos como estaban".•
Este problema de la oposición de los latifundistas al establecimiento de
poblaciones no era nuevo, pues en las memorias que dejó el padre Morfi,
quien treinta y cinco años antes recorriera las Provincias lnternasi enfatiza
sobre esta situación y menciona la oposición del marqués de Aguayo a que
varios vecinos de Monclova se establecieran en un ojo de agua que quedaba
entre Anhelo y Castaños, siendo que era muy necesaria esta población, pues entre los dos puntos mencionados había veintiocho leguas y los indios bárbaros
constantemente causaban muertes enlre los viajeros. 5
Pero no era solamente la oposición de los latifundistas lo que impedía el
poblamiento de las Provincias Internas. El año de 1795, don Félix Calleja,
quien quince años después figuraría tan prominentemente durante la Guerra
de Independencia, se dirigía al rey proponiendo algunos medios para el
fomento de las provincias de Nuevo Santander y Nuevo Reino de León.
"Los más útiles y necesarios", decía, "después de libertarlas de las extorsiones de sus enemigos", refiriéndose a los indios bárbaros, "son en ambas
los que facilitan la extracción de efectos sobrantes e ingreso de los que carecen y necesitan. La salida de los unos fomentará y aumentará su cultivo,
la entrada de los otros hará más barata y cómoda la subsistencia, atraerá
gentes, se mejorarán las que hay con el comercio de ideas y costumbres,
igualmente que con el de efectos, y se adelantarán y aun apurarán todos los
ramos de utilidad, que en el día se descuidan o no se conocen.
"Del aumento de población nacerá su principal defensa, alejará aun sin
pensarlo al enemigo, y aun podrá e&gt;.1enderse por los inmensos terrenos incultos y feraces que median hasta Texas y de allí adelante. La situación
es de las más ventajosas, los productos abundantes y de la mejor especie,
nada les falta, sino el que la benéfica mano del superior gobierno remueva
los ob táculos que impiden su progreso". 6
Por lo tanto una de las principales trabas para el desarrollo de las Provincias Internas era la dificultad para sacar su producción e internar los
' lbid.
• Fray Agusdn dt Morfi, Viaje de Indios )' Diarió del Nuevo México {México,
Bibliófilos Mexicanos, 1935), p. 265.
• FÉLIX CALLEJA, Informe Sobrt la Colonia del Nuevo Santander y Nuevo Reino
de Ltón: J795 (México: José Porrúa e Hijos, Sucs., 1949).

295

�artíc.ulos necesarios para u consumo. Señalaba CaUeja que en Nue\'o Santander hacía quince meses que la mayoría de las poblaciones estaban sin
tabaco, pues no se había podido introducir por lo dificultoso del camino
que cruzaba la Sierra Madre. Proponía para aliviar esta situación el mejoramiento de este camino, entre Tula y Aguayo (hoy Ciudad Victoria). Pero
la verdadera solución para el fomento del intercambio comercial con las
Pmvincias Internas de Oriente estaba en que se autorizara la apertura de un
puerto, pues el verdadero mercado para los productos de las provincias del
norte estaba fuera del país y d grueso de los artículos que requería también
enía del extranjero.
Todo este problema
originaba de que el único puerto autorizado era
Veracruz y todo entraba o salía del país por esta ciudad. Por lo tanto, para
sacar los productos de las Provincias Internas era necesario tr.msportarlos
por tierra largas distancias y lo mismo sucedía con los que se introducían,
aumentando enormemente su costo, no sólo por los fletes excesivos que había que pagar, sino porque estaban sujetos a una serie de alcabalas cuando
pasaban de una provincia a otra.
Menciona Calleja una serie de productos que no se podían sacar porque no aguantaban estos fletes excesivos. Entre éstos cita que sólo en la
provincia de Nuevo Santander habían 111,777 cabezas de ganado mayor y
únicamente se vendian 2,000 al año, cuando debían ser por lo menos 40,000.
Que había igualmente 92,198 yeguas y sólo se extraían 7,500 mulas y 1,000
caballos. Decía más adelante Calleja que en el sur del país lo más que se
llegaba a obtener por las mulas eran 40 pesos par y cambiándolas por artículos muy recargados, que si les permitiese llevarlas a La Habana "podrian triplicar de precio y traer en retorno eiectos que ahora conducen 360
leguas por tierra", que esto beneficiaxía a los dueños de trapiches de allá
"a quienes cuesta cien pesos una mala mula" pudiendo tener una buena
por 60. 7
Proponía Calleja para remediar estos males la apertura de tres puertos,
uno habilitado franco y los otros de sufragáneos de éste. Estos tres puertos
d bían quedar en la d embocadura de cada uno de los grandes ríos: el
Bravo, el Soto la Marina y d Pánuco. Sobre esto decía: "Los tres puertos
tienen ríos navegables por pequeñas embarcaciones, aunque se ignora hasta
qué punto por no estar reconocidos. El del orte parece que lo es hasta Laredo, distante cien leguas del mar", agregando más adelante, "si e6te puerto
quedase sufragáneo del habilitado franco, me parece sería el canal de la

abundancia, población y prosperidad de las cuatro provincias: de Texas,
Coahuila, Nuevo Reino y Colonia".8
En seguida enumeraba Calleja todas las ventajas que se podrían obtener
con la apertura de estos puertos: ''Harían que en toda la costa se formasen marineros y pescadores, los unos después de serlo al comercio, serían útiles a la marina real, los otros surtirían al reino de pescado, untos etc., aprovechando la oportunidad de la excesiva abundancia de sal, cuyos consumos
se aumentarían igualmente que la renta de este ramo.
Las diferentes y exquisitas maderas, la peletería de oso, cíbola, castor y
venado, y acaso la pesca de perlas, tendrían estimación y llegarían a ser
renglones de no pequeña utilidad.
La renta de tabaco aumentaría considerablemente por sus mayores consumos, no habiendo obstáculo que dificultase el buen surtido y disminuiría
de más de la mitad el costo de fletes de 1,000 cajones, que aun en cl día
consumirán las cuatro provincias.
Llevando los tabacos de Orizaba a Veracruz, que sólo dista 14 leguas,
también disminuirán los fletes de 70, que desde la misma se pagan por
ponerlos en México.
Si el superior gobierno resolviese sobre este punto, sería fácil hacer un
exacto cálculo de lo que interesa este ramo, que seguramente es más de
lo que parece y yo expongo".º
Pero al iniciarse el movimiento de Independencia nada se había hecho
por remediar estos males, pues en la memoria que el doctor don Miguel
Ramos Arizpe presentó a las Cortes de Cádiz el año de 1811, vuelve a repetir, pero con mucha vehemencia, las mismas queja que había expuesto
Calleja dieciséis años antes.
"Por todo el opulento reino de México y las vastísimas Provincias Internas", decía Ramos Arizpe, "no hay más puerto libre que el de Veracruz.
Allí se hace el monopolio más escandaloso de todos los efectos de Europa.
Estos en Cádiz son de segunda mano, en Veracruz de tercera, en México,
Querétaro y Zacatecas de cuarta, en la gran feria del Saltillo, donde se reparten cada año para lo interior de las provincias, de quinta, en cada lugar
de éstas a distancia de trescientas y también de quinientas leguas de Veracruz, de sexta. Los efectos han sufrido sobre su valor primitivo los derechos
de extracción para América, de introducción y otros con diferentes nombres
• lbid.

' /bid.

296

' /bid.

297

�en Veracruz, de alcabala allí mismo al vender, de los que se conducen a
México, Querétaro, Zacatecas, etc., alcabala en cada uno de estos Jugare,
donde se habilitan regularmente al fiado los que llevan efectos al Saltillo,
alcabala en el Saltillo y alcabala, por último, en cada uno de lo's lugares
de lo interior de las provincias, exigida con tanta crueldad y tiranía, que
se hace pagar irremisiblemente del retazo de género que un pobre labrador
ha comprado en el Saltillo, para cubrir a su desnuda mujer, y también de
arroz, harina y garbanzo, que lleva para su consumo doméstico. Sufren tam•
bién esos efectos los costosísimos fletes de conducci6n por mar y por tantos
centenares de leguas de tierra. Gana el extranjero, gana el comerciante de
Cádiz, gana el de Veracruz, gana el de México, gana el del Saltillo, y gana
el de cada uno de los lugares interiores, y solamente sufren el horrendo peso
de tantos derechos, de tantas alcabalas, de tantos fletes de mar y tierra, de
tantas y tan enormes ganancias, los infelices y desgraciados consumidores
de las Provincias Intemas".1 º
La solución que proponía Ramos Arizpe era la misma de Calleja. "La
Península" decía "tiene todos sus puertos abiertos para el comercio de cabotaje y eÍ de lo~ puertos abiertos de las islas y América, mas la América
del Norte ha de estar sujeta toda al estrechÍsml.o embudo de Veracruz,
sin poder salir de Tamiahua, Tuxpan, Tampico, Altamira, Soto la Marina,
Brazos de Santiago, San Bernardo y otros puertos, mejores que Veracr:iz,
ningún buque a La Habana y demás islas, ni mucho menos para Espana.
Las Provincias Internas de Oriente tienen sobre su costa los más de tos
puertos y es )a injusticia más escandalosa el tenerlas obligadas a recibir
los gén~ro que entran por Veracruz, con lo recargo que e ha dicho, pudiendo recibirlos en las puertas de su casa, conducirlos en derechura desde
la Península o las islas".11.
Todas estas dificultades y exacciones determinaba en las Provincias Internas una continua escasez de los artículos más esen iales. En el afio de
1809 don Manuel Salcedo, quien hacia po o había tomado posesión orno
gobe~nador de Texas, se asombraba de que los pobladores de esa pro incia
cultivaran la tierra sin los aperos de labranza indispensables y de cómo habían con truido las casas sin contar con artesanos y c6mo muchos sufrían
los rigores del frío y del calor en las casas que habían construido con p~los
y techos de paja y cómo enmedio de su pobreza eran capaces de vestirse

,. RAKos AluZPE, Memoria Sobre el Estado de las Provincia.s Internas de Oriente,

J 17-118.
u Ibid., p. 119.

298

ellos y sus familiares, ya que la provincia no tenia más puerto de entrada
que Veracruz, distante más de quinientas leguas.iz
Cinco años más tarde, don Melchor Núñez de Esquive), quien fuera
administrador e interventor de la renta de tabacos de Nuevo León, y posterionnente secretario de la Junta Gobernadora de la misma provincia,
preparaba para el brigadier don Joaquín de Arredondo, comandante general de las Provincias Internas de Oriente, un memorial en el cual reafirma esta pobreza de los habitantes de su comandancia, pues decía que la
~ayoría sólo se alimentaba con maíz, algún frijol y carne seca, y agregaba que
vivían "con cueros, durmiendo sobre la tierra con una zalea por cama" _u
Precisamente en ese mismo memorial expone Núñez de Esquivel un plan
para aumentar el numerario, tan escaso en las provincias, y poder cubrir
los sueldos de las tropas y demás empleados públicos, que llegaban a 700,000
pesos al año. Este plan consistía básicamente en el que años antes habían
propuesto Calleja y Ramos Arizpe: abrir al comercio los puertos de Soto la
Marina y Barra de antiago en las desembocadura del rio Bravo entablando
relaciones con La Habana, pues el principal artículo de exportaci6n de que
disponían las provincias eran más de 40 mil mulas que tenían rezagadas Tamaulipas y Nuevo León. Sin embargo, consideraba Núñez de Esqwvel, que La
Habana no podría observar un número tan grande de mulas y por lo tanto
proponía algo que entonces era considerado poco menos que una herejía, el
comerciar con un país e:rtranjero. " ...demos pues", decía, "una salida, en
que sin agotar los restos del numerario tan preciso para el trato y comercio
interior, se desahoguen los criaderos de ganados ésta puede ser ( y no hay
otra) el llevar 20 mil mulas a la Luisiana, cuyo valor retome en efectos
útiles y necesarios, digo útiles y necesarios porque de ningún modo se deben
traer los de puro lujo, los cuales, además de ser de mucho costo atrasan las
familias y corrompen las costumbres''.1'
Consideraba Núñez de Esquive} que habría opo ición a este comercio, pues
afirmaba más adelante: "Dirán los de México, Querétaro y Veracruz que
se quebrantan las leyes, que es un delito de estado y levantarán el damor
a los cielos pidiendo un castigo ejemplar, pero yo contestaría a la nembrótica
México, que ella ha sido la causa de la revolución del reino, por más que
lo oculte, que lejos de auxiliar a las provincias internas ha contribuido a
su ruina privándolas de sus propios frutos''. La furia de don Melcbor subía
11
ETTTE LEE BENSON, ed., "A govcmor's Report on Texas in 1809", Southwestern
Historical Quart,rly, vol. LXXI, o. 4, abril de 1968.
u GoNZÁLEZ, cd., Colección de Noticias )' Docurruntos, 349-350.
u Ibid., 350-351.

299

�de Veracruz, pues decía que
d e tono cuand o se refería a los "monopolistas"
. "
.
b· d
la entrada era demasiado pequeña para servi.r al remo y estar u ica a en
parte incapaz de ser útil a todo, le ha hecho enfermar y mantener sus extremas fl acos y d e'b.1les • Ese
- comercio marítimo que
. .no conoce• otra regla
1
ue el egoísmo, sólo recibe plata y oro. Las provincias ?e. One_nte no _e
q roducen, no le (s) puede venir de México, asi _le ( s) ~ra un~s1ble seguir
~ . ro tan dañoso que las va a paralizar ademas que digan ~orno h'."1 tratad~ a sus hermanos internos, cuál ha sido su buena fe y que ventaJas han

1 d ,, 1.5

proporcionado a esos miserables encarce a os .

Parte Arredondo era del mismo pensamiento, pues_ cscnb1endo a
' "Vuestra excelencia conoce muy b.ien que M'exico y Veracruz
d
.
Espana, ec'a·
1 •
•
•
I
de la serv1dumhan sido son antípodas de las Provincias nternas, porque
. . .,
.y .
,
ende su lu ·o" Volvía a proponer la hab1htac1on de
bre y 1msena de _estas P
. dJ · edidas incluso la total independencia
la Barra de Santiago Y otra sene e m
'
• • t UI
de las Provincias Internas de 1 virrema o.
Por

SU

~

Y~e:~
:;tr~ic;:~::

Poco tiempo después, México se convierte en p~ independiente.
l
.6 se hicieron diversos planes para lilpulsar el poblarru
~r::as~ d::;~~~da provincia de ~exas_: el_ estabable1cerdc~o e~la
. .6
r mar pero la s1tuac1on mest e e pais

LI AJE, MISERIA Y PORVENIR DE LA HISTORIA LOCAL*

. .

::::;:~/
ia falta de poblaci6~ seríaM~? d~ los ¿ª::~;~:s d;:::::;
rían que, pocos años después, perdiera exico a m
Internas de Oriente.

PROFR.

Luis

GoNZÁLEZ

El Colegio de México

Y A ES TIEMPO de que la historia local lance su grito de independe,icia. Ya
lo han hecho algunas hermanas. Lo hizo Ja biografía hasta el grado de quedar en malos términos con la historia y en buenas relaciones con la literatura. La microhistoria puede hacer también vida aparte de su matriz, e
incluso unirse más a una de las tía ; quizá a la geografía humana. Entre
la historia y la microhistoria se ahondan cada vez más las diferencias. "Los
principios de la historia local -escribe Paul Leuillfot- son autónomos y aun
opuestos a los de una historia general en sentido escolástico y universitario".
Aparte, los historiadores de la maxihistoria ven con olímpico desprecio a los
miniliistoriadores, y en lugar de ayudarlos, los obstaculizan. No comprenden
las metas y los métodos de los gambusinos del detalle, en buena medida porque éstos no se han hecho conscientes de sus metas y métodos peculiares.
La microhistoria nace del corazón y no de la cabeza como la macrohistoria. Los autores de aquélla suelen ser más emotivos que los de ésta. El
microhistoriador se acerca a su objeto más por simpatía o por antipatía que
por el mero afán de saber; su madera es más de poeta que de científico.
En la microhistoria se confunde más que en cualquier otro tipo historiográfico el sujeto y el objeto) el ser que se expresa, el ente expre ado y el
ser comprensivo. Quien la describe suele ser parte de la materia descrita,
y quien la lee lo mismo. Admite la mano del investigador extraño a condición de que se identifique con su objeto; se deja leer por el gringo siempre
y cuando la sienta suya. Por naturaleza es una forma de comunicación de
circuito corto, como la genealogía.
Según el célebre dicho de Benedeto Croce, toda historia es historia con-

!bid., 352-353.T _ _,:_Lbal •
d sep•:a-bre de 18l4. Citado
29 Monterrey 7 e
,.....u
A.rredondo a =.,. , num.
'
'
L • ¡ XIX (Sevilla: Escuela
. N
Garcia Las Prouineias Internas en e s1g o
.
por LUlS avarro
•.
8
de Estudios Hispano-Amencanos, 1965)' p. 11 .
u
u

* Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
301

300

�temporánea porque la búsqueda de las acciones humanas del pasado nace
de requerimientos de la vida práctica actual. Con todo, en ninguna investigación histórica la presencia del presente es tan clara como en la historia
menuda. Ésta es hija incondicional de los problemas contemporáneos, de
las preocupaciones de hoy, de los requerimientos económicos, poüticos, sociales e intelectuales de cada pequeña comunidad humana. La historia local
es historia actual que se proyecta sobre el futuro; es por lo mismo, la historia
para la acción por excelencia; la historia hecha y leída por sentimentales sí,
pero por sentimentales activos, como los "apasionados" de la clasificación
de Le Senne.
E1 espacio geográfico de la historia universal es obra de la naturale-.za,
es la bola de billar denominada mundo. El espacio de la historia continental no es menos físico. El espacio de la historia nacional lo determinan convenios y guerras confonne a vagas razones de Estado. El espacio de la historia
local ti.ene límites poco precisos y muy cambiantes, oriundos del sentimiento y
de la acción. Según Unamuno se contrae a ''la patria ya no chica slno menos que
chica, la que podemos abarcar de una mirada, como se puede abarcar Bilbao
desde muchas alturas"; de hecho la que sentimos vivamente y en la que trabajamos codo con codo. Puede ser un edificio -El Colegio de México, el Instituto
Tecnológico de Monterrey, la Casa de Moneda, la casa de estudiantes de doña
Julieta-; un barrio-la cohetera en Herm.osillo, Tepito en la ciudad de México-; una colonia dispersa en una urbe -los arandenses de la capital, los josefinos de Los Angeles-; un pueblo o una villa -El Llano, San Miguel Allende,
Zinapécuaro-; una ciudad monovalente -el puerto de Veracruz, Acapulco,
Monterrey-; un municipio de módicas proporciones -Yuriria, Silao-; una
pequeña región -La Laguna, el valle de Tecomán, la cañada Tarasca-;
una porción de tierra más o menos chica, continua o discontinua, pero siempre aceptada como la "aromosa tierruca" o el lugar donde trabajo.
Las demás historias, aunque tengan contornos geográficos precisos, pueden callar sin mayores trastornos el escenario de las acciones relatadas. Una
hlsto1ia local es difícilmente concebible si no la precede o acompaña la descripción del paisaje. La historia local es casi siempre geohistoria; es difícil
y no es deseable arrancarla de su residencia, de la infraestructura apenas
cambiante que es la geografía, de la vida de tiempo lentísimo que nutre y
sobre la que reposan estructuras sociales, económicas y culturales y acontecimientos de toda índole. La minihistoria sólo se entiende si parte de la vida
natural. La ma.xfüistoria puede partir de los sucesos de duración media Y
quedarse en ellos como lo hacen las historias económica y social. La mini-

302

historia, que se desprende del tempo lentísimo de la geografía, desemboca,
casi sin pasar por el tempo moderato de las estructuras en el tempo rapidísimo de la anécdota.
La historia local no desdeña el hecho efímero y menudo. Mientras las otras
especies del género seleccionan los sucesos trascendentes e influyentes, y en
menor escala los típicos, la microhistoria se inclina por la tipicidad; gusta
de lo cotidiano. Hechos de escaso bulto y renombre: hechos que no levantan
polvareda; hechos de la vida diaria: nacimientos, matrimonios, muerte, enfermedades, tareas agricolas, artesanías, comercio al menudeo, solaces, ferias,
delitos del orden común, alcoholismo creencias y prácticas religiosas, supersticiones, folklore en suma. Conductas, ideas, creencias y actitudes que caracterizan una comunidad pequeña, que permiten emparentarla o distinguirla,
que ayudan a establecer 'su originalidad, su individualidad, su misión y destino singulares" y al mismo tiempo su parecido con otras comunidades o
con la sociedad que la engloba. Los historiadores localistas recogen las menudencias que los sabios pedantes tiran con enfado.
La gran historia trabaja, según modas e ideologías, con individuos de nariz levantada (reyes, presidentes, conquistadores, grandes asesinos, cortesanos,
santos, sabios y artistas de reconocido prestigio) o con masas ( los agricultores, los obreros, la clase media la burguesía la noblezai) o con ficciones
( el Estado, la nación, el espíritu tal). En cambio, los protagonistas de la
pequeña historia son generalmente individuos del pueblo raso; o si se quiere
de la élite local que difiere muy poco de la masa local. La microhistoria
es el relato individualizado de los humildes, de los vecinos que rara vez aparecen en la sección social de los periódicos y quizá nunca en la sección política o en la sección económica.
El campo de estudio de la microhistoria es muy distinto al campo de
estudio de la historia a secas. Los métodos de las dos historias son también
muy diferentes. En la macrohisto.ria el camino está perfectamente trazado.
Los macrohistoriadores van a su objeto y a su público por supercarretera.
En la historia menuda no existe el camino; el microhlstoriador caminando
hace el camino. Por regla general, el macrohistoriador antes de emprender
la marcha hacia las fuentes de conocimiento histórico se arma de esquemas,
hipótesis de trabajo, modelos y ayudantes; el micro sale a la brega con un
plumero, un mínimo de ideas previas o hipótesis y el corazón abierto de par
en par. Aquél irrumpe en bibliotecas y archivos bien acondicionados; éste
cae en verdaderas mazmorras, en sótanos público o privados, en el cuarto de
los tiliches. Aquél no suele padecer por la penuria, la dispersión, lo poquito
de los documentos; éste sabe que la vida local rara vez deja abundantes huellas; rara vez se juntan esas huellas en fondos catalogados, y rara vez dan

303

�infoonación copiosa. Aquél hace su libro sin necesidad de salir a la inte~perie · éste necesita recorrer a pie, una Y otra vez, la sede de s~ asunto Y visitar 'y entrevistar a los lugareños; no puede escapar, según opina Lawrence
1
Stone, de la inspección de ojos del terreno y su gent~. ~as fuentes de a
· h'1stona
· no son las mismas fuentes de la macrohislona.
micro
La crítica y la interpretación de las pruebas microhistoriográfic?s no cuentan con un código de normas hechas, de poco le sirve la precepuva d~ Lan·
s · bo Aquí a}•udan la malicia y. la simpatía
del erudito, la
g101s y e1yno s.
.
1 · di{ nte
capacidad detectivesca y la capacidad amatona, la lucidez de ~ ere
d l amante Tampoco hay muchas recetas establecidas para
y 1a ceguera e
·
.ó la h · t · }
explicar y componer. Por su mayor reafümo de concrec1 n,
1s ona ~cal se inclina a la explicación teleológica, pero acude con mucha fr cu:nc1a
. ·,
causas eficientes· Al mismo tiempo cree .que las acCiones
a 1a expl1caeton por
•al E
son hijas de los proyectos de los actores y del_ me?io geográfi~o Y sOCI • n
cuanto a las arquitecturas adecuadas a la h1stona local, me1or callarse.
' e1 dich~ de
Toda historia debe ser una resurrección del pasado, segun
Michelet· pero en ninguna es tan urgente ese deber como en 1? micro:
· 'por 1o m·lSIDo ni se adecúa a una arquitectura prefabricada,
histona.
, .
. ni.
· d'
la hora de la redacción de los recursos arttshcos, v1vipuede preSCin 11' en
.
',
, ,
d 1 li
. d
La hi'storia local como la b1ograf1a, esta mas cerca e a tera{1ca
ores.
'
his
·
ta
1
tura que las otras especies, ya porque la resurre~ción de a . to1:a concre
exige un tratamiento literario, ya porque la clientela del histonador local
es alérgica a la aridez acostumbrada por los hlstoriadores contemporáneos.
En suma, la microhistoria es muy distinta de_ 1~ historia. a ~as por su
mayo r grado de emotividad, actualismo, geograhclSDlo, parti~ul~smo ~ ~.
6di
anbtativa y c1ent1tención artística y por ser menos formalista, met ca, ~u
.
.
balbuciente
y
un
arte
b1en
fica. Se trata d e una c1enc1a
, . desarrollado con
larga, larguísima tradición en todo el mundo y en Me,aco.

•
, d la historia local entre nosotros se remonta a la época preL A TRADlCION
e
• ,
M
n la Meso. , .
C
h
:..+~ don Wigberto Junenez
areno e
h1spamca
orno 1O a v~"'
· 1 N t
, . ·
.
· ta "sólo existía la historia parroquia • ues ros
1
amcnca anterior a ª conqws
.
l' idas o en c6. d' gen as carecían del concepto de Histona General y en ap
ch
:c:s consignaban sucesos relativos a su comunidad, rebasando este ,estrc o
'l
do se trataba de conquista.S efectuadas en lugares mas o memarco so o cuan
'd d d d pro.
d se aludía a lejanos puntos de parb. a e on e
nos distantes, o cuan o
.
.
· ·empre
cedían algunos inmigrantes. La historia precolomblllll es, pues, casi s1
'

En la época colonial, aunque no fue la especie predominante, la historia
local se diversificó, tuvo mejores fuentes de información y adquirió recursos
expresivos ignorados antes de la llegada de lo españoles. En tres ocasiones
la Corona alentó esas casi historias llamadas relaciones historicogcográficas.
En los siglos XVI y XVII florecieron las crónicas conventuales y en el siglo
XVIII empezó a cundir el interés por la vida urbana que en esa centuria
se dio un estirón fuerte. Aparece la historizació11 de ciudades como Puebla,
Zaca tecas y Durango.
Las guerras de independencia no fueron propicias para la microhistoria.
En cambio, el primer momento de la vida independiente patrocinó "noticias
geográficas y estadísticas"• parecidas a las viejas relaciones historicogeográficas. Hacia 1833 México sale de una etapa de euforia nacionalista y se inscribe en un período ásperam •nte localista. Se vive en plena disociación, en
la lucha de las partes contra el todo, en el mero auge de lo local y comarcano. Por un lado, la atmósfera es propicia para los trabajos históricos de
comunidades y comarcas; por otro, la tormenta sin fin deja poco tiempo
y poca paz para las tareas de desenterrar papeles viejos. Como quiera, durante la matanza de todos contra todos se hicieron algunas obras ejemplares:
los Apuntes hist6ricos de la heroica ciudad de Veracruz, de Miguel Lerdo
de Tejada; las Noticias de Durango, de José Fernando Ramírez; el Diccionario hist6rico de Yucatán, de Jerónimo del Castillo, y las Noticias para formar la historia y la estadística del obispado de Michoacán, del canónigo
José Guadalupe Romero.
Desde mediados del siglo XIX "las invasiones extranjeras y la presencia
de un vecino todopodero o" habían robustecido en los jóvenes de la aristocracia
y la mesocracia de las ciudades mexicanas, un nacionalismo desconfiado, a
la defensiva, triste y proselitista. AqueUa gente, al asumir plenamente el poder, después de sepultar al cosmopolita Ma;,.,.'Úniliano de Habsburgo y el
ranchero Tomás Mejía, hizo lo indecible por robustecer el nacionalismo;
propició la historia nacional y le hizo el feo a las historias estatal y local.
Como reacción, los gobiernos locales las patrocinaron, y en tiempos de don
Porfirio el número de libros históricos subnacionales no bajó de cien; los
más de historia de los Estados, pero alrededor de treinta de índole local
por el e pacio a que se refieren, que no siempre por las metas y los métodos.
La difusión del positivismo no podía ser provechoso para la microhistoria,
más próxima al arte que a la ciencia.
La Re olución Mexicana durante su etapa destructiva, de 1910 a 1940,
fue tan nacionalista como la Reforma pero los revolucionarios, en su mayoría campesinos, defendieron la tesis de que se podía ser patriota sin dejar
de ser Iocalista. Se convirtió en virtud lo que fuera vicio: 'la adhesión calu-

'microhistoria' ."

305
304

fü()

�rosa a la tierra nativa". Alfonso de Alba obsetva que aun los más uni.versalistas de nuestros intelectuales revolucionarios se dejaron atraer por el colorido loca1. Como Ram6n López VeJarde, que empequeñeció a la capital
"ojerosa y pintada" y puso por las nubes a su Jerez natal, muchos poetas
y novelistas le hicieron "comerciales" a la existencia trivial y pueblerina. Los
hombres de letras, no los del gremio de la historia. Los de más nota entre
éstos nadaron en otras corrientes: el indigenismo, el colonialismo, el hispanoamericanismo. Sin embargo, en los primeros veinte años de época revolucionaria salieron a la luz más libros de microhistoria que en los cuarenta
años de la era liberal. Yo conté para el período 1911-1940, 148 libros de
historia regional y local; el 57% caen en la categoría de historia de los Estados, y 43% de historias locales. Las más de éstas historian a ciudades
de fuste. Los temas políticos siguen predominando. También abundan las
monografías enciclopédicas. Irrumpen con fuerza dos nuevos modos de microhistoria: la etnohistoria que echa a retozar don Manuel Gamio, y la historia
lugareña del arte, lanzada por un sentimental trotamundos, por don Manuel
Toussaint.
El nacionalismo mexicano es otro desde 1940. Se ha vuelto más popular
y también más aguado y tibio. Ya no profesa odios vigorosos contra lo extranjero y ve lo lugareño con indiferencia. Después de todo, se aproxima el
fin de las desigualdades locales. El patriotiSIIlO local amengua. La nostalgia por la vida que se escurre mueve el interés de muchos. De 1941 a 1970
aparecieron alrededor de trescientas historias de tema regional y parroquial;
esto es, diez por año, el doble de las publicadas durante la Revolución y el
triple de las que produjo el Porfirismo. Las historias locales han aventajado
en número a las de asunto 1-egional. Va de salida la moda de hacer historias
de los Estados. El 60% de la producción reciente es parroquial. Todavía
más: crece la cifra de libros microhist6ricos que toman como asunto ciudades chicas y pueblos. Otra buena noticia: ya muchos Estado tienen animadores entusiastas -y a veces, además de entusiastas, muy profesionales-de la historia localista. Así en el Estado de México1 Mario Colín; en Veracruz, Leonardo Pasquel; en Nuevo León, Israel Cavazos; en Jalisco, José Ramírez Flores, etc., etc. Como quiera, la historia local no ha alcaru:ado su máxima estatura. Ahora se enfrenta a muchos problemas, a variados obstáculos,
a serias lesiones.

•
LA

de la microhistoria mexicana es múltiple. Hay problemas
en autores, lectores, asuntos y métodos. Aunque se dan muy ilustres excepciones, por regla general el sacerdocio de la microhistoria es de dos especies:
la amatew- pueblerina y la profesional capitalina. Los de la especie amateur
CRISIS ACTUAL

carecen de fonnación historiográfica, no cuentan con auxilios institucionales
están _en mala situación económica, dedican los ratos perdidos a Clío, vi~
ven aislados del mundo intelectual, desconocen las nuevas corrientes de
metodología, van a la zaga, muy a la zaga; están fuera de onda, completamente out. U na de sus virtudes es la de carecer del vicio del profesioua,.
Hsmo;_ otra, su vocación por el tema. Los microhistoriadores de la especie
profeSJonal ~en~ralmente .son meras máquinas hacedoras de libros de tijera
y engrudo; mdiferentes a la vida menuda que pretenden historiar sin cariño por su objeto de estudio. Ni los vocados sin oficio, ni los profesionales
sin vocación pueden prestar buenos servicios a la minihistoria.
El lectorio y el auditorio de los historiadores localistas sigue siendo teducido, pobre y espontáneo. En el círculo académico las microhístorias gozan
de poca estima. Los críticos rara vez les conceden un rato de atención. El
gran públi~o no sabe de su existencia. Circulan entre amigos. Muy pocas
veces trascienden las fronteras de su terruño, y ni siquiera en éste llegan
muy allá. No cumplen la función para la que fueron escritas. No despiertan la conciencia histórica de los lugareños ni les permiten resolver los
problemas prácticos locales. No alcanzan a los activos y no se puede pretender que generen acción. No se imponen como textos en las escuelas, y
de nada le servirán a esos futuros trabajadores que son los educandos. Vienen
casi ~el vacío y caen en el vacío. Ni siquiera pasan, como diría don Arturo
Amáiz Y Freg, de la tumba de los archivos a la tumba de las bibliotecas
porque las más no provienen de aquéllos y sólo las menos son recogidas en
las bodegas bíblicas.
En los últimos años el esfuerzo heurístico de los rruq,ohistoriadores ha aumentado. El uso de fuentes primarias es del dominio común. Sin embargo
lo conseguido está muy lejos de la meta ideal. Todavía se anda a tienta/
todavía la microhistoria se hace más con conjeturas que con pruebas.
razón es clara: los investigadores provincianos difícilmente logran acceder
a las pruebas. ¿ Quién no reconoce la pobreza y mal funcionamiento de
las bibliotecas públicas? ¿ Quién ignora el desorden de nuestros archivos?
La mayoría de las fuentes de la historia local no ha sido recogida aún en
los repositorios públicos. Muchas han sido sustraídas por bibliómanos y maniacos de los papeles viejos de los mal custodiados archivos y bibliotecas.
Otras han sido entregadas al fuego o vendidas para servir de papel de envoltura. La situación provincial de los depósitos de fuentes suele ser tan mala
que más de alguno considera salvadora la emigración de nuestros testimonios
hacia los Estados Unidos.

L;

Sobre la dificultad de allegarse fuentes para la historia local se podría decir mucho. Sin duda lo dirá una de las máximas autoridades en la materia

'

306

307

�don Antonio Pompa y Pompa. obre el mal uso que en la mayoría de lo
casos se hace de las escasas fuentes accesibles, baste decir que la crítica documental está en pañales. De hecho todas las operaciones del análisis hist6rico dejan mucho que desear. No tenemos detecti es de la historia; nos
faltan heurísticos, críticos y hermenéuticos; hay muy pocos cultivadores de
l:;i.s ciencias auxiliares. Por ausencia de asistentes el historiador local se ve
obligado a con ertirsc en hombre orquesta y naturalmente falla en el uso de
algunos instrumentos; fallaría aunque no fuera, como lo es casi siempre, un
impreparado.
Por diletantismo, por dificultad de reunir fuentes, por escasez de colaboraci6n, la temática de la historia local sigue siendo tan estrecha. Como la
fachada de las vidas política y religiosa produee documentación numerosa y
asequible, nuestra historia parroquial sigue adicta a los sucesos políticos y
religiosos externos. Como el historiador parroquial generalmente es un empleado de Ja autoridad civil o de la autoridad religiosa o de la autoridad
económica, o de las tres acostumbra hacer chorizos de semblanzas prosopopéyicas de sus patrocinadores y de los parientes de sus patrocinadores. La
mayoría de la historia local calla casi siempre los aspectos más significativos
de la vida lugareña; esto es, las facetas distintivas y más necesitadas por la
acción.
De las muchas debilidades del conjunto de nuestra historiografía parroquial quizá las más notorias son las arquitectónicas y estilísticas. La manera
como nuestros erudito locales suelen di tribuir el fruto de sus investigaciones
está muy lejos de la arquitectura funcional.
i la forma de efemérides, ni
el orden alfabético de asuntos, ni las colecciones de estampas y episodios,
ni las escuetas narraciones cronológicas son los moldes más apropiados para recrear la vida local. Otra cara repelente de esa hi toriografía -y no
privativa de ella- es la prosa solemne, esdrújula, camp; la prosa más alejada del modo como habla el común de la gente; la prosa menos expresiva
de las comunidades reseñadas; la prosa mortífera no vivificadora.
Aunque la hi toria local tiene una larga, y a veces luminosa, tradición;
aunque es, por su número, uno de los fragmentos mayores de toda la historiografía mexicana por sus muchas deficiencias sólo esporádicamente puede servir de ejemplo a la historiografía local del futuro. En este caso urge
más que en otros abrin;c a una "nueva historia", darle la espalda a la tradición, huir de lo hecho. Hay que pensar en una "nueva historia local" que
no sea copia y plagio de ninguna otra, ni de la tradicional nuestra ni de la
que se estila ahora en los países de arrollados. La "nueva historia local"
mexicana debe inspirarse únicamente en nuestras posibilidades y nuestras

308

urgencias· o mejor dicho en las posibilidades y necesidades de cada miniregión.

•
EL PORVENIR de la historia local puede ser muy halagüeño. Hay tela de
donde cort~. Es posible tener a corto plazo un buen equipo de sastres cortadores. EX1stcn muchas mieses espléndidas todavía sin operarios. Son cada
v~ más, l~s deseosos de oír el mensaje, la buena nueva, de la historiografía
microscop1ca. El futuro que se vishunbra e vigoroso porque las oportunidades
actuales son espléndidas.

Quizá por ser un país en vías de desarrollo, quizá por mantenerse disímbolo a pesar de los fuerzos igualadores de la modernización, quizá porque su historia nacional es sólo piel y sus entrañas son particw-alistas quizá
por la supervivencia de los amores al terruño, México es particuJa~ente
proclive a la historiografía menuda. El camino natural de la ciencia histórica
mexicana es localista. Los otros caminos han sido impuestos por el poder
la imitación extranjerizante, la moda y la pedantería universitaria. Mucho~
jóvenes aspirantes a convertirse en historiadores confiesan que su mayor interés re ide en reconstruir la vida del corto pedazo de tierra y de la pequeña
comunidad a la que aman, de donde provienen donde muchas veces laboran. Son los profesores, los poderes político, económico y religioso, la costumbre pop, las academias, los cenáculos los que los apartan de su vocación
e pontánea.
La curiosidad hi tórica se dirige hacia la vida local porque ésta, en México es de una riqueza inconmensurable para la emoción, el pensamiento
y la moción. Los temas atractivo , los temas en busca de autor se cuentan
por millares. Entre los muchísimos que se podrían citar me permito ofrecer
en seguida los primeros que me vienen al recuerdo: una de tantas haciendas
de autoconsumo, alguna vieja hacienda lucrativa, la modernas haciendas agrícolas de los Cusi en la Tierra Caliente de Michoacán, algún latifundio pecuario del Norte, alguna hacienda pulguera de la regi6n central,
una comunidad prehispánica que haya logrado escapar a la transcuJturación
española, una comunidad indígena semitransculturada, una f undaci6n hispánica, un pueblo marginado, un pueblo de paso, un puerto interior un
puerto exterior, una villa de feria una sociedad involucionaría como la de
YucaFm a raíz de la guerra de castas, un conglomerado de aspiraciones milenaristas como el de la Cruz de Palo en la sierra-costa de Michoacán al'
guna tribu todavía peregrinante, algún grupo totalmente sedente, e] pueblo
fábrica, la ciudad minera, la congregación religiosa, la congregación delic-

309

�tuosa; en fin miles de agrupaciones humanas de tantos tipos para todos los
gustos y que se pueden recrear desde muchos ángulos.
La historia económica a nivel local ofrece enonnes posibilidades. La historia local de las actitudes ante la vida, la muerte, el dinero y la novedad
es otro campo inexplorado. La nueva historia local debe abrirse a todos
los sectores de la vida: la economía, la demografía, la sociedad, la religión,
la política, las ideas, las creencias las actitudes, el arte, la ciencia y la
literatura popular. No hay disciplina histórica que se preste tanto a la
historia del hombre entero, a la bjstoria integral, como la microbistoria.
El profesor Finberg opina que al través de la minihistoria es como se llega
mejor a la verdad humana. Para él, la historiografía microscópica, como
suele ser la mini, contiene más verdad que la telescópica; se alcanza una
mayor aproximación a la realidad hwnana viendo lo poco que es posible ver
desde la propia estatura que contemplando un gran panorama desde _una
elevada torre o desde la ventanilla de un avión de retroimpulso. El mismo
profesor le concede otra virtud a la pequeña historia, la de ser_ un gimnas_io
ideal para desarrollar los músculos historiográficos de los es:ud1antes ?e ~toria porque la historiografía local, como ninguna otra, exige la aplicac1on
de t~das las técnicas eurísticas, críticas, interpretativas, etrológicas, arquitectónicas y de estilo.
La historia de lugares pequeños tiene muchas posibilidades en la república mexicana; en muy buena medida por lo rico y múltiple de la_s -~uentes
locales, a pesar de lo disperso y maltratado de esas f~ent~. La trad1c1on oral
está muy viva entre lugareños y es un ti~ de test101oruo no~blemente fecundo si se les trabaja con los métodos afinados de la entr~v1sta. L?s registros parroquiales testimonian no s6lo el ~arobio d_emográfi~o; tambié_n el
social y aun el mental, sobre todo en los libros de informaciones matrunoniales y visitas de obispos. Los archivos de notarías penni:en trazar la_ trayectoria de la tenencia de la tierra y muchos aspectos mas de lo social y
económico. Los papeles de las haciendas, los diarios de las amas de casa,
los libros de diezmos, las petaquillas donde se custodian las reliquias del pasado familiar, las cicatrices del terreno, la aerofoto, los periódicos, los censos,
la vieja arquitectura son s6lo algunos de los caminos que se ofrecen para
meterse de rondón hasta el fondo de la vida histórica lugareña.
Aparte existe una demanda creciente de microhistoria. }JOt parte de l~s
historiadores de alcance nacional, los economistas, los soc16logos y los geografos humano , en México y en el extranjero. Luden Febure_ escribió ~ace
30 años: "sólo conozco un medio, uno solo, de comprender bien, de situar
adecuadamente la gran historia, y es la de poseer a fondo, en todo su desa-

310

rrollo, la historia de una región, de una provincia ..." Años después don Alfonso Reyes dijo: "Es tiempo de volver los ojos hacia nuestros cronistas e
historiadores locales. . . En los historiadores locales están las aguas vivas, los
gérmenes palpitantes. Muchos casos nacionales se entenderían mejor procediendo a la síntesis de los conflictos y sucesos registrados en cada región".
''La economía regional -escribe Leuilliot- necesita mucho de la historia
local que le procura materiales y métodos de aproximación". Y no s6lo entre los colegas de otras ramas del conocimiento, también en el circulo popular se perciben signos de acercamiento. Todo hace esperar un próximo
auge de la historia local. Sin embargo es creíble que sin el concurso de una
política, se malogrará.

LA

POÚTICA a seguir para lograr el advenimiento de la "nueva historia local" requiere de la colaboración de todos y cada uno de los historiadores
localistas; necesita de la colaboración de asambleas como ésta. Entre todos
debiéramos formular los medios de contribuir al desarrollo de los estudios
microhistóricos. ¿ No podría salir de este Congreso un comité encargado
de proponer las medidas adecuadas para hacer factible el desenvolvimiento de
esa nueva historia? Quizá ofrezcan alguna utilidad para la hechura de un
plan de operaciones en pro de la microhistoria las propuestas presentadas
en orden disperso por don Wigberto Jiménez Moreno y por mí a la Tercera
Reunión de Historiadores de México y los Estados Unidos reunida en Oaxtepec en noviembre de 1969. Allí el profesor Jiménez Moreno propuso los
puntos numerados del 10 al 16 que leeré a continuación de los perpetrados
por mí para no apartarme del orden en que se leyeron en Oaxtepec. No
son una política bien planeada pero sí semillas para un plan político. Me
permito ofrecerlas como punto de partida. Allí se pidió:

1) Que la Secretaría de Educación Pública y las direcciones de educación de los Estados hagan sitio a la historia local en los niveles de enseñanza
primaria y secundaria.
2) Gestionar que nuestras universidades y centros de alta cultura abran
seminarios y cátedras donde se enseñen y apliquen los principios y métodos
de la historia local.

3) Conseguir para los pasantes de historia proclives a la microhistoria se
les conceda beca por un año para investigaci6n y organización de archivos
provinciales, y el informe sobre su búsqueda se les acepte como tesis para
optar a los grados de licenciatura y maestría.
4) Reanudar los congresos nacionales de historia que desde 1933 ayuda-

311

�ron a establecer el contacto entre historiador de la capital y la provincia
y a promover las in\'estigaciones de hi toria regional y parroquial.

14) Que se pida a El Colegio de México auspicie la elaboración de una
historia de la historiografía mexicana y dentro de ella se consagre atención
a la historiografía regional y local.

5) Formar desde luego una asociación de historiadores localistas cuya se-

de podría estar en la capital de la República o en una de las capitales de
los Estados.
6) Propiciar que el mecenazgo del gobierno y la fundaciones se extienda
a la historiografía de tema local en forma de becas, o sinecuras burocráticas,
o premios a la labor hecha, o mediante la edición y distribución de las obra
de nuestros cronistas locales.

7) Difundir, por medio de una revista creada ad hoc, las nuevas orientaciones de la rnicrohistoria en otros países y los trabajos microhist6ricos hechos en México.

15) . Que se solicite a El Colegio de México encargue a persona o personas idóneas la elaboración de una bibliografía de la historia regional y
local de México.
16) Y último, Que se recomiende a los gobiernos y universidades de los
Estados patrocinen la publicación de bibliotecas de autores regionales consistentes en series en las que que se den a conocer o se reimpriman, obr;s importantes de historiografía regional.

En suma, como dijo el ilustre regiomontano Alfonso Reyes, "abrir el fuego
en toda la línea".

8) Promover la traducción de obras de historia local que se distingan por
su carácter innovador o su perfección técnica.
9) Fundar una universidad de verano, cuya sede podría ser El Colegio
de México, donde por un par de meses cada año se impartieran conferencias
y cursillos sobre principios y métodos de historia local.
10) Procurar en cada capital de Estado y en otras poblaciones de importancia, la fundación de juntas de geografía e historia locales, integradas
por personas idóneas conoc doras del ambiente geográfico en que viven y
de los antecedentes históricos del lugar.
11) Que se procure la instalación adecuada de ciertos archivos locales
importantes, y la catalogación de sus fondos documentales, mediante la colaboración de los gobiernos de los E lados o de las autoridades municipales
con el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
12) Que se introduzcan libros de lectura especiales para cada Estado,
en que los temas sean, con preferencia, la geografia, la flora, la fauna, el
folklore la arqueología, la etnografía y la historia de la región, lo mismo
que datos de carácter lingüístico, y juicios sobre el valor de los productos
artísticos regionales, revinculando por estos y otros medios a los habitantes
con la región.
13) Que se promueva la creación de un Instituto de Geografía e Historia
Regionales, preferentemente dentro de la UNAM, con el apoyo de las uniersidades estatales y en colaboración con ellas. Tal instituto contaría con
mapoteca, biblioteca, hemeroteca y archivo documental de micropelícula,
312

313

�PRIMEROS TfTULOS DE E COMIENDA
E NUEVA ESPAftA *
SILVIO 'ZA.VA.LA

EN LA Encomienda Indiana, p. 295, transcribí un texto de encomienda de
la época de Hernán Cortés, según la carta de Bartolomé de las Casas a fray
Bartolomé Miranda. Es correcto, como ahora puedo confumalo por otros
y numerosos testimonios.

El primero en fecha que encuentro en el título otorgado por Hernando
Cortés, el 4 de abril de 1522, en Coyoacán, ante Alonso de Villanueva, quien
actúa "por mandado del capitán general my señor", que dice:
"Por la presente deposito en vos Gonzalo Cerezo, vecino de la cibdad de
Tenuxtitan, el señor y naturales del pueblo de Cocula que es en la provincia
de Cuylco, para que os sirváis dellos e os ayuden en vuestras haciendas e
granjerías, conforme a las hordenanzas que sobre ellos se harán, e con cargo
que tengáys de lo industriar en las cosas de nuestra santa fee católica, poniendo para ello toda la diligencia e solicitud posible e nccesaria". 1
La misma redacci6n, salvo la ligera variante relativa a las "ordenanzas
que sobresto están hechas e se harán", aparece en varias cédulas de depósito
dadas por Hernán Cortés el 24 de agosto de 1522 en favor de Pedro de
Alvarado por lo que toca a los pueblos de Tututepeque con Quizquitali y
Apichagua y Chacaltepeque y Contepeque y Teteltonto y Chila y el pueblo
de Xalapa; 2 de Fernando Aragonés, vecino de la villa de Segura de la
• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
1 Museo Nacional de México. Colección Paso y Troncoso.
Carpeta I de Mérito:;
y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-3-/23.
s Proceso de Residencia de Alvarado, México, 1847, p. 177. Sobre los bienes de
este conquistador, véase, William L. Sherman, "A Conqueror's Wealth: Notes on the
Estate of don Pedro de Alvarado", Thtt .t11micas, XXVI-2 (Washington, D. C.. oct.
1969). 199-213.

315

�Frontera por lo que toca al señor e naturales del pueblo de Iztepeque, en la
provincia de Guaxaca; 3 de Juan de Losa, vecino de la villa de Segura de
la Frontera, de la mitad del señor y naturales del pueblo de Cintlanque, en
la provincia de Tutepeque; ◄ de Diego de Coria, vecino de la villa de Segura
de la Frontera, de la mitad de los señores e naturale de los pueblos de
Tuapa e Tecuicuilco, en la provincia de Guaxaca; 0 de Rodrigo de Segura,
vecino de Segura de la Frontera, de la mitad de los señores y naturales de
los pueblos de Yzcatlan y Caputitlan que son en la provincia de Coastlavaca,
y Tiltepeque, que es en la provincia de Guaxaca; 0 y el 20 de septiembre de
1522, en favor de Miguel Sánchez Gasc6n, vecino de la villa del E píritu
Santo, de la mitad de los señores y naturales de los pueblos de Zimatan
y Hustuacan, Ayapanen y Gueymangar que le son sujetos. 7 El escribano Alonso
de Víllanueva actúa "por mandado de su merced'&gt;, es decir, Fernando Cortés.
Algunas diferencias presenta el título que despacha Femando Cortés, en
México, el 3 'de octubre de 1524, ante Rodrigo de Paz, quien lo es ribe,
"por mandado del gobernador mi señor'':
"Por Ja presente y en nombre de Su Magestad encomiendo en vos Francisco de Valdenebro los pueblos de Churumuco y Cinaguayario, que son de
la provincia de Zacatula, para que sean vuestros y gozéis de los rentos dellos
con que los administréis en la santa fee cath6lica".
A continuación se lee:

"Por la pr enle y n nombre de S.M., atento que los pueblos que antes
os he dado, soy informado ser pequeños y tener poca gente y dar poco
tributo, en el dicho nombre de S.M. encomiendo en vos Francisco de Valdenebro el pueblo de SuchitJan para que sea vuestro y gozéis de los rentos
del, ques en la probincia de Mechoacan, con que los administréis en la santa
f • católica. Fecha en México, a 7 días del mes de diciembre &lt;leste año
de 1524 años. Fernando Cortés. Por mandado del gobernador mi señor,
Rodrigo de Paz".8

Musco Nacional de México, Colección Paso y Troncoso. Carpeta I de Méritos Y
Servicio,. A.G.I., Patronato Real, 2-1-1-/17.
• Jbid., Carpeta V de Méritos y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-/21.
• Jbid., Carpeta I de Méritos y Servicios. A.G.l., Pauonato ReaJ, 1-2-3-/23.
• Ibid., Carpeta 3, doc. 147. AGI., Patronato, 1-2-2/22. No. I.R.5.
' Jbid., Carpeta 5 de Méritos y Servicios. A.G.I., Simancas, 59-6-9.
• Ibid., Carpeta V de Mérito, y Serácios. A.G.I., Patronato Real, números en
blanco.
1

316

Las novedade dignas de señalarse son que ahora el escribano no dice
actuar, como en los títulos de 1522, "por mandado de su merced'' sino "por mandado del gobernador mi señor"; antes la fórmula del comienzo era, "por
la presente se deposita en vos", y ahora "por la presente y en nombre de
Su Magestad encomiendo en vos ; antes el contenido del título era, "para
que os sirváis dellos y os ayuden en vuestras haciendas y granjerías conforme
a las hordenanzas que sobre esto están fechas e se harán", y ahora ' para
que sean vuestros ( los pueblos ... ) y gozéis de los rentos dellos"; en ambos
casos se encarga industriar a los indios en la fe, pero ahora se usa el término
"los administréis en la santa fe cat6lica '. Entre 1522 y 1524 se había consolidado la po ici6n de Hemán Cortés en la corte frente a las quejas de
Diego Velázqucz; por otra parte, había ya dictado el 20 de marzo de 1524
sus Ordenanzas de buen gobierno y luego otras reJativas al tratamiento de
los indios que analizo en La Encomienda, pp. 41 y 43.9 Sin embargo, la
1·edacci6n de los textos en beneficio de Valdenebro es singular y a continuaci6n veremos que los títulos posteriores vuelven a adoptar las expresiones usadas en 1522.
El 26 de mayo de 1524 se reúne el Ayuntamiento de la ciudad de México
con el gobernador Hernán Cortés, y dice que muchas veces ocurre estar la
ciudad ola y haber poca gente en ella, y ésta es necesaria para la defensa;
los indios podrían alzarse; muchos vecinos se van a coger oro sin licencia o
con ella y sería bien que ninguno que tenga indios se vaya a coger oro ni
a estar en u pueblo o granjerías de estada y morada por su persona. En
consecuencia se manda que en adelante ningún encomendero vaya a coger
oro ni a estar en sus pueblos y haciendas por sus personas de morada, sino
que pongan mineros y estancieros, so pena de perder los indios; esto valga
no obstante que antes de ahora tengan licencia. 10
La prohibi ión a los encomenderos de ir a residir a sus pueblos de encomienda tuvo una larga historia e influyó en la costumbre de que vivieran
en las ciudades y villa . A veces se invocaba que así los indios serían re. levados d trabajos y exigencias de los runos aunque los abusos que come• Las Ordenanzas de 152 ~ fueron publicadas de nuevo, con nota explicativa de
Alberto María Carreño, transcripción y reproducción en facsímile, según el texto original conservado en Middle American Rescarch Institute, de la Universidad de Tulane, en Bolet/n de la Real Academia de la Historia, Madrid, 1948, CXXIII, 185-21 O.
Las relativas a los indios parecen ser de 1526, como adelante se verá al tratar del
gobierno de Marcos de Aguilar.
" Actas de Cabildo, 1, 12. Existe ya una Guía dt las actas de cabildo de la ciudad
de México, publicada por Edmundo O'Goonnn y otros, México, Fondo de Cultura
Económica, 1970.

317

�tían los mayordomos que residían en los pueblos de in~ios dieron l~gar. también a quejas; según se advierte en el text~ del C~~ildo de ~éxi~, mtervenían igualmente consideracione de segundad militar para JUSbf1car esa
orden.

A fines de 1524 emprende Hernán Cortl-s su famoso viaje a las Hibueras,
que duraría hasta el 24 de mayo de 1?26, fecha en 1~ que regresa, a Veracruz. Durante su larga ausencia tuvieron lugar pleitos y bandenas entre
los pobladores de la Nueva España, que ~cctaron consi~erablemente los repartimientos de indios hechos por el conqwstador para s1 y sus hombres.
Veamo algunos de los nuevos tl.tulos de enc~mienda co,nceclidos en _el
agitado período que se extiende desde la au~nc1a de ?º~e hasta el ano
de 1530, en que concluye el gobierno de la Prunera Audiencia.
El 3 de octubre de 1525, Gonzalo de Salazar y Pcralmídez, ante Juan
de Ja Peña, quien actúa "por mandado de sus mercedes", o~rgan cédula en
favor de Diego de Porras, vecino de la ciudad de Tenuxtitan, p0r la cual
le depositan los señores y naturales de los pueblos de Ucelota, Coyutla,. Mecatlan Coaoytlan con el mercado de Achachalintla que se h_ace en su ~erra,
con lo que les es sujeto, según y de la manera que él y Diego Altamirano,
difunto, lo soüan tener, "para que os sirvays dellos y vos ayuden en w~stras haziendas y granjerías conforme a las hordenanzas que sobre ello estan
hechas, con cargo que tengáis de los indust~~ en. las co~s .de u~tra Santa
Fee Católica, poniendo para ello toda la ':1~ilanc1a y solicitud posible Y necesaria" .11 Es decir, se vuelve a la redacoon usual desde 1522 Y, que solamente hemos visto modificada en las cédulas concedidas por Cortes a Fran-

cisco de V aldenebro.
Gutierre de Badajoz, vecino de Temi.xtitan México, relata los ~rvicios de
erra que ha hecho y pide que en remuneración de sus servioos, y por: e es hijodalgo, se le haga merced, porque él está en voluntad de permanecer en la tierra en servicio de Su Majestad; añade cp.ie, por las causas
que dijo al principio, los tenientes de gobernador por Su Majestad le ~epositaron los señores y naturales de ciertos indios, pero a causa de las ~as1ones
y alteraciones de la tierra le han sido quitados parte de ellos Y suplica
le sean devueltos y restituidos con todo lo quitado de ellos, y que se le de
un regimiento en la Villa Rica de la Veracruz y escudo de armas. El 15
de noviembre de 1525 en Tenuxtitan, Gonzalo de Salazar y Pero Almyldez,

qu:

· • paso Y T roncoso, Mérilos y Servicios.
Museo 1acional de México. Coleceton
tomo II, de la Segunda Serie. A.G.I., Simancas, 58-6-9.
u

ante Juan de la Peña, quien actúa "por mandado de sus mercedes", depositan en Gutierre de Badajoz, el señor y naturales del pueblo de Tacolula,
cabecera, y Chalacatepec, y Cacatan, y Atoyaque, y Cuyucutepeque, que le
son sujetos, según y como los había tenido, y más la cuarta parte de los
señores y naturales del pueblo de Capa y de Nexapa y Gualapa, con todo
lo a ellos ujeto, según y como lo tenía el señor gobernador Hemando Cortés
"para que os sirváis dello en vuestras faziendas e granjerías, conforme a
las hordenanzas que sobre esto están hechas e se harán, e con cargo que
tengáis de los indu triar en las cosas que tocan a Nuestra Santa Fee Católica, poniendo en ello Ja diligencia y solicitud posible e necesaria". Es el título
habitual sobre pueblos que habían pertenecido a Cortés y de los que ahora
sería beneficiario Badajoz. Todavía el 10 de enero de 1526, Gonzalo de
alazar, ante Juan Méndez Gallego, quien actúa "por mandado del gobernador mi señor", deposita en Gutierre de Badajoz, la mitad del señor y naturales del pueblo de Tultitán, como lo tenía Xriptóbal de Valdovinos, para
que se sirva de ellos y lo ayuden en sus haciendas y granjerías, conforme a
la fórmula acostumbrada. 12
Estos cambios del título de depósito de indios de unos a otros españoles,
según el favor de que gozaban ante los funcionarios que ejercían el mando,
fueron corrientes en el período de que tratamos.
Juan de Burgo , uno de los conquistadores de Nueva España, en petición sin fecha, pero incorporada a la información de méritos y servicios que
hizo en México, el 20 de noviembre de 1525, suplica a Su Alteza que se
le dé una cédula de licencia para que pueda ir de México adonde quisiere
y a España, por término de cuatro años, durante los cuales no le sean removidos ni quitados sus indios. Al margen se anota "fecha, no ha Jugar
lo de Castilla". También pide que los indios que tiene encomendados a esa
sazón, no le sean removidos ni quitados, y si le fueren quitados, que se los
vuelvan con sus intereses. Al margen, "que no se dan estas cosas". Que
yendo a España pueda llevar cuatro indios de los esclavos para su servicio;
se le contesta al margen "no ha logar". Suplica que se le mande dar una
cédula de recomienda para el presidente e oidores ( esto hace pensar que se
trataba de un documento de 1528 cuando menos) a fin de que sea honrado
y en el repartimiento que se ha de hacer le favorezcan y encarguen en qué
sirva a Su Alteza, porque éste es su deseo. Al margen, "cédula recomienda
fecha". 13
12 ]bid., Méritos y Servicios, tomo 11 de la Segunda Serie.
P.igina 594- aJ fin del
Indice de Papeles de Nueva España, publicado por la Secretaria de Relaciones Ex1
teriores. A.G.I., Simancas, 58-6-9.
' 1 /bid., Carpeta l, sin fecha, doc. 40.
A.G.I., Simancas, 59-6-9.

319
318

�.El 2 de julio de 1526, cuando había regr sado Hemán Cortés a la iudad
de México, lo vemos despachar ante Alonso Valiente, quien dice actuar "por
mandado del gobernador mi señor", una cédula por la que depo ita en el
maestre Diego, vecino de Tenuxtitán, el señor y naturales del pueblo de
Mimiaguaba, provincia de Xiquipilco, como lo solía tener Morejón, difunto,
"para que os syrváys dellos en vuestras haciendas e granjerías, conforme a
las hordenan~as que sobrello están hechas, e para que los yndustréys y enseñéys en las cosas de nuestra Santa Fee, para lo qual vos encargo la con!;:ien9a y descargo la de Su Magestad a la mía con vos en este caso, e para
que los anparéys e defendáis de las personas que daño les quisyeren haser".H
Es la fórmula acostumbrada con ligeras variantes en la parte final que tocan al descargo de conciencia y al amparo de los indios además de su instrucción en la fe.
El 11 de octubre de 1526, el licenciado Marcos de Aguilar deposita en
Rodrigo de Segura, vecino de la ciudad de Temistitan, la mitad del señor
}' naturales del pueblo de Yscatlan, que es en la pr~vinci~ de Cuest~vaca,
como lo tenía García Vélez, difunto, que la otra mitad tiene depositada el
dicho Rodrigo de Segura por cédula, para que se sirva de ellos y ~o ayuden
en sus haciendas y granjerías conforme a las ordenanzas que estan hechas
0 se hicieren, y con cargo de industriarlos en las cosas de la fe, ~niendo
toda vigilancia y solicitud necesaria. Pasa ante Alonso Lucas, escnbano de
Su Majestad por mandado de su merccd.15
El 20 de noviembre de 1526, ante el escribano Alonso Lucas, el m~o
licenciado, justi ia mayor en esta Nueva España por ~ majestad~, dice
que Miguel Sánchez Gascón, vecino de 1a vill~ del Espm°:1 Santo, h1ZO relación que en los depósito de indios que Aguilar ahora dio en nombre de
S.M. a los vecinos de dicha villa por relación del procurador de ella, le fue
quitado el pueblo de Ayapa que se de~sitó ª. Pedro de Bustamante, en ~o
cual Gascón recibió agravio parque habiendo ido con el gobernador Co~tes
a conquistar a las Higueras, no se le debió quitar el dicho pueblo; Agmlar
manda que se sirva del pueblo de Ayapa como antes y si necesario es le
hace nuevo depósito de dicho pueblo. 1 º
El 26 de abril de 1527, ante el escribano Alonso Lucas, sus ~er edes_ Alonso de Estrada y Sandoval depositan en Miguel Sánchez Gasean, vecmo de
A. MJ.i.LA!lES CARLO, Indice de Protocolos, I, n. 548, 14 mayo 1527, II, fol. 195r.
CCX.CIXr.
11 Colección Paso y Troncoso, Carpeta
3, doc. 147 A.G.I., Patronato, 1-2-2/22.
o. L.R.5.
•• ]bid., Carpeta 5 de Méritos y Servicios. A.G.I., Simancas, 59-6-9.
11

320

la villa del Espíritu Santo, el señor y naturales del pueblo de Chapultenango,
que es en la sierra de Cachula, el cual dice el interesado que no ha sido
depositado en persona alguna y está vaco, y con este aditamento se lo depositan para que se sirva de ellos en sus haciendas y granjerías conforme a
las ordenanzas que están hechas y se harán~ y con cargo que tenga de industriarlos en las cosas de la fe, poniendo en eUo toda vigilancia y solicitud necesaria.17
En 1527, Diego de Porras dice que es venido a la corte a besar las manos
de Vuestra Majestad, pide confirmación de los indios que le han sido encomendados, y que por causa de las alteraciones que ha habido en la tierra
le han tomado a quitar parte de ellos, y pide que se le restituyan con lo
rentado. Al final de la carta viene la anotación de "que se le haga justicia" .1s
En petición sin fecha, pero presentada con probanza de 11 de julio de

1528, Pedro de Valladolid, en nombre de Martín Rodríguez, su hermano,
conquistador y poblador de la Nueva España ha más de catorce años, dice
que éste ayudó a la conquista, "asi a pie como a caballo a su costa", que
nunca se le ha gratificado, y ahora envía por su mujer y dos hijos con intención de permanecer en esa tierra; desea que se le mande mejorar unos
indios que tiene, pues los hay y él los ha merecido, "e en el repartimiento
general mande que sea mirado como a tal conquistador antiguo de la dicha
tierra e se le haga merced de uno destos pueblos que se dicen Guatepeque
o de Guatinc.han o de Guzxutla que es en la provincia de Tezcuco o de
otro pueblo que se dice Tezyacan que está entre Otumba e Tepeapulco o
de otro pueblo que se dice Tenescalco o de otro pueblo que se dice Tequipayuca o de otro pueblo que se dice Tescayca o del que Vuestra Majestad
fuere más servido..." 19 No viene la respuesta.
En México, el 17 de noviembre de 1528, Alonso de Estrada, ante el escribano de su majestad Alonso Lucas, quien actúa "por mandado de su
merced", deposita, en Martyn de la Mezquita, la mitad de los pueblos de
Tecoquilco y Atepeque con sus sujetos y de los señores y naturales de ellos
según y de la manera que los tenía y se servía de ellos Francisco de Horoczco,
difunto, "para que os sirváys dellos en vuestras haziendas e grangerías con-

.1,

Loe. cit.

J9 Colección Paso y Troncoso. Méritos y Servicios. Tomo II de la Segunda Serie.
Página 614 del Indice de Papel6s de Nueva España, publicado por la Secretaría de
Relaciones Exteriores. A.G.J., Simancas, 58-6-9.

"' lbid., Carpeta 1, doc. 74, A.G.I., Simancas, 58-6-9.

321
H:ll

�forme a las hordenanzas, con cargo que tengáis de los industriar en las cosas
de nuestra sancta fee cat6lica". 2º Es la fórmula habitual en su más concisa
expresión.
Ya bajo el gobierno de la Primera Audiencia encontramos los siguientes
ejemplos de cédulas de depósitos:
"Nos el presidente e oydores del Audiencia e Chancillería Real que por
mandado de S.M. en esta Nueva España reside, por la presente en nombre
de Su Magestad depositamos en vos Juan de Valdevielso la mitad de los señores e naturales de los pueblos de Tamacola ques en la provincia de Quastlavaca e Cuicuntepeque en la provincia de Tututepeque con sus sujetos para que os si.rváys de ellos en vuestras haziendas e granjerías segund e como
los tenya o poseya Juan Rarnos de Lares, difunto, con cargo que tengáys de
los industriar e encaminar en las cosas de nuestra santa fe católica, poniendo
en ello toda vigilancia e solicitud necesaria, sobre lo cual vos encargamos
la conciencia e descargamos la conciencia Real de S.M. e la nuestra, e con
cargo que los tratéys bien conforme a las hordenanzas que sobresto están fechas e se hizieren. Fecho en Tenustitan México a treinta días del mes de
abril de mil e quinientos e veinte e nueve años. Nuño de Guzmán. Juan
Ortiz 1icenciatus. El Licenciado Delgadillo. Por mandado de su señoría e
mercedes, Gerónimo de Medina", 21

dicen que Pedro Hemández, vecino de la ciudad de Tenustitlán, tenía depositado la mitad del señor y naturales del pueblo de Epatlán con su sujeto,
en compañía de Juan de Herrera, su hermano, que tiene depositada la otra
mitad, y porque ahora dicho Pedro Hemández "es fallecido desta presente
vida, por ende por la presente depositamos en vos el dicho Juan de Herrera
la dicha mitad del señor y natura1es del dicho pueblo", en los términos acostumbrados. 23

En términos parecidos, en México, a 15 de febrero de 1530, las mismas
autoridades, ante Alonso Lucas, quien actúa "por mandado de su señoría e
mercedes", depositan en el propio Juan de Valdevieso, vecino de la villa de
Antequera, el señor e naturales del pueblo de Etlantongo e Guautla con su
sujeto, según y en la manera que los tenía depositados Cristóbal de Quiroga,
difonto, lo cual le depositan con cargo que tenga en su poder el hijo o hijos
que dicho Quiroga dejó hasta tanto que sean de edad, y los aJjmcnte
de todas las cosas de que tuviesen necesidad, "para que os sirváis deJJos en
vuestras haziendas e granjerías conforme a las hordenanzas que sobrello
están fechas e se harán, con tanto que los endustréys en las cosas de nuestra
santa fee católica, poniendo para ello toda vigilancia e solicitud posible e
necesaria sobre lo cual vos encargamos la conciencia e descargamos la de
S.M." 22
Por último, en México, el 21 de octubre de 1530, las mismas autoridades,
ante Alonso Lucas, quien actúa 'por mandado de su señoria y mercedes",
lbid., Carpeta III de Méritos y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-3/23.
n Colección Paso y Troncoso. Carpeta V de Méritos y Servicios. A.G.l., Patronato,
2-1-1/17.
"' Loo. cit.
10

322

" lbid., Carpeta IV de Méritos y Servicios.

323

�Autoridad
H. Cortés
(A. de Villanueva)

Cuyoacán
4.IV.1522
24.VIII.1522

Beneficio

Beneficiario

Lugar y fecha

Gonzalo de Cerezo
(Tenuxtitan)
Pedro de Alvarado
Fernando Aragonés
Juan de Losa
Diego de Coria
Rodrigo de Segura

Cocula ( Cuyleo)
Tututepeque, Quízquitali, Apichagua, Chacaltepeque y Centepeque, Teteltonto, Chila, Xalapa
Iztepeque ( Oaxaca)
(1/2) Cintlanque (Tutepeque)
(1/2) Tuapa, Tecuicuilco (Oaxaca )
( 1/2) Yzcatlan, Caputitlan ( Coastlavaca, -Tiltepeque, Oaxaca)
(1/2) Zimatan, Hustuacan, Ayapanen, Gueym¡mgar
Churumuco, Cinaguayario (Zacatula)

20.IX.1522

Miguel Sánchez Gascón

México
3.X.1524
7.XII.1524

Francisco de Valdenebro

G. de Salaz.ar y Peralmídez

3.X.1525

Diego de Porras

Ucelota, Coyutla, Mecatlan, CoaoytJan, mercado
de Achachalintla

(J.

15.XI.1525

G. de Badajoz

Tacolula, Chalacatepec, Cacatan, Atoyaque, Cuyucutepeque
( 1/4) Capa, Nexapa, Gualapa
( 1/2) Tul titán

Fernando Cortés
(Rodrigo de Paz)

de la Peña)

'

Suchitlan (Mechoacan)

(J. Méndez Gallegos)

10.1.1526

Hernán Cortés
(A. Valiente)

2.VII.1526

maestre Diego

Mimiaguaba (Xiquipilco)

M. de Aguilar
(A. Lucas)

11.X.1526
20.XI.1526

Rodrigo de Segura
M. Sánchez García

( l /2) Yscatlan (Cues:talvaca)
Ayapa

Autoridad

A. de Estrada
(A. Lucas)
la. Audiencia
(G. de Medina)
(A. Lucas)

Beneficiario

Lugar .)' fecha

Beneficio

26.IV.1527

Miguel Sánchez Gasc6n

Chapultenango (sierra de Cachula)

17.Xl.1528

Martyn de la Mezquita ( 1 / 2) Tecoquilco Atepeque

30.JV.1529

J.

de Valdevielso

( 1 /2) Tamacola ( Quastlavaca, Cuicun tepeque)

15.II.1530
21.X.1530

J.

de Herrera

Etlatongo Guautla
( 1/2) Epatlan

1522

"para que os sirváis dellos y os ayuden en vuestras haciendas y granjerías conforme a las ordenanzas que sobre est-, están fechas e se harán".

1524

"para que sean vuestros (los pueblos ... ) y gozéis de los rentos dellos".

1528

'·para que os sirváis dellos en vuestras haziendas e granjerías conforme a las ordenanzas, con cargo que tengáis de los industriar en las cosas de nuestra sancta fee católica".

�M.tTODOS DE I VESTIGACióN DE LA HISTORIA REGIONAL*
Lic.

RAFAEL MoNTEJANo

v

AoUIÑAGA

Academia de Hisloria Potosina

de la o de las historias regionales de México, por diversas circunstancias: geografía irregular, diferentes grados de desarrollo de las entidades, heterogeneidad étnica, limitación o carencia de toda clase de medios
y, muy principalmente, la centralización de las más importantes actividades
humanas en el Distrito Federal, ha sido hasta ahora empresa de aficionados
más o menos autodjdactas o empíricos nativos de la misma región. ElJos, al
margen de los centros de investigación de la capital, de las grandes colecciones documentales y bibliográficas, muchas veces completamente aislados, sin
más que su gran afición a la historia y a la tierra, han hecho y hacen su obra.

EL

ESTUDIO

Aficionados al fin, pues en el interior son contados los historiadores profesionales, y carentes, por lo general, de esa formación específica que actualmente se da en las escuelas o facultades de ciencias históricas, van dejando
en su obra unas muy explicables limitaciones. Si hay acuciosidad en la investigación, exuberancia de datos y aun cierto rigor científico en la exposición, se advierte -salvo honrosas e.~cepciones-, la falta. de método en el
enfoque, en el aparato crítico y en la misma composición.
Y en que nuestra Historiografía Regional, como la Historia misma, ha ido
evolucionando de tal manera que, de una simple narración más o menos ord nada, va pasando, lenta, laboriosa pero efectivamente a una ordenación
s1 temática basada en criterio científicos y universales.
Este proceso iniciado cuando empezaron a aparecer las primeras crónicas
regionales en los albores de nuestra nacionalidad, data de siglos, y se ha ido
acentuando en las últimas décadas. Las comunicaciones sociales, pero, sobre

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Nore3te de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.

327

�todo, el ejemplo e influencia de los centros metropolitanos de investigación,
tales como los in titutos de la NAM, El Colegio de México y otro , más
las actividades de los nuevos historiadores egresados de los mismos, han ejercido una benéfica acción. Así vemos que los artículos, los libros y las publicaciones periódicas consagradas a la Historia Regional, van elevando cada
vez más su calidad, tanto en el método cuanto en la concepción histórica.
Ya no es únicamente la historia política, religiosa y militar el objeto de los
investigadores regionales, ya sienten que la comprensión integral del hecho
histórico requiere el estudio de la "totalidad" de los factores que intervienen
en su determinación.
Si el progreso positivo de la Historia como ciencia en el iglo pasado consistió: primero, en la perfección y refinamiento del método; segundo, en el
enriquecimiento de su material; y, tercero, en la ampliación de su campo;
lo mismo puede decirse de nuestra Historia Regional en las últimas décadas.
Efectivamente, la eclición de ciertas colecciones documentales y bibliográficas, la aparición de manuscritos desconocidos, el progreso de las disciplinas
afines o auxiliares, la necesidad de decir algo más que lo publicado en obras
anteriores y la benéfica influencia ya clicha, obligó a la adopción del método
científico; e igualmente, al fomento de la euríslica, o sea, al conocimiento de
las fuentes, especialmente impresas, dadas a conocer por las bibliografías regionales y nacionales. Fue así como también se convirtió en objetos de estudio
macizo y profundo actividades poco o nada estudiadas antes: numismática,
genealogía, archivonomía, por ejemplo, y aun las ideas y las artes, la cultura,
en suma.
Las limitaciones material s y científicas - bibliotecas deficientes, archivos en
desorden o sin índices, ausencia de apoyo económico, carencia de editoreshan frenado este progreso de la Historia Regional y la divulgación de la obra
hecha. Puede afirmarse que, cuanto se escribe y publica en el interior, es
obra o inédita o scmiinédita, que muchas veces no llega ni siquiera a los
especialistas. La comprueban las numerosas y graves omisiones, por lo que
a la investigación regional se refiere, que se advierten en la amplia reunión
de bibliografías históricas que con el rubro general de "Veinticinco años de
investigación histórica en México" publicó El Colegio de México en los números 58-60 de su revista Historia Mexicana, no obstante haber sido compiladas "por diferentes especialistas". Aun cuando se dio a cada una de ellas
el carácter de "bibliografías selectivas", hay trabajos de Historia Regional
a los que, por haber aparecido eu el interior y, en consecuencia, por ser scmiinéditos, no se les dio ningún lugar.
Sin embargo, creo que es tarea de quienes, así sea por afición, nos ocupamos de la Historiografía Regional, el reivindicarla, elevando e integrando el
328

método de nuestras investigaciones por medio de la rigurosa aplicación, lo
más rigurosa posible de las exigencias científicas de la Historia tal como é ta
se concibe ahora
Lo primero, la eurí_stica, o sea el conocimiento de las fuentes en su sentido más amplio. Creo que esta es el principaJ problema con que se tropieza en
el interior de la república para el desarrollo de la Historia Regional y la
integración de la historia nacional: el desconocimiento de las fuentes.
Cierto que, por muchas y diversas causas, gran cantidad de fuentes se han
perdido o se están perdiendo. Pero eso mismo no compele a acercanos a ellas
para salvarlas y difundirlas, tanto más que, para la totalidad de la comprensión del hecho histórico, ahora debemos asir no sólo la información política,
militar y religiosa, sino también la información económica estadística, artística, cultural.
Para los cuatro siglos que se deben historiar, no podemos exigir la misma
amplitud y riqueza informativa que se precisa para conocer el pasado de los
pueblos de existencia plurisecular. Por otra parte, en base a las limitaciones
impuestas por el medio, debemos restringir en forma práctica el alcance de
la eurística.

Las fuentes orales: can lo y narración, la fábula, la leyenda y las s ntencias
y refranes, sólo excepcionalmente nos dan material; debemos insistir en las
fuentes escritas: inscripciones, genealogías, memorias, efemérides y diarios, biografías, epistolarios y hojas sueltas en general. Problema aparte son los archivos. Éstos se ncuentran -salvo honrosas excepciones- en desorden; aquéllas, dispersa . De ningunas hay catálogos que permitan su conocimiento y
su uso.
En cuanto a las [uentes y literatura impresa: libros, folletos y publicaciones
periódicos, nos encontramos en el mismo caso. Muchas de ellas se han perdido; lo que está coleccionado es poco; las bibliotecas e tatalcs o universitarias carecen de carácter estrictamente regional, o sea. por lo general no
tienen un fondo dedicado a salvar y conservar lo referente al respectivo estado o región; finalmente, las bibliografías de este tipo, hacen falta. Cierto
es que contamos -en lo que a esta parte del país atañe- con las bibliograüas de Alcorta y Pedraza, para San Luis Potosí, y con la compiladas por la
Sociedad eoleonesa de Historia, Geografía y Estadística y por González y
Ordóñez para Nuevo León, pero faltan las generales de los otros estados de
dicha porción de la república y las particulares, incluyendo biobibliografías
de todas las actividades humanas.
La compilación de catálogos de todas estas f uenles, tanto manuscritas co-

329

�mo impresas, es básica para los otros pasos de la metodología hlstórica :
la crítica de fuentes la interpretación y la exposición. Ma1 puede hacerse la
crítica cuando, ante la pobreza de material informativo, se carece de elementos
para la justipreciación del testimonio; mal, así. mismo, puede hacerse la concepción y exposici6n, cuando, por idéntico moti o, el conocimiento y reconstrucción del pasado resulta incompleto e imperfecto.
Por eso, para la correcta aplicación de la metodología en ]a Historia Regional, tomando en cuenta que, por lo general, ésta la hacen investigadores
aficionados, lejos de los grandes repositorios y con una gran limitación de
toda clase de medios, se impone:

EL PAPEL DEL GENERAL BERNARDO REYES EN LA POL1TICA
NACIONAL Y REGIONAL DE MÉXICO *

a) la salvación de toda clase de archivo y su funcional clasificación y catalogación;
b) la recuperación y publicación de memorias, diarios, epistolarios y demás material semejante que se encuentra disperso e inédito;
c) la compilación de catálogos, de ser posible analíticos, de este material;
d) la formación de bibliografías y hemerografías, tanto generales como especiales;
e) el intercambio, a nivel nacional y regional, de cuanto así sea monográfico, se produzca en provincia; y, finalmente,

f) interesar a los gobiernos y universidades para creación y sostenimiento
de centros o institutos o departamentos de investigación histórica regional,
con los medios humanos y económicos suficientes para que cumplan con su
cometido.
Las ciencias, por el rápido y riguroso desarroUo que han alcanzado en la
actualidad -y en este caso está la Historia, aun la Regional- CKigen más que
nunca. Estas exigencias ya superan con mucho las posibilidades del investigador aislado o del grupo de aficionados que sólo cuentan con sus propios recursos
personales. La metodología forma en la actualidad uno de los elementos esenciales de la obra histórica. Ya no es un simple adorno erudito, a1 estilo de la
literatura gerundiana. De tal manera la afecta que, sin ella, por lo menos,
puede ponerse en lite su veracidad, su originalidad y su valor. Y el método
depende en gran parte, para su correcta aplicación, del material informativo
que se tenga a mano.

ANTHONY BRYAN

Univ. de Rhode lsland

EL

G~NERAL BERNARDO

REYES, por veintiocho años desempeñó un papel

muy tmportante en la historia y política de México. Un estudio de su carrera como gobernador de un estado, como Ministro de Guerra y como una
figura muy importante en la política nacional, da una oportunidad ideal
para examinar detalladamente y valorar el establecimiento y el funcionamiento del sistema del Porfiriato en el noreste de México, del gobierno regional de Nuevo León y de Coahuila y también de los esfuerzos para reformar el servicio militar.
Hay unos estudios que tratan o en parte o completamente de Reyes, pero el mejor conocido es el del Dr. E. V. Niemeyer, El Ge1ieral Bernardo
Reyes (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, 1966). Esta obra se dedica admirablemente a la contribución
de Reyes al desarrollo económico de Nuevo León, y en particular de Monterrey. Mi propio estudio Mexican Politics in Transitian, 1900-1913: The
Role o/ General Bernardo Reye.s (tesis doctoral, Universidad de Nebraska,
1970), es mucho más que una biografía. Yo trato de poner a prueba unas
de las generalizaciones que suelen ofrecerse en cuanto al Porfiriato y también con respecto a la inmediata época prerrevolucionaria por examinar la
carrera de Reyes utilizando la correspondencia en el Archivo Particular de
Bernardo Reyes. A causa de sus equivocaciones políticas en 1909 y en 1913,
los críticos le han pintado como conservador o reaccionario ¿pero con relación a quién? Desafortunadamente, nunca se le ha considerado como una
de las fuerzas positivas en la era prerrevolucionaria de 1910 -pero este es

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.

330

331

�un concepto mucho más complejo, que he argüido en mi tesis doctoral pero
que no puedo tratar aquí.

posición. Sólo fueron legislados los proyectos de ley que Reyes aprobó o
los que é.l mismo redactó.•

Este artículo breve que se dedica a los años 1900-1902 va a demostrar
el funcionamiento del Porfiriato en el gobierno municipal y el del Estado
de Nuevo León y también va a señalar la formación de la filosofía de Reyes
sobre el gobierno durante este período como una respuesta a la oposición
naciente a su régimen.

Reyes dominó los asuntos diarios del Estado aun cuando estaba au nte.
Cuando fue Ministro de Guerra en la Ciudad de México (1900-1902), Pedro Bcnítez Leal, un íntimo amigo, cumplió las funciones del gobernador.
En realidad, Benítez Leal no fue más que el diputado personal de Reyes.
Por consiguiente, la administración en Nuevo León se quedó firme y la
máquina política funcionó sin dificultad alguna. La conespondencia confidencial de Reyes con Benítez Leal desde 1900 hasta 1902 da testimonio
notable de la manera en que se dirigieron los asuntos de Nuevo León. 5

Entre 1885 y 1893, Reyes había ganado la dirección del Estado. Por meello de la fuerza .militar y de la diplomacia política, logró destruir el circulo
Treviño-NaranjerGonzález el que había dominado el noreste de México.
Además, Reyes había establecido una supremacía virtual sobre Coahuila por
asegurar la elección de Miguel Cárdenas como gobernador y por hacerse
personal y conseguir la lealtad de Venustiano y de Emilio Carranza.
Reyes dominó Nuevo León legalmente por medio de una modificación en
la constitución de Nuevo León, el 3 de octubre de 1893. Ésta permitió 1a
reelección indefinida del gobernador. 1 Durante los veinte años que sirvió de
gobernador1 Reyes sufrió la formalidad de su elección en seis ocasiones.:?
Cuando estaba seguro de la ayuda de Díaz, La Voz de Nuevo León, su periódico, propuso su candidatura y su organización política, el Club U1Tión y
Progreso, le nombró.

Reyes y el sistema de gobierno regional
y municipal en Nuevo Leo11.
Aunque la constitución de Nuevo León prohibió que el gobernador dominara la elección a la legislatura,3 no obstante, esta elección todavía fue
dominada durante la dirección de Reyes. Reyes con la consulta de Díaz,
escogió a los aspirantes, que fueron propuestos por el Club Unión y Progreso
como candidatos "oficiales". Sin duda, su elección fue asegurada. Por consiguiente, Reyes tuvo continuamente una legislatura subordinada a su dis-

' R1CAROO CoVARRUBlAS, Gobernantes de Nuevo León, 1582-1961. Compilaúón
)' nota.r (Monterrey, 1961), p. 98; Memoria, Nuevo León, 1895, citado en iemeycr,
Rey,s, p. 75.
s Fue un candidato para las elecciones para gobernador en 1889, 1891, 1893, 1897,
1903 and 1907. CovARROBIAS, Gobernantes, pp. 96-111.
1 Véase GJLseRTO WATTS MoNTUIAYOR
1825-1857-1917 (Monterrey, 1957).

332

(ed.),

Constituciones poltticas del estado

Al parecer, el público tomó poca parte en elegir a los delegados nuevoleoneses al Congreso acional. Respecto a esto, el patrocinio del _gobernador
fue la única base para la selección. Por ejemplo, el íntimo amigo de Reyes,
el Lic. José López-Portillo y Rojas, de Guadalajara, fue elegido como representante de Nuevo León al Congreso Mexicano, simplemente por indicar
su interés en la posición en una carta a Reyes el 23 de abril de 1900. El
1 de mayo su nombre fue incluido en la lista oficial de los delegados del
Estado.e

Cada año las elecciones para los ayuntamientos fueron dirigidas casi de la
misma manera. Los alcaldes obligatorios y los lideres de las fuerzas militares
estacionadas en los varios municipios propusieron a los aspirantes y sus nombres fueron presentados para la aprobación de Reyes. La lista oficial fue
preparada previamente, porque Reyes quería hacer averiguar de antemano,
la honestidad de todos los candidatos. Unas de sus observaciones a Benítez
Leal sobre la aptitud de unos de los aspirantes para los varios ayuntamientos
en 1901, merecen ser citadas;
Aba.solo: Opino, como Ud., que es preferible postular á Don Juan
Villarreal y Po/aneo, 6 á Don Jesús Cavazos para Alcalde 1o., en vez
del Sr. Francisco Ca11tú.
Cerralvo: Me parece inconveniente la candidatura de Resendes, pa-

• JosÉ L6PEZ-PoRTILLO y ROJAS insistió que Reyes mismo escribió muchas de las
ordenanzas legislativas y municipales. Véase Elevación i' calda de Porfirio Dlaz. (México: Libr. Española, 1921 ), p. 308.
• Esta correspondencia se halla en el Archi::o Particular de Ber-n.ardo Reyes (APBR)
en la ciudad de México.
• Véase la corre.•pondcncia: Reyes a L6pez-Portillo y Rojas, 30 de abril de 1900
en Cartas Varias 1900, APBR; y Rey,.s a Benítez Leal, 1 de mayo de 1900, !bid.

333

�ra Alcalde Jo. Suplente, porque este Sr. s6lo procura su interés privado, haciéndolo de una manera egoísta y vulgar, y creo que sería un
estorbo para que la Autoridad logre la buena marcha del Municipio.
China: Siento que se retire de su puesto Don Dionisio Carda, porque es el hombre más honrado y enérgico que hay (n Municipalidad.
Mina: No conozco á Don Espiridi6n González, propuesto para Al-

calde lo.
Rayones: Yo también me inclino, como Ud. á que Don Francisco Casas
Ramos sea postulado para el cargo de Alcalde Propietario; y acaso,

para que la separaci6n de Moyana no sea tan brusca, sería bueno procurar que figure como Suplente en el año próximo.7
Lo importante es que el método que Reyes utiliz6 para revisar a los candidatos señala que éstos no fueron elegidos de una manera arbitraria. Además
tuvieron que poseer unas cualidades loables. Don Bernardo miró con favor
a los que eran competentes, expertos políticamente, eficaces, honestos y populares con el electorado.ª
Claro está que todos los oficiales en Nuevo Le6n retuvieron sus puestos
por el mandato de Reyes. Los que salieron mal en hacer sus deberes tuvieron
que dimitir. Muchas veces pareci6 que Reyes fue receptivo a expresiones
públicas de disgusto en cuanto a ciertos oficiales. Una vez, Cruz Estrello,
el alcalde primero de Mier y Noriega, el que había cultivado varios enemigos, fue despedido de su oficio antes del fin de su plazo y fue reemplazado
por un forastero. Reyes e,,..-plic6 su decisión de esta manera:

Por lo que respecta al asunto de Mier y Nóriega ... debo manifestar
á Ud. que cuando lo pide el bien de las poblaciones, es pre/erible quebrantar un poco la le,,; pues que al fin y al cabo á ella no le duele,
y los pueblos sí sufren prejuicios con los malos gobernantes. Para mí,
los asuntos de ese género nunca fueron escrúpulos de conciencia, y
siempre me he fijado en lo esencial, aunque haya dado motivo á censuras que serán legales, pero faltas de raz6n en principio."

' Reyes a Benítez Leal, 29 de septiembre de 1900, !bid.
• Véase la correspondencia: Reyes a Benítez Leal, 3 de julio de 1900, /bid; Reyes
a Benítez Leal, 22 de julio de 1901 en Copiador de Carta! 1901, Jbid.
• Reyes a Ben'ttez Leal, 8 de octubre de 1900 en Cartas Varias 1900, ]bid.

334

Ni siquiera los miembros judiciales tuvieron exenci6n. Se le despidió a
Pedro Morales Elizondo, Juez del Distrito de Monterrey, porque, ostensiblemente, unos ciudadanos se quejaron de él.1 º

Sin duda, Reyes tuvo un poder paternal sobre los asuntos de Nuevo León.
Además, muchas de sus prácticas políticas e opusieron .a la ley escrita de
la constitución del E tado, que incluy6 garantías individuales la iniciativa
legislativa, una judicatura independiente, y la limitaci6n de' la autoridad
del gobernador. Claramente Reyes se opuso al Artículo 115 de la constitución del Estado, e1 cual prohibió que el gobernador dominara legalmente
las elecciones o las sesiones de la legislatura.u
En cambio, el extraordinario Artículo 107 de la constitución del Estado
.
'
el que afirmó que los municipios habían de ser independientes en la administración política y sometidos solamente al gobernador del Estado, ayud6 a
Reyes a dominar el gobierno regional por tratar directamente de los presidentes municipales que naturalmente fueron elegidos por su mandato.u
Así, Reyes observó una estricta conducta constitucional pero ' a la vez, eliminó el sistema vicioso de jefes políticos, el cual, en otros estados, llegó a ser
una causa fundamental del disgusto popular contra la autoridad regional
durante el Poríiriato.

Reyes contra los liberales.
La oposición a Reyes en Nuevo Le6n durante 1900-1907 se manifestó
principalmente en el supuesto movimiento liberal que empezó a acelerar durante 1900. Fue dirigida por los hermanos Flores Magón, Camilo Arriaga,
Antonio Díaz Soto y Gama y otros por medio del periódico Regeneración.
La historia de este movimiento es bien conocida y no es necesario repetirla
aquí. Sin embargo, es preciso señalar que muchas personas en varios estados,
quienes iguieron las organizaciones de lo que más tarde llegaría a er el
Partido Liberal Mexicano (PLM), se dedicaron a los principio del liberalismo tradicional del siglo diez y nueve como fueron expresados en la
Constitución de 1857.

11
Reyes a Lic. Pedro Morales Elizondo, 22 de septiembre de 1900, Jbid; Reyes a
Morales Elizondo, 29 de septiembre de 1900, J bid.
" La Constituci6n de Nuevo León se discute completamente en Joc West Nea!, "State
and Local Government in Northeastern Mcxico: uevo Le6n, Coahuila and Tamaulipas" (Tesis doctoral, Universidad de Texas, 1957).
u En el APBR hay numerosas cartas enviadas entre Reyes y \•arios alcaldes primeros que muestran este punto.

335

�Es notable que la primera organizaaon liberal que se suprimió fue el
Club Liberal Lampacense de Lampazos, Nuevo León, que se había formado en septiembre de 1900 por el Ing. Francisco aranjo, Jr., hijo del
general cuyo poder Reyes había terminado en 1885. Aunque Reyes era muy
sensible a los ataques dirigidos contra él en Regeneración por los hermanos
Flores Magón fue enojado más por el hecho de que la oposición liberal en
Nuevo León se compuso de enemigos de la región que fue_ nada más
una junta de conspiradores instigada por el Gral. Naran30 _que aparec1O
bajo el pretexto de un Club LiberaJ.1.S1 El general Reyes. reacc10n~ba contra
un caso aparente de una oposición regional pero sus aCCiones tuvieron unas
implicaciones fuertes en cuanto a la política nacional .. Unos líd~res conocidos en Nuevo León como Antonio Villarreal y FrancISCo Naran10 Jr. fueron prendidos injustamente, y acusados de "sedición" y encarcelados durante abril ae 1901.14 Más tarde, se le consideró a Reyes responsable por la
detención de otros liberales más importantes como Camilo Arriaga Juan
Sarabia y Librado Rivera, por la noche del 24 de enero de 1902 en San Luis
Potosí. Heriberto Barrón, quien se había hecho miembro del Congreso por
el patrocinio de Reyes, contribuyó a este incidente.15 A ca~a de esto,_ los
hermanos Flores Magón criticaron a Reyes aún más en El H170 del Ahuizott
hasta que fueron prendidos en septiembre de 1902 y su peri~ico fue cerrado.
De todos modos a fines de 1902 los ataques contra el Ministro de Guerra,
por el Liberal ; también por la prensa dirigida por l_os ci~ntíficos, h~bían
contribuido a la serie de sucesos que causaron su res1gnac1ón del gabmete
y el dispersar de la Segunda Reserva. ¡ Claro está que para entonces fue un
hombre amargado!

4~:

Lo que los liberales principales pensaron de Reyes es bi':°. conocido porque fue revelado en la prensa. No se s~hl: tanto de la opm1ón que ~ ~neral tuvo de estos individuos y su movmuento. Tuvo poco que decir publica.mente, pero se pueden recoger sus impresiones de su correspondencia
,. .Reyes al Sr. Teniente Coronel Ignacio J. Mendoza (Monterrey), 6 de abril de
1901, en Copiador de Cartas 1901, lbid.
u Reyes al Col. Ignacio J. Mendoza, 7 de abril de 1901, Ib'.d.; Reyes a Gral. Ram6n Terán, 12 de abril de 1901, !bid.; Reyes a Col. lgnacm. J. Mendoza, 12 de
abril de 1901, Jbid. Véase también ET_H.EL l?UPFY TURNE~, ~ica~.do Fl~;,es Mag6~
'Y el Pareido Liberal Mexicano (Morelia, M1choacán: 'Ed1tor1al Erancli del Go
bic.mo del Estado, 1960), p. 40.
u Véase "Lo que he visto en México: la clisoluci_6n del Club Ponciano ~ga en
San Luis Potosí", La Prensa (México), 28 de noviembre de _1930. Tamb1é~, ~ug _. M rt'mez u' ñez La reuoluci6n en el estado de San Luis Potosi (México. B1mo
a
·
1
•·
M ·
blioteca del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revo,uc1on
cxicana,
1964), p. 14.

336

personal. Según Reyes, los grupos que se establecieron en Nuevo León fueron "liberales nada más que en nombre'' y su único propósito fue crear una
oposición al gobierno. 16 Don Bernardo, que se consideró liberal en la tradición de J uáre-z, no pudo reconocer que una nueva clase de liberalismo
salía y también sugirió a un amigo que otros habían apropiado el nombre
'Clubs Liberales" sin merecer esta calificación. Además, los organizadores
de esos clubs eran "insensatos oposicionistas y de conspiradoras [sic] tontos
y escandalosos".17 Fue bastante escéptico en cuanto a las resoluciones aprobadas en el Primer Congreso LiberaJ en febrero de 1901, que habían de procurar el cumplimiento de las Leyes de Reforma, y él llamó todo el asunto
"una farsa" cuyo objeto fue crear un núcleo de oposición "para hacer ruido' .18 Estaba afligido particularmente con los artículos de Regeneración que
le atacaban de vez en cuando. Según Reyes, en una carta confidencial a
un amigo, Regeneraci6n y los rebeldes trataban de hacer el papel de
Robcspierre, en Mé,dco, donde la situación fue distinta a la de la Francia
revolucionaria, y el resultado fue "caricaturas vivientes y no grotescas sino
chocantes por virtud del anacronismo de los tiempos en que se figuran que
hacen su papel". El periódico atacó al gobierno con mentiras "que serían
infamantes e ignominiosas si tuvieran la más leve apariencia de verdad".
Reyes estaba horrorizado particularmente por la critica de los liberales
que el Presidente fue un tirano conservativo, wi enemigo de los clubs liberales y un déspota. ti opinó que tal crítica fue "bla fema". Además Reyes consideró cínica la acusación de los liberales que él gobernaba muy mal
a Nuevo León. A causa de tales esfuerzos para difamarle públicamente, Reyes
creyó que fue necesario que los directores de Regenerad6n y sus adherentes
tuvieran que entender que se Je tomara en serio a Díaz y que a causa de su
capacidad de crear unas dificultades políticas en N ue\'O León se les refutara. 10
Un análisis de las opiniones de Reyes sugiere que su actitud fue principalmente una respuesta normal a los ataques personales que los liberales habían dirigido hacia él. Además, es difícil percibir un motivo ideológico en
su reacción al movimiento durante este período. Claro está que no fue
antiliberal, por lo menos según los que seguían la tradición de Benito Juárez. En efecto, se inclinó a considerar a los Liberales como nada más que
un grupo de oportunistas. Su supresión del Club Lampazos fue dirigida principalmente a la oposición política de Nuevo León que él creyó fue dirigida
11
Reyes aJ Sr. Presidente Municipal (Múzquiz). L. Alberto Guajardo, 27 de marzo
dr. 1901 en Copiador de Cartas 1901, APBR.
n Reyes al Sr. Lic. C. Madrigal, 13 de mayo de 1901, lbid.
11 !bid.
ll lbid.

337
H22

�hennano
con la conniv nci d
e."tendió, y
reFlor · Mag6n. o ob tantc como el mo\'imiento liberal
novaron lo ataqu , R y empezó a imaginar la am naza n una pe . pectiva

por uno de sus enemigo principal

nacional más amplia.

La trag dia qu ocurrió n font rrey el 2 de abn1 d 1902, y la cual
se ha llamado injustam nte "La matanza d 1 2 de abril'' fue la culminación
de un movimiento contra Reyes que había de desconcertar al gobernador
cuando u pre ti ·o públi o ra mínimo. Lo científico y lo liberales tomaron con anhelo la oportunidad singular para deshonrar a Rey por toda
la na ·ón. in embargo. para 1905 Rey había recobrado u pre tigio pasado.

La filosofía política d

Rt)'t:S,

El general Rey (ue un símbolo personal d la paz y del pro
n
uC\'O León en el siglo diez. • nueve. En realidad fu un caudillo regional
pero mundano, y aunque su admini tra '6n del obi rno r ional n u o
León fu lo que se podía esperar d una personalidad autoritaria, fue m jor qu la mayoría de ellas. Condujo sus untos político conforme a l
política del Porfiriat : un respeto por la forma d mocrática, pero un ab lutismo político basado en el personalismo y la limitación d todo los componentes j cutivo , 1 gislativo y judiciales. La libertad política 110 fue un
principio del sis ema administrativo en u vo León. El ufragio fue violado
muchas v ces de conformidad con la práctica porfirista en otras parl s d
la república. Afortunadamente se evitaron unas def:ciencias potenciales en la
administración de uevo L ón a cau de la reglas de la hon stidad capacidad y talento qu Rey e.'&lt;igi6 de us candidatos para el ofi io re ·onal.
En el último análi is, el gobiemo regional de uevo Le6n fue estable pero
no timul6 un corr cto desarrollo político. El si tema no fue d mocrático
relativo a la connotación moderna del término "democracia" per cumplió
con las xigencias parti ula.res del Porfiri to.

La actividad política na ional dcspué de 1900 contribuyó a la formación
de la opinión qu Rey tuvo sob la políti mexicana. Por un lado,
opuso a las tendencias anarquistas de los liberales, que aumentaban y por
otro lado a los esfuerz d los científi os de sobr pone
como una minoría dominante. Pero lo más importante fue que . u conflicto con I dos
grupos {u ng ndrado principalmente por sus intento de prohfüir su intrusión en su patrimonio en u \'O L 6n. La política · iempre era un asunto
regional para Bernardo. Fue bastante pragmático en cuanto a ejercer todo
u poder n la región de M'xico bajo su autoridad y u única 1 altad era

a Porfirio Díaz, la pe nificación del gobi mo central R~
tab ·
l · r· · · d
.
· -, no
a ciego
a as msu tnen~
1 1stcma porfiri ta de la administración política, pero
estaba con\'eocido de la n
· d de • un cambio gradual'' ¡
1
;ol ·,
l' •
H
, o que
a
e~ u ion po_ ttlca.. nsta que se asegura una estabilidad política en México Y ocum
m cao un cambio en la jefatura na ional consid r6 qu
la dirección de Díaz fue absolutamente sencial.
'
De..muclia manera Rey fue típico d I meJ·o
de
obe ma do
d t
Por fmato.
'!aro e tá que {,l fue una fuerza poderosa por la pr · rv cion
·,
d~ la paz Y. _del orden tan n s. ri p, ra el d a llo conómico de México. :amb,cn, fu b tantc único.
inclinó a la reforma y trató d introdu tr una tran formación fundam ntal en ~ uevo León mientras funcionaba dentro de lo límites d l Porfiriato.
o ob tant hay que apuntar qu
a m nud~ . fru traron los fuerzos de utilizar u oficio ( o como Gobernador,º f 1~1s_tr~ ~e la Guerra) como m dio de reforma. Por lo general él
pago_ ta tnt iau,·a uando sus en migo d 1 . dos partid · le con. idera n
un n_v~ al_ pr i~ nte. En r alidad, e pu de consid rarlo orno ejl'mplo de
las lirrutac1on m1pu stas sobre lo aspirant a la reforma en un si tema
muy personalizado y e ntralizado de un gobierno nacional.
La cmpr

de

onsolidar a una nación ant iormcnte d, unida muchas

vcc_es exigió unas medida e-x esivas. in embarg ,
b tante inju \ 0 caract _nzar a lo go~rnador s, n gen ral, orno imple. guardi m ánkas del
dictador. El é.'Oto de _Díaz ~ ~ltó en parte de los esfuerzos de sus gobernado
na valora ión obJ t1va de 1 relación ntr el pres:dente y un
gobernad r debe con id rar que el poder ejecuti\'O d l t do fu
ponable _ por el pr tigio del régimen. Repr •ataron u sostén principal. La
soluc1ó~ de lo problemas regional
y la preservación de la paz y orden tan
n
as para 1 d arrollo conómico n cional, fueron t oto un tributo
a la habilidad de los gobernadores individuales como a todo el sistema del
gobierno.
crítico d l Porfiriato, por lo gen ra1 lo con. ideran er un , i tema
C'on rvativo y opresivo d • g bi mo r lo condenan omo cambio el la tradición d 1 liberali. roo m xi ano que duró desd eJ período de la Reforma
hasta la evolución de 1910. Un análi is crítico del libcrali.mo del iglo diez
Y nu v siempre ha id difí il a u de la mezcla d 1 propósitos liberal . con id al na ionale . in embargo, había mu ha continuidad ntre
los liberal de la Reforma y lo expooent d ,) Porfiriato. El f derali.mo
había desaparecido para 1876, lo porque la supre ión de las rebeliones r gional y la paz de la nación nec itaron l forma d un gobierno central.
obstante, el régimen de Díaz h redó mucho d lo propósitos de los liberal en la tradición d Juárcz y qui7.á, como Daniel Cosí Villeg argu ,

339
338

�el Porfiriato representó un período tan libre y tan democrático como cualquier otro en la historia mexicana. 20 En Nuevo León por Jo menos, no se
abandonaron los principios del liberalismo del siglo diez y nueve, simplemente se transformaron.
Opino que un tipo de liberalismo fue caracteristico del Porüriato y quedó la dominante teoría política de México -por lo menos hasta 1907. Muchas personas querían alguna modificación en la estructura política, pero como
Bernardo Reyes, reclamaron un cambio gradual. Mientras los científicos y
el PLM representaron los dos extremos del espectro político que funcionarnn durante el Porfiriato, ninguno indicó el sentimiento verdadero del pueblo. Reyes fue el arquetipo del porfirista liberal, pero él reflejó esto en un
sentido regional más que nacional.
Muchos grados de la opinión política existieron dentro del Porfiriato.
Apenas hay una base para colocar a personas en categorías como "liberal"
o "conservativo" ahora. En realidad, las distinciones no fueron basadas en
una estricta convicción ideológica. El propósito fundamental del progreso nacional fue una consideración común, pero había una disputa grande con respecto a las prioridades. Así, el estudio de Reyes es en realidad no sólo el
estudio de un liberal porfirista sino también de un porfirjsta liberal.

"LA EMIGRACIÓN PENINSULAR A LA NUEVA ESPAAA
HASTA 1580" *

Da. PE.TER Bovo-BowMAN
UniveJ"Sidad de Nueva York,
en Búfalo

LAs CORRIENTES EMIGRATORIAS a América en el siglo XVI son para los historiadores, lingüistas y sociólogos de trascendental interés porque fue en aquel
siglo que se echaron los cimientos de la sociedad colonial. Como aportación
al estuilio del transplante de la cultura eurnpea al Nuevo Mundo y su compenetración, en suelo americano, con las viejas culturas indígenas, iniciamos
hace muchos años ya, en 1950, un análisis demográfico en gran escala de las
diversas corrientes emigratorias al uevo Mundo, tanto cronol6gicas como
geográficas, que puedan haber contribuido a una temprana iliferenciación
dialectal.
Los resultados de nuestros estudios previos ya han probado de una manera bastante concluyente el papel trascendental que desempeñaron, en el
establecimiento de la mayoría de las colonias hjspánicas, Extremadura y
Andalucía sobre todo Sevilla. Aunque nuestro fichero biográfico dista mucho de ser completo (contamos 45,374 individuos de lugar de nacimiento
seguro entre los pobladores, mucho más numerosos, que habían emigrado
de la Península para 1580), la muestra es más que suficiente para merecer
un alto grado de confianza. Ya que nuestras conclusiones hasta la fecha,
tanto sociológicas como lingüísticas, van declaradas en dos libros 1 así como en una serie de artículos (1956, 1957, 1963, 1964, 1967, 1968), nos limitamos a presentar ahora, en honor al aniversario de la fundación de esta
• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado

., Para ver unas discusiones sobre la relación entre el liberalismo en el 5iglo XIX
y el siglo XX, consulte el arlÍculo de Charles Hale, "José Maria Luis Mora and the
Structurc of Mexican Libcralism" Hüpanic American I/islorical Review, XLV, No. 2
(May, 1955), 196-227; y su libro, Mexican Liberalúm in the Age of Mora, 18211853 (New Haven and London: Yale University Prcss, 1968)

340

en Monterrey en septiembre de 1971.
1 BoYD-BOWMAN, PETER, Indice geobiográ/ico d, 4(),000 pobladores españoles de
América en el siglo XVI. Tomo I ( 1493-1519) Bogotá, 1964: Tomo II ( 1520-1539)
México, D. F., 1968. (Ambos tomos los tiene ahora la Editorial Jus).

341

�vieja ciudad novohispana, el resumen de nuestros recuentos de la emigración a la Nueva España entre 1520 y 1580, o sea los 60 primero años de
la colonia.
Aun después de cuatro siglos disponemos de datos concretos e inso pechadamente abundantes que nos pennjten resolver en gran parte la cuestión
demográfica. Hace veinte años, a sugerencia de mi querido maestro Amado
Alonso, ya difunto, inicié como filólogo e hispanista en la Universidad de
Harvard, con fines puramente lingüísticos, la colección de datos sobre la
procedencia regional exacta de los primeros pobladores españoles de América. Explotando sistemáticamente no sólo los copiosos registros de pasajeros
que se conservan en el Archivo GeneraJ d Indias, sino también una gran
variedad de fuentes coloniales del siglo XVI,2 he logrado determinar con
bastante certeza la procedencia regional de más de 45,000 colonizadores individuales (hombres, mujeres y niños) que pasaron a América para 1580.
Dividida en cinco tomos, de los cuales se han terminado cuatro y publicado
ya los dos primeros, este magnum opus no sólo permite estudiar las corrientes
emigratoria que hubo entre cualquier pueblo de España y cualquier región
de América, sino que también proporciona en forma abreviada, y cuando
son conocidos los siguientes datos sobre cada emigrante: nombre y apellido,
parentela, lugar de procedencia, condición social, educación profesión u oficio,
año de partida, lugar de destino, actuaci6n n América (viajr\ c.,l)edici nes,
conquistas, cargos, privilegios) y año y lugar de fallecimiento. Varios índices
-de apellidos, de oficios y condición social, de destinos en América- facilitan el manejo de esta obra de consulta. Con el lomo quinto, que abarcará la emigración entre 1580 y 1600, llegará a más de 65,000 nuestro
totaJ de emigrantes identificados.
Aunque todavía no llegan mis recuentos hasta los tiempo de la fundación de Monterrey -y en todo caso los registros de pasajeros se limitaban
las más veces a señalar como destino en América sólo el puerto de desembarcación o la región, no la ciudad o el pueblo donde el nuevo emigrante
se iba a radicar- me propongo resumir aquí, por lo que nos pueda interesar,
lo que be logrado averiguar sobre la primitiva emigración a la Nueva España en general.

• Testamentos, .interrogatorios, protocolos, informes, acta de cabildo, crónicas, car•
tas privadas, etc.

342

La emigración al Nuevo Mundo
entre 1520 y 1539.
Los andaluces que en el período antillano habían representado grosso modo
el 40% de la emigración, en esta segunda etapa no constituyen más que el
32%, si bien son de esa procedencia el 48% de marineros, el 50% de comerciantes y 58% de las mujeres. Ciertamente la proporción de mujeres
entre los emigrantes andaluces ( 1 a 9) fue dos veces mayor que la de cualquier otra región y en el caso de la ciudad de Sevilla llegó a ser de u.na
mujer por cada seis hombres.
Cuando nos preguntamos a qué regiones de América aportaron esos emigrantes, el análisis de 12,426 destinos constatados nos revela que el 32.4%
(casi un tercio) fue a México, el 11% a Santo Domingo, el 10.8% a Perú,
el 8.8% a Río de la Plata, el 7.7% a Panamá, el 7.3% a Nueva Granada,
el 5.6% a Florida, el 3.7% a Guatemala, el 2.8% a Venezuela, el 2.2% a
Yucatán, el 1.6% a Cuba el 1.1 % a Nicaragua, el 0.9o/o a Puerto Rico y el
0.6% a Honduras.
Entre otros datos interesantes notamos el predominio continuado de los
andalucc en las Antillas (46% en Santo Domingo, 41% en Cuba), y la
contribuci6n de un tercio de los pobladores de México y Panamá por apenas
dos provincias: Sevilla y Badajoz.

La emigración a la Nueva España.
Miremos ahora más de cerca la emigración a México durante los veinte
afios que siguen a la conquista de Tenochtitlán. La corriente emigratoria
empieza en seguida y alcanza proporciones extraordinarias a partir del año
1523, sobre todo en los años 1535-36 al elevarse la Nueva España a virreinato.
En nuestra época segunda llegan a México, o se localizan allí por primera
vez, más de 4,000 pobladores identificados, tres veces más que a ninguna
otra parte de América. Van muchísimas mujeres, casadas y solteras, y gran
número de mercaderes, letrados y artesanos. A juzgar por su popularidad
como destino y por las condiciones de sus pobladores, México se destaca desde el principio como el foco de mayor actividad colonizadora de toda la
América española.
Sobre un total de 4,022 pobladores de la época segunda figuran 1,412 andaluces (35.0%), 693 castellanos viejos (17.3%), 598 extremeños {14.8%),
507 castellanos nuevos ( 12.6%), 290 leoneses (7 .2%), 177 vascos (4.4%),
63 portugueses ( 1.6%), 48 itaJianos ( 1.2%), 37 catalanes y vaJencianos
(0.9%), 32 aragoneses (0.8%), otros tantos gallegos (0.8%), 31 murcianos

343

�(0.8%), 23 flamencos (0.6%), 21 astmiano (o.si), 17 franceses (0.4"ó),
15 navarros (0.4%). 8 alemanes (0.2%), 7 canario (0.2%), y 11 extranjeros d países aún no citados (0.3%).
ólo do provin ias, Sevilla (915) y Badajoz (425), mandan la ter era
parte ( 33.3%) de todos los colonizadores. Luego siguen Toledo 223, Valladolid 204-, alamanca 177, ácere 171, Huelva 155, Burgos 151 y C6rcloba Jl l. De extranjeros contamos a l 70 ( cJ 4.3%) .

L,,s mineros i;n México ( 1520-1539).

Al principio la actividad min ra se conc ntraba en Santo Domingo y o
uba. La ascendencia de .féxic , por lo que se refiere al beneficio de plata,
omienza en 1531 6 1532 con el descubrimiento al oeste de la capital (en
Michoacán y comarcas cercanas) de las primeras minas de plata. En 1534 fue
descubierta, tal vez por Diego de a.va (natural de Lo Galle o , alama.nea), la rica veta de Taxco. Al año siguiente los alemanes introducen a México una nueva técnica para fundir la plata, técnica que en adelante aumenta enormemente la importancia de la industria minera mexicana. Con esto
está relacionado al paree r el caso curioso de Guadalcanal en la provin ia
de Se"illa. Este pequeño pueblo de la Sierra forena era en · lo pasados
f am
por sus minas de plata, pero puede ser que ya en el siglo XVI comenz.aban éstas a declinar, porque Madoz en 1846 las describe como abandonadas desd tiempo atrás ( Diccionario geográfico de España, .n.. Guadalcanol). El incipiente decaimiento de Ja industria principal del pueblo
explicaría muy bien el notable éxodo o urrido en 1535 y 1536, cuando una
buena parte de la familia de Guadakanal emigraron a México, donde acababan de descubrirse las ricas minas de Taxco ( 1534). ¿Quién inspiró dicha
emigración? Creemos, aunque no hay cciteza, que fue Francisco Muñoz Rico
(el ·o. 8459), el cual, acompañado de García 'úñez y ocho más del mismo
pueblo, pasó a México en 1527 y figura en 1535 como minero en Taxco,
mientra· su compañero García úñez lo era en las minas de Zumpango.
De regreso en E paña, Francisco [uñoz vuelve a México en 1536, habiendo
tal vez con su ejemplo estimulado la emigración de muchos paisanos suyos.
Los primeros mercaderes.
Enlrc los 13.262 colonizadore · del p rí do 1520-1539 id ntifüamos a 179
mercaderes la mitad de eUos anda.luce . Pero, radicadas en Sevilla, Tria.na
y otros puertos del sur como Palos, Huelva y Sanlúcar de Barrameda, había también ya desd los albores del eles ubrimiento de América, nutridas
colonias de marineros y pilotos vascos, mercaderes muchos de ellos, que se

ocupaban en el transporte de mercan ías ntrc las India: y la metrópoli.
Aunque los vascos dieron sólo el 4.59&amp; de los colonizadores de la época, contribuyeron l 14% de los mercaderes, proporcionalmente má.s que ninguna
otra región de España. De algunos, como icolá ánchC'l de Ar.i.mburu y
su hijo Juan, o de Martín de Orduña y Domingo ele Zornosa, consta que
eran vascos avecinados en
villa. Los contamos, claro está, como vasco .
Hasta l 529 lo centros mercantiles en América parecen haber sido Santo
Domingo y la ciudad de México, según revela la estadística de los lugares
ele destino o de vrcindad en América de lo mercaderes identificados. Entre 1520 y 1529 apru cen 40 mercaderes en Santo Domingo, 30 en la ciudad
d~ MéJáco (otros 11 pasaron a la Nueva España sin que sepamos dónde se
avecinda.ron), 8 en Cuba, 6 en Puerto Rico, sólo 3 en Tierra Firme, y 16
a "Indias" sin más indicaci6n de destino.

Pero con la conquista del Perú y el dcscubrimient de grand yac1m1entos de plata en Méxi o en 1534-, la Antillas pierden gran parte de su importancia comercial.
Olm:rvacioucs gc11 roles acerca tle la emigración
entre 154{) y 1580.

Desd el comienzo de la segunda mitad del siglo XVI el carácter de la
emigración al ucvo Mundo ufrió un cambio significativo. EJ espíritu de
heroica aventura cedía al deseo más modesto de la seguridad económica.
Sin más tierras ricas por conquistar, el int rés fue tomándose hacia la onsolidación de las ya ganadas. Por lo tanto ncontramos entre los emigrante de la segunda mitad del siglo, meno aventureros independientes y un creciente número de mujeres y criaturas que se unían en el uevo Mw1do con
1 s suyos, a menudo 'para hacer vida maridable" C'on cspc,so que habían
rmigrado anteriorm nte. Artesanos y profesionales iban dejando España n
número creciente para ganarse el su tento en las ricas colonia , mientras otros
mu ho buscaban el favor del pasaje y la seguridad económica como parte
de la servidumbre de encumbrado funcionarios reales y eclesiástiro . El
aventurero independiente ya no tenía incentivo para emigrar; en verdad las
colonias e taban a esas alturas, desgraciadamente, saturadas de ello.. Rara
vez un hombre emigraba ya sin tener una idea razonable de cuál ría su
ocupación cuando llegara a Améri a. Más aún, nuevos decretos hicieron ilegal para un hombre casado el emigrar sin su esposa. Otras di posiciones
destinadas a proteger a las colonias más pobres de la pérdida de sus pobladores a manos de otras más ricas como Nueva España y Perú, obligaban a
algunos emigrantes el depósito de una garantía para asegurarse que residirían
345

�en una de las colonias menos favorecida , por lapsos variables, que podían ser
de hasta ocho años.

La emigració1i a América: 1560-79.
Observaciones generales.

Destinos en América.
En el tercer período ( 1540-1559), Perú reemplaza a México como el destino más popular, con 3 248 nuevos pobladores identificados contra sólo
2,057 para México. De 8,786 nuevos emigrantes con destinos específicos en
América, Perú recibió 3,248 (37%), México 2,057 (23.4%), Nueva Granada 892 (10.2%), Chile 819 (9%), la región del Plata 600 (6.8%), Tierra Firme 506 (5.8%), Santo Domingo 389 (4.4%), el resto sólo 255 ( 2.9%).
Emigración a la Nueva España ( 154-0-1559 ).
El hecho más significativo acerca de los emigrantes del tercer período a
México es que casi la mitad de ellos eran andaluces. De los 2,057 nuevos
pobladores, 976 ( el 47.4%) provinieron de esa región, y de éstos, 743 eran
oriundos de la provincia de Sevilla ( y muchos de ellos de la ciudad). Otros
82 eran de la provincia de Granada, suelo natal del virrey Antonio de Mendoza. Castilla la Nueva ocupó una distante segunda posición con 302 pobladores ( 14.7 %) , Castilla la Vieja tercera con 262 ( 12. 7 %) , Extremadura
cuarta con 261 (12.7%). Luego seguían León con 131 (6.4%), las provincias Vascongadas con 60 (2.9%), Asturias y Galicia con sólo 8 (0.4%),
Aragón y Valencia con 6 cada una (0.2%), Murcia con 5 (0.3%), avarra
y Cataluña con 4 cada una (0.2%), y las islas Canarias con uno solo. En
fin, había 22 extranjeros ( 1.1 %) de los que 11 eran genoveses e italianos
de diversas provincias, 7 eran portugueses y 4 franceses.
Las provincias que aportaron mayores contingentes fueron: Sevilla (743),
Toledo (190), Badajoz (179), Salamanca (87), Granada (82), Cáceres (80),
Valladolid (7+) y Burgo (62).
La ciudad de México.
Entre los 236 nuevos residentes de la ciudad de México las diferencia
eran mayore aún: 145 andaluces (61.4%), 34 castellanos nuevos ( 14.4%),
20 extremeños (8.5%), 15 castellanos viejos (6.4%), 10 leoneses ( 4.2%),
4 catalanes (1.7%), vascos, gallegos y navarros había dos de cada uno
(0.8%), y un aragonés y un genovés.

346

Lo que más nos llama la atención en cuanto a la emigración española a
América entre 1560 y 1579 es que de cada cuatro emigrantes unos tres procedían de la parte meridional de la Península y que el 28.5% de todos los
emigrantes eran mujeres. Además, más de la mitad de todos los emigrantes
eran oriundos de sólo cuatro provincias convecinas: Sevilla, Badajoz, Cáceres
y Toledo. Estos años se caracterizan también por sus destinos cada vez más
diverso y por un gran número de personas que pasan a Indias por segunda
o tercera vez y que por lo tanto no figuran en nuestros recuentos. Igual que
en el período anterior ( 1540-59), pocas personas emigraban ya al Nuevo
Mundo por su propia cuenta, pasando más bien un creciente número en calidad de profesionales, funcionarios eclesiásticos o reales con sus séquitos, también como artesanos o como miembros o criado de familias grandes. En
cuanto a los destinos en América, aw1que ya había mayor número de posibilidades, el destino más popular era in duda alguna la Nueva España,
la cual atraía dos entre cada cinco de los nuevos emigrantes, recobrando
así fácilmente el primer lugar que en la época anterior había cedido al Perú.
La emigración regional 1560-79.
Como en los decenios anteriores, se destaca en primer lugar Andalucia.
De un total de 17,587 nuevos emigrantes identificados entre los años 156079, Andalucía aportó 6,547 (37.2%), proporción casi tan elevada como en
la primitiva época antillana. En segundo lugar está Castilla la Nueva con
3,343 ( 19.0%), que por primera vez sobrepasa a Extremadura, con sólo
3.295 ( 18.7%). A cierta distancia viene Castilla la Vieja con 1.984 ( 11.3%),
mientras qu León y Vascongadas, aunque toda ía conservan el quinto y
el s cto lugar respectivam ntc, pierden terreno: León 875 (5.0%), Vascongadas 515 (2.9%) .
La emigración de todas las demás regiones juntas, de otros países de Europa inclusive, ni siquiera alcanzó el 6%. Los extranjeros aunque todavía
ocupan el séptimo lugar, han bajado del 3.7% del período anterior a sólo
1.5% (263). Galicia está en octavo lugar con sólo 179 ( 1.0%). Cataluña,
Valencia y la Islas Baleares juntas están en noveno lugar con 113 (0.6%).
Navarra contribuye con 112 (0.69'0), Aragón con 99 (0.6%), Murcia con
96 (0.5%), Asturias 90 (0.5%) y las islas Canarias con 75 (0.4%).

347

�la emigración por p,ovincia.s.
Entre 1560-79, casi la cuarta parte de todos los nuevos emigrantes a América proceden de la sola provincia de Sevilla, con un total de 4,112 (23.4%) .
La contribución proporcional de dicha provincia es casi igual que en el
período de 1540-59 (22.5%). Badajoz, con 2,297 ( 13.1 %). ocupa claramente
el segundo lugar. Estas dos provincias, juntamente con Toledo 1,695 (9.6%)
y Cáceres 968 (5.5%), fom1an un territorio contiguo que por sí solo manda
más de la mitad de todos los nuevos pobladores europeos de la época.

Emigración de las cfodades 1560-79.
Una vez más la ciudad de Sevilla, sede de la Casa de Contratación y el
puerto fluvial que domina todo el comercio con las Indias, mantiene su abrumadora ascendencia. Con 3,831 emigrantes, Sevilla, con su barrio marinero
de Tria11a situado al otro lado del río Guadalquivir, proporciona por sí sola
más de la quinta parte de toda la emigración a América. Así como la tercera parte de todo el contingente femenino (1,708, o sea el 34.0%). De ella
emigran muchos más colonizadores nuevos que de las once ciudades que le
siguen en orden descendente, a saber : (2) Toledo 537, (3) Trujillo (Cáceres) 344, (4) Madrid 333, (5) Salamanca 304, (6) Granada 296, (7)
Jerez de la Frontera (Cádiz) 246, (8) Córdoba 237, (9) Zafra (Badajoz)
231, (10) Talavera (Toledo) 204, (11) Medellin (Badajoz) 160 y (12)
Segovia 143. Sólo estas doce ciudades aportan más de la tercera parte de
toda la emigración a América.

Los hidalgos.
Para la época 15-10-59 calculamos en 4.2% aquellos varones que los registros de pa~ajcros u otras fuentes consultadas declaraban ser hidalgos (la
cifra exacta: 319 sobre 7 5&amp;.1). Aplicando el mismo criterio para los años
1560-79 contamos a 516 hidaJgos, los cuales sobre nuestra swna de 12,569
emigrantes varones representan un porcentaje casi idéntico: 4.1 %. En efecto, la semejanza entre estos dos porcentajes a través de dos muestras sucesivas y bastante grandes de la población emigratoria (suman más de 20,000
varones) hace pensar que dicha proporción de hidalgos valdría para una
comparación demográfica entre los hombres que pasaron a América y los
que se quedaron en España.
Pero si volvemos a examinar la estadística por regiones, se presenta un
cuadro muy distinto. Andalucía, con 161 hidalgos entre 3,767 varones, da
en el promedio con el 4.2% justo. Pero Castilla la Nueva, con 68 hidalgos

348

entre 3,343 varones, tiene solamente el 2.7% mientras que el porcentaj de
hidalgos extremeños (66 sobre 2,627) representa sólo el 2.1%, Por otra
parle encontramos proporciones bastante más elevadas de hidalgos entre los
que emigraron del norte de España: castellanos viejos (95 sobre 1,600 varones) 6%, León (48 sobre 703) 6.8%, y las pro\.-'Íncias Vascongadas (42
sobre 463) hasta el 9%, Lo cual nos lleva a la conclusión de que entre
1560 y 1579 la emigración del sur de España era por aquellos años algo más
plebeya, en términos generales, que la del norte.

La Emigraci6n femenina 1560-79.
La proporción de emigrantes femeninas sigue aumentando a medida que
avanza el siglo. Mientras que en la época antillana (1493-1519) las mujeres
representaban sólo el 5.6% de la emigración total, y en la siguiente {152039) sólo el 6.3%, entre 1540-59 la proporción se dobló y más, alcanzando
el 16.4% a medida que los decretos reales iban haciendo más difícil, si no
imposible, para un bombre casado el emigrar sin su esposa o el permanecer
en el Nuevo Mundo sin hacerla traer. Pero la creciente crisis económica en
España y la esperanza de mejores condiciones en las ciudades coloniales
provoca una emjgración femenina todavía mayor en los años 1560-79. Entre los 17,587 nuevos pobladores identificados, nada menos que 5,013 ( el
28.5%) son mujeres o muchachas. De estas emigrantes femeninas (al menos una parte cada tres varones) las 1,989 (como el 4-0 %) eran o casadas
(1,904) o vjudas (85), siendo solteras las 3,024 restantes (60%). Por regiones el análisis es el siguiente: Andalucía 2,780 mujeres (55.4%), Castilla
la Nueva 872 (17.4%), Extremadura 668 (13.3%), Castilla la Vieja 384
(7.5%), León 172 (3.4%)i las provincias Vascongadas sólo 45 (0.9%),
Canarias 13 (0.3o/o), Galicia, Navarra, Murcia y Cataluña 10 cada una
(0.2%), Valencia 9, Asturias 8, Aragón 8, y el extranjero (principalmente
Portugal) 14 (0.3o/'o).
Si comparamos la emigración fem('nina con la emigración total de cada
región, hallamos que son mujeres en esta época menos de 6% de los emigrantes gallegos, aproximadamente el 9% de los vascos, el 20% de los leoneses y castellanos viejos, el 20.3% de los extremeños, el 26% de los castellanos nuevos, el 42.4 % de los andaluces, el 50o/o exacto de la provincia
de Sevilla, mientras que ¡de la ciudad de Sevilla mi.mio, a,mque parezca
me,itira, emigrat1 más mujeres que hombres!
Es de notar que Andalucía por sí sola sigue siendo como siempre la patria
de más de la mitad de todas las mujeres que pasaron al Nuevo Mundo, y
qu la mayoría de estas andaluzas proceden de la sola ciudad de Sevilla.

349

�El Cuadro siguiente compara los porcentajes sacados hasta la fecha:
Aiios

Total de pobladores
identificados

Total de
muj,res

% de muj,res
entre el total
de emigrantes

(j

◊

.
. . .. ... ..... ..
.. .. .. ..
... "'.
.. .... ... ... ...
=
.
.
.. .

o
o

...

o

(J

'o
o

o

o
o

o

o

o

o
o

o
o

o
o

o
o

o

o

o

o

1493-1519
1520-1539
1540-1559
1560-1579

5,481
13,262
9,044
17,587

1493-1579

45,374

308
845
1,480

Entu /as mujeres el % de
andaluzas

5,013

5.6%
6.3%
16.4%
28.5%

67.0%
58.3%
50.4%
55.4%

7,646

16.9%

55.2o/o

Destinos en América 1560-79.
Después de haber cedido por poco tiempo el primer lugar al Perú entre 1540
y 1559, México vuelve a ser una vez más el destino más popular del Nuevo
Mundo. Enlre 18,575 indicaciones de destino corresponden a México 7,218
(38.9%), al Perú 3 882 (20.9%), al Nuevo Reino de Granada 1,577 (8.5%),
a Santo Domingo 1,115 (6.0%), a Tierra Firme o Panamá 927 (5.0%), a1
Río de la Plata con Paraguay 736 (4.0%), a Chile sólo 488 (2.6o/o), a Guatemala 478 (2.6%), a Costa Rica 412 (2.2%), a Nicaragua 302 (1.6%), a
Honduras 259 ( 1.4%), al reino de Quito 242 { 1.3%), a Florida 229 ( 1.2%),
a Cuba 191 {1.0%) a Venezuela 167 (0.9%), a Puerto Rico 152 (0.8%),
a Yucatán 121 (0.7%), a Trinidad y Tobago 46 (0.2%) y a Tucumán 33
(0.2%).
Ahora vamos a examinar en mayor detalle la corriente emigratoria a la
Nueva España ( con la Nueva Galicia).

El Blo/o de todos los nuevos pobladores de México llegados entre 1560-79
procedieron de la parte sur de la Pevi.lnsula: Andalucía, Extremadur.a y Castilla la Nueva. Entre 7,218 pobladores identificados, los 3,174 (el 44.0%)
eran andaluces, y de estos últimos 2,209 (o sea el 70'}'o aproximadamente)
procedían de la provincia (y en la mayoría de los casos de la misma ciudad) de evilla. El alto porcentaje de andaluces entre los pobladores de
México sigue la tendencia tahlecida desde el principio:
Contribución andaluza a la colonización de México.
1520-39

1540-59

1560-79

35.0%

47.4%

44.0%

E&gt;..1:remadura y Castilla la Nueva ocupan el segundo y eJ tercer lugar con
1,370 (19.0%) y 1,296 (18.0o/o) respectivamente. A Castilla la Vieja con só351

�lo 690 (9.5%) le corresponde el cuarto lugar. Luego sigue a mucha distancia León con 244 (3.4%), y después Vascongadas con sólo 153 {2.1%).
Las demás regiones (Navarra 53 el extranjero 40, GaJicia 39, Aragón 38,
Asturias 30, Murcia 30. Canarias 25, Cataluña 19 y Valencia 17) comparten entre si el 4.0% restante.

El predominio de andaluces y extremeños entre los nuevos pobladores de
México -es uno de los rasgos sobresalientes de nuestros recuentos. Entre las
provincias se destaca por supuesto Sevilla con 2,209, Badajoz viene en segundo lugar con 1,066, después siguen Toledo con 704, Cáceres con 296,
Cádiz con 283, y Córdoba con 205, Huelva J 96, Guadalaj:wa 185, Ciud.1d
Real 181, Madricl 174 y Valladolid 163.

ESTADO DE LA HISTORIA ORAL EN LOS ESTADOS UNIDOS,
CO ALGUNAS I 1PLICACIONES PARA MtXICO *
DR. JoE B. FRANTZ
Universidad de Texas, Austii1

eonclusiones.
El examen de los datos que acabamos de presentar revela entre otras cosas
que para 1580, 1) el sur de la Península había aportado dos veces más
pobladores que el norte; 2) que más de la tercera parte de todos los colonizadores habían sido andaluces; 3) las contribuciones de las dos Castillas habían
sido más o menos iguales; 4) los vascos y navarros juntos habían aportado
menos del 5%, los gallegos apenas el 1 %, y todo el Reíno de Aragón
(Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares), junto con Murcia, apenas el 2%;
5) aunque el porcentaje de canarios había crecido en cada una de las cuatro épocas ( del 0.1 % al 0.4%), este porcentaje siguió siendo casi insignificante no solamente en los registros de pasajeros sino también en nuestras
fuentes coloniales; y, 6) el porcentaje de extranjeros, que llegó a su apogeo
poco antes de mediar el siglo, habfa decaído notablemente para 1580, pero
siempre sobrepasaba la contribución de todo el Reino de Aragón.
Aunque todavía no se han analizado estadísticamente las corrientes emigratorias que hubo en siglos posteriores, los datos parciales de que ya disponemos
parecen indicar que con el tiempo la marejada de andaluces, extremeños
y castellanos nuevos perdió su fuerza y cedió ante una creciente emigración procedente de áreas lingüísticas y dialectales del norte: Galicia, Asturias
Vascongadas
avarra, Aragón y Cataluña. Pero nuestros recuentos para
el siglo XVI no dan lugar a dud'a que en cuanto a la formación del
primitivo español antillano, el cual, llevado a tierra firme, constituyó la base
de otros dialectos hispanoamericanos ( recuérdese la propagación de antillanismos por toda América) , el papel decisivo le correspondió al dialecto castellano-andaluz hablado por más de la mitad de las mujeres españolas que
emigraron, por más de la tercera parte de todos los hombres, y por la mayoría de los marineros y mercaderes que dominaban el comercio entre España y su imperio de ultramar.

352

LA

HISTORIA ORAL ha sido la más nueva técnica en la compilación de in[ormaci6n y en su conservación. Ha sido tanto en alzada como reprobada.
De hecho es la forma más antigua de la historia; proviene de la época en
que dos hombres se sentaban en el crepúsculo a rememorar sobre los animales que habían cazado esa mañana y los peces escapados. La única diferencia entre esos tiempos y éstos es la grabadora, la cual recoge las palabras
emitidas y hace posible que una secretaria o presunto autor, inteligente o no,
las transcriba y por lo tanto las perpetúe. La tradición oral nos dice mucho
de lo que sabemos sobre México antes de la llegada de hombres como Cortés. Gran número de texanos, el más notable de ellos J. Frank Dobie, han
ganado reputación universal, sentándose alrededor de las hogueras en la no('he, escuchando a los ancianos vaqu ros ontar historias de fantasmas; caballos alados, clarividentes reses de largos cuernos, y tesoros perdidos. Estos
íolkloristas tomaban notas de los puntos interesantes de las charlas, y entonces trataban de incorporarlos en cautivadoras historias, usando un lenguaje
tan preciso como fuera posible.

Pero ellos dependían de su memoria, y a pesar de sus atentados de transcribir con fidelidad las historias, ellos deben haber impuesto sus propios
sentimientos y palabras favoritas en sus cuentos. Lo que la grabadora ha
traído es fidelidad. Nos trae las palabras del orador exactamente según fueron dichas. Además nos b·ae la forma en que fueron pronunciadas, incluyendo sus mat:ces e infle.'Ciones. En otras palabras, haciendo uso del
viejo término usado n los mataderos, ''Todo se percibe menos el olor''.

"' Trabajo prese-ntado al Congreso de Historia del
Monterrey en septiembre de 1971.

oresre de Mixico, celebrado en

353

�Por conveniencia tanto como para :::iseguramos contra la destrucci6n inadvertida de una cinta única, nosotros generalmente transcribimos estas entrevistas, pero una página escrita a máquina es necesariamente de una sola
dimensión : le falta la profundidad de sentido y matices signüicativos de
la palabra hablada. La forma en que yo les pronuncio los adjetivos descriptivos puede ser más importante que los adjetivos en sí mismo . Puedo usar
una palabra inofensiva a primera vista, pero la manera en que la pronuncie
puede resultar, en un discurso, insultante; cuando esc1ita puede parecer que
estuviera haciéndole un cumplido.
Cuántas veces hemos salido de una conferencia con una persona mayor.
deseando haber podido tomar por escrito todo lo dicho. La grabadora no
permite hacer esto; haciendo una técnica de grabar historia, usualmente se
convierte en un compañero inadvertido en el triángulo entre el entrevistador
y la persona entrevistada. Una persona empieza a hablar, un pensamiento atrae
otros, y éstos velan datos por largo tiempo atesorados que de otro modo
no verían la luz de la palabra impresa. La persona ntrevistada amplifica lo
que puede encontrarse en la palabra escrita y comparte con nosotros información sobre lo que ocurrió entre bastidores, sobre motivos, sobre conflictos
entre personalidades, etcétera. i no nos da otra cosa, esta técnica de la
historia oral sí nos da una profundidad y color que en cambio promueve el
entendimiento de personas y sucesos.
La historia oral en los Estados Unidos, como mov1011cnto organizado, es
relativamente joven. Aunque existe evidencia que la conservación de 1a historia por medio de cintas grabadoras data por lo menos del año mil novecientos treinta y uno, en realidad la historia oral empezó en la primavera
del año mil novecientos cuarenta y ocho, cuando Allan Nevins, de la universidad de Columbia, puso en práctica un pensamiento que él había abrigado por quince años. Una década antes, el profesor Nevins había escrito que
los historiadores necesitaban ' una organización que hiciera un atentado sistemático para obtener de los labios y de los papeles de lo a..--nericanos
vivientes -los cuales hayan tenido vidas significativas- un testimonio más
completo de su participación en la vida política, económica y cultural de
los últimos sesenta años". Bajo la dirección de Nevins un atentado común
ha sido hecho por cerca de veinticinco años para comprender qué se ha
hecho con respe to a las decisiones que han afectado las vidas de unos cuantos
millones de norteamericanos.
Yo tuve un roce inadvertido con la rustoria oral cuando dirigía un curso
televisado que había empezado el difunto \i alter Prescott Webb. Nosotros
invitamos a cuarenta y un historiadores de los Estados Unidos para incluir
en una cinta grabada de televisión lo que ellos consideraban sus pensamien-

354

tos más importantes con respecto a la historia de nueslra nación. Entre estos
historiadores _estaba el bien conocido doctor Daniel Cosía Vtllegas, el cual
grab6 dos cmtas, maravillosamente severas, del punto de vista mexicano
sobre la ell.-pansión estadounidense.
. Ent_retanto la universidad de Columbia había empezado un programa de
histo~ oral sobre un anterior presidente de esa escuela, quien llegó a ser
el Presidente Eisenhower de los Estados Unidos. Cuando la biblioteca del
Presidente Eisenhower fue edificada en Abilene, Kansas, el proyecto fue transfe.
rido a los Archivos Nacionales, que administra dicha biblioteca. Los directores
de las bibliotecas de Franklin D. Roosevelt y Harry S. Trumao acordaron
que el reunir las historias orales correspondientes a esas dos administraciones
~ería ~a buena idea, y procedieron a formar programas para ello. Casi
inmediatamente después del asesinato del Presidente John F. Kennedy, se
come~~ó un proyecto de historia oral, el cual fue también prontamente
adqumdo por los Archivos Nacionales.
Temprano en la administración del Presidente Lyndon B. Johnson, éste
~om~~ó a pen~ar s~bre la iniciación de tal programa. Otras obligaciones
unp1d1eron Ja eJecución de la idea, pero anunciando el Presidente Johnson
e~ marzo ~cinta : uno de mil novecientos sesenta y ocho, que bajo ningunas
circunstancias sena él un candidato para otro término, él y sus ayudantes
empezaron a pensar seriamente en capturar los análisis y memorias de hombres importantes durante la administración de Johnson.
El result~~o fue que, ~vanzada la primavera de mil novecientos sesenta y
ocho, la of1c111a del PreSidente Johnson me llamó a Washington para tratar
sobre un programa de historia. Sin cansarles a ustedes con los detalles tediosos, yo estuve de acuerdo en entrevistar a personas -amigos tanto orno
enemigos- asociados con la vida y época de Lyndon B. Johnson. El Presidente
Johnson tiene un fuerte sentido histórico, y no de reputación edificada por
la acumulación de evidencias, sino de reputación propiamente edificada
por la acumulación de puntos de vista tanto desfavorables como favorables
-dejando la verdad salir a la luz, o como se quiera decir. Nosotros decidimos que me relevaría del cargo de ser un historiador privado si yo no era
pagado por la Casa Blanca ni por el gobierno; por lo que decidimos que sería
mejor que la universidad de Te.'ms pagara la cuenta.
Pasamos el verano calculando los costos, haciendo listas y formando el personal y una distinguida junta de consejeros.
Para principios de septiembre de mil novecientos sesenta y ocho, además
de mí, había cuatro entrevistadores que trabajaban todo el día, tres que trabajaban unas horas al día, y dos personas más, a las que se les pagaba de

355

�acuerdo con su trabajo. Ademá, yo tc!Úa 1m grupo secretaria!, del cual
clepend la fortuna d · ana organización; en este raso fue magnifica su contribucióu

Mis entrevistadores eran del tipo de profesor asistente, bien de ciencia política o de historia, con la excepción de una periodista de Boston. Yo los
escogí a ellos porque pensé que ellos tendrían perspectiva histórica y podrían anticipar las preguntas que pudieran hacerse dentro de veinte treinta,
y cuarenta años. E cogí a los profesores porque les daría extensión en sus
respectivas especialidades y porque eran jóvenes y bastante nuevos en el
ejercicio de sus carreras, y además ambiciosos. Escogí a cada uno por su
e pecialidad e hicimos entrevistas más o menos dentro de esas especialidades. Propiam nte, mi specialidad ha sido la de personas de edad avanzada.
Al principio hicimos dos tipos de entrevistas, con dos tipos de ntrevistados, o sujetos. Vimos a los que estaban jubilándose o de edad muy avanzada. El jefe de la Corte Suprema, Hugo Black, es octogenario; también
lo es James A. Farley. El senador Car! Hayden está en sus noventa. También entrevistamos a aquellos que desaparecerían de la escena de Washington o que entrarían en el anonimato una vez terminada la administración
de Johnson. Desde fines de la administración, hemos entrevistado a personas
de todo niv 1, de tod punto de vista politico, y a través de toda. la
nación.
En la América Latina hemos visto sólo a unos pocos dignatarios· entre
éstos están el ex~Presidente José Joaquín Trejas de Costa Rica y el reciente
Seer talio ele
untos Exteriores, Antonio Carrillo Flores. Tenemos fijada
la fecha de las entrevistas con los antiguos Presidentes Fe.mando Belaúnde
Terry de Perú, Eduardo Frei de Chile, y Gustavo Diaz Ordaz de México,
como también con el antiguo embajador de México en los Estados Unidos,
I-Iugo Margáiu y talus diplomáticos estadounidenses como Williarn Bowdler,
antiguo embajador en El Salvador; Tramas Mann, embajador en .fé.'&lt;ico;
y Raúl Castro, nativo de México, quien fue embajador en El Salvador }'
después en Bolivia.
A la persona entrevistada nosotros la alentamos a ser natural Pre[eriríamos que se den nombres y detalles, cerrando el capítulo durante el tiempo
de la vida del sujeto o del Presidente, por cincuenta años, o por cualquier
período, en vez de darnos una entrevista inocua que pueda ser inmediatamente
aprovechada. Sin tratar de aparecer altruista nosotros estamos tratando de
hacer un trabajo que permanezca por siglos· sabemos q_ue no podemos augurar
el futuro, sino esperamos qu mediante cierta saturación podamos sacar tanta
materia vital como fuera posible. Somos de piel bastante dura y omos has-

356

tanle analíticos, o c1mcos, que sabemos que cincuenta años más adelante
algún in\'e tigador-cscritor nos bendecirá aunque otros muchos nos censurarán por no haber averiguado más.
'
Estamos rom·encidos también de que la mayor parte de los entrevistados
han sido tau francos como podrían ser. E ta última frase es importante,
porque hay algunos representantes que a través del tiempo han dado conf~rencias de prensa tan cautelosas que todavía tienden a presentar tales .se1oncs aun cuando ellos creen que éstas son reveladoras. Por otra parte me
ha sorprendido cómo muchos de ellos se han esforzado en presentar en lenguaje sencillo su manera de sentir sobre otros col gas, y no han mostrado disposición de ocultar ningún material. Cuando yo les hacía preguntas sobre
el hecho de que su franqueza podría ofender y poner en peligro relaciones,
se encogian de hombros como diciendo "y eso qué, yo ya he terminado mi
carrera y no me importa quién se entere de lo que siento". Me recuerdan
a antiguas reinas del cinc que buscan desquitarse con otra actrices por inadvertidos descuidos y menosprecios sufridos durante años.
Algunos de estos temas han sido deleitosos, algunos incendiarios, algunos
reveladores, y algunos inocuos. En general he adquirido un gran respeto
por el profesionista burócrata como hombre que sabe su profesión. Él es
articulado y él es analítico. ti llegará a la cima de su departamento, estoy
convencido, en cualquier sector privado de la economía. Aunque algunos
en esas alturas no se han enterado mucho de lo que pasaba en los nivele~
más bajos, la mayoría son juiciosos y sagaces. Sin sorprenderme, la gente
del departamento de justicia, desde el secretario asistente para arriba, han
siclo los más deta1Jados. Pero eso es de esperane, ya que los abogados viven
del hablar y recordar.
OriginaJmentc preparé una Ji ta de mil seiscientas personas que debían
ser entrevistadas, porque despu ~s de todo, Lyndon B. Johnson vino a Washington por primera vez en mil novecientos treinta y uno -hace cuarenta años-y sirvió bajo seis presidentes (la sexta parte de todos los presidentes de nuestra historia) inclufendo su propia administración. Durante los últimos veinte años él se ha encontrado en medio de todo, y a través de astucia y buena
fortuna, fue él un congresista notable desde su primer término. Durante ese
largo período con an hombre que puede expanderse tanto como el Presidente Johnson, uno puede encontrar un número ilimitado de pei-sonas cuyas
vidas ·¡ ha tocado.
Las sorprcs:J. siempre surgen, como lo fue una hace dos año cuando alguien me puso en la pista de Erich Lcinsdorf, el director de la Orquesta Sinfónica de Boston. El maestro Lcinsdorf hubiese tenido una carrera entera-

357

�mente dilere11tc si en mil novecientos treinta y siete, cuando se le rehusó
su permiso de inmigración y la renovación de su permiso de trabajo, él no
se hubiera puesto en contacto con Johnson, el congresista novato de Texas,
quien no lo hubiera distinguido de Pedro de los palotes. Leinsdorf, sin embargo, tenía un amigo que conocía al congresista Johnson.
Esperando la e,qmls:ón de Leinsdorf de los Estados Unidos en un término de diez días, este amigo reunió al joven músico y al joven congresista,
y John on se puso a trabajar para prevenir que Leinsdorf tuviera que regresar a Austria, la cual en el transcuno de su estancia en los Estados Unidos, había caído en manos del Anscltluss de Hitler. Pero el congresista Johnson
co pudo cludir el si tema de cuotas de los Estados Unidos ni lograr la renovación del permiso de trabajo de Lcinsdorf. Sin embargo, estudió las posibilidades de inmigración, encontró que Leinsdorf podía entrar a Cuba,
llamó al cónsul americano en La Habana --quien e encontraba en e) campo de golf- para explicarle el problema, y mandó a Leinsdorf como inmigrante austriaco a Cuba justamente antes de que el músico abandonara
los Estados Unido . En vista de que teníamos una política liberal de inmigración con Cuba, Leinsdorf entró desde La Habana, con toda la riqueza
de su contribución musical que él ha representado para los Estados Unidos
en los treinta años subsiguientes.
Como diez años después eJ doctor Leinsdorf estaba contando esta historia
en una re epción musical en Washington, cuando el entonces vicepresidente
Johnson se le acercó, puso afectuosamente un brazo sobre sus hombros y le
dijo: "Erich, esa es una buena historia y no tengo inconveniente que usted la
cuente, pero ¿no sería bueno reunirnos para buscar una ciudad mejor que
La Habana de la cual usted hubiere venido?"
Incidentalm nte, la experiencia con Leinsdorf causó que el congresista
Johnson se interesara en el sistema de cuotas de inmigración, un estudio que
dio fruto tres décadas más tarde cuando bajo el Presidente Johnson, el sistema de cuotas fue eliminado.
Experiencias e historias como estas, aunque anecdóticas, tienen significación abundante. El secretario Robert Weaver, el primer negro miembro del
Gabinete, nos cuenta cómo no llegó a conocer a Lyndon Johnson hasta la
década de mil novecientos sesenta, aunque ya habia oído hablar de él desde
mil novecientos treinta. Weaver había sido, junto con hombres como Ralph
Bunche, uno de los jóvenes intelectuales activistas negros en Washington.
La Administración Nacional de la Juventud se había establecido, y en los
ojos de muchas personas en Washington, esta fue una ruina. Pero en las
palabras del secretario Weaver, ''Empezamos a recibir noticias, especialmente
358

ele Texas, que un director de \·einte y siet-e años de edad de la Administración Nacional de la Juventud no estaba usando los fondos de la agencia
para protección política como lo estaban haciendo la mayoría de los directores de los estados, sino que de hecho, estaba gastando la mayor parte de
los fondos en los negros y los golpeados por la pobreza". Dijo entonces que
él sabía que el congresista Johnson debería ser observado, porque no actuaba
como un texano tradicional o del Sur.
La entr vista con el senador Car! Haydec valía la pena, si no por otra ra•
z6c que la de haber venido de Arizona al Congreso en mil novecientos doce,
el primer rongresista ( de este estado) y quien ha permanecido en el Congreso
desde entonces. Ha servido a diez presidentes, y nos da una evaluación
comparativa de lo que valen . .Es raro encontrar un hombre que ha conocido a diez presidentes. Su ensayo sobre el presidente William Howard Taft
contiene una anécdota suficientemente mundana, que el secretario que transcribió la cinta rehus6 mecanografiada. Dentro de cien años esta va a deleitar a algún folklorista como una forma del bajo humor político del siglo
veinte.
Está claro que el material verdaderamente sustancioso no puede ser compartido desde esta tríbuna. Todos, desde el Presidente Johnson hasta el estudiante más humilde, tienen que obedecer las reglas de la confidencia y
pueden ver este material solamente bajo los más estrictos reglamento . Cuando se complete este proyecto, las cintas y transcripciones e pondrán en la
nueva Biblioteca John.son, como una rama de los Archivos Nacionales.

Como sin duda saben ustedes, la Biblioteca Johnson representa otro paso
más en el desarrollo de la idea de las bibliotecas presidenciales. Mientras que
el dinero para las bibliotecas presidenciales se había reunido por medio de
subscripciones privadas el costo de construcción de la Biblioteca Johnson
fue absorbido por la Universidad de Texas. Al completarse, la biblioteca
fue traspasada a los Arclúvos Nacionales, y todo lo conectado con la Biblioteca Johnson fue entregado al gobierno federal, lo que al final de cuentas significa todos los norteamericanos, como parte de nuestros tesoros nacionales. Así es que las reglas para la utilización de estos materiales serán
establecidas por el archivista de los Estados Unidos. Las reglas serán entonces las mismas que existen para cualquier otro tesoro nacional de archivos. Personas cualificadas pueden examinar cl material bajo las mismas condiciones que se usan para ir a los Archivos Nacionales y pedir ver los documentos de la Oficina Aduana! de Laredo.
La razón en que se funda toda esta acti iclad es que en esta época de aparatos electrónicos, particularmente el teléfono y sus afiliados, y con una figura

359

�p{1blica como la de Johnson, quien condujo mucho de. su trabajo cara a cara,
mucha de la documentación del pasado simplemente no existe. Uno añora
los apacibles días cuando el Presidente Grant escribió una carta de siete
páginas a su embajador para que la transmitiera al Presidente Lerdo de Tejada, y recibió del embajador seis páginas de la respuesta de Lerdo, y entonces contestó esa misiva con otra carta de cinco páginas, y así sucesivamente. Uno podía ver las ideas y acciones en evolución.
Pero ahora, fijemos la atención en el Presidente Johnson: digamos que
él llama a alguien y más tarde a cinco o a seis personas
más con quienes discute esa idea, uno o dos vienen a verlo con relación a
esto, hubo Wl cambio de memorándums para un determinado personal para
qu pusieran e ta idea en marcha, y un día llegó un borrador en limpio,
seguido por un memorándum aceptando o rechazando ese borrador. ¿ Qué
fue lo que pasó? ¿Quién supo? ¿Quién sabe?
él tuvo una idea,

Un ejemplo muy frecuente, y podría compartir otros muchos, es el del
Programa de Ciudades Modelos. Empezó como una idea, le gustó al presidente, y habló con Robert Weaver, secretario de Viviendas y Desarrollo Urbano, un departamento nue o en el gobierno federal. EJ atado de cabos
sueltos necesarios en el establecimiento de un nuevo y difuso departamento
causó que el secretario Weaver le dijera al presidente que el Programa de
Ciudades Modelos era más de lo que él podía manejar. Para entonces un
gran número de posibles obstáculos se habían señalado, y el presidente, de
acuerdo con Jo que yo sé, sugirió que se suspendiera el programa. Así se
hizo.
Pero dos personas relativamente anommas, una, el asistente administrativo del senador Edmund Musk.ie y la otra, segundo escalón asistente de la
Casa Blanca llamado Larry Lcvinson ambos desconocidos del amplio mundo, pensaron que la idea era válida, hablaron sobre ella con todo el que
estaba dispuesto a oír y con algunos que no lo estaban, y en general mantuvieron la presión. Un día, esta presión llegó de nuevo al Secretario Weaver,
quien entonces se puso en contacto con el presidente, diciéndole que él había allanado sus dificultades de organizar el departamento y podía ahora
ocuparse de esto.
El presidente contestó, 'Está bien, vamos a hacerlo", y el intento de establ cer el programa se inició. Éste ahora es ley, procedimiento y política, y
algunas ciudades están ya listas para reobir la primera concesión. Si es un
programa bueno y viable no es el caso. El caso es que casi nada de esto hubiera sido visto en los registros públicos. El desarrollo de la idea de las
Ciudades Modelos es una historia de personas hablando personalmente, de

360

personalidades, algunas anonUI1as, quienes no dejaron un programa morir,
y de su influencia sobre las personas que tienen el poder de convertir ideas
en acción.
Pero la historia oral no necc ·ita ser limitada a presidentes y reyes y oficiales de gabinete. Si una acción tiene validez, sus ins.inuaciones son universales. No importa cuán local o parroquial alguna actividad pueda parecer, toda es parte de esa gran acumulación del pasado y presente que forma
la totalidad de la vida en un barrio, en una ciudad, en una provincia, en
una nación y en el mundo.
Los poderes de recordar y recapturar son esenciales para el entendimiento

de las fuerzas que nos han traído a este momento, que han formado nuestras
creencias y nuestras co tumbres. El sujeto que está siendo entrevistado puede ser un aislado y aparentemente insignificante pastor de ovejas, pero si
él percibe la verdad en alguna acción de su rebaño, entonces él nos está diciendo algo sobre la vida del hombre y por lo tanto, sobre nosotros.

El .resultado ha sido una epidemia de proyectos de historia oral. En los
Estados Unidos bastantes de estos proyectos de grandes y pequeños designios existen, que se ha formado un grupo nacional, conocido como la ~ ciación de Historia Oral, que tiene reuniones anuales, a las cuales asisten
alrededor de doscientos miembros. Entre paréntesis, la reuni6n del año
de mil novecientos setenta y dos tendrá lugar en el Campo de la Universidad de Texas en Austin.
Sobre un.a base más regional, el Estado de Texas ha visto una multiplicación desde caros y ambicioso proyectos, hasta algunos pequeños en los cuales
un hombre con una grabadora se pasa el fin de semana y otros ratos libres
alentando a abuelas y abuelos a hablar sobre los primeros días en esa región.
Mi propia Universidad de Texas, por ejemplo, tiene cuatro proyectos de
los que yo sé. Además de aquel con el que estoy afiliado, el Colegio de Administración de Negocios está entrevi tando a prominentes hombres de negocios en toda la regi6n para saber cómo ellos se elevaron a la posición que
ahora ocupan y para capturar sus filosofías económicas y sociales. Otro proyecto reúne reminiscencias de los primeros trabajadores de pcYLos petroler~s,
desde el más rudo hasta los dueños. Finalmente, el Centro para Estudios
Intraculturales de Folklore e Historia Oral reúne material relacionado con
toda clase de pioneros, particularmente aquellos e.n los llamados grupos minoritarios. Originalmente el proyecto fue supervisado por el doctor Américo Paredes quien vino del valle de la parte baja del río Grande, y quien
es ahora director de los Estudios Mexicanoamericanos en la universidad. Se
están obteniendo memorias tan rápidamente como es posible, de personas

361

�ancianas quienes han sido testigos de peculiaridades en la vida del suroeste
de los Estados Unidos. Naturalmente, por conveniencia, el material viene
principalmente de personas en los Estados Unidos, pero los entrevistadores
cruzan la frontera con alguna frecuencia para grabar informes de la vida
tal como era en el lado mexicano desde hace treinta a ochenta años. Los
estudiantes que trabajan en folklore, bastante entusiastas, se han internado
profundamente en Mé.xico para reunir narraciones de experiencias más tempranas.
La Universidad del Estado de Nuevo México, representada durante estos
tres días por el profesor Charles Harris, también tiene un proyecto dirigido
a salvar las más posibles reminiscencias personales de los mexicanos en ambos lados de la frontera. Sin estar seguro, yo diría que similares proyectos
existen en Arizona y en el sur &lt;le California. Siguiendo este modo de pensar, nosotros debemos tener una persona que recoja las memorias de inmigrantes cubanos antes de que sus recuerdos empiecen a borrarse.

A fines del año de mil novecientos setenta, yo interrogué a personas en
todo Texas tratando de averiguar qué programas se estaban llevando a cabo.
Mi esfuerzo trajo noventa y nueve reportes de proyectos. Éstos incluían entrevistas con personas de las siguientes categorías: líderes veteranos de trabajadores, viejos vaqueros en el área del llano estacado en Texas; leñadores
en el este de Texas; canciones folklóricas; testigos de un linchamiento público y del incendio de un edificio de la corte judicial en mil novecientos
treinta; viejos políticos texanos; cultivadores de algodón y ferrocarrileros;
antiguos oficiales de la justicia; personas asociadas con la Universidad A&amp;M
de Texas; historias de condados; pioneros educadores; y descendientes de
habla española de antiguos colonizadores de Goliad y La Bahía.
Algunos pueden ser proyectos extensos, como los fundados por la Universidad Tecnológica de Texas, donde han sido grabadas más de mil doscientas
horas de cinta conteniendo reminiscencias de viejos pobladores, personas prominentes, y testigos olvidados de sucesos notables; o en el Museo Histórico
de las Planicies del Panhandle, donde las mismas clases de personas han
sido entrevistadas en los últimos veinte años. Pero con mayor frecuencia,
el proyecto es la responsabilidad de un solo hombre, pagado por algún entusiasta local por su interés en la historia, y por sus sentimientos por la importancia de pasadas escenas. Ya sea grande o pequeño, cada proyecto perpetúa un conocimiento de historia, pero aún más import:mte, un sentimiento
por la historia.
Yo no pretendo saber cuánto está haciendo México en el campo de la
historia oral. Yo sí sé que los primeros días de la continuada Revolución

362

Me..xicana han sido bastante bien cubiertos por entrevistadores trabajando
particularmente con los principales en ese magnífico desarrollo. Pero México, así como los Estados Unidos, tiene mucho más que ofrecer que líderes.
Su herencia cultural es rica, pero ésta ha debatido largamente con el problema
de si hacer su cultura española, indígena o alguna clase de mezcla. Mé.."&lt;ico
aún maneja grandes ranchos ganaderos en un estilo que haría sentirse cómodo a un ranchero del año de mil setecientos setenta si éste regresara a
Coahuila en mil novecientos setenta. Pero el período del rancho mexicano
está cambiando ante nuestros ojos entre más y más propiedades se dividen,
entre más maquinaria se usa, y entre menos hombres soportan las incomodidades del vivir y dormir al aire libre, con sólo una rara visita al pueblo y a
la cantina.
El lado mexicano en su larga y colindante frontera con los Estados Unidos, particularmente con Texas, no ha sido enteramente e,q&gt;lorado en sus
aspectos personales. Lo mismo es cierto en cuanto a la expropiación de las
posesiones de petróleo de compañías en los Estados Unidos, y el afán de hacer de Pemex una viable institución comercial. Toda la estructura de
e21.J)ansi6n de servicios sociales en México necesita ser desenredada. En este
momento México tiene una oportunidad peculiar porque ha mantenido una
buena relación de trabajo con Cuba, mientras que el vecino más cercano
de esa isla turbulenta la considera más como una amenaza que como una
vecina. El impacto, o la falta de éste, del movimiento chicano en los Esta&lt;los Unidos sobre la juventud en México, debe ser registrado antes de que
sea raci011alizado y por lo tanto se borre. Y el asombroso incremento de ciudades industriales como Monterrey y Guadalajara necesita ser registrado.
¿ Cómo se ha administrado México para atraer tanta industria del Norte sin
haberse colonizado económicamente? Esta historia merece una investigación más detenida
Las posibilidades son intenninables. Ellas encierran las reminiscencias de
los hombres que edificaron el moderno Monterrey, norteamericanos como
Joseph A. Robertson, nacionales como Adolfo Zambrano; el esfuerzo de proveer a Monterrey con servicios, especialmente el de agua adecuada; la mujer vendiendo alfarería o tortillas en el mercado público; el movimiento que
rehabilitó la zona rosa; conflictos de eclesiásticos contra antieclesiásticos;
la promoción del turismo; y los efectos de la introducción de servicios médicos y educacionales en áreas rurales. Los proyectos pueden ser altamente
personales, como una colección de canciones y recuerdos de hombres solitarios en las montañas. O ellos pueden contener importancia nacional, como
la elevación del ballet folklórico a aclamación internacional, o el intercambio entre bastidores que produce un candidato del Partido Revolucionario
Institucional.

363

�Todo lo que puedo decir es que Monterrey, uevo León, y México táu
precisamente donde Austin, Texas, y los Estados Unidos están en el terreno
de la lú toria oral. La historia e tá ahí, esperando como una novia ansiosa
&lt;le ser llevada a través del umbral a sus nuevas aventuras. Así pues, con la
historia oral, una nueva aventura que puede revelar intimidades históricas
y satisfacciones hasta ahora desconocidas y en muchos casos con la posibilidad de perder e para siempre si no los captamos prontamente en grabadoras y mecanográficamente.
LOS PLANE

DE AYUTLA Y MONTERREY*

fochas gracias.

DR. EowARD H. MosELEY
nivel"!lidad de Alabama
CADA GE 'ERACH&gt;N d hi toriadores reinterpreta el pasado, alguna veces añadiendo nueva prrspe tiva y objetividad a los mayor s movimientos. Muchas
veces, sin embargo, nuevas interpretaciones son superpuestas al rígido esqueleto de los hecho ya aceptado, pero dejando ignorados algunos acontecimientos igualmente importante . Un ejemplo de este proceso puede ser
encontrado en el Musco Histórico acional de la ciudad de México. La inscripción que halla debajo del retrato del Coron I Juan Zuazúa dice: "Concurrió a la Revolu ión de Ayutla, al lado del grupo liberal". 1 Esta inscripción concuerda con el hecho aceptado en la historia mexicana, que de igna
al período que va d de el lo. de mayo de 1854 hasta el 9 de ago to de 1855
como la era de la Revolución de Ayutla.

Juan Zuazúa apoyó la causa liberal de aquella época, pero no bajo la
bandera de Ayutla. Él se adhirió a un separado e igualmente importante
movimiento del norte llamado "El Plan de fontcrrey", proclamado por antia"o Vidaurri el 25 de mayo de 1855.
Este movimiento contribuyó en gran parte al levantamiento en contra de
la dictadura de Antonio López de anta Anna, y a las dificultades que se
suscitaron lucero de su derrocamiento. Un panorama más exacto de M 'xico
en la mitad del siglo XIX puede ser logrado a través de un examen de lo
dos plan s: el ele Ayutla y el de Monterrey.
El lo. de marzo de 1854, el Coronel Florcncio Villarreal pronunció el

*
en

Trabajo presentado al Congreso de Historia del
lonterrey en 1971.

1
In cripción debajo del retrato de Juan Zuanía
México.

'oreste de México, celebrado
Museo de Historia

acional,

365

�Plan de Ayutla, llamado a la cesación de la dictadura y a la necesidad de
formar una convención constitucional. Este acto fue rápidamente secundado por Juan Alvarez e Ignacio Comonfort, y se volvió el foco principal
de la oposición a1 gobierno nacional. Muchos de los que se habían plegado
bajo esta bandera, lo hicieron por razones puramente personales. Además el
plan contenía muy pocas medidas positivas, y siempre fue considerado como
r ncialmente negativo y de 'origen... sumamente gris". 2 Comonfort representaba a la fracción moderada, pero muchos de los puros, exiliados en
Nueva Orleáns, dieron su apoyo a Ja causa, esperando poder contribuir,
en parte, a la reconstrucción de la nación, después de derrocar a Santa
Anna. 8
Lo más importantes sucesos miljtares de los primeros días de la Revolución estuvieron centrados en el estado de Guerrero y a lo largo de la costa
del Pacífico. En Michoacán el poderoso caudillo Santos Degollado brindó
su apoyo a los esfuerzos de Comonfort. Juan José de la Garza tomó el estandarte de la Revolución en Tamaulipas en 1854, y extendió sus actividades
hasta el interior de Nuevo León. A pesar de haber fracasado al tratar de
sa ar al poder federal en el noreste, los esfuerzos de De la Garza desviaron
la atención del gobierno, que hasta ese momento había estado luchando
contra las fuerzas de Alvarez; ayudando de este modo a la causa de la rebelión.~
La prensa federal denunció a la revolución proclamada en Ayutla, como
un movimiento prosc1ipto: " ... no es otra cosa que el vandalismo de hor-

2 MAR.Jo DE LA Cue:vA (ed. ), Plan de Ayutla, Conmemoración de su primtr Cenlcnario (México, Ediciones de la Facultad de Derecho, 195-}), Pr6logo: WAuu
ScHOLl:, S, Muican Politics During The Ju/Jrez Regime 1855-1872 (Columbia, Mo ..
Univcrsity of Missouri Prcss 1957), 3. "The revolt agairut Santa Anna epitomizes
in many ways the complexity of the political sccnc. . . various lcaders represcnted

nll shadcs of opinion".
2

Lucio

MENDlETA

v NúÑEZ, "La r voluci6n de Ayutla desde el punto de vista

socio16gico", Mario de la Cueva (ed.), Pla11 de Ayutla, 28-30; RtcuARo A.

JOHN soN,

Tite Mexican Rlivolulion o/ Ayutla, 1854-1855: An Analysis o/ the Evolution and
Deslructíon of Santa Anna's La.it Dictatorship (Roch Island, Illinois: Augustana
College Library, 1939), 54-60.
• Jou soN, The Revoltttion of Ayulla, 52-60; ToMÁS SÁNCHE.Z HnRNÁNDEZ. "La!
Operaciones Militares como consecuencia de la prodamad6n del Plan de Ayutla
Hasta el Triunfo de la Revolución Liberal", Mario de ta Cueva (ed.), Plan de
Ajutla, 163; SANTIAGO RoEL, Nuevo León, Apuntes Hist6ricos (Monterrey, 1952),
152.

366

das desenfrenadas que á todo trance quieren la devastación de nuestra patria, y el triunfo de la más inmunda demagogia".~
En el año que siguió a la proclamación de Ayuda, los oficiales federales
de Nuevo Le6n trataron de ocultar los crecientes problemas de contrabando,
robo y declinación de la moral en dicho departamento.º Pero de cualquier
modo, existia un gran descontento, y el ejército que supuestamente debía
mantener el orden, fue desamparado. En mayo, el general Gerónimo Cardona anunció desde Monterrey la falta de dinero para pagar a sus tropas,
agregando que ni siquiera los oficiales tenían zapatos para usar. 7 El pueblo
de la frontera del norte, sentía una profunda desconfianza y frustración en
relación con todas las fraccion s de la región central de la nación. Sus
constantes súplicas solicitando ayuda en contra de las correrías de los indio , no habían sido contestadas, y ellos no habían recibido casi beneficios
en retribución a lo impuestos y a los tributos a la tropa que habían pagado.
S. D. Mullowny, cónsul de los Estados Unidos en Monterrey, comprendió
que los estados limítrofes tenían poco interé en las guerras que ardían en
el interior: "Every revolution to them is a new tax in moocy and a drain
of population for retruits".s La gente de la frontera tenía muy poco en común con los forjadores del Plan de Ayutla. Era este el momento propicio
para el surgimiento de un movimiento paralelo en contra de la dictadura,
y esa oportunidad fue aprovechada por Santiago Vidaurri.
Por más de un año después de la declaración del Plan de Ayutla, Vidaurri actuó como Secretario del departamento de Nuevo León. Durante todo
ese tiempo gozó, aparentemente, de la confianza de sus superiores.º En los
p1·imcros meses de 1855. sin embargo, comenzó a preparar Jo planes para

• El Omnibus, 9 de marw de 1855.

• Periódico Oficial del Gobierno del Departamento de Nuevo León, 22 de marzo
de 1855, 19 de abril de 1855; E( Omnibus, 20 de enero de 1855; Cardona a Ministro de Guerra y Malina, 9 de mayo de 1855, El Rtstaurador de la Libertad, 4
de junio de 1855.
' Gerónimo Cardona a Ministro de Guerra y Marina, 17 de mayo de 1855, El
Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855; Cardona a MiniJtro de Guerra y
Marina, 9 de mayo de 1855, El Rutaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855;
llERMENEClLDO DÁvn,A, Biografía del Sr. General Don Juan Zuazúa (Monterrey,
1892), 24.
' S. D. Mullowny a William L. Marcy, 1O de mayo de 1855, Di.rpa1ches from United
States Consuls in .Monterrey, México, IB·W-1906 (Microfilm, Nalional Arcllives, Washington, D.C.) .
1
Gcr6nimo Cardona a Comandante General del Departamento de Tarnaulipa.s, 16
de mayo de 1855, El Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855.

367

�derrocar a la dictadura en el noreste. La noche del 11 de mayo Vidau.rri
dejó Monterrey acompaiíado por un pequeño grupo de hombres, incluyendo
dos jóvenes estudiantes de leyes: Simón de la Garza y Mclo e Ignacio Galindo. En Lampazos se unieron a Juan Zuazúa, quien con anterioridad había alzado la bandera de la Revolución bajo el título de Restaurador de la
Libertad. 10 Cardona dijo:

U 11a defección escandalosa . .. en la villa de Lampa:os; el ex-secretario
de este gobierno D. Sa11tiago Vidaurri, levantando el estandarte de una
rebelión á mano armada, sin proclamar ningú1i principio, ningún plan
politico, ni alguna idea de mejora, y traicionando á la confianza. .. se
ha lanzado en la carrera de perdición, de crímenc,r )' de sangre con que
todos los revolucionarios han orillado á nuestra desgraciada patria . .. 11
A la semana siguiente Vidaurri y Zuazúa se dirigieron hacia el sur, reclutando más soldados en Villaldama y Salinas Victoria. Al amanecer del 22
de mayo iniciaron el ataque a Monterrey. Al mediodía del día siguiente, Y
después de algunos signos de resistencia, Cardona capituló, poniendo la ciudad en manos de los rebeldes de Lampazos. 12 Para calmar el miedo de la
población, Vidaurri dijo que intentaba restablecer el or~en ,Y la paz en . el
mínimo de confusión posible. Aseguró a Cardona guc nmgun acto de violencia sería cometido en contra de su persona.13 Al pueblo de Nuevo León
le prometió restaurar sus derechos y su soberanía.14 Para poder afi~nzar ~u
posición y dar a la toma del poder un tono de legalidad,, Don ~ant1ago_ eligió un comité de tres iudadanos honorables (Jo é de .Jesus Dávila y Prieto,
Juan Ncpomuccuo de la Gana y Evia y Manuel P. de_ Llano), para q~e
prepararan un acta sobre los objetivos y el plan de acción que se llcvana
a cabo. El documento que surgió de ese comité, el 25 de mayo de 1855,
fue el Plan de Monterrey. El acta nombraba a Vidaurri Jefe del Estado, Y
también a una junta consultiva de dnco miembros, para que lo asesora. El

D'AVILA, z~uazu'a 1 ?4-25Periódico Oficial dd Gobierno del Departame11to de
...
,.
Nuevo LBtSn, 17 de mayo de 1855.
" Cardona a Comandante General del Departamento de Tamaulip:is, 16_ de mayo de 1855 El Restaurador, 4 de junio de 1855; PeritSdico Oficial del Gobierno dtl
Departamento de Nuevo León, 17 de mayo de 1855.
m

El Restaurador, 4 de junio de 1855.
"El Restaurador, 4 de junio de 1855: "Señor, yo no soy asesino ni sanguinario:
yo que detesto la rrvoluci6n, be siclo arrojaclo a ella por V.E. • • ."
" Circular de Vidaurri, 23 de mayo de 1855, El Rrstaurodor, 28 de mayo de
1855.

sistema judicial se debió mantener casi sin cambios, y todas las municipalidades del estado fueron invitadas a unirse en la aprobación del plan. El
aspecto más notable del plan establecido para Nuevo León era: " ...reasume
su soberanía, libertad e independencia mientras un congreso nacional. . . establece el sistema y forma de gobierno que debe regir a la República". Este
fue, en su origen, un acto establecido para Nuevo León, pero que luego se
designó para toda la región del noreste. Los estados de Coahuila y Tamaulipas fueron invitados a adherirse al movimiento.111
Ninguna referencia fue hecha en relación al Plan de Ayutla o a sus lideres. Era evidente que Vidaurri y sus confederados consideraban que su
movimiento era independiente y de contenido propio. De hecho, el caudillo
vencedor apelaba al orgullo y el sentimiento de independencia de los hombres de la frontera:

Nuevo Le6n no se compone como los Estados del interior en gran parte
de indios miserables: tenemos conciencia de nuestro deber, y al mismo
tiempo de nuestro poder '.Y derechos, '.Y muy vivo el sentimiento de la
dignidad de hombres libres para dejarnos ultrajar por la fuerza, en lugar
de ser regidos por leyes justas. 16
Naturalmente los oficiales del gobierno nacional censuraron al movimiento
que había triunfado en Monterrey. El general Adrian Woll, comandante
conservador en Tamaulipas, caracterizó a sus lideres como "bandidos y sediciosos" .u El Periódico Oficial de San Luis Poto.sí publicó un alarmante artículo:

Monterrey ha mcumbido al golpe combinado de traidores contrabandistas, y de filibusteros, cuyos vínculos son arrancar a los Departamentos
del Norte su fisonomía, y convertirlos en colonia de los Estados-Unidos .. .18
Vidaurri neg6 rotundamente estos cargos, y también la posibilidad de unirse a los Estados U nidos, o de querer establecer la República Independiente
de Sierra Madre, como muchos conservadores proclamaban. El caudillo defendió su movimiento diciendo que concordaba con los principios de na11

u

368

u

Vivo la República Mexicana, 2 de mayo de 1855.
El Restaurador, 4 de junio de 1855.

" Decreto del General Woll, 28 de mayo de 1855, El fJmnibus, 12 de junio de
1855.
' Periódico Oficial de San Luis, citado en El Omnibur, 6 de junio de 1855.

369

�cionalismo y libertad, e insistiendo en que se convertiría en el foco principal
que liberaría a la nación del despotismo. "Nuevo León es hoy el asiento
en que reposa la libertad, y pronto con la toma de Matamoros se estenderá
más y más hasta llevarla al Palacio Nacional ... " 19

terrey para proteger el centro de su baluarte poHtico. 25 Permaneció en Monterrey sólo el tiempo necesario para preparar y dirigir el ataque a Coahuila.
El 22 de julio una fuerza de 3,000 hombres se dirigió a Saltillo, y al día siguiente expulsaron a los defensores de sus posiciones. 26

En las dos semanas que siguieron, muchos de los pueblos de Nuevo León
habían dado su apoyo al plan que bahía triunfado en Monterrey. La oposición en la región sudoeste del estado fue efectivamente sofocada bajo la hábil dirección de José Silvestre Aramberri y de Mariano Escobedo. 20 Estos
dos jóvenes oficiales estaban destinados a ocupar un importante lugar en la
carrera de Vidaurri; primero como sus defensores, y luego como sus tenaces
oponentes. El coronel Zuazúa continuaba reclutando tropas y recolectando
armas y equipos. 21 Muy apurados por la falta de dinero, los autores de la
revolución se encontraron muchas veces tomando algunas de las mismas
medidas arbitrarias que habían criticado en los oficiales conservadores. 22

Después de esta significativa victoria, el Ayuntamiento de Saltillo aceptó
el plan de Monterrey, y dio a Vidaurri el comando político y militar de
Coahuila. 21 Estos aparentes actos de hospitalidad no cegaron al victorioso
caudillo, quien sabía que muchos ciudadanos de Saltillo se sentían ofendidos por la toma del poder por parte del estado vecino. El apoyo dado por
las municipalidades del norte de Coahuila, al ejército del norte y a su comandante fue, sin embargo1 más sincero. Vidaurri confiaba en el apoyo de
sus parientes y en el de sus amigos de la niñez. En Monclova, la tradicional
desconfianza en los jefes políticos de Saltillo condujo a una entusiasmada
aceptación del Plan de Mooterrey. 28

Vidaurri no se contentó con quedarse ocioso en sus nuevos cuarteles generales. Asumiendo el título de General en Jefe del Ejército del Norte, incursionó con sus fuerzas en los estados vecinos de Coahuila y Tamaulipas.
Tempranos movimientos hacia el este, dieron sus frutos cuando el 30 de mayo, los oficiales de Ciudad Victoria aceptaron el Plan de Monterrey y contribuyeron a la causa con un ejército de 800 hombres bajo el mando de Juan
José de la Garza, gobernador provisional de Tamaulipas. La ciudad fronteriza de Mier también anunció su apoyo al movimiento. 28 Confiado por el
rápido éxito, Vidaurri tornó personal mando de la expedición en contra del
ejército del General Adrian Woll en Tampico.24 Cuando la victoria parecía
fácil de alcanzar, las fuerzas conservadoras de Saltillo atacaron Monterrey,
constituyendo una amenaza para la base de operaciones de Vidaurri. El 13
de julio, d caudillo abandonó sus e fuerzos en Tamaulípas y regresó a Mon-

¿ Cuál fue el impacto nacional de los hechos que eran llevados a cabo en
nombre del Plan de Monterrey? La prensa conseivadora trataba de quitarle
importancia, prediciendo continua.mente que las fuerzas federales eran todavía capaces de destruir al movimiento rebelde.29 Después de la toma de
Saltillo, sin embargo, Santa Anna no pudo continuar negando la grave amenaza del norte. Con su ejército replegado hacia Sao Luis Potosí, el dictador
no tenía fondos ni hombres para reconquistar el terreno perdido.ªº Pero la

11

El Restaurador, 4 de junio de 1855.

• José Silvestre Aramberri a Garza González, 28 de junio de 1855, Correspondencia Particular de Santiago Vidaurri (Archivo del estado de Nuevo León: m.ú
adelante citado como: Corr. Par.).
11 José M. J. Carvajal a Vidaurri, 8 de junio de 1855, Corr. Par.; Enrique Meklenburger a Vidaurri, 11 de juJio de 1855, Corr. Par.

"' Decreto del 6 de junio de 1855, El Restaurador, 18 de junio de 1855; Cir•
cular o. 10, 23 de junio de 1855, El Restaurador, 23 de junio de 1855.
,.,. El Restaurador, 11 de junio de 1855.

.. El Restaurador, 18 de junio de 1855; Boletín Extraordinario, 26 de Junio de
1855; Circular o. 7, 18 de junio de 1855 y Procfamaci6n de Vidaurri a su ejército,
18 de junio de )855, El Restaurador, 18 de junio de 1855.

370

" General Valentín Cruz a General Güitifo, 27 de junio de 1855, Boletfo, 29 de
julio de 1855; El Resta1irador, 14 de julio de 1855; Vrdaurri a Secretario de Gobierno, 13 de julio de 1855, Boletln, 14 de julio de 1855, " ... primero es salvar a
Nuevo Le6n que ha puesto en mis manos su suerte".
.. Boletín Extraordinario, 17 de julio de 1855; El Rtstaurador, 21 de julio de 1855;
28 de julio de 1855; l 8 de agosto de 1855; Boletln, 24 de julio de 1855.
ff Proclamación, 26 de julio de 1855, El Restaurador, 4 de agosto de 1855; Acta
del pronunciamiento de la Ciudad de Saltillo, 26 de julio de 1855, El Restaurador,
4 de agosto de 1855: " ...Vidaurri. .. ejercerá el mando polltieo y militar de Coahuila, mientras se nombra el Gobernador que con carácter de interino desempeñará
el mando politico del Estado".
11 Coronel Emilio Langberg a Gobernador de
uevo León, 29 de julio de 1855,
Boletfn, 7 de agosto de 1855; Francisco Vidaurri a Vidaurri, 16 de agosto de 1855,
Corr Par¡ Juan Long a Vidaurri, 16 de agosto de 1855, Corr. Par.
11 El Omnibus, 23 de julio de 1855; El Restaurador, 28 de julio y 11 de agosto
de 1855. "Lo de Nuevo León no puede considerarse alannan1e sino por los que
tienen interés en hacerlo valer para sw miras: compuesta de gente allegadiza, y ca•
rcciendo de jefes militares, la facción de aquel Depto. debe wcumbir muy pronto..."
• Boletln, 1 de agosto de 1855; El Omnibur, 27 de junio, 11, 12 y 23 de julio,
2 y 6 de agosto de 1855.

371

�prensa de la capital continuaba diciendo que Vidaurri y su movimiento estaban sostenidos por filibustero de los Estados Unidos y que él deseaba unirse a ellos o crear la República de Sierra Madre. 31 Aun algunos de los liberales y defensores del Plan de Ayutla estaban temerosos ante la posibilidad
de una amistad entre Vidaurri y los yankees. 32 Don Santiago, por supuesto,
negaba estos cargos, reiterando el propósito nacional de su movimiento, y
declarando que su filosofía concordaba con las tradiciones liberales de México. 33
Las victorias militares en Nuevo León y Coahuila tuvieron un efecto inmediato en los círculos políticos nacionales. Las derrotas en el norte di minuyeron la moral de las fuerzas de la dictadura a lo largo de todo el
pa1s e influenciaron directamente en la reanudación de las campañas de
Comonfort en Guadalajara, y de Alvarez en Guerrero. Estas continuas derrotas convencieron a Santa Anna de que su posición era insostenible. El
9 de agosto de 1855, Santa Anna huyó a Veracruz, y cuatro días más tarde
abordaba un barco para La Habana. 64
Las interpretaciones más comunes, dicen que el derrocamiento de la dictadura de México, señaló el triunfo del Plan de Ayuda. En realidad también se debe decir que fue igualmente el triunfo del plan de Monterrey.
Santiago Vidaurri nunca aceptó los pronunciamientos de Alvarez y Comonfort, pero continuó defendiendo la soberanía de los estados del norte, y la
independencia de su acción política. Los líderes revolucionarios del interior,
tanto puros como moderados~ reconocieron que el caudillo del norte había
contribuido en gran parte al éxito de sus esfuerzos. Mientras se hacían intentos para establecer un nuevo gobierno por sobre las cenizas de la dictadura, el papel de Vidaurri continuaba siendo importante.
El Plan de Ayutla, concebido por moderados como Ignacio Comonfort,
había sido redactado en forma vaga con el único prop6sito de atraer gran
cantidad de adeptos, sin tener en cuenta cuáles eran sus ideales. El Plan
11 El U niuersnl, 26 de julio de 1855; El Omnibus, 30 de junio, 9 de agosto de
1855.
ª M. Siliceo a Doblado, 3 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos, XXVI:
" ... me tem.o que ese Vidaurri sea la avanzada yankee, y que en tanto hable con
tanta. .. en cuanto apoyado en el Norte y contando con sus elementos, pretenda en
último resultado consumar la escisión y establecer la República de la Sierra Madre.
Todo esto me hace caer en un mar de confusiones..."
13 "Verdadero Objeto, Carácter y Tendencias del Plan Polltico de Nuevo Le6n",
El Restauraior, 11 de agosto de 1855.
.. El Omnibus, 27 de junio de 1855; JoH. soN, Tlit Revolution o/ .tlyutla, 6162; SÁNCHEZ llia.NÁNDEZ, 'Las Operaciones Militare! .. ,", 163-164.

372

evitaba cual(!uier ataque directo al clero y aun ontenía una d:sposición tendiente a conseguir la continuación del ejército anteriormente establecido.
Comonfort deseaba cambios, pero no violentos disturbios ni destrucción de
las instituciones vigentes.u Por otro lado, los exiliados puros, habían "corrido
a casa" para asegurar el derrocamiento de la dictadura y al mismo tiempo
para reesb·ucturar la sociedad de México y eliminar muchos de los males
heredados de los tiempos de la colonia. Fueron agrios opositores del ejército
fedcral, y solicitaron su reemplazo por el de una guardia nacional o por fuerims civiles.ª6 Melchor Ocampo reafirmó la necesidad &lt;le eliminar no sólo
a Santa Anna personalmente, sino también a la tiranía clérico-miliu.r de
la cua1 él fue "el hijo' .37 Mientras la dictadura había sido el claro objetivo
para ambas fracciones, pocos antagonismos se habían manifestado, pero con
el éxito vino la renovación de las largas y sostenidas divisiones entre modc-rados y puros. La situación fue complicada aún más por varios individuos
y grupos que se promulgaron en favor de la revolución cuando el triunfo se
hizo evidente, buscando de este modo, proteger sus propios intereses en la
nueva sociedad. En otro famoso disturbio mexicano, medio siglo más tarde,
el novelista Mariano Azuela llamaría a estos elementos egoístas "moscas".88
En los primeros días de agosto de 1855 "las moscas" pudieron ser vistos pululando alrededor de los forjadores del Plan de Ayutla, provocando mayores
complicaciones en el restablecimiento del orden social y político.
El Ayuntamiento de Puebla, un centro tradicionalmente conservador, anunció la aceptación del Plan de Ayutla, dos días después de que Santa Anna
pasara por allí camino del exilio.ªº Luego el 13 de agosto el general Martín
Carrera, comandante de la ciudad de Mé..-cico desde tiempos de la dictadura,
se adhirió al movimiento de Ayutla, al cual se había opuesto hasta ese momento.
ia Lucto MENDIETA v
ÚÑEZ, "La Revolución de Ayutla desde el Punto de Vista
Sociológico", 28-30; Hu..AR10 M&amp;olNA, "E!tudio Constitucional Sobre el Plan de Ayutla
de 1 y 11 de mar.eo de 1854', 205-221; RAv F. BRoussARD, "Comonfort: Misundcrstood Rcformcr" Eugenc R. Huck (ed.), Latin American Stat,smen, Scholars
a11d Scoundrels (West Georgia College Studics in the Social Science.~, vol. No. 1,
1967). 81-83.
,. CHARLES A. HALE, Mexican Libtrali.sm in th• Age o{ Mora, 1821-1823 (New
Haven and London: Yale University Prcss, 1968), 33, 14-1-147.
n ANoah SBRRA RoJA.S, "Los Caudillos de la Revolución de Ayutla", Plan de
Ayutla, 236-275; D. ANSELMO DE LA PORTILLA, México en 1856 y l 857, Gobierno
del General Comonfort ( ueva York: S. Hallet, 1858), 111; RoEDER, Ju/Jrez and
his Mexico, I, 118.
ª MARlANO AzuELA, Las Moscas, Cuadros y escenas de la Revolución (México:
ediciones de "La Razón", 1931 ).
• El Omnibus, 14 de agosto de 1855.

373

�1

1
1

1

1

1

:

'

1

i

1

1

1

Al principio, la prensa federal vio estos sucesos como una indicación de la
aceptación general de las doctrinas de la revolución, y de un entusiasmo por
el Plan de AyutJa.~ El Siglo XIX fue especialmente optimista:

l

.. .la revolució,t pues, está ya en el caso de cumplir sus promesas, dti reedificar esta sociedad conforme a los principios liberales, únicos que pueden asegurar el porvenir de nuestro país. . . En cuanto al partido liberal nunca estuvo más unido, ni más compacto que en estos momentos.u

~

li
,,

1

\1

1

1

1

1

1

'

1

:

11

1

I'

:

1

1

1

¡

l

!: '

En el norte Santiago Vidaurri estaba de completo acuerdo con los líderes
de la Revolución de Ayutla en cuanto al pronunciamiento de Carrera. El
caudillo apremió a Comonfort y a Alvarez a continuar su oposición a las fuerzas que amenazaban destruir los movimientos en contra de Ja dictadura.

11¡,

'1,

il
¡t

11

I,
1

'11

¡i
1 11

1 :

1

1
1

Este optimismo, se probó más tarde, fue ingenuo e infundado. El 20 de
agosto Carrera anunció que asumía la posición de presidente interino de la
nación, en el nombre de la Revolución de Ayutla:' 2 Una señal de alarma
resonó a lo largo de toda la nación, especialmente por parte de los puros, quienes temían que la revolución cayera nuevamente en manos del ejército
federal . Valentín Gómez Farías, viejo precursor de la doctrina liberal, expresó su inquietud diciendo: "La manera de proceder en la capital no ha
sido ciertamente conforme al plan; se ha dicho una cosa, y se ha hecho otra,
y de aquí la división de opiniones, la confusión y el desorden en que estamos envueltos".43 Los moderados compartían estos temores y Comonfort
informó a Carrera que sus acciones eran inaceptables para el movimiento
que había ~ido iniciado en Ayutla; e insistió que el 'único jefe de la revoluci6n" era Juan Alvarez.H

• "Actas", 13 de agosto de 1855, El Omnibus, 14 de agosto de 1855. ''La guarnici6n de México ha proclamado cl Plan de Ayutla, y ciertamente nos parece muy
racional y capaz de contentar las exigencias de la mayoría".
.., Citado en El Omnibus, 15 de agosto de 1855.
" ''Noticias de General Martín Carrera", 20 de agosto de 1855, El Omnibus, 27
de agosto de 1855.
0 Valentín Gómez Parías a Excm.o. Sr. Gobernador del Distrito General D. José
Vicente Miñ6n, 27 di. agosto de 1855, El Omnibus, 30 de agosto de 1855; ver también Santos Degollado a Carrera, 27 de agosto de 1855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.

.. Comonfort a Carrera, 28 de agosto de 1855, El Omnibus, 7 de septiembre de
1855; Comonfort a Carrera, 30 de agosto de 1855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.

374
1
..

1
'

,,
1

Expr só además, el deseo de que todos los enemigos de la nación fueran destruidos.º De este modo los líderes de Ayutla y Monterrey presentaron un
frente mancomunado en contra del pronunciamiento hecho en la capital nacional. Con tan evidente oposición el 12 de septiembre Carrera abandonó
sus pretensiones de poseer el poder nacional, transfiriendo la situación del
distrito federal a D. Rómulo Díaz de la Vega en nombre del Plan de Ayutla.46 Mientras tanto, otros sucesos en el norte iban a traer más problemas.
Después de la toma de Saltillo el ejército del orte se preparó a continuar hacia el sur y entrar en San Luis Potosí. El 13 de agosto de 1855,
Anastasio Parrodi, lider político de ese departamento, y Antonio de Haro
y Tamariz, general que había asistido a la ascensión de Santa Anna en 1853,
proclamaron el Acta de San Luis Potosí.' 7 A pesar de que fingieron unirse
en la lucha contra la dictadura, que por ese entonces acababa de ser derrocada, los autores de la proclamación no ocultaron sus sentimientos conservadores. El plan disponía la continuación de los departamentos de la nación
y solicitaba el mantenimiento de los fueros militares y clericales. Una de las
firmas en el documento fue la del general Güitián, comandante expulsado
de Saltillo por Vidaurri poco menos de un mes antes.' 8
Vidauni denunció inmediatamente estos sucesos, informando a Parrodi
que a los defensores de la dictadura nunca se les permitiría pervertir al movimiento que había sido proclamado en Monterrey.• 9 tl fue aún más brusco
en su condena al General Raro y Tamariz:

tCree vd. Sr. Haro, que ese ejército corrompido, osado y enemigo de la
libertad sea el que la apoye? Nosotros pensamos de diferente manera.
y estamos resueltos a castigarlo con las armas hasta lmmillarlo, y quitarle
ese orgttllo fatuo con que ha oprimido a la nación por tantos años. , .
y pronto el ejército de estos Estados marchará al interior a realizar su
plan. ..60

,1
,

¡

f
1

!
t

'

.. Vidaurri a Como11fort, 19 de agosto de l855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.
.. EL Omnibus, 1'.l de septiembre de 1855.
•• Anastasia Parrodi y Antonio de Haro y Tamariz a Vidaurri, 13 de agosto de
1855, Boledn, 19 de agosto de 1855.
'" "Acta de San Luis Potosí", 13 de agosto de 1855, Boldln, 19 de agosto de 1855.
.. Vidaurri a Gobernador y Comandante General de San Luis Potosí, 18 de agosto
de 1855, Bolelin, 19 de agosto de 1855 .
"' Vidaurri a Antonio de Haro y Tamariz, 18 de agosto de 1855, Bolelm, 19 de
agosto de 1855.

375
11

�A pesar de que el general trató de arreglar las diferencias existentes declarando que sus objetivos eran los mismos que los de Alvarez, Comonfort
y Vidaurri1 el caudillo rehusó aceptarlo. 61 Cuando el prefecto en el puerto
de Tampico, indicó su intención de unirse a la fracción de San Luis Potosí
Vidaurri amenazó con oponerse a ese movimiento con las fuerzas armada _B2'
En una carta a Comonfort Don Santiago censura la proclamación de Parrodi y Haro como opuesta a los ideales de los planes de Ayutla y Monterrey, lo mismo que la de Carrera en la capitaJ.0 3 A pesar de desear mantener
estrechos vínculos con Vidaurri, Comonfort era un moderado, y un miembro
de círculos militares, y pensó en la posibilidad de conciliar el ejército federal
con las aspiraciones de su movimiento. F.l con~ideraba a Haro y Tamariz su
amigo personal, y lo urgió a aceptar el Plan de Ayutla. Expresó, además,
el deseo de que Vidaurri estuviera de acuerdo con ese compromiso.u
El caudillo del norte sinceramente deseaba evitar cualquier conflicto con
los líderes de la revolución de Ayutla, y acordó mandar una comisión a discutir las diferencias. Como un gesto más de buen deseo, prometió poner
las fuerzas de Juan Zuazúa bajo el mando de Comonfort en la marcha contra Carrera en México. 56 Reiteró sin embargo, su demanda de que los ejércitos que apoyaban Tampico y San Luis Potosí fueran forzados a rendirse
incondicionalmente. 56 El general Haro tuvo miedo de esta inflexible actitud
y buscó la protección de Comonfort, creando por lo tanto, un potencial rompimiento entre los lideres de Ayuda y Mnnterrey.~ 7
Aun cuando el general Carrera conservaba el control de la ciudad de Mé-

11
!la.ro Tamariz a Vidaurri, 25 de agosto de 1855, Boletín, 31 de agosto de 1855;
Vidau.rri a Juan José de la Garza, 30 de agosto de 1855, Boletín, 31 de agosto
de 1855.

El Omnibus, 12 de septiembre de 1855.
'" Vidaurri a Comonfort, 19 de agosto de 1855, Boletln, 29 de agosto de 1855;
Vidaurri a Comonfort, 31 de agosto de 1855, El Restaurador, 1 de septiembre de
1855.

xico, en los primeros días de septiembre, la atención de la mayor parte de
la nación estuvo enfocada hacia los sucesos de San Luis Potosí. 68 Muchos
diarios liberales defendieron la posición de Vidaurri; La Revoluci6n de Guadalajara, declaró sobre el caudillo del norte la siguiente: " ...ha comprendido muy bien las verdaderas exigencias de la revolución". 511 Su editor insistió en que Comonfort debía seguir su ejemplo. Los lideres políticos puros,
disgustados por los esfuerzos realizados por los moderados del plan de Ayutla por llegar a un arreglo, vieron en Vidaurri un aliado para su ca\Jsa. 60
Guillermo Prieto expresó estos sentimientos en una carta a Manuel Doblado:

Vidaurri, interpretando en todas ms consecuencias el símbolo democrático, ha venido como a darnos un programa, )' crea V. que es la expresión
ingenua de las necesidades de la revofación . . . puedo asegurar a V. que
en el partido exaltado timen w1 lugar eminente las doctrinas de Vidaurri.61
El 12 de septiembre, el general Carrera decidió abandonar sus pretensiones
de cont,:olar el gobierno nacional, y el Plan de Ayutla triunfó en la capital.~2
En ese momento, Juan Zuazúa estaba preparado para atacar a las fuerzas
de Haro y Tamariz en San Luis Potosí. Demoró, sin embargo, el asalto, a
pedido de Comonfort, Raro y del Ayuntamiento de la asediada ciudad. 63
Durante el armisticio que siguió, una conferencia tuvo lugar en Lagos, y a
ella concurrieron Comonfort, Manuel Doblado y Raro y Tamariz. El 16
de septiembre estos comandantes firmaron los Convenios de Lagos, en los
cuales reconocían a Juan Alvarez como General en Jefe de la Revolución,
Comonfort no consideró que el plan de San Luis Potosí fuera contrario al de
Ayutla, y estuvo muy complacido en invitar a sus proponentes a entrar en su

12

"' El Omnibu.s, 6, 7 y 8 de septiembre de 1855.

.. Citado en El Onmibus, 8 de septiembre de 1855.

"' Comoniort a idaurri, 29 de agosto de 1855, BoleHn, 5 de septiembre de 1855;
Comonfort a Haro y Tamariz, 5 de septiembre de l855, El Omnibus, 22 de septiembre de 1855; Comonfort a Manuel Doblado, 7 de septiembre de 1855, Documental
inéditos, XXVI.

• Eulalia Degollado a Manuel Doblado, 25 de agosto de 1855, Documentos Inéditos, XXVI. "Hemos sido burlados en las esperanzas. Por fortuna, el Sr. Vidaurri ...
no transigen, y Jo mismo sabemos harán el Sr. Degollado y Comonfort".

'" Vidauni a Comonfort, 6 de septiembre de 1855, Boletln, 17 de octubre de
1855.

11 Gi.úllenno
Prieto a Doblado, 5 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos,
XXVI.

11
Vidaurri a Haro y Tamariz, 5 de septiembre de 1855, El Restaurador, 8 de
septiembre de 1855.

" Haro y Tamariz a Doblado, 10 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos,
XXVI.

376

12

El Omnibus, 13 de septiembre de 1855.

ª Zuazúa a Vidaurri, 14 de septiembre de 1855, Bolllt!n, 21 de septiembre de
1855; PJUMo FELICIANo V.ELÁZQOEZ, Historia de San Luis Potosí (México: Sociedad
Mexicana de Geografía y Estadística, 1947, 4 tomos), III, 270.
377

�movimiento.$,¿ Declaró además, a la Re olución de Ayutla como triutúantc,
y apremió a Vidaurri para unirse en el acuerdo. 65
Los Convenios de Lagos colocaban a Don Santiago en una delicada situación. íste rogó a Oomonfort cambiara su posición y rehusara admjtir
a los anteriores defensores de la dictadura en el movimiento revolucionario
de Ayutla. f:l unió a su protesta una declaración de independencia para el
Plan de Monterrey:

Al hacer dicha protesta, creo fundarla en el derecho que me da mi /10sición política y militar en esta frontera . .. y en el deber estricto en que
me hallo de sostener el plan proclamado por Nuevo León, Coaltuila y
Tamaulipas ... estos tres Estados que quieren en lo político verdades
prácticas, reformas positivas y goces en lugar de promesas. . . y si bien
el plan de Ayutla se ha generalizado, también el de Nuevo León es aclamado por una inmensa mayoría; de modo que no pugnado con el de
Ayutla, ambos pueden surtir el mismo efecto .. .60
A pesar de estas expresiones de protesta Vidaurri deseaba evitar un conmcto
con Comonfort sobre la cuestión de San Luis Potosi. A pesar de que su ejército e taba a las puertas de la ciudad, y podría haber triunfado en el asalto,
él vacilaba en usarlas. 87 Jugarse por controlar San Luis Potosí hubiera lJevado implícito el riesgo de una completa ruptura con las fuerzas del Plan
de Ayutla. Esto en su momento, hubiera puesto a Vidaurri en una situación más vulnerable.
Muchos prominentes in&amp;viduos en Saltillo, estaban descontentos con la
continua dominación que de sus asuntos ejercían las fuerzas de Monterrey.
Eugenio Aguirre, un representante de esta fracción, fue en los primeros días
del mes de septiembre a San Luis Potosí, y entabló negociaciones con el general Haro y Tamariz.'ª Estos hechos fueron indudablemente una de las ra-

11 "Acta de los Convenios"
(Lagos), 16 de septiembre de 1855, Boledn, 29 de
septiembre de 1855.

• Comoniort a Vidaurri, 16 y 17 de septiembre de 1855, Boletin, 29 de septiembre
de 1855.
• Vidaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855, Boletín, 29 de septiembre de
1855.
., Zuazúa a los habitantes de San Luis Potosí, 27 de septiembre de 1855, Bolelln, 4 de octubre de 1855.
15 Manuel G. Rejón a Vidaurri,
10 de septiembre de 1855, El Restaurador, 15
de septiembre de 1855.

378

zones de la hostilidad de Vidaurri hacia ese militar. Las cosas se volvieron
más tensas después de los Convenios de Lagos, cuando José María Aguirre
anunció en Saltillo que asumiría el cargo de gobernador interino de Coahuila, de acuerdo con el Plan de Ayutla. 60 Los Aguirre buscaron el apoyo
de Comonfort para su movimiento, pero Vidauui aseguró al general, que
sus acciones habían estado basadas en sus ambiciones personales, y que ellos
no contaban con el apoyo del pueblo de Coahuila. Afianzando la popularidad de su Plan de Monterrey, en las municipalidades de Coahuila, el cau&amp;llo pidió que Comonfort no permitiera que los anteriores conservadores trajeran discordias entre los miembros de la Revolución Nacional. 70 Las pretensiones de ayuda de Vidaurri estaban bien fundadas, pues varias ciudades
del norte de Coahuila no sólo censuraban a la fracción de Saltillo, sino que
abiertamente abogaban por la unificación del Estado de Nuevo León. 71 El
caudillo no intentaba permitir que los Aguirre rompieran este proceso con
su aceptación del Plan de Ayutla. A él no le importaba mayormente ver a
San Luis Potosí moverse bajo esa bandera, pero no tenía intención de ver que
lo mismo sucediera en Coahuila.
El 4 de octubre de 1855, Juan Alvarez, por largo tiempo reconocido como líder principal en el Plan de Ayutla, fue elegido presidente interino de
México, por un pequeño grupo de moderados y puros en Cuernavaca. En
esta ocasión, el viejo revolucionario dijo: "La principal promesa del plan
de Ayutla está cumplida". 12 Moviendo sus cuarteles generales a México, Alvarez estaba ansioso por arreglar las diferencias con Vidaurri. Algunos peri6dicos criticaron al caudillo, por no dar importancia al Plan de Ayutla. 13
A pesar de esto el nuevo presidente interino reconoció el poderío de Vidaurri en la frontera del norte, especialmente desde que ésta ofrecía una defensa en contra de las incursiones filibusteras desde Texas.u A José María

• José María Aguú:re a Vidaurri, 23 de septiembre de 1855, Boletín, 30 de septiembre
de 1855.
" Vidaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855, BoletEn, 29 de septiembre de
18.55.
n CircuJar No. 4, Secretario del Gobierno provisional, político y militar de Coahu.ila, 27 de septiembre de 1855, Boletín, 30 de septiembre de 1855; Emilio Langberg
al Sec. de Guerra, 21 de septiembre de 1855, Bolatfn, 25 de septiembre de 1855;
Francisco Vidau:rri a Vidaurri, 22 de septiembre y 9 de octubre de 1855, Corr. Par.;
Marcial Vidaurri a Vidaurri, 11 de octubre de 1855, Corr. Par.
" El Omnibus, 6 de octubre de 1855.
11 "Ocurrencia Desagradable", Monitor, Citado en El Omnibus, 12 de octubre de
1855.

" A!varez a Vidaurri, 15 y 18 de octubre de 1855, Corr. Par. " .. .la frontera que
tal vez va a ser el teatro de sus operaciones militares y de su gloria. .. "

379

�Aguirre se le permitió propagar su causa en la capital y la prensa generalmente se refería a él como al " ...gobernador de Coahuila, nombrado, según
el plan de Ayut1a",ª pero no recibió ayuda del gobierno interino. Vidaurri,
a su \ICZ. en los últimos días del mes de octubre e.,-presó su reconocimiento a
Ah-arez, prometí ~ntlole lealtad y cooperac;ón. Al mi mo tiempo dejó bien
en claro que el Plan de Monterrey estaba todavía vigente en la frontera,
y que su posición en uevo Lc6n y Coahuila permanecer'ia independiente
ha ta que una nueva constitución fuera promulgada.70 Alvarez tenía muy
poca habilidad para C.'®X obediencia a un caudillo que estaba casi a mil millas
de distancia, y que gozaba de un fuerte prestigio político en toda la nación.
Tanto Vidaurri como Comonfort parecían conformes con el hecho de que
el Plan de :fonterrey permaneciera vigente en la frontera norte, mientras el
gobierno central organizaba sus acciones bajo el movimiento iniciado en Ayutla. 77 Vidaurri también parecía satisfecho con la división de poderes. 78

elementos conservadores, en oposición a la nueva constitución Vidaurri fue
uno de los primeros líderes políticos que declaró esta acción como contraria a los intereses nacionales. Durante los primeros meses de la Guerra
de la Reforma, el caudillo del norte poseía una de las pocas fuerzas efectivas
del campo liberal. A pesar de retener su posición de independencia en la
Regiomontana, el caudillo fue un efectivo defensor del Presidente Benito
Juárez en los tres años de guerra civil. 81 De este modo, el turbulento período
de la historia mexicana, desde la última administración de Antonio López de
Santa Arma, hasta la invasión e&gt;.'tranjera de 1861, fue profundamente influenciado por dos grandes pronunciamientos políticos: el de Ayutla y el de
Monterrey.

El Plan de Monterrey había sido a veces considerado nada más que un
instrumento del ambicioso caudillo de la frontera del orte. 79 No cabe duda,
que la ambición era el principal motivo que guiaba sus acciones, pero el plan
que él había promulgado, alcanzó gran influencia en la política y en la
sociedad de México.
Reteniendo la soberanía palitica en su fortificación del norte, Vidanrri
mantuvo también una separación doctrinal y filosófica con el sistema que
había triunfado en la capital. Los líderes del Plan de Ayutla permitieron y aun
invitaron a las diversas fracciones a hallar refugio en su movimiento. Esto
llevó muchas veces a continuos alborotos y discordias. La doctrina del caudillo en ambio, fue mucho más escrupulosamente definida, y concordaba
con la tradición liberal de José Luis Mora y Valentín Gómcz Farías. Durante los debates que condujeron a la constitución de 1857, el autor del
Plan de Monterrey estuvo aliado varias eces, con los puros de diferentes
regiones de México, especialmente cuando la doctrina del federalismo estuvo
en juego. 80 En diciembre de 1857, cuando Ignacio Comoníort se unió a los
n El Omnibus, 16 de octubre de 1855. "El Sr. Aguirre viene de C=huila huyendo
de la persecuci6n que a él y a otros incfü;duos ha declarado D. Santiago Vidaurri" .
" Vidaw:ri a Alvarez 21 de octubre y 4 de noviembre de 1855, Corr. Par.
'' Alva.rci. a Vidaurri, 1 de noviembre de 1855, CorT. Por; Comoníort a idaurri,
2 de noviembre de 1855, El Restaurador, 13 de noviembre de 1855.
•~ Vidaurri a Alvarez, 15 de noviembre de 1855, Corr. Par. "... dos p&lt;msamicntos
salvadores que nacieron el uno en yulla y el otro en el humilde pueblo de Lam-

pazos..."
•• Scuou:s, Mexican Politics, 3.
• F.RA cisco ZARco, Historia del Congreso Extraordinario constituyente de 1856 y
/857, &amp;tracto de todos sus stsiones , documentos parlam,ntarios de la lpoca ( íéitlco: Impn:nta de Ignacio Cumplido, 2 volúmenes, 1857 y 1861 ).

380

"' Benito Juárcz a

idaurri, 29 de enero de 1858, Corr. Par.

381

�UN IMPERIO MEXlCA O: EL LATIFUNDIO DE LOS SANOHEZ
NAVARRO*
DR. CHARLES

liAJw.s

Universidad de Nuevo México

de la hacienda como campo de investigación ha sido admirablemente expresada por Jaques Lambert, quien escribe: "Nada ha tenido un efecto más difuso y duradero en la historia social y política de América Latina que la gran propiedad".1 Indudablemente este ha sido el caso
en México, cuya historia fue dominada durante cuatrocientos años por la
gran propiedad,2 que en su máxima expresión fue el latifundio, compuesto
de dos o más haciendas. Sin embargo, nuestro conocimiento acerca de la
hacienda mexicana es todavía lamentablemente incompleto. Como nos dice el
profesor Charles Gibson, nos faltan no solamente datos sino un marco conceptual seguro. Continúa Gibson diciendo que en su opinión la hacienda
es una institución crucial, que por varias razones se ha descuidado su estudio, y que sería muy conveniente que hiciéramos un esfuerzo concertado para resolver los problemas históricos que presenta.3

LA IMPORTANCTA

Afortunadamente ya tenemos un esturuo que constituye un notable comienzo hacia la resolución de los problemas a que se refiere Gibson. La

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado
en Monterrey en septiembre de 1971.
-. JAQUES LAYllERT, Latín Amt'rica: Social Structure and Political lnstituli.ons. Trnns.
by Heleo Katel (Be.rkel.cy and Los Angeles: University of California Press, 1867), 59.

• FRAN~ors Ce'EvALmR, La formación dt' los grandt's latifundios en México: turra
'Y sociedad en los siglos X VI 'Y XV11 en Problemas agríe olas e industriales de Mbcico,
VIII, No. 1 (Jan.-Mar., 1956), 3.
1 CHARLES GrnsoN, The Anus Undtr Spanish Rule: a History of lhe Indians
of the Valliy of Mexico, 1519-1810 (Stanford: Stanford University Press, 1964),

406-407.

383

�obra magistral de Fran~ois Chevalier La f ormaci6n de los grandes latifundios en México, no solamente describe y analiza brillantemente la evolución
de la hacienda en los siglos XVI y XVII, sino que perdurará como norma
contra la cual se juzgarán todos los otros estudios respecto a la hacienda.
Basándose en la obra de Chevalier, las investigaciones que se están llevando a cabo actualmente proceden en dos corrientes. Por una parte, el profesor David Brading de la Universidad de California está completando un
estudio de la hacienda mexicana durante los siglos XVIII y XIX así que
podemos esperar una síntesis que complementará el trabajo de Chevalier.
Sin embargo, la mayoría de las investigaciones actuales tienen un enfoque
mucho menos amplio. Como indican los siguientes ejemplos, estos estudios
pueden dividirse en tres categorías: los que tratan de la historia de ciertas
haciendas, los que se concentnn en cierta regiones, y por último los que
tratan de ciertas familias terratenientes.
En 1965, Edith Boorstein Couturier terminó una historia de San Juan
Hueyapan, una de las haciendas más importantes del estado de Hidalgo. A
pesar de la falta de fuentes documentales ella pudo delinear las vicisitudes
de esta propiedad desde su fundación en 1550 hasta su destrucción por la
reforma agraria en 1940.4 Un estudio algo más amplio es el que está llevando a cabo el profesor Herman Konrad de la Universidad de Alberta,
quien está investigando la hacienda de Santa Lucía, situada entre México
y Toluca. El trabajo de Konrad, que cubrirá los años de 15 76 a 1780, es
notable porque Santa Lucía fue uno de los principales centros administrativos de los Jcsuítas, controlando unas veinte haciendas subordinadas. En
su estudio Konrad se preocupa especialmente por la composición de los habitantes de esta hacienda. 5 Otro estudio que debe mencionarse es la obra
publicada el año pasado por el profesor Ward Barrett de la Universidad de
Minnesota. Barrett ha trazado el desarrollo histórico desde 1535 hasta 1850
de San Antonio Atlacomulco, uno de los principales ingenios del estado de

Morelos. 0

• EotTH BooRSTEIN CouTUlUER, "Hacienda oí Hucyapan: The History of a Mexican
Social a.nd Bconomic Institution, 1550-1940", Ph D. Disaertation Columbia Univenhy,
1965. See also her "Modernización y Tradición en una Hacienda (San Juan Hueyapan, 1902-1922 )", Historia Mexicana, XVUI, No. 1 (July Sept., 1968), 35-55.
• Herman Konrad, 'Santa Lucía: A Case Study of a Jesuit Hacienda During the
Colonial Pcriod (1576-1780) ', Latin American Research Revi11w, 111, No. 2 (Spring,
1968), 122.
• WIJ&gt;JJ BARRETT, The Sugar Hacienda o/ 1h11 Marquues Del Valle (Minneapolis:
University of Minncsota Press, 1970).

384

Aunque indiscutiblemente hacen falta más estudios de este tipo longitudinal, algunos investigadores se han dedicado a examinar ciertas regiones. La aportación más sobresaliente ha sido la obra de Charles Gibson,
Los aztecas bajo el dominio español. Las secciones de este libro que tratan
de la hacienda representan una ampliación sustancial de nuestro conocimiento tocante a la evolución de la tenencia de la tierra en el valle de
México durante la época colonial. La tesis de Gibson de que el peonaje
fue de relativamente poca importancia en esta región nuclear de México
es provocativa y sin duda estimulará nuevas investigaciones sobre los sistemas de trabajo coloniales. También tiene uu enfoque regional Ward Barrett,
quien a largo plazo se está especializando en la geografía histórica de la
industria azucarera en Morelos desde el siglo XVI hasta la Rcvolución. 7
En 1970 apareció un trabajo que nos aporta valiosos datos sobre la hacienda
en otra región de México. Isabel González Sánchez editó un censo detallado
de las propiedades rurales existentes en Tla..'Ccala en 1712. Además de los
datos, el libro contiene muy útiles mapas y fotografías. 8
La tercer categoría de estudio, la que trata de familias terratenientes, es
un método efectivo para investigar la hacienda, pero al mismo tiempo es tal
vez el que presenta más problemas para el investigador. Ultimamente se ha
sugerido que para entender la hacienda y para poner esta institución en perspectiva es preciso analizar la interacción entre las actividades económicas,
sociales y políticas de los terratenientes y el desarrollo de sus propiedades

rurales. 9
Desgraciadamente esto requiere fuentes primarias, y la falta de estas fuentes ha sido el mayor obstáculo retardando la investigación de la hacienda.
No sólo han sido destruidos muchos archivos, sino que un gran número de
los documentos exi tentes están en manos de individuos particulares y frecuentemente no están disponibles para los investigadores, quienes en consecuencia tienen que contar con lo que haya en los archivos públicos.
Tocante a los archivos públicos, el mayor cuerpo de material sobre la
hacienda lo contiene desde luego el Archivo General de la Nación. Pero
además, en la biblioteca de la Universidad Estatal de Washington se en-

T WARD BAl!RET, ''Historical Geography oí thc Sugar lndustry o( Morelos, México", Latin American Re1earch Reuiew, IV, 'o. (Summer, 1969), 129.

Haciendas y ranchos de TlaxMla en 1712
acional di" Antropologfa e Historia, 1969).

' lsABEL GoNzÁLEZ S.{NCH.EZ (ed.).

(México: Instituto

• JAM11s LocxRART, ''Enconú nda and Hacienda: Thc Evolution of thc Great
Estate in the Spanish lndies", 1-lispanic American 1/istorial Revi11w, XLIX, No. 3
(August, 1969), 429.

385

�cuentra el archivo de los condes de Regla. E ta colección que cubre los
años desde 1534 hasta 1875, consiste de unas 25 000 fojas. Presenta una
magnífica oportunidad, pero hasta la fecha casi no se ha utilizado, principalmente porque todavía no se termina de catalogar los docurnentos.10 El
tercer repositorio público es la Colección Latinoamericana de la Universidad
de Texas. Entre sus manuscritos se encuentran los papeles de la familia Sánchez Navarro.
Hace algunos años que he estado ut.i.lízando esta magnífica colección que
abarca el período de 1658 a 1895 y que contiene unas 75 000 fojas. 11 No
solamente hay un catálogo detallado, sino que los manuscritos incluyen miles de cartas personales y de negocios, informes e inventarios de haciendas,
testamentos, titulas de propiedad y copias de varios litigios. En suma, el
archivo Sánchez Navarro hace factible una aportación al estudio de la hacienda mexicana.
Habiendo tenninado dos estudios preliminares,12 actualmente estoy preparando una monografía que delineará la historia de los Sánchez
avarro
desde 1765, cuando fundaron su latifundio, hasta 1867, cuando fueron confiscadas sus propiedades porque en la familia habían sido partidarios de Maximiliano durante la Intervención Francesa. Este latifundio abarcaba desde
Múzquiz, Coah. al norte hasta Mazapil, Zac., al sur, desde Gómez Palacio,
Ogo. al oeste hasta Saltillo al este. En su apogeo, entre 1840 y 1848 los
Sánchez Navarro eran dueños de más de 6.500,000 hectáreas,13 y su latí-

• JAQU!ll.YN M. GAINES (comp.) Thret Centurics of Mexican Documents: .A
Pareial Calender of the Regla Papers {Pullman, Wash.: Friends of thc Library,

Washington State Unh•ersity, 1963), l.
n Lon. M. SPELL, Research Malerials for llir S!udy of Latin A.merica at the
Uniuersity of Texas (Austin: University of Texas l'ress 1954), 7: "S&amp;nchez Navarro
Papen (1658-1895)". The Library Clmmicle o/ the Uniueuily of Texas, I, No. 1
(SUIIIlilcr, 1944), 31-32; "The Sánchez •avarro Collection of documents for a History
of Texas and Coahuila", Typewritten catalogue, Latín American Col!ection, University
of Texas.
u CHARLES H. ILunus, Ill, The Sánchez Nauarros: o Socioeconomic Sriidy of a
Coahuilan Latifundio, 1846-1853 (Chicago: Loyola Univcrsity Press, 1964) and
"A Mexican Latifundio: The Economic Empire of the Sánchcz Navarro Family, 1765-

1821", Ph. D. D.issertation, Uni\·ersity of Texas, 1968.
11 fuRRts, "A Me.'Cican Latifundio", 26-52; "No. 93-Año de 1829. Testimonio del
expediente que contiene la sentencia de Juez arbitro que obtubo en su fabor el Ciudadano José Melchor Sánchcz Na,-arro de la Hacienda de S0 Juan de Sabinas, y
poscdon de esta, por el Jusgado unico del Valle de Santa Rosa", legajo extending
from September 27, 1827, to June 3, 1829, SNP (2914); José Melchor Sánche2: Navarro to Apolonia Berain di: Sánchcz Navarro, April 2, 1829, MCSN; Vrro AL11.ss10

386

fundio dividido en diecisiete haciendas, íue tal vez el más grande que ha
~xistido en México. Por cierto, tal vez haya sido el más grande de todo d
Hemisferio Occidental.
Dada la extensión y complejidad de los negocios de los Sánchez Navarro,
la monografía está organizada a base de temas en vez de cronológicamente.
La obra estará dividida en las partes: la época colonial, con capítulos sobre
la familia y sus adquisiciones de tierras, la operación del latifundio, el sistema de trabajo, la producción, el comercio y las actividades políticas de los
Sánchez Navarro. Estos temas se repetirán en 1a segunda parte de la obra,
Mé.xico independiente. Se espera que esta organi2aci6n permitirá un análisis detallado de crono formaron los Sánchez Navarro su latifundio, cómo
lo manejaron, y cómo emplearon su poder ccon6mico, social y político. Los
límites geográficos y cronológicos de esta materia harán posible un análisis
de los cambios en la estructura socioeconómica de México durante una de
las épocas más decisivas en su historia -el período de transición de colonia
a nación. Además de describir la evolución de la tenencia de la tierra en
Coahuila, será posible, por ejemplo, explorar las tendencias en la operación
ele las haciendas, examinando salarios, precios y mercados. La discusión de
las condiciones sociales enfocará en la relación entre los amos y sus trabajadores, analizando los métodos, como 1 peonaje, pot los cuales los Sánchez
Navarro controlaron a sus labradores.

Las conclusiones serán que los Sánche~ Navarro no encajan con el estereotipo del hacendado mexicano. Primero, no eran propietarios ausentes,
porque vivían en sus haciendas. Segundo, eran hombres de negocios ante
todo, y formaron su latifundio no tanto por el prestigio de ser terratenientes
sino simplemente para ganar dinero. Además, la extensión de sus operaciones comerciales contradice la generalización que el objetivo del hacendado fue el de producir todo lo necesario en sus propias tierras. El Iatifundio, pues fue solamente un aspecto, aunque el más importante, n fa
subida de los Sánchez Navarro al poder.
Obviamente el trabajo actual no permite una discusión de todas las actividades de los Sánchez Navarro pero trataré de señalar los elementos claves
en la historia de esta extraordinaria familia.
Los Sánchez Navarro habían vivido en Coahuila por varias generaciones,
pues uno de sus antepasados, Juan Sánchez Navarro, fue entre los fundadoRoeLEs, Coahuila y TexG.f desde la con.rumación de la independencia haslo 11l tratado
de Paz de Guadalupe Hidalgo. 2 vols. (México, 1945-1946), II, 265; V1To ALESs10
Ronu:s, Coahuila ,, Texas en la ípoca colonial (México: Editorial Cultura, 1938},

508-509.

387

�res de Saltillo en 1575.H Hasta el si lo XVII1 eran una familia honorable
pero no especialmente distinguida. Pero en 1755, José Miguel Sánchez avarro fue designado el cura de Monclova,1_5 y con est~
cm~ezaron lo
Sánchez Navarro a subir. José Miguel, qwen nunca viaJo mas l~Jos qu~ Zacatecas donde había estudiado en el seminario, no s61o estableció el latifundio sino que también cre6 una organización comercial que estaba estrechamente enlazada con algunas de las casas mercantiles más prominentes de
todo el virreinato. Hasta la revolución de independencia, la fortuna de los
Sánchez Navarro e taría basada en la ganadería y en el comercio.

~;ch~

José Miguel era e ncialmente un hombre_ de negocios. Poco ?~spués de
su llegada a Monclova abrió una mod sta benda. usando las ualidades de
este negocio para especular en ganado una vez que fue desi~ado di~ero
ara Coahuila en 1762. 1º Al año siguiente empe1.6 a adqumr propiedades
~rale e rea de Monclova. Al principio José Miguel tuvo que comprar
parcelas d parramadas, pue to que en aq~el entonces Coahuila ~~ estaba
dominada por latifundios, entr los cuales figuraban los de las_ fanuha~ V~quez Borrego y Gat'".ta Falcón, el de José Flores de Abrcgo, quien babia sido
cura de Monclova, y notablemente el de los marqueses de Aguayo ~u~a
enormes propiedades abarcaban toda la mitad ~eridional de la p~vmcia.
Sin embargo, José Miguel siguió comprando propiedades ~uando qu~era que
pudo, y en 1765 estableció un rancho para la cría de ove1as. _Se traJO . a dos
de sus hermanos de SaltilJo dejando uno al frente de la benda IIDentras
que el otro se encargaba del naciente latifundio. El cura siguió dirigiendo
las dos empresas.
Para el año de 1773 cuando dej6 de ser diezmero, el cura ya tenía un
sistema. Compraba ga.r:ado lanar a precios locales y los reven~ía ven~josamente en el centro del virreinato. Invertía parte de sus ganancias en tierras,
y usaba lo sobrante para comprar mercancías de las casas a quienes había
vendido el ganado. De esta manera fortaleció su posición comercial en Coahuila. La tienda tenía un surtido valuado en uno 20,000 pesos en : 775,11
y dos años después un viajero comentó que los Sánchez Navarro tcn_ian un
monopolio comercial en Monclova.18 Este monopolio había sido un factor
11

ALESStO Rouus, Bosquejos hist6ricos (Mbcico, 1938), 32;
tTO ALEss10
Sal tillo ,n la historia y ,n la ltyenda (Mrxico, 1934), 14, 48, ~9.
.
Vt;o ALEssto ROBLES, Bibliografía de Coahuila, hist6rica y geográfica (MéXJco,

Vrro

ROBLES
11

1927), 384.
11 José Martín Sánchez
·avarro to José Sánchez Navarro, May 25, 1762, S P
(1716)· Legajo dated on Septembcr 22, 1766, SNP (148).
11 HARRtS
"A Mcxican Latifundio", 30-1-312.
.
" FRAY J~AN AousTÍN DE MokFt, Viaje de indios y diario dtl Nuevo Mhico. Ed.
by ito Alessio Robles ( México, 1935), 282-283

388

significante en la expamión del latifundio, porque además de proporcionar
capital para adquirir tierras dejó a varios hacendado en una ituación d ventajosa respecto a José Miguel Estos ganaderos se surtían en la tienda de
Monclova, donde el cura les extendía todo el crédito que deseaban.1 ° Cuando no podían saldar sus cuentas, José Miguel se quedaba con sus tierras.
Claro que había e.xcepciones a e te proceso fundamental: por ejemplo, n
un caso los Sánchez avarro recibieron una merced, y en otro, uno de los
hermanos de José Miguel heredó una vasta hacienda por parte de su mujer.
Para 1821 los Sánchez avarro eran dueños de 325,000 hectáreas y tenían
litigios pendientes por una cantidad de tierras aún más grande. El centrn
de su latifundio estaba situado cerca de Monclova, en la Hacienda de San
11:,rnacio del Paso Tapado, de donde administraban seis cascos subordinados.
El puño de ovejas que tenían en 1765 había crecido a más de 80,000 cabezas de ganado menor, a pesar de Ja lucha constante contra las sequías y lo
indios bárbaro , los azotes perennes de los ganaderos del norte.
El éxito de los Sánchez Navarro se atribuía en parte a la atención personal
que dedicaban a sus haciendas. José Miguel se mantenía al corriente de
lo que sucedía en el latifundio, y además insistía en que se mantuviera un
sistema meticuloso de contabilidad tocante a todos los aspectos de Ja ganadería. Sin embargo, el hecho de que los Sánchez Navarro no eran propietarios ausentes no es totalmente la explicación de su éxito. Otras familias
hacendadas, como los Vázquez Borrego y los Garza Falcón, también vivían
en sus latifundios, pero al fin fueron arruinados por los Sánchez Navarro.
La diferencia crucial era que los Sánchez Navarro tenían capital liquido
procedente del comercio y consecuentemente podían resistir épocas de adversidad. Tuvieron éxito precisamente porque no dependían totalmente de
su latifundio.
La organización comercial que constituy6 el cura naturalmente estaba basada en Monclova, pero se extendía hasta Oaxaca. José Miguel tenía una
bodega en Saltillo para la venta de lana que, después del ganado menor, era
el producto principal del latifundio. 2° Consiguió mercados para estos productos en San Miguel de Allende y en la capital, manteniendo relaciones con
algunos de los comerciantes más destacados del país. En San Miguel su
comprador era el español Domingo Narciso de Allende, el padre del caudillo
de la indeoendencia. Aun después de la muerte de Allende en 1787 el cura

11

HAa1Us, "A Mexican Latüundio' , 206.

• lbid., 192.

389

�continuó negociando con esta casa. En México los compradores iuclu~an
varias de las casas comerciales que disfrutaban el abasto. Por algunos anos
José Miguel vendió su ganado a Andrés Vicente de U rizar, pero_ subsecuen~emente cambió a las firmas poderosas encabezadas por los espanolcs Gabnel
de Yermo y Antonio de Bassocco.~1 José Miguel les compraba a estas casas
gran cantidad de mercancía, la mayor parte destinada para abastecer a los
peones en el latifundio. Además, por algunos años tenía en O_axaca un
representante comercial, cuya responsabilidad era la de consegmr mantas
lo más barato posible. 22
Para llenar los puestos administrativos tanto en el latjfundio como en Ja
organización comercial, José Miguel frecuentemente escog~ a parientes, Y
el hecho de que pudo movilizar a su familia es otro factor unportante en el
éxito que tuvieron los Sáncbez Navarro. Entre las políticas más astutas_ del
cura era la de costear la educación en México de varios de sus sobrinos,
algunos de los cuales llegaron a ocupar puestos de responsabilidad. Entre
ellos figura José Domingo de Letona, quien fue doctoral_ de la cat~dral _de
Qaxaca y después desempeñó el mismo puesto en Morelia .; por Yanos anos
Letona fue el representante comercial del cura en esta ciudades. Desde generaciones atrás, los Sánchez Navarro tenían parentesco íntimo con la familia Arizpe, de Sal tillo, y de los , arios Arizpcs que mandó educar el cura,
el ejemplo más notable es José Miguel Ramos Arizpe, el padre del federalismo mexicano. A través de sus numerosos parientes, José Miguel tenía una
verdadera red de inteligencia por la cual recibía valiosos informes económicos y políticos. Aunque utilizaba eficazmente a sus familiares, el e~ n~
permitía que participaran en las utilidades de s~s varias empresas. Jo~e Miguel mantenía un control rígido sobre la crec1ente fortuna de los Sanchez
Navarro, asegurando que no se rnsipara por herencia.

Habiendo llegado a ocupar una posición privilegiada en Coahuila, los
Sánchez Navarro batallaron para preservarla cuando estalló la guerra de
independencia. El cura y su sobrino predilecto, José Mel~or, tuvieron ~apeles indirectos pero sumamente importantes en el conflicto. Fueron mstrumentales en cambiar la historia de México porque financiaron y ayudaron a organizar la contrarrevolución realista en Coahuila, que culminó en la
captura del Padre Hidalgo en 1811. Entre los conspiradores con quienes
obraron se destacan Manuel Royuela, el tesorero real en Saltillo, quien se

"' Ibid., 179, 187-190.

"' lbid., 231-232.

390

había casado con una Sánchez Navarro e Ignacio Elizondo, quien le debía
10,000 pesos al cura José Miguel 23
Después de la emboscada de Baján, el cura se desconcertó al saber que
entre los in urgentes presos había dos sobrinos suyos, José María de Letona
y José Juan Sáncbez Navarro. Exhibiendo la lealtad familiar que caracterizaba a los Sánchez Navarro, José Miguel usó su influencia para que no
fueran fusilaclos.~ 4 Años después la familia se. podía felicitar, porque Letona
llegó a ser gobernador de Coahuila, mientras que José Juan terminó una distinguida carrera militar siendo el comandante militar del estado. Las consecuencias inmediatas de Baján fueron que los Sánchez Navarro recibí ·ron
las gracias del General Ncmesio Salcedo, comandante de las Provincias Intemas, quien también le extendió a José Melcbor una comisi6n de capitán
en la milicia. José Melchor no qued6 satisfecho, y en 1812 hizo una petición formal para un título nobiliario, el de Marqués de la Casa Sánchez
Navarro.~~ El asunto todavía estaba pendiente cuando México logr6 su independencia. Para entonces, José Melcbor, reflejando el sentimiento de los
criollos en general, había cambiado su actitud polílica y apoyaba fervorosamente el Plan de Iguala.·º
El año de 1821 fue trascendental para México, y también para los Sánchez Navarro. El cura José Miguel, quien había dirigido los asuntos de la
familia por sesenta y seis años, murió en Monclova, dejando tudo su caudal,
valuado en unos 250,000 pesos, a su sobrino José MelchorY A raíz de una
combinación de astucia en los negocios y sagaz maniobta política, los Sánchez Navarro pudieron conservar tocio lo que habían acumulado durante la
colonia. La base que habían establecido en Coahuila les permitió desarro-

,. "Quadcrno 3o. Te5timonio de los documentos en que se comprehende la informacion de la distincion y méritos contraidos por Don José Melchor S&amp;nche:z N::warro en
la contra re~·olución de esta Provincia de Coahui!a. Año de 1812". MCSN; "Relación
-De las ocun-encias desde el año de 1810 hasta el de 1824, por causa de la Yndependa
en esta Ciudad de Monclova, dada por eJ Cura actual de ella, en cumplimiento del
Superior Decreto de 20 de Enero de 1824". October 5, 1824, AGN, Justicia Ecle6iástica, vol. 40, exp. 2.
"JosÉ EL:&amp;UTl!Jl!O GoNZÁLF.Z, Obras compte,as; 4 vols. (Monterrey, 1885-1887),
II, 501, 503.

= Gen. Ncmesio Salcedo to José Miguel Sánchc2 Navarro, April 8, HlU, MOS ;
Same To sa:me, April 9, 1811 MCSN; Simón de Herrera to José Melcbor Sánchez
avarro, May 13, 1812, MCSN; Undated notes from Herrera and from Manuel
Salcedo accompanying this letler, MCSN.
,. HARRIS, "A Mexican Latifundio", 292-293.

" ALEss10 Ronu:s, Coahuila y Texas en la Jpoca colonial, 509.

391

�liarse tremendamente durante las turbulentas primeras décadas de México
independiente.
Bajo la dirección de José Mckhor la familia pasó por un período de consolidación, durante el cual el latifundio recibió el énfasis. La contribución
principal de José Melchor fue la de ganar los litigios pendientes sobre tierras. Algunos de estos pleitos principalmente las acciones contra los Vázquez Borrego y contra los herederos de Ignacio Elizondo, ya teruan décadas
en las cortes. Para 1829, in embar o, José Melchor había triunfado en
estos y varios otros litigios,?S y en consecuencia el latifundio de los Sánchez
Navarro aumentó a unas 700,000 hectáreas. A José Melchor no le fue tan
bien en la administración del creciente latifundio, porque estaba empeñado
en intervenir personalmente en cada detalle de las operaciones, y resultó
cierta desorganización. A pesar de todo, cuando murió José Mclchor en
1836 les dejó a sus hijos el segundo latifundio de Coahuila, y es de notarse
que ninguna de las haciendas estaba hipotecada.

Les tocó a la tercera generación de hacendados Sáncbez Navarro la satisfacción de elevar a la familia a la primera posición entre hacendados
mexicanos, y también más tarde la amargura de perder todo lo que habían
acumulado los Sánchez Navarro durante un siglo. Los hijos de José :Melchor
dividieron la respon abilidad de manejar los a untos de la familia. El
mayor, Jacobo, permaneció en Coahuila y se dedicó al latifundio. El menor,
Carlos, radicó en la capital, llegando a ser abogado zo y dcdicándo e a manejar los asuntos financieros de la familia, a negociar la venta de lana y
ganado, y a reforzar sus conexiones políticas. En vista de la inestabilidad
del país la preservación de la posición privilegiada de los Sánchcz avarro
dependía de su habilidad para maniobrar políticamente.
Cuando tenía solamente veinticuatro años Carlos tomó un paso de una
audacia asombrosa: en 1840 concluyó los trámites necesarios para comprar
en 326,000 pesos, el enonne marquesado de Aguayo, y de esta manera aumentó el latifundio Sánchez avarro a una superficie en exceso de 6.500,000

" José Antonio Rodríguez to José Mclchor Sánchcz Navarro, July 17, 1822, S P
(3417). José Alejandro de Treviño Gutiérrez to samc, Fcbruary 27, 1823, S P (82~;
Note dated on September t 9, 1824, S. P ( 3248) ; "No. 93-Año de 1829. Testimonio
del espediente que contiene la sentencia de Ju arbitro que obtubo en su _fabor el Ciu.~adano Jwé Melchor Sánchez Na\'aITO de la Hacienda de Sn Juan de Sabinas, Y posecton
de esta, por el Juzgado unico del alle de Santa Rosa", legajo extending from Septcmber 27, 1827, to June 3, 1829, S P (2914); José Mel bor Sánchez Navarro to
Apolonia Berain de Sánchez Navarro, April 2, 1829, MCS .

,. Jesús de la Garza to

392

Jacobo

Sánchez

avarro,

June 11, 1838, SNP ( 732).

hectáreas. Carlos les compró el marquesado a un consorcio mexicano-inglés
que lo había adquirido en los aiios de 1823 a 1825. Para cerrar el trato
Carlos tuvo que hipotecar el latifundio, pero en 1850 los Sánchez Navarro
liquidaron e ta deuda a pesar de las dificultades ocasionadas por la Invasión
orteamericaoa.ª0 Uno de los efectos de la guerra había sido que los Sánchez Navarro tuvieron que vender tres de sus haciendas en 1848 para reunir
el capitaJ necesario para acabar con la hipoteca.
De 18-H en adelante el centro administrativo del latifundio fue la hacienda de San Francisco de los Patos, hoy el pueblo de General Cepeda,
Coah. Desde sus oficinas en Patos, Jacobo dirigió Jas operaciones por medio
de correspondencia, y ejercía control a base de un bien organjzado sistema ele contabilidad. Al fin de cada mes le llegaban reportes de todos los cascos,
y además de dar informes sobre la condición del ganado contenían listas de
la herramienta y las armas disponibles, y de las fallas de los pcones. 31 El
número de ganado que tenían los Sánchez Navarro era verdaderamente imponente: por ejemplo, contaban con 250,000 cabezas de ganado menor. Cada
año vendían toneladas de lana en Saltillo y San Luis Potosí, mientras qllt!
las ventas de ganado ascendían a unas 50,000 cabezas anuales. Sus principales mercados eran las ciudades de San Luis Potosí, San Miguel de Allende, y especialmente México, donde tenían un contrato para enviar 14,000
cabezas al año para el abasto. Fue la gran e$Cala de sus operaciones lo que
permitió que los Sánchcz Navarro resistieran las depredaciones de los indios
bárba.ros, quienes devastaron el estado de Coahuila a mediados del siglo
XJX.ªª

Respecto a su actuación poütica, como era de esperarse, los Sánchez avano eran Msicamente conservadores, pero tuvieron bastante éxito en ajustarse a los frecuentes cambios de gobierno hasta que cometieron el error
catastrófico de hacerse partidarios de Maximiliano -Carlos fue su último
gran chambelán. Si no hubiera sido por esto, probable.mente hubieran preservado sus propiedades u los Sánchez avarro hasta la Revolución.

.. ALESsto RonLES, Coaliuila y Tttxa dttsde la consumación,
RoBLES, Coal1uila JI Tttxas tn la época colonial, 508-509.
21

II, 265;

ALEss10

liARR1s, The Sánche.: Navarros, 24-26.

,. Contract belwecn Carlos Sánchez Navarro and Luis del Conde, January 2, 1851,
SNP (2232).

IlARR1s, The Sánchez Navarros, 75-94.
J. DE JEsÚs CmvAS, Las confiscaciones tn México: txpropíación de la familia
Sáncher. Navarro (México, 1868).
u

11

393

�SIOLAS

SNP

Sánchez

avarro Papers, Latín American Collcction, University o{

Texas, Austin, Te as.
MC N Manuscritos de la Casa Sánchez Navarro, in posses ion oí Lic. Carlos Sánchez avarro, México, D. F.
AG

Archi o General de la Nación, Mé.-cico, D. F.

LA REPúBLICA DEL R10 BRAVO*
Da. D,w10 M. V10NEss
Texas Tcch Uuiver..ity **
AUNQUE INTERESANTE, la historia de la fantasmagórica República del Río
Bravo, tiene importancia básicamente porque acentúa una condición que
consciente o inconscientemente se verificó a lo largo de la historia de la parte
septentrional de la ueva España -es decir, las necesidades diferente , la
geografía, la historia y la economía del área que se encuentra situada al este
de la Sierra Madre Oriental. La República del Río Bravo duró sólo uno
meses, pero en la ideología de la gente del nordeste, había una gran tradición de un sentimiento de homogeneidad en dicha área. Por ello, un estudio
de la República del Río Bra,·o debe empezar con una fundamentación de
la hi toria y de la geografía de la región como marco de referencia para
lo que se mencionará posteriormente.

El Nordeste de México siempre ha sido diferente del resto del país. El
surgimiento de una nación independiente en 1821 no alteró ni afectó ese
hecho geográfico. En cierto sentido, la separación de Texas lo subrayó. Su
frontera occidental es la Sierra Madre Oriental denominada en el sur Sierra
Gorda; las fronteras septentrionales eran ilimitadas. Integran la región amplios planos y praderas, recor.ridos por ríos poco profundos y en algunas ocasiones estrechos y sin recursos forestales extenso ; la lluvia generalmente es
deficiente. Las únicas fuerzas históricas que intentaban cambiar el esquema
de la población desde la época de los aborígenes (que vivían en un nivel
cultural primitivo), hasta una civilización más elevada, parecían ser los esfuerzos de las naciones europeas que competían para adjudicársela. La historia de su colonización es conocida. Los españoles después de haber con-

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del orestc de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 197 l.
0
Traducción del Lic. Fernando Garza Quirós. Sociedad uevoleonesa de Historia,
Monterrey.

394

395

�qui lado iéxi o y d · distribuirse n forma ccutrífu a a partir del Vall
de México, sólo penetraron tentativamente la ierra Gorda con fines de
coloniza i6n y no llegaron más allá de Tampico.
n colonizador po tcrior,
Luis de Carvajal, conce íonario d l u.evo Reino de León, intent6 tabl
centr min ro n la faldas de la ierra Madre Oriental u sucesor fundó en 1596 la ciudad d Monterrey, acontecimiento qu e lebramos en este
ongreso. Hacía poco tiempo, en el año de 1577, lo intrépido e pañol
pl'O\ nientes del uroeste, habían fundado Saltillo. Durante años 1am ntc
hubo con . iones
sas e insuficientes entre estas ár • e. tensas y ai lada
y la rutilante capital del Virreinato. Lo valcro s f rail , con ri sgo de sufrir el martirio penetraron en e ta región. Algunos lJ garon al Río Dra\"o
alrededor de 1650. L s buscadores de e !avos atrav saron el área. En 1688
se fundó Monclova, el presidio septentrional de Coahuila. Es bien conocido
que las am nazas de los fianc s. n Te: as por l:.a allc y sus col nizadores,
ori 'nnron 1 qu • con,irti6 -d pué d dos frac~ en la colonización pennan nte del oriente de T ·a, que comenzó en 1690. L españoles
fundaron an Juan Bautista en 1701 en el Río Bravo, en el punto en que
cruzaba el Camino Real de Monclova a la parte ori ntal de T xas y an
tonio, di isi te años d pu . P ro en I ínterin la región de la co ta perman ció sin colonizarse y este hecho
convirtió en un problema d cierta
importancia para la Corona cspañolá. Los ingl
introdujeron en 1733
bajo J amparo de fal as pr tcnsione en el territorio de Georgia, que reclamaban los e pañol . ¿Por qu' no iban a introducir5C aquí?
Para
I ni.zar te territorio la Cor na sel ccionó a don J . • el E· and6n, que durante varios años habfa sido el comandant d Querétaro. Tenía
una fama bien ganada de r un fuerte luchador en contra de los indio .
Como en esta área habia cerca de 90 grup0s d indí :nas que hablabatt alrededor de 60 dialecto diferen
te talento militar era de primera necesidad. En relación a su labor ba te decir que durante diez año a partir
de u prim r \.;aje de inspección (que rcafu.6 en 1146), l Conde de ierra
Gorda (título qu d pués o t ntaba), había bosqu jado el estado de Tamaulipas y una parto- d 1 sur de T~· tal y como xiste a tualrnente, lablcciendo una gran cantidad de poblacion que aún perduran.
La naturaleza especifica del nordeste también fue reconocida en otra forma. La parte ptentrional de Nueva España, debido a su inmeruidad
a la am nazas de los aventurero y mercaderes rusos e ingleses, recibió una
designación especial n 1776, en alidad de una nue a unidad administrativa, que
denomin6 la C mandancia General de las Provincias Internas.
Pero la Comandancia General re ult6 difícil de adrnini tra , por lo que
po teriormente se la dividió y la parte. oriental, que se denominó 1 Pro-

396

\.'Íncias lnte1: a de Ori~~t , incluía Tamaulipas, uevo L ón. Coahuila
~exas. Pcmutascno ant1c1par que aún después de la Independ ncia de Mé::\,co,
mantuvo ta de ·gnaci6n para fin milita
y que cuando hubo
problema en T xas, el responsable de restabl er el orden era cl Comandante
General de las Provincias Internas de Oriente.
Era un con.e pto popular, al iniciarse el iglo XIX que

ta área t nia un

c:ir et_ r propio. Esto en ninguna parte se v tan Jaro como en un memonal o informe r ndido por un sac rdote de Coahuila Wguel Ramos Ariz
(a)
El Co~anch ". C~ando Hispanoamérica encendió la lucha por la~nd .
pendencia en
pana las fuerzas armadas intentaron una reconciliaci6n en
u~ ongrcso o
rt , qu tuvo verifi tivo n Cádiz en 1810. Fu ron invitado representante de varias áreas de la parte espaiiola del n
_
d Las p • . 1
uevo mun
o.
rovmc,as nternas del Oriente enviaron a Ramo An'
·
· '6
1pc, qu1 n
convirli en su. portavoz. En u memorial a las Corte.s describía e ta región
a la que le toco representar, en la siguiente forma:

'Estas cuatro riquísimas_ provincias situada al norte de la u va E.spaita,
ocu~an so~re el ~o {ext ano mis d quinientas I gua d Ion ·tud y basta
un., do 1en_tas ':mt en su mayor latitud. La naturaleza al paso que Ja
un10 entr s,, h 1éndolas omunicabl por sus pa
llanuras, común
curso_ d us ríos Y _producci6n de diferentes frutos en ella. que hac n necesano su mutu~ trafico, 1 s ha puesto lírnit , impenetrabl s r spect.o de las
d Nueva Espana e Inte~as del Ponient , J \"antando por esa parte y por
la may~r- del sur u~~ cordillera de el vadas i rras que en toda su e tensi6n
solo facilitan paso uttl para todo carruaj n la villa d t altillo y b.
mu incómodos para sola caballería".
n poc
~spués de e te brillante resumen tográfico, Ramos Arizpe hace rcfe~cn 1a a I s ~les tares qu u fría la región, mal e tare cuyas causas f l dcJab~ a lo P~ de lo administrador españoles del Imperio. Solicitó un
gob1~~ autonomo para estas cuatro provin ias, sugiriendo la jerarquía de
Republica dentro del Imperio. Por upu to las Cort rechazaron su idea,
pero uan~ meno~ cl informe ilustra los conceptos vigentes en esa 'poca
en la regton noronental. Había un ambiente de regionalismo y hasta se
pu de d ir d
paratismo. Tal vez fu a po ibl u~a provincia independient .
Uno de l~s princip~les factores que hizo que después de )á Independencia
~ d tera . ta 1d a separati ta se en u ntra en las mismas vicisitud
as. de ~ · 1 •
ué del biemo centralizado d 1 período colonial
Me ª 0 mt ntó d entralizarse y organizarse como República Federal. Pero
esta trurtura
ult' xagrrada para la col ni qu ac-.ababa d ob •n r su

po!,~

397

�liberación. No tener ningún nexo con Madrid ni con el Vaticano representaba un vacío en el poder, difícil de llenar por el centro. Fue la época en
que era posible mantener una parte del proceso republicano y federal pero
al finalizar la década que se inicia en 1821 surgió entre los jefes militares
una vigorosa lucha por el poder. Se desarrollaba todo un nuevo proceso
para tranSferir el poder de una persona ambiciosa a otra, pero no había
líderes que desarrollaran un gobierno basado en las tradiciones del país.
En ese período, los estados lejanos llegaron a desilu ionarse y a intentar
mantener el poder federal que les aseguraría un fuerte control de sus propios asuntos. Considerando su historia, no se requiere mucha imaginación
para ver que la frontera nordeste de México podía separarse y hacerse independiente.

Otro factor, el problema de Texas, también ingresó en el panorama. Des-

pués de unos cuanto años de haber ingresado legalmente a Texas siguiendo la huella de Moisés Austin, la inundación de angloamericanos llegó a
alarmar a las autoridades mexicanas. Los esfuerzos para detener la emigración resultaron inadecuados y el gobierno de México vio que era difícil decidir la mejor fonna de aminorar el ílujo. Se intentaron varias m didas,
pero finalmente la inmigración continuó sin ninguna cortapisa.
Los problemas internos de México se agravaron en lo referente a la autoridad central con el advenimiento de Antonio L6pez de Santa Anna, quien
fue presidente en 1832 y dictador ' de facto" en 1834. Consolidó al gobierno
y derogó la Constitución de 1824 que señalaba el sistema Republicano Federal procedió a destruir a los gobernadores estatales y a reemplazarlos con
sus agentes. Zacatecas y Texas se opusieron. Zacatecas fue castigada y la
ciudad fue tomada por las fuerzas de anta Anna con una destrucción y rapiña
inconcebibles. El gobierno obligó a esto mismos veteranos a enlistarse como voluntarios que ayudaran a pacificar a Texas. Se inició la revolución.

En vista de que los texanos consultaron el curso de acción que debían
tomar para oponerse a la dictadura militar de Santa Anna, las personas del
sur del Río Bravo prestaron atención para observar los acontecimientos.
Uno de ellos fue Julián Miracle, que representaba las villas del norte de
la margen del Río Bravo. Este personaje se reunió con el Consejo General
en Te.'Cas el 5 de diciembre de 1835, asem.irando que Antonio Canales, Juan
epomuceno Molano y otros lideres de la parte meridional del Río Bravo
estaban listos para actuar conjuntamente con los texanos. Afirmó que el
gobernador de Tamaulipas don Franci co Vital Ferná.nd z también e taba
interesado en la decisión que tomara Texas y que también Jo estaba el re,·,cnte Comandante General de las Provincia Internas de rirnte, don Pt&gt;398

dro L mu . Para con-oborar su declaración, cuando el gen ral don Jo '
Urrea, al mando de la columna que invadió Texas desde Matamoros hasta
Golia~ e desvió en l~s primeros meses de 1836, se vio forzado a regresar
al . Rm ~ravo ~ara dispersar a un grupo revolucionario que operaba en
M1e~, bajo la ordenes de un tal José Maria González. El mismo Stephen
Austm ob~rvó que: "Las combinaciones en el estado de Tamaulipas son
muy amplia~. para formar una nueva república partiendo desde Tampico
hasta el Pac1f1co ~s proba~le que l~ capitulación en Béjar fuera hecha para
promover ese obJetlvo. . . S1 el partido gana, Texas podría llegar a ser un
Esta~lo de una confederación más pequeña y homogénea, con mayor autonoID!a que la que pudiera tener como miembro de los Estados Unidos''.

r

La intranquilidad en el nordeste se intensificó en el último período de la
d~da 1831-1840 debido a tres factores. Uno era la pr sencia de los ejérCJtos que S~nta Anna había ordenado que se replegaran después del desastre
d~ San Ja~~º· El segundo fue la creciente furia de los ataques de lo indios. Los md1os comanches aparecieron en la margen inferior del Río Bravo
al ~edi~. la década que va de 1831 a 1840. Su aparición fue violenta y
se mtens1ficaron sus correrías en los estado de uevo León y Coahuila. Lo
ejércitos parecían impotentes para evitar sus depredaciones. Por último había insatisfacción con el gobierno central y conservador. Muchas peq~eñas
bandas empezaron a surgir contra las autoridad.es constituidas y durante un
c~rto período Matamoros pareció estar en peligro de ser capturado. Al mismo
bempo, otros estados del norte comenzaron a mo trar insatisfacción entre
ellos Tucvo México y uevo León. Los barcos franceses bloquearon 1~ costa
mexíc~. en_ 183~ durante la Guerra de Los Pasteles, añadieron más fuego
a la dificil s1tuactón, ra que se suponía que los federalistas estaban en contacto con el ofic_i~. francés que estaba al mando del bloqueo de Tampico, y
sondeaba la pos1b1bdad de obtener contra el gobierno central.
En octub~e de 1838 surgió en Tampico una rewelta de proporciones mayores. En vista de que el General Mariano Arista al mando del Ejército del
Norte no la contuvo rápidamente, el Presidente Anastasio Bustamante obtuvo autorización del Congreso para abandonar temporalmente su puesto
y controlar la revuelta. Las fuerzas centralistas tomaron la ciudad en junio
de 1839.

La actividad federali ta también sur!rió en las márgenes del Río Bravo.
En noviembre de 1838 Antonio Canales Rosillo lanzó un pronunciamiento
en Camargo pidiendo el restablecimiento del sistema federal. Poco despué Severo Ruiz secundó el plan en Mooclo\·a. En marzo del siguiente
.iiio, clon manucl María d Llano ex gobernador de rucrn León. lomó los
edificio públicos en Monten y y se declaró por la constitución de 1824. E

399

�· que hab:..
en
= un
. considerable smtim.iento federalista y anticentralista
.1
los u-es departamentos de Taroaulipas, Nuevo León y Coah111 a.

o bvio

Para diciembre, Canales llegó a Matamoros con cerca _de 1,000 hombres
y amenazó dicha ciudad. Después de la caída de Tamp1co y ante la creciente presión militar del gobierno central, los atacantes de Matamoros se
dispersaron. Pero durante el verano apareció el General Juan P~blo Ana~a,
que había ganado fama de líder en la guerra de Ind~pendencia. Se hizo
cargo de este nuevo movimiento revolucionario. Su pnn1era tarea fue_ bus.
d Tª-"'~ Para ello intentó organizar su gobierno.
car apoyo d el gob1emo e ~
•
M'
Hay ciertas pruebas de que propuso una república Federal del Norte de
·xico que incluyera Tamautipas, Zacatecas, Durango'. Sinaloa, Sonora, Nuevo
, Nuevo México y las Californias. Es conveniente hacer notar que se
L eon,
·¡
b",
so una
sabe que Francisco Vidaurri y Villaseñor, de Coahw a, t~ icn prop~ .
•,
d
· 'tó a Texas para que se umera al mov1m1cnto
nacion separa a Y que mvi
'
.
D .
que incluiría Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua, Nuevo Mé..'Clco, mango y las Californias.
Anaya, con comisiones de Canales Y_ de De Llano, llegó a :exas en .el
d 1839. Ofrecía el reconocim1ento de la Independencia de_ T
verano e
.
M d"
tnbuc16n
Util izando como frontera los dos San Antomo y e ma, co~o re f
de ayuda militar en las campañas contra el go b'ierno d e M'exi co . Con erenció con el Presidente de Texas, Mirabeau Bonaparte Lamar y con otros fun.
.
N logró obtener apoyo formal, se desilusion6 de la empresa y se
c1onanos. o
f. '6n de Cafue a Campeche, donde se inmiscuy6 en otras avent\lras. La iacci

;-as

nales quedó sola.
¿Quién era Canales? Había nacido en Monterrey y se desarrolló e~ CaTamaulipas hasta alcanzar la edad madura. Era abogado e m~esmargo,
. r
.6 H b' Mdo
tigador por profesión y líder político-militar por me inaci n.
a 1a s~
en la legislatura de Tamaulipas y era el padre del que por mucho tiempo
fuera el dirigente de Tamaulipas, don ervando Canales.
C secucntemeote Canales asumió el control de las guerras federalistas.
De;: su campamen'tó en el Río Nueces en Lipantitlán partió con una ~uer. d' d la reaión de vaqueros de Texas, federalistas,
za compuesta por LO ms e
t,•
'
300 h
tistas
gente de toda calaña en un total de 1,
omaveotureros, separa
Y
. 1 d' 1 d
·cmbre
bres hacia el Rio Bravo, sorprendió a Guerrero e ta o. . e novi . ·
1 .,
•
·1 fo-L la fuga del comandante centralista Francisco
E •te eJercito tan l.SJllll
rl.lJ
• .
•
· d 1 ·
p •
El ejército llegó a Matamoros y s1t16 esa ciudad, de1án o a mcom:::~da con el .interior. Pero el sitio palideci6 porque muchos tex:o~ ab~donaron el proyecto. Una de las razones que alegaban para a an onar o
fue el disgusto qu prodLtcía la metodología militar de Canales en algunos

a· ,

de sus seguidores. De acuerdo con la versión de un ob ervador, cuando
éste enfrentaba una situación que requería actuación militar, consultaba su
horóscopo. Dibujaba cuatro animales -un león, un águila un cordero y
una paloma- en una piel de cabra que ponía en el suelo. Se vendaba los
ojos y pinchaba la piel con un alfiler.- Si éste penetraba en el cuerpo de un
animal o ave feroz, eso auguraba éxito en la actuación militar. Si sucedía
lo contrario indicaba derrota. Posteriormente Canales abandonó el sitio, y,
en diciembre de 1839, se dirigió cerca de Monterrey, para enfrentarse con
Arista. No pudo derrotarlo en la escaramuza que se efectuó fuera de la ciudad y regresó al Rio Bravo.
Es conveniente hacer notar que en esa época el gobierno de Texas oficialmente desaprobaba a los revolucionarios, porque intentaba obtener el reconocimiento del Gobierno de México, de la Independencia de la nueva
República. Por supuesto cualquier colaboración o ayuda proporcionada a
estas fuerzas antigobiernistas hubiera perjudicado su proposición. El presidente Lamar podía haber estado interesado personalmente en las posibilidades de la frontera del Río Bravo, pero proclamaba una estricta neutralidad y ordenaba que ningún texano cruzara el Río Bravo.
Canales llegó a Laredo en enero 17 de 184-0. En una junta reunida con
ese propósito, proclamó la existencia de la República del Río Bravo, la primera declaración formal de una república tan largamente anticipada en la
frontera del Río Bravo. Aún se conserva u edificio principal. La convención declaró su independencia de México, seleccionó un presidente y un
consejo general. Jesús Cárdenas, un abogado que había sido jefe político
del Distrito Norte de Tamaulipas, se convirtió en Presidente. Vidaurri y Villaseñor1 de Coahuila, era miembro del Consejo y delegado por Coahuila. De
Llano, proveniente de Monterrey, representaba a Nuevo León como concejal y delegado. Juan Nepomuceno Molano, primer alcalde de Matamoros
y primer Gobernador Subteniente de Tamaulipas, representaba a Tamaulipas en calidad de delegado y concejal. Canales continuaba como comandante en Jefe de las fuenas militares. José María Carvajal actuaba como
secretario.
El nuevo Consejo, instalado en Laredo, se traslad6 casi inmediatamente
a Guerrero. Allí se izó la bandera. La bandera n'a dos franjas horizontales
de igual anchura~ la superior blanca y la inferior verde. Del lado del asta
había una franja roja del mismo ancho, paralela al asta en la que aparecian tres estrellas blancas en línaft vertical. Las estrellas pudieron haber
simbolizado a los tres estados directamente implicados. A todos se les pidió
jurar fidelidad a la bandera en una solemne ceremonia que se efectuó en
la plaia. La razón principal para haberse desplazado a Guerrero, era la

4-01

400

H26

�n dicha Íinprenta el gobierno emi.
• d
imprenta en ese 1ugar. E
l R1
ex1stenc1a e una
bl' •t -0 titulado Correo de
io
ti6 un proyecto de un _nuevo ::g:~a pi:b~:oa;;úmeros impresos, solamente
Brauo del Norte. Suponiendo
e·o "reclamaba toda la extensión de
se ha conservado el proye~to.
J uli
hasta el Río Nueces y Coa. . . lm t conocida como Tama pas
terreno illlCla en e
h . 1 . ter10· r hasta alcanzar las montanas,
.
Rí
Medina
y
ac1a
e
10
,
huila hasta e1 O
D
Chihuahua y Nuevo Meuevo
León
Zacatecas,
urango,
comprendiendo

\1 eo!

. ,,

,UCO •

. • . 1 esfuerzos para recibir ayuda de
u primera op~raci~n fue re1~:t~, :s San Antonio, para pedirle a José
Texas, con este fin Ca~e_nas se
gw
Texas de la república recién
.
su-viera como agente en
Antonio avarro que
,
b
d
que
la política oficial de Texas
"d
se rehu~o sobre 1a ase e
R ,
nac1 a.
avaiTo
~ ' .
.
1
robleroas de la hennana epuno 1mmscwrse en os P
•
en ese entonces era
,
.
diri .ó su respue ta al Presidente
blica de México. Entre parentesis, Navarro , ~
M .
d los Estados Libres Fronterizos de la Republica
exicana.
.,
e
.
bierno mexicano no podía tolerar una declarac10~
En vista de que el go
M .
Arista que destruyera el movitan atrevida, ordenó al ge~eral . _ananoD
, de una serie de campañas
.
bo l
ctiv1dad militar. espues
rruento y hu a guna a
.
los revolucionarios fueron totald
inarse inconexas,
que sólo pueden enom
d
en Santa Rita de Morelos, Coamente derrotados los días 25 y 26 el mboa.ri~ores huyeron a Texas, su pueTto
h ui·¡a. Canales y alguno de sus"dcod a ra
de salvación en épocas de neces1 a .
.
,
d T as pero sin obtener mna los políticos del gobierno e ex ,
. .
b"
c anales VI· "t6
t
. t .
Texas donde se le rec1b16 muy 1en,
• C' denas fue a V1c ona
,
..
guna ventaJa, ar
d haber recibido las noticias
se le dio un banquete en u honor, espues e
del desastre militar en Coahuila.
l eaba invadir de nuevo Tamaulipas, uevo
Mientras tanto Canales p an
blica De nuevo reclutó
• w· d l nombre de la nu6va Repu'
·
.,
León y Coahuila u 12an o e
movilizarlos hacia la reg1on
av ntureros de Texas y Tamaulipas y empezb .ª las órdenes de S. W. Jordan
,
, un grupo de texanos ªlº
. d d
del R10 Bravo. eparo
di . , llegó a tomar aquella ou a
. d d y·1 t ·a Esta expe oon
para tomar Cm a
on ·
:
bo $altillo. Cerca de Sal.
tuvo que salir con ruro
a
por breve uempo, pero
b ·¿
los que pudieron escaparon a Te.
d Jordan fueron att as Y
b
tillo las tropas e
d Canales altercaban y escaramucea an
iras. Al mismo tiempo las fuerzas ~
ha ta que finalmente Canales
d Ar' ta en la misma zona
contra las fuerzas e
i
ó
1 grado de Coronel y fue uno
. . al b'
e le recompens con e
. .,
e nnd16
go ierno.
,
turó a los texanos en la e.xped1c1on
d los oficiales que dos anos despues c~p
,
e
. , 1 R 'blica del Río Bravo.
de Mier. Con ello se ec1ipso a epu

d ,

Pero la República del Río Bravo no tennínó con esta nota de destrucción
de las fuerzas federalistas de Antonio Canales. Perduró alguna idea de ella
durante dos década. Cuando el General Zacarías Taylor planeó avanzar
de Corpus Cbristi al Río Bravo, al comenzar la Guerra entre ios Estados
Unidos y México, se presentó ante él José Jesús María Caxbajal, ecretario
de la República del Río Bravo y le ofreció la cooperación de Canale si
Taylor estaba de acuerdo en presionar a Canales para desarrollar una república independiente. E decir, Canales pelearía al lado de Taylor y pelearía contra su gobierno al Jado de los Estados Unidos. Cuando se informó de esto al Secretario de Estado orteamericano William L. Marcy, rechazó la oferta. Posteriormente cuando se movilizaron las fuerzas de Taylor,
uno de los coroneles contra los que tuvo que luchar fue Antonio Canales.
Después de esta fecha, hay pocos incidentes y versiones que valga la pena
mencionar en relación con la República del Río Bravo. Uno de ello fueron la
actividades de los separatistas de Brownsville. En 1850 varios grupos solicitaron al Congreso de los E tados Unidos que hiciera un territorio de la
región que se encuentra más allá del Río Nueces. Con ello e peraban conservar sus título de propiedad. Por supuesto, esto no era posible, tal y como
ha sido señalado por Franck H. Duggan en un artículo sobre este tema en el
número correspondiente a octubre de 1957, del Southwestern Historical Quarttrly. La publicación en Brownsville y posteriormente en Matamoros, de
un periódico titulado República del Río Grande, señalaba cierto interés en
este movimiento. De nuevo se volvió a hablar del tema en la d •cada de 1851
a 1860, cuando Carbajal que babia colaborado con Canales en otras aventura , intentó establecer la República de la Sierra Madre, un movimiento
que no pasó del Río Bravo y de Brownsville y que no tuvo importancia
en la llamada Guerra de las Carretas. De nuevo se trató el tema de una cacería de búfalos y se pusieron anuncios en los periódicos llamando a una
junta de las partes interesadas para una gran cacería de búfalos, que empezaría en Corpus Christi, cuya finalidad era establecer la República del
Río Bravo.
En la década de 1861-1870 hubo un movimiento separati ta mucho más
serio, que se localizó en Monterrey. Durante el período de la intervención
francesa en México, la cual elevó al trono de México a Maximiliano. Santiago Vidaurri, caudillo antijuarista, basándose en los factores que hemo
enlistado en relación con el separatismo y us causa y añadiendo a eso sus
propios de eos de poder y control, hizo esfuerzos para lograr ta posibilidad
de separatismo. Basta decir que la idea terminó con el fusilamiento de 1daurri.

403

402

�Esa fue la historia de la República del ~o Bravo . Y los ideales. que
articuló Ramos Arizpe en 1811 nunca se realizar~n, debido a los accide;~
tes de la historia y del tiempo. La idea falló debido a que la mayo~
· ·
· ' la r"'oio'
n en forma
más
estrecha
con el gobierno
las comunicaoanes
uruo
"O"
•
•
•
•
central; parque un sentido creciente de nac10n~o hizo que fuei; inacep:
table el sentimiento de separación y porque úlmnamente la atmosfer~ J:&gt;O
lítica de México cambió, para admitir variaciones den~ de la ~epublica
ermitieran diferencias en el Nordeste. Tal vez la 1mportanc1a de la
que P
•
.: .... ~~ t 6 ·cas sea la conR p 'blica del Río Bravo y otras tendencias separa=....., e n ,
~b u . ,
eal;~., ..on para ampliar el concepto del gobierno central en lo
tn uc1on que r ..,,.....
.
que se refiere a su responsabilidad con toda la nac16n.

BIBLIOGRAFÍA
AI.Ess10 RoBLEs, VrTo, Coahuila y TtxOJ dtJde la coruumación de la independencia

hana el tratado de paz de Guadalupe Hidalgo. México (Talleres Gráficos de la
Nación), 1946. 2 vols.
AAAYA

(JUAN PABX.o)

Papers, Archives Collection, University

of

Texas Libraey.

NsTTIE LEE, The Provincial Deputation in Mexico, Precursor of the Mexican
Federal Stcne. Unpublished dissertation, University of Texas, 1948.

BENSON,

ANASTASIO, Manifiesto que el ciudadano ÁnastOJ10 Bustamante diri•
ge a sus compatriotas como general en jefe del ejército de operaciones sobre Ta•
maulipaJ )1 demás Departamentos del Oriente. México (Ignacio Cumplido), 1839.

BusTAMANTE,

MAiúA, El gabinete mexicano durante el segundo período de
la administraci6n del Excmo. Seiíor Presidentl Interino D. Antonio López de
Santa ,fona. México (J. M. Lata), l842. 2 vols.

BusTAMANTE, CAatos

CAsTAÑEDA, CARLOS E., Our Catholic Heritage in TezaJ, 1819-1936. Awtin (Von

Boeckman-Jones Co.), 1936-1953. 7 vols.

S. W., ''Monteney and Northeutem Me.rico", .A.nnals of the Ássocicnion of
American Geographers, XXIX.

D1c1tEN,

Vio.ENTE, Memorias para la historia de la guerra de Tejas, México (Tipografía de A. Rafael), 1848-1849. 2 vols.

FILISOLA,

GEoRop; P. ( ed.), Texas Diplomatic Correspondenct, Published as Annual
Rep01t of th, .American Historical Ássociation for the Year 1907, Washington
(Govemment Printing Office), 1908-1911. 2 vols. in 3.

GAllR.ISON,

GARZA

TnvIÑo, CIRo

DI! LA,

Historia de Tamaulipas, n.p., 1946.

Resúmenes de la historia de Tamaulipas. Linares (Imprenta de
"El Trueno"), 1908.

GoNZÁLEZ, ARTURO,

J., Journal of die Texas Expeditüm .Against Mier. Austin (Thc
Steck Company), 1935.

GR.E.EN, THOMAS

Guucx, CHARUS AnAKS, JR., and KATRERINE ELLIOTT ( eds.), The Pape,s o/
Mirabeau Buonaparte Lamar. Austin (Von Boeckman Jones Co.), 1921-1928.
6 vols. (VoL IV ed. by Gulick and Winniew Allen; vola. V-VI ed. by Harriet
Smither).

Hn.L,

LAwa.ENCE F., José Escand6n and the founding of Nuevo Santander. Ohio State
University Preu, 1926.

HusoN, HoBAltT, lron Men. Unpublished, Texas State Libraey.

Valentín Gómez Farías: A Biographical Study. Unpublished
doctoral dissertation, University of Texas, 1949.

HuTCRINSON, CECIL Al.AN,

Tnforme de la comisi6n pesquisidora de la frontera ilel norte aJ ejuutivo de la uni6n.

México (Imprenta del gobierno), 1877.

404

405

�United States Consular Despatches, M e:nco,
.
Journal of th11 House of Representatives of the Republic o/ Texas. Regular Session
of the Third Congress, Nouember 5, I 838. Houston, 1839.
Matamori&gt;s ATGhiues, 67 vols., pbotostatic copies, Archives Collection, University of

ational Archives, Washington, D.

Unittd States
.
.
U
J , Consular Despo.tches' T amp·ico, National
Archives,
Washington, D. C.
C.
ose, Diario de las opercu:io11es militares d l
. ..
general José Urrea hizo la campaña d, Teºas e . a ~1vis1ón que al mando del

RREA,

del gobiemo a cargo de M. Gonzllez), 193i. , V1ctona de Durango (Imprenta

Texas Library.

MoRA, Jos:É MARÍA- Luis, México i' sus revoluciones. Mi:tico (Editorial Porrúa),
1950. 3 vols.

Mol!.TON, ÜIILAND, Terán and Texas: A Chapter in Texas .Mexican Relations. Awtin
(The Texas State Historical Association), 1948.

Aaiz11¡:; 1 Mtoun, Report that Dr . .Miguiil Ramos de Arizpc, Priest of Bordan,
and Deputy in the Prcsent General and Speeial Cortes o/ Spoin for the Prodnc11
of Coa.huila. one of the Fo,ur Eas"tern Interior Provinces of the Kingdom o/ Mt,'{ico,
Pres1mts to the August Gongress on th, Natural, Political and Ciuil Condilion of tho
Prouinces of Coahitila, N1uvo Le611, Nuevo Sa,itander, and Texas of the Four Eastern
Interior P,ovinces o/ the Kigdom of Mexico. Translation, annotations, and introduc-

RAMOS

tion by

J.

RlPPv,

ettie Lee Benson. (Thc University Pres.s), 1950.
Faw1 "Border Troubles Along the Rlo Grande, 1848-1960", Southwcstern

Historico.l Q.uarterly, XXIII.
GEORGE LoCKHART, The United States and Mexico, I82l-18-1-8.

RCVEs,

TlAGO,

Collection,

Au.stin City Gauttt, 1839-1841.
La üruvernty
~r~a (~atamoros,
1839- 1840• photostat copies, Archi\'es Collection,
of TexasTamaulipas),
Library.
Corpus Christi Sto.r, 1848.

El Des,ngaño (Tampico, Tamaulipas), 1040.

Nuevo Le6n: Apuntes Hist6ricos. MonteJ'I'eY (Impresora Monte-

Diario del Gobierno de la República. Mexicana, 1839.
Gaceta_ del. Gobierno (Ciudad Victoria), 1840, photostat copies, Archives Collection,
Uruvers1ty o{ Tmcas Library.

Gaceta t:onstitut:ional de Nuevo León (Monterrey, Nuevo Le6n), 1823, 1832-1835,

rrey), 1938. 2 vols.
SALDÍVAR, GAJUUEL,

Átala~a
(?iudad Victoria, Tamaulipas), 183 7• photostat copies, Archiv
Umversuy oí Texas Library.

El Cos.mopolíta (Méxjco), 1838.

RxvE.RA C.uraAs, MAN1JEL, Historia antigua y moderna de Jalapa i' de las ,evolucionu
del E tado de Vtracru.::. Méllico (Imprenta de T. Cumplido), 1870.
SA,

El Ancla
Tamaulipas) ' 1838-1841 , Ph otostat copies, Archives Coll,.,,.u'on,
Uni (Matamoros,
•ty { T
vers1 o
exas Library.
""

ew York

( Charles scribncr's Sons), 1913, 2 vals.

RoEL,

Newspo.ptrs

Historio. compendio.da de Tamo.ulipas. México (Editorial Beatriz

Gaceta del Gobi,rno de Zacatecas, 1838-1839.

de Silva), 1945.

Louisiana Courrier ( -ew Orleans) 1 1832_

JoaN ., Personal Memoirs o( Johri N. Seguin from the Year 1834 to the
Retreat o/ General Woll from the City of San Antoni() in 1842. San Antonio

El Mercurio del Puerco de Mato.moros, 1836-1837, photostat copies, Archives Collection

SEGUL,

(Ledger Book &amp; Joc Office), 1853.

W. Rov, "Tbe Quarrel Betwcen Governor Smith and the Council of the
Provisional Goverrunent oí tbe R..epublic", Quarterly o/ t/1e Texas State Historieal

S11&lt;1.1TH,

..4.ssociation, V.
$MITH (JusnN H.) Pap,rs, 20 vols., a collection of transcripu made or collccted
by Justin H. Sinith for his Histor¡r of the Wo.r With Mexico, Uni •cl'$ity of Te.,;as

Morning Sto.r (Houston), 1839-1840.
El Mosquito Mexicano (Mexico City), 1838-1839.
New Orltans Bee, 1841.

Semanario Político del Gobierno de Nuevo Le6~" (Monterrey), 1836-1840.
El Tel,grafo de Tampico, 1838.

Library.
TANNENBAUM, Fs.ANK,

'

University of Texas Library.

Mexico: The Struggle

/01

Peo.ce and Bread. New York (Al-

íred A. Knopf), 1950.

United Stat1u Consular

Dupatches,

MatamQT0 , microfilm, Archives Collection,

Uoiversity of Texas Librru:y.

407
406

�MI IONE

DEL COLEGIO DE PACHUCA EN EL OBI PADO DEL
NUE O REl O DE LEó •
DR.

Lt. o

GÓMEZ

c....

EDO

A demy oí American Franciscan
History. W bington

LA RECIO ES DEL OR! TE DE Mixtco fueron evangelizadas casi e.'\: lusivamente por los fran i anos. uevo León a d nde habian llegado ya con Luis
de Carvajal quedó a cargo de la Pro\in ia de Zacatecas, la cual ext ndería
más ad )ante su apo tolado a Ja mayor parte del uevo Santander o Tamau.
lipas, cuando el Col gio de Guadálupe (Zacatecas) hizo renuncia de e tas
m1 ion --donde no qu daban ya asi indios que convertir- para concentrar sus esfuerzos en las d Texas. En la segunda mitad del siglo XVII,
hacia 1674, penetraron en Coahuila franciscanos de la Provincia franciscana
de Jali co, a las órdenes de Fr. Juan de Larios, a quien "con toda ju ticia
-e ibi6 Vit Al io Robles-1 debe dárscle el nombre de Fundador de
Coahuila". A fines d 1 mimo iglo VII tablecieron los misioneros del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro la misión d nuestra
ñora de 1
Dolo de la Puntad Lampazo (ho Lampazo d raranjo) qu fu l b
para la fundación, n los años inmediato d las misione llamadas de) Río
Grande ( an Juan Bautista y an Bernardo}. E tos últimos tablecimientos

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del
Monterrey en lt'ptiembre de 1971.

•

te de México, celebrado en

1
Coahui/11 '1 T,xa.s 111 la IJloea eolo11ÚJl ( éxico, 1938) p. 202. Como es sabido,
Coahuila fue objeto de larga disputa entre las gobcrnacion d la ue\'a Vizcaya
y del
ucvo Reino de León, por Jo que la Audien i de la uev G licia aV"oc6
a si int rinamente la juri.edicci6n de dicho territorio, exceptuadas la, poblaciones de
altillo y P rras que continuaron perteneciendo a b
ueva Vizcaya. Tal
tado
de cow peraist{a en 1673 cuando Larios empezó a proytttar la empresa de Coahuila;
aú se
plica la intcn:enci6n din:c de la Audiencia de la 'ueva Calicia y de los
franciscanos d Jalisco.

409

�s1rv1eron, a su vez, de punto de partida para la ulterior penetración en la
provincia de Texas de los misioneros de los citados colegios de Querétaro y
Guadalupe. Entre dicho colegios y las provincias franciscanas de Zacatecas
y Jalisco estuvo repartida la evangeli7..aci6n del or te de léxico.
Hubo cambios, in embargo, n el de pliegu geográfico de los misioneros
de uno y otras.
í la renuncia en 1766 del Colrgio de Guad lupe a las
misiones del ucvo anlander llevó al reparto de las mismas enlre las cu tc,dias de Taropico (Provincia del anto E,·an ·lio de • {é •ico) y Riov rdc
(Pro incia de 1ichoacán) y la Provincia de z. cateca ; 1Ha se hizo cargo
de las misiones más próximas a las qu administraba ya en 1 uevo León.
Seí años de -pué, en 1772, el Colerrio de Quer'•taro, al que había sido confiada la administración de varias misiones en Sonora -de las abandonadas
a consecuencia de la expulsión de los jesuitas en t 767- solicitó y obluvo
que
le permitiese dejar las que tenía en la r egión del Río Grande
Texas; mientras estas última fueron encargadas al
legio de Guadalupe
---que de sta manera quedó como la única organiza ión misionera n e• .. la del ío rand pasaron al cuidado d lo· fran · -can d Jal' · o,
qu atendía ya las r tantes de Coahuila. Con esto de aparecía d l ese nario
misi nal del oreste de 1éxico el Colegio de Querétaro. Diez años despu' ,
exactamente en 1781, abandonaban también los misioneros de Jalisco -por
orden del primer comandante general de las Provincias Internas, Teodoro
de Croi.x- el territorio de Coahuila, para atender mejor, como los de Querétaro, a sus nuevas misiones de Sonora.

b.s mu;i n de oahuila -incluidas las do 11.ainadas del l 'to Grand fueron entone tomadas a su cargo por mi ioneros nu vos en la historia J.cl
or stc, y aun casi nuevos en el campo misional. e trntab, d franciscanos
del olegio de an Francisco de Pachuca.
o es esta la ocasión ni el lu ar
de ei·poner por extenso lo que si!ffii[icaron en América los nuevos cen r de
actividad que nacierort a fines el I iglo XVII bajo l nombre de ' olegios ap stólicos de misiones de Propaganda Fide", pero algo conviene adelantar bre lo mismo-. El primero fue fundado en Querétaro el aii de
1683 y de allí sali ron en menos de medio siglo los fundadores de \o· colemos del Cristo Crucificado de Guatemala, Guadalupe en Zacatec.as y an
Fernando en la ciudad de México. Mi ionern de este último pasaron a
íundar, en la Po trimerías del siglo /VIII, el colegio de San Jo é de Gracia
n Qriz,aba, y lo mismo hic· ron lo
adalupanos d Zacat, a al i-igir en
1816 otro olegio de misiones en el Santuario de Zapopan {Guadalajara)
que fue el último tablec:do en la ueva España durante la época de gobierno español. Por otra parte, la institución fue llevada desde Centroamérica al Perú, donde el Colegio de Ocopa repres ntó para la América

Meridional
. de Qu rétaro para la América Septentrional. papel similar al d e I C OJegio
Eran esto coleaio
00 s d e mi· ·iones conventos a t'
tituciones "municipal "
d ,
u onomos, con sus propias cons.
- como se ec1a- mefd
d"
1
penor neral de la
d
.
os irectamente al su. .
r en por medio de sus represe t
d
.
corrusanos generales de la • uc E
n antes e América, los
pee tos de menor importancia va spana y del Perú; excepto en alguno as.
y aun sto por breve tiem
1
1 .
tu\·1cron. e:entos de la 1·uri dice·,
d l
. .
po, o co eg10s es100 e as Provmcias donde t '
e nutrieron principalmente con personal 1
.
cotan us sed~.
con una decidida vocación ~· .
1 vo untano, ya formado, que llegaba
, ionera. os que venían d E g neral la mayoría, aunque lo cole ·o no su .
e_ pana -por lo
llo:. y pcninsulare~ deb'a
gi
, •
fneron la nvahdades de crio1 n pasar un mtrumo de d"
1
pero mucho se quedaron en llas
. iez anos en a misiones,
institución, los col oios d nus· , o fcn los colegios, por toda su vida. orno
o
tones ueron considerado
1
tantes más puros de la vida 1. ligiosa
.
o •r pr,
Y muchos de sus s ·como
·
, encon los grandes evangelizador d l
.
mmoneros nvahzaron

o

s e a prunera época.~

En la rueva E paua
- ex1· tia
, la Provincia de San D'
.
una rama especial dentro d la O d d
. iego perteneciente a
De calzos. Como éstos habían "d r en e Sdan Francisco, la llamada de los
SI o encarga os d l
··
Y otra regiones del Extremo O nentc,
.
. e asparDllS1t 1ne de.. Filipinas
y el cammo
saha por Mé,üco fueron erigi d a· h f
.
ª a es Il1Js1ones pavcntos en la J~eva Esnaña cqnu o 11c ~s .ranc1scanos "descalzos , a}~no con:ie
s1n-1e n de refu!!i d
l
esp ras por la "na de la Ch" .,
,
º o urante
a. largas
llla que tema su base
ul
convento fue erigida rimero la
. .
en cap co. Con e tos
( 1599) d an Die"o d: 1' .· . Cu:od1a ( 1580) y después la Provincia
cisco de Pachuca. La ram~ ideo louno,'De tales ~nventos fue el de San Fran.
,
e s
esealz s no mul6 al
· • .
interes d l resto d la Orde
·
,
prmc1p10, 1
1
que representaban los cole i: p;r ;; nueva dmo~a1iclad de acción misionera
,ista quiz: del prcstiaio ,,,. , , ~ ed oplagan a F1de, pero más adelante en
.
o· , e ·1 o e ta e
ol gios l D
. .
1
ne esidad de adoptar la inst'tu "6
D d
•
esca 1.0s mt1cron la
gunas Provincias "d cálzas" td ClE n. - 1 e 1723 habían ido obteniendo al.
e pana a facultad de e · ·
1 ·
.
iones, aunqu no totalmente su·Je t os a los estatutos de Inoc
ngir ca· eg10s
XI de mtque e gobernaban los restantes col ·o .
.
enc10
por los
dida a toda la "D al .,
egi s, en 1725 di ha facultad fue extencez tanto de España como d A , .
de pués, en 1727 ' s concedió a la p fO\."Incia
. . d e an Dtego
e_ menea.
Dos años
que pudiese
cri-

' Sobre la organi1.aci6a de estos colegi

Draz, Los Colegios d1 Propagtinda F"d
Publicado antes en la fe\.'Ut;a
el t m.a.

véa•e

J{'

.

1 dO(UIJl~ntado ettud10 de Féux SAlz
H"ispa~oamlnM (Ma?rid, 1969; 179 p.).
a r.rpan1co. Es el meJOr que exi te 50brc

Missi:11:u'n

411

410

�gir uno de estos colegios de misiones, lo que efectivamente hizo en el convento de Pachuca; dicha erección fue confirmada por decreto de Propaganda Fide del 6 de julio de 1733, dándole por campo de apostolado los indios infieles de los "montes de Zimapán". El colegio quedaba, sin embargo,
sometido al ministro provincial de San Diego y con otras limitaciones que
restringieron su actividad misional. Confirmada su erección por real cédula
de 23 de abril de 1741, estableció efectivamente, o se hizo cargo de, algunas
misiones en la Sierra Gorda o Sierra Madre, al norte de Zimapán. En 1764
administraba todavía las de San José de Fuenclara (Xiliapan) y la de San
Juan Bautista de Pacula; en la primera se hallaba como ministro Fr. Juan
de Guadalupe Soriano, autor de una Doctrina Christiana en lengua pame y
lundador después de la misión de Bucareli en plena Sierra Gorda. s

En conjunto, la obra misional del Colegio de Pachuca fue má bien modesta durante los primeros cuatro decenios de su existencia; nunca alcanzó,
ciertamente, el éxito logrado por los misioneros de San Femando en las regiones adyacentes de la Sierra Gorda propiamente tal. Parece que esta falta
de resultados fue achacada por algunos al hecho de que el Colegio dependía de la Provincia de San Diego, que no lo dedicaba enteramente a tareas
misionales. Se buscó por este motivo su separación de la Provincia, lo que
fue logrado en 1771, quedando desde entonces el de Pachuca bajo los mismos estatutos por que se gobemaban los restantes colegios de misiones. Es
de notar que el primer guardián de este nuevo período independiente fue
Fr. Antonio de Jesús Sacedón -poco después nombrado primer obispo de
Nuevo León- y que el capítulo guardiana! en que fue elegido estuvo bajo
la presidencia de Fr. Rafael Verger, quien sería el segundo ocupante de la
mencionada diócesis y quien estableció su capitalidad en la ciudad de Mon• JACQUBS SousTELLE, La Famill11 otomi-pame du. Me.tique Centt"al (París, 1937)
concede mucha importancia a "Doctrina" del P. Soriano. Sobre la misión del Plá•
tano o Buca.reli hay noúcias en un interesante expediente de 1792-93 que pertenece
a la Colección Conway del Instituto Tecnológico de Monterrey. El P. Soriano aún
vivía en 1793, anciano y enfermo; la Provincia de San Diego consintió en mandar
uif ayudante al P. Soriano, quien recayó en su dolencia y hubo de ser relevado e.n
mano de 1796. En mayo de 1797 era ministro alli Fr. Tomás Portillo, quien había
venido de España para el Colegio de Pachuca en 1783 · en febrero de 1798 ya se
hallaba servida por un cura secular.
En cuanto a los decretos que be mencionado en el texto, pueden verse en Bu[larium . ..
Discalceatorum de Fr. Francisco de Madrid, t. III (Madrid, 1745). Los datos sobre
misiones de Pachuca en 1764 se encuentran en un expediente que se conserva en
AGN. California.,. vol 38, Iols. 224-80. Noticias sobre el origen del Colegio en FER·
NANDO ÜCAAANZA, Mtmoria.s de la Academia Me~i,ana de la Historia, X. 1951,

terr,ey. Un tercer hijo del Colegio de Pachuca, Fr. José M. de Jesús Belaunzaran, fue sexto obispo de Monterrey.
Sin duda ninguna, la actividad misional del Colegio de Pachuca aumentó
n~tablemen~e a raíz de su separación de la Provincia de San Diego. La fábnca material fue ampliada y mejorada gracias principalmente a las limosnas del rico minero don Pedro Romero de Terreros. E to permitió acrecentar el personal religioso, lo que se hizo con varias expediciones de misioneros
colectados en España. La prunera de que tengo noticia constaba de 36 religiosos Y salió de Cádiz para Veracruz en octubre de 1783 a bordo de las
f ragatas "San Pascual Bailón" y "Aurora Cantábrica". Habían
'
sido colectad~s por ~r. ~fatías de los Dolores Crespo y entre ellos figuraba Fr. Eusebio
VillareJo, Fr. Tomás Portillo, Fr. Antonio Ruiz, Fr. Manuel Gorjón,
Fr. Miguel Ferrando y otros cuyos nombres hallaremos en los documentos que irán en apéndice. En una segunda expedición, que vino al Colegio en 1789, aparecen -en un total de 16 sacerdotes y 3 hermanos legoslos nombres de Fr. Juan Bautista Castelló, Fr. José Peiró de Bonclia y Fr.
Francisco López, a los que también se menciona en el presente trabajo.•

d:

A todo esto, el establecimiento de la Comandancia general de las Provinc!as Inte~as h~b!a traído consigo una ola reformista en todos los aspectos,
sm ex~l_urr el misional. Su primer comandante, Teodoro de Croix, comenzó
por vmtar (1777-1778) Jas regiones orientales de su gobierno -entre las
que se contaba Coahuila- y debe haber juzgado que los misioneros de Jalisco debían abandonar aquellas misiones y reunir todos sus esfuerzos en Sonora. De hecho, en el otoño de 1781 entregaba las misiones de Coahnila
-incluidas las dos llamadas del Rio Grande- al renovado Colegio de Pachuca. No es inverosímil que el nombramiento del Guardián de Pachuca
para primer obispo de Nuevo León y las estrechas relaciones que los Condes de Regla (Romero de Terreros), grandes protectores de aquel Colegio
roantenían con el Caballero de Croix -como se llamaba a don Teodor~
hayan tenido que ver con la entrega de las misiones de Coahuila a los mi~~neros de Pachuca; pero esto no pasa, por mi parte, de ser pura especula~on. Lo que sabemos es que se hicieron cargo de aquellas misiones hacia
fmes del año 1-781. Su labor allí parece haber sido notable. En anticipación

• La documentaci6n correspondiente a estas expediciones se encuentra en AGI
Juzgado d, Arribadas&gt; leg. 166 (533). En el actual archivo de la Provincia del Sant~
E\'angclio, de México, fie conserva un grueso volumen con importantes documentos
sobre la actividad misional del Colegio de Pachuca.

372-376.

413

412

�de los testimonios que insertaremos más adelante vale la pena copiar el juicio
que tal labor mereció al virrey Revillagigedo en su famoso Infonne de 1793: 5

maulipas-- "se han costeado -dice- por su jetos particulares bienhechores
que proporcionan los mencionados religiosos del Colegio de Pachuca, quienes las administran todas con los sínodos correspondientes".

"Los del Colegio de Propaganda Pide de Pacht~ca --escribía- se entregaron de todas las misiones [de Pachuca] desde el año de 1781, con
real aprobaci6n de S. M. que solicitó el señor caballero de Croi:v:, siendo
Comandante general de Provincias Internas; y no hay duda que estos
religiosos han correspondido a las esperanzas bien fundadas de su. virtud
y celo, pues es notorio que han restablecido hasta lo posible el estado
decadente en que se hallaban las miswnes de la provincia de Coahuila;
pero resplandecerían más sus afanes apostólicos si lograsen la reditcción
de las numerosas parcialidades de apaches, lipanes, matagees y mezcaleros, que siempre se han resistido al catequismo '.Y al StLave dominio del
Rey, y que han ejecutado las mayores hostilidades en las Provincias Internas''.

De esta labor apostólica de los misioneros de Pachuca en Coahuila y uevo Santander -siempre dentro de los limites del obispado de Nuevo Leónse ocupan los infonnes que el lector puede hallar al final de este trabajo.
Son los síguientes:

Además de administrar estas antiguas m1S1ones de Coahuila, tenían fundadas los misioneros de Pachuca en noviembre de 1793, otra cuatro en el
Nuevo Santander, según veremos en el apénd:.ce documental n. V. Revillagigedo las considera entre las mejores de todo aquel territorio. Tres d~ ellas
habían sido establecidas bajo sus auspicios y respecto a la cuarta -Palnutos--acababa de ordenar su traslado a dicho lugar desde el primitivo que ocupaba junto a la villa de San Fernando. "Trasladada al mencionado sitio
de Palmitos -prosigue Revillagigedo O -la misión de Nuestra Señora del
Rosario, nada tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros porque poseen muy buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados y emplearse a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando de administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino
de Propaganda Fide de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos anuales". Añade
también que, de las tres misiones nuevas, sólo la de an Vicente de Presas
del Rey fue fundada a cuenta de la real hacienda pues las de Nuestra Señora de los Angeles y de San José de Palmas -ambas en la sierra de Ta-

• Conde de Revillagigedo, "Informe wbre las misiones", n. 184 (reedición de José

Bravo Ugarte en "Colecci6a México Heroico", No. 50: México, Editorial Jus, 1966!.
Por lo que mira al estado de estas misiones antes ele la entrada de los misioneros de Pachuca el Diario y derrotero de Morfi, quien las visitó en l 777-1778
con el Caballero de' C{oix, no refleja una gran decadencia, aunque es cierto que las
misiones se hallaban llenas de problemas como los restantes establecimientos de la
región.
• Informe cit., Nos. 305-.306.

414

1) Informe sobre las misiones de Coahuila y :R..ío Grande pol' su Presidente Fr. José David al Obispo de Nuevo Santander (San Bernardo de Río
Grande, 3 de marzo de 1786) .

2) Estado de dichas misiones hasta 31 de diciembre de 1786 por el citado Fr. José David.
3) Carta del Colegio de Pachuca al Virrey, acompañando un estado -que
no se ha encontrado- de las mismas misiones, hecho por Fr. Mariano Bisuete, antiguo ministro de San Miguel de Aguayo (Pachuca, septiembre 23.
1787) .

4) Informe particular de la Misión de San Bernarclino de la Candela por
Fr. Tomás de la Portería al P. Guardián del Colegio de Pamuca (San Ber-

nardino de la Candela, octubre 19, 1789) .
5) Informe general al Virrey de todas las misiones del Colegio de Pachuca por su guardián Fr. Isidoro de Puertollano (Pachuca, noviembre 16,
1793).
Todos estos documentos fueron redactados con motivo de la investigación general sobre el estado de las misiones americanas, dispuesta por real
orden de 31 de enero de 1784. En 1a Nueva España comenzó a realizarse
en 1785, al principio con vistas particularmente a Jas misiones que habían
estado a cargo de los jesuitas, pero pronto fue extendiéndose a las misiones
en general reclamándose informes tanto de los superiores reJigiosos como el~
los obispos y autoridades civiles. Toda esta masa de información sirvió para redactar el gran Informe de Revillagigedo (México, dic:.embre 27, 1793) .7
Este informe es un documento notable, pero utilizado críticamente, a! igual
que cualquier otro documento histórico. Los redactores del Infonue toma' El original se encuentra en AGI. Indiferente, al principio del legajo 2735; hay
una copia en AGN. México, Hi.rloria, leg. 42. Fue publicado íntegramenle, aunque
no siempre con absoluta corrección, en el Diccionario de Historia )' Oeogncfla, t. V,
pp. 426-472. Bravo Ugarte, en la reedición citada ya en este trabajo, parece que se
limitó a transcribir el texto del Diccionario.

415

�ron de las distintas -y a veces divergentes-- relaciones llegadas a la Secretaria del Virreinato, lo que les pareció pertinente, y aun las complementaron con sus propios juicios. Por este motivo, se necesita una edición critica
del Informe, que nos dé, en primer lugar, su texto auténtico y en segundo
lugar ponga de manifiesto, a través del examen cuidadoso de las relaciones particulares, la fidelidad y criterio con que las últimas fueron aprovechadas. Desde luego, es f ác.il verificar que estas relaciones particulares
contienen muchos más datos de los recogidos en el Informe de Revillagigedo.
Los informes que se publican a continuación parecen sinceros y fidedignos; no son del tipo "edificante" y ponderativo que suele darse en esta clase
de documentos. Contienen gran abundancia y variedad de noticias que el
historiador avisado sabrá aprovechar. Puesto que mi principal objeto, en
esta ocasión, es dar a conocer tales documentos, me abstendré de alargarme
c:n comentarios. Quisiera, sin embargo llamar la atenci6n sobre el cultivo de la
caña y del algodón en las misiones del Río Grande, lo mismo que sobre el
manejo independiente que los indios tenían de sus bienes. Por otra parte,
el informe de Fr. José David ( 1786) sobre las misiones del Rfo Grande puede complementar lo escrito por Robcrt S. Weddle en su excelente libro San
]ua11 Bautista, Gateway to TBxas (Austin and London, University of Te.x.as
Press, 1968), qU:en parece que no conoció testimonio alguno acerca de di-

chas misiones entre 1772 y 1790.

I
ESTADO ACTUAL DE LAS MISIONES DE LA PROVINCIA DE
COAHUILA Y R10 GRANDE DE LA USMA JURISDICCióN.
~O DE 1786
Mcs1ÓN DE

SAN

MmuEL DE AouAYO

LA FUNDARON LOS Religiosos de N.P.S. Francisco de la Santa Provincia de
Jalisco, como medio cuarto de legua distante de la Villa de Santiago de Monclova, capital de esta jurisdicción, nunbo al Occidente, no se sabe en qué
uño por no haber instrumento alguno ni en el archivo de dicha l\-{.is.i.60
ni en el del Gobierno, pero pudo ser a fines del siglo pasado.1 El año 1781
en el mes de octubre, por orden del Señor D. Teodoro de Croix, entonces
1 Erigida en abril de 1675 bajo el nombre de "San Miguel de Luna", por el alcalde mayor de Coahuila, don Antonio Balcárcel Rivadeneira y Sotomayor, quien

416

=::ante General d~ estas Provincias, se entregó a los Religiosos Des-

e.

.P.S. Francisco del Apostólico Colegio del Real y Minas de la

dad ed

Se compone d e d os barnos,
.
eliuprimer e dPachuca.
. di
contiguo el uno al otro·
0
e m os que
d A
. Uam.an de 1a Misºó
: n con el título de San Mirucl•
e guayo. Este Bamo se compone de 46 familias de ,
º
descendientes de los indios llamados C 1
'
estas sólo do son
fundó dich Mº .6 . 1
o orados, que fueron con los que se
isi
n,
os
restantes
son
negro
.
tas N . ,
, ,
s, CO}Otes
y mulatos, y otras cas.
o se con que titulo se han agregado a vivir en ella ,
se denominan hijos de la Misión El n,
d
' s1 que todos
cho Barrio
1 • .
.
umero e personas que compone di. . d es e sigweute: Casados 47; niñas de todas edades hasta 20 años
47 , VIU as 6.
,

ª

El Segundo Barrio nomin a do p uebl o d e Ntro. Padre San Francisco de la
~ueva Tlaxcala se compone de varios tlaxcaltccos, los que pasaron a estas
tierra~ desde el Pueblo que hoy existe en la Villa de el Saltillo baj 1 d
vocación de
- oD .aMa a-, dSan Esteban de Tlaxcala, por orden del Yllmo • Senor
n el F
u
eman ez de - Santa eruz, ob·ispo de Guadalajara, y aprobación del
Excm
.
. o. e Yllmo. Senor D. Fr. Payo de Rivera, Arzobi po de México Vmtermo
- a ¡os I nd10s
. nuevamente convertidos a Ycultivar
irrey
. ' con el. fin
. d_e ensenar
las tierras y Vlv1r vida sociable. Catorce fueron las familias d ti
1
que hi ·
•
e axca tecos
c1eron asiento en esta Misión, las que han multiplicado de tal
~h
.
~~
años
se -~um.eran 104 matrimonios, niños de todas edades hasta veinte
' runas de todas edades hasta veinte años 119 viudas 10, V!U
. d OS 3•

170

pocos meses antes había fundado en 1
,
•
Guadalupe de Nueva Extremadu
(A as cercanRtas la ciudad de Nuestra Señora de
ra
LES!UO
OBLE.S Coah ·¡
T
O
r;o/onial pp 243-46) p
'
Ut
Y exas en la época
'
•
·
arece que antes había 51'd
• •d
patrocinio de San Francisco para lo . di
lax º. ya eng¡ a otra misi6n bajo el
s m os t caltecas (Obr
·,
27
Toma.ron parte en estas fundacio
.
a c1 ·• pp.
1-72).
San Buenaventur:1 y Fr. Manuel~~ !\Juan ;e Lanos y sus compañeros Fr. Dionisia de
levantó J·unt
ll
. . e
nu. ara proteger a los nuevos establecimientos
o a e os un presidio asimimi b · 1 d
.
•
Francisco de Coahuila' . º6 '
o ~Jo a a vocac16n de San Francisco. "San
.
SJrvt
con frecueocta para designar a las d
..
sus pnmeros - . ánd
os 1DJS1ones, en
,,
h
an~s • cu . 0 empezó a usarse la denominaci6n de "San Miguel de A .
yo no e podido averiguarlo, pero sucedia
1723 ' s1. bien
. conJuntamente
.
gua
la de "San F
.
d
.
ya en
con
rancisco e Tla.'Xtala' (ALEss10 RoBt,Es 0
5.41
como veremos, prevaleció "San '.Mi el de A
,, ' • c.,.
-42) • Más adelante,
Toda,
1777 1
gu
guayo para des.1gnar a ambas misiones
via en
, e PADRE Mou1 (Diario d
·
habla del "pueblo de Tlax la"
d la ~. mote;º• p. 8~'. ed. Del Hoyo-McLean)
Aguayo.
ca
Y e
.rancher1a o II1ls16n" de San Miguel de

417

�española y en ella
l 1
Todos estos como los llamados indios, hablan . a. engua
2
se les administra los acramentos y Palabra Divina.
como a dije, entregaron, con las
El año de 1781, en el mes d~ _octubtcole ·o ~e Pachuca de Misioneros
otras de esta Provincia esta M1s1ón a
...1~:-:~tr ClO., o espiritual un solo
con ru ~~= ª
Descalzos y desde este ~o corre
d d l Señor Dn. Teodoro de Croix,
•.
' 1 d Misionero por ar en e
rehg10so con titu o e
'de estas Provincias, y nombramiento de sus
Comandante que entonces e~a
r . como los demás repartidos en las
prelados. El zelo con que ast este .r~ igi~so
me toca a mí decirlo; V.S.
. . s desempeñan su mmisteno, no .
otras M JS1onc
se podrá informar de quien tuviere por converuente.
.
l .edad de nuestro Católico Monarca
El Sínodo, que por vía de l~~sna ~ pt tas Misiones es de cuatrocientos
se ha dignado conceder al Mimstro l e des . . tran en las Reales Cajas de
al
los que se e a mm1s
cincuenta peso anu es,
,
d é
I el gasto d e cera, o blata y reparo de ornaS Luis Potosi: y e stos sa e
l di .
En el tiempo que esta
'
. tes al CU to VU\O.
,
mentas, y demás pertenec1en
h
dado los más que la f ábnca
Misión lleva de fundada no consta que ayaalnb
un amito. Así lo formal
, 1 ·
J 5 tlaxcal tecas una
a Y
ch
material de la '.g es1a, y ~
dr :nu deteriorado, pero con su mu a
como lo material lo hallo este b~a e, eny lo material de dicha fábrica, que
solicitud lo ha adornado muy talen a t
en la composición y compra de
lo forro • esto es,
.
es muy capaz como en
'
t"
ara el Altar Mayor, sm graalgunos ornamentos un retablo de. !eTc iv~!odo misas y varias limosnas
var a los indios, pues todo ha sali o e su
,
ue
agenció
en
tierra
fuera.
.
q
· de san figuel ce•
.
61 5• la Misión o bamo
No pagan obenc16n alguna, s o i
1 d la Purilicaci6n de tra.
d l año que son a e
}ebra tres fiestas en el curso e Se.:,
d Guadalupe y la del Patrón San
. '6 d
uestra nora e
.
Señora, la Apana n e
.
,
fri'ol y en todo rigor importan qumcc
Miguel, la que pagan en trigo, maIZ ~eco!. e a aber la de antiago Após. p dre
Francisco su paga en
pesos Otras tres celebran los tlaxcal
.
d l
Ntro a
an
,
tol. Ntra. Señora de Gua a _up ~
.
las tres antecedentes como se
.
del ml.Sillo importe que
los mismos efecuvos, y.
uien dé razón, yo me persuado ser por
han introducido estas fiestas no hay q nas rimicias de maíz, que llegan a
devoción de unos y de otros. Dan algu
p
.
1os inf0 nnes que incluimOll
.
e nos proporcionan
1
Compárense esta. CJÚ"aJ con as qu s Coahuila :Y Texas, pp. 265.75, disp~t.a la
en el presente trabaJo. AL~s_s10 Roa~ , Fernández de Santa Cruz a Coahuila en
exactitud del relato de la vwta del _obl.S~ d
{ot~ Padilla que atribuye la formael .testimoruo
e indios
~
·
d e\ e·•
t
1675-76, pero parece acepar
.
de lo
tlaxcaltecas a gestiones
i
lizaci6n del presidio Y el cstablecllil.lCnto
tado obispo.
i

418

dos cargas; de trigo como carga y media, y frixol como una fanega; voluntariamente las ponen en la iglesia sin saber quiénes ni cuánto de cada uno.
En esta Misión hay una Cofradía la que fundó en 1682, en su General
Visita' el Yllmo. Señor D. Juan Santiago León Garav:to, bajo algunas Constituciones, como el que paga en 20 reales por su asiento o entrada, que confesasen y comulgasen, e hicieren la fiesta de la Purísima Concepción, bajo
cuyo título se erigió; que el siguiente día se cantase misa y vigilia por los
cofrades difuntos, y en falleciniento de cada uno se dijere una misa por su
alma. Por dicha fiesta y aniversario dan la limosna de seis pesos en reales
por las dos funciones.
Esta Cofradía la fundó dicho Señor Illmo, con el fin de que hicieren su
Capilla y contiguo a ella un Hospital con sus piezas separadas en donde
se curasen los enfermos de uno y otro sexo de la Misión. Para este efecto
dejó dlcho Señor Yllmo. 35 cabezas de ganado mayor y algunas mantas con
las que se cubriesen los enfermos; todo consta de las Constituciones de dicha Cofradía. En los fines del año de 1781, en que tomó la po e ión el
actual Padre Misionero, nada existía, no se sabe si por descuido de lo indios o robos de los bárbaros. El único fondo que en el día tiene es una
viruta, de la cual anualmente se fabrican tres o cuatro atTobas de vino, y
una o dos de aguardiente cuyo producto percibe el mayordomo, quien
da sus cuentas anualmente cuando se hace la elección ante el Señor Cura
de Coahuila, el que con u Notario las reconoce, sin tener en ello inteligencia
ni ingreso algimo el Minisu·o y sólo tiene voto en la elección de mayordomo.
Sólo tenía en dinero el año pasado de 84 cuatrocientos cincuenta pesos, con
los que el actual Padre Ministro en el mismo año fabricó la capilla y enfermería (que no se habría fabricado después de más de cien años de fundada dicha cofradía) como se ordena en las Con tituciones, y estaba ya
mandado por la é¾:,"Tada Mitra .
El método que han observado en lo perteneciente al gobierno político,
desde que se fundó la Misión hasta de pocos años a esta parte, era el irse
alternando en el gobierno con los tlaxcalteco , de manera que en un año
era el Gobernador de la Misión y el Alcalde de Tla"Xcala, y otro al contrario.
Esto se observaba así por una Real Orden que habían impetrado los tia.·caltecos cuando entraron a poblar estas tierras. De pocos año a esta parte
• A esta visita del obispo Garavito dedica Ar.Ess10 Ro»LES el cap. XVIII de su
obra citada (pp. 277-87) valiéndose de importante documentación.
o conoció, .sin
embargo, la Relación oficial del propio obispo, que posee todavía, en dos volúmenes,
el archivo arzobispal de Guadalajara. Lo relativo a Coahuila se encuentra en vol.
segundo.

419

�.

ert
ue los indios hacen su cabildo Y
e su e q
.
d
,.
q , virtud lo hayan ejecuta o as1,
los tlaxcaltecos el suyo; no consta en ue
1 p . . I haya así
uede resumirse que algún Señor Gobernador de a ro~~1a ,o
P.
p
•t
algunas quioleras que entre ellos se onginanan. El Sr.
dispuesto para evr ar
.
h
!!ÚJl
. .
nf a las elecoones las que se acen se.,,
Gobernador de la Provmc1a co mn_
, e~ las instrucciones que
y segun
' y nf'
. , de s
disp onen las Leyes Generales del Remo,
. . 1 d en la co mnac1on
su
dicho Señor Gobernador de la Provmcia es a
·t . , Municipal
.
no consta que tengan alguna otra constl uc1on
oficios, gob1ernan :
para su gobierno.
al
.
común ni en particular,
Ni uno ni otro Barrio tiene fondo guno, m en ~
1
edi, en su
.
as ue el Rey nuestro senor es conc o
más que las tierras Y agu q
. .
tlax ltecos
las que tiefundaci6n las que están repartidas entre md10s y
ca
' y
'
. .t
y en ellas hacen sus labores, pero con esta
nen cuatro leguas en c1rcw o.
,. l
.
ue
diferencia, que los tlaxcaltecos tienen repartidas ~r f = d as tie~rasti 0
les pertenecen en las que cultiva cada uno por s1, co
al o ma \
frixoles y alg~dón cuyos frutos regularmente son de poco v ulor. por o e. lares de sus casas c tivan SUS vil
oblado de las tierras; y algunos en os so
armente
~.
ch
algun' vino aunque poco y algunas frutas. Regul
rutas y cose an
,
'
son buenos trabajadores los tlaxcaltecos.
d . d. d la Misión viven en el dBarrio de
,
No así los que con títulos e m. 10s de
·d d y aunque e comun
an Miguel que estos tienen las tierras e comuru a
, f .. l
tr·go
.
'
el
dazo que cultiva, cosecha ma1z, nJo y i ,
siembra cada unoti:d poi;e su mucha desidia y flojera. Ellos por sí mismo
pero en corta can
siembran, cosechan y venden sus frutos.
11
L mismo en los agregados que,
No se cuenta costumbre buena en e os, y o
. . d 1 Mi . ,
. .endo en la compañía de los indios, se llaman h1J0S e a
ion.
por estar vivi
b •
· go y lascivia
·gualmente
son
dados
a
los
vicios
de
la
em
naguez,
JUe
,
d'
T odos 1
•
la
tanta que aun estan o
a lo que se agrega su innata flojedad,
que es
. ' decli en al
sobre ellos sus gobernadores y alcaldes, no pueden consegurr se
qu
.
.
. , d las sembradas y aguas competentes para su
cultivo de sus terras, temen o.
ra dos al~udes de maíz es muy trabajaregadío, de suerte que el que si.erob
, . b es una fanega. esto
d
lo mismo en el trigo, pues el que mas s1em ra
,
or, y
l 11
cosechar porque así como está en -el campo lo
muy rara vez o egan a
'
d C ahuila de lo que se
alb ata vendiéndolo a alguno de los vecinos e o
,
b
:
e~ue aún acabadas de levantar las cosechas, ~e pongan a hacer bar ac~s de maguey para comer, por no tener con que mantenerse.

se han separado los gobiernos,

d

J;

MISIÓN DE

UESTRA SEÑORA OE LA VICTORIA
DE NADADORES

E tá situada esta Misión como siete leguas rumbo al Occidente de la
Villa de Monclova o Coahuila. Se fundó poco más o menos que la antecedente con tres naciones de indios llamados gavilanes, tedocodamos y colorados. Por haberles enviado algunos indios tlaxcaltecos que los instruyeren
en el cultivo de las tierras, fue tal su inquietud que intentaron quitar la vida
a dichos tlaxcaltecos, y lo hubieran ejecutado si éstos no se hubieran puesto
en salvo. A poco tiempo de este atentado huyeron al monte, que visto por los
tlaxcaltecos que eran pocas familias, poblaron la füión. Los que han multiplicado tanto que hoy se numeran 70 los matr:monio .
iños de todas
edades hasta 20 años, 77. Niñas d las mismas edades 77. Un viudo }' diez
viudas. Con el discurso del tiempo se hao ido agregando otras castas de
gentes como son otomíes, jauromarcs y mulatos, de suerte que en el día
apenas se hallará una de las dichas familias que se componga de puros
tlaxcaltecos. Todos hablan el castellano en el que se les administra. 4

En el mismo mes y año que la antecedente misión se entregó por orden
del Señor Caballero de la Croix al referido Colegio, y de.sde entonces corre
con su administración espiritual un sacerdote del mismo Colegio con el mismo titulo y nombramiento que el antecedente; goza del mismo Sínodo, el
que se le administra en las Reales Cajas de San Luis de Potosí, y del que
saca dicho Ministro la cera y oblata para el Santo Sacrificio de la Misa;
no se pagan obenciones, sólo celebran tres fiestas que son la de la Patrona
uestra Señora de la Victoria, la de Santiago Apóstol y Santa Rosa de
Lima, y por todas ellas pagan el valor de doce a catorce pesos en los efectos
de pollos, maíz, trigo y frixol, y en los mismos efectos dan de limosna como
otros doce pesos para el Sermón del Entierro de Cristo en el Viernes Santo
por la tarde. Suelen ofrecer algunas primicias de los frutos que cosecha,
pero en tan corta cantidad que los ponen en la iglesia en platos regulares.
' Había sido fundada por los padres Fr. Francisco Peñasco y Fr. Juan Barrero a
unas cuarenta leguas al noroeste de Coahuila, con el título de S:inta Rosa. Ante
la hostilidad de los indios vecinos fue necesario mudarle a un lugar más cerca de la
capital de la Provincia, donde tampoco pudo subsistir, ~iendo trasladada finalmente,
hacia 1688 al lugar actual. En 1732 fue erigido, pegado a e!ta mísi6n, el pueblo
de ' 'ucstra Señora de la Victoria de Casa Fuerte", con indios tlaxcaltecas traidos de
la misión de San Francisco de Tlaxcala, junto a Monclova. Véase el acta de fundaci6n y otros datos en ALEss10 ROBLES, Coahuila y Ttxa.s, pp. 532-35. E tá
claro que el nuevo pueblo y su titular llegaron a prevalecer, como sucedió en otros
casos semejantes; pero en la Relación enviada en 1746 al primer Revillagigedo se
habl.a todavía de la "Misión de Santa Rosa de Nadadores'.

421
420

�El actual Ministro está concluyendo ya una buena igle:i~ aunque de adobe,
es la que halló era una pequeña capilla. Está proveida de buenos ornapu
mentos para el culto d'1,,;n
,.. 0 . El gasto en ésta es el, indispensable
..de cera
y oblata para el Santo Sacrificio, lo que sale del Smodo del Munstro.
No hay cofradía alguna, sólo una Junta o Hermandad de Nuestra Seño::
de la Victoria, su Patrona; ellos de su motivo la han ~und~do por la gr
devoción que tienen de esta Soberana Reina, para quien s:.~brao de cod
,
trigo de común lo cosechan corriendo con su
munidad un poco e matz Y
•
..
,
·
dan cuenta
producto sin intervención del Padre M1s1onero, y asi a ninguno
de ellos, de los que sacan la cera para sus fiestas y dan alguna cosa para
ayuda de la material fábrica de la iglesia.
No tienen fondo alguno más que las tie1Tas y aguas que les d'.o el Rey
nuestro señor, las que anualmente reparte el gobernador y CabJdo e~tre
todos para la siembra de maíz, trigo y frixol: cada uno levanta por ~1 su
la .-vnende donde y como le parece. En lo que toca al g?b1erno
ch
cose a, Y -·•·
Al ald
m', disponen
lítico todos los años nombran su Gobernador Y c e sei:,-n
po
'
·
nr·rma en sus oficios el Señor Gobernador de fa, Prolas Leyes, a quienes co 1
.
.
vmc1a, por cuyas Instrucciones y Leyes Generales se gobiernan, sin tener
otras municipales.

ro;;·

Todos generalmente son aplicados a la labranza, por lo qu sjembr;
, fr1·xol y chile y de tres años a esta parte se van de ican o
maiz,
•
•
·
l
f b ·
l Si;mbra de la caña vulgarmente llamada de Castilla, de a que a n~an
a a
.
ah
' su mucha aplicasu dulce que, aunque es poco por empezar
ora, se~
fición, podrán con el tiempo cultivar mu~_ª, por tener uerras y aguas su
cientes para ello: lo cual será de mucho uul.

.
ch o tr1ao,

MxsroNES

DE

Río GRANDE, DuLCE Nm,1BRE

DE

JEsÚs

DE

PEYOTES

Esta Misión está situada en los confines de la Provi~cia de Coa~uil.a,
ta leguas de la Villa de Monclova, cap.tal de esta Jur1sc~m~ó unas cuadelrenRío Grande Es la más antigua de las Misiones de Río Grand1cc1 n y once
·
' d b"li d
de er~ la más pobre, la má-s decaída, la menos poblada, y la ma~ ~ i_ t~ a
d; iuerzas, comparada con las otraS que están situadas en esta Junsdicc16n
de Río Grande.
- de 1688 los Religiosos de la Santa Provincia de J~La f und aron el ano
.,
e el d1a
.
dios
llamados sixames cuya poblac1on se compone n
' los m
liseo rnn
'
h
• s'
'
.
.
. . d
19 muchachos de todas edades asta 18 ano
de 14 matr.unomos, seis v1u os,
1
T d en
9 niñas de todas edades hasta doce, una viuda y dos so teros.
o os
-

tienden y hablan con perfección el idioma castellano, aunque entre sí usan
del suyo propio.
En el mes de nov:embre de 1781 que llegamos a esta tierra los Misioneros
del Colegio de Pachuca se hallaba esta Misión sin Ministro alguno, y el
Padre de la Misión ele Vizarrón corría con su administración. La causa era
el haber fallecido el Ministro de ella y así estuvo hasta el año de 84 en el
mes de agosto, que envió el Colegio religioso para su administración. Viendo
el Señor Don Juan de Ugalde, Gobernador que era de esta Provincia, la decadencia de esta Mi ión, y que podía consistir en la falta de ministro, varias veces me suplicó le pidiese al Reverendo Padre Guardián, como por su
instancia lo hice, pero por falta de religioso no pudo llegar hasta dicho mes
de agosto del 84. No ha podido lograr el Sínodo, no sé el porqué, sí que
siempre le ha franqueado desde su fundación la piedad de nuestro Católico
Monarca; tengo representado sobre ello por medio del señor D. Pedro Quirós
a ese Superior Gobierno, pero no he tenido respuesta, por lo que dicho
Padre Mini tro en cerca de año y medio que está en la Misi6n son innumerables los trabajos que ha padecido por faltarte este socorro, y no administrándole dicha limosna será imposible permanecer en dicha Misión, y
tendrá que volverse al Colegio, de que se seguirá indefectiblemente su total
ruina en lo e piritual y material: y lo mismo en lo e piritual de la Villita
de Gigedo que administra de ruego y encargo, pues es dificultoso que el
Padre Ministro de V.izarrón pueda correr con la administración espiritual
y temporal de las dos misiones y lo espiritual de la villita.

Por cuenta de dicho Ministro del Colegio de Pachuca corre la administración de esta Misión con el título y nombramiento que los antecedentes.
f:ste los instruye en los dogmas de nuestra Santa Fe, les administra los
Santos Sacramentos, y as-:Ste todos los días por mañana y tarde a la explicación y rezo de la Doctrina, a que asisten todas las indias e indios, por la
mañana al rayar el sol, antes de salir a su trabajo, y por la tarde después
de haber venido de él. El presente Ministro no está instruído en el idioma
de los indios, y no lo necesita respecto a que ( como llevo dicho) todos hablan y entienden periectamente el castellano. No goza al presente de Sínodo
alguno, ni percibe obenc-:ón ni derechos, y sólo se mantiene con bastante
penuria y escasez de la limosna de algunas misas que le remiten del Colegio, y de lo que le acorren algunos compañeros. La 3glesia está con la
suficiente decencia, y ninguno otro gasto se hace en ella que el indispensable
para la celebración de la misa, rezar el Rosario, y ornamentos, que todo
sale del común, pues no hay cofraclía ni hermandad alguna.
El gobierno de estos indios consiste en la subordinaci6n, y (sic) todos

423
422

�.
ellos mismos eligen cada un año según disponen las leyes
tienen a uno que
d R ·¿ r los que son confümados en sus
con el título de Alcalde y otro e egi o '
.
J . : . de este
w
án d Río Grande Juntamente USuCl&lt;l
empleos por el Senor ap1t
~
tatu~ alguno municipal sino por
Territorio, sin que sean go~erna o~ p;:n:: ni ramo que el trabajo de los
las Leyes Generales. No tiene ro.
. gu.1
•embra de maíz [rLxol, chile y
•
• ..i:
s reduce a una sin ar st
'
mismos mu.ios, que e
.
t para su sustento por mano
d'
les distribuye semananamen e
algo on, que. 6:
. mplea el sobrante en su vestido y demás necedel Padre Mmonero, qwen e
,
sario, llevando de todo cuenta y razon.

e .

. di en nada 5e diferencian de las de los haLas costumbres d e estos m os
in
.
tierras· son or su naturaleza floxos, perezosos y ~ -

bitan tes de estas
·
P
. .d d
ltronería sin que les sirva de
lin d 5 al trabajo amigos de la oc10s1 a Y Pº
,
di
c a o
'
.dad que llevan con gusto por no re estímulo su des?udez u otra neces1 lo~ indios más dóciles de estas Misiones
mirla con traba]º· No obstante,. sonl
b. me y no los de1·e de la mano
,
d
t ·endo qmen os go ie
de Río Gran e, Y_ eru
. S n oco cuidadosos de sus cosas, por lo
trabajan sin especial repugnancia. o p
.d d
. gil .
que soy de sentir nada se les puede fiar a su cw a o y V1 anc1a.

'b dichos de maíz frixol, chile Y
Los frutos que se cosechan son los arn a
l
, - d Castilla.
,
. .
tual 1 ha hecho sembrar a guna cana e
,
algodón, y el Mm1stro ac .
os
tinuada sea de mucha utilidad
r lo que se espera que, con
'
fal
se da h erroosa, po
tirnaci6n regularmente por . ta
a la Misión. Los frutos son de poca es
de poblaciones que la consuman.
.
famili ni cultiva cada uno el terriLas tierras no e tán rcp~tidas por
1 as,J ti •a de la fisión detcnni.
.
ede smo aquel que a us o
l
tono que qlllere o ~u
, d d
, así a laborearlo como a regar o,
. )
ncurnendo to os e comun
. '6
nada ( sic ' co
.
d l bor son comunes a la Mtst n
l
echarlo
Los
mstrurnentos
e
a
N
guardar o y cos
. d I
oducen los efectos que se cosechan. o
ue se habilita de ellos e o que pr
qt'
dicho pueblo más ramo de industria que su labor.
.ene
de esta Misión es deplorable, aunque no tanto. como
El estado actual .
e ella el actual Ministro. Consiste su población en
cuando tomó posesión &lt;l
•ieJ·a en donde se encierran las
. 1
ch acueros una ga1era v
.
once Jaca es o
~ . '
_
donde \·i e el Padre Mimslro, Y
senn·11 as, dos cuarhtos bien pequenos en
una regular iglesia.
.
las familias arr:ba mencionada . El
En los once chamacuer~s ~ab1~~ l 27 de ao-osto de 84 y desde entonces
actual Ministro tom6 posesión de e a e f ezada: a todos los indios e indias,
h.asta el presente se han dado os veces r .d
un todo todas las muje,
d
·lio Se han vesti o en
que carecian e este amo .
. de
. se han tomado quince hachas,
res que estaban en el sumo grado de m cenc1a,

quince azadones, dos arretas y se han aperado los demás instrumentos ( en
un todo) de labor, por cuya total falta estaban imposibilitados de trabajar
sus tierras. Se ha tomado una manada de 25 bestias y se han pagado más
dosciento.s pesos que se debían; todo esto, con algunas yuntas de bueyes y
algunos otros socorros que se han dado a algunos indios en particular que
se hallaban más necesitados, ha salido de la labor hecha en estos dos años.

Es constante ha estado esta Misión poderosa en todo género de bienes;
ignoro de qué resultó su decadencia ( al último de referir el Estado de todas
las Misiones diré mi parecer) aunque de su total ruina no hay que buscar
más causa que la falta de ministro, que ha tenido por algunos años, La razón viene a los ojos: si en año y medio que ha que se le volvió a poner
Ministro se le ha aviado con lo que Jlevo dictado en el párrafo antecedente,
que hará si se le vuelve a poner para siempre? Sin duda volverá a: u antiguo esplendor, y máxime si se hace aplicar a los :indios a la cría de ganados
como tiene determinado el actual Ministro, por ser la tierra muy a propósito
para este efecto, sin embargo de estar situada dicha Misión en un paraje
en donde hacen mucho daño los indios enemigos.
Las hostilidades obligaron a los indios de esta Misión a buscar algún
patrocinio. Siendo gobernador de la Provincia D. Pedro Rábago Terán, solicitaron un destacamento de soldados, el que no se les conccdí6; pero para
no dejarles sin consuelo se arbitró fundar como un cuarto de legua de la
M.isi6n, en sus mismas tierras, una villa de españoles que sirvieran de abrigo
de los indios y juntamente les instruyeron en los oficios más necesarios. Todo se verific6, menos esta instrucción, aquel amparo y calidad que prescribi6 el Sr. Virrey habían de tener los nuevos pobladores. Los mulatos,
coyotes e indios fugitivos de otras partes fueron los pobladores y españoles
que se alistaron para instruir a los indios y poblar en sus tierras. ¿ Qué podía
de aquí resultar? Lo que enseña la experiencia, los continuos juegos, hurtos, el público ocio, la ninguna aplicación al trabajo, y el echar a perder
con el mal ejemplo a los indio .

La administración de los vecinos de esta villa está a cargo y encargo del
Padre Ministro de dicha Misión del Dulce Nombre. Consiste dicha villa llamada San Pedro de Gixedo en 33 matrimonios, 3 viudos y 7 viudas, 7 libres,
28 mozos como de 18 a 24 años, 51 párvulos y 42 párvulas.
o tiene iglesia
y sirve a sus moradores la de la Misión. Nada recibe el Ministro por la administración, s6lo sí las primicias que voluntariamente ofrecen, que se reduce a
una poca de fruta verde, y unas siete u ocho fanegas de maíz anuales, que emplea el Ministro en cera para la iglesia, que es lo único con que concurren dichos vecino~. No tiene ramo de industria alguna y sólo \-iven de
425

424

�sus labores y alguna cria de ganados, que todo es muy poco por su_ muta
,
, .
en gran miseria pero contentos. En esta villa ay
holgazanena, y as1 :~ven
.
itán de Río Grande, quien le da
un teniente de Justicia subordinado al Cap
M' .6
1 mismos que en 1a
1s1 n,
d
el título. Los frutos que en ellas se an son os
d' d al
'd d los que regularmente suelen tener ven 1 os
aunque en menor can ti a ,
tiempo de la cosecha.
MISIÓN DE

s.

BERNARDO DE

Río

GRANDE

La fundaron los RR.PP. Apostólicos del Colegio de la Sanhta Creluz ~e
· l
cargo estuvo asta
ano
Querétaro a principios del presente S1g_ º. a cuyo
de N p San Fran1771 ó 72 s que le entregaron a los Religiosos Observantes d 1 ~ C man
. . d e Jaliseo, Y ,stos por orden e, . enor o. d cisco de la San ta Provmc1a
eodoro
Croix la entregaron al Apostolico Colegio e
d ante GeneraI D . T
h
l
d noDescalzos de .P.S. Francisco de la ciudad de Pa_ , uca en e mes e
viembre de 1781. Se fundó con los indios que v1V1an a estos alrededores
d Rí Grande, aunque de éstos no ha quedado alguno, y los que ho~ hae o
U
. di llamados borrados que en varias ocasiones traJeron
b' tan en e a son m os
•
d
l~s Padres de Querétaro de la costa, y muchos de e~os se acuerdan e cuand los bautizaron. Está situada esta Misión como cincuenta leguas de Monol .
b al Oriente inmediata al Presidio de Río Grande, Y c?mo una
c o,a rum o
'
d 31
.
. 16 viudos 10
matnmoruos,
'
d di h Rí Su población consiste e
legua e c O 0 ·
_
, rulos como de 2 a 11
. d
25 . , ·enes como de 12 a 22 -anos, ca torce pal'\J
\'l~ as,
dJO• ll d 13 a 18 años. Todos entienden el idioma castellano,
anos y 5 once as e
le dministra
aunque algunos viejos lo hablan_ mazorralme?te, y en este se s a
los Santos Sacramentos. Entre s1 hablan nat1va lengua.

s·

istra .6 espiritual y temporal dos sacerdotes misioCorren con l a admin
c1 n
.
l de
neros del Colegio de Pachuca, el uno con título y nom~ranuento ~u~:iad
los RR.PP. de las antecedentes mi iones, y el otro enviad? !'°r
o
de dicho Colegio a petición mía para el más exacto cumphrmento de una y
. . , el que llegó aquí el 28 de agosto del 84. Procura uno de
otra obl1gac1on,
. d"
· dias y con
.
. temprano a que asisten todos los m ios e in
'
ell os d eor IDlSa
'
.
C . .
d donde sacluída asisten al rezo y explicación de la Doctnna nstiana, e
,
. . 1 mismo se hace a la tarde al poner el sol Concluido
len para su trab ªJº· 0
·.,
la de San Juan
tre
fue en 1772. Sobre los orígenes de esta mwon y
ga
d ,
ta en apartado siguiente--- puede verse lo que
·a1m
B ti t --de la que se ara cuen
au. s a
.
Crónica de lor Colegios de Propagando Pide, espec1 ente
escnbe Esp1:-;osA en su
.
tas
,m,e
puse
a
su moJUDta con 1as no
.. 27 del librO ,,..,;nto
en los capítulos 20 al
-,-- '
•
•
Hirto
1964).
derna reedici6n (Washington, Academy of A.menean Fra.nC1JCan
ry,
•

La en

426

este acto se queda dicho ministro en la iglesia con los mnos y runas enseñándoles la Doctrina hasta el toque de las oraciones que acaban cantando
el Alabado, y se recogen a sus casas. Dos sacerdotes del mismo Colegio
se hallan en la Misión de San Juan, quieren seguir el mismo método.

El uno de estos ministros habla y entiende alguna cosa del idioma de los
indios, aunque no con perfección por el poco tiempo que hace que se halla
en esta Misión, pero se espera que se perfeccione en él si prosigue en ésta,
aunque no es necesario respecto a que, como tengo dicho, entienden bien
el castellano. Sólo se paga un Sínodo en las Reales Cajas de San Luis de
Potosí. o hay obvención alguna. La iglesia es de ruin fábrica de adobe,
piedras y lodo, decentemente adornada y proveída de ornamentos de todos
colores, albas, vasos sagrados, cruz, ciriales, incensario y vinageras todo de plata.
No tiene otro gasto que el preciso y necesario de celebrar la Santa Misa,
rezar el Rosario, fiesta del Patrón, Monumento en Semana Santa y ornamentos que todo el gasto sale del común. No hay cofradía ni hermandad.
El gobierno es el mismo que el de la antecedente M:sión. El día de Año
uevo eligen su Alcalde y Regidor como se ordena en la Ley 15, toro. 2
de la Nueva Recopilaci6n, lit. de Reducciones; a quienes confirma en sus
empleos el Señor Capitán de Río Grande, como justicia que es de este territorio.

En esta Misión no hay más fondo que el trabajo de los indios, que consiste en una buena siembra de maíz, frixol, algodón y chile, y de tres años a
esta parte caña dulce de la que en estos dos años ha salido buen piloncillo,
y lo necesario para eJ gasto de la Misión, que no es corto: en otro tiempo
costaba el dinero el proveerla de este género. Todos los domingos, con la
asistencia del Padre Misionero y Alcalde, se les reparte el suficiente y aun
sobrado maíz para su mantenimiento y en cuaresma ftixol, y pocas semanas
se quedan sin darles también ración de carne con especialidad en tiempo
de algún trabajo, como es en la sementera y limpia de acequia. Lo sobrante de
maíz emplea dicho minjstro en su vestido y demás nece arios, como es en
dru·les todas las semillas, sal, jabón y tabaco.
Naturalmente son todos estos indios floxos, perezosos y amigos de la poltronería y ociosidad, jugadores en sumo grado, de manera que juegan la misma
ropa con que se cubren. Es cosa dolorosa para un Ministro el ver que hoy les
da fresada, calzones, camisa y cotón y que al día siguiente ya andan con un
taparrabo, lo mismo que los indios montaraces, sin que baste para apartarlos
de este vicio ni las exhortaciones del Ministro ni los castigos del Alcalde.
Por su mucha floxera raro es el año que al tiempo de la siembra, que es cuando trabajan algo más, no huyan algunos de ellos a los montes, y suelen no

427

�volver hasta el invierno. on dados al vicio, de suerte que unos a otros se
hurtan fresadas y las van a vender al Presidio, y aún las suyas y de su mujeres,
a menos precio, pues una fresada que regularmente vale dos o tres pes~s la
dan por dos o tres reales. Lástima es que haya quienes se llamen. espanoles
y se las compren de esa manera. Lo mismo sucede con las herramientas que
se les entrega para la labor, como son azadones, rejas Y hachas, que si se
descuida un poco el mayordomo en recogerlas por la tarde acabada la tarea,
las esconden y venden por el mismo precio a los vecinos del Presidio. Para
que trabajen alguna cosa ha sido necesario proner algún español con ~tulo
de Mayordomo, y otro de Ayudante, que corren con la labor y lo perteneciente
a ella, los que se pagan del común, y de otra suerte ni se levantara cose~a
alguna y la comieran verde; ni hubiera instrumento al~o y todos los. anos
fuera necesario comprarlos. No se puede fiar a su cwdado la guardia de
ningún ganado, porque lo perdieron, o lo mataran, o lo dieran: por lo que
ha sido preciso poner con el ganado menor con dichos cuatro españoles con
su competente salario. En la caballada otros cuatro y en ganado mayor un
español con dos muchachos, que importan sus salario como ochenta pe~s
mensuales, fuera de las raciones de maíz que mensualmente se les ad1mnistra.
No da otros frutos esta Misión que lo mencionados arriba, maíz, írLxol,
chile, algodón y alguna caña dulce todo muy trabajoso de criarlo a causa
de la poca agua; así en esta Misión de S. Bernardo como en la de San Juan
tiene que limpiar dos grandes acequias todos los años para el riego. La de
San Bernardo como de veinte leguas y la de S. Juan como de catorce, en
que se gasta regularmente todo el mes de febrero y marzo, y no siendo suficientes los indicados para su limpia, se hace necesario alquilar algunas gentes extrañas que cuestan algunos pesos. Los dichos frutos son en algunas
veces de muy poca estimación, por falta de quien los consuma.
o están
las tierras reparti:das y s6lo se trabaja el territorio que señala el Mayordomo,

concurriendo todos a sembrarle y alzar la cosecha.
Todos los instrumentos de la labor, de que está bien proveída esta Misión, son del común, y se compran con los efecto que produce dicha Misi~n.
No tiene más ramo de industria que un obrage aviado de todo lo necesario.
Es a saber: de cuatro telares cardas de emprimar y embonar, tomos en
donde en los tiempos que no tienen qué hacer en la labor trabajan los indios
la lana que sale de las ovejas que tiene la Misión para su_s fresadas, las q~e
anualmente se reparten a todos, así a hombres como muJcres desde el mas
niño hasta el más viejo; como asimismo sayales para estones (¿listones?). El
algodón que produce la labor es para calzones blancos, camisas Y faldillas.
El año de 1781 en el mes de noviembre, en que se nos entregaron estas

misiones de Río Grande se hallaba ésta empeñada como en 500 pesos, desaviada en un todo de instrumentos para la labor, y cardas para el obrage;
se ha proveído de todo y se ha quitado el empeño. En la actualidad consiste u población en cuarenta casas de piedra y lodo, en que habitan las
familias arriba mencionadas, una galera en que se recogen las semillas, una
casa en donde habitan los religiosos y en donde está el obrage una iglesia
de ruín fábrica tiene otra de piedra labrada in concluír, sólo tiene concluído bautisterio y sacristía; 8 se halla actualmente con cinco mil cabezas de
ganado menor, doscientas de ganado mayor achich.iguado, sin más de ciento
que se han alzado y se hayan en el monte, de donde se proveen los indios
para sus raciones veinticuatro yuntas de bueyes, doscientas yeguas de vientre, con doce caballos padres, y dos burros manzos, sesenta caballos manzos
algunas bestias mulares y seis u ocho burras. Tiene a su favor una deud;
de mil y doscientos pesos.

MISIÓN DE SAN JUAN BAUTISTA .

Esta Misión está situada como un cuarto de legua del Presidio del Río
Grande, rumbo al occidente. Todo lo dicho de la de San Bernardo así. en el
gobierno espiritual y temporal, labor, obrage, costumbres de indios, se debe
entender de ésta, por lo que no me detengo en referirlo.
Consiste en la actualidad la población de esta Misión en treinta casas
de piedra y lodo, en las que habitan las familias de los indios: 21 matrimonios, 7 viudos, 2 viudas, 2 libres, 13 muchachos de uno a diez y nueve
año nueve niñas de dos a catorce años; una decente casa para vivienda
de los PP. en donde se halla el obrage, una gran galera en que se recogen
las semillas, una iglesia muy capaz y de buena arquite.ctura aunque la torre
y una de las capillas amenaza ruina; 7 está decentemente adornada y bien
proveida de ornamentos, vasos sagrados, cruz, ciriales, incensario y vina eras
de plata.

'MORFI (Diario 'JI derrotero, p. 92) registra su visita el 22 de diciembre de 1777,
a la misión de San Bernardo: "mejor, más gente, sacristía más proveída, mala iglesia
y mal apartada, la ranchería retirada y de más gente. Una gran iglesia de bóveda
principiada por el padre Jiméncz. .•" Se ven todavía hoy ruinas de esta iglesia
nunca acabada.
• MoRFI cscnoc a 22 de diciembre de 1777 (Diario ,, derrotero, pp. 91-92): "fui ...
a la. misión de San Juan, que es bellísima, buena iglesia con su crucero y una pared
que está desplomada, muy buen altar, muchos y buenos ornamentos, cuatro cálices
y custodia, buen convento capaz de muchos frailes y la ranchería en bella disposici6n" .

429
428

�Desde el mes de noviembre de 84 que se entregó al actual Ministro tiene
pagados mil ochocientos ochenta pesos en que estaba empeñada; es verdad
que desde antes que entregaran esta Misi6n al actual Ministro tiene a su
favor una deuda de un mil setenta pesos, que no ha cobrado ni acaso cobrará sin entrar esta deuda casi incobrable, tiene a su favor mil trescientos
treinta y seis pesos, y s6lo debe trescientos diez y nueve.
Tiene asimismo en la actualidad cuatro mil doscientas cabezas de ganado
lanar y ciento de cabrío, bestias mulares y caballares, entrando treinta caballos mansos, trescientos cincuenta: ganado vacuno, entrando 24 yuntas. de
bueyes 380 cabezas; está bien aperada en todos instrumentos para la labor
y obrage: tienen los mismos sirvientes que la de San Bernardo, con el mismo
salario poco más o menos, y en tiempo de la limpia de la acequia y cosecha
de maíces, así una como otra tienen que pagar a algunos más por la flo.xedad de los indios. Ambas misiones han gastado muchos pesos en los instrumentos de labor y obrage, de que estaban destituídas cuando se nos entregaron, como asimismo para el aumento de los ganados y avíos de las casas
de los indios como de cazos, ollas de cobre, metates y comales de que carecían mucho.
Mts1ÓN DE SAN FR.A cisco DE VizARRÓN

Esta Misión es la más moderna de todas; no sé que año se fundó, sí que
su fundador fue el R.P. José Rodríguez de la Santa Provincia de Jalisco
hace poco tiempo que murió.ª Este Padre pudo atraer las dos naciones de
Pausanes y julimcños y con ellos fundó esta Misión distante diez leguas del
Presidio de Río Grande, y como cuarenta de Monclova. Se compone de 30
matrimonios: 12 viudos, 8 viudas, 15 muchachos como de 14 años, 15 muchachas de 9 años. Todos hablan el idioma castellano, y en éste se les administran los sacramentos y divina palabra, aunque entre sí hablan en su
idioma Julimeño y Pausán.
Está esta Misión a cargo de un sacerdote del Colegio de Pachuca desde
el mes de noviembre de 81, con el mi roo Sínodo con el que gozan los de
los antecedentes. Todo lo d:cho de la de San Bernardo y San Juan se debe
decir de ésta, así en el método en lo espiritual como temporal, gobierno de

Fundada en 1737. Erigida en villa con el nombre de Rosales en 1868, le fue agregada
después la vecina poblaci6n de Gigedo, recibiendo el nombre actual de Villa Unión
(ALEss10 Ro11LES, Coahuila y Texas, p. 537, nota 10) . El primitivo "Vizarr6n"
le vino seguramente del arzobispo-virrey don Juan Antonio de Vmrr6n y Eguiarreta,
quien autorizó la íundaci6n.
1

430

indios y costo de iglesia, labor, semillas, costumbre de Jos indios, a excepción que los indios julimeños son algo más aplicados al trabajo; además de
la labor de común, cultivan en particular sus huertas de sandías, melones,
calabazas y cebollas, las que saben vender por sí mismos. Siembran taml:ién,
con licencia del Señor Virrey, una yerba que llaman tabaco ju.limeño a que
son muy aficionados los indios lipanes y por tanto la cambalachan con ellos
por gamuzas y cueros de síbola, los que venden muy bien a los españoles,
porque son muy vivos e instruídos en cambalaches, sin dejarse engañar, como sucede con las otras tres misiones. Ceban sus cerdos ( aunque ellos como los
de las tres misiones, regularmente no comen esta carne) para vender. Con
estos socorros, y lo que les administra el Padre 'nistro, andan muy aseados
en su ropa, con calzones chulo de paño, botas, zapatos y sombreros; y aunque son
jugadores, no juegan la ropa como acontece a los otros indios de estas misiones. No son tampoco huidores como los antecedentes; en lo demás tienen
las mismas propiedades que todos los antecedentes.
En un estado deplorable entregaron esta Misión al actual Padre Ministro
en el mes de noviembre de 81. Los instrumentos de la labor pocos e inservibles,
los del obrage ninguno , ni aun estaba en u o; los indios sin ollas, cazos
de cobre, metales y comales y con una deuda contra la Misión de seiscientos
setenta pesos. Se ha pagado la deuda, se ha proveído de todos instrumentos
para la labor y obrage, y se han aviado los indios de cazos, ollas de cobre,
metales y comales.
El estado actual consiste en doce casas de adobe y varios chamaquero
en que habitan las familias arriba mencionadas; una igles.:a muy capaz cu-

ya sacristía tiene todo lo necesario para el culto divino: una casa decente
en que habita el Padre Ministro: una troje capaz en que se recogen las
semillas que on las mismas que en las antecedentes misiones de S. Bernardo y . Juan: una que sirve de obrage en donde se trabaja la poca lana
que tiene la Mi i6n, y el algodón que se cosecha, para fresadas, calzones,
camisas y faldillas para indios e indias.

Asimismo se halJa en la actualidad con seiscientas cabezas de ganado menor de lana y pelo, 216 cabe7..as de ganado mayor, inclusas 48 yuntas de
bueyes; una manada de yeguas de 60 !&gt;estias con un burro y caballo padre:
diez caballos mansos y tres bestias mulares.
Estas cuatro misione de Río Grande en algún tiempo estuvieron b:en
pobladas de indios; la causa de su despoblación ( en mi sentir) no puede
ser otra que las contagiosas enfermedades a que están sujetos por su natural
complexión, y la extracción de muchos indios de ellas que se hizo para

431

�algunos presidios: soy de parecer que en pocos años queden totalmente despobladas, si la rebeldía de los indios bárbaros circunvecinos no cede a las
luces que nuestro Dios les reparte, o si no se da el arbitrio ( como en otros
tiempos se hacía) de que algunos religiosos entren hacia Ja costa en busca
de ellos, atrayéndolos con suavidad y algunos donecitos. Sin embargo del
corto número de indios que tienen las cuatro misiones, y nativa Hoxera, vemos que la mayor parte de maíz y frixol que se consume en esta jurisdicción, y aún en otras, se debe al trabajo y fatiga de los indios, y a la diligencia
y actividades de los ministros de dichas cuatro misiones.
Estuvieron asimismo poderosas de bienes de campo· cuando las entregaron
al Apostólico Colegio de Pachuca, estaban amenazando su total ruina: las
hemos sostenidoi se ha quitado el empeño en que todas estaban: se han
aumentado los bienes de campo, y algunas, como son las reses, se han puesto;
en la de San Bernardo todas las que tiene en el día; en la de S. Juan Vizarrón casi lo mismo. La causa de esta decadencia no la atribuyo más que a
los indios llamados lipanes: éstos con su fingida paz los han asolado de vacas y bestias así mulares como caballares. En los cuatro años que está a
mi cargo esta de S. Bernardo, pasan de cien bestias Jas que han llevado,
reses no se sabe, y con tal arte que las van llevando de dos en dos, o de
tres en tres, por no ser descubiertos, por los que, quitados de enm.edio estos
amigos falsos, podrán volver !!$las misiones a su antiguo esplendor.
Mis1ÓN DE SAN BERNARDINO DE LA CANDELA

Está situada esta Misión en los confines de la Provincia de Coahuila y
rayando con el Nuevo Reino de Lc6n. Se fundó año de 1690 9 con los indios chacaguales y algunas familias de tlaxcaltecos que vinieron del Saltillo
para enseñarlos en la agricultura. Permanecieron unidas estas dos naciones
• Coinciden en esta fecha los restantes testimonios de la época: Fr. Tomás de la
Portería en el informe de 1789 que insertaremos luego y la Provincia de Jalisco
en su informe de 1762; Aussro RoBLES (p. 371) acepta estos testimonios. Pero
el punto necesita explicación: estos establecimientos soUan experiment..·u muchos cambios, aparte de que es preciso detcmúnar si, en cada caso, se trataba de la fundación del pueblo de tlaxcaltecas o de la misión para indios. Respecto a la Candela,
considéranse los hechos que recoge ALzss10 RonLES en p. 536. Por el libro de
visita del obispo Garavito (vol. II) sabemos que éste, habiendo partido de un sitio a orillas
del río Boca de Leones donde habla pernoctado, hizo alto en otro lugar despoblado
"orilla del ojo que llaman del cerro de la Caldera, tres leguas antes de llegar a la
Misión de la Caldera". Recibido en dicho paraje por Fr. Esteban Martí.nez, "misionero de la nueva conversión de la Caldera", y celebrada allí la santa misa el 19
de enero de 1682, sigui.6 la comitiva para el "Pueblo de San Bernardino de la

432

h~ta el año_ de 1774 qu~, ~n ~otivo. de fundar en sus pertenencias una
~illa de ~spanoles, se suprun10 clicha misión de los chacaguales (los que se
allan dzsp~:5°s por varias partes) quedaron solos los tlaxcaltecos. 1 º Consta
est~ poblac1on _de tlaxcaltecos, con algunos pocos indios, de 84 matrimonios,
7 vmdo~, ~ 7. VJ,udas, 149 muchachos de todas edades y 117 muchachas. Desde el p~c1p10 de su fundación estuvo su administración espiritual a cargo de
los Religiosos de N.P.S. Francisco de la Santa Provincia de Jalisco hasta
el 27 de octubr~ de 81 que, de orden del Señor Comandante General D.
Teodoro
de Crouc) se entregó al Apostólico Colemo
de N •p • . Franc1sco
·
de
D
o·
escalzos del Real y Minas de la Ciudad de Pachuca. Todos estos indios
hablan con perfección el iclioma castellano, aunque entre sí usan el mexicano
corrupto.

s

Ti_e~e dicho pueblo una iglesia de adobe viejísima amenazando ruina sin
adm1t1r otra compostura que hacerla nueva, para Jo que al presente no alc_a~zan las fuerzas de los vecinos por hallarse pobres con las continuas hostilidades de los bárbaros y esterilidad de los años, pues ni para comer les
alcanza. En Jo fonnaJ) cuando se entregó al actual Ministro) se hallaba sumamente deteriorada, sin haber una alba decente con que celebrar, ni manteles sanos con que cubrir los altares. Al presente el actual Ministro la ha
adornado Y puesto en una correspondiente decencia, con albas, casullas, amiCan~ela, cabecera de la misión y nueva conversión del Valle de Baluartes". En el
camino de la Candela a San Francisco de Coahuila, hizo bautizar en el Jugar del
Sau~e, 21 de enero de 1682, a un grupo de indios apes, habaneros, pachaques y
c~tuJan:~• m3:1_dó que se_ les fundase un pueblo c.n el lugar que escogiesen, y escogieron un .s~tto Y aguaJe que los dichos señalaron diez leg¡¡as distante del dicho
pueblo
Y g6
mm6n
de
y e
dmi nistra·
.,
.
. la Candela", que se llamaría de Sant;ago
•
uya a
c1on encar
mtennam.e nte el Obispo al "Padre Ministro de la Candela que al reente
· ·1a consta que p tal
. . es y los que en adelante fueren" , Del mimio libro d e vw
mm1s_tro era entonces Fr. Esteban Martín~, quien tenía por ayudante a Fr. Juan
de L1saola. ¿ Eran la Caldera y l.i Candela misiones distintas? · C ál
I ro...r:_,
d
la Cald "
. "6 d
. ,: u es a "'.u.&gt;.16 n e
era o JI1.1~1 n e Santiago "junto al río que llaman de (a Cald "
·
sión de S
S I d
era , o rruan a va or, en el Valle de Santiago, provincia de Coahuila" q e d ·
nistraba Fr. Damián de M_aw
d
.
. .
' u
nu,
_·
net cuan o 1as pr.uneras expediciones a Texas ( J68 71690) • Véan~ mJ.S notas a Espinosa, _C;6nica ~e loJ Colegios, lib. caps. 6 y 7, notas
3 _Y 9 respectivamente, Y lo que escnb1 despues en Primeras exploraciones y poblam1t11to d11 Texas (Monterrey, lnsL Tecnol6gico, 1968),

ª

•• Estos pueblos y _mi~ones de Coahuila, los tlaxca!tecas formaban población separada de la de los Uldios, aunque contigua • el pueblo lla.xcalteca de la Cand 1
llam'"
~
•
case
uestra Senora de Guadalupe de T'laxcala". Sobre las transformaciones de la
Mwon d_e la Candela véase el informe particular de Fr. Tomás de Ja Portería ( 1789)
que publico más adelante.

.. ?

433
H28

�tos, et . que todo ha alido de su ínodo y
y cera para cl anto acriíi io d la Misa.

lisas, como así mi mo la oblata
o ag n oben ión alguna.

El gobi m d
to indios tla.xcaltecos por lo que mira a lo temporal,
"d en u 'abildo y ( "e) eli n
lo años, a prsen ia del ftnistro,
quien certifica d la bondad de u 1 cción, y con dicha certificación y ní1m r d vo
qu han sacado l s el c
pa an a
ahuila a qu I eñor
Gobernad r d 1 Provin ia lo confirm . E e Cabild g biema el pueblo
en lo económico y civil r ono&lt;:i do iempre depend ncia en lo crimin 1
a la Ju ticia Real. Fondo o ventas de común no 1 s han t nid en realidad
h ta la pre nte, porqu aunqu alguno año han mbrado d o tr almud s de maíz de común,
muy ~o lo que han alzado, y entre llos
m:sm
han rcfundido in dar cuenta a nadie. Al pr ente · ha repar do t exceso, y se l ha obligado a que todo los año· i mbr n dicha
comunidad, y se le ha pu to el Libro d
argo y ata, para que al fin
d cada un año den su cu ntas ante el juez real . El man jo d esta
munidad corre d
uenta del mismo Gobernador, y allí
le ma la r ·ciencia, a pr ocia del abildo nuevo
demás individu del pu blo. El
d tino d
ta comunidad e para co tear la cera de
mana anta y d 1
Corpu y ju tam nte p ra arudar a los nec sario d la igl ia y d 1 omún
del pueblo. También han b ho d común un molino pai-a moler trigo, que
e el principal ramo de que se compone la comunidad, y del que
espera

too

ma}·or utilidad, concluído que

AN CARLOS

Suprimida la Misión d Ios ChacaguaJes no
.
mismo
.
por que, motivo
fundó
o }' pert n nCJa la tila d
1
'
ci nto
t nta y uatro tan . ecli
e an ar os el año de mil seteJo m dia la plaza v la 1 . l ~ táa: al pueblo de los tlru·calt o que s6pu blo,
compon~ de var/: cas d c o del Padre
. ion ro de dicho
trimoni
d viudo di
. as_ e ntes, que todas componen 60 macatorc ' muchacha
y ids vtu~as, mu:ha hos de todas dade ci nto
1ento , nte y nu ·e L
.
.
.
d I pu blo :rve para la illa. a
,.:..
.
· a muma 1gle 1a
•
· P an ~ o
oon v p · · ·
tanam nt qui ren, todo ello d
.
. J ruruc1a qu \'olunJ ticia p
~
poca
illlportancia.
Ti ne un t ni nte d
1
•
por
nor
mador de la p · ·
•
no ni más ramo d industria
1 b .
rovmc,a; no t1 n fondo alquf'
tra ªJ d
' .
d
a co
ar un poco de maíz ::i.J odón
u' .
.
m ' que
re ucc
· por lo que a ¡ todo ,· .
poq I tmo tngo, por falta de agua •
\Jl\: n en gran pobre-za v mi. ri
'
en u

i

d,

t;

Esto es todo lo qu puedo d ,
·
Real Orden .
. c;r acerca d 10 puntos contenido en el
.
) para su con tanc1a la firmé en e ta Mi ión d
d R10 Grande n 3 de marzo d 1786 ·-F r. J é D 3\,d
·. Garc1a.
e , . Bem rdo
The Ban roft Llbrary•
Berkel

nivc jh..
•, oí Cal'f
1 ornia,

·
. 35072, p. 17-59.
(~arce que esta ignatura ha ido cambiada reoentemente
por
li ·
. la de 3788· AJ ti'empo que se
cita penruso para publicar t t ·to - i
fu re el caso- ha&gt; qu clar"ficar
d
la ignatura}. '
punto e

a.

L. s co tutnbr de e t indio no e difer n ian d las que ti nen las demás na ione son a imismo aplicado a la a kultura y a toda
cic de
trabajo. Lo fruto que da el paí , maíz, algodón y trig , aunque con corta
cantidad porque n ti rra mu}' re ca , scasa. de lluvia
poca 1 agua
d p: que ti en para tanto número de familias. Lo año copioso d
lluvia . que . n los que de ordinario cogen má semill , vale una anega
de maíz de och a doce al y Jo m' qu
xpende entre milla y pucbl en
ho años abordará a mil y i ienta an gas.
bran también
algunas l gumb
frutas, de melon , sandia. chile, y al!!Od6n n corta
cantidad: hay tambi'n árbole frutale d dura7.nos granad , hi era, alno crucero d parras. Las ti rra qu i mbran d maíz ) tri o n propias d l común hablando de las del pu blo. · todo 1 añ va 1 Cabildo
a r partir a cada uno u pedazo d modo que alcanza para tod . e l1abil'tan para las l. borc yudándo uno a otro . uno poniendo yuntas y
otro u trabajo personal, con mu ha unión h rmandad. y tr trabaj ndo
d peone en otras part para dicho efe to. Ramo de indu.tria
cial
no tienen trabajan en dondcqu'.era que lo ocupen. y e cpend n alguna mad raque con c.·c sivo trabajo bajan de lo más ásp ro de una sierra.

43

ILLA DE

copia certificada del original que
con rvaba en el archivo piscopal d
fonterrey·
fonterrey 28 de nov. 1789.
·

II
Estado
n que • · baila 11 Ias M"tSl· nes d la Pro incia de Coahu'la d--..l
,
1
el. dta d3 de noviembre en que
com nzaron a administrar por los R J'
giosos . e_ e po~tólico
I io de .P. . Fran . o de Pa huca hast ho':
31 de d1c1cmbre d 86' en que rcmit al p rea
J: h
. ' (el) •por &gt;l
1 do dewc
o Cole"'º
R P F J
· · r. 0 ph David Presidente de dichas
· ione.

=

omb s d

las Mision s que tiene e te Col

,o en la sobredicha Provin435

�cía, sus fundaciones y distancias que hay de unas a otras; en las tres primeras
no hay temporalidad, porque corren de por sí los que las pueblan.

San Miguel de Aguayo. Esta Misión la fundaron los ~adres de la Santa
Provincia de Santiago de Jalisco, de la Regular Observancia de .P.S .. Francisco: y no se sabe el tiempo que lleva de fundada por no hallai:se m~trumento ninguno por donde conste de u !~dación, ni en _su ai:_chivo n1 en
el del Gobierno de la Provincia, pero se infiere pasar de oen anos, por una
cofradía que está fundada en su iglesia a la Purísima Concep~ón por. el
lllmo. S.D. Juan de Santiago León Garavito, Obispo de GuadalaJara, quien
Ja erigió el año de 1682. Está poblada de indios tlaxcaltecas Y de ?tras
castas de gentes, por haberse ya acabado los indios coahuila con _qwenes
se fundó. No tiene temporalidades ningunas, porque los que la habitan corren por sí.
Matrimonios 103; difuntos, 36; existentes o sea habitantes, 630.
( Aparecen vacíos los restantes encasillados; ganado vacuno, ganado de lana, ganado de pelo, bestias caballares, bestias mulares, siembras_ y c~sechas de
maíz, siembras y cosechas de frijol, siembras y cosechas de chile, ~embras Y
cosechas de algodón, siembras y cosechas de cañas. Estos encasillados son
iguales para todas las misiones, pero tampoco fueron llenados respecto a las
misiones de adadores y la Candela, como veremos) .

Nuestra Señora de la Victoria de Nadadores. También est~ es fundación
de los dichos Padres, y no tiene papeles por donde conste el tiempo que ~eva de fundada pero se infiere pasar también, según los papeles de los mdios tlaxcaltec:s que la están hoy poblando; los cuales vinieron de la gran
Tlaxcala, de orden del Excmo. S. Conde de Galves, virrey de esta ~ue:va
España, quien los condujo a ella con el fin de que instruye~sen a los m.dLOs
totocodamos ( con quienes se fundó) en el laborío de _las tierras. L~ dicha
nación se le\'antó y quedaron sólo los tlaxcaltecas, qwenes se maneJan por
sí, y por esso no tiene esta misión temporalidades. Dista de la antecedente
8 leguas a la parte del Poniente.
Matrimonios, 89; defuntos, existentes, 560.

s.

Bernardino de la Candela. Esta Mi ion fue fundada por los referidos

Padres con los indios Chacahuales, senizos y borrados; no ~ay por ~onde
conste de su fundación, pero se ere (sic) ser igual a las antenores, segun los
papeles de los indios tlaxcaltecas que la habitan, por haberse ya a~abado
las naciones con quienes se fundó. La mitad de ella es una población _de
· castas, fundada poco tiempo hace con el título
d Villa
gentes de vanas
.
.
de San Carlos; y la otra mitad de tlaxcaltecas por cuyo motivo no tiene

436

temporalidades. Es administrada uno y otro (sic) por el Misionero; dista
de la antecedente 32 liguas por la parte del Oriente.
Matrimonios, 200; defuntos, 81; existentes, 647.

Dulce Nombre de Jesús de Peyotes. Esta fue también fundada por lo
Padres de Xalisco, tiene sus papeles de fundación pero se hallan en la
Comandancia General, a donde se los llev6 el S. Cavallero Croix • por lo
que no se puede dar individual razón del tiempo que lleva de fundada. Está
habitada de neófitos de nación hijames, a quienes mantiene en todo el Misionero. Para resguardo de esta Mission y la que se sigue se hizo una población
pequeña a distancia de un cuarto de legua con el título de Villa de S. Pedro
de Gigedo, por ser muchas las hostilidades que padecen de los indios bárbaro ; uno y otra administra el Misionero. La dicha Villa se compone de
gentes de todas castas. Dista esta (mis:ón) de la antecedente un cuarto
de legua a la parte del Oriente.
Matrimonios 32; deiuntos, 18 · existentes 81 ; ganado vacuno, 68; ganado
~e lana, 32; ganado de pelo, 48; bestias caballares, 26; bestias mulares, O;
siembra y co echas de maíz, siembra 20 fanegas cosecha 2100 fanegas; siembra y cosecha de frijol, siembra 5 fanegas, cosecha 40 fanegas; siembra y
cosecha de chile, s~cmbra 2/2 almudes, cosecha 13 fanegas; siembras y cosechas
de algodón iembra 4 fanegas, cosecha 300 arrobas; siembras y cosechas de
cañas O.

N.P.S. Francisco de Bizarrón. É ta también fundaron los Padres de XaJisco; tiene us papeles de fundación, pero están en la Comandancia General, y por esso no se puede dar razón a punto f ixo del tiempo que lleva
de fundada. Está poblada de neófitos de naciones pausana y julima; a todos
los mantiene en un todo el Misionero. Dista de la antecedente un cuarto de
legua y está respecto de ella a la parte del Oriente.
Matrimonios, 74; deiuntos, 20 · ex;stent , 138; ganado acuno, 80; ganado de lana 120; ganado de pelo, 112 · be tias caballares, 12; bestias mulares, O; siembras y cosechas de maíz, siembra 30 fanegas, cosecha 3150 fanegas;
siembras y cosechas de frijol, siembra 12¼ fanegas, cosecha 102 fanegas; siembras y cosechas de chile, siembra 13 almudes cosecha 181/2 fanegas· siembras y
co echas de algodón, siembra 3 fanegas cosecha, 312 arrobas; slembra y cosechas de caña, siembra 56 surcos, cosecha, 300 gs. (¿qs?) de piloncillo.

S. Juan Baptista del Rio Grande del Norte. Esta Mis;ón la fundaron los
Padres del Colegio Apo tólico de Santa Cruz de Querétaro, y después la
administraron por tiempo de diez años los Padres de Xalisco. Sus papel s
de fundación se los llevó el señor Comandante General CavalJcro Croix ,·

437

�III

por to no
puede dar noticia incli idu 1 del tiempo que lleva de fundada. E tá habitada de indi
neófit de naciones
manche, pausana
pampopa, hijame, tilija ·a y julima.
todos lo que la pueblan lo mantiene
el mi · onero n un todo. Dista d la ant edente diez legua , y • tá re pecto d

ella a la part del

( arta d 1 ,o] '."Jtrio de Pachuca al
de Coahuila ( eptiembre 23, 1787)]

li •ones

l margen, anotación de

40; d funto, 31; xi t ntc , 96; ganado vacuno, 400; ganado de lana 6068; ganado de pelo 130; be tias C"aballare 340;
tia
mulare·, 6; siembr r c
has de maíz, iembra 58 fan
o cha 6200
fane as· iemb
y cosechas de frijol, iembra 21 f nega, cosecha l 2 fa.
o a ; siembra y co h
de chil , si mbra 15 almude, c cha 18 fanegas; 'embras y e
d algodón, si mbra 4¼ fane a co cch , 430 arro-

ba ; i mbra y co chas de caña

S. B rnardo d I Rio Grande del

taría:]

O.

Excmo.
tán en la
que 11 va
la anlccen' fito .
a l
arte

ort .

fatrimonio, 4 ·
nado de lana, 7200;
mular
·
ras
d

to. 31; ·.·i.tenl ,
de pelo, 116; b
a de maíz s·
icmbr 17 fa
el
ra 7 almude
1 i mbra 31/2 fanc a , e
robra 42 me
e . ha

o, 2 O·

a-

2U; be tias

y

piloncillo í32 q. ( ?) .

r p , gu:udi n; Fr. Tomá P rtill . di creto;

illar ·jo, d. r to· Fr.
fariano Bi u , di cr to (Tod

• {uy l!..-·oa · ·E mo
d nu tro mayor r pet : a u tiempo
.b.
el superior Ofi io de y.E.e de
10 del corriente
rec1 ,m
jemplar d la Real édul d 24- d
' acompanado de l cuatro
d
_
marzo en que manda
f qu cada

o o tre ano
dé cu nta puntual de I
d lanlanú oto
.. : 1
ngan la mi ·oo " de indi
tabl ida en
d • .
spmtua que
d
omm1 . . n c¡u
E
no or ena que con la bre\·edad po ibl 1
.
·. .
. .
tado act I
r m1tamo not1c1as xacta del
•
• u en qu
hallan las m· ion que admini Lran 1
..
de este Colegi en la pro,,in ia d Coahuila.
o r h¡;io
En C'U} cumplimiento r
d emue tia el qu ti nen la

a ompanado
con é a un
tad
f 'el
..
o que
F l .
.
n
m1 ion : y l tá formado por l p
•r. anano V1 u te, ministro que fue d la • fi ión de an f
Id
e .
1
Y hace p o m e qu \.' •
d
}o
I
.
"6
mo
la. Para reformar cualquier d fecto
eq u: \0Cac1
n que
.
ha e rit
.
tod la mi ¡ n
ªl p · Fr. Jo ,· n-.,•td.
pr . idcnte de
,.
rd
corren a cargo de e tl' Colcafo. comunic:md le 1 pen r o n d
a om añ do d d
.
r. su
d .
p .
COPia el • la R 1 (&gt;~dula
qu in pérd.d
• · mas
• e~a tl'I • puntual s
el 11. 1 , 1·mpo m1ta J noticias
L

?) de piloncillo.

Tot 1
• ganado y co. ha
m·
te
ieinbran
n t'lla.-: matrimonio· 587; d funto, 28-t-;
2
anado vanmo,
7 8: anad d lana, 3 20; ganado de pe
be
aba llar
b· tia mula ·, 24: maíz 155-0; frijol 391: rhil&gt;, 711/2· algod.6,. 149-l a.·

lo

ñot:

ort .

lo Padr , de la anta rui omo la ant
administrada diez años por los Padr de
mandancfa. G n ral y a í no
sabe a punto fi.·o l tiempo
qu
d fundada. Está poblada d indi de I
por r toe!
d nte, y a todo lo m ntien en un todo el
cto d ella
Di ta é ta de la ant e dcnt m dia 1 ~• y

J •

de las

bre inform

rte.

M trimonio

del

irr y

•

°

, r n equivoco_ la. beran int ncioo del Re y fa u rior
d \ .E. que siempre tendr:í t , po tólico
pe
I g·
par su mlt ínte
10 mu · pr
'
nt o y puntual umplimI nto.

den

J ·

Zubía · .fartín .. di r to· Fr.
e n u r p lÍ\'a rúb1ica). Gr~.

Dio

•u tro ñor gu rd l. important vida de
ptiembr 2. d 178¡.

.E. mucho año . p _

Mé ·ico. California vol. O fol . 259\.'-260.
E.·cmo.
üor: Be an 1 m ano a .E . . us m. rendidos capeUan
rvidor , Fr. ~ iatía d J D 0 10
r po, Guardián j Fr. Tomá Por-

m11·

o·

439
438

�tillo, discreto; Fr. José Zubía y _Martínt:, disc:eto; Fr. Eusebio de Villarejo,
discreto; Fr. Jo eph Mariano Bisuete, discreto.
Excmo. Sr. Virrey~ Gobernador y Capitán General,
Don Manuel Antonio de Flores.
AG . México, Californias, vol. 40, fols.

257
IV
[Informe sobre la füi6n de S. Bernardino de la Candela por Fr. Tomái,
de la Portería (Octubre 19 1789)]
Ntrn. Hermano Guardián Fray Mathias Crespo.
[ notación de ecretaría:]
Colegio de Pachuca, Octubre 19
F
Rafael Clos 2 su fecha 12 de octubre de este pre ente
u A DE ray
E
1 demos el apunte
año en la que me comunica el deseo de V. . para que e
.
del estado que tenían estas Misiones el año que las recibió el _Cole~o y el
.
en el d1'a con el tiempo que ha que
c[stancias
q ue tienen
. se fundaron,
•
·
· ques
. . , de los bauosmos, matnmomos y entierro
hay de una a otra, y especií1cac1on
r .
ue ha habido en todo dicho tiempo; y de eo o de da_r entero cump irru~to
qa lo que se nos ord ena
. d"igo.. Que esta Misión e tá situada en losd conímes
1
de la Provincia de Coahuila por el rumbo del Oriente, c~n la e
uevo
Reino de León. Dista de la capital y Mi ión de San Miguel de Aguayo

n,
1-u;cm1

l Fr Tomás Portillo y Fr. Eusebio de ViUarejo pasaron al Coleto 1en ¡~ expe•
dición. que condujo de España en 1783 el padre Fr. Matí~ de los o or s respo.
Bisuete Y Zubia debfan encontrarse desde antes en el Colegio. .
•
D
ta carta se deduce que hubo probablemente un segundo mforme del dP.
e es . .
,:-·- en el apéndice I a este trabajo.
o h.e tropeza o
sta
David, distmto del que ~ ....
del "Estado" que dejo inserto en
O puede tratarse
.
l infO rme
el presente con ta
•
• •
cl p David el 31 de diaembre de
el ap61dice, pues consta que fue r7t1~ pore de 787 por Fr. Tomás de la Por1786. ¿ Podría tratan~ del dcs~~nodol o t ? onnCabe suponer que el P. Da·vid haya en•
, al
os refenremos ro.u a e an e.
C 1 .
tena,
que n
nf . • d l nuevo informe que le pedía el o eg¡o.
do a Fr. Tomás la co ecCJon e
.
,
carga
. .
• • n al Colegio en la expedición de l t83, segun
• Uno de los rehgiosos
que vmu:ro
vimos arriba.

i!º~

Q

•

de Coahuila veinte y cuatro leguas, según la voz común, y ésta es la que
conozco por más próxima. A la de adadores por el mismo rumbo del Poniente cuentan treinta y una leguas. A las Mi iones de Río Grande por el
rumbo del norte hay según voz común cuarenta leguas; esto es lo que puedo
decir acerca de las distancia que hay de esta Misión de mi cargo a las otras.
Las poblaciones más inmediatas a ésta son por el norte la Villa y Curato de
la Punta de Lampazos perteneciente al Nuevo Reino de León, cuya población dista de ésta ocho leguas, y por el Oriente el Real de Boca de Leones que dista de ésta doce leguas. El estado que tenía esta Misión el año que
la recibió el Colegio lo manifestará el tanto de testimonio de las entregas
que remito, 2 pues no es posible explicarlo por números y apuntes como se
previene: como así mismo las mejoras y documentos que ha tenido hasta
el día de la fecha así por parte mía como por parte de la fábrica que solamente pagan los Villano y lo que han cooperado los indios Tla.-c:caltecos
del pueblo. Juntamente por no abundar tanto esta diligencia omito al Padrón extensivo de las familias que hay y remito el formulario que especüica
por números las personas que hay con distinci6n de clases, estados y castas;
en inteligencia que en los hombres van incluídos los mayores de catorce
años, y lo mismo en las mujeres; y en los niños y niñas los menores de catorce años. En la familias de la Villa van inclusas alguno arrimados que no tienen
más raices y haberes que su trabajo personal por lo que no son estables. Remito también junto con el formulario de las personas otro formulario de los
bautismos, casamientos y entierros que ha habido en los seis años que hemos
tenido esto a nuestro cargo, que aunque reducido es bastante para dar noticia de lo que se pide en este asunto.
Esta füi6n se fundó el año de mil seiscientos y noventa y se compuso de
indios Chacaguales, Cartujanes y de otras naciones los que en el de noventa
y cuatro admitieron diez familias de indios Tlaxcaltecos que vinieron del
pueblo del Saltillo, y en el de noventa y ocho se compromisaron con ello ,
cediéndoles aguas y terreno contiguo a la Misión por el rumbo de levante
para que formaran pueblo de Nueva Tlaxcala con la precisa condición de
que les ayudaran a las Fábricas materiales de iglesia convento y acequias
y Jes dieren la mano en todos demás trabajos. Todo lo cual aprobó el año
de noventa y nueve el Excmo. Sr. Don José Sarmiento de Valladares, Conde de
Montezuma, Virrey, Gobernador Capitán General de esta Nueva España

i

440

2
No se encuentra adjunto el testimonio aludido; o por lo menos escap6 a mi
atención. Lo mismo digo del "formulario que especifica por números las personas
que hay, con distinci6n de clases, estados y castas", a que alude Fr. Tomás líneas
adelante.

441

�encargando al mismo tiempo la administración de otro Pueblo al Religioso Doctrinero de San Be.rnardino que era el Titular de la iglesia )'
Misión. En esta unión y conformidad se mantuvieron Misión y Pueblo basta
agosto de mil setecientos setenta y cuatro que por Orden superior removieron a los indios fundadores y se extinguió la 1fui6n a fuerza de informes, y fundaron en el mismo t rreno de la Misión la otra nueva de San
Carlos sobre el pie de cuarenta y cuatro vecinos de agua españoles, y otros
diez de arrimado despoblando para lo otro otra villa distante legua y media
de ésta. En fin todo fue una nulidad y un enredo que no me toca a mí
el desatarlo.
Los grados en que está esta población no se pueden saber a punto fijo
por carecer de mapas y de instrumentos con qué tomar las alturas, pero
según lo que yo reconozco está en veinte y ocho grados poco más o menos.
Desde el otro año de 1774 se compone esta Misión de la Nueva Vílla fundada y del pueblo de indios Tlaxcaltecos que ésto siempre quedaron in010bles en u terreno y ambos vecindarios componen un mismo casco con
sola la división de la casa e iglesia y con comunicación de calles delineadas
a cordel, y todos usan y cantan el ca tellano como los espafiolcs y lo mismo
los Tlaxcaltecos aunque éstos entre sí hablan también el mexicano corrupto,
por lo que no nece itan más ministros que los de lengua castellana.
A la Fábrica material de la Iglesia, que es de adobe J'IO s ha podido
llegar de de que la recibí porqu está viejLima, cuartiada
amenazando
núna sin admitir otra ompostura que la de ha erla nueva, para lo que
no hay fuerzas en los dos vecindarios por más ideas que se echen a ausa
de estar sumamente pobres. A los indios Tla."&lt;caltecos Ee les administra nteramcnte de alde corno si fueran de Misión. Los de la nueva Villa pagan
algunas obenciones cortas y muy equitatÍ\•as, siempre años enteros y muchas
por toda la vida. Esta villa se mandó fundar de cspafioles puros y de extraña jurisdicción y todo se hizo al contrario por que la llenaron de gente
enteramente revuelta, y chapurrada como lo manifiesta el formulario y de
la misma jurisdicción y tan inconversos como puedan estar los indios neófitos.
En la razón de los aumentos no va cargado el costo que ha tenido lo que
se encargó a iéxico este año pPr no haber llegado aún la .Memoria. Allá
los puede V.E. cargar pues bien se acordará Fray José Gutiérrez de lo que
costó todo lo que remite para la Iglesia. Esto es todo lo que puedo contestar a los puntos que pide la suya; no me esplayo en otros puntos que no se
me piden.
Me encomendará V.E. al P.

442

todo, a Fray José Gutiérrez y a todos los conocidos
.
nuevos no conozco a nadie y
d VE
anbguos porque de los
·¿
.
'
man e • . en esta siemp
p1 o . a Dios Nuestro Señor gu'ie su Vl'd a muchos años M"re iósuyad enS la que
nardino de la Candela, y octubre 19 de 1789.
.
IS n
e an Ber-

FRAY ToMÁs DE LA PORTERÍA a

Rúbrica
The Bancroft Library, Mss.
35072 (3788) p. 291-9 L

V
1793]

ÍISTO. ES DEL ÜOLEG[O DE PACHUCA EN
F. C..1\IO. SEÑOR:

E

OFICIO DE 23 de septiembre del resent
cía informe de las mi ion
u .p
e ano, m: pide Vu tra Excelenmanifestándome lo p . .
q e tiene este Apostólico Colegio a su cargo
de todo lo que halle :~~:::nfeunt~s de ~ue _debo d~rlo; Y además de ello;
este superior oficio de Vuestra ; . a tª1_or mstrucc16n de esta noticia. A
para dar e.·actamente el ex-presado : ~e cnc1a resfondí inmediatamente que
era indispensable pedir r~6n a I m ~~e nece.sd1taba de algún tiempa, pues
.
os m1 ioneros
su actual e t d 1
executé sJO pérdida de tiempo.. pe ro ha,.-ien do recibido
. . algunas ca
a o;
t od que
l
d
e&gt;.-presa os misioneros en las que entre otr
.
.
. r as e os
ncce itaba y puede savcrse
ahor . as cosas, me mstnuen de lo que
forme en los térrom· o
d
a, pa o a dar a su Excelencia el ins que me or ena.
#

•

l

hasta'

Este Apostólico Colegio tiene a su car
celencia onze Misiones· siete en la p _go. endesle Reyno de Vuestra Ex'
rovmc1a e Coahuila y quatro en la
• BA s e,ROl'T cita
• entre las fuentes para el vol I d
.
Statcs and Texas (1884) un "I f
d
· .. e su History of the North Me.iican
cliá
n orme e 1as M1S1anes de Coahuil ,. diri .d
n -especifica, supongo que alucliendo al d p ch
a '
gi o al GuarArze. Porteria. Es verosímil que 5e trate de :u~trouca-:-:- en 7?,7 por,
Tomás
apellido de inspiración religiosa ado tad I
llllS.looero' Porterm era un
de la Portería, que se venerab; e ~ C o a entrard en la Ordrn en honor de la Virgen
.
n e
onvento e San Antonio d A ·1 d 1
C1.SCanos de•calzos quienes llevaron I d
'6
.
e v1 a, e os franº6
'
ª
cvoci n a MéXIco Una ·
d tal
ocac1 n fue venerada en la ca illa d I H . .
·
mugen e
adpan). Si la cita d B
f p
e
osp1~10 de San Agusttn de las Cuevas (Tlalse publica.
e ancro t es correcta, el informe citado es distinto del que aquí

~

~

(sic) que es quien puede informar de

443

�~=:

Colonia del uevo Santander. Las siete de Coahuila son: ~n. ~gue~. de
Aguayo. uestra Señora de la Victoria de los adadores; nF e~ar :o

/e

de la Candela; El Dulce_ ombre de~esús
p1:~~es:o
Bizarron; Sn. Juan Bautista, y Sn.
mar o am

a:1

orte.

di
· d
quarto
La de Sn. Miguel de Aguayo se halla situada a stancia e : a ca i1
d 1 V'lla de Nuestra Señora de Guadalupe de Coah
'
p
de egua e ~ . l l
dministra solo en lo espiritual el P. Fr. Rafael
tal de la Provmc1a· a _que ad ella las disfrutan y manejan los Yndios sin
Clos, pues las tcmp~~ahdades e .
S' odo de 450" pesos que paga
intervención del Misionero. Este tiene un ~
.
rr uiala Real Hazienda, sin otros emolumentos, lunosn~s- ,m derechos pi a
n
.
. d' .d
d 1 xpresada Ml.SlOD como a os e u
le ; pues asi a los in.1vi uos e a e.
.
halla unido a ella,
p bl de Tlaxcaltecas llamado So. Francisco, que se
ue o
. .
. solo dan una corta limosna que apenas aseense les administra de valde' y
.t
semillas de las que proderá a treinta pesos (la que pagan regularmen e en
d
~ Hállanse

;1

duce la ~erra) por seis festivi?a:::::: e:el:~::ri: ; ;;c=~ de uesestos Indios competentemente ms
,
d 629" en esta forma:
. C th T .
el día son en numero e
tra Religion a o ica, y en
.
soltero
solteras· y 212" Niños
158" Matrimonios: 20" Viudos y y1udas: 81
y
'
..
, .
• d tr'
e tienen todos ellos para vi'Vlr es
10
y Niñas. El apoyo umco e
~s : qut .
maíz frijol algodón y chile.
la labor de sus tierras, en las s1em ras ngo,
'
.
1
b al Occidente de esta Misión se halla situada la de
Cinco eguas rum O
d
1 ue únicamente ha queNuestra Señora de la Victoria de los Nada ores a a q
uchos años
b d Misión desde que lo fue pues al pre ente, y m
dado el nom re e
.
uienes solo reconocen al Padre
haze, es Pueblo de Indios !laxcal;ec:sPeq 6 de Bondia) i en lo espiritual;
Misionero (que lo es en el día ~r. osr sí :aciendo sus siembras, único arpues para lo temporal se roaneJ~ po 1 '
d 1 ,.-=-=stro· siendo éstas en
·
· ·ntervenetón a guna e lVUUJ
'
bitrio de que viven, sin l
l
t d ntes El Reliaioso goza el mismo
·
, ·
que las de os an ece e
•
o·
los 11l.1SOIOS terrrunos
1 R 1 Hazienda sin otros emolumentos
sínodo de 450'' pesos que paga fa eaen los frut~s que produce la tierra,
que la limosna de 15 pesos que ~ recen} b an pues tampoco pagan derechos
..: 'dades que cada ano ce e r ,
por tres f esuVl
bl
d'a de 439 individuos en esta
. 1 S cOmpone este Pue o en e1 i
Parroquia es. e
•
.
V' d . 57 Solteros y Solteras, Y
forma: 106 Matrimoruos: 18 Viudos y m as.

152

iños y

iñas.

Rumbo al Oriente de esta Misión y la de Sn.~~el :e
tancia de 25 leguas de una, y 30" de otra se
a a e

~~J::u:.!o
.

de la Candela, y Villa de Sn. Carlos, que también solamente le ha quedado el nombre de Mi ión, pues su población se compone del expresado
Pueblo, y Villa; aquél de Indios Tlaxcaltecas y ésta de Españoles. Su administración sin derechos (que sólo es también en lo espiritual) está a cargo del Padre Fr. Bias Sorzano/ quien goza asimismo de un sínodo de Real
Hacienda de 450" y le contribuyen con la limosna de 30" por seis festividades que celebran el año, tres el Pueblo y tres la Villa; cuia limosna regularmente es en frutos de la tierra como las antecedentes. La industria y
trabajo de que viven los vecinos de estas Poblaciones son las siembras, que
hazen de las mismas semillas que ya van expresadas, a excepción de alguna
caña que plantan, con la que hazen miel y piloncillo. Algunos Españoles de
la Villa tienen tiendas de poca consideración: otros crían algún ganado
maior, menor y cavallada; y otros, aunque mui pocos, tienen corto atajitos
de Mulas con que fletean. Estas dos Poblaciones se componen en o1 dfa de
1054 individuos en esta forma 143 Matrimonios: 46" Viudos y Viudas: 236"
Solteros y Solteras: y 406 iños y Niñas.
A quarenta leguas de esta Misión rumbo al Norte, y lo mismo de las
antecedentes, se halla la del Dulce Nombre de Jesús de Peyotes que administra
el Padre Fr. Bartholome Carmona 3 no solo en lo Espiritual, sino en lo temporal; haciéndose por su dirección las siembras las cosechas, y la venta
de las Semillas que sobran después de mantenidos los Indios; para con el
producto proveerlos de vestuario, abios de casa, y demás cosas indispensables
que no produce la Misión, como sal, jabón tabaco &amp;a y asimismo para comprar y tener en corriente toda la erramienta y aperos del campo; y esto mismo
se practica en las demás Misiones, cuias temporalidades están a cargo del
Ministro, lo que expreso aqui para no repetirlo en la relación de cada una.
No tiene otro comercio, ni arbitrio esta Misión para su subsistencia, que las
siembras cortas, que haze de maíz y frijol: siendo la de maiz cada año
cinco anegas, y la de frijol, de una o una y media, que es lo único que
se puede socorrer con el agua que disfruta. Los bienes de campo que tiene
son tan pocos que ofrecen gastos para cuidarlos, y ningún producto; y solo
se logra de las reses sacar bueyes para la labor, y dar de quando en quando
raci6n de carne a los Indios. Todos estos Bienes de campo se reducen a
100" cabezas de Ganado maior entre Bacas, ovillos, Toros y Becerros: 16
yuntas de Bueyes, y 7 cavallos y 3 yeguas. El Ministro de esta Misi6n, no
tiene otras obenciones, ni emolumentos que 450" pesos de Sínodo que paga

' Pertenecia al grupo que pas6 al Colegio en 1783.
• Figura en la expedición que vino de España para el Colegio en 1789.
lista oficial de embarque se da como su lugar de origen Cuevas de Beja.

• Habia pasado al Colegio en la e,cpedici6n de 1789.

444

En la

445

�la Real Hazienda. Los Yndividuos de que se compone, que son Yndios
Yxames de nación, son 58" en estos términos: 14 fatrimonios: 8 Viudos:
9 Solteros, y Solteras, y 13 iños y Niñas.
A distancia de un quarto de legua de ~ta Misión hay una Villa mui
corta llamada Sn. Pedro de Gigedo, que administra también este Misionero
de n:ego y encargo; sus vecinos no ~enen otro oficio, ni intelig~cia que, la
labor del campo, y algun Ganado maior y menor que .en cort?. numero cn~n
muy pocos. Las Semillas que siembran son solo maiz, y fnJol; Y algodon
únicamente el necesario para la abilitaci6n de sus casas. Se compone esta
Villa en el día de 209 individuos en esta forma: 43 Matrimonios: 7 Viudos
y Viudas: 37 solteros y soltera y 79 iños y Niñas.
o pagan derech~s
por la administración y solo contribuien con la limosna de 15 ~esos al ~ 1nistro por una festividad que celebran cada un año en la Iglesia de dicha
Misión, onde se entierran, oyen Misa y reciben los Sacramentos por no tener Iglesia la Villa.

A la corta distancia de medio quarto de legua de esta Misión se halla
la de Sn. Francisco de Bizarrón, compuesta de las dos aciones Pausana Y
Tulimeños. Administrala el mismo Padre Fr. Bartholome Carmona, pues
haviendo muerto dos meses haze el Religio o que administraba en Sn. Bernardino de la Candela, determino el Padre Presidente que el Padre Fr.
Bias orza.no Ministro que era del Dulce Nombre de Jesús, pasase a tomar
a su cargo aquel Pueblo y Villa, quedando el cuidado de su Misión al del
expresado Fr. Bartholome Carmona; quién, asi par la ~nmediazión de las
Misiones como por sus pocos individuos, y menor trabaJO en las temporalidades, 'que las demás que las tienen, podia desempeñar _la atención de
ambas, respecto a no hallarse algún Religioso supernumerano qu~ poner .ª
servirla; pues aunque el Padre Presidente esta~a a la ~uerte de dicho ~eligioso sin destino a alguna Misión, le fue preciso acudir a la de Sn. Miguel
de Aguayo cuio Ministro enfermó gravemente; el que de ~altas de la e~[ermedad ha quedado hasta el día imposibilitado de administrar, Y en terminos que ni aun comer puede por su propia mano; moti~~, porque permanece alli dicho Padre Presidente; respecto a ser esta Mis1on, o pueblo
de los demás Individuos, y no haver religioso inmediato que pudíera atende~lo
al mismo tiempo que el de su cargo¡ y así, habiendo en estas circunsta~cias
d faltar un Ministro de una de las Misiones, se halló por más convemente
fuese el de la de Jesús, pues la inmediación a la de Bizarrón proporcionaba
el poder atender a las dos sin falta notable.
El corto número de Religiosos que tiene en el día este Colegio, y la renuncia que hay hecha de las e.-xpresadas fisiones, sobre lo que se espera
providencia de un día a otro me han detenido en proveer la expresada

Mis:ón. de Ministro considerando que en el tiempo que puede tardar esta
resolución, ya en favor o ya en contra, puede un Ministro desempeñar el
cargo ~e ambas cc:mo llevo _di~o; y además, que respecto a la eJs.-presada
pretensión, fuera ~prudencia mcomodar y mortificar a un Religioso con
los penosos traba1os, que ofrece un camino de 300'' leguas de )as que
100" se andan en un contínuo peligro de perder la vida1 y tal vez recién
llegado, o antes de llegar tubiera que volverse.
Esta Misión de Bizarrón tiene el mismo gobierno y método que la antecedente, pues esta a cargo del Ministro su atención y cuidado en lo espiritual
Y temporal al que se pagan de la Real Hazienda 450 pesos de Sínodo sin
ten;r ot~. algun emolumento. Se siembran en ella las mismas semilla~ de
~aiz Y !nJol que en la de Jesús, y el mismo número de hanegas con corta
diferencia; y a~emás h:ize una sementera de trigo de cinco, 0 seis cargas,
q~e para reducir a harma su cosecha tiene un Molino que se fabricó tras
~os haze. Esta es ~a la industria y arbitrios de esta Misión, pues los
bienes de campo que tiene no ofrecen otra utilidad que su mismo servicio
racionar los Yndios1 y mantener la Bueyada. Estos 'en la actualidad son 1 '
. .
2
00
siguientes 50' cabezas de Ganado maior entre Bueyes Novillos, Toros Bacas y Becerros: 150" de menor entre ovejas y cabras; y 100" de cavallada
c?n Yeguas, Potros, y cavallos mansos. Los Ynd;.viduos que hay en e ta MiS1Ón son 7l en estos términos: 17 Matrimonios: 21 Viudos y Viudas: 1 Soltero, y 23 iños y Niñas.
Sigues a esta Misión la de Sn. Juan Bautista de Riogrande, que se
halla a nueve leguas de distancia de ella rumbo al orte; la que administra
en lo Espiritual y temporal como las antecedentes al Padre Fr. Manuel Gorjón : sin tener más obenciones que 450" pesos de Sínodo que paga la Real
Hazienda Los Indios de esta Misión son de las Naciones Pampoa, Ylixaya,
y Borrados de la Costa del Orí.ente. Su industria y arbitrios consiste en las
siembras, y bienes de campo. Regularmente se siembran en esta Misión 10
anegas de
dos de f~jol, y un almud o dos de algodón· y quatro, o cinco
cargas de tngo, para cma cosecha tiene Molino. Disfruta unos ojos de Agua
tan abundantes que a la toma salen dos bueyes de ella pero apenas llega }a
mita? a la Misión por lo dilatado de onze leguas de azequia. Tiene un
obraje en el q_ue ~e fabrican fresadas para los Yndios de la lana que producen las ovejas, y se texe alguna manta muy ordinaria para los mismos
Los bienes de campo que tiene en la actualidad son 520" cabezas de ganad~
maior incluso la Bueyada: 2000" (ganado) menor: 129 de cavallada m-

m:m,

' Uno de los que vinieron al Colegio en la expedición de 1783; se Je dice natul'al de Masueco [provincia de Salamanca.].

4+7
446

�cluso los cavallos mansos; y 76 mulas entre cerreras y mansas de las q~e
hay formado un Atajo aparejado. Esta Misión ~ene asalariados muchos sirvientes que no son Yndios, para la requa, custodia de los ganados, Y para la
labor, por tener pocos Yndios de trabajo. Lo~ individu~s de que se compone
son 62 en esta forma 14 Matrimonios: 9 Viudos y Viudas 5 Solteros y 20
iños y Niñas.

A la media legua de esta Misión rumbo al Oriente se halla la de Sn.
Bernardo; que administra también en lo espiritual y temporal el Padre Fr.
Antonio López; a quien así mismo goza el Sínodo de 450 pesos q~e paga la
Real Hacienda sin otros emolumentos. Son sus Yndios de las ae1ones ~aco,
Paquachi, y Borrados de la misma Costa Oriental. ~u empleo es el m1smo
que el de los antecedentes, a excepción de que las siembras que haz~~ son
menores; pues la de maiz no sube de siete a ocho anegas; una de_ fri1ol Y
un almud de algodón por falta de agua. Los ojos de esta que disfruta la
Misº 6 son tan abundantes o más que los de la anterior pero se hallan 25'
le~asn distantes de ella; por cuio motibo en una azequia ~ dilatada, se
pierde tanta agua, que apenas llega a la labor ( que po~ lo mismo se halla
distante de la Misión la Octava parte, y algunos años mnguna): caus~ por· hazer las siembras algunas veces hasta 18 leguas retiradas
que h a si·d o preciso
~
1
de la Misión. Para la limpia de esta azequia, que se executa todos os anos,
se asalaria Gente de los Presidios, lo que ofrece muchos gastos; _Y además
hay varios sirvientes para la Custodia de los Gana~?s. ~e ~tos b~e en. el
día 330" reses de roaior inclusos los bueyes: 6000 oveJas, y 140 bestias
entre caballos mansos, Yeguas y Potros. Tiene Obraje de fresadas como la
antecedente y un Molino de trigo pues siembra de e te anualmente de tres
a quatro c~a . Los individuos que ~n el dia .e hallan en ella son 80, en
estos términos: 15 Matrimonios: 26 Viudos y Viudas: 12 Solteros y Solteras,
12 Niños y Niña. Deviendose advertir que asi ~n esta como _en la an~erior Misión los números de Yndividuos que se refieren son Vnd1os porque
los sirvientes no viven en las Misiones.
De estas siete Mislones las tres primeras no lo son de muchos años a esta
parte ( como llevo dicho) y solo les ha quedado el nom?re de tales, por
haverlas siempr administrado religiosos, que han gozado Smodo p~gado por
la Real Ha.zienda; y sí, son Pueblos formales, cuios vecinos se goviernan en
un todo independientes del Religioso: y las quatro r~tantes ( que llev~~ cerca de un siglo de fundadas) aunque tienen temporalidades,_ qu~ a~1D1Stran
·
estan ya en estado de entregarlas al Ordmano Diocesano;
los "'":
~v.us1oneros,
a la lista oficial de la expedición de 1783; se
• Fr. José López de Osorio le llam
le dice natural de Villena.

448

pues todos los Yndio de ellas se hallan suficientemente instruidos asi en
lo perteneciente a siembras, crias de Ganados, que es en lo que se emplean según queda expresado; como en los Misterios y Doctrina de Nuestra
Religión Cathólica; y la Misiones bastantemente proveidas de todo lo necesario al culto Divino; y laboríos de Tierras. Por lo que tiene este Colegio
hecho Ocurso al Comandante General de Provincias internas, y al Ylustrisúno Obispo del Nuevo Reyno de León, a cuia Diocesis corresponden, renunciándolas todas; pues por las expresadas razones, es ajeno de Nuestro
Apostolico Instituto seguirlas administrando, empleándose en ello varios religioso, que pueden ser mui utiles para otras espirituales empresas objeto
de uestra atención y Ministerio. 6
Las Misiones que tiene a su cargo este Colegio en la Colonia del uevo
Santander (que son propiamente tales) son quatro; dos en la Sierra de
Tamaulipas Oriental y dos fuera de ella: estas son las de Palmitos, y Sn.
Vicente de las Presas del Rey; y aquellas, la de uestra Señora de Guadalupe de la Boca de los Angeles; Sn. Josef de Palmas. Estas quatro Misiones
i¡e han fundado de Orden de Vuestra Excelencia por los Religiosos de este
Apostólico Colegio; cuio Orden de fundación y e tado que tienen es el siguiente.
La de la TamauUpa de la Santísima Virgen de Guadalupe de la Boca de
los Angeles, se estableció el día 26 de junio del año de 1791, sin otro auxilio
que las limosnas de algunos Bienhechores, que asi para esta, como para la
de Sn. Josef solicitó el Padre Fr. Mariano Bisuete fundador de ellas; quien
quedó de Presidente y Ministro de e ta de Guadalupe con el P. Fr. Pedro
Lumbreras. 7 En el dia se halla en ella este Religioso con el Padre Fr. Ma-

• El obispo del ucvo León, Llanos y Valdés, erigió en curatos formales, el 19
de junio de 1794, las misiones de la Candela y de Nadadores; a éste agregó una
llamada ''Villa de San Buenaventura", que supongo era una reliquia de la antigua
misíón de "San Buenaventura de la Consolación", situada como a una legua de Nadadores. Al curato de la Monclova fue agregada la misión de San Miguel de Aguayo
y el "Pueblo de San Bemardino, valle de Valladares" (Consulté este documento de
erección de curatos en el archivo de la Parroquia de la Candela, en cuyo Lib. I
de Gobierno se conserYa). En una relación de 1804 no aparecen en Coahuila más
que las misiones de San Juan Bautista y San Bernardo del Río Grande, el Dulce
Nombre de Jesús de Peyotes y San Francisco Vizarrón (AGI. México, leg. 2736).
' Los padres Bi.mete y Lumbrera3 aparecen, el primero como "presidente destas
nuevas misiones y ministro" y el padre Lumbreras como s gundo ministro, en el
Libro en que .u asi11ntan los baJ,tiJmos que se hacen ffl esta Missión de N.S. de
Guadalupe d, la Boca de los Angeles, que se conserva hoy en el archivo parroquial
de la Catedral de Ciudad Victoria. Empieza en 26 de junio de 1791 y alcanza
hasta 1813. Desde junio de 1793 aparece Fr. Mariano de la Fuente, que se dice

449
H29

�riano de la Fuente por haver muerto el expresado Pad~e Bisuete. Ambo:

y

!: ;;ºv::.

la administran en lo Espiritual temporald, _con ~l colartoCSonm:e~:
li 6 pagar por 1ez anos
entre los dos, que se Ob g a
.
.
algunos emolumentos.
.
d la Ciudad y Real de Guana1uato, sm otros
c1ana e.
esta Misión son los de la Naci6n de los PaLos Ynd10s de que se com~ne
.
irl
la feé reducirlos persitas, y aun no se han b~uttzado, por mstru os :iso rhnero formar los
fectamente y tener segundad de ellos; pues es p
p
1 d 91
Hombres ~ara hazerlos despues Christianos. El número de e~tos es e i:das
'é .
30" Casados·· 4 Solteros y Solteras: 7d Vmdos
en estos t rnunos:
1 · y V sem_-'
.
.O ,
unicamente en la labor e as tierras
ir;~d~:;ay:::;ca
anegas de maíz, y una de frijol. T~~en las
.
.
el
laborío' proveidas todas por la solicitud
oecesanas herramientas para
. 1
1de
..
dl .
modo 112 cavezas de Ganado bacuno incusos os
los Mis1oneros; Y e mismo
4 ulas Hállase
. 7 de pelo: 15 cavallos mansos: 10 yeguas, Y
m
· ,
B
ueyes.
d
t s y demas netamb' én la Yglesia proveida de Basos Sagra os, ornamen o'
..
~
1
n·
.
Culto
asi
mismo
ajenciado
todo
por
los
relig10sos.
cesano para e
1v1Do
,

~~p=:

rumbo al Occidente se fundo la de dSn.
A cinco leguas d e esta M ..
tsi 6 n
·
as
el
día
29
de
Junio
de 1791 con la Nación de los In tos
Josef d e Palm
• 1 F errando y Fr · Fran.
camo te rOs• Adminístranla los Misioneros Fr. Migue
¡
an el mismo
cisco L6pez asi en lo Espiritual como en lo tem~ora ' y goz d l V '
d
la rrusma Condesa e a a
Sínodo de 450 pes~s entre lo~ os, que
antecedente. Componese esta
lenciana en los nusmos térnnnos que en a
S l
M" ''n de 61 individuos en esta forma: 13 casados: 24 Solteros y o ter~,
1s10 ·N·-as Su empleo unico es el de la labor del campo para o
y 11 mos y m ·
haz
d
ue ha la competente herramienta y las siembras que se
en,. ~on e
q
. y as semillas
cantidad que en la anterior Misión. ~s Mis10neros
las mmn
od ' y l "dado de las labores asi en las siembras com.o
corren en un ~ o con e cm
'
.
la secha y proveen a los y ndios de todo lo necesano para sus c_as~,
en
~o comida. a lo que aplican sus Sínodos Misas y quantos Arb1tri~s
vestuano Y
,
•
·
todas las Mítienen; y esto mismo se ha p~acticado siempre, y practica en
siones pertenecientes al Colegio.

par

oducen estas Misiones y lo mucho que se gasta para ~
Lo poco que pr
., d
·ndividuos obliga a los Religiosos a salir
indispensable manutenc10n e sus i
d la . dad de
fuera de ellas a las Poblaciones que las rodean, a valerse e
pie
.
al
veces el ministro de Palmas, Fr.
ministro y "fundador". Tambifo baut.Jza. gunas
•
dición de 1789,
M' el Ferrando. Este último había venido al Colcg10. en la exlpe .
expedici6n
igu
I dice natural de Conccntaina. En a m.wna
en cuya lista de embarque se e •
F
d en Palmas según veremos en
vino Fr. Francisco L6pC'Z, companero del P. erran o
'

seguida.

450

los Bienhechores para recoger limosnas con que ayudar a los gastos, y no
mirar con dolor retirarse los Yndios por faltarles lo necesario para conservar
la vida; por la que viven en un continuo afan llenos de las congojas que se
dejan considerar. De suerte que acomodandose a la misma comida que los
Yndios, no procuran emplear sus Sínodos a otra cosa que a beneficio de estos; pero sin embargo no alivian su cuidado con un sínodo tan corto; y para
ello, quedandose uno en Ja Misión, sale otro a colectar limosnas, sin las quales no pudieran subsi tir estas Misiones; y consiguientemente nada hiciera
un Religioso solo; pues no saliendo de la Misión a buscar auxilios, indispensablemente le havía de faltar con que proveer los Yndios; y estos atentos
más bien a la incomodidad, que a la Religión, y civilización, no permanecieran: y si salía abandonaba la Misi6n, que sin la presencia del Religioso
destruirían mui facilmente. . .. Aun sin esta causa, es indispensable haya
en cada Misión dos religiosos por las dos atenciones que hay en lo espiritual,
y temporal; pues queriendo que estas dos las desempeñe un solo Ministro,
de ninguna se verificara como corresponde. Son dos atenciones estas, que
cada una exije toda la atención de un hombre bien capaz, y aun de esta
suerte no dejara algunas ocasiones de haver falta. Esto haze a lo religiosos,
con gran razon, no de terminarse a ir solos a las Misiones; y nunca se pudieron resolver a ello, para la fundación de estas, y Jas dos que se han
fundado despues; queriendo mas bien padecer trabajos y miserias acompañados, que dejar de cumplir con las obligaciones de un cargo tan delicado.
Dos podrían cumplir con algun desahogo, con Dios, y con las piadosas intenciones del soberano; pero uno solo, es mui dificil; que desempeña la
voluntad de ambas Magestades. Esto no es produccion de mi discurso, sino
realidad que manifiesta la practica; pues el que lo mira de cerca, ve lo
inconcuso de esta verdad. Me he expresado asi por que me ordena Vuestra
Excelencia le informe de todo lo que halle conducente a la maior instrucción de la noticia de las Misiones, y no me dilato mas en el particular
por no molestar la atencion de Vue tra Excelencia.
A quarenta leguas de esta Misión de Sn. Josef caminando para la Huasteca se halla la de Sn. Vicente de las Presas del R ey, fundada por los Misioneros Fr. Juan Bautista Castell6 y Fr. Josef del Moral 8 en el mes de

• Debe ser el Fr. José Pío Quinto, natural de Moral de Calatrava, que pas6 al Colegio en 1789; en la misma expedición figuraba Fr. Juan Bautista Castell6, natural
de Fuente la Higuera. Fr. Pedro Rodenas, natural de Totana, era ya veterano, habiendo pasado al Colegio en la expedición de l 783, lo mismo que los ya mencionados
Fr. Mariano de la Fuente y Fr. Miguel Ferrando. Fr. Pascual del Pilar, aparece
encargado ae la parroquia de la villa de Santa Maria de Llera desde el 23 de diciembre
de 1804, "por ausencia del cura"; a 9 de febrero de I 805 se titula "comisario pre-

•151

�_Lo reí rido e lo qu pu do informar a Vu tra Excel nci en cumplimiento d
uperior Orden qu de- are a lo b tante para dar el lleno
que Vuestra Excelencia apetece.

Marzo d est presente año; qui n actualmente la administran · trabajan en su establ cimiento. L Yndio con que
ha fundado sa • fisión
son l llamad ~ {artínez y
n las ultima noticias de los Misioneros s
el numero d ello 67. pero sin
presion de xo ni edad por lo qu
no lo manifie to con la distinción qu en las d mas. Han hecho una iembra d cerca de dos han as de maíz y m dia d frijol que
lo uni o de
que pu do informar a u tra E cel ncia pu s hasta el presente no he
re.n;do otra razon por lo mu ho qu
dilatan las cartas en llegar, y , lv r.
E o do Ministros ozan dos inod , uno d 350 pesos que p~ la eal
Hazi nda, y otro d 250'' que franquea caritativamente el Illmo. Ob" po
del . Reino de Le6n; a endiendo a la n
· dad que se ha reprc ntado y
{ no razon que la anterior pueden dar a u tra Excelencia de la iisi6n d Palmitos, que han ido a fundar con lo Yndio Pinto lo Mi ioneros
Fr. Pasqual d 1 Pilar, y Fr. Pedro Rod nas 9 cerca de antand r; pu actualm nte ·taran trabajando en los prim ros fundam nto . Llegaron esto
Religio
a antand r 1 día veint y uno de gosto de te pre nte afio
cuia noticia solo m han ese.rito, con la d qu pasarían a tomar po i6n
del paraje donde
ha de fundar, lu go qu el Govemador de aquella Colonia, evacu
alguno asuntos que tenia entre mano , y permitían desampararse. Lo inod s que ll van asignados, e uno de trescie.nto cinquenta
pe
que ha d pagar la Real Hacienda, y otro de do ientos cinquenta
qu ha ofr c:do 1 mimo Yllmo. Obispo d 1 Tue\O Rep10 de L 6n· aunque de este y del anterior, no hay mas obli ó6n contraida que la ferta

lroI ñor guard la importante \ida d
u tra Excel ncia mul Dio -- ue e
e ios anos.
o egio Apo tólico d Pachuca y rO\iembr 16 d 1793.

E."cmo.

ñor.

Fr. Y idoro de Pu rtollano

1G

(Rúbrica.]

E. cmo. r. Virr y d , . E.
Conde de Revilla-Gigedo.
AG.
•

PRO\,NCJAS

l

'TER. AS,

rnJ. 5 pp. 354-359r.

verbal.
fecto apost6liro del Col gio de Pachuca (Lib. de bautismos de español y ca tas,
de Llera, 1793-1818, fols. 31-32; se coruerva eo la Catedral de Ciudad 1ctoria,
agregado a u archivo parroquial).
Los indios martlncz babtan sido reducidos a mui6n en varias ocasiones anteriores,
!in 6cito duradero, E tas reducciones se hablan intentado en lugares muy distintos,
de acuerdo con los d 01 o caprichos de los mi1m indios. Desde 1781
hallaban
poblad en la "Misión de la nueva población de las Presas del Rey", como medfa
1 gua de la ciudad de Orcasitas, y alli continuaban en enero de 1790, según in•
forme de Fr. Franci co Buedo, u todio de la Custodia de Tampico (Orcasitas, 29
de enero de 1790). 'fase u informe -no muy detallado en datos, pero intcreaante
por su opini6n bre I políti mi ional que entonces pre\ 1 ia- en Ban rofl Lihrary,
Mu. 35072 (3788) (pp. 369-379).
• De estos dos misioneros queda dicho en la no1a precedente. Bajo la denomin ci6n
de Palmitos o Helguera, y el P. trocinio de . Juan 'epomu cno, habla e · tido ya
misión a dos l
y medi de Santander, pero ya n 1770 se hallaba abandonada, como onsta en la Visila h ha por Don Lino cpomuceno Gómcz (M xico,
19 2).

452

,. E te reli .
babi pasado al Col . d p ch
ftn 1
dujo, en 1783 Fr.
,
gio e ª uca ~
t.iaS de l01 Dolortl Crespo.

• pedición que c:on-

453

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143492">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143494">
              <text>1972</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143495">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143496">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143497">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143498">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143516">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143493">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1972, No 13, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143499">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143500">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143501">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143502">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143503">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143504">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143505">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143506">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143507">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143508">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143509">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143510">
                <text>01/01/1972</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143511">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143512">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143513">
                <text>2017287</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143514">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143515">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143517">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143518">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143519">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13988">
        <name>Historia regional</name>
      </tag>
      <tag tagId="13984">
        <name>Municipio General Escobedo</name>
      </tag>
      <tag tagId="13986">
        <name>Provincias internas</name>
      </tag>
      <tag tagId="13987">
        <name>Títulos de encomienda</name>
      </tag>
      <tag tagId="13985">
        <name>Vasco de Quiroga</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5349" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3913">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5349/HUMANITAS._1972._Filosofia._0002015883.ocr.pdf</src>
        <authentication>9de63fab3b2be6fb0c4dcddac7c5189c</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146758">
                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

13

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

19 7 2

��DRt,:-:;,(",. · P_4,"ACION
L, ,tVE. iS, ·,:.,f A
SIBL IOTECA

Hl

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

13

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

19 7 2

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS
PRIMERA EDICION

Jefe de la Sección de Historia:

Octubre de 1972.- 1,000 ejemplares.

PROFR. ISRAEL CAVAZOS GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. ALBERTO GARCÍA G6MEZ

13
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México

1972

�INDICE
SECCIÓN PRIMERA
FILOSOFIA

(A) INVESTIGADORES LOCALES
Dr. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE:
Profr. MARIO A. AGUILERA MEJÍA:

Filosofía de la Religión . .

13

Un Filósofo en el Olvido.-Jules

Lequier . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

29

Hombre y SoGiedad . . . . . . . . . . . . . . . .

47

Una !nGursión Psicofilológica en Derecho . .

131

Dr. HÉCTOR GoNzÁLEZ URIBE:
Dr. F . RuBÉN DELGADO:

(B) CoLABORADORES FORÁNEOS
Profr. Dr. MICHELE

F.

SCIAccA:

La Pérdida de la Verdad

65

J. voN R1NTELEN: Incrementos y Mermas de la Realidad en las Ciencias y la Filosofía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

77

S. URBANSKI: Hispanoamérica ,,, Angloamérica: Disparidades en la Conducta Social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

93

Meditación en Torno a la Soledad . . . . .

111

Profr. Dr. FRITz

Dr. EDMUND

Dr. JosÉ RunÉN SANABRIA:

7

�SECCIÓN SEGUNDA

Profr. SILVIO ZAvALA: Primeros Títulos de Encomienda en la Nueva

LETRAS
(A) INVESTIGADORES LOCALES
Lic. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS: Los Sintetizadores y la Síntesis

del Lenguaje . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Influencia Musical en la Poesía
de Federico García Lorca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ELISABETH K. DE HINOJOSA: La Cobardía de Falstaff . . . . . . . . . . . . . .

143

LETICIA PÉREz GuTIÉRREz M .L.E.:

179
189

(B) COLABORADORES FORÁNEOS
Lic. Cmo R. DE LA GARZA: La Obra Literaria del Primer Obispo de

Tamaulipas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205
Profr. BENJAMÍN MORQUECHO: Dialéctica de la Interioridad y la Exterioridad en un Poema de Ramón López Velarde . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
Dr. SALVATORE BizzARRo: El Enigma del Tiempo en la Obra de Jorge
Luis Borges . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 219
Lic. JORGE DÍAz VÉLEZ: La Obra Semántica de Juan Bautista Selva . . 233
Profra. RAMONA LAGOS B.: Tres Aspectos Significativos en 'Ternura', de
Gabriela Mistral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 243

España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. RAFAEL MoNTEJANO v AGUIÑAGA: Métodos de Investigación de la
Historia Regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ANTHONY BRYAN: El Papel del General Bernardo Reyes en la Política
Nacional y Regional de México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. PETER Bovo-BowMAN: La Emigración Peninsular a la Nueva España
Hasta 1580 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JoE B. FRANTZ: Estado de la Historia Oral en los Estados Unidos,
con Algunas Implicaciones para México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. EDWARD H. MosELEY: Los Planes de Ayutla y Monterrey . . . . . . . .
Dr. CHARLES HARR!s: Un Imperio Mexicano: El Latifundio de los Sánchez Navarro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. DAVID M. VIGNEss: La República del Río Bravo . . . . . . . . . . . . .
Dr. LINo ÜÓMEZ CANEDO: Misiones del Colegio de Pachuca en el Obispado del Nuevo Reino de León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

327
331
341
353
365
383
395
409

SECCIÓN CUARTA
CIENCIAS

SOCIALES

(A) INVESTIGADORES LOCALES
Lic. ALBERTO GARCÍA ÜÓMEZ: La Universidad Internacional de la Paz

SECCIÓN TERCERA

315

457

Lic. JoRGE MoNTEMAYOR SALAZAR: La Triplicidad de Funciones del

Poder Estatal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

HISTORIA

613

(A) INVESTIGADORES LOCALES
(B) COLABORADORES FORÁNEOS
Profr. lsRAEL CAvAzos GARzA: El Municipio de General Escobedo

263

en su Tiempo y en el Nuestro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

485
La Reforma Liberal en México . . . . . . . . . 509

Dr. LuCio MENDIETA Y NÚÑEZ: La Cuestión Racial en América

Dr. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Don V asco de Quiroga

273

Profr. ISIDRO VIZCAYA CANALES: Factores Adversos para el Desarrollo de

ANTONIO POMPA Y POMPA:

Dra. ANGELES MENDIETA ALATORRE: Las Generaciones Adultas Bajo

las Provincias Internas en los últimos años de la Dominación Española 293

561
!'177
Dr. CARLOS AUGUSTO FERNÁNDES: Portugal en el Mundo Actual . . 583
Profo. GREGORIO l. PALACÍN: Sobre el Valor de la Moneda en la Epoca
de Cervantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 599
el Estupor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Dr. RICHARD A. JoHNSON: Un Nuevo Aspecto de la Reforma en México
(B) COLABORADORES FoRÁNEOS
Profr. Luis GoNzÁLEz: Linaje, Miseria y Porvenir de la Historia Local

8

301

9

�SECCIÓN

QUINTA

COMENTARIOS Y RESE~AS
BIBLIOGRAFICAS

Una Nueva y Sobresaliente Obra de Fritz-Joachim von Rintelen, DR. AGUSTÍN
BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, 629.-Le Temps et la Mort Dans la Philosophie Contemporaine D'Amerique Latine,DR. AGUSTÍN BAsAvE FERNÁNDEZ
DEL VALLE, 633.-José Fuentes Mares: La Revolución Mexicana -Memorias de un Espectador-, DR. AGusTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE,
635.-Comentario en Torno al 'Memorandum de Worms', DR. AGusriN
BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, 641.-Temática de la Obra "Ser y Quehacer
de la Universidad" del Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, Lic. JORGE
MoNTEMAYOR SALAZAR, 643.-¿Ciencia contra/con Filosofía?, ZDENEK
Kommr, 649.-La Dimensión de Profundidad a Través de un Símbolo
íntimo en un Poema de Juan Ramón Jiménez, Luis MuÑoz GoNZÁLEZ,
655.-Tentación y Penitencia en Al Filo del Agua de Agustín Yáñez, RAMÓN
LAGOS BusTOs, 661.-Responsabilidad y Cambio Histórico: Una Nueva
Obra de Richard Wisser. DR. JosÉ ALBERTO SoTO B., 671.-Chomsky,
Noam: El Lenguaje y el Entendimiento, BERTHA AURORA SÁNCHEZ DE LA
GARZA, 677.-Sapir, Edward, y Harry Hoijer: The Phonology and Morphology of The Navaho Language, RICARDO ALANÍS GuAJARDO, 681.-Quilis,
Antonio: Fonética Española en Imágenes, BERTHA A. SÁNCHEZ DE LA GARZA,
685.-Cerdá Massó, Ramón: Lingüística, Hoy, RICARDO ALANÍS GUAJARDO,
687.-Tyler Stephen A.: Koya: An Outline Grammar (Gommu Dialect),
RICARDO ALANÍs GuAJARDO, 689.-Mydans, Shelley: Thomas, LETICIA
PÉREZ GuTIÉRREz M.L.E., 693.-Francisco Vela González, Diario de la
Revolución, PROFR. HuMBERTO BuENTELLO CHAPA, 695.-Womack Jr.,
John, Zapata y la Revolución Mexicana, FERNANDO GARZA Qumós,
699.-Liebman, Seymour B. The Jews in New Spain, FERNANDO GARZA
Qumós, 701.-Sergio F. de la Garza: Derecho Financiero M exicano, Lic.
ALBERTO GARCÍA GóMEZ, 703.-Antonio Pompa y Pompa con los Orígenes
de la Independencia Mexicana, DR. J. M. MURIA I RouRET, 705.

10

Sección Primera

FILOSOFIA

�FILOSOFtA DE LA RELIGIÓN
- Estructura y Sentido -

DR.

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudios
Humanísticos de la U.A.N.L.
Sumario: 1.-El hecho religioso -Descripción Fenomenológica-. 2.-Esencia de lo Religioso. 3.-El valor de lo Santo. 4.-Estructura de la fe. 5.-Tipos humanos de religiosidad. 6.-Examen de la religiosidad interior. 7.-Dios Vive.

1. EL

HECHO RELIGIOSO

DE UNA MANERA o DE OTRA, los hombres han intentado y siguen intentando
relacionarse con un ser trascendente, con un ser distinto, en sus condiciones
de vida, de todos los seres humanos. Este es un hecho, no una teoría. Hecho
que en su descrieción esencial debe servir de punto de partida a toda Filosofía
de la Religión. Antes de las demostraciones están las mostraciones. Mostremos,
pues, fenomenológicamente, el hecho religioso.
Hay una actitud vital humana particular, específica, irreductible que es la
actitud del hombre que implora, que clama, que invoca ... No se trata de
una simple actitud teorética sino de una invocación a un Ser que en un
sentido se teme y en otro se desea. Todo rito exterior -signo, al final de
cuentas- expresa, o intenta expresar, un contenido. Cuando un hombre
hace un sacrificio, tiene la presencia, a lo menos intencional, de un Ser personal trascendente, profundamente admirado y temido. Se busca propiciar a
ese Ser superior y misterioso, sometiéndosele. Las deficiencias que el hombre
encuentra dentro de sí le impelen, razonablemente, a buscar ayuda y dirección en Alguien que está por encima de él. La misma ley natural escrita en
el corazón de los hombres es un testimonio de acatamiento. La conciencia
nos dice que debemos hacer el bien y evitar el mal. De aquí surge la atracción a ese Ser que por su bondad es amable y que por su poder es temible
para los transgresores de su Ley.
El ser humano tiene una inescindible dimensión religiosa. Por ello se le
ha llamado animal religioso. ¿ Cómo explicar esta esencial dimensión? Nuestra
13

�insuficiencia radical, nuestra evidente finitud, nuestras insoslayables limitaciones en el orden del ser, del conocer y del poder son patentes. Pero al lado
de esta conciencia de límites y de insuficiencia es también patente nuestra tendencia a superar, de algún modo, la contingencia. Porque experimentamos
de algún modo nuestra dependencia de lo absoluto, Schleiermacher quiso
hacer del sentimiento de dependencia la esencia del fenómeno religioso. Es menester, sin embargo, no dejarse llevar por caracterizaciones incompletas del
acto religioso. Distinto de todo lo que encontramos en las cosas y en los hombres, ultramundano en consecuencia, el objeto en que termina la religión
se presenta como realidad viva y santa. "Todos los esfuerzos de la metafísica
atea tropiezan también con esa necesidad que el espíritu siente de la realidad
de un ser, que justifique la existencia de los seres, no sólo por la vía del
conocimiento y de la lógica -expresa José Todolí O.P.-, sino por las mismas exigencias del ser humano. Ni las leyes lógicas, por las cuales se gobierna
nuestro pensamiento, ni las exigencias de perfectividad que se manifiestan
en el ser humano, se sienten satisfechas con una realidad supuesta, con un
obrar 'como si' Dios realmente existiera. Si las leyes lógicas nos demuestran
en los otros tipos de valores, ciencia, arte, moral, la realidad de aquello que
demuestran, ¿ por qué no han de ser válidas cuando nos llevan a la realidad
de lo trascendente?" 1 Dios se nos presenta en la vivencia religiosa como Jo
incontaminado, como lo absoluto, como guardián de la ley y juez de toda
culpa. Precisamente por eso encomendamos a Dios nuestro problema de salvación. Sólo un poder sin límites nos puede dar nuestra salvación eterna, librándonos de nuestros males terrenos. Descubrimos lo divino como santo -no
puede tolerar en sí falta alguna-, como misterioso -incomprensible majestad- y como fascinante.
La fenomenología del hecho religioso nos muestra un sentimiento de dependencia con acento de esperanza. De no tener esperanza sería vano todo
sacrificio y no habría oraciones. Vaciamos nuestra alma y nos manifestamos
ante un Ser capaz de oímos y entendernos. Un Ser superi9r a todo lo demás
que nos arranca sentimientos de sumisión o de alabanza. Ante los dictámenes
de la propia conciencia que sigue la ley natural, nos acucia el sentido de la
propia responsabilidad. Este sentido nos insta a entregarnos a la divinidad y
a ver todas las cosas desde este ángulo fascinante. Cada vez que traicionamos
esta instancia perdemos la paz y la alegría, pero no la esperanza. La conciencia de la culpa mantiene viva la idea de un Dios-Justiciero. Más allá de
los objetos diversos y del mundo todo, nuestra conciencia religiosa apunta
' JosÉ ToooLf O. P., página 189, Filoso/la de la Religi6n, Editorial Gredos, Madrid, 1954.

14

a un "cumplimiento" adecuado en lo divino. Ningún bien finito y contingente puede liberamos de la angustia surgida de nuestra indigencia de creaturas.
Hay en cada uno de los hombres un fondo religioso recibido por Dios -no
sé si llamarle órgano religioso- susceptible de afinamiento y desarrollo. Se
trata de llevar a su cabal cumplimiento, desplegándolas, aquellas disposiciones recibidas. Al reconocer que no somos nuestra existencia, sino que pendemos en todo nuestro existir de la causa fundamental, que es Dios, nos sentimos
ligados, unidos ontológicamente y volvemos nuestro ser a la causa frontal.
Tras la descripción fenomenológica del hecho religioso, es preciso desentrañar su esencia y apuntar su sentido.

2.

ESENCIA DE LO RELIGIOSO

Si el hombre -como hemos apuntado- tiene una dimensión religiosa y
esta dimensión es plenamente ontológica, resulta conveniente dilucidar el significado del término religión. Etimológicamente, la palabra religión ha sido
interpretada en muy diversos modos. Cicerón observa: "Los que diligentemente cuidan y meditan lo que pertenece al culto de los dioses, han sido llamados religiosos de relegere".2 Según el ilustre tribuno romano, r~ligión -de
"relegere"- significa releer, repasar, meditar cuidadosamente. Prefiero la opinión de Lactancia que hace derivar el vocablo religión de religare: unir,
atár, ligar; porque en efecto se da un vínculo piadoso, reverencial en todo
fenómeno religioso. Con base en Lactancio, San Agustín propuso el verbo
reeligere (reelegir) como etimología de religión. Para el Santo Doctor la palabra en cuestión reviste un sentido de reelección o recuperación de Dios por
el hombre. Santo Tomás recuerda las anteriores definiciones etimológicas, sin
pronunciarse por ninguna, limitándose a señalar el elemento de relación con
Dios (ordo ad Deum) que se ofrece en todas ellas. La discusión etimológica
permanece en pie, sin que la lingüística moderna haya logrado arribar a
condiciones definitivas. En todo caso, la etimología de un término no puede
brindamos nunca la definición decisiva de la cosa indicada.
Abierto a lo real, enlazado con objetos y valores, nuestro espíritu tiene con
Dios una religación originaria y primordial. Por la religión la criatura, antes
distanciada de Dios, se liga voluntaria y libremente a su Creador, reconociéndole como sumo principio y último fin. Valor de los valores, cúmulo y
raíz de todas las perfecciones, Dios ("Jo santo") suscita en nosotros un acatamiento reverencial. Y esta actitud de reverencia es algo más que una referencia inmediata a una ley que aparece en nuestra conciencia de hombre.
• CICERÓN,

De Natura Deorum, II, 28.

15

�Se trata del reconocimiento de un poder trascendente, independiente de nosotros, con el cual entramos en una relación de dependencia. De ahí cierta
organización y cierta reglamentación de vida, que tienen su raíz en esos nexos
metafísicos de carácter religioso. Resulta grotesco, en consecuencia, el intento
de suplantar o destruir a la religión por medio de la ciencia. El conocimiento
y el amor de las realidades espirituales y el orden vital religioso están más
allá de las realidades visibles y tangibles que estudia la ciencia. A principios
de siglo, Adolfo von Harnack, profesor de Historia Eclesiástica en la Universidad de Berlín, cerraba brillantemente un curso sobre "La esencia del Cristianismo", en términos que hacemos nuestros: "Sólo la Religión, el amor a
Dios y al prójimo dan un sentido a la vida. La ciencia no puede darlo. Yo
hablo aquí de mi propia experiencia, como un hombre que, durante 30 años
ha aplicado el espíritu tanto a la una como a la otra. La ciencia pura es una
cosa maravillosa, y desgraciado de aquel que la vilipendia o en quien se debilitan las facultades del conocimiento científico. Pero a estas preguntas: ¿ de
dónde vienes? ¿para qué estás aquí?, la ciencia de hoy no da mejor respuesta
que la que daba hace dos o tres mil años. Ella nos instruye cuando se trata
de hechos, nos explica lo que parecía ser contradicción, coordina los fenómenos y rectifica las ilusiones de nuestra imaginación. Pero no nos enseña dónde
comienza la curva del mundo, ni la de nuestra vida, ni tampoco a dónde
lleva esta curva".3

órgano anímico para la aprehensión sentimental del "myterium tremendum et
fascinosum", para la percepción de lo supraterreno. Esta experiencia original,
irreductible, única, apunta hacia valores y realidades que están más allá de
la esfera natural, con una estructura totalmente diversa. Las prácticas religiosas sólo tienen sentido como posturas convenientes ante otro mundo dotado
de cualidades superiores, que trasciende la experiencia sensible y mecánica de
este mundo. "Pertenece a la religión -nos dice Santo Tomás-- hacer actos
de reverencia a Dios, considerado bajo un único aspecto: es decir en cuanto
es primer principio de la creación y del gobierno de las cosas. Compete a
Dios una excelencia singular, en cuanto trasciende infinitamente todas las cosas desde todo aspecto. . . de aquí que la religión es una virtud especial" .4
Sobre la dependencia absoluta de la criatura respecto a su Creador, se erige
el vínculo religioso: confesión de nuestra dependencia y reconocimiento de
la excelencia divina. Este elemento racional, ético, es el que convierte el amoral -y por tanto insuficiente- "estupor" señalado por Rudolf Otto, en inteligente temor admirativo y reverencial. Vale la pena examinar, cuidadosamente, el valor de lo santo.

Ante el mundo espiritual y divino, los hombres de los más diversos pueblos y tiempos han sentido siempre una primera impresión de maravilla y
estupor. Todo ser humano posee disposición para la experiencia de lo santo.
R. Orto, en su célebre obra Das Heilige, expresa que lo santo es, ante todo,
un "mysterium", algo que trasciende por completo la esfera de lo empírico,
lo "absolutamente otro". Ningún valor intramundano nos produce ese peculiar sentimiento de extrañeza, de misterio, de ultramundanismo. Lo "numinoso está, por esencia, oculto, escondido más allá de lo mundano, en otra
esfera del ser". Por eso obra sobre nosotros como un "mysterium tremendum''
que nos suscita un extraño temor y una peculiar reverencia. Más que de miedo,
debe hablarse de estupor ante lo inefable. Misterio fascinante que nos repele
por lo que tiene de "absolutamente otro", pero que a la vez nos atrae hacia
sí por su oculta amabilidad, belleza y sublimidad. En la polaridad de estas
dos operaciones, en esta contratensión, un suave estremecimiento de santo
terror nos ata ante lo santo.

En los límites de nuestra dependencia absoluta, de nuestra impotencia, como
creaturas, para toda cuestión de salvación, surge una irrefrenable tendencia
a lo absoluto. No se trata de una cuestión puramente científica, objetiva, impersonal. Trátase de una cuestión personalísima, esencialmente vital, que interesa nuestro ser íntimo. Nuestra vida entera se va a ver afectada por la solución que adoptemos ante este problema medular.
Si nuestro conocimiento tiene una dependencia íntima como relación a su
objeto, es preciso colocarnos en una actitud particular ante lo santo que le
sea adaptada. La única actitud espiritual que nos va a permitir ver la posibilidad de lo sobrenatural y de lo santo es la humildad. Humildad que estriba, ni más ni menos, en juzgarnos por lo que somos. Santa Teresa de Avila
advertía que la humildad está en la verdad. Perdemos la humildad siempre
que nos rebajemos o nos exaltamos más de la cuenta.
Lo santo es un valor primario, fundamental, que vale per se. En las vivencias religiosas aprehendemos lo santo con las determinaciones ónticas específicas que ha puesto de relieve la filosofía axiológica del siglo XX:
1) Lo santo es absoluto. En su "presencia" no hay ninguna duda, nada a
medias, nada relativo, ninguna contradicción, ningún subterfugio.

Nos importa destacar esta organización del alma humana para la experiencia íntima de un valor ultraterreno: lo santo. Estamos dotados de un
• AooLFo

1902.

16

VON HARNACK,

3.

página 317, L'ssence du Christianisme, París, Fisbacher
• SANTO

TOMÁS,

EL VALOR DE LO SANTO

Theol., Ila. Ilae., 81, 4.

17
H2

�2) Lo santo es perfecto. En ello no hay nada sin plenitud. No es nada a
medias, nada inacabado, nada imperfecto. No le falta nada.
3) Lo santo es misterio. Reside más allá de todo lo que nosotros podemos
comprender. Es totalmente distinto de todo lo demás que conocemos. Es lo
totalmente otro.
4) Lo santo es inaccesible. Está sideralmente alejado del hombre. No hay
camino natural que lleve hasta ello. Rechaza francamente. Erige delante de
sí un límite infranqueable.
5) Lo santo es majestad. Es todopoderoso. Ante ello es nada cualquier otro
poder. Es el poder.
6) Lo santo es enérgico. Demanda, exige. Es mandato imperativo o prohibitivo.
7) Lo santo es sublime. Es supraterrenal. Está en rango por encima de todo
lo terrenal.
8) Lo santo es fascinante. Atrae, seduce, embelesa, beatifica.5
Esta sistematizaci6n en Rudolf Otto, como lo hemos visto, no distingue
aún lo 6ntico de la forma :eropia de las vivencias. Aloys Müller en cambio,
destaca ya las determinaciones 6nticas de lo santo inmediatas y mediatas
'
pero sin fundarlo suficientemente en algo metafísico.'
Todas las cosas están religadas a Dios en cuanto a su ser, a su valer y a
su operar. El hombre no constituye ninguna excepción al principio general
antes expresado, aunque su religaci6n revista modalidades peculiares, exclusivas. Yo tengo el ser, pero no soy el ser. Mi ser proviene, por donaci6n de una
causa frontal y suprema que es un "Ipsum esse". Este Ser necesario, absolutamente uno e indivisible, no puede degradarse por emanaci6n, ni puede concebirse como una "Evolución creatriz" que sin ser "el ser", puesto que aún
no lo es, ha recibido la existencia que antes no tenía. Esto quiere decir que
no encontramos la raz6n última de su existencia sino en el Ser necesario, creador, que hace libremente de la nada todas las cosas existentes. En consecuencia, la creaci6n afecta a mi ser, que no es más que una participaci6n de aquel
Ser Supremo que me implantó en el ser. Dependo de mi Creador no tan
sólo en mi ser, sino también en mi permanencia en el ser. Por el peso de
mi nihilidad volvería a la nada, si Dios no mantuviese sobre mí su influencia
ontol6gica. No vivo por que quiero -aunque pueda querer vivir-, sino porque me han puesto en la vida. Vivo en cuanto participo, en cuanto recibo.
Sosteniéndome en el ser que tengo, fundamentándome, Dios es omnipresente
o ubicuo por esencia y potencia.
• ALOYS MÜLLER. Capítulo V "Los problemas del valor religioso", del libro Introducci6n a la filoso/la, págs. 195 a 210, Editorial Espasa Calpe Argentina, S. A.

18

Verdad, bondad, belleza, nobleza y todos los demás valores comunes a todo
ser, exigen a Dios como causa. Pero en el hombre se da, además, una religiosidad que conoce y ama. Esta religiosidad se nos presenta como un verdadero valor. Y en ese valor se contiene la realidad de lo santo, de lo divino.
La vida humana está totalmente ordenada por el valor sumo de lo santo,
que es Dios. En el más sencillo y más humilde acto de nuestra vida podemos obrar, si queremos, en vista de Dios. Nuestra vida puede armonizarse,
unificarse por la aspiraci6n a Dios. Vida como homenaje al sumo Valor, que
nos instiga y nos salva. Pero el homenaje es amor. Amor que es, como observa Sheler, esencialmente teísta porque es siempre dualidad y trascendencia
de personas, unidad dualizada, direcci6n al valor de lo divino que se nos
revela. Amor que se alegra con la existencia regalada y que se adhiere a Aquel
que le ha hecho el regalo existencial.
Nuestro ser no es para la muerte, ni para el naufragio, sino para el valor
supremo que es un Dios Personal. Ante mi vida que es límite y fractura, esfuerzo y contradicción, debo decirme siempre a la recomposici6n vital y a la
remoción del obstáculo. Mi existencia y mi libertad tienen en Dios su sostén
y su garantía. La vida es una prueba y una oportunidad. Una prueba de
vencer los obstáculos que nos impiden acercarnos al valor de lo santo. Una
oportunidad en el tiempo para salvarnos en lo eterno.
En el ámbito mismo de la religiosidad, en donde hemos descubierto el valor de lo santo, encontramos una actitud peculiar: la actitud del creyente.
¿ Qué es la fe? ¿ Cuál es su estructura y cuál es su sentido?

4.

ESTRUCTURA DE LA FE

El incrédulo está incapacitado para negar el testimonio del creyente. Así
como el ciego de nacimiento no puede ver lo que el vidente ve, porque carece de los 6rganos adecuados, así también el incrédulo no puede creer lo
que cree el creyente, porque le falta fe.
La fe es algo real, motivado, coherente. Como acto psíquico no escapa a
la intencionalidad. El acto de fe consiste en asentir, un sujeto, a un objeto
que se presenta como no evidente. ¿Por qué asentimos entonces? Porque una
causa extrínseca a dicho objeto, la autoridad, nos mueve a ello. Hay motivos y razones extrínsecas y generales que me impulsan a creer lo que declara una persona dotada de autoridad, aunque ello no me sea evidente. Yo
confío en su declaración, en su "revelaci6n". ¿ En qué se basa el poder persuasivo de la revelaci6n? Tres factores intervienen: 1) La persona declarante; 2) la declaraci6n misma; y 3) la relaci6n entre la declaración y la
19

�persona. Las personas poseen diversos grados de dignidad para ser creídas.
Las declaraciones no son igualme~te precisas, minuciosas, de líneas bien definidas. La llamada crítica histórica se ocupa en dilucidar esas relaciones estructurales -fenomenológicas--- entre la fuerza persuasiva de la declaración
y sus circunstancias personales intrínsecas.
Todo acto de fe humana puede convertirse en seguida en juicio evidente
de razón, porque es susceptible de comprobarse o demostrarse. El único acto
de fe perfecto, auténtico, incanjeable, es el acto de fe religiosa. Reposa en
una autoridad absoluta. Decimos que es autoridad absoluta porque no puede
concebirse otra mayor (es máxima) y porque es inmutable (no aumenta, ni
disminuye, ni se altera}. Ya se habrá advertido que declarante de autoridad
absoluta sólo puede serlo Dios. Y Dios no puede declarar nada que sea en
sí contradictorio. Luego a las revelaciones de su autoridad absoluta -en caso
de que se hayan dado históricamente- no podemos asentir con menos que
con un crédito o fe absolutos. ¿ se violan acaso los derechos de la razón, porque recurrimos a Dios para recibir de El alguna Luz? Si nuestra vida está
entretejida de actos de fe en el hombre, ¿ con qué derecho nos resistiremos
a hacer un acto de fe en Dios? Si se juzga razonable tener confianza en el
hombre que nos comunica una verdad, ¿ no será más razonable aún aceptar
una verdad, apoyándose en el testimonio divino?
Quien ha fijado las leyes del universo y regulado -valga el ejemplo- el
magnífico mecanismo del cuerpo humano, ¿ sería acaso incapaz de comunicarnos ciertas verdades que no están a nuestro alcance, de manera que nos
sean comprensibles?
Como resultado de nuestra propia investigación filosófica hemos admitido
la existencia de un Ser superior, perfecto en todos los aspectos: intelectual,
moral y activo. De ese Ser supremo dependemos como de nuestro autor o
señor. Por eso le prestamos nuestra obediencia incondicionada. Nos basta
reconocer nuestro origen para prestar ese vasallaje. Supongamos, por un momento, que Dios hubiese manifestado al hombre su voluntad acerca de la
forma concreta de culto o de religión particular. Pues bien, en ese supuesto,
el hombre, por la obediencia que lo une a Dios, debería rendir el homenaje
debido. Las relaciones esenciales entre Dios y el hombre estarían concretadas.
Una vez demostrado el hecho concreto de que Dios se ha revelado a los
hombres, éstos tendrían que aceptar como verdadero lo que Aquel se hubiese
dignado comunicar. Ni más ni menos. En la hipótesis de un conflicto entre
lo que nosotros tenemos por ciencia y la Revelación divina o ciencia de Dios,
debemos elegir -si queremos ser razonables- el extremo que no ofrezca posibilidades de error o, en último caso, que sus posibilidades de error sean me• ISMAEL QurLEs,

20

pág. 88, Filosofla del Cristianismo, Editora Cultural.

nores. En Dios -infalibilidad ¡:mra y verdad absoluta- las posibilidades de
error son nulas; en los hombres, en cambio, son patentes.
La limitación de la razón humana, si tomamos como muestra la historia
de la filosofía y la historia de las ciencias en general es notoria. Muchos objetos, asequibles sólo a la mirada infinita de Dios nos pueden ser ofrecidos
como verdades sobrenaturales. La ciencia de Dios nos ayudaría a elevar y
dirigir nuestro conocimiento. Es claro que la legitimidad de la revelación no
se demuestra por ella misma. Corresponde a la razón natural del hombre
comprobar la existencia y autenticidad de la revelación. "Es notable --observa
Ismael Quiles- el respeto con que la divinidad se acerca al hombre: le presenta sus credenciales (su dignidad y las pruebas que autenticamente la justifican), y sólo después de reconocidas libremente por el hombre, actúan en
su nuevo plano sobrenatural. Está en Ja naturaleza, en la razón misma del
hombre, el punto de inserción de un orden sobrenatural, revelado". Tenemos
el derecho -y hasta el deber- de investigar los motivos de credibilidad.
Entre la razón y la fe no puede haber contradicción, puesto que Dios -autor
de los misterios e infusor de la fe, por una parte; y por la otra depositante
de la luz de la razón en el entendimiento humano- no puede negarse a
sí mismo, ni cabe divorcio de la verdad. La recta razón colabora demostrando
los fundamentos de la fe y llevando a su cabal desarrollo las verdades implícitas en el cuerpo de la Revelación. La fe, a su vez, ilustra con muchos
conocimientos a la razón, librándola y previniéndola de muchos errores.
¿ Significa, dado lo expuesto, que puede hablarse de una "filosofía cristiana"? He aquí, pues -responde Ismael Quiles a nuestra pregunta-, un
recto sentido en que puede hablarse de una "filosofía cristiana'' que se apoya
en una auténtica Filosofía del Cristianismo: en el orden de las esencias la
filosofía es cristiana potencialmente, en cuanto debe capacitar al hombre para
recibir al cristianismo; en el orden histórico, lo es actualmente, en cuanto
recibe las ayudas negativas y positivas de la revelación cristiana".7 La afirmación de Quiles, un tanto esquemática y tajante, merece matizarse. La
importancia de la filosofía antigua, la insuficiencia de filosofías abiertas, ávidas de lo absoluto, como el estoicismo y el platonismo, testimonian una indigencia de lo sobrenatural que autorizan a hablar en el orden de las esencias, de una potencialidad de la filosofía, de toda filosofía a secas, para
llevar, por una filosofía del cristianismo, a una filosofía cristiana. En el orden histórico hay varios sistemas elaborados al calor del Cristianismo -como
los hay también paganos o neo-paganos- , que ostentan un sello peculiar,
privático, intransferible. Sello que justifica históricamente, por lo pronto, la
denominación de "filosofía cristiana".
' lsMAEL QUILES,

pág. 91., opus cit.

21

�El estudio filosófico de la religión tiene que hacerse cargo de los diversos
temperamentos religiosos, de los diferentes tipos humanos de religiosidad.

5.

TIPO$ HUMANOS DE RELIGIOSIDAD

En la mayoría de los hombres el discurso o la razón está mezclada con las
facultades emotivas e intuitivas. Al Ser supremo nos lleva no sólo el discurso,
la vía racional· sino también la afectividad, la vía cordial. Esta corriente
'
vital que nos impele
misteriosamente hacia Dios, nos muestra una disposición religiosa específicamente humana. Al deseo de explicación del macrocosmos y del microcosmos se une el sentimiento de nuestra insuficiencia radical para dar satisfacción a nuestro anhelo de salvación. Algo nos lleva siempre hacia lo Absoluto. Algo que no es sólo dialéctica ascendente o sentido
de responsabilidad moral, sino presencia incitadora e iluminante de Dios en
nuestro espíritu. Y el espíritu -criatura al fin y al cabo- es un ser limitado
o negado, pero con virtud, fuerza e inclinación para llegar a Dios.
Hace algunos años, en nuestra Filosofía del Hombre 8 proponíamos una
tipología humana en el camino concreto del hombre hacia Dios. He aquí
nuestra clasificación :
l. El temperamento lógico preocupado siempre por la corrección formal
de los raciocinios acerca de la existencia de Dios y de sus atributos.
2. El temperamento fisicomatemático que busca en la religión la misma certeza de la ciencia del ser móvil o sensible.
3. El temperamento metafísico que estudia el ser de la divinidad con el
mero concurso de la razón natural y de la reflexión fundamental.
4. El temperamento ético que se inclina preponderantemente a la consideración del hombre en cuanto agente voluntario que obra en vista de un
fin que su razón descubre.
5. El temperamento estético que llega hacia Dios movido por la universalidad e inmaterialidad de la belleza.
Y así como en Aristóteles la sustancia es una categoría que se encuentra
presente en todas las restantes, así en nuestra tipología el temperamento religioso se encuentra presidiendo todos los otros temperamentos, dándoles la
unidad analógica. Dentro de un mismo cauce hacia Dios, caben muchos itinerarios y muchas maneras de hacer el viaje. La peregrinación es, en el
fondo, una gran cuestión única que se ramifica en cuestiones particulares, las
cuales siempre remiten, a la postre, el gran punto de llegada. Nuestra clasi• AousTÍN BAsAVE FDEZ. DEL VALLE, Filosofia del Hombre, 2a. Edición, Colección
Austral. Espasa Calpe Mexicana, S. A.

22

ficación tiene sólo valor si se la emplea como un esquema auxiliar de estructuras o tipos teleológicos. Pero entiéndase bien que no existe en su pureza
el "temperamento metafísico", sino que existe el hombre en la integridad
de sus estructuras espirituales, con el predominio de algún tipo.
Cada tipo humano de religiosidad tiene un temple de ánimo básico -lógico, físico-matemático, metafísico, ético, estético- una tonalidad sentida de
la existencia, que actúa como matriz generadora de sentimientos y emociones.
En todos ellos se da un sentimiento de finitud ---existencia que no es absolutamente subsistente- que desemboca en la participación. Soy una existencia personal participada, un espíritu encarnado que "tiene que" adoptar
decisiones. Si no tuviera esta naturaleza, no podría tener una historia. Las
decisiones me pueden integrar o me pueden desintegrar. Del hecho de polarizarme en uno o en otro sentido dependerá mi integración o mi desintegración como persona. Pero, aunque decida polarizarme hacia mi afán de plenitud subsistencia!, es preciso no olvidar la existencia del polo contrario. El
bien y la felicidad, polo positivo de mi ser, y el mal y el sufrimiento, polo
negativo de mi ser, me mantienen en tensión constante. Así presentábamos
ya, desde 1957, nuestra concepción de la dramática interna del hombre, que
es fundamental en nuestra antropología filosófica. Nuestra vida es en sí esfuerzo, lucha, drama, decisión.
Hasta en lo más íntimo de nuestra voluntad libre y de nuestro entendimiento creado estamos religados a Dios. La causalidad de la causa primera se
extiende por todos los ámbitos del ser. Dios no violenta nuestra libertad; la
perfecciona. Lo que excluye la razón de libertad no es la razón de causa primera, sino la razón de coacción.
El choque con nuestro ser contingente no hace tomar conciencia de nuestra religación con Dios. Nos encontrarnos implantados en la existencia, "siendo"
con otras personas y cosas. Nuestro ser es ajeno a nuestra propia causalidad.
Si no hemos podido damos la realidad que tenemos, podemos deducir metafísicamente del efecto de la existencia real de la Causa primera. También la
consideración de los seres externos contribuyen a hacernos conscientes de la
presencia de Dios. Este sentimiento de presencia de lo divino surge lo mismo
ante una gran tempestad que ante la muerte de un mártir. La religión es,
precisamente, fruto del ."reconocimiento" de nuestra universal religación.
La aspiración insaciada de la verdad que tiene su correlato en Dios; la
tendencia a lo Absoluto como sumo Bien; la idea fundamental del deber; la
vivencia de Dios como Supremo Poder, como Supremo Legislador y como
Supremo Remunerador; forman la conciencia de nuestra religación con Dios.
La exposición de los tipos humanos de religiosidad que antecede, nos conduce a una profundización en el estudio de la religiosidad interior.

23

�6.

ExAMEN DE LA RELIGIOSIDAD INTERIOR

La religión no es solamente un débito de justicia que la criatura paga al
Creador ( exhibere reverentiam), sino también una iluminada y amorosa admiración de la grandeza trascendente del Ser Absoluto. Esta grandeza y majestad de Dios inmenso, numinoso y omnipotente, conduce lógicamente a la
consideración de nuestra esencial contingencia y pequeñez. Casi todo lo creado
se resuelve en tierra y ceniza. Pavor de lo deleznable ante lo necesario, que
no puede crear una religión, pero que sí puede avivar una fe dormida.
Dios, en cuanto "primum principium", es primera fuente de todo ser y
ordenamiento. Dios creador, Dios dominador y Dios gobernador. Infinita superioridad poseedora, sin ningún límite, de todas las perfecciones que en ella
tienen su fuente. Sintetizando en una fórmula todos los elementos expuestos:
dependencia absoluta y trascendencia, reverencia y estricto deber de sujeción,
José Graneris nos ofrece una definición esencial de religión: "el reconocimiento de la trascendencia absoluta del Creador y de la consiguiente dependencia absoluta de la criatura".9 Un acto libre de la voluntad que acepta y
reconoce la trascendencia absoluta del Creador, está en la base de lo religioso. Pero este acto libre de la voluntad presupone la inteligencia, la razón
especulativa que nos conduce de la mano hasta Dios. "La facultad intelectiva toma el ser en todas sus direcciones, lo embiste, lo ilumina de todos los
lados --expresa J. Graneris- y lo presenta a las otras facultades, para que
sobre él realice su acto". De aquí que el Dios hallado por la inteligencia es
también el Dios de la voluntad y del sentimiento, puede volverse el término
de actos volitivos y el legislador moral; puede conmover la sensibilidad y
ser amado con ternura; puede dominar todas las formas de la vida y sojuzgar
las fuerzas que se agitan en la conciencia humana. Tal es el Dios de la
filosofía cristiana: afirmado por la inteligencia sobre argumentaciones metafísicas orienta hacia sí cada una de nuestras facultades, atrayéndolo a sí todo
como ' el primer motor de Aristóteles "sicut appetibile et intelligibile".10 La
escuela sentimentalista no puede dar razón del propio sentimiento de dependencia. Sólo la inteligencia conoce lo absoluto y lo muestra a la voluntad
para que lo reconozca. No dependemos de un punto interrogativo cualquiera
que el sentimentalista siente, sino que estamos subordinados, con dependencia
de creatura, a Dios Creador.
U na investigación filosófica acerca de la esencia y valor de la religión, no
se puede quedar confinada en una pura descripción fenomenológica o en una
• JosÉ GRANERIS, pág. 80, La Religi6n en la Historia de las Religiones, Editorial

mera relación histórica. Partir del examen de la religiosidad interior no significa que pretendamos hacer simplemente psicología. Se trata de comprobar
valores, de hacer un análisis trascendental. Un abismo nos separa del Ser
Trascendente y Creador. Pero un abismo surcado de corrientes vitales, que
en cierto modo desaparece por el perenne acto creativo de Dios, el cual penetra íntimamente todo nuestro ser y todo nuestro obrar. Hay quienes levantan su voz a distancia, escudriñando los velos, sin pensar que a Dios le gusta
encerrarse en lo íntimo de la conciencia humana. Gracias a esta presencia
íntima del Creador queda suavizado el temor infundido por "lo absolutamente
otro". Mientras el misterio -tremendo pero fascinante- nos mantiene encadenados a distancia, invitándonos a mirar, aunque nos deslumbre; la presencia de Dios en nosotros, reflejadamente pensada, nos hace "gustar benéficos efectos de la misteriosa acción divina, en la esperanza de que Dios haga
sentir el palpitar de su vida" (Graneris), adquiriendo nuestra experiencia
religiosa una íntima tonalidad. Sabemos entonces que no debemos ni podemos separamos de El, porque caeríamos en la nada. Su poder ya no nos
aterra porque tenemos la certeza de que no lo ejercita en nuestro daño. Dios
no nos es extraño, aunque su luz sea inaccesible. Las relaciones religiosas
revestidas de carácter exterior pueden caer en la falsificación del formalismo.
El politeísmo es el otro peligro de la tendencia a la exterioridad, abandonada a sí misma, puesto que la naturaleza es múltiple y caótica a primera vista.
Dentro de nuestra filosofía como propedéutica de salvación, surge un problema de capital importancia: ¿Debo salvarme yo o debo abandonarme a la
acción de Dios para que me salve? ¿No convendrá más bien trabajar por la
salvación como si sólo de nosotros dependiese, aunque estemos convencidos
que está más allá de lo natural? Es preciso empezar por percatamos de que
Dios no puede tratamos como instrumentos ciegos, inanimados, inertes; esto
sería contradictorio, absurdo. En la salvación entran en juego todas nuestras
facultades. Los grandes prodigios de la gracia - un Saulo derribado y enceguecido en el camino de Damasco- operan sobre sujetos activos. Y cuando
Dios habla -iniciativa solemne y manifiesta- exige que se le responda. En
rigor, es El quien nos salva, pero nos salva por medio de los actos de nuestra
libertad. En ese sentido cabe decir, también, que somos nosotros quienes nos
salvamos. Dios está al principio y al fin. Al principio con su revelación en el
trecho intermedio ~ara esperar, ejecutar y merecer. Ni activismo ni quietismo.
No podemos esperar de nuestra actividad, lo que sólo Dios nos puede dar.
Pero tampoco podemos yacer como un cadáver, suprimiendo todo acto religioso y dejando que Dios lo haga todo. Toda nuestra tarea humana reside en
implorar, trabajar y e,perar la salvación.

Excelsa.
,. JosÉ GRANERis, opus cit., pág. 84.

24

25

�7. D10s

VIVE

El fenómeno religioso, en lo que tiene de más indeterminado y universal, nos
ha mostrado como elemento básico esa disposición o sentido para lo Absoluto que tiene el hombre. El claro que en todo hecho religioso se comprenden
actos intelectuales, voluntarios, afectivos, individuales y colectivos. Pero toda
búsqueda ulterior debe partir de ~n hecho incontrovertible, admitido por todos los filósofos. Una definición de síntesis histórica, por comprensiva y amplia que se la suponga, no indica jamás -&lt;:orno acertadamente observa Paul
Ortegat- sino lo que las religiones han sido, pero nada nos dice de lo que
deban ser. Una referencia al todo, a la última Realidad, la reconocen unánimemente los tratadistas de la materia. Todo que juzga y que no es juzgado. Realidad que se funda por ella misma y en ella misma. Las divergencias provendrán de atribuir al pensamiento, al sentimiento, a la sociedad o a
la vida un carácter de valor incondicionado.
El análisis empírico del objeto religioso deja siempre un residuo inexplicable. Las teorías empiristas, inspiradas en un postulado especulativo, dinámico o sociológico, se traducen en representaciones imaginativas, leyendas y
mitos. Nos hablan del papel que juegan los instintos de conservación, sexual
y social, pero omiten el elemento de comunicación con una Realidad espiritual. ¿ Cómo entender el hecho religioso, haciendo caso omiso de esa fe misteriosa que mueve al hombre a adherirse a la suprema Verdad? Esa suprema
Verdad, que no puede profanarse sin blasfemia, impregna al sentimiento de
plenitud, de temor y de confianza, de humildad y de orgullo, de respeto y
de amor. Ante el Todopoderoso, el alma del creyente se sabe indigna e impura, palpa su nada y se ofrece, se sacrifica, implora la gracia y se convierte.
La naturaleza sirve tan sólo de punto de partida a la experiencia religiosa.
Más allá de ella, el hombre se proyecta hacia un Ser trascendente de quien
dependen los valores de la existencia. Corresponde al análisis metafísico, y
no al análisis empírico, decidir sobre la naturaleza de esa Realidad misteriosa
con la cual el hombre religioso cree comunicarse. En efecto, en la inmanencia de la vida espiritual se descubre un misterioso coeficiente de trascendencia.
"Cuando yo desciendo al fondo de mí mismo, al principio de mi actividad
y de mi conocimiento -traduzco de la obra Philosophie de la Religion de
Paul Ortegat S. J., que nos ha servido, en esta materia, como valiosa pauta
en muchos puntos-- constato alguna cosa que no quiero y que es por tanto
llamada a la vida, alguna cosa que no pienso y que es por tanto luz; encuentro un ser que anima intensamente mi acción y que determina soberanamente mi pensamiento; encuentro un destino personal que trasciende los sentimientos y las representaciones y todo lo dado psicológicamente en la con-

26

•
• " .11 Ohserva agudamente Paul Ortegat S. J., profesor en las facultac1enc1a
des universitarias de Namur, que cuando imperiosamente mi conciencia me
c?~promete a inquirir el problema religioso, no me deja lugar para la opc10n, puesto que el Absoluto es el ser fuera del cual nada subsiste. No se trata
de uno de los objetos del pensamiento, sino de la fuente de su brotar. Aquí
los términos en presencia son contradictorios: de una parte la nada, de la
otra. el ser; de una parte el pensamiento, de la otra el silencio; de una parte
la vida, de la otra la muerte. Porque la relación del hombre con el Absoluto
no es ab_stracta, si~o viviente, se ha podido hablar de una participación, de
un lazo mdestructible que une su ser a un Absoluto bueno y necesario. Este
conocimiento de la religación nos otorga un sentido sintético de la vida que
es una sabiduría absolutamente necesaria. "La religion est l'union sociale
vitale, spéculative de la personne a Dieu, ttre Personnel et Créateur. Elle n'es;
pas constituée exclusivement par une morale ou une métaphysique, par des
actes ou des sentiments. Elle exige une union non seulement extérieure et
psychologique, individuelle et collective, spéculative et dynamique, mais substantielle et ontologique. Dieu est présent dans notre vouloir-etre et dans notre
assimilation de l'etre, dans nos gestes extérieurs et dans l'emotion du coeur
'
parce que nous sommes des etres qui participons a son ttre".1 2
No podemos sacrificar lo Absoluto a lo relativo, como lo hacen los empiristas, porque lo relativo mismo carecería de objetividad y de valor. Tampoco
debemos absorber lo concreto en lo abstracto, lo relativo en lo Absoluto, como
lo quieren los idealistas, porque ese Absoluto mismo sería irreal. Ni cabe sacrificar el acto a la vida, u oponer la inteligencia y el ser, el pensamiento y
la voluntad. La persona -inteligencia y voluntad- es el fundamento último
del acto religioso, la fuente de acciones que le comunican incesantemente
con Dios. En cualquier instante puede la persona comunicarse con su Dios
personal. Basta pensar, o querer, o inquietarse por la subsistencia o abrir
simplemente los ojos para contemplar la naturaleza. Dios tiene múltiples vías
de acceso a sus creaturas; podríamos decir que su contacto es universal. A
El estamos unidos no sólo por actos efímeros, sino por nuestra realidad que
subsiste. Toda la doctrina de Ortegat -y en general la de todos, los filósofos
cristíanos de la religión- que estamos glosando, nos viene a decir: ¡ Buena
noticia! ¡ Dios está próximo, infinitamente próximo! El es lo inmediato. ¡ Dios
vive! Y nosotros debemos ser los testigos de su grandeza y de su trascendencia. Sin El, ¿seríamos todavía algo a un título cualquiera? Precisamente
porque hay un Dios vivo, se tornan vivas todas las cosas. "Por eso, tener el

u PAUL ÜRTEGAT S. J., Philosophie de la Religion, Editions
Louvan 1948, pág. 158, Tomo l.
u Opus cit., págs. 684-685.

J.

Duculot, Gembloux,

27

�sentido de Dios -expresa Stanislas Fumet- es tener la in~ción misma de
. que D"ios vive
. " . y este Dios vivo es el Amor vivo que nos coroser y sentir
•
. ·r amorosamente. es el Dios presente que hace, por su presencia
t
prome e a VlVl
'
•
•
d
de
d inh bºlitación vivir al alma de los contemplativos; es el Dio~ e amor y .
c:nsol:ci~n que' colma a quienes posee; es el Di~s ~ue ?aciéndono~ sentir
interiormente nuestra miseria nos regala con su mi~ncord1a; es el Dios que
nos llena de humildad y de gozo, de amor y de confianza ...

UN FILÓSOFO EN EL OLVIDO.-JULES LEQUIER
PRoFR.

MARio

A. AGUILERA

M.

Universidad Autónoma de Nuevo Le6n

EL PRESENTE TRABAJO se propone un doble objeto, primero dar a conocer a
los estudiosos de la Filosofía un gran pensador francés, casi totalmente desconocido; Jules Lequier; y acercarnos a su problemática a través de un bello
pasaje intitulado "La feuille de charmille" fragmento donde se podrá ver el
inicio de la obra de este gran pensador y único considerado por su autor,
como digno de difundirse entre sus amigos.
Jules Lequier, filósofo bretón nacido en 1814 ha manejado durante su
corta existencia una sola idea, un solo problema central: la Libertad. Extraño
caso, un pensador que vivió 48 años con el tormento de un mismo ·problema
y no publicó nada.
J ean Wahl y J ean Grenier se han preocupado en los últimos años por restituir su memoria, pero su escasa celebridad se la debe a Charles Renouvier.
Fue gracias a la fiel amistad de Renouvier que el nombre de Lequier no se
perdió totalmente en el olvido, gracias a él se conservaron sus escritos.
Pero también Renouvier, es el causante involuntario, de que el nombre
de Lequier permaneciera en las sombras, ya que sólo comentó en sus obras
los fragmentos, de quien llamó su maestro, y Lequier pasó a la Historia de
la Filosofía Francesa como génesis de la filosofía de Renouvier. Inclusive Jean
Grenier hace resaltar cómo Renouvier hace una interpretación tendenciosa
de la filosofía de Lequier pues sólo escoge los pasajes que más le cautivan y
concuerdan con su pensamiento.
Jean Grenier distingue tres importantes influencias en el pensamiento de
Lequier: Su fe católica; arraigada por sus padres y su primera educación; su
país, Bretaña, donde pasó casi toda su vida, la Bretaña favorece ese gusto
por una independencia absoluta, ese anarquismo latente en las gentes incultas, ese ensueño que caracteriza el país celta que hace que el romanticismo
tenga una existencia profunda. Lequier respira esa atmósfera desde su niñez.

29

28

�Estas características: su fe católica, su país celta, su época romántica, son las
tres llaves que nos aproximan al pensador fogoso y exaltado.
Lequier no publicó nada, pues exigía la claridad del estilo para co~unicar
el rigor de los conceptos, como muestra en el hermoso pasaje, preludio de su
obra La Feuille de Charmille.
Filósofo y poeta, siguiendo la expresión que le había aplicado L. Dugas
combina en el horizonte de su espíritu, la profundidad del concepto con la
elevación de la palabra en sus páginas, "esas páginas que la fiebre arranca_ a la
..:
,, se manifiesta ese ardor y esa pasión que exaltaba su pensamiento
fa,1ga...
1
y a menudo como expresa Le Gal La Salle: el artista ~etenía, la pluma en a
mano del pensador. Numerosos pensadores se reconoceran en el: Dostoyevsky,
Bergson Blondel Chestov, Berdiaeff, Heidegger, Sartre; a menudo se le
identifi:a como :xistencialista, como un "heros d~ négatif", !ean Wahl ?~s
dice que puede considerarse como uno de los primeros _Y mas ~andes filosofos de la existencia. El "Kierkegaard francés" el escritor apasionado que
surge muy temprano en un mundo muy viejo.
.
.
Cuando el idealismo alemán se imponía en todas las umver~idades eu~opeas,
cuando predominaba la filosofía hegeliana, ~o~ s~ profun_didad, ~u rigor, Y
su poder dialéctico, un joven alumno ~el Pohtec~co a quien nadie conoc1a,
un joven de carácter taciturno y sombno; bosquejaba en su apartada soledad
ideas sobre la libertad y la necesidad, la eternidad y el tiempo, el hombre Y
Dios, presciencia divina y libertad humana; ideas que. orie?tarían el, pensamiento francés por vías totalmente diferentes a las del idealismo aleman. ,
Lequier presenta un problema nuevo, diferente, y _lo l_ª?~ª como un desaf~o
a su siglo, en plena alba de la era positivi~ta ~ cien~fic1sta, y lo hace ~m
pretender ser el heraldo de una libertad anarqu~c~ y ciega. Cuando Leqwer
trata sobre la libertad, supone e implica un arb1tno absoluto, ~?ma e~ escabroso problema de la libertad y presciencia divina y. su soluc1on es~ muy
lejos de establecer una conciliación dialéctica entre libertad y necesidad al
estilo del idealismo alemán.

•
Lequier afanoso de saber, busca la verdad, se siente hecho para conocerl~
y amarla "Je me suis fais pour posséder la verité, puisqu~ je me sens ~ait
pour l'aimer" no es sólo la vocación, el llamado natural ~acia la _v~rdad, smo
el amor hacia ella. Busca febrilmente esa verdad, empujado, qmza, por una
experiencia de su infancia, y toma el arduo camino utilizado anteri~rmente
por Descartes, Pascal, Leibnitz, Kant, busca la verdad con la segundad espontánea de que existe ( suponer lo contrario sería poner fin a la búsqueda)•

30

Junto al problema de la verdad toma el de la libertad. Para Lequier la
libertad es la condición positiva del conocer, es el medio para llegar al conocimiento, y al mismo tiempo es, como para Kant, la condición de la moral.
Se trata pues, de una búsqueda y de una primera verdad, su punto de
partida es heurístico, no dogmático. Antes de comenzar a filosofar es preciso
querer filosofar, y nos invita a iniciar con él la búsqueda.
"le vrai philosophe, celui qui a senti l' angoisse métaphysique, entre en
Philosophie comme on entre en religion".
E. CAILLOT

Cuando un autor invita a seguirlo en su búsqueda, él ya la ha hecho y ha
dejado preordenado el resultado. En Lequier parece que escribe a medida
que va avanzando en sus reflexiones, su obra muestra su temperamento filosófico, especie de confesión intelectual, que lo muestra lleno de desconfianza
hacia sí mismo, exigiéndose un rigor minucioso, un deseo de perfección.
Lequier, pensador solitario y exigente, nos invita a la búsqueda de la verdad
sin facilitarnos el camino.
Se trata de poseer con certeza una primera verdad, sólida inquebrantable,
que sirva de guía a las acciones futuras, una verdad que sea imposible de
dudar; la duda es un medio de conocer, de acceder a la verdad, de filosofar.
La duda, como instrumento de filosofar, se detendrá cuando ya sea imposible dudar. Lequier quiere que la duda sea sincera y total, que pueda detenerse libremente y no por una necesidad externa. Para Lequier filosofar es
liberarse de todo lo que no es Filosofía, es la sublevación del espíritu, es
cometer el primer acto libre, que encadenará toda su filosofía.
Su método es la búsqueda, no la duda. Lequier desea desde el principio
ponernos en el clima mismo de esa libertad que va a salir de una toma de
conciencia, y del análisis que es la búsqueda; es preciso buscar, es decir, ejercer una libre encuesta de lo que muy vagamente está percibiendo por la luz
interior.
Aparentemente la tarea que se propone es la misma que la de Descartes:
buscar una primera verdad, y parece que también toma la duda metódica.
Para Descartes gracias a esa duda metódica elimina todas las dudas y encuentra una primera verdad, una evidencia y, sobre ella, edifica todo un
sistema. Pero, para Lequier esa evidencia puede ser engañosa, además que
para él, la verdad no es una constatación pasiva.
Lequier no podía aceptar la evidencia cartesiana, ya que tras lo evidente,
lo claro y distinto, aparece la necesidad: como que se está afirmando algo
que es necesario afirmar, Lequier transforma la acción de dudar por la de
buscar, rechaza la duda como método y la sustituye por la búsqueda. Des-

31

�carta la evidencia para sustituirla por la certeza y la creencia, como afirma
Grenier "Le príncipe premier de Lequier n'est pas le cogito mais le fiat en
quoi il s'ecarte de Descartes pour se rapprocher de Fichte".
Lequier no acepta la duda cartesiana como método pues la duda se destruye por su exceso mismo ( no dudaría si no supiese que dudaba, es decir
comienza a dudar pero no duda de comenzar) no quiere ser P.risionero de
esa duda, comienza, es libre de comenzar, comenzar "ce grand mot", importante para Lequier como para Hegel, pero en éste sólo da lugar a una dialéctica infinita, en Lequier es una palabra fecunda, ese comienzo será la libertad. Cada acto es un primer acto, un acto que no era, es, se hace de la
nada; cada acto libre es un "milagro" es un hecho fuera de toda norma, de
toda necesidad. Esta afirmación de la libertad es el acto más libre y también
el más arriesgado, el más peligroso.
Lequier no se interroga si la libertad es una certeza sino que toma conciencia de que la certeza tiene como condición la libertad. La búsqueda prueba la libertad, pues la implica, sin la necesidad no hay conocimiento, pero
sin la libertad no hay búsqueda.
El hombre está frente a la alternativa: o hay actos libres o todos los actos
son necesarios, como en Parménides, la vía de la verdad y la vía del error,
Lequier muestra la vía de la necesidad y la de la verdad. La libertad es
pues, la condición del conocimiento, el principio de la ciencia y de la moral,
verdad sobre la que se puede regir la ciencia y la conducta, eficaz para el
conocimiento y para la acción.
El acto libre es el acto que afirma la libertad, con esa afirmación crea la
libertad. No hay punto medio entre necesidades y libertad, la libertad no es
fragmentaria, es o no es, la clave es hacer, faire (Lequier cita al principio
de su obra un pasaje bíblico: San Juan VII, 17 cambiando el término voluntatem por veritatem y dice: Faire: Qui Facit veritatem . . . cognoscet de
doctrina utrum ex Deo sit an ego a me ipso loquar) .*
Lequier, católico ortodoxo, quiso reforzar el catolicismo, renovarlo desde
el punto de vista teológico y político, tratando de conciliar preciencia divina
y libertad humana. La intención final sería una filosofía cristiana, pero para
esto no se limita a separar la Filosofía de la Moral, como Kant, ni a fundar
la Moral sobre la ciencia como los positivistas, o a fundar la ciencia sobre la
acción como los pragmatistas. Sino que fundamenta dos diferencias importantísimas, el hacer humano y el hacer -hacer de Dios; al igual que Kierkegaard, con quien guarda un gran paralelismo, se remite a la Biblia y analiza
algunos pasajes, pero Lequier va más lejos. También considera al hombre
'lt El que quiere hacer la voluntad (verdad ) de Dios, conocerá si la doctrina es de
Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. San Juan VII-17.

32

como dependiente de Dios, mejor aún, como independencia. Mientras Kierk~gaard ponía al_ hombre ante Dios, Lequier lo pone ''responsable á DIEu". Si
bien el ~~~bre tiene su fe que todo lo justifica, como lo presenta en el pasaje
del ~crif1c10 de Abra~am- 1~ que. Kierkegaard llama temor y temblor;
Lequi~r por su fe católica, a diferencia de Kierkegaard, cree firmemente en
1~ v~lidez de la razón y, aunque es cierto que las soluciones que da el crist1arusmo son de otro orden, las soluciones que él da a problemas como la
~resencia ~vina, tratan de no separarse de las Escrituras. Lequier da gran
nnportancia al acto libre tanto de Dios como del hombre • Dios: Ser libre
creador de seres libres, vive en una eternidad que es sucesió~ imprevisible no
simultánea, como diría Santo Tomás o San Agustín. Lequier solucion: de
esta manera este escabroso problema.
. Su solución, excesivamente audaz lo lleva a multitud de problemas diñciles de entender: "Prodige effroyable: l'homme delibére et Dieu attend"
"C'est l'homrne qui. f oum1t
· a' D'1eu l'occasion de mériter" nos afirma Lequier'
pero los grandes pensamientos arrastran y a veces sobrepasan al pensador
como acertadamente afirma Jean Grenier.

•
Lequ!er se nos manifiesta como el heraldo de la libertad, como el pensador
combatiente que se enfrenta al problema y a todos los riesgos y hace de esto
la razón de su vida y consciente de esto exclama: "Cette croyance á la liberté
je voudrais la ressaisir a un prix du sacrifice de ma raison meme".
'
Las circunstancias de su vida trágica y agitada lo llevaron varias veces a
las puertas_ ~e la loc~ra pero, nos preguntaremos con Grenier. ¿ Fue Lequier
~ desequilibrado? cierto que se nos presentan algunas evidencias: sus capnchos, sus extravagancias, su orgullo, su rebeldía, su exaltación con la amistad, su constante insatisfacción, sus alardes místicos, pero estas son también
las ~anifesta~iones de un hombre que se sale de lo común, que se eleva por
encima del mvel normal y no las de un enfermo mental. Su vida se vio atormentada por cuatro dramas: en su dimensión material, la pobreza excesiva
en su_ ,d~ensión social, su carácter sombrío independiente, orgulloso, en su di~
mension mtelectual, la obsesiva búsqueda de la verdad y en su dimensión
afectiva su fracaso o más bien rechazo amoroso. Para muchos de sus amigos
este último acontecimiento dio lugar a su locura y a su trágico fin.
Pero él también como Kierkegaard, conserva hasta el último momento la
es~eranza; Lequier nos dice "je crois aux retours inoüis, aux compensations
mrraculeuses. Aerés tout il y a les coups de Dieu, fattends les coups de Dieu".
Cabe señalar que en el caso de Kierkegaard fue él quien no quiso casar con

33
H3

�Regina Olsen, mientras que en Lequier fue Nanine Deszille quien lo rechazó,
quizás este fragmento nos ilustra también sobre su extraña muerte.
Poco después del rechazo de Mlle. Deszille, queda en un estado de delirio
mezclado con un exagerado misticismo, en uno de sus manuscritos póstumos
nos dice "Je me suis tué afín de ne pas vivre seul" su drama íntimo culmina
en la tarde del 10 de febrero en que él, como todas las tardes, se adentra en
el mar y allí, no se sabe si voluntariamente o no, se pierde entre las olas.
Jamás se podrá decir si fue suicidio o muerte accidental, desde la mañana en
que se encontró su cadáver se han entablado numerosas discusiones. Su muerte, como expresa Saint-Exupéry en Le petit prince, es el enigma que resuelve
todos los enigmas, ¿accidente o suicidio?, renunció a la lucha o fue una
decisión voluntaria, un acto de libertad que lo liberó, o un desafío, "tenter
Dieu" como o_eina Louis Prat, Lequier dará a Dios la ocasión de manifestar
su poder, nadará hasta quedarse sin fuerzas y Dios lo salvará si así lo quiere.
"La muerte corona con un enigma esta vida solitaria" ¿ fue un acto de
orgullo o de fe sobrehumana? o tal vez la desesperación de un alucinado.

CRONOLOGÍA DE JuLEs LEQUIER

1814.-29 de enero nace en Quintín, Costas del Norte, Bretaña, antigua provincia francesa, de un padre de 34 años, médico cirujano de la marina; su madre, 42 años, mujer piadosa y modesta dedicada a su único
hijo. Su niñez transcurre en un medio totalmente católico, sus primeros
estudios los hizo en el Colegio Comunal de Saint Brieuc, especie de
pequeño seminario donde tanto los maestros como el director eran
eclesiásticos. Pasa luego al colegio católico de Pontlevoy y después al
Colegio Stanislas de París. Su formación escolar y familiar es religiosa.

1846.-Tiene su primera crisis mística.
1848.-Regresa a Bretaña. En Plerin se propone como candidato a diputado
~e 1~ Asamblea Constituye~te, proclamándose católico republicano part1dar10 de las reformas sociales. En su proclamación nos dice: "La li~rtad es la raíz común del derecho y del deber. Si el ejercicio de la
libertad es para cada uno el primero de sus derechos, respetar la libertad de los otros es para cada uno el primero de sus deberes; y aquél
que no cumpla su deber que abdique a su derecho". No resultó electo
se retira melancólico, encerrándose en su soledad. Esa soledad deses~
pera su imaginación.
1850.-A~ ~gravarse la escasez de sus recursos económicos, vende la casa fanuliar.
1851.-Ap~re~e un acceso de locura. Es internado en Dinán. Crisis que no
pe_qud1ca su pensamiento. Al salir del internado continúa los manuscnto_s que ~abía dejado iniciados. Posteriormente pide la mano de
Nanme Desz1lle. Respuesta negativa.
Los siguientes tres años lleva una vida vagabunda, trabaja como
preceptor y profesor en varios colegios, su situación económica es cada
vez más apremiante.
1855.-Regresa a Plerin, tiene una vida completamente miserable muestra
una gran devoción religiosa y una inmensa bondad para con 'los niños
los vagabundos y los animales.
'
1861.-Nuevamente hace la petición de matrimonio a Mlle. Deszille. Al volver a ser rechazado es presa de una especie de delirio.
1862.-11 de febrero, se encuentra su cadáver en las costas de Plerin.

1834.-A los 20 años entra a la escuela Politécnica, donde recibirá una educación científica. Por primera vez su pensamiento se encuentra en una
situación conflictiva. La ciencia descansa sobre el determinismo, la religión le impone la fe en la libertad, cree en la libertad pero la reflexión debilita su creencia. ¿ Cómo concordar razón y fe? Se manifiesta ya su inclinación filosófica. En el Politécnico conoce a Charles
Renouvier.
1837.-Muere su padre. Se ve obligado a dejar sus estudios para cubrir las
deudas familiares. Se retira a Saint Brieuc.
1843.-Se ve obligado a transladarse a París como modesto profesor de la
Ecole Egyptienne.
1844.-Muere la madre de Lequier.
34

35

�Veamos ahora cómo nació en Lequier esta empresa, adentrándose en La
Feuille de Charmille, obertura grandiosa de su sistema, Lequi~r que nunca
estuvo satisfecho de sus esbozos hizo circular entre algunos amigos este bello
fragmento, en 1850. Fragmento calificado P?r L. ~ugas co,m? modelo de
· ·, literari·a, viendo en él una especie .de mito platoruco.
compos1c1on
. .
.
Se trata aquí de definir la libertad o mejor dicho del surglffilento o apan., d la li'bertad un recuerdo de su infancia, posteriormente reelaborado
c1on e
,
. f' fil f
·d
.a
do, devendrá en tema fundamental de su .filoso 1a, oso r1a naci a
yestiliz
del sufrimiento precoz de su alma. Fragmento particul~ente va 10~0 pues
contiene en germen los elementos esenciales de su filosofi~ de la L1ber~d.
En sus páginas se nos brinda la experiencia interna de
libertad en _acc1on,
son por sí solas toda la filosofía de la libertad .La Feuil_le de Charmille nos
muestra la pasión con que Lequier define y afirma. la libertad pura. Pre~arémonos a presenciar esta experiencia pues como ~1~a E. Callot, el autentico filósofo entra en filosofía como se entra en rehgion.

!ª

LA

FEUILLE DE CHARMILLE

Jules

Lequier

Est le seul chapitre de son oevre
que Lequier ait jugé au point et
dont il ait fait circuler des copies
parmi ses amis.
Jean Grenier

LA

FEUILLE DE CHARMILLE

En matiere de métaphysique, j'oserais mettre un enfant au dessus meme
d'un bon et sage laboureur qui n'a rien lu. Quelles étonnantes questions!
Que d'audace et de rectitude, que de simplicité et de profondeur dans sa
maniere de poser les problemes! Quel empressement, qu_!!lle patience a écouter
les réponses qu'on lui fait! Et souvent quel regret naif de ne les pas comprendre!
Par malheur, en devenant homme, il perd sa modestie avec ses avantages.
Ce n'est pas tout a fait sa faute: la langue le trompe, l'exemple l'entraine,
l'autorité le tyrannise. On le prend par ses vertus pour le séduire, et il s'attache

-LA HOJA

DE CARPE -

En materia de Metafísica, yo osaría poner un runo por encima de un
sabio y buen trabajador que nada ha leído. ¡ Qué sorprendentes preguntas!
¡ Cuánta audacia y rectitud, cuánta ingenuidad y profundidad en su manera de proponer los problemas! ¡ Qué afán, qué paciencia para escuchar
las respuestas que le dan! ¡ Y, a menudo, qué pesar ingenuo por no comprenderlas!
Por desgracia, al convertirse en hombre, pierde modestia y ventajas. Mas
eso no es todo lo que hace su imperfección: la lengua lo engaña, el ejemplo
lo encadena, la autoridad lo tiraniza. Se le toma por sus virtudes para se-

36

37

�aux erreurs qu'on lui enseigne, de toute l'affection qu'il porte a ceux qui lui
promettaient la vérité. J'ai subi la loi commune et j'aurais beaucoup a
désapprendre; mais a l'egard de ces grandes questions du libre arbitre et
de la Providence, les raisonnements des doctes n'ont jamais rien pu sur moi.
On me donnait en abondance de longues et diverses explications; j'ai fait
comme l'enfant, j'ai écouté et je n'ai point compris. Enfin, comparant ce
luxe d'arguments et de lumieres, ou s'anéantissaient l'une apres l'autre les
deux vérités dont on voulait montrer l'accord, a ma fiere indigence qui, du
moins, me les conservait daos leur intégrité, j'en suis venu a reconnattre que
l'un de mes plus anciens souvenirs était aussi pour moi l'un des plus instructifs.
11 est une heure de l'enfance qu'on n'ouhlie jamais: celle ou l'attention
venant a se concentrer avec force sur une idée, sur un mouvement de l'ame,
sur une circonstance quelquefois vulgaire, nous ouvrit, par une échappée
inattendue, les riches perspectives du monde intérieur: la réflexion interrompit
les jeux, et, sans l'aide d'autrui, l'on s'essaya pour la premiere fois a la pensée.
Un jour, dans le jardín paternel, au moment de prendre une feuille de
charmille, je m'emerveillai tout a coup de me sentir le mrutre absolu de cette
action, tout insignifiante qu'elle était. Faire, ou ne pas faire! Tous les deux
si également en mon pouvoir! Une meme cause, moi, capable au meme
&lt;lucirlo, y él se aferra a los errores que se le han enseñado, con todo el dolor
que causan, quienes prometieron la verdad. Y o sufrí la ley común y tuviera
mucho que desaprender, pero con respecto a esas grandes cuestiones del libre
arbitrio y de la Providencia los razonamientos de los doctos no han podido
actuar sobre mí. Se me han dado en abundancia largas y diversas explicaciones; y yo como el niño, escuché y no comprepdí nada. En fin, comparando ese lujo de argumentos y de luces, donde se aniquilan una después de
otra las dos verdades cuyo acuerdo se quería mostrar a mi altiva indigencia
que, al menos me las conserva en su integridad, he llegado a reconocer que
uno de mis más antiguos recuerdos, era también, para mí, uno de los más
instructivos.
Es una hora de la infancia que no se olvida jamás: aquella donde la atenci6n se viene a concentrar con fuerza sobre una idea, sobre un movimiento
del alma, sobre una circunstancia a veces vulgar, nos abre, por un escape
inesperado, las ricas perspectivas de nuestro mundo interior: la reflexión
interrumpe los juegos, y sin la ayuda de los demás se inicia por primera vez,
en el pensamiento.
Un día, en el jardín paterno, en el momento de tomar una hoja de carpe,
me maravillaba de golpe, al sentirme el amo absoluto de esta acci6n, tan insignificante que era: ¡ Hacer o no hacer! ¡las dos alternativas en mi poder:
Una misma causa, yo, capaz al mismo instante, como si fuera doble, de dos

38

~stant, com~e si j'ettais double, de deux effets tout a fait opposés! et, par
1 un, ou par 1autre, auteur de quelque chose d'eternel, car quel que fut mon
choix, il serait désormais éternellement vrai qu'en ce point de la durée aurait
eu lieu ce qu'il m'aurait plu de décider. Je ne suffisais pas a mon étonnement·
je m'éloignais, je revenais, mon coeur battait a coups précipités.
'
J'allais mettre la main sur la branche, et créer de bonne foi, sans savoir,
un monde de l'etre, quand je levai les yeux et m'arretai a un léger bruit
sorti du feuillage.
oi~au eff~~uché ª::Ut pris la fuite. S'envoler, c'était périr: un épervier
qu1 passa1t le salSlt au miheu des airs.
C'est moi qui l'ai livré, me disais-je avec tristesse: le caprice qui m'a fait
toucher cette branche, et non pas cette autre, a causé sa mort. Ensuite, daos
langue _de. mon age (la langue ingénue que ma mémoire ne retrouve pas),
Je poursw:411~: _Tel est done l'enchamement des choses. L'action que tous
appellent mdifferente_ est celle dont la portée n'est aper~ue par personne, et
ce n'est qu'a force d'1gnorance que l'on arrive a etre insouciant. Qui sait ce
que le premier mouvement que je vais faire décidera dans mon existence
future? Peut-etre que de circonstance en circonstance toute ma vie sera différente, et que, plus tard, en vertu de la liaison secrete qui par une multitude
d'intermédiaires rattache aux moindres choses les événements les plus considérables, je deviendrai l'émule de ces hommes dont mon pére ne prononce

°?º

!ª

~~ctos ºfuestos ! y por. uno o por otro, autor de algo eterno, pues, mi elecCion, sena en lo sucesivo eternamente verdadero lo que en ese momento
hubie~a tenido lugar; aquello que me hubiera gustado decidir, yo no salía
de mi asombro; me alejaba, regresaba, mi corazón latía precipitadamente.
Iba a poner la mano sobre la rama, y a creer de buena fe, sin saber, un
mundo del ser, cuando levanté los ojos y me detuve por un ligero ruido que
salía del follaje.
l!n pájaro asustado había emprendido la huída. Volar era perecer: un
gavilán que pasaba lo agarró en medio de los aires.
. He sido yo quien lo ha liberado, me decía con tristeza: el capricho que me
hizo ~ocar esta rama y ~o otra, ha causado su muerte. Enseguida, en la lengua
de mi edad (la lengua ingenua que mi memoria no retiene) proseguía: tal es
entonces el encadenamiento de las cosas. La acción que todos llaman indiferente es ~quella c_uya trascendencia no es percibida por nadie, y es que a
fu~ de_ 1gno~ancia se llega a ser despreocupado. ¿ Quién sabe Jo que decidirá
en m1 existenCia futura a hacer? Quizá de circunstancia en circunstancia toda
mi ~da será _diferent~, ~ más tarde, en virtud de la uni6n secreta que por una
multitud d~ ~termed1a,nos vu~lve a enlazar a las menores cosas (motivos) con
los aconteclilllentos mas considerables, yo puedo ser émulo de esos hombres

39

�le nom qu'avec respect, le soir, pres du foyer, pendant qu'on l'écoute en
silence.
O charme des souvenirs! La terre s'embrasait aux feux du printemps et
la mouche vagabonde bourdonnait le long des allées. Devant ces fleurs
entr'ouvertes qui semblaient respirer, devant cette verdure naissante, ces
gazons, ces mousses remlis d'un nombre innombrable d'hotes divers; a ces
chants, a ces cris qui tranchaient par intervalles sur la sourde rurneur de la
terre en travail, si continue, si intense, et si douce qu'on eut cru entendre
circuler la seve de rameau en rameau et boullonner dans le lointain les sources
de la vie, je ne sais pourquoi j'imaginai que depuis ma pensée jusqu'au
frémissement le plus léger du plus chétif des etres, tout allait retenir au sein
de la nature, en un centre profond, coeur du monde, conscience des consciences,
formant de l'assemblage des faibles et obscurs sentirnents isolés dans chacune
d'elles un puissant et lumineux faisceau. Et il me parut que cette nature,
sensible a mon angoisse, cherchait en mille fa1,ons a m'avertir: tous les bruits
étaient des paroles, tous les mouvements étaient des signes. Debout au pied
d'un vieil arbre, je le regardais avec inquiétude et avec une sorte de déference,
quand, la brise passant, il inclinait ou secouait lentement sa tete chenue. Quel
est cet oiseau de proie dont j'affronte les serres, disais-je en moi meme, ou quel
est ce sort glorieux que je me prépare? Toutefois, j'avan(,ai la main, je saisis
la feuille fatale.
cuyos nombres mi padre pronunciaba con respeto, en la noche cerca del fuego, mientras se le escuchaba en silencio.
¡ Oh encanto de los recuerdos! La tierra se abrasa con los fuegos de la
primavera y a lo largo de los paseos, zumba la mosca vagabunda. Ante esas
flores entreabiertas que parecen respirar, ante ese verdor naciente, de céspedes
y musgos llenos de innumerables huéspedes diversos; con cantos, y gritos que
cortan por intervalos el sordo rumor de la tierra en trabajo, tan continuo, tan
intenso, y tan dulce que se hubiera creído oír circular la savia de rama en
rama y el lejano borbotear en las fuentes de la vida. Yo no sé por qué imaginaba en mi pensamiento hasta el más ligero estremecer del más débil de
los seres·, todo iba a resonar en el seno de la naturaleza, como centro y razón
del mundo, conciencia de las conciencias y forma un poderoso y luminoso haz
con el ensamblaje de los débiles y oscuros sentimientos. Me parece que esta
naturaleza, sensible a mi angustia, busca de mil maneras advertirme: todos
los ruidos son palabras, todos los movimientos son señales. Y yo parado al pie
de un viejo árbol, miro con inquietud y cierta diferencia, cuando, la brisa
pasa inclinando o sacudiendo lentamente su cabeza cana. ¿Cuál es ese pájaro
de presa que afront6 las garras, decía para mis adentros, o cuál es la salida
gloriosa que me prepar6? S6lo sé que mi mano avanzaba tocando la hoja fatal.

40

Mais si cette détermination présente, au Jieu de commencer une suite
d'événements, continuait la suite des événements passés par un autre des
longtemps certain pour quelque etre supérieur a moi, et arrivant a son heure
dans cet ordre général que je n'avais point fait? Si me sentir souverain dans
mon for intérieur, c'était, au fond, ne sentir pas ma dépendance? Si chacune
de mes volontés était un effet avant d'etre une cause, en sorte que ce choix
ce libre choix, cecchoix en apparence aussi libre que le hasard, eut été réel~
lement ( n'y ayant point de hasard) la conséquence inévitable d'un choix
antérieur, et celui-ci la conséquence d'un autre, et toujours de meme, a remonter jusqu'a ces temps dont je n'avais nulle mémoire? Ce fut dans mon
esprit comme l'aube pleine de tristesse d'un jour révélateur. Une idée ... Ah!
quelle idée! Quelle vision! J'en suis ébloui. L'homme aujourd'hui en rassemblant les réminiscences de ce trouhle extraordinaire qu'eprouve l'enfant
l'épr?uve derechef; je ne peux plus distinguer les angoisses de l'un d~
ango1sses de l'autre; la meme idée, terrible, irrésistible, inonde encore de sa
clarté mon intelligence, occupant a la fois toute la région et toutes les issues
de la pensée. Je ne sais comment peindre le conflit de ces émotions.
En un point de ce vaste monde animé d'un mouvement continuel et
continuellement transformé, ou d'instant en instant rien ne se produisait qui
n'eut la raison de son existence dans J'état antérieur des choses, je me vis au
Pero si esta determinación presente, en lugar de comenzar una serie de
aconte~ientos pasados para otro desde largo tiempo cierto, para algún
ser supenor a mi, y llegan a su hora en ese orden general que yo no había
hecho.;, s1,
' sentirme
.
soberano en m1· foro interno, eso era en el fondo, no sentir mi dependencia? si cada una de mis voluntades era un efecto antes de
ser una causa, de manera que esa elecci6n, esa libre elección esa elección en
apariencia t~ li?re _como el azar haya sido realmente (no' habiendo azar)
la consecuencia meVItable de una elección anterior, y ésta la consecuencia
de otra, y siempre de la misma manera, hasta volver a esos tiempos en que
ya no tengo ninguna memoria? Eso fue en mi espíritu como el alba llena
de tristeza de un día revelador. Una idea ... ¡ Ah! ¡ que idea! ¡ Qué visión!
yo he sido deslumbrado. Ya hombre, hoy reuniendo las reminiscencias de esa
turbación extraordinaria que experimentó el niño, lo experimento de nuevo,
Y no puedo ya distinguir las angustias del uno de las angustias del otro• la
mismo idea, terrible, irresistible, inunda aún con su claridad mi intelige;cia,
ocupando a la vez toda la región y todas las salidas del pensamiento. No sé
cómo pintar el conflicto de esas emociones.
E~ un lugar de ese vasto mundo animado de un movimiento continuo y
continuamente transformado, donde de instante en instante nada se producía que no tuviera razón de su existencia en el estado anterior de las cosas,

41

�dela de mes souvenirs; je me vis a mon ongme, moi, ce nouveau-né qui
était moi ce moi étranger qui commenc;a mon etre, je le vis dé posé a son
insu en i'.in point de cet univers: mystérieux germe destiné a devenir avec
les années ce que comportaient sa nature et celle du milieu complexe qui
l'environnait. Puis, dans les perspectives de la mémoire de moi-meme, que
je prolongeai des perspectives supposée~ de ma vie futu~e, j~. m'apparus_:
multiplié en une suite de personnages d1vers, dont le derruer~ s 11 se tou~~1t
vers eux un 1· our a un moment supreme, et leur demanda1t: Pourquo1 11s
, ;i 1
avaient 'agi de la' sorte? Pourquoi ils s'étaient arretés a telle pensee.
es
entendrait de proche en proche en appeler sans fin les uns aux autres. Je
compris l'illusion de murmurer au moment d'agir ces mots dérisoires: Réfléchissons, voyons ce que je vais faire; et que j'aurais beau réfléchir, je ne
parviendrais pas plus a devenir l'auteur de mes actes par _le moyen _d~ m~s
réflexions que de mes réflexions par le moyen de mes reflextons ;_ que s1 J ava1s
le sentiment de ma force, car je l'avais pourtant le senttment de ma
force propre, se j'en étais parfois débordé, c'est que je la sentais en moi
a son passage, c'est qu'elle me submerge~it d'uen de ses vagues,
forceoocupée a entretenir ce flux et reflux universal. Je connus que, n etant p~
mon príncipe, je n'étais le principe de rien; que mon défaut et ma faiflesse étaient d'avoir été fait; que quiconque a été fait, a été fait dénué de la
1

!ª

me veo más allá de mis recuerdos, me veo en mi origen, yo, ese recién nacido
que era yo, ese yo extraño que comienza mi ser, lo veo dep~sitado a su i~norancia en un punto de ese universo: misterioso germen destmado a devemr
con los años lo que comportaba su naturaleza y lo del medio complejo que
lo rodeaba. Después en las perspectivas de la memoria de mí mismo, que
yo prolongaba desde perspectivas supuestas de mi vida futura,, a~arezc~ 1;mltiplicando en una serie de personajes diversos, de los que el ulttmo, s1 el se
volviera hacia ellos un día en el momento supremo y les preguntara: ¿ Por
qué ellos habían obrado a la suerte? ¿Por qu~ se ha?ían_ detenido en tal
pensamiento?, les oiría de cerca en cerca llamandose sm fm los unos_ a los
otros. Comprendo la ilusión de murmurar el momento de perseguir e~s
palabras irrisorias: Reflexionemos, veamos lo que voy a hacer, Y_ que habna
reflexionado bien, yo no llegaría a devenir más el autor de mis. actos ~or
medio de mis reflexiones que de mis reflexiones por medio de mis reflexiones, que si yo tuviera el sentimiento de mi fuerza, pues yo lo tenía el sent,imiento de mi fuerza propia, si a veces la había desbordado, es que la senba
en mí a su paso, es que ella me sumergía en sus olas, la fuerza ocup~da _en
mantener el flujo y reflujo universal. Yo conozco que no siendo yo rrn pnncipio, no podía ser el principio de nada; que mi defecto y mi debilidad e~an
por haber sido hecho; que quienquiera que haya sido hecho, ha sido
42

noble faculté de faire; que le sublime, le miracle aussi, hélas! et l'impossible
était d'agir: n'importe ou en moi et n'importe comment, mais d'agir; de
donner un premier branle, de vouloir un premier vouloir, de commencer
quelque chose en quelque fac;on ( que n'eussé-je pu quelque chose!), d'agir,
une fois, tout a fait de mon chef, c'est-a-dire d'agir: et sentant, par la douleur
d'en eerdre l'illusion, la joie qu'on aurait eue a posséder un privilege si beau,
je me trouvai réduit au role de spectateur, tour a tour amusé et attristé d'un
tableau changeant qui se dessinait en moi sans moi, et qui, tantot fidele et
tantot mensonger, me montrait, sous des apparences toujours équivoques et
moi-meme et le monde, a moi toujours crédule, et toujours impuissant a suponner mon erreur présente ou a retenir la vérité: ne fut-ce que cette vérité,
maintenant si claire a mes yeux, de mon impuissance invincible a me défaire
jamais d'aucune erreur, si, par une autre erreur, j'en tentais l'effort inutile
et inévitable. Une seule, une seule idée, qpartout réverbérée, un seul soleil
aux rayons uniformes: Cela que j'ai fait était nécessaire. Ceci que je pence
est nécessaire. L'absolue necessité pour quoi que ce soit d'etre a l'instant et
de la maniere qu'il est, avec cette conséquence formidable: le bien et le
mal confondus, égaux, fruits nés de la meme seve sur la meme tige. A cette
idée, qui révolta tout mon etre, je poussai un cri de détresse et d'effroi: la
feuille échappa de mes mains, et comme si j'eusse touché l'arbre de la science,
je baissai la tete en pleurant.
desprovisto de la noble facultad de hacer; que lo sublime, el milagro también, ¡ Ay! y lo imeosible era obrar: no importa dónde en mí y no importa
cómo, pero obrar; dar un primer impulso, de querer un primer querer, de
comenzar una cosa en alguna manera (que no hubiese yo podido hacer) de
tratar, una vez, enteramente en mí, es decir de obrar: y sintiendo, por el
dolor de perder la ilusión, la alegría que se había perdido al poseer un
privilegio tan bello, me encuentro reducido al rol de espectador, a veces
triste en un cuadro cambiante que se dibujaba en mí sin mí, y que, ya fiel,
ya falso, me mostraba, bajo apariencias siempre equívocas y yo mismo y el
mundo, a mí siempre crédulo, y siempre impotente para sospechar mi error
presente o para retener la verdad: Eso no fue lo que esa verdad, ahora tan
clara a mis ojos, de mi impotencia invencible para deshacerme jamás de
algún error, si por otro error, intentara un esfuerzo inútil e inevitable. Una
sola, una sola idea, por todas partes se reverbera, un solo Sol con rayos uniformes: lo que yo hice era necesario. Esto que yo pienso, es necesario. La
absoluta necesidad para quien sea de ser al instante y de la manera que lo
es, con esta consecuencia formidable: el bien y el mal confundidos, iguales,
frutos nacidos por la misma savia en el mismo tallo. A esta idea que subleva
todo mi ser, yo lanzaba un grito de angustia y de terror: la hoja escapa de

43

�Soudain je la relevai. Ressaisissant la foi en ma liberté par ma liberté
meme sans raisonnement sans hésitation, sans autre gage de l'excellence de
ma n:ture que ce témoig;age intérieur que se rendai~ mo~ aro,~ cr~ée a l'~ge
de Dieu et capable de lui résister, puisqu'elle devait 1~ obé1r, J~ ve~ de
me dire dans la sécurité d'une certitude superbe: Cela n est pas, Je sws libre.
Et la,chimere de la nécessité s'était évanouie, pareille ces fantomes formés
pendant la nuit d'un jeu de l'ombre et des lueurs du foyer, qui tiennent immobile de peur sous leurs yeux flamboyants, l'enfant, réveillé en sursaut,
encore a demi perdu dans un songe: complice du prestige, il ignore qu'il
entretient lui meme par la fixité du point de vue, mais sitot qu'il s'en doute,
il le dissipe d'un regard au premier mouvement qu'il ose faire.

a

mis manos, y como si hubiese tocado el árbol de la ciencia, bajé la cabeza
llorando.
.
De pronto la volví a levantar. Recobrando la fe en mi libertad por Im
libertad misma, sin razonamiento, sin vacilaci6n, sin otra prenda de la_ excelencia de mi naturaleza que ese testimonio interno que se entrega a Im alma
creada a la imagen de Dios y capaz de resistirlo, puesto que ella debía o~decerlo, yo acababa de decirme con la seguridad de una certeza soberbia:
Eso no es así soy yo libre.
y la quimera de la necesidad se había desvanecido, pareja a esos fantasmas
formados durante la noche en los juegos de luces y sombras__del fuego, ~ue
tienen inmóvil de miedo bajo sus ojos resplandecientes, al runo que des~1~rta sobresaltado, aún medio perdido en un sueño; c6mplice _del presbgio,
ignora que él mismo lo mantiene por la fijeza del ~unto de ~~• pero tan
pronto como lo duda, lo disipa de una mirada al pnmer movuruento que se
atreve hacer.

•

Analizando este fragmento observamos cómo se va introduciendo el problema. Insiste primero en que el alma infantil, una . int~ligencia nueva, es
más sensible a la metafísica pues aún está sin contaminaciones, en su pureza
original posee quizás esos misterios que el hombre ya no pue~e captar; a~a
que en un escape inesperado, revela en cierto momento, las neas perspectivas
del mundo interior.
Preludia su drama con una acción simple, insignificante: tomar o no, una
hoja de carpe. Esta acción se manifiesta en tr~~ m~me~t~s difere~tes: al
tomar la hoja se siente amo absoluto de su acc1on _(mtu1C1on _del libre arbitrio) sabe que puede o no hacerlo, es como si nacieran d~s ideas gem~
de las que una tiene que morir antes de nacer y la otra r e a ~ ( es dueno
y consciente de su alternativa) y es consciente de que su dec1S1ón sea cual
fuere, formará parte de la eternidad ( consumaci6n del hecho) .

44

Su movimiento hace huír a un pajarillo que estaba entre el follaje y es
presa del gavilán que le causa la muerte ( descubre la fatalidad) ¿ fue a causa
de su movimiento que el pajarillo huyó?, ¿su muerte fue necesaria?, ¿su
acci6n estaba unida a un determinado orden, a un encadenamiento de hechos
ya establecidos?
¿ Una acción libre puede decidir toda una vida, como una acción aparente
insignificante puede traer grandes consecuencias? toma conciencia de que
está condicionado por un ser superior, de su dependencia por haber sido hecho, su obrar estaba determinado, es cautivo de lo necesario, de esa única
idea que se revela como un sol de rayos uniformes. Hasta aquí o el niño
precozmente filósofo ha dejado de serlo y Lequier se nos presentará como un
partidario de la inevitable fatalidad, o el niño continuará cuestionándose esas
"sorprendentes preguntas".
Pero Lequier pensador combatiente no se detiene y hace frente al problema: en niño ha devenido en filósofo por medio de la reflexión y refuerza
la fe en la libertad por la libertad misma, es la creencia en la libertad la que
calma la sed de interrogaciones, Lequier propone la creencia: es libre porque
se cree libre y creyéndose libre puede obrar libremente, acto y creencia están
unidos como causa y efecto, ya no se va a probar la libertad sino a afirmarla,
no puede probarla por razonamientos va a creer en ella libremente. Es necesario obrar, querer un primer querer, y afirmando su autonomía arranca la
hoja (experiencia de la libertad) .

La libertad no fue un hecho para constatar sino un problema, problema
que debía solucionarse. El niño no descubrió la libertad, la sinti6 o creyó
sentirla en él, esa libertad, ese problema que atormentó su razón y le causó
graves confusiones, al realizarla, al efectuar el acto libre, el grito de desesperación se convirti6 en grito de triunfo, en esa certeza soberbia de que ya no
es un ser dependiente, Dios conoce el futuro pero como necesario, mas no
como contingente, y así hace desaparecer el fantasma de la necesidad .
Ya no hay adversario, sólo queda la victoria, es un acto de libertad que
afirma la libertad.
Hasta aquí la tarea ha quedado iniciada, el camino está preparado, es difícil permanecer estático ante un sistema que se nos ofrece rico en perspectivas esto fue sólo el preludio el camino está ahí esperando.
Un siglo ha pasado y Lequier espera el lugar a que tiene derecho en el
panorama del pensamiento contemporáneo, su voz permanece perdida en el
olvido, quizás porque habló a un siglo que no podría ni quería escucharlo.
Esperemos y hagamos votos porque muy pronto su nombre figure entre los
grandes gigantes del pensamiento.

45

�BIBLIOGRAFÍA

·
Bibliotbéque Philosophique, Editions Marce!
CALLOT Ei.nLE, Propos sir ]ules Lequier,
Riviére et Cíe. París, 1962.
·
Presses Universitaires de France,
GRENIER JEAN, La philosophie de l ul es, L equier,
Publications de la Faculté de Lettres D Alger.
LEQUIER JuLEs, Oeuvres Complétes, pub~ées par Jean Grenier, Etre et Penser, Cahiers
de Philosopbie, Editions de la Baconmére, Neuchatel, 1952.
TILLIETE

XAVIER,

LEQUIER, Philosophe tragique, Rev. Etudes, juille-aout-septembre,

1962, París.
l Les C lassiques de la Liberté, Editions des Trois
WAHL JEAN, Jules Lequier, eo.
Collines, Geneve-París, 1948.

HOMBRE Y SOCIEDAD
- La confrontación esencial de nuestro tiempo DR. HÉcTOR GoNzÁLEZ URIBE
Profesor titular de la Teoría del Estado
en la U.N.A.M. y en la U.I.A. Director
del Instituto de Investigaciones Humanísticas en la Universidad Iberoamericana.
Sumario: 1.-La persona humana y la sociedad: sus antinomias. 2.-Las antinomias son
sólo aparentes: en realidad hombre y sociedad no se oponen sino que se complementan. 3.-La sociedad aporta el bien común al perfeccionamiento del individuo
humano: sus características y funciones. 4.-Ejercicio de la causalidad social: bien
común, población y poder público. 5.- Medida cuantitativa y cualitativa del bien
común. 6.-Carácter supletorio y subsidiario del bien común. 7.-Bien común y orden jurídico. 8.-El principio de subsidiariedad: naturaleza y características. 9.-Aplicación prudencial del principio de subsidiariedad: tiempos, circunstancias, regímenes
sociales y políticos.

1.-EL HOMBRE no es un ser solitario, sino que se comunica, por múltiples
canales, con los demás seres humanos que lo acompañan en la aventura de
su existencia temporal. Queremos ahora estudiar más de cerca el problema
de las relaciones que guardan los fines humanos individuales con los de la
sociedad, y, en definitiva, con los del Estado, que es la sociedad perfecta en
el orden intramundano.

Un análisis de los conceptos de persona humana y de sociedad nos pone
de manifiesto, desde el primer momento, que hay entre ambas algunas profundas antinomias que nos sobresaltan e inquietan. ¿En qué consisten? ¿C6mo
pueden solucionarse?
La persona humana, desde luego, por su naturaleza misma de subsistente
o supuesto racional, es una totalidad psicol6gica y ontol6gica, y por l6gica,
la persona se constituye en un todo cerrado, incomunicable, intransferible,
dueño de sí y autoconsciente. Es libre y sui iuris en el orden jurídico. Es un

46

47

�.
' valor supremo en el universo óntico y axiológico, al
verdadero fin para
y l
. tramundanos deben estar subordinados.
ual todos los demas va ores in
. b
c
,
tituida por una pluralidad de miem ros
La sociedad, por su, ~arte, e;ta c:; múltiples vínculos de solidaridad que
ligados entre sí, organicamen e, p
p· . ' libre y consciente hacia
d
·ntereses comunes y de su cons iracion
d
nac~~ e su~ i que es un bien superior al bien particular de . ca~a u~o e
un in comu;, de la vida temporal y mundana. La vida social implica saellos, en el p ~no .
l . d" 'duos Estos deben refrenar sus tenden-

:i

c~ific;;:it!:,t:~~~:::a:;:eg:i/~ai~;nea de conducta _que les señale la ;ut;c~as
. l
medio de sus leyes y de sus ordenamientos concretos. es e
ridad soc;/ :::a ontológico, la sociedad no posee un ser sustancial, y p~r tal
el punto
. uede ser una persona física, por más grande y complicad_a
razón no es ni p .
1 y 1'urídica integrada por una sene
se le suponga sino una persona mora
'
l b.
~:erelaciones unificadas entre sí por el fin que persi?~en, que es e :er:o::
.
'l puede lograrse por la cooperacion de todas las p
mún. y este bien so o
individuales que viven en sociedad.

D la com araci6n de estos dos conceptos, de persona y so~iedad, nace
. ~
p
tinomia que plantea serias dificultades. Si la persona
mevitablemente una an
, .
f el ser
humana en efecto, es una totalidad y un fin para si m~sma, y no su re
.
' r d a otro ser y a otros fines, como senan los de la persona
mstrumenta tza a
1 capacidad de autodetenninarse libremente
moral. si por otra parte, posee a
.
d .da
' ' . iuris con lo cual puede trazarse su propio programa e v1 y
y de ser
'leyes . c6mo ha de subordinarse a la sociedad y a las leyes
darse a si misma
, é
•
bº
fcular al
. ponga? . c6mo ha de mediatizar su propio ien par i
que e11a im
•, é
bien común?
.
·
1
.
ue resolverse a fm de evitar que e
La antinomia es grave, pero tie~e q b 1 bo d 1 hombre" o el del "buen
,
• di ·d l ya sea el del hom re o
e
egoismo m vi ua -1
. d d un·p'ida los beneficios de la civilizaci6n. y
·"
destruya a socie a e
~1var ~ debe buscarse desde dentro del hombre mismo, desde ~l punto en
a solucio
a se abre en una doble trascendencia, vertical y honzontal, haque a person
cia Dios y hacia los demás hombres.
1
t d la persona humana ta como
l
2 -Analizando más a fondo e concep o e
. .'
'. 16 .
.
ncontramos con que por su const1tuc1on ps1co gica y
ya lo conocemos, nos e
.
ciclad de coontol6gica, por su autoconciencia, por su libertad,_ por su capa r ·t . es
nocer y de amar, por su lenguaje, Por sus emociones, Por sus ~ ac1on
.
omunicarse la persona tiene una
mismas y por su ansia de enriquecerse y c
. . :
ue la ha
. d rutas de despegue por las cuales puede iruciar el vuelo q
.
::i~~r del encierro de un subjetivismo inroanentista hacia los .más amplios

:ui .

Por su inteligencia y su voluntad libre, la persona está intelectual y operativamente abierta hacia los demás. Posee una trascendencia psicol6gica y metafísica. Por su lenguaje, por su amor, por sus decididos impulsos a la posesi6n de bienes, a la conservaci6n y enriquecimiento de su vida, y a ser honrada
y estimada, lo mismo que por su tendencia natural a dar de sí y de lo que
tiene, está emocional y existencialmente abierta al mundo y a los otros hombres. Tiene una trascendencia afectiva, moral y jurídica. De su actividad en
este sentido nacen la cultura, la propiedad, la familia, el Derecho, el Estado.
Lo social y lo político no son, pues, realidades o hechos que se impongan
al hombre desde fuera de su ser y que violenten su naturaleza, ni tampoco
son fruto de una mera convención o acuerdo de voluntades --que, en el
fondo, supondría ya una tendencia natural a la sociabilidad y un convencimiento de la necesidad de la vida comunitaria-, sino que son algo que
arranca del núcleo más íntimo de la persona, de una imperativa e ineludible
exigencia de su constituci6n psicológica y ontológica. La persona humana
sabe y siente que sin la sociedad y el Estado no podrá alcanzar el desarrollo
pleno y la total expansi6n que su ser racional pide.
El hombre, por su categoría ontol6gica, por su "puesto en el cosmos",
como diría Scheler, por su inteligencia y su libertad, está insertado en un
orden jerárquico de seres que no ha sido creado al azar, sino de acuerdo con
un plan sapientísimo, y él sabe que esto es así y que en todas las zonas 6nticas del universo, incluyendo muy especialmente la humana, rige una suprema ley que impone a todos los entes creados el buscar la perfecci6n de su
propia naturaleza. El ser humano es, por tanto, consciente de que debe perfeccionarse en la sociedad de sus semejantes. Su vivir es necesariamente
convivir, no sólo en el orden físico y biol6gico, sino sobre todo en el cultural
y espiritual.
Desde lo más hondo de su ser se inicia en la persona humana la ascensi6n
hacia lo social. Por el lenguaje y el amor, por los sentimientos de solidaridad
y simpatía, se relaciona con las demás personas en los diversos sectores de la
sociedad: el económico, el cultural, el jurídico, el político, aun el deportivo
y recreativo. Y de aquí nacen los grupos sociales más variados, desde el más
natural y espontáneo, que· es la familia, hasta el más complejo y poderoso,
que es el Estado. Todos con sus derechos y deberes, que han de procurar
annonizarse en una sociedad bien ordenada. La persona individual tiene derechos innatos a la vida, a la libertad, al desarrollo integral de todas sus
potencias; pero también deberes esenciales para con la sociedad, para la realizaci6n del bien común. Y lo mismo los grupos intermedios entre el hombre
y el Estado.
Se da así la sociedad civil y política, desde el grupo más pequeño hasta la
organizaci6n internacional de los Estados, como resultado del movimiento

horizontes de la expansi6n física y espiritual.

49
48

H4

�espontáneo, natural, pero moralmente necesario, del espíritu humano hacia
la convivencia. Es en ella, y en sus instituciones a veces muy complicadas, en
donde encuentra el ambiente propicio para su perfeccionamiento. La sociedad, con su bien común, no tiene tan sólo una estructura óntica de unión
permanente y estable, basada en múltiples lazos de simpatía, solidaridad e
interés, sino una clara y definida teleología que la lleva a insertarse en el
orden ético: la unión por y para el bien común. El hombre es bueno, y realiza sus valores morales, en la convivencia con los demás hombres.
Siendo, pues, el hombre, indigente, por una parte, y expansivo, por la
otra, busca irremediablemente en la sociedad la expresión total de su ser, de
su personalidad psicológica óntica y moral. De aquí se desprenden varias
fundamentales consecuencias, en las cuales está contenida la solución de las
aparentes antinomias que los conceptos de persona y sociedad provocan.
La primera es que la sociedad no es algo artificial, ni violento, ni convencional para el hombre, sino que nace desde dentro de su ser, de un modo
espontáneo y natural, como una exigencia de enriquecimiento y expansión.
La segunda es que, por ello mismo, la sociedad no se opone a la personalidad del hombre, sino que la prolonga y perfecciona. Se adapta a ella
como la propiedad de \lil ser a la esencia del mismo. La sociedad es un reflejo de la persona humana y conserva muchas de sus características.
La tercera es que la sociedad no tiene ninguna realidad sustancial, fuera
de los individuos humanos. Estos son el fundamento real de la sociedad, la
cual se constituye sobre la base de las relaciones entre los sujetos reales, que
son los hombres. No es un unum per se. Su unidad es meramente de orden,
en vista de un fin. Es una unidad teleológica.
La cuarta es que si la razón de ser de la sociedad son los hombres que la
constituyen, su razón de existir son también los hombres, o sea, que existe
para ellos. Es una prolongación de la personalidad humana, una especie de
superestructura personal. Por lo tanto, la sociedad no es un fin en sí, sino
algo supletorio y subsidiario, subordinado a la persona humana, que es su
origen y fundamento. La sociedad sólo se comprende y se justifica en la medida en que sirve a la persona para que alcance su último fin.
La quinta es que la sociedad no puede tener, en sí misma, un fin distinto
y contrario al de las personas que la constituyen, sino que su fin radica en el
bien de esas mismas personas tomadas colectivamente, o sea, en el bien común. El bien común no puede ser fijado arbitrariamente por la sociedad,
sino que su forma, contenido y límites dependen del parecer de la parte mayor y más sana de la comunidad, conforme a los supremos principios de la
ley natural y a las razones de conveniencia indicadas por las circunstancias

La sexta es que la expansión social del hombre va desde la persona individual hasta la sociedad perfecta en el orden temporal, que es el Estado, con
s~ poder soberano. Pero esa expansión no se realiza de un salto, sino paulauna y gradualmente, de tal modo que entre los individuos y el Estado se da
~~ multitud de gX:Upos y asociaciones de diversa índole, en los que se manifiesta toda la variada gama de aspiraciones, necesidades e intereses del ser
humano: la familia, el municipio, el sindicato, la escuela, las sociedades mercantiles, las asociaciones civiles y profesionales, los consorcios industriales, los
c~ntros re_c~eativos y culturales, las instituciones de beneficencia, las agrupaciones religiosas y confesionales, y tantos otros grupos más. Análogamente a
lo que ocurre con los organismos vivos más evolucionados --el hombre mismo, en su aspecto corporal- la sociedad posee una verdadera estructura
orgánica, en la que las sociedades y comunidades intermedias se van ordenando jerárquicamente, según la importancia de su fin y la amplitud del
poder social de que disfrutan, hasta llegar al Estado, que tiene el fin más
universal y el poder más extenso. Ese fin es el bien público temporal, y ese
poder es la soberanía. El Estado debe reconocer y respetar la libertad con
que se constituyen esas asociaciones intermedias y sólo regularlas jurídicamente de tal suerte que no lesionen el interés público y colaboren, ordenadamente, a la consecución del bien público temporal.
La séptima es que el individuo, por su dimensión social, tiene deberes fundamentales para con la sociedad, que no puede eludir so pena de destruirse
a sí mismo. Está obligado a colaborar activamente en el logro del bien común,
que sobrepasa, en el orden de las realizaciones temporales e intramundanas
su pro?io bien individual. El hombre está ordenado hacia la sociedad ;
~ubordinado a ella, en todo lo que mira al bien común, y debe sacrificar sus
mtereses perso?ales de g~po'. especialmente en casos extremos, en los que
hay una necesidad comumtana apremiante o de emergencia nacional.
La octava es que la tensión creada entre persona y sociedad, entre derec~os personales y derechos sociales y entre los deberes del individuo y la
sociedad, ha de resolverse armónicamente, buscando, en cada momento histórico ~ ~n cada ge~eración humana, un equilibrio dinámico que respete la d1gmdad y la libertad del hombre y promueva activa y eficazmente
el bien común. Sin embargo, en última instancia, en un orden de valores :spirituale~ y trascen~entes, es la persona humana la que tiene la primacia. La sociedad, en fmal de cuentas, nace de la persona y existe para la
persona, y el bien común sólo tiene una categoría instrumental e intermediaria, al servicio del bien supremo total del hombre.
3.-Resueltas así las antinomias planteadas por los conceptos -y las realidades mismas-- de persona y sociedad, que tanto vale como decir persona
Y Estado, puesto que el Estado es la sociedad perfecta, nos conviene exami-

históricas.

51

50

�etenimiento la naturaleza del bien común, sus
narconunpOCo más de d
.
"d
manifestaciones y consecuencias, a fin de conocer me1or lo que la socie -~d
rfeccionamiento del individuo humano. Hacemos la aclaracion.
aporta al Pe
•
,
1 b" d
de que al hablar del bien común no nos vamo~ ~ referir a el_ como e ien e
cualquier grupo O asociación, en cuanto s~ distingue d~l bien de cada uno
de sus miembros, sino específicamente al bien de la sociedad en general, de
la sociedad política global y perfecta, que es el Estado. En ot_ras pala~ras, ~l
que hemos llamado, siguiendo la terminología de Jean Dabm, el bum pu-

blico temporal.

.

.

.

Hemos visto que el hombre, individualmente considerado, tiene coro? fm
· un b;en que consiste en la perfección plena de su naturaleza racional.
propio
• ,
.
.
· d
Pero por su constitución metafísica y ética, necesita de la soc1eda . para
alcanzar esa P.'!rfección. Por tal razón, su bien personal ap~rece .supe~ita_do,
no sólo en te;ría sino también y sobre todo en un orden existencial pra~tico,
al bien común. Este no está constituido simplemente por la suma de los bienes
individuales, perseguidos y alcanzados por cada uno de lo~ m~~mbros de. la
sociedad, sino que es un bien superior que, ~or s~ o~~aruzac10n y medios,
posibilita incluso la realización actual de los bienes individuales.
El carácter supraindividual del bien común y su natural~a penna~ente
quedan de relieve si se toma en consideración que hay un conJunto de bienes
y valores culturales, que forman la tradición de un pueblo y que c~ea~ '!
mantienen un ambiente en el cual nacen, se desarrollan y mueren los individuos. Los individuos, con sus intereses propios, pasan y desap~recen; queda,
en cambio el bien común de la sociedad a que han pertenecido.
Este bie~ común se manifiesta, sobre todo, en los bienes y. v_alores que la
sociedad, con los elementos de que dispone, asegura ~n benefi~10 de la persona humana: el orden, la paz, la justicia, la segundad, el bie~estar. P~ra
la consecución de estos bienes, pone la sociedad una serie de medios m~y importante&amp;: las leyes, los servicios pú~licos_ de toda índole, l~~ s~ntenc1as d~
los tribunales, la educación, la beneficencia, la cultura, el e1ercit~ Y la po
"c' y debe quedar muy claramente establecido que estos medios han de
.
,
H
l 1 ia.
estar siempre al servicio de los bienes y valores d~l bien comu~. ay una
·, · ,
·ca de subordinación y dependencia entre los mstrumentos
re1acion 1erarq111
,
.
d
que sirven y los bienes que son servidos por ellos. Sólo asi s~ evita el abs~r
de los Estados -capitalistas O totalitarios- que co~ un instrumental JUfl·
dico y administrativo muy perfeccionado atentan, sm embargo, contra los

?

valores esenciales de la sociedad y la persona.
, .
Hay, pues, un orden esencial que está inscrito en 1~ natur,aleza ":1tuna del
bien común. Un orden teleológico, que supone una Jerarqma de fmes Y de
valores. El aparato material del Estado está al servicio de los bienes Y valores del bien común, y éste, a su vez, al del bien supremo de la persona

52

humana. En ese orden fundamental de fines existenciales, e.l bien común
tiende a realizar el orden de la sociedad en un doble plano: el de la libertad
y el de la proporcionalidad.
Debe promover y garantizar, en efecto, la libertad del hombre, que es el
don más precioso y sin el cual no puede alcanzar su finalidad propia de ente
racional. U na libertad que tiene múltiples aspectos: libertad de conciencia
de pensamiento, de palabra, de educación, de formar o no una familia, d;
cambiar de domicilio o de nacionalidad, de industria y de comercio, y tantos
otros más. Si el hombre no es libre para alcanzar su fin supremo, de nada
sirve el bien común. Más bien crea una cárcel -como en los países totalitarios- que un hogar para los individuos. Un pensamiento aherrojado es el
peor de los envilecimientos, aunque las realizaciones materiales del Estado
sean magníficas, como en la Alemania nazi o en la Rusia soviética.
Por otra parte, es tarea del bien común garantizar un orden proporcional
y equitativo. Esto supone el tomar en cuenta para organizar los servicios
económicos, jurídicos, administrativos y políticos, la igualdad fundamental
de los hombres que viven en sociedad y la diversidad accidental de sus talentos, capacidades, virtudes y situaciones vitales. Todos los hombres son
iguales entre sí por su naturaleza racional y libre; todos tienen un mismo
destino espiritual y trascendente; todos tienen un mismo "rostro humano",
a pesar de su distinto sexo, color, origen étnico o condición social. Por eso el
bien común -en ese aspecto esencial- debe ser igual para todos, sin discriminaciones ni prejuicios. Pero evidentemente que las desigualdades accidentales de capacidad, necesidades y bienes de que se dispone, obliga a la
sociedad a distribuir las cargas equitativamente y a poner una atención especial en la condición de los más indigentes. El hombre no puede ser considerado en abstracto, como un simple número o dato estadístico, sino en
su concreta situación existencial. No como lo hacen el individualismo y el
colectivismo, sino como pretende y quiere hacerlo un auténtico humanismo
social.
4.-Siendo el bien común la causa final de la sociedad es claro que las
demás causas concurren también a su realización.
Así, el esfuerzo común -cada vez más consciente y responsable- de
todos los miembros de la sociedad constituye la causa eficiente del bien público temporal. Los individuos deben buscar no sólo sus intereses materiales
y espirituales, sino también el interés colectivo, y en muchas ocasiones tendrán que subordinar sus gustos, deseos y necesidades, por legítimos que sean,
al bien de la comunidad, sin el cual ni los mismos bienes individuales resultan ordinariamente factibles. La cooperación al bien colectivo se hace de múltiples maneras: con el trabajo manual, con el empleo de la técnica, con la
actividad docente o cultural, con la investigación científica o filosófica, con

53

�el arte Lo que importa es que se haga con el propósito libre y de_li~~!º te
contribuir al bienestar comunitario. De
manera los esfuerzos m V1 :
y de grupo resultan una verdadera causa del bien común, y con causa e a

esa

;s

vida social.
f
d
d d
Pero Ja colaboración de los particulares, si se hace en .º~~ esor ena ª Y
sin plan corre el riesgo de ser anárquica y hasta perjudicial. Los fuertes
a los débiles los más listos sacarán ventaja sobre los menos dota1 ta
ap as r
'
, ·
ºtati
Por eso se
dos, y el reparto de cargas y beneficios sociales sera meq~ vo.
.
requiere que entre en juego un poder superior, una autoridad, que, coo~~e
los esfuerzos privados, los agrupe y ordene adecuadamente, les de ~mda ,
los encamine firme y eficazmente al bien común. Este poder_ constituye la
~usa formal del bien común. Su papel es muy activo: no. consiste n_ada más
er en orden y encauzar las actividades de los particulares: smo ~ en
. .
. lar1a, ?romo-.:·er:la, supervisarla e mbiénpon
en despertar esa actividad,
esttmu
cluso si la necesidad es urgente y grave, suplirla.
.
Es~ tarea de la autoridad pública es de máxima importancia para . el
recto orden social. Pero hay que tener mucho cuidado en darle su_ ~uténtico
sentido y valor para que no se extralimite. La verdadera ca~sa eficiente del
bien común está constituida por )os esfuerzos de los particulares,
_su
inteligencia y con sus manos. Al poder del Estado to~ forn_entar la iniciativa privada y velar porque se ajuste a las necesidades sociales, ~n~luso, en casos
excepcionales suplirla. Pero en modo alguno, ahogarla o susti~mrla por coro'
·
y omnipotente carece
pleto. El intervencionismo
total de1 E stado policiaco
de justificación ante los principios éticos del Derecho.
.
.. , El
La autoridad estatal dispone de muchos medios para realizar su mmon.
· · 1 sm' duda es el de la creación de las leyes, reglamentos y demás
pnnc1pa '
'
.
1 b.
d l que
medidas jurídicas y administrativas necesarias para e go ierno e ?s d
com nen la sociedad. Vienen después los servicios p_úblicos de toda m o1e,
·era;uizados según las necesidades sociales. Su con1u_n~o en~ra dentro del
~onc!to genérico de Administración Pública. Los servicios, ciertamente, so~
de menor categoría óntica y moral que las leyes, pue~to ~ue ~tas tocan m
de cerca a Jo más elevado del ser humano, que es ~~ mt:ligencia aunada a su
como los servicios tienen un valor pural 1'bre vo1untad, pero tanto las leves
'
• al
· · d
mente instrumental. No son fines en sí mismos, sino medios
serv1c10 e un
fin superior que es el bien común.
.
.
El bien común, como ya vimos, es la causa final d: la ~1edad. Con ella
concurren la población, como causa material, y al ausmo ~1empo -con s~s
esfuerzos y realizaciones- como causa eficiente; y la au~ondad ~ poder publico, como causa formal. La causalidad del bien comun se _e1erce de dos
maneras: una directa, cuando se trata de los órganos del gobie1:10 y _la administraci6n, que deben normar siempre su actuación por las exigencias del

án

c?~

54

bien común; y otra indirecta, cuando se trata de los miembros de la sociedad,
a quienes no incumbe inmediatamente el velar por los intereses colectivos,
sino que, al buscar ordenada y pacíficamente la satisfacción de sus propios
intereses, contribuyen en forma poderosa a crear el clima de seguridad y paz
que P-ropicia el bien de la comunidad.
El ejercicio de esta causalidad del bien común se manifiesta principalmente en la participación equitativa y proporcional de los miembros de la
sociedad en los beneficios obtenidos por la colaboración de todos. Y decimos
equitativa y proporcional, y no igual, porque no es posible tomar a los individuos humanos como unidades numéricas iguales, sino como personas que
tienen características propias y situaciones vitales específicas. No es lo mismo
el sabio que el ignorante, el rico que el pobre, el soltero que el padre de una
familia numerosa, el que goza de privilegios sociales, económicos y políticos
que el ilustre desconocido. Por esa razón el bien común se tiene que ajustar
o adecuar a las necesidades de los hombres, según sus condiciones personales
y su situación social y económica. Y atender, desde luego, a los más necesitados.
Esto nos revela asimismo que el bien común no es ni puede ser, por su
naturaleza, algo estático y estancado, sino al contrario, algo dinámico y en
continuo movimiento, en perpetuo afán de servicio y acomodamiento. El
cambio social tan rápido de nuestros tiempos hace que el bien común se
vaya transformando y adaptando según las necesidades de la sociedad. Y
en esta tarea todos deben colaborar en la medida de sus fuerzas, lo mismo
el hombre de ciencia que el humilde trabajador manual, el político sagaz
que el pacífico padre de familia. El objetivo que se ha de buscar debe ser
el de un continuo progreso, a fin de llevar a su pleno desarrollo todas las
potencialidades sociales, temperado por la búsqueda y realización de la justicia social, que atiende preferentemente a las necesidades de las clases menos
favorecidas: obreros, campesinos, marginados de las grandes ciudades.

5.-¿ Cuál será la medida cuantitativa y cualitativa del bien común? O sea,
en otras palabras, ¿ cuál será su intensidad y su amplitud? El determinar esa
medida requerirá, ciertamente, el recurso a los grandes principios de la Etica
Social, que son las normas directivas y de acción y también las normas negativas, que señalan los límites de competencia del bien común. Pero ya en
concreto, esa determinación dependerá de las circunstancias históricas y sociales de cada sociedad. No es lo mismo el bien común de la Inglaterra medieval, en tiempos de la Carta Magna, que el de la Francia de la época napoleónica, o el de la Alemania dominada por Prusia, en tiempos de Marx, o
el de la Norteamérica jacksoniana que vio y estudió Alexis de Tocqueville.
Y mucho menos, el de la sociedad industrial avanzada de nuestro siglo XX
que· critica acremente Herbert Marcuse. En todos estos casos hay un ele55

�mento común: la naturaleza humana y sus exigencias. Sin embargo, el modo
y medida- de la realización del bien común varía según las circunstancias.
En cada época histórica habrá que determinar, de acuerdo con la cultura
de cada sociedad, su estratificación y su índice de cambio y movilidad, la
medida en que los hombres y los grupos deben participar en el bien común,
como realizadores activos y también como beneficiarios del mismo. El bien
común se extenderá asimismo a todas las capas de la población, en forma
equitativa y proporcional, de acuerdo con una sana política social y económica instaurada por el Estado. Es obvio, por lo tanto, que en ayuda de la
Etica Social, que señala los más altos principios y criterios del bien común,
deben acudir muchas ciencias positivas, que señalan los elementos de hecho
que hay que tomar en consideración: la Sociología General, la Sociología
Jurídica y Política, la Economía Política, la Psicología Social, la Antropología Social, la Ciencia Política y todas las ramas del Derecho Público y el
Privado.
6.-El bien común resulta, pues: el elemento más importante de la sociedad,
como el objetivo que dirige, encauza y aglutina todos los esfuerzos individuales y de grupo para dar consistencia unitaria y homogénea a la sociedad
misma en su parte más elevada, que es la espiritual. Sin embargo, su papel,
en final de cuentas, es meramente supletorio y subsidiario. El bien común,
como fin de la sociedad, es un fin secundario y subordinado al bien supremo
de la persona humana. Es un instrumento para alcanzar los fines supremos del
hombre, y cuanto más apto sea para ello tanto más cumplirá su genuina misión y se justificará ante la Moral y el Derecho.
Este carácter subsidiario del bien común tiene consecuencias muy importantes para el orden social, porque señala el punto correcto de equilibrio entre
las tendencias individualistas y colectivistas. El bien común no es ni una mera
garantía del libre juego de los intereses individuales, como quiere la doctrina del "Estado-gendarme" del liberalismo individualista, ni tampoco el
factotum al que deben supeditarse los individuos y grupos, como pretenden
los Estados totalitarios.
La relación del bien común, como fin de la sociedad, con el bien de cada
persona, depende siempre de su naturaleza ontológica y moral. Hay que distinguir dos planos en los fines existenciales del hombre: el plano de los fines
temporales, inmanentes, intramundanos, y el plano de los fines espirituales,
trascendentes, ultramundanos. En el primero, el hombre se subordina a la
sociedad, como la parte al todo. La persona y la sociedad se encuentran en el
mismo orden de entes y de valores: el de la temporalidad, la mundanidad.
Y en este orden ontológico y axiológico, el bien común de la sociedad tiene
la primacía. Así lo reconoce claramente, y en muchos lugares de sus obras,
Santo Tomás de Aquino. Pero advierte, de modo expreso, en dos textos clá-

56

,

sicos, que esto se debe a que el bien común
1 •
.
perteneciendo al mismo género. "B
Y ~ bi~n pnvado se toman como
.
.
.
.
onum unzversi est maius q
b
particulare umus, si accipiatur t
.
uam onum
I-II, 113, 9 ad 2). y "Dice du rumqude bm eodem genere" (Sum. Theol.,
.
n um, quo
onum commu
p t'
b
pnvato, si sit eiusdem generis'' (S
Th l
ne o ius est ono
bio, en el segundo plano el d l um.
eo ., II-II, 152, 4 ad 3). En cam'
e os entes y valores e · ·tu l
la que priva sobre la sociedad
sp1n a es, es 1a persona
.
, porque su naturaleza
l
nores, y van más allá de 1
f
.
Y sus va ores son supe.
a es era mmanente de la vida intram d
mismo Doctor Angélico sostiene que el h b
un ana. El
política según todo su ser y s
o~ re no se ordena a la comunidad
u poseer smo que
'1 ·
•
.
ordenarse a Dios con d
'
, en u tima mstancra, debe
y en este terren~ el h::b:~ocqoumeoes, pue~e. y tiene (]bid., I-II, 21, 4 ad 3).
.
,
ser espmtual se encu t
.
cualquiera otra realidad creada.
'
en ra por encima de

Esto quiere decir que en el ámbito de la vida so .
. .
en juego las exigencias del bi
'
l h cial ordinaria, cuando están
.
en comun e ombre deb
b d"
sociedad y cumplir sus oblig .
. 'z
e su or tnarse a la
aciones socia es sean cuale f
.. .
personales que esto le imponga Debe
,
. ~ ueren 1os sacrificios
le')-·es y reglamentos, participar .en l pag~r contr~bu_ciones, someterse a las
militar obligatorio E incluso p
't. asl funciones publicas, prestar el servicio
de utilidad p 'bZ-.
d
er7:21 tr ~ expropiación de sus bienes por causa
u ica y ar su misma vida en legít.
df
amenazada o lesionada Sus intere
d .
i":a e ensa de su patria
.l
.
.
ses e tipo materzal indust . l
eta es, financieros de traba7·0- h
d
ria es, comer.
.
'
an e someterse a las norm
zE
as que e stado
dicte, sin mengua de la libe t d d . . . .
Estado debe reconocerle.
ra
e iniciativa, y de empresa que el propio
fin:; e:~::;~afe:es;o e~u:t::: fines temporal~s tienen su razón de ser en los
los fines espirit:al;s es clar/:::rt, so~ ms~rumentos para la obtención de
temporales de lo .' d. 'd
as exigencias del Estado sobre los bienes
s m ivi uos no pueden ser abs l t
'l
cuando de ellas nazca una base tem oral , . o u as, y so o se justifican
integral de l . d' .d
p
mas ¡usta para el desarrollo humano
OS

tn Wt UOS.

En el terreno, empero, d e sus intereses
·
..
espmtuales
más ínti

:;ilia,

d

l

:::; ~:,::~~ ;; qf

de religión, de ~ducación de sus hijo::~ h:::r~
se 1e reconozca su libertad se le
p
tice y se le den los medios para ejercitarla eficazrr:ente Arq:í e;:,mse le g~ra~otro campo, el pap ez del E stad o es puramente supletorio
· y s ,b .d. o .enCningun
pretende invadir los dominios de la person h
~ si iario. uando
ideologías
d d
ª umana e imponerle dogmas
ficable.
y mo os e conducta, comete el atentado más brutal e injusti~
Esto mismo nos está indica d
h
•
.
tiva entre l b.
'
n. o que . ay una diferencia específica cualitae ten comun y el bien particular. No ej nada más una diversidad

57
\

�cuantitativa sino en el orden del ser y del valor. El bien común, en sí mismo,
en su esfer~ propia, busca la perfección de la totalidad soc~al. _
el h~mbre es sólo una parte. El bien del todo priva sobre el de los individuos. Ti~~e
una realidad supraindividual. En cambio la persona humana, en el dominio
de sus fines trascendentes, rebasa el ámbito de lo social y pene_tra en una
esfera suprasocietaria. Y aquí el bien de la sociedad se ordena al bien supremo

1llí

de la persona.
. .
.
.
,
De todo lo dicho se desprende una consecuencia ineludible: el bien comun
no puede igualar a todos los hombres y nivelarlos con el mismo rasero. Sus
diversidades individuales y de grupo son demasiado notorias para poder ser
unifarmadas, aun con los métodos de coacción violenta de los Estados ~otalitarios. El bien común debe tender más bien a buscar la unidad en la diversidad. o sea, en otras palabras, el bien común, para realizar plenamente su
naturaleza y cumplir sus exigencias, ha de ser pluralis~a. Está ob~igado a reconocer que hay legítimas diferencias en la vida social, provenientes ~e la
diversidad de culturas, de religiones, de tradiciones étnicas, de lengua7e, de
costumbres. y debe obrar en consecuencia, y dejar que haya autonomías_ regionales, religiosas, lingüísticas, educativas, integradas siempre en la unidad
superior del Estado.

7.-Por otra parte, hay que subrayar la relación importantísima que existe
entre el orden del bien común, concebido como el orden fundamental de la
sociedad, y el orden jurídico. Para que la sociedad pueda ~ca~ar su ~in, Y
con ello dé al hombre la posibilidad de alcanzar sus propios fines existe~ciales, es menester que establezca normas jurídicas y se a}us~e. a ~}~as. ~as
aún debe acatar los principios supremos del Derecho -pnncip1os et1cos, msnaU:ralistas- que son anteriores y superiores a ella misma y que le impone~
}os deberes de justicia, caridad, equidad, proporcionalidad, en el cumplimiento de sus tareas.
Por tal razón además de constituir el principio del bien común un principio real, fund~do en la naturaleza genuina del hombre, como ente racional
y libre, y con una dimensión social ineludible, y en la nat~al~z~ de la ~ciedad, con su estructura, sus exigencias y sus fines, es un pnncip10 mat~~ial,
con su contenido propio, que son todas las necesidades humanas esp~cíficamente temporales, y no meramente formal, aunque tenga sus formas bien determinadas de realización.
El principio del bien común es, asimismo, un principio de ~rden. jurídico,
en el que entran en juego, de un modo fundamental, las exi~~nc1as_ de_
justicia. Con su norma básica de "dar a cada uno su derecho , la JUS~c1a
se aplica lo mi•mo a la sociedad en su conjunto que a cada uno d_e _sus rruembros, ya sean individuos o grupos. La sociedad tiene derecho de exigir las pres-

!ª

58

taciones necesarias para su subsistencia y el cumplimiento de sus deberes:
contribuciones económicas, servicios personales, sacrificios de bienes y aun
de la vida, en caso de peligros graves. Los miembros, a su vez, tienen derecho de exigir que se reconozcan y salvaguarden sus intereses existenciales:
la vida, la libertad, la propiedad, la posibilidad de desarrollar todas sus potencialidades materiales y espirituales. Estos derechos de la sociedad y de sus
miembros tienen, naturalmente, su corresP.ondiente contrapartida en las obligaciones que respectivamente les corresponde cumplir. Todo ello de acuerdo
con la equidad y proporcionalidad que son características de las relaciones
sociales bien fundadas y que se expresan en las leyes esenciales del país, y
especialmente en su Constitución política.
Queda claro, desde luego, que el bien común, como principio y fundamento del orden social, tiene una fuerza obligatoria superior a la voluntad
de los legisladores de cada uno de los Estados particulares. Constituye un
imperativo ético que no pueden eludir las legislaciones positivas. Si éstas organizan sus leyes, reglamentos, decretos y demás disposiciones de carácter
jurídico de acuerdo con normas que contradicen los principios del bien común -como serían, por ejemplo, las que establecieron la discriminación racial, la persecución de credos religiosos, la desigualdad en el trato y los privilegios injustos- no podrían jamás justüicarse ante la conciencia moral y
jurídica de los hombres, serían injustas e inequitativas, y crearían una situación de "violencia institucionalizada" que traería como consecuencia, a la
corta o a la larga, una revolución.
Al contrario, las legislaciones que reconocen las exigencias del bien común,
y lo que pide la justicia legal y social en las diferentes etapas del desarrollo
de los pueblos, no sólo igualan la positividad de la norma con las demandas de la justicia, sino que adquieren una flexibilidad y una adaptabilidad
que aseguran su permanencia. No se anquilosan ni se hacen obsoletas. Y ponen
al servicio del bien común el instrumento necesario para su realización.
Por lo demás, no hay que olvidar que el principio del bien común tiene
un rango superior al del bien particular en el plano específicamente social,
y esto en todos los grupos sociales, desde el más elemental y primitivo que es
la familia, hasta el más complicado y perfecto que es el Estado. Su validez,
como sabemos, está limitada al ámbito de lo público y de lo temporal, y
cualquier intromisión en la esfera de los fines espirituales y trascendentes del
hombre es ilegítima. Pero en su campo propio, el bien común no sólo tiene
precedencia y capacidad para crear obligaciones sociales, sino que fundamenta y refuerza otras obligaciones morales ya existentes, como son las que
tienen los particulares de llevar una vida sobria y moderada. Por esta razón,
el bien común ha sido reconocido tradicionalmente como el objeto de la "justicia general".

59

�8. Esto mismo nos da a entender que el bien común, por su esencia misma,
por su papel de ayuda a individuos y grupos para que alcancen su finalidad
y su perfección, es siempre subsidiario. El principio de subsidiariedad consiste
en dar a la sociedad y al bien común únicamente aquella competencia y
aquellas facultades que rebasen la esfera de acción del hombre individual
o de la agrupación. Subsidiariedad y bien común, en el fondo, se identifican.
Son dos aspectos de una misma cosa.
¿Cuál es la naturaleza del principio de subsidiariedad? Es, ante todo, un
principio real, lo mismo que el principio del bien común, o sea, que está
fundado en la naturaleza objetiva del hombre y de la sociedad. Es, además,
un principio material de justicia, cuyo contenido lo forma la atribución a
las entidades menores, como la familia, la escuela, el municipio, el sindicato,
la agrupación comercial o cultural, de competencias, responsabilidades y derechos propios. No es un principio meramente formal, sino que fundándose
en el orden de esencias y en la jerarquía de los fines, distribuye competencias
que tienen un contenido Ereciso y delimitado. Esta distribución, claro está, se
hace por cauces formales que varían según el tiempo y el lugar, pero no por
eso deja de tener, como contenido material, la totalidad de las necesidades
humanas específicamente temporales.
La naturaleza objetiva del principio de subsidiariedad, tal como acabamos
de caracterizarla, como una delimitación de competencias y responsabilidades, no se identifica con la acción de subsidio, por parte del Estado, en el
sentido de la ayuda que obligatoriamente debe prestar éste a los particulares.
Más bien significa lo subsidiario, o sea, lo que sirve de ayuda suplementaria,
de reserva, para cuando los que tienen la obligación principal y el derecho
correspondiente, no se dan abasto en el cumplimiento de sus funciones.
Por tratarse de un principio de distribución de competencias, el de subsidiariedad cae plenamente en el campo jurídico y político. Su misión es inspirar las leyes y decretos y demás disposiciones jurídicas que regulan la complicada armazón de la vida social. Se manifiesta, de un modo especial, en
las relaciones entre el poder del Estado y los demás poderes sociales. Limita
la autoridad pública y le señala claramente su ámbito de competencia del
cual no debe salir, a riesgo de convertirse en arbitraria y despótica. Señala
igualmente sus fronteras propias a los poderes de las agrupaciones intermedias
-sindicatos obreros, agrupaciones patronales, banca y finanzas, partidos políticos, organizaciones estudiantiles..,,.,., para evitar que hagan uso de su fuerza
en forma indebida y exploten a grupos más débiles. Evita, pues, la omnipotencia del Estado y la de las entidades sociales poderosas.
De esta manera, el principio de subsidiariedad protege y garantiza un orden
social verdaderamente justo, en el que se dé a cada uno su derecho, dentro
de su esfera de competencia. Y es una garantía también de la libertad de

individuos
y asociaciones en una sociedad tan d'iversif'icada como la de nu~
.
tros tiempos, ~u~ ~n realidad puede llamarse y es pluralista.
Pero ~l pnnc1p10 de subsidiariedad no nada más reconoce y protege derec~os, smo. que ~ñala obligaciones a todos los que intervienen en la trama
SOClal. Comienza ciertamente por el Estado, que es la organización más poderosa,
Y por
inclinada
a abusar de su poder• si·gue despues
' con
l
· ello mismo
.
.
os ?rupos ~termedios Y termina con los individuos. Y a cada hombre y agrupación le se~la un deber de cooperación y solidaridad. El bien común pide
que cada quien se ay':d~ lo más ~ible para lograr sus fines, y que s6lo cuando
~aya llegado a los límites de su capacidad pida ayuda a organismos superiores.
Postula, e:
nues, una
actitu d positiva,
··
de trabajo,
· prev1S1ón
· · y ayuda pro•
•
pia. ~ebe darse ~_la libertad el máximo campo de acción y al orden estatal
Y. ~iétl el que exiJa la necesidad. Se llega así al lema del principio de subsidianedad de que hablan los autores·• "Tanto de }'be
·
i r tado como sea posible
tanto de Estado como sea necesario".
'
El princi~io de subsidiariedad mira, sobre todo, al ejercicio recto y justo
de 1.a autond~d en e~ Estado. Y para ello procede con una tendencia descentr~lizadora. Si autondades inferiores pueden realizar una tarea del bien comun, en forma segura Y eficaz, el Estado debe respetar su autonomía y delegar
en ellas su_ poder. Por consiguiente, tanto de autoridad del Estado cuando
sea necesano, ~ro_ ~ad~' más. El principio de subsidiariedad está complementado por los prmcipios federativo", "corporativo" y "regionalista", conforme
a los cuales el Estado debe reconocer la legítima autonomía de las ent'd d
menores, como las provinc!as, regiones y corporaciones profesionales. • a es
Rec_onocer l~s autonomias_ ~s, precisamente, Jo contrario de absorber los
entes mtermedios, como lo hicieron, en su tiempo los Estados totalitan'os fas
cista Y nazi,
. Y lO siguen
·
haciendo
·
'
los Estados comunistas
actuales con el d' f
d "d
.
'
israz _e emocracias populares". El principio del bien común bajo su aspecto
esencial
·
. blde la subsidiariedad, es, por ello' el adversario más im·'p ortante e irreconcilia e de todo totalitarismo.
Hay que acl~, _sin embargo, que el pnncipio de subsidiariedad no es
~uramente teórico, smo que debe descender siempre a las aplicaciones prácticas.
d ,Y es en
hiseste
, • terreno de las realizaciones concretas para cada pueblo y
~ ª e_poca
_ronca, en el que hay que determinar el ámbito de validez y de
vigencia ~el mismo principio. No se trata de un principio negativo cuyo papel
~
solo el de cerr:ir las puertas a las intromisiones indebidas del Estado.
81 asi, fuera, se ~ue~:ina en el plano de una filosofía liberal y antiestatista
tendria una aphcacion demasiado restringida.
' y

1:'"

En ~dad, como ya lo hemos subrayado, se trata de un principio positivo
que atnbuye su competencia propia -y su derecho su li'bertad
'
b'lid d
• . .
,
y su responsa i ª - a los individuos, los grupos intermedios y el Estado. Pretende equi-

61

60

�librar y armonizar las distintas esferas de competencia, de acuerdo con lo que
exigen la justicia y la equidad. Y para ello no sólo señala límites, sino que
impone deberes.
De aquí que si los individuos y las entidades intermedias tienen un derecho
propio, en la esfera de su competencia, toca al Estado demostrar que la iniciativa privada es insuficiente en algún campo de aplicación del bien común,
antes de decidir su intervención en esa zona. Además, conforme al espíritu del
principio de subsidiariedad, el Estado no debe perpetuar su actuación en una
área que de suyo pertenece a los particulares, sino retirarse en un tiempo prudente y dejar que los individuos o grupos vuelvan a tornar su responsabilidad.
A lo más, se limitará a subsidiar a la iniciativa privada, como una ayuda
complementaria.
9.-Esto mismo nos indica que según los tiempos y las circunstancias varía la
aplicación del principio de subsidiariedad. En pueblos bien desarrollados, con
un grado de cultura superior, propiedad bien repartida y un ingreso per cápita
bastante elevado, la actuación estatal debe reducirse al mínimo. Los individuos y los grupos son lo suficientemente fuertes para desarrollar y defender
sus competencias. En cambio en pueblos que están aún en vías de desarrollo,
con un índice cultural y económico bastante bajo y una conciencia cívica
poco operante, la actividad del Estado tiene que ser muy intensa. Lo cual
no quiere decir que necesariamente sea absorbente y totalitaria, sino que debe
tomar un papel más activo en la realización del bien común, sin mengua de
la justicia y de la libertad.
Habrá épocas y ocasiones, pues, en que se justifique un Estado fuerte y
emprendedor que, en beneficio de las clases sociales más numerosas y deprimidas, quebrante estructuras económicas y políticas feudales y capitalistas.
Incluso, si las circunstancias graves y urgentes así lo ameritan, es admisible
una dictadura. Pero ha de tenerse siempre en cuenta el carácter exclusivamente temporal y provisorio de esa intervención excesiva del Estado y de esa
dictadura política o militar. Si el estatismo se perpetúa más allá de sus justos
límites, pierde toda legitimidad moral y acaba por decaer.
Lo difícil es determinar el aquí y ahora de ese estatismo. Y mucho más
el "¿ en qué medida?" y el "¿ hasta cuándo?" Esto toca a la prudencia política
de los gobernantes y a la conciencia cívica de los pueblos, que no siempre
actúan con la seguridad, eficacia y oportunidad que debieran.
En resumen, el principio de subsidiariedad, bien entendido, nos proporciona un excelente criterio para someter a juicio, en un terreno de justificación jurídica y moral, a los diferentes regímenes sociales y políticos. Un régimen
se justifica tanto más cuanto establezca, con la mayor claridad, las esferas
de competencia del Estado, de los grupos intermedios y de los individuos, las .
respeta, y las garantice mediante disposiciones constitucionales y legales y una

serie de recursos jurisdiccionales admin·
.
viduos y los grupos alcanza ,
y
IStra~~os. De esta manera los indi.
ran con mayor facilidad sus f
.
mes propios y el gobiemo procederá cnor vías J. un'dicasarealizarsutar
·1
progreso del país a las exigencias d 1 . . •
ea esencia de ajustar el
p
e a Justicia.
or otra parte, la medida de la legitimación de
, .
. . . ,
la del respeto de la autonom1' d 1
"d
un regrmen comcidira con
a e as enti acles me
o cual supone una adecuada
.
nores por parte del Estado
1
' progresiva Y prudente del
·' d
'
Y descentralización por territo •
bo
.
egacion e autoridad
1
, .
'
no, co a ración serví ·
ractenst1cas y costumbres de
. , , •'
cio Y respeto de las ca, . d
1as mmonas etrucas Cuant
tado a ser centralista y absorbente' y a o1vi'dar -ya
.
o
mas
sea en
1tlen
. 1a .el
, Essea en sus
prácticas
políticas
d
.
.
.
su
egIS
acion,
ya
.
Y a rmrustrativas- los
· · . f
corporativo y regional tanto ,
d ,
principios ederativo,
.
'
mas per era motivos de . t"f" . ,
conciencia popular.
JUSI icaaon ante la
Además de esto, el principio de sub idi .
.
que el Estado intervenga muy
s ariedad exige, por su naturaleza
pocas veces en forma di ta
1 .
'
' , y poner rec
Su papel propio es fomentar el b"ien comun
a ' en .a .vida social.
medios materiales y ·urídic
.
su servicio todos los
la
,
os que sean necesarios C
1
atmosfera propicia para que individuos
. rear, mantener y proteger
Pero no sustituir la iniciati
. d
. y grupos se desarrollen plenamente.
va pnva a, ru aplastarla co
leal, ni hacerla desaparecer Por
l ,
n una concurrencia des.
.
eso e numero de leyes de t
1
y medidas de autoridad deben reducirse
.
1 , .
a mmimo ' ere. os, reg amentos
ampliarse, en la medida de lo posibl l
f
d
~ecesano, y en cambio
, .
.
e, a es era e la libertad N
1 .
regrmen
soaal
y
político
el
q
e
ti
,
meJor
. 1 .,
u ene e1 mayor numero de · o es .e 'd"
ru e eJercito más poderoso, ni la policia
, meJor
. armada
normas
Jun
, f
. icas,
que sabe prudentemente rebajar la medida del
y ~as e icaz, smo el
plandezca más la libertad ciudad
orden coactlvo para que resana.
Será siempre, en suma, el binomio orden lib
d
gación, el que dé la clave de 1 . .:f· . , y erta , en su armónica conju.
a JUSu icac1on de un ' ·
O d
libertad; libertad dentro del orden.
regrmen. r en para la

63
62

�LA PtRDIDA DE LA VERDAD
PRoFJL DR.

MicHELE FEDERICO ScIAcCA

Univenidad de Génova

1. El atropellamiento de la perspectiva filos6fica.
Todos piden libertad de pensamiento y de conciencia, pero ninguno quiere
pensar, ninguno quiere interrogar a la propia conciencia; y si alguien se permite invitar a los otros a probar, todos protestan y dicen que no quieren, que
se les violenta. Sin embargo, tiene derecho a la libertad de pensamiento quien
piensa y se esfuerza por pensar dolorosamente; y filosofar no es sólo conocer
esto o aquello, es pensar: nada más, nada menos.
Hay un modo, que es el único verdadero, de entender la filosofía. Comúnmente ha sido llamado clásico, no en el sentido restrictivo de filosofía griega
o romana, sino en el que comprende la filosofía tout-court desde Parménides
hasta nuestros días, sin excluir la cristiana. El problema del principio o del
fundamento de la realidad del saber es propio de la filosofía en el sentido
clásico; por esto ella no se ocupa de este o aquel aspecto parcial de lo real
y dcl saber sino de su principio, el cual, para la filosofía clásica, es el ser.
La filosofía es pensar desde el principio y sobre el principio y los principios
propios de cada ciencia. Por esto la reflexión sobre los principios es el punto
de partida de la filosofía de la moral, del derecho, etc. En pocas palabras,
la filosofía en el sentido clásico es la ciencia de los máximos problemas.
Hoy la perspectiva está completamente cambiada: no el problema del principio o de los principios sino de lo que interesa al hombre en su diario vivir;
así pues, problemas de la administración de la cosa pública, de la convivencia
civil, dcl trabajo y de la justicia social, etc. De aquí la gran importancia que
se da a las llamadas ciencias humanas; sociología, psicología, pedagogía, más
que a la ciencia y a la técnica, comprendidas en los límites de su utilización
práctica y empírica. Esto y algo más pueden ir bien con una condición imprescindible: que estas búsquedas no sustituyan el problema del principio y de

65
H5

�los principios, de otro modo las llamadas ciencias humanas provocan la caída
del hombre y de lo humano y se convierten en ciencias animales. Esto explica
el enorme interés por la metodología cuya validez se mide no por la contribución que puede dar a la búsqueda de la verdad, sino por su eficiencia operativa; es decir, los métodos o las técnicas valen en cuanto consienten al
hombre para mejor transformar y dominar al mundo a fin de obtener un
mayor bienestar. Así el problema del principio del saber o de la verdad ha
sido sustituido por el problema del método, cuya finalidad es utilitaria; es decir, lo útil ha sustituido a la verdad. Pero método significa "vía", así pues, nos
interesa una via carente de contenido de verdad y válida sólo :eor su eficiencia
de bienestar material.
Esta sustitución de la verdad por lo útil avocado sólo a los fines terrenos,
comporta otra: la sustitución del ser por el hacer: la filosofía clásica es perspectiva del ser al cual sigue el hacer; la de hoy es perspectiva del hacer sin
el ser. Por un lado lo útil excluye a la verdad y por el otro el hacer excluye
al ser. No se trata ya de mutación o de eclipsis de la filosofía sino de atropello
de la perspectiva filosófica y de pérdida de la filosofía. Y no sólo de la filosofía; pero de toda forma de saber y de pensamiento, en cuanto sin verdad
y sin ser no hay ya ni pensamiento ni saber, sino sólo un cúmulo de nociones
vueltas útiles para las técnicas o para los métodos operativos. Lista sólo la
"raison raisonnante", puro cálculo funcional que lo poseen también las hormigas. Exactamente esto comporta la eliminación de la verdad.

2. La eliminación de la verdad.
El atropello o abatimiento de la perspectiva filosófica consiste en la sustitución del problema del principio y de lo real con el problema del método;
del problema del ser con el de hacer. Digo sustitución. Ahora esto no sólo
pone la duda sobre la verdad, sino que osa eliminarla como algo superfluo y
francamente dañino a los fines del bienestar y de la felicidad de los individuos y de la sociedad. En efecto, el fin del conocer y del saber ya no es la
verdad sino lo útil y el placer, lo que conforta materialmente la vida humana,
satisface sus necesidades vitales. Por consecuencia es cierto aquello del cual
el hombre puede sacar una utilidad práctica, entendiendo la palabra utilidad no solamente en sentido económico sino también más vasto. No interesa
ya la búsqueda del ser, sino el hacer y sobre todo la organización de este
hacer. No importa ya la verdad, sino la utilidad práctica para la plena satisfacción de todas las necesidades vitales. Así pues, si lo que cuenta es la utilidad práctica, interesan todos aquellos medios técnicos y cognocitivos, en el
sentido reducido de funcionales, que sirven para mejor organizar los fenó-

66

menos naturales y los humanos. La organización de los fenómenos naturales
está confiada a la ciencia entendida en sentido puramente operativo ( técnica); la organización de los fenómenos humanos está confiada a la sociología, a la psicología, a la pedagogía, entendidas en sentido empírico.
En este punto no hay ya siquiera duda sobre la verdad, no hay ya ni siquiera el interés por la verdad; no sólo se duda si el hombre pueda o no
pueda conocer la verdad ( tesis que podemos llamar agnóstica), sino que
no hay ni siquiera la afirmación de lo escéptico, lo cual concluye que la
verdad es incognoscible; duda sistemática que lleva a la suspensión del juicio.
Estamos fuera de la duda sobre la verdad y de la suspensión escéptica del
juicio y dentro de otro campo. La verdad no interesa. Incluso es un bien del
cual no hay que ocuparse. ¿ Y por qué este desinterés es un bien? Porque -se
afirma- la verdad divide a los hombres (en la filosofía clásica está vigente
la tesis opuesta: la verdad une a los hombres) . Si la dejamos aparte, los
hombres pueden ponerse de acuerdo en tomo a los medios o a los conocimientos técnicos que sirven para resolver sus problemas de cada día: problemas de organización, de bienestar, de vida, y para resolver todos aquellos
que son un obstáculo al bienestar social.
¿ Por qué la verdad divide? Porque la verdad no es una opinión. Cuando

los hombres dicen: "esta es la verdad", "estos son los principios", frente a
estas afirmaciones asumen una cierta intransigencia. No se puede descender
a compromisos, aun si se puede llegar a acercamiento. Frente a la verdad los
hombres discuten y se dividen. Entonces eliminemos -se dice- desde la
nueva perspectiva, lo que nos divide, no nos ocupemos de ello y hagamos
juntos aquellas cosas sobre las cuales estamos de acuerdo y que conviene a
todos hacer.
Ejemplifico y cito a Platón que en uno de sus diálogos, el Eutifrón, hace
decir a Sócrates que no hay discusión sobre números, ni hay discusión sobre
cosas que se ven: un vaso es un vaso, un plato es un plato. El disenso comienza cuando se trata de discutir sobre la justicia, sobre la santidad, sobre
la virtud, sobre la verdad, sobre lo bello; es decir, cuando se comienza a discutir sobre los valores fundamentales. Consecuentemente para estar de acuerdo
-concluyen éstos- dado que la discusión sobre la verdad, la justicia, los sentimientos es eterna y divide a los hombres, para unirlos y hermanarlos es necesario excluirla y ocuparse solamente de aquellas cosas prácticas sobre las cuales es más fácil ponerse de acuerdo. De aquí la elección solamente práctica;
todos los otros valores deben ser mesurados y reducidos a la elección práctica
para lo cual no existe el problema de qué cosa sea la verdad (la interrogante
que Pilato planteaba a Cristo y a la cual Cristo no responde) sino de las
cosas que podemos hacer prácticamente juntos.

67

�Hasta las ideologías políticas han entrado en crisis; más que discutir sobre
los principios de una ideología política es mejor concordar sobre cosas prácticas que se puedan hacer juntamente; ya no la política de las ideas, sino la
política de las cosas.
Pero las cosas son ciegas, y los detalles son abstractos. A fuerza de buscar
solamente la elección práctica, se termina por elegir a la ciega, esto es sin
ya la luz del pensamiento, la luz de la verdad; y el hombre o tiene luz de
pensamiento, o cesa de ser hombre. Esta posición margina también los principios morales. Discutir sobre los principios morales podtía también dividir. Si
discutimos problemas más prácticos podemos estar de acuerdo. Margina aun
las verdades religiosas. Estas -se objeta-, siendo conocidas como verdades
reveladas, son dogmáticas, ponen a los hombres los unos contra los otros. Así
pues, no más filosofía de la religión ni teología revelada, o teología como
ciencia, no más filosofía de la política, del derecho y demás, sino solamente
religión, política, derecho a nivel meramente socio-psicológico sin fundamento
filosófico, empíricamente entendidas y conducidas con método experimental.
Se puede llegar hasta la comprobación de que existen dos mundos: uno social o público, donde los hombres se unen en tomo a lo que prácticamente
les conviene y deciden sobre esto; y une&gt; de creencias u opiniones personales
de las cuales es mejor no hablar porque: si no se puede arruinar una conversación.
En este punto nace un problema: ¿el hombre se resigna a renunciar a la
verdad? Absolutamente no. Es su misma naturaleza la que le plantea imperativamente el problema como una pregunta que no puede eludir. A un
cierto momento, después de haber hecho tantas cosas, haberse puesto de
acuerdo sobre otras y haber incluso realizado la mejor organización económico-político-social, es posible que se pregunte: pero la verdad de todo esto,
¿cuál es? ¡ Cenizas! Haber querido eliminar el problema de la verdad para
evitar las divisiones y encontrar el acuerdo sobre opiniones más convincentes
a nivel práctico o praxístico es tesis antigua, iluminística. Es la tesis de un
drama de Lessing, uno de los mayores iluministas alemanes del setecientos,
precisamente la del drama que tiene como título N atan, donde en la última
escena hay el abrazo universal, justo porque los hombres han renunciado a
buscar la verdad; pero abrazo de hombres sin verdad, sin luz de pensamiento,
de hombres que ya no son hombres sino sombras.
Esto lleva a un conflicto dentro del hombre: por un lado la organización,
el progreso técnico, científico, al menos en algunos pueblos, conduce a la libre
expansión de los instintos para su satisfacción, teniendo el hombre la posibilidad y los medios a disposición y, aparte los instintos malvados y la exageración, esta satisfacción vital bajo ciertos aspectos, puede ser un bien; por el
otro, marginado el problema de la verdad o del sentido mismo de la vida,
68

d~do que ~ ho1:1bre no es sólo vitalidad sino también pensamiento, y obteru~a la satisf~cción de todos sus instintos, salen afuera el aburrimiento y la
tristeza que siguen a las necesidades satisfechas. Pero justamente ellas vuelven
aún más violenta el hambre de verdad que queda en el espíritu. y es esto
uno de los equilibrios sustanciales de la ciudad terrena y del hombre en
cuanto ser pensante, ~s~~tu encarna~º: Es en este punto donde se pueden
provocar las peores div1S1ones. El espmtu, hambriento de verdad se rebela
a la misma satisfacción o permanece encerrado en sí mismo
su desesperación.

co:

3. Eliminación de los principios morales.

Hoy son lugares comunes la denuncia de la pérdida de los principios morales con la consiguiente decadencia de las costumbres la llamada revolución
que ha acaecido en la conducta del hombre en el últ~o medio siglo aproximad:imente Y 1~ ~xaltación, por la influencia de un cierto freudismo y de
un cierto materialismo, de tal revolución como una liberación de ciertos tabús
tradicionales que oprimían al hombre y le impedían la libre satisfacción de
los instintos, sobre todo sexuales, la explicación de la espontaneidad de su
natural~za, vol~i~dolo de este modo infeliz. Como se ve, en aquellos que
?enu_n~ian la P:~did_a d~,los principios morales, o al menos su negligencia, está
implici~ la reivmd1cacion y la reafirmación de estos principios al fin de la
formacion ~oral de modo que sea el hombre virtuoso; en vez en aquellos
que denuncian los tabús tradicionales está implícita incluso bastante explíc_i~, la afirmación de que el hombre no debe ya bus::ar la virtud, sino la felicidad, que es posible solamente si su espontaneidad no encuentra impedimentos y obstáculos.
Volvamos por un momento al atropello de la perspectiva filosófica esto es
a aquella posición la cual dice : no más búsqueda del ser o de la ve:dad sin~
organización siempre más funcional o racional de nuestro hacer por un siempre mayor Y-~ás. dif~ bienestar. De tal posición procede aquella moral: ya
no la perfeccion mtenor del hombre o la práctica de las virtudes aun a costa
de sac~icios y renunci~, sino la liberación del hombre de cua.:ito impide 0
comprime su espontaneidad, es decir de los viejos tabús, que se llaman virtudes, enmascaran otros intereses o son sobreestructuras económicas o simplemente prejuicios. Pero sea cual sea el caso, de estos tabús hay que librarse
como de medios represivos.
~~ otros, t~rminos: ~o _l~ búsqueda de la virtud ni su ejercicio para adqumr el hábito (que significa luego perfeccionarse a través de este ejercicio)
en cuanto esto obstaculiza la felicidad del hombre, sino búsqueda del apaga-

69

�miento de sus deseos aun a costa de eliminar aquel obstáculo que es la virtud,
así pues, a costa de la virtud que, en resumen, es un tabú, un prejuicio, una
coartada para reprimir y mantener ciertos privilegios. La virtud está presentada como un instrumento de represión, prejuicio que impide al hombre ser
feliz en la explicación de aquello que es su naturaleza instintiva, su índole.
No se nos limita a dudar de la moral (y la duda puede tener también
aspectos positivos, ya que llevarlo sobre un principio, es asumir una actitud
crítica y cómplice y por esto es estímulo para la reflexión) para mejor perfeccionarla, liberarla de lo que tiene de caduco, de viejo, de cansado, de
sobrevivido y que no responde ya a las situaciones nuevas. No así: de este
paso no se trata siquiera de dudar de la eficacia formativa de la moral, que
sería aún legítimo si condujera a volver formativamente eficaz la moral misma
que se sujeta a crítica. Aquí se trata en vez de sustituir a la moral, directamente de combatirla como un mal que oprime y vuelve infelices, casi como
algo de lo cual la humanidad debe aprender a liberarse.
Al leer cierta literatura, cierta publicación, ciertas teorizaciones, se tiene la
impresión de que el pudor, la honestidad, la santidad, sean algo de lo cual
es necesario ahora avergonzarse, porque representan la infelicidad humana,
consecuencia funesta de prejuicios llamados morales. Pero esta es la conclusión a la cual en el 700 ha llegado el Marqués de Sade como consecuencia
del iluminismo. La felicidad de la cual se habla es sólo de orden animal,
egoísta y ya no del hombre integral. Esto comporta la reducción del hombre
a la sola vida animal organizada por el cálculo racional o funcional, esto es a
la vida privada del espíritu; y esto lo hace descender más abajo de sí mismo.
Se podría decir que fuera una forma de "corporismo" en antítesis a un
cierto "angelismo" que nos sintamos deber combatir al igual que el otro, porque el hombre es espíritu encarnado, alma y cuerpo. Consigue todavía la
reducción de la libertad a la pura espontaneidad, pero la espontaneidad es
solamente animal, es también la de una piedra que puede caer libremente
por la ley de la gravitación universal si no encuentra un obstáculo. Pero esto
no tiene nada que hacer con la libertad, incluso la libertad humana comienza
justo donde el discurso no se hace ya sobre la espontaneidad.
Por último esto comporta la pérdida de la conciencia moral y de la capacidad de distinguir el bien del mal, que Aristóteles y también Santo Tomás identificaron con la prudencia entendida no solamente como virtud práctica, sino intelectiva. Y la falta de la conciencia moral, es decir la pérdida
de la capacidad de distinguir el bien del mal, lleva al caos en la ciudad terrena. La conclusión a la cual llega la concesión libertina del comportamiento
humano se puede reducir a estos simples términos; que cada uno haga lo que
le plazca y satisfaga una necesidad física suya. No se trata ya de una moral
puesta al día, sino de la destrucción total de todo principio y conducta roo70

ral; de la sustitución de t odos los excesos, inclusive la obscenidad, en lug-ar
de la virtud.
~

4. La eliminación de Dios de la ciudad terrena.
La ~uda sobre _Dios si se ex~gera al máximo, esto es si no es estímulo de
una busqueda
mas •profunda smo fin en sí misma, es tamb''
· d
ien una conse~uencia ; la negación del principio de la verdad por el simple método que
emos senalado; es_to _es! es una consecuencia de la negación del ser por el
iiuro hacer, del prmcipio de la moral por una felicidad terrestre o física y
. ega hasta el ateísmo además. En efecto, Dios está de tal modo ne ado
mcluso
, g tn·
· l dpor algunos. cristianos, que el ateísmo
· es una de las formas mas
via es e conformismo; hay también una teología de la muerte de Dios 0
d_e los llamados cristianos ateos. En verdad se reduce a dos las formas rincipales ~ue hoy hacen dudar de la existencia de Dios al punto de neiarla.
La. pnmera f?rma se puede anunciar así: el hombre con sus poderes intelectivos
--como
comúnmente se dice- no puede probar que
D·
• o racionales
.
.
ios eXIste, es decir ~ue existe el Ser principio primo y fin último del universo
Y. trascendente _al umverso mismo, providencia, etc.; tan es cierto que se lo
discute desde siempre Y no hay aún una prueba irresistible. Así pues -se
concluye- por lo ~enos hay la duda de si existe o no existe. Nos queda la
pura fe de que D 10_s existe. Y quien la tenga, se la guarde. Creerlo es un
hecho personal y pnvado. Con este discurso, se exilia a Dios de la ciudad
terrena,
,
· ,
·
· difse le condena a la mendicidad' se le relega a un f"d
i eismo
pnvatistico, m erente a este o aquel Dios, sea el ficticio o el Dios cristiano.
La segu~da forma, hoy la más difusa, se presenta con matices diversos
~osotros_ senalaremos los principales. Una es: si Dios existe, el hombre no'~
libre.
como el amo del hombre, el tirano que lo domma
·
1 D10s
• está •concebido
•
Y ~ opnme ~as1 caprichosamente, como el maestro que le quiere enseñar todo,
casi como _si el ho~bre fuese siempre un menor; un ser que sujeta y por
consecuencia no deja libre al hombre.
Otr~ es ésta: si existe Dios y está concebido como fin último, bien absoluto
y beatitud e~erna, el hombre, atraído por este fin último, se distrae de las
cosas de la ciudad terrena, se ocupa de ellas sin empeño. mientras se preocupa mucho ~ás- de la ;ida eterna. Y de esta atracción ;uya en la otra vida,
con, la consigwente distracción en ésta, se aprovechan sus explotadores: de
aq~ la frase comú~, incluso trivial: la religión es el opio del pueblo. Para
evitar esto ocurre liberar al hombre de Dios, de la perspectiva de eternidad
de la esperanza de la vida eterna y para hacer esto basta reflexionar --dice~
los sostenedores de esta tesis- que Dios en el fondo es el producto de nues-

71

�tra misma imaginaci6n: no es Dios quien ha creado al hombre, sino es el
hombre que con su imaginación ha inventado a Dios ( tesis de Feuerbach,
tomada de nuevo por Marx) .
¿Y por qué el hombre ha inventado a Dios con su imaginación? Porque,
viviendo en un estado de renuncia, enajena en otros, en este caso en Dios,
lo que le pertenece. Por el iluminismo, el hombre, imaginándose un Dios
maestro infalible enajenaba sus poderes cognoscitivos y racionales, los cuales
una vez desenvueltos y maduros vuelven a tomar lo que les pertenece y destruyen a Dios, o al fruto de la imaginación ( enajenación en la forma burguesa). Para el marxismo en general, la enajenación religiosa nace de la del
trabajo; es decir, Dios nace en la mente del hombre por la explotación de los
muchos de parte de pocos patrones (enajenación en la forma proletaria) .
Por consiguiente, al cesar la enajenación del trabajo según la tesis más propiamente marxista, cesa la creencia en Dios, porque llega a faltar la causa
que había estimulado a la imaginación del hombre a poner la existencia
de este ser.
Otra forma es ésta: Dios nos ha engañado: su providencia no ha resuelto
el problema del mal; su encamación no ha mejorado al mundo, donde hay
todavía tanto mal, y del cual esperamos una inmensidad cada día. Si es así,
Dios es superfluo; que exista o que no exista es indüerente, porque si no ha
logrado vencer al mal es mejor olvidarlo.
Otro matiz de esta posición es éste: la existencia de Dios, hasta el hablar
de Dios es un daño: no se hable más de Dios y Dios mismo no hable, que se
retire y que se haga el silencio en tomo a él. Que en este silencio el hombre
haga o al menos trate de hacer lo que Dios no ha sido capaz de hacer: un
mundo mejor.
Como se ve, estas posiciones, son de desconfianza en Dios y de absoluta
confianza en los poderes del hombre, ahora todos desenvueltos, todos desplegados, que pueden hacer lo que Dios no ha podido o no ha sabido hacer.
La confianza en su madurez ha liberado al hombre del infantilismo de creer
en un Ser supremo. El hombre vuelve a tomar la ciudad terrena en sus
manos y con sus manos la construye mejor de la de todas las religiones. Esta
tesis iluminística, matriz de las otras, vuelve hoy en forma más al día y, déjemelo decir, empeorada. En breve: sustitución de Dios por el hombre que
ha sustituido la verdad por lo útil y la virtud por la felicidad del bienestar
y la satisfacción de los instintos: en resumen, sustitución de Dios por el animal llamado hombre.

5. Breve respuesta.
Co~ respecto.ª 1~ eliminación de la verdad, el problema no se plantea como
exclusivo o sustitutlvo de uno de los dos términos: o eJ método, 0 el principio
del pensar, en cuanto el método sin el principio del saber o de verdad está
,
,
'
vaci?, es una via que no sabemos a dónde lleva; se puede decir incluso que
es ciego. El problema se coloca de otro modo: desarrollar los métodos de
búsqueda q~e ?~ben volver ~iempre más eficaz el principio de la verdad;
pero este. pr":1apio es necesario y es cierto en sí mismo, no se vuelve cierto
por la eficacia de los métodos, los cuales deben limitarse a volver eficaz la
verdad del principio. Del mismo modo no hay el aut-aut, o al hacer O el ser.
El problema se plantea en forma sintética, porque el hacer sin el ser es ciego
y hasta cierto punto significa solamente deshacer; por otra parte, el ser que
es fecundo, no debe esterilizarse desinteresándose del hacer. Entonces el
problema es de ser para hacer, o bien se podría decir -usando un término
clásic~ "~ontemplar", _que signüica "estar viendo" para conocer, y luego
hacer, ilwrunadamente, Justo porque nos ilumina la verdad. Nosotros hacemos para _tener, ~ro el t~ner sin el ser es nada en cuanto si tengo y no soy,
es como si no tuviera. Asi pues el problema no es el tener o el ser sino del
ser _el ~ual para ser tiene necesidad también del tener. Y diré que ~ta es la
sabiduna o aquella que se podría llamar la mesura.
El hombre que no puede contentarse solamente con satisfacer sus necesidades vitales, si bien es cierto que el problema de vivir se re$ueJve solamente
si ~l dispone de los medios para tal safüfacción que tiene también un conterudo moral, en cuanto libera al hombre de la esclavitud de la necesidad
de la degradación y de la miseria, y le da una dignidad de status social'.
Justamente un filósofo ruso, ortodoxo, Berdiaev, dice: "El pan para mí es
una necesidad material, pero el pan para el otro es una necesidad espiritual".
La misma satisfacción de las necesidades materiales, a fin de que conduzca
a una vida digna y no pierda su valor humano, no se puede considerar a sí
misma. L~ satisf~c~ión de las necesidades materiales es el fin vital, pero no
el de la vida espmtual, sin la cual no se puede ni siquiera plantear el problema de una dignidad propia del hombre.
Al presente la dignidad del hombre son los sentimientos, el pensamiento,
la libertad, y éstos no existen sin verdad. Y la Verdad que el hombre quiere
no es solamente de naturaleza técnica, científica, organizativa, operativa, para
su bienestar, aun si ésta es necesaria, sino es sobre todo de naturaleza moral, filosófica, religiosa. En un cierto punto, en cada uno de nosotros nace la
pregunta: ¿ cuál es aquella verdad que no sirve, sino que nosotros debemos
servir, la que da un sentido a nuestra vida y a la vida de la humanidad

73
72

�entera? Por esta verdad de servir afirmamos el derecho a la satisfacción de
las necesidades vitales.
Igualmente respecto a la eliminación de los principios de la moral, el problema no se plantea: o la felicidad, o la virtud moral, como si hubiera un
conflicto entre felicidad física y virtud moral, como si la una fuera negativa
de la otra; sino que se plantea en términos de perfeccionamiento, de siempre más sabedora conciencia, de modo de volver moral nuestra conducta y
nuestro vínculo con el prójimo. Y cuando hayamos realizado esto en la paz
corporal habremos realizado también la paz espiritual; es decir entrambas
forman una: la paz del hombre, la verdadera felicidad sobre todo para el
cristiano. Así pues no hay conflicto entre felicidad y virtud porque hay ahí
costumbre moral sin principios morales, pero no hay principios sin el ser
objeto interior del pensamiento. Se trata de dar a la virtud un rostro humano y sereno y no uno inquisitivo y sañudo. Por otra parte, como escribe
Unamuno ( Vida, etc., p. I, cap. XII-XIII), al amor que no busca la felicidad: "Sólo los amores desgraciados son fecundos en frutos del espíritu;
sólo cuando se le cierra al amor su curso natural y corriente es cuando salta
en surtidor al cielo; sólo la esterilidad temporal da fecundidad eterna".
Igualmente respecto a las dudas de la existencia de Dios, respondemos: 1)
Dios no es el amo, o el tirano, sino el Padre creador del hombre, o -como dice
el Evangelio- el Amigo. No es un poderoso de la tierra, justo porque es el
Omnipotente y no tiene necesidad del poder para tiranizar. Le bastan sólo
el amor para redimir y la misericordia y la justicia para salvar. 2) Dios no
distrae del compromiso por las cosas de la ciudad eterna; al contrario, esta
es la prueba necesaria aunque no suficiente para la salvación.
Los primeros dos mandamientos: el amor a Dios y el amor al prójimo no
son escindibles. Son un acto único, un solo mandamiento, porque a través
del amor al prójimo, que no tiene como fin a Dios, realizamos nuestra perfección y las condiciones de nuestra salvación. Ni el compromiso político es
descuidar en cuanto -como escribe Antonio Rosmini- "es cosa sagrada la
suerte de los pueblos". Pero la religión no puede reducirse al solo interés
social y político, mundano o secular. Y cito todavía a Unamuno (Mi religión, Ensayos, vol. II, p. 369): "espero muy poca cosa en el orden de la
cultura de aquellos que viven desinteresados del problema religioso en su
aspecto metafísico y sólo lo estudian en su aspecto social y político". Pretender luego eliminar el mal del mundo y considerar la ciudad de Dios ya perfectamente realizada en este mundo. En este caso, es decir, el hombre, capaz
de construir el reino perfecto, sería Dios. Pero esto no sería ya hablar del

ración, pero la desesperación por la pérdida de Dios puede alimentar la
esperanza de que Dios regrese al corazón miserable y árido del hombre de
hoy. Negar toda prueba de la existencia de Dios es hacer de ésta un acto de
pura fe, confiarse en la fe ciega; se trata de ver cuáles son las razones bien
fundadas de la existencia de Dios. Y una de estas razones es que el hombre
n~ crea el principio de verdad con la cual juzga, el principio no se lo da él
IDJSmo, le es dado por Dios; y así se puede recuperar, profundizándola, la
prueba de la verdad de San Agustín.
La ?tr~ ~zón f~nd_amental, es ésta: el ser infinito, en cuanto tal, no puede
ser prmc1p10 de s1 fOlSIIlo; as1 pues es el Ser principio absoluto que lo pone
y se pueden recuperar, profundizándolas, las cinco vías de Santo Tomás.
Las dudas se pueden vencer, pero es necesario que la razón no enloquezca y
sea en vez razonable; que la voluntad no se tire a hacer los caprichos o
act~s ~bitr~os, ~o _que sea libre en la ley moral; que el hombre adquiera
la inteligencia de s1 IDISmo, el sentido de sus límites y no tenga la superstición
de sus poderes ilimitados y absolutos que llevan al caos intelectivo y moral
a la desesperación destructiva. Y no hay forma más maliciosa y destructiv~
de infantilismo y de inmadurez que aquella que afirma que el hombre puede
ponerse en lugar de Dios.
(Traducción del Dr. Jorge Rangel Guerra).

hombre sino de otra cosa.
Por otra parte, tener más confianza en el hombre que en Dios es afirmar
que el hombre es más que Dios, y esta es una forma de ateísmo por desespe-

74

75

�INCREMENTOS Y MERMAS DE LA REALIDAD
EN LAS CIENCIAS Y LA FILOSOFfA
PRoFR. DR. FRITz-JoACHIM voN R!NTELEN

Profr. Emérito de la Únivenidad de
Maguncia, Alemania
Sumario: 1.-Ciencia y Realidad. 2.-Ciencias naturales y Ciencias espirituales. 3.-La
Realidad integral y el Ser Humano total. 4.-El Valor, su sentido y razonamiento.
5.-Resumen.

1. ¿ Es POSIBLE QUE LA FILOSOFÍA y las ciencias de nuestra época puedan
transmitir al hombre una guía para su vida? ¿Pueden ofrecerle un respaldo
espiritual y corresponder a sus anhelos profundos si se conforman -limitadas por los métodos comprensivos de la ciencia natural- a definir el mundo
exclusivamente por valores matemáticos ( diríamos matematicismo) ; a recogerse positivamente a los hechos manifiestos de la experiencia sensible; a
cultivar solamente Lingüística, Semántica, Simbolística y Logística, que pertenecen a regiones estrechamente circunscritas por la misma filosofía? 1 Esta
pregunta es también, 2robablemente, la base decisiva para Paul Arthur Schilpp,
a quien los colaboradores ele la obra en mención hacen patente su conformidad y solidaridad. Schilpp postula un "subir por encima" de la simple
"manipulation of language" (manipulación del lenguaje), invita a la restricción del "hairsplitting" y a tentar solamente una "clarificación de conceptos"
(Moritz Schlick) .2 ¿ Será suficiente esto para sobrevivir, o mitigar la tremenda
amenaza de la era atómica? ¿ Qué impulsos internos nos quedan para presen1
Vgl. PAUL ARTHUR ScHILPP, The Abdication of Philosophy, Kant-Studien, 51, 4
(1959/60), Presidential adress delivered before the 57th annual meeting of the Western
Division of the American Philosophical Association at the Univenity of Wisconsin,
Maclison, Wisconsin, April 30, May 1, 2 (1959) .
• ScHILPP, Kant-Studien 481/2. Does Philosophy have anything to say to ovr
( atomic) age?; Atti del XII Congreso Intemazionale di Filosofia, VIII, Firenze, Sansoni
Ed. ( 1961), 240.

77

�tar y defender demandas humanitarias (oriundas de nuestra profundidad existencial)? En una ocasión anterior ya tuve el placer de escribir sobre estas
cuestiones en un ensayo publicado en una disertación denominada Philosophy
and Phenomenological Research.3
No existe, desde luego, la idea de sugerir algún menosprecio en cuanto a la
investigación científica legítima que la filosofía debe tomar en seria consideración, si produce resultados seguros y definitivos, aun ante el hecho de que
en las ciencias naturales -especialmente en la física de los átomos-- las condiciones actuales de una interpretación netamente mecanística han encontrado
sus limites y han sufrido mutaciones de importancia (p.e. Microfísica, "saltos"
o "brincos" de los "quanta") .• No podemos ni debemos ignorar la realidad
así generada.
Es preciso preguntar cómo llegamos, en nuestros días, a una interpretación
moderna y mundialmente aceptada, del universo y de la vida -si es que todavía se puede hablar de un esfuerzo para llegar a interpretaciones-- teniendo
a la vista la presunta exclusividad de la física ( Fisicismo) . Ciertamente, pues,
se debe al éxito imprevisto que han tenido la dominación y el aprovechamiento
de las fuerzas de la naturaleza con sus resultados visibles en la técnica. Richard
Hoenigswald ha dicho en alguna ocasión que el método es la madre del objeto.
En principio, esta declaración anticipa ya a todo, con la condición, desde
luego, que sólo debe considerarse como realidad lo que se acondiciona al método precursor. Todo lo demás parece irreal, ficticio y subjetivo.
¿Pero cómo definir la palabra "realidad"? La etimología alemana combina, con esta palabra, algo que se realiza, alguna actividad o un dinamismo
activo. Este modo de sentir es también una manifestación de los tiempos presentes. Pero es difícil traducir la palabra con correctitud del inglés: Reality;
tampoco en francés: Realité; ni la palabra española "Realidad" expresa, en
forma adecuada, lo mismo. Todo tiene su raíz en la palabra latina: "res",
o se "cosa", cuyo significado intrínseco en el caso presente no nos da la clave.
La "realidad" -en nuestro caso- es una relación que puede producir un
"efecto", que es, según Rothacker, "tal como es". Esta terminología tiene
gran importancia, si más allá tenemos que ocuparnos de la realidad psíquica
e intelectual.
El proceso aquí definido tiene su origen en las últimas etapas de la edad
media (cf. Nicolaos von Oresme, t 1382, padre de las palabras "ímpetus"
"mecánica"). Posteriormente se amplió la comprensión de que la existencia
• "Positivism, Humanitarianism and Humanity, Philosophy and Phenomenological
Research", XI, 3 ( 1951), 413 f. Auszug aus: Positivismus und gefiijrdete Ji, amotát,
Festxchrift Aloys Wenzl, Natur, Geist Geschichte, München, Filser 1950.
• Vgl. ARTHUR MARCH, ''Das neue Denken der modemen Physik", Hamburg,
Rowohlt-Verlag (1957), 95, 123 f.

78

del mundo tenía su base en potencias mensurable
.
tóteles haya definido la naturaleza de la ontologs: aunque, po~ cierto, Arisel "
• .
ia con energeia on s Sigue
mov1ID1ento
mensurable" de Descartes hasta la "conservacion
. , de la. fuerza
, • ,,
mecaruca como fue claramente iniciada por Newton
e .
.
:eº!~e:;í~e-~sar que resulta natural a nuestro pensamieni: n::::i:e(:s~e:
En tiempos pasados nos concentramos dentro de lo fugaz d 1
..
en la estática l
.
'
e as v1S1ones,
.
y a permanencia. Es significante que hoy en d'
.
s10na lo activo el
b'
d
ia nos IIDpre.
'
caro to y e1 esarrollo. Pero todo desarrollo del "Ser''
::n~ al~~e~~tan~do, d_i~amos, según la ley del orden -e igualmente e::~
q od o mmobilidad alguna evolución. Todo esto es "realidad" y 1
hombre
·
•
e
tales
el m. ernod' : 'fico y realistico,
tiene
el deseo irresistible de investigar
. r acio~es,_ e armarse (compárese : Baca de Verulam - Francis Baca
y evitar desiluSiones por especulaciones visionarias.
n)
é· Cómo
• • • se realiza esto.? A través de nuestras experiencias En primer 1
empír'i~, su examen y su evaluación
. - sensation
·
ugar,
la sensibilidad
,
and refle..xion
segun John Locke.1 Si nos apegamos estrictamente a lo aq , di h
'
dem h bl d
. .
w c o, entonces
po t os ªp ar e una ciencia exacta· Esta d erimcion,
· ·, emP.leada
.
.
ongmal
me~/ por asca! como "exacte definition", se entiende en ·un sentido especi ico,, estre~h~ente_ limitado: un empirismo sensitivo, que debemos enten:
der segun prmcipios rigurosamente formales y matemático-cuantitativamente
mensurables. Una tentativa en esta dirección la hiz
R
B
siglo XIII E .
. o ya oger acon en el
. , completament . s mteresante
. ver cómo de repente result6 una valuacion
e.nue_va y peregrma hasta los días de hoy. En un principio el
, t
,
,
,
carac er
de las ciencias se deflilla
a traves de su oficio: Teología, Metafísica Etic
re ocup:ban el sup~°,1º lugar. Después la categoría se define por s~ grada~
e acerta a -certa dmamos hoy- y exacta intuición. be
.
,
a Wilhelm von Occam .
. . .,
, ca mencionar aqw
. 1d
' ~na_ mtuiaon con la tendencia de llevar cualidades
ª1 mve e marcas cuantitativas.
~~;~.lsabobi~? es ~u~ Platón, en su período dificultoso, encontró a través de
su
1 e s ' y sigwendo el sendero del Pitagorismo su meta e 1
rales (el gu ·
) b
d
'
n os nume.
ansmo ' uscan o en el infinito, apeiron, testimonios para lo fimto, lo permanente, peras.ª Pero, en su caso de él, el número s·trvio,
. , con sus
1

"De coe1o et mundo", Kap. 4 Vgl. DuHEM, "t.tudes
. .,,
3e. série, Paris (1913), 53, 359 _
sur Léonard de Vmc1 ,
• RENÉ DESCARTES, "Principia Philoso hiae" II 3
NEWTON "Phil
h' N rar" " . . ~
'
, 6, Amsterdam (1954). ISAAC
BERNH~T BA~;:K ia "Eatub ~s . Prdmc1p1a Mathematica", II, def. 4, London ( 1687).
'
rge russe un Probleme der Nat
·
h f ,,
.
Hirzel (5. Auflage
),
_
urw1ssensc a ten , Leipzig,
1933 55
: ; ~ : : ;oncerning human understanding", II, 7, London ( 1690).
0 , 16. Vgl. PAUL WILPERT, "Neues Fragment aus perí tágazou", 225 f.

79

�características cuantitativas como garantía de la proporción, de la armonía,
para comprender el Kosmos (i.e. "ornamento") bajo aspectos ~ualitativos,
según el ideal estético del Pitagorismo. Así también habla A_ugustmus de las
bellas formas de la creación, in quantum numerosa sunt, siempre que sean
patentes por su numerosidad.9 Pero para él era nomás un principio de comprensión de la realidad.
.
Cabe preguntar, ahora y en estas circunstancias, qué pasa si perse~os
consecuentemente el punto de vista "cuantitativo", tan justificado Y exito~,
diciendo: toda realidad "no es más" que una relación entre datos determinables. ¿No es, de veras, la idiosincrasia de nuestros tiempos? Pero el hombre del futuro ¿ no perderá su "sustancia metafísica", si no se aprueba más
que la Eura realidad? ¿ O se dejará guiar por s~ propia vo~untad buscando
algo más esencial? Nótese que a él ya le ha _di~ho Poleta1e_w: El_ aparato
cibernético, el robot mecanizado, lo puede susutwr, con la diferencia, desde
1
luego, que no es capaz de reproducirse, ni activa -ni pasivamente. º. .
Seamos más exactos todavía, reconociendo únicamente lo que percibimos
sin mediación ni duda alguna. No damos razón entonces, la razón final _al
filósofo inglés Berkeley, cuando dice: solamente tenemos nuestros complejos
interiores de la imaginación sensible, que arreglamos y definimos formalmente. No podemos ni hablar de un mundo exterior demostrable, porque no
existe ni directa - ni exactamente, sino exclusivamente a través de nuestra
percepción individual. David Hume, en este concepto, dice -sin transformarse, desde luego, en Berkeleyano-, que es (ref. este mundo exterior) un
"yo no sé qué". I now not what.
,
¿ Qué nos queda entonces? Si somos consecuentes,. no tenemos mas que
impresiones del sentido, que interpretamos co~o. variantes , d~ numerales ?
guarismos; procesos empíricos, cuyo desenvolvumento mecanico reproducimos de esta manera sin error ni desvío. Sería inútil atacar el aspecto de este
método dentro de su propio radio de acción, tomando en cuenta la carrera
victoriosa que han ganado Eºr su propio modo las ciencias naturales de nuestros tiempos. Las demás ciencias se rigen por este éxito. Sin e~bargo, es
preciso preguntarse, si por estos senderos comprendemo~ _la r~hdad co~leta a la cual, por fin, no sólo pertenecen procesos f1s1cos, smo tambien
!ven:os vitales orgánicos con sus múltiples ramificaciones y, sobre todo, la
"realidad", es decir la realización del ser espiritual productivo. Idem, preguntámosnos, si por aquel método el cerebro solamente capta una parte de
über Plato (Hermes, 76 , 1941) . "Zwei aristotelische Schriften über die ldeenlehre"
(1949), 158 f., 164 f., 169 f.
• arb. arb. 11, 42.
(B
" l. A. PoLETAJEW, "Kibematik". übers. aus dem Russichen von G. Klaus
er•
lin, Dr. Verlag der Wiss. (1962), 219 f., 328, 377.

80

la realidad y si por esto no debemos ser más "realísticos". ¿ No es nuestro
deber y anhelo hacer más visible el espíritu, en lugar de frenarlo; de concederle la plenitud de sus posibilidades?, o, con las palabras de Schilpp: "it is
not less thinking we need, but more" .11 Lo que edifica, descompone, lo que
descompone, edifica; en otras palabras: admirables trabajos unilaterales pueden producir una desintegración; en cambio: fuerzas, que reedifican, suplementan y superan tales esfuerzos y trabajos, pueden producir una integración. Así se desarrollaba, en grandes rasgos, siempre el camino de la vida
intelectual: Y llama la atención que hasta el extremo del materialismo dialéctico se niega terminantemente aceptar el "mecanicismo" de Plechanow y
Bucharin, hablando, de esta manera, de construcciones cualitativas no concebibles en tal forma. 12
2. Esta situación ya ha conducido a un término -hace algunas décadas-en que escribiera su obra el Profr. Heinrich Rickert, titulada: Límites de la
formaci6n de nociones físico-naturales ( 1902-1929). Hoy añadiría: Límites
de una aclaración ontológica positivista. Lo que quiere decir el autor es: si
no cruzamos la frontera del método indicado y nos paramos en el ya indicado: "nichts als" (nada más que), nos exponemos a una siniestra pérdida
de nuestra realidad. Lo decisivo de nuestro ser, el hombre como existencia
individualmente espiritual, con su especialidad de creaciones intelectuales y
culturales, queda excluido y se ve colocado bajo la tutela de aspectos completamente ajenos. La realidad es, según Scheler, de plano, más rica y más
completa. De otro modo, nos convertimos en especies cerebrales, que se distinguen de los animales únicamente por el mayor consumo de corteza cerebral. En este sentido Heidegger luego se refirió a nuestro enajenamiento moderno de la existencia y su estado ruinoso que pone en duda a la misma humanidad, la hace común y corriente y le quita su vida interior. Se comprende,
pues, que el hombre, en vista del proceso existencial inevitable, que casi
siempre es el mismo, se absuelva de todo acto de decisión, a sabiendas que
es una víctima de los acontecimientos exteriores que lo engarrafan. Otra
consecuencia es que hoy en día se habla tanto de la profunda angustia básica del hombre, porque en muchos casos le falta un sentir intrínseco fortificante para con su vida. Cada éxito visible le parece frágil, tanto más cuanto
se encuentra intranquilo ante la posibilidad de una guerra atómica a pesar
de tantas advertencias preventivas.
Cabe citar, en esta relación, unas conocidas palabras de Goethe (Fausto,
11, 1; Mefistófeles) :
11

Kant-Studien, 484.
" Vgl. GusTAV A. WETTER, "Der dialektische Materialismus". Seine Geschichte und
sein System in der Sowjetunion, Freiburg i. Br. Herder ( 1952), 117, 165.

81
H6

�Daran erkenn ich den gelehrten Herrn!
W as ihr nicht tastet, steht euch meilenfern;
Was ihr nicht fasst, das f ehlt euch ganz und gar;
W as ihr nicht rechnet, glaubt ihr, sei nicht wahr;
Was ihr nicht waegt, hat fuer euch kein Gewicht;
W as ihr nicht muenzt, das, meint ihr, gelte nicht.
En eso reconozco al docto señor. Aquello que no palpáis,
está cien leguas distante de vos; aquello que no comprendéis, para vos no existe; aquello que no calculáis,
creéis que no es verdad; aquello que no pesáis, no tiene para
vos peso alguno; aqu~llo que no podéis amonedar. Imagináis
que nada vale.

Las palabras aquí citadas anticipan ya una opinión, que empieza a ganar,
nuevamente, importancia. Para comprobar esto, basta observar de cerca las
tendencias que tienden a prevalecer en los congresos internacionales de los
filósofos. Hace algunos años pude ver que el hombre de nuestros días anda
en busca de soluciones más decisivas, soluciones más congeniales a su propio
ser; esto pasó en la conferencia de filósofos del este y oeste, East-West-Philosophers Conference en Honolulu ( 1959) que confrontó a Americanos y Asiáticos. Un entendimiento o encuentro legítimo empezó, en un sentido real,
hasta el momento, cuando se eliminaron las limitaciones por el "Cientismo",
como lo llamó Werkmeister, y cuando se entró en problemas que se relacionan con la vida espiritual de los pueblos y culturas. Entonces sí, se demostró
palpablemente que existen sentimientos comunes a pesar de la multitud de
divergencias, citando, p.e., los términos responsabilidad, justicia, caridad, autorrealización, etc.13
Pero estas reflexiones nos llevan a regiones que solemos considerar como
temas de las "Humanidades". Podemos observar, hoy en día, que se inicia
un "encuentro" entre las ciencias naturales y las humanidades; pensemos, por
ejemplo, en Portmann, Basilea, y sus percepciones sobre el "autorretrato" de
la naturaleza a través de sus instintos estéticos; o en la obra de Meyer-Abich
sobre los fundamentos espirituales de la biología (Hamburgo, 1963) .1' Sin
embargo cabe preguntar, si las humanidades -digamos historia general, gé" W. H. WERKMEISTER, Scientism and the problem of Man, Philosophy and Culture, East and West, ed. Charles A. Moore, Hor¡olulu University of Hawaii (1962),
135 f. Vgl. Darin Authors Values as a foundation for Encounter, 400 f.
" AooLF PoRTMANN, "Philosophie des Lebendigen", in: FRITZ HEINEMANN, "Die
Philosophie im XX". Jahrhundert, Stuttgart, Klett-Verlag (1959), 422 f. Biologie und
Geist, Zürich, Rhein-Verlag (1956), 25, 309 f., 334 2.

82

nesis del arte, psicología, sociología, filosofía- se pueden adjudicar, estrictamente hablando, a las ciencias o la sabiduría. Depende de la interpretación
de la palabra "saber". "Saber" viene del antiguo oída, godo, wait, ich weiss,
videre, ver espiritualmente. Sabemos de muchísimos acontecimientos, más
abundantes y complejos, que puede hacer visible nuestra percepción característica y limitada. Si, p.e., alguna persona sufre repercusiones mentales, ya
sea en un sentido deprimente o sublime, comentamos: él "sabe" de ello, lo
ha experimentado muy adentro. Opinamos, que la palabra "exacto" demanda
y exige que también estas regiones de la realidad se consideren como parte
temática de humanidades en medio de nuestras reflexiones, con toda responsabilidad, neutralidad y justificación. No hay duda de que existen límites de
la posible objetivación, formal o matemático-funcional a lo impersonal del
neutro, aunque últimamente mucho no se deja analizar por la razón o por
la manifestación de eventos ocultos.
Ni el desarrollo de la vida se deja explicar en todos sus detalles ni se deja
aclarar en cuanto a sus últimos fines. Sin embargo, existe, invariablemente,
su innegable realidad. Nos engañamos soberbiamente, si nos limitamos a reconocer única y exclusivamente algo como . una realidad, si se trata de un
método sucinto y sus aspectos, impugnando, como si no existiera, a todo lo
demás. No es nada científico desconocer a una educación media o inferior,
ni a casos parecidos, únicamente porque no se adaptan a un esquema prefijo. Hay que reconocer los hechos y hay que tomarlos en cuenta sin vacilar.
Esto nos ha de ocupar y preocupar si queremos interpretar la vida orgánica,
trátese de la integridad total o sólo de la de emergencia. Pero si echamos a
un lado la realidad tal como se nos impone, sufrimos un menoscabo de la
misma, con sus consecuencias negativas.
Sin embargo, estas regiones de la vida tienen suma importancia para nosotros, y debemos buscar la manera de penetrarlas hasta sus profundidades,
porque de otro modo perdemos de vista la realidad humana. Sin estar conformes, necesariamente, con todas sus teorías, debemos concederle la razón
a Nicolai Hartmann en cuanto dice que existen varias capas o regiones existenciales (observadas ya en tiempos antiguos), que únicamente se dejan definir por sus categorías correspondientes, aunque algunas de estas últimas
tengan mucho en común. Así separa Hartmann la existencia netamente fí.
sica, la vida orgánica, la vida espiritual inconsciente (y a la vez consciente) ,
y el ánimo vivo. Tampoco es permisible el intercambio de principios categoremáticos de la esfera física como imperativos para el fenómeno de la
vida, como lo es viceversa. Y menos es correcto ni debido, si entramos en la
esfera espiritual-consciente y la del ánimo.15
" N1coLA1 HARTMANN, "Der Aufbau der realen Welt", Kap. 20/ 21, Berlin, Walther

83

�Esta forma de pensar ha contribuido a que Wilhelm Dilthey (t 1911) ya
haya separado las ciencias naturales y las del espíritu. Según él, con respecto
a estas últimas se trata de una "ciencia empírica de visiones espirituales", ya
sea de individuos o de comunidades históricas. No debemos mirarlos a través de aspectos esencialmente ajeaos que se relacionan con hechos externos,
sino debemos seguirles su sendero y entender, a la vez, el conjunto de valores
aquí presentes como realidades -así dice él- y abrir las puertas para entender su mundo y para, también, entender sus deseos.
De esta manera únicamente podemos ofrecer algo a los demás miembros
de nuestra comunidad humana, podemos brindarles algo a otros pueblos y
tener contacto con ellos, si tenemos la voluntad de aceptar algo de ellos. Si
desatendemos su vida espiritual, sus sentimientos, ofreciéndoles solamente bienes materiales y la ayuda técnica _eara hacer uso de ellos, nunca habrá un
común entendimiento de mutuo provecho. Hay que ver con toda claridad
que una época y cultura definidas, más la gente contemporánea, siempre
coexisten en un "ambiente total". Así lo formula Emst Troeltsch.16 ¡ Regiones de la realidad, también éstas son! Para abrirse el acceso a estas regiones,
se ha formado la costumbre de hablar no sólo de experiencias externas, sino
también de experiencias internas. Pero como estas últimas vienen también de
origen ajeno, para fines prácticas son idem "foráneas". Sin embargo, sólo una
comprensión íntima sabrá abrirse el camino para llegar a los impulsos y profundidades de una u otra unidad cultural o religión mundial.
Para comprender esto, empero, es preciso atenerse con todo empeño y con
todo apego a la verdad, para con nuestro objeto, atenerse, digo, a la realidad viva, interna, y a los hechos visibles; y hay que hacer uso del propio
juicio. De otra manera no se justifican intefRretaciones.
Este acto despierta, ciertamente, fuerzas intelectuales que llegan más allá
de una comprensión netamente dialéctica, combinadora y calculatoria. Lo
mismo podemos decir, si queremos penetrar en esferas míticas, porque cada
mito genuino tiene el vigor de un manifiesto y representa la reproducción
original y concentrada de un símbolo o imagen del tipo cualitativo que se
explica por sí mismo y no se deriva de otra fuente. La sustancia sentimental
debe, empero, atenerse, para fines demostrativos, a su materia fenomenal en
forma objetivamente exacta. Esto lo logramos solamente si nos acercamos a
nuestro objeto con la más íntima disposición para un entendimiento, con
sinceridad y franqueza ~orno hoy diríamos- mas no con prejuicios. Es inde Gruyter (1940). "Philosophie der Natur", Kap. 1, 4, 16-18, Berlin, Walther de
Gruyter ( 1950).
1
• ERNST TROELTSCH, Die Krise des Historismus, Die Neue Rundschau, 33, 6
(1922), 578.

84

dispensable este camino, si queremos conocer a fondo al prójimo, a nuestro
semejante.
Si perdemos esta capacidad espiritual, no tenemos nada que comunicarnos
(nothing to communicate) y quedamos sin contacto en el sector cultural de
nuestros afanes. Por esto tenemos que exigir que los postulados intelectuales
correspondientes estén sujetos a un control científico y que no estén a la merced de fuerzas arbitrarias, "apart from scholarship" (Whitehead). Está, en
este caso, de por medio la vida humana común y universal, sujeta a preguntas por "componentes normativos" (normative components) .17
3. Con estas advertencias está expresado que la "realidad total" sólo recibe su esclarecimiento a través del hombre "total". Se necesita, para ello,
desde luego, un esfuerzo y talento espiritual. No cualesquiera tiene estas cualidades en sus medidas adecuadas, las que, además, requieren un cuidado y
mantenimiento especial. Pero una vez entendido este proceso (insights), todo
él que tenga interés y empeño, lo puede lograr. Compárese lo dicho con la
comprensión clara y transparente de aquel matemático, quien, como Blaise
Pascal, se deja entusiasmar de la "clara et distincta perceptio" de Descartes,
al grado que lo mismo logra él (según su propia confesión) . .Pero Pascal, a
la vez de pronunciar el "ordre de la raison" lo asocia con el "ordre de coeur"
y el "esprit de finesse", siendo que todo se complementa desde una vista total
producida por el equilibrio del espíritu.18 También para el hombre del futuro
será necesaria la preservación y constante renovación de tales aspectos. Hay
que admitir que el progreso técnico-práctico y físico es, hoy en día, inmenso,
pero no podrá ni ayudar ni asistir perpetuamente, si los creadores del mismo,
y su fundamento humano, empiezan a debilitarse.
Está claro, por consiguiente, que el hombre es un ser polidimensional, y si
desea confrontarse con la vida y los elementos existenciales, no debe haber
ni minoración ni baja de sus facultades innatas. Significaría esto una pérdida
concreta y un debilitamiento espiritual.
¿No será cierto que en días pasados, y hasta en los nuestros, ya hemos
resentido este fenómeno? Estamos sujetos, admitámos.lo francamente, cada
día más, a un intelecto unilateral, calculatorio, netamente formal y práctico,
que pone en duda todos los demás poderes espirituales, haciéndolos nebulosos, con la consecuencia de que hubo quienes disputaran la seriedad de
todo. Resultó que un extremo -el de ver un mundo hueco como una cuevadiera a luz otro extremo, él del impulso primitivo que se dobla ante el poder
vigoroso, cuyo poder simplemente existe, está presente, sin dar lugar a dudas:
17

ScHJLPP, Kant-Studien, 486, 494, "Mit Ausgabe von A. N. Withehead: Modes
of thought" ( 1938), 235 f.
11
BLAISE PASCAL, "Pensées", 1, I, IV, 34, 37. Ausgabe: M. LARos, "Kempten Kosel"
(1913).

85

�Por esto Scheler dijo ya hace varias décadas: "La rebeldía de la naturaleza
humana, y de todo lo que es internamente oculto, impulsivo, violento y
agresivo. . . de todo inconsciente contra lo consciente, de los objetos mismos
contra el hombre y su espiritualidad . . . algún día tenía que sobrevenir, y
ahí la tenemos".19
¿ Y la consecuencia? El anhelo de poder y dominio se valió del intelecto
calculador, para ganar la prepotencia, y para imponerse más hasta engallarse
como lo más alto y lo más valioso. Así perdió la respiración del espíritu su
oxígeno. Siguieron los eventos catastróficos que hemos vivido; siguieron nuestros días actuales de sumo estremecimiento que han avergonzado a la humanidad. Pero recientemente la técnica ha puesto en nuestras manos los instrumentos mortíferos, iuya eficacia todo lo borra que hasta ahora ha habido,
por los efectos de destrozo y crueldad, comparable quizás únicamente con el
histórico Gengis-Khan. El fin sería la autodestrucción, si la razón no entra
en acción; pero una razón que tiene la plena resonancia en d entero ser, en
la sustancia misma del hombre. Para ello, desde luego, la presuposición es
una voluntad ética, ordenada y coordinada.
Pero antes de que nos llegara la devastación de nuestros tiempos, ya se
había anticipado dentro de nosotros mismos una desolación interna que todo
cubrió con su sombra aniquiladora. Nietzsche, como buen profeta, lo había
previsto todo. "¿No se iba a inmolar, un buen día, todo; todo consuelo, todo
lo sano y todo remedio, toda esperanza y fe en armonías escondidas, en futuras felicidades y en la misma justicia?" -insinúa que faltan pruebas-. "¿No
era preciso inmolar a Dios mismo e hincarse de rodillas ante una piedra, ante
la estupidez y el destino, ante lo nada?" "Ya de ello hemos visto algo".2º
Era demasiado pesada la carga. Hoy en día, mucha gente recomienda evadir estos problemas: Conformémonos, dicen, a la opinión de la mayoría sin
preocuparnos demasiado. Baste con un "merely reacting" a la situación prevalecedora. Demos preferencia a la inflación intelectual (dice Orto Veit,
Francfort, analizando nuestra premura) porque es una infamia querer indagar muy de cerca los eventos actuales, y produce, además, inquietud.
Sin embargo, haremos precisamente eso, por nuestro sentido de responsabilidad, admitiendo a la vez, que hasta el hombre mismo es, actualmente, un
objeto de dudas. Cabe citar, como Goethe la pregunta del salmo VIII, 5:
"¿ Qué tiene el hombre, que te hace acordarte de él?" Parece que desapareció
una parte del ser humano, la parte céntrica, digamos, el centro interior, donde se encuentra el gobierno que controla espíritu y sensibilidad. La sensibiliu Vgl. MAX SCHELER, ''Die Stellung des Menschen im Kosmos", München, Nymphemburger-Verlag (1947 ), 74 ff.
• FRIEDRICH NIETZSCHE, "Jenseits von Gut und Bose", 56, Stuttgart, Kroner Verlag
(1939), I, 66.

86

dad no debe descuidar el espíritu, ni el espíritu permanecer en lo abstracto,
provocando un "misuse oí reason" ( Schilpp) . El espíritu tiene que poner en
orden los sentidos y coordinarlos, para que ni el espíritu se desalme ni el
alma se desincorpore. Esto ya lo sabía Platón en cuanto habla ~n Phaidros
(246/7)- del thymoeides, del componente generoso del alma que se adhiere
a la sensibilidad y genera así la elevación espiritual y una actividad creativa.
Así participa el hombre "total", intrínseco, sino en todo, siquiera en el comportamiento general. Esto no lo ignoraba Immanuel Kant, él que confrontó
su Crítica de la Raz6n Pura y su método guiado por la historia física-natural
con la razón práctica-ética, con el fin de que ambas fuerzas encontraran su
eco en el hombre a través del juicio estético.
Cometeríamos, empero, un error anticipando que todo lo arriba dicho fuera
irracional y que no se dejara ratificar por la razón por conducto de pruebas.
Esto sería igual a una discriminación del espíritu humano que es más universal que una simple clarificación basada en los sentidos dentro de los límites
de una demostración matemática. Se trata, al contrario, de aspectos espirituales que saben fundar sus argumentos y sus matices característicos, cuya
afinidad existencial también incluye cierta emoción espiritual (como hoy en
día frecuentemente se opina). Tomemos, p.e., el fenómeno de la veneración,
cuyo significado dentro de la órbita humana nadie negará . . . más abajo hablaremos sobre este tema, pero nuestra situación, en este caso, nos obliga a
formular la pregunta, indispensable para el hombre de todos los tiempos, la
pregunta, repetirnos, por el "sentido de la existencia". Es, según nuestra opinión, la pregunta básica de toda filosofía, de todo interés humano. ¿ Quién,
pues, podrá vivir dentro de la irracionalidad e insensibilidad? Puede ser que
algún decepcionado sueñe de una rebeldía heroica. En este caso busca la razón en tal circunstancia o quizás en la felicidad transitoria y común de la
vida diurna; nuestros tiempos han demostrado claramente lo problemático
de esta clase de felicidades.
4. ¿ Qué quiere decir "sentido"? Esta pregunta la ha contestado Heyde en
la antología Ser y Sentido, editada por R . Wisser (Tuebingen, Niemeyer, 1960)
con toda precisión y bajo todos aspectos. Formulémoslo así: el sentido comprende y encierra la idea de la fijeza interior, del significado único, dd valor
intrínseco, y presupone la falta de oposición. El sentido no se presta para razonamientos. Según Platón, la palabra consiste de letras sensiblemente perceptibles, pero el sentido lo recibe por el espíritu. Y el sentido se manifiesta en la
idea, en el habla, en el gesto, en la imagen. La creación dd hombre en la Capilla Sixtina, por Miguel Angel, hace evidente el sentido que la chispa brillante
del espíritu pasa por el dedo tendido de Dios al hombre en el acto de despertar
a la vida.

87

�Aparte de ello, la palabra "sentido" también quiere expresar que realiza
algo "sensible", en bien de alguna meta o intención, aunque fuera para fines
propios. Así se juntan thought and action, y si dijo Goethe: "en un principio
reinaba la acción", se refería a un hecho dirigido por el espíritu, para ''seguir
la voluntad de tu entendimiento". Algunos, desde luego, no tienen el valor
espiritual, y muchos eruditos se conforman con la "pure description". Faltan
la intimación y dirección con relación a una legítima y práctica actividad, que
es sin duda alguna uno de los deberes de la filosofía. Y es natural que tal
punto de vista está sujeto a los "criteria for value judgments".21 Aunque no
haya, hasta la fecha, mucha armonía en aquella dirección, existe sin embargo
-hablando con la sinceridad necesaria- en el fondo de los problemas básicos
de la conducta humana, como lo podemos observar diariamente aun cruzando
las fronteras de los pueblos.
Así se presenta nuestra demanda por el sentido de la vida, por lo que
llena nuestra existencia, una pregunta, a la vez, por la misma verdad. No
se trata de un sentir muy "visible" como meta, sino de una causa propia,
egotista, así como piensa Kant: "Nunca debes mirar al hombre como medio
para un fin, sino a la vez" -agregamos nosotros-- "como un fin en sí mismo,
una mismiseidad, digamos, como postulado social".22 Expresando lo dicho en
esta forma más explícita, se combina el sentido como fin propio, egotista, con
el valor, que llamaríamos valor propio. Así opina también Eduard Spranger.23
Es lo que está en condiciones de justificarse solo. Nietzsche, a su vez, veía
genuinamente la gran importancia de tal evento, relacionado con el valor,
para nuestro trayecto existencial: "El mundo da vuelta en torno del descubridor de nuevos valores" -nosotros diríamos hoy "despertador" de valores- "da
su vuelta silenciosa, pero no la da en torno de nuestro "silencio sepulcral
ruidoso".
Pensemos ahora en las causas íntimamente profundas de los contrastes mundiales entre el Este y el Oeste. No son de origen técnico ni económico; en este
sentido existe cierta cooperación. Mas descansan en la discriminación de valores humanos, ya sea considerando a la persona libre, al dueño de su propio
valor, o sea la persona de la colectividad, donde desempeña tareas funcionales
sin tener vida ni libertad individual. Hegel debe haber tenido razón cuando
dijo que correspondía a las ideas, o digamos mejor a las imágenes de valor
" GoETHE, "Maximen und Reflexionen", IV, 227, 251. Wanderjahre, 2, 9, XX, 25:
Das Tun am Denken, das Denken am Tun prüfen. Jubilaumsausgabe Cotta Stuttgart
( 1912). Schilpp, 485, 490, 492.
" hlMANUEL KANT, "Grundlegung zur Metaphysik der Sitten", 2. Werke IV, 286.
AusoABE, "Ernst Cassirer", Berlin, Cassirer Verlag (1922). H. EMRICH, "Goethes
Intuition" (1928), 21.
,. EouARD SPRANOER, "Lebensfonnen", Halle Niemeyer ( 4. Auflage 1925), 13, 24.

88

una significancia decisiva, real, en medio de eventos concretos, si, a través de
ellos, la realidad de la vida tomaba una forma clara y determinante. La capacidad sentimental de un evento de mérito interior puede ejercer un magnetismo enorme, y puede provocar un efecto tremendo, comparable a las energías
desbandadas de un corazón atómico. Estos valores, entonces, son -no cabe
duda- fuerzas dinámicas y categóricas en el curso de nuestra vida.
Por eso: dad al tiempo un pensamiento grande y fértil, para que pueda
vivir de él - una idea, entre otra, de la libertad, pero con el deber y la obligación que corresponda a la dignidad del hombre, la idea de la paz, del
desarrollo de la existencia individual, o --como dice Schilpp- "political
liberty", "freedom of conscience", "self enlightment" and "welfare". Sin embargo hay que tomar muy en cuenta que el "economic standard" corra al
mismo paso del desarrollo del hombre como condición de una vida de acuerdo con la dignidad humana. 25
Todos los pedagogos saben de la importancia de la penetración al fondo
de los valores tan luego que reconozcan, a la vez, que el adolescente sólo
llega al pleno desarrollo de sus facultades, talentos y posibilidades, si ve ante
sí una meta vital para el futuro, digna de vivirse, y a la cual se puede atener
para crecer con ella. ¿ Estos factores, esenciales para el hombre y la comprensión de su destino, es posible excluirlos de la responsabilidad científica? ¿ Acaso porque aquellos no se dejan definir uniformemente, o porque encontramos, en el transcurso de la historia, muchas variedades en cuanto a posturas
valorantes? Pero -es preciso preguntarse- no existen, a pesar de las diversas
interpretaciones, postulados básicos por valores --diferentes según su épocaque no dejan de seguir reclamando nuestra atención?
Yo, de mi parte, no conozco a ninguna cultura que no ponga fundamentalmente -aun pisoteada con frecuencia- el amor encima del odio, la honradez encima de la mentira, el servicio al prójimo arriba de un egoísmo
acentuado, la deferencia (que, según Scheler, matiza en algo el miedo), ante
la vida y sus eventos finales, el "secreto de la materia y la profundidad de
valores de su existencia" ante la frívola falta de piedad. Gustamos, desde
luego, hablar de la "desintegration of value-systems; sin embargo dirigimos a
nuestros prójimos exigencias inequívocas cuya falta de cumplimiento nos indigna seriamente".26
,. FRIEDRICH NIETZSCHE, "Also sprach Zarathustra", I, 144.
u ScHILPP, "Pre-suppositions of Democracy as a basis for East-West reaprochements".
Actes du XIeme Congres lntem. de Philosophie, XIV, Bruxelles, Nauvelaerts, Louvain
(1953), 240 f.
'"MAX SCHELER, "Vom Umsturz der Werte", Leipzig. Der neue Geist (1919), I,
333 f. ScHILPP, "Kant-Studien", 459.

89

�Desde luego hay cambios, de los tiempos y de los aspectos valorizantes. Pero,
viendo todo conscientemente, este cambio no es absoluto, por que el hombre
conserva su oikeion, como decían los griegos, o sea su "cuadro" individual.
Sería irresponsable, opino yo, callar estos fen6menos, porque el hombre, la
comunidad y hasta la época viven de la reacción correspondiente y se rigen
por ella a través de sus obras. Por esto estoy conforme con Schilpp, quien
espera una reforma espiritual, un "back to reason", pero no la que solicita
una intelectualidad formal y la articulación de tales causas. Hasta habla de
"faith" de la fe lo que me acuerda de la Etica de Immanuel Kant. 27
'
'
Cabe así comentar la inevitabilidad de hablar sobre la cuestión de valores.
' ' es indispensable analizarla en forma eficaz, exacta y fenoEfectivamente,
menológica. Existe, para ello, un material interminable de investigaciones científicas dentro de la historia espíritu-cultural, que se presta para un examen
de su sustancia sensible y ontológica.. No es posible ignorarla sin ignorar, a
la vez, la realidad humana como se presenta actualmente. No debemos dejar
esto a la arbitrariedad del sentimiento subjetivo y al tratado literario.
Llama la atención, a prop6sito, que la antigüedad ya supo distinguir entre
el valor provechoso, correlativo ( ophelimon kai hedy) y el valor intrínseco (lo
agathon haplos) ( intrinsic values). Entendemos bajo valor intrínseco la capacidad interna que se justifica sola por su cumplimiento existencial, como
los ejemplos arriba citados demuestran; o repitiendo con Kant respecto al
valor ético: el referido valor se realiza por causa propia.
No es el adecuado lugar para entrar en detalles con respecto al término 1de
valores. Quisiera únicamente aclarar qué rumbo lleva, para mí, lo que es,
para\ mí, el valor. El valor es la no indiferencia, repetimos aquí con, Le Senne
(París). El valor significa: 1) un sí o un no, de tal manera que 2) hace posible una aceptación o una denegación de lo que hay que valorar. 3) Se puede presentar como valor intrínseco, como valor provechoso o como valor
correlativo y 4) presupone un individuo espiritual y justiciero. Además comprende e incluye de 5) realizar un aumento máximo de su capacidad cualitativa para que llegue a una dimensi6n vertical. A mí, este caso me parece
decisivo, porque una contemplación afirmativa de la existencia no se interesa por la definición de un tipo de piedra. Además debemos agregar otra
circunstancia esencial, si tomamos en cuenta que 6) se puede alcanzar siempre que realicemos los valores individuales según su orden o grado-- una
profundidad variable en cuanto a su matiz y capacidad. Pensemos p.e. en
1~ valores personales del tipo estético, ético o religioso.
n ScHILPP, A challange to philosophers in the Atomic Age, Bibliotheque du Xeme
Congres Intem. de Philosophie, I, Proceedings 1. Ed. by E. W. Beth, H. J. Pos, J. H. A.
Hollak, North-Holland Publ., Amsterdam ( 1949).

90

De esta manera descansa lo dominante en la ejecución realística, en lo que
quisiera llamar un valor real. Y así, para avanzar hacia la pericia valorante
legítima, no buscamos primeramente la idealidad abstracta, sino preguntamos por la realidad de nuestra conducta existencial como corresponde a la
marcha de los tiempos.
5. Terminemos con un resumen de la presente exposición. El hombre de
nuestro tiempo está fascinado por la metodología teórico-matemática, producto del exitoso desarrollo técnico-científico que hemos experimentado últimamente. Este proceso siempre se repite en la historia, si hay algún progreso
notable en alguna esfera; y esta misma metodología se convertía luego en un
ideal para estudios científicos. Al mismo tiempo, en cambio, notamos un
enajenamiento humano de todo lo que es su ser y vida y una degeneración
con rumbo a la racionalidad calculatoria, no menos que una disminución de
las fuerzas espíritu-intelectuales, también del mismo hombre. Esta última tendencia tuvo como consecuencia una fuerte preponderancia del apetito por el
poder y de instintos desencadenados. ¿ Tendrá el hombre del futuro suficiente
energía y fuerza -así nos preguntamos- de impedir, en tales circunstancias,
el catastrófico desenlace de una guerra atómica?
Sólo será efectivo nuestro anhelo, opinamos, si superamos aquella pérdida
de realismo o positivismo; y si el hombre "total", intrínseco, se deja llevar,
con todo corazón y entrañas, a la realidad, también total. En este caso no
sería posible hacerse adepto de un método exclusivo, unilateral, aunque parezca demasiado efectiva y atractiva. Debemos, sobre todo, hacer transparentes aquellos aspectos -a través del encuentro entre las ciencias naturales y
las del espíritu-, que ofrecen al hombre cualidades psíquicas, normativas,
para que entienda de nuevo el sentido de su presencia terrestre en lugar de
darse a la insensatez y desesperación, que pueden provocar el caos.
Es notable cómo la juventud se interesa por aquello, en la búsqueda de
un res2aldo espiritual para el futuro, y de un resguardo contra los amagos
y amenazas de nuestros días. Con más razón, desde luego, tenemos la obligación, todos los intelectuales, más los, cuya vida es la filosofía, de no hacer
caso omiso de tales hechos. Si la ciencia y la filosofía desean comprender y
captar la realidad entera, deben tomar en cuenta todas las regiones de la
existencia humana, su productividad espíritu-intelectual así como se presentan por cumplimientos reales; deben investigar su actualidad sin quitarles
su esencia bajo aspectos inadecuados.
Nuestro saber activo se debe complementar y sublimar por un entendimiento de sentidos y valores espirituales. Es precisamente la tendencia realística de los tiempos actuales la que exige demostraciones para la generación
venidera con la mira de que cuestiones decisivas se concentren en la vida

91

�tanto del individuo como la de la comunidad. Como la naturaleza y sus
criaturas se rigen por leyes interiores como por algo real, así sucede con el
hombre si quiere hacer suyos los valores humanitarios; en otras palabras: el
orden interno de su existencia individual y espiritual.

HISPANOAM:eRICA Y ANGLOAM:eRICA :
DISPARIDADES EN LA CONDUCTA SOCIAL
Da. EoMUND STEPHEN URBANSKI
Howard University
Washington, D. C.

HAY UNA DIFERENCIA inconfundible entre el comportamiento de los hispanoamericanos y los angloamericanos. Ya a primera vista se descubre que las
actividades hispanoamericanas se caracterizan por una despreocupada lentitud, mientras que las angloamericanas por una prisa casi notoria. Cuando
entre los primeros se oyen a menudo los dichos "Mañana será otro día" o
"Dejémoslo para mañana", entre los segundos el lema cotidiano es "El tiempo es oro" (Time is money). Tales conceptos están muy arraigados en cada
sociedad y tienen origen en la diferente filosofía de su vida. La de los anglosajones fue moldeada por la utilización del tiempo para una obra racional
y creadora; la de los hispanos por la visión soñadora de la infinidad del tiempo y de lo imprevisto en el destino humano. Son conceptos que muestran una
dicotomía de 2ropósitos vitales. Mientras que los unos se dedican a sus tareas
con diligencia casi religiosa, ya que el puritanismo prohibía el ocio, los otros
se inclinan a la contemplación despreocupada y, a veces, a la excesiva pasividad sobre actividad cualquiera. Es una dicotomía psicológica del fondo
anímico-ancestral, basada en antecedentes históricos que se nota, sobre todo,
en el trabajo.
En el Norte nunca hubo exceso laboral inmigratorio y, por eso, siempre se
utilizaba el tiempo para emprender algo provechoso y útil. En el Sur, donde
existió abundante elemento laboral nativo, no había prisa en llevar a cabo
de inmediato los proyectos. Los angloamericanos dependían, por lo general,
de sus propios brazos y por eso carecían de tiempo para la holganza. En tanto, los terratenientes hispanoamericanos, merced a las inagotables reservas de
trabajadores indígenas, pudieron dividir sus ocupaciones entre su propio oficio y la contemplación ociosa. Las consecuencias de tal estado explican la

92

93

�existencia de la ambición económica angloamericana, mientras del otro, aparece el relajamiento hispano en asuntos laborales. Se moldearon, así, dos distintos criterios sob!t el trabajo, que penetraron en la mentalidad colectiva
de cada América.
He aquí unas observaciones, que tienen estrecha relación con las actitudes
hacia el trabajo en los dos grupos étnicos, vistas en sus ambientes.
En los Estados Unidos, según se sabe, la revolución industrial ha cambiado
los métodos de producción y ha suplantado la labor manual por la :.automatización« mecánica. Obligó a los trabajadores a ajustarse a una nueva técnica de trabajo. Cambiaron las costumbres fabriles, exigiéndose ahora de los
trabajadores más precisión y relativa rapidez en la ejecución de su tarea.
Esto se refiere, sobre todo, a los ocupados en la :.línea de montaje« (assemblyline) de las fábricas que producen automóviles, aviones, televisores,
calculadoras, neveras, radios, máquinas de coser y de escribir, etc. Después
de instalarse una pieza, se monta la otra, luego otra y así sucesivamente, en
un tiempo limitado. Todo eso requiere coordinación de los equipos fabriles.
La nueva técnica de trabajo exige adiestramiento mecánico y especialización,
estimulando la competencia ocupacional. También las labores agrícolas son
ahora casi completamente mecanizadas, lo cual también requiere bastante
ajuste técnico. La especialización en estos y otros campos asegura mejores
sueldos y abre buenas perspectivas de bienestar para la clase obrera y los
empleados de oficina estadounidenses.
Los norteamericanos anteponen el trabajo al placer. Según creen ellos, los
Estados Unidos tienen dos fuentes de riqueza: el trabajo y los recursos naturales, que están estrechamente ligados entre sí. Es un fenómeno cuyo contexto general no entienden claramente muchos extranjeros, desviados por
otras consideraciones. Me di cuenta de ello en varias ocasiones. Cuando una
vez visité una fábrica en compañía de algunos colegas hispanoamericanos,
éstos fueron abrumados por la coordinación del trabajo en aquella planta
industrial. Observando las tareas ejecutadas con precisión me preguntaron:
¿Por qué trabaja esta gente de una manera tan dura? y ¿no tienen suficiente
dinero para vivir? Las preguntas no me sorprendieron, ya que provenían de
personas en cuyos países se trabaja con menos intensidad y cuando se "les da
la gana" . . . Por eso, a mis colegas hispanos, los trabajadores estadounidenses
les parecían algo inverosímiles, como si fueran empujados por una fuerza
mágica o fanática.
En Hispanoamérica la estructura tradicional agraria y la poco desarrollada
industrial no ha proporcionado todavía a sus habitantes oportunidades para
una iniciativa de tipo colectivo. Allí, todavía prevalece el trabajo manual. La
creciente concentración de la gente de campo en los centros urbanos apenas
puede ser absorbida por los servicios domésticos, artesanales y comunales; es

94

desproporcionadamente grande para las escasas necesidades de la industria
incipiente. El éxodo de los campesinos de las comarcas rurales, según informan algunas fuentes fidedignas, causa una crisis en la producción agrícola,
pues vastas áreas arables quedan sin cultivo. Por eso, los víveres son caros.
La Reforma Agraria que abarcó apenas unos cuantos países, no resolvió en
la mayor parte de Hispanoamérica la :.sed de tierra« del campesinado indiomestizo. La desproporción en la tendencia de tierras entre los latifundios y
los minifundios en el Sur es todavía muy evidente y desalentadora para las
masas rurales. Sin embargo, no hay que descontar que allí donde se llevaron
a cabo ciertas reformas, la situación agraria tampoco ha mejorado de una
manera muy notable. Con toda nuestra simpatía por las clases menos privilegiadas, no queda entonces otra cosa que examinar la relación que existe
entre la voluntad de trabajo y la productividad de estas clases sociales ert
Hispanoamérica. Según parece, el bajo rendimiento de trabajo se debe principalmente a que, en la mayoría de casos, la gente trabaja sólo para satisfacer
las mínimas necesidades de su sostenimiento. Esto se refiere sobre todo a
'
'
los campesinos.
Parece que la falta de preocupación material se origina en la pereza, en
los extremadamente modestos requisitos para la vida, y en la completa ausencia de la visión del mañana. La discusión de estos asuntos no produce ya
impresión entre los hispanoamericanos, acostumbrados a tal situación, aun
cuando provoque entre los más concienzudos un sentido de preocupación.
Existe, pues, la tendencia de no excederse en sus esfuerzos fuera de lo absolutamente indispensable para subsistir. ¿ Cuáles son las causas de tan extraña
actitud? Parece que son varias, pero la principal es la falta de motivación, que
posiblemente se remonta a los tiempos de la conquista. Los españoles, al
subyugar a los indios y tratándoles de una manera poco humana, aparentemente les debilitaron la voluntad de trabajar a lo cual éstos estaban obligados. En tanto, los negros arrancados de Africa, con sus diferentes costumbres,
después de ser esclavizados en América, tampoco sentían ardor por trabajar
bajo el látigo. Los latifundistas criollos, en vez de servir de ejemplo de laboriosidad, ejercían la voluntad de mando, combinándola con el goce del ocio.
Así, unos miraban a otros y aunque se cumplían las tareas, su efectividad no
podía ser sino de un alcance económicamente limitado.
La caprichosa actitud hisEanoamericana hacia el trabajo se convirtió en un
complejo casi vicioso y abarcó considerables sectores geohumanos. Las fuertes repercusiones de esta postura sobrevivieron hasta nuestros días. Es interesante notar que tal actitud se atribuye, unas veces, a la falta de ganas y, otras
veces, a las inconveniencias climáticas o topográficas. ¿ Cómo, entonces, explicar que los inmigrantes extranjeros sean capaces de trabajar más efectivamente en las mismas condiciones y en las mismas zonas? ¿ No hay en eso con-

95

�tradicción? Desde luego, hay excepciones de la mencionada postura hispanoamericana en algunas áreas industrializadas o de agricultura mecanizada,
en las cuales las condiciones obligan a la gente a modificar su conducta. Desde
luego, más alentadoras son las ambiciones económicas que despliegan los
más dinámicos estratos de la sociedad burguesa hispanoamericana, reforzada
no raras veces por la inmigración europea o asiática.
Sin embargo, el temor de que varios negocios en Hispanoamérica pudieran
ser acaparados por los forasteros, hace que algunos países mestizos limiten y
aun excluyan el movimiento migratorio. El creciente nacionalismo se opone
abiertamente a la preponderancia económica extranjera. No hay •rechazo cuando los inmigrantes absorbidos por su nuevo ambiente, se vinculan por medio
de nexos matrimoniales. Tal hecho, bien visto, está considerado como muestra de su voluntaria integración en la sociedad de su patria adoptiva. Peor
es cuando los inversionistas extranjeros viven apartados, considerándoselo como
un exclusivismo social, aun cuando no falte exclusivismo y snobismo nativo.
Se nota que en hispanoamérica la inmigración europea de la clase media es
más apta a Ja integración que los menos numerosos pero económicamente más
importantes residentes norteamericanos. Las consecuencias de tal situación
se manifiestan en la relativa popularidad en Latinoamérica de los europeos
y en la relativa impopularidad de los yanquis, llamados despectivamente
&gt;gringos«. En cambio, los extranjeros-inmigrantes, una vez admitidos a los
Estados U nidos, participan en los negocios y en las profesiones a base de
igualdad con los demás ciudadanos. Tampoco se les exige ninguna integración social, ya que su trabajo es una prueba suficiente de su contribución al
desarrollo estadounidense. Peor suerte corren los labradores ( de temporada)
de las regiones fronterizas, a cuya competencia rivalizadora se oponen a menudo los celosos y fuertes sindicatos laborales estadounidenses.
Otras facetas de la conducta social en las dos Américas están íntimamente
relacionadas con su convivencia ambiental.
En Hispanoamérica la apacibilidad de la gente y la lentitud del tiempo de
vida hacen las condiciones de convivencia agradables. La sonrisa, parece indicar como si el ambiente careciera de preocupaciones. La etiqueta de saludos es efusiva y se caracteriza por un exceso de afabilidad, si bien impresionante, también parece a veces algo artificial. Es una manifestación de la
extraversión hispánica, en la cual el temperamento posiblemente se una a
la ecología climática, constituyendo una conducta sumamente placentera.
Dentro del marco tradicional de buen tono hay mucho servilismo verbal. Al
oírselo con frecuencia da la impresión como si fuera forjado por el deseo de
decir algo grato y elogioso más bien que por llevar a cabo los servicios prometidos en la cortesía verbal. Todo eso produce, sin embargo, una agradable
apariencia de urbanidad, que es cultivada por todas las gentes.

96

La cortés actitud hispana tiene probablemente alguna relación con la humildad, ya que es de sobremanera impresionan.te en los lugares aún apartados de los núcleos de civilización. A veces parece que mientras más humilde
o más prudente es la gente, tanto más cortesía genuina ostenta. Desde luego,
el paternaJismo impuso pautas de cortesía entre los humildes o humillados,
lo cual se refleja hoy en la actitud cortés aun de los más pobres.
Muy popular es la gesticulación. Este fenómeno tiene, empero, en los países
hispanoamericanos un significado opuesto al acostumbrado en otros países,
donde está considerado como algo vulgar. El intenso emocionalismo hispánico se manifiesta no sólo en palabras sino también en gestos. Por eso, la
gesticulación que es parte de la conducta general, no puede ser clasificada
como un fenómeno extraño, sino más bien como rasgo inseparable del conjunto idiosincrático. Como lo comprueban los sociólogos, es una manifestación del efusivo temperamento latinoamericano, tan distinto de la más rígida
y más controlada conducta anglosajona.
En Angloamérica el tiempo de vida es rápido y hasta furioso, lo cual no
deja tiempo a los yanquis para gastarlo en cosas que parecen de dudosa utilidad. Tal factor que emana también del complejo de la civilización tecnológica, impone sobre la vida estadounidense una considerable dosis de convencionalismo social y de costumbres. La etiqueta estadounidense se manifiesta
a través de una amable sonrisa, que parece más o menos estandarizada desde
Nueva York hasta Miami y desde San Francisco hasta Boston. Es una curiosa mezcla de cortesía personal, entretejida con cierta gravedad, como un
posible reflejo de preocupaciones circunstanciales. La sonrisa yanqui es relativamente corta, afable, pero poco afectiva. Constituye parte de la introversión, que motiva y rige la vida angloamericana, tal vez con demasiado comedimiento. Es una postura que la acerca a la idiosincrasia de otras naciones
anglosajonas, aun cuando sea algo incomprensible para los extravertidos pueblos hispanos.
Lo que asombra a muchos extranjeros es el valor mesurado que los angloamericanos aplican a sus palabras, proyectos y actividades cotidianas. Todo
eso produce el efecto de firmeza, incompatible por su seriedad con la fantasía y la actitud vanidosa de otras sociedades. La postura conformista estadounidense se refleja en sus modos de actuar, vivir y vestir. Sin embargo,
no todos los modales son iguales, ya que oscilan entre la moderada ambición
rural-pequeño urbana y la sofistería intelectual y metropolitana. Esta postura está recientemente minada por las exigencias de la descontenta generación joven (los hippies, los "revolucionarios"). Así, al lado de la vigente
American way of life o sea la manera típica de la vida estadounidense, se
vislumbra una tendencia de revalorizarla ideológicamente. Es un complejo
integrado por la agresividad de actuar y la curiosidad mental, operantes den-

97

�tro de una manera poco afectada de conducta. Dicha conducta oscila, a
veces, entre la humildad y la arrogancia, y otras veces, entre la simplicidad
y la sofisticación, con relativamente eocos engreimientos. No obstante, por
tratarse de una nación tan heterogénea como los Estados Unidos, es bastante
difícil definir el perfil idiosincrático de un yanqui típico, a menos que uno
cayese en los clisés estereotipados, que no siempre satisfacen un análisis imparcial.
Al margen de la distinta conducta social observada en las dos Américas, se
puede hacer la siguiente observación. La civilización hispanoamericana contiene varios componentes humanos, que de una manera benévola propician
la relajación en el modo de vivir y pensar de su gente: no la obligan a cambios radicales a menos que éstos emanen de su propia voluntad. Lo contrario
ocurre en la civilización angloamericana, cuyo rápido desarrollo tecnológico
impone varias exigencias; éstas, a su vez, ejercen una tremenda presión social sobre la población. Consecuentemente, las mencionadas circunstancias
parecen favorecer la retención de varios rasgos tradicionales hispanoamericanos, mientras que conducen al cambio inevitable de los rasgos angloamericanos, sometiendo sus valores a una transformación acelerada.
Interesantes son los aspectos de la personalidad que se reflejan en cada
sociedad a través del orgullo o de la dignidad.
El orgullo hispanoamericano se originó, como se sabe, de la mezcla racial
indo-española y es una parte inherente de su idiosincrasia. Llegó a ser un
rasgo popular que ahora domina todas las fases de la vida hispanoamericana.
A veces se relaciona el orgullo con el linaje ibérico para subrayar el esplendor
ético o para ligarse a la pasada gloria de España. No son raros los casos de
su inconsciente utilización aun por aquellos que son emocionalmente antiespañoles. Otras veces, el orgullo sirve para mostrar la hombría, o sea, el machismo, es decir, ciertas cualidades de superioridad masculina en instantes
determinados. Las manifestaciones quizá más profundas y posiblemente desprevenidas, del orgullo ibérico, se hallan en el absolutismo mental hispanoamericano, que abarca eseecialmente a los sectores culturalmente avanzados.
Se expresa este orgullo en el popular yoismo que es la obstinada convicción
que cualquier individuo tiene acerca de su irrefutable posesión de la verdad,
de la cual emana su creencia en la rectitud de su actuar. Esta actitud, por lo
general, linda con la soberbia. La presencia del orgullo se nota también en
la extrema sensibilidad del trato particular de los hispanoamericanos entre sí
y con otros pueblos, aun cuando tal conducta pueda clasificarse más bien de
dignidad. El orgullo causa desacuerdos en la vida pública, oponiéndose al
espíritu conciliador entre los políticos y fomentando polémicas entre los intelectuales. Sus curiosas expresiones se manifiestan, a veces, en la irracionalidad de la argumentación y, otras veces, en la pomposidad retórica, pero no

98

faltan casos de controversias legítimas. El orgullo envuelve el ambiente social, creando, a menudo, situaciones explosivas y comprometedoras.
Los angloamericanos, en cambio, ostentan dignidad. Su origen estriba en
la satisfacción del bienestar obtenido mediante logros individuales y colectivos. La dignidad estadounidense, casi por regla, no tiene ninguna noción
de pomposidad étnica. Tampoco se podría fácilmente trazar su abolengo
multisanguíneo, que raras veces le preocupa al angloamericano medio. La inmensa mayoría estadounidense proviene de las clases humildes. Debido a
sus propios esfuerzos han podido salir de su anterior estrato económico y, así,
lograron su propia dignidad. Esta actitud la mantienen los yanquis y la
trasmiten a sus hijos, siendo su dignidad símbolo de la igualdad social. La
dignidad llegó a ser '!Il rasgo común de la idiosincrasia estadounidense, convirtiéndose en una manifestación de su superación humana a escala comunitaria y nacional. La ostentan tanto los ricos como los pobres, los "viejos"
yanquis y los "nuevos".
Cuando los norteamericanos viajan en otros países donde hallan condiciones de vida inferiores a las suyas, instintivamente sienten y muestran un
sentido de superioridad. Esta actitud superior es a veces tildada de orgullo y
hasta soberbia. Parece, sin embargo, tener más bien rasgos de una autoconfianza algo arrogante, ya que linda en el desprecio de otros sistemas sociales
y políticos. Es uno de los »pecados« psicológicos de la idiosincrasia estadounidense. Los observadores extranjeros lo señalan como resultado de una actitud
simplista del norteamericano medio, pero parece que resulta de la preferencia por su propio modo de vivir. De otro lado, el sentido de dignidad le
empuja a este mismo yanqui a criticar los asuntos de su propio país, y también le proporciona una fortitud inmune a las severas y frecuentes críticas extranjeras. Como un individuo más o menos disciplinado y satisfecho de su
»way of life«, simplemente siente indignación por el sistema dictatorial, tan
ajeno a su mentalidad. Por eso, el único instante cuando el yanqui se siente
orgulloso es el de »ser« norteamericano, pero sin sentirse nacionalista en el
sentido generalmente aceEtado en otros pá1Ses.
Digna de mención es la reacción que la sociedad de cada una de las Américas ostenta hacia los asuntos de su ambiente.
La actitud hispanoamericana hacia muchos asuntos ambientales está cargada de emocionalismo, que a menudo la desvía de un extremo a otro. Tal
hecho acrecienta la sensibilidad sobre cualquier acontecimiento, aunque no
necesariamente influya en el curso de su marcha. Como los asuntos políticos
gozan siempre de un enorme interés popular, son ellos los que causan la
mayor divergencia de opiniones. Se manifiestan en frecuentes controversias
explosivas, que también abarcan los asuntos culturales y sociales. Los instigadores de tales controversias lucen, a menudo, gran inteligencia, entretejida

99

�con fantasía y pericia polémica. La arena de sus actividades son la prensa
y las letras. Los polemistas saben a veces captar la atención pública con las
páginas más sabrosas para el lector, que se emociona con la controversia
casi de la misma manera que ellos. Muchas polémicas son de carácter puramente teórico, otras directamente relacionadas con los problemas vitales.
El espíritu polémico es un rasgo idiosincrático hispanoamericano muy ostentoso. Aunque ayuda a descargar la acumulación emocional, no siempre
halla soluciones visibles y mucho menos contribuye al apaciguamiento de las
tensiones ambientales. La tradición polémico-política en Hispanoamérica es
de vieja data. También lo es la tradición polémico-literaria, cuyo conocido
ejemplo fue la famosa disputa sobre Romanticismo y Clasicismo, que llevaron a cabo Sarmiento y Bello en Chile a mediados del siglo XIX. Tal tipo
de controversia académica halla todavía muchos seguidores apasionados, quienes cruzan sus plumas por mera satisfacción de su ambición. Lo hacen también los politizados militares, cruzando sus armas con los estadistas hispanoamericanos en frecuentes cuartelazos y revoluciones. También es curioso notar
que la extrema sensibilidad que emana del emocionalismo no permite a muchos hispanoamericanos conceder derecho de crítica sobre sus asuntos a los
extranjeros. Pretenden simplemente sentirse ofendidos por cualquier alusión
negativa, pero a la vez creen tener derecho de criticar los asuntos de otras
naciones, y lo hacen con aire de superioridad. Es una muestra de la dicotomía psicológica hispanoamericana poco comprensible, sobre todo, a los intelectuales europeos y estadounidenses, acostumbrados a »fair play«, o sea, al
juego limpio.
La actitud angloamericana hacia los asuntos nacionales e internacionales
se manifiesta de una manera colectiva y a menudo espontánea. Más que polémicas conducidas por unos individuos, la reacción asume carácter público.
Esto quiere decir que muchas personas y aun grupos que representan distintas
ideologías, participan en una extensa discusión de los asuntos vitales para la
comunidad o para la nación. Lo atestiguan los discursos parlamentarios y las
demostraciones de determinados grupos, sea contra la guerra en Vietnam o
en pro de la integración nacional más estrecha de algunos grupos minoritarios.
También hay variedad de opiniones emitidas por la prensa, radio y televisión, que encontrándose en manos particulares, levantan su voz sin miedo. Es
un privilegio del sistema democrático, que aunque tienen algunas imperfecciones, permite expresar desacuerdos individuales y colectivos. Sin estar exentas de cierta dosis emocional, estas prácticas llevan a frecuente reconciliación,
sobre todo, en los asuntos industrial-laborales. En cambio, peor suerte corren
las demostraciones políticas demasiado racionales, pero también éstas, como
muestra de la indómita dinámica social, están tomadas en cuenta. Quizá el
rasgo más significativo es la autocrítica de algunas prácticas sociales y econó-

100

micas, bastante desarrollada en el ambiente estadounidense. Tal actitud parece comprobar la flexibilidad mental yanqui, que a pesar de sus bases racionales, no está exenta de cálculos y prácticas erróneos. La reacción angloamericana frente a nuevas situaciones de vida es, muchas veces, más rápida que
en otros ambientes.
La reacción mental hacia los asuntos vitales acusa, eues, una diferencia
inconfundible entre Hispanoamérica y Angloamérica. Algo intermedio ocurre
en Puerto Rico. Allí, la fusión de la arraigada tradición cultural hispánica
con los nexos civilizadores estadounidenses, ha creado una postura que absorbe rasgos de ambos elementos. No es que los puertorriqueños sean menos
»latinos« que sus hermanos hispanoamericanos. Pero, debido a las condiciones muy especiales en la isla, su intelligentsia ha asumido su propia perceptibilidad. La actitud que ostenta en las letras es, a veces, moderada y entretejida con rasgos racionalistas. Esto no excluye que en Puerto Rico haya polémicas que son expresión de sus inquietudes políticas y literarias. Son frecuentes y no les falta el temperamento tropical.
Otras facetas de la conducta que afirman la disparidad de patrones sociales en las dos Américas, son las siguientes:
Hispanoamérica sigue mostrando indulgencia hacia el ocio, y por eso, no
se advierte todavía la consecución apresurada de tantas comodidades materiales que acompañan el modo de vivir angloamericano. Algunas costumbres hispanoamericanas, merced a su carácter gentil y apacible, contribuyen
al espíritu apaciguador de la sociedad. Constituyen, así, una compensación
de las inconveniencias económicas e inquietudes políticas, que a menudo llevan a las masas a una actitud de resignación. Se expresan en el desaliento
colectivo e inercia pública, que en su conjunto producen apatía. Por eso, los
cambios de los regímenes políticos, raras veces, conmueven al público hispano y mucho menos le impresionan sus promesas del »mejor porvenir«. Es
un extraño estado de indiferencia, contrapuesta a la reacción rebelde que
siempre late en la subconciencia hispanoamericana, pero que pocas veces tiene
la oportunidad de expresarse de una manera genuina. La gente, por eso, halla
consuelo y relajación emocional en el intenso cultivo de las relaciones sociales.
Esta propensión emana per se de la extraversión hispanoamericana, siendo la
amistad un verdadero sostén de su vida. Son relaciones que se basan en la intimidad de la vida familiar y en la de determinados grupos de amigos.
Dentro de los lazos de la amistad hispana un papel significante lo ocupa
el compadrazgo, que es una costumbre de prestarse ayuda mutua en circunstancias convenientes. Merced a sus frecuentes prácticas, el compadrazgo llegó
a ser un ingrediente básico de la idiosincrasia hispanoamericana. Hay que
decir que la amistad hiseana es mucho más íntima y cordial que la que se
cultiva en la sociedad anglosajona, donde se manifiesta a través de las rela-

101

�ciones formales, pero carece de &gt;interioridad«. La franqueza y la cordialidad
hispana de trato son rasgos que distinguen esta amistad muy favorablemente.
Otra cosa es la llamada »amistad política« de la que no siempre se fían los
mismos políticos, sobre todo, los que se vuelven contra sus antiguos amigos.
Conviene explicar que el término »amigo« se usa corrientemente en Hispanoamérica, sin que no siempre corresponda a su sentido verdadero. En muchos
casos se trata simplemente de &gt;conocidos« más bien que de &gt;amigos«, pero
como la lengua castellana es muy flexible, es una de tantas extravagancias semánticas. La vida hispanoamericana, rica en valores humanos desde Jueo-o
'
o '
no siempre está cubierta de rosas. No faltan, pues, traición, corrupción y desfalcos, alternados entre la mojigatería de los países mestizos y la llamada
»viveza« de los países criollos.
En Angloamérica la conducta colectiva está sujeta a varias presiones sociales, que se desprenden del acelerado tiempo de su vida y de la rigidez
que acompaña el veloz ritmo de su civilización. Como todo aquí se mueve
sobre ruedas o se pone en marcha mediante botones automáticos, la convivencia estadounidense es completamente alejada de la placidez social hispanoamericana. Su tono predominante es la nerviosidad asociada a una prisa notoria. El modo de vivir estadounidense, por haberse establecido al ritmo de
opulencia y progreso mecánico, se manifiesta en la constante demanda de facilidades técnicas, tanto domésticas como ocupacionales. Tales circunstancias
acrecientan las exigencias y búsqueda de nuevas prerrogativas, lo cual influye
en el recrudecimiento de ciertos modales, atrevidos e impacientes. Causan
también inevitables conflictos psicológicos y choque de personalidades. Un
ejemplo típico de la preocupación yanqui es su constante observar el reloj y
el tiempo designado para cada actividad cotidiana.
La vida estadounidense parece a los extranjeros como si los yanquis no tuvieran tiempo para gozarla, en lo cual hay mucha verdad. Lo cierto es que
los angloamericanos gozan tanto de su trabajo como de su poco pasatiempo.
Lo malo es que nunca les sobra tiempo para más diversión, mientras que su
abundancia es visible en otras sociedades. Es una postura colectiva, cuya
mejor ilustración es el reducido número de fiestas en los Estados U nidos, frente
a la impresionante cantidad de festividades hispanoamericanas. Sin embargo,
la vida de la familia angloamericana sufre del exceso ocupacional, sobre todo,
cuando además del padre, también trabaja la madre. Entonces los hijos se
crían sin la supervisión paternal, lo cual raramente ocurre en Hispanoamérica.
Se debilitan, así, los lazos de la intimidad familiar estadounidense, en contraste a los fuertes lazos hispanoamericanos. Por eso, el respeto de los hijos
otorgado a sus mayores es más débil en los Estados Unidos que en Hispanoamérica. El convencionalismo angloamericano no está exento de hipocresía
y malversaciones, que persiguen tanto su vida comercial como pública, sin ex-

102

ceptuar las actividades ocupacionales y políticas. Conviene notar, sin embargo,
que los asuntos políticos no traen tanto la atención angloamericana como la
hispanoamericana. El »ardor« político yanqui ocurre principalmente durante
el período de las elecciones presidenciales y se apaga después. En cambio, la
politización de la vida hispanoamericana es permanente, girando alrededor
del personalismo o sea el culto al personaje escogido para el liderazgo político.
Otras dis!)aridades sociales entre las dos Américas se expresan en sus diversos modos de vida y diversión.
Muchas familias hispanoamericanas, merced al tradicionalismo social, ocupan el mismo solar por mucho tiempo. Llevan allí su vida sedentaria, compartiéndola a la vez dos y, a veces, tres generaciones del mismo »clan«. Los
moradores de una casa burguesa media son, por lo general, bastante numerosos. La convivencia se lleva a cabo a base de mutuo respeto. Como prevalece la gente de edad mayor, no falta cuidado a los niños. Las criadas cocinan, mantienen limpieza y sirven a todos. Aparte de las funciones normales,
en este seno familiar se efectúan fiestas y tertulias, casi siempre con varios
invitados, dentro de un espíritu de cordialidad. Allí los hijos estrechan la
amistad con sus compañeros y compañeras, y los padres prefieren tales encuentros más que las citas fuera de su casa. Quizá algunos jóvenes, merced
a tales procedimientos están algo mimados, pero este acercamiento social se
desenvuelve dentro de una forma de respeto y decencia. El ritmo acelerado
d la vida granurbana, desde luego, transforma sus modales, haciéndolos más
»modernos«.
La familia hispanoamericana media posee el televisor, pero asiste de vez
en cuando a los conciertos y a las tradicionales corridas de toros, pero de popularidad especial goza el cine. Las señoras-amas ocupadas con algunos programas de acción social, se reúnen a veces en el centro y meriendan allí con
sus amigas. Los cafés en Hispanoamérica, a semejanza de los de España, sirven de pasatiempo y como sitios de reuniones bohemias, principalmente, a los
hombres. Estos, no raras veces, se dedican a la placentera vida nocturna en
los cabarets, sin estar acompañados de sus esposas. Además de su propio hogar, no pocos hombres pudientes sostienen la »casa chica«, que les proporciona placeres extramatrimoniales. Sin embargo, las mencionadas circunstancias no parecen perjudicar seriamente la vida familiar, al juzgarla por el insignificante número de divorcios. Los que ocurren todavía causan un escándalo social. El divorcio como tal, por lo general, se considera un estigma en
el ambiente católico hispanoamericano, sirviendo así de freno para una posible crisis social.
La familia angloamericana, generalmente, más pequeña que la hispana,
ocupa una casa para su uso exclusivo. Raramente viven con ella sus parientes.
Debido a su movilidad ocupacional, la familia media yanqui no raras veces

103

�)

muda su vivienda y, merced a ello, sus hijos asisten a las escuelas en varios
sitios. Esto debilita el sentido »localista« de no pocos norteamericanos, compensándoselo con una variedad ambiental. La vida de la familia estadounidense es bastante convencional, basándose su convencionalismo en los modos
de vivir y actuar generalmente aceptados. No produce una atmósfera íntima
de tipo hispano, pero tampoco priva de cordialidad familiar. El rigor ocupacional yanqui hace su vida esquemática y funcional, pero también le proporciona todos los ingredientes de una dinámica social, que es capaz de satisfacer sus ambiciones individuales. Empero, cuando los dos padres trabajan
fuera de la casa, a los hijos se les deja demasiada libertad; ello es de dudoso
valor en el desarrollo de su conducta, aunque les provee de cierto sentido de
independencia individual.
El servicio doméstico en los Estados Unidos es caro. Por eso, del manejo
de la casa se ocupa la esposa, que para tal fin tiene varias comodidades técnicas; en su tarea le ayuda, a veces, su marido. Las fiestas que se celebran
en la casa estadounidense son pocas y su atmósfera es relativamente formal.
Los centros adicionales de las actividades sociales son los »clubs«, »drug stores« y el cine, que hace tiempo alejaron a los yanquis de sus hogares. Contribuye a tal alejamiento la facilidad de tener automóvil. En las últimas décadas,
facilitan en el acercamiento familiar los programas de televisión, ahora un
pasatiempo de gran popularidad. En algunas ocasiones los esposos van juntos
a los juegos de fútbol, los restaurantes, los teatros y los cabarets o visitan a
sus amigos, divirtiéndose mutuamente. Pero como no todo es miel, no faltan
descontentos matrimoniales serios, que son causados por la neurosis o por la
superambición de uno de los cónyuges. Terminan en divorcios, cuyo porcentaje es muy alto. Conviene decir, sin embargo, que estar divorciado, en la
mayoría de casos, no constituye un estigma social en los Estados Unidos. El
creciente uso de los narcóticos entre los jóvenes causa también mucha preocupación social estadounidense.
¿ Cuáles son los patrones de conducta de la familia, que hacen tan diferente una América de la otra, en cuanto el problema femenino?
De acuerdo con el concepto de patriarcado, arrraigado tanto en la tradición hispánica como en la del indígena americano, la vida del mundo hispanoamericano se resuelve alrededor del hombre. El es cabeza de la familia y
depositario de toda autoridad en su hogar. Cualquier transgresión de esas prerrogativas tradicionales sería equivalente a borrar el significado de »hombría«
del conjunto de la idiosincrasia hispana. Tal estado legal-costumbrista le deja
decisiones indisputables en todo, incluyendo la moralidad la cual, a veces, el
mismo ofende. El hispanoamericano ejerce su autoridad sin preocuparse demasiado de los sentimientos de su esposa, la cual es más sumisa que la mujer
angloamericana. Sin embargo, cualquiera que sea su papel, es ella la que

104

mantiene la unión de la familia, debido a su abnegación y fortaleza moral.
Es inteligente, pero quizá no tan ambiciosa como la mujer del Norte. Por
no haberse insmiscuido tanto en los oficios típicamente masculinos como sus
coetáneas yanquis, las damas hispanoamericanas han sabido conservar el encanto de su feminidad en una forma muy genuina.
Los angloamericanos también heredaron el concepto de la preponderancia
del »sexo fuerte« de sus progenitores insulares. Sin embargo, durante el empuje colonizador hacia el oeste de los Estados Unidos (mediados del siglo
XIX) , la mujer yanqui se encontró en una situación protectora. La exigía
la necesidad de amparársele de la violencia fronteriza. Tal condición se cambió aún más a su favor en la época contemporánea, cuando ella ganó la igualdad de derechos. Esta circunstancia, así como su activa participación en la
vida socioeconómica, aseguró a las mujeres estadounidenses una posición decisivamente privilegiada sobre las mujeres hispanoamericanas. De ahí en adelante empieza a desarrollarse una especie de matriarcado o :eor lo, menos piensan instituirlo las damas angloamericanas. La ingerencia de las mujeres yanquis en varios campos de vida es agresiva e inteligente. Según parece, su influencia e imposición sobre los hombres se manifiesta tanto en su vida privada como en las empresas que ellos acometen; posiblemente, también, en el
compromiso de sus principios. Por eso, el yanqui es menos autócrata que el
hispanoamericano, sin dejar de ser cabeza de la familia. Aunque las decisiones finales en muchos asuntos se encuentran en las manos masculinas, la
relativa independencia femenina deja su huella sobre el ambiente angloamericano, con todas sus virtudes y defectos morales.
Distintas también son las costumbres del noviazgo en las dos sociedades.
En los países hispanoamericanos todavía prevalece el deber de acompañar
a las señoritas durante la cita para asegurarles la dignidad y el decoro. Eso
impone restricciones de demasiada intimidad, las cuales refrenan las posibilidades de los abusos pasionales, con lo que se evitan varias complicaciones.
En el ambiente angloamericano, una vez presentado el galán a la familia de
la señorita, los padres de ella con frecuencia les dejan salir juntos. Según la
creencia norteña, eso estimula a los jóvenes a acostumbrarse a las realidades
de la vida, sin abusar de la mutua confianza de los sexos. Otro asunto es el
famoso piropeo, una supervivencia costumbrista peninsular. Es una galantería
verbal latina hacia las señoritas, a quienes gusta tal forma de cortesía. Aunque
a los jóvenes angloamericanos no les falta de todo la etiqueta en su cortejo,
ésta es más sencilla y quizá menos impresionante. Es una etiqueta simplificada.
Estos fenómenos se explican, por un lado, por la extraversión hispanoamericana, y por el otro, por la introversión angloamericana.
Conviene mencionar que como resultado de la revolución social angloamericana de las últimas décadas, tuvo lugar también una revolución moral., Se

105

�expresa en el cambio de costumbres y valores morales, y es resultado de la
cre~iente prosperidad, movilidad social y la avanzada situación legal de la
muJer. Todos ~tos factores han contribuido al relajamiento del antiguo código
del comportamiento moral. Se lo ha sustituido con un nuevo concepto de casi
ilimitada libertad individual, que afecta también las costumbres sexuales. El
antiguo, »doble« standard de moralidad que requería la castidad de la mujer
y no la de.1 hombre, parece ahora cada vez más una costumbre caduca lo
'
cual difícilmente eueden combatir aún las doctrinas religiosas. La estrecha
relación entre la accesibilidad del automóvil, la emancipación femenina y la
disponibilidad de contraconceptivos, cambiaron considerablemente la moralidad
sexual. Sus efectos son dobles. Se nota un ininterrumpido brote de matrimonios jóvenes de menos de veinte años y, a la vez, un alto grado de divorcio
causados por Ja insuficiente preparación de muchos para una vida normalizada. En tanto, las consecuencias del libertinaje se manifiestan en el creciente número de abortos. En los Estados Unidos se practican, principalmente,
por conveniencias sociales, ya que facilitan a las jóvenes seguir su carrera ocupacional. Mientras tanto, en Hispanoamérica son, mayormente causados por
la pobreza, ya que muchas familias no son capaces de sostener a demasiados
hijos.
La vitalidad reproductora siempre ha existido en el Nuevo Mundo y a
ella se debe la reciente »exelosión« de la población latinoamericana, la más
alta del mundo (ca.3%). En los Estados Unidos el incremento demográfico
es más moderado (1.3%) y fue regularizado en el pasado por la represión
erótica del tradicionalismo puritano.• Tal represión ha sido recientemente
sustituida por la obsesión de la presente generación estadounidense por el
sexo, la cual P. Sorokin y otros llaman revolución sexual. Hay que entenderla
como un estado psicológico que motiva este libre albedrío más bien que una
tendencia por aumentar la tasa del crecimiento demográfico. No es un fenómeno restringido a los Estados Unidos, porque desde la II Guerra Mundial
se lo nota también en varios países de Europa, aunque con más discreción.
Sin embargo, lo novedoso es que los problemas sexuales se discuten y estudian
abiertamente en los Estados Unidos, mientras que en los países europeos e
Hispanoamericanos casi hasta hace poco se los consideraba como una cosa
tabú y, por eso, se vacilaba exponerlos públicamente. El ambiente hispano frenaba tales problemas para no ofender al buen gusto y los sentimientos religiosos, aun cuando su actitud no necesariamente careciese de mojigatería
moral. En tanto, la falta de la discreción angloamericana, aunque sin motivaciones ulteriores, dudosamente contribuye a mantener el pudor público.

* Según las estadísticas oficiales, el incremento demográfico durante el periodo
1965-1970 fue el siguiente: Estados Unidos 1.3%, Canadá 1.9%, Latinoamérica (promedio) 2.9%, México y Centroamérica 3.2% y Sudamérica (promedio) 2.7%.
106

Interesantes aspectos de la conducta colectiva ofrecen.. los deportes, cultivados intensamente en las dos Américas.
Entre los juegos estadounidenses, el beisbol (baseball) es el que goza de
mayor popularidad, siendo miles el número de sus equipos. Algunos de ellos
organizados en »ligas nacionales«, compiten en campeonatos anuales y sus
son seguidos por el público con gran atención. La juventud. yanqµi
J.ueaos
o
conoce los nombres de los beisbolistas notables de memoria y se emOCiona con
sus logros deportivos, considerándolos como una especie de héroes nacionales.
En tal respecto hay mucha exaltación que linda con una mística colectiva. Se
expresa también en el hecho de que algunos jóvenes por haberse distinguido
en este deporte, se consideran como si poseyeran una cualidad personal superior; como tales, gozan de admiración social. Otros deportes favoritos yanquis
son el boxeo, las carreras de caballos y el tenis. Las ambiciones estadounidenses en romper récords deportivos acusan cierta semejanza a las que ostentan en otros campos de vida.
Los hispanoamericanos, a su vez, muestran gran entusiasmo hacia la corrida
de toros, tradicionalmente cultivada en México, Colombia, Venezuela, Perú,
y ocasionalmente, en otros países. De origen español, la corrida es una fiesta
deportiva de carácter popular. Durante ella el entusiasmo frenético. llega a
su culminación cuando el torero logra matar al toro. Los toreros, debido a su
pericia y bravura personal, llegan a ser ídolos nacionales. Desde hace mucho
tiempo de gran popularidad latinoamericana gozan también deportes como el
futbol (soccer), e.1 boxeo y las carreras de caballos. Los juegos de conocidos
equipos futbolistas están seguidos con gran emoción, sobre todo, sus encuentros internacionales. Las victorias de estos equipos son casi equivalentes a los
triunfos nacionales y son celebradas de una manera espontánea. El emocionalismo latino en tales casos se convierte en una mística deportiva.
Otros aspectos de la conducta colectiva se manifiestan a través de unos rasgos típicos, encontrados en cada ambiente americano.
La atmósfera apacible es quizá una de las características sobresalientes de
la vida hispanoamericana. Se la mantiene instintivamente y por tradición. Sus
causas incentivas son el rico calendario de aniversarios y otras ocasiones, así
como e.1 ya mencionado compadrazgo con sus obligaciones sociales. Es algo
que no encuentra nada semejante en el ambiente angloamericano. La propensión hispana hacia el cultivo de tan estrechas relaciones se basa no sólo en
los lazos de camaradería y amistad, sino también y, sobre todo, en el gozo
individual de vivir de la manera más agradable posible. Es una postura psicológica que constituye un estilo de vida en sí mismo, ~on el . fin de evitar
cuantas incomodidades puedan. Por eso, a veces, el ambiente hispano parece
como si lindase con la divina disociación de la realidad, que pudiera nublarlb
con cosas imprevistas. Para protegerse de tales posibilidades, el hispanoame-

107

�ricano prefiere gozar de «hoy», porque »mañana« podría infligirle algún disgusto inesperado. Además, lo favorece la relativa lentitud de la marcha de
los acontecimientos al compararlos con el rápido ritmo norteamericano.
Debido a estas circunstancias, el individuo hispano asume una actitud de
espera, que a menudo se transforma en pasividad, especialmente, en cuanto
a las decisiones que tiene que tomar. Otra característica es la ceremoniosidad
hispana, que llena al individuo con aparente satisfapción. Hay quienes la llaman actitud formal, pero parece que excede la cortesía corriente. Cierto
aspecto de la formalidad lo constituye el »papeleo«, que consiste en la lenta
manipulación burocrática de los asuntos, pertenecientes a la competencia de
una oficina gubernamental o un despacho comercial. La apacibilidad general
hispana tiene sus raíces en su civilización, que posee muchas facetas de serenidad y comprensión humana. Tal »textura« psíquica favorece una actitud
contemplativa y no presiona a nadie a una acción inmediata, a menos que
ésta sea provocada por el temperamento o por la urgencia de algunos asuntos
instantáneos. Todos estos factores no exceptúan que el hispanoamericano
tenga que luchar 2or la vida como cualquier ser humano, enfrentándose con
muchas contrariedades.
Contrario a la relativa relajación hispana, la atmósfera angloamericana es
generalmente nerviosa. Esta nerviosidad se desprende de las actividades aceleradas, cuyo anhelo nacional es lograr nuevos »récords« en varios campos
de la vida. Es un ritmo parecido al de un reloj, cuya marcha ininterrumpida
está simbolizada en el funcionalismo coordinado de varios sectores del pueblo
estadounidense. En este esfuerzo global el del individuo cualquiera está subordinado a las reglas de una tecnología elaborada y a sus implicaciones sociales.
Es, pues, un proceso en que casi cada persona está forzada a una competencia
y, por medio de ella, trata de igualarse con los demás competidores., Participa,,
así en la llamada »carrera del dollar«, acomodando a ella sus ambiciones.
Parece que la influye tanto la mística del trabajo como las motivaciones pecuniarias. Las complejidades de la vida moderna hacen del angloamericano
medio víctima del funcionalismo ambiental, aunque no le privan de su independencia para tomar decisiones. Son consecuencias del rigorismo de la civilización angloamericana que estimula la creatividad, es exigente, pero también recompensadora.
Tales condiciones pocas veces conducen a un estrechamiento más íntimo
de las relaciones sociales yanquis, pero no las excluyen. En general, son relaciones que ostentan rasgos de convencionalismo. Desde luego, hay grupos de
afición e intereses afines, que cultivan amistad dentro de sus propios círculos
profesionales. Los patrones de su conducta son algo distintos de los de los angloamericanos medios. Estos viven en una monotonía burguesa dentro de su
seno familiar, que es dominado por las costumbres ambientales con varios
1

108

grados de rigidez. No faltan en él, desde luego, ni las penas ni las alegrías
de una familia cualquiera. El vigor yanqui facilita su movilidad socio-económica, que se une al sentido igualitario y la dignidad humana, rasgos ostentados tanto por las mayorías como las minorías éticas estadounidenses. La
tendencia de igualarse no tiene nada de utópico, ya que desprende del sistema
democrático. Mucho énfasis se pone sobre la capacidad de la juventud, que
goza de un tratamiento privilegiado. También se discute el »abismo« entre
las generaciones, llamado »generation gap«, cuya esencia es la discrepancia
de criterios. Muy activos son los grupos de presión llamados »pressure grups«,
que ejercen influencia sobre el poder ejecutivo, legislativo y comunal, con el
propósito de conseguir nuevas prerrogativas ciudadanas. En general, los angloamericanos luchan por sus privilegios más celosamente que otras naciones.
En resumen, la disparidad en la conducta social entre las dos Américas
presenta, en términos generales, el siguiente cuadro. Muchos aspectos tradicionales del comportamiento de Hispanoamérica parecen todavía atarla con
su pasado, pero ya se vislumbran esfuerzos de renovación mental. En tanto,
los cambiantes rasgos colectivos de Angloamérica muestran un interés obsesionante por su futuro. Se lo ve a través de una mentalidad evolucionaría
que cada vez más adquiere un ritmo revolucionario, en el sentido social y
no político.
Las disparidades de la conducta social dependen, en no poco grado, del
factor ecológico-humano. La creciente urbanización de Hispanoamérica es
consecuencia del constante flujo de la población rural a las ciudades. Sus
nuevos núcleos se establecen en los suburbios, transformándolos en barriadas
pobres y empujando los sectores residenciales ciudad adentro. Es un proceso
difícil para la adaptación campesina a la compleja vida granurbana, llevando
rasgos de su desajuste social. En los Estados Unidos, el movimiento de semejante migración se dirige, al contrario, a los centros urbanos y causa a sus
moradores pudientes marcharse a los suburbios. En estas nuevas comunidades
suburbanas, con su opulencia, se nota un visible exclusivismo social, semejante al de la acaudalada clase hispanoamericana. A tal fenómeno estadounidense solemos llamar civilización de suburbios, que contrasta con los modales
medios de la antigua burguesía o los algo rústicos del "nuevo" elemento migratorio. Tales circunstancias no contribuyen, desde luego, a la uniformidad
ambiental, tampoco a la »estandarización« social.
Por fin, unas palabras sobre algunos modales de cada grupo novomundano,
que se reflejan en los contactos interamericanos.
La amabilidad de trato y la ceremoniosidad, alrededor de las cuales giran
las relaciones sociales y públicas en Hispanoamérica, se convirtieron en sus
modales tradicionales. En cambio, la firmeza de propósitos y el apresuramiento en llevarlos a cabo, empujan a los angloamericanos a una conducta

109

�si bien correcta demasiado &gt;realista&lt;, que a veces es tildada de frialdad comercial. Son resultados de la diferencia temperamental y causan una visible
disparidad psicol6gica. Se la nota, sobre todo, en las negociaciones de los dos
grupos, evidenciándose en sus procedimientos. Los yanquis, debido a su postura pragmática, están exentos del conceptismo metafísico y ambiciones oratorias, cuya validez es favorecida por los hispanoamericanos. Tal circunstancia
explica el por qué los hispanos están a menudo envueltos en prolongadas reflexiones y consultas, que no pocas veces nublan o alteran el curso de las
negociaciones. Los angloamericanos son flexibles, pero firmes y expresan sus
opiniones directamente, sin &gt;echar flores&lt;, lo cual posiblemente dé la impresi6n de que sus modales son algo bruscos. En tanto, el lustre ciceroniano
y el enredo en el problematicismo de los hispanoamericanos, aunque muy efecticistas, producen a veces sensaci6n de una vaguedad quijotesca.

MEDITACIÓN EN TORNO A LA SOLEDAD
DR. JosÉ

RuBÉN SANABRIA

Univenidad Iberoamericana

"EL HOMBRE NO ESTÁ SOLO, está más que solo. Es un mundo que se desconoce a sí mismo y que ni siquiera sabe que se desconoce. Un mundo que se
reconoce desconocido, sin dejar por ello de desconocerse" (Max Jacob).
La soledad es una dimensión profundamente humana. Y por ello es desconcertante. Hoy más que nunca el hombre vive solo. A pesar de que los
medios de comunicación han roto las barreras del tiempo y del espacio. A
pesar de las concentraciones masivas en los deportes y en los "multifamiliares". A pesar de las maravillas de la ciencia y de la técnica.
Vivimos una cultura en la que todo conspira contra el individualismo. El
hombre sabe, por una larga y dolorosa experiencia, que no puede prescindir
de los demás. El hombre solo, fracasa irremisiblemente: Nuestra cultura es
masiva.
Las exigencias de la vida impulsan al hombre a la coexistencia y aun a la
convivencia y a la colaboraci6n. En las grandes ciudades el trabajo, ordinariamente, se realiza en centros y empresas en las que conviven multitud de
personas.
Las habitaciones son enormes "multifamiliares" y "condominios". Por todas partes surgen y proliferan clubes, sociedades, "peñas", etc. Es casi imposible que el individuo no se encuentre con otros individuos cotidianamente.
A veces es imposible no encontrarse con los demás, en el trabajo, en la calle,
en el "metro", en el autobús, en el estadio, en el cine.
Los medios de comunicación ofrecen infinitas posibilidades de trasladarse
rápidamente de un lugar a otro. La radio, la televisi6n, el teléfono, el telégrafo, nos tienen en comunicaci6n constante e instantáneo con personas y
acontecimientos de todas las partes de la tierra. Las prodigiosas conquistas
espaciales han proporcionado al hombre no s6lo la posibilidad sino la no
soñada realidad de estar en otros planetas y comunicar desde allá sus expe-

111
110

�riencias e imeresiones a los habitantes de la tierra. El hombre se ha asomado
con extraña curiosidad y con asombro, a los misterios -antes insondables-de la naturaleza y los ha ido develando.
Todo esto podría hacer pensar que el conocimiento que el hombre tiene
de la naturaleza ha ganado en profundidad. Desgraciadamente lo que ha
ganado en extensión, lo ha perdido en profundidad. Se han conocido mejor
los detalles, pero el todo va quedando oscurecido. En este caso el todo no es
la simple suma de las partes.
Se cree comúnmente que la ciencia matemática experimental es la única
que puede dar razón de la naturaleza del mundo y de la vida. Por ello se
niega el carácter de ciencia a disciplinas que tienen por objeto algo que no
sea experimentable ni mediable. Así, por ejemplo, se reduce la Filosofía a
pura expresión de una emoción o a fantasías totalmente ajenas a la realidad.
Lo que no es matemático ni experimentable no es real. Entonces el filósofo
y el poeta son eobres tipos de épocas ya superadas. Ahora lo único que vale
es la ciencia.
Y sin embargo, el hombre está perdiendo el verdadero conocimiento de la
realidad, el contacto con el núcleo íntimo de la naturaleza. La matemática
no puede llegar al misterio y al núcleo último del ser, como lo hacen todavía
los pocos poetas y filósofos que no han sido engullidos por la avalancha incontenible de la ciencia. Cuando los griegos pusieron el origen de la filosofía
en la admiración y contemplaban el mundo como physis, cuando los cristianos medievales contemplaban el mundo como creación, estaban en contacto
-ingenuo, si se quiere, por primigenio e inocente- con lo más profundo
del mundo y del ser. Cuando el hombre contemporáneo deja escapar el misterio más íntimo del mundo y del ser, está dejando escapar la realidad real.
Si el prototipo de la ciencia es la matemática -y todas las ciencias se están matematizando-, la ciencia no alcanza la realidad porque la matemática
opera mediante símbolos. Es demasiado sabido que la característica esencial
de la física actual es la reducción progresiva de la teoría al análisis estructural-matemático. Por ello se ha dicho que la esencia de la matemática es el
análisis estructural.1 Y si las estructuras son algo abstracto, resulta que sólo
2
un simbolismo abstracto es apto para representar las estructuras. Entonces
la ciencia formal -y eso es la matemática- no puede llegar a la realidad.
En este sentido ¿no ha dicho James Jeans que la realidad es un manojo
de fórmulas matemáticas? Por su parte Werner Heisenberg asegura que en
1

Cfr. A. N.

WHITEHEAD,

"Mathematics and the good", p. 11, en Essays in Science

and Philosophy. Phil. Library, New York, 1947.
' Cfr. W. STROBL, La realidad científica y su crítica filosófica. Universidad de Na-

todo caso, las fórmulas matemáticas no reproducen ya la naturaleza sino nuestro conocimiento de ella.8
Igualmente, la técnica -ciencia aplicada- tampoco llega a la realidad
puesto q~e la técnica, en opinión de Heisenberg, transforma ante nosotros el
mundo circundante imprimiéndole nuestra propia imagen.• Para el técnico
la naturaleza se reduce a utilidad, todo queda en el ámbito de la máquina.
Por ello'. las cosas ya no tienen voz propia, están mudas ante el hombre que
las mampula de acuerdo con sus propios fines. Ya no hay el diálogo fecundo
del hombre con las cosas. En su lugar su voz y sus proyectos, sus aspiraciones
Y sus fracasos. Así, el hombre, en la técnica, se encuentra a sí mismo: la técnica es un reflejo del hombre.
Nuestra civilización proporciona al hombre solamente utensilios es decir
lo producido por el hombre. Este apenas tiene contacto con la ~aturaleza'
La llam_ada "cultura del asfalto" está sofocando todo lo humano. Los mismo;
que_ emigran del campo a la gran ciudad pronto quedan absorbidos por ella
y ,pierden la frescura y la espontaneidad primitivas. Ya no son más que un
numero entre otros muchos, un simple esquema de un monstruoso organismo.
La gran ciudad produce robots que apenas se sienten tocados por los problemas de los demás. Cada individuo cuenta solamente como medio para los
demás. O quizá cada quien ve en los demás a un amigo que "le roba su
mundo", que le ha arrebatado su espacio vital.
En la cultura deshumanizada apenas hay lugar para las emociones de amistad ~ de_,convivencia. Por otra parte, la gran ciudad propicia la falta de comuru~ac1_on hu~ana. La monotonía mecanizada sofoca la cordialidad, porque
la maqwna se mterpone entre las personas, de modo que el hombre ve al
h?mbre a través de la máquina y aun a veces, como máquina. En este amb1en~e no. puede florecer la cordialidad del encuentro. En su lugar tenemos
el a1Slam1ento. ~ p~r de las aglomeraciones en los enormes edificios y
centros de trabajo. Allí moran las multitudes, pero cada quien vive dedicado
a su tr~bajo y a sus propios problemas. En su egoísmo, no tiene ni siquiera
una ~rada para los demás y menos un sentimiento de piedad y de comprenSIÓn para con el prójimo.
. M~chos buscan ansiosamente vivir en el montón porque tienen miedo al
s1lenc10._ Pero su convivencia es superficial y son arrastrados por el torbellino
de la vida que no puede su~rar el aislamiento sino que tan sólo lo disimula
Y por lo mismo produce en el homb_re necesidad de más ruido, de más sensaciones y demás compañía. Esta situación hace que muchos exclamen: "en
• Cfr. "Das Naturbild der heutigen physik", en Die Künste in thechnischen Zeitalter
Munchen, 1954, p. 62.
'
' Cfr. Art. cit., p. 56.

varra, Pamplona, 1966, pp. 117-118.

113
112

H8

�ninguna parte se está tan solo como en el seno del gran mont6n". Y es que
somos parte de la "muchedumbre solitaria" descrita por D. Ricsman.
Otros b ~ la soledad no porque la amen sino porque sirve de refugio
a su neurosis. La soledad es su defensa y su refugio.
La conclusión que se impone, y que nadie puede negar, es que la soledad
es una dimensión humana. Nuestra época no la produjo, solamente la propicia, la intensifica y la convierte en aislamiento. Por ello el poeta T. Wolfe
~ dicho: "he descubierto que el clima permanente y siempre presente de la
vida humana no es el amor sino la soledad".5 Y en otra parte expresa: "la
plena convicción de mi vida descansa ahora en la creencia de que la soledad
~o es fenómeno insólito y consciente, propio de mí y de otros pocos hombres,
smo el factor básico, central e inevitable de la existencia humana".• La
soledad es de la esencia del hombre. Nada de extraño, entonces, que la cultura actual, en todas sus formas, no sea, en el fondo, más que una manifestación de la soledad radical en que vive el hombre.
Así, por ejemplo, el existencialismo considera al hombre desgarrado vacío
'
'
solo, desamparado. De ahí que la vivencia fundamental sea la angustia.
"Una angustia vital, acaso sin precedentes, es el misterioso acompañante del
hombre moderno" 7 dice gravemente Jaspers.
La angustia, en Hegel es el sentimiento fundamental que revela al hombre lo que es en conjunto: negatividad. FJ ser del hombre es negatividad. Y
por ser negatividad necesariamente, se revela a sí mismo únicamente en el
sentimiento de la negatividad, es decir, en la angustia.
Kierkegaard se opone a Hegel, pero precisamente mediante el concepto
de angustia. Recurre a la experiencia de libertad, que es la revelación de que
todo es posible para mí. Mientras descubro que tengo esta posibilidad infinita, al mismo tiempo me descubro en mi total autonomía. Pero la autonomía
es el pecado porque el pecado significa la rebeldía contra Dios. Entonces, el
hombre solamente es él mismo cuando se elige a sí mismo, pero al elegirse
a sí mismo se elige contra Dios. Libertad, pecado y angustia son inseparables
en el hombre. Porque desde el momento que el hombre se aleja de la existencia banal, estética o ética, y advierte que no era nada, y que para ser
auténtico tiene que realizar solamente una acción -elegirse-, se angustia.
Se angustia porque necesit6 de una negación para afirmarse: la posibilidad
infinita frente a él lo arroja en la angustia ya que la elección de sí mismo es
una elección contra Dios. La libertad lleva al hombre al pecado y a la
angustia.
• The story of a Novel, New York, 1936, p. 196.
' The Hills Beyond, New York, 1942, p. 186.
' Situaci6n espiritual de nuestro tiempo, Labor, Barcelona.

Heidegger dirá que "el abismo de la nada aloja al hombre en la angustia".
Y es que la nada, como angustia oculta, convierte al hombre en mantenedor
de la nada.
La angustia es el descubrimiento de la propia situación e implica siempre
la nada. Por ello la angustia lleva al que la sufre a la soledad radical. La
angustia es la soledad invulnerable que pone fin a toda posibilidad de placer. El hombre se angustia simplemente por su ser-en-el-mundo donde no
encuentra seguridad ni paz sino tan sólo la seguridad de la muerte: el hombre es un ser-para-la-muerte. Así Heidegger piensa que el hombre vive en
soledad radical y en ninguna parte encuentra su esencia.
En Sartre la verdadera situación humana es el abandono -délaissement-.
Cuando el hombre piensa en su libertad se angustia. La angustia es la
aprehensión reflexiva de la libertad por sí misma. Para que la existencia no
caiga en la banalidad cotidiana debe ser auténtica. Pero la vida auténtica
no puede ser sino una permanente posesión de la libertad ante sí misma. La
vida auténtica es una permanente angustia. El sentimiento de la libertad es
la angustia.
Mientras estoy solo, el mundo me pertenece, lo penetro, lo trasciendo, y
soy dueño de la significación de los objetos. Pero cuando aparece Otro, me
roba mi mundo y me trasciende, me convierte en cosa. El Otro secreta nada,
se me escapa, se me representa como una libertad. Somos dos libertades que
nos conjugamos, nos huímos y nos paralizamos. El Otro es mi condenación
inicial y necesaria. El infierno es . . . los otros. De cualquier manera, la soledad. Claramente lo dice Sartre: El hombre está solo en medio de un silencio monstruoso, libre y solo, sin ayuda y sin excusa, condenado sin apela8
ción posible, condenado por siempre a ser libre.
En Huis-Clos Sartre nos describe a tres condenados que sufren "el suplicio de los Otros". Cada uno es tortura insoportable para los otros porque
ninguno se puede confiar, porque cada cual está encerrado en su propio
abandono. Allí están frente a frente. Allí está el verdugo que desgarra, el látigo que lacera, el fuego que calcina; d infierno es la mirada.
Garcin sólo encuentra una solución: el suicidio. ¡ Antes morir que seguir
en esta "armonía" de seres insociables! Pero se da cuenta de que necesita de
los otros para existir. El odio mismo no ayuda a salir del círculo vicioso. Simplemente representa la última tentativa: la desesperación. Después del fracaso, al para-sí no le queda más que entrar en el círculo y dejarse llevar sin
fin por las actitudes fundamentales. La única palabra final que resulta posible es la de Garcin: continuemos. Estela-Garcin-lnés han intentado todo
para salvarse. Imposible. Trío de pasiones inútiles, al final se encuentran
• Cfr. L'age d, raison, Paris, Gallimard, 1945.

115

114

�como al principio: el infierno es el eterno retorno de las mismas situaciones,
de los mismos problemas.
Sartre pretende describir la situación del hombre actual. Nadie comprende
a nadie. Cada quien vive y se debate en el abandono y está separado de los
demás por un abismo infranqueable. Cada quien se encuentra encarcelado en
su propia situación y en sus propios problemas. Sin esperanza de salvación.
Los tres personajes de Huis-Clos, incapaces de diálogo, están solos y no
se pueden comprender. Es el aislamiento radical.
La poesía ha llegado a manifestar, mejor que ninguna otra expresión humana, la soledad del hombre. Vayan solamente unos cuantos ejemplos :
Hermann Hesse termina el poema titulado Jm Nebel con estos versos:
"Extraño camino por la niebla
la vida es soledad.
Nadie conoce a otro,
Todos están solos".9

El aislamiento y la soledad son el leitmotiv del libro de poemas El hombre
solitario de J. Weinheber. Dice que el hombre se encuentra "Tan espantosamente solo" que grita, pero Dios no lo oye. Busca a los demás, pero "no hay
quien encuentre puente ni camino hasta el otro". La misma soledad se manifiesta en las cosas "pues el núcleo de las cosas es oscura soledad".
La poesía de Bias de Otero tiene dos temas fundamentales: desolación,
vacío, soledad; y una angustia infinita de Absoluto.
"Mira, Señor si puedes comprendernos,
esta angustia de ser y de sabernos
a un tiempo sombra, soledad y fuego.
Mira, Señor, qué solos. Qué mortales.
Mira que, dentro, desde ahora, luego,
somos, no somos -soledad- iguales".
"Solo el hombre está solo. Es que se sabe
vivo y mortal. Es que se siente huír
--ese río del tiempo hacia la muerte-".
"Entonces, y además cuando da miedo
ser hombre, y estar solo es estar solo,
nada más que estar solo, sorprenderse
de ser hombre, ajenarse: ahogarse solo".
Salvador de la Cruz en Valle de Nada dice:
• Vom Baum des Lebens, 19.

116

"Ya con ser hombre basta,
ya es suficiente con estar en brazos
de una perpetua soledad".
y hacia el final afirma:
"En soledad gemí toda mi vida
igual que la simiente boca abajo en la tierra
y empujé las rompientes enemigas
buscando inútilmente la tierra prometida".
León Felipe escribió este sencillo y hermoso Tópico:
"Todavía
lo más triste que hay en el mundo
es un hombre solo que llora.
¿Y quién se atreve a preguntarle
a un hombre que llora solo
por qué llora?
Y o no comprendo a un hombre
preguntándole a otro que llora solo:
-¿ por qué llora?
Quiere uno decir cosas originales
sobre este asunto
y desemboca sin querer
en este tópico eterno y vulgarísimo
que dicen,
han dicho, y seguirán diciendo
todas las comadres del mundo:
"Oh, este valle de lágrimas".
Luego un día, una de estas comadres
que saben las cosas esenciales
-¿dónde las habrán aprendido?le preguntan a uno sollozando
y llevándose a los ojos el pañuelo . ..
-¿ Usted es poeta, verdad? . ..
¿de esos que dicen máximas consoladoras?
Entonces es cuando uno quisiera
saber hacer una gran pirueta de payaso
y decir: - No, señora,
yo soy el payaso del circo.
Pero saca uno el pañuelo del bolsillo
y se pone a llorar con la comadre.

117

�Es muy difícil ser payaso
en este "Valle de lágrimas" . ..
¿ Verdad, comadres?

El arte ¿no expresa, a su manera, la inmensa soledad del hombre actual?
El hombre de hoy está solo. Y le duele. Por otra parte, parece incapaz de
entablar una verdadera comunicación con los demás. La necesidad del diálogo, el recurso frecuente al psicoanálisis colectivo y a la dinámica de grupos,
indican la falta de comunicación. El hombre parece oscilar entre perderse en
el anonimato de la masa y encerrarse en el aislamiento que lo enfrenta consigo mismo. Las dos posibilidades le resultan insoportables: ni se soporta a
sí mismo ni soporta a los demás porque es incapaz de vivir solo y de vivir
con los otros. Pero ¿ qué es la soledad? La soledad se vive y no se define. En
todo caso, es el estado de quien está alejado de los demás. Es la falta de
comunicación. Hay dos elementos en la soledad: uno material; el otro, formal.
El primero es el hecho de estar solo; el segundo es la falta de comprensión,
la falta de participación en los problemas y circunstancias de los otros. Lógicamente se puede dar el hecho de la soledad sin estar solo. El monje solo
en su celda está solo sin estarlo; vive en unión con los otros. Se puede estar
acompañado de otras personas y sin embargo estar solo. La coexistencia no
implica de suyo convivencia. En las grandes ciudades hay coexistencia y casi
siempre falta la convivencia Eorque falta la comunicación, falta el amor.
La soledad material o negativa -el hecho de no tener compañía-, en su
forma extrema, es aislamiento. El aislamiento es negarse a los demás, es la
imposibilidad o la dificultad --consciente o inconsciente- de abrirse a los
otros, de comunicarse a ellos. Radicalmente, es la negación de la tendencia
a conVIvlr.
Aislamiento y mutismo van íntimamente unidos porque la relación con el
prójimo se expresa con la palabra: negada la relación, se niega la palabra.
Aislamiento y soledad equivalen a mutismo y silencio. Calla, quien tiene algo
que decir; el que nada tiene que decir se encierra en el mutismo. El que está
solo puede estar abierto a los demás y en comunicación espiritual con ellos.
En el aislamiento, hay ruptura de contacto. La presencia misma de otra persona se vive como ausencia. Por ello el aislamiento -negación de convivencia- es casi siempre una actitud patológica, es como un vacío que invade
al yo y le impide llevar una vida normal. ¿No se ha dicho que las psicosis
son una ruptura del nosotros? El sentimiento del aislamiento va frecuentemente acompaiiado de angustia y de agresividad. Muchas veces el activismo
no es más que la expresión de un proceso de aislamiento: se trabaja e.xcesivamente para estar en contacto con los demás y sobre todo para evitar la
dolorosa incertidumbre existencial de estar al margen de la vida. El aislado
118

necesita a veces la presencia material de los otros, que, por otra parte, le
resulta insoportable, para demostrarse a sí mismo que existe. Sólo cuando
hay la capacidad de Ja distancia y de la aproximación, el alejamiento no es
necesariamente una ruptura.
La soledad positiva es la penetración en la propia interioridad, la revelación del yo a sí mismo.
Quien no teme la soledad es porque en sus relaciones con los demás aprendió que la presencia no era esclavitud ni la ausencia, separación. Así aprende
a "esquivar estos dos escollos: el de la destrucción por el objeto y el de la
pérdida del objeto por el alejamiento".10 Entre la dependencia total y la
separación aislante encuentra que es capaz de subsistir por sí mismo solo.
El solo no está extraviado entre las cosas ni encerrado en sí mismo. La
apertura hacia los demás es la sustancia misma de su persona: interioridad
que se desborda.
La soledad exige aprendizaje. Sólo aprendiendo a estar solos podemos escapar al aislamiento. Aprender a estar solos es reconocer la propia menesterosidad y emprender el camino de la propia perfección.
La soledad fecunda es : a) negación de dispersión. Esta consiste en entregarse al ruido, a lo exterior, a la inautenticidad de la vida cotidiana. La dispersión es el vaciamiento de lo que es; es la enajenación de lo mejor que se
tiene; es el empobrecimiento progresivo de la propia sustancia espiritual.
Quien se deja llevar por la dispersión se va quedando vacío de gusto por lo
profundo y por lo auténtico. Gusta únicamente del torbellino de las impresiones externas que lo van encadenando más y más. El esclavo de la dispersión anda en busca de la unidad, pero jamás la encuentra precisamente porque la dispersión es falta de unidad, es caos. Y quien no tiene un punto de
referencia no puede acrecer su mismidad ni dar sentido a su existencia.
b) Recogimiento. El que no se dispersa,· se recoge. Y el recogimiento es el
camino de la autenticidad. El recogimiento supone valoración: porque juzgo
de las cosas en su justo valor, vuelvo sobre mí y me doy cuenta de que el yo
es trascendente a las cosas y más profundo que ellas: la soledad expresa el
crecimiento del espíritu.
El recogimiento es el tránsito de la inautenticidad a la autenticidad. Y ésta
es la mismidad más profunda del hombre. En la dispersión las fuerzas se
dividen y pierden intensidad y eficacia; actúan en la superficie y como nunca
expresan la profundidad más íntima de la persona, ésta se deja llevar por la
frivolidad cotidiana En el recogimiento, las fuerzas se unifican, recobran intensidad y expresan lo más profundo del hombre. El recogimiento devuelve
al hombre su mismidad y le hace conocer su riqueza, lo lleva de lo banal

" J.

LAPLANCHE,

Holder/in et la question du pére, PUF., Paris, 1961, p. 53.

119

�a lo dinámico, de la superficie a la profundidad, de la vaciedad a la plenitud.
Mientras el hombre se pierde en la dispersión, en el recogimiento se recobra.U
El recogimiento no es el yo que se hunde egocéntricamente en sí mismo; no
es una actitud narcisista; es un tomar fuerzas para actuar; es el primer paso
para la comunicación porque en el recogimiento el yo toma conciencia de su
originalidad. El yo sólo existe en la medida en que se trasciende.
c) Comunión. La verdadera soledad es también -y principalmente- comunión porque el hombre se convierte en yo solamente a través del tú y
del ello.
El yo se relaciona con el ello -con los objetos-, pero sabe muy bien que
con los objetos sólo puede tener contacto y no comunicación. Sin embargo,
los objetos le sirven para afianzarse en su sustancia, para ser él mismo.
La comunión se da solamente entre personas porque tanto el yo corno el tú
son centros activos de reciprocidad, en su dimensión existencial. Mientras el
yo se relaciona únicamente con los objetos -el ello de Buber y el eso de
Berdiaeff- permanece solo, pues el ello es hostil al yo, siempre es oposición,
obstáculo o, cuando menos, opacidad. En cambio, cuando el yo entra en
relación con otro yo, la soledad queda superada mediante la comunicación
de las personas, del yo y el tú, en la intimidad del nosotros.
La tendencia a conocer es tendencia a sueerar la soledad. El conocimiento
es el encuentro del yo con el otro y con los otros, es la unión del yo y del
no-yo. Pero es puramente objetivo, no permite al yo evadirse de la soledad.
El solo conocimiento que puede vencer la soledad es el conocimiento del tú
mediante la comunicación: la soledad desaparece en la comunión de dos
personas.
Pero aquí es donde surge el problema. Si ser persona es ser mismidad, interioridad subsistente, hogar profundo de libertad y de responsabilidad ¿ cómo
es posible conocer la hondura de tal intimidad? Es el problema del "otro".
Nuestro siglo aportó dos puntos decisivos: a) en el orden ontológico, el
ser de mi realidad individual se halla constitutivamente referido al ser de
los otros; b) en el orden psicológico, el nosotros es anterior al yo, al que de
un modo o de otro acompaña siempre.12
En siglos anteriores Descartes fue el primero que se enfrentó claramente
con el problema del otro. La solución cartesiana: el razonamiento por analogía para llegar al yo del otro, influyó en la antropología posterior.
Fue Fichte el que de manera más decisiva resolvió el problema del otro.
En Descartes, el problema era: cómo puedo yo conocer al otro -relación
Cfr. J. B. LoTZ, De la soledad del hombre, Ariel, Barcelona, 1961, p. 99.
Cfr. P. LAÍN ENTRALOO, "Teoría y realidad del otro", Rev. de Occidente, Madrid,
1961, t. 11, p. 10.

unilateral-. En Fichte, la relación es bilateral y recíproca: tú y yo somos
actividad moral y, por lo mismo, nos necesitamos mutuamente para nuestra
constitución moral. Moralmente el yo y el tú están vinculados. Entonces, el
otro es ya un elemento necesario en la constitución del yo.
Esta necesidad es ontológica en Hegel: el otro no es una pura realidad
externa, es un momento necesario en la constitución ontológica del yo. Husserl, con su fenomenología, es el último representante de esta corriente: tratar de descubrir el tú del otro desde la soledad del yo.
El problema del otro, desde Descartes hasta Husserl, consistió en intentar
tender un puente entre los dos yos solitarios.
Ortega y Gasset sintetiza el problema del otro en la historia de la Filosofía
moderna con estas palabras: "Un yo solitario pugna por lograr la compañía
de un mundo, de otro yo; pero no encuentra otro medio de lograrlo que
crearlos dentro de sí".1 3
Por mucho tiempo se afirmó la radical soledad ontológica del hombre.
Pero ya en el siglo XX se defendió que el solipsismo es una imposibilidad
ontológica. Toda conciencia es conciencia de. Por tanto, la conciencia está
ontológicamente orientada hacia lo otro y hacia los otros. El Yo exige como
constitutivo formal de sí algo que no es él. Iniciaron esta postura Scheler,
Buber, y Ortega y Gasset. La profundizaron - sobre todo en su dimensión
ontológica- Heidegger, Sartre, Marce!, Merleau-Ponty, Nedoncelle. El ser
del hombre -afirma- está constitutivamente abierto a la realidad y en especial a los demás. Y aunque siempre se vive en soledad queda en el yo esta
exigencia radical de comunión, de suerte que el yo existe solamente en comunicación con los demás. En este sentido dice Marce! que el yo no existe
"sino en tanto, que él se trata a sí mismo como siendo para otro, con relación a otro; por tanto, en la medida en que reconoce que él escapa a sí
mismo".11

Hay, pues, en el hombre una realidad radical: el encuentro. El hombre
constitutivamente es ser-en-el-mundo. Por ello, se encuentra con los objetos
que le son útiles o le resisten y sobre todo se encuentra con las personas.
Ante todo, el encuentro con el otro nos proporciona simultáneamente certeza y ambigüedad.
Ambigüedad, porque el otro existe antes que yo lo conozca. Tiene una
historia personal que me es desconocida. El otro se me presenta como algo
externo a mí, como algo independiente de mí, pero también como un extraño.
No puedo, por tanto, opinar acerca de él. La percepción del otro es ambigua,
principalmente desde el punto de vista de la interpretación porque la reali-

11
11

120

" Obras completas, t. IV, p. 35.
" Etre et avoir, Montaigne, Paris, 1935, p. 151.

121

�dad del otro va más allá de su apariencia. No sé si su actitud y sus gestos
expresan su interioridad o simplemente se reducen a apariencia. La presencia
del otro es una presencia humana, proveniente de un centro inteligente y
libre y sometida a una intención que no siempre aparece con la presencia.
La expresión intencional del otro procede esencialmente de su libertad,
que influye aun en los actos menos deliberados. Entonces su actitud es radicalmente ambigua porque yo me puedo equivocar al juzgar y él puede intencionalmente engañarme.
La libertad es imprevisible en sus manifestaciones. Por eso el problema que
surge es: ¿ tengo que aceptar la expresión intencional que el otro me presenta,
tal como me la ofrece? Ciertamente el otro la vive; yo me veo obligado a
interpretarla. Pero mi interpretación ¿ es realmente objetiva? Hay que confesar que en el encuentro nos aventuramos a convivir las vivencias del otro.
O sea que sigue la ambigüedad, pues determinada vivencia ¿ es la misma en
el otro y en mí? Scheler pensó que sí. Empero, cualquiera ve que Scheler estaba equivocado. En el encuentro no llegamos a la vivencia misma del otro
sino a lo que él nos manifiesta. Además, la vivencia puede ser cualitativamente distinta en él y en mí. En todo caso él la vive ciertamente; yo la percibo inciertamente a través de mi interpretación.
A pesar de la necesaria ambigüedad que se da en el encuentro, estoy absolutamente cierto de la existencia del tú, tengo la certeza de que hay alguien
fuera de mí, autónomo y que me expresa su yo o parte de él. El otro, mediante su expresión, se me presenta abierto hacia mí y se me comunica. Claro
que esta presen~a está siempre custodiada por el inasible centinela de la libertad, pero ciertamente el tú existe frente a mí. Por lo mismo, la libertad
que me da la certeza de la existencia del tú me oculta el misterio de su originaria rnismisidad. En el encuentro, entonces, la libertad es, al mismo tiempo, fuente de ambigüedad y de certeza.
La primera vivencia que surge de mi encuentro con el otro es que los dos
pertenecemos a la familia humana: no es su singularidad sino su semejanza.
De una manera implícita quizá, pero lo primero que advierto es que convivimos
la condición genérica de ser hombres. Por ello en la vivencia de nosotros. Es la
nostridad de que habla Laín Entralgo.
La "nostridad" es irreductible al yo y al tú. "El otro como tal pertenece sin
duda a la esfera de lo que me es propio; pero antes de serme 'otro', antes, por
tanto de ser tú ante mi yo, él y yo hemos comenzado siendo nosotros".15
Si queremos analizar estos datos psicológicos desde una dimensión ontológica
advertimos que el encuentro tiene un aspecto subjetivo.
u

122

Teor!a y realidad del otro, t. 11, p. 62.

Ya el hecho de que manipulo objetos que me resisten y me imponen su realidad, indica que mi yo está constitutivamente orientado hacia afuera. Mis
actividades de pensar, querer, sentir, siempre son pensar algo, querer algo,
sentir algo. Es decir que ser hombre es radicalmente ser-con-, mit-sein. Pero sé
también que no solamente hay cosas; me encuentro con personas. Si las cosas
se me oponen por su resistencia; las personas se me oponen por su libertad.
El otro me obliga, antes que nada, a ser nosotros.
En el ámbito, pues, de mi existencia se da la existencia del otro. Entonces
el encuentro es tan sólo la comP-robación de que en la constitución del ente que
soy se da la comunicación: coexistencia con las cosas; convivencia --&lt;:omunión- con las personas. Si mi conciencia, pues, siempre tiende a, siempre está
abierta a los demás, mi soledad nunca es total. Por lo tanto, mi existir no sólo
es coexistir sino coexistir-para, convivir, tender con los demás hacia una meta
común. Tengo, entonces, necesidad de los demás para dar y recibir, para realizarme y ayudar a realizar. La soledad indica indigencia e insatisfacción que
busca plenitud y satisfacción.
El encuentro tiene, además, un aspecto objetivo. Primeramente el encuentro
se realiza a través del cuerpo: la presencia del yo y del tú es ante todo corporal. Pero se trata de un cuerpo humano. Por ende el encuentro es la relación
real entre dos personas cuyo núcleo está iluminado por la inteligencia, por la
libertad y por el amor -o por el odio o por la indiferencia-. El encuentro es
la copresencia de dos espíritus encarnados.
El encuentro puede tener una infinita variedad de formas. En general tendrá fundamentalmente dos: posibilidad de cooperación y posibilidad de conflicto. La cooperación no se reduce a lo puramente utilitario.
Sartre afirma que el encuentro es el choque de dos libertades porque se trata de reducir al otro a objeto: o él me cosifica o yo lo cosifico. Sartre considera la relación humana solamente desde la mirada. La palabra misma -decisiva en la comunicación- apenas tiene relieve. La relación humana en Sartre
es una actitud de sordomudo.
Cuando percibo al otro lo hago sabiendo que es una persona. Por eso es que
su ser-persona exige mi respuesta. Respondo o conviviendo con él la nostridad
o rechazándolo. De cualquier manera mi respuesta exige un acto de libertad.
Antes de la aparición del otro mi yo estaba absorto en sus propios actos o en
la contemplación de "lo otro"; cuando aparece el otro, con su presencia expresada y su copresencia expresiva, solicita mi vivencia de la nostridad. Desde
entonces el otro y yo somos un dúo que van a empezar un juego de libertades
encarnadas en dos cuerpos. Lo que seamos en el momento posterior al encuentro depende de nuestra situación personal, pero también, y ante todo, depende de nuestra libertad.

123

�A partir de mi libertad, con mi respuesta, el otro puede ser para mí un
objeto -simplemente él o ello-; o una persona -tú- con la que entablaré
el diálogo -comunión- en la amistad o en el amor. La primera posibilidad
es la relación conflictiva; la segunda, es la relación cooperativa o dilectiva.
En la primera actitud yo sé que el otro es eersona, pero decido con mi respuesta, reducirlo a mero objeto. Y en este caso el otro me aparece con varias
características:
19 Es abarcable porque yo lo reduzco a un conjunto de propiedades. Marce!
pone ejemplo de esta actitud objetivante el funcionario que "define" nuestra personalidad con los datos que responden a un cuestionario. En cambio,
cuando trato al otro como persona me es completamente inabarcable: la
persona es un misterio.
29 Es una realidad definitiva, conclusa, sin nada nuevo y original. La persona
es fuente creadora de posibilidades siempre nuevas: ser persona es trascenderse constantemente o, por lo menos, tener la capacidad de trascendencia.
39 Es patente; está totalmente a mi vista -en cuanto que es abarcable y acabado-. No niego que tengo algo oculto, pero lo puedo conocer con cambiar el ángulo visual. El ser del otro-persona, en cambio, es inaccesible porque nadie puede llegar a la profunda mismisidad original y creadora de
la persona.
49 Es numerable y cuantificable porque se reduce a lo que aparece -es una
cosa-; puedo hablar de él con más y menos. Al otro-persona, por ser
inaccesible, no lo puedo numerar, solamente lo puedo nombrar -el nombre
es signo distintivo- y tengo que hablar de mejor o peor en el uso de su
libertad.
59 Es distante y exterior. No se trata de distancia especial sino justificativa y
apreciativa. Lo veo y lo juzgo solamente por las apariencias. Por el contrario, al otro-persona lo eercibo en sus vivencias expresivas y expresadas
porque es algo de mí mismo.
69 Es indiferente. Lo que haga o deje de hacer me tiene sin cuidado. Me es
indiferente de manera que su desaparición o su ausencia no me afectan. La
muerte del hombre-objeto, no me duele porque se muere, muere para sí
solo. En cambio, el otro-persona no me puede ser indiferente porque forma
parte de mis proyectos y su pérdida es irreparable. Su muerte me afecta
profundamente porque se me muere.
16

La respuesta objetivante hace siempre del otro un él y nunca un tú.

La relación conflictiva con el otro-objeto puede tener varias formas. Las
principales son:
a) El otro es un obstáculo para mí, algo que se me opone de diferentes
maneras. En este caso puede serme obstáculo positivo -si me es estímulo
para superarme-, obstáculo defectivo -si su actuación hace que se
menoscaben mis posibilidades- u obstáculo agresivo. Yo puedo considerar al otro como obstáculo y puedo tratarlo como objeto. Si trato al
otro como un estorbo puedo valerme de tres recursos para eliminarlo·
asesinato físico, asesinato moral -privarlo de libertad, reducirlo al silen~
cio- y la evitación: forma sutil de olvido y anonadamiento del otro.
b) ~l otro puede serme un instrumento: me sirvo de él para mis propios
fmes. Esta forma de objetivación es comunísima en nuestros días.
c) Convierto al otro en nadie. Es la forma extrema de la relación objetivante. Es la actitud de quien se considera el único y trata a los demás
como objetos. Les llama hombres y trata con ellos, pero jamás entabla
con ellos relaciones personales.
La relación cooperativa o dilectiva puede, a su vez adoptar diversas formas.
Las principales son el diálogo, la amistad y el amor.
He dicho el diálogo porque a veces nos toca soportar la ver~rrea de una
persona superficial que nos atosiga con su charla insulsa y vacía. Hay también
la conversación ocasional -piénsese en las pláticas en el autobús foráneo o
en las salas de espera de los consultorios médicos- y la conversación funcional. En este caso se trata de habla no personal sino objetivante. Por ejemplo, la conversación en una ventanilla de correos, telégrafos, o cualquier otra
institución.
El diálogo es un coloquio personal, es comunicación de persona a persona.
El otro ya es para mí -y por supuesto en sí y por sí- un yo íntimo y personal;
él se ha convertido en tú. No me es objeto, ni obstáculo, ni instrumento; es
persona y dialogamos en la interioridad que se vuelca en la expresión cargada
del misterio de la mismidad.
De aquí nacerá la amistad que es el "afecto personal, puro y desinteresado,
ordinariamente recíproco, que nace y se fortalece con el trato", como dice la
Academia Española de la Lengua. Es el amor entre dos personas -de suyo,
no amor entre hombre y mujer-. Es el descubrimiento del otro en tanto que
otro y desde más allá de él mismo, desde su vocación, como dice J. Lacroix.
O como diría Jaspers, el surgimiento conjugado y concreador de dos libertades
personales que se afirman a sí mismas afirmándose amorosa y recíprocamente.

" Sigo aquí la doctrina de Laín Entralgo en la obra citada, t. 11, pp. 198-200.

125
124

�Es el "dos caminando juntos" de Homero y de Arist6teles; el "dimidium
animae meae" horaciano.17
La amistad es la actitud comprensiva interpersonal; es intercambio sincero
y gozoso.
En la amistad adquieren valor especial no s6lo las palabras sino también
los gestos y el silencio: las palabras, porque significan y expresan el nosotros
cordial que forman el yo y el tú; la sonrisa -gesto característico de la convivencia amistosa- porque es el símbolo del gozo que me causa el que tú
y yo estemos viviendo un nosotros único; el silencio, porque es el símbolo de
la fruici6n inefable que hay en el espíritu por la realidad de ser nosotros.
El amor es la máxima expresi6n humana del encuentro porque en el amor
yo me doy totalmente al otro, derramo hacia él mi realidad; el otro, a su
vez, se me da y derrama hacia mí su realidad. Hay lo que Laín Entralgo llama
coefusi6n. Entonces se dice -sin decir- al otro: puesto que te me das creo
en ti y me confío en ti. Se trata de una creencia personal, radical, profunda,
que supone una interpenetraci6n amorosa.
El encuentro amoroso se manifiesta en el contacto, como el apret6n de
manos, el abrazo y el abrazo amoroso heterose,n1al. Y así como en la relación objetivante se procura tomar distancia respecto al otro; así en la relación amorosa, se busca que ésta sea estrecha o íntima. Por ello el abrazo, desde
un punto de vista esencial y simbólico, significa que el que abraza desea que
su lugar en el mundo esté en contacto con el lugar de otro. Lo expresa bellamente Rilke en aquel verso: "sólo donde tú estás nace un lugar" -nur wo du
bist, entsteht ein Ort-. Mi espacio es mío, pero sólo porque está junto al
tuyo, pero sólo porque está junto al mío. Ambos forman nuestro espacio. A
los que se aman no los une estar en el mundo sino ser ellos dos mismos. De
ahí la plenitud y el acogimiento. Sólo el amor y la amistad hacen habitable

Pero por más que en el amor haya comunión siempre queda en la persona
algo constitutivamente secreto porque, en todo caso, el ser de la palabra hunde
sus más íntimas raíces en el silencio del ser. La intimidad que se revela no
manifiesta totalmente la intimidad que se es. Y cada quien tiene que confesar
la existencia de "Alguien en mí que sea más yo-mismo que yo" como decía
esp~éndidamente Claudel -Quelq'un qui soits en moi plus m:i-meme que
moi-.Y es que el yo sólo llega a la comunión con el tú cuando ambos viven
en plenitud ante cl Tú absoluto: Dios. Por ello F. Ebner ha podido decir
que el amor entre dos personas es en cierto modo una relación entre tres
porque Dios siempre está presente cuando dos personas se encuentran y

~

aman.is

En el diálogo amoroso con Dios se realiza la relación personal yo-tú entre
el hombre y su creador, relación que exige la más profunda soledad. Porque
"cuanto más madura se hace la soledad, tanto más decisivamente consigue el
hombre abrirse a Dios con la última intimidad de su amor, y recibir entonces
realmente a Dios y saberlo único Tú imprescindible".1 '
CONCLUSIÓN

Actualmente "el hombre no está solo, está más que solo". Su soledad no
es positiva, no es fecunda. Su soledad es aislamiento. Su soledad es abandono.
Muchas parejas viven en terrible y profunda soledad: han dejado de amarse y arrastran una vida fría y torturante. Lo confirma crudamente el poeta
E. Kastner en el poema Kleines, Solo:
"Te das en carne y .hueso
No quieres seguir siendo el que eres.
El amor aparea el mundo.
Te arrastra. Y tienes que reconocer
Que no es precisamente amor . ..
Hasta en el beso estás solo.
Gotea el tiempo en el reloj.
Te acercas a la ventana. Ves piedras.
Querrías amor. No lo encuentras.
Sueñas felicidad. Y vives en sufrimiento.
Solo estás, solo del todo.
Y lo peor es la soledad para dos".20

el mundo.
De ahí la convivencia -la comunión-: las penas y las alegrías se conviven; el mismo vivir se convive porque tú-y-yo nos actualizamos por medio del
amor. Es por ello, demasiado sabido -aunque poco vivido- que la esencia
del amor es la donación total de sí al otro. A esta donación corresponde en
el otro la revelación. Lo cual implica el coloquio, pero también el sazonado
silencio en el que desemboca el diálogo amoroso. Es la transparencia del ser
en el tú. Entonces el silencio no es incapacidad de hablar o falta de materia
sino expresión de la plenitud -éxtasis de quienes se entregan y se revelan
mutuamente en la dulzura inefable del amor.

Cfr. Wort und Liebe, Regensburg, 1935.
LoTz, op. cit., p. 121.
• Estrofa 3a. APUD LoTz, op. cit., pp. 114-115, nota 30.

11

11

" No puedo aquí descender a muchos detalles. Baste con indicar algo de la amistad
y del amor como elementos en la relación personal con el tú.

126

127

�Lo había dicho Campoamor en su conocida y prosaica dolora:
"Sin el amor que encanta,
La soledad del ermitaño espanta.
Pero es más espantosa todavía
la soledad de dos en compañía".

El hombre creyó que el placer le alejaría de la soledad, pero se equivocó.
Hoy más que nunca se vive en soledad-aislamiento. Recuérdese la película
Blow-up. En cambio en la película Julieta de los espíritus la soledad final de
la protagonista no es aislamiento. Julieta encuentra en la plenitud de la alegría lo que siempre había buscado : a sí misma, su verdadera soledad. Se
vuelve a los espectadores y las voces de los "amigos" son las voces de los que
en las butacas creen vivir la realidad. Empieza a caminar -fantasía simbólica- porque es el principio de su deseo de "estar-con". Julieta se encuentra a
sí misma al salir del mundo del ensueño y de la ilusión donde había estado
prisionera. Ilusión su matrimonio en el que pensó: "seré todo para él y él
será mi universo". Ilusión su vida de placer que se resuelve en apariencias.
Ilusión la religión que le exigía el martirio solamente como una proyección de
absolutismo. Absolutismo y totalitarismo son formas de aislamiento.
En el constante proceso de escapar a uno mismo y a la realidad no puede
haber alegría ni apertura. No puede haber verdadera soledad gozosa y sa-

mos a parar a las soledades que son las nuestras, a las soledades que nos han
sido preparadas.
Porque de un remanso de soledad sólo nos separa una puerta o el espacio
de un cuarto de hora, le negamos su valor de eternidad, no lo tomamos en
serio, no lo abordamos como un paisaje único, propicio para las revelaciones
esenciales.
Porque en nuestro corazón no hay lugar para la expectación, los pozos de
soledad que abundan en nuestras jornadas nos niegan el agua de vida que
los desborda". 22
Si no hemos aprendido a amar la verdadera soledad. Si estamos sumergidos en el infierno del aislamiento. Es que nuestro corazón ha empezado a
morir.

DR.

JosÉ RuBÉN SANABRIA

zonada.
Necesitamos la verdadera soledad. "Preserva tu soledad -nos aconseja
Simone Weil-. Si alguna vez llegara el día en que te fuera dado un verdadero afecto, no habrá oposición entre la soledad interior y la amistad, sino
21
todo lo contrario. Por este signo infalible lo reconocerás".
Aprendamos a vivir la verdadera soledad. Y abramos el alma a las pequeñas soledades de cada día. "Soledad de la calle oscura que separa nuestra
casa del Metro, soledad de una banqueta donde otros seres llevan su parte del
mundo, de los largos corredores por donde fluye la ola de todas las vidas
en camino de una nueva jornada. . . Pequeñas soledades de la escalera que
subimos y bajamos cien veces al día. . . Soledades que podríamos temer y
que, sin embargo, nos dejan libres el corazón: la del amado que se va cuando
quisiéramos detenerlo; la de los amigos que esperamos y no llegan; la de las
cosas que quisiéramos decir y nadie escucha; la de nuestro corazón extraño
entre los hombres.
El primer paso en la soledad es una partida ... No sabemos descubrir las
múltiples pequeñas Rartidas que jalonan una jornada, por eso no siempre va. " La pesanteur et la grace, Plon, Paris 1948, p. 73.

128

"' M.

DELBREL,

Nous autres, gens des rues, Seuil, Paris 1966, pp. 84-85.

129
H9

�UNA INCURSIÓN PSICOFILOLóGICA EN DERECHO
DR. F. RuBÉN DELGADO
Universidad Autónoma de Nuevo León

UNo DE LOS CONCEPTOS más debatidos en las ciencias jurídicas es la distinción entre Filosofía del Derecho y Derecho Natural. Estos dos conceptos aparecen como distintos e independientes entre sí; el primero haciendo relación
a la ciencia del Derecho, el segundo a una realidad extrasubjetiva, independiente totalmente de cualquier actividad intelectual no creativa, que la mente
encuentra existente integralmente tal como es, con sus notas características y
con su esencia. Históricamente, sin embargo, no ha sido siempre así, ya que
"Toda Filosofía del Derecho desde su comienzo hasta el principio del siglo
XIX, ha sido Derecho Natural".1
Prescindiendo ahora de la descripción de los datos del problema supuestos
por esta evolución, de su discusión y del resultado de ella en las ciencias jurídicas, intentamos hacer una breve incursión sobre los fenómenos culturales de
tipo psicofilológico, que nos permitan, no resolver el problema; pero sí encontrar una nueva visión, de luz antropológica, unificadora y polarizadora de
las ideas sobre el Derecho en realidades culturales, concretamente lingüísticas,
que nos permitan llenar de un nuevo contenido las reflexiones jurídicas, no
de teorías; sino de realidades humanas, encontradas por el hombre a través
de la historia y que se han manifestado eficientes creadoras de Derecho, de
orden, de equidad, de tranquilidad, de justicia, de paz y felicidad para la
humanidad.
En el orden histórico el Derecho Natural, surgió cuando el Imperio Romano comenzó a tener contacto con los habitantes de otros pueblos. No pudiendo satisfacer el derecho anterior, el "Jus Civile", las nuevas exigencias,
hubo necesidad de interiorizar y profundizar las leyes de Roma para poder
organizar las nuevas realidades sociales aparecidas debido a este fenómeno.
G. RADBRUCH, "Filosofía del Derecho", 4a. Edic. Revista de Derecho Privado,
Madrid, 1959, p. 23.
1

131

,

�•

Este proceso, filosóficamente hablando, equivale a una abstracción, en cuanto
sacaba del "Jus Civile" a los extranjeros, no ciudadanos romanos, sometiéndolos no al conjunto de leyes romanas, sino a una serie de leyes nuevas, exigidas por la naturaleza humana, por la necesidad de convivir humanamente
con esos hombres nuevos en el Imperio de Roma, semejantes a sus habitantes
tantas veces casi únicamente en el ser hombres.
Este fenómeno de abstracción, era a la vez de universalización, ya que las
fórmulas nuevas jurídicas, al prescindir de notas características restrictivas del
Derecho a los ciudadanos del pueblo romano, se hicieron aplicables a todo el
mundo conocido entonces, decidiendo "secundum aequum et justum", es
decir, según la equidad y la justicia, convenientes a todo hombre.
Asistimos al observar esta reglamentación jurídica, a uno de los momentos
históricos d~l originarse mismo del Derecho. Este fenómeno puede estudiarse
desde el punto de vista filosófico, desde el punto de vista históric~ .º también
·desde el punto de vista antropológico, observando no tanto la actividad d: l_a
mente humana, cuanto el comprometerse integral del hombre, para decidir
crear el Derecho resolviendo así los problemas humanos aparecidos en la
'
,
vida humana social, es decir, intentando obtener lo que se podria llamar,
evidencia del Derecho, una experiencia intuitiva humana, análoga a la experiencia estética, que a la vez que nos ponga al contacto de la realidad jurídica,
no sólo de la aparición del Derecho Natural, sino de la aparición más original
del Derecho, nos habitúe y haga sensibles a la justicia, a la rectitud y a la
equidad al "aequum et justum" del Derecho Romano.
Este hltento es el que tratamos de llevar a cabo en estas reflexiones siguientes de psicofilología, en las cuales, basados en la verdad de que la palabra
es el símbolo más importante y primitivo de la realidad observada por el
hombre estudiaremos las palabras con que en las principales lenguas indoeuro~ se significa el Derecho. No sólo par~ conoce~ su significado eti~ológico, sino para mediante ellas llegar al ambiente ps1cocultural, al ambiente
psicofilológico, en el cual el hombre crea o es inducido a crear por su naturaleza O en su naturaleza, en su ser, lo que en esas lenguas se llama Derecho.
D erecho en español e~ o sustantivo o adjetivo. Como sustantivo equivale
a un adjetivo de género neutro "lo derecho", lo que a su vez es idéntico al
significado del "lus'' latino, sustantivo de significación colectiva, es decir "conjunto de leyes". D erecho como adjetivo se deriva del latín "J?erect~' y este
a su vez del participio pasivo latino Directus, del verbo latino Dmgo, con
º"d
el significado de "dirigir, guiar, enderezar, conducir
; e este mod"d
o erech"
o
.
viene a significar "dirigido", "guiado", "conducido", "enderezado" ..sustan_tivando este adjetivo y poniéndolo en género neutro, llegamos a la misma significación de "lo guiado", "lo dirigido", "lo enderezado", "lo conducido".
Derecho por tanto viene a significar "lo dirigido", "lo guiad~", etc. Estas mis-

132

mas observaciones se pueden hacer de las otras lenguas romances como el fr.
DRorr, el it. DllU'ITo, el port. DIRErro.2
En las lenguas germánicas encontramos las palabras RIOHT en inglés; RECH
en alemán, para expresar la misma idea.
A pesar de las diferencias fonéticas, ambas derivaciones, la romance y la
germánica, se reducen a la misma raíz ind. eur. +REo, de este modo: el verbo
DIRioo está compuesto de la preposición DE, cuyo significado es "de lo alto de",
"a rrop6sito de", dándole a la palabra un sentido relativo sea interno sea
externo a sí misma. Quitada la preposición DE nos queda RECTUS, part. pas.
del verbo REoo latino; si quitamos tanto a éste como a aquél las características morfológicas nos queda la raíz ind. eur. +REO, arriba indicada. O es la
característica del presente de indicativo, primera persona; TUS en cambio es
la característica del part. pas. del mismo verbo.
La raíz +REo (o +ruo) la encontramos con ligeras variantes fonéticas en
el Sánscrito RJo, con la misma significación de "derecho", "justo", etc. Asimismo en el ingl. y el al. en las palabras RIOHT y RECHT, respectivamente, con
el mismo significado. Es de notar que la raíz +REo, en Sk. RJ, en lat. Ro, con
una mínima variante, es decir quitando la J y sustituyéndola por una T, cambiando la vocal E en o, respectivamente, se forma en el primer caso un sustantivo RTA-M (Ant. persa): ARTA-, con el significado de verdad, derecho,
justo; de oración y súplica, en el segundo; ambos con sentido religioso.s
La R simple y sencillamente por ser R evoca sobre todo en la lengua italiana, la idea de belleza y armonía, de alegría y airosidad; la de frescura, la
del brotar el agua en los veneros de la tierra virgen o de la roca viva; la del
abrirse del clavel rojo en botón, convirtiéndose en flor rozagante; la del reverdecer de la naturaleza dormida en el invierno, convirtiéndose no en verdad;
-realidad propia del ser humano-; eero sí en "verdor" de los jardines y
de los bosques; de la tierra sonriente ante el asomarse del sol en la aurora
del nuevo día.'
Psíquicamente, no filosóficamente, sino es quizá en la Estética, encontramos
la asociación de Derecho, verdad, equidad, justicia, orden, bondad, con la
• CARL DARLING BucK, .A. Dictionary of selected lndo-European Languages. A
Contribution to the history oí Ideas, by The Univenity of Chicago Press, Chicago,
Illinois, 1949; 16. 73, pp. 1180, 1181; 12.73; pp. 895, 96.
• lb.
• ERICH ROTHACKER, Problemas d1 Antropología Cultural, Fondo de Cultura Econ6mica, 2a. Ed. 1957, p. 32 y ss.: "La 'r' pronunciada a la italiana: 'R' resonante,
es decir 'bella', tan noble, tan alada, tan perfectamente como sea posible, como si
hasta cierto punto la colocara en un marco de deleite estético y goce estético, apartándola algo de sí mismo, por decirlo así y elevándola sobre un pequeño pedestal
para que también los demás puedan admirar su gracia". Cfr. también la cita que el
autor hace de Benedetto Croce.

133

�percepción del aparecer momentáneo aunque progresivo, de la vida; en la
fusión inquieta al principio, tranquila después, llana, apaciguada, de dos elementos: la tierra, el agua; el botón y la rosa; la luz del sol y la obscuridad;
la desnudez del invierno y el verdor de la primavera. Es decir el hombre ve
proyectada en la naturaleza, en el surgir de la vida y de la luz, su percepción
de la aparición de la vida y de la luz en su espíritu, de la llaneza, de la
equidad, de la bondad y de la justicia.6
Todas estas imágenes son símbolo de la realidad y el objeto de una experiencia estética de paz, de orden, de equidad, de armonía, de felicidad.
Más aún, esta experiencia intuitiva de orden estético impresiona tanto el espíritu del hombre que lo hace juntarlas todas, en un esfuerzo sobrehumano
para formularla humanamente, para decir, modulando el viento salido de sus
entrañas con sus cuerdas bucales, triunfante y airoso una R, símbolo fonético
exacto del hallazgo de su espíritu.
Nos encontramos de este modo en el trasfondo psíquico cultural, en la evidencia y la intuición de la actividad del espíritu humano en su creación y
formulación del Derecho. La palabra DERECHO consiguientemente es símbolo
primordial, originario, de la equidad, de la armonía, de la vida que de ellas
brotan, en primer término dentro del hombre mismo al contacto con la vida,
el cosmos, con la naturaleza, o con la sociedad; pero dentro de sí mismo; es
decir el "DERECHO", la justicia, son una fuerza psíquica, inmanente al hombre, que lo conduce a la armonía y a la equidad, que lo hace derecho; aunque
• No para quitar elevación y sublimidad a esta percepción, sino para una comprensión más completa de lo que venimos diciendo, citamos esta nota de la Psicóloga
A. F. de Delgado: "S. Freud y otros muchos investigadores, señalan que la formación de las instancias psiquicas tiene como base el ello, el cual permanecerá como
una constante a través de la vida del ser humano, dando lugar a la formación posterior del yo y del super-yo, aspectos éstos que se bloquean o anulan cuando el ser
humano enferma; menciono esto ya que es necesario dar énfasis a la importancia
del ello en la vida del ser humano; es sabido que el ello o inconsciente tiene como
raíz los impulsos básicos: el sexual y el agresivo, los cuales en un momento dado
pueden aparecer como uno solo; ahora bien, histórica, cientHica y socialmente a lo
sexual se le ha dado un simbolo aceptado universalmente y asociado al poder, a lo
valioso, a lo recto, a lo que hace aparecer la vida y éste es el simbolo fálico que hace
relación directa al órgano genital masculino. Es importante considerar estos aspectos
que forman parte del inconsciente del ser humano, el cual funciona o independien•
temente del control consciente, o modulado por el control consciente para darle orlen·
tación definida a la energia pslquica, sea en forma de actividad heterosexual madura
o sublimada en forma de creatividad intelectual o artistica. Ambas orientaciones
cuando están bien logradas traen como con9Ccuencia necesaria al ser humano, ar•
monia en su personalidad, capacidad creadora, y productiva y madurez psíquica Y
esto trae como consecuencia a su vez la actitud y la necesidad de lo justo, lo recto,

quizá la atribuya a su identificación con otro SER, o con el SER absoluto, o
con Dros.
El problema del Derecho es básicamente su oblio-atoriedad el DEBER SER
que ~mpl~ca; a tal grado que sin ella, dejaría de ser ~ERECHo/ La obligatoriedad implica un poder, una fuerza. pero conforme hemos visto del sirnificado
.
'
o
de las palabras visto en profundidad. esa fuerza se deduce; pero no como la
fuerza bruta, o el poder cósmico ciego y confuso, el poder físico; sino como
la. fuerza de la vida que es armonía y belleza. que se origina en el hombre
mismo al contacto de las exigencias de su propio ser al hacerse continuamente
~o~b_re, luchand~ en contra de Jo que se opone a la vida, a la paz, a la
JUstlcia, a la eqmda~. Esta fuerza obliga, es cierto, hace al hombre capaz
de proyectar su propia persona como dueño, con exclusión de toda otra persona, sobre un objeto determinado; pero como el agua obliga a la sed a
desaparecer; el calor obliga al frío a retirarse; la luz obliga a las tinieblas
a ceder a su fuerza. 7
Esta fuerza o energía es al mismo tiempo ética, no sólo porque tiene su origen en el e8o~, es decir, en la síntesis misma del hombre llevada a cabo continuamente en su mismo ser, que como el fuego arde y quema y vivifica su
espíritu, sino también por ser la búsqueda intrépida del hombre para encontrar la fuente de vida que lo hace humano y abre después camino entre los
hombres, como costumbre, como actitud y decisión de vivir en paz y con
equidad, felizmente.
Es también la esencia del Derecho y el objeto de lo que se llama Filosofía
del Derecho, objeto material se entiende y hasta podría identificarse con el
Derecho Natural; entendiendo por tal no sólo el "1us GENTIUM" en contraposi~ón al "rus CMLE"; sino también el "rus" en contraposición'a toda otra
re~l~dad_ análoga y anterior también a cualquier elaboración aun jurídica, no
ongmana.
, ~a percepción psíquica, el acto o serie de actos, para usar un término filosof1co, a que nos venimos refiriendo, el "uRREcirr" con la fuerza de significad~ que esta ~a~abra. ti:n~ en la lengua alemana; es la fuente misma primana de la actlvtdad Jundica, con lo cual se "justifica" el hombre, es hecho
"derecho" , "guia
. d o" , ""1guala do" , a su ser mismo;
·
con lo cual el hombre se
hace VERDAD y se "salva" aun en sentido religioso.
Las palabras "DERECHO", "RECHT", "RioHT'', al tener fonética y morfol6gicamente las características de la voz pasiva, nos indican cómo el hombre
• Cfr. Handworterbuch der Sozialwissenschaften, Gottingen, 1964, Achter Band,
p. 748.
' Cír_- ib._; donde ~ citan las palabras de Karl Jaspers: "Das Sein du aein eigencs
Sallen 1st, ut. . . EXJStenz, welche was Sic unbedingt tut, als gessollt versteht".

lo equitativo" ( Comunicación verbal) .

135
134

�mismo a pesar de formular y dictar leyes, de juzgar, es hecho ontológicamente
"DERECHO"' ''RECHT" o "RIGHT"' es ''DIRIGIDO".
Las religiones, al buscar dar al hombre la felicidad, temporal o eterna, hahlan de verdad, de justificación, de palabra que salva, de redención, que son
términos jurídicos y tienen su razón de ser en la esencia misma del Derecho,
con el cual el hombre, ya "derecho" salvado, se extiende y se realiza, mediante la actividad humana, a las relaciones sociales, éticamente, jurídicamente,
religiosamente, artísticamente o filosóficamente, como en un desgranarse de
esa percepción básica y primordial de la justicia, de la equidad e igualdad
de su ser consigo mismo. 8
La raíz +REG, que otras veces significa brillo o luz,9 implican no sólo la
pasividad de ser "derecho" ( dirigido, guiado) , expresado filológicamente con
el participio pasivo del verbo latino DIRIGERE; sino que también hace referencia al principio, Dios o dioses, a lo que brilla, a la luz, a lo que se atribuye
esa acción rectora y enderezadora, es decir al brillo o luz con que el hombre
intelectualmente, humanamente, es hecho derecho.
Este detalle filológico tiene resonancia cultural. Efectivamente la ..dix17
griega,1° aunque de aparente, inexistente o lejano parentesco fonético, aun• Notemos que la idea de extender, alcanzar, desdoblar, se encuentra también
dentro de las significaciones derivadas de la raíz ind. eur. REo, efectivamente, se encuentra en el verbo griego que tiene ese significado. Cfr. Bucx, l. c.
• BoPP, M. FRANc;:01s, Grammaire Comparls des Langues Indoeuropennes, t. I,
Paris, 1866, p. 264.
10 Desde Homero se reservó .don7 para el sector jurídico de la vida humana. De ahí
su relación con Eunomia y con Irene, en la trigonia de las Horas (Hes. Teog. 901).
Mientras Temis en Homero significa el orden general de la vida, .doc"7 lo significa
sobre todo en la vida jurídica, donde se dice o determina el Derecho. De ahí que
Hesíodo haya sido alabado por los dioses como el "Profeta de la rectitud (justicia)".
Lo que en Homero se dice sencillamente: donde un Rey decide justamente, la tierra
produce frutos y bienes en abundancia; cuando en cambio se falta a la justicia y el
derecho, envía Zeus catástrofes; en Hesíodo se convierte en una visión poético-religiosa:
en que se personifica a la justicia viéndola esconder a los pueblos entre las nubes y
exigiendo a Zeus la venganza o la revancha.
En la Mitología griega ciertamente se tiene a la .d,x"7 como un poder cósmico, objetivo, no como una conciencia de lo recto; esto sin embargo no está en contra de los
que decimos aquí; ya que, aun prescindiendo de la personificación de la justicia, la
percepción de lo justo y de lo recto, a que nos venimos refiriendo, el hombre la
experimenta, y así lo prueba la filología de las palabras, como algo que se presenta,
que viene, que es dado al hombre, que no depende de la voluntad del hombre, lo
cual no significa que el hombre tenga que sufrir inconscientemente la fuerza o energía
· de la justicia; más bien al contrario, esa intuición para que sea realmente de la justicia
supone la evidencia, la comprensión, la intelección, la formación de un contenido y
una fórmula significativas de la percepción.
Para toda esta nota Cfr. DER KLEINE PAULY, Stuttgarl, Zweiten Band, 1967, s.v.

que no semántico, con las palabras observadas, es una de las diosas, hija del
Tiempo y de la Piedad, en la teogonía rapsódica de Orfeo.11
Por lo mismo que la intuición de la fuerza o virtud generadora del Derecho
o de lo "Derecho" se relaciona con el Ser absoluto, con el ser en sí, con
Dios o lo divino, con la luz, parecería que la actividad formuladora en concreto de esa percepción fuera una actividad mántica, de adivinación; sin embargo, aunque desde el punto de vista religioso se puedan encontrar ejemplos
de ambiente mágico en la organización de la sociedad y en su dirección; la
actividad creativa formuladora de mandatos, de leyes, ritos y costumbres, se
encuentra muy lejos del fenómeno mágico, en cuanto que es concebida como
luz, como síntesis, como resolución consciente del conflicto entre las fuerzas
mágicas, obscuras, de la tendencia ontológica del hombre a realizarse igual
a sí mismo; características, si no esenciales, sí al menos propias del fenómeno
mágico.
La magia, la imaginería que acompaña a la percepción de la fuerza del
Derecho, tiene la característica de realidad, de verdad, de adecuación a lo
que es real y existente y verdadero; ciertamente influyente, ciertamente eficaz;
adecuación con lo comprobado, en la trayectoria histórica del ser humano.
Podemos decir que todas las palabras usadas para expresar esa realidad del
Derecho insisten notablemente en manüestar esa cualidad de algo verdadero,
genuino, eficaz, fuente de paz y tranquilidad.
Es cierto que ha habido y hay fórmulas jurídicas singularmente felices, cargadas de una fuerza casi mágica; en el Derecho Romano encontramos muchas
de ellas, en las que una decisión legal, una determinación jurídica, un acto
jurídico, están formulados en frases breves, concisas, eficaces. Recuérdese la
fórmula del compromiso matrimonial "Quando tu Gaius, ego Gaia"; o de
los esponsales: "Spondesne? Spondeo"; el "divortium facere"; "repudium
remittere". En la liberación de los esclavos "Aio hunc hominem liberum esse
ex jure Quiritium".
Todas estas fórmulas sin embargo son tan coincidentes consigo mismas; tan
adecuadamente expresivas de la realidad humana integral, que por esto mismo
están claramente alejadas de cualquier sentido mágico.
La palabra ]at. usada para significar Derecho, rns, del mismo latín; pero
antiguo, 10us, es término de culto religioso y quizá fórmula sagrada al mismo
tiempo, con el significado de su equivalente Véd. Yos, SALUD! En el Avesta
tenemos además el verbo YAUZ-DA,1 2 hacer ritualmente puro, lo que nos hace
pensar no sólo en imágenes inconscientes de salvación, enderezamiento, guía,
sino en el ambiente mismo social en el cual se obtenía, mediante un rito sa11

u

Cfr. Vgr. La Enciclopedia Judaica Castellana, s.v. Tora, Talmud, Mishna, etc.
Bucx, l. c., 21.11, p. 1420.

DlKE.

136

137

�grado, la pureza ritual, la salud consiguientemente, ya que tales fenómenos se
encuentran tenazmente dependientes el uno del otro en las doctrinas religiosas.
En griego el término 11oµoc; hace igualmente referencia a este fenómeno
social de creación de Derecho; efectivamente la palabra 11oµoc; ( uso, costumbre, ley) procede del verbo 11eµw cuyo significado es "distribuir, dispensar,
aportar, dar, decir" 13 a la comunidad, la fórmula que señala el camino de la
salud, de la pureza ritual, de la vida, de la justicia y de la equidad. Ideas y
ambiente que no es muy diferente de la relación bíblica de la revelación de
la ley a Moisés por JAHVE.
Correspondientes observaciones podemos hacer de la otra palabra griega
usada para decir "derecho" tS,xaio~; y justicia, ..d t1&lt;1J; ambas vienen del verbo
de,x,11 µ11 ( lat. dico, esp. muestro, manifiesto, digo) . El primero, adjetivo, hace
referencia en su significado a lo dicho, manifestado, ordenado, enderezado,
justo; el segundo, sustantivo, al mandato, la instrucción, la orden.
A pesar de este ambiente un tanto de apariencia mágica, sacralizado, no
podemos sacar la conclusión de que la actividad jurídica, de creación de
Derecho, sea una actividad mágica o sacralizada. Es decir, a las fórmulas
jurídicas de este tipo, les falta para ser mágicas, el ser secretas; su contenido
está siempre tan lleno de vida humana integral, que sería imposible evitar
su eficacia y reducirla a un grupo de iniciados en determinados secretos esotéricos.
Hay ciertamente una actividad de este tipo paralela a la actividad jurídica;
recuérdese los oráculos de Delfos, la religión A Mysteriis; y la serie interminable de fenómenos de este tipo en todas las religiones y en todas las culturas.
Esta actividad de tipo profético, mágico o mántico, es más bien pre-jurídica;
anterior a la percepción de esa fuerza que hace "aequurn et iustum", igualativa, ordenadora, enderezadora, que es lo propiamente factor de "derecho",
sea del hombre, sea, mediante éste de lo humano.
De este modo la actividad jurídica el Derecho, la creación de leyes y normas coinciden en su ambiente psicofilológico con la trayectoria misma del
aparecer y crearse de la vida humana. El hacerse del hombre y el hacerse
del Derecho coinciden entre sí. Ambos son un quehacer, una tarea y una
búsqueda, de esa fuerza y energía, que llamamos equidad y justicia y más
humanamente, vida, salvación, redención.
Todo ser es idéntico a sí mismo; pero esta ley metafísica, no es una realidad histórica simultánea; no es un momento sin tiempo y sin espacio; sino
que, a pesar de percibirse el hombre integralmente idéntico a sí mismo en
un momento sin espacio y sin tiempo, cuando desciende al espacio y al tiempo
aquella percepción se convierte en DEBER ser, en lucha por encontrar de nuevo
,. BucK, l. c., p. 1419.

138

y lo más permanentemente posible, esa luz que lo dirige, que lo hace "derecho",
que lo pone en orden consigo mismo, con el cosmos, con la historia de la
humanidad y sencillamente con los otros.
Sin querer extender demasiado las conclusiones de las observaciones psicofilológicas de las palabras usadas para dar la significación de Derecho, podemos decir que la intuición de la fuerza espiritual humana que hace al hombre derecho, justo, es en último término percepción del hombre de su ser
mismo, más claramente, percepción del h_ombre de su DEBER SER, en la cual
se intuye a sí mismo "cómo debe Ser", percepción que viene a clarificar su
mente a iluminar las tinieblas, a convertir en gozo, el miedo que lo persigue
continuamente al buscar el camino y la dirección por donde pueda encontrar
la vida, su vida, la felicidad.1•
De este modo el Derecho, el Derecho Natural y la Filosofía del Derecho
se sintetizan filológicamente en símbolos verbales que significan la equidad, la
justicia, la gracia, la bondad, la felicidad, y dan de este modo alegría, vitalidad y contenido, a las ciencias jurídicas y a los que las cultivan, quizá demasiado entenebrecidas o deshumanizadas por la percepción o intuición no del
Derecho sino del grandísimo arsenal de realidades sociales nuevas que exigen
ser enderezadas; de fenómenos sociales nuevos; de la desorganización y confusión inducidas por esa misma novedad; entre los cuales y las cuales ciertamente se encuentra también el hilo débil de vida humana feliz, pacífica, que
busca su cauce en las instituciones y en las costumbres y exige ser fomentado
y engrosado cuanto antes para robustecerse y convertirse en río anchuroso,
de aguas abundantes, claras, pacíficas, tranquilas, armoniosas.
Nuestro estudio tiene cierta relación con la Teoría psicológica del Derecho
de L. Petrazycki, sólo que mientras él trata de crear una teoría sobre el
Derecho, a nosotros nos interesa más bien explicarnos la actividad jurídica
misma desde el punto de vista antropológico. Más aún, la actividad filosófico-jurídica de este autor, es una prueba de la coincidencia de la actividad
jurídica encontrada en las huellas filológicas, con toda actividad jurídica.

" "In positiven Recht tritt uns ein Seiendes entgegen, dessen Sein gerade ein Sollen
bedeutet, dessen Sein es ist, in Sollgeltung zu beanspruchen" (Karl Lorenz, citado en
el Handworterbuch, l. c.).

139

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143464">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143466">
              <text>1972</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143467">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143468">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143469">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143470">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143488">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143465">
                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1972, No 13, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143471">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143472">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143473">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143474">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143475">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143476">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143477">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143478">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143479">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143480">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143481">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143482">
                <text>01/01/1972</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143483">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143484">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143485">
                <text>2015883</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143486">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143487">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143489">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143490">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143491">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="12690">
        <name>Derecho</name>
      </tag>
      <tag tagId="6628">
        <name>Filosofía</name>
      </tag>
      <tag tagId="9664">
        <name>Hombre</name>
      </tag>
      <tag tagId="13656">
        <name>Jules Lequier</name>
      </tag>
      <tag tagId="13872">
        <name>La Verdad</name>
      </tag>
      <tag tagId="9527">
        <name>Religión</name>
      </tag>
      <tag tagId="6591">
        <name>Sociedad</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5348" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3912">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5348/HUMANITAS._1972._Comentarios_y_Resenas_Bibliograficas.ocr.pdf</src>
        <authentication>fbd64c7269547ea076e43d4530e23cdf</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146757">
                    <text>nable todo intento de someterla o incorporarla a otra de las funciones manifestativas del poder. La misma, no puede ser desconocida como tal. Sus
motivos de existencia y sus fines de ejercicio, están identificados con el propósito esencial de todo Estado: El funcionamiento adecuado y cabal de una
responsable administración de justicia.

Sección Quinta

~
COMENTARIOS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

626

�UNA NUEVA Y SOBRESALIENTE OBRA DE
FRITZ-JOACHIM VON RINTELEN

-"Contemporary German Philosophy and its background"Editorial H. Bouvier U. Co. Verlag. Bonn, 1970.

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Universidad Autónoma de Nuevo León.

CoN UN BRE\.E prólogo del Prof. Herbert Schneider, catedrático de la Universidad de
C!aremont, en California (Estados Unidos), salió a la luz pública, en Alemania, una
nueva obra del egregio filósofo alemán, Profr. Dr. Fritz-Joachim von Rintelen, catedrático emérito de la Universidad de Mainz. El hecho de que la obra de von Rintelen
haya aparecido vertida al inglés, posibilita la lectura a un enorme número de lectores.
Para nadie es un secreto que el idioma inglés se ha constituido, en la actualidad, en
lenguaje prácticamente universal. El alemán sigue siendo el idioma por antonomasia
de la filosofia moderna y contemporánea. Pero cuando se pretende universalizar y
difundir al máximo una obra en nuestros días, tendrá que ser presentada en inglés.
He aquí el primer acierto de Fritz J. von Rintelen.
El libro de von Rintelen consta de una introducción, cinco capítulos y una conclusión. En la introducción, el lector penetra paulatinamente en la posición de la
filosofía, en la filosofía alemana y en la estructura del libro. Los cinco capítulos
seleccionados por von Rintelen para presentar la Filosofía Germana Contemporánea,
son los siguientes: 1.-La Filosofía del Logos (Neo-Kantismo en general; la escuela
de Marburgo: Hermann Cohen y Paul Natorp; la escuela de Heidelberg: Wilhelm
Windelband y Heinrich Ricket; Neo-Positivismo y su relación con la ciencia de la
naturaleza). II.-Filosofía de la Vida (el Vitalismo de Ludwig Klages; Oswald
Spengler; Psicología de la "Gestalt" y pensamiento organológico). 111.-La intuición
de la esencia o la Fenomenología (Los inicios en Franz Brentano; la Fenomenología
Trascendental de Edmundo Husserl ; la escuela de Husserl: Pfander, Geiger, Funke;
la Fenomenología de la Esencia de Max Scheler). IV.~La Filosofía de la Existencia
(Martín Heidegger; Karl Jaspers; Evaluación de la Filosofía de la Existencia; más
allá del Existencialismo; Friederich Otto Bollnow). V.-La Filosofía del Espíritu Viviente (caracterización del Movimiento; Historia y Filosofía de la Cultura; vida, espíritu y significación; moderno Realismo Crítico; Neo-Tomismo; Nicolai Hartmann.

629

�La obra -que tiene 177 páginas- termina apuntando, en la conclusión, la situación
filosófica contemporánea. Es preciso advertir que el Profr. von Rintelen ha tenido
la oportunidad de conocer personalmente a la mayoría de los grandes filósofos alemanes contemporáneos.

Quiero destacar, en primer término, la objetividad serena, la sorprendente concisión, el don de síntesis a lo largo de toda la obra de Fritz J. von Rintelen. Aunque
el libro tiene apenas unos meses de haber salido a la luz pública, ha sido ya encomiado en las más diversas partes del planeta: Estados Unidos, Japón, India, Argentina... El Profr. von Rintelen apunta 7 tendencias típicas de la filosofía alemana:
lo.-La búsqueda del significado; 2o.-El afán dé fundamento y perfección última
{Grundlichkeit); 3o.~Preferencia por lo activo, lo vital y lo dinámico; 4o.-lnclinación a empezar desde el principio ( ab ovo), a examinar lo nuevo en el momento;
So.--Condescendencia hacia lo auto-crítico; 60.-Alta valoración de la individualidad
de la subjetividad; ?o.-Utilización y estima de factores meta-racionales en el cono~
cimiento: emoción, experiencia interior, sentimiento intencional como órgano para
captar los valores.
Carecemos de espacio para analizar, en detalle, la presentación y la crítica de los
filósofos contemporáneos. Básteme decir que Fritz J. von Rintelen no se conforma con
describir escuetamente las diversas escuelas filosóficas y los diferentes estilos de filosofar, sino que los expone filosofando desde el núcleo mismo de la Filosofía alemana.
Filósofo él mismo, su nueva obra es el resultado de un ingente esfuerzo de investigación y de síntesis. La riqueza y la abundancia de la producción filosófica alemana
contemporánea requería, desde hace tiempo, una exposición crítica de doctrinas. Para
Hispanoamérica, en particular, cada vez más interesada y formada en la filosofía alemana -nuestra generación ha superado el afrancesamiento-, el libro Contemporary
German Philosophy and its background constituye una inapreciable fuente de inspiración y de meditación. Me parece que en el libro de von Rintelen sobresalen las
magistrales presentaciones de la filosofía de Martín Heidegger y de Nicolai Hartmann.
Personalmente me hubiese gustado ver en la obra una exposición más amplia y completa de la original y fecunda filosofía de Peter Wust, tan valiosa y tan poco conocida en el mundo. Al terminar la lectura de la obra de Fritz J. von Rintelen, quedamos con la impresión --viva, imborrable- de la riqueza y de la diversidad que
)la mostrado la vida cultural alemana. Ante todo, destaca el profundo interés en el
problema del hombre, el significado de su ser y su fundamento ontológico y ético.
Vale la pena hacer notar que en Alemania se considera actualmente el positivismo
como un punto de vista demasiado estrecho y de poco calado filosófico. Lo digo
porque en América Latina apenas si estamos superando el sarampión neo-positivista.
La filosofía no puede ser valorizada sólo por sus pruebas formales, y por sus verificaciones empiricas, ignorando todos los otros caminos metodológicos y la reflexión
metafísica.
Las ciencias culturales contemporáneas han tenido especial éxito al abrirnos nuevos
horizontes. Podemos hablar de un encuentro de las ciencias culturales con las ciencias
naturales. Los límites rígidos e infranqueables se han perdido. Los métodos de muchos
filósofos alemanes contemporáneos son perfectamente racionales. Los de otros, en
cambio, son meta-racionales. El materialismo dialéctico no ha encontrado en Alemania
Occidental resonancia considerable en su aspecto teórico, aunque se aprecien algunas
consecuencias del materialismo práctico.

630

Los p~nsadores alemanes han vuelto a interesarse en las esenciales y valederas virtudes que corresponden a la gran tradición europea. Por supuesto que sin abandonar
su preferencia por la categoría del devenir (Werdcn), en relación con la creatividad
y la emergencia de las fuerzas vitales. A la filosofía formalista del Logos se opuso la
filosofía de la vida. A la intuición irracional de la esencia que postula Max Scheler
con su método fenomenológico, se opuso la filosofía de la existencia que se volcó
hacia la individualidad única, hacia el dinámico proyecto de existencia humana desarrollándose desde la mismidad. En este sentido, el existencialismo representa un
honesto esfuerzo para comprender el problema ontológico del ser que se ofrece en
nosotros. No desconoce el Profr. von Rintelen que muchas personas, en Alemania,
fueron y siguen siendo susceptibles a las ideologías románticas que conducen a un
celoso activismo. Sólo una filosofía responsable puede mantener en orden a este tipo
de extralimitaciones. La filosofía puede conducir al espíritu del hombre, ayudándole a
comprender su naturaleza como totalidad, dentro de la realidad. Y aquí no se trata
de meras aclamaciones de formas racionales, ni de conocimientos senso-empíricos,
tampoco de formas espirituales idealisticas, ni siquiera de potencialidades vitalísticovolicionales. Todas estas capacidades convergen y cooperan para integrar la persona
completa. He aquí la conclusión del profesor emérito de la Universidad de Mainz.
Asi como la exagerada evaluación de la vitalidad contiene el peligro de negar las
normas éticas y de emplear una actitud relativizadora, del mismo modo un punto
de vista demasiado formal causa la esfera de las fuerzas dinámicas que se desplazan
para explotar en reacción contra un mundo vacío de normas y de valores. Aún hay
ecos de aquel heroico, extremo voluntarismo del genio relampagueante de Federico
Nietzsche. Fritz J. von Rintelen pone sus mejores esperanzas en la síntesis que él
denomina "Filosofía del Espiritu Viviente". Esta filosofía trasciende los confines del
existencialismo y acepta los problemas de la filosofía en su integridad para contestar
a ellos. Nos conduce a superar la angustia de la humana existencia, estableciendo la
afirmación de la vida basada en la idea del signüicado y su cumplimiento en relación
con la totalidad del ser y las cosas. La cuestión fundamental de la filosofía de nuestros
días es la cuestión del significado y del ser ( Sinn und Sein). Detrás de este problema
está el problema de los valores. Si los hombres no pueden realizar un significado, nuestra vida en su integridad resulta incomprensible y la vida humana se torna intolerable.
En palabras de Fritz J. von Rintelen: "the philosophy of Living Spirit offers us a new
synthesis because it seeks to relate the supratemporal order of the spirit and of axiomatic value with the individually concret and historically unique temporal world. The
validated facts of the world sciences should be accepted, with the task of searching
for meaning, which goes beyond the description and investigation of natural sciences.
The practica! synthesis to be sought is the concord of person and society in an inner
relation of intrinsic value and reciproca! contribution. The preeminent philosophic
task of the present is to unite a high estimation for the actual, inner human values
with a mastery of modero technology and its possibilities. (Opus cit., pág. 171). Estamos en absoluto acuerdo con Fritz J. von Rintelen cuando afirma la necesidad actual de encontrar un significado para la vida en la libertad, a despecho de la orient:lción mecanicista de nuestros tiempos. S6lo así las nuevas generaciones superan la
interna vacuidad de la vida moderna.

63L

�La bibliografía filosófica universal se enriquece extraordinariamente con la nueva
obra de Fritz J. von Rintelen. El profesor emérito de la Universidad de Mainz, verdadero "uomo universa/e", ha prestado un gran beneficio a la cultura de su nativa
Alemania y ha abierto, una vez más, el horizonte de la comprensión universal.

LE TEMPS ET LA MORT DANS LA PHILOSOPHIE
CONTEMPORAINE D'AMERIQUE LATINE

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

EL MISMO EQUIPO de investigación asociado al Centro de Investigación Científica, en
Francia, que preparó el volumen Le temps et la mort dans la philosophie espagnole
contemporaine, acaba de sacar a la luz pública un nuevo volumen intitulado Le temps
et la mort dans la philosophie contemporaine d'Amérique latine. La colección está
dirigida por Georges Hahn. El nuevo libro lleva un prefacio del propio director de
la colección y está editado por la Association des Publications de l'Université de Tolouse - Le Mirail ( 19 71). Se trata de una obra colectiva del equipo de investigación
asociado al C. N. R. S. No. 80, (sobre la filosofía de lenguas españolas y portuguesas).
Colaboran en la nueva obra colectiva los profesores y doctores: Jean Cobos, Albert
Fenet-Garde, André Gallego, Alain Guy, Georges Hahn, Zdenek Kourim, Sylvie Kourim, Marie Laffranque, Paulette Patout, Mare Vitse. Los autores latinoamericanos
presentados y traducidos en la antología Le temps et la mort dans la philosophie
contemporaine d'Amérique latine, son los siguientes: María Do Carmo Tavares De
Miranda, Miguel León-Portilla, Luis Abad Carretero, Francisco Romero, Vicente Ferreira Da Silva, Luis Farré, Juan Enrique Bolzán, Agustín Basave y Francisco Botey.
El tiempo y la muerte, tema de intuición y de reflexión que ha ocupado y preocupado tradicionalmente a los filósofos iberoamericanos, no puede ser indiferente a
cualquier ser consciente cuya condición sea temporal y mortal. El decano Georges Hahn
apunta en su prefacio: "Question désespérément 'classique', done, que celle du temps
et de la mort et dont, cependant, l'approche philosophique témoigne d'une infinie
diversité des cultures, des époques et des personnes. Par lá s'explique la prodigieuse
charge d'étonnement contenue dans les travaux entrepris par un groupe de jeunes
philosophes et hispanisants sous la direction d'Alain Guy". (Opus cit., pág. 8). La
virtualidad de renovación en un tema eterno -«&gt;mo el del tiempo y la muerte- se
descubre en profundidad, en un mismo campo de interrogación o a partir de un mismo
contexto cultural. El prologuista señala, con razón, el doble denominador común de un
tema, y de una afinidad lingüística que sirve de lazo a una gavilla de intuiciones y de
reflexiones cuya riqueza no se acaba de inventariar. Naturalmente que los filósofos
iberoamericanos no ocultan sus sólidos vínculos con la filosofía alemana, francesa y,
por supuesto, española. Sorprende la sólida y fascinante información de los autores
que presentan a los filósofos latinoamericanos. Las traducciones están realizadas, las

632

633

�más de las veces, con una escrupulosa exactitud en la correspondencia idiomática. Los
autores presentados tienen formación tomista o científica, logística o bíblica, antropológica o educativa. Georges Hahn admira la apertura de espíritu y la diversidad de
informaciones intelectuales y culturales de los autores latinoamericanos. En la analogía
sobre el tiempo y la muerte en la filosofía contemporánea de América Latina, hay
resonancias del pensamiento orteguiano y del personalismo, del romanticismo alemán
y de la interrogación heideggeriana, del universo bíblico y de la cultura maya, del
pensamiento marxista y de la existencia gitana...
No resulta común, entre latinos, una obra colectiva, un esfuerzo colect.ivo de equipo,
aplicado a destacar valores en un mismo campo de investigación. Nos congratulamos
de que en Europa -Y precisamente en Ftancia- 1se haya íniciado un diálogo de
culturas auspiciado por una fraternal comunidad de investigadores.
Las presentaciones que hacen los diversos autores de la obra colectiva son breves,
concisas y esenciales. Presentan a los europeos sobre todo, filósofos latinoamericanos
--'l'asgos biográficos, obras- y filosofías sobre el "Tiempo y la Muerte". Seleccionan
y traducen capítulos representativos del pensamiento de los autores escogidos. Por
último, los traductores ofrecen una serie de notas que son advertencias, comentarios e
informaciones bibliográficas.
He aquí los temas seleccionados en las obras comentadas: de María Do Carmo
Távares De Miranda; Pedagogía del Tiempo y de la Historia -Educar y Conducir;
de Miguel León-Portilla: El Hombre Maya ·en el Universo de Kinh (Dios del Tiempo);
de Luis Abad Carretero: Los Ritmos Temporales; de Francisco Romero: El Presente
Inviolable; de Vicente Ferreira Da Silva: Meditaci6n sobre la Muerte; de Luis Forre:
La Muerte y su Signi/icaci6n Para el Hombre; de Juan Enrique Bolzán: El Tiempo
de las Cosas y el Hombre; de Agustín Basave Fernández del Valle: La Muerte Situaci6n-Límite y la Salvaci6n; de Francisco Botey: A las Fuentes del Tiempo Hist6rico.
Por elementales imperativos de justicia, quiero destacar la inteligencia y entusiasta
dirección del Profr. Dr. Alain Guy, jefe del Departamento de Filosofía de la Universidad
de Tolouse, cuya notable influencia en la obra colectiva, del equipo de investigación
asociado al Centro Nacional de Investigación Científica, se muestra patente y operante.

)

I'

...
JOSÉ FUENTES MARES:
"LA REVOLUCIÓN 'MEXICANA - MEMORIAS DE UN ESPECTADOR"

Editorial Joaquín Mortiz, S. A. México 1971.

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Universidad Autónoma de Nuevo León.

DESDE UNA NORTEÑA y mexican1s1ma provincia -más mexicana que la cosmopolita Y.
deslavada capital-, José Fuentes Mares piensa, escribe y vive. El desierto chihuahuense, propicio para la meditación, ha sido su Heimat. Desde ahí manda artículos y
libros que el Distrito Federal publica. Y aunque los capitalinos no han producido obra
semejante, tampoco han sido capaces de confesarlo. El género de las obras históricas
de José Fuentes Mares es único. Más que de novelas históricas cabe hablar de historia
novelada. Sirvan como ejemplo: Poinsett: historia de una gran intriga, Santa Anna:
aurora y ocaso de un comediante, Y México se re/ugi6 en el desierto ... , Memorias
de Blas Pav6n. Inquieto, talentoso, versátil, José Fuentes Mares ha terminado por
comprender cuál es el estilo de libros que le sale mejor. Empezó por la Filosofía
jurídica y socio-política; continuó con biografías históricas; siguió- con novelas; vinieron
a continuación algunas obras de teatro y terminó -¿pero habrá realmente terminado?~
con las sabrosas memorias de un imaginario espectador. El artificio del espectador imaginario le permite desenvolverse con una extraordinaria libertad e independencia de
criterio. El propósito primordial implícito es netamente axiológico. Trátase de valorizar los hechos históricos. A José Fuentes Mares no le ha bastado con investigar,
narrar, describir hechos en el tiempo mexicano. Su intención va más allá de la nuda
presentación del suceso histórico. Busca desentrañar la significación y el sentido de
acciones humanas y de personajes históricos. Para derribar mitos se vale de una arma
que maneja con extraordinaria destreza: la ironía. Pero su ironía no es un intrascendente y frívolo jugueteo - al estilo francés- sino un hispánico furor cáustico al
servicio de la verdad. Siempre he pensado que el humor mexicano está más cercano
al humor inglés, que a la ironía francesa.
Habría que destacar, en primer término, la poderosa facultad artística de reconstruir escenas y personajes históricos. Esa Einfühlung que tuvieron los grandes
historiadores alemanes -un Mommsen o un Ranke, para no citar sino dos ejemplos
egregios~ ha acompañado siempre -para su buena fortuna- al Dr. Fuentes Mares.

634

635

�Bastaría leer las Memorias de Blas Pav6n o la Revoluci6n Mexicana -Memorias de
un espectador- para percatarnos del vigor intuitivo y de la aptitud de síntesis que
tiene el autor. Tres o cuatro pinceladas maestras le bastan para pintar un personaje.
Y no pinta con pincel impresionista. Si se nos permite el símil, su pintura de personajes
se aproxima muchísimo más a los retratos de Alberto Durero que a los impresionistas
franceses.

El espectador de la Revolución Mexicana cumple 20 años en 1910 y termina sus
Memorias con la muerte de Lázaro Cárdenas. Empieza por decirnos quién es, antes
de juzgar personajes y acciones. Tuvo una formación clerical -por poco llega a
cura-, pero abandona el seminario porque le interesan más las mujeres, la política
y la vida libre de espectador. Es hombre de frases lapidarias. Al debilitarse la imagen
del dictador Porfirio Díaz, escribe en sus memorias:
"Cuando a los césares se les pierde el miedo principian a verse ridículos, ya que
el miedo es su pedestal natural, aunque muchas veces los doren con una mano de
respeto. Pero la verdad es que sólo se respeta a quien no tiene poder político o económico o a quien lo tuvo y lo perdió. No sé hasta dónde podrán entender los fuertes
que el respeto que los demás les guardan se reduce, en el fondo de sus almas resentidas, a pura cobardía" (pág. 24).
Además de la innegable agudeza en los juicios, campea a lo largo del libro una
admirable valentía y un limpio deseo de hacer justicia. Por supuesto que no siempre
coincido con las opiniones del autor. Vasconcelos nunca anduvo "endiosado con el
guerrillero (Francisco Villa) porque primero ganaba batallas, y después escaramuzas
de forajido". Esta afirmación no tiene base en los textos de las Obras Completas de
José Vasconcelos ni mucho menos en los juicios que nuestro Ulises Criollo solía emitir, en sus conversaciones sobre el Centauro del Norte. Respeto las preferencias subjetivas de José Fuentes Mares, pero me parece que José Vasconcelos como filósofo de
poderosa originalidad y alto vuelo especulativo, como Ministro de Educación Nacional
-el más ilustre de los que ha tenido México-- y como revolucionarlo auténtico, tiene,
para nuestra historia, una significación muchísimo más importante y perdurable que la
que puede tener Antonio Caso: un magnífico preceptor e impulsor de las vocaciones
que no trasciende el ámbito de las aulas universitarias. Por lo demás, José Fuentes
Mares tiene bastante talento como para no reconocer la genialidad de Vasconcelos:
"rara creatura en la que coincidieron las excelencias de la vida contemplativa y de la
vida activa ... En fin, querido Vasconcelos, que no era tu tiempo,, como no lo es
todavía, pero tu árbol rindió frutos y tus sueños siguen en pie" ( pág. 164).
Aunque la figura de don Francisco I. Madero tiene su sitio definitivo en la historia
de México, nuestro autor no deja de advertir las ilusiones de Madero -"andaba por
los cerros de úbeda"-, la ausencia de reformas sociales por centrarse en puras reform3s
políticas. Tenía temperamento de profesor de Derecho Público y una rousseauniana
ingenuidad que le llevaba a creer en la bondad de la naturaleza humana. Don Francisco
se negaba a admitir que el triunfo de la Revolución llevaba aparejadas una serie de
reivindicaciones inevitables. De ahí su divergencia con Zapata.
La semblanza del Var6n de Cuatro Ciénegas que nos presenta Fuentes Mares es
magn'úica: "Hombre de aristas bien cortadas y obcecado como él solo, muy interesado
en la historia por añadidura" (pág. 63). Supo imitar a sus grandes maestros del

pasado, a Juárez sobre todo, sin vacilación alguna. "Saber historia sirve para fomentar sueños y ambiciones, para perseguir alguna estrella; saber historia es como
quiera un modo de vivir entre los héroes, de respirar su propio aliento" (pág. 64}.
Carranza levantó la bandera constitucionalista, concilió intereses, fincó una jefatura
sobre las ambiciones y orgullos diversos; "se impuso por su puro empaque de viejo
venerable, por el poder de sus barbas, por su personalidad indiscutible" (págs. 71-72).
Porfirista cuando joven y adulto, revolucionario en su vejez, Carranza fue sobre todo
un ejecutivo, un hombre que sabía lo que quería.
En las memorias del espectador de la Revolución Mexicana se nos habla del drama
de figurar a cualquier precio. ¿ Por qué el chacal Victoriano Huerta tuvo ministros tan
brillantes? He aquí la respuesta:
"Tal vez la explicación se encuentre en la peculiar sicología del intelectual hispanoamericano; fraguada en el desprecio que le guardan los poderosos del dinero, del
saber y de la política. El tipo del intelectual nuestro es el de las mujeres feas que
se entregan al primero que les guiña un ojo. Han esperado tanto que luego, cuando
alguien los toma en cuenta, corren a dorar el pedestal de un chacal cualquiera sólo
porque el chacal, llamándolos, compensa en un instante toda una vida de desaires y
frustraciones. Lo peor de todo lo que ocurre a nuestros intelectuales es que allá,
en el último rincón de su alma, reclaman una compensación política, y cuando llega
la oportunidad sirven a Huerta, sirven a Villa, sirven a Calles o a otro sátrapa cualquiera, sin importarles que lleve sangre hasta en los zapatos" (págs. 73-74).
Tras de hablamos del "chacal" en su apogeo y de "los vencedores a la greña",
viene el jaleo de Aguascalientes, el surgimiento de Obregón y el Plan de A.gua
Prieta. Más que de anécdotas -muy sabrosas por cierto- quiero hablar de categorías. Nuestro autor sabe destacar aspectos valiosos de los personajes históricos, pero
sabe también apuntar nuestras tremendas lacras. He aquí un caso que vale la pena
consignar:
"En varios discursos de Carranza se advierte el despertar de una conciencia en el
destino común de los pueblos jberoamericanos. El solo hecho de hablar de la América
Española y no de la América Latina, concepto fraguado en París o peor todavía, de
Indoamérica, aberración que avalan los agentes yanquis, coloca a Carranza al nivel
de los hombres capaces de intuir que existe un mundo hispanoamericano con problemas económicos semejantes, con identidad de destino cultural, y, dicho sea sin rodeo,
con el perfil de una gran nacionalidad. Dentro de esa nacionalidad cabe por supuesto
España, que sólo cobra plena significación como provincia hispanoamericana, al nivel
de México, de Chile y del Perú. Ser naciones hispánicas y ser hombres hispánicos,
es algo de lo más importante que se pueda ser hoy. Todo lo demás es provincianismo,
como ser guatemalteco, ser mexicano o ser español. Nuestro mundo es más amplio, un
mundo hispánico que dejó de ser español para ser nuestro. Nuestro: el de una veintena
de países, España incluida. Carranza tuvo esa intuición porque fue un mexicano
fronterizo. En el sur privan demasiados complejos aztequistas, que no tienen sentido
para los hombres del norte" ( págs. 12 7-128) .
Como el presente espectador de los últimos años de este siglo "no tiene pelos en la
lengua", escribe sin cortapisas: "En México, país de larga tradición abstencionista en
materia electoral, se ha convertido en un axioma político que el gobierno sea orga-

637
636

�nizador, votante, beneficiario y responsable de las elecciones" (pág. 140). En nuestro
México se ha solido ventilar los problemas de la sucesión presidencial a punta de
balas asesinas. "Parece pues fuera de duda que Carranza fue el autor de la muerte
de Zapata; que Obregón fue de la de Carranza; que Calles y Obregón fueron de
la de Villa, y que Calles .. . bueno, mejor no sigo, no vaya a ser que alguien me pegue
cuatro tiros para confirmar la exactitud del razonamiento (pág. 154). Nuestro sufrido
pueblo ha padecido las inciviles barbaridades de un tipo "arbitrario, despótico, brutal"
como Garrido Ganaba!, las persecuciones ~jacobinas, trasnochadas- de Plutarco
Ellas Calles; las declaraciones de un "Joven Macabeo Radical" de que "al pueblo
mexicano ya no le sugestionan las frases huecas de 'libertad de conciencia' y de
'libertad económica' "; los fraudes electorales y la creación de una maquinaria oficial
cobijada bajo el amparo de un partido revolucionario que es, en el fondo, un PartidoGobierno.

página 68 ei siguiente texto: "Nadie ha puesto en tela de juicio que México fue
una ciudad huertista, ya que la concentración de gente adinerada y de burocracia
le dio ese perfil". Alguna vez tuve el gusto de escribir un artículo, publicado en el
periódico Excélsior de la propia ciudad de México, bajo el siguiente rubro: "Fuera
de Cuautitlán no hay verdadero México". Era una réplica, qwe nadie me contestó,
al injusto y petulante dicho, "lesivo de la mexicanidad", fraguado en la capital:
"Fuera de 'México todo es Cuautitlán". La verdad de las cosas es que México, D. F.,
nada sería sin el dinero y la savia de las provincias. Pero este tema nos llevaría por
otros rumbos...
La nueva obra de José Fuentes Mares constituye un aporte sustancial a la historiografía novelada de México. Obra de síntesis y obra de valorización. Páginas de testimonio escritas por una pluma insobornable que cobrará mayor valor en un próximo
futuro.

Al lado de insensateces como la creación de un "Estatuto jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado", que colocaba a la Nación al arbitrio de su propia burocracia, Lázaro Cárdenas tuvo actos políticos de extraordinaria importancia para México, como la expropiación de tierras en La Laguna y en Yucatán, y sobre todo la
expropiación de los bienes de las Compañías petroleras.
Hemos sabido fincar nuestro sistema político en un sistema de pesos y contrapesos, en un equilibrio de los factores reales _del poder.
"Cárdenas, al entregar el poder a Avila Camacho, y no a Almazán o a Múgica, fue
el primer artífice de esa política que abreva en la experiencia. Si además se piensa
en los regímenes que siguieron: el de Alemán frente al de Avila Camacho; el de Ruiz
Cortines frente al de Alemán, el de López Mateos frente al de Ruiz Cortines, y el de
Díaz Ordaz frente al de López Mateos, nos veremos en la necesidad de confirmar la
actuación de una sana dialéctica en virtud de la cual cada gobierno busca corregir
el fiel de la balanza en la que gravitan, con su peso variable, los factores reales del
poder. Y que no se diga que un gobierno así es un gobierno sin ideales, porque el ideal
supremo de un gobierno se reduce a la satisfacción del anhelo primario de los gobernados,
que luchan todos los días por una vida mejor. Cárdenas, el autor de esa nueva política,
fue ya como ex presidente su representante más genuino. Puso toda su voluntad al servicio
de la paz del pueblo mexicano, e intervino positivamente cuantas veces esa paz se halló
en peligro, la última en 1968, cuando los disturbios estudiantiles arriesgaron la estabilidad del gobierno del Presidente Díaz Ordaz. Digámoslo sin rodeos: con su muerte perdió
el país a un hombre irreemplazable, a la más eficaz de sus personalidades al servicio del
equilibrio de los factores reales del poder" (págs. 238-239).
La capital, vista desde diversas partes de la República Mexicana, aparece como
una bella ciudad-pulpo que vive nutriéndose de las esencias mexicanas que se gestan
en provincias. Porque el estilo colectivo de vida de la mexicanidad, las revoluciones,
las producciones agrícolas e industriales --en su gran tonelaje- se hacen en provincia.
El espectador de la Revolución Mexicana que nos ofrece Fuentes Mares, no vacila
en decir: "Pero mi destino era México, la capital, donde no se ha hecho una sola
Revolución, pero donde se han cobrado las recompensas de todas ellas" (pág. 31). Y
páginas adelante, el espectador nos relata que la curiosidad, en la capital, mataba más
que las balas. "Nadie corría mayor riesgo que un curioso, y la ciudad de México es una
urbe de curiosos". Para seguir con las citas sobre el Distrito Federal, encontramos en la

638

639

�COMENTARIO EN TORNO AL "MEMORÁNDUM DE WORMS"

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ l)EL VALLE
Universidad Autónoma de Nuevo León.

EN LA REVISTA Folia Humanística (tomo IX-Núms. 103-104), correspondiente a los
meses de julio y agosto del presente año, el Profr. Dr. Richard Wisser publica un
ágil e interesante artículo sobre hs intenciones y el efecto del "Memorándum de
Worms".
Quiero recordar que vivimos bajo el signo del ecumenismo. El Concilio Vaticano 11
asentó, en un decreto ecuménico, que la Iglesia necesita de una reforma continua.
El Instituto "Johan Adam Mohler", fundado en Paderbom (año de 1957) está
destinado al diálogo científico con los protestantes. Y en Gótinga se formuló -año
1965- una exigencia que aún resuena en nuestros oídos: "Los cristianos separados
debieron .hacer todo en común, prescindiendo de las separaciones impuestas por la
conciencia". En Ginebra se ha formado un grupo mixto de trabajo de la Iglesia
Católica y del Consejo Mundial de Iglesias. Y en Alemania se reunieron en Fulda
-Doiningo de Cuasimodo de 1966~ una Coinisión de Obispos Alemanes Católicos y
la Iglesia Protestante hermana. Podemos afirmar, consecuentemente, que la Iglesia
ha entrado, después del Concilio, en una nueva e importante fase de diálogo con los
cristianos protestantes. Si empezamos por confesar nuestras propias faltas y nuestros
propios errores, podemos esperar que los cristianos protestantes confiesen, también,
sus culpas y sus equívocos.
Richard Wisser nos relata las gestiones del Dr. Michaelis para lograr la anulación
de la excomunión pronunciada contra Lutero, las declaraciones favorables del Arzobispo
Rohrocher, de Salzburg, del padre Pedro Arrupe, general de los Jesuitas. La comunidad de Worms - religiosos y laicos- logró expresarse en el famoso "Memorándum
de Worms", dirigido al Papa, pidiendo la expresada anulación. En Worms, dicho sea
de paso, abundan los matrimonios mixtos entre católicos y protestantes y conviven
armoniosamente sacerdotes y pastores. En este año ( 1970) están llegando al término
los actos conmemorativos del 450 aniversario de la Dieta luterana. Hasta ahora, el
Papa no ha contestado el Memorándum. Y este hecho parece preocuparle mucho al
Dr. Richard Wisser.
Independientemente de que el Papa conteste tarde o no llegue a contestar -porque
así lo juzgue prudente--, lo fundamental radica, a mi juicio, en el nuevo clima

641
H4!

�11 El propio Pontífice Paulo VI, al comienzo de _la
creado por el Concilio Vaticano •
.
.
• p t t ia·
. , d l Concilio Vaticano II, pronunció su famosa oraci6n im e ra or .
segund a secc1on e
.
D·os
humildemente
culpa en esa separación, rogamos a 1
"Si rige sobre nosotros al guna
h
" Esta conmovedora acd.
b.é perdón a nuestros ermanos .
nos perdone y pe imos
n I
d, n conjuntamente con todos los cristianos, contitud del Santo_ P~dre, rogan o ~ ,~r ºnuestro anhelo el unirnos en la sinceridad y el
cluye con las s1gwentes palabras.
ea h' .
, que cualquier contestación formal
,, y t
labras valen más mue mmo mas
amor .
es as pa
,, p ' lo demás la pretendida anulación de la excomual "Memorándum de Worms . d~r tid
di~cutible El Presidente de la Iglesia Evan.,
e recayó sobre Lutero es 1scu a Y
•
mon qu
1
ffld (Darmstadt) agradeció sinceramente a 1os cagélica de Hassen Nassaw, He mudt I b bl' d un "testimonio de una comunión cada
tólicos de Worms en su Memorán um y a o e
vez más fuerte".
·
y distorsiones que hay
También los protestantes han reconocido las exageraciones
en las afirmaciones polémicas de Lutero y otros reformadores.
, 1 "M morándum de Worms" es la
La conclusión de Richard Wisser ~: su r:cu o que ~é un signo -deseado por el
siguiente: "Los católicos de Worms p1 e~ a aHpa ·endo esta petición se dan cuenta
. .
aciguaría las tensiones. ac1
'
lado cristiano-- que ap
ó .
rehúse reconocer los signos del tiempo, no
a
vuelta
atrás
anacr
ruca
que
., .
d e que un
.
f
puede triunfar una reparac1on ingenua que
d triunfar de la ID!Sma orma que no
b
1
pue e d h
, . xistente lo que efectivamente ha tenido lugar, pero sa en que a
preten e acer m~ .
. ti .
de un amor cristiano proviniendo de una
manifestación histonca de una JUS cia Y
situación concreta, se impone"•

tam;

TEMATICA DE LA OBRA "SER Y QUEHACER DE LA UNIVERSIDAD"
DEL DR. AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE

LIC. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR
Universidad de Nuevo León.

"SER y QUEHACER DE LA UNIVERSIDAD", Estructura y m1s10n de la universidad vocacional, es el nuevo libro del distinguido catedrático universitario Dr. Agustín Basave
Fernández del Valle, quien con esta obra acrecienta su aportación intelectual al patrimonio cultural mexicano y en particular el de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, de la cual es ameritado maestro.
La obra es publicada bajo los auspicios del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, y es prologada por el Sr. Dr. Fritz J. Von
Rintelen, reconocido maestro alemán de la Universidad de Maguncia. En veinte sugerentes y bien estructurados capítulos, el Dr. Basave va desarrollando su temática
universitaria con la propiedad de estilo que le es característica.
La Universidad en la historia; Universidad y educaci6n; La Universidad frente a la
pluriversidad; Universidad vocacional y carreras universitarias; lnvestigaci6n y docencia; son títulos de los primeros cinco capítulos de la obra que se reseña. En ellos
se ofrece una temática atractiva y fundamental. Se describe la génesis de la Universidad y la evolución que ha tenido en los diferentes Estados. La proliferación de las
universidades y su crecimiento progresivo se explican por el interés de toda sociedad
de conformarse adecuadamente en la educación y la cultura. La estructura y fines de
la educación constituyen una de las preocupaciones primarias y esenciales de la actividad universitaria. Para el Dr. Basave, en la Universidad, estudiantes y profesores, por
medio de la investigación y la docencia, deben orientarse a la contemplación de la
verdad, a la búsqueda de la unidad orgánica del conocimiento, al cumplimiento de
las vocaciones personales y a la adecuada preparación profesional, para servir y realizar el bien común. El desarrollo de cualidades y posibilidades personales es el sentido
y fin de la Universidad. Es conveniente armonizar la enseñanza profesional con la
inclinación vocacional. Frente a la Universidad disgregada en escuelas especializadas,
propone la realización de un auténtico sentido de la "Universitas" que signjfica universalidad. La Universidad debe formar hombres, manifiesta el autor- y el hombre
debe cumplir su trayectoria vocacional. La carrera universitaria debe concluir en la
formación de un auténtico universitario en el más amplio sentido de la expresión.

643

642

�Reiterando su concepto sobre la Universidad vocacional, el Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, expresa: "Decíamos que es preciso poner el énfasis en el hombre.
Pero como el hombre es su vocación, la Universidad debe tener una estructura vocacional. Sé de sobra que hasta ahora vivimos bajo el imperio de una Universidad profesional. Pero me parece que en el próximo futuro - si las cosas marchan bien- el
centro de gravedad de la enseñanza universitaria se desplazará de la formación de
profesionales y especialistas a la formación superior de hombres, a la clarificación e
impulso de las vocaciones. No quiero decir que la tarea profesional de la Universidad
tenga que desaparecer. En buena hora que se enseñen profesiones y que se enseñen
de la mejor m3.nera. Pero estas profesiones deben adecuarse a las vocaciones personales.
Y una vocación personal es más, muchísimo más que una profesión". La investigación
y la docencia universitarias son inescindibles. Mediante la investigación, la Universidad,
se mantiene viva y creadora, evita el peligro de anquilosarse en una docencia rutinaria,
carente de fuerza y dinamismo. El verdadero maestro --'expresa Basave-- es el forjador de libertades y plasmador de vocaciones. Para el autor, h investigación básica
y la investigación aplicada, constituyen tareas vitales en la actividad cotidiana de
la Universidad.
Como creación del esfuerzo popular la Universidad realiza su tarea en busca de sus
objetivos primordiales. La Universidad no puede ser ajena a una serie de realidades
políticas y sociales que en el seno de la comunidad se hacen presentes. El Dr. Basave,
atento a esta realidad, analiza en el capítulo sexto de su obra las relaciones de la
Universidad con el Estado, con la política, con otras instituciones de cultura superior y
destaca la importancia de su proyección social, a través de los programas de extensión.
Universidad abierta al pueblo, así califica Basave las labores de extensión universitaria.
Mediante dichos programas se prolonga la vida universitaria más allá del recinto académico. El Estado debe servir a la Universidad. El respeto a su autonomía académica,
administrativa, legislativa y económica -subraya el Dr. Basave Fernández- permite
a la Universidad, enseñar, investigar, difundir la cultura, darse sus propios reglamentos,
organizarse, funcionar y aplicar sus recursos económicos en plan adecuado y libre. La
autonomía --advierte el autor- puede ser socavada no sólo desde fuera sino también
desde dentro. Es necesario estar atentos a la marcha armónica de la institución universitaria. Por lo que respecta a la política, a la Universidad le compete la enseñanza
de la ciencia política más no la actividad política.
En los capítulos séptimo, octavo, noveno, décimo y decimoprimero, el Dr. Agustín
Basave ofrece un juicioso estudio sobre: La idea de la Universidad moderna en
Alemania; Las nuevas modalidades e inquietudes de la Universidad norteamericana;
La reforma universitaria en las Universidades latinoamericanas; Las Universidades
soviéticas; Las Universidades francesas. En este amplio panorama se destacan las ideas
de teóricos, filósofos y acreditados maestros de la educación superior. Se señalan, valoran y critican teorías, sistemas y estructuras de enseñanza y de política educativa.
Se resaltan las inquietudes y nuevas modalidades en las universidades más avanzadas
de nuestro tiempo, sobresaliendo entre ellas las alemanas y norteamericanas. La integración, los problemas, las necesidades y las aspiraciones de las universidades latinoamericanas son motivo de sereno análisis en el texto que se comenta. Destaca el autor
la enseñanza superior en Rusia, indicando su estructura, funcionamiento, modalidades
y métodos ; lamentando el carácter monolítico de hs universidades soviéticas. Las universidades francesas son objeto de un estudio crítico que revela sus insuficiencias,

644

defectos y carencias. Las ideas contenidas en la nueva estructura de la enseñanza superior en Francia, indican un sendero a la superación de algunos de los problemas
tradicionales de las universidades francesas.
En los capítulos decimosegundo, decimotercero y decimocuarto, el autor de Ser y
quehacer de la Universidad nos ofrece una temática sumamente interesante en la que
plantea: Crisis y 'lisis' de la Universidad; Etiolog!a y valoraci6n de la rebeli6n estudiantil; Reforma universitaria. Exponiendo en su texto el sentido de la crisis, el Dr.
Agustín Basave Femández del Valle cita al profesor español José Orlandis, que ha
expresado: "Decir que la Universidad está en crisis no significa lanzar a los cuatro
vientos una opinión aventurada o alarmista, porque la palabra crisis se emplea aquí
en un sentido muy diverso de su acepción peyorativa, que suena a descomposición o
decadencia. Crisis quiere decir simplemente transformación, cambio profundo, revisión a fondo de viejos moldes y estructuras, y bajo este concepto es perfectamente
lícito hablar de crisis; más aún, lo alarmante sería que esa crisis no existiera, porque
significaría que la Universidad había perdido el pulso y no marchaba ya al ritmo de
la sociedad contemporánea". La Universidad -apunta Basave- se encuentra en
transición y por lo tanto en un momento crucial de su existencia. Las Universidades
gigantescas, el efecto de las ideologías en el medio universitario, la crítica de los teóricos
en torno de la Universidad, llevan al autor a proponer una búsqueda de la estructura
permanente de la Universidad, indicando de nuevo el significado e importancia de
la Universidad vocacional. La rebelión estudiantil es considerada en sus causas, ideas,
propósitos y aspectos positivos y negativos. Una reforma universitaria integral que
cubra los renglones administrativos, académicos y vocacionales, se hace patente desde
hace décadas en el panorama universitario mundial. La reforma integral de la Universidad --expresa textualmente el autor- abarca el aspecto estructural -Organización de la Universidad entera, unidades universitarias y redistribución de actividades-,
aspecto administrativo -unidad normativa y flexibilidad ejecutiva, presupuesto, mantenimiento, planeamiento y desarrollo- aspecto académico -asignaturas, carreras,
pedagogía, investigación- y aspecto vocacional ---personalización del estudiante universitari0-. Sobre bases adecuadas de renovación universitaria, la Universidad -señala
Agustín Basave-- debe ir en búsqueda de su auténtico sentido y fin. Expresa el autor que
para no caer en una destotalización de la realidad, hay que repetir, machaconamente,
que lo primordial en la Universidad, es la formación humana universal. Una reforma integral de la Universidad -afirma- no puede emprenderse sin que se adopten, ante la crisis universitaria, los siguientes medios: lo. Reforma de la primera y
segunda enseñanza -organización, programa, métodoS--, para que el alumno llegue
a la Universidad con una base decorosamente sólida de cultura general. 2o. Estudios
electivos, al lado de los cursos básicos, para que germine la personalidad, para que
florezca la vocación incanjeable, sacrificada hoy en día a la vulgaridad y la rutina
del estudiante despersonalizado. 3o. Bibliotecas ágiles que permitan seguir a los alumnos el movimiento actual de las ideas en las diversas disciplinas científicas. Laboratorios, aparatos clínicos, observatorios y colecciones científicas debidamente organizadas
y suficientes. 4a. Otorgamiento de becas y pensiones para estudiar dentro del país y
en el extranjero. So. Desarrollo de los estudios pedagógicos para preparar debidamente
al profesorado universitario. 60. Los salarios de los profesores deben bastar para que
éstos no se vean precisados a buscar un suplemento fuera de la cátedra. 7o. Disciplinar
la conducta y acción universitaria. 80. Educación integral y armónica de los discípulos.
9o. Despertar, en el educando, el sentido del ideal que nos libera de la vulgaridad y

645

�confiere gusto y sabor humano a la existencia. Habría que apuntar, además -manifiesta
el Dr. Basave-, las siguientes bases para la reforma universitaria: a) La Universidad
debe buscar la unidad orgánica del saber, la implantación de materias comunes verdaderamente universales -Antropología Filosófica, Teoría de la Política, Historia de
la Cultura- y abertura a los fundamentos filosóficos; b) Diálogo interdisciplinario; c)
Departamentalización sin abolir las Facultades; d) Simbiosis de investigación y docencia; e) Actividad original y creadora en una integración metodológica con el seminario
científico y el practicum, el taller y el laboratorio.
La estructura orgánica de una armónica universidad, debe mostrarnos una disposición apropiada de "Facultades, deplrtamentos e institutos interdisciplinarios" que
sean la base operativa desde la que se fomenten y realicen los "Tipos y métodos de
la investigación científica en la Universidad contemporánea". Las dos temáticas apuntadas son desarrolladas, con especial habilidad y propiedad intelectual, por el Dr.
Agustín Basave Fernández del Valle, en los capítulos decimoquinto y decimosexto de
su obra. Resaltan en ellas las consideraciones que hace de la filosofía como eje espiritual
de la Universidad, y de las exigencias de una actividad interdisciplinaria en el seno
de las Universidades. Las tareas de investigación científica son motivo de especial atención y grave preocupación en las universidades contemporáneas. El profesor universitario
debe ser un auténtico y entusiasta investigador. La Universidad, consciente de la importancia de la investigación y utilizando los dispositivos metodológicos adecuados,
propiciará la formación de profesores-investigadores. En un mundo que cambia aceleradamente -expresa Basave- la investigación requiere de inteligencia, observación,
previsión, orden y, sobre todo, voluntad.

Universidad. Los aspectos esenciales de un nuevo humanismo universitario. La Universidad -afirma Basave- debe liberarse de la técnica alineadora, avocarse a la
superación de su crisis y a jugar el papel de rectora espiritual en el seno de lo social.
Todo ello descansa en el compromiso y responsabilidad de los universitarios.
Nuestro estudio sobre el Ser y quehacer de la Universidad -indica su autor- concluye en la tarea y autenticidad de los universitarios. Es tiempo --expone finalmentede que las vocaciones universitarias formen una clase social bien definida, con una
posición particular y consciente de obligaciones sociales bien delimitadas. Si se nos
permite un término, tomado del ruso, pero quitándole todo sentido peyorativo que
históricamente pudiese tener, nos atreveríamos a decir que los universitarios genuinos
constituyen la intelligentsia de las naciones y de la comunidad internacional. Fraternidad de los espíritus que ponen la inteligencia al servicio de los valores que son patrimonio de la cultura universal.
Ser y quehacer de la Universidad, Estructura y misión de la Universidad Vocacional,
publicada el año próximo pasado, por el Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León y con extensión de 496 páginas, constituye una
magnífica obra de información y formación universitaria, hecha por el Sr. Dr. Agustín
Basave Fernández del Valle, que contribuirá a ofrecer una adecuada semblanza de
la realidad universitaria que frecuentemnte se distorsiona por error o mala fe. Su texto
servirá para iluminar obscuridades, disip:1r dudas, generar inquietudes, incitar responsabilidades, proyectar acciones, en el amplio y generoso ámbito universitario.

Antropología pedagógica y personología universitaria; Democratización de la Universidad contemporánea. Son los temas que se abordan en los capítulos decimoséptimo
y decimooctavo, de la obra que orienta hacia la estructura y fines de la Universidad
vocacional. El autor precisa el sentido de la persona como centro de atención en la
actividad universitaria. Al estudiante hay que formarlo en la medida e intensidad de
sus posibilidades existenciales. La pedagogía universitaria se orientará hacia esos objetivos. La Universidad planeará los medios y actividades apropiadas a la consecución
de este fin. Transmitir y desarrollar -'llOS dice el autor- la alta cultura, brindar una
formación profesional y contribuir al descubrimiento y desarrollo de la vocación, sólo
puede hacerse en la Universidad. El libre acceso a la Universidad forma parte esencial
del sistema democrático. Existe una igualdad esencial de oportunidades y todo aquel
que sea apto para el estudio debe ocupar su lugar en el campo universitario. La Universidad -indica Agustín Basave- no puede originarse en un privilegio. Un proceso
de democratización se hace evidente en las universidades contemporáneas, en donde
los índices de inscripción y de egreso de profesionistas es impresionante. El fenómeno
de la masificación de las universidades, ha planteado el problema relativo a la presencia de masas y élites en la Universidad. Que la instrucción universitaria sea accesible para todos -&lt;:omenta el Dr. Basave-- sin descuidar la formación y preparación
de élites democráticas. La Universidad no es un lujo ni una utopía. Es actividad
incesantemente renovada de esfuerzos por alcanzar la verdad.
Nuevo humanismo universitario y Tarea y responsabilidad de los universitarios, son
los enunciados temáticos de los capítulos finales, decimonoveno y vigésimo, de la obra
que se reseña. En ellos se expone el carácter consubstancial del humanismo con la

647
646

�¿CIENCIA CONTRA/CON FILOSOFfA?

ZDENEK

KouRÍM

Gidy, Francia.

UN FENÓMENO CURIOSO pero sociológicamente explicable, el que un libro, arduo por
su lenguaje y difícil por los conocimientos previos que supone, obtenga un considerable
éxito editorial y llegue a interesar y hasta a apasionar un gran público, se produjo
hace menos de un año en Francia y está repitiéndose actualmente en España.

¿Por qué el trabajo de Jacques Monod El azar y la necesidad 1 provoca tantas reacciones ~ o positivas o negativas? La respuesta es bastante sencilla:
l. El origen de la vida fue desde siempre y será, sin duda mucho tiempo aún, una
de las cuestiones más inquietantes que surge ante la humanidad.

2. Al hombre de este siglo le asaltan las ideologías en lucha perpetua; le tienen aprisionado sin que pueda apoyarse en ellas con seguridad; se da cuenta de que Jo que
buscan no es la verdad sino una predominancia más eficaz: Pero el hombre no
puede no creer: aspira a una depuración a la vez que teme la inseguridad radical.
3. La ciencia está de moda. Además de la garantía de eficacia, parece ofrecemos
--después de haber sobrepasado mal que bien su crisis del crecimiento (particularmente en la microfísica)- la del conocimiento imparcial, la aurora de un nuevo
racionalismo.
El Profesor Monod presenta su trabajo con el subtítulo explícito -La filosofía na•
tural de la biología moderna- como un deber: el papel de un científico de hoy
consiste no sólo en la contribución a los "conocimientos técnicamente importantes"
en el caudal de la cultura actual, sino también en el aporte de las ideas de su ciencia
que puedan considerarse como "humanamente significantes".
Es decir que el biólogo francés cree en la misión de la ciencia que es, ante todo,
misión purificadora. Porque la ciencia sola -constituyéndose como ciencia- detiene

1 Le hasard et la nécessité, París 1970; trad. española:
Editorial Barral, 1971.
Nuestras citas se refieren a la edición original.

649

�el "postulado de objetividad de la Natur:tleza" y es capaz de aplicarlo con toda
rigurosidad, siendo la definición de éste "el rechazo sistemático de considerar como
susceptible de conducir a un conocimiento "verdadero" toda interpretación de los
fenómenos dada en términos de causa final, es decir de "proyecto". 2

Fuerte de las adquisiciones de la biología, Jacques Monod combate todos los "animismos y vitalismos" filosóficos e ideológicos que pecan por la "ilusión antropocentrista",
por deduccionismo que no dará nunca cuenta del fenómeno vital,8 y esboza sus propias
soluciones para reemplazar las filosofías defect uosas.

Esta noción justamente pone en interrogación las condiciones de la investigación
biológica. En efecto, dentro de "propiedades más generales que caracterizan los seres
vivos y los diferencian del resto del universo", a saber "teleonomía, morfogénesis
autónoma e invariancia reproductiva", la primen, realizándose sobre todo en el
cumplimiento "del proyecto fundamental" que es la "reproducción invariante", nos
conduce a reconocer "una flagrante contradicción epistemológica". Según Jacques
Monod "el problema central de la biología es esta misma contradicción, que se trata
de resolver si sólo es aparente, o de probar radicalmente insoluble si es así de veras".ª

Desdichadamente, esta parte que debería ser filosóficamente positiva, no lo es. Particularmente desde el punto de vista gnoseológico, el biólogo francés, prisionero de su
9
óptica científica, no traspasa el nivel del pensamiento de la L6gica de Port-Royal,
a una
Y' consecutivamente' da en la creencia que es suficiente aceptar ~ecurriendo
.
ética
de conocimient0- que "la naturaleza es objetiva, (que) la verdad del conocimiento no puede tener otra fuente que la confrontación sistemática de la lógica Y de la

El autor nos demuestra que en realidad la teleonomía es necesariamente precedida
por invariancia, que la "última ratio de todas las estructuras y alcances teleonómicos
de los seres vivos queda pues encerrada en las secuencias de radicales de fibras polipeptídicas", y que "a este nivel de organización química es donde yace, si lo hay,
el secreto de la vida". 4
Secreto al que podemos aproximarnos con el Profesor Monod por dos lados: por
una parte vemos la tendencia conservadora a ultranza que se manifiesta en los
"mecanismos de la traducción , ... estrictamente irreversible", referente al traslado de
información desde el A.D.N. hast:il la proteína; sentido delimitado y único que excluye toda explicación dialéctica, la célula apareciendo más bien como una máquina
cartesiana; por otra parte, una perturbación --que entra en seguida en el ciclo rígido
de transmisión- no puede ser explicada sino por el azar. "De donde resulta necesariamente que s6lo el azar está en la fuente de toda novedad, de toda creación en la
bioesfera". Y el autor añade: "esta noción central de la biología moderna ya no es
hoy día una hipótesis, entre otras posibles o por lo menos concebibles. Es la única
concebible, porque es la única compatible con los hechos de observación y de experiencia.
Y nada permite suponer (o esperar) que nuestras concepciones en este punto deberán
o incluso podrán ser revisadas.•
De esta manera la evolución no es inherente a los seres vivos sino que procede de
"las mismas imperfecciones" de su "mecanismo conservador". La selección o la evolución
que progresa (siendo aceptada en el organismo dado una nueva mutación) por la interacción entre "medio exterior y el conjunto de las estructuras y alcances del aparato
teleonómico" 6 está garantizada esencialmente por éste, por su orientación. 1

• !bid., p. 32.
• !bid., p. 33.
• !bid., p. 110.
' !bid., p. 127.
' !bid., p. 141.
' "Las únicas mutaciones aceptables son las que, en todo caso, no reducen la coherencia del aparato teleonómico, pero más bien Jo refuerzan aún en la orientación ya
adoptada o, y sin duda mucho más raramente, el enriquecimiento de posibilidades
nuevas". ]bid., p. 136.

650

experiencia". 10
En práctica, el propio Jacques Monod ilustra su fracaso filosófico cuando escribe que
"la definici6n misma del conocimiento 'verdadero' descansa en último análisis sobre un
postulado de orden ético" 11 a pesar de que, teóricamente, quiere salvar su concepción,
apoyando la "ética del conocimiento" sobre el "conocimiento de la ética" Y la "búsqueda de la autenticidad" sobre la "coherencia lógica".
El autor de El azar y la necesidad nos ha facilit!l.do la prueba de que en la bioesfera,
la dialéctica, tal corno la imaginaron Engels y la escuela del marxismo ortodoxo, queda
difícilmente sostenible. Pero nada más. Al contrario, su insistencia incondicional sobre
el "postulado de la objetividad" que desemboca en la constatación implícita de cortadura
entre el mundo de la ciencia y un "anti-mundo", su ceguera científica que olvida que
no hay "la lógica" sino las lógicas, que una experiencia no es un hecho simple sino
cargado ya por una interpretación, que el pensamiento humano no se agota como reflejo
y comportamiento de la realidad sino que tiene la capacidad de crearla pensándose a sí
mismo, -todo eso nos indica que lo dialéctico, propio al hombre, tiene un papel importante en nuestra existencia.
De cierta manera podría decirse que el Profesor Monod, queriendo combatir a fuerza
de argumentos científicos las ideologías que pretenden fundarse en las bases de la ciencia, deslizó - por ausencia de una estructuración efectiva y continua de las esferas
• "Creo que podemos afirmar hoy que una teoría universal, por cabales que sean sus
éxitos de otra parte, no podrá jamás contener la bioesfera, su estructura, su evolución en
tanto que fenómenos deductibles de los primeros principios". !bid., p. 54.
• Cf. los siguientes pasajes: "Es el análi~is de la lógica de. ~u,funcionamient~ _subjetivo
(del 'simulador', 'instrumento de la descubierta y ~e la creac1on )_ lo ~~e permitió formular las reglas de la lógica objetiva y crear nuevos mstrumentos s1mbólicos, como las matemáticas". ]bid., p. 172.
"Como no podemos tener conocimiento alguno de lo que está fuera de nosotros sino
por la mediación de las ideas que están en nosotros, las ~e~exiones que se pueden hacer
sobre nuestras ideas, quizás sean lo más importante en la log1ca, porque son el fundamento
de todo el resto". (A. ARNAUD ET P. NxcoLE: La logique ou l'art de penser, París, 1970,
p. 63).
•• Le hasard et la nécesité, p. 181.
11
!bid., p. 188.

651

�ciencia-filosofía, ausencia no sólo suya sino omnipresente en dichas ideologíaS-- hacia un
cientismo ideológico.
Falta que aprovecharon inmediatamente los primeros apuntados por sus críticas (los
marxistas ortodoxos) para transformar su defensa en un contra-ataque. Una de las primeras reacciones apareció en L'Humanite del 11 de diciembre de 1970 por Marcelle
Huraux, seguida después del frente organizado --de una serie de artículos publicados en
las principales revistas teóricas del P.C. francés.
Por ejemplo, Pierre Boiteau, después de otorgar la aprobación al Profesor Monod porque éste "en el plano filosófico, da golpes decisivos al vitalismo cuya vanidad demuestra
definitivamente, sobre bases experimentales irrefutables", indica que a El azar y la necesidad hay que aplicar una "doble lectura o incluso una triple lectura porque el discurso
científico no coincide con el discurso filosófico, discordando este mismo de la práctica
filosófica que subtiende la obra". 12

..

Por su parte, Jacques Ninio 1• y Jacques Milhau" se limitan a destacar la ruptura
entre la rigurosidad del discurso científico de Jacques Monod y la arbitrariedad de su
cerradura (justificación de ésta) filosófica más aparente en sus extrapolaciones éticas,
ruptura que también pone en tela de juicio un polemista del otro borde en la revista
Esprit.
Para él las tesis generales que Jacques Monod presenta como una opción del científico
en su propio terreno de objetividad relevan, en el mejor de los casos, de una "esquizofrenia
auténtica" o son simplemente inauténticas, llegando hasta "la confusión mental", dado
que "de la práctica científica no procede automáticamente ningún valor comportamen-

tal",,.
En consecuencia, El azar y la necesidad plantea el problema de las limitaciones del
conocimiento científico más en la forma negativa que positiva, mostrándonos su traspaso
ilícito.

Y gracias a esta pirueta hecha posible por la ingenuidad filosófica del biólogo francés
-subrayémoslo de nuevo- su oponente puede concluir, sin parecer perder la seriedad:
"A mi ver, los hechos objetivos que destaca Monod en su propia disciplina, no sólo no
contradicen el materialismo dialéctico sino que al contrario constituyen un notable enriquecimiento de dicha dialéctica. Tal es por otra parte, el caso de todo cuanto permite
una mejor adecuación del pensamiento científico a la realidad objetiva". "

El conocido escritor francés, el Padre Marc Oraison, trató en su último libro, con
título muy sintomático -El azar y la vida- de ofrecer, si no una respuesta a la interrogación que origina la actitud de Jacques Monod, al menos una réplica a sus afirmaciones. Invocando frecuentemente a Freud, opone al cientismo invasor del biólogo la
barrera de la vivencia, de lo existencial que tiene -SÍ las hay- sus propias leyes no
reductibles a lo inmediatamente racional.

¡ Como si fuera posible saltar de los hechos a la teoría sin preocuparse del eslabón
intermediario y constitutivo: de la metodología que, a pesar de todos los esfuerzos de
ocultación por parte de los marxistas ortodoxos, aparece en el materialismo dialéctico
como tomada de otra realidad, la social, con criterio científico mucho menos evidente e
impuesto ideológicamente!

En efecto, la generalización del conocimiento de una disciplina, si bien fundamental, no
implica forzosamente la regla del saber sobre la personalidad humana. Al contrario, la
objetividad del primero queda anclada en la exigencia "de ascetismo elemental y rigoroso" de esta última. El hombre, su "conciencia interrogativa", "plantea una cuestión
que está más allá de la biología".''

Esta misma línea --deducir unas conclusiones contrarias a partir de lo factual expuesto
por J. Monod, aprovechando su punto flojo, su coherencia insuficiente entre lo puramente
científico y su interpretación filosófica (y empleando el mismo procedimiento, pero en
sentido opuesto)-, la continúan también otros críticos comunistas.

No obstante, no debe hablarse de una incompatibilidad de perspectivas; el mundo
sólo posee una dimensión suplementaria: la intencionalidad que dimana como esfuerzo
para sobrepasar la incertidumbre constitutiva, como esfuerzo hacia los otros; la especificidad humana se define en un complejo de relaciones.

Pierre Jaegle cita un pasaje de El azar y la necesidad y se exclama: "¿ Qué mejor
ilustración de la idea dialéctica del movimiento y de la evolución como solución de la
contradicción (aquí contradicción entre irreversibilidad y reversibilidad, entre acrecentamiento de entropía y disminución de entropía, entre el pasar del tiempo y el remontarse
en el tiempo) puede darse?" "

El azar cobra aquí una significación diferente, únicamente intra e inter-personal; del
mismo modo, el análisis terapéutico cambia: en lugar de sujeto y objeto hay dos su-

De manera semejante, Philippe Cazelle opina que "desde luego hay, en el "antidialectismo" del señor Monod, cierta equivocación". ,.

" "Une éthique délibérément idéaliste'': celle de
brero de 1971, núm. 155, p. 61.
11

J.

En la tercera parte de su libro, la crítica filosófico-teológica de Marc Oraison se hace
más incisiva. Después de notar el carácter enigmático del ¿ por qué? del proyecto, del
misterio que envuelve la ultima ratio del surgimiento de la vida, dirige al Profesor Monod
el reproche de antropoformismo, es decir de extender el juicio científico fuera de constatación hasta la calificación. Un racionalismo, a pesar de su modernidad, podría des-

Monod, in La Pensee, París, fe.

lbid., p. 63.
" Entropie, information, invariance, in La Nouvelle Critique, París, marzo 1971, núm.
42, p. 49.
15
Le concept de hasard et l'l:i catégorie de contingence, in Jbid, p. 44.

652

jetos...

" Réflexion d'un biologiste, in lbid., pp. 51-9.
' 1 Une éthique de la science, in Jbid., pp. 41-4.
11 MAX DE CECCATY: Les protéines et le chapelet, in Esprit, París, marzo 1971, núm.
3, p. 576.
" Le hasard et la vie, París, Seuil, 1971, p. 66.

653

�embocar en una "dictadura científica", peligrosa como toda "dictadura doctrinal", si no
añade otro criterio al suyo.
El Padre Oraison propugna la humildad en la aceptaci6n de la frontera de nuestro
conocimiento, del no-saber, y formular de la manera siguiente "un principio de reflexi6n
que no desconozca lo adquirido por todas las ciencias: en la inmanencia de su ser al
mundo a la vez singular y colectivo, de la percepci6n dramática de su carencia y de su
deseo, percibe el hombre la interrogaci6n de una trascendencia que ya no tiene nada mitol6gico" .•
El camino que la reflexi6n ha recorrido desde el "postulado de objetividad de la Naturaleza" hasta el llamamiento trascendente de Dios-Amor es circular. El discurso sobre
la ciencia, a partir de ella, no la alcanza: se mueve en h esfera de creencias oculta o
deliberadamente pero no sale nunca de ella porque continúa ignorando su verdadero
estatuto. ¿ C6mo romper este encanto que persiste sin tener cuenta de todos los decretos
de la "única filosofía científica"? ¿Hay que renunciar y juntar el filosofar con otro
hecho de la existencia humana no menos importante, con la fe?

LA DIMENSIÓN DE PROFUNDIDAD A TRAVts DE UN SIMBOLO
INTIMO EN UN POEMA DE JUAi"I RAMÓN JIMtNEZ

Puede ser que no sería completamente inútil buscar una salida en el lugar original
del fracaso. Sin embargo, si se quiere efectuar una tentativa sería por b:ülar un punto de
cruce p:ua facilitar una interpretaci6n válida en ambas disciplinas; en la ciencia y en la
filosofía, es necesario cumplir con un postuhdo imprescindible: descubrir, mantener y
desarrollar, a pesar de todos los obstáculos, el principio metodol6gico común, es decir
asumir el riesgo intelectual de apertura recíproca incondicional. En otras palabras: dia-

AL REFERIRNO,s A LA profundidad como un:i dimensi6n, estamos pensando en una
de ~as categonas de valores que se manejan en relaci6n con el llamado espacio existencial. Concep~o que se refiere a la totalidad de todos aquellos ámbitos y relaciones
en los cuales nene lugar nuestra vida, la vida que en cada momento se manifiesta
como pensamiento y expresi6n.

lectizar el mismo pensamiento.

Luis MuÑoz GoNzÁLEZ
Universidad de Concepción, Chile.

La profu~~ida~ podemos entenderla como la señala Guardini. Para él, "significa un
carácter 0~1gmano, de acuerdo con el cual el proceso vital tiende hacia lo interior, y
tanto más '.ntensamente, cuanto más desarrollado se encuentra tal carácter. La profundidad se entJende aquí no como direcci6n hacia dentro".'
N'.'5 inter~sa hablar de la profundidad espiritual en cuanto que ella existe en un
senado propio._ Así podemos seguir diciendo con Guardini que el carácter espiritual de
u~ comportanu:mto s~ encuentra en su sentido. Y que, como en otros tipos de profundidad, hay aqu1 t_amb1én grados dentro de la determinabilidad espiritual. Según el rango
del valor determinante o según la graduaci6n del acto de acuerdo con el carácter de
profundidad que le es propio.
Podríamos decir entonces que la existencia del hombre está construida desde el interior, o bien, hacia el interior.
~ues bien, si ponemos en relaci6n esta detenninaci6n de la existencia humana con las
actttudes que asume el poeta a través del lenguaje y expresi6n en su búsqueda del sentido
Y de la. forma ~tica,_ no nos puede sorprender la tendencia de muchos poetas a hacer
referencia a esa dunens16n de profundidad espiritual, valoradora del decir poético incluso
en la configuración simbólica de estados y situaciones anímicas.
'
A veces ocurre que en esas referencias a la profundidad se da el encuentro con "lo
alto", también como dimensi6n valorativa del espacio existencial en un sentido equivalente.

1

• !bid., p. 153.

654

GuARD1N1,

ROMANO,

Mundo y persona, Madrid, 1963.

655

�En nuestro propósito de mostrar esta búsqueda de la profundidad en el hacer poético,
partimos de la concepción de que el poeta objetiva su espíritu interno de hombre. De
donde su poesía viene a ser una revelación especial de la realidad en cuanto determinada
por valores.
A modo de muestra, para la comprobación de nuestras propos1c1ones, analizaremos
el poema en prosa El pozo, de Juan Ramón Jiménez, de su libro Platero y yo.• Dejamos
clara constancia de que sólo para la claridad de la exposición hemos procedido a formular teóricamente nuestra proposición, pues hemos derivado a ella a través del análisis
mismo.

EL POZO
"¡ El pozo! Platero, ¡ qué palabra tan honda, tan verdinegra, tan fresca, tan
sonora! Parece que es la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta
llegar al agua.

Mira: la higuera adorna y desbarata el brocal. Dentro, al alcance de la mano,
ha abierto, entre los ladrillos con verdín, una flor azul de olor penetrante. Una
golondrina tiene, más abajo, el nido. Luego, tras un pórtico de sombra fría, hay
un palacio de esmeralda, y un lago, que al arrojarle una piedra a su quietud, se
enfada y gruñe. Y el cielo, al fin.
(La noche entera, y la luna se inflama allá en el fondo, adornada de volubles
estrellas. ¡ Silencio! Por los caminos se ha ido la vida a lo lejos. Por el pozo se
escapa el alma a lo hondo. Se ve por él como el otro lado del crepúsculo. Y parece
que va a salir de su boca un gigante, dueño de todos los secretos. ¡ Oh laberinto
quieto y mágico, parque umbrío y fragante, magnético salón encantado!).
Oye, Platero, si algún día me echo a este pozo, no será por matarme, créelo,
sino por coger más pronto las estrellas.
Platero rebuzna, sediendo y anhelante. Del pozo sale, asustada, revuelta y silenciosa, una golondrina".

Este poema en prosa se abre con dos exclamaciones, separadas por un vocativo:
"¡ El pozo! Platero, ¡ qué palabra tan honda, tan verdinegra, tan fresca, tan
sonora!"

La primera exclamación está constituida por una frase "¡ El pozo!", que tiene casi el
valor de una interjección que, seguida del vocativo "Platero", deja en suspenso su sentido referencial. El vocativo introduce un momento de reflexión, desde el cual esa interjección se desarrolla enumerativamente en la segunda. Y ya sabemos cuál es la referencia.
Es la impresión que la palabra misma deja en la interioridad del poeta. Esta segunda
exclamación está constituida por una serie de adjetivos precedidos por el ponderativo

• JUAN RAMÓN

656

JrnÉNEZ, Platero y yo, Editorial Losada, 1952, pp. 63-64.

·'tan", en función anafórica. Los adjetivos, 'honda', 'verdinegra', 'fresca', 'sonora', hacen
referencia al modo de la impresión causada en los sentidos abiertos del poeta a esa realidad que es la palabra misma, su materialidad. Es así como el poeta insiste en una
explicación del sentido que guarda para él esa palabra: •
"Parece que es la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta llegar
al agua".
Sin embargo, aquí ya el poeta no puede menos que aludir a la función designadora de
la palabra, incluso en su materialidad misma. Es por ello que recurre a procedimientos
como la aliteración imitativa para hacer más evidente y armoniosa la referencia designadora: " ...es la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta llegar al agua".
Desde la palabra, desde la impresión de la palabra en los sentidos, desde la referencia
significativa de ella, el poeta crea el objeto en el decir poético. Y desde aquí queda
señalado el tránsito a la descripción siguiente del objeto mismo, en una gradación de
estancias que llevan a la profundidad y al encuentro con "lo alto".
"Mira: la higuera adorna y desbarata el brocal. Dentro, al alcance de la mano,
ha abierto, entre los ladrillos con verdín, una flor azul de olor penetrante. Una
golondrina tiene, más abajo, el nido. Luego, tras un pórtico de sombra fría, hay
un palacio de esmeralda, y un lago, que, al arrojarle una piedra a su quietud, se
enfada y gruñe. Y el cielo, al fin".
Nuevamente el poeta, a partir de la necesidad estructural unitaria del libro, construido
sobre la base del diálogo imaginario con Platero, diálogo que más bien es un monodiálogo, como diría Unamuno, inicia la presentación del objeto con un vocativo. Este
tiene el carácter de un vocativo verbal, "Mira". Su función tiene una extraordinaria
importancia, pues este vocativo determina el cuadro, el ángulo visual, casi objetivo, de las
imágenes descriptivas.
La gradación va desde la boca del pozo, oculta casi por la higuera, hacia adentro.
Allí, al alcance de la mano "una flor azul de olor penetrante". Más abajo, el nido de una
golondrina. Luego, descendiendo más, "tras un pórtico de sombra fria", "un palacio de
esmeralda", y un lago, "que, al arrojarle una piedra a su quietud, se enfada y gruñe".
Y, al fondo, lo sorprendente: "Y el cielo al fin".
La convención nos hace pensar, en relación con el término cielo, en la dimensión de
la altura externa. Aquí podíamos pensar, tal vez, que el cielo se refleja allá en el fondo
del pozo. Sin embargo nos queda la duda, y pensamos más bien que la altura es en
este caso equivalente a lo interior. ¿No podrías decir, acaso, que el cielo del pozo, no
habría de estar allá en el fondo?
Después de esta descripción gradual descendente en el sentido de lo interior físico,
viene un paréntesis largo:
"(La noche entra, y la luna se inflama allá en el fondo, adornada de volubles
estrellas. ¡ Silencio! Por los caminos se ha ido la vida a lo lejos. Por el pozo se
escapa el alma a lo hondo. Se ve por él como el otro lado del crepúsculo. Y

657
H42

�parece que va a salir de su boca un gigante, dueño de todos los secretos. ¡ Oh
laberinto quieto y mágico, parque umbrío y fragante, magnético salón encantado!)".
Lo dicho en el paréntesis retoma la línea descriptiva en el efecto de la noche y la
luna y las estrellas, "allá en el fondo". El movimiento de la noche en su entrada allá, es
seguido por una exclamación o interjección: "¡ Silencio!" El silencio es una determinación valorativa que surge entre las relaciones del ser humano y las cosas u otros seres,
como actitud asumida ante las cosas. Las cosas quedan ahí afuera en su simple estar,
pero dentro del poeta, cortadas las comunicaciones, el silencio es actitud contemplativa
desde donde surge el pensamiento. Tal es el sentido de los dos períodos que siguen a
esa exclamación:
"Por los caminos se ha ido la vida a lo lejos. Por el pozo se escapa el alma a
lo hondo".
Estos dos períodos entrañan una actitud que implica a su vez un doble movimiento.
El primero implica una desvalorización de la vida en cuanto exterioridad, una desvalorización del tiempo horizontal, que es tiempo vida del poeta en relación con las cosas y
los demás. Y el segundo implica un vuelco sobre sí mismo, un concentrarse sobre su
propio tiempo íntimo, vertical. En este movimiento hacia dentro, y que no es tal movimiento, sino más bien un uer a o en, el objeto creado, el pozo, se vuelca y se ve ahí en la
profundidad del espacio vital del poeta.

como el pozo lo guarda en su profundidad; y que, según Unamuno, es el secreto de la
vida, y para quien, mientras más grande y oculto, más hombre, mayor humanidad. Secreto que aquí es "laberinto quieto y mágico", es "parque umbrío y fragante", es "magnético salón encantado". Tres imágenes sucesivas con duplicación de adjetivos que remansan la expresión y constituyen el estado contemplativo. Es también el momento cli•
má tico del cierre del paréntesis.
¿ Por qué el paréntesis? Este procedimiento aquí tiene para nosotros el valor de un
hipérbaton, ya que en la impresión y creación del objeto poético, todo lo dicho entre
paréntesis, viene a ser una transposición, un vuelco de ese objeto, el pozo, hacia la
interioridad del poeta, hacia su profundidad. El pozo, el fondo del pozo se le ha metido
dentro, en su propio fondo quieto, mágico, parque umbrío y fragante, espacio magnético
y encantado. Y la atracción ineludible que experimenta, constituye su posibilidad de
crecimiento.
Lo dicho entre paréntesis, considerado como hipérbaton, es antecedente de la cuarta
estancia del poema:
"Oye, Platero, si algún día me echo a este pozo, no será por matarme, sino por
coger más pronto las estrellas".
Tal es la atracción de lo misterioso que sólo tiene analogía con la actitud del suicida
ante la muerte, pero es solamente análoga en la fuerza de la atracción, pues el poeta dice:
"no será p1ra m:i.tarme, créelo, sino por coger más pronto las estrellas".

Bien dice el poeta a continuación: "Se ve por él como el otro lado del crepúsculo".
Es decir, el poeta intuye a través de lo sensible algo que no puede expresar directamente,
puesto que no se trata de una cosa más. Lo que intuye es un ámbito borroso, indeterminado. En lo hondo, hacia donde se ha escapado el alma "se ve por él como el otro
lado del crepúsculo". Esta visión del poeta está determinada por el movimiento descriptivo de la noche, la luna y las estrellas, pero sólo como transposiciones del lenguaje. ¿ Cuál
es el otro lado del crepúsculo? ¿La noche, tal vez? ¿Lo oscuro, lo velado y por eso mismo
no nombrado directamente?

Y he aquí que otra vez surge la dimensión de "lo alto" en equivalencia a "lo interior". La segunda estancia del poema terminaba: "Y el cielo, al fin", es decir el fondo
del pozo. En la construcción total del poema es evidente la transposición que implica el
paréntesis.

En todo caso se nos hace evidente que aquí se da un asomo intuitivo de esa dimensión de profundidad y la creación del misterio:

"Platero rebuzna, sediento y anhelante. Del pozo sale, asustada, revuelta y silenciosa, una golondrina".

"Y parece que va a salir de su boca un gigante, dueño de todos los secretos".

El doble movimiento del dentro y fuera, del encuentro con la cosa a su propio encuentro consigo mismo.

Ya en este período se enuncia el juego ambivalente de los misterios; la atracción que
significa lo velado, lo oculto, el secreto; el temor ante la posibilidad de su conocimiento, a
través de la imagen posible de un gigante. Pero tal situación es sólo un atisbo imaginativo, desde donde el poeta únicamente puede exclamar admirativamente el misterio:
"¡ Oh laberinto quieto y mágico, parque umbrío y fragante, magnético salón
encantado!"

Esta exclamación tiene para nosotros un valor epifonémico, pues el poeta condensa
aquí su intuición del misterio, del secreto que, como todo hombre, guarda en su fondo,

658

Se cierra el poema con la presencia sonora del animal. Y ocurre también que el borriquillo tiene sed y está anhelante como el poeta. La golondrina sale asustada, revuelta
y silenciosa, como el poeta sale de su inmersión en la profundidad de su espíritu:

Indudablemente el poeta ha logrado configurar un "símbolo íntimo", según la clasificación de Marshall Urban.' Símbolo que tiene como carácter peculiar el llevar a, el
ser medio o vehículo de la intuición de un mundo espiritual dado a través de lo sensible,
el pozo en el caso que acabamos de analizar.
El símbolo, como bien se sabe, lleva el doble plano de lo real y de lo imaginado. Y lo
real es aquí ese atisbo de un mundo espiritual profundo, indeterminado, que tiene el

' MARSHALL URBAN, WILBUR,

Lenguaje y realidad,

México,

1952.

659

�valor, en la gradación de la dimensión existencial del poeta, del misterio con todo el
atractivo del asombro y encanto que implica; y, de otra parte, el temblor y temor de la
revelación total.
Es también evidente que el poeta, en este caso, como en muchos otros, construye o
intenta construir su existencia hacia dentro, hacia su interioridad. Así también es evidente que su referencia a la profundidad y desde allí a "lo alto", se da como equivalencia
en el encuentro de una dimensión valorativa en la búsqueda del sentido de su espacio
existencial por medio de la poesía.
TENTACIÓN Y PENITENCIA EN "AL FILO DEL AGUA"
DE AGUSTIN YA~EZ
R.AMONA LAGOS BUSTOS
Departamento de Español
Universidad de Concepción, Chile.

SE HA DESTACADO A MENUDO el singular valor que le cabe a la provincia como venero
de los temas, motivos y lenguajes de la producción literaria de Agustín Yáñez. En las
novelas y cuentos del escritor mexicano observamos, efectivamente, que la gente de la
provincia, en especial la gente y la tierra de Jalisco, es la materia de su quehacer creador. Sin embargo, no es sólo la provincia la abastecedora literaria de Agustín Yáñez,
sino que su propio hogar de infancia suele encontrarse cosmizado y elevado a categoría
de universal símbolo del mundo y de la vida. Tal acontece con la novela más novela que
definitivamente ha proyectado el nombre de su creador fuera de las fronteras nacionales y
americanas. Nos referimos Al filo del agua, donde provincia y hogar, exterioridad e
intimidad entremezcladas, constituyen una sola e indisoluble realidad.
La novela comienza con un extenso fragmento introductorio que constituye una unidad
en sí mismo y en el que se nos presenta y describe una comunidad humana con características singulares. Será la intensidad de vida de esta colectividad el tema en torno del
cu11 se arquitectan los diversos elementos del mundo narrativo. Este Acto Preparatorio,
según denominación del mismo a utor, se caracteriza por una perspectiva narrativa omnisciente y está construido en dos momentos perfectamente delimitables. Esta división
surge de un cambio en el modo narrativo que determina una doble captación de la
realidad. El narrador comienza entregándonos el vivir de la comarca situado fuera de
ella. Tiene sólo una visión panorámica y nos la va dando en descripciones que destacan
únicamente la superficie, la exterioridad de las cosas. De este modo, siguiendo el desplazamiento de su mirada, vamos conociendo la especial arquitectura del pueblo, el
color de sus paredes y calles, la fachada de las casas, la siluet:i. de sus moradores silenciosos y la especial atmósfera que, desprendiéndose de las casas y de las gentes, impregna
a la totalidad.
Podemos decir que el deslizamiento de esta mirada sobre las cosas y los seres es semejante a la visión cinematográfica; con un desplazamiento lento y moroso de la cámara
que enfoca la realidad, serán de gran significación dentro del posterior desarrollo de la
fábula novelesca. El Acto Preparatorio constituye, en este sentido, un pórtico desde el
cual contemplamos una comunidad humana. La visión es panorámica y totalizadora en
el comienzo, pero después la mir:i.da del narrador irá penetrando insensiblemente en la

660

661

�intimidad de los habitantes. Ya no se destacan sólo las textu~as. Lo que ahora se reve~a
es una realidad oculta a la mirada, perceptible sólo pan quien. conoce los secretos
íntimos de las mujeres con luto y de los hombres graves que eX!sten en esta com~ru a
silenciosa. El tono que el narrador asume para reve¡amos 1a intimidad de los habitantes
.
deja de ser impersonal para hacerse confidencial y susurran~e. El mundo por él descnto
adquiere un carácter cada vez más inquietante y problemático:

.:ªl

"El deseo, los deseos disimulan su respinción y hay que pararse un p~co para
oírla, para entenderla tras de las puertas atrancadas, en el rostro de las mu¡eres con
1
luto, de los hombres graves..." , P ág. 5 •
· nif1cat:1va~
·
A través de este Acto Preparatorio se encuentran frases s1g
que_ resumen. el
ser de la totalidad comunitaria abarcándolo en múltiples aspectos y matices singulares .
"Pueblo de mujeres enlutadas. . . Pueblo cerrado... Pu~b~o sole~e. · • Pueblo
conventual... Pueblo de perpetua cuaresma... Pueblo de aromas. • • , pág · 10 ·
·
· d o d e lo que. el narrador
enEstos leitmotius constituyen el sentl'do qumtaesenc1a
.
.
D
'odos
de
frases
cortas
Resumen
y
definen
a
la
comumdad
s1lenc1osa.
trega en 1argos pen
·
.
•
d
· e
a uí su carácter de letanía lenta y monocorde semejante al sonido re1te~ado e una mm~a
n~ta esada oscura, marcada sobre el resto de los acordes, dete~nándoles su se~tld ' XnándJes su ritmo y dominando la sinfonía. El Acto Preparatorio es, en este sentido,
1o, o~ ed
·of ndidad a un mundo en constante tensión. En él está condensado, en
af mira a e~ ~I ut1'd' no agónico revelado a través de diversas polaridades susceptibles
e ecto un v1v1t co 1a
,
'ó
1
de ser 'reducidas a un principio único y abarcador de todas: la lucha entre tentac1 n Y a
penitencia.
La pugna entre la tentación y la penitencia es la ley que estruc~ 1~ totalidad ~ 0 velesca. Su función es la de regir la organización de los diversos aconteclIIllentos Y motivos
poéticos que, encontrándose sugeridos sólo de un modo muy general en el Acto Preparatorio, lograrán después un pleno desarrollo.
La tentación es, en su significación más profunda dentro del texto, la en~dad que se
yergue d uran te 1a noche y la vigilia obsesiva· Es trasunto concreto y consciente de los
deseos y de la intimidad frustrada:
"En las noches de luna, cantan en las cantinas vergonzmtes una canción profana, canción de los terrores, jinetes de los deseos", pág. 8.
La tentación, según podemos observar en la novela, no ~ólo se ge~era en intimidad
de los sujetos, sino que también puede provenir de la reali~ad e~tenor a ellos. Es el
caso, por ejemplo, de Mercedes Toledo, a qu.ien intenta seducu Julián.
La tentación que se sitúa en la intimidad de los personajes se resuelve de dos maneras extremas:

• AousTÍN YÁÑEZ: Al filo del agua. México, Editorial Porrúa. 1952. Citaremos por
esta edición.

662

a) La más dramática es aquella en la cual los deseos no logran hacerse realidad. En
este caso permanecen impotentes dentro de la interioridad, retorciéndose inútilmente,
destruyendo psíquicamente a sus portadores.
b) La tentación no es, sin embargo, siempre reprimida. También puede dominar a
los personajes. En este caso se objetiva a través de una rebeldía de los individuos contra
las normas que restringen su liberación. Tal es la situación, por ejemplo, de Micaela
Rodríguez, de Damián Limón y de Luis Gonzaga Pérez, quienes, hechizados por la
gran ciudad, el país del Norte y la vanidad, respectivamente, hacen pública demostración de su nueva perspectiva vital.
La tentación puede también provenir de la realidad exterior. Una serie de personajes
de la novela ejercen la función de tentadores, de incitadores, de provocadores de ansias y deseos "prohibidos". Es lo que hacen, por ejemplo, Damián con Micaela, Julián
con Mercedes Toledo, Victoria con Gabriel Martínez, los revolucionarios con María.
La penitencia, a diferencia del carácter nocturno de la tentación, es eminentemente
diurna y se objetiva en el remordimiento del pecador o el desprecio de la comunidad.
Esta entidad es la creadora de los miedos, la vergüenza y el mutismo diurnos. Los abarca
a todos ellos en su calidad de fuerza opresiva y frustrante. En todas las circunstancias
en que la tentación logra manifestarse, hay expiación de la culpa. La penitencia, en las
múltiples formas que puede asumir, destruye y aniquila. Este es el poder que la define.
En principio bipolar tentación-penitencia se hace presente de diversas maneras, delatando siempre un modo de existir dual, ambivalente y desgarrado. Las concreciones
más significativas pueden enunciarse a través de diversas parejas de vocablos antitéticos:
deseos-miedos, obsesión-vergüenza, avidez-abstinencia, instintos-muerte, noche-día, canción-silencio, negro-rojo, estanque-río, etc.
Examinaremos las más importantes polaridades:
Noche-Día: La vida, en su doble faz, transcurre dentro de cada uno de estos ámbitos
temporales. La noche está regida por la presencia de los deseos, de las ansias, de la
tentación. El día es el imperio del silencio, de la uniformidad psíquica y de la tradición
hecha ley:
" ... pero entre sombras, con vieja discreción, como lo exige -y lo permite- la
costumbre del pueblo", pág. 9.
Negro-Rojo: Estos son los colores que matizan la realidad pueblerina. El negro está
adherido a las gentes y las cosas, adoptado- ritualmente por la comunidad inmóvil. El
rojo es el color del mundo que tienta y seduce. El negro, color de la muerte, de la
renuncia. El rojo, color del dinamismo vital:
"Pueblo de templadas voces. Pueblo sin estridencias. Excepto los domingos en la
mañana, sólo hasta mediodía, un río de sangre, río de voces inunda los caminos, las
calles ... río colorado cuyas aguas no se confunden o impregnan el estanque gris",
pág. 11.
Avidez-Abstinencia. La avidez, forma de la tentación, se da a través de la permanencia,
siempre vigente, de los deseos obsesionados. A ella se opone el disimulo, el temor y la

663

�vergüenza. Y la avidez nocturna es captable en la máscara diurna, en las huellas del
insomnio:

"De profundis para lenguas y gargantas. Y en los lagrimales la cuenca de vigilia
tenaz, con dárselas en las frentes y en las mejillas", pág. 9.
Esta dualidad es signo de la distorsión emocional de los seres, para los cuales el disimulo
obligado y la renuncia son una forma de penitencia, ya que se niega a sí misma, pues no
hace sino exacerbar los deseos obsesivos:
"Tertulias, nunca. Horror sagrado al baile: ni por pensamiento: nunca ...
rechinan los huesos, las lenguas enjutas y sedientas", pág. 4.
Instintos-Muerte. Los instintos luchan contra la muerte en desgarrado afán por perdurar. Es una agonía dolorosa entre los límites de la existencia. La paz definitiva nunca
se logra. La agonía sólo se interrumpe momentáneamente con el triunfo alternado de
las dos instancias: la vida, en la noche; la muerte, en el día.
La consecuencia más inmediata de la desolación existencial que experimentan los
personajes de Al filo del agua está explicitada por el narrador omnisciente en el Acto

Preparatorio:
"En las noches de luna hay dulce tristeza en los pilones exangües de la plaza ...
Nunca estas pilas, ni en las noches de luna, quién sabe si ni en las más negras
noches, han oído un diálogo de amor; nunca vienen a sentarse más que deseos
en soledad", pág. 8.
Advertimos en estas palabras un rasgo especialmente significativo: la soledad de las
almas. Cada personaje existe torturadamente en soledad construyendo un claustro cerrado coercitivamente por una fuerza que en un comienzo no se define en sus móviles.
No sólo existe la soledad de las almas, sino también la soledad de las casas. Cada hogar
es un claustro como cada persona también lo es:
"Muy más adentro la cocina, donde también se come y es el centro del claustro
familiar" , pág. 4.
Pero no existe solamente el claustro individual y el claustro familiar. También está
encerrada en sí misma toda la comunidad, no sólo por su distanciamiento físico del
mundo exterior, sino por la voluntad consciente de sus habitantes:
"Fondas y mesones vacíos y ordinarios. El pueblo no está en rutas frecuentadas" ,
pág. 11.
Estos tres claustros ---almas, casas y pueblo-- están concentrados en si mismos, viviendo
de acuerdo a un código moral rígido. Se relacionan sin comunicarse, se yuxtaponen sin
unirse. De este modo, el único nexo que relaciona a los personajes será la presencia de la
tentación, de las obsesiones y las huellas del insomnio. Todo tiende hacia una realidad

664

profundament~ oculta.ª. la mirada. Los seres miran hacia su propio centro dando por
resul_tado un vmculo vicioso que no opera, que no funda, sino que destruye y aniquila.
El_ s1IDbolo de este carácter claustral de la comunidad es el brocal, siempre oculto a las
miradas forasteras:
"En cada casa un brocal, oculto a las miradas forasteras, como las yerbas florecidas
en macetas que pueblan los secretos patios, los adentrados corredores.. .", pág. 4.
Ca_da ser Y cada cosa habla y se expresa desde su particular rincón, desde su íntimo
l~bennto, desde l~s profundidades obsesivas que los someten. El pueblo no sufre solo,
sm emb_ar~o: Algwen con el carácter de una superconciencia vela por él. Es el sacerdote_ D1oms10 María Martínez. La enumeración introductoria del capítulo Ejercicios d
Encierro nos lo dice explícitamente:
e
"los caídos, los insomnes, los pecadores, los concupiscentes, los fieles tibios.
temprano asaltan la vigilia del señor cura don Dionisio María Martínez".

.. '

Hay una frase que ubica definitivamente a este personaJ·e en eJ centro de la novela,
detenninando su carácter protagónico:
"Reo él mismo y reo por su pueblo".
Dionisio ~aría Martínez, . víctima propiciatoria de las mismas convicciones que sustenta Y consciente de su calidad de pecador, se sabe, a un mismo tiempo, instrumento
del Verbo Eterno, responsable de la salvación de cada uno de sus fieles. Su dogmática
concepción religiosa y su frígida visión del mundo amenazan y asfixian a Ja comunidad
enconchándola cada vez más. De aquí la distinción que él establece rígidamente entr~
"pueblo" y "universo":
" ...el desenfreno de las costumbres, la descristianización del Universo )a total
amenaza cernida sobre este pobre, inerme rebaño que se le ha encom~ndado"
pág. 40.
'
Los medios que le confieren un poder especial a Dionisio María Martínez son básicamente tres: el confesonario, la casa de ejercicios espirituales y el campanario.
El . confesonario es el ámbito espacial, "el punto" desde donde el sacerdote dirige
las vidas de la comarca. La confesión matutina representa siempre el momento liberador
~e la obsesión de los deseos, enunciado por las campanas de la iglesia. El alba es el
mstante en que los individuos logran liberarse de su conciencia nocturna. La relación
entre el alba y la confesión se hace evidente, pues es esta última la que verdaderamente
libra la carne y el alma de la conciencia del pecado. Los insomnios de la novela nos
penniten comprender y comprobar este carácter liberador de la confesión. Timoteo Limón, en la desesperación que le produce la vigilia, piensa lo siguiente:
"Apenas hoy tocaran a misa se levantaría para confesarse. Su pobre alma
estaba en pecado, con el más feo de los pecados", pág. 21.

665

�"Pero desde mañana, o mejor dicho desde hoy mismo -cuán poco faltará
para que amanezca- renunciaré al mundo...", pág. 32.

La prédica del sacerdote durante estos ejerc1c101 adquiere niveles de inaudita elocuencia. La propia transformación física que se opera en el sacerdote, trasuntando el
terror ante la probable cólera y furor divino, provoca indescriptible pánico entre los
fieles. Sus palabras operan básicamente sobre el nivel irracional de los individuos logrando producirles el espanto cósmico por el misterio tremendo de lo sagrado ~ la
venganza de un Dios terrible:

. En el fragmento final del cuarto insomnio tenemos un epifonema que explicita de
modo definitivo el significado catártico del amanecer:

" ... entonces ruge su voz, crispándosele las manos, los ojos van a salírsele por
el espanto y todo el cuerpo vibra comunicando terror...", pág. 42.

"Inexorable tañe la campana del alba... Inexorable vuelve la rutina del día

Confesión y prédica son manifestaciones concretas de la voluntad de dominio espiritual del sacerdote sobre los fieles. Sus efectos, sin embargo, no son permanentes. Una
vez de regreso en sus hogares los personajes se enfrentan nuevamente a sus deseos
reprimidos.

Mercedes Toledo, atenazada por el horror de lo que ella cree su pecado, se aferra
a la inminencia del alba:

sobre el pueblo", pág. 38.
"Severo y solemne" es la expresión más justa para definir el modo de ser del párroco. Son estos dos rasgos de su personalidad los que impresionan la sensibilidad de
sus fieles y los que le otorgan dominio sobre toda la comunidad. Estas características
las observarnos más explícitamente durante los ejercicios de encierro que anualmente
dirige el sacerdote en la Casa de Ejercicios Espirituales. Esta casa es un edificio amplio, recio, de cantera. Construido aceleradamente por el fanatismo popular, es uno
de los centros de la vida religiosa del pueblo. Es el claustro mayor. Aislado absolutamente del mundo exterior tiene la función de unir el cielo y h tierra a través de
los ejercicios espirituales realizados en Cuaresma. El enfrentamirnto del sacerdote con
los fieles no se realiza individualmente. El sacerdote ejerce presión sobre todo el grupo
sometiéndolo a una penitencia implacable durante seis días. El edificio, sin ventanas,
de sombrías estancias con leyendas que recuerdan las "postrimerías del hombre", de
dormitorios con cruces sobre las que duermen los penitentes, se define por el silencio
riguroso que lo sitúa fuera del tiempo, en una atmósfera sin palabras ni sonidos que
conmueve hasta hacer sentir la presencia de Dios. El silencio se conforma como un
ser más adentro de la casa, impregnando y espiritualizando la materia.
" ...Casa sorda ~ n sorda que no pueden oírse siquiera los ladridos de los
perros, acaso ni el tañer de las campanas, menos el rumor de la villa. . . Casa
llena de ecos, donde se tiene la impresión de haber sido transportados a otro
mundo remotísimo del que nunca se saldrá y en el que no hay tiempo ni espacio", pág. 54.
Los cuatro cirios, la cruz negra y la calavera amarillenta son los signos que anuncian
al penitente su ser de criatura de "ceniza y polvo". Estos simbolos sólo se ven una vez
durante el año, pues la puerta de la casa permanece siempre cerrada.
El protagonista afirma y aumenta, durante los ejercicios espirituales o ejercicios de
encierro, su influencia sobre la grey. Todo lo que hace y dice tiene un solo objetivo,
un único propósito: la lucha contra la concupiscencia, el deseo y las obsesiones.
"Los ojos, el alma sobrecogida, pasan de las terribles inscripciones hechas con
grandes caracteres, a los terribles cuadros, viniendo de las terribles palabras que
resonaron en la capilla: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria, sin hallar punto de
reposo en la batida contra la concupiscencia y el pecado, ni en sueños, porque
aun allí las impresiones de la vigilia bullen dislocadas", pág. 59.

666

El tercer poder espiritual, constituido por el campanario, gravita fundamentalmente
sobre ~l estrato afectivo de la comunidad. La función de la música de las campanas es
anunciar los momentos en que toda la comunidad comparte experiencias religiosas fundamentales:
"Cuando las campanas anuncian la elevación y la bendición, el pueblo se postra, en las calles y en la plaza. Cuando a campanadas lentas, lentísim3S, tocan
las doce, las tres y la oración, se quitan el sombrero los hombres, en la calle
y en la plaza", págs. 5-6.
Este elemento es el único medio realmente eficaz para mantener viva la conciencia
religiosa de la comunidad, para concentrarla ascéticamente, para instarla en el tiem¡&gt;&lt;&gt;
sagrado de la elevación y la bendición. El sentido religioso de la música que desciende
desd~ _el campanario es advertido por Victoria durante el breve tiempo que permanece
de vmta en el pueblo.
"Nadie, sino el Arcángel de la Muerte pulsara los bronces transformando en
música el sonido, elevando a la eternidad lo transitorio, a Ía univenalidad ¡0
comarcano y mudando el horror en deleite: Catártico", pág. 184.
La música existe en una relación íntima y esencial con su creador. Nos referimos a
Gab~el, el "cautivo de la torre", el personaje más extraño y misterioso de todos, expres1on sonora de la comarca a la cual ha logrado captar en toda su hond:i tristeza
Hay en él una búsqueda desesperada de la esencia de la música, el intento por comu~
nicarse a través de ella con el infinito:
".•.y este anhelo-~speranza lo hace sentirse arcángel, patrono de los aires, arcángel patrono, cautivo en la torre, sin alas para seguir el rumbo de la melodía
Y aprehenderla; burlado por la resistencia, por la obstinada rebeldía del bronce
de los bronces, del sordo son que no traspasa el aire todo hasta llegar a la má:
alta esfera, Y oye allí otro modo de no perecedera música, que es de todas ta
primera. (¿ Cuándo será que pueda, libre de esta prisión, volar al cielo?)", pág. 180.

La utilización directa de loa versos de fray Luis nos permite comprender mejor el

667

�valor ascensional de la música de las campanas. H1y, sin embargo, una diferencia fundamental entre las dos músicas, pues la de Gabriel no logra traspasar el aire hasta
llegar a la Divinidad. No lo logra porque se nutre de dos realidades opuestas: el
ansia mística del campanero y las humanas apetencias de la comunidad. El cotidiano
esfuerzo por doblegar los bronces s6lo logra despertar las almas, mas no reincorporarlas definitivamente a la armonía universal de donde proceden.
El pueblo se siente reflejado en la música de Gabriel. Es en esta identificación donde
reside la fuerza de las campanas. A los personajes les es imposible desoír la voz que les
habla desde lo hondo de su conflicto, comunicada por el campanero que, dotado de
caracteres de arcángel, se mantiene siempre en las alturas, alejado del mundo de la
"concupiscencia y del pecado".
El ángel conlleva, en el pensamiento cristiano, el significado de emisario, mensajero
e instrumento de Dios. Su misión es salvar a los humanos, promover el bien en el
mundo:
"La esfera de ángel es toda la altura, toda la profundidad, toda la anchura
de lo sensible y de lo esencial ... El ángel se eleva, penetra, lo recorre todo; esto
se expresa en las alas: el ángel es una criatura alada ... '' •
Estas palabras permiten comprender el conocimiento que Gabriel, "el enviado de
Dios", tiene de su pueblo. Aunque carece de las alas, la música le sirve de eficaz instrumento de conocimiento, comunicación y ascención. Desde lo alto del campanario bajan las órdenes del vivir cotidiano de la comarca. Las campanas no sólo determinan el
comportamiento religioso, sino también el profano, manteniendo un ritmo acorde con
el peculiar modo de ser de la comunidad. Gabriel sabe esto y el narrador omnisciente lo
destaca en el relato del pavor provocado por el campanero cuando una vez tocó las
campanas de otra ciudad:

'

"Gabriel tiene la experiencia de esto que siente: hace dos años lo mandó el
Seminario de San Juan de los Lagos ... la primera vez que le permitieron
tocar las campanas ... sembró consternación en el Cabildo y el vecindario (¿por
qué llamaban a muerto?), porque no supo tañer de otro modo que a las de rn
pueblo y respondía su mano a un secreto impulso ... era como si él hablase, como
si en él su pueblo hablase...", pág. 181.
Gabriel será la "Providencia de aquellos a los que se les ha ido el sueño", el "protagonista del vivir lugareño", la "lengua común que ha sabido arrancar a los timbres
de las campanas el acento, los acentos con que habla el pueblo de mujeres enlutadas".
Pero, por sobre todo, la función de Gabriel se define a través de la siguiente expresión
del narrador:

Nuncio o anunciador, Significator en latín es el que tiene la función sagrada de
recordar a los hombres su origen divino y su m.turalcza mortal, regulándoles el tiempo
efímero e integrándolos a la armonía del universo. Por su posición de intermediario
entre el hombre y Dios, el campanero es quien más próximo está de la Divinidad, siendo su función la de "despertar las almas" y liberarlas del "destierro de la serenidad y
b armonía cósmica":
"Melodía cuyos registros quisiera reproducir en la conjugacion de tañidos
--&lt;lespertadores de las almas- a sus manos confiados...", pág. 180.
La importancia de esta misión exige que Gabriel evite el contacto con el mundo y
las experiencias mundanas. Fier Damiani destaca esta exigencia fundamental en el
oficio de campanero:
"Sepa quien da señal de las campanas que nadie más que él debe evitar las
distracciones. Pues, si, en efecto, alguna hora sagrada -por premura o por retardo- no está en su puesto, sin duda será turbado el orden de todas las sucesivas. Por esto, no se ponga a confabular ... ni desespere qué hacen los seculares.
Medite, quien está encargado de dar las horas, en el sabio aviso de cuánto debe
estar atento y vigilante en todo momento de la tarea que le ha sido asignada, de
modo que una empres'.!. de tal importancia -acordar lo efímero y lo etern&lt;&gt;--' no
venga a turbar el orden en que esto está establecido". •
La ruptura del equilibrio entre tentación y penitencia empieza a hacerse presente,
de un modo germinal, en los dos últimos días de los ejercicios espirituales. La expresión
más exacta para describir este proceso la proporciona el narrador omnisciente cuando
habla de un existir "subterráneo" que, en medio del fervor ritual de la plegaria, bulle
desordenadamente, dominado aún por los miedos, el temor y el arrepentimiento:
"Allá un pueblo subterráneo de pensamientos consentidos, deseos, actos ocultos,
vergüenzas solitarias, conversaciones y palabras, fue tendiendo sus redes invisibles; sin los colores del deleite...", pág. 65.
•
El temor a Dios lanza fuera toda la existencia subterránea y la desborda penitencialmente en la confesión. Es este comportamiento de grey el que hace tomar conciencia a
Dionisia María Martínez del poder que han logrado las tentaciones. La lúcida comprensión de este poder expresado en dudas religiosas, periódicos escandalosos, novelas
eróticas, fotografías inmorales, gérmenes revolucionarios y sesiones de espiritismo produce en el sacerdote el surgimiento de la duda. Por primera vez intuye el error del
inflexible dogmatismo adaptado para proteger a la comunidad del "Mundo", del ''Demonio" y de la "Carne". La duda lo domina hasta enfermarlo:

"Gabriel, Nuncio y Péndulo", pág. 178.
Esta afirmación sitúa a Gabriel en sus dos dimensiones: la metafísica y la secular.

' RoMANó GuARDINI: El ángel en La Divina -Comedia de Dante. Bs: As., 1961, p. 32.

668

"Nos esperan días tristes, días de calamidad, y nada puede regocijarnos,
explicaba", pág. 67.

' S. PER DAMIANI: De Divina Omnipotencia. Cap. XVII.

669

�.
1 carácter de profética visión. Sin embargo,
Esta afirmación del sacerdote tiene e
b" de comportamiento. Es durante
ofuscado por la duda y el temor del fracalsod,' nodecamla c1aonvi·vencia cuando se verüica la
· bólicamente e 1a
'
el dia de Jueves Santo, s1m
.
ándose en, la libertad que en esta ocadecidida exteriorización de las pasiones, ampar
b
an¡·ares y gozar de la fiesta
,
.
·d d para estrenar colores, pro ar m
, . . .
d
sion nene la co~~m a
'
.
forma de rechazo colectivo, aun incipiente, e
callejera. Se mamf1esta aqu1 la pnmera
f
conciencia de la verdadera
1
. to fundada en una ugaz
. ..
la situación de ene austra':men '
f de los tiempos del cristianismo prUilltlVO:
religiosidad basada en la libertad y en la e
, .
de la liturgia rota y del pasado: un pretérito
"católica voz, ecumemca voz
,.
.
f d'bl
(· Nunca so. .
f or. magnifica voz mcon un I e. . . 1
perfecto de trad1c1ones y erv ' .
,
nserváramos en el hechizo del
de ruttna y as1 nos co
narán ya las campanas, voz
'
, 1)" : s 96-97.
l
presente
de
los solemnes d1as. ' pag .
pasaoyene
d
.
.
destruirse perceptiblemente desde lo sucedi_d~ a
El universo narrattv~ comienza a
Macías el sentido popular de lo r:lig1oso
Luis Pérez el día de Viernes Santo. . Luc~s
d b: hacer la comunidad -dedicada y
·
de la penitencia
1ven en este hecho e1 signo
d . .que .e •'n de "gente extraña". L a 1"nf"l
D"
or a 1mt1r 1a mvas10
destinada al serv1c10 d e ios- p d
.'
manifiesta desde la llegada de Daul .
d stos agentes e tentac1on se
.
d
tración pa attna e e
d V'
.
uicn impresionada por la música e 1:is
mián Limón desde el norte, y e ic;r~a.
Es~e encuentro es el motivo desencadecampanas, planea un encuentro con a ne . .
z tiene una noche de insomnio.
ero quien por pnmera ve
d 1
nante de la caída d el campan '
y por consiguiente, de to a a
d
Tbrio
de
as
campanas
,
1
1
Su conflicto produce e1 eseqw
,
,
·ca y del significado sagrado del · paso
C
t a de la armoma cosm1
,
comunidad. on 1a ru~ ur
d .
a la penitencia, haciéndose presente a, traves
de las horas, la tentac1on puede orrunard D
.
Carne La huida de Mana con
de sus tres manifestaciones bíblicas: M~, o, d elmfomo y del sa~erdote en su intento de
.
l
'xima expres1on e racaso
l d
los revolucionanos es a roa
• 05 de la "pureza" que é esea
comunidad
de
esos
tres
enemig
la
d
mantener separa as a
imponerle.
.
d b"d forma ha aprendido lo mis alto que
"d a angusttarse en e I a
•
"Quien ha aprend1
d D" . • María Martínez reconoce, en
d " h dicho Soren K1erkegaar . ioms10
.
cabe apren er ' a .
d
al religiosa rígida e inflexible:
el estado de la angustia, el eff'Or e su mor

i

°

.

"Introibo ad altare Dei. · ·"
Queda la posibilidad de un cambio hacia un comportamiento más vital y legítimo.

"RESPONSABILIDAD Y CAMBIO HISTÓRICO":
UNA NUEVA OBRA DE RICHARD WISSER

DR. JosÉ ALBERTO Soro B.
Universidad de Costa Ric:t.

NUESTRA ÉPOCA, resultado de la constante transformación de la cultura, motivada
principalmente por la aceleración misma del desarrollo, la eficacia y la expansión de la
ciencia y con ella de la técnica, ha llegado a un conocitniento y mejor dominio de
ciertas fuerzas de la naturaleza, las cuales pueden emplear tanto para su plena realización como para su propia esclavitud. No se deben dejar nunca de lado las consecuencias
de este fenómeno en los valores mismos del hombre: en sus estructuras políticas, económicas y espirituales que condicionan, dan su peculiaridad al cambio histórico actual,
donde el papel del hombre asume una actitud muchas veces trágica, en la medida en
que no logra controlar las fuerzas de la naturaleza que él ha hecho suyas para su propio
servicio y que más bien se pueden constituir en un medio de su alienación o quizás
de su destrucción.
Estamos aquí ante el grave problema de tomar una uruca decisión: la de asumir la
"responsabilidad en una época cambiante". Con ella se trata de "desprenderse de instancbs trasmitidas o consideradas como preceptos y ley obligatorios, con el objeto de
no matar de antemano mediante regulaciones probablemente insuficientes y en cambio
sí de apreciar en Jo justo, la vida interior de las situaciones nuevas".
Responsabilidad que significa, por tanto, colocarse en el cambio; esto es ya un asu- '
mir la responsabilidad, que jamás es algo abstracto sino "siempre el compromiso del
hombre real" dentro del acontecer. Colocarse en el cambio presente pues "en vista del
presente sólo la marcha en la esfera de la responsabilidad permanece al corriente, pues
únicamente tal marcha no se limita a seguir en pos de las huellas del cambio histórico,
sino que simultáneamente produce el cambio" (Cfr., p. 15). La responsabilidad, por
consiguiente, en cuanto "condici6n y forma fundamental de nuestra realidad" es precisamente la "referencia fundamental de lo real". "No excluye, sino que, por el contrario,
incluye a) otro, al Tú; pero no es en cuanto inexpugnable instancia judicial, sino
como aquél que contradice allí donde no existe nada abstracto y universalmente obligatorio ni nada que se mantenga firme". Responsabilidad, pues, como el aceptar nuestra propia realidad histórica y considerar en una dimensión mis positiva lo que el
hombre puede obtener de ese cambio en su propio bien y en el de su destino.

671
670

�Richard Wisser, actualmente Priuatdozent en la Universidad Johannes Gutemberg de
Maguncia y autor de numerosos escritos sobre filosofía y antropología contemporánea,
con su libro Responsabilidad y cambio histórico, nos coloca ante la temática de la
responsabilidad dentro de la orientación del pensamiento alemán, del cual se pueden
extraer las líneas de un nuevo mensaje filosófico. Ha querido Wisser en su libro dejamos ver a través de cinco modelos de la filosofía alemana (Jaspers, Buber, von
Weizsacker, Guardini, Heidegger), cómo se percibe la "responsabilidad en una época
cambiante" (p. 7) sin querer por ello y por razón de método, dar las disposiciones
necesarias para determinar el "concepto" de responsabilidad o para preguntarse por su
"esencia".

La primera parte, dedicada al pensamiento político de Karl Jaspers, tiene una unidad que ·está regida justamente por una responsabilidad basada ante todo en la libertad del pensar y por el pensar. Entre la variedad de los puntos tratados, se estudia
aquí la linea general de las críticas jasperianas a los políticos de la República Federal
de Alemania por sus pretensiones, ahora históricas, de la Reunificación política alemana
después de la Segunda Guerra Mundial. Es ciertamente inútil continuar soñando en
ese ideal de la "unidad política de todos los alemanes", oportunidad echada a perder
por Hitler. Frente a la tesis de la reunificación opone Jaspers la tesis sobre la primacía
de la libertad, según la escala de valores a que reduce su pensamiento político conforme a la fórmula: verdad, libertad, paz (Cfr., pp. 81 ss.). O sea, "en primer lugar:
no se puede mantener la paz exterior sin la paz interior del hombre. Segundo: la paz
existe únicamente por la libertad. Tercero: la libertad sólo es gracias a la verdad", es
decir, la verdad es el presupuesto de la libertad y la libertad, a su vez, es el presupuesto de la paz.
Wisser estudia ampliamente la polémica en torno a los escritos, entrevistas, cartas
públicas de Jaspers sobre la política alemana; asimismo, analiza las fuertes críticas a
que se vio sometido por parte de los hombres políticos. Todos los escritos jasperianos
sobre política -según Wisser~ se caracterizan por no ofrecer doctrinas sino un modo
de pensar de ellas, conforme a las reflexiones del mismo Jaspers en donde "filosofía y
política deben coincidir" ( Cfr., pp. 132 ss.). Para J aspen cualquier construcción
filosófica-conceptual no se corresponde mutuamente con alguna manifestación política
cualquiera, más bien "el modo de pensar propio del filosofar y el modo de pensar
en pol1tica coinciden o bien provienen de la misma fuente" (p. 133). No se puede
simplemente hacer derivar una política de determinada filosofía; inversamente, una
filosofía de una política. Pero la coincidencia de los dos modos de pensar trae nuevamente a la vista y a la conciencia el hecho de que filosofía y política se pertenecen
la una a la otra, y esto significa que "si una falta, tampoco existe la otra". Un mejor
filosofar permite que se llegue a ser mejor en política: un mejor comportamiento político permite inferir una política menos confusa. De aquí que sea difícil -asegura
Wisser- que pueda comprender bien a Jaspers, quien no haya problematizado la fundamental cuestión de la interdependencia de filoso/la y polltica.
Esta "coincidencia" de los dos modos de pensar político y filosófico que sostiene
Jaspers es más importante que considerar como dogmas o dictados sus singulares impulsos intelectuales y sus ensayos de aclaración, no siempre comprendidos y la mayor
parte de las veces desnaturalizados, por añadidura, en posiciones abstractas y contradictorias, por aquellos críticos políticos y periodistas que no se encuentran con Jaspers

672

••~ncuentro_ significa ir junto a un hombre, sin seguirlo en todo" (p. 163 )~, pues
as~ como. su filosofar compele a cada uno a la decisión dentro de la situación concreta
as_1 también un pe~samiento político encierra la invocación a abandonar la rutina, Jo~
chsés_ Y las d~clarac1ones para abocarse a la seriedad de cuestiones que sólo la estrechez
de mu~ considera como ya decididas. Pero para Jaspers, las respuestas no únicamente
son posibles cuando se ju~ga política contra la moral y la teoria contra la praxis, sino
cuando en lugar ~e la_ exotaoon de la voluntad propia (entendida como obstinación) se
hace presente ~ mqu1etud_ de I_a razón que, a partir de la "coincidencia" de los modos
d_e pensar prop'.os de la f1losof1a y la política, renovadamente pregunta en cada situación concreta s1 las respuestas pu~den o no ser respondidas con responsabilidad ( pp.
163~4) • _De modo que estas cuestiones concretas y su propio comportamiento frente
a situaciones concretas, es la intelección de la recíproca interdependenci'a d f'I f'
r·
·
e 1oso1a
Y ~- 1tica ~n ;uta de la l!~ertad del hombre. De aquí que el filósofo Jaspers sea más
pohtico, e mvita a los pohti':°s a que sean más filósofos que hasta ahora ... , pue~ "las
c_osas van mal en una comumdad cuando los políticos permanecen entre sí y ¡05 filósofos
sigue?, e~ce_rrad~s ,~n su torre de marfil". Por lo menos esta cuestión queda clara y es
esta c_omc1~enc'.a la que permite pensar y juzgar con responsabilidad sobre ¡0 que
se ha Sido hutóncamente y sobre lo que hoy se es.

!~

•
_El hilo conductor sobre la responsabilidad lo continúa Wisser a través del pensam1en:o de Martín Buber. Este pensador no pretende tampoco dar doctrinas a seguir;
~1 ~were que se ~stablezca el diálogo entre los hombres, por ello habla del "encuentro,
umcamente accesible entre personas, en el cual está en juego algo común ya sea en la
co~a o ~n lo personal". Para Buber "encuentro" es un acontecimiento importante y
pnmord1al. Este
11 se funda
, • en la idea metafísica de que "la esencia del ser-hombre,osea,
un ser que ega a s1 l'llJsmo en el encuentro con el otro, en cuanto referencia por la
cual el uno hace frente y al. mismo tiempo confirma al otro" (p. 173). Las ideas que
mueven este argumento provienen de efectivas experiencias y de una real "conversión"
de una "transformación del ser". La verdadera existencia humana consiste en un "nos:
otros", en una relación interpersonal inmediata. Para Buber la responsabilidad reside
por tal motivo, en 1~ ~ecesidad de recu~rar, de fomentar y de mantener esa relación'.
esto es, la responsab1l1dad como expresión de nosotros-existencia (p. 174).

•
Carl-Friedrich von Weizsacker: físico de profesión, filósofo por pasión, político cont~ su voluntad y _religioso por convicción, es el siguiente pensador alemán que incluye
W1SSer en su estudio. Von Weizsacker es el pensador que partiendo de la escrita ciencia
física no se encierra en ella, más bien, se proyecta en una reflexión sobre las consecuencias de esta ciencia en su sentido moderno de física atómica y su consecuente
repercusión en la humanidad. De aquí su concepción de la filosofía como "polo complementario" de la física, ciencia hoy dominante, sus concepciones políticas abiertas
al futuro ( Y que abren en general al porvenir) basados en el trasfondo de los resultados y cono~i~ientos de la física actual: física atómica y su conjetura de que ciencia
natural y rehg1ón representan dos aspectos diversos de una misma cosa (p. 279).
Para Von Weizsacker el hombre es el que importa, en cuanto se refiere a las conse-

673

H43

�cuendas y efectos del quehacer cientilico; por esto, en virtud del problema de la
bomba atómica, reclama particularmente una apremiante revisión de lo denominado
por él como la responsabilidad de la ciencia en la era atómica. En los hombres coinciden todos los rasgos de su más tenso interés; por este motivo, también la política es
un tema importante en Von Weizsacker (aunque sea político contra su voluntad), ya
que por ella y por medio de las técnicas modernas en materia de armamentos se es
capaz de llegar a un contacto muy inmediato con el núcleo de la vida humana, en
cuanto nos coloca ante la alternativa del "uso pacífico" o "aniquilamiento total".
Von Weizsacker da también su respuesta a los problemas objetivos de la ciencia natural y de la filosofía; tal respuesta (difícil pero necesaria cuando se le lleva a cabo)
es la de la transformación consciente de la responsabilidad.

•
El cuarto estudio es dedicado a Romano Guardini, filósofo de la persona. Considera
Guardini a la persona como lo irreemplazable y subsistente por amor a la alteridad del
otro, pues ella, en verdad, se "actúa" dentro de la relación Yo-Tú, si bien no surge
de la misma. La libertad la ha definido como "procreadora" y al mismo tiempo al
mundo como poderío cuya sujeción sólo se logra en la conciencia de que "no está
contenido, atravesado ni modificado por nada". Se plantea además la cuestionabilidad
del poder, el cual no puede ser respondido, pero jamás "no responsabilizado", puesto
que el hombre puede no querer la responsabilidad pero incluso la energía natural, en
última instancia, es "respondida" y por cierto, de manera creadora mediante Dios
(p. 289), y esto, porque en Guardini la valoración de lo finito tiene lugar, precisamente, en virtud de que toma en serio un llamado dirigido al hombre desde lo infinito. Como personas, lo finito se posee de tal modo "que ya no puede perderse por
toda la eternidad sino que tan sólo malograrse".
El mensaje de Guardini es concreto, en la medida en que despierte en el hombre
mismo, conocimiento de que, a pesar de todos los automatismos y determinaciones, lo
peculiar de la existencia humana, esto es, la responsabilidad, en cada caso debe ser
asumida por el hombre (pp. 324 ss.). A la pregunta: ¿ Qué llegará a ser de nosotros?,
corresponde también el conocimiento de que en nosotros mismos reside la respuesta y
la responsabilidad del futuro. Y esto se logra bajo una condición: cuando el hombre,
aunque en su interior siga siendo enigmático para sí mismo, no se enajene a causa
de sí mismo.

•

"El preguntar como camino de pensar", conforme enseña Martín Heidegger, ocupa
la quinta y última parte de este estudio sobre la Responsabilidad y el cambio histórico.
Con esta parte se completa, como veremos, la estructura del argumento, y el desarrollo
de la temática queda abierta; esto es lo que el autor precisamente ha querido suscitar.
A la compleja ontológica heideggeriana y su última concepción sobre "la esencia
de la técnica" entendida como un destino del ser, se le dedica en este estudio un
importante análisis. Wisser analiza detenidamente las concepciones heideggerianas sobre
la responsabilidad de la técnica, la ciencia y el humanismo con respecto al hombre
entendido como el ser "ahí" del ser. El "pensar interrogante" de Heidegger se ofrece
como un camino que no se detiene ante respuestas "naturales", sino que prosigue,
constantemente, abriendo nuevas posibilidades.

674

Ante la pregunta por la técnica no busca Heidegger cualquier respuesta, sino antes
bien la responsabilidad "de" la técnica a partir de la experiencia de su esencia. En
este caso no debe entenderse la responsabilidad en el limitado sentido de asumir éticamente las circunstancias de la técnica. La responsabilidad cuestionante ( en lugar de
buscar respuestas a cuestiones relativas a la suma de todo lo técnico) alude al hecho
de que la existencia del hombre debe alcanzar, por de pronto, la incerteza acerca
de las enunciaciones corrientes y la duda con respecto a las respuestas sobre la técnica;
tan sólo entonces llegará a las estructuras de un auténtico preguntar. En tal sentido
puede ser planteada la siguiente pregunta: ¿ Puede el hombre responsabilizarse de las
preguntas que ha dado hasta el momento? (p. 331). No se trata tampoco, simplemente,
de dar respuestas sobre lo que la técnica no es. A pesar de todo, esto es más que las
respuestas todas dadas hasta ahora y que tratan de decir lo que la técnica es, sin ser
capaces empero de hacer justicia a la responsabilidad que tal pregunta exige en cuanto
auténtica pregunta. A Heidegger no le importa una respuesta netamente correcta, ni
una respuesta respondida ya entre signos de pregunta. "A él le interesa la responsabilidad. Por esto, no se debe esperar una respuest:i, no la habrá, pues le será planteada
una pregunta que por primera vez y en general debe hacer visible la originaria responsabilidad, y no una responsabilidad referida en este caso a un determinado sistema
ético" ( Cfr. p. 339).
El hombre heideggeriano en cuanto "el ahí en sí mismo patente" (p. 37) permite
que el ente esté y llegue a ser obra dentro de tal "ahí". El ser del hombre es, en el
estricto sentido de la palabra, el "ser-ahí"; en él únicamente se funda la perspectiva
de la patencia del ser y en el que el ser mismo puede acaecer. Heidegger, termina
afirmando Wisser, saca a luz los supuestos bajo los cuales tal cosa puede acontecer.
Jaspers apela al hombre para que éste haga lo que está en su poder para que acontezca. Ambos saben que eso no se puede conseguir por la fuerza. Pero mientras que
Jaspers invita al hombre a mostrar quién es él, intenta Heidegger pensar quién es el
hombre. Ya es, en vista del ser, su "respuesta" a la responsabilidad en el cambio de la
época ( pp. 369-70).

•

El sugestivo estudio de Richard Wisser nos coloca ante la responsabilidad entendida no como contenido de alguna concepción prefabricada, no como manifestación
de una ideología histórico-cultural, más bien responsabilidad entendida como ese preguntarse el hombre por sí mismo, como aquel tal que es en función a su desarrollo
actual, un preguntarse individualmente, no en simple busca de respuestas, que no se
trata de dar patrones a seguir, sino que en la pregunta misma sobre la responsabilidad
deben ser comprendidas todas las dimensiones culturales de los hombres; por eso no
vale una respuesta; lo que interesa es el comportamiento, más aún el comportamiento
auténtico del hombre con respecto a la pregunta que se pregunta por la responsabilidad,
la que según Wisser constituye la esencia misma del hombre.
Los filósofos que estudia Wisser en su libro, no son patrones de respuestas a seguir
a gusto del mejor postor; más bien, son ejemplos dentro del discurso que muestran
no el contenido de las respuestas dadas a la pregunta, sino el cómo estos filósofos se
han planteado y han hecho suya la pregunta que se pregunta por la responsabilidad del
hombre en una época cambiante. Es esta la actitud filosófica y auténtica que debe ha-

675

�cer suya el hombre de hoy, ante la propia cris1s y cambio histórico, en función de su
propio futuro y su destino.
Pero aun la inquietud nos asedia en cuanto a la responsabilidad nos referimos -por
eso el discurso continúa abierto-. Todos somos responsables; cada uno tiene su responsabilidad ante el momento histórico en que vive, pero ¿son todos los hombres
responsables?; ¿ se siente así la gran masa ante la aut~ridad "~esponsable" d~ su~. gobernantes?. 0 ¿ la responsabilidad pertenece a una "élite" de mtelectuales, c1ent1ficos
y políticos' que son "conscientes" de su papel histórico a seguir? ¿ Será sólo la de
sobrevivir a la destrucción parcial o total. .. ?
A mi modo de entender y sin querer dar contenidos a las preguntas por hacer -para
continuar la lógica del discurso aquí seguida~, la responsabilidad sólo se puede. ~edimensionar al nivel de las relaciones interpersonales; en otras palabras, la responsabilidad
nos responsabiliza a sobrevivir en las relaciones interpersonales, las cuales en nuestro
tiempo, particularmente, se ven precipitar debido a
des~erso~alizac~ón ~. ~ue el ~om1
b e también de nuestros días se ve llevado por medio de manipulaciones 1deológ1cas:
p:líticas militares, económicas, sociológicas... , que lo reducen a ser "objeto" de
estudio 'de otros hombres. Responsabilidad, pues, para vivir como personas Y "promover" a los otros como personas en la sociedad. ¿ Qué significado tiene el vivir corporalmente... si en cuanto persona se es un cadáver? La r~sponsabilidad no s~r~ ~lo
para sobrevivir materialmente a, pues nuestra pregunta serta ¿ a qué?; sob_revtvi~ s~gnifica "a algo" y en este "algo" un "mucho" permanece; nuestra propia Y umca
condición de persona debe conservarse a través de cualquier cambio histórico, si
queremos ser hombres y ser considerados tales por los otros que también lo son. ¿Habrá para el hombre otro modo de no llegar a ser un histórico-aborto de la Historia?

!ª

CHOMSKY, NoAM. El lenguaje y el entendimiento. (Col. Ciencias Humanas de Biblioteca Breve). Ed. Seuc Barral, Barcelona. 1971. 19½ x 13 eros. 163 pp.

Aparece por vez primera en lengua castellana el extraordinario tratado del lingüista
norteamericano Noam Chomsky. Esta vez, curiosamente, mucho más cercano a la fecha
de edición en su lengua original ( Language and Mind. Harcourt, Brace and World,
Inc. 1968). Decimos "curiosamente" ya que estábamos acostumbrados a leer las traducciones de originales en otras lenguas con 1O ó 15 años de retraso. Enhorabuena
para el traductor Juan Ferraté y la editorial barcelonense Seix Barral.
El prefacio del texto El lenguaje y el entendimiento nos indica que el libro ha
sido elaborado con base a tres conferencias dictadas por Chomsky en la Universidad
de California (Berkeley) en enero de 1967. Las conferencias tenían por objeto valorar,
exponer y discutir desde el pasado hasta nuestro presente las direcciones que el estudio
del lenguaje en conexión con el entendimiento han tenido y tendrán. El texto que
ahora nos ocupa está constituido, de esta manera en 3 capítulos presididos cada uno
de ellos por: Pasado, Presente y Futuro, respectivamente.
Nos dice Chomsky: "Dado el estado en que se encuentra la investigación de la
Historia de la Lingüística, el mero intento de valorar las contribuciones del pasado no
puede tener sino un carácter provisional. La lingüística moderna participa en la ilusión
-ese es el término adecuado, en mi opinión- de que las ciencias modernas fundadas
en el estudio del comportamiento han logrado en un sentido esencial dar el paso decisivo desde la 'especulación' a la 'ciencia', con lo que se puede con toda tranquilidad dejar al cuidado de los eruditos el estudio de la labor de nuestros predecesores"
( p. 7) . Sin embargo, en el pensamiento de Chomsky, se hace necesario analizar las
contribuciones del pensamiento y la especulación de épocas anteriores ya que, de
desdeñarse, se podría correr un enorme riesgo. De hecho, Chomsky analiza el pasado en
función de los puntos de vista que servirán de fundamento a sus siguientes exposiciones:
presente y futuro.
El primer capítulo, titulado Contribuciones de la Lingüística al Estudio del Entendimiento, analiza, partiendo desde filósofos cartesianos tal como Cordemoy, pasando por
la escuela lingüística de Port-Royal, Humboldt, Saussure, Whitney, etc., el desarrollo
de determinadas direcciones en materia lingüística que llevan evidentemente hacia los
conceptos más modernos en el campo de la ciencia del lenguaje. Es muy importante la
observación que sobre el cartesio realiza nuestro autor (hay que recordar su texto Meditaciones Cartesianas que tanta validez tendrá para el desarrollo de su método explicado posteriormente en Aspects of the Theory of Syntax o en Syntactic S tructures et al.) .

676

677

�También es muy importante la observación que se deriva del conocimiento de estructura
profunda y superficial propugnados por la escuela de Port-Royal. El hecho claro se
abre ante una relación de la teoría de la antes mencionada escuela con la lingüística
estructural y descriptiva modernas.
Al terminar el capítulo deja Chomsky una enseñanza muy particular que se sintetiza
en la siguiente frase: "la moraleja no consiste en abandonar herramientas de indiscutible utilidad; sino, más bien, en primer lugar, en reconocer que debe mantenerse suficiente perspectiva para ser capaz de anticipar la llegada inevitable del día en que
la investigación llevada a cabo con dichas herramientas habrá dejado de ser importante; y, en segundo lugar, en aceptar la necesidad de conceder valor a ideas y atisbos •
de evidente relevancia, por más que tal vez también resulten prematuros, y vagos e
infructíferos desde el punto de vista de la investigación en determinado estadio de
desarrollo de la técnica y los conocimientos" (p. 41).

capítulo dedicado al futuro un importante mensaje que alienta a continuar la investigación puesto que, de una manera o de otra a través de la misma, se podrán "interpretar
los fe~ómenos que están, en una medida considerable, más allá de nuestra conciencia
Y gobierno Y que puede muy bien ser que pertenezcan al hombre y sólo al hombre"
(p. 158).
BERTHA AURORA SÁNCHEZ DE LA GARZA

El capítulo segundo, dedicado al presente en el estudio de la lingüística, parte de la
afirmación de que existe un defecto que desfigura el estudio del lenguaje y el entendimiento en la época moderna. Este defecto se debe a la influencia del racionalismo
cartesiano radicando en el hecho de que desde entonces no se ha concedido un suficiente margen ni a la abstracción de las estructuras que se hacen presentes al entendimiento cuando se produce o percibe un enunciado, ni tampoco a la longitud y
complejidad de la cadena de operaciones que establecen la operación entre las estruc•
turas mentales que expresan el contenido semántico del enunciado y la realización
física del mismo. (Cfr., p. 47).
Se subraya en este capítulo que la gramática propuesta por el lingüista es una teoría
explicativa, "ofrece una explicación del hecho de que ( ... ) el hablante de la lengua en
cuestión percibirá, interpretará, formará y usará los enunciados de cierta determinada
manera, y no lo hará de muchas otras maneras" (p. 49), y es que el hablante adquiere
su gramática sobre la base de elementos muy reducidos y degradados. En este mismo
capítulo, Chomsky ejemplifica su concepción de estructura superficial y estructura profunda, dando una serie de representaciones y rotaciones que ya son propias de su
método de investigación lingüística. Prueba la relación que existe entre ambas estructuras y establece que el lingüista trabaja en dos niveles de una gramática: el particular
y el universal. Dice "por otra parte, ciertos supuestos, altamente específicos, acerca
de la gramática particular y universal, nos ofrecen hasta cierto punto la esperanza de
que se llegue a explicar los fenómenos con los que tenemos que enfrentamos cuando
consideramos el conocimiento y el uso del lenguaje" (p. 103).
En el capítulo tercero y último del texto afirma Chomsky: "es muy n:itural esperar que la preocupación con el lenguaje seguirá siendo central en el estudio de la
naturaleza humana, como lo ha sido en el pasado. Todo el que se interese en el estudio
de la naturaleza humana y de las capacidades del hombre tiene que enfrentarse de
algún modo con el hecho de que todos los seres humanos normales adquieren una
lengua ( ... ) hecho que fue subrayado, con toda razón, por la filosofía cartesiana" (p.
113). Este capítulo final propone como una línea a seguir para el futuro la ampliación del conocimiento y la investigación en el campo de la gramática generativa ya
que en la medida en que "disponemos de una primera aproximación provisional a la
gramática generativa de una lengua cualquiera, podemos formular por vez primera de
un modo provechoso el problema del origen del conocimiento" ( p. 129). Hay en el

679
678

�SAPJR, EowARD y HARRv HoIJER. The Phonology and Morphology of The Navaho
Language. University of California Press. Berkeley and Los Angeles, 26 x 17 cms.
X-124 pp.

En el prólogo de este libro de la importante colección lingüística de la Universidad
de California, se afirma que la mayor parte del material documental que ha servido para
su elaboración fue recogido por Edward Sapir entre los años de 1927 hasta 1939, fecha
de su muerte. Los textos reunidos por el eminente lingüista norteamericano fueron
publicados en 1942, pero no es sino hasta estos últimos años que se intenta realizar el
estudio gramatical de la lengua navaho.
El texto que ahora reseñamos está dedicado a estudiar la fonología y la morfología
de la lengua. El estudio fonológico está dividido en dos grandes partes, siguiendo en
mucho el camino de análisis de la escuela lingüística norteamericana: Los fonemas y la
morfofonémica. El estudio propiamente morfológico se inicia con el nombre, siguiendo
las postposiciones, el verbo y las partículas. Con respecto a los fonemas los autores inician
su investigación clasificando los tipos silábicos del Navaho. La sílaba navaho puede ser
descrita en general de la siguiente manera:
a ) .- La sílaba usualmente empieza con consonante o n silábica; las excepciones son
sílabas consistentes en vocales.
b) .- Los elementos silábicos pueden ser v, vv, n, n, s, s, z y l.
c) .- La sílaba termina con vocal, consonante o consonante silábica.
d) .-Con excepción de sílabas que contienen consonantes silábicas sordas, toda sílaba
contiene un fonema tonal si el elemento silábico es v o n, y dos fonemas tonales si el elemento silábico es vv.
Después de analizar la sílaba los autores incluyen una tabla de clasificación de consonantes. La tabla está dividida en punto y modo de articulación. Los modos de articulación considerados son: oclusivas, espirantes, resonantes, africadas y sibilantes. Aparte
se consideran las consonantes en sordas, inaspiradas, aspiradas y glotarizadas y sonoras
(espiradas, sibilantes y resonantes). Los puntos de articulación incluidos en la tabla son:
bilabial, alveolar, prepalatal, velar, laveovelar, faucal, laveofaucal, alveolar, alveopalatal
y lateral. De acuerdo con el punto y modo de articulación se analiza y se ejemplifica toda
la gama fonológica del navaho.
En el apartado de morfofonémica se 1mc1a la investigación con una clasificación de
clases de morfema: prefijos, raíces y enclíticos. Afirman los autores: "A word, or a

681

�minimum free forro, may consist of a single free stem or it may be polymorphemic, having
as few as two morphemes or as many as ten. Polymorphemic words contain at least one
stem, one or more prefixes, and zero, one, or more enclitics" (p. 13).

tivales, partículas adverbiales, partículas interrogativas, enclíticos (relativos Y direccionales, colectivos, modales, nominales), locativos, y partículas interjeccionales conectivas o introductorias.

Los prefijos en navaho pueden ser de dos clases: prefijos derivacionales (DPr) y
prefijos paradigmáticos ( PPr).

Se cierra este espléndido estudio con una muy completa bibliografía ordenada tanto
por autores como por fecha de aparición de sus diversos trabajos. Interesa hacer notar,
con respecto a esta bibliografía, que los estudios más antiguos datan de 1923 Y es
Sapir quien los inicia.

En los nombres, los DPr aparecen directamente antes de la raíz. Los PPr preceden a
la base nominal aunque ésta consista de una raíz sola o de una forma polimorfémica.
Los verbos en navaho son muy complejos ya que tienen diez posiciones de morfema.
La décima posición se ocupa con la raíz, la posición 1 y 6 por los DPr y las posiciones
2 a 5 y 7 a 9 por los PPr. Un aspecto muy importante, considerado por los autores,
dentro del campo de la morfofonémica es la asimilación, dando innumerables ejemplos
en lengua navaho.

El texto The Phonology and Morphology of the Navaho Language de Sapir Y Hoijer,
aparte de ser un estudio fundamental para el conocimiento de esta lengua indígena de
Norteamérica, se puede considerar como una metodología lingüística de investigación.
RICARDO ALANÍS GUAJ ARDO

Con respecto a los tonos prefijales, los prefijos pueden ser de tres clases: a) Prefijos
sin tono. b) Prefijos con tono fijo o invariable. c) Prefijos en los cuales el tono varía
conforme a las relaciones en que los prefijos aparecen.
La parte morfológica, previamente dicha, se inicia con el estudio del nombre. Se afirma
que la palabra en navaho, con contadas excepciones, consiste en un simple morfema
libre o en una secuencia de dos o más morfemas. Las excepciones a la generalidad establecida incluyen algunos nombres compuestos y frases nominalizadas que tienen dos
formas libres como constituyentes inmediatos. En estos casos se dice que dichas palabras
están sujetas, como otros nombres, a la inflexión.

Siguiendo el criterio inflexional, las palabras pueden ser de tres grandes clases: Nombres y posposiciones forman la primera clase. Todos los elementos de esta primera clase
son inflexionados solamente en un pa.radigma.
Los verbos conforman la segunda gran clase de palabras. Los verbos neutros ( estáticos) se conjugan en un simple paradigma; los verbos activos y pasivos se conjugan en
7 paradigmas.
La tercera clase de palabras está conformada por las llamadas partículas: Son palabras que no se inflexionan tales como pronombres independientes, demostrativos, interrogativos, indefinidos, colectivos, numerales, modificadores e interjecciones.
Las postposiciones se conforman, por otra parte, con base en un prefijo pronominal
y una raíz postposicional. Se dan ejemplos innumerables en lengua navaho de estos
elementos morfológicos.
El verbo ocupa un Jugar muy importante en el estudio de Sapir y Hoijer. Los autores indican que el verbo navaho se compone de 3 o más prefijos aparte de la raíz.
Los tres prefijos requeridos son PPr; una forma verbal puede tener en adición a éste,
cero, uno o más DPr, y PPr adicionales.
La última parte del estudio morfológico se destina a las llamadas partículas, siendo
éstas, pronombres personales clasificados en una tabla (Número 19), pronombres demostrativos (se da una lista ejemplificadora), otros sustitutos del nombre como el
pronombre indefinido o algunos numerales con función pronominal, numerales ( ordinales y cardinales, haciendo estos últimos elementos polifuncionales), partículas adje-

683

682

�Quius, ANTONIO. Fonética española en imágenes. Ed. La Muralla. Madrid. 1970. 19
x 23 cms. 32 pp. más 5 cartuchos con 12 transparencias cada uno.

Con gran aplauso por parte de las universidades que, desgraciadamente, en la actualidad no cuentan con un apropiado laboratorio de fonética ni con los medios
suficientes para costearse uno, aparece este maravilloso libro del eminente investigador
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, don Antonio Quilis, el cual viene
a resolver, en cierta medida, la carencia a que hacemos mención.
Dice el Dr. Quilis en la introducción a su texto Fonética española en imágenes:
"En nuestros dias es cada vez más imperiosa la necesidad de dotar con material didáctico las materias que constituyen los distintos ciclos de enseñanza. Para cubrir una
parcela de la asignatura de Lei;igua Española ha surgido este trabajo".
Afirma el Dr. Quilis que la fonología y la fonética por mucho tiempo fueron olvidadas pero que en la enseñanza moderna se integraron al estudio de la lengua. Sin
embargo, la didáctica de estas materias era muy complicada para el profesor y para
el alumno. "Con esta Fonética española en imágenes no pretendemos resolver todas
las dificultades pero si creemos que ayudará eficazmente en la enseñanza al materializar
y hacer patente algo que siempre resultaba una abstracción para el alumno".
Todos los esquemas, presentados en una forma muy agradable en las diapositivas que
ilustran el trabajo, son de índole articulatorio. Están tomados de la realidad: "Proceden
de las películas radiológicas que posee el Departamento de Fonética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, realizadas con la colaboración del Instituto de
Fonética de Estrasburgo, en el Hospital Civil de la mencionada ciudad". El texto del
Dr. Quilis incluye una serie de páginas explicativas que tiene por objeto el dar a
conocer mejor la imagen proyectada por la diapositiva al tiempo de que se adquiere
una visión general de la fonética articulatoria.
La primera diapositiva nos da un esquema simplificado del proceso de la comunicación. Se sigue muy de cerca la concepción de Ferdinand de Saussure sobre el proceso del habla. Se dice que en el proceso de la comunicación intervienen 5 fases: 2
fases psíquicas, 2 fases fisiológicas y 1 fase acústica.
Las diapositivas dos, tres, cuatro, cinco y seis nos muestran los diversos órganos que
intervienen en la fonación: laringe ( corte frontal ) , laringe durante la fonación, cuerdas vocales en diversas posiciones, corte vertical de los órganos fonadores y zonas bucales. Se incluye en las transparencias la clasificación por modo y lugar de articulación
de los diversos sonidos del lenguaje.

685

�Otro grupo de diapositivas (de la 7 a la 28) estudia los sonidos vocálicos abarcando
en ellos realizaciones orales y oronasales de los 5 fonemas vocálicos el triángulo articulatorio, diptongos crecientes y diptongos decrecientes.
'
Las diapositivas 29 a 36 estudian las consonantes oclusivas. En las notas aclaratorias
se hace notar las diversas realizaciones o alófonos de dichas consonantes.
Las transparencias que van de la 37 a la 44 estudian las consonantes fricativas.
Aquí también se dan las diversas realizaciones de dichas consonantes.
Dos diapositivas, la 45 y la 46, estudian las consonantes africadas.
Las consonantes nasales y sus diversas realizaciones se ejemplifican en las transparencias 47 a 54.
Las diapositivas 55 a 58 estudian las consonantes laterales y las últimas dos transparencias se dedican a las consonantes vibrantes.
Creemos importante subrayar la presentación en color de las imágenes, medio por
el cual se pueden distinguir con mayor facilidad las diversas posiciones articulatorias
de los sonidos del lenguaje.
BERTHA AURORA SÁNCHEZ DE LA GARZA

CERDÁ MAssó, RAMÓN. Lingülstica, Hoy. (Col. Hay que Saber No. 4). Ed. Tcide.
Barcelona. l 8 ½ x 13 ½ cms. 158 pp.

Ha llegado hasta nosotros este extraordinario librito del profesor Ramón Cerdá 'Mass6,
catedrático de lingüística general en la Universidad de Barcelona. El libro del profesor
Cerdá viene presidido por un elocuente prólogo de Badía Margarit en donde se nos
hace ver de una manera muy p:i.tente la base académica de donde parte el prologado.
El libro de Cerdá responde a una corriente que desde apenas muy poco tiempo empieza
a cobrar impulso en lengua española: Aportaciones de lingüística en relación original
en castellano. Dice Badía Margarit "un libro como el presente ( ... ) ve la luz en una
época crucial de la historia de la lingüística. La ciencia no iba a ser una excepción
dentro de este mundo de la segunda mitad del siglo, que bulle de inquietudes, ensaya
caminos, y ahora rechaza algo que antes parecía interesarle" (p. 7).
En la introducción el profesor Cerdá deja notar su intención última al redactar su
libro. Afirma que se pretende ofrecer un ''breve y elemental balance sobre la lingülstica
actual, indicando los problemas que ni la tradición ni los estudios modernos han resucito..." (p. 13). Hay que subrayar que el libro no está dirigido a especialistas sino
fundamentalmente a personas cultas no especializadas que podrán encontrar en él algo
nuevo.
Se abre el libro con un capítulo cuyo título es la interrogante medular de la ciencia:
¿ qué es la lingüística? La respuesta no se hace esperar pero, desde un punto de vista
muy general, nos dice: "estudia una concreción específica de la capacidad expresiva del
hombre" (p. 15).
Al estudiar la expresión del hombre, el profesor Cerdá empieza por limitar el objeto
de la lingüística. Nos hace ver que el objeto lingüístico gira en tomo sólo de los
signos verbales utilizados. La comunicación lingüística se convierte en "un proceso
alternativo de interiorización recíproca entre dos sujetos voluntariamente sometidos a
un sistema común, que les sirve de nexo" (p. 18). Señala Cerdá que se requieren tres
dimensiones esenciales para la vida del lenguaje: espacio, tiempo y hombre.
Dentro del capítulo primero se hace mención a la relación que tiene la lingülstica
con una serie de ciencias humanísticas tales como podrían ser la filosofía, la historia,
la sicología, la sociología, la biología y la lógica matemática entre otras.
Al terminar el capitulo el autor nos explica las diversas ramas en que la lingüística
se especializa con arreglo a sus fines y asi surgen: la general o teórica, la comparativa
y dialectológica, la diacrónica o histórica, la sincrónica o descriptiva y la aplicada. Ade-

686

687

�m~ de ello, establece los diversos planos en que la lingüística es estudiada: fonología.
morfosintaxis y semántica.
El capítulo segundo, llamado Breve Ojeada a la Lingüística Actual, parte de lo
que el autor llama orígenes inmediatos. Hacen nacer la preocupación moderna con
todas las perspectivas nuevas del año de 1915. Sin embargo, para llegar al establecimiento de esta fecha revisa lo más esencial de las investigaciones lingüísticas desde los
más remotos antecedentes en la cultura occidental.
Lo que caracteriza la etapa contemporánea es una serie de conceptos que abren las
diversas tendencias lingüísticas de hoy. Merece considerarse como elemento aglutinador
de la lingüística de hoy al estructuralismo ( Cfr., p. 43). Entre los rasgos más sobresalientes del estructuralismo señala cuatro principios: funcionalidad, oposición, sistematicidad y neutralización. Ejemplifica, por motivos de claridad, con elementos exclusivamente fonológicos. Hace el profesor Cerdá una diferencia entre el estructuralismo
europeo y el norteamericano.
Otra corriente que se analiza de una manera muy general es el transformacionalismo
y la gramática generativa de Noam Chomsky. Y para completar el panorama de la
lingüística actual menciona otras corrientes de último momento: idealismo, neohumboldtismo, neolingüística, crítica semántica y teoría de la información.
El tercer capítulo, titulado Cosa, Idea y Palabra, parte de lo que Cerdá llama un
círculo vicioso y para aclararlo nos abre dos caminos: el "estrecho camino del estructuralismo" o "el examen abierto de las posibles fuerzas causales o determinantes"
(Cfr., p. 60). El capítulo se aprovecha para precisar la distinción entre palabra y
signo. La diferencia la basa nuestro autor en la concepción saussuriana del signo.
La semántica es estudiada en el capítulo IV. Se hace notar la dificultad y la complejidad que encierra la sistematización de las significaciones (Cfr., p. 92). El profesor
Cerdá llama la atención como posible solución a la problemática de la semántica sobre
el trapecio de Heger. El estudio de la morfosintaxis ocupa el espacio del quinto capítulo
y parte de una distinción propuesta por Hjelmslev entre sintagmática y paradigmática.
Utiliza también la división del signo (él lo llama monema) en expresión y contenido.
La ejemplificación de los conceptos está buscada con gran esmero por parte del autor.
El capítulo sexto se dedica a la revisión de la f onologia partiendo de su elemento
fundamental que es el fonema. Diferencia la fonética de la fonología mencionando que
esta última basa sus intereses en elementos estrictamente funcionales. Afirma nuestro
autor: "podríamos decir que la fonología ha suscitado la creación de un tipo especial
de investigación fonética. Hablar de fonética fonológica supone, por lo menos, partir
conscientemente de los fonemas, es decir de los sonidos que tienen autonomía funcional"
(p. 140).
En las conclusiones se cierra el texto reseñado con una inferencia de lo anteriormente
expuesto y se afirma que "cada vez más, el lenguaje solicita interpretaciones que superen los criterios actuales y, aun desbordando la angostura de todo aquello que sólo
es explícito en la expresión, por este sendero, la lingüística fundamentada en el comportamiento valorativo del hombre, se enfrenta con un horizonte todavía sin límites a
la vista" (p. 152).

A. Koya: An butline Grammar (Gommu Dialect). University of
California Press. Berkeley and Los Angeles. 26 x 17 eros. Vlll-135 pp.

TYLER STEPHEN

La gramática que se establece del dialecto Koya por nuestro autor Stephen A. Tyler
data de una serie de documentos recogjdos entre los años de 1962 y 1963 durante un
trabajo etnográfico que se realizó acerca de la tribu Koya que habita en la parte central
de la India sobre el río Godavari. La mayor parte de los textos se refieren a la organización social de los koyas, es decir, modos de vida, divorcios, sacrificios, festivales,
dioses, orígenes, etcétera. Es notable que con base a textos de esta naturaleza se establezcan los elementos lingüísticos para estructurar una gramática que abarca un aspecto
fonológico, un aspecto morfológico y un aspecto sintáctico. Los textos pues, de esta
manera, han servido a un doble propósito: proveer un cuerpo de datos para el análisis
lingüístico y constituirse, al mismo tiempo, en elementos de referencia para construir
fundamentos culturales relevantes de esta población indígena.
En la introducción del texto que nos ocupa, el autor nos menciona una serie de datos
acerca de la distribución por estados y distritos de los koyas dentro de la geografía de
la India. La población Koya, conforme al censo levantado en 1931 abarcaba, en los
3 distritos más importantes de su distribución geográfica, un número aproximado de
79,209 habitantes. Para el año de 1941 habían crecido hasta llegar a cerca de 93,000
habitantes. Para el año de 1961 ya eran prácticamente 140,000 koyas. Es importante la
aculturación que se ha venido dando con la casta Telugu, la cual habita en las cercanías
de la región Koya; sin embargo, es importante hacer notar que poco ha influido la mencionada aculturaci6n en el aspecto lingüístico. La mayor parte de los hombres de la
casta Koya son bilingües ya que están en contacto contiguo con tribus de habla Gondi
o con otras castas Hindú. Hay que subrayar que entre las castas geográficamente adjuntas se tiene una diversidad dialectal que no impide, sin embargo, se entiendan
unos con otros ya que dichos dialectos --como es el caso de los koyas, telugus, y otros~,
pertenecen a un mismo tronco común.
En el análisis fonológico del dialecto Koya nuestro autor destaca los siguientes elementos: el dialecto tiene 29 fonemas segmentales y 8 fonemas suprasegmentales.
Los fonemas segmentales comprenden 10 vocales y 19 consonantes. Las vocales por
su punto de articulación pueden ser frontales, centrales o traseras y por su modo de
articulaci6n altas, medias y bajas.
Las consonantes por su punto de articulación pueden ser: bilabiales, dentales, dentoalveolares, alveolares, alveopalatales, prcpalatal-cacuminal, palatal, vehr y postvelares.

RICARDO ALANÍS GUAJ ARDO

688

689
H44

�Por su modo de articulación pueden ser: oclusivas, espirantes, aspiradas, africadas, laterales, nasales, fricativas, etc.
Las vocales tienen una distribución silábica en: inicial, medial y final. Algunas de
las vocales son raras en posición final. Otras vocales, en distribución final son raras
con excepción de funcionar como sufijos que expresan duda. Algunas vocales del dialecto Koya presentan alófonos como en el caso de la /o/, etc.
Las consonantes generalmente se distribuyen silábicamente en iniciales y mediales,
con excepción de algunas que tienen distribución final. Ciertas consonantes no ocurren
en un contexto intervocálico con excepción de estar ante vocal larga. Algunas consonantes del dialecto Koya no ocurren como geminadas, otras ocurren como tales pero
con cierta aspiración en el primer elemento de la geminación.
Los fonemas suprasegmentales en número de 8 consisten en 5 fonemas de juntura y
3 fonemas tonales. Los fonemas de junturas son uno interno y los otros 4 terminales.
Los fonemas tonales se dividen en bajo, mediano y alto. Se ha observado un tono
extra alto como variación libre del tono alto y que no es fonológicamente relevante,
es decir, no denota cambio de sentido.
Se observan en el dialecto Koya dos tipos de acento: el fuerte y el débil. El acento es
predecible en este dialecto sobre la base de la juntura, cantidad silábica y tono. Consecuentemente el acento no es fonológicamente relevante. En la frase el acento fuerte
regularmente recae sobre la primera sílaba. El acento débil recae en sílabas cortas. El
acento fuerte puede recaer en ocasiones en sílaba final de una secuencia antes de
una juntura terminal pero en relación con la entonación del patrón tonal.
El autor del texto por nosotros comentado abunda en cada uno de los elementos
fonológicos con innumerables ejemplos del dialecto.
El capítulo dedicado a la parte morfológica abarca: Nombres, cualificadores y formas menores. El nombre, nos dice el autor, está compuesto por un núcleo más una
serie mayor o menor de sufijos. El núcleo no es otra cosa que un morfema inanalizable
o bien una raíz morfémica más una serie de sufijos derivacionales. El núcleo del
nombre puede ser, de esta manera, monosilábico o polisilábico. Los núcleos monosilábicos son monomorfémicos. Los núcleos polisilábicos son analizables en 2 o más morfemas ( una raíz y varios sufijos formativos).

monomorfémicos y a los complejos. Los cualificadores en pos1c1on atributiva al nombre
son adjetivos y los de posición atributiva al verbo son adverbios. Se dan innumerables
ejemplos de estos elementos.
Las formas menores se dividen en clíticos, interjecciones, conexiones y complementos.
El capítulo cuarto se dedica exclusivamente al análisis de los verbos. Los verbos al
igual que los nombres, se componen de un núcleo o base y 11na serie mayor o menor
de sufijos. La base puede ser monomorfémica o analizable en una raíz más uno o
varios sufijos derivacionales. Los sufijos incluyen tiempo, modo y terminación personal.
Con base a la distribución sufija! y a la posición sintáctica, los verbos pueden ser
finitos y no finitos. Los verbos finitos consisten de una base verbal más sufijos de
tiempo y modo y una terminación más o menos personal. Esta clase de verbos se da
sólo antes de juntura final. Los verbos no finitos se dan antes de junturas no finales
y no ocurren en contextos con finales personales.
Los sufijos derivativos se dividen en transitivos, intransitivos y causativos. Todos los
aspectos verbales son considerados ampliamente por nuestro autor.
El capítulo dedicado a la sintaxis nos muestra 7 clases externas de distribución, las
cuales son: Sujeto, objeto, asociación, locación, habla tivos, verbos finitos y verbos no
finitos. Aparte existen 7 clases de distribución menor externa, las cuales son: Clíticos,
palabras eco, postposiciones, interjecciones, conectivos, complementos y palabras temporales. Se analizan, conforme a estos estamentos, diversos tipos de frases del dialecto
Koya.
Para finalizar el texto se incluyen varios apéndices, el más importante de los cuales
es el llamado análisis textual. Es interesante el método utilizado para este análisis
que sigue muy de cerca al análisis de la gramática transformacional en su primer acercamiento (l. C.).
Es encomiable la labor del autor del texto que ahora reseñamos ya que no solamente
nos deja penetrar en la compleja gramática de uno de los dialectos Hindis, sino que
también nos ejemplifica un método de análisis lingüístico.
RICA!IDO ALANÍS GUAJARDO

Los nombres los divide nuestro autor conforme a sus terminaciones. Una clase muy
importante de nombres es la de los terminados en -a. Los plurales de esta serie se
hacen en /-Ku/ o /-M/. Otro grupo importante es la de los nombres terminados en
-u. Estos forman su plural con /-Ku/ o /-K/. Afirma el autor que una serie de
nombres terminados en -m provienen del dialecto de la casta Telugu ya que las palabras
nativas del Koya tienen formas alternadas en un número mínimo en -m.
En otro apartado del capítulo nuestro autor analiza una serie de sufijos en virtud
a su función dentro del esquema lingüístico del Koya y a su significado semántico.
Se afirma que existen alrededor de 29 sufijos con funciones y significado diferente. Los
sufijos pueden ser de 4 clases: Plural, oblicuo, casual y posposicional.
En otras secciones del capítulo analiza los cualificadores distinguiendo en ellos a los

690

691

�MYDANs, SHELLEY. Thomas. Ediciones Grijalbo, S. A. Barcelona. México. 197 l.

En su primera edición en español y traducida por A. Saumell Bernáus, llega hasta
nosotros esta novela de Shellcy Mydans. Tomando como personaje central a Thomas
Becket, la novelista recrea la vida, pasión y milagros del santo en esa época oscura
de la corte del rey Enrique II de Inglaterra.
Con gran habilidad Shelley Mydans desarrolla su novela. Está dividida en cinco
partes y un epilogo. El punto de partida es el asesinato y los milagros del santo. Después se retrocede en el tiempo para presentar a Thomas el estudiante, el Canciller y el
Arzobispo. Para terminar, el exilio, signo por demás elocuente de la caída en desgracia
ante los ojos del rey.
El asunto es interesante aun cuando ya ha sido tomado por otros autores como T.
S. Eliot y Jean Anouilh.
Thomas de Londres, el hombre mundano, hijo de un comerciante londinense, por
azar fue a quedar bajo la protección de un noble barón de la corte de Enrique I, quien
encantado con la personalidad del joven lo lleva a prepararse para una oscura carrera
eclesiástica. Pero el destino le reservaba a Thomas un destino superior.
Llega por sus dotes políticas a la Cancillería del joven rey Enrique II y pasa a ser
el segundo personaje más poderoso de toda Inglaterra. Sagaz diplomático y soldado
esclarecido. El rey esperando dominar a la Iglesia lo eleva a la silla episcopal de Canterbury, y allí es donde surge el hondo drama.
Con gran conocimiento de los hechos, fruto de una intensa investigación, Shelley
Mydans presenta la dura elección del Arzobispo entre la Iglesia y el Estado. Su decisión
por la primera acarrea a Thomas el destierro y más tarde la muerte.
La novelista recopiló datos pertinentes al santo, durante 10 años. Visitó todos los
lugares en los que sucedieron los hechos tratando de encontrar las originales fuentes
medievales.
Es una novela agradable de leer aun cuando un poco cansada en cuanto a la gran
cantidad de personajes ambientales. Acertada en Jo tocante a la descripción y recreación
de esa época pretérita y a la presentación de los personajes buscando sobre todo hacer
resaltar la figura de Thomas y la del Rey.
LETICIA PÉREZ GuTIÉRREZ

M.L.E.

693

�\

FRANCISCO VELA GoNzÁLEZ. Diario de la Revolución. Primer Tomo. Año de 1913.
Edición auspiciada por el Patronato Universitario de Nuevo León, MCMLXXI.
Editorial Alfonso Reyes, Monterrey, N. L., 2,000 ejemplares.

Siempre he sentido una mezcla de admiración y gratitud hacia los hombres que en
diversas etapas del desarrollo de México apresuraron el parto de la Independencia con
un trueque de vidas, la consolidaron después al mismo precio y finalmente la rescataron de su celda de bayonetas, volviendo a cubrir un rédito de sangre que nunca termina.
A la Independencia, la Reforma y la Revolución, ha concurrido a platea de tres
muertes únicamente el pueblo ingenuo. Parece que otro tipo de público que no sea
ése, rehúye la asístencia a pesar de que después de la función resulta accionista mayoritario de la obra.
La Revolución de 1910 devoró enormes cifras de campesinos huérfanos de tierra, de
obreros vomitando acero para apuntalar la economía feudal, de oficinistas con ligas
sujetándoles las mangas de la camisa y el derecho de opinar, de estudiantes que aprendieron en el texto del fusil, de miles de hombres con la mochila vacía de justicia.
Uno de ellos, el teniente coronel y doctor Francisco Vela González, me hizo entrega el pasado 30 de agosto del primer tomo de su obra: Diario de la Revolución,
559 páginas redactadas con letra de protagonista real, en estilo sencillo como acostumbra serlo en todos sus actos. No trata de repicar campanas de historiador sino de
sumar a Jo mucho que se ha escrito, un guijarrito de experiencias propias, y lo hace
con fortuna, porque leyéndolo parece que estarnos sentados encarcelando una hoguera,
mientras oímos con huelga de respiración episodios guerreros que salen de una boca
que mordió angustia y miedo.
El Dr. Vela González arranca su trabajo de la Decena Trágica, para finalizarlo el
31 de diciembre de 1913. Reproduce día por día los acontecimientos políticos y 'militares registrados en la fecha, citando al final de cada uno el nombre de la obra o del
autor de quien tomó los datos.
Esto confirma que el Dr. Vela González se documentó a conciencia en la vasta bibliografía que produjo el hecho histórico. Comprueba también la paciencia y tes6n de que
se armó para ordenar los sucesos y comentarlos después, analizando la veracidad de
los informes expuestos sobre un mismo acto por vencidos y vencedores.
Lo más valioso de la obra son, para mi, los episodios en los que el autor fue prota-

695

�gonista, intercalados en el texto de acuerdo con el orden cronol6gico, a los que llama
con modestia: "testimonio personal" o "apuntes inéditos"; descripciones vivas narradas
con la calma que sobreviene después del paso de un tif6n. Estuve anotando en una
de las hojas iniciales en blanco el número de páginas y el tema que en ellas recuerda
el Dr. Vela González: pág. 26: "decena trágica"; pág. 33: "conoce a Huerta"; pág.
52 : "muerte de Marcos Hemández"; pág. 159: "resuelve escapar de México", etc.
Al final de la obra se leen ocho apéndices reproduciendo otros tantos documentos,
desde el programa del Partido Liberal redactado por los hermanos Flores Mag6n, hasta
el discurso que pronunci6 don Venustiano Carranza el 24 de septiembre de 1913 en
el sal6n de cabildos del municipio de Hermosillo; un índice bibliográfico de las 84
obras consultadas y el índice general y temático.
En 1913 Francisco Vela González era un joven estudiante inscrito en el segundo año
de la escuela de Medicina de la ciudad de México, profesi6n que su padre, Lázaro Vela
Hinojosa, confiaba que terminara sin contratiempos. Don Venustiano Carranza le había
asignado una modesta suma mensual para gastos personales.
El 9 de febrero, desde el interior del Palacio Nacional, contempla el descabellado
sacrificio del Gral. Bernardo Reyes y el primer arroyo de sangre que fluye titubeante
para convertirse más tarde en río caudaloso. La figura de Victoriano Huerta unida a
sus anteojos oscuros le produce .antipatía. El personal del Hospital Militar, donde labora como practicante, lo hostiliza por ser maderista. Allí pudo ver los estragos que
caus6 en el vientre de Marcos Hernández la bala pretoriana destinada al Presidente de
la República el día de la traici6n: martes 18.
Para el 24 de abril, Vela González había planeado ya unirse a las fuerzas de don
Venustiano Carranza. Su padre, don Lázaro, de 62 años, militaba en el comtitucionalismo pero recomendaba a su hijo que por ningún motivo abandonara los estudios.
Aar6n Sáenz y Manuel Pérez Treviño, compañeros en el Ateneo Fuente de Saltillo, y
ahora en México, con quienes compartía la fraternidad de norteño, escaparon antes
de que se cerraran las pinzas de la dictadura.
El 3 de mayo, argumentando ante los superiores una supuesta enfermedad de su
padre, obtiene permiso para dirigirse al norte que arde ya en combates. Se provee de
un estuche de cirugía y una pistola 38 en estado agónico. Obtiene a crédito un formulario francés de consultas médicas y quirúrgicas, a sabiendas de que nunca pagará
el primer abono. Cinco pesos que le obsequia un riquillo colega estudiante de leyes
tendrán que alargarse a cincuenta para llegar sin hambre a Monterrey. La despedida
de su madre y su hermana reviste la clásica escena de drama.
Llega sin contratiempo a Monterrey, donde las autoridades militares ante quienes se
presenta le recomiendan que espere hasta que Piedras Negras sea recuperada "en unos
cuantos días"; sigue a Matamoros, cruza la frontera por Brownsville y en rodeo por
tierra indiferente penetra de nuevo a México.
Narra después todas sus experiencias en el campo de resistencia armada al huertismo.
En Piedras Negras recibe el despacho de teniente aspirante al Cuerpo Médico de la
Revoluci6n con sueldo de tres pesos diarios. Un vago tufo de superstición lo cimbra
un instante al comprobar que la fecha del documento marca: martes 13. Vienen después la caída de un caballo con la imprescindible fractura de clavícula; las propie-

696

dades terapéuticas del mezcal de candela; la expropiac1on, por razones de guerra, de
libros de medicina alojados en mansiones huertistas; la observancia británica del "five
o'clock quebradora tea"; las primeras lágrimas vertidas ante el cadáver del amigo que
no pudo tomar Abasolo Viejo; la pobreza del arsenal médico, carente de lo más elemental para atender a los heridos, pero millonaria de tintura de yodo y agua oxigenada.
Dos mil quinientos hombres candidatos a la muerte veían en el estudiante Vela González la probabilidad de escapar de ella.
Padre e hijo se habían abrazado en Piedras Negras y seguían viéndose después de
cada acci6n de guerra sin atreverse a preguntar quién sobreviviría a quién. El 22 de
octubre a la vista de un Monterrey fortificado de uniformes caqui, conversan los
dos mi;ntras engullen una lata de sardinas. Ignoran que la muerte ha citado al teniente Lázaro Vela Hinojosa para encontrarse el día 23, sin excusa, en la plazuela
del Golfo.
PROFR. HuMBERTO BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.

�WoMACK JR., JoHN. Zapata y la Revolución Mexicana. Traducci6n de FRANCISCO GoNZÁLEZ ARAMBURU. Siglo XXI Editores, S. A. Tercera Edición, México, 1971.

Por su objetividad en el juicio, la obra de John Womack Jr., recuerda La Conquista Espiritual de México, de Robert Ricard; el Juárez y su México, de Ralph Roeder ;
Los Conquistadores Españoles, de Hammond Innes, y Huerta y la Revolución, de Edith
O'Shaunnessy. Martín Luis Guzmán afirma que los extranjeros "no penetran en el
misterio" del mexicano. (¿Realmente existe?).
La obra se divide en prefacio, prólogo, once capítulos, epílogo, tres apéndices y nota
bibliográfica. Incluye 28 fotografías muy interesantes. El estilo de Womack a pesar de
ser sencillo, es metódico y profundo. (El libro comienza como un cuento: "Este es un
libro acerca de unos campesinos que no querían cambiar y que, por eso mismo, hicieron
una revolución"). Se podría decir que el autor, como Martín Lutero, carga con la
profundidad como con una cruz, pues la de su parroquia -Womack es Doctor en
Historia por la Universidad de Harvard y Profesor de Historia Latinoamericana en
dicha Universidad- no puede negarla. Es rara la hoja del libro que tenga una sola
cita, casi todas tienen varias. El prólogo, los once capítulos y el epílogo tienen un
epígrafe, en el que el autor, haciendo gala de academicismo, resume lo que trata en
cada uno de ellos.
Al final de la obra utiliza de nuevo arabescos académicos al plantear preguntas de
tipo: ¿ Qué hubiera sucedido si. .. ? o proceder a indagaciones en forma parentética.
Womack trata de mantenerse lejano, objetivo. Si usa calificativos, los entrecomilla.
Sólo al final resume su opini6n -casi un epitafio-, sobre el líder agrarista cuya figura empieza a revalorarse: "El pueblo le pidió más de lo que podía dar".
Termina la obra con un análisis muy preciso sobre la incompletud de la reforma
agraria. Para ello toma el Ejido de Anenecuilco, lo sigue a través de sus vicisitudes y
lo sitúa en su realidad actual.
Se puede afirmar que la obra es documentadísima, pesada y objetiva y sin lugar a
dudas uno de los mejores estudios de Emiliano Zapata, del zapatismo y de sus relaciones con la Revolución Mexicana.
En la nota bibliográfica Womack comenta con amplitud y señorío académico el
material de que actualmente se dispone sobre el líder agrario y su obra. Con verdadera
minuciosidad harvardiana analiza hasta los filmes existentes sobre el Caudillo del Sur.

699

�El último párrafo de la obra de Womack dº . "
.
materiales útiles si hubiese proseguido mi bús ~e. Tal vez hubiese en~ontrado más
vados. Pero hacia la primavera de 1967
q cda_ de documentos pubhcados o prisólo la búsqueda de más detalles se h b'' me !pareció que el cuadro estaba claro. No
a 1 vue to menos fructíf
·
.
era, sino que los nuevos
d etalles que encontré obscureda 1 •
6
amor de la 'belleza indispcnsabl/ d: ;~res!i n ~ude según yo era la verdadera. Por
ar y e cons1 eré terminada mi búsqueda".

ª

~IC. FERNANDO GARZA QUIRÓS

Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística.

SEYMOUR B. The Jews in New Spain. University of Miami Press, Coral Gables, Florida, 1970.

L1EBMAN,

"Alteram audiamus partem" podría ser el comentario que despierta Liebman, pues
representa una visión hebrea de los acontecimientos históricos de la Nueva España, en
relación con la persecución de que eran objeto los judíos por sus creencias religiosas.
Liebman trata de colocarse en una posición objetiva. Al referirse a las consideraciones racistas de los españoles, menciona que tampoco entre los judíos "hay documentos que comprueben el matrimonio con indios".
Señala que las principales corrientes de judíos que llegaron a la Nueva España "eran
básicamente de origen español o portugués" y que aunque hubo otros grupos de judíos
europeos, éstos representaban U)lll minoría en el Nuevo Mundo. Por sus páginas pasan
narraciones de procesos, señala la abundancia de judios provenientes de Portugal ( tanto
que, durante la Colonia, portugués se convirtió en sinónimo de judío) y plantea preguntas de gran interés, como: ¿ Por qué los judíos -de origen español- residentes en
Holanda, Turquía, los Estados Pontificios, Norte de Africa, etc., donde gozaban de
libertad absoluta, venían a la Nueva España a sabiendas que iban a ser perseguidos?
Sostiene que éste es "uno de los grandes enigmas de la Historia Judía". En otros capítulos afirma que "los judíos en el México colonial llevaban una existencia casi
esquizofrénica", al referirse a las prácticas que utilizaban para "desbautizar" a sus
hijos, ocultar sus ayunos, encender velas las noches de los viernes, proceder a hacer las
oraciones que prescribe su religión, etc., etc. Subraya la socorrida costumbre de las
familias hebreas de tener a alguno de sus hijos en una orden moná~tica, para mostrar
una profunda religiosidad dentro de la fe católica y hace hincapié en que la "teología
de la judería mexicana no era profunda" (¿lo es ahora?).
En muchas ocasiones cae en vaguedades, como señalar que hubo varias sinagogas
en la ~ucva España, una en México, otra en Guadalajara y casi seguro una en Yucatán y otra en Monterrey, sin fundamentar estas aseveraciones, ni precisar fechas ni
lugares.
Señala y ejemplifica la dificultad de rastrear las genealogías de los judíos, no sólo
por el hecho de que los hijos podían llevar el apellido de un abuelo o un trasabuelo,
sino porque los hermanos del mismo padre y madre con frecuencia llevaban apellidos
diferentes, además de que "muchos judíos tenían un nombre secreto entre sus correligionarios" o "utilizaban apodos".
"Qué tantos miles de personas hubo cuya identidad religiosa permanece exitosamente

iOO

701

�oculta hasta la fecha, debe permanecer en el plan de conjeturas". Esto lo actualiza con
datos del FBI, organismo que sostiene que sólo puede detener al 20% de los delincuentes en un momento determinado, y acto seguido hace referencia a los 1553 volúmenes existentes en los archivos mexicanos, además de documentos en otros países
y documentos particulares o destruidos.
Al tratar de presentar la "versión de la otra parte", cita a rabinos que llaman a los
primeros judíos que llegaron a México "Príncipes de Israel". Desgraciadamente el libro
adolece de profundos defectos, faltas de juicio acertado y omisiones garrafales. Citaremos algunos de los más sobresalientes.
El autor no penetra en la ideología del siglo XVII, con la precisión necesaria para
poder situar los acontecimientos que menciona dentro del clima espiritual de la época,
sobre todo al hablar de la corrupción del Tribunal del Santo Oficio en el siglo citado,
menciona muy a vuela pluma que "los inquisidores mexicanos eran más severos que
los de España" (p. 93) y anteriormente (p. 60) había afirmado que los españoles no
entraban jamás en tratos con los que pisaban el Tribunal del Santo Oficio, mientras
que los criollos y mestizos sí lo hacían. En los últimos capítulos habla del enriquecimiento ilegítimo que encontró en 1659 el Visitador Don Pedro de Medina Rico en
los miembros -mexicanos todos ellos~ del Tribunal del Santo Oficio. Estos datos hubieran bastado a un observador más agudo, para cuando menos mencionar algunas
características de la naciente nacionalidad mexicana. En el caso de S. B. Liebman quedan en el tintero.
Habla de la Catedral de México (p. 117) situándola en Santiago de Tlatelolco, y en
la página 123 menciona al "académico franciscano" Angel Ma. Garibay K.
En la página 292 dice: "Uno de los más ilustres miembros de la familia Garza de
Monterrey hizo un donativo generoso al Centro de la Comunidad Judía, cuando se
construyó en este siglo, debido a que sus antepasados fueron judíos practicantes en
Monterrey". ¿ Ignora el autor que los que llevarnos ese apellido somos varios miles? Y
aún más ¿ que ese apellido casi es el gentilicio regiomontano? En esa misma página
habla de que "el pueblo de Jojutla en Nuevo León"; si alguien conoce la ubicación de
ese pueblo, agradeceríamos nos informasen al respecto, pues no nos ha sido posible
localizarlo en ningún mapa del Estado de Nuevo León. Los neurólogos afirman que
"la corteza cerebral es un mapa"; ¿ estará Jojutia en la masa encefálica de S. B.
Liebman?
Por último, en la página 296, con un paralelismo digno de mejor causa, habla del
"George \Vashington of Mexico" ... "Padre Jose Maria Hidalgo y Costilla" . . .
Si ante "el problema judío" de la época colonial el Tribunal de la Historia va a escuchar a la otra parte, tendrá que esperar.

Lic. FERNANDO GARZA Qu1aós
Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística.

702

SERGIO F. DE LA GARZA. Derecho Financiero Mexicano, Editorial Porrúa, S. A. Tercera
edición. México, 1969.
Debido a la gentileza de su autor, el sc;.ñor licenciado Sergio Francisco de la Garza,
ha llegado a nuestro poder su libro titulado: El Derecho Financiero .Mexicano, ~¡ que
viene a constituir una meritoria contribución y un serio tratado sobre la matena que
cada día adquiere mayor importancia en México y en el mundo, esto es, la de las
finanzas.
El Lic. Sergio Francisco de la Garza, cuya brillante ejecutoria como tratadista Y catedrático por muchos años del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey,
ex catedrático de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Univer;idad Autónoma de Nuevo León, y autor también de importantes estudios, tales como El Municipio, Historia, Naturaleza y Gobierno, publicado en 1947, por la Editorial Jus; El
Régimen Jurldico de la Empresa Bancaria en México, dos ediciones, publicado por la
Editorial del ITESM, 1965-1970; Programa para el Curso de Derecho Financiero, E~itorial ITESM, 1970; Programa y Materiales para el Curso de Derecho Bancario,
Editorial ITESM, 3 ediciones, de 1963 a 1971; nos brinda el autor en esta su obra,
El Derecho Financiero Mexicano, que va ya en su tercera edición, una guía inapreciable de contenido, en el que se observa un criterio jurídico profundo en el difícil
campo del Derecho Financiero, en general, y en particular, en lo que respecta fundamentalmente a la teoría y al Derecho Mexicano.
La obra que comentamos, Derecho Financiero Mexicano, consta de 679 páginas Y
fue publicada por la Editorial Porrúa, S. A., misma que está dividida en la forma
siguiente:
Parte Primera.-Principios Generales. Capítulo l. La Actividad Financiera del Estado.
Capítulo II. Nociones Generales del Derecho Financiero; Capítulo 111. El Organo de
la Actividad Financiera Estatal.
Parte segunda.-E1 Derecho Patrimonial del Estado. Capítulo l. Concepto Y Divi~i6_n
de los Bienes del Estado; Capítulo 11. El Dominio Público; Capítulo 111. El Dominio
Privado; Capítulo IV. Los Bienes de los Estados; Capítulo V. Los Bienes de los Municipios.

Parte Tercera.-El Derecho Presupuestario. Capítulo l. Concepto del Presupuesto; Capítulo II. El Presupuesto de Ingresos; Capítulo 111. El Presupuesto de Egresos; Capítulo
IV. Contenido del Presupuesto; Capítulo V. Preparaci6n y Aprobaci6n del Presupuesto;
Capítulo VI. La ejecuci6n del Presupuesto; Capítulo VII. El Control Administrativo del
Presupuesto; Capítulo VIII. El Control Legislativo del Presupuesto.

703

�P~rte Cuarta.-~/ Derec~o !ributario. Capítulo I. El Poder Tributario del Estado;
Capitulo
II. Límites
del Poder Tributario·, Capitulo 111• L OS T TI"b u t OS;
C
,
. . Constitucionales
.
ap1tulo IV. Clasif1cac16n de los Impuestos; Capítulo V. El Hecho Imponible O Presupuesto del Hecho ~el Tributo; Capítulo VI. La Relaci6n Jurídica Tributaria, Naturaleza
Y Categorías; ~a~1tulo VII. Los _Ele':'entos Subje!ivos de la Relaci6n Tributaria; Capítulo ~111: Nacimiento y Determinaci6n del Crédito Fiscal; Capítulo JX. Garantías del
Créd'.to Fiscal; Capítulo X. La Extinci6n de la Obligaci6n Tributaria; Capítulo XI. Alterac1iones de los Plazos de Cumplimiento de la Obligaci6n Tributaria. Bibliografía Genera.
Lic. ALBERTO GARcÍA GówEz

ANTONIO POMPA Y POMPA CON LOS
ORIGENES DE LA INDEPENDENCIA MEXICANA
DR. J. M. MuRIÁ I RouuT,
de la Universidad de Puerto Rico.

DENTRO DE su FIDELIDAD y dedicaci6n a una constante búsqueda de lo histórico, Don
Antonio Pompa y Pompa sorprende a veces por su versatilidad.
Casi semanalmente lo vemos preocupado por los más diversos asuntos caseros que
afectan o se relacionan con la no muy bien avenida familia de historiadores mexicanos.
En su columna de Novedades, donde no da a conocer su identidad (secreto a voces)
Jo encontramos ya fustigando, ya estimulando y, sobre todo, extrayendo de toda situaci6n, por áspera que ésta sea, una buena dosis de buen humor; cualidad indiscutible
de quien se resiste a ser arrastrado por lo trágico de la vida contemporánea. Si en él
estuviera, con seguridad que nos convertirla al mundo de hoy en una deliciosa y constructiva comedia.
Pero no todo es ligereza y frivolidad superficial; también hay una faceta austera y
rigurosa con el trabajo. Recientemente lo hemos visto abordar seriamente el tema de
los calendarios que han operado en México en una edición de la U.N.A.M. y de ahí
ha brincado a tratar los Orígenes de la Independencia Mexicana (Banco Industrial de
Jalisco. Guadalajara. 1970) que ha motivado la redacción de estas lineas.
Consecuente con su función incitadora, que debe acompañar a todo director de
biblioteca, de sugerir y estimular nuevos estudios y de abrir caminos diferentes, Pompa
y Pompa nos dispara en 133 páginas de texto, XXVII minicapítulos que sugieren y
esbozan brevemente un mismo número de cuestiones que, sin ser las únicas, deben manejarse para llegar a una buena explicación del porqué de nuestro movimiento de
independencia, respecto a las cuales no pretende ser definitivo ni considerar, en ningún momento, haber llegado a una conclusión final, aunque sí plantea diversas posiciones y puntos de vista y un intento de explicación de índole global, fundamental o
básica.
No se trata pues, de una presentación de hechos sino de ideas, muchas de las cuales
pueden ser discutibles y, tal vez, rebatibles, siendo esta confrontación precisamente lo
que el autor busca con la firme creencia de que ei resultado de un debate sólo puede
llevar a una mayor luz sobre tan importante asunto que, para "servir a nuestra patria

704

705

�conociéndola mejor" (como el propio libro clama en su "Umbral"), debe tratarse "sin
tapujos" y sin caer en una "apología patriotera". Todo lo cual hace que la Historia
pierda su finalidad principal de explicación para la comprensión y se utilice como
arma o instrumento en favor de actitudes que, la mayoría de las veces, nada tienen
que ver con el fenómeno histórico mismo.

tiempo, en relación a las ideas reinantes en el siglo XVIII, sobre todo en términos
tan primarios: " ...y tras ese renacimiento que transformaría los pensamientos y las
acciones de los hombres se agitarían las conciencias con una nueva filosofía [el racionalismo] dirigiendo a las inteligencias por distintos aunque no rectos [!] derroteros" (p.
42) o bien : "No negamos que haya habido muchos abusos en el antiguo régimen, pero
ellos podían haberse corregido haciendo volver a la Humanidad hacia la enseñanza
humanística y no echarla en brazos de una revolución que se tradujo en el imperio y
culto a la razón limitada del hombre" (p. 43).

Por otro lado, es encomiable que Orígenes de la Independencia Mexicana insista
en la imperiosa necesidad de dejar de presentar nuestro pasado exclusivamente como una
secuencia de hechos políticos y militares, incitando así al estudio de otros aspectos
(sociedad, economía, educación, etc.) cuyo papel es también preponderante en la vida
de los pueblos. Al abrir el ángulo de acción sobre un determinado hecho, en este
caso la Independencia de México, a 360 grados, Pompa entra de lleno en uno de los
principales requerimientos de la Historiografía Moderna: explicar los fenómenos de
acuerdo con todo lo que sucede a su alrededor, y no buscando, como se ha hecho
muchísimo, la existencia de unos pocos acontecimientos determinantes. Además, es
notable también el esfuerzo por plantear los acontecimientos de esa gesta en conexión
con el mundo hispanoamericano, del que nuestro país forma parte integral de una
manera ineludible.

Es decir, que en su afán de defensa del Estado Español en Indias, comete Pompa
lo que puede ser su mayor desliz, el de hacer lo que en un tiempo fue la Filosofía de la
Historia y que en términos corrientes podría subtitularse como lo que pudo haber sido
y no fue y ponerle acompañamiento de canción; es decir, lo que hubiera podido hacerse
con el Estado Español en vez de lanzarse a buscar la independencia, como si todavía no
se tratara de algo que ya sucedió.

El estilo de Pompa en Orígenes. .. es sumamento didáctico, puesto que pretende
poner su libro también al alcance de los profanos y recién iniciados en la materia. Tal
vez por eso se haya tomado la libertad, lícita en un ensayo de este tipo, de omitir todo
el aparato erudito de notas al calce que fundamenten y, dado el caso, demuestren sus
opiniones y conclusiones, algunas veces quizá demasiado arriesgadas y otras un tanto
ahistóricas :

El primero de ellos, quizá planteado como de una importancia menor que el segundo, lo constituyó el "anhelo por la libertad" del pueblo mexicano. Una "lícita"
necesidad de autonomía producto de una especie de "mística laica" (p. 17).

Un buen ejemplo puede tornarse del ya recurrido Umbral, en donde asegura que "México no ha sido ni es un país independiente . .. " con lo cual, en el sentido en que
él lo dice puede estarse de acuerdo; pero sí sorprende más la afirmación que prosigue,•
pretenciosa de determinar hasta el futuro remoto: " ...y posiblemente no lo podrá ser
en un sentido lato, puesto que sigue respondiendo a su estructura de país colonial" (p.
8). Lo único que se pretende señalar aquí es que el hecho de que el México sea hoy
una colonia, no asegura su status por los siglos de los siglos.
En otras ocasiones, Pompa, muy a su pesar, pues en varias ocasiones se manifiesta
en contra de ello, cae en el común anacronismo de emitir, desde su posición de hombre
del siglo XX, opiniones y juicios de valor muy simplistas sobre actitudes del pasado.
En su admiración por el mundo colonial pretende justificarlo ahora llamándolo "régimen si se quiere con multitud de lacras, pero legal y responsable" añadiendo que la
Independencia nos llevó a otro "ilegal e irresponsable dentro de nuestra estructura jurídica" (p. 8 y repetido en p. 35). Más bien opinamos que lo legal y lo responsable
son cosas tan relativas de acuerdo con el tiempo, el espacio y el punto de vista de
cada quien que, en su calidad de adjetivos en que los usa Pompa, tal parece que debieran desaparecer del léxico historiográfico.
El autor, si no se muestra contrario a la acción independizadora, sí muestra su insatisfacción en la forma como se hizo, entre otras cosas, por romper los lazos con España
(p. 13) y por haber emprendido una guerra contra ella (p. 35) al servicio de un
racionalismo o un culto a la razón del que seguramente no participa hoy, lo cual es
lícito y perfectamente explicable, pero al que no debería oponerse desde su propio

706

Según Pompa, y eso se convierte en la tesis, o tal vez la hipótesis, fundamental y
constantemente repetida en su trabajo, la Independencia de México, en tanto que
enfrentamiento con el sistema medieval español, fue de inspiración francesa y propulsada
por dos factores fundamentales:

Y el segundo, tal vez inspirado, aunque sea de lejos, en el poinsetismo a que Don
José Vasconcelos atribuye casi todos los males de México, cuya obra Pompa se insinúa
como buen conocedor: En Orígenes... se concibe una entidad o institución abstracta
a la que denomina "super-estado-liberal-revolucionario" que fue el que "defraudó el
caro don de la autonomía de un pueblo" (p. 9) . Este superestado que decididamente
no goza de las simpatías del autor, está constituido por los gobiernos de Estados Unidos,
Inglaterra y Francia, siendo sus principales agentes Jefferson, Pitt y Napoleón, es el
responsable de que México y el resto de Hispanoamérica conserven hoy esa estructura
colonial que la hace depender culturalmente de Europa y económica y políticamente
de los Estados Unidos.
El mejor ámbito que encontró el Superestado para manipular y dirigir la Independencia de los países hispanoamericanos, fue el mar; de ahí su tesis un tanto sorprendente y original que enuncia como título del capítulo XV "La Independencia se originó
en el mar", antecedido de otro dedicado a explicar la enorme importancia que tuvo la
piratería, en sus diversas facetas, en el asunto en cuestión.
Por último, en el capítulo XXIV hay algo que puede sorprender o parecer una
veleidad curiosa: Pompa habla de él mismo como si se tratara de una tercera persona:
" ...nos ha presentado en síntesis el historiador Antonio Pompa y Pompa". Lo que
sucede es que el trabajo se redactó para concursar en la Rama de Historia de los 111
Juegos Florales Septembrinos de la Ciudad de Guadalajara, por lo que tuvo que presentarse con seudónimo y no podía revelar el verdadero nombre del autor, y tal parece
que una vez premiado pasó a las máquinas sin ninguna modificación, habiéndosele,
eso sí, agregado unas elegantes y discretas ilustraciones de Zita Basich, unas fotografías
de papeles y grabados de la época y dos documentos muy importantes para el estudio

707

�de la historia de América: Una carta de Esteban Morín desde el "Supremo Consejo
de Charleston ( Esta~os rudos de_ 1~. América del Norte)" al Conde de Grasse-Tilly;
Y la _mu! famosa e ir6rucamente dificil de conseguir Carta a los Españoles americanos
de~ _Jesuita Juan Pablo Viscardo Y Guzmán, que por sí sola justificaría una costosa
edici_6n. Es de alabarse el criterio del profesor Pompa y Pompa al decidir incluirla en
su libro.

_u

Río Piedras, P. Rico. Febrero de 1971.
CANJE
ALEMANIA:
Mundus. A Quarterly review of german research contributions on Asia, Africa and

Latín America. Vol. VII, No. 2, 1971, Vol. VII, No. 3, 1971, Stuttgart.
ARGENTINA:
Cuadernos de Historia de España. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía

y Letras. Tomo No. XLVII-XLVIII, 1968.
Bolet!n Bibliográfico. Universidad Nacional de Cuyo, Biblioteca Central, No. 42. Agos-

to 1970.
BELGICA:
Repertoire Bibliographique de la Philosophie. Publié sous les auspices de l'lnstitut In-

ternational de Philosophie avec le patronage de l'Unesco et avec l'appui du Ministere
de l'Education Nationale. Publication trimestrielle, Tome XXIII, No. 2, Mayo 1971.
Tomo XXIII, No. 3, Agosto 1971.
Revue Philosophique de Louvain. Revue trimestrielle publié par la Societé Philosophique
de Louvain, Tome 69 (Quatrieme série, No. 2) 1971. Tome 69 (Quatrieme série,
No. 3), 1971.
COLOMBIA:
Boletín de la Academia Colombiana. Tomo XXI, Nos. 87, 88, 89, 1971.
Franciscanum. Revista de las ciencias del espíritu, Universidad de San Buenaventura.

Año XIII, No. 38, Mayo-Agosto 1971.
Thesavrs. Boletín del Instituto Caro y Cuervo. Tomo XXVI, No. I, Enero-Abril 1971.

COSTA RICA:
Revista de la Universidad de Costa R ica. Ciudad Universitaria de Costa Rica. Vol.

No. 30, Año Julio 1971.
CUBA:
Casa de las Áméricas. La Habana, Septiembre-Octubre, No. 68, 1971. Noviembre'(

708

Diciembre, No. 69, 1971. Indice de la Revista, 1971.

709

�Islas. Revista de la Universidad Central de las Villas, Santa Clara, No. 37. SeptiembreDiciembre 1971.
Archivo lbe~o-Americ~no. Revista trimestral de estudios hist6ricos publicada por los
pp. Franciscanos, Año XXXI, Enero-Junio, No. 121, 1971. Año XXXI, Tomo XXI
Julio-Septiembre. No. 122, Octubre-Diciembre, 123, 1971.
'

ESTADOS UNIDOS:
lnter-America Review of Bibliography. Pan American Union, Whashington, D. C. Vol.
XXI, No. 3, Julio-Septiembre, 1971.
Las Ideas Literarias en España entre 184() y 1850. University of California Publications
in Modero Philology, Vol. No. 98, 1971.
Metaphor. An annotated bibliography and history, The language Press Witewater
1971.
'
'
Michigan Academican. Papers of The Michigan Academy of Science, Arts and Letters,
Vol. 111, No. 3, Winter 1971, Vol. IV, No. 1, Summer 1971.
Philosophy of Science. Official Journal of the Philosophy of Science Association, Vol.
38. No. 3, Septiembre, 197 l.
The Hispanic American Historical Review. Published in cooperation with the conference on Latin American History of the American Historical Association. Vol. 51,
No. 4, November 1971.
The Psychological Record. Published at Dension University, Granville, Vol. 21, No. 3.
Summer, 1971. Ohio.
The Southern Review. Published quarterly at the Louisiana State University, Vol. 7,
No. 4, August 1971.

FRANCIA:
A.C.R.P.P. Catalogue de Microfilms reprodusant des Periodiques, Association pour la
Conservation et la Reproduction Photographique de la Presse -Journaux et revueS-, No. 9, 1971. Paris.
Jack A. Dabbs Dei Gratia -In Royal Titles- Published by Monton &amp; Co. N. V., 1971.

INGLATERRA:

La Diversificazione dell'1nsegnamento Superiore in Europa. Pubblicazioni dell'lstituto
di Filosofía, Facolta di Magistero dell'Universita di Genova, 1971.
La "Possibilita" in Nicola Abbagnano. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofia, Facolta
di Magistero dell'Universita di Genova, 1971.
Le Idee e la Realta. Istituto di Filosofía della Facolta di Lettere e Filosofía dell'Universita di Genova, 1971.
Silitudine et Esemplarita. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofía, Facolta di Magistero
dell'Universita di Genova, 1970.

JAPON:
Bigaku. Is published quarterly, in collaboration with Bijutsu Shuppan-sha by the Jappanese Society for Aesthetics, C/o Faculty of Letters, Tokyo University, Vol. 22, No.
2, September 1971.

MEXICO:
Anuario Bibliográfico 1961. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de
Investigaciones Bibliográficas, Biblioteca Nacional, 1971.
Bibliograf!a Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México, No. 3, MayoJunio, 1970. No. 4, Julio-Agosto 1970.
Boletín Semestral. El colegio de México, Octubre 1970, Marzo 1971.
Comunidad. Cuadernos de Difusi6n cultural de la Universidad Iberoamericana, México, Vol. VI, No. 34, Diciembre de 1971.
Dianoia. Anuario de Filosofía, Universidad Nacional Autónoma de México, Centro
de Estudios Filosóficos, Años 1970, 1971.
Foro Internacional. Revista trimestral publicada por el Colegio de México, No. 45,
Julio-Septiembre, 1971. No. 46, Octubre-Diciembre, 1971.
Revista de Historia de América. Instituto Panamericano de Geografía e Historia, No.
70, Julio-Diciembre de 1970.

PUERTO RICO:
Sin Nombre: Revista trimestral Literaria, publicada por Editorial sin Nombre Inc.,
Año 11, Vol. 11, No. 1, 1971.

Bulletin of Hispanic studies. Liverpool University Press, Vol. XLVIII, No. 1, January
1971.

ITALIA:
Atti. Instituto Veneto di Scienza, Lettere ed Arti, Anno accademico CXXXII, (Tomo
CXXVIII), 1969-70.
I Fondamenti Filosofici della T eologla Ciceroniana. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofía, Facolta di Magistero dell'Universita di Genova. Vol. I, 1970.
Jl Pensiero di Charles Secretan. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofia, Facolta di Magistero Dell'Universita di Genova, 1971.
lmpegno Pedag6gico e Riflessione Filosofica. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofia Facoita di Magistero dell'Universita di Genova, 1970.
'

711

710

r

�Acab6se de imprimir el d!a 7 de octubre de 1972, en los Talleres de la
Editorial Jus, S. A., Plaza de Abasolo
14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El
tiro fue de 1,000 ejemplares.

0026

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143436">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143438">
              <text>1972</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143439">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143440">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143441">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143442">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143460">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143437">
                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1972, No 13, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143443">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143444">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143445">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143446">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143447">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143448">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143449">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143450">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143451">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143452">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143453">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143454">
                <text>01/01/1972</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143455">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143456">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143457">
                <text>2017286</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143458">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143459">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143461">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143462">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143463">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13983">
        <name>Cambio histórico</name>
      </tag>
      <tag tagId="497">
        <name>Ciencia</name>
      </tag>
      <tag tagId="6628">
        <name>Filosofía</name>
      </tag>
      <tag tagId="13981">
        <name>Fritz-Joachim von Rintelen</name>
      </tag>
      <tag tagId="13982">
        <name>Responsabilidad</name>
      </tag>
      <tag tagId="10995">
        <name>Revolución mexicana</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5347" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3911">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5347/HUMANITAS._1972._Ciencias_Sociales.ocr.pdf</src>
        <authentication>71097f650ba4ed58226d2e51e9b76aad</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146756">
                    <text>Sección Cuarta
CIENCIAS SOCIALES

�LA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE LA PAZ
( UNA TEORÍA PARA LA PAz )

Por el Lrc.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad Autónoma de Nuevo León

EN EL AÑO DE 1962, el autor publicó en el Anuario Humanitas 1 un ensayo
que llevó por título: "La Universidad del Porvenir''. Se afirmaba en él que
no era necesario verificar un examen profundo para llegar al conocimiento de
que el mundo actual se encuentra en un estado grave de descomposición moral
y social, lo que necesariamente se refleja en el orden de las instituciones y de
los hombres y cuya perspectiva está más allá de cualquier pesimismo u optimismo, ofreciendo perspectivas a un trágico y decisivo final bélico, que sería
el gran final.
Frente al desprecio y rechazo del hombre moderno hacia las "cosas" del
espíritu, el autor, señalaba la producción de un clima propicio para el florecimiento de pasiones incontrolables en el que la inquietud y la angustia han
determinado la tónica dominante y sometido al hombre a peligrosas tensiones.
Señalaba también el autor, que en el gran escenario internacional en donde
ahora se ventilan ya los grandes acontecimientos de nuestra era, son de advertirse los generosos esfuerzos desarrollados por la Organización de las Naciones
Unidas en su lucha por el mantenimiento de la paz y de la seguridad en el
mundo, en un mundo que puede desaparecer ante el siniestro peligro del
empleo de las formas de destrucción que la ciencia moderna de nuestro tiempo
ha alcanzado: la guerra nuclear, la que permite, no solamente la destrucción
masiva, sino la desintegración a través de la radiación y de la herencia genética
1

Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ, "La Universidad del Porvenir", Hu.manitas. Anuario
del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Vol. III, 1962, p. 579.

457

�i

i

11

1

1·
I,

1

del hombre; la destrucción quuruca, que incluye los gases nerviosos, que
nulifican la personalidad humana, y la guer•ra biológica.

¡:
1

También se dijo que en este precario momento histórico, trascendental como
nunca, y jamás tomado con la seriedad que exige dicha trascendencia, la síntesis que de carácter inmediato sería posible establecer respecto del tema a
estudio (La Universidad del Porvenir), podría quedar circunscrita con la
formulación de la siguiente pregunta: ¿Es la Universidad -entre otras instituciones-, una posible solución a los gravísimos problemas que tiene ante sí
el hombre en el presente y en lo porvenir y en los que está en juego su propia

1

;;·

1

1

!

¡\t

1

!

¡l

,:

1

'

11
''

1

existencia?

!

1'

l

! 1:

1

:,

Esta reflexión que pudiera parecer utópica -se agregó-, dado lo real y
complejo de los factores determinantes de la situación apuntada, pudiera, no
obstante, encerrar un medio positivo y valedero ante el lamentable fracaso
de otros tipos de intentos en el pasado, como en el caso de la extinta Sociedad de Naciones, la que a pesar de la nobleza de sus propósitos, no pudo frenar o
evitar el desenlace funesto del empleo de la guerra para resolver los conflictos

1

li,1

1

~

! 1\
1

1

humanos.

íl

¡'

1

1

1

¡,

'

i!

1l

:1
¡

l

:•¡
1\:1

!

¡:

1'
¡¡, "'

¡:

1
1

'l

¡

11

.1

11
1,

1!
'I

En otra parte, se expuso que la radicación del problema se encuentra precisamente en ese estado moral y social decadente en que la humanidad se halla,
el que señala el fin de una época y en el de la de una total transformación,
especialmente en el orden de la cultura, considerando su alto valor educacional,
para aplicarla de acuerdo con las inaplazables exigencias de la nueva era que
ya se ha iniciado, la que reclama, a su vez, un nuevo orden social internacional.
Los intentos de aplicación de la cultura -señaló el autor- como medio
para la solución de los problemas que siempre han aquejado a la Humanidad,
rio han pasado de eso. Tal vez en el fondo del corazón y de la mente humana
haya un anhelo de utilizar a la cultura para prevenir al hombre del odio, si
bien tales deseos, que no fueron concretas ideas o sistemas, fueron tildados de
irreales, como así aconteció con el propio pensamiento de Renán al -creer en
las propiedades pacificadoras de la cultura -que él llamó ciencia- en algunos
párrafos de sus obras que trataban también otros tópicos.
Por su parte, las Naciones Unidas a través de la UNESCO, advirtieron
-en principio-, la factibilidad del empleo de la cultura como un medio que
posibilita la uni6n entre los hombres, como entre los pueblos, como así quedó
de manifiesto en la Conferencia de Londres de noviembre de 1945, en donde

de aquell?~ intentos que gra~~lmente han ido acercándose ya a una ~ayor
comprension de la problematica de la paz, a continuación trataremos los
temas que a nuestro juicio puedan llegar a constituir medios eficaces en la
prevención de 1~ ~isma a través de la educación, no sin antes consignar algunos
hechos en relacion con el tema, así como los antecedentes.
Siete años después de la publicación del estudio sobre La Universidad
del Porvenir, o. sea en el año de 1969, el señor U-Thant, en su car~
á
ter. de Secretario General de las Naciones Unidas, al tener lugar la XXIV
Sesión de la -~samblea ~neral de tal Organismo, puso a discusión, por primera
vez, el proposito concerniente al establecimiento de una Universidad Internacional, declarando: "Siento que ha llegado el tiempo en que se piense seriamente
acerca del establecimiento de una Universidad de las Naciones Unidas verdaderamente internacional en su carácter y dedicada a los objetivos de
Carta
acerca de la paz 'Y del progreso".

z:

En respuesta a la resolución del Consejo Económico y Social de las Naciones
Unidas, la Conferencia General de la UNESC0 en su XVI Sesión adoptó
una Resolución ( 1.242) e invitó al Director General de la misma ; hacerse
~rgo de ver la _posibilidad de un estudio conjunto con las organizaciones del
sistema concerniente de las Naciones Unidas y la comunidad universitaria a
través del mundo.
Este estudio, a su vez, sería pasado al Consejo Ejecutivo de la UNEsco
para su discusión en la Sesión de Otoño ( 1971), con los comentarios del Di~
rector General. Esta resolución fue aprobada y confirmada por la Resolución
2691 /XXV de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La prensa inform6 2 que expertos de 23 países reunidos durante el mes de
agosto en la Casa Central de la UNEsco, recomendaron la creación de un
centro experimental para la investigación y la educación, con el que se ensayaría una eventual universidad internacional.
Como es de advertirse, la idea de que la cultura pueda llevar a la paz y
de que la Universidad pueda ser su principal instrumento -desde luego un
nuevo y adecuado tipo de universidad para tal prop6sito-, han hecho felizmente posible el intento que empieza ya a tener viabilidad.
Ahora bien, la concepción de la idea acerca de establecer una universidad
para la paz, lógicamente, puede variar en contenido y proyección. Cuando
nosotros concebimos su creación a través de nuestro estudio La Universi-

11

1

l

1

¡,
1

~

w
'

¡:

nació esa institución.
Con el paso del tiempo y tomando en cuenta la perspectiva de realización

i

• Octubre de 1971.

459

1

458

~

\:

�dad del Porvenir en 1962, no esperábamos del todo que tal idea pudiera

germinar en medio de un mundo convulsionado, pleno de materialismo Y con
la expectante amenaza de la guerra nuclear; en donde la soberbia e incomprensión y las pasiones humanas desatadas, han hecho confuso el pensamiento
del hombre; temíamos que la tentativa fracasara por la inmadurez de los tiempos, si bien alentábamos siempre una esperanza. Cuando el autor visitó en
París a la uNESCO (julio de 1971) , casi no se le prestó atención. Se ignoraba
su estudio -pese a que lo envió-, no obstante haber sido consultado previamente sobre el tema a través de un cuestionario de diecinueve preguntas.
Es posible entender el pensamiento de la Conferencia General de la UNESCO
atendiendo a lo manifestado por su presidente, Atilio Dell'Oro Miani, de Argentina, al abrir la solemne ceremonia inaugural de los actos conmemorati~os
del XX.V aniversario de tal Institución, ante el Presidente de la República
Francesa, Georges Pompidou: "No trata la UNESCO de alimentar con det~rminadas máximas y exhortaciones el pensamiento del hombre. Lo que exige
es su transformación y reforma".

Añadió como finalidad: "Descubrir al hombre el significado de su derecho
a la cultura, para que, en el pleno ejercicio del mismo, pueda dar de sí el
inmenso caudal de sus dotes y responder como individuo y como ser social a las
altas exigencias de su tiempo.

Se refería Dell'Oro Miani a la misión de la uNESCO y su consigna, síntesis
de su programa en el que la educación, la ciencia y la cultura, aparecen como
medios de estrechar entre sus naciones su colaboración, a fin de asegurar el
respeto universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades humanas, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión.
La ejecución de este pensamiento -añade-, mantiene la experiencia de
estos veinticinco años, nos revela la índole entrañable de la relación que vincula
a esas naciones''.

Ahora, para fortuna de la humanidad, tal esperanza renace, hay una nueva
Juz la que confiamos pueda iluminar los esfuerzos de todos los hombres de
bu~na voluntad en el camino por la búsqueda y obtención de la paz, de esa
paz que permita al hombre nuevo la realización de su misión terrena en la
confraternidad de los demás hombres.
J. Antecedentes histórico-filosóficos acerca de la cultura como medio para

envolvimiento y desarrollo de tales agrupaciones, tal hecho ha ido adquiriendo
cada vez mayo~ intensidad, al grado de que es aterrador el número de guerras
que han ocurrido en el mundo desde la aparición de ellas hasta el presente.
A tal grado llegó a desarrollarse este fenómeno, que -entre otras manifest~c~o~es- en el campo jusinternacionalista del siglo pasado, determinó la
d1vmon del Derecho Internacional en Derecho Internacional de la Paz y Derecho Internacional de la Guerra.
Conforme el agrupamiento humano produjo instituciones ya más acabadas
se alza el pensamiento del hombre. La Biblia, libro por excelencia, habla d;
que los hombres mansos y pacíficos están cerca de Dios; los filósofos griegos
en sus obras, no dejan de señalar, en medio de las luchas, que la paz es cosa
buena.
. En Ro~~• pueblo que se caracterizó no solamente por su vocación jurídica,
sino tamb1en por su espíritu guerrero, hubo de dejar constancia de su compre2sión acerca ~e ~ue la guerra no p_o~ía constituir un status permanente y
la pax romana as1 lo pone de marufiesto, sin dejar de reconocer el valor
Y la bondad de la cultura, cuando por boca de uno de sus grandes tribunos
expresó: "Hominis ex cultura amici", citado por Renán.
'
Es de hacerse notar también el hecho trascendental de la escisión que se
produjo a través del tiempo entre el "saber" y el "deber" humanos• diveraencia
.
"' va
en que el s~ber sigue,
atropellado, un camino, y por otro, más que ' rezagado,
menosp_r~c1ado el ~eber. Y como el Renacimiento tomó como ciencia tipo la
matematica -segun nos lo dice Fernando de los Ríos-3 se produjo desde
aquella Edad, en todo el proceso cultural, una aceleración de la matemática
a la física, de la física a la mecánica, de la mecánica a sus instrumentos y los
hombres terminaron sujetos a ellos, y lo que es peor, creyendo más en Íos instrumentos que en sí mismos.
Este divorcio entre el espíritu relegado y la materia sobrepujante, habría
de producir la creencia errónea de que no pocos pensadores consideran a esa
última como la más alta expresión del progreso humano. También, en el
otro lado de la moneda, cuando se llegó al equívoco de haber llevado a la bancarrota los valores morales que hoy sufre la Humanidad y de que cuando en
el decurso histórico grandes pensadores hayan aplicado sus talentos a la idea
de que la cultura no solamente puede acercar al hombre, sino hacer que
mediante tal acercamiento sea factible la prevención de las guerras, se les
considerara como ilusos o bien utópicos.

la obtención de la paz.

Una de las principales características sociológicas de las primeras agrupaciones humanas, ha sido el hecho de la bipolaridad paz-guerra. Con el des-

• La Universidad del Porvenir, op. cit., p. 581.

461
460

�En realidad, es necesario distinguir la noción percibida en lo pasado del
empleo de la cultura para la obtención de la paz, de la concepción del autor,
al tomarse en cuenta la diferencia temporal y circunstancial, principalmente
por las nuevas condiciones de la "Era Atómica", lo que ha determinado en
este último aspecto, un estudio a fondo. Tal lo demanda también el Secretario
General de las Naciones Unidas, al decir: " ... ha llegado el tiempo en que
seriamente pueda pensarse en el establecimiento de una Universidad de las
Naciones Unidas", que ya hemos citado, para penetrar en lo esencial: la cultura al servicio de la paz, vía universidad.

medios de asegurar la paz internacional~ teniendo como título original El Proyect~ para Obtener la P~z Perpetua en Europa. Por lo demás, el punto de
parb~a de su argumentación es una observación de simple sentido común que
po~r_1a haberse encontrado en más de un escritor anterior, pero que sería lo
suficiente capaz de notarlo él mismo. Dentro de un Estado, los súbditos viven
en ?ªz, ya_ q_ue sus pasiones están limitadas por buenas leyes. Dentro de una
sociedad ClVll, no depende sino del juez "comisionado por la autoridad del
Estado", el fijar los derechos de los súbditos y de castigar a los violadores
de la ley.

Como es natural suponerlo, esta última proyección es nueva, sin que por
ello podamos, no obstante, desconocer la existencia de otros diversos Intentos
cercanos a la concepción culturalista, los que han tenido importantes manifestaciones en varios campos del intelecto, ya que varios publicistas y tratadistas
se han ocupado del problema hasta forrnari toda una literatura de carácter
pacifista, observándose en la mayoría de sus obras un sello romántico e idealista, y en otras, un tinte de política internacional.

"Desafortunadamente para los soberanos ... , no han aún convenido en
formar entre ellos una sociedad permanente para su conservación y para su
garantía recíproca, o de erigir entre ellos mismos un tribunal permanente tanto
para haceri _ejecutar las convenciones pasadas, como para arreglar, sin ~erras,
sus pretens1o~es futuras. Ellos ni tienen hasta ahora ninguna seguridad verdadera, de s1 sus tratados serán ejecutados, ni de que si sus diferencias se
arreglarán por mediación o por juicio; y lo que es más importante no tienen
ninguna seguridad de que sus diferencias sean arregladas y termin~das sin ser
expuestas a las funestas desgracias de la guerra.

Sin embargo, no hemos encontrado estudios que en realidad hayan analizado metodológica y concretamente la posibilidad del empleo de la cultura como
medio para obtener la paz, con la salvedad del difuso pensamiento de Ernesto
Renán. Resulta, pues, ilustrativo conocer algunos antecedentes de tal índole,
los cuales si bien no tuvieron el enfoque cultura-paz, no obstante, resultan
significati~os esfuerzos intelectuales, pese a las características señaladas. En
tales atisbos, es indudable que su enfoque está preñado de utopismo y, desde
luego, no precisan la adecuación de la cultura para la p~, como _a~í _sucede
con el propio Renán, el único que verdaderamente entrevio tal pos1b1hdad.
De esa literatura filosófico-político-pacifista, sobresale el así conocido en
las letras francesas, abate de Saint-Pierre, quien fiel al espíritu predominante
del siglo XVIII, mostró gran apasionamiento para el_ b_ien público y una ,i~aginación reformadora que se extendía a todos los domm10s, tanto de la poht1ca,
como de la economía, la educación, la literatura, etc.4

EL ABATE DE SAINT-PIERRE.
En 1712, el abate de Saint-Pierre escribe su primer trabajo acerca de los

• THEODORE RuYSEEN, Les Sources Doctrinales de l'Internacionalisme, t. 11. Presses
Universitaries de France, p. 572.

462

Es pues, la constitución de esta sociedad permanente la que se trata de
proponer a los soberanos; aquellos que tienen interés en su seguridad y en el
bienestar de sus súbditos, no dejarán de suscribirse a ésta; otros, sin duda, se
librarán, pero su negativa misma, los pondrá en postura de adversarios del bien
público, mientras que la adhesión al Proyecto será "la verdadera piedra de
toque del espíritu pacifista y del espíritu ambicioso".

El abate de Saint-Pierre no se atiene a esas observaciones generales; su originalidad está en presentar su Proyecto bajo la forma de un verdadero tratado
que los soberanos pacifistas no tendrán nada más que firmari. El tratado comprende cinco artículos de una precisión tal, que merecen ser reproducidos por
completo, pues constituyen la fuente principal de la literatura pacifista ulteriori.

I. Habrá, en adelante, entre los soberanos de Europa que hayan firmado los
artículos siguientes, una alianza general y perpetua. Esta tendrá como fin el
formar un cuerpo de arbitraje europeo, de poner a los Estados al abrigo de
guerras civiles extranjeras, de garantizar la conservación personal de los Monarcas, la conservación perpetua de sus Estados y de sus derechos dentro del
Estado, según la constitución política presente y el orden establecido dentro
de la nación. Esta tendrá también como fin el disminuir los gastos de guerra,
para que éstos puedan emplearse más útilmente en aumentar, las riquezas y el
bienestar de sus súbditos; de facilitar la expansión del comercio haciéndolo
463

�.
d E fin esta alianza vigilará la perfecta
gozar de la más completa liberta_ . n d' como de los futuros, así como
ejecución, tanto de los comprorrus?s pasa _os .
erra.
que todas las diferencias sean termmadas sm mnguna gu
.
Los aliados estarán obligados
a tomar como punto fundamental la posesión
actual y la ejecución de los últimos tratados.
.
invitados a firmar
estos
II Los 19 poderes soberanos d e E uroPa, serán
.
p
Ellos
.
l p
la formación del cuerpo euro eo.
cinco artículos fundamenta es ar~ '
. nalmente a las rentas de sus

tendrán todos los votos y con~r_ibuuan prc;r:r:i~ste efecto poi' la deliberación
súbditos, y conforme a las dec1s10nes toma a para el mantenimiento de las
de los plenipotenciarios, a los gastos comunes
tropas de la Alianza en las fronteras de Europa.
•

p

• d z D ta quienes se opongan

IV. Los soberanos que se nliehgue,n adlearn~r:J!:,u:a; la;ed:cisiones de la Dieta,

a sea por e ec io
,
·
t
a este proyec o, Y
d' 'd'
los aliados seran consi.
· · es secretas para ivi ir ª
'
o por recurrir a negoczacwn
b d
d la paz de Europa ,1formal
lianza como pertur a ores e
derados por a gran a
.
l . . .
de reparar los perjuicios que
dos a aceptar el arbitraje, de e¡ecutar e ¡uicio ,,
ha,•an causado a los aliados.

,
sea para procurar más la
V. Si se juzgan necesarios nuevos arhcu1os, umyaentar la seguridad de cada
l
rpo europeo o para a
.
lid
unión y la so ez a cue 1
' f turos estos artículos serán suspendidos
uno de sus ~iembr~s ~ontra os :~;:~ ;e vot~s por la provisión, y tres cuartas
Por los plempotencianos a la to
~
.
da pueda ser cambiado en
' d ·neo anos sm que na
partes de los votos d espues e Cl
'
l
t'miento unánime de todos
esos cinco artículos fundamentales, salvo e consen i
los miembros".5

grandes intereses. Prefieren la agitación de la guerra al amor de la paz.

En medio de las tormentas de la guerra, las ideas del abate Saint-Pierre
fueron difundida~ nada menos que por el mismo Rousseau, y no faltó autor
que les llamara "las peregrinas ideas del abate", pero, como es de observarse,
tales ideas no implicaban el uso de la cultura para la paz, sino que tienen un
carácter filosófico-político, que en lo futuro habrían de influir en el pensamiento
de otros preclaros pensadores.

EMMANUEL KANT.

' y por sus sucesores

III. Los miembros del cuerpo europeo renuncian _or si la mínima ocasión
d l
a Se comprometen a recurra, en
'
a la vía funesta e ~- ar:'; s.
D.
E
pea es decir a la mediación de
a la vía de la conciliacwn de la teta uro
,
1: que en caso de fra. .
· mbros del cuerpo europeo,
algunos plenipotenciarios, ~i~ . d
d 1 miembros quienes decidirán en
'
, d
d b , portarse al 1mcio e to os os
caso, e era re
.. '
ta partes de los votos, despues e
total de votos por la prov1S1on, y tres cuar s
cinco años, por el juicio decisivo.
.
.
b.

teórica, sino que el cambio radical deberá ser hecho por la naturaleza misma.
Los hombres, dicen tales críticos, raramente se conducen con vista a sus más

• ,

h' . n en contra de estos cinco puntos, quizas
Varias críticas y reproches se lClero .
.
las que descansaban en que
•·
de sus propios amigos,
los m~ graves provm1eron , . o diferente de la anarquía internacional que ha
para instaurar un orden polític d 1 historia no podrá hacerse de manera
reinado después de las aperturas e a
'

Así, Emmanuel Kant, el filósofo de Konisberg, indudablemente atraído por
el gran tema de la paz, sigue, no obstante, los lineamientos políticos agregando
los filosóficos, resultando importante el hacer un breve análisis de sus ideas,
las que toman actualización en esta llamada obra maestra del gran filósofo,
cuando busca nuevamente la fórmula de apaciguar los pueblos llevando --como
dice el autor-,6 a la conciencia y a la ética de los directores de ellos, principios
humanitarios equitativos y jurídicos que sirvan los intereses profundos y universales de una concordia necesaria e inaplazable ante el cansancio de tanta
lucha estéril.
No escapaba a la penetrante inteligencia de Kant la naturaleza de los hombres, cuando escribe: "Esta leyenda satírica, que un hostelero holandés había
puesto en la muestra de su casa, debajo de un cuadro que representaba un camposanto, ¿ estaba dedicada a todos los 'hombres' en general, o especialmente
a los gobernantes, nunca hartos de guerra, o bien sólo a los filósofos, entretenidos
en soñar el dulce sueño de la paz? Quédese la pregunta sin respuesta. Pero
el autor de estas líneas hace constar que, puesto que el político pr•áctico acostumbra a desdeñar, con orgullo, al teórico, considerándole como un pedante
inofensivo, cuyas- ideas, carentes de toda realidad, no pueden ser peligrosas
para el Estado, que debe regirse por principios fundados en la experiencia;
puesto que el gobernante, 'hombre experimentado', deja al teórico hacer su
juego, sin preocuparse de él, cuando se produzca entre ambos un disentimiento,
el gobernante deberá ser consecuente y no temer que sean peligrosas para el

La Paz Perpetua, Tratado político filosófico. Traducción de
Buenos Aires. Editorial Araujo. Rivadavi:l, 1765. Argentina, p. 3.

• EMMANUEL KANT,

• THEODORE RuYSEEN,

464

op. cit., p. 584.

R. I.

SuHR.

465
H30

�Estado unas opiniones que el teórico se ha atrevido a concebir, valgan lo que
valieren. Constituya, pues, esta 'cláusula salvatoria' la precaución que el autor
de estas líneas toma exprofeso, en la mejor forma, contra toda interpretación
malevolente . . . "
También Kant, como el abate de Saint Pierre, intitula en términos análogos
su obra: Tratado Sobre la Paz Perpetua, publicada en el año de 1795, en su
ciudad natal, obra que habría de ser ampliada sucesivamente con nuevas aportaciones (suplementos y apéndices) sobre el tema.
No viene al caso el reproducir tan meritoria obra, puesto que su enfoque es
también filosófico y político, y aún también de Derecho Internacional. El rapidísimo y magnífico éxito -nos dice el traductor-7 que alcanzó esta obI'a, en
la que Emmanuel Kant vierte sus atrevidas y profundas concepciones filosóficas
y políticas, demostrando poseer ya un concepto moderno y acabado de su
célebre método "apriorístico", no es difícil de explicar.
Las consecuencias -agrega- dejadas por el experimento social más grande
de la época, que cristali7.ó en Francia con la Gran Revolución, había conmovido
no sólo las actividades generales del mundo entero, sino también las conciencias y especulaciones de los más destacados y esclarecidos pensadores.
La obra de Kant presenta indudables e interesantes innovaciones con respecto
a la de su antecesor, el abate de Saint-Pierre, si bien la reseñamos -como hemos dicho- con carácter ilustrativo del tema a estudio en sus puntos básicos,
tomando en cuenta su valimiento como uno de los más notables esfuerzos de
su tiempo. Ciertamente hoy, en nuestros días, sus ideas resultan un tanto ilusorias y obsoletas, pero es innegable el mérito de tal obra. Muchos pueden
estar en desacuerdo al juzgarlas, pero ello no quita, repetimos, su valimiento
al enfoque de paz dado por el autor al problema de la guerra.

4. El Estado no debe contraer deudas que tiendan a sostener- su política
externa.
5,, Ningún Estado debe inmiscuirse por medio de I f
Y el gobierno por otro Estado.
ª uerza en la constitución

6. Un Estado que esté en guerra con otr
d
..
hostilidades que impidan la m tu
nf'
o, no ebe permitirse el uso de
.
u a co ianza en la paz f tu
1
eJemplo, el empleo en el Estado adversario de
.
u ra; ta es son, poi'
uadores (venefici), el quebr-ant .
d
~esm_os (percussores), envenetraición, etc.
amiento e capitulaciones, la instigación a la
En la sección segund
l f'l, f
Perpetua entre los Est:d; i os~ 1º estEablece los artículos definitivos de la Paz

Y sena a: ntre hombr
·
·
no es un estado natural -status t 1·
es que viven Juntos la paz
na ura i s - el estado
tu 1
, .
guerra, vale decir un estado en I
na ra es mas bien la
quebradas existe
constante pe!~ qued, aunque las hostilidades no hayan sido
igro e romperlas Por tant 1
que debe ser "instaurado"., pues a bst enerse de romper
· 1 h o,
ili'da dpaz es algo
para asegurav la paz y si los q
.
.
as ost a es no basta
'
ue viven umdos no s h d d
dades -cosa que solamente en el estado "c' '!" e an a o mutuas seguricada uno de ellos habiendo ant' . d
1v1 puede acaecer-, cabrá que
icipa amente requ .d
1
•
trate, en caso de neo-arse como
.
en o a otro, lo Juzgue y
o
,
a un enemigo.

:1

En la primera parte del Tratado sobre la Paz Perpetua, Kant establece seis
artículos previos de una paz perpetua entre los Estados, a saber:

He aquí el primer artículo definitivo de la
pensamiento Kantiano · La con t't . ,
paz perpetua, de acuerdo con el
·
s z uc1on política d b
•
Estado. Al efecto el fil, f
d'
e e ser republicana en todo
'
oso o nos ice que la con~titución cu
f d
. . . d
.
yos un amentos
deban ser los tres siguientes.. 1. prmc1JJZ0
e la "l1b t d" d 1
de una sociedad -como hombres-·
. . .
era" e os componentes
todos se hallan de una legislación cor:iz~ r~~c1p10 de la , de~endencia" en que
de la "igualdad" de todos -e
. d d ca -como subd1tos-; 3. principio
orno cm a anos- es 1 , ·
. .,
se crea de la idea del contrato o . . .
b '
a umca constituc10n que
.
ngmano, so re el cual h d f d
legislación de un pueblo. Seme7'ante const I't ucton
.,
a e un arse toda la
es "republicana".'

l. No debe considerarse la validez de un tratado de paz que se haya acordado
con la reserva mental de ciertos objetivos capaces de provocar en el futuro otra

El segundo artículo definitivo d l p
de gentes
d b f d
e a az perpetua, establece que: "El derecho
se e e un ar en una federación de Estados dependientes''.

guerra.
2. Ningún Estado independiente - pequeño o grande, es igual- podrá ser
adquirido por otro Estado por medio de herencia, cambio, compra o donación.

El tercer artículo definitivo de la paz per
. "
danía mundial debe limitarse a las
d' . petuda, dice: El derecho de ciudacon iciones e una hospitalidad universal"

3. Los ejércitos permanentes -miles perpetus-, deben desaparecer por com-

A los anteriores artírulos K t o·
la garantía de la paz ~erp~tu:n E:º::r, e~ el supleKmento primero, uno sobre
·
sup emento, ant establece que la ga-

pleto.
1

EMMANUEL KANT,

466

op. cit., p. 2.

• Op. cit., p. 15.

467

�rantla de la paz perpetua la encontramos nada menos que en ese gran artista
llamado naturaleza "natura doedala rerum". En su curso mecánico se percibe
nítidamente una finalidad que introduce en las disensiones humanas, aun contra
la voluntad del hombre, armonías y concordia. A los componentes de estas
fuerzas los denominamos unas veces "azar", si la consideramos como el resultado
de causas cuyas leyes de acción nos son desconocidas; otras veces "providencia",
si advertimos la finalidad que ostenta en el curso del mundo, como profunda
sabiduría de una causa suprema dirigida a efectuar el último objetivo de la
Humanidad, determinando previamente la marcha del universo. No podemos
ciertamente conocerla, en puridad, por esos artificios de la natuvaleza, ni siquiera deducirla de ellos; pero podemos y debemos pensarla en ellos; -como
en toda referencia de la forma de las cosas afines en general-, para formar
concepto de su posibilidad, por analogía con las acciones del arte humano. ~a
representación de su relación y concordancia con el _fin que nos prescr~be
inmediatamente la razón -con el fin moml- es una idea que, en el sentido
teórico, es trascendente; pero en el sentido práctico -por ejemplo, con respecto al criterio del deber de la paz perpetua, para usar en su favor ~l mecanismo de la Naturaleza- es dogmática y bien cimentada en su realidad. El
uso de la palabra "naturaleza", tratándose, como aquí se trata, de teoría Y no
de religión, es más propio de la limitación de la razón humana -que ha_ de
mantenerse dentro de los límites de la experiencia posible, en lo que se refiere
a la relación de los efectos con las causas. Es, asimismo, más modesto Y
humilde que el otro término de "providencia". Como si pudiéramos nosotros
conocerla y sondearla, y orgullosos acercarnos en raudo vuelo al arcano de sus

designios impenetrables.
En el Suplemento Segundo, Kant se refiere a un artículo secreto de la Paz
Perpetua.

En los Apéndices, en el primero, el autor se refiere "Acerca del desacuerdo
que existe entre la moral y la política con respecto a la Paz Perpetua".
Por último, en el segundo Apéndice, habla "De la armonía entre la política
y la moral, con/arme con el concepto trascendental del derecho piíblico".

ERNESTO RENAN.

La cultura es un tema que ha apasionado a diver5os tratadistas, como así es
de observarse en los valiosos estudios y monografías que existen al respecto,
como sucede así también con Ortega y Gasset - para no citar sino a uno de los

468

más relevantes-, si bien, como lo asienta Fernando Salmerón, detrás del
ensayo de Ortega se encuentra Renán, especialmente cuando a la cultura se le
atr~b~~·en ciert:s virtu~e_s, místic:s y utópicas, que hacen esperar de ella la paz
defmitt~a. Renan p:rcibio -segun Ortega-, la lenta germinación de la paz sobre la ~err~, la umdad humana que pausadamente se organiza en el proceso
de la histona Y pudo ver la gran sinfonía donde se justifican todas las acciones
en, donde todas las cosas se ordenan y adquieren ritmo y valor, es la cultura'.
Asilo ha expresado el autor, quien también cita muchas frases del propio Renán
sobre estos asuntos que pueden hallarse en El Porvenir de la Ciencia y principalmente en los Diálogos y Fragmentos Filosóficos. 9
Ante esta inte_resante cuestión que tmta Renán, aparecen determinadas ideas,
ya que. no un sistema ordenado o doctrinal respecto de la cultura, las que es
necesano, con_ocer. El ~ropio Renán afirmaba: "además, yo nunca he sentido
la comezon rula audacia de hablar doctrinalmente sobre estas materias".10
Las i?~s de Re~án, quien pese a las críticas que en el transcur-so del tiempo
han re~1b1d?, especialmente en el terreno filosófico, acusan, no obstante, pese a
su raci~n~lism~ exacerbado -por otra parte tan de acuerdo a su tiempo--,
un v~llIDlento indudable y a quien se puede aplicar su propio pensamiento al
referirse a Teoctisto: "quien alguna vez entre las nubes de su pensamiento lucen
también rayos de luz".11
D~sde l~ego, no viene al caso analizar la totalidad de su filosofía, la que a
la distancia temporal pudiera parecer extraña no sólo por su racionalismo
. porque se muestra además muy apasionado' en determinadas ideas refleja-'
smo
das en algunos pasajes de sus obras, en las que puede adver,tirse cierta tristeza
cierta nostalgia, tal vez por no haber podido pensar de otra manera. Recorde~
mos el revelador final de su obra El Porvenir de la Ciencia, cuando exclama:
¡ Adiós, pues, oh Dios de mi juventud! Acaso seas el de mi lecho de muerte.
i Adiós! i Aunque me hayas engañado, te amo todavía! 12 Pero es indudable
que_ la obra de Renán tiene su mérito al ''percibir", al entrever, a la distancia,
~en~almente, el poder de la cultura que él llama "filosofía científica" 13 y que
s1 bien pudo parecer utópica para su tiempo, o aun para el tiempo posterior,

' FERNANDO SALMERÓN, Las Mocedades de Ortega y Gasset., p. 87.
Diálogos Filos6ficos. Prefacio, p. VII.
11
lbid., p. 76.
11
ERNESTO RENÁN, El Porvenir de la Ciencia, F. Sempere y Cía. Editores. Valencia
t. 11, p. 238.
,

'º ERNESTO RENÁN,

11

"Por algo doy el nombre de ciencia a lo que suele llamarse filoso/la. Filosofar es la
palabra que me gustaría más como resumen de mi vida, pero como esta palabra no

469

�adquiere, no obstante, nueva vida para nuestro tiempo; aunque, como es lógico
suponerlo, necesítase distinguir la dirección y la intensidad de la proyección
de tal pensamiento acerca del empleo de la cultura para la paz que no pudo
comprender totalmente Renán, ya que otra es la finalidad de su pensamiento.
Resultaría, pues, prolijo hacer un examen exhaustivo del pensamiento de
Renán dentro del marco reducido del presente estudio, sin olvidar lo que el
propio autor expresara: "la más conveniente actitud para juzgar este libro,
El Porvenir de la Ciencia, será el hacerlo no por una página aislada, sino
por su espíritu general". Además, como se ha expresado con anterioridad, su
pensamiento no parece ser el fruto de una serena reflexión, sino más bien
una vehemente defensa de algo que, según él, requiere de tal defensa: la defensa de su propio pensamiento, como resultado de una intensa lucha interior.
Dejando para una mejor ocasión un estudio más completo de este pensamiento,
nos limitamos a señalar, pues -pese a la advertencia de Renán-, lo que a
nuestro juicio aparecen como las ideas básicas que tienen relación con la posibilidad del empleo de la cultura -vía razón- (filosofía científica), para
llegar a una cima de paz.

EL PORVENIR DE LA CIENCIA.

El pensamiento de Renán está dirigido hacia la ciencia, como es de advertirse en algunos de los siguientes párrafos de la obra que se cita. Veamos algunas de sus ideas al respecto.
"El fin del hombre no es saber, sentir o imaginar, sino ser perfecto, ser
hombre en toda la extensión de la palabra; ofrecer en un tipo individual el
cuadro abreviado de la humanidad completa; reunir en una poderosa unidad
todas las fases de la vida por la humanidad en tiempos y lugares diversos.
La vida más perfecta es la que mejor representa a toda la humanidad: a
la humanidad sabia, curiosa, moral, poética y apasionada.

expresa en el sentido vulgar más que una forma aún parcial de la vida interior, y
no implica más que el hecho subjetivo del pensador solitario, es preciso emplear la voz
más objetiva de saber al transportarse al punto de vista de la humanidad. Llegará un d!a
en que la humanidad no crea pero sabrá; conocerá el mundo meta/!sico y moral, como
conoce ya el f!sico. Día en que el gobierno de la humanidad no esté entregado al acaso
y a la intriga, sino a la discwión racional de lo mejor y de los medios más eficaces
para alcanzarlo". ERNESTO RENÁN, El Porvenir de la Ciencia, t. I, p. 71.

470

Llevaríamos nuestras esperan
b
1
•
de los límites respetados po I zas ~ re e _rorvemr ele la humanidad más allá
¡
r os mas atrevidos utopistas ·
·,
zombre intelectual llegue
d'
b
' s1 sup1cramos que el
intelectual ... " u
un ia a a arcar toda la extensión de la cultura
En otro pasaje, Renán escribió "lo indiscutibl
sin cesar, a través de sus o ·¡ .
e es que la humanidad tiende
.
sc1 ac1oncs, a un estado ,
f
,
domme cada vez más en el b'
d
mas per ecto; hara que pre.
go ierno e las cosas 1
,
b
Y el mstinto ... " u
' ª razon so re el capricho
, En otr~: "únicamente la ciencia puede devolver
esta necesita para vivir un s'1mbol
I
a la humanidad lo que
,
o y una ey ... " 1a

"Hay que sostener a todo trance n d'
que la razón ha de reformar 1
-:-d ods ice en otro párrafo-- el dogma de
,
a soc1e a según sus . . .
El
sena un error si el homb
d'
prmc1p1os.
optimismo
'
re no pu 1era pe f ·
.
mejorar con la ciencia el orden establecidor ecc1onarse: si_ no
fuera dable
el hombre, realizada su obra legítima ha
. Todo .sena inmeJo~ble cuando
do moral y haya dominado el m d' f' ~a restablecido la armoma en el munun O ISlCO ••• " 17

!e

Renán muestra su fe, cuando dice. "nu
,
de la humanidad que no pod
d ..
nea sera tan desesperado el estado
.
amos ec1r: muchas veces se I h
'd
ta;. 1a piedra del sepulcro parecía sellad
.
a a cre1 o muersuc1tó ... "
ª para siempre, Y al tercer día reLa ciencia es, pues, una reli ión. , I 1 • •
• ,
bolos: "únicamente la cien e;
g d ' solo a c1enc1a forJara en adelante sím.a pue e reso ver para el /¡ b l
mas cuya soluci6n exige impe .
om re os eternos problenosamente su naturaleza " 1s
"La ~[tima palabra de la ciencia moderna es organ·1:z.ar
humamd d T I
científicamente la
a . a es su pretensión, audaz, pero legítima".

Si tal es el objeto de la ciencia si tiene
finalidad y su ley y hacerle a
'.
1
por norma ensenar al hombre su
'
preciar e verdadero
fd d 1 .
poner con el arte, la poesía y la virtud del div' ~; 1
e_ a vida, y coma la existencia humana . puede te
d
mo i _ea' uruco que da valor
' e!
ner etractorcs senos?

i°,

Renán se pregunta en "El p orvenir de la Ciencia" io acerca de si ha dado
" El Porvenir de la Ciencia t. II
9
,. lb 1"d., p. 17.
'
' p. .
,. !bid., p. 22.
" !bid., p. 22.
,. !bid., p. 87.
" !bid., t. 11, p. 49.

471

�a comprender bien la posibilidad de una filosofía científica, de una filosofía
que no sea vana y hueca especulación sin objeto real, de una ciencia que no
sea árida, seca, exclusiva, y que al completarse, sea religiosa y poética. Faltan
palabras -se contesta el autor citado- para expresar ese estado intelectual
en que todos los elementos de la naturaleza humana se reúnen en armonía
superior, y que realizado en un ser humano, constituye el hombre perfecto.
Se llamará síntesis en el sentido especial que voy a explicar.
Así como el hecho más sencillo del conocimiento humano --dice Renánque se aplique a un objeto complejo se compone de tres actos: lo. Visión general y confusa del todo; 2o. Visión distinta )l analítica de las partes; 3o. Recomposición sintética del todo con el conocimiento de las partes; así también
el espíritu humano, al progresar, atraviesa tres estados que se pueden designar
con los nombres de sincretismo, análisis y síntesis, y corresponden a las tres
fases del conocimiento.2º
Una vez que hemos presentado la parte de donde arranca el pensamiento
filosófico de Renán, en torno a su filosofía científica, veamos lo que nos dice
acerca del análisis. Para Renán, éste es la guerra. En la síntesis primitiva,
como apenas diferían los espíritus, era fácil la armonía, pero en el estado de
individualismo la libertad se hace recelosa; cada cual se empeña en decil' lo
que quiere y no ve razón para someter su voluntad y su pensamiento a los
demás. El análisis es la revolución, la negación de la ley única y absoluta.
Los que sueñan con la paz en ese estado sueñan con la muerte. La revolución
le es necesaria y hágase lo que se quiera, sigue su camino. La paz no es patrimonio del estado de análisis, y ese estado es necesario para el progreso del
espíritu humano. La paz reaparecerá con la gran síntesis, el día en que nuevamente se abracen los hombres en la razón y en la naturaleza humana debidamente cultivada. Durante esta transición fatal, la gran asociación es imposible. Existe cada cual con demasiado vigor; individualidades tan caracterizadas
no se dejan atar en haz. Crear hoy aquellas grandes unidades religiosas, aquellas
grandes aglomeraciones de almas en una misma doctrina que se llamaban
religiones, aquellas órdenes militares de la Edad Media, donde tantas individualidades nulas por sí mismas, se fundían para llevar a cabo una gran obra,
sería imposible. . . El estado primitivo era la edad de la solidaridad. Ni el
crimen se concebía como individual; la substitución del culpable por el inocente parecía natural; la falta se transmitía y era hereditaria. En cambio, en
la edad reflexiva parecen absurdos semejantes dogmas, cada cual paga por
sí; cada cual es hijo de sus obras. Entre nosotros, todo conocimiento es anti-

tético; frente al bien vemos el mal; frente a lo bel
.
mos; vemos la objeción argumentamos E 1 d lo, lo _fe~~ al afirmar, negaera sencilla y definitiva_;1
. n a e ad pnm1hva, la afirmación

t°

La humanidad -dice en t
, f
lo haya explotado todo hastaº parra o-, ~o se~á sabia hasta que la ciencia
ser vivo después de hab I dia mdenor parllculandad, y haya reconstruído el
er o seca o
Pero todo
bl
d
•
la gran ciencia def · ·
···
es no e cuan o tiende a
vuelven a armoniza::t:vnalaenrefqlue_ poesía!, la religión, la ciencia y la mor-al
ex1on comp eta La d d · · •
pero no científica 1 'd .
d'
. . e a pruruhva era religiosa
la edad ulten'or s ', a I e~ mterme_ ia habrá sido científica, pero irreligiosa'.
era a un tiempo re! ·
· 'f
,
O'rfeos y Trismegistos
igiosa y c1ent1 ica. Habrá entonces de nuevo
para enseñar a la hu;a::~d:;::~:nl:r a pueil~llos dniños sue_iios ingeniosos, sino
marav as e la realidad ... 22

!ª

· •, mtima
,
el Prosigue
uro hu Renán
. •. "M'i convicc1on
es que la religión del porvenir será
eniera sant~::~:~ : :~:~:,aelu~ul~:/e cuanlto perte~ece al hombre, la vida
1
nidad equ. Id ,
or mora . . . Cuidar la hermosa huma1va na entonces a la Ley y a I0 s p f t
.
ticular sin nin , , ·
'
ro e as, sm ninguna forma par'
gun ltrmte que recuerde la secta y la confraternidad exclusiva".23
La ciencia
-insiste
Ren
,
divina
Si
, .
, ane~ tamb.,
ien el gran agente de la conciencia
vina ~edi;:
e~~a e;t universo; si es aplicada, ofrece a la fuerza dimás que por I fu a es.d lasta el progreso de la conciencia no se marca
as uerzas e a naturaleza
· ·
que, preside ~I nac~ent~ y d~sarrollo del
L:s!~~xi¿:c~o!!::::\:~
~a:~ ;.n su a. La c1enc1a sera la encargada de operar la reforma del mundo
ms m,1vo; ulna multit~d de cosas que hoy pertenecen a la categoría del instinto
pasaran a a categona de reflexión. 24

~:C:~ª'1

'a~~~a~~

Es bposible
. en otra de
D. 'ladvertir su pensamiento tamb',
ien sobre esta materia
0
~~~ r~j ia ~g~s Fi!osóficos, en la que al referirse a la solució~ oligárquica
pr~ ema e universo, Renán escribió: "Esta solución es más fácil d
concebir y comprender que la solución democrática Ella entr
t
e
los plan
d
·
a por en ero en
1a naturaleza. Lo más escomdo entr 1
es
aparentes
e
, .
Jigent
d
o·
e os seres mas mted . es, ~o~ce ores y rectores de los más importantes secretos de la realidad
o;m~ra~
mu?do por los poderosos medios de acción que tend11á en s~
po er ac1endo remar la mayor razón posible.

., ERNESTO RENÁN,

., lb 'd

El Porvenir de la Ciencia t
' . 11, p. 55.

t. II, p. 56.
,. lbid., t. I, p. 81.
1 .,

20

472

ERNESTO RENÁN,

lbid., t. II, p. 49.

,. ERNESTO

RENÁN,

Diálogos Filos6ficos, ]bid., p. 73.

473

�::z

Se llega a semejantes ideas por todos lados. Por la aplicación, c~da
, s extendida de la ciencia del armamento llegará a ser posible la donunacion
ma
universal que ' estará asegurada en las manos de los que d'1s~ongan d. e este
armamento. El perfeccionamiento de las armas, en efec~o, oca.s10na lo mverso
de la democracia, porque tiende a fortificar no ~a mu!t1tud, smo el p~der, en
virtud de que )as armas científicas pueden servir y mven a los gobiernos Y
no a los pueblos".25
En otra parte de esta última obra,
fuerte en realidad sino cuando atesore
dios para contener a los enemigos de
los contenía de un modo imaginativo

leemos: "Un po~er espiritual no será
una fuerza mater~al con poderosos m,euna manera efecbva, como el bracman
por el temor".20

p0 último Renán reafirma su fe racionalista, cuando expresa: "No digáis
que ;a inferi~ridad de la filosofía consiste en ser accesible para pocos porque
ese es su título glorioso. La única conclusión prácti~~ que pue~e ser ca~sa de esa
triste verdad es que hay que trabajar para anticipar el dichoso d1a en que
todos los hombres se calienten al sol de la inteligencia y sean llamados a la
verdadera luz de los hijos de Dios".21
Llegamos, pues, por todos los caminos, a proclamar el derec~o ~ue la r~~ón
tiene a reformar la sociedad por la ciencia r-acional y el conocimi~nto. teon~o
de lo que existe. Por consiguiente, no exagera quien diga que la ciencia e~cierra el porvenir de la humanidad. Hasta ahora no es la razón la que ~a ~wad?
al mundo, sino el capricho y la pasión. Llegar~ un df~ en que,!~ razon, iluminada por, Ja experiencia, recuperará su imperio legitimo, el umco q~~, es de
derecho divino y guiará al mundo, no al acaso, sino con la clara vision del
objeto que ha de alcanzar.

LA CULTURA Y LA PAZ.

De cuanto llevamos expuesto, es posible resumir los siguientes resultados:
lo. Ideas generalizantes acerca de la obtención de la paz, predominando
las de tinte romántico e idealista.

2o. Enfoque racionalista idealista hecho por Renán, mediante su filosofía

"" lbid., p. 90.
" lbid., p. 92.
"' lbid., p. 98.

474

científica, que, de acuerdo con él, es de esperar, que la humanidad llegue en

lo futuro, para disfrutar las bondades de la razón, al llegar a su perfeccionamiento por la ciencia.
3o. Las ideas y propósitos que animan a la UNEsco, esto es, el empleo
de la cultura como un medio que posibilita la unión entre los hombres, como
entre los pueblos. Esta idea fundamental se amplía a través de la declaración
ya citada, hecha por el Presidente de la Conferencia General de dicha Institución, cuando afirmó que: "No trata la UNEsco de alimentar con determinadas máximas y exhortaciones el pensamiento del hombre. Lo que exige
es su transformación y reforma. "Descubrir al hombre el significado de su
derecho a la cultura, para que, en el pleno ejercicio del mismo pueda dar
de sí el inmenso caudal de sus dotes y responder como individuo y como ser
social a las altas exigencias de su tiempo. Y, por último, que "la misión de
la UNEsco y su consigna, síntesis de su programa en el que la educación, la
ciencia y la culturo, aparecen como medios de estrechar entre sus naciones
su colaboración, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley,
a los derechos humanos y a las libertades humanas, sin distinción de raza,
sexo, idioma o religión".

4o. Por, nuestra parte, consideramos que las ideas procedentes, contenidas en
los puntos segundo y tercero, constituyen valiosos antecedentes acerca de la
teoría de la Paz, las que, a la luz de un severo análisis filosófico-sociológico
internacionalista, ciertamente no responden a la realidad de nuestro tiempo.
En efecto, es necesario detenerse, en primer término, para reflexionar, y
partir del estudio de los siguientes hechos:
a). La humanidad se encuentra en una etapa histórica denominada Era
Atómica. Como afirmábamos en nuestro anterior estudio,28 ésto constituye una
nueva realidad sociológica internacional, considerando fundamentalmente, además, el desvío del empleo del átomo, no para fines pacifistas, sino bélicos,
con la natural repercusión científica de tal descubrimiento en otras áreas que
se reflejan en una nueva tecnología. Hay, pues, un cambio fundamental.
b) . Hay otro hecho muy importante, si no es que el determinante de la
gravedad de la situación actual del mundo. Cinco países tienen ya, a escala
ascendente, la capacidad de producir armas nucleares. Este hecho significativo
hizo pensar a no pocos analistas de esta situación que, lejos de constituir un
peligro, es al contrario; esto es, que ante el temor del empleo de estas armas

"' Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ,

La U11iversidad del Porvenir, lbid., p. 580.

475

�y de sus terroríficas consecuencias, los detentadores de las mismas se abstendrán
de su empleo, ya que el equilibrio de las potencias nucleares ha actuado como
factor de contención en las crisis mundiales.
Tal se afirma en un estudio debido al profesor Louis J. Halle,20 del Instituto
para Graduados de Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza, en el que se
advierte que pese a no pocas predicciones de las catastróficas consecuencias
de las armas nucleares, tales predicciones han resultado falsas, afortunadamente. En tal estudio se habla, en suma, de las cinco principales lecciones que
nos puede dar la experiencia de convivir con las armas nucleares, las que son:
l. Que es prácticamente imposible el uso en combate de las armas nucleares;
2. Que, en un mundo de armas nucleares, las guerras deben ser limitadas;
3. Que, en la diplomacia, la utilidad de las armas nucleares queda limitada
a la discusión y a la defensa del status quo;
4. Que, por lo tanto, las armas nucleares han servido para fortalecer el
status quo; y
5. Que la existencia de armamentos nucleares hace posible que un equilibrio bipolar del poder tenga una estabilidad mayor que los equilibrios clásicos
de la era prenuclear.
Pese a tales conclusiones, la verdad es otra, porque si los primeros países
que fabricaron armas nucleares, las destinaron con fines bélicos, es lógico pensar -y la realidad así lo ha demostrado, como así lo veremos adelanteque los segundos están animados de los mismos propósitos, hasta llegar a una
carrera armamentista, la que tiene como meta fundamental el obtener la
mayor fuerza nuclear para ser empleada con tan siniestros propósitos.
Se dijo en las Naciones Unidas 30 que el desarme, en particular el desarme
nuclear, es el problema más importante que enfrenta el mundo, puesto que
la acumulación de armas ha alcanzado un nivel más que suficiente para destmir totalmente la vida en la tierra. No obstante, parece que la solución del
problema está lejos; la carrera de armamentos continúa, se han perfeccionado
y almacenado armas de destrucción en masa cada vez más complejas. En 1961,
el mundo gastaba 120,000 millones de dólares al año con fines militares. En
1970, estos gastos pasaron de 200,000 millones; y los expertos han calculado
que si los gastos de producción de armamentos siguieran con el mismo ritmo,
para 1980 podrían llegar muy bien al nivel de los 300,000 a 350,000 millones
de dólares.
'" Lours J. HALLE, Lecciones de la Edad Nuclear. Facetas, p. 14.
• 18 de noviembre de 1971.

476

l!n _infor~e del Secretario General U-Thant, contiene estos datos. El Secretano _rnformo a la Asamblea General de las Naciones Unidas, entregando qn
estudio sobre las consecuencias económicas y sociales de la carrera de armamentos por ~ 4 expertos que celebraron tres períodos de sesiones, en Nueva
York y en Gmebra, en el año de 1971.
"Las :ifras cuidadosamente compiladas por los expertos permiten apreciar
la ma~tud de la carga que implica la carrera de armamentos", expresa el
Secretano General.
Los .expertos comprobaron que la carrera de armamentos de las grandes
poten~1as_ es ~ctualmente "una competencia para lograr una ventaja no ya
cuantitativa, srno sobre todo cualitativa, ventaja en la velocidad de los aviones
e~ el alcance y exactitud de los proyectiles balísticos, en la facilidad de roa~
mobra de los tanques, en la eficiencia de los sistemas de radar, etc. "En realidad, la carrera de armamentos se ha convertido esencialmente en una carrera
tecnológica._~simismo, _los expertos manifestaron que la mayor parte del total
d_e, gastos m1htares dedicados a equipo se consume en el desarrollo y produccion de a~amentos de "tipo corriente", como aviones, tanques y cañones, las
armas utilizadas en las últimas guerras.
Durante el decenio pasado, aumentaron la variedad y el costo de los vectores de a~as nucleares estratégicas; además, Francia y China (República
Popular) mgresaron en el "Club Atómico". Problemas de la tecnología militar
fueron: el la~zamiento de cargas nucleares a grandes distancias y la solución
de dete:ta~ e 1~terceptar los proyectiles balísticos. También se registraron progresos tecmcos mnumerables en los armamentos y sistemas de armamentos para
~ ~erra aérea, terrestre_ y marítima. Estamos en la era de los aviones supersomcos, y de los submarinos nucleares. Su construcción absorbe una cantidad
considerable de la producción mundial.
La primera conclusión que hay que sacar sobre las consecuencias de la
carrera armamentista, dicen los expertos, es "la amenaza de catástrofe total
el peligro más grave que la pobreza o la enfermedad o que la explosión de~
mográfica ~ la contaminación", ya que "la prudencia política que hasta
ahora ha evitado el desastre definitivo, no puede servir de garantía contra un
error de cálculo militar o un error humano o técnico".s1
Entonces cabe preguntarse: ¿ qué medios le quedan al hombre que vive en

•• La Carrera de Armamentos. Una Carrera Tecnológica. El Porvenir, Monterrey,
N. L., 19 de noviembre de 1971.

477

�una proyecc1on eminentemente intC'rnacionalista para prevenir la catástrofe
nuclear? Nunca como ahora se ha hecho tan apremiante el dilema espíritu y
materia, porque en la gran síntesis, nunca como ahora el hombre había llegado
a encontrarse ante una realidad -que algunos denominan el choque con el
futuro-, que constituye un cambio fundamental a una nueva y definitiva
situación.
c). Hay otro hecho, que aunque está en la mente del hombre, no se le
ha dado la debida importancia a pesar de tenerla en forma trascendente. Nos
referimos a que la responsabilidad de las decisiones políticas de todos y cada
uno de los Estados del mundo recae en sus dirigentes y no obstante, los pueblos
de esos Estados que ciertamente no comparten tal responsabilidad, sufren las
consecuencias de tales determinaciones. En este caso, toda la humanidad.
El hombre de nuestro tiempo desconoce la gravedad del momento histórico
que vive, bien por voluntaria ignorancia, o bien porque no ha tenido tiempo de
percatarse debidamente a través de una detallada relación de lo que significa
el poder destructivo de la fuerza nuclear. En última instancia, son los Grandes de la tierra los que hacen las decisiones, las grandes decisiones.
Advertimos, entonces, que el razonamiento que puede hacerse, dadas las
condiciones apuntadas es en el sentido de que si el hombre desea salvarse
debe usar precisamente el único medio que lo distingue y lo eleva, esto es,
su inteligencia, cuya función primigenia es el raciocinio. Pero no a la manera
propuesta por Renán, la razón por la razón, quien suponía que todos los hombres participarían de la ciencia y que la razón humana llegaría a un nivel en
que toda la humanidad alcanzaría la felicidad.
Ahora, la situación es distinta, la necesidad inmediata es que el hombre debe
usar su razón para salvarse de ese trágico final, para comprender que ésta es
o puede ser su última oportunidad. Frente a la constatación reflexiva de este
pensamiento, vemos la pobreza de determinadas filosofías o ideologías políticas, puesto que se han agotado los ideales y se ha precipitado el aceleramiento
del ritmo natural de la vida humana. La explosión demográfica y el acortamiento de la distancia, son entre otros factores, los que han propiciado tal
aceleramiento, habida cuenta de lo que los siquiatras señalan, esto es, que el
hombre, agobiado por el materialismo, el abuso del poder, la restricción de sus
más elementales actividades y motivaciones, bajo una rígida estructura social,
supuestamente placentera y en realidad hostil y deshumanizada, lo están llevando hasta el hastío y a la posible explosión de su reprimida ai?;resiviclad,
con todas sus consecuencias inherentes.32
11

478

Congreso de Siquiatría. México, Dic. de 1971.

, .•
h Siendo
t 1 el hombre un "animal racional"' esto resu1ta parado11co
porque
~s a. e presente y lanzando una mirada retrospectiva a las pági;as de la
h1stona, los hechos demuestran que no siempre ha usado 1
,
que tampoco la usará ante la tremenda realidad de nuestro ~e:azon iarece

i

es n;ce;rio educlar al hombre, educarlo para la paz, porque es
en on e nacen os fermentos de los pueblos.

e:'ei in:i::;:~

LA CULTURA.
El concepto de cultura es sumamente amplio tan am r10
d
y de hech ti
dº
'
P que pue e tener
.
o ene iversas acepciones. Por de pronto distin imos la cultur~
oriental
de
guuna sola urndad
.
d l
• la cultura occidental' pero no hay que olviºdar que es
e a sociedad humana. Lo mismo acontece con las ideolo 'as
)'ti
~ue h_~n ~uedado rezagadas, al tomar en cuenta que en la ma~ría: \::~~:s
an s1 o impuestas, y no son vividas en forma espontánea Tom
,
la libertad
.
·
emos, por caso,
. ' un concepto que sirve de juego pirotécnico a los artífices de la
d emagogta.
Al. hablar de la cultura
· entonces tener un concepto previo de·
.
, es necesario
1a _nusma, ya que e~ste una gran posibilidad de que un análisis de las culturas
existentes, nos permita encontrar en ellas ideas substantivas símil
el aspect
r . fºl s6fº
ares, ya sea en
o re 1g10so, i o ico, científico, o cultural en sus térmm·
1
· d d
'
os genera es·
porque
es
m
u
able
que
tocia
cultura
tiene
ideas
principios
f1ºlos6fº
d
.
,
.
.
,
1cos, octnnas,
o
aun
sistemas
semeJantes,
tomando
en
cuenta
además
1
. .
dam
••
,
, e asent:1m1ento
que
. d os a proposiciones ~o ri~rosamente demostradas, que son un acto dema~ia ~ aceptado pa~a ser irra~onal a no ser que la naturaleza humana se vuelva
irracional; demasiado cornente en los prudentes y diºsc t
d bilºd d
re os para ser una
e 1 a o una extravagancia. Ninguno de nosotros -decía N
sa
puede pensa
b
· 1
ewmanr u o rar s~~ a admisión de ciertas supremas, y ello no intuitivamente o por demostrac1on. Si nuestra naturaleza tiene alguna manera de ser
alguna. ley,
. una de ellas es la absoluta necesidad de admi·.:.
.... como verd ad eras'
propo~1ciones que ca:n fuera del estrecho campo de las conclusiones a las cuales
la lógica ~ormal o virtual está vinculada; ni tiene ninguna teoría filosófica el
poder de Imponemos una regla contraria, inaplicable.
,
Múltiples son, pues, los conceptos de cultura, ya sea en su aspecto particular
o general, de acuerdo con el enfoque dado por los pensadores que se han ocu-

.. JoHN

HENRY NEWMAN,

Ensayo sobre el Auntimiento, pp. 178-179.

479

�pado de ella. Recaséns Siches,34 par ejemplo, estima que la cultura es lo que
los miembros de una determinada sociedad concreta aprenden de sus predecesores y contemporáneos en esa sociedad, y lo que añaden y modifican, o bien,
que es la herencia social utilizada, revivida y modificada.
Por su parte, el Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, en su interesante
obra Ser y Quehacer de la Universidad,ª~ al referirse a la cultura nos dice
que: "La unidad del espíritu hwnano funda la unidad orgánica de la cultura.
Y la unidad orgánica de la cultura es el fundamento de la Universidad. Fundamento en el sentido de apoyo, de raíz. Examinemos, pues, el concepto de
cultura.
Necesitamos orientamos, saber a qué atenemos respecto de los seres que
integran la realidad en la que nos encontramos viviendo. En conseguir esa
orientación nos va nuestra pervivencia y nuestra felicidad. Conocer la realidad
para salvamos, para ser hombres de verdad en la gran aventura que es existir.
La cultura como sistema de certidumbres y estabilidades frente a la incertidumbre y la inestabilidad de mi vida, no es propiedad de nadie porque no es
un bien jurídico. Esencialmente transferible, la cultura no es excluyente, aunque sea susceptible de apropiación por todo aquel que se sienta habitado por
ella, confirmándola en su vida personal. Conocimientos que flotan en nuestro
ser y se deslizan sin dejar ningún sedimento, no forman cultura. Otros por el
contrario penetran en nuestro interior, se ligan a nuestros recuerdos, conceptos,
voliciones y pasiones, integrando nuestro yo psicológico. Hasta se podría decir
que se hacen, en nosotros, carne y sangre, vida y espíritu . ..
Los transformamos y nos transforman. No son simples conocimientos "nocionales" sino que son verdaderamente conocimientos "reales" --como diría
Newman- porque los hemos asimilado. Con la ventaja de que se toman, una
vez asimilados, autónomos, personales. Desde entonces conocemos por nosotros
mismos y no por medio de otros. Habrá una manera propia de comprender y
de expresarse que corresponde a un determinado cuerpo y a un temperamento
peculiar. Conoceremos las cosas conociéndonos a nosotros mismos, y no las
comunicaremos al exterior sino comunicándonos a nosotros mismos. El hombre,
al conocerse, se hace más hombre. Por hombre, reflexiona, se plantea problemas, descubre soluciones y confronta estas últimas con la roca viva de la realidad. No hay que olvidar que el término "cultura" tiene un origen agrario y
5ignifica cultivo. Pero el cultivo supone la simiente, la sementera, la plantación,

•• Luis RECASÉNS S1cHES, Sociologla., pp. 154 y 155.
• DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, Ser y

la labor del sembrador. Sin este afán human
.
perseguida y adquisición lograda nunca podr' o ~brde la hierra en cuanto meta
,
a en en erse a cultura personal
La :ida humana, desarrollándose según sus eculiar
&lt; •••
prendiendo la producción y utilizaci, d b. ~ . es modos de ser y comy de manera eminente cultura No: e o 1et1v~c1ones culturales, es también
fluencia de la vida se f;aguan .
ay_ que olvidar que en el dinamismo y
la catedral y la herramienta Gen e. mtenor de un sujeto, el libro y la sinfonía,
so de creación cultural ra·d. odnsc1entle o parcialmente inconsciente, el proceica o en a capac·d d b. ·
va desde la primera incitac·,
. .,
i a o Jebvante del hombre.d .
ion o gerrnmac1on hasta que el b. t .
v1 a mdependiente y propia en el mundo de l
.º Je o ingresa con
hombre crea la cultura por otra la lt
I a cultura. Si por una parte el
en lo que significa en 1~ vida d
d cu ulra o va configurando a él. Piénsese
'
e ca a cua el lengua· 1 li -6
el arte, la técnica. . .
'
Je, ª re gi n, el derecho,

¡°.

Un sistema de valores, preferencias y estimaciones . .
culturas nacionales. Pero estas d. ti .
.
. ' distinguen a las diversas
"d d
is nc10nes ax10!6gicas no impiden hablar de
Ja un1 a de la cultura" H
Ahora bien, en las condiciones
t 1
no sólo ha venido acercand l h ac bua es. en las que el Internacionalismo s1
o a om re smo que tamb'' h
.
aglutinamiento cultural cab ,
'
ien a estunulado el
y útil para el hombre d~ nu::~:~:npo~O: ¿bl~ cultura act~al es satisfactoria
.
· t
1en es necesano rehace 1
•
te ne,
. .6 d
r a cxist s6lo que haciendo una tr
primordial, o sea el de la paz? aspos1c1 n e valores y ordenarla partiendo del
Decíamos que era necesario educar al hombre a
.
necesario ir a la conciencia d
h b
p ra la paz, siendo también
.
e ese om re para producir
'l
interior. Esta idea puede parecer si no utó .
.
.
en e un cambio
naturaleza humana tan comple1·a fal"bl p1cab, imposible. Imposible, dada la
. .
'
Y 1 e, so re todo en un
s~s conv1cc1ones y su fe con las que ha vivido fla
.
presente en que
d1do casi su si!!llificaci6n N h
. ' quean, s1 no es que han percontenido del hombre es pe.rv: ay que¡ odlVldar, sin embargo, que no todo el
.
rso Y ma va o. Es un hecho
·d
un pehgro grave mortal el ho b
reconoc1 o que ante
,
'
m re se agrupa y en ta
'6
cario para lograr la paz tomand
'
, es ocas1 n, hay que edude supervivencia.
,
o en cuenta que esta es su última posibilidad
. Existe pues, la posibilidad de que admita deterrnin d . d d
vitales para él, ya sea voluntariamente vía Educac:ó::p' er ª1 cspque resulta~
'
ara a az o coactr.. !bid., p. 64.

Quehacer de la Ut1iversidad.

n Lic. ALBERTO GARCÍA CÓMEZ

Vol. 5, 1964, p. 533.

, '

"Int
. r
ernac1on1 ismo y Univenalismo", l-/tlmanitas,

Centro de Estudios Humanísticos. 1971. Editorial Jus. p. 63.

480

481
Jl31

�vamente vía Derecho Internacional de la Paz, entre otras, la siempre, pero
profund~, de que el camino para salvarse, el único, es el de la paz. Recordemos lo dicho por Franz Friedrich von Unruh: "La Paz es una fuerza, por
Jo tanto hemos de ser soldados de la Paz y 110 soñadores de la Paz ... "

La Educación para la Paz requiere de una _fu~d~ent_ació~, esto es, de
una Filosofía de la Paz, 0 sea un conjunto de pnnc1p1os ax1ológ1cos'. qu~ fundados en ]a paz, se nutran, además, del resultado de la_ confrontación, mvestigación y análisis comparativo de todas las cultu~ ex_1stentes, P?r lo menos
de las ideas nutricias de las mismas, lo que, en smtes1s, revelara resultados
asombrosos en todos los terrenos en que la mente humana se ocupa. Es ?ccesario acortar también la distancia espiritual y destruir las barreras de la ignorancia y de la incomprensión entre los hombres.
Cabrá ordenar tales valores en lo que respecta a los campos antropológico:
sicológico, histórico, tradicional, idiomático, etc., y al llegar a este punto, sera
posible también hablar de la integración de una cultura, de una nu~~a ettl:
tura, para el hombre nuevo. Además, la Educación para la P~, tam~1en sera
el producto de toda la elaboración he&lt;:11a a ~s~ala internac10nal, mtegra:a
de acuerdo con la fundamentación filosófica pac1f1sta propuesta, y desde, lue0 0,
con la aplicación de las técnicas pedagógicas más avanzadas. La razo~ humana será enseñada, mediante la Educación para la Paz, desde los ruveles
escolares elementales hasta la Universidad; o sea, que todas las actuales fuentes
de cultura conocidas, se convertirán en fuentes de cultura para la paz.
De lo expuesto, se deduce, como es lógico suponerlo, que la imp~antación
de tal educación requiera de un esfuerzo llevado a cabo a escala umv~rsal.', a
través de organismos altamente tecnificado~ como la ~NEsco,_ Inst1tuc1on
que principia a tomar conciencia de la magnitud de tales 1d:a.s, sm tener, por
desgracia, todavía la noción clara que encierra la_ problematica de 1~ paz a
través de la educación, porque si como la propia UNESCO lo ~anüestara
en su Preámbulo de Constitución, "que desde que las guerras empiezan en la
mente de los hombres, es en el pensamiento de los hombres en ~I ~~e las defensas de la paz deben constituirse", ha llegado el tiempo de m1e1ar, pues, la
gran tarea.
Si en el decurso histórico naciones enteras se han levant_ado con todo su
poderío espiritual y material a empresas, algunas de ellas evidentemente ~alsanas . cómo no es posible que todos los pueblos de la Tierra ante el peligro
de su' Jesaparieión no se levanten con toda la fuerza de que son capaces para
lograr su propia salvación?
Cuando Hitler desató Ja hecatombe de la Segunda Guerra Mundial, cierta-

482

mente su desequilibrado cerebro pensaba en el dominio mundial, en el caso
de que Hitler pudiera concebir en toda su magnitud tal designio. Para ello
contaba con su pueblo. Hitler lo sabía y aglutinó diabólicamente todos los factores, incluyendo los supuestamente raciales, que son inexistentes; los filosóficos, doctrinales, históricos y políticos, para lanzar a su pueblo a la guerra.
Ciertamente los científicos, "sus científicos", estaban en primera línea para
brindarle los frutos de su avanzada ciencia tecnológica y así poder armar el
brazo que manejaría la espada mecánica segadora de miles y miles de víctimas
humanas. En este proceso, que constituye la mayor maquinación criminal de
que se tenga memoria, se atropelló arteramente todo el contenido espiritual y
material del Pueblo Alemán para arrojarlo a la hoguera, y fue necesaria
la derrota para que este pueblo, ciertamente inteligente y provisto de magníficas cualidades humanas, se diera cuenta del funesto error, de la mortal
trampa en que había caído.
También es necesario reflexionar en la relación existente entre la ciencia
y la vida del hombre, la que no ha sido tomada debidamente en cuenta. La
vida humana, como tal, necesita de la ciencia, sólo en la medida en que
la ciencia le proporciona lo necesario para que esa vida tenga su natural realización; pero ciertamente la ciencia no puede ni debe esclavizar al hombre.
La vida humana tiene no solamente su realización material, sino la conjugación de ésta con el espíritu, su rector, dentro de un término temporal que
puede extenderse si las condiciones exteriores lo penniten para alcanzar su
plenitud en todos los órdenes. Pero no puede el hombre sobrepasar los límites
naturales de la vida humana, pues de lo contrario se alteraría la propia naturaleza humana y de esa alteración se deriva su destrucción. El hombre no
puede escapar a su condición de hombre.
El hombre se lanza soberbio a la conquista de nuevos mundos siderales pero
aquí, abajo, deja su miseria y su egoísmo, deja a millares de seres que se debaten
en la falta de pan, tanto material como espiritual, dejando también el germen
de guerras fratricidas, que en cualquier momento pueden ser la chispa que prenda la gran hoguera, la hoguera final.
Urgencias de limitación nos obligan a hacer una breve sinopsis acerca de
nuestra teoría de la paz, la que quedaría dividida en dos partes:
Primera parte: En la proyección de educar al hombre para la paz,
reiterarnos nuestro propósito acerca de la creación de la Universidad Internacional de la Paz como institución rectora y coordinadora de esta magna tarea
cultural y educacional, o sea una institución que inicialmente funcionaría a nivel
experimental, con la participación y colaboración de elementos profesionales,

483

�en el campo del derecho internacional, de técnicos de la educación, de filósofos,
escritores e intelectuales de todo el mundo, para el logro de los siguientes objetivos inmediatos:
a) Período de Integración, dentro de un plazo temporal prudente, con objeto de verificar la selección del personal internacional para iniciar la elaboración
y estudio de los planes de trabajo y de organización, así como administr,ativos.
La fijación de metas concretas de trabajo, tales como la elaboración del primer
programa de estudio y de investigación, elaboración comparativa de culturas,
análisis, etc.
b) Elaboración de la cultura y de la educación para la Paz, a nivel internacional. Esto es, para la aplicación de ambas en las escuelas del mundo, sin perjuicio de la obra universitaria, la que reuniría a todas las universidades para
aportar y tomar de la central, o sea de la Internacional de la Paz, el material
y planes de estudio, par-a lograr una mejor elaboración de tal cultura y tal

LA CUESTIÓN RACIAL EN AMtRICA
Por Lucm

MENDIBTA

v NúÑEz

Doctor en Derecho

I

educación.
Segunda parte: Decíamos que para alcanzar la paz, no es suficiente
el educar al hombre para alcanzar tal objetivo, es necesario también emplear
la coacción y sobre esto, cabe la elaboración jurídica del Derecho Internacional de la Paz, y como su complemento indispensable, el establecimiento del
Tribunal Internacional de la Paz, par-a así, con fundamento legal, sea posible
el someter a los que violen las normas de tal derecho.

He aquí, pues, en sus aspectos generales, el objeto de nuestro estudio. Detallarlo, nos hubiera tomado un espacio del que carecemos, pero estudios posteriores nos permitirán acercamos más a ese grandioso escenario que tal vez contemple la posibilidad de que el hombre crea en la paz y luche por ella.

LA GRAN DISPERSIÓN RACIAL

l. !mportancia de la cuestión racial en América. 2. El origen del hombre
am~r zcano. Teorías precientíficas y teorías científicas. 3. La gran dispersión
racia.1
l. lm~ortan_cia de la. cuestión racial en América. Si en alguna parte del
mun_do tiene unportanc1a la cuestión racial, es en América porque en este
continente,la población de muchos de sus países, desde el pun;o de vista étnico,
es heterogenea, pue~ en ellos conviven blancos, negros, indios, mestizos y en algunos la heterogeneidad es tan grande que constituye un verdadero problema.
. El ~undo americano es teatro desde hace siglos, de una guerra demogr,áfica,
silenciosa, tenaz, en la que el alto coeficiente de natalidad de las razas de color
atemperado por el no menos elevado de la mortalidad infantil principalment:
d~ ~~ ahor~ la ventaja a la :raza blanca; pero cuando la civilización y la orga~
mzacion social alcancen con sus beneficios al proletariado, formado casi todo
por gente de color, es evidente que si los blancos no modifican su actitud actua~ que tiende a re_ducir su reproducción, la victoria demográfica correspondera a los grupos raciales que hoy se encuentran prácticamente bajo su dominio.
Aun cu~n~o _estas consider-aciones se refieren a lo que puede ser, se basan en
~echos soc10Iogi~o.s actuales in?iscutibles y ponen de relieve Ja importancia que
tiene, pa_ra ~enea, el estudio de las razas que habitan en su territorio. De
ese estudio tienen que derivarse las mejores formas de convivencia de sus diver-

484

485

�sos grupos raciales, los métodos adecuados de aculturación y las soluciones más
eficaces para los problemas del mestizaje.
2. El origen del hombre americano. ¿De dónde provino el hombre en América? Esta cuestión ha sido ya muy explorada, si bien aún no se han alcanzado
resultados definitivos. Nosotros nos concretaremos a exponer una síntesis de las
principales hipótesis y teorías que se han escrito a propósito del origen del
hombre americano, siguiendo la obra insuperable en el punto a que me refiero
a Arthur Ramos. Según este autor, tales teorías se pueden dividir en tres grupos: 1) Teorías pre y paracientíficas. 2) Teor-ías antropológicas y paleontológicas
del siglo XIX, y 3) Teorías modernas.

Al primer grupo corresponden las teorías que señalan un origen bíblico al
hombre de América. Estas hipótesis datan de los siglos XVI y XVII. Como
ejemplo puede citarse la de Arias Montaño ( 1593) "para quien los indios
americanos, en general, provienen de los hijos y nietos de Noé".1
Otros autores piensan que los indios americanos descienden de las tribus de
Israel (Las Casas; Durán). En el siglo XX esto ha sido afirmado por Horowitz.
Se consideran también como teorías precientíficas, las que sostienen que el
hombre llegó a América a través de continentes desaparecidos como la Atlántida o del "Continente Pacífico" o bien de "Lemuria" situado entre India y
Africa, según Haeckel, o bien "Antártida", continente austral.

Según este aut_~r, el hombre americano es originario de América y el resultado
de una evoluc10n de grandes monos existentes en Patagonia. Sin embargo se
d emost:o, qu_e esos restos no pertenecen a las eras geológicas señaladas 'por
Ame~lúno ~1 a _los antropoides, sino que son de homo-sapiens recientes O de
mam1feros mfenores. En cuanto a las huellas de industrias líticas, se probó que
pertenecen a las culturas neolíticas o mesolíticas. Así quedan completamente
desacreditadas estas teorías.
S~ embargo, no fueron estériles porque provocaron una reacción saludable
y es_urnularon la investigación que culminó en las modernas teorías de carácter
estr,1ctamente científico.
Alee Hcrdlicka, en la Sección de Antropología del Museo Nacional de
Washington, hizo una revisión cuidadosa de todos los fósiles americanos los
sometió a análisis químicos, espcctrográficos, "hizo millares de medidas a~tropométricas, examinó la edad geológica del terreno".
P;~~ este sa~io no se _concretó al_estudio de los restos fósiles, sino que comparo los especunenes vivos de los mdios de todas las Américas a través de sus
características _físicas:. forma y color de los cabellos, color de la piel, forma y
~olor de los ?JºS; nanz, ~te. y llegó a la conclusión de que corresponden a un
tipo mongolmde con variantes regionales'".
C?n base en sus investigaciones, Herdlicka formó el siguiente esquema que
ha sido aceptado por la mayoría de les antropólogos norteamericanos (Holmes
Clark Wissler, Franz Boas, Kroeber, etc.). a
'

Estas teorías, dice Ramos, carecen de consistencia científica.
También han supuesto que el hombre americano proviene de Asia, de Europa, de Africa, autores renombrados de otros tiempos y aun autores modernos;
pero los libros en que tal cosa se afirma, pertenecen, "a ese grupo de obras
que pasan a constituir el anecdotario de la ciencia".2
Finalmente, E. Bailli D'Engcl y Samuel G. Norton, expusieron la teor-ía de
que a excepción de los esquimales, el hombre americano es producto del suelo
americano, que existía antes que Noé.
r,r-Más serias parecen las teorías del siglo XIX, de carácter antropológico y
paleontológico pues algunas de ellas como la de Ameghino, se basan en el estudio de restos fósiles hallados y huellas de industrias líticas en Argentina.

1

A) . Desde los, i~dios norteamer~~nos hasta los de la Tierra del Fuego,
fo~an una raza umca. Sus caractensticas son la expresión de un tipo americano
medio, no obstante las variantes que puedan hallarse.
. B)_., El origen de los indios de América es mongoloide. Constituyen la modificacion operada en el fenotipo de una raza mongoloide por el medio. El indio
no es autóctono.
C) . El hombre americano vmo de las regiones septentrionales del Asia
Oriental.
D) . El paso de las migraciones de la raza mongoloide que pobló América
se realizó por el estrecho de Behring, siguiendo las migraciones del reno. Ese
estrecho era un istmo que en tiempos remotos unía el noroeste de América
con el nordeste de Asia.

AR.THUR RAMos, "Introdu~o a Antropologia Brasileira". Cole¡;ao Estudos Brasileiros.

Río de Janeiro, 1943, p. 28.
• ARTHUR RAMos, op. cit., p. 31.

486

1

ARTHUR

RAMOS,

op. cit, p. 37.

487

�E). El arribo del hombre a tierras de América, es relativamente reciente,
data de diez a quince mil años.
F). Herdlicka afinna que, cuando menos, llegaron cuatro hordas migratorias
de.....la raza mongoloide a tierras de América en distintas épocas: la. Formada
por dolicocéfalos, "la más antigua de todas y de ella descienden los dolicocéfalos americanos: algonquinos, iroqueses, sioux, shoshone y pima azteca del
continente septentrional y los habitantes de la Laguna Santa del continente
meridional. 2a. Braquicéfalos del tipo Tolteca que se esparcieron por todas
partes. 3a. Braquicéfalos más recientes del tipo atapasco, tales los apaches del
4
norte de México, y 4a. Los esquimales "que constituyen el grupo más reciente" .
Para la tesis que desarrollamos en este ensayo, tienen particular interés las
siguientes ideas de Herdlicka glosadas por Arthur Ramos: "No obstante de que
el hombre americano no es autóctono y de que ha provenido de troncos mongoloides, sus culturas ofrecen características tan alejadas de las culturas asiáticas
que se pueden considerar, en la realidad, como autóctonas. Sus lenguas, su
cultura material, sus instituciones, fueron experiencias acumuladas en el suelo
del Nuevo Mundo".
Frente a las teorías de Herdlicka y de los otros autores citados que las prohijaron se levantó la crítica de varios sabios europeos hasta con cierta intención
irónica, pues Hernán Tenkate las llamó con el nombre genérico de "Monroísmo
antropológico" y expusieron un punto de vista diverso, basado en la escuela
histórico-cultural.
Paul Rivet sostuvo, del propio modo que otros autores, Quatrefagcs entre
ellos, que la América recibió la inmigración no sólo del hombre mongoloide,
sino de habitantes de Oceanía y adujo pruebas antropológicas, etnológicas y
lingüísticas.5
Las pruebas antropológicas consisten en las semejanzas halladas por Quatrefages, Tenkate y Rivet, entre un cráneo del hombre de Laguna Santa y los
cráneos de Nueva Guinea, entre las razas de Laguna Santa y las de Melanesia

aspectos culturales: danzas rituales de ,
.
.
tilaciones dentar· .
.,
mascaras, ciertos Juegos de azar; mutadas por la
,ias, ~:rudstac1on de los incisivos, fabricación de bebidas fermenmacerac1on e frutos o ºranos,
ª
. f unerarios, etc. o
1os ntos
Por último, las pruebas lingüísticas se derivan d 1
.,
lengua malayo-polinésica y el 'd'
d l
e a comparac1on entre la
tesco hallado entre el grupo~ 10;a pe gru~ hoka de California; del parenon e atagorua y las lenguas de Australia.
Con fundamento en las pruebas mencionadas R'
.
Americano fue poblado
.
' ivet afirma que el Continente
por cuatro comentes migrat ·
) M'
.
traliana. b) . Migraciones
. , .
onas : a . 1grac1ón aus1
1
Migración esquirnal.7
ma ayo-po mes1cas. e). Migración mongoloide. d).
3. La gran dispersión racial. Nosotros
.
cultura material pueden ser el resultadopc;sam;s que I_as scmeJ~nzas en la
resolver iguales roblemas
e . es uerzos mdepend1entes para
demostraciones Íingüísf ' en pueblos de ~a:ec1das_ condiciones evolutivas. Las
1
0
~anera decisivas. Nos ~;;~~:sc~:ci:~ ;r;~;~o:an~s; tero de nin~a
dice: "en conclusión no se ueden o
e rt ur Ramos, qmen
los indios del Nuevo' Mund p
p ner en du~a los oríge~es mongoloides de
procedencias, la cuestión q:e~ae:b~~r::~~s se refiere a las migraciones de otras
Lo cierto es que, procedentes de Asia ¡Jenetraron en t1'erra
.
d' f
'
•
'
amencana en
E~s ~:~s e~as, var:as ~randes ~orrientes migratorias de razas mongoloides.
cir, no e _uno solo smo de diversos troncos raciales de origen mon oloide
En
consecuencia,
. g fue.
ht
,
. b' desde un principio la poblac·,
ion d eI Nuevo Contmente
e erogenea, s1 ien reconociendo un fondo racial com,un.

A_ medida que penetraron en las nuevas tierras los diferentes ru s
golo1des, se produjo una constante y extensa di~ersión racial ~ar mon~~s~ba los lugares más propicios para establecerse y llevado por. esa n:c!:~~
s: aven~?~ en frecuentes peregrinaciones. Fue así como se estableció
. ?m re en
enea desde Alaska y el Canadá hasta la Pat
.
d
d1stmtas unidades por•=
'
crean
iucas y d esarrollando diversas
culturas agorua,
y c1·v1·1·1zac1ones.
• o

:t: '

y Australia.
Las pruebas etnológicas se basan en las semejanzas culturales entre los habitantes de América y los malayo-polinesios. Esas semejanzas se refieren a la
cultura material: parecido de las redes, la cerbatana, la flauta, el tambor de
madera, el tambor cilíndrico de membrana de piel, etc., etc., o bien a otros
• ARTHUR RAMOS,
• ARTHUR RAMos,
• ARTHUR RAMOS,

488

op. cit., pp. 38
op. cit., p. 40.

y 39.

: ARTHUR RAMOS,
ARTHUR RAMos,

op. cit., p. 4l
op, cit., p. 42:
op. cit., p. 43 _

489

�II
COMPOSICIÓN RACIAL DE LA POBLACIÓN MEXICANA

l. La población de México en la época precolonial. 2. La conquista de México. Sus efectos políticos y demográficos. 3. Origen del /1roblema racial de
México. 4. Insuficiente mestizaje. 5. Deficiente aculturación. 6. La población
de la Nueva España a fines de la época colonial.
l. La población de México en la época precolonial. En la gran dispersión
racial de que hablamos en el capítulo anterior, México fue paso obligado de
muchas corrientes migratorias. Fuertes grupos de éstas se asentaron o pretendieron asentarse definitivamente en el altiplano y en las costas, buscando siempre lugares propicios, es decir, las tierras más fácilmente explotables por medio
de técnicas agrícolas primitivas: las cercanas a los ríos, lagos, lagunas, o en
regiones tropicales feraces.

No se sabe a punto fijo, quiénes fueron los primeros pobladores de lo que
hoy es la República Mexicana. Este es un punto obscuro de su historia en
torno del cual se han expuesto diferentes teorías, desde la que se forjó sobre
restos fósiles de gran tamaño para afirmar que los primitivos habitantes de
México pertenecían a una raza de gigantes, hasta la que partiendo de hallazgos
arqueológicos tales como la cabeza de Hueyapan y numerosas piezas de cerámica, en las que se creyó advertir rasgos y características negroides, aseguró
que México fue poblado, en un principio, por una raza negra.º
Estas dos hipótesis han sido definitivamente rechazadas para sustituirlas por
otras que tampoco arrojan luz definitiva. Para algunos autores, el territorio
mexicano fue habitado, en un principio, por una raza a la que se da el vago
nombre de arcaica. De ella se han encontrado restos humanos, sepulturas, cerámica, debajo de grandes capas volcánicas, y no habiendo vestigios anteriores
de otra raza se la considera la más antigua; pero mientras arqueólogos tan
eminentes c;mo el Dr. Manuel Gamio que identifica a la raza arcaica con los
otomíes, hay quien rebate esa opinión.10
• ALFREDO CHAVERO México a Través de los Siglos, t. I, p. 57.
MANUEL GAMIO
Excavaciones del Pedregal de San Angel Y la Cultura Arcaica
del Valle de México: Tercera Edición, Secretaría de Educación Pública, México, D. F.,
)932. MmuEL O. DE MENDlzÁBAL. Los Otom!es no fueron los primeros pobladores d~l
y alle de México. Su identificación con los arcaicos es errónea e infundada. TrabaJo
presentado al Primer Congreso de Historia, en Oaxaca.
11

490

Las

Historiadores como Chavero, Alfonso Toro y otros, fundándose en datos
aportados por los cronistas de los primeros tiempos de la Colonia -Sahagún,
Motolinia, Mendieta-, consideran que los otomíes fueron los primeros pobladores de México.
Otros habitantes de nuestro país que son considerados como muy antiguos,
son los olmecas, de cuya cultura se han hallado numerosos vestigios arqueológicos que sirven de base a diversas hipótesis y teorías en las que menudean los
interrogantes y las conjeturas.U
No son más claras las noticias que se tienen sobre muchos de los grupos
raciales que pobluon el territorio de México; los tarascos, los huastecos, etc.
Inclusive de pueblos tan grandes y de civilizaciones tan desarrolladas como el
de los maya-quichés, nada hay concretamente cierto respecto de su origen,
pues los historiadores les atribuyen diversa procedencia: del oriente, del norte,
de las Antillas, o bien se afirma que varios grupos migratorios de estas tres
direcciones poblaron la Península de Yucatán.
El problema de la primitiva distribución de las razas que habitaron el suelo
mexicano, se agrava por el hecho de que arqueólogos e historiadores enfocan
sus esfuerzos a la delimitación de las culturas y civilizaciones que son conceptos
diversos del concepto de raza que es el que a nosotros nos interesa en este
ensayo. Se advierte, con toda claridad, que dentro de una cultura o de una
civilización, pueden comprenderse grupos raciales diferentes, porque cultura
y civilización se propagan por la necesidad, por la imitación, por los contactos
entre los pueblos, por la dominación y en consecuencia, una misma civilización
no corresponde siempre a una misma raza.
Sin desconocer que la historia podría arrojar mucha luz en las cuestiones
sociológicas derivadas del origen y distribución geográfica de las razas que poblaron el territorio de México, en la época precolonial, ante la imposibilidad
de obtener de esa disciplina datos fehacientes, nos concretaremos a trazar un
esquema que nos parece fundamentalmente cierto y desde luego, suficiente
para nuestros propósitos:
A). El territorio de la hoy República Mexicana fue teatro, en épocas remotas, de una serie de migraciones de pueblos de raza mongólica, procedentes
de Asia.
B). Aun cuando de un origen mongoloide común, esos pueblos eran dife-

11
W10BERT0 J111ÉNEZ ?v{oRENo, El Enigma de los Olmecas, sobretiro de Cuadernos
Americanos, No. 5, México, D. F., 1942.

491

�rentes desde el punto de vista somático y cultural, porque no descendían de
uno sólo sino de varios troncos de la raza mongólica.
C) . No puede desecharse la posibilidad de que el actual territorio de Mé_xico
haya sido poblado, también, por grupos étnicos .q~e llegaron de las AntJ.llas,
pertenecientes a raza o razas diversas de la mongol01de.
D) . Los pueblos que invadieron el territorio de México estaban _organizados
habían desarrollado una cultura, si bien no todos se hallaban en igual estado
:volutivo, sino que unos habían alcanzado más alto grado de desarrollo que
otros.
E) Las migraciones de grupos mongoloides y los pueblos de otra~ ~azas,
·
' ca' m s1mulhacia· el territorio de Mfaico, no se realizaron en una nusma
epo
táneamente, sino en diferentes épocas y en diversas oleadas.
F Los primeros grupos étnicos que llegaron al territorio ~e ~é~i&lt;:°, se
estalÍecieron en las regiones agrícolamente propicias a sus. técmcas mc1p:;ntes
o a su economía de recolectores y con el transcurso del tiempo d~sarro aron
culturas y civilizaciones semejantes; pero con variaciones substanciales.

t

1

G). En estos pueblos se presentó el fenómeno señalado por el sociólogo á~a~
lbn Kaldum, para las tribus del desierto africano. En c~anto los pueblos :nd1genas se hicieron sedentarios y se organizaron en pequ~nos Esta~os, pe:d1eron
las cualidades de frugalidad, valor, sacrificio, de sus tiempos m1grator1os. En
cambio, otros grupos raciales que habían templado su carácter y. sus fuerzas
en largas peregrinaciones, al llegar al territorio ocupado por los primeramente
12
establecidos, los vencieron Y, en algunos casos, 1os expulsaron.
H) Unas veces los vencidos siguieron hacia el sur en nuev~ peregrinación
·
'
buscando
tierras propicias
para vo1ver a establecerse y otras' de1aron
. las zonas
,

disputadas remontándose a las montañ~s- o rec~uyéndose en regiones mas o
menos cercanas; pero de inferiores cond1c1ones vitales.
I) Durante centurias el territorio mexicano fue teatro de corrientes ~~at .· . luchas entre los grupos raciales mongoloides que pugnaban por
~r
orias_y
d
f'
·u·
Como
resultado
de
esas
migraciones
y
luchas,
se
fue
d1sun asiento e m1 vo.
. 1
tribuyendo la población en forma irregular. Algunos grupos racia es c~nserv;ron
su unidad étnica dentro de un habitat determinado; pero otros, se vieron rag-

ÚÑEZ Breve Historia y Definici6n de la Sociologla,
u Véase Lucio MENDIETA Y N
'
· ·
Sociales UNAM
La Sociol;gía y la Investigación Social. Instituto de Invesbgaoones
'
'
1971, pp. 50 y siguientes.

492

mentados y con el transcurso de los siglos, cada porción segregada del continente
primitivo, perdió sus características originales y adquirió otms y su idioma se
transformó hasta constituir una lengua propia.
Cuando llegaron los españoles al nuevo Continente, habían cesado las grandes corrientes migrator-ias y por lo que respecta a la antigua Anáhuac, su territorio estaba dividido entre numerosos grupos raciales organizados en pequeños
cacicazgos y reinos con fronteras más o menos definidas. Solamente en el norte
del país aún eran frecuentes las incursiones de tribus nómadas.
Los pueblos sedentarios, después de la titánica lucha por la posesión de las
mejores tierras, parecían haber llegado a una situación política de coexistencia
más o menos pacífica. Los derrotados en las guerras que a menudo emprendían
unos reinos y cacicazgos contra otros, ya no er•a n desalojados de los territorios
que ocupaban por los vencedores ni emigraban en busca de nuevo acomodo,
sino que se convertían simplemente en aliados y tributarios de aquéllos.
2. La conquista de México. Sus efectos demográficos. Al iniciarse la conquista de México por los españoles, éstos se enfrentaron con un país extremadamente dividido. No es posible señalar de manera precisa el número de pueblos
que habitaban el territorio de Anáhuac en esa época; pero si nos guiamos por
el de sus idiomas resulta que, según Orozco y Berra, ascendían a 719 y según
Mendizábal y Jiménez Moreno, "el total de las lenguas precortesianas era
de ciento veinticinco". 18
Cierto que la lengua no es base suficiente para distinguir a los pueblos ni a las
razas; pero significa una barrera tras de la cual se agrupan, generalmente, individuos entre los que existen semejanzas antropológicas y culturales, formando,
así, unidades étnicas bien definidas. En la época precolonial, inmediatamente
anterior a la conquista, esas unidades eran, además, políticas, porque cada
grupo que pudiéramos llamar lingüístico, estaba organizado de manera más o
menos parecida, en reinos o cacicazgos.
Desde el punto de vista sociológico, no pierden validez estas observaciones
por el hecho de que las lenguas indígenas precoloniales no fuesen autónomas o
independientes, sino modificaciones o derivaciones de un reducido número de
lenguas matrices, porque si esto tiene importancia científicamente considerado,
en la realidad de la vida social el hecho es que los pueblos o grupos étnicos que
hablaban idiomas lingüísticamente emparentados, no se entendían entre sí.
u JoaoE A. Vivó, Razas y Lenguas Indígenas de México. Su distribución geográfica.
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, MCMXXX. Publicación número 52.
México, D. F. 1941, pp. 28 y 41.

493

�En la época de la conquista, había, en consecuencia, muchos pueblos indígenas,
sin que pueda precisarse su número, entre los cuales eran evidentes ciertas
semejanzas antropológicas fundamentales porque todos pertenecían a diversos
troncos de una misma raza: la mongoloide; también se advertían, en esos
pueblos, semejanzas de organización política y social y de esenciales rasgos de
cultura. Pero al lado de estos caracteres relativamente coincidentes, que parecían unirlos, tenían otros que los separaban: el idioma, desde luego y ciertas
diferencias somáticas, tradiciones y costumbres que daban a cada grupo conciencia de su propio ser frente a los otros, conciencia de raza que se cultivaba
mediante estricta endogamia y recio espíritu religioso.

i'

,,1

•

i¡

1 :

' :
1

1

1

ii'

i

i

Sin embargo, a pesar de las diferencias, anotadas esquemáticamente, creemos que, con el transcurso del tiempo la unidad fundamental de raza y cultura
habría acabado por imponerse bajo la presión política y militar de los pueblos
más fuertes. El azteca y sus aliados los acolhuas y texcocanos, parecían, al
arribar Hernán Cortés a playas mexicanas, los indicados para lograr la unificación, si no de todos, de gran parte de los grupos raciales indígenas que habitaban en el territorio de Anáhuac, pues los habían sometido a su dominio;
pero sin consolidarlo de manera definitiva por medio de la transculturación y
el mestizaje. Esa circunstancia favoreció a los conquistadores que tuvieron, en
aquellos grupos vencidos por los aztecas, sus mejores aliados para realizar la

\¡
:!
1

1

1
1

¡11
11
1\

l.
!i 11,1

¡:,;

i

11
1

1'

1

li'I
1•'

:, ¡:)
!
1'

I!

1

t

¡

1

1

1
11

i
11·

ll
,¡

1

¡

1

En el aspecto racial, la conquista vino a crear un problema que antes no
existía, pues dentro de cada cacicazgo y reino de la época anterior, su población
era homogénea racial y culturalmente. Cada una de estas unidades políticas
constituía una verdadera nación porque su pueblo estaba unido por una misma
religión, una misma lengua, una misma raza y una misma cultura. Pero en
cuanto los españoles sometieron a su dominio a todos esos reinos y cacicazgos y
crearon la entidad política de "La Nueva España", surgió el problema racial de
México porque, al incorporarlos en su seno, la población total de la colonia
resultó necesariamente heterogénea en sus contingentes indígenas y esa heterogeneidad se agravó con dos nuevos elementos: los blancos y los mestizos,
resultado, estos últimos, de la unión de aquellos con las mujeres indias.
En el aspecto demográfico, los efectos de la conquista fueron muy irre-

.i
'

A la heterogeneidad racial se agregó la cultural, pues la conquista uso en
contacto dos culturas: la española y la . d'
p .
en una sola.
m igena, que no lograron fundirse

~ •
d Todote es_to se_
f d_ebió a las siguientes causas que es necesar1'0 tratar separaamen : msu iaente mestizaje e insuficiente aculturación.
4. Insuficiente mestizaje. La insuficiencia del mestizaJ·e se explica po
t
causas:
r es as
A) El n_úrnero de españoles que llegaron a las tierras conquistadas ' f
ue
dmuy reducido
. , s·i se compara con Ia población indígena que la habitaba La
espr?porc1on enorme entre las dos razas en contacto durante tod l é.
colomal, determinó la lentitud y la insu f1c1enc1a
. . del mestJzaJe.
' . .
a a poca

B) L~ mezcl_a de razas se realizó en un solo sentido : de españoles a indias
porque as mujeres españolas que llegaron a México se unían cas· .
'
con los espa - 1
,
,
1 siempre
1
.
.
no es y no con os indios de quienes se hallaban alejadas r la:
diíerenaas de raza, de cultura y de status social.
po
C) Las crueldades de la conquista hicieron que grandes masas d . d'
se remontaran a regiones inaccesibles o insalubres y que se ma t _e m ios
completo aislamiento.
n uv1eran en

l

L

i

t

D) Las leyes españolas, para impedir que los indígenas fuesen explotados
y maltrata~~s por los colonos, prohibieron a éstos habitar en los pueblos de
aquéllos, d1f1cultando, así, el contacto racial. u
Como
d resultado de estas circunstancias' la poblacio'n de la N ueva Espana
ue, . uran~e toda_ la época colonial, heterogénea en extremo, pues a las diferencias raaales CXIstentes entre la población de la Nueva España f
d
toda
la
época
colonial,
heterogénea
en
extremo
pues
a
las
dil
~e,
u~nlte
.
,
erenc1as rac1a
es
existentes
entre
la
población
indígena
que
como
hemos
d'ch
,
d
.
,
1 o, provema e
d1vel'60s troncos mongoloides, se sumaron los mestizos resultado d l
·ó
de
españoles
e
indias,
los
blancos
o
sea
los
colonos
y
bue
,
ed
a
um
n
.
n numero e negros
importados por esto¡¡ para el trabajo de las minas.
f

La mezcla entre indios, blancos y negros; entre los mestizos y los indígenas

" Lucio MENDIETA Y NÚÑEz, "El Problema Indígena de México" Rev,·sta ¡ t
·
1d S · ¡ ¡ M d ·
·
n ernaciona e ocio og a. a nd. No. 28. Octubre-diciembre de 1949.

1i•
1.

494

1

'

Los efectos políticos de la conquista se dejaron sentir bien pronto porque
transformó a aquel mosaico de unidades políticas, de pueblos y de razas, que
era el México antiguo, en una sola entidad sujeta al dominio de los reyes
españoles: "La Nueva España", sentando, así, las bases de un nuevo Estado
y de una nueva nacionalidad.

,1

1

t11

1:1

conquista de México.

gulare~ puesto que no logró, ni al cabo de tres siglos, la completa mezcla de
conquJStadores y conquistados.

495

1

�y blancos; entre mestizos y negros y entre los productos de estos me~tizajes,
dio por resultado la procreación de diversos tipos étnicos que fueron designados
en la época colonial con las siguientes denominaciones:
Español con india: mestizo.
Mestizo con española: castizo
Castizo con española: español.
Español con negra: mulato.
Mulato con española: morisco.
Morisco con española: salta atrás.
Salta atrás con india: chino.
Chino con mulata: lobo.
Lobo con mulata: jíbaro.
Jíbaro con india: albarazado.
Albarazado con negra: cambujo.
Cambujo con india: sambayo.
Sambayo con mulata: calpan mulata.
Calpan mulata con sambayo: tente en el aire.
Tente en el aire con mulata: no te entiendo.
No te entiendo con india: allí te estás.
Todos estos tipos y nombres, se hicieron ostensibles y usuales durante gran
parte de la época colonial; pero a fines de ésta, la clasificación racial ~e la
población de la Nueva España comprendía únicamente blancos, mestizos e
indios, pues ni los negros ni las llamadas "castas", denominación ge~eral que
se daba a la mayoría de los mestizajes antes enumerados, con excepc1on de los
mestizos de español e india, constituyeron grupos importantes.
5. Deficiente aculturación. A la heterogeneidad racial de la Nueva España,
se agregó, bien pronto, la heterogeneidad cultural. Los reinos y cacicazgos que
había cuando llegaron los españoles a conquistarlos, poseían, no obstante la
diversidad de idiomas y otras peculiaridades, una cultura común, pues su organización social, sus costumbres, su religión, su economía, sus conocirni~ntos,
y sus actitudes ante el mundo y la vida eran semejantes. En cuanto perdieron
su autonomía y pasaron a formar parte de la nueva entidad política creada
por los conquistadores, se pusieron en contacto, en la Nueva_ España, d~s
culturas: la indígena y la europea española. A lo largo de tres siglos de dominación, los españoles no lograron incorporar a los indios a su cultura por las
siguientes causas:
496

A) Desestimaron la cultura indígena en virtud de que se hallaba fuertemente ligada a sus concepciones religiosas.
B) La cultura indígena era, en esencia, tan distinta de la española que no
fue posible hallar puntos fundamentales de contacto entre ambas, que favorecieran la transculturación.
C) La mayor parte de los españoles vinieron a la Nueva España para
explotar sus riquezas y no en plan de conquista espiritual. No se preocuparon
de difundir su cultura.
D) Es más, muchos colonos españoles se opusieron a la elevación cultural
del indio, para mantenerlo en estado de sujeción y explotarlo más fácilmente.
E) Los únicos que se ocuparon de difundir entre los indígenas la cultura
española, fueron los misioneros y en general los sacerdotes; pero aun cuando su
obra educativa resultó admirable, especialmente en los primeros años de la
colonia, no pudieron implantar en todos los órdenes de la vida social e individual aquella cultura. La tarea era enorme y el número y los recursos de quienes
la emprendían, muy limitados. Es cierto que muchos indios adoptaron la religión católica, aprendieron el idioma castellano, a leerlo y a escribirlo y otros
conocimientos elementales. También adquirieron ciertas técnicas agrícolas e
industriales de los españoles y algunas costumbres; pero a pesar de todo ello,
siguieron viviendo dentro de su cultura ancestral. No se realizó, en consecuencia, una fusión, sino más bien una superposición de culturas en la cual
la indígena, en sus aspectos fundamentales, permaneció fuertemente arraigada
en la vida material y espiritual del indio.15
6. La población de la Nueva España a fines de la época colonial. Como resultado de los factores negativos creados por la conquista a fines de la época
colonial, la población de la Nueva España, desde el punto de vista étnico, estaba
dividida en tres grandes grupos: blancos, mestizos e indígenas. Blancos eran
los españoles peninsulares y criollos sus hijos y demás descendientes, mestizos los
hijos de españoles e indias y las castas y los indios, la gran masa de aborígenes
dividida en diversas ramas étnicas y lingüísticas.
Abad y Queipo, estimó, a fines de la época colonial, que los blancos europeos constituían el diez por ciento de la población total. Don Francisco Navar-ro
y Noriega hizo cálculos muy aproximados y llegó a la conclusión de que el
número de habitantes de la Nueva España ascendía, en 1810, a 6.112,915, de
" Luc,o

MENDIETA Y

NÚÑEz, op. cit.

497
H32

�los cuales 3.676,281 eran indios; 1.338,796, individuos de raza mezclada (mestizos y castas) y 1.097,928, europeos o españoles americanos (criollos) .

Je México en el Viejo Continente para promover la inmigración de europeos
ofreciéndoles tierras y otras franquicias.

De acuerdo con estas cifras, resulta que la población indígena alcanzaba al
iniciarse el movimiento de independencia de México, más del cincuenta por
ciento de la población total.

Si desde el punto de vista agrario y agrícola, puede decirse que las leyes de
colonización dictadas durante el siglo XIX no tuvieron éxito, en cambio sí
atrajeron a la República Mexicana a buen número de extranjeros de distintas
nacionalidades, quienes no se dedicaron, en su mayoría, a la explotación de la
tierra según eran las finalidades de la legislación citada sino a la industria a
'
'
la minería, al comercio y se avecindaron en las villas y ciudades
de importancia.
De este modo aumentó el criollismo, puesto que éste ya no dependió, desde
entonces, únicamente de los españoles que venían a establecerse a México.

Culturalmente, los blancos pertenecían, desde luego, a la cultura española.
En cuanto a los mestizos, un buen número de ellos, los reconocidos por sus
padres españoles o los que lograban vivir en las villas y ciudades de importancia,
se hallaban prácticamente incorporados a la misma cultura; los que permanecían en los medios rurales, a la cultura indígena. De los indios, sólo unos cuantos, por circunstancias especiales, lograron asimilarse completamente la cultura
de los conquistadores y muchos parte de ella. La gran masa permanecía, a
fines de la época colonial, fiel a sus lenguas nativas y a sus costumbres precoloniales.

III
LA POBLACIÓN DE MÉXICO INDEPENDIENTE

l. La población de México en el siglo XIX. 2. La población de México en
el siglo XX. 3. La población indígena actual. 4. { Raza o razas indígenas?
l. La población de México en el siglo XIX. Durante el siglo XIX no hubo
en realidad cambios substanciales en la composición demográfica de México.
A pesar de las frecuentes asonadas y de las revoluciones que conmovieron al
país durante esa centuria, la población siguió aumentando alimentada por dos
corrientes: la inmigratoria y la de su propia multiplicación.
A partir de la independencia de México, desaparecieron las restncc1ones
impuestas en la época colonial a la aceptación de extranjeros en la Nueva España. Contrariamente a la política adoptada en esa época, los primeros gobiernos independientes de México se preocuparon por estimular la colonización
del territorio nacional especialmente con europeos. Desde 1823 se sucedieron
los decretos y las leyes de colonización hasta la de 1875 que fue la última
dictada en el siglo antes mencionado. 10 Se llegó, inclusive, a nombrar• agentes

10 Lucto MENDIETA y NÚÑEZ, El Problema Agrario de México, y la Ley Federal de
Reforma Agraria. lla. Editorial Porrúa, 1971., pp. 101 y 133.

498

También aumentó el número de mestizos a lo largo del siglo XIX, porque
los constantes movimientos de tropas compuestas en su mayoría por indígenas
y oficiales blancos o mestizos, las acciones militares sobre villas y ciudades, etc.,
pusieron en contacto a gentes de diversas regiones del país en condiciones
anormales, favoreciendo las uniones sexuales entre aquellas en forma pacífica
o por el abuso y la violencia de los vencedores a raíz de los hechos de armas
sobre las poblaciones atacadas.
El crecimiento numérico de la población e:,,,tranjera, fue otro factor que
acrecentó el mestizaje porque éste no dependió ya solamente de las uniones
de españoles y criollos con indias, sino también de las uniones con éstas de
'
otros extranjeros y de sus descendientes.
Los zonas de mestizaje, durante el siglo XIX, siguieron siendo las villas y
ciudades y los medios rurales, agrícolas y mineros, que frecuentaban los blancos
por razones de trabajo.
El mestizaje, sin embargo, en la época mencionada, no obstante su progreso,
no logró modificar la proporción en que se hallaban a fines de la época colonial, los tres elementos de la población mexicana. Para ello habría sido indispensable que uno de esos elementos, el indígena, hubiese permanecido estacionario; pero si bien es cierto que muchos grupos aborígenes desaparecieron
o vieron diezmada su población por la miseria, las guerras civiles y las enfermedades, otros, en cambio, aumentaron notablemente.
Desde el punto de vista cultural el ~iglo XIX tampoco ofrece cambios de
importancia sobre la población indígena. El constante estado de agitación
del país y la sempiterna penuria del erario, bajo sus diferentes gobiernos a
partir de la independencia, impidieron que desarrollaran una acción educativa
eficiente en los medios rurales.
2. La población de México en el siglo XX. Los primeros años del siglo XX

499

�se caracterizaron por una intensificación de la inmigración extranjera europea
principalmente y por el aumento de empresas e industrias en las ciudades más
importantes y en las regiones de mejores recursos económicos del país, con lo
cual aumentaron las áreas de mestizaje. También en esos años se llegaron a
coronar los esfuerzos que se venían haciendo por parte del gobierno del general
Porfirio Díaz en materia educativa y recibió cierto impulso la educación destinada a las masas; pero en cambio, en el aspecto económico hizo crisis la excesiva concentración agraria, el sistema de peonaje de las haciendas, los abusos
de los jefes políticos y de otras autoridades, la miseria del campesinado y el
continuismo de una administración que se había apoderado de México desde
hacía treinta años. Todo esto provocó la revolución de 1910 y los movimientos
armados subsecuentes que no fueron sino continuación, en cierto modo, del
iniciado en ese año por don Francisco l. Madero. Fuertes núcleos de población
indígena tomaron parte en la revolución, pues sus filas se nutrieron principalmente con gentes del campo y en el campo de México la inmensa mayoría
de sus habitantes son indios.
Los efectos de la revolución, desde el punto de vista demográfico, económico
y cultural, fueron los siguientes:
A) Como en todos los casos de guerras civiles, se pusieron en contacto
grandes contingentes étnicos de diversas regiones de la República, favoreciéndose así el mestizaje.
B) Buen número de indígenas y de mestizos alcanzaron grados de dirigentes,
desde oficiales hasta generales en los ejércitos revolucionarios y ascendieron, de
ese modo, en la escala social, incorpor•ándose a la vida nacional y a la cultura
moderna.
C) La revolución concretó sus tendencias en una serie de doctrinas sociales,
entre ellas, la Reforma Agraria, que favoreció, aun cuando defectuosa, irregularmente, con repartos de tierras, a la población campesina.

pleta del indio, su incorporación a la vida moderna, a la civilización occidental.
Desd: principios del siglo XI~, muchos grupos indígenas, especialmente de
los avecmdados en el norte del pa1s, empezaron a decaer y desaparecieron hacia
fines de esa centuria, por emigración hacia los Estados Unidos, por extinción
por fusión con otros pueblos de indios o por el mestizaje con los blancos. Per~
al propio tiempo las razas indígenas que subsistieron, dado su alto índice de
natalidad y no obstante la tremenda mortalidad infantil que las azota, aumentaron el número de sus miembros manteniendo, a través de los años, una alta
proporción en la población total del país.
La población indígena actual se compone de aproximadamente cuarenta y
siete grupos que son los siguientes, distribuidos en diversas regiones del territorio nacional :
Nombre de los grupos
étnicos

Amuzgos

Estado de Oaxaca, Estado de Guerrero· en
' e
Oaxaca, Municipios de San Pedro Amuzgo
Ipalapa; en Guerrero, Municipios de Ometepec,
Tlacoachixtlahuaca y Xochistlahuaca.

Chochimí-Quilihuas

Baja California: Sureste del Municipio de Ensenada.

Coras

Estado de Nayarit: Municipios de Acaponeta y
Rosamorada. Sierra del Nayar.

Cucapas

Estado de Sonora. San Luis Río Colorado,

Cuicatecos

Estado de Oaxaca: Distritos de Cuicatlán No'
chistlán, en los Municipios de Concepción Papalo, San Juan Tepeuxtla, Santa María Papalo,
San Andrés Teotelapan, Santos Reyes Papalo,
Santa María Tlalixteco, San Pedro Teutila, San
Francisco Chilapa, Santiago Huachilla, San
Juan Bautista y Santiago Nacaltepec.

Chatinos

Estado de Oaxaca: Juquila, Sola, Jamiltepec,
San Juan Qulhuije, Santa Catarina, Juquila,
Santa Cruz, Zozontepec, Santa María Alotepec, Asunción, Totoltepec.

D) También desarrollaron los gobiernos revolucionar,ios una política educativa y de comunicaciones cada vez más intensa, en beneficio de los medios
rurales.
E) En el aspecto demográfico, las administraciones que pudiéramos llamar
posrevolucionarias o emanadas de la Revolución, limitaron los movimientos
migratorios de extranjeros hacia el país, mediante las Leyes de Población.
3. La población indígena actual. Sin embargo, la cuestión racial sigue en
pie porque las transformaciones a que hemos aludido no han logrado ni la fusión de la población mexicana en un mestizaje total, ni la aculturación com-

Regiones de la R epública Mexicana
en que habitan

500
501

�Chichimecas-Jonás

nir, Remate, Siltepec, Tapachula, Tuxtla Chico, Tuzatán, Urión y Juárez.

Estado de Guanajuato: La Misión, San Luis de
la Paz.
Matlazincas (pirindas)

Estado de México: Valle de Toluca Pueblo de
Mexicatzingo, Municipios de Ocuil: y Temascaltepec.

Mayas

Estado de Yucatán. Territorio de Quintana Roo
Y parte de Campeche.

Chinantecos

Norte del Estado de Oaxaca: Ixtlán, Choapa,
Tuxtepec, Cuicatlán.

Chochos o Chuchones

Estado de Oaxaca: Distrito de Coixtlahuaca.

Choles

Estado de Chiapas: Municipios de Huitupan,
Salto de Agua, Sabanilla, Tila, Yajalón.

Chontales de Oaxaca

Estado de Oaxaca: Distritos de Yautepec y Tehuantepec, pueblos de Tequixistlán y Ecatepec.

Chontales de Tabasco

Estado de Tabasco: Región Central. Municipios de Nacajuca, Centro, Centla, Macuspana,
Jalpa y Tacotalpa.

Mazahuas

Est~do de México: Toluca. Municipios de San
Felipe del Progreso, Jocotitlán, Timilpan y Atlaromulco.

Estado de Oaxaca: poblados de Santa María del
Mar, San Mateo del Mar, San Dionisio del
Mar, San Francisco del Mar. Cerca del Golfo
de Tehuantepec.

Mazatecos

Estado de Orumca: Distritos de Teotitlán Tuxtepec y Cuicatlán. Estado de Puebla: Municipio de San Sebastián Tlacotepec.

Mixes

Estado de Oaxaca: Pueblos de Guechicovi Tototepec, Ayutla, Mazatlán, Tlahuilotepec,' Zacatepec.

Mixtecos

Est;1do de_ Oaxaca: Distritos de Huajuapan de
Leo~, Cou.tlahuaca, Nochistlán, Teposcolula,
Tlax1aco, Jamiltepec, Juquila. Estados de Guer-rero, Puebla, Veracruz (en menor cantidad}.

Náhuatl (mexicanos)

Estado de San Luis Potosí: Tamazunchale; Estado de Veracruz, Estado de Hidalgo Estado
de Puebla (Zacapoaxtla). Estado de Guerrero
En el Distrito Federal (Milpa Alta)_ Estado d~
Morelos, Estado de México, Estado de Tiaxcala
Estado de Michoacán.
'

Ojitecos

Tuxpan, Jalisco. Teotitlán del Camino, Oaxaca.
Estados de México, de Michoacán de Morelos
d
,
'
e Puebla, de San Luis Potosí, Tlaxcala, Veracruz y Distrito Federal.

Otomíes

Estados de Guanajuato, Querétaro, Hidalgo.

Pames

Estado de San Luis Potosí: Sierra Gorda, Mu-

Huaves

Huastecos

Huicholes

Estado de San Luis Potosí, parte oriental del
Estado de Veracruz y Municipio de Mextitlán
en el Estado de Hidalgo. Algunos en el Estado
de Tamaulipas.
Estado de Jalisco: Municipios de Mexquitic y
Bolaños. Estado de Nayarit: Municipio de la
Yesca. Sierra de Berbería. Estado de Durango:
Municipio de Huazamota.

Kikapoos

Estado de Coahuila: Ranchería de El Nacimiento.

Lacandones

La Selva al noroeste del Estado de Chiapas. Municipio de Ococingo en once "caribales": Santo Domingo, La Ilusión, Arenas, Peljichico y
Pelja Grande, Ocotal, La Canja, Chan, Cedro,
Puná, Metzaboc.
Estado de Chiapas: Municipios de Amatenango,
Acacoyahua, Bejucal de Ocampo, Cacahuatán,
Comalapa, Chicomusclo, Frontera, Hidalgo,
Grandeza, Ixtapa, Mazapan, Matozintla, Porve-

Mames

502

Mayos

Estado de Sonora: orillas del Río Mayo Alamos
,
'
aroyeca. Estado de Sinaloa: Municipio de
Choix el Fuerte, Los Mochis.

B

503

�nicipios de Santa Catarina, Lagunillas, Tamazopo.
Pápagos

Estado de Sonora: Municipios de Caborca Y

Estado de Veracruz: Municipios de fahuatlán e.le
Madero, Tlachicilco y Santecomatlán.
Tlapanccos

Estado de Guerrero: Municipios de Atlixco y
Zapotlán, Tlapa, Tlacopa, Malinaltepec, Atlamacingo, Costa Chica, Ayutla, San Luis y Azoyú.

Tojolabales (Chañabales)

Estado de Chiapas: Municipios de Comitán,
La Independencia, las Margaritas y Altamirano.

Totonacos

Estado de Puebla: Municipios de Olitla, Huehuetla, Hueytlalpan. Estado de Veracruz: Municipios de Papantla, Coxquihui, Coyutla y Zozolco.

Estado de Veracruz: Municipios de Catemaco Y
Hueyapan de Orampo, Soteapan, Mayacopan
Sayula, Oluta, Acayucan y Texitepec.

Tr-iquis

Estado de Oaxaca: Municipios de San Andrés y
Santo Domingo, San José, Agencia Municipal
de San Miguel y San Martín Intuyoso y Copala.

Estado de Sonora: Isla del Tiburón, Bahía de

Tzeltales

Estado de Chiapas: Cordillera de Huitepec y
Valle Ococingo.

Tzotzilcs

Estado de Chiapas: poblaciones de Zinacontán,
Chamula, Simojovel, Mitontic y Pantalho.

Yaquis

Estado de Sonora: municipios Guayrnas, Bacum, Cajeme, Rosario, Quiriego, Navojoa, Etchojoa, Onavas, Yécora.

Zapotecos

Estado de Oaxaca: Ixtlán, Villa Alta, Choapan,
Etla, Zimatlán, Ejutla, Tlacolula, Ocotlán,
Miahuatlán, Sola de Vega, Pochutla, Juquila,
Yautepec, Tehuantepec, Juchitán.

Zoques

Estado de Chiapas: Tuxtla Gutiérrez, Mezcapala, Chiapa, Pichucalco. Estado de Oaxaca:
Municipios de San Miguel Chimalapa, San
Martín Chimalapa y Niltepec. Estado de Tabasco: pueblos de Teapa, Topipilapa, Ayopa.

Saric.
Pimas

Popolocas de Puebla

Estado de Sonora: Rancherías de Maicoba, Quipurito, San Antonio de las Huertas, Municipios
de Onavas, U res, Soyopa, Batuc.
Estado ele Puebla: Municipio de San Gabriel
Chilac, Zapotitlán, Tlacotepec, Coyotepec, ~epeji de Rodríguez, Tenango de López, Ixcaqmxtlán, Santa Inés, Ahuatempan, Coyuca y Zacapela.

Popolocas de Veracruz

Seris
Tarahumaras

Tarascos

Tepehuanos

Tepehuas

504

Quino.
Estado de Chihuahua: Municipios de Balleza,
Batopilas, Bocoyna, Carichic. Estado de Durango: Tamazula, Guanaceví.
Noroeste del Estado de Michoacán, Pátzcuaro,
Santa Ana Chapitiro, Tzintzuntzan, Iratzio, Quiroga, Santa Fe de la Laguna, Ero,ngarícuar~,
Centro del Lago de Pátzcuaro, Ycgucn, Teruan,
Jurácuaro, Pacanda, Sierra Tupátaro, Lagunill~,
Zicalari Santa Catarina, San Lorenzo, Capacuaro, Cherán, Nahuatzen, Teremendo, Huaniqueo, Paracho, Zacapu, Cañada de Chilchota,
Carap Tacuro, Ichán, Santo Tomás, Huancito,
Zopoc~, San Pedro, Acahuén, Tenaquillo, San
Miguel, Urán.
Estado de Durango: Municipios de Mezquital Y
Pueblo Nuevo. Estado de Nayarit: en la región
Huajicori. Estado de Chihuahua: Municipio de
Guadalupe y Calvo.
Estado de Hidalgo: Municipio de Huehuetla.

4. ¿ R.aza o razas indígenas? Ante el crecido número de grupos indígenas
que actualmente habitan en la República Mexicana, cabe preguntar si cada
uno es una raza o si todos en conjunto forman una sola. Es este, a nuestro
parecer&gt; un problema de difícil solución.

505

�La antropología y la historia, según hemos visto, demuestran, sin lugar a
duda, que los mencionados grupos indígenas provienen de diversas ramas mongoloides; en consecuencia, no se puede hablar de raza indígena sino en plural:
de razas indígenas. ¿Pero cuántas son ellas? ¿De qué número de ramas mongoloides provienen? Esta cuestión permanece aún sin respuesta satisfactoria. En
algunos casos, como el de los tarascos, por ejemplo, se ignora la procedencia;
en otros parece indudable que ciertos grupos indígenas conocidos con nombres
diferentes, por los datos históricos que se tienen sobre ellos, pertenecen a un
mismo grupo racial: los otomíes; pero en la actualidad esos grupos se diferencian mucho unos de otros por sus características somáticas, su idioma y su
cultura.
Cada uno de los grupos indígenas que hemos enumerado tiene su propio
idioma; pero los estudios realizados en el campo de la lingüística han clasificado
esos idiomas en grupos, subgrupos, ramas, subramas y familias hasta reducirlos, como hace Jorge A. Vivó, a cinco grupos.17
Esto parecería indicar que emigraron a México cinco ramas mongoloides y
que una vez establecidas, por vicisitudes históricas, luchas intestinas, por desmembramientos, guerras civiles, migraciones, se dividieron en varios grupos que
permanecieron en relativo aislamiento y por ello los cinco idiomas primitivos,
de cinco razas originales, se transformaron en numerosas lenguas con el transcurso del tiempo.
O bien que los varios grupos migratorios que en distintas épocas invadieron
el territorio de la hoy República Mexicana, ya venían con idiomas distintos;
pero descendientes, por decir así, de cinco matrices correspondientes a otras
tantas ramas de la raza mongólica.
La lingüística, sin embargo, no resuelve el problema, porque aparte de que
la identidad de lengua no siempre es identidad de raza, puesto que los idiomas
pueden trasmitirse por la conquista, la dominación o las relaciones culturales,
a pueblos diversos, lo cierto es que entre los grupos indígenas de México clasificados dentro del mismo grupo y hasta dentro de la misma familia lingüística,
las diferencias antropológicas son muy notables.
Basta, en efecto, comparar a la simple vista los tipos seri, pápago, tarahumara, mexicano -que según la clasificación lingüística Mendizábal-Jiménez
Moreno pertenecen al grupo lingüístico taño-azteca- para constatar que se
trata de grupos étnicos completamente diferentes. Esta diferencia se advierte,
sobre todo, en los rasgos fisiognómicos.

" JORGE

506

Si aceptamos la definición que hemos dado de raza humana como complejo
biopsicosocial, entonces se llega a la conclusión de que cada uno de los cuarenta y siete grupos indígenas enumerados, constituye, actualmente, un grupo
étnico distinto.
Es posible que, en un pasado remotísimo, los mencionados grupos indígenas
se hayan originado de desmembramientos de una sola o de reducido número
de razas mongoloides; pero al fraccionarse a su vez esos desmembramientos y
al establecerse sus fracciones en diversas regiones de México, cada una de ellas
formó una nueva raza por la influencia del medio físico y social sobre los
individuos, que a lo largo de siglos determinó su tipo físico actual y el hecho
de que el aislamiento de cada grupo y sus prácticas endogámicas, creó 11n fenotipo especial. Si agregamos la diferenciación de lenguas, de algunos rasgos
culturales y de una psicología derivada de la herencia y de las circ11nstanrias
del medio social y de las vicisitudes históricas, tendremos explicado el complejo
biopsicosocial.
Los hechos apoyan esta tesis, porque inclusive podría establecerse en el territorio de la República Mexicana una circunscripción geográfica precisa de cada
uno de los grupos indígenas.
El análisis, por ejemplo, del carácter del yaqui: valiente, audaz, emprendedor; de su tipo físico varonil: adusto, resuelto; de su alimentación, su organización, sus costumbres, lo distinguen radicalmente del otomí: humilde, pacífico,
físicamente endeble, subalimentado y vencido. El mismo análisi~ descubre en
todos los grupos indígenas de México, diferencias fundamentales ele carárler
físico, psicológico y social que bastan para distinguirlos a pesar de los rasgos
comunes que parecen identificarlos.
Digamos, finalmente, que cada individuo de cada grupo indígena Lienc ronciencia racial, se sabe distinto de los vecinos y a su vez, todos se distinguen entre
sí con el nombre del grupo total: mayos, pimas, huicholes, etc.
Sociológicamente, a pesar de los parentescos lingüísticos y de los étnicos
señalados por la historia y la antropología, cada grupo indígena de los que
hemos enumel'ado es, actualmente, una realidad social, es una raza, puesto
que tiene un fenotipo especial, una lengua, psicología y rasgos culturales diferenciales.

A. V1vó, op. cit., p. 46.

507

�LA REFORMA LIBERAL EN MÉXICO
ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacion:il de Antropología
e Historia

I
CLIMA

El mexicano ha pasado ya el primer centenario de iniciación en un sistema
liberal.

,,

La etapa iniciada en Anáhuac por Hernán Cortes, prolongada por el Virreinato, en lucha durante la primera mitad del Siglo XIX, entró a liquidación
como sistema político de México al abrirse la etapa de la Reforma liberal, que
apunta en el movimiento de Ayutla.
El mexicano, con una conciencia de mayoría de edad, se lanzó a nuevos
cauces más autónomos, hacia una postura de soberanía, de libertad y de independencia, no sólo dentro de un concepto económico, ni político, sino ideológico,
dentro de la corriente cuyo movimiento recibe tónica del liberalismo europeo,
y cuyas raíces mexicanas aparecen ya francas en nuestro Siglo XVIII de modo
manifiesto en la corriente de la modernidad, y más atrás, desde los prolegómenos del Renacimiento.
Esta nueva postura en el mexicano surgió en su fase liberal como algo destinado a reestructurarle en un mundo nuevo, en actitud de superación.
¿ Y poi' qué hablábamos de un mundo nuevo? -nos dice H. J. Laski en
El liberalismo europeo-, porque lo han hecho los descubrimientos geográficos;
la ruina de la economía feudal; el establecimiento de nuevas iglesias que no
reconocen ya la supremacía de Roma; la revolución científica que trastorna
las perspectivas mentales; el volumen creciente de los inventos técnicos que es

509

�causa de nuevas riquezas, y aumento de la población; la invención de la imprenta tipográfica, con su inevitable consecuencia sobre los ensanches de la
cultura, de lo cual nace una teoría política que, como en Maquiavelo y en
Bodin, funda la investigación del problema social en la relación del hombre
con el hombre y ya no en la relación del hombre con Dios.

Y este mundo nuevo que nuestros ilustrados del Siglo XVIII empezaron a
perfilar con categoría, par-a México, tomó una fisonomía más propia al abrir
el movimiento de Ayutla la etapa de la Reforma.
En verdad, la importancia del Plan de Ayuda no está en su propio origen,
sino en tanto da entrada a una etapa dinámica ele México, cuyo ciclo fina al
consolidar la Constitución de 1857.
La trayectoria de la gestación del Plan de Ayuda, en uno de los lapsos más
turbulentos de México en su primera etapa de país independiente, no tiene
mucho de extraordinario aun con su modificación del día once de marzo en
la fortaleza de San Diego, en Acapulco, sino en cuanto da principio a un
intento de transformación de México en nación efectiva.
Su importancia, de hecho, está en que da principio a una era de consolidación de valores dentro de una orientación liberal, como fruto de una reacción contra un sentido medievalista hacia un avance con enfoque a la soberanía
nacional, después de un tr•ayecto de lucha, confusiones y angustias con mutilaciones del solar patrio.
El Plan de Ayutla se convierte, pues, en un grito desesperado, en una clarinada que reunió a la Nación, no contra Santa Anna propiamente, sino contra
un sistema medievalista, en un anhelo de libertad e independencia no logrado
con plenitud en el movimiento de 1810.
El clima en que nace el movimiento de Ayutla, es propicio. México afronta
tremendas crisis internas y externas, Antonio López de Santa Anna, el hombre de vida rara y emocionante, héroe y traidor, presumido y capaz, de grandes responsabilidades, dirige los destinos de México, pero sin Lucas Alamán y
sin el general Tornel que han muerto, y sin Raro y Tamariz que ha renunciado. El partido esclavista norteamericano y la política de este gobierno, quería
un pretexto para adquirir Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila
y Baja California, y por ello aparece el asunto de la Mesilla. La pérdida de esta
porción de México evitó la mutilación de los cinco estados norteños y la faja
enorme de la Baja California mexicana.
En este clima de inquietudes y desesperanzas aparecen los reformistas mexicanos a reivindicar para el Estado de soberanía a que tenía derecho, para

sentar
las bases de libertad y d e igua
.
Idad dentro d
)1
·
.
evara a un concepto más def .d d .
. , e un sentido Jurídico que
mi o e mtegrac1on social
E~tre ~anto, acechaba el coloso del norte el Pla
.
el d1a pnmero de marzo de 1854
FI 'y .
_n de Ayutla era promulgado
por orenc10 V1llarreal.

II
PROYECCIÓN

Don Ignacio Comonfort, coronel retir d
. .
Aduana de Acapulco desde el - d ~ o del serv1c10 activo, contador en la
signación que le otorgó d A an~ e, 847 y administrador de ella por deon ntomo Lopez de Sa t A
a Plan de Ayutla el día 11 d
na nna en 1853, se adhirió
e marzo de 1854
· • .,
l ,
o is, coronel y comandant
. .
' a mv1tac1on de don Rafael
e prmc1pal de Acapulco.
S 1
Conv~rtido Comonfort en el verdadero
.
. .
por designación unánime de 1
1 . cau~lo del movirmento de Ayutla
.
os revo uc10nanos la ,
gu1ente proclama: . Compa d
' nzo a sus soldados la si11 , .
1
neros e Arn1as' En m
~rus, y estoy ya a vuestro lado Próxima
.omentos tan solemnes me
aciertos de una administr.ac·, . . h
a patna a sucumbir por los des• 10n capnc osa
b'
.
l'Standarte de la libertad
I
y ar itrana, habéis levantado el
' resue tos a defe d 1 d
rano. Para tan patriótica empresa h b'' ~ er os erechos del pueblo sobe . .
a e1s 3uzrrado d 1 ,
serv1c10s, y me tenéis dispuesto a d
"
e a gun valor mis débiles
.
erramal' mi sangre con vosotros

i

BaJo el pretexto de una invasión iráti
.
.
dar de tropas el Sur porque d p
ca, el gobierno ha pretendido inun.
,
e este modo a
d
e3ercer en él su despotism .
' poya o en la fuerza podrá
o, pero sus espe
'
tropas no llenarán la misión d I t'
. ranzas quedarán burladas . esas
.
e irano· y s1 algún
.
'
mente mvade nuestro territorio elea/
cnem1~0 exterior, efectivanuestros cadáveres.
' p
emos hasta rechazarlo, o pasará sobre
Surianos .· Los E x·cmos. senores
generales don N' col' B

y don Tomás Moreno han s'd . . d
i as ravo, don Juan Alvarez
de 1as fuerzas libertadoras.
'
i o mv1ta
Ellos
n Ios dpor ,~osotros para ponerse al frente

mente al voto de conf
' o o ude1s, corresponderán muy digna1anza que les hemos otorgad . b
,
porque es santa y justa. y nosot
. d
o' a razaran nuestra causa
llenos de fe a buscar la' . t . ros, gma os por tan ilustres caudillos iremos
v1c ona con que 1 p •d .
,
que luchan por su libertad.
a rov1 encia premia a los pueblos
i Soldados de la Patria! N obles son vuestros esfuerzos; pero para que causa

511
510

�los pueblo,,, y a los compromisos solemnes que contrajo al pisar el suelo patrio,
se entregó en brazos del partido parricida; del partido que compró infamemente la cabeza del ilustre general Guerrero, y cuya tendencia al despotismo
son instintivas. Persuadido como lo está, de que el Sur ha sido constantemente
y será siempre el baluarte de la libertad, así como de su impotencia para subyugarlo, pone en juego todos sus recursos sacrificando el tesoro público, y
adopta para conseguir sus miras, la traición y la perfidia.

. t' fuerza es que seáis subordinados. Ayudadme a
b
1
tan sag rada no se d csvir ue, 1
'd d de los ciudadanos y a pro ar a
a
proteger
a
segun
a
'
d
conservar e1 or en,
· ·¡·izados• De este modo
,
d los pueblos c1v1
mundo que pertenecemos a1 nume~o e
eli os en medio de los
,.
n la conciencia tranquila afrontar los p gr '
.
f
pod re1s co
_
i _ Ignacio Comon ort.
cuales hallaréis siempre a vuestro campanero y am gO .

Soldados: Se supone que una invasión extranjera amagaba nuestras costas,
y no se os creyó capaces de combatirla y repelerla. ¡ Camaradas, o se ha desconfiado de vuestro valor y patriotismo, o se os ha querido sorprender villanamente! En una palabra, sabedlo todo: esa invasión es una mentira, es una
superchería inicua, es un pretexto embustero para llenar de tropas nuestros
pueblos, desarmarlos sucesivamente, y después dominarnos por la fuerza y el
terror. ¿ Cómo no repeler semejante agresión? ¿ Cómo dejamos pacientemente
oprimir? No, valientes surianos; que sepa el mundo que los indómitos hijos
de las montañas no han degenel'ado: que como han sabido siempre sostener
su libertad y sus derechos, sabrán también pelear y morir por rechazar cualquiera agresión extranjera en defensa del territorio nacional.

Acapulco, mal'7o 11 de 1854·.
.,
uan Alvarez, quien por sus mocedades militó co~ las
Tamb'.en fue don J
osé María Morclos, y después contra los mvafucrzas insurgentes de don J
.
'gnificación particular en este
sores norteamericanos en 1847, quien tuvo una s1d 'l d d Lucas Atamán
. .
. d Santa Anna y más que e e ' e on
'
movmuento; eneIDig~ . e . , de éste eo. la muerte de don Vicente Guerrero,
.
.
Al ,
por la supuesta partic1pac1on
.
,
.
f
.dad al saber que había sido designado
aman
mamfesto franca mcon ormi
. . .
, •
nista al grado
. . tr de Relaciones Exteriores, al m1c1arsc el regimen santa
. . .
mm1S o
e "si Alamán continúa en el M1n1Steno,
de manifestar Alvarez a Santa Anna qu l
1 .
Santa Anna consigna en
el Sur se pondrá en armas"' frase textua que e mismo

Mi historia Política Y Militar.

¡ Soldados, a la campaña! En esta lucha están empeñados el bien de la patria
y vuestra misma reputación: llevemos la giierra hasta la silla del déspota; y
que la refulgente estrella de la libertad que comenzaba a eclipsarse para nuestro
infortunado suelo, recobre su brillo y vuelva a derramar sobre nosotros sus
puros resplandores. Jurad no dejar las armas de la mano hasta que en la Nación se consoliden los bienes inestimables que se le quieren arrebatar, y decid
con vuestro antiguo jefe: ¡ Viva la República! ¡ Viva la libertad! ¡ Viva el Sur!
- Juan Alvarez.-Peregrino, marzo 14 de 1854.

,
f d
·ugaban en el destino de la
Incuestionablemente motivos mas pro un os ;e J L s Alamán el día 2 de
atria pues bien claro se ve que aun muerto on uca
,
rmas
P
'
d 1 . . t ño el Sur se poma en a
.
. . d 1853 el día lo. de marzo e s1gu1en e a '
1umo e
,
'd
. d de Comonfort de Jo acontec1 o
EAnterado d~n}~ª;l
e~o;::;;:i~ª a:tivo de las fue~s a sus órdenes,
1
en capu1co e
'
L'be t d" y quien como lo
1 t'tulo
de "Ejército Restaurador de 1a I r a
'
1
h
a ora con e
, 1
la
siguiente·
hizo Comonfort con los suyos, les entrego a proc ma
.

A~::~::r

C
d Armas· Un suceso importante y que podré llamar feliz, me
. ompad~1~r~s el palab;a La guarnición y vecindario del puerto de Acapulco
obliga a mgiros ª
·
· · · ¡ 1· t coronel
l plan político que en Ayutla m1c1ara e va ien e
acaban de secundar e
l f
d
sotros
don Florencia Villarreal: he sido invitado para ponerme a rente e
ronto porque los santos y justificados principios que en él se invocan,
Y estoy P
'
• •
l
te dré gustoso hasta
están identificados con mis propias conv1cc1~nes, y o sos n
anda
o
ver
logrado
su
triunfo
completo
no
obstante
el
pe
¡X'recer en l a dem
d
· · d 1 I de
. quebrantada salud: porque un solda o v1e10 e a n noso est ado de ml
·
· d · d
d cía no puede ser indiferente al peligro de la Patna, m e1_ar e empe~ en¡ ' rmas para protcaer los derechos individuales de los mexicanos, ho0
punar as a ·
od
b'
·
liados cruelmente por el abuso escandaloso de un p er ar itrano.

;º

'

El general Santa Anna, faltando de una manera indigna a la confianza de
512

Así se expresaron los caudillos más significados de la Revolución de Ayutla,
a quienes fueron sumándose elementos de muy variada postura ideológica y
política: el general don Tomás Moreno, que fuera nombrado segundo en jefe;
don Santos Degollado, don Gordiano Guzmán, don Manuel García Pueblita
y don Epitacio Huerta, de Michoacán; el licenciado don Juan José de la Garza,
de Tamaulipas; don Santiago Vidaurri, de Nuevo León; don Luis Ghilardi,
en el Centro. El elemento conservador, doctrinario e institucionalista, estuvo
representado -nos dice don Francisco Bulnes--, por don Antonio Haro; la
oposición del clero por el obispo don Clemente de Jesús Munguía y el presbítero
don Mucio Valdovinos; y la más franca simpatía de las órdenes monásticas; por
la de los religiosos agustinos, quienes ayudando a la revolución de Ayutla,
trabajan por impedir se llevase a cabo una pretendida reforma a los conventos
en México. Sólo don Nicolás Bravo manifestó que sus deseos eran se conservara
513
1133

�inalterable la tranquilidad pública, y que el Sur gozara de una ~az dur,ade~a,
pues los pueblos que quieren prosperar --dijo- es preciso que ~1van en quietud, obedeciendo las leyes, al supremo gobierno y no desmoralizando las costumbres.
Don Nicolás Bravo per,tenecía a la generación de los viejos y moderados
insurgentes.
En la revolución de Ayutla se ve una coalición de todos los elementos de la
nación sensible, contra un sistema que creía en los poderes absolutos, aun
transitoriamente.
Entretanto, en Nueva Orleáns,* y en Brownsville ** se consolid~b~n juntas
revolucionarias en que se congregaban los ideólogos de un mo~~rruento de
· , mayov, la Reforma, cuyo prolegómeno fue la Revoluc1on de Ayuproyecc1on
tla.

III
AVENTURA

En pocas semanas tomó importancia la revolución del Sur, y marcado fue el
progreso del movimiento.
La aventura del general Santa Anna en el desarrollo de su proyect~ p~ra
oner fin a la protesta armada que originó el Plan de Ayutla, fue una excitativa
:ue multiplicó las guerrillas, pues la malhadada expedición del ~eneral Santa
Anna al frente de cinco mil hombres de todas las armas,, ~aJo el, mando
de ameritados generales de academia, salida de la ciudad de Mex1co el d1a 16_de
marzo de 1854 con rumbo al Sur, con todas sus peripeci~s y co~secuenc1as,
hasta su penosa retirada de las goteras de Acapulco, ~e~pues de d1v~rs:15 1:1~niobras políticas y militares bajo el signo del fracaso, hicieron la mu.l~1phcac1on
de partidas rebeldes que ponían al país en pleno estado de revoluc1on,'
.
Los capitanes Juan Antonio y Juan de Nava, el co1:1andante Martm _OJend.
1 pitán José María González, Pascual Ascens10 Torres y particularm:~t: :austo Villalva apoyaron con auge al movimiento en el departamento
de Guerrero.

* Cfr. Apéndice l.
** Cfr. Apéndice 2.
514

Jesús Villalva se pronuncia en Tasco, y se multiplican las acciones militares
en 11acotepec, Tetela del Río, Quechultenango, etc. Entretanto revolucionaban Juan José de la Garza, García Pueblita, Vidaurri, Huerta y algunos
otros.
Dieciocho meses duró esta lucha, que al dal' fin al régimen santanista, lo
dio a la etapa con sentido medievalista que por más de trescientos años fue
política activa en la Nueva España.
En este lapso es cuando el conde Gastón Raousset de Boulbon -aquel que
sirvió de pretexto al régimen santanista en 1854 para invadir con sus fuerzas
militares el Sur y violentó por ello el movimiento de Ayutla- desembarcó
en Guaymas; esto aconteció en el mes de julio de 1854. Al frente de trescientos franceses que había reclutado y organizado en California, Raousset de
Boulbon hace incursión en Guaymas, plaza que defendía el general don José
María Y áñez, quien batió derrotando a la columna expedicionaria, quedando
prisionero Raousset de Boulbon, a quien después de habev comparecido en
juicio que le fue condenatorio en sentencia, se le fusiló el día 12 de agosto
de 1854.
Así concluyó sus aventuras en territorio mexicano este joven filibustero francés, pintoresco y dramático, quien por 1852 acaudillando otra partida de
filibusteros franceses, so pretexto de explotar unas minas en Arizona, había
traído tanta intranquilidad al general Miguel Blanco, en Hermosillo, y sido
pretexto en 1854 para que el régimen santanista creara el clima en que se
manifestó el Plan de Ayutla, por la supuesta posible incursión de Raousset de
Boulbon en Acapulco.
La revolución del Sur, si bien contaba con hombres decididos pasaba poi'
una grande cvisis económica; ello hizo a su caudillo de mayor dinámica, don
Ignacio Comonfort, convencer al jefe del movimiento, don Juan Alvarez, de
la necesidad imperiosa de adquirir fuera del país, los elementos que tanto
les urgían.
Asiente Alvarez en la salida de Comonfort a los Estados Unidos, diciendo
en 7 de mayo: "Procederá V.S. a enganchar 80 artilleros inteligentes, sean
de la nación que fueren, haciendo su ajuste en los términos que mejor le parezca y procurará cuanto antes vengan a prestar sus sewicios a la plaza de
Acapulco".
Entretanto el regunen santanista se dedicaba por diferentes medios de
publicidad a restar importancia al movimiento militar del Sur, logrando, hasta
en los adversarios al régimen, la duda, si no la incredulidad en él; así lo revela

515

�una carta de Haro y Tamariz, ya adversario de Santa Anna, que, refiriéndose
al movimiento de Ayutla en fonna despectiva, nos pinta un bosquejo bastante
real de la época cuando nos dice: "Aquí no hay revolución, pero sí una insurrección sangrienta, sin jefe y sin plan político. No se puede sin embargo negar
que si no hay revolución, ella nada dilatará en estallar, pues está en la cabeza
y en el corazón de todos; nacionales y forasteros . . . las causas son: el abandono de las fronteras a las depredaciones de los indios bravos; los destierros y las
ejecuciones; la parte que han tomado en el actual estado de cosas, tanto el
clero como los españoles; el insulto hecho al ejército haciendo entrar en él
oficiales españoles; los continuos insultos hechos a la dignidad de la Nación
y de los mismos parüculares por el círculo de gente perdida que rodea al
Presidente; la venalidad de todo su Gobierno; el despilfarro increíble de su
Administración y, en fin, la paralización completa de todos los negocios". Así
veía, y con bastante claridad, la situación de México, Haro y Tamariz, en
carta que enviara a don Manuel Robles Pezuela.

do~de le recibieron sus soldados con las más vivas muestras del más puro en~s1~mo. Comonfort, con la dignidad de un soldado se dirigió a ellos al día
s1gu1ente de esta manera.
Surianos: ya me tenéis de nuevo a vuestro lado. Desde el extranjero donde
velaba p~r los valientes hijos del Sur, medía también con exactitud los pasos
~el enemigo, Y ~e presento entre vosotros precisamente cuando las huestes del
tirano se aproxrman, cuando el peligro renace y cuando hay que batirse.
,Soldados: recordad los hermosos días de abril, y nada tem~;s.
.... . e} enemigo,
·
mas fuer~e_entonces que ahora, huyó medroso de nuestras murallas: nosotros,
menos deb1les ahora que entonces, por todos los elementos y recursos con que
contamos, no seremos menos afortunados.
Surianos : los hijos de un pueblo libre nunca deben ser vencidos: contad con
:sto, con ~l amparo _de la Divina Providencia, y la lealtad de nuestro campanero y amigo, Ignacio Comonfort.

Entretanto don Ignacio Comonfort emprendía el viaje de Acapulco a San
Francisco, California, el día 7 de mayo de 1854. En esta última población solicitó ayuda para el movimiento en el que tenía fe salvaría a las instituciones,
mas los requisitos exigidos no eran aceptados por él, debido a ser lesivos al decoro nacional; por ello pasó Comonfort a Nueva York en busca de mejores
auspicios, donde tras redobladas decepciones, encontró generosa ayuda de don
Gregario de Ajuria, y de la casa Hitchock para la compra de los deseados
materiales de guerr-a, en lo que le ayudó John Temple.

Y mientras se jugaba, el destino en dos etapas de México hacían a t d
· 1 'd 'I
,
co e
presencia os 1 eo ogos que dar-ían la tónica a la etapa por venir, la Reforma.

Así, el día 10 de septiembre adquirió dos mil fusiles, ochenta quintales de
pólvora, cincuenta mil cartuchos, un obús de montaña, así como piedras de

El ré~~en santanista intentaba en vano conjurar la situación creada por la
Revoluc'.on que se hab_ía iniciado en Ayutla, la que recibió "grande impulso
-nos dice _Manuel Rivera-, al regreso de don Ignacio Comonfort de los
Estados Umdos de Norteamérica"; ello hizo que López de Santa Ann
_
ª coro
prend'iera 1o dT
1 JCJ·1 de sostener su régimen, tanto más cuanto que elementos
co,nservadores conspiraban contra él, "los que por deb:r y conveniencia -dice
~opez d_e Santa Anna en sus Memorias- debían haberme apoyado con su
influencia moral y material, llegaron al extremo de situar una imprenta en el
Convento de San Agustín ( de la ciudad de México) para hostilizar la constante
labor de sostener de sus derechos y de los de la Iglesia".

chispa y piezas para fábrica de artillería.
Miguel Arrioja, de la Junta Revolucionaria con sede en Nueva Orleáns,
infonna a don Melchor Ocampo, en 20 de enero de 1855, de la compra hecha
por Comonfort, de la siguiente manera: "En 20 de noviembre último salió
Nacho Comonfort de Nueva York llevando más de cinco mil fusiles, algunos
cañones y obuses de montaña, 100 quintales de pólvora, veinte mil tiros de
fusil, muchos de cañón, bombas, granadas, cohetes de diversas clases, plomo y,
en suma, un surtido regular de las municiones de guerra que necesitaba para la
fortaleza de Acapulco y para sostener con éxito la revolución del Sur. Tengo
ya carta suya en que me participa que llegó sin novedad a Acapulco el día 7
de diciembre y que las cosas relativas a la revolución iban perfectamente por
allá".
Efectivamente, Comonfort volvía a Acapulco el día 7 ele diciembre de 1854,

/

IV
DocTRINA

A Para mejor
·d·, entender
. la situación comprometida del país, Lo'pez de Sant a
nna exp1 10 una circular por conducto del Ministro de Gobernación en l
que se decía
·, con sus
' proa
, substancialmente que, supuesto que la Revo¡uc1on
gresos ha~1a pues~o algo en duda si los mexicanos tenían O no plena confianza
en el Presidente, este, que quería obsequiar siempre la voluntad nacional dis-

'

517
516

�ponía que el día lo. de diciembre (1854) se reunieran juntas populares
en todas las ciudades y pueblos de la República, bajo la presidencia de los
gobernadores, comandantes generales y demás autoridades respectivas de cada
punto, para que allí los ciudadanos expresaran con absoluta libertad su opinión, su voluntad y parecer sobre las dos preguntas siguientes:
"la. Si el actual Presidente de la República ha de continuar en el mando
supremo de ella con las mismas amplias facultades que hoy ejerce".
"2a. En caso de que no continúe con las mismas amplias facultades con que
en la actualidad se halla investido, a quién entrega inmediatamente el mando".
En la misma circular se indicaba que el general López de Santa Anna no
continuaría en la Presidencia, si no le favorecía el asentimiento de los mexicanos
en cuanto al otorgamiento, en pleniutd, de amplias facultades.
Entretanto las tropas del régimen santanista iban sufriendo derrotas como la
infligida a las del coronel don Francisco Cosío Bahamonde en Huetamo, donde
fue prisionero, juzgado sumariamente y ejecutado; el general de brigada don
Manuel García Pueblita se apodera de Acámbaro, y don Ignacio Comonfort, de
Zapotlán, luego de Colima y después de Guadalajara.
Al empuje de la Revolución, el propuesto pleibiscito resultó tardío, y convencido el general López de Santa Anna de la insostenible situación, el día 9 de
agosto de 1855, a las tres de la mañana, salió de la ciudad de México acompañado de su Estado Mayor y una escolta de lanceros; tomó el camino de
Veracruz en cuyo puerto se embarcó, expatriándose.
El mismo día 9 se publicó en la capital de la República un Decreto, expedido
el día anterior, en que se daba a conoceI' que el Poder Ejecutivo quedaba depositado en un triunvirato integrado poI' el licenciado Ignacio Pavón, Presidente
del Supremo Tribunal de Justicia y de los generales don Mariano Salas y don
Martín Carrera, y en caso de fallecimiento de éstos, de los generales don Rómulo Díaz de la Vega y don Ignacio de Mora y Villamil.
Con la salida del general López de Santa Anna quedaba satisfecho uno de
los objetivos de la Revolución del Sur, expresado en el Plan Militar de Ayuda
redactado por Eligio Romero, proclamado por Florencio Villarreal y reformado
en Acapulco por Ignacio Comonfort.
Sólo quedaba el de convocar a los mexicanos para que, conforme a su voluntad, expidiesen su código fundamental.
Entretanto, el día 13 de agosto del mismo 1855, la guarnición militaI' de la
ciudad de México se adhería al Plan de Ayutla, nombrando al general don
518

Rómulo Díaz de la Vega, Gobernador y Comandante General del Distrito, encomendándole el nombramiento de dos personas por cada Departamento, para
elegiI' Presidente de la República. El general Díaz de la Vega nombró a los
representantes y éstos el día 14 eligieron al general don Martín Carrera, lo que
trajo diversos incidentes y complicaciones, dado que no se ajustaba el procedimiento a los postulados por los hombres de la Revolución de Ayuda.
Después les siguieron días agitados: el geneI'al Antonio de Haro y Tamariz
proclama un nuevo plan en San Luis Potosí, con tendencia conservadora, haciendo lo propio el licenciado y general don Manuel Doblado en Guanajuato;
don Santiago Vidaurri, Gobernador de Nuevo León se declara independiente
y la situación se sigue complicando.
Es la época que hizo concebir, a no pocos extranjeros, sueños de I'iqueza
y de conquista, nos dice Jorge Flores D. en el tomo 2 de Papeles Históricos
Mexicanos. Desde que Aarón Burr trató de crear un imperio en México, D'Alvimar, Lallemand, Aury, Laffite, Cochrane, Long, Sutter, Walker y Raousset
de Boulbon se convirtieron en plaga para los países de América.
De esta laya fue Juan Napoleón Zerman, veneciano de origen, quien por un
sobrino de don Juan Alvarez, José Parra y Alvarez, se ponen en contacto con el
jefe triunfante de la Revolución de Ayuda, quien entabla relaciones con él y le
pone en contacto con Roak Matheson; ambos se entienden y en unión de Mr.
Robert, Mr. Noah y Mr. La Chapelle forman un "gobierno provisorio" que preside Zerman a quien se designó también "Almirante de la Flota Mexicana"
con cuya "autoridad" se ¡decidió en los barcos Archivald Gracie y el
Rebeca Adams a bloquear los puertos mexicanos. La emprendió con la Paz,
en Baja California, donde fue aprehendido y enviado a México. Ya ante don
Ignacio Comonfort, Presidente de la República que substituyó a don Juan
Alvarez, se le perdonó la vida en actitud magnánima, y se le dio libre, aun
cuando Zerman siguió alegando no ser delincuente.
Así pasó en nuestro agitado devenÍI' otro filibustero más de los que acechaban los azares de nuestra política, en los días de la Revolución de Ayutla.
El día lo. de octubre don Juan Alvarez llegó a Cuernavaca y nombró en seguida las juntas de representantes que habían de elegir Presidente de la República, y el día 4 la junta designó al propio don Juan Alvarez conforme al
artículo 2o. del Plan de Ayutla reformado en Acapulco y ratificado por los
convenios celebrados en Lagos entre don Ignacio Comonfort, jefe de la división
del interior perteneciente al Ejército Restaurador de la Libertad; don Antonio
de Haro y Tamariz, jefe del movimiento político de San Luis Potosí y el
licenciado don Manuel Doblado, Gobernado!' del Departamento de Guanajua519

�to. De esta manera, electo don Juan Alvarez, formó su gabinete con don Melchor Ocampo en Relaciones, don Guillermo Prieto en Hacienda, don Benito
Juárez en Justicia y Negocios Eclesiásticos, y don Ignacio Comonfort en Guerra.

mente los de la Reforma, y es una fiel transposición ideológica del pensamiento
del doctor don José María Luis Mora; su texto íntegro y fiel, lo estudiaremos
adelante.

Don Juan Alvarez, de Cuernavaca pasó a Tlalpan y de allí a la ciudad de
México tomando posesión de la sede capital del gobierno de la República.

V
Al triunfo de la Revolución de Ayutla, y ya hecha ésta gobier-no, se expidieron tres leyes reformistas de significada trascendencia que manifestaron la tónica
ideológica de los intelectuales de Ayutla, muchos de ellos de la Junta Revolucionaria que operó en Nueva Orleáns, ligada al Partido Republicano, Puro o
Democrático.
La primera, que se denominó "Ley Juárez", por don Benito Juárez, expedida
el día 22 de noviembre de 1855, que suprimió los fueros eclesiásticos y militares.
La segunda, llamada "Ley Lerdo", por don Miguel Lerdo de Tejada, expedida el día 25 de junio de 1856, que desamortizaba los bienes de manos muertas,
y la tercera, llamada "Ley Iglesias", por don José María Iglesias, expedida el
día 11 de abril de 1857, que secularizaba los cementerios.
El espíritu de estas tres leyes indica, de modo franco y manifiesto, el pensamiento liberal que sus directores intelectuales le dieron por tónica.
Los principios que sustentaron los hombres intelectuales de Ayutla, son los
que ya habían sido planteados con anterioridad por el doctor José María Luis
Mora -en ese trayecto de nuestro liberalismo tan influido por el europeo--, por
Pedro Rodríguez Campomanes y Melchor Gaspar de Jovellanos, y que en México
tenemos bien perfilado en nuestros "Ilustrados" del siglo XVIII.
Las raíces de nuestro liberalismo que enérgico se inició en el movimiento
de Ayutla, dando fin en México a la etapa virreinal con sentido medievalista,
están en esas dos corrientes que hemos mencionado: el liberalismo europeo,
bien explicado por Harold J. Laski y la "ilustr-ación" mexicana, que con sus
peculiaridades nos lleva a esa interesante etapa de nuestro siglo XIX.
Ello se justifica históricamente con el plan doctrinario-político del Partido
Republicano Puro o Democrático que se recogió a los aprehendidos por el delito de conspiración, a quienes se envió a Chilpancingo para su proceso, a raíz
de la proclamación del Plan de Ayutla, es decir, en marzo y abril de 1854,
cuando el general López de Santa Anna permanecía en la campaña militar en
el Departamento de Guerrero.
El importante documento a que he hecho mención, fechado en México en
1850, contiene los postulados que aceptaron los hombres de Ayutla y posterior520

POSTURA foEOLÓGICA

El programa del Partido Republicano, Puro o Democr-ático a que hice referencia, es una fiel transposición ideológica del pensamiento del doctor José
María Luis Mora, como se puede advertir particularmente en lo expuesto en
el "Programa de los principios políticos que en México ha profesado el partido
del progreso, y de la manera con que una sección de este partido pretendió
hacerlos valer en la administración de 1833 a 1834", que aparece en su "Revista Política" incluida en el volumen primero de sus Obras Sueltas, editadas
en París el año de 1837.
Es la manifestación en México de "la gran revolución filosófica, preparada
por los pensadores italianos y españoles del siglo XVI -nos dice Menéndez
Pelayo-- que estalló en el siglo XVII, con inusitado brío", llevando su influencia a todos los órdenes del conocimiento humano.
Roto por Renato Descartes el cetro de la autoridad tradicional, y erigida la
afirmación de propia conciencia en base y fundamento de toda filosofía,
cambió de pronto bruscamente el punto de partida y con él cambiaron los procedimientos todavía más que las soluciones. He ahí la raíz y la razón de la
nueva doctrina reflejada en América, en México, con bastante retardo en su
énfasis; pues si bien es cierto que desde el siglo XVIII se manifestó en prolegómenos, hasta el siglo XIX, en su segunda mitad aparece con la franqueza
enérgica en el Partido Rojo, que nos dice Francisco Bulnes, era sólo un grupo
marcadamente demagógico tendiendo a socialista. "Por eso don Ignacio Ramítez -nos dice Ignacio Manuel Altamirano en su biografía- estaba solo e
iba a luchar contra aquellos que podía suponerse eran sus correligionarios. Los
avanzados iban a creez,lo un soñador; los moderados iban a ser tan enemigos
suyos como los mismos clericales". Es que el liberalismo radical aún no tenía
carta de naturalización, la conciencia del mexicano estaba indecisa como se
advierte en los mismos postulados del Partido Republicano, Puro o 'Democrático, el más avanzado de la época, cuya parte secreta del programa, empezada
521

�a divulgar en el año 1850, aceptan los hombres de Ayutla y propagan desde el

pitales y hospicios donde asistir y
.
extinguir la mendicidad en la R P:ºbPl_orcionar trab,ljo a los pobres, a fin de
epu ica.

mismo marzo de 1854.
El importante documento está concebido en siete artículos, de los que seis,
los primeros, tienen su doctrina en el ideario político del doctor José María Luis
Mora, y el séptimo o último es precursor de la filosofía que inspiró al artículo

7o. El partido desea una ley agraria u
dé por resultado la cómod d' .. ,
q e arregle la propiedad tel'ritorial y
México, 1850.
a iv1s1on y adquisición de ésta.
'

27 de nuestros constituyentes de 1917.
Veamos, pues, el documento que, adjunto a otras piezas, obra en la causa
de los individuos que por el delito de conspiración contra el Estado, fueron
aprehendidos y juzgados en Chilpancingo a raíz del pronunciamiento de Ayutla.
Parte secreta del Programa del Partido Republicano, Puro o Democrático,
lo. La libertad civil en toda su plenitud y, por consiguiente, la de conciencia.
2o. La ampliación del fuero común, y la limitación estricta de los fueros
privilegiados a sólo los casos facultativos y privativos de las clases aforadas.
So. El partido reconoce la necesidad del culto católico y sostiene que debe
ser éste el culto nacional en nuestro país; pero al mismo tiempo desea el desarme
del clero como potencia civil, y espera establecer al fin, que los clérigos, a imitación de su Divino Maestro y de los apóstoles, no podrán tomar ningún participio
en los negocios políticos.
4o. La intervención de la autoridad civil en los matrimonios, divorcios, bautismos y entierros, y prohibición de que la autoridad eclesiástica proceda a estos
actos sin el "visto bueno" de la civil.
5o. El partido reconoce, como una de las cargas del Estado, el sostenimiento
del culto y de sus ministros, a quienes designará una congrua proporcional, decente y con toda puntualidad satisfecha. El clero, en consecuencia, no puede
contar con más rentas propias que las susodichas congruas, y los presupuestos
del culto, religiosamente pagados; y todos los bienes que vienen al clero, ora sea
de fincas rústicas o urbanas, ora de capellanías, fundaciones piadosas o cualesquiera otros títulos, o ya, finalmente, de diezmos, mandas, limosnas, derechos
parroquiales y obvenciones de todo género, pertenecerán al Estado, el cual será
dueño de bajar la cuota de estas últimas, o de suprimirlas del todo, según lo
juzgue conveniente.
6o. Se procurará establecer gratuita la asistencia del párroco a los casamientos, bautismos y entierros ; y si bajo el nombre de limosna u ofrenda (la
cual sólo se recordará a los pudientes) quedare establecida alguna oblación
módica y voluntaria, el rendimiento de ella no podrá tener otro destino que
el de ayudar al gobieroo a cubrir el presupuesto del culto y el de fundar hos-

Es incuestionable que esta parte
blicano, Puro o Democrático fue nor:c~ta, ~el Programa del Partido Repula Ley Juárez, la Ley Lerdo y la Le Ia~e;~nd1ca par~ los ~ombres de Ayutla;
en esa etapa inicial de nuestro lib:ralism as nos lo evidencian en este trayecto,
febrero de 1857 Icr . R ,
o, que concluye cuando, el día 5 de
,
' º nac10 amirez F-rancisc z
p .
Mana Mata León Guzm' G ill'
. o arco, onc1ano Arriaga José
•
'
an, u ermo Pneto y tr d
'
x1cana la Constitución políti
I
. . ~ os, an a la Nación Me.
ca para a consohdac1on de un régimen liberal.

VI
DESPUÉS DE AYUTLA

Concluido el régimen santanista con él
de México, los hombres del Pla d Ay 1
una prolongada etapa histórica
n e yut a empezaron ad f
etapa del País la de la Ref
,
ar orma a una nueva
'
orma; as1 ocupó 1
'd ·
.
renovación en forma plenamente d f' 'd d a pres1 enc1a el pnmero en esta
. .
e im a on Ignac· C
f
partidanos moderados de los homb res d e' Ayutla 10 omon dort, uno de
. los
ue provisional sentó l
.
' y aun cuan o su gobierno
f
'
as pnmeras bases de una
., d .
que tomó parte como miembr d
b'
renovacion e sistemas en
L
. .,
o e su ga mete el licenciado don Benito Juárez
a aspiracion de este grupo de homb
.
.
don Juan Alvarez, tuvo como
ta ;es ~alido de la revoluc'.ón que presidiera
México; a este gl'upo correspond~:
un ~enta_I la Constitución liberal de
10 una sene de m
·
cos
que
dieron
como
remate
el
C
.
novac10nes y ensayos jurídi
onstituyente de 1856-1857.
Como era natural, el nuevo cuer o
. .
renovación de sistemas prom ·a p lconstit~cional mexicano, fruto de una
ovi o por a cornente l'b l
,
gur-pos significados d 1 f il'
. 1 era' provoco la protesta
d e algunos
•
e ª am 1a mexicana
· 1
conservadora
•.
, muy parbcu armente
d e onentación
•
Y a 1gunos ID11itares qu·
,
por la pnvación de algunos . ·1 .
'
ienes se ve1an afectados
tumbre; además, muchos d/:i~:1sesge1os ,que le~ e1d·an habituales por ley y por cos.
ve1an pnva os o más b. di h
.
d e la. vida activa en la política Y d e1 d'1sf rute de ' puest ien
'bli c o exclwdos,
I g1es1a católica por medio de sus ob'ispos prom ¡ , d •os pu cos. La misma
fuera de la Iglesia, es decir excomul d '
~ go. e ictos en que declaraba
ga o, a qwen Jurara obedecer la nueva
523

522

�Constitución promulgada en 1857; a pesar de todo ello, el General don Ignacio
Comonfort fue electo Presidente Constitucional y tomó posesión el día lo.
de diciembre de 185 7.
El ambiente de la época día a día se agitaba, y así el General Félix Zuloaga
publicó un manifiesto contra el nuevo régimen con fecha 17 de diciembre de
1857. Este documento que fue expedido en Tacubaya, daba autoridad suprema
a Comonfort, impugnando la Constitución promulgada en febrero del mismo
año 1857· y en él pedía la disolución del Congreso y sugería se convocara a una
asamblea extraordinaria para redactar una nueva Constitución. Tras alguna indecisión de Comonfort, optó por declararse acorde con el Plan de Tacubaya, o sea
el documento expedido por Zuloaga, y desde luego mandó encarcelar a algunos
de los jefes liberales. Cuando Comonfort fracasó en la tarea de dirigir con
éxito favorable el movimiento de la rebelión cuya iniciativa tomó, presentó
su renuncia como Presidente de la República y se ausentó del País.
El día 19 de enero siguiente, 1856, el licenciado don Benito Juárez, Vicepresidente de la República según la Constitución del año anterior, fue proclamado Presidente provisional de la República, quien formó su Gabinete
con los hombres más distinguidos del grupo liberal, y así tomaron parte en la
nueva orientación que se daba a la Nación mexicana, don Melchor Ocampo, don
Santos Degollado, don Manuel Ruiz, don Guillermo Prieto y don León Guzmán.
Después de haber abandonado la capital de la República, estableció su
gobierno en Guanajuato, bajo el apoyo del Lic. D . Manuel Doblado, Gobernador de ese importante estado, además del que le ofrecía la coalición de los
gobernadores de los estados de Jalisco, Querétaro, Michoacán y Zacatecas.
Al mismo tiempo prestaba juramento como Presidente de la República en
la madrugada del día 23 de enero de 1858 y para el grupo conservador, el
General don Félix Zuloaga. Este acontecimiento hizo que el país se viera envuelto en una sangrienta guerra civil que duró tres años, pues México contaba
con dos Presidentes de la República, según el partido a que se pertenecía;
sangrienta guerra civil en que se luchaba por las reformas político-religiosa
y social que sustentaban los liberales, y la franca oposición de los conservadores.
No faltaron algunas representaciones diplomáticas acreditadas ante la Nación
mexicana que reconocieran al Gobierno del General Zuloaga radicado en la ciudad de México, más el Presidente Juárez declaró en una circular dirigida a
los Gobernadores de los Estados, que estaba firmemente resuelto a arrostrar
todas las dificultades y aceptar cualquier sacrificio para salvar la integridad
de las leyes y los derechos de los ciudadanos.
El licenciado Juárez decidió establecer transitoriamente la capital de la
524

Re~úbli:a en Veracru~, pues el Gobernador Gutiérrez Zamora había permanecido fiel ~ la causa liberal y el día 11 de abr-il de 1858 don Benito Juárez y
sus acompanantes se embarcaron en el puerto de Manzanillo, en el vapor norteamericano "John L. Stephens" de la línea del Pacífico, para después de un
prolongado viaje desembarcar en Veracruz el día 4 de mayo del mismo 1858.
Quejas de algunos ciudadanos de los Estados Unidos ante su gobierno de
n:ialos tratamientos_ y ultrajes cometidos por hombres del grupo de Zuloaga: hicieron que el gobierno de la Unión Americana interrumpiera sus relaciones
con_ el gobie~~ conservador, y esto provocó la determinación para que se
e_nv1a~~ a ~~x1co un ~epresentante especial con poderes para investigar la
s1tuac1on pohtlca del pa1s, este representante fue el señor Wm. M. Churchwell.
A la ~ez se le había ~echo indicación a este representante de la simpatía que
el gobierno norteamencano tenía para el gobierno presidido por el Presidente
Juárez. Después de estar en México algunos meses y visitar muchas ciudades
el señ?r.Wm. M. Churchwell llegó a la conclusión de que gran parte del puebl~
de ~ex1co estaba en favor del Gobierno de los liberales y que era propio que el
gob_1erno_ de los, Estados Unidos reconociera a dicho régimen presidido por
el licenciado Juarez, y de esta manera se inició un intercambio de relaciones
diplomáticas, recayendo la representación de los Estados Unidos en el señor
Robert M. McLane como Ministro de los Estados Unidos ante el gobierno del
Presidente Juárez, lo que confirmó el Senado de la Unión Norteamericana el
día~ de abril de 1859, poco después el Presidente Juárez enviaba a don José
Mana Mata como representante de su gobierno ante el de los Estados Unidos.
La posición del gobierno liberal se fortalecía día a día, y se consolidaba en
gobierno, definitivamente, en aquellos días, los postulados liberales proclamados enfáticamente en el movimiento de Ayuda.

VII
Dos INcmENTEs

Difícil es expresar en términos sintéticos y precisos un tema que ha apasionado por muchos años a los mexicanos, el tema relativo a los puntos que discutieron y trataron los representantes del gobierno mexicano y norteamericano
bajo el conocido nombre de: Tratado McLane-Ocampo.
'
Este Tratado ha sido tema de acusaciones continuas en contra del partido liberal, y mucho ha sido analizado y comentado por historiadores de diversa
525

�orientaci6n; no cabe en esta referencia, análisis de su articulado ni exégesis del
documento en general, s6lo cabe afirmar que en un momento de lucha con
circunstancias muy peculiares, no se procedi6 con el tino adecuado ni se hizo
un análisis de gravísirnos inconvenientes para el país, en la repercusión que
en lo posterior podría tener en la vida de México. Este tratado suscrito por el
representante mexicano, no lo fue por las cámaras de la representaci6n nacional, debido a que era imposible convocar a éstas en las condiciones que prevalecían en el país. Este tratado, indiscutiblemente muy ventajoso para los
Estados Unidos, seguramente por la presión del representante McLane obtuvo
extraordinarias concesiones que es lo que ha provocado las severas críticas de
historiadores posteriores. La misma representaci6n americana, dándose cuenta
del Tratado que se intentaba imponer a México, por medio del Senado de los
Estados Unidos negó su aprobaci6n, y en consecuencia éste tan traído y llevado
documento no tuvo vigencia, afortunadamente, para el país.
Es indiscutible que las concesiones que se estipulaban en el Tratado eran
onerosas, esto &amp;in duda alguna, y s6lo lo explica el momento y las circunstancias particulares en que se hallaban los grupos contendientes y la política
de un país fuerte con una vecindad tan próxima como los Estados Unidos de
N ol'teamérica.
La vigencia de este Tratado en la discusi6n activa, se ha conservado hasta
nuestros días, sin que se haya hecho una desapasionada exégesis dentro de un
análisis sereno, de este documento histórico que pinta a una época de crísis en
un ambiente agitado y confuso. Cuánto ganaría la historia mexicana con un
estudio mesurado y tranquilo aquilatando hombres y circunstancias.
Otro incidente también discutido y discutible fue y sigue siendo para la
controversia, el de la aprehensión de las naves comandadas por don Tomás
Marín para el bloqueo de Veracruz.
El grupo emanado del movimiento que se origin6 en Tacubaya, trataba a
toda costa de controlar la boca y gal'ganta de México que es Veracruz, y que
permanecía bajo el control de los leales al Presidente Juárez. Para obtener
este control puso todo su esfuerzo y no escatimó mínimo empeño.
Coincidiendo con este propósito el general Miguel Miramón se aproximó por
tierra a la ciudad y puerto, en movimiento combinado don Tomás Marín
-quien previamente había ido a La Habana-, se aproximó con dos buques
al puerto de Veracruz con el fin de intentar un bloqueo. Las naves que bloquearían Veracruz tenían por nombre "Marqués de La Habana" y "General
Miramón", las que conducían además pertrechos de guerra.
Al saber el gobierno del Presidente Juárez de la aproximación de las naves,
526

lo comunicó al Ministro de los Estados Unidos y éste lo hizo saber a su gobierno, manifestando que el gobierno del Presidente Juárez por circular suscrita
en Veracruz por Partearroyo, declaraba piratas a Marín y acompañantes.
El día 27 de febrero salieron de La Habana las naves referidas y el día 6
de marzo estaban a la vista de Veracruz, pasando de norte a sur con direcci6n a la Punta llamada de Antón Lizardo,* aquel marino que desde el siglo
XVI dio nombre a dicha Punta; en ese lugar fondearon las naves la tarde del
mismo 6 de marzo.
Aparentemente los buques comandados por Marín cumplían con los propósitos para el próximo bloqueo, pero he aquí que habiendo surtos en Sacrificios
barcos españoles, ingleses y franceses, observaron éstos que por la noche salían
de Veracruz la Corbeta de guerra americana "Saratoga" remolcada por el
vapor "Wave", y llevando a su lado el "Indianola", los dos últimos adquiridos
por el gobierno del Presidente Juárez en los Estados Unidos.
Las tres naves referidas navegaron a la punta de Antón Lizardo, donde llegaron aproximadas las 11 de la noche y tras una ligera resistencia de la
"General Mir-amón", ces6 el fuego y fueron aprehendidos los barcos capitaneados por Marín, conduciéndose a los prisioneros a lugar de seguridad, desbaratándose, de esta manera, los planes para la captura de la ciudad y puerto de
Veracruz.
Este incidente, como el anterior a que nos hemos referido, es digno de un
estudio desapasionado que analice las circunstancias que hicieron el desenlace
funesto para el grupo emanado del movimiento que se originó en Tacubaya. Es
indiscutible que se jugaban intereses de índole muy diversa en esta disputa entre
mexicanos, intervenían conveniencias de potencias extranjeras, muy particularmente de los Estados Unidos de Norteamérica.
Un estudio analítico y justo de estos incidentes, nos dará la realidad de unas
de las páginas más discutidas de la historia nacional.

VIII
S1sMo DE M.Éx.Ico

México vivía en la década posterior a la explosión de Ayutla, una etapa de

*

Antón Nizardo, o Antón de Niza, que por corrupción quedó en Lizardo.

527

�violentísimos sacudimientos en su sociedad, originados por la guerra interna,
que cualquier descripción es sólo un bosquejo.

absoluta si México no dejaba satisfecho el convenio o tratado, al sexto año de
vigencia.

Por ello se comprenderá bien el carácter aparentemente de exageración en
los informes que conocía el mundo exterior, y el juego de potencias extranjeras
en la vida interna de México. Las informaciones que circulaban en Europa Y
en los Estados Unidos, estaban bajo la tónica impregnada que le imprimían
los partidarios de los grupos que contendían, lo que daba inquietud .ª los extranjeros residentes en el país y excitaba a algunos agentes y negOC1antes de
potencias del exterior, a provocar una intervención que hasta se llegó a tener por
humana dentro del rigor&gt; de esta contienda.

El Presidente Juárez, enterado de esta voraz proposición, la desechó rotundamente.

Como la situación del país había hecho la suspensión del pago de la deuda
exterior la vida normal de México se hizo más complicada y se dio margen
en el ex~erior a la formación de una alianza tripartita entre los gobiernos francés, inglés y español, pam intervenir directamente en los negocios de México,
tendiendo a que se respetase la vida y tranquilidad de sus nacionales y se
hiciera el pago de la deuda exterior.
Esta deuda contraída por México, según las potencias reclamantes, era de

$ 82.316,290.86, que se descomponía en $ 69.994,542.54 como deuda a Inglaterra; $ 9.460,986.29 a España y$ 2.860,762.03 a Francia.
Si se hace un análisis del proceso de formación de la deuda extranjera, se
llega a colegir que muy otra fue la causa de la 'expedición tripartita, pues particularmente los casos de Francia y España, no justificaban una movilización
bien costosa de escuadras navales; por otra parte, el régimen del Presidente
Juárez, sin negarse al reconocimiento y pago de la deuda, hizo moción para un
aplazamiento, dado que las circunstancias de la lucha interna y el caos imperante, impedían un equilibrio en la economía, que pudiera satisfacel' tamañas
exigencias. Así lo hizo saber don Antonio de la Fuente, enviado ante las cortes
de Francia e Inglaterra
En esta situación de crisis económica perfectamente manifiesta, el gobierno
de los Estados Unidos, al enterarse del rompimiento de las relaciones con
Francia e Inglaterra, ofreció al gobierno del Presidente Juárez la negociación
de un tratado, por el que el gobierno de los Estados Unidos asumiría el pago
del interés al tres por ciento de la deuda consolidada que aquel país tenía con
los tenedores de bonos mexicanos, cuyo capital se calculaba en sesenta y dos
millones de pesos, a cambio de diversas estipulaciones e intereses, así como del
derecho de retención específico sobre las tierras públicas y derechos de minas
en Baja California, Chihuahua, Sonora y Sinaloa, con promesa de propiedad
528

Es que los intereses económicos y políticos de la vieja Europa y de la joven
república norteamericana jugaban un porvenir asaz venturoso en el campo
experimental de México.
Este era -dice un autor, en efecto, el lado trascendental de la cuestión;
México no venía a ser más que el punto de partida escogido pava el desarrollo
de un gran plan que acabaría por establecer en América influencias o hegemonías europeas o norteamericanas, tanto en el orden político como en el económico, y hasta en el cultural.
Lucha secular de dos expresiones cultur&gt;ales y de convivencia que tanto han
afectado al discurrir del mexicano.
México en el proceso lógico de su desarrollo hacia el advenimiento de un
nuevo orden, pagaba el tributo de innúmeros padecimientos al disloque de su
estructura medievalista que dejaba atrás, y recibía a la vez el impacto de una
lucha universal entre viejo y nuevo mundo, que hacía del territorio teatro de
sus hazañas, dando origen a una nueva estructura económica mundial y al concepto consolidado a integral de la Patria.
Preciso es meditar, para entender, la estructuración y consolidación de México, medieval y renacentista, perennemente dinámica e imponderable, con
sus altibajos en trayecto ascendente.
Entretanto los mexicanos se debatían en activa disputa y cruzaban sus armas
en los campos de lucha, la triple alianza formada por Inglaterra, Francia y
España se disolvía, después de múltiples disputas. En la última acta de la discusión tripartita, aparece la justicia que asistía a México para librarse de una
lucha internacional y a la vez ponía al país únicamente frente a la heróica
Francia, para entablar un descomunal combate; sería una lucha por demás
desigual, entre un país militarmente poderoso y uno pobre y débil con una
profunda división entre sus hijos.
Se daba principio a una etapa en que se jugaban en los destinos de un
pueblo, los de dos expresiones humanas. México tendría la última palabra.
El ciclo abierto por el movimiento activo de Ayuda, se consolidaría en
definitiva.
529
H34

�.
. . al hacia la Reforma tomaría franqueza y abriría
La proyecaón consutuc1on
d 1 Re,pública liberal hasta los al. ..
l ta a permanente e a
'
.
defrmtivamente a e p ' .
d ' .
1 de la Revolución mexicana,
d
,
a estruJante y e sismo, a
bores e otra epoc ,
. . , 1 d 1917 con marcada orientación soque dio al país otra Const1tuc1on a e
'
cialista.

que han impedido y están impidiendo a nuestra patria desenvolver los elementos
en que abunda para ser dichosa.
Yo no sé todavía si me iré con Mejía o marcharé para Texas, donde puedo
ser más útil, porque Austin es poco expedito y se ahoga en poca agua; pero
de todos modos tú procura estar en San Luis en todo Diciembre, donde espero
darte estreclío abrazo.
Dáselos entre tanto a Pepa y Ramona, con un cariño a los muchachos y disp6n de la buena voluntad de tu h.·. y amigo. Tomás.
Documento No. 2

APÉNDICE

Extracto de la discusi6n y acuerdo de la Junta Anphictiónica de Nueva
Orleans, en su sesión secreta, tenida en la noche del 3 de Septiembre de 1835,
en la calle de Ursulinas No. 103.

1

Documentos de la Junta Anphictiónica
de New Orleans, 1835

Lo liberales más rustinguidos se hallaban en los Estados Unidos, Y en la
ciud:d de Nueva Orleans se habían dado cita para constituir una Junta
Anphictiónica, de donde proceden estos documentos:

Documento No. 1
. b 7 d 1835 Mi querido Pancho: Consuélate y
Nueva Orleans, Sepbem re
e sal' del dominio feroz de los aristócratas:
llénate de gusto al saber que vas a A1r
r' fusilado muy pronto y que los
,
tr 'd r y tirano Santa nna se a
..
l
que e p1caro a1 o
.
lo ue les hizo perder la perfidia de
liberales Federalistas resar~~ con u~u~
l'to Quintana y demás reun malvado y de sus aux1hares y f1Tap1es, ora 1 '

1

fractarios.
,
ch especialmente de todo profano,
El adjunto extracto que reservaras mu . o,
.
d , de lo que hemos
.
sean de llana confianza, te impon ra
y aún de los hh ... que no
de la Junta Anphictiónica de esta ciudad y de
acordado en sesiones secretas
, dos meses sin que el
lan
halla tan avanzado, que no pasaran
que nuestro P
se
. d Tamaulipas y acaso avanzado hasta
. .
M ., haya tomado a Tamp1co e
'
R
insigne e11a
,
diados del año que entra, nuestra eSan Luis Potosí, y cuando mas para me
h b , un aristócrata ni un
ública
será
verdaderamente
libre,
porqu~
no
.
a r~ f , t'co alguno de los
P
1
relumbr6n, así como m• ob'ispo, m· fraile • ru monJa' ru ana

530

Reunidos en número suficiente los miembros de esta Junta, así mexicanos
como norte-americanos, dijo el señor Mejía, que el objeto con que había
promovido esta reuni6n, era el de dar cuenta a algunos miembros de la Junta
del estado en que se hallaba su plan, lo mucho que tiene avanzado y principalmente de las condiciones que se le han puesto y a que se ha visto en la
necesidad de condescender para proporcionar dinero y toda clase de auxilios para la expedición acordada sobre el Puerto de Santa Anna, de Tamaulipas; que varios capitalistas interesados en la libertad del Género Humano,
y en el bien del Estado de la Louisiana estaban prontos a ministrar el dinero
y correr el riesgo de perderlo en un caso desgraciado con tal que el mismo
general Mejía se comprometiese bajo su palabra de honor a promover y proporcionar que todo el terreno que se llamó en tiempo del Gobierno español.
Provincia de Texas, y que hoy hace parte del Estado de Coahuila y Texas, sea
vendido en precios equitativos, respetando la propiedad de los colonos, del
señor Zavala, y demás que tienen allí tierras, al Estado de la Louisiana o a
sus vecinos pudientes y se erija en Estado libre, soberano e independiente;
que por ahora reconozca por Centro al Gobierno de la Unión de los Estados
Unidos del Norte, mientras que se pueda realizar el gran proyecto de la nueva
República del Sur, de que se hará parte el mismo Estado de la Louisiana.
El señor Gómez Farías dijo: que como Vicepresidente que es de los Estados
Unidos Mexicanos, y por conocimientos que le asisten de las preocupaciones de
sus paisanos, del dominio e influjo que tienen allí los clérigos, frailes y grandes
propietarios, considera muy difícil el cumplimiento de la condición o promesa
a que se trata de comprometer el señor Mejía; pues aunque en realidad,
531

�ningún perjuicio se sigue a la nación Mexicana de perder un terreno que si
no puede poblar; siempre le ha de doler esa desmembración, y no es fácil,
principalmente ahora, hacer entender a la gran mayoría, que esa misma
desmembración es aparente y temporal, pues al fin, los Estados del Sur han de
venir a formar una sola nación federada.
Que como la base esencialísima de ese plan debe ser la libertad absoluta de
conciencia, el clero ha de oponer una fuerte resistencia, y por todo ello sería
lo mejor, o que se reservase la expedición para mejor oportunidad, o que el
señor Mejía allanase a los prestamistas a que la obligación principal se redujese
sólo a pagarles los fondos que presten con un premio de cinco por ciento al
mes, luego que se triunfe y el mismo señor Gómcz Farías vuelva a ponerse a la
cabeza de la República.
El señor Mejía y otros señores le cx'J)licaron, que el plan, estaba no sólo en
los intereses de los prestamistas, sino en el de todos los Liberales, y si bien era
cierto que el influjo del clero y de la aristocracia es poderoso, hay también en
la clase media mucha gente ilustrada y aspirante: que la multitud a quien se
ha de armar, es bárbara y sigue al que le pague bien, y que si el señor Farías
estaba acobardado por el triunfo efímero de Santa Anna en Zacatecas, debía
alentarse con las noticias que comunican nuestros corresponsales de que Santa
Anna ya está disgustado con el nuevo orden de cosas, porque vé que el Congreso no piensa hacerlo emperador, que es a lo que aspira, y sobre todo que
estaba ya comprometido; que urge su marcha para Tampico, y era necesario
que en la noche quedase resuelto lo que había de hacer, y que si se andaba
con escrúpulos y temores, todo se lo llevaría el Diablo.
En vista de esta decisión, el mismo señor Gómez Farías se convenció y quedó
resuelto por unanimidad, que se lleve adelante lo tratado por el señor Mejía
con los prestamistas, autorizándolo competentemente para que celebre los
contratos, y se obligue a todas las condiciones que le parezcan, y ofreciendo
que si se juzg&lt;". necesario el señor Gómez Farías firmará como Vicepresidente
de los Estados Unidos Mexicanos, y supuesto que urge ya muchísimo el que se
comience a obrar, se reúna mañana esta junta en sesión secreta para examinar
los trabajos que la comisión tiene ya concluídos acerca del plan de la revolución, que ha de regenerar políticamente a la nación mexicana, fijando para
siempre su libertad.
Documento No. 3
Plan acordado por la Junta Anphictiónica de Nueva_Orleans, la noche del 4

532

de S_eptiembre de 1835, para dar libertad verdadera a los Estados Unidos
Mextcanos.
Desp~és de una larga Y_ detenida discusión, que comenzó a las 8 de la noche y
concl~yo a la una Y. media de la mañana, fueron acordados por una mayoría
de mas de dos tercios de votos, los siguientes artículos que forman el plan
reservado:
lo. Los jefes Y supre~~s directores de la empresa por la reconquista del sist~ma ~ed:ral, Y es:1bleclmlento de un gobierno eminentemente Liberal, en México, seran los senores Don Valentín Gómez Farías, Don José Antonio Me·ía
y Don Lorenzo de Zavala.
J
2o: El primero como Vicepresidente y jefe que se considera de la Rep'br
' denes Y d.1spos1c1ones
•.
u ica
dMexicana, dará 1ªs or
convenientes, oyendo el dictamen
~ 1os -~tros dos cuando se puedan reunir y cuando éstos hayan marchado a la
:Jecuci~n, se arreglarán en lo posible a las instrucciones del primero, y sólo
,e podran separar de ellas en casos urgentes, exigiéndolo las circunstancias.
ah3o. El señor Mejía será general en jefe del Ejército Federal compuesto por
~ra de todo~. l~s q~e _puedan reclutarse en el Estado de la Louisiana, y despues de las m1hc1as c1v1cas que ha de ir levantando en todos los Estados or
donde pase hasta llegar a México.
' P

4o: ~l señor Zavala será el director y jefe de los colonos de Texas a q ·
sellm1mstrarán
. . necesiten para 'defenderse
menes
, armas;,d.mero, gente, Ycuantos auxilios
y amar allt la atenc10n del Gobierno de México mientras el seño M .,
el
t d T
•
r eJia ocupa
puer o e amp1co de Tamaulipas.

5°:

Los tres supremos directores acordarán el plan ostensible, bajo las bases
del sistema federal y procurando dar a entender, de una manera que alucine
que a excepción de Santa Anna y de los ministros que'
1pero que •no comprometa,
..
0 a~onse3an Y ama 1
1aban en el llamado Plan de Cuernavaca los cuales h d
sufnr I
. I (
.
'
an e
, ª pen,a capita_
cualquiera que haya sido su conducta posterior). En los
dem_as h~bra un olvido general y amnistía completa, por lo pasado, así como
un ngor mexorable para lo futuro.
6~. Se irán reinstalando las Legislaturas y Gobernadores de los Estados que
babia en Marzo de 1834, a excepción de las personas que no inspiren confianza
y lu_ego que se tome a México, se repondrán las cosas al estado que tenían en
el ci~do mes, Pª~ª. lo c_~al el señor Gómez Farías se pondrá en camino y se llamaran con la antic1pac1on conveniente a los Diputados y Senadores.
7o. Instalado que sea el Congreso, desarmad o y d'isperso el que se llama

533

�ejército permanente, el señor Mejía, a nombre y como General en Jefe del
Ejército Federal, hará al Congreso las peticiones siguientes: protestando la
más sumisa obediencia y sin amenaza alguna, pero sí ofreciendo que no dejará
las armas de la mano hasta que tengan efecto las determinaciones que re-

d~ que no se ~ntroduzcan a la República un número considerable de ingleses,
ruque su gabmete tenga influjo alguno en el mexicano.
Junta Anphictiónica de Nueva Orleáns, Septiembre 6 de 1835.-V. Gómez
Farías.-J. A. Mejía.

caigan.
Las siete peticiones al Congreso son las siguientes:
Primera: Que el mismo Congreso General, por lo extraordinario y urgente
de las circunstancias, legal y competentemente autorizado para hacer las reformas convenientes a la Constitución del año de 1824, sin poder tocal' la
forma de gobierno, independencia de la nación y libertad absoluta de imprenta.
Segunda: Que salgan inmediatamente de la República todos los obispos y
personas así eclesiásticas como seculares de quienes se sospeche con fundamento
que han de contrariar la reforma.
Tercera: Que cesen todos los cabildos eclesiásticos dejando nombrado un
gobernador de la Mitra y entregando al Gobierno toda la plata y alhajas preciosas.
Cuarta: Que se secularicen y supriman todos los conventos de frailes y
monjas, y sus bienes raíces y muebles, plata y alhajas queden a disposición del
Gobierno, a excepción de los ornamentos y vasos sagrados, que se repartirán
entre las iglesias pobr&lt;:s: los edificios e iglesias de los conventos servirán para
hospicios, casas de beneficencia, hospitales, cuarteles, talleres o se venderán
algunas para sinagogas o templos de los otros cultos.
Quinta: Que se declare que todos los mexicanos son libres para adoptar
a Dios como quieran, que se corte toda comunicación del Gobierno con Roma,
aunque podrá permitirse a los particulares que quieran seguil' el catolicismo
con tal que no perturben el orden público ni hagan prosélitos.
Sexta: Que se repartan con igualdad todas las fincas rústicas y urbanas, sea
cualquiel" el título con que se posean y con tal de que a los propietarios les
quede cuando menos una tercera parte, y todo el resto se dará a los habitantes
pobres, prefiriéndose al Ejército Federal, a cuyos individuos se les destinará
una porción de tierras y casas en premio de sus servicios.
Séptima: Que ha de haber una unión y alianza estrecha con los Estados
Unidos del Norte, y sus ciudadanos, especialmente los de la Louisiana, que
han de ser reputados como hermanos, se han de introducir libremente sin
necesidad de pasaporte, se les ha de hacer gl"acia de la tercera parte de los
derechos que se cobren a los efectos de otras naciones, y se ha de cuidar mucho

APÉNDICE

2

Actas de las Sesiones de la Junta Revolucionaria
Mexicana en Brownsville, Texas, 1855

ACTAS DE LAS SESIONES DE LA JUNTA REVOLUCIONARIA
MEXICANA, EN BROWNSVILLE, TEXAS, 1855
Sesión del día 22 de mayo de 1855
En la ciudad de Brownsville, a 22 de mayo de 1855, reunidos los ciudadanos
Melchor Ocampo, Juan José de la Garza, Ponciano Arriaga, Manuel Gómez
YJ~~ M~~• el ciudadano Garza manifestó que acaba de recibir una comunicac10n oficial del ciudadano Santiago Vidaurri, fecha 17• del actual, en Villa
Aldama (Estado de Nuevo León), en la que le participa haberse pronunciado
a la cabeza de la Milicia Nacional del Estado, contra la ominosa tiranía del
~l'al. Santa Anna, que el 19 del mismo mes emprendería su marcha sobre la
c'.udad de Monterrey donde lo esperaban con los brazos abiertos y conjura al
cmdadano Garza. y a. las demás personas amigas de la libertad que se encuentran de este lado izquierdo del Bravo, de que, sin pe'rdida de •:e
..
.., mpo, se d'IT!Jan
a ~ontel'rey las fuerzas que haya disponibles a fin de que uniformándose todos
en ideas, se acuerde un plan digno de la causa, añadiendo el ciudadano Garza
que, al h_acer presente la referida comunicación, su objeto era que se acordasen
las med1~as conducentes a favorecer la causa pública y obsequiar los deseos
· conoc1·
. del cmdadano Vidaurri.
. . El ciudadano Ocampo manifest'o que, sm
ffilento alguno del movlilllento preparado por el ciudadano Vidaurri, se había
535

534

�ocupado por su parte en hacer reunir y organizar algun?s elementos bajo la
inmediata dirección del ciudadano José María J. Carva1al Y que deseoso de
apoyar al ciudadano Vidaurri, har-ía cuanto est~vi.ese de s~ parte para _que el
referido Carvajal se pusiese en marcha, sin perdida de tiempo'. a un~~se en
Monterrey con las demás fuerzas libertadoras. El ciudadano Amaga diJo que
convendría que los individuos presentes se ocupasen en reda~tar el plan que
debería proclamarse en Mpnterrey y que para que los ~ctos e1ec~tados por, los
mismos tuviesen el carácter de formalidad que las cucunstanaas requenan,
proponía que se constituyesen en Junta Revol~~onaria en.cargada de los tra:
bajos relativos a la parte política de la revoluc1on, de arbitrar rec~rsos, orga
nizar fuerzas y, en fin, de todo aquello que fuese conducente al tnunfo de la
causa de la libertad.
Discutida la proposición, fue aprobada y se declaró desde !uego instalada
la Junta Acto continuo se procedió al nombramiento de Presidente y lo fue
·
· 'n el ciudadano Ocampo. Para Secretario fue nombrado del
por ac1amaao
, l · d
mismo modo el ciudadano Mata. El ciudadano Presidente nombro a cm adano Arriaga en comisión para presentar al día siguiente el proyecto del plan
que convendría remitir a Monterrey.
Habiéndose hecho presente que el ciudadano Carvajal necesitaba urgente. · para comprar las armas que le faltaban
mente algunos recursos pecumanos
.
y para auxiliar a la fuerza que estaba a sus órdenes, quedó encarg~~o el ciudadano Mata de procurar un préstamo de $ 1 000 con las condic1?nes que
juzgase prudentes, atendidas las circunstancias y de cuyo resultado dana cuenta
al siguiente día.
Juan J. de la Garza.
Manuel Gómez.

· Melchor Ocampo.
Ponciano Arriaga.
José Mata.

Sesión del día 23 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la sesión anterior, el ciudadano Mata ma~~estó
que había obtenido los $ 1 000 que la junta le había encargado solicitase
bajo las condiciones siguientes:
lo. La Junta otorgaría una orden de pago al portador admisi~le por la
tid d de $ 1 250 de derechos de importación causados en cualqmera de los
can ª
., d S t A
puntos que se pronunciasen contra la administrac1on e an a nna.
536

2o. Los ciudadanos Garza, Gómez y Mata darían su garantía personal al
prestamista para que si a los tres meses de expedida la orden no había tenido
verificativo el pago, se considerasen responsables a la devolución de los citados
$1000.
Aprobados por la Junta los términos del préstamo, se acordó expedir los
documentos en los términos expresados.
El ciudadano Arriaga dio lectura al proyecto del Plan que convendría mandar a Monterrey, después de una prolongada discusión, quedó adoptado en
los términos siguientes:
Artículo lo. El pueblo mexicano, en uso de su legítima soberanía, desconoce
al llamado Gobierno del Gral. don Antonio López de Santa Anna, las leyes
que han emanado de su bastardo poder y todos los actos de su administración que no han tenido más derechos que la fuerza.
Artículo 2o. Como es una necesidad imperiosa, preeminente, superior a
todos los debates políticos, sacudir el afrentoso yugo de la dominación dictatorial, el pueblo de Nuevo León y todos los que toman parte en tan patriótica
empresa, se abstienen de formular desde luego un programa político que depende más bien de la observación y de la experiencia de los sucesos revolucionarios y que se engendr-arán sin duda en ellos mismos; limitándose por ahora
a combatir vigorosamente hasta destruir la tiranía. La Junta Revolucionaria
que está ya constituida y a la que se unirán personas que merezcan la confianza
pública por sus antecedentes de probidad, ilustración y patriotismo se encargará de proponer a la Nación, oportunamente, el programa político que juzgue
adecuado a satisfacer las necesidades del país.
Artículo 3o. Esto no impide que independientemente del orden político
general de la República, los pueblos que se pronuncien adopten desde luego
y pongan en práctica todas las medidas sociales y de conveniencia pública que
demanden sus necesidades locales.
Artículo 4o. La revolución protesta sostener a todo trance la independencia
nacional, oponerse a toda enajenación del territorio mexicano y no aceptar
auxilio de fuerzas extranjer-as. La contravención a este artículo se considerará
como delito de alta traición.
Artículo So. Se declara vigente el arancel llamado de Caballos.
El ciudadano Presidente propuso que se escribiese una carta oficial al ciudadano Carvajal firmada por todos los miembros de la Junta, en la cual al
darle aviso de los $ 1 000 que se le remiten, se le diga ha de marchar tan pronto

587

�erse a las órdenes del ciudadano
como le sea posible a Monterrey, p~a pon d o no cree conveniente obrar
.
•
1 ·er motivo no pue e
Vidaum y que, s1 por cua qui d 1 J t no disponga del dinero sino que lo
de conformidad con los deseos e a un a,
conserve a la disposición de ésta.
.
. , l
ión quedando citada la mmeAprobada esta proposición, se termino a ses '
diata para el día siguiente.

José Mata,
Secretario.

Melchor Ocampo.

Sesión del día 24 de mayo de 1855

Nuevo León.
. la propos1c1on,
· ·, quedó aprobada.
Suficientemente discutida
d
1
ta se levantó la sesión acordán ose que e
No habiendo otro asunto que tra r
l
ando considerase conveniente
ciudadano Presidente citaría a los voca es cu
la reunión de la Junta.

José María Mata,
Secretario.

Sesión del día 27 de mayo de 1855
.
l Secretaría dio cuenta con una
Leída y aprobada el acta ~e la ~ntenir~:-a1 en que al acusar recibo de la
carta oficial del ciudadano Jose Mana J. a lJ '$ 1 000 que se le remitieron,
. . .,
f ch 23 del actual con os
.
.
que se le clirigto con e a
. t que el ciudadano V1daurn
entiende que no es c1er o
manifiesta que, aunque
.
, d s ni se mostraba necesitado
. . . de que se pusiese a sus or ene '
exija de él sacr1fic10

538

El ciudadano Presidente llamó la atención de la Junta sobre la aserción del
ciudadano Carvajal de no ser cierto que el ciudadano Vidaurri se mostrase
necesitado de auxilio en su rumbo, siendo así que terminantemente pidió que
marchen a Monterrey las fuerzas liberales que hubiese disponibles, y propuso
que cuando la Junta tenga que dirigir alguna nota al ciudadano Carvajal se le
haga conocer que la equivocación ha sido suya, insertándole el párrafo relativo
de la comunicación del ciudadano Vidaurri.
Discutida suficiente la anterior proposición quedó aprobada.

,
. el ciudadano Presidente propuso
Leída y aprobada el acta del d1a anterior, 1 f'n de que se sirviese manifestar
1 · d d O Garza con e 1
se dirigiese una nota a cm a an
.
te . hombres armas, etc., pertenea la Junta cuáles son los elementobesex1sdten ds .1 Estado de Tamaulipas, estuvo
.,
como Go ma or e
cientes a la secc1on que,
f d d
ta proposición en la conve,
:
pasado un an o es
a sus órdenes e1 ano proxim0
'
irniento de los diferentes
.d d d
e la Junta tenga conoc
niencia y aun neces1 a e qu
1
favorecer el movimiento de
elementos que existan y que puedan emp earse en

Melchor Ocampo.

de auxilio por su rumbo, omitía toda observación que sería tal vez infructuosa
y se sometía a las órdenes de la Junta; que las fuerzas que forman el ala derecha de la sección que debe operar a sus órdenes había avanzado de Guerrero
hacia Mier y que él, Carvajal, se hallaría sobre el río San Juan, el 26 ó 27
del presente.

Se dio lectura al acta del pronunciamiento de la Villa de Guerrero, que por
conducto de la Junta se dirige al Gral. Álvarez.
Habiéndose notado que la referida acta no venía acompañada del oficio de
remisión correspondiente, quedó acordado que la Junta cubra esa falta y participe al Gral. Álvarez su instalación, los trabajos que hasta aquí ha ejecutado
y el estado que guarda la revolución en el norte de la República.
El ciudadano Gómez manifestó a la Junta que: estando comprometido con
el ciudadano Vidaurri y otras personas de Nuevo León a unírseles luego que
levantasen la voz contra la tiránica administración de Santa Anna, creía de su
deber ponerse en marcha hacia el referido Estado y a ese fin solicitaba el pe11miso correspondiente.
El ciudadano Mata dijo que comprendía la naturaleza de los compromisos
que el ciudadano Gómez había contraído y deseaba que los cumpliese; pero que
creía conveniente a la causa pública que en vez de dirigirse el ciudadano Gómez
a Nuevo León con el carácter de un simple particular, debía hacérsele comisionado por la Junta para ir a trabajar allí en favor del bien público y del triunfo
ele los principios democráticos.
Discutida esta proposición quedó aprobada.
A moción del ciudadano Gómez quedó nombrado el ciudadano Arriaga para
redactar un manifiesto al pueblo mexicano.

El ciudadano Mata hizo proposición para que se estableciese un boletín de
noticias por medio del cual la Junta pudiese circular todas aquellas que sean de
interés público, así como algunos artículos en favor de los principios democráticos. Fue aprobada y nombrado redactor el ciudadano Presidente.

539

�Con Jo que terminó la sc:;ión a que asistieron los vocales de la Junta.

José María Mata V.,

Melchor OcamJJo.

Secretario

Sesión del 29 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior, el ciudadano Gómez hizo presente
que debía ponerse en marcha en la tarde de este día y deseaba recibir algunas
instrucciones acerca de la misión que iba a desempeñar al Estado de Nuevo
León.
El ciudadano Presidente propuso como puntos de recomendación al ciudadano
Gómez:
lo. Que se diese a los prisioneros un trato humano y decoroso y que se canjeasen siempre que hubiese oportunidad de hacerlo, procurando, entretanto,
alejarlos de los lugares en que su presencia pudiera ser peligrosa.
2o. Que se procure guardar la mejor armonía con el clero y respetar los
intereses de esa clase que la sociedad tiene aceptados como legítimos; pero que
si por desgracia tratase de abusar de los objetos de su institución y de ejercer
una influencia ilegítima en la cosa pública, que sugiera se dicten las medidas
que sean suficientes a impedir semejantes abusos.
Puestas a discusión por su orden estas dos proposiciones anteriores, quedaron
aprobadas.

-, - ;

El ciudadano Mata propuso se encargase al ciudadano Gómez, en su tránsito
de esta ciudad a Roma, de organizar un servicio postal a fin de que la Junta
pueda m:ibir con prontitud las comunicaciones que le sean dirigidas de Mon-

Junta de fecha 25 del actual la había transe .
.
Valdemar que fue quien inm'ediata
nto al ciudadano Eulogio Gautier
próximo pasado· que Jo hab' . mdente ~ancló la sección pronunciada el año
. .
'
ia msta o vanas ve
ofic1al y que no había pod. d
.
ces a que le diese la respuesta
tab
1
, o conseguir más que la cart
.
a, en a cual se ve que Gautier Vald
.
a particular que presenque se piden.
emar se mega a dar las explicaciones
d Los ciudadanos Garza y Go'mez d'.
11eron que
¡
e parte del ciudadano Gautier V Id
no es sorprende esta conducta
hace pocos días para que facilitar: ;mar,:rque habiendo ocurrido al mismo
que se hallaban a cierta dista . d os ~ es, que eran de urgente necesidad
. d
nc1a e aqu1 prometí, d 1
'
c1u ad inmediatamente que los ·¿·
'
en o e entregárseles en esta
,
p1 iese, se negó a ha I
, b
que carec1an de todo fundamento
cero as1 ajo pretexto de
El ciudadano Presidente dijo ue I
supiese que no debía esperar ni a q . o e~pu~to bastaba para que la Junta
d
G .
qwescenc1a m coope .6 d
ano autter Valdemar en los tr b .
rac1 n e parte del ciudad l
a1os que la mi
h
e a revolución y que para q
d
sma a emprendido en favor
l
ue cuan o llegu l
ugar que le corresponda, proponía se hi .
e e caso, cada uno obtenga el
c1ese constar en el acta 1
Tomado en consideración lo manif t d
o expuesto.
y lo propuesto por el ciudadano p .: a o por los ciudadanos Garza y Gómez
.
res1 ente, fue esto último aprobado
El ciudadano Mata h.IZO presente que debiendo
.
mez, quedaba incompleta la co . º6 d
ausentarse el ciudadano Góm1s1 n e recursos d
f
y proponía en consecuencia se nomb
I
e que orma parte el segundo
El ciudadano Presidente nombró en :se a person~ que haya de remplazarlo.
dano Garza.
mplazo del ciudadano Gómez al ciuda-

ª

Con lo que terminó la sesión a que asistieron todos los vocales de la J unta.

Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

terrey. Fue aprobada esta proposición.
El ciudadano Gómez manifestó que era muy probable encontrarse en el camino algún pliego dirigido a la Junta y como era aún más que bajo la misma
cubierta le viniesen comunicaciones dirigidas a él directamente, pedía se le
autorizase para abrir cualquier pliego que, dirigido a la Junta, encontrase en
su tránsito.
Sin discusión quedó aprobada esta petición.
El ciudadano Garza hizo presente que luego que recibió la nota de esta
540

Sesión del día 30 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior el .
consideraba conveniente se
..
1 .' ciudadano Mata manifestó que
.
d .
rermttese a ciudadano Gó
d .
Pliego e mstrucciones que se 1
t
,
mcz un uplicado del
o en rego en esta ciudad t d
acto aunque era puramente ceo ó .
,
an es e marchar, cuyo
n rmco, quena proponerlo a la Junta para que
541

�hubiese de él la constancia respectiva en el libro de actas de las sesiones de la
Junta.
Después de una ligera discusión quedó acordado se remita el duplicado de
que se trata al ciudadano Gómez y se le diga en el oficio de remisión que acuse
el recibo correspondiente.
El ciudadano Mata hizo presente que el Sr. Juan Julio Merner, que ha servido durante varios años como oficial de infantería y de ingeniero en Suecia
y en Dinamarca, y que últimamente estuvo al servicio del Gobierno de México,
había ofrecido cooperar a sostener la causa de la libertad, si por la Junta se le
daba un grado competente y se le revalidaba, después del triunfo de la revolución, el despacho que obtuviese ahora, por el Gobierno que suceda a la administración actual; presentó al mismo tiempo los documentos que comprobaban
los servicios que había prestado y manifestó que, en su opinión, era muy conveniente aceptar los servicios del Sr. Merner por considerarlos muy útiles en
Monterrey, cuya plaza debe ser atacada por las fuerzas que el Gral. Well ha
hecho marchar en esa dirección.

El ciudadano Presidente dijo: que consideraba muy conveniente aceptar los
servicios del Sr. Merner; que era de opinión que en vez de acordar desde ahora
el arma en que había de servir y el grado en que se le había de considerar era
más prudente y propio del carácter de la Junta limitarse a hacer una recomendación del citado Merner al ciudadano VidaUI'ri, para que éste determine sobre
esos particulares lo que juzque más útil a la causa pública, comprometiéndose
la Junta, además, a esforzarse en hacer reconocer por el Gobierno que suceda
a la despótica administración actual, el grado que el Sr. Memer obtenga en
las filas de los que pelean por la causa de la libertad.
Discutida la proposición en los términos presentados por el ciudadano Presidente quedó así aprobada.
El ciudadano Mata dijo que sabía que el Sr. Memer necesitaba recun;os
para trasladarse desde esta ciudad hasta Monterrey y proponía, en consecuencia,
se le auxiliase con la suma de 60 pesos.
Sin discusión fue aprobada y que se dé conocimiento de ello al ciudadano
Vidaurri en la nota que se le diri.ja recomendándolo al Sr. Memer.
El ciudadano Presidente manifestó, que tanto para el gasto que acaba de
aprobarse, como para el pago de impresiones y otras varias cosas, se necesitaba
que la Junta tuviese un fondo con qué poder hacer frente a esos desembolsos que, con ese fin excitaba a la comisión nombrada para obtener recursos, activase sus trabajos respecto del préstamo que está solicitando.

542

El ci~dadano ,M~ta contestó, a nombre de la comisión, que activará cuanto
sea posible el termmo del asunto que se le ha confiado y, entre tanto, para
que la falta
1 de
J fondos no sea un obstáculo para Ja marcha del Sr. M erner,
asegura ~ a unta que en el mismo día le entregará los 60 pesos acordados y
pr&lt;&gt;_&lt;:urara alguna otra suma para el día siguiente, sea por cuenta de la revoluc1on, sea por su cuenta propia, si de otro modo no se puede conseguir.
otro asunto de qué tratar, se levan•/..
·' a la que no
.No. habiendo
.
"" la ses10n,
as1sbó el cmdadano Gómez por estar ausente en comisión.
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día lo. de junio de 1855
Leí_d a Y aprobada el acta de la anterior, se dio cuenta con una nota oficial
del
d"ing1
· ·da a1
· dciudadano Santiago Vidaurri' de fecha 23 del u'1•:~
w..i.u0 mayo,
cm adano Garza, en que manifiesta haberse apoderado a viva fuerza de la plaza
de Monterrey, hecho prisionero al Gral. Cardona, al coronel Morett y a la mayor
' parque y armas •
d parte de la oficialidad quedando dueño de la artillena,
emuestra la necesidad de que todas las personas que combaten por la libertad'
se pong~n d~, acuerdo para que haya la unidad de acción que debe presidir ~
la o~gamzacion ~e los ramos de guerra, hacienda y política y que aseaurarán
el triunfo de la libertad contra el despótico Gobierno de México.
'"'
El ciudadano Presidente dijo: que debía ser, muy satisfactorio para la Junta
que to~os sus actos coincid~~sen con los deseos del ciudadano Vidaurri, a quien
propoma se contestase _hac1~~dole una reseña de todos )os trabajos ejecutados
pov_!ª Junta;_ de sus d1spos1ciones encaminadas todas a obtener la unidad de
acc1on apetecida y de la resolución adoptada de antemano de conso·tw· 1 ·
dd
Vd
·
r a cma ,ano i aurn en el centro de las operaciones militares, cuya autoridad deberran rec~nocer t?das las fuerzas que se habían movido o se moviesen por los
recursos o influencia de la misma Junta.
Discu~da la pro?osición anterior fue aprobada, acordándose que a la nota se
acompane un duplicado del plan que la Junta remitió al ciudadano Vidaurri con
fecha 23 del pr~ximo pasado y se le suplique tome las medidas convenientes
para que los phegos que dirija vengan con celeridad (y) seguridad, pues el
que ahor,a se contesta, se ha recibido después de ocho días de su fecha y abierto.
El ciudadano Mata hizo presente a nombre de la Comisión de Hacienda

'

543

�que había parcticado cuantas diligencias había creído oportunas para realizar
el préstamo que se ocupaba hacía algunos días y que la única propuesta que
había obtenido, consistía en que el prestamista pagaría al 23o/o una orden por
valor de $ 8 500, que debería ser compensada con derechos de importación
causados por el portador en cualquier punto de los que estuviesen pronunciados
contra la administración de Santa Anna; añadiendo que a pesar de las facultades que respecto de este asunto había recibido la comisión, ésta no había
querido proceder a terminar el contrato hasta consultar la opinión ele la Junta.
En la discusión se tuvieron presentes las circunstancias actuales de la revolución, que exigen se hagan grandes sacrificios para obtener el triunfo; la utilidad
que con la adquisición de la suma propuesta resulta facilitando las operaciones
de la Junta paralizadas por falta de recursos y, por último, que ese sacrificio
insignificante para la Nación y otros mucho mayores deben hacerse, no sólo
porque llevan por objeto restaurar la libertad y garantía de los mexicanos, conculcadas de un modo infame por Santa Anna y sus satélites, sino porque los
robos y actos de inmoralidad de la adminitsración actual causan tal perjuicio
y ruina a la Patria, que no hay sacrificio que no deba hacerse para evitar tan
funestos actos.
Conformes todos los individuos presentes en lo expuesto, se acordó aceptar
el préstamo en los términos propuestos y que se expida la orden por valor de los
$ 8 500 referidos.
·
El ciudadano Mata propuso que se nombrase un tesorero que se encargase
de recibir la suma que iba a quedar a disposición de la Junta, para que la
tuviese en su poder y distribuyese con arreglo a las órdenes de la misma.

Después de una ligera discusión fue aceptada la proposición y nombrado
tesorero el ciudadano Mata.
El ciudadano Garza hizo presente que la falta de recursos, con que hasta
aquí ha tropezado, le había impedido alistar activamente alguna fuerza que
marche cuanto antes a auxiliar a las que ya operan sobre el enemigo; que con
los recursos adquiridos podrá hacer salil' muy pronto 100 infantes y 50 dragones,
armados y municionados.
El ciudadano Presidente propuso que de la suma que iba a obtenerse, se
pusiesen a disposición del ciudadano Garza $ 1 700 y el resto quedase destinado
para los gastos de la Junta. Sin discusión quedó aprobada la proposición.
Quedó acordado igualmente el pago de las siguientes cantidades:
La de $ 60 facilitada al Sr. Merner por el ciudadano Mata, según el acuerdo

La de $ 10 por gasto de impresión del Noticiero ~el Bravo.
La de $ 20 para auxiliar al correo que marcha a Monterrey.
El ciudadano Arriaga dio lectura I
l
hiciera a nombre de la Junta R 1ª .ª pr~ ama que se le tenía encomendada
evo uc10nana la cual f
, •
bada acordándose se im •
. '
ue unammemente apro'
pruna en esta cmdad
·
dadano Manuel Gómez.
Y se rerruta una copia al ciuCon lo que terminó la sesión, a la que no .
hallarse ausente, en misión.
asistió el ciudadano Gómez por
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del 3 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior 1 . d d
.
que habían llegado a esta ciudad los ciuda~;m ~ ano Arr1aga ~zo presente
con el objeto de prestar a la revolución lo
~s. epeda, C~lderon, Fagoaga,
dadano J uárez le había escrito
d ~ s:rv1c10s que pudiesen, que el ciula falta de recursos no había pod'~comen an oselos y manifestándole que por
de él dependiese.
1 o moverse para ser útil a la causa en cuanto
Después de una ligera discusión
uedó acor&lt;l
servicios de los referidos ciud d
' q
ado que se aceptarían los
logo a la capacidad de cada a anos y que se les emplearía del modo más anáuno.
El ciudadano Presidente manifestó que 1
,
Junta tuviese en su seno al ciudad
, e sena muy satisfactorio que la
ano Juarez pero que
,
en Acapulco debía ser de más u t·1·d
d
1
'
cre1a
que suh presencia
1 1 a a a causa públ'c
1,
ya en revolución una parte del Estado de Oaxa
i ~' porque .a lan_dose
hacer que la revolución se e t d"
ca, podna con su influencia
.
,
x en iese a todo el Estad0
1
rmpedia que el ciudadano Juar'ez se pusiese
.
a1causa que
en mov· .Y como
t
recursos, proponía que se hiciese un f
":11_1en o era a falta de
para que pudiese realizar su rnarch:s u:~o p~~a rernit1rle _la suma de $ 250
Acapulco, venir a esta ciudad o p
'd p o dleJand~lo en libertad para ir ª·
.
roce er en e sentido q
• •.
.
tlsrno le dicten como más , til 1
, .
ue su JUICIO y patnou a a causa pubhca.
. Suficientemente discutida esta proposición, fue aprobada
d1~~ llevarse a cabo quedó nombrado en comisión el ciu y para que pusohc1tar un préstamo de $ 500' de 1os cua1es la rrutad
.
dadano por
Mata
para
se remitirá
el vapor

de la sesión anterior.
545
544

H35

�que debe salir el día 5 del actual para Nueva Orleáns al ciudadano Juárez y
la otra mitad se destinaría para auxiliar a los ciudadanos Zepeda, Fagoaga y
Calderón, cuando hayan de moverse para Monterrey o para el punto a donde
deben ir a prestar sus servicios.
El ciudadano Garza manifestó que activaba cuanto podía el alistamiento de
los 150 hombres que debían marchar sobre la línea del Bravo y que podía
asegurar que para el día 6 a más tardar se pondrían en movimiento. No habiendo otro asunto de qué tratar, se levantó la sesión a la que no asistió el ciudadano Gómez, por hallarse ausente en comisión.

José María Mata V.,
Secretario.

Melchor Ocampo.

y otro
. da dano Carvajal.
.
. de $ 4 para socorro del correo remitido por el cm
El ciudadano Garza hizo presente
actividad a la organización d l f ' que aunque había precedido con toda
.,
e a uerza que debe march
l
luoon, no había sido posible h
l
1i
ar a sostener a revo.
acer a sa r para el día q
.,
sesión; pero que se verificar,
ue anuncio en la última
a muy pronto pues estaba
.
d
municiones y otros objetos necesarios.
'
ya provisto e armas,
No habiendo otro asunto de
asistió el ciudadano Góm
quhealtlratar, se levantó la sesión, a la que no
ez, por
arse ausente en comisión.

Melchor Ocampo.

pliegos interceptados al enemigo.

v.,

Sesión del día 8 de junio de 1855

Sesión del día 6 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior, se dio cuenta con una carta del
ciudadano José María J. Carvajal, de fecha 2 del actual, acompañando varios

José María Mata
Secretario.

Leída y aprobada el acta de l
.
.
dano Gómez dirigida desde R a antenofr,chse dio lectura a la nota del ciuda'
orna con e a 5 d l
al
su llegada a aquel punto, el arreglo qu
l
~ .actu ' en que participa
en el tránsito y manifiesta que el si e_ para e serv1c~o de co~eos había hecho
terrey.
gwente marchana con dirección a Mon-

Que se conteste de enterado con aprecio.
Otra nota del mismo ciudadano Carvajal de fecha 6, en que participa que
habiéndose movido el enemigo de Camargo en número de 500 hombres, se
movió inmediatamente para hostilizar el flanco derecho de aquél, pero que en
la madrugada del mismo día 5 había retrocedido a marchas dobles a Camargo.
Que se conteste de enterado.
El ciudadano Mata manifestó que aunque no había podido arreglar todavía
el préstamo de $ 500 para que fue comisionado en la sesión anterior, tenía la
satisfacción de informar a la Junta que había sido enviada al ciudadano Juárez
a Nueva Orleans la suma de$ 250 según el acuerdo de la Junta. Que esperaba
para la próxima sesión poder dar cuenta de los términos en que hubiese negociado el préstamo.
A moción del ciudadano Presidente quedó acordado que la Tesorería haga
los pagos siguientes: uno de $ 10 por la impresión del número dos del Noti-

ciero del Bravo.
Otro de$ 15 por la del Manifiesto de la Junta a sus compatriotas.
Otro de $ 4 por francatura de correspondencia.

546

Que se conteste de enterado con aprerruo.
.
A moción del ciudadano
Mata se aprobó e1 gasto de $ 4 para socorro del
.
correo que condujo la comunicación del ciudadano G'omez.
No habiendo otro asunto de que tratar se levantó la sesión.

Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día 11 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior el ciud
nota que había recibido del G bº
.
.'
adano Garza presentó una
o ierno mtenno de Nuevo L ,
l
.
para que -cuanto antes se traslade
l d ,
eon, en que o e.xc1ta
' con as emas personas
d fº d
causa de la libertad' a la ciudad de M onterrey a fin de q
que ed 1en en la
sobre los puntos más import t
.
ue puestos e acuerdo
an es re1ahvos a la revolución en general y a los

547

�Estados de oriente en particular, dicten las medidas que juzguen indispensables
para llevar a cabo el objeto.
Presentó asimismo un ejemplar del Restaurador de la Libertad, periódico
político que ha comenzado a publicarse en Monterrey, y una carta confidencial.
El ciudadano Presidente, presentó una carta recibida de Roma en que
anuncian la salida de una sección de tropas enemigas de Camargo con destino
al Estado de Nuevo León y que se había recibido en aquel día, ocho del actual,
un correo de Monterrey excitando a los ciudadanos Carvajal, Garza y Capistrán
para que sin pérdida de tiempo se moviesen con sus fuerzas a incorporarse a
las de Nuevo León que debían atacar al enemigo. Presentó también otra carta
del ciudadano Carvajal en que éste dice que se ha puesto ya en marcha con la
fuerza que está a sus órdenes, rumbo a Agualeguas, que es el lugar de concentración de las fuerzas de Nuevo León.
El ciudadano Garza manifestó que había comenzado a mover parte de la
fuerza que va a sus órdenes y que él mismo, con el resto, se pondría en marcha
durante la noche para acudir cuanto antes al llamado que se le hacía.
A moción del ciudadano Mata se aprobó el gasto de $ 20 para pagar al
correo que vino de Roma, quien fue ajustado allí por el Sr. Moisés.
Habiéndose hecho presente que los ciudadanos Fagoaga, Zepeda y Calderón,
que debían marchar con el Sr. Garza, carecían aún de varios objetos indispensables para su equipo y de los recursos necesarios para obtenerlos, se acordó
que del fondo de gastos de la Junta se entreguen $ 50 al ciudadano Zepeda
para que se provean de lo que les falta.
El ciudadano Presidente manifestó que establecido ya un Gobierno en el
Estado de Nuevo León, como se deducía de la nota que ha recibido el ciudadano Garza y debiendo ausentarre el mismo ciudadano Garza para ponerse al
frente de las fuerzas que van a marchar en auxilio de la revolución, creía que
la Junta se hallaba en el caso de disolverse, puesto que no tenía ya objetos inmediatos de que ocuparse.
El ciudadano Garza dijo que no era de opinión que la Junta se disolviese
porque, si bien era cierto que con la salida de la fuerza que está a sus órdenes,
aquélla no tenía aquí obje. inmediatos de que ocuparse, había uno y muy
importante que en su concepto no debía desatender. La revolución, aunque
haciendo progresos por distintas partes de la República, dista mucho de pre~entar la unidad que es tan necesaria para el triunfo y la Junta, encargándose
de procurar esa unidad, podría hacer un bien inmenso a la causa pública, no
sólo con sus trabajos en favor de los principios, sino por el prestigio de que
548

gozan en todo el país algunas de las
prestigio que contribuir'1a m h
pdersonas que componen la misma Junta
uc o a ar respetab'lid
'
1 d
favorecer su triunfo.
a a la revolución y a
El ciudadano Mata manifestó.
..
tad · que opm~ba por la disolución de la Junta
es O porque cons1de
·
'
ocuparse. Los fines que se prop
l .
1
ra que no tiene objetos de qué
el plan de la Revolución q
uso a msta arse fueron dos: el primero, formar
ue en su concepto tropeza
que demostrase a los ciudada
1
.
se con menos resistencias
,
nos que a primera d tod I
'
pa1s era la destrucción del 0 ,....:
G b'
e
as as necesidades del
.
.. ...noso o 1emo que
b I
de1ase en aptitud de hacer vale I dif
~~a so re osb mexicanos y
1os ·,
, •
l' as
erentes opmiones
1
zac1on pohuca de la Rep,u bl'ica pud'1esen tener p
que
d so re a organie1 segundo fue dar unid d I
.,
ara cuan o llegase el caso.
, .
a a a revoluc1on en esta p rt d 1
. .
'
R epubhca, haciendo qne todas Ias fuerzas que por su a. fle e .temtono de la
cursos se pronunciaran reco .
m uenc1a o por sus re.
'
noc1eran un centro común q ah
l
ue ogase as diferentes aspiraciones personales y ri r d d d
hubieran tenido lugar Q
va i a es e localismo que de otro modo
.
· ue en cuanto al p ·
b'
nada había que hacer supuesto que N
L~er o Jeto de la Junta, creía que
ha 'd
'
uevo eon ha procla d
que
s1 o aceptado por todo el E tad
ma o ya un político
fuerzas del ciudadano Carvajal ~- o Y, en cuanto al segundo, movidas ya las
ciudadano Garza, no queda a Ju::~s a hacerlo inmediata?1ente las del
~te respecto.
guna otra cosa de que ocuparse en
tal como hasta aquí ha

1f

P_or último dijo que considerando de bastante
el ciudadano Garza era de . '6
.
peso las razones emitidas por
·'
opim n que s1 Ilegab ¡
d
que se hallaban presentes pudiese
. d
a e caso e que los individuos
n servir e algún modo
b
se reunieran ·d
. para o tener la unidad
de Ia revolución,
.
e nuevo para aquel fm co
h b'
para eJecutal' lo que antes ha dicho.
. . mo se a ian reunido
El ciudadano Arriaga hizo presente ue
que quedase acordada la disolu . , d I qJ ' en su concepto, aun en el caso de
c1on e a unta n d b'.
'f
porque dentro de pocos días podrían recibirs ' o ~ .ia ~en icarse desde luego,
dadano Gómez o del ciudad
V'da . e comun1caaones oficiales del ciuano i urr1 que d b ,
ción y no hallaba razón que le
d'
e enan tomarse en considera.
persua iese de la neces. d d
.
d'1atamente
.
que pueda haber
de que la Junta se disuelva mme
• que c , i a b',
lución de la Junta trae , l .
.
,
re1a tam ien que la cliso,
na e mconvemente de q
h b'
a las personas a quienes
h
. .
ue no u iese quien exigiera
.
se an summ1strado fondos 1
.
qwen procurase que las órdenes d
' as cuentas respectivas¡
de los prestarni~tas fuesen satisfec: pago q_ue la Junta ha expedido a favor
tod I
as y quien quedase encarg d d
'b'
as .as comunicaciones qu e a Ia Junta puedan venir dirigidas.a o e reCI ir
El cmdadano Presidente expuso que la Junta se formo, para enviar
. un pro-

549

�vaha, para las atenciones de la fuerza que en la noche últim
,
a sus órdenes más suma que la d $ 64
a babia marchado
ciente para :ubrir ni los m'
e . ' suma que, estaba seguro, no era sufias preasos gastos y q
.
1
suplicado lo hiciese presente 1 J
ue por o mISmo le había
a a unta para que .
'bl
algún fondo que libertase al ciud d ' G
s1 era ~s1 e, se le remitiese
que indudablemente se encontrar: ano f arzald de los ternbles compromisos en
por a ta e recursos.

yecto de plan y los recursos de hombres armados que pudiera, al ciudadano
Vidaurri, por haberlos éste pedido en la primera comunicación que dirigió al
ciudadano Garza; que ambos objetos están cumplidos y que ni sabía, el que
habla cuáles serían las atenciones subsecuentes de la misma Junta. Que en
cuanto a recibir contestaciones de enterado, a dar avisos de simple trámite,
cualquiera de sus miembros estaba autorizado por la misma naturaleza de
las cosas; que sobre exigir cuentas creía que no era incumbencia de la Junta, pues
correspondía más a los que recibieron las sumas que ella distribuyó, publicar
cuando fuera oportuno la inversión de ellas; que el pago de las órdenes dadas
por la Junta tenía mejores garantías en dos ciudadanos tan influyentes como
el ciudadano Garza en Tamaulipas y Gómez en Nuevo León, que no en las
gestiones que pudieran hacer o el resto de la Junta unido o cualquier-a de sus
miembros y que este pago siempre dependería más del carácter de aquellos en
cuyas manos llegaran a caer los fondos suficientes, que no de lo que la Junta
hiciese; que hasta ridícula y perjudicial le parecía la subsistencia de la referida
Junta, ridícula si no hacía nada o sólo hacía lo que le mandase el Gobierno
de Nuevo León; perjudicial si se ponía a contradecir o entrabar la acción de

El ciudadano Arriaga di'o
, ,
hubiese adoptado las mediÍas que no.comprend1a como el ciudadano Garza no
convementes respecto d l
.,
que por su parte estaba dispuesto a que la Junta
asunto en cuestion; pero
en marcha, con todos los recursos posibles.
awu ase a la fuel"La que estaba

ésta.
Ampliada la discusión con nuevas razones expuestas por los ciudadanos vocales, quedó acordado que la Junta suspendería sus sesiones sine día (sic) .

El ciudadano Presidente manifestó
.
.
remitiesen sin pérdida de tiempo l '. qdueds1 era posible conseguir los $ 200, se
cm a ano Garza.

El ciudadano Mata manifestó que no habría conseguido más dinero que el
remitido a Nueva Orleáns al ciudadano Juárez, y que como la Junta hubiese
acordado ya que del fondo de gastos menores se entregasen a los ciudadanos
Zepeda, Fagoaga y Calderón, $ 50 para completar su equipo, creía que ya no
era necesario negociar los $ 200, que debían destinarse a ese objeto y que por
lo mismo proponía se expidiese el crédito por valor de $ 1 086, que correspondía
a la suma situada en Nueva Orleáns.

El mismo ciudadano Mata añad·,
del ciudadano Zepeda l
io, q~e el hecho que ha referido por súplica
' e consta ser cierto por habé 1O f .
ciudadano Garza la noche últim
'
rse re endo el mismo
.
a, en 1os momentos de march
l
bse
vac1ones del ciudadano Zeped a 1e parec1an
, m
ar; que as o r· · ·
referido ciudadano Garza de
. uy JWciosas Y que para salvar al
1os compromisos a que se hallab
,
poma que se solicitasen en el acto $ 200 ue l
.. ,
a expuesto proZepeda que está para march
.
' q, se e remtbnan con el ciudadano
ar a mcorporarsele.

.i

ª

Aprobada la proposición del ciudadano Mata
, ,
citar el dinero y acordada 1
.. , d
' quedo este encargado de soli'
a emmon e una orden d
1
para entregarla al prestamista q f 'li
e pago por va or de $ 840,
ue ac1 tase los $ 200 que iban a procurarse
Con lo cual se levantó la sesión.
·
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Aprobada esta proposición, se acordó expedir el crédito por valor de la suma
referida y se levantó la sesión.
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día 12 de junio de 1855
Abierta la sesión, el ciudadano Mata hizo presente que el ciudadano Zepeda
había ido a verlo para manifestarle que sabía que el ciudadano Garza no lle550

Sesión del día 21 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anteri
1 S
,
.
nota del ciudadano Benito Juáre
or, a e~retaría dio cuenta con una
$ 250 que por acuerdo de la Jz etan quelacusa recibo de la letra por valor de
un se e remitió dando l
·
auxilio y manifestando que rnarch , A
1 .'
. as graoas por ese
estuvieren expeditos y si no marchara, a l lcapu co s1 los medios de comunicación
ara a ugar en que se crea
.
pued e ser de alguna utilidad a la causa 'bli
que s~ prese.nc1a
.
.,
pu ca, cuya nota se mando archivar
Se dio tamb1en lectura a una nota del ciudadano Juan José de la Garza d~

551

�f cha 17 del actual dirigida des~ Roma, en que participa haber llegado a esa
;blación en Ja noche del día anterior; acusa recibo de lo~$ 200 (u~a:e le r\
mitieron y traslada a la Junta la autorización qu: le ha SI?º con: $
Gobierno del Estado de Nuevo León para negociar un prestamo
y comprar las armas que pide.

ro~

Después de discutir este último punto, se acordó que se conteste al ci~adano
Garza ue la Junta se ha enterado con satisfacción de su_ llegada a om~ y
q
d admitir la sustitución del poder que le confiere, para negociar
que no pue e
. f' .
ue la Junta está
1 , tamo porque considera que aquél es msu ic1ente y porq
.
e preds. 1 .'
Se acord6 también se diga al ciudadano Garza que no h~n sido
para lSO \ erse.
. d d
e al que
recibidos los periódicos, ni las comunicaciones del cm a ano arvaJ
dice en su nota, que remitía.
Se dio cuenta con una nota del Gobierno provisional político y ;~:~r ~;~
Estado de Nuevo León, contestación a la nota de la Junta de fec~a
p
.
asado en que manifiesta que ha colocado al Sr. Juan Julio Memer con
xuno p
,
hi
el carácter de ayudante, cuya nota se mandó are var.
Otra del mismo contestando la que se le dirigió con fecha del lo. del ~ct~l
en que manifiesta ~ue agradece extraordinariamente el honor que le ha ;c
por la Junta considerándolo como jefe de todas las fuerzas ~e ensorlas 'deeaªs
timiento convenir con as 1
~~:s::dJu~::ºsot: :t::~;•i oª::~u;a:;es:~n de constituirse en el ~entro de la
.,
e dé im ulso a los actos revolucionarios, por hallarse obligado a resaccion, qu 1
p 1 ha trazado en el plan político proclamado en ~fonterrey
petar la reg a que se e
•
d'
· de las ideas
1 23 de mayo último. que esta razón y no otra Jo obliga a JSentir
e
'
lica en lo particular a los miembros que la componen,

;e

¡°

d::al~:~::\¿~:t:~;ey, donde individualmente podrán c~o~rar ~on ¡~s
~ces a la ardua tarea que ha emprendido para que pueda sahr -~iroso e e j
. en' n modo su marcha a aquella ciudad la verifiquen
pero que d e mnt:&gt;.1
d
dcon e
,
d e ac;amblea, por pugnar esto abiertamente con las bases a opta as por
caracter
el Estado.
El . d dano Presidente dijo que si se hubiese adoptado la proposici_ón_ que
cm a
d' 1 ·
1 conoc1m1ento
desde el día 11 del actual hizo para que la Junta se iso viese'. e
al Gode este hecho habría sido la respuesta más elocuente que pud1_era d~~se
bierno de Nuevo León y que mejor podría demostrarle la -~qmvocac10~ ~n que
. supomen
. do que la Junta ha tenido la pretens1on de constituirse den
ha incumdo
entro administrativo o gubernativo de la revolución; pe~o ya que esto no pu o
c 'f'
proponía se contestase la referida nota haciendo presente que la
ven icarse,
.
r la historia de sus
Junta no ha tenido pretensión que se le supone, smo que po
552

actos se verá que su objeto ha sido procurar la unidad de la revolución para
impedir que la anarquía fuese a estallar entre los que sólo debían dirigir sus
esfuerzos a un solo objeto, el de derrocar la tiranía que, guiada de esta idea,
había procurado hacerse un lazo de unión, un centro moral, un punto de contacto que sirviese a dar un impulso uniforme a los elementos heterogéneos y
aun contrarios que existían en esta parte de la República; que, por último, creyendo llegado el caso de que la Junta se disuelva definitivamente, insistía en la
proposición que había hecho desde el día 11 del actual.
El ciudadano Mata, manifestó que abundaba en las mismas ideas que había
manifestado el ciudadano Presidente, tanto respecto de la contestación que haya
de darse al Gobierno de Nuevo León, como sobre la disolución de la Junta y
que para hacer más palpable cuáles han sido las intenciones de ésta, se acompañe a la contestación de que se trata, copia del acta de la sesión del día 11
en que constan' expresadas aquélla extensamente; que se le hagan conocer cuáles
son los compromisos pecuniarios que la Junta contrajo, manifestándole que se
espera que hará cuanto esté de su parte para que sean satisfechos y, por último,
que respecto de la invitación particular que hace a los individuos presentes de
la Junta, para que se trasladen a Monterrey, se le diga que éstos agradecen
en todo su valor ese ofrecimiento sobre el cual no se adopta resolución alguna
por per-tenecer ésta, en lo particular, a cada uno de los individuos a quienes
se hace.
El ciudadano Arriaga manifestó que si bien, en su concepto, la continuación
de la Junta podría ser útil a la revolución porque aún no se han salvado todos
los grandísimos obstáculos que al organizarse se propuso allanar, las circunstancias que ahora se presentan lo obligan con sentimiento a adherirse a la opinión de los ciudadanos que le han precedido en el uso de la palabra en cuanto
a la disolución de la Junta; que respecto de la contestación que haya de darse al
Gobierno del Estado de Nuevo León, como lo propuesto se funda en los hechos
que han tenido lugar, se halla del todo conforme.
Después de ampliar la discusión sobre estos puntos, se acordó que se conte~te
al Gobierno de Nuevo León en los términos propuestos por el ciudadano Presidente, con las adiciones presentadas por el ciudadano Mata.
Quedó igualmente acordado que la Junta se consideraba disuelta, siendo ésta
su última sesión.
El ciudadano Presidente manifestó que en la mañana de ese mismo día había
estado a verlo el ciudadano Manuel María Arrioja, quien había llegado la última noche de Nueva Orleáns, con el objeto de hacerle presente que estaba
dispuesto a servir en lo que pudiera ser útil y que si bien, por el acuerdo de
553

�disoluci6n que la Junta acaba de adoptar, nada queda que decir al ciu~dan~
Arrioja, ha querido manifesta11 lo ocurrido para hacerlo constar en e ac
que se levante de esta última sesi6n.
. t es de pago varias cantidades
El ciudadano Mata manifest6 que hay pend_1en
. .
l d $ 46 75 costo de la reimpresi6n del folleto de Arrango1z, la
como son a e
· ,
.
la de $ 8 al ciudadano
de $ 24 al correo enviado por el ciudadano Garza,
d
. ,
. astos hechos por los correos que han tomado en sus rem~ _as
Sunon Ga;a po~og ue cueste el número 3 del Noticioso del Bravo; que sohc1ta
en su ran o Y q
• d correos que vendrán,
la aprobaci6n de esos gastos y los que puedan ocurrir ~
.
•
al
G
G6mez
mientras
no
tengan
aviso
dirigidos por los ciudadanos CarvaJ ' arza o
'
de la disoluci6n de la Junta.
De conformidad con lo propuesto por el ciudadano Mata, fue aprob~do el
pago de las cantidades referidas y qued6 ~utorizado_ ~ara hacer las &lt;lemas que
fuesen indispensables, terminando en seguida la ses1on.

Ponciano Arriaga.

Melchor Ocampo.
José María Mata V.,
Secretario.

APtNDICE 3
ARTICULOS DEL TRATADO McLANE-OCAMPO

"Artículo primero. Por vía de ampliaci6n del ~rtículo 8o. del tª~d~ dde
1
30 de Diciembre de 185~, cede la Repú!~i:dM:ixi:;e:: ~: ~~s~t: ;
:
0
y sus conciudadanos y bienes, en perpe
'
1 .
amino que actualde uno á otro mar, poi' cua quier c
istmo de Tehuantepec: .
•
• iéndose de él ambas repúblicas
. ta 0, que existiese en 1O sucesivo, sirv
mene
t ex1s
y sus ciudadanos.
"Art. 2o. Convienen ambas repu, blicas en proteger todas las rutas existentes
554

hoy 6 que existieren en lo sucesivo al través de dicho istmo, y en garantizar la
neutralidad del mismo.
"Art. 3o. Al usarse por primera vez bona fide, cualquiera ruta al través de
dicho istmo, para transitar por ella, establecerá la República Mexicana dos
puertos de depósito, uno al Este y otro al Oeste del istmo. El gobierno de México no impondrá derechos á los efectos 6 mercancías que pasen bona fide por
dicho istmo, y que no estén destinados al consumo de la República Mexicana.
No se impondrán á los extranjeros y sus propiedades que pasen por ese camino
contribuciones ni derechos mayores que los que se impongan á las personas y
los bienes de los mexicanos. La República de México continuará permitiendo
el tránsito libre y desembarazado de las malas de los Estados Unidos, con tal
que pasen en balijas cerradas y que no hayan de distribuirse en el camino.
En ningún caso podrán sel' aplicables á dichas malas ninguna de las cargas
impuestas ó que en lo sucesivo se impusieren.
"Art. 4o. Conviene la República Mexicana en establecer por cada uno de
los puertos de depósito, uno al Este y otro al Oeste del istmo, reglamentos que
permitan que los efectos y mercancías pertenecientes á los ciudadanos y súbditos de los Estados Unidos 6 de cualquiera país extranjero, se depositen en
almacenes que al efecto se construirán, libres de derecho de tonelaje y de toda
otra clase, excepto los gastos necesarios de corretaje y almacenaje, cuyos efectos
y mercancías podrán ser retirados subsecuentemente para transitar al través de
dicho istmo y para ser embarcados en cualquiera de dichos puertos de depósito
para cualquiera puerto extranjero, libres de todo derecho de tonelaje y otras
clases; y se les podrá sacar también de dichos almacenes para la venta y el
consumo dentro del territorio de la República Mexicana, mediante el pago
de los derechos hoy puestos ó que dicho gobierno mexicano tuviese á bien cobrar.
"Art. 5o. Conviene la República Mexicana en que si en algún tiempo se
hiciese necesario emplear fuerzas militares para la seguridad y protecci6n de las
personas y los bienes que pasen por alguna de las precitadas rutas, empleará
la fuerza necesaria al efecto; pero si por cualquiera causa dejase de hacerlo, el
gobierno de los Estados Unidos, con el consentimiento, 6 á petición del gobierno
de México 6 de su ministro en Washington, ó de las competentes y legales autoridades locales, civiles ó militares, podrá emplear tal fuerza con este y no con
otro objeto; y cuando, en la opinión del gobierno de México, cese la necesidad,
inmediatamente se retirará dicha fuerza.
"Sin embargo, en el caso excepcional de peligro imprevisto 6 inminente para
la vida ó las propiedades de ciudadanos de los Estados Unidos, quedan autorizadas las fuerzas de dicha República para obrar en protecci6n de aquéllos,
555

�sin haber obtenido previo consentimiento, y se retirarán dichas fuerzas cuando
cese la necesidad de emplearlas.
"Art. 6o. La República de México concede á los Estados Unidos el simple
tránsito de sus tropas, abastos militares y pertrechos de guerra por el istmo de
Tehuantepec, y por el tránsito ó ruta de comunicación á que se alude en este
convenio desde la ciudad de Guaymas, en el golfo de California, hasta el rancho
de Nogales, ó algún otro punto conveniente de la línea fronteriza entre la República de México y los Estados U nidos cerca del 111° grado Oeste de longitud
de Greenwich, dándose inmediato aviso de ello á las autoridades locales de la
República de México. Y asimismo convienen las dos repúblicas en que se estipulará expresamente con las compañías ó empresas á quienes se conceda en lo
sucesivo el acarreo ó transporte, por cualesquiera ferrocarril ú otras vías de
comunicación en los precitados tránsitos, que el precio de transporte de las tropas, efectos militares y pertrechos de guerra de las dos repúblicas, será á lo
sumo la mitad del precio ordinario que paguen los pasajeros ó las mercancías
que pasen por dichos caminos de tránsito; quedando entendido que si los concesionarios de privilegios concedidos ya, ó que en lo sucesivo se concedieren
sobre ferrocarriles ú otras vías de comunicación por dichos tránsitos, rehusaren
recibir por la mitad del precio de transporte las tropas, armas, abastos militares
y municiones de los Estados Unidos, el gobierno de éstos no les dispensará la
protección de que hablan los artículos 2o. y So., ni ninguna otra protección.
"Art. 7o. La República Mexicana cede por el presente á los Estados Unidos,
á perpetuidad, y á sus ciudadanos y propiedades, el derecho de vía 6 tránsito al
través del territorio de la República de México, desde las ciudades de Camargo
y Matamoros, ó cualquiera punto com·eniente del Río Grande, en el Estado
de Tamaulipas, por la vía de Monterrey, hasta el puerto de Mazatlán, á la
entrada del golio de California, en el Estado de Sinaloa; y desde el rancho de
Nogales ó cualquier punto conveniente de la línea fronteriza entre la República
de México y los Estados Unidos cerca del 111 ° grado de longitud Oeste de
Greenwich, por la vía de Magdalena y Hermosillo, hasta la ciudad de Guaymas
en el golfo de California, en el Estado de Sonora, por cualquier ferrocarril ó
ruta de comunicación, natural 6 artificial, que exista actualmente ó existiere
ó fuere construído en lo sucesivo, del cual usarán y se servirán en la misma
manera y con iguales condiciones ambas repúblicas y sus respectivos ciudadanos,
reservándose siempre para sí la República Mexicana el derecho de soberanía
que al presente tiene sobre todos los tránsitos mencio~ados en este tratado.
Todas las estipulaciones y reglamentos de todas clases aplicables al derecho de
vía ó tránsito al través del istmo de Tehuantepec y en que han convenido ambas
repúblicas, se hacen por el presente extensivos y aplicables á los precitados trán-

556

sitos ó derechos de vía, exceptuando el derecho de
pertrechos de guerra desde el Rí G d
pasar tropas, provisiones ó
o ran e hasta el golfo de Calif .
"Art
orma
. 80. Conviene asimismo las dos re , .
.
de mercancías, elija el Congreso d l
publicas en que, de la adjunta lista
ducciones naturales, industriales 6 fa~ _os :stados Unidos las que, siendo prodan admitirse para la venta
l
nea as de una de las dos repúblicas pue.
y e consumo en un d l d
'
c1ones de perfecta reciprocidad bien se l
. o . e os os países, bajo condiderecho que fije el Congreso de' l E das rec1_ba libres de derecho, bien con el
M .
os sta os Unidos · p
., d '
exicana adrnitit, los artículos d
' roporuen ose la República
h
e que se trata al más 6di
.
y asta completamente exentos del .
.
m co tipo de derecho
conviene en ello. Su introduc .ómis
dmo, s1 el Congreso de los Estados Unidos
f
c1 n e una á otra d I d
e ecto por los puntos que los b.
d
e as os repúblicas tendrá
f
go 1emos e amb d .
ronteras de las mismas cedidos y co d.d
as es1gnen, en los límites ó
'
nce 1 os para J t , •
por este convenio al través d 1 . tm d
os rans1tos y á perpetuidad
. hasta la' frontera interior
e IS o e Teh
t
'
entre , . uan epec ó desde el golfo de
e.ªl1·rom1a
x1co concediere privilegios semejant á Mtxi~o y los Estados Unidos. Si Méde los precitados tránsitos sobre I es l;ua quiera ~tra nación en los extremos
mar Pacífico, lo hará teniend
os go os de MéXIco y California y sobre el
·
d
.
o en cuenta las mi
d. .
c1ones e reciprocidad que se .
,
smas con 1c1ones y estipulaimponen a los Estad U .
os rudos por los términos
d e este convenio.

Lista de mercanczas,
,
a¿·¡unta al artículo 80.

"Animales de todas clases A d
.
Cacería.-y huevos frescos _:_A ra os y barrotes de hierro, sueltos.-Arroz.1d
.
zogue -Carb6 d
. dr
a as y ahumadas -Casas de
d .
n e pie a.-Cames frescas sa
.
·
ma era d hi
, Chile ó pimiento colorado n·b . y e erro.-Cueros al pelo.-Cuernos . - 1 UJOs y model d
, ·
·
monumentos y botes.- Botes d t d
las os e maquinas grandes edificios
1,
e oasc esyta '
,
os nos de la frontera -Es b
.
manos para la navegación de
b 11 ( •
.
co as y materiales para ha 1
ca a os Bndle Bits).-Fruta f
cer as.-Bocados para
1 ha
.
s rescas, secas y azu
d
.
p anc s para imprimir ó graba
las ·cara as.-T1pos, espacios
·
r, reg
vmetas y f ta d ·
•
'
impresos de todas clases á la rústi
A '
m
e rmpnmir.-Libros
teca y queso.-Mapas geográfic;t- , rc:5.-Madera en bruto y leña.- Manen bruto y labrado.-Máqui
, . y nau cos y planos topográficos.- Márrnol
d
•
nas e mstrumentos de
· ¡
'
e mmas, y para el desarrollo de las artes 1 ~gn~u tura, y para el laboreo
sueltas ó para ser compuestas - P I d . y as ciencias, con todas sus piezas
.
.
a os e tinte -P
d 1 . ,
y cemza.-Plantas árboles y a b t
. .
esca o, a qu1tran, trementina
Sillas de montar-S'omb
dr us os.-P1zarras para techos.- Sal comu'n
·
reros e palma - Es
.les de camero.-Toda clase d
.
tuco (gypsum).-Vegetales.- Piee granos para hacer pan·-Har·ma.- L ana.-

557

�Tocino.-Sebo.-Cuero y efectos de cuero.-Toda clase de tejidos de algodón,

ARTÍCULOS CONVENCIONALES

excepto la llamada manta trigueña.
"Art. 9o. En aplicación de los artículos 14 y 15 del tratado de 5 de Abril de
1831, en el cual se estipuló lo relativo al ejercicio de su religión para los ciudadanos de México, se permitirá á los ciudadanos de los Estados Unidos el
ejercer libremente su religión en México, en público ó en privado, en sus casas
ó en las iglesias y sitios (places) que se destinen al culto, como consecuencia
de la perfecta igualdad y reciprocidad que según dice el segundo artículo de
dicho tratado, sirvió de base al mismo. Podrán comprarse las capillas ó sitios
para el culto público, serán considerados como propiedad de los que las compren, como se compra y se conserva cualquiera otra propiedad, exceptuando de
ello, sin embargo á las comunidades y corporaciones religiosas, á las cuales las
actuales leyes de México han prohibido para siempre el obtener y conservar
toda clase de propiedades. En ningún caso estarán sujetos los ciudadanos de los
Estados Unidos, residentes en México, al pago de empréstitos forzosos.

"Art. 10. En consideración á las precedentes estipulaciones y por vía de compensación á las rentas á que renuncia México permitiendo el transporte de
mercancías libre de derecho por el territorio de la República, conviene el
gobierno de los Estados Unidos en pagar al gobierno de México la suma
de 4.000,000 de duros, dos de los cuales se pagarán inmediatamente después de
canjeadas las ratificaciones de este tratado, y los otros dos millones quedarán en
poder del gobierno de los Estados Unidos, para pagar las reclamaciones de
ciudadanos de los Estados Unidos contra el gobierno de la República Mexicana,
por daños y perjuicios sufridos ya, después de probada la justicia de esas reclamaciones según la ley y el uso de las naciones y los principios de equidad, y se
pagarán las mismas á prorrata, hasta donde lo permita la citada suma de dos
millones, en cumplimiento de una ley que expedirá el Congreso de los Estados
Unidos, para la adjudicación de la misma, y lo restante de esta suma se devolverá á México por los Estados Unidos, en caso de que sobrase algo después del
pago de las reclamaciones reconocidas como justas.
"Art. 11. Este tratado será ratificado por el presidente de los Estados Unidos,
con el consentimiento y consejo del Senado de los Estados Unidos, y por el
presidente de México, en virtud de sus facultades extraordinarias y ejecutivas,
y las respectivas ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Washington,
dentro del preciso término de seis meses, á contar desde la fecha de su firma, ó
antes si fuese posible, ó en el asiento del gobierno constitucional, si el presidente y el Senado de los Estados Unidos hicieren algunas alteraciones ó enmiendas que fuesen aceptadas por el presidente de la República de México.

558

"Por .cuanto, a' causa de la actual guerra civil d
, .
en consideración al estado de d
d
e Mexico, y particularmente
México y los Estados Unidos p esodr en en que se halla la frontera interior de
1
' ue en presentarse oca .
para as fuerzas de las dos Repúblicas obrar
. s10nes en que sea necesario
hacer cumplir estipulaciones de tr t d
de concierto y en cooperación para
en el territorio de una de I d a a ,ºs. y conservar el orden y la seguridad
•
as os repub!Jcas • po ta
h
gu1ente convenio:
'
r nto se a celebrado el si-

"Articu
' lo primero. Si se vi l
al
dos existentes entre Méxºc o larenE gunas de las estipulaciones de los trata
d 1 .
I o y os
stados Unidos ó . li
•
e os cmdadanos de una de las d
, .
' s1 pe grara la seguridad
y el gobierno legítimo y reco ·aºs drepubh:as dentro del territorio de la otra
·
noc1 o e aquella
a·
tivo, hacer cumplir dichas estip 1 .
ó
no pu iere, por cualquier mo.
u ac1ones proveer á
"d
gatono para ese gobierno el recurril' 1
esa segun ad, será oblilo pactado y á conservar el ord
al otro p~ra que le ayude á hacer ejecutar
república donde ocurra tal d edn y a _segu~dad en el territorio de la dicha
,
esor en Y d1scord1a y en
·
es pagara los gastos la na . , d
'
semeJantes casos especia1
.
c1on entro de cuy t . .
mtervención; y si ocurriere al , d
o emtono se haga necesaria tal
las autoridades de ambas ~ esod~den en la frontera de las dos repúblicas
mas mme iatas al punto d d
.
'
ºó
on e existe el desorden
0 b rará n de concierto y en coo
peraa n para arrestar
·
,
que hayan perturbado el orden 'bl"
1
y castigar a los criminales
blicas, y con este objeto pod á pu ico y a seguridad de una de las dos repú,
r arrestarse á los culpabl
"d
es en cualquiera de las
dos republicas y entregárselos á 1
t .
h
as auton acles de la
, bli
ono se aya cometido el crimen. l
I
repu ca en cuyo terrilo relativo á los gastos que
. . a natura eza y carácter de esa intervención
. .
ocasione y á la manera d
,
cnrnmales, serán determinados y regl
d
e arrestar y castigar á dichos
.
amenta os por un
·
partamento eJecutivo de los dos gob'1ernos.
convenio entre el De"Art.
'd 2o. Este convenio será ra ti'f'icado por el p 'd
d
.
res1 ente e los Estados
U m os Y por el presidente d Mé .
.
.
e
x1co en virtud de su f
I d
nanas y eJecutivas, y las respectivas tifº .
s acu ta es extraordide Washington, dentro del preciso: i~c1odnes ~rán canjeadas en la ciudad
f ch d
f'
rmmo e SCIS meses á
ta d
e . a e su irma, 6 antes si fuere osible 6
.
'
con. r esde la
tuc1onal, si el presidente y el Se ~ d Í en el asiento del gobierno constialteraciones ó enmiendas q f na o e os Estados Unidos hicieren algunas
ue uesen aceptadas pore1 pres1'dente de la República
de México".

559

�LAS GENERACIONES ADULTAS BAJO EL ESTUPOR
( Investigación Tentativa)

ANGELES MENOIETA ALATORRE

Academia Mexicana de Sociologia

Prólogo
LAs GENERACIONES CARECEN de perspectivas para juzgar con acierto su problemática inmediata; guiadas por su intuición, eligen caminos dentro de las alternativas que las circunstancias les prestan, pero sufren siempre, bajo la duda,
el temor de no saber cuáles serán los resultados de su elección.

"

En épocas de conflicto o de cambio social, esta preocupación se acentúa ante
las múltiples respuestas a una situación dada. Frente a los hechos más espectaculares suelen haber visionarias de pronóstico reservado, en tanto que otros
estudian los diversos elementos de juicio para revisar los hechos, concatenar
relaciones, explicar las incidencias dentro de la movilidad social, con el objeto
de llegar al conocimiento del fenómeno estudiado. Dentro de este segundo menester, se circunscribe esta tentativa de investigación.
La rebelión de los jóvenes es fenómeno social que parece haber alcanzado
-de pronto..- los primeros planos en la historia, a partir de la segunda mitad
del siglo XX. El movimiento ha provocado reacciones y alteraciones: 1) en la
tabla axiológica de valores y por lo tanto en la conducta; 2) en la formación
de la conciencia crítica de las nuevas generaciones y por lo tanto en la tradición;
3) en la estructura de las instituciones y los gobiernos o sea en las sociedades
establecidas, y 4) en las relaciones familiares, creando una situación de confücto.
El fenómeno de la rebeldía estudiantil ha sido sometido a estudios, para
defenderse, atacarse, calumniarse y puesto a examen público, en cambio,

561
H36

�acaece que la respuesta de los adultos no ha sido tema de reflexión. Existen,
claro, consideraciones aisladas que han expuesto sus opiniones como dueñas
de la verdad, pero no se ha sometido la respuesta adulta a un análisis comparativo o por lo menos a un intento de presentar las diversas actitudes dentro
de una panorámica general.
A priori, se advierte un denominador común de la respuesta adulta frente a
la rebelión de los jóvenes: la del estupor.
Más allá de los límites del patemalismo, la conmiseración o el perdón, incluida la iracundia o la aparente indiferencia que funciona so capa de disfraz, los
adultos han sido sobrecogidos de miedo pánico, han sufrido el trastorno de
sus conciencias y devienen en la preocupación angustiosa.
Zarandeados, vituperados, agobiados bajo el peso de las acusaciones, que
han aceptado bajo un increíble sentimiento de culpabilidad, la generación
adulta parece haber quedado sin palabras.
Esta es una breve revisión -con apoyo documental- de las dinrsas reacciones y actitudes de la generación adulta frente a la rebelión de la juventud.

l. La rebeldía de la juventud

,,

A partir de la segunda mitad del siglo XX, como consecuencia de la acción
desmoralizador~ de dos grandes guerras mundiales, del desarrollo técnicoindustrial y el principio de la era atómica que se inicia en forma violenta Y
destructiva, amén de los problemas pal'ticulares de los pueblos como la descolonización, la "puesta en duda" de los valores de la tradición y de la corrosiva desacralización, se origina una protesta juvenil que asume las formas
más diversas, desde la agresión, la violencia o la evasión, hasta las formas más
sutiles par-a lograr adeptas que toman nombres extraños: politización, aggiornamiento, concientización.
Este fenómeno que se levanta fundamentalmente contra el orden constituido,
el establishment, alcanza los primeros planos en la conciencia pública de los
pueblos y parece dejar atrás otras protestas de injusticia como la situación de
fa mujer, el conflicto racial y la colonización. Digo que solamente parece,
habida cuenta de que basta reflexionar un poco para advertir que los problemas de un período transitorio, como es la juventud, no podrán ser más importantes que la protesta contra injusticias permanentes y seculares.1
1

Por ejemplo, el "poder Negro" tiene en jaque a la sociedad norteamericana. La

562

La rebelión juvenil comenzó a manifestarse por medio de una serie de actitudes Y costumbres estrafalarias meramente superficiales como: apasionamiento
por la música estridente, símbolos "sicodélicos", modas extravagantes y mística oriental, para asumir caracteres graves como ruptura contra las normas
morales de los pueblos y llegar a la violencia contra las instituciones y la autodestrucción evadiendo la realidad por medio de la drogación.
En un mundo de odio, de agresividad comercial, la bandera del amor sin
discriminación de religión, sexo, categoría social, obtuvo simpatizadores y adeptos. To~o lo que _n:,cesitas es amor "Ali you need is love", decían los Beatles y
la canc1on se rep1tio en boca de todos los jóvenes y fue traducida a todos los
idiomas.
Aparte de los motivos sociales apuntados, ¿ a qué se debió esa corriente
gigantesca que encontró prosélitas en todas las capitales del mundo? Podría
responderse que a los efectos de los medios de información y a la publicidad
pero yo considero que hubo algo más: una campaña muy inteligente sobre eÍ
núcleo básico de la sociedad occidental.
Fue en la familia donde la rebeldía juvenil asumió los caracteres más de~oledores; se puso en entredicho la autoridad moral, se rompieron los tabúes
unpuestos por las costumbres adoptando una actitud previsor-a y crítica. No
hubo perdón, ni compasión, ni generosidad para juzgar a la sociedad adulta
de la que formaban parte los padres. Así es fácil entender que este movimiento
se expandiera con virulencia explosiva a todos los otros aspectos de la comunidad, como las escuelas y universidades, el enfrentamiento al orden institucional y la autoridad pública.
Inmediatamente apareció una gigantesca bibliografía, elaborada por los autores, generalmente sobre este fenómeno social.2

"Revolución Africana" ha emancipado a cerca de 200 millones de seres humanos entre
1946 Y 1963 y ha dado lugar a 28 Estados nuevos.
(Ver: Ziégler: Sicología de la nueva Africa).
En cuanto a la situación de la mujer, que ya soñaba A. Caso, véase el Boletín documental sobre la mujer publicado por la C.I.D.A.L., de Cuernavaca y las conclusiones
del Seminario sobre la educación cívica y política de la mujer" celebrado en Helsinki.
( agosto 1967).
• Bell and Kristol Confrontation: Basic Books, Inc. Hopkins, Jerry: El libro hippie.
Ed. Brújula. Medicine de France: Juventud drogadicta. Sabater, Tomas. Los delincuentes jóvenes. Editorial Hispano Europea. Juventud inadaptada, una acusación. Editorial Nova Herrando. Gamoneda. Los jóvenes. Ed. Everest. Fullat. La juventud actual,
nuestro futuro. Ed. Nova Terra. López lbor. Rebeldes. Ed. Rialp. Paloczi-Harvath.
La juventud, esperanza del Mundo. Ed. Plaza &amp; Janés. Zcinden. Problemas de la
juventud de hoy. Folia Humanistica. Sierra Partida, A.: Raíz y razón de los problemas
juveniles. Ed. Memphis. Problemas de la juventud contemporánea. Frente Renovador

563

�El joven, huérfano del mundo, desecho de la sociedad de consumo
• repetl· d as h asta .el . cansancio para lograr
Las frases de la protesta juvenil,
verosimilitud, fijan las antenas para orientar el movmuento.
.
"Salud, hijo de papito y del Seguro Social. S~lu:,f de:ec:e~ ~~:;:.~ie!:! de~
consumo. Permítame presentarme: Jacquot, u r an
las aulas
letrero francés ( Gaourion. Los padres) En pancartas y ~~~.os, en
y
. ·¡es mexica
· nos·· "·1 Muera la momiza ..
los volantes estud1anti
,
.
·
· ·6 C el tabu
Naturalmente "lo sagrado" del matrimoruo se su1eta a rdev1S1 n.l ;pecetáculo
.,
d
tropel a ver el acto sagra O en e
sexual y los Jovenes acu en en
1
.
. . "la pareja:
.
"Cal ta" No hay tal amor en e matnmoruo.
representativo
. ~u ·
as" (Régine Gabbey). La püdora anticonflorecimiento o asfoua de dos person
.
.
ogánuco es sustituido en
. unidad y el matnmoruo mon
1
ceptiva provoca ª mm
.
M, •
por las "collectifs" o
, ·ca -hay también en ex.1coEuropa y en Norteamen
.
"Kibbouts ni centros de
"comunas". Habían aparecido en Dmamarca, n~ son
ara formar nue-

~::\=::

amor libre, sino familias células qu: b~~~
iuerz.a para vivir"
vas unidades de las que esperan mas I r '
l Ob
teur) "Son 1·6venes
.
"M .
. de quince" Le Nouve
serva
.
'
(Guy S1tbon.:
atnmo~o. ·es ni dro adictos ni pervertidos, pero quieren
1
tienen trabaJo, no son m hipp. ' .
gd' .
¡' (!bid. Sitbon) . En México,
ue no sea el matrunoruo tra ic1ona
otra cosa q
.
E 'lsi ( 1971) la presencia de una comuna
una reportera mforma en xce or en
din . ( y patética)
en la cual uno de sus miembros expresa su más extraor ana
la a eaven tura, cuando desnudo frente a su pareja siente que ha superado
gr
sión sexual.

. .

.
•d d
Cunde el desasosiego en las escuelas y uruvers1 ;
siguen éxito en Aleman_ia, F~ncia, Ja~n, Esta os
Bretaña, Argentina, Brasil, Chile y MéXICO.

Los moV1ID1entos con-

esU .d

ru os,
,

Holanda Gran
,

"Continúa el combate en la Universidad" (Be~not: L Express) co~t=
.
"
och
los estudiantes de Soc10\og1a que sean revo
,
cita curiosa: No repr . o a tán
1 d tados Disciplina joven, desmemus estudios es
ma
ap
·
lo son, porque s
S . 1 , no ha conseguido encontrar su
brada entre varias tendencias, la ocio og1a
una disciplina aguafundamento teórico, nadie quiere acogerla en su seno, es

.

ª

fiestas".

La.";:

ión d, una contracultura. W. Sawin, Thompson.
Estudiantil. Rosza~, ~eodore.
ía del movimiento estudiantil, véase obras de:
.Al borde de la Hutona. Para la td
g
•
C hn Bendit Encuesta Gallup y
p 1 Sartre ent:rev1s tas con o
,
Herbert Marcuse, Jean au
. '
. 1 d la 1·uventud El papel d, la juventud
· d J ¡ Foro mternaciona e
·
C
sobre todo la Memona e
nizado por Arte y Cultura, A. •
,n la sociedad contemporánea. Ed. Coparmex., orga
México, 1969.

· 564

En cada pueblo, se enlaza con los acontecimientos que más duelen. En Estados Unidos, es la oposición a la guerra de Vietnam y el deseo de suavizar la
pugna racial ("Crisis en Columbia", Public Opinion Quarterly). "Los profesores han asumido un rol principal en el proyecto de llevar a los estudiantes
negros al interior del campus" ("La generación 69 y los años violentos", Newsweek). Se insiste en llegar a la Universidad crítica (Nacimiento de la universidad crítica. Gausseen) .
Viene después el enfrentamiento al poder constituido. Comienza el verano
sangriento en París, Francia. El presidente Charles de Gaulle dice sí a las reformas universitarias y no a la ola de desórdenes mientras cuatro millones de
obreros en huelga miran cómo el Parlamento da un voto de censura al gobierno .
En México acaece otro hecho penoso, en Tlatelolco, el 2 de octubre un poco
antes de las Olimpiadas, acontecimiento estudiado hasta el momento en forma
parcial, por silencio de la parte acusada [Sombras de Berlín ('36) en México
('68), Spitzer y Cohen], (La noche de Tlatelolco. E. Poniatowska. Ed. Era).
La participación de miles de jóvenes inocentes o engañados que fue disuelta
con las armas provocó una profunda herida en la conciencia pública, la cual
se mantiene a flor de piel por no haberse esclarecido los hechos.
En las IX Jornadas Pro Juventud --0rientaci6n vocacional y capacita~ión
profesional- realizadas en Querétaro, en mayo de 1971, se publicó uno de los
mejores artículos sobre las características de la juventud, para intentar un esbozo de marcos conceptuales del fenómeno juvenil que agrupen, interrelacionen y jerarquicen tantos y tan valiosos datos y manifestaciones aparentemente
aislados emanados de estudios sociales, económicos y culturales. Ahí se intenta
un perfil de la cultura juvenil con estos rasgos:
a) optimismo, los jóvenes se mueven por ideales y conceptos capaces de
suscitar su emotividad; b) apasionamiento; c) osadía; d) generosidad; e) mnovación y f) afán de justicia.
Sus características negativas son: a) radicalismo; b) irreflexión; c) sugestibilidad; d) personalismo; e) desorientación; f) criticismo; g) rebeldía; h) condenación -el gran avance técnico acentuó las injusticias sociales y el desorden
moral, lo cual parece haber fructificado en una filosofía de la destrucción,
resultado quizá de la filosofía existencialista-; i) estridentismo, y j) antiautoritarismo.

Y concluye el autor, Alejandro Phelts Rodríguez "nosotros pudimos llegar
a pensar, que la juventud estaría más bien orgullosa de una civilización que
ha llegado a lo más profundo del océano, haciéndolo habitable por largo tiempo, que ha permitido al hombre poner su pie en la Luna y ha descubierto los

565

�secretos del átomo. Sin embargo, nuestra juventu?, ~uizá con más fina apreciación de las situaciones, siente la tremenda. des1lus1ón de encontrarse presa
en las redes de esa civilización"·ª

Las di/erentes reacciones psíquicas y actitudes soc~ales de la generaci6n
adulta frente a la rebeldía de la Jttventud

El ob1'eto de este estudio -y como tal de carácter imparcial- es llegar a sugelanteo formal del problema que nos
rir lineamientos par~. la esftruc~urahiop6~ is tesis de interpretación sobre la
ocupa el cual perrmtrrá orrnu ar
es o
investigación documentada -testimonial- de los hechos.
, .
.
. el perfil psicosocial recurrimos a la forma esquemattca.
.Para preasar
meJor
ASPECTOS DEL PERFIL PSICOSOCIAL DE LA GENERACIÓN
ADULTA FRENTE A LA REBELD1A DE LOS JOVENES
Hecho

Reacci6n emocional

Extrañeza
Asombro
Turbación
Sorpresa
Desconcierto o confusión
Inquietud
Aturdimiento
Pesadumbre
Espanto
Fascinación
Conmoción
Rechazo
Estupefacción
Ira

Actitud social

Denominador
común

tolerancia
escepticismo
falsa indiferencia
actitud nervisora
llamamiento al diálogo
preocupación
asombro
actitud abrumada
autocondenáción
romanticismo a ultranza

(alabanza)
sentimiento
de culpabilidad
toma de conciencia
protesta
represión

(Más dos formas bipolares, por Condiciones sociales específicas) ·
,
M
de 1971 "La ju• IX Jornadas ProJuventud. Memoria. Estado de Que~etaro;, ayo
,
.
.
a
la
organización
de
nuestro
tlempo
•
ventud, d esaf10 crea0 vo

566

l. Tolerancia (reacción atenuada de extrañeza)
La actitud tolerante y asaz compasiva, ha sido la menos violenta de las
reacciones de los adultos. Se apoya en la creencia de que subsiste la lucha
generacional, la cual debido a la rapidez del cambio social provoca un enfrentamiento más drástico con la tabla axiológica de la tradición. Como en la tolerancia, hay implícita una conciencia de superioridad que magnifica a la
generación adulta; esta actitud es una de las que más hiere a la juventud
violenta por el paternalismo que encierra.

2. Escepticismo (asombro)
Es una respuesta típicamente adulta, del que se considera inmune y ya está
en la otra orilla. La experiencia parece dar una confianza de inmunidad. Se
duda de la posibilidad de un cambio radical. No se niegan los hechos, sino su
eficacia. Dice Duverger: "Salvo en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial,
no se habían levantado barricadas en París desde 1871" y adelante "hay un
doble error que cometen por un lado los discípulos de Herbert Marcuse y por
el otro los marxistas ortodoxos. Los primeros creen que el fermento constituido por los estudiantes o los grupos marginales, modificarán las instituciones
superdesarrolladas: los segundos se equivocan al creer que basta la actividad de
estas organizaciones. Son los jóvenes un detonador eficaz pero sin explosivo
suficiente" ( La revuelta de la juventud).

3. Falsa indiferencia (turbación)
Aparenta desdén, pero es una actitud tensa, de visible turbaci6n. Los cantos
de los jóvenes -según Platón una forma peligrosa de enajenación mental, hoy
comprobada-y su música, tienen letrillas repetidas (slogans) una de las cuales dice "déjalos ser" ( Let it be); pues bien, los adultos parecen acatar esa
súplica, pero es aparente: hay encono, rabia contenida o egoísmo contumaz; la
prueba de ello es que mantienen esa actitud solamente mientras no atañe a sus
vidas particulares o a sus propiedades.

4. Actitud nervisora (sorpresa)
Es una respuesta serena, científica, típicamente intelectual. Se inclina a
estudiar el problema como reacción a la sorpresa de una situación de cambio.
En México baste mencionar los estudios del Primer Foro Internacional de la Juventud organizado p&lt;;&gt;r Arte y Cultura, A. C. (en mayo de 1969) ; del Seminario

567

�Interamericano de Educación y Comunicaciones sociales (efectuado en mayo
de 1971 y en el cual se estudia la educación liberadora contra la comunicación
enajenante) , y las Jornadas Pro Juventud; realizadas en varias ciudades del
país. Material de estudio riquísimo lo constituyen los artículos de fondo de
las publicaciones diarias.

5. Llamamiento a la cordura y al diálogo (desconcierto)
Generalmente las asociaciones culturales, los funcionar-ios públicos, los rectores de las universidades y los escritores han hecho llamamientos sensatos
cuando los movimientos juveniles han llegado a situaciones graves. Recordamos el dramático llamado del lunes 9 de septiembre de 1968, del Rector e
ingeniero Javier Barros Sierra, un poco antes de la ocupación militar de la
Ciudad Universitaria en la ciudad de México.
6. Preocupación (inquietud)
En septiembre de 1971 se realizó por primera vez en la República Mexicana
un festival de música moderna ( Avándaro, Estado de México), que concentró
a una multitud calculada en 150,000 jóvenes en 50,000 metros cuadrados.
Una ola de protestas se levantó por este hecho, algunos precisando que esa
protesta hueca no tenía relación alguna con los sucesos del 68; otros, enlazando este asunto con la "norteamericanización" de la sociedad mexicana.
Independientemente de los comentarios, la realidad fue que en una noche de
música hubo consumo de drogas y nudismo.
"Nos preocupa profundamente lo que ocurrió esta semana en Avándaro.
Los jóvenes de hoy configuran su vida con elementos diversos a los que correspondieron a la generación adulta. Ello quizá produce una falta de entendimiento, pero no ha de causar la condena de sus hábitos y sus costumbres sólo
porque son ininteligibles.
"En este caso se advierte una "Imitación" irracional, extralógica, de reuniones
musicales semejantes, originadas en Inglaterra y los Estados Unidos. Se la
repite aquí mecánicamente. Priva el mercantilismo en la organización. Es tiempo de que piensen los jóvenes en el grave daño, el perjuicio acaso irreparable.
Es hora de que se den cuenta de que se les maquiniza en actos que quieren
ser simbólicos de antimaquinización" (Excélsior, 13 de agosto de 1971) .
7. Aturdimiento (asombro)
"En algunos profesores y estudiantes, se produjo una reacción de azoramiento total" (Dra. Paula Gómez Alonso Tlatelolco 68, p. 266).
568

8. Actitud abrumada (pesadumbre)
A menudo, la rebelión o la protesta de los jóvenes, sobre todo de los adolescentes, asume una actitud extrema: el suicidio. Se ha interpretado como un
acto para llamar la atención, pero hay algo más: el adolescente toma conciencia de sí mismo oponiéndose al pobre ( El suicidio de los adolescentes) ;
pero adult~ ante ese _hecho se encuentra "inmerso en una contradicción que
se qwere olvidar: la vida desemboca en la muerte".

:1

. ~'Los psicólogos han demostrado la importancia del despliegue de la agresividad del padre ante sus hijos -teoría en la que no estamos de acuerdopues si ~I padre nunca es agresivo el niño nunca se siente protegido. . No serí~
necesario que esta agresividad se pudiera manifestar de otra manera,&lt;: y mejor,
que sobre el volante de un auto? (los niños adornan esto: 'Más rápido papá.
oh, sí, más rápido, pásalo') . Después de la rebelión contra los padres .;eremo:
la de los padres? Después de la hora del padre abrumado debería ve~ir la del
p~dre rebelado":, Un juicio excesivo: la dimisión del padre pero la preocupac1on toma tamb1en el lugar de los jóvenes.
Los escritores advierten y denuncian el "Riesgo actual de la sociedad: Suicidio e~stencial", para los que se niegan a aceptar el cambio: "una sociedad,
cualquiera, que pror,rogue agónicamente el mito de la conciencia objetiva
para degradar la experiencia visionaria, de hecho cometería un suicidio
existencial".4
9. Autocondenación (espanto)
Una perturbación grave, crítica, ha aceptado la incriminación que ha hecho
la juventud a la generación adulta. Estos, han rasgado sus vestiduras.
Dice la lógica que uno de los sofismas consiste en presentar como verdadero
lo que es falso. La experiencia conmovedora de los adultos, condenándose a
sí mismo, ha sido una de las dimisiones más arrasadoras. Los adultos han admitido que ellos son los culpables de las guer-ras -aunque por supuesto han sido
en su mayoría víctimas inocentes de la maquinación de los trust de los
mercaderes de la sangre y de los grupos bélicos de los pueblos-; han admitido
ser autores de la sociedad de consumo y de la agresividad económica. Aceptan
su culpabilidad en los asuntos de las cámaras de gas, de Hiroshima y de
Vietnam y hasta de Biafra o Pakistán. Se sienten copartícipes de estos actos,

• PIAZZA, Lurs GUILLERMO, "Suicidio existencial" Excélsior. 21 de septiembre de
1971 (a propósito del happening de Avándaro) .

569

�sin advertir que son víctimas, como los pueblos del mundo, de los complots
esclavistas.
Conscientes de un sentimiento de culpabilidad -que no sé por qué llevamos
los seres humanos como una carga maldita-, se acumula el proceso de minusvalía que termina en la confesión.
Confeso el adulto, el joven se siente con causa justa y santa. Así se ha
llegado a un mundo sin perdón.
Esta aceptación claudicante, en la cual los hijos son rebeldes "con causa",
provoca la liberación del remordimiento del adulto, pero daña cruelmente la
conciencia juvenil al justificar implícitamente su conducta.
Como me he referido a la película Rebeldes sin causa que dio comienzo,
en gran parte, a la revisión sicológica entre las relaciones de padres e hijos,
conviene referirnos a cierta conjura deliberada para transformar la realidad
social. Baste citar, por ejemplo, los crímenes cometidos por los hippies de la
comuna de Mason, en California, E. U., que horrorizaron al mundo y posteriormente la filmación de una película -Joe- en la cual se cambian
todos los papeles y son los adultos los que hacen una cacería sangrienta para

que ,llegó
al sacrificio
JI
.
ose de 1a Colma)
. Y que eva con gracia el terrible peso de tener razón"

(J

Se refiere a los jóvenes que estuvieron can
arrebatados de pasión Pero e t
11
tando en Tiatelolco, ingenuos
.
·
n re e os estaban ta b'' 1
'
cend1ado camiones hecho "e
. .
m ien os que habían in'
xprop1ac1ones" rob d
1
~
a muchos; también los que hab' 11 d '
a o a os companeros, golpeado
ian ena o a la ciudad d . 1
as
compañeras
que
les
dieran
"
.
.
e msu tos y exigido a
1
servicio sexual" cuando tab
en 1os recintos universitarios J t
,
.
es an acantonados
,
· un a 1os lideres hm ·
1
ab1an
adoctrinado
en
diversas
f
.
p1os
y
os adultos que los
h h
causas, unaonaba un "
d f
se . a puesto en claro entre la conciencia (iblica
~,ar e ondo" que no
el Juego aquella multitud insens ta?
p
. ¿A qwen le estaba haciendo

°

a .

Pero lo cierto es que nadie esca , a la f . . ,
juvenil, convencida ingenuamente :
ue ascma~io~ de aquella concentración
iba a modificar mácicam
. . q. . su movlffilento -hecho de cantostrallada -inclusive ºpor seunste l~s InJufstmas sociales. y ante la juventud amemismos rancot' d
.
1
yo misma, dejó de levantar los ~
#ira ores en oquec1dos- nadie, ni
punos en sena! de protesta C
1 .
gunos h echos empiezan a aclararse 1 .
.
. on e tiempo, alpiar la dimisión de sus ideó) .
a misma Juventud ha tenido que contemaceptación de sus propias liJ~~io::ugna entre los líderes y la conmovedora

t

presentar a los jóvenes como víctimas.ª
11. Sentimiento de culpabilidad (conmoción)

10. Romanticismo a ultranza (fascinación)
No es difícil entender la más conmovedora de las reacciones del adulto: su
entrega a las causas de la juventud para rescatar el naufragio de la propia.
Patéticamente es la actitud que causa mayor burla entre los jóvenes. El adulto
asume, desde la melancólica añoranza de su propia juventud, una franca renunciación a la reflexión. Una época de la vida. sobrevalorada por su filosofía insensata, provoca la franca claudicación del adulto que pasa emocionado a la
otra orilla.
Justifica el adulto su actitud, con la presencia de la juventud honesta. Deja
el temor ("A los 40 años siempre nos parecemos a nuestro padre" André Malraux) y dedica alabanzas: "La más hermosa generación que ha dado México

¿ Quiénes son los culpables de la rebelión de 1 •
?
los depredadores sino los ideó)
L .
a Juventud . : los adultos. Pero no
,
ogos. a Juventud a pesar d
'd 1·
Han sido siempre I
d
'
e su i ea ismo, carece
de reflexión.
E.
1
os pensa ores los que levanta I b d
Jemp os: la juventud francesa de 1789 t , ·1 .
1
n as an eras.
adultos; los jóvenes comunistas de 1917 1 ema e ~pu so de los enciclopedistas
los muchachos que logran la autonomí~ ~: ~:nsa~1ent?s de Ma~ y de En_gels;
que los adultos les regalaron la 'd . 1
• 1:1mvers1dad Nacional confiesan
.
I ea, e monmiento actual f
b
e1 existencialismo filosófico y' postenormente,
.
sus Ma
ases en
en las ideas deiene
Sartre
y otros.
•
reuse

Luego es lógico pensar en ese sentimiento de culpabilidad intelectual.

12. Toma de conciencia (rechazo)
• Conviene precisar que, dentro de la imparcialidad de este ensayo, se presentan
indistintamente las diversas formas de la rebeldía juvenil, desde los movimientos violentos, los hippies, las protestas estudiantiles y las convencidas de buena fe, hasta los
aspectos más censurables.
Asimismo, para prestar met6dicamcnte las diversas actitudes sociales de los grupos
adultos, se incluyen acontecimientos que no están citados cronológicamente.

570

Podría
llamarse a esta actitu
• d bp1ca
, . "concientizaci6n" de los adult F
1
ma e grupo de los que no están de acuerd
h
os. ordose al riesgo de ser ·uz ados co
~ a rec azar los ataques, enfrentánlos que se deciden a ~n!r los pu::sd::r;;ilt::•í::rrados o conservadores. Son

571

�Ross Toole, profesor de Historia en la Universidad de Montana, dice que está
fastidiado de los niños consentidos: "Tengo 49 años. Tendré todos esos años
y me costó mucho trabajo llegar adonde he llegado (no muy lejos que digamos) . Me crié en la depresión; perdí cuatro años en la guerra; sé lo que es
el sudor; soy un hombre liberal, normal y estoy harto de los hippies, cansado
de buscar entendimientos. El mayor error de los adultos es la abdicación de
su deber, su pusilánime capitulación ante los jóvenes" (Billings Gazette. Broad-

de 1971" R
d 11 ·
lai.ar. Juni:vde e197~~ti~::; ~:7:c~i; y Servicio: de Alfonso Pérez de Sajunio? Programa 24 horas d l 18 d . ~as ,Que hubo detrás del 10 d,
• e
e JUDlo de 1971.

Dos formas bipolares:
La actitud del padre y la reacción de la madre

way, 1970).

13. Estupefacción (protesta y dimisión)
Se ha admitido como un hecho, que los estudiantes han encontrado apoyo
irrestricto en sus maestros. Esto no es del todo cierto. Ha habido dimisiones,
protestas y sufrimiento. Me consta, por ejemplo, la amarga decepción de muchos maestros que han sido sorprendidos ante la acusación de sus alumnos,
los cuales han puesto en tela de juicio su labor docente. Otros han sentido
como una porfanación, los hechos impublicables que han ocurrido en el recinto sagrado de las aulas, como otra desacralización. Algunos han apresurado
sus jubilaciones o han renunciado a sus puestos, frente a los insultos que
proliferan en los muros y pizarrones. Me consta también de los que han sufrido daños irreparables en su salud y han sido perturbados en su vida emocional. Algunos han padecido infartos ante las armas empuñadas o el asesinato
de las jóvenes dentro de los planteles. A los que han sido amenazados o
coaccionados, se les ha presentado un grave problema moral. Los rectores
han sido soezmente injuriados y uno murió a temprana edad. Un procurador
de la República dimitió y el gobernador del Estado de Nuevo León presentó
su renuncia antes de firmar una ley que estaba contra sus convicciones.
14. Ira (represión)

Los que tienen autoridad frente a los jóvenes han asumido tres actitudes
subsecuentes: buscar el entendimiento, adoptar una actitud firme y, finalmente,
asumir una energía total. Esto ha sucedido en muchos hogares y también en
la autoridad civil.
Respecto a la represión oficial de 1968, remito al lector a los informes do-

Muchos padres, que naturalmente a no so .
.
manera violenta acentuand
.
y
n Jóvenes, han reaccionado de
más que t,
o _precisamente aquello que irrita a los hijos: "Valgo
u, aunque no sea Joven" arec d .
.
en un mundo de poderoso . t p
e ec": con su actitud de triunfadores
s m ereses económicos. es 1 •
, •
padre depredador y del macho abUSiVO.
.
·
a unagen t1pica del
En cambio, aunque en forro
r bl
la madre ha sido complacienteª exp ica ef por su situación en el mundo social,
y a veces rancamente co
'd "Ell
de ellos" Se ha ¡·
nvenci a.
as están
de parte
1
.
.
.
n a iac o con 1os muchachos
be .
ha sido la mjusticia En el mo . .
d 6
porque sa n bien lo que
.
vim1ento e 8 ellas die
d.
l
tas, arrojaron cántaros de a
l
'
ron mero en as colecmuchachos.
gua a os granaderos en Tlatelolco y ocultaron a los
Esta es u na s1·tuac1on
., parecida a las de otros pueblos "El pad
ás
m ese patriarca solemne y autoritario
. .
.
. re ya no es
plina de sus hijos. La función
~ue Vlgl~a con mano firme la discidel mandato a la del testim . pa~rna está ~voluc1onando para pasar de la era
ya no es el , .
ay una evidente revolución discreta el padre
del padre). umco maestro (Torroguy de Quéretain: Un juicio, excesivo

º1::º·

Una aguda
· ' apasiona
· da explicación sociológica pod , d
. . y q mza
.
estos moVlffiientos, el regreso a la " d
.
,,
na a vertir en
muchos jóvenes y la vuelto a un ''ma:r:~;:~sc:iatri:;10 ide~l d~ vida de
de la mujer en algunos pueblos.
o agresivo e la vida

La situación en los centros educativos

cumentales:

La juventud ha contado también con la alianza casi total d
y de los psicólogos.
e sus maestros

"Relación de los hechos de julio a octubre de 1968", Revista de la U niversidad Vol. XXIII No. l. Revista ,Por qué?, Octubre 4 de 1968, "El 10 junio

"El combate continúa en la Universidad" (Be
porque la reforma a la universidad francesa
hnnlolt Gerard, L'Express) ;
no se a evado a cabo; "Arden

572

573

�los liceos" (René Backman, L'Express) y los críticos francesse, estudian el
problema de Estados Unidos de América: "Norteamérica, país de pioneros
que han triunfado, se pregunta sobre el sentido de la aventura moderna y descubre que la prosperidad no asegura la felicidad" ("¿Por qué los j6venes rechazan el 'sistema'?"; Michel Drancourt. Rev. Réalités) y una advertencia
temible: "seguramente una cosa es cierta: el 'orden' no será restaurado
completamente en la Universidad". ( El nacimiento de la Universidad crítica
F. Gausseen. Le Monde) Este pron6stico encuentra en Latinoamérica otra
situaci6n gravísima, según estadísticas de la ONU y el severo estudio de los
investigadores Gurrieri, Torres-Rivas, Janette González y Elio de la Vega.
Estudios sobre la juventud marginal l; tinoamericana: de cada cien estudiantes que ingresan a las Universidades, solamente cinco salen con útulo, o
sea que hay una deserci6n de 95%.
La sociolog!a como escuela de revoluci6n

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

Oficina de Análisis de la Informa . , d
.
.,
UNAM ( textos de problemas a::ém:!: Drre:c~on General de I~,forrnaci6n,
en el mundo).
Y políticos de la educac1on superior
GAOURIAN, COLETIE. "Los pad res" ' L'Express, diciembre, 1968.

Como comentario marginal, pero relacionado con el problema de la juventud
visto desde el ángulo sociol6gico, hay que advertir que el estudio de la so¡
ciología ha sido acusado como fuente de revoluci6n.

BARTON) Au.EN. "Cns1s
.. en Columbia" p br
1968.
' u ic

Una circular ministerial en Francia a raíz de los acontecimientos del llamado
verano sangriento, suprimi6 la sociología como disciplina aut6noma de la enseñanza superior, con intenciones francamente represivas, pues los hombres
del orden la consideran como escuela de revoluci6n, ya que fue el origen del
movimiento de mayo de 1968. (Bennot: El combate continúa en la Universidad) . Alfred Suavy en su libro La rebeli6n de los j6venes ataca a los soci6logos
por haber sido los más sorprendidos de la explosi6n juvenil.

BENNOT' GERARO. "El combate continua
. , en la Univer.:idad" L'E p
.
~
,
x ress, mayo,

Conclusi6n

El breve análisis sobre las reacciones psíquicas y las actitudes sociales de la
generación adulta frente a la rebeldía de la juventud, han permitido observar
las diferentes formas de perturbaci6n mental que los adultos han sufrido. Ante
los aspectos de la protesta de los j6venes, generalmente ininteligibles, ha funcionado un común denominador: el estupor.
Esta investigaci6n documental se ha reducido a dar testimonio de un movimiento que modificará -para bien o para mal- las estructuras sociales del

o pinion

Quarterly, otoño de

1969

GAUSSEEN
FREOENUC. "El nacimiento
. .
. . 19,68
de la Universidad crítica", L e M ond e,
Jumo,
.
"La generaci6n 69 y los años violentos"' Newsweek, 23 JUOlO
. . de 1969.
SPITZER,
'68) " JoHN
R , v CoHF.N, HARVEY. " Sombras de Berlín ('36) en México
(
, amparts, EVA.
DuvEROER
,
, MAuRJcE, "La revuelta de la juventud". Le Nouuel Observateur.
Pans, mayo, 1968.
BACKMAN, RENÉ. "Arden los liceos". L'Express, Pans,
, 1969.

Instituto de Promoci6n y Servicio, A. C.

mundo contemporáneo.
( textos traducidos)
San Angel, México, D. F., septiembre de 1971.

574

575

�GUY SrrBON, encuesta de Suzanne Brogger "Matrimonio de quince" ( traducido
por Ma. Luisa !caza), Le Nouvel Observateur, septiembre, 1969.
MrcHEL DRANcOURT. "¿Por qué los jóvenes rechazan el 'sistema'?" Réalités
Revue de París, julio, 1970.
GABBEY RÉGINE. "La pareja: Florecimiento y asfixia de dos personas", Réalités
Revue de París, enero, 1971.
TARGOWLA OuvraR. "El suicidio de los adolescentes. El grito de una juventud
desorientada" Hebdo. T. C. Témoignage Chrétien, no. 1384, trad., Ma. Luisa

!caza.

UN NUEVO ASPECTO DE LA REFORMA EN Mf.XICO

DR. RICHARD A. JOHNSON,
Ex Cónsul de los EU en Monterrey.
(Traducción del Lic. Alberto García G6mez).

ToRROGUY DE QuÉRETAIN. "Un juicio excesivo: la dimisión del padre", Réalités Revue de París, noviembre, 1970.
Comentario de Edmé Domínguez a "la rebelión de los jóvenes" de
SuAVY, Ed. Calmann-Levy, 1970.

Al.FREO

Estudios de las Universidades Latinoamericanas para el Primer Congreso Latinoamericano de Orientación. UNAM, México, 1970.

Nota: La bibliografía sobre la realidad mexicana está incluida dentro del
texto.

HACE YA CERCA de treinta años que Richard Patee hizo un comentario de mi
libro acerca de la Revolución Mexicana de Ayutla en la Revista Hispanoamericana de Historia (Hispanic American Historical Review). Se lamentaba
de que yo "había sido seducido por el liberalismo". Para entonces, esta crítica
me pareció regocijante, debido a mi convicción de que la tolerancia y la
validez filosófica del liberalismo podrían proteger la objetividad del trabajo
de un historiador.
Hoy, acepto la validez básica del cargo, pero seguiría negando aún el que
la mayoría de mis contemporáneos y yo fuimos seducidos. Más bien, fuimos
condicionados a una incuestionable aceptación de las verdades del liberalismo
y de la posibilidad de escribir una historia aceptable; si bien, así condicionada. Todos nosotros, desde luego, vimos claramente que los historiadores
marxistas y clericales, no podrían alcanzar objetividad a expensas de sus
convicciones. Yo -y sospecho que la mayoría de mis contemporáneos también-, fracasé en ver la viga en mis propios ojos.
Aun entonces nadie soñó con alcanzar una absoluta objetividad. Lo que
sucedió y sigue sucediendo fue el grado conseguido: la relatividad del éxito
en los esfuerzos para divorciar preconcepciones, ideologías y creencias propias
de un día, de las valoraciones históricas. El propósito de este ensayo es el de
sugerir que las evaluaciones de la más grande época de la Reforma en México, de 1855 a 1867, requieren especiales, sin duda, esfuerzos heroicos de los
historiadores, para apartarse ellos mismos del tema de su materia.
Esto es así por dos razones; primero muchos de sus problemas exponen una

576

577
H37

�o ara atraer a los modernos escritores
contemporaneidad muy seductora c~m pl
ausa Además los franceses,
· 1
dicales libera es Y su c
·
'
.
irresistiblemente 11ac1a os ra
d s mexicanos y moderados, quieimil"
y los conserva ore
el emperador Max
iano
d b , quedar suJ·etos a todas las cotros o ambos e enan
,
nes apoyaban a unos u O
'
'd
Segundo como tratare de
b · t de lograr ser 01 os.
,
.
rrientes actuales, con o Je o
, d
enta no usuales obstáculos d1. · hi ' · del peno o pres
mostrarlo, el cnteno ston~o
. d
muchas tentaciones a los liberales,
,
·1
a
la
conciencia
del
remvestiga
or
y
, .
f1c1 es
.
· d ideolog1cas.
uienes desean ver prenuadas las virtu es
.
q
i lo de trabajo diplomático, me inducen
El paso de los años y un cuart~ des g
'l d nu· primer trabajo. Mi posi.
,
gmático que aque e
d
a un acercamiento mas p~a
. al ero ha llegado a ser más modera a
c1on política permanece siendo liber ' p .
reexaminación de la etapa
.
b
·clero necesaria una
que pura. Sin em argo, cons1
ºliz . , personal sino más bien a una
d bº d
una fos1 ac1on
,
de la Reforma, no e i o a
d un importante general mode. ., .
.
cerca de la carrera e
.
N
invest1gac1on mtens1va a
1 mente reveló esta necesidad. o
rado, casi desconocido hasta ahora, la ~uef_ c_~ra el general José López U ranga,
.b.. •,
rea de nu a 1c1on,
intentaré una e,x.hi ic1on ace
.
. . , n acerca de su larga casino algunas conclusiones producto de la mvest1gac10
rrera ilustrarán mi tesis.

. ·1 extran1·era que empezaron con 1a
.
- d f roz guerra c1v1 Y
'
. f b
Los treinta anos e e
.
Q 't o traJ·
eron un tnun o a rutl
termmaron
en
uere
ar
'
d
Revolución de A.yu
, a. y . t de los puros. Consecuentemente' los resulta os
mador a la facc1on 1uans a
.
d sus salientes figuras, trazaron
,
d 1 1 cha y evaluaciones e
d
contemporaneos e a u
. , 1
todos los conservadores, mo e,l
e determino e que
,·
rígidamente una mea qu
. 1 d J árez a una condenación pohtica o
rados y aun a los oponentes radica es e u
'
'

al limbo.

.
recieron como facción después de 1867. La
Los moderados liberales desapa
, d
te grupo resurgir una vez más en
0
. tió a la mayona e es
.
amnistía de 187 ' per;rm_
M, . Algunos aun recuperaron su influencia
.
. 1
onormca de ex1co.
'
fl"
la éhte socia y ec
, , . 1 desafiar la versión juarista del con icto.
política, pero nadie encontro fac1~ e, .
1 de las memorias de las etapas
la liter-atura h1stonca y a
bl
d
La gran masa e
·
. .
líneas de propaganda esta e1
.
d
de
Díaz
sgiu1eron
as
.
juarista, lerd ista y e 1a
'
, d 1 lucha Algunos escritores s1.
diatamente despues e a
.
ciclas durante o mme
.
. tentos para adular o exculpar,
guieron la línea ciegamente. En otros casos, m
. .
Produ1·eron el mismo resultado.
d
desterrados publicaron histonas y memorias,
Algunos pocos conserva ores
, .
U
- do de historia.
. es propagand1Sbcas. n puna
presentando sus propias vers1on
.
Brancfort buscaron la forma
• · lmente Zamacms y
,
dores extranjeros, pnnc1pa
gran ;.....,pacto de la documenta, ob.Jet"ivos' pero el
uu
de construir resultados mas

ción y escritos del puro, tendieron a inclinar la balanza hacia su pos1c1on,
como lo hizo la destrucción o ineficacia de la documentación relativa a prominentes conser-vadores y moderados y sus actividades.
La absorción de mucho del dogma del puro en la elaboración del nacionalismo mexicano, acompañó una importante intensificación y ampliación de la
influencia nacionalista. Ambas consecuencias resultaron de la politización
de muchos mestizos y algunos indios durante el largo conflicto. La semideificación de Juárez, Zaragoza y Díaz, ocurrió como parte del contenido de la
Reforma y el antintervencionismo al nacionalismo mexicano. Esto, desde
luego, suministró al revisionismo lo más difícil, por no decir arriesgado, especialmente para los escritores mexicanos, aunque la revolución de Madero destruyó la santidad de Díaz.
Durante nuestro siglo unos pocos conservadores, tales como el Padre Cuevas,
un conspicuo oposito!' como Francisco Bulnes, y un puñado de biógrafos filopietistas, a quienes los lazos familiares les dieron incentivos y sanción, han
intentado acercamientos revisionistas al período o a los aspectos o a los guías
de aquéllos. Ninguno de esos escritores ha ejercido influencia destacada,
excepto Bulnes quien provocó un diluvio de piadosos elogios a Juárez.
Desde luego, magrúficas contribuciones a la historiografía mexicana han
sido hechas durante este siglo por Cosío Villegas, Arnáiz y Freg, Toro, Teja
Zabre y otros estudiosos mexicanos y extranjeros. Pero relativamente poco
trabajo ha sido hecho sobre las interpretaciones fundamentales del conflicto
de 1854-1867, o sobre el papel de los conservadores y moderados en él. Sin
embargo, estudiosos del siglo XX han editado y publicado mucho de la documentación básica sobre la cual cualquier intento mayor a examinar la tesis
de lo puro y sus evaluaciones, debe descansar. Unas pocas dispersas y no sistemáticas correcciones de las distorsiones y omisiones de lo puro, también han
sido intentadas.
Si los historiadores mexicanos generalmente no se han atrevido a hacer las
interpretaciones y evaluaciones de lo puro, los historiadores de los Estados
Unidos, incluyendo al autor, tienden a ver el período de la Reforma a través
de lentes terrenales para la determinación de un liberal, republicano, federal,
más o menos igualital'ios en una sociedad secular. Pocos estudiosos tales como
Pattee y Castañeda, intentaron alguna rectificación, si bien con prejuicio
clerical.
Probablemente, los conservadores mexicanos y los jefes moderados, cuyas
reputaciones han sufrido la mayoría severamente de negligencia y distorsión,
nunca puedan ser rehabilitados dentro del contexto del nacionalismo mexi579

578

•

�i

,¡

i .•
1 •.

1 :¡

¡·:.,

1
1
1

'

• elase. M'as aun,
' algunos
E d
1 d·sgusto común para las élites de cualqwer
cano o e 1
.
• n contra de los sta os
de esos hombres pelearon hero1camendte port sulospap=e:Os años de la lnterven"d
tra de los franceses uran e
.
Um os y en con
M . iliano también rindieron mci6n. Muchos ~?derad~ qu~ aporron a 1 :e:luci6n de Ayuda, la Guerra
estimables semc1os al hbera~~smo ura:~ :1 Imperio. Sin duda, la legislaci6n
de la Reforma, la lntervenc~on, y a~6 JO h s de los conservadores seguidoliberal del gabinete de Ram1rez desv1 ~ mue o
.
res de Maximiliano, y su prejuicio antifrancés fue notono.

i¡

1

:¡
11

¡i

"
11

!

11

1

1

'i

¡
1 ¡
!1
1

• 1

,¡I

!

1:

·¡'

:,1

1; '
:. 1

'j

"

'

il'

derno Estado.
.dos desunidos denominados y ninguno de sus muNinguno de los tres pharbeb
t do que havan manifestado interés genuino
'd
pueden a r mos ra
.
. L
ch
os segu1 ores
,.
1
bl
.cano excepto en su oratona. os
asa no pohtica de pue o mexi
'
.
1
en a gran m
·
Jo se preocuparon pu'bl1'camente acerca del bienestar
conservadores, por e1emp '
.
enfermos quienes depenespiritual de las masas y del ~estino de 1os panas y
'

Algunos de los análisis precedentes obviamente aparecen como tentativos y
aun de conjetura. En tanto que una gran mayoría de monografías explore más
objetivamente los programas y actividades de las tres principales facciones y
de sus jefes, un tratamiento razonablemente balanceado de la época y de sus
personajes, permanecerá imposible. Necesitamos saber, por ejemplo, mucho más

se!~n;ti:teris nacional, todos ellos lo interpretabaln en_ t~:i:::ep:;/:::~
,.
1
esentaban solamente os cno '
activas pohncas, as que rcpr
. d" s d"1spersos El sistema de partido
.
.
t
·anzados y unos m 10 •
·
tizos econ6rrucamen e a-.
. · , n de hecho Lazos de
.
.
, d
bre que a una orgamzac10
·
tuvo ex1stenc1a mas e nom '1 .
,
rativo caudillismo regional y
atrocinio origen loca ' mteres corpo
'
.
f il'
aro ia, p
' .
b'
. ncs sostuvieron juntas a las facciones
local, e inumerables alianzas y colm mac10 . ,' de metas a corto término; nor1.d · d en a persecuc1on
ciertamente no so i anza as
.
.
trol del abinete o el dominio
malmente, la posesión de la pres1~en~1a, el ~onDíaz d; hecho ' el sistema se
de una región o Estado. Hasta a epoca e
.'
d 1 ' ue a un mo, srm1
. ·1·t
un avanzado bpo feu a ' q '
desarroll6 con mas
1 ud hacia
,

;¡
1

los uros los moderados y los conservadores, igualmente protesta~an

'j

1

¡

Un ulterior hecho sobresaliente que debe subrayarse, a la luz del triunfante
esfuerzo del puro para marcar a todos los partidarios del imperio como traidores, es que todas las facciones llamaron a las naciones extranjeras y a voluntarios para auxiliarlos en contra de los enemigos domésticos. Si los conservadores
dieron la bienvenida a la asistencia francesa y los moderados aceptaron a Maximiliano, el gobierno de Juárez, a su vez, llev6 a cabo el Tratado McLaneOcampo, obteniendo la ayuda naval de los Estados Unidos para romper el
bloqueo de Miram6n sobre Veracruz y deportar a Santa Anna, mostrando no
poco malestar en sus esfuerzos para obtener el auxilio de &amp;tados Unidos durante la Intervenci6n y el Imperio. El hecho brutal que aparece es que todos
los contendientes estaban preparados a sacrifical' el interés nacional para derrotar a sus enemigos domésticos. Esta revelaci6n no muestra ni siquiera cuestiones de sinceridad y dedicaci6n de todos los jefes de todas las facciones
mayores. Esto sencillamente afirma la veracidad de que el inflexible sostén de
cualquier principio, incluyendo el relativismo o la moderaci6n, induce a una
estrechez de visi6n y a una clistorsi6n de percepci6n capaz de rendir resultados
contraproducentes.

1

1

1

.
rtantes diferencias ideol6gicas, de hecho, dividiero~ a lo~ puros y
a : ;m7fe:ados. La insistencia de los moderados en la evoluocd16arrun,_menatso qp~~:
· ·
de que und acoro
el cambio revolucionario y sus conV1cc10nes
' 1 odio entre las dos
1
oría de los conservadores, engen ro e
a~ca:rsel conL: 7:i¿as sobre el control federal y el de los go~ierno~ estatales,
a as era es.
.
. nes arecían haber sido mas que un
intensificaron este od1~. Los puros, qwe , h~brientos de trabajo y de tierra
grupo aspirante, parec1an hab;:r::::o t:;:ndo un poco más que perder, se
que los moderados. Los mo
'
d . t Deb1"do a que los mode. 1
· ' 1 y el aromo am1en o.
inclinaron hacia a p~cauc101
conservadores tendieron a conceder
rados fueron pragmatistas y los pur~sd y · 1"deolo'gicas ambas facciones
.
· a las cons1 erac1ones
,
una mayor '.111P?rtancia
oderados tanto como ellos lo hicieron uno del
extremas antipatizaron a l~s m
1 'd ti , los moderados a la extinci6n
otro. La resultante lucha sm cuarte ' pre es no a
como facci6n política.

:1 !

:11
:: 1

! :
1

: 1

1

1

!·

"

'I
\1:

t

¡;

dían de la Iglesia para su asistencia. Los moderados prometieron beneficiar a
todos a través del desarrollo econ6mico, estimulándolo, por el respeto a la
propiedad y la tranquilidad doméstica. Los puros pregonaron el programa de
la Reforma como una solución para las enfermedades fiscales y sociales de la
naci6n. Pero en todos los casos, los intereses de clase, los de corporaci6n y el
mejoramiento o beneficio personal, parecían impedir las esperanzas de los espíritus más puros. En concreto: todos los protagonistas del gran drama representaron facciones del "establecimiento", y se mostraban ellos mismos, como uno
puede esperar, ser hombres de su clase, de su tiempo y lugar. Parad6jicamente,
s61o Maximiliano y su consol'te mostraron algún interés real con la masa de
los peones. Sus esfuerzos débiles para mitigar los abusos del sistema hacendario,
trajeron respuestas negativas de todos los sectores políticos. El público, en general, gan6 poco de las Leyes de Reforma, sino hasta después del régimen de
Díaz, porque la Iglesia no podía por más tiempo financiar los limitados servicios sociales que había otorgado previamente, y porque la distribuci6n de la
tierra lleg6 a estar muy mal repartida después de la venta de las tierras ejidales
bajo el gobierno de Díaz.

1

!

:1,

. 1

i

',¡
1,
11

¡
,)

'

i

l

1

¡¡1

'4

1.

581

1

. :l

'

580

ili

i ,:¡

1 i'I
1:

1'

;
1

i

1

:¡

Jj

r

1 1

' .
'

'

�acerca de la composición racial y socio-económica de las fac~ones, los papeles
de los caudillos regionales y locales, las actividades de los .Jefes m~derados y
conservadores, el rango preciso y el valor de los ser-vici~s sociales r~hzados ~:
1
la Iglesia antes de la Reforma, las afiliaciones part1d~stas Ylos ?ng:n:~ ::~ :
les de los compradores de las propiedades desamortizadas y as1 po
'll 1 .
ºd
.
de
la
pa
...
:cipación
de
la
masa
en
la
lucha,
otra
de
aque
L a ev1 enc1a
u.,
.
¡ h a' a
, de 1a leua o bandidaJ·e, podría brindar mucho mterés, como o anan
traves
cuidadosos estudios de los dos últimos fenómenos.
· · ·d ad~ y errores
Aun sin tales estudios, algunas deslumbrantes 1IDqw
. . . permane. errores pnnc1pa
. . lmente de omisión. Su!rieren
!meas imc1ales,
procen en pie
º
á
li
vcchosas ;ara la investigación, que pueden abrir las puertas a m s amp os

PORTUGAL EN EL MUNDO ACTUAL
Da. CARLos AucusTo FERNANDEs
Embajador de Portugal en México

reavalúos.
Sin disminuir la estatura de figuras tales como las ~e Juárez Y_ ~aragoza, necesítanse resultados de acuerdo con una más apropiada atenc1on dy un ~ás
án
especialmente de sus a versar1os.
claro tratamiento de sus contempor eos y
,
medida
Ciertamente la verdadera estatura de un gran hombre solo puede ser
l
en términos' de las dimensiones exactas de sus colegas y ~ponentes, porq~e :
despreciarlos o ignorarlos, se le priva de un elemento esencial de su humamda .
· h ' en los
.A
n es tiempo ya de romper los moldes de Parson ~eemis
, caso . O d los puros de esta época de la hºIStona
· mexicana permanece
cuales la f1gura e
Jeto elenco de los
todavía impoluta? ¿No es tiempo ya de presentar un comp
hit .
protagonistas en ;amaño natural de éste, el más grande drama de la s ona
de México?

No

HAY MOTIVO

más válido, noble y oportuno para un encuentro que la amistad.

Agradezco por eso al Club Sembradores de Amistad el honor y la oportunidad que me dio para poder ofrecerles también, en toda su pureza y sinceridad, mi propia amistad -la amistad de portugués a mexicano y de
Portugal a México.

Y, como embajador de los portugueses ante los mexicanos, no creo nada
más apropiado en esta ocasión que dar a conocer a los Sembradores de Amistad lo que es Portugal, tomando en cuenta su rica herencia del pasado, los
importantes intereses del presente y las promisorias esperanzas del futuro.
La , amistad tiene por base el conocimiento. Sólo existe cuando se practica,
cimentándose con la práctica. Para que los mexicanos nos conozcan mejor voy
a hacerles un resumen tan claro cuanto posible de lo que significa Portugal
en el momento presente, a fin de que mexicanos y portugueses se tornen más
amigos, libres de prejuicios de cualquier naturaleza.
Portugal, que es hoy más bien una pequeña potencia, tiene, sin embargo,
problemas que sólo afectan a las grandes potencias. La importancia internacional de un Estado y sus problemas correspondientes, no dependen solamente
de su fuerza militar, económica y cultural, sino también de sus posiciones estratégicas. Portugal es directamente afectado por la lucha Este-Oeste.
La nación portuguesa constituye un Estado independiente cuya soberanía
sólo reconoce como límites, en el orden interno, la moral y el derecho, y, en
el internacional, los que resulten de las convenciones o tratados libremente
celebrados o del derecho consuetudinario libremente aceptado, competiéndole
cooperar con otros Estados en la preparación y adopción de soluciones que
interesen a la paz entre los pueblos y al progreso de la humanidad. Portugal

582

583

�preconiza el arbitraje como medio de dirimir los litigios internacionales (artículo 4o. de la Constituci6n) .

b) mejoría de las condiciones económico-sociales de los port
• · ti ·
·
ugueses con
mayor JUS cia social, en Europa y en ultramar·

Esta disposici6n constitucional es fuente de consecuencias muy importantes,
como veremos más adelante.

c) :efensa de ultramar contra los movimientos subversivos izquierdistas
a~ya os, armados, financiados y dirigidos del exterior (F
'
msta ah r d bed. .
RELIMO, comu' . o a e o iencia moscovita, en Mozambique con apoyo 1 , t·
Tanzania .
.
og1s 1co en
. ' UPA, no comunista, y MPLA, comunista, también de obediencia
moscovita, en_Angola, con. apo_yos logísticos en los dos Congos y en Zambia.

Portugal es miembro de todas las organizaciones internacionales de carácter
general, a las cuales presta la más honesta colaboraci6n, incluyendo la ONU,
a pesar de ser allí particularmente atacado después que aquella organizaci6n
pasó a ser dominada por los bloques socialista y afroasiático.
Portugal forma también parte de importantes organizaciones regionales o
no generales, como la EFTA, el Pacto del Atlántico Norte (OTAN) y la OCOE.
Mantenemos con el gran Brasil y con la vecina España, relaciones de cordialidad muy especial, fraternales.
Continúa vigente la alianza luso-inglesa, formalizada inicialmente por el
Tratado de Windsor de 1385, siendo la alianza más antigua de la historia,
habiendo resistido a los vientos de ésta.
Con los Estados Unidos de América, Portugal ha estado ligado solamente
por intereses comunes y, desde 1949, por la Alianza Regional del Atlántico
Norte (OTAN), lo que no impidi6 que Portugal cediese a los Estados Unidos,
gratuitamente, las importantes bases de las Azores durante la última guerra.
Esto permiti6 destruir o ahuyentar a la flota submarina alemana del Atlántico
Norte y realizar después con seguridad el ingente transporte de tropas americanas de los Estados Unidos a Europa, necesario para iniciar allí la contraofensiva aliada que llev6 a la completa derrota de Hitler y de su terrible
filosofía. Actualmente, aunque sin ninguna subvenci6n ni tratado, las estratégicas y por ahora insustituibles bases de las Azores, continúan a ser utilizadas
por los Estados Unidos fuera del cuadro de la OTAN, constituyendo un
caso único de colaboraci6n desinteresada y valiosa en la historia político-militar
de los tiempos modernos, incluso porque las relaciones luso-americanas no
siempre han estado exentas de dificultades.
Con México, Portugal mantiene relaciones inmejorables, pudiendo, sin embargo, ser mucho más intensos los intercambios culturales y comerciales entre
portugueses y mexicanos.
Los grandes problemas que se presentan a Portugal en la época actual son
sobre todo, estos:
a) necesidad de una industrializaci6n tan rápida cuanto posible, que no
depende s6lo de nosotros, pues no puede haber industrializaci6n sin mercados;

584

'

::~:,R:op~bul~1stad, dGe ~bed1enc1a moscovita, en Guinea, con apoyo logístic~
u ica e umea y en Senegal).
Las ~errillas en Angola, Guinea y Mozambique, que no ocupan efectivam~nte mn~na parcela de aquellos territorios, atacan por sorpresa desde los
paISes vecmos donde se refugian luego que son detectadas y perseguidas por
las tropas y poblaciones portuguesas. Nos obligan a grand
.
'f1
mil.
es, Y en parte, mu I es gastos
itares, impidiéndonos dedicar al fomento económico-socia)
cultural_ s~as mucho más importantes de las ahora utilizadas para tal
con perJUICIO del desarrollo de todo el territorio portugués sobre todo el n~
europeo.
'

f:

Est0 es tanto más grave cuanto es cierto que Portugal es un país no completamente desarrollado en Europa y subdesarrollado en ultramar.
Sin emba~go, Portugal ha soportado sin mayores dificultades ]a lucha estéril
que nos es impuesta, no previéndose ni el colapso militar ni el económicofinanciero.
En este momento, Portugal dedica a la defensa 40.7% de los gastos totales
del Estado.
Antes de las guerrillas, en 1960, los gastos militares eran, en por.
centaJe,, s61o 25.2% de los gastos totales, mas, en valor absoluto, mucho menores aun (2,860.000,000.00 de d61ares en 1961 para 11,290.000,000.00 actuales). No obstante, los gastos militares han sido cubi·ertos con los ingresos
ordinarios y el presupuesto continúa equilibrado.
Portugal mantiene un nivel de reservas en oro y divisas de los más
altos en porcentajes y bastante importante en valor absoluto, con más de
1,450.000,000.00 de d6lares.
El producto nacional bruto metropolitano fue, en 1970, de cerca de
200,000.000,000.00. El rendimiento per cápita fue de cerca de 22,000.00, esto
es, un poco más de 750 dólares por persona.
La balanza de pagos continuó presentando saldo positivo, aunque continuó

585

�a ser negativo el saldo de la balanza comercial. Continuaron a ser significativas las entradas por remesas de emigrantes y por el turismo.
Comenzamos a tenel" falta de mano de obra, particularmente en la agricultura, pues los altos salarios de los países del Mercado Común atraen toda la
mano de obra disponible en la región, sobre todo la no especializada oriunda
del sector agrícola, que en Portugal, como en muchos otros países, fue demasiado sacrificado durante décadas en beneficio de la industria.

los Ministros, sien?º el Presidente del Consejo nombrado y exonerado libremente_ por el Presidente de la República. Los Ministros, Secretarios y Subsecre~nos de Estado son nombrados por el Presidente de la República, mas
medi~nte pr?puesta del Presidente del Consejo, y sus nombl"amientos y exoneraciones nene~ que ser refrendados por éste, que responde por la política
general del Gobierno Y coordina y dirige la actividad de todos los Ministros
que ante él responden políticamente por sus actos (artículos 107 y 108).
'

Portugal es, en términos constitucionales, una República unitaria y corporativa, basada en la igualdad de los ciudadanos ante la ley, en el libre acceso
de todas las clases a los beneficios de la civilización y en la interferencia de
todos los elementos estructurales de la Nación en la vida administrativa y
en la hechura de las leyes (artículo 5o. de la Constitución) .

Por t~to, quien gobierna es el Presidente del Consejo con su Ministerio
Y_ no pro?iamente el Presidente de la República, cuyos actos, salvo tres excepc~ones, tien~n- que ser refrendados por el Presidente del Consejo y por el Mirustro o Mm1stros competentes, bajo pena de inexistencia. Sólo no carecen
de refrendo los siguientes actos, que son, además, muy importantes:

No hay, por tanto, discriminación, tanto racial, como social, económica o
religiosa.

a) el nombramiento y dimisión del Presidente del Consejo de Ministros;
b) los mensajes que dirija a la Asamblea Nacional•
c) la renuncia del cargo (artículo 82) .
'

A su vez, el ter-ritorio de Portugal comprende:
a) en Europa, el Continente y archipiélagos de Madeira y de las Azores;
b) en Africa occidental, el archipiélago de Cabo Verde, Guinea, S. Tomé
y Príncipe y sus dependencias, S. Joao Baptista de Ajudá, Cabinda y
Angola;
c) en Africa oriental, Mozambique;
d) en Asia, el Estado de la India ( ahora ocupado por la Unión Indiana),
Macao y sus dependencias;
e) en Oceanía, Timor y sus dependencias (artículo lo.).
El territorio total que integra el Estado portugués abarca la superficie de
91,161 Km 2 en la Metrópoli y 2.081,936 Km2 en el ultramal". La población
total alcanza aproximadamente 9.500,000 en Europa y 13 a 14 millones en
Africa y en Asia.
Portugal es así un Estado pluricontinental y multil'racial, organizado políticamente en República, teniendo por órganos de soberanía el jefe de Estado,
la Asamblea Nacional, el Gobierno y los Tribunales (artículo 71) .
El jefe de Estado es el Presidente de la República, electo por 7 años.
La Asamblea Nacional se compone de 130 diputados electos en todo el
territorio pol'tugués, metropolitano y ultramarino, por sufragio directo, para
un período de cuatro años.
El Gobierno es constituido por el Presidente del Consejo de Ministros y por

586

Para asesorar al Presidente de la República, existe un Consejo de Estado,
compuesto de los siguientes miembros:
a)
b)
c)
d)
e)
f)

el Presidente del Consejo de Ministros;
el Presidente de la Asamblea Nacional·
'
el Presidente de la Cámara Corporativa;
el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia;
el Procurador General de la República;
Y diez hombres públicos de superior competencia nombrados vitaliciamente poi' el jefe de Estado (artículo 83).

Para coadyuvar a la Asamblea Nacional (y al Gobierno, cuando éste lo
desee) en la hechura de las leyes, hay una Cámam Corporativa, de funciones
consultivas más obligatorias, compuesta de representantes de las autai,quías
locales y de los intereses sociales, considerados éstos en sus ramas fundamentales
de orden administrativo, moral, cultural y económico ( artículo 102) .
El ultr:amar está representado en el Parlamento, además de cada provincia
ultramarina tener su Consejo Legislativo y su Gobernador. Existe un Ministerio
de Ultramar.
. Los Tribunales ejercen, como órganos de soberanía, la función judicial con
Jueces de carrera, vitalicios e inamovibles, y en los hechos sometidos a juicio
no pueden los Tribunales aplicar leyes, decretos o cualesquiera otros diplomas

587

�. . n lo dispuesto en la Constitución u ofendan los principios en ella
que .mf rmJa
consignados ( artículo 123) •

Compete a la Asamblea Nacional:
.
1 suspenderlas y revocarlas;
a) hacer leyes, mterpre~ as,
1 C titución y de las leyes y apreciar
b) vigilar por el cumplimiento de a ~~s
.
los actos del Gobierno y de la Administración;
c) etc., etc. ( artículo 93) .
.
nfanza del Presidente de la República y su
El Gobierno es de la exclusiva co d i d 1 destino que tuvieran sus propuestas
conservación en el ~oder no ~epen; / Asamblea Nacional (artículo 112).
de ley o de cualesquiera votaciones e a
Compete al Gobierno:
refrendar los actos del Presidente de la R~pública;b las convenciones
a)
b) hacer decretos-leyes Y, en casos de urgencia' aproar
la b
e1·ecución
Y tratados internacionales;
uena
c) elaborar decretos, reglamentos e instrucciones para
de las leyes;
.
de la administración pública
d) ejercer la superintendencia en el conjunto
(artículo 109) •
,
transformó en Estado pluricontinental y
Para entender como Portugal se d
af .cano en el mundo actual,
.
b tOdo como Esta o euro n
.
multirracial, Y so re
,
.ó a partir de la Reconquista
1
tenemos que observar sus ongenes y evo ua n,
cristiana en la Península Ibérica.
,
,
lbé .
or los moros en 711, se destruyo
Con la invasión de la Penmsula
•nea pi)' ex·1stente y fue tal el impulso
· · 'ti entonces a 1
,
•
la precaria estructura vis1go ca
. d 1
, sula cayó bajo el imperio
t' po casi to a a pemn
musulmán que, en poco iem ~'
d 1 N oeste escapo' a la pousée del
'l
pequena
zona e or
.
S
mahometano. o o una
.f
f .
su penetración hasta Francia,
Islam habiendo continuado los Je es ª1 ncpan~s 1 Ibe'ri'ca caería fácilmente.
'
· ·
de a enmsu a
pensando que el re~uct? c~su~: fue de allí donde nació la Reconquista, al
No sólo no aconte~10 as1, sino q s" Con altas y bajas, la reconquista era ya
grito d~ "por Santiago, a los ~o;d .lle ando hasta Toledo a fines del siglo XI.
irreversible con Alfonso VI y e i ' g
d
,.
, . debido a las peculiaridades de la gente y e
En la orilla manuma atl:m~ca,
. d
d ncia facilitado por la concep,
movumento de m epen e
'
d
·
la geografia, surge
un
.
.
.
d
1 si'glo XII, un nuevo Esta o cns. d 1 ,
y a prmc1p1os e
ción monárquica e ~ epoca, ' . le Condado portucalense nace un verdatiano da señales de vida. De un SJmp
588

dero Estado con D. Alfonso Henriques, primer Rey portugués, que demarcó
Portugal con su espada y lo consolidó por su hábil diplomacia.
En efecto, ni la Santa Sede ni el Rey de León y Castilla, veían con agrado
la división del Imperio cristiano peninsular en plena reconquista. De aquí las
tremendas dificultades que el primer Rey de Portugal encontró, ora en Roma
ora del lado de su primo Alionso VII, no obstante Portugal ser un Estado de
territorio casi totalmente conquistado a los moros. Las dificultades con el Emperador peninsular, D. Alfonso Henriques resolviólas con la espada, imponiendo
por la fuerza el reconocimiento de su independencia. Con Roma, tuvo que
recurrir a la negociación, lo que llevó tiempo.
A pesar de estas tremendas dificultades, el primer Rey portugués, con base
en Coimbra, va rápidamente conquistando casi todo el territorio que hoy forma
el Portugal europeo. Sus sucesores inmediatos no sólo conquistan todo el territorio moro hasta el mar en el sur de Portugal, avistando ya Marruecos, sino
que pueden prestar aun ayuda a los Reyes Castellanos en sus guerras de
conquista contra los moros {batallas de Navas de Tolosa y de Salado).
No obstante la fuerza vital demostrada por el núcleo portugués, los Reyes
Castellanos no se conformaban con la independencia de Portugal y por eso,
con pretexto de herencia dinástica, se originó la invasión castellana que llevó
a la gran victoria portuguesa de Aljubarrota, en el corazón de Portugal, el 14
de agosto de 1385.
Consolidada la soberanía portuguesa sobre el territorio portugués actual
en la Península Ibérica y hechas las paces de 1411 con Castilla, el pueblo
lusitano, lleno de vitalidad e iniciati\·a y animado del espíritu de reconquista
y de cruzada, va a atacar la más importante plaza mora en el norte de
Africa -Ceuta-, que toma en 1415, debilitando así el poder moro, que quedó en Granada ya en situación precaria (conquistada en 1492, año en que
Colón descubre las Antillas).
La conquista de Ceuta permitió a los portugueses iniciar la fantástica
obra de los descubrimientos, navegando hasta el final de Africa, de Asia, de
Oceanía, de la América del Norte y del Sur.
En el siglo xv aun imperaba la vieja leyenda del mar tenebroso, concerniente a la penetración del Atlántico para el sur: los blancos se tornarían
negros y los barcos serían devorados por el mar enfurecido. No sólo por las
dificultades de navegación como, sobre todo, por el miedo de ese sorbedor
humano, nadie se atrevía a navegar lejos de la costa o a navegar para el corazón del Africa. Sólo la ciencia que la Escuela Náutica de Sagres, debida
589

�al extraordinario Infante D. Henrique, proporcionó a los navegantes portugueses (y extranjeros) y de la fe, sincera y fuerte de los portugueses en el
catolicismo, pudieron mover a los hombres contra los t~rribles peligros del mar
tenebroso, que Camoes tan genialmente supo interpretar en la figura del
Gigante Adamastor, en Os Lusíadas.
Por la ciencia, los portugueses supieron vencer el mar y orientarse en él.
Por la fe, pudieron vencer el miedo resultante del imperio de los mitos durante muchos siglos.
Es por eso que los descubrimientos portugueses están ligados a la cruz,
haciendo parte de la política lusitana de los siglos xv y xv1 la expansión de
la fe y del imperio. Es por eso también que los contactos de los portugueses
con los pueblos descubiertos se revisten de un espíritu humanista, que otros
pueblos gescubridores o conquistadores sólo ahora comienzan a entender.
Aliado al deseo de contornar el poderío musulmán en Africa, atacándolo por
la espalda en el Indico y Mar Rojo, debilitándolo para aliviar a Europa, está
también el deseo de descubrir nuevos mundos y nuevos pueblos. Los portugueses van reconociendo toda la costa africana, suben el Indico, llegan a la
India legendaria y fíjanse en Goa, entonces dominada por los musulmanes
( imperio mogol) ; derrotan armadas turcas y persas y ayudan a la cristiana
Etiopía (Reino del Preste Juan) contra la penetración islámica; dominan
los mares de la Malasia y llegan a la China y al Japón, llevando a todos estos
pueblos el contacto efectivo con el Occidente, empezando de esta forma un
movimiento de mercaderías y de ideas que nunca más cesó entre Occidente y
Oriente.
Demostraron así los portugueses que el nacumento de un Estado cristiano
más en la península ibérica, en plena Edad Media, en el tiempo del gran
maestro Abelardo y de San Bernardo, no sólo no debilitaría la lucha contra
el Islam sino que por el contrario, se transformaría en el factor más importante de la decadencia morisca y de la evangelización católica en el mundo
no europeo.
Lanzados a los descubrimientos y al comercio con pueblos desconocidos o
escasamente comunicados hasta entonces, que procuraron traer a los beneficios de la civilización cristiana, no tuvieron los portugueses la preocupación o
el propósito de conquistar sus posiciones en Africa, donde, además, no había
Gobiernos constituidos, y, en Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe, ni siquiera
habitantes, lo que, aliado a la concepción cristiana de la vida permitió, desde
el inicio, un buen entendimiento entre portugueses y nativos, que se fueron
590

as~ciando. a nosotros. Ya en el siglo xv1, poi' nuestra mediación se consagró el
pruner ob1spo negro.
'
Pero, ante los triunfos de los portugueses en el campo de lo d
b · ·
d ¡
• .
s escu nnuentos
Y, ~ co~erc1~ 1~tercontinental, otros pueblos europeos, de mentalidad
ropos1tos b1en d1stmtos, disputaron a Portugal tanto los mare
¡ y p •
. .
s como e comercio
; .aun .terntonos, apareciendo así nuevas potencias marítimas mundiales de
ehca
diferente
· encomendado al hábil ·u.
.
, las cuales, con base en un traba30
nst~ _Grotms, :º~aron la navegación y el comercio portugúeses y, con auténJco
espmtu colomahsta, ocuparon territorios antes bajo la influencia lusitan

ª·

Nac:,, de eSt a fo~a una política colonial, apoyada en aquellos países en las
compan1as
de Indias.. Portugal
tuvo que defenderse de las amb·1c10nes
·
d e otros
Est d
. ,
_ a os~ mas_ no participo en esta política colonialista, pues desde el comienzo
dio nac~o~~lid~,d po~~guesa a los nativos de ultramar capaces de integrarse
e~ la c1:7,ilizacion. cnstiana. Nunca vio el problema ultramarino como una
explo~cion col?n~al. _Poi'_ el contrario, Portugal, aun durante los Gobiernos
republic~os mas IZqmerd1stas, se esforzó siempre por integrar a las poblaciones
ultra_ma~as en la nación portuguesa, que desde hace mucho se presenta como
mult~rrac1a] y _multicontinental, de cuya política Brasil fue el mejor fruto es
el mas claro e3emplo.
y
Nosotros distinguimos "colonialismo" y "colonización".
Hacemos y pensamos continuar y hacer "colonización" esto es p
tr
l
l
.
,
, rocurar
ael' a ª. c~ _tura occidental, la más alta que se conoce, poblaciones aún en
estado pnm1tivo, verdaderamente ajenas a cualquier concepto serio de cultura. Mas no_ ~acemos, ~ pensamos hacer "colonialismo" concepto éste ligado
a la _explotaci~n comeraal Y humana por ciertos Estados sobre todo durante
los fmes del siglo XIX y principios del actual.
_Realmente, en vez de explotar poblaciones atrasadas en beneficio de una
~moría o de intereses _ajenos a aquellas poblaciones, Portugal ha procurado
~tegrarlas en la co_murudad legal y social portuguesa, en completa igualdad rae~~] u o~a, pero sm destruir su identidad propia. A un concepto de segregac1on racial o de explotación de ciertos hombres por otros más desarrollados
Portugal opone una ideología y una práctica de completa igualdad entre lo~
hombres, diferenciados solamente poi' sus aptitudes y legítimos intereses personales. No creemos en razas superiores o inferiores como tales, antes juzgamos a _to~os los seres hu~anos, por el hecho de serlo, igualmente partícipes
de la cligrudad que les adVIene de ser todos hijos de Dios y poi' tanto hermanos
en el mejor sentido de la palabra.

591

•

�Por otro lado, no creemos en la validez indiscutible sin excepciones, para todos los hombres, en todos los lugares y tiempos, del principio de "un hombre,
un voto" -este principio es obviamente el correcto en un medio homogeneizado y ya de cierta elevación cultural, mas se falsifica si es aplicado por un
grupo más elevado a una población básicamente primaria, ajena a los altos
conceptos e intereses que tal principio representa o debe representar-. Para
escoger es necesario saber lo que se quiere y lo que se va a escoger. Elegir
por presión o por sugestión de otros, no es elegir, es mentirse a sí mismo:
es contrario a la dignidad humana y a los intereses legítimos de los que, por
ignorancia, no son capaces de autodeterminarse en el campo de la política o
de la economía modernas.
·
Por eso, en vez de la primacía política, y de la independencia como normas
iniciales indiscutibles, pensamos que importa sobre todo proporcionar antes
a las poblaciones que aún no benefician, o poco benefician, de la civilización,
un desarrollo sociológico y económico, por medio de la salud, higiene, educación, de la destribalización y del trabajo justamente remunerado.
Después, cuando ya hayan llegado a cierto estado de madurez y consecuente armonía social y adquirido nociones políticas y económicas que les
permitan decidir po11 sí mismas el camino que les conviene seguir, entonces
las poblaciones escogerán libremente, no necesitando de presiones o su~estiones
exteriores. Así, la solución final tanto puede ser la independencia como la
continuación de la integración o asociación, mas la solución inicial no puede
ser otra que la de la honesta integración como principio.

•

Si los Estados poderosos, en vez de hacer todo para dividirse al Africa.
política y económicamente, lanzando allí la confusión y la miseria, a fin de
gobernar por interp6sita persona, con apariencias de ayuda técnica, política,
económica y cultural, ayudasen honestamente a los pueblos africanos a superarse, otras y más brillantes serían las perspectivas africanas en un futuro
relativamente próximo. Como van las cosas, con influencias rusas, chinas y
de otros pueblos, incluyendo las cubanas, tenemos que reconocer que los pseudobeneméritos de los pueblos africanos sólo les están causando perjuicios
irreparables. Véase el Congo ex belga, por ejemplo, donde la intervención
exterior, capitalista y socialista, llevó al caos a un territorio inmenso que antes
era modelo de orden y de riqueza. Si realmente se está por el principio de
autodeterminación, por favo11, no se intervenga en los problemas de los otros
pueblos; dejemos que cada uno se autodetermine efectivamente; respetémoslos para que ellos, a su vez, nos respeten. De lo contrario, pasaremos lo mejor
de nuestra vida pretendiendo resolver los problemas de los otros, aunque no
sepamos o no queramos resolver los nuestros.

sn

La tesis portuguesa es as1,, a nuestro ver da
.
fendible en el contexto af .
F
'
ra, racional y moralmente dencano. ue pena qu 1 E d
pretender ayudar a los pueblos af .
e ~ sta os que hoy parecen
Africa y en América la "d 1 , ncanos no hubiesen aplicado siempre en
'
I eo ogia que ho di
d
'
razas, de credos y de . t
y cen efender: la igualdad de
m ereses.
En términos constitucionales y reales las
.
guesas gozan de completa iguald d '
~blaciones ultramarinas portusiendo ciudadanos de la m·
1ª en relación a las de Portugal europeo
1sma c ase La , · dif
.
,
de ser allí en mavor núme 1
.
umca erenc1a reside en el hecho
'
ro os que apenas com·e
· ·
nos seres humanos De aq , 1 f
I nzan a vivir como moder.
u1 e es uel"ZO extraordinario
p
.
que ortugal, a través
de sus planes de fomento está h . d
, á "d
'
aaen o en Afnca en el
.d d
mas r pi amente posible el nivel d "d d l
'
sena o e elevar lo
e vi a e os portugueses africanos.
~uego que los recursos técnicos científic
, .
acción de desarrollo ec , . '
.
os y econom1cos lo permitieron la
, .
onom1co social y cultural d 1 1
rapidamente cimcntánd
d '
e u tramar acentuóse
'
ose ca a vez más la unidad nacional
Hoy, . tenemos el orgullo de los resultados a a
.
con recientes pareceres elogioso
I d . . y lcanzados y nos honramos
s, en os om1mos de ]as
·
tanto de la OIT como de la o
Es
. . .
respecbvas actividades,
d l ·
MS.
tamos mv1rtiend
Af ·
e financiamiento de los plane d f
o en
nea buena parte
s e omento y esperamo
d
anos, sea posible dar a las pobl .
d
. s que, entro de algunos
africanos no sólo paz y
~cione_s e los respectivos territorios portugueses
'
armoma racial sino tamb·,
.
en todos los sentidos.
'
ien una s1tuaci6n envidiable
Entre los proyectos cuya realización
. . .
fomento tiene particular imp rtan . 1 -~ _mi_ció durante el actual plan de
O
cia a m1c1ación del
1 · h"
comp eJo idro-eléctrico
d e eahora Bassa sobre el río z be .
'
am si en Mozambiq
e
bo
ue. a ra Bassa será el
f actor central de toda la pol'ti d d
t b',
i ca e esarrollo de Moz b"
.
am ien a los Estados vecinos E I f
f
am ique, mteresando
producirá anualmente 18 b"II . nd \ ase mal de producción, Cabora Bassa
bajos del mundo Este volu J oneds e dws/hora a precios considerados los más
·
men e pro ucción de
,
.
energ1a corresponde al 30%
de la producción de toda el Afnea
en 1966.
1•
·Y por q ue, es que el progreso en Africa
• é_
rt
hrmtado? Por varias razon
.
po uguesa en el 500 es aún
es muy simples, en que generalmente no se piensa:
a) no había sociedades organizadas en Af .
nocemos en Europa desd
·1 .
nea, tales como nosotros las coe m1 eruos --que ya exist'
M, .
Perú precolombinoE
ian en ex1co y en el
y por tanto stados ni oh .
I
que un Estado debe g
f
.
. '.
VIamente, os servicios
aran 12ar. comumcac1ones
r, d
lu&lt;l, etc.; la penetración para 1 . t .
. ' po ic1a, e ucación, sae m enor era imposibilitada por falta de
593
H38

�vías de comunicación, por la naturaleza casi impenetrable de los territorios (florestas, ríos, pantanos, animales salvajes), por las enfermedades
tropicales que diezmaban al hombre blanco que intentase penetrar al
interior del Africa, por falta de resistencias naturales contra aquellas
enfermedades, que fueron también la causa principal de la decadencia
en que se encontraban las poblaciones africanas cuando los portugueses

de la existencia de nuevos e impreparados Estados africanos d
d .
muy primitivas en el Derecho y en la Moral
. ta
' . e ten encias
convivencia human
' Y raciS s antiblancos en la

llegaron allí;
b) la falta de medicinas apropiadas, sobre todo contra las terribles enfermedades del sueño, la malaria y enfermedades intestinales, impedía la
penetración real para el interior, caminando para una muerte segura
quien osase intentarlo (los primeros portugueses que atravesaron el Africa
fallecieron); Africa se presentaba como un continente misterioso, donde
las primitivas y decadentes poblaciones tampoco sentían necesidad de
salir de su aislamiento para entrar en contacto con civilizaciones más
desarrolladas; por eso, los contactos se limitaron durante mucho tiempo
a las poblaciones de la costa; sin embargo, poco a poco, el contacto de
los africanos con los portugueses se fue intensificando, cimentándose con
el tiempo y con la comunión de intereses;
c) la concepción económica de hace siglos, básicamente comercial y agrícola, todavía no daba valor a los territorios africanos, que comenzaron a
ser más intensamente disputados cuando apareció la economía minera;
d) solamente desde hace pocas décadas, por el dominio de la técnica y por
la concepción económica, aliada a un mundo ya rico de capitales
acumulados a lo largo de varios siglos, fue posible aprovechar económicamente el continente africano y traer a los pueblos del interior al
contacto con la civilización y sus beneficios.

Cabo Verde, a pesar de estar situado en el A I' .
.
.
llave del control del Atlántico Sur I
t antlco Norte, _constituye la
Atlántico Norte e
b6 , ta como las Azores constltuyen la del
.
, orno se pro durante la última Guerra Mundial.

Los viajes de Livingston, de Stanley, de Capelo y de Ivens, hace apenas
un siglo, constituyeron acontecimientos extraordinarios, sobre todo porque vencieron la enfermedad y el misterio que cerraba el interior del Africa.
Se discute hoy mucho la presencia portuguesa en Africa, en forma poco
feliz, y no siempre con la información o la imparcialidad que sería de desear.
Muchas veces parece ignorarse que la presencia de Portugal en Africa es,
actualmente y antes que nada, un extraordinario factor de estabilidad en
el Africa austral, sin duda la parte más importante del continente africano. Sin
la presencia de Portugal en puntos clave como Angola, Mozambique y Cabo
Verde, el Occidente tendría graves dificultades en aquellas regiones, debido a
las presiones políticas, económicas, y aun militares, de la URSS y la China
continental en los países limítrofes, y a la confusión inevitable que sajría

594

ª·
Los territorios africanos portugueses constitu en
, .
mayor importancia que Portugal sól
yd ~~tos estrategicos de la
tener después de 1~ presiones inglesa~ yc:;e!::ased:::::::dd;;::~roi:a::-

. flSi Ca_bo Verde cayese, directa o indirectamente en el dominio o zona d
m uencia de la URSS O de ch·
d ,
'
e
navegación marítima y aérea en :~a.At~•=canaS en siCtuación precaria toda la
,
.
"' o ur y entra! y po ta t
tanan senarnente amenazad 1 .
, ,
r n o, esAfrica al sur del Sabara. os os mtereses de toda la América Latina y del
Por otro ~ado, si las referidas potencias socialistas pudiesen controlar
gola, quedanan también a su merced los intereses del C
b 1 AnZambia, pues por el ferrocarril de Benguela y po I ongo dex e g~ y de
Angola son tr
d
r e puerto e Lobi to en
'
ansporta os los productos provenientes o destinado 1 K '
en el Congo y a Zambia.
s a atanga

Y finalmente
·
zambi
.
' si· ¡as rrusmas
potencias antioccidentales dominasen Mor ¡que, direc~cnte o por gobiernos a ellas enfeudados quedarían en peigro a navegacion en el Canal de Mozambiqu
1 .
'
.
lawi de z b" d
e Y os mtereses vitales de Ma,
am ia, e R~desia del Sur y de la República del Africa del Sur
pues es por el ferrocarnl y por el puerto de Beira o d N al
. '
Malawi y Rodesia exportan e importan todo
e ac a, que Zambia,
comercio internacional Por los fe
·¡ s o parte de los productos de su
Ma
..
rrocarn es y por el puerto de Louren90
rqulcs, _en M~zarnb1que, Rodesia del Sur, la República del Africa del S
(
para
a nea región
- Estados negros africanos reali
ur
zan
. d del Rand) y d os pequenos
su comercio e exportación-importación.
AfC?uien controle Angola y Mozambique, controla el Africa rica que es el
. nea austral, del Congo y Rodesias para el sur De
'. .
.
c1ón estratégica resulta el interés internacional ~r
~;ra~rdmana pos1ridos además de
.
m onos antes refeB ~
.
que e11os rrusmos tienen un valor económico considerable
as¡ m~nc10nar que Angola es el tercer exportador mundial de café (d
,.
·
espues
de Brasil y Colomb·ia ) , Y produce minerales
ricos y petróleo.

1:~e

¿ Mas, por qué es que Portugal insiste en mantenerse en Africa?

Por varias y buenas razones, de las que mencionaremos algunas:

595

�11' porque llegrunos antes que nadie al Africa, por iniciativa
lo. estrunos a 1
d
hab' do integrado
de nuestros valerosos descubridores y coloniza ores,
ien .
l
.urídicamente a las poblaciones de los territorios_ ul~an_iai:mos_ ,en e
JEstado portugues,
, en regune
, . n de igualdad legal y sm d1scnrrunac1on racial u otra; no podemos ni debemos abandonar. a tantos portugueses que
aún no han mostrado deseo de no querer serlo,.
.
'l'd
m
l
r de las hipótesis tan va I a co o
2o. porque la tesis portuguesa es, en a peo .
t mas po'líticas o econ6.
efecto ceder a presiones ex e
,
cu_alqu1er otra: en
de interés ajeno a las poblaciones de los territom1cas, que, por razones .
l
a independencia que no pidieron
.
rt gueses desean imponer es un
G
nos
ponou sienten,
.
' no parece una actitud responsable de cualquier oy aún
bicmo sea cual fuere la ideología de éste;
.
. para
:
. t
un poder unificador ya existente, necesano .
3o. dcspues, desm egrar .
d. f
tes y de tradicionales relaciones
la paz entre grupos étrucos muy 1 eren
, •
r razones
guerreras entre sí, haciendo caer estos grupos ctmc?s en el caos po r razo.
. no parece ser la actitud que, aun po
e intereses a1enos Y espunos,
bl · es todavía débiles.
nes humanitarias, se debe tomar para con po ac1on

t

bl
q iso serlo y s6lo se crearon
Nunca dejó de ser independiente un_ pue :aend~ inter~s ajenos preponproblemas (y algunos parec:n etemdiza~e
f nteras que no habrían sido
d'
·
er mdepen enc1as o ro
,
derantes pu 1eron impon
,.
. . to de las poblaciones direclas mismas si resultasen de un legitimo movuruen
tamente interesadas.

,.
p tu al por causa de ::;u pohtica
En el movimiento internacional contr~ or g
lado se pretent d'cci6n muy importante: por un
'
ultramarina, hay una con ra I
d l "
lonialista" de la influencia o
de "libertar" poblaciones atrasadas ,e yugo c:tes de la hegemonía europea,
tutela del hombre blanco (hoy es as1, porque? a
l
el Medio Oriente
l '
en Afnca. mogo en
el colonialismo era musu man: m~ro,
O . ' t ) Mas por otro lado, los
be ti
t hindú. chmo en nen e .
'
y en el su on nen e
'
' ·n
actuando desde fuera apoyados
mismos ~stados_ blanco~, negros o ~anti
retenden imponer a aquellas
en organismos internacionales de . to o dp ' p . das fronteras y un deter.
tenderían libertar etermma
poblaciones que se ~~
, .
ial sin dejar siquiera a las poblaminado régimen poh~1co, econo~;of:c~d 'de modificarlo. Si no, véase lo
ciones directamente mteresadda~
del Sur en mayoría cristianos, están
que pasa en el Sudán ( don e os negros u1m ' del Norte) . lo que pas6 en
. d
1 árabes y mus
anes
,
siendo exterrruna os por os
.
h' la guerra para mantener el
belga (donde la propia ONU izo
C
el ongo ex 1 Kasai bajo el contro1 de Lcopoldville -hoy Kinshasa-, que
.
Ka tanga y e
.
l ción) . o lo que acaba de pasar en Nigena,
nada les puede dar, smo exp ota
,
. E . t etc armaron
. f ra (donde la URSS, Inglaterra' Checoslovaquia, gip o,
.,
Bia

o:;

596

a las tropas de Lagos para dominar y exterminar millones de biafrenses que,
evidentemente, lucharon hasta la muerte JX&gt;r su sobrevivencia); ahora, en Pakistán, por el contrario, la izquierda internacional parece favorable a la independencia de la provincia oriental, apoyada entusiásticamente JX&gt;r la Uni6n
Indiana, con vistas a debilitar al &amp;tado pakistano que, no obstante, no poder
ser acusado de derechista, no parece suficientemente izquierdista y débil para
sus enemigos.
El problema de la llamada autodeterminación que, en teoría, mueve las
acciones de la ONU contra Portugal, está superado, visto que las JX&gt;blaciones
ultramarinas portuguesas, gozando de completa nacionalidad portuguesa y de
igualdad legal, sin distinción de credos, razas o colores, están perfectamente
autodeterminadas, tal como lo está la población de cualquier distrito en el
Portugal europeo. Plantear de nuevo, por influencias, presiones e intereses de
terceros, el problema de la autodeterminación en el ultramar portugués sería,
además de discriminatorio, volver muchos siglos atrás, desmembrando al Estado portugués, que se form6 como es a lo largo de los siglos, con el agravante de obedecer el movimiento a intereses internacionales bastardos, ajenos
a las poblaciones de los territorios portugueses.
Cualquier aspiraci6n de las poblaciones portuguesas de cualquier territorio
es un problema exclusivamente interno y, por tanto, sólo a los portugueses
compete estudiarlo y resolverlo, habiendo en la Carta de la ONU, que nadie
respeta, el párrafo 7o. del artículo 2o. que garantiza a los Estados miembros
contra la interesada o precipitada interferencia de otros Estados en sus negocios internos.
Portugal entr6 a la ONU con la organización y Constitución actuales, y
nunca, por eso, aceptó la aplicación del Capítulo XI de la Carta a sus territorios de ultramar. Discutir, y poner en tela de juicio la Constitución portuguesa por la ONU, además de ilegítimo, sería absurdo, pues tal actitud daría
a Portugal ( y a todos los Estados) el derecho de poner también en tela de
juicio la organización y las Constituciones de los otros Estados, lo que sería
el colmo de la intervención y llevaría al caos internacional.
El valor estratégico y económico de Angola, Cabo Verde y Mozambique,
la importancia extraordinaria de los puertos y vías de comunicación de
Angola y Mozambique en relación a los Estados africanos sin orla marítima,
son el verdadero motivo de las ambiciones internacionales que, tanto ahora
como siempre, intentan ocultarse bajo la capa de bellos principios.
Es en este contexto que tiene que verse la JX&gt;lítica de la ONU contra Portugal y, en especial, la resoluci6n del Consejo de Seguridad del 23 de no-

597

�1
. la la libertad de los mares en el Canal de
,iembre de 1965, por la cua se vio d Be'
lo que concierne al comercio
bl
do el puerto e
ira en
Mozambique oquean
.
VII la defensa de la libertad de los mares
con Rodesia del Sur. En el siglo x ,
tencias marítimas mundiales
fue el pretexto para los atropellos que otras po 1
t .o
cometieron contra Portugal Y España.' ahora es a con ran .
•
. .
convencidos de la vitalidad y sentido
Encaramos el futuro con optimismo{,
6
l lucha contra la adversidad
' que se orm en a
práctico del pueb1O portugues,
breve plazo los Estados que
• 1 esperanzados en que, a
'
,
a lo largo de 1os s1g os,
l
l'tica portuguesa llegaran
.
.
d' ta indirectamente en a po 1
.
ahora intervienen irec o
,
de que aquella inteI'Venc16n,
'6 d
al fin tenemos razon y
d'
a la conclus1 n e que,
'. .
• , tiles no aprovecha a na ie
t
l sufrimiento y gastos mu
'
que provoca la muer e, e
.
af .
cesitadas de ayuda y de paz
l poblac10nes ncanas, ne
y mucho menos a as
d' . . 'lización de que formamos
ara acceder a los beneficios de la extr~or mana c1vl1
Pparte, en los campos econ6 mico,
·
social y cultura.
,
.
umentar la lucha. No contra los hombres y s1
Debemos continuar y aun a
. . .
el tribalismo el racismo y
d
d
la
miseria
los pre1mc1os,
. '
.
contra la enferme a ,
'
b todo contra la ignorancia.
0tras discriminaciones entre los hombres, y so re
. trab'
ha 10
. gente es necesario
a1ar en paz y con la
Para vencer esta l uc
ntad
esto es con espíritu
. 'n de todos los hombres de buena vo1u
'
'
coa
l borac10
de amistad y no de odio.

SOBRE EL VALOR DE LA MONEDA EN LA tPOCA
DE CERVANTES
Comentario numismático
loLESIAS

GREGORIO PALACÍN

Catedrático Emérito de la Universidad de Miami

SoN FRECUENTES, en la biografía de CeI'Vantes, los casos en que, para com.
prender mejor los hechos, se hace necesario el cabal entendimiento del factor
moneda. Tal sucede, por ejemplo, al interpretar el acta de rescate, donde
consta un verdadero complejo de monedas, en las operaciones como comisario
en Andalucía, en el momento de salarios, o en el pago de dotes, etc.
En la interpretación del Quijote es preciso, en no pocos casos, valorar el
dato referente a ciertas monedas. Así, por ejemplo, Teresa Panza en carta
a la Duquesa dice: " ... en la Corte los gastos son grandes: que el pan vale
a real, y la carne, la libra, a treinta maravedís, que es un juicio .. . " (II, 52).
E incluso en bastantes casos en la valoración de ciertas interpretaciones o
anotaciones de la crítica conviene entender el dato numismático. He aquí dos
ejemplos ilustrativos:
Sobre el pasaje del capítulo 39 de la primera parte del Quijote, en el que
se lee; " ... y dando ( el padre del Cautivo) cada uno (de sus hiJos) su
parte, que a lo que se me acuerda, fueron cada (uno) tres mil ducados en
dinero", el profesor Martín de Riquer ha escrito: "O sea, 33,000 reales, lo
que antes de 1936 hubiéramos dicho 4,000 duros (véase F. Mateu y Llopis, Un
comentario numismático sobre el Don Quijote de la Mancha". Barcelona,

1949).1
Y comentando sobre el precio de venta de un ejemplar de la primera parte

' MARTÍN DE RIQUER,

598

Edic. del Quijote, Edit. Juventud, Barcelona, 1958, p. 397, n.

599

�del gran libro, que la Tasa fija en "doscientos y noventa maravedís y medio",
el mismo escrito ha anotado: "O sea, que el precio de un ejemplar de la
primera parte del Quijote, en rústica, era ocho reales y dieciocho maravedís.
El real a ocho venía a pesar unos 27 gramos y medio de plata; por lo tanto,
con un duro y una peseta sobraría un gramo de plata para adquirir el libro
(véase F. Mateu y Llopis, op. cit.).2
Hay un error importante en el primer caso, pues entre el peso de 33,000
reales, el peso de la plata, y el de los 4,000 duros hay una diferencia nada menos que de 23 toneladas a favor de los reales; en el segundo caso hay también
error, ya que la plata de un duro y una peseta ( dos monedas) pesaba exactamente 26.675 gramos, por lo que no sobr,aba un gramo después de cobrar
el ejemplar, sino 0.78768. Además el real de a ocho de plata valía más por el
premio.
El sistema monetario español, que tanta confusión ofreció en los reinos
cristianos de la Edad Media, no comenzó a ordenarse hasta el tiempo de los
Reyes Católicos. Y aunque estos monarcas pusieron remedio, en parte, al
desorden anterior mediante una mejora de la ley o relación entre el metal
fino y el peso total de la moneda, y con diversas disposiciones que regularizaban las equivalencias, es lo cierto que España no tuvo un sistema monetario
verdaderamente racional hasta que comenzó a regir en ella el de la Unión
Monetaria Latina.3
Al subir al trono de Castilla Isabel I se usaban monedas de oro: el escudo,
que valía 375 maravedís; el ducado, de 23 quilates y ¾ largos de ley y 65
piezas y 1/3 por marco, con valor de 375 mrs., que hacían 11 rs. y un maravedí;
el castellano, que en el reinado de los Reyes Católicos valía 490 mrs. de plata,
que hacían 14 rs. y 14 mrs., aunque en los reinados siguientes varió ese valor;
el burgalés o dinero burgalés, que Alfonso el Sabio había mandado labrar en
Burgos para sustituir los pepiones y que, como éstos, era moneda de oro,
aunque de ley más baja por la mezcla o liga de otros metales. Sin embargo,
al burgalés se le dio el mismo valor que tenía el pepión, o sea, el del escudo

• lbid., p. 13, n.
ª La Unión Monetaria Latina se estableció el 23 de diciembre de 1865, mediante convenio suscrito por Francia, iniciadora del mismo, Bélgica, Italia y Sui2a. Después se
adhirieron Grecia, España, Rumania, Servia, Bulg.aria y Finlandia. Por la firma de aquella
convención las referidas naciones se comprometían a dar a sus monedas de oro y plata la
misma ley y los mismos pesos y diámetros. Se estableció así, como unidad monetaria el
franco en Fr.ancia, Bélgica y Suiza, la lira en Italia, la dracma en Grecia, el markka en
Finlandia, la ley en Rumania, etc.

600

de oro, Y la dobla, que en tiempos de Juan I valía 12 rs. y en el de ¡ R
os eyes
Ca to,1·lCOS, 490 mrs.
Los Reyes C~tólicos hicieron labra!' nuevas monedas de oro: el excelente
mayor, que tema el peso de dos castellanos y el valor de 980 mrs. de plata,
mo~:da a la que el vulgo llamó doblón; el excelente menor de la granada que
deb10 el nombre a tener acuñada, entre otras cosas, una granada, cuya Íey y
cuyo peso eran los del ducado antiguo, y su valol' el de 11 rs . y un maraved'1,
o sea, 375 mrs.
En mayo d~ 1535 Carlos I mandó fabricar escudos de oro de 22 quilates
de ley Y 68 piezas por marco, cuyo valor era el mismo del ducado antiguo
Y_ del exce~ente menor. Y en 1566, Felipe II, por su pragmática de 23 de noviembre dispuso fabricar escudos de oro como los que había mandado hacer
su padre y aumentó, ~l valor de estos últimos a 400 mrs., al tiempo que elevó
el de los Reyes Catohcos, de 23 quilates y 65 piezas y un tercio por marco, a
429 mrs.
Más tarde se usaron los doblones de a cuatro, y de a ocho.
El doblón .º doblón de a dos era el excelente mayor de los Reyes Católicos,
Y luego
pieza ~e dos escudos. El escudo de oro era, pues, ]a base de los
doblones. El' doblon de a cuatro tenía peso y valor de 4 escudos y el de a ocho
pesaba y vaha lo que 8 escudos.

1:

H~bo tambié~ un doblón de a ciento, que tenía el peso de 50 doblones
y vaha lo que cien escudos; pero era moneda poco usada.
En _el reinado de Felipe V comenzó a acuñarse una moneda de oro llamada
escudito, que primero valió 20 rs. de vellón y más tarde aumentó a 21 rs.
un cuarto de vellón.
y
U~a pragmática de 1686 dio el nombre de escudos a los reales de a ocho
anter10,r~s a ella, a los que concedió premio de 50% en su valor. La misma
pragm~nca ele:? a 38 rs. de plata, los doblones que hasta entonces valían 30,
y les dio tamb1en premio de 50%,6

: Por dobl6~ ~encil!o se..entendía_ en el uso corriente la cantidad de sesenta reales.
La pr.agma_aca
Pragmábca en que Su Magestad manda Que los reales de a
ocho de la fábnca, Y cuno que al presente corren, valgan diez reales de plata, con el nombre de escudos, Y los que nuevamente se fabrican con nuevo cuño, valgan ocho reales
de plata. Y !ºs doblones de a dos, que al presente por pragmáticas destos Reynos tienen
por valor treinta reales de plata, la teng.an de treinta y ocho reales de plata. y que todas
es~ monedas corran con el premio y reducción de a cincuenta por ciento" (Madrid
Julián de Paredes, 1686. Port. con escudo, vta. bl., 6 h, 29 x 20).
·
'

di&lt;::

601

�·
tados por el
Al finalizar el siglo xvm y conforme a los aumentos expenmen
oro hasta entonces, los escudos de Felipe II valían 1360 mrs. y los ducados
de oro 1458 mrs. y tres quintos de otro.ª
1 d cado el castellano y el excelente menor se consumieron, el
Aunque e u
'
.
. .
eó ·
1 valor de 11 rs. Y
ducado quedó como moneda imagmana o t nea, con e
un maraved,1, para servir en todo género de contratos, en cuyo caso los pagos
se hacían en reales o moneda superior.
En 1594 el escudo de oro valía 13 rs.l O sea, 442 mrs., y el ducado 11 rs.
o 374 mrs. 1
De plata era el real aunque también lo era de vellón (plata y c~bre) i1~l
real era pieza básica
el sistema monetario y se usaba mucho. El e ve on

:n

valía 34 mrs.
Los Reyes Católicos fijaron el real de plata en la 67a. parte del marco de
este metal. Siendo el peso del marco 230 gramos, el ~el real de plata lerad'
· · · e1 m1smo valor, que e c:t.e
ues 3.432835 gramos. Este real tuvo al prm~p10
~ ll'' . ero luego al darse a la plata el premio de 25o/o, y des~ues de 50 70,
\:e on, p
'
d
11'
1 medio Al real de
b', respectivamente a real y cuarto e ve on y rea y
.
s~:• con valor de re:l y medio de vellón se le llamó finalmente real ~e plata
~orriente. Circuló hasta el siglo XIX inclusi~e y su valor llegó a subir al de
16 cuartos en el siglo XVII y al de 17 despues.
'l
El real de a ocho contenía el peso y valor de ocho reales. de plat;.1 ~1e
,
. os· el ue contenía 8 rs. de plata comente o e ..a or
llego a haber tres bp .
ql
l l' 12 rs de vellón. el que contenía 8
d· d
llón e cua va 1a
•
,
de real y me io e vel' 15'
2 mrs de vellón el cual subió al valor 18 rs.
rs. de plata doble y va 1a
rs. Y
·
'
.
lente menor de h. granada con respecto
• "Ducado de oro. El ducado anuguo, 0 exce.
1 •
'cienes de censos
h
·d 0
se le considera hoy para as =P051
al aumento de valer que ª teru , Y _ R D F li II quanto por su pragmática
. •
· porque el senor ey • e pe •
.
que se hioeron en especie,
f b.
do• de oro de la misma calidad, que
. b d l566 mandó a ncar escu •
.
de 23 de novtem re e
- '
d C 1 V de ley de 22 quilates y de 68 piezas
los había fabricado ya el senor emp~ra
dar~~ ~aravedís aumentó al mismo tiempo
por marco, aumentándolos h~t~ e va
e bre de ducad:s los quales eran de 23 quia! de 429 los de los Reyes Catohcos c~n e nom
.
r marco. y en esta proporción
d 65 piezas y un tcroo po
,
1
lates y tres cuartos argos y e
'd 1
d sde entonces respecto de valer hoy según

;r

º\

conforme a los aumentos que ha teni o e ordo ed 1 - Don' Felipe 11 1360 maravedís,
.
. d R N s los escu os e senor
·
.
la úluma pragmáuca e ey . .
458 maravedís y tres quintos de otro". (Diccionano
corresponderán a cada ducado de oro 1
de la Real Academia, 1803, pág. 3261. 248
1 e · "El escudo de oro vale tre1.e reales;
T En el Diario de Borghese, 1594, P g, .
, se e . M .
Vida ejemplar y heroica
el ducado, onze reales". ( Citado por Luis Astrana ann en
de Miguel de Cervantes Saavedra, 111, 21, n.).

602

y 28 mrs. de la misma moneda, que correspondía a 10 rs. de plata doble; y el
real de a ocho de María, moneda de plata acuñada en 1686, de menor peso

que el real de a ocho común y que correspondía al valor de 12 rs. de vellón. 8
Había reales de plata de a cuatro y de a dos. El de a cuatro tenía el valor
de la mitad del de a ocho; y el de a dos, la mitad del de a cuatro.9
El realillo o medio real era de plata y valía ocho cuartos y medio de vellón.
De vellón eran también la tarja y la blanca.
De la tarja había más de un tipo y valor. El historiador Luis Cabrera de
Córdoba se refiere a una de plata que al subir al trono Felipe II valía veinte
mrs. Existía otra, de cobre y poca liga de plata, que valía la cuarta parte
de un real de vellón y circulaba aún, aunque poco, al comienzo del siglo XIX.
La blanca valía medio maravedí, aunque en lo antiguo tuvo distintos valores, según las épocas.
De cobre eran: el cuarto, que valía 4 mrs., el ochavo, o medio cuarto, de
valor de 2 mrs. y el maravedí.
El maravedí era fundamental en el sistema monetario. Unas veces se consideraba moneda teórica o imaginaria, entendida como determinada cantidad
de dinero, y otras veces era moneda real y efectiva. Su metal era de vellón
• Véase la pragmática de la nota núm. 5.
Los escudos de oro y los reales de plata de España eran muy estimados en otros países. Don Diego de Haedo, arzobispo de Palenno, refiriéndose a los escudos escribió
en su Historia y Topographia de Argel que "cuando los turcos cuidaban de expresar
--en cuanto al rescate de Cervantes y de otros cautivos- que la moneda fuese de
España manifestaban en esto el mayor valor que le daban sobre la del pais (Argel) y
la de otros reinos". (1672, c. 29, f. 24. Citado por Martin Fernandez Navarrete en Vida
de Cervantes, Madrid, 1819, pág. 371). Y refiriéndose a los reales de plata agregó:
que "la moneda forastera que más precian, y con que más huelgan, y de la que sacan
más provecho son los reales de España da a cuatro y de a ocho, porque los envían y
llevan hasta Turquía y el gran Cairo, y de allí pasan adelante a la gran India oriental,
y aun hasta el Catayo, China y Tartaria, siempre ganando en ellos el que los lleva: y
ansi ninguna mercaderia ni más preciosa ni de más valor se puede llevar a Argel,
Barbaria o Turquía, que los reales de España". (]bid., c. 28, f. 23. Citado por el mismo
en ]bid., pág. 372).
• Hubo además un real de a cincuenta, moneda de plata del peso y valor de 50 n.
de plata doble, que ya no circulaba a fines del siglo XVIII. También hubo un ducado de
plata que aún en 1803 tenia el valor de 375 mn., más el 50% que le había dado
la pragmática de 10 de febrero de 1680, con el que se regulaba aquella pieza de plata
de 562 mn. y medio de vellón.

603

�o de cobre y su valor en tiempos de Cervantes, y después, era la treinta y
cuatroava parte del real de vellón.10
El historiador Luis Cabrera de Córdoba nos ha dejado en su obra Felipe
Segundo, Rey de España este interesante recuento de las monedas en uso
en el tiempo en que Carlos I abdicaba la corona de España en su hijo: "En
este tiempo tenía la moneda su justo valor intrínseco, desde el comado, blanca, uno, dos y cuatro maravedís, que valían ocho blancas con que se compraban ocho cosas, tarjas de plata de a 20 maravedís, real de a 34, y los de
11
a dos, de a cuatro y de a ocho, hasta el escudo de cuatrocientos maravedís.
La moneda de menor valor en aquellos días era el cornado, pieza de cobre
ligada con plata, aunque de baja ley. Su valor era de media blanca. Pero había
existido en Castilla desde los tiempos de Sancho IV y su valor había variado
según la época: con Alfonso XI tres cornados hacían una blanca y 204 un
12
real; pero con Enrique 111 comado y blanca tenían igual valor.
Es importante resaltar que la primera característica del sistema monetario
al comenzar a reinar Felipe II era la de que cada moneda tenía su justo
valor intrínseco. Pronto, desde aquel monarca, comenzó la política de elevar

1• El maravedí se usaba desde época antigua y su valor varió según los tiempos, no
sólo de acuerdo con la estimación del marco de plata, sino también conforme a la
diferente calidad y metal de la propia moneda. El marco era el peso de ocho onzas
que se usaba para el oro y la plata. Los plateros dividían el marco de oro en cincuenta
castellanos y el de la plata en ocho onzas. A su vez dividían el castellano en ocho
tomines y el tomín en doce granos; en tanto que la onza tenía ocho ochavas y la ochava
75 granos. Y tanto el marco de oro como el de la pb.ta pesaban doscientos treinta gramos,
o cuatro mil ochocientos granos
En el Fuero, en el Ordenamiento, en las Partidas y en otros textos se hace referencia
a maravedís de oro, buenos o buena moneda, viejos, prietos, blancos, cobreños y otros
tipos o clases. El maravedí de cobre que tenía más liga de plata se llamaba de la buena
moneda, o maravedl de los buenos. Antes de Alfonso el Sabio circularon maravedís
de oro. Este rey hizo labrar en Castilla una moneda de cobre ligada con la cuaru
parte de plata, a la que se llamó maravedl burgalés y también maravedí alfonsino o
blanco. Así mismo hubo maravedís de plata, moneda antigua cuyo valor parece haber
sido de un tercio de un real de plata, conforme al valor de este metal. El maraved{
joven o maraved! viejo se usó, según se cree, desde Femando IV hasta los Reyes Católicos. Y el maraved{ prieto era pieza antigua de valor inferior a la blanca.
n Luis Cabrera de Córdoba, Felipe Segundo, Rey de España. Lib. I, capítulo IX.
" Aún hubo otra moneda antigua de menor valor que el cornado: la meaja. Monedas
antiguas fueron también el florln y el dinero. El florln, usado principalmente en Argón,
valia aproximadamente lo que un real de a ocho. El dinero de cobre, usado en Castilla
en el siglo XIV, valía dos blancas. Esta moneda representaba las mayores variaciones en
las equivalencias entre regiones, pues mientras en Valencia, por ejemplo, 36 dineros

604

el valor de ciertas monedas dando al oro y a la plata premios de 25%

0

de

50%,
. La_ confusión entre el escudo y el ducado, como monedas teóricas O imaginarias, fue frecuente y de ella nos ha quedado buena muestra en un importante document? cervantino: el cargo que el Consejo de Cruzada hizo a doña
Leonor de ~ortinas el 28 de febrero de 1579. Por real cédula de 5 de diciembre
de 1576 Felipe II había concedido a la madre de Cervantes sesenta escudos de
oro para ayudar al rescate de sus hijos Miguel y Rodrigo, entonces cautivos
en Argel. La buen~ madre entregó aquella suma al comendador de la Orden
de_ la Merced. Tremta escudos se aplicaron al rescate de Rodrigo y los otros
tr~mta quedaron en depósito en aquella benemérita Orden para el rescate de
M1~el, el cual se demoraba mucho por exigir por él quinientos escudos en oro
DeJa_ron de hacer la redención los PP. Mercedarios y fueron encamados d~
contmuarla los ~P. Trinitarios. Entre tanto, doña Leonor de Cortinas\ su fiador Alfon~o- Getino de Guzmán habían dejado incumplida la obligación contraída al rec1b1r los 60 escudos de presentar al Conse1·0 de Cruzada t .:
·
' · d 1
esumorno
a~te~tico e rescate en plazo de un año o devolver el dinero. Era un incumplimiento q~e ~ n?5?tros, a estas fechas y tan inclinados a la familia Cervantes,
n~s parece ms1g~f1cante ; pero que en aquel tiempo no podía parecerles lo
m1smo a los funoonarios que tenían a su cargo el fondo del que habían salido
los 60 escudos. Por eso el comisario general de Cruzada, licenciado don Pedro
Velarde, el 28 de f:brero de 1579 mandó que se devolviese al Consejo aquella
suma. ~?tonces dona Leonor se apresuró a justificar el rescate de Rodrigo y
el deposito de los 30 escudos para el de Miguel.
Don Luis Astrana Marín, con la sincera admiración y simpatía para Cerv~ntes Y los_ suyos que tenemos cuantos hemos dedicado muchas horas al estudw de la vida Y la ?bra del Príncipe de los ingenios españoles, comentando
el acuerdo del ConseJo de Cruzada en la petición hecha al mismo por doña
Leonor el 16 de marzo de 1579, escribió: "Y el decreto inflexible ordenaba
'
que en 1o ref erente 'a los 30 ducados' no se hiciera la ejecución
( de' los bienes

equi2"1lían a un, real ca~~ellano, en. Argón tenían el mismo valor 24 dineros, y en Cataluna, 38. Hab1a tamb1en en Casulla un dinero que valía 7
· e1 á spero
1End Argel
bla se usaba. la moneda española junto a la local, O msersa,· el zoltam,
Y
a
o
.
El
zoltam
era
de
oro
fino.
Antes
de
1580
valía
125
ásp
t
J
f
d A I bº'
eos. aer BaJ"á rey
e rge, su 1 e1 zoltani en 1580 a 130 ásperos. El áspero era de plata y en tiemp~s de
Cervantes vaha la octava parte de un real, o sea, 4 mrs. y med"1a blanca. La dobla
de Argel 6 mrs. Y. un cuarto de España. Se usaba tambie'n la dob .a
' za hen o marroq111•
que era de oro fmo y tenía peso y valor algo mayores que los del castellano. Según eÍ
acta de rescate de Cervantes, 50 escudos españoles valían en Argel 134 doblas.

?

605

�de Getino de Guzmán) ; pero que en lo demás, se llevara adelante; es decir, el embargo de los bienes del fiador: disparate y monstruosidad jurídica
de un decreto que ya principiaba (y también el informe) por confundir los
ducados con los escudos de oro. 13
Siento discrepar del comentario del señor Astrana Marín; pero hay que
discrepar para restablecer la justicia en la apreciación del caso, el cual envuelve dos particulares: el supuesto disparate y monstruosidad jurídica que significaba el embargo de los bienes del fiador, y el supuesto disparate de confundir
los ducados con los escudos.
Considerando con atención el cargo hecho a doña Leonor de Cortinas como
principal, y a Alonso Getino de Guzmán como fiador, de los 60 escudos de
oro librados a la primera para ayuda del rescate de sus hijos, se convendrá
en que la actuación del Consejo de Cruzada y de su comisario general licenciado Velaroe estuvieron de acuerdo con la más correcta práctica administrativa. En efecto, doña Leonor y su fiador no había aportado prueba del
empleo dado al dinero, conforme al fin para el que se había concedido, y
nada más razonable que requerir y exigir su devolución, a lo que, por otra
parte, se habían obligado perceptora y fiador, y, en defecto del reintegro, la
acción inmediata tenía que ser el embargo de los bienes. Pero cuando el Consejo conoció las explicaciones de doña Leonor estuvo de su parte, en su favor,
hasta el punto de que los 30 escudos se aplicaron finalmente al rescate de
Miguel, y no en el plazo de cuatro meses que se le concedió al resolver la petición de 24 de marzo, sino después de dieciocho, sin que se llevase a cabo
ejecución de los bienes. ¿Dónde está, pues, el disparate y monstruosidad
jurídica?
En cuanto a la confusión de los escudos y los ducados, es claro que la hubo
en este caso; pero sin trascendencia alguna si se considera todo con atención
e imparcialidad. En el cargo a doña Leonor y su fiador se lee: "Házese cargo a ... de sesenta escudos de oro que valen 24,000 maravedís", y luego se
alude a ... "los dichos sesenta ducados". En su petición al Consejo de 24 de
marzo de 1579 doña Leonor decía primero: "debo haber lugar por mi pedido
acerca de los treinta escudos de oro que se me dieron ... ", y luego agregaba
en el mismo documento: "para que con los dichos treinta ducados ... " Y en
el decreto del Consejo de Cruzada se escribió: "en lo referente a los treinta
ducados ... " Sin embargo, de estos tres documentos el fundamental, porque
de él derivan los otros, es el cargo de 60 escudos, en el que se expresó: "que

11

valen 24,_000 maravedís". La aparente confusión si se quiere, queda clara con
sólo~considerar que escudo y ducado son' en este caso,~~das rm~~~
·
· ·
0 • t neas, cuyo valor total va expresado en maravedís. Así, si en el cargo se
hizo por 24,000 maravedís y entendemos los 30 ducados, 0 los dichos ducados
como _12,000 maravedís, en la petición de doña Leonor y en el decreto del
ConseJo de Cruzada, todo está perfectamente claro. ¿Dónde está pues el dispar_a~e? El error de escribir ducados por escudos se produce ~rirner~ en la
petición de doña Leonor. En el decreto del Consejo se repite• pero creo yo
que por referencia literal a la petición.u
'
Ahora bien; si en la· real cédula que concedió la ayuda a doña Leonor
en_ el_ cargo no se hubiese expresado el valor en maravedís de los escudos habí:
existi~o la ~onfusi6n, y el disparate, porque el escudo de oro, como moneda
efectiva, val1a 442 mrs. y el ducado, también como moneda real 375 0 374 resultando
una diferencia a favor del escudo de 67 0 66 mrs., 1o' cua1 no suce'
d'
1a cuando escudo y ducado se consideraban monedas imaginarias O teóricas.is
.Y aun había confusión en el uso del ducado como moneda teó' n·ca, pues
mientras unas veces se le daba el valor de 375 mrs., otras se le reconocía
sólo de 374.
He aquí dos casos ilustrativos.
Las dos reales cédulas dadas por Felipe II a Cervantes en Tom:u (Portuga;) ~l 21 de mayo de 1581, las cuales, en la parte que aquí interesa, dicen
asi: El Rey.-Juan Fernándex de Espinosa, del nuestro consejo de azienda
Y nuestro thesorero g~neral, yo vos mando que de los mrs. que os mandamos
entregar de lo procedido de las mulas que sirvieron en el artillería de nuestro
exto., Y las mandamos vender, deis y pagueis a Miguel de Cervante cincuenta
d~cados, qu_e montan diez y ocho mil setecientos cincuenta mrs. a cumplimiento de c1e~ ducados, de que le azemos merced de ayudar de costa, atento
a que va a ciertas cosas de nuestro servicio; y los otros cincuenta le manda-

14
An:~vo _General de Simancas. Contaduría de Cruzada, 221; marcas L.L.L. Documento méd1to hasta que Astrana 'Marín lo reprodujo en ibid. pág. 20
u El. entusiasmo
·
Y admira~ón por Cervantes puede hacernos' pensar . que Felipe II y
su ~obi~mo no se porta~on bien con él, ni hicieron gran cosa por rescatarle del cautiveno. Sm embargo, se hizo algo extraordinario, pues además de aportar 30 escudos de
oro para su res~te, se le concedió a la madre un privilegio, que pudo vender, para
llevar de Valencia a Argel mercaderías no prohibidas por valor de dos mil ducados. y
debemos 1:cordar qu~ Cervantes no era entonces el autor del Quijote, sino uno de los
muchos m1les de caullvos. Quede esto como justa reivindicación al Consejo de Cruzad
a Felipe II y a su gobierno.
as,

Luis Astrana Marín, op. cit., pág. 21.

607
606

�mos librar en el pagador de nuestras armadas de Cartagena ... " y: "El Rey.
-Lopc Giner, pagador de nuestras harmadas en Cai:tagena,_ yo vos mando que
de cualesquier mrs. de vuestro cargo, deis y pague~s a M~guel de Cerba~::
cincuenta ducados, que montan diez y ocho mil setecientos cmcuenta mrs ...
En estas dos reales cédulas al ducado se le da como valor 375 mrs.

plata. Lo inició Inglaterra, a quien siguieron las principales naciones. Tal
adopción fue precedida de un alza sensible del precio del precioso metal y
de un brusco descenso en el de la plata, de suerte que el bimetalismo no continuó rigiendo en el mercado.

En cambio en la carta de pago y recibo de dote que Alonso Rodríguez
firmó el 11 d; agosto de 1580 se le da al ducado el valor de 374 mrs. En a~uel
documento, en efecto, se lee: "!ten. cient ducados en reales, q~e valen ~remta
e siete mill e cuatrocientos maravedís, que fueron los que la dicha ~anna de
Alfaro, mujer de dicho alguacil Martín de Muxica, mandó a la dicha Ana
de Fillafranca ... " 17

Un real decreto de 18 de noviembre de 1887 fijó la par del cambio de la
peseta con la unidad monetaria de diversas naciones. Para el dólar estableció
co~o par del cambio o equivalencia int~ca 5.18 pesetas; para la libra esterlma 25.20; para el marco alemán, l.2S; para el florín austro-húngaro, 1.47;
para el florín holandés, 2.10; para el rublo, 4.00; para el peso de Colombia,
Chile, Argentina, y Uruguay, el sol del Perú y el bolívar de Venezuela, 5
pesetas cada uno, etc.

1? ~:

Al adherirse España a la Unión Monetaria Latina (real decreto de
de 1868) al compleJ·o sistema anterior de maravedí, real, etc., s1gwo
t
oc ub re
,
1 d 5
d
eJ que tomó como unidad monetaria la peseta de p~ata, 8 e g,:ª~?s e
peso y ley de 835 milésimas, subdividida e~ l~O céntimos. La_ acunac1on de
·
1a h.izo en 1869 el gobierno que s1gwó al destronamiento de Isabel
esta pieza
II La moneda representaba en el anverso una mujer con corona Y un ~mo,
s~bolizando a España, y la leyenda: "España - 1869". En el reve~? tema el
escudo nacional y se leía: "200, piezas en kilogramos - Una peseta •
El sistema monetario se fijó entonces de este modo: Monedas de oro de
lOO 50, 25, 20, 10 y 5 pesetas, con ley de 900 milésimas (oro .900, co_bre
100) y peso de 32.258, 16.129, 8.64, 6.452, 3.226 Y 1.63 gramos res~c~iva.mente;
' monedas de plata de 5, 2, O·50 y 0.20 pesetas, con ley de 835 m1lesimas
f
(plata .835 y cobre .165) y peso de 25, 10, 5, 2.5 y 1 gramos, respec 1v~mente· piezas de bronce de 0.10, 0.5, 0.02 y 0.01 céntimos (cobre .950, estano
40 y ~inc .10) y pesos de 10, 5, 2 y 1 gramos. El cuproníquel, moneda ~e
0.25 (750 milésimas de cobre, 250 de níquel) y 7 gramos de peso se estableció
ya bien entrado este siglo. Las monedas de oro y las de plata de 0.20 no

Mas aquel cambio nunca fue permanente. Al alterarlo contribuyeron y contribuyen constantemente diversos factores, causas o circunstancias, como la
influencia de la ley de la oferta y la demanda en relación con la balanza comercial de importación y exportación, los problemas políticos y sociales, y
las especulaciones.
Después de la Segunda Guerra Mundial el valor a la par de la unidad monetaria de muchas naciones fue determinado por acuerdo entre los respectivos
gobiernos y el Fondo Monetario Internacional, agencia de las Naciones Unidas. La paridad de la peseta oro fue fijada en $0.0913. 18
En cuanto al sistema monetario español después de la guerra de 1936, todo
él ha sufrido transformación. Su unidad monetaria sigue siendo la peseta;
pero ya no es pieza de plata, sino de bronce. De ella se han hecho tres acuñaciones: una en 1944, otra en 1947 y la tercera en 1966. El peso de la pieza
en esta última es de tres gramos y medio y su composición de 92% de cobre,
6% de aluminio y 2% de níquel.

circulaban.
En los años 1872-1873 se adoptó el patrón oro, quedando desechada la

,. erónimo Morán, Vida de Cervantes, Madrid, 1863, págs. 339-341. As_tra~,ª Marín

·• p ágs . 143-146) publicó las dos cédulas en fotograbado y en transcnpoon.
( oP. JCh.
.
M ,
n La carta puede verse, en fotograbado y en transcripción, en Lws Astrana ann,
Jbid., págs. 350-356. La cita en la pág. 353.
.
· ,
1803• En el Diccionario de la Real Acadenua de •aquel
11 La peseta existia ya en
· ¡
año se lee: "Peseta. La pieza que vale dos reales de plata de moneda provmoa,
formada en figura redonda".

608

,.. Por ley de 31 de enero de 1934 el oro contenido en U. S. Dólar fue fijado en
15.238 granos, o '35.00 dólares la onza de oro puro. La onza troy pesa 31.1035 gramos; un
grano es igual a 0.64 de gramo, y un gramo tiene 20.8695 granos. Conviene recordar
que la unidad monetaria de los Estados Unidos es el U. S. Standard dallar. Antes de
1934 era un dólar de 25.8 granos de oro, con ley de 900 milésimas. Desde 1934 es un
dólar de 15.238 granos de oro, con ley 900 milésimas. El si/ver do/lar, acuñado primero
en 1794 y con peso desde 1837 de 412.5 granos de plata y ley de 900 milésimas. Antes
de 1873 fue la unidad monetaria de los Estados Unidos. Hubo también un trade dallar,
no acuñado desde 1885, de plata, que pesaba 420 granos. El golden do/lar, de 25.8
granos, fue acuñado en 1849-1890. La pieza de oro de diez dólares, acuñada en el
pasado, se llamaba el águila. Monedas divisionarias son: half dallar (O.SO), quarter
(0.25), dime (0.10), nickle (O.OS) y centavo (0.01).

609
H39

�Hay monedas de plata de 100, 50, 25 y 5 pesetas. La de 100 pesetas fue
acuñada en 1966, pesa 19 gramos y su ley es de 900 milésimas.
No sólo· resulta curioso, sino también útil, comparar- el valor de las monedas
de la época de Cervantes y las de hoy. Al hacerlo se valoran en términos
actuales y se comprende mejor el sentido y la significación de los p~~jes cervantinos en que se mencionan aquellas piezas. Sin embargo, las dtficultades
para hacer tal comparación no son pocas. En primer lugar, nos fal~:i conocer
el valor de los metales en cada caso. Claro que podemos llegar a cierta aproximación al comparar los pesos y leyes, aunque sea sin tener en cuenta los
diversos factores que condicionaban y condicionan el valor de la moneda.
Podemos también ayudarnos para una aproximación más completa a aquella
comparación con el conocimiento del poder adquisitivo, entonces, y ahora, de
ciertas monedas.
No obstante las comparaciones que se han hecho de monedas del siglo XVI
y modernas, ~or lo general han resultado poco afortunadas. Así, ,por ejemplo,
Rudolph Schevill escribió en 1919 que el dólar de entonces vaha_ lo que dos
reales y medio de los días del autor del Quijote."' "He -ha escrito a su vez
Gary MacEóin- does not go into detail as to the basis of his calculations, and
I feel that in terms of 1950 prices in the United States, the exchange rate
given in the text is approximately correct." 21
Mas es evidente que si un dólar de 1950 valía lo que dos reales y medio
de la época de Cervantes ( idea de MacE6in), el cambio no_ ~s. aplicable ~1
dólar de 1919, sencillamente porque el valor y el poder adqu1S1ttvo de aquél
no eran lo mismo en los dos años. Pero, además, tampoco me parece correcto
el cambio dado por Schevill en 1919. Veamos. El peso de la plata de un dólar
era desde 1873, 412.5 gramos, o sea 19.765 gramos (a razón de 20.8695 granos' por gramo). El real de plata pesaba en metal fino 3.~3283~ gramos
(67a. parte de los 230 gramos del marco) . Dos reales y medio teman pues,
un total de 8.582087 gramos de plata, esto es, menos de la mitad que el
dólar. Además, la par del cambio o equivalencia intrínseca del dólar con
22
la peseta era de 5.18 pesetas. El peso de la plata de un duro de 1936 era de

22.5 gramos (25 X .900), y el que correspondía al 18 céntimos en aquella
moneda era de 0.81 gramos. En total 23.31 gramos. Valorando el dólar por
la paridad de 5.18 pesetas, y comparando el peso de la plata correspondiente
a este valor y el de los dos reales y medio, también es obvia la desproporción,
resultando cerca de tres veces (exactamente 2. 71) superior el peso de 5.18
pesetas que el de los dos reales y medio. Así, pues, por el correspondiente peso
de plata, el dólar valía, y vale, cinco reales y tres cuartos de otro real, y no
dos y medio. Y el centavo resultaba igual a un maravedí y 96 centésimas
de maravedí.
Del peso en plata de un real (3.432835 g.) correspondía a un maravedí
la 34a. parte, o sea, 0.100965 g. En el peso del duro de 1936 (22.5 g. ) correspondía a una peseta la 5a. parte, o bien, 4.5 g. Por tanto, una peseta de 1936,
siempre conforme al peso de la plata y dejando de lado los factores que condicionan su valor, valdría 4 mrs. y 45 centésimas de maravedí.
La peseta de hoy puedo compararla sin dificultad con la de 1936 tomando
como base el peso de la plata del duro de entonces y el de la pieza de 100
pesetas que hoy circula. He dicho que de los 22.5 g. de plata del duro correspondían a la peseta 4.5 g. La moneda de 100 pesetas tiene 17.1 g. de plata
y la parte de este metal que en ella corresponde a una peseta es de 0.1 71 g.
Ahora bien, como 4.5 g. contienen 26 veces y un tercio más plata que la que
tiene la pe~eta en la mejor moneda hoy en circulación, la de 100 pesetas, acuñada en 1966 la peseta de hoy valdrá 0.038 de la de 1936, esto es, 26 veces
y un tercio menos.

En cuanto al poder adquisitivo, un cálculo bastante conservador lleva la
superioridad de la peseta de 1936 por lo menos a 30 veces la de hoy, con
la reserva, claro está, de las notables variaciones que se dan según artículo y
servicio, llegando hasta cuarenta veces en el caso concreto del precio de los
periódicos diarios, que en 1935 era de diez céntimos y hoy es de cuatro pesetas.
Por su peso de plata, insisto, una peseta de 1936 equivaldría a un real y
diez maravedís y medio, en esta forma:
1 pta. (4.5 g.)

,. Rudolph Schevill, Cervantes, 1919, pág. 155.
., Gary MacEóin Cervantes. A Bruce Fellowship Biography, Milwaukee, 1950, pág. 205.
n "Duro. El pe:o de plata de una onza, que vale ( en 1803) diez reales de plata"
( diccionario de 1803) .
"Peso. Moneda castellana de plata del peso de una onza. Su valor es (en 1803) 8 rs.
de plata; y los que por pragmática valen 10, los llaman para distinguirlos pesos gruesos".
( Diccionario de 1803) .

610

1 real (3.4328358 g.) O34
10 mrs. ( 1.00965 g.) O 10
y medio (0.0505482 g.) O½
4.4929678 g. O44

mrs.
mrs.
4.5 g.
maravedí.
mrs. y medio

Un real (3.4328358 g.) es, respecto de 4.5 g. de plata de 1936, 0.7628 pesetas, y respecto de 0.171 de la peseta de 1971, 20.07 pesetas. Y un maravedí
resulta 0.02247 de la peseta de 1936 y 0.59 de la de 1971.
611

�Un análisis de precios en busca de poder adquisitivo de la moneda, y su
correspondiente comparación, puede llevamos a resultados muy diferentes de
los anteriores. Pero habría que afinar mucho y no limitarse a unos pocos artículos. Habría que tomar en cuenta también diversas condiciones económicas
y sociales. Y siempre resultaría tarea difícil. En las obras de Cervantes y de
contemporáneos suyos encontramos referencias a precios de diversos artículos
representativos. Veamos, por vía de ejemplo, algunos. En el pasaje del Quijote
mencionado al principio de este trabajo, Teresa Panza da como precio de la
carne el de 30 mrs. la libra. No dice de qué carne se trata; pero teniendo en
cuenta que don Alonso Quijano (o Quijada), según se lee al comienzo del gran
libro comía de "una olla de algo más vaca que carnero ... ", lo que sin duda
se debía a que ésta era más cara que aquélla, y que la carne de cordero se
vende hoy en Madrid a 110 pesetas el kilo, podemos establecer que 30 mrs.
eran 55 pesetas, y que un maravedí equivaldría a 1.83 pesetas.
En La Gitanilla la vecina pregunta al escudero: ''Vos señor Contreras ¿ tendréis a mano algún real de a cuatro?" Y le dice: "Dádmelo; que en viniendo
el doctor mi marido os lo volverá." A lo que Contreras responde: "Sí, tengo;
pero téngalo empeñado en veinte y dos maravedís: que cené anoche; dénmelos; que yo iré por él en volandas". Contreras pagó por la cena veintidós
maravedís. Hoy no habría podido cenar en Madrid por menos de noventa
pesetas. Entonces, si 22 mrs. equivalen a 90 pesetas, un maravedí equivale a
4.09 pesetas.
Por último en El Lazarillo de Tormes se lee: "Estábamos en Escalona y
'
me dio un pedazo
de longaniza para que la asase", y "luego sacó un maravedí
de la bolsa y me mandó por vino a la taberna". No dice Lázaro qué cantidad
de vino recibió por el maravedí; pero nunca sería menos de un cuartillo.
Hoy el precio medio del vino cor•riente es aquí de 9 pesetas. El cuartillo, un
maravedí, valdría, pues, 2.25 pesetas.
En los tres casos el poder adquisitivo del maravedí es muy desigual y siempre resuita su valor muy por encima del que le corresponde según el valor
y peso de la plata. Pero, a pesar de todo, el peso de la plata de cada moneda
resulta buena base para establecer equivalencias.
Podemos, pues, aceptar los resultados de comprar los pesos de plata como
medio de comparar las monedas de la época de Cervantes con las de la época
posterior, incluso las de hoy.
Estas notas pueden, sin duda, ser útil ayuda para entender el problema del
confuso complejo monetario de la época del autor del Quijote.

LA TRIPLICIDAD DE FUNCIONES DEL PODER ESTATAL
Lic. JoRGE MoNTEMAYOR SALAZAR
Universidad de Nuevo Le6n

Sumario: 1.-Las funciones del poder. 2.-Funciones formales y materiales. 3.-La
función legislativa. 4.-Consideraciones sobre la función ejecutiva. 5.-La función
jurisdiccional.

1. LAS FUNCIONES DEL PODER

FUNCIONES DEL PODER son ejercicios de expresión potestativa que el Estado
lleva a cabo en cumplimiento de su tarea. Para la exteriorización de esas
manifestaciones, la potestad pública se vale de medios orgánicos específicamente
constituidos. Sus atributos y competencias están precisados expresamente en
la ley. Las funciones del poder, al surgir por medio de diversos órganos, evitan
que su ejercicio pueda concentrarse en perjuicio de la integridad política y
social del pueblo. Aunque un solo órgano podría ser el encargado de la expresión potestativa, esto no es conveniente en vista de que todo concentramiento de poder inclina hacia el despotismo y la arbitrariedad. El uso del
poder estaría supeditado más a la voluntad de un hombre que a los imperativos de una ley justa y estable.
Son tres las funciones del poder: La legislativa, la gubernativo-administrativa y la judicial. Por medio de estas tres funciones, el poder del Estado se
transmite y obra en el pueblo. Todo acto de poder se identifica con esta
clasificación tripartita de funciones. El funcionamiento de la legislación asegura al ciudadano la presencia de leyes generales y obligatorias que norman
y encauzan los comportamientos sociales. Un poder ejecutivo que promueva y
proyecte la tarea de admini"stración y gobierno, permite una mayor confianza
en el diario convivir del hombre en sociedad política. Los problemas del hombre con el hombre o de éste con el Estado, no deben de perturbar la paz
613

612

�pública; es por ello necesario depositar en una función judicial el atributo
de juzgar y sentenciar. Cada función, con su respectivo campo de competencias, participa del poder contenido en el Estado. No se trata, como se ve,
de que cada "función" sea un "poder" distinto e independiente. El poder es
indivisible en su naturaleza; por tanto es imposible pensar en la existencia de
diversos poderes en la actividad autoritaria del Estado.

2.

FUNCIONES FORMALES Y MATERIALES

En su ejercicio, las funciones del poder tienen dos aspectos, el uno formal,
el otro material. En virtud del primero las funciones son calificadas de acuerdo no a su naturaleza, sino en atención al órgano que las realiza. El segundo
aspecto -sentido material- se toma en cuenta analizando el contenido mismo
de la acción potestativa expresada. Las manifestaciones del poder, reúnen
en su objetividad los aspectos material y formal. Existen algunos casos en
donde el sentido formal y material no concuerdan en el ejercicio de una
función determinada. Cuando, por ejemplo, el ejecutivo desarrolla, en
cumplimiento de la ley, una función que por su contenido material es típicamente judicial, se dice: "Es un acto formalmente ejecutivo, materialmente
judicial". Este caso no sólo se presenta en la tarea ejecutiva. Las tres funciones
del poder, en cumplimiento del orden jurídico, pueden desarrollar en algunos
casos, funciones que materialmente no concuerden con su asper.to formal.
Ello, sin embargo, no perturba el sentido y marcha del poder. El aspecto formal se funda en un dispositivo legal. Está surgido de la realidad preceptiva
del derecho. Se apega a lo que las normas señalan. Brota de las disposiciones
jurídicas que otorgan al órgano de poder su competencia o atribución. El
aspecto material es juicio, consideración o estudio de contenidos concretos.
Estas situaciones que se observan en el ejercicio del poder, no representan, en
ningún momento, intromisión de las funciones entre sí. Se tr•ata de expresiones de autoridad fundadas en facultades jurídicas que la ley concede a los
órganos potestativos del Estado. Presentes las condiciones que la ley señala
para que el órgano intervenga, éste estará en aptitud legal de hacerlo. La
expresión de las funciones descansa, fundamental y esencialmente, en el respeto y obediencia de la ley.

3.

Si la norma jurídica aparece ante nosotros con visos de especial y trascendente importancia, es necesario que el encargo de la función legislativa se dé
a un órgano estructurado adecuadamente para tal fin. La función legislativa
se deposita en un cuerpo colegiado llamado co~greso, el cual suele estar formado por dos partes denominadas cámaras. Cada una de ellas posee un ámbito
propio de competencias. En algunos asuntos pueden conocer indistintamente
cualquiera de las dos. En otros, es necesario que resuelvan conjuntamente. En
un sistema presidencial, las cámaras son: la de senadores y la de diputados.
En un sistema parlamentario: cámara alta y cámara baja. Las representaciones
legislativas son puestos de elección popular. Los miembros de cada una de las
cámaras son elegidos pov el pueblo, para que ejerzan su cargo durante el
tiempo que señala la ley. Las sesiones que realiza el congreso pueden ser: ordinarias y extraordinarias. Los dos períodos de sesiones son indicados por la
ley. Los períodos ordinarios están prefijados concretamente en la norma legal.
Los períodos extraordinarios existen condicionados a la presencia de ciertas
circunstancias que la misma ley señala. En estas reuniones las cámaras conocen
--entre otros asuntos-- de los proyectos de ley que les han sido presentados.
Realizado el estudio y discusión de los mismos, el órgano legislador puede
reformarlos, aprobarlos o rechazarlos. El jefe del ejecutivo y los legisladores
suelen tener la facultad de proponer proyectos de ley.

LA FUNCIÓN LEGISLATIVA

La vida del Estado, en donde los sucesos políticos y sociales se originan
continua e intermitentemente, requiere de un conjunto de normas legales

614

-justas y apropiadas- que encaucen eficazmente su existencia y trayectoria.
El orden de las leyes es necesario, pues estando establecidas, los miembros
de la comunidad conocen expresamente sus derechos y obligaciones. La legalidad se constituye en principio directriz de la expresión político-social. Todo
acto, sea del Estado o del particular, debe de apegarse a los lineamientos
preceptivos del derecho. La norma jurídica, como regla de conducta y obse:rvancia obligatoria, nunca ha sido ajena a ninguna forma de organización
política. El Estado, como principal gestor del bien público, debe de enmarcar
su acción y la de los ciudadanos en un cuadro de firme legalidad. Los principios de la ley llevan ese propósito y emergen de la misma sociedad política
que los desea e instaura. De aquí que los contenidos de las normas -sean
permisivas, imperativas, sancionadoras o prohibiti~as- deban de estar apegadas a la realidad social de donde afloran. La ley, en cuanto protectora del
orden y la seguridad socio-política, no debe hacer concesiones en menoscabo de
su tarea. Su función es específica.

Iniciación, discusión, aprobación, sanción, promulgación, publicación e iniciación de la vigencia son pasos sucesivos que se presentan en la creación de la
norma. Constituyen el proceso elaborativo de la ley. Las funciones ejecutiva

615

�y legislativa intervienen en el desarrollo de este proceso. La iniciación se presenta cuando las autol'idades competentes proponen al Congreso un proyecto
de ley para su estudio y resolución. Las cámaras que reciben el proyecto deliberan y discuten sobre si es de aprobarse o no. Aceptado el proyecto de ley, se
configura el tercer aspecto del proceso legislativo: la aprobación. Esta aprobación, por parte de las cámaras, debe de ser sancionada por el ejecutivo. Aprobada y sancionada, la ley se promulga y se da a conocer a todos aquellos que
deban acatarla. La publicación de la norma es requisito indispensable para que la
misma pueda ser conocida por todos los ciudadanos. Al expedirse la ley se
indica, en su texto, la fecha en que habrá de empezar a surtir sus efectos. Ese
momento marca la iniciación de su vigencia.
Realizado totalmente el ciclo formativo de la ley, ésta surge con ciertos
rasgos o características que le proporcionan su auténtico sentido. Esas características son las siguientes: La generalidad, la abstracción, la impersonalidad
y la permanencia. Toda ley carente de estas notas distintivas, debe ser negada
como tal. Los medios de impugnación establecidos para esos casos nos confirman lo anterior. La ley es general, pues se aplica a todos aquellos que se
encuentren en las condiciones previstas por la misma. Es abstracta e impersonal porque su existencia se perfila a orientar, ordenar y encauzar acontecimientos naturales o humanos de interés para el derecho y no a imponerse indebidamente a alguien en particular. Los efectos de las disposiciones legales se
producen al realizarse sus supuestos normativos. La norma general -por otra
parte- no se agota o termina en su ejercicio, es permanente. A diferencia
de esto último, la ley privativa se extingue con su ilegal aplicación. Este tipo de
leyes, al tiempo que socavan la seguridad política y jurídica del gobernado,
desvirtúan la esencia misma de la ley. Arremeter y atentar contra la libertad,
la seguridad, la igualdad jurídica, no es tarea que competa a la norma de
derecho. El principio de legalidad encuentra un fuerte apoyo en la justicia y
generalidad de la ley.
Los sistemas para originar las leyes pueden diferir en uno o en varios de
sus aspectos. Esto no obsta para que la función legislativa lleve a cabo su
misión. La norma plasma las condiciones bajo las cuales la persona habrá
de adquirir y ejercitar sus derechos y cumplir sus obligaciones. Lo jurídico circunscribe -asimismo-- la acción potestativa del Estado en el ámbito del derecho. Se dan en esta forma situaciones jurídicas precisas de consecuencias
altamente provechosas para todo el conglomerado. Los vaivenes e inquietudes
sociales originados en la ausencia de un derecho escrito, ceden al paso de un
orden legal, firme y cierto. Las relaciones entre los particulares se normatizan
y estructuran por medio de un derecho privado. El funcionamiento de la activi-

616

dad del Estado y sus vinculaciones con los ciudadanos se formulan en un derecho público. "Ligada a un ordenamiento preciso, la acción de la autoridad,
ora en materia civil, ora en materia pública, se salva de los escollos de la
incertidumbre, la incoherencia y la arbitrariedad partidarista. Todos los que,
con cualquier calidad, están constreñidos al deber de la obediencia súbditos
'
o funcionarios, saben cómo deben conducirse. Por su parte, los gobernantes
están dispensados de improvisar cada vez las soluciones necesarias. El método
y la continuidad rigen el gobierno del Estado; la seguridad y la confianza
reinan entre los administrados".1
Los aspectos material y formal de la ley se hacen presentes en su configuración. En la normatividad legal se conjugan esencialmente y se nos ofrecen
en la realidad preceptiva del derecho. No es posible, jurídicamente, pensar
el uno sin el otro. La ley, en su contenido, deberá estar orientada al logro de
los objetivos axiológico-jurídicos. El car•ácter formal de los preceptos del derecho emergerá del proceso de creación jurídica que realiza el órgano de poder
competente para ello. El precepto jurídico ideal es aquel en donde a lo formalmente válido se vincula un contenido intrínsecamente valioso. Adoptar
un criterio formalista y fijar la atención en un formulismo independiente o
ajeno a los contenidos normados, es una actitud errónea y peligrosa. Las
disposiciones más descabelladas e injustas serían leyes con sólo haber cubierto
las etapas gestativas de la norma. Ignorándose el contenido de las normas,
éstas pierden en su proyección y trascendencia. Las prescripciones generales
que la ley señala deben ser medios apropiados al mejoramiento y desarrollo
social. Es poi' ello necesario que sus contenidos sean correlativos a tales fines.
El insigne jurista español Francisco Suárez, al hablarnos de la ley nos dice
que es: "Un precepto común, justo y estable, suficientemente promulgado".
En esta breve definición se encuentran puntualizados -clara y objetivamente- los aspectos material y formal de la normatividad jurídica.
La acción y ejercicio de la función legislativa es siempre constante. Lo es
porque las realidades políticas y sociales que normatiza son variables y fluyentes. El desarrollo social en todos los aspectos, provoca el surgimiento de
nuevas y diversas situaciones comunitarias que el Estado debe de normar a
fin de fortalecer el bien y la seguridad general. Las leyes del pasado, óptimas
y eficaces en su tiempo, dejan de serlo cuando sus contenidos normativos se
desvinculan de las nuevas realidades que laten en el pueblo. La ley, como
obra humana, no puede prever todos los casos futuros, ni tampoco los con-

1

DABÍN, JEAN, Doctrina general del Estado,

Ed.

Jus, México, 1955, p. 247.
617

�tinuos cambios que se presentan en el panorama estatal. Es por ello necesario que el legislador esté siempre atento al desenvolvimiento colectivo.

4.

CONSIDERACIONES SOBRE LA FUNCIÓN EJECUTIVA

Es común oír llamar función ejecutiva a aquella expresión potestativa que
se realiza a través del órgano ejecutivo. No obstante, el término suscita diversas controversias. Se dice que esta función es mal llamada ejecutiva, debido
a que la misma no sólo se concreta a ejecutar sino que tiene su propia facultad de iniciativa. Algunos la consideran como una función administrativa,
tomando en cuenta la labor que desarrolla en la previsión y resolución de
las necesidades sociales. Otros piensan que se trata de una función gubernativa debido a la amplitud de su tarea. Como se ve, existen los más variados
criterios para calificar la mencionada función. Es tan general el horizonte
y tan particular la terminología, que incluso se han hecho uniones o combinaciones, tales como: función político-administrativa; función gubernativoadministrativa. Nosotros preferimos esta última, considerando lo siguiente:
A) Función ejecutiva. Designación imprecisa y confusa.-B) Función administrativa. Aunque en cierta forma administrar es gobernar, el calificativo
sólo refiere un aspecto parcial y secundario.-C) Función gubernativa. Mención que denota al máximo la manifestación suprema del imperium estatal.D ) Función gubernativo-administrativa. La unión de conceptos -gobernación y administración- en vocablo compuesto, permite objetivar el significado propio de la función en forma precisa y fiel. Siendo tan distintos los
argumentos y tan variadas las conclusiones que se pueden obtener, trataremos
de precisar un sentido veraz de la función gubernativo-administrativa.
El sentido y concepto de esta función ha sido esbozado y tratado poi' diversas teorías. Las definiciones sobre la misma son por tanto múltiples y
diferentes. Las teorías más nombradas son las siguientes:
la. Teoría de los fines. De acuerdo con esta concepción, las funciones del
Estado se distinguen tomando en cuenta los fines que persigue la acción
estatal. Así, la función legislativa crea el derecho y la función judicial lo ampara. La función ejecutiva o administrativa resguarda los intereses del Estado.
M. Hauriou, define -desde un punto de vista finalista- la función administrativa como: "La actividad del Estado, en cuanto se emplea en crear Y
hacer vivir la institución del Estado".2 Otro de los exponentes de esta teoría,
• Citado por R. CARitE DE MALBERG, Teoría general del Estado, Ed. Fondo de
Cultura Econ6mica, México, 1948, p. 428.

618

Arthur, expresa: "Administrar consiste en proveer por actos inmediatos e inc~n_t~s a la organización y el funcionamiento de los servicios públicos".3 Las
defm1c1ones expuestas no aciertan a precisar el sentido de la función administrativa. Se confunde el carácter de las funciones. Es oportuno indicar la
diferen~ia que existe entre las funciones del Estado y las funciones del poder.
Las primeras nos muestran los atributos del Estado orientados a la realización de los fines político-sociales: La paz, la seguridad, el bien público. Las
segundas son actividades propias y determinadas que los órganos del Estado
expresan en cumplimiento de su potestad.
2a. Teoría de la actitud especial del Estado en la función administrativa.
El teórico alemán Paul Laband es su principal defensor. Según esta doctrina
"La acción del Estado'' se halla contenida en la expresión y ejercicio de la
administración pública. La legislación y la jurisdicción representan la voluntad y el pensamiento del Estado respectivamente. El Estado administra "En
cuanto que aparece actuando".' El tratadista alemán nos dice: "Un Estado que
se contentara con hacer leyes y dictar sentencias se dislocaría bien pronto; es
qu~ no puede cumplir la misión que le está impuesta por su fin, sino por
acciones, de la misma manera que el individuo no realiza solamente la misión de su vida propia por su voluntad y su pensamiento, sino que también
por su actividad. Es preciso que las leyes sean aplicadas; que las sentencias
sean ejecutadas. Así, se opone a la legislación y a la justicia, la ejecución;
a la voluntad y al pensamiento del Estado, la actividad del propio Estado".5
Consideramos que ninguna forma de organización estatal -por más rudimentaria que sea- es concebible sin que proyecte y ejercite las típicas funciones del poder. Las funciones potestativas del Estado no se cierran en sí
mismas: todo lo contrario, en íntima y estrecha colaboración participan en la
consecución de su significativo fin. La situación que plantea Laband nos
conduce a formular las siguientes preguntas: ¿ Puede haber ejecución sin legislación y justicia? ¿Acaso la actividad o acción no presupone pensamiento
y voluntad? Si la administración es acción y la legislación juicio abstracto ¿ cómo se puede explicar la interrogante anterior?
3a. Teoría que ve en la administración una función de ejecución de las leyes.
Esta tendencia de ver en la administración una función de ejecución legal, se

' lbidem.
' Ibidem.

' Citado por FRAGA, GADINO, Derecho Administrativo, Ed. Porrúa, México, 1960,
t. r, c. v, No. 45.

619

�reviste también de una idea finalista. Berthélemy nos dice que la administración es la actividad que desarrolla el poder ejecutivo para ejecutar la ley.
Gabino Fraga jurista mexicano, comentando esta teoría en su obra Derecho
.
., de la ley.?
Administrativo' se pregunta ¿ qué debe de entenderse por e1ecuc1on
Para responder a esta pregunta analiza dos posibles criterios de apreciación:

ejercicio de la función administrativa se hace presente en todas aquellas situaciones imprevisibles en donde el interés o la seguridad pública están en riesgo
o juego.

lo. Se hablará de ejecución de la ley cuando la actividad que despliega
está autorizada por una disposición legal. Se puntualiza el apego de la acción
al derecho.
2o. La ejecución se formulará en las tareas de la administración para dar
efectividad a las· normas legislativas.
Analizando el primer criterio, es de deducirse su imposibilidad para originar
un auténtico sentido de la administración. Establece una igualdad finalista
entre las diversas funciones. Si todas se hallan autorizadas por las normas del
derecho, tendrán que ser absolutamente ejecutivas -según este criterio doctrinal- lo cual no es posible dado el carácter específico de cada una de las
' del poder estatal. Otro
' de los aspectos enjuiciables es el de :ºnf und'll'
funciones
la autorización con la ejecución misma. No debe entenderse por e1ecutar la
ley, usar de una autorización que ésta concede. Si así se hiciere se tendría
que afirmar que los particulares también ejecutan la ley cuando celebran un
contrato determinado.
Considerando el segundo criterio, el maestro mexicano concluye que muchos
actos que no se concretan meramente a ejecutar la ley, quedarían fue~a de
la función administrativa. Tomando en cuenta los resultados que se obtienen
de esta teoría -o muy amplios o muy estrechos--, Gabino Fraga, co~sid_e~a
que la misma no es de utilidad para dar un concepto acertado del e1erc1c10
administrativo. 6
Por su endeble y errónea fundamentación, esta teoría es hoy re~aza~ universalmente. La administración no se puede concretar a la sola e1ecuC1on de
la ley. Muchas de las acciones que desarrolla en su manifestación no concuel'dan con tal sentido. Pensar al modo de Berthélemy es suponer -falsamente-:
que las leyes poseen especial y precisa contextura para prever sobre aconte~1mientos futuros e inciertos. La vida multifacética del Estado nos muestra diariamente la diversidad de nuevos hechos sociales que sin estar normados por
las leyes, deben de ser regulados o vigilados por parte de la autoridad. El

• FRAGA, GABINO,

No. 43.

620

Derecho Administrativo, Ed. Porrúa, México, 1960, t.

I,

c.

VI,

4a. Teoría de Duguit. Según León Duguit el acto subjetivo y el acto condición forman el contenido de la función administrativa. El acto-regla emana
de la legislación. Por razón del efecto que producen los actos jurídicos pueden
clasificarse en: Actos reglas, actos subjetivos y actos condición. En virtud de
los primeros se crea, modifica o extingue una situación jurídica general. El
acto subjetivo crea, modifica o extingue una situación jurídica individual.
El tercer acto condiciona la aplicación de una situación jurídica general a un
caso particular. Nos dice pues el jurista francés que la expresión administrativa
se efectúa por medio de actos subjetivos y actos condición. Como es ve, el
maestro de Burdeos aprecia el funcionamiento administrativo desde un punto
de vista plenamente jurídico. Reconoce, sin embargo, la influencia e importancia de los actos materiales que la administración lleva al cabo.
5a. Teoría que distingue entre las funciones formales y las funciones materiales. De acuerdo con un criterio formal, la función se determina observando
al órgano legalmente competente que la produce. La función material se deduce del fondo mismo de la acción ejercitada.
Con el fin de captar el sentido intrínseco de la función administrativa, un
grupo de juristas ha analizado los principios y fundamentos de la misma y
expresado luego sus juicios personales al respecto. Tratando de mostrar las
diversas apreciaciones que sobre el tema se han hecho, anotamos algunas de
las planteadas. G. Meyer, nos dice que la administración comprende todas las
decisiones que regulan un asunto particular o un caso individual. Seligmann,
declara que se hace imposible la delimitación entre la legislación y la administración, si se aparta uno de la idea de que la ley estatuye a título general
y el acto administrativo a título particular. Esmein, define el acto administrativo como un "acto particular". Duguit, afirma que "El acto administrativo
es siempre un acto individual y concreto". Jéze, sostiene que el acto administrativo tiene por carácter distintivo "referirse a un caso particular''. La administración, para León Duguit, es una función que crea "situaciones jurídicas
específicas". La ley representa un derecho objetivo: norma general y abstracta.
La administración, apegada y de conformidad con la ley, expresará su tarea
competencial. El acto administrativo es necesariamente una decisión particular
y concreta.7
' GARRE DE MALB.ERO, R. Teorla general del Estado, Ed. Fondo de Cultura Económica, 'México, 1948, pp. 433, 434.

621

�Algunos autores -Paul Laband, George Jellinek, Maurice Hauriou- creen
que el acto legislativo y el acto administrativo, pueden tener indistintamente
un alcance general e individual, pero que no tienen la misma materia. Para
ellos "El conjunto de prescripciones que fijan los derechos y las obligaciones
de los individuos forman el orden jurídico y legal del Estado. Toda decisión
tomada dentro de los limites de este orden jurídico es una manifestación de
la actividad administrativa del Estado".8 Los contenidos de la acción administrativa, sean de cal'ácter general o particular, se harán presentes dentro de un
régimen jurídico existente. Estos autores ven en la administración un medio
para cumplimentar las leyes. Observan también el apego que profesa a las
mismas. Destacan y reconocen el poder amplísimo que tiene para tratar y resolver -dentro de la ley y en su ámbito de competencias-- los asuntos de
más urgencia y necesidad en el Estado. George Jellinek, en su obra Teoría
general del Estado, nos dice: "Dentro del círculo de actividad administrativa
cuyo contenido está determinado por la ley, existe un elemento de actividad
libre junto a la actividad jurídicamente reglada. Las acciones, en el primel' caso,
no tienen otra norma que el deber que corresponde a los órganos del Estado,
pero no puede ser constreñida por ninguna clase de principios jurídicos especiales. La administración jamás es mera ejecución o aplicación mecánica de
reglas generales a casos particulares, precisamente porque no es exclusivamente
actividad autoritaria, sino que lleva en sí actividad social. La administración
posee, por tanto, un campo de libre iniciativa, que puede ser limitado por
reglas jurídicas, pero cuyo contenido no es determinable por esas reglas. La
administración, en sentido material, contiene ... dos elementos: el de gobierno
y el de ejecución. Aquél contiene la iniciativa y reglamentación; éste la aplicación de lo ordenado".º
La teor-ía que distingue las funciones en su materia y en su forma se inicia
en Alemania, transmitiéndose inmediatamente a todos los Estados. El amplio
concepto que en el caso concreto de la administración establece, _revela su propiedad y certeza. Con suma claridad analiza los más diversos aspectos del ejercicio administrativo. Por sus méritos es hoy la teoría más reconocida y aceptada.
Una vez descritas las principales teorías que sobre la función administrativa
se han e&gt;..'}Juesto, es necesario adoptar una posición respecto a su naturaleza y
precisar sus principales aspectos y características. El panorama que nos muestran las diversas concepciones puede parecemos desarmonizado. Sin embargo,

no impide que nuestra atención fije, en forma concreta y fiel, los puntos más
sobresalientes y aceptables de las mismas. Puede decirse, por tanto, de la función gubernativo-administrativa lo siguiente:
lo. Se expresa por medio del órgano ejecutivo. Su tarea es "Obrar doquiera
que la necesidad de intervención se manifieste; proveer, prever, preparar: en
lo ordinar-io y en lo extraordinario, en el interior y en el exterior, todos los días
sin discontinuidad" .10
2o. La actividad de la función gubernativo-administrativa está subordinada
al orden preceptivo del derecho. Comúnmente, en su expresión, produce efectos legales de creación, modificación o extinción de situaciones jurídicas particulares.
3o. Su tarea puede ser considerada desde los puntos de vista formal y
material. El primero nos remite a la competencia legal del órgano de poder.
4o. La actividad de la función gubernativo-administrativa comprende tanto
la ejecución de leyes, como la expresión de la más amplia facultad para reglamentar y organizar su servicio. En el campo del ejercicio administrativo
es posible detectar dos tipos de actos: el meramente material y el estrictamente
jurídico.

5.

LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL

La vida diaria de la comunidad se orienta en sus más diversas expresiones
por un orden jurídico legalmente establecido. El respeto al mismo propicia la
paz y tranquilidad del todo social. Cuando la seguridad y el orden de la comunidad es perturbado gravemente o se está ante la posibilidad de que lo sea,
el Estado debe de intervenir a fin de proteger el bienestar colectivo. La existencia y fomento de un adecuado y dinámico régimen de justicia es tarea
fundamental en la constante acción del Estado. El derecho norma la convivencia humana. La ley establece preceptos generales frente a los cuales estarnos
comprometidos. Hacemos mención de esto tomando en cuenta el carácter tutelar que la función jurisdiccional tiene para con el derecho.
El Estado, por medio de la función jlll'isdiccional, se avoca al conocimiento
y resolución de todos aquellos casos en donde el derecho ha sido ofendido o
está en vías de serlo. Interviene también para esclarecer situaciones dudosas

' lbid, p. 435.
' ]ELLINEK, GEORGE, Teoría general del Estado, Compañía Editorial Continental,
S. A., México, 1958, pp. 503-504.

622

10

DABÍN, JEAN,

op. cit., p. 245.

623

�de derecho o para declarar condiciones de obligatoriedad. Un requisito indispensable debe ser cubierto para que el órgano judicial pueda conocer e intervenir en asuntos de su competencia: debe solicitarse -por parte de interesad~
expresamente su ejercicio. La petición de parte es condición previa a la actuación judicial. Este derecho que se tiene de poner en movimiento la maquinaria
judicial es llamado: Derecho de acción. Por medio de él, el accionante ejercita
la facultad de pedir a los órganos jurisdiccionales la aplicación de las normas
jurídicas al caso concreto, con el propósito de decidir y resolver sobre el hecho
y derecho cuestionados. "El derecho de acción es -según Roce~ un derecho
subjetivo público, del individuo para con el Estado, que tiene como contenido
substancial el interés abstracto a la intervención del Estado para la eliminación
de los obstáculos, que la incertidumbre o la inobservancia de la norma aplicable en el caso concreto, puede oponer a la realización de los intereses protegidos. Objeto de este derecho es la prestación, por parte del Estado, de su
actividad jurisdiccional para la realización forzosa de los intereses de tutela
cierta".11 Siendo la función jurisdiccional la encargada de juzgar y decidir en
derecho, la autodefensa o venganza privada al mismo tiempo que prohibida
se hace innecesaria.
La actividad jurisdiccional se manifiesta -fundament~ y esencialmente-

ª través de un proceso normado por la ley. Se asegura, jurídicamente, el cono-

cimiento que debe tener el juzgador sobre los hechos o actos cuestionados. Se
protege, así mismo, la igualdad que ante la ley tienen las partes para comparecer en juicio y hacer defensa de sus pretensiones. El juez tomando en consideración los elementos de convicción surgidos durante el proceso, dictará su
resolución final. La sentencia judicial se confirma como verdad legal al no
impugnársele en el término que la ley establezca o al no existir medio para
ello. La sentencia es el acto característico de la función jurisdiccional. El proceso sirve de medio a la consecución de aquélla. La sentencia y sus efectos
crean una situación jurídica determinada.
"El Estado, por medio de las funciones legislativa y administrativa, crea
situaciones jurídicas que deben, dentro de la normalidad de la vida social, ser
voluntariamente respetadas. Cuando ese respeto voluntario no existe, cuando
esas situaciones o los actos que las engendran son motivo de duda, de controversia o de violación, el Estado debe de intervenir para evitar que los particulares lleguen a imponer por la fuerza su derecho, a hacerse justicia por su

12

propia mano". En estricto apego a la ley, la función jurisdiccional desarrolla
su ejercicio a fin de conservar el orden del derecho. Como se ve, la presencia
de la función jurisdiccional es imprescindible en la vida del Estado. El desarrollo social sólo puede propiciarse en un ambiente de confianza, paz y seguridad. La función jurisdiccional de la potestad estatal contribuye de manera
significativa a ello.
La misión de juzgar es reconocida como una de las tres funciones por las
que el Estado expresa su poder. No obstante, algunos tratadistas del Estado
han discutido sobre ella en sentido muy singular. El profesor belga Jean Dabín,
en la parte especial de su obra: "Doctrine Générale de l'Etat. Eléments de
Philosophie Politique". (C. I, Secc. II, No. 158) expone tres planteamientos
en donde los autores: Maurice Hauriou, R. Garré de Malberg y Eismen, discurren sobre la función jurisdiccional en forma equívoca y poco feliz.
Maurice Hauriou, le niega el carácter de función política tan sólo porque
se circunscribe al campo de lo contencioso. Ignorando que zanjar conflictos,
por medio del proceso, es también función necesaria a la realización de los
fines políticos.
R. Garré de Malberg, manifiesta que la función jurisdiccional no constituye,
en el Estado, una función distinta. Su principal argumento: La solución de
los conflictos no es monopolio de los jueces. Señala que existen algunas otras
autoridades que se encargan de decidir sobre cuestiones de derecho y, en consecuencia, de desempeñar un papel jurisdiccional. Malberg, confunde las funciones con los órganos. Las funciones en su aspecto formal y material pueden no
coincidir sin que por ello dejen de ser expresadas por los órganos de poder
competentes legalmente para hacerlo.
Eismen, por último, pretende reducir la función jurisdiccional a una supuesta
función ejecutiva, de la que aquélla fuera una rama. El juzgador obra en ejecución de lo que la ley señala. Eismen, incurre en el engaño de no apreciar el
proceso como medio y la sentencia como resultado. La labor del juez durante
el juicio y al dictar sentencia, no es tan sólo la de aplicar fríamente las disposiciones de la ley. Toma en consideración todos y cada uno de los aspectos
presentados durante el proceso para conformar su criterio decisional. Ni el
proceso es un incidente de ejecución, ni el juez un mero ejecutor de la ley.
Juzgar es cosa distinta que aplicar la ley.
La función jurisdiccional está plenamente caracterizada. Es por ello impug-

u DE PINA, RAFAEL y CASTILLO
Porrúa, México, 1958, p. 132.

624

LARRAÑAOA,

JosÉ, Derecho Procesal Civil, Ed.
u FRAGA, GABI NO,

op, cit., pp. 49-50.

625
II40

�nable todo intento de someterla o incorporarla a otra de las funciones manifestativas del poder. La misma, no puede ser desconocida como tal. Sus
motivos de existencia y sus fines de ejercicio, están identificados con el propósito esencial de todo Estado: El funcionamiento adecuado y cabal de una
responsable administración de justicia.

Sección Quinta

~
COMENTARIOS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

626

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143408">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143410">
              <text>1972</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143411">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143412">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143413">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143414">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143432">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143409">
                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1972, No 13, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143415">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143416">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143417">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143418">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143419">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143420">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143421">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143422">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143423">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143424">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143425">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143426">
                <text>01/01/1972</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143427">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143428">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143429">
                <text>2017285</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143430">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143431">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143433">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143434">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143435">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13978">
        <name>Cuestión racial</name>
      </tag>
      <tag tagId="13977">
        <name>Poder estatal</name>
      </tag>
      <tag tagId="13980">
        <name>Reforma en México</name>
      </tag>
      <tag tagId="13979">
        <name>Reforma liberal</name>
      </tag>
      <tag tagId="13976">
        <name>Triplicidad de funciones</name>
      </tag>
      <tag tagId="13975">
        <name>Universidad Internacional de la Paz</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5346" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3910">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5346/HUMANITAS._1971._Letras.ocr.pdf</src>
        <authentication>958e1d0df1066b531441e99cbe94bcbe</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146755">
                    <text>en su origen más que un conjunto de notas tomadas día a día y que deberían, en un momento dado, elaborarse de modo que tomasen una forma
orgánica. No creo exagerar mucho diciendo que la especie de repulsa que
despertaba en mí la idea de sistema, ha jugado aquí un papel considerable.
Habría que precisar más. De lo que se trata es de la idea de Mi sistema; es,
por consiguiente, la relación que está implicada en esta expresión entre e.l
sistema y aquel que se considera como su inventor y su detentador patentado.
Se me ha ido presentando cada vez más claramente que sin duda había algo
de absurdo en una determinada pretensión de 'encapsular el universo' en
un conjunto de fórmulas más o menos rigurosamente encadenadas".
En síntesis, sus meditaciones no se desarrollan en un mundo cerrado y
txclusivo, antes le sirven de puente para situarse en el plano de la comunicación y universalización. Sus reflexiones no adoptan la forma de resultados
expositivos, sino más bien la de una serie de exposiciones referentes a varios
temas. Por consiguiente, al leerlas, más que aprender las conclusiones alcanzadas, lo que hacemos es reproducir el proceso que su pensamiento ha seguido. Que Marce! alcanza conclusiones es indudable, pero a menudo éstas no
resultan plenamente inteligibles si se las abstrae del personalísimo proceso de
reflexión que a ellas ha conducido. De ahí que ningún sumario sistemático
de su pensamiento puede transmitir realmente el espíritu de su filosofía.

BIBLIOGRAFÍA

CHARLES MoELLER,

Literatura del Siglo XX y Cristianismo, t. IV.

JuuÁN MA!lÍAs, La Filoso/la en sus Textos, t. III.
M1cHELE FEDERICO ScIACCA, La Filoso/la Hoy, t. l.
NicoLÁs ABBA0NAN0, Historia de la Filosofía, t. III.

Filoso/la Contemporánea.
Existencialismo.
DR. AousTÍN BASAVE, Existencialistas y Existencialismo.
JuLIÁN MARÍAS, Historia de la Filoso/la.
DR. OsWALDO RoBLES, Introducción a la Psicología Científica.
FuLT0N J. SHEEN, Paz en el Alma.
RAFAEL PUENTE, "El Teatro de Gabriel Marcel", revista Reseña, Oct., 1967.

FREDElllCK CoPLEST0N,
LUIOI SEVERINI,

94

Sección Segunda
LETR A S

�LA MUJER, MOTIVO CENTRAL EN EL "ROMANCEIRO POPULAR
GALEGO DE TRADIZON ORAL" 1
Lrc. EouARDo GUERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad de Nuevo León. Escuela
de Letras del I.T.E.S.M.

LA MAGNA LABOR de compilación, llevada a cabo por Lois Garré Alvarellos
en su "Romanceiro Popular Galega de Tradizon Oral", nos invita de nueva cuenta 2 a la reflexión.
Es de llamar la atención que de los 147 romances allí consignados, un
gran porcentaje de éstos tengan a la mujer como tema central.
La descripción de su belleza física, sus vestidos, su actividad, su sentimiento estremecido. Todo, pues, girando alrededor de lo femenino, acaso,
como ya habíamos apuntado en otro trabajo,3 porque en Galicia imperó
un sentimiento matriarcal que ahora se nos muestra con gran claridad, aunque ya no con sorpresa.
Para nuestro trabajo, hemos dividido el material presentado por Garré
Alvarellos en 12 apartados. Cada uno de ellos enfoca a la mujer de diversa
manera. Tal vez cada uno de estos apartados podría servir para un estudio de
suyo medular en la poesía tradicional gallega. Sin embargo nuestro propósito, más humilde si se quiere, sólo se contenta en ordenar y comentar muy
brevemente cada uno de estos estadios de lo femenino.

' GARRÉ ALVARELLos, Lo1s, Romanceiro Popular Galego de Tradizon Oral. Junta
de Provincia do Douro Litoral. Comissao de Etnografía e História. Vol. XVII, Porto, 1959. Se citará de ahora en adelante R.P.G.
página.
• Vid., GuERRA C., EDUARDO, "Algunas variantes textuales en el Romance 'A
filia do Rei de Francia' del Romanceiro popular Gallego". Humanitas. Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León. Monterrey, 1969, pp. 291305.
' lbid., p. 292.

+

97
H7

�A).

LA

DESCRIPCIÓN DE LA MUJER:

De los ciento cuarenta y siete romances sólo unos pocos ( "Marg~ridase detienen
R osa" , "Rosalinda", "A Filia do Rei Ferino", y ."Guerineldo")
.
h
·d 1
a retratar el físico de la mujer. Este retrato ev1denc1a en mue o e1 1 ea
de belleza femenina.
Dice el primero de ellos:

Ojos negros, cabellos dorados y largos, dientes pequeños, cara color de
rosa y piés menuditos. Instancias todas que de suyo retratan, en la visión
poética, la belleza.
Indiscutiblemente que cada cultura y cada época ven la imagen femenina de diversa manera. Pero curiosamente toda descripción física enfoca
-no importa la fecha o lugar- como elementos de primer término aquellos
que en la tradición popular gallega se nos enmarcan aquí.
Por otra parte a los poetas del Romanceiro no se les olvida trascender
la belleza hacia el vestido y adorno :

Ahí ven Margarida,
bonita e garrida
ten os olios negros
dourados cabelos
e pés miudiños
que non f oron feitos
para andar camiños 4

Levaba colar de pérolas
almendrillas de coral,
calzaba zapato fino
con cordós para os atar;
vestido bordado d' ouro
que ben a cara ll'está . . .8

Ojos negros y dorados cabellos que vuelven a aparecer en "Guerineldo":

B).
certamente que a princesa
todo eso merecía
pois era doce, bondadosa,
e mais que todo moi linda;
tiña cabelos dourados,
cara da color da rosa,
dentes pequenos e brancos,
ollos negros coma doas 5

VARONÍA DE LA MUJER:

Entre la múltiple y heterogénea actitud femenina destaca en el Romanceiro la del romance llamado de "Don Martiños". No hay ciertamente secretas intenciones. No se desprende en evidencia ninguna problemática psicofreudiana ni mucho menos. Sólo un hecho que, en la ingenuidad de la
canción popular, salta todas las barreras de la complicación para presentarnos a la mujer en una de sus actitudes vitales: la varonía.
Pregoadas son as guerras
de Francia con Aragon-e.
-Probe de min, que vou vello
guerras para min non son-e!
-Malia seias tí, muller,
que non me deche varon-e!

Pero además los cabellos:
nena de longos cabelos
ollos negros com'a noite 6

o bien:
co aqueles cabelos longos
recollidos para atrás 1
• R.P.G., p. 92.
• R.P.G., p. 153.
• R.P.G., p. 205.
R.P.G., p. 229.

98

Y ante el lamento de tan atribulado padre por falta de la descendencia
masculina:
-Falou dona Birolana
con arrogante razon-e:
• R.P.G., p. 229.

99

�-Non a maldiga, mi padre
non lle bote a maldicion-e
Deme as armas y--0 cabalo,
serei seu fillo varan~.
-Tendel-os cabelos longos,
non os encubrirás non~.
-Metereinos na armadura
atados por un cordon-e.
-Tendel-os ollas mimosos
non os encubrirás, non~.
-Eu os baixarei a terra
cando pase algún varan-e.
-Tendel-os peitos crecidos
non os encubrirás, non~.
-Deme un colete de ferro,
servirame de xubon-e.
-Tendel-as maos moi branquiñas
non as encubrirás, non~.
-Deme seus guantes de ferro,
terei as más d'inf anzon-e.
-Tendel-os pés miudiños
non os encubrirás, non~.
-Deme suas botas de ferro,
enchereinas de algodon-e 0

Estamos ante el ser tutelar, que por necesidad se convierte en cabeza
de familia para salir -como lo haría el varón si lo hubiera- a la guerra.

C). LA

Abre as portas Ana,
abreme o posigo,
dame do teu lenzo
que veño ferido.
Pois si ves ferido
ves a mala hora,
que as miñas portiñas
non se abren agora 10

A esta negativa, la insistencia ahora llena de requiebro amoroso:
Si a ninguen as abres
ábremas a min,
que quedei f erido
dendcs que te vin 11

Pero la negativa sigue, aunque ya se ha despertado el interés:
Quen é o galan
que a estas horas chama,
estou en faldiñas
voume para a cama
Si non sei qum chama
non podo salir 12

Sigue a esto el descubrimiento del ciego. La mujer le pide a su madre
que le atienda con pan y vino, pero:
nin lle quera pan,
nin lle quera viña,
quera que a rapaza
me insiñe o camiño 13

MUJER ENTREGADA COMO LAZARILLO:

En la colección de Carré Alvarellos existen cinco romances que tienen
por personaje a un ciego ("O Duque cego", "A Leonesa", "O Cego, andante", "0 Duque cego", y "O Duque"). En todos ellos la mujer tiene
que abandonar todo para acompañar al ciego. Hay en todos una resistencia
leve por parte de la mujer que se desprende de la negativa de ésta para

La madre ante esto, entrega a la hija:
,. R.P.G., p. 97.
11

abrir ante el llamado del ciego. Así:
• R.P.G., p. 139.

lbidem.
lbid., p. 98.
" Ibídem.

u

101
100

�,

Anda, vai meniña,
colle roca e liño
vai co probe cego
mostrarlle o camiño 14

Y la hija tiene que abandonar todo:

E) .

PÉRDIDA DE LA HONRA:

No siempre la mujer sale bien librada. La ilusión, el amor y en este caso
el engaño traen graves consecuencias. En el romance llamado de "Margarida-Rosa" se presenta esta problemática. Cuando todo es felicidad para
Margarida, en la puerta del palacio "un merlo ... / cantando dicía:

Adios, miña casa,
adios, miña terra,
adios, miña nai,
xa non volvo a vela 15

-Coitadiña nena,
pobre M argarida,
ai, triste da nena
que en nobres se fía" 2 0

Y ese canto de mirlo se convierte en profecía:

0 ).

LA MUJER EN BUSCA DE MARIDO:

D'alí a pouco tempo
voltou Margarida,
non alegre e linda
cal d'antes soía.
Cal sempre f ermosa
viña, coitadiña,
mais viña chorosa
e descolorida

Hay en el Romanceiro tres romances cuyo tema es ~a elección de marido. En ellos se miden algunos oficios (zapatero, arriero, barbero, estu..
&lt;liante, sembrador, herrero, etc.) . Todos ellos tienen defectos:
Zapatero, non
porque malla a sola 16
Arrieiro, non,
porque vai e ven 17

Fora do castelo
o conde a botou
e nel a sua honra
a nena deixou. 21

Estudante, non,
qu'é moi cumiñan 18

Pero el defecto no es real, porque en el pensamiento y en el corazón de
la mujer ya impera alguien:

La desgracia de Margarida sirve de lección en el romance para otras
"rapazas".

N on quero a ninguén
quérote a tí solo
meniño, meu ben 19

M argarida-Rosa,
probe Margarida,
foí gran desengano
para tí, meniña,
pois ben din os vellos,
xa sabés, meniñas:

" R.P.G., p. 98.
" !bid., p. 99.
1
• R.P.G., p. 267.

" Ibidem.
" R.P.G., p. 268.
" R.P.G., p. 271.

102

I

,. R.P.G., p. 94.

" lbidem.

103

�-Pois, adios, ingrata
e linda pastora,
quédate i-eu voume
pol-a serra /ora 26

Ai! Triste da nena
que en nobres se fía

F).

22

EL REQUIEBRO QUE VENCE A LA PASTORA:

La pastora ante la actitud "decidida" del caballero y ya enamorada, cede:

Cuatro ejemplos ("Pastoriña linda", "A Rufina", "Mariquiña hermosa",
"Rufiniña hermosa") encontramos en la compilación de Garré Alvarellos
donde la pastora es requerida y vencida en amores. To~a ~a ingen,.¡dad
del diálogo y de la actitud nos hacen sentir la frescura del incidente:
El hombre ante la pastora trata de convencerla de sus amores

-Veña acó, señor,
torne atrás correndo
que o amor é cego,
xa me está rendendo 27

:n

-Por estas montanas
en tan gran peligro,
dígame a meniña
si quer vir conmigo 23

El requiebro y la treta han vencido. Los versos que siguen, en su popularidad, tienen un gran sentido plástico. El refrán del remate cierra con
su casera ciencia el romance.
--Sentáronse a sombra
todo estaba ardendo.
Si din que non queren
elas van querendo.28

La pastora guarda h compostura y se defiende con su deber :
-Un señor tan guapo
dar tan mal consello
quer que se perda
o ganado alleo! 24

Continúa el diálogo-requiebro y de pronto el hombre escucha balar al
ganado. La pastora dice que es el que se le ha perdido. El hombre se ofrece
para buscarle:

G).

LA PRINCESA SEDUCE AL PAJE:

Una situación contraria a la arriba mencionada se nos presenta ahora.
No sólo el hombre posee armas de seducción en el amor. El fenómeno
aquí se explica desde el punto de vista social: un paje no puede requerir
de amores a una princesa. El recurso entonces será que ella tome la iniciativa.

-Medias e zapatos
todo romperei
soo por lle dar gosto,
miña alma, meu ben 25

La pastora a pesar de ello todavía se defiende. El hombre recurre a la
treta de declararse vencido:
"
"
,.
,.

R.P.G., pp. 95-96.
R.P.G., p. 112.
Jbidem.
Jbidem.

Xirineldo, Xirin,ldo,
paxe do reí mais querido,
quen me dera Xirineldo,
pasar a noite contigo! 29

El paje, naturalmente, piensa que todo se trata de una burla. La señorita
quiere divertirse a costa suya, pero la princesa insiste:
n lbidem.
"' lbidem.
'" lbidem.
" R.P.G., p. 151.

105

104

�Non me burlo, Xirineldo,
porque de veras cho digo so

Se concierta entonces la cita. Todo parece bien. Sin embargo, el rey
-padre de la princesa- despierta de su sueño y preocupado, empieza a
rondar por el palacio. Al entrar, a la habitación de la princesa "i ambos
a dous viu durmindo".51 El rey se lamenta, pues no puede matar al paje
por serle querido y tampoco a la princesa porque se le perderá su reino.
Decide colocar su espada en medio para que le sirva de testigo. A la mañana siguiente, el paje despierta despavorido, y mal arreglado va a darle
los buenos días al rey. El rey pregunta, con doble intención, por su tristeza.
El paje quiere mentir, pero su congoja le descubre:

H ) · EL

PADRE PRETENDE DE AMORES A LA HIJA:

Cinco romances nos muestran -con sus diversas versiones-- la tragedia
de Doña Silvana.
Estaba a tarde Si/vana,
tarde era do mes de abril,
vestida de branca liño,
no seu frorido xardín as

El padre la ve sola. Ella -aún en su inocencia- nota algo extraño en
el comportamiento de su padre ...
mais dígame meu paiciño,
por qué me mirás así? 31

Máteme, máteme agora,
que llo teño merecido 32

El rey responde:
-Si che quixera matar
muito tempo teño tido;
casaraste coa infanta;
gobernarás o castillo 88

El padre confiesa sus intenciones: "Eu mírote, miña filla,/ que de amor
morro por ti 87
La niña se niega al desaguisado y el padre la manda encerrar en la
torre del castillo. Al pasar siete años la niña se asoma por la ventana y
ve a sus hermanas. Les ruega que le den agua, pero la respuesta no se
hace esperar:

En otro de los romances consignados en la colección de Carré Alvarellos,
el llamado "Guerineldo", la infanta interviene para salvar al paje. El pa-

Silva na, Rosa María,
tírate d' esa ventana,
sabe que por causa tua
a reina está mal casada 38

saje es interesante:
-Se son vilanos ou nobres,
d' eso non sabe o amor;
meu pai tan solo conoce
o que val o coraz6n,
e do paxe Guerineldo
nemoreime, meu señor,
con él teño de casarme,
st
meu pai, cal queiras, cal non

La niña insiste y el agua le es, de nueva cuenta, negada. Su padre no
la perdona.
Pai e señor, vos, mett pai
non me terás perdoada,
vede que morro de sede,
dádeme unha pouca d'auga.

• Ibídem.

11

" Ibídem.
ª R.P.G., p. 152.

" lbidem.
n Ibidem .
.. R.P.G., p. 208.

11
Ibídem.
" R.P.G., p. 154.

R.P.G., p. 207.

107
106

�-Dereicha, Siluana Rosa,
s'eres miña namorada 39

1).

LA DAMA ATIENDE AL CABALLERO:

Es interesante notar la cortesía retratada en los tres romances (llena, Sta.
Irene y Santa Irene) , consignados en el Romanceiro Popular. Cortesía refinada de la dama ante el caballero que se acerca a pedir posada. La escena de estos romances se nos presenta en el momento en que la dama,
bordando en una ventana, es requerida por el caballero que pide posada:

Irene adourada
y-agora na tua
serei disgraciada. 42

Ante la,, respuesta de la doncella, el caballero "con coue
•= Jo d'ouro¡ a 1'1
a mataba.
Sin embargo, en el Romanceiro se nos presenta una situación distinta
E~ el romance "Rosalinda", la mujer después de invitar al caballero a dor~
rm~ con ella'. cuando él ~o hace pretende matarlo. Sin embargo, el caballe10, prevenido, le ha quitado el puñal y con él la mata.
-¿Qué buscades, linda Rosa?
¿ qué busca sua señoría?
-Busco a miña daga d'ouro
para che tiral-a vida.
-Esa daga d'ouro, Rosa,
xa na mi1ia man cha tiña.
Dita esto, no corazón
fíxolle grande f erida.
Rosas que antes eran brancas
cor de sangre se volvían 43

Pase, cabaleiro,
suba á nasa sala.10

Ya estando el caballero adentro, toda la atención de la dama y de sus
hermanas se centra en presentar lo mejor del servicio para el señor.
puxéronlle a mesa
no medio da sala
con coitelo d'ouro
cuberto e cuchara.
Puxéronlle a cama
n'un canto da sala
con colchan de seda
sábanas d' Holanda 41

J).

K). LA

MUJER MATA AL CABALLERO:

Una r~mera, viéndose atacada y a punto de perder su honra, aprovecha
un descuido de su atacante para matarle con sus propias manos.
Por aqueles campos verdes
linda romeira camiña 44

LA DAMA ES RAPTADA Y MUERTA:

La misma serie de romances del apartado anterior nos sirve de ejemplificación en este caso.
Todo el lujo en el servicio para el caballero, toda la cortesía de nada
sirve. Cuando están durmiendo, el caballero rapta a Irene:

Un caballero pretende alcanzarla:
De lonxe dícelle: agarda,
agarda, agarda, la niña.
-Dame tu cuerpo, romera,
sinó te quito la vida 45

-¿Cómo te llamabas?
-En cas de mi padre
• lbidem.
" R.P.G., p. 107.
" lbidem.

108

"
.,
..
"

R.P.G.,
R.P.G.,
R.P.G.,
R.P.G.,

p.
p.
p.
p.

108.
206.
231.
232.

109

�La dama suplica, pero nada consigue sino apoderarse de las armas del
caballero y:
meteullo pol-as espaldras
i o coraz6n lle partía 46

El caballero suplica que nadie sepa que la romera lo mató con sus
propias annas. La romera dice :
Non o direi, cabaleiro,
hasta na primeira vila,
que che ha de ser secreto
•
' 47
como gaita
en romena

L). LA

MUJER

MATA

situación.
Xuliana, enamorada de don Xorge, ve que éste se . casa con otr~.. Don
Xorge, acaso ignorante de la tragedia amorosa de Xuliana, pasa a v1S1tarla
a su casa con el propósito de invitarla a su boda:
- Bon día o seu, don X orge
ben montado en seu cabalo.
-Bon día, o, Xuliana
co teu corpiño apretado.48

Xuliana interroga a don Xorge si es cierto que se casará con otra, y él
responde afirmativamente. Xuliana le invita a beber una copa para celebrar el acontecimiento y:
-Qué me diste X uliana
n'este copiño con viño?
estou coa vista escura
non enxergo o meu luciño 49

110

FIOEL CHÁVEZ

P. M. L. E.

Escuela de Letras.
I.T.E.S.M.

POR CELOS:

No sólo para defender su honra, la mujer toma la _determinación de matar. Los celos la impulsan ahora a cometer un asesmato: en el romance
titulado "Xuliana", consignado por Garré Alvarellos, se nos presenta tal

.. Ibidem.
., Ibídem.
u R.P.G., p. 133.
'" Ibídem.

EL NUEVO ANTROPOCENTRISMO : ACTITUD DE BORGES
FRENTE A LA LITERATURA

CoN EL NOMBRE de antropocentrismo se conoce la doctrina filosófica que
ve al hombre como centro de todas las cosas. Durante el período renacentista dicha doctrina operó como una de las características fundamentales.
En el Renacimiento todo se movía en función del hombre en contraposición con la Edad Media, que fue teocéntrica por excelencia.
En la Hispanoamérica de nuestros días encontramos un fenómeno muy
parecido. Este se ha manifestado más cabalmente en la literatura.
La crisis que tanto preocupa a la humanidad está motivada por una pérdida total de los valores. El hombre en la actualidad básicamente se preocupa por él, busca incansablemente su definición. Y en esta búsqueda ha
caído de nuevo en el antropocentrismo. En un Nuevo Antropocentrismu
porque en el renacentista, el hombre -centro de todo- se sintió seguro.
Hoy, por el contrario, la inseguridad, la angustia, es lo que lo caracteriza.
El hecho de centrarse en el hombre, de tomarlo como preocupación fundamental, es lo que para nuestros fines importa.
Esta actitud la hallamos de manera preponderante en los narradores contemporáneos de Hispanoamérica, entre algunos: Onetti, en un impulso desesperado por llegar a la realización, a lo metafísico; Arlt, asumiendo una
actitud similar a la de Onetti, sintiéndose en éste con mayor fuerza y complejidad el problema ontológico; Marechal, buscando un destino superior
a él; Cortázar con su interesante juego literario -Rayuela- , trata de encontrar también una solución en lo metafísico.
Son todavía numerosos los escritores que se pueden mencionar dentro de
esta tendencia (Macedonio Fernández, Sábato, Fuentes), pero nos interesa
sobremanera centramos en la figura de uno de los más importantes: Jorge

111

�Luis Borges, con quien trataremos de acercarnos a esa renovada preocupaci6n por el hombre.
Ante este problema, los escritores contemporáneos buscan la manera de
expresar la crisis que los acosa. Por ello, ha surgido la corriente f antástic~.
La literatura fantástica en principio podemos considerarla como una literatura de escape ( un escape con el mismo sentido de los modernistas pero
en una época con necesidades diferentes) . El hombre considera el escape
como una cosa normal. Parece que su existencia estuviera ligada a la huída,
al escape. Huye porque necesita algo que lo libere, por lo cual llega a lo
fantástico, a Jo irreal, sin desvincularse por completo del mundo real.
En el mundo fantástico hay una fusión de realidad e irrealidad creando
una atm6sfera donde las cosas están deformadas, destruídas. Por medio
de ]a ficci6n se busca el escape, la irrealidad. Al hombre le angustia la
existencia, por eso crea este mundo de ficción. Hay que aclarar que en
esencia, 'lo fantástico' siempre ha existido en literatura, desde sus orígenes
hasta nuestros días. Lo que varía es la actitud, el concepto.
Entre algunos elementos de la Literatura Fantástica encontramos:
a)
b)
c)
d)
e)
f)
g)
h)
i)
j)

Los presentimientos
La locura
Las alucinaciones
Los efectos de los narc6ticos sobre la inteligencia
Las supuestas relaciones entre los hombres y los muertos
Las supersticiones
Las coincidencias inexplicables
Las influencias misteriosas
La doble vida de los seres
Los ensueños portentosos.

hombre _en su totalidad; en el segundo paso se individualiza, y finalmente,
lo que unporta es la realizaci6n; el encontrarse a sí mismo sin importar
el medio, s6lo el fin. Se trata de llegar a lo metafísico por medio del ascenso -llegar a Dios-; o del descenso -degradaci6n-. Teniendo ambos
caminos un grado igual de validez, puesto que lo que importa es la realizaci6n.
Con Borges nos vamos a situar en un mundo en donde casi todo contacto
con la realidad se ha perdido, donde no se distingue qué es lo imaginado
y qué es lo verdadero. Es el mundo fantástico, el universo que es creaci6n
del propio Borges en su literatura fantástica. En él encontramos la creaci6n de un universo lleno de fantasmas donde conviven: "el patetismo y
la lucidez", "la precisi6n y el misterio".
Borges tiene una inmensa preocupaci6n metafísica. Constantemente está
latente en su obra ese preocuparse por el ser, por el mundo que habita y
su destino. Entremezclando esa problemática Borgiana con la creaci6n literaria aparece: lo fantástico, lo irreal, el mundo de los sueños, el sentido angustioso de vivir, en suma: la presencia del ser en el universo.
Su creaci6n literaria debemos considerarla intelectualizada a su máximo.
Tanto sus cuentos fantásticos como su poesía presentan este sentido íntelectualista. El fundamento de la literatura fantástica de Borges radica en la
preocupaci6n del hombre, de la existencia y del universo. "Borges prefiere
razonar sus sospechas, su sospecha mayor es que el mundo es caos; y que
dentro del caos el hombre está perdido como en un laberinto. S6lo que el
hombre a su vez, es capaz de construir laberintos propios".~
El laberinto para Borges es un tema obsesivo. Todo lo que lleve al hombre a un ambiente de irrealidad; toda manifestaci6n de angustia, de inferioridad, de desesperaci6n, será laberinto. El universo mismo, en su desorden, es laberinto.

El 'hacedor literario', en el Nuevo Antropocentrismo presenta tres pun-

Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes
que es mi destino. Rectas galerías

tos básicos:
a) Preocupaci6n ontol6gica (El hombre se preocupa por sí mismo Y
por los demás) .
b) Búsqueda del yo (El hombre trata de definirse; de descubrir su
interioridad: busca su identidad).
c) Salto metafísico (El hombre quiere realizarse sin importarle los medios de que se valdrá para lograrlo).
Los tres puntos anteriores en principio pueden ser los mismos, pero en
el escritor hispanoamericano operan gradualmente. Se parte primero del

112

que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
1

JuRADO, ALICIA,

Genio y Figura de Jorge Luis Borges. Ed. Universitaria de Buenos

Aires, B. A., 1964, p. 60.

113
H8

�rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
0 el eco de un bramido desolado.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades .
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera.2

El hombre, perdido en el caos, fabrica sus propios laberintos pa~a tratar
de entender éste en el que está inmerso -el mundo-. Los laberintos son
como círculos que se van entrelazando hasta formar uno solo, del que ya
no hay salida (el laberinto del universo)•
No habrá nunca una puerta. Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en o~ro,
tendrá fin. Es de hierro tu destino
.
como tu juez. N O aguardes la embestida
del toro que es un hombre y cuya extraña
f arma plural da horror a esta maraña
de interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes, ni siquiera
en el negro crepúsculo la fiera.3

En estrecha relación con esto encontramos la preocupación ~etafísica. .La
. . ' del ser en el universo es el problema vital, una idea obsesiva.
pos1c10n
e
Nuestro autor reconoce el desorden del universo, esto le preocupa porq~e- s
da cuenta de que él también forma parte de este caos.. Con lo ontolog1co
va a crear un auténtico juego metafísico literario. "Borges 1uega, pero sabe que
·
(
) ·uega con la eternidad pero no ignora que para nosotros solaJuega . . . 1
h , d
·
mente es válido ese 'tiempo irreversible que nos vulnera y uye e su poema,
Luis, Nueva Antología Personal. Ed. Siglo veintiuno editores,
A., México, 1968, p. 18.

• BoaoEs, JoRGE

s.

• lbid., p. 19.

114

juega con las intercambiables personalidades, pero admite, no sin melancolía, en su famoso ensayo, que 'el mundo, desgraciadamente, es real; yo,
desgraciadamente, soy Borges'.""
En esta convicción Borges basa su juego metafísico. Al darse cuenta de
la realidad del universo, al verse en él, va a convertir su realidad en una
absoluta realidad ontológica. En una realidad angustiante.
El problema tiene como base tres puntos de partida: el universo, el tiempo y el infinito, con un punto común: Dios.

Universo para Borges es un desorden en donde existe la irracionalidad,
la locura, el azar y el desamparo. Relaciona el universo con la divinidad.
Para él ese caos en desorden, necesita de lo divino y ya que sólo tiene la
conciencia del hombre, lo que trata de hacer es encontrar solucwnes litera~
rias y filosóficas para desprender de ellas las leyes del destino humano.

El tiempo es también un factor decisivo. En todo aquello que queremos
penetrar -llegar a lo íntimo-- nos vamos a encontrar que tiende hacia lo
temporal y hacia lo eterno.
Tiempo supone eternidad, presente, pasado, futuro. Borges juega con el
tiempo, le interesa sobremanera situar al hombre en éste como un ser perdido, como un ser con duda, como un ser angustiado ante la eternidad.
Ligado al tiempo tenemos el infinito. Lo infinito es lo interminable, lo
de mil posibilidades, lo multiplicable. Borges tiene conciencia de que en toda realidad hay infinitud y esta infinitud de la realidad pasa a ser también
una obsesión constante.
Borges coloca al ser y al universo en lo infinito. Esta relación del infinito con el tiempo es a causa de que éste y el espacio suponen eternidad
y por lo tanto infinitud.
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me han querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan. 5

Partiendo de lo expuesto, trataremos de ver este elemento fantástico (referido fundamentalmente a la preocupación metafísica angustiante de Borges) en algunos de sus cuentos.

• RooRÍGUEZ, ALMA S., Jorge Luis Borges en la Literatura Fantástica. Tesis U.N.L.

Monterrey, 1967, p. 85.
' BoaoEs, op. cit., p.

30.

115

�Tlon, Uqbar, Orbis Tertius.
Tlon, Uqbar, Orbis Tertius es uno de los primeros cuentos fantásticos de
Borges. En él vamos a encontrar una contraposición de lo real y lo imaginario. Borges parte de hechos conocidos, de hechos reales para llegar posteriormente a la invención fantástica. Tlon, Uqbar, Orbis Tertius presenta
un universo imaginado por los humanos, que asciende al plano real llevando
un segundo plano de irrealidad. Partimos del hecho real por lo referente
al volumen de la Enciclopedia, mismo punto que nos dará la aparición de
lo fantástico --el artículo referente a Tlon, existente en un solo volumen
de la Enciclopedia.
Harss nos dice acerca de Tlon: "Aprendemos que las referencias a Tlon
se encuentran solamente en las fuentes más esotéricas, un tratado olvidado,
una edición insólita de la Anglo-American Ciclopaedia. Tlon es el invento
de un conciliábulo de técnicos, moralistas, hombres de ciencia, artistas Y
filósofos que han trazado sus coordenadas astronómicas y planetarias, dándole así existencia mental -y, por extensión, real si no física-, bajo la dirección de algún genio desconocido. Indispensable para la verosimilitud del
cuento es el hecho de que Tlon es un mundo idealista cuyos habitantes
ignoran la noción del espacio; para ellos la realidad es una galaxia de actos o intelecciones aislados e independientes que uno de sus idiomas refle¡a
en la forma de 'objetos poéticos'. En Tlon se invalidan la causa y el efecto,
consideradas allí meras asociaciones de ideas. No existe la verdad, sino solamente la sorpresa".
Tenemos también el símbolo, un símbolo que opera fantásticamente, por
lo tanto diremos que el símbolo fantástico está desde un principio. "Debo
a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de
Uqbar".
El espejo simboliza para Borges un temor infantil hacia los espejos, quizá
el usarlo en forma reiterada sea un intento de superación del propio símbolo.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
6
y la vigilia, cuadri/ronte, Jano.
Encontramos además como símbolo, el juego de las monedas -9-, número simbólico dentro de la Literatura Medieval, símbolo que aparece taro' Ibid., p . 31.

116

bién en uno de nuestros contemporáneos, Salvador Elizondo en "Farabeur•
donde se plantea fundamentalmente la búsqueda de la identidad.
,
Otro ~pecto i~teresante es el manejo que de las filosofías orientales hace
Bo~ges, ~1 e~ realidad, Tlon es un país inventado, en lo referente a religión
y f1losof1a nene mucha concordancia con las filosofías orientales.
De la rni~a manera que Joyce en su Ulises intenta hacer o crear un
nuevo lenguaJe, Borges fantasea su país ideal: Tlon Uqbar Orbis Tert·
"En tonces desapareceran
, del planeta el inglés y el francés
'
' mero español
lUS.
y el
El mundo será Tlon".
·

Las Ruinas Circulares.
Las R~i~as Circu_lares es considerado como la máxima creación del realis":1? fantás~~o Borgiano. En este cuento Borges va a volcar su preocupacio~ metafJSJca, presenta un hombre que quiere soñar otro hombre, sueño y
realidad en~mezclados fantásticamente. El proceso del soñante va a partir
desde el sueno en que no se sueña, hasta llegar a soñar su ideal -otro
hombre·' d e1 sueno
~ como de un ' desierto
.
·. ,"El hombre, un día, emerg10
viscoso, m~ ,la vana luz de la tarde que al pronto confundió con la aurora
y comprendio que no había soñado".
El s~eño del ~ñante llega a tal grado que el hombre soñado se va a
convertir en realidad
. .
. para el soñante. "El hiJO
· que he engend rad o me
espera y no eX1Stirá s1 no voy".
El juego de lo ~eal al sueño y del sueño a lo real, forman un círculo
que llega a convertirse en fantástico y viene a darnos una combinación perfecta entre lo real y lo fantástico.
La angus~ sobreviene en el soñante y alcanza en él un estado de duda
Y desesperación al no saber si es soñado por otro hombre. "Con ar ·
con humillación, con terror, comprend"16 que él también era una aparienivm,
cia, que otro estaba soñándolo".

La Lotería de Babilonia.
l~al que lo hizo en su primer cuento fantástico Tlon, Uqbar, Orbis
~ertms, de contrastarnos lo real con lo fantástico, pero refiriéndose en esencia
del ser en el universo'· en este cuento presenta Borges una
. . a la posici6n
.
V1S1Ón caótica del Mundo, sin ningún sentido de ordenación en el cual
-el ~zar -elemento fantástico-, interviene en la vida de los h~mbres, aunque estos, algunas veces no lo comprendan. Pensemos en un Borges pro-

117

�feta que está externand o ese Caos de la humanidad, esa separación entre
Dios y sus creaturas.

La Biblioteca de Babel.
· boliz'a IR HACIA Dios • Igual que en el cuento
anterior,
.
.
E ste cuent o sun
el Ser, Dios y el Universo siguen preocupando a Borges. Consider~ ~l uru.bli'oteca • "El Universo (que otros llaman la Biblioteca)
verso como una Bi
·•
.
, h
se compone d e u n número indefinido, y tal vez infimto de galenas exagonales".
Harss nos dice: "Borges, el bibliotecario ciego, razona que si la biblioteca existe ab aetemo, debe ser también total y no debe haber en ella d~s
lib s idénticos Podría sin embargo haber un solo 'libro cíclico' que sena
r\ a y el c~mpendio perfecto de todos los demás". Tendría que haber
la ci r
.. ,
b luta
sido escrito por el autor de los autores cuya vis1on es a so
•

El Aleph.
En este cuento encontramos conjugados esos dos planos que ~orman 1,0
fantástico: por una parte, Beatriz Viterbo, su casa (su presencia d~pu~
de muerta) . por otra, Carlos Argentino -lo real-. Seres que seran e
amino ue, conducirá a Borges a la visión del Aleph, "uno ~e los puntos
~el espa~io que contiene todos los puntos"' esta visión co~sttu? :l l otro
!ano. el de la evasión hacia la irrealidad. "En la parte m enor. _e esp l' , h . la derecha vi una pequeña esfera tornasolada, de .c~si malteca on, acia
'
h' ( )
'nfirutas cosas
rable fulgor (... ) ' el espacio cósmico estaba a i . . . ' eran i .
,
claramente las veía desde todos los puntos del Umverso ( ... )
porque yo
( ) • el Ale h desde todos los
vi un laberinto roto ( era Londres) ' . . . ' V1
p ,
.
puntos de la tierra, y en la tierra otra vez el Alep~, en el A~eph la tierr~,
. . cara y mis vísceras vi tu cara, y sentí vertigo y llore, porque mis
v1 mi
'
.
b e usurparon
ojos habían visto ese objeto secreto y conJetura1, c~yo no~ r
.
"
. , hombre ha mirado: el mconceb1ble Umverso .
los hombres, pero que nmgun

"!

El Sur.
El sueño y la alucinación forman lo fantástico
. estaran' presentes las dimensiones del
consecuencia
y futuro, y algo más, que creemos que es de suma

~n este cuento, y como
tiempo; presente, pasado
.
·
l l
t
importancia, e e emen o

Nos plantea una dualidad en 1a muerte. Juan Dahlmann moribundo en
un sanatorio, sueña una muerte que no es la que le acontecerá. Las alucinaciones provocan en Dahlmann, antes de su muerte verdadera, un momento
de lucidez, mediante el cual verá la muerte que le hubiera gustado tener;
Dahlmann muere -pero simbólicamente- en una riña de cuchillo, "a cielo
abierto y acometido, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y
una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja.
Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir y soñar su muerte, ésta
es la muerte que hubiera elegido o soñado".
Borges al sufrir un accidente ( un tremendo golpe en la cabeza) tuvo
que ser sometido a una intervención quirúrgica en la cual se sintió muy
cerca de la muerte, esta tremenda impresión lo llevará más tarde a tomar
el suceso como tema de este cuento.

Funes el Memorioso.
En Funes el Memorioso, también encontramos que la nota biográfica es
de gran importancia. Funes, hombre de campo dotado de la extraordinaria habilidad de dar con precisión la hora en el momento en que se le
preguntara. Funes sufre un accidente que lo deja inválido, pero en cambio,
recibe una superdotada memoria. "En efecto, Funes no sólo recordaba cada
hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que había
percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras ( ... ) .
Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar
todos los recuerdos de la niñez ( ... ) . Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era
muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer.
En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos".
Vemos en Funes ese' ser con la capacidad de percibir "la verdadera dimensión que es reflejo de algo desconocido". El laberinto, el universo mismo, todo un mundo de contrastes fantásticos está presente en Funes. "La
realidad es atroz, fantástica. El caos es un símbolo ( ... ) , las ficciones borgianas son alegorías de un mundo casi imposible".
Jorge Luis Borges plantea con su Literatura Fantástica, un nuevo antropocentrismo que se fundamenta principalmente en la preocupación por el
hombre. El ser en el universo (Borges mismo) va a ser su eterno prob1ema.
Escapa hacia el mundo de la irrealidad, evade el presente y va en busca del
mundo fantástico para poder revelar su problemática. "En el análisis de
los temas borgeanos -en su exposición sintética-, es posible advertir su

autobiográfico.

119
118

�humanismo. Nada más lejano ( ... ) de temas y preocupaciones que olviden
al hombre en su condición de tal. La certificación de su profundo latir
humano nos lleva a pensar que quienes pretenden agobiar su renombre con
la acusación de una herética inhumanidad, sólo consiguen ratificar su personal imposibilidad de comprenderlo. Tal valdría negar un teorema por no
entender matemáticas".7
El Nuevo Antropocentrismo marca un punto de unión y una nueva forma literaria de manifestarse en los escritores hispanoamericanos de nuestros
días. Puede verse como punto central al hombre angustiado, perdido en el
universo, tratando de salir de un estrecho callejón que se convierte en círculo sin salida, en problemática, en interrogante. Es la actitud obsesiva del
hombre actual en busca de su identidad, de su definición.

BIBLIOGRAFIA
BARRENECHEA, ANA MA., La Expresi6n de la Irrealidad en la obra de Jorge Luis
Borges, Ed. Paidós, Buenos Aires, 1967.
BARRENECHEA, ANA MA., SPERATTI PrÑERO y EMMA SusANA, La Literatura Fantástica en Argentina, Imprenta Universitaria, México, 1957.
BoRoEs, J. L., Antologla Personal, Ed. Sur, Buenos Aires, 1967.
- - - - - - Nueva Antologia Personal, Siglo Veintiuno editores, México, 1968.
- - - - - - El Aleph, Ed. Sur, Buenos Aires, 1962.
- - - - - - Ficciones, Ed. Emécé, Buenos Aires, 1966.
CAILLOIS, R., Antología del Cuento Fantástico, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1967.
GHIANO, J. C., Borges, Ant6logo de SI Mismo, RI, Vol. XXIX, No. 55, 1963.
HARss L. y DoHMANN, F., Los Nuestros, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1967.
JuRAOO, AucL',, Genio y Figura de Jorge Luis Borges, Imprenta Universitaria de Buenos
Aires, 1964.
PHILLIPS, A., El Sur de Borges, RHM, Vol. XVIII, No. 2, 1963.
V AX L., Arte y Literatura Fantásticas, (Col. Lectores de Eudeba No. 80), Ed. Universitaria de Buenos Aires, B. A., 1963.
RooRÍOUEZ, ALMA SILVIA, Jorge Luis Borges en la Literatura Fantástica, Tesis, U.N.L.,
Monterrey, N. L., agosto, 1967.
SÁBATo, ERNESTO, Borges y Borges, RUM, Vol., No. 5, 1964.
Ríos PATRÓN, J. L., Jorge Luis Borges, Ed. La Mandrágora, Buenos Aires, 1955.

1

Ríos PATRÓN,

J.

L., Jorge Luis Borges. Ed. La Mandrágora, Buenos Aires, 1945,

I
JULIO CORTAZAR A TRAVÉS DE SUS CUENTOS
-Visión general de su mundo fantásticoPROFA. MA. ISABEL CUERVO PÉREZ

EN Juuo CoRTÁZAR, el hombre y el mundo sufren un giro especial que
nos arrastra a los lectores-hombres cuando descubrimos como él al ser sencillo e infantil que prevalece en nosotros.
'
'
~ Cortázar en sus cuentos es el candor y las especulaciones profundas del nino envuelto en el mundo de las interrogantes. Y es el adulto de mirada
introspectiva que conoce al Hombre y no puede evitar el pesimismo.
Quiere sacar al lector de sí mismo, y sus cuentos -"ingresos a posibilidades"- establecen recursos extremos como la hilaridad de sus situaciones
cómicas o absurdas que aumentan la tensión interna del libro y "constituyen
un medio de extrañar al lector, de colocarlo poco a poco fuera de sí mismo,
de extrapolarlo".
Pone en crisis los principios lógicos precisamente porque las situaciones
tensas son ocasiones perfectas para "una iluminación".
En su humorismo por el simple humorismo crea a los simpáticos Cronopios
en un mundo mágico y realmente fascinador donde también se destila el
humor que nos lleva al juego constante, al juego significativo que puede
derrumbar las apariencias y desencajar la médula de lo real.
Cortázar se ríe del mundo -y de sí mismo como integrante de la humanidad- en su propia cara, se ríe de la inercia por la cual seguimos cobardemente sentados en el sitio que nos prepararon y nos dieron.
Retrata nuestros manidos sistemas, ideologías y rutinas de todo orden,
hasta del lenguaje, con una ironía que sacude en su afán de destruir la
falsedad.
Apoyado en caracteres y situaciones cotidianas crea su mundo fantástico
y nos hace compartir con él un chispazo de vida, adivinado a través de esa
o_tr~ realidad d: absurdos, de incógnitas, de sutilezas, de laberintos, de afectividades. En fm, no se puede precisar completamente por qué ésa es otra

pp. 45-46.

120

121

�realidad. Es el conjunto de sucesos; es la experiencia independiente de
nuestro mundo diario, que se nos comunica sobre un trasfondo de todos los
días· es un nuevo viso en la relación del hombre con los objetos.
' sus cuentos existe la realidad de sucesos, comportamientos y actitudes
En
comunes y corrientes, aún triviales como las de "Final del juego" (Final del
juego) , (las tres niñas que juegan a las estatuas y las actitudes) . En el cual
la "realidad" se palpa a través de las conexiones afectivas más íntimas de los
personajes. Se debe a una fuerza que motiva misteriosamente los mismo~ actos
de toda la vida, dándoles un nuevo significado sobrecogedor y fascinante.
En este caso se trata precisamente de juegos, que son para Cortázar una
entrada al mundo de las significaciones.
Hemos aceptado la conclusión de que lo fantástico es una agresión al
mundo real y cotidiano, es lo que nos pasma porque irrumpe insólitamente
e invade nuestro mundo de una manera imperiosa e irrefutable. Nos espanta
porque es contrario a toda verosimilitud. Crea otra realidad, la "realidad"•
Lo fantástico invade imperiosamente nuestro ámbito vital, pero no por
eso nuestra reacción es la del escándalo; por lo general lo fantástico causa
angustia, pero se llega a ella a través del espanto y del t:rror.
.
.
Situándonos en nuestra materia -los cuentos de Cortázar- y sm deJar
el tema reacción observamos que se llega a la angustia existencial, pues es
el hombre la pr:ocupación del autor. La reacción frente a lo insólito o absurdo ese camino hacia la angustia final, es en ocasiones un temor serenament; pasivo, en otras es ya una angustia (porque se enca~a a lo ~esconocid?)
silenciosa y paralizada. En el mundo cortazariano cas~, no eXJste el gnto
desgarrador ante "lo otro" ; la angustia y la desesperac10~, pueden s~r aterradoras, y la sorpresa puede ser anestésica pero la reacc1on no es s1em~;e
precipitada ("Casa Tomada" - Bestiario) . Es más, a veces no hay reacc1on
porque la "realidad" se torna como esperada y el espasmo se borra ("Axolotl"
• Final del juego) .
Lo que sucede también es que a veces "lo otro" surge apenas gradualmente se sitúa inocentemente y va enredando hasta causar el clímax del
perso;aje, cuya reacción ha ido también modificándose poco a poco. En
"No se culpe a nadie" (Final del juego) "lo otro" es ~l ~rado hasta el _cual
se lleva el acto automático de ponerse un pulóver en my¡erno. Es el rmsmo
incidente que ya nos ha ocurrido alguna vez pero... ciertamente no siempre
se resuelve.
La minuciosidad pedeccionista con que Cortázar hace el relato, y la extensión que por eso resulta en el mismo, nos hace pensar en algún momento
que es inconcebible la razón de que ponerse un p~lóver resultara tan problemático que terminara causando la muerte del suJeto.
Pero una segunda lectura O una reflexión en el acto y su tiempo normal,

122

nos hace creer posible un final así. Quizás la desesperación o el no ponerse
a pensar paso por paso y con visión objetiva, sean las causas de un final
trágico. Pero en este cuento no sucedió ninguna de las dos cosas --quizás
sí la desesperación, ya casi al final- y sin embargo, el sujeto murió al caer
por la ventana, cegado y manatiado por el pulóver que al parecer obedecía
a una inercia misteriosa.
La lectura de los cuentos de Cortázar nos coloca en una prolongación,
en una nueva comprensión de la literatura fantástica. Muchas veces su "realidad" o "mundo" es lo absurdo o lo excepcional de la realidad cotidiana.
Pero en el fondo crea su universo impulsado por una búsqueda amorosa
del hombre. Modestamente habla el escritor de su estilo en prosa narrativa,
y considera que "se apoya en el humor para ir en busca del amor, entendiendo por este último la más extrema sed antropológica".1
Por esto en sus narraciones no existe la "acción", no le interesa que haya un argumento, es decir, que pase algo. Abandona a lo mínimo este
elemento; a veces está reducido a una simple conversación o no tiene mayor
importancia que la de ser un soporte o pretexto de las especulaciones de
algún sujeto, de las redes afectivas o intelectuales de dos o varias personas.
de un mundo interior que se expresa y que es visto bajo distintos modos
de pensar. Sin embargo no se limita, y alguna vez aprovecha la acción para ~omunica~ lo que le ~teresa. Así sucede en "Las armas secretas" perteneciente al libro de su nusmo nombre; es un relato de regular cantidad de
a~ción. El asunto es éste: Un estudiante parisino (Pierre) , bohemio y con
dmero de sus padres, intenta obsesivamente conseguir el amor de Michele,
~ica indiferente -también estudiante- que al final acepta las proposicmnes, para encontrar una inesperada realidad. Se sitúan los hechos principalmente en un suburbio de París.
Cabe sentar que el elemento fantástico es la transposición (más que descomposición, pues el físico sigue siendo el mismo) de una persona, Pierre,
en otra que existió en otro tiempo y en otro lugar, el quizás soldado alemán
que durante la guerra violó a Michele en su casa de Enghien.
11 nunca supo nada sobre ese soldado ni lo de Enghien; sin embargo es
repentinamente el violador, vive angustiado los actos brutales y las últimas
sensaciones del otro, a los cuales ya no puede escapar.
Una parte de la acción interesa en el cuento porque va a modificar la
realidad deseada por el protagonista.
La llegada a la casa sola de Michele, la casa misma y los hechos que
Y~ _habían sido pensados como ritos a partir de la bola de cristal al princ1p10 del pasamanos, la cual no existe y provoca el sacudimiento de la "realidad" de Pierre (el protagonista) ; esa bola de cristal era el punto clave
Y punto de partida de los deseos de él, y su no existencia hace que no se

123

�cumplan. También participa en esa falla la reacción de Michel~, ?erivada
de sus recuerdos que la hacen ver en Pierre al hombre que la violo alguna

do hable de su inesperada creciente popularidad en "asaltos a las librerías",
sus palabras permiten ver una sencillez y un humorismo innatos:

vez.
h 1·
La "realidad" es la que existe en la mente del muchac o, a tmagen
que se formó -inexplicablemente- de su encuentro definitivo '! total con
Michele pero que no puede ser porque ella ha dicho que no existe la bola
de cristal al pie de la escalera.
. ,
Cuando sabe que ella estará sola en su casa, se sitúa en ese lugar que
casi tiene que ser como ya tantas veces lo ha imaginado:

Las armas secretas, despeinó bruscamente a sus lectores con un relato
llamado "El perseguidor"; el resto ocurrió como en esas noticias policiales en las que un señor que vuelve a su casa se la encuentra patas
arriba, la mesa de luz en el lugar de la bañadera y todas las camisas
tiradas entre los malvones del patio.'

entra con Michele en un saloncito agobiado de muebles ve_tus_tos, sube
una escalera después de rozar con los dedos la bola de vidrio_ donde
nace el pasamanos ( ... ) . Se desprende co~ ~sf~erzo de la im~gen,
descubre que es feliz ( . .. ) , que la casa sera distinta de eso que imagina y que lo ahoga un poco con sus muebles y sus alfombras desvaídas.2

Momentos después pregunta a Michele si hay_ una ~ola a~í en su cas~:
y la respuesta negativa sale casi sin atención, olvidada mmediat~mente. S~n
embargo, la imagen persiste en la mente de Pierre _Y toma una tmportancia
que casi lo hace presentir el fin. Sus eternas reflexiones machacan ese punto clave:
Hasta a la extrañeza es posible acostumbrarse, creer que el misterio
se explica por sí mismo y que uno acaba por vivir dentro, ~ceptando
lo inaceptable, despidiéndose en las esquinas o en l~s ~afes cuando
todo sería tan simple, una escalera con una bola de vidno en el nací. · t del pasamanos que lleva al encuentro, al verdadero. Pero
cimien o
.
'd • 3
Michele ha dicho que no hay ninguna bola de vi no.

La anormalidad no reside en la acción sino en la relación de cier~a ~elodía y cierta frase de una canción alemana, que Pier~e hac~ con M1che e;
y lo anormal está también en el insistente equívoco sm motivo. respecto
nombre de la ciudad donde ella vive y el de otro lugar: Enghien. Prese ciamos el hecho anormal de la confusión de dos personas.
.
En los cuentos de Cortázar palpamos la realidad coti?iana y/ l J_I11S~?
.
,
ésta se deforma y llega a ser una variante o realidad .
tiempo vemos como

:l

uede pasar a la atención de los lectores del arUn aspecto que no se P
gentino es el humor.
Cor~zar ha declarado que su estilo es la vía del humor al amor, y cuan-

El autor manifiesta explícitamente, y feliz llega al maxuno de su humorismo y de su invención en Historias de cronopios y de famas. Apoyado en
datos de nuestro mundo, crea historias desconcertantes, de personas especiales o de seres imaginados. Transforma actos rutinarios, como subir una
escalera u observar un cuadro, en profundas especulaciones ridículas.
Nuestra seguridad vacila desde el principio del libro con las instrucciones
para llevar a cabo cosas de las más repetidas en nuestro vivir; al ver las
ocupaciones raras en las cuales los personajes encuentran la verdadera razón de su existencia realizando lo que su vida les pide para ello; al comprender el triste destino de las repudiadas bicicletas, y el último fin de los
periódicos; vacilamos con el mundo construido de libros que llevan al mar
y con los barcos que convierten en islas y casinos. También con las divertidas o tiernas historias de los cronopios, los famas y las esperanzas,
seres imaginarios que no obstante ello se mueven en nuestro mundo, con
detalles de nuestro actuar y de su propia naturaleza.
La misma premisa, búsqueda del hombre, es la que rige el contenido del
libro. Cortázar especula sobre la existencia del hombre, la siempre trivialidad con que éste se rodea, el verdadero fondo de la realidad en sus actos
más insignificantes. Descubre nuevas aristas, plantea las razones últimas,
abre nuevas posibilidades.
Lo que hace el escritor es remover la conciencia del hombre para que
se percate de que está en el mundo, que existe, rodeado de personas y cosas
y destinado a las relaciones y transformaciones.
En esta remoción interviene igualmente el absurdo; pero en una expresión de humor y fantasía, que produce un choque divertido en lo otro,
olvidando el terror y la angustia a las que impulsa siempre al hombre.
Con ligereza y humor desentierra la verdadera dimensión de la realidad.
Ve con llaneza esos grandes problemas del hombre, y logra su cometido
sin tener que revestirse con el rutinario traje de la seriedad.
Cortázar es en su interior un cronopio, que igual que esos seres desordenados y tibios siente "en cada segundo de su vida el descubrimiento
125

124

�/

de cualquier cosa sin importar su significancia, y festejan tal evento con la
5
alegría más festiva y abriendo un corazón que se inunda en temura".
Aspecto más interesante es el tiempo, también juguete del autor, que en
ciertos relatos trabaja con diferentes niveles temporales cruzándolos, colocándolos en paralela o haciendo continuación uno de otro.
Dentro del plano de la metafísica es intrascendente el transcurso del tiempo. No se considera al tiempo encerrado en el reloj, que algún día termina
y es la muerte.
El autor de Rayuela sobrepasa nuestras miradas introspectivas y crea literatura existencialista.
Sí, el tiempo que termina es la muerte, es el tiempo fragmentado para
cada existente. Pero la "cachetada metafísica" de Cortázar nos sumerge
-o nos estrecha para que por fin lo sintamos- en el tiempo eternidad,
en el del origen de la vida, tiempo de las conversiones y de las infinitas
aberturas.
Es el tiempo en el cual aparecimos insertados de repente, como burbujas
en el mar, y cuyo principio desconocemos. Es quizás invención pero tenemos la certeza de que permanece y trascenderá a nuestras fugaces existencias.
Así lo patentiza este escritor en un fascinante relato: "El ídolo de las
cícladas" ( Final del Juego) , cuyo asunto es éste: una pareja parisina y un
argentino arqueólogos, hacen exploraciones obedeciendo a la insistencia de
uno de ellos que durante meses ha tratado de llegar al misterio -y unirse
a él mediante la perfección en las réplicas- de una estatuilla femenina que
lo subyuga en una relación íntima establecida casi de inmediato entre ellos
dos (el explorador argentino y la estatua), y que luego se apodera del otro
hombre que a su vez va en busca de esa unión última y necesaria.
Somoza se sale del tiempo y logra "tocar fondo". Razón incomprensible
porque su sumersión no se notó, sólo se ha ido efectuando.
Morand analiza la obsesión de Somoza:
todo arqueólogo se identifica en algún sentido con el pasado que explora y saca a luz. De ahí a creer que la intimidad con una de esas
huellas podía enajenar, alterar el tiempo y el espacio, por donde acceder a ...

Y sus pensamientos quedan suspendidos en la incertidumbre, igual que

conociendo.y Quiero
que . . . Ah, necesztarza
. , explicarte
.
enteros
l
b decir
d
durante días
...
o a sur o es que allí todo entra en
es esto . . .
un • • . Pero cuando

Poco a poco, mientras seguía tallando réplicas de
a l centro de atracción.
la estatuilla, se acercaba
-Es tan sencillo -dijo Somoza
s·
todavía en contacto con lo t
i~m~re sentí que la piel estaba
años de caminos equivocadosº
ero d a~za que desandar cinco mil
. . . na a importa ahora. Mira, es así.

-¡;·

¡º· )

Hasta que un día se declara ya definitivamente en el otro mundo :
Yo no beberé, tengo que ayunar antes del sacrificio.

- ( ... ) -

.;s

-El de la unión, para hablar con t
l b
flauta doble( . . . ). El sonido d
paa ~as. . ¿No lo oyes? La
1
cordia a la derecha
e a vi a a la izquierda, el de la dististas
s 'l
( .h. . ), cuan_do se cumpla el sacrificio de los flau. . . o o se escuc ara el silbido de la 'd
sangre derramada ( ) l
pl ,
vi
nueva que bebe la
. . . . a so aran por la caña de la . . d
yo untaré de sangre su cara ves as'
l
,
. izquier a, y
bajo la sangre.
'
, i, y e asomaran los OJOS y la boca

ª

. Se encuentra remontado "a miles de años
,
. ,
gmosa de grito animal de salt " l
l
atras, en una le1ama vertí0
'
a a cua pertenecía
"'d l d
•
t~rror bajo los ritos del tiempo sagrado, de hacha d e~d 1 o o el. pnmer
c1ones en los altares de las c li ,, U h
e pie ra de las mmolaatacó a Morand
b .
o nas .
n acha como la que tenía cuando
amigo al acech dy l ªJº cuyo golpe ~urió después él mismo dejando al
0
e a sangre que necesitaban
Así
Cortázar
destru
: temporales, si se permite la
redund .
. ye e1 fiempo y el espacio
Somos;:~:; ;ef~;~i::t;::~~;a~~: !~::a!::0 :::n;iaa~:reca~::
nuestra capacidad alcanza en su hab1"tual e1erc1c10.
. . .

!~:

~:teforías.
o que

Crea también nuestro autor el tiempo rectilíne
.
ver con la secuencia
lógica
de
minutos
de
d'
.
od
que
n~
tiene
nada
.
,
ias m e estaciones Un
tie que
ue
se
posesiona
de
los
personajes
de
"A
t
.
t
d
1
"
.
mpo
qgos el fu )
l h
.
u opis ª e sur (Todos los fueego y os ace olvidar sus relojes Es el tiem bl
1
que los limita a un mund
. ·
po- oqueap astante
mente están instalados.
o muy especial fuera del tiempo en que real-

las palabras de Somoza al principio.
-No podía ser que no ocurriera -dijo casi puerilmente Somoza-:
a cada nueva réplica me acercaba un poco más. Las formas me iban

barbas del diablo"
(L_as armas secretas) una acción transcurriendo
enEn
la "Las
realidad
.
' se ve mterrump1da por el narrador que la plasma en una

127
126

�fotografía. Los hechos que estaban sucediendo en el tiempo ya no _sucederán, pero la fotografía los encierra en forma laten:e, y en determmado
momento 4ue el fotógrafo sentía- se liberan el tiempo y los actos, y
siguen sucediendo en el mismo proceso que llevaban.
'
íntimamente al tiempo es el espacio. En
Otra categona que se une
"Casa tomada" (Bestiario) tenemos un solo espacio, pero él es el que sufre
directamente la implantación de lo anormal que con su presencia va prácticamente corroyéndolo.
.
.
"
El manejo más libre y confiado del espacio y del tiempo e~ste e~ El
otro cielo" y en "Todos los fuegos el fuego"' del libro de este rmsmo titulo.
En el primero de ellos un joven argentino del mundo de hoy pasa de su
casa en verano al ap:rtamiento de su amante en el invierno ?e 1870 en
París. Las fuentes que lo deslizan insensiblemente son dos ga~enas.. cerradas
( que él siempre sintió como su verdadero mundo) ' la . Galena Gue~es de
Buenos Aires y la Galerie Vivienne de París. La realidad se combma en
la segunda "bajo las figuras de yeso que el pico de gas llenaba de _temblores
(las guirnaldas iban y venían entre los dedos de las musas polvonentas. . )
"en ese mundo diferente donde no había que pensar en Irma Y se podia
6
vivir sin horarios fijos, al azar de los encuentros y de la suerte'',
•
,
Cortázar se burla del tiempo y del espacio, no le interesa romperlos ~1 as1
logra con-mover al lector; les comete irreverenc\~ y ~ ve~es basta se n~ de
ellos como en "Pérdida y recuperación del pelo (Historias de cronopios Y

'
de famas):
todo ello ( el buscar un pelo anudado en su _mit~d y tirado fºr el
agujero del lavabo) con la desventaja extraordinaria ~e qu~ mientras
se trabaja durante esos ocho o diez años no se !º~na evitar ,la penosa sensaci6n de que el pelo ya no está en la canena, Y que. solo por
una remota casualidad permanece enganchado en alguna saliente herrumbrada del caño.

7

Los cuentos del argentino son los del hombre niño_ todavía. Del ~ño
que no se limita en sus reflexiones, ni discrimina ob3eto de observ~c1on;
del hombre dueño de una concepción dramática de las cosas. ~us ac~1tudes
están determinadas por los sentimientos claros y sinceros de la infancia: _un
gran amor hacia el hombre y una ternura que simplifica su visión extendida
sobre todos los seres vivientes.
Nuestro autor es en sus cuentos el hombre que vive inte~s~ente su lucha
. 'd d del hombre individuo que se debe a si mismo. Su compor l a autentlci a
promiso es con la revolución, que él lleva a cabo desde su campo, y por

amor a las palabras, desentrañando su "significado literal, primario y enloquecedoramente verdadero" para llegar a la esencia del universo que crea
en cada relato.
Los personajes que habitan su mundo son el argentino medio o el francés
medio también; personas del grupo estándar y de una vida más estándar
todavía.
En muchas ocasiones, seres ambiguos en uno u otro aspecto: el argentino
en \arís, el que _s~re transforrnac~ones insólit~s en su personalidad, y sobre
todo el que participa de dos realidades del tiempo o del espacio, o de los
dos aspectos a la vez.
No tienen importancia vital el sexo o edad o condición social de sus
personajes. Y las que él diseña son apenas pretextos necesarios; no tienen
psicología porque no es el camino hacia la comprensión de la vida del personaje lo que le interesa, sino del problema existencial que por medio de
él nos expone Cortázar.
La prueba está en que no nos desilusionamos ni sentimos fallar este recurso
cuando vivimos en ese mundo fantástico, pero tan parecido al nuestro, de
los cronopios, los famas y las esperanzas. Ni maldecimos al autor porque
quiere burlarnos con esos "microbios relucientes" o con "esos objetos verdes
erizados y húmedos" o con los otros seres ceremoniosos y preventivos que
bailan "tregua, catala, espera".
Hijos de la imaginación de Cortázar, estos seres sin existencia material,
igual que su mundo, nos encantan con su carga de humanidad, con su ingenua alegría y su infinita ternura. Desde el exterior, nos introducen en
nuestro propio mundo. Son los únicos personajes especiales de Cortázar;
los otros son personajes humanos que sirven apenas como pautas para la
estructuración del cuento. Hace personajes también a los animales, y realiza "Axolotl" (Final del juego), "Cefalea" (Bestiario) en el que inventa
a las mancuspias, seres animales. Un objeto es personaje en "El ídolo de las
cícladas" (Final del juego), y en "La isla a medio día" (Fue gos . . . ) .
Da categoría de personaje a presencias, como el tigre de "Bestiario"
(idem); el tiempo en "Autopista del sur" (Fuegos . . . ); algo misterioso en
"Casa tomada" (Bestiario).
Y si estos otros seres o cualidades se pueden considerar personajes es porque aparecen en relación con el mundo real, representado por personas.
Constituyen el elemento portador de lo fantástico; rompen las ligas de la
mente humana y abren nuevos caminos desconocidos; conforman, junto al
elemento real, cotidiano, una nueva visión del hombre y sus conflictos, una
visión mítica.
Sus personajes están siempre en situaciones especiales que a veces son
extremas: al borde de la muerte, rayando en la locura, rodeados de gran
129
H9

128

�soledad, acosados por deseos y características de otra persona, atraídos por
las fuerzas más remotas y poderosas del origen del hombre o de la conciencia creadora del artista, ...
La atmósfera de estos personajes diversos, en un mundo dual y sobre
un tiempo y un espacio que rompen sus propias barreras, se ve irrumpida
por lo ins6lito. Esto es lo que rompe la continuidad de la vida. Lo que
causa un extrañamiento, lo que interrumpe al pensamiento y después lo lanza hacia huecos desconocidos antes. Lo insólito nos deja estupefac~s y
vacilantes.
Por lo general, lo insólito en la literatura fantástica participa de dos naturalezas o se encuentra en el punto preciso de su confusión.
Cortázar maneja constantemente la dualidad y así presenta en "El móvil"
(Armas) el sueño recordado con tal exceso de detalles que es casi realidad.
Es insólito el desborde de los instintos primitivos que sufre el público
entero en "Las ménades" (Final). Empieza a explotar la historia hasta
que los aplausos no pueden contenerse, el llanto sale de los ojos, las gargantas enmudecen o se desgarran en gritos agudísimos, y se llega al ataque
personal tendido hacia el Maestro desde todos los lugares. El entusiasmo
delirante se posesiona de todas las personas (menos del narrador) por un
gran espacio de tiempo hasta que logran "devorar'' en un remolino al
Maestro y a sus músicos.
Poco a poco decrece la locura y la gente empieza a salir confusa y murmurante; van componiéndose el traje, los cabellos, unos se desplazan como
borrachos, pero la mayoría va con la actitud del espectante que abandonó
cualquier sitio de diversión.
Presenciamos lo insólito en la continuación de la vida dentro de una
fotografía. En el llanto inexistente de un niño, tras la puerta condenada.
En la posibilidad de que el ahogado del sueño misterioso reclame la cara
del propio soñador la noche que se levante "cubierto de basura y mordiscos de peces". En la conversión de un hombre en ajolote. En la manera
con que los pasajeros del "Omnibus" acorralan y repelen a los dos pasajeros ignorantes que mancillan, con sólo estar presentes, su mundo de flores y miradas.
El mundo insólito de los cronopios que viven su felicidad vendiendo
globos y dulces junto con las estampillas postales, nos sitúa también en el
mundo inusual de la alegría por sí misma que despierta actos tales como
tirar pegostes de dentífrico por los balcones, o bailar tregua y catala frente
a los almacenes comerciales.
Cortázar vive en lo insólito porque la realidad -apenas se ve bienes una cadena de absurdos y de relaciones increíbles que la rutina baña de
lógica y acepta sin indagar.

Nad~ más i_ns?lito.. : , . pero tan indiferente para Javier y Nora, que la
presencia de Silvia y Silvia misma (Ultimo Round) ese "invento" con que
1os nmos
·~ " aturd en" a los mayores, y con el que Cortázar
'
nos envuelve en un
mundo sutil y apenas vislumbrante de la belleza encarnada en esa adolescente "álamo de bronce y de sueño".
La .~onía y la mujer una sola cosa, en ese universo extraordinario que
se a~vma. en. las fantasías infantiles y en las llamas de una hoguera que es
la IDJsma mc1tadora del amor cortazariano.
El erotismo se filtra suave y poéticamente en este cuento que no es sino
absurdo para el habitante del casillero terrestre.
Y t~nemos ahora el eslabón por el que continuaremos internándonos en
e! _hábitat del cuentista argentino. No necesitamos extendemos con exclusividad en él, pues hemos venido observando que el absurdo es una coordenada! una ~nsecuencia necesaria, irreprimible de la naturaleza del propio
Cortázar, quien declara en "La vuelta al día en ochenta mundos":
Viuo y escribo amena~ado por esa lateralidad, por ese paralaje verdadero, por ese estar siempre un poco más a la izquierda O más al
fondo. del lugar en que se debería estar para que todo cuajara satisf act~namente en un ~ía más de uida sin conflictos. 'Escribo por fal~ncia, p~r . descolocaci6n; y como escribo desde un intersticio, estoy
5:emf'e mu1tando a que otros busquen los suyos y miren por ellos el
¡ard,_n donde los árboles tienen frutos que son, por supuesto, piedras
preciosas'.
La anécdota de cada relato (sus cuentos) es también un testimonio
de extrañamiento, cuando no una prouocaci6n tendiente a suscitarlo
en el lector.

Y la entrevisión de una realidad otra es causada por cualquier fractura instantánea del continuo, como un "sueño, un acto fallido, una asociación verbal o causal fuera de lo común, una coincidencia turbadora".
Los c~entos de Julio Cortázar nos internan en el absurdo por muy diversos caIDJDos. Entramos en él a través de los simples argumentos como los
de "Los venenos", "Los buenos servicios", "Final del juego", "Casa tomada",
que son mero pretexto para el ejercicio fantástico o lingüístico del escritor.
Es absurdo su lenguaje porque se crea en la ruptura de las pautas que le
ha dado la tradición; se vicia en lo más vergonzoso de su ser haciéndonos
~a ,guen: de lugares comunes, o bien se diluye en la atmósfera poética, y
m aun allí -a veces- deja su ser absurdo quizás porque la poesía nunca
ha sido sensata. Forja Cortázar las palabras de acuerdo al molde de su ins-

131
130

�.
del lenguaje y muy diversas profundipiración. Explora diferentes matices
dades del pensamiento.
l
infantil-adulta, tan
.
'
es
absurdo
él
mismo
por
su
doble
natur~
eza
flil
En
1 con las que juega
ambigua como las dimensiones tempor~es y espacia es
en sus estructuras cuentís~icas más comp~:~~:~ lo horroroso como cualidad
En otras de sus narraciones aparece
1
, 1 d " "Circe"
"C falea" ''El ídolo de as cic a as '
.
o como elemento concreto:
e
' .
l muy importante la
En ellos predomina el clima ob~si~o, y J~egae:nesfeap:undo pequeño de la
interrogación del lector que se a interna o
inspiración de Julio Cortázar.
1 que es amable por sí mismo
Un mundo -el de sus cuentos en genera literaria, es una puerta
y que sin dejar de desligarse del resto. de su o~ra
suficiente para entrar al autor y simpatizar con el.

EL AGUA EN LA OBRA POtTICA DE CARLOS PELLICER
LETICIA PÉREZ GunÉRREz M.L.E.
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

LA NATURALEZA es la gran animadora de la poesía de Pellicer. Es el poeta
de la alegría, del optimismo. La vitalidad de su existencia se transparenta
en toda su obra. Todos los elementos de la naturaleza tienen alojo en sus
versos y se encuentran en íntima vinculación con él: el agua, el sol, el paisaje, el mar. En su poesía, Pellicer nos da a conocer la realidad tal como
él la percibió. Pero no sólo nos lega la representación objetiva de la realidad sino también el estado de ánimo en que se encontraba en el momento
de apreciar esa realidad, y en algunos casos llega hasta la identificación
entre su realidad anímica y el paisaje.
Nuestro análisis se circunscribirá a los siguientes puntos: a) observación
del elemento "agua" como motivo estético del paisaje y su estrecha relación con el poeta; b) el recurso estilístico de la personificación aplicado
al elemento acuoso; c) el sonido del agua en su relación con la música;
d) la policromía del agua en el paisaje; e) la mujer y su relación con el
agua; f) la identificación del poeta con el agua y sus sentimientos con respecto al mar.
A) El paisaje que Pellicer nos presenta, está pletórico de elementos dinámicos. Uno de éstos es el agua, ya en forma de delicadas gotas de rocío
o ya en su forma más bravía como la de un mar encrespado con ráfagas
de tormenta. El agua es considerada uno de los cuatro elementos primarios
de donde procede la vida. En Poema Elemental Pellicer se refiere al agua
llamándola "espacio palpitante", y "engendradora de vida" ya que en su seno
las "medusas arcangélicas/ mudan ojos y manos en huertos coralinos". A
los mares les llama "aguas reales" en cuyo seno se realizan "viajes fabulosos". El agua también es alimento de la tierra ya que "una gota de agua/
salvó la última espiga del sembrado", y también se encierra "en las grandes

132

133

�tinajas familiares" en donde "el agua se hace negra." "de silencio y frescor".
El agua ya en lagos, ya en lluvia, o en ríos impregna toda la poesía de
Pellicer. "Aguas verticales, horizontales, cerámica y primera" las llama el
poeta.
La lluvia es una de las manifestaciones del agua en la naturaleza. Además de ser benéfica es también motivo estético. Con su ruido alegra la

noche más negra/ que nunca hubo ,d
queda en la retina asombrada del ca1 o sobre los Andes". De esa noche
poeta un recuerdo amargo
Como un contraste al dinamismo de este
,
.. .
tro cantos en mi tierra En 'l
poema está otro mbtulado Guade los lagos de su tie;ra na:atntre otras cosas Pellicer describe la placidez

Una laguna que viene
Y una laguna que va

naturaleza:

(

Llueve lejos por la sierra
llueve a tambor y clarín
Toro de agua, festín
corre por toda la tierra.

.. .)

Hay más laguna que luna
en la noche que está clara.

(M. P., p. 468)

(M. P., p. 469)

El agua es bienhechora pero también puede llegar a destruir y es en

No sólo en la noche las lagunas dan lacer 1
.
retratan la serenidad del paisaje p •p
ª. os sentidos. En el día ellas
Así exclama el poeta:
. arecen espejos que esmaltan los campos.

La Tempestad en los Andes donde retrata con gran sensibilidad una tem-

pestad andina:

Y la lluvia larga
era tal vez agua negra del pozo de los males.
Los rayos
apuñalearon el paisaje.

( ... )
(M. P., p. 51)

Una serie de imágenes visuales da a este poema un dinamismo singular.
Al estallar la tempestad todo el campo se angustia. Ante el embate de la
lluvia, los toros, las vacas, los perros y el pastor corren a refugiarse. Y el
viento que se agita entre los árboles llora y gime. Así se llena el espacio
de voces:
en campo y en espíritu, esas voces
bajo la tempestad, resucitan entierros.

(M. P., p. 50)
En este poema además de esa serie de
también recalcan el movimiento. Así son
áureos la tempestad lejana"; "un viento
cielo"; "latigazo de esplendor"; "los rayos

El agua es laguna O río.
Un espejo se quebr6.
Por todos lados mir6
la desnudez del estío~

sensaciones visuales, las auditivas
las siguientes: "restalla en sesgos
negro de nubes"; "el agrietado
que apuñalearon el paisaje"; "la

Brillan los laguneríos
en la tarde tropical
actitud de garza real
toma el aire de los ríos.

(M. P., p. 470)
Este
¡ es el Pellicer enamorado del paisaJ·e· El sublime cantor de la natura eza. A ~u con:a~to su lira poética se templa en tonos de alegría.
Otro
del paisaje lo constituye el no.
,
E se su moverse
d ¡ mobvo estetlco
,
on u ante a traves del campo mostrando su desnudez al aire y al sol E
T ~l~e y Sabor Pellicer presenta así al río, quieto, silencioso. Las metáfora~ u:
utiliza son de una belleza incomparable:
q
El río escurre
su vidrio tibio
Y en sus orillas de vidriería

135
134

�var6 el jacinto su balsa verde
jardín de ojeras.

(M. P., p . 418)

En El Canto del Usumacinta vuelca toda su alma enamorada del paisaje y nos lleva a contemplar el gran río que surge, como dice el poeta, "arrancándose harapos de los gritos de nadie". Y el río va salpicando los helechos del campo y canta y al hacerlo va contando su historia.
El agua también puede tomar otras figuras; y por un agente extraño a
ella como es el frío adquirir formas sólidas. La nieve es una de ellas. Tal
es como la presenta en el poema Piedra de Sacrificios donde el paisaje se
pone a jugar con los colores sobre la nieve:
suspendida la tarde
sobre los triángulos de la cordillera,
dobla mi corazón campanas de oro,
y la nieve derrite sus vidrieras.

(M. P., p. 69)

Ante este espectáculo agreste, un silencio apto para la meditación propicia los pensamientos del poeta y así dice:
Esta es la paz gigante
que desencoge mis cansancios.
Junto a estos bultos de tonelaje
siento el desatino de mis pasos.

~~s olas que caen rebotando en la orilla, son motivos que suscitan admirac1on en el poeta. En Scherzo dice: "y el encanto siempre desconocido/
de l~s olas nuevas". En lnvitaci6n al paisaje juega con las olas, con gran
alegria, ya que exclama:
Tengo a la ola de la mano y subo
a mi país de imágenes do el piso
es de espejo y caoba el cortinaje
del teatro de la aurora.

(M. P., p. 121)

El. ~ar sie~pre ha tenido para Pellicer un encanto especial. En la intro~ucc10n as~ libro Colores en el mar y otros poemas consigna: "El mar ( ... )
tiene en rm corazón los elementos principales para subordinarme a él. Por
el afán dinámico que predomina en mí, el gran luo-ar donde se mueve el
agua roe atrajo soberanamente. Y me atraerá por ~ucho tiempo todavía".

(M. P., p. 11).
En su obra poética son muchos los poemas que tienen como temática
central, e~ mar. En Mar en quietud, Noche sin sombra sobre el mar y El
Mar Jomco nos presenta Pellicer tres aspectos del mar.
En Mar en quietud destaca sobre todo la plasticidad: "y la quietud del
océano/ que no emerge ni una ola" (M. P., p. 33). En El Mar Jónico el
mar guarda en su seno recuerdos de pretéritos tiempos. Mar en el cual
dice Pellicer "se entrecerraron los ojos de Píndaro/ y se entreabrieron los
labios de Teócrito" (M. P., p. 231). Mar insondable, "Mar de mármol
tirón de agua infinito".
'
En Noche sin sombra sobre el mar es la quietud del mar alumbrado por la luz
de la luna lo que impresiona la retina del poeta que exclama:

(M. P., p. 70)
Una de las más hermosas manifestaciones del agua en la naturaleza es
el mar. Allí se conjuntan todos los colores, toda la belleza del paisaje. Al
mar ha dedicado muchos de sus poemas:

--..

Y el poema que nunca se canta
pero que siempre se adivina
porque está en mi cabeza y en mi garganta
el elogio habitual de las marinas.

(M. P., p. 122)
136

Un tropel de reflejos va excitando la quilla,
nervios áureos y locos de instantánea visión;
como rayos de luna que se hiciesen astillas
al caer a las olas enjoyando su son.
( ... )
Solos, en el misterio cristalino del mar.

(M. P., p. 24)

Otra manifestación del agua, pero en íntima relación con el hombre y
su subjetividad, ya que ésta es la causa directa de tal manifestación, son las
137

�lágrimas. Pellicer como todo poeta susceptible de impresionarse también ha
vertido lágrimas en su vida. El agua del mar y sus lágrimas tienen un
parentesco innegable, el sabor a sal. Por eso exclama:

Buenas son vacaciones, de lágrimas
se lava la sombra, se comprende el mar.
(M. P., p. 244)
Y ante el recuerdo de una traición amorosa, su alma se siente lacerada
por el recuerdo y afluyen a sus ojos las lágrimas que le hacen musitar en

así las olas
eran infantiles y claras de gritar.
(M. P., p. 1)

Pero las olas también crecen y se convi'erten en Jóvenes
.
ninfas:

Estas olas desnudas
de diecisiete años
con sus cabellos de brisa de luna
Y que juegan un juego extraño.
(M . P., p. 110)

Nocturno del Mar Amor:
Llorar era una llanura
desde una tarde infinita.
Así un año, y el puñal
intocable y solitario
gotea el aniversario
con silencioso caudal.
(M. P., p. 428)

El agua en todas sus manifestaciones, ya lluvia, laguna, río, nieve, mar o
lágrimas, salpica con su gran belleza toda la lira poética de Pellicer.
b) El recurso estilístico de la personificación aplicado al elemento acuoso.
Uno de los recursos de estilo más utilizados por Pellicer es el de la personificación aplicado al agua. A través de sus poemas nos encontramos infinidad de veces con este recurso. Utilizado con gran sentido poético y con
gran delicadeza. Nos presenta así al agua que "a cualquier precio se dejaba
acariciar" (M. P., p. 212).
Las olas del mar imprimen en la playa sus huellas, como las que el hombre deja también en la arena:

La postrer ola en la arena
como una larga pisada.
(M. P., p. 31)

En la poesía de Pellícer las olas se comportan como los niños cuando

Y aun llegan a la plenitud de la vida:

nadé tras de la ola
qu~ distendió sus líneas como hembra jadeante
de¡ando en mi lascivia tres algas por melena
y una gran carcajada de espumas de cristal.
(M. P., p. 180)

Donde el rec~rso de la personificación es total es en Dúos Marinos. En
este poema, Pe~~1cer hace la distinción entre el mar diurno y el nocturno.
El mar noche _sabe su edad en pleno día"; y como un hombre "se busca
Y. s: halla "f grita Y huye"; y puede también emprender un paseo "c~yo
ViaJe_ aplaz,~ porque es de noche". Y en contraste con el mar nocturno
~l dmmo ,co~e las perlas y se ríe" y como una persona llora y su vo;
tiene una lagrima:

Mar de día y de noche
abierto de noche y de día,
de perfil y de frente,
sangre al costo, poema y poesía.
(M. P., p. 266)

En esta p~rsonificación del mar llega Pellicer a dotar al mar de una voz,
qu~, se convierte en murmullo. Este murmullo es ahondado por la aliterac1on:

retozan en la playa, así las llama:
139
138

�que puede el hombre efectuar: pensar, hablar, querer, adorar. Pellicer le
ha dado al mar también esta capacidad. Así el mar puede rendir adoración
a los cantiles:

El mar marino marea
la voz que en palabras vive.

(M. P., p. 290)
Pero además de hablar puede también gritar como cualquier hijo de

El mar de bruces
adoró los cantiles como altares.
(M. P., p. 262)

vecino:

al mar le dió por decir a gritos que yo no
tenía allí nada que buscar.
(M. P., p. 180)
El mar para Pellicer puede adoptar todos los movimientos del hombre,
y así:

el mar corría
sobre los grises de unas soledades
playeras.
(M. P., p. 25)

y llega hasta asumir la forma del hombre, así como había tomado su voz.
El mar es como un tirano:

mar cacique
cuyas orejas de coral escuchan
la trácala en sordina de los buzos
y la salida limpia de Jonás.

(M. P., p. 263)
y también puede ser torero y como éste asumir actitudes toreriles, ya que:

el mar (que) parte plaza en las arenas.
(M. P., p. 26)
Como cualquier hombre, el mar también puede contraer nupcias. Las nupcias del mar están llenas de luz y color, de alegría: "Vastos esponsales: la
brisa y el viento/ el cielo y el mar". (M. P., p. 227).
.
Uno de los atributos propios de la raza humana son los actos racionales

140

Al asumir todas las actitudes humanas, el mar puede sentir, llorar, estar
callado.

Yo no sé qué tiene el mar,
que se ha vuelto tan callado
desde el último crepúsculo
lunar.
(M. P., p. 33 )
Como el hombre puede esconder un secreto: "está el mar semejante a
un tranquilo secreto/ profundo en el silencio que siempre esconderá".
Por último, Pellicer nos demuestra cómo el silencio y la soledad del mar
pueden llegar hasta el clímax de la tristeza y la desolación:

V es la primera estrella. Asúmela si puedes
comprender la infinita desolación del mar.
(M. P., p. 27)
c) El sonido del agua y su relación con la Música.
En íntima vinculación con el mar está el ruido que produce al moverse.
También estas sensaciones auditivas las ha escuchado Pellicer y las ha puesto
como adornos en su poesía. "El oleaje finge rumores de gacela/ perseguida"
exclama el poeta. La estrecha relación que existe entre el ruido del mar
y la música ha sido siempre objeto de comparación para muchos escritores.
Para el poeta tabasqueño las olas de Copacabana se desgranan en "estudios
de escalas"; el mar es "marimba del agua"; la bahía es dirigida como una
orquesta; o las aguas llevan el trueno por mensaje.
En dos poemas sobresale esta comparación con la música: en Del sur
llegó el andante del mar (M. P., p. 14) y en el poema A Juventino Rosas
(M. P., p. 423).
141

�En el primero expresa: ''Del sur llegó el andante del mar, vuelto andantino". Las olas que se mueven atropelladamente al llegar a la playa se
desgranan en "escalas" rápidas y brillantes. La inmensa sonata del mar alterna su andante y andantino y las notas que no surgen se cuajan en "perlas". Las olas dejan en la playa sus cristalillos. La aliteración del verso
ahonda el rumor de las olas: "Allá tumban a tumbos tantas notas que tratan". Y concluye el poema con una genial comparación:

y el mar se desmelena tocando su divino
concierto matinal en sus gloriosos pianos.
El poema A Juventino Rosas es de carácter narrativo. En él se cuenta la
historia de un vals, del célebre Vals sobre las Olas. Dos metáforas llaman
poderosamente la atención. La primera de ellas cuando nace el vals y el
poeta con exquisita sencillez explica:

Mirad las invisibles abejas que al panal
confluyen: Son las notas, son las notas del vals
que sobre el pentagrama el músico puntea.
¡Todas, todas se quedan!
¡ Oíd nacer el vals!
y la segunda cuando compara a la música con el agua:

Agua de la desnudez
cuyo compás lento o vivo
siempre será persuasivo
de su acuática fluidez
de música redondez
y de sus pausas, cautivo.
La música maravillosa que produce el mar se desgrana así en amplios
acordes musicales ante la actitud contemplativa del poeta que se ve así
mismo identificado también como una nota en ese concierto sinfónico del
mar.

d) La policromía del agua en el paisaje.
La policromía de una paleta de pintor se encuentra dispersa en los poemas de Carlos Pellicer. Supo manejar con mano maestra el color en los

p~a~es. Aquí sólo destacaremos los colores
.
paisaJes marinos.
que se vmculan al agua o a los
.
ElLos1 colores afectan al ser h umano Y le unpresion
d di
co or crea en el espectador u
d d
.
an e versa manera.
d e emociones
.
n
esta
o
e
ánimo
.
y sensaciones parti l
.
especia1. Es el generador
fluencia favorable. y eso
'l cu ares. ~Jerce sobre el individuo una inM ch
'
no so o en la pmtura .
tamb'é
u as veces una combinación de colo
, . smo
i n en la poesía.
una de tonalidades frías n
d
res cálidos nos atrae y en cambio
todos los campos y en la li?t esture nuestro agrado. El color ha invadido
'
. era a penetró
d 1
la usaron con profusión en sus
en pos e os Modernistas que
Ch d'
·
poemas.
. ar m, pmtor francés del siglo XVIII ar· ,
pmtor se sirve de colores pinta
1
. ' mno una vez que aunque el
con e sentimiento Tal
1
e
cer,
que
supo
pintar
co
•
.
, ·
es e caso de Carlos
lli azul q
P El
n srn igua1 maestna en sus poemas
' ue es un color frío, es el color ue
1
.
.
a lo maravilloso Está . 1 d
q se e atnbuye a los sueños
.
vrncu a o con las emoc·
f
'
pica su poesía con este color:
10nes pro undas. Pellicer sal¡ ay de mí, ay de la mar

que sali6 en el horizont:
la esperanza de algún monte
donde lo azul encontrar!
Porque lo azul de la mar
es la distancia del cielo
la entonación de un p~ñuelo
que se ha dejado llorar
Y lo azul en lejanía
monte, montaña, será
soledad de poesía
donde la noche vendría
sin sombra de lo que está.
(M. P., pp. 429-430)
tarde también se ha pintado de azul. Al contemplar el mar murmura
el La
poeta:

Pintado el cielo en azul.
El mar pintado en azul.
El alma suelta en azul
'
azul,
azul.
(M. P., p. 16)
143

142

�El color puede llegar a ser tan intenso

que ahogue en sus tonalidades

otro color:

El día jugó su as de oro
y lo perdió en tanto azul.

La noche en lluvia y batracio
retiñe el nocturno verde
y el otro día se muerde
verde el verde del espacio.

(M. P., p. 470)

(M. P., p. 16)

La combinación de verde y azul matiza profusamente los poemas:

. arse con otros co1ores. Así destacan estas
El azul también puede corobm
combinaciones:
Blanco-Azul:

Aguas azules y verdes,
espacio palpitante,
atmósfera del paraíso submarino
(M. P., p. 207)

Cielo blanco y nube azul.
En una de las estrofas de "Pausa Naval" se lee:

(M. P., p. 70)

Y llegaba de azules y de verdes
sombríos y de azules fierentes
y de verdes sin riego y sin mercado
y de azules de vuelos colibríes
en el manto y de verdes panorámicos y de azules
sacados de los senos
de las brisas
y de verdes azules y de verdes

Oro-Azul:
y el puerto suntuoso,
liberal y tropical
entre grises y palmeras en repo:o

hunde en oros azules todo su litoral.
(M. P., p. 81)

l a a con el mar. Está compuesto
El verde está también vinculado con e gu y
1 (frío) . Sugiere hu. arios el amarillo (cálido) y el azu
de dos colores prun
'
tonalidades claras.
medad y frescura sobre todo en sus

El mar verde, fijó el verde
de la mejor esperanza;
mil palmas verdes también.
El mar mereció esas palmas
por su vieja intrepidez
que hizo eterna la esperanza
y el verde dijo: i Después!
(M. P., p. 21)

cantos de mi tierra destacan los verdes
' d vivir
En los poemas . uatro .t lid d dinamismo y a1egna
e
.
y los poemas adquieren v1 a a '

e

intensos

(M. P., p. 263)

Destacan en esta estrofa las diversas tonalidades del azul y el verde. La
adjetivación que utiliza Pellicer es altamente significativa: "verdes sombríos'';
"verdes sin riego y sin mercado"; "verdes panorámicos"; "azules diferentes"; "azules de vuelos colibríes"; "azul manto"; "azules sacados de los senos
de las brisas". Cuando no encuentra un color adecuado al que quiere se
convierte en un creador de nuevos colores. Para esto utiliza una adjetivación
muy singular, tal es por ejemplo el "verde sin riego", el "verde sin mercado",
o el "azul de vuelos colibríes".
La policromía toma asiento también en los poemas. Es su mano maestra
la que nos dice :

En la tela del cielo, dos o tres pinceladas
maravillosamente rítmicas de color.
(M. P., p. 27)

145

144

HIO

�La aurora cuando el sol matiza las aguas del mar con sus luces policromas
es uno de sus paisajes preferidos. Pellicer exclama con alegría:
La bandera de la Aurora desigual
todo color de aquel día
que fue un año matinal.

(M. P., p. 23)

En "Estrofas del Mar Marino" una sutil policromía destaca con gran claridad y nitidez. Y es Pellicer, el poeta, el enamorado del mar, el que exclama impresionado por el espectáculo:
El arcoiris en el mar
-puente a paso de colorescerró el círculo en el agua,
puso a flote el horizonte
y en la cumbre de un instante
las siete tintas esconde.

(M. P., p. 290)

En el uso de los colores es Pellicer un pintor de la palabra, pero lo valioso
en estos poemas, como ya apuntábamos en párrafos anteriores, es la adjetivación que utiliza. Así se convierte Pellicer en un inventor de colores y de
términos nuevos. Con ellos adorna su poesía y la llena de vida, luz y esperanza.

veo mi corbata y te recuerdo
dulce mujer de cielo y de mar.

(M. P., p. 70)

Para Pellicer, la mujer y el mar están íntimamente relacionados. La mujer y el mar engendradores de vida. Vitalidad y alegría.
En el poema "La Aurora" el poeta se encuentra frente al mar y de pronto
ve a la mujer que aparece ante él. La frescura del mar y la belleza de la
mujer le llevan a exclamar:
Y a estás desnuda como un poco de agua
como un poco de agua que cayera
sobre las tímidas rodillas
desnudas de la primavera.

(M. P., p. 106)

Y el sentimiento amoroso se vuelve incontenible en el poema "Al dejar
un alma" cuando dice:
De nuestros dos silencios ha de brotar un día
el agua luminosa que dé un azul divino
al fonda de los cipreses de tu alma y de la mía.

(M. P., p. 113)

f) La identificación del poeta con el agua y sus
Baja el verde hasta el mar, y el mar y el cielo
aliándose, se cambian una ola
por una estrella: un faro y una nube.

(M. P., p. 89)

e) La mujer y su relación con el agua.
Para Pellicer la contemplación de la naturaleza le lleva a recordar a la
amada. Así lo expresa en "Colores en el Mar": "Tu belleza y el mar buscan mi estrella" (M. P., p. 38).
En "Piedra de Sacrificios" mientras contempla el movimiento de la Ciudad de Buenos Aires de pronto dice con voz de añoranza:

146

sentimientos con respecto al mar.

Tabasco es el estado nativo de Pellicer. Tabasco es tierra de agua, llueve
frecuentemente. Esto tal vez influyó para que naciera en el poeta ese su
amor hacia el líquido elemento con el cual llega hasta identificarse:
Agua de Tabasco vengo
y agua de Tabasco voy.
De agua hermosa es mi
abolengo;
y es por eso que aquí estoy
dichoso con lo que tengo.

(M. P., p. 470)

147

�En "Flora Solar" este su abolengo fluvial le hace exclamar:
El lodo fulgurante de mis músculos
chorrea vida fluvial.
Yo soy el viejo río de juventud eterna
que aplaza diariamente su llegada al mar.

(M. P., p. 647)
Es este uno de los poemas más interesantes en este aspecto. En él nos
muestra también una "laguna (que) se baña sentada"; un "río (que) se
baña. pasando" y el pozo del patio que se convierte en "telescopio del sol''.
Como hemos afirmado en párrafos anteriores, Pellicer siempre ha sido un
enamorado del mar. Las playas de Cuba, las del Atlántico, las del Pacífico,
siempre le emocionaron. Allí dice "La sal y el viento de sus panoramas han
invadido mi sangre tomasolándola con todos sus recuerdos" (M. P., p. 11).
Su amor por el mar le lleva a decir:

La tristeza asal~ el ~a del poeta en el poema "Suite Brasilera" poema
No. 24 _cuando al influJo de sus recuerdos siente hundirse en el agua y en
füS lágrimas. El amargor le llena el alma:
Agua sentimental, noble agua hundida
que vio pasar mis trenes, sonoros de ilusión.
Aguas del corazón, aguas vencidas.
Agua del corazón.
( .. .)
i no sé!. . . ¡ Pero este vasto silencio de mi vida
anuncia un grito largo, un gran grito de mar!

(M. P., pp. 92-93)
El mar es el sublime motivador de la poesía de Pellicer. En el poema "La
tarde de Copacabana" prorrumpe:
Y fío la noche que me borra
como a un estorbo en el paisaje,
la ansiedad que en mi vida
suscita una ola y enciende un celaje:

Vivo en la casa del Viento,
pero mi corazón está en el mar.

(M. P., p. 643)
Ante la contemplación de ese su mar tan amado, el alma se siente vibrar
de emoción:
Hermoso mar que viene de tan cerca
y nunca acaba de llegar

(M. P., p. 642)
El poeta se siente arrobado ante los reclamos estéticos del mar y así recibe
en cada músculo "la bofetada saludable" a la orilla del mar.
El mar con su calma y su quietud es también el incentivo que llena a
Pellicer de suave melancolía:

y en el mar y en el cielo y en la sombra del alma
y en la brisa que cambia la quietud de una palma!
va esa adorable y leve, suave melancolía
(M. P., p. 17)

(M. P., p. 80)
Como ~a nota de _vitalidad y colorido en ese concierto agradable del mar
el humorismo de Pellicer también salpica su poesía:
Si es de un jalón
que venga el mar

(M. P., p. 544)
exclama con gran alegría.
Con un juego de aliteraciones y de reiteraciones en "Estrofas de Mar Marino" semeja el murmullo del mar tan querido para él:
El mar marino, y el mar
marino y el mar marino
se van al mar a bañar
y mientras quedan conmigo

(M. P., p. 291)

149
148

�Su alegría de vivir se vuelca en estos P?emas de~ bardo tab~ueño; Su
1
a. e florido y popular le da un colorido peculiar a su poesia. As1 exengu J
,
,
,,,
presa en el poema: "No se por que paso :
Qué alegría la de las olas en la playa con las
que hemos venido a jugar,
y salir desembuchado de un gran bulto de es~uma

y redoblar,
es meterse en camisa de once varas
cosida y descosida por el mar.
La contra ola de regreso
nos da el jalón con la arena
'.Y con los ojos en agua de sal
.
nos cuesta erguirnos ante el horizonte
medio atarantado de tanto reventar.

Su ardor religioso resalta en su poesía con tintes y tonalidades especiales.
En "Estudio y poema" el poeta siente que su alma está anegada en úios.
Esto le hace expresarse con gran emoción:
Y el alma está sobre los cielos. Brilla
y sabe por qué brilla y por qué puede

en las aguas de Dios filar su quilla.

(M. P., p. 200)

En "Canto del Amor Perfecto" le lleva al Señor una ofrenda con gran sencillez cuando exclama:
T e traigo una ola
que salvó toda una noche de pesca.

(M. P., p. 114)

(M. P., p. 644)

En el mismo poema aún llega a identificar a Dios con el agua:

Para Pellicer, la naturaleza toda como lo fuera Pª:~ el se:áf~co Francisco
,
hermana, y así en alas de un fervor religioso dice.
de Asis, es su
-Mis hermanos los ríos, mis hermanos los }rboles,
los pájaros- el Sol, mis hermanos los suenos
lo digan por la boca de los cántaros.

(M. P., p. 649)

. .
. ioso se vuelca también en su lira poética y muchas veces
El sentlmlento relig
1 .
del Niño Jesús recién nacido
en íntima relación con el agua. Ante a unagen
canta este villancico:
Por el agua y la tierra
noche en el aire,
por el agua del día
vienen los ángeles.

( .. .)
Se sabía del Niño
se sabía del aire
de la noche en el agua
cítara y ángeles.

(M. P., p. 627)

Tus manos son un poco de agua de luna

(M. P., p. 114)
y la suprema imploración aflora:

Y o puedo ser, si Tú así lo quisieras
un poco de agua dejada al descuido
donde beben las aves y las fieras.

(M. P., p. 534}

Por todo lo que hemos expuesto en este ensayo podemos concluir que el
agua es uno de los motivos estéticos del paisaje en los poemas de Pe.llicer.
La estrecha vinculación que presenta el agua con el poeta, le hace llegar
a identificarse plenamente con ella. El lenguaje que utiliza, las metáforas
tan acertadas, las aliteraciones, reiteraciones y recursos de estilo aunado a
la policromía en el paisaje, el sonido sinfónico del mar y los sentimientos
del poeta respecto al mar hacen de la poesía de Pellicer una de las mejores
y más sentidas. Tiene un estilo muy particular. Las imágenes visuales y auditivas de sus poemas han captado con gran veracidad el espectáculo sublime
de la naturaleza. Ingenuo, sencillo y muchas veces imperfecto llena su poe-

151
150

�sía con ritmos y mus1ca. Asimiló el paisaje en sus experiencias vitales y lo
ha sabido transmitir en sus poemas. No obstante haber llenado sus poemas
con imágenes y metáforas, su poesía es límpida y clara como el agua. De
ella bebió la claridad, la nitidez y la sencillez. Es un poeta impulsivo, ardoroso y agreste como la naturaleza, y también como ella temperamental,
porque como él mismo lo dijera:
De agua hermosa es mi abolengo
y es por eso que aquí estoy
dichoso con lo que tengo.

ALGUNOS ELEMENTOS ORIENTALES Y OCCIDENTALES
EN LA "MUERTE SIN FIN" DE JOSÉ GOROSTIZA
Lrc.

0RALIA

RooRÍGUEZ

Escuela de Letras
I .T.E.S.M.

SIN TOMAR EN CUENTA que algunas de las teorías cristianas vienen de Oriente
o fueron elaboradas por orientales, ni que el Gnosticismo es una mezcla de
elementos orientales y occidentales, para el presente trabajo se consideran
como elementos occidentales los conceptos cristianos, evolucionistas y gnosticistas; y se consideran orientales los hinduístas y los taoístas.
Es conveniente señalar también que se sigue el orden original del poema
y se incluye la interpretación personal que se ha hecho de las diferentes
secciones para hacer más clara la forma como se considera que funcionan
los diversos elementos ya mencionados.
Al iniciar el poema, el poeta, hastiado de sí, ahogándose dentro de su
epidermis, se dedica a buscarse a sí mismo, y se encuentra en la imagen del
agua. Esta imagen expresa en forma metafórica la sustancia o el elemento
de que está hecho como hombre, y se encuentra tanto en el cielo como en
la tierra y en el mar:
lleno de mí -ahito- me descubro
en la imagen atónita del agua
( . . .)
que nada tiene
sino la cara en blanco
humillada a medias ya, como una risa agónica,
en las tenues holandas de la nube
y en los funestos cánticos del mar
Nota: Las citas fueron tomadas del Material Poético de Carlos Pellicer, Universidad
Nacional Autónoma de México, México, 1962.

Esa sustancia inicial, para manifestarse, tiene que tomar forma en un cuerpo, el cual se convierte en un recipiente, en un vaso. Ya en él, el agua se

153
152

�encuentra realizada, se han unido la sustancia y la forma; el agua se reconoce en el reflejo de cristal del vaso, y la sustancia de éste se pierde en la
transparencia del agua. Ambos son ya una sola cosa. Empieza la vida.
Pero esa vida apenas nacida, avanza ya hacia su muerte:
No obstante -oh paradoja- constreñida
por el rigor del vaso que la aclara,
el agua toma forma.
En él se asienta, ahonda y edifica,
cumple una edad amarga de silencios
y un reposo gentil de muerte niña,

En seguida el poeta se pregunta si cada uno de nosotros, "islas de monólogos y ecos", no estaremos rodeados de un inmenso vaso que nos amolda el
alma, y que no vemos sino a través de las paredes transparentes que nos dan
la sensación de azul, como el aire que nos rodea. Este azul, dice el poeta, tal
vez sea la sustancia (y el color) de Dios, a quien no vemos, pero captamos
por medio de la intuición.
En cualquier momento puede ocurrir que nuestro cuerpo-vaso sea llenado
por el agua-vida y empiece a vivir una existencia que, en el tiempo eterno
de Dios, parece solamente como un minuto efímero, pero eterno, ya que en
el momento en que vive, empieza a morir; pero al morir, empieza otra vida.
Todo este proceso ocurre sin que nosotros podamos darnos cuenta conscientemente. Con el "saber" de los sentidos no podemos captar nada; únicamente la intuición nos permite "mirar", pero no a Dios directamente, sino las
cosas que son manifestaciones de ti, en el momento en que cada una de ellas
cumple su papel en el universo:
Pero en las zonas ínfimas del ojo
en su nimio saber,
no ocurre nada, no, sólo esta luz,
esta febril diafanidad tirante,
hecha toda de pura exaltación,
que a través de su nítida substancia
nos permite mirar,
sin verlo a Él, a Dios,
lo que detrás de él anda escondido:
el tintero, la silla, el calendario
-¡Todo a voces azules el secreto
de su infanti[ mecánica/en el instante mismo en que se empeñan
en el tortuoso afán del universo.

154

Y repite: en el fondo de nuestros sentidos conscientes no ocurre nada. Es
en ese estado de meditación, de "febril diafanidad tirante, hecha toda de
pura exaltación", o sea la actividad pura de la inteligencia, en el que ocurren
las ideas, los conceptos; y el poeta tal vez se remonta a sus años infantiles
en los que muy probablemente conoció las teorías cristianas, las cuales introduce en el poema con un sentido ingenuamente franciscano, que solamente
puede convencer a un niño.
El poeta se sitúa en ese inocente mundo en el que todos los seres eran
hermanos, en el que todavía no había distinciones ni egoísmos, sino "un disfrutar en corro de presencias de todos los pronombres . : . "
Y con "un buen candor que todo ignora", empieza a recordar la Creación, pero no con ese tono solemne que encontramos en la Biblia, sino con
un sentido de juego de niños, de juego de magia en el cual, el mago, con sólo
un movimiento de la mano o con una palabra, hace salir de su sombrero cosas inesperadas:
Mirad con qué pueril austeridad graciosa
distribuye los mundos en el caos,
los echa a andar acordes como autómatas;
al impulso didáctico del índice
oscuramente
¡hop
los apostrofa
y saca de ellos cintas de sorpresas . . .

Dice la Biblia: "Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba
que dé semilla; árbol que dé fruto según su género, que su semilla esté en
él sobre la tierra. Y así fue" .1
Y Gorostiza :
. .. en un juego sinfónico articula
mezclando en la insistencia de los ritmos
¡ planta - semilla - planta!
¡ planta - semilla - planta!
su tierna brisa, sus follajes tiernos,
su luna azul, d escalza, entre la nieve,
sus mares plácidos de cobre
0

(y nuevamente el alegre juego sin importancia):
1

Gen. 1: 11.

155

�y mil y un encantadores gorgoritos,

para no tener que enumerar ni mencionar específicamente todos los demás
recovecos que el dedo de Dios creó en el mundo.
Luego viene la creación de la vida:
"Y dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre
la tierra en la abierta expansión de los cielos". 2
Este ;asaje de Gorostiza puede tomarse en el orden literal de la ~iblia en
el sentido de haber creado primero la vida en el mar y luego en el arre:
Después, en un crescendo insostenible
mirad cómo dispara cielo arriba,
desde el mar,
el tiro prodigioso de la carne

pero también puede interpretarse como una evolución de los seres vivos, los
3
cuales, según las teorías evolucionistas, empiezan en el agua.
Otro elemento que nos induce a pensar en esta teoría, es que Gorostiza
emplea la frase "en un crescendo insostenible" y la creación bíbli~ no se
hizo "in crescendo", sino que cada especie fue creada en un acto aislado de
los demás.
y llegamos a la creación del hombre: "Entonces dijo Dios: Hagamos al
hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los
peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en
todo animal que se arrastra sobre la tierra".4
Gorostiza no habla claramente de la creación del hombre, pero la sugiere
con la mención de la palabra, la cual, según se dice, es privilegio exclusivo
del hombre entre los seres vivos:
Concibe el ojo
y el intangible aceite
que nutre de esbeltez a la mirada
gobierna el crecimiento de las uñas
y en la raíz de la palabra esconde
el frondoso discurso de ancha copa
y el poema de diáfanas espigas.

' Gen. 1 :20.
• Cfr.

J.

FERRETER

MoRA, Diccionario de la Filosofía. B. Aires, 1965, t. I, p. 401.

En seguida el poeta sigue hablando del Dios creador, pero creador también de los males del mundo, el cual es tan perfecto aun en su crueldad, que
inventa las torturas más perfectas: el dolor, el llanto, el odio del hombre. Este
conceRto nos hace pensar en el dios del Gnosticismo, teoría que "presupone
la impotencia del Dios creador para ser plenamente bueno -de ahí su fracaso en la creación-; además coloca frente a él como algo pre-existente, al
Dios de la materia, al Dios malo, el de los judíos, Dios inferior, vengativo y
justiciero".5
Hay que recordar que según esta corriente del Gnosticismo, el dios que
!legó al mundo es la última emanación del Dios bueno, y por lo tanto, la
más imperfecta, la menos buena, tanto, que puede entrar en contacto con lo
malo del mundo y se contamina. Entonces, el Dios bueno del cristianismo es
el malo del Gnosticismo.
O puede pensarse también en el Hinduísmo con sus dioses creadores-destructores :
Jamás otro pueblo ha osado encarar la inestabilidad de las formas y
la imparcialidad de la Naturaleza tan francamente, ni reconocer con tanta claridad que el mal contrapesa el bien, que la destrucción representa
también, para el espíritu hindú, la pasión y el torrente de reproducción
que supera a la muerte del individuo con la continuación de la raza.
"Para el hindú hay tres procesos principales en la vida y en el universo: creación, preservación y destrucción. De ahí que la divinidad tome
tres formas principales: Brahma, el creador, Visnú, el preservador y Siva,
el destructor. Pero en algunas regiones de la India, esa energía creadoradestructora es personificada en la esposa de Siva, Kali, diosa de la maternidad a la vez que desposada de la destrucción y de la muerte. Puede
ser tan tierna como cruel; puede sonreír como matar.6

Pero este Dios también puede ser el del Apocalipsis, el Dios de las amenazas
y de los castigos :

... derramó su copa sobre el sol, al cual le fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios . .. 1

• Cfr. FERRETER MoRA, op. cit., p. 760.
• Cfr. WILL DuRANT, La Civilización de la India, B. Aires, 1952, p. 62.
'Ap. 16:8.

• Gen. 1 :26.

156

157

�Este Dios creador, aun ya cansado de su creaci6n, sigue creando:
Dice Gorostiza:

somete sus imágenes al fuego
de espaciosas torturas que imagina
-las in/la de pasión,
en el prisma del llanto las deshace,
las ciega con el lustre de un barniz,
las satura de odios purulentos,
rencores zánganos
como una mala costra
( .. .)
pero aún más -porque inmune a la mácula
tan perfecta crueldad no cede a límites-periora la substancia de su gozo
con rudos alfileres;
piensa el tumor, la úlcera y el chancro
que habrán de festonar la tez pulida . ..

y el Apocalipsis: " ... y derram6 su copa sobre la tierra, y vino una úlcera
8
maligna y pestilente sobre los hombres ... "
Luego nos presenta la finalidad que, para esta teoría, tiene el hombre, Y
que es la uni6n con Dios. Aunque parezca ir6nico, después de haberlo hecho
sufrir, se conmueve y lo estrecha en sus brazos:
toma en su mano etérea a la criatura
y la enjuta, la hincha o la demacra
como a un copo de cera sudorosa,
y en un ilustre hallazgo de ironía
la estrecha enternecido
con los brazos glaciales de la fiebre.
"Mas nada ocurre, no, s6lo este sueño desorbitado ... ", dice Gorostiza,
para referirse al sueño de la teoría cristiana al cual presiente su final y procura soñar con un futuro agradable, "su domingo de gracia allá en el campo".
Pero el poeta piensa que ese final que alcanza el hombre en su abrazo con
la divinidad cristiana no es propiamente un final, porque dice:

Pero el ritmo es su norma, el solo paso,
la sola marcha en círculos, sin ojos;
• Ap. 16:2.

158

así, aun de su cansancio, extrae
¡hop!
largas cintas de sorpresas
El Dios

sueña que su sueño se repite
irresponsable, eterno
muerte sin fin de una obstinada muerte,
porque la vida cambia de formas, y cada forma significa la muerte de lo
anterior; pero la esencia vital sigue viviendo, y la consiguiente muerte no tiene fin:

sueño de garza anochecido a plomo
que cambia sí de pie, mas no de sueño
que cambia sí la imagen
mas no la doncellez de su osadía . ..
Y termina esta primera parte del poema con una invocación a la inteligencia que es capaz de imaginar todo, incluso de imaginarse a sí misma na-

cer, crecer y fructificar, sin salirse de sus propios límites. El poeta se muestra
~sombrado ante la inteligencia humana que es capaz de concebirlo todo, pero
mcapaz de crear nada; y tiene que permanecer aislada, como un pequeño dios,
centrado en sí mismo, pero estéril;
- ¡ Oh inteligencia, páramo de espejos

( .. .)

que reconcentra su silencio blanco
en la orilla letal de la palabra
y en la inminencia misma de la sangre.
En el trozo que separa (o que une) las dos partes principales del poema, se
encuentra de nuevo la presencia del agua unida al vaso como un símbolo de
la realiza~ón . de la vida (y del principio de la muerte). Cuando el agua, o
la sustancia vital, toma forma en un vaso, empieza a morir, se ahoga:

Pobrecilla del agua,
ay, que no tiene nada
ay, amor que se ahoga
ay, en un vaso de agua.

159

�Pasando a la segunda parte del poema, empieza a notarse un cambio de
conceptos, principalmente el del universo y el de Dios, el cual ya no está ~resentado como un ser personificado que tiene dedos, y habla, y ama Y castiga,
sino como una fuerza o una sustancia absolutamente impersonal que lo mismo puede repartir beneficios que maleficios a todos,. pero sin te~er una ~ondad o una maldad conscientes; es decir, no en el sentido de prennos y castigos.
Esta fuerza, diseminada en el universo, pero que a la vez lo constituye, algo
semejante al agua de Gorostiza, es el "tao" en la teoría oriental del Taoísmo.
Incluso algunos filósofos taoístas utilizan la metáfora del agua como la sustancia vital que busca una forma para manifestarse. Esa forma adquirida en
un momento dado, es transitoria, es cambiante; pero sólo la forma, porque
la sustancia esencial sigue siendo la misma: agua, vapor, nube, hielo, agua
de nuevo.
El Gran Tao fluye por doquier
.
. .
(Como una inundación) puede ir hacia la derecha o hacia la izquierda.
Las innumerables cosas extraen su vida de él
y él no la niega.
Cuando su tarea se ha cumplido,
no se apodera.
Viste y alimenta a las innúmeras cosas
pero no las reclama como propias.
.,
A menudo (considerado) como carente de mente o pasion
puede ser considerado pequeño.
Siendo considerado el hogar de todas las cosas,
pero sin exigir,
puede ser considerado grande.
Y, porque hasta el fin no pretende que se le reconozca grande,
su grandeza es alcanzada por él. 9

Como Gorostiza, el Taoísmo considera que el Tao es como el agua, pero
es también el vaso :
Tao es un recipiente hueco,
¡y su utilización es inagotable!
¡ Insondable
como el manantial de todas las cosas!
Con sus bordes agudos redondeados,
sus marañas desenredadas,

sus luces suavizadas,
su estruendo sumergido,
y, sin embargo, oscuro como las aguas profundas,
parece seguir siendo.10

También como Gorostiza, el Taoísmo considera que el vaso-cuerpo es solamente un recipiente transitorio del agua-vida.
"Tu yo es un cuerpo que te ha sido prestado por el universo. Tu vida no
es poseída por ti; es una armonía que te ha sido prestada por el universo. Tu
naturaleza no es poseída por ti; es una evolución natural que te ha sido prestada por el universo. Tus hijos y tus nietos no son poseídos por ti; son pieles
desechadas ( como de serpientes o cigarras) , que te han sido prestadas por
el universo".11
Dice Gorostiza que el vaso sin el agua es como un cadáver que esconde
dentro de sí so.lamente un desierto deshabitado:
Pero el vaso en sí mismo no se cumple.
Imagen de una deserción nefasta
¿qué esconde en su rigor inhabitado,
sino esta triste claridad a ciegas,
sino esta tentaleante lucidez?
Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil.
Epigrama de espuma que se espiga
ante un auditorio anestesiado
incisivo clamor que la sordera
tenaz de los objetos amordaza.

El Tao se manifiesta en la forma y desaparece en la carencia de forma. Es
l~ inagotable fuente de la vida, estrictamente impersonal, que opera por "una
silenciosa procesión de cambios que se producen permanentemente, en un
eterno ciclo de actividad y quietud, de cosas transformándose en sus opuestos y de formas que aparecen y desaparecen en el infinito".12
De todo esto se deriva la metáfora taoísta de la rueda cósmica cuyos movimientos debe seguir el sabio para ser uno con el Todo. "El sabio -dice Chuang
tsé- debe situarse frente a la realidad como si ocupara el centro de una
circunferencia, con el fin de abarcar la totalidad de lo real, y desde el cual,
los opuestos desaparecen:
1

º !bid., p. 60.
!bid., p. 85.
11
!bid., p. 89.
u

• Lrn

160

YuTANG,

La Sabiduría de Laotsé, B. Aires, 1951, p. 160.

161
Hll

�hasta que todo este fe cundo río
de enamorado semen que conjuga
inaccesible al tedio,
el suntuoso caudal de su apetito,
no desemboca en sus entrañas mismas
en el acre silencio de sus fuentes . ..

Pero lo que se agrega y no aumenta,
lo que se quita y no disminuye . ..
. se muestra ansioso
·
de conservar.1s
eso es lo que el sa b,o

Y Lao-tsé dice: "Tao carece de comienzo, carece de fin. Las cosas materiales nacen y mueren y no se conquista mérito alguno por su desarrollo.
El vacío y la plenitud se alternan y sus relaciones no son fijas. Los ~ños transcurridos no pueden ser recuperados; el tiempo no puede ser detenido. La sucesión de crecimiento y decadencia, de aumento y disminución, gira en un
14
ciclo y cada final se convierte en un nuevo comie~o".
,
•
Estas ideas de la reversión, de la vuelta al ongen, de la perdida de los
contrastes día-noche, vida-muerte, etc. las expresa Gorostiza a través de la
mayor parte de la segunda sección del poema. En el momento en que la sustancia vital toma forma, empieza a morir para luego nacer en otras formas:
ay, desde ahí, presume la materia
que apenas cuaja su dibujo estricto
y ya es un jardín de huellas fósiles,
estruendoso fanal,
rojo timbre de alarma en los cruceros
que gobierna la ruta hacía otras formas.

Y en otro lugar:
El vaso de agua es el momento justo.
En su audaz evasión se transfigura,
tuerce la órbita de su destino
y se arrastra en secreto hacia lo informe.

Todos los seres participan de este continuo cambio, todos regresan a su
punto de origen:
Mientras unos a otros se devoran:
al animal, la planta;
a la planta, la piedra;
a la piedra, el fuego;
al fuego, el mar;
al mar, la nube;
a la nube, el sol
!bid., p. 62.
"!bid., p. 178.

11

162

. ~n este momento en que todo vuelve a su origen, Gorostiza vuelve tam~1en _al su~o, vuelv~ a la teoría bíblica de la creación, pero no ya con el sentido mfantil del prmcipio del poema, sino que, con esa solemne gravedad que
da al hombre la reflexión hecha durante muchos años de su vida sobre estos problemas que para algunos alcanzan una importancia vital, el poeta
expresa el regreso al origen; sólo que en un sentido totalmente distinto, porque no es esa nada inicial de la que surgió el mundo, sino esa nada absoluta
que queda después de la desaparición de todo lo creado; es decir, no una
nada de principio, sino una nada de final:
Dice la Biblia: "Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de
las aguas" .13

Y dice Gorostiza:

-

hasta que todo este fecundo río
de enamorado semen . . .
(
)
no desemboca en sus entrañas mismas
( ... )
en donde nada es ni nada está,
donde el sueño no duele,
donde nada ni nadie, nunca, está muriendo
y solo '.)'a, sobre las grandes aguas
/lota el espíritu de Dios que gime
con un llanto más llanto aún que el llanto
como si herido - ; ay, tl también- por un cabello,
por el ojo en almendra de esa muerte
que emana de su boca,
hubiese al fin ahogado su palabra sangrienta.

...

En la parte final del poema, la sección "Tan-tan", se encuentra otro elemento cristiano, el Diablo, sólo que en una concepción diferente: el Diablo
,. Gen. 1: 2.

163

�de Gorostiza es la muerte, y a la vez, el ansia de vivir, ya que como se ha
visto, el vivir es empezar a morir:
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo,
es una esposa fatiga
un ansia de trasponer
estas lindes enemigas,
este morir incesante,
tenaz, esta muerte viva.
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo,
( ... )
ay, esta muerte insultante,
procaz, que nos asesina
a distancia, desde el gusto
que tomamos en morirla,

La muerte se va apoderando de la vida, llega hasta el origen de este que
es Dios, el cual, también es una posible víctima de la muerte. Esta idea también es gnosticista: "si el espíritu humano procede de un ser divino que ha
caído de la luz a las tinieblas, su rehabilitación implica el voluntario auxilio
16
de otro ser divino igual o de rango superior al primero".
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo
es una muerte de hormigas
incansables, que pululan
¡ oh Dios! sobre tus astillas;
que acaso te han muerto allá,
siglos de edades arriba,

como una estrella mentida
por su sola luz, por una
luz sin estrella, vacía,
que llega al mundo escondiendo
su catástrofe infinita.

G?rostiza ~ ~ido sincero y nos ha llevado consigo hasta el final de su pensamiento: lo uruco seguro que tiene el hombre en el mundo es su muerte
, va1e tomarla como una compañera que será la ' única que nos'
as1, que mas
acompañe en el final.
Y si no se le da tanta importancia, y se la toma con un rasgo de humorismo, tanto mejor:
Desde mis ojos insomnes
mi muerte me está acechandoJ
me acecha, sí, me enamora
con su ojo lánguido.
¡ Anda, putilla del rubor helado,
anda, vámonos al diablo!

BIBLIOGRAFÍA

DullANT, WILL, La Civilización de la India, B. Aires, 1952.
Enciclopedia Universal Ilustrada, Barcelona, 1925, t. 25.

Para terminar, el poeta muestra su posición ante Dios, la cual es fundamentalmente una posición de duda, de no saber; y por lo tanto, más
angustiosa que si tuviera una seguridad aunque fuera negativa. No tiene
la seguridad nietzscheana de que Dios haya muerto, porque dice: "que
acaso te han muerto allá. .." pero tampoco está seguro de que aún exista
porque dice: "sigues presente", pero tal vez como la luz de una estrella que
se ha apagado desde hace mucho tiempo, y de la cual todavía nos siguen
llegando los últimos rayos de luz:
migajas, borra, cenizas
de ti, que sigues presente
,. Cfr. Enciclopedia Universal Ilustrada, Barcelona, 1925, t. 25.

165
164

�EL FACTOR PARENTAL EN EL DESTINO TRAGICO DE
JULIETA, OFELIA, CORDELIA Y DESDEMONA *
EUSABETH K. DE HINOJOSA, M,LI.

LA GRANDEZA DE SHAKESPEARE radica en gran parte, en su habilidad para
atraer al lector y al espectador y esto se debe a su aguda percepción de los
rasgos humanos en todos sus aspectos. En sus tragedias trata de la ira, el odio,
el pecado, la ambición, la traición, los celos, y sus consecuencias.
El factor parental ha alcanzado en nuestra época gran importancia, debido a los avances de la psicología y la psiquiatría. Se habla mucho de la brecha de las generaciones, de la falta de comprensión y comunicación. Pero como
podremos observar en algunas de las obras de Shakespeare, éste no es un problema nuevo; siempre ha existido, pero entonces ni se tomaba en consideración ni se discutía.
Desde la época de Shakespeare y hasta últimas fechas, los padres daban
órdenes y los hijos obedecían y era inconcebible e imperdonable el que los
hijos desobedecieran y actuaran en contra de los deseos de los padres.
Como veremos en las obras base de este ensayo, el padre, más que la madre, es responsable hasta cierto punto de lo que les ocurre a sus hijos. En
Hamlet es el padre quien aparece aconsejándolos. Tenemos otra vez solamente al padre en· El Rey Lear y en Otelo. En Romeo y Julieta aparecen
ambos padres, pero no cabe duda que tanto la madre como los hijos tienen
que doblegarse ante los deseos y órdenes del esposo y padre. Así que más que
de un factor parental podemos hablar en estos cuatro casos de un factor
paternal.
No dudo que este tema haya sido tratado ya por uno o varios críticos en
alguna ocasión. Por lo tanto lo siguiente es mi opinión personal al respecto.
El factor parental tiene mucha influencia en el destino de las cuatro jóvenes,
• Las obras en cuestión aparecen en Obriu Completiu de William Sbakespeare,
Aguilar, S. A. de Ediciones; Madrid, 1951.

167

�en algunas más que en otras y lo considero tan importante como los elementos del amor y del odio.
julieta
(Romeo y Julieta)

La tragedia, como lo indica el prólogo, se debe a las estrellas y a la saña
y rencores de los padres, y termina con la muerte de sus hijos. Los padres
de Romeo, los Montesco, parecen amar mucho a su hijo y están preocupados
por él después de la refriega en las calles. Dice Lady Montesco:
¡Oh! ¿Dónde está Romeo? ¿Le habéis visto hoy?
Celebro infinito que no se hallara en esta refriega.
A. I, e. i, p. 264.

También su padre está preocupado, pero lo considera ya bastante grande
para ser "consejero de sus 2ropias afecciones". Quisiera poder ayudarle, si
sólo conociera la causa de su pesar. Pero como sucede con la mayoría de los
jóvenes, no hay comunicación entre padre e hijo, más cuando se trata de problemas amorosos, así que prefieren dejarlo en manos de Benvolio.
Capuleto ha prometido su hija al Conde Paris, por de pronto si ella está de
acuerdo. Su madre le habla a Julieta acerca de la propuesta del Conde, lo
presenta bajo los mejores aspectos y le pregunta si le sería posible amarlo. La
respuesta de Julieta nos da la situación exacta de una hija respecto a sus pa-

. En _e~,Acto III, escena iv, oímos a Capuleto dirigirse a su esposa y a Pans refmendose al matrimonio de Julieta:
Conde de Par~, me atrevo a responderos del amor de mi hija. Creo que
en todo se de¡ará gobernar por mí. Más diré: no lo dudo. Esposa id a
verla antes de recogeros.. Dadle cuenta del amor de mi hijo Pa~is, y
hacedle saber, notadlo bien, que el próximo miércoles. . . Pero ¡ calla 1
¿Qué día es hoy?
·
A. III, e. iv, 294.

pero creyendo que es demasiado pronto, ya que es lunes, agrega:
. i Lunes! [ Ya, ya! Bien. El miércoles es demasiado pronto; sea el
¡ueves. Decidle que el jueves se desposará con este noble conde.

A. III, e. iv, 294.

Lady Capuleto es la encargada de preparar a su hija. Capuleto ni siquier~ se espera a saber si Julieta está dispuesta o no a casarse con su pretenchente. Para el padre es muy natural dar órdenes aun en este asunto tan
serio ~ personal. Tenemos además que recordar que Julieta apenas va a
cumplir catorce años; es una niña y como tal le debe obediencia. Podemos
notar que Lady Capuleto no hace ningún comentario en cuanto a la conveniencia o inconveniencia de tal matrimonio.
Cuando su mad1; entra_ a verla, Julieta se extraña por la visita, ya que
aparentemente, segun el diálogo, Lady Capuleto no acostumbra visitar a su
hija en su alcoba:

dres en esa época:
Orgullosa, no; al contrario, estoy muy agradecida. Nunca puedo estar
orgullosa de lo que aborrezco; pero sí agradecida, hasta por lo que odio,
cuando se lleva a cabo con amorosa intención.
A. tII, e. v, 296-297.

Cuando Julieta decide rasarse secretamente con Romeo, ni siquiera piensa
en decírselo a su madre. Quizás teme no ser comprendida o sabe perfectamente
bien que no lo conseguirá. Nos damos cuenta de los sentimientos de los Capuleto hacia Romeo, cuando Lady Capuleto se entera de la muerte de Teobaldo en el duelo con aquél. Quiere la venganza inmediata y no cree que
Romeo no deseaba la lucha. Dice que Romeo finge:
¡ El cariño le ha inducido a mentir! ¡No dice verdad!
A. III, e. i, 288.

¿ Qué inusitada causa la trae aquí?

A. III, e. v, 295.
En su conversación, Julieta engaña fácilmente a su madre respecto a la
causa de su dolor. Finalmente, cuando Lady Capuleto le da la noticia de su
casamiento, Julieta se enoja y afirma que no se casará con el Conde. Al saberlo su padre pasa inmediatamente de la condescendencia a la ira. No quiere escuchar razones, ella deberá casarse con el Conde aunque sea contra su
voluntad y si _es preciso~ será llevada a rastras al templo. Vemos cómo su ego
paternal ha sido ofendido y hasta la amenaza con repudiarla si no cumple
con sus deseos. También la madre lo apoya diciendo que todo ha terminado
tntre las dos. Capuleto se desata en lenguaje abusivo. Llama a Julieta "encarroñada clorótica", "libertina", "cara de sebo", "miserable y estúpida llorona", "muñeca quejicosa", considerándola una maldición en lugar de ben169

168

�ofelia

dición. tl está convencido de que sólo ha cumplido con su deber, buscándole un marido bueno y rico. Julieta recurre a la piedad y amor de su madre,
pidiéndole ayuda, pero Lady Capuleto apoyando al padre, adopta una cruel
actitud hacia su hija:
Nada me digas, pues no hablaré una palabra. Obra como quieras,
porque todo ha terminado entre las dos.
A. III, e. v, 297.

Quizás si se le hubiera ocurrido ayudar a Julieta, no hubiera l_o~~ado n~da,
ya que la mujer estaba completamente sujeta al marido y su opiruo~ hubiera
sido de escaso O ningún valor. Por supuesto ~ue los _Padres de Julieta tampoco tenían la más remota idea de lo que habia ocurrido: d~ otra manera es
posible que al menos la madre, hubiera actuado de modo diferente.
Cuando Julieta regresa de la celda de Fray Lorenzo con el pomo d; veneno
para su muerte aparente, encuentra a su p~dr_e y de nuevo lo engana al comunicarle el objeto de su visita, su arrepent1m1ento y cuando le prom_ete obedecerle de ahí en adelante. Ambos padres se alegran al ver el cambio en su
"hija descarriada" y emprenden los preparativos para la boda.
.
Al encontrar los padres a su hija "muerta", observamos un _gran. cambio
en su lenguaje. La madre llama a Julieta "niña mía", "mi úruca vida"; el
padre "alma mía y no hija mía" y ambos ceden a su dolor en el Acto IV,
escena v.
Después del trágico desenlace, sólo sabemos que la mad~: ~~ Romeo ha
muerto a raíz del exilio del hijo. Al final tenemos la reconc1hacion de ~apuleto y Montesco, producida por la muerte de sus hijos. Capuleto admite ~u
culpa en la tragedia. No los culpo completamente, y~ que actu~ban segun
sus convicciones y las costumbres de su tiempo. Considero a Julieta demasiado precoz, pero como la obra nos dice, much~s jó~enes como ella ya eran
madres y no había nada de irregular en un matmno~io a esa temprana edad,
pero por otro lado ella ni siquiera trata de persuadir a su madre o de confesarle la verdad.
Otro factor interesante en esta obra, es la presencia de la nodriza en fa.
rnilias de buena posición. De hecho, ésta conoce a las jóvenes a su cargo
mucho mejor que los mismos padres; es su confidente, sabe d_e sus des~os Y
actos, en los cuales muchas veces los apoya. En el caso de Juheta contribuye
involuntariamente a su trágico fin.

(Hamlet)

Ofelia en Hamlet, es otra joven que sufre debido a malentendidos o a
causa de conveniencias de la corte en la que su padre es un hombre importante. En esta obra, como supongo, tenemos a una joven huérfana de madre; nunca se hace referencia a Lady Polonio. Ofelia es una joven dulce y
dócil, obedece sin objeción las sugestiones de su padre. Ha de haber estado
enamorada de Hamlet y el grave conflicto en su alma, después de que éste
mató a su padre, fue devastador al grado de causar su locura (en alguna
parte he leído que Shakespeare presenta un caso de esquizofrenia mucho antes de que existiera la psiquiatría) . Ofelia escucha pacientemente a su hermano cuando éste la aconseja respecto al amor de Hamlet por ella, pero
es bastante lista para contestarle que siga su propio consejo :
Pero, mi buen hermano, no hagas como algunos predicadores inexorables, que enseñan el áspero y espinoso camino del cielo, mientras ellos,
como jactanciosos y procaces libertinos, pisan la senda florida de los
placeres y no se preocupan de su propia doctrina.

Acto I, e. iii, 1345.
En esta obra sí hay comunicación entre padre e hija, por ejemplo cuando
Polonio le pide a Ofelia que le &lt;liga lo que ocurre entre ella y Hamlet. Ofelia
le da cuenta sincera de su afecto por ella.
Al igual que Laertes, Polonio, en cierto modo, se mofa de ella diciéndole
que es demasiado inocente o tonta si cree que tal afecto sea verdadero. Lo
que sucede en la mente de Ofelia al hablar Polonio tan mal de Hamlet, sólo
lo podemos imaginar. Cede al consejo de su padre, sin protestar, cuando
contesta:
Os obedeceré, senor.
A. I, e. iü, 1346.

Ella nunca se hubiera atrevido a desobedecer, su carácter es muy distinto
del de Julieta. Aparentemente es menos precoz y Hamlet más tarde tampoco
le da ninguna esperanza. También está asustada por su comportamiento y
acude a su padre en busca de ayuda. Polonio está ahora seguro de que
Hamlet ama a Ofelia, pero teme que el rey y la reina no aprueben este amor:
171

170

�Ven, vamos a ver al Rey. Es preciso que lo sepa, pues ese amor puede
acarrear más pesares ocultándolo que rencores descubriéndolo. Vamos.
A. II, e. i, 1352.

. Ofelia parece ser una joven inocente, sencilla, ni de inteligencia profunda
m astuta. Además de Polonio, también Hamlet y Laertes son responsables de
su locura y muerte. Es la víctima cándida e inocente de la perversidad de
los que la rodean.

El sentido de obediencia está fuertemente presente en la obra; dice Polonio:
Yo tengo una hija (y la tengo mientras fuere mía), la cual cumpliendo
con sus deberes de obediencia ( poned atención), me ha entregado esto.
Tornad ahora nota y recapacitad.
A. II, e. ii, 1354.

Polonio es un hombre ambicioso y le importa más su posición en la corte
que la felicidad de su hija, o quizás también está completamente conve~.cido de que está obrando correctamente. Hamlet en el Acto II, escena 1!,
le dice a Polonio que está sacrificando a su hija y lo compara con _Jefte.
Polonio está dispuesto a utilizar a su hija para probarles al rey y la rema la
locura de Hamlet. Ofelia conviene en ayudarle ya que está ansiosa de que
Hamlet se recupere pronto, no desconfía ni de su padre ni de la reina. _La
han lastimado las palabras de Hamlet en el Acto III, escena i. La entrevista
observada por el rey y Polonio es decisiva en la locura de Ofelia:

y yo, la más desventurada e infeliz de las mujeres que gusté la miel
de sus dulces promesas,
¡Oh desdichada de mí! ¡Haber visto lo que vi y ver ahora lo que veo!
A. III, e. i, 1365.

Su docilidad y su carácter débil se reflejan en la aceptación de esta entrevista premeditada; otro tipo de muchacha hubiera opuesto resistencia a esta
falta de reserva.
Ofelia enloquece después del asesinato de su padre por Hamlet: su lealtad
está dividida entre su amor hacia él y su amor filial. Encuentra un escape
en la locura y finalmente en la muerte. En el funeral de Ofelia, Acto V,
escena i nos enteramos de que la Reina gustosamente la hubiera aceptado
como hija y también en esta escena tenemos la sincera confesión del mismo

( El Rey Lear)

. _Mucho s~ ha dicho y escrito acerca del conflicto entre el Rey Lear y sus
hijas, esp~c1alrnente Cordelia. La cuestión de su honor personal, su lealtad
a _un conjunto de valores, también juegan un papel importante en este confhct?. Pero sólo tomaré en consideración el factor parental al tratar de su
destino .U:ágico. También existe, como dicen algunos críticos, el fondo de una
doble v1S1ón de la vida: "una visión imaginativa de la vida, que percibe los
valores de acuerdo con sus símbolos" y "una visión calculadora de la 'd
1
1
.
Vl a,
en a cua. el valor se iguala a la ventaja". También tenemos un choque entre
el complejo de deber~s y lealta~es antiguo y el moderno en el que sólo prevalece 1~ lealtad hacia las propias espectativas y beneficios. Cordelia encaja
en el primero de los dos.
Lo primero que notamos de nuevo, es la ausencia de una reina o madre de
Corde!ia. Inmediatamente en el primer Acto, escena i, encontramos a Lear
anunc1an~o que va a dividir su reino en tres partes, ofreciendo la mayor parte a la hija que exprese más amor o cariño hacia él. Cordelia, al oír las protestas de amor de sus hermanas, percibe su hipocresía y está convencida de
que su amor es mayor, pero se considera incapaz de expresarlo:
Entonces ¡ pobre Cordelia! Pero no, nada de eso, puesto que estoy segura de que mi amor es más rico que mi lengua.
A. I, e. i, 1634.

Su firme respuesta a la pregunta de su padre es:
Amo a Vuestra Majestad conforme a mi deber; ni más ni menos.
A. I, e. i, 1635.

Hamlet:
Yo amaba a Ofelia; cuarenta mil hermanos que tuviera no podrfan,
con todo su amor junto, sobrepujar el mío

A. V, e.

172

cordelia

1,

1392.

Lear se muestra inconforme, pero ella aduce que si sus hermanas lo aman
tanto, no deberían haberse casado y de esa manera dividir ese amor. Observamos la interpretación equivocada del padre cuando dice:
173

�i Tan joven y tan falta de ternura!

A. I, e. i, 1635.

Si Lear hubiera conocido mejor a sus hijas, no hubiera dudado de~ amor de
Cordelia. Creo que actuó con crueldad al alejarl_a de su lado, 1;:1 :::tr:
Kent ue habló en su favor. Lear toma su sencillez ?ºr orgu .
q
.
C d 1·
no ha respondido a sus esperanzas.
instantáneo disgusto por or e ia, que
Cuando Cordelia trata de explicar su respuesta:
Suplico todavía a Vuestra Majestad, si la razón de mi ofensa es la f;!ta
de este arte flúido y untuoso de hablar sin razon~r (ya que lo que i~n
e propongo lo cumplo antes de decirlo), declarets que no es la mane a
;e un vacío ni otra infamia, ni acción impura o paso deshonroso lo q~e
me ha rivado de vuestra gracia y favor; sino precisamente la car~ncia
de a u!llo por lo cual soy rica: un mirar constantemente persuasivo y
una iengua que me siento dichosa de no p~seer:, aunque el no poseerla
me haya costado la pérdida de vuestra estimacion.
A. I, e. i, 1637.

Lear le dice:

i Más te valiera no haber naci'd o antes que no saber agradarme más!
A. I, e. i, 1637.
El rey de Francia toma a Cordelia por esposa a pesar de la conducta de su
padre hacia ella. Lear no quiere retractarse:
ámala re de Francia; tuya es, pues nosotros no tenemos tal_ hij~,
~i jam&amp;s v:lveremos a ver su r~st_r,o. Idos, pues, sin nuestra gracia, sin
nuestro amor y sin nuestra bendicion.

A. I e. i, 1637.

.
.d
hermanas que se porten bien con
Al despedirse, Cordelia ~;soP~/ét lu;os ojos de ellas, como a los de Le~r,
su padre y que se hagan c g
. . d I diálogo de Regania y Gonenla
ella ha sido desobediente pero s1gu1en
e ellas saben perfectamente cuán

a°

en la mism~ esce:ra,d:º;!:~: ~u:;:: pea¿:e y consideran la acció~ .d: éste,
grande es e ~:rinfl
. . to de su razón" y sus "chocheces de v1e30 .
resultado del e aquecmuen
locura Cordelia al
La ingratitud de las hijas mayores lleva a Lear a la
.

¡ Dioses clementes, reparad la inmensa brecha que ha recibido su naturaleza ultrajada! ¡ Oh, restableced la armonía en los sentidos desordenados y delirantes de este padre convertido en niño!

A. IV, e. vii, 1680.
En el Acto IV encontramos ya a un Lear arrepentido, quien en sus momentos de lucidez recuerda lo que le hizo a Cordelia y se da cuenta de que
obró injustamente. Cordelia está ansiosa de ayudarle y le ruega al médico
que haga todo lo que sea posible por su padre. Ella y su esposo han acudido en su ayuda, su amor es constante a pesar de su sufrimiento:
No es la orgullosa ambición la que pone las armas en mis manos, sino
mi cariño, el gran cariño y el derecho de mi anciano padre. ¡ Que pueda
pronto verle y oírle!

A. VI, e. iv, 1674.

Reunidos de nuevo, Cordelia amorosamente le pide a su padre su bendición, él no la reconoce todavía aunque se imagina que es su hija. Lear le
pide a Cordelia que "olvide y perdone" ya que es viejo y está loco. Más
tarde, en el Acto V, escena iii, está dispuesto a bendecirla y a ponerse de
rodillas al mismo tiempo para pedirle perdón. Al mismo tiempo que la obra
termina con la trágica muerte de Cordelia, ésta recupera el amor de su padre, aunque demasiado tarde para ambos. El error de Lear se debió a su
espíritu calculador y a su concepto de medir el amor en palabras y tierra.
desdémona
(Otelo)

A través de la naturaleza envidiosa de Yago, nos enteramos de que Desdémona se ha casado secretamente con el moro Otelo; cuando le dice a
Brabancio:
En el momento en que hablo, en este instante mismo, un viejo morueco
negro está topetando a vuestra oveja blanca. ¡ Levantaos, levantaos! . ..
¡ Despertad al son de la campana a todos los ciudadanos que roncan;
o si no, el diablo va a hacer de vos un abuelo! ¡ Alzad, os digo!

A. I, e. i, 1467.
envenenando al mismo tiempo su mente respecto a su hija. Cuando Braban-

saber esto, exclama:

175
174

�cio se da cuenta de que Desdémona se ha ido, se toma iracundo y aconseja
a los padres que no se fíen de sus hijas:

Padres, no os fiéis desde hoy de las almas de vuestras hijas por lo que
las veis obrar.
A. I, e. i, 1468.
Después de lo que Desdémona ha hecho, la considera como muerta.
Al encontrarse con Otelo, Brabancio le pregunta por medio de qué hechizos ha cautivado a su hija, ya que de otra manera no puede comprender
su comportamiento. Según su opinión, este matrimonio con un moro va contra la naturaleza. Cuando Desdémona es conducida ante su padre, para confesar la verdad, ella le explica sus deberes divididos hacia él, a quien está
obligada por vida y educación, y hacia su esposo. Brabancio cede ante estas
razones pero al mismo tiempo se considera feliz de no tener más hijos con
los cuales sería más tirano debido a la acción de Desdémona. (Creo que este
comportamiento de venganza o precaución es una reacción común en los
padres de todas las épocas) . Acepta el matrimonio aunque siempre percibimos
una nota de rencor cuando al despedirse le dice a Otelo:

Vela por ella, moro, si tienes ojos para ver. Ha engañado a su padre
y puede engañarte a ti.
A. I, e. iii, 1475.
Es posible que en este momento Brabancio haya sembrado la semilla de la
desconfianza en Otelo, la que al final llevará a la destrucción de Desdémona.
Yago, tratando de despertar los celos en Otelo, echa leña al fuego al recordarle el enaaño
de Desdémona en el Acto 111, escena iii. En el Acto IV, escena
o
ii cuando Otelo acusa a Desdémona, ella cree que él quizás piensa que su
padre fue instrumento en la orden de regreso, y vanamente trata de probarle su amor al asegurarle que no sólo él ha perdido el afecto de su padre,
sino que ella también, debido a su matrimonio.
En esta obra falta de nuevo la madre. Desdémona la menciona en el Acto
IV, escena iii, cuando se acuerda de la pobre de Bárbara y su muerte, pero
nunca la vemos ni oímos, ni siquiera al principio cuando Desdémona ha escapado con Otelo. Su padre, como vemos en el Acto V, escena ii, no pudo
soportar su matrimonio con el moro y murió de pena. No sabemos cómo hubiera reaccionado frente al asesinato de su hija a manos de Otelo. tste probablemente hubiera asesinado a Desdémona de todas maneras, pero la semilla
de la duda ya había sido plantada, primero por el propio padre de ella Y

Tenemos aquí otro ejemplo de la hija que actúa en contra de los deseo~ de_ su padre o a es~ald~s de ~1, creo que principalmente debido a que
sabia bien que su padre Jamas hubiera dado su consentimiento para su boda
con Otelo debido a la diferencia de color o raza, también hoy un factor muy
común. Desdémona nunca discute sus sentimientos o su amor por el moro
c?~ su padr~, porque quizás está segura de su reacción o porque no hay sufi~e~te conf~nza _entre padre e hija. Desdémona es bastante joven, dulce y
qmzas demasiado mocente en su deseo de ayudar a Casio y en su expresión
de amor al prójimo.
·
Hemos visto cómo el factor parental juega un papel importante en estas
cuatro obras. Creo que el más culpable de los cuatro padres -sin tomar en
consideración el aspecto moral y los diferentes puntos de vista del padre o
la hija- es el rey Lear. Es un padre cruel que no es capaz de penetrar en
el corazón de su hija y que toma venganza de una criatura inocente. Al mismo
tiempo, en cierto modo, es el que más reacciona al final, cuando vuelve a
encontrar a Cordelia y le pide perdón; pero el daño ya ha sido hecho.
El segundo en culpabilidad es Polonio cuando al obrar de acuerdo con sus
convicciones de cortesano, desilusiona a su hija en lo que se refiere al amor
de Hamlet por ella, aunque posiWemente sólo quiere obrar en bien de su
hija. La semilla de la locura quizás ya estaba latente en su mente, pero todas
las opiniones contradictorias y circunstancias contribuyeron a su desarrollo.
Los padres de Julieta son culpables en cuanto a que no supieron, o se supone que no juzgaban necesario -de acuerdo con las costumbres de la
época- ganarse la confianza de su hija. De otra manera quizás hubieran
accedido a los deseos de Julieta al escoger a Romeo. Su culpa indirecta se
encuentra en el duelo con la casa de los Montesco.
Tomé a Otelo para demostrar cómo una frase pronunciada en un preciso
momento, influirá más tarde causando gran daño. Brabancio no tiene culpa
demostrable en el destino de su hija, aparte quizás de su probable despreocupación o exceso de confianza.
En los cuatro casos hay una falta evidente de comunicación. En tres de
ellos falta la madre, elemento importante en la vida de cualquier joven y especialmente aquí en los casos de Ofelia y Desdémona. Tres de los padres mueren, el padre de Desdémona y el Rey Lear de pesar (igual que Lady Montesco) , Polonio a manos de Hamlet.

después por Yago.
176

177
H12

�HONDURE:iqISMOS
Lic. ANGÉLICA H. DE RIVERA
Univ. de San Pedro Sula, Honduras
"El maestro, la escuela, son algo exótico en nuestras aldeas, pese a la fama
que tenemos de ser el pueblo menos
analfabeta de Centro América".
MARCOS CARÍAS REYES

"La Heredad"

J. BREVE RESEÑA HISTÓRICA

FUE EL 30 DE JULIO DE 1502 que Cristóbal Colón, en su cuarto v1aJe a la
América, llegó a las playas de la isla de nombre Guanaxa (actualmente Guanaja), y a la cual él dio el nombre de Isla de los Pinos.
El 14 de agosto del mismo año tocaron los españoles por vez primera
tierra firme en Centro América, en la punta que Colón llamó Caxinas (hoy
Puerto Castilla), situada en territorio hondureño. Mucho hubieron de luchar
contra los elementos naturales en esa temporada, pudiendo alcanzar el 14
de septiembre otro cabo donde Colón expresó su famosa frase "Gracias a
Dios que hemos salido de estas honduras". Esta frase dio nombre al país y
al Cabo Gracias a Dios.
Fueron varios los núcleos indígenas que habitaron Honduras antes de la
llegada de los españoles. Por un lado estaban los Lencas, tribu belicosa cuyos
dominios comprendían los actuales departamentos de Gracias, Intibucá, La
Paz, Comayagua, y pueblos vecinos. Esta tribu estaba al mando del cacique
Lempira (a la llegada de Colón) quien muriera valientemente defendiendo
la libertad de los suyos. Para honrarlo se le ha dado su nombre a uno de
los departamentos del país, así como a la moneda que se utiliza. Los Chorotegas formaban el grupo que habitaba el departamento de Choluteca, y provenían del grupo maya-quiché. Además estaban los Payas en la Mosquitia,

179

�y los Xicaques en el departamento de Yoro. En la zona del Ulúa estuvieron
los Chontales (Mayas) y los Pipiles.
A ciencia cierta sabemos que los Mayas habitaron Honduras, ya que nos
legaron su grandiosa herencia en las Ruinas de Copán. Se supone, según las
leyendas, que este grupo vino bajo el mando de un gran señor de Yucatán.
Erigieron la ciudad, y tiempo después, regresaron a su lugar de origen sin
saberse el motivo de su determinación. Al llegar los españoles, Copán era una
ciudad ya abandonada.
Durante la época de la Colonia en Honduras, al igual que en todos los
países conquistados en esa época, se subyugó al indígena, rebajándole al último peldaño en la escala social, y lógicamente, con la imposición de los españoles en sus vidas, las lenguas de los indígenas fueron desapareciendo del
cuadro cultural, al igual que sus cultos religiosos, los cuales fueron suplantados por el catolicismo. Sin embargo, siempre quedaron huellas de dichas
lenguas, como se puede observar en muchos vocablos aún utilizados por el
pueblo, mismos que contribuyeron al enriquecimiento de la lengua.
Pasa el tiempo y se suceden las intrigas del gobierno colonial. Después de
vivir 300 años bajo el yugo español, e influenciados por las declaraciones de
independencia de Estados Unidos y México, sobre todo la de este último
país, vienen las ansias de libertad de los pueblos de Centro América. La
labor de redacción del acta de independencia corresponde al sabio José Cecilio del Valle. Sale el documento a la luz el 15 de septiembre de 1821 en
Guatemala, sede de la Diputación Provincial. Los pliegos del acta de Independencia llegaron a Cornayagua, entonces capital de la Provincia de Honduras, el 28 del mismo mes, para gozo de todos sus habitantes.
Así pasan los años, y pronto son otros países los que ven las posibilidades
de explotar tierras tan generosas como lo son las Centroamericanas. Viene
el furor del oro verde con su alborada en la década de 1910-1920, siendo
promovida su producción y exportación por los grandes consorcios norteamericanos, tales como la United Fruit Company, la Standard Fruit Company,
y la Tela Railroa&lt;l Company. Estas tres compañías son las que aún operan
en la zona norte del país, ya que están todavía en vigencia las concesiones
que el Gobierno Hondureño les hiciera a principios de este siglo por 99 años.

II.

INFLUENCIA DE LAS INMIGRACIONES

Estando compuestas estas compañías en sus secciones administrativas por
ciudadanos de origen nortemericano, es natural que el idioma inglés así
como las costumbres norteamericanas tengan bastante influencia en las del

180

p~, Pero esto no viene a ser la suma total de las influencias de los Estados
Urudos en el español de Honduras. Muchas son las transacciones en los campos de la expor~ción y la importación comerciales y agrícolas que se llevan
a cabo con el ~~s del _N?rte, así como con países europeos, transacciones en
l~ cuale~, se utiliza el 1d1oma inglés. Por otro lado, tenemos la constante salida de Jovenes que van a continuar sus estudios en los Estados Unidos
otros que van con propósito de desarrollar mejores técnicas de trabajo ' y
P~emos decir que, tanto Honduras, como los otros países de la A~érica
Latina, sobre todo los considerados en el grupo de "subdesarrollados", sufren, a la. vez que gozan, con toda inmigración proveniente de los países solventes. Digo que sufren ya que es grande la salida de divisas del p , en
.
~
~
mtereses de idos a los grandes préstamos, así como por los productos que
se exportan a precios altí~imo_s, p~ro que al productor se Je pagan pobrem,en~e. Gozan, ya que las mmigrac1ones provenientes de países solventes econormcamente (y por ta~to, con campo propicio para la cultura) tienden por
lo general a elevar el ruvel cultural, educacional, económico e industrial. En
una palabra, ayudan a sacar a estos países del subdesarrollo y letargo en que
~e encuentran.
. La m~zcl~ de _razas en un país lleva a la mezcla de las lenguas. Las principales mmtgraciones a Honduras vienen de Palestina y de Ja China. Estos
gruP.os se dedican principalmente al comercio, pero sus costumbres e idiomas
permanecen fuera del alcance de los hondureños, ya que se trata de grupos
c~rrados que no se mezcl~ mucho socialmente debido a la falta de aceptación por parte de los nativos. Hay también mucho israelí y norteamericano
como dueños de las principales empresas del país.
'
Después ~enemos a los hermanos de Centroamérica. En este grupo sobresalen notoriamente los salvadoreños, quienes vienen a laborar como "mano
de obra". Este fenómeno socio-económico se debe a que El Salvador siendo
un país pequeñísimo (34,126 km2 ) tiene una población excesiva: 'aproxi~a,damente 3 millones de habitantes, lo que da un total de 87 habitantes por
kilometro cuadrado. Esta población es demasiada para cubrir sus necesidades
ocupacionales, dejando a muchos sin oportunidad de trabajo.
Otro grupo fuerte es el de la raza negra, llamados "morenos". tstos como
es sabido, vinieron c~mo esclavos durante la conquista. Muchos son J~s que
han ~ega~o de Jamaica, y se llaman a sí mismos "ingleses". Ellos tienen sus
propios dialectos, los cuales varían de caserío en caserío. Los "morenos" mezclan en sus dialectos palabras de origen inglés, español y francés. El "mor~no" por lo g_eneral es muy pobre. Su habla no considero que tenga influencia en el espanol de Honduras, ya que s6lo ellos la practican.
. En menor escala tenemos a los mexicanos y europeos, así como a los sudamericanos. Los primeros, podríamos decir que en su mayoría vienen debido al

181

�matrimonio, en ambos sexos, con hondureños que realizan sus estudios en
México. Los europeos y sudamericanos llegan a Honduras como repre:~ntantes de Compañías de sus respectivos países, o empleados por compamas
locales, quedándose por lo general a residir en el país.

III. EL

Microbiología ............... .
Enfermería ................ .
Odontología ............. . . .
I ngemena
. ' Quimzca
, . ......... .
Pedagogía ......... . .... . .. .
Ingeniería Eléctrica ......... .
Licenciado en Ciencias M atemá-

SISTEMA DE ENSEÑANZA

Los sistemas de enseñanza en estos países son aún anticuados. Para empezar, los maestros forman el grupo peor pagado por el gobierno. Tod~s los
nombramientos son hechos por las autoridades facultadas por el gobierno,
aún en los colegios privados.
La educación aquí se divide en Primaria, que va de primero a sexto gr~do, y Plan Básico, que viene a ser el equivale_nte en México ,ª la Secundaria
y Preparatoria. Digo que viene a ser el eqmvale_nte, pero, s~lo en lo que_ a
la nomenclatura se refiere, ya que en el contenido acadermco las materias
impartidas son sumamente básicas, y el alu_~o, en esto_s ~ltimos cinco años
de enseñanza preparatoria, no llega a adqumr los conocimientos que se ofrecen en otros países.
Reducido, relativamente, es el grupo de alumnos pertenecientes a f~milias
económicamente pudientes que salen al extranjero a continuar estudios s~periores, y ellos, al llegar a su destin_o, . inmediatamente n~tan la ~norme diferencia entre el alcance de sus conocumentos y lo que segun los metodos educativos de otros países debieran saber.
Los estudiantes que no están en posibilidades de salir del país siguen en
su gran mayoría las carreras de Leyes, Farmacobiología, o asisten a las es:uelas para Peritos Mercantiles y Secretariado. Los egresados de estos dos tipos
de escuelas abundan tanto que sus trabajos no pueden ser bien remunerados,
~alvo en casos especiales. Además, como exceden en número a las plazas disponibles, tienen que dedicarse a otras ocupaciones ya no ligadas a sus conocimientos específicos.
La Universidad Autónoma de Honduras, única en el país, se encuentra
en Tegucigalpa, y ofrece las carreras que a continuación indico con su correspondiente número de alumnos:
Ciencias Jurídicas y Sociales . . 652
Economía . . . . . . . . . . . . . . . . . . 604
Medicina . . . . . . . . . . . . .
527
Administración de Empresas . . 478
Ingeniería Civil . . . . . . . . . . . . . 429

Ingeniería Agronómica e Ingeniería Forestal . . . . . . . . . . . .
Auditoría . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Psicología . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Química y Farmacia . . . . . . . . .

211
201
83
74

55
48

45

37

31
23

tic as ( física, química, biología) . .................. . .
Técnico Laboratorista . ...... .
Profe sor en Educación Media
( física, química, biología, matemáticas) ............... .
Administración Pública ..... .
Topógrafo ........ . ........ .
Técnico en Dibujo .. . ..... .

18

17

5

4
3
1

(Datos proporcionados por la UNAH - Alumnos en el ciclo Febrero, 1969Noviembre, 1969).
Después de haber residido en Honduras, en su zona norte, por algunos años,
he podido reunir una serie considerable de modismos utilizados por el pueblo,
la prensa, radio y televisión. Hubiera sido mi mejor intención recopilar una
lista completa de todos los vocablos que he encontrado diferentes en significado y forma a los usados en México. Sin embargo, tal cosa me ha sido impoóble, pues sólo he vivido en San Pedro Sula, y la lista que a continuación brindo ha surgido de mis lecturas de cuentos de autores hondureños y del habla
de la ciudad.
Algunos de los modismos difieren solamente en significado de los usados en
México. Los hay tomados de palabras inglesas. Otros provienen del español
antiguo, y otros tantos son de origen indígena. Entre todos forman un mosaico
de colorido lingüístico. Por esto, aunque no es completo, considero este ensayo
interesante.
Habiendo dado, aunque en muy pocas palabras ( ya que es muchísimo más
lo que puede decirse de un país por pequeño que éste sea) una descripción de
la actual situación cultural del P.aís, y teniendo una idea general del conglomerado que lo habita, podemos continuar a elaborar la lista de lo que llamaremos "Hondureñismos", tema principal de estas páginas.
A
achín - (m. sust.) buhonero
achinería - (f. sust.) la ocupación del achín.-También el conjunto de mercaderías que
venden los achines
achiote - (m. sust. bot.) colorante rojo que se utiliza en la preparación de las comidas,
y que se extrae del árbol del mismo nombre
achompipado(a) - (adj.) tímido
achucuyarse - (v.) abatirse

183

!82

�aiguaste - (m. sust.) salsa hecha a base de semillas de ayate, achiote, chile, manteca y
otros ingredientes, y que sirve para condimentar los nacatamales
¡ a la púchica! - expresión similar a ¡ ay Chihuahua!
Alcalde de la Vara Alta - La Vara Alta es el símbolo de mando que proviene de la
ideología antigua indígena. En ciertos pueblos este Alcalde existe a la par del Alcalde
Municipal. Su decisión es siempre justa y equitativa
allí nomacito - expresión que significa allí cerca
amachinarse - (v.) tener relaciones hombre y mujer sin estar casados
ambolias - (f. sust. bot.) zinias, cartulinas
amígdolas - (f. sust.) por amígdalas
andar - (v.) traer puesto
andar a pichinga - expresión que significa andar borracho
andar a reata - expresión que significa andar bebido
andar bolo - expresión que significa andar bebido
andar candela - expresión que significa andar ebrio
andar chuña - expresión que significa andar descalzo(a)
andar de goma - expresión que significa sentir los efectos de la borrachera
andar de jetas abiertas - expresión que significa andar o estar preocupado
andar de tumbos - expresión que significa estar enamorado
andar en el bochinche - significa andar en el borlote
andar en pinga - expresión de mala educación que significa andar desnudo(a)
andar puesto - por traer puesto
aPazote - (m. sust. bot.) por epazote
apearse - (v.) hospedarse. Esta palabra y su uso viene del modo de viajar en mula.
Uno se apea para que las mulas descansen
aplanchar - (v.) por planchar
aPuñuscarse - (v.) apiñarse, amontonarse
aritos - (m. sust.) por aretes
aruñar - (v.) por arañar
arrechar(se) - (v.) enojar(se)
arrecho - (adj.) duro, dificil
arrecho(a) - (adj.) enojado(a)
arrojar - (v.) vomitar
arroz de leche - por arroz con leche: plato hecho a base de arroz, leche, canela y
azúcar
atipujarse - (v.) atiborrarse
a tucún - expresión que se usa con el verbo beber: beber a tucún, de prisa
ayote - (m. sust. bot.) calabacita
B

balear - (v.) herir con arma de fuego
banano - (m. sust. bot.) plátano
barba amarilla - (f. sust. zoo.) culebra venenosísima que habita en los cafetales y
cañaverales
barbitas - (f. sust. bot.) jilotes muy tiernos
barz6n(a) - (adj.) haragán
benque - (m. sust.) sitio donde se establecen los cortes de madera, generalmente a

la orilla de un río

184

boca, boquita - (f. sust.) botana, antojito que se sirve con la bebida
bocarada - corrupción de bocanada
bolencia - ( f. sust.) mareo
bolo - (m. sust.) borrachín, ebrio
bombearse - (v.) robarse
bombera - (f. sust.) carro de los bomberos
bonzo - (m. sust.) embarcación menor hecha de tronco de árbol
botado - (adj.) significa barato: precios botados
botija - (f. sust.) tesoro oculto
bragador - (adj.) adjetivo que se usa para indicar que una persona es enérgica
brizar - (v.) lloviznar
bullaranga - (f. sust.) por bullanga
butaque - (m. sust.) especie de butaca
butuco - (adj.) especie pequeña y gruesa de plátano. También se aplica a una persona
obesa y de baja estatura

e
caballada - (f. sust.) palabra soez, también, un desatino
cabuya - (f. sust.) cuerda hecha de fibra de pita; mecate
cacaste - (m. sust.) del azteca "cacaxtli", esqueleto
cachaza - (f. sust.) bagazo de caña
cachicha - (f. sust.) berrinche, enojo
cachinflín - (m. sust.) cohete buscapiés
cacho - (m. sust.) cuerno
cachureco - (sust.) nombre que se da a los pertenecientes al partido Nacional, o conservadores
cada quien a su percha - expresión que significa cada quien a su cama
Cadejo - (m. sust.) personaje creado por la superstición. Es un cuadrúpedo fantástico con forma de bestia y ojos colorados que ronda por las noches.
caite - (m. sust.) huarache, o sandalia burda
caitulfo(a) - (adj.) huarachudo. Forma despectiva para nombrar a un indio
calpul - (m. sust.) montículos donde existieron poblaciones aborígenes
camándula - (f. sust.) hipocresía
camera - (f. sust.) cubrecama
campeño - (m. sust.) trabajador de fos campos de banano
campista - (m. sust.) vaquero
camulián(o, a) - se dice de la fruta que empieza a madurar
candela - (f. sust.) lámpara fluorescente
candelilla - (f. sust. zoo.) luciérnagas
canillera - (f. sust.) miedo, terror
canillita - (m. sust.) voceador de periódicos
cañal - (m. sust.) por cañaveral
cara de gallo - (m. sust.) tipo de machete
cara de pisote - expresión que significa narizón
caranga - (f. sust.) instrumento musical hecho de una lata con cuerda y arco
carao - (m. sust. bot.) árbol especie de casia, produce vainas cuya miel es muy sabrosa
careto(a) - (adj.) chorreado, cara sucia
cargar a tuto - expresión que significa llevar a un niño "a caballito"

185

�carioca - (f. sust.) un centavo de Lempira
cativf - (m. sust.) enfermedad parecida al mal de herpes, que produce manchas mo-

radas; mal del pinto
catracho(a) - (Adj. sust.) nativo de Honduras
catrln - (m. sust.) un vestido de salir
ciguata - (f. sust.) término con que se designa a la mujer en los pueblos
cipote(a) - (sust.) muchacho(a). En femenino también novia
cocora - (f. sust.) personaje fantástico para asustar a~ los niños
colocho - (m. sust.) rizo. Como adjetivo se usa en masculino y femenino para designar
a una persona de pelo rizado
coloradilla - (f. sust. zoo.) garrapata pequeña de color rojo
colorado ( a) - ( adj. sust.) perteneciente al partido Liberal
comisariato - (m. sust.) tienda de la Compañía (Standard o United Fruit) donde se
consiguen productos alimenticios americanos a bajo precio. Se daba al comisario
de los campos para su manejo, y de allí el nombre
concha - (f. sust.) cáscara de las frutas. También la costra de una herida
copar - (v.) topar, pescar a uno la policía
coq uimbo - (sust.) perteneciente al partido Liberal
corneto(a) - (adj. sust.) patizambo(a)
corre que te alcanzo - expresión que significa tener diarrea
corvo - (m. sust.) machete en forma de guadaña
costurar - (v.) por coser
cualquier bagazo - expresión que significa hombre sin valía, ej.: es cualquier bagazo
cuculmeca - (f. sust. bot.) raíz medicinal
cucumbé - juego de rimas cantadas en que esta palabra se repite
cucuruca - ( f. sust.) borrachera
cuerazo - (m. sust.) golpe que da la culebra llamada mica con la cola. También mujer
de buen cuerpo
culumpio - (m. sust.) corrupción de columpio
cumpleañero(a) - (sust.) persona que está de cumpleaños
curarén - (m. sust.) indio de la región (municipio de Curarén)
currutaca - (f. sust.) diarrea
cursería - (f. sust.) mal de estómago
cususa - (f. sust.) aguardiente fabricado clandestinamente
cususera - (f. sust.) fábrica de cususa
cutacha - (f. sust.) cuchillo largo y recto
cutarra - (f. sust.) zapato de correas que llega hasta la pierna
cutorres - (m. sust.) especie de zapato
cute - (m. sust.) zopilote
cuyamel - (m. sust. zoo.) pez de río. También es el nombre de un río
cuzco(a) - (adj.) jorobado(a)

CH
chacalín - (m. sust. zoo.) especie de camarón de río. También se usa para designar

a una persona rubia de tez colorada
chacha - ( f. sust.) tipo de escopeta
chachaguatos - (sust.) gemelos, mellizos

chachos - (m. adj. sust.) gemelos o mellizos. Se usa también para decir de dos plátanos que vienen en una sola cáscara
chafa - (m. sust.) soldado
cha/arote - ( m. sust.) soldado o policía
chagiiite - (m. sust.) pantano, charco
c1ambergua - (f. sust. bot.) planta trepadora de fruta sabrosa en forma de corazón
c ampa - (f. sust.) plato de chayote horneado con queso y crema
chancletudo(a) - (f. m . a dJ.
· ) pa1ab ra d espectiva
·
con que la plebe de .
qwºenes
usan calzado
signa a
chap~ - (f. sust.) ficha, tapa de envase de gaseosa
chapin(a) - (sust. adj.) originario de Guatemala
chapudo(a) - (adj.) por chapeado, rosado de las mejillas
charolas - (f. sust.) ojos
&lt;haroludo(a) - (adj.) o judo, de ojos grandes y feos
chayote - (m. sust.) persona cobarde
chele-:- (f. ~- sust. adj.) rubio(a). También se usa para designar
partido Liberal
a una persona del
chepe - (m. sust.) acordeón (para copiar
· en exámenes). También cualquier libro de
consulta. Diminutivo de José
chero - (m. sust.) cuate, amigo
chiberro - (m. sust. bot. ) planta de la f ºli d l
~alabra al conocedor de caminos, o gw~ a e as ayoteras. También designa esta
ch,bola
· 1 T ambºién cualquier grano (como el cafe') c
, - (f· sust· ) grano en 1a pie.
d
esta malo
uan o
chica
- (series
f. sust.) lotería menor que se Juega
·
¡os d orningos. Va del 00 al 99, y tiene
varias
chichí - (f. m. sust.) nene(a)
ch~chicaste - (m. sust. bot.) tipo de ortiga
chichote - (m. sust.) chipote, protuberanci·a prod uci d a por un golpe
ehichunte - (m. sust.) L.O.05
ch~giiín(a) - (sust.) niño(a) malo pequeño
ch,latada - (f. sust.) comida de chilate
chilate
' tierno molido. Es típico de Semana
Santa- (m. sust.) plato hecho a base de maiz
ch~l(o - (m. sust.) especie de látigo
ch1l1llo - (m. sust.) ver chilío
chilmol
- (m. sust.) salsa a base de chºl
la carne
i tepe, naranja agria y cebolla para preparar
ch~ltepe
- ((m.
h
) sust_. bot.) chile pequeño y muy picante, pareciºdo al chile piquín
' 1_ma~ -:v. lastimar, rozar. Ej.: me chima el zapato
ch~mpm1lla - (f. sust.) espinilla, o parte anterior de la pierna
china - (f. sust.) nana, aya
ch~namos - (m. sust.) puestos de juegos de azar
ch~naste - (m. sust.) germen prolífico
chinasteada - ( f. adj.) preñada
chin-chín - (m. sust.) sonaja
chinchinear - (v.) acariciar consentir
chinear - (v.) llevar en br;zos
chinelas - (f. sust.) zapato de mujer de tacón bajo, y no zapatillas o chancletas como
en México

187
186

�chinero _ (m. sust.) aparador para guardar loza de china o c~stal
chinga _ (f. adj .) corta. Ej. : te ching_a la falda, o t~ queda chinga
chingaste - (m. sust.) residuos, por eJemplo, de cafe
chingo-lingo - juego infantil de rimas
chiquero - (m. sust.) corralito para niño
chirgües - (m. sust.) pellejos de la carne
chirizo - ( m. sust.) soldado
.
chiveada - (f. sust.) jugada de cartas (por dinero)
chivo - (m. sust.) juego de cartas
choco(a) _ (adj. sust.) tuerto, también persona qu~. usa lentes
chocoyo _ (m. sust.) hoyuelo que aparece en las me]lllas al reírse
chompipe - (m. sust. zoo.) guajolote
chongo - (m. sust.) adorno, moño para regalo
chotear - (v.) robar
chucano - (m. adj.) gracioso
chúcaro - (m. adj.) cerril, arisco
chueca - (f. adj.) vieja
chulampln - (m. sust.) perfume barato
chuco(a) - (adj.) sucio(a)
chumPa - (f. sust.) chamarra
d li
·
los ríos y en el mar, en zonas donde pue e a chunte - (m. sust.) pez que vive en
mentarse de desperdicios
chupa _ (f. sust.) festejo en el que se sirve bastante bebida alcohólica
chupar - (v.) embriagarse
churros - (m. sust.) fritos (botanas)

D
damo - ( m. sust.) marido ( no casado)
dan to - (m. sust. zoo.) tapir
.
dar candela - expresión que significa dar fuego (para un cigarro)
dar chascada _ expresión que significa dar extra el vendedor al comprador
dar de un solo vejigazo - de un solo golpe
dar viaje a algo - significa proceder con algo
darse viaje - expresión que significa suicidarse
.
bl
darse vida de catr!n de ciudad - expresión que se usa despect:J.vamente en los pue os,

y que significa darse la gran vida
de balde - por en balde
de b6bilis - sin trabajo, sin costarle a uno trabajo
de choris - gratis
de chotis - gratis
d ¡
·
a decorar,
decorar _ (v.) después de que el alumno ha aprendido a e etrear, empieza
0 sea a leer las palabras enteras
de gua;ua - expresión que significa en balde
dentister!a - (f. sust.) odontología
desbalagar - (v.) malbaratar
descacharrado - (adj.) desaseado
descompuesto - (adj.) ebrio
desecho - (m. sust.) sendero, atajo

desguazar - (v.) despedazar, descuartizar
despotismo - (m. sust.) desorden
diábetis - (f. sust.) por diabetis
doña - (f. sust.) señora. Ej.: Doña, venga para acá
dulce de raspadura - (m. sust.) piloncillo
dundo(a) - (sust. adj.) tonto, torpe

E
echarse algo - expresión que significa arruinar algo
echarse las tristes - expresión que significa hacer el amor (se usa entre personas de
baja clase social)
el coludo - (m. sust.) el diablo
el especial - (sust.) revólver
el Hitacay - personaje legendario mitad hombre y mitad mono, de piel velluda, quien
recorre los montes. Si encuentra a una mujer sola, se la lleva y no se la vuelve a
ver jamás. Este es el nombre que se le da a este personaje en Occidente
el uñudo - (sust.) el diablo
electrizado(a) - (adj.) ebrio(a)
embrocar - (v.) poner a un niño boca abajo. También un trasto
empeñar algo al chifle - expersión que significa dar al usurero el derecho de quedarse
con el objeto empeñado si no se puede pagar
emperendengado(a) - (adj.) emperifollado, arreglado
emperendengarse - (v.) ponerse las mujeres perendengues, arreglarse
empurrado(a) - (adj.) enojado(a)
enamoriscamiento - (m. sust.) amoríos, tener amoríos
encachimbarse - (v.) enojarse
enchiladas - (f. sust.) platillo al que en México se le da el nombre de tostadas
enchufle - (m. sust.) por enchufe (eléctrico)
enchutar - (v.) meter o introducir a la fuena
endamarse - (v.) ir a vivir una mujer con un hombre sin estar casados
enfermoso(a) - por enfermizo(a)
enjaguar - (v.) por enjuagar - también embaucar
enjague - (m. sust.) por enjuague
enjaranado - (adj. ) endeudado
entilado - (adj.) tiznado, de vestidos sucios
entre camagua y elote - expresión que significa que el maíz empieza a secarse.
¡ es una vaina! - expresión que significa ¡ es una lata!
escogencia - (f. sust.) selección
espumilla - (f. sust.) merengue de clara de huevo, tostado en el horno
estanco - (m. sust.) expendio de bebidas alcohólicas
estar empautado con el diablo - estar en pacto con el diablo
estar en Baracoa - expresión que significa que una mujer está embarazada. Baracoa
es un pueblito donde hace parada el FF.CC.
estar enlunada - expresión que se usa en varios pueblos y que significa que una muchacha soltera ya es apta para procrear. Cuando hay luna, sale desnuda gritando como
loca, hasta que el novio se la lleva a su casa. Nadie del pueblo pone atención a
esto. Ya cuando el novio se la lleva, se la considera casada. No hay ceremonia
estar tiz6n (a) - negro, lleno de tizne
este asunto no es chiches - expresión que significa que el asunto no es fácil

189
188

�H
F
faja - (f. sust.) cintur6n
fajar, faje ar - (v.) dar golpes con la faja
farolazo - (m. sust.) trago de aguardiente, o cualquier otra bebida embriagante
ferrobús - (m. sust.) carro de ferrocarril similar a un autobús
ficha - (f. sust.) L.0.02 Antes también se designaban así las monedas de plata de

L.0.05 y L.0.10
fondear - (v.) dormirse
forrarse - (v.) comer y beber bien y bastante
frescos - (m. sus t.) refresco embotellado o natural
fridera - (f. sus t.) sartén
frijoles acostados - frijoles molidos fritos
frijoles parados - frijoles enteros cocidos
fustán - (m. sust.) prenda interior femenina: fondo, enaguas

G

galán(a) - (adj.) hermoso(a), grande
gancho - (m. sust.) horquilla para el pelo; seguro para pañales
garrobo - (m. sust. zoo.) saurio de piel escamosa y aspecto repulsivo. Es comestible Y

su carne es muy sabrosa
garúa - (f. sust.) llovizna
gazpacho - (m. sust.) ver chingaste
glaso - (m. sust.) esmalte para las uñas
gobiernista - (m. sust.) gubernamental
goma - (f. sust.) efecto de una borrachera
gorguera - (m. sus t.) diputado
granadilla - (f. sust.) granada china
gren chas - (f. sust.) greñas; también gringas
grenchudo(a) - (adj.) despeinado(a)
guacaleo - (m. sust.) pelea
guamazo - (m. sust.) escopetazo
guamil - (m. sust.) monte, lugar enmontado
guanacaste - (m. sust. bot.) árbol gigantesco, de la familia de las leguminosas
guanaco - (m. sust. zoo.) saurio de piel escamosa, similar al garrobo
guanaco(a) - (adj. sust.) originario de El Salvador
guanacasco - (m. sust.) baile de enmascarados que se lleva a cabo durante las visitas

habichuela - (f. sust. bot.) ejote
hablar ~n pasta - expresión que significa hablar verdades
hablar Jerga - expresión que signüica hablar sin sentido
hacerse el zunte - hacerse el tonto
hi~uera - (f. sust. bot.) especie de calabaza tropical
H1b~eras
hibuera - uno de los nombres que ha tenido Honduras Y que viene de la palabra
hornar - por hornear
huevos picados - por huevos revueltos

1
!mPautamiento - (m. sust.) pacto
impautarse - (v.) hacer pacto ( con el diablo)
~ngrimo(a) - (adj.) solo(a)
ispear - (v.) por espiar

J
jacha - (f. sust.) encía desdentada. También diente grande y feo
jalado - (adj. ) ebrio
jambar - (v.) comer
~apapa - (f. sust. zoo.) especie de pez
~araguá - (m. sust. bot.) tipo de zacate para alimentar el ganado
~arana - (f. sust.) trampa; deuda
¡aranero(a) - (adj.) embaucador
~ate - (m. sust. zoo.) especie de cucaracha pequeña
Jeruza - (f. sust.) cárcel
jiote - ( m. sust. bot.) especie de ár bol grand e que produce unas bolitas que sueltan

hebras como algodón
~olote - (m. sust. zoo.) guajolote
Juanetes - (m. sust.) cadera
~uco(a) - (adj.) se aplica a la comida que está pasada arruinada Eº.
Juma - (f. sust.) borrachera
'
, J.· con olor a juco
jute - (m. sust. zoo.) pez arisco que cuesta mucho pescar

de los santos patronos a los pueblos. Participa toda la población indígena llevando
al santo patrón en hombros
guapote - (m. sust. zoo.) variedad de arenque
guardarraya - (f. sust.) línea de divisi6n en una propiedad
guarera - (f. sust.) fábrica de guaro
guarizama - (m. sust.) tipo de machete
guaro - (m. sust.) aguardiente de caña
guayaba - (f. sust.) puesto en el gobierno; la presidencia del país
¡ güechos! - expresión que significa ¡ qué dijiste, ya!
guinea - (f. sust. bot.) especie de zacate para alimentar ganado
guineo - (m. sus t. bot.) plátano
. en las m1ºnas, o vecino de un pu~blo minero
guir!es - ( m. sust. ) persona que t r aba] a

L
labioso(a)
la Culta lana -. (f.
la Sucia -

- (adj.) que tiene labia

Tegucigalpa
sust. ) pe_rsona de la más baja clase social. Ej.: lana de los barrios
pers_onaJe de leyenda: una princesa por razones de amor se ahogó en la
laguna de T1camaya. Ya de noche, se aparece en los alrededores y atrae a los
hombres co~ can:os, diciendo "tené tu teta" a la vez que les muestra sus senos
desnudos. S1 consigue atraerlos nunca vuelven de la laguna
latir - (v.) ladrar
·

191
190

�montuca
- (f.
sustierno
t.) especie de tamal relleno d e puerco, arroz, chícharos y pasas,
hecho de
maíz
laurel - (m. sust. bot.) croto
lavador - (m. sust.) fregadero, lugar donde se lava la loza
Lempíra - (m. sust.) nombre de la moneda hondureña, en honor del famoso indio

Lempira
lenco(a) - (adj.) tartamudo
los Estados - Estados Unidos

M
machaca - (f. sust. zoo.) especie de pez
machete de taco - especie de machete
macholoas - (m. sust.) grupo indígena que habita en el país
magalla - ( f. sust.) mujer de la calle, prostituta
mal nombre - apodo
mal portado(a) - que se porta mal. También se usa: bien portado
mallugar - por magullar
manaca - (f. sust. bot.) tipo de palmera de cuyas hojas se hacen los jacales
manganzón( a) - (adj.) por maganzón: haragán
manito - (f. sust.) en vez del diminutivo de mano: manita
mano de algo - expresión que significa cinco. ej.: una mano &lt;le elotes
mano de piedra - el corte de res llamado cuete. También la mano del metate
mantequilla blanca - por crema de leche
mar pacífico - (m. sust. bot.) tulipán
marido - (m. sust.) al usar esta palabra se implica que no es el esposo legítimo
maritates - (m. sust.) pertenencias de poco valor
matapalo - (m. sust. bot.) enredadera parásita, de flor roja que seca los palos a

los que se adhiere
matasanos - (m. sust. bot.) especie de árbol de fruta comestible, parecida a la anona
matate - (m. sust.) bolsón que usan los indígenas para llevar sus víveres por el camino
matonear - (v.) asesinar
mazacuate - (m. sust. zoo.) especie de boa gigantesca
mazapán - (m. sust. bot.) árbol grande que produce la fruta del mismo nombre, que

frita tiene un sabor similar al de la papa
me debe un freno - expresión que significa que alguien ha hecho algo que amerita
venganza
mesino(a) - (sust.) por sietemesino; prematuro
meter cocora - expresión que significa meter miedo, asustar
mica - (f. sust. zoo.) culebra venenosa que entierra la cabeza para dar colazos
miel de palo - miel de abeja, extraída de panales en los árboles
¡mira qué cacha! - expresión que significa ¡ qué desvergüenza!
misules - se usa cuando se hace mención a una persona que está presente y no se
quiere mencionar el nombre
mojiganga - (f. sust.) bailes de disfraces para los días de fiesta, ej.: las Mojigangas
del día de las Mercedes
molestar - (v.) hacer el amor
molote - (m. sust.) desorden
molotera - (f. sust.) igual a molote: gentío en desorden
mondongo - ( m. sust.) plato típico hecho a base de panza de res y verduras

moño - (m. sust.) peinado alto
morena! - (m · sust · ) caseno
, d e negros
moreno(a) - (sust.) individuo de raza negra
moto - (adj. ) solo, también huérfan0 · .
,
muco(a) _ ( d'
)
. . .
, eJ .. un calcetm moto
.
a ¡. sust. ongmano de Nicaragua
muJer - ( f. sust. ) al usar este término se . li
mujerero - (sust ) por mu · .
unp ca que no es la esposa legítima
. . .
·
¡enego
municipalidad - (f. sust.) por palacio municipal
musuco(a)
(adj.) de pelo muy ensortiJ'ado, como el de los negros

N
nacido(a) - (adj. ) se usa para decir ue al
nana-yaca - juego infantil
q
go de ropa

O

.
comida ha cogido moho

noórdenes
deja sentársele mosca encima - expresion
.,
• • •
que sigrufica
que no deja que le den

fv

(f. adj.) por niña, o señorita. Lo
nata - (f. sust. ) nariz
usa la gente inculta

~a -

ñato(a) - (adj.) de nariz corta chato
ñusco - (m. sust. ) el demonio '

o
olingo - ( m. sust. zoo. ) especie de mono
oscurana - ( f. sust.) oscuridad
que chilla mucho

p
pacaya - (f. sust. bot.) arbusto cuyas hojas se usan co
pachulín - (m. sust.) perfume barato
mo adorno, y cuyo fruto se come
padr6n - ' (m. sust.) toro semental
palo.- (m. sust.) se usa en vez de la palabra árbol
pancito - (m· sust · ) en vez de panecito
papelote - (m. sust.) por papalote· cometa d .
papit
(
)
·
e Juguete
m. sust. expresión de carino para 11amar a un niño varón: ej.: venga
acá, papita

ª-

pará - (m. sust. bot.) especie de zacate para el ganado
parcho - (m. sust.) parche medicinal
parecer
guineo asoleado - expresión que s1g
. nif'1ca estar pálido
,.
,,asar en ca11dela - expresión q ue sign
• jf'ica pasar la vida bebiendo
pasc6n - (m. sust.) colador, utensilio de cocina
paste - (m. sust. bot.) estropajo

montarle verga a alguien - pegarle a alguien

193

192

H13

�pata de ¡,luma - or1ginano del Departamento de Santa Bárbara
¡,atac6n - (m. sust. zoo.) especie de garrapata
¡,ataste - (m. sust. bot.) chayote
¡,atastlo - (m. sust. bot.) chayote
Jloyulo( a) - (adj.) descolorido, pálido
¡,elársele los cables, 0 alambres, a alguien - expresión que significa estar fuera de sí
¡,,neo - ( sust.) indio; hombre inculto y humilde
Jle¡,, - (m. sust.) biberón
¡,erulera - (adj.) de monte; ej.: guayabas peruleras
/lesa - (f. sust.) carnicería
picada - (f. sust.) roncha por picadura de insecto
¡,ichete - ( m. sust. zoo.) especie de lagartija
¡,ichingo - (f. sust.) monigote; muñeco de juguete
¡,ich6n(a) - (adj.) joven, inexperto
piedra - (f. sust.) molleja
¡,isote _ (m. sust. zoo.) mamilero dentado que casi siempre anda solo. Tambifo se le

llama pisote solo
¡,isto - (m. sust.) dinero
¡,istudo(a) - (adj.) rico, adinerado
¡,izi-¡,izi-gaña - juego infantil de rimas, parecido al mexicano "la mano cortada"
plátano - (m. sust. bot.) plátano macho
plátano majoncho - variedad de plátano
¡,or nainitas - expresión que significa casi, por poco
¡,restar - (v.) en vez de pedir prestado. ej.: Juan me prestó un libro, en vez de:

Juan me pidió prestado un libro
pringa pie - (m. sust.) diarrea
puchito - (m. sust.) poquito; también pucherito
pulir - (v.) cnjarrar una pared
Jlulperfa - (f. sust.) tendajo, estanquillo
pumpunero - (m. sust.) perteneciente al partido Nacional
¡,u¡,usa - (f. sust.) quesadilla, tortilla rellena de queso, o chicharrón molido, etc.

rtumatfs - por reumatismo
riegas de ¡,isto - expresión con que se indicaba anteriormente el pago que ae daba a

los campesinos en monedas de plata, las cuales pescaban con sus sombreros
rijiles - (m. sust.) cachivaches
ripiar - (v.) taparse la cañería, la nariz
rival - (m. sust.) instrumento en que se talla la ropa para lavarla
rompo/lo - (m. sust.) por rompope: bebida hecha de leche, aguardiente, huevos, azú-

car y canela
ronca - (f. sust.) amenaza, engaño

s
sacabuches - (m. sust.) especie de pito
sacadera - (f. sust.) fábrica de cususa
salar - (v.) desgraciar, deshonrar
salir de guasa - salir de casualidad
sanguasa - ( f. sust.) sangre y agua
santul6n - (adj.) por santurrón
sa/layolo - (m. sust. bot.) planta medicinal
.&lt;astra - ( f. sust.) costurera
sentirse el ¡,ato de la fiesta - sentirse el agasajado
ser botarate - ser derrochador
ser matrero - expresión que se aplica a un toro: astuto, que acomete a golpe seguro.

También se aplica al hombre
ser papo - ser tonto
ser ¡,ata dt chucho - expresión que significa ser callejero(a)
ser ¡,isote - ser malicioso
ser pura fal/az6n - ser muy alocado(a)
ser un bagre - se usa cuando una persona es muy lista y no se deja engañar, ni

atrapar
ser un chane - ser conocedor de caminos
sique - (m. sust.) es el baile típico de Honduras, en medio del cual se dicen "bombas"

Q

Sisimike - ver el Hitacay. Nombre que se le da al mismo personaje en el sur y en

¡ qué vaina! - ¡ qué lata!
quebrada - (f. sust.) arroyo
quedar O estar achom¡,i¡,ado - expresión que significa estar apenado, o ser timido

Sisimite - igual que el anterior, sólo que es el nombre que se le da en el norte y

el oriente del país

quedar chinga la ro/la - quedar corta
quemar la canilla - ser infiel a su cónyuge

R
rabiada - (f. sust.) enfado
rancho - (m. sust.) casa de pobre aspecto
rascarrabias - en vez de cascarrabias
real - (m. sust.) L.O. 12

dos reales - L.O. 25; cuatro reales - L.O. 50, etc.
recado - (m. sust.) colorante parte achiote, sólo que no es puro

194

centro del país.
soca - ( f. sust.) borrachera
socar - (v.) apretar: también en cuanto a dinero, hacer falta
saber tocar un instrumento por solfa - leyendo la música
son papadas - expresión que significa son bobadas
sorbitorio - (m. sust.) medicina que debe tomarse a sorbos
sorontoco - (m. sust. zoo.) especie de gusano
sor/lresivo - (m. sust.) programa mensual en los cines para el que no anuncian el
nombre de la película a exhibirse
sudar calentura ajena - expresión que significa preocuparse por los problemas de otro.
sompopo - (ro. sust. zoo.) especie de hormiga amarilla que busca el azúcar

195

�V

T
taba - (f. aust.) juego de naipes
tacuacln - (m. sust. zoo.) zarigüeya
.
tajaditas _ (f. aust.) tajadas de plátano macho o banano verde, fritas
talanquera - (f. sust.) cerco que se hace para resguardar el ganado
talludo(a) - (adj.) hebrudo, que parece cuero. Se aplica a las verduras
tamag4s - (m. sust. zoo.) culebra muy venenosa
tamal - (m. sust.) tamal grande de maiz, sin relleno
tapesco _ (m. sust.) cama en la cual el marco es de madera. Entre el marco se teje
mecate y sobre este tejido se extiende el petate
tecomate '_ (m. sust.) especie de calabaza de cuello estrecho, de la cual se hacen

cazuelas
templarse - (v.) morirse
,
tenamaste _ (m. sust.) cada una de las tres piedras de los fogones aztecas; aun se usa
el término.
tener damo - expresión que significa tener marido
te"imechin _ (m. sust. zoo.) pez de río_ de_ carne muy sabrosa
r
)
t mamífero roedor, de carne muy pretepezcuinte - (m. sust. zoo. por tepe1zcwn e:
ciada
tercios - (m. sust.) grandes cantidades
,
texiguats _ (ro. sust.) indios del municipio ?e Texigual, El Para1so
tico( a) - (adj. sust.) originario de Costa Rica
tierno( a) - (sus t. ) recién nacido
timba - (f. sust.) barriga, vientre
timbuco(a) - (adj. sust.) perteneciente al partido Liberal
toma - (f. sust.) brebaje con atribuciones maléficas
toro fuego - cierto tipo de luces o fuegos artificiales
totoposte _ (m. sust.) galleta de manteca, maíz y piloncillo, muy tostada y dura, Y
que se toma con café
troco - (m. sust.) carreta para vender frutas

uaca - (f. sust.) helado con coca cola: vaca negra - de fresa, vaca blanca - de
vainilla
uender al top6n - expresión que significa vender al contado
uerga - (f. sust.) palo, golpe
uijiar - (v.) por vigilar
uincha - (f. sust.) diadema, cinta para el pelo
uioUn - (m. sust.) mesa para planchar de forma alargada
uisguls - (m. sust.) carrizo delgado que se usa para hacer cometas

y
yaguaza - (f. sust. zoo.) especie de pato silvestre pequeño
yancuni - (m. sust.) danza afro-hondureña
yantar - (m. sust.) la comida ( cualquiera de los tiempos)
yeso - ( m. sust.) gis
yuca - (f. sust.) raíz comestible
yuyuga - (f. sust.) fruta de carne amarilla, muy dulce

z
zamarro(a) - (adj.) picaro, bribón
zampar - (v.) dar a la fuerza, meter a la fuerza; zampar un golpe: dar un golpe
zanate - (m. sust. zoo.) cuervo
zángano - (adj.) pícaro
zapote - {m. sust. bot.) por mamey
zoPe - (m. sust. zoo.) zopilote
zumbadora - (f. sust. zoo.) culebra que chicotea con la cola
zunteco - ( m. sust. zoo.) cierta avispa
zarate - (m. sus t.) sarna

tromp,zar - (v.) por tropezar
¡ tronco de película! - por magnifica
trucha - (f. sust.) tendajo
tufoso (a) - (adj.) que se da importancia sin tenerla

Anglicismos

tuna - (f. sust. bot.) nopal (a\lá no da fruta)
tunco(a) - (adj.) manco o cojo: que le hace falta un miembro
turco(a) _ (adj. sust.) forma despectiva de \lamar a los árabes

A continuación tenemos una lista de las palabras de origen norteamericano más utilizadas en esta zona, que, como ya se sabe, es la que recibe
mayor influencia de la lengua inglesa. Se anota la ortografía, a continuación
la pronunciación (en caso de que ésta sea diferente), el equivalente norteamericano, y por fin, su significado.

u
una hormiguita de algo - expresión que significa un poquito de algo

un cachimbazo de. . . - gran cantidad de .. •
L
al b pencazo se acompaña de otras aparun pencazo de años - muchos anos. a p a ra
te de años.
un terreno que es pelaz6n - un terreno desértico

196

aplicación
barténder
baby
beicon
banano

application
bar tender
baby
bacon
banana

=
=
=
=

solicitud
cantinero
nene, recién nacido
tocino
plátano guineo

197

�B.V.D.

bi-vi-di
bluf
brequear

blof

breques
búfalo
bus
busito
cacharse

cash
cocacolada
congratular
congratulaciones
chapeada
chapear
chequear
chequearse
chequeo
chosborga
daime
dar un shaine
diapers
dóctor
dron
emanés

enrolar
enrular
escore

file

(daipers)

(fail)

198

file
folder
frr.ezer
to freeze

marca de ropa
interior masculina
pretensión

,

frenar
frenos de un vehículo
L. 0.10
camión de pasajeros
= camión de pasajeros pequeño
= robarse
= efectivo
fiesta con coca colas
= felicitar
= felicitaciones
= cortada al zacate
= cortar zacate
= revisar
= ir a examen médico
examen médico
= hamburguesa con queso
= moneda de L. 0.20
= dar lustre
= pañales
= médico (familiarmente)
bote, barril
= taller de reparaciones de la
Compañía: Machinery &amp;
Supplies
inscribir
enrollar el pelo en rizadores
marcador deportivo
archivo
archivador
congelador
congelar ( usado también en

=

=

=
=

=

"canasta"}

friziarse
Güevarich

market
marqueta

bluff
to put the
brakes on
brakes
us $0.05
bus
bus
to catch
cash
Coca Cola
to congratulate
congratulations
to chop
to chop
to check
to check
to check
cheeseburger
dime
to shine
diapers
doctor
drum
M &amp; S

enrol
to roll
score

folder
frizer
friziar

icecrean
jamborga
lipstíc
loyer
mables
machangai
marionero

=

(aiscrin)

to freeze
Guava Ridge

=
=

ice cream
hamburger
lipstick
lawyer
marbles
merchandise
Marion

=
=
=
=
=
=

market
market

=

=

congelarse, helarse
El Guayabal, barrio del
puerto de Tela
helado a base de leche
hamburguesa
lápiz labial
abogado
canicas
tren que trae mercaderías
operador de la pala mecánica de este nombre
super mercado
carnicería

maules
mesjol
monis
osmil
papermate

marbles
messhall
money
oatmeal
papermate

parquear
parquearse
parquearse a alguien
parqueo
penalti
pichel
popsícle
punches
queque
representativa
rul
rulo
( saildlain)
sideline
sándwiche
shainear
shores
(shauer)
shower
sirope
swing
taimkíper

to park
to park
to park
to park
penalty
pitcher
popsicle
punch
cake
representative
ruler
roller
side line
sandwich
to shine
shorts
shower
syrope
swing
time keepe

=

=
=
=
=

canicas
club-restaurante
dinero
avena

nombre de marca de bolígrafo

taipear
tipiar
tiquet( e)
lisiar
trust
ushero
wachimán
Watatán

to type
to type
ticket
to tease
trust
usher
watchman
water tank

yarda
rardero
yonson

yard
yard
junction

=

=
=

=

=
=
=
=

=
=

=
=
=
=
=

=
=
=

=
=

estacionar un vehículo
dormirse; morirse
matar
estacionamiento
falta, en football
jarra para agua
helado, paleta
ponche; bebidas
pastel
representante
metro
rizador
línea de desvío del FF. CC.
emparedado
lustrar zapatos
pantalón corto
fiesta de despedida
miel
columpio
persona encargada de estar
pendiente de las horas de
trabajo
escribir a máquina
clasificar el tipo de sangre
boleto
hacer "crepé" en el pelo
empréstito
acomodador
velador
tanque de agua, nombre de
un barrio en Tela
patio, jardín
jardinero
unión de dos vías ferroviarias

Nombres Propios
Debido a la misma influencia de los varios inmigrantes, el pueblo ha
adoptado la mala costumbre de utilizar nombres propios extranjeros "hondureñizándolos". Y digo mala costumbre, ya que a mi parecer hay muchísimos

199

�nombres en nuestro idioma que van de acuerdo, armónicamente, con nues•
tros apellidos. Estas combinaciones lastiman tanto el oído como la vista. Por
otro lado, los "morenos" son fanáticos del uso de nombres completos de personajes célebres, acompañados luego de su apellido.

Terminados en IR
todos cambian

CASOS EN QUE CAMBIA LA FORMA DEL VERBO:

Gramática

Presente de Indicativo

Las regiones Norte y Occidental de Honduras se caracterizan por su manera de hablar, la cual consiste en el "voseo", uso del "vos" en vez del "tú",
y de la acentuación de los verbos en su última sílaba (en el imperativo y pre•
sente de indicativo), lo que en muchos casos implica la distorsión de su

Terminados en AR

forma.*
Cuando el verbo va unido al dativo, el acento se usa en la penúltima
sílaba.
Se ha notado que en el resto del país, y sobre todo en Tegucigalpa, se
habla un castellano más puro que el utilizado en la zona norte, aunque sí
se usa el "vos". Ello se debe a que en la capital hay más cultura, y se lucha
por ella. Oímos decir: "los de la Culta", o sea, los de Tegucigalpa. Y, triste•
mente, ¡ se dice en forma despectiva!
A continuación se dan algunos ejemplos de la acentuación en casos en
que no cambia la forma escrita del verbo:

Terminados en AR
Presente de Indicativo

Imperativo

vos amás
vos te peinás
vos te largás
vos llegás
vos pecás
vos andás

:uná
peináte **
largáte **
llegá
pecá
;mdá

vos
vos
vos
vos

almorzás
te calen tás
me tentás
apretás

I mperativo

Formas Correctas

almorzá
calentáte **
tentáme **
apreti

(almuerzas, almuerza)
( te calientas, caliéntate)
( me tientas, tiéntame)
(aprietas, aprieta)

tené
volvé
hacé
poné
queré

sabé

( tienes, ten)
( vuelves, vuelve)
(haces, haz)
(pones, pon)
( quieres, quiere)
( sabes, sabe)

andáte **
partí
salí
abrí
imprimi
destruí
ded
freí
dormí
sentí
reí

(vas, vete)
( partes, parte)
( sales, sal)
( abres, abre)
( imprimes, imprime)
( destruyes, destruye)
(dices, di)
( fries, frie)
(duermes, duerme)
( sientes, siente)
( ries, rie)

Terminados en ER
vos
vos
vos
vos
vos
vos

tenés
volvés
hacés
ponés
querés
sabés

Terminados en IR
vos vas
vos partís
vos salís
vos abrís
vos imprimís
vos destruís
vos decís
vos freis
vos dormís
vos sentís
vos reís

Terminados en ER

vos leés
vos comés
vos recorrés
vos rompés
vos me mecés
vos nos protegés

* Cfr.

leé
comé
recorré
rompé
mecéme**
protegénos **

AMADO ALONSO, Estudios Lingülsticos, Temas Hispano-Americanos.
** El acento ha sido puesto sólo para indicarlo.

Para el verbo "ser" se usa la forma vos s6s por tú eres.
Para los verbos que en el imperativo tienen una sola sílaba, no hay cambio:
da, ve.
Todos estos datos son muy generales, pero considero que por medio de
ellos puede el lector llegar a formarse una idea del panorama cultural y lin** El acento ha sido puesto sólo para indicarlo.

201

200

�güístico que actualmente impera en Honduras. También puede tomarse como
un ejemplo de las variantes que un lenguaje puede sufrir debido a la influencia del medio ambiente y de los antecedentes del conglomerado que
lo habla.

ERZIEHUNG ZUM KOLLEKTIV.
EIN ASPEKT IM WERK FRANZ KAFKAS
RALF R. NrcoLAI
Dept. of Germanic and Slavic Languages
The Univcrsity of Georgia
Athens, Ga. 30601, USA

lN

ElNER ANMERKUNG zu Kafkas Tagebuchaufzeichnung vom 23. Dezember
1921, in der jener erwiihnt, er habe wieder über "Nás Skautík", der Zeitschrift
der tschechischen Skout-Bewegung gesessen, berichtet Max Brod von Kafkas
Interesse für alle Erziehungsprobleme.1 Dieses Interesse zeigt sich wiederholt
in Kafkas Schriften, allerdings im Zusarnmenhang mit Dimensionen, die über
den engen Rahmen des rein Erzieherischen in seiner alltiiglichen (piidagogischen) Bedeutung weit hinaus weisen und in der Frage nach dem Wert und
der Erfüllung des Einzelnen in der modernen Welt kulminieren: Kann sich
der Mensch gegenüber der unmapigcn Apparatur der Gesellschaft, deren
Teil er ist, behaupten und seine Individualitat bewahren? Oder wird nicht
vielmehr jegliches naturhaft-individuelle Moment zugunsten eines durchweg
verdinglichten Bewuptseins ausgeschaltet, cine freie Entfaltung des Geistes
hintertrieben und das Denken in einen Rahmen gezwangt, der den Anforderungen der Zeit willfahrig zu sein hat?
Wie kein zweiter Autor seiner Epoche hat Franz Kafka dargestellt, wie die
dem Menschen von der verwalteten Umwelt aufgezwungenen Denkschemata
denselben allmahlich und unmerklich in eine durch restlose Funktionalisierung
aller gepragte Massenkultur eingliedern und gleichzeitig eine jede individuelle "Eigentümlichkeit" eliminieren. In seinen Fragmenten Jiest man:
1 FRANZ KAPKA, Tagebiichtr (New York, 1949), S. 715. Alle Zitate aus Kafkas
Werk sind der von Max Brod herausgegebenen, bei Schocken erschienenen Gesamtausgabe
entnommen. Hiemach werden die üblichen Abkürzungen verwendet:

B - Beschreibung eines Kampfes; E - Erzáhlung,11 und Kleine Prosa; H - Hochzeitsvorbereilungen auf dem Lande; P - Der Prou{J; T - Tagebiicher.

203
202

�Jeder Mensch ist eigentümlich und kraft seiner Eigentümlichkeit
berufen zu wirken ... Soweit ich es erfahren habe, arbeitete man sowohl
in der Se hule als auch zu H ause darauf hin, die Eigentümlichkeit zu
verwischen. (H 227 f.).

Schon seit frühestem Kindesalter unterliegt der Mensch ciner "Erziehung
als Verschworung der Gro/3en", durch welche "die frei Umhertobenden"
schnell in ihrer Bewegungsfreiheit eingeengt werden (T 512). Diese Enge
-und Kafka konstatiert dies mit aller Klarheit- wird nicht bedingt etwa
durch psychologisch fehlerhafte Methodik oder unrichtige Behandlung und
Unterrichtung durch bestimmte Personen, denen die Erziehung des Kindes
obliegen mag, sondern durch die Gesamtgesellschaft schlechthin :
Oft überlege ich es und immer mu/3 ich dann sagen, da/3 mir meine
Erziehung in manchem sehr geschadet hat. Dieser Vorwurf geht gegen
ein Menge Leute ... Es sind da meine Eltern, einige Verwandte, einige
Lehrer, eine ganz bestimmte Kochin, einige Miidchen aus Tanzstunden,
einige Besucher unseres Hauses aus früherer Zeit, einige Schriftsteller, ein
Schwimmeister, ein Billeteur, ein Schulinspektor, dann einige, denen ich
nur einmal auf der Gasse begegnet bin, und andere, an die ich mich
gerade nicht erinnern kann, und solche, an die ich mich niemals mehr
erinnern werde, und solche endlich, deren Unterricht ich, irgendwie
damals abgelenkt, überhaupt nicht bemerkt habe, kurz es sind so viele,
da{J man achtgeben mu/3, einen nicht zweimal zu nennen. Und ihnen
alltn gegenüber spreche ich meinen Vorwurf aus. . . Erwartet man
vielleicht, da/3 ich irgendwo abseits erzogen worden bin? Nein, mitten in
der Stadt bin ich erzogen worden, mitten in der Stadt. (T 15 f.).
An der Formung der Personlichkeit sind, wie Kafka hier andeutet, samtliche

Lebens- und Erfahrungsbereiche beteiligt, wobei alle Krafte darauf ausgerichtet sind, eine unbehinderte und natürliche Entfaltung des Ich erbarmungslos zu ersticken. Ein jegliches Bewuf3tsein, welches über den ausschlie/3lich
von der modernen gesellschaftlichen Struktur her bestimmten Rahrnen
hinausgeht, wird eliminiert und damit gleichzeitig das Fundament für eine
kontinuierliche Befangenheit in der taglichen Routine des Nutzhaften gelegt.
Die dem Menschen seit frühester Jugend aufgezwungenen Denkformen, die
auf ein Bestehen in einer nach pragmatischen Grundsatzen durchorganisierten
Welt ausgerichtet sind, versperren somit den Ausblick und engen den
Denkhorizont ein, ahnlich wie eine Mauer, die künstlich die Grenzen der
menschlichen Existenz und des dazugehorigen Alltagswissens definiert. Es
überrascht deshalb nicht, da/3 Kafka auf das Bild der Mauer zurückgreift,

Um diesen Vorgang in seiner ganzen F.ntschiedenheit zu beschreiben. In der
Erzahlung Beim Bau der Chinesischen Mauer wird "die Baukunst, insbesondere
das Maurerhandwerk, zur wichtigsten Wissenschaft erklart und alles andere
n~ anerkannt, sow~it es damit in Beziehung stand." Die Ausschlief31ichkeit
dieses Vorgangs w1~d unterstrichen durch die Art der schon frühzeitig
erfolgenden U nterwe1sung der Kinder in dieser Wissenschaft:
lch erinnere mich noch sehr wohl, wie wir als kleine Kinder kaum
unserer Beine sicher, im Giirtchen unseres Lehrers standen ous 'Kieselsteinen eine M auer bauen muPten, wie der Lehrer den R~ck schürzte
gegen die _Mauer rannte, notürlich al/es zusammenwarf, und uns wege~
der Schwache unseres Baues solche Vorwürfe machte, da/3 wir heulend
uns nach _a/len Seiten zu unseren Eltern verliefen. Ein winziger Vorfall,
aber bezeichnend für den Geist der Zeit. (B 68 f.) .2

~o ~~ ein jed~r, ~geachtet ~rsonlicher Neigungen oder "Eigentümlichke1ten .' m 1!bere1~st1mmung m1t dem "Geist der Zeit" vorgebildet zu
kollektiver M1tarbe1t an der Mauer, und die Überlegenheit dieses modernen
Ze~talters ~rü:kt" sich gerade darin aus, da/3 "fast ein jeder gebildete
Ze1t~_en?~, _em Maurer v?m Fach und in der Frage der Fundamentierung
untruglich 1st (B 71). Die Mauer gewahrt Schutz und so11 ebenfalls als
B:15is für einen neuen Turmbau zu Babel dienen, steht also stellvertretend für
Sicherheit durch gesellschaftliche Gebundenheit und Fortschritt in einem
kann jedoch gleichzeitig aufgrund der Eigenart des Fundaments und tro~
d~ tatsachlichen Bestehens der Mauer "nur in geistiger Hinsicht gemeint
sem" (B 72), d.h. sie kennzeichnet primar die dem modemen Bewuf3tsein
gesetzten Schranken.3
' Nicht von ungefahr sind gerade diese "winzigen Vorfalle" zugleich die wirksamsten:
zu geringfügig namlich, um Klarheit über die Art des Erziehungsprozesses zu venchaffen
und doch wieder nicht geringfügig genug, um nicht - wie bei dem vom Lesen ergriffene~
K_ind, dem mit der B_emerkung "Alle schlafen, also muPt auch du schlafen gehn" das
L1cht ausgeschaltet w1rd - trotz aller "Berufung auf die Allgemeinheit" einen Stachel
zurückzulassen. Auch das "Verbot des Lesens ist zwar nur ein Beispiel, aber ein bezeichnendes, denn dieses Gebot wirkte úef. Man erkannte meine Eigentümlicbkeit nicht
an ... " (H 288 f.).
1 Diese Vieldeutigkeit des Textes laPt sicb durch zahlreiche Textbeispiele belegen.
Auf folgende drei sei hingewiesen: ( 1) Die die moderne gesellschaftliche Struktur
schützende und zugleich für ein noch waches BewuPtsein lebensfeindliche Monotonitat
bedeutende Mauer wird behandelt in folgendem Dialog:
"Es i.st keine ode Mauer, es ist zur Mauer zusammengeprePtes süPestes Leben
Rosinentrauben an Rosinentrauben." - "Ich glaube es nicht." - "Koste davon.';
- "Ich kann vor Nichtglauben die Hand nicht heben.'' - "Ich werde dir die

20j
204

�Die pragnanteste Beschreibung kontinuierlicher Pcrsonlichkeitspragung entlang den von der Allgemeinheit sanktionierten Bahnen erfolgt in der Erzahlung
Ein Bericht für eine Akademie, in der die Menschwerdung eines Affen deutlich
den Werdegang des Menschen vom ersten "Handschlag" bis zur Aneignung
der "Durchschnittsbildung eines Europaers" nachvollzieht. Auch hier wird
Wissensgut teuer erkauft, indem sich der Geist zunachst eine Zwangsjacke
anpassen und alsdann nach dem Schema der Massenproduktion modellieren
laPt, stereotype Denk -und Verhaltungsweisen akquiriert und. schlieplich
eine seinswidrige Existenz vergotzt. So wird Unnatur zur Natur- mcht auf der
Grundlage freier Entscheidung, sondern weil ein anderer als in schablonenhafter
Konformitat endender Ausweg nicht existiert: "Ich hatte kcinen Ausweg,
muPte mir ihn aber verschaffen, denn ohne ihn konnte ich nicht I_eben"
(E 17). Der Ausweg liegt in der Nachahrnung der Menschen, welche mit den
imroer gleichen Gesichtern und den gleichen Bewegungen auf und ab gehen
(E 172 f.). Die dem Affen abgetrotzte Gewohnung an die Schnapsf~asche
(E 173 ff.) und die korperliche Züchtigung durch den Lehrer, der die Affennatur mit der brennenden Pfeife zu bekampfen weip (E 174 f.), machen
auf die Naturwidrigkeit und Grausamkeit bei dem beschriebenen Erziehungsvorgang aufmerksaro.
.
Ist man in der Lage, die erste kritische Zcit zu überleben, erkennt man s1ch
bald als auperst dressurfahig (E 170), ja man braucht sich gar nicht mehr
antreiben zu lassen, sondern roan schwingt die Peitsche selbst:
Ach, man lernt, wenn man muP; man lernt, wenn man einen Ausweg
will; man lernt rücksichtslos. Man beaufsichtigt sich selbst mit der Peitsche; man zerfleischt sich beim geringsten Widerstand. (E 175 f.).
Traube zum Munde reichen." - "]ch kann sie vor Nichtglauben nicht schmecken."
- "Dann versinke!" - "Sagte ich nicht, daP man vor der Ode dieser Mauer
versinken muP?" (H 331 f.).

(2) In einem Die Mühseligkeit betitelten Para~raphen werd~~ zu unterrich~~nde_Kinder in einem kleinen, übervollen Zimmer "so an die Wand gedruckt, daP es bea~gstigend
aussah" (Mauer und Wand entsprechen sich), wehren sich jed~ch _und halten _die Masse
hierdurch immer in Bewegung. "Nur einige groPere Kinder, die die ande_ren uberragt~~
d nichts von ihnen zu fürchten hatten, standen ruhig an der Hmterwand. • . ,
:;ensichtlich deshalb, weil sie durch die Grundbegriffe des gesellschaftlichen Bildungsguts bereits infiziert worden sind. (H 352 f.).
.
(3) Die tatsachliche und doch geistige, das BewuPtsein begrenzenden Mauer beze1ch-

In immer starkerem Ma/Je wird eine Beschaftigung roit eventuell noch
lúer und da aufblitzenden, sich an individueller Eigentümlichkeit orientierenden
BewuPtseinssplittem als steriler Luxus abgetan, so dap sich dem Betroffenen
endlich die Fahigkeit des Durchschauens der eigenen Situation entziehen muP.
Der Mensch -und hierin liegt die Tragik des Vorgangs- forciert nun von
sich aus die Entwicklung, die ihm eingangs aufgeZ\vungen wurde. Der
anfanglichen Unterdrückung individueller Eigentümlichkeit durch die Umwelt
folgen Selbstbewachung und Selbstbestrafung, man "zieht die einzelnen Rutenspitzen in sich und beginnt nach eigenem Plan sein Inneres zu stechen und
zu kratzen," bis die Eigentümlichkeit "als nicht vorhanden erkannt" wird
(H 230); man "beaufsichtigt sich selbst mit der Peitsche" und verbraucht
2uletzt "einige Lehrer gleichzeitig":
Als ich meiner Fiihigkeiten schon sicherer geworden war, die Offentlichkeit meinen Fortschritten folgte, meine Zukunft zu leuchten begann,
nahm ich selbst Lehrer auf, lieP sie in fünf aufeinanderfolgenden Zimmem niedersetzen und lernte bei allen zugleich, indem ich ununterbrochen
aus einem Zimmer ins andere sprang. (E 176).

Die Analogie mit dem modernen Universitatsbetrieb und seinem Hasten
von Horsaal zu Horsaal ist offensichtlich. Hier wie zuvor kommt dem
BewuPtsein aufgrund des "Eindringens der Wissensstrahlen von allen Seiten
ins erwachende Hirn" und der Vorformung aller Denkbahnen die Moglichkeit
einer Reflexion über den eigenen Zustand abhanden. Das Wissen um diese
Entwicklung liep Kafka die Worte notieren:
Das Leben ist eine f ortwiihrende Ablenkung, die nicht einmal zur
Besinnung darüber kommen liiPt, wovon sie ablenkt. (H 334).

Kafka selbst, von dem Gustav Janouch einmal sagte, er sei ein Seher
gewesen, der im Absolutorium lebte,4 fühlte sich trotz seiner Hellsichtigkeit
gegenüber dem beschriebenen Nivellierungsphanomen als Opfer desselben. Auf
eine Frage Max Brods, seinen traurigen Zustand betreffend, bemerkte er
einmal, er habe "hunderttausend falsche Gefühle, schreckliche -die richtigen
kommen nicht heraus-- oder nur so in Fetzen, ganz schwach." G
Indem Kafka als Individuuro dem Kollektiv in antithetischem GegenstoP
zu begegnen ansetzt, sieht er sich vor ein grundlegendes Problem gestellt.

nen die Worte:
]ch bin gewohnt, in allem meinem Kutscher zu vertrauen. Als ~ir an ei~e hohe
weiPe seitwéirts und o ben sich langsam wiilbende M auer kamen, d'.e ~orwartsfahrt
einstellten, die Mauer enllang fahrend, sie betasteten, sagte schliePlich der Kutscher: "Es ist eine Stirn." (H 153).

206

' GusTAV JANOUCH, Gespréiche mit Kafka (Frankfurt/Main, 1968), S. 21. Hiemach:
Janouch.
' MAx BROD, Franz Kafka. Eine Biographie (Fran.kfurt/Main, 1962), S. 94. Hiernach:
Brod.

207

�Einmal scheint man eine Nivellierung nicht rechtfertigen zu konnen: ''Streben
nach Nivellierung; ich sagte: 'es ist nicht so arg, alle sind so,' machte es aber
arger dadurch." Kafka bemerkt hierzu, eine so weit gehende Objektivierung
bebe alle Lebensmoglichkeit auf. lm gleichen Atemzug erfolgt dagegen der
Hinweis auf die "Notwendigkeit" dieses Vorgangs: "Notwendigkeit der Fehler
meiner Erziehung, ich wü/Jte es nicht anders zu machen" (H 233). La/Jt man
sich namlich von dem Nive11ierungsvorgang nicht erfassen odcr stellt man sich
demselben bewu/Jt entgegen, nimmt man sich ebenfa11s jegliche Lebensmoglichkeit, denn die Masse entscheidet a priori, da/J die Ko11cktivmeinung die
richtige zu sein habe, wahrenddessen der von der Norm Abweichende einc
Ansicht vertritt, die · als abnorm und deshalb als falsch verpont ist. Die
Allgemeinheit sieht sich nicht genotigt, durch logische Bewcisführung dieses
Denken vor sich selbst zu fundieren. Wie eine Lüge, die --oft genug wiederholt- den Schein der Wahrheit annimmt, so konstituiert sich die aus der
restlosen Vergesellschaftung des Menschen resultierende Auffassung als das
Kriterium ihrer eigenen Wahrheit, die gendankenlos akzeptiert wird -"alle
sind so"-, zumal eine Opposition einer Negierung der den Einzelnen erhaltenden Gese11schaft entsprache, eine gesellschaftliche A.chtung herbeiführen
mü/Jte und notwendigerweise die Vernichtung der Existenzgrundlage des Individuums nach sich zoge.
Kafka hat diese Gefahr kJar erkannt und auch oft genug formuliert. In
seinem Tagebuch findet man die Worte:
Das Gefühl haben, gebunden zu sein, und gleichzeitig das andere, da{J,
wenn man losgebunden würde, es noch iirger wiire. (T 32).

Gese11schaftliche Gebundenheit (und ein gewisses Ma/J an Sicherheit) und
Freiheit von dieser Bindung stehen sich diametral gegenüber. Eine Aussohnung
oder Verbindung der Positionen ist nicht moglich. Auch dichterisch fand dieser
Gedanke Ausdruck. In den Schlu/Jzeilen der Erzahlung Beim Bau der
Chinesischen Mauer erlautert Kafka die fehlende Verbundenheit des Volkes
mit dem wahrhaft verbindlichen Gesetz. Man richtet sich daher nach Regelungen, die ihrerseits auf der von der Gesellschaft vermittelten Tradition
fu/Jen. 6 Dies ist zum Teil der "Schwache der Vorstellungs- oder Glaubenskraft
beim Volke" zuzuschreiben, welches nicht dazu gelangt, sich das für den Einzelmenschen verbindliche Gesetz (Kaisertum) lebendig zu erhalten. Doch
gerade diese Untugend ermoglicht den gesellschaftlichen Zusammenhang:
• Vgl. hierzu W1LHELM EMRICH, Franz Ka/ka (Frankfurt/ Main, Bonn, 1965), S.
201; und W. E., "Franz Kafka: Portrat", in: Geist und Widergeist (Frankfurt/Main,
1965), s. 292 f.

208

Um so auffiilliger ist es, da{J gerade diese Schwiiche eines der wichtigsten Einigungsmittel unseres Volkes zu sein scheint; ja, wenn man
sich im Ausdruck soweit vorwagen dar/, geradezu der Boden, auf dem
wir Ieben.
Hier einen Tadel ausführlich begründen, hei{Jt nicht an unserem
Gewissen, sondern, was viel iirger ist, an unseren Beinen rütteln. Und
darum will ich in der Untersuchung diese, Frage vorderhand nicht
weiter gehen. (B 82).

Der "Boden, auf dem wir leben,'' also die Grundlage der menschlichen
Existenz, ist die Gesellschaft, die ihrerseits ihr "Einigungsmittel" aus einer
"Schwache" bezieht. Das hei/Jt: Der Gesellschaft kommt zugute, da/J die
Einseitigkeit ihres ausschlie/Jlich auf pragmatische Ziele gerichteten Denkens
gerade kraft dieser Einseitigkeit au/Jerhalb ihres Erkenntnisbereichs liegt. Ein
jeder Tadel mu/J sich mit dieser Schwache und derart mit der Gesellschaft
selbst befassen und eine ausführliche Begründung desselben den Einzelnen
mit de, Gesellschaft zu Fall bringen.
Ahnlich wie der Sprecher im Schlu/Jsatz des obigen Zitats "in der Untersuchung dieser Frage vorderhand nicht weiter gehen" will, versucht in einem
von Kafka am 24. November 1913 niedergeschriebenen Fragment auch der
Kaufmann Me/Jner, einen sich ihrn in Form einer Nachricht aufdrangenden
Sachverhalt zu ignorieren: "Jede Nachricht, die mir erspart wird, ist ein
Gewinn," au/Jert er und zogert nur noch kurz, um zu fragen, ob es sich vielleicht
uro eine "geschaftliche Nachricht" handle, bevor er sich in sein Zimmer einschlie/Jt und sich dem in einem Wandschrank verborgenen Likor zuwendet
(T 334) .7 Wo die Erkenntnis dieses der menschlichen Natur wesensfremden
Zustandes und die Ahnung au,8erhalb der modernen Gesellschaft liegender
Werte aufzukeimen drohen, müssen diese sogleich unterdrückt werden, denn
Niemand kann sich mit der Erkenntnis allein begnügen, sondern mu,8
sich bestreben, ihr gemii,8 zu handeln. Dazu abe, ist ihm die Kraft nicht
mitgegeben, er mu{J daher sich zerstoren, selbst auf die Ge/ahr hin, soga,
dadurch die notwendige Kraft nicht zu erhalten, abe, es bleibt ihm nichts
anderes übrig, als d}eser letzte Versuch. . . Vor diesem Versuch nun
' Offensichtlich handelt es sich hierbei um den Venuch einer Betiubung des erwachenden Bewu,Btseins, ebenso wie Josef K. im ersten Kapitel des Romans Der Proz,,8
nach dem Ausbleiben des Frühstücks "zu einem Wandschrinkchen ging, in dem er
einen guten Schnaps aufbewahrte, wie er ein Glaschen zuent zum Ersatz des Frühstücks leerte und wie er ein zweites Glaschen dazu bestimmte, sich Mut zu machen,
das letztere nur aus Vorsicht für den unwahrscheinlichen Fall, da,8 es notig sein solltc."
(P 18).

209
Hl4

�fürchtet er sich; lieber will er die Erkenntnis des Guten und Bosen
rückgiingig machen. . . aber das Geschehene kann nicht rückgi.ingig
gemacht, sondern nur getrübt werden. (H 49 f.)

Der Umstand, dap sich der Mensch vor der Enthüllung emer ihn als
lndividuum betreffenden Erkenntnis fürchtet, welche das MiPverhaltnis
zwischen dem menschlichen Geist und der verwalteten Welt beleuchten konnte,
weist auf die Earadoxe Situation hin, dap der Fortbestand individueller Existenz
nur noch auf der Basis der Lüge moglich ist. Die Folge einer derartigen Erkenntnis behandelt die Erzahlung Die V erwandlung, in welcher Gregor Sarnsa
durch sein in eine absolute Metapher gekleidetes horrendes Anderssein seine
Isolierung von der Umwelt bewirkt und hierdurch sein Todesurteil heraufbeschwort. Die Gefahr eines ahnlichen Schicksals empfindet in einer unvollendet gebliebenen Geschichte Kafkas ein gegen seinen Willen streunender Hund,
der von einer unerklarlichen Kraft getrieben herumlauft, ohne zu wissen, was
er sucht, und verzweifelt ist, ohne sich des Grundes der Verzweiflung bewupt
zu sein:
"Sonderbar!" sagte der Hund und strich sich mit der Hand über die
Stirn. "W o bin ich denn herumgelaufen, zuerst über den Marktplatz, dann
durch den Hohlweg den Hügel hinauf, dann vielemal über die grope
Hochebene kreuz und quer, dann den Absturz hinunter, dann ein Stück
auf der Landstrape, dann links zum Bach, dann die Pappelreihe entlang,
dann an der Kirche vorbei, und jetzt bin ich hier. W arum denn das? Und
ich war dabei verzweifelt. Ein Glück, dap ich wieder zurück bin. ]ch
fürchte mich vor diesem zwecklosen Herumlaufen, vor diesen gropen oden
Riiumen, was für ein armer, hilfloser, kleiner, gar nicht mehr aufzufindender Hund bin ich dort . . . ]ch würde auch niemals aus eigenem Willen
von hier weglaufen. . . ¡s kann mich ganz gewip einmal meine überragende Stellung kosten ... (H 391 f.)

Der Hund selbst quittiert seine Rückkehr und die neuerliche, rettende
Verankerung im Üblichen mit einem befreiten Aufatmen. Die im "zwecklosen Herumlaufen" latente Suche nach einer jenseits des gesellschaftlichen
Verhaftetseins bestehenden Wahrheit mup dagegen Furcht einfloPen, zumal
neben die Gefahrdung durch Selbstverlorenheit das sehr reale Risiko des
Stellungsverlusts tritt.
Die Erziehung zum Kollektiv erweist sich in den meisten Fallen als wirksam
genug, die das gesellschaftliche Sein sabotierende Erkenntnis zu inhibieren.
So geschieht es, da/J ein nicht aus unmittelbarer, allen zugiinglicher Empirie
erwachsendes tieferes Bewu/Jtsein sich nicht an die Oberflache kiimpfen kann,

210

sondern sich bestenfalls als Ahnung manifestiert, oftmals zur Zeit momentanen
Nichtengagiertseins, im Ruhezustand oder wahrend des Schlafens.8 Diese
Ahnung der Unnatürlichkeit des gegenwiirtigen Zustander aupert sich in dem
Verhalten des Galeriebesuchers, der angesichts des von der Menge als wirklich
akzeptierten Treibens in dem "Zirkus" sein Gesicht auf die Brüstung legt
und weint, "ohne es zu wissen." 9 Eine groteske und dadurch besonders grausame
Beschreibung der Despotie des Massendenkens bietet Kafka in der Not des
Trapezkünstlers, der darauf besteht, zukünftig auf zwei Trapezen zu turnen
statt wie bisher auf einem und dieses Verhalten schluchzend begründet mit
den Worten: "Nur diese eine Stange in den Handen - wie kann i&lt;;h denn
leben!" 10 Instinktiv erfaPt der Trapezkünstler die seinem innersten Wesenskern widerstrebende Enge einer reglementierten und in taglicher Wiederholung sich erschopfenden Existenz -eine einzige Trapezstange ist ihm nicht
mehr genug- und trotzdem vermag er seine Lage nicht zu durchschauen.
Die blitzartig aufleuchtende Ahnung der Unzulanglichkeit des Daseins wird
sofort verstümmelt und entlang den von der Routine vorgeformten Denkbahnen abgebogen. Das Blickfeld erstreckt sich nicht weiter als bis zur zweiten
Trapezstange.
Kafka gibt Aufschlup darüber, da/J er die in seinem Werk behandelte Kluft
zwischen individuellem BewuPtsein und gelenktem Denken als ein Grundproblem seiner eigenen Existenz empfand. In seinem Tagebuch notierte er:
... klare Nacht, deutliches BewuPtsein des blop Dum/1/en in mir, dap
so weit von groper, ohne Hindernisse ganz sich ausbreitender Klarheit
ist. (Januar 1914, T 351).

Hier wie in vielen seiner Erzahlungen offenbart sich die Tragik des Nichtbewuptseins einer autonomen Wahrheit sogar im Moment des BewuPtseins
ihres Gegenteils und somit der Beweis dessen, dap die Demaskierung der
Unwahrheit nicht gleichbedeutend ist mit der Erkenntnis der Wahrheit. Nur
• Deshalb die haufigen Beispiele des "Erwachens" in Kafkas Werk, welches allerdings
keine wirkliche Klarheit über den Zustand des Betroffenen verleiht. Vgl. das Erwachen
Gregor Samsas und Josef K.s und die sich wahrend des Ruhezustands ergebenden
Veranderungen in Schakale und Araber (E 146), in der Ritterschwert-Geschichte (T
45 7), u. a. m. Auf einen moglichen BewuPtseinseinbruch im Zustand des Erschlaffens
(der auPerdem auch auf Gregor Samsas Aussehen bezogen werden kann) weisen
Kafkas Worte hin, Erlosung konne ihm kommen, "wcnn ich im Bett hin, und [die
Erlosung] wird mich auf den Rücken legen, so daP ich schon und leicht und blaulichwei,8 liege, eine andere Erlosung wird nicht kommen." (T 452).
• Auf der Galerie (E 141).
'º Erstes Leid (E 219) .

211

�das Dasein des Dumpfen, die Gegenwartigkeit der Ahnung, wird erkannt,
wogegen das Dumpfe selbst, welches in sich klar ist, sich d:m Zugr~f entzieht.
In den unter dem Titel Er erschienenen Selbstbekenntrussen varuert Kafka
diesen Gedanken wie folgt:
Er hat Durst und ist von der Quelle nur durch ein Gebüsch getrennt.
Er ist aber zweigeteilt, ein Teil übersieht das Ganze, sieht, dap er hie1
steht und die Quelle daneben ist, ein zweiter Teil aber merkt nichts, hat
hochstens eine Ahnung dessen, dap der erste Teil alles sieht. Da er aber
nichts merkt, kann er nicht trinken. (B 286).

Dieser Zweiteilung des Menschen in unterdrücktes BewuPtsein einerseits
und anerzogene Befangenheit im Alltagsdenken andererseits geht eine Zweiteilung der Wahrheit selbst parallel. Der "Tatige," der mi~ beiden Füpen fest
im Leben steht, unterscheidet innerhalb des ihm zuganghchen, dem Augenblick und der irdischen Zeit verpflichteten Wahrheitsbereichs zwischen Gut
und Bose, wobei zu beachten ist, dap diese seine Wahrheit nur für das vom
Bosen sich trennende Gute, also für das Positivere innerhalb einer Welt der
Lüge steht. Die "Wahrheit des Ruhenden" hingegen ist das Gute selbst, kann
die Wahrheit des Tatigen ausloschen, ist dem Menschen aber nur ahnungsweise gegeben :
Es gibt für uns zweierlei Wahrheit ... Die Wahrheit des Tiitigen und
die W ahrheit des Ruhenden. In der ersten teilt sich das Gute vom Basen,
die zweite ist nichts anderes als das Gute selbst, sie weip weder vom Guten
noch vom Basen. Die erste W ahrheit ist uns wirklich ge ge ben, die zweite
ahnungsweise. Das ist der traurige Anblick. Der frohliche ist, daP die
erste W ahrheit dem Augenblick, die zweite der Ewigkeit gehart, deshalb
verloscht auch die erste Wahrheit im Licht der zweiten. (5 Februar 1918,

H 109).
Dieser üherlegung setzt Kafka die Bemerkung voraus: "In einer Welt der
Lüge wird die Lüge nicht einmal durch ihren Gegensatz aus der Welt geschafft,
sondern nur durch eine Welt der Wahrheit" (H 108). Da diese Welt der
wahrheit l. von dem Menschen durch sein vom Kollektiv usurpiertes Denken
nicht ergründet werden kann und 2. ein volliges Bewuptsein dieser Wahrheit
einen Abgrund zwischen dem Individuum in seiner naturbedingten, ursprünglichen Eigentümlichkeit und der diese Eigentümlichkeit austilgenden Gesellschaft aufreipen müPte, ergibt sich für Kafka der an Stringenz nicht ~berbietbare SchluP, daP der moderne Mensch in der vom gesellschafthchen
212

Denken gepragten Massenkultur nur leben kann, wenn er sich zur Lüge
bekennt und zur Marionette der sozialen Maschinerie reduzieren laPt.
Einem derartigen Leben konnte Kafka nur einen geringen Wert zuerkennen,
und er mochte dem Menschen, der sich in seiner geistigen Entstelltheit dem
Strom der Zeit besinnungslos anpapt, die Worte zugedacht haben:
Der Tod muPte ihn aus dem Leben herausheben, so wie man einen
Krüppel aus dem Rollwagen hebt. Er sap so schwer in seinem Leben wie
der Krüppel im Rollwagen. (H 387).

Schon um die bloPe Ahnung eines unter dem verdinglichten Gedankengut
verschütteten Bewuptseins von auperhalb der tradierten Lebensformen verankerten Seinslagen wachzuhalten, ist eine auPerordentliche Leistung und vollster
Einsatz der Person erforderlich, zumal der trügerische Schein der Welt kontinuierlich eine Selbstbesinnung zu verhindern sucht:
Es ist nicht so, dap du im Bergwerk verschüttet bist und die Massen
des Gesteins dich schwachen Einzelnen von der W elt und ihrem Licht
trennen, sondern du bist draupen und willst zu dem Verschütteten dringen
und bist ohnmiichtig gegenüber den Steinen, und die W elt und ihr Licht
macht dich noch ohnmiichtiger. Und jeden Augenblick erstickt der, den
du retten willst, so dap du wie ein Toller arbeiten muPt, und niemals
wird er ersticken, so dap du niemals mit der Arbeit wirst aufharen dürfen.

(H 347).
So laPt eine Auseinandersetzung mit Kafkas Werk immer wieder erkennen,
dap sich der Dichter bemüht, das moderne Leben als seinswidrig zu enthüllen.
Der dem Menschen durch die Gesellschaft aufgezwungene ErziehungsprozeP
eliminiert zwangslaufig die im Einzelnen naturhaft angelegten Eigentümlichkeiten und laPt denselben zugleich unmerklich und unaufhorlich das von der
Gesellschaft als wissenswert erachtete Kulturgut absorbieren. Die Erziehung
zum Kollektiv wird vervollkommnet, indem dem Menschen die Moglichkeit des
Bewuptwerdens des eigenen Zustands genommen und das "ich" durch das
"man" ersetzt, zu einem "Gegenstand der Neugierde" gemacht und dadurch
objektiviert wird.11
So entlarvt Kafka die mechanisierte und nach rein pragmatischen Grundi.atzen eingerichtete Lebensführung als pervertiertes Sein. Doch damit nicht
" V gl. Rabans überlegungen in H ochzeitsvorbereitungen auf dem Lande ( H 8).

213

�genug, erweist sich das Genie Kafkas besonders darin, den Leser an der
Komplexitat des Bewu/hseinsproblems unmittelbar teilhaben zu lassen. So
namlich, wie Kafkas Gestalten au/Jer Lage sind, ihr wahres Selbst und ihre
Stellung in der Welt zu durchschauen, steht auch der Leser, dessen Perspektive
die der kafkaschen Gestalten ist, dem Werk des Dichters oftmals mit einer
nur von dem Anflug einer vagen Ahnung schattierten Ratlosigkeit gegenüber.
Die Vielzahl der verschiedenartigsten Deutungsversuche, mittcls derer man
Kafkas Erzahlungen und Romane auszuloten versuchte, sind hierfür das beste
Zeugnis. Erst das differenzierende, vom Ballast des kollektiven Denkens befreite
Bewu/Jtsein des "erwachten" Lesers sieht das Werk Kafkas plotzlich in ali
seiner Eindeutigkeit und Kompaktheit. Diese Erkenntnis mu/J einer Schockwirkung gleicbkommen, da die Blo/Jstellung des modernen Denkens den Leser
selbst in seiner ureigensten Existenz trifft, ihm gleichsam einen Spiegel vor
die Augen halt und den Grad der Vergesellschaftung an seiner cigenen Person
statuiert. Die Erziehung zum Kollektiv, anfangs durch den Buchstaben in
ertragliche Distanz verlegt, wird nun unvermitte.lt in schmerzhafter Nahe
erfahren. Durch die wesenhaften Beziehungen, die Kafka auf diese Art
zwischen seinen Gestalten und dem Leser aufdeckt, offenbaren sich die so
oft willkürlich getrennten Begriffe von Form und Inhalt in bisher unbekannter
Vollkommenheit als ein Ganzes.
Nie wollte Kafka etwas anderes darstellen als die Wahrheit. Er charakterisierte sein eigenes Schaffen als auch die Blindheit der Masse in den an Gustav
Janouch gerichteten Worten:

wehrt er sich
1st es den
- r h d fJ .
was nicht richti~ wiire? Er :e;º!;: de/ w:zieser Mensch etwas fühlte,
a/le Menschen der Welt. (Brod, 287).
t zehntausendmal mehr als

Diesen Worten la/Jt sich nichts hinzufügen.

Edschmid spricht van mir so, als ob ich ein Konstrukteur wiire. Dabei
bin ich nur ein sehr mittelmii{Jiger, stümperhafter Abzeichner. Edschmid
behauptet, da{J ich Wunder in gewohnliche Vorgiinge hineinpraktiziere.
Das ist natürlich ein schwerer lrrtum van seiner Seite. Das Gewohnliche
selbst ist ja schon ein Wunder! ]ch zeichne es nur auf. Moglich, da{J ich
die Dinge auch ein wenig beleuchte, wie der Beleuchter auf einer halbverdunkelten Bühne. Das ist aber nicht richtig! In Wirklichkeit ist die
Bühne gar nicht verdunkelt. Sie ist voller Tageslicht. Darum schlie{Jen
die Menschen die Augen und sehen so wenig. (Janouch, 108).

Und Milena Jesenska-Polak schrieb in einem ihrer Briefe an Max Brod, sie
... glaube eher, da{J wir alle, die ganze W elt und alle M enschen krank
sind und er [Kafka] der einzige Gesunde und richtig Auffassende und
richtig Fühlende und der einzige reine Mensch. ]ch wei{J, da{J er sich
nicht gegen das Leben wehrt, sondern nur gegen diese Art von Leben da

214

215

�UNA INTERPRETACIÓN Y COMENTARIOS SOBRE LA TtCNICA
NARRATIVA DEL ALEPH DE JORGE LUIS BORGES
Lic. AulA

SILVIA

RoDRÍGUEZ

Facultad de Filosofía y Letras. U.A.N.L.
Escuela de Letras. I.T.E.S.M.

ESTUDIAR una obra literaria es anhelar la comprensión de la expres1on. Es
desear encontrar el reflejo de una existencia y las complejas experiencias
interpersonales que estimularon al autor para su creación. O sea, querer
tocar el fondo metafísico y humano de la obra creativa, porque la expresividad de toda obra está en función del misterio viviente en su finitud.
De aquí que introducirnos en El Aleph es lanzarnos a la aventura estremecedora de desempeñar el pensamiento de un hombre, el de Jorge Luis
Borges. Una aventura a través de una serie de cuentos donde se da primacía a la trama elaborada sobre presupuestos fantásticos.
La Literatura Fantástica nos relaciona, desde el primer momento, con
una realidad tan obsesionante, como la realidad en que están contenidas
nuestras vidas. Borges crea vida por encima y fuera de la vida. A partir
del universo y su relación con el mismo, es decir, a partir del cosmos en
el que el hombre es finitud consciente, en el que el yo se revela como la
decisión absoluta y suprema, Borges configura una nueva dimensión de la
realidad fuera del tiempo y del espacio. Un mundo que ya no es el de
la geometría clásica. Hay un desplazamiento en el espacio que implica ruptura, contraste, yuxtaposición, discontinuidad. El espacio es sólido e inestable, presente y soñado. El tiempo va inventándose sin cesar, se repite, se
desdobla, se confunde. Así es como esta literatura, donde la infinidad de
posibles, en lugar de excluirse empiezan a existir simultáneamente, recrea
la imaginación en el anhelo de descifrar la condición del hombre perdido
en el universo por el fluir temporal.
En El Aleph se circunscribe una parte del enigma expresivo de Borges.
Tratemos de descifrarlo a partir de la colección de cuentos que integran la

217

�edición (hay varias ediciones y diferentes unas de otras) que consta de dieciocho relatos con su correspondiente epílogo.1
Lo primero que surge en nuestra búsqueda es ¿ qué significa Aleph? Borges mismo da su significación: " .. .es la primera letra del alfabeto de la
lengua sagrada. Su aplicación al círculo de mi historia no parece casual.
Para la Cábala, esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad;
también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la
tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del
superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos,
en los que el todo no es mayor que algunas de sus partes".2
La definición nos indica que el título de la obra, como el propio autor
lo dice, "no parece casual". Por otro lado, si se observa cada una de las
creaciones de El Aleph a través de los objetos estéticos en su raíz y sentido
metafísico más profundos, ésto se corrobora. Las diversas formas expresivas
poseen una significación semejante a la del Aleph. Veámoslo en la clasificación siguiente:
1) Visión del universo:

El inmortal.
La casa de Asterión.
El Zahir.
La Escritura del Dios.
Los dos reyes y los dos laberintos.
El Aleph.

2) Identidad de destinos:
Los teólogos.
Historia del guerrero y de la cautiv~.
Biografía de Tadeo Isidoro Cruz ( 1829-1874).
La otra muerte.
La busca de Averroes.
Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto.
El hombre en el umbral.
3) Variantes del azar como leyes de un destino irreductible:

El muerto.

Deutsches Requiem.
La espera.
La intrusa.
La primera impresión que nos produce esta clasificación es la de que la
obra de Borges al estar elaborada principalmente sobre los temas relativos
a la visión caótica del universo, el sentido de la vida y el destino del hombre, inserta la existencia humana dentro del fatalismo universal.
Borges pues, nos hace sentir la disolución del espacio en reflejos y sueños
y en la presencia de infinitos. "Fuera de Emma Zunz . . . y de la Historia
del guerrero y de la cautiva que se propone interpretar dos hechos fidedignos, las piezas de este libro corresponden al género fantástico". 3 Consecuentemente en todos los cuentos el juego angustioso de tiempo y espacio
fluye, determina y encadena una serie de hechos que se realizan en un universo caótico.
El problema de Borges es el devenir de la realidad que forma el caos de
los días inmerso en un espacio comprensible por la temporalidad. Pero
Borges no nos aclara precisamente esta angustiosa situación límite del hombre. Sino que tomando el tiempo como fuerza desintegradora, anula la vida.
Sólo que en este caso, anular no es rechazar la vida, "sino una aceptación de la literatura y el pensamiento como formas de vida".4 Esta situación la refleja cada tema. Pasemos a observarla en algunos de dichos cuentos.
En El inmortal, por ejemplo, tenemos el problema del hombre que se
ha enfrentado a la inmortalidad que lo saca de su condición humana. Aquí
la serie temporal se disipa en cuanto el tiempo pasado, presente y futuro
no es en verdad más que uno solo, siempre el mismo, como no son más
que una sola, siempre la misma, la muerte que lleva a ser todos los hombres.
Estas ideas van formulándose con el relato y son, literalmente, el relato mismo.
Con ellas Borges se sitúa en el límite de lo real y de lo irreal, en el mundo
de la ambigüedad, que es el mismo de la multiplicidad. Sin embargo aún
cuando se han borrado los linderos de la realidad y la visión se ha referido
sólo al plano de las apariencias, el tema alcanza su más alta expre~ión desde el momento en que está movido por auténticas vivencias e intuiciones
del autor.
Para Borges sus relatos son su realidad, lo ficticio alterna con lo verídico
no por mero juego, sino con derecho. El procedimiento de insertar lo real
en lo ficticio tiene la función de resaltar e intensificar la imagen del cuento

Emma Zunz.
1

BoRGEs, JoaGE Luis, El Aleph, Primera Edición, Emecé Editores, Buenos Aires,

1957.
• !bid., pp. 167-168.

• lbid., p. 177.
• GARCÍA PoNCE, JUAN, " ¿ Quién es Borges ?", Revista Mexicana de la Literatura,
Nos. 5-6, Ed. Libros d e México, Mayo/ Junio 1964, p. 25.

219
218

�presentada en el tiempo y en el espacio a través de un enigma descubierto:
la revelación de Homero.
De la misma manera en la Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874),
la relatividad de la simultaneidad del tiempo está dada en un solo momento:
"el momento en que el hombre sabe para siempre quién es... Tadeo Isidoro Cruz tuvo la impresión de haber vivido ya ese momento. . . comprendió que el otro era él".5
Lo interesante también de este cuento, es que la historia de Tadeo, no
es su historia. Es un modelo arquetípico que se resuelve dentro de la concepción platónica que refiere toda realidad a una única forma. La yuxtaposición de sucesos que se mezclan en este cuento y que hacen que parezca
en cierta forma irreal, responde a las exigencias más estrictas de esta literatura, que trata precisamente de no querer otra cosa que el dar a conocer
y vivir una realidad imaginada.
Pero el asombro con que nuestro autor asiste a su vivir y al mundo podemos descubrirlo principalmente en El Aleph y en El Zahir. En los dos
cuentos tenemos la búsqueda, la desesperación, el ansia de encontrar la verdad absoluta, el sentido del universo. El problema es que cuando el hombre llega a descifrarlo se olvida de su yo, se transforma en nada, se despersonaliza, se destemporaliza.
Otro dato de interés en estos cuentos, es que dentro de ellos, aparece co-mo personaje, Borges. Quizá con el propósito de referir todo lo que él es;
expresar el sentido último de su realidad que está en conflicto de ser o no
ser. El absurdo existencial de Borges es que consciente de que existe se proyecta como una irrealidad. Su obra así no tiene otro mensaje que es~
voluntad serena y memoriosa de crear. Ese inflexible poder mental que finalmente necesita de un absoluto para explicar la finalidad de la existencia y del universo. Pero el absoluto en esta literatura, se queda, como la
vida, en una ficción. Una ficción que tampoco permite alcanzar ese absoluto situado en tiempo y en un espacio infinitos; que es imposible expresar
por la palabra: "¿ cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que m~ temerosa memoria apenas abarca? Los místicos en análogo trance, prodigan
emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que
de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo
centro está en todas partes y la circunstancia en ninguna: Ezequiel, de un
ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente, y al Occidente,
al Norte y al Sur".6
Indudablemente que estos dos aspectos de interpretación de El Aleph, no
Luis, op. cit., pp. 55-57.
' Ibid., pp. 163-164.

agotan todas las posibilidades. Simplemente subrayan la desesperaci6n del
ser temporal de Borges que se desenvuelve en una realidad que lo condena
a ser hombre. Aquí radica la angustia de su libertad y el fundamento de
la ficción. Prisionero del tiempo, el hombre se ve tentado a escapar de ese
acorralamiento que siente creando ficciones que proliferan en infinitos caminos, en infinitas posibilidades. Ya sea permaneciendo en el ser personal,
como en El Aleph o perdiéndose en el absoluto a costa de la desintegración
como persona, como en El Zahir. 7
Ahora bien ¿ cómo se logra toda est~ trama? Intentaremos señalar algunos aspectos que intervienen en la técnica narrativa de la literatura de Borges.
1) El relato verosímil dentro de otro, fantástico. Esta es la forma en que
lo fantástico se contamina de realidad y la realidad, a su vez, adquiere un
carácter fantástico. En esta manera estamos predispuestos a aceptar inconscientemente como valedero, un mundo puramente imaginario. Así
una imagen cualquiera del mundo nos justifica de pronto la negación del
tiempo, la negación del espacio y la negación del yo. Por ejemplo, en
El inmortal tenemos que la historia de Cartaphilus es la del tribuno, pero también, de algún modo, la de Homero. Desde el primer momento,
la mezcla de elementos reales e irreales está dada en una confusión de
tiempo y espacio. Por otro lado tenemos, que la búsqueda de la inmortalidad debe efectuarse en laberintos angustiantes que deparan el espacio
y el tiempo. Además, ya en la Ciudad de los Inmortales, cada cosa refleja el caos de este mundo. A la vez, ese mundo es reflejo de los arquetipos que existen más allá de nuestra percepción. Nuestro sentimiento
de temporalidad se impone finalmente, en la muerte que es necesaria
para que se cumpla el total destino del laberinto: cumplir un ciclo que
se agota en sí mismo.
2) Los personajes, son otro elemento de lo fantástico. Generalmente aparecen como condenados a una repetición de cada uno de los actos de los
otros. No tienen, pues, verdadera existencia. Son más bien signos reducidos todos a sueños míticos. Sin embargo, los mitos, en último término,
responden a reales necesidades humanas. La espera puede ejemplificar
lo dicho. El protagonista aquí, no es más que un mero pretexto dentro
de un espacio próximo que se convierte luego en un sueño. El hombre
es un ser para la muerte y nada puede parecer más lógico que todas
las formas de la vida se contengan en una sola. En Los dos reyes y los
dos laberintos, encontramos otro personaje arquetipo. Un personaje que,
como cualquiera de nosotros, no logra develar la infinitud de tiempo y
de espacio en forma de laberinto.

• BoROES, JORGE

220

' GARCÍA PoNCE, JUAN,

op. cit., pp. 39-40.

221

�3) La alusión de citas auténticas o ficticias, de autores verdaderos o apócrifos y de obras inventadas o ciertas. Esto podría parecer que se refiere a lo que se señala en el primer apartado, pero no es así. Pues
aunque el propósito de aquello y esto es hacernos caer en la trampa de
aceptar como real lo irreal, el apartado uno se refiere a una inserción
de tipo más bien histórico, en tanto que ésta es como mero enunciado.
Por ejemplo: Abenjacán el Bojarí muerto en su laberinto empieza con
una cita del Alcorán. La mención del libro es el yo en la permanencia
del ser; del yo en búsqueda metafísica del infinito a través de un laberinto cuya clave reside en el tiempo. Otra vez volvemos a encontrar el
tiempo, contra el cual el hombre lucha creando un laberinto. El laberinto implica así un anhelo de infinito. Es decir, un anhelo de romper
el inevitable desplazamiento unitemporal del hombre que lo obliga a seleccionar un solo destino. Este es el trasfondo del laberinto en cuyo centro se encuentra la muerte. Mas como por encima de la muerte, Borges
quiere vivir de nuevo, entonces la muerte es un sueño. Un sueño que
permite otro sueño, otra posibilidad, otra ficción dentro de otra y así
hasta el infinito.
4) Borges utiliza también la ironía. La cual se nos presenta cuando el
hombre se enfrenta con su: a) ser finito y su deseo de infinidad; b) su
ser mortal y su deseo de inmortalidad; c) su conocimiento limitado y
su deseo de omnisciencia.
5) Otro elemento que Borges maneja muchísimo son los números y las
fechas. Tanto unos como otros indican la disolución del cosmos y dentro de él, la continuidad del yo. "Zahir es la sombra de la Rosa y la
rasgadura del Velo... los sufíes repiten su propio nombre a los noventa
y nueve nombres divinos hasta que éstos ya nada quieren decir Yo anhelo recorrer esa senda. Quizá yo acaba por gastar el Zahir a fuerza
de pensarlo y repensarlo; quizá detrás de la moneda esté Dios".8 El Zahir
es un símbolo de la temporalidad en relación con el absoluto. Cuando
el hombre se enfrenta con ese absoluto, se desintegra por la desaparición
de la realidad en que se desenvuelve su ser.
6) El crimen es también otro recurso. El juego angustioso de tiempo y espacio de la Literatura Fantástica, está presente bajo una técnica no extraña a la literatura policial. O sea, ocultar o desfigurar los datos que
debemos organizar racionalmente para comprender una verdad. En Emma
Zunz la aventura intelectual de Borges encuentra un pretexto: la protagonista da muerte a un hombre vengando otra muerte, la de su padre.
La peculiar variante del tiempo es desarrollada en forma simétrica bajo
un enigma propuesto por Emma Zunz en cuya solución está comprome-

tida su existencia. El problema de ejemplificar la Literatura Fantástica
con este cuento, es que puede considerarse como un cuento realista. Sin
embargo, lo fantástico está dado precisamente en una afrenta que compromete en una mujer a todos los hombres, a todos los que en ese instante y por esa condición, son Ernma Zunz.
7) Por último, lo fundamental de la técnica narrativa, son los símbolos.
Borges para la invención de la irrealidad crea Símbolos. Unos, materiales, referidos a animales, a objetos y a la naturaleza. Otros, inmateriales.
De los primeros, los animales pueden ser reales o fantásticos; los objetos
son espejos, laberintos, máscaras y cuchillos y los símbolos de la naturaleza son ocasos, colores irrecuperables y obscuridad.
De los símbolos inmateriales podemos mencionar sueños, círculo ( movimiento rotativo constante), azar ( no unicidad) y absoluto creador.º
Pero lo fantástico reside y culmina en el lenguaje. Su característica puede centrarse en que todas las palabras tienen un origen temporal referidas
a un espacio que pasa a ser recreador. "El lenguaje es entonces imaginativo
con un marco: a) casi totalmente metafórico; b) donde las palabras las
más de las veces son metafísicas; c) los términos en su mayoría son negativos; d) los sujetos (absolutos, Dios, principio) son metaempíricos; e) los
adjetivos son caracteres tomados de distintos dominios fenoménicos que dan
un carácter peculiar y ofrecen la posibilidad de ser verdaderos o falsos y
f) las construcciones parénticas y las e"'Presiones de duda y conjetura abundan por doquier".1 º
Borges no utiliza el lenguaje en cuanto éste concentra las variables cualidades de los objetos. Hace nacer otro lenguaje partiendo del común, pero
apartándose infinitamente. Borges deriva hacia la adjetivación buscando
anular el valor concreto de los sustantivos, para mostrar que éstos, como el
mundo, sólo tienen un valor metafórico. La metáfora es en este lenguaje,
uno de los principales recursos expresivos. Lo esencial en ella es la representación reproducida, lo que va más allá de lo verbal, de lo específicamente idiomático. La derivación entonces de adjetivos, verbos y adverbios
de todo nombre sustantivos; la traslación de verbos neutros en transitivos·
'
el empleo en su rigor de la etimología de la palabra. Todo esto es pues la
base de comunicación de la literatura Fantástica. Una Literatura donde las
palabras no nombran nociones como las nuestras, sino concentran la variedad y el fluír perpetuo de lo real.
• GARCÍAOÓMEZ,

JUAN

JosÉ, Apuntes de clase sobre Literatura Hispanoamericana.

I.T.E.S.M. Febrero/Junio 1969.
10
RODRÍGUEZ P., ALMA S1LVIA, Jorge Luis Borges en la Literatura Fantástica. Tesis
de Literatura. Facultad de Filosofía y Letras. U.N.L., Monterrey, N. L., 1967, p. 103.

• BoRoEs, JoROE Luis, op. cit., p. 114.

223
222

�Innumerables son los caminos de Borges y alucina verlos fluír desde una
fuente común trazando líneas que se repiten. Borges nos fascina con el
resultado de su experiencia vital: el universo de los retornos infinitos, del
lenguaje dentro del lenguaje, de los conmovedores encuentros en que cosas
remotas acuden a juntarse y cosas dispares se revelan como una sola. Pero
mucho se ha insistido ya en esa realidad que Borges crea dentro de la que
todos integrarnos y en medio de la cual se es y se existe.
Este es el Borges que nos hace estremecer al obrar el hecho estético en
la inasible revelación de dos o tres visiones. El Borges cuyas negaciones prolongan las más extremas de la metafísica. Esta es su forma por la que el
yo se rebela. Esta es una actitud ante el ser. Pues aunque por lo fantástico
la imagen de la realidad está sólo cerca de lo posible; lo fantástico centra
al hombre ante sí mismo, al hombre en relación con la luz que arranca de
la oscuridad de su incógnita. La cual día a día se despeja para aparecer
de nuevo más envuelta en misterio.
La Literatura Fantástica tiene por ello muy hondas y metafísicas raíces,
aunque sucumba en su fase más alta: el entrañar un falso concepto de la
libertad y de poder creador. Es decir, que aunque la Literatura Fantástica
es un signo de inversión de los órdenes del ser, del ser que niega la vocación
universal y por la cual cada hombre es diferente, nos revela pensamientos
de incomparable profundidad.
La Literatura Fantástica es un sistema de imágenes, de mitos, que si bien
ocultan la parte real de la existencia, al mismo tiempo, la revelan. Su trama
expresa maravillosamente el desgarramiento metafísico del hombre que se
desintegra existencialmente y busca en interminables sueños cuál es la ocasión de la otra existencia.
Lo anterior nos da el poder de intuir la magnitud de Borges que a través de angustiosos laberintos y de la imprevisible conducta del tiempo, nos
da como en un eco la palabra de aceptación de una vida mucho más difícil
de vivir: la tragedia de su angustia, el mundo próximo e inaccesible que
luego será transmitido y dominado por su prodigiosa memoria en la irrealidad máxima.
Pero la obra de Borges no acaba aquí. La obra de Borges es algo así
como un mundo cuyas múltiples significaciones no pueden ser agotadas todavía. De aquí que por ahora sólo podamos decir que la Literatura Fantástica es el más profundo símbolo de la estructura del ser, la suprema metáfora del ser que se inspira en un pensamiento, el de Borges, que no puede
resignarse a la mudez de la vida infraespiritual, y que al carecer del puente
para llegar al absoluto se acoge en un antropomorfismo que se refugia en
la parte dualística del pensar.

224

Sección Tercera

HISTORIA

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143380">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143382">
              <text>1971</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143383">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143384">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143385">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143386">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143404">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143381">
                <text>Humanitas, Sección Letras, 1971, No 12, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143387">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143388">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143389">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143390">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143391">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143392">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143393">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143394">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143395">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143396">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143397">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143398">
                <text>01/01/1971</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143399">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143400">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143401">
                <text>2017284</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143402">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143403">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143405">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143406">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143407">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13968">
        <name>Antropocentrismo</name>
      </tag>
      <tag tagId="13970">
        <name>Carlos Pellicer</name>
      </tag>
      <tag tagId="13972">
        <name>Factor parental</name>
      </tag>
      <tag tagId="13973">
        <name>Hondureñismos</name>
      </tag>
      <tag tagId="13974">
        <name>Jorge Luis Borges</name>
      </tag>
      <tag tagId="13971">
        <name>José Gorostiza</name>
      </tag>
      <tag tagId="13969">
        <name>Julio Cortázar</name>
      </tag>
      <tag tagId="2507">
        <name>La mujer</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5345" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3909">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5345/HUMANITAS._1971._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>ada6949848fced99d3b33b17b882c8d3</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146754">
                    <text>Innumerables son los caminos de Borge6 y alucina verlos fluír desde una
fuente común trazando línea5 que
repiten. Borges no fascina con el
resultado de su experiencia vital: el universo de los retornos infinitos, del
lenguaje dentro del lenguaje, de los conmovedores encuentros en que cosas
remotas acuden a juntarse y cosas dispares se revelan como una sola. Pero
mucho se ha in ·stido ya en esa realidad que Borge crea dentro de la que
todos integramos y en medio de la cual se es y se existe.
Este es el Borges que nos hace e trem er al obrar el hecho estético en
la inasible revelación de dos o tre visiones. El Bo es cuyas negaciones prolongan las más extremas de la metafísica. Esta s su fomia por la que el
yo se rebela. Esta es una actiLud an el r. Pu aunqu por lo íant'lStico
la imagen de la realidad está sólo erca d Jo po ible; lo fantástico entra
al hombre ante sí mismo al hombre en relación con la luz que arranca de
la oscuridad de su incógnita. La cual día a día
d peja para aparecer
de nuevo más envuelta en misterio.
La Literatura Fantástica tiene por eUo muy hondas y metafí icas raíces,
aunqu sucumba en su fase más alta: el ntrañar un falso concepto de la
libertad y de poder creador. Es decir, qu aunqu la Lit ratura Fantástica
es un signo de inversión de lo 6rden del ser, del ser que niega la vocación
universal y por la cual cada homb es diferente, nos revela pensamientos
de incomparabl profundidad.
La Literatura Fantástica e un istema de imágen s1 d mitos, que si bien
ocultan la parte real d la existencia, al mismo tiempo, la revelan. u trama
expresa maravillosamente el d garramiento metafí ico del hombre que se
desintegra exist ncialmente y busca en interminabl s sueños cuál es la ocai6n de la otra xistencia.
Lo anterior nos da el poder de intuir la magnitud de Borg s que a través d angu tio
laberinto y de la imprevisible conducta del tiempo, nos
da como o un eco la palabra de aceptación de una vida mucho más dificil
de vivir: la tra edia de su angustia, el mundo próximo e ina cesible que
Ju go rá transmitido y dominado por su prodigio a memoria en la irrealidad máxima.
Pero la obta de Borges no acaba aquí. La obra de Borg s es algo así
como un mundo cuyas múltiples signili aciones no pueden ser agotadas todavía. D aquí que por ahora sólo podamos decir que la Literatura Fantástica es el más profundo ímbolo de la ·tructura del r, la suprema rnetáfora del ser que se inspira n un pensamí nto, el de Borges, que no puede
resignarse a Ja mudez de la vida inf raespiritual, y que al carecer del puent.e
))ara llegar al absoluto se acoge en un antropomorfismo que se refugia en
la parte dualística del pensar.

224

Sección Tercera

HISTORIA

�GU!A DEL RAMO MILITAR DEL ARCHIVO GENERAL
DEL ESTADO DE NUEVO LEóN
{1797-1850)
ISRAEL CAv AZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

EL Ramo Militar del Archivo General del Estado de Nuevo Le6n, en Monterrey, está integrado por más de doscientas cajas archivadoras, tamaño oficio, completamente llenas de documentos. La riqueza de esta sección es
verdaderamente extraordinaria. Su importancia nacional en todas las épocas
de nuestra historia, desde la Independencia hasta la Revolución Mexicana,
nos mueven a ofrecer esta guía cuya primera parte comprende solamente
la etapa 1797-1850.
CajaR.Mil/1

1797-1802

Exp.
l. Libro primero de asientos de
sueldos de la Segunda Compañia Volante del Nuevo Santander. ( 1797). 95 fojas.
2. Libro segundo de asientos de la
Compañía Volante del Nuevo
Santander, con ajuste de la Contaduría Principal de Hacienda
de San Luis Potosí. ( 1798-1799).
229 fojas.
3. Reglamento de sueldos a Oficiales y Tropa. (Impreso). México.
Imp. de Zúñiga y Ontiveros,

1803. 10 fs.
Caja R.Mil/2

1810

Exp.
l. Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael Iriarte,

2.

3.
4.
5.

relativos a la insurgencia. (Jul.Agto.).
Nombramiento de coronel, expedido a favor de José Rafael
lriarte, firmado por Hidalgo.
(10 Oct.).
Correspondencia y documentos
del coronel Iriarte. (Octubre) .
Correspondencia de I r i a r t e.
(Nov.).
Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael Iriarte.

(Dic.) .
1811
Exp.
6. Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael de Iriarte. (Enero) .
7. Correspondencia y documentos

227

�del coronel Iriarte. (Febrero y
marzo).
8. Correspondencia y documentos
del coronel Iriarte. 1810-1811,
sin fecha.
Caja R.Mil/3

1812

Exp.
l. Documentos de la Junta Gobernadora.
2. Cía. de Dragones Provinciales
de Río Blanco. Cap. André
Guajardo.
Listas de auxiliares en la Provincia de Texas.
3. Expediente de servicios del sargento figuel Solibellas.
1814

Exp.
4. Capellán de la Guarnición de
San ntonio de Béjar. Br. icolás Andrés Molano. Lista de Soldado y oficiales del Primer Escuadrón de Milicias del uevo
Santander y del egundo Escuadrón de Milicias: del uevo Reino de L ón.
1815

E"-'P·

yo-

5. Capellán de la Compañia
luntaria de Lampazo . Bachiller
José Cipriano de la Garza. Su
hoja de servicios.
1818

Exp.
6. Comandancia General de Monterrey. Joaquín de Arredondo.
1819

E·p.
7. Comandancia G neral de fonterrey. Joaquín de Arredondo.
228

1820

Exp.
8. Comandancia General de Monterrey. Joaquín de Arredondo.
(Enero a agosto).
9. Comandancia General de Monterrey. ( eptiembre a diciem-

4. Comandante de la Milicia Cívica de Monterrey. José ntonio Chávez.
5. Inventarios de la Imprenta de Ja
Comandancia General de Oriente. José Manuel Bangs.
1825

bre).
Caja R.Mil/4

1823

Exp.
l. Comandan ·a Principal de

ueic nte Arreola.
Comandancia de nnas de Monterrey. José de la Cruz . _á~ch~.
Comandancia de la filic1a C1vica de M nteney. Manuel María de Llano.
n jo de ubordinación del
valle de las alinas.
Comandancias de la Milicia Cívica de los pueblo del E tado.

vo León.

Exp.
1. Comandancia General y Gobier
no Superior Político de las Provincias Internas de Oriente.
Gral. Brigadier Felipe de la

Garza.
2. Ejército Libertador. El Marqués
de Vivanco. Méxi o. (Circulares
Impresas).
3. Comandancia de las Armas de
ta ciudad. Coronel Juan de
Echeandía.
4. Comandancia de Milicia Cí ica
de Monterrey. Pedro González.
5. Batallón de Infantería Cívica
de Cerralvo. Li ta de Soldados
de 2 compañías.
6. Compañía de Infantería Cívica
de Santa Catarina Mártir. Lista
de ldado.
7. E tado de fuerza de Boca de
L one , abinas, Vallecillo y
Lampazos.
8. Milicia Cívica d I Pilón, Gualeguas y Guajuco.

1824
E.'l'.p.
l. Comandancia Gral. de las Provincias Internas de Oriente.
Gral. Felipe de la Garza.
2. Comandancia principal de uevo Le6n. Manuel Rosales y 1cente Arreola.
3. Comandancia Gral. de la Tropa de
uevo León Coahuila
y Te;· . Rafael González.

2.
3.

4.
5.

Caja

.Mil/5

1826

6. E tados de fuerza y armamento
de la :iilicia Cívica de los pueblo del partido de Villa Aldama. ( a.bina Vallccillo, Lampazo , Tlaxcala) .
7. Estado de fuerza y annamento
de la Milicia Cívica del partido
d Linare. (Labrador . Río
Blanco y Hualahui ) .
8. Comandancia de la Compañía
de la Punta de Lampazo . Domin o Ga.rcí .
9. Comandancia del 9o. Regimiento.
10. Comandancia de la Milicia Cívica de Lina , fontemorelos
y Cadereyta.
11. Conundancia General de Pueblo Viejo de Tampico. Luciano
Jáuregui.
12. Cuentas del fondo d la filicia
Cívi a de los pueblo del Estado.

E»-p.
l. Comandancia General de los E
tado Internos de Oriente. Gral.
José Bernardo Gutiérrez de Lara.
(Enero a Jul.). Gral. Ana tasio
Bustamantc. (Jul. a Dic.). Oficio 79 a 101. (El o. 80, sobre
la imprenta).
2. Comandan ia Principal de uevo León. Vicente rreola.
3. E tados de fuerza y armamento
de la Milicia Cívica de los pueblos del partido de Monterrey.
(Salina, Cañón de Guadalupe
P quería Guajuco y ta. atarina) . Batallón de Infantería Cívica de Monterrey. Tte. Cor.
Manuel Maria de Llano.
4-. E tados d fuerza y annamento
de Ja Milicia Cívica de los pueblos del partido de Cadereyta.
(Cerralvo, farín y Gualegua ) .
5. Estado de fuerza y armame~to
de la Milicia Cívica del partido
d Mont morelo . ( Mota y China).

Caja R. !il/6

1827

Exp.
1. Comandancia General de los Estado Interno de Ori nte. Gral
Ana tasio Dustamante. Lampaz , Bahía, Béjar, te. (Copias
de oficios del Tte. Cor!. Mateo
Ahumada comandante del Departamento de Texa ) . Oficios
l al 39.
2. yudantía de Inspe~ción de
uevo León y Tamaulipas.
Cor. Antonio Crespo. ( Of1c10s
40a46).
3. Regimiento de Caballería Permanente, en campaña; oron~l
José Plegu zuelo y ]ose ntoruo
QueYedo.
4. Mayoría General. Jo ' Martínez
de Castro. (Oficio 50-51 ) .
5. Comandan ia del 9o. Re~ento. P dr Rangel. (Oficw 63).
6. Comandancia de la Compañía
Pr idial de Lampaz .

!~e.

229

�7. Comandancia de la Milicia Cí8.
9.

1O.
11.

vica de Monterrey. Julián de
Arrese.
Comandancias de la Milida Cívica de Linares, Labradores,
Guajuco Pesquer.ía y Salinas.
Comandancia General de Pueblo viejo de Tampíco.
Gral. Vicente Guerrero. Benemérito de la Patria. México.
(Oficios 80 y 81) .
Estados de fuerza y listas de
soldados de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado.

Caja R.Mil/7

1828

Exp.
l. Comandancia General de los Es-

2.

3.

4.

5.

6.

7.

tados Internos de Oriente. Gral.
Anastasio Bustamante. Matamoros, San Femando, Laredo. Oficios 37 y 55.
Comandancia Principal de Nuevo León. Tte. Cor. Antonio
Crespo y José Juan Sánchez.
Oficios 56 a 64.
Comisaría General de San Luis
Potosí. Lucas de Palacio. Oficios
1 a 13.
Comi arfa Particular de Monterrey. Luis de Ugartechea y
Mier. Oficios 14 a 36.
Batallón de Infantería Cívico de
fonterrey. ómina de soldados.
Coronel Julián de Arre . Llstas
de la Plana Mayor, Cia. de Granaderos y 6 Cías. de Fusileros.
Compañía de Cazadores. (De indios tla.xcaltecas del pueblo de
Guadalupe). Capitán Pascual de
Sena.
Regimiento de Caballería Cívica
de Monterrey. Listas de sus ocho
compañías. Coronel Pedro Gó-

mez.
8. Estados de fuerza y de armamento y listas de soldados de la
!ilicia. Cívica de los pueblos.

230

9. Fondos de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado.
Caja R.Mil/8

1829 (1)

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los E tados Internos de
Oriente. Grales. Anastasio Bustamante, Felipe de la Garza y Manuel de Mier y T rán y Coronel
José Mariano Guerra. oto la
Marina, San Femando Pueblo
Vi jo etc. Oficios 1 al 69.
2. Ejército de Reserva. Gral. Anastasia Bustamante. ( Oficios y Proclamas). Oficios 70-72.
3. Ejército de Operacione sobre
los españoles. Gral. Manuel de
Mier y Terán. Pueblo Viejo.
(Oficio 73-74).
4. Comandancia Principal de uevo León. Jo t Juan ánchez,
Antonio Crespo, José Andrés de
Sobrevilla y otros jefes. (Oficios

75 a 109).
5. Primera Compañía Activa de
Nue o León. (Listas de soldados). Jo • Andrés
obredlla.
( Oficios 11 O a 124) .
6. Segunda Compañía Activa de
ue o Le6n. Cap. Ireneo Casti116n. (Oficios 125-129).
7. Inspección General de la Milicia Civica del Estado. José María Parás. (Oficios 130-162) .
Caja R.M11/9

1829 (2)

Exp.
l. Comandancia de la Divi i6n de
Operaciones de Nuevo León y
División Auxiliar. Tte. Cor. Mateo Ahumada, Mayor Leandro
Aguilar. (Oficios 163 a 187).
2. Primer Batallón Cívico de Monterrey. Pedro Gómez, Julián de
Arrese Diego de Cenobio de Lachica y otros jefes. (Oficio 189
a 237).

3. Comandantes de la Milicia Cívica de los pueblos de Nuevo
León. (Oficios 238 a 273).
4. Cuentas de lo fondos de Milicia
Cívica de los Pueblos del Estado. {Oficios 274 a 280).
5. Estados de fuerza de la Milicia
Civica de los pueblo de uevo
León. (OEicios 281 a 285).
6. Comisarfa Particular de Monterrey. Luis Ugartechea.
7. Contingente de hombres y caballo aportado por los pueblos del
Estado para la Milicia Activa.
Caja R.Mil/ 10

1830 ( l)

Exp.
l. Comandancia General de Oriente o General de los Estados Internos de Oriente. Gral. Manuel
de Mier y Terán. Matamoros.
Oficios 1 a 60. (Enero a junio).
2. Comandancia General e Inspección de los Estados Interno de
Oriente. Gral. Manuel de Mier
y Terán. Matamoros. Oficios 61
a ll3. (Julio a diciembre) .
3. Comandancia Principal de uevo León. José Andrés Sobrevilla
y Jo ' Ma. de Arle!?l.li. Monten y. Oficios 115 a 193.
4. Compañía Presidia! de Lampazos. Antonio Prada. Oficios 194198.
5. Primera Compañía Activa de
Caballería de uevo León. José
Andrés de Sobrevilla. Oficio 199
a 219.
6. Correspondencia con los oficiales
de la Cía. Activa. Juan de Herrera y Eugenio Flores. Oficios
220 a 234.
7. Segunda Compañía de Caballería Activa de uevo León. Capitán lreneo Castillón. Oficios
235 a 241.
8. Comandancia Militar de la

Guarnición de Laredo. José Andrés de Sobrevilla.
9. Comandancia de las Armas de
Pueblo Viejo de Tampico. Oficios 2-1-3-245.
10. Compañía Presidia] de San Fernando. Acta de pronunciamiento por el Plan de Jalapa. Oficio

246.
11. Ejército de Reserva, protector de
la Constitución y de las Leyes.
GraL Anastasia Bustamanle.
Ayaguapistla. Oficio 247.
12. Partida del l 2o. Bata1J6n Permanente. Cap. Víctor Zamarroni Oficios 248-255.
Caja R.Mil/11

1830 (2)

E&gt;q&gt;.
l. Estados de fuerza de 1a Milida
Cívica de Infanteria y Caballería de los pueblos del Estado.

2. Reemplazos para el ej ~ cito.
3. Cuentas de la íilicia Cívica de
los pueblos.
4. Listas de la Milicia Cívica de
los pueblos.
5. Donativos de maíz para el ejército.
6. Recibos de 320 fusiles que se repartieron a los ayuntamientos.
7. Estados de armamentos d la
Milicia Cívica en los pueblos d 1

Estado.
8. Comandancia del Primer Ilalallón Cívico de Monterrey. Listas
de soldados.
9. Comandantes y otros oficial de
la Milicia Cívica de los pueblos.
10. Donativos de los pu blos del Estado para el sostenimiento del
ejército.
Caja R.Mil/12

1831

Exp.
1. Comandancia General e Inspecci6n de los Estados Internos de
231

�Oriente. Gral. Manuel de Mier
y Terán. Matamoros. Oficios 1
al 36.
2. Comandancia Principal de Nue.
va León. Coronel Andr~s uiz
de Esparza. Monterrey. Oficios

37 al 82.
3. Compañía Presidial de Lampa•
zos. Antonio Prada. Oficios 83.
84.
4. Primera Compañia Activa de
uevo León. Cap. José Andrés
de Sobrevilla. Oficios 85 a 87.
5. Segunda Compañía Activa de
uevo Le6n. Cap. Iren Casti.
llón. Oficio 88.
6. Inspección de Milicia Local de
Nuevo León. Jo • Ma. Parás.
Monterrey. 3 oficios.
7. Milicia Cívica de Infantería y
aballería de los pueblos del
E tado. Monterrey,
antiago,
Cadereyta, Cerralvo, Agualeguas, Montemorelos y Concep•
ción. (Lista de soldado ) . Oficios 90 a 116.
8. Comisaría General de an Luis
Potosí. Oficios 117-118.
9. Comisaría ubalterna d ~ fonterrey. Cuentas. Leandro Aguilar.
Oficios 119 a 138.
10. Cuentas de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado. Ofidos
139 a 161.
11. oticias del armamento de la
Milicia ívica d los pu blos del
E tado. Oficio 162 a 178.
12. Lista de exentos riel servicio de
la Milicia Cívica. Oficios 179 a

Guerra y Gral. fanuel de Mier
y Terán. Matamoros. (Oficios 1
al 52).
2. Comandancia Principal de u vo León. Coronel Andrés Ruiz
E para. Monterrey. Oficios 53
al 102.
3. Primera Compañía Activa de
uevo León. José Andrés de Sobrevilla. Lampazos. Oficio 103-

104.
4. Segunda Compañía de Caballería Activa de 1 ucvo León. lreneo Castillón. Monterrey. Oficios 105 a 116.
5. Ayudantía d
Inspección de
l uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez. Monterrey. Oficios 117 y 118.
6. In pectar de Tamaulipas. Cap.
Manuel Maria Iturria. Oficio
o. 120.
7. omandancia Principal de • íatamoros y d la Exp dici6n de
Texas. Coronel José Mariano
Guerra. Matamoros. Oficios 121
a 129.
8. omandancia de la División de
Reserva de los Estados Internos
de Oriente y ecci6n de Caba.
llería Presidia). Mariano Pare•
des y Arrillaga, José Manuel Micheltorena, José Manuel Barberena y otros jefes. (El ofido 134
es de nasta io Bu ta.mante, de
la División del Interior, en San
Luis Potosí ) . Matamoros. Contiene actas impresas y ms. de
pronunciamientos. Oficios 130 a

142.

195.

13. Estados de fuerza de la Milicia
Cívica de los pueblos del Estado.
Caja R.Mil/ 13

1832 ( 1)

Exp.
l. Comandancia General e lnsp cción de los Estado Internos de
Oriente. Corl. José Mariano
232

9.

omandancia Principal de la
Línea de Victoria. Ignacio de
Mora. Oficios 143-145.
10. ubteniente de Milicia Ramón
Ruiz, en campaña en Tamauli•
pas. Oficios 146-149.
11. División de la Milicia local de
Infantería. Cap. Ireneo Castillón. 4 oficios.

óminas y estados de fuerza del
Primer Batallón Cívico de Infantería de uevo León.
13. Cargos de la Primera a la Se.
gunda Compañía. Cuenta .
14. Comandancia de la rn,;sión de
Milicia Local de Infantería de
'uevo León.
12.

Caja R.Mil/14

1832 (2)

Exp.
1. Jefes y oficiales de la Milicia Civica del Estado. basolo. Aliérez Bemardino Cantú. Cadereyta, José antiago de Eznal y
José Ma. Lozano. Cerralvo, Jase Ma. Fdz. de la Cavada Guadalupe Lm:ano. Marin, Manuel
Martínez. Montemorelos, Cata.
rino Brondo. Concepción, Igna•
cio Trejo. Linares, lreneo Castill6n. Monterrey, Pedro Gonzále-z, Juan José de la Garza y
otro . Pesquería Grande, José
Franci o púlv da. ta. Catarina, Refugio Valdés. antiago,
Cap. Luis Espiridión Cavazos.
Oficios 150 a 237.
2. Estados d fuerza y a:rmamento
de la Milicia Cívica de los pueblo del Estado. ( Oficios 238 a
260 ) .
3. Cuentas de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado. Oficios
261 a 281.
4. Listas de exentos de la Milicia
Cívica. Oficio 282 a 292.
5. Inspección de la Milicia Cívica
de uevo Le6n. Oficios 293 a

300.
6.

óminas, presupuestos, despacho , etc., de la Milicia local de
Infantería. Cap. Miguel ieto.
7. taticia de lo cabaUo que dio
cada distrito a la egunda Compañía Activa. Oficios 71 a 79.
8. Comisaría General de
uevo
León. Oficios 1 al 34.

9. Tesorería de la Comisaría General de Monterrey.
Caja R.Mil/15

1833

Exp.
l. Comandancia General de lo
Estados Internos de Oriente.
Gral. Vicente Filisola. Matamoros. Oficios l al 40.
2. Comandancia Principal del Estado de
uevo León. Andrés
Ruiz Espar,a Domingo de Ugartecbea y otros Jefes. Oficios 41
al 47. El oficio No. 41 es de la
Comandancia de la Guarnición
de Lampazos, de José Andrés de
Sobrevilla.
3. Comandancia Gene1·al y División
de Operaciones de San Luis Potosí. Esteban foctezuma. Oficios
48 a 58.
4. Comandancia Principal de uevo León. (2a. Carpeta). Andrés
Ruiz Esparza. Oficios 59 a 61.
5. Comandancia Principal e Inspección General de Tamaulipas.
Lorenw Cortina. Oficio o. 62.
6. Comandancia de Infantería Cívica de Cadereyta Jiménez. Cap.
Jesús {. Lozano. Oficios 63 a

65. 1
7. Comisaría General de

ue\'o
León. Pedro G6mez, Pedro de
Valle y Jo é Trinidad de Arrese.
Oficios 71 a 79.
8. E ta dos de f uerta de la Milicia
Cívica, remitidos por lo pueblos
de ucvo León. Oficios 80 a 98.
9. Temas remitidas a los pu blos
del Estado, para oficiales de la
Milicia ívica. (Oficio nume•
radas del 72 al 93 ) .
10. Dirección General de Artillería
de Ingeniero. Juan Pablo maya. México. Un oficio.
' Falta el expediente con lo.s oficios
del 66 al 70.

233

�Caja R.Mil/16

1834

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Grales. Vicente Filisola
Pedro Lemus y Martín Perfect~
de Co. Matamoros. 2+ oficios.
2. Comandancia Principal de uevo León. Domin o de Ugartechea y J ' fa. Bermúdez. 18
oficio .
3. Comandancia de lnfanlería de
Monterrey. Cap. Guadalupe
Treviño y Tte. Rafael Arreola.
4. Comandancia d la Compañía
Pre~idial de Lampazos. Rafael
Ugartechea.
5. Comandancia de la Milicia Cívica de Marín. Manuel Molano.
6. Comisionados por u vo León
a la Junta de Coalición. Lic. Ramón Gu rra y Antonio de Ayala.
6 oficios.
7. Estados de fuerza remitidos por
los ayuntamientos. 16 oficios.
8. Estados de fuerza y armamento
remitido por los pueblos de ue~
vo León. 17 oficios.
9. Primera Compafüa de Caballería activa de uevo León. Gregario Pércz. 1 oficio.
10. egunda Compañía de Caballería Activa de ue o León. Cap.
Ireneo Castillón. 3 oficio .
11. Inspección General de Milicia
Permanente. México.

Caja R.Mil/17

1835

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Martín Perfecto de Cos.
2. Primera Divisi6n de Operaciones
bre Texas. Joaquín Rarrúrez y
Sesma, Antonio L6pez de Santa
Anna, Vicente Filisola y otro
jefes.

234

3. Comandancia Principal d I Es-

2. Ejército de Operaciones. Anto-

tado de Nuevo León. Manuel
Valente G6mez, Domingo Huerta, José María Bermúdez y otros
jefes.
4. Comandancia Principal de Tamaulipas. José Mariano Guerra.
Matamoros, Victoria y otros lugares.
5. Comandancia Principal de Coahuila y Texas. Coronel Domingo U gartechea. Laredo.
6. Comandancia General de San
Luis Potosí. Franci co Bcrdejo.
7. Comandancia General de Veracruz. Viviano Vázquez.
8. Milicia Cívica de Monterrey.
Cap. Miguel ieto.
9. Primera Compañía Activa de
uevo León. Eugenio Flores.
Monterrey.
10. Segunda Compañía de Caballería Activa de uevo León. Gregario P 'rez.
11. Compañía Presidia! de Lampazos. Comandante Manuel Andapia.
12. Comandancia accidental de Caballería Cívfoa de Linares. Pedro
José Flores y Rivas.
13. Jefatura del Departamento de
Río Grande. fanuel Rosa
14. Ayudantía de Inspección de N.
León y Tamaulipas. José Juan
Sánchez. Monterrey.
15. Informes de los Ayuntamiento
de Abasolo, Salinas, Villaldama
y Lampazos, acerca del comportamiento de Ja división del Gral.
Joaquín Ramírez y Sesma.

nio López de Santa nna, José
Urrea, Juan Amador y otros jefes. Lugares: Leona Vicario1 Béjar, Matamoros y otros.
3. Comandancia Principal de uevo Le6n. José Ma. Bermúdez,
Mariano Martínez y otros jefes.
4. Comandancia Principal de Tamaulipas. Francisco Vital Fernández. Matamoros.
5. Comisaría General del Ejército
de Operaciones sobre Texas. Miguel Barrientos.
6. CoITe pondencia con el coronel
Rafael Vázquez. Ejército de
Operaciones sobre Texas.
7. Comandan ia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Martín Perfecto de Cos.
Monclova.
8. Ayudantla de Inspección de
uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez.
9. Comandancia Milita.r de Laredo.
Manuel Lafuente.
10. Primera Compañía de Caballería Activa de uevo León. José
Andrés de obrevilla.
11. Compañía Cívica de Caball ría
de Monterrey. José Maria Garcla.
12. Comandancia Militar de la
Guarnición de Lampazos. José
Andrés de Sobrevilla.
13. Donativos de los pueblos de uevo León, para la guerra contra
las colonias de Texas.

CajaR.Mil/18

Exp.

1836

Exp.
l. Comandancia General d luevo León y Tamaulipas. Francisco Vital Fernández (Ene. a
Jul.). José de las Piedras (Sep.
a Dic.). fatamoros.

Caja R. fil/19

1837

l. General en jefe del Ejército del
Norte.
icolás Bravo, eneroabril. Vicente Filisola, mayo-diciembre. Matamoros.
2. Comandancia Gral. de Tamaulipa.s y uevo-León. Comandan-

te José de las Piedras. Santa
Anna, Tamaulipas.
3. Comandancia Principal de Nuevo León. Mariano Martínez.
Monterrey.
4. Comandancia General e Inspección de Coahuila y Texas. Francisco Berdejo. Monclo"-a v Leona Vicario.
'
5. Ayudantía de Insp cci6n de
uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez. Laredo.
6. Insp cci6n Gral. de Milicia Activa José Ignacio Ormaechea.
México.
7. Primera Cia. de Caballería
tiva de Nuevo León. José Andr'
de obrevilla. Lampazos.
8. Milicia Cívica de Cerrako. Comandante Pedro Bá z Treviño.
9. Comandancia Militar de Cd.
Guerrero. Juan Manuel Maldonado.
10. Juzgado Militar. Tte. Cor. .José
Ma. Bermúdez Sumaria a Juan
Cameron.
11. Cía. de Infantería local de Monterrey. Cap. Leandro Aguilar.
12. Alférez Francisco de Herrera.
13. Comisaría del Ejército del Norte. Miguel Barrientos. Matamo-

ros.
14. Documentos relativos a maíz para el ejército.

15. Donativos de los pueblos para
la campaña de Texas.
Caja R.Mil/20

1838

Exp.
l. General en Jefe del Ejército del
orte. Vicente Filisola. Matamoro~.
2. Comandancia General de Nuevo León y Tamaulipas. José de
las Piedras. Santa Anna, Tamau-

lipas.
3. Comandancia Principal de Nue-

235

�4.

5.

6.

7.
8.

vo León. Coronel Domingo
Ugartechea. Monterrey.
Primera Compañía Activa de
uevo León. José Andrés de Sobrevilla. Lampazo .
Segunda División del Ejército
del
orte. Coronel Francisco
González Pavón. Villa de Mier.
Comandancia Militar de Cerralvo. Gregorio Pérez.
Comandancia Militar de Agualeguas. Cap. Rafael Ugartechea.
Comandancia de la Frontera de
Río Grande. Gregorio Urw1uela.

Caja R.Mil/21

1839

Exp.
l. General en Jefe del Ejército del
Norte. Vicente Filisola. (Enero
a Feb.).
2. General en jefe de la Divisi6n
del Norte. Valenún Canalizo.
( Marzo a diciembre) .
3. El Pre idente, General en Jefe.
Anastasio Bustamante. Dolores
Hidalgo.
4. Comandancia Principal de uevo León. Domingo de Ugartechea y José Ma. Ortega.
5. Comandante General de Tamaulipas y jefe de la Divi ión
Auxiliar. Mariano Arista.
6. Primera Brigada de Operaciones.
Mariano Arista.
7. Comandancia de la División Auxiliar de Nuevo León. Pedro Ampudia.
8. Tercera División del Ejército Libertador. Gral. Pedro Lemus.
Comisión para impedir su arribo a Monterrey.
9. Comandancia General de San
Luis Potosi.
10. Comandancia General de Veracruz.
11. Mayoría General de la División
del Norte. Coronel Francisco
González Pav6n.

236

12. Comandancia Militar de los A1damas. Cap. Gregario Pérez.
13. Segunda Compañía Permanente
de Tamaulipas. Teniente Juan
Manuel Maldonado.
14. Cap. José María García.
15. Cap. Rafael Ugartechea.
16. Donativo para el equipo y reorganización de la Compañía de
Lampazos.
17. E tado de armas con que cuenta
el Departamento de
uevo
León.
18. Relación de los caballos que han
sido entregados al comandante
principal Domingo Ugartechea.
19. Ll tas de individuos capaces para ser oficiales de los cuerpos
de Defensores de la Patria.
Caja R.M.il/22

1840

Exp.
1. División auxiliar del
orte y
cuerpo de Ejército del Norte.
Gral Mariano Arista, 68 oficios.
2. Comandancia General de Nuevo León. Gral. José Ma. Ortega.
93 oficios.
3. General de las Amias de Nuevo
León y Coahuila. José Cayetano
Montoya.
4. Comandancia General de Coahuila. I id.ro Reyes.
5. Comisaría del Ejército del orte. José Ma. Domínguez.
6. Comandancia Militar de Cerralvo. Rafael del Bosque.
7. 120. Regimiento de Infantería.
Anselmo Juárez.
8. llo. Regimiento de Infantería
Permanente. Udefonso Vega.
9. Cap. Francisco de Rada.
10. Cap. Ignacio Rodríguez.
11. 3a. Brigada del Ejército del orte. Gral. Rafael Vázquez.
12. 2a. Compafüa Permanente de
Tamaulipas. Juan Manuel Maldonado.

13. Artículos sobre arreglo del ejército.
14. Noticias wbre auxilios a las tropas del Gobierno.
CajaR. fil/23

1841

Exp.
l. Cuerpo de Ejército del orte.
General en jefe, Mariano Arista.
70 oficios.
2. Comandancia General e Inspección de Nuevo León. Gral. José
María Ortega. 108 Oficios.
3. Comisaría del cuerpo de Ejército
del Norte. Leandro Aguilar.
4. Comandancia General del Departamento de Durango. Acta
(impresa) del pronunciamiento
a favor de Par des y Arrillaga.
5. Comandancia General de Tamaulipas. Joaquín Rivas. Santa
Anna de Tampico.
6. Comandancia General de Zacatecas. Fernando Franco. Actas
de pronunciamiento.
7. Comandancia General de Chihuahua. Francisco G. Conde.
8. Primera Compañía de Caballería Activa de uevo León. Despacho de Teniente a José Antonio Elizondo.
9. Segunda Sección de Operaciones. Rafael de Ugartechea.

Caja R.Mil/24

1842 ( 1)

Exp.
l. Cuerpo de Ejército del orte.
General en jefe. Mariano Arista. Monterrey. 70 oficios.
2. Batallón de Auxiliares Defensores de Monterrey. Coronel Pedro Gómez.
3. Primera División del Cuerpo de
Ejército del orte. Gral. Pedro
Ampudia.
4. Sección Auxiliar del Cuerpo de

5.

6.

7.
8.
9.

10.
11.

12.

13.
14.

15.

16.

17.

Ejército del Norte. Coronel Cayetano Montero.
Comandancia del 180. Escuadrón de Auxiliares de Nuevo
Le6n. José María Morales.
Comandancia del Escuadrón Ligero de Defensores. José Antonio
Elizondo.
Primera Compañía Activa de
Nuevo Le6n. Cap. José Andrés
de Sobrevilla.
Regimiento de Infantería úm.
6. Cap. Cayetano Martínez de
Castro.
Comandancia Militar de Lampazos. Cap. José Andrés de Sobrevilla.
Comandancia Militar de Laredo. Cilixto Bravo.
Juzgado Militar de la Plaza de
Monterrey. José María Romero.
Comandancia del Segundo Escuadrón de Defensores de Agualeguas. José Ma. Villarreal.
Comandancia de la Primera Línea de Defensa. Diego Pére1..
Lampazos.
Comandancia del 3er. Escuadrón de Auxiliares de Nuevo
León. Rafael del Bosque. Cerralvo.
Comandancia General e Inspecci6n de Coahuila y Texas. Isidro Reyes. Saltillo.
Comandancia General de Tamaulipas. Joaquín Rivas. Santa
Anna de Tampico.
Comandancias de Chihuahua,
fichoacán, Puebla, Querétaro
y Sinaloa.

Caja R.Mil/25

1842 (2)

Exp.
1. Ternas y alistamientos de la 1'-filicia Auxiliar de los pueblos del
Departamento.
2. Cuentas del fondo de la Milicia
237

�de Auxiliares Defensores de los
pueblos del Departamento.
3. Oficios sobre remisiones de cantidades del préstamo forzoso.
4. Amortizaciones del préstamo forzoso.
Caja R.Mil/26

10.

1. Junta de donativos para la guerra de Texas.
2. Documentos relativos a los víveres que fueron remitidos a las
fuerzas en Matamoros.
3. Remisiones de bastimentos para
las fuerzas auxiliares.
4. Noticias de las municiones existentes en poder de los comandantes auxiliares.
5. Listas del pago de los exentos
del servicio de las armas.
6. Listas de exentos del servicio de
las armas1 remitidas por los pueblos del Departamento.
1843 (1)

Exp.
1. General en Jefe del Cuerpo

2.
3.
4.
5.
6.
7.

238

9.

1842 (3)

Exp.

Caja R.Mil/27

8.

de

Ejército del Norte. Adrián Woll.
Cuartel Gral. en Cd. Guerrero
y en Matamoros.
Primera Brigada del Norte.
Guarnición de Matamoros. Gral.
R6mu1o Díaz de la Vega.
Batallón de Auxiliares. Coronel
Pedro Gómez. Monterrey.
Primer Escuadrón de la Primera
Línea de Defensa. Comandante
Diego Pérez. Lampazos.
Segundo Escuadrón de Auxiliares. Comte. Jo.sé Maria Villarrcal. Agualeguas.
Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comte. Rafael del Bosque. Cerralvo.
Cuarto Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León.

11.

Comandante Manuel Barbosa.
Montemorelos.
Quinto Escuadrón de Auxiliares
de Linares. Comandante Juan
Antonio Ramírez.
Séptimo Escuadrón de Au.'Oliares.* Comandante Antonio Fernández. Pesquería Grande.
Octavo Escuadrón de Auxiliares
de Nuevo León. Comandante
José Ma. Morales. Salinas Victoria.
oveno Escuadrón de Auxiliares de uevo León. Comandante José María Dávila. Marín.

12.
13.
14.
15.
16.
17.

Primera División. Gral. Pedro
Ampudia. Matamoro .
Tte. Cor. José Ma, Bermúdez.
Capitanes y oficiales subalternos
auxiliares.
Cajero del Fondo de Milicia Auxiliar.
Junta de Donativo Voluntario
para la Guerra de Texas.
Comandancias de Matamoros y
Santa Anna de Tamaulipas.
Fondo de la Fuerza de Auxiliares de los pueblos del Departamento. (171 documentos).

Caja R.Mil/29
Caja R.Mil/28

1843 (2)

Exp.
l. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Vicente Cantú.
Cadereyta.
2. Undécimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma.
García. Monterrey.
3. Escuadrón Ligero de Vallecillo.
Comandante Antonio Elizondo.
4. Comandancia de las Villas del
Norte. Antonio Canales.
5. Circulares a los Comandantes
de Escuadrón.
6. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares de Villaldama. Cap. Joaquín Caso.
7. Capitanía de Sabinas Hidalgo
Cap. Pablo Ancira.
8. Primera Compañía del 9o. Escuadrón de Auxiliares. Cap. Juan
N. Montemayor. Marín.
9. Comandancia General e Inspección de Coahuila y Texas. Gral.
Fr.ancisco Mejía. Saltillo.
10. Comandancia de Artillería. Onofre Díaz. Monterrey.
11. Cuerpo de Ejército del Norte.
• No hay documentos del 60. Eiicuadr6n.

1844 ( 1)

Exp.
l. General en Jefe del Cuerpo de
Ejército del Norte. Gral. Adrián
Woll. Cuartel General en Sabinas.
2. Comandancia General e Inspección del Depto. de Nuevo León.
Grales. José Ma. Ortega y Ono(re Díaz. Monterrey.
3. Batallón de Auxiliares del Depto.
de uevo León. Coronel Pedro
Gómez.
4. Coronel José Ma. Bermúdez.
5. Cuerpo de Plana Mayor. Detall
de la Plaza de Monterrey. Tte.
Cor. Bruno Ordóñez.
6. Comandancia de Artillería. Onofre Díaz.
7. Mayoría General de la Primera Brigada del Norte. Antonio
Ma. de Jáuregui.
8. Comandancia Militar de Sabinas. Coronel Sebastián Moro del
Moral.
9. Primera Compañía Activa de
uevo León. Sgto. Apolonio
Araiza. Marín.
10. Primera Compañía del 4o. Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Juan de la Garza Falcón. China.
11. Segunda Cía. de Auxiliares del

Primer Escuadrón. Cap. Benito
Caso. Villaldama.
12. S gunda Cia. de Auxiliares del
Quinto Escuadrón. Cap. Juan
Benavides. Galeana.
13. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Máximo Gonzá1ez. Villaldama.
14. Segunda compañía del 3er. Escuadrón de Auxiliares. Cap. Jesús Hinojosa.
15. Escuadrón Ligero de Nuevo
León. Comandante José Antonio Elizondo. Vallecillo.
16. Circulares a los Comandantes de
Escuadrón.
17. Comandantes José Francisco Rada y José Ma. Alfara.
18. Comandancia Militar de Camargo. Gral. Antonio Canales.
19. Comandancia Principal de Santa Anna de Tamaulipas. Antonio de Castro.
20. Primer Escuadrón de Auxiliares
Defensores de uevo León. Comandante Diego Pérez. Lampazos.

21. Comandancia Militar del 2o.
Escuadrón de Auxiliares. Comandante José María Villarreal.
Agualeguas.
22. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
23. Cuarto Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Manuel Barbosa. China.
Caja R.Mil/30 1844 (2)
Exp.
l. Quinto Escuadrón de Auxiliares
Defensores. Comandante Juan
Antonio Rarnírez. Linares.
2. Séptimo Escuadrón de Auxiliares Defensores de uevo León.
239

•

�,

Comandante Antonio Femández.
Pesquería Grande.*
3. Octavo E cuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Martín Quiroga. Salinas Victoria.
4. Noveno Escuadrón de AtLxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante José María Dávila.
Marín.
5. Décimo Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Vicente Cantú. Cadereyta Jiménez.
6. U nd 'cima Escuadrón de Auxiliares Defensores de Nuevo León.
Comandante José Ma. García.
Monterrey.
7. Documentos del fondo de la Milicia Auxiliar de los pueblos del
Departamento.
Caja R.Mil/31

1845 ( 1)

EA'P·

l. General en Jefe de la 4a. División Militar. Gral. Mariano Arista. Monterrey. (Enero a septiembre).
2. General en jefe de la 4a. División Miütar. Gral. Mariano
Arista. Monterrey. (Octubre a
diciembre) .
3. General Segundo en Jefe de la
4a. División Militar. Gral. Francisco Mejía.

Caja R.Mil/32

1845 (2)

Exp.
l. Comandancia General del Departarnento. Grales. Antonio
María Jáuregui y José 1a. Ortega.
2. Comisaría del Ejército del Norte. Diego Cenobio de Lachica.
3. Batallón de Auxiliares Defensa• o hay documentos del 60. Escuadrón.

240

res de Monterrey. Coronel Pedro Gómez.
4. Comandancia General de Coahuila y Texas. Gral. Francisco
Mejía.
5. Ejército Mexicano de Reserva.
Tercera División. Gral. Mariano
Paredes y Arrillaga. San Luis
Potos.í.
6. Comandancia General del Sur.
Gral. Nicolás Bravo.
7. Despachos Militares. Alférez
Francisco Rendón, Cap. Juan
Pérez y Tte. Carlos Elizondo.
8. Junta de Auxiliares de la Patria.
Monterrey. Comandante de las
armas de Galeana. Pedro Cortés.
10. Noticias de las armas que faltan
a los escuadrones.
11. Donativos para la campaña de
Texas.
12. oticias sobre fondos de la Contribución de Exentos.
13. Caballos barranqueños entregados a los omandantes de escuadrón.
14. Contratos de maiz, frijol, manteca, etc., para el ejército.
15. Cajero del fondo de la milicia
auxiliar. Cap. J. Rafael de la
Garza.

5. Quinto Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Juan Antonio Ramírez. Linares.
6. Séptimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Fernández. Pesqueda Grande.*
7. Octavo Escuadrón de Auxiliares.
Comandante José de los Santos
Gutiérrez. Salinas Victoria.
8. aveno Escuadrón de Auxiliares. Comandante José María Dávila. Marín.
9. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Vicente Cantú.
Cadereyta Jiménez.
10. Undécimo Escuadrón de Amciliares. Comandante José Ma.
García. Hacienda de Guadalupe.
11. Escuadrón Ligero de Vallecillo.
Comandante José Antonio Elizondo.
12. Au.xil.iares de Sabinas Hidalgo.
ap. Pablo Ancira.
13. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Benito Caso. Villaldama.
14. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Amciliares. Cap.
Juan Pérez y Sáenz. Bustarnante.

Caja R.Mil/33

Exp.
l. General en Jefe de la Cuarta
División filitar. Grales. R6mulo Díaz de la Vega y Pedro Ampudia.
2. Proclamas impresas del Gobernador Juan N. de la Garza y
Evia y del Gral. Pedro Ampudia.
3. División del Norte. Juzgado Militar. José Morlet.
4. Reglamento de organización de
la Guardia acional. {Impreso).
5. Batallón de Milicia Local de In-

1845 (3)

Ex-p.
1. Primer Escuadrón de Auxiliares
Defensores de uevo León. Comandante Diego Pérez. Lampazos.
2. Segundo Escuadrón de Auxiliares de Agualeguas. Comandante
José Ma. Villarreal.
3. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
4. Cuarto Escuadrón de Au.xiliares
Defen ores de Nuevo León. Comandante Manuel
Barbosa.
fontemorelos.

Caja R.Mil/34

*
drón.

1846

o hay documentos del 60. Escua-

Cantería. Tte. Cor. Miguel Nieto.
6. Primer Escuadrón de Auxiliare
Defensores de uevo Le6n. Comandante Diego González. Lampazos.
7. Segundo Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma. Villarreal. Agualeguas.
8. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
9. Cuarto Escuadrón de Auxiliare .
Comandante Manuel Barbosa.
Montemorelos.
10. Quinto Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Juan Antonio Ramírez. Linares.
11. éptimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Fernández. Pesquería Grande.
12. Octavo Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Martín Quiroga.
alinas Victoria.
13. Noveno Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma. Dávila. Marí.n.
14. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Rodríguez. Cadereyta.
15. Undécimo E cuadrón de Auxiliares. Comandante José Maria
García. Monterrey.
16. Batallón de Auxiliares de Monterrey.
17. Escuadrón Ligero de Auxiliares
de Vallecillo. Comandante Jo é
Ma. Elizondo.
18. Compañía de Auxiliares de China.
19. Compafüa Auxiliar de abinas.
Cap. Pablo Ancira.
20. yudant del 7o. E uadr6n.
Teniente Refugio Valdés. Santa
Catarina.
21. Compañía de Caballería de
Montemorclos. Cap. Hilario Meza.

241
}l16

�22. Milicia Local de los pueblos del
Estado.
23. Noticias sobre armamentos de
los Escuadrones Auxiliares.
24. Capitán cajero del fondo de Auxiliares.
25. Presupuestos de los destacamentos situados en puntos fronterizos.
26. Donativos para la campaña de
Texas.
Caja R.Mil/34-A

1846 (2)

Exp.
l. Comandancia General de Nuevo
León.
2. División del ortc. Gral. Francisco Mejía y Gral. Mariano
Arista.
3. Gral. en jefe de la Segunda División, Pedro Ampuclia.
4. Comandancia de las Villas del
orte de Tamaulipas. Gral. Antonio Canales.
Comandancia del Batallón de
Auxiliares Defensores de Monterrey. Miguel ieto.
6. Ala Derecha del Bravo. Segunda Brigada. Gral. Francisco Me-

s:

jía.
7. Primera Compañía Activa de
Nuevo León. José Antonio Arredondo.
8. Comandancia gobierno y pueblos de Tamaulipas.
Caja R. 1:il/35

1847

Exp.
1. Comisión concluída de Rafael
Torrea.
2. Partida del 7o. Regimiento de
Caballería.
3. División de Caballería en Observación. Grales. Francisco Mejía y Gabriel Valencia.
4. Comandancia del 5o. E cuadrón
d Auxiliares de N. León. Juan
Antonio Ramírez.
0

242

5. Providencias para que rinda
cuentas Juan Antonio Ramírez,
ex-comandante del 5o. Escuadrón de Auxiliares.
6. Auxilios ministrados al ejército.
CajaR.Mil/36

1848 (1)

Exp.
1. Comandancia General del Esta.
do. Gral. Antonio M. Jáuregui.
2. Cuerpo de Ejército Miñón. Gral.
José V. Miñón.
3. División Mejía. Gral. Francisco
Mejía.
4. Comandancia del 3er. Batallón
de Línea. Tte. Cor. Onofre Díaz.
5. Cuarto Batallón de Línea. Comandante Ramón Tavera.
6. Sexto Cuerpo de Caballería. Tte.
Cor. Emeterio Pozas. Sabinas.
7. Batallón de Guardia acional.
Coronel Felipe Sepúlveda. Monterrey.
8. Batallón de Zapadores. San Luis
Potosí.
9. Compañía de Lampazos.
10. Tte. Cor. Antonio G. Dávila.
11. E tados de fuerza.
12. Comisaría General de
uevo
León. Antonio de Llano.
13. Correspondencia de la Comandancia del General con el gobernador José Ma. Parás.
14. Memoriales de diversas personas,
enviados a la Comandancia General.
15. Circulares relativas a la organización de la Policía Urbana y de
la Rural.
16. Correspondencia de la Comandancia General con algunos alcaldes.
17. Correspondencia de la Comandancia General con Ministerio
de la Guerra.
18. Dirección General de Ingenieros. México.

19. Comandancia General de Ta20.
21.
22.
23.

24.
25.
26.

maulipas. J. Cayetano Montoya.
Comandancia General de Michoacán. (Sobre la muerte del
Cap. Gervasio Cárdenas) .
Comandancia General de Coahuila. José Juan Sánchez.
Comandancia General de San
Luis Potosí. Juan J. Amador.
Dirección General de Artillería.
Mé.xico. Gral. Martín Carrera.
Plana Mayor del Ejército. México.
Pronunciamiento de Antonio Palacios en Mazatlán.
Tesorería General de la Federación.

Caja R.Mil/37

1848 (2)

Exp.
l. Ley Orgánica de la Guardia Nacional. Impreso. Varios ejemplares.
2. Listas de exentos de la Guardia
Nacional.
3. Listas de la Guardia Nacional.
Partido de Cadereyta. (Cadereyta, Marín, Cerralvo Agualeguas
y Aldamas).
4. Li tas de la Guardia Nacional.
Partido de Concepción. (Río
Blanco y Concepción).
Oaja R.Mil/38

1948 (3)

Exp.
1. Organización de la Guardia acional. Partido de Linares. ( Linares, Hualahuise y Galeana).
2. Organización de 1a Guardia acional. Partido de fontemorelos. (Monte-Morelos Mota y
China).
3. Organización de la Guardia acional. P a r ti d o fonterrey.
(Monterrey, Guadalupe, an Nicolás de los Garzas Pesquería
Grande, Santiago
Pesquería

Chica, S. Francisco de Apodaca y Sta. Catarina) .

4. Organización de la Guardia Nacional. Partido de Salinas Victoria. ( Salinas Victoria, Abasolo, San Nicolás Hidalgo y Cañas).
5. Organización de la Guardia Nacional. Partido de Villa-Aldama
(Villa-Aldama, Bustamante, Valenzuela Sabinas Hidalgo, Vallecilio y Lampazos) .
Caja R.Mil/38-A

1848 (2)

Exp.
1. Guarclia acional Sedentaria, de
todas armas.
2. Guardia Nacional. Simples jornaleros del campo.
3. Fondo de exentos de la Guardia
aciana!.
Caja R.Mil/39

1849 ( 1)

Exp.
l. Correspondencia de la Comandancia Militar con el Gobernador.
2. Correspondencia del Gobernador con la Comandancia Militar.
3. Gral. Anastasio Bustamante. División Bustamante.
4. Gral. Francisco Avalas. Correspondencia y expediente de la
organización de la brigada.
5. Grales. José V. Miñón y Fr~cisco Avalas. Brigada "Miñón".
6. Gral. Francisco Mejía. Nombramiento como comandante de
Durango.
7. Gral. Mariano Martíne-z. ombramiento como comandante de
Coahuila.
8. Gral. Vicente Filisola. Supremo
Tribunal de Guerra y Marina.
México.
9. Tte. Cor. Ono!re Díaz. Comandancia de Artillería. Monterrey.
243

�10. Comisaría General de Nuevo
León. Diego Cenobio de Lachica.
11. Comisaría de la Brigada Miñón.
12. Coronel de Caballería Cayetano
Montero.
13. Coronel icolás de la Portilla
Primer Cpo. de Caballería. Camargo.
14. Coronel Rafael Ugartechea.
J5. Coronel José Ma. Morlet. De la
Bdgada Avalos.
16. Tte. Cor. Antonio Tenorio. 4o.
Batn. de Llnea. San Luis Potosí.
17. Tte. Cor. Pedro Quintana.
18. Tte. Cor. José E. Pozas. Comandancia militar de Lampazos.
19. Tte. Cor. Ignacio Rodríguez.
20. Tte. Cor. Manuel Lafuente.
21. Comandante de Es cu a d r ó n
Agustín Romano.
22. Comandante José Quijano. Mayoría de órdenes.
23. Cap. Crispín del Pozo.
24. Cap. José Qui jano. Fiscal de
Causas.
25. Cap. Manuel Barberena.
26. Cap. José Ma. Sánchez.
27. Cap. Doroteo ava.
28. Cap. J. Antonio Arredondo.
29. Tte. Fernando Nieva. Primer
Cuerpo de Caballería.
30. Tte. icolás Gorostieta.
31. Tte. Juan J. Sánchez.
32. Tte. José María García.
33. Tte. Ramón Quintana.
34. Primer Ayudante José Ma. Pa-

tiño.
35. Primer Ayudante de Inf. Antonio Cortazar.
36. AlféJ·ez Gregorio Cisneros.

2. Comisario del Cuerpo de Ejército Miñón.
3. Comisario General de Coahuila.
4. Comandancia General de Chihuahua.
5. Comandancia General de Guana juato.
6. Comandancia General del Estado de México.
7. Comandancia General de Querétaro.
8. Comandancias de Matamoros y
Tampico.
9. Comandancia General de San
Luis Potosí.
10. Comandancia General de Zacatecas.
11. Cuerpo Médico Militar.
12. José Emeterio Pozas, Subinspector, y Juan A. Zambrano, Subintendente, de las Colonias Militares.
13. Listas de jefes u oficiales retirados.
14. Cap. retirado Gregorio Pérez.
(Del Ejército Trigarante).
15. Documentos del cabo Domingo
Coronado.
16. Depósito de Reemplazo. San
Luis Potosí.
17. Armas y familias para la hacienda de Mamuljque.
18. Tribunal de Circuito de Monterrey.
19. Juzgados militares.
20. Correspondencia con los jueces
constitucionales.
21. Quinto Batallón de Línea.
22. Gavilla de Ignacio Flores.
23. Junta Patriótica de Monterrey.
24. Correspondencia con diversas
personas.
Caja R.Mil/42

Caja R.Mil/40

1849 (2)

Exp.
1. Comandancia General de Coahuila.

244

1850 (1)

E»'P1. Comandancia General de Nuevo León. Gral. Antonio María
Jáuregui.

2. Comandancia Militar de Monterrey.
3. Comisaría General de Nuevo
León. Diego Cenobio de Lachica.

4. Comandancia de Artillería.
5. Inspector General de las Colonias
de Oriente. Gral Antonio María Jáuregui.
6. Sub-Inspección de las Colonias
Militares de Oriente. Tte. Cor.
Emeterio Pozas.
7. Brigada Avalos. Gral. Francisco
Avalos. Matamoros.
8. Comandancia Principal de Lampazos. Tte. Cor. Emeterio Po-

zas .
.9. Quinto Batallón de Línea.
10. Primer Cuerpo de Caballería.
11.

12.
13.
14.
15.

16.
17.
18.

Coronel Nicolás de la Portilla.
Matamoros.
Primer Batallón de Línea.
Listas de revista.
Primer Cuerpo de Caballería.
Capjtán graduado Teniente Fernando de Nieva.
Caballería PresidiaL Comandante Alejandro Prada. Carrizal.
Comandante de Escuadrón, reti•
rado, Manuel Rudecindo Barragán.
Cap. Miguel Zaragoza.
Comandante Crispín del Pozo.
Segundo cabo de la Comandancia General.

Caja R.Míl/43

1850 (2)

Exp.
l. Correspondencia de la Comandancia General con el Ministerio
de la Guerra.
2. Plana Mayor del Ejército. México. Gral. Manuel Ma. Lombardinj_
3. Fiscal de Causas de la Comandancia General.
4. Consejos de guerra. (Al Subte.
Manuel Ma. Lachica y Sgto.
Francisco Ve lasco).

5. Juzgado de Distrito de

uevo
León, residente en Matamoros.
Lic. Francisco Valdés.
6. Ccmandan.cia del Contrarresguardo de Nuevo León y Tamaulipas. Comandante Ignacio
Vergara.
7. Supremo Tribunal de Guerra.
México. Gral. Vicente Filisola.
8. S~prema Corte de Justicia. México.
9. Dirección de Ingenieros. México.
Casimiro Liceaga.
10. Administración de las Aduanas
Marítima y Fronteriza de Camargo. Antonio Muguerza.
11. Aduana Marítima de Matamoros. Juan N. Rábago.
12. Administración General de la
Renta de aipes. México. Joaquín de la Cadena.
13. Comandancia General de Coahuila. Gral. Nicolás Mendo2a.
14. Comandancia Militar del Saltillo. Comandante José Guijarro.
15. Comisaría General de Coahuila.
Nicolás de Arredondo.
16. Comandancia General de Tamaulipas. Gral. Francisco de Garay.
17. Comandancias Generales de los
Estados de Chihuahua, Durango,
México, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz, Zacatecas y Tulancingo.
18. Correspondencia de la Comandancia General con diversas autoridades políticas.
19. Memoria de la Comandancia
General, de 1850.
20. Presupuesto de la construcción
del cuartel de Capuclúnas.
21. Sobre el despacho del capitán
José Mugarrieta.
22. Sobre licencia ilimitada para
Aguascalientes al Gral. Francisco Mejía.
23. Reclamo del soldado del So. Batallón, Manuel AyaJa.
245

�24. Sobre desafuero de un criado del
coronel Montero.
25. Sobre desafuero del subteniente
Luis Zambrano.
Caja R.Mil/44 1850 (3)

Exp.
l. Fondo de exentos de la Guardia acional.
2. Fondo de exentos de la Guardia Nacional.
3. Fondo de exentos de la Guardia Nacional.

2. Organización de la Guardia Nacional Sedentaria. Caballería.
3. Organización de la Guardia Móvil. De las tres armas.
4. Temas de plana mayor, de los
cuerpos de Guardia Móvil Sedentaria.
5. JhtaIJón de Guardia ,.,fóvil. Coronel Felipe Sepú1veda.
6. Jurados de Guardia
acional.
7. Estados de fuerzas y armamentos de la Guardia Nacional.
Caja R.Mil/46

CajaR.Mil/45

1850 (4)

Exp.
1. Organiza ión de la Guardia Nacional. Infantería.

246

1850 (5)

Exp.
l. Fondo de exentos de la Guardia
Nacional, de los pueblos del estado.

¿SEFARDITAS EN EL NUEVO REINO DE LEóN?

EuoENro

DEL

Hovo

Instituto Tecnol6gico
de Monterrey

E u A Historia del Nuevo Reino de León, Siglos XVI y XVII, escrita
por el autor de este pequeño ensayo, y que actualmente está en prensa y
próxima a aparecer, hicimos una amplia investigación sobre el tan controvertido tema de la "Judería en Monterrey'' en el siglo XVI, investigación
que arrojó datos muy interesantes e inesperados para nosotros: de un total
de 259 personas que logramos registrar como pobladores o estantes en el
Nuevo Reino de León en la época de Luis Carvajal y de la Cueva, conjeturamos que 177 de ellas eran de ascendencia judea-portuguesa, lo que da
un porcentaje del 68.3%. En otras palabras, los datos que proporciona esta
investigación, nos llevan a concluir que en la segunda mitad del siglo XVI,
penetraron al noreste de la Nueva España gran número de sefarditas; que
en ellos se apoyó Luis Carvajal y de la Cueva en su intento de fundar un
" uevo Reino de Le6n" -hemos podido demostrar que él y casi todos ellos
provenían de la "Raya de Portugal", frontera entre el "Viejo Reino de
León", en España, y la provincia de Traz-os-Montes, en Portugal-; muchos de estos sefarditas se avecindaron en tierras de Nuevo León y Coahuila
y de ellos -a través de un complejo mestizaje- desciende un alto porcentaje de la población actual originaria de dicha regi6n; se observa, además,
que todos estos colonos de origen sefardí estaban muy unidos, formando
clanes o, cuando menos, grupos familiares de gran cohesión, dentro de los
cuales había una clara tendencia endogámica, con matrimonios entre parientes muy cercanos; así llegaron a formar una comunidad muy cerrada,
de carácter aristocrático, de la cual salían lo mismo los funcionarios públicos
que los jefes militares, los encomenderos que los comerciantes, y .a la que
pertenecían las gentes de mayor significación social y económica; y que impuso su tónica a la vida de la región y aun a la política de los primeros

247

�gobernadores del Nuevo Reino de Le6n. Lo que consideramos una mera
fantasía, una pobre creación novelesca sin apoyo documental ninguno, es la
"Juderia en Monterrey", con su sinagoga y sus ritos públicos, que tan minuciosamente describen Charles K. Landis, David Alberto Cossío y Vito Alessio Robles, quienes, con gran ligereza, hablan espedficamente de Monterrey,
como si esta ciudad hubiese sido el único sitio de la ueva España con población sefardita, cosa falsa, ya que éstos se encontraban repartidos por todo el virreinato. ¿Por qué don Vito no escribió sobre la "Judería en Saltillo",
o la "Judería de Pachuca" o la de la ciudad de México, como lo hizo sobre
la "judería en Monterrey''? El ilustre historiador saltillense llega a decir que
"los contados habitantes de Saltillo ( se retraían) de cualquier comercio con
aquéllos (los habitantes de Monterrey) señalados como herejes". Sólo vemos
con esta frase la expresión de esas pequeñas pasiones de campanario, inevitables entre poblaciones vecinas. Insistimos en que todo lo que se ha dicho
hasta ahora sobre el tema, sólo son fantasías y afirmaciones gratuitas, ya que
no se dispone del más pequeño dato que pennita adentrarse en el problema
y llegar a saber algo sobre la vida religiosa, que en la intimidad de la familia, vivían aquellas gentes. Los documentos inquisitoriales relativos al noreste de la Nueva España son mucho muy escasos y todos de fechas muy
tempranas y casi ninguno se refiere al Nuevo Reino de León. S61o recordamos la "Autobiografía" de Luis de Carvajal el mozo, en la que nos dice
haber guardado la Ley de Moisés en las minas de San Gregario, o a Manuel de Herrera, pariente de Gaspar Castaño de Sosa, degollando un gallo
de la tierra (un guajolote), según el rito judío, en una estancia llamada
Los Ojos "que es en la gobernación del dicho Gobernador Luis de Carvajal".
No hay la más remota posibilidad de encontrar unas "memorias", o unas
"confesiones'', o un "diario intimo", o el relato de un viajero describiendo
las costumbres o hablando de las creencias. Además, lo único que nosotros
hemos podido documentar es la presencia -en el noreste de México, en el
siglo XVI- de numerosas personas de origen sefardí, pero no necesariamente
jadaizantes, cosas en el fondo muy diferentes. Otro factor que debemos tener muy presente, es el grado de a1ejamiento de cada uno de estos sefarditas
al origen del grupo: los hay nacidos en Portugal; en el Reino de León o
en E.wemadura; los hay naturales de evilla, de Granada, o de algún otro
lugar de Andalucía; los hay nacidos en México, en la Puebla de los Angeles,
en Zacatecas o en algún otro lugar de la Nueva España; los hay que son
hijos de padre y madre "conversos" y los puede haber -rara excepciónen que alguno de sus progenitores fuese "cristiano viejo"; y los hay negro
mestizos y mulatos. Por nuestro conocimiento de los procesos inquisitoriales.
sabemos que entre ellos había muchos matices religiosos desde el sabio rabino hasta el ignorante soldado o labrador, desde el apasionado fanático has248

ta el sincero converso, pasando por los vergonzantes, los cobardes, los tímidos, los prudentes, los disimulados, los tibios, los indiferentes, los acomodaticios, etc. Hacemos nuestras las palabras de A. Domínguez Ortiz, citadas
por Ascensio en "La peculiaridad literaria de los conversos" en Anuario de
estudios medievales, núm. 4, Barcelona, 1967, pp. 327-351, quien dice: "Aún
tiene menos sentido englobar en una sola clase a los judíos personalmente
conversos y a sus descendientes, de los que a no pocos tocaba un remoto
vestigio, una gota de sangre quizás ignorada del propio interesado". Así,
siempre quedarán abiertas múltiples interrogaciones: ¿Cuántos de aquellos
sefarditas aún eran judaizantes al entrar al uevo Reino de León y en qué
grade seguían creyendo y practicando "La Ley vieja de Moisés"? ¿Las familias practicantes, si las hubo, hasta cuándo siguieron. siéndolo y cuáles fueron los pasos del sincretismo judea-cristiano? ¿ Desde cuándo, c6mo y por
qué llegó a desaparecer totalmente, en esta región, la tradición mosaica?
¿ Queda algo de ella? Preguntas que, con excepción de la última, nunca llegarán a ser contestadas documentahnente.
El problema que se plantea es del mayor interés, sugestivo y apasionante,
ya que sabemos c6mo, en otras regiones del mundo, las comunidades sefarditas se han caracterizado por su constante y firme fidelidad a la ley mosaica, por su espíritu eminentemente conservador y por su profundo apego
a las tradiciones y costumbres de su raza, al grado que las familias que descienden de aquellos judios expulsados de España en el siglo XV, siguen hablando español, cantando romances y, algunas, guardando celosamente la llave de la casa que sus remotos antepasados habitaron en España. Además1
a pesar de expulsiones, persecuciones inquisitoriales y aún de progromos, los
grupos sefardíes siguen viviendo fieles a su tradición y como grupos minoritarios, aún dentro del mundo hispánico, tal es el caso de los "chuetas" de
Palma de Mallorca, recluidos en "la calle" que conserva todas las características de la antigua aljama o ghetto medieval; o los cripta-judíos de tierras
de Braganza, Traz-os-Montes o la Beira, en Portugal -región de donde procedían los sefarditas pobladores del Nuevo Reino de León- que han llegado
hasta nuestros días fieles a su tradición; o bien, caso de especial interés para
nosotros, esa comunidad sefardita de que nos habla Monín en Los judíos en
la América Española ( 1492-1810), Buenos Aires, 1939, pp. 135-136. "En
la actualidad, dice, existe en Curucuatln {Chile) una tribu Bmei Sion que
afirma que desciende de los primeros marranos (judíos conversos) que llegaron a Chile en los comienzos del siglo XVII. Ellos practican antiguas tradiciones y ritos, mezcla de ceremonias judaico-cristianas y están adheridos
a la Iglesia Hebrea; forman un núcleo de más o menos 600 familias y se
casan preferentemente entre sí". Parece ser que hasta mediados del siglo XIX
los cripta-judíos seguían formando pequeñas comunidades en España, prin249

�cipal.mente en la "Raya de Portugal" -sobre el tema se puede consultar
a Caro Baroja: Los judíos en la España Moderna y Contemporánea, Madrid, 1961, Vol. III, pp. 148-162- y se dice que algunas de estas comunidades aún perduran en tierras de Salamanca y en Talavera la Real, lugar
situado un poco al oriente de Badajoz. Tenemos vagas noticias de la persistencia de algunas de estas comunidades judías en México que, como en
el caso de la de Chile, se dicen descender de los cripto-judíos novo-hispanos
y conservan algo de su tradición mosaica; se nos ha hablado de un grupo
indígena en el barrio de Peralvillo, en la ciudad de México, y otro en algún pequeño lugar del centro del país, no recordamos si en el estado de Hidalgo o en el estado de México. Aqui surge otra interrogante. ¿ Por qué el
grupo sefardí del noreste de la ueva España perdió, o no llegó a tener,
esa vitalidad que ha hecho posible que otros grupos lleguen hasta nuestros
días? ¿Por qué no dejó huellas perceptible ? o ¿En realidad no las dejó?
Creemos que lo único que podría llegar a revelar algo de esta apasionante
incógnita, sería la investigación folk1órica, disciplina que está fuera de nuestro campo y de nuestras posibilidades, pero que sospechamos muy prometedora, ya que los elementos folklóricos son de una increíble persistencia y
vitalidad; además, accidentalmente, en simples lecturas de información, o
por nuestro escaso y fortuito trato con gentes de la región en estudio, hemos
llegado a advertir algunas curiosas y significativas semejanzas entre el folklore neoleonés y coahuilense con el folklore sefardí de la cuenca mediterránea, especialmente de Sal6nica; o con el folklore de los cripto-judíos nov0hispanos del siglo XVTI, como aparece en los procesos inquisitoriales; pero,
entiéndase bien, sólo se trata de semejanzas en las que no hemos llegado a
profundizar, de las que ni siquiera podríamos decir con certeza, si sólo se
dan en esta región o si se presentan también en otros lugares; ni si son típicamente sefardíes o si pertenecen al transfondo común de los pueblos hispánicos o a la tradición mediterránea. Creemos que antes de llegar a ninguna conclusión habría que investigar cuidadosamente muchas cosas: ¿Hay
verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se trata simplemente
de una clll'iosa y fortuita semejanza? ¿Qué tan antiguo es el fenómeno folkl6rico registrado en el noreste de México? -por ejemplo, la costumbre de
circuncidar a los recién nacidos está muy extendida en la ciudad de Monterrey, pero hemos podido constatar que es tan sólo una influencia, muy reciente, de la preocupación higienista norteamericana y una imitación de sus
técnicas clínicas. ¿Es o no es exclusivo de la región en estudio y, por otra
parte, pertenece el elemento folklórico a la tradición sefardí? ¿ Cuál es su
grado de semejanza? Es obvio que para poder dar una respuesta seria y
confiable a estas preguntas, hay que partir de un detallado y profundo cono-

250

cimiento de los dos folklores que se comparan, conocimiento que estamos
muy lejos de poseer.
Tan sólo para apoyar nuestra conjetura de que el estudio del folklore podría revelar las huellas del paso del grupo sefardí por estas tierras; como
un ejemplo de las posibilidades que ofrece este campo de la investigaci6n y
con el deseo de despertar el interés de los folkloristas, señalaremos aqui algunas de esas semejanzas de que hablamos atrás:
Uno de los fenómenos lingüísticos más perceptibles y singulares del noreste
de México es la pérdida de la "y" intervocálica: $altillo
Saltío, membrillo
membrío, tortilla
tortía, cabellos
cabeos, doncella
donsea,
etc., fen6meno que aparece muy generalizado en el habla sefardí; tenemos
ejemplos de Salónica, Lárissa, Mármara, Rodas, Orán, Tetuán, Alcazarquivir y Larache, todos tomados exclusivamente de Poesía tradicional de los judíos españoles de Manuel Alvar, México, 1966; escojamos algunos de ellos:
"Se aparan damas y donseas por ver esta maravía", cantan aún los sefarditas de la Isla de Rodas (Alvar: 97-2); y los judíos marroquíes de Orán
o de Tetuán: "y a Jimena la enserrara en un castío de vidro" (Alvar: 1-6):
en un canto de boda de Sal6nica se dice: "entre la mar y el río nos creció
un árbol de bembrío (por membrillo)", (Alvar: 148-4 y 5); en la lejana
islita de Mármara, frente a Constantinopla, aún se escucha cantar: "Que
miremos sus maravías, que mos hace el Dió de en alto" (Alvar: 39-19).
Quisimos seguir un poco la pista a este interesante fenómeno lingüístico y
encontramos datos muy significativos, que vamos a señalar aquí someramente: dentro del mapa lingüístico de España la pérdida de la "y" intervocálica sólo se presenta en el dialecto leonés, desde Asturias hasta Cáceres,
es decir, en la ''Raya de Portugal", de donde procedía un alto porcentaje
de los primeros pobladores del Nuevo Reino de León, que por algo se llamó
así. Vicente García Diego en su Manual de dialectología española, Madrid,
1946, dice: "(En asturiano y leonés). En las palabras en illo, adoptadas
del castellano, suele también perderse (la 'y' después de 'i') en las más
usadas: morcía
morcilla, mantía
mantilla. También se da el caso
de pérdida de 'y' después de 'e', etc." (p. 161); y añade más adelante (p.
324) : "Como en el asturiano y leonés la 'y' intervocálica tras 'i' se pierde ( en el judeo-español) : .. .La 'y' procedente de '11' también puede perderse (como en el asturiano y leonés): ... después de 'e', como sentea
centella". Alonso Zamora Vicente en su Dialectologia Española, Madrid,
1960, apoya Jo dicho por García Diego: "En los casos frecuentes de evolución a 'y' mediopalata), esta consonante puede perderse (en el leonés) detrás de 'i' .. .La pérdida se produce -o puede produCÍl'see-- también en las
voces castellanas acomodadas a la fonética asturiana: mocía
morcilla,
mantia
mantilla. Asimismo existe la pérdida detrás de 'e', etc." (p. 108);

=

=

=

=

=

=

=

=

=

=

251

�y hablando del judea-español, añade: "Queda por registrar, en este análisis
del veísmo, la pérdida de la 'y'. Ocurre en varias regiones yeístas en contacto con 'i' acentuada, y también, en menor escala, tras 'e'. La pérdida
está registrada en el judeo-español de Constantinopla, Salónica y Marruecos:
cuchío, anío, gaína, estrea. En el norte de Africa: casúo, frenío, bolsío,
anío, etc."
"En España ha sido señalada la desaparición de 'y' junto a 'i' tónica
-también, aunque menos, tras 'e' -por varias comarcas leonesas", (p. 68) .
Debo insistir en que los datos, atrás señalados, no pueden ser más significativos, ya que los más antiguos pobladores del noreste de la Nueva España, en gran número, eran de dialecto leonés y de origen sefardí.
Otra curiosa semejanza la encontramos en el empleo del arcaísmo huerco
o güerco, tanto en la región de nuestro estudio, como entre las gentes de
habla sefardí: La palabra viene del clásico Orcus, dios de los Infiernos y
que en el español medieval vino a significar el diablo o el infierno; la palabra desapareció de nuestro idioma y sólo se conserva en el habla sefardí
con esos significados o con el de "Angel de la Muerte"; en la región de
nuestro estudio está extendidísimo el uso de esta palabra, sólo que con un
misterioso, en apariencia, cambio de significado: con esa palabra arcaica se
designa a los niños y muchachos en general; creemos que en el fondo de
la significación hay algo de reprimenda u ofensa -aunque muchas veces
se use en tono cariñoso-- siendo equivalente al "demonio de muchacho",
"dernontre de muchacho", utilizadas en otras regione del país. Entre los
cripta-judíos novohispánicos, la palabra güerco se empleó también con el
sentido de "condenado", del que no se salvará, del que irá al Infierno y,
también fue "palabra de suma ignominia con que los de esta incrédula naci6n (la judaica) motejan a los cristianos", como declaró ante la Inquisición
doña Micaela Enrlquez en 1648. (García: Autos de fe, p. 243). Creemos
que la cita anterior nos da la clave de estos "güercos" del noreste de México. A través de los procesos inquisitoriales hemos llegado a constatar que
entre los sefarditas novohispanos los niños no eran iniciados en la "Ley vieja
de Moisés" antes de los 13 6 14 años, por temor a sus indiscreciones o imprudencias, que podrían llegar a descubrir a toda la familia ante la Inquisición; así el niño, y aun el muchacho, se mantenían cat6licos hasta esa edad,
es decir, eran güercos, condenados al Infierno por no ser aún judíos. En el
centro del país se emplea la expresión: "Condenado de muchacho". En el
noreste, a lo largo de los siglos, la palabra se conservó, apartándose más y
más de su significado original, hasta llegar a ser, simplemente, sinónimo de
niño.
Ya en otro campo, el de las supersticiones, mencionaremos el ademán, tan
común en el noreste de México, de pasar la mano sobre la cara y la cabeza

252

de un niño para evitar hacerle "mal de ojo" y que registra Michael Molho
en Usos y costumbres de los sefardíes de Sa16nica, Madrid, 1950. El ademán,
lo mismo en Salónica que en la región de nuestro estudio, va generalmente
acompañado de una invocación, como "Dios te guarde", dicha en voz muy
baja o mentalmente. En Nuevo Le6n hay la creencia de que se evita el "mal
de ojo" tocando el objeto en riesgo, así, por ejemplo, si una persona dice
que una planta está muy bonita, inmediatamente el dueño de dicha planta
corta una ramita y se la entrega al que hizo el elogio; no hemos podido
indagar si tal costumbre exi te entre los sefarditas. e nos ha informado
que entre los campesinos de la región cítrica de uevo León -posiblemente
se extiende por todo el noreste-- se conserva la co tumbre de no tirar ni
cabellos, ni dientes, ni uñas, sino que de los primeros hacen molotitos y envoltorillos de los otros y los depositan entre los sillares que forman las paredes
de las casas. En Jo procesos inquisitoriales contra judaizantes de los siglos
XVI y XVII, en la Nueva España, encontramos que era costumbre general
guardar dichas cosas para enterrarlas, junto con el cuerpo, al morir la persona; en un edicto inquisitorial citado por J. J. Rueda en Herejías, etc., p.
86, se hace una lista de los actos por lo cuales se puede llegar a descubrir
a los cripto-judíos, y uno de ellos es que " ...cortándose las uñas y las puntas de los cabellos guardándolos o quemándolos..." Entre los sefardíes novo-hispanos del siglo XVII existía una curiosa superstición -mencionada en los
procesos- que consistía en volver a cubrir la cama al levantarse, por creer
que si se dejaba descubierta se acostarían en ella los difuntos; se nos ha
informado que en algunos pueblos de Nuevo León, en forma ba tante esporádica, se conserva esta costumbre, no pudimos saber si es también por
el temor a los muertos. La cura del "susto", mediante un huevo, es igual,
en todos sus detalles, como se practica actualmente en uevo Le6n a como
aparece descrita en los procesos inquisitoriales. Los niños de Monterrey jue.
gan a la "pericocha", juego idéntico al de los "palico" que juegan los
niño sefardíes de alónica; no sabemos qué tan antiguo sea el juego en
Nuevo León; otro juego de los niños regiomontanos es cazar mariposas, en
la época de la gran migración, para comerciar con ellas mediante un curioso y complicado canje, costumbre semejante al canje de mariposas del
capullo de la seda de los niños sefardíes de Sal6nica.
Un gran conocedor del folklore neoleonés, el señor ...Rivera anta Cruz,
nos informa que el conjunto de tambor y darinete, típico de uevo León,
sólo se encuentra en España, en la región de Extremadura, con la interesante
circunstancia de que en ambas regiones el clarinete es en ' sí"; los hermosos
yugos para uncir los bueyes que se labran en el noreste de México, tienen
u antecedente en "La Raya de Portugal".
Veo que contra lo que había prometido páginas atrás, me he metido en

253

�campo ajeno y por eso terminaré repitiendo las preguntas que ya antes había hecho: ¿Hay verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se
trata simplemente de una curiosa y fortuita semejanza? ¿ qué tan antiguo
es el fenómeno folklórico registrado en el noreste de México? ¿Es exclusivo de la región en estudio en nuestro país y, por otra parte, pertenece realmente a una tradición típicamente sefardí o es general a la zona mediterránea? ¿ Cuál es su grado de semejanza con el fenómeno sefardí? Para dar
respuesta satisfactoria a estas y a otras muchas preguntas habría que realizar una amplia y profunda investigación que no se ha hecho hasta ahora.
GENERAL
Bmuoo R.\F ÍA

Bosquejos histdricos, México,
1938, pp. 94-107.
ALVAR, MA uEL, Poesla tradicional de los judíos españoles, México, 1966.
AsENsto, EuoENio, "La peculiaridad literaria de los conversos" en Anuario de estudios medievales, núm. 4, Barcelona, 1967, pp. 327-351.
CARO BAROJA, JuLio, Los judíos en la España moderna y contempordnea, Madrid,
1961, 3 vols.
CAavAJAL EL vozo, Luis DE, "Autobiografía" en Procesos, etc., México, 1935.
Cossfo, DAVID ALIIERTo, Historia de Nv.euo León, Monterrey, 1924-1926, 6 vols.
GAu.tÉs DE FUENTES, ALVARO y Dnmo CATALÁN Ml:NÉNDEZ PmAL, Trabajos sobre
el dominio románico leonés, Madríd, 1957.
GARcfA, GENARO (ed.), .Autos de f, de la lnquisicidn de México con extractos d1J sus
causas, I 646-1648, México, 1910. (Documentos inéditos o muy raros para la historia de México, 28).
GAROÍA D1Eco, V1cENTJ!, Manual d, dialectología española, Madrid, 1946.
J1vÉNEZ RuwA, Juuo, Herejlas y supersticiones en la Nueua España. (Los hettrodoxos en México), México, 1946.
LAN01s, CHARLES K., Carauajal (sic), the Jew, a Legend of Monterrey, Mexico, Vincland, . J., 1894.
Mou10, M1cHAEL, Usos y costumbr1u de los sefardíes de Saldnica, trad. del francés,
F. Pérez Castro, Madrid, 1950.
MoNIN, JosÉ, Los judíos en la América Española, (1492-1810), Buenos Aires, 1939.
Z.u.roRA VXCENn, ALONSO, Dialcctologla española, Madrid, 1960.

ERNESTO WTUCHE

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

Ai..Ess10 RosLEs, V1To, "La judería de Monterrey" en

254

JUAN IG AGIO RAMóN
UEVOLEO tS DE LA INSURGENCIA

antes de abordar nuestro tema y para irnos situando en
la época a que voy a referirme, permítaseme relatar valiéndome de don
Luis Castillo Ledón, una curiosa coincidencia que no todos conocen, relacionada con los principales actores de la Revolución de Independencia:
El 9 de octubre de 1800, siendo don Miguel Hidalgo y Costilla cura párroco de San Felipe, Gto., es invitado para que vaya a San Luis Potosí a
la bendición del Santuario de Guadalupe, acabado de construir, y cante en
él la primera misa. No era la primera vez que se le distinguía de este modo:
poco antes, los padres filipenses de Querétaro lo habían invitado a la inauguración de una capilla, para que oficiara y pronunciara en ella el primer
sermón. Había sido rector y maestro durante muchos años del Colegio de
San Nicolás en Valladolid, uno de los mejores planteles de enseñanza superior en la Nueva España; habían pasado por sus manos varias generaciones
de sacerdotes y su fama de sabio y orador elocuente se extendía por todaJ
partes. (Todavía luce en la fachada del Santuario de San Luis una amplia
placa de mármol de Garrara, con la inscripción que recuerda el haber sido
inaugurado aquel templo por el Padre de la Patria).
Se tiene dispuesto un vasto programa de fie tas religiosas y profanas que
durará varios días, para mayor solemnidad de la consagración y, a la vez,
con el propósito de recaudar fondos destinados a la terminaci6n del Santuario. Inícianse las fiestas con una corrida de toros a la que asisten ocupando el palco de honor: el intendente de la Provincia, el jefe de las armas que lo era el Tte. Coronel don Félix María Calleja del Rey; el Cura
don Miguel Hidalgo, huésped de honor, y otras personas importantes del lugar. Se da la señal para que empiece la lidia, y, por primera vez en San
AMABLE LECTOR:

255

�Luis -lo que causa sensación-, "se hace un despejo" por tropas del Ejército. Era éste un atractivo más del espectáculo y consistía en una serie de
maniobras de conjunto, de gran lucimiento cuando se ejecutaban con precisión y marcialidad. Esta vez ejecuta la maniobra irreprochablemente la
Primera Compañía del Regimiento de la Reina, al mando de un apuesto
teniente de dragones llamado Ignacio Allende, joven impetuoso, atlético, marcial y hábil jinete que aJlí mismo jinetea un toro bravo. Travesuras de
éstas le ocasionaron una ligera desviación de la nariz que marcó su fisonomía para toda la vida. Así, por primera vez hállanse reunidos don Miguel Hidalgo, don Félix Maria Calleja y don Ignacio Allende, tre nombres
célebres que habrían de barajarse diez años después en un póker de tragedia.

I
Debo anticipar que con la presente e&gt;.-posición no pretendo enriquecer la
historia de uevo León con datos inéditos. Son muy escasos los que he podi&lt;lo recoger acerca de don Juan Ignacio Ramón de Burgos, personaje del
que generalmente se sabe poco o nada cuyo nombre lleva una calle de MontetTey y otra de Lampazos, y en cuyo honor y el de su hermano don Buenaven tura se bautizó con el nombre de Villa de los Ramón a un municipio
de nuestro Estado. Hurgando afanosamente en los archivos de la Parroquia
y del Ayuntamiento de Lampazos, de donde se le supone originario, encontré noticia de muchas personas de apellido Ramón desde 1725 ( don Miguel,
doña Ignacia, don Ignacio ... ) todos elJos clasificados como "españoles de
esta villa", seguramente criollos porque otros están como "mestizo ", "tresalbos", "indios" o •~ulatos". Claro que no apareciendo constancias f ehacientes, no sabemos nada cierto acerca del origen de don Juan Ignacio, sino la sola presunción de que existiendo en Lampazos varias familias de e
apellido desde veinte años antes de su aparición en escena, él mismo haya
pertenecido a alguna de ellas. Aunque, en rigor, no tiene importancia el hecho accidental de que una persona haya nacido en determinado punto llámese Corralejo, Guelatao o an Francisco de Apodaca; como tampoco lo
tiene el color de su piel, su modo de caminar o el perfil de su nariz. Lo
que importa a la historia es la huella, buena o mala que a su paso deja por
el mundo. Lo reclamamos los lampaceases porque ahl vivió los mejores veinte
años de su vida ejerciendo autoridad y, por supuesto, influyendo fuertemente
en la fisonomía social de nuestro pueblo. Sólo se sabe de buena fuente,
que nuestro héroe vino al mundo en 1753, el mismo año en que hizo lo

256

propio don Miguel Hidalgo. Ambos pues, andaban por los 57 -no jóvenes, pero tampoco ancianos- cuando fueron fusilados en Chihuahua.
Don Juan Ignacio asoma por primera vez a nuestros registros parroquiale en 1789 apadrinando un bautizo acompaiíado de su esposa, doña Josefa
de la Garza. Y en junio del año siguiente es bautizada una hijita de ambos;
pero había servido como soldado de la Compañía Presidial de la Bavia desde
el 30 de abril de 1774, ascendido a sargento el 29 de junio de 1779 y en
1783 a alférez de la Compañía de altillo. El 2 de junio de 1784 es ascendido a teniente y sirve en las Compañías Primera y Segunda Volantes del
uevo Reino de León. Participa en seis campañas generale contra los indios y es herido en tres ocasione . El 91 obtiene el grado d primer teniente,
el 92 el de Comandante de la Compañía de Lampazos y el 97 se le nombra, ad más, ''Tt:niente de Gobernador Subdelegado en la Punta de lo Lampazos, real de la Iguana y su jurisdicción'. (Papeles de la Iguana en el
Archivo General del Estado de N. León) .1 Su hoja de servicios consigna
"valor acreditado, capacidad regular, buena conducta y esmero en los asuntos que se ponen a su cuidado'.
Este último puesto que como se comprende, significa mando poütico y
militar, lo desempeñó don Juan Ignacio hasta 1810 en que por órdenes de
Calleja reúne parte de la Compañía Veterana de Lampazos, alista otras fuerzas y pasa a Monterrey como segundo comandante de las armas de la provincia ( el primero era el gobernador). Veinte años sin más interrupciones
que las cortas ausencias a que se veía obligado para salir en persecución de
los indios que asolaban las rancherías y amagaban poblaciones· o para custodiar las remesas de plata que todavía en ese tiempo prodigaba la mina de
la Iguana. Remesas que era preciso conducir a lomo de mula por Vallecillo,
Sabinas, Monterrey y altillo hasta Matehuala donde estaba la casa de moneda más cercana.
Lampazos era entonces una punta de lanza de la civilización en la frontera, "tierra de gu rra»
le llamaba. No la frontera con el exterior porque más al norte se hallaban todavía las provincias de Nuevo antander (hoy
Tamaulipas) y la de Texas con sus llanuras inmensas; sino la frontera con
' tierra de indios'' y lugar de paso de éstos en sus incursiones al interior del
país.
umerosas tribus o "nacione de indios salvajes", nómadas, rebeldes
a toda disciplina e impermeables al Evangelio y al Silabario, a quienes ra
preciso tener a raya. Y para proteger aquel frente de "los insultos de Jo
bárbaros", como entonces se decía, el gobierno colonial procuraba mantener
siempre una guarnición competente en la Villa de la Punta de Lampazo
-llamada así porque el poblado se reclina sobre la falda del cerro de Lam1

Iníormaci6n proporcionada por el Sr. Profr. Israel Cavazos Garza.

257
1117

�pazos, precisa.mente donde éste viene a morir en forma de punta-. Era de
ley y de costumbre que Los habitantes hábiles para combatir se presentaran
montados y armados, al toque de alarma. En el patio de cada casa había
un caballo dispuesto y detrás de cada puerta una carabina o una lan?.a.
Reminiscencia que quizá explique por qué de Lampazos pudo salir andando
el tiempo, contingente generoso de hombres avezados a las fatigas y a los
rigores de la guerra, en las diversas turbulencias de la romántica vida de
México.
¡ Los indios! ¡ Los indios! Estas dos palabras que nada dicen a las generaciones de hoy, eran entonces voz de alarma, toque de rebato, llamada
angustiosa y grito de espanto de las familias amenazadas de pillaje, de tormentos y de muerte. Cuando los españoles de la conquista pisaron tierras
de América, las hallaron ocupadas por aborígenes qu poseían una civilización más o menos cruda, pero civilización en algún a pecto más avanzada
que la del viejo mundo. Había organización política y religiosa, se cultivaba
la tierra y se explotaban las minas; habí~ en suma, hábitos de orden y de
trabajo. Pero eso era en el centro y sur del país, así como en sus costas orientales. Y si fue posible a un puñado de españoles someterlos, se debi6 al
genio y aJ arrojo de Cortés, a la alianza generosa y leal de Tlaxcala y al fanático y absurdo pavor que convirtió en un miserable al valeroso Moctezuma
Y la Colonia fue a su ez posible, porque los pueblos se resignaron y sometieron incomprensible y fatalmente. Los indios de estas tierras norteñas, en
cambio, no se sometían, eran bárbaros, literalmente bárbaros. Ya lo decía
don Alonso de León a mediados del siglo XVII: "Todas las naciones, así
del viejo mundo como del nuevo mundo, por bárbaros que hayan ido han
llegado a tener dioses a quienes adorar, reverenciar (y temer)· no las que
han habitado y a1 presente habitan este uevo Reino de León. Aquí sólo
el hombre, dejando la naturaleza, se ha convertido en fiera ... es cruel, naturalmente feroz y vengativo. . . enemigo de todo lo creado ..." Y lo eran
hasta entre ellos mismos: ab.µidonaban a sus más cercanos parientes cuando
éstos enfermaban o envejecían, y practicaban el canibalismo. 11 No cultivan
ni siembran -sigue diciendo don Alonso-, viven en la ociosidad ... de modo
que como se alimentan de frutos silvestres, engordan cuando éstos abundan
y andan flacos y agalgados en invierno". Todavía un siglo después se consigna que "no tenían templos, ni ídolos y que sólo algunas tribus tenían una
idea confusa de rnos, a quien llamaban 'Capitán Grande'. Y otras adoraban al sol, de lo que nos queda vivo recuerdo -dice el Dr. Gonzalitosen el escudo de armas de la ciudad de Monterrey". Lo cual, inferimos, acusa indudable evolución mental: ya no comerían gente como en los tiempos
de don Alonso de León; pero todavía en 1815 el gobernador don Joaquín
Arredondo pedía ayuda a los habitantes de la provincia. . . "para auxiliar a
258

las tropas de la frontera, que persiguen a los bárbaros que en grandes gavillas se arrojan sobre ranchos y haciendas, destruyendo los bienes de campo
y matando a cuantos encuentran o Jlevándoselos para martirizarlos". Más
tarde don Juan Zuazua aprendió desde muy joven el oficio de soldado luchando rudamente con los indios hasta casi exterminarlos, y al Gral. don
Francisco Naranjo le tocó al fin acabar con ellos y devolver la paz a los
espíritus.
Pues bien, en la tarea penosa de contener esas hordas de salvajes para
seguridad de la provincia, emple6 don Juan Ignacio Ramón lo mejores
años de su vida. En eso, en administrar justicia como teniente de gobernador
y también, como dejamos apuntado, en proteger como "capitán a guerra",
las riquezas de la Iguana. Sabido es que la mina de la Iguana, el llamado
"lagarto de plata'' que dio nombre de Iguana al Jomerío en que se hallaba
-40 kilómetros al -E de Lampazos-, fue descubierta en 1755 y se hallaba ya en bonanza el 57 con su yacimiento de plata nativa de tal pureza1
que en 1795 informaba el gobernador Herrera y Leyva al intendente de San
Luis Potosí, haber "tenido en sus manos una piedra de peso de una arroba
y que al fundirla s61o mermó un marco (230 grames). Quizá exageró un
poco el señor Gobernador, dado lo rudimentario del sistema de hornos castellanos que entonces se usaba para el beneficio del mineral. Lo cierto es que
la Iguana dio muchos millones y, naturalmente, congreg6 numerosa población en su real de San Antonio de la Iguana. El gobernador Santa María
lo visit6 varias veces en 1810. Se tenía alli una compañía volante dependiente de la de Lampazos, había un templo ricamente ataviado con plata
maciza y existía una hermandad religiosa. Se sabe que los templos de VallecilJo, de an José de Sabinas y la capilla anexa a la catedral de Sa.ltilJo
fueron construidos en todo o en parte con limosnas de la Iguana.
Y, naturalmente, el templo de Lampazos también participó de la bonanza.
En efecto, en su visita pastoral de 1959, "Fray Francisco de San Buenaventura Martínez Texada, Obispo de Guadalajara, uevos Reyno.s de Galicia y de León, Provincia de ayaritb, California, Coahuila y Texas" (no
más), deja testimonio de haber encontrado "en el bautisterio pila Bautismal, concha y chrisma de plata con sus bordes esculpidos. . . sagrario y llave
y una lámpara del mis.mo metal en el altar". Y nuestros abuelos conocieron
en el ervicio de su templo: un frontal labrado, vinajeras, incensarios, candelabros, platos para la limosna y otros menesteres, todos de plata, más el pesado marco de lo mismo que encierra una bellísima imagen pintada al óleo
de . Sra. del Reí ugio, traida de España ' por don Franci co Antonio de
Estrada, Alcalde Mayor y Capp. a Guerra de San Antonio de la Iguana,
donde yase. . . ( 1782) ".
Las recuas que onducían esa riqueza en planchas o lingotes, eran objeto
259

�de la codicia de los bandoleros, frecuentemente asaltadas y siempre defendidas por las compañías volantes que las custodiaban. En el Cañón de
Arteaga exterminó don Juan Ignacio Ramón una gavilla de asaltantes obligando al capitán de ella a arrojarse al abismo.
Contemporáneo de don Juan Ignacio y colaborador suyo en el servicio de
la Corona, íue don Juan de Zuazua, padre del aguerrido general del mismo
nombre, ya citado. Llegó a Lampazos don Juan de Zuazua, español peninsular, a fines del siglo XVIII como administrador de correos y más tarde
era encargado del estanco de tabacos y del papel sellado. En 1802, comisionado como perito en arquitectura por el señor Ramón, lo acompañó y
auxilió en e1 reconocimiento y avalúo de los daños causados en el poblado
por abundantes lluvias que estuvieron cayendo durante doce días consecutivos.
En estas y otras tareas pacíficas, alternadas con acciones de armas tan
llenas de riesgos como escasas en gloria se ocupaba don Juan Ignacio cuando,
en septiembre de 1810, llegó a estos lugares, como reguero de pólvora, 1a
noticia del incendio que se originó en Dolores. Para la exposición que aquí
haré de los hechos y slcedidos en que tuvo alguna parte nuestro personaje,
me valdré de los pocos autores que a él se refieren, muchas veces sin mencionarlos para no recargar las citas; pero en el mejor orden que me sea
dable y sin novelas ni fantasías, procurando ecuanimidad, pues creo con
Fuentes Mares, que México ha de valer para la Historia no tanto por lo que
ha sido, sino por lo que ha de ser.

•
El 22 de septiembre -seis días después del levantamiento de Hidalgo-don Félix María Calleja, Subinspector Militar de las provincias Internas de
Oriente, que eran: Coahuila, el Nuevo Reyno de León, la Colonia de Nuevo Santander (hoy Tamaulipas) y Texas hasta la frontera con los Estados
Unidos; informaba el señor Calleja a los gobernadores de ellas haber "estallado una revolución con señales de terrible trascendencia". Al del Nuevo
Reyno de León, don Manuel Santa María, le llegó el aviso el 29 del mismo
septiembre, con la orden de hacer marchar violentamente a San Luis Potosí,
donde el subinspector se hallaba organizando fuerte columna, la parle que
pudiera de la tropa y oficiales de la Compañía Volante de Lampazos y 250
milicianos que se tenían destinados a Texas, re.emplazándolos con milicianos
de nuevo ingreso para el resguardo de la Provincia.
Era este Santa María hijo de un sevillano que había peleado contra los
franceses en la Isla Española. Ya en 1809 seivía como Sargento Mayor del

260

Regimiento Provincial de Dragones de San Carlos, cuartel en Real de Catorce, con 25 años de servicios a la Corona. Creyéndose merecedor de más
altos puestos reclamó y le fue confiado, para su mal según veremos después,
el gobierno de la provincia del Nuevo Reyno de León el 26 de abril de 1810.
Alaimado al saber de la revuelta, supuso con buen juicio que no tardaría
en llegar a estas tierras y contestó a Calleja con evasivas para ganar tiempo.
Mandó que viniera de Lampazos don Juan Ignacio Ramón con parte de su
compañía y que don Bruno Barrera fuera a Saltillo, donde había feria, a
recoger a los oficiales y soldados que por allá andaban francos. Era a mediados de octubre y no salían todavía las tropas pedidas por Calleja. Reclama éste la tardanza y Santa María, alentado con la falsa noticia que por
esos días le llegara de Coahuila, de que los insurgentes habían sido derrotados en Buenavista, y por un reciente acuerdo con los gobernadores vecinos
para auxiliarse mutuamente, resolvió enviar 200 hombres a San Luis al mando del segundo comandante don Pedro Herrera, nombrando para sustituir
a éste, al señor Ramón. "Desde aquel momento -precisa David Alberto
Cossío- las mejores fuerzas del Nuevo Reyno de León quedaron subordinadas al antiguo Capitán de la Villa de San Juan Bautista de Horcasitas y
Punta de Lampazos".
Al cuidado de éste y de don Antonio de la Garza y Guerra, Alcalde de
Monterrey, dej6 el gobernador la ciudad y se ausentó sin decir a dónde iba.
Santa María, que había sido siempre militar, se hallaba ya incómodo con
las re ponsabilidades del mando civil en aquellas apuradas circunstancias, y
dirigió una angustio a comunicación al Virrey Venegas, a cuyas órdenes había militado, para que lo llevara nuevamente al servicio de las armas; y
proponía para que Jo sustituyera en el gobierno de la Provincia a don Juan
Ignacio Ramón en quien, decía, "concurren laudables circunstancias.. . exacto y vastos conocimientos de estos países, mucho ascendiente sobre sus habitantes, y todo aquello necesario para el feliz desempeño .. .'' (Ruego al lector notar que subrayo este detalle interesante de la recomendación de Santa
María: "don Juan Ignacio Ramón tenía mucho ascendiente sobre los habitantes de estos países", porque más tarde hemos de referirnos a la eficacia
de su propaganda en favor de la Independencia, que fue prédica y ejemplo).
Pero Venegas no estaba para complacencias y dejó a Santa María bajo
el peso de las responsabilidades que a á lo abrumaban. A mediados de noviembre supo Ramón que la Insurgencia venía arrollándolo todo y que despué de ocupar San Luis Potosí lle aba ya a Matehuala, Charcas y Catorce.
Preocupado por la ausencia del jefe, pidió al Ayuntamiento de Monterrey que
reclamara. urgentemente la presencia del gobernador y el auxilio económico
del Cabildo Eclesiástico, y que exhortara al pueblo a la defensa de los hogares contra "las hordas tumultuarias" que, según los bandos del Virrey y

261

�las proclamas de Calleja, venían destruyéndolo todo: vidas y haciendas, honras de mujeres y santuarios de templos. Vuelto el gobernador a su ínsula
hizo que don Juan Ignacio, ascendido ya a coronel, marchara con tropas
competentes a posesionarse de los pasos de Labradores y El Pilón (hoy Galeana y Monternorelos), mientras el coronel don Manuel Cordero, gobernador de Coahuila, se aprestaba en Agua Nueva con 2,000 soldados veteranos
bien armados y municionados, a enfrentarse con los 8 000 bisoños mal pertrechados que avanzaban hacia el norte, capitaneados por el caudillo insurgente
don Mariano Jiménez.
¿Quién era este Jiménez? Entre las muchas personas que se unieron a los
insurgentes en Guanajuato después del percance de Granaditas se encontraba ese joven sujeto ingeniero potosino egresado en 1804 de la Escuela de
Minería de la ciudad de México y a la sazón ocupado en trabajos de su
profesión. Ahí tuvo su primer contacto con la Insurgencia, con la que simpatizó tan hondamente, que resolvió dejarlo todo para entregarse a ella y
se presentó al Padre Hidalgo ofreciéndole sus servicios. Este, profundo conocedor del corazón humano, con ojo certero descubñó dotes de mando en el
joven profesional y lo autorizó para que organizara hasta 3000 combatientes,
otorgándole el grado de coronel. Al arrojo y a los talentos de este flamante
jefe, unidos a los del intrépido Allende, de Aldama y otros, se debió la victoria insurgente del Monte de las Cruces. Después de la derrota de Allende
en Guanajuato, donde Jiménez evitó la consumación del desa tre cubriéndole la retirada; viendo que Iriarte, con fuerza competente venía a reforzar
a la columna insurgente, obtuvo permiso para intentar una empresa que
tenia largamente meditada: venir a insurreccionar las Provincias Internas
de Oriente. Ascendido entonces a Teniente General, comenzó a obrar por
su propia inspiración aquel joven culto, bondadoso y de espíritu justiciero
que imprimió al movimiento en esta región un sello de caballerosidad
que le atrajo las voluntades. Y como más quería atraer que pelear, desde
Mat huala destacó a varios de sus oficial en misión de convencimiento,
redactó proclamas, escribió cartas e hizo que sus ayudantes escribieran también durante quince &amp;as que alli permanecieron, explicando la justicia de
la causa insurgente, los procedimientos civilizados que venían usando y la
finalidad que perseguían; con lo que logró, entre otros triunfos, que se pronunciara el 22 de enero en San Antonio de Béjar de la Provincia de Texas
el capitán don Juan Bautista Casas, aprehendiendo al gobernador don Simón Herrera y Leyva y al comandante militar don Manuel Salcedo; se aseguró Parras, Monclova y el presidio de Río Grande.
Uno de los oficiales de Jiménez, don Pedro Aranda, se dirigió por carta
a don Juan Ignacio Ramón, a quien dejamos parapetado en Labradores en
espera de 'los tumultuarios". La carta de Aranda lo impresionó muy favo262

rablemente y quiso mayores explicaciones del propio general insurgente, y
Jiménez no se hizo e perar. El 25 de diciembre le envió su Código revolucionario en el que decía: "el único móvil de nuestras operaciones es mantener independiente nuestro suelo, que ha sufrido los conflictos más apurados
desde Ja pérdida de España".

Y, ya de jefe a jefe y de patriota a patriota l decía: "He manifestado a usted,
señor comandante, las miras de la presente guerra, la cual, habrá penetrado
usted, no se dirige a la Religión, pues somos católicos. . . no contra el rey,
pues usted mira que el procurar Ja independencia con peligros de vidas y
haciendas, es sólo por conservarle este último retazo que le queda... no contra la Patria, pues lo que procuramos es que no corra la suerte de E paña,
esto es, que no sea presa de Bonaparte; pues sólo así permanecerá intacta
la fe de nuestros mayores" y termina invitándolo a ervir las banderas de la
Independencia, asegurándole que el hacerlo significaría para él, Jiménez,
'una conquista de las más gloriosas de su expedición". Varias cartas le escribió Jiménez hablándole de la imposibilidad de resistir a fu rzas tan superiores que alentaban iguales sentimiento que el pueblo.
Pero entonces -se ocurre preguntar- ¿qu' extraño género de independencia se pretendía lograr? ¿ Independencia de quién, si no de España y
de sus reyes, trescientos año opresores? No era nueva la idea de emancipación desde que en 1783 lograron la suya los E tados Unidos, con el reconocimiento de España· como no era nuevo el sentimiento de rebeldía de los
pueblos oprimidos desde que la Francia del 93 sacudió al mundo con la decapitación de sus tiranos y la proclamación de los "Derechos del Hombre"
Ya los españoles ricos de México habían pensado en alzarse con la tierra
desconociendo a la metrópoli, aprovechando la bochornosa situación de la
familia real en 1808, pero conservando para ellos solos todos los privilegios
que les procuró la Conquista. Por su parte los criollo, desde Verdad y Talamantes y don Juan Aldama, hablaron de la soberanía del pueblo y de
que los mandos deberían recaer en la nación criolla. Si al principio Hidalgo
vitoreaba a Fernando VII e porque sabía -dice Bulnes-- "que el pueblo
de la ueva España había sido educado durante tres siglos en el dogma
de que no puede existir sociedad sin Dios, sin rey y sin adoración del rey,
y la mentalidad de los pueblos no se cambia en un día". El rey, un rey
mandria, "tan pequeño en lo moral como despreciable en lo político y militar'', se hallaba entonces cautivo de Napoleón, y el pueblo español regaba
su sangre en las calles de Madrid tratando inútilmente de expulsar al usurpador. Pero ya en su manifiesto de Guadalajara aclaraba ffidalgo el 6 de
diciembre de 1810: ' Cuando rnelvo la vista a todas las naciones del Universo, veo que los pueblos más civilizados como los franceses, quieren ser
gobernados por franceses, los ingleses por ingleses. .. ' Y dirigiéndose a los

263

�españoles: "¿No sois vosotros los que hacéis alarde de haber derramado sangre por no admitir la dominación francesa? ... el mismo derecho que los
franceses tienen sobre vosotros es el que habéis tenido sobre nosotros, esto es,
el de la fuerza..." Y más tarde confirmaría el gran Morelos ( 13 de sep. de
1811): ' ... Nuestro sistema sólo se encamina a que el gobierno político y
militar que reside en los españoles, cruga en los criollos .." Pero Jiménez
venía a establecer el primer contacto de la Revolución con las sencillas gentes de estas provincias y tenía que obrar con prudencia. Lo que Jiménez
venía a propagar y que don Juan Ignacio Ramón como buen criollo, comprendió desde luego, era la cancelación definitiva del régimen infamante de
esclavitud, de exacciones y vejaciones a los nacidos en estas tierras de las
que eran dueños por derecho natural; no más privilegios en fin ni abusos
de los españoles. Ideas que el Libertador concretó en su grito: "¡ Muera el
mal Gobierno!" y que el pueblo completó: "¡ Y que mueran los gachupines!"
¿ Y la Religión? ¿ Por qué se d cía amenazada la fe católica, tesoro inmanente que esta América llevaba en la esencia de su ser? Porque apoleón I
el descreído, el enemigo del Papado, el 'Atila del Siglo" ( así lo llamaba
el virrey), el "Anticristo" (lo apellidaba el obispo) invasor de la España
de allá, pretendía que la España de acá reconociera a un rey he ho por ~I
mismo a su imagen y semejanza moral: u hermano José apol 6n. El virrey
Lizana había ya recogido proclamas napoleónicas introducidas al país ocultamente y las había mandado quemar "por mano de verdugo, como corresponde" relacionando malévolarnente la propaganda fran esa con el movimiento de Hidalgo, "el afrancesado" que había traducido las comedias de
Moliere y las tra edias de Racine, y las había hecho representar en su casa
de San Felipe, la llamada "Francia Chiquita".
Con tan bellas razones pintaba el general Jiménez el panorama político
a los ojos azorados de don Juan Ignacio, y eran tan gratas las informaciones
que le llegaban respecto de la forma caballerosa en que los insurgentes pro•
cedían, que se sintió ganado por aquella causa que sentía ser la uya propia;
pero no quiso tomar partido sin avisar antes a su jefe y tratar d atraerlo.
Escribió al gobernador enviándole las comunicaciones de Jirnéncz y diciéndole: "Parece increíble el sistema de estos hombres: al nativo del país en
nada Je faltan; al europeo que se presenta y justifica su honradez, no se le
mueve ... a los hombres buenos y calificados, no los recogen y si los dejan
con sus esposas e hijos, gozando sin quebranto de sus fincas y demás caudales que poseen .. !' Pero Santa María esperaba, esperaba el re ultado del
ya inminente encuentro del coronel Cordero con Jiménez en Agua ueva.
Don Juan Ignacio no quiso esperar más y le avisó que el 28 de diciembre
marcharía a la guarda-raya de la Provincia a conferenciar con los insurgentes.
Así lo hizo y con ellos se quedó.

264

La acción de Agua Nueva resultó chusca: apenas se enfrentaron las tropas de Jiménez con las del gobernador Cordero, abandonaron é tas a su
jefe y se pasaron a la Insurgencia. Cordero logró escapar a pezuña de caballo y sin detenerse en Saltillo, siguió hasta la hacienda de Mesillas donde
fue aprehendido por el lego Villeóas, y recogido después por el general Jiroénez para ofrecerle seguridades, alojándolo en la casa que él mismo ocupaba en altillo. Santa María, desolado al enterarse de todo esto resolvió
reconocer a la Insurgencia, y el 12 de enero licenció en El Pilón a la tropa
que mandaba y regresó a Monterrey. Se ha dicho que anta María pudo
haberse ido a reunir con lturbide en Tamaulipas, y que prefirió entregarse
por simpatía que siempre tuvo a los criollos. Esto último no hay que ponerlo en duda, y no vamos a regatearle nue tro reconocimiento, más que todo por haber tenido cl mismo trágico fin que los caudillos en cuyas manos
puso su destino. anta María, que era militar, desde que supo lo de Agua
Nueva tuvo que comprender que todo estaba perdido para el irreinato en
estas provincias, a corto o a largo plazo, como seguramente hubiera sido si
no ucede lo impre isto, lo inesperado lo increíble. Lo que importa subrayar
de su actitud es el gesto insólito en una revolución, de licenciar a la tropa
antes de cambiar de bandera. Lo usual ha sido que los jefes arrastren consigo sin explicación ni consulta a los oficiales subalterno y, naturalmente,
también a lo~ soldados para llegar al nuevo campo con elementos que les
procuren un mejor acomodo. Por esa falta de consideración y respeto al
derecho de todo ser humano -que también la carne de cañón es carne hu•
mana y es espíritu-; por ese atropello criminal a las convicciones y al libre
albedrío, fuimos a veces llevados en nuestra Revolución Mexicana a pelear
hermanos contra hermanos.
Jiménez se hallaba ya en Saltillo para el 8 de enero y mandó a Monterrey
como emisarios suyos al brigadier Juan Bautista Carrasco y al coronel Ignacio Camargo, ante quienes se pre ent6 anta María, quedando como prisionero, y toda la ciudad se pronunció por la Insurgencia. A Monclova, entonces capital de Coahuila, mandó a don Pedro Aranda y a Tamaulipas a
Jos coroneles Acevedo. El 17 del mismo mes de enero se hizo en Monterrey
la proclamación de la Independencia de América con asistencia de los emisarios Camargo y Carrasco, del coronel don Juan Ignacio Ramón, de la
tropa que había sido licenciada y de los vecino , especialmente los humildes.
Entre tanto, en el Puente de Calderón ucedían cosas lamentables. La
batalla del Puente de Calderón estuvo a punto de ser ganada por los insurgentes, a pesar de que Allende, director de la acción guerrera permitió
que Calleja reconociera sus posiciones la víspera de la acción con la misma
pasividad -dice Bulnes- con que una señora se deja examinar por su gine-

265

�cólogo. Cuando los realistas se veían ya fatigados sin haber logrado abrir
una brecha en la masa abrumadora de sus contrarios, una granada de Calleja estall6 fatalmente enmedio del parque de artillería insurgente provocando explosiones sucesivas e incendios, de modo que no fueron bastantes los
esfuerzos del Padre Hidalgo y de los pocos oficiales instruídos que ahí se
hallaban, para contener el pánico y la desbandada. La elección de aquel
punto para el encuentro con Calleja había sido hecha por Hidalgo contra
la opinión de otros altos jefes; y es de suponer que s.in el percance de la
granada fatídica, se le hubiera reconocido la elección del lugar como un
acierto; pero perdida la acción sólo hubo un responsable Hidalgo. De modo que al acampar en Pabellón las tropas derrotadas se impuso el criterio
de los militares: Hidalgo no tendría más la dirección de la campaña y sólo se ocuparía de los asuntos políticos.
Pero en el norte andaba mejor la cosa. En Saltillo supo Jiménez que una
columna al mando de don Manuel Ochoa venía de Durango a combatirlo,
y se dispuso a esperarla en el puerto de Cameros. El 20 de ese enero tan
fecundo en acontecimientos .importantes, derrota a Ochoa en Carneros, regresa a Saltillo y para el 22 está en Monterrey, a donde llega como a país
conquistado. Conquistado política, social y moralmente por la simpatía que
derrama su trato amable y su proceder caballeroso. Y por cordillera envía
de alli su propaganda revolucionaria a todos los pueblos de la provincia, a
tiempo que por su propia cuenta hacía lo mismo don Juan Ignacio Ramón,
atrayendo a sus amigos y a "los comandantes de tropa, subdelegados y personas visibles (notables) para que acudan a presentarse a su Excelencia (Jiménez) y manifestarle su adhesión". ''Y como lo pidió Ramón -dice Cossíodurante los días que permaneció en Monterrey, no faltaron jefes de destacamentos y vecinos de nota que llegaran a rendir sus respetos al general".
Lo que no es de extrañar porque, como hemos visto, el señor Ramón gozaba de magnüica reputación por su competencia y espíritu ju ticiero; era
hombre de edad, serio y a quien generalmente se le reconocía au.toridad
moral. Jiménez dictó a1li muchos indultos, mandó restituir a los españoles
lo que se les había incautado, dejando muchas simpatías a su regreso a Saltillo a principios de febrero. El pueblo, que presentía que al fin iba a tener
una patria, lo despidi6 llorando y llamándolo "Padre de los Humildel'. 1Qué
distinto rumbo hubiera tomado la historia si los caudillos insurgentes hubieran podido, como Jiménez, hablar directamente a los criollos de la Nueva
España! ¡ Si Hidalgo y los suyos hubieran dispuesto de medios eficaces de
comunicación, como los tuvieron para denigrarlos el Gobierno Virreinal y
el alto clero español! Los bandos del virrey, los edictos y las excomuniones
de los obispos, el púJpito y el confesonario impidieron que el ejército, com-

266

puesto en su inmensa mayoría de criollos y mestizos se pasaran a la Insurgencia, como lógicamente esperaba el Padre Hidalgo.
Antes de abandonar Monterrey, el general Jiménez encargó el gobierno
a don Santiago Villarreal y se fue a esperar la llegada de los caudillos a Saltillo. Venían resueltos a marchar a Texas para organizar su ejército y proveerse de armas y parque en los Estados Unidos, convencidos como lo estuvo siempre Allende, de que con chusmas ca i inermes no llegarían a triunfar sobre el ejército disciplinado y abastecido de Calleja Don Juan Ignacio
y el gobernador Santa María se hallaban ya en Saltillo a fines de enero. El
generalísimo don Ignacio Allende lleg6 a $altillo el 24 de febrero trayendo
consigo desde Matehuala a la familia de Jiménez. El Padre Hidalgo llegó
después. Era ahora una figura secundaria, un tanto desairado y otro poco
resentido, como puede inferirse de sus declaraciones en el proceso que se
le instruyó en Chihuahua, donde dijo que para aquellos días él venía con el
ejército más bien como un prisionero. Aunque todavía en Saltillo tuvo oportunidad de imponer el prestigio de su talento y de su hombría, cuando
Allende y los demás discutían en su ausencia, La contestación que habrían
de dar a una invitación que el Virrey les hizo, de acogerse al indulto en las
aciagas circunstancias a que se veía reducida la causa insurgente. Hidalgo,
que casualmente llegó a la reunión, con el mismo aplomo que en Dolores
atajó las vacilaciones de los militares comprometidos diciéndoles: "no hay
más remedio señores, que ir a coger gachupines", dictó La siguiente contestación al virrey: "El indulto señor e..xcelentísimo, es para los criminales,
no para los defensores de la patria".
Santa María quedó incorporado al ejército con el grado de mariscal, y
don Juan Ignacio Ramón fue ascendido a brigadier. Y aquí asoma su máscara grotesca la tragedia. Parece cosa fatal que las causas santas han de
tener sus iluminados, sus apóstoles, sus judas y su calvario. Surgen aquí dos
cuestiones muy interesantes: primera, ¿fue una traición o sólo pudo ser una
emboscada, la de Baján? y segunda: ¿Es históricamente correcto el nombre
"Los Ramón" que ostenta un Municipio de nuestro Estado, o debería llamarse "Juan Ignacio Ramón?

II
En Monclova, con carácter de Gobernador de Coahuila residía, como hemos dicho, nuestro conocido don Pedro Aranda, el primero que se dirigió
a don Juan Ignacio en plan de seducción. Era éste un viejo bondadoso y
campirano, algo dado a la paseada. Había mandado quitar los grillos a los

267

�prisioneros Salcedo y Herrera y Leiva que le remitió Casas de Béjar, y les
permitió que residieran con la ciudad por cárcel en la cercana población de
Santa Rosa (hoy Múzquiz). Y en Monclova tuvo el desacierto de nombrar
comandante de armas a un oficial desconocido, José Rábago, y permiti6
además que continuara en su puesto de administrador de tabacos un realista convencido, José Flores.
Cuando el coronel Cordero, abandonado por sus tropas en Agua ueva,
pasó huyendo por Saltillo, el tesorero de la Caja Real, don Manuel Rayuela -español peninsular- huyó también y fue aprehendido en Río Grande
cuando se dirigía a la provincia de Texas tratando de salvar los caudales,
que al fin le fueron quitado . Royuela, reducido a prisión, donde decía
hallarse muy agobfado por el abandono en que había dejado a su f amilia, recibió un día la visita de un antiguo conocido suyo, ranchero rico que
había estado vendiendo caballada a la tropa realista y a quien el tesorero
había hecho varios pagos con ese motivo. Dolido de la situación penosa en
que se encontraba Royuela, lo auxilió y le dio muestras de amistad. Era este
ranchero el dueño de las haciendas del Alamo y Santa Rosa, antiguo comandante de la Compañía Volante de Pesquería y nativo del Valle de Salinas
el célebre don Francisco Ignacio Elizondo, el de la triste celebridad de Poncio Pilatos, si no la negra elebridad del 1 cariote. De su trato frecuente
con el tesorero surgió la confidencia de Elizondo, de haber tenido ciertas diferencias con el gobernador Aranda y el intento apenas esbozado, de aprehenderlo para entregarlo al Virrey. Royuela entonces le amplía los horizontes: ¿Por qué no aprehender de una vez y entregar a lo caudillos, que a la
sazón se disponen a pasar todos juntos por Monclova rumbo a Texas? e
sabía que Béjar había sido recuperado para el virreinato por el ubdiácono
José Manuel Zambrano· además, el virrey tenía ofrecidos 10,000.00 pesos
por cada una de las cabezas de los caudillos principales y 5 000.00 por los
de segunda categoría; y Calleja se había apresurado a difundir por estas provincias la oferta tentadora. Desde entonces se incubó la contra-revolución.
El bueno de Aranda, después de recoger los caudales que custodiaba Rayuela, le permitió pasar su cautiverio en el poblado de Santa Rosa, en compañía de los prisioneros de Texas Salcedo y Herrera y Leyva. Así pudieron,
movidos todos por Elizondo que iba libremente de un Jugar a otro, a espaldas de Aranda, conspirar en Santa Rosa los prisioneros y en Monclova Rábago, Flores y el capitán sonorense Ramón Díaz Bustamante, "El Capitán
Colorado" que después había de reclamar para sí la sucia gloria de haber
sido quien acon j6 a Elizondo. Y como éstos e taban en el nuevo gobierno,
mantenían a los demás al tanto de los movimientos de la Insurgencia, de
modo que pudieron elaborar con todos sus detalles un plan tan pérfido como inteligente y audaz. A Saltillo fueron destacados dos espías muy hábiles,

268

ebastián Rodríguez y el militar mercenario Felipe Enrique Neri que se
hacia llamar barón Bastrop, procedente de las filas de Federico
Grande
y con relaciones en los Estados Unidos. Estos espías, que lograron ganarse
la confianza de los caudillos, asistían como consej ros a sus juntas y tenían
informado a Elizondo de las resoluciones que se tomaban. De modo que
desde que los jefes - in asistencia de Hidalgo- resolvieron emprender la
marcha, Elizondo supo que la columna salía de Saltillo el 16 de marzo encabezada por los caudillo y demás jefes principales, incluído el brigadier
don Juan Ignacio Ramón y el mariscal don Manuel Santa María, con 3,500
hombres, 22 cañones, más de 200 mulas de carga con cinco millones de pesos
en monedas y barras de plata y muchos coches y carros con impedimenta;
quedándose, como e dijo ya en altillo, don Ignacio L6pez Rayón con el
resto del ejército. Al día siguiente, 17 de marzo, mandó Elizondo que unos
oficiales de los comprometidos organizaran en Monclova un "gallo ' nocturno
al que invitaron al Gobernador Aranda y allí lo sorprendieron y lo redujeron a prisión. -Felonía que un siglo más tarde inspirara a Victoriano
Huerta para aprehender y entregar al tormento y a la muerte a don Gustavo Madero, durante un banquete que el mismo Huerta le ofreció-. En
seguida envi6 Elizondo a un oficial de su confianza, José María Uranga,
dizque de parte del gobernador Aranda, para avisar a Jiménez que salía a
Baján a esperarlos para auxiliarlos y acompañarlos a Monclova.
La marcha a través del desierto coahuilense sin forrajes, sin arua, cegada
de antemano por los hombres de Elizondo la noria de Agua Nueva, fue sumamente penosa para hombres y acémilas. El día 20, después de una jornada de catorce leguas empi za a llegar la columna famélica y sedienta al
rancho de La Joya donde se encuentra 1a noria llena de piedras. Elizondo,
situado ya en las Norias de Baján con gente armada de Monclova a sólo
cuatro leguas y cuarto de La Joya, envi6 uno de sus oficiales, esta vez Pedro
Berna! con carta de Uranga para el general Jiménez, ratificándole las "seguridades" que había. En realidad para que llevara noticia de las deplorables
condicione en que venía la columna y para in pirar mayor confianza. ¡ Cómo
recuerda esta felonía la noche negra de Tlaxcalantongo! Y en verdad, el
tal Bernal upo desempeñarse: "A pregunta que e le hizo sobre Elizondo.
contestó qu no lo conocía; interrogado sobre Aranda, el gobernador ya preso, contestó que venía con ellos y que ese día saldría a encontrar a Su E ·celencia; pedidos informe acerca de la actitud de los españoles del rumbo,
dijo que no sabía más sino que se le esperaba con las calles adornada , con
arco y con gente desde la orilla hasta la igl ia".
-"¿ Y cómo estamos de agua? Pregunta Jiménez?"
-"Hay poca y Vuestra Excelcn ia trae mucha gente. Sería bueno que
los coches y las personas principales se fueran adelante para que tomaran

el

269

�la primera agua; así, cuando llegue la tropa, los atajos y los avíos, ya Su
Excelencia y los señores habrán hasta descansado. De esta manera podrá haber agua para tocia la gente y los caballo , pues llegando todo de un golpe
no toman agua en todo el día".
- "Pues bien así lo baremo '.
Y despidiéndose Bemal, torn6 rápido al campo realista a dar a su amo
la feliz noticia.
Como se dijo se hizo. Es decir que no fue el g neralísimo Allende, jef
supremo militar y responsable de la seguridad de la columna, ni Jiménez, su
teniente general: sino Elizondo, el enemigo oculto, tortuoso y desalmado,
quien di puso la forma en que d berían marchar para mejor ntregarse en
detalle, con las tropas y los cañones a retaguardfa, casi sin escoltas, sin avanzadas, in cubre-ílancos. . . El 21 de marzo n la mai1ana
reanuda la
marcha. Van delante los coches onduciendo a los jefes, a las familias y algunos religiosos que los acompañan. "En los carruajes y sobre sus cabalgaduras, los hombres y mujeres, con las caras mustias y lo labio resecos, dormitan o callan'.
Elizondo con el grueso de su gente, y una buena ración de lazos que servirán para amarrar a los prisionero lo espera en Las orias detrás de una
pequeña colina, dejando algunos soldados eo línea desplegada en un recodo
del camino, a manera de valla militar para hacer honores. Van llegando
los coches uno a uno: los primeros con mujeres y religíosos que son amarrados sin resistencia y sin ruido y enviados al cercano paraje de Baján. En
el coche que llega en quinto lugar (coche grande seguramente) vienen Allende, Jiménez, Arias, Juan Ignacio Ram6n, un hijo de Allende y u.na señora.
Al darse cuenta Elizondo de quiénes eran, porque se lo dice un oficial pris.íonero d quien se había hecho acompañar, ordena que los rodeen y los
intima a rendición; pero Allende, siempre impetuo o, exclama: "¡ Eso no~ yo
no me rindo, prefiero morir!" a tiempo que echa mano a u pi tola y dispara
sin acertar.
ontesta una descarga de los hombr s de Elizondo sobr el coche, de la que resulta muerto el jovencito Indalecio Allende, hijo d 1 caudillo. Don Juan Arias pretende hacer uso de sus armas y es herido ea una
cadera. La intervención prudente del señor Ramón hace comprender a los
otros que toda resistencia es inútil, y an bajando uno a uno. Ya nadie se
defiende y, amarrado como los anteriores, son de pachados a pie a Baján
mientras el coche sigue adelante con el muerto y el herido. En el coche siguiente vienen triunfantes, los espías Rodríguez y Ba trop. Siguen cinco
coches más y a poco se acerca el que ocuparía el señor Hidalgo, pero sólo
vienen n él cuatro personas desconocidas. El cura se había bajado poco ante!! del coche y viene montando un caballo prieto, seguido de cuarenta hombres también montados. Elizondo le hace un saludo, lo deja pasar y lo sigue,

270

Y cuando está ya para rebasar la tropa estacionada al mando de los Flore
(Jo é Y su hijo icente), le marca el alto. Hidalgo hace ademán de sacar su pistola, pero Vicente lo deti ne diciéndole: " i piensa usted hacer
armas estará perdido pol'que la tropa hará fuego y acabará con todo ustedes". El cura, un padre que lo acompañaba y sus sirvientes, desarmados pel'O no amarrados, quedan al cuidado de Flore.s, de Rábago y d doce soldados.
La escolta es también desarmada. En el último coche viene Santa María
con otro jef:s. Luego van llegando pelotones de soldados que son, así mismo_. sor~rcndidos y a.marrados. Al final vienen lo cañones que hicieron poca
rcststencta porque no hubo tropa que los apoyara. El rueso de Ja columna
venía a retaguardia a1 mando del general Iriart y al darse cuenta del desastre, vuel;e grupa i~ combatir, dejando a los jefe en manos del nemigo.
(Est~ Inarte
hab1a hecho sospechoso a Jo ojos de Allende por ciertas
marnobras de que tuvo noticia, y cuando en la junta de guerra efectuada
en altillo en vísperas de la marcha d la columna al norte, se trató de de ignar al jefe que habría de quedar al frente de lo que atrás quedaba de la
Ins°:gencia Iriarte declinó el honor. Lo mismo hizo Abasolo, sólo López
ayon tuvo la ~tereza .d aceptar la grave responsabilidad de recoger la
band ra de la msurrecc16n, para entretener al ejército virreynal mientras
los suyo reparaban sus quebrantada fuerzas en la Texas lejana, y volvían
con el m~ntos de guerra uficientes. Se sabe que el generalísimo Allende.
al despedJISe d Rayón y hacerle su recomendaciones, siempre receloso de
Iriarte a quien, a pesar d todo, se le confiaba la eguridad de la columna
previno a Rayón que si lriarte regresaba a altillo, lo hiciera fusilar. y
orden fue cumplida antes de que Rayón emprendiera su r tirada heroica
asediado por enemigos, hasta llegar con los poc hombres que le siguieron
hasta el centro del país, u antigua base de operaciones donde volvió a reanudar la lucha.

b

Ochocientos noventa pri ioneros, todos los cañone y ra.n número de fusiles y lanzas, cargas de pólvora, carruaj , carros con impedimenta, mulas,
caballo y toda la plata. Tal fue el botín, fruto espléndido del crimen calificado y perfecto, preparado con admirable precisión y ejecutado con inteligente arrojo; cualidades de las que Elizondo nunca había dado ni volvió
a dar pruebas, contra víctimas que
entregan por exceso d confianza, en
manos de farsante. ''La traición de Elizondo", condena desde entonces la
voz del pueblo y muchos historiadores desde don Carlos María Bu tamante
contemporáneo suyo aunque no testigo de los h cho ; "La emboscada
Baján", la llama ito Al io Robles, no la traición, porque asegura que Elizondo nunca perteneció a la Insurgencia y, si la combatió, fue por motivos
persona.Je y por simpatía al régimen ,m ynal. La versión de que pretendió de Allende un alto grado en el ejército ae por tierra al aberse que no

d;

271

�conocía a ninguno de los caudillos y por eso se hizo acompañar, al asaltarlos,
por un prisionero que le iba diciendo quiénes eran, a medida que llegaban.
Y el acucioso historiador don Luis Castillo Ledón, de quien he venido valiéndome para relatar gran parte de este pasaje, en su obra monumental
Hidalgo, la vida del Héroe, dice respecto de Elizondo: "no era una traición la suya porque nunca estuvo en el bando de la Insurgencia, y no hizo
sino servir al partido a que había servido siempre". Algunos historiadores
atribuyen al obispo Marín de Porras el haber dado a Elizondo el consejo
de aprehender a los caudillos insurgentes a su paso por Monclova. Versión
que refiere el benemérito y sabio historiador don José Eleuterio González
(Gonzalitos), y que dice haberla recogido de iabios de un hennano de Elizondo. Este punto ha sido muy debatido, a veces con más pasión que espíritu analítico. Sin poner en duda, naturalmente, la veracidad del doctor
Gonzalitos, se ocurre pensar en el deseo del hermano de Elizondo, de atenuar la culpabilidad de su deudo, creyente y obediente sumiso, presionado
por el fuerte ascendiente de un alto dignatario de la Iglesia. Aunque, a decir verdad, el buen éxito de la acción de Baján no estriba en la sola idea de
apoderarse de los caudillos a su paso por Monclova, que serla en su caso,
lo único que pudo haber aconsejado el obi po; sino en la elaboración del
complicado e inteligente plan y, sobre todo, en su maravillosa ejecución que
no pueden lógicamente atribuirse a la dudosa agudeza mental de Elizondo
antes bien al gachupín Rayuela, a los experimentados espías: el llamado "barón Bastrop y al mercenario Neri; y a los criollos veteranos en la política y
en las armas Herrera y Leyva y "El Capitán Colorado" Díaz Bustamante,
quien se jactaba de ser el autor de la idea. La misma preten ión hizo valer
Royuela y ambos fueron premiados en diversas formas.
Sea de ello lo que fuere, lo que no admite discusión es que Elizondo aconsejado por Royuela, por el obispo, por el "Colorado" o por el Diablo Cojuelo, era ya suficientemente crecidito ( pasaría de los 50), y pudo discernir
y obrar bajo su propia responsabilidad. Y es indudable también que en
Monclova mostró inaudita crueldad con los prisioneros haciendo poner grillos al venerable Hidalgo y a los demás jefes, fusilando muchos oficiales,
repartiendo "encomiendas" de soldados rendidos para que trabajaran como
esclavos en las haciendas cercanas, y encerrando durante varios días en las
estrechas bartolinas de la cárcel de Monclova, en las que escasamente cabrían cien personas, a gran parte de las ochocientas que aprehendió en
Baján.
Por gentileza del distinguido historiador, Profr. l rael Cavazos Garza, tuvimos a la vista un oficio suscrito por la viuda de don Juan Ignacio, en
que implora humildemente al gobernador realista en tumo, que no se le
despoje de la casa que habita por ser ésta y una hija, lo único que le dejó

272

su esposo después de haber dedicado casi toda su vida al servicio del gobierno virreinal. Ignoramos el resultado de esa gestión, pero como del árbol
caído todos hacen leña, nuestro conocido don Ignacio Elizondo se dirigió a
su vez a don Juan Castañeda, alcalde de Lampazos, pidiéndole que recogiera
de la viuda de su antiguo amigo y compañero don Juan Ignacio, un macho
prieto y una pequeña cantidad que le había quedado debiendo el que días
antes fuera sacrificado por obra y gracia de las maniobras del propio Elizondo. Es as1 mismo indudable que más tarde, en 1813, trasladado a Texas
con el grado de teniente coronel, tras de haber sido derrotado en "El Alazán"
por don Bernardo Gutiérrez de Lara, de donde huyó hacia Laredo con sólo
60 de los 2,000 hombres con que contaba; como a manera de revancha hizo
asesinar a 74 dispersos de la acción de rio Medina que le fue favorable. Fue
tan repugnante la carnicería que uno de sus tenientes, horrorizado y enloquecido, lo acribilló a puñaladas. "El que a hierro mata..."
Así acabaron también Manuel Salcedo y Sim6n Herrera y Leyva quienes,
tratados gentilmente por Aranda cuando le fueron enviados con grillos desde
Texas, según hemos dicho, correspondieron colaborando con Elizondo. En
efecto la noticia nos llega por un bando del Gobernador del Nuevo Reyno,
don Joaquín Arredondo, de fecha 5 de octubre de 1814, en el que se exhorta
a los habitantes de la provincia a denunciar o aprehender "al infame Pedro
Prado, soldado desertor de la compañía volante de Parras que, según se sabe,
se ha introducido en esta capital después de cometer la inicua acción de
degollar a los señores Simón Herrera y Leyva y Manuel Salcedo".
En Monterrey, hemos visto, había quedado como gobernador, desde }a
visita de Jiménez don Santiago VtllarreaJ; pero una vez aniquilada la Insurgencia, según se creyó después de lo de Baján, el 2 de abril se pronunció
el ayuntamiento y nombró una junta gobernadora que fue reconocida por
el virrey, la que ordenó que fueran dados de baja: don Juan Ignacio Ramón con fecha 31 de diciembre de 1810, y don Manuel Santa María desde
el doce de enero del once. . .. "Y respecto a los soldados de la Punta (la
Punta de Lampazos) que sirvieron a las banderas enemigas... dar cuenta al
Sr. General del Ejército de Operaciones". Y el 4 de diciembre de 1811 se
reclama a la autoridad de Lampazos "La tardanza con que se ha procedido
al secuestro y embargo de los bienes del insurgente Juan Ignacio Ramón,
Capitán Graduado de la Compañía de 1a Punta".
Como se ve, con don Juan Ignacio abrazaron la causa insurgente algunos
de sus subordinados lampacenses, entre ellos su hermano el capitán don
Buenaventura, también aprehendido en Baján, conducido a Chihuahua y ejecutado como los otros jefes. Pero no hace mucho que surgió la duda de
si el teniente Ventura Ramón que combatió a los insurgentes del patriota
José Herrera en un punto cercano a Cerralvo llamado "La Chorreada", dos

273
Hl8

�años después de los fusilamientos de Chihuahua, serla el hermano de don
Juan Ignacio, agazapado tal vez a la hora de las grandes decisiones. Y de
ser así, habría que rectificar el nombre del municipio de Los Ramón sustituyéndolo por el de Juan Ignacio Ramón. Procurando aclarar los hechos
ante el peligro de que se cometiera una injusticia, nos dirigimos a Chihuahua
en solicitud de información auténtica, tomada de las constancias procesales
del juicio instruído a los prisioneros de Baján, Y el presidente de la Sociedad de Historia de aquella capital hermana gentilmente contestó que,
aunque los archivos de aquellos procesos desaparecieron hace años en un
incendio que destruyó el palacio de gobierno donde se guardaban, él estaba
en posesión del siguiente dato fehaciente relativo a la pregunta: ''Después
del 27 de junio de (1811) en que cayeron el abogado don José María Chico
y el intendente Ignacio Salís, fueron fusilados los capitanes Trinidad Pérez
y Ventura Ram6n". Información ésta que coincide, palabra por palabra,
con la que el historiador Sánchez Jiménez consigna en su obra Hidalgo,
Antorcha de Eternidad. Queda pues, aclarado que el antiguo Valle de los
Ramones llamado Villa de los Ramón desde el 30 de octubre de 1912, es
históricamente bien llamado porque honra a los dos hermanos, don Juan
Ignacio y don .Buenaventura, héroes y mártires de nuestra Independencia.
Volviendo a nuestras prisiones de Baján, fueron conducidos bajo la vigilancia de Manuel Salcedo hasta Chihuahua y puestos a disposición de don
Nemesio, padre de Manuel y Gobernador General de las Provincias. (Ocho
o diez de los religiosos aprehendidos fueron enviados a Durango, sede de la
mitra a que pertenecían, y allá fueron degradados y fusilados). «veinticuatro
largos días de jornada a lomo de mula bajo el ardiente sol primaveral y
durante las noches bajo la fría lluvia o el sereno maligno", mal abrigados,
mal comidos, llagados por los grillos y sufriendo humillaciones y burlas de
sus custodios. . . y todo para ser al fin afrentados con procesos inicuos y sacrificados bajo el estigma de traidores. El 16 de julio de 1811 fue fusilado
don Juan Ignacio Ram6n, en compañía del mariscal don icolás Zapata,
del coronel Santos Villa del tesorero Mariano Hidalgo, hermano del cura
de Dolores y del mayor' de plaza Pedro León. Así pagaron co~ 5:1s vidas,
su honra y sus bienes, el delito de crear para nosotros una conciencia, la de
ser libres; y una patria, la Patria Mexicana.
Don Juan Ignacio Ramón no fue, como Allende, el ray~ centellan_te d_e
la Revolución de Independencia; no fue como el Padre Hidalgo un ilwrunado que anastr6 a su paso a las masas populares con la fascinación de su
espíritu luminoso, con Ja elocuencia de su palabra, la. sedu:ción de su
dad y su prestigio de sacerdote, de maestro y de ab10. Si algo en comun
tuvo don Juan Ignacio con alguno de los caudillos fue, aunque con menos
brillo, con don Mariano Jiménez, el Ballardo me.xi.cano sin miedo y sin ta-

cha con quien se sintió identificado desde el primer contacto. Ambos eran
civilizados en sus procedimientos, leales y rectos por temperamento y por
educación. Modesto y serio, medianamente instruído y capaz, don Juan Ignacio gozaba de generales simpatías en la región y por eso el gobernador
Santa María lo recomendaba al virrey --como ya dijimos-- para que asumiera el puesto de gobernador que el propio Santa María queria dejar.
De modo que el hecho de dar su decidido aval a la causa insurgente, tenía
que traducirse en aceptación popular de sus postulados. Había pasado su
juventud en constante guerra con los indios, para que fuera posible la vida
social y el progreso de estas provincias, y cuando hubo alcanzado, en la
madurez de su edad, una posición honrosa y prometedora, lo deja todo para
seguir la a entura que le ha hecho vislumbrar un amanecer de libertad para su país. Tal vez no llegó a cruzar su espada con los que se obstinaban
en seguir siendo esclavos; no hubo quizá ocasión de que sus manos derramaran sangre hermana ¡ Cuánto mejor! Derramó sí, su influencia de hombre distinguido y el contagio de su fe en la bondad de Ja nueva causa. AJ
influjo de su palabra y de su ejemplo apretáronse las filas insurgentes con
reclutas que llegaban de toda la provincia a alinearse bajo las banderas de
Jiménez, y con soldados veteranos que abandonaban al virrey a la hora
de los encuentros.
Me aventuro a creer que si la Insurgencia no encontró enemigo qué combatir en este Nuevo Reino, ello se debió principalmente al señor Ram6n.
No fue la suya una actuación guerrera, sino una misión apostólica, así la
califica el doctor Gonzalitos. Y rnUJ"ió como mártir, limpiamente, sin haber
profanado las páginas blancas de su vida con manchas de debilidades humanas. Si para merecer la gratitud nacional bast6 al licenciado Verdad y
Ramos lanzar valientemente una .idea y morir por ella, don Juan Ignacio y
don Ventura Ramón de Burgos conquistaron así mismo un lugar modesto
pero digno, entre los que tuvieron el privilegio de morir por la Patria.

bo?-

274

275

�DO

JOSÉ MARIA PARAS BALLESTEROS PRIMER GOBERNADOR
CONSTITUCIO AL DE UEVO LEÓN

E11sayo biográfico
PaoFR. Cmo R. CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadistica

1794. En el pequeño vecindario parroquial de San
Mateo del Pilón vino al mundo, en el mes de abril de aquel año, el más
ilustre de los hijos de Montemorelos: don José María Parás Ballesteros.

TRANSCURRÍA EL AÑO DE

En el archivo eclesiástico, "Libro de bautismo No. 4, a folios 6" se encuentra el testimonio de su nacimiento que a la letra dice:
"Partida 82. Jph. María de Jesús Parás -Pilón- En esta Parroquia de
Sn. Matheo del Pilón, en beinte y ciete de Abril de mil setecientos nobenta
y cuatro años baptisé solemnemente a Jph. María de Jesús, español, de onse
día de nacido, hijo legítimo de Dn. Visente Parás Pereda, y de Da. Guadalupe Ballesteros vecinos de este Valle: fueron sus padrinos Dn. Julián
Echavarría y Da. Ramona Ballesteros a quienes advertí su obligación y cognación espiritual, y para que conste lo firmé Br. Jph. María G6mez de Castro. Rúbrica".
Don Vicente Antonio Parás Pereda era "natural de la villa de Llanes,
en el Principado de Asturias". Doña Guadalupe Ballesteros pertenecía a
una de las "principales" familias del Pilón.
En la formación de la personalidad del Sr. Parás Ballesteros es notable la
influencia de su padre, en dos aspectos principalmente: el amor a la cultura
y una actitud positiva ante los problemas de la comunidad.
De la preocupación de don Vicente Antonio Parás Pereda por la educación
de los suyos queda constancia en el archivo oficial. En solicitud de "carta
de limpie-za de sangre" asienta: "Proximamente estoy para colocar a mi hijo
entenado D. José Lázaro de la Garza Ballesteros, en la carrera de estudios

277

�para que por este medio goce y tenga la buena educación y crianza que como
padre me corresponde".
Y así como inscribió en el Seminario de Monterrey al adolescente José
Lázaro, lo hizo con su hijo José María al terminar la infancia de éste.
Del espíritu progresista del Sr. Parás Pereda citaremos hechos:
El año de 1814 se puso en venta la "labor de la Capellanía" llamada de
Santos Coy o del Padre Ireneo Guerra, contigua a la congregación vecinal.
Parás Pereda fue uno de los postores en la subasta. Declaró que si resultaba
favorecido en el remate sólo aprovecharía los "seis días de agua" de dicha
"labor"; la tierra ( 120 hectáreas, aproximadamente) la cedía a beneficio
del "repueble" del vecindario. Sin embargo, tierra y agua se adjudicaron
a otras personas.
Al afio siguiente, en su carácter de Subdelegado en el Valle, gestionó y
obtuvo del gobernador del Nuevo Reino de León la expedición de un decreto por el cual el vecindario ocuparía, por fin, un cuarto de caballería
de tierra después de un litigio de sesenta años.
En un ambiente hogareño, donde el estudio alternaba con las actividades
agropecuarias y comerciales, y el sentimiento del bien común era norma,
pasó su infancia y fortaleció su carácter en la juventud don José Ma. Parás
Ballesteros.

LA "LmRERÍA"

Todos los biógrafos del Sr. Parás destacan en primer término su cultura.
El Lic. Hermenegildo Dávila escribe sobre este aspecto:
"Estudió en el Seminario luciendo siempre en sus cursos. Desempeñó la
clase de latinidad y dejó el Colegio después de haber estudiado Teología".
Pero su instrucción no se reduce a los estudios del Seminario. La verdadera expresión de su cultura, la más cabal, es su "Librería ', nombre que
daba a la biblioteca que había formado.
El examen de los volúmenes que la integran (trescientos aproximadamente) revela los más variados intereses, las múltiples actividades y las pre'
,
ferencias de una vida fecunda y provechosa para sí y para sus contemporaneos. La biblioteca del Sr. Parás tiene un claro sentido funcional.
Hay en su biblioteca libros que recuerdan al docente y evocan, a la vez,
al humanista clásico, tales son: Teoría de la Lectura, Gramática Latina, Catecismo de R etórica, Nuevo Estilo, Ret6rica Epistolar, Gramática Española,
Retórica de Blais; la Odisea, Virgilio, Oraciones de Cicerón . ..
Otros reflejan la vida del creyente. Indice de su cristianismo son, entre
otros, los libros que se citan : Historia Sagrada, Explicación de la Doctrina
278

Cristiana, Ordenanzas de la Religión, V en ida del M esío.s, Hechos de los
Apóstoles, Pensamientos Cristianos . . .
Pero la religiosidad no absorbe la vida del Sr. Parás como absorbió la
de su hermano materno, el célebre Arzobispo don José Lázaro de la Garza
Ballesteros. Ambos estudiaron en el Seminario, mas siguieron distintos rumbos: el mayor se consagró a la Iglesia, el menor, a la Patria.
Para su actuación en la Guardia Nacional o en la Milicia Cívica se prepara leyendo las biografías de notables estrategas : Carlos el Magno, Bolívar,
Napoleón, o bien acudiendo a textos especiales como el intitulado Principios
Estratégicos.
La preocupación del padre de familia por la cultura y la salud de los
hijos se hace patente en la serie de volúmenes alusivos que incluye en su
Biblioteca: Aritmética de los Niños, Lecciones Elementales de Historia, Almacén de Niños, Morelos para Jóvenes, Mujeres Ilustres, La Doncella de Orleans, Economía Doméstica, El Cocinero Mexicano.
En su empresa agropecuaria trata de superar las prácticas tradicionales,
los procedimientos rutinarios, mediante la consulta de obras específicas: El
Catecismo de la Agricultura, El Manual del Sangrador, Las Ordenanzas de
Tierras y Aguas.
Sus conocimientos sobre el origen de la tenencia de la tierra y la distribución de las aguas de riego lo convierten en árbitro de todos los problemas
de esta índole.
Enriquecen la "Librería" volúmenes que manifiestan sus preferencias literarias: El Quijote, Novelas de Cervantes, Pablo y Virginia, Ivanlzoe, el Decamerón, Campos Elíseos, Cabaña Indiana, El Cementerio de la Magdalena.
Moratín y Hermosilla están presentes con algunos de sus libros.
Lector de Cicerón, y consecuente, sin duda, con el concepto de que "la
Historia es la maestra de la vida", la biblioteca del estadista abunda en estudios de esta disciplina. Además de las biografías ya mencionadas, en la
"Librería" se encuentran Tratados de Historia General, Historia Antigua.
Historia de Grecia, Historia Romana, Catecismo del Bajo Imperio, Historia
del Príncipe don Carlos, El Año más Memorable, Historia de Cicerón, Historia Moderna.
La función del hombre público exige capacidades sobresalientes y una
cultura a tono con las demandas sociales del momento histórico en que vive.
El Sr. Parás consideró como una misión su tarea de estadista. A ella consagró, de preferencia, sus extraordinarias capacidades de organizador y su
amplia cultura durante treinta años, desde el día en que se inició en la política hasta el último momento de su existencia.
Todos los libros de su acervo fueron valiosos auxiliares en el desempeño
de su elevada misión. Pero hay algunos cuyo contenido responde en forma

279

�específica a las concepciones del hombre de estado. He aquí los títulos más
importantes: Ventajas de la Sociedad, Manual del Abogado, Teoría de las
Penas, Legislación Civil y Penal, AdmÍ11istración de Justicia, Curso de Po-

Utica, Economía Política, Derecho de Gentes, Triu11fo de la Libertad, Verdaderos Intereses de la Patria.
En este apartado pueden incluirse los libros de Higiene y el tratado sobre
la vacuna que le fueron muy útiles al gobernante en épocas de epidemias.
En relación con los más altos valores humanos anotamos un libro con este
nombre tan significativo: Brauo; quizás otro: El Héroe Español.
Una avanzada concepción del mundo, una concepción científico-filos6fica,
profesa el Sr. Parás. Así lo revelan los modernos tratados que posee sobre
Física, Química, Geografía, Astro1Lomía; estudios sobre la Naturaleza y una
Crónica de Ciencias y Artes. En otro orden de disciplinas figuran los volúmenes siguientes: Viajes de un Filósofo, El Hombre Feliz, la Lógica de Con-

dillac, V oltaire . ..
La "Librería" del Sr. Parás nos da, pues, su imagen espiritual y con ella
un anticipo de su vida y de su obra.

El somero análisis de sus libros justifica plenamente el concepto que formula uno de sus biógrafos: "Fue un hombre de inteligencia muy clara y
de instrucción nada común" (Dávila, ob. cit.).
En los capítulos subsecuentes se irán precisando las características de su
extraordinaria personalidad.

Et

PROPIETARIO

"Fué este rico propietario hijo de Montemorelos" ...
Así comienza la semblanza que escribe el Lic. Dávila, ya mencionado.
Su condición de hombre acaudalado que se consagra a la actividad política y social es rasgo que lo singulariza entre sus coterráneos.
La riqueza fue factor positivo en su tarea de estadista.
Hombre de empresa, de indiscutible capacidad organizadora, acrecienta
su heredad con la adquisición de casas y solares en el vecindario, y con la
compra de la finca rústica más extensa de la comarca.
El Jatif undio de San Antonio Abad de Cabezones ocupaba con sus dilatadas tierras, todo el suroeste de la jurisdicción municipal. Eran las tierras
de una de las primitivas mercedes otorgadas en el siglo XVII que habían
permanecido indivisas.
Por un antiguo documento se sabe que el Sr. Parás "compró al Sr. D.
Ger6nimo López de Peralta Villar y Villami1 la Hacienda de San Antonio

280

Abad de Cabezones, sita en esta jurisdicción, en virtud de licencia que este
señor obtuvo del Soberano Congreso para enajenarla por ser de las fincas
comprendidas en el mayorazgo de sus apelativos, cuya hacienda comprende
cincuenta sitios de ganado menor y veinte caballerías de tierra, dentro de
los ríos Pilón y Potosí, desde las bocas de su nacimiento, río abajo, siendo
sus linderos fijos las expresadas bocas y ríos, y llegando en el del Pilón hasta
el paso antiguo en la población de esta ciudad".1
La Hacienda de San Antonio Abad había sido en el siglo XVII y principios del XVIII uno de los más famosos criaderos de ganado caballar y lanar
en el Nuevo Reino de León. Cuando la compró el Sr. Parás se encontraba
casi abandonada.
En pocos años, a pesar de la inestable paz social que caracterizó a aquel
período de nuestra historia, su nuevo dueño convirtió el latifundio en la mayor y más floreciente empresa agropecuaria de la comarca.
Cerca de la Sierra Madre Oriental, a márgenes del Potosí, estableció la
finca agrícola más importante del inmenso predio, la Hacienda de Cisneros,
con toma de agua exclusiva para sus cuatrocientas hectáreas de pan-coger.
La tradición atribuye al talento emprendedor de don José María Parás
dos obras de singular valor para la agricultura: un recio y airoso acueducto
de sillares (que salva uno de los arroyos) compuesto de ocho o diez arcos
que aún subsisten, en parte; y dos túneles o "tajo " próximos a la "Boca"
del Río Pilón que servirían para facilitar el riego de las tierras en la cabecera norte de la hacienda, obras que los años y la naturaleza no han podido
destruir.
Organizó un vasto sistema de riego que le permitió duplicar las tierras laborables lindantes al río Potosí: reconstruyó acueductos, abrió nuevas acequias, levantó presas, aprovechó los numerosos arroyos, que atraviesan aquellos lugares, como otros tantos acueductos para llevar el agua de ]a Saca
principal a los sitios más distantes.
Cañaverales y trapiches, sementeras y trojes cambiaron la monotonía agreste del paisaje de aquel dilatado predio.
Y resurgió la ganadería: los "ranchos" se poblaron de ganados mayores
y menores a pesar de que las tierras están cubiertas de ásperos y espinosos
arbustos e infestadas de parásitos.
Más de cincuenta "suvientes", con sus familias, realizaban las diversas faenas que demandaba la explotación del latifundio. 3
Los cincuenta sitios de ganado menor (menos cinco segregados antes) equivalen
a poco menos de la quinta parte de los 1,876 kilómetros cuadrados del territorio municipal.
• Una tradición, que está a punto de perderse, evoca la legendaria imagen del "amo
trabajador y comprensivo".
1

281

�La inteligencia y el esfuerzo del Sr. Parás incorporaron a la economía del
estado mi11ares de hectáreas de tierras antes improductivas.
Y al repartir entre sus hijos la hacienda de San Antonio Abad de Cabezones dio término al último latifundio del valle del Pilón.

LA CASA DE SU MORADA

Así como no se redujo a vivir a e,s-pensas de las tierras y bienes de campo
heredadas, tampoco se avino a formar su hogar en alguna de las casas que
eran parte del legado que recibió.
El mismo espíritu de originalidad que lo alentó en su máxima empresa
de campo lo llevó a construir, en la cabecera del Valle, la casa de su morada.
La casa, como todas sus obras, responde a sus intereses, a sus ideales. Tiene, además, una breve, pero significativa historia que descubre otros rasgos
de la personalidad del Sr. Parás. Esta desconocida historia nos muestra
cómo conjuga sus propósitos de mejoramiento del caserío con sus intereses
personales.
He tomado los datos que aquí consigno de los escritos presentados al Ayuntamiento por su apoderado, el e.'!:-insurgente don Pedro Noseda.
En el año de 1823, el Sr. Parás compró el solar de doña Josefa Ribera,
"sitio en la calle Fundadora". Colindaba por el Poniente con "un corto
terreno de nueve varas perteneciente a Da. Lucia Gil de Leyva, en la esquina. que forman dicha calle Fundadora y la de la Paz".
Aclara el Sr. Noseda que su poderdante tenía reunidos los materiales "para construír una fábrica costosa y lucida" y "que el enunciado C. Parás.
estimulado de su amor tan singularizado a esta su patria, deseoso de adelantar el lustre y ornato de este Valle" hace "ventajosas propuestas a la citada su colindante por sólo el conato de perfeccionar las calles, sacando su
fábrica valiosa a la esquina".
Pero la dueña del "corto terreno" no acepta las proposiciones que se le

hacen.
Noseda pide que el Ayuntamiento intervenga. Invoca la Constitución de
Cádiz, la cual aunque ''prohibe al Rey que pueda tomar propiedad ...en caso
necesario será permutada a juicio de hombres buenos".
El Ayuntamiento corre traslado del escrito a la Diputación Provincial,
agregando un informe que a la letra dice:
"En este Valle, por falta de Ayuntamiento en el anterior, anticonstitucional gobierno, y por la de policía, desde su fundación se ubicaron mal
los antiguos vecinos, y, a pesar del arreglo de las calles, extensión y de282

más auges debidos a los Ayuntamientos antecesores y actual, resta mucho
por reformarse por la policía para obtener comodidad, salubridad y ornato, esencialmente en la salida de las calles al costado sur que cae al río.
Además, los jaca.les junto a las casas de consideración amenazan ruina a éstas y perjuicio a sus dueños por los frecuentes incendios que ocasionan sus
techos de basura, pues ya otras veces se ha temido en este lugar, y si no se
verificó casi toda la ruina de la antigua población con el incendio de 1822
fue a esfuerzo y diligencias de aquel Ayuntamiento. Por lo mismo al actual
le es de importancia una disposición de la Superioridad que le vigorice en
sus acuerdos municipales, seguro de que sin atacar imprudentemente las propiedades haría lo beneficioso y de absoluta necesidad".
Completan y aclaran el informe una sencilla gráfica del terrenito con las
calles que lo limitan y una nota explicativa que dice: "El expresado Parás
perfeccionaría y mejorarla las dos calles fabricando en la esquina, y de lo contrario quedaría ridícula una calle con el jacalillo de Da. Lucía".
Este pasaje, con exceso de pormenores, se transcribe íntegro porque es la
mejor pintura del medio social y material en que ya había empezado a
desarrollar su acción progresista el C. Parás.
El gobierno devolvió el expediente con la resolución, que se copia en la
parte medular:
Que el Ayuntamiento, "usando de sus facultades económico-gubernativas
y de policía, siempre que la parte de la Gil de Leyva se resista a fabricar,
como puede hacerlo. . . proceda a obligarla o bien a la venta, a justa tasación de peritos, o a un cambio a bien vista de hombres buenos, por exigirlo
así la utilidad, necesidad y conveniencia pública del lugar.-José Antonio Rodóguez.-R6brica.-Rafael de Llano Secretario.-Rúbrica".
La intervención de un hermano de la batalladora dama puso fin al pleito.
La dueña de las "nueve varas" de tierra recibió de Parás la cantidad de
ciento cincuenta pesos, valor e.xcesivo, pues el Ayuntamiento vendía los solares mejor ubicados, y de treinta y tres varas de frente, por la suma de
seis pesos.
Años después ocupaba la esquina sureste que formaban las calles Fundadora y de la Paz una casa alta, amplia y de s6lida construcción, sin más
adorno que una simple comisa de elemental labrado.

ÜÓMO ERA LA CASA DEL SE-OR

PARÁs

La "casa principal", la "casa de mi morada" como indistintamente la llama su propietario responde a sus múltiples actividades.
Por el inventario de sus bienes sabemos que se componía de: "La sala
283

�grande que mira a la calle Fundadora". A un lado de la sala una recámara,
del otro lado "tres cuartos que siguen a la sala. . . con puertas y ventanas
a la huerta; otro cuarto seguido que da frente al patio de la matanza, haciendo ángulo con este último 'otro cuarto más chico contiguo al pasadizo•
que lo separa de la cocina; el pasadizo que conduce al "segundo patio con
su fondo hasta el río".
Por la calle de la Paz: "el zaguán, una tienda y su trastienda con amplio
corredor interior"; después "el cuarto de en medio, el cuarto que le sigue,
la cochera, la despensa y el mirador de la azotehuela".
Por la misma calle de la Paz, "la casa de junto al río -llamada de huéspedes-- que se compone de una sala, recámara, Utguán, tienda sin armazón,
jacales de cáscara, y piezas comenzadas contiguas a dichos jacales''.
En el otro extremo, hasta la calle de la Plaza, "la huerta de la casa con
su tapia de sillar, un cuarto de terrado frente a la calle Fundadora y jacales de techo de paja al lado del río".
La "casa principal" ocupaba con sus anexos ( "casa de huéspedes" y huerta) la cuadra entera.
Esta casa que destinó a su hogar, era la casa del "rico propietario labrador y criador''; del hombre de negocios y de sociedad, del hombre de estudio y del Estadista.

y el marfil, perlas y diamantes, no hay exageración en la cantidad ni en los
detalles artísticos.
Se distinguen con especial mención entre sus bienes varios cuadros de tema religioso. Seguramente porque representan imágenes, objeto de particular
devoción, y porque son obras de calidad artística.
En lacónica expresión los albaceas hacen referencia al objeto más preciado de aquella morada: el retrato del Sr. Gobernador.
Nos enteramos, también, de que la cochera de la 'casa principal" sirve
para guardar una carretela y un quitrín que utilizan para viajes y paseos
el Sr. Parás y su familia.
Un suceso familiar llama la atención: la repentina muerte de la Sra.
doña Josefa García la discreta esposa del estadista. Breve tiempo sobrevivi6
al compañero. El Sr. Parás la había designado primer albacea "para el cumplimiento y ejecución" de sus comunicados testamentarios, con esta advertencia ..."entendiéndose que por fallecimiento de mi esposa continuarán
con ellos'' .. .
Y así sucedi6. En el e.xpediente formado con motivo del reparto de bienes los Parás García anotan : ''Nuestra madre murió al mes de haber fallecido' su esposo".

Sus descendientes conservan todavía la mayor parte de la mansión.
Las dos antiguas calles que marcan la shuaci6n del edificio, la Fundadora
y la Paz, se denominan en nuestros días Escobedo e Hidalgo, respectivamente.

HOMBRE DE HOGAR

En su papel de jefe de familia, el Sr. Parás encama el ideal de Miguel
de Montaigne: es un hombre ponderado. Sabe conciliar, por otra parte, sus
tareas agrícola-ganaderas y sus obligaciones de hombre público con sus deberes hogareños.
Diez fueron sus hijos. A todos, hombres y mujeres, dejó una doble herencia: cultura y bienes materiales por igual. No quedó incompleta la cducaci6n de alguno de sus hijos. "Mando -se lee en su testamento-- se separen de mis bienes dos mil pesos que se invertirán en el complemento de la
educación de mis hijos menores D . Clemente y D. Valente'•.
El inventario de sus cuantiosos bienes revela que proveyó a su f amil.ia
de las comodidades que permitían aquellos tiempos en la pequeña ciudad.
Y aunque en la vajilla aparecen piezas de plata labrada y en las joyas el oro

284

lNICIAClÓN POLÍTICA

Había llegado el término del régimen político colonial. Pueblos y autoridades se adherían al Plan de Iguala. El Gobernador y Capitán General
del Nuevo Reino de León "optó por encabezar él mismo la nueva insurrección en las provincias a su mando".
.
''El mismo día, tres de julio de 1821, en el Valle de San Mateo del P1l6n,
llegada la noche, y por acuerdo de los ciudadanos José ~aría Parás ~allesteros, José Ma. Enrique Plaza, José Manuel Plaza, Antoruo Casado, Jose Antonio Barbosa, Br. Diego Díaz de Mendívil, Ignacio Agustín de Ecbavarría,
Ram6n Lapuerta Sacia, José Domingo Ballesteros, Vicente Anto~ L6~
Fonseca, José Rafael Gil de Leyva, José Félix Fonseca, José Franc1SC0 T1Jerina, José Manuel Cantú, Carlos de Herrera, José Exiquio Silva, José Maria
Hidalgo y José Rafael Olmos, se dispusieron, venciendo algunas dificultades,
las ceremonias de proclamación y jura".
"Como a las nueve de la noche (según reza el documento alusivo) se grit6
por el pueblo a los espectadores que se hallaban fuera: ¡ Viva la Independencia! ¡ Viva el Rey!
"Y soltando un repique, truenos y cohetes, casi atropellando la autoridad
se disolvió la junta. . . constituyéndose responsable a celar del pueblo, en

285

�esta noche o rato de ella Dn. -José Ma. Parás Ballesteros, en la diversión de
la música". 3
Así ínici6 su prolongada vida política uno de los estadistas más representativos de Nuevo León. Su itinerario ideológico se definirá con mayor claridad en cada una de sus frecuentes intervenciones en los acontecimientos del
Estado y la Nación.

"PoR

EL BIEN Y OR ATO DEL LUCAR"

Al año siguiente, 1822, sus conciudadano lo eligen para que prefilda el
litre. Ayuntamiento del Valle.'

"El Río Común"
Principia su tarea afrontando el problema vital de esta comarca de "labradores y criadores": el arreglo de las aguas del Río Pilón. En la distribución y aprovechamiento de estas aguas se habían puesto al margen las antiguas Ordenanzas. Los pueblos de indios invocaban los privilegios otorgados
por las Leyes de Indias a los tlaxcaltecas "madrinas"; los hacendados del
Valle de la Mota la antigüedad de sus mercedes; los usuarios del Pilón la
ubicaci6n de sus tierras ...
La primera medida para resolver el complicado problema consistió en fijar determinado número de "surcos de agua" por "caballería de tierra",
haciendo a un lado toda suerte de privilegios. La medida se haría efectiva
mediante la construcción, en las boca-tomas, de "cajas de cal y canto" en
lugar de las rústicas "presas" de estacas y ramas.
No era problema senciJlo, sino mal crónico. En el año de 1823, el sucesor
del Sr. Parás notifica a los usuarios: "Estando decretado por mi antecesor
1 arreglo de las aguas del río común de este Valle, mando a tocios los dueños
de Haciendas y tierras y aguas que arrimen el materia] necesario para la
construcción de cal y canto en las boca-tomas... y que ocurran a este Juzgado a instruirse de los surcos de agua que les tocan para que, sin falta,
manden hacer los marcos por donde debe entrar el agua del río' .
En el año de 1824 se concertó el primer con enio entre los usuarios de los
alles del Pilón y la Mota, pero las dificultades no se subsanaron.
En el año de 1828 la intervención del Sr. Parás se hace necesaria, una vez
• Reproducción abreviada del documento inserto en la HistoTia de Nueuo León del
escritor David Alberto Como.
• La primera Co.rporaci6n Municipal del Pil6n, en el México Independiente.

286

1?ás. Apoy~do en el estudio del régimen fluvial y de las condiciones de las
tierras, realizado por experimentados usuarios, el Sr. Parás formuló el dictame~ que, desde entone~, ha servido de base equitativa para el aprovechanuen~ del cau~l del :il?n, con las modificaciones que exigen los tiempos.
. _La rectitud y la unpa.rctal1dad con que procedi6 el Sr. Parás, en una cuestion que tocaba sus intereses de hacendado, son muy significativas. Pruébanlo los pasajes que se transcriben:

"En la ciudad de Montemorelos, en 14 de noviembre de 1828, el C. José
Ma. Parás Ballesteros tercero en discordia, nombrado con omnímodas facul~de p~a resolver definitivamente en el arreglo de aguas de este río.. .
habiendo ~to los pedimentos. . . con todo lo demás que creía necesario ver
en el exp~eote del arreglo de aguas elije: que a tres puntos se reducía la
d~~ve~_enc1a de la Junta... Sobre el primero fallé: que generalmente, sin
distmCJon de que esta o aquella tierra fuera fogosa o no se dén a cada cabal!~ría tres "sur~os" y medio, fundado, así por la dificuÍtad que pulsaba en
ca!IB~~ la ~gosidad respectiva de las tierras como que partiendo de este
p~cip10 de igualdad conocía que a nadie perjudicaba con este fallo".
So~re el tercero: Que se arreglen las aguas en el orden en que están las
aceqwas y sus tomas".
E.s~ fueron las pauta~ que marcó el árbitro Parás para el goce y disfrute
eqmtativo de la mayor nque1.a de la regi6n, común a los pueblos de Montemorelos y General Terán.
Años después, algunos hacendados de MontemoreJos impugnaron el fallo
tachándolo de parcial. Pidieron que se sometiera a juicio de letrados.
árbitro aceptó. El dictamen de dos de los tres letrados consultados Je fue
favorable.

El

Todavía en el año de 1848 tuvo que interponer su autoridad de Gobernador pa1-a que los hacendados de la Mota no perdieran sus siembras por
falta de agua. Pide que el Alcalde de fontemorclos "remita al Gobierno
una copia del Convenio habido entre los hacendados de esta ciudad y los
del Valle de la Mota el año de 1824 para resolver lo conveniente sobre
1~ representación del Alcalde Primero de dicho Valle, que asevera que según
dicho Convenio, debe dejarles correr el agua los primeros cuatro días de cada mes, haya o no necesidad en aquellas Tomas, previniendo S.E. que mienti:3-8 tanto se resuelve este asunto se deje correr el agua los cuatro días, mamfestando aquel Alcalde que hay necesidad".
El Alcalde de Montcmorelos, que era uno de sus yernos, contest6: "S61o

por cumplimentar la orden de S.E. se mandan tumbar las tomas".
Su sentido del bien común prevalecía sobre los intereses de parientes y coterráneos.

287

�El caserío
Volvamos al año de 1822. El caserío del Valle se extendía lentamente
sobre el "cuarto de caballería de tierra" deslindado desde 1816. Mas, tanto
en la parte antigua ( verdadero laberinto de calles y callejones) como en el
"nuevo repueble", las "plazas" herbosas y las calles polvorientas en tiempos
de sequía o convertidas en arroyos en las épocas lluviosas, eran lugares donde
se "cocinaba en público" y agostaban "piaras y chinchorros". El tránsito de
peatones y vehículos era casi imposible en algunas de las pocas calles que
había, por la falta de puentes sobre los acueductos que las cruzaban repetidas veces.

El solar de la Capilla
Las condiciones en que se hallaba la Capilla, habilitada como Iglesia Parroquial, eran absurdas. El Cura y el Procurador-Síndico clamaban "contra
los moradores de unos jacalmos levantados en el solar del templo, por las
indecencias y crímenes que se cometían en un lugar bendito".
En su escrito describen las condiciones del lugar:
"Han sucedido crímenes deshonestos; habitan casados, bestias caballares
y mulares, cochinos y gallinas". Terminan señalando que el cementerio anexo a la Parroquia estaba convertido en "pasadizo de bestias y sitio de muchos sacrilegios".
Erradicar tantos males, modificar la actitud de sus coterráneos ante semejantes absurdos, extirpar vicios que los subdelegados de la época colonial
habían disimulado o no pudieron combatir, fue tarea permanente de don
José Ma. Parás, como ciudadano y como gobernante. 5
•
En aquel primer período de su gestión, previo acuerdo del ayun~en~,
ordenó la construcción de "un cercadito" para proteger el cementerio e hizo
desalojar a los moradores de los "jacalillos". Les cedió, en cambio, un solar
del municipio.

UN

"REPUEBLE" MÁS

El Ayuntamiento de 1821 había tratado de rescatar un "día de agua11
anexo a la tierra que ocupaba el vecindario, y que se le adjudicase, ademá~,
toda la tierra eriaza que rodeaba el caserío.8
Se entabló litigio entre autoridades y hacendados.
El Lic. don Rafael de Llano, letrado que conoció del asunto, dictaminó
que ... "se intime a los que se oponen al repueble de la tierra sobrante y
ería.za fuera del cuarto de caballería de tierra para que entren en conciliación con el Procurador, y se tome posesión del día de agua".
Como el dictamen se recibió en el año de 1822, toca al Ayuntamiento que
preside el Sr. Parás ponerlo en ejecución.
El funcionario dictó la siguiente providencia:
"Yo, Dn. José Ma. Parás Ballesteros, Capitán de la Infantería Nacional
y Alcalde de Primera Elección, debo mandar y mando: lo primero que se
saque el agua correspondiente al Cuarto de Tierra del poder de quien la
tenga y se destine según lo acordado por la Iltre. Corporación: Lo segundo,
que al intento se pasen los oficios citatorios a los poseedores de dicha agua ...
tanto para la entrega del agua cuanto para que asistan a ver medir y linear
en cuadras y solares las tierras sobrantes del Cuarto de Caballería medido ..."
La poderosa familia Ba11esteros detentaba el agua que reclamaba la municipalidad y poseía "las tierras sobrantes". Los varones acudieron a la cita
personal.mente, las mujeres por sus apoderados. La cesión del terreno fue
unánime. Sin embargo, el Alcalde visitó a cada una de las damas copropietarias quienes ratificaron complacidas Ja donación.
En el acto de entrega se expresa así el Sr. Parás:
" ...Procedo a darles posesi6n del día de agua a los Síndicos Procuradores:
en cuya virtud, y tomándolos de la mano en nombre de nuestro Emperador
Augusto, el Sr. Dn. Agustín I y de la Soberanía de la Naci6n la tornaron c'ti.cha posesión ... Así mismo la tomaron de la tierra conciliada... que conforme
al plano o mapa que se incluye compone dieciséis cuadras completas y dos
incompletas..."
Con el "día de agua" puesto en arrendamiento se mejoró la hacienda municipal. Con las nueve cuadras se fonn6 otro barrio, que hoy lleva el nombre de Parás.

Ampliar el terreno destinado a viviendas en la cabecera del Valle fue uno
de los propósitos fundamentales de su tarea de mejoramiento permanente.
•

0

todo era negativo. El vecindario de San Mateo tenía buen número de cuas

de terrado un gran edificio destinado a Cajones de Comercio (un Mercado) Y en 61
'
.
Letras.
su Sala Consistorial.
Contaba con una Escuela de Primeras

• Jwtülcaban su pretensión en un documento su.se.rito por antiguo hacendado que
ofrecía ceder más tierra, en caso de que la iglesia fuera trasladada a lugar mis alto.
(Cesión de Robles.-1762).

289
288

Hl9

�lL

JUEZ

A poca distancia del vecindario de San Mateo, río abajo, estaban las tierras de la Capellanía del mismo nombre. Usufructuaba la obra pía el Br.
don Lorenzo Guerra, Cura de Agualeguas.
Uno de los más destacados ciudadanos del Pil6n era el arrendatario del
Bachiller. El contrato de arrendamiento se había hecho por tiempo indefinido: "Porque dije a V. que la hacienda no la quería para uno ni dos
años, sino hasta que Dios se acuerde de V. o de mí' , escribía el arrendatario
al patrono de la finca.
Muerto el arrendatario, su padre político se apresur6 a cancelar el contrato, pero el Br. e negó a recibir su Capellanía (labor y agostadero) alegando que lo asentado en los libros no concordaba con las operaciones realizadas.
Las partes solicitaron la intervención del Alcalde. Este les sugiri6 que nombraran "dos hombres buenos" que dictaminaran sobre la cuestión con el
compronnso de aceptar el resultado de su peritaje.
"Los hombres buenos" decidieron que el Br. debía recibir su Hacienda.
En tal sentido hizo la notificaci6n el Alcalde al Bachiller.
Inconforme el BachiUer responde al Alcalde con la arta que se copia:

"En lo determinado por Vro. y los jueces árbitros en la demanda que puse
contra el principal del finado D. Juan epomuceno de la Garza Ballesteros
relativo a la renta de mi Capellanía colativa de misas, fundada en la Hacienda ubicada en este Valle, de que es mi deudor, me sentí agraviado en
el modo de proceder, pues habiendo conferenciado ante Vm. los juec~ demandante y demandado, reservando yo el derecho de apelar, sentenoa~n
reservadamente y esta sentencia me entregaron ya firmada para que yo Ílrmase, privándome con este hecho de la libertad de ratificar o no la a~laci6n que me reservé: en tales circunstancias me veo en la dura pr~6n
de apelar al Gobierno de Monterrey y, en este caso Vm. qued_a pn~ado
en el acto de jurisdicción en este asunto.-D. Ge. a Vm. muchos anos.-Pil6n,
Octubre 12 de 1822.-Br. José Lorenzo Guerra.-Rúbrica".
La reacción del AJcalde ante la salida del Br. no puede ser más significativa He aquí su respuesta que no necesita comentarios:
"La sentencia dictada por mí -expone el Alcalde- con vista del dictamen de los hombres buenos en lo relativo a la reciba que V. debe verificar
de su. Hacienda y Rancho de la Capellanía debe surtir todo su. ~fect~ en
primera insta11cia. De ruego y encargo le supliqué ayer por afmo dispusiera la reciba y V. a título de su capricho, apoyado en su carácter que
venero, aparece que trata de hacer ilusoria esta mi orden, según lo ha ex290

prcsado en lo verba!, puesto que está en marcha sin cumplirla: Entienda V.
que su carácter no le da d recho para burlarse de la autoridad ... y por lo
tanto si V. no trata que mañana, sin falta, reciba su Hacienda y Rancho,
yo, en virtud de su rebeldía dispondré quién la reciba y que para los gastos,
salarios y raciones de los vaqueros se e.waherán vaquillas del Rancho, las
mismas que se venderán al efecto.-D. Ge. a m. muchos años.-Juzgado de
Primera Elección del Pil6n, 13 de octubr de 1822.-Segundo de la Independ ncia.-José Ma. Parás Ballestero .-Rúbrica.-José Ma. Barbosa, Secretario.-Rúbrica".
Raras veces reaccionaba de esta manera el Sr. Parás. La indignación ante
la actitud desafiante del Cura revela aJ funcionario que tiene conciencia
plena de su atribuciones, que no confunde al sacerdote con I negociante,
aunque ést use el traje talar.
La rectitud del juez se impone a toda clase de consideraciones.
El Br. salió precipitadamente hacia su lugar de adscripción, reiterando que
apelaría ante el Gobernador y que, además, solicitarla dictamen de letrado.
Por su parte el Alcalde sometió a estudfo de Asesor su dictamen. El letrado que ltizo el estudio, don José Alejandro de Treviño y Gutiérrez, encontró el fallo apegado a la ley.
El Sr. Parás dispuso que el mayordomo de la Hacienda de la Capellanía
la recibiera, nombrándolo depositario de bienes raíces y se.movientes.

PoR LA HEGEMONÍA DE

A

MATEO

Lindantes al vecindario de San Mateo, río arriba, había dos pueblos de
indios, antiguas Misiones franciscanas establecidas en el año de 1715. Secularizadas a fines del siglo anterior quedaron bajo la protección del Alcalde de San Mateo, pero los administradores en realidad eran los tlaxcaltccas
"madrinas".
Con frecuencia se quejaban los pocos indios de "nueva conversión" d abandono y malos tratos por parte de los tla:xcaltecas.
Un día de aquel año de 1822 se presentó ante el r. Parás el Alcalde indio
del pueblo de Concepción con un escrito que en sus primeras líneas decia:
"Yo, el Alcalde, Ricardo Guerra, indio, y los demás de nueva conversión ...
hallándano en cueros pedimos al r. Gobernador D. FranciSC'o Suárez nos
diera socorro de nuestra arca de comunidad para comprarnos unos calzones
o aunque fuera para un sombrero".
Terminaba el escrito diciendo que su Gobernador les había negado el
socorro.
El Alcald Parás, en su carácter de protector llamó a Suárez y le orden6:

291

�'Mañana me trae aqu1 el dinero que piden los hijos\ El gobernador tlaxcalteca se excusó de hacerlo, pues el dinero "lo tenía a rédito" con otro

1

tlaxcalteca.
El Alcalde lo increp6 de esta manera:
" •Quién lo autorizó para prestar dinero sin parecer de sus dueños?", y
Jo c~nmina a presentar "las cuenta.s desde el año 20 que fué cuando se les
dio el último avío a los hijos", más el producto "de este año caído, con
sus ganancias y el que estamos, y la lana, 3 arrobas y seis pesos de maquila...
y lo de los agostaderos de los ranchitos".
Esta sólo es una muestra de los diarios problemas con que los pueblos de
indios ocupaban la atención de las autoridades de la cabecera.
De las seiscientas familias indígenas establecidas en cada ex-Misión sólo
quedaban, en la más poblada, diecinueve indígenas de "nueva conversión"

y veinte tlaxcaltecas.
Mantenían, con dificultad, sus repúblicas y con dificultad completaban, en
algunos años, el número de funcionarios de sus Cabildos.
Había que aplicar algún remedio.
. .
El Alcalde, respaldado por su Ayuntamiento, decidió suprimir Y supnm~ó
los Cabildos indígenas. Poüticamente los dos pueblos pasaron a la categona
de barrios de San Mateo.
En la protesta que los indígenas elevan ante el Comandante G~eral de
la Provincia exponen: ' El día 31 de diciembre último nos comuruc6 el Alcalde de Primera Elección la orden por la que había resuelto quedasen abolidos nuestros antiguos Ayuntamientos".
En el infonne que el Ayuntamiento de San Mateo presenta,.~ res~u _sta
a la reclamación de los indios se expone que al decretar Parás la extinción
de los ridículos Cabildos" había procedido "según la ley y conveniencia pública' , puesto que mientras "cuatro llamados indios de nueva conversión Y
q uince tlaxcaltecas" disponían de tierras y aguas que no alcanzaban a apro· ' en " estrechura"."
vechar, "el Valle que comprende nueve mil a1mas" VlVlll
Concluye el documento con estas palabras: "El_ asunto tan_ conten~ioso
y de muy trillado litis y antiguas discusiones,. tra~1en~~ ~ dano comun ,Y
trae aparejada la reforma que sólo la intrépida 1ustif1cae16n de un Paras
,,
pudo comenzar .
El Ayuntamiento de 1821 (época colonial} había inten~do reducir ~ ~o
los dos pueblos. La Diputación Provincial decretó
fUSI6n; pe~o- ,los mdios
hicieron valer sus privilegios y el decreto se suspendió. La tradicton pesaba

h:

demasiado.
A Parás no lo ata el tradicionalismo. Hombre progresista rompe ~ esta
vez, como en otras semejantes con el pasado y libra de futuros competidores

Termina Parás su p~imera actuación de Alcalde. En el Bando que promulga para la renovación del Cuerpo Municipal están contenidas las ideas
políticas de la época, las ideas que él profesa.
Transcribo el bando:
"Llegándose ya el tiempo de la nueva elección de .(yuntamiento es de
absoluta importancia que este vecindario se instruya del modo y forma de
hacerla. . . Los electores que han de nombrar el Ayuntamiento deberán tener pr~~nte qu~ en los ~jetos que nombraren para alcaldes y regidores han
de reS1dir las circunstanoas y requisitos de buena fama, afecto a la Independencia y servicios hechos a su causa, no llevándose en consecuencia alguna de amistad, favor, parentesco, etc., sino teniendo sólo en consideración
estos objetos, como que de la buena o mala elección depende el bien O mal
de un pueblo".
Pero su obra en pro del «bien y ornato del lugar'' no concluye aqui se prolongará hasta el término de sus días.
'

CoN LA REPÚBLICA

La Milicia local contaba entre sus armas con "un cañón de artillería".
"Dicho ~ñ6n (se consigna en acta del Ayuntami oto de 1826) lo reconoce
por propio suyo el Batallón Cívico de esta ciudad, a cuya Compañía No. 4
premió_ c~n él, en el año de 1823, el Comandante de Armas de la Capital
Y Provmc1a ahora Estado, el Teniente Coronel Pedro Lemus, al haber marchado prontamente a sostener el grito de libertad 7 a costa de esta ciudad
en cuya virtud pertenece a su Milicia". . .
'
Causa asombro que un vecindario, consagrado a las pacíficas labores del
campo, asuma una actitud política tan decidida. Sólo la influencia de una
personalidad como la del r. Parás pudo despertar en tal forma la conciencia republicana de sus coterráneos.
De su filiación entre los republicanos se encuentra clara referencia en una
de las cartas que Fr. ervando Teresa de Mier escribe al Dr. don Bernardino Cantú.
Al referirse a una publicación de don Miguel Ramos Arizpe, hace la siguiente digresión: "Dígame Ud., si todavía manda en el Pilón el mismo
Parás, su agente (de Ramos Arizpe) para quitarlo de allí. .. " (Historia de
Nueuo Le6n, David Alberto Cossío).
Diputado Constituyente. El 12 de julio de 1824, don José Ma. Parás fue
electo Diputado al H. Congreso Constituyente de la Entidad. Formó parte
' Expresión tomada del manifiesto suscrito por el Marqués de

ivanco.

a la congregación vecinal de San Mateo.
293
292

�del grupo de prohombres que dieron al Estado Libre de Nuevo León su Código fundamental.
. .
La unidad y elevación de pensamiento es extraordinaria en este grupo de
ideólogos. Para ellos lo ético y lo legal tienen la mi~a dimensión_: el ciudadano nuevoleonés está obligado a "amar a la Patna, ser veraz, JUsto, benéfico en suma virtuoso" consignan en la fracción IV del Artículo 11.
Co~secuentes con su sentido histórico de la comunidad de origen otorgan la ciudadanía nuevoleonesa al "americano, natural de cualquiera de
las nuevas naciones soberanas emancipadas de España; con tal que haya residido tres años en algún pueblo del Estado, y tenga familia, bienes raíces
o alguna industria útil" ( art. 15) .
.
En educación proceden como los liberales de las Cortes de Cádiz.
El artículo 257 prescribe: "En todos los pueblos del Estado se establecerán
escuelas de primeras letras bien dotadas, en las que se ~nse~á. a leer, escribir y contar por principios, el catecismo de la doctnna cnsoana y una
breve explicación de las obligaciones civiles".

El Diputado Parás formaba parte de la C~misión d~ Justicia y Peticiones
juntamente con los Diputados don J uan Bautista de Anzpe Y don Pedro Antonio de Eznal.
.
Terminadas las tareas legislativas de carácter general, el Dip~t~d_o del Pilón se preocupa por la expedición de una ley_ q~e resuelv~, . def1IUt.1v~ente,
el problema que representan las comunidades md1genas proxunas al vecmdario de San Mateo.
. , ,,
Sirvióle de motivo la solicitud que los "naturales de nueva convers10~
presentaron ante el Ayuntamiento "sobre reparto de su ganado mayor y tierras y aguas de su comunidad".
.
.
El Ayuntamiento sometió la petición al H. Congreso, pero al ~sm~ tiempo
hacía valer supuestos derechos a las tierras del pueblo de ~urificación.
Autoridades y vecinos de San Mateo fundaban su pretensión en un d~umento de 1701, descubierto en el archivo de Monte":! por el Sr. Bautista
de Arizpe. Dicho documento hacía referencia a dos .Sitios de g~ado menor
que dos hacendados ofrecieron para fundo de una villa en el_Pilon.. . ,
El Lic. don Francisco Barbadillo Vitoria, según la pe~ma opin1on del
Síndico, había despojado la supuesta villa, de los dos S1t:10s para dotar de
8

• Los indígenas presentaron documentos que demostraban la inexactitud de lo aseverado por el Síndico.

294

Considera la Comisión "que del repartimiento de tierras y aguas entre los
naturales de los pueblos de Purificación y Concepción se siguen, como por
una consecuencia necesaria, el adelanto y cultivo de unas tierras labrantías
que hasta la fecha han estado abandonadas. .. 11
Es la tesis del individualismo liberal; la tesis de los legisladores de Cádiz
que en otro de sus considerandos invoca la Comisión.•
La Ley del Reparto dispone que "habiendo en el pueblo de Purificación
Saca y media de agua con su correspondiente tierra cultivable . . . se distribuya
la Saca entera entre los indígenas y tla."caltecas cabezas de familia... en iguales suertes de tierra". . . y "que la media Saca. . . con su tierra correspondiente. .. quede a beneficio del Distrito". En cuanto a la tierra de agostadero
ordena que "se aplique y reserve la parte más inmediata... para ejidos . . ."
El vecindario de San Mateo resultó beneficiado con una superficie territorial equivalente a dos mil ciento sesenta y cinco hectáreas y con una abundante Saca de agua, la Toma de la Ciudad.

La Ley del Reparto

tierras a los indios.

La Comisión de Justicia y Peticiones al formular la llamada Ley del Reparto, inspirada por el Diputado Parás, se propone dos objetivos: la desaparición del sistema comunal de tenencia de la tierra y la datación de ejidos
al vecindario de San Mateo.

LA

CIUDAD DE

MoNT.E-MoRBLos

A iniciativa del Diputado Parás el H. Congreso expide con fecha 28 de
mayo de 1825 el Decreto No. 39 que convierte al Valle del Pilón o de San
Mateo en la ciudad de Monte-Morelos.
Texto de los Artículos que contiene el Decreto: "Artículo lo. Se concede el titulo de ciudad al lugar conocido en este Estado con el nombre
de Valle del Pilón". "Artículo 2o. Será nombrada y reconocida en lo sucesivo bajo la denominación de Monte-Morelos".
El Diputado Parás sacó del anonimato a su pueblo y le dio categoría política definida.

• Para los liberales de aquella época, la Constitución de Cádiz era fuente de inspiración en sus problemas político-sociale.1. En el archivo del H. Congreso local hay
un pequeño volumen con el texto de dicha Constituci6n escrito de puño y letra del
Sr. Parás. (Dato del historiador Apolinar Núñez de León).

29

�Piu:MER GoBERNADOR CONSTITUCIONAL DE NUEVO LEÓN

Celebrá.ronse en aquel año de 1825 las primeras elecciones constitucionales
en el Estado, resultando electo Gobernador don José Ma. Parás Ballesteros.10
El 15 de junio del año citado tomó posesión de su elevado cargo. Contaba con treinta y un años de edad.
"Llama la atención -( escribe el notable historiador Israel Cavazos Garza)- el hecho de que figurando en el número de Diputados hombres de la
talla de Cosme Aramberri, José Ma. Gutiérrez de Lara, Rafael de Llano y
otros de reconocido prestigio y de mayor edad, Parás, con su juventud obtuviera tan delicado encargo".
¿ Por qué se eligió a Parás entre aquel grupo de ciudadanos tan distinguidos por sus virtudes y su saber?
Seguramente se reconoció que poseía, en muy alto grado, las dos condiciones principales que marcaba la flamante Constitución del Estado: "Hombría de bien y aptitud para gobernar".
Comienza la vida constitucional de uevo León con un joven y culto Estadista.
La tarea encauzadora y organizadora que emprendió la consignan historiadores, publicistas y funcionarios de entonces y de hoy. Me limitaré, pues:
a recopilar hechos y juicios que destacan su personalidad en un plano de
mayores responsabilidades.
Realizaciones del Gobernador Constitucional:
Toca a Parás Ballesteros ser el realizador de los ideales de una notable
generación de nuevoleoneses, de aquella generación de constructores que sentaron las bases políticas y sociales, culturales y económicas de nuestra progresista y batalladora entidad.
Cada decreto que firma genera una institución o corrige un vicio administrativo supervivencia de la Colonia.
De la obra histórica del Sr. David Alberto Cossío transcribo lo que sigue
añadiendo breves observaciones:
"El segundo decreto del Congreso. . . firmado por Parás, disponía la erección en Monterrey, o en paraje no lejano, de una casa de corrección, educación y beneficencia".
Su reglamentación es ejemplo de prudencia.
"En 1826 fué expedido el famoso Plan de Instrucción Pública... "
Páginas adelante Jo comentaré en la forma má breve posible. Lo merece.
11 Relata el historiador David Alberto Como que en la votación resultaron con igual
número de sufragios el Gobernador Interino y el Diputado Parás, y que fue la suerte
la que decidió en favor del segundo.

296

Convencido liberal, auspició la formaci6n de 'lo que se llamó Junta Protectora ~e la Libertad ?e Imprenta del Estado ... El lugar designado para
las reuruones fue una pieza de la casa del mismo Sr. Gobernador Parás, en
la misma donde efectuaba sus reuniones la Junta Consultiva de Gobierno ... "
"La división territorial del Estado" (en cinco Partidos), y la reglamentaci6n del "gobierno interior de los municipios" fueron motivo de otro decreto.
Los Ayuntamientos debían informar "de manera circunstanciada de lo
movimientos habidos en los diversos ramos a su cuidado".
' Quedó habilitado el Seminario Conciliar de Monterrey para conferir los
grados mayores".
Para la defensa del Estado "se di puso que las dos Compañías de soldados
de la milicia activa se reclutaran en Linares, Montemorelos y otros pueblos..."
.
Entre las más importantes disposiciones figura ~a relativa al levantamiento
de "un censo general del Estado".
Subraya el Sr. Cossío que la "labor del Gobierno y la Legislatura" se desarrolló "en completa armonía".
No sólo con la Legislatura, sino con el Poder Judicial y las diversas Juntas fueron cordiales las relaciones.
o es aventurado asegurar que tal armonía era resultado del tacto político
de aquel gran Estadista. Hombres nuevos, llevados de su entusiasmo y de
sus sueños se excedían en sus atribuciones; pero el espíritu conciliador del
gobernante establecía el equilibrio.
El eminente historiador, Lic. Santiago Roel escribe:
"Se mandaron establecer socicdade patriótica en todas las cabeceras de
los Distritos, con el objeto de fomentar la agricultura, la minería, el comercio y, en general, todas las artes y oficios útiles a la sociedad y al individuo".
"Comenz6 a publicarse el 3 de agosto de 1826. . . el primer periódico del
Estado" con el título de La Gazeta Constitucional. Su norma, que era la
"de aquella administración", expresa: "El Gobierno que menos lastima y
menos deja de lastimar al individuo es sin duda, el más perfecto gobierno.
Harto es que un gobierno ~pa y logre no hacer el mal".
Pidióse "a los Estados Unidos una buena imprenta".
"Pero lo que más revela el espíritu progresista de aquel gobernante ... fue
el establecimiento de la instrucción obligatoria y gratuita".
"Su ley de instrucción haría honor al mejor gobernante de nuestros tiempos".
El más destacado de nue tros investigadores contemporáneos, Israel Cavazos Garza, agrega:

297

�"Autorizó la fundación de la Escuela de Medicina, aunque este decreto
sólo tuvo fuerza de ley bajo el gobierno del Sr. Joaquín García" (1829) .
''Durante su gobierno se erigieron las municipalidades de Los Aldamas,
Salinas Victoria y la de Villaldama".
"Dispuso que en las escuelas del Estado leyeran los niños por la Constitución y que los curas la explicasen en sus doctrinas" .
El Sr. Cossío encuentra documentos sobre hechos pintorescos como el de
un Alcalde pueblerino que pide la intetvención del Gobernador para que
regresen al lugar "unos cívicos" que andaban "con unos maromeros", pues
"saben tocar música de viento". Era necesaiia la participación de los cívicos aludidos en la recepción que se preparaba a1 General Bustamante.
Ciudadano "lleno de luces y de virtudes" lo llamaron sus contemporáneos.
¡ Con qué claro sentido de la realidad y del momento histórico que vivió
realizó su encargo el novel gobernante 1

EL PLAN DE INSTRUCCIÓN PÚBUOA

11

Obedece su elaboración a un mandato constitucional. El Art. 259 de la
Constitución Politica del Estado dispone: "El Congreso formará el plan general, puramente directivo, de enseñanza e instrucción públi~ para tod~
Estado, bajo un método sencillo, asequible y acomodado a las circunstancias .
Este admirable documento abarca todos los niveles y campos de la enseñanza: primeras letras, enseñanza superior, preparación de la mujer; educaci6n para el trabajo ( como diríamos hoy), reeducaci6~, etc.
.
Contiene importantes lineamientos de programas destmados a la mstr~cci6n intelectual, cívica, moral, y a las actividades físicas y agro-pecuarias.
Recomiéndase el empleo de material didáctico.
Pero lo más asombroso en aquella época, de marcadas influencias escolásticas y de enseñanza libresca, es la persistente recomendación del juego como
medio de enseñanza.
Los artículos que se reproducen (en todo o en parte) son el mejor testimonio de la avanzada doctrina pedagógica que inspira a Diputados Y Gobernador.
Art. 60. "Será muy loable y se tendrá como una prueba de realzada virtud y patriotismo, aun en la gente de facu~ta~es, dedi~ar a sus hij~~ a las
tareas mecánicas de la labranza o al aprendizaJe de algun arte u ofic10 mecánico, y se tendrá de tales padres e hijos la consideración y aprecio debidos

:1

u "Plan de Ynstrucción Púhli.ca. Prevenciones Generales". Ejemplar "Ympreso en Monterrey. Año de !fi26". Archivo de los P1·oi.rs. Carlos Trcvili.o y Nicea T. de Treviño.

298

a una taJ prueba de honradez, de amor al trabajo útil y de aversión a la
inmoral ociosidad".
El Sr. Parás dio ejemplo en este punto: todos sus hijos fueron "labradores y criadores".
La importancia que reconocen al civismo y la moral en la instrucción de
niños y adultos es patente: señálase a maestros y a curas la obligación de
leer en la Constitución Política del Estado, en clase y doctrinas. En el artículo 200. se prescribe que el material que ilustra los temas de moral ha
de figurar en "las mismas cárceles, pues que la moral debe presidir en todas
partes".
Recomiéndase en el artículo 230. la adquisición de globos terrestres y
esferas armilares con objeto de "que los niños jugando adquieran estos conocimientos elementales astronómicos y geográficos".
En el 24o. se aconseja que en Geografía Política se empleen mapas a
manera de rompecabezas, "a fin de que los niños acomodando, desacomodando y volviendo a acomodar las partes del mapa aprendan, por menor:
la geografía del país por modo de juego".
El "uso del termómetro, del barómetro y la aguja magnética" e11 las lecciones de Física corresponde a la aplicación de principios didácticos que
están vigentes.
El juego y el material didáctico se citan repetidamente, como se hace
en los tratados actuales de educación.
En el artículo 26o. se trata de encauzar las actividades del adolescente,
mediante ejercicios que "se impongan al incivil retozo": equitación, formaciones militares, esgrima, natación. . . Inclúyense otros de carácter práctico
de acuerdo con las exigencias del medio: siembra, ordeña, etc. El dibujo
lineal se consigna ''por lo mucho que sirve a las artes mecánicas".
Los propósitos acerca de la instrucción de la mujer son muy significativos.
Teóricamente, el hombre y la mujer tienen el mismo derecho a la cultura; pero tomando en cuenta la diferencia de sexo.
"Lo mismo se entiende respecto de la instrucción de las hijas, pobres o
ricas (expresa el citado Plan), en Jeer, escribir, contar y en industrias proporcionadas a su sexo, capaces de proporcionarles ahorros de gastos en su
casa y también su honesta subsistencia en caso necesario"; pero atendiendo
a sus "fuerzas, proHjidad, paciencia, curiosidad y delicadeza".
Para la "buena crianza" de las niñas se recomienda el "gran tratadito del
gran Fenel6n", la Educación de las Jóvenes.
En lo que respecta al tratamiento pedagógico de los llamados "correccionales" destacan dos ideas fundamentales, cuya eficacia está probada: instrucción y trabajo. "La corrección (se especifica en la parte relativa del docu299

�mento) empezará siempre por la instrucci6n del individuo en las obligaciones cristianas y civiles, y en a1gún oficio o ejercicio de industria útil (si no
tiene para pasar honestamente la vida) sea que la correcci6n se haga en
la cárcel o que se haga en la casa de beneficencia o bien en la casa de
algún empresario o labrador, o maestro de algún arte u o~cio ~ cuyo ~uida~o
se ponga el individuo y el cual quedará responsable de dicha ~strucc1?º• _sin
la cual nadie pueda sa1ir de la correcci6n, aunque haya cumplido el término
prefijado".
Sustituir el 'empirismo" por una preparaci6n científica, aunque muy rudimentaria, fue uno de los objetivos de aquel gobierno: en el Hospital habría "un profesor médico-cirujano" para enseñar "media hora medicina y
otra media hora cirugía"; los jueves: ''media hora Anatomía, Química o
Botánica"; los domingos "media hora algún tratadito d~ partos o enfermedades de mujeres y niños, a matronas de conducta y apbtudes". .
Concluyo el breve y superficial examen de documento tan 1IDportante,
que merece un estudio mejor, con la cita de los honores que el Estado ofrecía a los particulares que fomentaran la instrucci6n.
El ciudadano que fundase cátedras de agricultura, química y otras semejantes, "será declarado benemérito del Estado y se colocará su nombre o su
retrato en el lugar de su establecimiento".
Aquella generaci6n, de la que er~ cabeza visibl~ el ~r. ~arás, fonnada, por
hombres apasionados de la ilustración y de la filosof 1a hbera1, nos lego un
Plan de Instrucción con una doctrina pedag6gica que se anticipa a su época.
Sesenta años habían de pasar para que en las escuelas primarias del Estado
se llevaran a la práctica principios educativos semejantes.

EL

GOBERNADOR Y SU SOLAR NATIVO

La presencia del pueblo natal continuaba viva en la mente del Sr. Gobernador.
" . . í.d ,,
La queja de un modesto vecino, cuyo solar result6 dismmu o ~r una
disposici6n del Ayuntamiento da motivo para que el Gobernador reitere las
normas establecidas para la venta de solares:
..
"El objeto no es asignar labores -expone en su decreto a la mumc1palidad- sino terrenos proporcionados para repueble del lugar, en el conce~to
de que a nadie e le negará solar, aun cuando n~ dé a1 pronto 1~ pens16n
de estilo ... y mientras lo verifican satisfarán los interesados, por v1a de :e•
conocimiento al Fondo de Propios, la cantidad de cuatro reales cada ano,
conciliándose de este modo el repueble de esa ciudad y el aumento de fondos
en el tesoro de ese Distrito". Más adelante indica:

1
'A ninguno que sea pobre, pero hombre de bien, se le negará solar...
A nadie se le mercenarán dos solares, sa1vo en el caso que haya esperanza
que de pronto se pueblen con fábrica ~a que sea ornato o con algún establecimiento de industria».
Pero los terrenos comprendidos entre "las calles situadas de la calle nueva
al río no pueden ser mercenados en solares. . . Si hubiere alguno con solar
se saldrá al punto más alto, por no ser de suyo dichas cuadras nada favorables a la sa1ubridad y sí propias para hortaliza".
Será responsable el Ayuntamiento "si no lleva a efecto el sentido natural
que arroja de sí dicho decreto, qu no tiene otro que hacer er la igualdad
de derechos del presentante (el vecino quejoso) con los colindant s. . . de
que se sigue que componiéndose de cien varas la cuadra en que éstos se ha11an, deben demarcarle a cada uno un solar de treinta y tres varas y una
tercia de frente con el fondo que hasta ahora han reconocido, según previene la Ordenanza de Intendentes que para la formación de los pueblos se
halla vigente,,.
¡ Cuánto hubiera ganado Montemorelos, en relaci6n con el problema de la
vivienda, si sus autoridades hubieran seguido tan sabia política de población!
Años después, desaparecido el Estadista, se vendieron solares y quintas por
docenas a determinadas familias o asociaciones.

La anexi6n del "Barrial"

El año de 1826 el Procurador Síndico de la ciudad promueve la desocupación del terreno llamado "El Barrial", contiguo, por el Oriente, al caserío.
El Capitán Domingo Ballesteros y socios lo habían adquirido como parte
de la Labor de la Capellanía de Santos Coy, vendida en subasta pública en
el año de 1814.
En páginas anteriores se di jo que el padre del Sr. Paras se había presentado como postor en la subasta, ofreciendo ceder la tierra si le vendían el
agua de riego de la finca.
Para el Síndico promovente el Capitán Ballesteros, preferido en el remate,
se habia hecho solidario de la oferta de Parás Pereda. En consecuencia debía
entregar la tierra.
Origin6se un litigio entre vecinos y pr_opietarios. Se pidió la intervenci6n
del Sr. Gobernador. Un Letrado, comisionado por el funcionario aludido,
concilió los intereses de las partes: Ballesteros y socios conseivarían la tierra
laborable; los vecinos entrarían en posesión de la tierra eriaza ("El Barrial").
La cláusula principal del Convenio celebrado con tal fin, especifica:
_.. El término fábrica equivale a can, vivienda.

301

300

�t'Queda cedido a los propios de aquel Distrito todo el terreno y solam
que consideraba ser su propiedad particular el C. José Domingo Ballesteros".
Al calce del Convenio anota el Sr. Gobernador Pará :
"El que siendo del agrado de este Gobierno pásese con esta recomendación al Alcalde de Instancia. . . para que lo agregue original a los autos de
la materia para la debida constancia".
El espíritu conciliador del Sr. Parás le permite cumplir la oferta de su
padre, con el menor sacrificio posible de parte de los dueños de la tierra.
Prueba una vez más, "su singularizado amor'' al pueblo natal
En l~s primeros días de 1827 el Ayuntamiento de Montemorelos solicita
del Congreso, por conducto del Gobernador, la aprobación del presupuesto
destinado a la construcción de la Casa Consistorial y la nueva cárcel.
El Gobernador Parás, cuyo mandato estaba para concluír, acelera el trámite y contesta: "Puede desde luego la Corporación dar principio a la nueva
fábrica".
Días antes de entregar el Gobierno envía a los niños de su tierra "tablas
de contar y alfabetos".

CÓMO ENTENDIÓ LA POIJTJCA DON

JosÉ MARÍA PARÁs

"El 17 de febrero de 1827 entregó el Gobierno a su sucesor, C. D. Manuel
Gómez de Castro" (Cossío, ob. cit.).
Para la mayoría de los políticos provincianos la gubernatura de un Estado ha sido la culminación de una carrera brillante. Pocos aceptan, después, cargos públicos de segundo orden.
La po1ítica no es para nuestro personaje "el arte de gobernar'' de ~cuerdo
con el sentido tradicional que s-e da a la !!A1JreSión, tampoco es el medw para
satisfacer la ambición de poder.
La actividad política tiene para el Sr. Parás un si~i~~do más noble,
más humano: es la misión de servir a la comunidad, Muruc1p10, Estado, Nación. Durante treinta años vive entregado a esta misi6n; en ella encuentra
su "sentido del designio".
El Sr. Parás cumple, pues, su período gubernativo pero sigue formando
parte del gobierno con el cargo de Vice-Gobernador.
En el año de 1828 funge, en calidad de árbitro, en el arreglo de aguas del
Río de Pilón que beneficia a los municipios de Montemorelos Y General ~erán. Ya dejamos constancia, en páginas anteriores, de la forma tan eqwtativa con que procedió en asunto de vital importancia para la comarca.
En 1829 es Inspector de la Milicia Cívica del Estado. La Historia de

302

México registra, en aquel año, el intento de reconquista que encabezó el
General español Isidro Barradas.
Nuevo León contribuyó oportuna y eficazmente a la defensa de la Patria.
Corresponde al Sr. Pru-ás como Jefe de la Milicia Civica el mérito de haber
organizado los contingentes de nuestro Estado.
Del archivo de Montemorelos, donde se conserva el els.-pediente formado
con la correspondencia del Sr. Inspector, transcribo algunas notas:
Circular del Gobernador del Estado. "Ahora que es la una de la tarde
acabo de recibir por cordillera violenta un oficio del Sr. Comandante de los
Estados Internos de Oriente, cuyo tenor es como sigue: 'Exmo. Sr. Es llegado
el momento de que Ja Milicia Cívica que esté armada, del digno mando
de V.E. marche a batir a los enemigos de la Patria que han invadido el
territorio mejicano (sic) . Se servirá V.E. disponer que dicha Milicia Cívica de lnfantería y Caballería, con su jefe y oficiales respectivos se ponga
en marcha, inmediatamente, con dirección a Tarnpico'."
El Sr. Inspector de la Milicia, que estaba en fontemorelos, enterado con
anticipación, por carta personal (que mostr6 a los munícipes), había comenzado a organizar los cien cívicos locales, cincuenta de caballería y cincuenta de infantería, y encabezó la lista de contribuyentes en numerario.
El Cuerpo de ejército que marchaba a Tampico pasó por Montemorelos.
El Alcalde solicita alojamiento para los oficiales, estimulando el espíritu patriótico y hospitalario de los vecinos con el ejemplo del Sr. Parás: "En el
concepto de que el C. Inspector --expresa en su petición- ha dado alojamiento a los oficiales de la Plana Mayor".
El Inspector de la Milicia del Estado establece su Cuartel en Linares.
Desde esta ciudad manejó hombres, armas, dinero, víveres, todos los elementos que Nuevo León reunió para defensa de la Patria.
Auxilio de los vecinos. "Se remitieron al Sr. Inspector, C. José Ma. Parás
ciento ochenta y tres pesos para facilitar la marcha de los cívicos de esta
ciudad que se dirigen a Tampico para que S. Sa. les dé el mejor destino
que convenga: siempre en beneficio de la Milicia Cívica de esta ciudad, que
con tal objeto fue dada la cooperación por los vecinos". (Oficio del Alcalde
de Montemorelos) .
Sentido de responsabilidad. Su preocupación por el cumplimiento de las
disposiciones superiores, y por la comodidad de los cívicos, está patente en
comunkados como los siguientes que dirige al Alcalde de Montemorelos:
"Según se ve de la lista que me ha presentado el Teniente C. Lorenzo
Zepeda, faltan catorce caballos para que la tropa de ese Distrito que acaba
de marchar a su mando vaya montada de a dos caballos como lo pre,·é
el Superior Gobierno. Suplico a V. se sirva tomar cuantas diligencias estén
a su alcance a fin de que se llene este déficit .. sirviéndole a V. de gobierno

303

�que dentro de cuatro días ha de marchar dicha tropa de Linares a Tampíco... Dios y Libertad". (Agosto 13 de 1829).
Aunque su Cuartel estaba en Linares, el depósito de armas y pertrechos
lo tenía en Montemorelos.
"Con el arriero Agabo García --comunica a la autoridad de este Municipio-- remito a V. 333 cartucheras, 293 portafusiles, 327 tahalíes y 369
cubiertas de bayonetas que se servirá V. recibirlas y tenerlas en su poder
a mi disposición". (Agosto 19 de 1829).
En otro oficio expresa: "Con el arriero Isidoro Mercado remito a V. 6
cajas de fusiles y mechas, 95 mochilas y 1O cajas de sables... ~u~ en.~¡~~
de las de.más armas que dejé en esa conservará en su poder a nu disposición •
(Ag. 20/829).
.
.
Nuevo oficio en que ordena: "Entregará V. al soldado Gabmo Dávila 52
portafusiles, 2 cajones de fusiles y uno más o dos de mechas".
.
Con los desertores procedió con energía pero limitando su acción a remcorporarlos para que cumplieran con su deber. Demuéstralo así la nota que se
transcribe:
"Habiéndose desertado de la ciudad de Linares los soldados cívicos de infantería de esa ciudad (Montemorelos), Luis Bermúdez y Celso X; de caballería Antonio Rodríguez que residía en Los Arroyos, y Froylán Peña vecino de la Mota . .. servirá V. dictar cuantas providencias crea convenientes
hasta lograr su aprehensión y unirse a la Compañía de que desertaron".
(Agosto 24 de 1829).
.
. .,
Todos los funcionarios municipales eran por disposiaon del Gobernador,
sus colaboradores.
El Alcalde de Linares informa. "El arriero Miguel Hemández entregó 36
bultos de mruz labrado, los cuales están en guarda hasta que el Sr. Inspector
disponga de ellos".
.
.
"Del Juzgado lo. de Cerralvo (al de Montemorelos) . RCilllto a V. cinco
caballos de la 2a. Compañía. . . del Estado que conduce el soldado Juan
Nepomuceno López pues así me lo previene el Ex.roo. Sr. Gobernador, para
que V. disponga se '1e entreguen al Sr. Inspector. Dios y Libertad. Cerralvo
11 de octubre de 1829.-José Antonio Montemayor".
El Gobernador del Estado deja a su juicio la evaluación de los "cuaren_ta
y cuatro caballos embargados en el Valle de Conce?&lt;:i?n que según ~ afirma ( dice el comunicado) venían destinados para auxiliar a los enemigos de
nuestra independencia".
El pueblo y el gobierno de Nuevo León cumplieron con la Patri~. El
Inspector General de la Milicia Cívica fue el encargado de tan delicada
misión.
Una lección a sus coterráneos. Poco tiempo después, el Capitán Castill6n

de tránsito para Ciudad Victoria pide alojamiento para su tropa. Uno de
los regidores propone se utilicen "los cuartos nuevos desocupados de que es
dueño el Sr. Inspector' .
El Secretario del Ayuntamiento, vocero del Sr. In pectar, expone que
" uando la invasión de Jos desidentes de Villagrán" se facilitó el edificio para cuartel de la tropa del Gobierno, hecho que ocasionó "críticas en punto
a que esa facilitación fue por resguardarse el Sr. Inspector dejando en descubierto a los comerciantes".
En consecuencia "era de parecer (el Sr. Parás) que se buscara otro local".

PoR EL F.MBELLECIMlENTO DEL LUGAR

En el año de 1831 vuelve a figurar como Vice-Gobernador.
La pequeña ciudad nativa seguía siendo un pueblo incoloro. Pero en ese
año comienza su embellecimiento. El Vice-Gobernador presenta una trascendental iniciativa que al realizarse cambió la opaca fisonomía del pueblo.
"A nombre del Exmo. Sr. Vice-Gobernador hizo iniciativa el Secretario
José Ma. Barbosa (se lee en acta de aquel año) de que dicho Sr. se compromete por bien y ornato del lugar, y en consorcio con otros ciudadanos a
plantar de su cuenta una arboleda de cuatro hileras de árboles que saldrían
por una calle recta. desde la plazuela de Matamoros al barrio de Purifica~
ción, con tal que se le facilite por la Corporación el terreno necesario".
Con el trazo de la amplia avenida re ultaron afectados influyentes propietarios.
El municipio los indemnizó con terrenos de los "Propios" y el proyecto no
sufrió demora.
Tres años después entregó al Ayuntamiento "la calle con sus árboles prendidos".
Tal es el origen de la hermosa arboleda, de kilómetro y medio, aproximadamente, que cierra por el lado sur el gran "Paseo José Ma. Parás Ballesteros", único en el Estado por su belleza y grandiosidad.

POR LA INTEORIDAD TERRlTOR.lAL DEL

Mu

ICIPIO

En aquel mismo año el Ayuntamiento de Linares suscita problema de
límites con Montemorelos. Reclama como parte de su jurisdicci6n la Hacienda de Santa Ana y eJ Rancho del Naranjo.
El Vice-Gobernador, que formó parte de la Comisión de Límites en re-

305

304

H20

�demostr6 con antiguos documentos que desb ados) pertenecien. 1
ocian (los lugares nom r
de tiempo "inmemona se recon
del Río Potosí".
encontrarse sobre la margen norte
1 P.16
I
tes al Valle de
n, por .
_ d
37 Funda los supuestos de.
eclamaci6n en e1 ano e 18 .
Linares reLtera su r . administración eclesiástica ejercida por el Cw-a de
rechos "en una precana

l
presentación de Montemore os,

aquella ciudad".
d l Partido de Montemorelos, vuelve
El Sr. Parás, Sub-Prefecto entoncdes e pueblo. La solución fue definitiva
a defender con éxito los intereses e su

tucional", lo que trajo como consecuencia la restauraci6n de "las autoridades
suspensas en sus funciones por haberse negado a jurar el tirano decreto de
29 de noviembre úJtimo".u
Entre los vecinos que restablecieron al Ayuntamiento en sus funciones figura don José Ma, Parás Ballesteros.

FRENTE A LOS YANQUIS

en esta vez.

PoR LA ESCUELA

n: :~a

.
b d 1 Ayuntamiento la adquiEn 1836, electo Alcal~e, gestion\ ~
~asa Consistorial. En estos
sici6n de dos solares contiguos por e o el Difi' ltades de orden 1· urídico
, l dif · de la escue a.
cu
solares se levantana e e i:o . . . l
trara en posesi6n de ellos de iruneimpidieron que el Cuerpo
umctª· en
.6n del propio Sr. Parás, se lediato. Diez años más tarde, con a mtervenc1
•
1
galiz , la adquisición.u
o
.
. .tar la escuela de pnmeras etras.
Periódicamente solicitaba penmso para v1s1

EL

LEGISLADOR

•
l primer Congreso
La vida del Sr. Parás, como legislador, comienza ,con e sabe .
d
. ' en diversos penados, a
r.
Constituyente del Esta o y continua
.
h
el 23 de octubre de
.
" tu O en functones asta
En la VI Legislatura que es v
d'
. •ón del e Presidente de
en la cual quedó disuelta por ispos1c1
.
1835, fecha
.
C
b' -Gobernantes de Nuevo León).
la República". (Ricardo ovarru ias.
tal de uevo León" que "iniMiembro de "la Sedgunda J~ta l~;J,:"1t::nt6 su renuncia por dos veces.
ció sus labores el 1o. e enero e
.
(Covarrubias, ob. cit.).

Retorno a la PoUtica activa
.
~ des ués el 22 de diciembre de 1844, los veci~o~ de MonteCmco anos . p ,
t' . de ''haberse establecido el regimen constimorelos se reunieron con roo I\ o
.
ant6 el edilicio de la escuela lancasteriana. ReEn el terreno de referencia se lev
N rma.l "Serafín Peña".
formado varias veces sirve hoy a la Escuela o
11

306

Corría el año de 1846. El imperialismo yanqui amenazaba la e.xistencia
nacional. Monterrey había capitulado el 24 de septiembre. Dos meses después Montemorelos sufría el impacto de la invasión.
La reclamación de un vecino, caya casa fue destruida por los yanquis para levantar un fortín, nos entera de que "la partida de fuerza americana"
estuvo acantonada "en esta plaza desde el 27 de noviembre hasta fines de
diciembre de 1846".
La organización político-administrativa de la ciudad se desarticuló. Pero
el día lo. de enero de 1847 los vecinos se reunieron para reorganizar el Ayuntamiento. Don José Ma. Parás fue electo Presidente Municipal.
Y en aquellos momentos en que el país vivía la tragedia más dolorosa de
su historia, el Sr. Parás realizó una obra de gran trascendencia para el municipio y para el Estado, obra de estadista y de patriota, desconocida aún
por la mayoría de sus coterráneos. Para neutralizar la desorganización político-administrativa, consecuencia de la guerra, y salvaguardar el decoro de
las autoridades estatales, sostuvo contra todo y contra todos la necesidad de
apoyarse en la autonomía municipal como el medio de defeosa más eficaz
en aquellas aciagas circunstancias.

En el archivo municipal se conservan valiosos documentos, reveladores
de las dificilísimas circunstancias en que desarrolló su patriótica tarea el Sr.
Parás.

ANTES OE LA BATALLA DE LA ANGOSTURA

En las actas del Ayuntamiento de Montemorelos se refleja la situación imperante en aquellos días. En ellas se escribe parte de nuestra historia.
En las primeras sesiones se autoriza al Alcalde, Sr. Parás, a "preparar lo,. Decreto que suspendió las atribuciones de las Cámarru1 de la Uni6n y con~irti6
m dictador al Presidente de la República.

307

�cales para depbsito de tos pastos, lena, etc., que demanden las circunstancias
de la guerra en que nos hallamos". Se le conceden facultades para exigir
la entrega de documentos y armas de propiedad municipal que estuvieran en
manos de particulares y ex-funcionarios.
En una de las sesiones el índico informa que "el señor su ante esor no
le había entregado cuentas ni papeles porque, dice, que se le e:-..-traviaron en
la entrada de los americanos '.
Por lo anormal de Ja situación no habría "sesiones ordinarias más que
cada quince días".
No obstante la ocupación de Monterrey, los pueblos del Estado continuaban proveyendo de hombres y elementos de guerra al ejército mexicano. No
se consideraban vencidos.
Mediante frecuentes oficios, el Gobern~dor don Francisco de Paula Morales alentaba a los pueblos a seguir luchando.
El Alcalde Parás da a conocer las "comunicaciones del Exmo. Sr. Gobernador, de fechas 19 y 21 del presente, relativas, la primera a que se dicten,
de acuerdo con el Comandante de Escuadrón, las medidas más eficaces para que los auxiliares estuviesen listos para marchar a primera orden, proveyéndolos de víveres, caballos, monturas, armas y lo más necesario, tomándolo de donde lo hubiere y, la otra, que se dén al Sr. rrea todos los auxilios de maíz, carnes y forrajes que pidiere, autorizando al Juzgado, tanto para aquello como para esto, competentemente".
Pero como los ejércitos mexicanos se alejaban del Estado, el Ayuntamiento
determinó "que durante la guerra sean las sesiones ordinarias cada cuatro
sábados, sin perjuicio de las extraordinarias que ocurran cuando el caso lo
exija".
El patriotismo del Alcalde y de los munícipes, que se mantuvieron en su
puesto, fue garantía de personas e intereses, por una parte, y por otra de seguridad en el auxilio a las tropas mexicanas.

DESPUÉS DE LA BATALLA DE LA ANGOSTURA

El Ayuntamiento de fontemorelos (como las demás Corporaciones Municipales del Estado) recibe oficio-circular del Gobernador Morales. El documento, de indiscutible trascendencia, contiene un juicio y una decisión.
El Juicio. ''Después de los sucesos del veintidós y veintitrés del pasado
febrero en que nue tro Ejército supo conservar el honor de las Armas Nacionales desalojando al enemigo de cinco posiciones, apoderándose de tres
piezas de artillería y algunas banderas; causas en que el invasor no tuvo
parte, circunstancias de ninguna manera originadas de sus operaciones pu-

sieron a nuestras tropas en la estrecha necesidad de replegarse a la posición
Y puntos en que se hallaban antes de emprender la campaña. Este hecho
de que tal ~e:7. responderá el General que lo mandó, ha llevado a los E~
tados de .~?ent~ a una posición peor mil veces que la primera".
La d:cmon. 'Los ramos todos de la administración interior del Estado
~ casi muerto, sus exigencias no pueden remediarse por el Ejecutivo: su
bienestar no puede proveerse por él, '.Y en tal estado de cosas ha resuelto suspender el ejercicio de sus tareas gubernativas. En consecuencia las p ·
A
'dad p l' .
d
,
nmeras
uton
es .o 1bcas e los pueblos y sus Iltres. Corporaciones Municipales
qu.~dan auto~~das para conocer y determinar prudentemente y según lo
exiJa su posioón de todos los negocios que les ocurran, siendo de su más
estrecho deber dejar siempre bien puesto el honor de la Nación en su comportamiento: cuidar de la seguridad y tranquilidad de los pueblos perseguir
a los malhechores y evitar a toda costa que los males de la guer:a sean un
pretexto para que se cometan desórdenes en las poblaciones. Las mismas
~utoridadcs Primeras se encargarán de guardar los archivos de aquellas oficinas cuyos ~pleados hayan e?trado en receso para que no falten los impor~ant~s ne~OCtos que ellos contienen. Todo lo que comunico a V. para su
mteligencia y exacto cumplimiento, y para que dé cuenta con esta comunicación al Iltre. Ayuntamien_to de ese pueblo. Dios y Libertad. Concepción,
marzo 9 de 1847. Franc1SC0 de Paula Morales. antiago Vidaurri, Secretario".

PElssAM.I.ENTO POLÍTICO Y CONVICCIÓN DEMOCRÁ.TlCA
DEL SEÑOR

PAR.Ás

La C ircular, de gran valor histórico, está vinculada a la vida política del
Sr. Paras. Los sucesos que forman la secuela histórica de la época descubren
el alcance de este documento.
En su parte relativa a la desapari ión del Ejecutivo, el Alcalde Parás la
con~ó. en el ~ás eficaz instrumento de defensa de los intereses populares.
Su dead1da actitud, cuantas veces se trató de abolirla, precisa el sentido que
daba a la democracia.
El Go~mador Morales, al delegar sus atribuciones en los AJcaJdcs y sus
A~n~entos, ~rocede como un verdadero táctico: al dispersar el poder
(s1 as1 puede deoi:se) puso,ª salvo la dignidad del Ejecutivo. No sería, pues,
el Gobernador qwen tendría que extorsionar a us compatriotas en beneficio
de los, ~ranjero_s, ~1:sio~~o por éstos. Da la impresión de que aplica, en
lo político, el pnnop10 táctico de las guerrillas.
A juzgar por los acontecimientos registrados en Montemorelos, la estra1

309

308

�tegia empleada no sólo consiguió los fines que s~ala la ~ular, sino q~e
permitió a los pueblos obrar de acuerdo con las crrcunstancias ante las exigencias de los yanquis.
,
.
Pero no todos supieron apreciar tal medida. Apenas hab1a transcumdo
un mes cuando el Ayuntamiento de Monterrey manifestó la pretensión de
que su Presidente asumiera las funciones de Gobernador.

"Lo

,,
QUE A TODOS TOCA POR TODOS DEBE RESOLVERSE

En virtud de los oficios girados por la Corporación de Monterrey, el Alcalde Parás convoca al Ayuntamiento y a los vecinos a fin de decidir lo más
conveniente sobre el punto.
A iniciativa del Alcalde los asambleístas declaran: "Sabiéndose que se halla en el Estado el Exmo. Sr. Gobernador, D. Francisco de Paula Morales,
se acordó que se le remitieran originales ambas piezas y, en su vista, si es
de adoptarse esa medida para reconocerla del modo que se apruebe por este
Ayuntamiento y Junta General de vecindario, porque lo que a todos toca
por todos debe resolverse; y que interin siga este pueblo gobernándose con
su independencia municipal, según lo dispuso el mismo Exmo. Sr. Gobernador en su orden de fecha 9 de marzo último.-José Ma. Parás.-Rúbrica".
Ratificación. El Gobernador Morales ratificó la Circular en los siguientes términos :
"En contestación he creído deber decir a V. para que lo haga presente
a esa municipalidad que habiendo el Gobe~nador j~ado convenient~ Y
hasta cierto punto necesario en las actuales crrcunstanc1as, que desapareo.era
aquella autoridad, ya para que el enemigo no tuviera jamás ocasión de ultrajar]a y vilipendiarla, ya para que los pueblos. n~ se acostumbr_aran a tenerla y no acatarla como es debido a su alta dignidad y convem~nte salud
del Estado; permaneciendo la misma situación que entonces, en~ concepto
00 es tiempo de restablecerla de ningún modo; los pueblo,s, Slil ~bargo,
dueños de su actual posición y siendo como son los que estan sufnendo los
males de la época, autorizados para resolver los casos q:1e ocurran ~ns~tando su honor, su patriotismo, su sagrada independenc1a y su preciosa libertad obrarán y resolverán lo mejor en el presente caso. Dios y Libertad.
Linares, junio 26 de 1847.-Francisco de Paula Morales.-Sr. Alcalde lo. Presidente del Ayuntamiento de Montemorelos" .1 $
El Alcalde Parás y la Corporación Edilicia, con el respaldo absoluto del
El valioso escrito del Gobernador Morales, como contestación al Alcalde Parás,
quizás sea único.
11

310

vecindario, mantienen en aquellas circunstancias la única posición donde armonizan el decoro nacional, la autonomía municipal y los intereses políticos
del Estado.
El resultado de la consulta da origen a dos importantes acuerdos de los
munícipes:
Primero. "Están conformes con el sentir de dicho señor sobre que no es
tiempo, de ningún modo, de restablecer el Ejecutivo del Estado".
Segundo. "Que, sin embargo, usando del derecho que le da su actual posición, cuando por alguna autoridad o municipalidad se juzgue llegada la
vez y se le invite para el nombramiento de un comisionado, lo mandaría a
Cadereyta Jiménez al avisársele por la invitante el día de la cita y conformidad de los otros Ayuntamientos para que, en unión de los comisionados
que envíen, ampliamente autorizados, uno por cada uno de ellos, se resuelva alli, con toda libertad y de común acuerdo la resurrección política del
Ejecutivo Constitucional, o cualesquiera otros puntos concernientes a los
pueblos".
El Sr. Parás había hecho de un aforismo jurídico un principio de acción
democrática: "Lo que a todos toca por todos debe resolverse".
Tenían pues, que ser los pueblos, sus Ayuntamientos reunidos en democrática asamblea quienes, previo estudio de "las circunstancias", debían decidir si era o no tiempo de volver las atribuciones que se les confiaron.
Acontecimientos subsecuentes ponen a prueba la firmeza de la convicción
democrática del Sr. Parás.
El 8 de septiembre de 1847 la ciudad de México era amagada por los
yanquis, Las circunstancias no podían ser peores. Sin embargo el Gobernador Morales "participa haber vuelto a las tareas gubernativas".
El Alcalde Parás cita de nuevo a munfcipes y vecinos para enterarlos del
comunicado del Gobernador y determinar "lo que debe contestarse a dicha
circular".
Considerando inconciliable la determinación del Gobernador con sus disposiciones anteriores, Ayuntamiento y vecinos declaran:
"En la ciudad de Montemorelos, a los diecinueve días del mes de septiembre de mil ochocientos cuarenta y siete: Remúdo el litre. Ayuntamiento y vecindario de esta ciudad. . . para resolver lo conveniente acerca del
contenido de la Circular... se procedió a darle lectura y, después de algunas discusiones, por unanimidad se resolvió lo siguiente: Que existiendo hoy,
si no peores, las mismas circunstancias que obligaron al Exmo. Sr. Gobernador D. Francisco de P. Morales a dejar a su suerte, e1t nueve de marzo último, solos a los pueblos del Estado, y en veintiséis de junio para aprobar
o reprobar el Ejecutivo en otro, demostrando con esto desprendimiento o
sea desconocido el Supremo y, no pudiéndose restablecer cual conviene, ni
311

�llevarse después al modo mexicano el orden constitucional existiendo el ejército invasor sobre nosotros, hasta que desaparezcan dichas circunstancias y
tengamos una fuerza me:x.icana capaz de defendernos, puede aparecer en
ejercicio si es de su beneplácito. . . previa voluntad y conformidad que se
recabe de los pueblos del Estado, puesto que en ellos e:x.iste la Soberanía
del mismo, sin cuyo paso se desconoce cualquier gobierno a no ser que se
nos imponga por la fuerza. Con lo que concluyó la junta, firmando con el
Ayuntamiento todos los vecinos que concurrieron.-José Ma. Pa~~s.-Rúbrica" .
Consecuente con su convicci6n democrática, de la que part1c1pan sus coterráneos, el Ayuntamiento determina suspender la ejecución "de dichos decretos hasta saber si la mayoría de los Ayuntamientos, según votos que representan, están anuentes que el Sr. Morales sea reconocido . .. en cuyo caso
Montemorelos sacrificará su opini6n manifestada en su acta del diecinueve
del que fina".
Y Montemorclos sacríficó su opinión. La unidad de los nuevoleoneses lo
demandaba. Pero la personalidad del Alcalde Parás, su patrioti mo, su capacidad de Estadista y sus convicciones democráticas fueron reconocidos por
todos los pueblos del Estado. Los hechos cotidianos demostraban que Parás
tenía razón. Más adelante se citan algunos.
Antes, un paréntesis para consignar lo más saliente que por su puebl~ hizo
en aquellos días aciagos, durante su última actuación de Alcalde Primero.
Autorizado por la Corporación abrió "un Cuaderno de Asiento de los menores huérfanos, que tengan algunos vecinos de la jurisdicción sin nombramiento, expreso, de tutores por sus padres finados con expresi6n de lo poco
que les hayan dejado éstos".
En la Memoria o Informe que presenta en octubre de 1847 hay dos notas muy significativas: la primera se refiere a que había concluído "el empedrado de las calles del Conejo y de las Chatas"; 16 la segunda alude a la
Hacienda Municipal, y a la letra dice: "Resultó una existencia actual a
favor del Fondo de quinientos cincuenta y dos pesos, seis reales y once granos".
Ni en las críticas condiciones originadas por la invasión descuidó el Alcalde Parás su programa de mejoramiento material del pueblo, tampoco descuidó el tesoro municipal.
Y aquí cabe una observación: para este gran ciudadano una hacienda pública saneada era condición fundamental de un buen gobierno; organizar
el tesoro del Estado o del municipio fue siempre objetivo primordial de su
gobierno.
Volviendo al tema relacionado con la autorización que se concedi6 a las
•• Hoy se llaman Cuauhtémoc y JuCu-cz, respectivamente:

mun.ic~p~,lidades "para conocer y determinar prudentemente y según lo exija
su postc1on de t~os los negocios que les ocurran" durante la invasión, citaré
dos casos que registra el Libro de Actas de 1848. Estos hechos dan la razón
al Sr. Parás en su perseverante actitud de sostener este acuerdo del Gobernador Morales, aún contra el mismo Mandatario.
. Enero lo. de 1848: ' Comunicaci6n del General en jefe del ejército amert~no Y de ocupaci6n en Monterrey, fecha treinta de diciembre ppdo., referid~ a _otras_ ~os que con fecha anterior había dirigido un agente del mism? _eJérc1to pidiendo a este pueblo cien mulas grandes y gordas, y que se rerruneran a aquella plaza, nombrando un comisionado para que recibiese el
pago.
. l. con la amenaza.
de que en caso contrario mandar'a una fu erza. . . a
ll
1 .
e~~ as mu as sin_ ~agarlas e impondría una contribuci6n a este pueblo,,.
Ex1gian además qwmentas fanegas de maíz.
Por la lectura del comunicado nos damos cuenta de que el A
t ·
l h b'
d "d d
yun an:uento
e a _1a esta o
an o largas" a la petición, con ánimo de disminuirla en
lo posible .. A1 tener que cumplirla dejan constancia respecto al maíz: "que
su e:&lt;tracc16n no fuera excesiva a efecto de cumplir el envío y que la clase
menesterosa no quede sin ese recurso".
A últimos _de enero del mismo año el Ayuntamiento recibe "orden del Sr.
General en Jefe _de las fuerzas americanas en Monterrey, expedida en once
del presente, baJo el número 36 en que se manda que desde y después de
~-quell~ fecha todas las rentas autorizadas e impuestas por las leyes de MéJtCo (sic) ~ ~e este Estado o municipalidades comprendidas en él, se colecten
para benef1ao de los Estados Unidos".
_E~ v~~trés de marzo E. S. Sibley, norteamericano encargado de la Admm1strac10~ de Rentas del Estado exige la suma de $ 499.30, recaudación
correspondiente a los meses de enero y febrero.
El Alcalde (que sucedió al Sr. Parás) opina que no es de accederse a Ja
d~manda .Yorque "el Periódico Oficial del Superior Gobierno de la República ~e!1cana, en
número 72 se halla inserto el armisticio celebrado por
los _co!OlSlonados ?e este Y_ los Estados Unidos de Norte-América y ratificado,
se~n se ~ de dicho Per16dico y número referido',. Por tanto "creía co~
v~~ruente, s1 S. ~ª· lo disponía, que se le dirigiera al General en jefe del ejército de ocupación en Monterrey una comunicación por este respecto incluyéndole el referido número del Perióclico".1 7
'

e!

El comisionado no logró entrevistar al jefe yanqui y como el Adminí tr _
dor Sibley insistiese en el envío de los fondos, el Ayun~ento otorga ;d:r
a don Manuel M. de Llano "residente en Monterrey para que representando a
" El año anterior, el Alcalde Parás había dispuesto que "los rendimiento 9 mensuales de las rentas d l Estado se cobrasen como municipales y se ingresasen en 'la
planilla' con expresión de su monto".

313
312

�este municipio se acercara al General Wood y le manifestara las razones que
motivaron la suspensión de la remisión de los caudales colectados. . . recomendándole, particularmente al Sr. Llano el asunto y que s6lo en el últimc,

caso de que se le pudiera originar a esta ciudad un grave perjtticio entregue
el dinero . .."
Los pueblos segu1an defendiéndose meses después de restaurado el gobierno
de Morales.
La estrategia recomendada por él seguía siendo eficaz y continuaría siéndolo mientras los yanqujs ocuparan el territorio nacional.
Se justificaba así la actitud del Sr. Parás al convertirse en decidido defensor de la autodesaparición del Ejecutivo del Estado durante la permanencia
de los invasores.

PARÁS BALLESTEROS, ELECTO

Me atrevo a agregar que el prestigio del Sr. Parás como patriota y Estadista había crecido singularmente.
Lo primero que intentó el Gobernador Parás fue recuperar la Hacienda
Pública. ''Dirigió (oficio) al Sr. General en jefe de las fuerzas americanas
en Monterrey, relativo a que se le desocupasen y dejaran libres las rentas
del Estado que e hallan, actualmente, intervenidas y recaudándose por orden del mismo General para beneficio de los Estados Unidos del orte".
La gestión no tuvo éxito. El Gobernador se retiró a su pueblo temporalmente. Un incidente de escasa importancia revela su estancia en Montemorelos y las causas que lo motivan. En el acta correspondiente se lee: "Con
vis~ de todo esto y de que el Sr. Gobernador del Estado no ejercía su gobernación por las actuales circunstancias, dispuso S. Sa. que los señores Procuradores pasasen a casa del mfamo Sr. Gobernador... y le consultasen ..."

GOBERNADOR

LA
No obstante que el ejército de ocupación permanecía en Monterrey, el
nuevo Congreso se instaló en la ciudad de Linares. En "su segunda sesión
procedió a revisar las listas de candidatos a Gobernador y a Vice-Gobernador' .JS
La historia de Nuevo León registra los resultados; pero no los tomo de
ella, sino del archivo de Montemorelos, que también es historia.
"Se dió cuenta ( asienta el Secretario del Ayuntamiento) con dos decretos
del Congreso del Estado fecha 22 del actual, relativo el primero a la elección de Gobernador y Vice-Gobernador que recayó en los ciudadanos José
Ma. Parás y José de Jesús Dávila y Prieto".
El Ayuntamiento acordó que se le enviara "al Exmo. Sr. Gobernador Parás una comunicación. . . felicitándolo muy cordialmente. . . por el empleo
que dignamente se le ha conferido. . . manifestándole, igual.mente, la suma
confianza que le asiste a este Cuerpo de que. . . hará la felicidad del Estado,
porque mil veces ha dado las mejores pruebas para ello con sus luces y virtudes..."
Así reconocían los pueblos del Estado su calidad de patriota y su capacidad
de Estadista. Le encomendaban una inmensa tarea: la reconstrucción del
Estado.
"Parás continuaba siendo un eminente y patriota ciudadano" escribe el
historiador, licenciado Santiago Roel.
'" En la lista enviada por Montemorelos figuraron: el Lic. don Pedro Agustin Ballesteros, el Lic. don Juan Mateo Carda, don Rafael de la Garza, don Juan José de
la Garza Trcviño y don Agapito Garcí.a. Firma la lista el C. don José Ma. Po.rá.s.

314

RECONSTRUCCIÓN

Los yanquis se retiran al fin. El Gobernador pudo m1C1ar su gran tarea
reconstructora que se prolonga por otro periodo. Nuevo Le6n le reitera su
confianza: en febrero de mil ochocientos cuarenta y nueve fue reelecto.
El mejor balance de su obra, en este lapso como en el primero, lo constituyen los juicios de reconocidos historiadores y el testimonio de sus contemporáneos. Consignémoslos:
1'Se dedicó, desde luego a una intensa labor administrativa de reconstrucción, como lo exigían las circunstancias después de tantos años de perturbaciones políticas y tras de la cruenta guerra por la que se acababa de pasar".
"A iniciativa del Sr. Parás, el Sr. Santiago Nigra de San Martín, Coronel de Ingenieros, escribió en 1849 una Memoria histórico geográfica y estadística del Estado, la que se ha perdido". (Lic. Santiago Roel).
"Promovió la reforma de la Constitución de 24 a fin de adaptarla a las
nuevas exigencias locales".
''Dictó sabias providencias para contrarrestar los estragos del cólera".
'Aplicó los medios oportunos para evitar las incursiones y depredaciones
de los indios".
"Creó la municipalidad de Mier y Noriega".
. '~u~, con ánimo .sereno, calmar los actos violentos que por cuestiones jurisd1caonales se suscitaron por parte del gobierno de Tamaulipas '.
"Propuso la creación de una oficina directora de la enseñanza... Ordenó
el establecimiento de por lo menos dos escuelas en cada uno de los pueblos... Promovió, por considerarla fundamental, la educación de la mujer".
(Israel Cavazos Garza).
315

�Uno de sus contemporáneos, el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, expresó, en solemne ocasión: "El virtuoso José Ma1á. ~arás
fue el genio destinado por la Providencia Divina para enjugar sus -~as
después de la devastación que la guerra, mil veces funesta cuanto tnJUsta:
hizo pesar sobre su territorio. Parás reconstruyó el Estado. . . Parás afrontó
todas las exigencias de la época más difícil en nuestro lacerado Estado; Parás creó la Hacienda Pública: economizó sus rentas. Parás coadyuvó de una
manera eficaz a la Reforma de su Código Fundamental en el que también
arrimó en su creación un grano de arena. . . Parás, en fin, animó el comercio protegió la agricultura; di6 garantías públicas a los hombres de todas
las' creencias políticas". (Catecismo Geográfico, Histórico y Político del Lic.
Hermenegildo Dávila).
Estos juicios constituyen la mejor síntesis de su ímproba tarea después de
la invasión yanqui.
.
Analizada su personalidad desde el punto de vista ideológico puede afirmarse que había llegado a la madurez su pensamiento liberal.
.
Para confirmar lo dicho basta con transcribir algunos pasaJes de la Memoria que en el año de 1849 presentó al H. Co~greso: .
. , ,,
.
"Uno de los atributos esenciales de la Soberama es la ilustrac1on , afuma
en la parte relativa a educación, y agrega:
.
"La oscura y mezquina educación que nos dieron nuestros domtnadores...
y el descuido que hemos tenido . en ilustrar a las ~a~as populares ~n las
causas más radicales de los contmuos trastornos pohbcos, de que estos se
hayan ejecutado con facilidad y por hombres que . nada ti~en de extraordinario; y de que sólo hayan figurado. en ellos miserables m~reses per~nales, la falacia y la inmoralidad que casi han consumado la ruma ~el país .
La estructura moral del Estadi ta queda definida en otro pasaje de su

Memoria:
"La frugalidad que el Estado ha observado hasta ahora_ en sus ~stos puede presentarse como modelo digno de imitación. S~s eM~ores, le1os ~e poder medrar apenas tienen asegurada una subsistencia mediana; su hacienda,
que no es otra cosa que el sudor y afanes del ~ueblo, se _recauda y distribuye
con pureza según nuestras sabias leyes. ¡ Jamas se ha visto en el Estado ese
'di d la
.. !" n
manejo inmoral que ha arruinado el tesoro y e l ere to
nac100
Sus contemporáneos lo calificaron de "económico, virtuoso, sobrio".
"Fue uno de los gobernantes que ha dicho Gonzalitos dieron a la administración pública el aspecto patriarcal y benigno, caracterizándola de recta y morigerada". (Lic. Dávila, ob. cit.).
Es, repetimos, el representativo de aquella notable generación de nuevon Paaajes tomados de la Biograüa escrita por e1 historiador Israel Cavazos Gana.

leoneses que inician, a raíz de la Independencia, u desinteresada y patri6tica obra y la prolongan hasta los albores de la Reforma.
La reconstrucción lo absorbe; pero no olvida las particulares necesidades
del solar nativo.
Desde años atrás los vecinos habían venido contribuyendo para el llamado
"Fondo de la Vela". El Sr. Parás era el depositario, con atribuciones amplias para su manejo. En uso de ellas autoriza que se "inviertan cuatrocientos pesos en la obra del Cuartel de la Guardia Nacional 20 y los ciento ochenta Y_ uno y cuatro real s restante en auxiliar a los pobres en la actual epidemia del cólera. . . Los cuatrocientos dieciocho peso cuatro reales resto
de un mil pesos del citado Fondo de la Vela... se pondrán también' a disposición para que se inviertan en la obra del cuartel u otro objeto de beneficencia pública ' .
Al recoger, pacientemente, los dispersos testimonios de su vida y de su
obra pretendo ofrecer una visión, íntegra, de la personalidad de un mexicano
que no se limitó a pronunciarse por la Independencia, sino que luchó durante toda su existencia por consolidarla.
Prototipo de los hombres de su generación, jamás perdió la fe en el futuro
de la Patria.
Parás, como los hombres de su grupo, tenía conciencia de su misión como
forjador de una Patria.
Con Ja invasión yanqui remata aquella serie de acontecimientos suicidas
que caracterizan los primeros treinta años de vida independiente. La nacionalidad parecía zozobrar.
. Don Juan Bautista Alberdi, pensador argentino, en su célebre libro Bases
~~uye un b~~e estudio titulado "De la Constitución Mexicana y de los
vtCJos que ongman su atraso". Al analizar la ley de inmigración expresa:
"Ese sist~~ ha conducido a México a perder a Te.xas y California, y le
llevará qwzas a desaparecer como nación".
Sin embargo, la vitalidad de México no estaba en los programas políticos,
más o menos avanzados, sino en la convicción y la fe de sus auténticos forjadores, de los hombres que como el Sr. Parás a cada quebranto contestaban
con un nuevo y más vigoroso esfuerzo reconstructor.
Pero ¿ dónde está la raíz de la fe, de la filosofía del Sr. Parás?
En parle, en la influencia telúrica del medio natal, en parte en su amplia
cultura, origen de sus convicciones liberales.
M~rad~r de una tierra fecunda, pero con un clima extremoso sabe por
expenenc1a. que las sequías periódicas menguan o nulifi an el rendimiento
,. Construcción que él habla comenzado, haéia úempo, en cl lugar que ocupa el ala
sur del Palacio Municipal.

317
316

�la i robra, qu las "h ladas tempranas" arr batan una prom' ria osecha. Mas ha aprendido también que tale f n6men son contin nt
on la mi
ncilla fil fia soporta, como soportan todo 1 hombres
d su generaci6n, l s motines los cuart lazos. las dictaduras, las invasion ,
n fen6meno pasajero como I
uía y lo hi l s. Y después a culti ar

d

nu vo, a
nstruir otra ez.
E ta actitud fortal id por u 1
experien · a y por su lectu
bre
filosoíia política y cial d la época C.'&lt;pli a su éxito en In e,-1.raordinaria
tarea qu sus conciudadanos L cncomi ndan d pués d la invasi6n nort -

d

americana.

MO

UIUÓ EL C08ER AOOR

p

'

Sus bi6grafo tin acordes en qu la entrega a u mpre a políti ersocial
fue ab luta, y qu le trajo como consecu ncia "la ac ntuaci6n cada v •z
más notabl d su achaques" y " 1 delicado giro d su nerrocio pe nale ".
A principios de 1850 licit6 !icen ia para retirarse temporalment . El H.
. n eso se la otorgó por seis mese a contar 'd de qu entregu 1 pod
1 Emo. Sor. ice-Gobernador".
¡ Ya era demasiado tarde! "Dcsd el 1o. d febrero" su dol •ocia comenz6
"a ten r carácter grave y d onsolador".
ías despu ~ dicta su te tam nto qu comienza así:
"En 1 n mbrc de Di todo Poderoso.
mén.
otorio y manifie to sea
a todos los que la presente vieren, cómo yo, el C. Jo ~ Ma. Parás Ball :ster s, natural y v ino de la ciudad d Montero relos, comprensión de te
tado de • r u vo L 6n. . . hallándome enfermo en cama... y estando en mi
ntero juicio poten ias naturales ord no este mi t tamento... '
Por ocho días
prolong6 aún u e.·istcncia. Perduran n él hasta el último instante la claridad de juicio y la ent reza que lo caracterizaron.
De u serena agonía queda un valio t stimonio que recojo en 'tas páginas. Es una carta que el Diputado don Aten6g nes Ballest r dirige a su
h rmano, el lcalde de Montemorelo .
La epi tola conti ne dos part . En la primera relata el Diputado Ball tero, on profundo ntim.iento de admira i6n, in tant por in tante, el pílogo de la vida del pr6cer. Leimosla.
"Monterrey&gt; febrero 22 de 1850.
"Querido hermano: no pu des figurarte 1 contrast qu
ha formado
en mi imaginaci6n al tener que pasar por los actos más nsitivo qu te
ferir', aunque no tan minuciosam nte como d ara; pero al meno de

modo que form idea de lo ocurrido en la mu rtc de nuestro nunca bien
pond rado p isano y pariente D. Jo ' Ma. Parás;

' P~ .por la oruideraci6n de ver a t hombre p dien siempre del
cumplimiento de~ u deber al, m~smo tiempo que ufría una nf rm ~dad y un
tcmol
de upon rse,
d desen
d. ano de la perdida d su xisten i como
cuan o
1spu a ~ glar su serví io y lo ne ocio d su casa para dejar
al mundo la P.~ ba fiel de
sentimient como bu n cristiano; pu aun
d pué d re 1b1do el grado iático todavía tenía n su imaginación muy
P
t , _la, • {
ria que d bía p
ntar al
ngreso cosa qu tod~ los
que lo as, lían pre _ncia n y admiraron y darán t timonio de u entereza
·n punto ubemauvos. Tú habrás vi
l
remonial a ordado para 1
acto_ d acrarnentarlo, y por lo mismo, sobre e t s6lo te cfü' que
f tuó
al P1 de la l tra acompañado de una muy num rosa concun ncia que hizo
e~ acto so~ nd nt por u magnifi ncia y por la ent reza n qu el pa, nt rec1b16 a u ~•~i:.,;:,,..,.d acto qu hizo derramar lá irnas a muchas p _
~nas de cat oría que las í y pud
onvenc rme d la c rtidumbre· ta
" .ta~ 1~
rporacion en c mi '6n, los anóni
la omunidad del _
m~nano, cm~s . n. mano d hombres de alguna edad y velas en mano de
:ºº':' de d1 tmCJ6n, la música, la tropa y demás comiti a d oficiales d 1
eJ rc1to y emplead d oficina hici ron aparee r e t a to d l modo que
te dejo indicado.

_e

"El. paciente 'gui6 d pu' tranquilo, como h di o, pendient de los
n . ocio~ del Gobierno, que no quiso cntr ar a otro que al Vice ( ic) por
quien tanto preguntab~ con frecuencia, hasta que por fin, consultando con
fre ura a lo Fac~tabv 1 ~ que, l? a istían i le produciría buen fe to para
su nfermedad el s tema hidr patl o, en un uspiro o suspensi6n que le di6
al e tar oyendo lo que le cont taban, qu d6 el cuerpo abandonado d ~
alma que compareció en aqu •lla hora ante el temo. ¡ Qué pérdida!"

í terminó sus días aquel ilustr Gobernante.

HONORE

PÓ T

fO

El inv tigador l rael C vaz s Gal7.a opina sobr

1 parti .ular:

"Las honras fún bres que el pu blo de Monterrey le tributó sólo n comparable . en nue tra hí toria con las que se hicieron treinta y ocho años más
tarde al morir el benem rito Dr. J
El uterio Gonzále:z '.
D jemo , de nuevo, la palabra al Diputado Ball teros que n la segunda
u Los médi os de cabecera: don

José

El 1.1terio González y don Bernardo Feugat.

319
318

�parte de su carta nos ofrece, con su peculiar estilo, la más acabada descripción del acontecimiento luctuoso.
Es la visión de un hombre de pueblo que sorprende por la habilidad para
destacar pormenores, aunque carece de recursos literario .
Es tan viva, tan intensa su evocación de personas y escenas que, al leer esta
parte de la epístola, asistimos con el autor a todos lo actos qu~ relata, y con
él nos asomarnos, reverentes, al féretro que guuda el cuerpo inerte del Gobernador.
"Luego (continúa el autor de la carta) extendieron los Facultati~o la
certificación de su fallecimiento q-ue sucedió a las cinco y cuarenta mmutos
de la tarde del día dieciocho del corriente; tuvo lugar a las cuatro de la
mañana del diecinueve d anuncio de su muerte por cuatro cañonazos y uno
que se disparó cada cuarto de hora hasta en la noche de ese día, las sese~ta
campanadas que se tocaron a estilo de Vacante, once dobles en las IgleStas
Catedral y Convento de San Francisco, las misas cantadas y rezadas en la
saJa de su fallecimiento. A las cuatro de la tarde la Ilustre Corporación
Municipal abri6 sus mazas para los empleados del Estado; personas de distinción y amigos del finado se dirigieron al Salón de Sesi~es del Con~
a donde, incorporados a la Comitiva, la Comisión del Tribunal de Just1c1a
y la del Congreso, presidiendo ésta, se dirigieron a las cuatro y tres cuartos
a la casa 22 donde se hallaba el cadáver con el fin de aguardar allí al Párroco
que acompañado del Cabildo Ecco., el Venerable Clero, Comunidad del Seminario, Padres Franciscanos y Cofradía de Terceros, llegó cuando
. apenas
pudo abrirse campo entre la concurrencia de ambos se..xos, que sin separación de lugares cerraba la calle por el espacio de más de media cuadra.
"Pasada la ceremonia solemne que precede a la extracción del cadáver
se ordenó la Comitiva, previo reparto de cera que se hizo a la mayor par~e
de la concurrencia, para conducir a éste a donde debía depositarse, no onutiendo decirte que se hallaba el cuerpo magnllicamente puesto para darle
vista por cuantos ocurrieron: estaba rasurado, vestido de negro, el sombrero
a los pies, el bastón tirado al pecho, los brazos tirantes en ademán de andar,
acercado el derecho abajo del puño del bastón, las manos con guantes blancos el pelo bien hecho y con una cadenilla que le guarnecía el pecho.
,!Salió de la casa en hombros de cuatro Sargentos de la Guardia acional
que se relevaban de tiempo en tiempo, yendo delante los cargadores de la
mesa que servía para las posas: a los lados los cen~e~s _que custodiaban el
cadáver en la Sala, y a retaguardia una escolta de dieCisé1s hombres al mando de un oficial, y así fue que la Comitiva ordenada se puso en marcha

"La concurrencia del pueblo era tan numerosa que no comenzó a moverse
hasta la segunda posa en adelante que se verificó en la siguiente cuadra,
110 expeditándo e del todo hasta la tercera que es la del Colegio, precedida
de una Compañía de infantería que con música a la sordina marchaba tras
1a Comitiva ordenada.
"Siguieron las posas hasta el cementerio donde con motivo de la concurrencia no se podía entrar, pues a más de la que acompañaba a la procesión
se hallaba dentro de la Plaza otra tanto o más numerosa, quedando sin concurrir la que en considerable número contenían las puertas, ventanas, zaguanes y balcones que hay desde la casa del finado hasta la Plaza, encontrándose, además, otra que ocupaba el interior de la Catedral en espera del
cadáver en cuyo local no pudo introducirse lo más de la Comitiva, que quedó fuera, entre eHa, la Hermandad de la Tercera Orden.
"Se hicieron las exequias que no presencié por ser uno de tantos que
quedaron fuera, desde donde después de apagada la cera que quedó fuera, porque toda la que se repartió iba encendida, me dirigí al Salón de Sesiones en
donde se hallaba el Vice-Gobernador, D. Pedro José García, en aguarda
de la Comitiva que debía regresar a darle el pésame como doliente principal
del Estado.
"Efectivamente, vuelta aquélla dijo su discurso de pésame la Comisión del
Congreso, en el cual se encomiaban las virtudes del Gobernante que había
fallecido, y merecido como cada una de los demás la contestación del Gobierno; dijo el suyo la Comisión del Supremo Tribunal de Justicia, después
el Presidente del Ayuntamiento, le siguió el del Rector del Colegio, siguió
el del Comandante de la Guardia Nacional, que concurrieron a un mismo
tiempo: a poco llegó el Sr. Vicario Capitular acompañado de los Canónigos
y de parte del clero manifestó su pésame en el cual hizo brillar a Nuevo
Le6n, en medio de los dos Estados limítrofes, concediéndole la mayor parte
de sus goces a la prudencia y tino con que se condujera el Gobernador, cuya pérdida lamentaba: dió conclusión el que de consuno hicieron el Cura
y el Padre Guardián del Convento, y se disolvió el duelo.
"El cadáver permaneció en la Sala Capitular con su ,escolta y centinelas
de honor, a donde concurrían a verlo muchas personas de distinción y familias principales, hasta la conclusión de la bóveda en que debia depositarse,
lo que se verificó a las once de la noche y en el mismo lugar en que se
encuentran las ceni2as de los dos primeros Obispos.

hasta la pximera posa.

"En la mañana del día siguiente se celebraron las honras con asistencia
de las mismas autoridades del día anterior, hallándose una pira de tres
cuerpos en que se colocó el sombrero y el bastón del finado.

,. La casa "conocida por de el Lic. Ballesteros, que es la número 30 de la calle
de Morelos" .. .la "Casa de las Agui!as" (Cossío, ob. cit.)•

"Por la (sucinta) relación que dejo hecha calcularás el contraste de que
estuve poseído, por el entimiento y por la satisfacción que tenía al ver ve-

320

321
D21

�rificadas tales operaciones, por parte de todo el Estado, por una persona que
esti.né en todo aquel período, como digno gobernante como amigo particular, como pariente, y sobre todo como hijo del pueblo en que yo y toda
mi familia vimos la luz primera". 28
El historiador Israel Cavazos Garza al escuchar en sesión de la Sociedad
uevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística la lectura de la carta, copiada integramente,u formuló dos importantes comentarios:
"Ahora, ya sabemos dónde está sepultado el Sr. Parás.
"Los honores póstumos que se tributaron al Gobernador corresponden a
los de Obispo y Capitán General".
Nuevo León rendía el más singular y merecido tributo a su primer Gobernador Constitucional, uno de sus creadores en el lapso de 1824 a 1827, a su
reconstructor en 1848 y 1850.

EN

Gobernador, finado D. José María Parás, dispensó a esta ciudad en justa
gratitud y reconocimiento se acordó que se mande retratar su ~rsona en
cuadro de medio cuerpo, y bajo vidriera y con la decencia posible se conserve
en la Tribuna o Consistorio de esta municipalidad para perpetua memoria
de los beneficios hechos a este pueblo por aquel Mandatario, nuestro conciudadano".
Perdurable y justo homenaje, pues nadie, antes ni después de él, ha honrado en forma parecida a Montemorelos, nadie ha hecho tánto por su bien
y ornato, aún a riesgo, en algunas ocasiones, de provocar un juicio histórico
adverso.

LA TIERRA NATAL

La noticia oficial del fallecimiento del Gobernador llegó a Montemorelos
con la Circular que sobre el suceso envió el Vice-Gobernador, juntamente
con un decreto del Congreso.
En breves y cortadas cláusulas se consignan en el Libro de Actas y así )as
transcribo :
"Que a las cinco horas y cuarenta y cinco minutos 25 de la tarde había
fallecido el E,crno. Gobernador Parás. . . cuya pérdida es enteramente lamentable para Nuevo León".
El Sr. Alcalde Primero "manifestó haber tomado las providencias correspondientes para la más exacta ejecución del decreto expedido por el H. Congreso, que determina los honores fúnebres que deben hacerse en este pueblo al finado" ...
Consistirían en "las exequias y Misa de Requiem el domingo siguiente, con
la asistencia en cuerpo del Ayuntamiento, el Tribunal Municipal y demás
empleados".
Y como tributo especial por "los innumerables servicios que el Exmo. Sr.
21 A don Guillermo García W elsh, distinguido coterráneo, gran admirador del prócer, debo el conocimiento de tan valioso cuanto ignorado documento. Formaba parte
de su archivo. Por encargo del Sr. García Welsh y de su esposa, la Sra. doña Consuelo
Jiménez de García Welsh descendiente del Sr. Parás, entregué la interesante carta
al Museo de Historia de Nuevo Le6n.
.. Salvo en lo relativo a puntuación.
:o Hay diferencia de cinco minutos entre la hora que fija el autor de la carta y la
que se asienta en el comunicado oficial.

322

323

�MONTEMORELOS EN LA PRIMERA MITAD
DEL SIGLO XIX

Ismao

VIZCAYA CANALES

Instituto Tecnológico de Monterrey

o distritos, como se les llamaba entonces, en que
se encontraba dividido el estado de Nuevo León a la consumaci6n de la Independencia, era Montemorelos el segundo en importancia. En los informes estadísticos del año de 1824, se le asignaban al distrito de Monterrey
12,282 habitantes y al de Montemorelos 8,638. Los dos municipios que seguían en orden descendente, Cadereyta y Linares, tenían respectivamente,
8,334 y 8,202 habitantes.
Pero, no sólo seguía Montemorelos a Monterrey en poblaci6n, sino que
era también mucho más rico que otros municipios. A fines del año de 1826,
el valor de los animales domésticos y producci6n agrícola del distrito de Montcmorelos, se calculaba en $ 279,965.00 mientras que el de Cadereyta era
solamente de $ 188,837.00 y el de Linares sumaba $ 171,477.OO.
Una cosa que sorprende, sin embargo, es que siendo entonces la regi6n
de Montemorelos una de las más pobladas del estado, y que se había empezado a poblar hacia más de un siglo, tuviera todavía zonas inexploradas.
El año de 1826, al Ayuntamiento informaba que uno de los pobladores de
la ciudad, había descubierto un potrero en la sierra. ''El presidente de esta
corporación -decía el relato- palpó todo en abril último, que por disposición del Supremo Gobierno, pasó a reconocer dicho potrero, y para llegar a
él se atravesaron cuatro altas sierras, sin otras menores. y entre dos, que la
una es la llamada de la Imagen, al poniente, y la otra al oriente, y a la alta
subida de un cuarto de legua, se encuentra el citado potrero, que contiene
en su centro muchos millares de grandisimos pinos y pinabetes, árboles de
otras especies, como tejocotes y aun duraznos, muchos pedazos o ancones de
un arroyo seco sembrados de maíz, chilares, chilacayotes, huertas de sandía,
mel6n, calabazas, etc. que se dan muy viciosas o grandes sin agua, tal es

DE LOS VEINTE MUNICIPIOS

325

�la feracidad de la tierra. Se encontraron también indios pames, que muchos
no atienden (sic), ni saben el idioma nuestro, aunque según se vido (sic),
siembran la tierra de primer fierro y abandonándola se suben a la. sierra, y
a su tiempo (esto es, en el de elotes, calabazas, etc.) bajan a cosechar, sin
dar otro beneficio. El arroyo seco desemboca en una gran cueva, que atraviesa por debajo de tierra un buen pedazo de la cabecera del potrero, en
la que, pocos pasos de andar Eºr dentro,
halla, vierte agua por todas partes, y más mucho, adentro, hasta impedir el paso, y por último, sale a despeñarse a un arroyo, que llaman de la Bufa, con un río de agua, que al caer
se resume por debajo de la tierra y va a salir al río de Ramos en el arroyo de
la Cebolla" .1

Además de estos tres cultivos, mencionan los informes la existencia de huertas, ~ especificar si se r fieren a frutales u hortalizas. Sin embargo, la producc16n de éstas debe haber sido muy limitada, pues en el año de 1826 se
le daba un valor de 97,200.00 a la cosecha de maíz y únicamente de $ 450.00
a la de las hu rtas. El valor total de la producción agrícola ese mismo año,
fue de $ 138,330.00.
A pesar de la importancia relativa que tenia la agricuJtura en Montemorelos, había personas que estaban conscientes de que se podía mejorar
notablemente, pues en la noticias estadísticas del año de 1825 se especifica
que la producci6n se debía a "la feracidad del terreno y no por una industria activa y vigoro a emanada de la poca instrucción, peores servicios, que
todo necesita de remedio" .11

Agricultura
Ganadería
La agricultura era, como ahora, la principal actividad económica de Montemorelos, superando en ésta por un gran margen a todos los otros :municipios del estado. En el año de 1826, contaba para sus labores agrícolas con
727 yuntas de bueyes, mientras Linares, que le seguía, tenía solamente 582
y Monterrey, cuyo municipio era entonces inmenso, pues comprendía lo que
ahora son San Nicolás de los Garza, Guadalupe, Garza García, Apodaca y
Pesquería Chica, apenas disponía de unas 400 yuntas.
El número de agricultores era, en este mismo año, de 359 y éstos ten'tan
a su servicio cerca de 1,000 personas. Se cultivaban tanto tierras de temporal como de riego, y para el beneficio de estas últimas, se obtenía el agua
de los ríos Pil6n o Montemorelos, Ramos, Potosí y el arroyo del Pilón Viejo
a través de diecisiete sacas.
El principal cultivo era el de maíz y parece que su producción era mu)
variable, probablemente porque una gran proporción de éste se cultivaba en
tierras de temporal. En el año de 1825 se informaba de una producci6n de
s6lo 8 000 fanegas (500 toneladas aproximadamente), pues hubo una helada temprana que destruyó una gran cantidad de los sembradíos, pero al
año siguiente la producción fue de 32,400 fanegas (unas 2,025 toneladas).
En cambio, no parece haber habido grandes variaciones en la producción
de los otros cultivos importantes. En el año de 1825, la producción de caña
dio 3,500 cargas (540 toneladas) de piloncillo y 200 arrobas de azúcar (2,268
kilos) y al año siguiente 3,900 cargas (625 toneladas) de piloncillo y 200 arrobas de azúcar. De frijol, las cifras dadas para los dos años son de 350 y
360 fanegas (unas 24 toneladas).
~ MS. C,nso y Ramo d, Estadlstica d, la Ciudad de Montr.morelos ... 19 de diciembre de 1826, Archivo General del Estado de Nuevo León (en Jo sucesivo se citará:
AGENL), Estadí1tica, 1826-1827.

326

La actividad económica que seguía en importancia a la agricultura em la
cría de ganado. Existían entonces en el municipio de Montemorelos, 58 ranchos y 4 estancias y había 119 individuos dedicados a la cría de ganado los
cuales eran auxiliados por unos doscientos sirvientes o vaqueros. Sin 1em.
bargo, no ocupaba Montemorelos un lugar preeminente en este ramo, pues
era superado por otros municipios. A fines de 1826, se e timaba que tenía
9.035 cabezas de ganado vacuno, mientras que Cadereyta contaba con 10 684
y Linare con 12,729 cabeza . También superaban estos dos munici.pi~s a
Montemorelos en ganado caballar y mular, del cual éste tenía 5,111 cabezas;
Linares 5,818 y Cadereyta 5,844. Pero en el ramo que sí quedaba Montemorelos muy atrás, era en el de ganado menor, pues incluyendo ganado caprino y lanar, contaba con 7,571 cabezas solamente, mientras que Aramberri,
que entonces era un municipio muy extenso pues comprendía además de su
ju~dicción actual, lo que son los municipios de Doctor Arroyo, Zaragoza y
Mier y oriega, informaba a principios del año de 1825, tener 118,495 cabezas de ganado menor 88,168 cabras y 30,327 ovejas. El valor total del
ganado existente en Montemorelos en el aíio de 1826 se estimaba en$ 97,839.00.
Esta cifra poco impresionante se debe al valor tan bajo que el ganado tenía
en esa época, pues una vaca en producción se cotizaba en $ 6.00, una oveja
en $ 2.00, una cabra en $ 1.00 y un cabrito en $ 0.50. Los animales de mayor
costo eran las mula mansas de carga que se estimaban en $ 35.00.

• MS. Censo 'Y Ramo de Esladistica de fa Ciudad de Montcmorelos ... 19 de diciembre de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827.

327

�Artesanias

Educación

En una época en que el transporte era muy difícil, los pueblos tenían
que ser en gran proporción, autosuficicntes. Montemorelos contaba con un
número apreciable de artesanos que producían muchos de los artículos que
ahora produce la industria. A principios de 1826, se informaba que en el
municipio había 22 obrajeros, esto es, fabricantes de frazadas y otros productos textiles, 12 curtidores, 9 coheteros, 10 sombrereros, 30 zapateros, 17 carpinteros, 3 bordadores, 12 sastres, 12 herreros, 9 alfareros, 6 jaboneros, 2 pintores, 10 panaderos, 7 plateros, 10 albañiles y 6 fabricantes de velas de cera
y cebo.

En el ~o de 1826, había en Montemorelos tres escuelas, dos de paga y
una gratuita. De las de paga una era para hombres y la otra para mujeres.
La de hombres tenía 65 alumnos y la de mujeres 51 alumnas. La escuela
gratuita tenía 45 alumnos, pero el encargado de ésta incluye en su informe
una nota que dice: "La suma de 45 niños no es el total de que debe componerse esta escuela, porque todavía hay muchos que pueden e$ar a ella,
pues no se ha verificado en su totalidad, porque acaba de separarse de la de
los pagos '. 3

Epidemias y movimiento de población
Comercio
El comercio local se consideraba de poco volumen. En el año de 1826 había en Montemorelos tres tiendas y 21 tendajos, que según informes, manejaban mercancía del país y algunos artículos europeos y de los Estados Unidos, lo mismo que una serie de objetos que se producían localmente, como
sombreros, frazadas, zapatos, cordobanes baquetas, untos y jabón.
Para el tran porte interno, existían en ese mismo año, 25 carretas y para
el tráfico con otros lugares había 166 arrieros que manejaban 795 mulas. Los
productos que principalmente mandaba Montemorelos a otras regiones eran,
piloncillo y maíz. Existe en el Archivo Municipal de Montemorelos, un registro de toda la carga que salió el año de 1846. En él aparecen, nada más
en el mes de enero, envíos de piloncillo a diversas poblaciones del e tado de
Zacatecas como Río Grande, 1 ieves Fresnillo y la misma capital. También
aparecen remesas de ese mismo producto a Reynosa, Matamoros, Montcn·ey,
Sallillo, Parras y hasta Durango y Chihuahua. Hay igualmente envíos de
maíz a Jugares muy diversos, sobre todo a poblaciones del estado de Tamaulipas y remesas menores de otros productos como frijol, naranja, chile sal y
plátano . Sólo el día 4 de enero se tiene registrada una salida de 58 ~gas,
que si éstas fueron completas son poco más de 9 toneladas. Una cantidad
apreciable, considerando sobre todo que era transportada a lomo de .mula.
Es conveniente destacar, que en el Montemorelos de entonces, la nqueza
parece haber estado bastante repartida, pues en c1 año de 1826, solamente
1 224 personas eran clasificadas como sirvientes y jornaleros, en cambio había 875 personas que podían considerarse económicamente por encima de
las anteriores. Estos últimos, incluían a empleados de gobierno, maestros,
agricultores, criadores de ganado y artesanos. El censo de 1824 también registra 4 médicos, pero dice curiosamente "cirujanos de afición". Igualmente
incluye a 3 barberos y sangradores.
328

La ventaja, que sobre otros municipios, tenía Montemorelos al consumarse
la Independencia, la había perdido para mediados del siglo, pues no conservó un ritmo progresivo de crecimiento. En esa época debido a lo deficie~t_e, de la salubridad y la medicina, la mortalidad era muy alta, y una
revlSlon de los cómputos de nacimientos y muertes, parece indicar que era
mucho mayor en las regiones más húmedas del estado, entre las cuales queda
incluido Montemorelos, pues son comunes los años en que el número de muertes supera por w1 amplio margen al de nacimientos. El año de 1820 hubo
338 nacimientos y 4·19 muertes; en 1825 se registraron 402 nacimientos y
848 muertes, y en 1826, se contaron 251 nacimientos y 321 muertes. En el
informe estadístico correspondiente al año de 1825, se hace esta indicación:
"En el censo de 1824 se halla que existían para entonces en este distrito,
8,638 personas y por el actual se nota que faltan 1,637. El estado número 1,
manifiesta el de muertos en todo el año pasado de 1825, en que reinó en
ocho meses desde mayo, la enfermedad epidémica que llaman chanza, sarampión y fiebres (probablemente paludismo) y faltando aún 789 personas para
completo de aquel censo, no queda duda que, después de atraídas a esta ciudad con motivo de la vigorosa seca de los años anteriores a1 de 24 y cesado
ésta en el de 25, se retiraron a sus lugares" .1
En cambio en el año de 1826, vuelve Montemorelos a experimentar un
aumento de población, pues aparece con 7,330 habitantes. El Ayuntamiento
explica este aumento en la siguiente forma: "Siendo el aumento de 365 es
'
atribuible a que como quiera que se ha experimentado necesidad de maíz des• MS. Ctnso y Ramo d, Estad!Jlica de la Ciudad de Monlemorelos ... 19 de diciemb1e de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827 .
• MS. Censo y Ramo d, Estadística de la Ciudad de Montemorelos ... 14 de mano
de 1826, AGE L, Estadística, 1826-1827.

329

�de junio hasta la fecha, se han introducido en este suelo varias familias, no
habiendo excedido el número de nacimientos al de muertos en este distrito". 5
Por lo tanto, Montemorelos conserva su población no por un crecimiento
natural, sino más bien por una constante inmigración de nuevas gentes. Un
cuarto de siglo después, en el año de 1848, tiene únicamente 8,410 habitantes, poco menos que los que tenía en 1824. Para estas fechas, ocupaba
ya el quinto lugar entre los treinta municipios del estado. Este año de 1848.
Monterrey ienía 13,534 habitantes; Cadereyta 11,697 · Doctor Arroyo (separado del municipio de Aramberri en el año de 1827) tenía 11,116 y Galeana 10,457.
Respecto al carácter de las gentes de Montemorelos, el Ayun~ento decía en su informe del año de 1825: "Todos los más de estos hab1tantes de
este distrito son de genio d6cil, obedientes, aplicados a la agricultura y al
campo, pocos al comercio, y muy poco número se encontrará de ociosos, vagos y mal entretenidos, porque es notorio que ~os que dan ?3ás quehacer a
las autoridades son los forasteros, que con mobvo de la pnmera época de
la revoluci6n (Guerra de Independencia) se refugiaron aquí, huyendo de
la furia realista de tierra fuera, los que, aunque de genio belicoso y fogoso
se van habituando al de los nativos de esta ciudad" .6

LOS SUCESOS DEL 2 DE ABRIL DE 1903,
EN MONTERREY*

Da. CARLos R.

CA.NTÚ CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia.
Geografía y Estadística
·

No

ES FÁCIL PARA MÍ desarrollar felizmente el tema que se me ha encomendado. Es mucho_ para hacer mis primeras armas. Sin embargo no quise reusarlo .. Es muy mteresante Sucesos del 2 de abril de 1903, en Monterrey.
Apasmna por la época en que se efectuó. Fue el síntoma más claro del inconf~smo po~í~co que comenzaba a incubarse en la República en el larpeno~o porfmano y por su personaje central, Bernardo Reyes, marc6 un
Ja16n ro30 en nuestras luchas por la libertad política, que desgraciadamente
no tuvo eco nacional.
Se adujo
,
. para, que aceptara. este trabajo que yo había vivido este hecho•,
s1, es cierto, tema entonces diez años, y ese día, 2 de abril, uno de mis hermanos mayores estaba en la Plaza de Zaragoza esperando a ver qué pasaba;
pero Y~ apenas había c~menzado mi instrucci6n primaria el año anterior y
el ambiente en que habia actuado era muy humilde, difícil para captar ideas
~ hechos; lo que más se me grab6 fue la angustia de mi madre por los peligros a que estuvo ex-puesto su hijo.
Pero este ensayo es tentador, es como poner una pica en Flandes; sin embargo, re~it~, es mucho para mis capacidades, y por lo mismo, muy devotamente solicito de ustedes toda la benevolencia posible para oírme y sobre
todo para juzgarme.

?º

• MS. Censo y Ramo de Estadistica de la Ciudad de Montemordos ... 19 de diciembre de 1826, AGENL, Estadistica, 1826-1827.
• MS. Censo y Ramo de Estadistica de la Ciudad de Montemorelos ... 14 de marzo
de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827.

Pues bien. Hace siete décadas, azotaba esta región una terrible epidemia
de ~ebre amarilla, que el gobierno se esforzaba afanosamente en contener.
P~c1samente ?ebido . a la intensidad de esa epidemia, se había pospuesto la
visita a esta cmdad del C. general de División don Porfirio Díaz, Presidente
de la República, que había sido invitado por el Gral. Bernardo Reyes, que1

*

Trabajo de ingreso leído por su autor en la Sociedad Nucvoleonesa de Hutoria

331

330

�con un int rvalo de dos años,

taba al frente &lt;lcl Gobierno deJ E tado d -

de 1885.
Se acepta n e ta r gión, ca i sin discu ión, qu el Gral Reye había llegado a esta Front ra del ort a d truir la h emonía que por acá jerclan nuestros caudillos de la Guerra de Rcform ' de la Intervención Franc ; al decir nu r caudillos m 1efiero, claro tá a lo en rales Lic.
Lázaro Garza Ayala, Ger6nimo Tr viño y Francisco Taranjo.
o tros lo habitant de ta frontera ten 'mo la pr unción de haber
' muy alta contribu ión d sanfTr n la·
pa ado una
ras de R forma y
del Imperio. Tropas comandada,; por • antia o Vidaurri, ant s de u penosa
di id ncia, Igna io Zaragoza, Juan Zuazua, Juli5.n Quiroga "El L 6n d la
ierra", Mariano Escobcdo · los ant s nombrados Garza
·ala, Treviñ y
aranjo, para no citar nada más que a los que marcaron profunda huella,
cntr garon us vidas en los campos de batalla en un generoso holocausto.
abemos que, por lo menos, el Gral. Tre\-iño, que fue gobernador hasta
tres veces ant
de venir a e tas tierr::is el Gral Rey s ejerció su magistratura sin ninguna ingerencia d 1 gobi rno cntral. (Teníamos una República
Fed ral). abemos también que el Lk. Gcnaro Gara García, con más iión, o con m nos compromiso, upo a tirmpo romper sus ligas con el GraJ.
Díaz y todos recordamos con sati farción y con orgull que las carta que
le fu n dirigidas por el Pr idente, eran devueltas in abrir a su remitente.
(GaI7.a García no quería tener amistad con l general Porfirio Díaz) Y nosotros crccmo, vo.Y populi, sin haber llegado a sclarecer csle asunto, qu de·de ntonccs, aun a travc: d todos los gobierno , hay cierta inquina del gobierno central en contra de ta re ión, brc tocio en contra de fontcrrey.
Sabemos, en fin. que nuestros audillos, que gozaban jugando a la democracia )' a la fcdci ación, se di on cuenta tic la a1 tera maniobra d don Porfirio cuando ya era tard .
Bien.
n 18 8 Bcrnnrdo R ,e · izobcrnaba el e tado de

ue\'o León con

mano de hierro.
En 1885, cuando se npod ró di'! obicmo, ch6 mano de nuestros hombres: Lic. y Gen 1al Lázaro Garza yal., Lic· P dro J. Morales, José ngel
Garza Trc iño,
cundino Rocl, J ús Tr viño, Francisco E. Rey , etc. para apr nder a gobernar.
Pero ¿ quién era 1 General Bernardo R y ?
He aquí su historia militar en r um 'n:
Enlr6 al ejército a lo 16 años, combatió en Calvillo y Villa ueva, ascendió de alférez a tenie11tc en Zamora; a isti6 al itio de Querétaro y fue
herido· formó parte d la columna que · envió en ob rvaci6n de Márquez
a Mé.~co y en San Lor nzo r cibi6 una herida de bayoneta. Asi ti6 al itio
de México y vol ·i6 a Querét ro. En 1868 )' 69, combatió en inaloa; en

332

1870 n Tamaulipa (e capitán); ,·a a Zacat as y
herido (por ter era
vez) Y salva un ca am •nto d pertrc ho de Gu rra. En 1873 combate contra Lozada ( comandante). En Tepic llega a teni nt coronel. Recibe un
balazo en $antia o Ixcuintla. Derrota al
neral Donato Guerra y n 1876
estando en TamauUpas, cae el gobierno d Lerdo )' el general Díaz }e re~
con? el grado de coronel. Guerrea por el norte y las Hua ·tecas y vuelve
a ~maloa y en Villa nión derrota al general Ramír z T rrón r cibe. d
hendas, ~ matan tres &lt;:3:ballo y
ase ndido a
neral de brigada. E jet
de la Pnm ra Zona Militar y hace una feliz campaña en onora contra lo
yaquis. Es nombra_do jefe de
·ta Zona en an Luis Potosí y en Mont rrey,
_n la ca a del. Lic. f, uro
púlv ·da. obernador interino del tado {el
lit~ era el Lic. ?enaro ~ai~ García, por entonce en viaje por asuntos
poüt1cos en la_ capital), reobc una descarga a qu marr pa, n qu fu ron
~uertos o h ndo ha ta trec soldado · su. ropas pr ntaban tres perforac1one
de balas; es el 10 de diciembre d 188r
estab e I tad o d e
..
1t10, y entra como gobernador interino de
uevo León.
Decíamos que había empleado a nuestros h mbres para apr nd
a gobernar Y cuando aprendió los fue eliminando poco a poco con habilidad
a _uno con saña y mala f a otros· d truy6 las div~ facci~nes d I Partido
L ~ }' se formó un~ uya propia (Bemardista), El Club Urii6n y Progre o.
Pacificó al tado )' sm problemas onómicos, pue ' tos ·a e taban re u J.
tos ~r los an~riores ~ biem
impulsó la in t.rucci6n primaria y normal,
no as1 la pr fesional; d1 rna&gt;·or amplitud a la Leyes d Pr tecci6n a la In~
dustria promulgadas por los anterior
obemadores principalmente por Garza_ A~ala dio facilidad al om rci y a la banc;
comenzó a urgir la
mmena.
Sus jefes de cordada ( la cordada era un grupo de hombr s armados.
a caballo, al mando d un militar o civil) entre los qu
taban el mayo;
Regino Guti'rrez, Platón Treviño, J corone] Ram6n T rán, Pedro Hernández, Bonifa io Martínez (El oyot ) , t ., r corría lo caminos del tado
rec~giendo_ · matando in cl1esc:an:so a bandido activo y a bandido que
hab1an deJado de serlo (contrabancli tas o anti u militar •s !icen iad d
nuestras luchas int tina ) o a hombr s br ado qu t nían en t mión a
nue tro alcald s, aunque no hubi n h ho nada, por t m r por inquina,
a veces a personas inocentes. El radio de acción d la cordada se extendió, en ocasiones, a Coahuila y Tamaulipas; en ucvo Le6n las ciudades
más ca tigadas fu ron Lampazos y C rralvo y en m nor intensidad Mont.err y.
Hacia el año d 1898, fecha de la visita d 1 P idente Díaz, Bernardo Reyes ejercía como h mos dicho, un poder omnímodo n todo
u vo Le6n.
Emulando aJ Presidente- Díaz c¡ue había liminado un.c1. cloc na d cabe-au
principaJ s (
inato el Vera rw 1 25 de junio d • 1876 - " fát.alos en

333

�Caliente"- Trinidad García de la Cadena, en Zacatecas, etc.), mantenía
una paz fonada en todo el estado· en Monterrey ejercía un poder absoluto
oficial y hasta social y por medio de su partido político "Unión y Progreso"
que tenía enlistados a todos los ciudadanos del e tado, hacía las elecciones
a su gusto en un ambiente absolutamente tranquilo y a muy poco costo.
Po,r stas fechas de la visita antes dicha, en una reunión muy discreta de
ciudadanos desafectos al general Re}-es, a la que concurrieron algunos miembros de los más caracterizados de la banca, del comercio y la industria, que
habían contribuido con respetables sumas de dinero para solventar el gasto
de los festejos que se preparaban, se trató en firme la idea de proponer
o pedir al general Porfirio Díaz que cambiara en la gubematura al general
Reyes por alguna otra persona originaria del estado· se desechó la idea por
no dar motivo de pena o mortificación a ninguno de los di tinguidos visitan tes que tendríamos por tal motivo, particularmente al meritísimo General
Mariano Escobedo que venía en el grupo y que hacia mucho tiempo que
no visitaba esta ciudad. Fue campeón de esta idea el Lic. Francisco E. Reyes, que había de ser tratado, al correr de los años con mucha crueldad
por el general Reyes y sus partidarios.
Y se efectuó la visita; la recepción fue en la hermosa estación del Golfo,
hoy abandonada; hubo fiestas, desfile con arcos triwifales en que participaron con asombro del general Díaz todas las clases sociales; días de campo
y visitas a las industrias; banquete con todo lo más granado de la sociedad
y la frase gráfica, lapidaria, de halago al gobernante provinciano, pronunciada por e] ilustre Jefe del Estado, paladín de nuestras luchas internacionales: "General Reyes... así se gobierna"; frase que a mí me parece fue un
latigazo al rostro de nuestros próceres allí presentes y una afrenta sangrienta
a la memoria de nuestras gloriosas huestes que dieron la batalla final en los
lamerlos de Querétaro.
Y e volvi6 el presidente a su capital. aquel presidente arquetipo de la paz,
que el pueblo mexicano admiraba, qu admira todavía a pesar de todo y
que, aunque parezca mentira, a más de 50 años de su sueño eterno, hay
muchos que tiemblan con su sombra ... Se fue y se perdió la suprema oportunidad de pedirle aquella gracia también suprema.
El Gral. Reye se afianzó en e] poder, se plasmó su obra.
Nuestros maestros primarios, en Jegión iluminaron el estado, los estado
vecinos y aun los lejanos. Mae tro mío hubo, don Catarino Galván, que llevó
sus luces y su vida hasta California y allá fincó su hogar. Los principales,
verdaderos y grandes maestros Miguel F. Martínez Serafín Peña, Abel Ayala,
Emilio Rodríguez, Pablo Livas, Eulogio Flores, Celso Flores Zamora, Macario Pércz, María W. Benavides, Maria Valdés, etc., etc., sembraron nuestras
campiñas con tal devoción que están dando sus fruto todavía. Revitaliz6

334

la Ley de Protección a la Indu tria, promulgada el 21 de diciembre de 1888
por el Lic. y General Lázaro Garza Ayala; se hizo pública la fama de uevo
L~n por toda la República y por el C.."-tranjero; nuestros hombres de negoaos prosperaron: nuestros obreros y campesinos tenían trabajo en todas
partes ~:cm s6lo decir: "~oy de Nuevo León". Y el Gral Reyes se atribuyó
a sí mismo todo el mérito de esa obra; pero esto no era cierto más que
en parte. "En Nuevo León, dice el Lic. Santiago Roel en sus Apu11tes Históricos, la iniciativa privada ha sido siempre el primer factor de prosperid_ad".
uestra gente era activa y emprendedora desde antes que Reyes naciera.
uestro material humano, como dijo uno de los más notables jefes
de la Revolución Mexicana, fue siempre de primera calidad. Ya antes de
que apareciera a la vista de nuestro vigilante cerro de la Silla el Gral. José
V alJe con su Quinto Batallón ( que fue la cabeza de playa tu.xtepecana en
~~evo León) se habían verificado aquí exposiciones industriales con pleno
e,ato; pero el Gral. Reyes e atribuyó, como dije antes, todo el honor de
este florecimient? y la República se lo reconoda y el Gral. Díaz, aceptando
aquel !allo, confirmado P?~ ~us propios ojos, se lo premió: Bernardo Reyes,
ascend1do a general de división, fue llamado a México a ocupar la cartera
de Guerra Y Marina, donde ya había sido oficial mayor, vacante por la muerte del general Felipe B. Berriozábal, hermano de guerra del presidente en la
gloriosa batalla del Cinco de Mayo de 1862, n Puebla, desde ento;ces no
de los Angeles sino de Zaragoza.
Y en e] corazón de todo Nuevo León nació una honda esperanza• quizá
la distancia Y el tiempo, los entorchados de oro y las nuevas actividades del
Sr. Ministro, lo alejaran para siempre de estos lugaTes, de nosotros tan queridos.
Nuevo Le6n respiraba amplio y pausado, descansaba, tomaba tiempo.
¡ Vana ilusión! ¡ Inútil esperanza!
Quedó al frente del gobierno en fonterrey, el Lic. Pedro Benítez Leal:
hombre pulcro, enjuto, de habla suave, apenas audible, aristócrata de abolengo, hechura perfecta del Gral. Reyes, que gobernaría, se lo había dicho
y está. entendido, en su nombre; a él tenía que darle cuenta de todo, pormenonzada, no se haría ningún cambio sin su aquiescencia o por su orden.
Coincidiendo con las primeras actividades del Lic. Benítez, se establecieron en la República clubes liberales a iniciativa del Ing. Camilo Arriaga, clubes que tenían por objeto el restablecimiento de hecho de la Constitución de
1857 y de las Leyes de Reforma. En Nuevo León se estableció uno en Lampazos J&gt;&lt;?r los Sres. In_- Francisco , aranj~ Jr., Ores. Carlos Garza y Juan
C. Fernande-l y Sres. Vida! Garza Perez, Lws G. Avila, Elpidio Canales Adolfo R~:~guez, Ernesto Bravo y otros más, que bien pronto fueron ~uestos
en pnSion (Cuartel del 9o. Batall6n), donde tuvieron recluídos más de

335

�cuatro meses y de donde salieron gracias a un amparo interpuesto ante la
Suprema Corte. Más felices los arriaguistas de Villaldama entre los cuales
se encontraba Antonio I. Villarreal, sólo fueron conminados a disolverse. A
consecuencia de estos hechos se extremaron las medidas de rigor; el Lic.
Benítez consintió que se perpetraran atentados contra la vida; tal fue el
caso de Juan Briones que en la penitenciaría fue martirizado s6lo porque
era muy hombre y que murió a consecuencia del tormento. El Sr. F. Hernández, de Montemorelos, una buena persona, fue sacado de la penitenciaria
y asesinado por órdenes &lt;le\ teniente de. gendarmes José M. _Correa. Igual
suerte corrió un criminal de apellido RoJas, que pudo haber sido condenado
por los jueces, pero al cual se le aplicó la Ley Fuga por el jefe de Acordada Platón Treviño, en el camino de villa de Santiago y sobre cuyo cadáver, suspendido de un árbol, hicieron ejercicios de tiro al blanco todos los
"acordados" ante las miradas perplejas de mujeres y de niños de ese pueblo.
Durante el interinato de Benítez y desde Mé.xico el Sr. Gral. Reyes consiguió que el Congreso Local reformara el Artículo 81 de la Constitución del
Estado que quedó en los siguientes términos:
"ArtícuJo 81. Para ser Gobernador se requiere haber cumplido 30 años
de edad y reunir las demás condiciones que para ser Diputado exige el artículo 49.
"No podrán ser electos para e1 cargo de Gobernador los empleados federales, los de Hacienda del Estado, los militares en ejercicio que_ residan en
el mismo y los que hayan tenido cualquiera de esos caracteres, smo 6 meses
después de haberse separado absolutamente de sus destinos '.
El mismo Gral. Reyes consiguió en la reorganización del ejército que se
especificara en la ley respectiva, que los brigadieres, generales de brigada
y de división pertenecientes a la plana mayor del ejército, se considerarían
siempre en servicio activo.
Con estos dos mandatos legales el Gral. Reyes consideraba seguro en su
beneficio, el gobierno del estado de Nuevo León, para el caso remoto, pero
no imposible, de que saliera del Ministerio de la Guerra.
M.ientras Nuevo León segufa su marcha, Reyes desple 0 -aba una actividad
asombrosa; el hombre era inteligente y activo, aparte de ser ambicioso. Proyectó y consiguió que en la nueva ley de reorganización del ejército antes
mencionada, el primero de diciembre de 1900, se incluyeran la creación de
la primera y 1a segunda reservas del ejército y se dio tal habilidad que muy
pronto toda la República se llenó de pequeñas escuelas militares, en las cuales en horas no hábiles para el trabajo, se preparaban por el estudio para
el servicio de las armas, multitud de jóvenes de las clases acomodadas, que
orgullosos lucían sus uniformes y sus sables, llegando a contarse en unos

cu~,tos meses hasta 30,000 reservistas ante el asombro de todo México y
qwzas ante
preocupación no manifiesta de algunas naciones extranjeras.
. Los r:servista~ comenzaron a crear conflictos. El Ministro de Hacienda,
Lic. Jose Ives Llmantour, protestaba por el desorden en los gastos en el presupuesto de guerra. La Secretaría de Justicia tuvo que intervenir para fre.
nar ~ pretensio~~ de los reservistas que quer1an gozar de los privilegios
propios de los militares. En los cuarteles de los reservistas se hacía política
su~urrándose que Reyes se~í~ el sucesor del Presídente D.íaz; y que éste sal~
dna pronto a Europa en vtaJe de descanso. En fin, que el Ministro de Guerr~ es~a tan crecido que se atrevió a preparar, sin consultar con los demas miembros del gabinete presidencial, unas maniobras militares en honor
de los del~gados de un Congreso Panamericano que se celebraba en esos días
en la capital y a extender en su nombre las invitaciones para tal acto. Este
paso en _falso del_ Minis~o de Guerra y Marina fue corregido de inmediato
P?r el Lic. Ignacio Mariscal, Ministro de Relaciones Exteriores y jefe del gabinete. Por último la violenta pugna que se entabló entre Reyes y Limantour so~re_ las prete11siones de ambos a suceder en el mando al Presidente de
l~ R~publ'.ca, pugna exacerbada por el poco tino de los dos grupos de partid~os, d10.~or resultado, a petición del ministro de Hacienda al Gral. Díaz,
que este solicitara al Gral. Reyes la renuncia del cargo de ministro de Guerra y Marina que venía desempeñando.
Y Reyes, muy a su pesar, renunció el 22 de diciembre de 1902 lo que le
fue aceptado dos días después.
'
Este mismo día (24 de clic. Nochebuena), llegó esta infausta noticia a
Monterrey, primero en calidad de rumor, después como hecho consumado.
Se supuso (una nueva y sutil esperanza) que el Gral. Reyes saldría como
rrumstro a algún país extranjero, pero. . . ¡ oh desesperación! . . . venia otra
vez corno gobemador a Nuevo León. Su presencia aquí no inspiraba ningún
temor al Sr. Presidente.
Y en esta ciudad para unos era una ofensa para Nuevo León que una
persona separada d:l gabinete presidencial, en las condiciones en que sali6
el Gral. Reyes, volviera a hacerse cargo del gobierno del estado; para otros
era una prueba m~ de la inq~a que el presidente Diaz tuvo siempre a esta
frontera que lo vio llorar de unpotencia en Icarnole; para muchos era sin
embargo, una positiva esperanza. Reyes había dejado de ser persona ;rata
al presidente de la República.
Y aunque nadie extemó nada, el rumor creció. ¡ H,abía que esperar!

!ª

. L~. llegada a Monterrey del Gral. Reyes en esta ocasión, después de su
dimisión de la cartera de Guerra y Marina, fue sin pena ni gloria. Venía
confuso (según confesión propia), temía positivamente haber perdido la amistad y el apoyo del presidente, de lo que siempre disfrut6. En esta vez sólo

337
336

H2'l

�l s servidores del gobierno y us amigos íntimos fueron a perarlo a la ünea
divisoria on oahuila. in embargo no perdió tiempo: tomó el mando el
28 d diciembre y el día primero d en ro d 1903 envió una circular a
todos lo Ayuntami nto comunicándol que
había hecho cargo nuevamente d 1 gobi mo e invitándolos a colaborar con entu iasmo en el engrand imi nto del tado.
Y la adhesión no se hizo esperar; los alcald vinieron a pre ntarle su
respetos y él mo para demostrar qu era el mismo, de cuerpo entero, movilizó un destacamento de 30 hombres del 9o. Batall6n a Lampazos, que era
Lampazo de aranjo desde hacía 25 año para vigilar al Gral. aranjo,
que de antemano tenía bien recomendado y que no gozaba precisam nte d
us simpatías.
1903 ra año d leccion y como i mpre lo había h ho aunque n esta
vez con el temor y la prco upa ióo por los últimos acontecimientos d fines
de diciembre n la capital, pidió al Gral. Díaz u penniso y autorizaci6n para presentar u candidatura para un nuevo período gubernativo en el estado.
o lleg6 la
pu ta de inmediato, como otras ve es· Díaz le advertía qu
antes de autorizar! tendría qu inv ligar 1 condiciones políticas del estado, y d pués de la angustiosa pera de una semana, llegó la tan deseada
autoriza ión. (Convenía a la alta política del Gral Díaz hac r sentir a don
Bernardo que 'I era el amo indiscutible).
ués d agrad e r este ñaladísimo favor, don Bernardo comenz6 su
ampaña. iientras tanto nuevoleone
important radi ados en la capital
de la República, que crey ron que Reyes había perdido su iníluencia en el
centro, se pu ieron de acu rdo con nu stros hombr s y de una manera muy
di reta comenzaron a hac r trabajo qu
ndrían por obj to conseguir un
cambio en la dir cci6n política d 1 stado.
Las primeras reunion fu ron en el d pacho del Lic. Francisco E. Reyes,
con la p encia de los también abo ados Eulalio anmiguel y Julio Galindo
y un grupo de profesional , periodistas y hombres de negocios, iniciándose
un movimiento que muy pronto se extendió a todo el estado.
Re on í . sin embargo la capacidad y actividad extraordinarias d 1 Gral.
R yes. o se podta negar que a su impulso, direcci6n y vigilancia (aún d sd México), u vo León había logrado un amplio desarrollo general: se fundaron nue\'as industrias por í solas buscando mano
pecializadas y mercados amplio o establ cidas bajo la amplísima protecci6n d las leyes. El
com rcio la anca, la instruc ·ón. . . todo marchaba a compás, rítmicamente. • . sólo las marchas continuas ' silen io
de la Acordada, mantenian
vi" la inqui tud. El m nor a 1 s daño era recoger de 1 pueblos a los
muchachos de espíritu 1 •antado, en edad militar, para meterlos de soldados
(sorteados decla el Gobierno) qu ran enviado a Yucatán a la guerra de
338

castas Y qu al correr de vario año , i salían de fil
blos, si qu daban con vida, eran ya mansos cordero

y volvían a sus pue-

Qu ríamo un cambio, un gobernador nuevoleoné .
. Desgraci ~ament~ 1 éxito d la opo ición tenía por bases: primero, la pérdida d~ ~~ influencia ~;1 Gral. Re es en la capital y, segundo, obt ner para
la opo 1c1on la pro e on y apoyo del Presidente. Los nu vol neses radicad en México hacían ge tion intensas para lograr esto último.
, ~eniend esto bu ~~ ~eseos como v rdades confümadas, muy pronto aparec1:ron grupos opo 1ciomstas. En Linares I s dirigían Juan de Dios Garza
Bemtez1 W ne lao egovia, el Lic. Francisco Buentello y el Dr. Macedonio
~arcía/ér~; en Lamp~ s idal Gana Pérez, Luis G. Vázquez, Ing. Francisco aranJo Jr.; en 1llaldama lo Ll . Arquieta y )varado· en Bustamant~ dirigía u~ grupo el Sr. Guadalupe Rob) ; otro José D. Cárdenas en Salmas 1cton~; otro más el Lic. Ramón Hinojosa en Montemorelo ; el Dr.
Raf~cl Cantu fundó un club en T rán; Ignacio Azcárate tenía un numeroso
contingente en Dr. rroyo asi como había otro formado por Andr Amaya
Y E tan.islao Martínez en Gal ana etc. . . y n Mont rrcy la casi totalidad
de los alumno de la Escu la de Jurispruden ia,
p
ntaron en el úm. 22
de la cal! de E obedo en donde estaba la Dirección d la Oposición, en
la cual
taban r ibi ndo adh ion d pueblo y ciudad de todo el
estado. ¡ Hasta dinero 11 gaba de
ahuila y Tamaulipas para los gastos de
la campaña!
. Entusiasmados los oposicionistas, publicaron un amplio programa de go~1 _rno con on . . propo i_cion : ind penden ia de la admini traci6n de jusb~1a, ~ongr so libre gobierno fu rte pero no en perpetua dictadura, municipios hb
honradez admini trativa, 1 yes protectoras general , difusión de
la instrucción, garantías individual s, abolición de las práctica dictatoriales,
r pon abilldad de 1 funcionarios, etc.
Llamó pod sam nte la atención d 1 diri entes antibernardista el hecho (1 mentable por todo concepto ) de la cb ti.i::iada y total abstención y
~un la ~egaci~n de tod~ la uieja guardia liberal a olaborar en ta campana d h~a 1ón y anbbemadista reconocido hubo que temieron comprom t r us mt re
y
n garon a p tar cualquier ayuda. Lázaro Garza
Ayala, qu tenía motivos person 1 de
ntimi oto con Reye no dijo una
palabra. El Gral. Francisco aranjo que había sido tenazmente hostilizado
por R yes, envió una carta a uno d us amigos n que declaraba que no
a ptaría u po tulaci6n para gobernador del estado a pre to de tener que
atend r sus negoci y auguraba que el Gral. R yes sería nefasto para el
tado y para la naci6n si s guía en el prim r plano d actividad políticas
en que actuaba Por último, 1 Gral. G r6nimo Treviño, preocupado quizás
339

�por ]a salud de su hijo, prefirió irse a su hacienda La Bahía, en Coahuila,
para alejarse del escenario político del estado.
¡ En todo esto parece que estaba oculta la mano del presidente Díaz! Y la
promesa, la adhesión y el respeto de nuestros próceres.
Reunidos por su propia inspiración la totalidad de ~umnos.
la Escuela
de Jurisprudencia invitaron al pueblo a una celebrac1on Pª°:otica el 5 ~e
febrero en los panteones municipales en honor del gran constituyente nacional Lic. León Guzmán, que siendo originario de Tenango del Valle, Estado
de México, se había avecinado con nosotros y había vivido en el rancho de
San Isidro, de Ramones, Nuevo León, y dejado en el Estado fama de su
magnífico don de gentes; y de los constituyentes locales Líes. Manuel P. de
Llano y Simón de la Gana y Melo; tal celebración tuvo un éxito notable, en
ella comenzaron a oírse los primeros mueras para el Gral. Reyes que no
muy tarde traerían consecuencias.
_
Seguro ya el Gral. Reyes del apoyo oficial, entró de lleno a la campana
política. Su maquinaria electoral, el "Club Unión y Progreso", dirigido por
José G. Villarreal, reorganizó sus filas y en Lampazos e~ último de enero de
1903, el Lic. Manuel Jiménez en el teatro Juan Ignacio Ramón, ante una
concurrencia convocada para tal propósito lanzó la candidatura de Reyes
para el siguiente período gubernativo. Pronto le _l;icieron coro basta 11 ~~­
nicipios del estado y en esta ciudad en una reumon general del Club 'l!mon
y Progreso se acordó ofrecerle la candidatura oficialmente. En tal virtud,
reunidos en numerosa manifestación unas 2,500 personas, el 22 de febrero,
se dirigieron a su casa por la calle de Hidalgo, y el Sr. Aurelio ~a~gue,
director del periódico La Voz de Nuevo León, de] cual era prop1etano el
mismo Gral. Reyes, tomó la palabra y dijo entre otras cos~:
. .
..."Señor: el pueblo no olvida, no puede olvidar, los eminentes servie1os
que le habéis prestado, impulsándolo con westra inteligente iniciativa Y dirigiéndolo con westra experta mano.
"Nuestra democracia reconoce como base la soberanía del pueblo, la voluntad del pueblo es la ley del país.
"Vos, señor, que en guerra y en paz habéis sido constante y firmisimo sostén de las leyes, someteos ahora de buen grado a la voluntad de este pueblo
que os aclama par su jefe y correspondiendo al anh~lo del bien proco~unaJ,
aceptad con la enérgica franqueza que os caractenza, vu~tra cand1dat~
al gobierno de Nuevo León, que haremos triunfar a su tiempo con la incontrastable mayoría de nuestros sufragios.
"Aguardamos esa vuestra aceptación que taDlbién hemos venido a buscar
aquí, servíos dárnosla, señor, categórica, inmediata, como la merecemos".
Con voz fuerte y acento conmovido -dice su periódico-- el Gral. Reyes

?:

contestó:

340

"La manifestación que acaba de hacerme el presidente de la importante
asociación política formada por los clubes de todos los municipios del estado
que tiene por lema, por nombre, las dos palabras que encierran su hermoso
programa "Unión y Progresoº, en manifestación en que me pide aceptar
la candidatura para el gobierno en el próximo período constitucional me
deja ver cuánta es la gratitud del pueblo que estos clubes representan, ; por
esa manifestación semejante, abrazándome en su flama de entusiasmo aviva
en mi espíritu las energías y exalta mis emociones de simpatía h;cia los
hijos de _este estado, en donde siempre conté con la ayuda de los buenos para trabaJar con todo el esfuerzo de mi cerebro, con todo el ardor de mi
sangre, con todo el afecto de úlÍ corazón, por su grandeza y por su prosperidad.
"Siguiendo aquí en proporcional escala el ejemplo del ilustre Gral. Porfirio Díaz, por lo que hace a su gobierno en el conjunto nacional, pude lograr éxitos felices; y Nuevo León, que estaba en estado de anémico sosiego
se _levantó poderoso y Jlamó de todas partes falanges de obreros y el jubilo~
rwdo de talleres y de máquinas, acompañado por los tonantes ecos de la
fama, cantó orgulloso el himno de su prosperidad.
"Así pues, los éxitos alcanzados por mi gestión gubernativa han sido obra
de todos los h.ijos de Nuevo León; y al aceptar reconocido, como cumple a
mi gratitud para vosotros, la candidatura que se me ofrece, que significa
vuestro anticipado voto en el sufragio, al aceptarla, porque no debo excusar
el poner mi esfuerzo al servicio de vuestra grandeza, que merece el holocausto de todos mis sacrificios, os recomiendo, que, para los disgregados hoy de
vuestra inmensa mayoría tengáis en todo tiempo dispuesto el generoso ánimo
a la conciliación como yo lo tuve siempre para los mal contentos que en 1885
surgieron a mi llegada a este territorio; y solamente os digo, en cuanto a mi
programa de mañana, que mi pasado como gobernante responde a mi posible administración futura; y si cuento con vuestra ayuda, mi gobierno sostenido por vue tros robustos brazos, estará siempre a la altura que corresponde
a este glorioso estado que marcha a la vanguardia entre los primeros de la
República.
"¡ Gloria al Primer Magistrado de la misma, General Porfirio Díaz, que
ha sabido hacerla grande y respetada! Gloria a vosotros que a la hora de
Ja lucha en la labor del progreso, habéis sabido entre todos distinguiros.
"¡ Viva el Gral. Díaz!
"¡ Viva el estado de Nuevo León!"

Entretanto la oposición se organizaba: aparecieron pequeños periódicos:
Redención y Constitución, en los que se atacaba al Gral. Reyes sin descanso.
Muchos de los artículos que se publicaban eran los discursos pronunciados
por los estudiantes de jurisprudencia en sus reuniones y clubes, y resultó. ..

341

�lo que tenía que resultar. .. comenzaron a circular rumores de que un grupo
de alumnos serían e.x-pulsado de la escuela. En efecto. el miércoles 4 de
marzo al terminar las clases, los alumnos fueron citados para e1 día siguiente
en asamblea general.
El jueves se presentaron a clases 19 alumnos. (Todos eran 27).

bres_ Y de ciudadanos retirarno de la escuela n que prácticamente se contradicen las teorías constitucionales.
Lo hacemos saber al uerpo de Profesores de esa E cuela por el conducto
de usted señor Secretario.
Monterrey, 5 de marzo de 1903.

El Lic. Francisco Valdés G6mez, director de la escuela, acompañado de
todo el personal docente, les leyó un Acuerdo del tenor siguiente:

José F. ~uajardo, figuel Treviño, Alberto Villarreal, Pedro González,
Arturo GuaJardo, Armando fendiola, Gabino P. Quintanilla, A. de la Paz
Guerra, Lor nzo M. de la Garza, Rodolfo L. Hinojosa, antiago Roe!, C.
Garza González, Manuel Gana Gonzále-z, Ramón Gám z, Felipe Guerra Castro,
F. González y Gonzálcz, Octavio Barocio.

CUERDO DE

u.

JuNTA

DIRECTIVA

DE

u. EscueLA

DE

LEYEs:

Por acuerdo de la Junta Directiva han sido usted convocado para manifestarles: que en virtud de que algunos alumnos de esta Escuela han estado
colaborando en los periódicos Redención y Constitución, con diverso .artículo
en que se falta al respeto y consideración que se debe al actual Gobernador
del Estado ofendiéndolo en su persona de una manera más o menos explícita, cuando este plantel está bajo su inmediata inspección, siendo por tanto
su jefe prin ipal acordó dicha junta que se amone tara a los enunciados
alumnos, que lo son: Cecilio Garza González, Antonio de la Paz Guerra,
Octavio Barocio y Ramón Gaéz, conminándolos con la expulsión si reincid n
y con la advertencia de que se aplicará la mimia expulsión a cualquier otro
alumno que incurriere en iguales faltas. A los que están presentes se les pide
de un modo especial que hagan aber este Acuerdo a los demá alumnos que
no hayan asistido.
Se sacó copia de dicho acuerdo que no quiso firmar ninguno de los profesores.
El Lic. Francisco L. Pérez se negó a protocolizarlo por ninguna paga en su
calidad de otario Público, y entonces la casi totalidad de lo alumno entregó a la dirección de la escuela una Comunicación que decia:

Señor Secretario de la Escuela de Jurisprudencia:
Notificados de la conminación que la Junta Directiva de esa Escuela ha
tenido a bien hacemo para qu no abstengamos de escribir atacando la
reelección del actual Gobernador del Estado, bajo la pena de expulsión de
cualquier alumno que s.iga manilestando libremente sus ideas, y encontrando que esa conminación es atentatoria a los derechos del hombre que consigna el Art. 7o. de la Con tituci6n de la República que dice:
"Ninguna autoridad puede establecer la previa cen ura", etc. l s su ritos
studiantes hemos acordado antes que abdicar de nuestros derechos de hom-

342

Un día antes habían enviado
denunciando los b chos.

w1

telegrama a la ecretaría de Gobernación

El Gobierno acusó a estos j6ven 5, en su mayoría menores de edad (pues
de los 17 sólo 9 eran mayores de 21 año ) , de que eran incitados por gentes
P rversas, tanto de aquí como de la ciudad de MéJ.'Íco, que eran malquerientes del Gral. Reyes.
A estas alturas la campaña políti a había entrado en plena efervescencia
por ambas partes.

La Voz de Nuevo úón reprodujo eJ siguiente artículo en apoyo de su
candidato:

Este artículo se publk6 en ingl's en I Monterrey News. Este peri6clico
estaba en e.l cruzamiento de las calles de Zuazua y Padre Mier, fue el primero
que us6 linotipos en esta ciudad y quizá en la República. Su propietario fue
el Coronel José A. Roberston, hombre al cual Nuevo León debe mucho de
su adelanto y con el cual está en d uda. Dice así:

TENOAMOS PAZ;

"Los hombr distinguidos y ]os altos funcionario. n todo el mundo han
sido y son víctimas &lt;le vituperio en u conducta oficial y privada. M~chos
de estos inmoderado y no poco fr cuentes des) ales ataques, son consecuencia ~e jóven e inexpertos ciudadano . La I y y el orden prevalecen en
México en ma or extensión y a un grado más el vado que nunca en su carrera como acción indepcndien y u prosperidad nunca ha sido tan grande
como ahora. En nin una parte del país
han hecho mayores progr s,
han acumulado mayores riquezas, ni
ha btenido un grado más elevado de civismo y d moralidad que en Monterrey. Esta ciudad ha venido
a ser el centro manufocturero y comercial más i.mportant entre an Luis
y México; ca o maravill so qu se ha realizado en cosa d 15 años y nadie

343

�puede calcular el limite de su futura grandeza. Con cerca de 100,000 babi.
tantes y con las facilidades de transportar sin igual, todo el mundo tiene puestos los ojos en esta ciudad y su porvenir e tá ciertamente bien asegurado. La
alta posición que Monterrey ha alcanzado entre las ciudades de América no
es una cosa debida al acaso, ha sido el resultado del civismo y del buen
gobierno, y sería lamentable que ahora ocurriera algo que viniera a echar
por tierra la limpia celebridad de la ciudad, por puras contiendas políticas
o aquellos que han sido los factores para determinar esta condición, sean
imprudentemente atacados.
Tengamos paz y que en lo futuro, continúen la dignidad y el decoro que
han caracterizado a la administraci6n de los negocios públicos. Ninguna ciudad en el mundo puede jactarse de tener mejores, más inteligentes y más
leales ciudadanos que Monterrey. Nada podrá menguar su elevada reputación.
Al partido bemardista le llegaban muestras de adhesión de todos los pueblos
del estado que se sumaban a las que ya tenían en esta ciudad; sólo de esta
capital e presentó una lista de 7,000 ciudadanos; al "Club Unión y Progreso" que era su centro de actividade6 se sumó bien pronto el Club Victoria
con 472 formas, fonnado por obreros y cuyos directores eran el Lic. Enrique
Ballesteros y los Sres. Alfonso Rodríguez Belaunzarán y Antonio L6pe-¿ y otro
club político formado por los trabajadores del rastro de la ciudad.
La prensa bernadista: La Voz de Nuevo León, que dirigía Aurelio Lartigue, que se imprimta en la imprenta de obiemo; El Espectador del Dr.
Ramón E. Treviño; El Espíritu Público, de abinas Hidalgo; algunos de México como Siglo XX, El Imparcial de Guaymas, Sonora y hasta d I extranjero, enaltecían la personalidad del Gral. Bernardo Reyes constantem.ente.
Por el bando oposicionista se había distinguido el año anterior La Democracia Latina de Adolfo Duclós Salinas; pero había sido acallado por prisión del propietario y amenaza de repetírsela si persistía en publicarlo; y los
pequeño periódicos de combate ya nombrados y además La Defensa &lt;iel Lic.
Antonio de P. Morales; El Trueno de Linares, publicado por el Sr. Martín
J. Stecker y Justicia del Sr. Gregario Ortiz, del cual se publicó un solo número y emigr6 a México en busca de garantías. Estos periódicos con excepción de La Democracia Latina fueron pequeñas hojas periodísticas, de vida
precaria y escasa circulación.
El periodista Benito González fue preso en la Penitenciaría por sus actividades politicas. Al estudiante Octavio Barocio le pasó lo mismo porque
elogi6 el discurso que el pasante de leyes José F. Guajardo pronunci6 el 5 de
febrero en los panteones municipales; este mismo pasante de leyes fue asaltado y se pretencli6 asesinarlo en las inmediaciones de su casa y perseguido
fue apresado en un tranvía de mulitas y salvado de una muerte casi segura

344

por el capitán Ramón Treviño, ayudante de nuestro general don Gerónimo,
casualmente pasajero del mimo; no se salvó sin embargo de la cárcel a
donde fue acompañado por el referido capitán y de donde salió para ser
expulsado de la ciudad, advertido de que si no lo hacía seria nuevamente
reducido a prisión. Por esos mismos días en que fue encarcelado el Sr. Guajardo, el 3 de mano de 1903, se atacó violentamente al Gral. Re}·es en un
mitin político en Dr. Arroyo que term.in6 en que todos los oradores fueron
a dar con sus huesos a la cárcel; cosa parecida les aconteció en Linares a
un grupo d ciudadanos asesorado por estudiantes de Leyes.

El entusiasmo popular había llegado a tal grado en la campaña de oposición que el Gral. Reyes, muy seguro al principio, perdió su serenidad y
para calmar un tanto el ardor ciudadano, hizo publicar en la prensa oficiosa
y en el Periódico Oficial una tremenda requisitoria en la cual ordenaba a
sus jueces que "sin más miramiento que los que la Ley otorga, se proceda
en lo sucesivo contra todos los que de alguna manera se hicieren acreedores
a castigo, sin atender a que delincan o no a pretexto de actividades políticas".
Entre tanto el grupo oposicionista se organizó en mejores bases, se constituyó en Gran Convención Electoral Nuevoleonesa. En su mesa directiva figuraron 12 abogados, 4 médicos y muchos vecinos distinguidos. Tarea de
romanos fue designar candidato al gobierno del estado; aceptó esta dificilísima designación el Lic. Francisco E. Reyes, cuña que, desgraciadamente, no
era del mismo palo, por entonces en viaje de negocios en la ciudad de México, antiguo partidario del Lic. y Gral. Lázaro Gana Ayala y que había
colaborado con el Gral. Reyes en los primeros años de su gobierno; el mismo
que logró posponer, desclichadament , para mejor ocasi6n, la solicitud que
se pensó hacer al Gral Díaz, durante su visita a esta ciudad, en 1898, para
que cambiara de la gubernatura al Gral. Reyes.
Esta designación de la Gran Convención Electoral Nuevolconesa elevó al
máximo el encono de los partidarios de don Bernardo. Se acusaba al Lic.
Francisco E. Reyes de ser un insignificante personaje que ni siquiera había
sido aceptado entre la buena sociedad regiomontana; de ser mal abogado,
"que si alguna fama tiene, es por la conducta torcida que sigue en todos los
asuntos que se le encomiendan (era apoderado general de los Ferrocarriles
Nacionales sin ninguna otra actividad profesional) y aseguran que el mismo
Lic. Reyes dice (y esto lo pregonan mucho los bernardistas) que si acept6
su candidatura es porque no tiene padre ni madre ni hermanos ni hijos, ni
nada en fin que perder; que por eso se prestó de buen grado a hacer el
papel de fantoche, librando de paso a nuestros pr6ceres ( ya dijimos que ninguno quiso aceptar esa designación) de la ignominia de ser vencidos en una
lid democrática, en la cual sería un suicidio político irremediable para cualquiera, por poca estimación que de sí mismo se tuviese. Los bernardistas lle-

M5

�garon en su pasión partidarista a llamar blasfemia, impudicia y grotesca a
la candidatura del Lic. Francisco E. Reyes, que tenía en su abono una vida
ejemplar como ciudadano y como profesional; y como para atenuar un tanto los desagradables comentarios de esos innobles desahogos, La Voz de Nuevo
Le6n reproducía un elogioso artículo del Gral. Reyes aparecido en El Jm,.
parcial de Guaymas, Sonora, en el que se repetía por enésima vez la evolución maravillosa de Nuevo León, bajo Ja atinada gestión del Gral. Bernardo Reyes. Sin embargo, lo más grave, Jo más extraño, lo más desconcertante, era que el Gral. Díaz se había tardado un mes en recibir al candidato
de la oposición; que éste no recibió ninguna promesa de apoyo ni siquiera
de imparcialidad y que para llegar a esta ciudad y ponerse al frente de sus
partidarios, tuvo que eludir sagazmente una vergonzosa maniobra de los Dres.
Melesio Martínez y Ramón E. Treviño, médico de Sanidad el primero y diputado al Congreso del estado y director del Espectador el segundo, que habían contratado a un numeroso grupo de meretrices para recibirlo en la estación del ferrocarril.
El tiempo seguía su marcha.
Los dos grupos se disponen a halagar al gran dictador; se aproxima el 2
de abril; ambos partidos postulan para presidente de la República al Gral.
Díaz: uno, el de los bernardistas, para demostrarle su agradecimiento por el
apoyo que el gobierno del centro da en sus pretensiones al Gral. Reyes¡ el
de los oposicionistas, por el deseo angustioso de lograr sus favores. ¡ Penoso
modo de obrar en estas seudo-democracias nuestras! Los dos partidos preparan suntuosos festejos en honor del Presidente por el aniversario de la gloriosa batalla de esta fecha en Puebla en 1867. La ciudad y el estado hierven de fervor político y patriótico. El gobierno hará traer de los pueblos vecinos grupos a caballo que marcharán en columna cerrada con los miembros
del Club Unión y Progreso, con los del Club Victoria y con el pueblo a saludar en su casa, eo la mañana, al C. Gobernador; por la tarde e reunirán
en las calles inmediatas al palacio de gobierno, por Zuazua y Cinco de Mayo,
los mismos clubes políticos, las escuelas oficiales y el pueblo, que, presidido
por las autoridades, harán un desfile pau·iótico. Por la noche habrá serenata
extraordinaria en la Plaza de Zaragoza por las bandas militares de la guarnición.
Los oposicioni tas por su parte se reunirán en la 111añana a las 10, en la
Alameda, que entonces se llamaba de "Porfirio Díaz" y en manifestación se
trasladarán a la Plaza de Zaragoza en la cual se desarrollará la parte final
de su grandiosa manifestación.
Las autoridades advierten al pueblo que tenga cuidado; que ese día habrá
dos manifestaciones: que la buena será la organizada por las autoridades en
honor del Presidente Díaz que dio tantas fechas gloriosas a la patria; la otra

346

está dirigida por hombres enfermos, degenerados, ambiciosos de poder, que
se valen de jóvenes inexpertos y de gentes incautas, con fines aviesos.
Y sucedió que en la mañana, muy temprano, como para acabar pronto,
antes de que calentara el sol, una manifestación se desprendió de la Plaza
Hidalgo y marchó al poniente por la calle de este nombre hacia el domicilio
del Gral. Reyes. Sumaban como 2,500 personas: formábanla escuadrones de
caballería de los pueblos vecinos, miembros de los clubes políticos bemardistas y gentes del pueblo; frente a su casa tomaron la palabra los oradores
elegidos y proclamaron al Gral. Reyes, como personificación viviente de la
esperanza de prosperidad por todos encarnada en la grandeza de Nuevo
León.
El Gral. Reyes, dice uno de sus partidarios, "se conmueve, se estremece,
tiembla, palpita agitado por la emoción que le causa este acto solemne, y en
la elocuencia de un sentimiento exaltado y profundo, prorrumpe en un apasionado discurso que termina con esta frase conmovedora: ¡ hijos de Nuevo
León, os pertenezco!
Por el otro bando, a las 10 de la mañana, se reúnen en la Alameda numerosos grupos de gentes, muchos a caballo, también de los pueblos vecinos, que venían a manifestar sus simpatías al héroe máximo de la patria,
arquetipo del engrandecimiento de México, pacificador de la República, general de División Porfirio Díaz. Los directores de la Gran Convención Electoral Nuevoleonesa, Lics. Eulalia San.migue} y Nicolás M. Bera.zaluce, habían
pedido a todos los organizadores de esta manifestación, y así lo decían en
unos Volantes que se repartieron profusamente, que se limitaran a lanzar
vivas al Gral. Díaz, al candidato Lic. Francisco E. Reyes y a los líderes de
lo antiguos partidos garza-ayalistas y genaristas y que se abstuvieran de todo acto político militante, esto último, por supuesto, muy difí.cil.
La fiesta comenzó en perfecto orden; los oradores Lic. Nicolás M. Berazaluce, Lic. Francisco de P. Morales, un joven obrero1 el estudiante de leyes
Galdino P. Quintanilla y otros más, pronunciaron brillantes alocuciones alusivas que les fueron muy aplaudidas por un público de 15,000 personas:
hombres, mujeres y niños. A un momento dado esta inmensa muchedumbre
comenzó a moverse en prolongada colwnna, como una enorme serpiente;
iban a la Plaza de Zaragoza a terminar su programa; marcharon por Washington al oriente hasta la calle del Roble, hoy de Juárez; por ésta al sur hasta
Matamoros, por Matamoros otra vez al oriente hasta Zaragoza que flanquearon al sur. Era un impetuoso río de cabezas humanas que se extendía por
muchas cuadras, pues ya caminando por Zaragoza formaban una Z gigantesca en la calle de Juárez. Al entrar a la Pl:ua de Zaragoza, entonces umbrosa y bella, romántica, rumorosa, eJ Sr. Tte. Corone] Ignacio Morelos y
Zaragoza, lnspector General de Policía, vestido elegantemente de militar, ca-

347

�balgando un brioso corcel, blandiendo su espada, que encabezaba la manifestaci6n desde dos cuadras antes, recibi6, de manos de un gendarme, un
sobre cerrado.
Ya en la Plaza la descubierta de la manifestaci6n, a caballo, se coloc6 en
desorden, enfrente del Casino de Monterrey, bajo sus balcones, por Zuazua;
los jardines de la pla7.a se fueron llenando de manifestantes y cuando se iban
a reanudar los discursos sonó un disparo hecho desde la azotea del PaJacio
Municipal ( era la señaJ, según se di jo) . Luego se oyeron otros tres frente a
la casa de los Sres. Máiz ( esquina noreste del palacio) , donde está hoy el hotel San Antonio y otros tres disparos enfrente en lo que era "La Sonora
News'', y luego otros más; y en instantes varias descargas cerradas, de tal manera que el primer orador de esta segunda parte de la manifestaci6n ( y nunca segundas partes fueron buenas), el Lic. Vicente B. Treviño, sólo pudo
decir: .. .señores... siguieron nutridas descargas; frente a la casa de los
Sres. Máiz estaba un cadáver y un hombre moribundo; en la acera sur de
la "Sonora News" qucd6 muerto Ernesto Galván, hermano del que después
fue jefe del Archivo MunicipaJ, don Alberto. Muy pronto (en cinco minutos), lo que indica que estaban listos esperando órdenes, llegaron los del
100. Regimiento de Rurales, que tenían su cuartel por la calle Guillermo
Prieto entre Dr. Cos y la Presa (hoy Diego de Montemayor) y descargaron
sus armas sobre el pueblo y detrás de ellos llegó un piquete del 5o. Batallón,
que también tenía su cuartel cerca por la calle Abasolo, cuyo jefe, un capitán,
Increpó con energía a los rurales que disparaban sobre la multitud que huía
en desorden por todos rumbos. Más lejos, en el río, estaban cincuenta hombres a cabaJlo, a las órdenes de Bonilacio Martíncz (El Coyote), listos, que no
entraron en acción. Tan pronto como se suspendió el fuego, los gendarmes
y los rurales se dedicaron a practicar aprehensiones siguiendo la lista ya hecha, en el pliego que el inspector general de policía había recibido al llegar
a la plaza.
Fue indudable, asegura Duclós Salinas ( autor de una magnífica obra que relata estos sucesos y co-parlÍcipe de la campaña antibernardista, preso muchos
meses en la Penitenciaría) que la mayoría de los disp8Ios no fueron dirigidos
sobre la muchedumbre, y que para un observador tranquilo e imparcial, fue
evidente, minutos después de la balacera que no se había procurado un
sacrificio ilimitado de idas.
Al levantarse el campo se encontró: muertos a Ernesto Galván, ya mencionado, a Antonio Partida y Camilo Villanueva (gendarmes) a José Zertuche, herido que murió unas horas después; a GuadaJupe Esqueda, de 15
años, también herido, que mu.rió a las cinco de la taroe; y heridos a los endarmes Gregorio oceda. Dionisio Díaz, José Maldonado y Esteban Hernández, asi como a lo paisanos Eustaquio Esqueda, GuadaJupe Gallegos y Ray-

348

mundo Reina. Este último murió al correr de unos meses a consecuencia de
sus he~idas, . en el rancho de San Mateo, del municipio de J uárez, a donde
se babia retirado en busca de saJud, después de que salió de Ja Perútenciaria
del Estado, como diremos dentro de un momento.
A la hora de est.os graves sucesos de la Plaza de Zaragoza, estaba funcionando apresuradamente eJ telégrafo:
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Porfirio Diaz.
Presidente de la República

México.

"En nombre del Estado de Nuevo León, que celebra hoy solemnemente
en esta Capital y en varios Municipios eJ triunfo que en Puebla coronó vuestro heroísmo y el vaJor de vuestras tropas hace treinta y seis años, tengo la
honra de elevaros, con la gratitud y la admiraci6n de este pueblo mis calurosas felicitaciones.
'

B. llEYEsº.
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Porfirio Diaz.
Presidente de la República.

México.

Agrupaciones de vecinos de los Municipios inmediatos a esta Capital y
otras de _la ciudad, unidas, ocurren frente a mi casa en procesi6n cívica y
por medio de sus oradores me piden lleve a usted sus entusiastas felicitaciones por el XXXVI Aniversario de la fecha gloriosa del 2 de abril de 1867.
AJ dirigir el presente mensaje, cumplo para mi esa tan satisfactoria comisión.

B. REYES".
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Ministro de Gobernación.

México.

Una manifestación que se hizo frente mi casa por algunos 2,500 hombres, ordenada y correcta, concluy6 sin el menor incidente. Les hacía, en
contestación que di a sus oradores, recomendaciones de respeto a )os derechos de enemigos políticos y se dirigían manifestantes al rumbo occidente de
la Capital, cuando se supo que en el lado oriente, en la Plaza de Zaragoza,
los manifestantes de la oposición, muchos ebrios y con pistola en mano, ha-

349

�bían insultado a la policía y concluirse por hacerse disparo que ocasionaron
la muerte de dos gendarmes. Rubo dos paisanos muertos y dos heridos. La
Autoridad Judicial conoce del asunto. Como la policía se impuso en dos o
tres minutos sólo un redu ido grupo de de ordenados hubo que reprimir, aprehendiéndose a algunos cabecillas; se djso1vi6 instantáneamente el resto del
concurso que lo formaban 600 a 700 personas y la población ha quedado tranquila. He recomendado que se proceda con vigor legal contra qwen quiera
que aparezca culpable por ser de justicia y por tar en ello interesado el
dec.oro del Gobierno que tengo el honor de representar.

"México, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Don Bernardo Reyes.
Gobernador del Estado.

fonterrey.

Enterado por su mensaje de los acontecimientos que tuvieron lugar en esa
ciudad, le recomiendo, por acuerdo del Sr. Presidente, que prncure que las
Autoridades Judiciales que conocen del asunto procedan con la mayor justificación al investigar los hechos y castigar los culpables.
RAMÓN

CORRAL".

En el interin en que se cruzaban e tos mensajes, el inspector general de
policía, Tte. Coronel Ignacio Morelos y Zaragoza, consultaba con frecuencia el pliego que había recibido al entrar a la Plaza de Zaragoza al frente
de la manifestación de los oposicionistas y ordenaba arrestos tras arrestos.
De acuerdo con eJ programa oficial, en la tarde, a las 5½, se hizo el
desfile conmemorativo por las autoridades, tropas de la guarnición, escuela
oficiales, clubes políticos y gremios de trabajadores: según La uoz de Nueuo
León, Periódico Oficial del Gobierno del Estado, unas 6,000 personas.
Y. como fin de fiesta, en la noche, sobre Jas banquetas aún ensangrentadas,
el Gral. Reyes y algunos de sus más allegados colaboradores, dieron unas
cuantas vueltas en la plaza oyendo, bajo quién sabe qué íntimos pensamientos, la música de la banda militar que amenizaba la serenata.
212 personas fueron llamadas a declarar. El Juzgado Primero de lo Criminal a cargo del Lic. Antonio Sepúlveda, eludió hábilmente su intervención,
quedando todas las actuacione bajo la responsabilidad del Lic. Macedonio
E. Tamez: "Dócil, trabajador, apegado a la consigna, inteligente, enérgico
si la ocasión lo demandaba el Lic. Tamez llenaba todo los requisitos que
el Gral. Reyes hubiera podido desear para sus propósitos. Además se tra-

350

ta~ de un joven distinguido, de limpios antecedentes, buena po ición social
Y bien quendo de cuantos lo conocían por su carácter cortés y afable, y el
cual, por todo lo expuesto, no podía menos que dar a todos sus actos, aun
a lo más aviesos, cierto tinte de sinceridad, de rectitud, de justicia aparente"
AnoL.Fo Ducr.;ós SAUNAS. Este dice que Tamez se prestó maravillosamente a
todo. (Había ejercido hasta de policía al hacerse cargo, incidentalmente, de
un borrachín que le fue ent ado personalmente por el gobernador, quien
ya lo había castigado con su látigo, por un "muera", que, en la inconsciencia
de su estado de ebriedad, le había gritado en su propia cara). En la lista de
detenidos voy a nombrar a unos cuantos, a vuela pluma; quizá deje de nombrar a personas para quienes esta cita podría ser un mínimo y lejano desagraio, ?ido perdón por ello: figura en primer lugar el Lle. Vicente Garza Cantú,
magistrado 6o. supernumerario del Supremo Tribunal de Justicia del Estado; el Lic. Nicolás M. Berazalucc, los Dres. Eulogio Mal donado y Gregario
D. Martínez, el Lic. Secundino Roe!; los periodistas Adolfo Duclós Salinas
Beruto Gonzálcz, Aur liano Ramos, y los Lics. Crescencio Alvarado y J ~
Garza Guajardo; los estudiantes Santiago Roel Jesús M. del Bosque, Armando ~endiola) Alberto Villarreal y Galdino l?. Qwntanilla; el Dr. José
L. GuaJardo; los abogados Andrés Canales Cadena, Policarpo Morales y
Rafa l G~rza Martlnez; el Sr. Enrique H. Herrera (Mecánico), los profesores M-anano de la Garza, Jonás García y Tobías Treviño· el coronel Lino
Guajardo, veterano de las guerras de Reforma y de la Inte~ención Francesa
José L. Garza, Oswaldo Sánchez, también periodista, etc., etc. Fueron ex~
hartados a varias ciudades de la República el Lic. Andrés Viteri y el Profr.
José Ma. Sosa García ( orador en la Alameda el último). Emigraron a la
ciu~ad de México, en busca de garantías, los Lics. Vicente B. Treviño, Apoloruo S. Santos y Francisco de P. Morales (este último director de La Dtfensa
Y exqwsíto poeta) ; el Sr. Rafael Melo, regidor del Ayuntamiento; el Sr. José
Ma. VíUaseñor, propietario de Redención; el mayor Estanislao Martínez, el
estudiante de Leyes y poeta máximo, Felipe Guerra Castro. AJgunos emigraron a los Estados Unidos. De tal modo cundj6 el pánico entre los oposicionistas, que un periódico de la capital el Diario del Hogar, dijo que hlSta
4,000 personas salieron del e tado por temor a las persecuciones.
Para resolver el caso del Lic. Vicente Garza Cantú, que fue reducido a
¡,risión sin re petar su I uero se convoc6 a sesiones extraordinarias al Congreso del Estado y éste, en sesiones relámpago verificada el 6 de abril, nombró una comisión que se encargaría de instruir el proceso de consignación
al gran jurado, recayendo esta penosa designación en Jo diputados Madrigal, Lartigue y Garza que, en menos de que canta un gallo, presentaron un
dictamen en que se acusaba al Lic. Gana Cantú de haber asistido a la ma-

351

�nifestación política organizada por la Gran Convención Electoral Nuevoleonesa y que dio por resultado que el Congreso en pleno declar6:
Primero: Hay lugar de proceder en contra del Magistrado 6o. Supernumerario del Supremo Tribunal de Justicia, por el delito o delitos perpetrados el 2 de abril durante la manifestación organizada por la organización denominada "Convención Electoral Neoleonesa".
Segundo: Póngase al presunto reo a la disposición de la autoridad que
conoce del caso.

De todos los detenidos e interrogados por los san~entos sucesos del 2 de
abril muchos fueron puestos en libertad muy pronto por falta de méritos;
unos pocos fueron liberados bajo ftan7.as c1evadas; otros salieron gracias a
gestiones de enviados oficiales exprofeso y otros porque sus amistades solicitaron clemencia. Entre los que se negaron a aceptar clemencia por gestores
oficiales exprofeso estuvo el pasante de leyes José F. Guajardo. Los Sres. Julio Morales, Hip6lito Díaz, Guadalupe Herrera y Severo Morelos, prefirieron seguir presos a firmar• un documento infamante que les fue presentado,
y el último, Severo Morelos, que protestó enérgicamente por la presión que
se le hada para que firmara el tal documento, fue confinado en inmundo
calabozo durante ocho días por irrespetuoso. {Ya dijimos antes que el pasante Guajardo fue expulsado del Estado al salir de la cárcel; él no asistió
a la manifestación del 2 abril, había sido apresado por un discurso que pronunció en los panteones municipales el 5 de febrero).
Entre los presos están Amador Bocanegra y Federico Arreola, a quienes
dieron libres anticipadamente en premio a que consiguieron el "documento
infamante'' mencionado, que firmaron 26 personas, y en el cual se aseguraba, entre otras cosas denigrantes para los manifestantes, "que no se ha•
bían disparado tiros desde el Palacio Municipal ni del Casino y que había
muchos ebrios entre ellos".

Entre los mismos presos estuvo conviviendo un tal Godofredo Obregón
de quien se afirmaba que era policía secreto, que se prestó a estar allí con
la ingrata tarea de sorprender frases de descontento entre los oposicionistas
presos para comunicarlas a sus superiores. Este infeliz salió casi al último.
Entre tanto la prensa de la capital comentaba los sucesos del 2 de abril
en Monterrey: La Patria decía que éstos eran obra de las pasiones políticas
exaltadas y que por lo mismo no tcnlan mayor importancia; otro periódico
35'gura que Nuevo León chorrea sangre y que de ~petirse las tremendas
luchas y los monstruosos atentados contra la vida y la libertad nos traerían
desprestigio entre las naciones extranjeras; Siglo Nutvo (Bemardista) dice:
"es estúpido e inconcebible hacerle este cargo al gobierno del estado, que
352

está encabt"Zado por un hombre ilustre, el Gral. Reyes, de \'alor bien probado, de sentimientos elevado~ y altas miras y que si se hiciera caso a los
oposicionistas de aqui, seguirían bien pronto los de Tamaulipas, Coahuila,
San Luis Potosí, etc., y sería un buen antecedente para preparar la re•
\'olución \'CI'lidera que daría al traste con los adelantos alcanzados y con nuestro prestigio en el exterior".
Entre tanto aquí el gobierno del estado, para estimular a sus partidarios
y colaboradores, concedió pensiones a los familiares de los gendarmes caídos
en las luchas populares.

El Paf.s, de la Capital, por su parte, hace responsable al gobernador del
asesinato de los gendarmes e insinúa que se está tratando de presentar una
acusación contra el Gral. Reyc, en la, Cámaras de la Uni6n por los sucesos
del 2 de abril en Monterrey.
El Heraldo de México, que se publica en inglés en la ciudad de los Palacios, informa que el Lic. Francisco E. Reyes y los miembros de una delegación de Monterrey, han sido recibidos por el Presidente de la República,
del que han demandado justicia por el proditorio C'rimen de la Plaza de
~ragoza y afirma, con la mayor davergüema, que el tal crimen fue perpetrado por el escandaloso partido que postula para gobernador del estado
al mismo Lic. Reyes. Asegura el mismo periódico que el Presidente expres6
a los demandantes que se está trabajando activamente para dtscubrir quié.
nes habían sido los causantes del delito de que se hace re{erencia, para hacer
cumplida justicia. Y oigan ustedes lo que agrega el bien informado Heraldo
di' México: "Habría mucho que e,,l'resar sobre la conducta de los individuos
que se han presentado ante el Sr. Presidente, pero callamos por ahora, porque
no queremos que se mezcle en un asunto tan deshonroso el inmaculado nom.
bre del Sr. Primer Magistrado de fa República".
Mientras tanto el proceso incoado a los anti-bernardistas seguía adelante.
El plan general que el gobierno se había trazado y que el Tte. Coronel Ignacio Morelos y Zarago1.a (director de este juicio) exigía del manejable C.
Jue¡ de la causa1 Lic. Tamez, era:
Primero: conseguir que en las declaraciones de todos los testigos, no se
hiciera aparecer que fueron los gendarmes los que primero habían disparado
sobre el pueblo y mucho menos desde los balcones del Palacio Municipal.
Segundo: conseguir por la amenaza. el terror o el tormento que tales declaraciones comprometieran a alguno o varios de los oposicionistas.
Los opasicionistas, en lo general, estaban acusados de tumulto.
De repente, en sesi6n extraordinaria del Congreso del Estado, convocada
por la H. Diputación Permanente, el 23 de abrilJ a proposición del Diputado
Enrique Ballesteros, se aprobó por unanimidad el siguiente Acuerdo:

353
U:?3

�Primero: El XXXI Congreso Consútucional del Estado de rucvo León
da un voto de confianza al C. Gobernador del mismo, General Bernardo
R yes estimando como estrictamente ap gada a las Le ·es vi entes su

g tión admini trativa.
Se ndo: Tran n'ba
ta resolución a las Cámaras Federal . al C. Preident de la República y al C. Gobernador para su conocimiento.
Hay que hacer con tar, para ac ditárselo en su cuenta de rvidor efici ntel que fue en el domicilio del Lic. Pedro Benítez Leal donde e r cibicron 1 s prim ro informes, que desde iéxico fu ron causa y motivo de
e te precipitado voto d confianza.
¡ Eh aquí lo que suc dió!:
Lo clubes liberal 'Ponciano Amaga", de M' ·co. D. F.;' Me! bor Ocampo", de Puebla, Pue. y "Benito Juárez", de Escalón Chih. y 24 protestas
de regioroontanos a ladas por la firmas d I lng. Camilo Arriaga y del Lic.
ntonio Díaz
to y Gama a usaban al gobernador d 1 E tado de uem
León, d a sinatos políti os, ataques a las garantías individual y a la libertad d 1 sufragio y pedían fuera consimado al gran jurado.
Al berse ta noticia en Monterrey, " 1 Club i toria dijo un periódico
local ( · cosa rara, no dijo nada del Club ni6n y Pro so),
reunió a las
9 de la noche n el T atro Juárez y "l vantó una elocuente y \"Íril prot ta
rechazando por inaudita una acu ación cu ·o solo enunciado manchaba 1
decoro neoleoné y cubría d oprobio y de vcrgü nza a los que
atrevieron
a presentarla por el odio al gran hombre que hoy ri e lo de tino del tado
y que
I mismo cuya candidatura aclama el personal de este lub".
En
uida
acordó nvi.ar 1 si ·ent Telegrama:
Primero: El Club Victoria p t ta contra las falsedad s que se asientan
n la a u ción pr ntada ante la1, Cámara de Diputado d 1 Con
o de
la nión por el lub Pon ·ano rria a contra el Gral. Bernardo
Gob mador del E tado de 'uevo León.
gundo: El tven e tas dilig ncias originales a la expresada Cámara de
Diputados para u conocimiento y para que i a bi o lo tiene
sirva mandar
ag u al E. pedientc de Acu a ión.
Terc ro: Trasmíta5e por telégrafo esta prote ta al C. Presid nte de la
R pública para u conocimiento.
Monterrey, abril 25 de 1903. {el ·o • fartínez, Flor ntino anlú, Ricardo
B. Pan1a, arm n . Mont mayor. arlo F. Cuéllar, Alfon Rodríguez Belaull7.arán y ·guen más de 400 ürmas.
Con I mismo objeto la Diputación d
· uevo León al Congreso acional p
t6 ta Prot sta:

•· ro s el ánimo de la Diputación de u vo L ón prevenir la opinión
de la Cámara acerca de
ne ocio pu sabe que JÚ tendría de ho para ello, ni sería u rdo d • u parte m zclar en el proc dimien que acab
de instaurarse lo único que pr nde, para impedir comentarios e interpretacion s que pudieran serle poco favorabl , e defender su buen nombre
y ju tificar la actitud qu hasta hoy ha asumido. E incoo uso que si fueran
cierto l s hecho relatad por los acusadores a nadie mejor que a ta Dipuación representante d 1 pueblo neoleonés n ta H norabl Cámara debiera
competir la obligación de acu
al Gobernador de aqu l E do por Jo
atentado que se le imputan, porque ese pueblo le ha conferido su mandato
y al aceptarlo ella, ha contraído la obligación de man ner incólume Jo- derech d su mandante.
Amparo era un scollo infranque bl n
relución. Ante
ta impugnable barr ra, el Gral. Reyes, n una audaz y
cínica triquiñuela política mandó llevar a su domicilio al Lic. Vicente Garza antú que taba libre bajo fianza. y logró con, ncerlo d qu , d istiéndo tanto él, como el Li . icolás f. Berazaluce, que en Jo personal
también tenían interpuesto otro amparo, y los pre os políticos, del amparo
que habían pre ntado, al fallarre la acu ación que sobre él
ba
el
Congreso de la ni6n, todo
arreglaria pronto y satisfactoriamente. Y el
buen hombre cayó ante la in inuación artera; y él a su vez convenció a lo
p
s político y 'sros y los abo ado patrocinadores y todo se de i tieron de
us ampar ; d pu' . . . de pu' , si los conocí no me acu rdo . • . "
Al cabo de algunos días, en la prensa local e publicó el siguiente

"Telegrama:
De {éYico a ¡ fonterrey, 28 de mayo de 1903.
r. Dr. Ramón E. Treviño.
Director de El Espectador.
Gran Jurado compuesto d
no ha • lugar a proceder.

190 Diputados, re lvi6 por unanimidad:

ámara concurridísima. cusadorc del Gral. RC)
no asi tieron. Hablaron defensores Emilio V •lazr.o y Jo • L6pez Portillo y Rojas.

El corresponsal".
fe voy a permitir mol tar a u tecles 1 ndo la part medular del di tam n pr sentado por la Prim ra
cción I tructora d 1 Gran Jurodo.
Despu • de muchas y capcio as con ideracion dice: "Con I mismo obj to,
también de llamar la a n ·ón que, siendo 1 s habitantes d Monterrey lo m' afectado sin duda alguna, por lo
sibl
uce
d que se

355
354

�trata, y los que estaban en mejor aptitud para querellarse por constarles personalmente los hechos; no son ellos, ni ciudadanos del Estado de uevo
León, no obstante existir en él numeroso clubes políticos; no son tampoco
parientes de las víctimas, ni aun los principales afectados según lo pretenden
o sea la Gran Convención Electoral uevoleone a, los que vienen a intentar
la acción popular, sino un club de esta Capital y otros de Puebla y Chihuahua.
Contrasta esta actitud notablemente con la de los vecinos más conocidos
de Monterrey, con la de una gran parte de los Ayuntamientos del Estado, y
sobre todo con la de la mayoría de la diputación de Nuevo León en esta
cámara, todos los más directamente interesados en el castigo de los culpables
y con mejor conocimiento de los hechos.

En efecto, resulta de los informes de los ciudadanos alcalde primero y jefe
de la Policía de Monterrey, Pedro C. Martínez e Ignacio Morelos y Zaragoza, y de la averiguación practicada por el C. Juez 2o. de lo Criminal Lic.
Macedonio E. Tamez, que pueden darse por plenamente comprobados los
siguientes hechos:
Primero: La manifestación política organizada por la Convención Electoral Nuevoleonesa, hostil políticamente hablando al acusado, tuvo verificativo el 2 de abril del presente año, con permiso de la autoridad local,
llegando casi hasta su terminación según el programa publicado previamente.
Segundo: Casi al final de la referida manifestación, pues no faltaba más
que uno de los discursos anunciados, prodújose entre la multitud un desorden que obligó a la policía, en el cumplimiento del más elemental de sus
deberes, a disolver la manife tación.
Tercero: Como consecuencia del desorden promovido resultaron muertos
los agentes de la policía Camilo Villanueva y Apolonio Partida y el paisano
Ernesto Galván y heridos los gendarmes Gregorio Noceda, Dionisio Díaz,
José Ma. Maldonado y Esteban Hernández y los paisanos Eustaquio Esqueda,
José Zertuche y Guadalupe Gallegos.
Cuarto: En cumplimiento de sus atribuciones el jefe de la Policía procedió a la aprehensión de las personas que en su concepto tenían participación en el desorden consignándolas desde Juego a las autoridades competentes o sea al Juez de lo Criminal a quien desde luego mandé citar para ese
efecto y para el esclarecimiento de los hechos.

tanto más digno de tomarse en consideración si se atiende a que el protector
y soberano recurso de Amparo se habría hecho ya valer por las mismas víctimas o por sus allegados si tales violaciones se hubiesen cometido o estuvieran cometiéndose.
Resulta ele lo expuesto que, aun suponiendo que las autoridades locales
de Monterrey hubiesen transgredido la ley, y todo lo contrario consta en
autos, a propósito de las actas con los hechos de cuya averiguación se trata,
éstos nunca serían imputables al gobernador de Nuevo León, ni mucho menos podría llegarse a probar que hubiesen sido ejecutados con su intervención, por su orden o con su aquiescencia.
Por las consideraciones y fundamentos legales expuestos, la Primera Sección Instructora que dictamina tiene la honra de proponer a la cq,nsideración y aprobación del Gran Jurado acional la siguiente proposición:
Unica: No es culpable el C. Gobernador del Estado de Nuevo León, General Bernardo Reyes, de los delitos oficiales y violación de t?arantías individuales y ataques a la libertad del sufragio de que lo acusan los C.C. Camilo

Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama y socios.
Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados.
Mayo 27 de mil novecientos tres.
Luis Pambo, Juan Dublán, M . L. Herrera, A. de la Peña y Reyes, Secretario. Rúbricas".
Esta proposición fue aprobada íntegra por el Congreso de la Unión. Poco
después el C. Gobernador recibía el siguiente documento:
'Secretaría de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
México.
Sección de Archivo. Número 347.
Al C. Gral. Bernardo Reyes, Gobernador del Estado de Nuevo León.
Monterrey.

Quinto: Las demás aprehensiones que se han practicado con motivo de
los acontecimientos del 2 de abril, lo han sido por la autoridad competente
en el caso,, como lo es el C. Juez 2o. de lo Criminal en la ciudad de Monterrey, que se avocó desde los primeros momentos al conocimiento del asunto.

La Cámara de Diputados del Congreso de los Estados Unidos Mexicanos
en ejercicio de la facultad que le conceden los Artículos 72 Letra 'A' inciso
'V' y 105 Constitucionales reformados en 13 de septiembre de 1874 :
Declara: No es culpable el C. Gobernador del Estado de Nuevo León,
General Bernardo Reyes de los delitos oficiales de violación de garantías individuales y ataques a la libertad del sufragio de que lo acusan los ciudadano
Camilo Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama y Socios.

Sexto: De los maltratamientos y crueldades de que se pretende han sido
objeto en su prisión los detenidos no hay constancia alguna en autos hecho

México, Mayo 29 de 1903.
Francisco P. Gochicoa, D.P. Lorenzo Elízaga, D.S.M.R. Martínez, D.S."

356

357

�Hubo en esta memorable sesión de la Cámara de Diputados una porra de
15 ó 16 estudiantes de Nuevo León, que vivían en México (entre ellos Nemesio García aranjo, sobrino del general don Francisco) y 40 a 50 miembros del Club "Ponciano Arriaga", que no se presentaron en la sesión de
la tarde. Era inútil.
Con este motivo el Gral. Reyes recibió felicitaciones de muchas partes.
El Club Victoria hizo una manifestación en su honor y, aunque llovía, se
asegura que reunió unas 2,000 personas que fueron de de la Plaza Hidalgo
hasta su domicilio a saludarlo. "Para la explosión sincera de vuestro entusiasmo ( dijo el Gral. Reyes a los manifestantes) que significa vuestra adhesión, la explosión incera de mi gratitud para vosotros".
Llama poderosamente la atención el hecho de que aún unos días después
de esta fecha, el Lic. Eulalio Sanmiguel, en carta escrita al Sr. Enrique Leal
de México decía: " o está lejano el triunfo de nuestros ideales".
Mientras esto sucedía los clubes "Unión y Progreso" y ''Victoria", recordaban a sus miembros la necesidad de concurrir a votar en las próximas elecciones que se celebrarían en domingos 7, 14 y 21 del siguiente junio para
renovar los Poderes Supremos del Estado.
Como resultado de este arbitrario triunfo político conseguido en las Cámaras Federales por el Gral. Reyes, desentendiéndose éste de las elementales
reglas de prudencia, se recrudecieron las persecuciones. El gobierno hizo circular rumores persistentes en los que se aseguraba que serían llamadas a declarar las 800 personas que habían firmado los pliegos que en número de 24
se agregaron a la petición de consignación al Gran Jurado; y una vez más
cundió el pánico entre los familiares de los oposicionistas, y con la publicación, en La Voz de Nueuo León, de la carta de don Benito Juárez Maza,
Senador de la República, en que e,q&gt;lica que él no concurrió a la sesi6n de
la Cámara cuando se erigió en Gran Jurado, porque estaba delicado de salud, pero que lo autorizó a faltar el Presidente del Congreso Sr. Francisco
de P. Gochicoa, pero que "al haber estado presente en la sesión de referencia, hubiera unido mi voto al del Gran Jurado, que absolvió al Sr. Gobernador de Nuevo León"; y otra del Dr. don Porfirio Parra y del Ing. Agustín
Aragón, personas de mucho valimiento, en la cual explican que no asistieron
a la sesión del Gran Jurado porque fueron en comisión a Puebla con motivo del descubrimiento de una estatua del sabio filósofo mexicano Dr. Gabino Barreda, hicieron crecer enormemente en la conciencia popular el poder de que gozaba el Gral. Reyes y se aumentó el miedo a tal grado que
los directores de la oposición hicieron correr la voz, también en calidad de
rumor, recomendando a todos que, llegado el caso, desconocieran sus firmas
si eran llamados a declarar; y más de la mitad se desistieron, según los peri6dicos oficiales. Hicieron más los jefes de la Gran Convención Electoral

Nuevoleonesa: pidieron a todos sus miembros que, en vista de aquellas Cll'cunstancias, se abstuvieran de votar en las próximas elecciones.
Y se efectuaron las elecciones sin pena ni gloria.
El 24 de junio de 1903 la Comisión Permanente del Congreso declaró ~iputados electos en los 10 distritos electorales a las siguientes personas: Lic.
Pedro Benítez Leal Dr. Ramón E. Treviño, Lic. Virgilio Garza, Rafael García Femández, Lic~ Enrique Ballesteros, Ing. Andrés oriega, Aurelio Lartigue, Amulfo Beclanga, Dr. Pedro C. Martínez y Armtlfo Botella.
En el Informe que el Sr. Gobernador del Estado leyó ante el XXXI Congreso del Estado en la apertura del último período de sesio~es, entre otras
cosas dijo: "Excepción de dos desórdenes insignificantes mouva~os por reuniones de índole política, que tuvieron efecto en marzo, respe~uvamente. en
Linares y Dr. Arroyo y otro, semejante por su origen de brevís.1ma duractón,
que reuistió carácter tumultuario 'Y que se uerificó en ~st.a ciudad el 2 de
abril, Ja tranquilidad no ha sido alterada en lo mas nurumo n ~l estado.
Personas e&gt;.-trañas al mismo, con motivo de ese suceso del 2 de abril, formularon una acusación contra el representante del Ejecutivo y la elevaron a
la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, la cual, erigida en G~an
Jurado, el 28 de mayo último, dictó ~~r un~~idad su fallo absolutono".
Días después el nuevo Congreso enubÓ el sigwente Decreto:
"Núm. 2. El XXXII Congreso Constitucional del Estado, representando
1

el pueblo de Nuevo León, Decreta:
Artículo Unico: Es Gobernador del Estado de Nuevo Le6n para el período que comenzará el 4 de octubre próximo y termina el 3 de octubre de
1907, el C. Gral. de Divi i6n Bernardo Reyes, por haber obtenido la mayoría absoluta de cuarenta y siete mil ciento quince votos.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador del Estado, mandándolo imprimir,
publicar y circular a quien corresponda.
Dado en Salón de Sesiones del H. Congreso, en Monterrey a los 18 días
del mes de septiembre de 1903.
'
D.S."
Virgilio Gana, D.P.; P. Eenítez Leal, D. S. ; P.C . Mar tinez
Lo hicieron. Lo habían hecho siempre. Lo han seguido haciendo. ¿ Cuándo se terminarán estas prácticas extralegales de nuestros congresos?
Bien. No era cierto que el Gral. Reyes había caído de la gracia del gr3:11
dictador; quizá ya no tendría la estimac~6n. completa de ~ue an_tes babia
gozado; pero no convenía a los altos des1gruos del Gral. D1az satisfacer ya
las aspiraciones de los nuevoleoneses.
El mismo día 18 de septiembre se dio un suntuoso banquete al Gral: Reyes en el edificio de las Escuelas ormales, de la calle de Juárez, reciente-

359
358

�mente inauguradas, en el cual estu\'ieron presentes todos los presidentes de
los clubes "Uni6n y Progreso" del estado.
El 4 de octubre tom6 posesión de su nuevo período de gobierno y hasta
entonces, cuatro meses después de aquella crudelísima burla al Lic. Garza
Cantú, propuso una Ley de Amnistía para todos los que no hubieran intervenido en los delitos de homicidio y lesiones; al día siguiente la hizo extensiva a los que suscribieron un pliego insultante el 29 de abril.
El Club Victoria hizo una nueva manifestación de regocijo en su honor
que agradeció en su nombre e1 diputado Enrique Ballesteros.
'
E~ 12 de octubre aprobó el Congreso la Ley de Amnistía y recobraron
su libertad, a los 7 meses, los Líes. Vicente Garza Cantú y Nicolás M. Berazaluce, los Sres. Juan García Guajardo, Lorenzo Guerra, Jesús M. del
~osque, Galdino P. Quintanilla, Nicolás Martínez Zepeda (que tuvo una
tJenda por la caJJe de Morelos y que había atravesado, despavorido, a caballo, la Plaza de Zaragoza, que fue a refugiarse con ru compadre, el Coyote,
cerca de la Cuesta Blanca, en el río) , el Cap. Guadalupe Herrera, el coronel Lino Guajardo, José Manuel Meléndez, Adolfo Ducl6s Salinas, Severo
Morelos, Alberto Villarreal y Eugenio del Bosque Rodríguez.
El 3 de noviembre siguiente un nuevo decreto de amnistía del Congreso
del estado favoreció a los difamadores de Dr. Arroyo que el 3 de marzo anterior lanzaron ataques al Sr. Gobernador.
¡ Ah! ... perdón. . . Se me pasaba consignar en estas mal pergeñadas cuarti_llas, que, entre los miembros del Poder Judicial de aqueJJas sangrientas elecciones del pasado mes de junio, resultó electo Juez 2o. de lo Criminal, el Lic.
Macedonio E. Tamez ... ¡ Se lo tenía bien ganado! ¡ o faltaba más!
Para el 4 de marzo de 1904 todavía estaban detenidos 4 oposicionistas y
aún dos años después una persona permanecía en prisión. Desgraciadame~te
no pude averiguar sus nombres, pues el expediente Vidal Garza Pérez y socios,
~uyo era el nombre de un distinguido político de Lampazos, y que le fuera
llllpuesto para que se apenara el Gral. Francisco, está perdido. Allí debe estar ese importante documento en una enorme trinchera de paquetes y e casi
seguro que nuestro dilecto amigo el Profr. Israel Cavazos Garza, Director del
Archivo General del Estado, nos dará la grata sorpresa encontrándolo.

El fin de esta historia en lo que se refiere a su personaje central, el Gral.
Bernardo Reyes y a su eficiente servidor, el Lic. don Macedonio E. Tamez;
no viene al caso. ¡ Es tan extraña y veleidosa la fortuna!
Sin embargo, pcrmítaseme decir, sinceramente. El Gral. Reyes fue un producto de su tiempo, de su época; un perfecto padre de familia; un hombre
simpático, insinuante, con un gran don de gentes, activo, inteligente, culto,
valiente, honrado-honrado ( como decimos aquí) en el manejo de los centavos; un tanto ególatra y otro tanto sanguinario (émulo apasionado de don
Porfirio). Ya quisiéramos uno como él ahora. Hizo mucho por Nuevo León,
por Monterrey, no hay ya quien lo discuta. Dispuso, para su mejor éxito,
como todos los gobernadores posteriores, del mejor material humano, pues
es fama que Nuevo Le6n progresa a pesar de los malos gobiernos; pero, y
esto le quita gran parte del mérito que le pertenece, le toc6 gobernar bajo
la égida soberana del Gral. Porfirio Díaz.

BrnuooRAFÍA

Mbcico Pacificado, por Adolfo Ducl6s Salinas.
La Voz de Nuevo L,6n, Periódico Oficial del Gobierno de Nuevo Le6n.
El Gral. Bernardo Reyes, por el Dr. E. V. Niemeyer Jr.
Nuevo Le6n . .A.puntes Hist6Ticos, por el Lic. Santiago Roel (Sr.).
Archivo General del Estado.
Entrevistas. Recuerdos.

Para terminar sólo falta agregar unas cuantas palabras:
El Lic. Francisco E. Reyes se qued6 en México, por temor, y allá muri6
en 1906.
Después de esta fecha transcurrió lo que faltaba para terminar aquel período de gobierno y comenzó otro sin la más leve oposición política, y casi casi
como en Varsovia, toda proporción guardada, por supuesto, "La paz reinaba
en Monterre-y''.
360

361

�LA U IVERSIDAD DE UEVO LEÓN*
(1933-1943)

TOMÁS

MENDIRICHAGA V CUEVA

Sociedad uevoleonesa de !listona,
Geografía y Estadistica

I. LA

PRIMERA UNIVERSIDAD

LA PRIM.ERA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN fue creada mediante decreto del
Congreso local, expedido el 31 de mayo de 1933, siendo Gobernador del
Estado don Francisco A. Cárdenas. Intervino como principal organizador
el doctor Pedro de Alba, quien fue comisionado por la Secretaría de Educación Pública para ese fin.

La Universidad se integró con cinco Facultades y tre Escuelas. Las Facultades eran: Filosofía, Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, In eniería
y Química y Farmacia. Las Escuelas: Normal, Bachilleres e Industrial "Alvaro Obregón", algunas ya existentes y otras que se fundaron en esa época.
Además tres Escuelas anexas: Enfermería, Obstetricia e Industrial Femenil
"Pablo Livas".
Ya existían las Escuelas de Leyes y Medicina, que fueron ascendidas a
la categoría de Facultades, y la Escuela Normal de Maestros, que fue incorporada a la Universidad. El Colegio Civil se transformó en Escuela de Bachilleres y la Escuela Industrial "Alvaro Obregón" fue ampliada con una
Preparatoria Técnica. Se anexaron a la Universidad las tres Escuelas ya
citadas, quedando las de Enfermería y de Obstetricia como dependencias de
la Facultad de Medicina. Fueron de nueva creación las Facultades de Filosofia (que no se organizó), Ingeniería, Química y Farmacia y, por último,
• Síntesis de los trabajos sobre "La Primera Universidad de nevo León", "La
Universidad Socialista" y "El Consejo de Cultura Superior", que aparecieron en lw
números 8, 9 y 11 de Humanitas.

363

�el Departamento de Extensión Universitaria, que a su vez fundó y sostuvo
dos escuelas secundarias nocturnas.
La inauguración de cursos se efectuó el domingo 24 de septiembre de 1933
en una solemne ceremonia llevada a cabo en el antiguo Teatro Independen:
cia (hoy Rex). Se iniciaron ]as clases al día siguiente.
El Gobernador Cárdenas designó al doctor Pedro de Alba como Secretario General de la Universidad, en funciones de Rector, quien debía instalar
el Consejo Universitario.
El 4 ~e octubre de 1933 tomó posesión e1 primer Consejo Universitario,
en el salon de actos de la Escuela Normal. Pero fue hasta el 17 de diciembre
cuando el citado Consejo eligió primer Rector al licenciado Héctor González,
director de la Facultad de Derecho. El día 20 del mismo mes, se inauguró
el Aula Magna y se declaró instalado e1 Claustro Universitario, en presencia del Ministro de Educación Pública licenciado Narciso Bassols. Por fin.
en solemne sesión del Consejo, celebrada en la noche del 21 de diciembr;
de 1933, tomó posesión del cargo de Rector el licenciado Héctor González.
Una semana después, don Francisco A. Cárdenas renunció al Gobierno
de Nuevo León. Su ejercicio constitucional, iniciado el 4 de octubre de 1931
debía expirar el 3 de octubre de 1935, pero el Congreso local, en sesión extra~
ordinaria, le aceptó su di.misión el 27 de diciembre de 1933. El Congreso del
Estado, erigiéndose en Colegio Electoral, designó el mismo día Gobernador
Sustituto al Secretario GeneraJ de Gobierno, licenciado Pablo Quiroga.
En la Segunda Convención Nacional Ordinaria del partido oficial P.N.R.,
celebrada en la ciudad de Querétaro en diciembre de 1933, se aprobó la
candidatura del General Lázaro Cárdenas para la Presidencia de México y
surgió, públicamente, la idea de implantar la "educación" socialista. El Ministro Bassols vino, tal vez, a trasmitir la consigna callista, pero el Gobernador Cárdenas no anduvo muy decidido, lo que precipitó su calda. Lo cierto
es que este gobernante bondadoSó y progresista prefirió abandonar el cargo
antes que servir de cómplice o instrumento a la "mafia" del callismo en
Nuevo León.
En los últimos días del año 1933 el Gobernador Sustituto, licenciado Pablo
Qui.raga, siguiendo las directrices oficiales, hizo los nuevos nombramientos,
que recayeron en varios jóvenes "socialistas", casi desconocidos y menores
de treinta años de edad. El más inquieto de ellos era el doctor Angel Martínez Villarreal, catedrático en la Facultad de Medicina y miembro activísimo del Partido Comunista, quien recibió el nombramiento de director del
antiguo Hospital Civil.

364

El movimiento estudiantil

En la noche del 27 de enero de 1934, el doctor Martínez Villarreal fue
electo Gran Maestro de la Gran Logia de Nuevo León.
Una extraña calma, precursora de la toxmenta, se percibía en los primeros meses del año 1934. Hubo, sin embargo, algunos presagios: el día 31
de enero renunciaron el director y el secretario de la Escuela de Bachilleres
y, el 2 de febrero siguiente, hicieron lo mismo el director y el secretario de
la Facultad de Medicina, quienes fueron reemplazados por elementos marxistas. Fue entonces, en febrero de 1934, cuando la nueva Dirección de la
Facultad de Medicina nombró al doctor Martínez Villarreal como Consejero Propietario, en representaci6n de los profesores de dicha Facultad, ante
el Consejo Universitario. Mediante esta hábil maniobra entr6 el Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa a formar parte del Claustro Universitario.
El 15 de agosto de 1934, el Consejo Universitario "eligió por votacién
unánime" al doctor Angel Martínez Villarreal como segundo Rector de la
Unive.rsidacl El nombramiento violaba la Ley Orgánica universitaria, pues
e1 nuevo Rector no tenía la edad legal requerida y, además, ocupaba un cargo de elección popular en el Ayuntamiento de Monterrey (artículos 14, fracción 11, y 53).
El segundo año lectivo se inició el lunes 3 de septiembre. Unos días después, los estudiantes de la Escuela de Bachilleres acordaron discutir la reforma educativa socialista. De esta Escuela universitaria surgió el movimiento de rebeldía.
En la inauguración de cursos, efectuada en el Teatro Independencia (hoy
Rex) el día 13 de septiembre, estalló la rebelión estudiantil. Esa noche el
Consejo Universitario acordó la expulsión de doce estudiantes. La Escuela
de Bachilleres se lanzó al movimiento de huelga el día 14. El mismo día lo
secundó la Escuela Normal. Se izó la bandera de combate: "contra la escuela socialista y en defensa de la cátedra libre".
La huelga general universitaria contra la enseñanza socialista se decretó
el 17 de septiembre. El pliego de peticiones estudiantil constaba de ocho puntos, siendo tres los fundamentales: la renuncia del Rector, el reingreso de
los estudiantes expulsados y la implantación de la cátedra libre. La Facultad de Medicina se lanzó al movimiento. Ingeniería y Química y Fannacia
no lo declararon, "pero de hecho" estaban con él. En las demás Escuelas
y Facultades los universitarios dejaron de ir a clases.
En la noche del 26 de septiembre, los estudiantes se apoderaron sorpresivamente del edificio central de la Universidad, o sea el antiguo Colegio
Civil.

365

��Cultura
nueva Universidad
nombrara Instituto Politécnico Socialista. La idea cundi6, atizada por los líderes de la F .E. , pero al fin no tuvo éxito.
La Comisión O anizadora de la niversidad Socialista de Nuevo León
cr ó y
tuvo d
"centros ultural s" marxistas, que f uocionaron en las
Es uelas "Revolución" y ' belardo L. odríguez" convirtiendo además l
escuelas cundarias noctúmas, fundadas un año antes bajo la é 'da de la
primera U oivcrsidad, en centros de agitación.
El XII Congreso acional de Estudiantes se celebró en Monterrev del 15
al 20 de julio de 1935, asistiendo do ieotos cincu nta delegados
grant s
de ,·eint F deraciones. La consigna oficial era impedir la celebración del
Congr . Antes de iniciarse los trabajos al no delegados estudiantiles sufrieron atropell . L am rul7.as y a esiones fu ron ¡,reparando el ambiente
propicio para el crimen. Al terminar la asamblea inaugural, la noche del 15
de julio, cayeron asesinados lo estudiantes Víctor {anuel González, delegado
poblano: y Franci o G. González, alumno de la E cuela de Bachilleres regiomontana. in embargo, días de pués, la asambl a e tudiantil clausuraba

in;

en forma brillante sus sesione .
El XII Congreso acional de Estudiantes
heló contra la llamada "educación socialista" y rechazó el monopolio e tatal de la en eñanza. Además
reafirmó la autonomía uni\'ersitaria y el principio de libertad de cátedra. Por
último, precisó la participación de la
niversidade en la ~lítica y los deberes de los univ rsitarios. La Confederación acional de Estudiantes proclamó vigorosamente la bandera de principios que stenía en todo el país.
La Comisión Organizadora de la niversidad Socialista e tuvo pr ·dida
por un evidente e píritu sectario. Durante varios me s elaboró en secreto un
proyecto de Ley Orgánica marxista, que nunca se expidió. Posteriormente
fue publicado en la Gaceta Uniuersitaria, números 6, 7 y 8, correspondientes
a junio, julio y agosto d 1936. Pero fue el mismo Gobi rno de ue ·o León
quien rechazó el mencionado proyecto de Ley Orgánica, debido a su rndicalismo.
fines de agosto de 1935 renunciaron algunos miembros de la Comisión
Organizadora, inici:índo la d bandada. Dicha Comisión actu6 por e pacio
de on e meses, desde el 3 de octubre de 1934 hasta el 4 de ptiembre de
1935, en qu el Gobern dor Quiroga mediante un d creto la disolvió y creó
el Con· jo d Cultura Sup rior, que asumió Las funciones del Con jo niver itario.

m.

EL Co

EJO D

LTURA

UPEJUOR

1 4 de septiembre d 1935,
bemador us 'tuto li enciado Pablo Quiroga :x-pidió las 'B es para l Funcionami nto y Gobierno del ervicio de

368

upcrio,". Di ho ''servicio público" tenía la mi ión cl · r alizar ''los

propó5Íto.1 e.stabl cid os en l párrafo prim ro d l .Art. 3o. Constitucional".
El artículo 4o. de tas ''Bases" e tablecía: • El seruicio d cultura superior

será ,atuito".

El Con jo d Cultura . upcrior staba con lituido por los dir ctor de
lo In tituto , Fac.ultad
E u fas 'bajo la jefatur. '' de un Pre idente. "La
drsignación di lodos, corre pondrrá al Ejecttti· o d l E.stado''. (Artículo 6o.).
.í pr1dicron su relativa autonomía las instituci n uni\' rsitaria . Ef ctivam nt ', la L y Or ánica d la prirn ra oivcrsidad di ponía qu era atribución d l C n. jo Univ itario elegir al R tor d la terna pr ntada por
el Ejcrutivo del E tado. (Art. !)o., frac. , y Art. 15). También e tahleci6
que lo Dir ·rtor d Fa ult.ade y E u la
rían nombrados por d onjo niv rsitario, "o Jiropuesto en tr.rna de lo J1t11ta Directiva de rada Escuela o Facultad". ( rt. 25). P ro 1 decreto qu creó el onsej d Cultura uperior clccidi6 qu • todo lo nombramieot · debían
rr pondcr al
Gobernador d l E tado.
A la Uni\' •rsidad
l dio una e tructura · ialista.
uprimió la Facultad d Filo fía y
agr · aron la Escuela de ooperativi roo y el In tituto
d
rienta i6n
ial, ambos d filiación marxi ta.
La rcpr · ·ntari6n e tudiantil prácticam nte qucd6 anulada, pu
tipuló qu era atribución d l on jo: "Conc der al e tudia11tado la intnvrnción que juzf!tl prudente". ( rt. 7, inciso b).
El Gobirmo d
ue,·o L ón no c día ·n su intento de implantar ,1 mar"ismo n la ni\' rsidad. En el mencionado d ·r to d 4 d septiembre de
1935. ·e afirma qu la fundación d
t " rvicio público"
hac "tn tanto

se provee Jior ti H. Congreso del Estado a la re forma durativa u11iuersitnria
socialista".
cierto
que la omisión Or ani7.3dora d la niv rsidad
iali ta ·a había n
ado al Gobernador Quiroga un pro ·celo ele Ley
Or •ánica, pero é ta nunca
xpidió. Lo· a onl cimiento político charon
abajo

I plan gub mativo.

El 10 de !.Cpti mbr de 19'.35 1
la logia , iali ·ta "Independencia" núm ro 26, d si n6 P · id ntc d 1 on. jo d Cultura upeñor al d tor Ang 1 - fartínez illarrcal, Gran iaestro
r· lect de la mason ría ou \'Ol n
qui n hizo alguno nombramiento .
El domingo 28 de julio de e año · habtan el ·brado la lcccion s para
la renovación d lo
upremo Poderes n 1 Estado. Los partidos conlendi &gt;nt postulaban para G bcmad r d
uevo Lt ón, n I período 19351939, al iug •niero Piular o Elias ali · hijo, apoyado por I partido ofi ial,
y 1 Gen ·ral d Bt-irrad Fortunato Zuaz 1a,
t nielo por 1 Partido Liberal
,. •uevoleonés. El pu bl di a Zuazua. un triw1fo aplastam en la uma .
in embargo, la ecr taría el G bcmación d lar6 la nulidad d la el cio11 .

369
ll24

�El Congreso del Estado, a quien corre pondla erigirse en Colegio Electoral
y hacer el recuento de votos, coocluy6 su ejercicio le2:al el 15 d septiembre
in haber instalado a la siguiente Legislatura. Es decir que desapareció eJ
Poder Legislativo. El Tribunal Superior de Justicia del Estado, con fundamento en el artículo 144 de la Constitución Política de Nuevo León, nombró
el 26 de septiembre como Gobernador Provisional del E tado al Profesor
y General Gregorio Morales ánchcz, quien ocupó el cargo desde el 4 de
octubre de 1935 hasta el 30 de abril de 1936. El nuevo Gobernador debía
convocar a elecciones extraordinaria en un plazo de seis meses.

Cardenismo contra callismo
El 4 de octubre, el doctor Martínez Villarrcal y los demás miembros del
Consejo de Cultura uperior presentaron u renuncia, dejando en libertad
al Gobernador para ratificar los cargos o hacer nuevos nombramientos. Morales Sánchez nada resolvió durante un mes.

A principios de octubre, los estudiantes universitarios solicitaron al General
Morales Sánchez la d stituci6n de los miembros que integraban el Consejo
de Cultura Superior y el d onocimíento de la Federación de Estudiantes
ocialistas.
Alumnos de todas las Facultades y Escuelas Superiores constituyeron un
Bloque Mayoritario de Estudiantes Revolucionarios, que present6 un pliego
de peticiones al Gobernador solicitando: la remoción del Consejo de Cultura
uperior, presidido por el doctor Martínez Villarreal; la renovación del profesorado universitario y la reorganización de las agrupaciones estudiantiles.
El Bloque Mayoritario, creado bajo lo au picios del nuevo Gobierno, secundaba la política del Presidente Cárdenas y sostenía una adhesión absoluta
al General Morales Sánchez.
Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas presintieron la
caída del grupo callista que dirigía el Consejo de Cultura Superior. Con
el fin de mantener sus posiciones, iniciaron una campaña a favor del doctor
Enrique V. Santos, director de la E cuela de Bachilleres y afiliado a la lo"ia
"Tolerancia Masónica' número 6, quien guardaba estrecha amistad con el
doctor Marünez VillarreaJ. El objeto era que el doctor Santos ocupara la
presidencia del Con jo.
El Bloque Mayoritario acordó con lituir un Cons jo Reorganizador del Estudiantado, con el fin de que actuara como portavoz del gremio universitario
ante el Gobernador. El objetivo primordial ra la disolución de la Federación
d Estudiantes Socialistas, dominada por los partidario del doctor Martínez
Villarreal, y la creación d una nueva Federación estudiantil.

El Gobernador preside
el Consejo de Cultura
El 4 de noviembre de 1935, el Gobernador Morales ánchez se hizo cargo d~ la Pr~sidencia del Consejo de Cultura Superior, sustituyendo al doctor
Martmez Villarreal. Entre los acuerdos más importantes tomados durante
su gestión se encuentran la creaci6n del Departamento de Educación Física
Y1~ ~eorganización del Instituto de Orientación Social y la Escuela de Coopcrabvismo, creados para difundir el ma.n;smo en la Universidad. El Gobernador ratificó los nombramientos de directores del Instituto y la Escuela a
los doctores Eduardo ~guirre Pequeño y Mateo A. Sáenz respectivamente.
Además se acordó continuar el oprobioso istema, impuesto un año antes por
~l ~actor M~;tínez -ymarreal, de exigir a los universitarios, como "requisito
indisfnisable . para ingresar a las Facultades y E uelas Superiores, la credencial de miembro de la F deración de Estudiantes Socialistas, « con el fin
de obtener la agremiación obligatoria a la uez que un control absoluto de fa

organización estudiantil con respecto a sus miembros''. (Gaceta Universitaria
número 4, página 1).
'
En la sesión del Consejo, efectuada el 13 de diciembre de 1935. se concedí6
un representante estudiantil en las Juntas Directivas de cada Facultad o Escuela. (La Ley Orgánica de 1933 concedía do ) . Asimismo se aprobó la intervención de un _representante "del estudiantado en general" en el Consejo
de Cultura Superior. Pero fue hasta septiembre de 1936 cuando e!ectivamente se le permitió a la Federación de E tudiantes Socialistas nombrar un
delegado an~c _el Consejo, _En este aspecto también hubo un retroceso, pues
la Ley Orgamca de la prunera Universidad concedió a la Federación de
~stu?iantes Universitarios dos representantes: uno ante el Consejo Universt~~mo _como Consej~ro ~lecto y el otro como miembro del Consejo de Admj~
nistraci6n de la Univemdad. Aquella Ley Orgánica admitió, ademá , dos representantes estudiantiles por cada Facultad o Escuela, como Consejeros Electos, ante el Consejo Universitario.
. El Instituto ?e Ori ntación Social, ya reorganizado, enfocó su labor, excluSJvamente, hacia 1 maestros de las escuelas primarias oficial
por medio
de conferencias sustentadas con criterio materialista y ateo. Los maestros fuero~ adiestrado en la lucha social y en la té nica y los procedimientos de los
agitadores. A principios de 1936, el doctor Aguirre Pequeño fue pensionado
por el Gobierno de Nuevo León para realizar estudios en la ciudad d México. El Instituto de Orientación Social e disolvió poco después.

La Escuela Normal Socialista fue 1a única institución univer itaria que
aceptó los planes de enseñanza marxista d l In tituto de Orientación
ial.
Es decir, a los estudios del magisterio se agregaron las a ignaturas del men-

370
371

�clonado Instituto. El pro[esor Plinio D. Ordóñez. director de la ormal en
esa época, admite que dichos planes educativos -en los que él intervino en
forma destacada- fueron "formulados co,1 precipitación y con un criterio
impreciso e iriconsistente sobre lo que era y se proponía la educación socialista prescrita por las leyes federales relativas''. ( Pág. 1384).
La creación de la Escuela ormal Superior ya se había intentado en el
año 1933, al fundarse la primera Uni,·enidad.
o obstante, fue hasta 1935,
bajo el Consejo de Cultura uperior, cuando el profesor Ordóii.ez formuló
el programa de estudio . Pero no se llegó a designar la primera planta de
ma tros. iendo imposible iniciar los cursos. La Escuela onnal Superior
siguiendo el mismo programa educativo - modificado en parte por el profesor Oziel Hinojosa-, inició sus labores el 13 de octubre de 19-H. Esta fue
la segunda Escuela ormal Superior que funcionó en el pais y la pri.m ra
en provmc1a. in embargo, habiéndo inscrito 45 alumno , terminaron el
primer año lectivo 16 y de ésto únicamente 3 concluyeron los estudios, "después de wi penoso e irregular proceso escolar', afirma Ordóñez.

Representación estudiantil ante l'l Consejo
La participación de lo estudiante en el onsejo de Cultura Superior era
prácticamente nula, pues durante ocho años solamenle se admitió un r presentante de la Federación de Esrudiantes ocialistas. En I último año lectivo 1942-1943, dicho delegado representaba a dos mil s i cientos lllll\"Crsitario . Es decir, la representaci6n estudiantil no e concedió por Facultades
y Escuelas, orno lo establecía la Ley Orgánica de 1933, ino m díante una
Federaci6n. Bajo la primera niver idad, el gremio estudiantil ru,·o representado en el Cons jo Univers.itario por dos Consejeros uno propietario
y otro suplente, como delegados de los alumnos de cada E cuela y Facultad.
Pero después ya no existió una representación auténtica del estudiantado.
En efecto, el único delegado esludiantil admitido en el Consejo, no era electo por los universitarios, pues su nombramiento lo ex-pedía la F.E. . con Ja
aprobación e;,,..-presa del Consejo.
La Federaci6n ele Estudiante Socialistas, auspiciada por el Consejo de Cultura uperior, fue el único organismo e tudiantil reconocido. Con ese poder jerci6 un control casi absoluto sobre los estudi3.ntes. La F.E.S. dirigida durante cerca de una década por un !!I1.1po de jóvene audace , pudo imponerpor el fraude en las eleccion s y, más d una vez, por el terror. Por otra
parte, los universitario , en porádicos brot d rebeldía, afrontaron valerosamente esa situación.

372

El General Anacleto Guerrero, Gobernador
El lo. de mayo de 1936 tomó posesión como Gobernador del Estado el
General de Brigada Anacleto Guerrero. Una semana d pués el día 9 designó Secretario del Consejo de Cultura Superior, en funciones' de Presid~te,
al doctor Enrique C. Livas joven profesionista afiliado a la logia "Simón
Bolívar'' número 20 de Monterrey, en la que figuró con el cargo de Orador
un año después.
Al iniciarse la administración del General Guerrero d apareció el Departamen~ de Extensión Universitaria, cuando entró en vigor la nueva Ley
de Hacienda que le retir6 el subsidio. También fueron clausurados los dos
"centros de orientación social para obreros", que dependían de dicho Departamento. La F.E.S. solicit6 repetidas veces al Gobernador la reapertura
de esos centro de agitación, pero nada se resolvió.
El doctor Livas estrenó el cargo fijando su criterio radical en un artículo
intitulado "La Escuela Socialista y 1a Universidad", que apareció en el número 6 de la Gaceta Universitaria, correspondiente a junio de 1936.
A fines de abril de 1936, los ''bloques" (sociedades de alumnos) d algu-

nas Facultades y Escuelas habían desconocido a La directiva de la F.E.S.,
presidida por Marcos Flores. Los descontentos nombraron otra que encabezó Emilio Caballero Lazo, estudiante de Medicina, miembro del Comité
Ejecutivo del Frente Popular Mexicano. El Gobernador Morales Sánchez
en su carácter de Presidente del Consejo de Cultura, reconoció al día si-'
guiente a la nueva directiva de la F.E.S., siendo éste el último acuerdo que
dictó. Pero los delegados estudiantiles de los otros planteles universitarios
siguieron considerando legítima a la directiva anterior. La división en e]
gremio estudiantil era evidente.

El callismo en desgracia
Los políticos de filiación callista habían regido los destinos de uevo León
más de una década. El General Guerrero toleró al principio la agitación que
desarrollaban. Pero el 4 de agosto de 1936 ordenó la suspensión, por quince
días, del Alcalde de Monterrey, Heriberto Montemayor. El mismo día 4
fueron cesado , por orden del Gobernador, los doctores Angel Martínez Vi11arreal, director del antiguo Hospital Civil y Mateo A. Sáe.nz, director de
la Escuela de Cooperativismo. Este último también fue dado de baja como
profesor de la Escuela Secundaria úmero 1 y de la Escul':la de Bachilleres.
373

�La situación política hizo crisis cuando el doctor Martínez Villarreal fue
víctima de un alevoso atentado. Al mediodía del sábado 26 de diciembre
de 1936, varios individuos armados pretendieron secuestrarlo frente a su consultorio, obligándolo a subir a un automóvil. Pero al ser sorprendidos por algunos transeúntes, uno de aquéllos lo hirió con su pistola en la frente. El
senador nuevoleonés doctor Julián Garza Tijerina acusó públicamente, en
la Cámara Alta, al General Anacleto Guerrero como autor intelectual del
asalto. El Gobierno de Nuevo León negó el cargo.
A principios de enero de 1937, la pugna entre los elementos de extracción
callista, desplazados de la administración pública, y el Gobierno nuevoleonés
era evidente. Tras la expulsión del país del Jefe Máximo de la Revolución,
ordenada por el Presidente Cárdenas la oligarquía callista, antes poderosa
y ensoberbecida, fue humillada.
El doctor Martínez Villarreal y algunos dirigentes sindicales esgrimieron
contra el Gobierno del Estado una arma poderosa: la agitación obrera. El
ex Rector, atrincherado en la directiva de la Federación de Trabajadores de
Nuevo León, dirigió sus dardos envenenados contra la administración del
General Guerrero. La táctica era lanzar a los trabajadores contra el Gobernador de uevo León, pero esa actitud dividió a los sindicatos, pues algunos apoyaban incondicional.mente al Gobierno. Esta labor demagógica dio
por resultado una lucha intergremial que produjo, a principios de agosto
de 1938, una grave escisión, cuando más de diez sindicatos, inconformes por
los ataques al General Anacleto Guerrero, desconocieron al Comité Ejecutivo de la F.T.N.L. y, en el mes de noviembre siguiente, fundaron la Federación Autónoma del Trabajo.
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas, dominado por los izquierdistas, secundó la campaña de agitación contra el Gobernador. En la sesión celebrada la noche del 7 de enero, el mandatario nuevoleonés fue acusado entre otras cosas de pretender la incorporación de varias
Escuelas universitarias a la Dirección de Educación Primaria y Secundaria,
segregándolas del Consejo de Cultura Superior. La asamblea lanzó violentos
ataques al Gobierno -de Nuevo León.
Un mes después, el lunes 15 de febrero de 1937, se inició una huelga en
la Escuela de Bachilleres. Los estudiantes pedían la remoción del director
del plantel, el prefecto, sub-prefecto, ocho celadores y siete "preparadores''
a quienes calificaban de "déspotas". Esa misma noche, todas las Facultades y Escuelas universitarias acordaron secundar el movimiento. Un lamentable suceso vino a ensombrecer el problema estudiantil, cuando cierto
profesor de la mencionada Escuela de Bachilleres hirió a tiros, aunque no
de gravedad, a tres alumnos. El aaresor afirmó ante el juez que había dis-

374

parado al suelo por temor a ser agredido, pues un grupo de jóvenes huelguistas había atacado a un estudiante que Jo acompañaba. El incidente no
llegó a más y los bachilleres volvieron a clases el día 26, cuando el Gobernador ofreció resolver favorablemente las peticiones que fueran justas.

Prosigue la agitación estudiantil

La directiva de la Federación de Estudiantes Socialistas dio un paso en
falso cuando acordó, a espaldas del estudiantado, adherirse a una organización nombrada Juventudes Socialistas Unificadas de Nuevo León, en cuyas
filas militaban algunos miembros del Comité Ejecutivo de la F.E.S. Los "blo.
ques" estudiantiles se negaron a acatar el acuerdo, pues no habran sido consultados.
La adhesión de la F.E.S. a las Juventudes Socialistas fue rechazada violentamente por los universitarios. En sesión celebrada la mañana del 29 de
abril, los alumnos de 1a Escuela de Bachilleres desconocieron a la directiva de
la sociedad de alumnos y eligieron una nueva. Además decidieron por unanimidad segregarse de la F .E.S. e integrar una nueva Federación. Casi todas las Escuelas y Facultades secundaron este movimiento. En un "manifiesto'', el Comité Organizador de la nueva Federación exigía el castigo inmediato de los asesinos de octubre de 1934; el desafuero y castigo del senador
Garza Tijerina; la expulsión definitiva del Estado del doctor Angel Martínez
Villarreal por su labor de agitación y, por último, "acabar con la demagogia"
de las Juventudes Socialistas, "aliadas al programa de la Tercera Internacional Rusa'1•
En abril de 1937 la F.E.S. estaba prácticamente disuelta. La mayor parte
de ]as sociedades de alumnos o "bloques de estudiantes socialistas", habían
repudiado a sus directivas. Al terminar e e año lectivo, los universitarios
pugnaban por la creación de una nueva Federación de Estudiantes. Pero
el Consejo de Cultura Superior sólo reconocía como "legítima" a la Federación de Estudiantes Socialistas.
En esta época actuaban subrepticiamente en el medio universitario algunas organizaciones de izquierda, como la Federación Juveru1 Comunista
y las juventudes Socialistas Unificadas, que hacían Wla intensa labor de
proselitismo.
A principios de septiembre de 1937 se inició una nueva campaña de agitación para que el Gobernador Guerrero nombrara Presidente del Consejo
de Cultura Superior al doctor .Angel Martínez Villarreal, pues el doctor Livas no lo era oficialmente, ya que había recibido el nombramiento de Secretario del Consejo y, por lo tanto, ejercía el cargo interinamente. En al-

375

�gunas instituciones universitarias la campaña encontró una fuerte oposición,
pues en un año y medio el doctor Llvas había desarrollado una meritoria
labor. Por otra parte, un gran número de estudiantes consideraba que la
actuación del doctor Martínez Villarreal era ajena a los intereses universitarios.
En diciembre de 1937 se creó una nueva institución universitaria: la Escuela octurna de Bachilleres. El organizador del plantel fue el licenciado
José María de los Reyes, quien vino comisionado para ese objeto por el licenciado Luis Chico Goerne, Rector de la Universidad Nacional de México.
La ceremonia de inauguración se efectuó el día 8 de diciembre, en el salón
de actos de la Escuela Normal Socialista. La Universidad de México se obligó a cubrir el presupuesto del plantel y el Gobierno de uevo León a proporcionar el edificio, material escolar, etc. Sin embargo, la Universidad
Nacional no cumplió su promesa y los profesores carecieron de sueldo durante un año. En 1939, el Gobierno de Nuevo León se hizo cargo de la
Escuela.
A fines de diciembre de 1937 fue suprimida la Escuela de Cooperativismo.
Este plantel universitario tenía alumnos internos y externos, siendo exclusivamente para hijos de obreros y campesinos. En el año lectivo 1935-1936 recibieron su diploma doce alumnos y en el siguiente curso escolar se graduaron otros siete. Al suprimirse la Escuela el alumnado se dispersó.
En el mes de enero de 1938, la Federación de Estudiantes Socialistas promovió una serie de mitines para discutir las medidas dictadas por el Gobernador, en relación con la enseñanza universitaria, desde que se hizo cargo
del poder. La F.E.S. demandó la abolición de las cuotas mensuales, la reapertura de la Escuela de Cooperativismo y la expedición de la nueva Ley
Orgánica. A fines de ese mes, en una importante asamblea celebrada en el
Aula Magna, abundaron los cargos contra el Gobernador Guerrero. Sin embargo, los delegados estudiantiles de las Facultades de Medicina y Derecho
no estuvieron dispuestos a secundar el movimiento de la F.E.S. contra el
Gobernador. Afirmaron que el fondo de esta agitaci6n era la pérdida de
ciertas canongías que detentaban los directivos de la F.E.S., al suprimirse
la Escuela de Cooperativismo, el Departamento de E..,i:ensión Universitaria
y las dos escuelas nocturnas dependientes de éste.
Las huelgas de Bachilleres y magisterial

El 30 de septiembre de 1938, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres -480 en esa época- se declararon en huelga. En un pliego de
peticiones que contenía ocho puntos, los estudiantes solicitaban mayores facilidades para sustentar los exámenes de las materias reprobadas. El Consejo
376

de Cultura no cedi6 a las demandas estudiantiles. El día 5 de octubre los
bachilleres decidieron terminar el movimiento. Posteriormente, el Consejo
dictó algunas medidas para resolver la situación de los alumnos irregulares.
Unos meses después, a mediados de enero de 1939, se inici6 un paro de
los maestros de las escuelas oficiales, debido a que el Gobierno de Nuevo
Le6n no les había pagado los sueldos de varias quincenas. La Federaci6n
de Estudiantes Socialistas se declaró a favor de los maestros, afirmando que
también al cuerpo docente universitario se le adeudaban tres quincenas de
salarios. Sin embargo, los catedráticos de las Facultades y Escuelas Superiores se negaron a secundar la huelga magisterial. El Comité Ejecutivo de
la F.E.S. pretendi6 involucrar al estudiantado en el conflicto, in lograrlo.
A consecuencia de las fuertes presiones ejercidas por el Secretario General
de la F.E.S. -incluyendo un intento de secuestro-, en asamblea celebrada
el 27 de enero, la mayor parte de los "bloques" estudiantiles acordaron desconocer al Consejo Directivo de la F.E.S., encabezado por Jesús Piedra, estudiante de Medicina. Se constituyó un Comité Ejecutivo Provisional que
presidió Martín Torres, alumno de la misma Facultad. El magisterio oficial
reanudó las labores el 10 de febrero, obteniendo que el Congreso del Estado
expidiera, el 29 de mayo siguiente, la nueva ''Ley General de Educación Pública", que garantizaba a los maestros la seguridad en sus puestos y el ascenso mediante la Inamovilidad y el Escalaf6n. No obstante, las conquistas
sindicales del magisterio oficial no se extendieron al cuerpo docente universitario.
El 12 de mayo de 1939, el Gobernador Guerrero nombró Presidente del
Consejo de Cultura Superior al doctor Llvas, "cargo que venía desempeñando
interinamente con el carácter de Secretario . ..", desde mayo de 1936.
La autonomía universitaria

A fines de mayo de 1939, con motivo de la visita a esta ciudad del licenciado Mario de la Cueva, Secretario de la Universidad Nacional de México, se inició en los planteles universitarios un movimiento a favor de la
Autonomía. El licenciado De la Cueva sugirió, en unas declaraciones a la
prensa, la creación en Monterrey de una Universidad Autónoma. La idea
tuvo eco y cobró mayor impulso cuando el licenciado Héctor González, ex
Rector de la primera Universidad, abordó el tema en la sesi6n del Ateneo
acional de Ciencias y Artes, delegaci6n de Monterrey, celebrada el 31 de
ese mes, considerando urgente la creación de dicha Universidad Autónoma.
En junio de 1939 se cre6 un Frente Estudiantil Pro-Universidad Aut6-

377

�noma del orte, que agrupó a los elementos universitarios más sanos sustraídos al influjo de la F.E.S. Este fue el resultado positivo de las gestiones
llevadas a cabo, durante varios meses, por la Confederación Nacional de Estudiantes, que promovió una intensa campaña a favor de la autonomía.
La Federación de Estudiantes Socialistas se opuso al mencionado proyecto y en un boletín que apareció en El Porvenir el 9 de junio, afirmaba tu
de~ión de seguir luchando por "la implantación de una Universidad Socialista que sustente como base fundamental de su enseñanza la Tesis Filosófica del Materialismo Dialéctico, de acuerdo con el Art. 3o. Constitucional . .." También el doctor Enrique O. Livas, Presidente del Consejo de Cultura se opuso abiertamente a la autonomía, en un artículo publicado en El
Por;enir el 2 de octubre, bajo el título de "El problema universitario". El
movimiento autonomista fue sofocado en esa época, pero había de surgir más
potente dos años después, a fines de 1941, cuando se creó la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa.
En septiembre de 1939 iniciaron sus cursos dos nuevas dependencias del
Consejo de Cultura: la Facultad de Odontología y la Escuela de Contadores
Privados.

El General Salinas Leal, Gobernador
Al tomar posesión como Gobernador el General Bonifacio Salinas Leal,
el 4 de octubre de 1939, ratificó el nombramiento de Presidente del Consejo
de Cultura al doctor Enrique C. Livas. Poco después, el Consejo revocaba,
a solicitud del Gobernador, el vergonzoso acuerdo que exigía a los universitarios la credencial de miembro de la Federación de Estudiantes Socialistas,
como requisito para poder inscribirse en las Facultades y Escuelas Superiores.
El acontecimiento cultural de esa época fue la organización de una serie
de conferencias, patrocinadas por el Ayuntamiento de Monterrey y el Consejo de Cultura. Se iniciaron con la que fue dictada en el Aula Magna por
el doctor José Gaos, ex Rector de la Universidad de Madrid, sobre "Técnica y Vida", la noche del 13 de noviembre de 1939. Al día siguiente, invitado por los estudiantes, pronunció otra sobre el tema "Universidad". Un
ciclo fue desarrollado, a partir del 20 de diciembre, por el doctor Luis Recaséns Siches bajo el título de "La vida humana individual y la vida humana
social". El Consejo de Cultura auspició otro curso que estuvo a cargo del
doctor Aurelio Romeo Lozano, destacado pediatra español, y una conferencia que dictó el sociólogo y economista francés profesor René Marchand.
Varios delos patrocinó en febrero y marzo de 1940 el Ayuntamiento regiomontano, siendo Alcalde el profesor Manuel Flores, que estuvieron a car-

378

go del mismo doctor Gaos, el doctor Recaséns Siches, el ex Rector de la
Universidad de México doctor Alfonso Pruneda y el histopatólogo doctor
Isaac Costero. El Consejo de Cultura, por último, patrocinó en mayo de ese
año un ciclo de diez conferencias del doctor Jaime Pi y Suñer.
En el año lectivo 1940-1941 el Departamento de Extensi6n Universitaria
auspició unos cursos de Fisiología~ a cargo del mismo doctor Pi y Suñer,
catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, y de Dermatología, bajo la dirección del doctor Antonio Peyrí, catedrático de la Universidad de Barcelona.

La F.E.S. cambia de táctica
La agitación política decreci6 notablemente cuando el Presidente Cárdenas
dejó el poder, el lo. de diciembre de 1940, en manos del General Manuel Avila
Camacho. El día 5 de diciembre siguiente, la directiva de la Federación de
Estudiantes Socialistas acordó cambiar el nombre de su organismo, suprimiendo la palabra Socialistas. Esto provocó una escisión en el gremio universitario, pues los estudiantes más radicales decidieron que, en caso de no restituir el antiguo nombre a. la Federación, se separarían definitivamente de
ella.
Los ánimos estaban caldeados. La división se acentuó cuando iban a
efectuarse las elecciones de nueva directiva de la Federación de Estudiantes.
En la noche del 9 de diciembre, después de una tormentosa asamblea, tuvieron que suspenderse los comicios. Al día siguiente el grupo izquierdista
celebró las elecciones en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón", que en
aquella época se encontraba en las afueras de la ciudad, y dio posesión a la
planilla encabezada por Edmundo Alvarado Santos, estudiante de la Facultad de Derecho. Se decidió volver a constituir la Federación de Estudiantes
Socialistas, restituyéndole su antiguo nombre. La planilla independiente pidió la nulidad de la votación, pues no habían sido citados oficialmente todos los representantes de las sociedades de alumnos; sólo habían asistido
catorce de los treinta delegados estudiantiles y, por último, de esos catorce
delegados tres de ellos no llevaban la representación oficial de la Escuela
o Facultad a la que pertenecían. A pesar de todo, el Consejo de Cultw-a
reconoció a la nueva directiva de la F .E.S.

Las fornadas Universitarias
En el aspecto cultural, el evento más notable de esos años fue, indudablemente, la organización de las Jornadas Universitarias} que patrocinó el
Consejo de Cultura Superior. Tan encomiable labor fue posible debido a
379

�las atinadas gestiones del doctor Enrique C. Livas, Presidente del Consejo,
y con la valiosa cooperaci6n del humani ta regiomontano don Alionso Reyes.

Las Jornadas Universitarias fueron una serie de conferencias cientüicas sustentadas por eminentes intelectuales y profesionistas, españoles y mexicanos,
bajo los auspicios de la Casa de España en México (después Colegio de
México).
El Primer Ciclo se maugur6 en la noche del 25 de marzo de 1941, con
dos conferencias dictadas por el licenciado Raúl Rangel Frias y el profesor
Antonio Moreno, Secretario del Consejo, sobre ''La Universidad y la Filosofía" y "La Universidad y la Revolución", respectivamente. En el mes de
ma)'o, el fisiólogo doctor Pi y Suñer dictó un curso de diez días en la Facultad de Medicina. Hubo un receso en julio y ago to, debido a las vacaciones. La Jornada Tercera estuvo a cargo del doctor Federico Pascual de]
Roncal, quien dictó dos conferencias sobre la Personalidad los días 5 y 8 de
septiembre. En la Cuarta J ornada el doctor Julio Bejarano trató sobre la
lepra y la sífilis, el 24 y 25 del mismo mes, La Quinta Jornada estuvo a
cargo del insigne don Alfonso Reyes, quien sustentó dos conferencias los días
6 y 8 de octubre sobre el "Concepto de la Literatura" y el ''Concepto de la
Crítica". La Sexta Jornada se inició el 15 de noviembre y la cubrió el doctor
J o é GiraJ, quien dictó dos conferencias sobre Química; en la segunda parte
el critico de arte Juan de la Encina sustentó dos conferencias y con ello
cerr6 el ciclo del año 1941.
En junio de 1942 se reanudaron con una modalidad: la transmisión por
radio de la 'Hora Universitaria", que se celebraba dos veces al mes, con
la participación de catedrático de las Facultades y Escuelas Superiores.

Derrota de la F.E.S.
La noche del 19 de septiembre de 1941 se celebr6 en el Aula Magna una
velada, que organizaron la Federación de Estudiantes Socialistas y la Federación de Juventudes de Nuevo León, adherida al partido oficial P.R.M.
El doctor Livas y varios estudiantes fueron los oradores, quienes insistieron
en la urgente necesidad de unificar a la juventud. Este evento era una respuesta a la versión propalada sobre la inminente creación de una nueva Federación Estudiantil.
Las elecciones de directivas de los "bloques" en las Facultades de Derecho,
Medicina y Química, celebradas a principios de octubre, constituyeron un serio descalabro para la Federación de Estudiantes Socialistas, pues las planillas
triunfantes no contaban con su apoyo. A mediados de ese mes, se discutia
abiertamente en todas las Facultades y Escuelas universitarias sobre la crea-

380

ción del nuevo organismo estudiantil, que desafiaba la tutela ejercida durante siete años por la F.E.S.
El 16 de octubre. en la noche, los lideres de la F.E .. y cuatro delega,.
don
tudiantiles celebraron una misterio ·a junta en la Escucla Industrial
'Alvaro Obregón'. Se dijo que s había pretendido llevar a cabo la ele ciones del Comité Ejecuti\'O y dar posesión a la nueva directi\'a, con la asistencia de las representaciones estudiantiles totalmente adictas. (Así lo habían hecho un año antes). Como el cambio de poderes era francamente ilegal, se suscitó una controversia, teniendo que suspenderse la cremonia. La
F.E . . negó en parte esta versión p ro admitió que se había celebrado una
asamblea aunque "sólo con el objeto de discutir la situación estudiantil".

La Ciudad Universítan'a
El 17 de octubre de 1911, en una importante junta celebrada en el Palacio de Gobierno, e decidió la construcción de la Ciudad Universitaria. Se
nombró una Comisión integrada por el industrial don Jocl Rocha, el profesor
Andrés Osuna, don Jesús M. Montemayor y el ingeniero Roque Yáñez. Se
tuvo la idea de e1igir la Ciudad Universitaria en los terrenos cercanos al
nuevo Hospital Civil, al poniente d la ciudad. El Gobierno de uevo León
ofreció aportar un millón de peso la industria regiomontana aportaría una
cantidad igual y el Gobernador Salinas Leal se comprometía a obtener del
Gobierno Federal otro millón de pesos. Se pens6 en dotar a la nueva U niversidad de un patrimonio eCQnómico, que le diera "la total }' absoluto autonomía en este sentido"·. Para ese fin e debían adquirir graneles extensiones
de terreno, que formarían el patrimonio universitario. Posteriormente serían
negociadas por un Con ejo de Administración, uyas utilidades ayudarían al
sostenimiento de la Uni ·ersidad. La Comisión Pro-Ciudad Universitaria desarrolló algunos trabajos preliminares, pero el proyc to fue aplazado mese:
después.

La F.E.U.N.
Al iniciarse el año lectivo 1941-1942 volvieron a onde.ar las bandera de
combate estudiantiles, pisoteadas por el sectarismo político en 1934: la utonomia Universitaria y la Libertad de Cátedra.
Miguel Angel Cantú, Francisco Garza Zambrano y Ricardo Treviíio Garza, Presidentes de las sociedades de alumnos de tres Facultades: Medicina,
Derecho y Química, respectivamente, lanzaron un "manifiesto" el 18 de noviembre de ]941, publicado en El Porvenir el día 25. Declaraban haber acor381

�dado constituir la Federación Estudiantil Universitaria eoleonesa. La nueva agrupación tenía un propó ito fundamental: pugnar por la creación de
la Universidad Autónoma del orte, siendo una de sus principales finalidades la edüicación de la Ciudad Universitaria. En el citado ''manifiesto" la
F.E.U. . condenó el monopolio estatal de la enseñan.za y, además, puntualizó que las relaciones entre el estado y la Universidad debían r feórse, e.xclu ivamente, a dos órdenes: el económico, uque se traduce en la obligaai611

ineludible del Estado de aportar lo necesario para el funcionamiento propio
de la U11iversidad", y de vigilancia, "por el cual velará (el Estado) por que
la Casa Grande de Estudios cumpla su noble misión y no defraude los intereses de los estudúmtes, de la Sociedad y del Estado".
En asamblea extraordinaria, celebrada el 13 de marzo de 1942, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres acordaron adherirse a la F.E.U. .
1 día siguiente apareció en el ve pertino El Tiempo un virulento :itaque
del Secretario General de la Federación de Estudiantes Socialistas contra la
F.E.U . . Decía, entre otros desatinos: "la Federación de Estudiantes So-

cialistas reta públicamente a los elementos de la F.E.U.N. a una polémica
en la que traten de sostener sus principios, para que en esta farma todo el
estudiantado conozca a los que engaíian a la sociedad y a los universitarios,
co11 miras que hasta ahora no lum reuelado, y que se escudan bajo los principios demag6gicos de 'libertad de cátedra' y 'autonomía u,iivcrsitaria'.. ."
La Uniuersidad Autónoma de Nuevo León
El 18 de abril de 19-1-2 arribó a e ta ciudad el licenciado Octavio Véjar
Vázquez, Ministro de Educación Pública comisionado por el Presidente Avila
Camacho para gestionar l establecimiento de la Universidad de Nuevo Le6n.
E e día el periódico El Porvenir publicó una entrevista aJ licenciado Antonio Anncndáriz, Director General de Segunda Enseñanza de la Secretaría
de Educación, cuyas declaraciones fueron interpretadas como una advertencia de que la Universidad sería Autónoma, a pesar de la oposición del
grupo izquierdista. A su arribo, el Ministro de Educación declaró que dicho plan tenía como base una aportación tripartita en la que tomarlan parte
el Gobierno Federal, las autoridades de uevo Le6n y la iniciativa privada.
El lle nciado José Vasconcelos, quien venía acompañando al Ministro, dictó una conferencia en el Aula Magna la noche del 21 de abril, sobre la
historia y el sentido de la Universidad, en la que hizo una brillante defensa de la autonomía universitaria y pugnó por que la nueva Universidad
de uevo León fuera "ajena a toda influencia sectaria y a toda preponde-

En la importante junta celebrada el día 22 de dicho mes, a la que asi .
ticron industriale y hombres de negocios como repr entante del sector
privado, el doctor Livas, Presidente del Con jo de Cultura Superior. afirmó que la Uni,·ersidad nunca había solicitado al Gobierno la autononú,
"porque de hecho siempre la ha tenido", añadiendo que el Gobierno ·• para

nada tiene intervención en la desimtació11 de catedráticos, ni en la modificación o implantaci6n de plan.es de estudios o sistemas".
ó, por último, que el Gobierno del Estado olamente intervenía aportando "d t rminada suma de dinero para el sostenimiento de la misma". {Ya hemos visto
que el Gobernador hacía los nombramiento de Pre idente del Consejo de
ultura y de todos los Directore de Facultades y Escuelas universitarias).
Indicó, por último, que hasta entonce 1 Gobierno Federal no había contribuido con un solo centavo para I sostenimiento de la Uní rsidad de uevo León. Pero es el mismo doctor Livas quien, en un artículo intitulado "Uni.
versidad y Autonomía" aparecido en septiembre de e año n cl núm ro l
del anuario Universidad, o tiene la dependencia a Juta d la Unh rsidad
al E tado: "creemos que urta Universidad creada por el Estado sostenida con

fondos del Estado, .. .no puede ni debe apartarse del Estado que la creó.. ."
e designó una Comisión n la que

tuvieron rep

ntadas las tres parte :

Federación Estado e iniciativa privada. D bía elaborar en un plazo d treinta
días un plan que abarcara los aspectos técnico, económico y administrativo.
El Ministro encomendó al licenciado Eduardo García Máynez formular I pro•

&gt; to final. eis me s después, el 30 de octubre, el Ministro de Educación
volvió a Monterrey, de paso a la ciudad de altilJo, y declaró que aún no ba1 !icen.
dado Raúl Rangcl Frias ha afirmado en El Porvenir del lo. d febrero d 1969,
cción especial, página 1, que el Gobernador Salinas Leal "rechazó d proJ'l'Cto si,1 que se hubiese dado una e.iplicación oficial de los motivos''.
En e to año la enseñanza unive itaria atravesaba por una aguda crisi
en uevo León, pu el Gobierno del E lado destinaba una pal'ticla insuíici nte para la n cesidad de la enseñanza superior. Algunas Facultad
y Escuela se encontraban en situa ión muy precaria e instaladas n local
impropios. En otras se carecía de laboratorios modernos, en lo que faltaba
ha ta lo más indi pensable. El personal docente de var.ia in titucion s universitarias carecía de sueldo y, en la mayor parte de llas, e ·taba mal rl!tribuido. e pensó en qu el E tado debia crear un impu to adicional para
la enseñam;a superior e integrar un Patronato que
encargara de administrar el dinero.
bia recibido los estudios de la mencionada Comisión. Recientemente

rancia gubernamental".

383
382

�El Centro Cultural "Carlos Per ')?"a"
Un acontecimiento que d jó honda huella n la vida estudiantil de Monterrey fue la creación del Centro Cultural "Carlos Pereyra" obra destacada
d un grupo de profesioni tas cat6licos, que organizó los primeros Cursos
&lt;le Invierno en el Aula Magna del 18 de encr al lo. de marzo de 1943. Fueron veinte conferencias, sustentadas por cuatro maestros eminentes de la Universidad acional Autónoma de M ( ico.
En la noche d ·l 18 de enero, el licenciado Jo é Vasconcclo inau uró Jo ·
curso , teniendo a su cargo el iclo sobre ··Reflexiones de Historia Mexicana"
que concluyó el 22 de enero. (En la mi roa noch inaugural, la F deració~
de Estudiantes ocialistas y algunos sindicato obr ros pretendieron ''boicotear" lo Cursos celebrando un mitin frente al Aula fagna, en la Plaza
del Colegio Civil). El segundo ciclo lo cubrió eJ doctor Oswaldo Robles
quien di rtó sobre la Filosofía Tomista, d l 29 de enero al 3 de f brero'.
El licenciado 1:anuel Herrera y Lasso dictó un ciclo intitulado "Historia
Constitucional de México" desde el 8 hasta el 17 de febrero. Por último
1 licenciado Rafael Preciado Hernández trat6 acerca de lo ' Principio Ge~
nerales de Derecho Público", del 19 ele febrero al lo. de marto. La se ión
de clausura se efectuó el 8 de marzo, con un brillante programa en el qur
participaron los intelectualc doctores Carlos H. Ste\'ens y Julio Jiménez
Rueda.

tuvos edificios universitarios
Mediante decreto expedido en s ptiembrc de 191-2 por el ongreso local
la Facultad de Química y Farmac.ia e habí,a transformado en Facultad de
Ciencias Químicas "dándole mayor amj1lit1td a sus planes de enseñanza".
El 4 de junio d 1943
inició la con trucción d I edific-io propio de la
FacuJtad, en un terreno cedido pol' la American m lting and Refining Co.,
situado en las calles de Guerrero y Progreso. El Gobierno del Estado • portó
do ciento cincuenta mil peso . El 3 de octubre siguiente fueron inaugurados
los principaJes saione de clase y laboratorios.
Bajo el gobierno del General Salinas cal también se construyó, con un
co to de casi medio millón de pe s, el nuevo ediíici de la E cuela onnaJ,
en el mismo predio que el anterior pero de tres piso . D de entonces se
nombró oficialmente Escuela Nonnal "Miguel F. Martínez". A principio
del pre nte iglo, 1 Gobierno de uevo León había comprado en diez mil
pesos el terreno, situado en 1 paraje nombrado entonces Repueblo del orte.
El antiguo tdificio fue inaugurado el 22 ele mayo ele 1903, irúciándo e su
demolición a principios de octubre de 1941. EJ nuevo edificio se eri ió en

384

1942, siendo inaugurados el primero y segundo pisos el 4 de octubre de dicho
año y el tercero el 14 de septiembre de 1943. La Escuela ormal ocup6
ha ta hace poco la manzana comprendida entre las calles de Tapia al norte,
M. M. de Llano al sur, Colegio Civil al poniente y Juárez al oriente con
frente a esta última.
'
Durante la administración del General Bonifacio Salinas Leal ( 1939-1943),
el presupuesto a la enseñanza universitaria se aumen 6 en doscientos mil
pesos.

•
Durante ocho años, 13 enseñanza superior en uevo León fue impartida
de acuerdo con el decreto de 4 de septiembre de 1935, e.,-pedido por el Gobernador Sustituto licenciado Pablo Quiroga. Las Facultades y Escuelas uní" ~tarias est~:ieron bajo la dirección del Consejo de Cultura Superior, con
caracter prov1S1onal, desde septiembr de L935 hasta octubre de 1943, mientras se decretaba la nueva Ley Orgánica.
El profesor Plinio D. Ord6ñcz dice que el Consejo de Cultura fue un ''Cuerpo Técnico-Consultivo y Autoridad .m.rtituta del extinto Cousejo Universitario, mientlas se e:cpedia la Ley que diera nueva constituci6n a /o.s Escuelas
Profesionales y de Enseñanza Superior". D spués lo caJifica, con cierto desdén, como un "Jnstituto provisional, creado por un simple Decreto del Ejecutivo del Estado". El mismo autor afirma que era una "dependencia técnicoadministrativa" y, bajo dicho Con jo, se elaboraron, &lt;'con carácter transitorio", los reglamentos generales y particulares de todas las instituciones universitarias.
Ciertamente, el onsejo de Cultura Superior no fue un v rdadero Claustro Universitario, pues el decreto que lo creó lo había privado de su funci6n más importante, como es la d elegir Rector y Directores de las Facultad s y Escuelas Universitarias.
El Consejo de Cultura Superior inició su labores, n septiembre de 1935,
con uatro Facultades y cinco Escu las. Las FacuJtades eran: Medicina, Derecho y iencias Sociales, Ingeniería y Química y Farmacia. Las Escuelas:
Nonnal, Bachilleres Cooperativismo, Industrial "Alvaro Obregón" e Industrial Femenil "Pablo Livas''. Además tenía otras do dependencias: el Instituto
de Orientaci6n Social y el Departamento d Extensión Universitaria. En
los ocho años de g tión del Consejo s crearon: la Escuela rocturna de Bachilleres (diciembre de 1937)¡ la Facultad de Odontología, anexa a la de
Medicina ( eptiembre de 1939), el nuevo Departamento de Extensión Uni\'ersitaria (principio de 1941), la E cuela ormal Superior (octubre de 1941)
y el Departamento Deportivo U ni\'ersitario ( mediados de 194 2), todos hajo

385
H25

�• la presid ncia del doctor Enrique C. Livas. Tambi'n se consider6 como dependencia univenitaria, a partir de septiembre de 1939, la Escuela de Contadores Privados dirigida por los profesores Santos. Fueron suprimidos en
ese lapso el Instituto de Orientación Social (mediados de 1936) y la Escuela de Cooperativismo ( diciembre de 1937).
El Consejo de ultura Superior legalizó y continu6 la obra iniciada por
la Comisión Organiza.dora de la Universidad Sociali ta. de ucvo Le6n.
La segunda Universidad de u vo León fue creada mediante decreto expedido por el Congreso Local, con fecha 18 de agosto de 1943, que promulgó el Gobernador del Estado, General Bonifacio Salinas Leal, el 13 de septiembre siguiente y fue publicado en el Periódico Oficial el día 29 del mismo
mes. Al entrar en vigor dicha ley, el 29 de octubre, el Consejo de Cultura
Superior cesó en rus funciones.

Le6n", en Univtrtidad, órgano del Consejo de Cultura Superior. úmero l, septiembre de 1942, pp. 71-74.
L6PEz, ELl'IDIO, la Escuela Socialista m Nuevo León. Tall res Linotipográficos del
Gobierno. Monterrey, 1935.
M,wo, SeBA TIÁ.v, La educación socialista en MJxico. El asalto a la Uniuersidad Nacional. Editorial BEAR. Rosario (Argentina), 1964.
OaJJÓÑE.Z, PL!Nto D., Hutoria dt la Edsicaci.ón Pública en ,1 Estado dt Nuevo León.
Cuarto volumen, tercera parte. La Escucla Socialista. Monterrey, ¡ 948.
Ro21,, SANTIAGO, Nuevo León. Apuntes históricos. Quinta edición. Monterrey, 1954.
SÁ.ENZ, MATEO A., Anecdotario. Editorial Alfonso Reyes. Monterrey, 1968.
Universidad d, Nu.111.10 León. Docu.menlos y da.un rela1ivos a su creacióii, 111copilados
)' arreglados por la. Comisi6n de Publrcidad del ComiU Organizador. Monterrey,
MCMXXXIII.
V1LI.AJ1.BEAL CA. TÚ, ERNESTO DE, El jubileo. Medio siglo tn ti camino de la luz.
Imp. J. Ga.ilán A. Monterrey, 1954-.
- Trabajo potent,, vida inmaculada. Medio siglo de cultura ma.sdiiica, 1905-1955.
(Sin pie de imprenta ni fecha).

Btnt.lOCRAPÍA SUP.CTA

Fou.-sros

Aouuu

P!QU&amp;ÑO, Euu1umo, BiogTnffa y pensamiento vivo del doctor: Aiigtl .Ma,tfnez Vil/1.1TTeal. Editorial lfonso Reyes. Monterrey, 1966.
''Bases para el funcionamiento y gobierno del S rvicio de Culturo. Superior", en el
Ptriódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de
Nuevo Leóii. Monterrey, s:ibado 7 de septiembre de 1935. Tomo LXXll. úmcro 72.
CAvAZos GA1lzA, lsRAEt.1 "Noticia hist6rica de la Universidad de uevo Le6n". en
Univ11sidad de Nuevo León. Prospecto G11ne,al, 1956-1957 y prospectos de 105
años tiguientes.
Decreto número 87, que derogó la Ley Orgánica de la primera Universidad de Nuevo
León, expedicb. el 31 de mayo de 1933, en el P .riódico Oficial dtl Gobieriio
Constituúonal del E,1ado Libre )' Soberano de Nutr;o León. Monterrey, sábado
29 de septiembre de 1934. Tomo LXXI, úmero 78.
Go 1.ÁLF.z, IlÉcTOR, Siglo y medio do cultura nuevolcoiiesa. Ediciones Botas. México,
1946.
Gra,i Logia de libres, antiguos ,, aceptados maso11111 dlll Estado d11 Nuevo Le6n. Breve
reuña histórica di la masonería ,m el Ertodo y Memoria de los trabajos realizados
1111 los años de 1936 r 1937. Monterrey, 1938.
Informes administraúvo! de los Gobernadores de Nuevo León don Francisco A. Cárdenas, licenciado Pablo Quiroga y Generales Gregario Morales Sánchcz, l'\ruacleto
Guerrero y Bonüacio Salinas Leal.
ños 1933 a 1913.
Los mÓJ im/)ortanills leyes y dtcrelos di! las Lllgíslaturo.s Constitucionales del Esta.do
de N,11110 León, en rl traiiscurso d11 dento trrinta )' cuatro años d11 uida insii111cúmal. Monterrey, N. L., 1eptiembre de 1958.
"Ley Orgánica de la Univmidad de Nu vo Lc6n", en el Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de Nutvo Lrón. Monterrey,
miúcoles 7 de junio de 1933. Toino LXX, úmer '15.
LIVAS, ENJUQU"R C., "Breve r ~ hist6rica d I mo\'imicnto univ rsitario en Nuevo

386

ENRÍQURZ, MAKRlNA, Plinio D. Ord6ñez González. Bfograffa. Talleres
Llnotipográficos del Gobierno del Estado. Monterrey, J 950.
Instituto d11 Orientact6n Social. Crmctptin gen111ales, materias )' programas d, clases.
Publicaciones de la Comisi6n Organizadora de la Unlven.idad Socialista de Nuevo
Le6n, número 2. Monterrey, ucvo Le6n. Diciembre de MCMXXXIV.
Lt)'ts. Universidad de Nuevo Le6n y General de Educaci6ii Pública del estado con
Exporici6n de Motivos. Edici6n Oficial. Talleres Linotipográficos del Gobierno
del Estado. (Sin fecha). (Leyes promulgadaii en mayo de 1933).
Partido Nacional Reuolucioiiario, Nuevo León. Com,,nci6n Estatal, 19 y 20 de Mayo
dt 1935. Talleres Linotipográíicos J. Cantú Leal. Monterrey, 1935.
Programa de teremonias, jornadas cuJturales y r tejos para ta inauguración de la
Universidad de Nuevo Le6n, fechado el 4 de diciembre de 1933. Tip. Lozano.
Monterrey. (Sin título).
Proy,cto de d11crlllo del Ejecutivo del Estado para la derogaci6n de la Ley Universitaria, con el dictamen d, la Comisión d, Ltgislocióii y Puiilos Constitucionales
d11 la H. XLV Legi.rlaturo y texto fnt11gro dt la designación oficial dt los miembtos
compon,ntes de la Comirióii Organizadora d, la Unive-rsidad Socialista de Nu,vo
León 'Y tl adjunto Instituto de Ori,ntaei6n Social. Publico.cione5 de la Comisi6n
Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo Le6n, número J. Monterrey,
Nuevo Le6n. Octubre MCMXXXIV.
SAsTOs, JosÉ E., Nu11vo León en 1935. (Sin pie de imprenta ni fecha).
GoNzÁLP.z

REVISTAS

Ar,il, 6rgano de la logia Rafael
ájera número 33 de Monterrey. Número 339.
febrero 15 de 1945. ( úmero dedicado a la memoria del doctor Angel MartínCJi

illam:al ) .

387

�Armas 'Y Letras, boledn mensual de la Universidad de uevo León. Año 11, número l,
enero 30 de 1945. ( Articulos acerca del doctor Angel Martínez Villarreal.
CienciaJ, revista estudiantil mensual. Organo de alumnos de la Escuela de Bachilleres de la Universidad de Nuevo Lc6n. Año I, números 1, 2 y 3; abril, mayojunio y julio de 1934.
El Estudiant,, órgano de los alumnos del Colegio Civil del Estado.
ño 1, número
5, 8, 9 y 1O: mano, julio, agosto y septiembre de 1933. Año II, números 17 y
19-20: mayo y julio-agosto de 1934.
Gaceta Universüaria, 6rgano de la Univenidad de Nuevo Le6n. Año l, número l,
agosto de 1934. (Sólo se publicó este número bajo la primera Universidad).
Gaceta Universitaria, 6rgano mensual de la Comisión Organizadora de la Universidad
Socialista de uevo León. Año I, números 2 y 3: abril 15 y mayo 15 de 1935.
Gaceta Universitaria, órgano mensual del Coruejo de Cultura Superior.
úmeros 4,
5, 6, 7, 8 y 9: febrero, marzo, junio, julio, agosto y septiembre de 1936, respectivamente.
Germen, revista estudiantil. Año I, número l, diciembre de 1933.
Oriente, órgano del Grupo de Normalistas Revolucionarios. 'úmeros 1 y 2, marzo
y abril de 1934.
Uniutrsidad, órgano de divulgaci6n universitaria. Número 1 abril de 1933.
Universidad, órgano del Consejo de Cultura Superior.
úmeros 1 y 2, septiembre de
1942 y septiembre de 1943, respectivam nte.

PERIÓDICOS

Diarios El Norte, El Porvenir, El Sol y El Tiempo de Monterrey. Años 1933 a 1943

LA CIUDAD DE MtXICO, EN VARIOS TESTIMO

ros

ERNESTO DE LA TORRE V1L1.AR.

Antecedentes

VARIOS smLos DE E..'&lt;lSTENCIA de la ciudad de México, han dejado largo
e.'\.l)ediente, una enorme traza de su desarrollo, amplia hoja de servicios en
los que se puede advertir la variedad inmensa de facetas que ella presenta.
Desde las primeras representaciones jeroglíficas que muestran el lugar rodeado de tules y en el cual sobre un nopal, un águila que aprisiona una serpiente
se apresta a devorarla, hasta las más recientes representaciones tanto pictóricas como cartográficas! los testimonios de la Ciudad de México son abundanúsimos.
El mundo antiguo, el de los indígenas anteriores a la venida de los europeos, ya admiró y describió la grandeza de su ciudad, aquella que les había
sido prometida durante varios siglos, y los poetas indios dejaron bellísimas
relaciones de la admirable Tenochtitlan, de la cual dijeron:
Sitio de blancos sauces, sitio de blandas juncias
es México aqui.
Tú, garza azul, vienes volando,
aquí abres tus alas, hermoseas tu cola y tus alas:
posesi6n tuya es todo el mundo,
pero imperas solamente
aquí en México.
Y en una descripción más amplia:

Haciendo círculos de jade está tendida la ciudad&gt;
irradiando rayos de luz cual pluma de quetzal está aquí México:
junto a ella son llevados en barcas los príncipes:

388

389

�sobre ellos se extiende una florida niebla.
¿Es tu casa, Dador d.e la vida, reinas tú aquí;
en Anahuac se oyen tus cantos:
sobre los hombres se extienden:
Aquí están en México los sauces blancos,
aquí las blancas espadañas:
tú cual garza azul extiendes tus alas volando,
tú las abres y embelleces a tus siervos.
De esa hermosura natural apreciable en alto grado por el indígena nos
quedaron innúmeras muestras. Los propios, los mexicas crearon la mayor parte, mas los extraños, los indios moradores de los valles vecinos, aliados o
rivales de los tenochcas, como tlaxcaltecas y huexotzincas, también supieron
captar, como los extranjeros de siglos postreros, la innegable y extraña belleza de la ciudad, tal cual lo podemos ver por esta descripción:

he venido, he llegado a donde se tiende el largo verdeazul:
se agita, espumea, hierve, resuena estrepitoso:
Yo me convierto en pájaro quetzal~ en ave color de turquesa:
de Huexotzinco vengo a la medianía de las aguas.
En medio del agua floreciente, donde se confunden
el agua de oro y el agua de esmeralda,
grazna el luciente ánade y al ondular hace lucir su cola.
Y de la magnificencia de la ciudad, múltiples son las menciones, repetidas
las referencias a sus suntuosos templos en los que abundantes y complejas
deidades recibían culto, y también son continuas las que se dirigían ensalzándolas, a las casas de sus señores y guerreros:

Donde están las casas de esmeralda,
d6nde están las casas de pluma de quetzal,
es donde imperas tú, Moctezuma .
De ello fuiste digno y queda tu fama extendida aquí ...
Con dardos se va a escribir, con escudos se escribe
Tenochtitlan, donde están las flores fragantes,
las flores del coraz6n:
allí brotan las flores del que da la vida:
por todo el país son chupadas por los príncipes.
Dentro el agua estás de variadas flores
sientes glorioso.

te

390

Estas, unas cuantas muestras de la admiración que propios y extraños sintieron por la sin igual ni sin rival Tenochtitlan, son reveladoras del impacto
que la ciudad prehispánica y su ambiente produjeron en el mundo indígena,
el cual no tan sólo cantó su grandeza, sino que también lo organizó en todas
sus formas, y representándolo o refiriéndose abundantemente a todas las facetas de esa organización. Así, desde los viejos tiempos del mundo nahua,
la ciudad comenzó a formar amplio e&gt;..'Pediente, del cual desgraciadamente
perdimo buena parte relativa a las épocas más remotas. Sin embargo algo
se conserva aquí y en el exterior. De mucho de ello ya se ha hablado por
personas más conocedoras; por ello vamos a referimos a otros aspectos de
ese expediente, a otras fuentes concernientes a la ciudad de México.

Los testimonios documentales

La conquista rápida y la colonización dilatada, lenta y decididamente transformaron la visión, sentido y forma de la ciudad dejando amplísimos testimonios de su acción sobre la capital de Nueva España. Esos testimonios van
a referil'se a su organización, a la distribución de su población, sus aprovisionamientos, sus obras públicas, sus instituciones, sus hombres, etc., testimonios que como los de] mundo prehispánico acerca de estas mismas cuestiones serán inmensos, pero con la diferencia de que éstos sí habrán de llegar
casi en su integridad a nosotros.
De esta suerte, en los archivos de las múltiples dependencias virreinales
concentráronse multitud de expedientes refernotes a la ciudad.
Tanto en la Secretaría del Virreinato, órgano centralizador de buena parte
de la acción gubernativa, como en el archivo del Cabildo Municipal, del Ayuntamiento; y también en los variados archivos eclesiásticos, la documentación
que hace referencia a la Metrópoli mexicana es inmensa. Pero no sólo aquí,
sino que también en el exterior, en España principalmente, en muy diferentes repositorios público y privados, guárdanse ricas fuentes sobre nuestra
ciudad y lo mismo ocurre en París, en Florencia, en Roma, en Viena, en
Bruselas, en Upsala, en Londres, en Praga y en muchas otras ciudades del
Viejo Mundo, a donde por mil diversas causas y en diferentes tiempos fueron
a parar los testimonios relativos a México. En múltiples guías documentales,
cuya enumeración, a más de cansada sería inútil, puesto que sólo podrá dar
una vaga idea de los muy preciados tesoros que hemos perdido y que tanto
importa conocer, descríbense con minucioso cuidado, erudita técnica y la amplitud que el caso requiere, esos testimonios, los cuales valdria la pena se
recopilaran, pues proporcionarían muchas luces respecto a la ciudad y las
bases esenciales para edificar un sólido y amplio trabajo. Algunos de esos tes391

�timonios ya han dado lugar a la rcalizaci6n de importantes estudios y su
edición ha enriquecido sobremanera nu stras fuente históricas; díganlo si
no el Mapa de Upsala, la Crónica de Vázquez de Espinoza, los escritos de
Cervantes de Salazar, los de Ajofrin y muchos otro lo cuales no han agotado Jos veneros, sino tan s61o mostrado la rica variedad que contienen.

bierno, educación, obras material s, diversiones' sanidad , serv1 10s públicos
etc., etc. En ella, qu se encuentra afortunadament muy bi n pre rvada,
pese al de uído que en ciertas •pocas se le ha t nido,
po ible seguir día
tras día los pasos d la ciudad, de sus autoridadc y sus habitantes desde el
momento de su fundación.

Respecto a Jos repositorio nacionales, podríamos citar en primer término
al Archivo General de la ación, en cuyos numerosos ramos las referencias a la
ciudad de México aparecen a cada instante. Fuera de los ramos relativos
directamente a ella, como: desagü , padrón Universidad y otros casi todos
los ramos del Archivo en una u otra forma hacm relación con la vida de
nuestra metrópoli y la de los metropolitano , como se pu de advertir en los
ramos de inquisición, criminal, civil, gallo , tabaco, bi toria, ti rras, lotería
y chinguirito entre muchos, en los cuales podemos conocer la actividad cultural, espiritual, ideológica, religiosa, sexual, criminal, lúdica económica y
política de nu tros antecesores. ¡ Qué panoramas tan importantes se dan
en esas secciones, a través de las cuales el pasado se esclarece en todo sus
detalles? Nada queda ahí oculto al ojo avizor, curioso, penetrante y también
maléfico o ingenuo de lo investigadores. Consultando esos ramos ocurre
como en la famosa novela de Quevedo, que los tejados de todas las casas
de nuestros nobles, piadosos y honorables antepasados se abren y ya sin ellos
podemos advertir que u piedad, nobleza y honorabilidad no era tanta; sino
que hechos de la misma frágil carne y e píritu que hoy tenemos, pecaban
ozaban, sufrían y hacían las mismas truhanerías que en los tiempos presentes.
ada nuevo re plandecerá, sino los mismos vicios y virtudes que hoy
existen, lo cual nos comprueba la semejant condición humana de todos los
tiempos.
Sí veremos naturalment , señalados los e fuerzos de algunos para organizar a lo más, para hacer m nos gra\'o~ la miseria moderar la opulencia y la
maldad, refr nar las malas inclinaciones, dotar d mejores medios de vida
a numerosos grupo , todo ello a travé de documentos que describen el desarrollo de numerosas instituciones de educación, bcnl"Ücencia, corrección, aprovisionamiento, policía, gobierno etc., etc.
Fuera del Archivo General de la ación, es el Archivo Histórico del Ayuntamiento de México, el que mayores referencias proporciona. A más de que
en él e conservan las famosas Actas de w Cabildo, es decir las obligadas y
continuas menciones a su múltiple ac 'vidad las cuate arrancan del siglo XVI
y se cierran en los primeros años del siglo XIX n los que Ja ciudad se regía no por la voluntad omnímoda de un solo hombre sino por el acu rdo
múltiple de "claros y discr tos varones" que la obernaban, interc a enormemente la documentación toda, conc miente a I muy variados aspectos que
Ja vida de una comunidad presenta como son los de su abastecimiento go-

Podremos en ella advertir también, cuáles han sido los gobernante que
ha tenido y a qué intere
han obcdecid . La presen ia de funcionario ligados a la oHgarqula dominante fue desd el siglo XVI un hecho r al y
si a fin d I si lo 'VIII y principio d ·I XIX vemos a muy dislin idos
criollos promover la independencia política del país, e to se d bió a qu
grupo se había conv rtido en el rupo r tor d buena parte d la pobla ión
y se nfrentaba con Jara c ncien ia a otro grupo rival, al de los peninsulares al que habrán de aniquilar consumando su obra en el año de 1827.
También ahí podrán advertir I csfuerz s por abastecer a la ciudad d
las provisiones que su siempre reci nle p blaci6n ~'&lt;igía, y percioir los csf uerzos por qu los precio d los artículos de primera necesidad no subieran
por los cielo manteniendo una política de aba tos que nuestro gobierno
tan revolucionarios han imitado. También percibiremos cómo los servicios
público preocupaban a nu tras viejas autoridades; 6mo 1 a a, el alumbrado y el pavimento, ya mortificaban a responsables funcionarios, quienc
echaban mano de acueduct , pipas, adoquines, hac.hones o mecheros para
dar a la ciudad un aspecto más floreciente. La introdu ción del agua potable la instalación de la red d desagüe, el tendido de las primeras vía ,
al principio de madera, posteriormente de fierro para que lo trenes de mulitas primero luego de vapor y finalmente eléctricos pudieran conducir a
cada día m."15 apresurado ciudadan s, se patentiza en la documenta ión que
ahí se conserva, como también, los esfuenos por dotar a la metrópoli de honestas y módicas diversiones en la que lo mexicanos encontraran un poco
de esparcimi nto para disipar su preocupaciones que on el tiempo han logrado convertirse en públicas neuro is. También en sus polvosos libros nos
daremos cu nta de los anhelos de cmbcll cimiento de la ciudad, traducido
en la construcción d obras pública que llevan impreso el signo de los tiempos. i en la época de los ilustrado y d pótic s borbones el lema que justificaba la realización de esas obras era "Para ornato y utilidad de la ciudad''.
hoy día, en medio d la conmovedora democracia urgida de la re\·olu ión.
el lema ha di minuido de e tensión, habiendo p rdido la primera parte y n
quedándol sino aquella que mira 'a la utilidad'' y ya no al mato, y si no
que lo digan nuestros periféricos y viaductos y otros duetos que semejan corrales de enchiqueramiento de anado, por los qu corren lo mexicano como si se los llevaran lo demonio . La actividad cultural también ncu ntra
sus antecedentes en I s documentos del Archh:o Municipal, en los uales

392

.

)

393

�advierte la atención prestada por la autoridades de la ciudad, antes de que
existiera ninguna Secretaría de Educación, a la enseñanza de la niñez de
otrora. Los reglamentos de las escuelas, las ordenanzas del noble gremio de
escnbir, leer y contar, las visitas a los diversos planteles de instrucción y también de beneficencia están minuciosamente preservados para los inYestigadores.
Cualquier aspecto de la vida ciudadana, encuentra en el Archivo del Ayuntamiento sus antecedentes. Ahí es posible precisar no ya la vida particular
de alguno de sus vecinos, sino la vida más compleja, pero más interesante
de ese gran personaje, el principal, el fundamental de toda la mstoria, que es
el pueblo. Rico, bien conservado y de inmensa utilidad, el Archivo del Ayuntamiento formado en el correr de los años, presta a través de la organización
que buenos archiveros le dieron, entre otros don Francisco Gamoneda un ser' Guía
vicio eminente a los investigadores. A Gamoneda debemos la p1imitiva
de us fondos, la cual no ha sido hasta ahora modificada ni alterada.
Lo archivos eclesiásticos, como decíamos, rese1Yan a lo estudiosos a adables sorpresas. El archivo del Cabildo Catedral, aunque saqueado un tanto por manos poco piadosas, muestra no tan sólo el fervor religioso ino la
actividad entera de la Iglesia en torno de México, desde las épocas más remotas aquellas en las que la influencia eclesiástica fue decisiva, basta las
actuales posiciones laicistas pero tolerantes, pasando por los álgido dias de
lucha entre los representantes del Estado y los de la Religión. Sus Actas,
de las que desgraciadamente faltan alrrunos volúmenes, dan clara idea de la
acción de la Iglesia y de sus miembro en torno de la historia mexicana.
La creación de planteles de ensefranza, de institutos de beneficencia, de obras
pías, de fábrica de capillas y monasterios, de dotaci6n de beneficios y canonjías a los miembros más conspicuos del clero; de pleitos y dificultades entre
ellos. También encontraremos ocursos de los particulares respecto a su estado
civil, a sus dificultades conyugales, a sus escrúpulos. Papeles que hacen mención de las donaciones a la iglesia, a sus clie'LIIlos, a sus prerrogativas, son
también nutridos.
El Archivo de Cabildo de la Basílica de Guadalupe, en el e tremo de la
ciudad, historia principalmente la actividad realizada en tomo de ese centro
de devoción y peregrinaje. Los archivos parroquiales de ya más de un centenar de parroquias que existen en la ciudad hacen mención a los nacimientos, matrimonios y defunciones ocurridos en esta ciudad desde el siglo
XVI. Las cuatro parroquias más antiguas, esto es las erigidas en la decimosexta centuria, guardan celosamente protegidos los registros de buena parte
de los mexicanos más distinguidos de varios siglos. El del agrario encierra la flor y nata de los mexicanos, los descendientes de lo.s primeros conquistadores y pobladores, como también el de Santa Veracruz, en cuyas cerca-

39-t-

nías vivian familias de rancia prosapia como los Mariscales de Castilla, aunque también guarda las actas de defunción de los ajusticiados por el Tribunal de la Acordada que se hallaba dentro de sus límites. El de Santa Catarina y el de San Miguel revelan también aspectos sobresalientes de la vida
mexicana durante más de trescientos años.
Separados de estos piadosos fondo , otras instituciones guardan los testimonios surgidos de la voluntad de las personas para ceder, vender y traspasar sus propiedades. El Archivo de Notarías o Protocolos, uno de lo más
ricos con que cuenta México, no ha sido e&gt;..-plorado del todo. Los beneméritos
Agustín Millares e Ignacio Mantecón, patrocinados por El Colegio de México comenzaron a elaborar una guía o catálogo de ese archivo, pero tuvieron que detenerse en los protocolos de unos de los primeros notarios del
siglo XVI sin poder continuar su labor. Un examen detenido de sus fondos
permitirá la elaboración de excelentes trabajos en torno de la procedencia
de nuestra población, del origen de la propiedad en México, de las actividade artísticas, académicas, políticas y económicas de importantes núcleos
sociales no sólo de la Metrópoli, sino de todo el país. El Archivo Público
de la Propiedad, más moderno y reciente que el anterior, hace fe de los bienes
que cada mexicano posee. Otros archivo existentes en otras tantas dependencias oficiales informan de los turistas de antaño y hogaño que aquí actuaron.
Mas como no es nuestro propósito el referirnos solamente a los documentos que pueden servir para ha.cer su historia, sino ocuparnos también de
algunos testimonios historiográficos referentes a la ciudad, debemos pasar
en seguida a ese tema.
Los t timonios acerca de la ciudad de México, como hemos visto se encuentran desde las épocas más remotas. Para nuestro intento conviene tratemos tan sólo de algunos procedentes de la etapa colonial, aquellos que se
producen a partir del descubrimiento del Anahuac y del ingreso de los primeros hombres blancos en la opulenta ciudad azteca, en la Gran Tenochtitlan.
Eso explicará el que no mencionemos a todos, sino únicamente a algunos
de eUos.

Los testimonios historiográficos
El interés por la geograffa y la historia, esto es, por la naturaleza y el
hombre viene -como en los viejos tiempos en que Herodoto se maravillaba
de las tierras recorridas y de los hombres que en ellas moraban del ilo y
de la civilización de Egipto- íntimamente unido en los primeros europeos
que contemplaron el uevo Mundo. Sin embargo, a éstos como a aquél_.

395

�import6les más el hombre que la simple naturaleza, pues al fin y al cabo
es él quien subyuga a aquélla, la domina y conforma, aun cuando ella intervenga en la aparición de ciertos caracteres e pirituales, de peculiares hábitos
y costumbres. No deja por eso la naturaleza americana de sorprender a sus
primeros descriptores, empezando por Colón, quien -"cruzando los hilos de
la realidad con los del ensueño"- como admirado por sus caudalosos ríos,
su salvaje flor sta, su colorida y extraña zoología, creyó encontrar en ella
el asiento del Paraíso. A partir de él, Vespucio, Oviedo --que otros no lo
gozaron con los ojos del cuerpo sino lo intuyeron intelectualmente con su
despierta inteligencia-, y posteriormente los conquistadores, Cor~és. Bemal
D.íaz; los religiosos, Sahagún Motolinía y los subsecuentes, el paisaje americano en general y el mexicano en particular, fue descrito con sobriedad,
aun cuando en ocasiones lo haya sido con entusiasmo y delcitante minucia como lo hace Oviedo con el de las Indias.
Los hombres, en cambio, dentro de su comunidad o aislamiento son vistos con mayor interés. Se les pinta con asombrada certitud de que son seres
humanos, disipando las monstruosas y fantasiosas imágenes q~e de los de lejanos horizontes se habían creado y se seguirán ~orjando con mteresada dolosa intención. El indígena aparece ante los OJOS de los europeos, Colon el
primero, en toda su espléndida y bella desnudez, y sus cos~bres, habitaciones, sustentos, sus creaciones enteras, van siendo recogidas en sabrosas
descripciones, y poco a poco valoradas incorporando muchas de ellas no
sólo al patrimonio de los propios conquistadores, sino al de toe!~ la europea
civilización.
La contemplación de una extraña y fastuosa naturaleza amplificó la realidad en su asombrada descripción. La hazaña descubridora fue de tal magnitud aun cuando los términos estuvieran equivocados en un principio, que
había que engrandecerla, exagerarla, multiplicando su real valor.. De ah!
nacieron en las letras americanas, como tan certeramente lo ha dicho Jose
Juan Arrom, "dos temas y una actitud que Juego se han hecho constantes:
el paisaje, el hombre y la hipérbole".
De ]as descripciones europeas que nos quedan de la ciudad indíg~na pocas son Jas auténticas, las directas, las provocadas por su. personal un~acto
en )os españoles. Pese a que el número de soldados y capitanes ~mpaneros
de Cortés no fue tan corto, según los cálculos hechos por el sabio. &lt;;&gt;rozco
y Berra, sin embargo no todos ellos tuvieron la posibilidad de descnbll'l?s Y
de que sus descripciones hayan pasa.do hasta nosotros. Dos son los testimonios más vivos hermosos y palpitantes de la ciudad indígena, el de su conquistador, don 'Hernando Cortés, y el de uno de sus soldados Bernal Díaz del
Ca tillo. Ambos disfrutaron del grandioso privilegio de contemplar Y gozar
a sus anchas a ]a ciudad mexicana, en uno de los momentos más extraordi-

!

396

~~os de su pujanza. y soberbia belleza. En lla vivieron el tiempo suficie~te para grabarla indeleblemente en su memoria y en sus escritos y ellos
la vieron desmoronarse como un castillo que la fantasía hubiera elaborado.
Por su acción dominadora la ciudad indígena que había sido para ellos como una visión de sueño, quedó destruída y su recuerdo, recogido en sus
maravilladas páginas, es como una Iantasía auténtica, algo que sólo los continuos hallazgos arqueológicos nos indican fue auténtica realidad.
Estos hombres, de no muy vasta ilustración dejaron a la posteridad el viviente testimonio de su epopeya. Si Cortés el caudmo hace a través de todas
sus cartas una relación interesada de la conquista y de todo cuanto vio su
rico detalle lo envuelve en una prosa y un sentido comparable al de la Gu~rra
de las Galias; y Berna! Díaz en un estilo difícilmente superable en fuerza descriptiva y en gracia narrativa tiene el sentido del detalle preciso, para lo
cual. le ayuda una memoria sorprendente. Son estos soldados croni tas que
escriben la gesta de la conquista, sin erudición libresca, no obstante que exhiben ingenua y repetidamente la poca que poseen, los que afirmarán que
"no sirven de nada la elegancia del estilo y la erudición si no se ha vivido
lo q~e ~ qui~re relatar". Es s':1 v~rsión ingenua la que da realce y valor a
la hi~tonografia de la epopeya indiana y a sus descripciones, pero su versión
P?r m?enua no es menos bella. Tal vez y sin desearlo, impelidos por ]a
v10lenc1a
de su gesta,
, .
. lograrán que la belleza se interesara en sus hazañas,
y en paginas maravilladas nos legaran en su varonil y fuerte idioma, la muestra más perfecta de la voz popular, la misma que tuvieron el manco de Lepanto y la monja de Avila. Es la voz del pueblo separada de la tendencia
culta, patrimonio de Jos palaciego y oficiales cronistas, la que se dejará
sentir y creará la historiograffa popu1arista, "produciendo la flora e pléndida de las Crónicas de Indias, que culmina en la obra de Berna!'.
Cortés, primero en el tiempo, escribe en su Segunda Carta de Relación
del 30 de octubre de 1520 la primera descripción de la Ciudad de México,
la cual no habrá parecido a Carlos Quinto exagerada, sino apegada a la realidad. Los extraordinarios regalos que Cortés le remitió y que para ese momento ya paraban en poder del César, no eran sino un anticipo de esa descripción. ¿De qué otra parte dcl Universo podrían haber llegado hasta Europa joyas y objetos tan pléndidos sino de esa ciudad maravillosa que un
hasta entonces desconocido personaje conquistara para el invictísimo Emperador? La suntuosidad de la ciudad, sus joyas, los extraños objetos que se
vendían en sus mercados, todo estaba expuesto ante su vista. Podía el propio Monarca palpar la suavidad de las telas cubiertas de piele de conejo,
los mantos recamados de plumas de vistosas aves y más aún gozar de las
riquísimas joyas de oro y plata que acrecentaban sus menguados caudales.

397

�Por ello, s6Io de esas ciudades descritas por su leal súbdito podían proceder
tan fabulosos presentes.
Unos cuanto trozos de esta primera descripción nos servirán, más que
para penetrai en el alma sensible del conquistador, para advertir cómo se
repiten en la historiografía subsecuente, esto es, cómo se aprovechan por
buena parte de los historiadores posteriores, quienes varían algunos de los
términos y engalanan la d scripci6n haciéndola más suntuosa. A ellos que
perfeccionan formalmente esa descripción habría que aplicarles la frase de
Oviedo, ya seña1ada que dice: " o sirven de nada la elegancia del estiJo v
la erudición si no se ha vivido lo que se quiere relatar". Esta verdad es la
que distancia a las primeras y verdaderas relaciones de todas Jas posteriores.
La esplendorosa Anahuac tuvo la fortuna de contar con dos hombres excepcionales que recogieron su grandeza y la trasmitieron a la historia. Oigamos
pue brevemente la voz del Conquistador:
"Esta gran ciudad de Temixtitlan está fundada en ta laguna salada, y
d sde la tierra firme hasta el cuerpo de la dicha ciudad, por cualquiera parte
que quisieren entrar a ella, hay dos leguas. Tiene cuatro entradas, todas de
calzada hecha a mano, tan ancha como do lanza jinetas. Es tan grande la
ciudad como Sevilla y Córdoba. Son las calles de ella, digo la principale ,
muy anchas y muy derechas y algunas de éstas y todas las demás son la
mitad de tierra y por la otra mitad e agua, por la cual andan en us canoas,
y todas las calles de trecho a trecho están abiertas por do an·aviesa el agua
de las unas a las otras y en todas estas avcrturas, que algunas son muy anchas hay su puentes de muy anchas y muy grandes vigas, juntas y recias
bien labradas, y tales, que por muchas de ellas pueden pasar diez de a caballo juntos a la par. Y viendo que si los naturales de esta ciudad quisiesen hacer alguna traición, tenían para ello mucho aparejo, por ser la dicha ciudad edificada de Ja manera que digo, y quitadas las puentes de las
entradas y salidas, nos podrían dejar morir de hambre sin que pudiésemos
salir a la tierra. Luego que entré en la dicha ciudad di mucha prisa n hacer cuatro bergantines y los hice en muy breve tiempo, tales que podían
char trescientos hombres en la tierra y llevar los caballos ada vez qu
quisiésemos.
"Tiene esta ciudad muchas plazas, donde hay continuo mercado y trato
de comprar y vender. Tiene otra plaza tan grande como dos veces la ciudad
de Salamanca, toda cercada de portales alrededor, donde hay cotidianamente arriba de se nta mil ánimas comprando y veodi ndo; donde hay todos los g'neros de mercadurías que en toda las tierras
hallan, así de manteninuentos como de vitualJas, joyas de oro y de plata, de plomo, d lat6n,
de cobre, de taño, de pi dras, de huesos, de conchas, d caracoles y de plumas. Véndese al, piedra labrada y por labrar, adob s, ladrillos, madera la-

398

brad:i y por labrar de diversas maneras. Hay ca1Je de caza donde ,•enden
todo l~s linaj de aves que hay en la tierra, así como allinas, p rdices,
codornices, lavancos, dorales zarceta¡¡ tórtolas, palomas, pajaritos en cañuela.
papagayos, bí,haros, águilas halcone gavilanes y cernícalos; y de. alguna ·
de estas aves de rapiña, venden los cueros con su pluma y cabeza y pico y
uñas . ..
''Hay en esta gran plaza una gran casa rnmo d audiencia, dond están siempre sentadas diez .o doce personas, que son jueces y libran todos los casos y
cosas que en el dicho mercado aca en, y mandan casti ar los delincuent .
H~y en la dicha plaza otras personas qu andan continuo entre la gente;
mu·ando lo que se vende y las medidas con que miden Jo que \'CDden • y se
ha vi lo quebrar al una qu
taba falsa.
'
"Hay en ~s~a- gran ciudad mu~as me1.quitas o casas de sus ídolos de muy
hermoso ed1f1ct0s, por las colac1one y barrios de ella, y en las principales
de ella hay P rsonas religiosas d • su secta que residen continuamente en
elJa para los cual , demás de las casa donde tienen lo ídolos hay buenos
aposentos. Todos esto religiosos visten d negro y nunca cortan el cabello
~i lo p inan d de que entran en la religión hasta que salen, y todos los hi~
Jos de las per · nas principale , así ·eñores como ciudadanos honrados stán
en aqu Has rcligionrs y hábito desde edad de si te u o ho años has~a que
los sacan para los e.asar; y esto más acaece en los primogénitos que han de
heredar las casas, que en los otros. No ti nen acceso a mujer ni entra ninguna en la dichas casas de religión. Tienen abstinencia en no com r ciertos manjares, y más en algunos tiempos del año que no en lo otros; y cntr
estas mezquitas hay una que es la principal, que no hay lengua humana que
sepa explicar la grandeza y parti ularidades de ella, porque es tan grande,
q~ dentro _del circuito de ella que s todo cercado de muro muy alto, se po.
dia muy bien hacer una villa de quinientos vecinos; tiene dentro de este
circuito, todo a la redonda, muy gentiles aposentos en que hay muy grandes
salas }' corredore donde se aposentan los religiosos qu allí están. Hay bien
cuarenta torres muy altas y bien obradas, que la mayor tiene cincuenta escalones para subir al cuerpo de la torre; la más principal es más alta que
la torre de la iglesia mayor de evilla Son tan bien labradas. así de cantería como de madera, que no pueden ser mejor hechas ni labradas en ninguna parte, porque toda la canterla de dentro d las capilla dond tienen
los ídolos, es de imaginería y zaquizamíes, y el maderamiento es todo de
masonería y muy pintado de cosas de monstruos y otras figuras y labore .
Toda estas torres son enterramiento de señore i y las capilla que n ella
tienen son declicada ca.da una a su ídolo, a que tienen devoción ... "
"Hay en e ta gran ciudad muchas casas muy buenas y muy andes, y la
causa de haber tantas casas principales es que todos I s eñores de la tierra,

399

�vasallos del dicho Mut zuma, tienen sus casas en la dicha ciudad y residen
en ella cie1to tiempo del año, y demás de esto hay en ella muchos ciudadanos ricos que tienen asimismo muy buenas casas. Todos ellos, demás de
tener muy grandes y buenos aposentamiento , tienen muy gentiles vergeles
de flores de diversas maneras, a i en los aposentamientos altos como bajos.
Por la una calzada que a esta gran ciudad entra, vienen dos caños de argamasa, tan anchos como dos pasos cada uno, y tan altos como un e tado,
y por el uno de ellos viene un golpe de agua dulce muy buena, del gordor
de un cuerpo de hombre, que va a dar al cuerpo de la ciudad, de que se
sirven y beben todos. El otro, que va vacío, es para cuando quieren limpiar el otro caño, porque echan por allí el agua en tanto que se limpia; y
porque el agua ha de pasar por los puentes a causa de las quebradas por do
atraviesa el agua salada, echan la dulce por unas canales tan gruesas como
un buey, que son de la longura de las dicha puentes, y así se sirve toda la
ciudad..."
Berna! Diaz por su parte nos deja una relación más sencilla y tersa pero
igualmente agradable y realista. Sobresale en Berna! su admiración por 1
mundo indígena el cual le produce extraña fascinación y entusiasmo.
o
admite, de todo ese conjunto de naturaleza, hombres y objetos extraños que
acabó por conquistarlo al igual que a buena parte de sus compañeros, algunas de sus costumbres, que a otra se adecuarán bien pronto, ni menos
su paganismo. Resultaba difícil que su espíritu impregnado aún del espíritu
de cruzada, pudiera aceptar una religión idolátrica y con ciertos aspectos de
crueldad.
La opinión de Bernal en torno de la ciudad y sus hombres es de enorme
importancia. Puede fiársele en su descripción porque no se da en ella una
exageración interesada como podría pensarse de la de Cortés. Algunos aspectos de la misma se han tornado ya clásicos en nue tra historia y de ellos
deriva toda reconstrucción posterior.
Veamos tan sólo algunas referencias:
"Y así dejamos la gran plaza sin más verla y llegamos a los granues patios
y cercas donde está el gran CU. Tenía antes de llegar a él un gran circuito
d patios, que me parece que eran más que la plaza que hay en Salamanca,
y todo cercado alrededor, de calicanto, y el mismo patio y sitio todo empedrado de piedras grandes, de losas blancas y muy lisas, y adonde no había
d aquellas piedras estaba encalado y bruñido y todo muy limpio, que no
hallaran una paja ni polvo en todo él. Y desde que llegamos cerca del gran
CU, antes que subiésemos ninguna grada de él envió el gran Montezuma
desde arriba, donde estaba haciendo sacrificios, seis PAPAS y dos principales
para que acompañasen a nuestro capitán y al subir de las gradas, que eran
ciento y catorce, le iban a tomar de los brazo para ayudarle a subir, ere-

400

y~do que se cansaría, como ayudaban a su señor Montezuma, y Cortés no
qulSO que llegasen a él. Y después que subimos a lo alto del gran CU en
una pl~eta que arriba se hacía, adonde tenían un espacio a maner; de
~n~amio Y en ~~o puestas unas grandes piedras adonde ponían los tristes
md10s ~ara sacrificar, y allí había un gran bulto como de dra ón y otras
malas figuras, y mucha angre derramada de aquel día.
''Y así como llegamos, salió Montezuma de un adoratorio adonde estaban
sus maldito ídolos, que era en lo alto del gran CU, y vinieron con él dos
PAPAS, y con ~uch_o acato _que hicieron a Cortés y a todos nosotros, le dijo:
Cans~do es~, scnor Malinche, de subir a este nuestro gran templo. y
Cortes le d1Jo Con nuestras lengua , que iban con nosotros, que él ni nosotros ~~ nos c~sábamos en cosa ninguna. Y luego le tomó por la mano
Y le d110 que rrurase su gran ciudad y todas las ciudades que había dentro
en el agua, Y otros muchos pueblos alrededor de la misma laguna en ti rra •
Y que si ~o había ,visto muy. bien u gran plaza, que desde allí la' podría ve;
muy me1or y as1 lo estuvtmos mirando, porqu aquél grande y maldito
templo e taba tan alto que todo lo señoreaba muy bien; y de allí vimos las
tres calzadas que entran en México, que es la de Ixtapalapa que fue por la
que entramos cuatro días había y la de Tacuba, que fue por donde después
salimos huyendo la noche de nuestro gran desbarate cuando Cuitlahuac
'
,
nu~vo scnor,, nos echó de la ciudad, como adelante diremos, y la de Tepeaqu.1lla. Y_ ve1amos, el agua dulce que venía de Chapultepec, de que se prove1a la ciudad, y en aquellas tres calzadas, las puentes que tenía hechas de
trecho a tre?11o, por donde entraba y salÍ¡a el agua de la laguna de una parte
a ot~; Y ve1amos en aquella gran laguna tanta multitud de canoas, unas que
v~lv1an con cargas y mercad rías; y veíamos que cada casa de aquella gran
cmdad, y de todas las 1:°ás ciudades que estaban pobladas en el agua, de casa
a casa no se pasaba smo por unas puentes levadizas que tenían hechas de
madera, o en canoas; y veíamos en aquellas ciudades CUES y adoratorios
a ~era de torres y fortalezas, y todas blanqueando, que era cosa de admiracmn, Y las casas de azoteas y en las calzadas otras torrecillas y adoratorios
que eran como fortalezas. Y después de bien mirado y considerado todo lo
que habíam?s isto tornamos a ver la gran plaza y la multitud de gente que
en ella hab1a, unos comprando y otros vendiendo que solamente el rumor
Y zumbido de las voces y palabras que allí había sonaba más que de una
legua, y entre nosotros hubo soldados que habían estado en muchas partes
del m~ndo, y en Constantinopla, y en toda Italia y Roma, y dijeron que plaza
tan bien compasada y con tanto concierto y tamaño y llena de tanta gente
no la habían visto.
''Dejemos esto y volvamos a nue tro capitán que dijo a fray Bartolomé de
Olmedo, ya otras veces por mí memorado, que allí se halló: Paréceme, señor

4-01
H26

�padre, que será bien que demos un tiento a Montezuma sobre que nos deje
hacer aqtú nuestra iglesia. Y el padre dijo que será bien, si aprovechase;
mas que le parecía que no era cosa convenible hablar en tal tiempo; que
no veía a Montezuma de arte que en tal cosa concediese. Y luego nuestro
Cortés dijo a Montezurna con doña Marina, la lengua: Muy gran señor es
vuestra merced, y de mucho más es merecedor; hemos holgado de ver vuestras ciudades; lo que os pido por merced, que pues que estamos aquí, en
vuestro templo que nos mostreis vue tras dioses y teules". Y Montezuma
dijo que primero hablaría con sus grandes papas. Y luego que con ellos hubo
hablado dijo que entrásemos en una torrecilla y apartamiento a manera de
sala donde estaban do como altare con muy ricas tablazones encima del
techo, y en cada altar estaban dos bultos, como de gi antes de muy altos
cuerpos y muy gordos, y el primero, que estaba a mano derecha, decía que
era el de Uichilobos, su dios de la guerra, y tenía la cara y rostro muy ancho
y los ojos disformes y espantables · en todo el cuerpo tanta de la pedrería y
oro y perlas y aljófar pegado con engrudo, que hacen en esta tierra de unas
como raíces, que todo el cuerpo y cabe1.a estaba lleno de ello, y ceñido el
cuerpo unas a manera de grandes culebras hechas de oro y pedrería y en
una mano tenía un arco y en otra unas flechas. Y otro idolo pequeño que
allí junto a él estaba que decían que era un paje, le tenía una lanza no
larga y una rodela muy rica de oro y pedrería; y tenía pue to al cuello el
Uichilobos unas caras de indios y otros como corazones de los mismos indios, y éstos de oro y de ellos de plata con mucha pedrería azules; y estaban
allí unos braseros con incienso que es su copal, y con tres corazones de indios que aquél día habían acrilicado y e quemaban, y con el humo y copa!
le habían hecho aquél sacrificio. Y estaban todas las paredes de aquél adoratorio tan bañado y negro de costras de sangre, y asi mismo el suelo, que
todo hedía muy malamente. Luego vimos a otra parte, de la mano izquierda,
estar al otro gran bulto del altar de ichilobo y tenía un rostro como de
oso y unos ojos que I relumbraban, hechos de sus espejos, que se dice Tezcal, y el cuerpo con ricas piedras pegadas según y de la manera del otro su
Uichilobos porque, según decían, entrambos eran hermano , y este Tezcatepuca era el dios de los infiernos, y tenia cargo d las ánimas de lo mexicanos, y tenía ceñido el cuerpo con unas figuras como diablillos chicos y las
colas de ellos como sierpes y tenía en las paredes tantas costras de sangre y
el suelo todo bañado de ello, como en los mataderos de Castilla no había tanto
hedor. y alli le tenían presentado cinco corazones de aquél día sacrificados,
y en lo alto de todo el CU estaba otra concavidad muy ricamente labrada
la madera de ella y estaba otro bulto como de medio hombre y medio lagarto, todo lleno de piedras ricas y 1a mitad de él enmantado. Este decí~ que
el cuerpo de él estaba lleno de todas las semillas qu había en toda la berra,

402

y decían que era el dios de las sementera y frutas; no se me acue1·da el nombre, y todo estaba lleno de sangre, así paredes como altar, y era tanto el hedor, que no veíamos la hora de salirnos afuera. Y allí tenían un alambor
muy grande en demasía, que cuando le tañían el sonido de él era tan triste
y de tal manera como dicen estrumento de los infierno , y más de dos leguas
de allí se oía; decían que los cueros de aquél atambor eran de sierpes muy
grandes.
Y en aquella placeta tenían tantas cosa muy diabólicas de ver, de bocinas
y trompetillas y na ajones, y muchos corazones de indios qu habían quemado, con que sahumaban a aquellos sus ídolo , y todo cuajado de sangre. Tenían tanto, que los doy maldición; y como todo hedía a carnicería, no veíamos la hora de quitarnos de tal hedor y peor vista. Y nuestro capitán dijo
a Montezuma, con nuestra lengua, como medio riendo: Señor Montezuma:
no sé yo cómo tan gran señor y sabio varón como vu stra merced es, no haya colegido en su pensamiento cómo no son estos vuestros ídolo dio es , sino
cosas malas, que se llaman diablos, y para que vuestra merced lo conozca y
todos sus papas lo vean claro, hacedme una merced: que hayais por bien
que en lo alto de esta torre pongamos una cruz y en una parte de estos adoratorios, donde están vuestros Uichilobos y Tezcatepuca, haremos un aparato
donde pongamos una imagen de Nuestra Señora (la cual imagen ya Montezuma la había visto), y vereis el temor que de ello tienen esos ídolos que
os tienen engañados". Y Montezuma respondió medio enojado, y dos papas
que con él estaban mostraron malas señales, y dijo: "Señor Malinche: si
tal deshonor como has dicho creyera que habías de decir, no te mostrara mis
dioses. Estos tenemos por muy buenos, y ellos nos dan salud y aguas y buenas sementeras y temporales y victorias cuantas queremos; y tenérnoslos de
adorar y sacrificar; lo que os ruego es que no se diga otras palabras en su
deshonor''. Y desde que aquello le oyó nuestro capitán y tan alterado no le
replicó más en ello, y con cara alegre le dijo: "Hora és que vuestra merced
y nosotros nos vamo ". Y Montezuma respondió que era bien; y que porque
él tenía que rezar y hacer cierto sacrificio en recompensa del gran Tatacul,
que quiere decir pecado, que había hecho en dejarnos subir en su gran CU,
y ser causa de que nos dejase ver a sus dioses, y del deshonor que les hicimos
en decir mal de ellos, que antes que se fuese lo había d rezar y adorar. Y
Cortés le dijo: "Pues que así es, perdone, señor" ...
Fuera de estas dos notables fuentes relativas a Tenochtitlan, y las cuales
como indicábamos son las más valiosas, sólo tenemos acerca de ella otra
cuya importancia es menor, la procedente del que Clavijero llama El Conquistador nónlmo, el cual unos identifican con Francisco de Terrazas y otros
con Alonso de Ulloa. Su relación publicada por vez primera por Gianbattista
Ramusio en 1556 es bastante escueta, aun en el trozo que dedica a la ciudad.

403

�En él se percibe un conjunto de ideas europeas que atajan su entusiasmo. No
es la suya una impresi6n libr , espontánea provocada por la extraña ciudad
que le moviera a descubrir su grandeza y sus peculiaridades tanto materiales como humana . Algunas menciones recuerdan ciertos trozos de Cortés y
de Bernal, pero sin superarlos, sin aportar nada nuevo. Los valores tradicionales europeos, su apego a las cosas a las que estaba acostumbrado pesan
exageradamente en su narración, así su visión de la ciudad resulta una visión
incompleta, frustrada. Creo que podríamos decir también que su visj6n es
una visión mestiza, por cuanto mezcla elementos, en una forma más patente
y exagerada que los autores antes citados, del mundo europeo y del indígena.
E to nos lleva a pensar que él tal vez no conoció a fondo la ciudad indígena, y por tanto no pudo apreciarla suficientemente, quedándose tan s61o
con algunos aspectos circunstanciales poco valiosos. Puede ser que él haya
llegado cuando la toma de la ciudad se consumaba o cuando ya había caído.
Por otra parte, la suya es la primera descripción de la ciudad colonial que
comenzaba a edificarse y antecede a la hecha por Francisco Cervantes de
Salazar.
presenta así el testimonio del Conquistador Anónimo, la última
descripción de la ciudad indígena y la primera de la ciudad española. Un
trozo de ella puede convencernos de esto, veámoslo:
"Había y hay todavía en esta ciudad muy hermosas y muy buenas casas de
señores, tan grandes y con tantas estancias, aposentos y jardines arriba y
abajo que era cosa maravillosa de ver. Yo entré más de cuatro veces en una
casa del señor principal, sin más fin que el de verla, y siempre andaba yo
tanto que me cansaba, de modo que nunca llegué a verla toda. Era costumbre que a la entrada de todas la casas de los señores hubiese grandísimas
sala y estancias alrededor de un gran patio; pero allí habla una sala tan
grande, que cabían en ella con toda comodidad más de tres mil personas. Y
era tanta su extensión, que en el piso de arriba había un terrado donde treinta
hombres a caballo pudieran correr cañas como en una plaza.
'Esta gran ciudad de Temistitán es algo más larga que ancha, y en el
medio de e11a, donde estaban la mezquita mayor y las casas del señor (Montezuma) , se edificó el barrio y fortaleza de los Españoles también ordenado
y de tan hermosas plazas y calles como cualquiera otra ciudad del mundo.
Las calles son anchas y extensas, formadas con hermosas y magnificas casas
de mezcla y ladrillo, todas de la misma altura, salvo algunas que tienen torres; y por esta igualdad parecen mucho mejor que las demás. Se cuentan
en este barrio o ciudadela de los españoles más de cuatrocientas casas principales, que mnguna ciudad de E paña las tiene por tan gran trecho mejores
ni más grandes; y todas son casas fuertes, por ser labradas de cal y canto
Hay dos grandes plazas, y la principal tiene muy lindos portales todos alrt&gt;dedor; se ha hecho una iglesia mayor en la plaza grande y e muy buena. Hay

404

convento
de San Francisco, que es edificio ba tante herrnoso, y o t ro d e santo
.
Dommg~ una de las má grandes, sólidas y buenas fábricas que pueda haber
en Espana. ~n estos monasterios viven frailes de ajustada vida, grandes letrad_os _Y predicadores; hay un buen hospital y otras ermitas. Las casas de
los_ md10s quedan alrededor de este castillo, cuartel o ciudadda de los Es~ru~oles, de modo que están cercados por todas partes. En el barrio de los
md1os hay más de treinta iglesias donde los naturales vecinos de la ciudad
º!en misa Y son instruidos en las cosas de nuestra santa fe. La gente de esta
cm~ad ~ su comarca es muy hábil para cualquiera cosa, y la de más ingema e mdu_st~ia que existe en el mundo. Hay entre ellos maestros de toda
suerte de oÍlClos, y para hacer cualquiera cosa no necesitan más que verla
hacer
· una
¡ vez •a otra. No hay gente entre todas las del mundo, que menos
estun~ as muJeres, pues no les comunicarían nunca lo que hacen, aunque
conocieran que de ello les había de resultar ventaja. Tienen muchas mujeres
como los Moros; pero una es la principal y la amaj y 1os hijos que tienen de
ésta heredan lo que ellos poseen ... "
~atur~lmente que después de haber citado a Cervantes de Sala.zar resul .
tana .obligado
que hablásemos de él mas el hecho de que el mayor y meJor
·
.
esp ciahs~a acerca de este autor, don Edmundo O'Gorman haya dedicado
un t_rabaJo entero a ese cronista, nos exime de hacerlo. Por ello ¡0 dejamos
consignado en este punto y pasamos delante.
Hombre a quien la Ciudad de México debe mucho fue Enrico Martínez
ilamenco a cuya m~oria se _dedicó una calle y se erigió un monumento jun:
to a _Cate~ral. ~ru:1c~ Martinez quien ademá de ser cosmógrafo, agrimcnso~ mgemero h1drauhco, fue también historiador, en su Reportorio de los
Tiempos que es una especie de efemérides llena de erudición en la cual
la a trología, la geografía y aun los embriones de la g opolíti~a se dan la
mano, va a ocuparse ya no en describir la ciudad a cuyos problemas tuvo que
cnfre~tarsc con gran ingenio y sapiencia, sino de los hombres que habitaban
esa &lt;:udad. H:arto debió haber estado don Enrique de inundaciones, excavaoones, túneles de desagüe y trabajos continuos de miles de indios que
trataban de hacer más tolerable esta ciudad, para todavía hablar de' ella
~or ello p:efirió ~ferirse ~ejor a los ingenios de sus habitantes cuyas ncce~
sidades ma materiales terua que satisfacer haciendo el desagüe.

Así en el cap~tulo ~III de su Reporlorio escrito hacia 1560, va a ocuparse de la capacidad mtelectual de los mexicanos. Enrico Martínez retoma
la ~e~en a de los americanos, en oncreto del índí ena, hecha por los teólogos
Y Ju~istas, para exaltar las cualidades y virtudes del mestizo y del criollo.
Adelantase así a igüenza y Góngora y más oncretamente a Bennúdez de
Castro Y a Eguiara y Eguren, al dejar bien sentadas las cualidades de los
405

�mexicanos.
u argumentaci6n apoyada en la clá kas aut ridades, va a
contribuir a formar un sentimirnto d seguridad y aun de superioridad en
lo criollos, frente a la arro ancia de los peninsulares. 10 cabe duda por
otra parte qu la obra &lt;le Marth1ez o Martin como era su apellido en lengua flamenca. contiene algunas aprecia iones no muy po itivas respecto a
M'xic . Algunas i&lt;leas hay muy europeas que olapan la superioridad europea frente a una supuesta inf rioridad de América.
Veamos en guida un fragm nlo d u obra para conocer su procedimiento
e ideas:
' Parecer es de algunos filósofos que de las persona de una nación sem •
jante en edad y complexión sean generalmente más sabios, aquellos que son
criados o habitan en regiones y tierras más calientes que fría , porque así
como la frialdad entorpec y amortigua las potencia sensitiva del cerebro,
así el calor las activa y de pi rta. Y to paree qu confirma ristóteles en
la entencia quince del libro catorce de us Problemas donde di e que lo que
viven en tierras frías, por razón de la frialdad del lugar, se hacen de int nso
calor interior, mayor que el que por naturaleza tienen el cual, encerrado en
las partes interiores del cuerpo, echa al cerebro humo y apores gru s que
le ofuscan e impiden las acciones del entendimiento, por disponer mal lo
órganos de que
aprovecha para su operaciones; y así esos tales generalmente se crían robustos y fuertes en la virtudes corporales porque comen
y digieren bien y es cosa cierta que mientras hubiere mucho calor en el estómago. J falta al cerebro el temperamento necesario al bueno claro entendimiento, y así se ve por o.-periencia que má prudencia se halla generalmente en 1 viejo que en Jo mozos· porque como tienen poco calor en el
estómago, uben también pocos vapores al cerebro a humed crle y perturbar el entendimiento. Y et mismo ucede, según el filósofo, a los qu se
rían y habitan en tierras moderadamente calientes, pues como el temperamento de ·ta 'u
España sea más caliente que frío, ígu
r acomodado para producir buenos ingenio . Y esto es cuanto al temperamento de
la regi6n, a lo cual se junta r el signo del ascen&lt;lente d
te rein
altación del planeta farte, que tiene , neral dominio sobre la ente d E ·

"ª

paña'.
"También los alimentos en e ta u
España son de m nor su tcnto y
más fáciles de digerir que en Europa, que como ahondan poco las raic de
la plantas y mieses n esta tierra! participan los fruto y bastim ntos menos
de la sustancia ter tre, según se dijo en el capítulo décimo de este tratado.
n pues ( sc(Tún parecer m ~dico) 1 alim ntos leves y de poca gra muy

"ª

acomodados al bu n ingenio y lo que menos perturban el entendimiento,
pero por la misma razón a ,udan poco a las fu rzas corporal s.
"De aquí vi ne qu lo que vi nen de España y de otros reinos de Europa

406

a stas partes reciban algunas mudanzas
'n el t mperamcnto e influen ia
celest &lt;le este lima y e ún la calidad de los nuevo alimentos crían nueva
sangre, y la nueva sangre produce nuevo humor, y el nuevo humor nueva
h_abilidad y condi i6n .. Y iendo la causas de todo sto según quedó refe.
ndo, favorable y apropiado para producir bueno entendimi nto e tá claro
que se a ~\'ar~ 1 ingenio a la ~rsona que g07,aren de llas, ~ í se ve
por ex11encnC1a qu en est reino la buena habilid d fora tera se mejoran y la no tale se reparan.
. "Ayuda _tambi~n a esto la rique?.a abundancia y f rtiliclad de e te reino.
Bien notorio es a todos lo que han estado en España , en otras provinias de Europa, ]a cstrecheza que en algunas part de ellas hay y cuánto
trabaja la
nte, en especial lo pobres, sólo para poder su tentarse; en lo
cual pon n u principal uidado, como en cosa forzo a y necesaria. También
es cosa sabida que la nec idad y pobreza no sólo desanima a lo hombres
Y animal , mas también las plantas se marchitan y entristecen faltándoles
lo nec_e ari~. Di o pues, que aunqu la gente común en otras partes tenga
buen ingenio )' natw·al, no todos pueden cultivarlo, ni aplicarse a cosas curio as y d entendimiento porque la nece idad de las forzosas se lo impide;
por lo cual al hombre qu s hábil y pobre le pintan la una mano con alas
l~van~das _Y en la otra una grave pesa significando con esto que aunque
tiene mgento para poder ubir, el peso de la pobreza se Jo impide. ucede,
pu~s, que la mayor parte de la gent que viene a estas part s los trae la nee idad Y pobreza, Y como te reino ha ido, y por la merced de Dios es
todavía al prcsent , rico, {'rtil y abundante, lo que vienen a él y se quieren
recoger y aplicar a virtud se sustentan honestamente con moderada solicitud
de suerte que aliviado del peso de la pobreza, cobran brío y levantan el en~
tendimieuto, reparando en muchas cosas que de ante no solían, y no s6lo
se acomodan al ~enguaje político que en este reino se usa, mas también
mues~':111 ~ ab10 y prud ntes en las co s de importancia, en pecial en
adqwnr hacienda, y alguno con la abundan ia y 1iqueza, demás de hacerse
ro;t sano elocuente , r nu van olvidadas honras y preeminencias; porque
a ~ como la sangre alimenta el cu rpo y ale a los sentidos, a í la hacienda
alimenta la honra y hace levantar 1 pensamient a quien la posee" ...
Y más adelante observando inteligentemente la situaci6n de la ciudad describe sus peligros futuro :
'
"Bien sabido es de todos que antes que los pañol s vi.ni •n a e ta tierra
los naturales de lla no t nlan aballos ni ganado; tampoco se araba la
ti~rra )' la cuest
lad ras eran poco cultivadas; porque lo indio , según
dicen, labraban sus em nt ra r milpas en tierra llana y junto a us casas,
con lo cual el a a que llovía ; la vcrtient de la sierras, como taba la
tierra dura y apretada d endían menos turbias que ahora en estos tiem-

407

�pos. Mas después que este reino está poblado de cristianos, como la tierra se
ara por muchas partes y la huella de continuo el ganado y los caballos, es
causa de estar movida y de que los aguaceros que vienen a parar a los llanos
vengan envueltos con mucha lama y tierra la cual se asienta en las partes
más bajas, las cuales con esto van creciendo y subiendo poco a poco hasta
que vienen a emparejar con las demás tierras circundantes. Refieren las historia· que cuando los cristianos vinieron a México llegaba la laguna de ella
por la parte norte, hasta el cerro de Tenayuca, y por la banda del sur hasta
el pueblo de San Mateo, y aJ occidente se extendía por todos los llanos entre
Chapultepec y Tlalnepantla. Al presente vemos en algunas de la referidas
partes (que conocidamente fue laguna) buenas heredades y labores, de donde se puede conjeturar que si en los pocos años que han pasado desde que
los altos y contornos de la laguna se aran y labran, han los aguaceros traído
tanta tierra a los llanos como queda referido y vemos, y han descamado algunas tierras de los altos, de modo que está ahora en ella descubierto el
tepetate, se puede presumir que por discurso de tiempo se alzará el suelo de
la laguna y la tierra en el contorno de la ciudad de México de tal manera
que venga a emparejar con la ciudad, y aún sobrepujarla; respecto de que
también el sitio de la ciudad ( como lo más de ello es tierra movediza y salitrosa) se consume y baja con La humedad y peso de los edilicios. Digo pues,.
fundando mi parecer sobre las referidas razones, que la laguna de México
y Tex:coco no menguan, pues siempre entran en ella las aguas que solían entrar, sino que el suelo y la tierra a la redonda de ella crece haciendo que
se estreche y levante el vaso de ella, y podría set por dis ursa de tiempo
llegar a tanto, que la ciudad recibiese detrimento de ello" ...
Magnífica y casi podríamos decir grandiosa descripción de la Ciudad de
México, de la antigua, de la azteca, 'S la d Francisco López de Gómara, el
Capellán de don Hcrnando Cortés.
o es la suya una visión de la realidad
que nunca vio, ni pudo gozar ni sufrir, sino una descripción hecha sin el contacto auténtico. Si Corté$ le proporcionó, a más de la descripción escrita por
él mismo, una información más amplia que complementó con informes llevados por testigos de su hallazgo y conquista. esto no borra de la narración
de López de Gómara su pecado de inautenticidad. Cierto es que es bellísima
y muy completa, que algunos datos olvidados por el Conquistador en su original descripción aparecen aquí, mas en ella pese a su forma perfecta no se
dan ni la frescura, ni la sinceridad que encontramos en las de Cortés y Bcrnal

Díaz.
Aún cuando es posterior pues corresponde )'a al siglo XVII, podríamos
citar aquí a Antonio de Salís, el Cronista Palaciego quien a base de las relaciones anteriores nos deja fascinante pintura de la ciudad. En una prosa
nea, esculpida a perfección, Sofu escribió una de las descripciones más per-

408

íectas de la metrópoli azteca. Un pequeño trozo, aquél que se refiere a la
plaza mayor y más en concreto al tenebroso zompantli, bastará para comprobar lo dicho:
"Su primera mansión era una gran plaza en cuadro con su muralla de sillería, labrada por la parte de afuera con relieves de culebras encadenadas
que daban horror al pórtico, y estaban allí con alguna propiedad. Poco antes de llegar a la puerta principal estaba un humilladero no menos horr-0roso: era de piedra, con treinta gradas de lo mismo que subían a lo alto, donde
había un género de azotea prolongada y fijos en ella muchos troncos de
crecidos árboles puestos c.n hilera: tenían estos sus taladros iguales a poca
distancia, y por ellos pasaban de un árbol a otro, diferentes varas ensartando cada una por las sienes algunas calaveras de hombres sacrificados, cuyo
número ( que no se puede referir sin escándalo) tenían siempre cabal los
ministros del templo, renovando las que padedan algún destrozo con el tiempo: lastimoso trofeo en que manifestaba su rencor el enemigo del hombre, y
aquellos bárbaros le tenían a la vista sin aJgún remordimiento de la naturaleza, hecha devoción la inhumanidad, y desaprovechada en la costumbre de
lo ojos, la memoria de la muerte" ...

A fines del siglo XVI y principios del XVU encontramos otras interesantes descripciones. La. primera es la que nos dejó en su lírica barroca, la cual
inicia un gran ciclo en nuestras letras, Bernardo de Balbuena. Su Grandeza
Mexicana por todos conocida y uno de cuyos especialistas y eguidor más
distinguido es don Salvador Novo, es el canto primero y más insigne a la
ciudad.
Contemporáneo a Balbucna quien alaba el esplendor novohispano y quien
encuentra en los aportes europeos transformados en estas tierras los elementos de valor que posibilitan la grandeza que elogia, tenemos a un descendiente de los antiguos señores de Chalco Amaquemecan, don Domingo Anton Muñan himalpahin Cuauhtlehuanitzin. Más conocido por uno de sus
apellidos, por Chimalpahin este indígena que &amp;e refugia cabe la furnita de
San Antón, en las orillas de la calzada de Ixtapalapa -hoy infame y peligrosísimo viaducto- contempla callada y resignadamente la destrucción de la
indiana ciudad y suíre en su espíritu sensible, la dura servidumbre por la
que tienen que pasar sus hermanos de sangre para edificar la nueva capital
con templos suntuosos. palacios magnüicos y gigantescas obras públicas que
caen como siempre, sobre los hombros de los más débiles. La visión de Ch.imalpahin, ya lo he dicho en otras ocasiones, continúa la visión del vencido,
mas no por la guerra que fue rápida sino de la colonización, de un cambio
de valores, de instituciones, de maneras de ser, lo cual realizase lenta y penosamente.
En pleno siglo XVII, cuatro testimonios nos hablan del crecimiento de Ja

409

�ciudad. Los cuatro son obra de extranjeros: un inglé o mejor dicho dos,
un español y un italiano. En sus escritos revélase claramente su formación,
mentaJidad e intereses. La circunstancia que hizo posible su obra se muestra en toda ella, y así la pintura de la met.r6poli novohispana resulta condicionada por sus muy variados intereses.
La primera es la del religioso renegado Tomás Gage quien destinado a
las misiones ele Filipinas quedase en América varios años, habiendo podido
conocer a perfección México y GuatemaJa. Gage, lleno de ingenio e ironía,
retrata cuanto ve. Desconsidera a América, a la cua1 siente en todo inferior
a Europa. Sus opiniones respecto a la naturaleza de estas tierras y sus productos son reveladoras de esa tendencia, si no veámo lo en el siguiente párrafo en el que narra su permanencia en el Convento de San Joaquín y las
comodidades que en él gozaba:
"Gozábamos de estas delicia fuera de la casa, mientras en lo interior nos
regalaban con toda clase de pescados y iandas, causándonos maravilla la
abundancia de los dulces, y sobre todo de conservas de que habían hecho
acopio para nosotros. Durante el tiempo de nuestra permanencia, nos llevaban a cada uno todos los lunes por la ma!Íana, media docena de cajas
de cadoñate o carne de membrillo, mermelada, jalea y frutas en almíbar por
no hacer mención de los bizcochos, para que fortaleciéramos nuestros estómagos tomando un tente en pie por la mañana, y lo restante del dia. Y a
decir verdadJ bien lo habíamos menester, porque sentíamos que nuestros uerpos desfallecían, si pasábamos mucho rato sin comer alguna friolera.
"En España y en las demás partes de Europa basta hacer el almuerz:o, la
comida y la cena toda las veinticuatro horas; pero en México y otros muchos parajes de América, observamos que dos o tres horas después de haber
hecho una comida, en la cual nos habían servido tres o cuatro platos de carnero, vaca, ternera, cabrito, pavos y otras aves y animales de caza, no podíamos estar de debilidad de estómago y casi nos caíamos de desmayo, de
modo que nos veíamos precisados a confortarnos y reponemos con una jícara de chocolat , un poco de conserva o algunos bizcochos, para lo cual nos
daban tanta cantidad.
"Parecíame todo muy extraño, y con tanto más motivo cuanto que, excepto la vaca, las demás viandas tenían trazas de ser gordas y suculentas como
las de Europa. Consulté mis dudas con un médico, el cual me respondió:
Que, si bien las carnes que comíamos ofrecían a la vi ta el hermoso color y
gordura de las de España, no obstante estaban muy lejos de ser tan propias
para el nutrimiento como las de allende la mar, a causa de la sequedad
de los pastos y de la falta de cambio de temperatura de las estacione , no
medrando la yerba como en Europa, y marchitándose muy pronto. Añadió
a esas razones: que el clima de aquella región tenía la calidad de producir

410

cosas buenas en la apariencia, pero de poca substancia para alimentar; que
lo mismo que con las viandas que comíamos, sucedía con todas las frutas,
que son tan hermosas a la vista y tan gratas al paladar, pero de ninguna virtud nutritiva por dentro; y que no hay ninguna de cuantas veíamos, por
gruesa que Íllera, la cual pudiese dar la mitad de la sustancia que contiene
una camuesa de España o una manzana de las más pequefias de Inglaterra.
"Como hay engaño en la apariencia exterior de las carn y de las frutas,
así se halla entre las gentes nacidas y criadas en aquel paí , las cuales muestran un exterior hermoso por fuera, mas por dentro están llenas de disimulo
y falsedad.
"Muchas veces he oído a los españoles que la reina Isabel de Inglaterra respondió a unos que le presentaron varias frutas de América: 'Menester es que en
el país donde se crían estas frutas, las mujeres sean mudables y los hombres
embusteros" ...
Si bien su descripción de las ciudades, particularmente de la de México
es importante, lo más valioso en Gage es la pintura de sus habitantes, sus
costumbres, sus formas de ser que critica y zahiere. Religioso pero no demasiado ortodoxo, censura costumbres ajenas a la bruma y a la hipocresía
sajonas. Asombrado por un mundo de color, de mezclas, de contrastes, buena parte de lo que ve le parece malo, negativo. Acierta en sus ataques, es
\'Crdad, mas e:n ocasiones es lo e..'Ctraño que no entiende lo que provoca su
punzante comentario.
Pequeños e1emplos harán patente su espíritu observador. Uno de ellos se
refiere al sentido de la honra de los conqui tadores el cual coloca en estas
tierras los comentarios a idénticos sentimientos de los peninsulares. Dice
así:
' 1Como se reediíic6 la ciudad, había ya gran diferencia entre un conquistador y un simple habitante de México. La calidad de conquistador era un
título honorífico que no pertenecía sino a los que habían subyugado el país,
y el rey de España les daba tierras y rentas para ellos y sus herederos; mientras los simples habitantes pagaban todos los años su pecho y contribución
por la casa en que moraban en la ciudad.
"Por ese punto de vanagloria se encuentran a cada paso en toda la América gentes que se dan por hidalgos entre los españoles, pretendiendo todos
en el día qu~ vienen por línea recta de alguno de los conquistadores, aunque sean más pobres que Job. '¿ D6nde está la hacienda de vuestra merced?'
preguntaron a. uno de esos caballeros andantes que iniectan el país. 'La fortuna se la ha llevado; pero toda la adversidad del mundo no podrá llevarte
una brizna de mi honra ni de mi nobleza'. Tal es la respue ta de todos ellos,
cuando la vista del extranjero se queda clavada en los andrajos que tan mal
cuadran a tanta soberbia'.

411

�"Se ven remendones y hasta trajineros que van a ganar su vida con media docena de mulas por los caminos, los cuales se dan por descendientes
de Mendoza o de Guzmán y basta para que juren que on de la familia
de lo duques de Medinasidonia o los marqueses de Astorga. Sus abuelo
pasaron los mares para conquistar la América, y han dado provincias enteras
y reinos dilatados a la corona de España; pero la mudable fortuna les ha
vuelto la espalda, y ahora se en obligados a esconder, por modestia y respeto a su ilustre sangre, algunos deslices de los gregüescos con una capa harto
lampiña" ...
El otro se refiere a las mujeres, tema que es una constante en toda la
obra de Gage.
o sabemos si de estas mujeres am ricanas: españolas, mestizas o mulatas tenía particular ap tencia el fraile, la cual no pudo satisfacer y por eso se refiere casi siempre mal de ellas. Hay en sus ataques cierto
tufillo de predicador ejemplificante mezclado con un inconterúdo deseo de
gozarla . Así, después de haber afirmado que en México hay cuatro cosas
hermosas que son : "las mujeres, los vestidos, los caballos y las calles", pasa
a hablar de las damas.
"A lo que se dice de la linde-¿a de las mujeres, puede añadirse que gozan
de tanta libertad y gustan del juego con tanta pasión, que hay entre ellas
quien no tiene bastante con todo un día y su noche para acabar una manecilla de primera cuando la ha comenzado. Y llega su afición hasta el pu~to
de convidar a los hombres públicamente a que entren a sus casas para JUgar. Un día que me paseaba yo por una calle, con o~o _religioso que habí_a
ido conmigo a la América, e taba a la ventana una scnonta de grande nacimiento, la cual, conociendo que éramos chapetones (nombre que dan a los
recién llegados de España el primer año), nos llamó y entabló con~rsación con nosotros. Después de habernos hecho algunas preguntas muy ligeras
sobre España nos dijo ·i no queríamos entrar, y jugaríamos una manecilla
de primera".
"Los hombres y las mujeres ga tan extraordinariamente en vestir y su ·
ropas son por lo común de seda, no sirviéndose de paño, ni de camelote ni
de telas semejantes''.
"Las piedras pr~ciosas y las perlas están allí tan en uso y tienen _en eso
tanta vanidad, que nada hay más de sobra que ver c01·dones y heb11las de
diamantes en los sombreros de las señoras, y cintillos de perlas en los de los
menestrales y gente de oficio".
"Hasta las negras y las esclavas tienen sus joyas, y no hay una que salga
sin su collar y brazaletes o pulseras de perlas, y sus pendientes con alguna
piedra preciosa".
"El vestido y atavío de las negras y mulatas es tan lascivo, y sus ademanes

412

y donaire tan embelesadores, que hay muchos españoles, a(m entre los de la
primera clase., que por ellas dejan a sus mujeres'.
"Llevan de ordinario una saya de seda o de indiana finísima recamada
de randas de oro y plata, con un moño de cinta de color subido con sus
flecos de oro, y con caídas que les bajan por detrás y por delante hasta el
ribete de la basquiña.

"Sus camisolas son como justillos, tienen sus faldetas, pero no mangas,
y se les atan con lazos de oro y plata".
"Las de mayor nombra.día usan ceñidores de oro, bordados de perlas y
piedras preciosas".
"Las mangas son de rico lienzo de Holanda o de la China, muy anchas&gt;
abiertas por la extremidad, con bordados; unas de seda de colores y otras
de seda, oro y plata, largas hasta el uelo' .
"El tocado de sus cabellos, o más bien de sus guedejas, es una escofieta
de infinitas labores, y sobre la escofieta se ponen una redecilla de seda; atada
con una hermosa cinta de oro, de plata o de seda; más en la frente, y en
la cual se leen algunas letras bordadas que dicen versos o cualquiera pen~
samiento de amor'.
"Cúbrense el pecho con una pañoleta muy fina que se prenden en lo alto
del cuello a guisa de rebocillo, y cuando salen de casa añaden a su atavío
una mantilla de linón o cambrai, orlada de una randa muy ancha o de encajes; algunas llevan en los hombros, otras en la cabeza· pero todas cuidan
de que no les pase de la cintura y les impida lucir el talle y la cadera.
"Hay varias majas que se echan la mantilla al hombro, pasándose una
punta por el brazo derecho y tirándose la otra al hombro izquierdo, para
tener libres las mangas y andar con mejor garbo; pero se encuentran otras
en la calle, que en Jugar de mantilla, se sirven de una rica saya de seda
de la cual se echan parte al hombro izquierdo, y parte sostienen con la mano derecha, teniendo más trazas de jayanes atolondrados que de muchachas
honradas".
"Sus zapatos son muy altos, y con mu has suelas guarnecidas por fuera
de un borde de plata, clavado con tachuelitas del mismo metal que tienen
la cabeza muy ancha',.
"La mayor parte de esas mozas son esclavas, o lo han sido ante , y el
amor les ha dado la libertad para encadenar las almas y sujetarlas al yugo
del pecado y del demonio" ...
Antonio Vázquez de Espinosa, nacido en Jerez de la Frontera en el siglo
XVI, carmelita de profesión y muerto en Sevilla en 1630, fue eminente teólogo y predicador. Vázquez de Espinosa no creyó que el cultivo de la mística fuera incompatible con los viajes y así, como misionero pasó a México
Y al Perú· recorrió buena parte de sus tierras y reunió rica información, la
413

�cual rubricó con el título de Compendio )' Descripci6n . de __las Indias . Occidentales. En tal Compendio nos dej6 una valiosa descnpoon de la ciudad,
bien organizada, sobria en sus aspectos generales, pero abundo~a ~uand~ describe, como buen religioso, las iglesias y conventos de esta ms1gne ciudad
que eran innumerables.
. .
.
Sus cualidades de teólogo especializado en problemas de conc1e_nc1a umdas
a su fina curiosidad, le hacen perciba con gran niti~ez y dehca~eza, aspectos muy peculiares de la por entonces mejor y más importante cmdad de
las Indias.
.
Una pequeña parte de su pintura en la que se trasluce su capacidad narrativa es la siguiente:
"La ciudad es de las mejores y mayores del mundo, de_ excelente temple,
donde no hace frio ni calor, de maravilloso cielo y sanos rures. que con estar
fundada sobre la laguna es muy sana. Por las causas refend~s y serlo ~a
región coge sitio de una muy populosa ciudad; tendrá de c1rcunf renc1a
más
dos leguas, todas ]as casas de muy buena fábrica, labrada~ d: _una
piedra finísima colorada, y peregrina en el mundo, de _q~e hay nqms1mns
minas junto a ta laguna, la cual es dócil de labrar y tan l_1viana q~e una l~sa
grande O pequeña nada sobre el agua sin hundirse, como vide por vtSta de OJOS
cuando estuve en aquella ciudad el año de 612".
"Las calles son muy derechas, anchas y desenfadadas, que juntamente con la
buena casería parecen bien; es muy abastecida, abundante, barata y regalada.
Por tas calles hay anchas y hondas acequias de agua de la laguna Y puentes
por donde pasan de una parte a otra.
"Para el abasto de la ciudad entran de toda la tierra cada día por la lagu~
más de mil canoas cargadas de bastimentas, de pan, carne, pescado, caza, lena,
yerba que llaman zacate )' lo demás ~ecesa;io, y por tierra todos los ~tas _má~
de 3,000 mulas cargadas de trigo, maiz, azucar y otras cosas a las alhond1gas/
con que viene a ser uno de los lugares más abundantes y regalados del mu~d~ .
"La ciudad tendrá más de 15,000 vecinos españoles y más de 80,000 m~10s
vecinos que viven dentro de la ciudad y en el barrio o ciudad de Santiago
Tlaltelul O y en los demás arrabales o chinam~as. Sin_ los cuales hay más
de 50,000 negros y mulatos esclavos de los espa~oles y libres con que la habitación de ta ciudad es muy grande y extendida. Es de m~cha contrata.• as1• por Ja grosedad de la tierra y ser Corte de aquellos. remos
como por
c1on
• •
l
la grande correspondencia que tiene con España, Pirú Ph.tbpmas y con as
provincias de Guatemala y su tierra Yucatán, Tabasco y todo el remo de la

de

Nueva Galicia y Vizcaya.
.
"Hay de ordinario en ella cuatro ferias (mercados) con grande canbdad
de mercadería de sedas, paños y todo cuanto se puede hallar en las más
abastecidas a:1 mundo, que son en S. Juan, domingo, lunes y martes; en

414

Santiago las hay todos los días; en ta. Mana la Redonda, en la plaza mayor,
en la ~e la Modorra y en S. ~ipólito miércoles y jueves y en Tomatlán que
es haoa la albarrada, hay fena de comida todos lo días.
"Sin lo cual hay muchas y gruesas tiendas de mercaderes, oficiales de t0dos oficios, españoles e indios que con primor los usan y ejercitan; de suert
que. con la abundancia que hay de todo, no se carece de cosa en esta famosa
ciudad. Tiene muy buena iglesia Catedral, que hizo el cristianísimo Marqués
del Valle D. Femando Cortés luego que conquistó aquel reino y gan6 la ciudad. Puso por bases de los pilares unos ídolos de piedra de los gentiles.
• Como la ciudad de México ha ido en tan grande aumento y opulencia.
se ha fabricado otra iglesia catedral, que aún no está acabada, que puede
competir en grandeza y riqueza con las mejores de toda la cristiandad· tiene
otras iglesias parroquiales como son Sta. Catarina mártir, la Veracruz
Antón Y otras iglesias donde se administran los santos sacramento a los fieles" ...
~I añ~rado Cronista de sta ciudad Arternio de Valle Arizp , entre los
testunomos que recogió para su libro La ciudad de México a través de sus
cronistas, figura el de Waffer quien visitó esta ciudad en el siglo XVII hacia 1678. Este saj6n no taba dotado del espíritu analítico y punz6n de
Gage. ni tampoco hizo crítica social. Minuciosa es su d ripción, que nos
deja detalles de la ciudad que no encontramos con ignados en ninguna otra
fuente, y los cuales posibilitan una mejor reconstrucción. Por otra parte sus
inclinaciones oscilan del lado de la oligarquía que le abri6 sus puertas y a la
que menciona con entusiasmo.

S.

Y ya para terminar, pues estoy seguro ha fatigado este largo viaje de dos
siglos por esta ciudad, más largo que los que suelen organizar diversos institutos culturales para los turistas nacionales, mencionaré el famoso Gemelli
Carreri, autor d 11 Giro del Mondo en 1 que narra sus excursiones por Persia, Turquía y también México. Gemelli estuvo en esta ciudad en el siglo
XVII cuando vivía en ella el insigne Carlos de Sigüenza y G6ngora, quien
conversó con él habiéndole proporcionado sesuda información y obsequiándole algunos mapas y estampas.

Gemelli nos regaló con una especie de diario en el que anota cuanto el
importante advierte. MuC'hos de los días consagrados a Mé.xico como se revela en su diario, los pas6 visitando iglesias, conventos y ob ervando c6mo
se desarrollaban determinadas solemnidades religiosas, las cuales narra con
cierto donaire. Adviértese en sus textos una afición popularista y una delectación por lo pintoresco y colorido. A Gemelli le impresionan como a todos
los viajeros, los abundantes templos y monasterios y la forma de vida que
en ellos imperaba, principalmente el hecho de que las religio as fuesen tantas Y que las reglas a que estaban sujeta les permitiesen vivir mundanamente rod atlas de una servidumbre numerosa y co tosa. Sus impresiones
415

�las ofrece desnuda , casi sin comentarios y sólo de vez en vez
temar su opinión cáustica.

atreve a ex-

Uno de los relatos mejores es el que describe el descuartizamiento de unos
criminales, las procesion de la Semana Santa y el paseo del Canal de la
Viga, al cual llama el Posilipo de México. aboreémo lo para terminar esta
exposición :
"El )une, día 25 por ser fiesta de la Anunciación de la 1rgen, fui a
oír la misa cantada y el sermón al convento de la Encamación, y oí cantar
a las monjas bastante bien. Son éstas cerca de cien y tienen más de trescientas criadas. En la iglesia hay s.iet altares pequeiios: el convento es muy
amplio. Después de comer, pasando por San Francisco el ande encontré
reunida allí. casi la mitad de la plebe, a fin de ver las exequias de tres ajusticiados que un . mes antes por enormes delitos, habían sido hechos cuarto
y estaban e&gt;..-puestos en lugares públicos para terror de otros delincuentes.
Los religiosos de San Juan de Dios pi.dieron esos cuartos a la audiencia del
crimen, la cual los concedió, como ordinariamente lo hace. Puesto luego
en la camilla de los Desamparado , que está en un convento, solicitaron limosna dichos religiosos para elcbrar misa y sepultarlos. Los ll varon después, según costumbre, al monasterio de San Francisco, en donde sus frailes
hicieron las exequias y predicaron un buen sermón, y finalmente, volviéndolos por las calles públicas de la ciudad a dicha capilla de los Desamparados,
los sepultaron en ella ...
"El jueves santo, día 4, salieron tres procesiones sucesivamente: la primera fue la de los cofrades de la Trinidad que jban vestidos de color rojo:
son lo mismo que los de la nobilísima archicofradía de igual titulo en ápoles, los cuales, ilustres casi todos por su nacimiento y por su virtud, reciben en su famoso hospital, celebérrimo en toda la Europa, a los peregrinos,
de cualquiera nación qu sean, y a los convalecientes; se ej rcitan n otras
obras de piedad y caridad cristiana, y muchos años atrás hacían igual procesión, con que edificaban grandemente al pueblo. La segunda procesión
fue la de los cofrades de la iglesia de San Gregario de los padres de la Compañía, y la tercera de los cofrades de San Francisco, a la cual llaman procesión de los chinos, porque la sacan los indiano de las Filipinas. Cada
una lleva sus imágenes, gran cantidad de luces y una compañía de hombres
armados, del modo referido antes; iban también algunos a caballo, precedidos de trompetas que tocaban sonatas fúnebres. Llegada la última procesión al palacio real, tuvieron contienda sobre precedencia los chinos con los
cofrades de la Santí una Trinidad, de que resultó que se dieron golpes con
las mazas y cruces, y muchos quedaron heridos.
"Los sepulcros o monumentos que se ponen en México son bonitos y vistosos, pero pobres de luces; todos igi!ales, y cada año se P9nen de un mismo

416

modo. Lo tabernáculos son altos. con columnas, y con labore de estuco dorado, los cuales sir\'en mientras está buena la madera. Fui a verlos en la
noche, . gún se acostumbra allí. En la mañana del viern ,_....,a
d'"' 5
b nena
h
f
ora ui a la casa de D. Felipe de Rivas, pues me había invitado éste a ver
n ella la proce ión del Calvario o de Jerusalén, que ale de San Francisco
el grande, con la insienia del Santo Sepulcro. Cuatro horas antes del medio
día se oyeron tres trompeta de triste sonido. y después se vieron muchos cofrades c?n luces en las manos, entr los cuales iban varios disciplinantes. Pasó
n seguida una compañía de hombres armados algunos d estos a caballo
11
la sentencia, el título de la cruz, las vestiduras y otros símbolos de
la Pas1on; luego otros hombres repre entando al buen ladrón y al malo a
uestro ñor a u Madre Sanú ima, a an Juan y a anta Verónica• después,_ en mulas dos ~ue fingían ser sacerdotes hebreos, y por último, 'otras
~eJantes represen~aoones bastante bien dispuestas. Habiendo vuelto la procestón a an Francisco, se predicó n medio del atrio a la multitud reunida
en él para ver las tres caídas de uestro eñor y los hechos de la Verónica
e.le la Madre Sant!sima y de an Juan que se habían de representar allí, a fin
de moverla a compasión".

van~?

"En la tarde salió la proce ión de los negros e indios, hermanos d la 00 _
f~adía de an~ D?mingo, con muchas personas que se disciplinaban y ha.
caan otras pellltencias. Iban en llas algunas devotas imág nes, una compa~ta -~e hombres armados y el sepulcro de uestro eñor.
esta procesión
s1~10 la. de l~s españoles, llamada del entierro de Cristo: la acompañaban
diez_ Y sei regidore , _qm~ ~n lo e~e&lt;:to por la ciudad, dos alcald y el co":egidor, que hacen 1usllc1a en Mc.XIco en primera instancia, y eran prececlidos por_ s~ 3!guaciles.
~an muchos cabaJJeros de hábito y cofrades, y
tod~ las umgn1as de la Pastón U vadas eo pequeñas ,mas por áng les bien
vestidos de color, ~egro y adornados de joyas. Iban luego diez penitentes,
arrastrando largu1 llllas caudas; la compañía de hombres armados d arma
~lanca )' mu bien vestidos, como en las otras procesiones; y al último la
unagen de u~stro eñor en ~a rica urna de plata, cerrada por cristales,
de la cual habaa heclio donación I obispo de Campeche al monasterio de
anto Domingo. Cerca de la uma iban la Madre antísima y San Juan. y
~etrás_ una infinidad de d votos. En suma, e ta proc ión no cede en magnihcencta a las nuestras europeas" ...
Y aquel párrafo en que nos habla d 1 d saparecido Canal de la Viga dice:

"De,~ués de comer fui a divertirm al canal de Jamaica, que es el Posilipo
~e MeXIco. e pas a allí en canoas o sea barcas, y i se quiere también por
~erra. Va en aquéllas gran número de mú icos y cantores hombres y mujeres, que compiten entre í en manife tar la perfección de su canto. En las
orillas del canal hay algunas pobres casas d indios, y ho terías para tomar

417
l:r.!7

�1
tantales.. ti principalr ingrediente
refrigerantes, esto es: chocolate, ato e y
arado del
de estos dos últiro s manjares e el grano de Indias , (maíz)' p p
modo ue sigue: Hierven el maíz con cal, y despues que ha reposado lo
hace con el cacao. pasan luego la pasta, mezclada con agua,
1 q
mue en como se
'
· t al que
a través de un cedazo, y sale un licor blanco y es~eso seme1an e 11
d 1 almendra. ese licor así que ha hervido un poco, se ama
h
acemos e a
•
'
D
te segundo modo
atole
se bebe mezclado con el chocolate, o so1o. e es
..
' y , car lo beben los golosos Pero sea como fuere, es muy nutntivo y
yd con azu , en las Indias La ~asa que queda, se lava, y de ella se hacen
e uso comun
·
.
d, d l
t ' colos tamales, poniéndoles carne picada, dulce y especies, Y. an ~ es:J.':bor
.
T to éstos como el atole no me pareoeron e
'
lor por enclllla.
an
1 b
que a lo masi bien mi paladar está acostumbrado igualmente a o ueno

TECEDENTES HISTÓRICOS SOBRE EL MESTIZAJE
E LA FAJA FRONTERIZA
MEXICANA

Y LA TRAN CULTURACIO

W10BERTO JrMÉNEZ MORENO

lo". . .
,
1
1
Estos testimonios a los que habría que agregar otros mas,_ reve an ª. a
.
· ·ento por propios y e&gt;,.1.ranos.
ciudad colonial, tal ' como fue vista
en su crecmu

Seminario de Cultura Mexicana

1. El mestizaje en México
Es CONVENIENTE MENCIONAR rápidamente unos antecedentes pre-hispánicos
para entender cuál era la actitud de los indígenas frente a la mezcla de
grupos antes de la llegada de Jos españoles. En México hay una zona en
la que constantemente se mezclaron los pueblos, mientras que otras regiones
no fueron propicias a esa mezc.la.
Hay que tener presente, además, la existencia de dos Méxicos: el México
de los sedentarios, o sea Mesoamérica -área cultural establecida por el Doctor Paul Kirchhofí-, y el México de los nómadas que llamamos Aridamérica (si bien hay que advertir que la zona del oroeste de México donde están, por ejemplo, Sinaloa y Sonora, no estaba habitada por nómadas, sino
por sedentarios -aunque menos expertos en la técnica agrícola y en otrasy gran parte de éstos correspondería a otra demarcación cultural denominada
por Kirchhoff ' Oasis-América".
La distinción entre sedentarios y nómadas es fundamental para entender
los proceso de mestizaje y transculturación en la época colonial: en el Norte,
los nómadas no tenían nada valioso qué ofrecer desde el punto de vista
cultural, y, al extinguirse, apenas si dejaron alguna huella. Habían de aparecido casi totalmente ya para fines del ViITeinato y entonces quedó prevaleciendo el grupo de ascendencia hispánica, de tal modo que la población
del orte de México es fundamentalmente de ese origen. En cambio, en las
zonas del Centro y del Sur había culturas indígenas muy fuertemente arraigadas, que en parte sobrevivieron, y aun la española se vio profundamente
afectada por la cultura indígena preexistente, y, en consecuencia, las insti-

418

419

�tuciones españolas no fueron m ramente trasplantada a México, smo que
sufri ron la fuerte influencia de estas civilizaciones indígenas.
Debido a esto, las regiones Central y del ur han ~ermanecido. más indígenas que la del Norte de México. Allí donde ~lo~c1eron las antl~as ~lt~s
culturas se siente aún su fuerza y la de la raza md1gena. En c~b10 disminuye la trascendencia racial y cultural de este compo~ente abonge~,
acercarse hacia el orte y ya en el extremo más septentrional del temtono _que
era mexicano hasta 1848 hasta se da el caso de que muchas gentes de origen
hispánico en anta Fe de uevo México -m~y orgullos~s. de s~ ascendencia ibérica- no conciban que hubiesen pro edido de Mex1co, ~o que parezca como si pensaran que sus antepasados hubiesen ll:gado direct~ente
de España caídos del cielo. En realidad, esto se explica por la circunstancia de ~ue uevo México estaba prácticamente ais~ado del resto de ~~ev~
España en la Epoca Colonial, excepto por una especie ~e cordón umbilical•
el camino famoso que iba de 1éxico, a través de Quere~, Zacateca~; Durango y Chihuahua hacia Santa Fe: el ''camino real de Tierra ~dentro . o
había realmente un territorio continuo, ocupado por los espanoles, dur~te
mucho tiempo, sino s6lo hasta más tarde, cu3:°d? _las
de San Felipe
el Real de Chihuahua cobraron importancia a pnnciptos ?el S1glo,XV:III, Y ~sa
comunicación, por lo mismo, ante de esto sólo e porádica,. o mas b1e~, periódica. Así, no es de extrañar que se sintieran como llovidos del cielo. (El

ª!

min:t5

cielo en este caso, era España).
V;y a referirme ahora a ciertos aspectos _del Mestizaj~ en México
a
señalar, primeramente, algo relativo a la actitud que tuvie:o~ ~os coloruzadores frente a los indígenas. Me parece que no se ha i~s1st.1do bast~te
en eÍ condicionamiento religioso de esta actitud. Lo coloruzadores espanoles son gentes de filiación católica y actúan, en lo esencial, como tales. on
t'·t des diferentes la de los colonos ingle es que van a la ueva Inglaterra,
ac1u
E trs arte
y la de los colonos españoles que pueblan la ueva spana Y .~ ª P
de Hispanoamérica. Desde luego, todos sabemos que la actuaaon _de _unos
y otros fue distinta pero no se ha insi tido bastante sobre las n;o~1vac1ones
·
Para ...
religiosas.
uu,~ el colono de ueva Inglaterra era, caractensacamcnte,
b
el puritano, lector asiduo del Viejo Testamento, que actua a ~omo un
israelita conquistando la Tierra de Canaán, y1 tal co~o ~ recomienda _en
el Viejo Testamento, no se debía mezclar el, nuevo israelita, _con eSós mdígenas vistos como canaaneos, a los que era preferible C.'Xtermu;ar. Es~ ~s
ctitud aJ'ena a la del católico que, generalmente, no le1a la Biblia
una a
di .,
1
te sólo oía acetca de ella por la pre caoon, a que se
y que nOrmalmen '
.
r
confinaba, como regla general a la explicación de pasaJeS del Evange 10,
· 'cales • Ahora bien • en el uevo Testamento no dse
en los sermones d omiru
· que separan a unas razas e
enfatizan, en ninguna manera, las diferenoas

!

420

otras, sino que se insiste en que todos los hombres son hermanos, al ser hijos
de Dios. Para mi, esta es una actitud básicamente distinta a la del puritano,
Este colonizador de la Nueva Inglaterra, es lector de la Biblia y conoce muy
bien el Viejo Testamento2 y actúa como un nuevo israelita que no quiere
mezclarse con los demás pueblos. De hecho los judíos asumieron desde
temprano una actitud discriminatoria hacia otros pueblos, de la que luego
fueron víctimas ellos mismos; en cambio, el colonizador de Iberoamérica
es, más bien, un conocedor del Nuevo Testamento y no tiene ese prejuicio
racial, o, por lo menos, no lo tiene tan arraigado ( pues no podemos negar
que existió discriminación racial durante la Epoca Colonial) ; siendo, o
más débil, o, en algunos casos, inexistente e a actitud discriminatoria, se explica que los españoles y portugueses se mezclaran ampliamente con indios
y negros.
Los virreyes, a partir de Don Luis de Velasco el primero pronto empezaron a preocuparse por el uu vo elemento étnico que estaba apareciendo
en México -el mestizo- y las primeras impre iones que acerca de su comportamiento C..'Xternan, no son nada halagadoras. Lo mestizos aparecen como gente tumultuosa, inquieta y los virreyes, sobre todo Don Martín Enciquez, hacia 1570, se preocupan mucho, como ahora, en diversos paises,
por los "rebeldes sin causa". Para este tiempo, también bahía venido ya un
abundante contingente de negros y comenzaba a haber bastantes mulatos que
eran otro motivo de consternación para la autoridad virreinal.
Veamos también algo de lo que sucedía con los me tizos, descendientes
de españoles e india : Se ha in istido en cómo los hijos de estos matrimonios
considerados como ilegítimo eran muchas veces abandonados. Por ello, estos mestizos naturalmente gravitaron más hacia el lado de la madre, que
hacia el lado del padre, puesto que eran educados por aquélla y aun
asumían hacia el padre e pañol -muchas veces desconocido- una actitud
de resentimiento, la misma que -según Octavio Paz- late aún en el máximo
vituperio que emplea el mexicano, cuando e recuerda a alguien que su
madre fue violada. Sin embargo, lo me tizos hacían todo lo posible por
parecerse a lo e pañol y se vestían como ellos procediendo en esto como
los "pochos" de hoy.
La gran disminución de la población indígena que tiene lugar a fines del siglo
XVI se volvió verdaderamente aguda en el XVII - egún el Dr. Borahy produjo la gran depresión demográfica de sa última centllria conforme
al mismo autor. Esa serie de epidemias que hubo en el iglo XVI, qu
acabaron con millones de indios dando como resultado que la cifra de la
población indígena se redujera considerablement , fue la que hizo que el
habitante de origen hispánico, el crioUo, se encontrara en una proporción
menos desventajosa frente al nativo. Quiero decir con e to que, uando lle-

421

�gan los españoles y conquistan a México, son solamente un puñado frente
a millones de indígenas pero, a medida que la pobla i6n indígena es mennada por las pavorosas epidemias de 1545, de 15 76, y tantas otras, entonce
queda tan reducida la poblaci6n aborigen, que ya la proporción de las gentes
de origen español frente a los indígenas, no es tan desventajosa como era
en el principio: los criollos -españoles nacido en Indias- logran entonces
su oportunidad.
Es en el Siglo XVII cuando éstos logran su oportunidad e inician ciertos
movimientos de carácter incipientemente nacionalista, apoyándose, sobre todo,
en el Guadalupanismo, como ha mostrado el Dr. Francisco de la Maza,
y hay, por eso, una corriente nacionalista que tenía como polo catalizador de
este movimiento de reivindkación un tanto indigenista al Guadalupanismo,
en el que se apoya el criollo para enfrentarse al español peninsular. Es
tan fuerte este movimiento que si hay una especie de imperialismo mcxicanista hoy, ese imperialismo asume un cariz ruadalupanista. La imagen
guadalupana fue la primera bandera en manos de Hidalgo y hoy se le proclama "Emperatriz de América".
El mestizo no entra en escena perceptiblemente sino hasta la Guerra de
Independencia, y es entonces cuando, como todos sabemos, aparecen caudillos muy notables como Morelos, o como Guerrero. A gran parte de la
población de origen hispánico le horroriza el comportamiento de mestizos e
indígenas como los que militaban en las huestes de Hidalgo, y por eso predominan los criollos en el ejército realista. Apenas lograda la emancipación,
esos mismos criollos tiemblan ante las huestes surianas de Guerrero y Lobato en 1828, cuando llegan esas insospechadas multitudes de indígenas
-de reacciones imprevisibles- a la ciudad de México. Así vuelve a ocurrirles a los criollos cuando ven a las huestes de Don Juan Alvarez, procedentes del Sur, de ese epicentro de conmociones telúricas en la Historia de México de donde antes brotaron los ejércitos de Morelos y Guerrero, y finalmente así les sucede otra vez a los criollos en los momentos de la Revolución cuando ven aparecer a las huestes surianas de Zapata. Pero la Revolución Mexicana --como todos sabemos- ha cambiado profundarnente la actitud de gran parte de la población con respecto al indígena, al que no se considera ya como lastre. :El mexicano de hoy siente que el indígena es uno de
los factores que han dado a México una fisonomía inconfundible, y México
es precisamente uno de los países más equilibradamente mestizos en el Continente. Los resultados del proceso de Mestizaje y Transculturación están
visibles en la trayectoria de México.

2. La Transculturación en México
Entende~os como Transculturación el proceso del contacto intercultural
y del cambio resultante para cada una de las culturas en confrontación.

_Nos interesan l~s contactos culturales hispanoindígenas y sus resultados lo
mismo que el coteJo cultural mexicano-estadunidense y los suyos.
En otro estudio hemos caracterizado así el encuentro de las culturas bo ·
gen" e hispánica en. el momento en que lucharon Cortés y Cuauht'emoc..ª nCua~?º sobrevmo la Conquista, verdadero choque y fusión de dos mundos -d1J~O~ dos ~ueblos de invencibles guerreros se hallaron frente a frente.
~os mexicas, unpelidos por su fiero espíritu militarista tenían detrás de
~• la cauda de sus constantes victorias. Los españoles traían consigo todo el
1mpetu de la cruzada en que vencieron a los moros y los =-n---b J
b" .ó f á .
.
u u = a a am1C1 n
usuca, msaciable, de los hombres del Renacimiento".
' Mas no se trataba sólo de dos pueblos que, por sí mismos simbolizaban
cada uno _el may~r poderío que entonces se hallaba n América y en Europa.
El l_mpeno Mexica y el Imperio Español eran también los heraldos y los
adalides de _dos culturas y de dos mundos: de un mundo oriental y de un
mundo occ1d:11tal que se cruzaron y fundieron en nuestro México. Las
cul_turas am~ncanas tuvier~n en este continente su desarrollo y aquí se produjo la ma!estad. de Teotihuacán y_
refinamiento barroco de los mayas,
pero. los mas ~tiguos pobladores vm1eron del Asia, del Extremo Oriente,
Y_ existen analog1as suge tivas entre elementos culturales de esas tierras asiátJcas Y otros ~e acá, de este Nuevo Mundo. España y su cultura por otra
parte, se nutrieron antaño de la vieja cultura mediterránea, cuy~s orígenes
remotos ~ _hallan _en Creta y en la Grecia clásica y que con Roma alcanzó
su expansion máxima; pero también arraigó en la _península ibérica la musulmana que se extendía entre capitales tan distantes como Córdoba y Samarcanda, y que tuvo en Damasco y en Bagdad -la de las Mil y Una oches- el ~unto de arranque de su ascenso cultural. E paña misma era ya
com~ MéX1co, una encrucijada: allí se encontraron el Oriente islámico y eÍ
Occidente cristiano".
• "Dos mundos, pues, se hallaron frente a frente. Eran dos mundos extran~ que provenían d orígenes diversos. Entre ambos se abrían profundos
ten an al og1as
tan numerosas que sirvieron como
abismo , pero hab'1a tam bº'
'
otros tantos puentes para salvar esos abismo . Hubo, al entrar en contacto
una pelea continua, pera también un constante abrazo. Y de ese forcejeo'
entre amoroso y ho til, ha surgido México. A la dureza del mexica se sobre~
puso la del castellano, pero el paisaje semiárido de la Altiplanicie de Anáhuac conquistó definitivamente a lo conquistadores, venidos de las arideces

:1

423
422

�de Extremadura o de Castilla. De allí, de la uruon indisoluble de lo indígena y lo hispánico, ha surgido la rica cultura mexicana. En el iglo VI
se produjeron los primeros contactos y comenzó la integración de esta cultura
hispano-india' .
Además de innecesario, sería imposible estudiar aquí los diversos aspectos
de la tran culturación en el México Virreinal. Pero pueden apuntarse algunas observaciones que permiten vislumbrar cómo ocurrió e te proceso. En
primer término, tenemos que vol r a la distinción fundamental entre el
México de los sedentarios -Mesoamérica- y el de los nómadas: ridamérica. En este último caso no puede hablarse de transculturación ya que esto
implica influencias recíprocas y la cultura de lo bárbaros norteño era tan
precaria que había en ella pocos elementos valiosos y deseables que pudiesen ser adoptados por la cultura hispánica, la victoriosa. En tales condicion s,
esta última quedó prácticamente única. En la región habitada por los sedentarios no fue así.
lli -como hemo dicbo en otro trabajo- "lo indígena
conserva mucha fuerza, y puede decirse que el Centro de México e todavía
una zona básicamente india desde el punto de vista racial, y que, en mucho
menor grado, elementos culturales de ese origen con ervan gran impor_tancia. Hay, sin embargo, unos centros acti\·o de mestizaci6n como, por eJemplo las ciudades de México y Puebla, Toluca Pachuca y Cuemavaca, Jalapa
Ve;acruz, Orizaba y Oaxaca, verdaderas i las dentro de un mar indígena".
Repetiremos que, en Mesoamérica, la instituciones hispánicas no fueron
simplemente transplantadas, sino que uf rieron un proceso de adaptación
condicionado por el mayor o menor vigor de las culturas indígenas Y la
densidad re pectiva d la población aborigen.
En el idioma, en el arte y en la religión -sobre todo en sta 6ltima- e
donde mejor se puede estudiar la transculturaci6n indo-hispánica.
Como hemos ñalado en otro trabajo a pesar de existir rotundas discrepancias entre las religiones prehispánicas y el Cristianismo, habí~ ta~bién
entre ellas, analogías profundas: "castellanos y me.xicas se han visto 1IDpelidos por un hondo sentido misional y el culto de Huitzilopo~htli, ~omo el
de Cristo tiene un aspecto mesiánico. Existen, para el mexica, ntos que
-aunque' sólo aparentemente- se acercan a los d la Religión ristiana:
hay un bautismo, una confesión de pecados, y hasta una especie de comunión. Lo sacerdotes llevan una vida abstinentí y los rodea un respeto comparable al que en la Nueva España del iglo XVI in pir~o~ l~s frail ,·
Hay hasta insignias sac rdotales que se parecen a las del cnst1arusmo: asi,
l chicoácolli es comparado al bátulo d los obispos, aunque más pequeño.
Existen, entre los cristiano fiestas como la de odo anto , qu
celebra
uando tienen los indios la de Todos los Dio , es decir, la de la IJe da
. de é to . Por otra parte, las normas éticas de los mexicas y las del cristia-

424

nísmo, coinciden en mucho punto y ambas propenden hacia un ideal ascético, o, por
_menos e toico. Pero, además, un mismo clima de angu tia
envuelve al cnsliano que teme perder su salvación por el pecado, y al indígena prehispánico que vive permanentemente en zozobra por la diaria posibilidad de que los poderes de la noche venzan al sol y la de que cada 52
años, sea destruido el mundo".
'

!º

Esas analogías facilitaron la adopción del Cri tianismo, a tuando como
podero imán el guadalupanismo -surgido por 1555/56 bajo el Anobispo
Montúfar-. En efecto -asentábamos en ese estudio- "en I sitio mismo
donde por más de cuatro siglos
ha venido rindiendo culto al maravilloso
lienzo que México tima como su mayor tesoro - y que tuvo la virtud de
conyertirse sobre todo desde mediado del siglo XVII, en el polo d cristali7.aci6n de su conciencia nacional- e ad raba, antes de que los frailes
emprendiesen su conquista espiritual, a la madre de los diose , Tona11tzi11,
y este mismo nombre se da, por mucho indio aun en nuestros día, a la
venerada imagen cristiana". Sin embargo "t ndrá qu reconocerse que e~
imagen bellísima de ninguna manera repre nta a la "icja deidad pagana
Tonantzin o Cihuacóatl, y que el indígena no sigue invocando a ésta, po;
más que empl ese primer nombre ( uestra Madrecita') para hacerse oír
por la Madre de Cristo. El santuario stá en el mismo itio que el de la
antigua diosa, pero la imagen que México pone, en su predilección reUgiosonacionali ta, por encima de todas las demás representaciones marianas, es
claramente la de la Virgen Maria, como !a ha concebido y la sigue concibiendo un indígena cristianizado, de de m diados del Siglo 'VI". ' o
hay, de s guro, un caso más repre ntath·o e indiscutibl del éxito que tu o
en México el mestizaje cultural hispano-indíg na, y es justamente este éxito
el que depara a México una posición señera dentro de la América Latina.
"Una nseñanza se desprende del auge progre ivo que el guadalupanismo
alcaJl7.a'': -decíamo en aquel e tudio-. "En Mé.xico donde lo nu vo y
extraño suplanta constantemente a lo antiguo y autóctono, aunqu a veces sólo
para continuarlo, una innovacj6n tiene éxito en la medida en que se adapte
a las pautas preexistentes. Las nuevas sencia no se modifican, pero circulan
mejor por 1os cauce ya abierto . El catolicismo, sin deformar us principio ,
acoge y a imila todo cuanto no es incompatible con ello . Hay un folkJore
católico de clara estirpe indígena como cuando se celebra hoy la "fiesta"
d_e los muertos con ciertas ceremonias en que p •r.;isteo formas de lo antiguo
nto . Pero el sacerdote católico, que retiene aún hoy en sus ve tiduras sagradas, elemento de indum ntaria qu se r montan a la vi jas religiones
del Cercano Oriente y del antiguo Mundo Mediterráneo, tal vez no encuentra en esta supervivencias gentílicas, que se refieren sólo a lo accesorio y que
no entran en conflicto con el do~a, nada que sea verdaderamente censu-

425

�rable. Hasta dónde ha podido llegar el catolicismo en el terreno de concesiones que no alteren ni el dogma ni la moral cristianos, lo mu:5tran las
interesantes experiencias de los jesuitas-mandarines y la contro':e:rs~a acerca
de los ritos malabares. Ciertas condescendencias, que escandalizanan a un
luterano O a un calvini ta, han existido, pues, dentro del Catol~ci~?".
"Es muy interesante estudiar bajo qué condiciones la s1:15~tuc1on de .un
. · dígena por la Virgen María o por un santo del catoliclSillo ha terudo
d ios
m
. .
h li I
.
éxito: Por ejemplo a Tonantzin-Coatlicue madre de HULtzilol'.'.°c. t , a s~stituyó la Madre de Cristo; al joven dios del maíz y del Sol, P1l~tecuh~ el
Cristo-Sol; a Tláloc, San Juan Bautista y a Mixcóatl-Ca:mach~ San ~ 1~el
Arcángel. Y no basta saber que tal deida~ pre~ispánica ha sid? sustituida,
sino que hay que saber, además, cómo ha sido remterp~tada. As1, San Juan,
en Chamula, Chiapas, no representa exactamente lo rrusmo que en el Catolicismo originar'.
"Los indígenas no sólo han adoptado el culto de C~to Y de la Virg~
y los Santos, sino que han confundido_ a estos per~naJ~S sagrados enn:e s1
o con 'héroes' nacionales o de su prop10 grupo. As1, segun Bennett Y Zingg
los tarahumar:s veneran a 'San José su Cristo' (fusión de an José con Jesucristo), quien opera todos sus milagros a través de Benito Juárez .. De man~ra
semejante --de acuerdo con Zingg- los huicholes -~ confunc3fdo a Cns.to
con Manuel Lozada (cabecilla rebelde que combaba contra Juarez) "! afirman del Salvador que los judíos lo persiguieron mucho, p~ que siempre
lograba escapárseles emborrachándoles, hasta que lo ~pr:;iendio el Gral. Ramón Corona y lo fusiló en la Plaza de Armas de México •
.
"Tenemos toda una gama de situaciones: desde aquellas en que las maru·
·
en un sentido pagano , hasta aquellas
f estaciones
re1·1g1osas
es tán' on·,mtadas
.....~
.
otras en que la orientación cristiana es la que prevalece.. ~s1. por ~Jem:lo,
entre los mayas de Quintana Roo -que en la época preh1spa.mca teman idolos a los que se uponía capaces de dar oráculos--- ~y un cul~o de "las
cruces que h a bla:n" , extendido entre ello desde mediados del Siglo XIX,
y que claramente deriva de su religión anti~a. En o~os casos --com~ ~~
Michoacán- puede afirmarse que el Cristiarusmo logro verdadero. ~ai.go •
"La fusión de elementos religiosos prehispánicos con otros del_ cnstiamsmo
ha sido ampliamente estudiada por autores como Madsen. y Sp_1cer qu: ~an
logrado pen trar en el conocimiento de casos notables de smcre~~ religioso
a los que el primer autor califica de "Cristo-paganismo". Es~ fusion de el:mentos derivados de religiones indígenas y del cristia~o, benen. en el Siglo XVI una expresión artística de primera importancia en las pinturas de
ltzmiquilpan".
el linviiísOtros aspectos de la transculturación hispano-indígena --como
otico- hemos abordado ya en trabajo especial. Pero lo expuesto en cuanto
426

a la Religión permite entender mejor el proceso de sincretismo -que opera
de modo análogo en el Lenguaje y en el Arte-. Si no aludimos a tópicos
socioeconómicos, no es porque desconozcamos su importancia, sino por lo
escaso del tiempo disponible.
Sabemos, en fin, cómo España impidió, on éxito, que sus colonias entraran
en contacto con mundos e&gt;."traños al hispánico y la Inquisición estableció una
especie de cuarentena permanente para evitarlo.
Pero --como explicamos en otro estudio -"entre 1753 y 1793 aproximadamente, fue agrietándose la especie de muralla china que en lo intelectual,
cercaba a la Nueva España y a otras colonias ibéricas, al relajarse la estrecha
vigilancia con que la Inquisición pretendía impedir la entrada de libros y
doctrinas, heterodoxos en lo religioso, o sediciosos en lo político y ya al
final del siglo esa barrera se había. en gran parte, derrumbado, e irrwnpía,
arrolladora, la Modernidad. En efecto, a raíz de que los ingle es se apoderaron de La Habana en 1762, no s6lo se quebrantó el monopolio comercial
de España con sus colonias, introduciéndose el contrabando de mercancías
británicas, sino que también penetraron clandestinamente, ideas innovadoras
procedentes de Inglaterra o Francia que al principio dejaron sentir su inIlujo en círculos pequeño , pero que al final conquistaron a un público numeroso. Primero prelados prominentes e inquisidores a cuyo cargo estaba
el impedir la entrada de las ideas extrañas se aficionaron a ellas y fueron
asiduos lectores de libros prohibidos, y después ese gusto por las obras que
transmitían 'ideas peligrosas' trascendió a eclesiásticos inquietos y de gran
avidez intel ctual, como el Cura Hidalgo cuya casa en la Villa de an Felipe, fue conocida como 'La Francia Chiquita'.
í, al terminar la atinada
gestión del segundo Conde de Revillagi eclo, las ideas heterodo.·as o sediciosas habían alcanzado tal difusi6n que eran ahora los peluqueros o los artesanos los que las propagaban y se tenía la impresión de que en España y sus
colonias, pervivían instituciones y patrones de cultura que se consideraban
anticuados, mientras Francia y los Estados Unidos, con sus gobiernos y sus
normas democráticos eran vistos como los paíse ejemplares que señalaban
los rumbos futuros". Por fin, "desde la primera década del siglo XIX, se
fue sintiendo. cada vez más fuerte, la influencia de las ideas democráticas
que provenían de los Estados Unidos, y. en plena guerra de Independencia,
empezó a difundirse el conocimiento de su Constitución, que más tarde inspiraría la nuestra de 1824".
"Una generación, la que llamamos 'epi-insurgente', comprendiendo los nacidos entre 1785 y 1797 -conforme a un esquema presentado en otra parte-,
fue la primera que respiró sin temor los vientos de lo moderno. Hombres
como Alamán y el Dr. Mora, Antuñano y varios otros acogieron con entusiasmo Jas doctrinas sobre Economía Política que procedían de Smith, Ri-

427

�cardo O Bentham, asumiendo una actitud que podríamos caracterizar como
'pre-positivista'. Con un sentido moderno contemplaron est~s hombres los
problemas del México ya Independiente, como puede ~dvertirse no sólo ~
Alamán y Mora, sino también en Zavala, en Tadeo Orbz, y en ~l~os mas.
Les preocupaba dotar a México de una sólida estructura ec~om1ca -&lt;:Iu_e
antes descansaba fundamentalmente en la minería y en la agricultura- iniciando un proceso de industrialización. Veían la necesidad de que amplias
zonas fuesen colonizadas, abriendo las puertas a la inmigración de extranjeros que por proceder, muchos de ellos, de países no católico , sólo podrían venir si se implantaba aquí la tolerancia de otros cultos. Fue así como
se inició el acerbo diálogo entre liberales y conservadores en torno a problemas como el de la libertad religiosa o el de la desamortización de los bienes del clero. Pero sobre todo, una vez conseguida la Independencia, era
preciso decidir si el gobierno deberí~ ser monár~uico o repub~ca~~' Y en
este último caso, si la estructura deb1a ser centrali7,ada o federalista .
"En países como Bélgica desde 1830, el Esta~o y la lgles~a. convivieron
dentro de una fórmula política de atinado liberahsmo. En Me~co, los conflictos entre uno y otra, a lo largo de poco .más_ de un_a ce~tlm~ -que va
de 1833 a 1938- llegaron a ser graves por la mtrans1genc1a e mcomp~n.' mutua d clericales v, anticlericales. , En tomo
a problemas
como, este
SIOD
, .
. ,
y el de la forma de gobierno -monarqu1a o republica (y s1 esta d~b1a ser
federal O central)- contendieron enconadamente conservadores y liberales
alcanzando éstos el triunfo y modelándose --con más o menos apego a su
doctrina- nuestras in tituciones políticas de tendencia democrática".
"Desde que la Reforma triunfa, hace poco ~ás de ~n siglo, _con las batallas libradas en 1860 México asume una actitud abierta hacia todos l~s
cambios: ha roto definitivamente con los patron que heredó de E pana
mira ahora más bien hacia Francia y los Estado Unidos.
uevas coy
'd'
tan
rrientes como la del ocialismo -que décadas antes carccia e ~por cia- :ntran a la palestra desde 1861.
uevas filosofías de la vid~ . como
la que alienta en el Espiritismo se presentan acaso al arribar a Mext~ las
huestes numero as de la Intervención Francesa. La voluntad de cambio s
tal que el gobiérno que apoyan los conservadores -el d Maximiliano-- ni intenta siquiera desandar lo andado. Y c~ando éste suc~~ y re ~ura la República, se convierte en doctrina oficial la _d~l. posit1v1smo . y el 1?~al suyo,
de 'orden y progreso', queda entronizado defunuvamente baJO el regunen de
Porfirio Díaz".
"Pero en el afán de realizar ese gigantesco pro reso material que fascina
a la gente bajo el Porfiriato se olvidan o se conculcan los valores ~orales,
tregan a compañías extranjeras muchas de nue tras fuentes de nqueza¡
seen
· ·
L os lb'
y se les dan también vastas extensiones de nuestro terotono.
a n os

los mineros y los obreros textiles, sufren pena y miserias sin ser escuchados,
porque priva la doctrina cruel y anticristiana de la selección natural y de
la supervivencia del más apto. Detrás de una fachada de progre o perviven
lacras milenarias. Y a íuena de tratar de parecernos a Europa o a los Estados Unidos, se desprecian los valores propios. Contra todo esto, airada
levantará desde 1910, la Revolución Mexicana, en cuyo ideario han influido,
además de la na ionalista, tres corrientes tenidas a veces como incompatibles y que han podido, sin embargo armonizarse dentro de él: la liberal,
nutrida en las ideas d la Reforma qu propugnaba por una especie de
vuelta a Juárez y a una auténtica democracia; la ciali ta, que no llegaba
aún hasta el marxismo; y la cristiana ( o del catolicismo social) , inspirada
en la encíclica Rerum Nov-arum que, a travé de congresos realizados entre
1903 y 1913, propugnó por una serie de mejoras sociales en favor del campesino, el obrero y el indígena. Brotada nuestra Revolución de manera generalmente spontánea, más bien que por obra de agitadores profesionales,
sus ideal
on justos y compatibles con la trayectoria seguida por la Civilización Occidental. Como ste cambio profundo se produjo a tiempo resulta,
en la perspectiva actual, más pond rada que otras revoluciones recientes, ya
que la reacciones se vuelven más violentas, por desesperadas, mientras más
se aplaza la olución de los problemas que apremian. Y aunque fue mucha
la sangr derramada en nue tra última sacudida social y son todavía muchísimos lo problemas no resueltos y aún quedan mucha lacras y todavia no
alcanza el pa1s plena madurez política, puede, sin embargo afirmarse que,
gracias a su revolución México ha realizado progre os efectivos en el aspecto social, económico y político. i la R voluci6n Mexicana e la primera
gran convulsión social del present jalo pued , en cierto modo, as verarse
que con ella, México -a pesar de su atraso en muchos aspectos-- ha sido
el primer país del mundo que ingresó al siglo }G{, una centuria que comenzó aquí en 1910".
De propósito no hemo hecho hincapié -por e perar a hacerlo ahoraen el hecho más trascendental de la historia mexicana del Si lo XIX: el
contacto con la cultura estadunidense, que ejerció una fasciiiación casi idílica entre lo hoerales hasta mediados de esa centuria y fue, por los conservadores, vista con recelo. Por identificarse con ella, algunos de aquéllos llegaron a ac ptar gregacione del territorio nacional -como en el caso de
Zavala respecto a Texas-- mientras que los últimos admitieron la intervención francesa para contrabalancear el poder del Coloso del orte.
Fue una honda decepción para los numerosos mexicanos que tanto habían
admirado a su vecino septentrional y habían tratado de imitarlo hasta romper con 1a tradición propia contemplar a la patria invadida en el año aciago de 1847. La derrota dejó un trauma del que México sólo pudo curarse

429
428

�con la victoria contra los franceses el 5 de mayo de 1862, con la que recuperó el mexicano su orgullo nacional.
La dolorosa pérdida de la mitad de su territorio iniciada ~ 183~. Y con~
sumada en 1848 y 1853, tuvo, sin embargo, un resultado 1mprevmble: ~1
hasta entonces México parecía hallarse como en estado gaseoso por la baJa
densidad de su población esparcida en un ámbito inmenso, de aquí en . adelante, restringido a un territorio más pequeño, vino a sufrir ~a especie de
condensación como de estado líquido, logrando mayor cohes10n y robusteciendo su conciencia na ional por obra y gracia del grave peligro que había
corrido su existencia misma frente al vecino del norte en 1847 y contra la
Francia de apoleón III entre 1861 y 1867. Para esta última fecha los
Estados Unidos -apenas superada su guerra de Secesión- consideraron que
un nuevo ensanchamiento de su territorio a costa de México podría resultar
contraproducente al producir una temida vigorización de los estados del
Sur, y paulatinamente se fue creando una amistad entre aqu.el p~s y el nuestro que, aunque sometida a duras pruebas, ha acabado, ~fianzandose, sobre
todo a partir de 1947. Es particularmente d:sd~ e_sta ul~~ fecha cuando
el contacto entre ambas culturas vino a ser mas intuno, smhendose la fuerte
influencia de la "American Way oí Life'. Esto último ha producido en la
cultura mexicana cambios notables de valores y normas y se le plantea frente a esto la necesidad de defender su filosofía de la vida y su estilo de vida
propio -ya que como decíamos en un artículo-- "debe cada puebl.o mantener su propio carácter --especie d columna vertebral que lo sosll~ne erguido-- y debe propender, por tanto, hacia la integ~ación de su propia. personalidad, defendiendo su patrimonio cultural genumo contra des~ca~n:s
0 deformaciones y contra la invasión de elementos ?~~bad~s por masmnlables • debe en suma ser fiel a sus raíces y a su 1diosmcras1a y expresarse
de m~o au'téntico, dentro del lenguaje de sus propios símbolos Y d~ acuerdo
con su propia jerarquía de valores". Sin ello, "no puede una na~ón tener
una fisonomía bien definida, ni puede tampoco crear obras de calidad e~ce)ente y de valor universal, que sólo se realizan cuando las ide_as, las aspiraciones y los sentimientos potencialmente comunes a todo el genero humano
se expresan y plasman dentro del propio molde nacional".

3. La Transculturación en la Faja Fronteriza Mexica11a
De un modo que admitiremos pueda ser consider~do como ~bitrario, entendemos como Faja Fronteriza el conjunto de entidades poht1cas. qu~ colindan con una línea divisoria con los Estados Unidos: e tado Y temtono de
Baja California y estados de Sonora, Chihuahua Coahuila
uevo León Y
Tamaulipas. Además, incluimos los de Sinaloa y Ourango. Aquella frontera

méxico-estadunidense e el límite septentrional de la Faja de que se trata
siendo el meridional, de modo aproximado, el ferrocarril Tampico-Ciudad
Victoria-Monterrey-Torreón-Durango y su continuación proyectada hasta
Mazatlán.
El área así delimitada corresponde, grosso modo, a las Provincias Internas
-establecidas y organizadas a partir de 1776 por don Teodoro de Crobc-,
salvo eJ Alta California La Mesilla, uevo México, Texas y porciones más
allá del Río Bravo que pertenecían a CoahuiJa y Tamaulipas o Nuevo Santander. La demarcación de las Provincias Internas ( divididas después en "de
Oriente'' y '·de O cidente"), puede v rse en el mapa "The Northem Frontier
of New pain- cerca de 1780" de la obra Lancers for the Kin de Brinckerhoff y F~~- En dicha carta se marca el cord6n presidia! ( es decir, la línea
de guarniciones) que corría del oeste al este por Altar, Tucson, Terrenate y
Fronteras de la Antigua Sonora; Janos Gordo del actual estado de Chihuahua San Sabá, Santa Ro a Monclova y San Juan Bautista del Coahuila y
Bahía del Espíritu anto en Texas. Esta línea de guarniciones para detener
las peligrosas irrupciones de los apaches y comanches corría casi por el mismo
trozo de la presente frontera con los E tados Unidos prefigurándola.
Una gran parte del orte &lt;le México -así demar ado- es desértica: desiertos de Baja California y Sonora Occidental y desierto de Chihuahua (que
abarca el Bolsón de Mapimí y el Valle de alado) . Otra porción considerable es semiárida, con mezquitales: Sonora Central, Chihuahua Occidental,
y la mayor parte de Coahuila, uevo León y Tamaulipas. A esto e agrega
el monte de pinos y encinos en la Sierra Madre Occidental. Las zonas de 'rticas estuvieron en poder de los nómadas, y en las altas montañas se refugiaron, como trogloditas, grupos de tarahumares.
El Dr. Claude-Bataillon reconoce tres regiones dentro del orte de México: 1) el oroe te; 2) la Meseta del Norte; 3) el Noreste. Los Dres.
West y Arigelli distinguen cuatro, pues separan como comarca aparte la península de Baja California, que no incluyen en el oroeste. osotro eguimo
esta última opinión, pero advertimos que, desde el punto de vista de estos
últimos autores lo que llaman el área " orcentral" -r que nosotros denominamos "Meseta orte"- se extiende por el sur hasta incluir la mayor parte de los E tados de Zacatecas y San Luis, quedando las capitales de ambas
entidades precisamente en los límites del centro con el Norte de México. Para el Noroeste es conveniente tener presente un mapa sobre el desierto sonorense que en la obra consagrada a éste publica Roger Dunbier.
En un mapa -basado en parte en otro deJ Dr. Car! Sauer- el Dr. Edward
H. Spicer nos muestra lo grupos indígenas de la mayor parte de Baja California el Sureste de los Estados Unido el Noreste de México y parte de la
Meseta del orte, hacia 1600. Esta carta se completa con otra del autor de

431

430

�Fin lm nte, el mapa sobre la frontera norteña d
ueva España hacia
1780, incluida en la obra de Brincherhoff y Faulk a qu ant aludimos
no mue tra la consolidación de lo e fuerzas de colonización y evangeliza.
ci6n al tablecerse en 1776 la comandan ia de las Pro 'ocias Internas y
completar e, poco después el cordón presidia! que guaro cía l orte de
1éxico frente a la amenaz de apaches y comanch s. Con miras también a
afianzar la defensa de las comarcas norteñas existí n numerosas misiones
Ia época del gundo Conde de Revillagigedo, de la qu é t da cuenta en
su informe sobre llas de 1793. Por cerca de cincu nta año --entr 1781 y
1831logro la convivencia en paz con los v cino bárbaro al orte del
cordón presidia!, salvo menores incident . fas e ta ituaci6n cambió con
la serie de di turbios ocurridos durante Ja prim ra década de vida del México Independiente, pero no hay tiempo ya para aludir siquiera brcvcment
a estos sucesos. La pérdida de Texas en 1836, y después la de Jo territorios
que en 1848 pasaron a formar parte de los Estados Unido , hizo qu el peligro de las invasiones bárbaras aumentaran a un alto grado.
o siendo posible tudiar las vicisitud y el d ITOUo cultural de toda
la Faja Fronteriza mexicana, permítasenos que al meno , como muestra, aludamo para esto a lo que ocurría en la Me ta orle y n el or t .
"A quienes vivimos en el Centro de Mé.'Cico, y h mo e udiado textos d
Historia Patria tan deficien
-porque dan una idea incompleta de nuestra
trayectoria, y no hablan sólo de lo que pasó en la ciudad de México, en
Puebla, en eracruz, en Guadalajara, y, por excepción, n Oaxaca o en
otro Iu l'eS-' no causa ttrañeza enteramos más tarde uando ya no d •
pcndemo de esos libros, de la tragedia que vivió el ore te de iéxico y,
en general el orte, desd mediado del iglo XI
basta fechas muy tardlas · decir, h ta que
terminaron las grande ,·fas íérre • las del Central y el adonal, entre 1884 y 1886. Ante de eso en fechas todavía no
tan lejan , como la de 1842, los bárbaro llegaban en sus incur ione h ta
Durango pero e ta situa i6n
hizo más grave cuando perdim la mitad de
nuestro t rritorio a raíz de los tratados de Guadalupe Hidalgo, en 1848, porque entonce nue tr s gobi rnos fu ron verdaderamente incapaces d con ner la inva ·on de I indio e manch , aparh . y much otro . Por
el año de 1850, las irrup iones d los bárbaro 11 aban ha ta las .iudades
de an Lui Po í y Zacatecas, y las autoridades d 1 centro nada podían
hac r para deten r esa a\'alancha · enton
lo nnr1""'"'"" -que t ían un
carácter re.cío, como el de lo pionero de la ueva Inglat rra-, y qu ,
-inclusive también como ellos- pensaban que el mejor indio era el indio
muerto;
fuert colono del •orte -&gt;· d I oreste, sobre todo- decidieron defenderse por sí mismos y organizaron u propia defensa.
iJ generales que más tarde brillaron en la luchas de yutla, la Reforma y 1
1

432

433
H2ll

�Segundo Imperio, como Vidaurri o Escobedo, comenzaron su entrenamiento
peleando contra los indios bárbaros".
"Las condiciones en que el oreste vivía, eran verdaderamente desastrosas: aparte de este peligro de los indios, que ra muy serio, existía el que
representaba el bandidaje floreciente en parte de esa región y a esto se
añadían las aventuras del contrabando, que fue una de las primeras fuentes
de riqueza del oreste, sobre todo en los años de la lucha entre el Norte y
el Sur de los Estados Unidos porque los estados surianos naturalmente se
abastecieron parcialmente de productos que les llegaban desde el área que
aquí e estucüa. Puede decirse que el oreste de México entra en escena y
empie-La a jugar un papel importante s6lo de de las guerras de Ayutla, la
Reforma y la Intervención Francesa, De alli en adelante, su importancia sigue creciendo y al mismo tiempo se incrementa su cultura. Instituciones hay
alli que son ya centenarias, como el antiguo Colegio Civil de Monterrey, que
hace unos cuarenta años cumplió un siglo de existencia y el Ateneo Fuente,
de Saltillo, que tiene también una historia muy larga y gloriosa y ha sido
uno de los viveros de donde han salido los más notables intelectuales de Coabuila. En ciudades como la última nos ha sido grato dar conferencias sobre
los temas más diversos teniendo siempre una nutrida concurrencia como pudo comprobarse cuando el Seminario de Cultura Mexicana en el año de
1951, celebró en la capital coahuilense su Primera Asamblea de Corresponsalías".
"D de mediados del siglo XIX, el ore te de México empezó a jugar
un papel de enorme importancia en los destinos del país, bre todo d de
que se terminó la construcción de lo ferrocarrile
acional y Central y con
ello cesó el peligro de los apache , contra lo cuales todavía s luchó en Chihuahua en 1886, y en Sonora, por e.·cepción, en 1939. Aparecieron entonces
gobernantes como don Bernardo Rey , que impulsaron el progreso del Norte
que hoy está centrado en la ciudad de Monterrey, y sentaron las bases de
ese si tema patemalista que priva en dicha ciudad hasta nu tros días. Figuras como ésa y las de Madero y Carranza en el orden poütico, o como la
del poeta Manuel Acuña, la del hi toriador José Eleuterio González y la del
gran humanista Alfonso Reye , son muy dignas de ser bien estudiadas. Todo
mundo abe, en fin, hasta qué punto fue decisivo el papel que en la Revolución jugó el Noreste de México y cómo, desde que se inició la etapa constructiva de la misma,
volvió a elerado el progreso de esa zona.
Si en los tiempos pre.hispánico era esa la región de más baja cultura,
hoy va a la vanguardia en el desarrollo econ6mico y muy pronto irá a la delantera quizá también -como puede inf rirse del recimiento vigoroso de
instituciones como la Universidad y el Instituto Tecnológico de Monterreyen el de arrollo cultural del México contemporáneo".

434

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143352">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143354">
              <text>1971</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143355">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143356">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143357">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143358">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143376">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143353">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1971, No 12, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143359">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143360">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143361">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143362">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143363">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143364">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143365">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143366">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143367">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143368">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143369">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143370">
                <text>01/01/1971</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143371">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143372">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143373">
                <text>2017283</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143374">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143375">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143377">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143378">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143379">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13964">
        <name>Estado de Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="13963">
        <name>Guía ramo militar</name>
      </tag>
      <tag tagId="13967">
        <name>José María Parás Ballesteros</name>
      </tag>
      <tag tagId="13966">
        <name>Juan Ignacio Ramón</name>
      </tag>
      <tag tagId="7802">
        <name>Montemorelos</name>
      </tag>
      <tag tagId="13965">
        <name>Sefarditas</name>
      </tag>
      <tag tagId="13851">
        <name>Universidad de Nuevo León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5344" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3908">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5344/HUMANITAS._1971._Filosofia._0002015882.ocr.pdf</src>
        <authentication>3aa4c9b94d06c497e4bc5e8ac530be39</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146753">
                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

..

12

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN
1971

�CBNIRO DB
BSTUDIOS
HUMANISTICOS

Anuario

Humánitas
19 7 1

Universidad
Autónom a de
Nue,o León ,

��•

, 1

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

12

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN
19 7 1

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:

PRIMERA EDICION
Agosto de 1971.- 1,000 ejemplares.

Lrc.

EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:
PRoFR. ISRAEL CAvAzos GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

12

1971

�INDICE
SECCIÓN

PRIMERA

FILOSOFIA

Dr.

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Filosofía de las Ciencias

Lic.

JORGE MoNTEMAYOR SALAZAR: El Tema de la Libertad en la

Filosofía de Karl Jaspers . . . . . .

. . . . . . . . . .

13

37

HuMBERTO MARTÍNEZ GoNzÁLEZ: En Torno a la Metodología Tras-

Dr.

cendental de Kant . . . . . . . . . . . . . . . . . .

53

R. DELGADO: Un Ejemplo de Análisis Filo-Lógico-Psíquico

73
83

F.

Profr. FERNANDO RAFAEL CAsAsús: Gabriel Marcel .

SECCIÓN

SEGUNDA

LETRAS

(A) INVESTIGADORES LOCALES
Lic.

EDUARDO GUERRA CASTELLANOS: La Mujer, Motivo Central en

el "Romanceiro Popular Galego de Tradizon Oral" . . . . . .

97

FIDEL CHÁVEZ P.M.L.E.: El Nuevo Antropocentrismo: Actitud de Borges

Frente a la Literatura

. . . . . . . . . .

111

Profa. MA. ISABEL CUERVO PÉREZ: Julio Cortázar a través de sus

Cuentos . . . . . . . . . . .

. . . . . . . .

121

LETICIA PÉREz GuTIÉRREZ M.L.E.: El Agua en la Obra Poética de

Carlos Pellicer . . . . . . . .

133

7

�Lic.

Algunos Elementos Orientales y Occidentales
en la "Muerte Sin Fin" de José Gorostiza . . . . . . . . . .

ORALIA RooRÍGUEZ:

SECCIÓN

CUARTA

153
CIENCIAS

SOCIALES

(

(B) COLABORADORES FORÁNEOS
(A) I NVESTIGADORES LOCALES
ELISABETH
Lic.
RALF
Lic.

K.

DE HINOJOSA,

M.LI.: El Factor Parental en el Destino

Trágico de Julieta, Ofelia, Cordelia y Desdémona* . . . . . .
ANGÉLICA H. DE RIVERA: Hondureñismos . . . . . . . . . .
R. N1coLA1: Erziehung Zum Kollektiv. Ein Aspekt Im Werk Franz
Kafkas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ALMA SILVIA RoDRÍGUEZ : Una Interpretación y Comentarios sobre la Técnica Narrativa del Aleph de Jorge Luis Borges . . .

167
179

Lic.

La Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
437

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ:

JosÉ P. SALDAÑA:

Proceso Histórico de los Riesgos Profesionales

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

217

Valor Sociológico del Factor Racial
ALATORRE: Sociología del Arte .

Lucro MENDIETA Y NÚÑEZ:
SECCIÓN

467

203

ANGELES MENDIETA

TERCERA

485
515

"Micro-Espectroscopía de las Ideas Políticas en México" . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . 527

ANTONIO PoMPA Y PoMPA:
HISTORIA

Dr.
(A) INVESTIGADORES LOCALES

Dr.
Guía del Ramo Militar del Archivo General del
Estado de Nuevo León (1797-1850) . . . . . . . . . . . . 227
EUGENIO DEL Hovo: ¿Sefarditas en el Nuevo Reino de L eón? . . . . 247
ERNESTO ZERTUCHE: Juan Ignacio Ramón, General Nuevoleonés de
la Insurgencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 255
Profr. CrRo R. CANTÚ: Don José María Parás Ballesteros Primer Go277
bernador Constitucional de Nuevo León . . . . . .
ISIDRO VIZCAYA CANALES: Montemorelos en la Primera Mitad del
325
Siglo XIX . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr.
CARLOS R. CANTÚ CANTÚ: Los Sucesos del 2 de Abril de 1903
en Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 331
ToMÁs MENDIRICHAGA Y CUEVA: La Universidad de Nuevo León (19331943) . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 363

IsRAEL CAvAzos GARZA:

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

La Ciudad de México, en Varios Testimonios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
WIGBERTO JrMÉNEZ MORENO: Antecedentes Históricos Sobre el Mestizaje y la Transculturación en la Faja Fronteriza Mexicana . .

ERNESTO DE LA ToRRE V1LLAR:

8

389
419

La Frontera del Río Grande: Puente
o Barrera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

RICHARD A. JoHNSON:

535

C. A. CANNEGIETER: L os Aspectos Humanos de una Planificación a Largo Plazo en Economía . . . . . . . . . . . . . . 543

SECCIÓN

QUINTA

COMENTARIOS Y RESEr;¡-AS
BIBLIOGRAFICAS
Un Tratado Sobre el "Asilo Diplomático" del Dr. Carlos Fernandes, DR.
AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, 561.-El Ultimo y Primer Gabriel García Márquez, JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 579.-Carlos Fuentes y
el Teatro Epico, FIDEL CHÁVEZ P . M.L.E., 585.-Juan de Cárdenas, Precursor Involuntario de la Ficción Científica en México, JuAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 589.-"Un Mundo Feliz" Novela Utópica de Aldous Huxley,
LETICIA PÉREZ GunÉRREZ M.L.E., 593.-Borges: ¿R enovarse y Morir?,
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 595.-La Ley Orgánica del Servicio Exterior
Mexicano, Lic. ALBERTO GARc:ÍAGÓMEZ, 599.-Ocho Siglos de Poesía Catalana. Antología Bilingüe. Selección y Prólogo de J. M. Castellet y Joaquim Molas, JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 621.-Fuentes, Carlos, El Tuerto
es R ey, FIDEL CHÁVEZ P., 622.-Antonio Pompa y Pompa, Orígenes de

9

�la Independencia Mexicana, Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ, 623.-Womack
fr. John, Zapata y la Revolución Mexicana, CELSO GARZA GuAJARDO,
624.-Cisneros Farías Germán, El artículo Tercero Constitucional. Análisis Histórico, Jurídico y Pedagógico, CELSO GARZA GuAJARDO, 625.Trasviña Taylor, Armando, Territorio de Baja California, CELSO GARZA

GUAJARDO, 626.

Sección Primera

FILOSOFIA

10

�FILOSOF1A DE LAS CIENCIAS
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanisticos
de la U.A.N.L.
Sumario: 1.-Teoría del universo. 2.- Ordenación estructural del universo. 3.- La concepción cientifico-natural del mundo. 4.-Nuestro universo sensible visto desde la
filosofía. 5.-Espacio y tiempo en el relativismo de Einstein. 6.-Espacio y tiempo.
7.-Exploración del universo material. 8.-0rigen del universo. 9.-0rden universal.

1. TEORÍA DEL UNIVERSO
Nos HALLAMOS IMPLICADOS y complicados en el mundo, atareados en el
vivir diario y extasiados ante las cosas. Nuestro ser "consiste en estar abierto
a las cosas. La exterioridad del mundo no es un simple factum -como dice
Zubiri-, sino la estructura ontológica formal del sujeto humano". Habría
que añadir a esta abertura horizontal a las cosas mundanas, la abertura vertical a Dios que también es una situación originaria del hombre. Olvidados
de nosotros mismos, disparados hacia el no-yo, usamos de las cosas que alivian temporalmente nuestra menesterosidad y nos ayudan instrumentalmente
a realizar nuestros proyectos. Pero el mundo no es tan sólo el mundo a mano
que sirve como útil, sino el mundo que está ahí, frente a nosotros, y que
contemplamos admirados. Al satisfacer nuestras necesidades más apremiantes,
hacemos un alto en nuestro atareado existir, para teorizar prefilosóficamente.
¿ Qué son las cosas y cómo han de ser las cosas para que sirvan como instrumentos? ¿Qué es el mundo? ¿Quién soy yo? ¿Qué es ser? Llega un momento
en que la pregunta 2or el ser de las cosas y por mi ser personal se radicaliza hasta el máximo: la cuestión sobre el ser. Estamos ante un misterio:
el misterio del ser que me incluye y que incluye el ser de lo que se sabe.
Me encuentro con el ser reflejado y espejado en mi inteligencia. En este
sentido cabe decir que padezco el ser. Contemplo las cosas manteniéndome

13

�fuera de ellas y a cierta distancia. ¡ Quién sabe, no obstante, si bajo este
aparente ascetismo y distanciamiento de la vida, que es el estricto pensar
--exclamaba Ortega en uno de sus cursos universitarios en Madrid-, no se
oculta una máxima forma de vitalidad, su lujo supremo! ¡ Quién sabe si pensar en la vida no es añadir al ingenuo vivir un magnífico afán de sobrevivirla!
Al partir de nuestro ser -implicado y complicado- en el mundo, estamos
partiendo de lo que nos es presente. Lo falso sería reducir el conocimiento
rigoroso a puro sensualismo. No podemos negar la posible presencia de lo
que por naturaleza misma es insensible: números, figuras, esencias, valores.
Pensamos siempre más de lo que vemos. Pero estos pensamientos están fundados en intuiciones adecuadas y evidentes. Pensamos en algo porque ese
algo se nos da en algún modo más o menos incompleto. Sin datos no hay
conciencia de problema. Toda búsqueda presupone una realidad problemática y está orientada metafísicamente a esclarecerla.
La realidad sensible es complejidad de partes y de momentos, cada uno
de los cuales remite a otro y está en función de la totalidad. El universo es
únicamente en cuanto es uno: y es uno porque deriva --apunta el maestro
Eckhart- "de lo uno simple. . . de lo que es uno primero e inmediatamente" .1 "Todas las cosas están unidas en lo Uno de donde provienen, en lo
Uno en que son y en lo Uno para el que son".2 En otras palabras: la totalidad es tan sólo en cuanto vive y se introduce en el Ser eterno. Más allá
de la consideración empirista y fenomenista de las cosas se da la intuición
metafísica de un Universo donde la simpatía y la armonía universal de las
cosas son señales externas -texto cifrado- de una Unidad más honda e
invisible.
¿Qué hay indubitablemente en el universo? Yo me represento en el universo. Pero, ¿ qué certidumbre puedo tener de que a mi representación corresponda algo, de que exista ese universo allende mi representación? Por
lo pronto hay que decir que el universo que me represento no es mi peculiar
y subjetivo representarlo, sino lo representado. El error del idealismo estriba
en no advertir que mi representar depende también de que exista universo.
Goethe apuntaba genialmente: "Alles was im Subjekt ist, ist im Objekt und
noch etwas mehr. Alles was im Objekt ist, ist im Subjekt und noch etwas
mehr",S "Todo lo que está en el sujeto, está en el objeto, pero éste es algo
más. Todo lo que está en el objeto, está en el sujeto, que también es algo más".
El universo no se evapora en actos de conocimiento; antes bien, éstos lo deIn Sapientiam, ed. Théry III, p. 360.
• Opus cit., p. 418.
• GoETHE, "Maximen und Reflexionen", No. 1084, en Goethes Werke, herausg von
Karl Heineman, Bibliographische Institut in Leipzig, t. 24, p. 286.
1

14

EKHART,

jan intacto en su carácter de tal. Lo ontológico tiene sobre lo gnoseológico
independencia y prioridad.
. La multiforme complejidad de todo cuanto hay puede parecer, a primera
vISta, como un abigarrado torbellino de cosas heterogéneas sin articulación.
¿ Pluriverso o universo? Hay miles y miles de cosas, múltiples acepciones de
la palabra ser. ¡ Cierto! Pero todas ellas están referidas a algo, a algo que
es, porque de otra manera sería imposible que nos estuviésemos ocupando
de ellas. Las cosas, por diversas que sean, se me presentan, si no basadas en
mi vida, sí por lo menos articuladas en ella. El principio de la multiplicación d~ la realidad es evidente. La nueva ontología, en Alemania, ha puesto
de relieve que no hay meramente una especie de realidad, sino una multiplicidad de especies: esferas, subesferas y capas. Aloys Müller, por ejemplo,
señala cuatro esferas de la realidad :
l. La esfera de los objetos que son reales. Se divide en dos subesferas: la
de los objetos físicos y la de los objetos psíquicos. Esta esfera posee diversas
capas: el mundo amanual -aquel en que vive y se maneja ateoréticamente
el hombre ingenuo-, y el mundo percibido y el mundo de la ciencia dividido en las subcapas de la ontología, de la ciencia natural y de la física.
2. La esfera de los objetos que poseen supraser. Se caracterizan por ser
inexperimentables por principio, aunque inferibles partiendo sólo de lo experimentahle.
3. La esfera de los objetos ideales, como números, círculos, relaciones, etc.
4. La esfera de los valores con sus cuatro subesferas: valores lógicos, éticos, estéticos y religiosos.
No es nuestro propósito entrar a discutir la división propuesta por Aloys
Müller. Aunque sea cuestionable la denominación de "supraser", que le otorga a determinados objetos, y mucho habría que decir -y hemos dicho ya en
otros libros- sobre la pretendida separación entre las esferas del ser y del
valer, por ahora nos importa destacar que la multiplicidad de esferas de
lo real no escinde o desgarra la realidad en regiones abismalmente separadas.
Trátase de esferas articuladas, fundidas, ajustadas coherentemente unas a
otras. Estamos en un U ni-verso caracterizado por dos notas: no-separación
de sus esferas y coherencia de sus regiones. La analogía es el principio de
orden unitario que rige la realidad entera. Por diversas que resulten las esferas de Ja realidad, todas ellas son formas de la realidad que la determinan
en su especie -igualdad de función-, guardando una conexión o unidad
fundamental entre sí. Hay una común referencia al ser y un nexo gnoseológico en virtud del cual la intuición no sensible --Oe los objetos ideales y
• Véase lntroducci6n a la Filoso/la, págs. 30 a 37, Espasa-Calpe Argentina, S. A.,
Segunda Edición.

15

•

�de los valores- presupone ineludiblemente la intuición sensible. Pero, ¿ habrá una ordenación estructural del Universo?

2.

ÜRDENACIÓN ESTRUCTURAL DEL UNIVERSO

Todo hombre, por el hecho de serlo, tiene una concepción natural del
mundo. Basta con abrir los ojos para contemplar una semiesfera ante nuestros
órganos visuales y un semicírculo ante nuestros pies. Este horizont~,, de unos
seis a ocho kilómetros, se completa al girar media vuelta. El ~enncuculo se
convierte en círculo entero del horizonte y la semiesfera ~e .mte?ra en la
bóveda celeste aparente. Tres planos, que nos sirven para distmguir derecha
e izquierda, arriba y abajo, delante y detrás, se e~cuentran en e,l pu_nto de
intersección a la altura del ojo. Los conductos circulares del 01do mte;110
-órgano del equilibrio- registran las desviaciones de e~os planos. El amb"to auditivo y el táctil colaboran también a esta concepción natural del_ hor~onte terreno, de la bóveda celeste. Pero toda esta descri~ción del ~mbie~te
humano es pre-científica y no corresponde a la circunstancia real. Ni el cielo
es una esfera, ni la tierra es un círculo perfecto.
Entre los siglos XIV y XVII se constituye la concepción científ~ca- del
mundo, al medirse y determinarse matemáticamente las leyes del movrm1ento
celeste y de la caída de los cuerpos. La ciencia de la vida se va des_arrollando
sobre la base de tres ideas madres: la especie, la naturaleza ext~nor'.
~aturaleza interior. Aparecen las interpretacion~s unilaterales, l;s srmph~icac1~~
1
nes inadmisibles: el materialismo hace del umverso un_ tod~ corpo~ah_zado ,
el biologismo deja "vitalizado" todo el conjunto; el 1de~h~mo subjetivo r~duce el universo a su teoría del espíritu; el idealismo obJet1vo hace del umverso un "hombre en grande" con su teoría del espíritu-naturaleza. "¿ Cómo
ha podido llegarse a esas aberraciones? -se pregunta A. Dempf-. Es que
sobre las ciencias fundamentales del mundo se han levantado u~as :uperestructuras acríticas. Sobre la física, una meta-física; sobre la b1ologia, u~a
meta-biología; sobre la psicología, una meta-psicología. En pleno fervor hacia
una rápida interpretación unitaria del mundo, las tres se han arroga~o las
·
de 1a única Metafísica con mayúscula y se han enzarzado
f unciones
• •, mmed
jiatamente en hechos incontables ... Y la crítica de la cosmov1s1on pue e
afirmar que esas precipitadas superciencias no _son más _que un abu~o de las
facultades humanas, porque tienden a constru~e _una ~agen, conJunta del
mundo a partir solamente de unos pocos conocrm1en~os . ¿Como ca~~r la
totalidad real? ¿ Cuál es la ciencia que nos puede brmdar la ordenacion es-

!ª

• A.

16

DEMPF,

Filoso/la Cristiana, p. 166, Ediciones Fax.

tructural del universo, con todos sus sectores de lo real? La filosofía de nuestro tiempo trabaja afanosamente -especialmente en Alemania- por brindarnos una ordenación de todas las esferas o sectores de la realidad. Vale la
pena consignar, en apretado resumen, sus grandes resultados.
Nicolai Hartmann ha fecundado casi todas las ciencias con su gran concepción de una jerarquía ontológica, que mucho se aproxima, por cierto, a
las series escalonadas de la realidad -reinos de la materia muerta plantas
'
animales, hombre- del gradualismo de la filosofía medioeval cristiana.
Su'
nueva ontología abarca tanto el ser psíquico y espiritual como el de la naturaleza. Como supone que el espíritu no está fuera del mundo, concluye
que le pertenece por entero y que "tiene su misma temporalidad, el mismo
nacimiento y muerte que las cosas y seres vivos".6 Existen cuatro estratos
principales -lo físico, lo biológico, lo psíquico, lo espiritual- que describen
el perímetro de los diversos aspectos ontológicos del mundo real. Todo estrato tiene sus categorías ontológicas particulares. "Los estratos de lo real
-afirma Hartmann- no sólo se superponen en la unidad del mundo, sino
también en las estructuras de los grados superiores; y, por cierto, de tal
modo que siempre los estratos inferiores están contenidos en las estructuras
superiores. Es manifiesto que esta relación no es reversible. El organismo no
puede existir sin átomos ni moléculas; pero éstas pueden ser sin ellos. Por
eso, el hombre contiene en sí mismo todos los estratos ontológicos y sería
una hueca abstracción considerarlo unilateralmente, como si sólo se tratara
de un ser espiritual. La entera estructuración estratificada del mundo se repite, empequeñecida, en las formas supremas del mundo real".7 Tras de
elaborar una teoría de la diferencia categorial existente entre los estratos
--con innegable riqueza en exigencias, temas y análisis-- Hartmann se ocupa
de la conexión entre los estratos. Las categorías inferiores son, desde el punto
de vista de la determinación, más fuertes que las inferiores. Lo físico es más
fuerte que lo biológico; lo biológico es más fuerte que lo psíquico; lo psíquico es más fuerte que lo espiritual. El estrato ontológico superior no puede
existir sin el inferior; pero éste puede ser sin aquél. Las categorías inferiores sirven tan sólo de materia o fundamento del ser de las superiores, pero
sin determinar su peculiaridad ni su sueerioridad. El "novum" del estrato
categorial superior es por completo "libre" frente al inferior. Desgraciadamente, las estructuras fenomenológicas que el análisis revela no están enraizadas en el ser. El ser de Hartmann, modelado sobre el viejo y superado concepto de la materia física, es un todo compacto e indiferente. La
trascendencia de los actos humanos y la trascendencia de Dios caen en la
• N1cOLAI HARTMANN,

La Nueva Ontologla, p. 101, Editorial Sudamericana, Bue-

nos Aires, 1954.
• Opus cit., p. 134.

17
H2

�nada. El "Ens reaüssimum'' se convierte, en la "Neue Wege der Ontologie"
de Hartmann, en el más fortuito y casual de los seres. Se niega la verdadera
trascendencia. El todo real del universo aparece sin último fundamento.
Por separados que parezcan los estratos de la realidad -lo inorgánico y
lo espiritual, por ejemplo- se aproximan y se asemejan en la analogía de la
propia realidad. La estructuración cósmica del gradualismo, con su depender
material de los tramos del ser, puede llevar -y de hecho ha llevado- a
interpretaciones erróneas que instauren una ley evolutiva unitaria. La teoría del universo queda trunca sin una teología natural y sin una antropología
filosófica. Si el universo no es especialmente infinito, ni la vida en el mundo
es eterna, ni el espíritu del hombre es creador de planetas, el universo deja
de ser autónomo, suficiente, infinito, necesario.

3. LA

CoNCEPCIÓN CIENTÍFICO-NATURAL DEL MuNoo

Todo saber es saber del intelecto. El saber científico-natural del mundo
investiga metódicamente los diversos sectores de la naturaleza, de acuerdo
con sus respectivos órdenes. Y aunque estos órdenes no se dejen comprender
exhaustivamente -por lo menos hasta ahora-, es lo cierto que el hombre
no puede renunciar a construir, con los materiales que las ciencias empíricas
le proporcionen, una concepción unitaria del mundo.
Partamos de un hecho indubitable: hay un mundo. Un mundo que se
comporta siempre de un modo determinado, sujeto a una cierta regularidad.
Un mundo frente al cual estamos o, mejor dicho, en el cual estamos. ¿Acaso
la apariencia de este mundo coincidirá con su íntima consistencia? Las cosas
materiales aparecen con una forma determinada y con una dureza peculiar.
Nuestro cuerpo capta colores, olores, sabores, sonidos y temperaturas. Pero
la física nos advierte que esa materia compacta, que creemos captar por
medio de nuestros sentidos, se resuelve en "repartición de la energía en el
espacio y leyes de su compensación --observa Hans Driesch-, sea que a las
fuerzas físicas se añadan o no ciertas fuerzas vitales".ij La duda, que surge
después de que tomamos conciencia del error o de la posibilidad del error,
nos conduce, con el auxilio de las ciencias, a una purificación de nuestra
cosmovisión. Pero la duda muerde en los hechos, nunca en las verdades lógicas y matemáticas. No puedo dudar, por ejemplo, de que tengo la vivencia
de algo, puesto que la misma duda supondría la experiencia vivencial. Y ese
algo muestra una cierta conexión. Descubro un orden de significaciones con
El Hombre y el Mundo, pág. 13, traducción de Eduardo Garda Máynez, Centro de Estudios Filosóficos de la U. N. A. M.
• IIANs DRIESCH,

18

saldo
Prescindiendo por ahora de ese residuo de mm
· · te1·1g1'b"1rd d problemático.
·
1_ ,ª , me 1;11porta destacar que sin algo que aparezca no puede lhber aparicio~ o fenomen?. Lo real se nos impone. El nóumeno es el fundamento del
fenomeno
·
· no siempre
·
·
.
· No unporta que las apariencias
comcidan
con las
e_senc1as. E~ todo caso, estas mismas apariencias tienen su base en una realidad. Detras de toda experiencia está siempre una realidad que no tiene
que ser, forzosamente, material.
, ~sí como ~l _movimiento presupone lógicamente algo que se mueve, la "energia_ d: los f1S1cos presupone un portador de la energía. Esta naturaleza material tiene, en su. efectividad, una ley expresable en un sistema d~ ecuaciones.
Tod? acontecer ;iene su fun~amento en un proceso anterior. Causalidad que
no. tiene por que ser entendida en un sentido mecanicista. La vida y lo psíqmco se burlan d~ toda mecánica. Mérito del "vitalismo" de Hans Driesch
es el ~aber advertido que "ciertos cuerpos materiales, los inanimados están
so~etido~ : un~ legalidad aditiva, y otros, los organismos, a una legalidad tota~nte . M~:ntras ~ue los átomos inanimados forman una "suma" 0
umdad de acc1on efectiva, el organismo es una totalidad O "fu
t talit " E
.,
,
erza o
2an e • vo1~c1on solo puede haberla, en rigor,· dentro de la embriología y
la regenerac1on. P;ro la realidad -no hay que olvidarlo- es una y nada
hayl fuera o ademas de ella. "El curso de la naturaleza -apunta E• Grassi·
es a natura
· ·
. 1eza como totalidad en que todo se realiza, tanto lo no-viviente
como la _vida; toda experiencia y con ella toda experiencia descubierta en
las conexiones de la naturaleza viviente e inorgánica, demuestra solamente un
recorte de es~ natu_raleza como totalidad. Este recorte fue denominado con
el vocablo gn~go 'd1aste_ma'. Esta expresión significa aquello que se encierra
entre un c~mien~o elegido y un fin elegido. Las ciencias particulares de la
naturaleza mvestigan estas aristas, y lo objetivo que las diferencia en cada
uno de estos recortes -exactamente como el recorte Inismo- es solamente
un ~o~ento del :urso de la naturaleza en su totalidad. Y tras los límites de
las. distmtas especialidades científico-naturales se halla la unidad de una totalidad de realidades a la cual -&lt;:ada una en su orden- contribuyen todas
ellas".10 El ~-undo como totalidad no puede ser reducido al proceso vital o
al p~oceso f1S1co o al proceso espiritual. Cualquier exclusivismo en el punto
de VIsta, fracasa por unilateral.
_La teorí~ electrónica ha unificado, en cierto modo, a la física y a la química. Los ator_nos quíinicos no son -como se creía- unos corpúsculos, sino
un:15 _constelaci~nes de electrones. Con sólo quitarles un electrón, los átomos
quurucos cambian sus cualidades. La cualidad química depende, en conse• Opus cit., pág. 47.
E. &lt;?RAs~1 Y TH V~N UEXKÜLL, Las Ciencias del Espíritu y de la Naturaleza pág.
- 58 ; Luis M1racle, Ed110r.
'

?

10

19

�7

cuenda, no ya del peso del átomo sino de la pauta dinámica ( í~ca) que
forman los electrones que lo integran. "Esta idea de_ la pauta ntmica, co~o
un eslab6n entre la cantidad y la cualidad, resulta unportante en la teona
moderna de la naturaleza -observa R. G. Collingwood- ~o sólo porq~e nos
provee de una conexión entre esas nociones hasta ahora m~on_e~as,. ~mo, lo
. portante porque presta una nueva significac1on a la
que es mueho más un
,
.
'd d .:empo" De aquí se sigue que "dentro de un detenmnado momento
J ea e "
.
'
lid d
, .
ente
d l tiempo el átomo no posee en modo alguno esas cua a es; urucam
e posee en
' un espacio de tiempo lo suf'1cientemente
·
las
amplio para que se
cumpla el ritmo del movimiento" .11 En otras palabras: no podemos sep~
lo que la materia (inorgánica u orgánica) es de aquell~ q~e hace. Es~ idea
.: 'dad tan parecida a la vida- ha motado a Whitehead
.
.
,,
de proceso o acuVl
a declarar "que el conjunto de la realidad es un orgarusmo (palabras ~~e
no hay que entender literalmente); y a Alexander le ha llev~?º a d:scnbrr
1 ti po "como el alma de la cual el espacio es el cuerpo . Habna ~ue
~ed:, no obstante, si podemos aceptar, s~ más, la afrr_mación de Whiteh d. "la actividad y el cambio son la realidad. En un mstante nada hay.
ead · • tante no es más que un modo de agrupar realidades. Por lo tanto,
Caams
... 1
ha
. tantes concebidos como entidades prunanas sunp es, no
Y
como no haY ms
,
· • d
l
b·
.mstante" 12 A mí me parece que la activida y e cam io
naturaleza en un
.
.
están en la realidad, pero no son toda la realidad. En un instante hay, por
lo menos, una pauta rítmica, una disposición estructural que es, en suma,
~~~~~

.

La física reciente, a diferencia de la física newtoneana, nos advierte, que
"ninguna partícula de materia se pone jamás en contacto con ot~a particula.
Cada artícula se halla rodeada por un campo de fuerzas, concebido por anal , ~n el campo magnético; y cuando un cuerpo rebota sobre otro no
al choque con él, sino a una repulsión análoga a la ~~e hace que los
polos nórdicos de dos agujas magnéticas se repelan entre s1 . Ha desapar;~
ciclo el viejo dualismo entre materia y éter. Pero queda el á_t?mo -_foco .
actividad- relacionado con otros átomos. El átomo, en relac1on consigo n:usse autodesenvuelve y se autoconserva. Porque existe
mo es un proceso que
taf' ·
d
' , d ando y permaneciendo
aplicarle el concepto me 1Sico e
en s1, ur
'
,
sustancia. El proceso cósmico, con sus diversos ordenes, n? se mueve en un
· 1 eternal La evolución insoslayable a todas luces, nos msta a plantearnos
cic o
.
'
,
, d d
el problema del origen y del fin del universo. Y a~ui es~os, que u ca . ,
ante un problema filosófico. Examinemos, pues, filosóficamente, nuestro uru-

s:~:be

cabe

ª

be

verso sensible.
/a Naturaleza, pig. 173, Fondo de Cultura Ecou R. G. CoLLJNowooo, Idea de
nómica.
" WHITEHEAD, Nature and Life, 1934, pp. 47-48.

4.

NUESTRO UNIVERSO SENSIBLE VJSTO DESDE LA FILOSOFÍA

La naturaleza sensible se presta a dos tipos de análisis: análisis empiriológico y análisis ontológico. El primero se orienta hacia lo observable y lo mensurable, hacia las operaciones físicas a efectuar en determinadas condiciones.
El segundo se orienta hacia el ser inteligible, hacia la esencia, aunque recaiga sobre el ser sensible.
La filosofía de la naturaleza no puede ni debe agotar el detalle de los
fenómenos. Examina el ser, en cuanto mutable, no en cuanto ser. Inferior a
la metafísica, porque no se mantiene en el primer grado de visualización
ideativa, la filosofía de la naturaleza investiga el universo material en su
devenir y en su mutación, en la interacción de los cuerpos y en el orden de
la vida. Utiliza hechos científicos, pero desentrañando siempre su valor filosófico.
En los cuerpos encontramos propiedades pasivas -geométricas-, al lado
de propiedades activas --dinámicas-. Ejemplos de las primeras: cantidad,
inercia, pasividad, etc. Ejemplos de las segundas: electricidad, calor, afinidad
química. Encontramos, también, la extensión, que es la fuente de la multiplicidad y de la divisibilidad de los cuerpos, y algo que no es extenso : la
esencia, que es el fundamento de la unidad corpórea. ¿ Acaso estas propiedades opuestas -pasividad, extensión e indeterminación de una parte, y actividad, unidad y determinación de la otra- no están implicando, en el sujeto,
unos principios diferentes -materia y forma- que correspondan a las propiedades opuestas expresadas? ¿ Y c6mo explicar los cambios sustanciales de
los cuerpos -combinaciones-- sin acudir a la teoría de la materia -parte
cuantitativa que permanece-- y de la forma -parte cualitativa o específica
que cambia-? Mientras que en la mezcla no sobreviene una forma sustancial nueva -se mantienen las mismas propiedades específicas- en la combinación desaparecen las propiedades específicas anteriores para dar lugar a
otras nuevas. Esta diferencia entre combinación y mezcla puede explicarse,
filos6ficamente, por las nociones de materia y de forma. También los principios de la química moderna: el de la conservación de la masa ("la masa
permanece inalterable a través de las modificaciones que el cuerpo experimenta"), y el de "Nada se crea, nada se pierde" se iluminan a la luz de la
teoría hilemórfica. Teoría que afirma la existencia de dos principios sustanciales distintos e irreductibles: la materia y la forma, que por ser incompletos
se reúnen para integrar el cuerpo natural. La materia, elemento pasivo y
absolutamente indeterminado, es aquello de que está hecha una cosa. La
forma, elemento activo y determinante, es como la idea viva de la cosa.
Equidistante del atomismo -que sólo acepta la noción de materia- y del
dinamismo -que s6lo admite la noción de forma o energía- el hilemor-

21
20

�fismo se presenta como la doctrina más conforme con los hechos y con la
ciencia moderna y, por lo mismo, con la más sólida. Los términos filosóficos
materia y forma no coinciden, por cierto, con los términos científicos materia y energía. Por materia entienden los científicos el compuesto material,
el cuerpo ya constituido; por energía comprenden las fuerzas mecánicas, físicas, químicas e intraatórnicas (cualidades) ; y la energía radiante (materia
imponderable) .
Visto desde la filosofía, nuestro mundo en movimiento -desde el átomo
hasta el astro- aparece como animado por la intencionalidad, por la participación del espíritu en la materia. "Y este mundo -apunta Jacques Maritain- es un mundo de contingencia, de riesgo, de aventura, de irreversibilidad; tiene una historia y un sentido del tiempo; las gigantes estrellas disminuyen, se extenúan y se apagan poco a poco; después de millones de años,
un formidable capital inicial de orden dinámico y de energía, tiende hacia
el equilibrio, se desgasta, se prodiga, produce maravillas yendo hacia la muerte.
Si bien los filósofos han abusado mucho del principio de la entropía, tienen,
sin embargo, el derecho de subrayar esta significación profunda que tan perfectamente concuerda con la noción, no astronómica sino filosófica, que del
tiempo nos ha dejado Aristóteles: 'quia tempus per se magis est causa
corruptionis quam generationis'. Y tienen asimismo el derecho de señalar de
qué modo la excepción natural a la ley de degradación de la energía (aplicable a todo el universo de la materia) operada en el menor de los organismos vivientes, indica en forma muy significativa el umbral en el que algo
ingrávido, orientado hacia un singular destino metafísico, y que se llama
alma, traspasa la materia e inaugura un mundo nuevo" .13 Esto quiere decir,
en otras palabras, que vivimos en un universo consistente y abierto hacia los
demás por la inteligencia y el amor: el universo de la persona. Los cuerpos
inanimados y vivientes ascienden gradualmente hacia formas con mayor individualidad y con mayor concentración de unidad compleja. Aún así, seguimos dependiendo del universo. Nuestra dependencia cósmica es doble:
1) del universo material tomamos los elementos químicos sin los cuales no
se formaría y no funcionaría nuestro organismo; 2) en el universo material
--que ejerce sobre nosotros una presión disolvente que debemos resistirse realiza la necesaria adaptación. No sólo dependemos de la tierra, sino también del sol y del conjunto del sistema sideral, aunque ignoramos u~a bue~a
porción de las influencias cósmicas que actúan sobre nuestro orgamsmo. Sm
los rayos solares, por ejemplo, moriríam?s de hambre ~ d~ frío. '!_ no sabemos qué rastro dejen en nuestro orgamsmo los rayos cosmicos emitidos por
las estrellas próximas y lejanas. Somos un fragmento moviente de un cosmos
en devenir. Estamos asidos por el ritmo cósmico que nos arrastra. De ese
,. Filosofla de la Naturaleza, pág. 181, Club de Lectores, Buenos Aires, 1952.

22

cosmos, con su orden y con su ritmo, sólo aprehendemos y asimilamos la parte
que corresponde a nuestro orden y a nuestro ritmo personal. Dicho de otro
modo, "sólo captamos del medio cósmico -expresa Jaime María de Mahieuaquello que encuentra en nosotros una resonancia, exactamente como un violín sólo vib¡a a las notas incluidas entre ciertas longitudes de onda límites.
Estamos hechos para captar el aspecto del mundo exterior que corresponde
a nuestro mundo interior".H El mundo exterior se infiltra en nosotros por
los canales del suelo, clima y paisaje. Y sin embargo, nos queda siempre un
~~rgen de _autonomía, puesto que tenemos conciencia de expresarnos en decwones deliberadas. Nuestro ímpetu intencional se confronta día a día con
las fuerzas cósmicas. En el seno del universo nuestro dinamismo perso;al se
realiza y se afirma. Un universo espacio-temporal que nos insta a meditar
sobre el espacio y el tiempo.

5.

ESPACIO Y TIEMPO EN EL RELATIVISMO DE EINSTEIN

"Las proposiciones matemáticas, en
cuanto se refieren a la realidad, no
son válidas, y en cuanto que son válidas, no se refieren a la realidad".
( "Geometrie und Erfahrung")
ALBERT

EINSTEIN

La imagen del mundo natural, que estaba en la base del mecanismo materialist_a, ~a sido transformada por obra de la física contemporánea. A ello han
contnbwdo, sobre todo, tres teorías: 1) . La teoría de los quanta iniciada por
Max Planck; 2. La teoría de la relatividad -especial y general- formulada
~r Albert Einstein_en 1905 y en 1915; y 3) . El principio de indeterminaCion de W~mer Hem~nberg. Me interesa destacar algunas de las principales
consecuencias que se siguen para la filosofía, a raíz de estas aportaciones teóricas de la física del siglo XX.
. En los ele~ent~s ú!timos del mundo físico, según la doctrina de los quanta,
impera la discontinmdad. En el interior del átomo, la energía es asimilada
y emitida de manera discontinua. Ya no podemos imaginamos los movimientos . d~ los átomos regulados por leyes semejantes a las que gobiernan
los moVlIIllentos de los planetas. El átomo no es inmutable, ni simple, ni
permanente como lo creyó el materialismo y el mecanismo.
Heinsenberg, con su "principio de indeterminación", nos asegura que no
14

JAIME MARÍA DE MAHIEU,

Arayú, Buenos Aires.

La Naturaleza del Hombre págs. 91 y 92, Ediciones
'

23

�podemos conocer simultáneamente la colocación y la velocidad ~e. una _partícula. Sir Arthur S. Eddington explica: "Suponed que (en cond1c1ones ideales) pueda observarse un electrón con la ayuda de un microscopio poderoso
y determinar la posición de aquél con gran precisión. Para poderlo ver es
menester iluminarlo; así la luz proveniente de esta iluminación alcanzará
nuestro ojo. Lo menos que el electrón podrá emitir será un cuanto. En esa
emisión el electrón recibe de la luz un impacto cuya intensidad no podemos
prever; sólo podemos indicar las probabilidades respectivas de las diferentes
intensidades de los impactos. Así la condición necesaria para estar seguros
respecto a la posición del electrón consiste en perturbarlo de una manera
que no podremos calcular, lo cual nos impedirá conocer el momento que
tenía ... Estamos en un dilema; podemos mejorar la determinación de la
posición con el microscopio utilizando luz cuya longitud de onda sea más
corta, pero esto propicia un impacto más fuerte al electrón y perjudica la
subsiguiente determinación del momento".1 5
Albert Einstein, con su teoría de la relatividad, modifica la concepción clásica de un espacio absolutamente inmóvil y de un tiempo absolutamente constante. En su teoría, espacio y tiempo están ligados inescindiblemente, formando un continuo cuatridimensional o continuo espacio-temporal. Espacio y
tiempo son relativos al sistema de referencia. Es preciso referirnos a la velocidad del sistema en el que se halla ubicado el observador para determinar
los intervalos espaciales y temporales. Las medidas de las distancias espaciales
y de los intervalos temporales no coinciden cuando los sistemas de referencia son diversos. Dos mismos acontecimientos pueden ser, para dos observadores ubicados en diversos sistemas de velocidad, simultáneos para el uno
y sucesivos para el otro.
De las conclusiones adelantadas por Einstein, Ninkowsky y otros epígonos
de su sistema, relacionadas con puntos de vista filosóficos, se han apuntado
principalmente las siguientes:
.
lo. El tiempo no es absoluto, sino relativo al movimiento; es una función
del movimiento y cambia con éste. Por otra parte, el tiempo no es universal
ni uniforme, sino que hay un tiempo local para cada sistema en movimient~.
2o. Tampoco es absoluto el espacio, sino relativo a la velocidad del movimiento de modo que se acorta proporcionalmente a éste.
3o.
dimensiones de los cuerpos son igualmente relativas al movimiento
y disminuyen en proporción de la velocidad. En cambio, la masa de los
cuerpos aumenta con la velocidad.
4o. Hay una íntima fusión entre espacio y tiempo, hasta el punto de que
no tienen sentido el uno sin el otro. Esto lo enseñó en su teoría de la relati-

Las

u

SIR ARTHUR S.

EDDINOTON,

La naturaleza del mundo fLsico, págs. 261-262, Ed.

vidad restringida (esto es, restringida al mov1m1ento rectilíneo y uniforme) .
Años más tarde en su teoría de la relatividad generalizada (generalizada al
movimiento acelerado), concibió el universo espacio-tiempo, admitiendo un
universo de cuatro dimensiones: las tres del espacio real y la del tiempo.1 ª
Desde el punto de vista filosófico, que es el que nos interesa, Einstein, al
no admitir un espacio y tiempo absolutos en el sentido newtoniano, admite
implícitamente que espacio y tiempo no son substancias o seres en sí, sino
accidentes de relación carentes de una medida intrínseca. No hay cuerpos
absolutamente inmóviles en el universo físico. Puntos de vista, todos ellos, que
parecen fundados y que pueden admitirse sin ninguna dificultad.
Es preciso advertir, no obstante, que la teoría de la relatividad es una
teoría científica válida mientras no contraríe hechos científicamente comprobados o principios de la sana razón. Y hay algunas conclusiones del relativismo que, exageradas, contrarían a la experiencia y a la razón. Faria en el
terreno filosófico, ha apuntado algunos puntos de vista erróneos del relativismo einsteiniano :
lo. No es aceptable que el espacio se abrevie en razón del movimiento, ni
que el tiempo se encoja o dilate en el sentido de Einstein.
2o. Ni el espacio ni el tiempo cambian con relación al movimiento, en el
sentido de que se abrevien o alarguen en sí mismos. El relativismo invierte
los términos al plantear el problema. Es el movimiento el que cambia con
relación al espacio y al tiempo. Su medida, o sea su velocidad se modifica,
esto es, se abrevia o alarga, según que gaste más o menos tiempo en recorrer
determinado espacio.
3o. El relativismo llega a conclusiones contrarias al sentido común: repugna biológicamente que una madre llegue a ser más joven que su hijo.
4o. El relativismo confunde el sentimiento psicológico del tiempo con el
tiempo real.
5o. La identificación del tiempo y del espacio es inadmisible, puesto que
en el espacio hay continuidad de extensión simultánea, mientras que en el
tiempo hay continuidad de duración sucesiva.
60. No puede admitirse el espacio de cuatro dimensiones -salvo como
abstracción o símbolo algebraico- porque además de que lo temporal es
de naturaleza diferente, no podemos representarnos geométricamente el es" Véanse las exposiciones del pensamiento científico de Einstein en: La Flsica del
siglo XX, págs. 52 a 58, Breviario 22 del Fondo de Cultura Económica, de PASCUAL
JoRDAN; La Estructura del universo, págs. 76 a 101, Breviario 61 del Fondo de Cultura Económica, de G. J. WHITRow; Historia de la Flsica, págs. 338 a 347, Breviario 84 del Fondo de Cultura Económica, de JAMES JEANs ; Cosmología y Etica,
Curso de Filosofía, tomo 111- , Librería Voluntad Ltda., Bogotá, de J. RAFAEL FARÍA.

Sudamericana.

25
24

�,

pacio de cuatro dimensiones, ni mucho menos podemos admitir el espacio
tetradimensional como una realidad actual.
Un filósofo de nuestros días, versado además en física-matemática, ha ~omentado irónicamente: "Ahora, con la relatividad, el espacio se ha engullido
al tiempo, y el relativista, satisfecho, mide" ( Caba) . Una vez expuesta ~
teoría einsteiniana, vayamos a una consideración personal sobre el espacio
y el tiempo.

6.

ESPACIO Y TIEMPO

Todo cuanto tocamos y cuanto vemos es extenso. Y lo extenso ocupa un
Jugar determinado. Luego la noción de &lt;:pacio nos. ~s suminis1:1',ªda por. nuestros sentidos externos: el tacto y los OJOS. Tambien la nocion del tiempo
la suceProviene' en parte' de nuestros sentidos externos que nos muestran
.
lo: . susión de hechos
y fenómenos que ocurren en la naturaleza (por e1emp
cesión del día y de la noche) . A los datos proporcionados por los sentidos
externos se suma un hecho de nuestra conciencia psicológica: nuestro cuerpo
tiene una extensión determinada y nuestras vivencias psíquicas se suceden
unas a otras.
Aunque diversas, las nociones de espacio y tiempo se nos presentan íntimamente implicadas: 1) recorrer una distancia y ocupar un lugar suponen un
determinado tiempo; pero a su vez el transcurso del tiempo no se pue?e. realizar, para un ser humano, sino en determinado lugar; 2) en el movi~ento
local encontramos la síntesis de tiempo y espacio, puesto que todo movil recorre determinado espacio en cierto tiempo; 3) alguna relación guardan espacio y tiempo con la noción de distancia, . desde el ?1omento en ~ue nos
referimos a acontecimientos distantes y a ciudades distantes; 4) tiempo Y
espacio tienen, en nuestra conciencia, una función englobante: el tiempo. encierra todos los acontecimientos y el espacio engloba todos los cuerpos (idea
' " y su_ "h
vulgar) ; 5) no hay cosa que no tenga a Ia vez, su "
aqm
a ora"ss
, "u
determinaciones concretas espacio-temporales; 6) en la presencia, en el ya
está aquí", se da una trabazón entre el espacio y el_ tiempo.
.
.
Todos los intentos de reducir el tiempo al espacio o el espacio al tiempo
han resultado frustrados. Mientras el tiempo se funda en la duraci6n de los
seres, e) espacio se basa en la extensi6n de los cuerpos. Los momentos del
tiempo son sucesivos, existen los unos des_Pués ,de los o~os; las ~artes del
espacio en cambio existen a la vez, son simultaneas. El tiempo mide no so'
. xm'de, tan
lamente' cuerpos, sino
también fenómenos psicológicos; el espacio
sólo, cuerpos materiales.
La mutua conexión de eseacio y tiempo se pone de relieve en el movi-

26

miento. No se puede transitar por un camino sin cierto tiempo. Pero caminos
iguales se recorren en menos tiempo, aumentando la velocidad. Ambos conceptos se hallan yuxtapuestos y alcanzan su unidad en el ser. Podemos medir
el espacio por el tiempo y el tiempo por el espacio, pero no podemos, desde
un punto cero absoluto, realizar mediciones absolutas. "Jamás podremos nosotros --expresa August Brunner- conocer el ser concreto, sino únicamente
momentos abstractos extraídos de él. El espacio, y muy particularmente el
tiempo, pertenecen a los seres existentes, es decir, a los concretos, y son la
expresión externa, no la razón intrínseca, de la concretidad del ser de cada
ente".17
La noción concreta de extensión, que sirve de base al espacio, es un modo
de ser de la substancia corporal, que le hace tener partes exteriormente. La
cantidad, fundamento de la extensión, hace que la substancia, en su orden
interno, cuente con partes. Y estas partes se hacen externas, limitando al
cuerpo, por la extensión. La noción concreta de duración será sucesiva o temporal cuando transcurra por momentos -antes, ahora, después--, y será simultánea o eterna cuando todo esté presente, sin pasado ni porvenir, a un
acto puro.
Hay varios modos de considerar el espacio y el tiempo: a) como medida
(distancia o duración) entre los seres; b) como medida ( extensión y duración) dentro del mismo ser; c) como conjunto dimensional de todos los
seres en su extensión y en su duración. Las tres relaciones de medida, antes
expuestas, nos están evidenciando que el espacio y el tiempo son reales, puesto
que miden a seres reales. Pero cabe suponer un tiempo y un espacio posibles
si uno de los seres no es real. En la hipótesis de que no hubiese cuerpos qué
medir, no habría ni espacio ni tiempo reales o posibles. Se dice que en este
caso habría un espacio y un tiempo imaginarios. Imaginación, pensamos nosotros, carente de sustentación en la realidad. Esos inmensos receptáculos
-tiempo y espacio- que subsistirían aun cuando no hubiese cuerpos, son
como las alas de las aves que imaginásemos prescindiendo de la existencia
de las mismas aves.
Del hecho de que adquiramos las nociones de espacio y tiempo por medio
de la conciencia psicológica no se deriva que estas nociones sean subjetivas.
Las nociones de extensión y duración no tan sólo las intuimos en nosotros
mismos, también en el mundo exterior nuestros sentidos advierten la existencia objetiva de lo extenso y de lo durable. No se trata, en consecuencia,
de nociones "a priori", como lo creyó Kant, sino de datos suministrados por
la realidad del mundo (experiencia externa) y por la realidad del yo (experiencia interna). Tampoco podemos admitir que espacio y tiempo existan
en sí, como realidades substanciales, independientes de los cuerpos y del co11

AuousT BRUNNER, Ideario Filos6fico, pág. 156, Ed. Rayfe, Madrid.

27

�Cla k
Gassendi a menos de connocimiento, como lo enseñaron ~ewton, .. r e_ yinmensidad y eternidad. El
fundir esas nociones con los atnbutos divinos.
l
osas Ni
.
.
entes de razón con fundamento en as c
.
espaeto, como el tlembP.°'u·son . por otra parte entes reales y físicos. Porque
d
la l
f0 rmas puramente su Je vas, ru
'bl
esta posibilidad prece e a
ocala extensión es verdaderamente posi e, y
•
ue ciertamente
liza "ón de los cuerpos, llego al concepto de espacio. y porq
d .
ci
.
,
una
duración
tengo
el
concepto
e uempo.
r,e da en las cosas una suces1on Y
,
.al
.
os
ahora
en
nuestra
exploración
del
universo
maten
.
,
ProS1gam ,

7.

ExJ&gt;LORACIÓN DEL UNIVERSO MATERIAL

Si somos seres-en-el-mundo no p odemos dispensarnos la tarea dedi estudiar
fil s6
undo material en sus causas y razones últimas. Antes del estu o o ;~ m d 1 universo físico es preciso ofrecer un estudio científico de los cuerpos
ico e . á de base a' la Cosmología. y la Cosmología, como las restantes
que servir
b
·nstrumento de
disciplinas filosóficas, está al servicio del hom re, como un i
pe~~::e~d~i:iv;c::~ presenta lleno de cuerpos, de s~stancias m~:r;l~
ue rcibimos por los sentidos y que están dotadas de ciertas pr?~ie a es_.
q
pe.ó peso figura
.
d"iv1s1
. "b"l"d
:.......penetrabilidad' calor, electricidad,
afii l ad ' ""
.
c-xtensi
. les o elementos tienen diferentes
. d n,, · ' sonido' etc Los cuerpos S1IDp
ruda . dad
qUlllllca, cíf cas' c·onocemos hasta ahora, alrededor de 92 elementos.
prop1e
es =:t~ se. forman los compuestos: astros y cuerpos terrestres soCon estos el
.,
d d Ad ás de esta materia ponderable es
metidos a la acc1on de la grave a .
em
l
cío
sible que exista el éter o la materia imponderable ,ue_ llena ea :~abl;
~
.
1 . tersticios que separan las moléculas entre s1. Sm peso P
mcldusod
osdm
an
sutileza
y
movimiento,
el
éter
tiene
como
papel,
al
decir
y ota o e gr
,,
d
sabio "servir de sujeto al verbo ondu1ar .
d
e un
' randes le es de la conservación de la materia, de la ~sa y e
Las tres g
. y
la física a fines del siglo pasado, han Sido conla energía, reconocidas por
. .
d' Antes se decía:
t
r la ciencia de nuestros ias.
tradichas, al menos en p~ e, po
" . ) "La masa permanece inal1) "El contenido del uruverso es constante ' 2 .
.
ta". 3) "La
te;able a través de las ~odificaciones qube. el cu:rgun:xi:::: s~ fo~as"
,
d
e SinO que se cam ia en
energia no esaparec ,
,
. l) "La materia puede ser
.
d ) Hoy dia se reconoce.
•
(en sistemas cerra os.
,
d" t "· 2) "La masa no
.
uede convertirse en energ1a ra ian e '
.
"
destruida, o sea, P
,
la 1 "d d. 3 ) "La energía se degrada .
. al
bl . o que vana con
ve oci a '
.
"L
~ m tera e, sm
, d
bierta por Camot, nos ensena:
as
En efecto, la ley de la entrop1a, escfu
enermas inferiores cada vez
,
d
d
to es se trans orman en
i:,·
energias se
an, es
al equilibrio térmico estable, en que toda
menos reversibles, Y propen en

:gra

28

d

nueva transformaci6n sería imposible". Al degradarse la energía y al tender
a desaparecer, ¿ cómo seguir hablando del progreso indefinido de nuestro
mundo?
Los cuerpos experimentan fen6menos físicos que no entrañan alteración
en su naturaleza y propiedades --calor, sonido, electricidad, magnetismo, cristalización, peso, etc.-; fen6menos químicos que alteran su naturaleza y propiedades -afinidad, valencia, atomicidad-; y fen6menos alotr6picos que
envuelven ciertas modificaciones bastante profundas en los cuerpos, pero sin
cambio de su naturaleza --cambio del oxígeno en ozono- y sin reversibilidad.
El átomo es una partícula pequeñísima, constituido de núcleo y periferia,
indivisible químicamente y dotado de extensión y de peso específico. Aunque
indivisible química y mecánicamente, el átomo puede desintegrarse espontáneamente en ciertas substancias llamadas radioactivas y forzadamente mediante Ja electricidad. Bohr y Sommerfield consideran al átomo como un
pequeño sistema planetario, en el cual los electrones exteriores giran en órLitas diferentes y fijas (niveles, configuraciones o pisos), a enormes distancias ( miles de veces mayores que el núcleo) . La ciencia contemporánea ha
encontrado en el átomo cuatro corpúsculos simples: el positón, el negatón,
el neutrón, y el mesotón o electrón pesado; y varios compuestos: los protones,
de masa 1, mezcla de neutrón y positón; los neutrinos, de masa nula, mezcla
de un positón y un negatón (hipotéticos); los deutones, de masa 2, mezcla de
2 protones y 1 negatón; los heliones de masa 4, mezcla de 4 protones y negatones. Cada vez que se desintegra el átomo en sus elementos componentes,
bien sea por electricidad ( electrólisis o empleo de los tubos de Crookes, que
emiten los rayos catódicos y los rayos X) o por descomposición de las sustancias radioactivas, se pone de manifiesto su actividad o energía.
Gracias al análisis espectral se ha podido localizar en los cuerpos determinadas sustancias, se ha predicho la existencia de nuevos elementos no conocidos, se ha estudiado la naturaleza de los cuerpos celestes y de las atmósferas que los rodean y se ha dado un notable impulso a la teoría electrónica.
El análisis espectral, descubierto por Kirchhoff y Bunsen, nos muestra los
diversos elementos que entran en la composición de un cuerpo mediante procedimientos que lo hacen luminoso. Estudiando más de cerca la naturaleza
de las radiaciones -&lt;lesprendiiniento de electrones- se ha podido concebir
la actividad interna del átomo en la siguiente forma: "a las órbitas más externas corresponden las propiedades físico-químicas; a las intermedias, las
radiaciones caloríficas y lwninosas; y a las internas, los fenómenos radioactivos". Siempre que los niveles encierran el número de electrones que les
corresponde, el átomo se halla en equilibrio. Cuando un electrón desaparece
de un nivel, otro electrón, de un nivel vecino, ocupa su puesto. La influencia
29

�•
b' · es y afinidad es redecisiva de este fenómeno en las valencias, com inac1on
&lt;lucido a leyes por la Química.
.
.
d
,
l 'f" "
se irradia de un mo 0
Max Planck observó que la energ1a ca on ica n~
..
tantes"
.
niforme sino por saltos o sea eor cantidades f1JaS y cons
continuo y u
,
'
l
'
mo la
("cuantos") . La teoría de Planc~ ~~o a comprobar que a energ1a, co
materia no es indefinidamente d1v1sible.
'
b
d
esentar en esLa exploración del universo material, que aca amos e pr
. l
nos deja ver un sistema coherente de hechos y de leyes part1cu ares
~::º;ide una explicació~. La ciencia experimental ti~ne o;~:nse;ís~:::1:i:
r la ciencia especulativa. Las leyes y las causas e .
.
:da nos pueden decir acerca de la existencia o la no existencia bde un~ ca~~

;::;r:i.

extra-matferi~mleqnuoes ecxap~:ep;¿x:::nh::h~:.
:e:tí~!c: e:r:::~~osose:
cuentan
eno
,
'
•
·
.
.
í salirse del cuadro de sus indagac1ones
puramente
inteligente puede, eso s ,
. .
f"l , f
El Abbé Lemaitre, pro. tíf
elevarse hasta el conoc1rrnento i oso ico.
,
ªreesonr d1cae:/universidad de Lovaina y titular del premio Nóbel de _Asdtron'otrrna,
•
"
especie e a orno
adoptó como hipótesis sobre el origen del U ruverso, una .
f
. ..:
dio-activo que se hubiera desintegrado en un gigantesco uego
pnmiuvo ra
,
.
·l l ·
s pobladas de
. . Centellas de ese fuego habnan sido 1as is as ummosa '
.
•
1 E 'tomo radiode artif1cio.
'les de millones de estrellas de nuestro uruverso actua . . , se a ,
rrn .
. , , . de materia en estado de condensaaon, habna, pues,
acuvo porc1on uruca
d h " 1s E
'.d
sus v;..tualidades opulentas todo nuestro mundo e oy .
n
contero o en
'"'
·
h · t ' haya
d
so la Ciencia no puede probar que el mundo, visto ac1a a ras,
:~d: :emo. Sus indagaciones hechas en el tiempo no pued~~ l~;;;: nunca
l término de una cadena temporal de causas que se supone iluru
.. . .
a
.
.
d'o de mundos inf1mEl drama de nuestra ex1stenc1a se representa en me i
. 'tamente pequeños. Comparados con las estrellas, no
tamente grandes e infiru
,
,
e electrones. comparados con el tamaño del electron, somos essomos mas qu
,
., b' ·
.
De d' de proviene el macrocosmos? Esta cuestion, as1ca
trellas inmensas. ¿
on
• ,
1· d
en la Filosofía de la Ciencia, no puede ser abordada por nmgun cu tJva or
de las ciencias particulares.
8.

ÜRlGEN DEL UNIVERSO

. Ha tenido un origen el universo, o ha existido desde siempre? ¿Se. trat:á
bstancial de otro ser que lo derivó de su propia su sde una emanac1on su
, .
~
tancia, o bien es una nueva modalidad producida en s1 mismo por otro ser.
é

,. SANTO

• SIR
11

R.

BoioELOT,

eor

habrá tenido el universo un origen
creación, pasando del no ser al
i.er mediante la intervención de un agente bastante poderoso?
Nadie podrá sostener, con fundamento, que la materia del universo existe
de sí misma y por sí misma. La existencia de la materia no pertenece a su
esencia. Podemos pensar en la materia como meramente posible. Si la materia no es de sí misma y por sí misma, tuvo que ser producida por un Ser
superior a ella. Y como la materia primera, aunque puede ser sujeto de varios cambios no tiene sujeto ella misma, debió ser hecha en toda su substancia, lo cual equivale a decir que debió ser creada. De la nada al ser hay
una distancia infinita que sólo Dios puede salvar. La creación, en otras palabras, exige una· potencia infinita. Santo Tomás arguye: "Si Dios produjese
las cosas de un sujeto preexistente, no serían causadas. Es así que todas las
cosas son causadas por Dios. Porque todo ente o es el mismo ente por sí
subsistente, y por lo tanto toda la plenitud del ser, esto es el ser infinito;
o es un ente participado que tiene en parte la perfección del ente, vale decir,
es finito; ahora bien, el ente por sí subsistente es único, los demás entes
tienen de él el ser, o para ser deben ser producidos por él".18
En su obra El universo nos rodea,2° Sir James Jeans apunta que "la física
moderna tiende a resolver en ondas todo el universo material". Estas ondas
son de dos clases: ondas embotelladas, que denominamos materia, y ondas
libres, que denominamos radiación o luz. Estos conceptos reducen la totalidad del universo a un mundo de luz, potencial o existente, de manera que
toda la historia de su creación puede relatarse completamente, con perfecta
exactitud, en cinco ealabras: "Dios dijo: Sea la luz". Según la segunda ley
de la termodinámica, el estado más común de la entropía es tal que la sustancia y la energía tienden a una difusión homogénea. La entropía -reversión
de estados condensados a estados difusos- está aumentando y, por consiguiente, la energía se está distribuyendo uniformemente en el universo. A
más de este tipo corriente de la energía del Cosmos, existe la energía radiada
que tiene su fuente en las perturbaciones atómicas. Estas radiaciones revelan
una degradación general de los átomos compuestos y suministran la evidencia de que la materia puede aniquilarse. La tesis de que el universo se está
dilatando, uno de los más recientes desarrollos de la teoría de la reJatividad,
brinda un fuerte apoyo a la hipótesis de la degradación de la energía. Las
observaciones astronómicas más recientes nos indican que el universo se dilata con velocidad vertiginosa. En consecuencia, la vida del universo se reduce a algunos cientos de millardas de año. La energía, empleada en agrandar el espacio, se está perdiendo. Eddington atribuye la causa de la expansión
al desequilibrio producido por las condensaciones de la energía que implican
é No

TowÁs, Suma Teológica 1 q. 44, a. 1, y q. 45
El universo que nos rodea, p. 83.

a.

2.

JAMES JEANs,

L'origine de l'univers, P· 14.

31
30

�una rarificación de la sustancia en las zonas neutras --donde los efectos de
las condensaciones se anulan entre sí-. Por consiguiente, el proceso de expansión o de eclosión está determinado por una disminución de ener~ía en
la zona neutra. No ha faltado quien se haya sentido impelido a deducrr que
las. estrellas nacieron hace diez millares de millones de años, sin atmósfera,
v que los rayos cósmicos, son los fenómenos secundarios de la aparición de
~na estrella. Lemaitre se atreve a afirmar: Yo describiría la evolución, del
modo siguiente: En el origen toda la masa del Universo existía bajo la forma
de un átomo único, el radio del Universo aunque no estrictamente nulo, era
relativamente pequeño. Todo el Universo resulta de la desintegración de este
átomo primitivo. Puede demostrarse que el radio del espacio debe crecer.
Ciertos fragmentos, al retener sus productos de desintegración, han formado
los montones de estrellas. Según el método propuesto por Jeans, la formación
de las nebulosas extragalácticas puede explicarse -después de la formación de
las estrellas-- a partir de materiales gaseosos que llenó el espacio. Pero toda
esta concepción física del mundo fenomenal, sujeta a medida, podrá ser una
física nueva, pero nunca una nueva filosofí~.
.
•Es infinita la dimensión del Universo? Infinito es lo que carece de fm
0 ~e término, ya sea bajo todos los respectos (infinito absoluto) o sólo bajo
algún respecto, por ejemplo, la extensión (infinito relativo). El infinito de
los matemáticos, aunque siempre puede crecer, es siempre limitado, pero indefinido. Ahora bien, la extensión infinita del universo no puede admitirse
a menos que se demuestre su existencia, cosa que no se ha hecho. Por lo
demás, nunca advertimos, en todas las cosas materiales que nos rodean, la
perfección infinita. Y el mismo concepto de extensión infinita entraña grandes y graves dificultades. La física moderna, nacida de la medición de las
observaciones, trabaja sólo con magnitudes experimentalmente mensurables.
Sólo el creacionismo está libre de contradicción. "En efecto -observa Juan
Rosanas, S. J.- la razón humana o admite la existencia de un ser necesario
o no; si no la admite es menester que admita un proceso indefinido de un
ser de otro ser, y así cae en el ateísmo. Si admite un ser necesario, o concede
aue es único o no; si no lo concede, es necesario que por lo menos sean dos
1~ seres necesarios, y así viene a dar en el dualismo. Si concede que el ser
necesario es único, o afirma que todos los demás se derivan de la substancia
del único ser necesario o no; si lo primero, tenemos el panteísmo; si lo se"'Undo la creación porque si los entes no se derivan de Dios por emanación,
o
'
'
tuvieron que venir de la nada por creación. Pero el ateísmo, el dualismo y
el panteísmo son contradictorios. Luego la razón humana, si legítimame~te
discurre, tiene que admitir la creación". 21 El ateísmo repugna a la contm21
JUAN RosANAS, S. J., T emas de Filoso/la Natural, p. 23, Editorial Poblet, Buenos
Aires.

32

gencia misma de los seres mundanales que implican un Ser necesario. El dualismo incurre en la contradicción de afirmar que la esencia divina corresponde a varios individuos, por una parte, y por Ja otra sostener la existencia
actual -y toda existencia actual es un individuo determinado- de la misma
esencia divina. El panteísmo, al identificar a Dios con el mundo, le hace
necesario y contingente a la vez, perfecto e imperfecto, diforme en su ser.
No podemos arrancar de las cosas del universo al espacio y al tiempo, para
independizarlos como representaciones infinitas. Por adición -añadir cuerpos a cuerpos-- nunca podrá obtenerse la infinitud, que no es cosa de masa
~ino de fuerza unitaria y total. La posibilidad ampliadora del tiempo y del
espacio -cosa de imaginación- no conduce a Ja infinitud auténtica. Las
múltiples cosas reales -todas las que se quiera- tienen un número finito y
están en un tiempo determinado. La totalidad múltiple y cambiante de las
cosas reales no se explica sin un fundamento extra-mundano único, independiente, eterno, infinito. ¿ Y qué decir del orden universal?

9.

ÜRDEN UNIVERSAL

Hay un orden cósmico. El hecho es indubitable. Muchas cosas devienen hacia
un objetivo fijo, aún sin conocer dicho objetivo. Tal es el caso de los cuerpos
naturales que actúan siempre de la misma manera, que resulta ser la más
adecuada. ¿Casualidad? Ya Anaxágoras advertía que no fue el azar -causa
impenetrable para el espíritu humano- ni el destino -palabra hueca inventada por los poetas- el principio que en el universo informe impuso el orden
y la belleza; fue la inteligencia infinita e independiente que, "no mezclándose con nada, existe sola y por sí misma". ¿ Cómo un ciego azar pudo jamás
componer el gran libro del Cosmos? Basta observar los cuerpos que actúan
e influyen los unos en los otros, obedientes a la atracción universal, conforme a sus masas y distancias; el orden finalista que subordina al mineral a la
planta, la planta al animal, el animal al hombre, para percatamos de la
adecuada disposición de Jas cosas a su fin. Observando las maravillas instintivas del mundo animal, el célebre entomólogo H. Fabre se sintió compelido
a exclamar "que estaba viendo a Dios en los insectos". ¿ Quién no descubre
en el reino mineral "esa energía vivaz que ordena todos los elementos de la
planta en bien del todo, que asegura la nutrición, el desarrollo, Ja floración,
fecundación y perpetuidad de la especie"? En los animales es tan clara y
tan firme la tendencia ordenadora -asegura Hugon-, tan segura la armonía y solidaridad de las partes, que basta una sola vértebra al naturalista
sagaz y ejercitado para reconstruir mentalmente el organismo de tal especie

33
Hl

�animal".22 Y hasta en el reino mineral asombran las propiedades permanentes e irreductibles de tantas especies de cuerpos simples y compuestos. Conocer una cosa desconocida mediante otra ya conocida, es demostrar. En
términos de escuela se llama demostración "propter quid" a la demostración
por causas, y demostración "quia" a la demostración por efectos. Tratándose
de Dios sólo cabe la demostración por sus efectos, pues a Dios nadie le reconoce causas. Dos condiciones son siempre requeridas en la demostración
admisible: la., que haya conexión entre el efecto y su causa; 2a., que haya
en el sujeto luz suficiente para descubrir esa conexión. Ahora bien, es evidente que no se puede negar la existencia de efectos en el mundo, y que
la inteligencia humana es capaz de aprehender el nexo entre causa y efecto.
En la quinta vía de Santo Tomás, como en las cuatro restantes, se pueden
uescubrir cuatro estadios : 1o. Un hecho cierto de experiencia: adecuada
disposición de las cosas a un fin como punto de partida; 2o. Un principio
filosófico: el orden supone al ordenador; 3o. Un segundo principio filosófico: en los seres esencialmente subordinados es preciso llegar a un primero;
4o. Hemos de llegar a un supremo ordenador.
Hechas las explicaciones precedentes sobre la demostración por efectos y
expuesta la mecánica interna de la quinta vía del aquinatense, dispongámonos a escuchar las palabras del Santo Doctor: "La quinta vía se toma del
gobierno del mundo. Vemos, en efecto, que las cosas que carecen de conocimiento, como los cuerpos naturales, obran de la misma manera para conseguir
lo que más les conviene; por donde se comprende que no van a su fin obrando
al acaso, sino intencionadamente. Ahora bien, lo que carece de conocimiento
no tiende a un fin si no lo dirige alguien que entienda y conozca, a la manera como el arquero dirige la flecha. Luego existe un ser inteligente que
dirige todas las cosas naturales a su fin, y a éste llamamos Dios". 23
Según la clásica definición agustiniana, orden es la disposición de cosas
semejantes y diversas que da a cada una su lugar conveniente. Atracción cósmica, combinaciones químicas, procesos biológicos, instinto animal, propiedades físicas de los materiales de construcción, leyes lógicas del entendimiento
humano todo en suma está evidenciando esa disposición natural que tienen
' de un' modo constante, uniforme y universal. Los libros de
las cosas' a actuar
ciencias están llenos de numerosas y complejas leyes físicas, químicas, biológicas que rigen los cuerpos distribuidos en las inmensidades del espacio. Y
no se trata simplemente de un orden estático que coloque a cada cosa en
el lugar que le corresponda por su categoría y valor, sino de un orden dinámico que dirige y coordina energías bajo un plan único. Este orden escalonado: satélites-planetas-sol-engranaje cósmico, no está hecho por la mano
., HuooN, Las Veinticuatro Tesis Tomistas, p. 233, Editorial Poblet.
" SANTO To11Ás, Summa Theologica, I, q. 2, a. 3.

34

del hombre. Ni siquiera el orden intramundano: materia inorgánica-vida vegetal-vida animal-humanidad, en que los entes inferiores ceden en provecho
de los entes su~riores, ha sido organizado por el hombre. Las maravillas del
universo macroscópico y microscópico ponen de manifiesto una vasta e inteligentísima organización estática y dinámica de elementos cósmicos. •Cómo
eludir, ante la vista de los efectos, la existencia de una causa proporci~nada?
Un~ organización gigantesca como la apuntada, es el contrapolo de la casualidad, del azar, del acaso. El universo mismo no ha podido dictar sus sabias leyes, porque no es un ser viviente ni inteligente. Ahora bien, si el universo y el hombre no son capaces de dictar las admirables leyes cósmicas,
no es posible eludir la existencia de un Ser Supremo extramundano que rompió el equilibrio inicial del campo gravitatorio, lanzando a los planetas sobre
la tangente de sus órbitas. A este Ordenador y Organizador del universo le
llamamos Supremo, en virtud de que no cabe recurrir a una sucesión indefinida
de ordenadores finitos en cadena interminable, sin arribar a un último Ordenador independiente.
Las existencias condicionadas intramundanas tienen su fundamento en
consecuencia, en la Existencia incondicionada extramundana. Las cosas :núltiples y mutables y la suma de su totalidad finita, implican la unicidad inmutable e infinita. Frente a la mutabilidad, temporalidad, dependencia y limitación del conjunto universal está el Ser fundamental y fundamentante -uno,
eterno, independiente e infinit0- que es por sí mismo una auténtica y positiva totalidad de infinitud.
La capacidad para el ser no tiene límites. Lo que está limitado, disminuido
en su ser, en cualquier grado, no es debido a que es, sino a una causa extrínseca que le limita. Lo que de algún modo es imperfecto exige una causa
eficiente más perfecta. De la diversidad de grados de perfección en las criaturas llegamos, por escala, al conocimiento de un solo ser en quien reside
la razón de ser de los diversos grados de perfección y de su misma limitación. Porque "lo que es máximo en tal grado o género es causa de todo
cuanto a tal género pertenece".24 Por los grados imperfectos -cosas dotadas
de más o menos ser, de más o menos vida, de más o menos inteligencia, etc.llegamos a la Perfección esencial: plenitud de ser, de vida, de inteligencia.
He aquí una vía para ascender desde lo múltiple subordinado hasta la Unidad suprema: Perfección de perfecciones y Ordenador de ordenadores.

"

SANTO

ToMÁs, 11 Contra Gentes, cap. 15.

35

�EL TEMA DE LA LIBERTAD EN LA FILOSOFfA
DE KARL JASPERS
Lic. JoRGE MoNTEMAYOR

SALAZAR

Universidad de Nuevo León

LA LIBERTAD, rasgo fundamental en toda existencia humana, es el tema que
el filósofo de Oldemburgo, Karl Jaspers, aborda con singular maestría en su
magna obra Filosofía. La meditación existencial de la libertad parte de un
preguntar, espontáneo y natural, que todo hombre se hace respecto de su
propio ser. El hombre no está confundido en el mundo de los objetos. No
es un objeto más. Su conciencia existencial le hace evidente su capacidad
de libertad. Natural es que el hombre pregunte por ella. En la presencia del
ser-sí-mismo se explica el interés de indagar por la libertad y por querer
que ella sea. En el querer se advierte nuestra libertad. La libertad -expresa
Jaspers- se quiere porque ya le es presente un sentimiento de posibilidad. Las
preguntas sobre la libertad y sus correspondientes respuestas, no son el resultado de una calculada abstracción, sino de una profunda preocupación
vital. Por la libertad que somos, la importancia de este preguntar destaca
la significación del ser-sí-mismo. El que interroga está implicado en su propio inquirir; late en él, una personal exigencia de saber ¿por qué él quiere
llegar a ser él mismo en su sendero histórico? Desde esta perspectiva la libertad se convierte -para Jaspers-- en un verdadero signum de aclaración
de la existencia.
El hombre, capaz de entender el mundo, centra su atención en su propia
personalidad para profundamente conocerse. Es "la expresión del ser-sí-mismo
que se da cuenta de su posibilidad como ser que decide acerca de sí".1 La
proyección de la libertad se da en la realidad empírica temporal, nunca en
una instancia trascendental. Sólo se comprende la libertad en el existir con' JASPERS, KARL, Filoso/la ( Col. Biblioteca de Cultura Básica), Tr. del alemán por
Fernando Vela, Ediciones de la Universidad de Puerto Rico, Ed. Revista de Occidente,
Madrid, 1959, t. 11, Cap. VI, p. 36.

37

�reto de los hombres que la expresan. Hablar de ella es reafirmar la am_ioníla
eindisoluble que guarda con la eX1stenc1a.
·
· N o puede pensarse la una
sm ta
M d'
.
,
ta
te
del
ser
humano
e
ian e
L libertad se prueba en la accion cons n
, :
otra.
a
h
,
sciente
de
si
rmsma,
favo1 libertad la existencia se aclara, se ace mas con
L
a . do ~ despliegue más constructivo e integrado de tareas humanas. d'a
reclien
. , exi'stencial, por la libertad, fortalece. y vitaliza, fundamenta y 1ac aracion
namiza la obra humana en el camino de la vida.
Karl Jaspers explica la aclaració~ de la libertad existencial mediante la
consideración de las siguientes cuestiones:

ACLARACIÓN DE LA LIBERTAD EXISTENCIAL

1. La libertad como saber, como albedrío, como ley.
. en que me percato de. mi existir
frente
Me sé como libertad en la medida
.
, El saberme "yo" como "existente" en una realidad VIgente, coma 1o demas.
•
·
· nes vitales
pleja y variada, es el hecho de donde afloran _las pnmera;r:np::~i~'En el sa.d 1 libe tad Es necesario sin embargo, decir con Jasp
q .
e atodavía
r no
• so libre, pero
'
sin conocimiento no hay l'be
i rtad". p.ºr el cober
dvierto m{campo de posibilidades. Ante el abanico de op~iones, q~e
me ofrece mi albedrío habrá de optar y. d~cidir. N~ f~nci~Sn~ra si~
• ponerse en movnruento
m con2
un contenido real que le perrmta
. lbed , decisorio.
h l'bertad"
tenido, el albedrío no es todavía libertad, pero. sm a
no ~o . ªY., i de un.a
. , d I libertad se configura mediante la extenonzac1on
La expresion e a
d t
· ado En todos
d eta que decide sobre un contenido concreto y e ermm . . .
co:e~os actos en donde la tarea expresable debe ajustarse a un cnteno noraq . d carácter obligatorio se hace presente la libertad trascen~ental, que
m~ti~oa ~a libertad del saber'y la libertad del albedrío, sin excluir e_l aca~a-

~::i~:

:i:nt: a la norma que se patentiza al dsujeto como c~~:n;::nl~~:~::a::~~~:
Respetar el contenido de la norma es a optar un\:bo su'etarme a un preEn la libertad t~ascend~ntal, q~e /:;c~~~~~d:ctiva qu~ cumpliendo con
cepto de contemdo va~oso, s~ g
.
richos del albedrío. En ocalas indicaciones norm~tivas, ev~tal lo\ p;:~bl7 ~~ Oldemburgo- "no puede
siones como la anterior -sena a e i oso o
haber libertad sin ley."

2

38

JASPERS, KA.RL,

op. cit., p. 38.

2. La libertad como idea
El hombre, colocado en la existencia, otea un horizonte ilimitado de posibilidades existenciales. "Yo me sé tanto más libre cuanto más extraigo de la
totalidad, sin olvidar nada de las condiciones de mi acto, la determinación
de mi visión y de mi decisión, de mi sentimiento y de mi acción".3 En función de sus aptitudes el "existente" se dispone a actuar conscientemente en
rl mundo. Esta actitud del ser humano presencializa su libertad. "Yo me
hago libre ampliando sin cesar mi orientación intramundana, cuando me
doy cuenta ilimitadamente de las condiciones y posibilidades de acción y en
tanto que dejo que me reclamen todos los motivos y todos tengan valor para
mí. Pero de esta acumulación compleja únicamente surge la libertad en la
medida en que se realiza la relación interna del mundo en que actúo, conexionando todo con todo, no sólo fácticamente, sino también para mi conciencia en tanto que ésta es los ojos de la posible «existencia»".4 El adecuado conocimiento que el hombre tenga de sus perspectivas existenciales le
habilita para colocarse en un campo proyectivo más amplio y revelador, sin
que pueda, por ello, pensar que el bagaje ideológico-existencial adquirido,
le ponga en una situación vital acabada.
Mediante la idea de libertad y ampliando mi orientación en el mundo me
hago más capaz en mi "ser libertad". Mi conciencia debe articular las experiencias y acontecimientos del mundo cotidiano. En la comprensión de mi
mundo, advierto un panorama ilimitado de factibilidades humanas en donde
la acción del hombre no agota la inmensidad de lo real. Es conveniente que
por la idea oriente mi conocimiento empírico del mundo, elaborando esquemas de acción con sentido y significación. El esquema es algo susceptible
de complementarse, vitalizarse y agrandarse, mediante la vivencia de nuevas
aventuras humanas. La labor de sustraerme de la totalidad de lo existente,
por el conocimiento de mi ser-sí-mismo en el mundo, me fortalece en el sentimiento de saberme decidiendo, actuando, analizando, proyectando acciones, es decir, siendo libre.

3. La libertad como elección (Resolución)

La vida humana se desenvuelve aquí y ahora. En situación y circunstancia
el hombre actúa en un mundo que le reclama trabajo y dedicación. La facultad de responder de manera personal nos muestra la libertad originaria
de todo ser humano. La expresión de esta libertad mediante el acto decisorio
• !bid., p. 39.
' Ibidem.

39

�. 1
t das las condiciones posibles se hagan
no puede esperar, para surgir, e ~ue o.
li
limitado el hombre
D de su propio honzonte am:2 ° 0
'
11
presentes para e º· es
.
'
t En esto consiste pretestimonia un actuar que le caractenza y comprome e.
.
libe t d el mérito en el uso de ella.
Cisamente su
r a · ,Y
lgaman en el acto de 1a l'b
i ertad · "Elección
Elección y reso1ucion se ama
.
.
, ·
la resolución
. , d er O mismo en la existencia empmca · · ·
.
1
es la reso uc1on e ; '.,
ta" s La resolución como expresión de hse patentiza en la e ecc1on con~~e . .
dere evalúe los motivos
que pon
y
.
tua
bertad debe suponer una reflexion previa
, 1•
· ta · la presencia y ac de la elección del ser-sí-mismo. Es, eln u tIIDla ~s nL:a~legido queda impreso
., d
h
la que funda a reso uc10n.
Cion e1 ser umano.
.
r sentido el ser de mi existenen mi programa de VIda y signa con su pee~ iar
.
rmación de la
. L continuidad de elecciones y resoluc10nes explica la fo
. .
ch1_a. .a d la libertad personal. "La elección expresa para la co~c1enc1~ que
1stona e
d
•
reo mi propio ser
en la decisión libre no s6lo actúo en el mun o, smo que e ,
de tal
. 'd d 'hi t'rica'
Yo sé que no estoy solamente ah1 y soy
.
O
en contmm a
s
•
,
,
•
ue en la acción y la decimanera y, a consecuen~ia de _ello, actú~ as1,dsmo ·\cción y de mi ser. En la
.,
también al mismo tiempo, origen e m1
.
~10n so'.
.'
1 l'be tad en la cual no solamente decido sobre algo,
resoluc1bón e~IIllrun•s::oy ªn: p:edo separar la elección y el yo, sino que yo
smo so re IIl1
•
que me com. mo soy la libertad de esta elección".e Por la tarea prop1~ d' 1 bl . tiIDlS
•
nal Esta tarea me revela la m iso u e m
promete, mod~}º ~1 ser
La libertad de la elección y en la elección
rnidad de la e.ieccmn Y e Y ·
. d
b
La con. . .
, .co El hombre es el artífice e sus o ras.
nace de mi existir empm ·
. . •
d un ser humano
. . de una libertad actuante emana ongmanamente e_ . .
del ser
c1enc1a
1 .,
gota definitivamente las pos1b1hdades
ue
"existe".
La
reso
ucion
no
a
.
.
.
lif'
d
Jaspers
q
.
.,
, ica La elección o111gmar1a es ca ica a por
en la manifestac1on emprr .
. .
d I libertad personal, el
como comunicativa. Al pensar y dec1d1r,, en uso e a
hombre lo hace en vínculo con los demas.

¡.~:,,

4. Huída ante la libertad.
. b'Jetable. "El hombre que ha
•
d
1 persona es mo
El ser de ~a hberta ' en . a h . , dola fundamento de sí mismo, no cod 1 libertad" 7 Identüicarse
probado la libertad ongmana, ac1en
, ·
más que el ser e a
·
noce ahora como autentico ser
t de historicidad es desenvol.
, ·
en un marco concre o
'
1.:omo existente empmco,
h
t d hombre La actitud huver y expresar co~ ello e~ serdliblre ~e ª::;m:e~tra obra~do y decidiendo.
mana, en el paso mdetemdo e a v1 a, se
• JASPERS, KARL,

op. cit., pp. 40-41.

• !bid., p. 42.
T

40

JASPERS, KARL,

No podría ser de otra manera. °El compromiso existencial se basa en la dimensión de libertad que es el hombre. En el apropiado ejercicio de la libertad el hombre se realiza auténticamente. En formas de proceder inauténticas se distorsiona existencialmente. La autenticidad es -para Jaspers- el
buen uso y disposición de las posibilidades propias en la acción concreta.
En el proceso de autoidentificación el hombre se reconoce existente, es
decir, se siente ser-sí-mismo. En esto se funda precisamente el sentimiento
de su compromiso y responsabilidad. Una elección precede a la decisión y
adoptarla va siempre acompañada de inquietud y no pocas veces de temor.
"La elección, en tanto no se realiza, implica algo incierto y, por tanto, inquietante".8 La angustia en la libertad representa una experiencia personal
intransferible. En la soledad de la crisis se acentúa la comunicación con la
decisión. No se debe renunciar a cumplir con el testimonio que reclama el
ser-sí-mismo. Responder, activa y valerosamente, a los requerimientos que
la vida plantea, es seguir el camino que concluye en las satisfacciones más
íntimas que el hombre puede experimentar. Decidir es expresar la capacidad
de libertad. Con ello el hombre cumple su obligación existencial. "Nada puede quedar sin decidir" expresa, categóricamente, Jaspers. Las tentaciones de
renuncia o abandono, frente al deber de decidir el ser-sí-mismo, son combatidas por la exigencia de autoidentificación que no es otra cosa sino el saberse "siendo" en el mundo.
Proyectar mi acción en el cuadro histórico de las posibilidades personales
requiere, necesariamente, que yo sepa lo que quiero. Si esto no lo dilucido o
resuelvo oportunamente tendré lo que Jaspers llama: "Angustia ante la libertad". "Si no sé lo que quiero, me quedo perplejo ante las infinitas posibilidades, me siento como si no fuera nada, y tengo, en lugar de angustia
en la libertad, angustia ante la libertad".9 Ante el inmenso horizonte de la
realidad debo preocuparme por responder adecuadamente a la interrogante:
¿ La libertad para qué? no permitiendo, así, que se genere la sensación de
impotencia e incapacidad. Mi tarea en el mundo es realizarme. Los testimonios de decisión, de querer, de libertad, van modelando mi ser. En esta
tarea, los pequeños o grandes actos, las faltas graves o las magnas acciones,
~e unen indiscriminadamente para darnos la presencia de un ser humano
lOn toda una serie de facetas que le hacen ser de "esa manera" y no de
otra. La adecuada expresión de la libertad o el compromiso marginado, por
una renuncia irresponsable de la libertad, se plasman de manera permanente
y definitiva en la persona del respectivo responsable. "El hecho de abrazar la
• Ibídem.
• JASPERS, KARL,

op. cit., p. 44.

op. cit., p. 43.

41

�libertad o de huírla es la manifestación desplegada en el tiempo de lo que

soy" .10

~a libertad conforma, por lo que es, un existir ,
..
virtud de su origen la libertad . t . l
mas elevado y positivo. "Por
,
ex1s enc1a se opone
¡
fº . .
azar · por virtud del debe
•t .
ª a super 1c1ahdad
del
',
r exis encia1 a la arbitr . d d d la
. .,
mentanea; por la fidelidad y la co / ºd d l a~1e a
e. vohc1on mon mm a a olvido y la dispersión" 16
0

5. El pensar la libertad "existencial".
La libertad es existente en función de un ser humano que existe como
libertad. Libertad sin existencia o existencia sin libertad sería algo irreal e
inadmisible. La libertad como testimonio humano es indiscutible. Para proyectar su acción la libertad se articula, mostrando los lineamientos peculiares
de su expresión. Al hablar de "libertad existencial" debemos distinguirla de
las consideraciones de carácter formal y trascendental que en torno de ella
se han expresado. "La libertad formal era saber y albedrío; la libertad trascendental era la certidumbre de sí mismo en la obediencia a una ley evidente;
la libertad como idea era la vida en una totalidad; la libertad existencial
era la autocertidumbre del origen 'histórico' de la decisión" .U El significado
de la libertad existencial engloba todos los aspectos del decidir y actuar humano. La conciencia de libertad sólo la tenemos en la libertad de la existencia. "La libertad no puede ser conocida, pensada objetivamente en ninguna forma. Estoy cierto de ella para mí, no pensándola, sino al existir; no
12
considerándola y preguntando por ella, sino al realizarla ... " Como libertad, al existir, soy. Más que conocerla, de manera formal o conceptual, la
ivo con todos los compromisos y deberes que me impone. La fidelidad debe
ser .,-para Jaspers- cualidad fundamental del testimonio existencial. En el
cumplimiento del deber de la existencia me incorporo logros y satisfacciones.
"La libertad no es absoluta sino que, a la vez, siempre está vinculada; no
es posesión, sino conquista" ,13 Elección, decisión, querer, se explican sólo en
relación con un ser existente que les da origen y sentido. Jaspers nos dice:
"No hay elección sin decisión, ni decisión sin querer, ni querer sin «tener que»
ni «tener que» sin ser".14 La conciencia de libertad originaria no conoce límites.
El que una existencia empírica encuentre ciertos condicionamientos a su
actuación, no autoriza a concluir que la libertad "existencial" es limitada o sujeta a marcajes insuperables. La libertad existencial como potestad "Es la
incondicionalidad del poder que en la conciencia de la libertad originaria
no conoce límites" .1 5 Para realizar las dimensiones de su libertad, el hombre
"tiene que" obrar en una tarea que le compromete, responsabiliza y modela.
\

0

op. cit., p. 45.

,.. lbidem.
14

JASPERS, KARL,

1. La pregunta por el ser de la libertad.
Al preguntarse por la libertad
d .
.
hombre se percata de un pe 1· ' es . ec_ir al mterrogarse como existente el
cu iar senturuento de ser s' ·
L
.
personal despierta un querer
.
.
• i-nnsmo. a meditación
•.
exp1icar e1 sentido exist · l d ¡
•
El vivir esta invitación que lue o
.
enc1a e propio ser.
vela, a quien la exper~enta g se ~o~vierte en severa preocupación, re"existente" lo vive consciente:u:; ar~tu :lena de libertad. El carácter de
y mediante su pensamiento se d e e omd re cuando, llegado a cierta edad
'
ª. cuenta
e su presencia
d
conocer y con una libertad
.
en un mun o por
por eJerc1tar.
La pregunta por el ser de la libertad es considerada por Jaspers de dos
maneras:
la. Se adquiere una conciencia de libe d
..
avenencias del mundo.
rta ante las compleJ1dades y des-

t;

2a. Se despliega una búsqued d ¡ libe
lidad de una no-libertad absol
a
rtad ª~!e el temor de la posibi.
, .
u a. sta preocupac1on y el hecho d
b
y sentirse ser-si-mismo ponen en t ens1on
., a1 hombre y lo lle
e . sad erse
por el ser de la libertad.
van a que m ague
Mientras el ser humano no se re
.
destino en la existencia s
.p ocupa por mdagar su situación y su
, u presencia en el mundo s
d
.
de un todo que le envuelve
I
.
e encuentra epend1endo
del hombre de la oscura dep:n;: e_ quehlastunosamente dormita. La salida
libertad. La independencia del s nhc1a se ace patente e? la pregunta por la
er umano es problemática y c
I. N
para él una grave exigencia de ordenar y ordenarse en el
ace
tambaleante
se
va
orientando
en
l
.
.
mun
o.
on
paso
r .,
a existencia. Sus metas son elevadas
rea izac1oi;i- y para alcanzarlas debe poner en la tarea lo me· d , .-su
En el uso y expresión de su libertad irá fortaleciendo su mar¿:r e 81 mismo.

o:;p ¿ª·

~:a::r;:~

:~ logro de/us mejores propósitos. Por la libertad que es, disp~n:
be::~ me
tara alca~ar sus objetivos. Al surgir la pregunta por la lise a um ra un honzonte de liberación para el hombre Se da 1
1
presente y se toma una antorcha que ilumina el camino de la ~ida.
uz a

t

!bid., p. 45.
u lbidem.

10

u JASPERS, KARL,

SER EMPÍRICO y SER LIBRE

op. cit., p. 46.

,. JASPERS,

KARL,

op. cit., p. 45.

u lbidem.

43

42

�2. Argumentos que quieren demostrar la realidad empírica de la libertad.
Un argumento en este sentido es el pensar la libertad como un comienzo
~in causa. Este pensamiento es -para Jaspers- objetivamente insostenible.
"Es un pensamiento que no se puede realizar en una realidad empírica, pues
cada vez que se afirmase un comienzo absoluto, tendría que preguntarse
17
inevitablemente por el «de dónde» y el «para qué»" . 1•odo lo que existe
proviene de algo o de alguien necesariamente. La realidad puede ser objeto
de explicación causal. La libertad es una aptitud y cualidad humana que se
hace evidente en la existencia empírica. En esta última es imposible que se
dé la "causa sui" porque indudablemente esa realidad existe como contingente y no como necesaria.
Se ha pretendido, por otra parte, crear espacios en la realidad empírica
en donde la libertad fuera colocada. Esto no es posible ya que existe una
marcada distinción entre realidad empírica y libertad existencial. La libertad
se ejercita en condiciones concretas; sin embargo, esta objetivación no es en
sí la "libertad existencial". "La libertad «existencial», que se comprende a sí
misma, no sólo no afirmará su objetividad, sino que tampoco la buscará,
porque sabe que toda posibilidad objetiva capta algo absolutamente
distinto
18
de aquello que es y de lo cual está cierta y segura en sí misma" . Se ha dicho que la libertad más que definirse se vive en las tareas diarias de la existencia. Ser existente -hemos de repetirlo- es ser libre. Para Jaspers en la libertad
existencial se confirma la certidumbre del existente. La libertad se comprende
a sí misma sin necesidad de esquematizarse en un esqueleto rígido y formal
de apreciación. Soy libre porque tengo conciencia de mi ser en el mundo. Soy
libertad y participo de ella mediante la comunicación con los demás. En el
ser de la libertad nos encontramos porque somos libertad. Nunca la libertad
humana puede ser cosa u objeto empírico.
3. Origen de la conciencia de libertad.
La preocupación por la existencia es algo de lo cual no puede dudarse. Se
vive en una u otra forma y cada hombre da respuesta a sus respectivos compromisos existenciales. El deber llama, momento a momento, a la realización
de las tareas que la existencia requiere. Cumpliendo o no con ellas el hombre forja su propio destino. El "ser existente" es el origen de los efectos, variados y complejos, que en la vida plasma el testimonio existencial del hombre. El ejercicio de su libertad repercute en el ámbito de la realidad em-

JASPERS, KARL,

LIBERTAD y

NECESIDAD

La presencia del hombre en el mundo 1 .
él. Su existencia estará
ta
e ~pone la necesidad de obrar en

.
cons ntemente excitada a
compromiso. En esta tarea tie
expresar actos plenos de
gan al logro de los fines por ~ecaque vLenceli~belos obstáculos que se interpon, .
.
nzar. a
rtad q
Ih b
estática smo actuante y d'mam1ca.
, .
Para Jasp
l' ue. e om re es' no es
da en una íntima relación
1
.
ers e sentido de la libertad se
.
con a necesidad "C d f
.
sentido respecto a una trab
. . a a orma de libertad tiene
ª
que, como necesidad
1
o 1ey u origen. La conciencia de la libe d
' es para e la su resistencia
con la necesidad o en unidad
11 rta s_e desarrolla en contraposición
d l
. .
con e a. Una libertad
h
as as opos1c1ones e·s un fantasma" 21 L
d
que aya superado todecisión -acto de libertadd.
a c~n ucta que se expresa mediante la
d
. .
pue e mostrarsenos com t ·
·
.
e una opos1c16n a ser controlada r la f
.
o estlmomo trmnfante
como acatante de los dictados d po d beatahdad de un proceso natural o
.
e un e r En ambo
h
rencia a la necesidad que se presenta en un
· caso
s casos. ay. una refeotro como origen ley.
como res1steneta y en el
O

l. La resistencia de lo necesario.

La naturaleza está determinada
l
Lo que no hace más que acontecepror e :clontecer forzoso de los fenómenos.
.
.
-sena a Jaspers
l'b
cepc16n que mtenta insertar aJ h b
- no es i re. La conom re y por tanto a su libertad en el pro,. lbid., p. 51.
,. lbid.
n JASPERS, KARL,

" lbid., p. 48.
11

pírica. "No hay libertad f uera del ser-s1-m1smo
, .
E
l
cosas no hay lugar n1· h
. n e mundo obJ'etivo de
las
ueco para ella" 1s
Un profundo anhelo de querer conoce; inv
.
ser de la trascendencia Sól
.
acle a quien pregunta por el
.
.
o a m1 querer -dice J
tentizar el ser inaccesible al saber E te
aspers- se le puede pa.
. s querer se basa en l
be
una angustia que es expresión de la libertad ue
. e no-sa r y provoca
el ser en su eternidad la l1'be t d
ha , . q soy. S1 la persona conociera
rase
namn
·
·
rtad no tendría sentido L'be tad
ecesana e mexplicable. La libe
. I r
·para qué? Q
¡·
ese1arecer la existencia La libe tad é
•
orno ibertad me avoco a
nocimiento del ser-sí-~mo y ~el es dfacultad dinámica en busca del cod l libe
mun o en donde
h b'
"
e a
rtad la excluye de la existenc.
, .
se a ita. El origen
fundamento el ser que yo .
: empmca que investigo; en ella tiene su
rmsmo pue o ser en la existencia empírica".20

op. cit., pp. 51-52.

op. cit., p . 49.

45

44

�ceso de la naturaleza es erróneo. Pretende fundar su ilusoria aspiración en
el hecho de llamar a todo lo real Naturaleza. El hombre se dejaría llevar por
lo instintivo -eor ser natural- renunciando a su libertad y por tanto a su
grandeza. Ante esta posición es necesario indicar que la libertad humana no
es naturaleza, ya que "lo que concibo como naturaleza está determinado en
su acontecer por la necesidad. Como dependiente de una causa, como causado, está sustraído a la arbitrariedad. La determinación de su existencia
empírica es necesaria tal como es a causa de otra cosa".22 El hombre como
libertad no puede identificarse con la naturaleza, pues con ello se sometería
al ritmo ineludible que en el mundo de la naturaleza existe. Nada más antagónico con el sentido de la libertad, que es compromiso ante el deber y no
~ometimiento ciego a factores ajenos a la decisión y al criterio personal. "No
me puedo quedar detenido en esta concepción. Yo afirmo la independencia
de juzgar y querer contra la realidad natural".23
La naturaleza es algo de lo que no podemos prescindir. El hombre es en
el mundo. Pero ello no significa, ni mucho menos autoriza, una sujeción del
ser humano a la misma. "La diferenciación entre natural y no natural se
hace posible por virtud de una doble significación: lo natural es, a veces, lo
que no es más que real, y otras, lo normativo. Lo natural real y lo natural
normativo no pueden ser separados en concreto de un modo decisivo. En
cada caso lo natural es, al tiempo, algo real, que como tal me liga (dígale sí
o no), y en cada caso lo real como tal tiene además cierto carácter de exigencia. Yo no soy por completo miembro del proceso natural ni tampoco
opuesto a la Naturaleza como absolutamente autónomo".24 La libertad es
actuante en la realidad del mundo.
La naturaleza es respecto a la libertad: oposición, resistencia, obstáculo a
vencer. La libertad al plasmar, en actos concretos, su expresión, lo hace bajo
exigencias normativas que en conciencia son inexorables. "Frente a lo naturalmente dado actúa la voluntad, emanada de la libertad trascendental, con
la conciencia de otra necesidad distinta; no sujeta a leyes naturales, sino a las
leyes del deber. Esta necesidad se formula con proposiciones en forma de
mandatos y prohibiciones".25 Un conjunto de disposiciones de carácter obligatorio debe ser cumplido por el hombre que actúa en la existencia. En
atención a la libertad que es, el hombre reconoce la necesidad de obrar consecuentemente ante el deber, que se le presenta como evidente y necesario.
El respeto y la obediencia al deber, es algo de lo que está reclamada toda
persona al expresarse. El decidir de esta manera, es proceder en el ejercicio
" !bid., p. 52.
" Ibidem.
24

JASPERS, K.ARL,

" Ibidem.

46

de una libertad consciente que se compromete por el sentido del
~ca=d Ja~pers ~olntemplando esta situación de la libertad nos dice~e~~aq~e
r
existencia se ve entre dos necesidades. la
.
.
c_~mo resistencia irreductible de lo real, y la l~gali;:~e::ia: :e la naturaleza,
f11a de la regla. Está en peligro d e d esvanecerse entre ambas
e er,
p como• forma
.
sustraerse en absoluto a ellas en I
d
· ero, s1 qwere
.d d d !las
'
ugar e moverse en la más íntima proxirm a
e e
entonces se pierde forzosamente en lo fantástico".2s

2· El fantasma de la libertad absoluta.
'bePara Karl Jaspers la libertad absoluta es un sin sentido "L 'd d
.
.
a I ea e una
lI rtad absoluta se orienta hacia
libertad sin suprimir la libertad ~ ser que su~rune la limitación de toda
. di 'd
.
misma. Toda libertad, que es libertad d
un m v1 uo, tiene que estar en oposición, desarrollarse en roceso
e

~¡~~!~

~e p::a ~:t~Úd::rq~~e:~ret li~itada. Udna libertad absoluta ~ería la
uv1era ya na a fuera de sí t Od 1
.
.
las tuviese dentro de sí S • h l'b
d
Y
as as res1stenc1as
es en sí" 21 D
. 11 ~y _1 e~ta absoluta, entonces es libertad lo que
.
esaparecen as lim1tac10nes I b
1
. .
lo que aparece frente al sujeto es ya co;oc:o ;:e~~s,L:sr:º~~1one~. Todo
1
en lo objetivo del mundo sin ningu'n
bl
·
., r
sena, estar
.,
,.
pro ema, pero tamb1en en el sí mismo
La observac1on critica del filósofo alemá
- 1
,
.
absoluta no es una verdadera lib t d
n, sena a, ademas, que la libertad
queda su . 'd
era ' en cuanto que en ella la existencia
pnm1 a en favor de algo general y total "L J'b
d b
absurda• la libertad e
d
,
·
a 1 erta a soluta es
existe e~ lo contrad:to~~; :o::c1a donde ~o encuentra oposición; la libertad
seguido; su auténtico contenido e~;~~:so~n o puede quedarse en nada conde la «existencia» en la realidad
, . desaparecer; en la manifestación
en 1~ 1:ascendencia ni en la N atu:::1~c::od;:dl1:~:e s:~J;ogasre, pero no
supnm1rse
' ·
¡
a querer
. a s1 ~sma; aquel o en lo que queda suprimida absorbida
no es libertad
ya
. d li'besmo trascendencia".2s El horn bre se encuentray--en el mund.a-- sien o
rtad que esgrune
·
d
en to os y cada uno de sus actos L d'
:::1::es n~turales. y los marcos de normatividad son necesarios par~ ;~e ¡~
r
pue a explicarse, de otJ·a forma, la libertad es inconcebible.

" JASPERS, KARL,

op. cit., p . 53.

op. cit., p. 53.

"' !bid., p. 54.
" JASPERS, KARL,

op. cit., p. 55.

47

�3. Unidad de libertad y Necesidad. (Libertad y «Tener Qué&gt;).
La libertad -nos dice Jaspers- en su origen existencial se sabe francamente necesaria. El quehacer del hombre en la existencia va formando un
fundamento histórico que señala, en un momento determinado, lo que el
hombre es p0r lo que ha hecho en su pasado. El presente y la historia del
"ser en el mundo" se va componiendo p0r sus elecciones existenciales. "Toda
elección existencial se esclarece como algo definitivo, que una vez realizado
no se puede deshacer retrospectivamente. Libre en la elección, yo me obligo
por ella, yo realizo el acto y sufro las consecuencias. Sólo la clara conciencia
de esta decisión hace de la elección una elección existencial. De este modo
29
cada decisión es una base nueva en la formación de mi realidad «histórica&gt;" En uso de mi libertad pienso, elijo y decido. Tal proceder me compromete
y agrega sus efectos a lo que soy en este momento. La huella que dejan los
actos humanos, en la historia personal de quien los expresa, es indeleble. Todo
lo realizado se plasma para siempre y nos responsabiliza de manera radical
en sus consecuencias. El hombre en sus decisiones debe obrar con actitud
serena, juiciosa y positiva.
Como "ser en el mundo" necesito decidir libertariamente el camino existencial que quiera o deba dar a mi existencia. He ido modelando mi propio
ser mediante las múltiples decisiones que he adoptado en la vida. Estoy aquí
en el mundo como existente y tengo la necesidad -tener que- de testimoniarme como tal, en expresión de la libertad que soy. La participación en la
existencia, por el hecho de vivir, es ineludible. Estoy inmerso en el compromiso fundamental de ser en el mundo. Mientras esté aquí, habrá, en cada
una de las expresiones que realice, una íntima relación entre libertad Y necesidad.

LIBERTAD Y TRASCENDENCIA

1. Libertad y culpa.
La libertad se experimenta como responsabilidad. "Por el hecho de que
me sé libre me reconozco culpable (responsable) . Yo respondo de aquello
que hago puesto que sé lo que hago, yo lo tomo sobre mí" .so Este reclamo
de culpa es siempre presente en la tarea existencial del hombre. "En la culpa, en la cual ya estoy cuando me doy cuenta de ella, quiero en tanto que

depende de mí, no ser más culpable; pero, no obstante, estoy dispuesto a
t~m~ de nuevo sobre mí la culpa inevitable". 51 Se acepta la condición origmana del ser humano y se obra en consecuencia. "Yo tomo sobre mí lo
q~e, según t~o mi saber, no habría podido evitar. Así, yo tomo sobre mí el
ongen de m1 ser, que está antes de cada una de mis acciones determinadas
como el fund~ento d~e el cual yo quise y tuve que querer; así tambié~
tomo sobre rm en la realidad lo que yo tengo que hacer, sin poder hacer otra
cosa en la situación presente".32
El ser _humano no conoce -afirma Jaspers- dónde comienza su culpa. Si
lo conociese, la culpa sería circunscrita y evitable. La libertad sería la posib~dad de evitarla.. P_or otra parte, agrega Jaspers, "Al asumir la responsabilidad, conservo m1 libertad por el reconocimiento de mi culpa".ss Precisarldo como es la culpa, Jaspers nos dice: "Mi culpa es, en el seno de mi libertad, una cul~a determin~da en cada caso y, p0r tanto, algo que yo int~nto que no caiga sobre rm. Pero mi culpa es, por virtud de mi estado de
libertad, la culpa indefinible y, por tanto, inmensurable, fundamento de toda
culpa particular en tanto ésta es irremediable. Mientras que yo, por ser libre
lucho contra la culpabilidad, ya soy culpable a causa de mi libertad. Pero
esta culpa no me puedo sustraer sin contraer la culpa de negar mi libertad
misma".3 '

¡

2. Dependencia e independencia.
Soy en el mundo y me sé responsable de mis actos. Mediante el descubrimiento de mi ser personal se hace patente mi libertad. Me sé existiendo en
u~ lugar en donde he sido colocado. ¿Dependo de alguien o dependo de mí
mismo? ¿Soy dependiente o independiente? La dilucidación de estas interrogant~s calan en el sentido de la libertad que el hombre es. Desde la pcrspec~va de ,1~ dependencia, se dice: "Un Dios me ha arrojado en la existencia empmca. Yo mismo ya no soy, ni mucho menos mi voluntad. Esta
no ~e serviría _para nada ~i la divinidad no la moviera".85 Desde el punto
de vista de la mdependenc1a, se señala: "En la voluntad yo me creo a mí
mismo, ciertamente que no de una vez, sino en la continuidad de una vida•
no ciertamente de modo arbitrario partiendo del vacío, sino con un funda:
mento «histórico&gt; de mi ser-así, el cual ofrece indeterminadas posibilidades
n
12

Ibid., p. 57.
Ibidem.

11 JASPERS, JúRL, Ofl.

cit., p. 57 .

.. Ibidem.
•
•

Ibid., pp. 55-56.
JASPERS, 'KAllL, ofl. cit., p. 56.

•

JASPERS, JúllL, Ofl.

cit., p. 58.

49
48

H4

�para reformarme libremente1'.36 Planteadas las anteriores pos1aones, Jaspers
concluye: "En estas dos posiciones metafísicas, la de la absolutización de la
gracia o la de la libertad independiente, reconocemos expresiones necesariamente inadecuadas en su precisión racional y unívoca rectilineidad para el
misterio del fundamento trascendente. En la conciencia de la gracia se niega
la libertad en favor de la única voluntad que actúa, la voluntad divina, como
si en esta forma pudiera aún existir culpa sin libertad; en la conciencia independiente de culpa se afirmaría la libertad en favor de la propia respon37
sabilidad, como si sin trascendencia pudiera aún haber culpa en la libertad".
La voluntad es impotente -afirma Jaspers- para que la existencia se refiera
a la trascendencia, juntamente con la experiencia de la libertad de la voluntad, en la ilimitada responsabilidad de mi hacer y mi ser.

evanescente en mi propia libertad".º Mi actuación, testimonio de libertad,
se orienta a la trascendencia. "En la existencia empírica puedo perder la libertad al perderme a mí mismo. Pero sólo en la trascendencia puede cesar la
libertad. Por virtud de la trascendencia soy como posible «existencia:. es
decir, como libertad en la existencia temporal" .0 Mi labor en la vida es ~alizarme a través de un camino de actitudes y actividades comprometidas. Una
parte, larga o corta, de ese camino me es~ra aún. En ese sendero el horizonte es la trascendencia. Un existir sin perspectiva trascendental es inadmisible. Soy libertad en el mundo y presente en mi libertad está la trascendencia.

3. Trascendencia en la libertad.
Sin la trascendencia, el querer y la libertad misma no tendrían sentido. "Si
no hubiera trascendencia se Elantearía la cuestión de por qué debo querer;
no habría más que caprichos sin culpa, sin responsabilidad. De hecho sólo
puedo querer si existe trascendencia".38 Gracias a la libertad percibo la trascendencia. "Así como la libertad ya existe en cuanto que pregunto por ella,
así también la posibilidad de la trascendencia sólo puede existir en el seno
de la libertad misma. En cuanto que soy libre, experimento en la libertad,
' merced a e11a, 1a trascendencia
. " .39
pero solo
En el existir en el saberse "ser-sí-mismo", el hombre se da cuenta de que
'
.
él no se ha creado. Esto le lleva a expresar, en relación con sus actos, lo s10
.
.
"•
guiente: "Donde soy por entero yo xrnsmo,
ya no soy so'lo m1' mISmo
. Es
decir, todo Jo que realiza en su tarea existencial, está implicado en el ser que
le ha sido dado. De esta situación, aparentemente contradictoria aunque
explicable, Jaspers hace el siguiente razonamiento: "Yo soy tal como llego
a ser por virtud de otro, pero en la forma de mi modo de ser libre. De ahí
la antinomia: aquello que yo soy, emanando de mí mismo, no puedo serlo
solamente EOr mí mismo; puesto que lo soy desde mí mismo, soy culpa?le
(responsable); puesto que ~o lo_ soy sólo por _mí, !~ so_~ lo que he q~en~o
por participación. Esta antmomia expresa la 1dentif1cac1on de la conc1enc1a
de necesidad y de libertad en la trascendencia. En cuanto que me a~rehe~do
desde la libertad, aprehendo mi trascendencia de la cual soy man1festac1ón
• Ibidem .
., Ibidem.
•

JASPERS, KARL,

op. cit., p. 59.

• Ibidem.
•

50

JASPERS, JúRL,

op. cit., p. 59.

., Ibid., p. 60.
"

JASPERS, KARL,

op. cit., p . 60.

51

�EN TORNO A LA METODOLOGIA TRASCENDENTAL
DE KANT
HuMBERTo MARTÍNEZ GoNZÁLEz
Universidad Nacional Autónoma
de México
Sumario: I. Introducción. 11. Cambio de método en la Metafísica. 111. La diferencia
entre filosofía y matemáticas (ciencia). IV. La diferencia entre el método filosófico y el método matemático (científico). V. Los conceptos y los juicios desde la
Lógica y la Metodología. VI. La Metafísica como sistema científico.
"Die Kritik der Vernunft führt also
zuletzt notwendig zur Wissenschaft".
hn1ANUEL KANT

J. INTRODUCCIÓN

LA TEORÍA DE LAS MATEMÁTICAS que presenta la Estética Trascendental de la
Crítica de la razón pura tiene su antecedente en la Doctrina Trascendental
del Método. Esta, a su vez, se encuentra ya, en muchos de sus rasgos esenciales, en los trabajos precríticos.
El profesor E. W. Beth,1 entre otros, muestra en varios escritos esta anterioridad histórica de la Metodología y los trabajos precríticos con respecto
a las doctrinas críticas de la Estética Trascendental. De aquí se desprende,
1

Cf. "Critica! Epochs in the Development of the Theory of Science", British Journal far the Philosophy of Science, Vol. I (1950); La crise de la raison et la logique,
Paris, 1957; The Foundations of Mathematics, Amsterdam, 1959, pp. 41-47; Mathematical Thought, Dordreecht 1965. Véase también la obra en coeditor con Piaget:
Las relaciones entre la lógica formal y la realidad (Trad. española, Edit. Ciencia
Nueva, Madrid, 1968).

53

�en acuerdo con Jaakko Hintikka,2 que esta última debiera ser leída a la
luz de la Metodología Trascendental y no viceversa.
.
Por nuestra parte pensamos que no sólo la Estética, sin? también la An~litica Trascendental, debiera estudiarse desde esta perspectiva. Es~o mo~~aria
una congruencia en el sistema de Kant en lo que respecta a su mte~c1on d_e
escribir una ciencia de la Metafísica. Para entender esto es_ necesar_10 clanficar la idea que se tiene del término "ciencia". Kant lo hizo ~rec1s3:111en~e
en su Lógica y en la Doctrina Trascendental del Método, y de ahí la pnmac1a
importancia de esta última para ver la Crítica de la razón pura en un as;ecto positivo más que negativo, como sistem_a ~ons~ituido que ofrece e~, s_urtido completo y consistente de conceptos apnon, mas que como mer~ ~Jerar'' (propedéutica) ,• en suma' como un " ... I nventano
s1stec1c10 pre
,
,, s
máticamente ordenado de todo lo que poseemos mediante _la Razon, pura •
El mismo Kant nos dejó dicho que la Crítica ".,.. contiene ~n s1, Y aun
ella completamente sola, el plan completo, bien probado y garantizad~, Y hasta todos los medios de realización en sí, por los cuales pued~ se~ realiza~a. la
, · coro0 ci·enci·a . . . " • De hecho, segun' Kant, esta c1enc1a es la umca
metaf1S1ca
susceptible de realizarse en breve, de alcanzar total P.erfección de una vez Y
para siempre y no ser ya "susceptible de increme~t~" • . . .
Decir que la metafísica que hace Kant es cienüf1ca, s1g~1ca,, en sus propios términos, que no es filosofía. Kant observó que la f~losofia natural :
· t·, en Galileo y Newton en ciencia natural. Con ID1ra en este f actu
convrr 10
f.l 'f.
t do
.1stonco
, · proyect6 cambi·ar la metafísica de su estado 1 oso 1co a su es a
h
científico. Ciencia y filosofía, pues, se contraponen.5
•

•

1 u m• n ·

, Cf su artículo "On Kant's notion of intuition" en The First Critique: Reflections
Ka~t's Critique of Pure Reason. Edited by Terence Penelhum and J. J. M~c ~nto~h.
~niversity of Calgary, Wadsworth Publisching Company, lnc., Belmont a omia,
1969, pp. 38-53.
T d
¡
• IM.MANUEL KANT, Kritik der reinen Vernuft, A XX. Hemos ~tt iza_ o, sa vo en
contados casos la traducción española de José del Perojo y Jose Rovira A~engol
muy
.
,
.
d. . , 2 tomos Paralela a ésta damos las referencias de
de la Edit Losada, qumta e 1C1on,
·
d
la primera. 178 1 (A) y segunda 1787 (B) ediciones originales de la obra. En a e1ante

citaremos sólo las páginas.
• Cf. Prolegómenos, ed. española, Edit. Aguilar, p. 204.
,.
, Exponemos aquí una interpretación diferente de la usual de los cn~cos Y com~n• tas kantianos La postura a la que nos oponemos es reflejada muy bien, para ac_a-

:;P~;
e,

~~ ;~:ª

conLuen1·beni,.~~pColo~c~;~!;: ~:t:!: :1:j:tc:~
Ó:t~::r~:~e~a ~::o::;f:~
en
~. .
·d
·
también su re e" do de pensar" es distinta a la c1enc1a. Esta 1 ea nene
por _su mKo
t 'a pie de página (parágrafo 4) nos dice: " ... N6tese ~ue
renc1a a ant, y en no a
otra vez Kant el método de la filo.
l
·
palabras contrapone una Y
.
csoafs:~ c:i°d:~asmi~~~áticas, es decir, que él, por unas razones, considera errófneo onde~1s. .
tras razones creemos onoso
tar la filosofía en estas c1enc1as, como nosotros, por o
'
io

El presente trabajo se limita a estudiar la Metodología, con referencias a
los prefacios y a la Introducción de la Crítica. Con todo, intenta ser la base
para un futuro estudio del sistema crítico kantiano.

II.

CAMBIO DE MÉTODO EN LA METAFÍSICA

La metafísica, en tiempos de Kant, se encuentra en un estado muy insatisfactorio. Mientras que el nuevo saber o conocer de la ciencia físico-matemática camina con grandioso éxito, la metafísica se encuentra varada en sus
cuestiones sin fin. Quería ser ésta " .. . una explicación de las cosas, y esto
mismo pretendían las ciencias experimentales que a su lado se desarrollaban
e iban tomando cada vez mayor incremento. O la filosofía debía abandonar
su lugar y pasarse a las ciencias experimentales, como lo hizo en el realismo
inglés, o permanecer en 02osición y enfrente de las ciencias experimentales
como una ciencia especial metafísica, y morir . .. " 8 Kant fue terminante en
su intención de demolerla si se entendía por ella el tipo de saber que alcanzaba su forma más perfecta en la sistematización escolástica a que Wolff sometió el pensamiento leibniziano. Hay una actividad destructiva que lleva a
cabo por el método crítico. "No obstante", nos dice Vleeschauwer, "si miramos
más de cerca vemos que un esfuerzo constructivo acompaña constantemente
a esta actividad destructiva; proclamar la ruina de la metafísica equivale, en
la pluma de Kant, a suspenderla temporalmente con el fin de asegurar su
tanciarla radicalmente de la física. Kant dedica muy especialmente la primera secci6n
de la metodología en la Crítica de la razón pura a disociar filosofía y matemáticas. Allí
leemos, por ejemplo: 'De todo lo dicho se sigue que es por completo inadecuado a
la naturale~ de la filosofía, sobre todo en el campo de la teoría pura, pavonearse
con dogmátlco andar y adornarse con los títulos y bandas de la matemática, orden
a la cual no pertenece, aunque tiene motivos para esperar que pueda mantener con
ella fraternal unión'. Para Kant, es, pues, fundamental y definitivo no sólo evitar
la orientaci6n del modo de pensar filosófico en el modo de pensar matemático, sino
estatuir su formal contraposici6n". Nosotros sacamos, sin embargo, otra conclusión.
Si bien Kant distingue estos dos "modos de pensar", lo hace con el fin de encaminar
a la metafísica por una senda científica. La confusión puede estar en lo siguiente:
la filosofía, así como la matemática (ciencia), en sentido genérico, es método de conorimiento ( en este sentido sí hay que instatuir su formal contraposición). La metafísica
-ética, 16gica, estética, etc.- no es ella misma un método, sino una disciplina que
puede usar tanto el método filosófico como el matemático. La filosofía en sí, no estudiaría nada concreto, más bien impone un método con el cual estudiar ciertos objetos,
siendo éstos los que determinan una disciplina específica. Es obvio, Ortega entiende
por filosofía ambas: un método y una disciplina específica. ¡ Singular confusión!
• KuNo FrscHER, "Vida de Kant e Historia de los orígenes de la filosofía crítica",
en la edici6n española de la Crítica, t. I, p. 82.

55
54

�porvenir -gran sueño y gran proyecto nutrido por él durante cerca de cincuenta años. Los reproches los dirige a una metafísica y a un método determinados, mientras que construye, al menos esquemáticamente, otra metafísica y
elabora otro método".7
Tenemos, así, dos aspectos que se coordinan mutuamente. Por un lado, Kant
va a mostrar que el error de la metafísica deriva de un vicio de método; por
otro, cómo es imposible erradicar esa "disposición natural", que podrá convertirse en una nueva ciencia al cambiar de método. Si utiliza el método que
viene utilizando la moderna ciencia de la naturaleza, puede convertirse en
una verdadera ciencia; porque sólo ha sido una ciencia aparente, aunque en
otros tiempos se le haya llamado "la reina de todas las ciencias".
Debe hacerse de la metafísica una bien fundada ciencia, nos dice, porque
el " .. . maduro juicio de la época. . . . . . no quiere seguir contentándose con
un saber aparente y exige de la razón la más difícil de sus tareas, a saber:
que de nuevo emprenda su propio conocimiento y establezca un tribunal que
al mismo tiempo que asegure sus legítimas aspiraciones, rechace todas las
que sean infundadas ... " 8 Este tribunal no es otro que Ja Crítica de la raz6n pura.
Pero es en Ta observación de otras ramas del saber en que la razón pura
tuvo éxito, donde Kant descubre la falta de cientificidad de la metafísica de
aquel entonces; y al mismo tiempo, donde descubre la naturaleza misma del
conocimiento científico. En la nota a pie de página que aparece en el prefacio a la primera edición, dice: "Oyense aquí y allá repetidas quejas contra
la pobreza del pensamiento en nuestra época y contra la decadencia de la
ciencia fundamental; mas no veo que a las que tienen bien fundamentadas sus
bases, como la matemática, la física, etc., puede enderezarse semejante cargo;
antes al contrario, no sólo sostienen la antigua reputación de su solidez, sino
que han ganado en firmeza en otros tiempos. El mismo hecho observaríamos
seguramente en otras ramas del saber humano, si de lo primero que allí se
cuidara fuera de la rectificación de sus principios".9
En el prefacio a la segunda edición hace ver que la lógica ha tenido buen
éxito debido a su limitación que la autoriza y aun la obliga a abstraer todos
)os objetos de conocimiento y sus diferencias, ocupándose el pensamiento sólo
de sí mismo y de su forma.10 Las matemáticas, igual que la física, es también
conocimiento teórico que determina sus objetos a priori, y ha seguido siempre
el seguro camino de la ciencia. Esto se debe, según Kant, a que el matemático

no tiene que inquirir lo q~e ve en _la figura o aun en su mero concepto, y
aprender de ella sus propiedades, smo que tiene que producirla, por medio
de lo que, se~? conc:ptos, éJ mismo ha pensado y expuesto en ella a priori
(~~ construcc1~~). Añade que si se quisiera saber algo con certeza, a priono admi~era cosa que no fuere consecuencia necesaria de lo que él
m1SID0, por medio de su concepto, había puesto en el objeto".11 La física a
su. vez, ha emprendido también el camino de una ciencia al comprender '10s
físicos (Ga_]ileo, T?rricelli, Sthal) que " . . . la razón sólo descubre lo que ella
12 "De suerte"
ha
t " que
· bºproducido segun sus propios planes ... "
, dice K an,
s1 ~en se advierte, debe la física toda la _erovechosa revolución de sus pensamientos a la ocurrencia de que sólo debe buscar en la Naturaleza (no inventar) aquello que la Razón misma puso en conformidad con lo que se
desea saber, y que por sí sola no sería factible alcanzar".u

ri.: .••

La metafísica, al contrario, no ha tenido la dicha de " .. . haber podido entrar en el seguro camino de una ciencia . . . ", y Kant nos dice: "Es necesario
que nos convenzamos de que la marcha de ella ha sido hasta ahora incierta
e_l de un tanteo (Herumtappen), y hecha, lo que es Jo peor por medio d~
14
simples conceptos". (Más adelante vamos a aclarar que p~r "simples conceptos" entendemos "analíticos" o "abstraídos") . La cuestión subyacente es
uno ve ~l~o, la cuestión de método. La pregunta que se impone ahora es si
la metaf1S1ca puede ser, Y además de qué manera, una ciencia en el sentido
en que lo so~, la matemática y la física. En principio, hay necesidad de que lo
sea, porque • • •no podemos contentarnos con la simple disposición natural
para la metafísica. . . sino que debe ser posible llegar con ella a una certidw_nbre o ignoran~a de los objetos .. . " Así, la pregunta resulta legítima: "¿De
que modo es posible la metafísica como ciencia?" 16 En este período de la
Crítica Kant afirma que la metafísica puede y debe ser una ciencia si imita
el método que con buen éxito vienen utilizando las otras ramas del conocimiento. "Con el ejemplo de las matemáticas y la física, que son hoy lo que
son, por efecto de una revolución en un salo momento hecha, podríamos creer
que ~l hecho es ~uy imp~rtante, y que merece se reflexione sobre el punto
esencia! d_el cambio de metodo que tan ventajoso les ha sido, y acaso fuera
bueno lIDlta:l~, al men~s en tanto cuanto lo permite la analogía que entre
ellas (conOC1m1en tos raaonales) y la metafísica existe"_1e
Lo que falta a la metafísica es la posibilidad de un conocimiento a priori
11

' H. J. DE VLEESCHAUWER, La evolución del pensamiento kantiano, UNAM, México, 1962, p. 10.
• T. I, p. 121 (A XI).
• ]bid. ( el subrayado es nuestro).
,. T. I, p. 128 (B IX).

56

T. I, p. 129 (B XII).
,. lbid. (B XIII).
,. T. I, p. 130 (B XIV).
" T. I, p. 131 (B XV).
11

B. XXII.

"B XIV.

57

�y, más aún, probar satisfactoriamente las leyes que están ~ pr~ori en la base
de la naturaleza como conjunto de los objetos de la experiencia. Lo que entonces debe hacerse es, según Kant, no admitir que el con~imiento tenga
que regirse J:?Or los objetos, como se venía haciendo, concep_cion que no conducía a nada, sino admitir, por el contrario," ... que los obJet?s [tengan] que
regirse por nuestro conocirniento".17 Hay con esto un. cambi~ fundamental
en la concepción epistemológica del mundo, un giro radical y. sm precedentes,
análogo al que hace Copérnico en la Astronomía.18 _Los o~~etos Y ~ experiencia misma, " ... en donde tan sólo son ellos conocidos. . . , deberan regularse, de aquí en adelante, por los conceptos y el concu~o del ente~dirniento.
"Porque la experiencia misma es una especie de Conocimiento, q~e exige la presencia del Entendimiento, cuya regla tengo que suponer en mi ante~ de que
ningún objeto me sea dado, y por consiguiente a priori. Esta se manifiesta ~or
medio de conceptos a priori, que sirven, por lo tanto, para re~lar necesar_i~mente a todos los objetos de la Experiencia, y con los cuales tienen tambien
que conformar".19
•
La conversión de la metafísica en disciplina científica depende, en n_gor,
de un cambio de método. La idea está muy presente y clara en Kant. Si tal
cosa sucede, se abriría para la metafísica la posibilidad de un conocim_ie~to a
priori sintético, y por ende, la construcción de sus objetos de. conocmue~~o
irual que en la ciencia matemática. Así, con respecto a la anterior revoluc10~
c:pernicana, nos dice: " ... una magnífica piedra de toque de lo que consideramos como un cambio de método en la manera de pensar, a saber, que
2
sólo conocemos a priori en las cosas lo que hemos puesto en ellas':: º En esto,
precisamente, quisiéramos apuntar que hay que poner la ate~c1on para el
estudio de la Crítica. Más corroboraciones nos ofrecen los pasaJes que a continuación citamos: "Este ensayo [la crítica] suministra lo que se pide Y asegura a la metafísica en su primera parte la vía segura de u~a cienci~, pues en
ella sólo se ocupa de conceptos a priori, cuyos correspondientes objetos pueden ser dados en una experiencia que conforme con estos concepto~. En efecto,
según este cambio de método en el modo de pensar, puede explicarse clara1T

lbid.

u B XXII. En la nota a pie de página dice: "Es así como las leyes _centrales _de_ l?s
movimientos de los cuerpos celestes proporcionaron a lo que Copérn'.co al _pnnc1p10
admitió sólo como hipótesis una certeza decisiva, y probaron al i_msmo tiempo la
· · "bl f erza que mantiene la estructura del mundo ( la atracción de Newton).
mv1s1 e u
• · 1
·
hubiera
Esta hubiera permanecido para siempre sin descubrir. s1 e pnm~ro no se
atrevido a buscar de una manera contraria a los sentidos, pero sm embargo verdadero los movimientos observados, no en los objetos del cielo, sino en el es~e?tª~º,~·
En ;ste prólogo establezco yo una variación del pensamiento, análoga a esa h1potes1s •
u T. I, p . 133 (B XVII/XVIII).
21

mente la posibilidad de un conocimiento a priori, y lo que aún es más, dar
pruebas suficientes de las leyes que fundamentan a priori la naturaleza, considerada ésta como el conjunto de los objetos de la Experiencia; cosas ambas
totalmente imposibles según el procedimiento hasta ahora empleado".21 En
otra parte dice: "La obra de la Crítica de la razón pura especulativa consiste
en la tentativa de cambiar el método hasta aquí seguido en la metafísica, y
realizar de este modo una revolución semejante a la que han experimentado
la Física y la Geometría".22 La cuestión consistirá, entonces, en saber cuál
es el método que viene utilizando la ciencia físico-matemática, en qué consiste este diferente modo de pensar.

lll. LA

DIFERENCIA ENTRE FILOSOFÍA Y MATEMÁTICAS ( CIENCIA)

No nos detendremos en los antecedentes que sobre la idea que desarrollaremos se encuentran en los trabajos precríticos. Ya hemos afirmado la existencia de tal antecedente, y además de las obras de W. E. Beth, remitimos al
estudio de H. J. de Vleeschauwer, La evolución del pensamiento kantiano,
que citamos en nota anterior.23 Pero debemos hacer mención del escrito que
este último autor llama el verdadero tratado del método del período precrítico: Versuch über die Deutlichkeit der Grundzatze der natürlichen theologie und der Moral, de 1764. En él se nos enseña cómo hay que construir
la metafísica y cuál es el verdadero método que debe presidir esta construcción. Aquí ya se encuentra en Kant la oposición entre el método metafísico
y el método matemático tal como lo desarrollará en la segunda parte de la
Crítica de la razón pura.
En el capítulo primero de esta segunda parte (la Doctrina Trascendental
del Método), primera sección, nos dice Kant que "la matemática ofrece el
ejemplo más patente de una razón pura que felizmente es amplia de suyo,
sm ayuda de la experiencia".21 Este éxito de la matemática, debido a un
n Ibid. (B XVIII/XIX) (El subrayado es nuestro) .
.. T. I, p. 135 (B XXII) (El subrayado es nuestro). Tal resulta ser la importancia
del método que en un pasaje Kant califica a la Critica de "Tratado del método"
no como un sistema de la ciencia misma; "pero, sin embargo", agrega en seguida,'
"bosqueja el contorno todo de la ciencia, tanto en lo que se refiere a sus límites
como también a su completa estructura interna".
" En esta obra se ven muy bien los momentos históricos y el papel que desempeñaron el análisis y la síntesis, o la inducción newtoniana y la deducción cartesianoleibniziana. Sobre esto véase especialmente la investigación de Robert S. Hartman,
"El método científico de análisis y slntesis", Dianoia, Anuario de Filosofla, UNAM,
México, 1969 y 1970.
.. T. 11, p. 323 (A 712, B 741).

Jbid. (BXVIII/XIX) (El subrayado es nuestro).

59
58

�método específico, espera Kant poder extenderlo a otros campos que tienen
otro método de procedimiento y que les impide tener el mismo éxito, como
es la filosofía. Por esto es, nos dice, " ... que la raz6n pura en su uso trascendental espera poder ampliarse con la misma facilidad y validez con que
lo logró en el uso matemático, particularmente si aplica al primero el mismo
método que tan notorias ventajas le proporcionó aplicándolo al segundo. En
consecuencia, mucho nos importa saber si el método para llegar a la certi. dumbre apodíctica, denominado matemático en la ciencia mencionada en
segundo lugar, es idéntico a aquel con que se busca la misma certidumbre
en la filosofía y que en ella se califica de dogmático" .25 Hay, pues, dos clases
distintas de métodos: el método matemático y el método dogmático. El primero lo utiliza la ciencia y el segundo la filosofía. El método matemático
conduce a la "certeza apodíctica", que es un hecho (histórico-real). La filosofía pretende buscar la misma certeza; Kant se propone averiguar si ese
método puede utilizarse, o bien, si es "idéntico" al que viene utilizando. La
conclusión importante que se desprende es que la diferencia entre filosofía
y ciencia es una di/erencia de método.
Es notable cómo el exacto significado del concepto de ciencia, cuya oscuridad dificultó y obstaculizó -y aún sigue haciéndolo- el progreso del conocimiento en general, esté ya muy claro en Kant desde hace casi dos siglos.
Aún en la literatura filosófica contemporánea, que es muy abundante al
respecto, no se ha especificado claramente cuál es la naturaleza de la ciencia
misma y qué viene a ser una pauta o marco de referencia. Frecuentemente
se sigue confundiendo la "ciencia" con una especie de ciencia. Esto sucede
al considerar la "ciencia" como aquella que tiene las características de verificación y predicción mediante la observación. Pero éstas son características
s61o de una clase de ciencia: la ciencia natural. Su triunfante existencia nos
induce a extenderla a otros asuntos, pero esto, como otras confusiones semejantes, es una falacia: una falacia que podríamos llamar falacia del método
o falacia metodológica.
En Kant está muy claro que la "ciencia" en este sentido, es un método
que nada tiene que ver con el contenido o el objeto de estudio. Si consideramos que en todas las ramas del conocimiento puede haber un cambio,
como ocurrió de la filosofh natural a la ciencia natural, esta distinción se
toma el primer requisito indispensable cuando tenemos en mente un cambio.
Si Kant hubiese supuesto que los objetos determinan los métodos de conocimiento de las diferentes disciplinas, es probable que no hubiera intentado
siquiera hacer de la metafísica una ciencia. Si lo hubiera hec~o hubiera f_racasado. Pero en esto consiste su gran revolución: creer que lo que dife-

rencia a la ciencia de la filosofía es cuestión de método y no de los objetos
de ~ue ~tas ~ersen. Todos los objetos pueden ser tema o asunto de ciencia
o f1losofia. Mientr~ la _primera actúa sobre ellos con éxito, la segunda ha
demos~ado en la histona s~ falta de eficacia. Ahora bien, esta ciencia que
nada tiene que ve~ con objetos, es la "ciencia" en sentido genérico; las dive~ c ~ de objetos a la que ésta se aplica nos dan la especie de ciencia.u
La c1enc1a, pues, al igual que la filosofía, es método, de conocimiento.

JV. LA

DIFERENCIA ENTRE EL MÉTODO FILOSÓFICO y

EL MÉTODO MATEMÁTICO (CIENTÍFICO)

. La constitución de los dos métodos o usos de la razón pura, según nos
dice Kant, es por completo diferente: manejan diferentes clases de concepto_s. "El conocimiento filosófico es conocimiento racional o base de [abstracción de] conceptos; el matemático, a base de la construcción de conc~ptos".21 Aquí ~eside la diferencia radical entre filosofía y matemáticas (ciencia). Es una diferencia lógica y precisa. Las palabras más importantes de
este párrafo ~ que debemos subrayar son: "a base de conceptos" y "a base
de construcción de conceptos". ¿ Qué significa esto? Que el conocimiento
filos6f_ic~ es un_ co~~imiento por conceptos que son dados, mientras que eJ
conOC1ID1ento c1entifico hace o inuenta los conceptos de su conocimiento.2s
Los primeros son conceptos que se obtienen mediante un proceso de abstracción, esto es, de generalizaci6n de la realidad. Por más abstractos que
lleguen a ser nunca pierden su sensorialidad ;29 su contenido se refiere siempre a la realidad. Los segundos, por el contrario, son conceptos construidos
por la mente humana, libremente inventados, que no tienen conexión con
los sentidos ni referencia a la realidad -si bien son pertinentes a ésta so_;
" Cf. L. SuSAN STEBBING, Introducción moderna a la lógica, UNAM, México, 1965,
cap. XIII. 2, pp. 271-273.
:tt T. 11, p. 324 (A 713, B 741).
. ,. ~- Robert? S. Hartm_an, "Lo analítico y lo sintético como categorías metodológicas , Humanitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos Universidad de
Nuevo León, Año 11, núm. 2, pp. 99-128.
'
• Esta idea se e~cuentra ya en la. Disertación de 1770, parágrafo V: "Asi, pues,
los conceptos ~pin~o• no se hacen intelectuales en sentido real por su reducción a
una mayor umversalidad, y no exceden el modo del conocimiento sensible 8ino que
permanecen indefinidamente sensibles, por mucho que se eleven por abstra:ción" (L
ª
("D'1sert at'10" de 1770, T ra d. de Ramón Ceñal, S. J., Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1961, pp. 83-85).
• Pertinentes en el sentido de que son aplicables a la realidad. Pero con respecto

'"T. 11, pp. 323-324 (A 713, B 741).

61

60

�son conceptos formales sin contenido y cuyo significado está dado enteramente
por una relación. Los primeros (analíticos) han sido llamados sustanciales,
materiales o abstractivos; los segundos (sintéticos), funcionales, formales o
constructivos.
Dice Kant en la Crítica: " ... en los problemas matemáticos no es cuestión
de esto (del contenido}, ni en general de la existencia; no se trata en ellos
más que de las propiedades de los objetos en sí mismos, y únicamente en
81
cuanto ellos están unidos al concepto de estos objetos". Aquí se ve la gran
diferencia que hay entre el uso discursivo de la razón, como nos dice Kant,
procediendo por conceptos, y el uso intuitivo ( intuición pura) , fundado en
la construcción de los objetos. Al construir el concepto, construimos el objeto; antes de la construcción, pues, no hay tal objeto. Esto significa exponer
el concepto de una cosa in concreto. Ahora bien, dice que "unos y otros
conceptos -hechos o dados- pueden hacerse o darse a priori o a posteriori.
La síntesis de los conceptos hechos es exposici6n de intuiciones o construcciones".82 La primera es síntesis de conceptos empíricos y la segunda síntesis
de conceptos arbitrariamente inventados; los primeros, conceptos filosóficos,
y los segundos, científicos. Y, " . . . puesto que la síntesis de conceptos empíricos", dice Kant en su Lógica,83 "no es arbitraria, sino empírica, y en cuanto
tal no puede ser nunca completa (pues siempre pueden descubrirse, en la
'
' .
experiencia, nuevas propiedades del concepto), los conceptos empmcos, por
consiguiente, no pueden ser definidos". En la Crítica corrobora Kant: "Según este requisito, un concepto empírico no puede definirse, sino solamente
explicarse".ª4 A esto Kant liama definiciones aproximadas. "Las definiciones
sintéticas empíricas son, pues, imposibles. Los conceptos arbitrariamente inventados, por otra parte, no sólo pueden ser definidos, sino que su declaración es ya definición" .33 Por otro lado, los conceptos dados, "sólo pueden
definirse mediante el análisis. Pues los conceptos dados sólo pueden distinguirse aclarando sucesivamente sus propiedades". 36 Ahora bien: " ... si todas
las propiedades de un concepto dado se esclarecen, entonces, el concepto se
hace completamente distinto. Si, además, no contiene demasiadas es también
preciso, y surge, por tanto, la definición del concepto. Pero, puesto que no
se puede estar seguro, en virtud de ninguna prueba, de que todas las propiea su formación, al origen 16gico ( quid juris) , no temporal, deben considerarse como
creados. Pertinencia no significa referencia.
.
(A 719, B 747) Esto fue dicho casi exactamente igual por Descartes en su Dis11

curso d,l mJtodo.
ª HAllTKAN, op. cit., en nota 27, pp. 103-104.
" Logik, parr. 102, cit. por liAR.TMAN, op. cit. en nota 27, p. 104.
.. T. II, p. 332 (A 727, B 755).
• HAllTMAN, op. cit., en nota 27, p. 104.
• Logik, parr. 104.

d~~es de un ~~ncepto dado ~yan sido agotadas por el análisis, todas las defiruaones
analíncas deben considerarse como inciertas" .a7 La en't ica
·
"
nos d'ice:
En segundo lugar, hablando con exactitud, tampoco puede definirse un
concepto dado a priori, por ejemplo: substancia, causa, derecho, equidad,
etc., pues nunca puedo estar seguro de que la representación clara de un concepto dado ( aun confuso) haya sido desarrollada sino cuando sé que es adecuada al objeto. Sin embargo, como el concepto, tal como se da, puede contener muchas re~resentaciones oscuras que en el análisis pasemos por alto
~ ~ de que siempre las necesitamos en la aplicación, el detalle del análi_sis de nues~o concepto es siempre dudoso y mediante ejemplos que lo confmne~ ?e diversos modos podemos hacerlo cierto probablemente, pero nunca
apo~ictic~~~n~e. En lugar del término 'definición', yo preferiría emplear el
de expos1C1on, _que sigue siendo cauteloso y, empleándolo, el crítico puede
aceptar hasta cierto punto la definición y seguir, no obstante, con sus reservas respecto de la minuciosidad".88
. Así pues,, ~ d~iniciones empíricas sintéticas son imposibles, y las definietones an:~ticas msegura_s. La única clase de definiciones que parecen ser
~ la vez logicaroente precisas y seguras, son las definiciones sintéticas constructlvas. Tenemos, entonces, varias clases de definiciones, pero no todos tienen
las características de precisión y seguridad. En la Crítica aparece muy clara~e~te as:entado: "En consecuencia, no pudiendo definirse los conceptos empmcos ru los dados a priori, quedan solamente los pensados arbitrariamente
en los ~uales pueda ensayarse esta operación. . . Por consiguiente como conc;pt~ idó~eos _para ser definidos quedan solamente los que co~tienen una
smtCSIS arbitraria que pueda construirse a priori . .. " su Si la ciencia utiliza
conceptos ar_bi_tr_ariamente _pensados, utiliza, en este sentido, conceptos capaces de d~f~ción y, ~reasables, mientras la filosofía, que utiliza conceptos
d_ados a pnon o empmcos, no tiene precisión por la misma falta de definil'.lÓn de sus conceptos.
De aquí que nos diga Kant: "Por consiguiente, la diferencia esencial entre
estas dos clases de conocimiento racional consiste solamente en esta forma
y no estriba en la diferencia de su materia o de sus objetos".4º Con esto subraya la idea de que la diferencia entre la filosofía y la ciencia no depende
de los objetos de estudio, sino de la forma de estudiarlos.
'
Kant plantea luego la pregunta: "¿ Cuál puede ser la causa de esta situación tan distinta en que se encuentran dos artífices de la razón uno de los
cuales toma el camino de los conceptos y el otro el de intuicione; que expone
"
•
•
..

lbid.
T . II, p. 333 {A 728, B 756) .
lbid.
T. II, p. 324 (A 714, B 742).

63

62

�priori según los conceptos?" :esta causa es clara y evidente. "Lo que aquí
importa son proposiciones, no analíticas que puedan producirse por mero
análisis de conceEtos (en las que el filósofo tendría sin la menor duda ventaja sobre su rival), sino sintéticas, y ciertamente de las que se pretende
conocer a priori . .. " n Esto es, si fuera mediante el simple análisis, la filosofía tendría ventajas porque es el método que la caracteriza. Concretamente:
la diferencia entre los dos métodos es cualitativa, no se trata de grados de
menor o mayor abstracción, sino que hay un salto en método, de análisis (inducción) a síntesis (deducción). Kant explica con más detalle esta diferencia: "El primer uso de la razón es el uso por conceptos, y en él no podemos hacer otra cosa que reducir bajo los conceptos en cuanto a su contenido real los fenómenos que no serán determinados más que empíricamente,
es decir, a posteriori (pero conforme a estos conceptos como reglas de una
i;íntesis empírica) ; el segundo, es el uso de la razón por la construcción de
los conceptos, y éstos se refieren ya a una intuición a priori y pueden por
esto mismo ser dados en la intuición pura de una manera determinada a
priori e independientemente de todos los data empíricos". Y dice a continuación: " . .. el conocimiento racional a base de conceptos se denomina filosófico". Y la " ... operación racional para construcción de conceptos se llama
matemática" ( ciencia) .42
La cuestión es investigar si es posible la aplicación del método matemático
a la filosofía. Pero ya veremos que esto no es posible porque una filosofía que
aplique el método de la ciencia simplemente ya no es filosofía, sino ciencia.
Kant concluye que los procedimientos no pueden imitarse. Esta imposibilidad comprobará una vez más la radical diferencia entre las dos. Sin embargo, es la diferencia basada en esa imposibilidad la que nos hace sacar,
con Kant, una conclusión positiva: usar el método científico en todas las
disciplinas de conocimiento. En una metafísica como ciencia se implicaría
la aplicación de este último a los objetos metafísicos. Pero esta aplicación
trajo, en principio, la imposibilidad de conocer dichos objetos, la limitación
de la razón en su uso trascendente, lo que condujo a la metafísica (filosofía
trascendental) a ocuparse de un asunto muy diferente: el conocimiento mismo. La metafísica se convierte, en Kant, en ciencia del conocimiento, en las
posibilidades y alcances del conocimiento mismo. Pero continuemos estableciendo la diferencia. Kant nos advierte que " ... la observancia del método
matemático en esta clase de pensamiento no puede proporcionar la menor
ventaja, salvo la de descubrir tanto más claramente sus propios lados flacos".
De esta manera: " ... la geometría y la filosofía son dos cosas totalmente
diferentes aunque se den la mano en la ciencia de la naturaleza, y, por con-

á

T. II, p. 326 (A 718, B 746).
" (A 724, B 752).

41

64

siguiente, el procedimiento de la una nunca puede ser imitada por el de la
otra". Esto sucede porque "La solidez de la matemática se funda en definiciones, axiomas y demostraciones. Me limitaré a mostrar que ninguno de
estos elementos puede proporcionárselo o imitarlo la filosofía en el sentido
en que lo toma el matemático ... " 4 3
Veamos qué se significa por cada uno de estos elementos. "Como el mismo
término indica, definir no pretende significar más que exponer originariamente el concepto detallado de una cosa dentro de sus límites".44 Esto es,
la definición es el resultado del proceso de clarificar el concepto. Todo conocimiento de cosas se realiza mediante conceptos, o sea, mediante atributos
o predicados, pero se efectúa en un juicio: la definición. Esta es, diremos,
la que transfiere la cosa del ámbito de la experiencia, a la del pensamiento.
Ahora bien, de la definición de una cosa empírica se sigue el concepto de
esa cosa, pero éste sólo es resultado de un proceso de esclarecimiento, y el
pensamiento se esclarece a sí mismo sólo mediante el análisis. El análisis esclarece y distingue; la síntesis construye, su misma declaración es clara y
distinta. "Una definición es un concepto suficientemente distinto y preciso
( conceptus rei adaequatus in minimis terminis complete determinatus)". 4 5 De
aquí que, tomando en cuenta que un concepto dado y uno empírico no pueden ser definidos nunca con precisión, sino sólo los arbitrariamente pensados,
"a) ... en filosofía no se debe imitar a la matemática, comenzando por las
definiciones". Esto es así porque la filosofía va hacia la definición: " ... en
filosofía, la definición, como luz meridiana, debe, antes que comenzar la
obra, terminarla. En la matemática, al contrario, no tenemos ningún concepto que proceda a la definición puesto que por ésta el concepto es inmediatamente dado; se halla, pues, obligada a comenzar por esto". Por otra
parte, "b) Las definiciones matemáticas no pueden ser falsas nunca, puesto
que el concepto es inmediatamente dado por la definición y no contiene
exactamente más que lo que la definición quiere que se piense por este concepto. . . Las definiciones analíticas, al contrario, pueden ser falsas de múltiples maneras, sea comprendiendo caracteres que no están realmente en el
concepto, sea no indicando los que contiene, abandonando lo que es esen" T. 11, p. 332 (A 726, B 754).
.. T. 11, p. 332 (A 727, B 755 ) Kant aclara en nota a pie de página: "Detallado
se refiere a la claridad y suficiencia de las notas; límites sirve para precisar que no
hay más notas que las pertenecientes al concepto detallado, y originariamente significa que esta determinación de límites no se ha inferido de parte alguna y, en consecuencia, necesita todavía una demostración, lo cual incapacitaría a la presunta definición para figurar a la cabeza de todos los juicios sobre un objeto".
.. Logik, parr. 99.

65
H5

�cial en una definición, supuesto que no puede haber completa certeza en
la integridad de su análisis" .46
•
•
En el primer parágrafo de la Investigación acerca de la evidencia de los
principios de la Teología natural y de la moral de 1764 ya había dich~ Kant
que la matemática conseguía su definición sintéticamente, pero la filo~fí.a
analíticamente. Las definiciones matemáticas hacen conceptos; las defm1ciones filosóficas sólo los explican. En matemática " . .. el concepto no es
dado nunca antes de la definición, más bien se desprende de ella. Un cono,
no importa que más puede ser, se engendra en la matemática mediante la
concepción arbitraria de la rotación de un triángulo rectángulo alrededor de
uno de sus lados mayores"/7 En filosofía el asunto es muy diferente. "Aquí
el concepto de una cosa está ya dado, pero determinado obscura o insuficientemente. Tengo que analizarlo [Kant usa el término 'desmembrar'), comparar las propiedades aisladas, tanto entre sí como con el concepto mismo, y
48
explicar y precisar este pensamiento abstracto".
Por lo que respecta a los axiomas -que son principios sintéticos a prio~i
inmediatamente ciertos y autoevidentes- sólo son posibles en la matematica (ciencia), ya que en filosofía, donde el conocimiento es por abstracción
de conceptos, no se encuentran nunca principios que merezcan el nombre
de axiomas. El axioma se produce por una síntesis constructiva que se da en
una intuición pura, mientras que la categoría se produce por una abstracción analítica que nunca pierde su sensorialidad. Pero nos referimos a la
no esquematizada, pues la que sí lo es, será construcción, no abstracción. _La
categoría es el grado más alto y último de abstracción en el "sistema" filo:iófico, mientras que el axioma representa el comienzo del sistema científico.
Finalmente, las demostraciones, que son pruebas apodícticas, so~ ~bién
específicas de la ciencia (matemática), pues dice Kant: "La expen~nc1a nos
enseña lo que es, pero no que lo que es no puede ser otra cosa. As1, los argumentos empíricos no pueden proporcionar pruebas apodícticas". Por lo
49
tanto, a la filosofía le son imposibles las demostraciones.
Así la filosofía no pertenece al orden de la ciencia, una y otra, en cuanto
métodos de conocimiento, son diferentes. Si la metafísica quiere ser una disciplina científica debe seguir el método que caracteriz~ a ~a cienci~ : cesará,
por esto, de ser filosofía para convertirse en una_, C1en?1~ _metaf1S1ca. Con
todo la filosofía cumple su función. Es la preparac1on anahtica para el salto
sintético. El paso es de filosofía a ciencia; del análisis filosófico a la construcción científica. El método para construir una ciencia es el método de
'" (A 730/31, B 758/ 59).
HARTMAN, op. cit., en nota 27, p. 110.
48
Ibid.
" (A 734. B 762).

" Citado por

análisis y síntesis que utilizara Galileo y Newton, elaboraran Descartes y Leibniz, y ambas cosas Kant en su Crítica para construir la ciencia de la metafísica. Esto último se hace claro cuando entendemos el núcleo del sistema
de la razón pura: la noción de construcción esquemática que Kant comenzó
a partir de algunos de sus trabajos precríticos, desarrolló en la Metodología
de la Crítica y enseñó durante cuarenta años en sus cursos de Lógica.

v.

Los CONCEPTOS y LOS JUICIOS DESDE LA LÓGICA y LA METODOLOGÍA

De considerable importancia es la deducción que se desprende de esta
distinción hecha por Kant en cuanto a los conceptos que utiliza la filosofía
y los que utiliza la ciencia. La doctrina tradicional de la formación de los
conceptos (Aristóteles) considera a toda clase de ellos como las abstracciones y generalizaciones, que lleva a cabo el poder de la mente humana, de
las características comunes a varias existencias particulares. La lógica de esta
doctrina no distingue otra clase de conceptos. En ella, como es sabido, el
número de notas compresionales que forman el contenido de todo concepto
varía de acuerdo con el grado de abstracción de dicho concepto. De tal manera, a medida que el concepto es de mayor abstracción, disminuyen sus
notas hasta el grado de no tener ya contenido, o sea, mientras que su extensión o aplicabilidad es infinita, su contenido es nulo o carente de todo significado específico (el término "Ser" o las "categorías" filosóficas). Seg~
su fórmula general: la extensión y la comprensión están en razón inversa
una de la otra.
Ahora bien, en Kant está ya una determinación de otra clase de conceptos
que hace mella en la lógica tradicional. Se trata de conceptos que son construidos por la mente humana creando al mismo tiempo su objeto, y sin relación alguna directa o indirecta con la realidad. Kant ve que esta diferencia
entre estas dos clases de conceptos es precisamente lo que caracteriza a los
métodos de la ciencia y la filosofía. La precisión de cada uno de estos conceptos consiste, como vimos, en la completa determinación de su significado
tn un mínimo de términos.
Aristóteles y la doctrina tradicional de los conceptos sólo admiten conceptos analíticos o abstractivos. El neokantismo de Marburgo (Cohen, Natorp)
curiosamente llegó al extremo de admitir sólo la otra clase de conceptos, los
rintéticos. Así, todo concepto se forma o se construye en el juicio. Juzgar
es conocer, juzgar es crear. No hay nada que le sea "dado" al pensamiento
de antemano. Por nuestra parte, creemos con Kant que hay los dos tipos de
conocimiento con los dos tipos de conceptos. Hay conceptos dados, ya sean
a priori ( como el concepto "substancia") o a posteriori ( como el concepto

67
66

�11agua' 1).

F.sto significa, en contra de las tesis del neokantismo, que ~lgo
le es "dado" al pensamiento, y aquí juzgar significaría únicamente analizar.
Los conceptos sintéticos se dan, o más bien se hacen, sólo en el conocer
científico. Este último no podría distinguirse de otro conocer, como el vulgar, cotidiano O filosófico, desde el punto de vista del neokantismo. La dualidad diferencia.
En Kant tenemos especificado, pues, que existen estas dos clases de conceptos, que existe entre ellos esta diferencia fun~ament~l de preci~i?n Y que
dentro de los conceptos abstraídos existe una Jerarqwa de prec1S1ones que
no tienen los construidos P.Or ser claros en razón de su propio origen. Las
consecuencias llegaron a ser especificadas más en detalle por filósofos com~
Ernest Cassirer (Substanzbegriff und Funktionsbegriff, 1910) y a ser aplicadas por Robert S. Hartman (La estructura del valor, 1959; The Structiire
of V alue, 1967, 1969). Se trata, en efecto, de una forma conc~ptual a todas
luces contraria a la vieja doctrina. En estos conceptos construidos, formales
de función, lejos de ser la comprensión inversamente proporcionales están
0
en una directa proporción, a saber: a mayor extensión, mayor significado;
a mayor significado, mayor extensión o aplicabilidad. Esto no es más que
la clave lógica de la diferencia entre filosofía y ciencia.
Por otro lado, los términos "analítico" y "sintético" juegan en la obra
kantiana un papel preponderante. Podemos hablar de analítico y sintét_ico
con respecto a los conceptos, a los juicios y a los métodos. Per~ ~u d?ctrma
del método analítico y sintético, o de tales conceptos, debe d1stmguirse de
modo estricto de su doctrina del juicio analítico y sintético. La primera es
lógica y es tratada en su Lógica y en la Doctrina Trascendental del Método
de la Crítica de la razón pura. La segunda es epistemológica y es tratada
en la Estética y la Analítica de la misma Crítica.
Desde el punto de vista de la doctrina del método, lo analítico y lo sintético, como ha mostrado Hartman, representan categorías metodológicas que
sirven para clarificar el pensamiento, para fij~r significado~,, más bien que
para utilizarlas en el análisis de signif!c.ados ÍlJ~S. L~ ~~lac1on entre unos Y
otros es como sigue: el método anahtico contiene JU1C1os que pueden ser
tanto analíticos como sintéticos. El método sintético, por otra parte? -~lo
contiene juicios sintéticos a priori. Por otro lado, tenemos que los J~1c1os
analíticos y sintéticos se componen siempre de ~os. que hemos den?m~ado
conceptos analíticos, y los juicios sintéticos a priori de conceptos smteticos.
Así pues, todo verdadero juicio sintético a priori se :ompone. s_ie_mpr~ ~e
conceptos sintéticos (construidos), mientras que cualquier otro JU1c10, smtetico a posteriori O analítico a priori, contiene o se compone de conceptos analíticos (abstraídos). La distinción es clara.
Desde este punto de vista, los juicios de los sistemas como la (lógica?),

68

la matemática, la física, etc., que son, según Kant, sintéticos a priori que
contienen conceptos sintéticos, no debería decirse que dan origen a juicios
analíticos o sintéticos, pues éstos son una relación entre construcciones que
se derivan de la definición de estas construcciones dentro del sistema en cuestión. En realidad, sólo cabe hablar de que los juicios son analíticos o sintéticos en aquellos juicios con conceptos analíticos como "cuerpo", "agua",
"substancia", etc.

VI.

LA METAFÍSICA COMO SISTEMA CIENTÍFICO

La Metodología Trascendental, como lo entiende Kant, viene a ser " .. . la
determinación de las condiciones formales de un sistema completo de la
razón pura". 50 En otra parte dice: "La Doctrina General del Método, en
cuanto constituye la segund\l parte de la lógica, discute la forma de la ciencia en general a la manera en que lo múltiple del conocimiento se combina
en un sistema". 51 Los términos son significativos por sí mismos: "condiciones
formales de un sistema" y "la manera en que lo múltiple del conocimiento
se combina en un sistema". Kant se refiere aquí indudablemente a "sistema"
científico y tenía ya clara esta distinción, pues las condiciones o relaciones
formales sólo pueden pertenecer al sistema de la ciencia.
De lo que hemos visto anteriormente se desprende una diferencia fundamental entre sistemas filosóficos y científicos. Unos y otros tienen diferentes
formas de precisión que no eran, como señalamos, meramente cuantitativas.
Un sistema filosófico utiliza conceptos cuyas comprensiones consisten en predicados, en contenidos materiales, no en formales. También, un sistema filosófico no es más que el desarrollo de un concepto analítico. En cambio, el
sistema científico consiste en conceptos sintéticos cuyo significado está dado
enteramente por su relación con otros términos.
Para que haya conocimiento científico tiene que haber sintenticidad a priori
en el juzgar, y esto, en última instancia, viene a significar "necesario" y "universal". La idea de sistema implica para Kant estas dos características; no
hay ciencia si no hay sistema, unidad sistemática. De aquí que lo que "eleva
a ciencia el conocimiento vulgar, es decir, convierte en un sistema un mero
agregado de conocimientos", es la "unidad sistemática". El arte que se encarga de estos sistemas es la Arquitectónica, y por esto, viene a ser "la doctrina de lo científico de todo nuestro conocimiento y, por consiguiente, debe
figurar necesariamente en la Metodología". 52
00
T. 11, p. 319 (A 708, B 736 ).
•• Logik, parr. 96 y 97.
.. T. 11, p. 397 (A 832, B 860).

69

�En el capítulo tercero de la segunda parte de la Crítica, que corresponde
a esta Arquitectónica de la razón pura, nuestro autor nos dice que entiende
por sistema " .. . la unidad de diversos conocimientos bajo una idea. Es ésta
el concepto racional de la forma de un todo, a condición de que mediante él
se determinen a priori tanto el ámbito de lo múltiple como la posición de
las partes entre sí". Para que la "idea" sea realizada, es menester un esquema,
"es decir, una multiplicidad y un orden de las partes esenciales determinadas a priori por el principio del fin". 53 Un esquema puede no estar trazado
según una idea, sino empíricamente, "según propósitos que se ofrecen accidentalmente", y esto da una unidad técnica. El esquema, por otro lado, que
~urge a consecuencia de una idea -"donde la razón plantea a priori los
fines, sin aguardarlos empíricamente"- funda la unidad arquitect6nica. "Lo
que denominamos ciencia", dice Kant, "no puede surgir técnicamente, a causa de la semejanza de lo diverso o del uso causal del conocimiento en concreto para cualquier clase de fines externos, sino arquitectónicamente, a causa de la afinidad y de la derivación de un único fin supremo e intrínseco,
que es el que hace posible al conjunto ; un esquema debe contener de acuerdo
con la idea, o sea a priori, el contorno (monogramma) y la distribución del
conjunto en miembros, y e5te conjunto tiene que distinguirse de todos los
demás con seguridad y según principio".54
Kant considera aquí al sistema como construcción a priori, donde todas
las partes estarían conectadas entre sí en un todo ordenado arquitectónicamente, donde ningún nuevo elemento puede agregarse a menos que se determine a priori -por construcción-, deductivamente y en acuerdo con el
~istema. El "único fin supremo e intrínseco" podría interpretarse como el
primer principio o axioma que da origen y fundamenta al sistema, de donde
se derivarían deductivamente sus partes.
Un poco más addante Kant nos confirma que " ... la filosofía de la razón
pura es, o bien propedéutica (ejercicio preliminar) que investiga el poder de
la razón respecto de todo conocimiento puro a priori y se llama crítica, o, en
segundo lugar, el sistema de la razón (ciencia), que investiga todo el conocimiento filosófico (tanto verdadero como aparente) a base de la razón
55
pura en enlace sistemático y se llama metafísica . .. "
La Metodología Trascendental da la pauta para la creación de la metafísica como ciencia. Lo que hace posible esto es d cambio de método, y el
modelo a copiar lo ofrece la ciencia físico-matemática (sólo su método; "uso
trascendental" análogo a "uso matemático") . Kant aplica el nuevo método eficaz que utiliza esta última ( de análisis y síntesis) en el desarrollo

de su obra! la Crítica de la raz6n pura. Si la ciencia construye sus conceptos
-y sus objetos-- en unidad sistemática, la metafísica también lo hará creando, por co~si~!ente, sus "objetos" de conocimiento y haciendo que éstos
tengan ~ s1gruf1cado dentro de un sistema que es la Crítica de la raz6n pura
o metaf~s1ca de 1~ n~~raleza. De tal manera el objeto círculo tiene, y solamente tJene, un s1gnif1cado en el sistema de la Geometría.
Por último, el sistema de la Crítica viene a ser el sistema de referencia
para todos los demás posibles sistemas, porque en sus páginas plantea y discute las bases de la forma de ciencia en general.

" T . 11, p. 398 (A 833, B 861).
"Ibid.
11 T . II, p. 402 (A 841, B 869).

71

70

�UN EJEMPLO DE ANALISIS FILO-LOGICO-PSIQUICO
Por el

DR.

F. R.

DELGADO

LA COMUNICACIÓN es la actividad del hombre más específicamente humana;
de tal modo que viene a ser el espejo en el cual se puede encontrar la calidad y la Erofundidad; la extensión y el significado; la evolución y desarrollo
de la humanidad.
La comunicación en el hombre no es automática o meramente simbiótica; sino una meta y un quehacer histórico, que a la vez que expresa y significa la vehemente necesidad del hombre de comunicarse hacia afuera; es al
mismo tiempo la satisfacción que más contribuye a su felicidad al cumplir el
deseo de su espíritu de ver realizada su "visión", su "Welt-Anchau", su
"imagen", en obras hechas por sí mismo, y sobre todo en la expresión hablada o sea en la lengua.
Entre los medios puestos a la orden del hombre se encuentra precisamente
como básico la palabra, la lengua. No sólo porque es una cualidad exclusiva
del hombre poder hablar entendiendo y dándose a entender; sino porque la
lengua es la síntesis más completa del ser humano, en la cual el hombre
aparece integralmente expresado, sea con perfección, sea imperfectamente;
tanto porque se da a entender; como también porque se da a entender integralmente, totalmente; llevando su capacidad de expresión al máximo de
sus posibilidades.
La lengua es importante en sí misma y en su estudio, en este sentido; no
~ólo como quehacer para el futuro, como meta que el hombre debe proponerse y se propone para realizar al máximo su personalidad; sino también
y sobre todo como aprendizaje de la cultura del pasado, con lo cual el
hombre no se enseña a hablar gramatical y lógicamente, sino que también
se pone en contacto con las corrientes de la civilización y la cultura y se
incorpora a la historia de la humanidad, aprendiendo de ella cómo el hombre ha realizado su destino de ser hombre; recorriendo nuevamente el camino mediante el cual el hombre, aprovechando al máximo su capacidad
creadora, ha logrado hacerse hombre.

73

�La meta del hombre y de la humanidad, de llegar a ser perfecto, completo
e íntegro; aunque es tarea a realizarse renovadamente, a ser repetida indefinidamente por cada individuo de la historia humana; está dependiendo estrechamente de las realizaciones pasadas de la humanidad, que han dejado
huella permanente tanto en la transmisión genética de la vida; como en la
producción de obras humanas, entre las cuales la obra máxima, "E'IIE(!yeia" y
el "eeyo", la actividad más importante es la lengua.
De este modo el estudio de la lengua de un país, de un continente, de
una cultura o de una raza, es el camino no sólo para conocer la historia o
la civilización o la cultura; sino para aprender la "humanitas", la calidad
humana de este pueblo y de esa raza.
Esta tarea hasta hoy se ha llevado a cabo mediante el estudio de las Humanidades, de la Filología, de la Lingüística; sin embargo hace falta un método sintético, científico, eficaz, unitario, variado y extenso, que conduzca
al conocimiento y aprendizaje del espíritu humano cristalizado en la más
auténtica expresión suya, la palabra y el lenguaje. Ni la sola ciencia basta;
ni tampoco la sola tendencia humanística, filológica o lingüística; es necesario un método filo-lógico-psíquico, que al mismo tiempo conduzca al conocimiento exacto de las actitudes humanas, incorporadas en la lengua, espejo de la creación, desarrollo y maduración del hombre en las distintas etapas de la cultura.
El aprendizaje se obtiene mediante el encuentro e identificación del propio
espíritu con el espíritu del hombre; por consiguiente la tarea es poner al
hombre al contacto de su mismo espíritu expresado por otros hombres con
perfección y con integridad humanas, que exigen una universalidad y comprensión de todos los pueblos y de todas las razas de la tierra. en cuya cultura el espíritu humano ha dejado huellas dignas de atención; ya que no
interesa tanto la lengua, cuanto el espíritu humano que ha producido, desarrollado y madurado la lengua.
Una concepción así de universalista, verdaderamente humanista, en nuestra época no sólo es conveniente sino necesaria, urgentemente necesaria; ya
que gracias a la máxima extensión de los medios de comunicación social, el
hombre debe buscar y encontrar un medio de comunicación universal, que
prescindiendo de lo accidental y particular y propio de cada pueblo, capacite
para comunicarse humanamente con todos los hombres. Esto es más urgente cuanto más en crisis se encuentran las culturas hasta ahora más universales
y que están resultando incapaces de dar una contextura y base sólida de existencia humana. Con las comunicaciones mundiales se aproxima la época de
una enajenación mundial, en la cual será difícil entenderse humanamente,
por no tener la capacidad de una cultura universal, moderna y científica,
que sin dejar de ser humana, sea a la vez ilustrada y técnica; ya que la comu-

74

nicación tiene que verificarse en algo concreto y tangible como es la lengua,
so pena de servir únicamente de instrumento de imaginación y consiguientemente de enajenación posterior.
No basta comprender la lengua de las obras literarias; de cualquier edad
y cultura; no basta conocer el significado aún humanístico de esas obras, no
basta conocer su cultura filosófica o teológica, es necesario encontrar cómo
el espíritu humano; cómo el hombre ha llegado a realizarse o ser en el tiempo en esas obras de la cultura. El "cómo" se puede encontrar en muchas
actividades del hombre; pero en ninguna se encuentra tan claramente, tan
profundamente, tan íntegramente expresado como en el modo de lograr el
hombre decir debidamente cuanto pasa por su espíritu mediante la lengua.
El simple contacto con las obras literarias, el conocimiento de la lengua,
hasta su comprensión profunda, ciertamente imprimen la huella de la cultura; pero al acaso, sin método; sin eficacia, dejando a la suerte el que ese
efecto se obtenga o no. Es por tanto necesario encontrar un método que a
la vez que signifique el contacto con las obras literarias, conduzca a identificarse en ellas con el espíritu humano; y más que con el espíritu humano, con
el modo como el espíritu humano llega a hacerse humano; a realizarse el
hombre, hombre; a ser dueño de sus facultades y posibilidades; a saber actuar
humanamente; a saber finalmente hablar aprovechando la "vis significativa"
del hombre hasta sus máximas posibilidades.
El "cómo" el hombre llegó en el pasado y llega en el presente a lograr esa
meta no puede reducirse al mero ejercicio, a la mera imitación, a la mera
memorización y memoria: es necesario capacitar, para universalizar, extender, sintetizar; encontrar la fuente psíquica de las actitudes que producen y
conducen al hombre a crear, a entender, a experimentar, a vivir y a existir
humanamente, que es la tarea de la cultura y que tiende a crear la actividad
más específicamente humana, la de comunicarse mediante la palabra con sus
semejantes.
La lengua no es al acaso el producto más específica y exquisitamente humano; sino que la naturaleza misma del hombre conduce al hombre a lograr
realizarse integralmente mediante su capacidad de expresión. Se ha dicho que
el hombre es "animal social" (Aristóteles) y los psicólogos prefieren llamarlo
"animal simbolizante" por cuanto el hombre sin la capacidad de simbolizar,
no vive, y por cuanto tan pronto como el hombre vive, comienza a crear
símbolos.
De los símbolos, creados por el hombre, el más importante, el suyo exclusivo, el diferenciante y caracterizante, es la palabra, sea hablada, sea escrita.
Es para el hombre indispensable la palabra, la lengua, mediante la cual se
expresa y al expresarse se realiza, comienza a existir y a salir del universo
psíquico-cósmico de su propio cerebro, dentro del cual siempre está en embrión,

75

�incapaz de saber si es únicamente trascendente, indiferenciadamente, o también es en el tiempo, en el movimiento de la vida, de la existencia en el movimiento. ¡,a comunicación mediante la leng~a _significa para el hombre _encontrarse a sí mismo en el otro, en lo extrasubJet1vo, en lo que lo ayuda psicológicamente a ser "yo mismo".
La imposibilidad de lograr esta comunicación con el exterior, con el "otro";
radica en la capacidad humana de ser no sólo materia extensa y tangible;
~ino también de trascender esa materia llegando a la comunicación inasible,
espiritual, inmaterial, trascendente, pero humanizada; y que por lo mismo
dificulta el hacerla coincidir totalmente con su parte más densa, más asequible más mensurable. Es decir, la grande tarea del ser humano, es coincidirse,
unirse, unificarse, hacerse uno compuesto trascendentemente, indiferenciaclamente, de todos los elementos y posibilidades, materiales y espirituales de
su naturaleza.
Ese quehacer lo lleva a cabo el hombre mediante el símbolo, que retrata
completamente toda la naturaleza humana desde su biología, hasta su más
elevada capacidad de pensamiento y precisamente en el símbolo por excelencia que es la palabra. Toda palabra y después toda lengua, son un símbolo, es decir expresión tangible, inteligible de una doble realidad; una realidad ficticia, imaginada, imagen creada por el hombre en sí mismo, y otra
real, histórica, extrasubjetiva, ambas en una sola expresión simbólica, detrás
de la cual ya no hay nada humano sino el ;vacío del ser, de la nada y del
todo, la inexistencia, lo oscuro, las tinieblas.
La lengua trasciende de este modo, por ser símbolo, los cuatro campos del
ser humano; el físico, lo tangible y observable mediante los sentidos; el orgánico: objeto e instrumento; el psíquico vida y comunicabilidad; y el espiritual: lo inasible e inmaterial.1
El elemento material es a la vez que objeto, instrumento de humanización
del elemento espiritual, que aparece a la conciencia o como mero ser no ser,
como ser en movimiento, como alma, como vida, como manera de ser ser.
0
El trabajo del hombre está en convertir el ser no ser y el ser ser en actitud
humana en existencia humana, en hacer hombre a todos los elementos del
ser hum'ano en los cuales el ser no ser y el ser ser se individualiza.
La palabra, la lengua, es el producto inmediato del contacto consciente o
inconsciente del ser material con el ser inmaterial, con el ser no ser o con el
ser ser. Ese mismo ser no ser y ese mismo ser ser actúan en la materia del
hombre y necesariamente lo hacen hablar o hablarse, sea imaginariamente,
1 WARTBURO v. WALTHER, Einführung in Problematik und Methodik der Spra:henwissenschaft. Zwite, unter mitwirkung von Stephen Velmann verbe~serte und erwe1terte
Auflage; Max Niemeyer Verlag, Túbingen 1962, p. l.

sea realmente, modificando directamente los órganos de la palabra en la
cabeza humana, o sea los órganos bucales.
En este primer estadio, que debió ser el comienzo o principio del lenguaje,
el hombre comienza a articular sonidos, instintivos, nacidos del impulso ante
la percepción en su conciencia de un fenómeno psíquico inconsciente, que
se reduce a la percepción del ser no ser o del ser ser.
La palabra por consiguiente, la lengua, es producto inconsciente, impulsivo, de la vida del hombre. No sólo en el hombre primitivo; sino también en
cada hombre cuando comienza a percibir ese fenómeno, es decir en la infancia.
La percepción del ser no ser, es simplemente la percepción, por lo menos
simbólica del viento, del espíritu, de lo inasible e indiferenciado.
La percepción del ser ser es asimismo percepción del espíritu, del viento,
pero convertido en vida, en materialización, en luz, e.n imagen, en símbolo,
pero trascendente indiferenciado, inasible, en "espíritu-vida".
Ambas 2ercepciones el hombre se las dice o las dice articulando sonidos. Esos
sonidos son símbolos que equivalen no a la realidad, siempre incognoscible
en su multiplicidad; sino a la manera como el inconsciente o el consciente
perciben la influencia del ser no ser o del ser ser en el organismo humano.
De tal modo que los primeros sonidos, las primeras letras de una lengua o
de un alfabeto, son producto directo simbólico de la acción o influencia de
lo percibido en el propio ser. De tal modo que la misma palabra indica un
universo psíquico, copia del universo extrasubjetivo y por consiguiente analógico, no idéntico, ya que la percepción es no de lo extrasubjetivo; por lo
menos cuando de lenguaje se trata, sino de la influencia de lo extrasubjetivo
en el individuo; de ahí resulta que la realidad existe para el hombre como
es sonificada, expresada en palabras, reales o imaginadas, o sea en símbolos
cuyo contenido es la influencia del ser no ser o del ser ser en el hombre.
Las letras primero, y luego las palabras no tienen propiamente significado;
~ino que son símbolo, conjunción materializada de algo intangible y algo tangible, de la percepción consciente o inconsciente.
El fenómeno fonético de las palabras indica el producto, una minima parte, de la elaboración mental, llevada a cabo a propósito suyo. Las variaciones
fonéticas de los sonidos indican la tendencia del hombre por significar con
sonidos articulados lo que percibe y cómo percibe en su interior, el objeto,
de tal modo que de esos sonidos se puede llegar a concluir una teoría completa
del contacto de la mente humana con la influencia de la percepción del objeto
en su ser, es decir de la cultura.
La cultura humana consiste antes que nada en el cultivo de la capacidad
de percibir el objeto y en la capacidad de "fingir" y modelar esa percepción
hasta convertirla en producto humano, en el que aparezca claramente el m-

77
76

�terés del hombre, la realización de sus posibilidades, el significado de sus
cualidades.
La cultura no se encuentra propiamente fuera del hombre, y tampoco está
en el producto de la actividad humana; sino en el trabajo, en el quehacer de
modelar, cuidar y procurar que el contacto del hombre con la realidad¡ coincida cada vez más adecuadamente con el ideal humano, con los intereses
del hombre.
"Ciertamente el hombre vive con sus objetos fundamentales tal como el
lenguaje se los presenta, y aun podría decirse que vive con ellos _exclusivamente, puesto que su sensibilidad y acción dependen de sus percepciones. Por
el mismo proceso mediante el cual el hombre ( como una hilandera extrae el
hilo de su rueca) va extrayendo el lenguaje de su propio ser, también se va
entretejiendo con él. Cada lenguaje traza un círculo mágico alrededor del
pueblo al que pertenece, y de este círculo no h~y escapatoria posible_ ~ menos que se salte a otro"; 2 sin embargo este trabaJo, esta manera de existir del
hombre y su lenguaje, es producto fortuito del acaso y aunque es cultura Y
de un pueblo, no necesariamente está adornada con las cualidades de la
"humanitas", de la humanidad, de la calidad universal y trascendente que
hace al hombre específicamente hombre. Y en esta realidad está claramente
el trabajo de la cultura : en el lograr que el hombre perciba los objetos de
interés para su realización como tal y que su lenguaje los exprese humanamente es decir simbólicamente: en un producto simbólico en el cual tanto
la ma~eria corpórea como el espíritu tengan cabida sintética, unitaria, humanamente· de este modo el hombre se identificará con los objetos; pero no
materialme~te perdiendo sus características de hombre; sino que se identi'
ficará con la "vis
humana" con el significado humano de ellos y no perdera,
sus cualidades, sino que las ejercitará y abrillantará cada vez más, aumentando
&amp;u cultura y su valor humano.
.
En seguida ponemos un ejemplo de lo dicho tomando como obJe~o e~ verbo
-rdh¡µi en griego, que tiene su equivalente en latín en ponere; en ingles, put,
place, y en español poner.
.
Ante todo podemos ocupamos con la semática de 1:,8,,,µi para reducirlo
a su mínima expresión. Encuéntrase en primer lugar que la n es un prefijo repetitivo que equivale al sonido fuerte del tema 8'1/ resultando prácticamente, prescindiendo de la terminación verbal µi, la raíz o,,,.
La raíz 811 tiene su origen en el Indoeuropeo *dhé, de cuya raíz haya
una variación más antigua **dhé más una larga.3
• ERNEST CASSIRER, Mito y Lenguaje, Buenos Aires, 1959, pp. 14 Y 18.
• BucK, A Dictionary of Selected Synonyms i,¡ the Princ!pal Indo-Europea~ L~nguages. A contribution for the History of Ideas, by Carl Darhng Buck ; The Umvcrsity
of Chicago Press, Chicago Illinois, p. 1464, 3.

78

Se ve que la especie fonética 8 es igual a la especie fonética dh en determinadas posiciones. La raíz *dhé tiene el significado de "Put'' "puesto" en
• 1és en su frecuente aplicación religiosa atestiguada.
'
'
mg
La (TH) o su variante
antiguamente significaba aliento primario o espíritu primordial. En el alfabeto fenicio y griego se notó con un círculo dividido en cuatro cuartos (del universo) ; los griegos también lo expresaron
por un punto en un círculo ("infinito"); en Italia su marca es X encerrada
en un círculo y tiene el significado de la deidad.
La expresión fonética de la TH es libre totalmente de cualquier actividad
de la faringe y se produce el sonido únicamente con el cerrar el aire entre
la lengua y los dientes. De ahí que parezca la expresión fonética más espiritual y se haya ligado con el sentimiento religioso primitivo.
Efectivamente al significar *dhé... "puesto"; en griego 8Eo&lt;;&gt;* ( cfr
8Eócpa-ro&lt;; spoken by god; ordained, put) ,4 nos encontramos a la vez
que ante un fenómeno, más bien protofenómeno, fonético, ante un fenómeno
mítico religioso, al que Usener llamó "dios momentáneo", refiriéndose a "lo
puesto"; a "lo dado", que según algunas tribus tienen forma definida y estructura inherente y propia. Es lo dual, es decir lo que se percibe como doble, diferente, distinto.
Para la mente de los eveos, por ejemplo, el momento en que un objeto o
cualquier atributo llamativo, se enlaza con la vida y el espíritu del hombre
en una relación perceptible, sea agradable o desagradable, marca el nacimiento de un tro en su conciencia. El tro podría equivaler a nuestro Indoeuropeo
*dhe y puede ser o mana o tabu: bueno o malo ( ser ser o ser no ser); sagrado,
en lo cual tendríamos la definición mínima de religión natural. '
De este modo averiguando filo-lógica-psíquicamente la raíz del verbo 1:,8,,,µi
griego llegarnos a una de las raíces Indoeuropeas más primitivas que nos
hacen llegar a la percepción psíquica, lógica, humana, más temprana del ser,
a la reflexión mediante la cual el hombre concibe, se da cuenta de "lo que
es" percibiendo lo nuevo, lo distinto de sí, lo que se encuentra siendo infinitamente, indistintamente, indiferenciadamente, sin tiempo y sin espacio.
Esta percepción del ser obliga al hombre a crear un símbolo que signifique
~u perceeción. El símbolo que primero torna es el de su actitud psíquica ante
el hecho u obje~o que percibe y que expresa mediante las cuerdas bucales o
mediante la modificación que sufren sus cuerdas bucales, impulsivamente, al
percibir el objeto.
Esta percepción psíquica es copia o imagen de la realidad extrasubjetiva.
Efectivamente "lo puesto", "lo determinado", "lo TH", "lo *dhe", hace alusión a una perceeción de algo plano, lleno, extenso, inmenso, infinito que
• BucK, lb.

79

�puede ser el mar o el firmamento en lo cual el hombre pone su vista, su
mirada, su atención; aunque no perciba directamente en primer término que
su acción de percibir algo extenso como el mar, el firmamento, una grande
extensión de tierra, lo agote en su percepción y lo deja sin nada en su interior,
lo asombra; esto lo hace elaborar la imagen interior de algo superior, de algo
que está "sobre" algo y sobre sí mismo, de algo 8, TH, DH, P.
Esta percepción psíquica es para unos pueblos una percepción totalmente
externa, sin atención consciente a la imagen interna del objeto de la percepción; de tal modo que la modificación filo-lógica-psíquica se tiene como causada por los objetos en sí mismos, confundiendo no sólo la luz solar con el
objeto, sino también la luz interior del conocimiento con el objeto visto, percibido, al cual creen dotado de determinadas cualidades, que sin embargo
no son del objeto, sino de b visión con que es visto el objeto. Por esta razón
la Etimología de 8Eo~ para muchos no es la etimología de Dios y prefieren
otra del LAT. ( dies) ; festus, holiday, feriae, Ose. Fisnam, Lat. F anum ( *fosno, *dhes, *dhas,).
En tal caso la percepción del ser no sería ya de algo "puesto" superior, determinado, que al percibirse como superior exige ser obedecido; más aún
ante lo cual el hombre no tiene la posibilidad de sustraerse a su influencia;
no sería la percepción propiamente del ser no ser; sino de la luz, porque se
llama dios a lo que aparece, a lo iluminado, a lo lleno de luz, sería la percepción de ser ser.
De esta manera comienza la personificación de dios y de los dioses; al principio identificados con los objetos, como ya observaba W. von Humboldt,
después abstraída de ellos, hasta la concepción abstracta de dios-luz; dios-vida;
clios-amor.
Otros pueblos sin embargo, o mejor quizá, los mismos pueblos; pero después de una evolución más avanzada, ponen atención no tanto al objeto; es
decir se identifican menos con el objeto y perciben la distinción entre sí mismos y él; entonces la actitud psíquica es de reflexión, de toma de conciencia,
no tanto del objeto, cuanto de la resonancia del objeto en el propio individuo; esta reflexión se amplía cada vez más y a la vez se aumenta su contenido o amplitud, la extensión de objetos a los cuales es apropiada, disminuye su definición, es decir "lo puesto", "lo dado", se convierte en vida, luz,
visión, en ser absoluto independiente de cualquier determinación posterior.
Es decir se simboliza la percepción del ser ser mediante símbolos positivos, o
que por lo menos así aparecen.
Después de la identificación con dios o con los dioses, o mejor cuando el
individuo deja de identificarse con los objetos y percibe a dios o a los dioses
en abstracto, comienza otro proceso de identificación mediante la reflexión
del hombre consigo mismo, que en distintos pueblos o en distintas etapas de

i:volución
del mismo pueblo, los atributos que se poru'an a d'10s o a Jos d'1oses
.
o me~or a lo que se llamaba 8 o *dhe. . . se le comienza a identificar co~
~os nusmos ho~bres, a tal ~ado que el concepto de grande, infinito, extenso,
mmenso, supenor; se cambia de contenido y en lugar de ser el firmamento
el mar, o el continente, comienza a ser el otro, el que es superior el qu~
a~arece, el hombre que "es puesto"; el hombre que "es dado". al 'que coIDJenza a llamar dios. Parect: sin embargo que antes de esta ide~tificación de
los conceptos con otros seres humanos viene la identificación con el hombre
grande, con el que manda, sea en la familia, sea en la sociedad con el Tata•
con el Papá, en donde encontramos la raíz TH y p con )a variación A.
'
arece hacer referenc1a
· mas
, directa
·
.
, que
a
objetos
extrasubjetivos
•
mientras
q
e
P
8 o *dhe se, re f_1ere mas
, b"1en al mundo intrasubjetivo, a la 'percepción del
u
hombre en s1 ffill&gt;mo de la imagen del mundo extrasubjetivo.
Que la raíz *dhe o 8 sea referente a la percepción psíquica del ser
o ~o~ ~o me~os a una de sus modalidades más primitivas, se comprueba e~
la mf1mta vane~ad de usos que tiene el verbo n871µ, en griego, Ponere en latín,
Poner, en espanol, que van desde las acciones materiales de dejar una cosa
sobre ºU:ª, hasta los meandros psíquicos más profundos y complicados como
el reflexJV? "ponerse", o el transitivo "poner bien"; "poner mal". ~o sólo
en el sentido de hacer recibir "bien" o "mal"· sino en el senti"do 'má
_
fund o d e influ1r
· ps1qwcamente
' ·
' un modo
s pro
en
el
"otro"
de
·
t
"I
,, "
,
,
semejan e a como
o p~esto , lo da~o ', la llanura, el firmamento, el mar, "ponen", "dan",
es decir como ellos mfluyen en la psicología del hombre y suscita el símbolo
de "sob
. re a1go" "hac1a
· a1go" , as1' también los seres humanos con su fuerza
psíqu1ca. " pone~" , "dan" , suscitan
·
·
la idea
de "sobre sí", "hacia sí", del "otro".
Es~ idea mas general de "poner", de "dar'', se descompone como la luz en
un pnsma, en una serie de expresiones que indican el significado trascendente
de estos dos verbos, con tales matices, que hacen pensar en la trascendencia
misma del ser, como ya lo hemos observado.
Si. bi~~ en griego Y en latín los verbos n871µ, y Ponere, tienen frecuente
Y ~nm1t1vo uso religioso, en español y en otras lenguas ese uso se ha canalizado por otros caminos semánticos; de tal modo que en español "lo
uesto" , "1o da do" , se expresan mediante
la palabra "destino" "el h d "
·
P
"l
t ,,
.
.
'
a o '
a suer_ e , Y, n? tJe~en propiamente hablando sentido religioso sino más bien
un sentido m1st1co, indeterminado y oculto.
"~o puesto" y "lo dado" con sentido religioso se dice en español "lo determinado por Dios", "lo querido por Dios", que viene a coincidir con el significado religioso de 0eo~, de TH, de *dhe ...
Este sencillo ejemplo, que podría prolongarse indefinidamente haciendo
no~ no sólo el significado del verbo Poner, sino las distintas actitudes psíquicas, que son la fuente de su significación, no sólo en griego y en latín; sino
81

80

H6

�también en las lenguas romances y en las germánicas, ha querido proponer la
idea de cómo prácticamente, la filología, siguiendo un método psíquico-lógico
puede realmente formar humanísticamente; dado que no sól? enseña la semática la fonética las derivaciones de las 2alabras, y despues su uso en la
frase ; en la liter:tura; ni tampoco se ocupa solamente de la historia de la
cultura • sino que suscita el desarrollo mismo de la cultura; al poner al ho~bre al ~ontacto de las mismas fuentes de donde procede; es decir la actividad
psíquica, la EVE{tYELa la actividad humana, de donde procede y procederá
siempre.
.
.
Este método aparecerá sin duda demasiado radical y exclusivo,. ~l. prescindir O tratar, al menos en apariencia, de prescindir de las adqu1S1c1one~ ya
firmes de la cultura; esto sin embargo no es así; ya que por lo contrario lo
que se hace es profundizar la misma cultura, universalizarla, hacerla trascendente, humana, haciéndola coincidir lo más posible con la expresión humana,
con espíritu de hombre, expresión simbólica, suya, en la cual se encuentra
totalmente, integralmente a sí mismo.
Conseguida así la cultura mediante el estudio filo-lógico-psíquico, el hombre será capaz de comunicarse a sus semejantes sin perder lo más mínimo
· qued arse sien
· d o "lo puesto" , o "lo d ad o" ,· sino "po•
de su propia persona; sm
niendo" humanamente su espíritu en sus semejantes no dejando de expresar
al menos simbólicamente nada de su espíritu, lo que significa una grande
cultura y un grande respeto y una grande educación. para. con ellos, c~eando
consiguientemente una comunicación humana, es decir desmter~sada, s1;11~ra,
integral, que como ya dijimos al principio es el producto mas exqu1S1to Y
t-xclusivo del ser humano.

82

GABRIEL MARCEL
PROF. FERNANOO RAFAEL CASASÚS

Universidad de Monterrey

INTRODUCCIÓN

A LA PREGUNTA: "¿Qué opina usted de Gabriel Marcel?" se pueden dar
dos respuestas: lo. una respuesta tan concisa como difusa es la pregunta: "Es
el filósofo de la esperanza"; o extendiéndose un poco, se puede contestar con
Federico Copleston: "Marce! es un pensador peculiarmente huidizo y resulta
muy difícil dar un sumario de sus ideas. Esta dificultad surge en parte de
la dispersión de su pensamiento en diarios, dramas, artículos, conferencias y
libros, y del hecho de que nunca haya emprendido una exposición sistemática
de sus ideas".
En efecto, como nos dice Michele Federico Sciacca, sólo en los últimos escritos ha intentado Marce! una sistematización de ~u pensamiento. "El Misterio del Ser", escrita en 1951, es su única obra orgánica, puesto que las demás, como "Ser y Haber", "De la Repulsa a la Invocación", "Horno Viator",
etc. . . son sólo colecciones de ensayos. Pero el obstáculo con que se enfrenta
el expositor nace más todavía de la propia naturaleza de las reflexiones de
Marce! que de la circunstancia de que éstas se encuentren dispersas en tan
gran variedad de escritos. Su filosofía es como la de Kierkegaard, autobiográfica, personal, y procede por descripción de experiencias existenciales, que
es donde hay que buscar al mejor Marce!. El tono íntimo de su filosofía se
transparenta en la preferencia que da al diario en la exposición de su pensamiento y es, además, evidente, en todos sus escritos, que adoptan con exce~iva complacencia la forma de una confesión íntima de su autor.
Marce! es un pensador personal en el sentido de que trabaja sobre experiencias que han tenido en su vida una importancia especial y a las que él
atribuye significación e implicaciones metafísicas. Intenta vivir sus problemas
filosóficos porque "el que no ha vivido un problema de filosofía, quien no ha

83

�sido angustiado por él, no euede en modo alguno comprender lo que este
problema ha significado para quienes lo han vivido antes que él". Elaborar
una "filosofía del existir" -más bien que elaborar una filosofía de la existencia- es su ambición fundamental. Rechaza por consiguiente cualquier
sistema y se queda con su experiencia existencial, ilimitada en extensión y
profundidad. No se trata tanto de estudiar proWemas de filosofía sino de percatarse de que somos esos problemas. El método marceliano consiste en ir al
encuentro de nuestro ser más original y personal para después reflexionar
~obre este descubrimiento. "En el fondo -dice Marce]- el método es siempre el mismo: es la profundización de una cierta situación metafísica fundamental de la que no basta decir que es mía, porque consiste esencialmente
en ser yo". Al mismo tiempo que ejerzo y vivo el acto que yo soy, lo pienso.
"Una filosofía auténtica es una experiencia transmutada en pensamiento",
ha dicho Marcel.
Marcel introdujo el término "existencial" en el vocabulario filosófico francés. Desde 1914 habló de "existencia" y se ha llamado "existencialismo cristiano" a su pensamiento, si bien él rechaza este nombre y prefiere llamarse
"neo-socrático". Para algunos la obra de Marce] no constituye por sí misma
una filosofía. El Dr. Basave dice: "Si sus experiencias son --como el mismo
Marcel afirma- parciales y truncas, no se les puede asignar verdadero valor
filosófico. Sumergirse en el drama de la existencia y su destino podrá ser una
experiencia todo lo necesaria e interesante que se quiera, pero por sí misma
no es una filosofía. Su pretendida filosofía del existir es una colección de
subjetividades que requieren una ulterior traducción filosófica". Para don Rafael Puente la filosofía de Marce] es una filosofía de ideas en el sentido maiéutico de la palabra. Son ideas vida, no preparadas y organizadas desde un principio, más bien ideas que van brotando de la vida y luego se van llamando
v provocando unas a otras hasta formar una armonía final con frecuencia
~lo presentida. Así piensa Marcel y por eso gusta de llamarse "neo-socrático".

DATOS BIOGRÁFICOS

En la ciudad de París ve Gabriel Marcel la primera luz el 7 de diciembre
Je 1889. Tiene aeenas cuatro años cuando su madre deja para siempre este
mundo. A fin de dar una madre a su hijo, el padre de Gabriel se casó con
fü cuñada. Estos acontecimientos tuvieron una influencia decisiva en su vida
y dieron un enfoque permanente al desarrollo de su pensamiento. Dejemos
que nos haWe el propio Marce!:
Iba yo a cumplir 4 años cuando la perdí. lndependienteme~te de
las pocas imágenes precisas que he podido conservar de ella, siempre

84

la he tenido presente; de una manera misteriosa, ha estado siempre conmigo. Sin embargo, mi tía, quizás tan dotada, pero muy diferente, debía
inevitablemente eclipsarla de hecho. Y hoy me parece comprender que
esta extraña dualidad en el corazón de mi vida entre un ser desaparecido, del que por pudor o por desesperación raras veces se hablaba, y
sobre el que una especie de temor reverencial me impedía hacer preguntas, y otro ser, extraordinariamente firme, dominante, y que se creía
obligado a proyectar la luz hasta los más pequeños rincones de mi existencia, sospecho, digo, que esta disparidad o esta polaridad secreta de
lo invisible y de lo visible ha ejercido sobre mi pensamiento y, mucho
más allá de mi pensamiento expresado, sobre mi ser mismo, un influjo
oculto que ha superado infinitamente todos los influjos de que mis escritos presentan huellas discernibles.

Su padre "no comprendía la infancia como tal, sino la infancia precoz, en
la que ya se pueden encontrar las cualidades de un 'hombre en pequeño', la
infancia del 'homúnculo', como dirá más tarde el filósofo". De esta manera,
por muy mimado que fuera este hijo único, que dedicaba a los suyos un
afecto apasionado, "sufrió a causa de un estado de hipertensión y con hostigamiento interior que, en ciertas épocas, alcanzó un paroxismo insoportable.
Todo lo que yo decía era confrontado con las normas de lo que deben decir
los niños. Nunca escuché detrás de las puertas, pero me imaginaba muchas
veces las conversaciones de mis padres sobre mí después de haberme acostado: se preguntaban si yo tenía una inteligencia normal. Esto influyó sobre mí".
Gracias a su padre, hombre muy cultivado y dotado de gran sentmuento
estético -fue Director de Bellas Artes, de la Biblioteca Nacional y de los
Museos Nacionales-, Marce! se benefició de una cultura europea. Tanto en
el campo de la filosofía como en el del arte y de las letras, los escritores anglosajones y alemanes llegaron a ser para él tan familiares como los de Francia. Marce! buscará en las artes y en las letras un lugar de encuentro con los
demás. Convivir es para él "una necesidad natural, sublimada en espiritualidad de comunión". Aquí, una vez más, el "estar con otro" no es un punto
de partida, sino una tierra de promisión que es preciso alcanzar. Pero al
mismo tiempo, parece hurtarse al alcance, retirarse al más allá, a un mundo
cuyo reflejo euede vislumbrarse en el arte: "La música: ésta era mi verdadera vocación; aquí es donde principalmente soy creador. Ella es la que ha
dado a mi pensamiento su marco más auténtico. Juan Sebastián Bach ha
sido en mi vida lo que no han sido ni Pascal ni San Agustín ni ningún otro
autor".

85

�EL TEATRO DE GABRIEL MARCEL

Marce) se ha volcado en la expresión dramática por auténtica necesidad.
Sus dramas son la expresión viva y espontánea de lo que sólo después sería
formuJado filosóficamente. A los 8 años comenzó a escribir teatro, movido por
la necesidad de diálogo, y sus personajes eran el sustituto de los hermanos
que no tuvo por la muerte prematura de su madre. El mismo lo confiesa:
"Experimenté en edad muy temprana una especie de embriaguez, no sólo en
evocar seres distintos de mí, sino en identificarme con ellos lo bastante para
convertirme en su intérprete. He pensado siempre que los personajes de teatro que me agradaba hacer dialogar ocuparon para mí, al principio, el puesto
c!e hermanos y hermanas cuya ausencia deploraba yo enormemente".
Marce! experimenta la muerte más que todo como una ausencia. "No hay
más que un sufrimiento -gime Rosa, la protagonista de El Corazón de los
Otros-: el de estar sola". El mismo lo ha manifestado al Padre Troisfontaines: "Aun suponiendo que esta frase no tuviera en labios de Rosa más que
un valor premonitorio, ahora la suscribe enteramente y cada vez más. Nada
rstá jamás perdido -estoy convencido de ello, lo creo firmemente- para
un hombre que vive un gran amor o una verdadera amistad; pero todo está
perdido para el que está solo".
Si nos ocupamos del teatro de Marce! es porque él mismo lo considera
como parte esencial de su propia indagación filosófica. Como Camus o Sartre,
escribe un teatro "metafísico" aunque pretende diferenciarse mucho de ambos escritores. Rechaza enérgicamente el teatro de tesis o apologético, que se
opone a la esencia del arte; sin embargo, sus obras nos producen con frecuencia la impresión precisamente de teatro de tesis. La apertura del hombre
a una luz superior, que a lo largo del drama va emergiendo de la opacidad
y del dolor, aparece normalmente como el desenlace o solución de la problemática que plantea. Pero Marce! no usa el tono dogmático de Camus ni
el aire de propaganda de Sartre; además, sus soluciones quedan siempre solamente insinuadas. Afirma que el drama cristiano es posible porque el Cristianismo mismo es un drama, como lo fue su vida de cristiano converso. El
es un convertido, un hombre que llegó a la fe después de un largo y doloroso
camino de soledad y de vibración con el sufrimiento humano. La guerra de
1914 llevó al culmen este contacto suyo con la tragedia de los hombres.

MARCEL, LITERATO

El acendrado lirismo de su obra prueba una vez más la importancia que
tiene en la literatura el vivir lo que se escribe. El dolor, el amor, la necesi86

dad propios son la mejor fuente de inspiración. Marce! ha vivido lo que ha
escrito, lo está viviendo mientras lo escribe. Se siente testigo de un mundo
que se derrumba. El Ocaso de la Sabiduría, El Hombre contra lo Humano
El Mundo Roto, La Muerte del Mañana . . . son títulos de obras suyas. E~
un mundo que se derrumba bajo la presión de una civilización técnica que
olvida lo más esencial del hombre: el riesgo, la llamada que exige fidelidad,
el valor de vivir en la incertidumbre, de renunciar a toda clase de "seguridad". Todo esto ha sido para él primero experiencia y luego expresión artística y sólo al final, reflexión filosófica.
La experiencia de los campos de concentración en Europa ha sido aterradora. Escuchemos los fragmentos de algunas narraciones:
"Estamos aquí en presencia de lo que quizá debe ser considerado como el
más monstruoso crimen de la historia. Sólo imaginaciones intoxicadas pudieron concebir su idea. Uno se siente confundido al pensar en los innumerables agentes de ejecución que fueron necesarios para que esta idea se hiciera realidad. Se hacen culpables de mentira quienes pretenden asimilar a
las atrocidades presenciadas por otros siglos los horrores a que asistimos nosotros".
·
Una muchacha judía de 18 años vio a su abuela abofeteada por un esbirro
de la Gestapo. Un día, en un tren, se encontró con un rescatado de los campos d~ la mue~te: varios dedos cortados, un agujero en la garganta; para
profenr un somdo audible tenía que apretar su cuello abierto. Este hombre
mostró fotografías originales de lo que su imaginación ni siquiera osaba figurarse, aquellos montones de muertos-vivos de Auschwitz y otros sitios. · Cómo
ha sido posible todo esto?
é
-"Matilde, ¿es que no sospechas que estás hablando con un muerto?"
-pregunta en El Emisario un rescatado de los presidios alemanes.
Pero los ministros del tormento en los campos de concentración no perseguían solamente la degradación física de sus víctimas, sino también y especialmente su degradación moral. "Se inoculaba a todos el bacilo de la depravación para que los desmoralizase, para que los matase moral y físicamente", escribe una rescatada. "Las técnicas de envilecimiento amenazan a
cualquier hombre con privarle del dominio de sí mismo. Los procesos de las
democracias populares conseguían hacer de un hombre normal un culpable,
que se acusaba 'sinceramente' de crímenes que no había cometido. Y no digamos siquiera, con los estoicos, que conserva al menos la benéfica posibilidad
del suicidio: esto ya no es txacto, puesto que puede ser colocado en una situación en que ni siquiera deseará ya matarse, en que se considerará obligado, no diré a sufrir, sino a desear el castigo que corresponde a faltas que
se imputará a sí mismo sin haberlas cometido. En los siglos pasados no habían sido aún reconocidos y proclamados los principios fundamentales de un

87

�orden humano. Hoy estos principios son sistemáticamente violados, a pesar
de ser perfectamente conocidos; más aún, con una impudicia sin par, los
mismos que los pisotean no cesan de invocarles ni de apoyarse en ideas (?emocracia, libertad, etc.) cuya ruina definitiva sería consagrada por el remo
que ellos pretenden instaurar. Empresas de este género conden~n el tipo de
civilización en que han podido producirse. Una vez fueron vistas, y desde
entonces, 'muchos no han podido recobrar el dulce sueño de la ignorancia'."
Nada extraño tiene entonces que la juventud de este mundo estropeado
&amp;ea "la generación más desguarnecida que jamás ha aparecido sobre l_a tierra".
Su vida está llena de tedio, de escepticismo, de inercia. Impercepublemen_te
se ha pasado del "ya no hay palabras para nada" al "ya no ~y na~~". Christiane dice a su amigo Denise: "¿No tienes algunas veces la unpres1on de que
vivimos si a esto se le puede llamar vivir, en un mundo estropeado? Sí, estropeado, como un reloj estropeado. La cuerda ya no funciona. Aparente~ente, nada ha cambiado, todo sigue en su sitio. Pero si acercamos el reloJ al
oído no se oye nada. El mundo, eso que llamamos el mundo, el mundo de
los hombres, en otro tiempo debía de tener un corazón. Pero ya no hay un
centro, ya no hay vida, en ningún sitio". . ,
. .
Marcel mismo, en el colmo de la desolacmn, llega a escn~ir:
"La desesperación es posible en todas sus formas, a cada i~stante, en todos
los grados. Esta traición puede parecer que la es~ructura misma de, nuestro
mundo nos la recomienda, si no es que nos la rmpone. El espectáculo de
muerte que este mundo nos ofrece puede ser cons_iderado, desde ci_~rto punto
de vista, como una perpetua incitación al renegamiento, a la defecc10~ _a~soluta. Se podría decir, incluso, que la posibilidad perman~nte del su~c~dio es,
en este sentido el cebadero quizá esencial de todo pensamiento metaf1s1co verdaderamente :uténtico. El hecho de que la desesperación sea po~ible es_ aquí
un dato central para la metafísica. El mérito esencial del pensamiento ki:r.kegaardiano reside, creo yo, en haber situado esto a plena luz. La metaf1s1ca,
en efecto, debe tomar posición frente a la desesperación". .
Quizás Marcel va demasiado lejos. Es cierto que,. como dice Mo~~- Fu!~on
J. Sheen, la raíz de toda tensión: sicológica es básicamente metaf1S1ca. La
desesperación -nos dice Kierkegaard- es doble: es un ~eseo desesper~do
de ser uno mismo O de no ser uno mismo. El hombre qwere, o con~erurse
r absoluto incondicional, independiente, subsistente por sí rrusmo, o
en un se
'
r . .
bien desea desesperadamente librarse de su ser, de sus umtaciones, su con.
· y su calidad de finito" . Adler siempre subrayó
tmgencia
. que detrás de
. las
neurosis está la lucha del hombre por tornarse como Dios? lucha tan unpotente como imposible la meta. Pero "puesto que est~o~ rmplantados e~, l!
· t · la viºda es una misión muy personal y. el. suicidio
eXlS enc1a,
. , es una
, deserc1on
..
(Dr. Basave), y creo que la posibilidad de traición Jam,a~ sera un reqms1to
indispensable para caminar por los senderos de la metaf1S1ca.

88

El existencialismo francés es más literario que filosófico, más "experiencia"
de ideas filosóficas que auténtica filosofía. En su pesimismo Marcel coincide
con los demás existencialistas, pero siempre lo supera.

PISANDO TERRENOS FILOSÓFICOS

La guerra de 1914 fue para Marcel una prueba crucial. "No habiendo
~ido movilizado a causa de mi estado de salud, dirigía por entonces en la
Cruz Roja un servicio de información sobre los militares desaparecidos en
el curso de las operaciones. ¿ Es necesario decir que en la inmensa mayoría
de los casos fueron noticias de muerte las que tuvo que comunicar la oficina de información?" Mil dolores punzantes revelaron a Marcel el drama
de la existencia humana. Para captar la vida en su palpitación, renuncia a
la vía de abstracción que con tanto ardor frecuentaba y se dedica a la meditación lancinante del destino. Es entonces cuando se entrega a elaborar una
"filosofía concreta", determinada por la "mordedura de lo real". Y aparece
en abierto contraste con aquel apartarse, en filosofía, de toda visión concreta que, en lo más vivo de su ardor hegeliano, le había hecho sostener la
siguiente tesis en la Sorbona de París, en 1909, escasos cinco años antes:
"Que lo más verdaderamente real pudiera muy bien no ser lo más inmediato, sino, por el contrario, el fruto de una dialéctica, el coronamiento de
un edificio de pensamientos". Este cambio de tono o de registro que se
nota en la segunda parte del "Diario Metafísico" se explica por esta sacudida. En su conferencia del 23 de enero de 1949 en la Facultad Universitaria
de Saint Louis de Bruselas, Marcel expuso la importancia extraordinaria de
este giro de su pensamiento.
El que filosofa hic et nunc es, podría decirse, víctima de lo real: nunca
se habituará por completo al hecho de existir. La existencia es inseparable
de un cierto asombro; aquí nos parecemos a los niños. Todos conocemos
niños que a los 6 años han :elanteado las cuestiones más metafísicas. Pero
cuando de niño preguntaba Marce!: "¿En qué se convierten los muertos?"
daba testimonio de algo totalmente distinto de la curiosidad de los niños
ante lo desconocido. Y para saber en qué se convierten los muertos es preciso saber antes qué somos los vivos. En su Esbozo de una Filosofía Concreta
Marce! se plantea la cuestión fundamental: "¿ qué soy yo?" Cuando reflexiono sobre lo que implica la cuestión "¿ qué soy yo?", me doy cuenta de
que significa: ¿ qué cualidad tengo para resolverla? Por consiguiente, toda
respuesta que venga de mí debe ser revocada en duda. Pero, ¿no podrá otro
suministrar esta contestación? Inmediatamente surge una objeción: la cualidad que ese otro puede tener para responder soy yo quien la discierno;
89

�pero •qué cualidad tengo yo para obrar este discernimiento? Lamen~~lementet Marcel concluye mu) cerca del escepticismo: "Un ser cuya ongmalidad más profunda consiste no sólo en preguntar ace~ca de
naturaleza
de las cosas, sino en preguntarse por su propia esencia, se si_tua por esto
mismo más allá de todas las respuestas, inevitablemente parciales, en que

misterio precisamente porque es luz : no puede mirarlo en sí m1Smo porque
es él el que hace posible mi mirada.

!ª,

puede desembocar esta interrogación".
.
.,
Marce! parece ignorar que la objeción del positivismo a la mtrospeccion
está superada. Decía Augusto Comte: "Es ~pos~bl.e que el yo se desd~ble en
sujeto que observa y objeto observado. Es imposible asomarse al b~lcon para
verse pasar por la calle. El ojo es capaz de verlo todo, pero es ~ca?az de
· o" . Comte confunde las condiciones de la observac10n interna
verse a si' mism
, .
con las condiciones de la observación externa. El ojo no puede verse a si rmsmo porque hay imposibilidad física, basada en la impenetra~~dad de l?,s
cuerpos Pero el yo siendo simple, careciendo de partes, puede desdoblarse_ ,
volver ~obre sí mis~o y sobre sus propios actos, "reflexiona~". Además, el OJO
puede verse reflejado en un espejo y los demás son el espeJO do_~de ~demos
contemplamos. La cualidad que me permite comprender cuest_10n tan ~ompleja -como es la inquisición sobre mi propia esencia-, esa rrusma_ cua~i~ad
me hace posible resolverla. No la he definido aún, pero la supongo imphcitamente y hago uso de ella.
De aquí que sea decisiva para Marcel la distinción que hace en~e problema y misterio. "Problema" es una cuestión susceptible de ser considerada de
modo puramente objetivo, sin que el ser del propio inquiridor se v~a envuelto
en ella: por ejemplo, un problema matemático. Claro que pu~de mteres~e
enormemente, y yo soy el que lo plantea; pero cu~ndo l_o med1t?, lo abstraigo
totalmente de mí, lo objetivizo, lo mantengo a distancia de rru persona, ~e
sitúo fuera de él; yo no entro en el problema propiamente dicho. En cambio,
el "misterio" es una cuestión que afecta al ser de la persona que la plantea,
de modo que ésta no puede dejar de tomarse en cuenta al considerarla. El
problema es algo que me encuentro, el misterio es a~go en ~ue ~e encuentr~
envuelto O comprometido; el problema es algo que cierra mi cammo, que esta
entero delante de mí; en cambio, la esencia del misterio consiste en no estar
todo entero delante de roí; en esta zona, la distinción entre el "en mí" _Y. el
"ante roí" ha perdido su significación. Esta dualidad juega w:1 papel b~sico
en su filosofía y es ~reciso tenerla presente para poder seguirle. Conviene,
sin embargo, dejar bien sentado que el término "misteri~''.. no d~be ~r ent~ndido aquí en el sentido teológico; tampoco es lo parado)ICO, m lo unpre_ciso
· c gnoscible ni lo impensable; es, por el contrario, una realidad que tiene
o m o
,
b. · ,, N
' positiva para no manifestarse en una presencia . "o Jetiva . , o . es
una razon
laguna del conocimiento, sino por el contrario, una plenitud. Es autentico

EN LAS FRONTERAS DE LA METAFÍSICA

La "incarnación" es para Marce! el dato central de la metafísica. Habla
de "incamación" para evitar toda confusión posible con el misterio teológico
de la venida de Cristo al mundo. La incarnación es la situación de un ser
que aparece como ligado a un cuerpo. Es una situación fundamental que no
puede ser con rigor dominada, sometida, analizada. No es, hablando con
propiedad, un hecho, pero es el dato a partir del cual un hecho es posible.
Paralela a la distinción entre misterio y probl.ema, establece aquí Marce! la
distinción entre "ser" y "haber o tener". El campo del tener abarca todo lo
inventariable, todo aquello que me pertenece, que puede ser considerado
como una posesión mía. Pero mis elementos constitutivos metafísicos, ¿ puedo
decir que los tengo o solamente que los soy? ¿ Tengo un cuerpo o soy un
cuerpo? ¿Tengo un alma o soy un alma? El "problema" del cuerpo es aquí
planteado como la condición de "ser encarnado"; esto quiere decir aparecer
como este cuerpo, sin identificarse ni distinguirse.
No sin razón se detiene Marce! en cuestión tan acuciante. La vida es un
don, el máximo del orden natural. Pero en nuestro caso la vida está constituida
por la unión de esos dos elementos que podríamos decir se excluyen o quizás
hasta se rechazan mutuamente, si no es ¡&gt;&lt;&gt;rque los vemos diaria y maravillo~amente unidos millones de veces. Toda donación implica un donar, un "objeto" donado y un ser a quien se hace la donación. En el caso del hombre, la
vida sería al mismo tiempo el don recibido y el ser "recipiente". Toda posesión supone un poseedor y una cosa poseída. En el caso de la vida del hombre, ambos se identifican. Con acierto considera Marcel que los problemas
filosóficos no son propiamente problemas, sino misterios en el sentido ya explicado. El problema domina la categoría del tener, propia de la consideración objetivante. La exterioridad de los términos condiciona el tener, en cuanto supone la exterioridad de la cosa poseída y el dominio sobre ella. Pero la
categoría del tener es en realidad la categoría de la servidumbre del hombre, ya que el dominio sobre la cosa poseída tiende a invertirse totalmente
y a convertirse en el dominio de la cosa poseída sobre su poseedor. El haber
es ser en relación de posesión con algo objetivable. Y como esta relación es
inevitable, haber es un hacerse dependiente del objeto que se posee.
Como hemos visto, existe para Marcel un punto de apoyo o un punto de
vista, que es el humano. Marce! se ha llamado a sí mismo "un sismógrafo
de lo humano".
91

90

�LA

CLAVE Y RESOLUCIÓN DE TODOS LOS ENIGMAS

El que había nacido en la Ciudad de las Luces descubrió en 1929 "la
verdadera luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo". Marce}
considera que la categoría religiosa no es algo que se añada a la existencia,
sino que es su única categoría auténtica. "El hecho de la santidad realizada
en ciertos seres está ahí para demostrar que eso que llamamos el orden normal, no es, después de todo, desde un punto de vista superior, desde el punto
de vista de un alma enraizada en el misterio ontológico, más que la subver&amp;ión de un orden opuesto. En este sentido, la reflexión sobre la santidad con
todos sus atributos me parece de un valor especulativo inmenso. No haría
falta apurarme mucho para hacerme decir que esta reflexión es la verdadera
introducción a la ontología".
Es interesante el proceso lógico por el que llega al "Tú" absoluto y concluye: "La idea cardinal de mi tesis, la que debía constituir el centro absoluto al cual todas las otras se refiriesen es que la relación mayor -la afirmación
de la trascendencia divina- es lo único que permite pensar la individualidad.
Sin duda soy yo tanto más, cuanto Dios es para mí. Sólo abierto a una trascendencia puede el hombre comprenderse a sí mismo". Una vez asumida la
psfera religiosa como reveladora de la autenticidad de la existencia, la filosofía no puede ser más que filosofía de lo "concreto" o de la experiencia,
que es reveladora del ser, y por consiguiente, "experiencia superior", o "empirismo místico", u "ontología existencial", en bella paradoja con lo expresado
en su "Filosofía Concreta": "Las filosofías para mí más nefastas, las más
deshumanizadoras, se han situado precisamente en el terreno empírico".
En el culmen de su especulación, en sin igual apóstrofe, Marce! invoca a
Dios llamándole "Tú, el único que posees el secreto de lo que yo soy".

CoNcLus1óN
Imposible comentar en unas cuantas páginas obr_a tan extensa _Y. tan fr~mentaria. Porque, o queriendo abarcar todo en conJunto nos prec1p1tamos diciendo que tiene por sistema no tener sistema -{;Ontradicción manifiesta-, o
nos detenemos a examinar algunas partes exhaustivamente, y apretando demasiado el análisis llegamos a la conclusión de que sus obras no constituyen una
filosofía, y que 'por lo mismo no podemos exigirle que se ajuste a la disciplina
filos6fica. Poniendo en claro que el punto más vulnerable de Marcel a nuestra crítica es precisamente el mayor obstáculo para realizarla -ser asistemático-, añadiremos algunos juicios a los ya dados a lo largo del trabajo.

92

En palabr~. ~el Dr. Basave, abusar del sentido del misterio tiñéndolo de
un ~ono subJeti":sta no es .a~titud propiamente filosófica. El nervio del pensamiento marceliano es religioso y no filosófico. Más que buscar causas unive~es le mueve un afán de salvación, muy loable por cierto, pero metafilosofico.
. La metafísica es ciencia, no simple afirmación del ser, y en cuanto ciencia debe sabe; decir del ser atribuciones y determinaciones intrínsecas u
1
. "d
. na
vez que : s~r comc1 e con el misterio, esta exigencia no puede ser satisfecha.
Por cons1gu1ente, la "metafísica" de Marce) se reduce a una afirmación incontrolada e incontrolable.
Con todo, hay numerosos y valiosos aspectos positivos. Su pensamiento si~uoso trata de plegarse a la realidad, siguiendo sus meandros, conservando
s1em~re 1~ mayor autenticidad posible y una gran fidelidad a las cosas. Su
pulen~~ mtelectual, su veracidad y su falta de frivolidad son notorias. Hombre rehg10so, dominado por el respeto a lo real, hace un uso digno y profundo de sus dotes ~t~lectuales.. Advirtamos su humildad intelectual, que
paralelamente a la espmtual, consiste esencialmente en la verdad:
• • •De aquí el increíble malestar que he experimentado siempre cuando personas amables y animadas de las mejores intenciones me preguntaba_n sobre lo que ellas llamaban Mi filosofía; entiendo muy bien que se
me interrogue sobre mis investigaciones, en cuanto las investigaciones son
en efecto, mías; en la medida, por el contrario, en que admito que des~
embocan en algo, ya no me pertenece. No hay nada en el mundo menos
patentable q~e la filosofía, ~ad~ que menos pueda apropiarse. El fil6sofo
es lo contrario ~e un pr_o~iet~no, lo cual no quiere decir que no tenga
nunca la tentaci6n de reivindicar exclusividades; pero esta tentaci6n debe
reconocerla como tal".

Marc~l se pronuncia en contra de Jo que él llama el peligro de los "ismos".
~on~~namente a lo que sucede en el orden técnico o práctico, en el orden
filosofico la explotación de un pensamiento tiende a obnubilarlo, a adultera,rlo, a degradarlo. De aquí salen el cartesianismo contra Descartes, el kante1smo contra Kant, el bergsonismo contra Berason. La expresión "filosofía
o
concreta" c~rresponde a una negación de principio
opuesta a los-ismos, opues~ a ~~a crerta escolarización del pensamiento. Empero, con relación a la
d1spers1on_ ,de su pensamiento nos confiesa: "Supongo que es a esta exigencia
de negaoon a lo que responde la forma misma de mis obras filosóficas
forma que se me ha impuesto, pues no puedo decir que verdaderamente 1~
he que~ido. En un principio, antes de la guerra, mi proyecto fue, por el
contrario, componer una obra de forma clásica. El diario metafísico no fue
93

�en su origen más que un conjunto de notas tomadas día a día y que deberían, en un momento dado, elaborarse de modo que tomasen una forma
orgánica. No creo exagerar mucho diciendo que la especie de repulsa que
despertaba en mí la idea de sistema, ha jugado aquí un papel considerable.
Habría que precisar más. De lo que se trata es de la idea de Mi sistema; es,
por consiguiente, la relación que está implicada en esta expresión entre e.l
sistema y aquel que se considera como su inventor y su detentador patentado.
Se me ha ido presentando cada vez más claramente que sin duda había algo
de absurdo en una determinada pretensión de 'encapsular el universo' en
un conjunto de fórmulas más o menos rigurosamente encadenadas".
En síntesis, sus meditaciones no se desarrollan en un mundo cerrado y
txclusivo, antes le sirven de puente para situarse en el plano de la comunicación y universalización. Sus reflexiones no adoptan la forma de resultados
expositivos, sino más bien la de una serie de exposiciones referentes a varios
temas. Por consiguiente, al leerlas, más que aprender las conclusiones alcanzadas, lo que hacemos es reproducir el proceso que su pensamiento ha seguido. Que Marce! alcanza conclusiones es indudable, pero a menudo éstas no
resultan plenamente inteligibles si se las abstrae del personalísimo proceso de
reflexión que a ellas ha conducido. De ahí que ningún sumario sistemático
de su pensamiento puede transmitir realmente el espíritu de su filosofía.

BIBLIOGRAFÍA

CHARLES MoELLER,

Literatura del Siglo XX y Cristianismo, t. IV.

JuuÁN MA!lÍAs, La Filoso/la en sus Textos, t. III.
M1cHELE FEDERICO ScIACCA, La Filoso/la Hoy, t. l.
NicoLÁs ABBA0NAN0, Historia de la Filosofía, t. III.

Filoso/la Contemporánea.
Existencialismo.
DR. AousTÍN BASAVE, Existencialistas y Existencialismo.
JuLIÁN MARÍAS, Historia de la Filoso/la.
DR. OsWALDO RoBLES, Introducción a la Psicología Científica.
FuLT0N J. SHEEN, Paz en el Alma.
RAFAEL PUENTE, "El Teatro de Gabriel Marcel", revista Reseña, Oct., 1967.

FREDElllCK CoPLEST0N,
LUIOI SEVERINI,

94

Sección Segunda
LETR A S

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143324">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143326">
              <text>1971</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143327">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143328">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143329">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143330">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143348">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143325">
                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1971, No 12, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143331">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143332">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143333">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143334">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143335">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143336">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143337">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143338">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143339">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143340">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143341">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143342">
                <text>01/01/1971</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143343">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143344">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143345">
                <text>2015882</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143346">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143347">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143349">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143350">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143351">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13961">
        <name>Análisis filo-lógico-psíquico</name>
      </tag>
      <tag tagId="13958">
        <name>Filosofía de las ciencias</name>
      </tag>
      <tag tagId="13962">
        <name>Gabriel Marcel</name>
      </tag>
      <tag tagId="13959">
        <name>Karl Jaspers</name>
      </tag>
      <tag tagId="9373">
        <name>Libertad</name>
      </tag>
      <tag tagId="13960">
        <name>Metodología trascendental</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5343" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3907">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5343/HUMANITAS._1971._Comentarios_y_Resenas_Bibliograficas.ocr.pdf</src>
        <authentication>2496a58333c05a7f5b89379ac673e4cd</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146752">
                    <text>sibilidades. En esta fonna, él quiere llegar al Concilio para el Futuro, que
tendrá que considerar y aconsejar acerca de todos los propósitos y proyectos para el futuro, antes de que lleguen a los cuerpos que toman decisiones.
Esta sugestión para el futuro ya ha sido realizada por De Jouvenel, en el
sentido de que una parte de su publicación Analyse et Prévision, está ya
destinada a ese forum prévisionnel. Esta sección está particularmente aparte
del reporte acerca de todas clases de conferencias y reuniones en donde los
expertos dan su visión sobre el futuro.
Conclusi6n.

En el más reciente período, la atención ha sido puesta en los aspectos humanos para una planificación a largo término en economía, más en este sentido, que la atención puesta a todos sus humanos componentes. Esto ha
puesto al planeamiento a largo término en economía en el campo de la futurología. Lo hace más realista y promisorio para el futuro, desde que tiene m~
sentido. Esto podría dar a la planificación a largo término en economía,
una importante reanimación y prevendría las fallas que hayan sido hechas
en el pasado, al resultar éstas muy estériles y unilaterales.

558

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�UN TRATADO SOBRE "EL ASILO DIPLOMATICO"
DEL DR. CARLOS FERNANDES
Por el Da. AGUSTÍN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León.

EL DESTACADO IUSINTERNACIONALISTA PORTUGUÉS, Dr. Carlos Augusto Femandes, actual Embajador de Portugal en México, acaba de publicar una obra -verdadero tratado-- sobre El Asilo Diplomático. La Editorial Jus presenta, en pulcra edición, el
libro del Dr. Femandes, en traducción castellana elaborada por el propio autor.
La obra que vamos a comentar consta de un prefacio del autor, un prólogo de la
edición portuguesa debido al Prof. Marcello Gaetano ( actual Presidente del Consejo
de Ministros de Portugal), siete capítulos y nueve anexos. El orden de los capitulos,
y el desarrollo de los mismos, es rigurosamente lógico: I) Nociones fundamentales;
II) El asilo diplomático en el Derecho Internacional General; III) El asilo diplomático
en el Derecho Internacional Regional Americano; IV) Caso Haya de la Torre; V)
Naturaleza y función del asilo diplomático; VI) Inicio y término del asilo diplomático; VII) Conclusiones. El autor ha querido proporcionar a los lectores un material
de gran utilidad en materia de asilo diplomático. El primero de los anexos es un
"Proyecto de Convención sobre Asilo Diplomático" ideado por el propio Dr. Carlos
Femandes, que puede considerarse -sin hipérbole alguna- como un modelo sobre
la materia. Los restantes anexos, que a continuación enumero, facilitan la consulta
de tratados, normas, convenciones y resoluciones sobre asilo. He aquí los documentos
incluidos, a manera de apéndice, en el tratado del Dr. Femandes: a) proyecto de
convención sobre asilo diplomático; b) tratado sobre Derecho Penal Internacional de
1889 (Montevideo); c) normas sobre el asilo diplomático establecidas por el cuerpo
diplomático acreditado en Paraguay, en 1922 (reglas de Asunción); d) convención
sobre asilo, Habana, 1928; e) convención sobre asilo político, Montevideo 1933; f)
tratado sobre asilo y refugio políticos, Montevideo, 1939; g) resolución sobre el asilo
( Bath, 1950) do Institut de Droit International; h) qerecho de asilo. Declaración
fundamental. Primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional
( Madrid, 1951) ; i) convención sobre asilo diplomático, Caracas, 1954. Al final del
libro, el autor incluye una bibliografía selecta.
Antes de abordar la exposición y el comentario de la obra del Dr. Carlos Augusto
Femandes, quisiera destacar la importancia que el Prof. Marcello Caetano concede
al libro que prologa. El Dr. Carlos Augusto Femandes, discípulo del Prof. Dr. Marcello Gaetano, se doctoró con mención honorífica, en la Universidad de Lisboa, dedicándose a la vida diplomática, previas las pruebas reglamentarias para su proi:noción

561
H36

�a Consejero de Legación. Nos relata el Prof. Caetano el origen del libro por él prologado: una disertación universitaria, una publicación posterior en la revista O Direito
y, finalmente, un libro ampliado, Do Asilo Diplomático, que publicó Coimbra Editora,
limitada ( 1961). Dentro de la escasa literatura jurídica de la especialidad, el Dr.
Fernandes enriqueció considerablemente la bibliografía portuguesa sobre el asilo diplomático. Marcello Caetano se plantea el problema fundamental: ¿ es el asilo diplomático
simplemente una práctica humanitaria gracias a la cual los representantes de los Estados extranjeros tratan de salvar vidas y restituir la seguridad a las personas amenazadas en épocas de perturbación y persecución, al amparo de los privilegios y de
las inmunidades tradicionales?, ¿ o bien un deber que tengan los Estados, basado en
convenciones o tratados, o derivado del sentimiento jurídico universal, de garantizar
los derechos básicos de la persona humana que se encuentra en peligro? En el primer
supuesto, sería una facultad del Estado impetrado concederlo o no. En el segundo
supuesto, habría que asilar a los impetrantes siempre que reuniesen las condiciones
previstas para la concesión. El Prof. Marcello Caetano difiere de la tesis sustentada
por el Dr. Carlos Fernandes, en el sentido de "admitir un derecho de control recíproco de los miembros de la comunidad internacional para que la justicia sea realmente aplicada y la humanidad respetada". Considera el Prof. Caetano que el reconocimiento de un derecho de control presupone, mas que una comunidad internacional, una comunidad jurídica con identidad de conceptos básicos, de sentimientos
y de ideas, cosa que nunca ha existido ni existe en el mundo actual, profundamente
dividido por ideologías antagónicas y en el cual las mismas palabras pueden tener,
según las latitudes donde son pronunciadas, significados antitéticos". Con todo el respeto que se merece el Prof. Caetano, debo decir que con mente empirista, positivista,
se sitúa en un terreno "de facto" y no en un nivel "de jure". La existencia de la
comunidad internacional no proviene de ninguna fuente contractual, puesto que es
anterior y superior a todo contrato entre los Estados. Y no creo que se requiera una
identidad de conceptos básicos, de sentimientos y de ideas, para asentar la prioridad histórica y metafísica de la comunidad interestatal. Piensa el Dr. Caetano que
del "derecho de control nacería un verdadero derecho de intervención de los Estados
en los asuntos internos de los demás Estados, para tratar de legitimar las más escandalosas pretensiones de acción política o de expansión imperialista al abrigo de
los generosos propósitos de defensa de la justicia y de la humanidad".
Quiero recordar, a este respecto, unas palabras del ilustre Francisco Suárez: "Si
bien es cierto que cada Estado, reino o república constituye en sí una comunidad
perfecta, compuesta de sus propios miembros, sin embargo, cada uno de ellos es en _cierto
modo miembro del universo género humano; tampoco por otra parte, tales comunidades
pueden bastarse a sí mismas, sin que mutuamente se apoyen y fomenten entre todos,
para su más amplio desarrollo y mejoramiento de relaciones de mutuo apoyo y sociedad, lo cual, a veces, les es moralmente necesario hacerlo" (De legibus 1, 2, c. 19,
No. 9, Opera omnia, Ed. Vives, París, 1856, t. 5, p. 169). Suárez se adelantó a
la escuela austríaca al mostrar la unidad profunda del Derecho Público, considerando
al Estado como una "situación" de Derecho Internacional. Resulta inconciliable,
con el pensamiento suareziano, el dualismo de Triepel que postula la independencia
y autonomía del Derecho Estatal, completo y suficiente, frente al Derecho Internacional. Me parece perfectamente justificable, en el estadio actual del Derecho Internacional, la tesis del Dr. Carlos Augusto Fernandes que considera al asilo diplomático "como institución jurídica, de Derecho Internacional general, destinada a garantizar, en forma supletoria, la protección de los derechos esenciales de la persona

562

humana, en momentos en que el Estado territorial no ejerce su función, ya porque
no existe un gobierno eficaz, de derecho y de hecho, ya porque los gobernantes toleran o fomentan una persecución injusta contra el individuo, poniendo en peligro
actual o inminente su vida, su integridad física o moral, o su libertad". (El Asilo Diplomático, p. 252, Editorial Jus, México, 1970). Se trata de un derecho de control
recíproco en aras de la justicia y del humanitarismo, para remediar las deficiencias
de los Estados de Derecho. En última instancia, la soberanía, rectamente entendida,
es siempre una soberanía relativa al bien público temporal -nunca absoluta- y rigurosamente interna.
Fuera de esta divergencia con el Dr. Caetano, que me permito apuntar, su prólogo me parece un modelo de lucidez, de mesura y de sensibilidad jurídica.
En el asilo se protege, ante todo, la libertad del hombre. Nunca la arbitrariedad y
la violencia deben hacer nugatorios los derechos fundamentales de· la persona humana. Con toda propiedad, distingue Carlos Augusto Fernandes el asilo --externo e
interno-- del refugio. Y el refugio político del refugio no-político. En su exposición
histórica sigue, sobre todo, a Egidio Reale. Desde un punto de vista de metodología
estricta, cabe señalar, en este aspecto, el manejo de una fuente indirecta. Hubiese
sido deseable ocurrir a las fuentes directas. Pero el estudio del Dr. Carlos Augusto
Fernandes no es, primordialmente, histórico, sino sistemático.
En el marco del Derecho Internacional general, examina el Dr. Fernandes la práctica de los Estados no hispanoamericanos antes y después del caso español, el caso
español y la elaboración del derecho de asilo con base en los principios relativos a
los derechos fundamentales del hombre. Puede decirse, en términos generales, que
"en Europa el asilo siguió siendo considerado solamente como institución humanitaria, y no como un derecho subjetivo del asilado, ni como derecho y deber de los
Estados. La misma extraterritorialidad, que el cuerpo diplomático en un principio
había invocado para justificar el asilo, fue abandonada después, en favor de la intervención humanitaria" (ob. cit., p. 81). Con la Carta de la O.N.U .. adviene un sentido altamente espiritualista en torno al asilo diplomático. El artículo 14 declara
textualmente: "En caso de persecución, toda persona tiene el derecho a buscar asilo
y a disfrutar de él en cualquier país. Este derecho no podrá ser invocado contra una
acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los
propósitos y principios de las Naciones Unidas". Basta una simple lectura de este
artículo para convencerse de que el asilo diplomático, según la Carta de la O.N.U.,
surge como corolario del principio de protección y respeto efectivo de los derechos
del hombre y del ciudadano; más aún se reconoce expresamente que el individuo
tiene derecho al respeto universal de su personalidad jurídica, derecho a la vida,
a la libertad, a la seguridad y al asilo de su persona.
El primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, celebrado
en Madrid ( 1951), reviste una especial importancia. He aquí el texto de una encomiable y lúcida declaración: "Considerando que es doctrina común en Francisco Vitoria y en sus continuadores, que todo hombre injustamente perseguido, en virtud de
los derechos inherentes a la personalidad humana, goce del derecho de asilo al peligrar
su vida, honor o libertad, debiendo otorgárselo el Estado solicitado, en virtud de la
sociabilidad universal de todos los pueblos; el primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional declara: "Que el derecho de asilo es un derecho
inherente a la persona humana". A partir de esta tesis, puede elaborarse el derecho
de asilo como institución jurídica. ¿ Se tratará acaso de un Derecho A ut6nomo esencial del hombre? Carlos Augusto Femandes piensa que no estamos en el caso de un

563

�simple derecho autónomo: "La concepción del asilo como derecho esencial autónomo
llevará necesariamente a la obligación incondicional de concederlo, cosa que no es
aceptada ni por la práctica de los Estados ni por la doctrina actualmente dominante"
(Ibid., p. 208).
El libro del Dr. Carlos Augusto Fernandes sobre El Asilo Diplomático, se ve extraordinariamente enriquecido por el análisis -inteligente, ágil, riguroso- de la institución en el Derecho Internacional Regional Americano (Tratado de Derecho Penal
de 1889 signado en Montevideo, Convenciones de Extradición Y Tratado de Paz de
América Central, de 1907; Convención de La Habana, Convención de Montevid_eo
de 1933 Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático) y por el capítulo especial
dedicad~ al caso Haya de la Torre. Más allá del valor anecdótico que pueda tener
este caso -relatado tan amenamente- resplandece la postura de la Corte Internacional de Justicia que considera el asilo diplomático como una institución jurídica Y
no meramente humanitaria. Alguien podrá advertir una modalidad de intervención
con este reconocimiento. Nada más cierto. Pero es una limitada intervención en nombre de la comunidad internacional. Al final de cuentas, el concepto de soberanía no
puede ser manejado, legítimamente, en términos absol~tistas. Los Es~dos ,so~ soberanos relativamente, "in suo ordine". No hay que olVIdar que el bien publico nacionaÍ desemboca, debe desembocar, en el bien púQlico internacional.
Personalmente considero que el capítulo central de la obra comentada del Dr.
Carlos Augusto Fernandes, es el relativo a "Naturaleza y Funci~n ~el -~silo Dip~omático". Con perfecta nitidez, el Dr. Fernandes fundamenta la mstJtuc10~ del asilo
en la doctrina en general, en las tesis del Instituto de Derecho Intemac1onal Y del
Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional. Diserta, como avezado
jurista, sobre la función y naturaleza del asilo diplomático. Empieza por apuntar las
tres corrientes doctrinarias que va a discutir: El asilo diplomático como una práctica ilegítima con consecuencias jurídicas; El asilo diplomático como institución m~ramente humanitaria y El asilo diplomático como institución jurídica. Tras de criticar )as dos primeras posturas -mencionando autores y d~trinas- s~ _inclina por
el asilo diplomático como institución jurídica. Séame pemuudo transcnbir las bases
del asilo diplomático, apuntadas por el internacionalista Carlos A. Fernandes:
1 El Derecho tiene como último objetivo la realización de la seguridad Y de la
justicia: es decir, debe velar para que tanto la socie~ad como el individuo se desarrollen y éste pueda realizar normalmente su personalidad;
2. El Estado ( cada Estado) es un tipo de organización social, una ~stitución, destJ.nada a facilitar el desarrollo de la personalidad de sus ciudadanos, y tiene elr derecho
.
y el deber de garantizar la seguridad y administrar la justicia, o sea, ~e ap 1car, imparcial y humanamente, el Derecho, en los dominios de su competencia;
3. El Hombre es el fin del Derecho y del Estado, integrado en varias !nstituciones,
cada una de las cuales abarca solamente ciertos aspectos de su personalidad;
4. La sociabilidad internacional requiere solidaridad en la lucha contra_ la criminalidad, que se traduce en el derecho y en el deber u~v~rsal . de represión Y consiguiente ayuda mutua entre los Estados, pero con los limites impuestos por la seguridad y la justicia;
5. Dado el carácter actual de la sociedad internacio~al, ~onde f~lta u~a organización supraestatal, la competencia de control de la vida mtern~c1onal mcumbe a
sus miembros activos, los Estados, excepto en los campos de actividad ya reservados
a las organizaciones internacionales típicas; por eso, cada Estado ( todos los Estados)

564

tiene el derecho y el deber de ejercer un control recíproco sobre la actividad de los
demás, con el fin de asegurarse de que no se está procediendo en contra de las finalidades primordiales de la sociedad internacional: garantizar al hombre en sociedad el desarrollo y la realización normal de su personalidad (Teoría del Desdoblamiento Funcional-Scelle, Kopelmanas etc.) (Ibídem, p. 197). El asilo diplomático representa, en conclusión, el ejercicio de una función de control y de protección en
la vida internacional. Adviértase, no obstante, que esta protección y este control son
limitados. Se trata de evitar la injusticia y la violencia. Se trata de proteger a )os
perseguidos injustamente, pero sin intervenciones innecesarias que lesionen la dignidad de los Estados. La finalidad inmediata y preventiva de contenido humanitario
estriba en evitar que se cometan violencias o injusticias contra una persona. La fina:
lidad mediata, de carácter jurídico-social y hasta político, consiste en contribuir a la
realización de la seguridad y de la justicia en el ámbito internacional. Cuando la vida
de un Estado es anómala, hay que garantizar al individuo el desarrollo y la realización normal de su personalidad. ¿ Cuál es la naturaleza jurídica del asilo diplomático?
Para la corriente positivista voluntarista del Derecho Internacional, todo se reduciría
a cuestión de costumbres y tratados. Pero esta corriente, superada hoy en día, es incapaz de distinguir entre legitimidad y legalidad, fuerza y justicia, soberanía y Derecho Internacional.
Sólo la corriente jusnaturalista resuelve adecuadamente el problema de la naturaleza del asilo diplomático. En el ejercicio de sus derechos naturales, la persona humana tiene la facultad de solicitar la protección de una autoridad extranjera. El
Estado solicitado puede, a su vez, conceder esa protección, si la juzga necesaria, "al
amparo del derecho de control recíproco de los miembros de la comunidad internacional, para que la justicia sea realmente aplicada y la humanidad respeta.da" ( Ibídem,
p. 207).
¿ Quién puede conceder el asilo y dónde se puede dar? En buena tesis, el asilo
lo deberían conceder las embajadas, las legaciones o los consulados. Desgraciadamente, los Estados hispanoamericanos, influidos por los Estados Unidos, no han entendido y valorizado rectamente la función consular.
¿ A quiénes se puede otorgar el asilo diplomático? A todos los presuntos perseguidos
políticos que no estén acusados o condenados por crímenes de derecho común. El
asilo no tiene la función de garantizar la impunidad del delincuente.
La calificación de la urgencia es, en principio, de la exclusiva competencia del
Estado asilante. Naturalmente que puede ser impugnada por el Estado territorial. En
este supuesto, hay que seguir el método de solución aplicable a los conflictos de calificación de la delincuencia u otros motivos de la persecución. El Dr. Fernandes señala, con rigor y pulcritud, las normas de conducta que debe seguir el agente diplomático al conceder el asilo. Este asilo diplomático podrá prolongarse mientras prevalezcan las condiciones que lo motivaron y no se decida ponerle término. A más de
la calificación provisional, que corre a cargo del Estado asilante, hay que tomar
en cuenta la calificación definitiva que puede dimanar de un arbitraje, de un tribunal
internacional, de negociaciones directas o de una mediación. Con innegable sensatez,
el Dr. Carlos Augusto Fernandes apunta que "la norma que debe orientar la calificación es, en principio, la del Estado territorial. Nos parece que no puede ser de
otra manera, puesto que existe el principio general de que no hay crimen sin una
ley anterior que lo tipifique, y el asilado se encontraba bajo el dominio de aplicación normal de la legislación penal local, en cuanto al acto que le es imputado al
amparo de esa legislación y por el cual es o cree ser perseguido". (Ibidem, p. 234).

565

�Alfred Verdross, el gran internacionalista austríaco que fuera Rector de la Universidad de Viena, manifiesta una extraña ceguera en tomo al derecho de asilo diplomático. En su Derecho Internacional Público -que en términos generales considero
excelente-, asegura que "el Derecho Internacional no admite Derecho de Asilo General en edificios de misiones diplomáticas. Sólo por excepción se reconoce tal derecho, dentro de límites estrictos, sobre todo en Sudamérica, por motivos de humanidad y en favor de refugiados políticos" (Derecho Internacional Público, p. 255,
Editorial Aguilar). Bastarla una obra como la del Dr. Carlos Fernandes para demostrar hasta qué punto está equivocado, en este aspecto, el Prof. Verdross.
El Asilo Diplomático del Dr. Carlos Augusto Femandes, que acaba de salir a la
luz pública en limpia traducción castellana, bajo el pie de imprenta de la Editorial
Jus (México 1970), enriquece notablemente la literatura jurídica universal.
Estados Unidos ante su crisis, Seymour Melman, Vemon Dibble Wolfgang Friedmann,
Terence MacCarthy, Stephen Unger, Percival Goodman, David Danzig, Henry W.
Malcolm, William S. Vickrey. Siglo XXI Editores, S. A.

Tengo para mí, como una de las mejores pruebas de madurez de una nación, la
autocrltica sincera y objetiva. Parafraseando a Nietzsche, podríamos decir que el
valor de una nación se mide por su capacidad para soportar la verdad. Muchos intelectuales norteamericanos intentan ahora, con un implacable autoexamen, ver su
verdad de frente, con los ojos bien abiertos. Hablan del problema de las prioridades
en relación con las necesidades norteamericanas y los recursos limitados; de la sociedad como guarnición; de los aspectos políticos, morales y legales de la intervención
en Vietnam; del Frankenstein actual: la tecnología contra el hombre; de la crisis de
la moralidad, la pérdida de Dios y la ausencia de dominio interno; de la falta de una
moral para la abundancia; de la redistribución de los recursos del mundo y de la
capacidad de Estados Unidos para equipar el progreso de nuestro planeta. Y se habla
también, con voz airada, de la rebelión de los negros y los chicanos, de los estudiantes
y las mujeres, de los artistas y los intelectuales. Por primera vez en la historia de los
Estados Unidos se cuestionan los valores y las convicciones sobre los que se ha construido la civilización estadounidense. Básteme citar, como ejemplos connotados de críticos de la actual civilización norteamericana, 12 destacados intelectuales: John K.
Galbraith, Herbert Marcuse, Vence Packard, Seymour Melman, Vemon Dibble, Wolfgang Friedmann, Terence Maccarthy, Stephen Unger, Percival Goodman, David Danzig, Henry W. Malcolm, William S. Vickrey. ¿ Y cómo olvidar la autocrítica en el
teatro norteamericano? La american way of life es duramente enjuiciada en La muerte
de un viajante de Arthur Miller, en Picnic de William lnge, y en La casa de té de
la luna de agosto de John Patrick. Me permito recordar, asimismo, esa fina y mordaz
crítica de la diplomacia norteamericana escrita por dos diplomáticos norteamericanos
de carrera: El americano feo.
Sería vano buscar en América Latina, y en la misma Francia -si se quiere buscar
un ejemplo europeo-, esa capacidad de autocrítica. No conozco un solo libro en un
francés que critique decisiva y severamente los defectos que tantos extranjeros han
advertido en Francia: chauvinismo, egoumo, avaricia, desprecio por el extranjero,
ceguera para los valores -a veces superiores- de otras culturas. . . Y los mexicanos
hemos escupido sobre nuestro gran pasado de la Hispania fecunda, nos hemos echado
a dormir durante un siglo y mientras dormíamos nos robaron y ahora andamos en
andrajos. "No logramos conservar -como dice Octavio Paz- ni siquiera lo que los

e~pañoles_ d~jaron ~ irse, nos hemos apuñalado entre nosotros ... " (Posdata, pág. 14,
S'.glo Veintiuno Editores, S. A.). De nada nos sirven las enanas críticas de "El MeXJcano Enan?' '.· Aún así, creo que México es el nombre de una esperanza humana.
Reservas e~pmtu_ale_s atesoradas por nuestro sufrido pueblo, tienen mucho qué decir
en el próximo vira¡e de la historia. En mi ensayo Vocación de México he intentado
trazar, con 1~ líneas indispensables, una caracterología cultural del mexicano. Pero,
por ~ora, ~ tema es otro. Vuelvo a recordar al trágico y relampagueante genio de
Fedenco Nietzsche: el valor de un espiritu se mide por su capacidad para soportar
la verdad.
En la reunión de Columbia University, Nueva York, del 30 de septiembre al to.
de octubre ~e 1966 ("C?nf~rence ~n National Priorities Problem") se presentaron
trece pone~c1as ~ue la editorial mCXJcana Siglo Veintiuno reunió, traducidas al castellano, baJo. el titulo de Estados Unidos ante su Crisis. No me interesa el detalle de
est~ P_~nenc1as -:-datos históricos, estadísticas-, sino la conciencia de una parte de
~dNat1on que quiere expresar, con palabras inequívocas, su preocupación por la prion ad ~el Estado_ fuerte, que 5&lt;: arma hasta los dientes para seguir siendo el más poderoso,. por el, ':1udadano manipulado en la sociedad como guarnición; por las consecuencias pohucas, morale1, económicas y legales del intervencionismo norteamericano'. por la lucha de la tecnología moderna; por la decadencia de las urbes norteamericanas ~ por ~ futura vivienda del hombre; por la explosión racial y las posible1 oporturudades iguales para todos; por la crisis de la moralidad y las exigencias
morales de la paz; por la pobreza mundial y el papel de los Estados Unidos para
coadyuvar al pro~reso de la justicia social en el mundo ... No siempre estoy de acuerdo con las soluciones propuestas por los diversos autores. Pero Jo que má.s me interesa es la conciencia lúcida de un estadio social insatisfactorio, injusto, innecesario.
El sistema socio-económico de los Estados Unidos no es una estructura perfecta.
Muchas cosas están cambiando en Norteamérica y en el mundo. Y si hay cambio
CJ J&gt;C'.rque hay im~rfección. Resulta absurdo perfeccionar lo que ya es perfecto. Para m1, lo má.s admirable de ese magno "Estado industrial" es el e1fueno que hacen
muchos de sus mejores hijos por emanciparse de los objetivos económicos que ejercen
un monopoli~ indebido en tantas vidas, a costa de otros intereses más estimables. Un
gran econ_orrusta y un gran intelectual norteamericano ha llegado inevitablemente a
la _concluS1ón de que se están convirtiendo en siervos mentales y prácticos de la máq~ma que han creado para que les sirviera. Estoy con John K. Galbraith cuando
afirma:. "Lo que cuenta no es la cantidad de bienes que poseamos, sino la cualidad
de la vida que tengamos" (El Nuevo Estado Industrial, p. 24, Ediciones Ariel Barcelona). De esto, precisamente, quisiera hablar.
'
. En toda nación_ hay una se¿e de bienes y servicios, en comparación con la capacidad de producción de los rrusmos. De esas necesidades surge una lista de prioridade5. El presupuesto militar ordinario para 1967 fue de 50 mil millones de dólares
al año. "La carrera espacial a la luna requiere cinco mil millones al año, o sean más de
las tres cuartas partes de nuestros pagos de impuestos, y deja muy poco para todo Jo
demás",. advierte Seymour Melman. (Estados Unidos anti su Crisis, p. 5, Siglo Veintiuno Editores, S. A.). Nuestros vecinos son ricos, pero no son infinitamente ricos. La
labor m_ilitar y ~spac_ial, aunque ciertamente se paga, no puede utilizarse ni para la
producción ultenor m como parte del nivel corriente de vida. Mientras una máquina
de imprimir_ ~ultiplica varias veces su valor en sus productos, el arma atómica no.
Melman califica de "parasitaria" a la labor militar. Y lo grave es que esta actividad
consume entre una mitad y dos terceras partes del trabajo actual de Estados Unidos

567
566

�aplicado a la investigación y el desarrollo de la ingeniería. Puede hablarse de un
subdesarrollo tecnológico en la esfera civil. Para las industrias y actividades civiles sólo
se han dejado las migajas de la mesa y, a menudo, nada en absoluto.
Entre las más apremiantes necesidades del pueblo norteamericano, cabe destacar:
a) 15 mil millones de dólares anuales para la sustitución de viviendas, en términos
de higiene y decoro mínimos; b) 25 mil millones de dólares al año como gasto adicional para la enseñanza; c) de cuatro a cinco mil millones de dólares anuales para
crear nuevos manantiales de agua; d) 1 l/2 miles de millones de dólares por año, por
encima de la inversión actual, para llevar los ferrocarriles del país a un nivel de
funcionamiento moderno; e) 2 mil millones de dólares anuales para la conservación
de los recursos naturales: agricultura, bosques, mejora de la tierra erosionada, minas,
atención de playas; f) 5 mil millones al año para obras importantes de energía hidráulica e hidroeléctrica; g) 10 mil millones de dólares al año de inversión adicional para la renovación técnica y afín de muchas industrias civiles agotadas ( construcción de barcos mercantes, industrias productoras de máquinas); h) 4¡/2 miles de
millones de dólares anuales para las grandes ciudades de los Estados Unidos (sistemas
de cloacas, de conducción de agua y eliminación de aguas negras) .
El total sube a unos 76 mil millones de dólares por año. En esa cifra no están tomadas en cuenta otras áreas de necesidad: por ejemplo, la reducción de la polución
del aire. Trátase de una lista mínima de inversiones sociales. El presupuesto militar
de prioridad y las operaciones de guerra de Vietnam han ocasionado una dramática
poda presupuestaria en la rama de inversiones sociales para la mejora humana, desde
la "guerra a la pobreza" hasta la realización del programa llamado de la "gran Sociedad". La reducción presupuestaria se extendió al programa de leche en las escuelas. Seymour Melman concluye su ponencia "Las necesidades norteamericanas Y los
recursos limitados: el problema de las prioridades", advirtiendo : "Ya es hora de volver a examinar el sistema norteamericano dominante de prioridades. Es incontestable
que han de hacerse elecciones de prioridades, inclusive por parte de la nación más
rica de la tierra. En la vida pública, el patrón costo-eficacia ha sido aceptado como
tipo de conducta satisfactorio. Necesitamos introducir ademá:5 el patrón me~daseficacia, esto es, una elección explícita de prioridades en términos de las necesidades
y las capacidades de nuestro pais". (Ob. cit., p. 11).
Para Vemon K. Dibble "Los Estados Unidos son una sociedad de guarnición. La
sociedad-guarnición es aquella en que no tiene sentido alguno ~re~n~ si los civi!es
controlan o no a los militares. Es una sociedad en la que las mst1tuc1ones y los mdividuos que ejercen poder militar, económico y político han llegado a depende~ a
tal punto unos de otros; en la que sus objetivos e interese~ ~n ta~ _complementanos,
y en la que las fronteras tradicionales entre las esferas c1V1l y militar han de~a~arecido a tal extremo, que la noción misma del control civil frente al control militar
carece por completo de sentido" (Op. cit., p. 12). Tan grande es el volumen Y la
fuerza del establecimiento militar norteamericano, que Dibble no vacila en afirmar:
"El Pentágono es el cuartel general de la corporación más grande del mundo", recordando la frase de Bert Cochran. La exuberante burocracia, los arsenales de armas bases aéreas estaciones navales reservaciones militares, los 16 millones de hectáre~s en Estado; Unidos y en el 'extranjero respaldan fácticamente la afirmación,
al parecer hiperbólica de Vemon K. Dibble y Bert Cochran. Baste saber que el activo de los militares ~s tres veces más alto que el activo combinado de las "United
States Steel", "American Telephone and Telegraph", "Metropolitan Life lnsurance",
"General Motors" y "Standard Oil Company" de Nueva Jersey.

Lo característico fde d la sociedad-guarnición es que el extenso y poderoso cuerpo
militar
. _pene~. pro un amente en la vida civil. Hay una semejanza creciente entre
l~s ofioales militares Y !ºs directores civiles en política y en los negocios. Puede decITTe que h~n desaparecido las fronteras tradicionales. Los militares se han fusionado
con el gobierno Y con las ~des compañí3_5. La contrarrevolución, la hegemonía
americana en el mundo y cierto control pobtico y económico en el pais, son sus
objetivos.
La mayoria de los norteamericanos no se benefician de la sociedad guarnición. y
algunas empresas -la banca y la ropa para hombres- han resultado perjudicadas
por la guerra contra Vietnam.

III
. La Constitución redactada por los Padres Fundadores establece un cierto control que
eJ~rce _el Congreso cuando el Ejecutivo se extralimita. Este plan involucraba al Poder
EJecu~vo, en g~nera~, Y a los militares, en particular. No obstante, "la mayoría de
los legulado~s mtervienen poco en asuntos de estrategia militar", si hemos de creer al
Prof._ Janow1tz. En la práctica actual, el Congreso reconoce en absoluto su dependen~a con res~cto a los informes periciales de los militares profesionales. Esto quiere
d~cir que !ºs miembros del Congreso no cumplen la tarea que los Padres de Ja Patria les asignan. Más de la mitad del presupuesto federal resulta sin debido control
e? el Congreso. Si la democracia no funciona, como los Padres Fundadores la concibieron, es porque la sociedad se encuentra convertida en guarnición. En consecuencia,
deben buscarse formas alternativas de organizar el poder político.
N_?rt~éri~ preindu~tri3! era u~a democracia individualista de artesanos y de pequ~nos mdusti:iale~. Al fmalizar el nglo XIX surgieron, en la economía de los Estados
Umdos,
y un grado mayor de poder central;••do
H a b'1a na'd 1 orgaruzac1ones nacionales
•
~ .
c1
a ~ empresa sm una mayor centralización. La dispenión orgánica subsistía
en la pol_1t1ca, en la cultur~, en la enseñanza y en la religión. Las revueltas agrarias
e~an regionales. Los trabaJadores no estaban unidos entre si, porque eran heterogeneos '. porque no se enfrentaban a un enemigo de clase unido. Entre 1910 y 1940
-especialmente en el perído del "New Deal"- el Congreso aprobó muchas leyes
que favorecían a la clase trabajadora.
V~mon K. Dibble apunta: "en resumen, mucha de la gente que no tiene interés
particular alguno en la sociedad-guarnición no está organizada o Jo está pobremente
Y la. oposi_ción que se produce se desmenuza en los poros de una es.-uctura porosa d;
p~do, 51 o ~ dentro de los partidos políticos principales. Dos lecciones son obvias.
Primero, deb1_do a que la sociedad-guarnición se creó por encima de millones de
personas, . debido a qu_e no requirió la movilización de las masas, hay gente que no
~l~ n~ tiene ~n ella rnterés particular alguno, sino que tampoco ha sido organizada
~- rnv1tada a mgresar. La búsqueda de formas alternativas de organizar el poder pohuco no debe enfrentarse a una sociedad, y a unas bases sociales potenciales que
están ya organizadas a fondo.
En segundo lugar, la búsqueda seria de alternativas ha de empezar y ha de concentrarse fuera de los partidos principales. Podemos creer influír sobre ellos O cambiarlos, pero únicamente desde fuera. Podemos pensar en alianzas con elementos al
interior de los mismos, pero únicamente desde una posición independiente fuera de
ellos. Hemos de aplaudir al minúsculo número de diputados que votaron contra las

°

569
568

�partidas para Vietnam, pero hemos de hacerlo desde las salas" (Estados Unidos ante
su Crisis, p. 36, Siglo XXI Editores, S. A.).
Reconoce Dibble que la tradición liberal ha inspirado avances sociales importantes
-movimiento de los negros- y avances menos importantes -decisiones judiciales
acerca de la censura de las películas y del macarthismo-, motivo por el cual no
debe ser rechazada en conjunto por los opositores de la sociedad-guarnición. Lo que
decididamente debe ser combatido es el liberalismo individualista y su retórica. Después de examinar tres propuestas de alternativas: la política de coalición la democracia participatoria y la democracia del cuerpo electoral, Vemon K. Dibble se inclina por la última. ¿Razones? Es que la democracia electoral no produce ni la resistencia de la política de coalición -en cuanto a establecer bases independientes de
poder fuera del sistema existente-, ni la tendencia antiorgánica de la democracia
participatoria -los grupos universitarios que han pedido la democratización de la
Universidad no saben exactamente lo que el término significa, y no estoy seguro de
que alguien lo sepa-. "Cabe concebir la 'democracia electoral', en parte por analogía con un sindicato activo y democrático que protege a sus miembros en forma
militante" (lbidem, p. 49). Como Vernon K. Dibble no explica lo que entiende por
la protección a los miembros en forma militante, mucho me temo que con esta forma
se pudiese caer en una clase más de totalitarismo. He aquí un poco mejor delineado
el pensamiento de Dibble: "la democracia electoral consta de electores relativamente
pequeños, relativamente homogéneos internamente, pero distintos, con todo, unos de
otros, ayudados por jefes de bajo rango y unidos entre sí en una estructura más
amplia, más formal y burocrática" (lbidem, p. 51).
Acaso la democracia electoral no será la panacea. Pero, en la medida en que se
deje realizar, combinaría los valores liberales tradicionales de los derechos subjetivos
públicos y la libertad individual con el valor conservador tradicional de la comunidad. Este sistema se asociaría con elementos aliados entre los trabajadores organizados. Aunque Dibble no explica tampoco en qué sentido será socialista esta nueva forma
de democracia, apunta el reto básico al sistema de propiedad existente, el control democrático de la economía y la inversión planeada en vista de las necesidades de
nuestra sociedad. Me interesaría saber qué entiende el Sr. Dibble por "un reto básico
al sistema de propiedad". Si se trata de que la propiedad, que es un derecho natural
y un derecho positivo en las democracias, tenga una función social en su uso, estoy
de acuerdo. Pero si se tratase de importar los torpes e injustos sistemas del comunismo soviético o del comunismo chino, estoy en contra.

•

IV

La guerra en Vietnam y la ocupación temporal de Santo Domingo, en 1965 Y
1966 han hecho rdlexionar seriamente a muchos intelectuales norteamericanos. Wolfgang' Friedmann apunta: "resulta paradójico, a primera vista, que muchos de aquellos que hace una generación apoyaban la guerra contra la Alemania nazi y sus
aliados se muestran actualmente escépticos o abiertamente hostiles frente a la intervención norteamericana. Ya sea en Vietnam o en la República Dominicana. Por otra
parte, muchos de los que en su día hubieran aceptado de buen grado un arreglo
de coexistencia con Hitler figuran actualmente entre los partidarios más fervorosos
de la intervención de los Estados Unidos en Vietnam. El secretario de Estado, Dean
Rusk, ha insistido una y otra vez en el paralelismo íntimo entre la resistencia ar-

570

mada a las agresiones de Hitler y la :.ntervención de los Estados Unidos en Vietnam
destinada a impedir la agresión militar e ideológica comunista por parte de Vietn~
del Norte. Sin embargo, muchos de los críticos de la actual política de intervención
norteameric~a, como por ejemplo el senador Fulbrigth, no aceptan este paralelismo"
(Estados Unidos ante su Crisis -las prioridades nacionales y la intervención: aspectos políticos, morales y legales- p. 60, Siglo XXI Editores, S. A.). A mí no me
extraña, como le extraña a Friedmann, que el gobierno y el pueblo norteamericano
consideren como fundamentalmente peligroso para la seguridad y la forma de vida
norteamericanas a todo régimen comunista. Lo que decididamente repruebo son las
intervenciones a mano armada que son verdaderos ultrajes al derecho internacional.
Así como hubo medidas legítimas que estuvieron destinadas a expresar en forma concreta la desaprobación del sistema nazi por parte de las naciones democráticas -ayuda 3: los fugitivos de la Alemania nazi, boicots comerciales, negativa de mantener
relaciones culturales y sociales, etc., Estados Unidos podría, dentro de la prerrogativa
de todo país soberano, ejercer medios apropiados para manifestar su reprobación a
los sistemas totalitarios comunistas.
"Según los acuerdos de Ginebra de 1954, Vietnam había de mantenerse como estado unificado, sobre la base de elecciones nacionales que habían de celebrarse bajo
la vigilancia de algún organismo internacional. Pero consta que los Estados Unidos
estaban ?ecididos, antes y después de los acuerdos de Ginebra, a establecer y a apoyar a Vietnam del Sur cual Estado soberano independiente y cual un valuarte anticomunista. Esto constituyó el primer acto importante de intervención en lo que era
esencialmente un problema interno, aunque internacionalmente importante. La infiltración armada de Vietnam del Norte en Vietnam del Sur empezó a fines de 1959
Y fue aumentando gradualmente, o sea que fue posterior a la intervención inicial de
los Estados Unidos" (lbidem, p. 61).
El caso de la República Dominicana es aún más claro. El Presidente Johnson declaró que los Estados Unidos no podían tolerar ni tolerarían el establecimiento de
un régimen comunista en este hemisferio. El poder de veto que se arrogó el Presidente Johnson no se ha ejercido, por cierto, en el caso actual de Chile. Lo grave
del caso es que Estados Unidos "proclama ahora una acción de policía sobre el mundo
destinada a evitar que determinadas formas de gobierno se establezcan, aún como
resultado de revoluciones pura o esencialmente internas" (lbidem, p. 62). La cuestión es esta: ¿puede Norteamérica intervenir en revoluciones sociales y guerras civiles de implicaciones internacionales, políticas y estratégicas? Ya sea en Africa, Asia
o Latinoamérica, habrá revoluciones contra la opresión, el hambre y la desigualdad
social. No veo por qué tenga que hablarse siempre de revoluciones de izquierda, como lo hace Friedmann. Tal vez ignore este autor que el cristianismo es, en el buen
sentido de la palabra, el movimiento más revolucionarlo de todos. Resulta curioso
el hecho de que "las revoluciones anticomunistas coronadas por el éxito, como las
de Ghana e Indonesia han sido aquellas en que los Estados Unidos no han intervenido. Creo que los diversos objetivos de la política internacional de este país -nos
dice Wolfgang Friedmann- los objetivos de ayuda de desarrollo y de Alianza para
el Progreso son los más nobles y prometedores. Por lo que se refiere al empleo de la
fuerza, el objetivo principal ha de ser el de poner toda la fuerza que podemos movilizar al servicio del control y la restricción del empleo nacional de la fuerza mediante el refuerzo de la autoridad internacional para el control de la fuerza. Mientras tanto, toda intervención nacional debería limitarse a la defensa contra la in-

571

�tervención organizada y demostrable a una tercera potencia, y no servir para combatir
a una doctrina como tal" (lbidem, pp. 63-64).
Terence Maccarthy estudia las consecuencias económicas de Vietnam. Como las
cifras que nos ofrece pertenecen a los años de 1965 a 1967, no me interesa tanto
el mostrarlas a los lectores, lo que cuenta son las consecuencias económicas. La escasez
de mano de obra especializada es aguda. La productividad no ha aumentado. Los costos
directos de la guerra de Vietnam han tenido un promedio anual de 15,000 ó 16,000
millones. Estados Unidos se ha visto obligado, con recursos domésticos o con compras
fuera del país, a llenar la tasa de arroz de Saigón. Irónicamente escribe Terence _Maccarthy: "no preguntes, pues, ciudadano norteamericano, para quién sube el precio de
Vietnam. Sube para ti. Y así es como debe ser, porque ningún pueblo tiene el derecho moral de emprender una guerra sin pagar su costo, y ningún pueblo, cualesquiera que sean las circunstancias, debería gozar jamás del privilegio de enviar solamente al combate a aquellos cuyas categorías de edad poseen poca especialización
y en las que el desempleo es elevado" (lbidem, p. 71). La guerra de Vietnam _ha
producido una inflación insoportable del poder adquisitivo. El aumento de las importaciones es patente. La elección está entre agravar el déficit de la balanza de
pagos y agravar la inflación interior. El precio de la guerra de Vietnam en cualesquiera de los casos, es bastante caro. La posición del dólar en el mundo se ~stá
viendo amenazada. El daño de la inflación interior será mucho mayor que s1 se
frenan las exportaciones y se estimulan las importaciones. La eliminación de la cobertura oro se hará indispensable si prosigue el tipo reciente de empréstitos industriales y comerciales de grandes bancos privados. El empleo desproporcionado Y erróneo de los recursos de una gran nación, es verdaderamente lamentable.

V

Una economía de Guerra está en pugna con el objeto individual y social de los
ciudadanos. Terence Maccarthy indica que la economía de guarnición se basa en
la idea de que todo Jo que ocurre en el mundo constituye una _amenaza para el ~stado
en cuestión. Las asignaciones militares, con sus efectos sobre mgresos Y formacion de
capital, se hacen cada vez más importantes. Al ciudadano s~ le quitan_ I?~ elementos
principales de la formación de decisión. Detrás de la econonua de gua~c1on hay. una
visión específica del mundo. La diplomacia está para limitar los camb,~s ~und,ales.
El poderío militar absoluto de la economía de guarnfción ~uede constltwr un elemento disuasivo para todos los pueblos cuyas econo1D1as se interpretan como _potencialmente peligrosas. Este tipo de economía se opone a las reformas en ~os s,.~temas
de propiedad inmobiliaria. Terence Maccarthy_ pro~one que los Esta~os ~mdos abandonen su posición militarista y contrarevoluc10nana y tomen la d1recc1ón de la rebelión campesina". Esta propuesta me parece francamente inacep~ble, ~orque su~~ne
la intervención de Norteamérica en los Estados soberanos de ~s1a, ~i:ca Y Amen~a
Latina. La dirección constructiva conducente a la transformac1on pac1f1ca de los sistemas de la propiedad de la tierra en la mitad del globo, corresponde a l~s respectivos países. Cosa diversa es la necesidad de educación y orientación _técruca en
agricultura. En este punto, los 600,000 hombres que han luchado en .':1etnam podrán ser retirados del combate, y una vez instruidos debidamente serv~nan para la
asistencia técnica en la transformación del sistema de propiedad de la tierra. En fin,
al Sr. Maccarthy se le ocurren muchas otras cosas: reducir el presupuesto de arma-

572

mentos de los Estados Unidos a un nivel calculado para defender las costas nacionales.
El gasto ahorrado serviría a los Estados y a las municipalidades para cooperar en un
proyecto coordinado de desarrollo local sobre una base nacional. Reconstrucción de ciudades, red adecuada de medios de transporte masivo, servicios necesarios de salubridad
y enseñanza, establecimiento de parques industriales modernos; todo ello podría hacerse. Además, préstamos en vista del aumento de la productividad a tipos bajos y
controlados de interés, creación de un inventario continuo de los bienes de producción y las necesidades de capital de todas las naciones en vías de desarrollo, reconocimiento diplomático de la China continental, como prueba de realismo y buena fe.
"El costo de estos programas -afirma Terence Maccarthy- no representaría más
que una fracción de los gastos anuales de las naciones individuales en guerras estériles. E inclusive si se nos antoja grande, siempre será un precio pequeño, con todo,
a pagar para el seguro contra el suicidio hacia el cual la raza humana avanza tan
rápidamente" (lbid.em, p. 88).
Stephen Unger presentó en Columbia University una ponencia con sugerente título: "La tecnología contra el hombre: el Frankenstein actual". El principal esfuerzo
científico y de ingeniería de Estados Unidos se ha dedicado, en estas últimas décadas, a la creación de instrumentos de destrucción. ¿ Qué ocurriría si se produjera
una guerra importante entre las grandes potencias? Veamos, en primer término, los
efectos de las bombas termonucleares contra la población civil. "Supongamos, por
ejemplo, que diversos centenares de puntas de bomba de diez megatones se detonaran en los Estados Unidos. Los efectos de estas explosiones variarían según las altitudes a las que tuvieran lugar y según el terreno, entre otros factores. Tal vez los
efectos más mortíferos sobre las áreas pobladas son los que resultarían de explosiones
a altitudes escogidas para obtener los efectos térmicos máximos sobre una vasta área.
Resultarían de ello unas terribles bolas de fuego que incendiarían los materiales inflamables hasta una distancia de unos 36 kilómetros del centro. Es probable que
siguieran devastadores huracanes de fuego, precipitándose el aire hacia el interior
desde la periferia, avivando las llamas y haciendo subir los gases calientes, succionando
así más aire de fuera, etc. La extensión de este huracán dependería de las condiciones locales, pero es probable que abarcara varios kilómetros cuadrados" (lbidem,
pp. 89-90).
La contaminación radiactiva sería uno de los terribles efectos contra la vida humana. Las dosis subletales debilitan la resistencia contra las enfermedades. Es probable que el suministro de agua se viese gravemente afectado. Se produciría un grave
trastorno en la disponibilidad de servicios médicos. Los insectos -sensibles a la radiación- aumentarían pavorosamente. Los sobrevivientes podrían contar con muy
poca ayuda desde "fuera".
Los abrigos contra la lluvia radiactiva proporcionarán una protección transitoria a
la gente alejada de las áreas de blanco. Se necesitarían estructuras subterráneas profundas, sólidas, aisladas, con aire acondicionado y energía propia, con servicios higiénicos y reservas de alimentos y agua. El costo de tales abrigos para las poblaciones
norteamericanas sería astronómico. Cabe preguntar, además, cuánto tiempo habría
que permanecer bajo tierra, y qué ocurriría cuando los sobrevivientes emergiesen en
un mundo devastado. Y luego viene el problema de poner al día los sistemas de arribo
que pueden resultar anticuados en el caso de un aumento de potencia de las armas
nucleares. Preparar la evacuación de las ciudades y llegar a tiempo es otra de las
incógnitas.

573

�Los proyectiles de tierra -aéreodirigidos por el radar-, son un auxiliar poderoso
de cualquier sistema de defensa. No obstante, pueden contrarrestarse por señales fa].
sas emitidas por los atacantes. Contra aviones que vuelan a muy poca altura, el sistema de radar carece de eficacia. Si se pensase en proyectiles antiproyectiles, equipados
ellos mismos con una carga nuclear, el atacante podría anular el sistema mediante
el empleo de contramedidas electrónicas. Podría haber, por ejemplo, proyectiles de
engaño.
Stephen H. Unger trabaja con la siguiente hipótesis : "confiando en que A está
realmente disuadido de responder con la fuerza, el país B podría acaso sentirse estimulado a llevar a cabo alguna acción militar limitada contra A (anexionándose, por
ejemplo, algún pedazo sin importancia de territorio disputado). Si esta acción tiene
éxito, B podrá eventualmente sentirse tentado de repetir el proceso, tal vez a una
escala algo mayor. Después de cierto número de episodios de esta clase, es probable
que presiones diversas ( como por ejemplo, el prestigio internacional o la políti9l interior) induzcan a A a resistir a una de tales incursiones, probablemente con una
defensa limitada, no nuclear. Esto puede decidir a B a escalar su empeño, lo cual
puede conducir luego a una guerra convencional ampliada. En este momento podrá
ocurrir que las bajas vayan aumentando de un lado y del otro, que el "honor" nacional entre en juego y que cada uno de los lados empiece a aferrarse con mayor
rigidez a su posición, confiando en que la otra parte dará marcha atrás antes de
arriesgar un conflicto total. Llegarán acaso a emplearse armas nucleares "tácticas"
en un ámbito "local" ( esto podría incluir bombas tan grandes como la que cayó
sobre Hiroshima), y el área de lucha podría ir extendiéndose gradualmente. Cuanto
mayor se haga la guerra y mayor sea el número de bajas, tanto más difícil se hace
para cada parte terminar la lucha sin una "victoria". Siempre habrá gente influyente
en ambos países que aconsejen el "acabar con ello de una vez", y finalmente podría
ocurrir que se oyera su consejo y se produjera la gran aniquilación. Obsérvese que
el proceso que acabamos de describir no es tal que cada paso conduzca necesariamente al otro. Es posible que algunos episodios de esta clase se inicien y luego se les
ponga fin poco antes de llegar al desastre final. De hecho, tales arreglos de última
hora forman parte integrante del proceso, porque acostumbran a los jefes y a la
gente a los peligros de la guerra en la era nuclear y hacen que se atrevan a aventurarse cada vez más allá por el camino de la destrucción. Y en tal caso, un error
de cálculo, un accidente, el error humano, el pánico o el orgullo son capaces de concurrir a provocar el holocausto" (lbidem, pp. 95-96).
En conclusión, la guerra termonuclear puede destruir no sólo naciones, sino a la
humanidad entera. Ni la defensa pasiva ni la activa parecen viables. Si los dirigentes
políticos siguen dominados por la manera de pensar militar, las probabilidades de una
gran catástrofe universal son muy grandes.

VI
Picasso, el genial pintor español, ha dicho: "en arte, todo lo interesante tiene
lugar al principio. Una vez pasado el comienzo, nos encontramos ya al final". No
se trata de la novedad por amor de la novedad. Es un enunciado de la diferencia
entre la idea y la realización. En nuestra época, la realización es mecánica, automatizada, computadorizada, inhumana y muy poco interesante. Con cierta ironía, el mismo artista malagueño apunta: "si funciona es anticuado". No sé si estemos en los

574

inicios de una ~u_ltura desconocida. Pero me parece que aún así, no podemos renegar
de nuestra trad1c1ón. Y esto es, precisamente, lo que no ha sabido ver Percival Goodman,
_referirse a "el fu~esto lecho de roca del tradicionalismo". Por supuesto que
la trad1c1ón _no debe maruatarnos ni mucho menos anquilosarnos. Sin embargo, todo
hombre empieza por ser --cuestión ontológica- una tradición acumulada. Sobre esta
base se proyecta todo dinamismo vital. En su ponencia "Un plan de planificación"
Percival Goodman escribe: "la velocidad del transporte en materia de información ;
de . ~osas hace innecesaria la proximidad de enormes aglomeraciones de gente, y la
facilidad con que ésta se mueve de un lado para otro podrá acaso significar una
existen~ia nó~~da a escala. ~undial po~ una parte considerable de la población.
La desm~eracion d~ la farmlia como umdad social y económica básica y la erosión
de la rehg1ón organizada, son hechos: la eliminación del nacionalismo constituye una
necesidad vital" (Estados Unidos ante su crisis, p. 115).

ª!

Los es~os. de ~ida serán reducidos en sus diferencias, si no es que eliminados, por
la comunicación instantánea, la eficacia computadorizadora en la producción la urbanización de las poblaciones, la educación en masa, la conservación de alu:ientos la
eliminación de diferencias de clase y de raza, la igualización de los ingresos .. .' La
tecnología contemporánea lleva implícita la necesidad de controles regionales nacionales e internacionales que podrían esclavizarnos a todos en una vasta orgacización.
Hasta ahora parece ser que llevamos la pendiente de la despersonalización el desarraigo, la conformidad, la artificialidad y la anomía. Sin embargo, Goodma~ sugiere
una planeación dividida en tres partes: a) medidas para aliviar situaciones de necesidad desesperada; b) satisfacción de necesidades que, si bien son inmediatas no
son con todo, desesperadas y c) las empresas a largo plazo.
David Danzig encara el problema: "el movimiento en favor de los derechos civiles Y la revolución de los negros". Con frecuencia han estado tan íntimamente entretejidos ambos problemas, que resulta casi imposible distinguirlos.
En nuestros días se está produciendo una brecha creciente entre el movimiento en
favor de los derechos civiles -"coalición liberal dedicada a las oportunidades iguales"- Y la revolución de los negros (movimiento que se propone superar la inferioridad social, económica y política de los negros norteamericanos como grupo) . Los
liberales americanos fundieron la base moral de los derechos humanos en la religión
Y la política, justificaron la teoría de la igualdad humana en las ciencias físicas y
sociales, dirigieron la ofensiva intelectual contra el racismo y fundieron organizaciones
en pro de los derechos civiles.
La primera concesión importante hecha a los negros, a escala nacional, fue la
orden ejecutiva 8802 de junio de 1941, que establecía la Fair Employrnent Practices
Commission National. Tras esta concesión, siguieron muchas más. En 1941, los negros
amenazaron marchar sobre Washington. Pero no fue sino hasta 1963 cuando efectivamente tuvo lugar esa marcha. Las leyes, los organismos creados y las actividades
administrativas emprendidas en estos últimos 20 años bajo la presión de la coalición
liberal blanco y negra son impresionantes. David Danzig nos ofrece un examen de
los acontecimientos y resultados principales que no voy a reproducir. Lo que me interesa destacar es la idea de la hermandad negra y la autoafirmación comunal que
se encuentra en la médula del movimiento de los negros. Cannichael ha hablado de
las necesidades de igualdad psicológica. Lo cierto es que la sociedad norteamericana
se está reestructurando formalmente. En primer término habría que señalar la reconstrucción de la base legal de los derechos civiles. Luego habría que indicar la

575

�responsabilidad federal de intervenir, siempre que sea posible, para asegurar el cumplimiento de dichos derechos. Por último, es preciso apuntar el establecimiento de la
igualdad ante la ley como norma pública de la nación. Aún así, "la igualdad de oportunidades ha tenido poco efecto sobre las vidas segregadas de la gran mayoría de
los negros. Apenas debería ser necesario detallar las sombrías privaciones que &amp;iguen
atormentando las vidas de la mayoría de los negros. Para la mayor parte de ellos,
y su número sigue creciendo, el gheto marca los límites de su mundo y condiciona
los actos más íntimos y esenciales de su existencia" (Ibídem, p. 133).
David Danzig propone: "sin abandonar, pues, ninguna de las ventajas obtenibles
todavía por medio de los derechos civiles y la asistencia social corrientes, han de
desarrollarse nuevas estrategias. La línea general de un nuevo enfoque se halla ya
implícita en este análisis. Propugna la creación de organizaciones de negros en todos
los aspectos de la vida de la comunidad, allí donde se les ha negado a los negros
el pleno e igual acceso a las instituciones existentes, con el propósito de convertir el
activo y los recursos de semejantes organizaciones en poder económico Y político"
( I bidem, p. 140) . La coalición liberal sigue siendo tan necesaria como cuando se
creó. No obstante, habría que crearla a partir de los diversos bloques de la ciudad
y con fundamento en un programa al que todos ellos se adhiriesen.

VII
Henry W. Malcolm presentó, en Columbia University, una ponencia intitulada:
"La crisis de la moralidad; la pérdida de Dios y la ausencia de dominio interno". El
tema, tan sugerente, me parece -dicho sea con toda sinceridad- muy pobremente
tratado. Por miles de años, la civilización se ha fundado en el dominio interno:
represión de los instintos y sublimación según normas morales. En nuestros días, cabe
hablar de la ausencia de dominio interno.
Un gran número de norteamericanos tiende a fragmentar sus vidas en compartimientos perfectamente distintos, con sus conjuntos especiales de valores. "Lo que es
moral en religión, podrá acaso no considerarse como importante en política, en el
Gobierno o en economía. Lo que es moral en el mundo de las relaciones familiares
podrá tal vez no referirse a las relaciones sociales del medio familiar en cuestión, Y
Jo que es moral en tiempo de paz no lo será por ventura en tiempo de guerra, Y así
sucesivamente" (Ibídem, p. 144). Con innegable ligereza, Henry W. Malcolm habla
de la pérdida de los supuestos universales de carácter moral aplicables a todas las
áreas de la vida humana. ¿ Cuál es esa pérdida que no explica en concreto? Por
otra parte apunta una especie de pasividad moral y un sentimiento de desamparo al
que no le'falta mucho para penetrar la vida norteamericana por completo. "La crisis
no está en la pérdida de las creencias y los ideales morales como tales, sino en la
incapacidad creciente de estos ideales para ocupar un verdadero lugar en nuestras
vidas como factores determinantes. El sentimiento de desamparo del individuo en
cuanto a proporcionar controles internos significativos; la pérdida resultante de conciencia eficaz; la pérdida de dirección autoritaria moldeada según la figura significativa del padre; los efectos siempre presentes de la sociedad dirigida, y el sentimiento consiguiente de que nadie tiene en última instancia el control del significado
0 el destino de nuestras vidas, es lo que ahora define la crisis de moralidad de nuestra
época" (Ibídem, p. 154). Ante todo, para ser precisos habría que decir que los verdaderos ideales no adolecen jamás de incapacidad para ocupar un verdadero lugar

576

en nuestras vidas. Somos nosotros, quienes padecemos ceguera parcial o total para
un determinado sector de valores. La crisis de la moralidad hay que buscarla, me
parece, en la soberbia de la vida que se siente autosuficiente y en el surgimiento de
nuevas Sodomas y Gomorras. De acuerdo estoy con Malcolm cuando afirma: "el mismo ideal de la democracia constituye una contradicción fundamental con la manera
en que vivimos nuestras vidas. Las votaciones nacionales a propósito de cualquier
asunto que sea revelan a lo sumo ideas y creencias parciales y momentáneas al respecto, pero nunca, en cambio, cuáles sean nuestros ideales y creencias subyacentes.
Hemos aprendido simplemente a no tenerlos. Entrarán siempre en conflicto con las
fuerzas externas que controlan nuestros destinos" (Ibídem, p. 154) . No obstante, esas
fuerzas externas que controlan nuestros destinos no son fatales.
El mismo autor presenta otra comunicación: "El reto de la paz: una moral para
la abundancia". Imposible soslayar la importancia de los temas éticos que entran en
juego, por el simple enunciado del título. Gran parte de la energía, de los recursos,
de la mano de obra y del dinero que ahora gastamos en la guerra y el espacio, se
podrían aplicar a una sociedad pacíficamente orientada y buscadora de la paz. Dentro de nuestra sociedad neurótica, los individuos tratan manifiestamente de huír de
la libertad. Habría que empezar por superar esta patología. Malcolm piensa que la
abundancia significará que los individuos serán libres y que tendrán la seguridad de
hacer lo que les guste. Estados Unidos ha creado la clase media más rica del mundo
entero. La era industrial le ha deparado una abundancia inevitable. Pero, ¿ cómo vivir
dentro de esa abundancia? Lo cierto es que Malcolm se limita a hablar de la libertad
y a sugerirnos que vivamos como queramos.
La última de las ponencias incluidas en el libro Estados Unidos ante su crisis, es
la de William S. Vickrey: "La capacidad de Estados Unidos para equipar el progreso
del mundo". "La filantropía internacional, ya se aplique a equipar fábricas o a capacitar individuos, constituye así un asunto intrincado, plagado de problemas múltiples, inclusive si contamos no sólo con un beneficiario interesado, sino también con un
donante bien dispuesto. Y si en materia de filantropía privada 'la donación sin el
donante -según se ha dicho-- es estéril', en filantropía internacional, por su parte,
la donación que se hace sin una gran dosis de perspicacia e ingenio corre peligro de
acabar produciendo beneficios mucho menores que los que se esperaban" (lbidem, p.
197). Desde un punto de vista pragmático, cabe añadir que el financiamiento de un
programa de ayuda es uno de los medios de aumentar la producción y de reforzar
la prosperidad.
La reunión de Columbia University, celebrada en la ciudad de Nueva York, del
30 de septiembre al lo. de octubre de 1966, "Conference on National Priorities Problems", trasciende el interés episódico de cifras estadisticas de aquellos años y de sucesos históricos, para convertirse en un símbolo de esfuerzo autocrítico en una gran
nación. La forma franca, directa, objetiva -tan norteamericana- es, acaso, el mayor encanto del libro que publicó en castellano Siglo XXI Editores, S. A., bajo el
rubro -afortunado por cierto-- de Estados Unidos ante su crisis. A mí, en Jo personal, me interesaba mostrar y analizar una actitud, la autocrltica, que es muy cara,
en estas últimas décadas, al estilo colectivo de vida estadounidense.

577
H37

�EL úL TIMO Y PRIMER GABRIEL GARctA MARQUEZ
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ

Depto. de Humanidades ITESM

Sx EL TIEMPO ES la problemática de nuestra época, las casas editoriales son un fiel
exponente de su rompimiento y anulación. En término dé pocos días materialmente
avientan y reavientan ediciones y reediciones de autores a la moda. Y Jo que hace
tres meses era una "princeps", hoy es un tercer o cuarto tiraje. Este es el caso de
"lo último" de Gabriel García Márquez.
Pero, curiosamente, ( especie de conejo de prestigitador reservado para un encore
imprevisto), lo de "último" se pierde una vez más en temporales imprecisiones. Y
pierde su valoración genésica cuando el curioso lector comprende que el relato de un
náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue
proclamado héroe de la patria, besado por reinas de belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre, ( 1), cronológicamente corresponde a 1955 cuando el creador del realismo mágico no había ni
siquiera soñado sus "Cien años de Soledad".
A pesar de que en la contraportada del volumen se advierte que "no fue concebido como libro ( . .. ) (y que) más que un texto literario, es el ejemplo de un excelente reportaje, de un periodismo auténtico", no puede ser enjuiciado unilateralmente y habrá de participar de una doble visión. Primeramente, en su carácter de
libro, ya que como tal es dado a conocer a los lectores que en 1955 ni habíamos
leído ni conocíamos la existencia de El Espectador, periódico colombiano en donde
viera la luz "por entregas". Y segundo, como reportaje. Ambos se confundirán en el
transcurso de las siguientes líneas tal y como se confunden en el formato a pesar de advertencias de precavidos editores.
Ello se hará no tanto por comentar las líneas del náufrago como por presentar una
teoría ( dedicada a la intuición de Margarita [barra), sobre la producción del mágico colombiano. La de que Gabriel García Márquez ha venido trabajando desde sus
primeros tiempos con la técnica de la Novela de Follet6n. Y que a tal extremo la
ha actualizado y depurado, que bien puede catalogarse como el dignificador de un
género desprestigiado.
Objetivamente el Relato de un náufrago. . . consta de dos partes que pueden tepararse sin afectar el contenido. La primera es la que funge como prólogo y que se
titula "La historia de esta historia". La segunda, el relato propiamente dicho.
Quince años las separan. El GGM de la primera es el triunfador mundial. El de
la segunda, el principiante meritorio. De ahí la diferencia de enfoque entre ambas.

579

�No hay realismo mágico en la técnica de la historia prologal; apenas si una varita
mágica capaz de ennoblecer lo prosaico hasta la sublimación. Una historia central:
la del joven reportero. Enmarcándola, "la dictadura militar y folclórica (sic) del general Gustavo Rojas Finilla"; la temática editorial de El Espectador, de Bogotá ("honorable trabajo de panadería"); la llegada del náufrago a la redacción; las "20 sesiones de seis horas diarias" durante las cuales el entrevistador halla la verdad de
los acontecimientos. . . Toda una retrovisión de corte romántico. El hoy triunfador
se contempla a sí mismo en la distancia y se convierte en personaje central a despecho de Luis Alejandro Velasco, el náufrago. Y el último rasgo: la magnanimidad.
Puede permitirse el decir: "Hay libros que no son de quien los escribe sino de quien
los sufre, y éste es uno de ellos. Los derechos de autor, en consecuencia, serán para
quien los merece: el compatriota anónimo (sic) que debió padecer diez días sin comer
ni beber en una balsa para que este libro fuera posible". Ello a pesar --o precisamente porque-, quince años antes y como resultante de lo publicado por el redactor principiante, el náufrago "tuvo que abandonar la marina, que era el único
trabajo que sabía hacer, y se desbarrancó en el olvido de la vida común".
La segunda parte -el libro propiamente dicho-, nada aporta al valor de GGM.
Es tan distinto a su literatura que, perteneciente a una época no considerada en la
misma, sirve sólo para mostrar los orígenes técnicos del escritor. En ella se estudiará
el f ollet6n para sacar las premisas que sustentarán la teoría anunciada.
Dividida en catorce capítulos, cada uno de ellos corresponde al episodio y sus continuaciones publicados también durante catorce días consecutivos. Los editores y el
propio novelista dan a entender que al juntarlos como obra solamente se les ha dado
una coherencia de formato sin alterar la originalidad inicial. Aquí la primera ley del
género en observación: su publicación no como un todo sino como una parte en
proceso de integración. Y en un medio de difusión de fácil acceso para el lector de
la clase media. Se comprueba con la declaración de GGM, hablando de la primera
vez que fue publicada: "La historia, dividida en episodios, se publicó en catorce días
consecutivos". De la segunda, el propio testimonio de la Editorial: tres ediciones
en el curso de pocos meses.
Género lindante al periodismo utiliza -como éste-, la noticia como asunto.
Pero ambos difieren en principio en cuanto al sentido de actualidad. El periodismo
debe usarla. El folletón no. Lo que no se implica con ello es el problema de la actualidad resultante. Sin embargo también ésta cimenta otra de las características básicas: la actualidad del primero caduca en tiempo próximo y no conserva más valor
que el que pueda tenei; como hecho histórico. La del folletón, por el contrario, goza
de una segunda vitalidad -no importando la cronología del hecho motivador-, perdurando sin tomar en cuenta la circunstancia histórica.
Ambas leyes se cumplen aquí. El asunto que motiva es netamente real: "El 28
de febrero de 1955 se conoció la noticia de que ocho miembros de la tripulación del
destructor Caldas, de la marina de guerra de Colombia, habían caído al agua y desaparecido ..• ( ... ) Una semana más tarde, uno de ellos apareció moribundo en una
playa desierta del norte de Colombia, después de permanecer diez días sin comer ni
beber en una balsa a la deriva. Se llamaba Luis Alejandro Velasco". Pero cuando
GGM lo toma es ya "una noticia refrita ( . . . ) . El cuento había sido contado a pedazos muchas veces, estaba manoseado y pervertido y los lectores parecían hartos de
un héroe que se alquilaba para anunciar relojes, porque el suyo no se atrasó a la
intemperie; que aparecía en anuncios de zapatos, porque los suyos eran tan fuertes

580

que no los pudo desgarrar para comérselos, y otras muchas porquerías de publicidad".
Esto en cuanto al asunto y su caducidad como noticia periodística. Porque, cuando
lo toma el folletón, "había de conducirnos a una nueva aventura". La nueva dimensión temporal del género.
También relacionada con el asunto y su realidad, la siguiente ley: es necesario que
el lector medio se identifique ( viva o sinfronice), con la historia. Es decir que ésta
rompa los cánones de lo manido y sea toda una aventura en la que se sienta participar bien por identificación real o por anhelo de heroicidad. De más estaría la
comprobación: baste el remitir al título de la obra por muy largo, pero explicativo,
que resulte.
Luego, lo relacionado con el personaje. Oscilando, a lo más, en el asunto, mostrará
reacciones cotidianas ( de aquí la frecuente explotación del costumbrismo) ; pero su
intervención en cuanto a la acción será también oscilatoria cediendo el lugar de importancia a otros posibles personajes. Esto es precisamente lo que sucede con el
náufrago literario. Abunda el costumbrismo descriptivo (vivencias en los Estados Unidos, en el barco, en la balsa, en la playa, en el pueblo, en la ciudad .. . ) . Y de
protagonista absoluto pasa a mero pretexto cuando las descripciones del contrabando,
o las de los otros náufragos, o las de los barcos y aviones de rescate, o las de los tiburones, o . ..
Algo más debe de cumplirse con respecto al personaje: su mitificación. De simple
mortal ha de convertirse en una especie de semi-dios. El título del relato, de nueva
cuenta, ilustra. Porque hasta lo de "olvidado para siempre" tiene su heroificación
cuando, ya caído, GGM lo describe como provisto de un "aura serena del héroe que
tuvo el valor de dinamitar su propia estatua".
Para finalizar, un aspecto de la estructura del folletón y otro de sus consecuencias
como productoras de emociones disimbolas entre los lectores. Por su formato especial,
cada uno de los capítulos o entregas debe reunir en forma individual los tres componentes indispensables para el mantenimiento del interés en la obra narrativa: exposición de la inicial problemática, nudo y clímax de la misma. Y los catorce episodios los tienen. El clímax del primero -una vez pasada su época expositiva y su
complicación-, sirve de exposición a la problemática del segundo. Y así sucesivamente. Cada uno capta por los mismos procedimientos la atención del lector y termina en una especie de suspenso climático-existencial que será resuelto en la siguiente exposición para recomenzar el juego.
En cuanto a sus consecuencias como productoras de emociones entre los lectores,
nada mejor que las últimas líneas del "Relato ... ": "Todos los días recibo cartas
de todas partes. Cartas de gente desconocida. De Pereira, firmado con las iniciales
J. V. C., recibí un extenso poema, con balsas y gaviotas ( . .. ) . He contado mi historia en la televisión y a través de un programa de radio. Además, se la he contado
a mis amigos. Se la conté a una anciana viuda que tiene un voluminoso álbum de
fotografías y que me invitó a su casa. Algunas personas me dicen que esta historia
es una invención fantástica. Yo les pregunto: Entonces, ¿ qué hice durante mis diez
días en el mar?"
Ahora bien: la obra de GGM es lo suficientemente reducida como para poder permitir un breve estudio básico a los fines que aquí se persiguen (presentación de una
teoría). Si se exceptúan los cuentos publicados en las Revistas Siempre y Revista de
la Universidad de México, queda reducida a:

581

�Relato de un náufrago que . .. ,
La hojarasca,
El coronel no tiene quién le escriba,
La mala hora,
Los funerales de la Mamá Grande,
Isabel viendo llover en Macando y
Cien años de soledad.

Atendiendo a una obvia temática en común, es imposible el dejar de advertir que
cada una de ellas no es sino el paso necesario y encadenado cuya secuencia conduce
directamente a Cien años de soledad.
En su visión conjunta y haciendo las indispensables transposiciones debidas a la
actualización, en las citadas obras -como se verá más adelante--, se encuentran cumplidas las leyes del folletón. Pero antes y resumiendo a lo mínimo, lo publicado por
GGM se eslabonará, de acuerdo con el género, de la siguiente manera:
A) . Relato de un náufrago que . ..

Aprendizaje y primer uso de la técnica del folletón empleada tradicionalmente.
B). La Hojarasca.

Aparición del personaje-carácter principal: Macondo. Igualmente, de los subpersonajes básicos para futuras "entregas": el abuelo, la madre, el niño, el doctor, la sirvienta, el cura, el comisario, el pueblo. . . Primer rompimiento, literario, del sentido temporal. Se inicia, claramente indicada en el prólogo, la trayectoria a Cien años. . • con un clímax de soledad.
C). El coronel no tiene quién le escriba.
La soledad, producto del choque entre un universo real y otro que comienza
a ser mágico. Costumbrismo a base de nuevos aspectos de los subpersonajes ( en
los que amplía o destaca características que los convierten en personajes en evolución), que se desprenden momentáneamente del personaje-carácter para volver a fundirse en él tras haber adquirido breves categorías principales. Proyección
histórico-social.

G). Cien años de soledad.
El realismo mágico como una realidad literaria. Recapitulación final de las distintas facetas del personaje-carácter y de los subpersonajes.

Y, para terminar el presente comentario, se aplicarán someramente las citadas leyes
del folletón adaptándolas a la visión panorámica de la mencionada obra de GGM:

l. Publicación individual no necesariamente como un todo sino como una parte en
proceso de integración. Lo último se logra en Cien años . ••
2. Publicación realizada por un medio de conocimiento de fácil acceso al lector burgués medio, como es el Libro de novedad.
3. La realidad, que en su tiempo fue noticia del momento, como asunto pero trascendiendo los límites del hoy: la historia del colombiano, sus luchas contra la dictadura, el imperialismo y la adaptación.
4. El lector, por afinidad y gracias a la aventura como cebo en algunos casos, se
identifica con la obra.
5. Macondo, personaje central, que oscila para dar ocasionalmente paso al subpersonaje, mediante el cual se personifica.
6. Mitificación -en cuyo proceso el realismo mag1co es ingrediente necesario-, del
personaje. ("¿Un pasaje de avión a Macondo, señor agente de viajes?" Cfr. Salvador Núñez).
7. Exposición, nudo y climax parciales escalonados e interrelacionados.
8. Obra creadora de emociones físicas o metafísicas entre los lectores. Díganlo las
innumerables críticas, comentarios, reediciones y traducciones habidas de la obra
de Gabriel García Márquez, autor de la técnica del f ollet6n mágico.

D) . La mala hora.
Proyección histórico-social simbólica: Colombia-Aracataca-Macondo. Técnica del
contraste con notable predominio de notas sensoriales logrando una descripción
ambiental que caracteriza a los subpersonajes y, por ende, al personaje.
E) . Los funerales de la Mamá Grande.
Creación y utilización de subpersonajes mágicos. Nominación genérica de los mismos, ya casi definitiva. La multiplicidad como consecuencia de los ocho cuentos
que integran el volumen. Lo obsesivo como elemento modificador.

F). Isabel viendo llover en Macondo.
Lo obsesivo externo produce ritmos internos igualmente obsesivos y definitorios.
Estructuración del tiempo y del espacio realistas-mágicos.

582

583

�CARLOS FUENTES Y EL TEATRO tPICO
Comentario

FIDEL CHÁVEZ P. M.L.E.
Escuela de Letras I.T.E.S.M.

Es BIEN CONOCIDA la trayectoria literaria de Carlos Fuentes dentro de las letras hispanoamericanas. Sin embargo, la nueva actitud que ha asumido en Todos los gatos son
pardos ( obra de teatro), lo eleva a un sitio muy especial dentro de nuestra literatura.
Todos los gatos son pardos puede situarse dentro del "teatro épico", teatro que
empezó a cobrar importancia a partir de Bertolt Brecht, a quien se le considera como
el iniciador de este género.
La crisis que se presenta después de la Segunda Guerra Mundial, libera a todas
las artes. Los artistas ahora son libres y buscan desesperadamente la verdad en su
propia expresión artistica, no ligada ya a ninguna dirección. Dentro de esta libertad, el artista se expresa pero se siente inseguro, confuso. Y navegan asi las artes
por distintos caminos. Es el momento de la literatura de vanguardia, de los "ismos"
literarios europeos.
El teatro realista cobraba éxito en esa época. El realismo psicológico llevaba al teatro un gran interés por las cuestiones sociales, pero no era esto lo que se buscaba,
se intentaba explorar un nuevo camino, no retroceder al pasado; se queria un teatro
revolucionario, con nuevas ideas. "Bertolt Brecht resumió toda su actitud diciendo:
'El drama desde Diderot hasta Ibsen, constituye una época completa, y ahora tenemos
que ir a otra parte no sólo por haber agotado los recursos de la técnica sino también
porque el hombre y la sociedad han cambiado'. 2. El resultado de esto fue el teatro
épico, del que Bertolt Brecht fue el lider teórico, y cuya rápida expansión en Alemania anterior a Hitler ocasionó la más minuciosa revisión de los valores dramáticos".'
De la división que hace Aristóteles de la literatura; en épica, lirica y dramática,
se deriva el término épico, significado no muy preciso ya, cuando se le antepone
la palabra teatro.
El propósito del teatro l pico era el de ser narrativo, o sea, utilizar sus técnicas
para relatar sucesos. Es, en cierta forma, una combinación de lo narrativo y lo dramático. Lo que más importa es que el teatro épico marca ya algo diferente, distinto,
1 LEWIS, ALLAN, El Teatro Contemporáneo. Publicaciones
Universidad Nacional
Autónoma de México, Imprenta Universitaria. México, 1957, p. 87.

585

�cuyo interés radica en presentar hechos históricos al público. El teatro épico "Fue un teatro-tribunal; un teatro-arma, un teatro utilizado como vehículo de educación de las
masas".• Tiene un fin didáctico, tendencia que era usada ya en el teatro primitivo.
"El teatro épico es nuevo y diferente en sus funciones en un momento crítico de
la historia, por su énfasis en la masa, mejor que en el individuo; por su uso de los
más variados aparatos técnicos, y por su franca intención de servir como medio de
educación partidarista".• De esta manera el teatro épico representa una forma de
teatro, en la que los actores tienen que convivir con el público las situaciones, y en
ningún momento dejar de ser ellos mismos. No apegarse a la técnica de que el autor
tiene que deshacerse de su personalidad para tomar la del personaje. El actor épico
se entremezcla con el personaje pero no debe dejar de ser él mismo. El drama épico
presenta en cada escena un poema, un retrato, una aportación a la vida. Puede
decirse que es más cinematográfico que teatral. Trabaja con un sinnúmero de recursos que lo hacen más propio, más particular.
Todos los gatos son pardos, visto como teatro épico, analiza un problema histórico
de nuestro país. Fuentes se remonta a la época de la conquista española. Enfoca el
asunto desde sus raíces, pero no olvida el presente. Une dos culturas opuestas y
como consecuencia dos hombres diferentes con carácter y características propias, definidas, que responden a su medio y a su cultura: Moctezuma y Cortés. El primero
con un afán de poder, de orgullo de tiranía, de gloria; el segundo, con el deseo de
la conquista y la ambición.
Realmente es una obra que sorprende por el manejo de las técnicas. Tanto la del
teatro brechtiano como la del teatro griego, de éste toma el coro; del épico fundamentalmente el análisis de un hecho histórico. Es quizá éste el aspecto más importante
porque al analizar un hecho histórico se lleva al espectador, o lector, a tomar conciencia del mismo. Y es en esta toma de conciencia donde debe interesamos la obra
de Fuentes. aunque su voluntad, hay que aclarar, no queda en la historia pasada, trasciende hasta nuestros días haciendo referencia -al final de la obra- al problema
estudiantil del 68.

LA CORTE AZTECA
M octezuma X ocoyotzin
Cuitláhuac
Cuauhtémoc
Cihuac6atl
Augur 1
H uitzilopochtli
Augur 2
Quetzalc6atl
Augur 3
Tezcatlipoca
Augur 4
Augur 5
Rey de Texcoco
Tzompantecuhtli
Mercader
Pastor
Mensajero
Recaudadores
Magos
Cazadores
Poeta

Gran Tlatoani de México
su hermano
su sobrino
sacerdote supremo
que se desdobla en
que se desdobla en
que se desdobla en
mujer
anciano
consejero

Familia de Tzompantecuhtli, doncellas,
jorobados, albinos, enanos, guerreros, músicos, danzantes, cantantes, artesanos, mujeres, niños, educadores, etc.

Los CONQUISTADORES
"el Joven sacrificado de Cholula; va vestido como estudiante universitario; sube
por la rampa; los granaderos y los policías disparan contra él; el joven cae muerto a los pies de Moctezuma y Cortés".'

Al conjuntar el pasado con un suceso reciente, es, tal vez, para hacer énfasis en
la estructuración cíclica de la obra.
Todos los gatos son pardos es una verdadera mezcla de lo histórico, lo político r
lo literario. Un verdadero collage literario o una literatura collage. (Dr. GarcíaGómez). La mezcla obedece perfectamente al equilibrio literario pero ofrece muchas
dificultades para la representación. Es más bien un teatro para ser leído. Es difícil
manejar la multitud de personajes que intervienen: (veamos el reparto).

' Ibid, p. 88.
' !bid, p. 89.
• FUENTES, CARLOS, Todos los gatos son pardos. Siglo veintiuno editores, S. A.
México, 1970, p. 187.

586

Hernán Cortés
Marina
Fray Bartolomé de Olmedo
Pedro de Alvarado
Alonso Hernández de Portocarrero
Crist6bal de Olid
Gonzalo de Sandoval
Diego de Ordás
El Cacique Gordo de Cempoala
Oidores Reales
Escudero
Zermeño
Soldados
Emisarios de Moctezuma
Recaudadores de M octezuma
Marinero
Sacerdotes cholultecas
Joven sacrificado

587

�Doble M octezuma
Enano

Tamemes, mancebos, soldado cantante,
muchacha indígena, escribano, hombres,
mujeres, niños, etc.
Aparte de esto, las acotaciones ofrecen también muchas variantes, p. ej.:
"Habrá tres círculos, correspondientes a tres zonas de iluminaci6n, en el escenario. A la izquierda, un círculo negro; al centro, uno blanco; a la derecha,
uno rojo. El primero lo ocupa Moctezuma: nuevamente, desnudo salvo por el
taparrabos y con la escoba en la mano; el segundo, Marina, acostada; el tercero, Cortés sentado en una silla curul y de espaldas al público".•
"huyen el falso Moctezuma y los guerreros; los soldados, violentamente, derrumban los ídolos; los mancebos se abrazan al pie de la cruz; los sacerdotes se
agitan con gemido plañidero y hombres, mujeres y niños cesan sus trabajos,
recogen sus cosas, algunos salen del lugar . . . " •

Todas las complicaciones que presentan las acotaciones serían resueltas fácilmente
en el cine, pero en el teatro puede perder su sentido.
Respecto a personajes, encontramos una delineada caracterización en los más importantes: Moctezuma, Cortés, la Malinche (personaje puente entre las dos culturas).
Los símbolos es otro aspecto interesante de la obra -el zopilote, Moctezuma barriendo, matando hormigas, el falso-espejo, el croar de las ranas, etc...- . Así mismo
el lenguaje, su contenido y significaci6n que trascienden el límite de toda tradicionalidad.
Creemos que Carlos Fuentes con Todos los gatos son pardos, ha encontrado un
nuevo camino dentro de la literatura que lo eleva, como dijimos en principio, a un
lugar muy especial, quitándonos de pronto ese mal sabor de boca que nos han venido
dejando sus últimas narraciones.

JUAN DE CARDENAS, PRECURSOR INVOLUNTARIO DE LA FICCION
CIENTIFICA EN M:eJCICO
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ
Depto. de Humanidades ITESM

HAcE CUATRO AÑos, trabajando en la Biblioteca Cervantina del Instituto Tecnológico y de
Es~dios Superiores de Monterrey en un tema aparte por completo del presente, encontré
accidentalmente una ficha bibliográfica a nombre del Doctor don Juan de Cárdenas.
D~bo ~on~esar que el nombre, literariamente hablando, no me dijo nada; y que si picó
m1 cunos1dad fue exclusivamente por ser homónimo de un maestro de mis primeros
años de estudiante en Valladolid. La obra en cuestión se titulaba Primera Parte de los
Problemas y Secretos Maravillosos de las Indias y fue impresa en México en el año
de 1591.
Este Juan de Cárdenas, por los datos que luego he podido averiguar, fue un médico español nacido en 1563 en un poblado de Andalucía, España, por nombre Constantina. No he sabido nunca por qué azares del destino llegó al Virreinato de la
Nueva España, si segundón o hidalgo intelectual cruzó la mar en ansias de aventura o conocimiento. Pero sí sé, a través de la lectura de su obra, que amó a la
Nueva España como si en ella hubiera nacido, con esa mezcla de asombro y cariño,
de fe e idolatría, de credulidad e inocencia que caracterizan a quienes se hacen ciudadanos adoptivos de un país que los deslumbra y al que se entregan.
No sé, tampoco, si habrá vivido años de riesgo durante su permanencia en estas
tierras. Me inclino a creer lo contrario. Su obra me proyecta la misma sensación de
escape de una realidad circundante e intolerable que la de tantos de nuestros escritores contemporáneos. Y hasta su mismo afán científico por aclarar lo inaclarablemente maravilloso de sus visiones ( característica ésta que lo incluye en la ficcióncientífica porque, en realidad, con sus a veces forzadas explicaciones intenta dar logicidad a dos culturas, dos mundos, dos mentalidades siempre en choque sin posibilidades de compatibilidad y forzada obligación de la misma), me parece humanamente angustioso-existencial.

• lbid, p. 160.
• lbid, p. 149.

588

El tema de la Primera parte de los problemas . • . es amplio en cuanto a problemática y sencillo en cuanto a espacio. Este es la hoy República Mexicana. Aquélla, un
conglomerado de geografía, medicina, brujería, magia, mineralogía, botánica y casi de
economía. Desde el primero de sus capítulos ("En que se da principio á esta Historia Natural") al último, ("En que se declara muy por entero si puede aver hechizos
en las yervas, y qué sean hechizos"), pasando por el que trata de "Por que via y

589

�orden natural, se engendra la piedra Bezahar, en las entrañas de la Cervicabra",
desfila un mágico tema. Novelesco no tanto por su sentido de inverosímil como por
el de proyección de la realidad, devuelve a ésta en la misma medida de estar concebido contra lo novelesco. Es decir que, parafraseando a Bernardo Pingaud en ,u
crítica a la Antinovela, tiende a denunciar el principio de ficción que lo alimenta.
Raimundo Laso lo describe como autor que "escribe arrastrado por un doble ímpulso: una delirante obsesión de lo maravilloso, y el no menos inflamado propósito
de explicarlo todo, de convertirlo en problema, y explicarlo por medio de los juegos
de palabras de su especulación". Y luego lo cataloga de "humorista sin saberlo".
Pero el Doctor Juan de Cárdenas es algo más. Puede, en nuestro continente y a
su nivel, ocupar el lugar de adelantado de los otros precursores de la ficción-científica
aunque carezca del argume_n to novelesco o pseudonovelesco de ellos.
A pesar de lo asentado, no puede implicarse que de Cárdenas fuera un escritor
consciente de ficción-cientifica. Lo que ocurre con su obra es que en el transcurso
de los años ha entrado en un nuevo ciclo valorativo y, por tanto, cataloga en el
género quizá con el calificativo de precursor involuntario. Y lo es porque tiene
en su libro una notoria obsesión: la de ver a su alrededor un mundo casi fantástico
en donde lo maravilloso adquiere categoría vital y en donde es preciso el aceptar
nuevas leyes y nuevas reglamentaciones cuyas bases se fundan y explican en una ciencia no cotidiana.
Para futuros "comparacionistas" quede el fruto de trazar el paralelo entre los precursores. Pero Luciano de Samosata y su Historia Verdadera, Johann Kepler y su
Somnium, Francis Godwin y su Un hombre en la luna o Cyrano de Bergerac y sus
Viajes a la luna y el sol, ( por citar a los autores cuyas obras se consideran antecedente del género hoy tan en boga) ofrecen, frente a la obra del español-mexicano,
múltiples puntos a considerar tanto en coincidencia como en divergencia. Es posible
que todos esos escritores no ofrezcan una tan pura verdad fenomenológica como sus
títulos implican. Pero, si mentirosos en el sentido histórico, no lo son en el de la
ficción-científica.
Aquella extraña e inexplorada región en la que Samosata hace vivir inicialmente
a sus personajes, distante nada menos que a ochenta días de navegación al oeste de
las Columnas de Hércules, puede no ser otra que la realizada utopía del Virreinato
de Cárdenas. Los guerreros cabalgantes de tricéfalos buitres-caballo, o los pájaros
cuyo plumaje era de hojarasca, o las arañas de tamaño mayor al de una isla, de
Luciano, no son diferentes a los cardeneños árboles crecidos a las riberas del Goa
y cuyas hojas "si caen dentro del agua, se convierten en pescados, y si sobre el arena,
se buelven pa.xaros, que son al modo de mariposas".
El puente de tinieblas que en determinadas y especiales circunstancias sirve para
que los espíritus odiadores de la luz y amantes de la obscuridad vayan de uno a otro
mundo en el Somnium es de una científica explicación y fantasía comparables a las
que el D octor da para aclarar "por que causa biven los viejos en las Indias muy mas
años que los mozos".
Y el color de la luna para Godwin, no es "ni blanco ni negro, ni amarillo ni rojo,
ni verde ni azul, ni de ningún otro en que entren estos colores ( ... ) . Uno nunca
visto en las cosas terrenas y, por consiguiente, imposible de describir con ayuda de
lo que conocemos; ni tampoco capaz de ser comprendido por nadie que no lo haya
visto con sus propios ojos". El Domingo González de El hombre en la luna tiene
la misma actitud de Cárdenas cuando se extraña de que otros piensen cómo sería

590

posible que "dexara de dar credito á las maravillas, y occultos secretos que con
tanto testimonio de verdad, y aun dando razón bastante de todo podemos escrevir
&lt;leste nuevo mundo de las Indias".
'
Al trazar los paralelismos anteriores no se asegura, en su breve y no profundizada
exposición, que el español-mexicano haya sido influenciado por las obras de los trad~cionalmente predecesores. Por el contrario, se quiere dejar volando una pregunta:
S1 la obra de aquéllos es considerada como el primer paso dentro de la ficción-científica, ¿no habrá para "el Doctor Juan de Cárdenas, Médico", un lugar entre ellos
para poder ser considerado hoy en día --con la validez de su libro--, como uno de
los precursores? El fondo científico que lo anima, si bien no de corte novelesco
aunque sí mitico, lo convierte en un ambiental de esta modalidad narrativa que en
tantas ocasiones ha producido verdaderas obras literarias.

591

�"UN MUNDO FELIZ" NOVELA UTOPICA
DE ALDOUS HUXLEY
Comentario

LETICtA PÉREZ GuT1ÉRREZ M.L.E.

S10u1ENOO LA ÚNEA de las utopías Un Mundo Feliz se suma a esa serie de obras hipotéticas que agrupa entre otras La Nueva Atlántida de Francis Bacon, El Viaje del
Peregrino de Bunyan, o las novelas de George Orwell o H. D. Wells.
La novela utópica ha explorado dos derroteros: o bien establece una crítica a la
sociedad existente como en Los Viajes de Gulliver de Johnatan Swift; o bien propone
un ideal o se anticipa al futuro como en 1984 de George Orwel1. El Mundo Feliz
explora ambos caminos.
Wells, Huxley y Orwell presentan en sus novelas un mundo del futuro: terrorilico,
estéril, gobernado por robots, máquinas y sobre todo libre de sentimientos y pasiones.
Anticipándose a su tiempo como un nuevo profeta, Huxley en esta novela enfoca
la atención sobre lo que puede llegar a ser la sociedad en el futuro. Con una prosa
marcadamente irónica y a veces amarga expone sus ideas y satiriza la sociedad actual.
La conversación entre el Salvaje y su Fordería en los capítulos XVI y XVII presenta relieves interesantes. Se tratan diversos asuntos, todos relacionados con la diferencias entre dos civilizaciones: la antigua (es decir la actual) y la utópica de
Mustafá Mond.
El "mundo feliz" se regia según las leyes impuestas por Mustafá y s61o él era uno
de los privilegiados que podia quebrantarlas. Se prohibía la lectura de obras de autores que se consideraban caducos como Shakespeare, aun cuando sus obras fueran
be11as, porque en este mundo nuevo todo lo arcaico, lo viejo no tenia lugar. Además
existía otra razón más poderosa. Los Alfas o Betas eran educados bajo patrones muy
rígidos de comportamiento que los despojaban de toda clase de sentimentalismo
y eran acostumbrados a ciertas clases de espectáculos como la música aérea, el órgano
de perfumes y el cine sensible, no podían entender la belleza escondida en esos libros
antiguos.
En este mundo nuevo la educación y el acondicionamiento de los hombres tenia
una importancia suprema porque de ésta dependía su felicidad. Se utilizaban métodos
psicológicos como el lavado de cerebro y la autosugestión para preparar a hombres
y mujeres con el fin de que nevaran una vida normal. Eran entrenados para trabajos específicos que cumplian a la perfección. No deseaban nunca lo que no podian
tener. Vivian seguros, sin enfermedades, sin miedo a la vejez ni a la muerte. No

593
1138

�tenlan lazos humanos que coartaran sus actividades o la eficiencia en su trabajo. No
tenían emociones violentas y cuando se sentían infelices entonces el "soma" era el
medicamento indicado. No conocían la libertad. Vivían en sociedad sin inhibiciones
de ninguna clase. Cada casta de Alfas, Betas, Deltas, Gamas o Epsilones eran entrenados para un trabajo específico desde su gestación. Eran producidos en probetas y
en mesa en grandes laboratorios equipados con todos los elementos necesarios. Cuando por
error alguno de los encargados del laboratorio se descuidaba nacía un hombre o una mujer
defectuoso. Tenían cierto tamaño, ciertas características específicas. Eran "robots humanos". El lema del centro de incubación era el de "Comunidad, Identidad y Estabilidad". Todo lo que contribuyera a llevar a cabo este lema era lo mejor.
Esta sociedad ideal eran una sociedad mecánica. La psique de los individuos era
acondicionada para que no sintieran emociones o pasiones. En esta sociedad eran
rechazados el dolor, el esfuerzo, el ensueño, la libertad, la religión y la soledad.
De tiempo en tiempo los hombres y mujeres de este mundo moderno eran estimulados con tratamientos obligatorios denominados S.P.V. que quería decir "Sucedáneo
de Pasión Violenta". Con esto se regeneraban, recobraban energías y podían volver
a sus trabajos totalmente renovados.
Huxley introduce en esta sociedad moderna, en este "mundo feliz" un contrapunto
en la persona del Salvaje. Un hombre que había nacido normalmente como en
los tiempos antiguos; que se había creado en una reservación de salvajes; que había
vivido en libertad; que gustaba de la soledad. Todo esto inconcebible para el "mundo feliz" de Mustafá Mond.
Este Salvaje sirve a Huxley para establecer las diferencias entre la civilización actual y la del "mundo feliz". Con una gran ironía satiriza Huxley el mundo actual
con todos sus defectos y presenta al lector un mundo del futuro más aterrador aún: el
mundo del automatismo; del hombre que vive para llenar una función; el mundo del
hombre máquina, del hombre sin alma.
El análisis psicológico que del Salvaje hace Huxley en esta novela es interesante.
Maneja a su personaje con gran realismo. El Salvaje tiene vida propia, se mueve
con libertad y hace un contraste muy bueno con Bernard, Lenina y Helmholtz. Todos
ellos forman una escala ascendente que va desde la extrema frialdad y el automatismo emocional hasta la pasión volcánica. Lenina es la mujer Alfa, bien acondicionada, libre de prejuicios y presiones que se entrega ya a unos, ya a otros. Bernard
y Helmholtz son dos Alias que pretenden salirse del patrón de comportamiento establecido para ellos; Tienen ideas propias y desafían la autoridad. Por eso son castigados
y enviados a unas "islas prisiones". El Salvaje es el hombre de grandes pasiones y
grandes defectos. Es el hombre. El último de la escala que vibra, vive y alienta y el
que es considerado un objeto de curiosidad para esta sociedad sin alma.
Un Mundo Feliz es una novela que sobre todo hace pensar. El culto a la máquina y a la racionalización de todos los actos del hombre alienta con su visión aterradora y profética en las páginas de esta novela de Huxley. En una prosa narrativa con grandes aciertos en el campo de la técnica literaria que preludia sus magníficas novelas Con los esclavos de la noria y Contrapunto, Huxley ha construido
una civilización utópica en la cual el amor, la emoción, el arte, el ensueño y la libertad son excluidos, quedando sólo y llanamente como imperativo categórico la razón.

BORGES: ¿RENOVARSE Y MORIR?
Comentario

JUAN JosÉ GARcÍAGÓMEZ
Depto. de Humanidades ITESM

CUANDO A PRINCIPIOS DE SIGLO Enrique González Martínez escribe su Tuércele el
cuello al cisne de engañoso plumaje, quiere dar la puntilla ideológica a un Modernismo que, a pesar' de críticos y de esperanzas, ha subsistido hasta nuestros días. Pero,
también por la misma época, escribe a propósito de La vejez del poeta:
" ... ¡ Es la hora de un ocaso sin pompas, brumoso y desteñido!"

•
En 1938 Jorge Luis Borges sufre un accidente que lo convierte en cuentista. No
es posible decir en narrador, porque toda su obra -desde su personalísima líric_a hasta
su seriado ensayo--, ha tenido siempre un tanto de "epos". Alicia Jurado dice que
su primer cuento es Tlon, Uqbar, Orbis Tertius. Georges Charbonnier cita Pierre Menard, autor del Quijote. Pero la circunstancia en el detalle no importa. Lo interesante
es el sentimiento que orilla al escritor a iniciarse en un género desconocido para él:
"Tenía un miedo espantoso de haber perdido mi integridad mental, de no poder escribir más ( . .. ) . Me dije: 'Si empiezo a escribir, si tengo la audacia de escribir un
artículo sobre cualquier libro y no puedo hacerlo, estoy liquidado, ya no existiré. Para
hacer menos horrible tal descubrimiento, me pondré a ensayar algo que nunca he
hecho. Si no tengo éxito, será menos espantoso para mí. Esto podrá prepararme a
aceptar un destino no literario. Así que me pondré a escribir algo que nunca he
hecho antes: voy a escribir una historia'." ( 1)
Al leer El Informe de Brodie (2) viene a la memoria la cita anterior. Pocos autores ha habido que de manera tan consciente hayan seguido fieles a una técnica
como JLB. Tan es así que, en su trayectoria cuentística, había sido imposible_ el descubrir "algo" que no fuera "borgiano a primera vista". Ahora la fórmula se ~1ene por
tierra. Borges el viejo quiere engendrar a Borges el nuevo. Y ello despues de un
largo período de inactividad narrativa: casi veinte años.
El medio ambiente creativo que precede a este libro es, en cierta manera no extraña similar al de Tlon ... o Pierre Menard ... La vena del argentino parecía haberse
opa~do. Vitalmente, su tiempo de mitificaci6n norteamericana. Una muy absurda

595
594

�época de conferencista y de constructor de objeto de culto pudo llevarlo a repensar
lo de "tenía un miedo espantoso de haber perdido mi integridad mental, de no poder
escribir más". ¿ Pudo satisfacerle o ayudarle la automatizada exhibición a que se
vio sometido en el país del Norte? Indiscutiblemente, no. Fue causa de una serie
de rebeldías, de protestas, de cambios, de búsquedas cíclicas: Primeramente, el rompimiento a costumbres estables. Luego, el de los maternales lazos. Su matrimonio
con Eisa Astete. Después, aquel Elogio de la Sombra donde el poeta se disfrazaba
de sereno acatador del Hado contra el que antaño se sublevara vistiéndolo de azar
y en cuyas lineas existen las segundas frases de amor de toda su obra (las primeras
pertenecen a la dedicatoria de la Nueva Antología Personal y ambas fueron escritas
para la As tete). Finalmente, lo previsible. Huye. Se divorcia. Reedita, modificándolo,
su Fervor de Buenos Aires. Vuelve a la Argentina. Y a reempezar otra vez.
Todo le impele a la estructuración de una nueva época. Pero el Cíclico es, se siente
ante todo, un escritor. Hay, pues, que escribir. El Borges mitificado, el hijo pródigo,
tiene que demostrar que después de tantos años aún vive, que todavía no ha sido
nulificado. ¿ Recordaría el "si empiezo a escribir, si tengo la audacia de escribir un
artículo sobre cualquier libro y no puedo hacerlo, estoy liquidado, ya no existiré"? Es
posible. Lo que la mayor parte de El Informe de Brodie contiene, parece un ponerse
a "ensayar algo que nunca he hecho".
El infaltable prólogo dice: "He intentado, no sé con qué fortuna, la redacción de
cuentos directos". Y once son, de acuerdo con el índice, los supuestos "cuentos directos".
La realidad invade los diez menos importantes. Su mundo literario ya no aparenta
tener validez más que dentro del universo real. Acata sus leyes. Sigue sus costumbres. Utiliza su realismo. "He renunciado a las sorpresas de un estilo barroco; también a las que quiere deparar un final imprevisto. He preferido, en suma, la preparación de una espectativa a la de asombro".
El universo resultante es diametralmente opuesto al fantástico anterior. Hasta el
estilo varía: cerebralmente sencillo en vez de simplemente rebuscado. El autor rechaza su compromiso de creador y adquiere el de puente. Pasivo, no se responsabiliza
de lo que cuenta: apenas si funciona como un medio accidental para darlo a conocer.
La fantasía es sacrificada en aras del documento. Y si bien es cierto que el último
artificio ya había sido empleado en su era fantástica, ahora lo es con un nuevo resultado: el de la empobrecedora unicidad del relato.
Y sin embargo, por la temática de esos cuentos se advierte una falla contra el pretendido objetivismo. Campea en ellos un mundo que Borges dice pertenecer a los
orilleros, a los compadritos, a la "esquina rosada". Pero este mundo no es ni el de
su casa de Paraná, ni el de la calle Anchorena, ni el de la avenida Quintana, ni
el de Androgué. Es uno tan "realmente" extraño a Borges y tan insistentemente
perseguido, que no puede ser considerado sino como un martinfierrismo tardío.

En la vejez, casi en la ceguera, a pesar de su patrioterismo gritado, reencuentra su
vital estructura cíclica. Una misma motivación le da como resultado el establecimiento del ciclo sin que nadie se atreva a tomar en cuenta ni su tiempo, ni su espacio, ni su personaje. David Brodie es el descendiente directo de Herbert Ashe.
Tsai Jaldún y el delta del Axa perforan la geografía para albergar a los Mlch o Yahoos
tal y como antes sirvieran de morada a los tlonicos. Los tigres transparentes Y las
torres de sangre se funden con los leopardos invasores. Mirrors and fatherhood are
abominable recupera la validez de siempre. El universo real es tomado en cuenta para
establecer el necesario punto de partida; pero sólo sirve para configurar un distorsionante universo fantástico que no es aquél y que, sin embargo y aunque lo destruya,
lo reafirma por la inexplicable ley de las posibilidades.
El sueño cohabita con la vigilia y, muy al estilo de Las ruinas . . . , ( "El propósito
que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre:
quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad"), pr_oduce hechos
de una corporeidad que "no saben si ellos la vieron a sus padres o s1 cuentan un
sueño".
El cuento es antológico. Los otros . . .

•
¿"Si no tengo éxito, será menos espantoso para mí. Esto podrá prepararme a acep-

tar un destino no literario"?

BIBLIOGRAFÍA

l. El escritor y su obra. Entrevistas de Georges Charbonier con Jorge Luis Borges.
México, 196 7.
2. El informe de Brodie. Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 1970. Ficciones. Jorge Luis
Borges. Buenos Aires, 1956.
Ficciones. Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 1956.

Así -previsible, lógica, mortalmente-, transcurren sin pennanecer los diez "cuentos directos": La señora mayor. . . El otro duelo . . . El encuentro . . . Juan M uraña . . .
La intrusa ... Historia de Rosendo Juárez . .. El Evangelio según Marcos ... El indigno. . • El duelo. . . Guayaquil. La renovación no tiene éxito. Pero, afortunadamente, Borges el de siempre incluye el onceno.
Es aquel cuyo título nombra al libro: El Informe de Brodie. El único que no puede
ser catalogado como "directo". El heredero de Las ruinas circulares o de su inicial

Tlon . ..

597
596

�LA LEY ORGÁNICA DEL SERVICIO EXTERIOR MEXICANO
Comentario

Por el Lic. ALBERTO GARCÍA Gó11EZ
Universidad Nacional Autónoma de México. Universidad Autónoma de Nuevo León.

Es UN HECHO EVIDENTE que la vida internacional de nuestro tiempo se caracteriza
por su tendencia hacia el aglutinamiento, lo que ha producido notables cambios y
un creciente desarrollo en el Derecho Internacional, el que ahora tiene un contenido
y proyección con nuevas extensiones, de acuerdo con las necesidades y circunstancias
de esa expansión, en un mundo variable, sometido a diversas presiones e intereses,
en el cual han surgido también Estados que nunca antes habían aparecido en el
gran escenario internacional en que vivimos.
Los jusinternacionalistas han captado esa situación privativa de nuestro mundo
actual al percibir que la estructura de la sociedad internacional ha sufrido cambios
básicos y que, consecuentemente, el Derecho Internacional se está desarrollando en .
tres diferentes planos, uno que sigue la norma tradicional de la coexistencia diplomática y los otros dos que buscan la consecución de la cooperación Internacional,
tanto regional como universal, los que deben conducir a una trascendental reorientación de nuestros conceptos y en la ciencia y en el estudio del derecho contemporáneo:
El Derecho Diplomático, que, de acuerdo con el tratadista Cahier, es "el conjunto
de normas jurídicas destinadas a regular las relaciones que se crean entre los diferentes órganos de los sujetos del Derecho Internacional encargados de manera meramente temporal de las relaciones exteriores de tales sujetos",• por su parte, también
ha sufrido la influencia de los cambios que se han venido operando en el Derecho
Internacional del que forma parte. El primero, o sea la Ley que ha venido regulando las relaciones diplomáticas en los Estados, las que revelan un nuevo contenido y significado, tiene orígenes que se remontan a las primeras agrupaciones humanas, diversas por su establecimiento, caracteres étnicos y culturales, según se observa
de los documentos de los pueblos cuya historia empieza en el tiempo antiguo.
Alfonso Reyes, maestro y diplomático mexicano, decía que tiempo huhf en que
la diplomacia poseyó ciertos fueros, y se transmitía de padres a hijos, romo entre los
1

WoLFGAN0 FRlEDMAN, La Nueva Estructura en el Derecho Internacional. Edi-

torial F. Trillas, S. A. México, D. F., p. 86.
• PHILIPPE CAHIER, Derecho Diplom4tico Contemporáneo. Ediciones Rialp, S. A.,
Madrid-México-Buenos Aires-Pamplona, p. 19.

599

�heraldos y mensajeros de la antigüedad, a quienes Aquiles saluda, en la Illiada llamándoles "gente de Zeus". El privilegio diplomático todavía subsiste pero cad; vez
se ve más reducido; y aún se considera de mal gusto acogerse a él cua'.ndo no es absolutamente necesario ...
~a suerte y el prestigio de la carrera -prosigue Alfonso Reyes- han venido evolucionando al paso de las transformaciones sociales. Lo que ayer parecía virtud de
la persona se entiende hoy como virtud de la institución. No de otro modo se ha convertido en facultad objetiva, concedida desde afuera por mandato y delegación de
los pueblos, el antiguo derecho de los monarcas, que antes parecía una gracia otorgada a un individuo y a su descendencia de alguna manera íntima y mística.
El ideal, según el. espíritu moderno, sería crear algo como un molde hueco de preceptos y reglamentaciones, dentro del cual pudieran caber, indistintamente, Pedro, Juan 0
Francisco. Pero esta suerte de escafandra nunca podrá estar del todo a la medida
de cualquiera: habrá que someter al candidato a los previos aprendizajes del buzo· 0
en el peor caso, siquiera habrá de proveerlo de alguna información elemental e ' in~
dispensable sobre los usos del oficio.
Este último caso - asienta don Alfonso-, se ofrece cada vez más en esta nuestra edad
dichosa, era de la barbarie técnica. Las audacias del especialista irrumpen, hasta inhumanos extremos, en el seno de cuestiones que son, por naturaleza, de orden universal y "humanístico".•
México, atento a la situación prevaleciente en el mundo y a su propio valer ante
el concierto de las naciones, valer de su tradicional apego al Derecho Internacional
así :orno a ideales y doctrinas, unas propias y otras identificadas en su historia y se;
nac1~na~es, .co~ las. más _ele~~das por su contenido de respeto a la libertad, y a su
propia mst1tuc1onalidad ¡undica, habría de crear un nuevo ordenamiento que se encarga de nuestro Servicio Exterior. Tal es el caso de la nueva Ley Orgánica del
Servicio Exterior Mexicano, la que fue aprobada por el H. Congreso de la Unión
~or decreto de fecha 16 de diciembre de 1966, promulgado por decreto del C. Pre~
s1dente de la República, Lic. Gustavo Díaz Ordaz, del 23 de diciembre de 1966
publicado en el Diario Oficial del 4 de mano de 1967, en el No. 4 del Torno CCLXXXI'.
Esta Ley, cuya elaboración dentro del marco de una acabada técnica jurídica
obedece a indeclinables urgencias, viene a satisfacer, no solamente necesidades d;
estructuración meramente administrativas, sino que fija con certeza su misión fundamental, cuando en el Capítulo Primero, del Servicio Exterior, dice en su Artículo
Primero: "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos es la
organización permanente destinada a salvaguardar los intereses nacionales en el extranjero y a representar a México ante los Estados extranjeros con los que mantiene
relaciones así como ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
E~te precepto cambia del contenido en la Ley del Servicio Exterior que fuera expedida el 25 de enero de 1934, así corno su Reglamento de fecha 30 de abril del
propio año, incluyendo sus reformas hasta el 31 de diciembre de 1959. Creemos conveniente hacer su transcripción, lo que permitirá advertir la diferencia entre ambos
cuando .-i el Artículo Primero, decía: "El Servicio Exterior de los Estados Unido~
Mexicanos depende del Poder Ejecutivo de la Unión que lo administra por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Esta Secretaría, dentro de las facultades y obligaciones señaladas por la Constitución Política, las normas del Derecho
• ALFONSO REYES, prólogo a la obra Derecho Diplomático de José Lion Depetre.
Librería de Manuel Porrúa. México 1952, p. 2.

Internacional y las leyes vigentes se encargará de girar instrucciones a los funcionarios que formen parte de dicho Servicio, fijar sus atribuciones en Misiones Diplomáticas u Oficinas Consulares, ejercer vigilancia sobre ellos y dar debido y exacto
cumplimiento a esta Ley y su Reglamento".
El C. Presidente de la República, en los términos que señalan las fracciones II y
111 del Artículo 89 de la Constitución Política y sujeto a las disposiciones de esta Ley,
nombrará el personal del Servicio Exterior comisionado en Misiones Diplomáticas y oficinas consulares".
De la comparación de tales preceptos es posible fijar cuáles son las innovaciones
contenidas en el primero, o sea en el de la Ley vigente.
Los elementos de que está integrado el Artículo Primero de la nueva Ley del
Servicio Exterior Mexicano, estimamos sea posible considerarlos de la siguiente manera:
a). "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados U nidos Mexicanos es la Organización Permanente . . . " Esto significa, de acuerdo con el Derecho Internacional
-a partir de la Edad Media se estableció la costumbre- que la Ley vigente, en el
artículo transcrito, le atribuye un carácter permanente a nuestro Servicio Exterior.
Dentro de la caracterización jurídica que establece todo servicio exterior, para el
caso, el nuestro, en la Convención de Viena de 1961, sobre Relaciones Diplomáticas,
se consagró la práctica internacional y la doctrina autorizada al formular:
"El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de misiones diplomáticas permanentes se realizan mediante consentimiento mutuo".
Este elemento de permanencia viene a fortalecer, además de su fundamentación jurídica, el establecimiento tradicional de las relaciones internacionales que las propias
misiones diplomáticas tienen como función primigenia, haciéndolas más adecuadas Y
accesibles, dentro del marco de una coexistencia pacífica.
b). En lo que respecta a los objetivos que persigue nuestro Servicio Exterior, se
observan en el precepto al estudio de la Ley vigente, que uno de ellos es "la salvaguardia de los intereses nacionales en el extranjero". En este punto, es justo reconocer cómo México se ha ido expandiendo gradualmente en lo que se refiere a
la conquista comercial de nuevos mercados para la colocación en muy importantes
líneas en las que la calidad de los productos nacionales es manifiesta, así como el
creciente volumen financiero de variadas operaciones y transacciones mexicanas con
los países extranjeros.
En realidad, México como Estado, ha logrado un lugar preponderante en el concierto de las naciones. Básicamente, tanto por la solidez de sus instituciones políticas, como por la trayectoria ascendente de sus sucesivos gobiernos que se han preocupado por incrementar su progreso en todos los órdenes. Entre la variada multiplicidad de hechos y también de crecientes relaciones internacionales, bastaría citar
el evento que atrajo la atención mundial hacia México: la celebración de los XIX
Juegos Olímpicos de 1968, lo que permitió ofrecer al exterior la imagen de un Pueblo
que se esfuena y lucha por la obtención de más y mejores metas.
c). Otro objetivo, no menos importante, lo constituye la "representaci6n de México ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones . .. " En este aspecto,
también es necesario reconocer la labor de nuestros diplomáticos, a quienes correspondió en el pasado, abrir los caminos que conducen a la amistad mediante el conocimiento y el trato a través de su encomiable trayectoria. Diplomáticos de la clase
de Alfonso Reyes y de tantos otros ameritados abanderados de nuestra patria, que

601
600

�habrían de preparar y de constituir el antecedente necesario de las relaciones diplomáticas del presente.
Es lógico pensar también, que la relevancia de México ha acrecentado, asimismo,
la multiplicación de sus relaciones diplomáticas y de otra índole al exterior, en donde
se ha podido advertir, no sólo la madurez cultural y política de nuestro país, sino
también la altura de propósitos que caracterizó y caracteriza a su política internacional, fundada invariablemente con el transcurso del tiempo en el Derecho, así como
por sus destacadas intervenciones a favor de las naciones débiles y por su decidida
afirmación a los principios de Autodeterminación y de No Intervención.
d). Por último, otro objetivo que viene a complementar la función de los anteriores, es "la representaci6n de México ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
En esta nueva dimensión internacional en que la cooperación de los Estados es tan
necesaria para la satisfacción de las demandas de los adelantos modernos, los organismos permanentes internacionales vienen a realizar más cumplidamente las grandes
tareas y misiones que no podrían ser llevadas a cabo de otra manera, sino con el
esfuerzo conjunto logrado por tales instituciones.
También en tales organismos México deja sentir su presencia a través de su propia
doctrina jusinternacionalista; lucha por la exaltación y defensa de los principios que
ya hemos mencionado, como asi es de observarse en la ininterrumpida obra de nuestros Presidentes de la República, quienes en los últimos cincuenta años, hasta llegar
a nuestro actual Primer Mandatario, licenciado Luis Echeverría Alvarez, han alentado a través de la dirección de la política exterior mexicana, los ideales y propósitos surgidos de nuestra Nación, mismos que ahora han encontrado su aceptación plena, así como su comprobación histórica en el reconocimiento expreso que los
organismos internacionales han consagrado en preceptos jurídicos como los recogidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y en otras trascendentales reuniones en donde la nobleza de tales ideales y propósitos se ha hecho evidente. Baste citar, como un caso significativamente ejemplar, el Primer Tratado de.
Demuclearizaci6n para la América Latina, el que contiene la generosa y humanitaria
creación e impulso de un Presidente Mexicano: el Licenciado AdoUo López Mateos,
de grata memoria por sus esfuerzos en favor de la causa de la paz mundial.
Así, el pensamiento de México, expuesto por nuestros Mandatarios, que no es otra
cosa que el reflejo acrecentado del Pueblo que han conducido, inspira nuestra política internacional, pensamiento que ha quedado plasmado en múltiples e importantes
reuniones de tal carácter, en las que cada vez se oye con mayor beneplácito y respeto la limpia voz de México a través de sus dignos diplomáticos y representantes.
La actual Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano, siguiendo fielmente el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna, establece en su Artículo Segundo:
"El Presidente de la República, de acuerdo con las facultades que le confiere
la Constitución Política de los Estados U nidos Mexicanos, señalará los lineamientos
de la política internacional de México y dirigirá las actividades del Servicio Exterior
por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
En efecto, sobre este punto la fracción X del artículo 89 de nuestro Ordenamiento
Constitucional, se refiere a las facultades y obligaciones del Presidente de los Estados
Unidos Mexicanos, cuando establece: "Dirigir las negociaciones diplomáticas y celebrar tratados con las potencias extranjeras, sometiéndolos a la ratificación del Congreso Federal".

602

Atendiendo a su elevado cargo administrativo, es lógico que el Primer Mandatario sea quien conduzca y dirija la política internacional de México, esto es, la que
comprende los objetivos que norman tales relaciones internacionales y los medios Y
métodos a través de los cuales persigue dichos fines, tomando en cuenta lo que
dicta el propio interés nacional, considerando que tal preeminencia le permite, no
s61o obtener la más completa información del variado material objeto de su función,
así como el conocimiento interior de nuestro país y de sus circunstancias; la posición
que guarda ante otros Estados; de sus intereses y compromisos, así como de sus penpectivas, lo que Je facilita la búsqueda para la obtención de mejores objetivos dentro
del campo internacional, considerando, en primer término, el logro del afianzamiento
de la seguridad nacional, su habilidad para repeler ataques del exterior, y proteger su
existencia y bienestar.
No siempre los períodos de la historia del mundo se han caracterizado por lo favorable de las situaciones en lo que se refiere a la posición de cada país. En general,
la sociedad internacional se ha visto comprometida en una continua lucha por la
existencia, en la cual cada entidad nacional, para sobrevivir, ha tenido que tomar
sus medidas en la competencia.'
El Presidente de la República, es -como acertadamente lo ha dicho algún autor-,
el medio de contacto oficial internacional, esto es, trata directamente con los demás Estados del mundo, Jo que crea una relación íntima entre decisión y ejecución,
colocando al Ejecutivo en condiciones de estar preparado para actuar con la celeridad
que las circunstancias así lo exijan.
Además, el Primer Mandatario dispone de la colaboración de un personal experto
y competente que en términos generales, ha consagrado la mayor parte de su vida
al servicio diplom'ático, personal que no siempre hubo de contar con la estabilidad
y permanencia burocrática, tomando en cuenta el nefasto "influyentismo" que hubo
de observarse en el pasado. Actualmente, dicho personal ciertamente puede sugerir
con mayor eficacia la conducta que sea más conveniente adoptar y explicar, asimismo,
el motivo de esa conducta.
Recientemente,' el Presidente de la República, Licenciado Luis Echeverría Alvarez,
habría de dar indicaciones al Ministro de Relaciones Exteriores, en el sentido de
que los embajadores mexicanos, serán, además de los realizadores de la política internacional de México, los que impulsarán a nuestro Comercio Exterior. En efecto, nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, Lic. Emilio O. Rabasa, atendiendo al plan
de reorganización acordado por nuestro Primer Mandatario, y por el propio titular
de Relaciones, consistente en que las embajadas mexicanas, independientemente de
sus funciones oficiales, sean decisivas promotoras del comercio exterior mexicano. El
Ministro Rabasa ratificó ante un grupo de empresarios el deseo del Presidente Echeverría de atender al máximo el renglón del comercio exterior y anunció que los puestos de embajadores y cónsules generales serán ocupados, preferentemente, por técnicos
en Economía y Comercio. Y fue más allá al señalar que los representantes diplomáticos procederán de las más diversas capas sociales y serán, por tanto, el sector
público, privado y obrero.

• Juuus W. PRATT, A History o/ the United States Foreing Policy. Prentice Hall.
lnc., Englewood Cliffs. N. J., p. l.
• Enero de 1971.

•

603

�De aquí que sea loable la expedición de la nueva Ley del Servicio Exterior, la que,
dentro de nuevas y bien dispuestas normas, permite con mayor amplitud de criterio,
aprovechar mejor el material humano que la propia evolución de México brinda, en
mayores grados de cultura, para obtener mayor eficiencia en nuestro Servicio Ex~erior,
el que requiere de una selección y preparación adecuada, sin que el mero móvil político sirva para "alejar" al candidato, o colocarlo por supuestos "méritos", lo que
distorsionaría el fin del Servicio Exterior, que es servir a México en el extranjero de
la mejor manera, tomando más en cuenta la calidad y preparación del aspirante,
como así es de observarse en la Ley vigente.
El Derecho Internacional también reconoce en el Presidente el portavoz oficial de
las relaciones internacionales, tal y como así lo ordena nuestra Constitución Política,
surgiendo dos posibilidades en lo que respecta a sus funciones en general: a) en
tiempo de paz y b) el problema de la guerra. En el primer caso que contemplamos,
prácticamente no existe ningún obstáculo para la realización normal de las funcio~es
encomendadas al Ejecutivo. Es en el segundo que, por su extrema gravedad, reqwere la aprobación del Congreso de la Unión para hacer la declaratoria correspondiente.
· Otra de las no menos importantes tareas que nuestra Constitución le asigna al
Presidente, es la de celebrar tratados, lo que así ocurre cuando establece la legalidad de tales instrumentos internacionales en el Artículo 133 al estatuir: "Esta
Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los .tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente
de la República con la aprobaci6n del Senado, serán la Ley Suprema de toda la
Unión ... "
Las anteriores facultades y atribuciones que la Constitución Política le atribuye al
Primer Mandatario sobre esta materia, son consecuencia del cargo que desempeña Y
de que es el representante de México ante los demás Estados, correspondiéndole la
dirección de la política internacional que estime más conveniente para beneficio. de
México, así como el velar por sus intereses y su dignificación, tal y como se ha dicho
con anterioridad.
De la observación y estudio de la política internacional seguida por México, pueden entresacarse páginas que mucho le honran, por la visionaria conducción de tal
política en momentos ciertamente difíciles para nuestro País. Es posible recordar. el
problema -superado felizmente-, de la expropiación petrolera. México, como Na_c1ón
débil, frente a Grandes Potencias, no contó sino con el recurso de la serena Y f1rm.e
decisión Presidencial y con el esfuerzo de sus hábiles diplomáticos para sortear dificultades y problemas sin fin; para obtener una solución adecuada y alejar los grandes peligros que pusieron a México en situación comprometida.
Se complementan las facultades y atribuciones presidenciales, de acuerdo con el
precepto a estudio, cuando en su parte final, le encarga la dirección de las actividades del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Corresponde, por tanto, a esta Secretaría como Institución orga~ada jurídica Y
administrativamente (Ley de Secretarías de Estado y la Ley Orgánica del Servicio
Exterior Mexicano), encargarse de la función en sí del Servicio Exterior, tant~ en .su
parte de integración interna, que encabeza el Secretario _Y el total de .func1onanos
y empleados, en los términos que la propia Ley lo prev~ene en su arl!culado subsecuente, como de la representación mexicana en el extranJero.
Tal lo dispone el artículo 3, cuyo texto dice: "La Secretaria de Relaciones Exteriores tomará las medidas necesarias a fin de que el Servicio Exterior cumpla sus

!unciones ajustándose a lo previsto por esta Ley y su Reglamento, los tratados y
convenciones vigentes, las demás leyes y reglamentos aplicables y las normas del Derecho Internacional".
Es de observarse que en el precepto anteriormente transcrito, que se remite, por
lógica jurídica, en primer término, a la Ley de Secretarías de Estado, a la propia
Ley, así como a su Reglamento que, como podremos analizar con posterioridad, contienen las normas específicas de organización administrativa, tanto en lo que se refiere a las dos ramas principales de que está compuesto nuestro Servicio Exterior,
esto es, la diplomática y la consular, con sus diferentes jerarqulas y calidades, tomo
a las funciones y condiciones generales a las que se ajustará el personal del Servicio,
de acuerdo con lo previsto por la Constitución (Artículos 76, fracción II y 89, fracciones II y 111), en el precepto a estudio. Además, se toman en cuenta los Tratados
y Convenciones vigentes, en las cuales México se ha comprometido, ya sean de carácter bilateral o multilateral; también las demás leyes, o sean las que necesariamente
están relacionadas con el Servicio Exterior, en materia de funciones en los diferentes
campos del Derecho Mexicano, como el Fiscal, el Civil, Penal, etc., y, por último,
las normas del Derecho Internacional.
Vemos que el articulado que ya hemos citado y que constituye la parte dogmática
de la Ley del Servicio Exterior vigente, se ajusta en el marco jurídico preciso para
el ejercicio de sus funciones y atribuciones; para el logro, mantenimiento y superación de tales relaciones.
El artículo 4 determina: "La Secretaria de Relaciones Exteriores determinará el
número, radicación y categoría de las misiones diplomáticas y, en el caso de las representaciones consulares, precisará además su jurisdicción territorial".
El artículo 5 presenta nuevos aspectos, cuando en su parte relativa, dice: "Corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores designar, adscribir y acreditar a los
representantes de México ante los organismos y reuniones internacionales de carácter
intergubemamental. En su caso, requerirá el concurso de otras Secretarías, Departamentos de Estado y organismos públicos, recabará formalmente sus opiniones sobre
los temas que hayan de tratarse y les proporcionará copia de los informes que le
rindan los delegados cuyos nombramientos hayan gestionado".
Este precepto obedece también al incremento de las complicadas relaciones existentes en el mundo actual, así como a la mayor participación de México en tales relaciones.
En el artículo 6, se establece: "Las funciones permanentes del Servicio Exterior,
fuera del país serán desempeñadas por las misiones diplomáticas y las representaciones
consulares".
Desde tiempo inmemorial los Estados han utilizado los servicios de representantes
para el arreglo de los diversos negocios que necesariamente surgen de la convivencia
o vida de relación, como así lo consigna la Historia del Derecho Internacional y ante la necesidad de crear y sostener tales relaciones se consagró la costumbre de establecer embajadas con carácter permanente. Verdross • nos dice que el Derecho Internacional no obliga, sin embargo, a mantener embajadas permanentes y un Estado
puede hacerse representar por un tercer Estado o relacionarse con los demás simplemente por escrito.
• ALFRED VERDRoss, Derecho Internacional Público. Aguilar, p. 221.

605
604

�Es necesario distinguir, por otra parte, entre el establecimiento de relaciones diplomáticas y el envío de misiones diplomáticas. De acuerdo con el tratadista Cahier,'
estima que, efectivamente son dos cosas distintas. Los Estados pueden establecer entre sí relaciones diplomáticas mediante envío de misiones temporales o a través de
la misión diplomática de un tercer Estado sin que por ello decidan establecer una
misión permanente.
En ambos casos -prosigue el autor citado--, será necesario que exista un acuerdo
de reacción de la misión diplomática, que podrá adoptar la forma de un tratado
especial concluido con es~e fin, o constituirá parte de un tratado más amplio destinado a regular los diferentes puntos en litigio entre los dos Estados.
Así, en el artículo 6, quedan establecidas las dos ramas fundamentales del Servicio
Exterior, esto es, la diplomática y la consular, las que habremos de comentar al llegar
al articulado correspondiente.
El artículo 7, complementario del anterior, previene: "El Presidente de la República podrá designar misiones diplomáticas o consulares especiales para llevar la representación de México a actos internacionales y podrá, asimismo, designar personas
con rango diplomático en misión especial para cumplir comisiones específicas y transitorias".
Como se observa del precepto que antecede, se deja al Ejecutivo la facultad para designar misiones o personas con rango diplomático, que sin tener tal carácter,
en cambio, ocasionalmente, pueden tener la preparación científica o técnica, para
asistir representando a nuestro País a diferentes reuniones de tal naturaleza, si bien
con carácter diplomático transitorio, de acuerdo con el propio ordenamiento. Desde
luego, tales nombramientos llevan el carácter diplomático que se especifica, en atención a que la persona a quien se le confiera la comisión representativa para participar en tales eventos, reciba las consideraciones otorgadas a los agentes diplomáticos.
El artículo 8 está referido a: "Las misiones diplomáticas de México se denominan
Embajadas. El nombre y categoría de las acreditadas ante organismos internacionales será determinado por la Secretaría de Relaciones Exteriores de acuerdo con
los convenios y prácticas internacionales. Las representaciones consulares se denominan consulados generales, consulados, agencias consulares y consulados honorarios".
Dado Jo explícito del artículo anterior, se atenderá por la Secretaría de Relaciones
Exteriores, la disposición de nuestra representación en el exterior y será hecha de
acuerdo con la importancia del Estado ante el cual México tenga relaciones diplomáticas y consulares, siendo muy importante el factor de la reciprocidad, que se
encuentra, tanto en los convenios como en las prácticas internacionales.
En el articulo 9, específicamente se establece: "Las categorías de los funcionarios diplomáticos son, en orden decreciente de jerarquía: embajador extraordinario Y
plenipotenciario, ministro consejero, primer secretario, segundo secretario y tercer
secretario".
Por lo que concierne a los funcionarios consulares, el orden de jerarquía decreciente será cónsul general, cónsul consejero, cónsul de primera, cónsul de segunda, cónsul de tercera, cónsul de cuarta y vicecónsul. La Secretaría, por acuerdo del Ejecutivo
Federal, podrá designar cónsules honorarios".
1

606

PmurPE CAHIER, ob. cit., p. 95.

Los empleados de las embajadas, Consulados Generales, Consulados y agendas consulares tendrán las siguientes denominaciones: intérpretes, traductores, cancilleres y
empleados auxiliares".
En el precepto anteriormente transcrito, se establece el cuadro general del Servicio
Exterior Mexicano en el extranjero. Primeramente, el Servicio Diplomático, el cual
tiene varias e importantes funciones y obligaciones que son establecidas en los artículos subsiguientes.
En el segundo párrafo se establece, por acuerdo del Ejecutivo Federal, la designación de los cónsules honorarios, esto es, de aquellas personas que siendo mexicanas
o no nacionales, pueden desempeñar el puesto de cónsul honorario, sin cargo al Erario, tomando en cuenta su personalidad y demás atributos que puedan constituir una
garantía para el ejercicio de tal función en aquellos lugares, en que, por determinadas circunstancias, no haya en el extranjero consulado oficial de México. Tales
funcionarios honorarios estarán sujetos a las disposiciones legales inherentes para el
desempeño de su misión.
El artículo 10 previene: "De acuerdo con las equivalencias que fija el artículo siguiente, la Secretaría de Relaciones Exteriores puede comisionar a cualquiera de los
funcionarios del Servicio Exterior indistintamente en una misi6n diplomática o en
una oficina consular".
En efecto, el artículo 11 establece: "Para los efectos de esta Ley, las equivalencias
jerárquicas del personal del Servicio Exterior son las siguientes:
Ministro Consejero
Consejero
Primer Secretario
Segundo Secretario
Tercer Secretario

C6nsul
C6nsul
C6nsul
C6nsul
C6nsul

Consejero
de Primera
de Segunda
de Tercera
de Cuarta

El artículo 12 dice: "Los agregados civiles, los militares, los navales o los aéreos
y los consejeros ya agregados técnicos cuyo nombramiento haya sido gestionado por
otra Secretaría o Departamento de Estado, o por un organismo público, serán acreditados por la de Relaciones Exteriores, tendrán calidad diplomática y serán asimilados al Servicio Exterior, sólo mientras dure la Comisión que se les ha confiado.
Dependerán de los jefes de misión en que prestan sus servicios, entendiendo dicha
dependencia especialmente aplicable a actos de actividad política, expresión de opiniones, declaraciones públicas en nombre propio y oficial y, por lo que toca a su trabajo técnico, se guiarán por las instrucciones de sus mandantes, comunicadas en la
forma que establezca el Reglamento".
Respecto de las obligaciones de los funcionarios del Servicio Exterior, el artículo 13
las enumera de la forma siguiente:
l. Representar a México en el Estado ante cuyo gobierno estén acreditados, y velar en todo momento por el prestigio de la República.
11. Dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por
los tratados y convenciones vigentes, proteger los derechos y los intereses de México
y de los mexicanos ante las autoridades del Estado en que se encuentren acreditados.
111. Promover la amistad y la comprensión entre el pueblo de México y el del país
en el que presten sus servicios, dentro de un constante propósito de paz y de solidaridad humana.

607

�IV. Mantener y promover las relaciones comerciales, culturales, científicas y económicas entre México y el Estado en que estén acreditados.
V. Vigilar el cumplimiento de las obligaciones de carácter internacional, en particular el que se refiere a los tratados y convenciones de que México sea parte, e
informar oportunamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre cualquier violación que al respecto se observe.
VI. Guardar discreción absoluta sobre los asuntos oficiales que se les encomienden
o que lleguen a su conocimiento en su carácter oficial. Esta obligación subsiste aún
después de abandonar el Servicio Exterior cuando se trate de asuntos cuya divulgación pudiera de alguna manera causar perjuicio a los intereses nacionales. Independientemente de las medidas administrativas que se impongan a quienes violen esta prohibición, les serán aplicadas las sanciones que establece el articulo 211 del Código
Penal para el Distrito y Territorios Federales, aplicable en Materia Federal.
Los funcionarios y empleados a que se refiere el artículo 12 también estarán sujetos a esta obligación, aún después de terminar la comisión que se les hubiere confiado.
VII. Observar las reglas sociales acostumbradas en sus respectivas categorías y acatar las indicaciones que les hagan sus jefes acerca de su conducta, a fin de mantener
en el nivel que merece la dignidad de la representación que ostentan.
Importancia especial reviste también el contenido del artículo precedente, e1' lo
que respecta a las normas a que deben sujetarse los agentes del Servicio Exterior Mexicano, en lo que se refiere concretamente al desempeño de sus respectivas funciones.
Efectivamente, como hemos dicho con anterioridad, la representación de México
exige que sus agentes diplomáticos y consulares satisfagan los requerimientos contenidos en este precepto, el que previene que deben "velar en todo momento por el
prestigio de la República", ubicándolos dentro de un marco de ética, no meramente
profesional, sino también moral y de cualidades personales que son las que deben caracterizar a un representante de tal naturaleza.
Asimismo, la protección de los intereses de México y de los mexicanos, dentro de
los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por los Tratados y
Convenciones vigentes. Es indudable que esto exige una debida preparación, tomando
en cuenta que se requieren conocimientos jurídicos especializados en materia de Derecho Internacional, con objeto de que su actuación, no solamente no resulte inoperante,
sino que, además, esté fundada en tal disciplina jurídica, así como en los tratados Y
convenciones. Además, dichos agentes diplomáticos o consulares, deberán, cuando así
lo demanden las circunstancias, consultar a la Secretaría de Relaciones Exteriores pa•
ra normar, tanto su criterio como su actuación, de acuerdo con lo resuelto por ella,
como así lo ordenan la Ley y el Reglamento en artículos subsecuentes.
Se les previene a los funcionarios del Servicio Exterior de la discreci6n absoluta
que deben observar acerca de los asuntos oficiales que les encomienden, o bien que
lleguen a su conocimiento en virtud del cargo que desempeñan. Esto resulta de lógica exigencia, tomando en cuenta la naturaleza de los negocios en que intervienen,
resultando de trascendentes consecuencias la violación a lo ordenado por la fracción
que se indica.
Así, en otros países, el espionaje que opera dentro de las variadas redes del campo diplomático, ha actuado no sin éxito, valiéndose de todos los medios, que van
desde el soborno hasta inimaginables argucias. Ciertas indiscreciones, sin llegar al
extremo indicado, pueden servir y ser utilizadas por oídos atentos a la información

de los interesados. Es abundante la literatura acerca de esos casos y en los juicios
llevados a cabo en contra de tales espías, afloran las diversas técnicas y métodos para el logro de sus propósitos.
Es de hacerse notar que, en el caso específico de nuestro Servicio Exterior, ha sabido guardar una actitud de celo y fidelidad que mucho lo enaltece, tanto en el pasado
como en el presente.
Pero la norma que comentamos va más allá, al exigir que tal discreción subsista
aún después de abandonarse el Servicio Exterior, sancionándose la infracción en dos
formas: a) administrativa, que puede significar desde la admonición, la suspensión,
hasta el cese o destitución, sin perjuicio de que, b) penal, el infractor se haga penalmente responsable, y por tanto, acreedor a las sanciones que establece el inciso señalado. El tratadista Cahier -ya citado- nos recuerda que un diplomático no se
improvisa.
La severidad que se aplica, también resulta de lógica procedencia. El daño que
la Nación puede sufrir ante la violación de lo establecido por la fracción VI que
comentamos, claramente revela que los funcionarios del Servicio Exterior deben observar una conducta irreprochable, tanto en el desempeño de sus funciones diplomáticas, como en su vida privada y en lo social; en un medio que, por sus características, naturaleza y circunstancias, el funcionario diplomático o consular, debe reflejar la imagen de su país, y tener como norma suprema, precisamente la discreción;
esto es, aquella conducta apegada en todo momento a normas y reglas inspiradas en
una buena educación, aún en circunstancias difíciles --que es en donde se revela la
verdadera educación-, siendo la serenidad y la ponderación las que deban regir tal
conducta, no sólo en actos sino también en palabras. La discreción, como arte de
convivencia, no es de fácil adquisición. En las etapas de la cultura que el supuesto
funcionario haya podido adquirir en su formación, siempre será necesario el transfondo de la educación familiar, y por mucho que hayan evolucionado los cánones diplomáticos, de ayer a hoy, la discreción será siempre virtud fundamental en el funcionario encargado de la representación de un país, tal y como así lo consagra nuestra Ley del Servicio Exterior.
La fracción VII es de obvia observancia, referida a las reglas sociales acostumbradas
y el acatamiento de las indicaciones de los superiores a los subalternos.
El artículo 14 ordena: "Además de las que señala el artículo anterior, son obligaciones de los jefes de misión diplomática:
l. Por los conductos oficiales que determine el Estado ante el que estén acreditados, negociar los asuntos que les encomiende la Secretaría de Relaciones Exteriores
o aquellos que, por la naturaleza misma de sus funciones, deben atender de conformidad con esta Ley y su Reglamento.
II. En su caso, representar a México en los organismos y reuniones internacionales
de carácter intergubcrnamental y normar su conducta dentro de los mismos, por la
política internacional de México o por las instrucciones que reciban de la Secretaría
de Relaciones Exteriores.
III. Reclamar, cuando proceda, las inmunidades, prerrogativas, franquicias y cortesías que coresponden a los funcionarios diplomáticos y consulares mexicanos, conforme a los tratados y prácticas internacionales y especialmente aquellas que México
concede a los funcionarios diplomáticos y consulares de otros países, en el concepto
de que solamente la Secretaría de Relaciones Exteriores puede renunciar a la inmunidad de j urisdicci6n de que gozan esos funcionarios.

609
608

H39

�IV. Sin perjuicio de esas inmunidades y privilegios, respetar las leyes y reglamentos
del Estado e~ el. que presten sus servicios, haciendo las representaciones pertinentes
c~and_o la aplicación de esas leyes y reglamentos a los nacionales de México signifique
v1olac1ón del Derecho Internacional y de los tratados y convenciones de que ese
Estado sea parte.
V. Dirigir los trabajos de la misión a su cargo y, al organizar la administraci6n
de sus ofi~~as, velar por la eficacia en el trabajo del personal, incluso la del personal commonado por dependencias oficiales distintas de la Secretarla de Relaciones
Exteriores.
VI. Dirigir, dentro de su jurisdicción, la promoción del conocimiento de la ~itlt~ra .mexicana Y la ?ifusión de noticias periodísticas nacionales, así como la intensif1cac1ón de las relaciones entre las instituciones educativas de nuestro país y las de
aquel en que estén acreditados.
VII. D~gir, dentro de su jurisdicción, la promoción de las relaciones económicas
entre México y el país en que estén acreditados.
VIII. Sin perjuicio de informar cada vez que sea menester acerca de la situación
política, económica y social del país en que estuvieren acreditados enviar un informe
trimestral.
'
IX. Con base en las actuaciones desarrolladas por el personal, informar cada seis
meses, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
X. Atender y despachar, en su caso, los asuntos consulares.
Dado lo explícito de todas y cada una de las fracciones del Artículo que antecede,
solamente cabe agregar lo que llevamos dicho acerca de la nueva tónica impuesta a
la política internacional de México, por el Presidente, Lic. Luis Echeverría Alvarez
respecto a la preponderancia de la intensificación de las relaciones comerciales ;
económicas.
. El artículo
previene: "Además de las señaladas en el artículo 13, son obligaciones de los ¡efes de representaciones consulares:
l. Fomentar, en sus respectivas jurisdicciones consulares, el intercambio comercial
con México e informar, por lo menos cada tres meses, a la Secretaría de Relaciones
Exteriores, sobre la situación económica de dicha jurisdicción, tomando particularmente en cuenta aquellos asuntos que puedan interesar a la economía mexicana.
11. Prestar cooperación y ayuda a las misiones diplomáticas del Gobierno de México en los países en que estuvieren comisionados.
111. Ejercer, dentro de los límites que fije el Reglamento, funciones de oficiales
del Registro Civil, en actos que conciernen a mexicanos.
IV. En los términos señalados por el Reglamento, ejercer funciones notariales en
los actos Y contratos celebrados en el extranjero que deban ser ejecutados en territorio mexicano. Su autoridad tendrá igual fuerza legal, en toda la República a la
que tienen los actos de los notarios del Distrito y Territorios Federales.
'
V. Desahogar las diligencias judiciales que les encomienden los jueces de la República.
VI. Organizar la administración de las oficinas consulares a su cargo, en la forma que determine el Reglamento de esta Ley.
VII. Ejecutar los actos administrativos que requiera el ejercicio de sus funciones
y actuar como delegado de las dependencias del Ejecutivo Federal en los casos previstos por las leyes o por orden expresa de la Secretarla de Relaciones Exteriores.

!5

VIII. Ejecutar los actos y desempeñar las comisiones que les encomiende la Secretaría de Relaciones Exteriores.
IX. Informar, cada seis meses y con base en las actuaciones desarrolladas por el
personal a sus órdenes, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
Atendiendo al contenido del precepto anterior, es posible advertir la determinación
concisa de las obligaciones que competen a la representación consular, destacándose,
aparte de las señaladas, las de oficiales del Registro Civil, tales como el nacimiento,
la defunción, el matrimonio de los mexicanos en el extranjero, etc., y las funciones
notariales a que se refieren los incisos correspondientes.
El artículo 16 dice: "Queda prohibido a los funcionarios del Servicio Exterior:
l. Intervenir en asuntos internos y de carácter político del país donde se hallan
comisionados o en los internacionales del mismo que sean ajenos a los intereses de
México.
II. Utilizar, para fines personales, el puesto que ocupen, los documentos oficiales
de que dispongan y las valijas y sellos oficiales.
III. Adquirir, sin permiso expreso de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bienes
raíces en el extranjero.
IV. Aceptar o hacerse cargo de la representación diplomática o consular de otro
país, sin autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
V. Contraer matrimonio con extranjera o extranjero, según el caso, sin previa autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
De notoria importancia resultan las prohibiciones que establece este artículo, ya
que, efectivamente, es un principio reconocido por el Derecho Internacional, a partir
de su establecimiento, el que los funcionarios de todo el Servicio Exterior, jamás deban intervenir en asuntos internos y de carácter político del país en donde se encuentren acreditados, ya que la contravención a tal principio provoca, no solamente
el disgusto y la reacción negativa, sino que, además, el país en donde se encuentra
el funcionario, puede pedir su inmediato retiro o bien expulsarlo.
En la fracción V, es posible observar que la Ley vigente, ha modificado su rigorismo
en lo que respecta a que un funcionario del Servicio Exterior puede contraer matrimonio con extranjera, o bien, tratándose de una funcionaria, con extranjero.
En efecto, en la anterior Ley del Servicio Exterior de 1934, en el articulo 19,
referido a las prohibiciones de los funcionarios del Servicio Exterior, en la fracción VII,
terminantemente prohibia: "Contraer matrimonio con mujer extranjera o que no aea
mexicana de origen".
El artículo 17, por su parte, establece: "Tanto los empleados del Servicio Exterior, como los cónsules honorarios de México, tendrán los derechos y obligaciones que
determine el Reglamento de esta Ley, sin perjuicio de los que otras leyes establecen
para todos los empleados y funcionarios de la Federación".
Ahora llegamos al capítulo 11, referido al ingreso al Servicio Exterior. Así, el
articulo 18 ordena: "El Servicio Exterior será desempeñado por embajadores y cónsules generales que nombrará discrecionalmente el Presidente de la República, de
conformidad con las fracciones 11, III y VI del artículo 89 de la Constitución, Y
por los funcionarios de carrera que hayan ingresado en él de acuerdo con las leyes
anteriores del Servicio Exterior y los que ingresen según las disposiciones de la presente Ley y su respectivo Reglamento."

611

610

�En lo que respecta a la primera parte de este artículo, hubimos de ver ya con
anterioridad la facultad exclusiva del Presidente de la República para la nominación de embajadores y cónsules generales, y la segunda está referida a los funcionarios de carrera que hayan ingresado al Servicio Exterior, o sea de aquellos que
hubieren satisfecho los requisitos de la Ley anterior y de su Reglamento, sujetándose
los de nuevo ingreso a las disposiciones de la Ley vigente, como así habremos de ver
en los próximos artículos.
El artículo 19 dice: "Para ser designado embajador o cónsul general se requiere
ser mexicano por nacimiento, estar en el goce de sus derechos civiles y políticos, tener por lo menos 30 años de edad y reu11ir los méritos suficientes para el eficaz desempeño de su cargo, a juicio del Presidente de la República".
El artículo 20 estatuye: "Los nombramientos de embajadores, como jefes de misiones diplomáticas permanentes ante Estados y organismos internacionales, y los de
cónsules generales, serán sometidos a la ratificación del Senado de la República en
cumplimiento de la fracción II del artículo 76 de la Constitución, o, en su caso,
de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión. Sin este requisito no podrán tomar posesión de su cargo".
El artículo 21 dice: "El Presidente de la República podrá hacer nombramientos
para ocupar puestos del Servicio Exterior con rango inferior al de embajador o cónsul general por un tiempo definido, para el desempeño de una tarea concreta y de
una adscripción especüica. Los así nombrados no formarán parte de los cuadros permanentes del Servicio Exterior, ni en consecuencia ocuparán las plazas que el Presupuesto de la Federación señale para el personal de carrera. Sus funciones concluirán automáticamente al expirar el término por el que se extendió el nombramiento".
Artículo 22: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, a que refiere el Capitulo IV de la presente Ley, dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones
Exteriores, de las vacantes que hayan ocurrido o que vayan a ocurrir próximamente
-de Vicecónsul, Cónsul de cuarta y tercer Secretario---, a efecto de cubrirlas mediante un concurso público general, cuyos sinodales serán designados de las listas
que proporcionen la Universidad Nacional Autónoma de México y demás instituciones de enseñanza superior legalmente autorizadas.
Para ello, el Secretario designará desde luego una Comisión Consultiva de Ingreso
que integrarán: como Presidente el de la Comisión de Personal del Servicio Exterior,
y los Directores de las escuelas o instituciones superiores legalmente reconocidas, que
tengan establecidas las carreras de diplomacia o de relaciones internacionales. Con
excepción de su presidente, en ningún caso podrán formar parte de esta Comisión
miembros activos del Servicio Exterior o funcionarios de la Secretaría de Relaciones
Exteriores".
Este artículo registra innovaciones en relación con el correspondiente de la Ley
anterior. En efecto, subsiste el examen de capacidad cultural en el aspirante, que
en la anterior Ley era exclusivamente para el puesto de Vicecónsul. Examen en el
cual eran requeridas las siguientes materias: Derecho Internacional Público, Derecho Internacional Privado, Derecho Constitucional, Español, dos lenguas, aparte de
la anterior, Contabilidad, Mecanografía, Tratados, Legislación Nacional y Derecho Diplomático. Actualmente, con tino, se da ingerencia a la Comisión de Personal del
Servicio Exterior y se amplía el reconocimiento de los grados académicos del aspirante,
como así se contempla en el siguiente precepto.

612

Artículo 23: "La Comisión Consultiva considerará los grados académicos otorgados
por las escuelas, institutos y universidades reconocidos por la Ley, concediendo preferencia a los doctorados, maestrías y licenciaturas que otorguen las instituciones dedicadas a la enseñanza de ciencias politicas y sociales, relaciones internacionales, derecho, economía y filosofía y letras, que presenten los concursantes, apreciará los estudios que hayan hecho para obtenerlos y, de acuerdo con el Reglamento de esta Ley,
determinará los exámenes y tesis que deban presentar, excepto los de dos lenguas
extranjeras que serán obligatorias para todos".
El Artículo 24 dice: "El trabajo de la Comisión Consultiva de Ingreso concluirá
con dos informes escritos. En el primero, destinado al Secretario de Relaciones Exteriores, dará su opinión sobre los candidatos que se hayan destacado más, tanto por
sus estudios previos, como por los exámenes o tesis que hayan presentado ~n el concurso. En igualdad de condiciones, la Comisión deberá recomendar en pruner lugar
a los graduados en diplomacia y relaciones internacionales en las instituciones educativas de la República. En el segundo informe, destinado a la Comisión Personal del
Servicio Exterior, la Comisión Consultiva recomendará el mejor aprovechamiento que
a su criterio pueden tener en el trabajo de la Secretaría esos mismos candidatos aprobados.
El Artículo 25 establece: "Además de su preparación académica, el candidato deberá llenar los siguientes requisitos:
a). Ser mexicano por nacimiento, estar en ejerc1c10 de sus derechos políticos Y
civiles, ser menor de veinticinco años cuando sólo tengan el grado de bachiller, Y
de veintiocho si tiene uno superior. En casos excepcionales, a iuicio del Secretario
de Relaciones Exteriores, podrá dispensarse este requisito.
b). Comprobar buenos antecedentes y costumbres a satisfacción de la Secretaría
de Relaciones Exteriores.
c). Tener la aptitud física y mental que se requiere para el desempeño del cargo,
así como los antecedentes de moralidad indispensables para las funciones del Servicio
Exterior.
d). No pertenecer al estado eclesiástico, ni ser ministro de algún culto, ni miembro
de organizaciones contrarias a las instituciones de la República.
e). Que, en caso de ser casado, lo sea con cónyuge de nacionalidad mexicana por
nac1m1ento o naturalización."
Artículo 26: "Todos los candidatos admitidos para cubrir las plazas vacantes sujetas a concurso recibirán un nombramiento provisional de vicecónsul Y n~ serán c~nsiderados miembros regulares del Servicio Exterior, hasta que, transcurrido un a_no,
la Secretaría les comunique formalmente su nombramiento definitivo. Al cumplirse
este plazo, quienes ostentan los grados académicos o títulos profesionales, a qu~ se
refiere el artículo 23, pasarán a ser Terceros Secretarios o Cónsules de Cuarta, Siempre que satisfagan los requisitos de lealtad, eficiencia Y adecuada conducta"•
En este precepto se advierte inicialmente el nombramiento provisional de vicecónsul
por el térinino de un año.
El Capítulo III está referido a los ascensos.
El Artículo 27 dice: "Los ascensos de Vicecónsul a las .categorías superiores hasta
Cónsul Consejero o Ministro Consejero serán acordados
riguro~o escalafó~ previo
dictamen favorable de la Comisión de Personal del Serv1c10 Extenor, Y teruendo en
cuenta lo dispuesto en el artículo 26".

~º:

613

�Artículo 28: "El Secretario de Relaciones Exteriores someterá a la consideración
del Presidente de la República, en ocasión de tenerse que cubrir una vacante de embajador o de cónsul general, los nombres y los antecedentes de los funcionarios de
carrera del Servicio Exterior que tengan una antigüedad de cinco años como ministros, o cónsules consejeros.
En el caso de que el Presidente de la República, en uso de las facultades que
le confiere el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
nombre embajador o cónsul general a uno de los funcionarios a que se refiere el
párrafo anterior, el funcionario así nombrado sólo podrá ser privado temporal o definitivamente de sus funciones, en los términos de los artículos 51, 52, 53 y 56 de la
presente Ley, o cuando, independientemente de su edad, tenga derecho a ser jubilado
con la cantidad máxima que le correspondería al cumplir los 65 años a que se refiere el artículo 59.
Lo dispuesto en el párrafo anterior no limita en forma alguna la facultad del
Presidente de la República para cambiar de adscripción al embajador o cónsul general, como juzgue que conviene a los intereses del país".
Artículo 29: "La Comisión de Personal propondrá los ascensos escalafonarios del
Servicio Exterior ajustándose a las siguientes antigüedades mínimas que no incluyen
el nombramiento provisional por un año a que se refiere el artículo 26:
a) De dos años como vicecónsul;
b) De tres años como Tercer Secretario o Cónsul de Cuarta;
c) De tres años como Segundo Secretario o Cónsul de Tercera;
d) De tres años como Primer Secretario o Cónsul de Segunda;
e) De cuatro años como Consejero o Cónsul de Primera;
f) Los casos de los Ministros Consejeros y Cónsules Consejeros se regirán por lo
dispuesto en el artículo 28".
El Artículo 30 dice: "Cumplidas, a juicio de la Comisión de Personal, las condiciones que establece el artículo 29, fundará sus dictámenes, teniendo en cuenta las
hojas de servicio u otros documentos fehacientes, de acuerdo con las siguientes prioridades:
l. Las pruebas de lealtad a México y de eficiencia en el servicio.
11. La conducta pública y privada.
III. Las mayores antigüedades:
a) dentro de la categoría, y
b) dentro del Servicio.
IV. La preparación intelectual comprobada por estudios hechos, artículos u obras
públicas y títulos académicos obtenidos con posterioridad al ingreso".
Artículo 31 : "La Comisión de Personal vigilará la diferencia entre la antigüedad
mínima necesaria para un ascenso y el tiempo real transcurrido sin concederlo. Cuando pase de un límite prudente, estudiará especialmente el caso para determinar ~i
el ascenso no ha sido concedido por un número insuficiente de plazas en la categoría
correspondiente o por méritos insuficientes para desempeñar el nuevo cargo. La Comisión, en uno y otro caso, presentará un informe especial para la decisión del Secretario de Relaciones Exteriores, haciendo las recomendaciones que estime pertinentes".

Artículo 32: "En caso de que haya vacante en una categoría, sin que en la inferior existan funcionarios que reúnan el requisito de la antigüedad mínima dentro

614

de la categoría, la Comisión propondrá al Secretario de Relaciones Exteriores reducir el plazo de dicha antigüedad mínima que según el artículo 29 sea necesaria para
el ascenso".
El Capítulo IV se refiere a la Comisión de Personal del Servicio Exterior.
En el Artículo 33 se establece: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, en
los términos de la presente Ley y su Reglamento, someterá a la aprobación del Secretario de Relaciones Exteriores recomendaciones para el ascenso, traslado, disponibilidad, retiro, medidas disciplinarias y casos excepcionales de licencias y vacaciones de
los miembros de carrera y de los empleados del Servicio Exterior.
Por lo que toca a los que estén prestando sus servicios en el extranjero, la Comisión
aportará datos para que la Secretaría de Hacienda fije tasas de sobresueldo por carestía de vida, que deban ser concedidas, y someterá recomendaciones para que la
Secretaría de Relaciones Exteriores determine aquellas zonas que deban ser consideradas corno insalubres, únicamente para los efectos de cómputo doble de tiempo de
servicios de los funcionarios del Servicio Exterior, mientras duren ahí comisionados".
Esta es una innovación introducida por la Ley vigente, la que indudablemente beneficia a los funcionarios y empleados de nuestro Servicio Exterior, si se observa su
contenido.
El Artículo 34 dice: "La Comisión de Personal vigilará que el trabajo de los empleados y funcionarios del Servicio Exterior en el extranjero y en la Secretaría de
Relaciones Exteriores se ajuste a una rotación continua. Para tal efecto, procurará
que no permanezcan más de cinco años consecutivos en el extranjero ni tampoco en
la Secretaría, y con ese propósito dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores del vencimiento de esos plazos máximos para que éste ordene los
traslados necesarios.
El Secretario de Relaciones Exteriores, tomando en cuenta las conveniencias del
Servicio y oyendo la opinión del titular de la misión o dependencia de la Secretaría,
podrá por excepción prorrogar una vez, hasta por dos años, la permanencia del
funcionario o empleado en la adscripción de que se trate".
Artículo 35: "La Comisión desempeñará asimismo funciones de organización y
consulta en lo relativo al ingreso al Servicio Exterior, de acuerdo con la presente Ley
y su Reglamento".
Artículo 36: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior estará formada por
un presidente, que será uno de los subsecretarios de Relaciones Exteriores, a quien
suplirá en sus faltas temporales el Oficial Mayor, y por los Directores Generales de
los Servicios Diplomáúco y Consular y de Cuenta y Administración. Otros directores
generales concurrirán a las reuniones donde se traten casos de personal que afecten
directamente al trabajo de sus respectivas direcciones".
Artículo 37: "La Comisión de Personal podrá pedir informes verbales o escritos
a cualquier Dirección General de la Secretaria para el mejor desempeño de sus funciones y examinará las proposiciones que le hagan los directores generales".
Artículo 38: "La Comisión de Personal formulará su propio Reglamento interno sometiéndolo a la aprobación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
El Capítulo V habla "De los Derechos y Prestaciones que Corresponden a los Miembros del Servicio Exterior.
El Artículo 39 ordena: "Los funcionarios y empicados del Servicio Exterior gozarán
de los siguientes derechos y prestaciones:

615

�l. Conservar, para los efectos civiles y políticos, su residencia legal y su domicilio
en la República Mexicana.
11. Importar y exportar, libre del pago de impuestos aduanales, sus equipajes y objetos de menaje de casa cuando salgan comisionados al extranjero o regresen al país
por término de su comisión o por estar en disponibilidad.
La misma exención podrá aplicarse a los automóviles pertenecientes a los expresados
funcionarios y empleados de acuerdo con las normas que fije el Reglamento de esta

Ley.
111. Las autoridades competentes reconocerán la validez de los estudios certificados
de educación primaria, secundaria, de bachillerato o sus equivalentes, cursados en el
extranjero por los empleados, y los hijos de éstos y de los funcionarios del Servicio
Exterior, observando, en su caso, lo previsto en la fracción IV del artículo 31 en relación con el 34 de la Ley Orgánica de la Educación Pública.
En los casos en que no hubieren terminado en el extranjero los estudios necesarios
para obtener el diploma o el grado correspondiente, las autoridades educativas, con
arreglo a las disposiciones legales invocadas, revalidarán los mismos en forma tal que
los interesados puedan proseguir en el grado escolar equivalente del sistema educativo
nacional, en la medida en que la preparación obtenida lo permita.
IV. De todas las prestaciones que establecen la presente Ley y la Ley del Instituto
de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. Un reglamento
determinará la forma en que los funcionarios y empleados del Servicio Exterior radicados en el extranjero recibirán aquellas prestaciones de las que, por razones de
hecho, no han venido disfrutando.
V. De las vacaciones, licencias, compensaciones en los términos de la presente Ley
y su Reglamento".
Artículo 40: "Los miembros del Servicio Exterior comisionados en el extranjero
gozarán de 30 días de vacaciones al año.
Cuando el interesado disfrute de sus vacaciones en la República, se aumentará al
tiempo de las mismas el necesario, a juicio de la Secretaría, para trasladarse del país
donde estuviera comisionado a la ciudad de México y regresar al lugar de su adscripción".
Artículo 41 : "La Secretaría de Relaciones Exteriores cubrirá a los miembros del Servicio Exterior el importe de los pasajes de venida a México y regreso a su adscripción en
vacaciones, cuando no hayan podido venir al país en tres años, por causas ajenas a
su voluntad.
Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán acumular vacaciones hasta
por 60 días siempre que las utilicen para venir a México y sólo en este caso tendrán
derecho a que se les cubra el importe de los pasajes a que se refiere el párrafo
anterior".
Artículo 42: "En los casos de enfermedad debidamente comprobada, la Secretaría
de Relaciones Exteriores podrá conceder a los miembros del Servicio Exterior licenc~a hasta por, dos meses con goce íntegro de sueldo; dos más con medio sueldo y dos
sm sueldo.
A las mujeres se les concederán tres meses de licencia con goce íntegro de sueldo,
uno antes del alumbramiento y dos después. Igualmente la Secretaría podrá conceder
licencias por cualquier otra causa justificada, hasta por seis meses sin goce de sueldo".
Artículo 43: "Los jefes de misión y de las representaciones consulares o los funcionarios encargados de las mismas podrán conceder, en casos de urgencia compro-

bable y dando aviso a la Secretaría de Relaciones Exteriores, licencia económica con
goce de sueldo al personal a sus órdenes, hasta por el término de quince días, de
acuerdo con lo establecido en el Reglamento. Los cónsules generales tendrán la misma facultad respecto de los titulares o encargados de las oficinas de su jurisdicción.
Los períodos de estas licencias económicas serán deducidos del número de días
de vacaciones a los que el miembro del Servicio tuviere derecho conforme al artículo 40".
Artículo 44: "La licencia económica de que deseen hacer uso los jefes de misión
y los cónsules generales, deberán solicitarla a la Secretaría de Relaciones Exteriores
indicando el sitio en donde se propongan hacer uso de la misma".
'
El Capítulo VI se refiere a los Sueldos, Viáticos y Gastos de Representaci6n e

Instalaci6n.
Artículo 45: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior disfrutarán de
los sueldos, gastos de representación, viáticos y demás remuneraciones que se les asignen de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Los gastos de orden social y de sostenimiento corresponden a la Misión o, en su
caso, a la representación consular, y no a los titulares de ellas; éstos, o los encargados de las misiones o de los consulados, darán cuenta de las erogaciones efectuadas
en los términos que determine la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 46: "Los funcionarios que con motivo de la ausencia del Jefe de Misión
o del Titular de un consulado queden acreditados, respectivamente, como encargados
de negocios, o como encargados de la representación consular, recibirán como sobresueldo una cantidad igual a la mitad de su sueldo y gastos de representación siempre
que duren en su encargo más de 30 días; a menos que otras disposiciones legales
consignen condiciones más favorables, en cuyo caso se aplicarán dichas disposiciones".
Artículo 47: "Los funcionarios del Servicio Exterior, y los familiares que dependan directamente de ellos en lo económico, tendrán derecho a pasajes por la vía
más rápida y, asimismo, derecho al transporte de su menaje de casa cuando sean trasladados para residir en una nueva adscripción".
Artículo 48: "Los funcionarios o empleados del Servicio Exterior que sean nombrados para ocupar un puesto en el extranjero, o trasladados a otro lugar, o llamados
del extranjero a prestar sus servicios en la Secretaría, tendrán derecho a gastos de
instalación que se ministrarán en la siguiente proporción, del total de sus percepciones
mensuales en el extranjero:
a) El equivalente a un mes y medio, para los empleados del Servicio Exterior;
b) El equivalente a un mes, para los funcionarios de la rama consular y para los
de la rama diplomática comprendidos en las categorías de tercer secretario a ministro
consejero;
c) El equivalente a medio mes, para los embajadores.
El Capítulo VII nos habla De la Separaci6n y Disponibilidad.
El Artículo 49 dice: "Los embajadores y cónsules generales podrán ser cambiados
libremente y removidos de su puesto por el Presidente de la República salvo lo dispuesto en el artículo 28".
Anículo 50: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán ser removidos de sus cargos ya sea temporalmente por medio de suspensión o en forma
definitiva por cese o destitución".
Artículo 51 : "Son motivo de suspensión de empleo sin goce de sueldo por el tiempo
que fije el Reglamento:

617
616

�l. Ausencia de la oficina por más de tres días hábiles, sin causa debidamente justificada.
11. Morosidad manifiesta y comprobada en el desempeño de sus obligaciones oficiales.
111. Desobediencia a las instrucciones del jefe superior.
IV. Estar sujeto a proceso penal.
V. Habitual incumplimiento de los compromisos económicos contraídos".
Artículo 52: "Son motivo de cese a juicio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y tomando en consideración los antecedentes que consten en la hoja de servicio
del interesado y las circunstancias que en cada caso concurran:
l. Desatención comprobada de bs obligaciones y prohibiciones impuestas en los artículos 13, 14, 15 y 16 de esta Ley.
11. Mala conducta pública.
III. Abandono del empleo en los términos que fija el Reglamento.
IV. Ineptitud comprobada en el desempeño de las funciones básicas de ambas ramas del Ser..-icio Exterior.
V. Desobediencia deliberada o reiterada a las instrucciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 53: "Son motivo de destitución:
l. Deslealtad al país o a ms instituciones.
11. Sentencia dictada en forma condenatoria por delito intencional.
III. Uso ilícito, o con fines de pro...echo personal, de las franquicias aduanales, postales y de correos diplomáticos o de las inmunidades y privilegios inherentes al cargo.
IV. Cualquier falta que la Secretaría &lt;le Relaciones Exteriores califique de extrema
gravedad".
Artículo 54: "La suspensión podrá ser acordada de modo discrecional por el Secretario de Relaciones Exteriores. El cese y la destitución serán acordados por el propio
funcionario en los términos de la presente Ley pero el interesado tendrá derecho
a ser oído, según el procedimiento que fije el Reglamento".
Artículo 55: "Los funcionarios y empleados que hayan sido destituidos o cesados
de sus puestos quedaran inhabilitados para reingresar al Servicio Exterior".
Artículo 56: "Los funcionarios y cmple:idos del Servicio quedarán en disponibilidad por un plazo máximo de tres años:
J. A solicitud del interesado.
JI. Por resolución del Secretario de Rcl,1cioncs Exteriores.
La disponibilidad da derecho a los funcionarios, y en su caso a los empleados del
Servicio Exterior, a ser designados para ocupar una vacante de la misma categoría
del último puesto desempeñado dentro del Servicio, de acuerdo con las equivalencias
que fija el artículo 11".
Artículo 57: "Para tener derecho a disponibilidad, de acuerdo con la fracción I
del artículo anterior, es necesario que el funcionario o empleado que la solicite haya
prestado sus servicios por lo menos durante cinco años en el Servicio Exterior. La
disponibilidad se concederá siempre que lo pennitan las labores del Servicio".
Artículo 58: "Durante la disponibilidad, los func:onarios y empleados del Servicio
Exterior no podrán tener ascenso alguno. Si la disponibilidad es solicitada por el
interesado no podrá computarse su duración para los efectos de esta Ley. Si es acordada por la Secretaría de Relaciones Exteriores, además de la prerrogativa que concede el artículo 56, el interesado tendrá derecho a que se compute su duración
para los efectos legales".

618

Artículo 59: "Es causa de retiro forzoso de los miembros de carrera del Servicio
Exterior cumplir los 65 años de edad, salvo que el Presidente de la República, mediante acuerdo escrito, resuelva seguir utilizando los servicios del interesado.
Cuando el funcionario que deba ser retirado tenga derecho a pensión no se hará
efectivo el retiro sino cuando la autoridad correspondiente haya acordado favorablemente dicha pensión".
Artículo 60: "Los miembros del Servicio Exterior que se encuentren en el extranjero, al quedar separados definitivamente del servicio por cualquier causa, tendrán
derecho al importe de los pasajes y del transporte de su menaje de casa siempre que
lo empleen, de acuerdo con el Reglamento de esta Ley, para regresar a la R epública".
El capítulo VIII se refiere a las Compensaciones y Pensiones.
Artículo 61: "Los miembros del Servicio Exterior que dejaren el serv1c10 por
causa que no sea el cese o la destitución recibirán por una sola vez, como compensación por cada año de sl'rvicios, el importe correspondimte a un mes del último
sueldo que hubieren disfrutado, pudiendo acumular hasta doce meses. Se deducirán
los períodos de suspensión y de licencias, salvo las economías que se concedan a cuenta
de vacaciones".
En caso de fallecimiento la compensación se entregará a los familiares que dependieran económicamente de él, en la forma y condiciones que determine el Reglamento".
Artículo 62: "El derecho a la compensación que establece el artículo anterior prescribe a los doce meses contados desde la fecha en que el funcionario o empleados
deje de pertenecer al Servicio.
No se iniciará el cómputo de la prescripción en los casos de los funcionarios y
empicados del Servicio Exterior que sean comisionados en la Secretaría de Relaciones
Exteriores con una categoría distinta de las que señala el artículo 9 de la presente
Ley. Si, al término de su comisión, regresan al Servicio Exterior, se aplicará lo dispuesto en el párrafo primero del artículo 61. De lo contrario, recibirán la cantidad
a la que hubieran tenido derecho antes de ser comisionados en dicha dependencia del
Ejecutivo.
Tampoco se iniciará el cómputo de la prescripción cuando el funcionario o empleado -previo dictamen médico- se encuentrr físicamente incapacitado para reclamarla, salvo lo dispuesto en el artículo 1166 del nuevo Código Civil para el Distrito
y Territorios Federales".
Artículo 63: "Los gastos de funerales de los miembros del Servicio Exterior fallecido~
en el extranjero serán por cuenta del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos".
Artículo 64: "La jubilación de los miembros del Servicio Exterior que presten sus
servicios en el extranjero se basará en las disposiciones del artículo 14 de la Ley del
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
En el caso del personal que se encuentre comisionado en la Secretaría de Relaciones Exteriores y no reciba compensación ni sobresueldo, si anteriormente prestó sus
servicios en el extranjero por lo menos durante cinco años consecutivos, podrá acogerse al beneficio a que se refiere el párrafo anterior, siempre que cubra las cuotas correspondientes como si estuviera comisionado en el extranjero".

•
619

�A continuación exponemos los artículos transitorios de la presente Ley.
Artículo lo. "Esta Ley entrará en vigor en la fecha de su publicación en el Diario
Oficial".
Artículo 2o. "Se abroga la Ley del Servicio Exterior Orgánica del Cuerpo Diplomático y Consular Mexicano, de 25 de enero de 1934, y las demás disposiciones que
se opongan a esta Ley".
Artículo 3o. "Para que pueda efectuarse la asimilación de que habla el artículo 18
será necesario que los funcionarios que hubieren ingresado al Servicio Exterior con
anterioridad a la vigilancia de esta Ley, y conforme al artículo 80. de la Ley de 1934,
comprueben, en los términos de los artículos 80. y 120. de aquella Ley, su capacidad
y su competencia, presentando el examen de las materias que fija el Reglamento de
la Ley de 1934, a más tardar un año después de la entrada en vigor del presente
ordenamiento".
Artículo 4o. "Por lo que respecta a los funcionarios del Servicio Exterior que ingresaron al Servicio de acuerdo con el artículo 80. de la Ley del 25 de enero de 1934
y no han regularizado su situación y deseen hacerlo de acuerdo con el artículo 3o.
transitorio de la presente Ley, podrán presentar los diplomas o grados de educación
primaria, secundaria, bachillerato o sus equivalentes obtenidos en el extranjero, en
cuyo caso se les aplicarán las disposiciones del artículo 39".
Artículo So. "Los funcionarios y empicados del Servicio Exterior que al entrar en
vigor esta Ley tuviesen ya una antigüedad mayor que la que fija el artículo 34 en
su actual adscripción podrán permanecer en ella durante dos años más, sin perjuicio
de la facultad excepcional que concede al Secretario de Relaciones Exteriores la parte
final del propio artículo".
Artículo 60. "Los funcionarios de carrera, que hubiesen ingresado al Servicio de
acuerdo con las disposiciones de leyes vigentes con anterioridad a ésta, tendrán las
mismas prerrogativas y serán en todo asimilados a los que ingresen conforme a esta
Ley, constituyendo ambos el personal de carrera de que habla el artículo 18, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 3o. transitorio".
Artículo 7o. "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, prevista en el capítulo IV, quedará facultada para someter al acuerdo del Secretario de Relaciones
Exteriores todas las medidas y resoluciones que requiera la plena aplicación de esta
Ley y su Reglamento, tomando en cuenta los derechos legalmente adquiridos por el
actual personal del Servicio Exterior".
Artículo 80. "Las disposiciones de esta Ley que signifiquen prestaciones económicas superiores a las que en la actualidad se conceden a los funcionarios y empleados
del Servicio Exterior entrarán en vigor cuando se promulgue un reglamento especial
refrendado por la Secretaría de Hacienda".
Artículo 9o. "Las disposiciones de los artículos 61 y 62 de la presente Ley se aplicarán a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que actualmente prestan
sus servicios en la Secretaría de Relaciones Exteriores o a los familiares de los que
hubieren fallecido si dependían económicamente de ellos y no recibieron la compensación dentro del plazo de un año que señala el artículo 41 de la Ley del 30 de enero
de 1934".

620

Q_c_ho .figlos de P.oesía catalana. Antología
bilmgue. Selección y prólogo de J. M.
~ASTELLET y ]OAQUIM MoLAs. (Col. El
libro de bols1ll0, No. 216). Alianza Editorial. Madrid, 1969, pp. 548.
ALGUNOS DE LOS ASPECTOS más interesantes -y más desconocidos para los lectores de habla hispánica-, de la literatur~ de la Península Ibérica, es el correspondiente a Cataluña. Por su especial situación .geográfica y sobre todo por su detenrunada situación histórica, ha sido la
productora de manifestaciones que no siguen fielmente los cánones españoles sino que se aventuran por caminos "separatistas" hacia una Europa sin censura.
Incluso en algunos casos ( la literatura
del absurdo, entre otros), han llegado a
formar una vanguadia cuya secuela es
apreciada en España tiempo después.
Por desgracia, la mayor parte de la
obra literaria de los catalanes no ha
sido traducida al castellano sino en forma parcial. De aquí que cuando esto
llega a realizarse, el producto ofrece una
novedad a despecho de la época productora.
J. M. Castellet y Joaquim Molas han
reunido en la presente Antología a casi
un centenar de autores, algunos de cuyos nombres no ha recogido la historia
de los hombres. Siete siglos de producción han sido agrupados por los antologistas en dos partes principales. La primera, abarca "La Edad Media", "El Siglo
de Oro" y "Del Renacimiento al Neoclasicismo". La Segunda, "Del Romanticismo al Modernismo" y "La Poesía
Contemporánea".
Uno de los méritos de la edición, es
su carácter de bilingüe. Si traducir siempre ha implicado la dificultad de conservar el espíritu del traducido sin que
el traductor lo amengüe ni cobije con
propios reflejos, mucho más lo ha sido
cuando de poesía se trata. La forma,
en este caso, es a veces tan importante
como el fondo. La exactitud de una
palabra, de un giro, de una frase, puede
implicar ritmos y universos poéticos cuya visión se pierde en otro idioma. Y
no se habla aquí ni se considera el resultado de amables versificaciones cuyas
versiones de otros autores son todo menos la obra que tratan de dar a conocer.
Los poetas catalanes nos son presentados
en su lengua original junto a sus correspondientes "versiones literales que facilitarán la lectura de los poemas en

catalán a los lectores poco habituados
en esta lengua".
El fundamental problema de todas las
antologías, el cupo, impuso a Castellet
y Molas el sacrificio de la selección. Pero
considerando que "la presente antología
es una muestra breve de lo que ha sido
y es, la historia de la poesía catalana"'
queda justificado el que adviertan: "He~
mos sacrificado voluntariamente autores
y obras -o hemos ofrecido sólo fragmentos de poemas largos- de una selección que, en un principio, era mucho
más amplia, para hacer posible la edición bilingüe de los textos hecho ,;¡ue
nos ha parecido absolutam~nte necesarioº.

La misma motivación y el haber funcionado con un criterio de carácter estético, produjo un conjunto antologado
de producción "circunscrito a la estrictamente lírica". Y por lo mismo "la
selección no da u'na idea satisfa~toria
de la frecuencia de los géneros y de
sus despliegues formales en diversas épocas". Afortunadamente ello no fue obstáculo para "dar entrada a algunos textos inéditos o desconocidos" que desde luego, enriquecen la selección. '
El Prólogo de la misma ha sido dedicado a hacer una sucinta historia de
"la aventura de fa poesía catalana" tomando como base las secciones establecidas en el ya reseñado Indice. No se
limita a hablar de los antologados sino
que, meritoriamente, se limita a destacarlos dentro del marco sociocultural que
los produjeron.
. La edición ofrece, además, un atractivo no meramente literario sino lingüístico. Al igual que "en los mismos inicios de la literatura escrita en lengua
romance nos encontramos con una situación singular ya que, a diferencia de
lo que sucede en otras áreas culturales
europeas [la literatura catalana] utiliza
para la creación lírica una lengua extranjera aunque filológica, geográfica y
políticamente próxima, como es el provenzal trovadoresco, mientras que para
la creación en prosa -narrativa, historiografía, filosofía, etc.- usa la lengua
cotidiana, es decir, la catalana. Algo
parecido, en suma, a lo que ocurre en
el área cultural castellana con Alfonso
el Sabio, que se sirve del gallego para
la lírica y del castellano para la prosa".
"Ocho siglos de poesía catalana" es
una digna obra de divulgación que hace
lamentar los problemas de selección y

621

�el voluntario olvido de la "riquísima tradición popular, tanto la º?I c~mo la
de cordel" así como la no mclus1ón de
poetas nacidos después de 1922 y entre
quienes existen algunos _de los yalor~s más
destacados del movimiento literano español contemporáneo. Pero, como advierten J. M. Castellet y Joaquim Molas,
"Para el lector no especializado nuestra
selección ofrece los textos mínimos indispensables para una iniciación a la poesía castellana". Y eso lo logran.
Ju.-\N JosÉ G.-\RCÍ.-\GÓMEZ
FUENTES C.-\RLOS. El Tuerto es rey. Ed.
Joaquln Mortiz. México, 1970.
RECIENTEMENTE L.-\ editorial Joaquln
Mortiz, ha publicado una nue~a obra
de teatro de Carlos Fuentes titulada:
El Tuerto es Rey. El libro está dividido
en dos partes precedidas de un prólogo
que resume las constantes fundamentales de la problemática que se plantea.
El Tuerto es Rey, es la ~istoria de
dos personajes ciegos que vJVen encerrados en una vieja casa. Cada uno
-Donata y su criado, el Duque-, cree
que él es el ciego y que el otro puede
ver La acción avanza hasta que se van
da~do cuenta ambos de su similar estado.
En principio, son dos los pe:5onajes
que intervienen - Donata y su criado, el
Duque-. Cada uno tiene varias c~tegorías, es decir, se desenvuelve en diferentes facetas, mostrando en cada una,
una personalidad distinta: D?nata es esposa, amante, hermana, mu1er; el Duque es criado, esposo, herma~o, santo,
tirano. Estas diferentes categon~ se corresponden, es algo muy parecido a lo
que se plantea Salvador Ehzondo cr:i Farabeuf manejando a los penonaJes a
base de proyecciones.
Hay referencia a un personaje om~ipotente Creador de todo, del texto mismo. R~prcsenta al Señor, a Dios. Es el
punto de unión entr~ Donata y el Duque-criado. Es a quien se le reprocha
el haberlos dejado en tal estado de abandono. Se siente un grito agudo al Creador, quizá con el fin de acentuar la ~alta
de f;J no sólo en Donata y su cnado
sino ~n la humanidad. "El Señor ta~bién es culpable del pecado de sus criaturas y de ahl que lo condenen l?s guerrilleros barbudos. U na condenación gut'
no es moral sino ontológica. Lo condenan

622

por estar en su casa y al mismo tiempo
por no estar en ella".
.
Fuentes juega con la problcmáuca,
con el mito. Se puede ver en los pe~sonajes una estrecha relación con M~miliano y Carlota;_ que puede pa._sar madvertida en la pnmera lectura s1 no .se
detiene en )os detalles significativos. Como un ejemplo clave se puede ver la
siguiente cita:
Donata
.
Yo tengo Mi recuerdo, Mi baile, M1
encuentro, Mios . ..
Duque
.
Ahora estamos Juntos. La memoria
será un presagio.
Donata
Yo bajé por la escalerilla_de_ un barco al patio de un palacio Junto al
muelle.
(El Duque toma la mano de Donata,
la conduce arriba, al círculo negro).
Había un esplendor enervante en el
aire del Golio de México. Todos voltearon a verme.
Duque
Eras la Reina.
(Donata aprieta las tijeras entre los
pechos).
Donata
Pisaba la tierra extraña. Era distinta.
Duque
Lo diferente siempre vence. Aunque
sea por poco tiempo.
Donata
.
Nos esperaban. La . memoria _nos
anunciaba. La muJer extranJera
guiando al hombre barbado.
Duque
No basta recordar cómo empezó.
Tenemos que saber cómo tenni~6.
(Donata se inclina hacia los penódicos regados) .
Donata
º6dº
Quizá venga en los pen 1cos.
Duque
Siéntate. Recorta todo lo que se refiere al caso.
(Donata se sienta e~ el cent~. del
círculo negro y comienza a tlJere•
tear periódicos).
Donata
Editorial: causas de la caída del imperio ...
Duque
No, no ...
Donata
Sección botánica. Sobre la tristeza
de los árboles nocturnos.

Duqut
Eso no, busca bien, sigue adelante ...
(El Duque continúa negando mientras ella habla) .
Donata
Aviso de ocasión. Turista rubio busca muchacha local conozca lengua
y costumbres para guiarlo ... Actividad financiera: el doblón español
vale tres cocos, el schilling austríaco
se estabilizó en doce gramos de pólvora, la paridad del dólar: doscientos guerrilleros fueron sacrificados en la cima de la pirámide ...
Necrología: Querétaro, 9 de junio,
France Prcsse. Ayer, al alba, el P.C·
lotón de fusilamiento ... Sociales y
personales: los médicos, después de
exhaustivas consultas, decidieron que
la señora está loca y debe ser encerrada para siempre en un castillo ...
Sección de preguntas y respuestas:
¿ Por qué no regresas?
El mito funciona alrededor de esos dos
personajes históricos. que desnudan sus
almas mostrando diferentes valencias de
su imbricada personalidad.
En El Tuerto es Rey, las acotaciones
representan un aspecto muy importante
porque mientras que dentro de la casa
se respira un ambiente tenso, de complicada problemática; afuera, es un mundo externo distinto y a la vez igual, donde hay ruidos de tráfico, de aviones, etc-.
El libro resume una problemática universal planteada hábilmente en un género no experimentado antes por Fuentes.
Fuentes ante el teatro presenta una actitud renovada e interesante que esperamos, siga cultivando c-on los mismos
resultados.
FmEL CuÁvEz P.
ANTONIO PoMP.-\ v PowP.-\. Orígenes de
la Independencia Mexicana. (Ensayo Histórico). Ediciones del Banco Industrial
de Jalisco, S. A. Guadalajara, 1970,
154 pp.
Por el Lic. ALBERTO G.-\RCÍ.-\ G6wez

LA OENTILEZ.-\ DEL M.-\ESTRO Antonio
Pompa y Pompa puso en nuestras manos
su más reciente obra: Orígenes de la
Independencia Mexicana (Ensayo Histórico), la que fuera premiada con medalla de oro por el H. Ayuntamiento de

la ciudad de Guadalajara, Jal., pre,·io
dictamen del Jurado para el ensayo histórico en el certamen septembrino de
1970.
A la ya fecunda e incantable labor,
manifestada en múltiples estudios y libros, el ameritado maestro erudito investigador y escritor mcxic~no don Antonio Pompa y Pompa, nos p~nta un
~bro cuyo contenido resulta del mayor
mterés en este su ensayo socio-histórico
y filosófico de las grandes realidades que
constituyeron el antecedente de la Independencia de México.
En el Umbral, el maestro Pompa y
Pompa nos habla de que "El Fenómeno
social de la Independencia política entre
México y España, iniciado francamente
en septiembre del año 1810, es uno de
los más interesantes de nuestra historia
nacional, pues sus variados aspectos y sus
múltiples in!luencias, lo hacen singular,
y por lo mismo acreedor a un estudio
critico que lo manifieste en su crudo realismo, sin los tapujos con que hasta nuestros días se ha presentado en la Historia,
que han hecho de él en mucho una apología patriotera.
No es nuestro propósito -agregaromper del todo y por prejuicios con la
tradición histórica conocida, sino analizarla y depurarla dentro del sentido moderno que nos dan las ciencias historiográficas, sin la coacción del caudillo que
la patrocina o el error ideológico que la
encauza, y con el único fin de estudiarla
en sana critica, a ser posible en las fuentes históricas del fenómeno, quizás el de
mayor trascendencia dentro de nuestra
historia moderna, emprendemos la obra
para utilidad de quienes quieran servir
a nuestra Nación conociéndola mejor.
Dos tendencias --establece el maestro
Pompa y Pompa- se han manifestado
siempre con relación a este acontecimiento de la independencia política entre México y España: una, la que nombraremos liberal, favorable en todo este hecho
que lo considera epopc-ya de un pueblo
oprimido que rompi6 sus cadenas en
una aurora, a la vez de libertad, mando
estaba por concluir el período de tres
siglos nefastos de aprobiosa dominación;
otra, la que llamaremos conservadora, expone un sentido diametralmente opuesto,
pues analiza y juzga que la dominación
española en México deberla haberse prolongado en beneficio de las posesiones
ibéricas en ultramar.
Una y otra -aclara el escritor- adolecen de un fundamental error de apre-

623

�ciaci6n, muy justificado en el sistema
que por varios lustros priv6 en los estudios históricos en México, pues la mayoria de los escritores en esa materia tan
sólo hacían alegatos en defensa o ataque
a la ideología política que sustentaban
o simplemente como narradores de episodios, en ocasiones frecuentes con ribetes
de leyenda, en una prolongada crónica
político-militar; la investigaci6n en las
fuentes documentales era nula y el análisis de los fenómenos como el económico, se intentaba únicamente para satisfacci6n marxista del materialismo histórico en el siglo XIX, sin que el historiógrafo tuviese en cuenta: concepciones
filosóficas y doctrinas religiosas o políticas con sus relaciones extranjeras, que
hacían virar el pensamiento nacional, ignorando a la vez la influencia de la
civilización exterior que intervenía hasta
en las rudimentarias manifestaciones de
nuestra cultura y vida social ... "
Esta parte del Umbral nos permite
adentrarnos por primera vez en un mundo desconocido, el que si ha sido entrevisto por los eruditos, ciertamente los no
eruditos, desconocíamos la serie de hechos, hombres, instituciones en juego, corrientes filosóficas, aspectos sociológicos y
aspectos revolucionarios del por todos
conceptos fundamental origen de nuestra
Independencia. Este libro abre y descorre --debidamente fundado--, el velo que
cubría nuestra tradición histórica, la que,
como el autor lo dice, hay que analizarla y depurarla dentro del sentido moderno que nos dan las ciencias historiográficas. Esto es, a la luz de la técnica
historiográfica moderna para descubrir las
causas y poder apreciar el vasto escenario
en donde tuvieron lugar los acontecimientos determinantes y determinados del
hecho que permitiría la liberación política del Pueblo Mexicano.
De acuerdo con el indice, la obra se
divide en los siguientes capltulos: l. Teorla y Sentido Revolucionario; U. Doctrina Mística, Método; 111. Causas Político-Económicas; IV. Industrialismo; V.
Sociedades Secretas; VI. Preliminares de
la Acción Masónica; VII. En Plena Agitación Revolucionaria; VIII. Efectos de
la Revolución Francesa en el estado político y social de Nueva España; IX. Napoleón Bonaparte en la agitación revolucionaria; X. Las Instituciones de Napole6n Bonaparte; XI. Pitt y Miranda;
XII. Acción del Imperialismo Anglosajón; XIII. El Gran Mito; XIV. Una

624

Institución Ofensiva e Irresponsable; XV.
La Independencia se Conquistó en el
Mar; XVI. El Criollo en el Movimiento
Emancipador; XVII. El Mestizo en los
Orígenes de la Independencia Americana;
XVIII. La "Modernidad" en los Orlgenes de la Independencia; XIX. Los
Jesuitas y la Conciencia Nacional; XX.
Actitud de la Iglesia Católica frente al
Movimiento Emancipador; XXI. La Revolución Literaria y el Despotismo Ilustrado; XXII. Efectos de la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica en el Movimiento Emancipador de
Nueva España; XXIII. Nueva España se
desvincula de su Metr6poli; XXIV. La
Conspiración (1) ; XXV. La Conspiración ( 11) ; XXVI. El Caudillo ( I) ;
XXVII. El Caudillo (II); Consideración
Final; Apéndice (I); Apéndice (II).
Complementan la bien documentada
obra del maestro Antonio Pompa y Pompa y su apasionante relación, interesantes
y bien dispuestos apéndices, tales como
la reproducción del primer peri6dico insurgente, dispuesto por Hidalgo; ~¡ segundo periódico insurgente denominado
Ilustrador Americano; la Réplica al P.eriodismo insurgente; la famosa carta dirigida a los Españoles Americanos, de don
Juan Pablo Viscardo y ~uzmán y. otros
documentos de no menor unportanc1a.
Por todos conceptos es muy loable el
esfuerzo realizado por el maestro Pompa
y Pompa en esta obra que viene !l establecer el inicio de una nueva actitud:
esto es el inicio al conocimiento verdadero d~ nuestro pasado histórico, así como de los elementos filosóficos, doctrinales ideológicos y de toda lndole que
habrlan de hacer el crisol de donde surgiera México.
Lic. ALBERTO GARCÍA G61t1Ez
WoMACK JR. JoHN, Zapata y la Revoluci6n Mexicana. Siglo Veintiuno, S. A.
Tercera Edición México, D. F. 1970.
OBTENER EL DOCTORADO en una ciencia
tiene obligatoriamente dos antecedentes
de suma importancia: primero, el haberse concentrado como mínimo ocho años
en el estudio y profundización de la materia, y segundo, el tener en muy alta
estima las finalidades del estudio del cual
se hace responsable. Tal es el caso de
John Womack Jr., profesor de historia
latinoamericana en la Universidad de
Harvard.

Su doctorado en historia lo hizo en
Emiliano Zapata
and the Revoluticm in Morelos, 19101920. Al paso de algunos años más el
doctor Womack entrega para la historia
de nuestro país una sólida obra que tiene el particular mérito de ser producto
de un intelectual extranjero que es conocedor y sincero amigo de las raíces históricas de nuestro pueblo.
Zapata y la Revoluci6n Mexicana es
una obra completamente documentada
que logra el objetivo de presentamos un
Zapata producto de todas las vicisitudes
seculares del campesino mexicano desde
la época de la Colonia hasta la Revolución de 1910 y sus consecuencias. El ser
y la conciencia que forman el hombre
que se llamó Emiliano Zapata, aparecen
ante el lector, como producto de la razón que forman el sudor de siglos y el
apego a un pedazo de tierra comunal.
Womack hace las siguientes declaraciones en el prefacio de su obra: "este
es un libro acerca de unos campesinos
q~e no qu~rlan cambiar y que, por eso
rrusmo h1c1eron una revolución. Nunca
i'!laginaron un destino tan singular. Lloviera o tronase, llegaran agitadores de
fuera o noticias de tierras prometidas
fuera de su lugar, lo único que querlan
era permanecer en sus pueblos y aldeas
puesto que en ellos habían crecido y e~
ellos, sus antepasados, por centenas de
años: en ese diminuto estado de Morelos
del centro sur de México ... Zapata ocupa un lugar destacadísimo en estas páginas no porque él mismo tratase de llamar la at~nción sobre sí, sino porque
los campesinos de Morelos lo hicieron su
jefe y constantemente acudieron a él P.ªra _que los guiara y porque otros campesinos de la República hicieron de él
su paladín".
La o~ra no es épica ni panegírica, por
tal motivo no descansa en inflar tal o
cual acontecimiento o en estimar con
insistencia determinados rasgos del personaje central. Se trata de una impresionante narraci6n que pasa por todos los
veri~uetos del estado de Morelos, que va
y viene por los caminos que lo unen
con la ciudad de México y los demis
crntros de la Revolución Mexicana. En
esa narración y por esos caminos desfilan una y otra vez todos los personajes
que tuvieron qué ver para que los campesinos de Morelos se hicieran zapatistas,
y todos los que desde fuera o desde dentro de ese estado los apoyaron y combatieron, los traicionaron y los fusilaron.

1965. Su tesis fue:

En el transcurso de diez años una Revolución explota, toma un camino constitucional y se instituye como nuevo poder
nacional. Una estructura de poder se
derrumba para dar paso a otra estructura
superior. En el mismo marco de tiempo
unos campesinos se lanzan a la lucha
~dos por un hombre que vive, trabaj~
y siente como ellos, a partir del Plan de
Ayala estos campeJinos toman un rumbo
propio y no _q~ieren saber nada que no
sea el cumplimiento de su plan militarmente no obtienen el triunfo ¡¡ iniciativa política la pierden y son' obligados a
refugiar~ en la sierra -pero son fuertes
porque tienen un Plan y sus enemigos les
temen por eso--. El destino los lleva a
Chinameca, los fusiles truenan, un hombre cae y entonces ya pueden pulirse
planes más o menos similares en las flamantes oficinas del poder constitucional.
. _El contin,uo hilo narrativo y la serie
!runterrump1da de referencias a múltiples
m~ormes, peri6dicos, libros, memorias, archivos, etc. -que en conjunto forman
una base bibliográfica de más de trescientos materiales-- para avalar o confrontar los sucesos que año por año mes
por mes y hasta día por día se van' presentando durante toda la década zaJ!atista, hacen de este libro una sólida ob·ra
fuera de la rutina con que suelen tratarse
estos temas, sino que además constituye
de hecho, sin proponérselo, un real aporte al diccionario biográfico de la Revolución Mexicana.
CELSO GARZA GUA) ARDO
C1sNEROS FARÍAs GERMÁN, El Articulo
Tercero Constitucional. Análisis Hist6rico,
]ur!dico y Pedag6gico. Editorial Trillas,
Segunda Edición. México, D. F., 1970.
SE TRATA DE UN ESTUDIO completamente
positivo, útil bajo todos los puntos de
vista, tanto por la secuencia histórica de
su contenido como por la presentación
imparcial de las causas que en su debido
momento se argumentaron para cambiar
o modificar el rumbo de la labor educativa nacional que jurídicamente instituye
el Artículo Tercero Constitucional.
El autor siente necesidad de dar la siguiente explicación: "Al hacerlo me mueve la esperanza de contribuir en mínima
forma a la comprensión absoluta de una
de las normas constitucionales más apasionantes en la historia de México".

625
H

�Con un afán didáctico el libro está dirigido a los estudiantes, especialmente a
los normalistas; mas ello no lo limita
a que pueda ser consultado por todos los
interesados en la historia y la educación
nacional.
A través de ciento cincuenta páginas
siempre llenas de ideas históricas y presentes, la obra del profesor Germán Cisneros
recoge desde la Constitución Española de
Cádiz puesta en vigor en la Nueva España el 30 de septiembre de 1812, todos
los subsecuentes cambios que en nuestra
vida nacional se han materializado plenamente en torno a la educación como una
función propia de la estructura del estado.
Notamos en la obra del Prof. Cisneros
Farías un cierto apresuramiento literal
por arribar lo antes posible a la época
presente ¡!el artículo estudiado. Esta es
la razón por la cual pensamos que no
están suficientemente tratados los análisis
referentes a la Constitución de 1824, el
pensamiento educativo de don Valentín
Gómez Farías y la Constitución de 1857.
Mas si esto es así, el autor centra &amp;us
exposiciones en los cambios que el Artículo Tercero Constitucional ha operado desde el Congreso Constituyente de
Querétaro de 1917, hasta las reformas de
1946 y la Ley Orgánica de la Educación
Pública vigente. El criterio que el autor debió probablemente de haber seguido
para ello, es el de que tales hechos son
relativamente recientes y que insiden directamente sobre lo que hoy en día es
en México la educación. Esta es la época
más ampliamente tratada en toda la obra.
El autor busca en todo momento
hacer una exposición rigurosamente ceñida al proceso histórico de México. Hay
sin embargo en su obra un apartado especial -Aspecto Jurídico. Estado Educador- donde logra, o mejor dicho, puede explayarse plenamente para identificarse no sólo con los postulados constitucionales básicos, sino que hace claridad sobre la nobleza educativa y jurídica de nuestras leyes y el papel rector
del estado en todo este proceso.
Termina la obra con un sucinto e
interesante aspecto pedagógico, centrado
en los problemas del desarrollo de la
personalidad del educando, conceptuado
como: "El conjunto de aptitudes, habilidades o destrezas desarrolladas en forma
armónica, puestas al servicio de la colectividad que las enmarcan. De ahí que
a la educación no le queda otra tarea

626

que no sea la de acatar las disposiciones
o finalidades de la sociedad en general
para desarrollar en forma sistematizada
las múltiples aptitudes que poseen los sujetos, orientándolas a los objetivos señalados por la comunidad".

las más importantes, pues se puede decir
que todas las monografías constituyen P.ªra la inmensa mayoría de quienes lleguen
a obtenerlas, una verdadera adquisición
de información y de cultura general.
El valor de tales obras estriba en que

además de brindar un perfil de la entidad
estudiada, contribuyen a nuclear el sentimiento de unidad histórica y geográfica
de todo nuestro pueblo.
CELSO

GARZA

GUAJ ARDO

CELso GARZA GuAJARDO
TRASVIÑA TAYLOR, ARMANDO. Territorio de Baja California. Secretaría de
Educación Pública. Sub Secretaría de
Asuntos Culturales. México, D. F., 1969.
UNA DE LAS MEJORES tradiciones editoriales de México, es la que durante varias décadas ha realizado la Secretaría
de Educación Pública, a través de una variadísima serie de obras, abarcando los
distintos aspectos y niveles de la cultura.
El fomento editorial de la Secretaría
de Educación Pública tiene el loable propósito de guardar y enriquecer las ciencias, el arte y la cultura de nuestro pueblo. Sus colecciones enriquecen las bibliotecas públicas y particulares donde
los estudiosos del arte en letra repasan
y admiran lo que el hombre ha creado.
Una gran parte de su producción ha tenido como anaqueles, el ir de mano en
mano esparciendo cultura al alcance de
todos, en ediciones rústicas y pequeñas.
Tal es el caso de los cuadernos de lectura
popular que la Secretaría de Educación
Pública acertadamente siempre ha promovido.
De una serie reciente titulada Monografías de México llegó a nosotros el
ejemplar referente al Territorio de Baja
California. Recopilación y estudio de Armando Trasviña Taylor. El autor es un
joven valor de la literatura y de la historia de ese bello lugar de nuestra patria,
anotándose a nuestro modo de ver un
éxito más, al lograr damos un relieve
general de la Baja California Sur, desconocido para muchos de nosotros.
En una tarde de amena lectura se puede captar la obra de un poco más de cien
pequeñas páginas, por las cuales van pasando, como corresponde a una monografía, los panoramas histórico, físico,
económico, cultural y hombres ilustres
del Territorio de Baja California.
En cada uno de estos panoramas se
advierten verdaderas revelaciones que
an-aen de inmediato nuestra atención. En
el caso presente largo sería enumerar

627

�CANJE
ALEMANIA:
Literature Music fine Arts. A review of german-language research contributions on

literatura, music, and fine art. German studies, Section 111, Vol. IV, No. 1, 1971.
Mundus. A quarterly review of german rcrearch contributions on Asia, Africa and

Latín America. Stuttgart, Vol. VI, No. 4, 1970.
ARGENTINA:
Boletln Bibliográfico. Biblioteca Pública Central de la Provincia de Buenos Aires "Ge-

neral José de San Martín", No. 21, 4o. trimestre 1969.
Revista de Filosofía. Univenidad Nacional de la Plata, Instituto de Filosofía, Facultad
de Humanidades y Ciencias de la Educación, Depto. de Filosofia, No. 22, 1970.
Universidad. Publicación de la Univenidad Nacional del Litoral, Santa Fe, No. 78,

Mayo-Agosto 1969.
BELGICA:
Rlpertoire Bibliographique de la Philosophie. Publié sous les auspices de l'Institut In-

ternational de Philosophie avec le patronage de l'Unesco et avec l'appui du Ministere
de l'Education nationale. Publication trimestrielle, Tome XXII, No. 4, Novcmbre
1970, Tome XXIII, No. 1, Février 1971.
Revuc Phifosophique de Louvain. Publiée par l'lnstitut Suplrieur de Philosophie. Tome
69, Février 1971.
BRASIL:
Revista da Faculdade de Direito. Universidad de Sao Paulo, Vol. LXIV, 1969.

COLOMBIA:
Boletín de la Academia Colombiana, Tomo XXI, No. 86, 1971. Tomo XX, No. 85, 1970.
Franciscanum. Revista de las ciencias del espiritu. Universidad de San Buenaventura.

Año XII, No. 35, Mayo-Agosto 1970. Año XII, No. 36, Septiembre-Diciembre 1970.
COSTA RICA:
Revista de Ciencias Jurldicas. Universidad de Costa Rica, Escuela de Derecho, No. 16,

No~iembre 1970. No. 29, Diciembre de 1970.

629

�CUBA:

The Southern Review. Published quarterly at The Louisiana State University, Vol. VII,
No. 1, January 1971. Vol. VII, No. 2, April 1971.

Casa de las Américas. La Habana, No. 61, 1970. Nos. 65-66, 1971.
Islas. Revista de la Universidad Central de Las Villas, Santa Clara. Vol. IX, No. 3,
Julio-Septiembre, 1967. Vol. IX', No. 4, Octubre-Diciembre, 1967, Vol. X, No. l.
Enero-Marzo, 1968.

INGLATERRA:

ECUADOR:

MEXICO:

Bo&amp;tln de la Academia Nacional de Historia. Quito, Vol. XLIX, No. 108, JulioDiciembre, 1966. Vol. LIII, Núm. 115, Enero-Junio de 1970.

BibNografía Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México, No. 6, NoviembreDiciembre 1968. No. 5, Septiembre-Octubre 1969. No. 1, Enero-Febrero 1970.
Boletln del Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Universidad Nacional Autónoma
de México, Biblioteca Nacional. Tomo 1, No. 2, Julio-Diciembre de 1969.
Comunidad. Cuadernos de difusión cultural de la Universidad Iberoamericana, Junio
1971, Vol. VI, No. 31.
Diálogos. Revista de Artes, Letras y Ciencias Humanas que publica El Colegio de
México, No. 39, Mayo-Junio 1971.
Dianoia. Anuario de Filosofía, Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de
Estudios Filosóficos. Años 1955, 1956, 1957, 1958, 1959, 1960, 1961, 1962, 1963,
1964, 1965, 1966.
El Libro en México. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1970.
Foro Internacional. El Colegio de México, Departamento de Publicaciones, Vol. XI,
No. 3, Enero-Marzo 1971, No. 4, 1971.
GRAJALEs, GLORIA, Guía de Documentos para la Historia de México en Archivos Ingleses (Siglo XIX). Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, México 1969.
Grados de Licenciados, Maestros y Doctores en Artes, Leyes, Teología Y Todas F~cultades
de la Real y Pontificia Univeriidad de México. Biblioteca Nacional de México, Instituto Bibliográfico Mexicano, México 1963.
IHMOFF CABRERA, JESÚS. Catálogo de Incunables de la Biblioteca Nacional. Presentación de Ernesto de la Torre Villar, Universidad Nacional Autónoma de México, 1968.

EL SALVADOR:
La Universidad. Publicación bimestral de la Universidad de El Salvador, Mayo-Junio,
No. 3, 1970. Julio-Agosto, No. 4, 1970. Septiembre-Diciembre, Nos. 5-6, 1970.

ESPAf:l'A:
Augustinus. Revista trimestral publicada por los Padres Agustinos Recoletos, Madrid,
Tomo XV, No. 58, Abril-Junio 1970. Tomo XV, No. 59, Julio-Septiembre 1970.
Tomo XV, No. 60, Octubre-Diciembre 1970.
Convivium. Universidad de Barcelona, Facultad de Filosofía y Letras, No. 33, III, 1971.
Crisis. Revista española de filosofía. Año XVII, No. 66-67, Abril-Septiembre 1970.
Año XVII, No. 68, Octubre-Diciembre 1970.

ESTADOS UNIDOS:
Handbook of Latin American Studies. University of Florida Press, Gainesville. No. 31,
1969. No. 32, 1970.
Historical Abstracts. Bibliografía Mundial de Publicaciones Periódicas, American Bibliographlcal Center, Santa Bárbara, California, Vol. 16, 1970.
J. PARISEAU, EARL. "Cuban Acquisitions and Bibliography" Proceeding and Working, Papers of an International Conference held at the Library of Congress April 13-15, 1970.
Journal of English and Germanic Philology, Published by The University of Illinois
Press, Vol. LXX, No. 1, January 1971. Vol. LXX, No. 2, April 1971.
Latin American Theatre Review. Center of Latin American Studies, University of
Kansas 4/1 Fall 1970, 4/2 Spring 1971.
Michigan Academician, Papers of The Michigan Academy of Science, Arts and Letters.
Vol. III, No. 2, Fall 1970.
Philosophy of Science, Official journal of the Philosophy of Science Association, Vol.
38, No. 1, Michlgan State University, March, 1971.
The Hispanic American Historical Review. Published quarterly by The Duke University
Press. Vol. L, No. 4, November 1970. Vol. 51, No. 1, February 1971'.
The Personttlist. Published quarterly by The School of Philosophy, The University of
Southern California, Los Angeles, No. 2, Vol. LII, Spring 1971.

Bulletin of Hispanic Studies. Liverpool University Press, Vol. XLVII, No. 4, October 1970.

MALACÓN-BARCELO, JAVIER. La literatura jurídica española del siglo de oro en la Nueva
España. Biblioteca Nacional de México, Instituto Bibliográfico Mexicano. México, 1959.
Método de Restauraci6n de Libros y Documentos. Instituto de Investigaciones Bibliográficas, Biblioteca Nacional, México 1968.
Revista de Historia de América. Instituto Panamericano de Geografía e Historia. No.
69, Enero-Junio 1970.
VENEZUELA:
Actual. Revista de la Universidad de los Andes, Dirección de Publicaciones. MayoDiciembre, Año II, No. 7, 1970.
Cultura Universitaria. Revista de la Dirección de Cultura de la Universidad Central
de Venezuela, Nos. 98-99, 1969.

631
630

�Acab6se de imprimir el 20 de
agosto de 1971, en los Talleres de la Editorial ]us, S. A.,
Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El tiro
fue de 1,000 ejemplares.

0671

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143296">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143298">
              <text>1971</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143299">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143300">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143301">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143302">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143320">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143297">
                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1971, No 12, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143303">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143304">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143305">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143306">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143307">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143308">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143309">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143310">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143311">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143312">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143313">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143314">
                <text>01/01/1971</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143315">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143316">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143317">
                <text>2017282</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143318">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143319">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143321">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143322">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143323">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13955">
        <name>Aldous Huxley</name>
      </tag>
      <tag tagId="13951">
        <name>Dr. Carlos Fernandes</name>
      </tag>
      <tag tagId="13954">
        <name>Ficción científica</name>
      </tag>
      <tag tagId="13952">
        <name>Gabriel García Márquez</name>
      </tag>
      <tag tagId="13957">
        <name>Independencia mexicana</name>
      </tag>
      <tag tagId="13956">
        <name>Poesía catalana</name>
      </tag>
      <tag tagId="13953">
        <name>Teatro épico</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5342" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3906">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5342/HUMANITAS._1971._Ciencias_Sociales.ocr.pdf</src>
        <authentication>9df59c3b9ba8469bfedaf5535e1c5912</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146751">
                    <text>Segundo Imperio, como Vidaurri o Escobedo, comenzaron su entrenamiento
peleando contra los indios bárbaros".
"Las condiciones en que el Noreste vivía, eran verdaderamente desastrosas: aparte de este peligro de los indios, que era muy serio, existía el que
representaba el bandidaje floreciente en parte de esa región y a esto se
añadían las aventuras del contrabando, que fue una de las primeras fuentes
de riqueza del Noreste, sobre todo en los años de la lucha entre el Norte y
el Sur de los Estados Unidos, porque los estados surianos naturalmente se
abastecieron parcialmente de productos que les llegaban desde el área que
aquí se estudia. Puede decirse que el Noreste de México entra en escena y
empieza a jugar un papel importante sólo desde las guerras de Ayutla, la
Reforma y la Intervención Francesa. De alü en adelante, su importancia sigue creciendo y al mismo tiempo se incrementa su cultura. Instituciones hay
allí que son ya centenarias, como el antiguo Colegio Civil de Monterrey, que
hace unos cuarenta años cumplió un siglo de existencia y el Ateneo Fuente,
de Saltillo, que tiene también una historia muy larga y gloriosa y ha sido
uno de los viveros de donde han salido los más notables intelectuales de Coahuila. En ciudades como la última nos ha sido grato dar conferencias sobre
los temas más diversos teniendo siempre una nutrida concurrencia, como pudo comprobarse cuando el Seminario de Cultura Mexicana, en el año de
1951, celebró en la capital coahuilense su Primera Asamblea de Corresponsalías".
"Desde mediados del siglo XIX, el Noreste de México empezó a jugar
un papel de enorme importancia en los destinos del país, sobre todo desde
que se terminó la construcción de los ferrocarriles Nacional y Central y con
ello cesó el peligro de los apaches, contra los cuales todavía se luchó en Chihuahua en 1886, y en Sonora, por excepción, en 1939. Aparecieron entonces
gobernantes como don Bernardo Reyes, que impulsaron el progreso del Norte
que hoy está centrado en la ciudad de Monterrey, y sentaron las bases de
ese sistema paternalista que priva en dicha ciudad hasta nuestros días. Figuras como ésa y las de Madero y Carranza en el orden político, o como la
del poeta Manuel Acuña, la del historiador José Eleuterio González y la del
gran humanista Alfonso Reyes, son muy dignas de ser bien estudiadas. Todo
mundo sabe, en fin, hasta qué punto fue decisivo el papel que en la Revolución jugó el Noreste de México y cómo, desde que se inició la etapa constructiva de la misma, se volvió acelerado el progreso de esa zona.
Si en los tiempos prehispánicos era esa la región de más baja cultura,
hoy va a la vanguardia en el desarrollo económico y muy pronto irá a la delantera quizá también -como puede inferirse del crecimiento vigoroso de
instituciones como la Universidad y el Instituto Tecnológico de Monterreyen el desarrollo cultural del México contemporáneo".

434

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�LA LEY ORGANICA DEL SERVICIO EXTERIOR MEXICANO
Comentario

Lrc.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Es UN HECHO EVIDENTE que la vida internacional de nuestro tiempo se
caracteriza por su tendencia hacia el aglutinamiento, lo que ha producido
notables cambios y un creciente desarrollo en el Derecho Internacional, el
que ahora tiene un contenido y proyección con nuevas extensiones, de acuerdo con las necesidades y circunstancias de esa expansión, en un mundo
variable, sometido a diversas presiones e intereses, en el cual han surgido
también Estados que nunca antes habían aparecido en el gran escenario internacional en que vivimos.
Los jusinternacionalistas han captado esa situación privativa de nuestro
mundo actual al percibir que la estructura de la sociedad internacional ha
sufrido cambios básicos y que, consecuentemente, el Derecho Internacional
se está desarrollando en tres diferentes planos, uno que sigue la norma tradicional de la coexistencia diplomática y los otros dos que buscan la consecución de la cooperación internacional, tanto regional como universal, los
que deben conducir a una trascendental reorientación de nuestros conceptos
en la ciencia y en el estudio del derecho contemporáneo.1
El Derecho Diplomático, que, de acuerdo con el tratadista Cahier, es "el
conjunto de normas jurídicas destinadas a regular las relaciones que se crean
entre los diferentes órganos de los sujetos del Derecho Internacional encargados de manera meramente temporal de las relaciones exteriores de tales sujetos",2 por su parte, también ha sufrido la influencia de los cambios
1

WoLFGANG FRIEDMAN, La Nueva Estructura en el Derecho Internacional. Editorial
F. Trillas, S. A. México, D. F., p. 86.
• PHILIPPE CAHIER, Derech~ Diplomático Contemporáneo. Ediciones \lialp, S. A.,
Madrid-México-Buenos Aires-Pamplona, p. 19.

437

�que se han venido operando en el Derecho Internacional del qu~ forro~
parte. El primero, o sea la Ley que ha venido regulando _las rel~cio~~s diplomáticas en los Estados, las que revelan un nuevo cont~mdo y significad~,
tiene orígenes que se remontan a las primeras agrupaciones humanas, diversas por su establecimiento, caracteres étnicos y :ultura~es, según ~ observa de los documentos de los pueblos cuya historia empieza en el tiempo
antiguo.
Alfonso Reyes, maestro y diplomático mexicano, decía que tiempo h~bo
en que la diplomacia poseyó ciertos fueros, y se transmitía de padres a hiJOS,
como entre lo~ heraldos y mensajeros de la antigüedad, a quienes Aquiles
saluda, en la llíada, llamándoles "gente de Zeus". El privilegio diplomático todavía subsiste pero cada vez se ve más reducido; y aún se considera
'
.
de mal gusto acogerse a él cuando no es absolutamente necesario ...
La suerte y el prestigio de la carrera -prosigue Alfonso Reyes- han venido evolucionando al paso de las transformaciones sociales. Lo que ayer
parecía virtud de la persona se entiende hoy como ~ii:ud de la i~stitución.
No de otro modo se ha convertido en facultad ob1etiva, concedida desde
afuera por mandato y delegación de los pueblos, el an_ti~o. derecho de los
monarcas, que antes parecía una gracia otorgada a un individuo y a su descendencia de alguna manera íntima y mística.
El ideal, según el espíritu moderno, sería crear algo _como un mo~de. h~eco
de preceptos y reglamentaciones, dentro del cual pudieran caber, 1nd1stintamente, Pedro, Juan O Francisco. Pero esta suerte de escafandra nunca podrá estar del todo a la medida de cualquiera: habrá que someter al candidato a los previos aprendizajes del buzo; o, en el ~o~ caso, siquiera habrá que proveerlo de alguna información elemental e indispensable sobre los
usos del oficio.
Este último caso -asienta don Alfonso-- se ofrece cada vez más en esta
nuestra edad dichosa, era de la barbarie técnica. Las audacias _del especialista irrumpen, hasta inhumanos extremos, en el seno de cuestiones que
son, por naturaleza, de orden universal y "humanístico".ª
.
México atento a la situación prevaleciente en el mundo Y a su propio
valer ant~ el concierto de las naciones, valer de su tradicion~ apego al
Derecho Internacional, así como a ideales y doctrinas, unas propias y otras
identificadas en su historia y ser nacionales, con las más elevadas por su
contenido de respeto a la libertad, y a su propia institucionalidad juríd~c~,
habría de crear un nuevo ordenamiento que se encarga de nuestro Serv1c10
Exterior. Tal es el caso de la nueva Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexica• At.FoNSQ

REYES,

Prologo a la Obra Derecho Diplomdtico de José Le6n Depetre.

Librería de Manuel Porrúa. México, 1952, p. 2.

438

no, la qu_e _fue aprobada por el H. Congreso de la Unión, por decreto de fecha
16 de d1c1embre de 1966, promulgado por decreto del C. Presidente de la
República, Lic. Gustavo Díaz Ordaz, del 23 de diciembre de 1966 publicado
en el Diario Oficial del 4 de marzo de 1967, en el No. 4 del Tomo CCLXXXI.
Esta Ley, cuya elaboración dentro del marco de una acabada técnica
jurídica, obedece a indeclinables urgencias, viene a satisfacer, no solamente
necesidades de estructuración meramente administrativa, sino que fija con
certeza su misión fundamental, cuando en el Capítulo Primero del Servicio
Exterior, dice en su Artículo Primero: "El Servicio Exterior 'del Gobierno
de los Estados Unidos Mexicanos es la organizaci6n permanente destinada
a ~al_vaguardar los intereses nacionales en el extranjero y a representar a
Mexico ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones así como ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
Este prec~pto cambia del contenido en la Ley del Servicio Exterior qui'
fuera expedida el 25 de enero de 1934, así como su Reglamento de fecha
30 de abril del propio año, incluyendo sus reformas hasta el 31 de diciembre
de ~959. ?reem~s conveniente hacer su transcripción, lo que permitirá advertir la d1ferenc1a entre ambos, cuando en el Artículo Primero decía: "El
Se~cio Exterior de los Estados Unidos Mexicanos depende deÍ Poder Ejecutivo de la Unión que lo administra por conducto de la Secretaría de Rela~iones Exteriores. Esta Secretaría, dentro de las facultades y obligaciones
senaladas por la Constitución Política, las normas del Derecho Internacional
y las leyes vigentes se encargará de girar instrucciones a los funcionarios que
f~rmen par~e. de dicho Servicio, fijar sus atribuciones en Misiones Diplomáticas u Oficinas Consulares, ejercer vigilancia sobre ellos y dar debido y
exacto cumplimiento a esta Ley y su Reglamento".
"El C. Presidente de la República, en los términos que señalan las fracci_ones_ ~I y 111 del Artículo 89 de la Constitución Política y sujeto a las
dispos1c1ones de esta Ley, nombrará el personal del Servicio Exterior comisionado en Misiones Diplomáticas y oficinas consulares".
De la comparación de tales preceptos es posible fijar cuáles son las innovaciones contenidas en el primero, o sea en el de la Ley vigente.
Los elementos de que está integrado el Artículo Primero de la nueva Ley
del Servicio Exterior Mexicano, estimamos sea posible considerarlos de la
siguiente manera:
a). "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados Unidos Mexicano.1
es la Organizaci6n Permanente. .." Esto significa, de acuerdo con el Derecho Internacional -a partir de la Edad Media se estableció la costumbreque la Ley vigente, en el artículo transcrito, le atribuye un carácter permanente a nuestro Servicio Exterior.
439

�Dentro de la caracterización jurídica que establece todo servicio exterior,
para el caso, el nuestro, en la Convención de Viena de 1961, so~re Relac!ones
Diplomáticas, se consagró la práctica internacional y la doctrma autorizada
al formular:
"El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de
misiones diplomáticas permanentes se realizan mediante consentimiento
mutuo".
Este elemento de permanencia viene a fortalecer, además de su fundamentación jurídica, el establecimiento tradicional de las relaciones internacionales que las propias misiones diplomáticas tienen como función primigenia, haciéndolas más adecuadas y accesibles, dentro del marco de una
coexistencia pacífica.
b) . En lo que respecta a los objetivos que persigue nuestro Servicio Exterior se observa en el precepto a estudio de la Ley vigente, que uno de
ellos 'es "la salvaguardia de los intereses nacionales en el extranjero". En
este punto, es justo reconocer cómo México se ha ido expandiendo gradualmente en lo que se refiere a la conquista comercial de nuevos mercados para la colocación en muy importantes líneas en las que la calidad de los
productos nacionales es manifiesta, así ~orno el ~reciente volumen, financiero de variadas operaciones y transacciones mexicanas con los paises extranjeros.
En realidad México como Estado, ha logrado un lugar preponderante en
el concierto de las naciones. Básicamente, tanto por la solidez de sus instituciones políticas, como por la trayectoria ascendente de sus sucesivos gobiernos que se han preocupado por incrementar su progr:,so en tod~s los
' denes. Entre la variada multiplicidad de hechos y tambien. de crecientes
or
.,
relaciones internacionales bastaría citar el evento que atraJO la atenc10n
mundial hacia México: 1~ celebración de los XIX Juegos Olímpicos de 1968,
lo que permitió ofrecer al exterior la i~agen de un Pueblo que se esfuerza
y lucha por la obtención de más y meJores metas.
c). Otro objetivo, no menos importante, lo constituye _la "repre:entació:~
de México ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones: ..
En este aspecto, también es necesario reconocer la_ labor de ~uestros diplomáticos a quienes correspondió en el pasado abnr los cammos que conducen ~ la amistad mediante el conocimiento y el trato a través de su encomiable trayectoria. Diplomáticos de la clase de Alfonso Reyes y de tantos
otros ameritados abanderados de nuestra patria, que habría_n de , ~reparar
y de constituir el antecedente necesario de las relaciones diplomaticas del
presente.
Es lógico pensar también, que la relevancia de México ha acrecentado,

asimism?, la multiplicación de sus relaciones diplomáticas y de otra índole
al exterior, en donde se ha podido advertir, no sólo la madurez cultural y
política de nuestro país, sino también la altura de propósitos que caracterizó
y caracteriza a su política internacional, fundada invariablemente con el
transcurso del tiempo en el Derecho, así como por sus destacadas intervenciones a favor de las naciones débiles y por su decidida afirmación a los
principios de Autodeterminación y de No Intervención.
d) . Por último, otro objetivo que viene a complementar la fundó!\ de
los anteriores, es "la representación de México ante los Organismos y reuniones internacionales en que participe".

En esta nueva dimensión internacional en que la cooperacion de los Estados es tan necesaria para la satisfacción de las demandas de los adelantos modernos, los orgarúsmos permanentes internacionales vienen a realizar
más cumplidamente las grandes tareas y misiones que no podrían ser llevadas a cabo de otra manera, sino con el esfuerzo conjunto logrado por tales
instituciones.
También en tales organismos México deja sentir su presencia a través de
su propia doctrina jusinternacionalista; lucha por la exaltación y defensa
de los principios que ya hemos mencionado, como así es de observarse en
la ininterrumpida obra de nuestros Presidentes de la República, quienes en
los últimos cincuenta años, hasta llegar a nuestro actual Primer Mandatario,
Licenciado Luis Echeverría Alvarez, han alentado a través de la dirección
de la política exterior mexicana, los ideales y propósitos surgidos de nuestra
Revolución, mismos que ahora han encontrado su aceptación plena, así como su comprobación histórica en el reconocimiento expreso que los organismos internacionales han consagrado en preceptos jurídicos, como los recogidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y en otras
trascendentales reuniones en donde la nobleza de tales ideales y propósitos
se han hecho evidentes. Baste citar, como un caso significativamente ejemplar, el Primer Tratado de Desnuclearización para la América Latina, el
que contiene la generosa y humanitaria creación e impulso de un Presidente Mexicano: el Licenciado Adolfo López Matees, de grata memoria
por sus esfuerzos en favor de la causa de la paz mundial.
Así, el pensamiento de México, expuesto por nuestros Mandatarios, que
no es otra cosa que el reflejo acrecentado del Pueblo que han conducido,
inspira nuestra política internacional, pensamiento que ha quedado plasmado en múltiples e importantes reuniones de tal carácter, en las que
cada vez se oye con mayor beneplácito y respeto la limpia voz de México
a través de sus dignos diplomáticos y representantes.
La actual Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano, siguiendo fiel-

441

440

�mente el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna, establece en su Artículo Segundo:
"El Presidente de la República, de acuerdo con las facultades que le confiere la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, señalará los
lineamientos de la política internacional de México y dirigirá las actividades
del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
En efecto, sobre este punto la fracción X del artículo 89 de nuestro Ordenamiento Constitucional, se refiere a las facultades y obligaciones del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, cuando establece: "Dirigir las
negociaciones diplomáticas y celebrar tratados con las potencias extranjeras,
sometiéndolos a la ratificación del Congreso Federal".
Atendiendo a su elevado cargo administrativo, es lógico que el Primer
Mandatario sea quien conduzca y dirija la política internacional de México, esto es, la que comprende los objetivos que norman tales relaciones
internacionales y los medios y métodos a través de los cuales persigue dichos
fines, tomando en cuenta lo que dicta el propio interés nacional, consider".11do que tal preeminencia le permite, no sólo obtener la más completa 1~formación del variado material objeto de su función, así como el conocimiento interior de nuestro país y de sus circunstancias; la posición que guarda ante otros Estados; de sus intereses y compromisos, así como de sus
perspectivas, lo que le facilita la búsqueda para la obtenció_n de 1;1ej~res
objetivos dentro del campo internacional, considerando, en primer termino,
el logro del afianzamiento de la seguridad nacional, su habilidad para repeler
ataques del exterior, y proteger su existencia y bienestar.
No siempre los períodos de la historia del mundo se han caracterizado
por lo favorable de las situaciones en lo que se refiere. a la posición .de
cada país. En general, la sociedad internacional se ha visto ~ompro~etida
en una continua lucha por la existencia, en la cual cada entidad nacional,
para sobrevivir, ha tenido que tomar sus medidas en la competencia!
El Presidente de la República es -como acertadamente lo ha dicho algún autor- el medio de contacto oficial internacional, esto es, trata directamente con los demás Estados del mundo, lo que crea una relación íntima
entre decisión y ejecución, colocando al Ejecutivo en condiciones de estar
preparado para actuar con la celeridad que las circunstancias así lo exijan.
Además, el Primer Mandatario dispone de la colaboración de un personal experto y competente que, en términos generales, ha consagr~do la
mayor parte de su vida al servicio diplomático, personal que no siempre
hubo de contar con la estabilidad y permanencia burocrática, tomando en
.
f the Un1'ted States Foreing Policy. Prentice Hall.
• JuLIUS W. PRATT, A H istory o
!ne., Englewood Cliffs. N. J., p. l.

cuenta el nefasto "influyentismo" que hubo de observarse en el pasado. Actualmente, dicho personal ciertamente puede sugerir con mayor eficacia la
conducta que sea más conveniente adoptar y explicar, asimismo, el motivo
de esa conducta.
Recientemente,5 el Presidente de la República, Licenciado Luis Echeverría Alvarez, habría de dar indicaciones al Ministro de Relaciones Exteriores, en el sentido de que los embajadores mexicanos, serán, además de
los realizadores de la política internacional de México, los que impulsarán
a nuestro Comercio Exterior. En efecto, nuestro Ministro de Relaciones
Exteriores, Lic. Emilio O. Rabasa, atendiendo al plan de reorganización
acordado por nuestro Primer Mandatario, y por el propio titular de Relaciones, consistente en que las embajadas mexicanas, independientemente
de sus funciones oficiales, sean decisivas promotoras del comercio exterior
mexicano, el Ministro Rabasa ratificó ante un grupo de empresarios el
deseo del Presidente Echeverría de atender al máximo el renglón del comercio exterior y anunció que los puestos de embajadores y cónsules generales serán ocupados, preferentemente, por técnicos en Economía y Comercio.
Y fue más allá al señalar que los representantes diplomáticos procederán de
las más diversas capas sociales y serán, por tanto, el sector público, privado
y obrero.
De aquí que sea loable la expedición de la nueva Ley del Servicio Exterior, la que, dentro de nuevas y bien dispuestas normas, permite con mayor amplitud de criterio, aprovechar mejor el material humano que la propia evolución de México brinda, en mayores grados de cultura, para obtener mayor eficiencia en nuestro Servicio Exterior, el que requiere de una
selección y preparación adecuada, sin que el mero móvil político sirva para
"alejar" al candidato, o colocarlo por supuestos "méritos", lo que distorsionaría el fin del Servicio Exterior, que es servir a México en el extranjero
de la mejor manera, tomando más en cuenta la calidad y preparación del
aspirante, como así es de observarse en la Ley vigente.
El Derecho Internacional también reconoce en el Presidente el portavoz
oficial de las relaciones internacionales, tal y como así lo ordena nuestra
Constitución Política, surgiendo dos posibilidades en lo que respecta a sus
funciones en general: a) en tiempo de paz y b) el problema de la guerra.
En el primer caso que contemplamos, prácticamente no existe ningún obstáculo para la realización normal de las funciones encomendadas al Ejecutivo. El segundo es el que, por su extrema gravedad, requiere la aprobación del Congreso de la Unión para hacer la declaratoria correspondiente.
• Enero de 1971.

443

442

�Otra de las no menos importantes tareas que nuestra Constitución le
asigna al Presidente, es la de celebrar tratados, lo que así ocurre cuando
establece la legalidad de tales instrumentos internacionales en el Artículo
133 al ordenar: "Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que
emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma,
celebrados y que se celebren por el Presidente de la República con la apro-bación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión ..."
Las anteriores facultades y atribuciones que la Constitución Política le
atribuye al Primer Mandatario sobre esta materia, son consecuencia del cargo que desempeña y de que es el representante de México ante los demás
Estados, correspondiéndole la dirección de la política internacional que estime más conveniente para beneficio de México, así como el velar por sus
intereses y su dignificación, tal y como se ha dicho con anterioridad.
De la observación y estudio de la política internacional seguida por México, pueden entresacarse páginas que mucho le honran, por la visionaria
conducción de tal política en momentos ciertamente difíciles para nuestro
País. Es posible recordar el problema -superado felizmente- de la expropiación petrolera. México, como Nación débil, frente a Grandes Potencias no contó sino con el recurso de la serena y firme decisión Presidencial
' el esfuerzo de sus hábiles diplomáticos para sortear dificultades y proy con
blemas sin fin; para obtener una solución adecuada y alejar los grande:;
peligros que pusieron a México en situación comprometida.
Se complementan las facultades y atribuciones presidenciales, de acuerdo
con el precepto a estudio, cuando en su parte final, le encarga la dirección
de las actividades del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
Corresponde, por tanto, a esta Secretaría como Institución organizada
jurídica y administrativamente (Ley de Secretarías de Estado ~, la Ley, Orgánica del Servicio Exterior Mexicano), encargarse de la funcion en s1 del
Servicio Exterior, tanto en su parte de integración interna, que encabeza el
Secretario y el total de funcionarios y empleados, en los términos que la
propia Ley lo previene en su articulado subsecuente, como de la representación mexicana en el extranjero.
Tal lo dispone el artículo 3, cuyo texto dice: "La Secretaría de Relaciones Exteriores tomará las medidas necesarias a fin de que el Servicio Exterior cumpla sus funciones ajustándose a lo previsto por esta Ley y su Reglamento, los tratados y convenciones vigentes, las demás leyes y reglamentos aplicables y las normas del Derecho Internacional".
Es de observarse que en el precepto anteriormente transcrito, que se remite, por lógica jurídica, en primer término, a la Ley de Secretarías de
Estado, a la propia Ley, así como a su Reglamento que, como podremos

444

an~~r co~ posterioridad, contienen las normas específicas de organización
administrativa, tanto en lo que se refiere a las dos ramas principales de
que está compuesto nuestro Servicio Exterior, esto es, la diplomática y la
c~~sular, con sus diferentes jerarquías y calidades, como a las funciones y cond1c1ones generales a las que se ajustará el personal del Servicio, de acuerd_o con lo previsto por la Constitución (Artículos 76, fracción II y 89, fracciones II y III), en el precepto a estudio. Además, se toman en cuenta
los Tratados y Convenciones vigentes, en las cuales México se ha comprometido, ya sean de carácter bilateral o multilateral; también las demás
leyes, o sean las que necesariamente están relacionadas con el Servicio Exterior, en materia de funciones en los diferentes campos del Derecho Mexicano, como el Fiscal, el Civil, Penal, etc., y, por último, las normas del
Derecho Internacional.
Vemos que el articulado que ya hemos citado y que constituye la parte
dogmática de la Ley del Servicio Exterior vigente, se ajusta en el marco
jurídico preciso para el ejercicio de sus funciones y atribuciones; para el
logro, mantenimiento y superación de tales relaciones.
El artículo 4 determina: "La Secretaría de Relaciones Exteriores determinará el número, radicación y categoría de las misiones diplomáticas
y, en el caso de las representaciones consulares, precisará además su jurisdicción territorial".
El artículo 5 presenta nuevos aspectos, cuando en su parte relativa, dice:
"Corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores designar, adscribir y acreditar a los representantes de México ante los organismos y reuniones internacionales de carácter intergubernamental. En su caso, requerirá el concurso de otras
Secretarías, Departamentos de Estado y organismos públicos, recabará f ormalmente sus opiniones sobre los temas que hayan de tratarse y les proporcionará copia de los informes que le rindan los delegados cuyos nombramientos hayan gestionado".

Este precepto obedece también al incremento de las complicadas relaciones existentes en el mundo actual, así como a la mayor participación de
México en tales relaciones.
En el artículo 6, se establece: "Las funciones permanentes del Servicio
Exterior fuera del país serán desempeñadas por las misiones diplomáticas
y las representaciones consulares''.
Desde tiempo inmemorial los Estados han utilizado los servicios de representantes para el arreglo de los diversos negocios que necesariamente surgen de la convivencia o vida de relación, como así lo consigna la Historia
del Derecho Internacional, y ante la necesidad de crear y sostener tales relaciones se consagró la costumbre de establecer embajadas con carácter per445

�manente. Verdross 8 nos dice que el Derecho Internacional no obliga, sin
embargo, a mantener embajadas permanentes y un Estado puede hacerse
representar por un tercer Estado o relacionarse con los demás simplementt&gt;
por escrito.
Es necesario distinguir, por otra parte, entre el establecimiento de relaciones diplomáticas y el envío de misiones diplomáticas. De acuerdo con
el tratadista Cahier,7 estima que, efectivamente son dos cosas distintas. Los
Estados pueden establecer entre sí relaciones diplomáticas mediante envío
de misiones temporales o a través de la misión diplomática de un tercer
Estado sin que por ello decidan establecer una misión permanente.
En ambos casos -prosigue el autor citado--, será necesario que exista
un acuerdo de creación de la misión diplomática, que podrá adoptar la
forma de un tratado especial concluido con este fin, o constituirá parte de
un tratado más amplio destinado a regular los diferentes puntos en litigio
entre los dos Estados.
Así, en el artículo 6, quedan establecidas las dos ramas fundamentales
del Servicio Exterior, esto es, la diplomática y la consular, las que habremos
de comentar al llegar al articulado correspondiente.
El artículo 7, complementario del anterior, previene: "El Presidente de
la República podrá designar misiones diplomáticas o consulares especiales
para llevar la representación de México a actos internacionales, y podrá, asimismo, designar personas con rango diplomático en misión especial para
cumplir comisiones específicas )' transitorias".
Como se observa del precepto que antecede, se deja al Ejecutivo la facultad para designar misiones o personas con rango diplomático, que sin
tener tal carácter, en cambio, ocasionalmente, pueden tener la preparación científica o técnica, para asistir representando a nuestro País a diferentes reuniones de tal naturaleza, si bien con carácter diplomático transitorio,
de acuerdo con el propio ordenamiento. Desde luego, tales nombramientos
llevan el carácter diplomático que se especifica, en atención a que la persona a quien se le confiera la comisión representativa para participar en
tales eventos, reciba las consideraciones otorgadas a los agentes diplomáticos.
El artículo 8 está referido a: "Las misiones diplomáticas de México
se denominan Embajadas. El nombre y categorla de las acreditadas ante
organismos internacionales será determinado por la Secretarla de Relaciones
Exteriores de acuerdo con los convenios y prácticas internacionales. Las re• Al.FREO VERDROSS,
' PHILIPPE CAHIER,

Derecho Inlernacional Público. Aguilar, p. 221.

presentaciones
consulares se d enomznan
.
.
consulado
l
agencias consulares y consulados honorarios''.
s genera es, consulados,

Da~o lo explícito del artículo anterior se at
,
,
Relaciones Exteriores la disp . ºó d
'
endera por la Secretaria de
,
0S1c1 n e nuestra rep
.,
y será hecha de acuerdo con la im rtan .
resentac1on en el exterior
xico tenga relaciones diplomáti
po
c1a del Estado ante el cual Méfactor de la reciprocidad q cas y consulares, siendo muy importante el
' ue se encuentra tanto e 1
.
en las prácticas internacionales.
n os convemos como
E~ el _artículo 9, específicamente se establee . "L
,
funcionarios diplomáticos son, en orden d ecreciente
.e. deas · categonas
de los
,
.
. .
. .
¡erarquia: emba¡ad or extraordinario y plenipoten etano
ministro cons ·
·
segundo secretario y tercer s
t .'
e¡ero, primer secretario,
ecre ano.
Por lo que concierne a los funcionarios cons l
decreciente será cónsul general , l
. u ares, el orden de jerarquía
, consu conse¡ero cónsul d P .
e
segunda,
cónsul
de
tercera
có
l
d
, .
e nmera, cónsul
d
por acuerdo del Ejecutivo Federa~~ de' c;ar!a y vicecónsul. La Secretaría,
Los empleados de las Emb . d, o Cra esignar cónsules honorarios.
.
a¡a as, onsulados General
C
l d
agencias consulares tendra'n las siguientes
. .
es,· éonsu a os 'V·
denomin ·
ductores, cancilleres y emplead
. . s''
aciones: int rpretes, traos aux11tare •
En el precepto anteriormente transcrito
del Servicio Exterior Mexican
1
, s~ establece el cuadro general
.
.
o en e extranJero Prime
t
1 Se .
c10 Diplomático el cual tiene varia
.
.
ramen e, e
rv1que son estable;idas en los artículoss s::;~:::~s funciones y obligaciones
En el segundo párrafo se establ
la designaci6n de los cónsules h ece,_ por acuerdo del Ejecutivo Federal,
siendo mexicanas o no naciona~~or;:;;¡enest~ es, de_ aquellas personas que
sul honorario sin cargo al E . '
d
esempenar el puesto de c6n'
rano, toman o en cuenta s
lid d
más atributos que puedan constituir
,
u persona a y defunción en aquellos l
una garantía para el ejercicio de tal
h
ugares, en que, por determinadas circunstanc·
aya en el extranjero consulado oficial de M' .
T I f
.
~as, no
norarios ta án
·
exico.
a es unc1onar10s ho- des r . S~Jetos a las disposiciones legales inherentes para el des
empeno e su m1S1ón.
•
El artículo
artícul
. . 10 previene.. "De acuerdo con las equivalencias que fija el
o siguiente, la Secretaría de Relaciones Exteriores pued
..
a cualquiera d l
f
•
.
e comisionar
u
. '6 d. e os uncionanos del Servicio Exterior indistintamente en
na mm n iplomática o en una oficina consular''.
eqEn
. efecto,
l
. el
. ,artículo 11 establece·. "Para los ef ect os d e esta Ley las
uwa encias ¡erarquicas del personal del S ervicio
. . E xtenor
. . son las siguientes:
. .,
Ministro Consejero
Consejero

C6nsul Consejero
Cónsul de Primera

ob. cil., p. 95.

447

446

�Primer Secretario
Segundo Secretario
Tercer Secretario

Cónsul de Segunda
Cónsul de Tercera
Cónsul de Cuarta

El artículo 12 dice: "Los agregados civiles, los militares, los navales o los
aéreos y los consejeros y agregados técnicos cuyo nombramiento haya sido
gestionado por otra Secretaría o Departamento de Estado, o por un organismo público, serán acreditados por la de Relaciones Exteriores, tendrán calidad diplomática y serán asimilados al Servicio Exterior, sólo mientras dure
la Comisión que se les ha confiado. Dependerán de los jefes de miswn en
que presta sus servicios, entendiendo dicha dependencia especialmente aplicable a actos de actividad política, expresión de opiniones, declaraciones públicas en nombre propio y oficial y, por lo que toca a su trabajo técnico, se
guiarán por las instrucciones de sus mandantes, comunicadas en la forma que
establezca el Reglamento".
Respecto de las obligaciones de los funcionarios del Servicio Exterior, el
artículo 13, las enumera de la forma siguiente:
I. Representar a México en el Estado ante cuyo gobierno estén acreditados
y velar en todo momento por el prestigio de la República.
II. Dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por los tratados y convenciones vigentes, proteger los derechos y los intereses de México y de los mexicanos ante las autoridades del Estado en que
se encuentren acreditados.
III. Promover la amistad y la comprensión entre el pueblo de México
y el del país en el que presten sus servicios, dentro de un constante propósito de paz y de solidaridad humana.
IV. Mantener y promover las relaciones comerciales, culturales, científicas
y económicas entre México y el Estado en que estén acreditados.
v. Vigilar el cumplimiento de las obligaciones de c~rácter internaci~n_al,
en particular el que se refiere a los tratados y convenciones d~ que Mex,_co
sea parte, e informar oportunamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre cualquier violación que al respecto observen.
VI. Guardar discreción absoluta sobre los asuntos oficiales_ ~ue se les e~comienden O que lleguen a su conocimiento en su carácter oficial. Esta obligación subsiste aun después de abandonar el Servicio Exterior cuando se
trate de asuntos cuya divulgación pudiera de alguna manera c~usar pe~juicio a los intereses nacionales. Independientemente 1e. ~~s medidas adm~nistratiuas que se impongan a quienes violen esta prohibzcion, les serán aplicadas las sanciones que establece el artículo 211 del Código Penal para el
Distrito y Territorios Federales, aplicable en Materia Federal.
448

Los funcionarios y empleados a que se refiere el artículo 12 también estarán sujetos a esta obligación, aún después de terminar la comisión que se
les hubiere confiado.
VII. Observar las reglas sociales acostumbradas en sus respectivas categorías y acatar las indicaciones que les hagan sus jefes acerca de su conducta, a fin de mantener en el nivel que merece la dignidad de la representación que ostentan.
Importancia especial reviste también el contenido del artículo precedente,
en lo que respecta a las normas a que deben sujetarse los agentes del Servicio Exterior Mexicano, en lo que se refiere concretamente al desempeño
de sus respectivas funciones.
Efectivamente, como hemos dicho con anterioridad, la representación de
México exige que sus agentes diplomáticos y consulares satisfagan los requerimientos contenidos en este precepto, el que previene que deben "velar
en todo momento por el prestigio de la República", ubicándolos dentro de
un marco de ética, no meramente profesional, sino también moral y de cualidades personales que son las que deben caracterizar a un representante de
tal naturaleza.
Asimismo, la protección de los intereses de México y de los mexicanos,
dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como
por los Tratados y Convenciones vigentes. Es indudable que esto exige una
debida preparación, tomando en cuenta que se requieren conocimientos jurídicos especializados en materia de Derecho Internacional, con objeto de
que su actuación, no solamente resulte inoperante, sino que, además, esté
fundada en tal disciplina jurídica, así como en los tratados y convenciones.
Además, dichos agentes diplomáticos o consulares, deberán, cuando así lo
demanden las circunstancias, consultar a la Secretaría de Relaciones Exteriores para normar, tanto su criterio como su actuación, de acuerdo con lo
resuelto por ella, como así lo ordenan la Ley y el Reglamento en artículos
subsecuentes.
Se les previene a los funcionarios del Servicio Exterior de la discreción
absoluta que deben observar acerca de los asuntos oficiales que les encomienden, o bien que lleguen a su conocimiento en virtud del cargo que desempeñan. Esto resulta de lógica exigencia, tomando en cuenta la naturaleza
de los negocios en que intervienen, resultando de trascendentes consecuencias la violación a lo ordenado por la fracción que se indica.
Así, en otros países, el espionaje que opera dentro de las variadas redes
del campo diplomático, ha actuado no sin éxito, valiéndose de todos los
medios, que van desde el soborno hasta inimaginables argucias. Ciertas indiscreciones, sin llegar al extremo indicado, pueden servir y ser utilizadas
por oídos atentos a la información de los interesados. Es abundante la lite449
H29

�ratura acerca de esos casos, y en los juicios llevados a cabo en contra de tales espías, afloran las diversas técnicas y métodos para el logro de sus propósitos.
. .
Es de hacerse notar que, en el caso específico de nuestro Servicio Exterior, ha sabido guardar una actitud de celo y fidelidad que mucho lo enaltece, tanto en el pasado como en el presente.
. .
.
.,
Pero la norma que comentamos va más allá, al eXJgir que tal discrecion
subsista aún después de abandonarse el Servicio Exterior, sancionándose la
infracci6n en dos formas: a) administrativa, que puede significar desde la
admonici6n, la suspensi6n, hasta el cese o destituci6n, sin perjuicio de que,
b) penal, el infractor se haga penalmente responsable, y po~ tanto, ~creedor
a las sanciones que establece el inciso señalado. El tratadista Cah1er -ya
citado- nos recuerda que un diplomático no se improvisa.
La severidad que se aplica, también resulta de 16gica procedencia. El
daño que la Naci6n puede sufrir ante la violaci6n de lo establecido por la
fracción VI que comentamos, claramente revela que los funcionarios del
Servicio Exterior deben observar una conducta irreprochable, tanto en el
desempeño de sus funciones diplomáticas, como en su vida pri~ada y en_ lo
social. en un medio que, por sus características, naturaleza y circunstancias,
el rW:cionario diplomático o consular, debe reflejar la imagen de su país,
y tener como norma suprema, precisamente la discreci6n; esto es, aquella
conducta apegada en todo momento a normas y reglas inspiradas en una
buena educación aún en circunstancias difíciles -que es en donde se revela la verdader~ educación-, siendo la serenidad y la ponderaci6n las que
deban regir tal conducta, no sólo en actos sino t~~bién e~ _p_alabras. La
discreción, como arte de convivencia, no es de facil adq~ición. ~~ las
etapas de la cultura que el supuesto funcionario haya podido . adqum~ . en
su formación siempre será necesario el transfondo de la educación familiar,
y por much~ que hayan evolucionado los cánones diplomátic~s, d~ ayer a
hoy la discreción será siempre virtud fundamental en el funcionario encargado de la representación de un país, tal y como así lo consagra nuestra Ley del
Servicio Exterior.
.
La fracci6n VII es da obvia observancia, referida a las reglas sociales acostumbradas y el acatamiento de las indicaciones de los superiores a los subalternos.
.
El artículo 14 ordena: "Además de las que señale el artículo antenor,
son obligaciones de los jefes de misión diplomática:
,
l. Por los conductos oficiales que determine el Estado ante el ,que esten
acreditados, negociar los asuntos que les encomiende la Secretana de_ Relaciones Exteriores O aquellos que, por la naturaleza misma de sus funciones,
deben atender de conformidad con esta Ley y su Reglamento.

II. En su caso, representar a México en los organismos y reuniones internacionales de carácter irÍtergubernamental y normar su conducta dentro de
los mis":os, por la política internacional de México o por las instrucciones
que reciban de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
. III. Recla':iar, cuando proceda, las inmunidades, prerrogativas, franquicias y c~rtesias que corresponden a los funcionarios diplomáticos y consulares mexicanos, conforme ~ los tratados y prácticas internacionales y especialmente aquellas que México concede a los funcionarios diplomáticos y consulares de otros países, en el concepto de que solamente la Secretaría de Relaciones Exteriores puede renunciar a la inmunidad de jurisdicción de que
gozan esos funcionarios.
IV. Sin perjuicio de esas inmunidades y privilegios, respetar las leyes y
reg~amentos ~el Estado en el que presten sus servicios, haciendo las representaciones pertinentes cuando la aplicaci6n de esas leyes y reglamentos a los
nacionales de México signifique violación del Derecho Internacional y de
los tratados y convenciones de que ese Estado seá parte.
V. Dirigir los trabajos de la misión a su cargo y, al organizar la admi~istración de sus oficinas, velar por la eficacia en el trabajo del personal,
incluso la del personal comisionado por dependencias oficiales distintas de
la Secretaría de Relaciones Exteriores.
VI. Dirigir, dentro de su jurisdicción, la promoción del conocimiento de
la cultura mexicana y la difusión de noticias periodísticas nacionales, así como la intensificación de las relaciones entre las instituciones educativas de
nuestro país y las de aquél en que estén acreditados.
VII. Dirigir, dentro de su jurisdicci6n, la promoción de las relaciones económicas entre México y el país en que estén acreditados.
VIII. Sin perjuicio de informar cada vez que sea menester acerca de la
situaci6n política, econ6mica y social del país en que estuvieren acreditados,
enviar un informe trimestral.
IX. Con base en las actuaciones desarrolladas por el personal, informar
cada seis meses, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
X. Atender y despachar, en su caso, los asuntos consulares".
Dado lo explícito de todas y cada una de las fracciones del Artículo que
antecede, solamente cabe agregar lo que llevamos dicho acerca de la nueva
tónica impuesta a la política internacional de México, por el Presidente,
Lic. Luis Echeverría Alvarez, respecto a la preponderancia de la intensificación de las 1elaciones comerciales y econ6micas.
El Artículo 15 previene: "Además de las señaladas en el artículo 131 son
obligaciones de los jefes de representaciones consulares:
l. Fomentar, en sus respectivas jurisdicciones consulares, el intercambio
comercial con México e informar, por lo menos cada tres meses, a la Secre451

450

�taría de Relaciones Exteriores, sobre la situación económica de dicha jurisdicción, tomando particularmente en cuenta aquellos asuntos que puedan
interesar a la economía mexicana.
II. Prestar cooperación y ayuda a las misiones diplomáticas del Gobierno
de México en los países en que estuvieren comisionados.
III. Ejercer, dentro de los límites que fije el Reglamento, funciones de
oficiales del Registro Civil, en actos que conciernen a r:zexicanos. .
IV. En los términos señalados por el Reglamento, e1ercer funciones notariales en los actos y contratos celebrados en el extranjero que deban ser ejecutados en territorio mexicano. Su autoridad tendrá igual fuerza legal, en
toda la República, a la que tienen los actos de los notarios del Distrito Y
Territorios Federales.
V. Desahogar las diligencias judiciales que les encomienden los jueces de
la República.
VI. Organizar la administración de las oficinas consulares a su cargo, en
la forma que determine el Reglamento de esta Ley.
VII. Ejecutar los actos administrativos que requiera el ejercicio de sus
funciones y actuar como delegado de las dependencias del Ejecutivo Federal
en los casos previstos por las leyes o por orden expresa de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
VIII. Ejecutar los actos y desempeñar las comisiones que les encomiende
la Secretaría de Relaciones Exteriores.
IX. Informar, cada seis meses y con base en l~s actuaciones d~sarrollad~s
por el personal a sus órdenes, acerca de su aptitud, comportamiento y di-

ligencia".
.
.
Atendiendo al contenido del precepto anterior, es posible advertir la
terminación concisa de las obligaciones que competen a la representa~1on
consular destacándose, aparte de las señaladas, las de oficiales del Regi~tro
Civil, U:1es como el nacimiento, la defunción, el matrimonio de los_ mexicanos en el extranjero, etc., y las funciones notariales a que se refieren los
incisos correspondientes.
. .
El artículo 16 dice: "Queda prohibido a los funcionarios del Servicio
Exterior:
l. Intervenir en asuntos internos y de carácter po~ítico del país donde
se hallan comisionados O en los internacionales del mismo que sean ajenos
a los intereses de México.
II. Utilizar, para fines personales, el puesto qu_e. ocupen, los documentos
oficiales de que dispongan y las valijas y sellos oficiales.
III. Adquirir, sin permiso expreso de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bienes raíces en el extranjero.

?;-

452

IV. Aceptar o hacerse cargo de la representación diplomática o consular de otro país, sin autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
V. Contraer matrimonio con extranjera o extranjero, según el caso, sin
previa autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
De notoria importancia resultan las prohibiciones que establece este artículo, ya que, efectivamente es un principio reconocido por el Derecho Internacional, a partir de su establecimiento, el que los funcionarios de todo
,, el Servicio Exterior, jamás deban intervenir en asuntos internos y de carácter político del país en donde se encuentren acreditados, ya que la contravención a tal principio provoca, no solamente el disgusto y la reacción
negativa, sino que, además, el país en donde se encuentra el funcionario,
puede pedir su inmediato retiro o bien expulsarlo.
En la fracción V, es posible observar que la Ley vigente, ha modificado
su rigorismo en lo que respecta a que un funcionario del Servicio Exterior
puede contraer matrimonio con extranjera, o bien, tratándose de una fun-•
cionaria, con extranjero.
En efecto, en la anterior Ley del Servicio Exterior de 1934, en el artículo 19, referido a las prohibiciones de los funcionarios del Servicio Exterior, en la fracción VII, terminantemente prohibía: "Contraer matrimonio con mujer extranjera o que no sea mexicana de origen".
El artículo 17, por su parte, establece: "Tanto los empleados del Servicio
Exterior, como los cónsules honorarios de México, tendrán los derechos y
obligaciones que determine el Reglamento de esta Ley, sin perjuicio de los
que otras leyes establecen para todos los empleados y funcionarios de la
Federación".
Ahora llegamos al capítulo II, referido al ingreso al Servicio Exterior.
Así, el artículo 18 ordena: "El Servicio Exterior será desempeñado por
embajadores y cónsules generales que nombrará discrecionalmente el Presidente de la República, de conformidad con las fracciones JI, 111 y XVI
del artículo 89 de la Constitución, y por los funcionarios de carrera que hayan ingresado en él de acuerdo con las leyes anteriores del Servicio Exterior
y los que ingresen según las disposiciones de la presente Ley y su respectwo
Reglamento.
En lo que respecta a la primera parte de este artículo, hubimos de ver
ya con anterioridad la facultad exclusiva del Presidente de la República para la nominación de embajadores y cónsules generales, y la segunda está
referida a los funcionarios de carrera que hayan ingresado al Servicio Exterior, o sea aquellos que hubieren satisfecho los requisitos de la Ley
anterior y de su Reglamento, sujetándose los de nuevo ingreso a las disposiciones de la Ley vigente, como así habremos de ver en los próximos
artículos.

453

�El artículo 19 dice: "Para ser designado embajador o cónsul general se
requiere ser mexicano por nacimiento, estar en el goce de sus derechos civiles
y políticos, tener por lo menos 30 años de edad y reunir los méritos suficientes para el eficaz desempeño de su cargo, a juicio del Presidente de la República".
El artículo 20 estatuye: "Los nombramientos de embajadores, como jefes de misiones diplomáticas permanentes ante Estados y organismos internacionales, y los de cónsules generales, serán sometidos a la ratificación del
Senado de la República en cumplimiento de la fracción JI del artículo 76
de la Constitución, o, en su caso, de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión. Sin este requisito no podrán tomar posesión de su cargo".
El artículo 21 dice: "El Presidente de la República podrá hacer nombramientos para ocupar puestos del Servicio Exterior con rango inferior al
de embajador o cónsul general por un tiempo definido, para el desempeíío
de una tarea concreta y de una adscripción específica. Los así nombrados
no formarán parte de los cuadros permanentes del Servicio Exterior, ni en
consecuencia ocuparán las plazas que el Presupuesto de la Federación señale para el personal de carrera. Sus funcio11es concluirán automáticamente
al expirar el término por el que se extendió el nombramiento".
Artículo 22: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, a que se
refiere el Capítulo IV de la presente Ley, dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores, de las vacantes que hayan ocurrido o que
vayan a ocurrir próximamente -de Vicecónsul, Cónsul de cuarta y tercer
Secretario--, a efecto de cubrirlas mediante un concurso público general,
cuyos sinodales serán designados de las listas que proporcionen la Universidad Nacional Autónoma de México y demás institucio11es de e11señanza
superior legalmente autorizadas.
Para ello, el Secretario designará desde luego una Comisión Consultiva
de Ingreso que integrarán: como Presidente el de la Comisión de Personal
del Servicio Exterior, y los Directores de las escuelas o instituciones superiores legalmente reconocidas, que tengan establecidas las carreras de diplomacia o de relaciones internacionales. Con excepció11 de su presidente, en
ningún caso podrán formar parte de esta Comisión miembros activos del
Servicio Exterior o funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Este artículo registra innovaciones en relación con el correspondiente de
la Ley anterior. En efecto, subsiste el examen de capacidad cultural en el
aspirante, que en la anterior Ley era exclusivamente para el puesto de Vicecónsul. Examen en el cual eran requeridas las siguientes materias: Derecho
Internacional Público, Derecho Internacional Privado, Derecho Internacional, Español, dos lenguas, aparte de la anterior, Contabilidad, Mecanografía, Tratados, Legislación Nacional y Derecho Diplomático. Actualmente,

454

con tino, ,se da ingere~ci_a a la Comisión de Personal del Servicio Exterior
Y ~e amplía el reconocuruento de los grados académicos del aspirante como
as1 se contempla en el siguiente precepto.
'
Artículo 23: "La Comisión Consultiva considerará los grados académicos
otorga~os por las escuelas, institutos y universidades reconocidos por la Ley,
:oncedzen~o ~ref~rencia a _los doctorados, maestrías y licenciaturas que otor"~en las zn~tituczones dedicadas a la enseñanza de ciencias políticas y sociales, relaciones internacionales, derecho, economía y filosofía y letras, que
presenten los concursantes, apreciará los estudios que hayan hecho para obtenerlos Y, ~e acuerdo con el Reglamento de esta Ley, determinará los exámenes Y tesu que deban presentar, excepto los de dos lenguas extranjeras
que serán obligatorias para todos".
El ~~ículo 24 d_ice : "El tra~ajo de la Comisión Consultiva de Ingreso
conclutra con dos informes escntos. En el primero, destinado al Secretario
de Relaciones Exteriores, dará su opinión sobre los candidatos que se hayan
destacado más, tanto por sus estudios previos, como por los exámenes O tesis
q~e. ,hayan presentado en el concurso. En igualdad de co11diciones, la Comtsion _deber~ recom~ndar en primer lugar a los graduados en diplomacia
Y relaciones mte_rnactonales e_n las instituciones educativas de la República.
En e~ segundo mforme, destinado a la Comisión de Personal del Servicio
Exterto~, l~ Comisi6n Consultiva recomendará el mejor aprovechamiento que
a su criterio pueden tener en el trabajo de la Secretaría esos mismos candidatos aprobados".
. El Artículo 25 establece: "Además de su preparación académica, el candidato deberá llenar los siguientes requisitos:
, ~). Ser _m_exicano por nacimiento, estar en ejercicio de sus derechos poltttcos y civiles, ser menor de veinticinco años cuando sólo tenga el grado
de. b~~hiller, y de ve~ntiocho si tiene uno superior. En casos excepcionales,
a JUlcto del Secretario de Relaciones Exteriores, podrá dispensarse este requisito.
b). Comproba, buenos antecedentes y costumbres a satis/acción de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
c) . Tener la aptitud física y mental que se requiere para el desempeño
del cargo, así como los antecedentes de moralidad i1ldispensables para las
funcio1ies del Servicio Exterior.
. d) ·. No pertenecer _al ~stado eclesiástico, ni ser ministro de algún culto,
nz rmembro de orgamzact011es co11trarias a las instituciones de la República.

e). Que, en caso de ser casado, lo sea con cónyuge de nacionalidad mexicana por nacimiento o naturalizaci6n".
Artículo 26: "Todos los candidatos admitidos para cubrir las plazas vacantes sujetas a concurso recibirá11 un nombramiento provisional de vice-

455

�cónsul y no serán considerados miembros regulares del Servicio Exterior, hasta que, transcurrido un año, la Secretaría les comunique formalmente su
nombramiento definitivo. Al cumplirse este plazo, quienes ostentan los grados académicos o títulos profesionales, a que se refiere el artículo 23, pasarán
a ser Terceros Secretarios o Cónsules de Cuarta, siempre que satisfagan los
requisitos de lealtad, eficiencia y adecuada conducta".
En este precepto se advierte inicialmente el nombramiento provisional de
vicecónsul por el término de un año.
El Capítulo 111 está referido a los ascensos.
El Artículo 27 dice: "Los ascensos de vicecónsul a las categorías superiores hasta Cónsul Consejero o Ministro Consejero serán acordados por riguroso escalafón previo dictamen favorable de la Comisión de Personal del
Servicio Exterior, y teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 26".
Artículo 28: "El Secretario de Relaciones Exteriores someterá a la consideración del Presidente de la República, en ocasión de tenerse que cubrir
una vacante de embajador o de cónsul general, los nombres y los antecedentes de los funcionarios de carrera del Servicio Exterior que tengan una antigüedad de cinco años como ministros, o cónsules consejeros.
En el caso de que el Presidente de la República, en uso de las facultade~
que le confiere el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados _Unidos Mexicanos, nombre embajador o cónsul general a uno de los funcionarios a que se refiere el párrafo anterior, el funcionario as_í nombrado só! o
podrá ser privado temporal o definitivamente de sus funciones, en los_ terminas de los artículos 51, 52, 53 y 56 de la presente Ley, o cuando, i~dependientemente de su edad, tenga derecho a ser jubilado con la ca~tidad
máxima que le correspondería al cumplir los 65 años a que se refiere el
artículo 59.
Lo dispuesto en el párrafO anterior no limita en form~ ª!~una la fac~ltad
del Presidente de la República para cambiar de adscripczon al emba1ador
cónsul general como juzgue que conviene a los intereses del país".
0
escalafoAr t,1cu1o 29.. "La Comisión de Personal propondrá los ascensos
•
d
, ·
narios del Servicio Exterior ajustándose a las siguientes antigüeda es minimas que no incluyen el nombramiento provisional por un año a que se refiere el artículo 26:

a)
b)
c)
d)
e)

De dos años como vicecónsul;
De tres años como Tercer Secretario o Cónsul de Cuarta;
De tres años como Segundo Secretario o Cónsul de Tercera;
De tres años como Primer Secretario o Cónsul d_e Segunda;
De cuatro años como Consejero o Cónsul de Primera; .
f) Los casos de los Ministros Consejeros y Cónsules Conse7eros se regirán por lo dispuesto en el artículo 28".

El Artículo 30 dice: "Cumplidas, a juicio de la Comisión de Personal,
las condiciones que establece el artículo 29, fundará sus dictámenes, teniendo en
cuenta las hojas de servicio u otros documentos fehacientes, de acuerdo con
las siguientes prioridades:

l. Las pruebas de lealtad a México y de eficiencia en el servicio.
11. La conducta pública y privada.
111. Las mayores antigüedades:
a) dentro de la categoría, y
b) dentro del Servicio.
IV. La preparación intelectual comprobada por estudios hechos, artículos
u obras publicadas y títulos académicos obtenidos con posterioridad al ingreso".
Artículo 31: "La Comisión de Personal vigilará la diferencia entre la antigüedad mínima necesaria para un ascenso y el tiempo real transcurrido sin
concederlo. Cuando pase de un límite prudente, estudiará especialmente el
caso para determinar si el ascenso no ha sido concedido por un número insuficiente de plazas en la categoría correspondiente o por méritos insuficientes para desempeñar el nuevo cargo. La Comisión, en uno y otro caso,
presentará un informe especial para la decisión del Secretario de R elaciones
Exteriores, haciendo las recomendaciones que estime pertinentes".
Artículo 32: "En caso de que haya vacante en una categoría, sin que en
la inferior existan funcionarios que reúnan el requisito de la antigüedad mínima dentro de la categoría, la Comisión propondrá al Secretario de R elaciones Exteriores reducir el plazo de dicha antigüedad mínima que según el
artículo 29 sea necesaria para el ascenso".
El Capítulo IV se refiere a la Comisión de Personal del Servicio Exterior.
En el Artículo 33 se establece: "La Comisión de Personal del Servicio
Exterior, en los términos de la presente Ley y su Reglamento, someterá a la
aprobación del Secretario de Relaciones Exteriores recomendaciones para el
ascenso, traslado, disponibilidad, retiro, medidas disciplinarias y casos excepcionales de licencias y vacaciones de los miembros de carrera y de los empleados del Servicio Exterior.
Por lo que toca a los que estén prestando sus servicios en el extranjero,
la Comisión aportará datos para que la Secretaría de Hacienda fije tasas de
sobresueldo por carestía de vida, que deban ser concedidas, y someterá recomendaciones para que la Secretaría de Relaciones Exteriores determine
aquellas zonas que deban ser consideradas como insalubres, únicamente para los efectos de cómputo doble de tiempo de servicios de los funcionario.;
del Servicio Exterior, mientras duren ahí comisionados".

457
456

�Esta es una innovación introducida por la Ley vigente, la que indudablemente beneficia a los funcionarios y empleados de nuestro Servicio Exterior,
si se observa su contenido.
El artículo 34 dice: "La Comisión de Personal vigilará que el trabajo
de los empleados y funcionarios del Servicio Exterior en el extranjero y en
la Secretaría de Relaciones Exteriores se ajuste a una rotación continua.
Para tal efecto procurará que no permanezcan más de cinco años consecutivos en el extranjero ni tampoco en la Secretaría, y con ese propósito dartÍI
oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores del vencimiento
de esos plazos máximos para que éste ordene los traslados necesarios.
El Secretario de Relaciones Exteriores, tomando en cuenta las conveniencias del Servicio y oyendo la opinión del titular de la misión o dependencia
de la Secretaría, podrá por excepción prorrogar una vez, hasta por dos años,
la permanencia del funcionario o empleado en la adscripción de que se trate".
Artículo 35: "La Comisión desempeñará asimismo funciones de organización y consulta en lo relativo al ingreso al Servicio Exterior, de acuerdo
con la presente Ley y su Reglamento".
Artículo 36: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior estará formada por un presidente, que será uno de los Subsecretarios de Relaciones Exteriores, a quien suplirá en sus faltas temporales el Oficial Mayor, y por los
Directores Generales de los Servicios Diplomático y Consular y de Cuenta
y Administración. Otros directores generales concurrirán a las reuniones donde se traten casos de personal que afecten directamente al trabajo de sus
respectivas direcciones".
Artículo 37: "La Comisión de Personal podrá pedir informes verbales o
escritos a cualquier Dirección General de la Secretaría para el mejor desempeño de sus funciones y examinará las proposiciones que le hagan los
directores generales".
Artículo 38: "La Comisión de Personal formulará su propio Reglamento
interno sometiéndolo a la aprobación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
El Capítulo V habla "De los Derechos y Prestaciones que Corresponden
a los Miembros del Servicio Exterior.
El Artículo 39 ordena: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior gozarán de los siguientes derechos y prestaciones:
I . Conservar, para los efectos civiles y políticos, su residencia legal y su
domicilio en la República Mexicana.
II. Importar y exportar, libre del pago de impuestos aduanales, ms equipajes y objetos de menaje de casa cuando salgan comisionados al extranjero
o regresen al país por término de su comisión o por estar en disponibilidad.
La misma exención podrá aplicarse a los automóviles pertenecientes a los

458

expresados funcionarios y empleados de acuerdo con las normas que fije
el Reglamento de esta Ley.

III. Las autoridades competentes reconocerán la validez de Los estudios
certificados de educación primaria, secundaria, de bachillerato O sus equivalentes, curs~dos en el extranjero por los empleados, y los hijos de éstos
Y. de los funcion~rios del Servicio Exterior, observando, en su caso, lo prev1st~ en la fracción IV del articulo 31 en relación con el 34 de la Ley Orgámca de la Educación Pública.
En los casos en que no hubieren terminado en el extranjero los estudios
necesarios para obtener el diploma o el grado correspondiente, las autoridades educativas, con arreglo a las disposiciones legales invocadas, revalidarán
los mismos en forma tal que los interesados puedan proseguir en el grado
escolar equivalente del sistema educativo nacional, en la medida en que
la preparación obtenida lo permita.
I~. De todas las prestaciones que establecen la presente Ley y la Ley del
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
Un regl~":ento d~termin~rá la forma en que los funcionarios y empleados
del Servicio Exterior radicados en el extranjero recibirán aquellas prestaciones de las que, por razones de hecho, no han venido disfrutando.
V. De las vacaciones, licencias, compensaciones en los términos de la presente Ley y su Reglamento".
Artículo 40: "Los miembros del Servicio Exterior comisionados en el extranjero gozarán de 30 días de vacaciones al año.
Cuando el interesado disfrute de sus vacaciones en la República, se au.
mentará al tiempo de las mismas el necesario, a juicio de la Secretaría, para
trasladarse del país donde estuviera comisionado a la ciudad de México y regresar al lugar de su adscripción".
Artículo 41 : "La Secretaría de Relaciones Exteriores cubrirá a los miembros del Servicio Exterior el importe de Los pasajes de venida a México
y regreso a su adscripción en vacaciones, cuando no hayan podido venir al
país en tres años continuos, por causas ajenas a su voluntad.
Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán acumular vacaciones hasta por 60 días siempre que las utilicen para venir a México y
sólo en este caso tendrán derecho a que se les cubra el importe de los pasajes a que se refiere el párrafo anterior".
Artículo 42: "En los casos de enfermedad debidamente comprobada, la
Secretaría de Relaciones Exteriores podrá conceder a los miembros del Servicio Exterior licencia hasta por dos meses con goce íntegro de sueldo; dos
más con medio sueldo y dos sin sueldo.
A las mujeres se les concederán tres meses de licencia con goce íntegro
de sueldo, uno antes del alumbramiento y dos después. Igualmente la Se-

459

�cretaría podrá conceder licencias por cualquier otra causa justificada, hasta
por seis meses sin goce de sueldo".
.
Artículo 43: "Los jefes de misión y de las · representaciones consulares
0 los funcionarios encargados de las mismas podr~n conceder~ en casos ~e
urgencia comprobable y dando aviso a la Secretaria de Relac~ones Exteriores licencia económica con goce de sueldo al personal a sus ordenes, hasta
po; el término de quince días, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento. Los cónsules generales tendrán la misma facultad respecto de los
titulares o encargados de las oficinas de su jurisdicción.
Los períodos de estas licencias económicas serán 1e_ducid~s del número de
días de vacaciones a los que el miembro del Servicio tuviere derecho conforme al artículo 40".
.
Artículo 44: "La licencia económica de que deseen hacer uso los ¡efes
de misión y los cónsules generales, deberán solicitarla a la Secretaría de
Relaciones Exteriores, indicando el sitio en donde se propongan hacer riso
de la misma".
El capítulo VI se refiere a los Sueldos, Viáticos y Gastos de Representación e Instalación.
Artículo 45: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior disfrutarán de los sueldos, gastos de representación, viáticos y demás remuneraciones que se les asignen de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la
Federación.
Los gastos de orden social y de sostenimiento corres~onden a la Misió,n o,
en su caso, a la representación consular, y no a los titulares de ellas; estos,
0 los encargados de las misiones o de los consulados, darán cuenta de las
erogaciones efectuadas en los términos que determine la Secretaría de Relaciones Exteriores''.
Artículo 46: "Los funcionarios que con motivo de la ausencia del Jefe
de Misión O del Titular de un consulado queden acreditados, respectivamente, como encargados de negocios, o como enc~rgad~s de la repr_esentación consular, recibirán como sobresueldo una cantidad igual a la mitad d~
su sueldo y gastos de representación siempre que dure~ en su e~c~rgo m~s
de 30 días. a menos que otras disposiciones legales consignen condiciones mas
favorables,' en cuyo caso se aplicarán dich~ _disposici_ones".
..
Artículo 47: "Los funcionarios del Servicio Exterior, y los familiares que
dependan directamente de ellos en lo económico, tendrán derecho a ?asajes por la vía más rápida y, asimismo, derecho al transporte de _su . 1:'~,na¡e de
casa cuando sean trasladados para residir en una nueva adscripcion .
Artículo 48: "Los funcionarios o empleados del Servicio Exterior que sean
nombrados para ocupar un puesto en el extranjero, o trasladados a otro lugar, 0 llamados del extranjero a prestar sus servicios en la Secretaría, ten-

460

drán derecho a gastos de instalación que se ministrarán en la siguiente proporción, del total de sus percepciones mensuales en el extranjero:
a) El equivalente a un mes y medio, para los empleados del Servicio Ex~
terior;
b) El equivalente a un mes, para los funcionarios de la rama consular y
para los de la rama diplomática comprendidos en las categorías de tercer
secretario a ministro consejero;
e) El equivalente a medio mes, para los embajadores".
El Capítulo VII nos habla De la Separación y Disponibilidad.
El Artículo 49 dice: "Los embajadores J cónsules generales podrán ser
cambiados libremente y removidos de su puesto por el Presidente de la República salvo lo dispuesto en el artículo 28''.
Artículo 50: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán
ser removidos de sus cargos ya sea temporalmente por medio de suspensión
o en f arma definitiva por cese o destitución".
Artículo 51: "Son motivo de suspensión de empleo sin goce de sueldo
por el tiempo que fije el Reglamento:
l. Ausencia de la oficina por más de tres días hábiles, sin causa debidamente justificada.
II. Morosidad manifiesta y comprobada en el desempeño de sus obligaciones oficiales.
III. Desobediencia a las instrucciones del jefe superior.
IV. Estar sujeto a proceso penal.
V. Habitual incumplimiento de los compromisos económicos contraídos''.
Artículo 52: "Son motivo de cese a juicio de la Secretaría de Relaciones
Exteriores, y tomando en consideración los antecedentes que consten en la
hoja de servicio del interesado y las circunstancias que en cada caso concurran:
I. Desatención comprobada de las obligaciones y prohibiciones impuestas
en los artículos 13, 14, 15 y 16 de esta Ley.
II. Mala conducta pública.
III. Abandono del empleo en los términos que fija el Reglamento.
IV. Ineptitud comprobada en el desempeño de las funciones básicas de
ambas ramas del Servicio Exterior.
V. Desobediencia deliberada o reiterada a las instrucciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 53: "Son motivo de destitución:
I. Deslealtad al país o a sus instituciones.
II. Sentencia dictada en forma condenatoria por delito intencional.
III. Uso ilícito, o con fines de provecho personal, de las franquicias aduana/es, postales y de correos diplomáticos o de las inmunidades y privilegios
inherentes al cargo.

461

�IV.

.
eualquier

falt a que la Secretaría de Relaciones Exteriores califique

de extrema gravedad".
.,
d ,
d da de modo discrecional
Artículo 54: "La suspensron po ra. ser a~; :ese y la destituci6n serán
por el Secretario de Relacio~es ~xten~:;\érminos de la presente Ley pero
acordados por el propio funcionario ;;
, n el procedimiento que fije el
el interesado tendrá derecho a ser o o, segu
Reglamento".
.
.
pleados que hayan sido destituídos
l S . .
Artí.c l 55 . "Los funcionanos y em
u
o
.
á
.
h
b
para reingresar a ervic10
o cesados de sus puestos quedar n m a i'l'tados
i
Exterior".
l d d l Servicio quedarán en
Artículo 56: "Los funcionarios y emp ea ~s e
disponibilidad por un plazo máximo de tres anos:
l. A solicitud del interesado.
.
.
l em11 Por resolución del Secretario de Relaciones Extenores.
·
·os, y en su caso a oste de
La. disponibilidad da derecho a los funcionan
.
d . d para ocupar una vacan
pleados del Servicio Exten~r, a ser esina ops - ado dentro del Servicio, de
la misma categoría del último pue~~o esem en
,,
· l · que fi7a el artículo 11 ·
l
acuerdo con as equiva enctas
h
d' p 'b 'lidad de acuerdo con la
, l 57. "Para tener derec o a is om 1
,
d
Articu
. que el funcionario O emplea- o
. 1o d l• tí lo anterior es necesano
fracc16n
e ar cu
'
. . p lo menos durante cinco anos
que la soli~i~e Ehaya _prestLadod:pso::;~;~:; s:rconcederá siempre que lo per-en el Serv1c10 xtenor. a
mitan las labores del Servicio":
'b ·rd d los funcionarios y empleados del
Artículo 58: "Durante la dispom i t a , l
Si la disponibilidad es
•
p drán tener ascenso a guno.
Servicio Exterior no o
d ,
p tarse su duración para los efectos
. . d
l . t resado no po ra com u
.
d
solicita a por e m e
, d R l · es Extenores a e.
d d por la Secretana e e acwn
'
de esta Ley, y si es acor a a
d l t' lo 56 el interesado tendrá demás de la prerrogativa que conce e e ar icu f , l l s"
duraci6n para los e ectos ega e .
recho a que se compute su
. f
de los miembros de carrera del
, 1 5g "E causa de retiro orzoso
.
d
Arttcu
s plir
. los 65 anos
_ de ed ad, salvo que el Presidente. . e
. o :.
Servicio Extenor cum
.
l seguir utilizando los servicios
la República, mediante acuerdo escnto, resue va
del interesado.
•
· que deba ser re t'irado tenga derecho a pensi6n no
f
Cuando el uncwnari~
.
d l autoridad correspondiente haya
se hará efectivo el retiro _sino cua~ º,, a
acordado favorablemente. dicha pdenlsiS6n . . . Exterior que se encuentren e1I
, l 60 "Los miembros e eru1c10
l .
Arttcu o.
: l edar separados defmi
. 't.wamente del servicio por cua quier
el extran¡ero, a qu
.
e de los pasajes y del transporte de su mecausa, tendrán_ derecho al import
d acuerdo con el Reglamento de esta
. de casa siempre que lo empleen, e
na¡e
'bl' ,,
Ley, para regresar a la Repu tea .

462

El capítulo VIII se refiere a las Compensaciones y Pensiones.
Artículo 61: "Los miembros del Servicio Exterior que dejaren el servicio
por causa que no sea el cese o la destituci6n recibirán por una sola vez, como compensación por cada año de servicios, el importe correspondiente a
un mes del último sueldo que hubieren disfrutado, pudiendo acumular hasta
doce meses. Se deducirán los períodos de suspensión y de licencias, salvo las
economías que se concedan a cuenta de vacaciones.
En caso de fallecimiento la compensaci6n se entregará a los familiares que
dependieran económicamente de él, en la forma y condiciones que determine el Reglamento".
Artículo 62: "El derecho a la compensación que establece el artículo
anterior prescribe a los doce meses contados desde la fecha en que el funcionario o empleado deje de pertenecer al Servicio.

No se iniciará el cómputo de la prescripción en los casos de los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que sean comisionados en la Secretaría de Relaciones Exteriores con una categoría distinta de las que señala el artículo 9 de la presente Ley. Si, al término de su comisi6n, regresan
al Servicio Exterior, se aplicará lo dispuesto en el párrafo primero del artículo 61. De lo contrario, recibirán la cantidad a la que hubieran tenido
derecho antes de ser comisionados en dicha dependencia del Ejecutivo.
Tampoco se iniciará el cómputo de la prescripción cuando el funcionario
o empleado -previo dictamen médico- se encuentre físicamente incapacitado
para reclamarla, salvo lo dispuesto en el artículo 1166 del nuevo Código Civil para el Distrito y Territorios Federales".
Artículo 63: "Los gastos de funerales de los miembros del Servicio Exterior fallecidos en el extranjero serán por cuenta del Gobierno de los Estados
Unidos Mexicanos".
Artículo 64: "La jubilación de los miembros del Servicio Exterior que
presten sus servicios en el extranjero se basará en las disposiciones del artículo 14 de la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los
Trabajadores del Estado.

En el caso del personal que se encuentre comisionado en la Secretaría de
Relaciones Exteriores y no reciba compensación ni sobresueldo, si anteriormente prest6 sus servicios en el extranjero por lo menos durante cinco años
consecutivos, podrá acogerse al beneficio a que se refiere el párrafo anterior,
siempre que cubra las cuotas correspondientes como si estuviera comisionado
en el extranjero".
A continuación exponemos los artículos transitorios de la presente Ley.
Artículo lo. "Esta Ley entrará en vigor en la fecha de su publicación en
el 'Diario Oficial'."

463

�Artículo 2o. "Se abroga la Ley del Servicio Exterior Orgánica de los Cuerpos
Diplomático y Consular Mexicanos, de 25 de enero de 1934, y las demás disposiciones que se opongan a esta Ley''.
Artículo 3o. "Para que pueda efectuarse la asimilación de que habla el
artículo 18 será necesario que los funcionarios que hubieren ingresado al
Servicio Exterior con anterioridad a la vigilancia de esta Ley, y conforme al
artículo 80. de la Ley de 1934, comprueben, en los términos de los artículos
80. y 120. de aquella Ley, su capacidad y su competencia, presentando el
examen de las materias que fija el Reglamento de la Ley de 1934, a más
tardar un año después de la entrada en vigor del presente ordenamiento".
Artículo 4o. "Por lo que respecta a los funcionarios del Servicio Exterior
que ingresaron al Servicio de acuerdo con el artículo 80. de la Ley del 25
de enero de 1934 y no han regularizado su situación y deseen hacerlo de
acuerdo con el artículo 3o. transitorio de la presente Ley, podrán presentar
los diplomas o grados de educación primaria, secundaria, bachillerato o sus
equivalentes obtenidos en el extranjero, en cuyo caso se les aplicarán las dis-

tnen~~ prestan sus servicios en la Secretaría de Relaciones Exteriores o a los
f am1l1ares de los que hubieren fallecido si dependían económicamente de
ellos y no recibieron la compensación dentro del plazo de un año que señal
el artículo 41 de la Ley del 30 de enero de 1934".
a

posiciones del artículo 39".
Artículo So. "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que al
entrar en vigor esta Ley tuviesen ya una antigüedad mayor que la que fija
el artículo 34 en su actual adscripción podrá permanecer en ella durante dos
años más, sin perjuicio de la facultad excepcional que concede al Secretario de
Relaciones Exteriores la parte final del propio artículo".
Artículo 6o. "Los funcionarios de carrera, que hubiesen ingresado al Servicio de acuerdo con las disposiciones de leyes vigentes con anterioridad a
ésta, tendrán las mismas prerrogativas y serán en todo asimilados a los que
ingresen conforme a esta Ley, constituyendo ambos el personal de carrera
de que habla el artículo 18, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 3o.
transitorio".
Artículo 7o. "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, prevista en
el capítulo IV, quedará facultada para someter al acuerdo del Secretario
de Relaciones Exteriores todas las medidas y resoluciones que requiera la
plena aplicación de esta Ley y su Reglamento, tomando en cuenta los derechos legalmente adquiridos por el actual personal del Servicio Exterior".
Artículo So. "Las disposiciones de esta Ley que signifiquen prestaciones
económicas superiores a las que en la actualidad se conceden a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior entrarán en vigor cuando se promulgue un reglamento especial refrendado por la Secretaría de Hacienda".
Artículo 9o. "Las disposiciones de los artículos 61 y 62 de la presente Ley
se aplicarán a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que actual465

464

H30

�PROCESO HISTÓRICO DE LOS RIESGOS PROFESIONALES
JosÉ P.

SALDAÑA,

Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística.

ANTECEDENTES

Tooo CUANTO SE HAGA por evitar los riesgos profesionales -accidentes y
enfermedades provenientes del trabajo- tendrá el alto significado de una
lucha noble en pro del bienestar humano. Si hay esfuerzos bien empleados
en empresas humanitarias, los que se dedican a estos fines merecen el respeto, la ayuda y el estímulo más completos.
El tema, en términos generales, es de los que abarcan un contenido tal
de substancia jurídica, histórica y humanística, que ha merecido los honores de numerosos hombres cultos, cuyas obras significan una riqueza de
incalculable valor.
Decenas de libros circulan en el mundo llevando mensajes de gran valor
sobre el campo de la seguridad, y centenares de millares de folletos, de
artículos, de revistas especializadas difunden conocimientos, ideas, experiencias y previsiones, en un afán que ennoblece el fin que se persigue.
A sabiendas de que nada nuevo habré de exponer, doy forma a esta disertación, con la idea de que, aun en parte mínima, contribuyo a divulgar
lo que jamás acabará de difundirse.
Por lo que hace al tema considero procedente seguir el camino de la
historia. Queden en la obscuridad del tiempo las remotas épocas de las tribus,
en donde no encontramos la personalidad del patrón ni la del trabajador,
porque ambos formaban una unidad. Paso por alto también los tiempos,
largos y tediosos, de los gremios, en los que ya principiaba a perfilarse la
fisonomía jurídica del patrón, y consecuentemente la del trabajador, por
más que la estructura de los gremios, teóricamente, se basaba en la formación de grupos de trabajadores afines, jerarquizados para la mejor y más

467

�beneíiciosa producción; pero integrando una familia por el maestro, los compañeros y los aprendices, todos ellos, en la debida proporción, disfrutando
de las ganancias.
.
Desacreditados los gremios debido a los abusos progresivos de los maestros, que se convirtieron en opresores desconsiderados, se vino abajo su estructura jurídica, y con ello quedó abierto el camino para ensayar nuevos
sistemas más acordes con la justicia social.
Por supuesto que durante la vigencia del sistema gremial quedaba a la
discreción del Maestro la administración de servicios a los compañeros Y
aprendices en los casos de accidentes del trabajo y enfermedades na~rales.
Quedaba la situación tambaleante y por supuesto poco o nada efectiva.
Antes de la Revolución Francesa, que sacudió al mundo con los principios
liberales, Turgot, Ministro en el Gabinete del Rey Luis XVI, dio u~ paso
decisivo hacia la igualdad de los derechos en el ambiente del trabajo, que
posteriormente se confirmaron al triunfo de la Revolución.
Es pues, que a partir de esta etapa convulsiva, se presentan los fenómen~s
sociales cuya mayor categoría correspondía al anhelo de lograr un cambio
radical, favorable, a los trabajadores. ¿ Triunfó esta noble tendencia?
Analicemos el proceso de los acontecimientos sociales del siglo XIX, hijos legítimos de la Revolución Francesa, para encontrar la respuesta.
La secuencia de la transformación social aparece lógicamente adherida
estrechamente al avance de la industrialización. Mientras ésta permanecía
en estado incipiente, es decir, en tanto la maquinaria por sí misma no constituía una fuerza capaz de cambiar el orden establecido, el principio de la
libertad individual regía con soberana suficiencia las relaciones obreropatronales.
.
Aplicado el ambiente al punto clave de los accidentes en el trabajo,_ nos
encontramos con una situación estática, desconsoladora, por cuanto la libertad venía de hecho a constituir el más serio problema para el reconocimiento jurídico de los derechos del trabajador en la materia.
Quedaba así sujeto el trabajador a las leyes civiles, que al darle ~lena
libertad para contratar su fuerza de trabajo, al mismo tiempo lo de1aban
en el más absoluto desamparo.
Reconocido el principio de la culpa, el juego libre en la contratación significaba legalmente colocar en el mismo plano al trabajador y al ?atró~.
Teóricamente era irreprochable que así ocurriese, puesto que se rend1a pleitesía al ideal respetable de la libertad.
Ya en el terreno de los hechos, puestos frente a frente trabajador Y patrón la libertad de contratación sufría deterioros sensibles. La fuerza de
trab~jo quedaba catalogada en el renglón de las mercancías. El trabajador

468

vendía "libremente" su esfuerzo aplicado a la producción, que el patrón
"libremente" compraba.
Ahora bien, ¿ esa contratación "libre" para ambas partes correspondía a
una situación de justicia? He aquí el punto clave del problema. La realidad acusa una cruda injusticia, desde el momento en que las fuerzas de
las partes contratantes eran desiguales.
En tanto que el patrón contaba como factor favorable las alternativas del
mercado del trabajo, para el trabajador significaba una muralla difícil de
vencer. Se explica el caso al considerar que el trabajador actuaba aisladamente, puesto que la agremiación estaba prohibida, y en cambio el patrón,
en posesión de los recursos económicos, los manejaba en dirección de sus
particulares intereses.
Del contrato de trabajo, escrito o verbal, nacían los derechos y obligaciones de las partes. El trabajador se obligaba a prestar sus servicios a cambio
de un salario determinado, y el patrón se obligaba a pagarle puntualmente.
Y nada más. Durante el siglo pasado eran desconocidas las "prestaciones",
tan usuales en los tiempos actuales, prestaciones que tienen el carácter de
complementarias del salario como: premios por producción, puntualidad, calidad; días de descanso pagados; aumento en vacaciones; despensas familiares; cajas de ahorros; transportes, etc., etc.
El Código Civil vagamente se ocupaba del contrato de trabajo, y respetando la "libertad" de las partes dejaba en el aire al trabajador. De
esta suerte en el capítulo de los riesgos profesionales tímidamente trataba
de los accidentes del trabajo. Como punto capital se establecía el principio
de la "culpa" que consistía, en última instancia, en la obligación de indemnizar al trabajador accidentado cuando por culpa del patrón se hubiese
realizado el accidente.
Aquí nacía el intríngulis. Para que las autoridades, es decir, los jueces
del ramo civil, resolvieran favorablemente la demanda del trabajador accidentado o en caso de muerte, la de sus herederos, era indispensable que se
probara la culpa del patrón, extremo por demás difícil.
¿ Cómo probar que el patrón intencionalmente mantenía en servicio maquinaria defectuosa? ¿ Cómo demostrar que, precisamente, por la mala condición de la maquinaria había sucedido el accidente, y no por descuido
o negligencia del trabajador?
La defensa del patrón resultaba cómoda. Bien poco tenía que hacer,
ya que la carga de la prueba correspondía al trabajador. Pero además pesaba sobre él la dificultad, muchas veces insuperable, para sufragar los
gastos del juicio. Resultaba así desigual la contienda. La balanza de la justicia se inclinaba del lado del patrón, desde la letra y espíritu de la ley hasta
su aplicación.

469

�•
EN PLENA BATALLA IDEOLÓGICA

A medida que la maquinaria fue constituyendo un riesgo inminente, la
sociedad contempló un panorama desquiciante. Se formó una psicosis del
riesgo con marcadas tendencias a corregir lo que dio en llamarse los in/ortunios del trabajo. No era ya simplemente el clamor de los trabajadores
lo que sacudía la conciencia de la sociedad, sino también el espíritu de los
juristas y la responsabilidad de los gobernantes.
Para los trabajadores la situación se hacía cada vez más penosa, dado
el ambiente que privaba de acuerdo con las doctrinas liberales en materia
económica-social. Con sus propios recursos, aislados, a pesar del trabajo en
común, no podrían presentar una fuerza capaz de ser oída, pues hemos de
recordar que hasta fines del siglo pasado se permitió legalmente la organización de los trabajadores en sindicatos profesionales. Tal ambiente privaba en Europa como en los Estados Unidos del Norte y el resto del mundo.
La doctrina de la responsabilidad civil, como queda dicho, no obligaba
a la reparación de los accidentes del trabajo o de las enfermedades profesionales. En los contratos de trabajo no se consignaba carga alguna en
contra del empresario por los riesgos a que estaba expuesto el trabajador en
el desempeño de sus labores. Consecuentemente no existía la obligación del
empresario para otorgar indemnizaciones, salvo en el caso, más teórico que
práctico, de la "culpa".
Con tales disposiciones legales, provenientes de la doctrina liberal, a nombre de la libertad se oprimía al débil. Poseía el derecho de trabajar o no, y
con él nacía la responsabilidad de sus propios actos, lo que significaba entrar al laberinto de su ruina.
En largo y penoso peregrinar jugaron importante papel el egoísmo de los
empresarios, y el pensamiento jurista de los grandes pensadores. Los primeros no consideraban justo tener que pagar por los accidentes o enfermedades profesionales de los trabajadores, juzgando que el riesgo que afrontaban era parte integrante, inseparable de su aportación en el desempeño
de sus labores. Los segundos, aferrados a los principios del Derecho Romano y familiarizados con los Códigos Civiles, que les habían servido de
norma durante decenios de años, o que en su elaboración habían ellos mismos colaborado, no se atrevían a destruir o minar un edificio jurídico de
tanto arraigo, aparte de que, en su fuero interno, comulgaban con tan injusta doctrina.
El rigor de esta situación legal, imperante en todos los países industrializados y prolongada por largos años, hizo que se pensara por obreros, ju-

ristas y gobiernos, en la necesidad de encontrar la fórmula para cambiar
la fisonomía de los infortunios del trabajo.
El individualismo surgido al triunfo de la Revolución Francesa, alma de
la doctrina liberal, justificaba el desamparo del obrero en el caso de los
riesgos profesionales, tomando en cuenta que al celebrar el contrato de trabajo admitía tácita o expresamente las consecuencias de sus actos. Es decir, si sus actividades en el trabajo implicaban riesgos, debía asumirlos con
todas sus consecuencias.
Tal era el precio que pagaban los trabajadores a cambio de una libertad
irrestricta, que si en _el panorama estrictamente político-electoral significaba la
base de la democracia, en lo económico no tenía justificación alguna, salvo el
fan~sma del respeto a ~a Rev~lución. Constituía un tabú la "libertad" provemente del costo de vidas e intereses sacrificados a su nombre.
Pero los tiempos habían cambiado. La pequeña industria se transformaba en grande, y la maquinaria, antes de modestas proporciones casi inofen.
,
'
siva, se convertta en complicada y peligrosa. Los accidentes aumentaban
con creciente alarma de la población. No eran ya las simples contusiones
o pequeñas heridas, sino las pérdidas de manos, brazos, piernas, ojos, y aun
la inmolación de la vida.
Había imperativa necesidad de acabar con el tabú, había que abrir nuevos horizontes en las conciencias. Se imponía destruir una leyenda aparentemente hermosa, para dar paso a una realidad que llevaba en las entrañas
el espíritu humanista, que clamaba justicia.
. Encontr~os pues en el viejo mundo una profunda preocupación para
fmes del siglo pasado, preocupación en el orden de la justicia social, comprobándose q~e lo que fue bueno ayer, no lo es hoy y lo que hoy conceptuamos como Justo, no resulta así en el continuo devenir, que significa constante transformación en la vida del hombre y de los pueblos.
Las ideas juristas de Europa tenían una gran resonancia en el resto del
mundo, tomándose a Francia como arquetipo, y en esta ocasión también
se le siguieron los pasos, no porque fuese la que llevara la delantera, ya
que con anterioridad Alemania, Bélgica e Inglaterra estructuraron las reformas sino porque en Francia se habían discutido con ardor las nuevas
manifestaciones sociales, trascendiendo a los demás países.
En su magnífica obra Derecho Mexicano del Trabajo dice el Maestro
Mario de la Cueva:
'

. La máquina y la fábrica precipitaron el problema, al igual que hicieron con todos los asuntos obreros: La sociedad contempló con espanto las consecuencias que producían la máquina y las fábricas en
la salud y en la vida de los trabajadores; se busc6 una explicaci6n y

471
470

�solamente se encontró una causa misteriosa, llamada máquina y fábrica,
o industrialismo, cuyas consecuencias se desconocían en el pasado; en
la máquina y en la fábrica debía radicar la frecuencia de los accidentes. Por otra parte, la ayuda que se impartió en el pasado a las víctimas
era insuficiente y en todo caso, el problema que hasta entonces era
normal, pretendió devenir jurídico.
Las nuevas ideas sociales y jurídicas reclamaron la solución del problema: era urgente, en primer término, observar, en la instalación de
las máquinas y de las fábricas, las mejores medidas de seguridad, para
evitar la frecuencia de los accidentes y con el tiempo, las disposiciones
legales encaminadas a obtener ese resultado se denominaron Legislación para la Prevención de los Infortunios del Trabajo. Pero no era
bastante, porque en las fábricas más cuidadosamente instaladas se continuaban produciendo accidentes, cuya causa era siempre la misma,
la máquina y la fábrica: el derecho del trabajo no podía ser indiferente:
nacido este estatuto para resolver integralmente el problema de la
satisfacción de las necesidades del trabajador, dio cuerpo a la parte más
bella de la previsión social y al preguntarse los juristas quién debía reportar los efectos de la máquina en la salud y en la vida de los hombres, surgió el problema de la reparación de los infortunios del trabajo.

El 9 de abril de 1898 se expidió en Francia la Ley sobre Riesgos Profesionales, la que configuraba una situación legal distinta fundamentalmente
de la que existía en la materia. No era necesaria prueba alguna sobre la
responsabilidad patronal cuando acaeciese un riesgo en la persona del trabajador. Sería suficiente la causal del daño para que se produjese de inmediato la obligación del patrón de resarcir los perjuicios causados al trabajador mediante las atenciones hospitalarias, medicinales, médicas y de subsidios.
Así se transformó un derecho consuetudinario, que sostenía el libre albedrío y la libre contratación, por un derecho social que implicaba el reconocimiento de la persona humana, con la obligación de la industria de pagar

el principi~ específico de la responsabilidad de la industria, como una
consecuencia del llamado riesgo profesional.
. Debe reconocerse, desde luego, que la expresión "riesgo profesional"
ti~ne,_ a este respecto, una acepción muy distinta de la verdadera y origmarza. E~ efecto se . ha entendido por riesgo profesional aquel que
un determz~ado traba10 o clase de trabajo engendra fatalmente, para
el que lo e!ecuta, con ma~or o menor peligro para la vida O salud, sea
por lo nocivo de la materza que elabora; sea por lo insalubre del lugar
do~de trabaja o por el peligro constante que el manejo de las máqui_nas o aparatos entraña, etc. Así entendido el riesgo profesional se
refiere al obrero, pues él es quien sufre esas consecuencias del trabajo
'.Y no e~ patrón, en el concepto que le da la nueva doctrina y la [e;
de accidentes del trabajo.
~l prin~ipio del riesgo profesional es soportado, por consiguiente, por
la mdust~ia, co_n prescindencia de la culpa de responsabilidad patronal
del ~atron. Biel~a le llama por ello riesgo económico industrial, porque el so!~rta solo . ~as cons~cuencias económicas, en compensación de
los beneficios tambzen economicos que le aporta la industria.
Sachet también recalca esta idea: "Un accidente cuya causa es impersonal, no puede en justicia, ser dejado o puesto a la carga de una
persona, sea _el obrero o el patrón. Producido por la empresa O por
una explotación él debe, en definitiva, recaer sobre ellas".
Es, pues, la industria quien debe indemnizar los accidentes sufridos
en el tr~~ajo por los. obreros, como carga con los demás gastos de la
explotaczon, por lo mismo que ella produce beneficios.
. Ahora bien: ya hemos dicho que los accidentes del trabajo no se originan todos por culpa del patrón; tal vez constituyen la minoría. Las
causas de los accidentes, según los autores, puede ser: culpa del patrón
culpa del obrero, caso fortuito, fuerza mayor, un hecho desconocido"~

las consecuencias de los riesgos profesionales.
Por su parte el tratadista argentino Lic. Juan D. Pozzo, en su obra Derecho
del Trabajo, define la teoría del riesgo profesional en los siguientes términos:

Queda así ,estructur~da la nueva doctrina sobre el riesgo profesional, que
n~ acepta mas excepciones que la "intencional", por embriaguez O por accion de algún narcótico, por riña o intento de suicidio, o por fuerza mayor.
En todos los casos de excepción se requiere de pruebas fehacientes que
de~uestren_ en_ ~orma clara y precisa su existencia, ya que, en principio, todo
accidente s1grufica responsabilidad patronal.

La teoría del riesgo profesional tiene por fin también la responsabilidad objetiva, pero no busca su apoyo en las disposiciones del derecho
civil, como las otras teorías que hemos examinado. Limitada únicamente a los accidentes ocurridos a los obreros en el trabajo, consagra

La cl~rin~a de la ley francesa resonó en el mundo entero. Despertaban
las ~onciencias c~ntemplando un nuevo panorama. No en vano había transcurrido todo el ~1glo XIX en tensión permanente, y por algo la sociedad en
general, c~nmovida por la repetición de las tragedias producidas por los riesgos profesionales, clamaba por una nueva tónica capaz de acabar con los

472

473

�infortunios del trabajo. Esa campanada angustiosa operó la transformación
del derecho; pero antes cambió radicalmente la mentalidad de los juristas
y de los patrones. Principió así una nueva vida en la generación obrera,
con base en el reconocimiento pleno de su personalidad humana. Se daba
fin al concepto de que el trabajo equivalía a una mercancía.

•
PRIMER PASO EN FIRME EN NUEVO LEÓN

No podía quedar México al margen de un acontecimiento de tanta trascendencia por más que, a fines del siglo pasado la industria en nuestro país
era incipiente, es decir, no presentaba para el trabajador los peligros a que
estaba sujeto en Europa y en los Estados Unidos con motivo de la maquinización. De todas maneras las inquietudes de los trabajadores y de los juristas
fueron formando ambiente en el sentido de realizar reformas legales en términos más justos.
Y correspondió al Estado de Nuevo León dar el primer paso en la República en ese sentido. Siendo Gobernador del Estado el Gral. don Bernardo
Reyes se promulgó con fecha 9 de noviembre de 1906, la Ley de Accidentes
del Trabajo.
Para esa época existían ya empresas que usaban maquinaria como la Cervecería Cuauhtémoc, S. A., la Vidriera Monterrey, S. A., la Cía. Fundidora
de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., la Cía. Minera Peñoles, S. A., la
American Smelting Refining &amp; Co., S. A. y las de Hilados y Tejidos, La
Fama, La Leona y El Porvenir, lo que significaba el hecho innegable de que
algunos miles de trabajadores estaban expuestos a los riesgos profesionales.
El General Reyes comisionó a los Diputados del Congreso Local, licenciados don Virgilio Gana y don Crispiniano Madrigal, para que estudiasen
la situación y propusieran un proyecto de Ley sobre accidentes del trabajo.
Aun cuando la iniciativa de Ley escrita por los juristas Garza y Madrigal
es algo extensa, vale la pena incluir los preceptos enunciativos de la nueva
doctrina que contiene la Exposición, de la que hacen un brillante análisis.
Veamos:
Exposición. lo. La atribución de responsabilidad civil a los patrones
o dueños de empresas industriales por accidentes del trabajo, es una
creación jurídica nueva. Está basada en un concepto enteramente distinto del que funda la establecida como consecuencia de un hecho u
omisión contrarios a una ley penal, pues esta última no se aplica, co-

474

mo es natural, al hech~ _propio de la persona que sufre el accidente
Los c~sos de responsabilidad civil prefijados por el Código Penal e~
su. a~ticulo 305, aunque existen independientes de la res
..
criminal, según el artículo 306 del mismo Código tienen polns~bilida~
gen e
· f
•,
,
exc usivo on,n _una i~ raccion de la Ley, en tanto que, por equidad razones
~conomico-s~ciales de. vari~ naturaleza, el movimiento indusirial moe;no_ ;quze_re ~~ existencia de disposiciones especiales para proveer
~ al m /mn1;acwn del operario perjudicado por un suceso imprevisto
i~ua an o as~, en cuanto cabe, la cooperación de los dos elementos d;
riqueza: capital y trabajo.
_20. A~~ no se encontraba la fórmula jurídica cuando a la Econo
mia Politica establecía el principio "Todo industrial -de/ C bd
debe ha
f'
za o enc~r igurar en sus cuentas anuales, el uso indispensable de su;
construccwnes
·
d e sus utiles,
, .
.
, de sus m a'q umas,
en una palabra el in
ventan~ de su capital muerto; y para hacer frente a esos g:Stos re:
serva cierta suma. Con más razón debe hacerlo de la mism
or lo qu
·
l
..
a manera
a os auxiliares vivos de su in d ustria
. y, por su
Pr p. . t e concierne
'
l
. p ara comP
p o io tnl eres, ca cular sobre su renta las reservas necesarias
en:alrs'~ uso de esas fuerzas vivas y los accidentes que puedan sobre
venir e .
-

3o. ~sí~ ~sa c~nsecuencia se deducía de consideraciones de equidad
y de Justicia dsocial. . En presencia
de las transform acwnes
.
.
.
progresivas
Y_ constantes e_ la industria, el operario actual está sujeto a múlti les
riesgos, y el accidente contemporáneo difiere notablemente del anti:uo
Las f orm~ nuev~ de producción, las grandes fuerzas cuya energía s;
ha
moderna' la electricidad, el vapor, convierten
.
z tapropiado
ll
l la, industria
•
e a _er y a f abnca en sitios peligrosos, de amenaza perpetua para el
traba1ador, cuyo menor movimiento o más ligero descuido pueden
caus; de un desastre. Además, con la rapidez del trabajo y con la
tum re que acaba por disminuir las precauciones, el operario llega
a ser menos apto para evitar el peligro a que continuamente está expuesto.
De tal
, ni. el ob rero son responsab
. estado de cosas ni el p atron
les: es p~culzar a la industria misma, y de ahí que la reparación, -aunque
,
m. contingente
d
'd dy parcial del daño causado-' d eba cargarse, en termos e equi a , a la empresa que asocia a los dos elementos

c::~

.;°·

A un medio nuevo es, pues, preciso adaptar una nueva. le isla
~,ion . y esto se hizo, principalmente en Europa, con las leyes ;obr~
Accidentes de! Trabajo", pero reposando sobre otras bases que las de
las leye~ anteriores ~ue más podían aproximarse a resolver la cuestión
de equidad. Conocida y consentida la obligación de reparar el d ~
en el campo de la doctrina y de la jurisprudencia surgieron tres ~:;~

475

�trinas que se dividían la razón de ser de las decisiones de los Tribunales: l. La de la responsabilidad del patrón proveniente de delito o
cuasidelito (llamado impropiamente en nuestro Código delito de culpa). JI. La de responsabilidad contractual; y 111. La de responsabilidad surgida de disposiciones terminantes de la ley.
5o. Fácil es notar que ninguna de estas teorías satisfacía al completo
funcionamiento del nuevo órgano jurídico. Conforme a la primera,
la acción del obrero que, víctima de un accidente, quería obtener una
indemnización pecuniaria debía fundarse en el hecho u omisión delictuosos del patrón, intencionales o de culpa; y tal acción traía como
consecuencias: que el demandante debería probar la falta del empresario o de su representante en la dirección del trabajo, y que el obrero
era responsable del caso fortuito o de fuerza mayor y de su propia culpa aun leve. En la segunda se hacía una interpretación ampliativa de
las disposiciones generales sobre contratos, y se decía: si los contratos
legalmente celebrados obligan no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino a todas las consecuencias, que, según su naturaleza son con/ormes a la buena fe, al uso o a la ley ( Artículo 1,217 de
nuestro Código Civil) es lógico suponer que en el contrato de prestación de servicios el empresario se ha obligado implícitamente a tomar
todas las medidas necesarias para la seguridad de sus obreros, y si falta
a esta condición será por ello responsable. Pero esta doctrina tropieza
con importantes objeciones relativas a que falsea el espíritu del contrato, estableciendo una forma absoluta de responsabilidad no prevista,
y esto por medio de una presunción; estando además limitada la obligación de garantía por la prueba de las medidas más o menos eficaces
tomadas por el patrón, o del caso fortuito; siendo que la gran mayoría
de los accidentes dependen de caso fortuito. Según la tercera teoría
cuando se causa un daño real y verdaderamente por una cosa nuestra,
estamos siempre y necesariamente obligados a repararla, aun cuando
no se nos inculpe por ningún acto ilícito u omisión culpable, porque
nuestra responsabilidad tiene su origen, no en una falta proveniente
de delito o contrato, sino en la ley misma. En nuestro Código Penal
existe la ley a que se refieren los autores de esta última teoría si bien
modificada por el requisito de la culpa en el dueño de la cosa, aunque impone a éste la prueba de no culpabilidad ( Artículo 323 del Código Penal). Mas la Ley, así fundada sería de aplicación estrecha, como lo ha sido la doctrina ante los tribunales que se mostraron siempre vacilantes. Supone un funcionamiento activo especial a la máquina
o al desarrollo de fuerza, y deja fuera un gran número de detalles industriales.

476

6o.. Separándose de esas ideas, todas las leyes sobre accidentes del
traba1o, han adoptado como principio generador de sus disposiciones
lo que se llama: el. riesgo profesional, que se define: "El riesgo inhe~
rente a una pro/esión o trabajo determinados independientemente de
la falt~ del patrón o del obrero". Teóricamente el principio descansa
en la idea -susceptible de recibir las más diversas aplicaciones- de
que: "todo accidente, hec~a abstracción de sus causas posibles y si: toma~ en cuenta sus modalidades, por la sola circunstancia de que se relaciona con una operación de trabajo, asegura a la víctima el derecho
de obtener una indemnización".
. 7o. Va de por sí, que la aplicación de este principio se limita a
ciertas _categorías de obreros donde el riesgo es más inminente O menos -~vita~le. Así, lo_ han consignado las Naciones Europeas con exce~cz~n. solo de Belgzca que no teniendo ley especial, aplica al caso los
~rincipi~s ~~nerales de derecho, y Suiza, que impone la obligación de
md~mnzzaczon pero con la excepción de probar que el accidente ha
tenido por causa la fuerza mayor o la propia falta de la víctima. En
est_o ~e. separa del riesgo profesional; pero con una contradicción de
prmc~pio, se funda en éste para ciertos casos, aun dándole una mayor
amplitud que las otras l~g_islaciones, pues hace responsable al patrón de
enferm~dades graves originadas por el ejercicio de industrias en que
se_ marupulan o producen plomo, mercurio, arsénico, fósforo, gases irrespirables Y otros: Por lo demás, todas esas leyes tienen por su idéntica
n~tur_aleza Y_ ob1eto rasgos comunes: limitación del monto de las indemmz~cio~es; institución de un procedimiento rápido y poco expansivo;
atribución de garantías especiales a los créditos de las víctimas
Bo. Estableciend~ el principio de que todo accidente por sólo ·el hecho ~e esta~ re~~czonado con una operación de trabajo dá derecho a
~n~ mdemnzzacio~, la_ ley deberá determinar desde luego la extensión y
limites de su aplicación y enumerar las excepciones, CU)'ll prueba estará a cargo ~e la. ~arte exonerada por el hecho que constituye la del ensa, Y esas dispos1ct~nes deberán ser consecuentes con el principio ftmdamental. Para precisar la esfera de acción de esta ley, hay que consid~r~r como concurrentes a estas cuatro condiciones: Jo. que haya una
v1ctim,a _que tenga la calidad de obrero o empleado; 2o. que el obrero
shea vzctbzma d~ un acontecimiento calificado como accidente; 30_ que
ay~ so revenido el accidente por el hecho mismo del trabajo O con
motivo de él y 4o. que haya un patrón legalmente responsable.
El General Reyes examinó cuidadosamente el proyecto de la ley, y encontrándolo adecuado a sus propósitos lo envió a la Cámara Local de Di-

477

�.,
1 as6 a la Comisi6n de Puntos Constituputados, la que en ses1on plen~ o p d
1 s Licenciados Pedro Benítez
. l ·6n la que integra a por o
d
L
cionales y cgis aci
'
.•:
u dictamen favorecien o
.
Enrique Ballesteros, em1ueron s
Leal, A. Larugue y
L
E tre otros valiosos argumentos exprela aprobación del proyecto de ey. n
saron:

. . .
la indemnizaci6n a cargo de la emLos señores mictadores pon~n
l
t s de capital 'Y trabajo que
d
ella
reune
los e emen o
presa por raz6n e que
, .
•gen del daño eventual; en
·d
l f n6meno economico, on
.
forman um os e e elo general en los de mas' esenciales de la iniciativa,
este punto como n
l
, d nde ya esta materia se halla
siguen a los legisladores de os ~;.ises ; puesto que la empresa es la
dentro del campo de la ley posbt waf.. . d l obrero la Comisi6n en. .
d· t
te el ene icto e
,
que recibe mme ta amen d
b ·¿
su cargo la indemnizaci6n.
cuentra justificado que que e tam t n a
El artículo 1o. de la ley establece:

El propietario de alguna empresa de las que se enumeran ena esta
sus
bl . ·1 nte de los accidentes que ocurran
Ley, será responsa _e cwt ;e p -o de su trabajo o con ocasi6n de
empleados y operarios en esem e11
éste.
· l accidentes
No dan origen de responsabilidad civil del empresarto os
ue se deban a alguna de estas causas:
q
t la industria de que se trate.
l. Fuerza mayor, ex rana a
d la víctima.
II Negligencia inexcusable o culpa grave e
d 1n: lntenci6n del empleado u operario, de causarse ano.
.
arte relacionada con negligencia inexcusable
Por lo que se ref1e~e .ª la p d I propósito del mismo operario de causarse
d' .
0 culpa grave de la v1cuma, o e
.. 1os termmos
, ·
de responsabilidad el artículo 2o. que ice·
daño, f1Ja

.
,
ndido en la primera parte del arTodo accidente se estimara comp;e alguna de las circunstancias mentículo anterior, mientras no se pru~ e
,
. das en la parte final del mismo articulo.
ciona
L 6 se adelantó más de diez años a
Fue así como el Estado de. Nu~,vo e n 17 la ue en su artículo 123,
la promulgación de la Const1t~c1on dte 'nlf9orm'aríanq la' Ley Federal del Trad I b
que postenonnen e 1
co~pren le as'tu~espreciso de los riesgos profesionales, que aparece con un
baJO y e cap1 o
.
rigor jurídico más apropiado.
d' . d I Ley Dos siPara el General Reyes no fue cosa fácil la expe 1c16n e a
.
478

tuaciones se presentaban contrarias: una, la de los amigos -industriales v
abogados-, a quienes les parecía más cómodo dejar las cosas como estaban,
pues una novedad de esta naturaleza podía sembrar desconfianza en donde, precisamente con base en la confianza, se habían hecho cuantiosas inversiones. La otra situación más poderosa, surgía en el fuero interno del
General Reyes. Si había sido el paladín de la industrialización, si el Estado
reclamaba imperativamente un medio sólido y permanente para su progreso,
dado que ni la agricultura, ni la ganadería, ni aun la minería, eran renglones
capaces de un desarrollo económico apreciable ¿ cómo, él mismo se preguntaba, exponía sus planes a un fracaso?
La decisión definitiva no fue cuestión de una corazonada, ni tampoco de
un juego de azar: se resolvió después de estudios meditados en los que, puestos frente a frente los intereses particulares y los de la sociedad, triunfaron éstos.
Resultarían mezquinos por deshumanizados los industriales que vieran un
peligro en la reparación de los perjuicios sufridos por los obreros a causa
de los accidentes del trabajo. Y si la calidad de los inversionistas llegaba al
extremo de apreciar más sus intereses que la vida de sus trabajadores, no
valía la pena retener a tales elementos. La disyuntiva se presentaba clara,
precisa, frente a dos caminos: actuar, lo que significaba la presencia de dificultades, o esperar con los brazos cruzados a que el tiempo se encargara
de la solución del problema, lo que por lo pronto al menos, no cambiaba
la fisonomía del ambiente.

Se puso manos a la obra prefiriendo la lucha, signo en el caso de progreso, que la quietud, signo de cobardía y de atraso.
Puede argilirse que esta Ley adolece de grandes defectos, especialmente para su ejecución.
En efecto, establece el procedimiento judicial, mediante demanda, para
que sea el Juez de Letras de la Fracción Judicial correspondiente, quien
resuelva de la procedencia o no de la indemnización, y deja aun abierto
el camino para que la parte inconforme acuda en segunda instancia ante el
Tribunal de Justicia del Estado.
Tal procedimiento es determinante de una lenta y negativa protección del
trabajador. Puede alegarse también lo precario de las indemnizaciones; pero a quienes hagan hincapié en las deficiencias de la Ley habría que invitarlos
a colocarse en la época de su expedición.
Gran mérito merecen el General Reyes y los Diputados, si se toma en
cuenta el perfecto conocimiento que tenían de la materia. Citan a los principales tratadistas, que definían la responsabilidad del patrón, quien debía
"por su propio interés, calcular sobre su renta las reservas necesarias para
479

�compensar el uso de las fuerzas vivas y los accidentes que puedan sobrevenirles".
En la misma forma analizan las diversas leyes europeas y reconocen, sin
regateos, lo que, casi en los mismos términos, establecen como concepto jurídico de los accidentes el trabajo, y la responsabilidad patronal. Puede
ello concretarse en la definición, expresada en la exposición de motivos de
la Ley así: "todo accidente, hecha abstracción de sus causas posibles Y sin
tener en cuenta sus modalidades, por la sola circunstancia de que se relacione con una operación de trabajo, asegura a la víctima el derecho de
obtener una indemnización".
Aceptado el principio del riesgo y la responsabilidad patronal se presentaban a la consideración del General Reyes y de los legisladores la forma y los
términos de las indemnizaciones. Como base se tuvo en cuenta el salario
y el monto mereció esta especial mención: "Al determinar el monto de las
indemnizaciones, nuestra Ley debe separarse, en modo notable, de lo que
para casos idénticos prescriben las leyes europeas, pues entre nosotros la industria es naciente, y al regular, por un principio de equidad, el daño causado hay que adoptar un temperamento medio entre ese principio y el de
no hnponer cargas pesadas al apenas iniciado desarrollo de la industria".
La Ley fue producto de un estudio concienzudo y de una bien determinada decisión humana. Con todas sus deficiencias es indiscutible el mérito
del General Reyes y de los legisladores nuevoleoneses, que adelantándose a
su tiempo, encendieron una antorcha como signo luminoso de los principios
sociales que más tarde haría efectivos la Revolución.

•
RECONOCIMIENTO NACIONAL DEL PROBLEMA

Diez años después llegamos a la culminación de los anhelos proletarios
en la materia mediante la Constitución de 1917. Debemos admirar la previsión de los ~onstituyentes al comprender en el artículo 123 las bases fijas
y concretas que se incluyeron sobre los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, así como sobre seguridad e higiene. Todo ello quedó
comprendido en las fracciones XIV y XV que literalmente dicen:

XIV. Los empresarios serán responsables de los accidentes del trabajo y de las enfermedades profesionales de los trabajadores, sufridas
con motivo o en ejercicio de la profesión o trabajo que ejecuten; por
lo tanto, los patronos deberán pagar la indemnización correspondiente,

480

según. que haya traído como consecuencia la muerte o simplemente incapacidad temporal o permanente para trabajar, de acuerdo con lo
que las leyes determinen. Esta responsabilidad subsistirá aun en el caso
de que el patrono contrate el trabajo por un intermediario.
XV. El patrono estará obligado a observar en la instalación de sus
establecimientos, _los preceptos legales sobre higiene y salubridad y a
adoptar las medidas adecuadas para prevenir accidentes en el uso de
la_s máquinas, instrumentos y materiales de trabajo, así como a organizar de tal manera el trabajo que resulte, para la salud y la vida de
los trabajadores la mayor garantía compatible con la naturaleza de la
negociación, bajo las penas que al efecto establezcan las leyes.

Vale la ~ena detenernos unos momentos en lo que significó, para el Congreso Constituyente del 17, la redacción del artículo 123, que trata sobre los
prob_lemas del trabajo, en los aspectos individuales, colectivos, sociales y económicos.
Al presentarse a discusión el artículo 5o. del proyecto de constitución, que
comprendía los ?ere~hos individuales y lo relacionado con el trabajo, se dio
lugar a largas discusiones, pues había un interés, que bien puede calificarse
~e desbordado, por incorporar a la Constitución preceptos claros, substant'.vos, sobre_ los derechos del trabajo, acordándose, después de largas oiscus10nes que ilustraron el problema, separar lo relacionado al trabajo para que
se formulara un artículo especial, que sirviera de base firme para una futura
legislación en la materia.
Con motivo de este acuerdo varios Diputados efectuaron continuas reuniones en la _Oficina del Diputado Ing. Pastor Rouaix cambiando impresiones
hasta formalizar un anteproyecto que entregaron a la comisión encargada de
formular el proyecto definitivo que había de presentarse a la Asamblea.
. ,Estamos en el año de 191 7, a la distancia de once años de la promulgacion en Nuevo León de la Ley sobre Accidentes del Trabajo. Consecuentemente el material informativo de que disponían los Constituyentes además
de ser más abundante, contenía el valor inestimable de la experie;cia. Tal
he~o no de~merece su labor, todo lo contrario, la enaltece por la ponderación y sentido práctico que imprimieron a sus conclusiones.
_ Corresponde citar los nombres de quienes integraron esa Comisión: senores General Francisco J. Mújica, Enrique Recio, Lic. Enrique Colunga
~lberto Román y Prof. Luis G. Monzón, pero al mismo tiempo debe men~
cion~rse . ~bién a los Diputados que participaron con mayor empeño en
la discusion de los postulados que informan el artículo 123 que fueron ade~ás de los mencionados, los señores Ing. Félix F. Palavicini, Carlos' Gracidas, Lic. José Natividad Macías, Lic. Hilario Medina, Lic. Gerzayn Ugar-

481
H3i,

�te, Gral. Heriberto Jara: todos ellos habían formado parte del grupo que
estudió previamente la integración del mencionado artículo 123. Conviene
también destacar el sentido de responsabilidad que privó en las discusiones,
pues algunos de los Diputados, de principios sociales avanzados, subordinaron a los intereses del país sus ideales, convencidos de que no era el tiempo
de ir más adelante.
Citaremos al azar algo que expresó el General Jara al discutirse uno de
los puntos más álgidos que comprende el artículo 123, lo relativo a huelgas.
Decía el Gral. Jara: "En la persecución de este fin he consagrado mis
esfuerzos durante algunos años, pero jamás en mi lucha en este sentido he
ofrecido nada a los trabajadores que sea utópico, que sea irrealizable y, por consiguiente, inconveniente; más aún, creo que cuando en el afán de captarse simpatías, en el afán de significarse como partidarios del trabajador, se recurre a
ofrecimientos desmedidos, se recurre al engaño y al sofisma, entonces, sencillamente se comete un delito y un delito contra una clase respetable por mil
títulos, contra una clase digna de consideración y apoyo".
Fue así como nació en México el principio legal que ampara el derecho
del trabajador en todo cuanto se relaciona con la materia del trabajo. Hubo
de parte de los constituyentes un sentido humanista, que no se pervirtió con
posturas demagógicas. Triunfó la cordura dándose un paso firme en la
protección justa, equilibrada del trabajador, con plena garantía del respeto
a su persona humana.

•
APLICACIÓN NACIONAL DE LOS NUEVOS PRJNCIPIOS

De aquí pasamos a la Ley Federal del Trabajo, promulgada el 18 de
agosto de 1931, en la que se define el riesgo profesional en los términos
categóricos siguientes:

En 1919, se discutió en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión
un ~roy~cto de ley del trabajo, que correspondía al Distrito Federal y a los
Temtonos, pues conforme a la Constitución los Estados tenían el derecho
de expedir sus propias leyes. Tal proyecto quedó donnido en la Cámara
~e Senadores. Años después, en 1929, se operó un cas:&gt; semejante con idénticos resultados. Con la experiencia adquirida durante la vigencia de las
Leyes ~el Trabajo de los Estados, que acusaba una perniciosa anarquía, se
procedió a reformar el artículo 123, otorgando el carácter de federal a su
reglamentación. Y en el año de 1931, como queda dicho, fue promulgada
la Ley, la que estuvo en vigor hasta el 30 de abril de 1970; pues el lo. de
may~ siguiente principió a regir la nueva Ley del Trabajo, la que define
los nesgos del trabajo en la siguiente forma:
Artículo 4 73. Riesgos de trabajo son los accidentes y enfermedades
a que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con m otivo del
trabajo.
Artículo 474. Accidente de trabajo es toda lesi6n orgánica O perturbaci6n funcional, inmediata o posterior, o la muerte, producida repentinamente en ejercicio, o con motivo del trabajo, cualesquiera que
sean el lugar y el tiempo en que se preste.
Quedan incluídos en la definici6n anterior los accidentes que se
produzcan al trasladarse el trabajador directamente de su domicilio
al lugar del trabajo y de éste a aquél.

Artículo 475. Enfermedad de trabajo es todo estado patol6gico derivado de la acci6n continuada de una causa que tenga su origen 0
motivo en el trabajo o en el medio en que el trabajador se vea obligado
a prestar sus servicios.

•
JURISPRUDENCIA

Art. 284. Riesgos Pro/esionales son los accidentes o enfermedades a
que están expuestos los trabajadores con motivo de sus labores o en
ejercicio de ellas". "Art. 291. Los patrones, aun cuando contraten por
intermediarios, son responsables de los riesgos profesionales realizados
en las personas de sus trabajadores".

Correspondiendo a la Suprema Corte de Justicia de la Nación afinar v
afianzar los conceptos que de estas disposiciones se derivan se formó juri;.
prudencia en numerosos casos.

Con anterioridad se habían expedido leyes del trabajo en diversos Estados
como Yucatán, Veracruz, Sonora, Jalisco y Tarnaulipas y todas ellas comprendían el precepto invariable de la responsabilidad de la empresa en los
riesgos profesionales.

Accidente de Trabajo. En casos de accidentes de trabajo, el accidentado s6lo tiene que demostrar haberlo sufrido en el lugar y con
motivo del trabajo, para que la responsabilidad recaiga sobre el que

482

Como punto de referencia podemos citar las siguientes Ejecutorias:

483

�se beneficia con los servicios prestados, quien, para el efecto, debe estimarse como patrón. Directo 4110/ 1952.
Enfermedad Profesional. Tratándose del pago de indemnización por
concepto de enfermedades profesionales, basta _con que el ~brero suf~a
una en/ermedad, en el desempeño de su traba¡o o con motivo del mismo, para que tenga derecho a ser indemnizado, quedando la car~a de
la prueba del hecho relativo a si la e_nferme1ad es o no profesional,
al patrón (Apéndice de Jurisprudencia, Tesis 43~, p. 8':4) •
Accidentes de Trabajo. El patrón está obligado a indemnizar al obrero por los accidentes de trabajo que sufra, aun cuando obre con d~scuido de acuerdo con el artículo 317 de la Ley Federal del Traba¡o,
el cu~l no exime al patrón de las obligaciones que le impon_e el Título que se refiere a los riesgos pro/esionales, porque el traba¡ador. ~xplícita O implícitamente, haya asumido los riesg~s de su ~cupa~ion;
porque el accidente haya sido causado por descuido .º negligenci~ de
algún compañero de la víctima, o porque haya ocur~ido por ne~lig~~cia O torpeza de aquélla, siempre que no haya habido premeditacion
de su parte. (Apéndice de Jurisprudencia. Tesis 14, p. 37).
Seguro Social. Si las empresas aseguraron a sus trabajad~res de _acu~;do con la Ley del Seguro Social, quedan libres de toda mdemmzacion
por riesgo, en atención a lo que dispone el artículo ~ de la Ley del
ramo. Directo 9685 / 1946, enero 23 de 1953.
Ley del Seguro Social. Artículo ~- El patrón que, en cumplimi~nto
de la presente Ley, haya asegurado contra accidentes ~e~ traba¡o ~
en/ermedades profesionales a los trabajadores a su servicio, qued~r~
relevado del cumplimiento de las obligaciones que sobre respon:abtlidad por riesgos profesionales establece la Ley Federal del Traba¡o.
Sería exagerado asegurar que se ha llegado a la perfección en el cumplimiento de lo preceptuado sobre los riesgos profesionales, así como en ~u
concepción jurídica; pero cabe afirmar que es uno _de los renglon~s ~:s
elaborados y más cercanos a la justicia, de cuantos integran la legislac1on
del trabajo.
Monterrey, N. L., Noviembre de 1970.

VALOR SOCIOLóGICO DEL FACTOR RACIAL
Lucxo

MENDIETA y NúÑEz

Doctor en Derecho.
l. G_oncepto de raza. 2. Antagonismos y afinidades raciales. 3. Superioridad e inferioridad de las razas. A). La existencia de razas humanas. B). Las desigualdades raciales. C). La existencia actual de razas superiores y razas inferiores. D) . La superioridad Y la in/erioridad constitucional de las razas. E). Racismo Político y Racismo Cient!fico. 4. Importancia del factor rncial en las sociedades humanas. 5. El
mestizaje. 6. Raza y Aculturaci6n.

l. Concepto de raza. Para comprender cuál es el valor sociológico del
factor racial, o, en otras palabras, la influencia que ejerce en la organización y en la vida de las sociedades humanas, es necesario, ante todo, definirlo.
Desde un punto de vista puramente zoológico, los seres vivos han sido
clasificados, por los naturalistas, agrupándolos según las semejanzas de sus
características físicas fundamentales, en género, especie, raza, variedad, familia, individuo. Cuvier define la especie como un conjunto de todos los
cuerpos organizados nacidos unos de otros o de padres comunes y que se
asemejan tanto entre sí, como a sus progenitores.1
Para formar las especies se recurre a las semejanzas morfológicas; "pero
es preciso tener muy en cuenta, dicen Lester y Millot, apoyándose en E.
Rabaud, que a pesar de los esfuerzos de los clasificadores, 'la apreciación
de las semejanzas y de las diferencias no reposa sobre ninguna regla precisa'.
Elementos subjetivos -el coeficiente personal, la experiencia-, intervienen
con un amplio margen en la determinación, hasta el punto de que tal agrupación, elevada al rango de especie por los unos, no será para otros más
que una simple variación local".2
1

P. LEsTER y J. MILLOT, Las Razas Humanas, Ed. América. México, 1945, p. 17.
• LEsTER Y M1LLOT, op. cit., p. 18. E. Rabaud. Elementes de Biologie General.
París, Alean, 1928, p . 18.

�.,
..
ía si en diciendo los autores citados,
11
definir la especie
, .t de la especie y as1, se ega a
1
1
"para precisar os mu es
,
d ctos fecundos' . pero aparte
, •
d
s que dan entre si pro u
'
.
como con1unto e sere
·t ·o resulta que las uruones
. .
han hecho a este en en '
de otras ob1ec10nes que se .
, ·¡ (los híbridos de perro y lobo,
.
ecinas
no
siempre
son esten es
entre especies v

Se recurre tamb1en a la ÍISlolog '. gu ,

etc.)".
.
d
ue "es imposible establecer, entre
Lester y Millot concluyen afITTDan o q
dan a una realidad obje.
specíficos que correspon
.
los seres vivos, patrones e
.
1 clasificaci6n de los organismos y
tiva; estos modelos son necesanos para. a
da reducida a un grupo purac6modos para designarlos, pero la e~pec1e q~:s organismos estudiados".s
mente convencional cuyo valor vana co~d d
rfectas es decir constituí.
t do caso no son um a es pe
'
'
Las especies, en
d sus individuos ofrecen no. 1 · que gran numero e
das por seres 1gua es smo
.
,
pueden ser agrupados, a
tables diferencias dentro de la semeJ~ª comun y
, n tales diferencias, en variedades.
.
.
su vez, segu
. f.
sus caracteres diferenciales a
Cuando las variedades de la especie i1an oce con el nombre de razas.
.
fonnan lo que se con
través de las g:nerac1ones,
, n la definen los autores citados, "una vaEn consecuenc1a, la r~ es, segu .. a r la herencia".
. . , de la especie mas o menos f1Jad po
1 b
de
nac1on
. . . '.
b estas nociones genera¡es porque son a ase
Es necesano insistir so re .
d
, ter sociol6gico y sobre todo por·
postenores
·
de
nuestras especu¡ac1ones
. . ed carac
1
desde el punto de vista
ue la determinación e a raza,
.
"l mis
b
que su rayan q
MiliOt es muy relativa, pues:
o
,
afirman Lester y
,
•
11
la zoolog1a, como
.
. t definidos ambas nociones egan
.
tolera límites taJan es
'
Ji
mo que la especie no
h di h para la especie puede ap carse
hasta confundirse. Todo lo que se a c ~ decirlo una especie dentro de
a. la raza es por as1
'
íntegramente a 1a raz '
' d
ceptos es puramente conven. . . , entre estos os con
.d d
d
la especie y la ishnc1on
. . . f rbl de ninguna capac1 a
d.
de ningún cnteno in a i e,
cional. No isponemos
d . d. ·duos son de la misma raza o perteque nos permita afirmar que os ~ .iv1 " •
trario a razas distmtas .
1
neceo, por e con
'
, t
ool6gico a la Antropología, reTrasladando estos concep~os de h carac erdz la especie sapiens, comprende
sulta que el hombre del genero orno y e
.d d
forman a su vez, las razas.
diversas vane a es que
'
d f.
1 raza humana como una
. d
Lester y Millot e me a
1
Pittard, cita o por
.
'
proceden de progenitores de a
"reuni6n de individuos seme1antes y que d . t en seguida no difiere en
f • •,
mo se a v1er e
,
misma sangre"; esta de m~c1on, ~o tim precisamente lo que distingue al
d d 1 concepto zoológico y eses a
na
a e d e 1os demas
, animales: la inteligencia creadora.
hombre

°

• LESTER

y

M1LLOT,

• LESTER Y MtLLOT,

486

,

· p. 19.
op. cit.,
· p. 20 .
op. cit.,

,

Según Frank Hankins, citado por Oliveira Vianna, las razas son "las variaciones de ciertos atributos fundamentales que pertenecen a toda la humanidad".ª
Esta definición parece más aceptable, puesto que los atributos fundamentales de la humanidad son físicos, psicológicos y sociales.
Mühlman entiende por raza: "un grupo de individuos de caracteres semejantes en sus personalidades psico-físicas, dispuestos alrededor de un valor
padrón fundamental formando y conservando su tipo por medio de mezcla
y selección subsecuentes".

Si tratándose de las razas puramente zool6gicas, resulta, según hemos visto, en extremo difícil diferenciarlas con exactitud absoluta, tratándose de
las razas humanas el elemento psíquico racional que forma parte inescindible de su naturaleza hace prácticamente imposible esa diferenciación.
Como dicen Lester y Millot, en algunos casos pueden distinguirse las razas con bastante facilidad: "un sueco, un negro, un mongol, aparecen a primera vista bajo aspectos físicos bastante diferentes, que hacen fácil y acentuada su clasificación en distintas categorías; pero cuando se trata de extender a toda la humanidad este trabajo de clasificaci6n, de diferenciar las
diversas razas humanas, se tropieza en seguida con invencibles dificultades".
"Como nos ocurre con el concepto especie en zoología, agregan, no disponemos de medio cierto y seguro para separar las razas y todas las definiciones propuestas resultan vagas a la postre".6

La Antropología-física, sin embargo, proporciona cierto número de caracteres corporales que se dividen en dos clases: descriptivos y conmensurables,
para clasificar a las razas.
Los primeros son: la coloración de la piel que puede precisarse mediante
la escala cromática, la naturaleza y el color de los cabellos, el desarrollo del
sistema piloso, la forma de los ojos, y el color del iris, la forma de la nariz,
la forma de la mandíbula, la forma de los labios y de las orejas y hasta
ciertas peculiaridades de los órganos genitales.
En cuanto a las características raciales conmensurables, son aquellas que
pueden ser medidas, apreciarse matemáticamente y se reducen a cuatro fundamentales: la talla, el índice cefálico, el índice facial y el índice nasal.
La talla se refiere a la altura del cuerpo, el índice cefálico "es el porcentaje de la relación del diámetro transversal máximo de la cabeza, al diámetro antero posterior"; el índice facial lo constituye "la relación centesimal
• OuvEtRA VIANNA, Rafa y Assimilacao. 3o. Ed. Aumentada, Biblioteca Pedag6gica Brasildra. Companhia Editora Nacional. 1938, p. 96.
• LESTER y MiLLOT, op. cit., p. 22.

487

�de la anchura de la cara a su altura" y el índice nasal "la relación centesimal de la anchura de la nariz a su altura".1
Los caracteres corporales, ayudan, desde luego, a precisar, en cierto modo,
los rasgos y las modalidades somáticas generales _que ofre~e- un grupo humano determinado; pero no sirven para diferenciar y clas1f1c~ ~ las razas
porque en todas ellas se encuentran individuos cuyas caract~nst1cas a~tropológicas físicas coinciden con las de in~i~id~os de ?~os con1un_tos raciales.
En otras palabras, ninguna estatura, m md1ce cefahco, por e1emplo, son
exclusivos de una sola raza.
.
El método conmensurable ideado por Broca, según los autore_s que vemmos citando, "produjo ilusión, en la época en que fue estable~1do, de que
iba a permitir la clasificación rigurosa de las razas, p~oporc1~n~ndo ~a
precisión matemática allí donde la observación no pod1a sum1mstrar ~as
que datos inciertos y vagos. En realidad, como lo ha hech~ notar R1vet,
en todos los casos en que la identificación es posible, las medidas no hac~n
mas que confirmar lo que el examen directo hecho ~or un .expe~to h~bna
descubierto a Ja simple vista; cuando, por el contrario, es rmpos1ble i~entificar a un individuo, según sus caracteres morfológicos, todas las medidas
que se puedan tomar tampoco permitirán c!~sificarle dentr? de tal ~ cual
precisa su
raza. E l método métrico facilita la expresion de un caracter,
,, 8
valor, pero no resuelve el problema de las razas humanas ..
Se ha pretendido también determinar la . raza ~r medio de los caracteres antropológicos de órganos, aparatos y sistemas mte~nos del cu~rpo humano, porque Eduard Loth "ha demostrado en_ una sene d_e trabajos, Y no
hace mucho en una obra de importancia capital, el partido que para la
· , de las razas se puede sacar del estudio de los músculos,, los
c1asi'fºicac1on
d
9
intestinos, las arterias, las venas y el sistema nervioso"; . , pero este meto o
' no ha sido perfeccionado, está en vías de exp1orac1on.
aun
· ·' d e Ia raza por el
Se ha tratado, además, de llegar a la determmac1on
metabolismo basal y los grupos sanguíneos.
.
, .
,
El metabolismo es "el conjunto de transformaciones qu1ID1cas. y energcticas que se producen en el interior de u~ ser vivo. El_ ~etabohsmo basal
es la forma mínima del metabolismo y consiste en la med1c~on. ~el calor producido por las reacciones químicas del organ_ismo de un ~diVJduo, lo_cual
se logra, indirectamente, dosificando las cantidades de oxigeno absorbid? Y
de gas carbónico eliminado, durante un tiempo determinado de respiración. Esas cantidades son proporcionales al calor producido".10
• LBSTER y M1LLOT, op. cit., pp.

25 y

siguientes.

• LESTER y MJLLOT, op. cit., p. 32.
. .
• LESTER y MILLOT, op. cit., pp. 38 y Sl~Ul~ntes.
,. LEsTER y M1LLOT, op. cit., pp. 150 y s1gu1entes.

488

La medición del metabolismo basal se logra mediante un aparato adecuado, en sujetos que están en ayunas y en condiciones de temperatura y
reposo que aseguren la no intervención de factores extraños en el experimento.
De los estudios hechos hasta ahora, parece que el metabolismo basal difiere en cada raza; pero aún no se han obtenido resultados definitivos. También se hacen exploraciones de metabolismo especiales "que demuestran que
los procesos íntimos de la nutrición y de la secreción no son idénticos en
las diversas razas" sin que, por alentadores que sean, pueda decirse que ya
constituyen una base firme para la diferenciación racial.11
Como es sabido, la sangre contiene, entre otras, una substancia llamada
aglutinógeno, que es de dos clases: una designada con la letra A y otra
con la letra B. En la sangre de algunos individuos hay las dos clases de
aglutinógeno, en otros una sola y en otros más, ninguna. Así se forman
cuatro tipos de grupos sanguíneos: el primero formado por los individuos
en cuya sangre existe el aglutinógeno A; el segundo en los que poseen el B;
el tercero por quienes tienen A y B y el cuarto por los que carecen de uno
y otro, o sea cero(O). Es decir los grupos sanguíneos son A; B; AB y O.
Como los grupos sanguíneos son permanentes en los individuos y además
hereditarios, se pensó que podría servir para clasificar a las razas; pero bien
pronto se vio que personas de distintas razas tienen sangre del mismo grupo.
Recientemente y bajo la influencia de los descubrimientos de Mendel y
Morgan sobre la herencia, algunos autores intentan formular la Teoría genética de la raza. Esa teoría no trata de establecer los signos rácicos diferenciales, sino explicar el origen de las razas y de los cambios raciales por
la combinación de los genes en la procreación, pretendiendo que en ellos
están las características somáticas del nuevo ser. Ashley Montagu da la siguiente definición genética de raza:
"En el mejor de los casos, el término raza puede, en el sentido genético,
ser redefinido como un grupo de individuos de los cuales una considerable
mayoría, tomada en una época determinada, se caracteriza por la posesión,
a través de una herencia común, de determinado número de genes fenotípicamente seleccionados ( es decir basándose en determinados caracteres visibles y mensurables) y que establecen los límites raciales entre ellos y otros
grupos de individuos de la misma especie, que no se caracterizan por un
grado tan alto de frecuencia de estos genes particulares".12
Nótese la impresión de lo que podría llamarse el índice genético porque
se refiere a una "mayoría considerable; pero no a la totalidad de cualquier
u LESTER y MILLOT, op. cit., pp. 150 y siguientes.
" AsuLEY MoNTAou, p. 49.

489

�grupo racial genéticamente estudiado. Esto se confirma en la definición de
H. S. Jennings:
"Una raza en el hombre es simplemente un grupo de individuos que
tienen muchos genes en común o muy parecidos, aun cuando también hay
muchos genes diversos entre los individuos que componen la raza y que se
diferencian, respecto de sus genes comunes, de los otros grupos de individuos que componen la raza. Ninguna raza es uniforme en lo que atañe a
sus genes".13
Ya se ve, por lo antes expuesto, que ni la genética es una base absolutamente segura para clasificar a las razas. Cuando más, explica el origen
de caracteres visibles y mensurables en la parte mayoritaria de un grupo
racial; pero siguen siendo los mencionados caracteres, fundamentales, prácticamente, para distinguir las razas.
En resumen, hasta ahora no hay manera científica de determinar la raza,
no se sabe en qué consiste y sin embargo las razas humanas son algo evidente, se ofrecen a la experiencia como grandes conjuntos de individuos
que tienen características morfológicas semejantes, transmisibles por la herencia y diferentes, juzgadas en su totalidad, de las que, a su vez, distinguen
a otros conjuntos humanos. Es, pues, perfectamente legítimo hablar de razas aun cuando no sepamos a ciencia cierta qué es la raza, como hablamos
de tantas cosas que nos rodean aun cuando desconozcamos su naturaleza
porque para hablar de ellas nos basta constatar su existencia.
Con base en el conocimiento empírico de las diferencias somáticas aludidas, se ha tratado, desde tiempos remotos, de clasificar a las razas humanas
y en épocas recientes, con apoyo en datos antropológicos físicos que, según hemos visto resultan, a la postre, inoperantes.
Además de las clasificaciones de Lineo y de Blumenbach, puede citarse
la de Kant, que en su Antropología considera que las razas principales son:
la blanca, la negra, la amarilla y la hindú.u
Robert Lowie, después de afirmar que "es extremadamente difícil la discriminación de los grupos sobre una base racial y que ningún criterio es satisfactorio", concluye :
"Pero nosotros nos contentaremos con una clasificación grosera y distinguiremos cuatro divisiones principales: los Australoides, los Negroides, los
Mongoloides y los Blancos.15 Lester y Millot, inspirándose principalmente
en los últimos trabajos de Haldon, Montaudon y von Eickstedt, proponen
» H. S. ]ENNINGS, Bases Biológicas de la Naturaleza Humana. Espasa Calpe Argentina, S. A., p. 285.
&gt;&lt; A. MENZEL, Introducción a la Sociologia. Ed. Fondo de Cultura. México, p. 111.
,. RoBERT Low1E, Manual O'Anthropologie Culturelle. Payot.. París, pp. 12 Y 13.

490

la siguiente clasificación que "se basa únicamente en consideraciones de orden somático" :
lo.
2o.
3o.
4o.

Grupo
Grupo
Grupo
Grupo

pigmeo.
negro.
amarillo.
blanco.

Podríamos transcribir mayor número de clasificaciones sin otro resultado
que confirmar lo antes dicho sobre la ausencia de todo fundamento científico en materia de diferenciaciones raciales.
"Algunos autores, dicen Lester y Millot, han llegado hasta a renunciar
al establecimiento de grupos raciales y se han limitado a la descripción
sucesiva de un número considerable de pueblos y de tribus siguiendo solamente el orden geográfico; otros han hecho intervenir en su clasificación las
realidades o hechos lingüísticos o etnográficos" .16
Si se tratara simplemente de una cuestión zoológica, naturalista la clasificación de las razas humanas no tendría mayor importancia y podría aceptarse .cualquiera con fines metodológicos para describirlas al igual que las
espeaes y las razas de otros animales; pero en el hombre no sólo cada conjunto racial se distingue de los otros por ciertos caracteres morfológicos generales de los individuos que los integran, sino también por sus peculiaridades psicológicas y sociales.
En efecto, es indiscutible que los conjuntos raciales que advertimos por
sus diferencias somáticas, tienen también características psicológicas diferentes que, inclusive, fueron consideradas desde la antigüedad como posible
base para clasificar a las razas humanas. "Platón, dice Menzel, habla de las
características de los escitas, fenicios, egipcios y griegos, destacando, sin embargo, más bien los caracteres psíquicos que los antropológicos" .-17
Además, los individuos que forman las razas humanas, no sólo conviven sobre la tierra, como los otros animales, en relaciones de carácter biológico, sino que entre ellos se establecen interacciones sociales que influyen
en su psiquis, y a veces, hasta en sus características somáticas, imprimiéndoles
un sello especial.
La influencia de los conceptos, de los prejuicios, de las costumbres sociales
Y de la situación política de cada raza sobre el aspecto físico de sus individuos es indiscutible, especialmente sobre sus gestos y la expresión de su
facies en los que acaban por dejar huellas indelebles que formando parte
op. cit., p. 84.
op. cit., p. 111.

•

LESTER y MJLLOT,

n

A.

MENZEL,

491

�muy significativa de sus características raciales, escapan a toda medida y a
toda descripción técnica. Apenas si el arte pictórico, la literatura, la fotografía y mejor aún el film cinematográfico que logra captar el movimiento
vital, pueden dar una idea de los semblantes humanos en los que acaso radica el inasible secreto de la raza.
Porque en todos los grandes y pequeños conjuntos raciales hay individuos
altos y bajos, gruesos y delgados y de diversos tonos en el color de la piel;
pero a pesar de estas y otras diferencias antropológicas físicas se distingue a
cada uno de esos conjuntos por lo que se llama, en lenguaje vulgar, "el parecido", compuesto por innumerables pequeños rasgos somáticos, especialmente fisiognómicos que dan a los cuerpos y a los rostros de la mayoría de
los integrantes de una misma raza, cierta semejanza, ese "aire racial", que
es como el "aire de familia" que identifica a los hermanos no obstante que,
con frecuencia, tienen rasgos físicos muy diferentes.
"¿Cuáles son, dice Spengler, para nuestros sentidos, sobre todo para nui_stros ojos, las notas por las cuales conocemos y distinguimos las razas? Sin
duda pertenece esto a la fisiognómica, como la clasificación de los idiomas
18

pertenece a la semántica" .
La constitución física de las razas humanas y su "expresión racial" , dependen también de la alimentación, condicionada, en gran parte, por el territorio en que viven y que, a su vez, depende de circunstancias históricas y
políticas. Se deriva, igualmente, de situaciones de libertad o esclavitud, de
poder o de sujeción largamente vividos; en fin, de motivaciones de orden
social.
Llegamos, así, a la conclusión de que la definición de la raza, tratándose
de los seres humanos, no puede ser exclusivamente zoológica porque constituye un complejo biológico, psíquico y social que sólo es posible comprender
dentro de un amplio concepto sociológico.
Las razas humanas están formadas por grandes conjuntos de personas que
poseen rasgos somáticos parecidos y caracteres psicológicos y sociales comunes
transmitidos y conservados por la herencia. Estos rasgos y caracteres son diversos de los que, a su vez, distinguen a otros conjuntos humanos semejantes.
La raza es, ante todo, una realidad social.
Cuando hablamos de la fijación hereditaria de las características sociales
nos referimos a la sucesión tradicional de esas características que equivale,
en cierto modo, a la herencia biológica puesto que en lo social produce resultados semejantes a los de aquélla en lo físico.
Este concepto sociológico de raza, lejos de ser estático, subraya, implícitamente, el dinamismo de las razas, pues éstas sufren modificaciones y trans111

492

O.

SPl!.NGLER,

La Decadencia de Occidente. T. III, p . 177.

formaciones a lo largo del ti
E
ciales, entran en relaciones qu:m:~ luna;uanto ~o~plejos biológicos y sopor extinguir a las razas en
. g a mestizaJes que a veces acaban
su propia mezcla pa d
• .
nuevo grupo racial.
b"
.
ra ar nac1ID1ento a un
0 ten por el mecarusmo de
.
sm llegar a la total fusión l
contactos y selecciones
. .
, as razas en contacto
b"
'
cultandades psicológicas y
·a1
acusan caro 10s en sus pes
SOCl es.
e da también el caso de que
se segregan del conjunto por d tpeq~endos o _grandes sectores de una raza
.
e ermma as circunstanc.
cerse a regiones distantes del habitat d 1 , 1
tas y van a establecurso del tiempo esos sectore
d e nuc eo primigenio. Con el trans'
s segrega os llegan a ad · ·
Y características psicológicas y
.
qumr un aspecto físico
SOCia1es en algunos e
1m
e
as
que
caracterizan
a
1
'.
.
asos
tota ente diversas
d 1
a raza ongmal y en
.
un nuevo grupo étnico.
'
consecuencia constituyen
Todo est~ apoya nuestro concepto socioló ·e
.
sonas con cierta aparienc1·a f' .
gt o de raza, conJunto de per1SJca general y un d
•
cultura, entendiendo ésta como estilo de v·d ~ ete~nada psicología y
algunos de quienes compone
.
t a, independientemente de que
n ese conjunto O todo
l6g'
nezcan a otras razas
•
s, zoo 1camente perteO
.
sean mestizos.
'
se dice' por eJ· empl0 , que está, demostrado h · t, ·
de Etiopía son de raza blanca
l
,
is oncamente que los negros
considerados ahora como de y qbule os bulgaros, los turcos y los finlandeses
raza anca en
lid d
'
pero socialmente los primeros en s
Í . rea a son de raza amarilla; u
y los segundos, para los negros lo~ re ~¡°nes con los blancos, son negros,
en sus relaciones sociales serán' . ama os_ y los pueblos de raza blanca,
pues la raza en sí misma s1·n 1siempre. considerados como blancos. No es
0 e complejo apari ·
,
·
lógicamente valioso.
enc1a rac1a1-cultural lo socioEn el caso de los negros, es también la
. .
.
no la raza pura, pues en los Estados Unido/~anenc1a rac,,al_ la dominante y
hay muchos individuos negros que en realid=dNo:e Ame~1ca'. por ejemplo,
aspecto son tratados por la pobla . , bl
so mestizos' pero por su
An
Cion anca como negro
te estos hechos indudables las investí .
s.
terminar la raza ti"enen . t ,'
.
gac1ones y especulaciones para dem eres e rmportan ·
· íf
respecta a las relaciones de los gru s hum c1a cient ,~a; pero por lo que
Más adelante trataremos d l ~l
anos entre s1, salen sobrando.
una persona no corresponde el prol ~roa que surge cuando la cultura de
a a re ac1onada con su apariencia racial.

2. Antagonismos y afinidades raciales En el
. .
es la raza, el aspecto físico f
. . .
complejo b10-psico-social que
en gran
rt l
tene capital importancia porque de él depende,
pa e, a mezcla de razas.

-----

,. J_EAN BUNHES, citado por A.
Amé nea. México, 1938, p. 194.

euv1LLIER,

lnt d
·ó
ro ucci n

ª

la Sociologla. Editorial

�Es indudable que hay razas físicamente antag6nicas y otras entre las cuales las afinidades somáticas o simplemente la ausencia de antagonismo, facilitan los contactos y las fusiones.
El antagonismo físico de raza está basado, principalmente, en las apariencias corporales; pero el sentimiento de repugnancia racial obedece también
a ideas y prejuicios colectivos.
"No sólo el hecho de que se tenga en cuenta el lazo de sangre, dice Max
Weber, sino también el grado en que se tiene en cuenta, se halla codeterminado por factores distintos de la mera afinidad racial objetiva. La más
pequeña gota de sangre negra descalifica irremisiblemente en los Estados
Unidos, mientras que no lo hace una considerable cantidad de sangre india.
Al lado de los factores estéticos, que sin duda alguna entran en juego, influye también el recuerdo de que los negros, al contrario de los indios, fueron un pueblo de esclavos, es decir un grupo descalificado en clase social.
Las diferencias estamentales, por lo tanto, adquiridas y especialmente diferencias de 'educaci6n' (en el sentido amplio del vocablo) , constituyen un
freno mucho más fuerte del connubio convencional que las diferencias del
tipo antropol6gico. La mera diferencia antropol6gica decide sólo en pe20
queña medida, prescindiendo de los casos extremos de repugnancia estética" .
En general, puede decirse que hay afinidad entre las razas cuando la mezcla da lugar a un tipo en el que no son demasiado ostensibles las huellas
somáticas del mestizaje; de tal modo que los descendientes de mestizos, al
cabo de varias generaciones, se asemejan totalmente a la raza dominante no
sólo desde el punto de vista antropol6gico, sino psicológico y cultural.
En cambio, cuando la diferencia antropológica de las razas es extrema y
el mestizo acusa rasgos indelebles de una de las dos razas, el antagonismo
es evidente. La tragedia actual del mestizo, en estas condiciones, consiste
en que se encuentra colocado al margen de las dos razas que le dieron origen,
igualmente repudiado por ambas, puesto que su tipo antropológico no encaja en ninguna de ellas. En la base de esta repugnancia se advierte, con
seguridad, el sentimiento estético, la repulsión física, indudable, agravada,
como dice Max Weber, por circunstancias sociales.
Estas consideraciones sobre antagonismos y afinidades raciales, confirman
el concepto sociológico de raza antes expuesto.
3. Razas superiores y razas inferiores. La idea de la existencia de razas
superiores y razas inferiores es muy antigua. Puede decirse que todos los
pueblos tienen en sus leyendas y en su religión, rotundas afirmaciones sobre

la excelencia y la superioridad de su raza frente a otros g
·
so sea este un sentimiento innato d
.
rupos raaa1es. Acae propia conservación I t·
.
a1 que posee individualmente t odo ser h umano
co ec iva semeJante
Pero no fue sino hasta mediados del si 1 •
Arthur de Gobineau: Essai sur l'i
r / ; XIX, con la_ obra del Conde
1855) que se planteó en el rn d nega it
e~ races ~umames (París 1853,
Gobineau aseguró que las
un o esdta ~uesttón apasionante. El Conde de
razas son es1guales que h
razas inferiores y de las tres
. . .'
ay razas superiores y
razas puras pnm1ttvas. la blan
1
.1
l
. .
ca, a aman! a y
la negra, la superior es la blanca y d ,
"L d .
e esta a raza aria.
a es1gualdad de las razas se , n 1
.
hecho de que hasta el presente 'h gu e autor citado, está probada por el
.
.
ay numerosas razas qu
b
.
.
e no o stante su mi1enana eXIstencia permanecen en 1os estadios
más · ·ti
d
No han sido capaces de crear d
prim1 vos e la cultura.
de los diferentes medios en quen:a: ~:d valr o de . ~rogresar a despecho
be a la inferioridad racial m, b"
o. u esterilidad creadora se deyoría de las
as . ien que a los factores ambientales. 'La marazas, agrega, son incapaces par ·
d
Algunos auto
'd
'
ª •,siempre,
e ser civilizadas' "
res cons1 eran que la esta
d
·
condiciones geográficas. pe G b'
gn_acion e un pueblo se debe a
'
ro o meau replica con est
.
1 •
nantes: "El medio de Amé .
os eJemp os unpresionca era muy favorable
·
b
aborígenes de Am' ·
Y sm em argo las razas
.
enea, excepto tres de la América d 1 S
.'
nmguna gran civilización
d
e ur, no pudieron crear
Y se que aron en los estad'
· ··
parte, el medio de Egipto, de Atenas de
ios ~r:uruttvos. Por otra
ser favorable. Era pobre e . f'rtil h'
Esparta, de Asma, estaba lejos de
me
asta el punto de qu f
•
se procuraran la irrigación artificial
d
e ue preciso que
b
Y que a optaran otras medidas Sin
. argo, a pesar de las condiciones desfavorables estas
. .
emmterno, modificaron su medio natu
'
. r~~' _gracias a su genio
Sostuvo tamb·, Gob'
ral y crearon c1vilizac1ones brillantes" u
ien
meau que
.
debe mantene
p~ra. que una raza conserve sus cualidades
generación de7as pura, pues el mestizaJe conduce indefectiblemente a la derazas que se mezclan.
Después del Conde de Gobineau, Houston Stewart
.
Les Fondements du siecle XIX (L G,
d
Chamberlam en su obra:
de Lapouge en sus libros· Les Sel/( en~e .; XIX Siecle), (1899); G. V.
role social (París 1899) ; Raz
~'~~s
es (París 1896), L'Aryen, son
Ammon, Francis Galton Ka i°P" e io od~ial (París 1909) ; así como Otto
'
r earson en iversas obras
tu .
l
.
. .
' sos vieron a tesis
de la desigualdad de las razas d 1
la raza blanca.22
y e a supenondad de la rama germánica de

/e~

Entr~ los au.1?res citados, especialmente Lapouge
a la p1gmentac1on de la piel, color del cabello y dey Arnrnon, atribuyeron
los ojos y sobre todo
n P. A.
174
y 175.

• MAX WEBER., Economía " Sociedad. Ed. Fondo de Cultura Econ6mica. México.
T. 11, p. 54.

494

" P. A.

· S ocio
· ¡ogiques
•
' Les Thl ories
Contemporaines. Payot. París, pp.

SoROKIN

SoROKIN'

op· cit·, pp· 175 Y s1gu1entes.
• .

495

�A ) . La existencia de razas hu.manas

a la forma alargada del cráneo, es decir, a los dolicocéfalos, signos de superioridad racial.
Estas teorías hirieron el orgullo de las otras ramas de la raza blanca y
provocaron inmediatas reacciones. V arios escritores publicaron obras demostrando que no existen razas puras, y algunos como Brunhes, llegaron a sostener que la raza es una ilusi6n.
La cuestión pasó del campo científico al político, principalmente a partir
de la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler, basándose en las teorías que
establecen la superioridad germánica y en las doctrinas de Hegel y otros
filósofos, pretendi6 que a Alemania correspondía señorear al mundo y que
para lograrlo debería mantener pura su estirpe.
Desde ese momento, la literatura sobre los problemas raciales tomó un carácter político y se dividió en dos bandos: el de los "racistas" y el de los
"antirracistas", llenando de confusiones una cuestión que debe ser exclusivamente científica.
Refiriéndose a Latinoamérica y con apoyo en las ideas de Hankins y Papillant, Oliveira Vianna, eminente sociólogo brasileño, dice: "Entre los factores que más han concurrido para obscurecer el valor incomparable de las
nacionalidades americanas para los estudios de la raza, especialmente para
los estudios de la biología étnica, está la acción ejercida por aquellos publicistas y científicos europeos que reaccionaron contra los teorizantes de la superioridad de la raza germánica. Los pregoneros del 'pangermanismo', del
'nordicismo', del 'anglo sajonismo' habían creado con sus doctrinas un sistema
de ideas extremadamente chocante al orgullo nacional de varios pueblos
civilizados.
"Este hecho dio motivo, agrega, a una reacción que se caracterizó, como
era de esperar, por la sustitución de la tesis opuesta: la igualdad de todas
las razas. En su esfuerzo por la demostraci6n de la tesis igualitaria, estos
doctrinarios reaccionarios se preocuparon por acentuar la ninguna importancia de los estudios de raza. Como todas las razas son iguales ¿ para qué
perder el tiempo en investigaciones sobre biología diferencial de las razas,
sobre las cuestiones del mestizaje de las razas, sobre el problema de las
23
razas aptas a la civilización y de razas ineptas a la civilizaci6n?
Nosotros pensamos que es necesario retornar al plano puramente científico
para examinar el problema serenamente y en toda su amplitud y profundidad. Comprende ese problema, a nuestro parecer, varias cuestiones de ca-

B) · Las desigualdades raciales.

·

C
.
D)) • La
La existencia
s
. . actua1 de razas supenores
y razas inferiores
E) . R . upenon?~d y la inferioridad constitucional de la¡ razas.
. . . . ac~s~o p~htico y racismo científico. La discriminacio'n racial y la

d1scrumnac1on social.
A ) . L a existencia de razas humanas Ne a
.
.
manas sólo con el propósito d d
..
g r la ex1stenc1a de las razas hue estrmr por su base l
t .,
raza blanca germánica es
.
ª
pre ens1on de que la
1a superior no pasa de se
. ,.
f
.,
c1ent1f1ca que carece de t d f d '
r una o uscac10n antiincurren a menudo m o 1º un am
l ento y en la que, desafortunadamente
'
, uy e aros ta entos.
'
que aducen los que ruegan
.
sonLas
lasrazones
siguientes:
la existencia de las razas humanas

No hay razas puras· Desde el prmc1p10
. . . de I h
·d
mezclando los pueblos de la tierra d b.d
a m:~am ad se han venido
rras, contactos etc etc de t I
e i o a desplazamientos, invasiones, gue,
.,
.,
a manera que en la t lºd
1 d "
sangre de todos".
ac ua a todos tenemos
"En toda Europa, dice C. Kluckohn las Am, .
.
mación constante de mezclas
'
eneas, Afnca y Asia, la fornuevas y en gran
t •
nota fundamental durante los , ltº
·¡ - par e mestables ha sido la
u irnos m1 anos E t . ·r·
versidad
del
acervo
heredita
.
.
l
s o ·s1gn1
ica fº
que. la di,
n o, me uso en una. pobla
,
omogenea es grande s· •r·
bº ,
cion super 1c1almente
h
'
· igm 1ca tam 1en que l
·
o más individuos no indica
.
a semeJanza exterior en dos
necesariamente una ascend ·
,
. .
enc1a comun, pues
1as semejanzas pueden ser el producto de
teres derivados de una se .
l
combmac1ones al azar de caracrealidad, nadie puede no~~:a~º:~ etamente diferente de antepasados. En
ciones" _H Podría
d
o os sus antepasados durante siete genera.
respon erse a este autor un
. , .
ciertas regiones de Africa
h b ,
'
poco iromcamente, que en
.
no a ra negros puros . pero q h
y en ciertas regiones de América n h b , . di ' ue ay puros negros
Este razonamiento de l
l o a ra m os puros; pero sí puros indios.
as mezc as se apoya
te biológico digamos me1·or
l' .
den un concepto exclusivamen'
' zoo oo1co e raza que
, h
.
es aplicable a las razas h umanas " en ' cuya d f · ·,, segun
•
.emos visto, no
factores psíquicos y sociales E
e imc1on mterv1enen, además,
bº , .
· s, por otra parte un razo
·
f 1
10log1camente considerado p
.
'
nam1ento a so, aun
las razas desde el principi~ doriuehs1 en :erdad se hubiesen mezclado todas
.
.
e a uman1dad actualme t
h b,
.
renc1as
, raciales sino que todos los h ombres ' resultado ndee 1no a na
1 d1fetend nan los rasgos comunes d e esa mezcla. Por
' el contrario, avemos
mezcque
a total.
sub:

pital importancia que requieren análisis separados:
" CLYDE K LUCKOHN A ntropologia. Fondo
Aires,
p. 142.
'
de Cultura Económica• MéXlCO.
·
Buenos

'" OuvEDlA V1ANNA,

Rafa e Assimilarao. 3a. Ed. Augmentada. Bibliotheca Peda-

g6gica Brasileira. Companlúa Editora Nacional. 1938, pp. 15-16.

497

496

H32

�sisten las razas fundamentales: la blanca, la negra, la amarilla, con sus características somáticas diferenciales, lo cual quiere decir cualquiera de estas
dos cosas:
a) . Que no hubo tal mezcla total de razas, sino que fuertes núcleos de
ellas han permanecido puras y son el vivero inextinguible de cada raza, o
b) . Que la raza es una potencia ignorada que a pesar de todas las mezclas reaparece en el curso de las generaciones para reconstituirse indefinidamente.
Si, como hemos dicho, las razas humanas son complejos biológicos, psíquicos y sociales, no es necesario que sean biológicamente puras. Basta con
que exista una semejanza física entre un gran conjunto de personas, que las
distinoa de todos los demás conjuntos humanos, para que constituya una
raza :, además de las peculiaridades somáticas, las características psíquicas
y sociales contribuyen a establecer el parecido que une a los integrantes de
la raza de que se trate y a la vez los diferencia de otras razas.
Todas las confusiones en esta cuestión provienen de que algunos autores
se empeñan en aplicar el concepto zoológico de raza a las razas humanas
y naturalmente se dan vuelo demostrando de mil modos que las razas humanas no responden a ese concepto.
Kluckohn, en el capítulo "Raza: un Mito Moderno", de su obra ya citada
Antropología, no puede menos de decir: "Es indudable que hay razas humanas". 2 5 Si bien, se dedica, después de esta afirmación rotunda, a hacer
una serie de consideraciones contradictorias empecinándose en demostrar que
zoolóoicamente las razas humanas no existen porque la genética demuestra
que k&gt;s parecidos físicos nada tienen que ver con la raza, para decirnos, en
seguida, que "nuestros conocimientos actuales sobre la genética de las poblaciones humanas se han obtenido viajando en un bote de remos en un
'
.
vasto mar de ignorancias
y haciendo
uno que otro sondeo aqui, Y a 11a'" •20
Sin embargo, en su concepto: "Clasificar los seres humanos como _una
raza sobre una base que no sea puramente biológica, equivale a destrmr el
significado del término y hace desaparecer incluso la base proporcionada por
el argumento biológico unilateral" .27
y asómbrese el lector: antes, el autor citado ha dicho: "Los hombres son
animales. Pero el hombre es un animal de una clase muy especial Y la aplicación de las observaciones hechas en animales no humanos a los seres humanos no debe hacerse a la ligera".28
Páginas más adelante no tiene inconveniente en decir que "El hecho de

c.
"" c.

21

KLUCKOHN,
KLUCKOHN,

c.

KLUCKOHN,

" c.

KLUCKOHN,

n

498

op.
op.
op.
op.

cit., p . 129.
cit., p. 129.
cit.
cit., p. 139.

que las nociones populares corrientes de 'raza' son en gran parte mitológicas
y sin una base cientüica aceptable, no debe llevarnos a tirar el niño al vaciar el baño. Indudablemente ciertas características físicas externas son más
frecuentes en algunos pueblos que en otros. Si esto fuera todo, podríamos
dejar la cuestión en paz observando que, teniendo en cuenta los conocimientos científicos actuales, la principal importancia de los diferentes tipos
físicos de la humanidad es que poseen rasgos que tienen un grado elevado
de visibilidad social".29
Lo de la mezcla de razas desde el principio de la humanidad que ha determinado la impureza actual de todas, lo rectifica el autor citado cuando
dice: "Es cierto que el término 'raza' se ha empleado en las disertaciones
científicas aplicándolo a entidades que no son rigurosqII1ente comparables.
Cuando se aplica a alguna población pequeña, aislada desde hace mucho
tiempo (por ejemplo los aborígenes de Tasmania) la palabra puede tener
un significado casi comparable al que tiene cuando se aplica a los animales
no humanos". 30
"Si un grupo pequeño, agrega, se ha cruzado interiormente durante bastante
tiempo para alcanzar la estabilidad y la homogeneidad genética, podemos
hablar de herencia de grupo al mismo tiempo que de herencia individual".31
Otro autor antirracista: Ashley Montagú, dice que: "La idea de raza, representa uno de los mitos más peligrosos de nuestra época y uno de los
' tr'
.
" . "La raza, agrega, es 1a hechicería de nuestro tiempo".
mas
ag1cos
Sin embargo de estas afirmaciones rotundas, no tiene inconveniente en
afirmar, más adelante: "En el sentido biológico, desde luego que existen diversas razas de la humanidad. Es decir, que la humanidad puede considerarse compuesta por numerosos grupos que como tales frecuentemente son
suficientemente distinguibles entre sí, en el sentido definido anteriormente
para justificar el que se hayan clasificado como razas separadas". 32
'
Después de esta rectificación, puesto que si las razas tienen existencia real
no pueden ser mitos, asegura que la mayor parte de las autoridades, en la
actualidad, "no tienen duda acerca de la falta de significado de la antigua
concepción antropológica de raza" y por esta razón, quiere que la palabra raza
se borre del vocabulario y cita a Huxley quien opina que "sería muy conveniente
que se pudiera eliminar el dudoso término raza de todas las discusiones de los
asuntos humanos y sustituirlo por la palabra "grupo étnico".ªª
Esto nos parece francamente infantil, porque lo importante no son las

;,, c.
'° c.
n c.
11

'"

op. cit., p. 155.
op. cit., p. 149.
KLUCKOHN, op. cit., p. 146.
AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. l.
AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 5.
KLUCKOHN,

KLUCKOHN,

499

�palabras en sí mismas, sino los conceptos que encierran. Si el concepto permanece el mismo, las variaciones en los términos con los que se le expresa,
nada logran, nada significan.
A esta serie de contradicciones y confusiones se ven obligados quienes tratan de desacreditar, inútilmente, la evidencia de la raza con argumentos
especiosos a falta de datos científicos fehacientes.
En el estado actual de la ciencia, lo único que puede decirse, debemos repetirlo, es que las razas se ofrecen a nuestra experiencia de manera evidente
y consisten en semejanzas físicas que agrupan a los individuos en grandes
conjuntos, diferenciando a esos conjuntos unos de otros y que esas semejanzas
y diferencias somáticas van acompañadas de características psicológicas y sociales comunes a los individuos que integran cada raza.
La trasmisión de las características físicas, psíquicas y sociales, se hace,
probablemente, por los mecanismos de la herencia y de la tradición social
o herencia social, manteniendo la semejanza de las razas a través del tiempo.
En resumen, las razas humanas sí existen; pero como grandes unidades
sociológicas con base en caracteres biológicos que no deben considerarse con
el mismo rigor que se emplea al clasificar a las razas de animales no humanos.
B). Las desigualdades raciales. A la existencia evidente de las razas humanas debe agregarse esta otra evidencia: la de su desigualdad. Esa desigualdad es de carácter somático, psíquico y social. Las razas difieren por
el color de la piel y por otras muchas características, antropológicas. Además, todas las razas que habitan sobre la tierra no se encuentra en iguales
condiciones de organización social, pues mientras unas han llegado a muy
altos estadios de civilización y de cultura, otras se encuentran en grados que
pudiéramos llamar primarios de evolución. Es, pues, indudable, que las razas no son iguales ni desde el punto de vista físico, ni desde el punto de
vista psicológico, ni desde el punto de vista social. Esto se puede demostrar
fácilmente porque se basa en hechos objetivos, específicos y comprobables,
mientras que la afirmación de la "igualdad esencial de las razas humanas"
hecha antes que nadie por Blumenbach, carece de prueba científica.
C ) . La existencia actual de razas superiores y de razas inferiores. Esta
cuestión que es, en realidad, el punto neurálgico del problema, encierra, a
su vez, dos cuestiones de capital importancia. lo. La superioridad o inferioridad actual de las razas humanas y 2o. La superioridad o inferioridad
constitucional, es decir ingénita, irremediable, de las mismas.
El primer punto tiene que resolverse afirmativamente: negarlo es más
que un error científico, una verdadera necedad. Indiscutiblemente que desde hace millares de años hasta la actualidad, existen grandes y pequeños

conjuntos raciales en un estado de inferioridad absoluta frente a otros que
han ~esarrollado culturas y civilizaciones brillantes. Es más, ciertas razas.
ademas de que no han aportado nada importante a la cultura de la huma~
nid_ad, parecen incapaces aun de asimilarse la de aquellas razas con las que
estan en contacto.
Suele decirse, en contra de esto, que si se toma a un niño de una de
esas. razas inferiores y se le lleva a un establecimiento educativo de las poblac1one_s de las llamadas razas superiores y se le atiende y enseña con cuidado, bien pronto demostrará que es tan capaz como un niño de esas razas
para asimila~se sus conocirni~ntos y su cultura. Es posible; pero quienes así
argumentan ignoran la cuestión que es determinar si la raza de que se trate,
como tal, ha demostrado facultades creadoras y no si uno de sus miembros
es capaz de aprender lo que gentes de otra raza y de otra cultura han creado Y le enseñan. Son dos cosas bien distintas. A los griegos nadie los llevó
a una escuela ~e otra raza ni los atendió para que se hicieran capaces de
crear su maravillosa cultura. Fue el genio de su raza las virtudes innatas
de carácter racial las que les permitieron asimilar c;nocirnientos de otros
pueblos Y expresarse, a pesar de todas las adversidades en esa cultura
Decir que los bosquimanos actuales, o los pigmeos n; son inferiores ~orno
raza, a los anglosajones, por ejemplo, no pasa de ser una hipocresí~ • al"o
que nadie cree. Desafortunadamente, la naturaleza no es democráti~a, ~o
ha_ derramado su_s dones por igual; tanto en el reino vegetal como en el
ammal, se dan eJemplares de primera y de segunda clase, maravillosos especímenes y deplorables criaturas.
La existencia actual de razas inferiores y de razas superiores es un hecho so~iológico que debe conocerse en detalle y a fondo para bien de la
humamdad, porque ese conocimiento ayuda a elevar a los inferiores en tanto que ignorar o negar la evidente inferioridad de ciertas razas ;ólo sirve
para explotarlas.
"Que h~y- ~ferencias mentales entre las razas, dice Sorokin, es algo que
parece defm1tivamente establecido; ya sea debidas al medio o a la herencia
e~contramos ?iferencias mentales considerables entre los principales grupos rá~
c1cos (no decimos_ nacionales) . Su existencia está atestiguada, en primer lugar,
por el papel tan diferente que han desempeñado en la historia de la humanidad
las diversas razas, así como sus realizaciones culturales. En tanto que casi
t~d_a_s l~~ raza~ han .t:n~do ocasión de crear las formas complejas de la
c1;1hzac1on y tiempo 1bm1tado para ello, el papel de las razas proto-austral01des y proto-negroide ha sido muy modesto a este respecto, mientras que
el papel de las razas caspiana, alpina y mediterránea, ha sido extremadamente grande. Ellas han abierto la vía en la creación de una forma compleja de cultura. Han sido las vencedoras y las conquistadoras de casi todas

501

500

•

�·
en el mundo enlas otras razas, expulsándolas y extendiéndose e11as JnJsmas
tero••_:,

. f . .d d constitucional de las razas. El seD). La superioridad y la i11 enon a
r·
lm
·rerioridad o supe.,
el que se re 1ere a a
gundo punto de la cuestion, o sea
blema que no corresponde a
rioriclad constitucional de l_as_ r~zas, es un :r;e lo que es, estudia las realila sociología porque esta disciplina se ocup
dades sociales y no la esencia de las cosas.
tal s realizadas por
Lo que sabemos hasta ahora es que las pruebas roen e
.
. d
favorecer a la raza blanca.
varios m,·estiga ores parecen .
.
te con los resultados obtenidos por
Sorokin f_orm6. un cuadro ~prer;;2a~. Pinter-Keller ( 1922); Thorndike
numerosos investigadores: Yer es . irsh 1926) ; Peterson (1921) y Me
( 1923) • Mitchell-Rossanoff ( l 9l 9 ) ' H
(S
( 3) . Presse)·-Tetter
'
B· h
( 1923) · unne 192 ,
Fadden-Dashiell ( 1923) ; ng am
Wimm ( 1920) • Murdock
( 1919) ; Arlitt ( 1921) ; Denick ( 1920);
weg1er'

Sch

( 1920) ; Plyde ( 19~5) ·
mo se ve comprende investigaciones reaEl cuadro mencionado que, ~
. ' t· dores expone cifras que en
. .
por diversos mves 1ga
,
lizadas en d1stmtos anos y
d . 1·
·a obtenidos por diferentes
l
oeficientes e mte igenc1 '
todos los casos reve an c
1 coeficientes de los negros son
métodos, con parecidos resultados, pues os
.
.
bt nidos por los blancos.
1
muy mfenores a os o ~
li
d. Sorokin refiriéndose a los tests
"No es necesario continuar esta sta, lC~
.
• guna excepción
e prácticamente sm mn
·
'
citados. La precedente muestra qu 1 d en esos estudios los resultados
d'versos
métodos
emp
ea
os
'
l
1
b
no o .stante , os· i Muestran todos que e1 coeficiente intelectual de rf
negro
han sido unammes. • ,
.
el del blanco lo que está en pe ecto
es comparativamente mas baJO que
l d·a " '
1 d t hist6ricos antes a u 1 os .
acuerdo con os ª os
,
d h mbres de genio producidos por
" .
tam
affff&gt;ga el numero e O
,
b.,
S1 acep
os, 15•- '
a1·d d los resultados seran tam ien
criterio de su ment 1 ª ,
una raza como un
ue ella ha sido estéril desde este punto
desfavorables para la raza negra, porq
de vista''.as
datos que 6Í no destruren las nuSin embargo, C. Kluc~ohn da, otros ta una causa de carácter cultural
merosas investigaciones citadas, s1 apun n
muy importante.
.
.
. dice midan realbas o tests de mte1igenc1a,
'
d
"El . que las llama :is prue
. , d b .bl . con todo son las únicas
• ·
· •
na cuestion e ati e,
'
mente 'la mteligenc1a es u .
s ue estén estandarizadas y que pobases de comparaci6n de que _d1~~n~o p q bien esas pruebas indican que
sean alguna pretensión de ob1etiv1da . ues
'
" P. A.
• P. A.

502

SoROKJS,
SoRoJtJs,

op. cit., P· 222 ·
op. cit., p. 227.

en todos los pueblos aparecen runos muy bien dotados. Un negro norteamericano, evidentemente un 'pura sangre', dio un C. l. de 200. 88
"Y en lo que respecta a los grupos de los niños negros del estado de Tennesee, dieron un promedio de 58 y los de los Angeles 105. Este margen muestra que el cociente de inteligencia no depende principalmente de la capacidad 'racial'. En la primera guerra mundial, los negros procedentes de
ciertos estados del norte que sabían leer y escribir obtuvieron promedios más
altos en la prueba Alpha del ejército que los blancos de ciertos estados del
sur que sabían leer y escribir. Los negros procedentes de los estados de Ohio
e Indiana demostraron ser superiores a los blancos procedentes de Kentucky
y Mississippi en las pruebas Alpha y Beta del ejército. Esas y otras cifras
análogas siguen de cerca a las cantidades relativas gastadas en educación en
diversos estados y a otras condiciones ambientales para que la relación sea
una simple coincidencia". 37
Agreguemos, por nuestra parte, que en todo caso los tests de inteligencia sólo demuestran la capacidad actual de las razas; pero no su capacidad
"constitucional", es decir, ingénita, que está, cuando menos hasta ahora, fuera de toda prueba científica.
Mientras en los individuos cabe asegurar su incapacidad creadora, mediante las discutibles pruebas de inteligencia o por la simple observación de sus
actos, hasta determinada edad límite después de la cual se tiene la seguridad absoluta de que han demostrado indudable incapacidad personal porque no hicieron nada notable, tratándose de las razas no es posible establecer su incapacidad constitucional definitiva, porque son, por decir así, unidades colectivas en las que el misteri9so juego de las relaciones hereditarias
producido por las uniones entre sus individuos, puede hacer surgir, en un
momento dado, cierto número de seres extraordinarios capaces de transformarlas. Como la vida de una raza es prácticamente ilimitada, dispone siempre de tiempo para evolucionar; mientras no se extinga, nadie puede asegurar su incapacidad definitiva. Si una estación favorable, una corriente
fluvial que se desvía, o cambios cósmicos imperceptibles hacen que árboles
frutales o plantas de flores, que no se mueven, den un afio mejores fruto~
y flores que otros, con mayor razón es posible que las razas, compuestas
por individuos móviles, mediante el contacto de cepas mejores, bajo circunstancias históricas y sociales favorables, produzcan élites que al cabo de cierto
tiempo modifiquen radicalmente sus capacidades. Según E. Boutmy el en• Nótese que este autor, decidido antirracista, a pesar de sus afirmaciones sobre
la mezcla de razas "desde el principio de la humanidad"; acepta la posibilidad de
"un negro pura sangre'' en esta hora y la "evidencia", es decir, el simple hecho
de mirarlo como prueba de esa pureza.
" c. Ki.uCKOHN, op. cit., p. 159.

503

�cuentro de los jonios y de los dorios, dos ramas de una misma raza, produjo
el milagro de la cultura griega.38
Y precisamente porque no se sabe qué es la raza, en qué consiste, resulta anticientífico lo mismo afirmar que no se producirán en el seno de las
razas actualmente inferiores, por desfavorable que sea su situación, profundas transformaciones, en un futuro más o menos lejano, que afirmar que
sí se producirán esas transformaciones.
Todo esto no son más que especulaciones sobre lo que puede o no puede
ser, completamente ajenas a la Sociología y carentes de toda base seria. La
única realidad social concreta, indiscutible, es que en todo momento de la
historia de la humanidad se encuentran razas en estado superior y razas en
estado inferior y que ese hecho no puede ignorarse ni disfrazarse por simples conveniencias políticas. El hombre de ciencia no debe ignorarlas y
menos aún, enmascararlas, a menos de dejar de serlo para convertirse en un
propagandista vulgar.
Recientemente, a fin de no herir el orgullo nacional de los pueblos, se ha
introducido en el lenguaje científico una nueva denominación para designar a las razas que actualmente ofrecen un estado de inferioridad indudable:
se les llama "subdesarrolladas". ¿Qué es una raza subdesarrollada? La que
está en situación inferior (sub, igual a debajo) ; pero el término, de acuerdo con las consideraciones que acabamos de hacer, nos parece rigurosamente científico. Pues según esas consideraciones para distinguir la inferioridad
actual de la constitucional de que hemos hablado, habría que decir, al referirse, por ejemplo, a un grupo étnico en estado casi primitivo, que es una
raza actualmente inferior, porque si la llamamos inferior a secas, estamos prejuzgando sobre su inferioridad constitucional que hasta ahora es científicamente indemostrable. En cambio, la palabra sub desarrollada, se refiere a
un concepto dinámico: el desarrollo, que se proyecta hacia el tiempo indefinido y por consiguiente al aplicar a un grupo racial el calificativo de subdesarrollado, se hace referencia sólo a un momento de su historia, no prejuzga, lleva implícita la posibilidad de su desarrollo futuro.
Una cosa sí es sociológicamente comprobable y tiene capital importancia
en el estudio de las cuestiones raciales y es ésta: La superioridad o inferioridad de las razas se mide por su capacidad creadora demostrada. Desde
este punto de vista, pueden clasificarse las razas actuales en superiores e inferiores; pero todo ser humano, en condiciones nom1ales, es capaz de asimilarse una cultura debido a su inteligencia y a facultades innatas de imitación. En consecuencia, es indudable que las gentes de las razas actualmente
inferiores o subdesarrolladas si hasta ahora no han sido capaces de crear

una. cultura
valiosa, lo son de adoptar plenamente la de cualqmer
· raza su.
perior si se les proporcionan los medios y si se les coloca en las circunstancias
adecuadas para lograrlo.

.E)_- ~ac~mo político y Racimo científico. La discriminación racial y la
discnmtnaci~~ social. ~ero ~na cosa es que se admita, como no puede menos de admi~, _la existencia actual de razas superiores y de razas inferiores
Y otra_ muy d1s~~ta que se postule el derecho de las que se encuentran
e~ meJores con?1c1_ones de civilización y de cultura, en posesión de una ciene1a Y de una tec~ca ~u~ les da enorme ventaja sobre las que se hallan en
estado factual de inferioridad, para dominar y explotar a e'stas. Q menes
·
t a1
c?sa .ª irman, profesan un racismo político que nada tiene que ver con la
c1ene1a.
~or el contrario, el racismo científico se concreta a comprobar el hecho
evidente _de qu~, en ºla actualidad, existen sobre la tierra conjuntos raciales
que· se diferencian unos de otros por características soma'ticas, psico
· J'og1cas
·
y
socia1es Y que algunos de esos conjuntos han demostrado superioridad evidente sobre otros. Esto, desde un punto de vista moral, en vez de facultarl~s para someterlos a su dominio, los obliga a estudiarlos y comprenderlos a
fm de _elevar sus condiciones de vida y hacerlos aptos para la lucha de Ja
humanidad por la realización de sus más altos destinos.
,Las difer~ncias raciales tampoco justifican la "discriminación racial", fenomeno. .social
que
·
.
. se basa, como dice Max Weber, segun' expusrmos
antes,
en preJmc1os ~1ales y en lo que él llama "la repugnancia estética" y ue
n?sotros preferimos denominar "antagonismo racial"; es decir, falta de ~in,1d_ad entre _dos razas por absoluta desemejanza de caracteres físicos, psicolog1cos y sociales.
~n ,,el fondo'. la discriminación racial se confunde con la "discriminación
social que ex1st~ en todas las sociedades humanas. Un blanco, por muy
blanco que sea, s1 entra todo harapiento y sucio a un restaurant de lujo de
Nue:a ~~rk, seguramente que será expulsado en el acto. Desafortunadamente,
los mdiVIduos de las llamadas razas inferiores o subdesarrolladas por circunstancias ~conómicas y de cultura, son desaseados y su forma de hablar
Y de . conducirse los hace repulsivos para las gentes de las llamadas raza~
superiore~ que, debido a su cultura y a su situación económica, tienen mejor
presentación personal y mejor trato.
~n muchos casos, la discriminación racial es una cuestión de distancia
SOC1al. . En muchos casos, cuando no hay repugnancia racial específica desaparee1endo la distancia social, desaparece la discriminación racial.
'

4. Importancia del Factor Racial en las Sociedades Humanas. La im• E. BouTHM-

504

505

�portancia sociológica del factor racial es sencillamente enorme y asombra el
que se trate, actual.mente, de negar la existencia de ese factor al pretender
negar la realidad de la raza como hecho biológico-social.
En el origen mismo de las sociedades humanas está el factor racial porque la tendencia gregaria de los hombres se da entre los que se consideran
semejantes. Las hordas primitivas seguramente que no eran heterogéneas,
sino que se formaron por el crecimiento de los pequeños grupos que pudiéramos llamar biológicos, formados en tomo de las mujeres, merced a la
reproducción interna que estableció entre ellos evidentes lazos de carácter
racial.
Del mismo carácter son el clan, la tribu y la confederación de tribus, antecedentes, inmediatos estos últimos, de la constitución del Estado. En consecuencia, en el período formativo de las sociedades humanas, el factor raza
aparece dotado de extraordinario dinamismo y obra como fuerza de unificación y organización.
•
El estado surge, como afirma Gumplowics, de la lucha de razas, unas veces por el agrupamiento de las que se sienten afines y otras por el dominio
de las más fuertes mediante la conquista de las débiles. Y lo mismo en el
caso de los vencedores que de los vencidos, la conciencia de raza subsiste
como lazo social de trascendental importancia, en aquéllos para mantener
su poderío y en éstos la esperanza de su próxima liberación.
Desde los relatos bíblicos, la raza aparece ligada al destino de los pueblos y es energía biológica y espiritual que contribuye a su unificación interna, a la solidaridad de los individuos y grupos que la integran y a su desarrollo cultural.
La sobreestimación de la propia raza es un fenómeno social que se advierte en todos los pueblos desde tiempos remotos, y a ese fenómeno se deben, en gran parte, las proezas realizadas por muchos de ellos y su conservación en las circunstancias más desfavorables. El caso de la raza judía es
concluyente.39
En el mundo moderno, la nacionalidad parece haber sustituído en importancia social, a la raza; pero la Yerdad es que, en el fondo de todas las nacionalidades racial.mente heterogéneas perviven la idea y el sentimiento de
raza. Esto se advierte con toda claridad cuando se habla de un alemán na• Los antirracistas niegan la existencia de la raza judía porque, según dicen, no
presentan uniformidades somáticas, pues las medidas antropométricas del judio ale•
mán no coinciden con las del judío francés, etc.; no obstante de que como hemos
dicho, niegan que la semejanza física sea prueba de la raza. Pero la raza judía es
un hecho social indiscuúble y se ha encargado, a través de la historia de la hu•
manidad, de demostrar su existencia hasta convertirse en un valor de gran peso en
los desúnos del mundo actual.

c~o~alizado mexicano, _por ejemplo, pues así, en la expresión corriente, se
distingue la procedencia racial de la nacionalidad adoptada. y si esto sucede cuando se trata de individuos pertenecientes a ramas o variedades de la
raz~ blanca, co~ ~ayor razón en los casos que se refieren a personas de razas
rad~~l.ment~ distintas. Al negro nacido en los Estados Unidos de Nortea_merica ! cmdadano de ese país, no se le denomina simplemente norteamericano, smo negro norteamericano.
En Hispanoamérica se distingue en el lenguaje común y en el científico
al _i~dígena peruano, del p:ru~no a secas y se habla de razas indígenas
Mexico o en todo caso de indios mexicanos.
~a nacionalidad no ha podido ni podrá, por mucho tiempo, sustituir a
la idea de raza, porque ésta ha contribuído poderosamente a la formación
de l_as nacionalidades. En un principio toda nacionalidad era racial y si
es cierto que en el mundo actual muchas nacionalidades se han constituído
con distintos grupos raciales como resultado de acontecimientos históricos
de guerras internacionales o de conquistas, en el fondo de esas nacionali~
dades se encuentra siempre a una raza políticamente dominante. Los Estados Unidos de Norte América constituyen, qué duda cabe, una nación; pero en ella, a pe~ar del fuerte porcentaje de individuos de raza negra, la blanc~ es la_ que tiene en sus manos los destinos de esa nación y en ella se
piensa siempre que de ésta se trata.
Hasta en países indiscutiblemente antirracistas como lo es México en cuyas leyes ~ documentos oficiales se habla siempre de la nación mexicana,
en pleno S1glo XX el lema de la Universidad Nacional es éste: "Por mi raza
hablará el espíritu".
Pero no solamente hallamos a la raza en la raíz de las nacionalidades
sino que es también la promotora del Estado. Toda raza tiende a consti~
tuirse en nación y toda nación en Estado.
La raza aparece, además, a lo largo de la historia de la humanidad como un motivo de emulación entre los pueblos. Esa emulación se pro;ecta
en el trasfondo de todas las actividades sociales de manera más o menos
consciente, lo mismo en los campos de batalla que en la esfera industrial •
y comercial y en las competencias deportivas y artísticas.
En el juego de las interacciones de cada sociedad humana la raza en
,
de casos, ha sido la causa originaria de las clases
'
'
gran numero
sociales.
Todavía hoy, en muchos países, México entre ellos, la diferenciación de las
clases sociales tiene una base de carácter racial: el proletariado está compuesto, casi en su totalidad, por individuos de raza indígena y de mestizos
en los que predominan los rasgos físicos y la cultura del indio.
Parece, pues, que la idea y la conciencia de raza, forman parte de la naturaleza humana y desempeñan un papel importante en la vida de las

a:

507
506

�sociedades. Ciertamente se ha venido cargando el concepto de raza de un
significado que le es ajeno y en más de una ocasión el exagerado sentimiento racista de algunos pueblos ha sido causa de lamentables tragedias;
pero lo que hay que combatir, en todo caso, no es a la idea de raza, factor
social inapreciablemente valioso, sino las desviaciones de que ha sido objeto,
las falsas teorías que se han elaborado sobre ella, con un sentido político.
Si las razas humanas viviesen aisladas, sin entrar en relaciones unas con
otras todo lo relativo a la raza tendría un interés puramente científico, de
simpie curiosidad o afán de conocimiento; pero, contrariamente, cualesquiera que sean sus diferencias físicas y morales, económicas y de cultura, las
razas se hallan en constante comunicación, en frecuente contacto. Es más,
la formación de los países modernos por la reunión política de diferentes naciones, la antigua institución de la esclavitud y los sistemas de conquistas
y coloniaje, han traído como resultado que, en 1':l seno de m~chos Estados
convivan fuertes núcleos de población de raza y de cultura diferentes, dando lugar a graves problemas sociales y políticos.
En los países de población heterogénea, desde el punto de vista racial Y
cultural, se presentan, con frecuencia, conflictos y tensiones que alteran la
paz y que son consecuencia de los desajustes sociales originados por las disparidades raciales y de cultura. En todo caso, la vida de esos países ~esulta
en extremo difícil por falta de unidad interna. De ahí la enorme 1IDportancia del factor racial en las sociedades humanas y la necesidad de estudiarlo, a fondo, para dotar de una base científica a las medidas de orden
político destinadas a resolver esas situaciones.
5. El mestizaje. Cuando viven en un mismo país, bajo una autoridad
común, razas diversas, a pesar de todas las diferencias físicas y mentales Y
de carácter social, se mezclan con más o menos intensidad según que se. trate
de grupos racialmente antagónicos o afines dando lugar a una raza .mte~media O mestiza que, con el tiempo, puede hacer desaparecer las d1span• dades raciales y llegar a constituír una nueva raza única que es el ideal de
todos los pueblos heterogéneos.
"La mezcla de las razas, dice H. S. Jennings, consiste esencialmente en
agrupar en un solo individuo genes procedentes de individuos de diversos
tipos. consiste asimismo en agrupar genes que separadamente dan resulta'
· de esta mezc1a.?" 'º
dos muy
diversos. ¿ Cuáles son las consecuencias
Según el Conde de Gobineau, el mestizaje produce, de manera indefectible, la degeneración racial; pero las modernas investigaciones sobre este
• H.

508

s.

p~n~o, ~~ican que eso no es cierto en todos los casos, sino que, a veces, la
hi~~dac1on humana _es conveniente para el desarrollo de la especie.
La verdad_ es, dice Ashley Montagú, que en lugar de ser nociva para
l_a ~esce~denc1a y las generaciones siguientes, la cruza racial entre grupos
e~~cos diferentes es altamente ventajosa, tanto desde el punto de vista biologico como desde cualquier otro punto de vista".
"Por medio
de la cruza, agrega, es como la naturalezal en forma del sis, •
te~a .genet1co del hombre, muestra su poder creador, la cruza es uno de sus
pnnc1pales medios para la producción ininterrumpida de tipos de vida nuevos Y más vigorosos". "La hibridación, insiste, es uno de los procesos fund~e_n_tales de la evolución" y en seguida esgrime este argumento que parece
definitivo:
•
"Si hubiera algo de verdad en la sugestión de que la hibridación da por
resultado la ~egeneración o decadencia del hombre, éste hubiera perecido
hace mucho tiempo o se hubiera hundido al nivel de un idiota deforme pues
es un~ de las criaturas más mezcladas del mundo". "Lejos de hace~ que
se extmgan,_ c~~cluye, los grupos existentes, la entrada de nuevos genes en
el grupo prlillitivo puede haber sido el medio que no solamente lo salvó de
extinguirse, sino también sirvió para revitalizarlo".n
Según el autor citado, la idea de que el mestizaje degenera a las razas
es de origen social; pero no tiene comprobación alguna en los hechos. "E~
m~~has partes del mundo en donde los pueblos de color viven bajo el do~010 de los blancos, el híbrido es considerado por el blanco como un paria".
Sm embargo, cuando, por el contrario, se les eleva a la misma condición de
los progenitores resulta "que los descendientes de las uniones mixtas son
en general, por lo menos tan buenos como sus padres y en muchos aspect~
superiores".42
Es_to se debe, siempre según el autor citado, a que en el cruzamiento, el
mestizo es el producto de parte de los genes del padre y de la madre resultando así una síntesis que no sólo lleva en sí las cualidades de uno 'y de
otra, sino que es diferente, nuevo, en muchos aspectos fundarnentales,43
En apoyo de estas aseveraciones, Ashley Montagú cita varios casos y se
basa en las investigaciones de diversos autores :
De las uniones entres maoríes y blancos en Nueva Zelanda "los híbridos
combinan los mejores rasgos de los dos grupos étnicos y h~n demostrado
que_ son tan capaces como los blancos. Un maorí ha sido primer Ministro
sustituto de ese país, mientras otros más han ocupado altos puestos en el
gobierno".
41

"

]ENNINOS,

op. cit., p. 275.

AsHLEY MoNTACÚ,
AsHLEY MoxTAcú,

.. AsHLEY MONTAOÚ,

op. cit., pp. 125, 126.
op. cit., p. 131.
op. cit., p. 131.

509

'

�Esto ha sido posible porque "la discriminaci6~ ~. 1~ barrera de color nunca
desarrollaron intensamente en Nueva Zelan a .
.
se
.
, el Dr Crok es evidente que en media casta, por ~o
"En Australia, segun
· . '
.d bles ventajas por su herencia
menos en el territorio norte, tlene cons1 era
biol6gica".,5 .
.
bab' t nauvos
son polm·esi·os, e'stos se han mezclado
En Hawai cuyos
itan es
.
f'li .
chinos co'
. rd d con Japoneses,
i pmos,
'
"con blancos de muchas nac1ona i ,ª esl, D ,•,.111·am Krauss que dedic6 al
1
·
t " y segun e
r. '
'
reanos, portornquenos, e c. .
. "no hay la menor prueba de
. d
das raciales seis anos,
estudio e estas mez
d
dientes y aunque tampoco las
.
t e los híbridos o sus escen
d
d
discor anc1as en r
.
ixt resulta satisfactoria desde to os
hay de vigor híbrido, la descendencia m a 1m
,, "
.
t fsica como menta ente .
los puntos de vista, tan o i
•
•
1 . di mestizo "demostr6
e hizo un estudio especial sobre e m o
'
Bo
Franz as, qu
. •
el blanco".
más alto y más fecundo que el md10 puro o que
. d
que es
1 d de una mezcla que se ha realiza o
La poblaci6n hispano-maya, resu ta o .
t siglos según el estudio de
la Península de Yucatán durante casi cua ro
'
en
bl ,1
William, es vigorosa y saluda e. .
l
t . El Antrop6logo Agasq e afirman o con rano.
h
Sin embargo, ay autores u
d' d I mezcla de razas en el Brasil,
.
, A
nte que ha estu 1a o a
.
s1z, segun gramo '
tá tendida la panmixia, dice que e11 a
que es uno de los países en _que es exd· t . ra las meJ· ores cualidades del
al · descriptibles pues e eno
es causa de m es md · di y 'crea un mest·IZO deficiente en lo que atane
1
blanco, del negro y e m o S h l tz hablando de la mezcla de razas
a su energía física y mental. c_6u t ' . l es cada vez mayor y supera a
, d'
e la degeneraci n rac1a
h'
en el Peru, ice qu
la infusi6n de sangre c ma
,
damericanos y su causa es
la de otros paises su
. d' S gun' Schulttz "el mestizo
d l
t' o de blanco-negro-in io. e
'
en las venas e mes lZ
•
d l progenitores y sí los vicios de
no hereda las virtudes de mnguno e os
bo ,, '8

am s .
.
. lidad el mismo Agramonte asegura que
Desde el punto de v1Sta de la vita
'
la guerra civil de Norte
. .,
di
· · os que actuaron en
"según la opm1on de ez c1ruJan
. d blanco y negro es inferior
•d d pulmonar del mestlzo e
'
América, la capaci a
1 peso de su cerebro aumenta
·toras Hunt cree que e
a la de las razas progeru
·
S , M . el mestizo se caractecon la proporc1'6n d e sangre blanca. egun orns,
.. AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 133.
.. Citado por AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 134.
" AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 136.
., AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 138. Cultural Sociedad An6niroa. La Habana,
.. ROBERTO AcRAKONTE, Sociologla. Ed.
Cuba. T. I, P· 31 4.

510

riza por su debilidad e infecundidad. Nott, según investigaciones hechas en
Carolina del Sur, encuentra en él una marcada infertilidad".'9
Tratándose de la cruza entre negros y blancos, la cuesti6n se vuelve, como se ve, más ardua, pues aun cuando Ashley Montagú, refiriéndose a los
estudios hechos por varios autores sobre los mestizos de negro y blanco en
Estados Unidos y en Inglaterra, afirma que "hay razones para creer que este
nuevo tipo étnico es perfectamente bueno, de acuerdo con la medida de adaptaci6n bio16gica", otros autores como Davenport, por ejemplo, afirman que esta clase de mezcla produce trastornos biol6gicos en los mestizos; pero Castle,
objeta que "nos gusta considerar al negro como inferior. Consideramos la
cruza de negros y blancos como una degradaci6n de la raza blanca. Buscamos pruebas que apoyen esta idea y tratamos de persuadirnos de que las hemos encontrado aunque no sin,an".50
H. S. Jennings asegura que: "en conjunto, el aumento de vigor híbrido
no se ha manifestado de manera muy ostensible en la cruza entre las diferentes razas humanas estudiadas hasta ahora". En otra parte de su estudio
dice: "Si los organismos que promueven los dos juegos de genes son muy
diversos, los resultados de la mezcla pueden, en verdad, ser desastrosos". 11
Esta cuestión, como fácilmente se advierte, a menudo se encuentra contaminada de racismo y de antirracismo político. Nosotros consideramos que
la opinión de Sorokin sobre el punto es la más aceptable: "Las teorías de
Gobineau, de Lapouge y de numerosos eugenistas, dice, respecto del mal
inevitable de la mezcla de razas, parecen parciales. El problema no está
resuelto. Los copiosos datos recogidos resultan frecuentemente contradictorios. Hipotéticamente la soluci6n más probable de la cuestión parece ser
la siguiente: La mezcla de sangre entre ciertos grupos rácicos debe ser probablemente provechosa, mientras que entre otras razas parece ser nociva.
Por otra parte, la autorreproducción, cuando la cepa es buena y no contaminada, debe ser beneficiosa, mientras que cuando la cepa es pobre y contaminada, trae la degeneración. Tal es la respuesta que puede ser la más
cercana a la verdad. Sin embargo, sabemos aún poca cosa sobre las condiciones y las razas exactas cuya mezcla sería feliz o desafortunada".62
En nuestro concepto, no sólo debe tomarse en cuenta, como lo hacen Ashley Montagú y los autores que cita, el resultado biológico de la cruza entre razas, sino el psicológico y el social. Sobre la psicología de los mestizos,
es poco lo que hasta ahora se ha estudiado y en cuanto a la situación social
de ellos, diremos que la realidad de esta hora indica, sin lugar a duda, que
'" ROBERTO AGRAKONTE, op. cit., T. I, p. 316.
• ASHLEY MONTAGÚ, op. cit., p. 141.
11
H. s. ]ENNINGS, op. cit., pp. 275, 285 .
ª P. A. SoROKIN, op. cit., p. 233 .

511

�.
bueno ue sea el producto biológico de
la mezcla enue razas desa~mes, p~:nsideram~s como razas desafines a aqueesas mezclas, no es ac?nse3able.
el unto de vista somático, porque enllas diametralmente diferentes desde
p . f's·cas y conflictos de orden
• ·
repugnancias 1 1
tre ellas existen, casi siempre, .
d 1
la existencia de la raza interdifcil en ocasiones o orosa,
. 1
h
social que acen
i '
dºt d a las condiciones socia es y
media. Esto, naturalmente, se halla supen:nª e: contacto razas carentes de
políticas de cada lugar en donde se po
afinidad.
,
hl Montagú "la cruza entre negros, inEn el Brasil, por ejemplo, segun As e~ d
atr,ocientos años. La población
h
r d durante mas e cu
dios y blancos se a rea 12a º. f . d 1 s descendientes de estas cruzas es
ha aumentado mucho y el upo 1~1co de o d
Innumerables brasileños de
bº , ·
social a ecua o.
en todo aspecto io1og1co y
,' 1
d. tinciones en cualquier aspecto
origen mestizo han logrado las mas a tas is
de la vida".
e la misegenación fue un valioso
"todo conduce a creer qu
.
.
d l h be
F
Para reyre,
b ·1 - creando ese tipo ideal e oro r
factor para la formación del ras1 eno,
negra o india para revivir
moderno de los trópicos, el europeo con sangre
3

su energía".ª
,
M ntagú en Cuba "donde las conLo mismo acontece, siempre seguBn ·1º 1 descendient~s de cruzas entre
. tes a las del ras1 ' os
. 1
diciones son seme3an
.
f' icos y sociales part1cu armente
lancos
son
aceptados
como
upos
is
negros y b
. ,, H
formados y de los más progresistas . d
t son opiniones parciales, intet parecer to as es as
Sin embargo, a _nues_ro
;atan de desfigurar los hechos para apoyar
resadas de los antirrac1stas que t_
b
D Roberto Agramonte, en
'
.
Según el sociólogo cu ano r.
. 1
1
su punto de _vista.
en Cuba "no hay segregación rac1a en as
cuanto se refiere a los negros,
. f ·1 d diversiones ni en los cen.
. n los parques m anti es e
'
1 h
escuelas púb1icas, ru e
.
1 spectáculos públicos ni en os o·
niversidad
111
en
os
e
En
tros secundanos y u
. ? f . .
aciales mayores o menores.
.
b
han existido ncc1ones r
1934
teles. Sm ero argo,
.
de tres mil negros. En
, en
la insurrección de 1912, _pe~e~1eron cerca penetraron en la sección del parla Ciudad de Trinidad, md1v1duos negrosb 1 blancos en consecuencia de
,
a uso se pasea an os
que, por la que segun er
'
h bo
muerto. En lo referente a1 tra·
algarada y u un
,, 55
lo cual se prod UJO una
h ·¡· d el traba3·0 del negro .
·eras han ostl iza o
.
1
t
ba1·o las empresas ex ranJ
h
recabado pero anteriores a
'
.
. 1
· ntes que emos
,
Informes confidencia es rec1e .
.
h bl nos hacen saber que el
ºd 1 C tr de ongen msospec a e,
, .
régimen de F1 e
as o,
. d d
bana Tal es la practica en
negro "no es recibido en la alta soc1e a cut 1 .matrimonio entre negros
•
áttcos
· " . En cuan o a
círculos exclusivos y anstocr

512

La mezcla de razas se efectúa principalmente entre las capas socialmente
inferiores de los pueblos en contacto. Los individuos de esas capas, generalmente de muy baja cultura e instrucción, ignoran las especulaciones científicas sobre el mestizaje -que por otra parte no han llegado a ninguna conclusión irrebatible- y obedecen simplemente a sus instintos biológicos, de
manera que por malo que se le considere como antes decimos, el mestizaje
es un hecho social que los países en donde se produce deben afrontar irremediablemente.
Las investigaciones antropológicas y biológicas sobre el mestizaje y sus
resultados prácticos, positivos o negativos, solamente pueden influir en la
política migratoria de los países respecto de la admisión o el rechazo de
ciertos extranjeros para que se establezcan en su territorio; pero no pueden
hacer nada para evitar que se mezclen los grupos raciales ya establecidoi.
dentro de sus propias fronteras, cualesquiera que sean las consecuencias de
ese mestizaje.
6. Raza y Aculturación. En los países en donde conviven una raza superior y otra u otras actualmente inferiores, o subdesarrolladas, al problema
biológico del mestizaje se agrega el de la transculturación, pues la sola mezcla racial no logra la unidad nacional que sólo resulta de la identidad de
cultura, de sentimientos y de intereses. En este caso, se impone, con mayor
razón, el estudio concienzudo de los problemas raciales para encontrar las
mejores vías de mestizaje y de la elevación cultural de las razas menos
desarrolladas hasta incorporarlas plenamente a la cultura de la raza que se
considera superior.

op. cit., p. 149.
149
Mo::-iTAoÚ, op. ci~., P·, T. 1
329.
ROBERTO AoRAMONTE, Sociolog1a.
. , p.

,. Cºtado por
"
..

y blancos, los padres blancos, ya se trate de hombre o mujer, se oponen de
manera casi absoluta a semejantes uniones.
Actualmente, en Cuba, no hay discriminaciones raciales y los negros y los
mestizos actúan con frecuencia en la política y obtienen, a menudo, cargos
de elección popular. Lo mismo está sucediendo, aun cuando con muchas
resistencias, actualmente, en los Estados Unidos de Norteamérica. En el
caso del mestizaje, como en el de la cuestión relativa a la superioridad o
inferioridad de las razas, las investigaciones y las especulaciones que se han
hecho y se hacen, tienen un interés principalmente científico, de carácter
antropológico y biológico; pero de escaso o de ningún valor para la sociología porque independientemente de los resultados definitivos que puedan
alcanzarse con las mencionadas investigaciones y especulaciones, la mezcla
racial, en donde conviven razas distintas, es un hecho, un fenómeno social
sobre el que no tienen influencia alguna.

l
AsHLEY

AsHLEY

MoNTAoÚ,
º

513
H33

�SOCIOLOGlA DEL ARTE
Los retablos o ex-votos populares
ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

(Academia Mexicana de Sociología)

Preludio
PRELUDIO sí, porque acaece que lo que aquí va a decirse exige no solamente el frío instrumento de la investigación, sino algo más que toca linderos insospechados y escudriña la relación esotérica entre personas divinas
y humanas, presente en los retablillos populares con un acento musical de
patética ingenuidad.

Las obras de arte descubren olímpicamente su belleza, como si desnudándose provocaran de inmediato el asombro del espectador; otras expresiones
por su modestia y simplicidad, han menester de adentrarse para su estudio
con los pasos contados, tomando en cuenta los motivos por los cuales fueron creados.
Aparentemente están bien lejos de la importancia que revisten otros temas como las relaciones de los pueblos, de las personas o de los fenómenos
sociales en conflicto, pero estas manifestaciones populares por su perennidad,
su reiterativa presencia y su multiplicidad expresiva, acusan aspectos muy
interesantes del comportamiento humano. Las tablillas populares o ex-votos,
para decirlo pronto, informan de un compromiso personal entre un oferente
y la Divinidad invocada que da por resultado un milagro del cual se da
público testimonio haciendo el relato plástico y literario del mismo. Ambos
personajes están en la tablilla, aunque la jerarquía se presenta con la actitud de rodillas del oferente, sobre el piso, y la Divinidad entre nubes y
aureolas -a la manera de las imágenes bizantinas- así como el relato visual en su forma más patética.
Acusa tal relación cierto carácter idólatra en tanto que el milagro es hecho más que por el santo mismo que se invoca, por su imagen elaborada

515

�y presente en el santuario, pues debe llevarse la tablilla precisamente a ese
sitio y lo más cerca del lugar que ocupa tal imagen.
Andar de peregrinación por los grandes Santuarios mexicanos del culto
popular, es recorrer la aventura del descubrimiento de un mundo donde
se realiza ese intercambio virtual, asaz mágico, pero conmovedoramente ingenuo, por medio del cual los peregrinos ofrecen público testimonio del favor recibido.
Estas tablas cubren los cuadrantes laterales del Altar Mayor, en otros, se
dispersan por los corredores o se muestran en las sacristías; dispersos por todas partes, conviven con otros testimonios más fehacientes como muletas
abandonadas y rudos bordones, se juntan con la diminuta milagrería de platas que forma grandes medallones o se arrima a los escritos de papel, que
como pajaritas sueltas se dejan por todos lados o se introducen en los resquicios de las urnas de los santos y, otras veces, forman grandes estelas a lo
largo de los muros claustrales.
Hay ex-votos en la Villa de Guadalupe y el Santuario de Los Remedios,
en la Ciudad de México; en San Juan de los Lagos, Ocotlán, Zapopan y
Talpa, en Jalisco; por supuesto en Chalma y en Tizimín; en algunos santuarios la "manda" debe cumplirse entregando el retablo después de entrar
danzando ida y vuelta hasta el altar, por supuesto sin dar la espalda.
En nuestros días el retablo empieza a ser desvirtuado, sustituyéndose por
cartas como las que están a la vera de San Sebastián de Aparicio en Puebla,
o se paga su publicación oficiosa en encuadre curiosísimo de fervor, dentro de las planas graves de los periódicos que llevan una nota tan patética
como la de los obituarios. "Doy gracias ... " es el estribillo de la leyenda
contumaz que encabeza la relación literaria. Pero en éstos y aquéllos hay
la expresión de un compromiso cumplido, en palabras que revelan la relación esotérica de dos personas, una poderosa, dueña de facultades extraterrenales y otra, que ha sido privilegiada con una dádiva de ese poder.
En pos, desde hace tiempo, de los escondrijos del alma popular que se
expresa en las artesanías del arte menor, anduve hurgando aquí y allá hasta
descubrir un aspecto singular de los retablos mexicanos y que no se encuentra en las ofrendas orientales -quizá acaso en las tablillas japonesas,
pero sin dibujo vital-, ni tampoco en las tablillas flamencas ni alemanas,
pues parece ser muy peculiar del pueblo mexicano.
Comenzó el descubrimiento de esta "veta" espiritual a la vista de una tablilla en la cual una mujer eferente, cubierta con rebozo oscuro, está de
rodillas cerca de una cama mal cubierta, deshecha por abandono de un
hombre que ya tieso y cuan largo es, se muestra suspendido entre el cielo Y
la tierra, en visión alucinada o levitación extraña, en tanto que la Virgen
de Guadalupe está a la izquierda, entre nubes. La cara de la mujer es de

beatitud indescript~ble, en tanto que el marido de ella mantiene los ojos celeyenda•• "D01· G racias
· a N tra. Sra. Guadrrados. Rezaba asi
. la peregrina
.
alupe, por re-coJer a mi marido Elpidio López enco miendo las palizas
me da~a para su salba ción". (sic)
que
. El milagro cabal, fehaciente, era haber conseguido la libertad de por vida.
libre del verdugo, la mujer atribuía a milagro la gloria de su viudez . L '
Deo!
· 1 aus
Tan asom~rada quedé que me dediqué a buscar el tema trágico-cómico
de estas tablillas populares, consideradas modestamente en tono menor aun
den~ _d_e las artes populares, pero que son expresión ingenua y redonda
-def1D1t1vamente fresca- de la puerilidad del alma mexicana.

Las Artes Populares.
. El encanto y la frescura de las artes populares compensan las limita ·
discretas de su calidad estética.
c10nes
Una parte de las llamadas Artes Populares, entra de lleno en el folklore 0
folclore, q~e c~mo se sabe es palabra compuesta por los términos f olk, pueblo
y _lore,_ sabidw:ia; y está formado por las expresiones anónimas que son pat~º1:1º de ciertos grupos y se dan en ciertos pueblos, donde permanecen
c:15i sm alteración alguna, de tal manera que ofrecen peculiaridades tradic10nales del alma de un pueblo.
En nuestros. días, las artesanías, el folklore y todo lo que se considera
Arte popular, tiene relevancia grata, y prueba de ello es que en la Olimpíada
Cultural
celebrada
en México durante el año 1968, se presentaron en el
F f IM
d.
1
es iva . un ~1 del Folklore, grupos de 25 países, con danzas de un deslumbramiento vital. Asimismo, en octubre de ese mismo año en Ja Plaza de
la ~anta Veracruz de la Ciudad de México, hubo una Exposición lntern_acional de artesanías populares, en la cual tomaron parte 45 países ofrec~endo mue~tras d~ tejidos, joyas, alfarería, máscaras rituales y de ~eatro,
figuras, munecas, títeres, tocados, objetos religiosos, recipientes de plata y
otros 1:1etales, tallado en madera, juguetes, cerámica, instrumentos musicales
pequenas esculturas, estatuillas, vidrio soplado, chaquira, figuras de pan d~
dulce para el Día de muertos, calaveras, alcancías, etc.
Est~ reconocimi~nto al, ~alor del arte popular es reciente y obedece a un
cambio de mentalidad critica. Dice Toussaint al respecto:
"La manife~tación plástica que se conoce hoy con el nombre de arte popular no ha sido apreciada y reconocida como tal sino en los últimos tiemDurante to~o el siglo XIX y en los principios del XX el criterio art1Stico estaba regido, obligatoriamente, por los dictados de la Academ1a
· ...

~s:

517
516

�El descubrimiento del arte popular corre parejas con los estudios antropol6gicos y viene a formar parte de lo que se ha designado con una fea palabra:
Folklore ...
"Los famosos retablos, que son ex-votos en que los fieles agradecen una
merced recibida, narrando el mal y su remedio mediante la intervención de
una imagen sagrada (están) llenos de evocaci6n e ingenuidad, así en la manera de plantear el tema como en su solución plástica, estos pequeños cua• dros pintados al óleo sobre madera, hoja de lata, o cartón, abundan en los
santuarios de las imágenes celebradas. Los más antiguos que se han encontrado datan del siglo XVII, pero aún hoy continúan siendo elaborados.
No son obras de arte pictórico, sino rituales y no presentan semejanza con
ninguna otra pintura, ni antigua ni moderna. Y, sin embargo, su valor artístico es enorme por la interpretación auténtica -infantil- de las formas,
de la perspectiva de los efectos y emociones que llenan de vida a sus personajes" .1 "La Sociología del Arte ha de evitar, en lo posible, caer en especulaciones filosóficas, en abstrusas disquisiciones de estética y alejarse, especialmente, de cualquiera pretensión de carácter crítico o preceptivo. Su
fin único será el análisis del arte como hecho social". Tal afirma don Lucio Mendieta y Núñez en uno de los pocos estudios sobre la Sociología del
Arte y añade posteriormente:
"Las artes folklóricas tienen indudables valores estéticos que son, seguramente, el secreto de su perennidad. Desde luego, diremos que se trata de
manifestaciones espirituales que tienen la frescura inmarcesible de la originalidad, de la sencillez y de la sinceridad, expresiones artlsticas sin mistificaciones, sin academismos, nacen con la naturalidad de las flores silvestres.
Se plasman en una especie de moldes distintivos que son como simbolos dPcada pueblo, entendiendo aquí, pueblo, en el sentido de una agrupación multiforme, de una gran unidad formada por numerosos grupos cada uno de los
cuales tiene su propia voz y su propio aliento que se traduce, entre otras
cosas en el arte. . . .Sus características fundamentales estriban en que no
'
cambian
sino muy lentamente y sólo en pequeños detalles. Son productos
2
de industrias domésticas que se trasmiten de padres a hijos ... "
Las Artes Populares se relacionan con las costumbres del pueblo y con
aquellos hechos que le interesan o emocionan, así la ofrenda votiva o manifestación plástica son también expresiones genuinas.
La vena popular, que no tiene ninguna relación con lo vulgar, aunque
algunos no lo distingan, ha mantenido siempre la corriente más vigorosa
Arte popular en México en "México y la Cultura". S.E.P.
Méx., 1946, pp. 301 y 302.
• MENDIETA v NúÑEZ, LuC10, S ociología del Arte. Inst. Inv. Sociales. de la U .N.A.M.
1

ToussAINT, MANUEL,

Méx., 1962, pp. 7 y 299.

d~l arte de los pueblos. Sus raíces con la existencia misma le ofrecen savia
viva Y renovada que prosigue, ajena a los aherrojamientos de la erudici6n.
En cuanto a ~as o~rendas religiosas, la vinculación con la naturaleza tiene
?tr~ fuente enriquecida. Así, las sustancias bienolientes como la mirra el
incienso Y los ~dumes, sirven para las ofrendas rituales, lo mismo los ~rodu~tos de la tlerra como flores y frutos, así como oro y metales preciosos.
Mas burdo, ~ nuestro entender, es el sacrificio cruento de los animales y
~~n de las mismas personas, como el caso de Ifigenia en la mitología, de los
Jovene,s al toro de Creta, o de las doncellas en el cenote sagrado de Mérida
Yucatán.
'
Más exquisitas son las peticiones sin sacrificio, como los papelillos que se
enr~llan en las ramas de los árboles que rodean los grandes santuarios del
Japo~: las monedas que se arrojan con fuerza para que su ruido atraiga la
atencion de los di~s~s distraídos o la festiva ironía de arrojar monedas a
las fuentes para solicitar el milagro de volver a ella.
. Muy a~tigua es
costumbre de las dádivas y su estudio se pierde en los
tiempos Sm memoria. Luego, ya hay testimonio rudimentario de ellas y poco
a poco se transforman, pulen y elaboran.
Andando _el tiempo, las ofrendas votivas alcanzan calidad superior y son
verdaderas JO~as. En los palacios bizantinos y en los orientales ""ense los
templos materialmente repletos de ofrendas en magníficas piezas de orfebrería".ª
En las art~ decorativas se encuentran objetos que por el material emplead_o, forman diversos grupos cuya finalidad es también diversa. Pueden menc10narse _entre est~s. expresiones, _la,orf~~rería y los trabajos de forja, que inclu~en piezas metálicas de cerraJena Ojival, rejas claustrales blasones clavos
ver~as, candelabros, arquillas, llaves, aldabones, plata calad: y repuja,da, cus~
todias, cruces procesionales y armas. El hermano pequeño, modestísimo breve, de esa expresi6n artística es el milagro de plata repujada que ta~bién
com? "ex-voto" adorna relicarios y tablas cubiertas de terciopelo, en los santuanos del culto popular.
L~ cer~ica, que fue tan celebrada en Grecia y Roma, tiene peculiar
mamfe~tac~on entre_ las culturas prehispánicas y se ha considerado que algunos 1dohllos so~ figuras :otivas u ofrendas. El yugo y la palma, por ejemplo, no se sabe si fueron instrumentos rituales u ofrendas.
Otr~s e~presiones del arte ~ecorativo no interesan propiamente aquí como
la _tapic~na, las art~s del teJ1do, los famosísimos mosaicos, el mobiliario y
~aJorreheves, l_os_ tapices, el arte del vidrio y la joyería, aunque sí cabría senalar a las miniaturas como referencia a los precitados milagros.

!ª

• ~LANco CoR1s,

J.,

Espana, 1918, p. 34.

Manual de arte decorativo. Librería Parera. Barcelona 2do T
·
· ·

519
518

�Los retablos o ex-votos.

. .
d
tiempos del Cristianismo, se convirLas peregnnaciones e los primeros
., .
d
l Ed d Media
tieron en grandes corrientes migratorias penódicas u~ante X~I a XVIII
nuevo y poderoso esplendor en los siglos
y .
'
y "alcanzaron
.
. . , a la Reforma El unpulso
después de la transitoria decadencia que s1gwo
.
,
.
de la di.
parti6 en general de la fe y de la necesidad de sentirse mas cerca
rticular
de
las
numerosas
gracias
vinidad en lugares consagrados Y, en pa
'
.
d'f ndían
dispensadas de las milagrosas curaciones, que en los santuan~s se 1 u
' milagros, cuadros relig1osos,
.
con libros de
medaHas y. pequeñas imágenes
b . bmanel
.
el y de la esperanza que, en virtud de ello, a nga a
ducattvas en pap '
.,
al Se diri e uno a la milagrosa imahombre de liberarse tamb1en de todo m .
g
.d
ue se uiere conjurar la desgracia y comenzar una nueva v1 a.·;
gen
~rq viene
. q a ser asi, una fuerza liberadora y se .siente como energia
El milagro
vital".,
.
.
bres
. .
tán presentes en nuestra vida y reciben ya nom
Estas peregrinaciones es
S .
Lour
•
diversos como "Tours" a los centros del culto como Roma, antiago,
des etc.
•
1 ''n
~ntre paréntesis es curioso hacer dos advertencias peculiare~ co~ re a~10 a
1
a las pereg~~ciones ;. al ~~~ :eellac:;ri~~:~¡0
:nr:~::~~t:. ~n
puede constituir una man ª
. •
ara el islamita
l nas religiones esta peregrinaci6n es obhgatona, como p d
l .
~~ar la Meca, lugar al cual dirige sus oj~s d~a:;~::1: d;:o:ib~t1¡u~:
sitio de la tierra en el cual se encuentre.. ~~
ul d
b .6 "el mi.
h
a la imagmacion pop ar escu n
l
f
presentaci6n de a igura uman. :
, . d
quisita belleza para el
l
,, del arabesco ornamentac1on geometrica e ex
.
agro
'
hib' . , también era para las smagogas y
adorno de las mezquitas. Es~ pro i~iton_ co ercial en nuestros días para
,
· · es mantiene su en eno m
segun a1gunas opimon
.
sus limitadas calidades
sostener la corriente abstracta en la pmtura, pese a
estéticas.
N
1 caso del retablillo o pintura popular que aquí nos ocupa,, pu~
o
es
e
ahí se encuentra un caba1 rearismo, aún en sus aspectos y detalles mas m.
h
l . bolismo se ofrece de manera concreta.
~y~e~
. .
l
~
hil decíamos que las peregnnaciones a os san
Volviendo a tomar el º•.,
l
andes caminos del culto y enriquerios dieron lugar a la formacionb de los gr tuarios como Venecia y Bizancio,
cieron las ciudades donde es_ta an º1s san ros acostumbraron llevar ofren1 .
tante es advertir que os rome
.
::o e: ;::r de los favores, para dar testimonio de los que ~abían recibido o como mera "cortesía" amorosa.

~=

4

VOTIVTAFELN,

520

GEROO SCHREIBER' Deutsche .Mirakelbücher. Düsseldorf, 1838, p. 66.

Ese mismo espíritu pas6 a normar las peregrinaciones en América con tal
persistencia que nuestro pueblo las realiza a porfía, alegando mandas hechas
por propio gusto.
Sin embargo, en otros tiempos, la imposici6n religiosa hubo de recurrir
a diversos procedimientos, desde el arrasamiento como el montar el templo
sobre la pirámide derruída como acontece en Cholula, o encomendando
a los propios indios la fabricaci6n de las estupendas imágenes, como los
Cristos de caña, que muchos indios utilizaron para esconder dentro de ellos
los idolillos venerados, hasta el convencimiento hecho por los misioneros,
convencimiento que despunt6 en el artífice creador del mundo ingenuo, pávido y deslumbrador de Tonanzintla.
En cada santuario, los peregrinos y romeros siempre han dejado fiel testimonio de su paso. No solamente en los de la religi6n cristiana, sino también en las paganas.
"Los pequeños objetos fabricados en metal, como piezas de agradecimiento, provienen de lejanos tiempos. En el Museo de Louvre, París, se encuentran objetos de bronce de la época de los griegos que son votos que debían
depositarse sobre un altar en homenaje a los dioses, para agradecer sus bondades. Cuando la gente estaba enferma, ofrendaba un modelo de la parte
afectada -como la pierna o el pie- confiando en que los dioses la curarían".'
De igual manera, en los santuarios mexicanos, hay miles de objetos de
plata -&lt;le la buena plata mexicana- que forma medallones, cruces y formas barrocas a la vera de los altares. Y también representa brazos, tumores,
deformaciones y padecimientos diversos que los artífices populares ofrecen
por unos cuantos centavos y los fieles llevan a los santuarios.
Don José Guadalupe Zuno, que bien sabe de estas cosas, al hablar de los
retablos en su libro Las artes populares de Jalisco, hace una historia somera
del grabado y la litografía en México, porque considera que la producci6n
popular de estampas y cromos son los antecedentes del retablo y coincide
con Toussaint en señalar que estas expresiones del arte popular no tenían
ninguna validez en el criterio académico del siglo pasado. Menciona un estudio de R. Leopoldo Orendáin -que desgraciadamente no he encontradod6nde está la historia del retablo desde sus primeras manifestaciones en
Egipto y Cartago; luego, señala los orígenes de la palabra:
"El nombre de retablo, viene de cuando los sacerdotes celebraban la solemnidad de sus ritos al aire libre en sencillo altar y frente al pueblo, sin
adornos, con los candelabros puestos en el suelo. En el siglo XII se estableci6 la innovación de poner una especie de tablero de dos hojas de suerte
que al terminar el sacrificio se doblaba y se guardaba, llamándose díptico,
que luego aument6 a tres hojas y se llam6 tríptico. Como se colocaban tras
el altar, se les llamaba retrotábula. Como eran cambiables de un sitio a otro,

521

�se les llamó también retablos. Los retablos flamencos fueron famosísimos y
los pintaban los grandes maestros de los Países Bajos. Después el retablo ad5
quiere grandes proporciones murales y son decorados ricamente".
Cabe también comentar que el retablo refleja ciertos aspectos del alma
popular, entre otros, el nuestro posee una indestructible capacidad de asombro, de conciencia mágica que rige muchos actos de la vida diaria.
El juego de azar, la Lotería, la fertilidad de la tierra de temporal, el cambio político, los remedios de los males y la fortuna, se vinculan siempre a la
posibilidad de la sorpresa o del milagro.
Cuando la angustia por una situación fortuita hace presa de la mente
humana, la gente devota invoca a la imagen de su particular devoción y
ofrece o promete llevar el retablo con la expresión visual del milagro. Así,
en esta relación se encuentran los factores del retablo: el oferente que da
gracias, la reproducción de la imagen invocada y el relato del milagro ocurrido, que para mayor testimonio se escribe en la leyenda.
Una clasificación sucinta de los retablos podía ser la siguiente:
Clasificación por temas: Calamidades públicas: catástrofes, inundaciones,
pestes, pérdida de cosechas, sismos. Afecciones personales: enfermedades, accidentes, golpes de fortuna, disgustos familiares. Padecimientos de personas
o animales o propiedades del oferente.
Materiales: Tablillas pintadas al óleo que varían entre 20 por 35 centímetros, hojas de lata y cartoncillo.
Tonalidades y matices: por lo general colores puros y brillantes, rojo,
blanco, verde, azul y amarillo.
Personajes: la representación de la Imagen invocada, entre nubes y con
aureola y el oferente de rodillas.
Relato del milagro, hecho en forma patética, como acción detenida en
trance, con el ambiente idóneo: paisajes, recámaras, cárceles. Detalles nimios crudos y casi morbosos (vendas, sangre, matrices, tazas de noche, etc.) .
Es curioso advertir que el arte del retablo, se parece al de los "retablillos"
por su carácter anónimo y su fabricación en talleres colectivos. Los talleres
de los siglos XII a XV en Europa tuvieron tanta importancia que las portadas que ellos construían llegaron a tener más fama que en la última etapa
del estilo románico donde las estatuas de los santos y su simbolismo son de
altísima calidad. Los escultores desarrollaron el arte del retablo que consiste "en una obra que sirve de fondo ornamental del altar. Se hacen de
piedra, de madera, de bronce o de otros materiales. Los de madera pueden0
ser policromados o dorados, también hay unos que son tablas pintadas" .
• Nueua Enciclopedia Temtitica. Ed. Richards, S. A. Panamá, 1963, Tomo VI,
p. 64.
• Ob. cit., Ed. Centro Bohemio. Guadalajara, Jal., 1951, pp. 50 y 51.

Encuentro útil esta referencia porque los "ex
,,
, .
lares fueron en un principio tabl
. d
votos autenhcamente popu.
. .
as pinta as por mano
6 ·
renc1a religiosa y sobre esta elase de matenal
.
an ruma con refeSin embargo, otros materiales son em lead~s
remota y con todas las salvedades ue h~ a
' como el esmalt~ -referencia
de hojalata- y en el siglo XII q
y menester a las tablillas populares
.
se encuentra en Españ
l
s1derarse como obra maestra o sea el "T bl
d 1
a, e que puede cond,e Silos, compuesto por un encha ado ~e er~a e a urna de Santo Domingo
nas enriquecidas con grabados
~m
p cas_ de br~nce, con ]as arquede esmalte tiene las prestigiosa: c!lid:;e y las enJutas, ~Jedrezadas. La obra
Pantocrátor que centra el conjunto. La s i~: se aprecian en el detalle: el
de un objeto colocado sobre la tumba d p . drse dsupone qu_e formaba parte
. lm
e pie a el santo silense" 7
·
F ma ente cabe hacer ro ·,
compromiso entre oferente yen~~:~º 4:edic~n.dlade~trega del reta~lillo cesa el
.
••
viru a mvocada No
ta
por d ispos1c1ones eclesiásticas se destruyan
ti
1
.
lillpor que
rente considera que ya ha
1·d I
o re ren as tablillas, pues el ofecump I o a manda.
En algunas ocasiones, esta tablilla es solamente un
.
cruel, como la peregrinación c
a parte de un ntual más
mo en el Santuario de Zapopa':i~ lmague~es pudestos ~n espalda y pecho co.
, ª caminata e rodillas O
•
·,
vanos días como en la Basílica d G d l
peregrmac1on de
rrífico recuerdo como en la nochee d ~;,~ upe, ;s azotes y cadenas de teo bien, la entrada danzando e Ch lme iernes anto en Ta.xco, Guerrero,
0
a a Y otros lugares.

Peculiaridad insospechada
del retablo mexicano.
"El artista en alguna medida actúa como v
. .
vos que yacen en la conciencia o en la subcon ~er~ d~ sthmientos colectiaspecto el artista puede ser una
. d
sc1enc1a e os demás. En este
.
especie e portavoz o de am lif d
que sienten O prefieren las gentes".ª
P 1ca or de lo
De igual manera "el maistro pintor" al
.
cuencia la ejecución del retabl
f. lmque se le encomienda con fre.
o, expresa 1e ente ¡
¡ h
y ~1enso que algunas veces hasta las faltas de ortogºr i~e se e a relata?º
deliberado. A ese artista popular se 1
.ª ia son con propósito
. . d .
e cuenta un rmlagro -miraculu d
nuran, a mirar- y él debe sentir t b',
.
m e
al orden natural para narrar el suceamso m1en e:¡ª¡ presencia del poder superior
arav1 oso y pasmoso.
, Enciclopedia Temtitica, T. 10, p. 29.
M'l
Barcelona, España, Tomo JI:N;R;2. i obras ma1stras del art, universal. Inst. Gallach.
• CIN!Cl PELLICER ALE

523
522

�Y acaece que aquí y allá, hoy y ayer, las dolencias humanas tienen igual
parecido. Por ejemplo, la República Federal Alemana publicó como una
aportación a la Exposición Internacional de Arte Popular con ocasión de
la Olimpíada cultural de 1968 y seleccionada por el Consejo Alemán de
Bellas Artes, un estudio sobre 88 ex votos. Algunos de los temas son los
siguientes: una niña cae al agua y con la intervención de la Dolorosa, se
salva; siete personas víctimas de una epidemia, son salvadas por interseción
divina; "por ciertas peticiones referentes al buey'' una labradora da gracias;
"un hombre derribado de su caballo invoca a María Auxiliadora", etc.
Y ahora estos temas de tablitas mexicanas: "En el año de 1881 se aliaba
gravemente enferma la niña Refugio Escoto de ataques y se le hencomendó
a Na. Sa. de San Juan y por gratitud da su Retablo y una Bela en su Santuario en testimonio de este Milagro" (Museo regional de Guadalajara).
"Francisco Sánchez dedica este retablo estando enfermo de tifo el día 12
de septiembre de 1920 a nuestra señora de la soledad". (Aquí el oferente
está en cama frente a una gigantesca pared de ladrillos y sobre él la imagen.
Reproducido por J. Z. Zuno en "Las artes populares en Jalisco").
Pero si dolencias y pesadumbres humanas son iguales en todo el mundo,
hay un enfoque muy peculiar de ignorancia crasa o puerilidad trágico-cómica
en algunos retablos mexicanos. Mencionaba ya el caso de la mujer que da
gracias por la muerte de su marido. ¿ Cuáles son las raíces? El tema
es muy popular en el anecdotario jalisciense. Se cuenta, por ejemplo, que
en Los Altos, una mujer después de la muerte del esposo se tiró al suelo
aparentemente víctima del dolor; sus familiares compadecidos iban a consolarla cuando ella dijo entre iracunda y festiva. . . ¡ ( palabra irnpublicable) ,
¿qué mula no se revuelca cuando le quitan la carga?!
Esta otra historieta está también dentro de esa línea: caminaban los dolientes llevando al marido de una mujer en andas, porque ya se sabe que
nuestros artesanos son muy impuntuales y tercos y solamente hacen el cajón del muerto con las medidas de última hora -porque se achica o se
encoge, según dicen, así es que a veces tienen que alcanzar al difunto en el
propio panteón-, digo, iba el desfile hacia el cementerio cuando pas6 por
debajo de un árbol y el hombre que s6lo era víctima de un ataque de catalepsia dando voces se colgó de las ramas. Susto mayúsculo y vuelta a empezar la rutina amarga; guardóse el cajón y cuando lo volvieron a llevar
-ahora sí bien muerto- la mujer al llegar cerca del árbol ordenó: "No
lo pasen debajo del árbol, no se vaya a levantar otra vez".

Pero el retablo en cuestión no se encuentr
tiva, o sea que la religiosidad convierte .
.ª dentro de esta crónica fesnidad ingenua.
ciertos impulsos subyacentes en solemVeamos este otro caso: durante la R 1 . ,
casa de una familia y se JJ
evo uc10n, llegaron los soldados a
evaron a todas las herm
d,
hermano y el cuitado da g .
anas, que o solamente un
racias por su salvación.
No opera aquí el tradicional sentido del h
.
u oscura. !I se salva y no sabe
b. o~or, smo otra cosa asaz festiva
enrolen a filas -cuestión de
,mos Ien SI el milagro es porque no lo
manas.
varoma- o porque no lo violen como a las herLos pd
· ·
a eclffilentos
femeninos son tem . .
ex voto de Schadien BaJ·a B .
a mSJStente en los retablos; en un
'
aviera, una gran matriz p d d 1
en los retablos del Santuari d L R
.
en e e as nubes. Pero
,
o e os emedios ese
bl
atras, con este inefable significado:
'
pro ema no se queda
"Doi gracias a Ntra. Sra. Patrona ue
.
..
a ver al curandero que me h'
1 q·¡ no temendo hiJos, invoqué y fui
,
IZO e mi agro. 1887".
La oferente de rodillas con un . - d
arriba la imagen triangula~
lndmo el cual solamente se ve la cofia
ya un a o-·guay'
1
Una n 1
.e1 man'do paralítico '
ove
a
comp
1
eta
o
un
tratado
de
.
I
,
.
V
psico og1a.
eamos: se da fe y testimonio de un mila
a Ntra. Sra. Patrona que no teniendo hi' " gro._.. ¿cu~,!? "Doi gracias
y el auxilio llega porque el cur d
JObs .. ·. la mvocac1on es escuchada
.
'
an ero sa e bien su c
t
.
o
enc1as
y
i
claro'
hace
el
m·1
uen o y cuidar esas
d 1
blilla caemos en 1~ verdad- i agro dquehel pobre marido -en viendo la ta. .
no pue e acer porq e tá li · d
Clffilento feliz es publicado n h
d'
. u es
s1a o. El aconte' o ay na Ie a quien culpar.
Tampoco cabe la sorpresa ni la maldad velada 1
.
rosa. No encuentro la expresión adecuada tal '1 a fe e~ ~b1erta Y_ canelo.
,
es a pueril ignorancia
La, maliaa va por nuestra cuenta frente a ese mund d
. ·
grena, definitivamente esotérico d d
o e magia y mila' on e nosotros penetrarn
1va, con
nuestra suspicacia taimada' nuestros mstrumentos
.
de obos a mansa
.,
.
.
.
servac1on, sm pied ad alguna, ayunos de la in
Hez sin darle vuelta aunq oc~nc1a que se requiere para entender la senci'
ue ciertamente obtenem
b 1
la puerilidad nos deJ·a con un p 1m d ' .
os ca a respuesta cuando
a o e nances.
Retablos mexicanos, donde aún está 1
. .
que la mantiene fresca en sus ex votos adgr:1a m~ocafda de un pueblo niño,
de un agradecimiento que func·
' on e se_ a e y público testimonio
10na con sus propios hilos d
• .
ocultos resortes apenas logramos entrever.
e misterio y cuyos

Luts, Tratado General de Sociologla (Sociologla del Arte).
Ed. Porrúa, S. A., Méx., 1963, Sa. Ed. p. 652.
' RECASÉNS

524

S1CHES,

525

�"MICRO-ESPECTROSCOPIA DE LAS IDEAS POL1TICAS
EN MtXICO"
ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacional de .Antropología e Historia

Proleg6menos.

LA HISTORIA DE MÉXIco, una de las más importantes en el devenir humano,
estaba aún por ser hecha en las postrimerías del siglo XIX, según opinión del
egregio don Joaquín García lcazbalceta, y continúa hasta nuestros días en
idénticas circunstancias en su aspecto general, pues si hacemos una planificación de lo que ha aportado el investigador y construído el historiador,
hallamos que habiendo enfoques, algunos muy atinados, en fenómenos parciales, que sin duda contribuirán a una exégesis posterior, para nuestro presente, no son sino pequeñas contribuciones.
Bien está que para descargo de nuestros historiadores, se aduzcan razones
que traten de justificar la ausencia de una verídica historia general, ampliamente documentada, de los múltiples fenómenos de nuestro mundo ¿pero
no lleva esto a conclusiones que impelen a profundizar metódicamente en la
investigación para obtener un conocimiento intrínseco del fenómeno? ¿Debemos conformarnos tan sólo con alegatos más o menos vehementes según
el temperamento del autor, e inspirados por lo general en su postura ideológica, política o económica? y ¿dígaseme si no campea únicamente desde
los antiguos cronistas e historiadores indianos hasta nuestros días exposición
de tesis y de antítesis, ambas paralelas, sin llegar a una síntesis con sus
características de tal, de nuestro imponderable devenir histórico? Tenemos
un enorme cronicón político militar, mas no tenemos una historia de nuestra
agricultura; sabemos cuántas revoluciones, cuartelazos y motines hemos tenido, pero ignoramos la historia de nuestra colonizaci6n, de nuestras comunicaciones, de nuestros desdoblamientos al norte y al occidente, de la maravilla de nuestra minería y de nuestro petróleo, en fin, de nuestras indus-

527

�trias en general; sabemos de muchas actitudes dinámicas de México, pero
ignoramos o consideramos estáticas más de las que conocemos; en conclusión sabemos y hemos formado quizás, aunque imperfecto, un esquema de
cómo el hombre en México ha actuado, pero no sabemos por qué ha actuado
como sabemos; esto es lo que nos proponemos sugerir con este brevísimo estudio; indagar por qué el hombre en México ha actuado de ésta, estotra o
esotra manera, es decir, qué le ha impelido a sus diversas actitudes; es decir,
a sus ideas.
De este enorme y trascendental renglón, inicialmente tratado en algunos
aspectos, tomamos en esta ocasión un gajo para bosquejar un esquema, el relativo a las ideas políticas, pues sería iluso siquiera anunciar en la brevedad
de estos apuntamientos, lo relativo a las ideas filosóficas, teológicas, económicas, o de otro aspecto, base y fundamento de cualquier estudio histórico
serio, que se haga
Entremos pues a
el del pensamiento
de sus instituciones

acerca de México.
la consideración de este fundamental y sugestivo tema,
político de México, base y fundamento de la estructura
y de muchas de las principales actitudes del mexicano,

en ese devenir tetrasecular.
El pensamiento político del mexicano tiene una constitución muy semejante a su constitución somática, es decir, mestizo; por ello debemos iniciar
metódicamente nuestro estudio por los principios rectores que generaron las
concepciones en el pensamiento del mexicano primitivo y del que ha ido
sucediéndole.
La trayectoria de las ideas políticas en México ha sido un flujo y reflujo
de escepticismo y esperanza manifestado en avances y reacciones de doctrinas y hechos que se han registrado al plasmarse en pensadores y escritos
que son preciada fuente. Reacciones, doctrinas y hechos que en múltiples
ocasiones no son más que un eco renovado de ideas y hechos que fueron.
Es que la Humanidad se repite, tratando de perfeccionar sus jalones en el
constante anhelo de la consecución de su ideal supremo: el equilibrio de la

polis.

Los pueblos prehispánicos, particularmente para nuestro objeto los mesoamericanos, tuvieron una estructura espiritual mítico-religiosa, que dejó aun
en sus instituciones políticas el sello teocrático que preside con énfasis toda
su organización; positivo acierto tiene José Miranda cuando dice que la
unión íntima de Iglesia y Estado, es "idea que preside, e impregna toda la
organización social de dichos pueblos, en lo cual lo religioso y lo político
aparecen a veces mezclados, y por lo común, como en la España del Absolutismo, apoyándose y sirviéndose mutuamente". La unión es sobre todo
patente en la cúspide de la jerarquía rectora de los mesoamericanos, civil y
eclesiástica, a la vez que militar, como en el último horizonte náhua, pues

el rey tenía funciones religiosas mu .
boradores del poder civil part· 1 y unportantes y los sacerdotes eran cola,
tcu armen te en las gue
d, d
. . dº .
. rras; an ose el caso del
cihuacoatl, quien aunaba amb as Juns
tcctones • c ·1
T
esto desde luego no indicaba f . ,
.
' tvt , mi ttar Y eclesiástica•
.
us1on ru confusa · t f
.
.
'
m1tadas estaban las jurisdicciones.
m er erenc1a, pues bien deliDe todo esto se desprende que el ensamie
,.
hispánicos de mesoamérica te ,
p "d nto pohttco de los pueblos pre,
ma un sentt O franc ¡
. .
o e~ o~g~12ac1ón que tend ta al bien común, como lo prueba el estu .
mente hecho por Manuel M M
di~ de. su~ tnshtuctones, tan doctaRodríguez, Salvador Toscan~ e reno! a iuien s1gu1eron Rómulo Hernández
go, las bases en que se apo
lgna~10 . o~erovargas Yturbide. Sin embaryan as mstttuc1ones p )'f
hi , .
veladas por creencias "' costumb
JI
o i teas pre spamcas, re.
,
res evan a la c ¡ ·ó d
rruento en apariencia tribal entre ',
onc ust n e que el agrupala autoridad y del bien. com,
s1, ¡estaba fundamentado en el símbolo de
, .
un, que o era la voluntad d I d"
. , del tc'rmº
e os 10ses, dentro
d e un regimen patriarcal teocr-'tº
ª ico en Ia extens1on
mo.

El Impacto Europeo.
El otro elemento fundamental ara el
.
ideas políticas en México es 1 p
. estudio que seguimos acerca de las
.
,
a aportación europea a l
• .,
nuevo tipo de pensamiento m f
El!
~ constttuc10n
de ese
es IZO.
o nos lleva a cons1de
R
.
ettel
las
condiciones
política
d
l
,
.
.
rar
con
aymond
G G
de oriente en occidente en q
s ~ , a epoc~ mmediata anterior al impacto
.
,
ue se vtv1a un disloque
¡ ºd
, .
medio-evo por los camb·
f d
en as t eas pohttcas del
vocó lógicamente esa e::s deunt arn~~t,ales d: _las instituciones, lo que pro,
rans1c1on poltttca ciue
• ,
gomenos del Renacirnient
constituyo los prole-

º·

Son pues las ideas políticas medieval r
.
mesoamérica con el impacto d I C - e~acenhstas las que se trasplantan a
terminante estas, del pensamie:t a ;n.quista, ~n que afloraban de modo delítica de Aristóteles y La Rep , po •h~; medieval, tan influído por La Povitas Dei de San Agust'
u zc~ o
Estado de Platón, así como la Ci.
m, cuya pnmera gran p . ·,
imperio político teológico d C I
royecc1on encontramos en el
.
e ax omagno y en ot
gelas1anismo ortodoxo con S t T
,
ros aspectos, el regreso del
· ,
ano ornas de Aqu·
.
con su tratado De Regimi p . .
mo, muy particularmente
media en que aparece Mne ·¡¡rzndcipupm, y Dante Alhigieri, al decaer la edad
'
arsi o e adua ·u tif"
d 1
con su Legislator humanus, y la existencia Jd:I
a sober~ía popular
derecho natural; dentro de este con·unto de m ~ a o que reafirma con el
rando en nuestro presente
J l
atices, muchos de ellos afiocomo actua es tenemos el cm .
b
feudal de la Conquista brutal q d
' .,
PUJC ca alleresco y
ue a ocas1on al Padre L e
una teoría política y la Enco~:enda mis
. tºfº
d
asr asas
1 1ca a que
s·1 para
. crear
a la vez que las ideas políticas de I
d
~na iza i vio Zavala,
os gran es renacenttStas: Erasmo de Ro-

bt

~ªt /

,

Uil

529
528
H34

�terdam, Juan Luis Vives y Tomás Moro. ¿Qué no fue erasmista Fray Juan
de Zuroárraga; el Dr. Francisco Cervantes de Salazar no fue fiel discípulo
de Juan Luis Vives, y Vasco de Quiroga, de robusto pensamiento político,
no fue hijo de la Utopía de Tomás Moro, como lo fue nuestro Quetzalcóatl
indígena de la postura universal renacentista?
La Conquista, con todas sus complejidades políticas traía aparejado el
mestizaje de dos mundos diferentes, aunque con semejanzas en algunas de
sus particulares estructuras: ambos pueblos monárquicos, los dos pueblos eminentemente teológicos y misoneístas, los dos conquistadores con el sentido de
una lucha que apareja holocausto a la Divinidad; de allí la importancia en
el conocimiento del pensamiento nuevo, mestizo, de las dos corrientes más
importantes de la cultura universal, que hasta entonces habían permanecido
paralelas e ignoradas entre sí; la del pensamiento más mestizado del Viejo
Mundo, que dio la gran cultura greco-romana mediterránea cristiana que al
venir como impacto a fundirse fusionándose en la gran cultura mítico-religiosa mediterránea mesoamericana, mestiza también y cultivada también en
el Mare Nostrum que forma nuestro Seno Mexicano con las Antillas, vendría a formar el núcleo inicial de una expresión cultural universal, que poseerá el hombre del mañana.
Esta fusión, este choque gestó en el amanecer de nuestro incipiente pensamiento político, las imponderables Leyes de Indias y las enconadas disputas
que revelan el más puro pensamiento político de oriente y occidente en el
debate del Padre Las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda, y posteriormente
en la magistral Política Indiana de Juan de Solórzano y Pereyra.
Así empieza la organización política en Nueva España con el trasplante
imperativo de las instituciones españolas, desde los mismos orígenes de la
Conquista. Tenemos como un clásico ejemplo el Ayuntamiento de la Villa
Rica de la Vera Cruz, parte habilidad política del Conquistador, parte el
concepto jurídico que los españoles tenían de esta institución romano-española; por parte de las instituciones indígenas, éstas sufren la posterga por
sujeción, aflorando en diversos estratos de las instituciones criollas, o conservando recias características como en el Calpulli y en la República de Indios,
pues las ideas políticas indígenas conservaron su personalidad al mestizarse
con las ideas políticas del Viejo Mundo; así la estructura jurídica del Virreinato no convierte a Nueva España en Colonia, sino que jurídicamente
y constitucionalmente la hacía formar parte del Imperio Español, lo que hizo en
parte posible desde el siglo XVI y con mayores perfiles desde el XVII, manifestar los prolegómenos del pensamiento mexicano, ya en Sor Juana Inés
de la Cruz, ya en don Carlos de Sigüenza y Góngora, pensamiento que asaz
reflejaba además del matiz filosófico, el político-mestizo, que más robusto y
vehemente hallamos en Juan José de Eguiara y Eguren en el glorioso siglo

530

XVIII, cuando refutó el Deán de Ali
. .
xico y de los mexican
cante sus aprec1ac1ones acerca de Mé. ,
os, en su estupenda Biblioteca Mexicana
Constituido plenamente el Estado en las Indº
." . ,
titución más poderosa cuya tra t . b
ia.s, se convutio en la ins.
'
yec ona a arca tres grandes ta
d
samiento político español: la del Absolutismo
. e pas el pentes del pensamiento, la teológica la olíti ' cuy_as come~~es ~reponderanparticularmente la primera en el\
XVc_; tuVIeron positiva importancia,
del Borbonismo de "esp;,.;tu . tr dg
Y en el XVII la segunda; la
11us a o to1erante
'
.,,
f
· ,,
postrimerías del siglo XVII f
to ' d
Y re orrmsta que desde las
ue man o auge hasta d .
1 ,
cu1tos del siglo XVIII. y la R 1 .
.
ominar os crrculos
,
evo uc1onana hij · d"
ºbl
terior y gestora en buena parte d I d
'b a _m iscuti emente de la ane esmero ram1ento del Imperio Español.

1/

Absolutismo y Borbonismo.

lít::=s ~:irnera etapa q__ue tendió a la_ consolidación integral de las ideas
Nueva Espana, fue proyección de la española del Absol ti
po
;;eys~:dd~ al períodEo au!tríac~-español, que tan bien estudia Ed::r::,
nguez en 'spana ba¡o l A t . .
las ideas políticas del medí
os us nas, imperaron fundamentalmente
o-evo, un tanto transf rm d
.
manifiesto en la Nueva Espan-a, q ue a1 decir
. de José
o a Mº
as, ydsu refleJo. fue
de percibirse con rasgos ecur
.
iran a, no dejaron
en el arrimo de los ecles~tico ia~i part1~ularmente en la rama arbitrista;
presencia de la Historia indíg:n: e:anlge o más q~e .ª la Teología, y en la
· •,
a rama casmstlca · esta ép
dº
tingu10 también por la amplísima difusión del libro co~ .
oca se, . ISElocuente ejemplo tenemos en el volumen 440 d
literatur~ ~htica.
el Archivo General de la Nación en M' . d el R~o de Inqms1c1ón en
de la Biblioteca de don Melchor P'
dexicSo onde se mserta el Inventario
. .
erez e oto con moti d ¡
le siguió la Inquisición. Allí e tán t
ch'
. vo e proceso que
de Mice J
.s
en re mu os: Gobierno del Ciudadano
M
r, uan Costa; los Discursos Políticos del licenciado Navarrete L
onarquia Perfecta de Campo y Gallardo en amplísim , .
. ' a
lo que se le'
,
'
ª nomma que d a idea
de
ia len este ~p1tulo, a pesar del meticuloso Tribunal de la Fe. época
fecund a en e pensamiento líti
.
'
sus expositores, Juan Velázq: de; s:t:::n;aen que se sustentó por uno de
y Agustín Millares Cario la d t .
do a conocer por Lewis Hanke
Ho b
. . '
oc nna so re La Igualdad originaria de los
. m res, y la denvaci6n de la Potestad Política de la Necesidad
l D
igualdad Naturales.
y a es-

1t:~

b

De es~ ~isma etapa es la manifestación muy democrática en al no
pueblos md1genas para hacer la elección de sus Cabildos sin d" . . gu 1 s
nobles a los macehuales sin
.
iscrirnmar os
sorcio dem 'tº
'
o como se ha dicho, en un interesantísimo conocra lCO.
531

�La etapa borbónica española, de espíritu ilustrado, tolerante y reformista,
se reflejó con todas sus características en la Nueva España y por consiguiente en el Nuevo Mundo, donde también fueron aboliéndose las supervivencias de las ideas políticas y de las instituciones del medio-evo, encauzándose en la corriente de la Ilustración; esta es la etapa del Cartesianismo
en España, que mestizado en el crisol peninsular, pasó a Nueva España en
el pensamiento de Enrique Flores, Juan Bautista Tosca y de Benito Jerónimo de Feijóo y Montenegro; es también la etapa en que la Nueva España
tiene un prolongado avance en la consolidación de su personalidad como
nación, cuando empezó a aflorar un pensamiento propio con perfiles definidos y su filosofía ostentó los postulados de un pensamiento mestizo genuinamente propio en Francisco Xavier Clavijero, Francisco Xavier Alegre, Rafael Landívar, Rafael Campoy y todos aquellos que dieron los perfiles de una
fisonomía propia de México en las postrimerías del glorioso siglo XVIII,
dentro del imperante despotismo ilustrado que tendía al liberalismo democrático.
Esta etapa española llevaba en su entraña el germen de la Revolución,
y tuvo en Nueva España una amplísima proyección particularmente en_ el
aspecto social, corno se deja ver en los escritos de Manuel Abad y Que1po
cuando propone la abolición de tributos, la distribución de la tierra y otros
avances de carácter social, muy afines con el espíritu de la Enciclopedia,
etapa que además aparejaba los principios de libertad e igualdad, de estructura netamente revolucionaria.
El mecanismo de las instituciones políticas en la Nueva España hubo de
ser modificado, como era natural, dentro de las orientaciones que le daban
]as nuevas ideas culminando en la organización de la Nueva España con
'
~,
la visita de don José de Gálvez; la expulsión de los sujetos de la Compama
de Jesús, de amplísimo espíritu renovador, y la creación de la novísima división política, la de Intendencias.
La etapa que iniciara el régimen español de Carlos III abrió cauce a la
corriente renovadora del pensamiento, no sólo en España, sino también en
sus dominios de ultramar, lo que permitió al espíritu nacionalista mexicano
aparecer con un énfasis no logrado en tiempo anterior, llevándole a la franca
rebeldía contra la Corona española al exigirle el reconocimiento de igualdad de derechos en el consorcio político internacional, ya por la exposición
y discusión jurídica, ya por el ejercicio de las armas.
Así se dio principio a la lucha armada por la emancipación, parte de la
obra de la renovación del pensamiento filosófico y político; parte por la
intervención avarienta y aprovechada de potencias intrusas, originando la
desvinculación entre España y sus Colonias en América, lo que dio amplitud

532

al criterio del mestizo para manifestar sus ideas políticas en el dinámico y
turbulento siglo XIX.
Analizados los antecedentes propuestos, es de llegarse a las siguientes conclusiones:

. I. El pensamie~t? político mesoamericano en la etapa prehispánica, tuvo
ideas rect?ras deflllidas que tendieron a la organización y buen gobierno de
la comumdad, dentro de una directriz cívico-teocrática.
II. Del mestizaje de las ~deas políticas medievales y renacentistas trasplantadas como rectoras y fundidas a las de los indígenas de mesoarnérica en una
evolución trisecular, se produjo un nuevo tipo mestizo de ideas políticas las
del mexicano.
'
III. Al ser iniciado el movimiento emancipador de Nueva España las
ideas políticas en México evolucionaban dentro del concepto de la Ilu~tración hacia el liberalismo-democrático, cuyo pensamiento hallamos revelado
en el caudillo don Miguel Hidalgo y Costilla, en Fr. Servando Teresa de
Mier y en otros más, hasta otro caudillo de la reivindicación, don José María
Morclos, cuyos antecedentes encontrarnos también en los licenciados Primo
Verdad, y Azcárate, Fray Melchor de Talarnantes, Villaurrutia y el Cabildo
e Intendente en la ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, todos ellos
r:ctores del pensamiento político de la primera mitad del siglo XIX que aspiraba a un Estado independiente con igualdad de derechos a España dentro
de una comuni~a~ católica y monárquica, que tuviera costumbres ~ropias,
con un poder publico por la voluntad nacional, que vino a modificar la corriente filosófica positivista, llevando a la Nación a un Estado liberal-económico-laico, como se manifestó posteriormente en la etapa de la Reforma;
Y más tarde, en su constante y dinámica evolución, tender hacia un Estado
pre-socialista-democrático, como lo preconizó la Revolución de 1910.

533

�LA FRONTERA DEL RfO GRANDE: PUENTE O BARRERA
DR. RicnARD A. JoHNSON
(Traducción del Lic. Alberto García Gómez)

EL DR. ANTONIO CASTRO LEAL, distinguido diplomático mexicano, crítico
y autor, inauguró el centenario de la Trinity University, con la Conferencia
sobre Estudios Latinoamericanos, en marzo de 1969, con el estimulante título de "La Función de la Frontera del Río Grande y otras Barreras de Confluencia". Empezó con estas palabras:
"Una frontera es una barrera. Pero es también una vista, una perspectiva,
un paisaje. Lo que empieza como mera curiosidad, de pronto llega a tener
un interés que capta nuestra atención y, más tarde, comprensión y amistad.
Hemos alcanzado esa meta feliz".
Con el debido respeto para el Dr. Castro Leal, permítasenos explorar la
menos feliz hipótesis de que una frontera, inevitable y continuamente crea
tensiones y dificultades, conduciendo a la incomprensión, algunas veces al
conflicto y que ese trato mutuo puede generar repulsión o animosidad, así
como también amistad.
Tanto mexicanos como norteamericanos, viven en un mundo de NacionesEstados, cada uno de ellos soberanos. En este ambiente internacional de
anarquía, cada Estado persigue su propio interés nacional, como sólo él lo
percibe, inhibido levemente, no del todo, por el Derecho Internacional y la
organización. Acuerdos compulsivos internacionales, tanto de derecho como
de organización, requieren delegaciones substanciales de soberanía para verificar operaciones internacionales. Consecuentemente, su influencia rara vez
trasciende cualquier interpretación de las naciones acerca de su responsabilidad primaria: la protección de su seguridad nacional y de sus derechos
soberanos.
Debido a que las fronteras delimitan la integridad territorial, su inviolabilidad siempre alcanza el más alto grado como objetivo de seguridad nacional. México y los Estados Unidos no han fortificado su frontera común,

535

�pero esto ni disminuye su santidad, ni tampoco aminora la repugnancia de
uno y otro Estado a permitir, sin embargo, la más leve violación del exclusivo control de su lado de frontera. Así, la frontera permanece como siempre ha estado: una doble pared monumental de orgullo de soberanía nacional y de vigilancia, no hecha por las manos, pero más fuerte y más durable que una estructura física y con una infinitamente más grande capacidad para generar mala voluntad y conflicto. Así permanecerá tanto como
el nacionalismo lo soporte y ¿quién pudiera desafiar el predecir la transformación de esta fuerza dinámica en un internacionalismo efectivo en nuestro tiempo?
Consecuentemente, un abogado del diablo podría caracterizar la función
de cualquier frontera como esencialmente negativa, particularista, distorsionadora y peligrosa. En mínima parte, esto detiene el libre intercambio internacional de personas, capitales, mercancías, ideas y valores. Tal fijación
choca básicamente con lo expresado por el Dr. Castro Leal y sugiere de
pronto la existencia de un problema semántico. Las observaciones precedentes están referidas a las funciones de las fronteras en general, pero el Dr.
Castro Leal claramente intenta aplicar sus observaciones a las fronteras comunes o límites, y más específicamente a los fronterizos, como él lo expresó,
a los que "ven a ambos lados".
Permítasenos entonces examinar la frontera del Río Grande desde su aspecto como frontera común y la función que esto implica para los ciudadanos de ambas naciones que residen en las áreas vecinas. ¿Hace lo común, como distinto de una no contigua frontera, proporcionar oportunidade~
especiales para unas más cercanas y amistosas relaciones o es a la inversa?
Los estadistas y letrados mexicanos, generalmente, no han considerado la
contigüidad de los Estados como una bendición. La sarcástica expresión:
"¡ Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!", probablemente expresa los sentimientos de la mayoría de mexicanos de hace una
generación o dos y la literatura mexicana y la instrucción escolar pública
aún guardan vivos los recuerdos de J. R . Poinsett; de la Guerra de 18461848; de la Compra Gadsden, el problema fronterizo de los principios del
régimen del General Díaz; la invasión de Veracruz y la fuerza expedicionaria de Pershing. Todos los niños de las escuelas elementales mexicanas aprenden acerca de los territorios que fueron anexados por los Estados Unidos
"injustamente" de México y la Constitución Mexicana contiene ordenamientos que restringen a los extranjeros y a sus actividades.
Contrariamente, los norteamericanos olvidan o ignoran el hecho de que
su parte sureste, hace poco más de un siglo, constituía la mitad del patrimonio nacional de México; de que México tuvo que sobreponerse todavía a
más problemas difíciles de geografía, historia, y de estructura social que los

536

Estados Unidos; que los norteamericanos han practicado discriminaciones en
contra de los mexicanos-am~ricanos y mexicanos residentes entre ellos y
que en el pasado se entrometieron en los asuntos domésticos de México de
la ~anera :11ás injustifica~a. Sin duda, el idealista Woodrow Wilson se propoma ensenar a los mexicanos cómo "elegir buenos hombres".
¿ Quién podría negar, además, que la frontera ha limitado la corriente de
migración mexicana hacia los Estados Unidos y de los técnicos americanos
trabaja~ores profesionales y capitales hacia México? ¿ Quién no podría du~
dar seriamente de su función al inhibir la importación de productos mexicanos a los Estados Unidos y viceversa? ¿No hace esto parecer suficientemente
claro_ el que_ su existe~cia ayuda a preservar el particularismo cultural y obstaculiza los mtercamb1os de esta índole, perpetuando de este modo las incom-·
prensiones y prejuicios? Las diferencias culturales incuestionablemente cstizi:iulan el turismo, el cual hasta cierto límite ensancha las percepciones y
ciertamente ?frece ventajas económicas para ambos países, pero, ¿ ha penetrado el turismo profunda y perceptiblemente lo suficiente en una cultura
extranjera para comprenderla y, a su vez, le ha permitido llevar fuera de
casa los más finos valores de su propia cultura?
Así, una frontera común entonces ayuda a perpetuar la ignorancia mutua.
produciendo distorsiones y confusión acerca de valores, intolerancia y falt~
de objetividad, e impide grandemente a los pueblos el trasladarse del pasado
al presente en el respeto de sus mutuas relaciones, limitando su capacidad
para una constructiva cooperación.
También la frontera común ha engendrado algunos mutuos y valiosos esfuerzos entre México y los Estados Unidos en algunas importantes áreas, incluyendo la vacunación conjunta en la campaña de erradicación de la fiebre
aftosa; la campaña común para controlar la mosca prieta, y el programa
de los braceros. Las cualidades variables y cambiantes del Río Grande del
Norte han compelido también a hacer esfuerzos para convenir en un método
mutuamente satisfactorio para determinar dónde la frontera puede fijarse
de un día para otro. Como en otras fronteras fluviales comunes; ha requerido ~~bié~ convenios sobre el uso de tributaciones, la división de aguas
para 1mgac1ones, fuerza y cuestiones análogas.
-~~s Estados ~nidos y ~é~co, desde hace tiempo, establecieron la Com1S1on Internac1onal de Llillltes y Aguas para discutir los düíciles, irritantes y múltiples problemas surgidos principalmente de las porciones fluviales
de su frontera común.
. La Comisión de Límites suple así el trabajo de las negociaciones diplomátJ.cas y consulares y de las oficinas exteriores de ambas naciones para la
generac1on de propósitos y programas en la solución de los problemas fronterizos que en otra forma pudieran ser pasados por alto. También esto sirve

537

�como un canal a través del cual los grupos privados e individuales de ambos lados de la frontera pueden influír en sus Gobiernos.
En el plano oficial, tenemos entonces que la frontera común estimula un
medio de consulta binacional; planeación, acuerdos y propósitos, tales como
el Arreglo del Chamiza!; la construcción de las Presas de la Amistad y Falcón; acuerdos de uso conjunto de las aguas del Río Grande, el Colorado y
sus afluentes y otros constructivos acuerdos. Pero también las fronteras comunes siempre, dentro de la naturaleza de las cosas, generan continuos problemas oficiales, aun cuando estimulan la cooperación en la solución de algunos de ellos. El contrabando en ambos lados de la frontera; la entrada ilegal de nacionales mexicanos; disputas sobre tarifas mercantiles; de cuota o
prohibiciones y problemas de trueques, todos concurrentes, pero que no satisfacen esta vasta categoría de continuas dificultades.
Obviamente, entonces, la frontera sirve tanto como puente, así como barrera; pero todo puente lleva un limitado volumen de tráfico y aún los puentes materiales a través del Río Grande parecen ahora inadecuados para lo
que la demanda les impone.
Entonces si las fronteras comunes tienden a impedir más que a estimular
la comunicación efectiva, ¿ podríamos interpretar los pensamientos del Dr.
Castro Leal más concretamente, caracterizando la función de la frontera
común en términos de reto y de oportunidad?
Las poblaciones que viven más cerca a ambos lados de la frontera común,
deben sentir más seguramente el desafío para llegar a una mejor comprensión y palpar en forma más inmediata la ocasión que la coptigüidad les
brinda hacer. Pero todos debemos admitir que los peligros de la contigüidad
requieren de ambas naciones para llegar a ser más conscientes de los valores
y problemas de cada uno y formular sus políticas con un mayor grado de
reconocimiento de los mismos. Esto no necesariamente lleva amistad o aún
agrado, pero debería contener las tensiones y facilitar la solución de alguna
frontera que engendró dificultades.
¿ Han llegado los Mexicanos y los Americanos, como Pueblos, a la comprensión y a la amistad?
A pesar de las afirmaciones oficiales en este sentido, probablemente hay
muy pocas personas, tanto de un lado como del otro del Río Grande, que
verdaderamente comprenden los problemas de sus vecinos, o bien que aprecien sus valores. Cuando el Dr. Castro Leal expresaba optimismo a este respecto, se dirigía a un grupo relativamente pequeño de estudiantes profesi~nales de América Latina. Sin duda, dedicó la mayor parte de su mensaJe
para abogar por una más amplia diseminación en los Estados Unidos de información acerca de la cultura de América Latina, de su psicología, así
como de su tradición política. Hablando con claridad, ni los ciudadanos

de México, ni los de los Estados Unidos, han sentido el reto, ni han captado la oportunidad que les brinda la frontera común, aunque podamos poner de manifiesto algún confort, como lo hace el Dr. Castro Leal, tomando
en cuenta el pujante crecimiento del interés escolar de Norteamérica en sus
estudios sobre América Latina.
¿ Cómo pueden los Norteamericanos, como Latinoaméricanistas infundir
en la clase media, en las instituciones educacionales y en el públic~ con más
interés y, ultimadamente, con una más clara comprensión de la América
Latina? Primero, por el reclutamiento de más estudiosos a este campo, tomando en cuenta que vastas áreas permanecen aún sin investigarse. Segundo, por un mayor empeño en lo referente a la literatura y en otros esfuerzos
en su populización. Sobre esto, deben evitarse, así como la tentación de caer
en un optimismo exagerado acerca de las amistades nacionales -así llamad~, las que permanecen solamente mientras no haya nada que disturbe
la mu~~lidad de intereses sobre los que descansa; o bien, en un excesivo
romanticismo, el cual está muy caracterizado en los escritos acerca de América Latina, de hace una o dos generaciones. Tercero, deben comprometerse
en ello y presionar para la adopción de más programas interdisciplinarios
y concentraciones en estudios sobre Latinoamérica. En esta forma, atraerán
trabajadores desde todas las disciplinas relevantes a un esfuerzo conjunto
para alcanzar los beneficios de una mutua fertilización; promover una pronta
adopción de nuevas técnicas investigadoras y obtener una más balanceada
síntesis de sus decisiones. Cuarto, deberán trabajar diligentemente en reuniones políticas, en foros públicos y en círculos privados, para fortalecer la
adopción de una política pública que interpretará el interés nacional de los
Estados Unidos, lo suficientemente amplia para comprender la necesidad
de tomar en cuenta los intereses y las sensibilidades de sus vecinos, siempre
que esto sea factible.
El precedente programa, ambicioso, como pudiera parecer, no sería lo bastante suficiente para afrontar el reto, a menos que los mexicanos reaccionaran en forma similar. Una política unilateral de buena vecindad, no puede
por mucho tiempo contar con el apoyo nacional de cualquier Estado, y los
esfuerzos recíprocos para el entendimiento deben ser intentados para desterrar restos emocionales, causados por traumas históricos. Los viejos agravios, apreciados como pudieran haberlos sido, no brindan una base segura
para la política presente o para una mejor en lo futuro.
Desafortunadamente, el carácter de los Estados Unidos y de sus instituciones no han atraído a tantos estudiosos mexicanos serios, como lo han hecho los penosos incidentes de los choques diplomáticos y militares entre las
dos Naciones. Muchas exposiciones acerca de los Estados Unidos, tanto en
los libros mexicanos de texto, en la literatura y de uso común en la clase

539
538

�media, necesitan un reexamen objetivo para determinar su inicial y corriente validez. Sobre todo, los maestros mexicanos no han ilustrado a sus
estudiantes y al público acerca de la naturaleza pluralista de la sociedad en
los Estados Unidos; del carácter inmensamente complicado de su estructura
política, de los muy reales esfuerzos y sacrificios que el Pueblo Americano
ha hecho en favor de la causa de la estabilidad internacional; la represión
excepcional que los Estados Unidos han ejercido en años recientes, buscando
justas soluciones en sus disputas con fuerzas no tan débiles y, sobre todo, la
multiplicidad y variantes prioridades y obligaciones impuestas por el papel
de los Estados Unidos como Superpotencia.
También deben ser hechos e incrementados los esfuerzos del Gobierno
Mexicano por llevar una más objetiva información acerca de México y de
su Pueblo a los Estados Unidos, con miras hacia una mutua ventaja. El
establecimiento de centros culturales en Los Angeles y en San Antonio, ofrece interesantes posibilidades. Aunque no son instituciones binacionales como los centros en México, inicialmente sostenidos por el Coordinador para
Asuntos Interamericanos durante la Segunda Guerra Mundial y, más recientemente, por la USA (Agencia de Información de los Estados Unidos),
sin embargo, es de esperarse que puedan llegar a tener ese carácter.
¿Podrían las precedentes sugestiones, de adoptarse, crear entre los Estados
Unidos y México una amistad nacional más resistente?
De ningún modo, debido a que el real concepto de la amistad entre los
Estados nacionales, descansa, ya sea, o en una peligrosa incomprensión, o en
una deliberada y errónea interpretación del hecho esencial de que las Naciones-Estados no tienen emociones, lealtades, u otras características humanas, de entre las cuales la amistad se coloca como una de las más elevadas.
A las naciones -no será enfatizado lo suficiente-, les concierne a ellas
mismas la defensa y progreso de sus intereses nacionales, como sus portavoces oficiales los interpretan. Esto significa que las relaciones internacionales
resisten solamente tanto como se apoyen firmemente en el mutuo interés.
Los mexicanos tienen amigos al norte del Bravo y los Norteamericanos tienen amigos mexicanos, pero las naciones tienen relaciones entre sí y con
otros Estados que ejecutan varios grados de intimidad o de frialdad, como
la mutualidad de interés suba o descienda. No es provechoso el jactarse de
amistades nacionales y sí probablemente perjudicial, ya que inevitablemente
los problemas surgen entre las naciones que menosprecian su interés común
y cuando esto sucede, las poblaciones generales llegan a convertirse en cínicas o desilusionadas.
Los mutuos programas bosquejados, deben llevar la más amplia comprensión de los valores de cada quien y los problemas requieren informar de las
decisiones de política nacional de México y de los Estados Unidos, con el

540

más ~~áctico_ contenido de instrucción e interés de sí mismo Con una compr_ensi~n me3orada mutua, sus Pueblos no necesariamente s~ amarán o admiraran más uno a otro
·
.
.
. . como naciones, pero ciertamente están dispuestos a
mte_rpretar_ ~us propios -~ntereses nacionales más inteligentemente. Esto deber~ ~ermitir una soluc1on más pronta a las dificultades existentes y el prevenir ~s nuevas, las cuales inevitablemente surgirán asumiendo peligrosas
proporciones.
'
Para un término a largo plazo, una más amplia y mutua comprensión
pue:;, con plen~ esperanz~, extender y mejorar las relaciones de pueblo a
iiue o, p:ro. ~era temerario el asumir que la comprensión necesariamente
eva ap~o ~cion y afecto. Más aún, ¿ no nos lleva esto a la mayoría de nosotros a mchnarnos hacia el optimismo? Sin duda .
d
. . al
.
·
, e pue e eXIStir guna esperanza para reducrr las tensiones, tanto del mundo como remonales sal
en la expa . ,
, .
'
e,•
'
var
.
ns10n geometnca de los tratos y amistades personales entre los
~mdadanos de los Estados Nacionales? ¿ Podemos esperar en cualquier otra
orma que eventualmente se reduzcan las barreras que el nacionalismo levanta en cada frontera?
. ,El Río Grande obviamente sirve a ambos como puente y barrera. Tambien ~eta a los ~exicanos Y a los Norteamericanos a construir más puentes
materiales Y ~~prrituales, para ensanchar aquellos ya existentes y, sobre todo,
poner en accion cada esfuerzo para asir cada oportunidad para h
,
b ·
•
,
acer mas
a3as, Y u 1timadamente, arrasar las barreras en cada cabeza de puente.

541

�LOS ASPECTOS HUMANOS DE UNA PLANIFICACION
A LARGO PLAZO EN ECONOMfA
Da. C. A.

CANNEGIETER,

Profesor de Economía en el Colegio Andrew
Wells Robertson de Allegheny.
Estados Unidos de Norteamérica.
(Traducci6n del Lic. Alberto Garcia G6mez).

LAs CRECIENTES CANTIDADES de inversiones en cosas de gran capital público, como presas, proyectos de irrigación y de desarrollo de tierra, requieren y enfatizan más y más la necesidad de hacer más confiables los análisis
de Costo y Beneficio, que prueban la deseabilidad y explican la realización
de esos proyectos. En algunos países como los Estados Unidos de Norteamérica, tales análisis son un requisito legal para el desarrollo de los proyectos del Río Basin, mientras en otros, como por ejemplo, en los Países
Bajos y en Australia, esos Análisis de Costo y Beneficio están llegando más
y más a la luz pública. Este no es el único caso en los países más desarrollados, como por ejemplo, Egipto, en donde para el Proyecto para la Presa
de Asuán, un Análisis de Costo y Beneficio había sido ya publicado en 1951.1
1

Véase para los Estados Unidos, por ejemplo: Las Prácticas Propuestas para los
Análisis Econ6micos de los Proyectos del Río Basin, preparados por el Sub-Comité
de Valuación de Normas, un reporte al Corrúté de Interagencias de Recursos Hidráulicos, Washington, D. C., Mayo de 1958.
ROLAND N. McKEAN, La Eficiencia en el Gobierno a través de los Sistemas de
Análisis con Especialidad en el Desarrollo de los Recursos Hidráulicos, John Wiley
e Hijos Inc., Nueva York, 1958.

-

Orro Ec1:sn1N, El Desarrollo de los Recursos Hidráulicos. La Economía de la
Evaluaci6n del Proyecto, Prensa de la Universidad de Harvard, 1961.

-

JOHN V. KRUTJLLA y Orro EcKSTEIN, Prop6sito Múltiple del Desarrollo del Río,
Estudios Aplicados al Análisis Econ6mico, Prensa de John Hopkins, Baltimore, 1958.
Para los Paises Bajos, véase, por ejemplo: DR. J. TINBEROEN, "Memoria del Balance del Plan del Delta", número 6, Reporte de la Comisi6n del Delta, La Haya,

-

1961.

543

�El énfasis en esos Análisis de Costo y Beneficio pone cada vez más fuerza
en la necesidad de hacerlos más completos y de mejorar su metodología.
Esto significa que tenemos que descifrar, tanto los beneficios como los costos, en el período que podemos esperar de durabilidad en el proyecto. Con
esos proyectos de largo capital, esto puede significar un período de un centenar de años. Por consecuencia, el economista que tiene que trabajar en
los Análisis de Costo y Beneficio, tiene a su carg« el calcular los beneficios
del proyecto sobre ese centenar de años. Así, tendrá que planificar hacia ei
futuro y se verá envuelto en una planificación económica a largo plazo. Aunque mucho se ha realizado en este campo, la planificación económica a largo término está aún un tanto en el período de inicio, desde que se había
puesto mucho énfasis en la econometría, si bien con oscuros modelos, con
la consecuencia de que llegó a ser algo como un ejercicio estéril en estadísticas, conduciendo a resultados irreales.
Recientemente, ha habido un cambio en este campo en orden a mejorar
la planificación a largo plazo en economía, en virtud de poner más atención
a los aspectos humanos, el todo humano que la rodea. Esto fue para obtenerla sobre más realísticas bases de nuevo.
Perrnítasenos ilustrar esto con algunos ejemplos:
l. En los Estados Unidos de Norteamérica se estimaba que la planifica•
ción a largo plazo en economía, primeramente tenía que resolver la cuestión
de lo que podríamos tener en el futuro: la guerra o la paz, desde que esto
determina el nivel total de la economía para la cual tenemos que planificar.
En consecuencia, un grupo de quince expertos estudió en un lugar retirado.
la Montaña Iron, durante dos años y medio la cuestión del desarrollo político del futuro: ¿la guerra o la paz? Su elaboración se publicó por Dial
Press Inc., Nueva York, en 1968. (Leonard C. Lewin: Reporte de la Montaña ]ron sobre la Posibilidad y Deseabilidad de la Paz). Aunque en este
reporte se admite que la guerra satisface muy importantes funciones en el
campo de la macro-economía, la principal conclusión es que debemos basar
nuestra planificación a largo plazo en una economía sobre la paz.
2. En los Estados Unidos de Norteamérica, nuevamente el profesor Ken- Una Fijación de Inversiones en la Reclamación de Tierra, ~ublic~ción No 7 ~el
Instituto Internacional para la Reclamación de Tierra y su Me¡orarruento, Wagerun-

gen, Los Países Bajos, 1960.
.
.
.
Para Australia, véase, por ejemplo: Los Recursos H1d~áulicos, Uso Y Mane10,
Prensa de la Universidad de Melbourne, Melbourne, Australia, 1964.
_ c. A. CANNEOIETER, "Comparación del Proyecto Ord con algunos Proyectos Holandeses del Rio Basin", Actividad Económica en . Australia Occidental, Prensas de
la Universidad de Australia Occidental, Julio de 1965.
Véase para Egipto: "Los Análisis de Costo y Beneficio de la Presa", Boletln
Económico, Banco Nacional de Egipto, Cairo, Vol. XVIII, No. 4, 1956.

544

neth E. Boulding se ha estado preocupando acerca del mismo problema en
su artículo publicado en lmpact of Science on Society.2
Este autor sugiere que debe gastarse un billón de dólares en el establecimiento de un sistema alrededor del mundo de estaciones recolectoras de
datos, comparable a las presentes estaciones meteorológicas. La socioesfera,
como la atmósfera, circunscribe el globo en una compleja red de personas,
organizaciones, intercambios, transacciones de amistad y eventos. El presente
problema es que los que toman decisiones no están bien documentados acerca de lo que está sucediendo en esta socioesfera, por estar informados por
personas que dependen de ellos, tales como espías y diplomáticos. Este hecho, es una segura receta para la corrupción de la información. Más aún,
la información se recoge en una forma que carece de sistema, sin cualquiera
de las salvaguardias científicas de muestreo, etc.
El profesor Boulding enfatiza acerca de esto, que las decisiones políticas
que envuelven la guerra están basadas en lo que la gente piensa acerca de
la r~alidad (la imagen de la realidad de los que toman decisiones), no la
realidad en sí misma. Esto significa que si pudiéramos cambiar esos pensamientos -esas imágenes-- y reducir los prejuicios, podemos afectar las decisiones y prevenir la guerra. Esta diferencia en la información' podría, de
acuerdo con él, afectar también su balance como la diferencia que hay entre
una temperatura de algunos grados arriba o bajo el punto congelante de
32° Fahrenheit, que es toda la diferencia en el mundo. Así, si este billón se
hubiese gastado bien y todas las partes interesadas estuvieran bien informadas, una futura guerra podría prevenirse y esto podría conducir a un ahorro de 120 billones de dólares gastados cada año en lo relativo a lo que se
emplea en la defensa.
En los Estados Unidos de Norteamérica, el Pentágono está gastando alrededor de cientos de millones de dólares al año en todo lo relativo a los materiales destinados a la guerra química-biológica del presupuesto total para
la defensa de ochenta billones de dólares. Todo esto podría' entonces, ahorrarse, lo que afectaría la planificación a largo plazo en forma considerable.
3. No solamente en los Estados Unidos de América sino en otros países
'
como Francia, las mismas ideas están siendo advertidas aunque
desde otro án-'
gulo. Así, Pierre Piganiol se pregunta cómo el desarrollo técnico influirá nuestra
sociedad en el futuro y cómo este desarrollo tendrá que ser dirigido por la
cooperación científica internacional. Sus ideas están llevando a una clase de
nueva filosofía de la historia y a una nueva ciencia : la futurología, la que
tiene que combinar la planeación económica a largo término, con otros aspectos humanos, todos comprendiendo un acercamiento para el desarrolle
• El Impacto de la Sociedad en la Ciencia.

545
H35

�futuro que podemos esperar. Sus ideas están publicadas en Maitriser le progrés, editado por Robert Laffont en París, Francia, en 1968.
4. También en los Países Bajos vemos que los economistas, en sus prospectos a largo plazo, están teniendo un acceso más amplio, poniendo más
atención a los factores no-económicos, como el Profesor Klassen lo está
haciendo al observar algunas tendencias a largo plazo, en su Social Amenities in Area Economic Growth (Amenidades de lo Social en el Crecimiento
del Area Económica), editado como el número 5, en las series Developing
Job Opportunities (Desarrollo de Oportunidades del Trabajo), de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (París, 1968).
Desde entonces, fueron los economistas planificadores los que sintieron en
su mayor parte la necesidad de Hevar la planilicación económica a largo
término a un completo y nuevo nivel, para sacarla de la etapa de mera
hipótesis, no sorprendiendo el que fuera uno de los directores de la Ofic~na
Central de Planificación en los Países Bajos, el profesor Fred L . Polak, quien
diera un gran impulso anticipado hacia esta dirección. Estableció que debemos poner mayor atención a esta planeación, la que comprende todos
estos factores, dando un importante lugar a la nueva ciencia de la futurología. Piensa que en las Universidades debe ponerse tanto énfasis en la colocación de la futurología como a la Historia. Por ejemplo, de acuerdo con
él, deberán colocarse tantos profesores enseñando la ciencia del futuro como
la investigación de la historia.
Escribió ya un libro de texto para esos futuros profesores de futurología:
Pron6stico, el que fuera publicado por Ae. E. Kluwer, Deventer, en 1968.
Es un libro extenso, que consta de dos partes, con toda clase de modelos
futuros y, además, los principales tipos de las técnicas predecibles.
Es una lástima que el estudio del Profesor Polak no haya abarcado los
más modernos desarro11os que hay en este campo; que el futuro está ya existiendo; que el futuro y el pasado están también ya presentes, tanto ~rriba
como abajo, como así se explicó en la reunión anual de 1~66, de la Sociedad
Física Americana. En esta reunión se consideró la explosión de una estrella
que había sido vista en un planeta hace diez años. He aquí un hecho pasado, pero no había, por tanto, "ocurrido" en otro planeta más distante del
lugar de ese hecho hasta dentro de diez años. El profesor W. Putnam, maestro de filosofía en Harvard, concluye de esto, que lo que aparece en el
futuro para un observador, está en el pasado para otro. El futuro nos parece irreal, porque no podemos verlo, pero ya está allí, y así el pasado y el
futuro son tan reales como arriba y abajo. El futuro ya está ahí, tan real
como hoy es y será después del hecho.
Esta idea de filosofía moderna está completamente de acuerdo con las
conclusiones obtenidas en otros campos. Por ejemplo, Dunne hizo una in-

vestigación muy extensa con los sueños. Un buen grupo de personas escribieron una rela~ón de ~us sueños en un período determinado de tiempo,
y e~to fue exammado baJo control científico para saber lo que le había sucedido a esa gente, antes y después de que tuvieron tales sueños. Llegó a la
conclusión "~e ~ue las ~ág:nes son casi iguales en número de aquellas que
pertenecen similarmente indiscutibles al lado del pasado".3 Si esto ha sido
científicamente probado que uno tiene en sus sueños ambos elementos, tanto
del pasado como del futuro, entonces el futuro debe estar ahí.
Nuevamente, en un campo completamente distinto, en esta ocasión de
investigación física, estamos llegando a la misma conclusión. H . F. Salt~rsh, por ejemplo, llega en su Foreknowledge (Presciencia), después de considerar toda las clases de predicciones, a la siguiente conclusión: "estamos
forzados a admitir que el futuro existe en algún sentido ahora -en el momento presente".'
El educador holandés Kees Boeke 11ega en su libro W erkplaats Kindergeme~nschap Bilthoven a la misma conclusión y da al mismo tiempo una
solución para que el problema no caiga en una clase de inactividad fatalista.
Debemos hacer aquí una clara distinción, de acuerdo con él, entre:
l. E~ objetivo punto ~e vista, de que el futuro está ahí; todo ha sido ya
determinado; no es cuesbón de libre elección, siguiendo a:
2. El subjetivo punto de vista, de que para el sujeto es como si hubiera
libre selección, desde que no sabemos qué está determinado. (El Profesor
Putnam, llama al futuro una especie de indeterminable determinismo desde que no podemos predecir el futuro), pero sabemos que tenemos que ~brellevar las consecuencias de nuestras propias acciones; si yo no hago una cosa
y estoy completa y fatalmente inactivo, tendré hambre mañana; pero, en
cambio, si estoy activo y compro pan para mañana, ya no tendré hambre,
porque ya tendré algo para comer.
Otro autor holandés llegó a la misma conclusión, a través de una totalmente distinta manera: el profesor Steinmetz, en su Inleiding tot de Sociology, quien considera cómo en el campo de la sociología todas las cosas son
materia de causa y efecto. Así, sólo hay una manera de que las cosas puedan ir, lo que significa que el futuro está de tal modo relacionado con el
presente y el pasado, existiendo así una clase de determinismo en el sentido
de que el futuro puede seguir solamente en un sentido.
Aunque el libro del profesor Polak está ya un poco fuera de actualidad
en el sentido de que cree que podemos influenciar el futuro, también des~
• Ver J. W., .A.n E:cperimenl with Tim, (Un experimento con el Tiempo) Faber
and Faber Limited, Londres, p. 96.
'
' Ver H. F. SALTMARsH, For,knowledge (Presciencia), G. Bell e Hijos Ltd, Londres (basado en las posesiones de la Sociedad para la investigación física, p 1088.

547
546

�de el punto de vista objetivo, su libro es aún interesante, ya que proporciona
una muy útil investigaci6n de las diferentes técnicas que pueden ser usadas
para pron6sticos modernos. No es original en esto, pues sigui6 la en aquel
entonces no publicada edici6n de Erick Jantsch, de la OECD (Organizaci6n
para la Cooperaci6n y el Desarrollo) , la cual entre tanto, sin embargo, ya
había sido publicada al mismo tiempo.5
Aunque, como el profesor Putnam lo pretenda, no podemos predecir el
futuro; podemos, en otro aspecto, tratar de obtener una idea de lo que podemos esperar en lo futuro. Y si queremos hacer nuestras inversiones a largo plazo en economía más sensibles, debemos de poner más atenci6n a esas
diferentes técnicas, como son mencionadas en la publicaci6n de la OECD,
por el profesor Polak. Nos pueden ayudar a dar un marco de trabajo más
digno de confianza para el futuro, el cual deberá incluír todos los aspectos
humanos, y no muy lejos, pondría más atenci6n a los no econ6micos (en un
más estricto sentido) aspectos humanos. Las diferentes técnicas que podrían ser aplicadas a las más modernas planeaciones a largo término en eco-

nomía.
l. Cálculos de probabilidad: los cálculos basados en la probabilidad, los
cuales pueden conducir a las más complicadas técnicas, como los "análisis
paramétricos de sensibilidad", que son una combinaci6n de factores internos
y externos y un campo total de curvas interrelacionadas, incluyendo los pa-

4. Un sistema de ecuaciones
·
simultáneas: esto es para una más
li
~:::ci:::~i6n, porque ahora estamos trabajando con un sistema t:~7pd~
5. Cadena, como el DEMON l D' • •,
del Mercad O .
' a iv1s1on de Evaluación de la Cadena
.
o ptuno, y el PERT, Programa de Evaluación y Revisión
ru~, como s_on usados en los Estados Unidos de Amén·ca
Técde mt
1
, con subsistemas
erre ac1ones complejas, dirigidas a un sistema total.

6. Programación: Este es un sistema de planear
con largos proyectos.
económico, combinado

7. Técnicas de Juego com 1
. d
..
nica hace uso de sim~lacio:e: dme ~etJo . e dec1S1ónl en los juegos. Esta téc. .
s1 uaciones rea es par
d •
ced1ID1ento econ6mico.
a pre ecir e1 pro8. ~écnicas de Relevancia de árbol, como los esquemas de inte rada

~~::nc1a de ~bol de los proyectos así usados en los Estados Unidos gde Am~:
por la firma Honey-well. Este sistema está basado en l
.
'd
de la familia del , bo
a misma i ea
I .
ar 1; en la que todos los miembros de la familia están
re ac1onados
. d e re1evanc1a
• de árbol
.
. a través de conexiones· La t'ecmca
aplica
. .
nera: esta idea de las relaciones de la familia del árbol, de 1a s1gu1ente
ma-'

rámetros.

2. El uso de curvas. Una curva útil es la del crecimiento, la cual se levante primero a manera de aumento y, entonces, gradualmente, baja lentamente. Esta curva puede ser usada en períodos de crecimiento econ6mico
rápido y también para las predicciones sobre la poblaci6n. Otra curva útil
es la que está cubierta, la que puede ser usada cuando a través de nuevas
técnicas de niveles más altos y altos, pueden ser alcanzadas. Como por ejemplo, con la máxima velocidad que puede ser obtenida por caballos de fuerza;
un carro, aeroplano o jet. Cada técnica nueva da un empuj6n hacia arriba,
a un cierto nivel, por la cual una clase de modelo cubierto puede ser delineado. Otras curvas útiles son los ciclos, como el ciclo del comercio y las
curvas del aprendizaje. La última, es una curva construída en lo que uno
puede aprender del pasado y aplicar al futuro.
3. Modelos lineales con una ecuación, tratando de predecir más bien una
situación simple.
• DR. ERICK JANTSCH, Editor. Perspectivas de la Planificación, Procedimientos del
simposium de tral,ajo de la OECD a larga escala de predicción 'Y planeación. Organización para la Cooperación 'Y Desarrollo. París, 1969.

548

Ahora estamos aquí (A) .
Así, tenemos .
que movernos del punto A al punto B.
Esta es nuestra meta final (B).
Esto muestra cómo las cosas están relacionadas.
1 9. ~l miétodo Morf~lógico, basado en un estudio de la forma de ser de
os anuna
de
Am, . es y en la1 vida de las p Iantas' que es usado en los Estados Unidos
El
. enea por
, . e Batelle Memorial Institute y tamb',
ien por 1a General
ectnc.
más grandes de este método pued en esperarse en el camd . Los ex1tos
.
po
.
e
ias
relaciones
humanas. Tal método fue ut1·1¡z·ado primero por Fritz
z kl
w1c e Y, quien deseaba desarrollar la luna y co1omzar
.
lestes.
otros cuerpos ce-

549

�10. Pronóstico en el nivel agregado. Esta es una técnica que trae juntos
desagregados enfoques para llegar a un comprensivo patrón de estructuras.
Así, manejando los prospectos de algunos grupos detallados más pequeños de
cosas que son de notoria importancia, y entonces, gradualmente se llevan esos
pronósticos juntos a un cuadro que todo lo comprenda.
11. Mapa Contextual. Este es un nuevo y amplio concepto que contiene
ambos elementos, tanto cuantitativos como cualitativos. Este enfoque está
basado en trazar la tendencia evolutiva dentro de una cierta potencia sin
fijar el tiempo, con el resultado de que uno obtendrá una clase de esquema, un mapa de lo que podemos esperar para el futuro, en general, sin
precisar cómo se desarrollará esto con el tiempo.
12. Programación de planeación en el Sistema del Presupuesto (PPBS).
Aquí hay un limitado presupuesto con muchos programas. Los Análisis de
Costo y Beneficio tienen que aplicarse para seleccionar cuál de los programas
pueden ser incorporados en el planeamiento, en orden de que esto es dentro
del presupuesto, pero verificando al mismo tiempo la selección para los mejores proyectos.
13. Las Técnicas del Oráculo de Delfos. Estas son de una larga proyección en predictabilidad, hecho por un conjunto de expertos, por ejemplo,
para los años 1985, 2000 y 2100, como así han sido introducidos por la Rand
Corporation en los Estados Unidos.
Como en el Oráculo de Delfos, uno tiene que escuchar lo que se ha dicho
en este caso por los expertos en los diferentes campos y esas predicciones
tienen que ser combinadas en un cuadro total. Aquí todos los aspectos humanos están incluídos en el cuadro final y esto proporciona a este método
una notoria importancia.
14. El enfoque al escenario. Esta es una predicción tecnológica a la manera de ciencia-ficción. Como Julio Verne, permitiremos a nuestra fantasía
hacer el trabajo, y puede ser que, como el propio Julio Verne, podamos
terminar aún sobre bases reales. Algunas de estas ficciones científicas se han
realizado al mismo tiempo.
15. Movilidad Guiada con curvas alimentadoras. Esto es un enfoque futuro basado en lo que debemos de hacer (planeación creativa de futuros),
combinado con técnicas de control de alimentación. Hay interacciones entre la presente situación y la imagen de lo futuro incorporadas en el sistema.
Por ejemplo, sabemos que debemos ir a la derecha, pero ahora, después de
algún tiempo de estarlo haciendo así, hay un sentimiento de que hemos ido
hacia la derecha lo bastante, es necesario hacer revisiones.

Como una enfermedad contagiosa, estas nuevas ideas se están esparciendo
alrededor del mundo. El profesor Polak quiere llevar a los diferentes expertos que están trabajando juntos en este campo en su institución propuesta
en La Haya: el HIFI, el Instituto Internacional de La Haya del Futuro.
Este Instituto deberá, de acuerdo con él, incorporar a nivel internacional,
la preparación moderna y eficiente del hacer las decisiones políticas con respecto al futuro.
En Francia, la misma clase de propósitos están ya en una más avanzada
etapa. Han _abierto en 1970_ una casa internacional para el futuro (La Maison InternatJonale des Futunbles), en París: 52 ruedes Saints-Peres-7e arrondissement. El propósito es el mismo: llegar a una cooperación internacional
de todos los trabajadores científicos quienes están trabajando sobre el futuro
("Chercheurs du futur"). La palabra francesa "futuribles" significa "futuros posibles" o "posibles futuros", la cual está de acuerdo con la idea del
pr~fesor Putnam, de que no podemos predecir el futuro -pero podemos trabaJar en tratar de descubrir algunas de las posibilidades futuras. Y esto es
una necesidad básica para una planeación sensible a largo término en economía. Que esto significa el incluir a todos los aspectos humanos, puede
aprenderse del ejemplo en Francia. Allí querían hacer algunas planeaciones
a largo término en economía: tener una planeación de base económica para el uso del territorio francés, considerando los próximos cincuenta años.
Pero en lugar de aplicar econometría pura, obtusos y limitados modelos económicos y datos estadísticos, la "Délégation de l'aménagement du territoire"
quiso aplicar una más moderna forma de planificación. De las diferente;
técnicas posibles que mencionamos antes, la "Délégation" escogió la técnica
del punto 13: la técnica del Oráculo de Delfos. Durante marzo de 1968,
se organizó un simposium en Gif-Sur-Yvette para ver cómo el territorio
francés tenía que ser planeado para adecuarse al modelo del futuro. Trescientos expertos y especialistas fueron invitados de veinte países, incluyendo
a los Esta~o_s Unidos y la URSS. La idea era escuchar de todos esos expertos sus opiniones acerca de los desarrollos futuros, con el fin de obtener una
perspectiva para los próximos cincuenta años, la que daría un modelo mejor
para el futuro planeamiento económico del territorio francés.
Si observamos las conclusiones de este simposium, podemos comprender cómo los aspectos humanos influenciarán la planeación a largo término en economía. Sin embargo, aunque estas conclusiones son para un país en particular y para un período de cincuenta años, nos darán una indicación de
cómo los aspectos humanos influenciarán en la planeación a largo término
en economía. Más aún, pondrán en claro que tal planeación, solamente se
551

550

�hace sentir cuando ponemos más atención a esos aspectos humanos, ya que
afectan muchos aspectos de nuestra economía.
¿Qué es lo que podemos esperar para el año 2020?'

l. Que el nivel de vida será unas seis o tres veces más alto. La más baja
suposición de las tres veces más alta, está basada en una cuota anual de
crecimiento del ingreso per cápita del 2% de 1965 en, ~delante. Esta es
una suposición muy moderada desde que el ingreso per cap1ta ~a aumentado.
nual de 2.9% en los países avanzados durante el penodo de 1960 a
a una tasa a
,,
.,
, . f t . ta pero las
1968 s Esta es una muy correcta conclus1on econorruca u uns ,
sigui~ntes están más enfatizadas en los particulares aspectos humanos del desarrollo próximo que podamos esperar.
2 El romedio de edad que la gente alcanzará, irá hacia arriba ~e la
esp~ctatta de la presente vida de 70 a 130 años. Esto traerá un cambt _t~tal en la estructura de la población. Sin embargo, _aunque esta conc us1on
pueda ser sorprendente, en otro aspecto no es tan mesperada cuando consideramos los hechos siguientes:
.
.
d
1920
a
1955
hubo
un
aumento
de
la
espectativa
de
vida
en
los
Esta
os
D
e de 54 a 69.5, o un aumento de 3 .401. en un ano.
Si tomamos un
Unidos
timista enfoque en relación con el mejoramiento de la salud futura y asu:mos un aumento anual de 14% sobre el perío~o de 1970 a 2020, llegamos
a una espectativa de vida pata 2020, ¡ de 130. anos!
.
En los Estados Unidos es ya posible prevenir los ~fectos de. la veJez por
el así llamado tratamiento hiperbárico. Este tratamiento consiste en respi.
rar oxígeno puro de una máscara mientras
se permanece en una cámara .en
,
donde el aire es bombeado a tres veces su densidad normal.
alta pres1on
causa que el oxígeno se disuelva sin mayor esfuerzo en el te11do d:l cluerpo.
.
d e esta mane ra ' la gente podra a canzar
Cuando la vejez pueda prevemrse
una edad más avanzada.
,
,
Esta espectativa de una vida más prolongada esta, ademas, de acuerdo
con las condiciones biológicas de los seres humanos comparados con aquellas

,o

-~ª

de otros animales.

,
z•
"C0 h' ence du futur? Quelques repéres,
' Para más detalles, vease PIERRE E~IOR,,,
er
p , ··
Société d'études
par extrapolations de quantités éconorruques ' Analy~e et re~is,:, h 1968
t de documentation économiques, industrielles et sociales, Pam, are
. ·.
e
N · 1 Bruto· Tasas de Crec1IIDento Y
• Fuente: Estimaciones d~.l Prod~cto . ~&lt;:1ona Estadí~ticas y Reportes, Oficina de
Datos de Tendencia Pº:, Regio~. y Pa1s. D_ivm6n d~ sarrollo Internacional. 25 de abril
Programa y Coordinac1on Política, Agencia para e
de 1969.

La población de los Estados Unidos de América, entonces se incrementaría hasta los 400 millones y la más pequeña Europa (los países Europeos
de Mercado Común), hasta 250 millones para el año 2020, lo cual está
más o menos de acuerdo con los cálculos para los años intermedios.
3. La agricultura llegará a ser menos importante desde que se supone que
la gente viva de materias alimenticias sintéticas y artificiales, como el trozo
de carne hecho de desperdicio del aceite de las refinerías. Esta idea está
completamente de acuerdo con los resultados de la investigación hecha en
este campo en los Estados Unidos. Someten a 18 prisioneros por más de siete
semanas a una dieta de productos químicos sintéticos y agua destilada, y
esos prisioneros estuvieron en mejores condiciones después del experimento
que antes! Este experimento, fue llevado a la Facultad Médica de California, bajo los auspicios de la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial, la que abrió una forma para la solución de los problemas de la sobrepoblación, extremando el suministro de alimento, desde que la dieta requiere los productos no agrícolas o animales. Pero esto también indica que en
el futuro, para nuestro alimento diario, el sector agrícola no será tan importante; pero en lugar de este sector, la industria química producirá una
nueva dieta: amino-ácidos, glucosa, ácidos para engordar, vitaminas y minerales. La contribución de la agricultura al Producto Nacional Bruto puede esperarse que sea reducida en relación a estos desarrollos del presente,
de un 8% hasta la mitad de eso: 4%, Esperan que en el otro aspecto la contribución de la manufactura aumentará hasta un 50 a un 63% del Producto
Nacional Bruto. Por consecuencia, la composición de la fuerza laboral, probablemente cambiará en la misma dirección. Para Francia esperan que el
porcentaje de la fuerza de labor trabajando en la agricultura sea reducido
de un 15% a un 6%, mientras más gente trabaje en manufacturas (el porcentaje para 1970 de 43%, será aumentado hasta el 49%) y en servicios (el
actual porcentaje de 42 para Francia, será aumentado hasta el 49%). Así,
casi la mitad de la gente trabajará en los servicios.
4. Habrá un cambio notable en el presupuesto del consumo de los jefes
de familia. Esto suena increíble, pero en Francia un 1/3 del presupuesto
familiar se gasta en alimentación hoy en día. Solamente podemos aceptar
esta idea cuando verificamos cuán importante es el comer y el beber para
los franceses. Pueden hablar toda una tarde entera acerca de su comida,
cómo debe ser cocinada, cómo fue preparada y servida, etc.; como un inglés
puede hablar toda una tarde acerca de su juego de cricket y los americanos
acerca del mercado de cambio. Desde que las modernas maneras arriba mencionadas de comida afectarán a los franceses en alguna manera -aunque ellos probablemente no cambiarían toda su fina comida y vino por lo químico-, se
553

552

�espera que este 1/3 que gasten ahora en comida, será reducido de un 33%
a un 22. Lo que se gaste en un hogar, en otro aspecto, se espera que se
aumente del presente 17%, a un nivel de 22% del presupuesto de la familia
francesa. Esto está completamente de acuerdo con las siguientes ideas:
La gente gasta ahora más los fines de semana y en los días de fiesta en
las casas. Como en Suecia, por ejemplo. Las casas de recreo están llegando
a ser más y más importantes. Su carácter está cambiando: están llegando a
ser casas verdaderas en lugar de pequeñas cabañas de invierno.
Con un más alto nivel de vida, hay también una tendencia a gastar más
en mejoras del hogar, como añadiendo un cuarto, un garage o mejorando
los ya existentes cuartos y espacios.
Los gastos en ropa se espera lleguen relativamente a ser menos importantes en el presupuesto de la familia. En lugar del presente 12%, la gente
gastará solamente la mitad de eso, nominalmente el 6% de su presupuesto
en ropa. Esta idea está completamente acorde con las ideas de Rudi Gernreich, uno de los más destacados diseñadores de modas en los Estados Unidos
de América acerca del futuro desarrollo.
De acuerdo con la revista Time, se espera para el futuro que la gente pondrá menos atención a su aspecto personal, ya que simplemente no tendrán
tiempo o inclinación para su persona. Los problemas de la sobrepoblación,
contaminación y demás, están llegando a entremeterse en alguna forma en
todas nuestras vidas y cambiar nuestros hábitos diarios. La ropa no será
más tan importante. Sin embargo, aún espera que la desnudez sea mucho
más predominante.'
En otro aspecto, los gastos de la salud llegarán a ser más importantes.
Para Francia esperan que aumenten del presente 11 o/o del presupuesto familiar a un 20%. Esto está de acuerdo con lo que vimos anteriormente,
acerca de que la gente pondrá más atención a la prevención de la vejez.
Este tratamiento hiperbático será costoso y más cuando el nivel de vida
aumente, la gente se dará cuenta más y más de la capacidad de gozar de
esto y pondrá más atención a su salud. También el atemorizante aumento
en los gastos de la salud en los Estados Unidos de América está apuntando
hacia la misma dirección.
5. Con más y más urbanización, combinada con el aumento del nivel de
vida, la transportación es ya un problema en las grandes ciudades. Los expertos esperan en relación a esto, que en el futuro ya no se permitirán más
automóviles en las ciudades, con excepción de pequeños carros eléctricos.
Esto será particularmente cierto para las grandes ciudades como París, donde
• Ver la Revista Time del 26 de enero de 1970, en la página 39, "Finale for Fashion"?

ahora uno, puede moverse alrededor más rápid0 a pie que en un carro privado o aun en taxi.
6. Para solucionar
estos problemas de tráfico, 1os expertos están llegando
.
a• 1ad. conc1us1ón de que en el futuro pod emos esperar el tener el tráfico
cita mo en tres diferentes niveles; subterráneo para e .
.
piso, con esos
pequeños
carros
elé
t
.
l
'
anun~r;
a
ruvel
,
c neos, os que no contammarán 1 .del
y, en un mas alto nivel, esperan que las pequeñ
b"
e aire;
del aire en un cable las "telecab· "
~ e~ m~ conectadas a través
formas de l d"
'
. mas ' comunicaran directamente las plataos iversos rascacielos.

go¿3~:o;stá incorporando los aspectos humanos en la planificaci6n a la!'-

¿ Quién está realizando toda esta planificación d
b
.
futuro:&gt; . Quién tá t b . d
e a arcam1ento para el
cionad~ ~rrib
es
ra ªJª~ o con esas diferentes técnicas que hemos roen. .
a, aparte del eJemplo francés que acabamos de exponer?
Prmc1palmente los norteamericanos, porque tienen el dm
· er
h
esto Gra d · · ·
o para acer
·
n es mstituc1ones como la Rand C
.
1
etc. Pero fue s·
b
.
orporation, a General Electric,
.
' m em argo, en Francia donde Bertrand de Jouvenel dio
~ran im?ulso en esta ~irección con su Societé d'Etudes et de Documentati=
Econom1ques, lndustnelles et Sociales (SEDEIS) Desde 1966 D J
tuvo la prim
át d
..
·
, e ouvenel
.
era c e ra en Previs16n en la Facultad de Derecho de I U .
vers1dad de Parfa, abriendo con esto la fila de profesores
- d a nicampo el
,
ensenan o en este
'
que
sena
aumentado,
de
acuerdo
con
el
Profr
Polak
.
c fd d
h
·
, en 1a misma
an i a '. como ay profesores enseñando actualmente historia Desde
t
c:s, ha sido seguido por F:ed Ikle, en el Instituto de Tecnol~gía de ::~:
c_ uset;s. La SEDEIS pu_blica peri6dicamente cada mes los Analyse et Prévisio~, e ,;ue trae en, conJunto todo lo que pasa en el campo de los "futuros
posibles
. . En el numero de marzo de 1969, H erman Kah n y Anthony J
m
·
n1ener,
el f tu dieron, por ejemplo, un esquema de lo que podríamos esperar para.
u _r? a 1argo plazo, considerando los sistemas económicos
1O
producman.
Y
que
. ~an relatado sus especulaciones de lo que sucedió en el pasado, visto tamb1en
· teresante comparar su tabl den un acercamiento a largo término·10 E s m
a e los diferentes sistemas económicos con la situación real del mundo
en 1965, como así fue hecho en la última columna .

,. Analyse et Prlvision. Marzo de 1969. pp. 141 y 142.

555

554

�ETAPAS DEL CAMBIO ECONóMICO
alses que
Sistema Econ6mico Periodo de Tiempo Producto Nacional PodavEa en
per-c4pita en 1965 t
$
d e acuerdo
r as de su
c4pita

1. Pre-agrícola

8000 años antes de
Cristo 1

50 • 200

2. Pre-Industrial cerca de 8000 años
Revolución In- antes de Cristo.
Siglo XVIII 1
dustrial.

200 · 500

3. Sociedad Indus- Siglo XIX
trial

500 • 2000

4. Consumo de
Masa

Siglo XX

5. Sociedad PostSiglo XXI
Industrial
6. Cercana a la so- Siglo XXII
ciedad Post eco•
nómica

2000 • 5000

permanecen
esta etapa,
con las figuingreso per•
en 1965

URA (Egipto)
Pakistán
India
Indonesia
China ( tierra firme)
México
Portugal
Turquía
Brasil
Chile
Africa del Sur
España
Inglaterra
Canadá
Nueva Zelandia
Francia
Alemania Occidental
URSS
E.U.A.
Suecia
Suiza
Kuwait

5000 · 20,000
50,000 · 200,000

Esperan que para el año 2020, alrededor del 20o/o de la población ~el
mundo, vivirá en una Sociedad Post Industrial, la cual más o ~enos ha sid~
descrita por los arriba mencionados seis puntos de nuestro eJemplo frances
de la "Délégation de l'aménagement du territoire". Si los p:esentes gr~dos
del crecimiento económico pueden continuar, entonces lleganamos al fmal
1 De acuerdo con los descubrimientos de un equi~o , ~tropológi_co, de la Univer•
sidad de Chicago, en el depósito de un pantano preh1st?nco en Et1op1a del S~r, te•
..-:,. que el hombre tiene una edad aproxunada de los cuatro millones
nemos que as..,....
de años.
• En 1786 tas máquinas tejedoras e hiladoras fueron descubiertas por Arkwright '/

del siglo siguiente y al principio de la 22a. centuria en la así llamada Sociedad Cercana Post Económica. Esta sociedad está caracterizada por el
hecho de que la abundancia habrá alcanzado tal nivel; que un gran número de nuestros problemas económicos tradicionales desaparecerán o habrán perdido su significación.
En otra publicación similar, llamada 2000, la cual aunque está, sin embargo, más dedicada a la planeación territorial, se traza una idea acerca de
la pregunta de dónde vivirá la futura población. Basada en los pensamientos
de un más alto nivel de vida y en un mundo más abierto en el cual uno
puede moverse más fácilmente. Se asume que un clima atractivo llegará
más y más a ser el factor determinante acerca de la cuestión de dónde vivir.
Esta idea se trabaja sobre un mapa mundial indicando la futura densidad
de la población.11 A un más atractivo clima, más alta densidad de población.
En estas formas estamos regresando al viejo centro cultural tradicional del
mundo: el delta del Nilo en Egipto, el área Mediterránea, el cercano Oriente,
las altas tierras mexicanas y áreas costeras, Florida, California, el europeo
Valle del Rhin y las áreas litorales en el sur, etc.
La SEDEIS realiza su objeto de llevar en un complejo acercamiento las
futuras posibilidades, incluyendo todos los aspectos humanos, también, a través de sus diferentes grupos de investigación, en el que cada uno se especializa en un diferente campo, como por ejemplo:
El futuro de la actuación comunista económica. Extensivos estudios acerca de las economías comunistas han ya sido publicadas en Analyse et Prlvisión, de junio de 1967, y de noviembre de 1967, incluyendo el ingreso per
cápita figurados para los diferentes países. Esas visiones son cada año revisadas de acuerdo con los desarrollos anuales.
Previsión en las relaciones internacionales.
Estructuras agrícolas, régimen político y políticas agrícolas.
Para la cooperación internacional en este campo, De Jouvenel ha creado
la Asociaci6n Internacional de Futuribles. Esta organización, la cual ha sido sostenida por la Fundación Ford hasta diciembre de 1966, organiza cada
año, o cada próximo, una conferencia internacional acerca de ciertos tópicos, donde los expertos discuten sus estudios de acuerdo con su visión de los
problemas futuros.
De Jouvenel quiere, además, llegar a un gradual establecimiento de una
permanente discusión del futuro, a través de lo que él llama un "forum prévisionnel" o una Institución Expectativa. De esto, él espera que contribuirá
a guiar las actuales políticas lejos de las sendas peligrosas, haciéndolas más
prometedoras, al dar noticias adelantadas de desfavorables y favorables po" Ver 2000 Avenir Aménagement du Territoire, Mano 1969, pp. 27 y 28.

Cartwright.

557
556

�sibilidades. En esta fonna, él quiere llegar al Concilio para el Futuro, que
tendrá que considerar y aconsejar acerca de todos los propósitos y proyectos para el futuro, antes de que lleguen a los cuerpos que toman decisiones.
Esta sugestión para el futuro ya ha sido realizada por De Jouvenel, en el
sentido de que una parte de su publicación Analyse et Prévision, está ya
destinada a ese forum prévisionnel. Esta sección está particularmente aparte
del reporte acerca de todas clases de conferencias y reuniones en donde los
expertos dan su visión sobre el futuro.
Conclusi6n.

En el más reciente período, la atención ha sido puesta en los aspectos humanos para una planificación a largo término en economía, más en este sentido, que la atención puesta a todos sus humanos componentes. Esto ha
puesto al planeamiento a largo término en economía en el campo de la futurología. Lo hace más realista y promisorio para el futuro, desde que tiene m~
sentido. Esto podría dar a la planificación a largo término en economía,
una importante reanimación y prevendría las fallas que hayan sido hechas
en el pasado, al resultar éstas muy estériles y unilaterales.

558

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143268">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143270">
              <text>1971</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143271">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143272">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143273">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143274">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143292">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143269">
                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1971, No 12, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143275">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143276">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143277">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143278">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143279">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143280">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143281">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143282">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143283">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143284">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143285">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143286">
                <text>01/01/1971</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143287">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143288">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143289">
                <text>2017281</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143290">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143291">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143293">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143294">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143295">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13948">
        <name>Factor racial</name>
      </tag>
      <tag tagId="13950">
        <name>Frontera Río Grande</name>
      </tag>
      <tag tagId="13949">
        <name>Ideas políticas</name>
      </tag>
      <tag tagId="7728">
        <name>Ley orgánica</name>
      </tag>
      <tag tagId="13947">
        <name>Riesgos profesionales</name>
      </tag>
      <tag tagId="13946">
        <name>Servicio exterior mexicano</name>
      </tag>
      <tag tagId="13862">
        <name>Sociología del arte</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5341" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3905">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5341/HUMANITAS._1970._Letras.ocr.pdf</src>
        <authentication>e12410f6d88203966a7db4f5e3f27919</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146750">
                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�•

LA EVOLUCIÓN CONSONANTICA COMPARADA EN LAS
LENGUAS ROMANICAS, CON ESPECIAL ATENCIÓN A
LOS DIALECTOS IBERO-ROMANCES
( CONSONANTES INICIALES SIMPLES)

Lic.

EouARDo GuERRA CASTELLANOS

Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
de Nuevo León. Escuela de Letras del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey

1.1. Es ley de Fonética Histórica que la evolución de las consonantes de la
lengua latina a las lenguas romances, está condicibnada fundamentalmente
por la posición que éstas ocupan en el seno de la palabra. Los Romanistas
coinciden en fijar tres sitios condicionantes de la evolución: posición inicial,
posición medial y posición final.1
Por otra parte, es necesario pensar que las consonantes latinas pueden presentarse en la palabra bajo tres aspectos: simples, geminadas y trabadas. Cada
uno de estos tres aspectos a su vez influye, junto con la posición, para darnos las resultantes de la evolución.2
Nuestro propósito en este trabajo es estudiar exclusivamente la evolución
de las consonantes iniciales simples.
1.2. Las lenguas y dialectos documentados en nuestro estudio son: Francés,
Provenzal, Rumano, Italiano, Sardo, Castellano, Portugués, Catalán, Aragonés,
Aranés, Pirenaico Vascuence o Euskero, Leonés, Gallego y Mozárabe.
1.3. Por motivos de orden hemos dejado para las notas al pie de página
los problemas particulares en la historia de ciertas consonantes. En dicho
1
Véase: Meyer-Lübke, W., Grammarie des Langues Romanes. Lausberg, H. Lingülstica Románica. Vol. l. Menéndez Pida!, R., Manual de Gramática Hist6rica Española. Moll, F. de B., Gramática Hist6rica Catalana. García de Diego, V., Gramática
Hist6rica Española. Nunnes, J. J., Compendio de Gramática Hist6rica Portuguesa. et. al.
• !bid.

217

�lugar entraremos en el análisis de dichos problemas y abundaremos en noticias bibliográficas.
1.4. Para una bibliografía mínima de consulta se apuntan los siguientes

Gallego: Se Conserva. Pedica &gt; Pega.
Mozárabe : Se Conserva, mas ofrece casos de sonorización en "B".
Palma &gt; Pauma o Pastinaca &gt;Bistinaca.3

textos:

"B" 4

2.2.
Galmés de Fuentes, Alvaro, Las Sibilantes en la Romania. Gredos. Madrid.
Galmés de Fuentes, A. y Diego Catalán Menéndez Pida!, Trabajos sobre el
dominio Románico Leonés. Gredos. Madrid.
García de Diego, Vicente, Manual de Dialectología Española. Madrid.
- Elementos de Gramática Histórica Gallega. Burgos.
Jungemann, Frederick, H., La Teoría del Sustrato y los Dialectos Hispanoromances y gascones. Gredos. Madrid.
.
Lausberg Heinrich, Lingüística Románica. Vol. I (Fonética). Gredos. Madnd.
Menéndez Pidal, Ramón, Orígenes del Español. Madrid.
- Manual de Gramática Histórica Española. Madrid.
Meyer-Lübke, W., Grammarie des langues romanes. Paris.
.
Moll Francisco de B., Gramática Histórica Catalana. Gredas. Madnd.
Tov;r Antonio Estudios sobre las primitivas Lenguas Hispánicas. Bs. As.
,
,
. G d
Wartburg, W. von, La Fragmentación Lingüística en la Romania. re os.
Madrid.

et al.

CONSONANTES INICIALES SIMPLES

2.1.

"P"

Francés: Se Conserva. Petra &gt; Pierre.
Provenzal: Se Conserva. Petra &gt; Peira.
Rumano: Se Conserva. Petra &gt; Piatrii.
Italiano: Se Conserva. Petra &gt; Pietra.
Sardo: Se Conserva. Petra &gt; Petra.
Castellano: Se Conserva. Petra &gt; Piedra.
Portugués: Se Conserva. Petra &gt; Petra.
Catalán: Se Conserva. Pélle &gt; Pell.
Aragonés: Se Conserva. Pactare &gt; Peitar.
Aranés: Se Conserva. Piper &gt; Pebe.
Pirenaico: Se Conserva. Peduculu &gt; Pedull.
Vascuence: Se Pierde. Pillu &gt; !lle.
Leonés: Se Conserva. Pignorare &gt; Penorar.

Francés: Se Conserva. Bove &gt; Boeuf.
Provenzal: Se Conserva. Bove &gt; Buou.
Rumano: Se Conserva. Bove &gt; Bou.
Italiano: Se Conserva. Bove &gt; Bue.
Sardo: Se Conserva. Bove &gt; Boe.
Castellano: Bove &gt; Buey.
Portugués: Se Conserva. Bestius &gt; Bicho.
Catalán: Se Conserva. Bove &gt; Bou.
Aragonés: Se Conserva. Bulicare &gt; Bolligar
Aranés: Se Conserva. Butyru &gt; Budé.

&gt;

Be/lugar.

• Esta sonorización en "B" parece influir sobre el castellano y así lo confirman
Corominas y García de Diego. Como ejemplos de esta sonorización se pueden citar:
Pastinaca
Biznaga, Pandura
Bandurria, Poculu
Búcaro, Persicu
Alberchigo
(con prótesis de "Al"), Porcile
Borcil, Papavera
Ababola (con prótesis de "A"),
etc. Véase también: Menéndez Pidal, R., Orígenes del Español. Madrid. 1964, pp.
322-326, donde se abunda en ejemplificación no sólo de sonorización en "B", sino en
otras oclusivas.
' Dada la coincidencia fonológica de dos fonemas /b/ y /v/ en la lengua latina,
se nota, durante la época del latín vulgar una tendencia betacista. Dicha coincidencia
se puede ver ya dada en el cambio de b en v en el interior de la palabra. Desde el
punto de vista fonológico no hay distinción entre B y V al principio de palabra en
español, catalán, gascón, suditaliano, y sardo (excepción hecha del dialecto de Bitti
que es arcaizante). Con respecto al Castellano hay que hacer notar que generalmente
se atiene a la raíz etimológica. Sin embargo, cuando la etimología no es clara, generalmente se cae en confusión. P. ej.: Vota &gt; Boda, Verrere &gt; Barrer, etc.

&gt;

&gt;
&gt;

&gt;
&gt;

&gt;

Dice Lausberg en su Lingüística Románica, Vol. I, p. 310): "La coincidencia fonológica del latín b- y v- presupone para latín v- el grado fonético / {JI. Las regiones
que dan a latín v- una articulación labiodental /V/, evitaron la confusión de ambos
sonidos en principio de dicción. Son éstas: centro y norte de Italia, retorromano, francoprovenzal, francés, provenzal, portugués y rumano. Pero aun en estos idiomas se
pueden descubrir vestigios de anteriores vacilaciones . .. "
Son interesantes las consideraciones que se hacen en: Jungemann, F. H. La Teorla
del Sustrato y los Dialectos Hispano-Romances y Gascones. Gredos. Madrid. 1955,
pp. 336 y ss., Alonso, A., De la Pronunciaci6n Medieval a la Moderna en Español.
Gredos. Madrid. 1955, pp. 23-71, Alarcos Llorach, E., Fonología Española. Gredos.
Madrid. 1965, pp. 231-232, Mariner, S., "Caracterización funcional de los fonemas
del Latín" Emerita, 26, pp. 227-233.

219
218

�Pirenaico: Se Conserva. Battaculu &gt; Batallo.
Vascuence: Se Pierde. Bonu &gt; Ou.
Leonés: Se Conserva. Bibitu &gt; Beldo.
Gallego: Se Conserva. Basiare &gt; Beisar.
Mozárabe: Se Conserva, mas con casos de conversión a "M". Batillu

Gallego: Se Conserva. Traiectu &gt; Treito.
Mozárabe: Se Conserva. Triticu &gt; Tridcaira.
Asturiano: Se Conserva. Taliare &gt; Tayar.

&gt;

2.5.

"D"

Matnell.

"M"

2.3.

Francés: Se Conserva. Matre(m) &gt; Maire.
Rumano: Se Conserva. Multu &gt; Mult.
Jtaliano: Se Conserva, mas con casos de conversión en "N". M at (u) tina
M attina, M espilus &gt; N espola.
Castellano: Se Conserva. Multu &gt; Mucho.
Catalán: Se Conserva. Manu &gt; Ma.
Aragonés: Se Conserva. Medulla &gt; Megollo.
Aranés: Se Conserva. Multone &gt; Mutún.
Pirenaico: Se Conserva. Maculata &gt; Mallata.
Vascuence: Se Conserva. Mataxa &gt; Mataza.
Leonés: Se Conserva. Metu &gt; Mieu.
Gallego: Se Conserva. Mataxa &gt; Madeija.
Mozárabe: Se Conserva, mas con algunos casos de conversión a "B". Miliu

&gt;

&gt;

Milyo, Masticare &gt; Maskaraina &gt; Baskaraina.
Asturiano: Se Conserva. Mugile &gt; Muil.

"T"

2.4.

Francés: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Provenzal: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Rumano: Se Conserva. Tempus &gt; Timp.
Italiano: Se Conserva. Tribula &gt; Trebbia.
Sardo: Se Conserva. Tempus &gt; Tempus.
Castellano: Se Conserva. Tempus &gt; Tiempo.
Portugués: Se Conserva. Tempus &gt; Tempo.
Catalán: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Aragonés: Se Conserva. Tectu &gt; Teito.
Aranés: Se Conserva. Teneru &gt; Tendre &gt; Trende.
O
Vascuence: Puede dar tres resultados: T &gt; D, T &gt; P Y T &gt; Ch
TI.
Tenda &gt; Denda, Trebinthina &gt; Permentina, Trabella &gt; Charamela.
Leonés: Se Conserva. T axu

&gt;

T eijo.

Francés: Se Conserva. Dente &gt; Dent.
Provenzal: Se Conserva. Dente &gt; Dent.
Rumano: Se Conserva. Dente &gt; Dinte.5
Italiano: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Sardo: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Castellano: Se Conserva. Dente &gt; Diente.
Portugués: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Catalán: Se Conserva. Damnu &gt; Dany.
Aragonés: Se Conserva. Despectu &gt; Despeito.
Pirenaico: Se Conserva. Dente &gt; Diande.
Vascuence: Por lo general ofrece el resultado de "L", pero hay casos de conservación. Disciplina &gt; Liziprina, Damnu &gt; Damu.
Leonés: Se Conserva. Debita &gt; Delda.
Gallego: Dicere &gt; Dir.
Mozárabe: Se Conserva. Digitu &gt; Dicdo.
Asturiano: Se Conserva. Directu &gt; Dreito.

"N"

2.6.

Francés: Se Conserva. Novem &gt; Neuf.
Italiano: Se Conserva. Novem &gt; Nove.
Castellano: Se Conserva. Novem &gt; Nueve.
Catalán: Se Conserva. Nidu &gt; Niu.
Aragonés: Se Conserva. Novacula &gt; Navalla.
Pirenaico: Se Conserva. Natu &gt; Nat.
Vascuence: Se conserva, mas en ocasiones de "L". N ovacula
cula &gt; Labaiña.
Leonés: Palataliza en "~". Nidu &gt; Nido.

&gt;

N aala, Nova-

• Dice Lausberg (Cfr. Lingü!stica Románica. Vol. 1, p. 314) que en Rumano la
"I" proveniente de la "1" latina y el diptongo proveniente de "E" breve latina (ie),
palatalizan las consonantes apicales precedentes convirtiéndolas en predorsales. De esta
manera, D
Z. P. ej. Dece
Zece, Dicere
Zice. Esta palatalizaci6n ocurre bajo las
mismas circunstancias o parecidas en Provenzal ( Auvergne).

&gt;

&gt;

&gt;

221
220

�Gallego: Se C onserva, pero en ocasiones da "L". N atale
nare &gt; Lomear.
Mozárabe: Se Conserva. Nocte &gt; Nojte.
Asturiano: Tiene tendencia a palatalizar. Nidariu &gt; !Jeru.

2.7.

&gt;

N adal, N omi-

"S"

Francés: Se Conserva. Sitis &gt; Soif.
Provenzal: Se Conserva. Sitis &gt; Set.
Rumano: Se Conserva. Sitis &gt; Sete.
Italiano: Se Conserva. Sitis &gt; Sete .
Castellano: Se Conserva. Sitis &gt; Sed.
Portugués: Se Conserva. Sitis &gt; Sede.
Catalán: Se Conserva. 'Sedere &gt; Seure.
. .,
Aragonés: Se Conserva, mas con frecuentes casos de palatahzac1on. Surdu

&gt;

sordo.
Aranés: Palatalización frecuente. Sudare &gt; suda.
.
"""
.
d l "S" convertirse en "Z" o palatalizar en s o bien perP
V ascuence: ue e ª
v b
S l &gt;
&gt; Oru .
derse. Sagmariu &gt; Zamaria, Saburra &gt; sa -~rra, o u
oro
Leonés: Se Conserva. Submerguliu &gt; Samargu¡o.
Gallego: Se Conserva. Sensu &gt; Siso.
v
Mozárabe: Palatalización frecuente. Sole &gt; sol. v ,
Asturiano: Palatalización en "Ts". Sapone &gt; Tsapon.
V

,

s

2.8.

"R"

Francés: Se Conserva. Rumpere &gt; Rompre.
Rumano: Se Conserva. Rumpere &gt; Rupe.
Italiano: Se Conserva. Rumpere &gt; Rompere.
Castellano: Se Conserva. Rumpere &gt; Romper.
Portugués: Se Conserva. Rumpere &gt; Romper.
Rebre.
C atalán: Se Conserva. Recipere &gt; "A"
ro da casos de conservación. RasAranés: Por lo general antepone
' pe
tellu &gt; Arrastets, Rota &gt; Roda.
.
Vascuence: Desarrolla "A" O "E" an tenor· Raphanu &gt; Erre/au, Remu &gt;
Arraum.
Leonés: Se Conserva. Relevare &gt; Ralvar.
Gallego: Se Conserva. Reboretu &gt; Reboredo.
Mozárabe: Se Conserva. Remulius &gt; Remullena.
Asturiano: Se Conserva. Re-vellicare &gt; Rebelgar.

2.9.

"L"

Francés: Se Conserva. Lana &gt; Laine.
Rumano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Italiano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Castellano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Portugués: Se Conserva. Lana &gt; Lá.
Catalán: Palataliza siempre. Lupu &gt; Llop.
Aragonés: Se Conserva, mas da casos de palatalización. Lana &gt; Lana, Lumbu &gt; Llomo.
'
Pirenaico: Se Conserva. Lumbricu &gt; Leremico.
Vascuence: Palatalización frecuente. Lepore &gt; Lleproi.
Leonés: En la zona cercana a Galicia hay conservación. En el resto de la
región palataliza. Lapide &gt; Lábana, Luna &gt; Lluna, Lato &gt; Tsao.
Gallego: Se Conserva. Levare &gt; Levar.
Mozárabe: Se Conserva. Lactuca &gt; Laituca.
Asturiano: En la zona de CastroP.ol se conserva, en el resto de la región
palataliza en "Ll", "Y" o "Ts". Lupu &gt; Llobo, Lana &gt; Yaa, Levitu &gt;
Tsieldo.

2.10.

"F" s

Castellano: La "F" latina pasa a ser aspirada "H", para luego desaparecer
en la pronunciación, aunque no en la ortografía. Se conserva exclusivamente
ante diptongo "ue" y en ocasiones ante "ie". Filiu &gt; Hijo, Fonte &gt; Fuente.
Catalán: Se Conserva. Fumu &gt; Fum.

&gt;

• Parece ser que el fenómeno de F
H, con excepción de Gascuña y por influjo
cierto del Euskero, es fenómeno exclusivo del vasco, castellano, aranés, mozárabe (influjo de Castilla), y Asturiano. La mayor parte de los Romanistas coinciden de algún
modo en que este fenómeno es influjo directo del vascuence sobre los otros dialectos.
(Véase: Jungemann, F.H., La Teoría del Sustrato y los Dialectos Hispano-Romances
y Gascones. Gredos. Madrid. 1955, pp. 362-416, donde analiza en un gran despliegue
de investigación todas las hipótesis que se han sustentado sobre este punto. Interesan
sobremanera las conclusiones. Dice "A.-El cambio cast. F
H, que no afectó a
la F latina en todas las posiciones, ni en todo el léxico, no puede explicarse sólo como
consecuencia de factores internos estructurales. Hay testimonios de que se propagó
hacia el sur desde Castilla la Vieja. B.-( . .. ) el cast. F
H puede explicarse como
originado por un prolongado bilingüismo eusquera-castellano ... ", etc.
Véanse así mismo: Navarro T. T. "The Old Aspirated H in Spain and in the
Spanish of America" Word. V, ( 1949), pp. 166-69. Menéndcz Pida), R., Manual de
Gramática Histórica Española. Madrid. 1952, pp. 121-24. Menéndez Pidal, R., Orígenes del Español. Madrid. 1964, pp. 198-233.

&gt;

&gt;

223
222

�Aragonés: Se Conserva. Ficu &gt; Figo.
Aranés: Hace aspiración que a veces se pierde. Fel

&gt;

&gt;

Heu, Falce

Aus.

Pirenaico: Se Conserva. Formica &gt; Furnica.
Vascuence: Hace la aspiración que más tarde se pierde. En ocasiones se hizo
"B" la que continúa la evolución hasta "P". Femina &gt; Emea, Forma &gt;
Borma, Foru &gt; Poru.
Leonés: Se Conserva. Forare &gt; Furar.
Gallego: Se Conserva. Famelicu &gt; Famelgo.
Mozárabe: Se Conserva. Sin embargo hay documentación para pensar que
en ocasiones se hizo aspirada, para luego perderse. Ficu &gt; Pico, Februariu &gt; lbrair.
Asturiano:
Una zona lo conserva, otra lo hace aspirado. Filiu

&gt;

Fijo, Filiu

&gt;

Jiu.

"C

+ a"

7

2.11.
Francés: Palataliza. Capra &gt; Chevre. Caldu &gt; Chaud.
Provenzal: Se Conserva, con excepción de algunas zonas de palatalización.
Caput &gt; Cap.
Rumano: Se Conserva. Caput &gt; Cap.
Italiano: Se Conserva, con algunas excepciones. Caput

8

&gt;

Capo.

Sardo: Se Conserva. Caput &gt; Cábude.
Castellano: Se Conserva par lo general. Carru &gt; Carro, Castellu
Catalán: Se Conserva con sonido velar. Canna &gt; Canya.
Aranés: Se Conserva. Carne &gt; Car, Calceata &gt; Causada.
Pirenaico: Se Conserva. Caput &gt; Cap, Canthale &gt; Canda!.
' Es interesante notar la franca conservación
esta consonante, en contraposición con el francés
donde se tiende a la palatalización. Lausberg en
la palatalización de K• fue posible gracias a la
Rom.
I, p. al
319).
ConVol.
respecto
caso del Asturiano (C

&gt;

Castillo.

en los dialectos iberorromances de
y algunos dialectos del provenzal en
su Lingüística Románica afirma que
palatalización de K•• i. (Cfr. Ling.

&gt; G), es importante ver a Lausberg en Ling.

Rom.
Vol.Meyer-Lübke
1, p. 321. en su Grammatica Storica della Lingua Italiana e dei Dialetti
• Dice
Toscani. (Loescher Ed. Torino. 1967) "Le voci d'origine latina, che cambiano CA CO

in GA Go, son difficili a spiegarsi. Diffusissima nella Romanita e la base gavia (da
Cavea), onde L'Ital. gabbia; qui la C- si sera fatta sonora per l'iníluenza (assimilatrice)
della
sonora
"Allo
stesso
modo-V-.
si potranno spiegare Critare ( da qu(i)ritare) gridare, Castigare
gastigare,
Caligariu
galigaio
... además:
(p. 89). Tobler, Zeits. für roroan. Philol. IV, 182.
Para este
problema,
véase
Hirsch. Zeits. für roman. Philol. IX, 562 y Ascoli. Arch. glott., XIII, 454.

Vascuence : Se Conserva norma
Leonés: Se Conserva. Carbuncu¡1°e&gt;nteC. Catena &gt; Catea, Cattu &gt; Katu.
Gallego : Se Cons
C .
u
aruncho.
erva. apitale &gt; C d l
Mozárabe·. Se Conserva Carice &gt; Ca a.. ¡
A
sturiano: Sonoriza en ;,G,, C
. arric ie, Capra &gt; Cabra.
. aryliu &gt; Garulla, C alamu &gt; Gárabu.

2.12.

"C

+ e' .'

1"

Francés: Se Conserva C
Provenzal: Se Cons . eCr~u. &gt; Cerf, Cinque &gt; Cinq.
erva. ivitate &gt; c· t C
umano: Se Conserva C
zu at, ernere &gt; Cenre
R
Italiano: Se Conser ·c· e'.vu &gt; Cerb, Cinere &gt; Cenusií
.
va. ivitate &gt; c·u, C z
·
t a, ae u &gt; Cielo.
Portugués: Se Conserva c·
Castellano. Se Co
. znque &gt; Cinco, Caelu &gt; Céu
C.
.
conCh.
algunos casos de palatalización.
.
ippu &gt;
Cepo,nserva,
Cista &gt;
Cena &gt; Cena
Catalán. Des ,
istera.
'
.
pues de pasar la etaP.a "T "
servándose "C" ortogra'fº
C .
s se convierte en "S" alveolar, conA
,
ica. aelu &gt; Gel 9
ranes: En ocasiones pal taliz c·
.
Vascuence: Conserva
a . a. ib_ata &gt; siwada.
f . .
su antiguo somdo oclu .
.
G ncahva prepalatal. Cerasea &gt; K . s1vo y en ocasiones aparece como
allego: Se Conserva e· .
ereiza, Cirru &gt; Tserra
· ivitate &gt; c·d d
·
Mozárabe: Palataliza en "Ch" C t a e, Cerasea &gt; Cereisa.
. epulla &gt; Chebolla' Cicer &gt; Ch'ichere.

2.13.

"C

+ o, u."

Francés: Se Conserva por lo general
Provenzal: Se Conserva. Collu &gt; CoÍ. Collu

10

&gt;

Cou.

Rumano: Se Conserva C
Italiano· Se C
. oxa &gt; Coapsa.
Collu . &gt; Callo,
onserva,
t endientes a sonorización en "G".
Cubitucon
&gt; excepciones
Go 't
Sardo: Se Conserva. Culu &gt; C 7i o.
Portugues:
' se Conserva. C ollu u&gt;u.C l
Castellano: Se Conserva con al
o o.
Cuervo, Collu &gt; Cu t'1· C lgunos casos de sonorización en "G" C
C t l'
e o, o aphu &gt; Golp C
. orvu
a a an: Se Conserva con som·¿o velar. Cuppae, &gt;ossus
&gt;
Gusano
Copa.
.

&gt;

. , Cons á .
lb• Véase: .Guerra C, E . "La Evo1uc1on
"' S
, ·on ntica Comparada en D os Dialectos
erorromámcos:
Catalán Y Caste1!ano" H
.
e observa en el Castellano 1
. umamtas, 9, 1968, p.- 208.
rizar C &gt; G. s·irva 1a exphcac·,
.
, od IlllSIDO
que en Italiano, una tenden .
M
Y Lausberg (L ing.
·
R om. Vol. I,ion
e eyer-Lübke (G ramm. S tor. della cia
p. 321).
Ling.a Isonotal.)

225
Hl5

224

�Aragonés: Se Conserva. Cucullu &gt; Cuc~llo.
C l
A ranés: Se Conserva. Cornariu &gt; Curne.
algunos casos de pérdida. o u
Vascuences: Se conserva normalmente. H ay

&gt; Kulu, Cupa &gt; Upa.
. .
Leonés: Se Conserva. Cupiditia &gt; Coldtcia.
.
S Conserva Collecta &gt; Collecha, Collacteu
·
.
A sturiano: e
Gallego: Se Conserva. Collecta &gt; Colleita.
Mozárabe: Se Conserva. Columba &gt; Colomba.
"G

2.14.

+ e, i"

&gt;

Collazo.

11

Gel Germanu &gt; Germain.
Francés: Se Conserva. Gelu &gt;
,
&gt; , Gema' Germanu &gt; Germa.
Provenzal: Se Conserva. Gemma
.
1
Rumano . Se C onserva. G elu &gt; Ger, Genunculu &gt; Genunc iiu.
.
.· Se Conserva. Gelu &gt; Celo, Generu &gt; Gen_ero.
I taliano.
.
vierte en "B". Generu
Sardo: Se Conserva oclusiva y en cierta zona se con
Gheneru, Celare

PRINCIPALES ESTRUCTURAS NARRATIVAS EN
FUNCIÓN TIEMPO Y ESPACIO

DR. JuAN JosÉ GARcIAGÓMEz
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

&gt;

&gt; Belare.

G
G l &gt; Gélo Germanu &gt; ermao.
Portugués: Se Conserva. e u
. ,
.d
re alatal Generu &gt; yerno,
Castellano: Se Conserva con el rmsmo som o p p
.
G ypsu &gt;
•· ta.
. Yeso , Gelu &gt; Yelo. .
,..,, G psu &gt; sis Genesta &gt; sies
s . y
,
Gallego: Se Conserva con la vanante
.
"T"" 0 "s" Celare &gt; selar, Generu
Asturiano: Se Conserva con las vanantes
s
.

&gt; senro.
1 ún caso con el sonido velar clásico, mas_ lo geVascuence: Se Conserva en a g 1
. t "Ts" Gypsu &gt; Kisu Genista &gt;
neral es con sonido palatal en a vanan e
.
,
Tsemizta.
.
""" Genuculu &gt; sull, Generu &gt; sendre.
Aranés: Se Conserva con la vanante s
.
"s" "Ts" y "Ch".
Aragonés: Se Conserva con sonido palatal e~ las vanantes
'
•
Cheso Genuculu &gt; Tsinullo.
.
Gypsu &gt; T-seso o.
,
, dose "G" ortog., pero pronunciándose fnCatalán: Se palataliza, consefr:an.
da en los dialectos "apitxats". Gelu
cativa sonora rehilante o ncauva sor .
&gt;
Gibbu &gt; Gep, Gingiua &gt; Genwa.

c:z,

.
lb rorromances la documentación presentada en
u Es importante,_ para los dia~ect: ée d 1 Pida!. ,( vid., pp. 234-235. § 42, inc. 1, 1
Orlgenes del Espano! por Ramon
en n e
2, 3, 4 y 5).
,
D'
V G mática Histórica Española. Madrid, pp. 89-90.
Asimismo, GarCJa de iego, ., ra
.
t nte ver a Meyer-Lübke. ( Gramm.
Para el Italiano y el dialecto Toscano es !Illpor a
Stor. della Ling. !tal. Torino, p. 85).

AL TERMINAR EL SIGLO XIX -ése al que los críticos calificaron exhaustivamente como 'el siglo de la novela' basándose en el número de narradores que
cultivaron por entonces el género-, el concepto del epos todavía era regido
por cánones realistas. El autor actuaba, las más de las veces, como un simple
reflector colocado entre el suceso real que daba origen a la narración y la
obra literaria. El epos se inspiraba en la realidad objetiva aunque el realismo
comenzara a desaparecer en las avanzadas europeas de vanguardia.
Pero lo que casi ninguno de esos críticos advirtió, fue que el auge habría
de llevar al núcleo autor-lector hacia una exigencia de renovación en las
técnicas literarias. Estas, poco a poco, caminaron a un rompimiento con la
tradicionalidad formal.
Carlos Héctor de la Peña, en su estudio sobre "La novela moderna. Su
sentido y su mensaje. Ensayo de interpretación literario filosófica" ,1 advierte que la causa de la eclosión se debe a que "la novela no es sólo vehículo
de sentimientos, ideas y costumbres, sino que, con sorprendente poliformismo, se constituye en el género literario por excelencia, abarcando los restantes géneros y congregándolos en armonioso conjunto, dándole viveza y
originalidad: las Ciencias Naturales, la Sociología, la Psicología y otras muchas disciplinas científicas y filosóficas han invadido el campo natural de la
novela, de suerte que es difícil discernir si es que las más variadas ramas del
saber pretenden ataviarse con el ropaje de la novela, o si es ésta la que ha
entrado violentamente en ajeno barbecho a cultivar materias que le son impropias."
1
De la Peña, Carlos Héctor, La Novela Moderna. Su sentido y su mensaje. Ensayo
de interpretación literario-filosófica. Editorial Jus. México, 1944.

227

226

�Independientemente de la hoy insostenible teoría expresada por de la Peña
en la última parte de su juicio (la de la propiedad o impropiedad de las
"materias" que se adentran o son adentradas por la novela), sí es interesante desde el punto de vista de anotar un cambio importante en el concepto novela.
En la actualidad, contemplando su esencia a manera de panorámica, podría
inicialmente dividirse la narración en dos grandes grupos atendiendo al manejo espacial y temporal de la realidad. Esta división -como por otro lado
cualquiera que en el terreno de las bellas artes pudiera hacerse-, no es tajante. Entre ambos se extiende un tercer apartado correspondiente a producciones-puente que, sin abandonar del todo las características de cualquiera
de los grupos, invaden el otro sin que sea posible el situarlas definitivamente
en ninguno de los dos. Incluso hay autores que, adelantándose a las técnicas
usuales en su época, entregan producciones que anticipan -a veces siglos-,
las venideras. Pero en general, cronológicamente el siglo XIX marca el final
del primer grupo. Y el XX el principio del segundo.
Siguiendo a Wellek y Warren,2 el primero de esos grupos fundamentales
recibirá la denominación de narraci6n antigua; mientras que el segundo será
el calificado por Clara Reeve como romance. De este último arrancan las
modalidades que han sido catalogadas (en esta nuestra época Neomodernista
que por su insistencia definitoria deja presentir un asomo de Neoclasicismo),
como "nouveau roman", "antinovela", "narración concéntrica", "literatura
vertical", "estructura autorreflexiva" ... , etc.
"La narraci6n antigua ( ... ) ocurría en el tiempo. ( ... ) En muchas grandes novelas, los hombres nacen, crecen y mueren; los personajes se desenvuelven, cambian y hasta se puede ver cambiar a toda una sociedad ( ... )
o asistir al desenvolvimiento cíclico y a la decadencia de una familia. ( .... )3
Tradicionalmente, la novela ha de tomar en serio la dimensión del tiempo" .
Ese tiempo al que se hace mención, debe ser considerado corno meramente
objetivo.
Sin que lo siguiente signifique un estudio minucioso y completo sino básico, para trazar las gráficas de la estructura narrativa en función tiempo
y espacio se atenderá, fundamentalmente, al argumento. Sólo se expondrán
aquellas que se consideren pilotes, entendiendo que de hecho son combinadas
por los autores en variantes prácticamente ilimitadas durante el ejercicio de

La estructura de la narraci6n anti ua se . . .
.
un punto inicial fiJ. o A a otro f" lg b ilmcia por un cammo que va desde
' '
ma y a so uto, B:
Estructura Lineal Matriz.

T. O

A---------E.

B

o

El argumento comienza en un momento dado L
.
fecta secuencia temporal lleg
.
. · uego, mediante una per.
,
a a su cu1mmación y d nl
E .
expositivo. Relata hechos confo
.
ese ace. s sunplemente
rme van sucediendo El t
•d
.
mente de su posición de 'testi , d ,
·
au or -m epend1entereal de un suceso visto o prot~~o~~oa~~rJersonaje'-, nos da la imagen
es objetivo. y el espacio también.
.
empo en el cual se desarrolla,
.
.Esta
. . estructura matriz -correspondiente a narraciones
iniciales de ,
pnm1t1vas-, es el punto de artida d 1
,
epocas
actualidad, el epos.
p
e as que habran de sostener, hasta la
Pronto comienza a desdoblarse. El autor no
. .
el lector en pose cien por ciento ob.etiva
s~ hmita Y_ª a colocarse ante
aspectos subjetivos. Sucede el t
J
. Comienza a mterpolar, en ella,
,.
re roceso temporal a ma e d
b"
.,
no ÍIS!ca sino temática (raíz de los act r d "
, n ~a e am ientacion
te de conciencia"). El mundo d 1 ua iza dos m~nolo?o mterno" y "corriención básica. Entonces ocurre et d::c:::ie:st;e;tt1ca_con el d~ 1~ narrarante el retroceso:
racCiones subjetivas duEstructura Lineal, variante ¡

T. O

A--_.

B

su "profesión de escritor".
• Wellek, René y Austin Warren, Teorla Literaria (Col. Tratados y Monografías,
No. 2) Bib. Románica Hispánica. Ed. Gredos. Madrid, 1962. Cap. XVI (Passim) .
• Ibid.

(. o
229

228

�El Tiempo y Espacio objetivos abarcan la totalidad de la obra. Cubren incluso a los subjetivos porque éstos se realizan dentro de aquéllos. Pero aun
entonces, a pesar del subjetivismo, existe una poderosa referencia objetiva
basada en la realidad motivadora del recuerdo. Habrá dentro de la estructura una coexistencia de tiempos y espacios. Unos, meramente objetivos, correspondientes a la narración que va sucediéndose básicamente. Y otros, objetivo-subjetivos, a la que va retardando y entremezclándose con aquélla.
El retroceso ambiental se multiplica. Ya no funciona necesariamente de
la manera anterior. Con frecuencia trae consigo sub-argumentos que desembocan en el Erincipal. Algunos retrocesos pueden sucederse dentro de una
~sma secuencia temporal. Otros, no. La coexistencia de tiempos y espacios
dentro de la obra literaria no es doble, sino múltiple. Incluso de una regresión a menudo el autor -por asociaciones lógicas o arbitrarias-, pasa a
otra sin que le sea necesario volver antes a la narración básica:

Estructura Lineal, variante 3

T. j O
.....__T. 0-1
E. 0-1---

A

E. O~T. 0-5

•••••••••••••••••••••••••••••••••'::••• ~ B

E.

o•-6_..---r. o•-6

E. 0'-4 __.....-:

_..,-,. o•-4

E.

o • - ~ 0'-2

Estructura Lineal, variante 2

T. O
vrr4

r
T.

i

0-1

E. O
Jugando más con los planos temporales y espaciales, algunos narradores
logran resultados sorprendentes. Un "paralelismo" de historias puede llevarles a crear otra no lograda sino hasta la consumación de la obra. Los materiales empleados son simples y, aparentemente, desconectados. Pero realmente
no son sino elementos constructivos para lograr el argumento básico:

E. $ o
Las _historias iniciales se fragmentan y suceden. Simuladamente hay un
Pª:alehsmo entre ellas, cuando no una desconexión. Pero en realidad lo que
exiS te es la formació~ d~ una real estructura angular en cuyo cerramiento
se marca la tercera historia, no obviamente contada sino hecha por el entrelazamiento ~e las realidades de las otras. Para su formación, el lector colabora. en cahd~d de. co-autor. , Si ~ormalmente la obra literaria, en su logro,
~e~mere del smfro~smo, ~q~i mas que nunca. Posee tiempo y espacio subJetivos de profundidad obJetlva. Subjetivo-objetivos.
La verdadera estructura de paralelos opera de manera similar a la anterior.
Como ella, expresa una realidad con visiones fragmentadas de otras realidades. El argumento básico no está directamente narrado por el autor. Pero
los sub~rgumentos se relacionan directamente con él conformándolo con sus
proyeccio~;s. El. suceso central motiva y es motivado por los secundarios en
~a relaCion de -~ terdepen?e~cia que no puede romperse sin romper la esencia ~e la narrac1on. Es, practlcamente, la culminación de la estructura lineal
matriz:
·

231
230

�Estructura Lineal1 variante 4

T. JO

T. 0-1
E. 0-1

T. 0'-2
E. 0'-2

T. 0"-3
E. 0"-3
T.
E.

o.4

T. 0'-5
E. 0'-5

T. 0"-6
E. 0"-6

peranza juegan como máximos factores, hace desaparecer el pasado y el
futuro amalgamándolos en un presente distinto del real pero no por ello
menos existente, plenamente subjetivo. Su principio y su final no son absolutos sino relativos (lector conociente de la narración), fosos en un punto
de continuidad:
Estructura Circular Matriz:

T. S

ó-4

(

A.

·················~······························
E. - O
En cualquiera de las estructuras básicas enunciadas de la narración antigua, el tiempo y el espacio son manejados con una marcada tendencia al
objetivismo, a la realidad. El autor los advierte y los entrega con una técnica constructiva que, a pesar de las variantes, cae en la tradicionalidad.
En el romance la estructura narrativa opera diferentemente. "El romance
es poético o épico: hoy habríamos de llamarlo 'mítico'. ( . ,.. ) Acaso desatienda la verosimilitud del detalle ( ... ) para dirigirse a una realidad superior, a una psicología más profunda. 'Cuando un escritor llama a su obra
romance, dice Hawthome, huelga observar que pretende una cierta libertad,
tanto en la forma como en el fondo'." Incluso puede llegar a crear "una especie de recinto poético en (el) que no se insiste en el dato real". 4
El argumento tradicional, el que va de un principio a un final absolutos,
es descartado. El tiempo y el espacio objetivos desaparecen en un círculo
que gira alrededor de un tiempo y espacio eternos para captarlos en toda su
magnitud atemporal y aespacial de presente constante. Lo realista entrega
la esencia de la narración a lo metafísico o "a las perplejidades que no sin
alguna soberbia se llaman metafísica".5
La estructura matriz del romance es la circular. Utópicamente (lector en
proceso de conocimiento de la narración) , es una lineal. Como aquélla tiene
un principio que se antoja absoluto. El argumento sigue por cauces pretendidamente objetivos. Pero, al llegar al final, el elemento sorpresa hace su
aparición. Y la obra termina no de una manera absoluta, sino uniéndose a
su momento inicial en una rotación continuativa que la lleva al infinito. Estructura ésta angustia! por antonomasia en donde la esperanza y la deses-

A

\

'f

1

E. S
Variante de la anterior, es la estructura cíclica. Basada en el concepto histórico sociopsicológico (la historia se repite independientemente del tiempo y
del espacio e incluso del personaje; iguales motivaciones dan como resultado
la reiteración del suceso), obedece a la siguiente gráfica (véase pág. 234).
Se trata de una serie de argumentos que se suceden tomando como modelo al primero de ellos. La historia se repite en cada uno, pero independientemente del tiempo y del espacio. Distint~s personajes ejecutan, en sus
tiempos y espacios objetivos, los mismos actos. Ello motiva que, dentro de la
obra, el primero de los personajes se convierta en arquetipo durante el transcurso de los acontecimientos repetitivos, mientras que los siguientes caigan
en la categoría de tipos. El último de los círculos de acción nunca se cierra.
Deja el autor abierta la posibilidad, la seguridad, de una continuación humanamente infinita. Y los distintos tiempos y espacios objetivos, se convierten,
al finalizar, en un gran tiempo y espacio subjetivos.

• lbid.
• Borges, Jorge Luis, Elogio de la Sombra. Emecé Editores. Buenos Aires, 1969.

232

233

�Pero hay ocasiones en las que el narrador mezcla, primariamente, las técnicas características de las dos épocas. La siguiente estructura es ilustrativa
de lo dicho:
Estructura Circular, Variante 1

Estructura Circular, Variante 2

T. O

T. S

T. S

,,----.A'------.,,------"·----,
To 0'"

r-----~-----.

,

T • 0"
A

'\

T. O'
)

'

T. O

r

.....

A
B

''

\.,._____ _____J\.,-------~j
\

_J__

A'
B'

I

I

,. /
"-1o,_ _ _ _ _ _ _ _,

E.

O
/

..., _ _ _ _y,__ _ ___,.J

____ ----~'

Eº 0"

...

~

,

'v

E. 0'"

y

y

E. O

E. S

Formada por la unión de las dos matrices, para su estudio debe considerarse, primero, en forma independiente (proceso en formación), para luego
apreciar el conjunto ( obra literaria) . Comienza por una lineal simple: un
principio absoluto, A, y un final también absoluto, B. Dentro de ella, un
primer argumento. Sólo que cuando se llega a B, aparece la segunda fase de
la estructura. En el punto en el cual ha sido dejada la historia, principia una
nueva que es continuación de la primera pero cuyo argumento comenzará a
actuar eor separado. Su principio, C, y su final, D, operan igual a los de la
estructura circular matriz. El punto de continuidad, E, marca el principio
de la rotación inicial confundiéndose, luego, en un presente constante. Tiempos y espacios verticales que, en su conjunto, no pueden ser medidos más
que subjetivamente.
Por el contrario, el procedimiento inverso al descrito no logra la misma
meta:

E. S

234

235

�Tº S

Estructura Circular, Variante 3

T. O

,,,.
/

-- - - - .......

/

/

'

''

I

A
B

e- - - - - - - -- - . 1 - - - - - - - - -

I

D

\

\

I

\

I

\

'

1

\
E. O
Se inicia por una pretendida circular: A - B. Así, la obra llega a un final
coincidente con su principio. Pero entonces, C, interviene el autor. Adoptando
una posición de omnisciencia, explica el misterio que implica el círculo. Y lo
rompe. Lo convierte en una estructura lineal meramente objetiva: A - D. No
más relativos, sino absolutos: inicio, desarrollo, final. Todo seguido por un
neoclásico y destructor epifonema.
El clímax de estas variantes lo dan las nuevas narraciones de los herederos
joyceanos. El argumento tradicional a contar deja de tener importancia. Las
historias objetivas se anulan en surrealistas círculos concéntricos que enmarcan un instante motivador de tiempos y espacios cuya verticalidad anonada.
Se parte de un punto-instante, A. Sobre él, se describen orientalmente otros
momentos. Cada uno de ellos está relacionado con el central. Cada uno de
ellos da su versión de ese instante en la parte que le corresponde. Pero el
límite de posibilidades, de variaciones, no se cierra. El punto es también un
lugar histórico. Como tal, tiene repercusiones infinitas. Y siempre habrá un
círculo posible (un suceso conformador no tomado en cuenta. . . un tercer
personaje macedoniano. . . un Augusto unamunista ... ) de trazar alrededor
de ese punto imperecedero:

J

\

'

I

I

\
/

'

/
.....

'

- -- -

,,

,,,&gt;

E. S
Con lo ya apuntado se demuestra, aunque sea someramente, la diferencia
esencial entre la narración antigua y el romance. Este pertenece a una nueva
etapa de creación artística cuyo símbolo es una a- privativa. La literatura
actual, la narración en el presente caso, hace gala de gran rompimiento
en cánones tradicionales. Brinda una tendencia a la exposición más que a
la docencia o moralización, a la existencia que -como tal-, no necesita ser
explicada, a la metafísica más que a la realidad académica objetiva. Es amoral,
arreligiosa, atemporal, aespacial. . . Es producto de generaciones rebeldes a
lo anquilosado. Y si en ella se observa un desconcierto aparente, se debe a
una búsqueda incesante de la problemática esencial de sus autores. Pero, al
igual que la otra, se rige por un cierto número de estructuras -hasta cierto
punto maquinales-- que, a descuidarse los escritores, pueden mecanizar la
obra literaria.

237
236

�EL AGUA Y EL VASO EN LA

MUERTE SIN FIN
PROFA. MARGARITA DEL VALLE DE MoNTEJ ANO
Facultad de Filosofía y Letras. U.N.L.

EN ESTAS NOTAS PRETENDO EXPONER a través del símbolo que entrañan el
agua y el vaso, empleados por Gorostiza como centro de su creación poética
Muerte sin fin, el sentido que tienen estas imágenes y el modo como las desarrolla. En ciertos momentos será necesario ir más allá de la referencia explícita y adentrarse en la implicada a través de la metáfora o el símbolo mismos.
En los diecinueve apartados que constituyen el poema, Gorostiza va a desarrollar los símbolos aludidos, desde su gestación y las acepciones que les
otorga, hasta el modo como opera el sentido simbólico que les ha atribuido;
por lo tanto, para mayor claridad, a la par que cumplo mi propósito, comentaré la obra.
El poema comienza con una reflexión en el sentido literal de reflejarse a
sí mismo, de verse tal cual es, lleno de peso existencial "mi torpe andar a
tientas por el lodo"; consciente de sus afanes frustrados "mis alas rotas en
esquirlas de aire", demasiado consciente de sí mismo "lleno de mí -ahíto-me descubro". Todo el símbolo de este descubrirse a sí mismo, quedándose
perplejo de su imposibilidad de llevar a plena conciencia lo que de suyo se
resiste a ser determinado por la razón, es el agua, en forma de "imagen atónita". Es el instante en que su sentimiento de finitud se inserta en el atisbo
de una infinitud: "que tan sólo es un tumbo inmarcesible", pero que no puede expresarse racionalmente " que nada tiene sino la cara en blanco". Este
vislumbre de lo infinito y casi etéreo se expresa a medias en las sensaciones
del mundo como algo que se escapa: "las tenues holandas de la nube" ...
"más resabio de sal o albor de cúmulo que sola prisa de acosada espuma".
Siente que él como hombre y como poeta participa de algo que no puede
determinar, algo que se escapa por su fluidez; sin embargo, esta agua "constreñida por el rigor del vaso que la aclara", toma forma, se hace sujeto del

239

�tiempo "cumple una edad amarga de silencios", pero es un tiempo que a la
vez que ha realizado el milagro de aflorar está penetrado de angustia, "amarga". Por ser el primer momento en que el agua se ha concretado ante la reflexión del poeta la ve, asentada, como "un reposo gentil de muerte niña",
tal vez un poco inconsciente, sin saber todavía cuál es su finalidad pero llevando ya en el seno el signo de la futura destrucción.
Esta agua constreñida "desflora un más allá de pájaros en desbandada",
se deja ir hacia todas las direcciones; no encuentra exactamente el punto de
su atención.
La conciencia del poeta ha logrado encontrar una imagen para su sustancia
y su forma a pesar de que había dudado de su propia existencia al sentir que
el dios es inasible y él un ser "mentido acaso por su radiante atmósfera de
luces". Comienza a tratar de profundizar aunque su reconocimiento le va a
sacudir tan intensamente que va a quedar "marchito el tropo de espuma
en la garganta" pues
En la red de cristal que la estrangula,
allí, como en el agua de un espejo,
se reconoce;
atada allí, gota con gota ( ... ) (1-29-32)

Su alma, "que agua tan agua", se ha dado cuenta por fin de que participa
de lo divino que es esta agua y quiere decirlo a gritos "cantando ya una
sed de hielo justo"; la labor de la poesía es este soñar y cantar, y a la vez
percibe que no sólo tiene un alma henchida de sensaciones sino que el vaso,
la forma que adopta la divinidad "se hinche como una estrella en grano"
y rinde
una rotunda flor
de transparencia al agua,
un ojo proyectil que cobra alturas
y una ventana a gritos luminosos
sobre esa libertad enardecida
que se agobia de cálidas prisiones! ( I, 44-49)

El vaso es él, el poeta con el cuerpo henchido de agua (sustancia divina) ; es el logro literario que se enciende habitado por la dicha. Hay paralelismo entre ojo proyectil y ventana a gritos luminosos; es la poesía que "se
agobia de cándidas prisiones". La tensión entre lo fugaz y lo imperecedero
vuelve a reiterarse.
La idea de la vida como un vaso en donde la infinitud puede reflejarse

240

como agua atónita "en la red de cristal que lo estrangula" es la antigua idea
de Platón "se reconoce", de el hombre aprisionado frente a lo que aspira.
El vaso es a la vez el poeta y Dios; cada uno realiza su creación al encenderse "como un seno habitado por la dicha". Sin embargo, además de poeta
es hombre, y hombre solitario porque la vida, el vaso "tal vez esta oquedad
que nos estrecha" carece de comunicación; somos "islas de monólogos sin
eco" es que el vaso es Dios mismo, también, que asiste al hombre: "vaso
que nos amolda el alma perdidiza". El hombre no acaba de percatarse realmente de su naturaleza aunque la presiente "pero que acaso el alma sólo
advierte / en una transparencia acumulada". Dios es azul porque el agua al
acumularse se ve azul, hay inocencia en el color, Dios es tímido, está lejano,
sólo lo podemos presentir: "oculta al ojo, pero fresca al tacto" ( tal como es
el cielo "mar fantasma en que respiran / -peces del aire altísimo- / los
hombres") .
Sin embargo Dios sufre al crear, ama a la criatura (el vaso) pero su
agua, su sustancia divina surge sin voluntad de creación:
Un coagulado azul de lontananza,
un circundante amor de la criatura,
en donde el ojo de agua de su cuerpo
que mana en lentas ondas de estatura
entre fiebres y llagas;
en donde el río hostil de su conciencia
¡ agua fofa, mordiente, que se tira,
ay, incapaz de cohesi6n al suelo!
en donde el brusco andar de la criatura
amortigua su enojo,
se redondea
como una cifra generosa,
se pone en pie, veraz, como una estatua.
¿Qué puede ser -si no- si un vaso no? (II, 19-32)

así vemos que sólo gracias a la compasión enternecida de la conciencia divina (el vaso) que ve los balbuceos de su creación involuntaria, el hombre
va a participar de su sustancia. Hay en esta imagen un doble significado
para el vaso, por un lado será la criatura, el hombre, el poeta, pero por
otra es Dios mismo como continente del agua que escapa.
El vaso va a tomar otras formas, "Un minuto quizá que se enardece hasta
la incandescencia" es la vivencia de la oquedad de infinitud del hombre
que con profundo sentido subjetivo lo hace patente en "tanto más hacia lo
eterno mínimo / cuanto es más hondo el tiempo que lo colma".

241
H16

�La inconsciencia de la creac1on vuelve a manifestarse por su ocurrir en
cualquier circunstancia, impensadamente. En fragmentos de estrofa paralelos reitera esta naturalidad e inevitabilidad del acto creador, tal como acontece al poeta que no crea voluntariamente sino por algo que se le impone al
madurar; el poeta fija la idea de la creación paralela al decir:

sin verlo a El, a Dios,
lo que detrás de El anda escondido:
el tintero, la silla, el calendario
- ¡ todo a veces azules el secreto
de su infantil mecánica! (II, 74-79)

como el de esas eléctricas palabras
-nunca aprehendidas,
siempre nuestrasque eluden el amor de la memoria,
pero que a cada instante nos sonríen
desde sus claros huecos
en nuestras propias frases despobladas. (II, 55-61)

es decir que somos creación de Dios, participamos de su naturaleza divina,
pero no somos los únicos, todas las cosas creadas transparentan lo azul (el
agua) de su esencia, y sólo podemos presentir, nunca saber.
Las imágenes del vaso: "una edad amarga del silencio", "un minuto quizá que se enardece", "el minuto incandescente de su maduración", "el tiempo de Dios que aflora un día", "Un vaso de tiempo que nos iza" están hablando de la temporalidad del hombre; aunque está hecho de lo eterno, él
está condenado a repetirse; la naturaleza del hombre es morir: cae, madura,
ocurre. Es ya un concepto en que está encerrada la muerte sin fin que antes
sólo se había atisbado como muerte niña.
El hombre, la creación de Dios, no puede penetrar los secretos y se conforma con la apariencia de penetración que es la iluminación de la inocencia
aludida a través de la invocación a San Francisco; por otra parte, esta misma
alusión recuerda Ja comunión de tipo naturalista del Santo con toda la creación. Nos invita el poeta a contemplar con ánimo limpio lo que nos rodea:

el vaso, Dios, se derrama en sus criaturas, como la naturaleza que sigue su
ciclo, como el hombre que es sujeto del tiempo, como el poeta que puede a
veces dudar de la eficacia de su comunicación pero que sin embargo tiene
que manifestarse:
¿También -mejor que un lecho- para el agua
no es un vaso el minuto incandescente
de su maduración?
Es el tiempo de Dios que aflora un día,
que cae, nada más madura, ocurre,
para tornar mañana por sorpresa
en un estéril repetirse inédito. (II, 48-54)

Otro intento de desentrañar la creación humana de la solución de la máscara, hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios:
Es un vaso de tiempo que nos iza
en sus azules botareles del aire
y nos pone su máscara grandiosa,
ay, tan perfecta,
que no difiere un rasgo de nosotros (II, 62-66)

Recogiendo la imagen del ojo proyectil que es el poeta, reitera la impotencia para una penetración de lo infinitamente inasequible en la pluralidad de
finitudes del mundo; sólo podemos mirar
242

Un disfrutar en corro de presencias,
de todos los pronombres- antes turbios
por la gruesa efusión de su egoísmode mí y de El y de nosotros tres
¡ siempre tres!

es que el hombre no puede siquiera intuir la creación si no se deja llevar
por una identificación amorosa, tal como en el poema intuimos antes de
penetrar en él intelectualmente. Nosotros tres incluye a Dios que ha creado
sin desearlo, al pºoeta que pretende la razón, el intelecto antes que el amor,
y nosotros, los hombres que estamos encerrados en nuestras islas y por ello
sólo contemplamos con mirada turbia lo que el Santo ve como comunión.
El dios que crea el mundo es un poco pueril, "su infantil mecánica" nos
reitera el poeta y explícitamente nos hace partícipes "Mirad" de cómo la
creación tiene un sentido de juego, como un niño mago que se entretuviera
en crear formas con el agua "mil y un encantadores gorgoritos" hasta que
en un gesto de audacia crea la vida animal.
243

�Después, en un crescendo insostenible,
mirad cómo dispara cielo arriba,
desde el mar ( el agua, la sustancia divina)
el tiro prodigioso de la carne
que aun a la alta nube menoscaba
con el vuelo del pájaro,
estalla con él como un cohete herido
y en sonoras estrellas precipita
su desbandada pólvora de plumas. (III, 37-45)

El creador sigue su labor y revisa todos sus vasos, los perfecciona y los sigue
en todos sus momentos:
solo un cándido sueño que recorre
las estaciones todas de su ruta
tan amorosamente
que no elude seguirla a sus infiernos,
ay, y con qué miradas de atropina,
tumefactas e inmóviles, escruta
el curso de la luz, su instante fúlgido,
en la piel de una gota de rocío;
concibe el ojo
y el intangible aceite
que nutre la esbeltez de la mirada;
gobierna el crecimiento de las uñas
y en la raíz de la palabra esconde
el frondoso discurso de ancha copa
y el poema de diáfanas espigas. (IV, 2-17)

todo es de él, la creación entera depende de su voluntad y los dones más
preciados, la mirada, el verbo, son tan criaturas suyas como las uñas o la
gota de rocío. Hay en este dios creador una dualidad con el hombre poeta
que también se adueña de las cosas con sólo nombrarlas; ambos tienen algo
de asceta y sufren y someten sus imágenes al sufrimiento; los vasos son torturados y arrastrados por la inconciencia de ese puro goce que da los males
metafísicos y los físicos:
somete sus imágenes al fuego
de especiosas torturas que imagina
-las infla de pasión,
en el prisma del llanto las deshace,

244

las ciega con el lustre de un barni.z,
las satura de odios purulentos (. .. ) (IV, 20-25)

En la pasión de las criaturas, su goce ante la creación, su inocencia se han
perdido, han sido cegadas y ya no podrán penetrar más el secreto. Es un dios
si no perverso puesto que también las ama, inconsciente, tanto que, como un
niño otra vez, con esa crueldad refinada del que tortura para consolar,
en un ilustre hallazgo de ironía
la estrecha enternecido
con los brazos glaciales de la fiebre. (IV, 38-40)

Ha habido una escisión, en blanco y negro por así decirlo, de lo bueno y
lo malo. La distinción racional entre la vivencia instantánea de lo más espiritual y todas las cosas del mundo en las cuales se somete a prueba este "puro
goce". Hay en esos versos la transparencia de una incertidumbre de tipo
religioso de por qué al hombre le es dado un camino para poner a prueba
su naturaleza espiritual con su condición humana de ser existente. Se ha
enfrentado al hombre no a su finitud pero sí a su sufrimiento.
Al poeta le ha conmovido el destino de las criaturas, vaso también él, y
después de lo entrevisto se pone a revisar las teorías acerca de la divinidad,
las máscaras de dios. Para expresar con más claridad la inseguridad de la
existencia humana, esta muerte sin fin a que estamos sometidos, presenta la
metáfora de que somos un sueño de Dios, los vasos no somos más que imágenes soñadas:
¡ Qué trebolar mullido, qué parasol de niebla,
se regala en el ánimo
para gustar la miel de sus vigilias! ( los vasos)
Pero el ritmo es su norma, el solo paso,
la sola marcha en círculo, sin ojos;
así, aun de su cansancio extrae
¡hop!
largas citas de cintas de sorpresas
que en un constante perecer enérgico,
en un morir absorto,
arrasan sin cesar su bella fábrica. (V, 10-20)

este dios fatigado saca de su sueño la creación y la destrucción, a un tiempo
hace y deshace, en un acontecer cíclico y eterno la vida se va a enfrentar a
la muerte y de ésta surgirá tal vez la nueva creación, pero como todo es un

245

�sueño en realidad el agua nunca ha sido constreñida ni imaginada, todo es potencia, nada llegó a ser acto: el dios queda "gestado en la aridez de sus escombros", su substancia se ha agotado sin haberse vertido, hasta que

siente que su fatiga se fatiga,
se erige a descansar de su descanso
y sueña que su sueño se repite,
irresponsable, eterno,
muerte sin fin de una obstinada muerte,
sueño de garza anochecido a plomo
que cambia sí de pie, mas no de sueño,
que cambia sí la imagen,
mas no la doncellez de su osadía (V, 23-31)

•
'•

es el mismo dios inasible que imaginó el poeta al empezar su búsqueda, el
soñador.
El poeta, avisando su cambio de imagen presentará ahora a Dios como
"Inteligencia, soledad en llamas", se identificará con este dios estéril y qu~dará tan solo como El ya que tiene miedo de crear por "amoroso temor de
la materia"; si la máscara anterior fue la de un Dios que sueña y nada
llega a realizarse porque se queda en sueño, esta otra no creará para poder
triunfar sobre la muerte; es como si el poeta no escribiera a pesar de las
instancias del lenguaje que lo urgen por miedo a no ser comprendido. Este
dios todo lo concibe mentalmente, pero a nada le da vida: "permanece re-

y no lo emite,·

,

que nada más absorbe las esencias
y se mantiene así, rencor sañudo,

una, exquisita, con su dios estéril
sin alzar entre ambos
'
la sorda pesadumbre de la carne,
sin admitir en su unidad perfecta
el escarnio brutal de esa discordia
que nutren vida y muerte inconciliables
siguiéndose una a otra
como el día y la noche", (VI, 24-38)
La muerte e_s~ prese~te en cu~,to la creación tiene lugar, agua-vaso y muerte son tamb1en otra mterpretac1on de "El, conmigo, con nosotros tres"; aflora en el segundo que la materia se concreta:

"una Y otra acampadas en la célula (vida y muerte)
como un tardo tiempo de crepúsculo,
ay, una nada más, estéril, agria,
con El, conmigo, con nosotros tres;
como el vaso y el agua, sólo una
que reconcentra su silencio blanco
en la orilla letal de la palabra
y en la inminencia misma de la sangre
Aleluya, Aleluya! (VI, 39-47)

creándose en sí misma,

única en El, inmaculada, sola en El,
reticencia indecible,
amoroso temor de la materia,
angélico egoísmo que se escapa
como un grito de júbilo sobre la muerte". (VI, 10-15)

•

es una tensión dramática entre el ser y el no ser, la nada; para no dejar que
la muerte se presente sólo queda el no ser, la inteligencia se mantiene aparte,
es un "páramo de espejos" y la imagen tanto se refiere a la divinidad como
al poeta; el egoísmo ("con El, conmigo, con nosotros tres") vuelve a aparecer,

abstinencia angustiosa
que presume el dolor y no lo crea,
que escucha ya en la estepa de sus tímpanos
retumbar el gemido del lenguaje

La idea de una pasividad o una impotencia del espíritu frente a la misma
condición del morir eterno del hombre para que así Dios se haga a sí mismo
aparece en la siguiente estrofa:
'

sabe la muerte a tierra,
La angustia a hiel.
Este morir a gotas
me sabe a miel (VII, 36-40)
pero se encuentra a la vez con la frustración del creador porque cnmedio
de un cántico de alegría de todos los seres creados, su esencia, su sustancia
no huele, no luce, no sabe a nada, tal como lo resume en el ''baile"

Pobrecilla del agua,
ay, que no tiene nada,

247

246

•

�ay, amor, que se ahoga,
ay, en un vaso de agua (VII, 43-46)

'' I•

es la misma problemática presentada anteriormente, si las cosas son un sueño
o sólo son concebidas por el creador mentalmente, el agua no puede concretarse, y el dios no puede hacerse ni reflejarse en sus criaturas porque éstas
no existirán; quedará aislado.
Este cántico, al que la musicalidad y el ritmo le proporcionan una ligereza
notable, es a la vez el más desolador del poema, el grito del poeta ante su
problemática está plasmado en el ahogarse en un vaso de agua que a través
del juego de palabras deja traslucir la angustia de tipo metafísico que le
ha asaltado. Por otra parte la falta de sabor del agua puede sugerir también
la no existencia de dios, el agua en sí ser tan sólo una sustancia que participa
de las cosas pero ya no como creaciones suyas, sino como elemento integrante
sin mayor trascendencia.
El poeta interrumpe su reflexión sobre el dios creador para aceptar el sentido de lo espiritual que adquiere su significación a través del hombre: "en
el rigor del vaso que la aclara / el agua toma forma ciertamente"; ahora el
ser creado va a reflexionar sobre su creador; tal parece que la última instancia a que llega aquí el poeta es que mejor que el hombre creación de dios, nos
enfrentarnos a dios, - creación del hombre. Recoge la imagen del primer
percatarse de la existencia ''una sed de hielo justo", que es la imagen del
poeta-hombre, y la hace presente con mayor fuerza:
Trae una sed de siglos en los belfos,
una sed fría, en punta, que era cauces
en el sueño moroso de la tierra,
que perfora sus miembros florecidos,
como una sangre cáustica,
incendiándolos, ay, abriendo en ellos
desapacibles úlceras de insomnio. (VIII, 4-10)

Es la inquietud del conocimiento, querer saber y desvelarse tratando de penetrar el misterio porque es más angustioso, quema más la duda que la verdad por tremenda que ésta sea; resulta sin embargo que lo suyo es
más amor que sed; más que amor, idolatría,
dispersión de criatura estupefacta
ante el fulgor que blande
-germen del trueno olímpico-- la forma
en sus netos contornos fascinados. ( VIII, 11-15)

248

•

Quiere penetrar, desea saber, los atisbos que ha logrado "sólo reflejos - briznas de espuma" no satisfacen su sed, desea "un ojo para mirar el ojo que
la mira". El hombre ha traspasado los límites de sus posibilidades; en todos
los vasos "en el lago, en la charca, en el estanque, / en la entumida cuenca
de la mano", percibe la noción que se le escapa. Hay un juego de doble
significación: por un lado el hombre que en su función de poeta intuye el
ser creador o lo presenta, y por otra el creador que ha hecho al hombre para
que éste lo contemple:
En el nítido rostro sin facciones
el agua, poseída,
siente cuajar la máscara de espejos
que el dibujo del vaso le procura (VIII, 31-34)

Encuentra así que en el rigor poético o mejor aún, sólo a través de la forma
poética el espíritu se crea y se recrea, haciéndose:

Ha encontrado, por fin,
en su quehacer sonámbulo,
una bella puntual fisonomía.
Y a puede estar de pie frente a las cosas.
Y a es, ella también, aunque por arte
de estas limpias metáforas cruzadas,
un encendido vaso de figuras (VIII, 35-41)
El hombre ha descubierto, o creído descubrir su origen divino y le ha dado
corporeidad a través de lo poético, pero esta intuición que lo lleva a hacer
de todas las cosas vasos igual que él, es a la vez la angustia del conocimiento
imperfecto, "el suplicio de la imagen propia", la "descarnada lección de
poesía" que le proporciona un "infierno alucinante".
"Pero el vaso en sí mismo no se cumple"; el poeta se encuentra en plena
soledad, no hay un camino de penetración; la incertidumbre de la angustia
humana se halla plasmada en esta metáfora que se enriquece al aludir a la
opacidad intelectual del hombre que vislumbra la verdad sin alcanzarla:
¿ qué esconde en su rigor inhabitado,
sino esta triste claridad a ciegas,
sino esta tantaleante lucidez?
Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil.
Epigrama de espuma que se espiga
ante un auditorio anestesiado (IX, 3-8)

�inclusive si llega a lograr una penetración personal, como poeta se siente frustrado porque no se le escucha, el auditorio está anestesiado; se toma entonces a sí mismo, queda otra vez en amarga soledad:

flor mineral que se abre para adentro
hacia su propia luz,
espejo ególatra
que se absorbe a sí mismo contemplándose ( IX, 11-14)
Intuye que tiene materia divina "una llaga tal vez que debe al fuego" y
busca en todas las cosas dándose cuenta que entre más cree penetrar menos
contempla pero en cambio se identifica y se pierde:

Desde este erial aspira a ser colmado.
En el agua, en el vino, en el aceite,
articula el guión de su deseo;
se ablanda, se adelgaza;
ya su sobrio dibujo se le nubla,
ya embozado en el giro de un re/lejo,
en un llanto de luces se liquida ( IX, 19-25)
estamos frente a la eterna contradicción entre la plenitud de integración a
que aspira el hombre y su aniquilamiento cada vez que se acerca a esa plenitud: una condición de perfección inalcanzable.
"Mas la forma en sí misma no se cumple", el dios creado por el hombre,
esta vez el hombre-dios de los egipcios, sabe que es una creación inventada "el
encendido aroma con que arde a sus pies la poesía". Como hombre desde
su origen está condenado a morir "presume la materia ( el agua) / que apenas cuaja su dibujo estricto (el vaso) / y ya es un jardín de huellas fósiles".
La materia se cambiará en otras cosas "rojo timbre de alarma en los cruceros / que gobierna la ruta hacia otras formas" es una "senil recién nacida"
porque desde su primer momento de existir ya está condenada a la extinción. La muerte penetra la vida:

los crudos garfios de la muerte suben,
como musgo, por grietas inasibles,
ay, la hostigan con tenues mordeduras
y abren hueco por fin a aquel minuto (XI, 30-33)
paradójicamente la misma intensidad del asalto, la conciencia de esta finitud
o muerte es la que abre al hombre el extremo límite, descubre la esencia de
250

su padecer "abren hueco por fin a aquel minuto" pues en último extremo lo
que queda es la aceptación de que "la egregia masa de ademán ilustre" ( el
agua) "podrá caer de golpe hecha cenizas".
El hombre trata de escapar a la angustia de esta condición:

El vaso de agua es el momento justo.
En su audaz evasión se transfigura,
tuerce la órbita de su destino
y se arrastra en secreto hacia lo informe (XI, 7-10)
en el escape hacia el exceso y a través de éste, se va a dejar arrastrar por
todos los males sin oposición "la forma da en el gozo de la llaga / y el oscuro
deleite del colapso", el olvidarse de sí mismo, o mejor aún, el gozar el sufrimiento pueden ser una forma de purificación que libere al hombre del temor
a la muerte.
Cuando el agua se amolda al vaso, y éste cede a la condición del agua,
ambos se cumplen porque ya no están en oposición dialéctica, sino en una
mutua comprensión unitaria; pero se cumplen tan sólo en el sentido de que
hay mayor identidad entre ellos y se liberan de su mutua dependencia:

En la red de cristal que la estrangula,
el agua toma forma,
la bebe, sí en el módulo del vaso,
para que peste también se transfigure
con el temblor del agua estrangulada
que sigue allí, sin voz, marcando el pulso
glacial de la corriente.
Pero el vaso
-a su vezcede a la in/orme condición del agua
a fin de que -a su vez- la forma misma,
la forma en sí, que está en el duro vaso
sosteniendo el rencor de su dureza
y está en el agua de aguijada espuma
como presagio cierto de reposo,
se pueda sustraer el vaso de agua; (XII, 1-11)
Hay una aceptación de la muerte, un retorno a su no existencia, pero todo
se torna en el momento antes de la creación "la noche perfecta de su aljaba".
Sólo esta aceptación sin rebeldía de la muerte puede traer el evadir su
temor. Todo padece una regresión; hay un despliegue de formas vitales en
251

�trance de reconocerse en la dohle instancia de conformar al espíritu y de ser
la vida misma conformada por éste. Comienza a percatarse el hombre de
que todo se va agostando y se consume hasta llegar a un clímax de panteísmo
donde
la arena de arrugados pechos
y el humus material de entraña tibia,
ay, todo se consume
con un mohino crepitar de gozo,
cuando la forma en sí, la forma pura,
se entrega a la delicia de su muerte (XVIII, 5-10)

El lenguaje mismo se ha destruido, el hombre ahoga su expresión poética:
el hombre ahoga con sus manos mismas,
en un negro sabor de tierra amarga,
los himnos claros y los roncos trenos
con que cantaba la belleza (XIII, 8-11)
cuando el hombre descubre en sus silencios
que su hermoso lenguaje se le agosta,
se le quema -confuso- en la garganta,
exhausto de sentido;
ay, su aéreo lenguaje de colores (XIV, 5-9)
sí, todo él, lenguaje audaz del hombre
se le ahoga -confuso- en la garganta
y de su gracia original no queda
sino el horror de un pozo desecado
que sostiene su mueca de agonía (XIV, 26-30)

tal vez esta muerte del lenguaje es la más tremenda, porque la palabra es
creadora, y al agotarse llega "el minuto mismo del quebranto", todos estamos implicados en la destrucción, se va a ella al aceptar la muerte:
Todos se dan a un frenesí de la muerte,
ay, cuando el sauce
acumula su llanto
para urdir la substancia de un delirio
en que -¡tú! ¡yo! ¡nosotros! -de repente,
a fuerza de atar nombres destemplados,
ay, no le queda sino el tronco prieto,
desnudo de oración ante su estrella; (XVI, 5-12)

252

Es una identidad de forma-naturaleza, y más completamente, forma-universo que nos vuelve a conectar cíclicamente con el momento en que esta
forma se integró. Todo lo divino, el agua, se recoge a sus orígenes
hasta que todo este fe cundo río
de enamorado semen que conjuga,
inaccesible al tedio,
el suntuoso caudal de su apetito,
no desemboca en sus entrañas mismas,
en el acre silencio de sus fuentes,
entre un fulgor de soles emboscados,
en donde nada es ni nada está,
donde el sueño no duele,
donde nada ni nadie nunca, está muriendo
y solo ya, sobre las grandes aguas,
flota el Espíritu de Dios que gime
con un llanto más llanto aún que el llanto, (XVIII, 24-36)

Frente a toda la concepción del vaso y el agua que son creación, surge la
imagen del diablo, la tentación que devora al ser: "¡Tan-tan! ¿Quién es?
Es el Diablo,
es una muerte de hormigas
incansables que pululan
¡Oh Dios! sobre tus astillas;
que acaso te han muerto allá;
siglos de edades arriba,
sin advertirlo nosotros,
migajas, borra, cenizas
de ti, que sigues presente
como una estrella mentida
por su sola luz, por una
luz sin estrella, vacía,
que llega al mundo escondiendo
su catástrofe infinita (XIX, 29-42)

La presentación de las máscaras de Dios en un sentido de gradación descendente, cada vez una máscara menos aprehensible, se transforma al final
en una sola luz condenada a su extinción puesto que su fuente hace mucho
que desapareció. El poeta, o la poesía que lo ha invitado a reflexionar sobre aquello que es inasible de suyo.

253

�Como se ha podido apreciar a través del desarrollo que da Gorostiza a
sus imágenes Agua y Vaso, encontramos una primera instancia en que ambas
son lo divino, Dios o mejor todavía, las máscaras de Dios. El agua será así
toda la materia creadora, la fuente de vida, el espíritu de Dios que al ser
aprisionado por el vaso dejará de estar difuso para dar lugar a las criaturas.
No es rara la elección de esta imagen como símbolo, ya que tradicionalmente se considera al agua fuente de vida no sólo en la filosofía de Tales, o
la concepción de los nahoas, sino en la naturaleza misma es fácil comprobar
que el agua es el elemento vital.
El vaso serán las concreciones de Dios pero a la vez será Dios mismo que
se aproxima a sus criaturas y se deja adivinar en ciertos momentos. El cuerpo es un receptáculo para el espíritu, el vaso por su misma transparencia
es lo que deja adivinar mejor su contenido.
Del mismo modo que el vaso-agua es Dios, es el vaso-agua hombre con
sus distintas posibilidades. No s6lo en el sentido de que el hombre sea un
reflejo de Dios, que ha recibido su máscara, sino porque el hombre es también creador con la limitación de una de las concepciones: puede representarnos todo, imaginar o soñar pero no hacer. El instrumento del hombre es
la palabra, así sólo mediante el verbo podrá crear el hombre y vaso y agua
serán símbolos de la obra, del poema, al mismo tiempo que representan la
totalidad de la obra hecha por el hombre. Agua y vaso trabajan como componentes del poema del mismo modo como se integraron en componentes
de Dios y del hombre.
Las máscaras que nos presenta el poeta en su inquirir por la naturaleza
de Dios van variando en una gradación descendente en cuanto a la voluntad
de creación, y ascendente en cuanto a la soledad del creador que puede inclusive no existir o haber sido y dejado de ser.
En el contenido del poema se conjugan lo épico, lo lírico y lo dramático:
narra una aventura del espíritu en su afán de conocer aquello que no puede
penetrar; su angustia ante la limitación de sus propias capacidades para
comprenderlo y el desconcierto y la tensión que sobrevienen al no poder encontrar una sola explicación, sino múltiples, para lo que lo inquieta y esto
mismo lo pone en necesidad de elección que no realiza.
El poema es plurivalente, como hemos apuntado, pues van surgiendo a través de una misma metáfora tres posibles acepciones, o dos de ellas: las máscaras de Dios, las máscaras del hombre y la problemática de la creación del
poema mismo.
Aunque no fue el objeto de este estudio, cabe también agregar que es una
de las concepciones poéticas más profundas y bellas de las letras contemporáneas.

•

RAICES PLATÓNICAS EN ADÁN BUENOSAYRES
DE MARECHAL
LETICIA PÉREZ GUTIF.RREZ M. LE.
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

DESDE LA ANTIGÜEDAD HASTA NUESTROS DÍAS no hay filósofo que, al discurrir
s~bre el tema del amor, no reconozca a Platón como una de sus fuentes principales. Antes, el concepto del amor no había sido tan ampliamente explicado. Aunque después el amor platónico haya sido casi siempre mal interpretado. Se le ha dado la definición de que es un sentimiento que no aspira
a la_ posesión d_el ser amado, sino que se contenta sólo con ponderarlo y
admirarlo de le~os. Na?a tan absurdo al verdadero sentido del concepto. En
el _amor platóm:o lo 1D1portante no es la renuncia a la posesión real del
objeto_ amado, smo la aprehensión de lo bueno, lo verdadero, lo hermoso
del nusmo. Por eso el amor platónico trasciende dcl plano sensorial al de
las Ideas:, El amor, visto en esta forma, es búsqueda y realización. Es camino.
Y, tamb1en, podríamos decir que es motivación.
En la historia de la Filosofía muchos estudiosos han tomado como base las
doctrinas platónicas y han escrito admirables exégesis sobre el tema. Recordemos sólo unos cuantos: San Agustín, Plotino, Ben Gabirol, León Hebreo ...
E~ la Literatura,_ ,muchos también han glosado el tema. Entre los que han
sentido una atraccion por el tema amoroso-estético se encuentra Leopoldo
Marechal. En toda su obra, ya poética ya novelística, sobresale la influencia
de Platón. En este ensayo examinaremos dos aspectos de la influencia platónica en la novela Adán Buenosayres: por una parte, la utilización por Marechal de ideas tom~das directamente de Platón; por otra, la comprobación
de cómo el personaje central de la novela Marechaliana se conforma con todo
al modelo del amante platónico.
En d?s diálogos. resume Platón toda su filosofía amorosa: el Fedro y el
Symposium. El primero de ellos tiene una gran riqueza temática, cuya di-

255
254

�versidad impide encuadrarlo dentro de un determinado asunto. Pero el tema
del amor es el que le da unidad al conjunto. Sin embargo, se pueden reducir
en grandes rasgos a tres los temas generales tratados en él: amor, alma y
ret6rica. Los dos primeros son los más íntimamente vinculados con lo erótico.
El tema de la inmortalidad del alma que se inserta en el Fedro, está tratado en forma breve pero con gran belleza literaria. Después de analizar el
problema, Sócrates se cree obligado a ejemplificarlo. Y para ello toma la
alegoría conocida con el nombre del "mito del carro alado". A éste alude
Marechal en su novela cuando nos presenta al héroe central de la misma
realizando "ese balance de vida que según dicen precede a la defunción o
a la metamorfosis" (A.B., p. 33). En aquella memorable mañana del 28
de Abril de 1922, Adán reflexiona sobre su naturaleza de monstruo dual,
materia-espíritu. Es entonces cuando le sale al encuentro el mito del carro
alado:

Su alma era semejante a un carro alado del cual tiraban dos potros
diferentes: uno, color de cielo, crines abrojadas de estrellas y finos cascos voladores, tendía siempre hacia lo alto, hacia las praderas celestes
que lo vieron nacer; el otro, color de tierra, sancochado de boca, empacador, lunanco, barrig6n, orejudo, vencido de manos, jeta caída y
rodador tiraba siempre hacia lo bajo, ansioso de empantanarse hasta
la verija. Y Adán ¡ pobre carrero! tenía las riendas de uno y otro caballo y forcejeaba por mantenerlos en la ruta ( . .. ). Así, entre uno y
otro caballo, entre el cielo y el suelo, tirando aquí una rienda y aflojando allá otra, el alma de Adán subía o se derrumbaba. Y al .fin de
cada viaje Adán enjugaba en su frente un agrio sudor de carrero"
(A.B., pp. 36-37).
Este es el primer contacto platónico marechaliano de la novela.
Sócrates, al explicar la naturaleza del hombre mediante el mito del tronco
de caballos y el cochero, alude también a otra particularidad del alma. Hace
una distinción entre los seres mortales y los inmortales. Explica que el alma
inmortal es perfecta y alada y se encuentra en lo más alto de los ciclos y
gobierna así el orden universal. Pero cuando un alma inmortal, "ha perdido
sus alas, rueda en los espacios infinitos, hasta que se adhiere a alguna cosa
sólida, y fija allí su estancia; y cuando ha revestido un cuerpo terrestre ( ... )
movido por la fuerza que le comunica, parece moverse por sí mismo, esta
reunión de alma y cuerpo se llama un ser vivo, con el aditamento de ser mortal" (D.P., pp. 520-521). El alma es alada y con sus alas se transporta a
donde quiere; pero esas ·alas que tiene puede perderlas. Para evitarlo es ne-

cesario que el alma se nutra. Y este alimento, según Platón, es todo lo bello,
bueno y verdadero: "lo divino".
Este conocimiento de que el alma posee alas, es una revelación para Adán.
Un día hermoso y extraño comprueba que le nace una ala de paloma

porque así estaba en aquel día hermoso y terrible de su primavera
cuando al mirarse vio que le nacía un ala de paloma. Digo que un
ala de paloma le nacía en el hombro, y que ante la novedad de sus
plumas el alma comenz6 por maravillarse y acab6 por ejercitar un entendimiento, refle.,ionando, )'ª en el signo del ala ya en el número de
la paloma (A.B., p. 437).
Para Platón las almas, por virtud de sus alas, vuelan guiadas por Zcus y
su carro alado. Las de los inmortales suben fácilmente a lo más alto del Uranos, arrastradas por un movimiento circular; y las de los que no son tan
perfectos caminan con dificultad. En lo más alto del Uranos, el alma inmortal
"gusta de la esencia divina de que hacía tiempo estaba separada, y se entrega
con placer a la contemplación de la verdad, hasta el instante en que el movimiento circular la lleve al punto de su partida" (D.P., p. 521). En las almas
imperfectas este movimiento es difícil : pueden subir, descender, y, en algunos casos, hasta ver "caer una a una las plumas de sus alas". Este movimiento del alma también lo percibe Adán cuando, al influjo de su amor por
Solveig, observa tanto en ella como en sí mismo esta rotación:

Dos movimientos observaba yo en ella: uno de traslaci6n en torno de
la mujer suavísima, por el cual mi alma la cercaba en lentos giros, la
medía y estudiaba con amoroso cuidado; y otro de rotaci6n sobre su
eje, gracias al cual mi alma iba estudiándose a sí misma en el modo y
efectos de su contemplaci6n (A.B., p. 450).
Consigna también Platón que "cuando un hombre percibe las bellezas de
este mundo y recuerda la belleza verdadera, su alma toma alas y desea volar;
pero sintiendo su impotencia, levanta, como el pájaro, su mirada al ciclo,
desprecia las ocupaciones de este mundo, y se ve tratado como insensato"
(D.P., p. 523) . A esto lo llama la cuarta especie de locura. Y cuando esta
alma "ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir
un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al
amor" (D.P., p. 522).
Tal es el caso de Adán, cuya vocación a la estética y al amor tuvo tempranas manifestaciones en su vida. Es un descubrimiento notable para él, aquél
cuando se le revela al fin la índole de su movimiento. Lo que le arrastra y
257

256

1117

�le eleva es sólo amor. Pero el amor, en su traslación amorosa, requiere no
sólo que el Amante se mueva, sino también que el Amado permanezca inmóvil.

Si su entendimiento había dado luz a su voluntad, señalándole, no
sólo una manera de traslación sino también la existencia necesaria de
un amado hacia el cual debería moverse, la voluntad, con todo, no lograba salir de su quietud; porque, si bien tenia ya el saber, le faltaba
el sabor del Amado; y faltándole el sabor su apetito estaba como desierto; y desierto el apetito, no hay voluntad que se mueva, sobre todo
cuando la suya es un ala de paloma (A.B., p. 438).
Así es como poco a poco va atisbando el secreto de su vocación y de su
movimiento.

Pero no tardó en advertir que la amorosa traslación requiere no sólo
un amante movible, sino también un Amado inmóvil, ni tardó en observar que, si la virtud del Amante se daba en ella con toda certidumbre, la figura del Amado se le escondía siempre, como si el instante
del ala estuviera lejos aún (A.B., p. 438).
Explica también Sócrates en este mismo diálogo que el alma que ha sido
cautivada por la beHeza y se entusiasma al verla o bien se apasiona por
ella, es llamada "amante". Y el alma amante "antes bien, llevada por la
pasión, se lanza a todas partes donde cree encontrar su querida beHeza" (D.P.,
p. 524). Esta actitud la haHamos en el joven Adán cuando busca la ocasión
de ver al objeto de su amor. En su "Cuaderno de Tapas Azules" escribe:

Madurando planes que no tardaba en desechar, y sintiendo en m! cada
vez más honda el ansia de su visión, resolví finalmente provocar un
encuentro en las barracas de Belgrano, donde yo sabía que Aquéllo se
paseaba todas las tardes entre sus compañeras al regresar de sus estudios

.,

( A.B., p. 455) .
y más adelante agrega:

El azar de una marcha sin rumbo premeditado solía llevarme algunas
noches, como entre sueños, hasta la casa de Saavedra, en cuyo umbral
despertaba yo bruscamente a cierto preludio de la emoción (A.B., p. 457).
También Platón analiza la pasión amorosa y sus efectos en relación con

el hombre "amante". Entre los defectos que se pueden encontrar en la persona que ama está la pasión de los celos. "Pero sobre todo será celoso; prohibirá al que ama todas las relaciones que puedan hacerle más perfecto, más
hombre; le causará un gran perjuicio, y en fin, le hará un mal irreparable,
alejándole de lo que podría ilustrar su alma, quiero decir de la divina filosofía" (D.P., p. 516).
Adán Buenosayres no ha sido inmune a esta pasión, si bien es cierto que
nunca podría comparársele a un Otelo shakesperiano. Tesler alude a estos
celos cuando dice :

¿No he visto )'º el otélico sudor que baña tu frente cuando alguien
pronuncia el nombre de la mocosa? (A.B., p. 62).
Otro de los pasajes de la novela, nos habla de un Adán convertido en
Orlando furioso al ver su "Cuaderno de Tapas Azules" arrumbado en el diván celeste:

de pronto su alma comenzó a desmayar y su razón a extraviarse en peligrosos laberintos de cólera. ¡ Orlando! Adán huye también en alas de
una suave demencia; está en calzoncillos, como Lanzarote del Lago, y
recorre las calles de Villa Crespo bajo una rechifla universal. Dos ríos
de lágrimas ruedan sin término desde sus ojos a su boca, dos ríos amargos en los que Adán se abreva día y noche" (A.B., p. 177).
Así dice Fedro en el Symposium: "porque no hay hombre tan cobarde a
quien Eros no inspire el mayor valor y no le haga semejante a un héroe"
(D.P., p. 318}. Pero esta pasión de los celos en el poeta es sólo producto
de la imaginación de ese Adán creador de mil y un "Adanes fantasmagóricos"
en sus diversos destinos posibles.
Dice Platón que al amante se le puede reconocer fácilmente al observar
su conducta. Y añade que todo el mundo conoce un amante, viéndole seguir
los pasos de la persona que ama. En la novela marechaliana, dos veces encontramos alusiones a estas actitudes. Cuando Tesler y Adán comentan sus
respectivos amores y el último pregunta al primero:
"-¿Nadie sospecha tu aventura? le preguntó Adán entonces". Ante pregunta tan sorpresiva Tesler replica al momento:
-¿ Nadie? -rezongó Samuel-. ¡ El barrio entero! Los chiquilines de
Saavedra me hacen blanco de sus hondas, me señalan con el dedo las
comadres, los perros me siguen con el hocico pegado a mis talones. Y
como si todo eso no bastara, el vigilante de la esquina se ha constituido

259
258

�en mi sombra: lo siento detrás de mí cuando por la noche doy vueltas
a la manzana o me detengo en el umbral de los Amundsen (A.B., p. 66);

y, recordando la pose de Adán cuando se encuentra ante Solveig:
-¡ A vos! -dijo Samuel con energía-. ¿Crees que nadie observa tu
pose de Hamlet acatarrado cada vez que la mocosa te habla o te mira?
(A.B., p. 62).

Entre las varias formas de posesión o de locura de que habla Platón en
este diálogo, está la que procede de las Musas. Estas, al ocupar un alma
tierna y pura, la despiertan, "la transporta ( n) y le inspira ( n) odas y otros
poemas que sirven para la enseñanza de las generaciones nuevas" (D.P.,
p. 520).
Este es el caso de Adán Buenosayres. Desde pequeño accedió al reclamo
de las Musas y fue en sus manos cual cera virgen. Su poesía, muchas veces
incomprensible para sus amigos, era "Una poética virgen, sin número ni medida, como los grandes ríos de la Eatria, como sus llanos y sus montes" (A.B.,
p. 376). En un párrafo de su diario íntimo expresa este temprano despertar
de su vocación poética:
al mismo tiempo aquellas emociones iban despertando en mi ser un
ansia viva de expresión, un deseo incontenible de hablar el mismo lenguaje con que me enamoraban las criaturas. Y a en el jardín y huerta
de Maipú había comenzado a observar los dos tiempos de la inspiración
que se daban en mí ante la hermosura de las cosas: una embriaguez
fundida en lágrimas, y el nacimiento de una idea musical que se debatía en mi ser y buscaba su manifestación (A.B., p. 435) .

El Symposium de Platón es también un diálogo complejo. En él, mediante
la intervención de varios interlocutores, se dan a conocer diversos puntos de
vista con respecto al amor.
Eros es el camino para llegar a crear y captar la belleza. La estética y el
amor laboran juntos en la búsqueda de una Idea de la belleza universal.
Esta trasciende a los hombres por las cosas sensibles y el hombre, por una
intelección amorosa de éstas, puede llegar a su vez a la Idea Universal.
Por boca de Pausanias, se hace una distinción entre dos Afroditas. Se establece así una diferencia entre ellas. Se habla de una Afrodita popular o pandernia, cuyo amor sólo inspira acciones bajas y es la que da preferencia al
cuerpo sobre el alma; y una Afrodita celeste, hija de U ranos, cuyo amor
es de carácter espiritualista.
260

En la novela de Marechal, estas dos clases de amor están encarnadas en
Adán y Tesler. Este último es el contrapunto indispensable que nos hace entender y comprender mejor al primero. El filósofo escéptico es quien, ante
la pregunta que pide una definición del amor, dice:
Resumiendo las ideas platónicas, aunque sólo en el plano de la Venus
terrestre o macanuda, te diré que el amor tiene dos fases : un deslumbramiento del sujeto (yo) ante la forma bella (Haydée Amundsen},
y enseguida un ansia del sujeto (yo) por adueñarse de la forma bella
( H aydée Amundsen) a fin de procrear en su hermosura. ¿Digo bien?
(A.B., p. 64).

Entre las definiciones que de Eros se dan en el diálogo de Platón, está la
de Agatón el artista, el maestro del lenguaje. Adorna su discurso con toda
la poesía posible. Al definir el amor llega a decir que Eros "es un poeta tan
entendido, que convierte en poeta al que quiere: y esto sucede aun cuando
sea uno extraño a las Musas, y en el momento que uno se siente inspirado
por Eros; lo cual prueba que Eros es notable en esto de llevar a cabo las
obras que son de la competencia de las Musas, porque no se enseña lo que
se ignora, como no se da lo que no se tiene" (D.P., p. 327). El hombre, poseído así por las Musas, escribirá versos como un colegial. Esto es lo que le
causa asombro al mismo Tesler cuando
-Figúrate -dijo- que llegué a escribirle un soneto.
-¡No puede ser! -exclamó Adán escandalizado.
-¡ Un soneto, yo! ¿Te das cuenta del ridícxlo? Desde luego no te lo
voy a leer (A.B., p. 66).

Para Tesler, que no ha sido señalado con el don de la poética, es irresistible
este desgranar versos y por eso dice:
Hay días en que llego a casa hecho un Trovattore, con la boca llena
de frases que harían enternecer a una estatua ( A.B., p. 65).

Según Samuel, el amor, su amor, es una inclinación normal del sexo por el
sexo opuesto. Este amor es un tormento para el filósofo viJlacreprense. Es,
como dice Platón en el Fedro, lo que le sucede al que se ha corrompido ya:
"tiene dificultad en elevarse de las cosas de este mundo hasta la perfecta
belleza por la contemplación de los objetos terrestres, que llevan su nombre;
antes bien, en vez de sentirse movida por el respeto hacia ella, se deja dominar por el atractivo del placer, y, como una bestia salvaje, violando el
261

�orden eterno, se abandona a un deseo brutal, y en su comercio grosero no
teme, no se avergüenza de consumar un placer contra la naturaleza" (D.P.,
p. 523). Por esto ante este amor pasional Tesler no se explica lo que le pasa.
De día su imagen (Haydée) se apodera de mí, arma un lío en mi pensamiento y me hace descender a las más vergonzosas acciones (A.B.,
p. 66).

E~te amor de Tesler por Haydée se podría catalogar como el amor de un
"amante Eopular que ama el cuerpo más bien que el alma; porque su amor
no puede tener duración puesto que ama una cosa que no dura. Tan pronto
como la flor de la belleza de lo que amaba ha pasado, vuelca a otra parte,
sin acordarse ni de sus palabras, ni de sus promesas" (D.P., p. 320). Totalmente opuesto a éste es el amor que Adán siente por Solveig. A él nos referiremos más adelante.
Dice Platón que "el amor no reside sólo en el alma de los hombres, donde
tiene por objeto la belleza, sino que hay otros objetos y otras mil cosas en
que se encuentra ( ... ) Sin necesidad de fijar mucho la atención se advierte
su presencia en la música'' (D.P., p. 322). La armonía en la música no es
una oposición entre lo grave y lo agudo, sino una consonancia, un acuerdo.
Entre notas opuestas no puede haber armonía. Música es el amor que hace
concertar dos notas contrarias o las miríadas de notas que brotan cuando
una cuerda en tensión es rozada levemente con amor. Así lo entendió Adán
Buenosayres cuando contemplaba la naturaleza allá en Maipú:

.

Y me pareció que la esfera no giraba esta vez en silencio, sino que
producía un sonido grave como de arco al rozar una cuerda; y oí que
desde la inmensidad de la noche cien músicas bajaban o subían, respondiendo al sonido de la esfera, como si a él se ordenasen todas en la
gracia unitiva del acorde ( A.B., p. 445) .

En la célebre excursión por los bajos de Saavedra, es Adán el que percibe
la música que se encuentra escondida en las cosas:
- ¡ Oigan! ¡ Es el canto del Río!
( . . .)
- ¡ El Plata! -declamó Adán exaltado-. ¡ El río epónimo, como diría Ricardo Rojas! ¡ Ha erguido su torso venerable, sobre las aguas lleva
la frente ceñida de camalotes, y entona una canción de barro, con la
boca llena de barro, con las barbas chorreantes de barro (A.B., p. 188).

262

Afirma Platón, por boca de Pausanias, que el amor también se encuentra
en las estaciones que constituyen el año. Si los elementos presentan unos por
otros un amor ordenado y se mezclan en armonía, entonces el año es fértil
y favorable a los hombres, a las plantas y a los animales.
Para Adán esta armonía se traduce "según el ritmo de las estaciones exactas". Contempla con ojos asombrados cómo aquellas espigas y flores que
"desertaban en cada poniente de la materia" volvían a "encarnarse con igual
hermosura" cada año. Su alma fue así poco a poco disponiéndose a comprender el lenguaje de la belleza.
Platón llega a establecer también la música de las palabras. "De esta manera también las sílabas largas y las breves, que son opuestas entre sí, componen el ritmo, cuando se las ha puesto de acuerdo" (D.P., p. 322). En la
novela de Marechal es Ruth la de la "Hormiga de Oro", la que se pone a
estetizar con Adán y, así inspirada cual una nueva Melpómene, espeta aquel
"-¿ Y la música de las palabras?" (A.B., p. 96) que deja a Adán claramente sorprendido. El tema aflora de nuevo cuando Adán con gran sentido
poético escribe al influjo de su amor por Solveig:

Y era como aprenderlo todo nuevamente, pero sin esfuerzo alguno
y con la viva certidumbre de la música. Porque la Mujer que nos guiaba
en el jardín tenía un modo suyo de nombrar las cosas: (A.B., p. 460) .
y Adán llama al reinado de Solveig "un mundo de perdurable armonía"
( A.B., p. 460) ; y el tema musical culmina cuando escribe en su diario:
alabaré, en cambio, a la Gran Armonía que sabe juntar en un acorde
la gracia de la mujer y la hermosura de la tierra, en el día que los
hombres llaman su primero según los números del amor (A.B., p. 446).

Dice Diótima en el 'Symposium que el amor "consiste en querer poseer siempre lo bueno" (D.P., p. 333). El amor es la posesión de un bien. Esta enseñanza la cree vivamente / ,dán. Muchas veces se había preguntado
cuál sería el bien que se me anunciaba en aquella misteriosa figura de
niña (A.B., p. 449).

Percibe que en el amor que siente por Solveig se esconde algo más que
una simple inclinación amorosa.
El tema amoroso en el Symposium llega a su clímax cuando Diótima enseña a Sócrates los grados de la escala del amor para llegar a la Causa última
de todas las cosas. En este célebre discurso están las raíces de la doctrina

263

�amorosa de ese ensayo de Marechal intitulado Descenso )1 Ascenso del Alma
por la Belleza. Aun cuando presenta también influencias dantescas y del "dolce
stil nuovo" amén de la Plotiniana y 6,gustina, creemos que la base primaria
es sin lugar a dudas Platón. Las constantes nos hablan de una decisiva influencia platónica.
Diótima enseña a Sócrates que el alma debe ir gradualmente subiendo por
una escala de amor. Cada peldaño es un grado de esta escala y cada paso
supone una intelección distinta. El alma va pues de estadio en estadio ascendiendo y de su correspondencia al amor depende el grado que alcance
en la escala. Podríamos también comparar esta escala de amor a un viaje, realizado por un alma a la que Marechal da el título de "héroe", ya que esta
palabra se deriva de Eros (Cfr. D.A.A.B., p. 75) .
El héroe de este viaje en pos del amor será Adán Buenosayres, el personaje central de la novela porteña.
El primer grado de la escala es aquel en el cual el que quiere aspirar al
amor "debe desde su juventud comenzar a buscar los cuerpos bellos" (D.P.,
p. 335) . Adán muestra esa predilección por lo bello prefigurada en el libro
esplendente de la naturaleza, capaz de arrebatar los más sentidos conceptos
y de inspirar los más delicados sentimientos. Como un nuevo Virgilio, sentimental y apasionado, desde su niñez ha escuchado el idioma de la estética.
Ama a la tierra que lo vio nacer. En el "Cuaderno de Tapas Azules" escribe:
Sólo más tarde comprendí aquel arrebatado idioma de la belleza, y supe
que mi destino era el de perseguir la hermosura según el movimiento
del amor (A.B., p. 433).

Pero Diótima agrega que no sólo se deben buscar los cuerpos bellos sino,
además, si el amor está bien dirigido, se debe "amar uno solo, y en él engendrar y producir bellos discursos" (D.P., p. 335). Este cuerpo bello fue
para Adán: Solveig. El llamado de la hermosura fue obsesivo en el esteta.
La belleza, asegura Platón en el Fedro, brilla "entre todas las demás esencias,
y en nuestra estancia terrestre donde lo eclipsa todo con su brillantez, la reconocemos por el más luminoso de nuestros sentidos. La vista es, en efecto,
el más sutil de todos los órganos del cuerpo" (D.P., p. 523).
Gran impacto sufre Adán cuando conoce a Solveig. Ella sintetizaba toda
la hermosura que podía concebir en la tierra. En su "Cuaderno de Tapas
Azules" escribe sus impresiones cuando "por el sendero de los aromos" apareció ella:
No es asombroso que yo la tuviera por una visión y me preguntara

264

si la tarde no se habría personific~do en aquella suavísima figura de
mujer (A.B., p. 446).

y más adelante vuelve a consignar:
En primer lugar advertí (recordando el episodio de la tarde) que la
visión de aquella mujer en Saavedra me había causado un súbito deslumbramiento, como el que produce la hermos~ra (A.B., p. 449).

Para Adán ese encuentro con Solveig será el eje de toda su vida amorosa,
y los bellos discursos que escribirá son aquellos poemas cuyas frases le persiguen "como un tábano imbécil, en toda la extensión de su sueño" (A.B.,
p. 369).
De este primer grado pasa el alma al segundo. El que arna "debe llegar
a comprender que la belleza que se encuentra en un cuerpo cualquiera, es
hermana de la belleza que se encuentra en todos los demás" (D.P., p. 335).
En su diario, Adán escribe que después de su encuentro con Solveig aquella
intelección de amor fue tan grande
que miles de llamados resonaban ahora en sus oídos, como si la tierra
se pusiese a cantar por las mil bocas de sus criaturas! Recién, no más,
el alma sola pedía un Amigo que destruyera su soledad, ¡y ahora reconocía en los llamados la voz de cien amigos que la invitaban desde
afuera! (A.B., p. 441).

Todo fue maravilloso desde ese primer instante:
la risa caliente de los chicos, una voz de mujer a lo lejos, la oscilación
de un pájaro en una rama, el color de una piedra. No sé yo qué linaje
de simpatía desbordaba en mi pecho ante lo más humilde lo más callado: era una sabrosa inteligencia de amor y un deseo de apretar contra mi alma el haz viviente de las criaturas (A.B., p. 451).

Había llegado, corno dice Diótima, a esa hermandad en la belleza que se
encuentra en todos los demás. El hombre "debe mostrarse amante de todos
los cuerpos bellos, y despojarse, corno de una despreciable pequeñez, de toda
pasión que se reconcentre sobre uno solo" (D.P., p. 335) . Ese era el deseo
explicito de Adán, el de apretar contra su alma "el haz viviente de las criaturas" y así escribe en su diario, que su alma se encontró "maravillosamente
perdida entre sus amores" (A.B., p. 441) .
El siguiente paso de esta escala es aquel en el cual el amante "debe con265

�siderar la belleza del alma como más preciosa que la del cuerpo" (D.P.,
p. 335). Adán mismo asevera esto cuando sale con Tesler del prostíbulo y
van por la calle platicando acerca de sus mutuos amores. Forman un contraste con sus ideas. Por un lado Tesler, asegurando que la parte física es
lo más importante en el amor; y Adán asegurando que "la belleza física no
lo es todo'' (A.B., p. 355).
Diótima señala otro estadio en la escala amorosa. El alma que haya llegado
a este punto en su peregrinaje de amor "siguiendo así se verá neces~riamente conducida a contemplar la belleza que se encuentra en las acciones
de los hombres y en las leyes" (D.P., p. 355).
En Adán también encontramos esta admiración ante la belleza moral que
se esconde bajo las acciones de los hombres. Ha leído con atención l_a vida
de Santa Rosa de Lima y ésta ha dejado en su alma hondas congojas. La
vida de la mística flor limeña ha insinuado en su ánimo un anhelo de purificación y también de emulación. Se sentía pequeñito para imitar a esa
Rosa sublime.

Suspenso y aterrado, Adán había leído la historia de su b~tal~ c_on
el mundo y aquel proceso de autodestrucción que la rosa limena iba
imponiendo a su envoltura ( . .. ) se destruía en sí para reconstruirse
en el Otro, y tal era su labor de aguja, su bordado de sangre (NB.•
pp. 25-26).
El alma "amante" al ver esta belleza moral, continúa diciendo Diótima,
hará poco caso de la belleza corporal, y "de las acciones de los hombres deberá pasar a las ciencias para contemplar, en ella la ~elleza (.; . ) y producirá con inagotable fecundidad los discursos y pensamientos mas grandes_ de
la filosofía, hasta que, asegurado y engrandecido su espíritu por esta sublime
contemplación sólo perciba una ciencia, la de lo bello", ('~).P., pp. _335-336) •
Ya hemos llegado así en esta ascensión hasta el penúltlIDO estadio de esta
escala de amor. De aquí al siguiente deberá exigir del amante un amor tan
grande que le hará dar un gran salto hacia lo metafísico. Pa~a Adán Buenosayres este momento es de indecisión y de lucha, no sabe que hacer, en su
diario escribe:

sin embargo un clamor de la prudencia se levantaba todavía en mi ser,
diciéndome que una hermosura igual y de parecidos efectos. me ~abía
inclinado muchas veces al engañoso amor. Pero al evocar .";is ~ntiguos
amores recordaba yo que se habían resuelto en una mocion directa Y
brutal 'hacia las criaturas, mientras que ahora mi alma parecía moverse
con otro ritmo (A.B., p. 450).

Ahora, el último grado de esta escala. "El que en los misterios del amor
se haya elevado hasta el punto en que estamos, después de haber recorrido
en orden conveniente todos los grados de lo bello, y llegando por último, al
término de la iniciación, percibirá como un relámpago una belleza maravillosa ( ... ) belleza eterna, increada e imperecible, exenta de aumento y de
disminución ( ... ) sino que existe eterna y absolutamente por sí misma y
en sí misma ( ... ) se llega casi al término; porque el camino recto del amor,
ya se guíe por sí mismo, ya sea guiado por otro, es comenzar por las bellezas
inferiores y elevarse hasta la belleza suprema, pasando por decirlo así, por
todos los grados de la escala" (D.P., p. 336) . Para el héroe marechaliano,
el amor de Solveig es el motor interno de su peregrinaje amoroso en la búsqueda de la Causa primera. Ha de comprender, al llegar a este grado de
la escala, que la mujer no es el fin de su amor sino el camino hacia la contemplación de la Belleza Suma. Y tras un duro bregar y sufrir, Adán llega
a esta conclusión :

Y cuando, al pensar en Aquélla, tocaba o creía tocar yo el fondo último de su ser, ¡ he ahí que dejaba de pensar en ella para pensar en
Otro, como si la mujer de Saavedra no fuese más que un puente de
plata ofrecido a no sabía yo qué nuevo peregrinaje de mi entendimiento
y continúa

Pero advertí muy luego que la noción del Otro sugerida por la mujer
de Saavedra no se daba ya en mí como un penoso trabajo del razonamiento, sino con la facilidad de una imagen que se refleja en el agua,
y enamora los ojos de quien la mira, y le hace conocer el deseo de levantarlos para buscar en tomo el original de la copia (A.B., pp. 453-454) .
Es, como dice Diótima, .la "belleza eterna, increada e imperecible, exenta
de aumento y de disminución ( ... ) belleza que no tiene nada de sensible
como el semblante o las manos, y nada corporal ( . .. ) que existe eterna y
absolutamente por sí misma y en sí misma" (D.P., p. 336) . Lo que busca el
alma, en otras palabras, es al Creador, supremo fin, causa última, fin de la
escala, alfa y omega. Y termina Diótima con una aspiración: "¡ Oh mi querido Sócrates ( ... ) si por algo tiene mérito esta vida, es por la contemplación
de la belleza absoluta" (D.P., p. 336).
Ultimo grado al que también llega Adán Buenosayres cuando escribe en
su Diario:

Me levanté del umbral, con el alma llena de una indecible turba267

266

�ci6n; y empecé a caminar lentamente po~ la calle solitaria, entre el rumor de frondas que se movían bajo el aliento de la noche. Remontados
mis ojos a las alturas, contemplaba el inmenso r~baño de las_ estrellas
moviéndose arriba con lentitud sagrada; y por primera vez mi ter~ura
se volvía no a la majada visible, sino al escondido pastor que la guiaba
desde lo, alto. Había en la noche una correspondencia de signos, o un
concierto de voces que se llamaban y se reconocían, dichosas de ser y
de flotar un instante sobre la nada. Pero mi coraz~n, que tant~s. veces
había saboreado aquella música por el solo deleite de la ~usic~, le
cerraba sus oídos ahora y parecía levantarse más alto, como si, haciendo
abstracci6n de la música, buscara el rostro del invisible Tañedor. ~ al
entender que sólo a la virtud de Aquélla debía ese rapto desconocido,
ardió mi alma como una hoja fragante, y convertida en humo ascendió
sobre su propio incendio (A.B., p. 454).
En otros aspectos aparte de la filosofía amorosa es Leopoldo Marechal ~n
deudor de Platón. Abrevó tempranamente en sus fuent~s. De ellas extraJO
la savia que impregna su novela. Es el héroe, Adán, rmagen perfecta del
amante. Con todo se conforma al ideal platónico.
.
Marechal, en una prosa impecable de gran sentido poétic~ logra co~J~tar
las fuentes griegas de la filosofía amorosa con las renacentistas y cnsb~nas
legándonos esta magistral novela, que le coloca como uno de los me1ores
escritores de Hispanoamérica.

•

ALGUNAS ANOTACIONES SOBRE EL ASPECTO
PSICOLóGICO EN LA TIA TULA DE
MIGUEL DE UNAMUNO
FIDEL CHÁVEZ P.
I.T.E.S.M.

MUCHO SE HA ESCRITO SO.dRE Don Miguel de Unamuno. Y su veta sigue
inagotable. Dentro de la amplísima bibliografía dedicada al pensador del
noventa y ocho, es de bastante notoriedad la ausencia del aspecto psicológico
en su novelística; generalmente tenemos estudios enfocados siempre hacia
lo mismo: religión, filosofía, inmortalidad. Pero en el aspecto psicológico,
hay una especie de veda; casi todos los unamunistas lo tocan muy someramente o no lo tocan. Sin embargo, éste es preponderante en sus novelas. Es
el punto culminante en La Tía Tula.
Unamuno, además de dar a conocer su problema de personalidad, está
haciendo algo más: está jugando con la personalidad de sus creaturas; que
si bien tienen mucho de él, también presentan rasgos propios que las definen como tales, que las hacen ser autónomas. Tula denota características
psicológicas tan particulares que es imposible pasarlas inadvertidas. El solo
hecho de que tenga mucho de su autor, es ya motivo de estudio en el campo
psicológico. Lo que hay detrás de este personaje aparte de esto, es su realidad como ente de ficción, como creatura literaria; dicho de otro modo: el
mundo del creador en la creatura y el mundo de la creatura en la creaci6n.
Estamos ante dos actitudes que es necesario explicar. La primera y más
sencilla, nos remite al tan mencionado problema de personalidad unamuniano.
Es la actitud de dar a conocer a través de sus personajes su personalidad; la
novela es un medio más para externar sus ideas.
La otra, la situamos al lado de ésta. Podemos decir que funciona ambivalentemente. El personaje, como producto creado que es, lógicamente presenta
características que develan a su creador. Pero aparte, el personaje tiene un
mundo que se hace más real y palpable cuando este ser llega a la autonomía.

269
268

�Al llegar a ser autónomo, vive su problema. Aquí aplicamos esa ambivalencia
de que hablamos anteriormente. Persisten a la vez el problema del autor y
el problema propio del personaje: son dos mundos que se fusionan en un
ser creado; el personaje.
Con estas anotaciones sólo queremos aclarar de nueva cuenta la importancia que merece este aspecto que ha sido olvidado por la mayoría de los
unamunistas, como en el caso de Julián Marías, que, en su libro Miguel de
Unamuno, enfoca el aspecto pero no decisivamente; sus juicios al respecto
son contradictorios la mayoría de las veces. No es que le queramos restar importancia al libro de Marías; la tiene, pero bajo otro punto de vista.
Si bosquejamos a Tía Tula como personaje psicológico, tenemos a la vista
ciertos elementos claves que son los que dan forma a este bosquejo y lo convierten en un verdadero y complejo ser literario: la varonía, el erotismo, el
ansia de maternidad y la castidad. Elementos preponderantes que lo constituyen en personaje psicológico.
En gran parte de los personajes femeninos unamunianos, se puede hablar
1
de varonía. Sus heroínas "son, por lo general, un poco 'varonas' ." Tula
muestra características que la definen como una varona. Quede claro que el
término "varona" no es sinónimo de "hombruna" sino por el contrario, es
un personaje que posee mucha feminidad. Lo que hace llamarla así, es la
fuerza, el poder, el dominio que tiene sobre los demás.
En el caso de La Tía Tula -y también en otras novelas de U namuno-,
vemos que la mujer se vale de la debilidad del hombre. La aprovecha para
hacer de él un instrumento que mueve a su antojo. Es muy frecuente encontrar en la sociedad española este tipo de personajes femeninos con ansia
tutelar, que se constituyen en el ser fuerte de una familia, en la cabeza, es
decir, que ejercen el matriarcado. Unamuno penetró profundamente en este
problema. "Tía Tula nace del enfrentamiento de lo más profundo del subconsciente unamuniano con algo que quizá hasta ese momento no había sido
tratado en la literatura española: los poderes matriarcales que desde tiempo
2
inmemorial vienen modelando el alma hispánica".
La manera de actuar de Tula, ante diferentes situaciones, nos puede revelar más explícitamente esta varonía: al casar a Ramiro con Rosa, Tula
implanta su voluntad, se impone. "Si la quieres, a casarte con ella, y si no
la quieres, estás de más en esta casa ( ... ) ... al día siguiente se fijaba el
día de la boda".3 Ramiro no puede hablar abiertamente, porque la sola pre1

Rof Carballo, Juan, El Erotismo en Unamuno, Revista de Occidente, No. 19,

Madrid, octubre, 1964, p. 75.
• Ibid., p. 74.
• Unamuno, Miguel de, La Tía Tu/a (Col. Austral No. 122), Ed. Espasa-Calpe,

S. A., Madrid, 1965, p. 29.

270

sencia de Gertrudis lo turba; siem re será un
.
.
lo que la grave mujer decida.
p
personaje surruso que acepte
El primer parto de Rosa ofrece much
. .
die estuvo más serena y I
as complicaciones; sin embargo "nava erosa que Gertrudis C
,
'
terana en asistir a tales trances" .4 La ue
. . reenase que era una vees ella. Decreta cuánto y cómo debe d; ha man~Ja realmeDLe el ma~rimonio
de que sus opiniones sus deseos son , d cersEe' , lo hace porque está segura
'
or enes stá se
d
.
capaz de contradecirla.
·
gura e que nmguno es
Llega a cobrar tanta importancia en el h
muere no sienten los hiJ'os la falt d I
ogar de Rosa, que cuando ésta
a e a madre· "L
an
con
ciego
cariño
a
aq
U
.
·
os pequenuelos se apegab
ue a muJer severa y gr "s S f
que cuando "encontraron (
)
ave · u ortaleza es tal,
.
· • • muerto al bueno de d p • ..
amortaJÓ después de haberle lavado" o
on nm1tivo ( ... ) le
Varonía, en Tula' es esa fuerza pnmana
..
. que la h
•
forma los problemas fáciles y los dT ·1 y
,
ace contro1ar en igual
, .
I ic1 cs.
' ademas ese pode
.
. .,
que tan fac1lmente ejerce sobre la famili
. ,'
, r, esa 1mpos1c1on
Desde el punto de vista de "lo , fa, ,~onstituyendo5: as1, en centro de ésta.
el erotismo. una el erot·s
ero ico ' podemos senalar dos vertientes en
'
'
1 mo en cuanto fluir impetu
d 1. .
creación. La otra vertiente es la diatrófica o
. oso e mstmto de promaternaJ.7 De esta manera va a f
.
' 1 sea _el lffipulso tutelar, protector,
unc1onar e erotismo en U
1
.
sexual por una parte y el anhelo I
namuno; e apetito
erótica también nos encontramos
~n::::ura po~ ~a otra. En esta actitud
en su artículo El erotismo en U
uno agomco. Juan Rof Carballo,
namuno nos prese ta 1 · •
.
sobre el problema que nos ocupa:
,
n e s1gu1ente diagrama

;i

Impulso diatrófico maternal
1

t

J,

1

Desigualdad

'

,l
l,

Apetito sexual

Amor Propio. Altanería

l,

Muerte

social

- - - - - - - - - - - - - Hambre.

Pobreza

"En e1 erotismo
·
unamuniano están sicm re imb .
.
por una parte el apetito genési
1. p I
ncadas estas seis constantes;
y la muerte. Por el otro siempc1~e ~ et i~pu so maternal; la conjunción erótica
m erv1ene en Unam
1·
roso, un factor muy destacado: el orgullo
altane , un]o, en e Ju~go a~o'
na, e amor propio. MeJor

I;

•
'
'
'

lbid., p. 35.
Ibid., p. 43.
lbid., p. 39.
Cfr. Rof Carballo, Op •

CI·1.,

p. 73.

271

�dicho, algo muy especial que está entre todas estas tres cosas sin ser ninguna
de ellas y que sólo entenderemos bien si las relaciones con los otros dos elementos la determinan profundamente: la desigualdad social de los partícipes en el encuentro erótico y la pobreza o el hambre que, desde luengos
tiempos, van vinculados al status social de uno de ellos.
"Estas seis realidades se ponen entre sí en contacto a través de la chispa que
salta entre el apetito sexual y la altanería. Este chispazo tiene que salvar una
separación a fuerza de haberse cargado mucho las tensiones. Mas, para entender esto bien, es preciso que analicemos someramente cómo circulan las energías anímicas entre estas situaciones psicológicas: el apetito sexual sentido
como fuerza de la vida y como muerte; el instinto maternal; el amor propio;
la pabreza o desigualdad social. Subrayemos antes, una vez más, el carácter
agónico del erotismo en Unamuno ( ... ) Hemos de ver que las interpretaciones eróticas unamunescas son siempre en lucha a veces contra la vida mis8
ma. Es de temer que también en lucha contra el amor".
Tula encarna estas dos manifestaciones. La más palpable, la que aflora, es
la diatrófica. Al impulso sexual siempre rehuye. Cuando reprocha a Rosa el
tener un perro en la casa, de su subconsciente está brotando el impulso diatrófico; piensa que puede retardar o perjudicar en su hermana la procreación
de hijos. "Y cuando al fin fue un día a decirle que había regalado el perrito,
Gertrudis, sonriendo gravemente y acariciándola como a una niña, le preguntó al oído: 'Por miedo a los antojos, eh?' Y al oír en respuesta un susurrado '¡ sí!', abrazó a su hermana con una efusión de que ésta no la creía

q~e me reproches y estés llenando la casa con tu person
lf
d
OJOS, con el son d tu
. ,
a, con e uego e tus
u
1m
e
voz, con el rman de tu cuerpo lleno de alma ero de

~!:ha,ª.!:~!'1:'~'.;,'.':. ';.':,:, ,\º:,:~e:::da, bajaba

rab!. y se

El deseo
oculto empie
capar
de Ramiro
d
~a a man_ifestarse en ella· y, con el propósito de es' a a este un ano de plazo para med"t
1 l
asegurarle si pasando el plazo se casa ,
,
ar a propuesta, sin
l 1m
d
ra con e1 O no. "Y era lo cierto que en
;u ªcabeª cerr:, a de Gertrudis se estaba desencadenando una brava galerna
za rema con su corazón y
bo
,
.
con algo más ah' d
' am s, corazon y cabeza, reñían con ella
el tuétano de los1:ca o, mdás entra,ñ~do, más íntimo, con algo que era como
uesos e su espintu" .12
Tula ~o puede a_ceptar a Ramiro, porque jamás olvidará que fue de otra,
aunque_ esta haya sido su hermana y esté muerta. ". De otra? . ' . D
no! i N1 después de mi muerte! i Ni de rni hermana~
. D . t no. t e otra,
puede ser más ue de
(
.. · · 1 e otra, no! No se
,
q
una ... ) Porque cuando él estuviese a rni lado arr'1ma
o
a
m1
carne
a
carne
., me dice que no estuviese pensando en' ella?
d
y
,' .
' é.•qwen
o no sena smo el recuerdo"_13
•
Es por esto que Tía Tula quiere tanto a Ramirín
,
cuando f~e engendrado, Ramiro pensaba más en el\; :::q~: ;:: se1u:a. que
a ~anohta, la segunda hija de la hospiciana, la siente como hij:· dt:1smo
ca O ; su pecado es no habérsele entregado a Ramiro
peEl problema ~rótico va inquietando el alma de ~sta muJ·er hasta el
mento
· ·
,
. ' en que
. nene que d"mgirse
a su confesor; el padre Alvarez
Ella moor
nmgun motivo acepta casarse con Ramiro no
.
.
p
razones que el sacerdote le hace ver:
'
qmere aceptarlo, pese a las

capaz".º
Ligado al impulso diatrófico, está el genésico, el sexual. Este, en Gertrudis, es motivo de su constante lucha interior. No acepta por ningún motivo
el erotismo que pueda llevarla a lo sexual. Al morir Rosa, ella es una tentación para Ramiro; constantemente él le hace insinuaciones:

.
o la
"-¿ Que' es el remedio contra la sensual1"dª d?• ¿ El matnmonio
mujer?
-Los dos ... la mujer. . . y ... el hombre.
-¡ Pues, no, padre, no, no y no! .t Yo no puedo ser remedio contra
nada!

"-Pero es que siento un vacío.
-¿ Vacío teniendo hijos?
-Pero ella es insustituible ...
(el subrayado es nuestro)
-Así lo creo ... Aunque vosotros los hombres ... "

la

¿ Qué es eso de considerarme remedio?

i y remedio. . . contra eso! No, me estimo en más ...
-Pero si es que ...
ya dno sirve., Yo, si él no tuviera hiJ'os de mi hermana, acaso me
h -No,
b '
a na casa o con el para tenerlos . . . pero remedio? . y a eso? . y 0
remedio? ¡ No!
(.
· é.

10

Ramiro siempre trataba de estar cerca de su cuñada; ésta era ya una obsesión: "¿ Tienes derecho, Gertrudis, a perseguirme con tu presencia? ¿ Es justo
11

Rof Carballo, op. cit., p. 78.
• Unamuno, Miguel de, op. cit., p. 34.
10 !bid., p. 58.

8

272

!bid., pp. 64-65.
" !bid., p. 69.
" !bid., pp. 69-70.

273
HIB

�-Y si antes de haber solicitado a su hermana la hubiera solicitado . ..
(el subrayado es nuestro) .
-¿A mí? ¿Antes? ¿Cuando nos conoció? No hablemos ya más, padre,
que no podemos entendernos".14

El punto obscuro en Tula se esclarece, el confesor ha dado en el blanco;
pero, aún así, sigue demostrando su orgullo, su entereza. No está dispuesta
a entregarse a un hombre que ya fue de otra. Pero, más que esto, es miedo,
miedo tremendo al sexo opuesto. En este miedo quizá esté ocultando su fascinación por Ramiro. Esta es la medida para ocultárselo a sí misma, y seguir
siendo el modelo de virginidad.
Cuando nuestro personaje se abre y devela todo su secreto amor, es justo
cuando Ramiro está en el lecho de muerte:
"-¡ Tula! -gimió el enfermo abriendo los brazos.
-¡ Sí; Ramiro, sí! -exclamó ella cayendo en ellos y abrazándolo.

Juntaron las bocas y así estuvieron, sollozando.
-¿Me perdonas todo, Tula?
-No, Ramiro, no; eres tú quien tiene que perdonarme.
-¿Yo?
-¡ Tú! Una vez hablabas de santos que hacen pecadores. Acaso he
tenido una idea inhumana de la virtud. (El subrayado es nuestro).
Pero cuando lo primero, cuando te dirigiste a mi hermana, yo hice
lo que debí hacer. Además, te lo confieso, el hombre, todo hombre, hasta tú, Ramiro, hasta tú, me ha dado miedo siempre".15

El hombre físico es el temor más grande de Tula. Esto podemos verlo
claro cuando después de haber confesado a su cuñado el amor y la pasión
que calló durante tantos años, pasa por su mente lo siguiente: "¿Y si se repone y cura? ¿Si no muere? ¿Ahora que ha acabado de romperse el secreto
entre nosotros?" 16 De nueva cuenta el temor, porque si Ramiro se cura no
tiene ya escapatoria. Al declarar su pasión al moribundo, más que arrebatada
por el momento lo hace porque está segura de que va a morir, de que ya
no puede temer a la Eresencia de éste.
Tula más que erótica es antierótica; antisexual. Es un fenómeno que psicológicamente tiene su explicación: hay tres tipos de fantasías que determinan
este trastorno:
" /bid., pp. 83-84.
,. /bid., pp. 98-99.
11
/bid., p. 99.

274

a) La fantasía de la Bella Durmicn te; la satisfacción sexual se relaciona
con la muerte; la mujer piensa que si la suprime se sustrae a su tiranía.
b) La fantasía de Brunilda: es la que presenta un conflicto entre el amor
y la agresividad femenina.
c) La fantasía de la abeja reina; es decir, la que brota del choque entre
el papel maternal y el erotismo.17
En Tula se manifiestan estas dos últimas fantasías, pero más preponderantemente, la última:
"-¿Por qué? ¿Por la miel? -preguntó Ramiro.
-No las toca nadie, he dicho.
-Pero si no son madres, Gertrudis.
-Lo sé, lo sé bien. He leído en uno de esos libros tuyos lo que son las
abejas estas, las que pican y hacen la miel; sé lo que es la reina y sé
también lo que son los zánganos".18 (El subrayado es nuestro).
Hay una identificación plena con la abeja-reina; porque es igual que ella,
no es madre pero es el centro de la familia. Es "en apariencia ( ... ) un carácter de mujer que, frustrada en su deseo amoroso, concentra ahora todo
su libido, todo su impulso erótico, no en lo sexual, sino en lo diatrófico, no
en el amor del varón, sino en el amor a los hijos de su hermana".19
El erotismo lo considera Unamuno como un peldaño en el proceso de inmortalidad; lo que nos interesa aclarar ahora es que de él nace el ansia de
maternidad. Tía Tula ansía ser madre, pero rechaza todo procedimiento
normal para tener hijos. Vierte todo su amor maternal en los hijos de su
hermana. Desde que nace el primer niño -Ramirín-, es ella quien se encarga de su cuidado, cosa que hará también con los demás. Los hijos que
no ha tenido, los siente completamente suyos; más que la verdadera madre
es ella quien les dedica su vida.
Al morir Rosa no quiere ser la esposa de Ramiro, pero sí la madre de sus
sobrinos. El amor sexual de Tula está sublimado por el amor maternal que
siente por los hijos de su hermana. Los siente tan propios, porque en realidad Rosa no ha sido más que el instrumento usado por Gertrudis para poder
tener hijos sin sacrificio físico alguno. La madre de espíritu es ella, la Tía.
Hasta la propia Rosa sentía que era Tula más madre que ella: "¿ Quién,
si no, es la verdadera madre de mis hijos?" 20 Ramiro, por su parte, sostenía
" Cfr. Rof Carballo, op. cit., pp. 87-88.
18
Unamuno, op. cit., p. 67.
" Rof Carballo, op. cit., p. 87.
"' Unamuno, op. cit., p. 40.

275

�una íntima lucha interior. Esa actitud maternal de Tula lo desconcer~ba.
"La casa le daba vueltas en derredor ( ... ) Y del fondo de su alma salíale
una voz diciendo: '¿ Cuál es la madre?' " 21 A Tía Tula no se le difi~ulta en
lo más mínimo desempeñar el papel de madre; porque, como ella nusma lo
dice: "Toda mujer nace madre".22 Llega incluso a pedir un milagro para así
poder amamantar al último hijo de su hermana, quien es~ba ya más en la
otra vida: "-· DéJ'ame! ¡ Déjame! ¡ Vete al lado de tu muJer, que se muere
·- t
de un momentoi a otro; vete, que allí es tu puesto, y d''
eJame con e1 runo.
-Pero, Tula ...
-Déjame, te he dicho. Vete a verla morir; a que entre en la otra
vida en tus brazos! ¡ Vete! ¡ Déjame!
Ramiro se fue. Gertrudis tomó a su sobrinillo, que no hacía sino gemir,
encerróse con él en un cuarto y sacando uno de sus pechos secos, un~ de sus
pechos de doncella, que arrebolado todo él le retemblaba por los laudos del
corazón -era el derecho--, puso el botón de ese pecho en la_ flor sonrosada,
pálida de la boca del pequeñuelo. Y éste gemía más estruJando entre sus
pálidos labios el conrnoyido pezón seco.
"-· Un milagro Virgen Santísima - gemía Gertrudis con los ojos ve'
• 1
' nad'1e.1
lados 1por las lágrimas-;
un milagro y nadie
o sabra,
y apretaba como una loca al niño a su seno. Oyó ~~os Y lu~go, que
intentaban abrir la puerta. Metióse el pecho, lo cubno, se enJugo los
ojos y salió a abrir. Era Ramiro que le dijo:
-¡ Ya acabó!
.
.
,
-Dios la tenga en su gloria. Y ahora, Ramiro, a cuidar a estos.
-¿A cuidar? Tú ... , tú ... , porque sin ti ...
-Bueno· ahora a criarlos, te digo". 23

'

Muerta Rosa, Tula está más que nunca en su papel. No ~cepta casa:se
con su cuñado y mucho menos con Ricardo, primo_, de Ram~ro con qm~n
sostuvo un pequeño epistolario amoroso; porque, haciendolo as1, se_ converüa
madrastra de los que ya son sus hijos. "Casándome con Ramiro, entree~ dole mi cuerpo y no sólo mi alma, no lo impediría. . . Porque entonce~
~~ue sería madra:tra. y más si llegaba a darme hijos de mi carne y de m1
sangre ... Y esto de los hiJ' os de la carne hacía palpitar de sagrado terror el
"' lbid., p. 36.
" Jbid., p. 37.
" Jbid., pp. 4 7-48.

276

tuétano de los huesos del alma de Gertrudis, que era toda maternidad, pero
maternidad de espíritu".24 El amor maternal cobra tal vida en Tula que
llega a sentir que esos hijos son de su vientre. Gertrudis no quiere ser madrastra porque ya es madre. Tras ese amor maternal, se oculta el terror al
sexo. No quiere aceptar a su cuñado por esposo, pero sí que los hijos de
éste sean inmensamente suyos.
La realidad es que Tula no quiere ser madre como la naturaleza lo exige.
Por eso los interminables pretextos y las evasivas a su cuñado. Su formación
no le permite más que enmascararse dentro de sus falsos instintos. Todo lo
que pudo haber sido en ella una placentera realidad, lo encubre en su frustrada y obscura personalidad de tía ejemplar, pura y casta.
Son dos los hijos por los que Tula siente marcada preferencia; Ramirín,
el primero, porque en ese entonces Ramiro aún tenía muy fresco su recuerdo
y pensaba más en ella que en Rosa; y Manolita, porque es la hija de su pecado. Pero también hay que recordar que Ramiro cae con la hospiciana porque Tula no lo acepta; es cuando más viva estaba la pasión de Ramiro, el
deseo, por su cuñada. Queremos decir que también en esta ocasión pensaba
más en Tula que en la pobre Manuela, por quien nunca sintió más que
lástima.
Gertrudis tendrá que criar a la última hija de Ramiro y la Hospiciana,
porque ésta muere en el parto. A los hijos de alla los recibe también como
si fueran suyos. Al criar a Manolita, Tula manifiesta rasgos en que el instinto
maternal se ha apoderado por completo de su persona. "Cuando ponía el
pisgo de caucho en la boquita de la pobre criatura, sentía que le palpitaba y
se le encendía la propia mama (subrayado nuestro) ( ... ) Y al darle de
mamar, en aquel artilugio, por la noche, a oscuras, y a solas las dos, poníale
a la criaturita uno de sus pechos estériles, pero henchidos de sangre, al alcance de las manecitas para que siquiera las posase sobre él mientras chupaba
el jugo de vida".25
Tula se dedica, se consagra a una labor educadora, toma el puesto de madre no sólo de los hijos de su hermana, sino también de las hijas de la hospiciana y Ramiro. En último término, esto puede verse como una autodefensa, por miedo a la maternidad física. Ella considera que formar a los hijos
es más importante que tenerlos, actitud que pasa a segundo término después
de la muerte de Ramiro. Pensemos que fue así, porque se vio a salvo de la
presencia de su cuñado.
Esta "hambre de maternidad" está ligada estrechamente con lo erótico,
•• lbid., p. 70.
,. lbid., pp. 113-114.

277

�con el amor sexual, punto de partida a donde vuelve este instinto maternal
de Tula.
Hemos observado ya que en Gertrudis existe un inmenso temor al hombre.
Este temor es, más que nada, por castidad. Tiene sus raíces en su formación.
Lo que más le preocupa es ser una mujer ejemplar, modelo de virginidad.
Tula, en efecto, será una mujer casta y pura, pero no porque así lo sintiese,
sino porque tenía muchos prejuicios, procedentes de su apetito sexual, de su
frustrada idea del amor.
Cuando empieza a hacerse cargo de los hijos de Ramiro, la pureza es lo
que xr{ás le importa. Sustrae al primer hijo, a Ramirín, para que no fuera
desde pequeño a percatarse de los "ardores de sus padres". Detrás de esta
pureza, hay erotismo: "Y por las mañanas, luego de haberse levantado Ramiro, iba ( ... ) y abría de par en par las hojas del balcón, diciéndose: 'Para
que se vaya el olor a hombre'." 26 Quiere un hogar limpio, donde no tengan
que cerrarse las puertas a los pequeños. Hasta las miradas de su cuñado
afectan la limpieza del hogar: "-Lo dicho; no quiero que ensucies así, ni
con miradas, esta casa tan pura y donde mejor pueden criarse ]as almas de
tus hijos. Acuérdate de Rosa" .27 Al médico de la familia, que insinúa a Tula
matrimonio, lo rechaza: -¡ Por puerco! -No puede ver en el hombre más
que el instinto sexual y eso es podredumbre. Cuando educa a Ramirín, le
enseña geometría, porque en ella encuentra pureza, pero no le enseñará anatomía ni fisiología. "Esas son porquerías -decía- y en que nada se sabe
28

de cierto ni de claro" .
La limpieza era ya en Tula patología; al criar a Manolita, tuvo que hacerlo con lactancia artificial; el lavar los frascos y preparar el alimento era
para ella un ritual.
Detrás de esta mujer casta, modelo de virginidad, hay un mundo oscuro
y ambiguo donde se mantiene una fuerte y constante lucha entre el amor y
la castidad. Al final de sus días, de lo que se arrepiente Tula es de no haber
dado su amor a Ramiro, de haber sido tan casta. "Y si veis que el que queréis
se ha caído en una laguna de fango ( ... ) echaos a salvarle, aun a riesgo
29

de ahogaros, echaos a salvarle ... "
Cierto es que el arrepentimiento en Tula es un tanto ambiguo, debido a
que las últimas palabras de la tía pueden tomarse como producto del delirio
motivado por su estado de salud. Sin embargo, al aceptar que Tula está delirando, hay que aceptar también que su delirio es muy especial, tan especial
:• !bid., p. 58.
:rr Ibid., p. 64.
:s !bid., p. 117.
'" Ibid., pp. 136-137.

278

y coordinado que esas palabras finales encierran
advertencia para los sobrm'os que empiezan
.
a v· una
· Rensenanza. O quizá una
puede arrepentirse por complet
. ivir. ecordemos que Tula no
O porque su obJet'
·
ad. Por esto advertíamos qu
, .
ivo, su mira, es la inmortalid
e su umco ar
· ·
pondido a Ramiro. El arrepentum'. t
repenbrmento es no haber corresd
,
en o aparece ya c
d
.
na a, es mas que otra cosa un modo d . if
uan o no es posible hacer
ante ésta limpia de toda culpa.
e JUSt icarse ante la familia y, así, morir
A) Conducta.
Tula nos va a mostrar externamente u
.
Puede decirse que es un mod I d
. n comportamiento irreprochable
e o e rectitud Su m
d
·
e una mujer dedicad
·
anera e comportarse es
la d.
a y consagrada a su d b
S if'
edicarla a los hijos de su hermana
e er. acr ica su vida, para
d
En apariencia todo resulta normal.
fecta revelará el interior de T I .
per; es~a conducta tan medida y perpsicológicos, tan profundos y c;: a ,t day, etras de ella, un mar de traumas
'-'"en a os que no I d .
Estos traumas la acorazan e , .
'
a e1an ver el mundo real
n si misma actuando
.
perfecta; sin embargo su cond t
aparentemente como muy
. .
,
uc a va mostrando poc
. .
e ommio, la posesividad, el q uerer ser madre y la od at poco., sus mstlntos:
1d
o o esto da forma a una mu1er
. que es normal
, exte es ruccion..
.
T d
te, nunca podrá vencer la luch
rnamente, mtenormena con sus traumas rel . d
con a castidad o más bien co 1 "d
aciona os en principio
1
'
n a i ea que de la sexual' d d t'
,
pues su excesiva preocupación por I I' .
i a iene; asi vemos
hijos de Ramiro
a impieza, o su extremo amor hacia los

h

El personaje presenta, a
su interior; su conducta y
t bm' •
es orno para probar su
pero no falso.

cada aso un
.
I
p . 1' p tos, reacc10nes, que nos revelan
a especia manera de reaccio
I
íntimo instinto de
nar, son e mejor
destrucción, muy profundo

B) · El instinto destructor.
Más que instinto de destrucción es un . .
. .
motivado por deseos de venganz '1
:sonto crlIIllilal subconsciente
hace pensar esto su manera de a, o que
y en el fondo de Tula. No~
.
.
comportarse y de
·
.
situaciones. Gertrudis casa a R
reaccionar ante diferentes
osa con Ramiro
·
ella a quien ama Trata d
blim
' consciente de que es a
..
.
e su
ar esto y todo su
l nf
os hiJOS de su hermana Po
. . .
amor o e oca hacia
1
los maneja. Le interesa p.rim:d~rlmmcipio, en los casados, ejerce dominio
r ia ente que Rosa 1 d, b .
'
tes del casamiento hay en T 1
.
e e so nnos. Ya an.,
,
u a ese ansiado papel de T'
. ,
tencion
subconsciente de poder asi, robar1e el canno
·- de ia,l quiza
,
hi. con la inpo ian haber sido suyos.
os JOS que bien
d

279

�Cuando nace el primer niño, se presentan algunas dificultades en el parto,
a tal grado, que "el médico llegó a hablar de sacársela viva o muerta".
-¿Muerta? -exclamó Gertrudis-; ¡ eso sí que no!
-¿ Pero no ve usted -exclamó el médico- que aunque se muera
el crío queda la madre para hacer otros, mientras que si se muere ella
no es lo mismo?
Pasó rápidamente por el magín de Gertrudis replicarle que quedaban otras
madres, pero se contuvo e insistió:

-"Muerta ... , ¡No! ¡Nunca! Y hay, además, que salvar un alma".ªº
En este momento no le interesa su hermana, y quizá cuando pensó que 'quedaban otras madres' era más concretamente que quedaba ella. Este es el
primer inicio en firme donde se siente ese instinto destructor, anormal en
Tula.
Rosa queda débil del parto; aún no se repone y la tía ya está pensando
en un hijo más:
"-Creí morirme, Tula. Aún ahora me parece que sueño muerta. ( ... )
-Cállate. El médico ha dicho que no hables mucho. El pobre de Ramiro
estaba más muerto que tú. ¡ Ahora ánimo, y a otra!" 31
Es tanta la insistencia de Tula en que la misión del casado es tener hijos,
que pronto viene el segundo. Se apropia de la voluntad de Rosa, quien desde
entonces cada vez está más débil pero a Tula no le importa; le insiste nuevamente en lo de los hijos. Viene el tercero, y Rosa está al borde de la muerte.
Tula lo siente tan natural que, cµando Ramiro le pide infunda ánimos de
vida en la moribunda, lo que le contesta es que la obligación es de él y no
de ella. Muere Rosa, y Tula se muestra tranquila, como si ya lo esperase.
Pasado el tiempo, se niega a casarse con Ramiro arguyendo que no puede
ser madrastra de sus hijos. Ramiro cae en la débil tentación de la carne, con
Manuela.. Esto es un golpe fuerte para Tula, quien cree que la manera de
responde1 a este acto de Ramiro es obligarlo a casarse con Manuela. Es una
manera de vengar la ofensa que éste le había hecho y estar a salvo. Viene
otro hijo más para la tía; ésta sigue el mismo procedimiento utilizado con
Rosa. Ahora es a Manuela a quien tiene que decir que su labor es tener
hijos, o indirectamente: atender al marido. La pobre hospiciana, que de por
sí era debilucha y además anémica, apenas soporta el primer parto. Nuevamente, con los 'intencionales' consejos de Tula, no tarda en estar otra vez
"' Ibid., p. 35.
" ]bid., p. 36.

280

embarazada. Ramiro cae enfermo y muere. Al poco tiempo Manuela da a
luz una niña, lo cual le causa la muerte.
Ahora sí Tía Tula está sola. No tiene más a quién dedicarse que a sus
hijos. ¿ Cómo ha llegado esta mujer hasta aquí? Si reflexionamos sobre este
aspecto, es fácil plantearnos lo siguiente: quizá Gertrudis actuaba inconscientemente; pero es ella quien lleva a su propia hermana a la muerte. Al nacer
Ramirín, Tula sabe que el estado de la madre es delicado pero no hace nada
por cuidarla. Al contrario, la anima a tener más hijos. Sustrae al niño, se
encarga de él, para que así Rosa no tenga más que entretenerse con Ramiro.
Al fin, al dar a luz el tercer fruto, muere; muere por su debilidad, sí, pero
no llega sola hasta este punto: Tula la arrastra. El deseo de venganza subconsciente se está cumpliendo. Se ha posesionado de sus sobrinos y, además,
ha quitado a Rosa de su camino, la ha destruido. Más tarde, con Manuela
la hospiciana sucede exactamente lo mismo. Sólo que aquí, ya llega Gertrudis a la reflexión: "los otros se murieron; a ésta la han matado ... ! ¡ La
han matado .. . !, ¡ la hemos matado! ¿No la he matado yo más que nadie?
¿No la he traído yo a este trance?" 32 Ella la ha conducido de la mano
hasta la muerte. Si con su propia hermasia lo hizo, con ésta no repara en
hacer lo mismo. Sin embargo sus delatoras reflexiones cambian de rumbo y
todo lo acepta como cosa del destino. Claro está que no por esto deja de
ser la autora, la homicida. En el caso de Rosa, su instinto estaba en el subconsciente, operaba desde allí. Si ponemos atención a sus reflexiones, vemos
que ese instinto está ya no en la subconsciencia sino en la conciencia, aunque sea por un momento y retroceda nuevamente al subconsciente. Estamos,
pues, ante el punto culminante, es decir, el principal punto de apoyo en la
tesis que queremos asentar. El instinto de destrucción en Tula es más bien,
como ya lo mencionábamos en principio, un instinto criminal (homicida),
provocado por un interior deseo de venganza. Una desviación erótica: tener
hijos del hombre que ama sin dejar por ello de ser virgen.
Hay algo más, y quizá pueda parecer un poco descabelJada la idea. Sin
embargo la mencionaremos: también a Ramiro se puede aplicar este instinto
de Tula. Al igual que a los anteriores, a Ramiro también lo llevará a la
muerte. Cierto es que s~ enfermedad era una pulmonía, pero esto se le
complica con el corazón. Pensemos detenidamente, en que es Tula quien
ha traído estas complicaciones con su presencia, con sus evasivas, con su dominio. Si Ramiro llega a esto, es más que nada por la vida tormentosa a que
lo sometió su cuñada. En el exterior, se ve sólo como el rechazo; pero, interiormente, es una ruda y angustiante lucha que muy bien pudo afectar de
esta manera a Ramiro.
" Ibid., p. 102.

281

�Tula es de ese tipo de mujeres que pueden compararse con unas plantas
carnívoras llamadas "droseras", "hembras que acogen en su regazo al atraído
38
y despreocupado fecundador, le utilizan y le devoran a continuación". Es
lo que hizo T ula con Ramiro, lo ató a sí, y lo utilizó como un simple instrumento. Y además lo llevó a la muerte.
Hemos hecho ya alusión a otros aspectos no normales en tía Tula. Este
instinto que observamos es algo más de lo que hay en e.,;te ser tan particular
que no acepta la realidad. De lo único que llega a arrepentirse al final de
sus días Tía Tula, es de no haber hecho feliz a Ramiro. Pero no de haber
destruido a Rosa y a Manuela e incluso al propio Ramiro. A la última hija
de Manuela, Manolita, la llama "la hija de mi pecado", porque ella había
obligado a Ramiro a casar~c con la hospiciana. Sin embargo, en el subconsciente ese pecado es más por el crimen que cometió con Manuela.
En La Tía Tula, Unamuno sigue su particular forma de escribir novelas.
Expone nuevamente las ideas que lo acompañaron siempre -muerte e inmortalidad-, a través de personajes, en un relato más de acción y sentimiento. Porque Miguel de Unamuno es un amplio y complicado pensamiento
formado de teología y filosofía, C!!Yº anhelo más grande es comunicarse a
través de la literatura. Consideremos, finalmente, que La Tía Tula es una
de las novdas más profundas del pensador noventaiochista donde se llega a encontrar no sólo una novela psicológica o filosófica sino, además, una auténtica obra de creación literaria.

11 Serrano Ponccla, Segundo, El Pensamierito de Unamuno (Col. breviarios No. 76),
Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1964, p. 196.

EL CAMBIO EN LOS LENGUAJES
EVOLUCIÓN DEL INGLÉS
ELISABETH K. DE HINOJOSA, M.L.
Escuela de Letras, ITESM.

Los LENGUAJES NO SON ESTÁTICOS, están en constante evolución desde los
más remotos orígenes hasta la actualidad, y los cambios ocurren sin excepción en cualquiera de ellos. Los cambios se dan en la fonética, la sintaxis, la
acentuación, la semántica y la morfología. Son más notables cuando se comparan dos idiomas que han surgido de la misma fuente, por ejemplo el alemán
y el inglés; el español y el italiano. Será naturalmente más difícil reconocer
el parentesco en un grupo que en otro, hasta llegar a ser imposible establecer
relación o similitud alguna entre dos idiomas de un mismo grupo.
Los cambios no se deben a alguna persona o a un grupo de personas, sino
a toda la comunidad que habla un lenguaje particular. Son imperceptibles y
lentos, hasta que llegan a establecerse completamente; pero no ocurren al
azar, parece que siempre hay un patrón reconocible y se efectúan en forma
colectiva, ya que se requiere la aprobación del resto de los miembros de la
comunidad para aceptar una nueva modalidad.
En los cambios lingüísticos hay dos fuerzas que actúan en sentidos opuestos. Bram menciona las fuerzas centrífugas y las centrípetas. La fuerza centrífuga sólo se refiere a los cambios que ocurren dentro de un lenguaje pero
sólo en una región, sin cubrir todo el territorio donde se habla, y si se llega
a alargar por bastante tiempo, se convierte en dialecto. En realidad es como
han surgido los diversos idiomas; de un dialecto que ha tenido preponderancia sobre otro, debido a la importancia política y económica de una determinada región. Las fuerzas centrípetas son las que sostienen la norma establecida.
En muchos idiomas, por no decir que en todos, ocurren peri6dicamente
cambios fonéticos. En la lengua inglesa se puede apreciar uno muy intere283

282

�sante que se denomina Great vowel Shift y que ocurrió a partir de 1400 y
se efectuó en el transcurso de aproximadamente 200 años. Las vocales cambiaron de pronunciación siguiendo un patrón determinado. Antes del cambio,
las vocales tenían una pronunciación semejante a la de nuestro idioma, pero
debido a ese cambio se tiene hoy la pronunciación que tanta dificultad causa
a los extranjeros que aprenden el inglés y aun causa dificultades a los mismos niños ingleses y norteamericanos en cuanto a la ortografía, ya que la
forma escrita permaneció igual pero la pronunciación cambió. Durante esa
época también cambió la acentuación de varios vocablos, por ejemplo en las
palabras vertú hoy vírtue y licoúr, hoy líquor, acentuándose la penúltima en
lugar de la última sílaba. En el idioma alemán también se observan varios
cambios (Alemania Central y del Sur) sobre todo en las consonantes b, g, d,
que dieron origen en parte al alto alemán que se habla en la actualidad.
También en el lenguaje español se han dado varios cambios. Los préstamos de
palabras extranjeras siempre llevan consigo una modificación fonética ya que
no todos los sonidos de un lenguaje se pueden adaptar a la lengua que los
toma. Esta es una de las causas de ese tipo de cambios.
Los vocablos de todo lenguaje están sometidos a cambios semánticos, es
decir, que cambian de significado, mejorándose (elevándose) ; deteriorándose; generalizándose o especializándose.
A continuación algunos ejemplos de estos fenómenos semánticos de la lengua inglesa:
"marshall", que hoy significa un alto cargo militar,
antes se refería simplemente al encargado del cuidado
de los caballos.
"Lady", "mistress", "wench".
Deterioración :
Generalización: "Nice" - antes ignorante.
Especialización : "Sterve" - significaba simplemente morir, hoy, morir de hambre.

Elevación:

Otro aspecto interesante que incluye las ciencias, los inventos, la industria,
es el de la acuñación de términos para aparatos y artículos inventados: kodak,
sputnik, Apolo, etc. En la ciencia médica hay innumerables ejemplos, tanto
de enfermedades, como de drogas descubiertas: penicilina, poliomielitis, estreptomicina, estreptococo; la lista es larga.
Los puristas del lenguaje, los gramáticos y maestros, se escandalizan en
cuanto se trata inconscientemente de hacer un cambio, por ejemplo gramatical, lexical o morfológico. Por un lado tienen razón, ya que se debe procurar la corrección en el habla hasta donde sea posible, pero tampoco es recomendable cerrarse ante un cambio que a la larga será válido.
284

Una de las razones sociales que Bram da al referirse a los cambios y resistencias al cambio es la siguiente:

Finalmente, las desviaciones respecto de normas rigurosas pueden ser
consideradas por mentes conservadoras como incluidas entre otros síntomas de un creciente desenfreno moral y desorganización social.1
Este punto de vista es interesante y lo han tomado algunos escritores (Mann,
C.S. Lewis) para simbolizar el acontecimiento bíblico de la Torre de Babel,
que no es más que un caos en la lengua, debido a un desenfreno social, político y económico.
En los cambios que incluyen préstamos, accidentes o derivaciones del dialecto original, influyen todos los aspectos de la vida social: la religión, el
arte, el comercio, la industria y las ciencias. Por ejemplo el aspecto religioso
influirá en ciertos cambios al hacer de un término dado, un tabú (verbal).
Ocurre esto también a consecuencia de rígidas costumbres sociales, por ejemplo en la época victoriana en Inglaterra y posteriormente en los Estados
Unidos, donde el mencionar los miembros inferiores del cuerpo humano por
su nombre, se consideraba de mal gusto y se usaba un término menos "atrevido" ( limb por leg) llegando hasta a aplicarse ese término a las patas del
piano o de una mesa.
Otras causas sociales que afectan a los lenguajes son: el desplazamiento de
los habitantes de zonas rurales a la ciudad y viceversa; la inmigración, la
conquista de un país por otro, la población flotante sobre todo en las grandes
ciudades, la comunicación, que juega un papel muy importante en nuestro
siglo (el teléfono, la televisión, la prensa y la radio) .
Los escritores contribuyen tanto a los cambios como a la pureza del lenguaje. Dante contribuyó a establecer el Toscano como lengua nacional,
Chaucer el inglés hablado en Londres y sus alrededores; Cervantes el castellano, Lutero el alemán y Pushkin el ruso. En la actualidad los escritores tratan de experimentar con la lengua, sin importarles sintaxis o estilística, llegando en ocasiones a extravagancias que tienen corta duración.
Las nuevas "modas" de lenguaje de los adolescentes, sobre todo en las comunidades estudiantiles, aumentan el vocabulario de un lenguaje; también
los vocablos introducidos por nuevas tendencias religiosas y psicológicas; la
música, los deportes y otros aspectos culturales de importancia de la época.
Un nuevo modo de vida requiere forzosamente de vocablos nuevos; aunque las Academias de la Lengua y Sociedades gramaticales pugnen por conservar "puro" el lenguaje no se puede ir contra la corriente y el progreso.
1

J. Bram, Lenguaje

y Sociedad. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1961 , p. 59.

285

�Los cambios se deben por lo tanto a influencias externas, como los préstamos, y a causas internas; éstas generalmente por analogías, o sea que los vocablos o la sintaxis cambian por comparación con otros semejantes.
Ya se señaló al principio, que los cambios comienzan por ser variantes individuales y se establecen por una selección inconsciente de parte de los hablantes y se pueden apreciar al estudiar la historia de cualquier lenguaje.
Durante el transcurso de nuestra vida, es posible apreciar ya algunos leves
matices que en el futuro significarán cambios mayores, aunque de momento
no estemos dispuestos a aceptarlos. Los consideramos "equivocaciones" o errores al hablar y tratamos de corregirlos.
Es necesario adaptarse a los cambios que sufre nuestro lenguaje, aunque
no sea de nuestro agrado, pues la evolución no se puede evitar. "Leave Your
Language Alone" dice Hall y sugiere que aceptemos los cambios lingüísticos
como algo normal y natural. Son fuerzas orgánicas internas como las que se
mencionaron al principio, cambios sintácticos, etc. Compara Hall estas fuerzas a las geológicas de la erosión: primero se eleva el terreno en cierto lugar
y aunque tratemos de detener el rompimiento de la estructura, no será posible:

All these kinds of change are going on all the time. Their work is
like that of geological forces, in erosion and building up: at one place,
the structure of the language may be wearing away through phonemic
and morphological reduction, while at another place it may be building up through phonemic splitting, analogical newformation, change
of meaning, and borrowing. And, like the work of geological forces,
linguistic change is, in the present state of human technology, irresistible.2
Tomemos como ejemplo la evolución de la lengua inglesa, señalando las
principales influencias y los cambios más importantes hasta la fecha:
La base del inglés actual es el Anglo Sajón, una de las ramas del germano
o teutón. Se denomina Inglés Antiguo (Old English) y corresponde a la época
entre 450-1150. Es un lenguaje lleno de inflexiones y diferente, en cuanto a
la pronunciación, del inglés de hoy. Su rasgo más fundamental es su carácter
sintético, precisamente por las inflexiones de que hace uso para indicar la
relación de las palabras en una oración. Es de una gran flexibilidad, forma
nuevas palabras con prefijos y sufijos y modela palabras ya existentes en tal
forma, que constituye nuevas. Tiene también un número considerable de
palabras compuestas, lo que ocurre también en el inglés actual, señalándose
esta característica como herencia del Antiguo Inglés.
• Robert A. Hall, Jr., Leave your language alone! Linguistica, New York, 1950,
p. 183.

286

La primera influencia, fácilmente explicable, es el celta, ya que los celtas
fueron los primitivos moradores de Inglaterra y el inglés se constituye sobre
su lenguaje. En seguida tenemos la influencia del latín, debida a la conquista
de Bretaña por los romanos en los siglos I a.C. y d.C., en su primer período
y una segunda influencia durante la cristianización del país a partir de 597.
Los aspectos en que es más marcada esta influencia son el religioso, el educativo y el militar. Se observa más en los términos tomados en préstamo.
Según estadísticas entran del latín al inglés en esa época, alrededor de 450
palabras.
La influencia escandinava comienza durante el siglo VIII d.C. cuando
los Vikingos invaden y conquistan parte de Bretaña. Debido a la amalgama
de las dos razas y la relación de las dos lenguas, surgen nuevas formas, pero
sobre todo un gran número de vocablos que se relacionan ante todo, con los
aspectos de la vida diaria.
En el año de 1066 los normandos conquistan la Gran Bretaña y permanecen
como señores de la tierra hasta 1200. Durante esta época el francés fue el
idioma oficial y de sociedad, considerándose el inglés como lengua inferior,
aunque poco a poco y por la fusión también aquí de las razas, el inglés vuelve a ocupar el lugar que le corresponde. Entre tanto es obvio que la influencia
ha sido enorme, sobre todo en el vocabulario. Los préstamos predominan
en el campo cultural, social, político, legal, culinario, la medicina y la moda.
La literatura francesa también ejerce gran influencia en esta época.
De 1150 a 1500, el Inglés Medio ( Middle English) continúa enriqueciéndose con influencias y préstamos de diversos géneros. Las inflexiones se van
perdiendo, vienen más cambios fonéticos, se pierde el género gramatical con
las inflexiones y el idioma tiende a volverse analítico. FJ Renacimiento, 15001650, marca el comienzo de lo que llamamos Early Modern English. Un factor muy importante en el desarrollo de la lengua inglesa en esta época, es la
imprenta; también la educación popular, la comunicación y lo que se puede
llamar una "conciencia social". Gracias a la imprenta el lenguaje se hace
más conservador, se estabiliza y surge el deseo de que el inglés sea un lenguaje reconocido. Debido al desarrollo intelectual en el Continente, el inglés
resiente la falta de un vocabulario adecuado para expresar las nuevas actitudes y se hace necesario tomar vocablos de otros idiomas, sobre todo del
latín, griego, francés, italiano y español, aunque ya entonces los puristas de
la lengua comienzan a oponerse a estos préstamos. Muchos de los vocablos
retuvieron su forma original, otros sufrieron cambios al ser adaptados al
inglés.
La pronunciación del inglés de Shakespeare, aunque no igual, es ya mucho más semejante a la del idioma actual. Para entonces ya se había comple-

287

�tado cl Great vowel shift (cambio de la pronunciación de las vocales) ; aunque no s6lo sufrieron cambios las vocales sino también algunas consonantes.
La gramática de los siglos XVI y XVII no cambió mucho con respecto a
ciertas formas y usos que hoy han desaparecido. No hay entonces cambios
fundamentales.
El inglés de 1650 a 1800 pasa por w1 período de refinamiento y no cabe
duda que esto se debe a la influencia del neo-clasicismo francés con sus academias y enciclopedismo. Se funda en Inglaterra la Royal Society que aunque al principio tenía fines científicos, más tarde se le considera capaz de
contribuir al mejoramiento de la lengua. Esta actitud de depurar y mejorar
el idioma es característica del siglo XVIII y Swift es uno de los más interesados en ello. También aparece en esta época el famoso diccionario de Johnson
y predomina el interés por la gramática y la retórica.
Una de las objeciones de los puristas del inglés era la de la invasión de
vocablos extranjeros que según ellos "arruinaban" el lenguaje. Pero ya a fines
del siglo XVIII se extiende la doctrina moderna que expone que el criterio
más importante de la lengua, es su uso.
Con la expansión del Imperio Británico, aparecen en la lengua nuevas
variantes y como es de esperarse, especialmente en el vocabulario. Este aumenta considerablemente con vocablos de países y continentes conquistados y
colonizados: Norte América: las Indias Occidentales, el Oriente, Australia. A
este contacto con tan diversas lenguas se debe el cosmopolitismo actual del
inglés.

El inglés del siglo XIX hasta la fecha. Aparte de la expansión del Imperio,
las guerras Napoleónicas y otros sucesos parecidos, son más importantes como
influencia en el inglés, los avances hechos en esta época tanto en la ciencia
como en otros campas de nivel intelectual. Se nota un gran aumento de vocablos en el campo de la medicina, la electricidad, la química, la psicología.
Los descubrimientos e inventos como el automóvil, el cine, la radio, el telégrafo y el teléfono, contribuyen al enriquecimiento de la lengua.
Posteriormente, a raiz de las dos guerras mundiales, se incorporan a la
lengua numerosos términos militares y muchos vocablos ya existentes asumen
nuevos significados. Tras la última guerra se han incluido expresiones tales
como sputnik, guerra fría, cortina de hierro, contador geiger y muchas otras.
Las fuentes de los vocablos incorporados son la lengua francesa, el italiano,
el español, alemán, ruso, checo, húngaro y los idiomas orientales, de los indios
americanos y del español de Hispanoamérica.
Para términos científicos se toman raíces latinas o griegas como en televisión, fluoroscope, esthetoscope, telephone, orthodontics. Se recurre nuevamente al método de aumentar el vocabulario agregando prefijos y sufijos a

288

términos ya existentes: transoceanic, transf ormer, superma11, profiteer, racke-

teer, stardom, etc.
La ~cuñación juega un papel muy importante: kodak, Frigidaire, Nabisco.
También las palabras que se forman por la combinación de letras iniciales
como en UNESCO, radar, laser; términos combinados como dictáfono d~
dicta~ Y teléfono y muchísimos otros más. A éstos se agregan términos que
han si~o ~alabras comu~es. y nombres propios como tabasco (salsa) y quisling.
El pcriod1Smo ha contribuido a introducir y popularizar una serie de términos nuevos en deportes, política, el arte, cine y otros aspectos.
En 1_913 surgi~ e~ Inglaterra otra sociedad que pugnaba por la pureza del
lenguaJe, lo que mdica que no se pierde la esperanza de controlar de alguna
manera el desarrollo del mismo.
Debido a la imprenta, la educación del pueblo, la comunicación y otros
facto~es ya me~cionados, la gramática ha sufrido pocos cambios; pero el vocabulario se ha ido enriqueciendo constantemente. Una importante caracterís~~ del inglés moderno, es el gran número de combinaciones de verbos-prepos1C1ones ( two word verbs), que en muchos casos han adquirido un nuevo sentido figurativo y sustituyen muchas veces, a verbos simples de carácter más
formal. Esta tendencia se ha venido desarrollando a través del tiempo y no
parece disminuir, lo que indica que el hecho tiene sus raíces en la fuente más
permanente de la lingüística, que es el pueblo.
En esta breve síntesis de la evolución de la lengua inglesa, se pueden apreciar los cambios que sufre un lenguaje, sobre todo en el vocabulario, que
forzosamente aumenta debido a las influencias a las que constantemente está
expuesto.

BIBLIOGRAFÍA

Baugh, Albert C., A history of the engfüh language. Appleton•Century C rofts, I ne.,
New York, 1957.
Bram, J., Lenguaje y sociedad. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1961.
Hall, Jr. Robert A., Leave your language alone! Linguistica, New York, 1950.
Marckwardt, Albert H., American 1nglish. Oxforcl University Press, 1958.
Sapir, Edward, Language. llarcourt, Brace and Co., New York, 1921.

289
H19

�LA IMPORTANCIA DE LA LITERATURA ESPANOLA
EN MÉXICO
DRA. MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ B.
Catedrática de la Universidad de
Nuevo León.' Fac. de F. y Letras

LA IMPORTANCIA

DE LA LITERATURA ESPAÑOLA en el mundo y en México es
indudable, ya que tiene sus raíces en la cultura de España.
Constituyen las letras el conjunto de obras literarias que han sido escritas
a través del tiempo y que nos aportan el pensamiento del hombre en todas
sus vicisitudes.
Toda la cultura posterior a la conquista de México nos fue dable por el
hecho mismo de la conquista, al transmitirnos España su idioma, su religión,
sus costumbres, y, a través de este cúmulo de horizontes se abrieron los ojos
maravillados del azteca primero, y del mestizo después.
Ello no es que querramos decir que en los siglos anteriores a 1492 no hubiese una cultura en América. Sí la hubo, y todo el mundo sabe que, en el
año 800 a.C. ya existía la cultura olmeca; y que hoy los arqueólogos quedan
admirados ante sus templos, sus pirámides, sus diosas de maternidad y los
objetos que contemplan. Es, pues, nuestra Literatura una conjunción maravillosa de la mitología azteca y la religión católica, y esta gran unidad de
esos dos grandes ríos culmina dentro del Arte en la magia de un Rivera, un
Orozco y un Siqueiros, primeros muralistas del mundo. Estos tres genios de
la pintura han mirado al mundo con un ojo a las pirámides de Tajín y con
el otro al genio de Cervantes, ya que la influencia francesa o norteamericana no es más que un vestido superficial que no rompe para nada la médula de la unidad a que antes nos referíamos.
En nuestro mundo actual es de una importancia capital la Literatura en
general, y la Española principalmente, ya que a través de la misma nos
1
Conferencia dictada por la autora en el Instituto de Cultura Hisp~ nica de Madrid,
España, en el Aula: Cátedra Ramiro de Maeztu, el 11 de marzo de 1966.

291

�damos cuenta, como decíamos, del pensamiento del hombre de ayer y de
hoy, de sus anhelos, sentimientos y ambiciones.
En la Literatura Contemporánea se capta la angustia del hombre frente al
panorama inquietante que se presenta ante sus ojos, amenazando la paz
mundial.
Por otra parte, a través de la Literatura Española conocemos los problemas
por los que ha pasado España y tenemos una visión general de la situación
tanto política como social, espiritual y económico-jurídica de este pueblo.
Con base en la Literatura Española, surgen los genios de la Literatura
Mexicana.
Asimismo, la Literatura nos da a conocer la manera de ser y de sentir del
hombre a través de la lírica.
Como sabemos, las principales manifestaciones literarias del hombre las
tenemos dentro de la Epica, la Lírica y la Dramática.
La Literatura Española tiene su origen en las primeras gestas castellanas
que fueron recogidas en el Romancero Español.
Una obra valiosísima y un pilar fundamental del Medioevo es El Cantar
del Mio Cid. Esta obra, escrita hacia 1114, nos ha llegado hasta nosotros
como una joya literaria, ya que nos muestra el tipo netamente español del
principal personaje: El Cid.
a). Es una obra épica, puesto que nos narra el conjunto de hazañas guerreras de Rodrigo Díaz de Vivar, personaje histórico que luchó en España contra
los moros:
Embrazados los escudos ante los corazones
Inclinados los rostros ante los arzones,
Empuñando la lanza y envuelta en los pendones
Arremeten contra los moros con valientes ardores.

b) . Es realista:
Si con moros no lidiamos
no ganaremos pan.

O aquellos otros versos:
Tanta
Tanta
Tanta
Tanta

292

ganado de oveja
ganado de vaca
ropa de valor
riqueza sin tacha

c) . Es tradicionalista:
Con el Rey Alfonso no quería lidiar.

d). Es costumbrista:
Cuando salió el Cid de Vivar
La corneja estaba a la diestra
Y cuando entró en Burgos
Estaba a la siniestra.

e) . Es pictórica:
Cuando salió el Cid de Vivar
vio su casa deshabitada,
las puertas abiertas sin mantos, sin adornos.
El Cid cerró los ojos y exclamó:
Guarda Señor a los buenos
que tus hijos son.

El poema del "Mio Cid" nos narra la vida de ese personaje histórico. "El
Cid Campeador" es el símbolo de España. Es un caballero con un sinnúmero
de cualidades humanas, tales como la gallardía, el sentimiento del honor, la
generosidad, el amor y el orgullo nacional.
Se narran también las afrentas que sufrieron Doña Elvira y Doña Sol en
Carpes, por sus maridos, los Infantes de Carrión.
"El Cid", con el sello de caballerosidad que le distingue, venga esas afrentas y restituye el honor de sus hijas, casándolas con los príncipes de Navarra
y Aragón. En él se da el sentido práctico ya que recobra la Tizona y la Colada, haciendo ver que con ellas estará liquidada la ofensa y cuando los Condes le entregan al Cid las espadas los desafía y por considerar él que dicha
lid es extremadamente fácil para él incita a su lugarteniente más joven. Pero
Núñez, para que entre en lucha con ellos y éste, claro está, los derrota. Su
generosidad se manifiesta en los regalos continuos que le hace a Alfonso VI,
y, al mismo tiempo, a sus compañeros de armas, a pesar de ser el primero en
entrar al combate. Esta generosidad se extiende con sus enemigos como Don
Ramón Berenguer, Conde de Barcelona, al cual, después de vencerlo le perdona la vida y su hacienda.
Su amor hacia su Jimena se manifiesta en aquellas palabras escuetas y
llenas, a lo castellano:

293

�Tú, Doña Jimena,
mujer honrada.

No emplea para ella ni una sola palabra que pudiera denotar halagos o
requiebros sino escuetamente lo dicho. El Cid no solamente tuvo la admiración de sus vasallos sino hasta la de sus propios enemigos, los árabes, ya que
así lo narran las crónicas que han pasado a la posteridad, colocándolo siempre como el arquetipo de hispanas costumbres.
Al final de la obra, el Cid Vuelve a Castilla, triunfante y victorioso. Presenta a Su Majestad Alfonso VI nuevas ofrendas y el Rey le levanta el destierro,
guardando siempre el resentimiento del juramento de Gadea, en donde a la
edad de 19 años, Don Rodrigo, después de haber ganado el puesto de abanderado de las huestes de Sancho, a la muerte de éste por el traidor Vellido
Dolfos, exige al nuevo Rey Alfonso, en la Capilla de Santa Gadea, "que no ha
tomado arte ni parte en la muerte de su hermano". En el Cantar del "Mio
Cid" copiado por Pero Abat se repite la frase: "Dios, qué buen vasallo si tuviera buen Señor".
Como esta epopeya guerrera, en la Literatura Universal tenemos otras obras
literarias, mediante las cuales nos damos idea de las costumbres; de los ideales, de las creencias, de los anhelos, de las esperanzas, de las fantasías y de la
formación sociológico-gubernamental de un determinado pueblo, pero difícilmente como en "El Mio Cid".
La Lírica, género literario cultivado también desde los primeros tiempos
cristianos, nos da a conocer los diversos matices de los sentimientos del hombre que giran en torno del amor humano o divino, y que nos muestran al
hombre mismo.
En la Lírica del Siglo de Oro tenemos un gran número de poetas que cantan al amor, por ejemplo Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Fray
Luis de León, Santa Teresa de Jesús, Gutierre de Cetina, etc.
Y dentro de la Literatura Mexicana podemos señalar a Sor Juana Inés de
la Cruz, la monja jerónima que asombró a sus contemporáneos y que nos ha
legado los más bellos poemas espirituales; y, después, Manuel Gutiérrez Nájera, Amado Nervo, Enrique González Martínez, Xavier Villaurrutia, Carlos

Estoy muriendo, y aun la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas;
que no hay sin ti el vivir para qué sea . .. ~

_De San Juan de la Cruz, sus "Cánticos Espirituales" que se supone fueron escritos en el lugar conocido hoy como las Hurdes, provincia de Salamanca, lindando con Portugal, dicen así:

ESPOSA:

A dónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido
como ciervo huiste
habiéndome herido;
salí tras de ti clamando, y eras ido.
Pastores, los que fuereis
allá por la cañada del otero,
si por ventura viereis
Aquel que yo más quiero,
Decidle que adolezco, peno y muero.3
Buscando mis amores
iré por montes y riberas,
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
¡ Oh bosques y espesuras
plantados por la mano del Amado!
¡Oh prado verduras,
de flores esmaltado,
Decid si por vosotros ha pasado! 4
Y aquellos otros versos del supremo Amor que dicen así:

Pellicer, entre otros.
De Garcilaso de la Vega tenemos en su Egloga Primera las quejas amorosas de Salicio a su amada:
¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!

• Garcilaso y Boscán, Obras Completas. Ed. Aguilar, 2a. ed. Madrid, 1954, p. 27.
3 M!sticos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante. Tomo XVIII. Madrid,
1934, p. 202.
• Místicos Españoles, opus cit., p. 202.

295
294

�ESPOSA:

En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía,
y el ganado perdí que antes seguía.
Allí me dio su pecho;
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su Esposa.
Mi alma se ha empleado
y todo mi caudal, en su servicio,
ya no guardo ganado
ya no tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.~

De Gutierre de Cetina, es conocido su famoso Madrigal:
Ojos claros, serenos,
si de dulce mirar sois alabados,
¿Por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos
Más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡ Ay tormentos rabiosos!
¡Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos! 8

Ahora bien, dentro de la literatura mexicana, tenemos estos versos de Sor
Juana Inés de la Cruz, para su Amado: Cristo.
Soneto VII
Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo? . .. 0

De Fray Luis de León, tenemos estos versos ascéticos y de despego a la
vida terrena:
¡ Qué descansada vida
la del que huye del mundanal rüido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.6

en donde se ve claramente la influencia de la mística española, ya que estos
versos no son de amor profano sino divino.
De Manuel Gutiérrez Nájera, poeta romántico, tenemos la siguiente poesía:

De Santa Teresa de Jesús, la monja de Avila, de carácter franco, abierto,
comunicativo, simpática y graciosa, tenemos la conocida glosa:
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero . .. 7
• Místicos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante, opus cit., p. 206.
• Místicos Españoles, opus cit., p. 145.
' Místicos Españoles, opus cit., p. 121.

296

NoN OMNIS MORIAR

¡ No moriré del todo, amiga mía!
De mi ondulante espíritu disperso,
• Las Cien Mejores poesías de la lengua castellana. Ed. Espasa Calpe. Sa. ed., México, 1959, p. 43.
• Sor Juana Inés de la Cruz, O. Escogidas. Ed. Espasa Calpe. 7a. cd. B. Aires,

1946, p. 50.

297

�algo en la urna diáfana del verso,
piadosa guardará la poesía.
¡No moriré del todo! Cuando herido
caiga a los golpes del dolor humano,
ligera tú, del campo entenebrido
levantarás al moribundo hermano . .. 10

Ahora, de Amado Nervo, poeta modernista, este

Todo callaba en torno. Solamente
en alas del ambiente
un concierto de aromas ascendía
alrededor de tu alma y de la mía . . .
Callaban brisas, pájaros y fuente . .. 12

De Xavier Villaurrutia, el poeta contemporáneo, cuyos temas principales
son: la muerte, el amor, la noche, tenemos este

VIEJO ESTRIBILLO
NocTURNO DE LA ESTATUA

¿Quién es esa sirena de la voz tan doliente,
de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna?
-Es un rayo de luna que se baña en la fuente,
es un rayo de luna . ..
¿Quién gritando mi nombre la morada recorre?
¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento?
-Es un soplo de viento que solloza en la torre,
es un soplo de viento . ..
¿ Di, quién eres, arcángel cuyas alas se abrasan
en el fuego divino de la tarde y que subes
por la gloria del éter?
-Son las nubes que pasan;
mira bien; son las nubes . .. 11

De Enrique González Martínez, el llamado "poeta-filósofo", veamos:

EL

ÉXTASIS DEL SILENCIO

Del viejo parque en el rincón lejano
hecho para el amor, tibio y discreto,
aspiraba el secreto
de la muda caricia de tu mano.
10 Aguayo Spencer, Rafael, Flor de moderna poesla mexicana. Ediciones Libro-Mex,
México, D. F., 1955, p. 11.
n Nervo, Amado, Poeslas. Editorial Pax-México. Librería Carlos Cesarman, S. A.,
la. ed., 1962, p. 63.

298

Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera
y el grito de la estatua desdoblando la esquina.
Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito,
querer tocar el grito y sólo hallar el eco,
querer asir el eco y encontrar sólo el muro,
y correr hacia el muro y tocar un espejo.
H aliar en el espejo la estatua asesinada,
sacarla de la sangre de su sombra,
vestirla en un cerrar de ojos,
acariciarla como a una hermana imprevista
y jugar con las fichas de sus dedos,
y contar a su oreja, cien veces cien cien veces
hasta oírla decir: "estoy muerta de sueño".13

Entre los dramaturgos del Siglo de Oro Español y Neo-clásicos españoles
que repercuten en la literatura mexicana, tenemos a Lope de Vega, con su
Fuente Ovejuna; a Calderón de la Barca, con su Vida es sueño; a Tirso de
Molina, con su Convidado de piedra; a Guillén de Castro, con Las Mocedades del Cid; a Vélez de Guevara con Reinar después de morir; a Leandro
Fernández de Moratín, con El sí de las niñas; y, entre los mexicanos, a Juan
Ruiz de Alarcón con Las paredes oyen; a Manuel Eduardo de Gorostiza que
sigue la línea del "teatro de caracteres" de Alarcón y la influencia moratiniana
con Indulgencia para todos; Contigo, pan y cebolla; D. Bonifacio; etc.; a
" González Martínez, Enrique, Poesías Completas. Asociación de Libreros y Editores Mexicanos. México, 1944, p. 82.
» Villaurrutia, Xavier, Poesia y Teatro completos. Letras Mexicanas. F.C.E., la. ed.,
México, 1953, p. 34.

299

�Federico Gamboa, con La Venganza de la gleba; a Rodolfo Usigli con El
Gesticulador; a Celestino Gorostiza, Salvador Novo, etc.
De los novelistas de la literatura española, D. Miguel de Cervantes Saavedra, el gran genio de la Humanidad, nos legó su obra cumbre: El Quijote
de la Mancha, que compendia todos los géneros literarios. Y, como hijos
suyos, tenemos a los mexicanos: Fernández de Lizardi, con El Periquillo Sarniento, novela que marca un pilar fundamental en las Letras de México;
Ignacio Manuel Altamirano, con su novela Clemencia; Manuel Payno, con
Los bandidos de Río Frío; Mariano Azuela, con Los de Abajo, Los Caciques, Sendas Perdidas, etc.
Como decíamos, El Quijote de la Mancha, de Cervantes, tiene una influencia decisiva en México.
Inspirada por la grandeza de la obra, después de su lectura, he pensado
que, muy bien pudiera el espíritu de Don Alonso Quijano, nombre verdadero
de Don Quijote, haberse trasladado a México y que en él vive y reina por
los siglos de los siglos.
Todos sabemos el nacimiento, infancia y juventud de nuestra tierra y
cómo, poco a poco, se fue fraguando su ánimo y cómo se fue asentando el
espíritu de sus sueños. Este espíritu de ensueños puede llegar a nosotros por
estar en el espacio, o por la mirada de un niño que se nos acerca, o por la
rápida visión de una nube fugaz, o por inspiración, como aquella Nefelé,
esposa de Atamante que da origen a la genealogía de Medea, de Eurípides.
Pues bien, al igual que Cervantes vio el horizonte tras los barrotes de la
cárcel de Sevilla, o de Alcalá de Henares, así, supongo que vibra el ensueño
de todos los mexicanos. En mi cabeza de mujer ha entrado el ensueño, y se
ha arrullado, hasta que un día en velo nupcial se descubra con algo ajeno o no
ajeno a mi persona y se fundirá en apretado abrazo; pasado el tiempo y gestado ya en mi mente, surgirá a la luz un nuevo ser y paseará por las calles, hablará con los demás hombres y mandado por la idea y alimentado por la fe, este
ser de raíz azteca y del espíritu de Cervantes, en el devenir histórico, se expandirá a golpe de lanza y de palabras, acompañado del Rocinante hispanoamericano, cuyo pesebre y alimento será México con sus dos bridas del Atlántico y el Pacífico.
En la historia menuda de los hombres se nos dice que los primeros pobladores españoles eran hijosdalgo de posesión y propiedad y que si no la tenían en México, allí la hacían o al menos lo intentaban; aunque también era
v;rdad que eran hijos de sus obras ya que tuvieron que luchar con el ancho
mar y con el misterio de lo desconocido. Con la diferencia notable que algunos de aquellos ascendientes nuestros fueron a la conquis~ del oro ~ ~ora
los buenos mexicanos luchamos por el amor de nuestra tierra. Qmzas no
300

descendamos de reyes aunque de hecho y bien mirado es raro que, escarbando, no encontremos en los nombres de todos, un rey aunque sea destronado.
Casi cuatro siglos llevamos en nuestras espaldas, como aquel Bueno de Don
Alonso de Quijano, el salitre y el sol de los aztecas. Casi cuatro siglos que
Cervantes, después de escribir El Quijote nos lo dejó como herencia y durante todo este tiempo se alimentó al igual que aquel Bueno de Don Alonso
con "una olla con más vaca que cordero, salpicón las más de las noches,
duelos y quebrantos y algún palomino de añadidura los domingos". Y como
el Bueno de Don Alonso, parco en comer hasta aquel día en que el nativo
se volvió colérico de tanto ensoñar y se lanzó "lanza en ristre" a lancear todo
aquello que supusiera estorbo a su fantasía y a sus gritos de liberación.
Año tras año ve el buen mexicano a los malos que huyen de su tierra en
busca de un hogar asentado y aun éstos que no llevan alforjas, ni ungüentos,
ni lanza, ni adarga, ni rocín, ni tan siquiera a Dulcinea, salen a enderezar
entuertos por no decir desnudos y como aquel Ingenioso Hidalgo son de
"complexión robusta", secos de carnes y enjutos de rostro; lo cual quiere
decir que no aceptan nada de nadie en defensa de su única idea: México,
como fue la única idea de Don Alonso: Dulcinea. En la savia y en el misterio de esta tierra mexicana se inocula al nativo y al mestizo por la sola
presencia del espíritu de Cervantes, la lucha que entra en los linderos de la
tragedia porque es desespero por estar en su centro de amor: México; y ser
tragedia incomprendida cuando el mexicano sale de su centro. Si este dolor
fuera desfogado sería el mexicano el mejor guerrero del mundo, pues sabe
como nadie, aquello de Don Alonso: "mis arreos son las armas y el descanso
es el pelear''. Y hace como aquel Pablo, mandón de milicias romanas que se
trasladó a mandón de prédicas de muerte; pues sabe igual que San Ignacio
de Loyola que la vida es milicia. Junto a la cólera azteca vive la ociosidad;
lujo de sabiduría y que aprende y repite en cada ocaso; pues éste le enseña
que la vida se acaba con la muerte; más aún, con la muerte de cada día.
Si la pobreza le endurece, la ociosidad le sirve de alimento a su pensamiento, aprendiendo el significado de la lección diaria que conlleva la procesión de nubes que cada día andan orgullosas por el cielo para languidecer
y luego morir en la hora de la tarde. ¿ Acaso no sonríe el nativo cuando le
hacen muchas promesas por saber que mueren como en las ardientes arenas
las requete-blancas olas del Golfo de México y que en el fondo azul del
océano parecen racimos de nardos? Sólo una vez trabaja el azteca y este
trabajo lo repite el infante al nacer en medio de la callada noche, mirando
a las estrellas; o a la luna, ramillete de flores de la tierra; o cuando se enrosca
con los montes como si fuera el capotillo de un torero; por eso sonríe el
mexicano, por llevar en sus raíces el secreto de aquel Don Alonso de Quijano, que según nos dice Cervantes, solamente enderezó sus miembros para
301

�trabajar en aquello que era su ilusión y para eso pasados los cincuenta años;
sí lo pensó Don Alonso el Bueno.
Los montes de México, como cl Popo y el Iztla, únicos y verdaderos gigantes que constantes miran por encima de sus puros hombros a toda la nación mexicana, son testigos de esa evolución del pueblo mexicano. Observan
cómo este pueblo trabajó una vez a su antojo y con sólo sus fuerzas a pesar
de su niñez y cuando lo vieron adornado de nubes, solio de los dioses, descansaron, para que los hombres sepan cuál es el misterio que guardan en
sus entrañas, secreto que hace dos milenios lo recogieron los aztecas. Este
misterio de los mexicanos que al oído del extraño parece un ronquido de
puma con mezcla de rezos de mar y susurros de flores, mas el acompasado
ritmo de los cantos y guitarras que en la infra-conciencia todos llevamos, en
alegre algazara y lo manifestamos en la eléctrica zona de nuestras manos
como una comunión; como una comunión de misterio. Por eso el indio sonríe
cuando está entre la oscura enramada, y es sonrisa de alas de mariposa o la
de pájaro-mosca, reina de las aves en inquietudes; reina del saber entre las
aves, pues coloca su nido nupcial invertido para demostrar al mundo una
vez más que ella es diferente a las demás no sólo en tamaño sino también en
rebeldía; hasta el chirrido de su canto es semejante al ruido de una puerta
cuando hace tiempo que no ha sido abierta, como indicando que la puerta
dcl misterio será abierta y dada a la luz del mundo. Y cuando los hombres
del momento pretendan trasponer los horizontes en vuelos espaciales y se
cansen de interrogar al Infinito y el Infinito les responda con un no, los
indígenas, los mexicanos, ya lo habían visto en la cima de sus montes.
He aquí, por qué interpretamos que el azteca espera con fe, en cuclillas, a
la orilla de la carretera o en el calor doble de su hogar a que llegue el deseado
día que le lleve al "más allá", pues así como Don Alonso respondió con un
no al práctico de Sancho a emprender nuevas correrías por los campos y
prefirió regresar a su casa, donde esperó resignado su muerte, así el azteca
sabe que está próximo el secreto de la Revelación. Y en este convencimiento
de fuerzas tiene puesta la fe y la esperanza en el futuro; y el futuro es el sepulcro de Don Quijote.

3. ~ervantes, El Quijote de la Mancha. Espasa Calpe. 12a. ed. Buenos Aires-México, 1950.
4. Garci!aso y Bo~cán, Obras Completas. Ed. Aguilar. 12a. ed. Madrid, 1954.
5. Gonzalez_ Martmez, Enrique, Poesías Completas. Asociación de Libreros y Editores Mexicanos. México, 1944.
6. Las cien mejores poesías de la lengua castellana. Ed. Espasa Calpe, 5a. ed. México, 1959.
7. Místicos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante, t. XVIII. Madrid, 1934.
8. Nervo, Amado, Poesías. Editorial Fax-México. Librería Carlos Cesarman s A
la. ed., 1962.
' · ·•
9. Valbuena Prat, Historia de la Literatura Española, t. I y II. Ed. Gustavo Gilí
S. A. Barcelona, 1960.
'
10. Villaurrutia, Xavier, Poesía y teatro completos. Letras Mexicanas pe E 1
d
México, 1953.
' · · ·, ª· e ·
11. Sor Juana Inés de la Cruz, Obras Escogidas. Ed. Espasa-Calpe 7a ed B Aºre
1946.
'
. ., . 1 s,

Monterrey, N. L., agosto de 1968.

BIBLIOGRAFÍA

l. Anónimo, El Poema del Cid. Ed. Espasa Calpe. No. 5. B. Aires. México.
2. Aguayo Spencer, Rafael, Flor de moderna poesfa mexicana. Ediciones Libto-Mex,
México, D. F., 1955.

302

303

�LA CARACTER1STICA DE LOS TECNICISMOS ESP~OLES
PRoFR. y DR. JozEF SKuLTÉTY
Universidad Comenio
Bratislava, Checoslovaquia

I
EN Los ÚLTIMOS AÑos se presta relativamente bastante atención a las cues-

tiones referentes a las palabras empleadas en las ciencias, en las artes y en los
oficios. Por una parte lo atestiguan las comunicaciones en los congresos de
lingüística,1 por otra el auge de los estudios de este terreno en varios países.2
Además se editan los diccionarios especiales, por ejemplo, los de términos de
lingüística y filología.3
La situación en España y los países latinoamericanos nos parece un poco
paradojal en el sentido de que a pesar de muchos diccionarios especiales 4
1
Por ejemplo en el X Congreso Internacional de Lingüística/ Bucarest, 28-VIII
1967 - 2-IX-1967/ pronunciaron sus comunicaciones El Lang, Terminologie der generativen Grammatik; Maria Langleben, The Linguistic Description o/ Chemical Nomenclature, etc.
• Compárense los artículos en las revistas Slovenské odborné názvoslovie o Ceskoslovensky terminologicky casopis; N. A. Ursu, Formarea terminologie stiintifice rom8nesti,
Bucuresti, 1961; D. Macrea, Terminologia stiintifica si technica tn limba romtna contemporana, Cercetari de lingvistica, anul XI, nr. 1, pp. 17-23, Cluj; J. H orecky, Základy slovenskej terminol6gie, Bratislava 1956, etc.
• El mundo hispanohablante conoce muy bien el Diccionario de Términos Filol6gicos/ Gredos, Madrid 1962, segunda edición aumentada/, compuesto por Fernando
Lázaro Carreter. Un resumen de los diccionarios de este tipo que han salido hasta
1964 nos presenta A. A. Reformatskij en el prólogo de la traducción rusa del Dictionnaire de Linguistique de l'Ecole de Prague, cuyo autor es Josef Vachek, Moscú, 1964,
pp. 5-14.
• Véase Martín, Alonso, Ciencia del Lenguaje y Arte del Estilo, Aguilar, Madrid
1960, pp. 642-643.

305
1120

�no existen estudios teóricos que traten satisfactoriamente este problema.*
Una de las causas de esta situación lamentable es el hecho de que la zona
hispanófona no tiene la comisión unificadora que se encargue de vigilar la
formación de los tecnicismos en todas las ramas científicas. Es verdad que
en alguna parte hay comisiones para ciertas ciencias u oficios, p.ej., "La
Comisión de Terminología de los Congresos Panamericanos de Carreteras"
/en Panamá/, pero es poquísimo. De ello resulta que unos términos en una
zona se estiman como "barbarismos" y en otra zona están en voga, v.gr.,
aparcamiento - estacionamiento. 5 No sorprende que la Real Academia Española debe revisar sus criterios en varios casos.6
El objetivo de este estudio es echar una ojeada a los términos científicos
desde el punto de vista lingüístico. Veremos cuál es su estructura y su motivación, es decir, cómo se forman. Creemos que este procedimiento nos ayudará a comprender mejor el mecanismo de la lengua y de su autonomía hasta
en un grupo de idiomas emparentados. Por ejemplo, para la lingüística comparativa basta con comparar algunos términ~s culinarios en francés, y en e~pañol: pommes de terre - patatas/ papas/; dmde - pava; moelle - tuetano, pie
de boeuf - corvejón, lait battu / lait de beurre/ - suero de m_anteca, etc. Debemos advertir que en lo siguiente prescindiremos de los casos monstruosos,
7
de los "polínomos" a que alude J. Casares que constan ~e ~nas. 24 sílabas
y de la problemática de los sinónimos.8 Tenemos que anadir, sm embargo,
9
que pertenecemos a los que niegan "los sinónimos absolutos" . Si en la ter-

*

Lamento mucho de no haber podido consultar el estudio del Sr: S. _Gilí Gay~,

El lenguaje de la ciencia y de la técnica, Actas ~e la ~~amblca de Filolog1a del Primer Congreso de Instituciones Hispánicas. Madrid, Ed1c1ones Culturales, 1964.
• Compárese Josef Krautman, Synonymie ve spanelské silniéní a mestské dopravní
terminologii, CSTC, IV, 1965, pp. 335-341.

• "La Academia ha admitido, para la próxima edición de su Diccionario, 'aparcamiento' sustantivo que significa acción de aparcar un coche y lugar donde se apa.:can
los coches". Manuel Seco, Diccionario de Dudas y Dificultades de la Lengua Espanola,
Aguilar, Madrid, 1964, p. 39.
..
. .
, Introducción a la lexicografía moderna, Madrid, 1950, utilizamos la ed1c1ón rusa,
Moscú 1958, p. 299.
• Véase el artículo de

J.

Krautman, nota 5; y sobre todo el de Rostislav Kocourek'.
Synonyma v terminologii, CSTC, IV, 1965, 201-218; también en Tri príspevky z oblastl
odborné lingvistiky, KrMF, Praha 1966, pp. 15-34.
• Comp. L. Bloomfield, Language, traducción rusa, Moscú 1?6~, p._ 148. Co~ m~cha
ncia dice al respecto también Samuel Gili y Gaya, Diccionario de Sm6nimos,
prud e
,
b la
V Compárese igualmente: "Y tarob'é
1 n aqu1 se comprue a
, . •
•
d 1 ·
Barcelona, 1958, P • ·
·c·o'n
en
la
norma
de
variantes
que
corresponden
a
una
umca
mvanante
e
SIS·
opos11,
,
.,.
tema. El ejemplo más claro, en este sentido, nos parece el de_ los smommos, cuyo empleo no es casi nunca indiferente en la norma/ por ello se dice que en la lengua no

minología científica existen "gamas sinonírnicas", es, según nuestra opinión,
por la necesidad de expresar la realidad de varios puntos de vista / compárense en la fonética: fricativas - espirantes - constrictivas - continuas/ . Existen además variedades "dialectales" de la norma común a todo el castellano.10

II
A veces se discute qué términos prevalecen: si los que se componen de uno
o de más componentes. En efecto, se observa cierta tendencia a emplear con
mayor frecuencia quitanieves, glorieta, adelanto, etc. en lugar de máquina
quitanieves, cruce giratorio, maniobra de paso, respectivamente.11 Esto correspondería a la tendencia a la "univerbización".12 Pero existe otra tendencia, totalmente opuesta a la precedente, es decir, la que requiere que la
expresión resulte clara, sin ambigüedades, más plena, p.ej., franja lateral,
distancia entre ejes, etc. en vez de arcén, batalla respectivamente. Tal vez
influya la popularidad del término en una zona hispanohablante.13

III
Observando la estructura del tecnicismo desde el punto de vista sincrónico,
a veces es muy difícil averiguar su grado de la motivación, sobre todo si se
trata de palabras primitivas que se emplean como tecnicismos: fiebre, ojo,
piel, riñón, etc. Sólo la investigación etimológica nos ayuda a revelar la relación que existe entre la voz y la realidad denominada: hígado &lt;lat. v.g.,
ficatum &lt;el. iecur ficatum; angina &lt;angina &lt;engo-ere, etc.
El enfoque diacrónico nos demuestra también que a lo largo de la historia
de la lengua pueden coexistir dos términos: cabefa- tiesta, pierna- cam/ b/a,
/h/inojo - rodilla y finalmente uno de ellos vence.14
Se nota también que entre muchos tecnicismos figuran tanto los de procehay sinónimos". Eugenio Coseriu, Sistema, norma y habla en "Teoría del lenguaje
y lingüística general", Editorial Gredos, Madrid 1967', p. 87.
10
Véase José Pedro Rona, Aspectos metodol6gicos de la dialectología hispanoamericana, Montevideo, 1958, p. 11.
11 Véase R. Kocourek, artículo citado, nota 5.
12 Compárese "K historicko-srovnávadmu studiu slovanskych jazyku", SPN, Praha
1958.
1
• Comp. R. Kocourek, nota 5.
14 Rafael Lapesa, Historia de la Lengua Española, Escelicer, Madrid 1959', p. 157.

307

306

�dencia popular /palabras populares o tradicionales/ como los de origen culto o semiculto /los cultismos, cultismos puros, voces eruditas; los semicultismos/: tobillo &lt;lat. pop. tubellum &lt;el. tuber; c6lico &lt;lat. colicus morbus;
fiebre &lt;febris, etc.
Las palabras primitivas usadas como tecnicismos tienen en la lengua diferentes fechas de aparición, así como diferentes fuentes de procedencia. Por
ejemplo, cabeza, rodilla, etc. remontan al siglo XIII; arsénico, arteria. . . al
s. XIV-XV; abdomen, amígdala ... /XVI-XVII/; bacteria, hormona ...
/XIX-XX/, etc.
De los 160 términos de medicina examinados 74,37% son de procedencia
latina/ incluso las que provienen del griego/, 19.37% de la griega, 1,25%
de la francesa, 0,62% de la germánica y 4,37% de la incierta.

IV
Los tecnicismos formados por medio de sufijos nos ofrecen varias observaciones.15
Unos se derivan de palabras prmutivas de procedencia latina o sea de
primitivos populares: calentura &lt;calentar &lt;caliente &lt;lat. calente o sea de
los cultos: aborto &lt;abortar &lt;lat. abortare &lt;aboriri.
La productividad de algunos sufijos es potente: -itis: amigdalitis, apendicitis, otitis, etc.
Los prefijos se pueden clasificar también según el origen: hemi - / del
griego/: hemiplejia, co- /del latín/: colateral, etc.
Aparte señalemos los casos, como: autoclave, telescopio, microscopio, etc.
donde tele- puede ser considerado como prefijo, -scopio como sufijo. Son
morfemas que algunos lingüistas llaman "semisufijos/ semiprefijos, sufijoides,
prefijoides/", etc.16

V
Algunos tecnicismos están creados mediante la "prefijo-sufijación".17 Evitamos el término "parasíntesis" ya que, a nuestro juicio, la prefijación pertenece a la derivación y no a la composición: 18 reques6n/fr. fromage blanc/.

VI
En cuanto a la composición, cabe decir que puede haber umon de dos/
o más/ raíces del origen latino: febrífugo &lt; lat. febris+fugare/ o del griego: xeroftalmía/ &lt;xerós+oftalmía/ o se trata de compuestos híbridos: autoclave/ &lt;gr. autós+lat. clave/.
Existen tecnicismos cuyo componente es un adjetivo compuesto: broncoesofágico, cefalolaríngeo, esternoclavicular, etc.
Un compuesto puede poseer varios componentes/raíces/: electro-cardiografía, electroencefaloscopía, etc.
Raramente tropezamos con los términos compuestos del tipo híbrido cuyo
componente es un elemento no latino o no griego, respectivamente: electroshock.

VII
Los tecnicismos que constan de vanas palabras se subdividen en varios
grupos según la naturaleza del determinante y la relación entre los componentes del tecnicismo.
Comp. Ján Horecky, Slovotvorná sústava slovenliny, SAV, Bratislava, 1959, p. 40.
Compárense Milos Dokulil, K základním otázkám tvorení slov, en "O vedeckem
poznáni soudobych jazyku", CSAV, Praha 1958, p. 155; Id. Tvorení slov v lestine 1/
Theorie odvozovánl slov/, CSAV, Praha 1962, p. 23. Ferdinand Brunot y Charles
Bru1teau, Précis de Grammaire Historique de la Langue Franfaise, Masson éd., Paris
1956, pp. 141 y sigs. excluyen igualmente prefijación de la composición. Finalmente
en la obra citada de l. ]ordan, nota 16, se dice textualmente: "Cei mai multi lingvisti
considera "derivare" si formarea cuvintelor cu ajutorul prefixelor, alti vorbesc de
"compunere" numai atunci cind cuvintul este format cun un prefix si un sufix in
acelasi timp. In Gramatica limbii romine a Acadcmiei R.P.R., formatiile prefixate
sint puse tot la "derivare" desi se arata deosebirea de functiune dintre prefixe si sufixe",
o.e, p. 261, nota 4.
u

11

•• Empleamos sobre todo los términos de medicina.
Véase K. Bare!, Sporné otázky mo,jematické stavby slov v angliltine, en "Tri
prispevky ... ", nota 8, p. 3-13. Comp. también Iorgu lordan, Limba romina contemporana, Bucuresti 1965, p. 261.
11

308

309

�Algunas veces dos sustantivos van unidos asindéticamente: camión cuba/
camión cisterna, carro cuba/, hongo champiñón, arteria aorta.
Varias veces el determinante es un adjetivo calificativo: gangrena seca.
Este adjetivo puede ser primitivo: pulmón derecho/izquierdo/ o derivado:
vértebras verdaderas. Como determinante figuran los adjetivos numerales:
útero/visión/doble, fractura múltiple. Se supone que tal adjetivo puede ser
semiculto /vértebras libres/ o cultos /vena cava/.
Otra subclasificación demuestra que un adjetivo es "desustantival" /aparato lagrimal/ o deverbativo / aparato respiratorio/, del origen español/
aparato digestivo/, del latino/ arteria cubital/&lt; lat. cubitus/ o del griego :
arteria gástrica/ &lt;gr. gastér, gastrós/.
Los adjetivos en esta "denominación compleja" se combinan de una manera interesante: arteria colateral/ co+lateralis/, arteria epigástrica/ epi+
gastrós/, articulación escápulo-humeral, articulación esterno-clavicular, sis-

tema cardiovasculorrenal, etc.
Es interesante observar cuál es el determinado a que tiende el determinante. Por ejemplo, "hepático" forma parte de muchos términos en medicina: arteria hepática, cólico/ligamento, nervio, plexo, tejido/ hepático. Lo
mismo vale para el "uterino" /arteria, glándula, músculo, orificio, plexo, tubo,
ven?./. No tiene esta capacidad el adjetivo "uteral"/cresta, supositorio/.
A la "denominación compleja" hemos incluido los que constan de sustantivo + preposición + sustantivo. El nexo más frecuente es la preposición
de: A veces el determinante puede ser sustituido pór un adjetivo: lugar de
articulación /lugar articulatorio/, impersonalizació11 de verbos, etc.
Como enlace entre el determinado y el determinante figuran también
otras preposiciones: azúcar en terrones, azúcar con vainilla, sabor a frambuesa,
carne sin huesos, distancia entre ejes, polvo para budín, dermatitis por contacto, construcción ad scnsum, etc.

VIII
Otro capítulo se ofrece en lo que respecta a la terminología lingüísticofilológica. Nos limitaremos a algunas notas.
Primeramente debemos señalar el caos que reina en la nomenclatura de
los tiempos y modos españoles.

19

,. Véase J. Cerny, K problematice lerminologie Jpanelskych slovesenych lasu a
modu, CJ, 1967/68, pp. 153-161.

310

Muchos términos nacieron bajo el influjo de la lingüística extranjera:
alófono/ alófona/ "variante combinatoria" .2º
~arias palabras del léxico común tienen en lingüística una acepción especial: aspecto, nuez, ataque duro/suave/, voz, oposición, etc.
_un término puede designar dos/ o más/ realidades. Algunos lingüistas
afirman que no se trata de polisemia sino que de dos o más términos 21
v.gr., formante. 22
'
Dos /o más/ lingüistas interpretan de una manera distinta un término
Según el Sr. F. Lázaro Carreter/Diccionario, 415/ el "yeímo" es "Fenóme~
no que consiste en pronunciar la ll como y, por tendencia a hacer central una
articulación lateral", mientras el Sr. José Pedro Rona dice: "Debemos aclar~~ ante todo que entendemos por yeísmo la desfonologización de la oposic1on entre los fonemas españoles /y/ y /ll/, no importa cuál puede ser su
realización material. Es, en otros términos, lo que generalmente se llama
igualación: un fenómeno fonológico''.23

IX
~eferente a la motivación de los tecnicismos, existe ya cierta bibliografía.
Pnmero se puede partir de los principios generales relativos a las "palabras
arbitrarias" y a "las motivadas" expuestos en el libro de Ullmann, W. von
W artburg, u etc.

. '° Comp. F. Lázaro_ Carrcter, o.e., p. 37; A Quilis-J. A. Fernándcz, Curso de fonética Y f onolog!a espanolas para estudiantes angloamericanos, C.S.I.C., Madrid 1966, §
1.4, 7.7., etc.
n Comp. V. Budoviéová, Sémanlické princlpy odbornej terminológie, CSTC, II,
1963, p. 199.
"'"En g1osemantlca,
' .
cad a una de las formas que adopta un mismo morfema. Así -s
Y -es son formanles • de un mismo morfema de plural; no son dos morfemas diferentes,
ya que la proporción entre carro/carros es la misma que existe entre montón/montones". F. Lázaro Carrcter, o.e., p. 196. / "Se designa con el nombre de formantes
unas zonas de resonancia en las que se pone de relieve un conjunto determinado de
armónicos". A. Quilis-J.A. Fernández, o.e., véase nota 20, p. 38, § 4.7.
sa El problema de la división del español americano en zonas dialectales en "Presente
y Futuro de la Lengua Española", I, OFINES, Madrid 1964, p. 221.
•• Comp." S. l,llmann, Introducción a la &lt;emántica francesa, C.S.I.C., Madrid, 1965,
pp. !34 s1gs.; F. _Saussure, Curso_ de. L_ingülstica General, Ed. Losada, Buenos Aires,
1961, pp. 219 Y s1gs.; C. Bally, Linguist1que générale et linguistique franfaiu, Librairie
Emcst Leroux, París, 1932, pp. 65, 108, 450 y sigs.; Walter von Wartburg, Problemes
et Méthodes de la Linguistique, Presses Universitaires de France, Paris 1963, pp. 136
y sigs., etc.
• El cursivo es nuestro.
311

�•

De los estudios que versan sobre nuestra problemática cabe señalar sobre
25
todo los de lsacenko y de H orecky y de R. Oroz.
26
Los "signos motivadores" se dividen, según Ho~ecky ~n dos grupos: los
"inherentes" residen en las cualidades de la realidad designada: el blanco/
el individuo perteneciente a la raza blanca/, el _l~tón rojo, el corredor, el
los "signos relativos" que se subdividen, a su vez en grupos
d d r etc Y
naao,.
•·
tá
d
según el carácter del signo motivador. Por e~emplo un ~ecmc'.smo e~ crea o
según el lugar donde fue descubierto el obJet~ denommad~. ypenta/Ypres/
donde vive un animal, ave, etc./ ciervo andino, co";adre¡a europea/ o se
0
encuentra una planta, etc./ jazmín del Paragua~/, _se?un el no~bre del d~scubridor/inventor/: el triángulo de H ellwag, principio de Arqui7:1edes; segun
, · ¡ t 21 • la dieta para los
la finalidad a que sirve algo/aparato, maquma , e c. •
diabéticos la máquina de escribir, etc.
.
d
Se puede mencionar aparte la "animalización de objetos"' como 1o e· ºtado estud'10 del Sr Oroz 28 tan frecuente en las lenguas:
muestra el prec1pi
•
burrito /una clase de porotos en Chile/, gatillo/en una escopeta/, gato/para

NUEVOS RELATOS DE EDUARDO MALLEA:
LA BARCA DE HIELO
MYRON LICHTBLAU
Universidad de Syracuse

levantar las máquinas/, etc.

X
En conclusión puede decirse que, como se deriva de lo ante?icho,, la formación de los tecnicismos ofrece muchas posibilidades de estudios mas deta:
Hados desde varios puntos de vista. Es una tarea urg:nte ya que hay mu
chas Íagunas en este terreno y el lenguaje ci:~tífico no tiene solamente la función comunicativa, sino también la cognosc1t1va.

.. A V Isacenko K otázke motivácie termlnov, CSTC, III, 1964, pp. 25L7-264_; J.
• •
,
~
· XI 1960· R Oroz a animaHorecky Vztah pojmu a term!nu, Jazykovedny s0?1s,
' . ' .BIFUCh XVIII
lizaci6n' de objetos en las metáforas del habla hispanoamericana,

'

'

1966, pp. 213-214.
,. Vztah pojmu. • •, nota 25,

.
t'
né úcelom en "K historicko., Véase también J. Horecky, Pomenovama mo 111011a
'
,
ta 12 pp. 173-176.
.
srovnávacunu. · ·, no
, '
. d
ta 25 . 0 DuJ'cíková Vyuzitie zvieraclch m1en 11
1
• Comp. R. Oroz, articu o cita o, no
, ·
'
terminol6gii, SON, I, 1953, PP· 257 · 26

º·

312

LA FECUNDA PLUMA de Eduardo Mallea (N. 1903) no quiere descansar, no
obstante la posición ya definitivamente establecida del novelista y su edad
ya bastante avanzada. Pero el lector ya no espera más que la prolongación
de su conocida temática y su manera de narrar. En la actualidad Mallea
escribe, no para abrir nuevos caminos, sino para ensanchar el alcance de
su indagación psíquica. La aparición de un volumen de narraciones merece
más que la acostumbrada reseña; de ahí el presente artículo que procura estudiar los cuentos de La barca de hielo 1 a la luz del perfil general de su ficción. Como en las colecciones anteriores, hay en ésta un enlace narrativo que
ata todos los cuentos. Mas lo que distingue La barca de hielo es que este
vínculo es una persona o más bien una familia, y no un concepto temático
como en Posesión o un concepto temporal como en La sala de espera. El
sutil manejo de este lazo en La barca de hielo constituye uno de los mayores
aportes de la colección. Y es interesante notar que el narrador mismo desempeña el papel principal sólo en uno de los cuentos; en los demás su papel
está en la periferia de la acción central, aunque su presencia se hace sentir
con inequívoca claridad. La función del narrador, amén de la obvia de referir las historias en primera o tercera persona, es la de reaccionar emocionalmente ante todo lo ocurrido en los relatos. El lector, pues, se halla envuelto no sólo en la historia de cada narración, sino también en la emoción
experimentada por el narrador ante los sucesos que él mismo cuenta.
El eje central de La barca de hielo es la familia Ribas, oriunda de una
región .rural del Sur, gente corriente de la clase media. Las peripecias de la
1 Eduardo Mallea, La barca de hielo (Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1967).
Todas las citas en este trabajo se refieren a esta edición.

313

�•
familia, presentes y pasadas, se ven exclusivamente por los ojos del hijo mayor
Adhemar, el narrador. Cada cuento, con la excepción de La noche sobre
H écuba, que· no tiene más que un tenue parentesco con los demás, contribuye a formar el cuadro de los Ribas -el respetado pero débil padre, la
querida madre difunta, el callado hermano Nicanor, y el propio narrador.
El lector los va conociendo íntimamente a medida que Adhemar narra los
cuentos. Se repiten los mismos temas malleanos de antes- el mutismo interior, la soledad, la angustia desesperada, la frialdad emocional y la falta
de verdadera comunicación entre los hombres. Pero la técnica es más sencilla,
más directa, menos fatigosa que en las demás colecciones de cuentos. Casi se
puede decir que Mallea ha llegado a la depuración de su arte narrativo, en
el sentido de que ha quitado mucho del excesivo bagaje que estorba la fluidez de muchos relatos. En La barca de hielo Mallea es más cuentista, más
fabricador de historias, y menos narrador ensayístico. De ahí que la lectura
resulta mucho más amena y rápida. Y aunque el estilo no sufre un cambio
radical, parece que hay menos rebuscamiento, menos involucración, menos
esa densidad verbal que atasca al lector en un mar de lujo elocutivo. La
prosa no es tan intelectual, tan pendiente de la expresión académica o puramente literaria para acarrear el pensamiento y la emoción deseados. En
fin, estilísticamente Mallea ha soltado un tanto la rienda, se ha dejado llevar por una corriente más natural y directa. Todo esto, en cuanto a la
técnica y al estilo. Pero lo esencial de Mallea tiene que estribar en el contenido, en la transformación del mundo imaginado por él en el mundo percibido por los lectores. En esto, Mallea ha acertado muy bien, proporcionándonos vívidas muestras de los llamados "estados de alma" que son la clave
de su narrativa.
Apropiadamente, el primer relato, "Violencia", entra plenamente en el
seno de la familia Ribas, con sus conflictos, sus angustias, sus rarezas. Como
narrador, Adhemar es omnipresente, sagaz conocedor e intérprete de las emociones sentidas por los personajes. Pero no narra objetivamente, sino de Ja
manera más personal posible, como si tuviera tanto interés en la materia
narrada como los propios participantes de la acción. Adhemar es un joven
de veinticinco años, sensible, trabajador, buen hijo y generoso hermano, sin
otra pretensión que vivir honradamente su vida de escritor. La primera parte
del primer relato, en que Adhemar discurre casi en forma de monólogo sobre
el carácter y las peculiaridades de su familia, es digna de antología humana
y perspicaz. La narración un tanto desorientada de las primeras páginas de
repente toma una dirección muy precisa, aJ tratarse del hermano Nicanor,
por quien siente Adhemar una especial simpatía y amor. Creación nada novedosa en el repertorio malleano, Nicanor muestra el mismo mutismo, aspereza, retraimiento e incapacidad de darse que tantos otros personajes, como
314

Solves de La ciudad junto al río inmóvil o Chaves de la novela que lleva su
nombre. Lo distinto en el caso de Nicanor es que percibimos su carácter a
través de la angustia que le causa a Adhemar. La conducta del taciturno Je
preocupa tanto a su hermano que las ocasiones en que Nicanor juega al ajedrez con su padre le ofrecen gran consuelo a Adhemar, pues por Jo menos se
evidencia alguna forma de comunicación. Para Adhemar, el extremado ensimismamiento de Nicanor disimula una tirantez emocional que puede reventar en cualquier momento, en cualquier forma. Sus recelos no carecen de
fundamento, pues un buen día Nicanor intenta violar a la hija de los Rinaldi, una de las más ricas familias en Palo Alto, adonde los hermanos Ribas
van de tiempo en tiempo. Lo inevitable ocurrió, no precisamente en la forma
presagiada por Adhernar, sino en su violencia incontrolada. Y dado su gran
afecto por su hermano, Adhemar hace todo lo posible por proteger a Nicanor de la furiosa muchedumbre y hasta justifica su terrible atentado. Dice
Adhemar: "Recuerdo que yo trataba de aquietarlo, de despreocuparlo. En
la siguiente fonda le decía que yo me lo imaginaba todo: que había sido
provocado por la señorita de Rinaldi -tan camal y lascivamente lánguida
en su escotada blusa de encaje- y que él, excitado, se había dejado llevar
por sus instintos en la tarde de sofoco e infierno, después de la larga incubación secreta de su pasión triste y ardiente".2 Lo triste y penoso para Adhemar es que Nicanor, reconcentrado hostilmente en su duro mutismo, ni siquiera se digna ofrecerle una explicación, tratar de redimirse, contestar a las
exhortaciones de su hermano para que se desahogue. Y precisamente esta
desconfianza y distanciamiento emocional de Nicanor es lo que más le aflige
a Adhemar. El hecho de que Nicanor, en momentos de mayor trance, rechace la comunicación fraternal, representa para Adhemar la más personal derrota.
La primera narración menciona de paso a un tal Capitán Vargas, cuyo
retrato cuelga ufano sobre el escritorio del padre de Adhemar. Tío abuelo
de la madre de Adhemar, el Capitán es el centro de interés del segundo
cuento, "La derrota sobre Vargas", más bien una anécdota sobre un combate que sostuvo contra unos secuaces del General Facundo Quiroga en la
época de Rosas a mediados del siglo pasado. Esta hazaña militar se la relató
a Adhemar una de sus parientes, Misia Remedios, la que a su vez se la
había oído a otro pariente, pues pasó de generación a generación a modo
de leyenda. El Capitán, durante una pausa en su lucha contra los montoneros, vivía en una destartalada cabaña con su mujer y su hijito de dos años.
Raras veces Mallea se remonta al pasado histórico en busca de materiales
para su ficción; lo hace aquí con buen efecto, ensanchando el mundo des• lbid., pág. 53.

315

�crito por Adhemar y subrayando ciertos estados emocionales de la venerada
figura del Capitán Vargas. Sucedió que el caudillo federalista Quiroga le
infirió al General Lamadrid lo que aparentemente fue una herida mortal.
Estando cerca, Vargas divisó que una familia recogía a Lamadrid. El Capitán esperó a que Lamadrid recuperara su salud para llevar "la noticia de
que el General vivía aún y sólo había dejado en el tala su espectro y su
derrota".ª Pero luego Vargas tuvo que afrontar la venganza de los hombres
de Quiroga, sobre todo de un tal Verdaguer, el más sanguinario y cruel. El
Capitán aguardaba la vuelta de los montoneros, y es esta espera, esta angustia de espera, la que forma el principal elemento emotivo del resto del
relato. La penosa espera agobiaba al Capitán, pero bien sabía que no se le
presentaba otro recurso. El dolor de esperar, de esperar algo temido, algo
fuera de nuestro poder, está presentado aquí con mucha sensibilidad y fuerza
verbal. Llegaron los montoneros, empezaba la lucha, cuatro hombres contra
un solo Capitán. La relación pormenorizada de la escaramuza es un tipo de
narración no intentado muchas veces antes por Mallea; y sale triunfante,
con unas páginas llenas de viveza e interés que mantienen en vilo al más
inatento lector.
La victoria fue de Vargas, pero en la terrible lucha murieron su esposa y
su hijo. La victoria militar, pues, se convirtió en derrota personal, y Vargas
no podía menos de sentirse culpable de la muerte de sus seres queridos por
haberles dejado solos mientras iba a la batalla. En otro relato llamado "Agrio,
el remordimiento", se vuelve a percibir la angustia del Capitán, esta vez la
angustia hecha pesadilla por el pasar de cuarenta años. Vargas se ha vuelto
un viejo resentido y solitario, deprimido su espíritu, su visión del mundo
sólo una mirada a un pasado lleno de tristes recuerdos. Lo que le atormenta
es la polaridad de su propia conciencia: se siente valiente guerrero y al
mismo tiempo le remuerde el no haber salvado a su familia. Mucho del relato es efectivamente la transcripción verbal de los sentimientos de Vargas a
medida que pasa revista a su vida; una forma de monólogo interior de un
enloquecido, de un hombre "a solas consigo mismo y con su suerte".4 En su
desvarío el Capitán se dirige a su difunta esposa, como para captar de nuevo
aquellos días en el rancho, y le dice con voz protectora: "Nadie te tocará",
o "Nadie te llevará". Y estas palabras se quedan como un eco profético en
los labios del desdichado militar.
El padre de Adhemar, que sutilmente se impone a toda la familia, llega
a ser un importante centro de interés en tres relatos de la colección. Al señor Ribas se le reconoce como generoso y atento jefe de familia, infatigable
• lbid., pág. 56.
' lbid., pág. 120.

316

trabajador en la "Administración", y sobre todq como marido dedicado en
extremo a su esposa Luisa. Al fallecer ella, parece que el marido perdió su
razón de vivir, quedando espiritualmente destruido. En uno de los relatos,
"Corto es febrero", aparece el padre en sus años mozos, en la época en que
fue enviado a la bulliciosa capital para conocer el mundo. Huraño, callado,
ingenuo, se sentía disminuido en Buenos Aires, se hallaba desorientado y
pronto anheló regresar a la seguridad de su propia comarca. Comenta Mallea:
"Extrañaba la inmensidad y el aire libre, la costumbre de errar por la orilla
del arroyo, la posibilidad de ver el horizonte y de poseer un cielo vasto, alto
e ininterrumpido".5 Personaje muy malleano, Ribas trabajaba mejor a solas, sin contacto personal, dentro de su propio silencio y reserva. En una
serie de rápidos episodios, Mallea presenta el inocente despertar amoroso del
joven Ribas, que terminará en su idílico matrimonio con Luisa. Temáticamente, eJ relato recuerda mucho las primeras narraciones de Mallea en Cuentos para una inglesa desesperada (1926), en el sentido de que la vida se
revela a la juventud como algo ignota, misteriosa, como escuela de aprendizaje.
En "El olvido sobre Padre" se percibe lúcidamente la íntima relación entre el padre y el hijo Adhemar. La madre murió cuando Adhemar tenía
diez años; y eJ relato es un recuento de cómo el padre trasmitió su enorme
sufrimiento a toda la familia a Jo largo de los años. La felicidad y la comprehensión entre los padres de Adhemar eran insuperables, y el hijo se deleitaba en este lazo espiritual. Por mucho tiempo después de la desaparición
de su esposa, el padre hablaba poco de ella. Luego, empañada la imagen de
ella por los años, empezó a rememorar para captarla viva otra vez. En efecto, la reminiscencia es el elemento principal de la narración; es una emoción y un estado de alma que Mallea logra hacernos sentir profundamente.
"Yo conocía cuando (Padre) se estaba acordaqdo", dice Adhemar, para
sugerir la comunión entre padre e hijo. Con una memoria prodigiosa, el
padre relataba a sus hijos mil cosas íntimas de su matrimonio, haciendo viva
a la madre aun en la muerte. Con las reminiscencias y la evocación de su
vida pasada, Ribas se sentía curiosamente reposado, tranquilo. Pero el contento se tornaba frustración a medida que recordaba cada día menos de su
esposa en lo que se refería a lo material y lo concreto. Se entremezclan las
emociones del padre y el hijo al narrar éste lo siguiente:
Refuté esa idea. Afirmé que no podía ser así, pues cada noche nos contaba algo de ella como siempre, algo nuevo, distinto. 'No -dijo-. Es
como si día a día se me fuera desvaneciendo el pasado, como si el pa• lbid., pág. 76.

317

�sado existiera cada vez. menos, en sus formas humanas y en sus formas
episódicas'. Pensó y agregó: 'Ya casi no puedo llegar a acordarme de
lo que hemos vivido con Luisa. Cada día desaparece un pedazo más de
todo aquello. A solas, me esfuerzo aquí por recordarlo, y no encuentro
más que más borra, más niebla, más vacía".6

Al padre le falta un sentido de identidad con un pasado que pueda serle
significativo. Su poder de recordación degenera hasta caer en un estado de
olvido que le deprime más. Mallea exagera el caso, pero el lector lo acepta
como tal. Para renovar Ja memoria de su esposa, Ribas se marcha a Buenos
Aires, donde había pasado mucho tiempo años atrás. Busca el rejuvenecimiento para recordar, procura el silencio y el aislamiento; trata de "retroceder en su vida". De manera que vuelve a vivir su vida de hace treinta años,
caminando, pensando, meditando, tratando de recoger la quintaesencia de
su ser. Pero en balde, pues su mente no logra captar más que "lo puramente
exterior o accidental de la vida y no lo substancial e interior de la memoria".7
Fracasada su permanencia en Ja capital, Ribas vuelve a su pueblo y se retira
cada vez más en sí mismo, como un característico tipo malleano. Queda
destrozado emocionalmente, sin ninguna vinculación con la vida exterior.
Efectivamente, y esto es el mensaje de Mallea, a Ribas se le apagó la vida
precisamente porque se le fue la memoria, que representaba el elemento más
importante de su existencia.
Otro relato en que el estado emocional del padre se entrevera con el del
hijo Adhemar se titula "Gloria". Versa sobre los últimos años de la vida del
padre, a partir del día en que anuncia que se dirige, por última vez, a su
trabajo. Cuando Adhemar lo lleva a su despacho, recuerda cómo su padre
solía llevar a Nicanor como un pájaro indefenso y dócil. Luego, Adhemar
nota una extraña similitud entre el silencio habitual de Nicanor y el silencio
impuesto sobre su padre como consecuencia de su viudez. En este cuento,
también, la reminiscencia figura como eficaz técnica artística: en casa, aquel
mismo día, cuando Adhemar acompaña a su padre a su escritorio, le viene
a la memoria una lúcida impresión del cuarto colonial, "con el retrato del
tío abuelo Vargas, la gran mesa, la bola de cristal, los secantes, la prensa
para copiar, las lapiceras manchadas de tinta que nosotros habíamos usado
para dibujar cuando aún no sabíamos escribir. Y sobre esa alfombra tan
vieja había jugado yo a los soldados, con palitos, cuando mamá vivía y yo
sentía su querido paso andar al lado mío".R En "Gloria" se renueva el mismo
• lbid., págs. 157-158.
• lbid., pág. 163.
' 1 bid., pág. 207.

318

• tem~- ya explorado en "Agrio, el remordimiento", de que al padre se le
debilita el poder de recordar. Se encuentra enfermo, pero no orgánicamente.
Para manifestar su extrañeza, Mallea crea una situación casi macabra. El
padre hace un viaje especial a Palo Alto para comprarse un nuevo traje, aparentemente en espera de una visita de despedida de su jefe. Es un traje elegante, mucho más elegante de lo que suele llevar. El director nunca acude
a la cita, ni lo aguarda el padre, pues ha comprado el traje para esperar
la visita de su difunta mujer Luisa, para recibirla en su ropa de ceremonia.
Anda por la casa en este costoso traje como un demente. Ante esta revelación de su padre, Adhemar queda paralizado, amedrentado, en la misma
actitud que tenía cuando, de niño, le sobrecogía el temor de ser reprendido.
El reverso de la moneda ya se muestra, pues ahora es el hijo Adhemar quien
quiere entretener al trastornado padre con cuentos y anécdotas. Pero el padre
rehusa escuchar y su desatención le recuerda a Adhemar su propia falta de
interés en los relatos que su padre le solía contar, sentado entre sus piernas.
Adhemar advierte cada vez más que el único deseo de su padre es juntarse
en la tumba con su esposa, a tal extremo que ya no se comunica con nadie.
La muerte viene como consuelo y, a petición suya, le entierran con el mismo
traje elegante. A pocas horas de fallecer, la cara triste y dura del padre se
vuelve feliz y blanda, ya que la muerte le reúne con su mujer. Y Mallea
concluye este cuento de alto vuelo imaginativo con estas palabras: "Ahora
{el padre) lo recordaba todo. Ahora él era la Memoria". 9

•

Cuento débil, si no insípido, es el titulado "El santo engañado", que trata
del tío abuelo de Adhemar y varios sucesos en su vida relacionados con unas
promesas hechas a un santo. Es tal vez el relato menos significativo de la
colección, no por apartarse de la acostumbrada temática malleana, sino porque el asunto mismo no llega a penetrar en la mente del lector como cosa
cómica, seria, ni mezcla de Jas dos; ni siquiera como agradable narración
anecdótica sobre este pariente llamado Lorenzo Smith. Éste, que tiene veinte
años al empezar la historia, vive en una ciudad de la provincia de Cuyo,
donde tiene un lucrativo negocio de paños. Es emprendedor, generoso, de
buenas maneras, un buen partido para cualquier muchacha. Va a misa, reza,
pero carece de verdadera fe religiosa. Luego, ocurre el momento decisivo de
su vida: a poco de enterarse de que padece una grave enfermedad, entra en
una iglesia y hace la promesa al santo de su devoción de que construirá una
capilla en su honor si recupera la salud. Se cura, pero sigue aplazando día
tras día el cumplimiento de su palabra, pretextando falta de fondos. En
este punto Mallea cambia el rumbo del cuento para adentrarse en la vida
amorosa de Lorenzo. Susana Oropéndolas, orgullosa, caprichosa y dominante,
' lbid., pág. 223.

319

�atrae la atenci6n de Lorenzo. Pero el padre de ella, snob y mal educado, pone
metas más altas para su hija que el matrimonio con un tendero, por próspero que sea. Cuanto más desdeñosa se muestra la arrogante muchacha,
tanto más se enamora Lorenzo, hasta que por fin éste recurre otra vez a su
santo para que le saque del apuro. A trueque de la intercesi6n del santo en
favor del matrimonio, Lorenzo se compromete a hacer "un viaje a La Rioja",
arduo y singular sacrificio pese a su apariencia de nada.
Lorenzo llevaba en la mente la idea de atender uh poco a esa comarca
sobre la cual, en Cuyo, corría el sugestivo dicho popular: "Los enemigos del
alma son tres: riojano, puntano y cordovés".10 Sin entrar más en detalles
argumentales, basta con decir que se efectúa la boda, vive feliz el matrimonio, e, igual que antes, Lorenzo encuentra diversas razones para no cumplir
las promesas hechas a su santo. El desenlace del cuento reviste características del más arraigado romanticismo, pero al mismo tiempo muestra la mayor fuerza descriptiva que pueda poseer la prosa malleana, aparte de la
penetraci6n puramente psíquica. Un terremoto sacude el pueblo en momentos en que Lorenzo está fuera de su casa. Magnífica, emotiva descripci6n
de la agitaci6n, el pavor y el frenesí que sobrecogen al pueblo. Se le ocurre
a Lorenzo volver a solicitar la ayuda de su santo para que salve su vida y
la de su esposa. La iglesia resulta dañada, pero Lorenzo entra y busca en
vano su adorado santo, que fue trasladado a otro templo. Como un energúmeno, corre a donde espera encontrarlo, y parece divisar una imagen que
supone sea la de su santo cuando de repente le cae encima una viga de la
iglesia y queda exánime. Punto ir6nico del cuento: parece que al caerse la
viga, dio en la mano de un santo, lo cual la desvi6 e impidi6 que viniera
directamente sobre la cabeza de Lorenzo.
El único relato en que Adhemar figura directamente como principal personaje es "La envidia sobre la acera". Si en los otros cuentos llegamos a
comprenderle por medio de la acci6n mutua entre él y sus parientes, en éste
su propio conflicto interior suministra la materia narrativa. El mérito del
relato se debe al profundo análisis del íntimo dolor de Adhemar. A la saz6n, éste se encuentra en Buenos Aires para rendir un examen en un curso
que tomó por correspondencia. Sale aprobado y se queda unos días más en
una casa de pensi6n antes de regresar. Con su nuevo diploma, Adhemar se
siente menos atado al restringido ambiente rural de su familia; se le ha ensanchado el mundo. Ingenuamente, se cree buen escritor por haber ganado
excelentes calificaciones en todos los informes. Es tímido, reservado, sin experiencia, pasando revista a la agitada Buenos Aires con un complejo de inferioridad. ''Se me ocurría", dice Adhemar, "que yo era como un aspirante;
10

320

lbid., págs. 179-180.

•

y que los demás eran veteranos en las ciencias de la vida o en las manifestaciones del espíritu".11 Este sentido de humildad, de auto-desvaloraci6n, se
debe en parte al ambiente restrictivo en que se ha criado. No estando dotado
de fa_cilidad verbal y sintiendo la necesidad de expresar sus pensamientos y
emOC1ones en alguna forma, se pone a escribir. Por las tardes Adhemar se
dirige al bar del señor Praxíteles, y allí empieza a palpar 1~ espinas del
mundo real. Adhemar tiene ansiedad por participar activamente en las charlas y discusiones, pero su hurañez y falta de confianza en sí mismo se lo impiden. Aunque teme ponerse en ridículo o ser considerado un necio una vez
~e le ocurre ~ontar a sus contertulianos c6mo sus profesores le elo~iaron sus
m~ormes escritos, sobre todo por el muy logrado estilo. Cosa un poco juvenil
e mmodesta, pero lo más espontáneo que pueda salir de su boca en aquel
momento. Sus palabras las reciben mal, con desaire y aún con desprecio, y
tres del grupo profieren un sarcástico "¡ Ajá!" Jamás ha sentido tanta humillaci6n, ni puede creer que sus inocentes palabras hayan dado motivo a
tan negativa reacci6n. Pero este rechazo no apaga su entusiasmo de hablar
Y sigue contando al grupo infinidad de cosas. Y, en efecto, todo el resto del
cuento contiene sus frustrados esfuerzos por superar el antagonismo del grupo. De sus historias de caballos, todos se ríen· de su vida en el Sur se mofan•
'
episodios relacionados con su padre reciben' acogida poco favorable;
y el'
recuento de las aventuras del Capitán Vargas poco les interesa. Tras estas
ofensas no puede más Adhemar y se calla, no deseando descubrirse, desnudarse ante un grupo tan hostil. Adhemar sigue visitando el bar y charlando
con las mismas personas, pero nunca más se refiere a sí mismo· antes bien
'
habla de mil cosas insignificantes e impersonales, o simplemente aprueba
mecánicamente todo cuanto le dicen. En otras palabras, Adhemar, ahora resentido y más cohibido que antes, empieza a sufrir el mismo mutismo emocional que su hermano Nicanor. Lo que quiere mostrar Mallea es que el
retraimiento y la taciturnidad obedecen a bien definidos antecedentes. Deprimido, desalentado, Adhemar sale de Buenos Aires impaciente por regresar
a su propio ambiente provinciano del Sur.
Por el tema y la ejecución narrativa, La noche sobre Hécuba se asemeja
mucho a los cuentos de La ciudad junto al río inmóvil o La sala de espera.
Figura entre los mejores de La barca de hielo, debido en gran medida a la
acertada penetración en la psique de la protagonista, que puede ser el prototipo de la mujer fría, dura y encerrada que Mallea retrata con tanta frecuencia. La historia de Misia Hécuba se narra en varias etapas bien definidas.
Primero, Mallea define el carácter adusto y hostil de Hécuba, haciendo hincapié en el respeto y la autoridad que les impone a todos. Aún niña, era
" !bid., pág. 197.

321
H21

�rígida en sus acciones, disciplinada en exceso. Se cree superior a los demás
y desdeña lo vulgar y lo mediocre. Hace huír a todo pretendiente atraído
por cierto donaire físico y majestuosidad del gesto. Mas un tal Elíseo Nara,
hombre generoso y aparentemente dócil, se resigna a tolerar la agrura de
Hécuba y se casa con ella. Por su parte, ésta entra en la uni6n conyugal sin
asomo de amor, ni siquiera afecto, sólo "por resoluci6n y deber". El casamiento conviene a los dos, dominadora ella en cada situaci6n y dispuesto él
a aceptar la respetuosa pero poco natural relaci6n con su esposa. Lo que
Hécuba admira más en Elíseo es "su correcci6n, su estrictez hacia sí mismo
y dulzura y respeto hacia ella".12 Ponen su nido en los suburbios, pero marido y mujer duermen en distintas partes de la casa, en dos alas separadas,
un arreglo muy de acuerdo con la falta de verdadera comunicaci6n entre
ellos. Pero la tranquilidad interior de Hécuba, después de muchos años de
estéril matrimonio, de repente entra en aguas borrascosas, pues ella se enamora de otro hombre y por poco sucumbe a la tentación. Por vez primera,
Hécuba siente el calor y el consuelo del amor, pero su orgullo y un irónico
sentido de dedicación marital le impide entregarse físicamente a Reipur. Pero
más que nada, Hécuba resiste por querer mostrarse dueña de sí misma, cualidad que sintetiza la esencia de su carácter. Con la muerte de Elíseo, la historia de Hécuba entra en otro período, el más significativo tal vez para entenderla en lo más íntimo. Hécuba halla, entre los papeles de Elíseo, un
paquete de cartas de amor escritas por una tal Marcela, quien parece haber
tenido relaciones ilícitas con él. La viuda no puede sofocar la tentaci6n de
leerlas; revelan a una mujer ardiente, altruista, afable, de carácter diametralmente opuesto al de Hécuba. Estas cartas representan a Elíseo como una
persona del todo distinta de la que Hécuba cree haber conocido. El que fue
para Hécuba hombre más bien manso y sereno, aparece pintado en las cartas
como "ferviente y apasionado, celoso y colérico, exigente y arbitrario, despótico de pasión viva, capaz de entusiasmos frenéticos y caricias sabias y
susurradas. Aquel hombre que Hécuba había conocido modesto y mesurado
aparecía como un arrebatado sin límites".13 A Hécuba le enfurece el hecho
de que su marido le presentara, durante largos años de matrimonio, una
naturaleza poco genuina. Lo que le trastorna más a Hécuba es el presentimiento de que su propio pudor, su alejamiento emocional, y sobre todo su
tenaz altanería fueran los factores determinantes en el rígido comportamiento
de Elíseo. Colérica, deseando enterrar la memoria de su esposo, manda levantar una pared "desde el vestíbulo hasta el último cuarto del ala derecha
de la casa".u Cuando los obreros no siguen exactamente sus instrucciones

y Hécuba tiene que hacer tapiar una puerta, se pone hecha una furia. Y
el cuento termina con una nota de fina ironía, pues al gritar a los obreros
ella muestra la misma ira y el fuego interior que exhibía el día en que rehus6
darse físicamente a Reipur. Tal vez las únicas ocasiones en que Hécuba se
dej6 salir de su propio encierro emocional.
Para concluir: Por Jo expuesto en las páginas anteriores, se ve que Mallea
busca fortalecer su imagen literaria con una serie de relatos parecidos a los
que le han dado gran renombre. No busca la novedad del fondo narrativo,
pero sí otros ángulos de perspectiva para calar en el espíritu humano. A
Mallea no le hace falta hacer acto de presencia literaria cada año; su reputación ha superado esta formalidad. El que haya buscado otra salida más
para su rica invención novelesca, sin desviarse mucho de su camino ya muchas veces pisado, indica su intensa vocación literaria y su incontenible sed
de comprender al complejo y contradictorio hombre del siglo veinte.

,.. !bid., pág. 128.
!bid., pág. 144.
,. !bid., pág. 146.
11

322

323

,

�DOBLE RETRATO VIVO DE DON ALFONSO EL BUENO
(Excursión en el Arte de la Memoria
en Alfonso Reyes)
JAMES Wn.us RoBB
The George Washington University
Washington, D. C., USA

I
BAJO ESTE SUGERENTE TÍTULO como punto de partida y probable punto de
llegada, pensamos acercarnos al retrato íntimo de Don Alfonso Reyes a través del -y en función del- retrato vivo de su padre el General Bernardo
Reyes, trazado por el hijo. Al mismo tiempo tenemos en mente reexplorar
un tema de estilística literaria que nos viene atrayendo desde lejos: la cuestión del secreto de la magia de Alfonso Reyes como artista del relato autobiográfico, o sea como memorialista literario.
Bajo el concepto de "Alfonso Reyes, narrador de lo vivido", hemos creído
en una ocasión anterior 1 vislumbrar tres o cuatro factores que parecen confluir en los relatos autobiográficos alfonsinos para producir una impresión
de casi insólita "intensidad de la experiencia directamente vivida y transmitida artísticamente" a su lector: " ( 1) Lo vivido, evocado a través de (2)
la lejanía (en el tiempo y/o espacio) por (3) la nostalgia (emoción lírica)".
Y hemos observado que con cierta frecuencia "tiende a intensificar el proceso", como un agente catalítico en una reacción química, "la actuación
de (4) un estímulo mnemónico específico", de cierta intensidad sensorial
o emocional: como el recibo de una carta de Julio Torri que pone en marcha la recreación mental por Reyes de los sucesos del relato El testimonio
1
V. "Alfonso Reyes, narrador de lo vivido (en torno a un juicio de Amado Alonso) ", La Palabra y el Hombre, Xalapa, Veracruz, No. 42 (abril-junio 1967), pp. 319337, de donde se citan las palabras entrecomilladas t¡ue aquí siguen.

325

�de Juan Peña; o el estímulo artístico-sensorial del marfil labrado en el ensayo La caída, o de una máscara indígena en su Metafísica de la máscara,

que ponen en marcha series de meditaciones, de evocaciones y de reminiscencias o asociaciones mentales, así como la galletica mojada en la taza de
te perfumado por Marce! Proust.
Ahora bien, deseamos recoger los hilos correspondientes a estos elementos
en la evocación del General Bernardo Reyes realizada por su hijo Alfonso
en su Oración del 9 de febrero, luego tratar de ver qué otros elementos complementarios entran a formar parte de la intensidad de ésta su más intensa
reminiscencia autobiográfica.
La Oración del 9 de febrero reúne las cuatro características enumeradas
como propicias para la máxima intensidad de la evocación del recuerdo:
( 1) Lo vivido directamente por el autor, Don Alfonso: la vida y presencia
de su padre Bernardo Reyes, la convivencia desde cerca y desde lejos del
hijo con el padre, y el golpe traumático de la trágica muerte del General
Bernardo Reyes ocurrida en la capital mexicana delante del Palacio Nacional en la fatídica fecha del 9 de febrero de 1913, presenciada desde cerca
por su hijo. (2) Esta experiencia vivida está evocada a través de la lejanía
(tanto en el tiempo como en el espacio), pues el hijo Don Alfonso cristaliza esta recordación desde Buenos Aires en el otro hemisferio, y a una distancia en el tiempo de 17 años justos de la trágica muerte, a partir del
aniversario exacto de ese suceso, 9 de febrero de 1930, prolongando su elaboración hasta el 20 de agosto de 1930, "el día en que había /el Gral. Reyes/
de cumplir sus ochenta años", como nos avisa Don Alfonso al final de su
manuscrito. Para el lector de esta memoria finalmente publicada en volumen, se hubo de prolongar aún más el distanciamiento en el tiempo hasta su
recepción definitiva a partir de 1963, cuando póstumamente salió publicada
por la iniciativa de Doña Manuela la viuda de Don Alfonso Reyes, más de
tres años después del deceso de éste (suceso cuyo décimo aniversario conmemoramos en este año de 1969)- o sea a una distancia temporal de 33 años
más, y un lapso de tiempo total de 50 año~ de los s~cesos origin~mente ~vidas. De modo que cuando aparece publicada, abierta a los OJOS del publico lector, la Oración del 9 de febrero, aparece como publicación doblemente póstuma que ha atravesado dos vidas y dos muertes para llegar a
nosotros en calidad de doble vivencia íntima, milagrosamente recreada para
la eternidad por la pluma de Don Alfonso Reyes.
(3) Esta vivencia es evocada a cierta distancia en el tiempo y en el espacio por la emoción lírica de la nostalgia. No sólo esta emoción íntima de
nostalgia por la presencia de su padre ha prestado una fuerza especialmente
intensa a este recuerdo, sino que se ha reforzado aún más su intensidad en
la lucha interior, subconsciente: la lucha entre la necesidad íntima de dar

expresión, dar salida, dar catarsis a esta nostalgia y a este recuerdo íntimo,
y la reticencia o sentido de recato o pudor connatural en Don Alfonso Reyes
que parecía decirle que más bien debía guardar para sí y no gritar al mundo
la emoción íntima de la identidad espiritual que sentía con la persona de
su padre, quien, habiendo muerto en quijotesco gesto de golpe de estado,
había quedado para la historia de México como figura controvertible y controvertida envuelta en las ambiguas gasas de los rencores políticos de una
nación. Ésta lucha oculta con la nostalgia, entre recato y necesidad de catarsis por el recuerdo de su padre, parece que siguió obsesionando a Don
Alfonso a través de su vida. Así la vemos tomar la forma de una serie de
salidas ora potencialmente explosivas, ora más bien veladas y contenidas,
por e~resarse en forma literaria; pues para Do~ Alfonso la e~res~~n li~eraria mediante el uso de la pluma era consustancial como su resp1racion diaria como a menudo él mismo nos lo ha dicho: "Escribo conforme voy vi'
.
viendo.
Escribo como parte de mi economía natural. . . ¿ Qué estoy escribiendo? He aquí lo que estoy escribiendo: mis ojos y mis manos, mi conciencia y mis sentidos, mi voluntad y mi representación; y estoy procurando
traducir todo mi ser inconsciente en esa sustancia dura y ajena que es el
lenguaje ... " 2
Así la expresión literaria en Alfonso Reyes resulta como transferencia directa de una vivencia profunda. Y así esta vivencia del recuerdo de su padre tenía que encontrar su salida por la pluma, pero al mismo tiempo sin
traicionar el recato innato en Don Alfonso: su deseo de guardar para sí la
emoción más íntima y de distanciarse de los odios, resentimientos y rencores
políticos dirigidos hacia su padre. La primera salida viene en forma totalmente disfrazada, disfrazada en el mito helénico de lfigenia cruel, y aún
así elaborado a diez años de distancia en el tiempo ( 1923) del suceso traumático de la muerte de su padre ( y publicado en Madrid en 1924) . Aquí
alcanza a través del mito, a través del símbolo - sin mencionar siquiera el
nombre de su padre, sin aludir a él ni a su patria mexicana- la catarsis literaria del trauma de la pérdida de su padre, la tragedia de su padre como
héroe incomprendido y su propio alejamiento de la querida patria relacionado íntimamente con este trauma producido por la tragedia de su padre.
Seis años después, desde Buenos Aires, Don Alfonso en otro 9 de febr~ro recuerda el 9 de febrero del suceso trágico de 1913, toma pluma en ristre Y
consagra al papel en forma más directa su emocion_ante ~ecorda~ión más íntima: pero se lo guarda para sí, se guard: sus cuart~llas sm pu~licarlas, ~asta
que después de su propia muerte, 33 anos despues, las publica por el su
querida viuda Doña Manuela. Luego, en Río de Janeiro, en 1932, elabora
•- A. R eyes, "Fragmentos del arte poética", Ancorajes, México: Tezontle, 1951, pp.
19-20.

327

326

�un poemita de recordación del día fatídico, 9 de febrero de 1913 titula el
poema, y sólo lo publica en libro 14 años después, en La vega y el soto, México, 1946. En este poema revela algo de esta íntima interiorización de la
presencia de su padre, "Y si seguí viviendo desde entonces /es porque en mí
te llevo, en mí te salvo". (OC X, p. 147) -percepción que encontraremos
ampliada en la Oración del 9 de febrero póstumamente publicada-. Siguen
tres poemas sucesivamente distanciados en el tiempo que evocan la presencia
de su padre Bernardo Reyes: Los caballos, escrito en Río de Janeiro en 1934,
sólo publicado en las Obras completas, Tomo X, de 1959, alude a Don Bernardo entre sus recuerdos de niñez. Villa de Unión, publicado en México
en 1940, recuerda la gallarda presencia de su padre en un temprano triunfo militar. Finalmente, De mi padre, soneto de la primera y segunda versiones de Homero en Cuernavaca, publicado en México en 1948 y 1951 respectivamente, en donde surge la visión del prócer Bernardo Reyes entre las
lecturas homéricas del hijo. Aquí, Don Alfonso en su epistolario con María
Rosa Lida (hablando de este mismo soneto en su primera y segunda versiones) hace la siguiente observación que precisamente expresa su sentido
de recato frente a las emociones personales, específicamente las que se refieren al cariño familiar y al amor patriótico:
Notaría usted que en general paso una esponja dondequiera que el
tono se me había vuelto algo declamatorio. Observe usted la transformación del soneto a mi padre. Pues a los padres y a la patria hay que
amarlos, pero no hay que contarlo a todas horas como lo hacemos los
patriotas mexicanos, que abusamos del sentimiento nacional hasta para
anunciar una purga por la radio.ª

Y al ponerse Don Alfonso a elaborar en prosa sus memorias formales, los
dos únicos tomos que logran publicarse: Parentalia de 1954 y 1959, y Albores
(terminado en 1959, publicado póstumamente en 1960), respiran con la
presencia de Bernardo Reyes que domina en la evocación de sus orígenes
familiares y su infancia. Pero sólo en el poemita 9 de febrero de 1913 (publicado en 1946) y sobre todo en la emocionante memoria en prosa Oración
del 9 de febrero ( que Don Alfonso guardó escondido hasta después de su
propio deceso) se enfoca en la llaga sensible del trágico fin de Don Bernardo.
(4) Ahora, volviendo a nuestro esquema literario original, en la Oración
i V. "Grata compañía: una sabrosa charla erudita de María Rosa con Don Alfonso", Humánitas, Monterrey, IX (1968) , pp. 237-238.
La edición citada de la Oraci6n del 9 de febrero de Allonso Reyes de México: Ediciones Era, 1963.

328

del 9 de febrero también desempeña su papel de agente catalítico para desencadenar en forma aún intensificada la reacción química casi explosiva, el
factor del estímulo mnemónico específico, de cierto carácter sensorial o emocional. Sólo que aquí es una especie de estímulo o forma de obsesión casi
constante, pero que se renueva y es soltado definitivamente por el estímulo
mnemónico visual y cronoconceptual del calendario, o de la fecha que marca el aniversario del día fatídico del 9 de febrero de 1913, prolongado hasta
la fecha del 80 aniversario del nacimiento de Bernardo Reyes. (Incidentalmente, observamos en 1969 el 80 aniversario del nacimiento de Don Alfonso).
En el caso del soneto De mi padre, sirve de tal estímulo mnemónico la
relectura de Homero, donde encuentra el recuerdo de su padre en los héroes Aquiles y Odiseo:
Navegando la Jlíada, hoy otra vez lo veo:
de cóleras y audacias -Aquiles y Odiseoimperativamente su forma se apodera (OC X, p. 418).

Y, en el mismo poema, vemos cómo la frecuentación intelectual por Don
Alfonso de los espíritus de otros héroes del pasado histórico y legendario a
menudo le sirve así de estímulo asociativo para que reviva en su memona
la presencia de Don Bernardo; pues, así dice:
De Alejandro y de César y de otros capitanes ilustres por las armas y,
a veces, la prudencia, yo encontraba en mi padre como una vaga herencia, aliento desprendido de aquellos huracanes.
Un tiempo al Mío Cid consagré mis afanes para volcar en prosa sus
versos y su esencia: la sombra de mi padre, rondadora presencia, era
Rodrigo en bulto, palabras y ademanes (loe. cit.).

11

Así la configuración típica de elementos
encadenar en Don Alfonso la recreación de
Pero también en su Parentalia: primer libro
claves adicionales a la intensidad con que

que suelen confluir para desuna vivencia por la memoria.
de recuerdos descubrimos unas
funciona la memoria en esta

mente lúcida:
Los antiguos hablan mucho del Leteo, río infernal del olvido. Pero

329

�¿y el ~~rrente de la memoria? Quien se deja impregnar por sus aguas
parad~iacas f~rece bañarse en sí mismo y sale siempre recuperado. Esta

a~l~cton /urificadora debie:a practicarse metódicamente como un ejercicio espmt~al. Acaso la vida tenga por fi"¼ inmediato el crear un pozo
de recordaciones (Parentalia, México: Tezontle, 1959, p. 66) .
Es decir, ~ue la memoria, como el impulso lírico en el poeta Alfonso Reyes, es también un fluencia continua que fluye como un río caudaloso un
chorro ~~roo de ~as medicinales, bálsamo purificador y terapéutico, en' que
e~ cuestion de banar el espíritu para refrescarlo y renovarlo. La memoria
srrv~. a la vez para recrear realidades subjetivas y para curar, restaurar,
purificar, acercar el alma al paraíso que es vida nueva. y la vida nueva se
nutre . de record~~iones de la vida pasada, que son verdaderas recreaciones.
Esta mterpretacion nos parece también afín a la doctrina expresada por
Don Alfonso ~n su Visión de Anáhuac, cuando evoca el escenario geográfico
del valle mexicano en su dimensión histórica, comentando:

Convéngase en que la emoción histórica es parte de la vida actual
Y sin su fulgor, nuestros valles y nuestras montañas serían como un tea~
tro sin luz (OC II, p. 34) .
O sea, ~ue _la vida presente vive, se enriquece y se nutre de la vida pasada;
la memoria sirve para tender el puente, abrir los vasos comunicantes entre
pasado y presente: sirve para ir viviendo y reviviendo, renovando.
También en las ya citadas páginas de Parentalia, Don Alfonso opina:
"A veces recordar es amargo, pero nunca inútil, salvo en los trances enfermizos de la idea fija". Llama la atención a las terapéuticas oníricas inclusive
la técnica freudiana, y pasa a darnos estas indicaciones de cómo funcionaba
la palab~a en el ~ato ,entre el padre Don Bernardo Reyes y su hijo Alfonso
pa_ra ab~ir con nul estimulas las puertas de la memoria, creando y recreando
existencialmente la presencia humana viva:

sitorio de recuerdos para el futuro, que la memoria futura resucitaría para
recrear de nuevo y eternamente la presencia del padre. También nos muestra cómo funcionaba en el padre el proceso del recordar a través del platicar, y cómo visualiza el •hijo Don Alfonso la memoria en términos de
imaginería fotográfica:

Mi padre charlaba, a la siesta . . . Poco a poco, la mente parece adoptar otro clima, la sensibilidad se aguza o embota .. . ; un tenue sonambulismo ilumina nuevas avenidas del paisaje interior: la fotografía al
infrarrojo deja ver otros relieves ocultos que el rayo solar no nos entrega.
Mi padre empezó a recordar ... (Ibid., p. 71) .
Y un poco más adelante, al evocar una nueva escena Don Alfonso, se
sirve de otra imagen fotográfica que nos invita a acompañarlo en sus memorias con cierta visión entre calidoscópica y cinemática: "El cuadro disolvente se esfuma y deja lugar a otra imagen . .. " (]bid., p. 72).
¿Diremos simplemente que Don Alfonso tiene una memoria fotográfica?
Sí, pero eso y mucho más. Su siempre aguda perceptividad visual se complementa, ya lo hemos visto, con otros modos de percepción sensorial y otros
modos en que funciona en él la magia de la recordación.
Adentrándonos en el texto de la Oración del 9 de febrero, descubrimos
que el dinamismo de la evocación y recreación de la vivencia "Bernardo
Reyes" por su hijo Don Alfonso proviene y depende de los cuatro elementos
catalizadores antes enumerados, y, además, de un quinto elemento estilístico que es el de una serie de polaridades vitales que entran en juego
de contraste y vaivén y fusión paradójica, en tensión y resolución final una
con otra para en cierto modo explicar intuitivamente la personalidad de Don
Bernardo, comunicando la magia de su vivencia dentro del alma de Don

Hablando, hablando, mi padre vivía a ser quien era. Brotaba de él
aquel magnetismo que todos sintieron en su presencia . .. Y así, las sencillas charlas de la siesta cumplían el doble prodigio de devolverme ileso
a mi padre, y de poblar mi imaginación con perdurables estímulos. Todavía recurro a ellos, y cada vez me aficiono más a abrir el viejo arcón
prestigioso, aromatizado de años. Allí, si vale decirlo, siento que me
embriago de lucidez (ibid., pp. 67-68).

Alfonso.
En la Primera de las seis Secciones numeradas, ocupando 9 páginas de
las 22 totales del texto, aparece un racimo de estas polaridades, dominadas
por la polaridad capital de presencia y ausencia, acompañada de sus conceptos polares laterales íntimamente relacionados: cercanía y lejanía, presente
y pasado, vida y muerte, familia y nación, flaqueza y fuerzas (o sacrificio y
superación). La polaridad central de presencia y ausencia, con sus concomitantes de cercanía y lejanía y pasado y presente, es la que precisamente
más nos ayuda a intuir el secreto de la revitalización de la realidad por la
memoria o por la imaginación :

Así Don Alfonso nos cuenta cómo por la palabra su padre renovaba y
recreaba su presencia viva ante él y creaba para el hijo una fuente o repo-

Hace 17 años murió mi padre /-empieza Don Alfonso-./ Su presencia real no es lo que más echo de menos: a fuerza de vivir lejos de
331

330

�Monterrey, estudiando en México, yo me había ya acostumbrado a verlo muy poco y a imaginármelo fácilmente . ..
Hacía varios años que sólo veía yo a mi padre de vacaciones o en
cortas temporadas. Bien es cierto que esos•pocos días me compensaban
de largas ausencias porque era la suya una de esas naturalezas cuya
vecindad lo penetra y lo invade y lo sacia todo. Junto a él no se deseaba
más que estar a su lado. Lejos de él, casi bastaba recordar para sentir
el calor de su presencia . . . Por cierto que hasta mi curiosidad literaria
encontraba pasto en la compañía de mi padre. El vivía en Monterrey,
ciudad de provincia. Yo vivía en México, la capital. El me llevaba
más de cuarenta años, y se había formado en el romanticismo tardío de
nuestra América. El era soldado y gobernante. Y o iba para literato.
Nada de eso obstaba. Mientras en México mis hermanos mayores . ..
sentían venir con recelo las novedades de la poesía, yo, de vacaciones,
en Monterrey, me encontrabd a mi padre leyendo con entusiasmo los
Cantos de vida y esperanza, de Rubén Darío, que acababan de aparecer.
Con todo, yo me había hecho ya a la ausencia de mi padre, y hasta
había aprendido a recorrerlo de lejos como se hojea con la mente un
libro que se conoce de memoria. Me bastaba saber que en alguna parte
de la tierra latía aquel corazón en que mi pobreza mental -mejor dicho, mi melancolía- se respaldaba y se con/ortaba. Siempre el evocarlo había sido para mí un alivio. A la hora de las mayores desesperaciones, en lo más combatido y arduo de las primeras pasiones, que me
han tocado, mi instinto acudía de tiempo en tiempo al recuerdo de mi
padre, y aquel recuerdo tenía la virtud de vivificarme y consolarme.
Después -desde que mi padre muri6-, me he dado cuenta cabal de
esta economía inconsciente de mi alma. En vida de mi padre no sé si
llegué a percatarme nunca . ..
-Pero ahora se me ocurre que sí, en cierto modo al menos. . . (pp.

1-3.
La polaridad presencia-ausencia sirve de marco global que abarca toda
esta primera sección, planteándose desde la primera y segunda frases del
párrafo inicial: "Su presencia real no es lo que más echo de menos ... ",
cuya reiteración inicia el vuelo final de la misma sección: "No: no es su
presencia real lo que más me falta, con ser tan cálida, tan magnética, tan
dulce y tan tierna para mí. .. ", con varios vaivenes intermedios de las dos
caras de la polaridad, y de su variante de cercanía y lejanía.
Ya en el primer pasaje extenso que acabamos de citar, se presentan dos
alternancias de la oposición fundamental: "su presencia real" j"largas au-

332

sencias", "el calor de su presencia"/ "la ausencia de mi padre". Pero no
sólo eso, sino que también desde el primer planteamiento:
Su presencia real no es lo que más echo de menos: a fuerza de vivir
lejos de Monterrey, estudiando en México, yo me había ya acostumbrado a verlo muy poco y a imaginármelo fácilmente . ..

nos damos cuenta de una paradoja fundamental dentro de la misma idea de
presencia, o sea de una oposición polar secundaria entre presencia real y una
implícita presencia imaginaria o imaginada, es decir presencia física versus
presencia subjetiva. ¿ Cuál, a la larga, es la presencia más verdadera?: ¿Cuál
es más verdadero, el cuerpo o el espíritu? Así como el cuerpo parece necesario al individuo para la existencia de su espíritu, al menos en el plano
de esta vida terrestre que mejor conocemos; así la llamada presencia real
o presencia física ha sido necesaria como punto de partida para que exista
la presencia interiorizada por el espíritu o la imaginación : el espíritu ha
creado esta presencia subjetiva y la podrá recrear, resucitar, conservar y prolongar a través del tiempo y hasta más allá de la muerte física. Entre las
dos presencias, ¿ cuál es más verdadera? ¿ cuál es más duradera?
La paradoja de la presencia en la ausencia, o sea de la presencia inmediata
y aparente que resulta efímera, versus la "presencia ausente" que será más
duradera, la encontramos y volvemos a encontrar como imagen en la estética de Alfonso Reyes, quien ahí reconoce una afinidad con su predilecto
poeta simbolista francés, cuando dice en su elogio ensayístico a la flor, titulado Por mayo era, por mayo . .. :
Y a sabe la flor lo que la espera. Los poetas se lo han revelado mil veces. Pero hay una flor perdurable, y es la de las artes o las letras, la
que se nombra o la que se figura, la ausente de todo ramillete, que decía
el maestro Mallarmé. Cuando todas estas maravillas naturales se hayan
marchitado, todavía seguirán luciendo, con intacta virtud, esos cuadros
y aquellos poemas en que el hombre se ha apoderado de las primaveras
del mundo. (Ancorajes, México: Tezontle, 1951).

Volviendo a nuestro pasaje inicial, vemos cómo se afirma ya la paradoja
de presencia y ausencia unidas, y va inclinándose el péndulo sucesivamente
entre los dos polos de la paradoja en sus diferentes facetas : presencia y ausencia, lejanía y cercanía geográficas (Monterrey y México), presencia real
y presencia imaginada o recreada. Luego, lejanía y cercanía en el tiempo:
Hacía varios años que sólo veía yo a mi padre de vacaciones o en cortas

333

�temporadas. Bien es cierto que esos pocos días me compensaban de largas ausencias porque era la suya una de esas naturalezas cuya vecindad
lo penetra y lo invade y lo sacia todo. Junto a él no se deseaba más que
estar a su lado. Lejos de él, casi bastaba recordar para sentir el calor
de su presencia.

Es decir, de lejanía a cercanía en el tiempo; luego, a cercanía y lejanía
en el espacio; de ausencia a presencia y de privación a plenitud, por la
fuerza magnética de una personalidad humana cuya breve presencia o vecindad física es suficiente para irradiarse de la cercanía a la lejanía, proyectándose por el recuerdo desde la presencia a la futura ausencia, en donde
la memoria creará una nueva intensa presencia perdurable. Sigue Don Alfonso:
Por cierto que hasta mi curiosidad literaria encontraba pasto en la compañía de mi padre. El vivía en Monterrey, ciudad de provincia. Yo
vivía en México, la capital. El me llevaba más de cuarenta años, y se
había formado en el romanticismo tardío de nuestra América. El era
soldado y gobernante. Yo iba para literato. Nada de eso obstaba. Mientras en México mis hermanos mayores . .. sentían venir con recelo las
novedades de la poesía, yo, de vacaciones, en Monterrey, me encontraba
a mi padre leyendo con entusiasmo los Cantos de vida y esperanza de
Rubén Darío, que acababan de aparecer.

-Aquí, dentro del vaivén entre lejanía y cercanía geográficas ("Monterrey,
ciudad de provincia" /"México, la capital"),/ se encadena y se entrelaza
una serie de otras polaridades y oposiciones interesantes: Monterrey y México, provincia y capital; "El y yo": el viejo y el joven, el padre y el hijo,
el soldado gobernador frente al joven literato incipiente. -Todo eso constituye
una misma polaridad entre las dos presencias del padre y del hijo, que podríamos titular Simpatías y Diferencias de padre e hijo, o más bien, invirtiendo el título alfonsino Simpatías y diferencias, lo diremos "diferencias y
simpatías", pues vemos escalonarse una serie de diferencias, a pesar de las
cuales existe la fundamental simpatía e identidad entre padre e hijo que
trasciende, supera y disuelve todas las diferencias:
Padre e hijo estaban separados por la distancia geográfica: "El. .. en
Monterrey,. . . Yo. . . en México". Luego, la diferencia de edad: "El me
llevaba más de cuarenta años", y pertenecía a otra generación cultural. Luego, diferencia de vocación primaria: "El era soldado y gobernante. Yo iba
para literato". -Pero ya viene una sugerencia de la casi doble vocación del
padre Bernardo Reyes, la cervantina o quijotesca dualidad de Armas y Le-

334

tras que va a constituir otra polaridad clave para entender la personalidad
de Don Bernardo y la honda identidad entre padre e hijo. Pues, a pesar
de todas esas diferencias, "Nada de eso obstaba", dice Don Alfonso. Una
nueva serie de oposiciones paradójicas lleva simplemente a la médula de
esta armonía: los hermanos de Alfonso en México, mayores que él pero jóvenes frente al padre, eran menos receptivos a las novedades literarias que él,
el viejo; los hijos, jóvenes, radicados en la capital, más cosmopolita, versus
el padre más viejo, radicado en la provincia alejada de las corrientes cosmopolitas. En contraste con el hijo menor, Alfonso, que siente mayor empatía con el padre viejo, el padre que pertenecía a la rezagada generación
romántica pero se sentía atraído con el hijo Alfonso a la poesía renovadora
de Rubén Darío el modernista. En torno a Rubén Darío, entonces; en torno a este común entusiasmo literario, gravita esta identidad de espíritu entre
el hombre de armas aficionado a las letras (Don Bernardo) y el hijo hombre
de letras total que un día será diplomático.
En el párrafo final del extenso pasaje antes citado, se reafirma y se redondea la paradoja de la presencia a través de la ausencia:
Con todo, yo me había hecho ya a la ausencia de mi padre . .. y aquel
recuerdo tenía la virtud de vivificarme y consolarme.

-una presencia confortante y consoladora, creada en el recuerdo y por el
recuerdo, independiente ya de la presencia física y capaz de trascender las
barreras de la muerte:
Después -desde que mi padre murió- me he dado cuenta cabal de
esta economía inconsciente de mi alma. En vida de mi padre no sé si
llegué a percatarme nunca.

Y así venimos a dar en la paradoja de la vida y la muerte, es decir que la
muerte añade una dimensión a la vida completándola, a la vez que el calor
de una presencia humana radiante en vida, en cierto modo, por la acción
catalizadora del recuerdo, ha podido vencer la muerte.
Pasa Don Alfonso a contar una anécdota íntima, de cómo una vez, llegando a Monterrey a estar con sus familiares se dio cuenta de que esa recreación de la presencia confortante de su padre por el recuerdo desde lejos se había convertido en mecanismo, en un mecanismo tan eficaz, que aún
estando de nuevo cerca de él en un momento de indefinible tristeza, dice Don
Alfonso, "Entonces el mecanismo ya montado funcionó solo, en busca de mi
equilibrio". Y, por un momento, esto le produce desconcierto:

335

�me produjo tal desconcierto, /dice/ tan paradójica emoción de desamparo que tuve que contenerme para no llorar. Este accidente de mi corazón me hizo comprender la ventaja de no abusar de mi tesoro, y la
conveniencia -dados los hábitos ya adquiridos por mí- de tener a mi
padre lejos, como un supremo recurso, como esa arma vigilante que el
hombre de campo cuelga a su cabecera aunque prefiera no usarla
nunca ...
-Hemos llegado con Don Alfonso a una nueva paradoja relacionada con
el concepto de distancia física y psicológica. Por la acción de la memoria
y la imaginación, la lejanía geográfica se ha convertido en cercanía psicológica que ha desplazado la cercanía física.
Ahora viene Alfonso a poner el dedo en la llaga viva, comunicándonos la
sensación exacta que le causó la muerte física de su padre Don Bernardo:

De repente sobrevino la tremenda sacudida nerviosa, tanto mayor cuanto que la muerte de mi padre fue un accidente, un choque contra un
obstáculo físico, una violenta intromisión de la metralla en la vida y no
el término previsible y paulatinamente aceptado de un acabamiento biológico. Esto dio a su muerte no sé qué aire de grosería cosmogónica, de
afrenta material contra las intenciones de la creación . ..
A pesar de haber aceptado Alfonso la idea de la lejanía y hasta la ausencia física de su padre, superada por su presencia espiritualizada, la muerte
física de Don Bernardo, por su carácter explosivo de violencia -de violencia a la carne y de ofensa o ultraje al espíritu, reto a las leyes naturales
e interferencia, como dice, con las intenciones de la creación-: por todo
esto, esta muerte le hubo de caer como el choque más doliente, más atroz de
su vida. Y al mismo tiempo vemos en la muerte de su padre una dimensión
de universalidad cosmogónica.
Y surge la polaridad entre familia y nación, o padre y patria:

Mi natural dolor se hizo todavía más horrible por haber sobrevenido
aquella muerte en medio de circunstancias singularmente patéticas y sangrientas, que no sólo interesaban a una familia, sino a todo un pueblo.
Su muerte era la culminación del cuadro de horror que ofrecía entonces
toda la ciudad. Con la desaparición de mi padre, muchos, entre amigos y adversarios, sintieron que desaparecía una de las pocas voluntades
capaces, en aquel instante, de conjurar los destinos. Por las heridas de
su cuerpo, parece que empezó a desangrarse para muchos años, toda la
patria.

336

De modo que el choque de la tragedia personal fue doblemente intenso
por la confluencia de la tragedia personal con la de una nación en crisis
que había de entregarse a una década de luchas sangrientas por falta tal vez
de aquel héroe que estuviera en condiciones de dar unidad a un pueblo fragmentado. Don Bernardo resulta ser una de esas figuras trágicas de la historia que tal vez hubiera podido ser el salvador de su patria. Y aquí sentimos
cómo Don Alfonso sintió con el dolor por la pérdida de su padre el dolor
por los sufrimientos de su patria. Don Bernardo así se revela como un símbolo visual de la patria que se desangra.
Y pasamos a ver cómo Don Alfonso por identidad con las heridas de su
padre casi llega a sentirse físicamente mutilado, y cómo esa mutilación y privación se expresa con una serie de cuatro símiles visuales intensamente vivaces:

Después me fui rehaciendo como pude, como se rehacen para andar
y correr esos pobres perros de la calle a los que un vehículo destroza una
pata; como aprenden los monjes a vivir sin el mundo, a comer sin sal los
enfermos.
Sobreponiéndose poco a poco, Don Alfonso atraviesa la dualidad de la flaqueza que cede a la fuerza, del sacrificio que se vuelve superación y llega
a cfectualizarse el llamado "mecanismo" paradójico, casi milagroso, de la
ausencia que se vuelve presencia y la lejanía que será cercanía:

Y entonces, de mi mutilación saqué fuerzas. Mis hábitos de imaginación vinieron en mi auxilio. Discurrí que estaba ausente mi padre -situac;ión ya tan familiar para mí- y de lejos, me puse a hojearlo como
solía. Más aún: con más claridad y con más éxito que nunca. Logré
traerlo junto a mí a modo de atmósfera, de aura. Aprendí a preguntarle
y a recibir sus respuestas. A consultarle todo.

Y, en esta nueva presencia recreada después de la muerte, se plantea
la polaridad de simpatía y di/erencias entre padre e hijo, desde el ángulo
más negativo, para resolverse paradójicamente en una armonía e identificación superadora:

Poco a poco, tímidamente, lo enseñé a acepta, mis objeciones -aquellas que nunca han salido de mis labios pero que algunos de mis amigos
han descubierto por el conocimiento que tienen de mí mismo. Entre
mi padre y yo, ciertas di/erencias nunca formuladas, pero adivinadas por
ambos como una temerosa y tierna inquietud, fueron derivando hacia

337
H22

�el acuerdo más liso y llano. El proceso duró varios años, y me acompañó por viajes y climas extranjeros. Al fin llegamos los dos a una compenetración suficiente. Yo no me arriesgo a creer que esta compenetración sea ya perfecta porque sé que tanto gozo me mataría, y presiento que de esta comunión absoluta sólo he de alcanzar el sabor a
la hora de mi muerte. Pero ... Yo siento que, desde el día de su partida, mi padre ha empezado a entrar en mi alma y a hospedarse en
ella a sus anchas. . . Y. . . mi experiencia personal me conduce a la noción de la supervivencia del alma y aun a la noción del sufragio de
las almas -puente único por donde se puede ir y venir entre los vivos
y los muertos, sin más aduana ni peaje que el adoptar esa actitud del
ánimo que, para abreviar, llamamos plegaria.
Habiendo llegado a la resolución de la paradójica "temerosa y tierna inquietud", Don Alfonso insiste en que el impacto del gran golpe y su superación es tan persistente y permanente en él, que Je lleva a una nueva visión
de la historia en que el pasado existe siempre como presente y el hecho astronómico apunta a un nuevo concepto de eternidad:

Pero el golpe contra la realidad brutal de haberlo perdido fue algo
tan intenso que puedo asegurar que persiste; no sólo porque persistan
en mí los e/ectos de esa inmensa herida, sino porque el golpe está aquí
-íntegro, vivo-- en algún repliegue de mi alma, y sé que lo puedo
resucitar y repetir cada vez que quiera. El suceso viaja por el tiempo,
parece alejarse y ser pasado, pero hay algún sitio del ánimo donde sigue
siendo presente. No de otro modo el que, desde cierta estrella, contemplara 11uestro mundo con un anteojo poderoso, vería, a estas horas
-porque el hecho anda todavía vivo, revoloteando como fantasma de
la luz entre las distancias siderales- a Hernán Cortés y a sus soldados
asomándose por primera vez al valle de Anáhuac.
Entrando así en esta polaridad de pasado y presente que se resuelve en
eternidad, y que es una variante de la dualidad ausencia-presencia, Alfonso
Reyes con otra de sus imágenes ópticas de poeta nos sitúa a su padre Bernardo Reyes en la historia de México y en la eternidad del universo cosmogónico.
Sigue un pequeño interludio: Don Alfonso extiende la cadena generacional a la relación entre él y su propio hijo; y muestra cómo sublimó la
herida de la pérdida de Don Bernardo dando la espalda a todo espíritu de
rencor o venganza hacia los enemigos de su padre. Viene ahora la reiteración y variación final del motivo de las dos presencias, para cerrar y redon-

338

dear esta Primera Sección de la Oración del 9 de febrero con la síntesis definitiva del sentido de la muerte de Don Bernardo para su hijo Alfonso:

No: no es su presencia real lo que más me falta, con ser tan cálida,
tan magnética, tan dulce y tan tierna para mí, tan rica en estímulos
para mi admiración y mi fantasía, tan satisfactoria para mi sentido de
los estilos humanos, tan halagadora para mi orgullo de hijo, tan provechosa para mi sincero a/án de aprendiz de hombre y de aprendiz de
mexicano (¡porque he conocido tan pocos hombres y entre éstos, tan
poco mexicanos!) No lloro por la falta de su compañía terrestre, porque yo me la he sustituido con un sortilegio o si pre/erís, con un milagro. Lloro por la injusticia con que se anuló a sí propia aquella noble vida; sufro porque presiento al considerar la historia de mi padre,
una oscura equivocación en la relojería moral de nuestro mundo . . .
Mis lágrimas son para la torre del hombre que se vino abajo; para
la preciosa arquitectura .. . que una sola sacudida del azar pudo deshacer; para el vino de siete cónsules que tanto tiempo concentró sus
azúcares y sus espíritus, y que una mano aventurera llegó de repente
a volcar.
Y ya que el vino había de volcarse, sea un sacrificio, acepto: sea una
libación eficaz para la tierra que lo ha recibido.
Después de estas nueve páginas de la Primera Sección tan bien redondeadas y rebosantes de ricas intuiciones y percepciones, se nos queda corto el
aliento para comentar pormenorizadamente las trece páginas restantes, las
cuales resumiremos más someramente para formular unas breves conclusiones
generales.
En la Segunda y Tercera Secciones, Don Alfonso ahonda en la polaridad de Armas y Letras en la vida y obras de Bernardo Reyes, interrelacionada con la alternancia en su vida entre guerra y paz, entre el militar y
el gobernador, y entrelazada con el concepto de su padre como un gran
espíritu romántico. Y desde esta perspectiva, en la Sección Cuarta, precisa
el perfil de su padre en aquel momento decisivo durante su medio destierro
en París cuando al brotar la Revolución de 1910, como genuino héroe romántico se juzga el hombre de la hora y desde entonces se pone en marcha
en tomo suyo "una maraña de fatalidades" que culminará en aquel último
gesto dramático de autoinmolación.
La Sección Quinta nos traslada calidoscópica, cinemáticamente a la escena de Don Bernardo en la prisión, penúltimo momento de su vida trágica,
en la cárcel militar de Santiago Tlatelolco, cuyo ambiente sugiere el del
acto final de una ópera o drama romántico, específicamente el del Diablo

339

�Mundo de Espronceda, predilecto poeta romántico de Don Bernardo por
quien su hijo Alfonso aprendió a apreciarlo. Aquí también se ponen en
juego ciertas ambivalencias polarizadas: La vida de los prisioneros "como
una llaga por donde se pudre el organismo militar". Las ansias de Don Bernardo entre delirio y juicio, entre lealtades y traiciones, entre prisión y libertad, Don Bernardo como el Cid Campeador obligado a sufrir por una
afrenta a su yerno y su hija. Encuentro imaginario y posible entre Bernardo
Reyes y Pancho Villa: el caballero y el cabecilla, o Don Quijote y Roque
Guinart el simpático bandido.
En la Sexta y última Sección, toma un giro nuevo la polaridad Armas y
Letras, convirtiéndose en palabra y acción, poesía y vida. Don Bernardo,
impulsado por una recitación pedida a su hijo, hace una identificación quijotesca con el sentido literal de las palabras recitadas, y observa Don Alfonso:
Entonces entendí que él había vivido las palabras, que había ejercido su poesía con la vida, que era todo él como un poema en movimiento, un poema romántico de que hubiera sido a la vez autor y actor. Nunca vi otro caso de mayor frecuentación, de mayor penetración
entre la poesía y la vida. Naturalmente, él se tenía por hombre de
acción, . .. Pero no veía diferencia entre la imaginación y el acto: tan
plástico era para el sueño . . . Y el poeta a caballo entraba por la humanidad repartiendo actos que no eran más que otros tantos sueños. Y
aún tienen del sueño y del acto puro, el haber sido desinteresados: actos
ofrecidos a los demás, actos propiciatorios, actos para el bien de todos,
en que se quemaba el combustible de aquella vitalidad desbordada.

De poesía y vida hemos pasado a sueño y realidad, que se identifican como claves a la persona del generoso idealista romántico. Al mismo tiempo,
se vislumbra la sobrevivencia de esta característica en el hijo escritor Don
Alfonso Reyes: ¿ no habrá aquí alguna implícita explicación del estrecho
enlace que existe entre poesía y vida en los ensayos y memorias de Alfonso
Reyes?
Finalmente Don Alfonso precisa el enfoque de su retrato de Bernardo Reyes fundiendo estereoscópicamente la visión de Apolo y Júpiter, poesía y
acción, para encontrar la figura de Don Bernardo, Caballero Andante:
Aire entre apolíneo y jupiterino . .. Allí, entre los dos ojos; allí, donde botó la lanza enemiga; allí se encuentran la poesía y la acción, en
dosis explosivas. Desde allí dispara sus flechas una voluntad que tiene
sustancia de canción. Todo eso lo hemos hallado seguramente en la
idea: en la Idea del héroe, del Guerrero, del Romántico, del Caballero
Andante, del Poeta de Caballería ...

340

Y al enfocar su cámara en el último instante del drama de la vida de
Don Bernardo, Don Alfonso exclama:
¿Qué haría el Romántico? ¿Qué haría, oh cielos, pase lo que pase
y caiga quien caiga (¡y qué mexicano verdadero dejaría de entenderlo!) sino saltar sobre el caballo otra vez y ponerse al frente de la
aventura, único sitio del Poeta? Aquí morí yo y volví a nacer, y el
que quiera saber quién soy que lo pregunte a los hados de Febrero.
Todo lo que salga de mí, en bien o en mal, será imputable a ese
amargo día ...

-y concluye:
En una mañana de domingo, el mayor romántico mexicano había
muerto.

Así, al puntualizar este último instante de la imagen viva de su padre,
Don Alfonso Reyes nos ofrece una clave esencial para entender el drai;na
de su propia vida y persona. A través del retrato de Bernardo Reyes, hemos
llegado a ahondar como nunca antes en la imagen y autorretrato vivo de su
hijo Alfonso. Es en esta memoria, que Don Alfonso se guardó para sí por
unos treinta años, en que alcanzó la más plena catarsis del trauma que le
causó la muerte de su padre, y aquí vemos cómo aquella fatídica fecha de
9 de febrero de 1913 dio su sentido hondo a la vida de Alfonso Reyes: "Aquí
morí yo y volví a nacer, y el que quiera saber quién soy que lo pregunte a
los hados de Febrero".
Ahora, a resumir nuestras conclusiones respecto al secreto del arte de Alfonso Reyes como memorialista literario: Nuestra exploración de la Oración
del 9 de febrero nos lleva a reafirmar ciertos principios, ampliando y reenfocándolos:
Sobre todo, vemos el secreto cardinal del Alfonso Reyes memorialista en
su propia intuición del sentido de la memoria y cómo funciona para tender puentes entre realidades e imaginación, haciendo revivir el pasado en
el presente. Ciertos factores esenciales en la máxima comunicación de la memoria los vemos reorganizarse en términos de polaridades vitales: Lo vivido
intensamente por Alfonso Reyes se filtra por las polaridades de vida y poesía,
lejanía y cercanía ( ausencia-presencia, pasado-presente), catalizadas por la
nostalgia y el estímulo sensorial de la memoria que lo preyecta prismáticamente para recrear la vida por la palabra.

341

�DOS NOTAS SOBRE BORGES
Da. JuAN ANTONIO

AVALA

The Colorado College

I
Sobre un paralelismo Quevedo-Borges

Poa CONFESIÓN DEL PROPIO BoRGES sabemos que, en cierto momento de su
vida, fue un admirador de la poesía de Quevedo. En su libro Evaristo Cariego, en una nota al pie de página, nos dice: "Conservo estas impertinencias para castigarme por haberlas escrito. En aquel tiempo creía que los
poemas de Lugones eran superiores a los de Darío. Es verdad que también
creía que los de Quevedo eran superiores a los de Góngora (nota de 1954)".
Queremos señalar en esta nota un paralelismo, coincidencia o quizás influjo
subconsciente que se operó en Borges en "aquel tiempo" en que él creía que
"los poemas de Quevedo eran superiores a los de Góngora". Aparte de otras
influencias de Quevedo, temáticas y formales, en ciertos segmentos de la obra
narrativa de Borges, vamos a ocuparnos de señalar el paralelismo que hemos creído encontrar entre el soneto de Quevedo titulado Enseña cómo todas
las cosas avisan de la muerte y el poema de Borges La guitarra, incluído en
Fervor de Buenos Aires. He aquí ambos textos:
Quevedo:
ENSEÑA CÓMO TODAS LAS COSA AVISAN

DE

LA MUERTE

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

343

�5 Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos de hielo desatados;
y del monte, quejosos, los ganados,
que con sombras hurtó de su luz al día.
Entré en mi casa, vi que amancillada
10 de anciana habitación era despojos,
un báculo más corvo y menos fuerte,
vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en qué poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Borges:
LA

GUITARRA

He mirado la Pampa
desde el traspatio de una casa de Buenos Aires.
Cuando entré no la vi.
Estaba acurrucada
5 en lo profundo de una brusca guitarra.
Sólo se reveló
al entreverar la diestra las cuerdas.
No sé lo que azuzaban;
a lo mejor fue un aire del Norte,
10 pero yo vi la Pampa.
Vi muchas brazadas de cielo
sobre un manojito de pasto.
Vi una loma que arrinconan
quietas distancias
15 mientras leguas y leguas
caen desde lo alto.
Vi el campo donde cabe
Dios sin haber de inclinarse,
vi el único lugar de la tierra
20 donde puede caminar Dios a sus anchas.
Vi la Pampa cansada
que antes horrorizaron los malones
y hoy apaciguan en quietud maciza las parvas.
De un tirón vi todo eso
25 mientras se desperezaban las cuerdas
en un compás tan zarandeado como éste.

(La vi también a ella,
cuyo recuerdo af!uarda en toda música).
Hasta que en brusco cataclismo
30 se apagó la guitarra apasionada
y me cercó el silencio
y hurañamente tornó el vivir a estancarse.

J. L. Borges, Fervor de Buenos Aires,
en Obras Completas, Obra poética,
1923-1964, Emecé Editores, Buenos
Aires, 1964, (pp. 44-45).
Aparentemente y, en una lectura superficial, el paralelismo aparece remoto y débil; sin embargo, en una lectura reflexiva y repetida, se van revelando las bases de la coincidencia, sobre todo en la organizaci6n interna
de ambos poemas y en ciertas estructuras verbales y formales que integran
la armaz6n poética de ambos. Queremos afirmar, en este momento, que el
tono de ambos poemas no es coincidente en un ningún punto. Quevedo escribe desde la atalaya del Barroco y sumido en desesperación abismal ante
la decadencia progresiva de España y, también, ante la decadencia física de
sí mismo. Típicamente barroco, este soneto resuda desengaño y soledad: es
el Quevedo único e impar ante la desolaci6n y el presentimiento de la muerte propia evocada ante la decadencia de su patria. La relaci6n entre decadencia física y decadencia de España es una constante apasionada en la
obra de Quevedo, que no podemos detenemos a señalar ampliamente en el
breve espacio de esta nota; sin embargo, una vez más, llamamos la atenci6n
del lector hacia ella ya que constituye una parte importante en la obra de
nuestro poeta. Borges, por el contrario, situado en otra perspectiva y en otra
ambientaci6n muy diferente de la de Quevedo, contempla estéticamente a la
Pampa con un sentimiento de añoranza y melancolía; admirativo y sereno,
su actitud es calmada y casi alegre, donde Quevedo es apasionado y patético. Dos actitudes que, sin embargo, se plasman en estructuras verbales casi
idénticas, según vamos a ver.
~ El dinamismo y apasionamiento de Quevedo está centrado y organizado
claramente alrededor de tres expresiones verbales en gradación, que expresan simultáneamente el movimiento físico exterior y el movimiento emocional
interior: miré (1), salí (4) y entré (8); tres núcleos básicos alrededor de
los cuales se elabora simétrica y progresivamente un concepto existencial de
Jo transitorio y declinante en seres y objetos. Estos tres núcleos están organizados en parataxis o coordinaci6n, y cada uno de ellos, a su vez, domina
hipotácticamente a cada uno de sus elementos secundarios; un cuarto ele345

�mento, también en parataxis, resume y descarga en el último verso todo el
vibrar emocional que se ha ido acumulando en el proceso descriptivo anterior: "que no fuese recuerdo de la muerte" ( 14). No hay en Borges esos
tres puntos de referencia tan claramente definidos como en Quevedo, posiblemente debido a que Borges no emplea un esquema métrico tan definido
como el de Quevedo y, como consecuencia, los conjuntos paralelísticos de
este último son más visibles. También Borges construye su poema alrededor de
dos núcleos principales: He mirado ( 1) y vi en enumeración reiterativa ( 3, 10,
11, 13, 17, 19, 21, 24 y 27), este segundo en coordinación paratáctica sin enlace
conjuntivo. Veamos ahora cómo cada uno de los poetas organiza sus elementos poéticos alrededor de los dichos núcleos.
Señalemos primero que los tres núcleos básicos del poema de Quevedo,
miré, salí(me) y entré están en un pasado absoluto que se presta excelentemente para la expresión de la ruina total y también para expresar la visión
instantánea, relampagueante y acabada de la decadencia; Borges, por el contrario, usa el pasado no-absoluto en el primer núcleo He mirado, mientras
que los otros núcleos están en el absoluto que llamaremos aquí consecutivo,
sin pagar mucha atención al término en su acepción puramente gramatical.
Borges logra así causar la impresión de la Pampa como algo agradable que
aún persiste en su espíritu. No hay en Quevedo, en todo el soneto, otra
forma verbal que el pasado absoluto, si exceptuamos el verbo final fuese
en subordinación. La variedad temporal de los verbos en Borges es extensiva. El movimiento es mayor y refleja, en esta forma, una actitud vital distinta de la de Quevedo, pero usando medios expresivos bastante parecidos.
Veamos ahora el tratamiento particular que cada uno de los autores da a
estos núcleos sobre los que centran su emoción y expresividad.
El primer núcleo del poema de Quevedo miré expresa claramente una
visión interior y general de la decadencia nacional y, por paralelismo, una
visión también de la decadencia física corporal; el símbolo son los muros,
el sostén, la fortaleza y el vigor de la patria, pero los muros, un tiempo fuertes,
señalan evidentemente hacia la decadencia total por medio de dos adjetivos
no puros desmoronados y cansados; el cansancio es obra natural del tiempo
y es a través de este adjetivo donde se superponen ambas decadencias, señaladas más arriba; la decadencia es decadencia no solamente física, sino
de calidad, interior, vital; no es en las apariencias, es en el nervio de lo que
hasta entonces había sido el poder de España: la valentía. El segundo núcleo, salíme, pasa de la actitud meramente pasiva a la activa; hay un traslado de lugar y, paralelamente, un traslado de las impresiones y del sentimiento; ya no es la patria, defendida, mal defendida por muros desmoronados, y su paralelo en cuerpo en la decadencia de la edad, es el campo,
es la vida es el horizonte sin límites (éste será también un tema recurrente

346

en el poema de Borges, aunque maneje otros elementos); también a~uí están las señales de la decadencia y de la muerte; el sol, fuente de la Yida, es
aquí origen y principio de la muerte. Quevedo ha cambiado la simbología
tradicional del sol (fuente de la vida, inspiración, Dios) para transformarla
en fuerza irremisiblemente destructora, agostadora, 'que el sol bebía los arroyos de hielo desatados' (vv. 5-6). Los arroyos,. las fue~~es en la poesía ~ística tradicional habían sido el símbolo de la vida espmtual y de la gracia;
aquí se transforman en la decadencia, en la muerte y en la desolación. Lo
mismo puede decirse del monte y los ganados en contraste con la sombra,
imagen y símbolo de la noche-muerte.
El tercer núcleo entré señala otro movimiento y un desplazamiento hacia
zonas más interiores y personales. En el simbolismo del entré en mi casa
hay una doble intención significativa; la más evidente es la que se refiere
a la patria en su estado dilapidado, destruído y de ruina; pero hay algo más:
amancillada, violada en la edad caduca y despojada del vigor antiguo. También Quevedo nos está hablando aquí de sí mismo, de su cuerpo, del le~to
camino emprendido por la edad hasta la deteriorizaci6n física de la veJez,
"Amancillada de anciana habitación era despojos/ un báculo más corvo Y
menos fuerte" (vv. 9, 10 y 11) .
Finaliza Quevedo, después de los tres movimientos que hemos señala~o,
en una proyección total de desengaño y tristeza sobre su vida y su p~~1a,
en cierre perfecto estilístico del soneto, con visión total de la descompos1c1ón
y de la ruina, en un momento supremo de quietud en q_~e
es re~uerdo
de la muerte". Se funden supremamente en su expresion v1S1ones umversales de la patria y de la experiencia personal, apasionamiento barroco y resignación cristiana ésta última sin mención expresa, que nos atreveríamos a
'
.
calificar de existencialista
y vitalmente cristiana en que se funden 1a resignación y una especie de aceptación resignada ante lo irremediable.
La Guitarra de Borges nos lleva también a ciertos planos interiores de desolación y resignación parecidos a los de Quevedo, aunque el tono personal
no es tan intenso y violento como en el poeta español. El dinamismo de
Quevedo está sustituido aquí por una visión parcialmente pasiva del pai~aje
argentino en todo aquello que tiene de evocador, de remembranza Y de ilusión perdida. Hay, en Borges, una especie de añoranza de ese estado de
inocencia natural que se trasparenta, como nota básica, en muchos de nuestros autores sudamericanos. La Pampa resume a la vida y expresa toda
una serie de elementos psicovitales sentidos por Borges en ese estado de inocencia primitiva de que hablábamos. En contraste con Quevedo, la actitud
de Borges es estática, contemplativa y de aquí el uso reiterado del verbo ver
que domina todo el poema. En el simbolismo de Borges domina la vi~ión
evocativa, no directa, a través de la guitarra, de sus cuerdas y del somdo.

":º~º

347

�Así como en Quevedo existen los tres movimientos que hemos señalado,
Borges emplea el procedimiento de la coordinación para combinar todos los
elementos naturales que evocan, en perfiles rápidos, el ambiente de la Pampa; el mismo procedimiento de la repetición del vi produce el efecto de la
monotonía ilimitada de la Pampa; todos los elementos enumerados producen
la impresión de la grandeza, así como los enumerados por Quevedo producen la de la decadencia; estos elementos son puramente naturales y objetivos: el aire, el pasto, las lomas, las leguas, la extensión pura en la que
Dios se inclina, Jas parvas y la quietud; el compás zarandeado de la guitarra
y, por fin, el silencio. Un elemento totalmente ausente de la poesía de
Quevedo es Dios; y por eso hemos señalado su carácter existencial, seco y
desolado; Borges, por su parte, no resiste la mención de este elemento intemporal y al mismo tiempo pleno en una naturaleza virgen y elemental:
el campo, donde "cabe Dios sin haber de incJinarse". También, así como
en Quevedo, lo único presente en toda la enumeración de la decadencia,
es la muerte en su desnudez rígida, en Borges, es el vivir, el eterno vivir sin
límites en cada uno de los elementos de la naturaleza. Más objetivo e impresionista, Borges no interpreta, no trasciende el símbolo sino que lo contempla en su pleno significado, a través de la música que está presente en
el ritmo inmutable de la naturaleza elemental de la Pampa.
Dos actitudes, dos filosofías y dos contemplaciones, que usando casi los
mismos elementos estilísticos y un tipo de expresividad muy cercana, revelan dos actitudes vitales muy diferentes. Quevedo, hispánico y barroco, en
plena agonía de la decadencia, reflexiona moralmente sobre el pensamiento
de la muerte al pasar revista a los elementos naturales que lo rodean; Borges, latinoamericano, cósmico y contemplativo, vive el asombro virgen de la
naturaleza que le revela el ser de la Pampa, el fenómeno ilimitado del horizonte en que la vida bulle sin fin.

II
Ireneo Funes en el laberinto
Funes el memorioso representa, a mi modo de ver, uno de los cuentos más
logrados y completos dentro de la narrativa de Borges. Posiblemente sea su
aparente sencillez lo que más atraiga al lector aficionado a Borges, o, quizá
también, su aspecto autobiográfico claro y explícito, donde la correlación
parálisis-ceguera es demasiado evidente. Borges define este cuento como "una
larga metáfora del insomnio", quizá proyección cabal de horas propias de
vigilia y meditación. Lo que ahora me interesa en este relato es una pro348

blemática del lenguaje -sobre todo del lenguaje creador y expresiv&lt;&gt;- planteada en términos cabalísticos, quizá hasta socráticos, en los que Borges plantea en última palabra los misterios del significado, y también la lucha por la
expresión exacta y unívoca de la realidad.
Ireneo Funes es un ser elemental y virgen; antes y después de la tragedia
que lo inmoviliza su contemplación del mundo es directa, concreta y sin
intermediarios; vive, como buen campesino, en un mundo de realidades inmediatas que no dan lugar a la abstracción. Es el hombre que, incluso durante su estado de integridad física, sólo vive en el detalle y no es capaz de
trascenderlo, de generalizarlo: "Faltan cuatro minutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco". El cambio ineseerado -inesperado, por supuesto, para quien ve las cosas desde la barrera- ocurre cuando Ireneo se enfrenta, en la terrible soledad de su catre y de su pequeña habitación relegada
a los trasfondos de la pobre casa de arrabal, con su mundo múltiple, heraclitiano, en el que no logra descubrir una unidad fundamental y donde la
orientación es totalmente imposible, donde es imposible dar cohesión a las
múltiples experiencias de su soledad o de su recuerdo.
Porque Funes es recuerdo vivo, integral, pero sin cohesión, sin orden de
precedencias, puro recuerdo renovado, analizado, experimentado sin descanso en sus insomnios sin fin. El problema, pues, de Funes es el de la expresión, el de la lucha cotidiana por dar cuerpo y sentido a un torrente de
experiencias mentales y de la memoria que está en incesante flujo y actividad. El auténtico problema de Ireneo es el eterno problema de la comunicación humana, el del uso de la lengua y el aún más profundo del significado del significado; Funes es un crítico sofista de la validez del lenguaje
y en su rancho dilapidado, en su catre de inválido lucha por encontrar sentido a un lenguaje demasiado generalizado e inexpresivo, que no puede ajustarse a la exuberancia incontenible de sus experiencias y de su mundo anímico. El doble simbolismo de Borges -como ya lo he señalado más arriba-,
impedimento físico y lucha inútil por la conquista de la expresión, con todo
lo que tiene de autobiográfico y de tragedia personal, está dirigido precisamente a presentar esa impotencia expresiva del ser humano al tener que
echar mano del lenguaje -medio limitado y limitador- para expresar las
múltiples y diferenciadas experiencias del cotidiano vivir y sentir. Experiencias todas irrepetibles, diferenciadas en cantidad y cualidad, y profundamente individualizadas en todas sus fases, en todas sus repeticiones, nunca
idénticas a sí mismas. El lenguaje inventado por Funes, en su grandiosa
incoherencia, es ilógico y asistemático como lo es también el mundo de la
experiencia que él trata de expresar. Quienes han dicho, jugando a la lingüística del aficionado como el personaje de Moliere, que la lengua es la
'liberación' del espíritu humano, no han podido captar la tragedia del pro349

�ceso expresivo, ni el encadenamiento que supone la lengua para esa entidad
llamada el 'espíritu humano'; presos en los esquemas de un sistema de signos y de estructuras no podemos nunca, como Ireneo Funes, trasladar al
sistema el variante y múltiple mundo de nuestra experiencia y siempre nos
quedarnos cortos y no llegarnos nunca, bajo ninguna circunstancia, a transmitir a los demás el exacto contenido emocional, lógico y, sobre todo, vital,
de nuestro mundo interior; la captura de la realidad exterior es siempre
un doloroso proceso en el que dejarnos piel, sangre y huesos; pero la transmisióp de este trauma heroico es un restañar de la herida provocada en
el proceso anterior. Funes, en su rudeza y en su ingenuidad suprahumana,
está muy cerca de la teoría crociana de la comunicación poética y muy cerca también de los grandes teóricos contemporáneos de las doctrinas de la
significación. Este es, pues, el laberinto de Funes; este es nuestro laberinto.
Como el mismo Borges señala con cierta emoción contenida: "Los dos
proyectos que he indicado (un vocabulario infinito para la serie natural de
los números, un inútil catálogo mental de todas las imágenes del recuerdo)
son insensatos, pero revelan cierta balbuciente grandeza. Nos dejan vislumbrar o inferir el vertiginoso mundo de Funes". La admiración de Borges
y el extraordinario afecto que ha puesto en la recreación de este eminente
personaje, nos hacen creer cada vez con más convencimiento que nos encontramos ante una de las páginas de más alto contenido autobiográfico en
toda la obra del ilustre escritor argentino; Borges ha cread_o, en su obra
de ficción, una nueva forma de expresión dentro de la tradición narrativa
en lengua española; la búsqueda de la palabra exacta, unívoca, definida
en todos sus contornos, es algo que se transparenta en cada una de sus líneas, en cada una de sus palabras, de sus definiciones, de sus adjetivaciones
y de todas las consecuencias que puede tener un término puesto en un lugar
determinado. El mundo de Borges, tanto el formal corno el de contenido,
es de una precisión casi matemática. Ireneo Funes es el Borges auténtico,
el Borges de los infinitos recuerdos, de los paradigmas matemáticos, el de
la palabra intransferible, el del gesto decisivo; es el Ireneo del laberinto, de
este laberinto de múltiples espejos que repiten el eco visual, ya deformado,
de la imagen primigenia.

BORGES Y DONNE
RonERT G. CoLLMER

EL POETA INGLÉS metafísico del siglo XVII, John Donne, ha sido identificado por un estudio reciente de poseer una "inglesadez esencial".1 Esto se
refiere evidentemente a algún aspecto del carácter inglés o al modo de expresar, que se refleja en este autor, quien, a pesar de haber muerto en 1631,
es probablemente el antecesor de más influjo en la poesía norteamericana
e inglesa moderna. No obstante este rasgo de nacionalidad y prominencia
literaria singular ( y para los propósitos de este discurso no es necesario elaborar sobre Donne como un típico autor inglés), se descubre un extenso
reconocimiento internacional.
Empezó esta fama internacional con los comienzos del siglo XVII, cuando el poeta y diplomático holandés, Constantijn Huygens, conocido personal de Donne, tradujo diecinueve de sus poemas y los desparció entre el
círculo literario más destacado en Holanda. Al estudiar una lista de idiomas europeos de hoy, se encuentran nombres prominentes de intérpretes de
Donne. En francés notarnos, por ejemplo, Augusto Morel, Pierre Legouis y
Robert Ellrodt. En italiano se distingue Mario Praz, cuyas investigaciones
han modificado muchas ideas de los críticos literarios norteamericanos e ingleses. Los holandeses contemporáneos han resurgido con estudios por J.
van Do~sten y A. G. H. Bachrach. El interés alemán se representa por Philip
Aronstem, J. Kortemma y Amo Esch, entre otros. También se han hecho
traducciones al checo y estudios en danés y sueco. Más allá de Europa
Donne es reconocido en distantes lugares como la India y el Japón.
'
Una lengua significante carece de reacciones hacia Donne. La española
es esa lengua, y es irónico que Donne mismo se familiarizó con este idioma
más que ningún otro autor de la Gran Bretaña desde su época hasta el siglo
presente. Pero aún existe en este idioma una pequeña cantidad de materia
1
Odette de Mourgues, "Toe European Background oí Baroque Scnsibility", From
Donn, to Mar11ell, ed. Boris Ford (Baltimore, 19561. pág. 97.

351

350

�•

sobre Donne. En 1953 apareció en Buenos Aires una antología bilingüe de
• trece poemas de Donne.2 Además el poeta Jaime García Terrés publicó
traducciones de dos canciones de amor en una revista de la Universidad
Nacional Autónoma de México.3 Se han escrito artículos por José García
Lora,' José A. Muñoz Rojas,5 por mí mismo,t1 y también el poeta chileno
Nicanor Parra indica haber recibido influjo, según el profesor Jaime Valdivieso.7
Dentro de la sombra de la oscuridad que rodea a Donne en la lengua
española, se enciende una luz brillante. Este nace del pensamiento del argentino Jorge Luis Borges. No es de gran sorpresa que Borges conozca la
poesía y prosa de Donne, después de todo él ha sido un gran aficionado de
la literatura inglesa y norteamericana, a tal punto de publicar dos poemas
originales en el idioma inglés. Su familia usaba la lengua inglesa en inglés.
Para la edad de nueve años dominaba la lengua suficientemente para hacer su primera traducción del inglés, el cuento corto de Osear Wilde, "El
príncipe feliz". Ha leído extensivamente a Shakespeare, Sir Thomas Browne, De Quincey, Whitman, Emerson, Poe, Chesterton, C. S. Lewis y otros.
Le fascinan el antiguo anglosajón y el noruego, recita largos trozos de poemas militares anglosajones. Ha dictado cursos en Inglaterra y los Estados
Unidos; últimamente en 1967-68, presentó las conferencias sobre poesía de
la serie Charles Eliot Norton en la Universidad de Harvard. En mis charlas con él, en la Argentina y en los Estados Unidos, he notado que en
ciertos casos se expresa con más facilidad en inglés que en español. Claro
que algunos críticos le alaban como el más diestro autor de la lengua española de hoy.
Un encuentro con las obras de Borges nos trae el presentimiento de enfrentamos a un hombre dedicado casi totalmente al intelecto y a los libros.
Para él sólo la palabra vive, hasta en su vida demuestra poco interés en
el arte visual o la música. Según James E. lrby, que ha escrito el mejor
estudio sobre Borges en inglés, el punto de partida para interpretar las
creaciones ficcionales de Borges es "su profunda y extensa inclinación hacia

la abstracción".ª Evidentemente Borges descubrió en la literatura inglesa,
más que en ninguna otra, esta abstracción. Irby cita a Borges: "Yo pienso
en Inglaterra como se piensa en una persona querida" .9 Alicia Jurado, una
amiga personal, describe el entusiasmo niñezco con que Borges expresa su
placer al escuchar trozos de Shakespcare, Donne, Chesterton, Stevenson Rossetti.10 Esta obsesión con la literatura de abstracción parece haberl: dirigido a Donne.
El lector moderno, por lo general, se confronta con Donne por los ojos de
T. S. Eliot. En cambio, Borges, quien cita a Eliot pero no simpatiza con
él, se halla con Donne por medio de la prosa romántica de Thomas De Quincey. Con la perspectiva de ojos antiguos, Borges analiza a Donne como
manipulador de ideas y no como poeta. Claro que él reconoce la habilidad
de Donne como poeta; por ejemplo, los siguientes versos del "Elegy XIX"
le dan satisfacción :
Licence my roving hands and let them go
Before, behind, between, above, below.
O my America! my new-found-land.11

En otra instancia liga a Donne y Shakespeare como escritores que utilizan
imágenes concretas en su expresión poética, contrastándoles con personas
como Bertrand Russell, que dependen de abstracciones totales.12 Lo que él
llama la "dura obscenidad" de Donne, según Borges, reside en la naturaleza
de la lengua inglesa.13
Pero no es la poesía sino su escepticismo en la veracidad última lo que inclina a Borges a jugar con ideas tal como Jo hace un jugador de ajedrez.
Alicia Jurado observa que su "inteligencia siempre alerta está puesta al servicio del juego y no de la convicción".14 Consecuentemente, como otro crítico indica, la obra de Borges "abunda de estudios sobre heresiarcas históricos", con los cuales Borges ajunta a Donne.15 Recordemos que De Quincey
incluye a Donne en una discusión de teología casuística.18 Para Borges la
"The Structure of the Stories of Jorge Luis Borges", tesis doctoral no publicada
(Univenity of Michigan, 1962), pág. 40.
• Irby, pág. 96.
11 "Borges professeur de littérature", L'Herne, IV (1964), 46.
u "El 'Biathanatos' ", Otras inquisiciones (Buenos Aires, 1960), pág. 129.
u "Nathaniel Hawthome", Otras inquisiciones, pág. 75.
11 "Los traductores de las 1001 noches", Historia de la eternidad (Buenos Aires,
1953), pág. 131.
14 G,nio y figura d, Jorge Luis Borg,s (Buenos Aires, 1964), pág. 60.
11 Emir Rodríguez Monegal, "Borgcs essayiste", L'Herne, IV (1964), 345.
•• Th, Collected Writings of Thomas De Quincey, ed. David Masson (Londres,
1897), VIII, 335-338.
1

Traductores son William Shand y Alberto Girri.
• Universidad de México, X (Junio 1956), 5,
• "Un aspecto de John Donne: su originalidad", lnsula, LXXXVI (1953), su-

1

plemento, 3-4.
• "Encuentro con Donne", Papeles d, Son Ármadans, XXVII (1962), 23-48.
• "John Donne, la llave de la poesía inglesa moderna", Humanitas (Nuevo Le6n,
México), V (1964), 297-307.
' "Nicanor Parra, A New Adventure in Poetry", discurso presentado el 7 de mano
1969 en la Centennial Confercnce on Latin American Studies en Trinity University,
San Antonio, Texas.

352

353
H23

�creación y el proceso intelectual que conduce a la creación justifican el trabajo del escritor sin la necesidad de dar importancia a ninguna verdad presupuesta.
Otros aspectos del pensamiento Borgesiano utilizan a Donne. El énfasis
sobre la vinculación de todos los acontecimientos para producir un patrón
cíclico del tiempo provee a Borges con una de sus imágenes básicas, el laberinto. Según esta teoría, el hombre está enjaulado dentro de este laberinto; solamente el arte, el producto de la contemplación intelectual de este
laberinto, ofrece una solución al tedio y al aparente vacío de sentido. Como resultado, expresiones en las obras de Donne que dibujan la coordinación del pasado con el presente atraen a Borges. El cita los versos de "Hymn
to God, My God, in My Sichness", donde Donne reza:
W e think that Paradise and Calvary,
Christ's Cross, and Adam's tree,
stood in one place, Look Lord, and
find both Adams met in me;
As the first Adam's sweat surrounds
my face,
May the last Adam's blood my soul embrace.11

Borges nota que en la poesía devota esta conjunción de fenómenos cronológicamente separados es común, proponiendo este trozo de Donne como el
"ejemplo más intenso" de la técnica. A Borges le gusta también el retrato
de la trinidad como Donne lo imagina en un enlace de víboras, y además
el lamento por Donne sobre la brevedad de la vida actual en contraste con
la larga vida en los tiempos antiguos.18
Con algo más que una casual alusión autobiográfica, en un ensayo Borges anuncia: "El ejercicio de las letras puede promover la ambición de construir un libro absoluto, un libro de los libros que incluya a todos como un
arquetipo platónico, un objeto cuya virtud no aminoren los años".19 Entre
los escritores que han deseado construir tal mito, se incluye Donne, por la
razón que él intentó describir el ciclo de la transmigración de un alma
según la hipótesis pitagórica.20
Borges encontró a Donne, como ya noté, por el comento de De Quincey
sobre Biathanatos. Biathanatos es un libro curioso y del tipo de obra que
"La creación y P. H. Gosse", Otras inquisiciones, pág. 37.
Historia de la eternidad, pág. 25; "La esfera de Pascal", Otras inquisiciones,
pág. 16.
11
"Nota sobre Walt Whitman", Otras inquisiciones, pág. 97.
• Loe. cit.
17

18

354

fascinara al hacedor argentino. Este libro, no publicado durante la vida del
autor pero circulado en manuscrito cerca de 1608, ha sido llamado la primera defensa del suicidio en los tiempos modernos. Con vasta documentación, citando a casi 175 autoridades, Donne en más de doscientas páginas
procura insistir en que ninguna ley, ni la de Dios, de la naturaleza o de
la razón, se viola si la persona, bajo ciertas condiciones, se suicidara. Esta
a~ología del suicidio queda como la llave de la interpretación para el escntor moderno sobre el escritor inglés del siglo XVII. Una de las ficciones
mejor conocidas, "Tres versiones de Judas", por ejemplo, según un crítico,
toma su punto de partida de Biathanatos.21 El ensayo por Borges sobre Biathanatos, incluído en Otras inquisiciones, no solamente contiene su análisis
pero también ilustra el método de Borges para describir la experiencia. Este
ensayo, titulado "El 'Biathanatos' ", merece atención.
Como la ma~oría de las obras de Borges, el ensayo es breve, con unas 1200
palabras. Empieza con un reconocimiento de que por medio de De Quincey
Borges descubrió Biathanatos, y el argentino confiesa que con De Quincey
"es tan vasta mi deuda que especificar una parte parece repudiar o callar
las otras".22 Luego da una síntesis del contenido de Biathanatos y se refiere específicamente al catálogo de suicidios nombrados por Donne. Aquí
Borges propone que existe "un argumento implícito o esotérico bajo el argumento notorio".23 El duda el valor para el propósito anunciado de Donne
en citar los nombres de tantas personas que por razones válidas se suicidaran. Además, rechaza la teoría de que Donne proyectó su propio suicidio como
prueba de la verdad de su defensa. Postula que Donne diseñó un "argumento oculto" y lo introdujo a la secuencia de la lógica. Borges se deleita
en el arte de construir "la hipótesis de un libro que para decir A dice B,
a la manera de un criptograma".24 Esta oblicuidad se halla en Biathanatos
según Borges.
'
Para sostener esta opinión Borges comenta los detalles prolongados que
Donne incluye en vindicar a Sansón en su hecho de matarse a sí mismo
con los pilares del templo filistino. La interpretación tradicional de Sansón
como "emblema" de Cristo impulsa a Borges a ofrecer la sugestión que Donne
en realidad decía "A" (Cristo se suicidó) por insistir en "B" ( la muerte de
Sansón no se puede condenar como pecado) :
No le importaba el caso de Sans6n -¿y por qué había de importarle?solamente le importaba, diremos, como "emblema de Cristo". En el

º

Rodríguez Monegal, op. cit., pág. 345.
"Biathanatos'" pág. 129.
21
Pág. 130.
'
" Loe. cit.
21

u "El

355

�Antiguo Testamento no hay héroe que no haya sido promovido a esa
autoridad: para San Pablo, Adán es figura del que había de venir;
para San Agustín, Abel representa la muerte del Salvador, y su hermano
Seth, la resurrección; para Quevedo "prodigioso diseño fue Job de Cristo". Donne incurrió en esa analogía trivial para que su lector comprendiera: Lo anterior, dicho de Sansón, bien puede ser falso; no lo es,
dicho de Cristo.25

Entonces, según Borges, "El declarado fin del Biathanatos es paliar el suicidio; el fundamental, indicar que Cristo se suicidó".28 Elabora en el pensamiento de Donne: "Quizá el hierro fue creado para los clavos y las espinas para la corona de escarnio y la sangre y el agua para la herida. Esa
idea barroca se entrevé detrás del Biathanatos. La de un dios que fabrica
el universo para fabricar su patíbulo" .27
Borges rompe su pensamiento y añade un párrafo final:
Al releer esta nota, pienso en aquel trágico Philipp Batz, que se llama en la historia de la filosofía Philipp Mainlander. Fue, como yo,
lector apasionado de Schopenhauer. Bajo su influjo (y quizá bajo el
de los gnósticos) imaginó que somos fragmentos de un Dios, que en
el principio de los tiempos se destruyó, ávido de no ser. La historia
universal es la oscura agonía de esos fragmentos, Mainlander nació en
1841 ; en 1876 publicó su libro, Filosofía de la redención. Este mismo
año se dio muerte.18

Algunas conclusiones proceden de este trabajo. Lo más obvio es que Borges tiene un conocimiento mucho más que superficial con la lengua inglesa,
la literatura, la filosofía y la teología. El libro de Donne no es muy leído
y es bastante difícil de comprenderse. Borges no depende de los comentarios
de De Quincey, sino analiza la obra original con una interpretación independiente. La mención de Quevedo, si la pudiéramos reforzar con las muchas instancias donde Borges se refiere a este autor español del siglo XX.20
La citación de autores esotéricos y de detalles eruditos contribuye al efecto
pasticcio del ensayo.
El párrafo final demuestra el modo de pensar y la manera de expresar
,.
'"
"
'"
"

356

Págs. 131-132.
Pág. 132.
Pág. 133.
Loe. cit.
Irby, op. cit., pág. 96.

que se identifican con Borges. Se observa la referencia a un filósofo alemán oscuro, Philipp Mainlander, la mezcla del siglo XVII (Donne) con el
siglo XIX (Mainlander y Schopenhauer), y además una mención del gnosticismo, con el siglo XX (Borges mismo, vinculado con Mainlander por su
interés mutuo en Schopenhauer). La conjunción del juego de Donne en
substituir (según la interpretación de Borges) una herejía mayor por una
menor con la vida de un teólogo casi desconocido, que propuso su herejía
sobre la muerte de Dios y que se suicidó en el mismo año que publicó un
libro sobre la filosofía de la redención -esta pirámide de coincidencias encanta a Borges. El lector sospecha que si Borges no hubiera encontrado
este detalle de Mainlander, él lo habría inventado. (El teólogo recibe nada
más dieciocho líneas en la decimaquinta edición de Der Grosse Brockhaus
y no entra en la siguiente edición) .
El descuido intencional de la secuencia cronológica, la substitución del
efecto por la causa, la violación de la tradicional división de existencia y
no existencia, la introducción de Borges mismo en el contexto del ensayo
en una confesión personal: todos son factores que forman la "noche cíclica".
La contemporaneidad de todos los acontecimientos es posiblemente el aspecto más prominente del estilo de Borges, como se indica por este ensayo. Lo
que el crítico francés Gerard Genette ha denominado "el sentido 'ecuménico' que hace una vasta creación de la literatura universal" so caracteriza
este ensayo -y muchas de sus otras obras.
Es sumamente interesante, en conclusión, notar que Borges, casi solo entre
los autores de habla española, descubrió a Donne. Las razones por este encuentro y la manera de interpretar a Donne por Borges tal vez nos den
una llave para comprender a los dos escritores. Borges y Donne -apartados
por siglos y tierras- se vinculan por el hecho de la creación literaria.

" "La littérature selon Borges", L'Heme, IV (1964), 324.

357

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143240">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143242">
              <text>1970</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143243">
              <text>11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143244">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143245">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143246">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143264">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143241">
                <text>Humanitas, Sección Letras, 1970, No 11, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143247">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143248">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143249">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143250">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143251">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143252">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143253">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143254">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143255">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143256">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143257">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143258">
                <text>01/01/1970</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143259">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143260">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143261">
                <text>2017280</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143262">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143263">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143265">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143266">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143267">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13939">
        <name>Dialectos ibero-romances</name>
      </tag>
      <tag tagId="13940">
        <name>Estructuras narrativas</name>
      </tag>
      <tag tagId="13943">
        <name>Lenguajes</name>
      </tag>
      <tag tagId="13944">
        <name>Literatura española</name>
      </tag>
      <tag tagId="13942">
        <name>Miguel de Unamuno</name>
      </tag>
      <tag tagId="13941">
        <name>Raíces Platónicas</name>
      </tag>
      <tag tagId="13945">
        <name>Tecnicismos españoles</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5340" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3904">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5340/HUMANITAS._1970._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>572b00f10172c8d4dd7a5e8efa653e79</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146749">
                    <text>Sección Tercera

HISTORIA

�FICHAS PARA UNA BIBLIO-HEMEROGRAFfA
HISTÓRICA DE NUEVO LEóN 1960-1969
IsRAEL CAVAZos GARZA
Universidad de Nuevo León

!.-BIBLIOGRAFÍA Y .ARCHIVOS

Libros y folletos
l. CAVAZos GARZA, Israel, Catálogo y sí11tesÍ.! de los Protocolos del Archivo Municipal de Monterrey, 1599-1700. PITESM, Serie: Historia, 4.
Impresiones, S. A., Monterrey, 1966, 350 pp.
2. Hovo, Eugenio del, Indice del Ramo de Causas Criminales del Archivo
Municipal de Monterrey 1621-1824. PITESM, Serie: Historia, 2. Impresiones, S. A., Monterrey, 1963, 101 pp.
3. NAVA, Pedro R. (ed.) Las más importantes leyes y decretos de las legislaturas constitucionales del Estado de Nuevo León, en el transcurso de
ciento treinta y ~te años de vida Íllstitucio11al. Sistemas y Servicios
Técnicos, S. A., Monterre)', 1961, 120 pp.

Publicacio,ies especializadas
Israel, "índice de reales cédulas relativas a Nuevo
León, 1651-1820". Hum. No. 3 ( 1962), pp. 331-359.
5. CAVAZOS GARZA, Israel, "1nclice de artículos de las ediciones del Almanaque 'Previsión y Seguridad', de 1937 a 1964", P)•S, 1965 (25 pp.
finales del Vol.).
6. MENDUUCRAGA Y CUEVA, Tomás, "Breve reseña del archivo parroquial
de la Catedral de Monterrey". (Cuatro artículos): Hum. No. 3 ( 1962},

4.

CAVAZOS GARZA,

361

�pp. 377-388; No. 4 (1963), pp. 427-444; No. 5 (1964), pp. 413-419;
y No. 7 (1966), pp. 341-351.
7. MENDIRICHAGA Y CmWA, Tomás, "Indice de artículos del historiador
Lic. D. Pablo Herrera Carrillo ( 1895-1957) ", Hum. No. 6 ( 1965),
pp. 329-342.
8. MoNTEJANo v AG\rrÑAGA, Rafael, "Bibliografía de don Ignacio Montes de Oca", AHP, APH, No. 1 (1969), pp. 49-97.
9. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Una colección para la historiografía del Noreste". HM, Vol. XVI, No. 4 (abril-junio, 1967), pp.
636-641.
10. SALDAÑA, José P., "Periodismo, espíritu y acción". En, No. 3 (1969),
pp. 25-32.
11. V1zCAYA CANALES, Isidro, "El Periódico Oficial del Gobierno de Nuevo León en el Siglo XIX". Hum., No. 9 (1968), pp. 405-415.

Revistas y periódicos
12. CAvAzos GARZA, Israel, "El archivo parroquial de Villaldama", VU,
lo. Abr., 1960, 3a. Sec., p. 13. Reproducido en: EO, No. L (Abr.
1960), p. 2.
13. CAvAZos GARZA, Israel, "El periodismo en los pueblos de Nuevo León",
LVP (marzo, 1960). Reproducido en JF, No. 70 (Abr. 1960) y en
RH, diciembre, 1960.

1961).
26. CAvAZos GARZA, Israel, "Irene Gómez Reina", IF, No. 87 (Sept. 1961).
27. CAVAZOS GARZA, Israel, "Lic. Raúl Rangel Frías", IF, No. 88 (Oct.
1961).
28. CAVAZOS GARZA, Israel, "Prof. Luis Villarreal'', IF, No. 89 {Nov. 1961).
29. CAVAZOS GARZA, Israel, "Juan José Hinojosa'', JF, No. 91 (Enero,
1962).
30. CAvAZos GARZA, Israel, ''Dr. Eduardo Aguirre Pequeño", IF, No. 92
(Feb. 1962).
31. CAvAzos GARZA, Israel, "Prof. Francisco J. Montemayor", IF, No. 93
(Mzo. 1962).
32. CAVAZOS GARZA, Israel, "Prof. Pedro Rubén Nava", IF, No. 99 (Sept.
1962).

III.-HrsroRIA DE NuEvo

L EÓN

Libros y follctos

II .-BmomuooRAFÍAs
Revistas y periódicos
14. CAvAzos GARZA, Israel, "Dr. Lucas de las Casas de la Mota y Flores",
IF, No. 69 (marzo, 1960).
15. ÜAVAZOS GARZA, Israel, "Juan de Dios Villalón'", JF, No. 70 (Abr.
1960).
16. CAVAZOS GARZA, Israe~ "Rafael Nájera", IF, No. 72 (Jun. 1960).
17. C,wAzos GARZA, Israel, "José Flor Navarro", JF, No. 75 (Sept. 1960).
18. CAvAzos GARZA, Israel, "Margarito Alcántara", JF, No. 76 (Oct. 1960).
19. CAvAZos GARZA, Israel, "Luis Barrera Salinas", IF, No. 77 (Nov. 1960).
20. CAvAzos GARZA, Israel, "Dr. Mateo A. Sáenz", IF, No. 79 (Enero,
1961).
362

21. CAvAzos GARZA, Israel, "Gral. Fernando Sánchez de Zamora", JF, 80
(Feb. 1961).
22. C,wAzos GARZA, Israel, "Manuel L. Barragán", IF, No. 81 (Mar.
1961).
23. CAVAZ.Os GARZA, Israel, "Agustín Basave Fernández del Valle", IF, No.
82 (Abr. 1961).
24. CAvAzos GARZA, Israel, "Carlos Medcllín", IF, No. 83 (Mayo, 1961) •
25. CAVAzos GARZA, Israel, "Lic. Manuel Z. Gómcz", IF, No. 84 (Jun.

33. CovARRUBIAS, Ricardo, Gobema11tes de Nueuo Le611, 1582-1961. S.p.i.,
Monterrey, 1961, 179 pp. (Ilust.).
34. FERNÁNDEZ Editores, S. A., Nuevo León. Diccionario ilustrado de geografía general e historia ge11tral. Atlas, geográfico, hist6rico y turístico.
México (S.a.), 72 pp. ( Antecede a un diccionario de la lengua castellana).
35. F!ERNÁNDEZ, Timotco L., Breve Historia de Nuevo León. Ed. Trillas,
S. A., México, 1968, 187 pp.
36. LEÓN, Alonso de, Juan Bautista Chapa y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nueuo Leó11, con noticias sobre Coahuila, Tam~ulipos,
Texas y Nuevo México, escrita en el Siglo XVll por . .. Estudio pre•
liminar y notas de Israel Cavazos Gan.a, Biblioteca de Nuevo León, 1,
GENL y CEHUNL, Monterrey, 1961, 283 pp.
363

�37. RooRÍGUEZ MURO, J. Jesús, Estudio geográfico-económico del Estado
de Nuevo León. Tesis para obtener e! grado de licenciado en economía.
UNL, FE, 1964, 91 pp., apéndice y mapas.
38. VIZCAYA CANALES, Isidro, La invasión de los indios bárbaros al Ttoreste
de México, en los años de 184{) y 1841. PITESM, Serie: Historia, No.
7, Impresiones, S. A., 1968, 296 pp.

Publicaciones especializadas
39. CAvAzos GARZA, Israel, "Las incursiones de los bárbaros en el noreste
de México, durante el Siglo XIX", Hum., No. 5 (1964). pp. 343-356.
40. VIZCAYA CANALES, Isidro, "Composición étnica de la población de Nuevo León a la consumación de la Independencia", Hum., No. 10 (1969),
pp. 447-450.
41. MoNTEMAYOR HERNÁNDEz, Andrés, "Factores que influyeron en las
rebeliones indígenas en el norte de México", MC,N, No. 896, p. l.
42. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Las invasiones de los indios bárbaros en el norte de México", M C,N, No. 1017, p. l.

Revistas y periódicos
43. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Los índios bárbaros en el noreslc
de México en 1840", ED, Año VII, No. 2424, 2a. Sec., p. 14.
44. SALINAS ÜANTÚ, Hernán, "Conmemoración del ler. Centenario de Nuevo León". EN, 7 mayo, 1969.

IV.-TEMAS

PREHlSPÁNICOS

Libros y folletos
45.

364

Gabriel de (fray), El cuadernillo de la lengua de los indios
pajalates (1732) y Confesonario de indios en lengua coalmilteca. Ed.
de Eugenio del Hoyo; perfil biográfico por Lino G. Canedo, PITESM,
Serie: Historia, 3. Impresiones, S. A., Monten-ey, 1965, 86 pp.

VERGARA,

Publicaciones espe~ializadas
46. EsPEJO, Antonieta, "Una visita de inspección al abrigo de roca llamado 'Cueva ahumada', en la villa de García, Nue,;o Le6n", Hum, No. 9
(1968), pp. 457-463, ilust.
47. Havo, Eugenio del, "Vocablos de la lengua quinigua de los indios borrados del noreste de México", Hum, No. 1 (1960). pp. 489-515.
48. NúÑEz DE LEÓN, Apolinar, "Nuestros primeros pobladores no fueron
bárbaros", Ro, No. 1 (Marzo, 1964), pp. 5-8 y No. 2 (Junio, 1964),
pp. 7-8.
49. jlMÉNEZ MoRENo, Wigberto, "El noreste de México y su cultura",
BISCM, No. 15 (Abr. 1962).
50. ToRo, Jaime del, "La Cueva del Cordel", Ro, No. 2 (Junio, 1964),
pp. 9-1 l. llust.: RCtroglifos y mapa del Mpio. de Aramberri.

V.-ÉPOCA

COLONIAL

Libros y folletos
51. CAVAZOS GARZA, Israel, Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores de Nuevo León, Biblioteca de Nuevo León, 2; GENL y
CEHUNL, Monterrey, 1964, 257 pp.
52. Eoun.Az DE PRADO, Isabel, Los indios del nordeste de Méjico en el Siglo XV111, PSA, US, Sevilla, 1965, 128 pp.
53. FERNÁ:NDEZ DE JÁ'oREGu1, José Antonio, Descripción del Nuevo Reino de León (173S-1740), Ed. de Malcolrn McLean y Eugenio del Hoyo, PITESM, Serie: Historia, l. Impresiones, S. A., Monterrey, 1963,
115 pp.
54. Gól\tEZ ÜANEDO, Lino, Primeras exploraciones y poblamie11to de Texas (1686-1694), PITESM, Serie: Historia, 6. Impresiones, S. A. Monterrey, 1968, 348 pp.
55. KLADI.WO BENAVIDES, Dionisio, Nómina de gobernadores y tenientes
de gobernadores del Nuevo Reino de León (1579-1821). Tesis para obtener el grado de maestro en historia. ENSL, Monterrey, 1964,
35 más 6 pp. (mimeógrafo) .
56. LADRÓN DE GuEVARA, Antonio, Noticias de los poblados del Nuevo
Reino de León (1739), introducción y notas de Andrés Montemayor
Hernández. PITESM, Serie: Historia, 10, Impresiones, S. A. Monterrey, 1969, 134 pp.
365

�57. LóPEZ-VELARDE, Benito, Expansión geográfica franciscana en el hoy
norte central y oriental de México. Tesis para law-ear en misionología
UPUPF, Editorial Progreso, S. A, México, 1964, 185 pp.
58. MoRPI, Juan Agustín de, Diario y derrotero (1777-1781), PITESM,
Serie: Historia, 5. Impresiones, S. A., Monterrey, 1967, 472 pp., 4
mapas.
59. PÉREZ PANTOJA, Maria Helia, Conquista, población y evangelización
del noreste de México, tesis para obtener el grado de maestro en historia universal. ENSL, Garza García, N. L., 1966, 95 pp.

73. MENDIRICHAGA Y CuEvA, Tomás, "Médicos y hospitales en el Nuevo
Reino de Le6n", Hum, No. 2 (1961), pp. 471-494.
74. MoNTEMAVOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Factores que influyeron en la colonizaci6n de la frontera del norte, a mediados del siglo XVI y principios del XVTI", Hum, No. 10 ( 1969), pp. 547-559.
75. SALDAÑA, José P., ''Don Martín de Zavala", Hum, No. 2 ( 1961), pp.
453-469.
Rer;istas y periódicos

Publicaciones especializadas

60. CAvAZos GARZA, Israel, "Algunas características de los pobladores de
Nuevo León, en el Siglo XVII". Hum, No. 1, (1960), pp. 467-479.
61. CAvAZos GARZA, Israel, "La obra franciscana en Nuevo Le6n", Hum,
No. 2, ( 1961), pp. 437-452.
.
.
. .
62. CAVAZOS GARZA, Israel, "El licenciado Francisco de Barbad1llo V1tona,
pacificador y fundador de pueblos", Hum, No. 4 ( 1963), pp. 375-390.
63. CAVAZOS GARZA, Israel, "Los primeros vecinos de la ciudad de Monterrey'', PyS ( 1964), p. 535 ss.
64. CAVAZOS GARZA, Israel, ''Un desafío en el Monterrey virreinal", Ro,
No. 2 (junio, 1964), pp. 21-22. Reproducido en RH, No. 29 (abril,
1969), p. 13.
65. CAVAZOS GAAZA, Israel, "Cuatro gobernadores coloniales de Nuevo León",
Hum, No. 9 (1968), pp. 327-338. (Alude a León de Alza, Agustín de
Echever2, Gregorio de Salinas Varona y Pedro de Sarabia Cortés) 66. GóMEZ CANtDO, Lino, "Fray Rafael Verger en San Fernando de México (1750-1782)", Hum, No. 3 (1962), pp. 551-575.
67. Hovo, Eugenio del, "El carácter de la conquista y colonizaci6n española del noreste de México", X-MRA, San Luis Potosí, 1963, 10 pp.
(mime6grafo). Publicado en CuH, EL, ITESM, septiembre, 1969.
68. Hovo, _Eugenio del, ''Don Martín de Zavala y la minería en el Nuevo Reino de Le6n", Hum, No. 4 (1963), pp. 411-426.
69. HoYo, Eugenio del, "Un capítulo desconocido en la obra de don Fernando Sánchez de Zamora", Hum, No. 5 (1964), pp. 399-412.
70. Hovo, Eugenio del, "Evangelización en el Nuevo Reino de Le6n",
Hum, No. 6 (1965), pp. 319-328.
.
71. Hovo, Eugenio del, ''Don Martín de Zavala y la agncultura Y la ganadería en el Nuevo Reino de Le6n", Hum, No. 7 ( 1966), pp. 353-372.
72. Hovo, Eugenio del, "Don Martín de Zavala y el humanismo en el
Nuevo Reino de León", CuH, EL, ITESM, No. 2 (1968), pp. 7-13.
366

76. ARRovo LLANo, Rodolfo, "Tricentenario de Martín de Zavala", EP,
8 agosto, 1964.

77. CAvAzos GARZA, Israel, "Informe sobre los restos de Verger", EN, 11
de diciembre, 1962.
78. CAvAzos GARZA, Israel, ''Hoy cumple trescientos años de muerto don
Martín de Zavala", EN, 8 agosto, 1964.
79. CAVAZOs GARZA, Israel, "Fray Antonio y la epidemia de 1798", He,
mayo-agosto, 1966.
80. CAVAZos GARZA, Israel, "El gobernador don Pedro de Barrio", VU,
8 junio, 1969, p. 10.
81. CAvAZos GARZA, Israel, ''La misión de San Pablo de los Labradores",
VU, 29 junio, 1969, p. 3.
82. MENDIRICHACA Y CuEvA, Tomás, "Efemérides del Nuevo Reino de León.
Siglos XVI y XVII", Pu, Nos. 1 a 9, inclusive, febrero a octubre1 1963.
83. MoNTEMAYOR HEaNÁNDEZ, Andrés, "La encomienda en el norte de
México", SCEP, 15 junio, 1969, pp. 12-13.
84. SAUNAS C.wro, Hernán, "El indio Quems", EN, 18 agosto, 1966.
85. SALINAS CANTÚ, Hernán, "EJ primer cronista de Nuevo Le6n", EN,
20 mayo, 1966.
86. SALINAS CANTÚ, Hernán, ''Formas de morir de gobernantes nuevoleoneses", EN, 22 septiembre, 1966.
87. SAUNAS CANTÚ, Hernán, "Los Tejas", EN, 28 septiembre, 1966.
88. SALINAS CANTÚ, Hernán, ''Febrero trágico" ( referente a la muerte del
Cap. Nicolás Ochoa de Elejalde), EN, 17 febrero, 1967.

367

�101. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "El pensamiento económico de fray
Servando Teresa de Mier", VU, No. 968 ( 12 octubre, 1969), p. 6.

VI.-LA INDEPENDENCIA
Libros y folletos

89. CovIÁN MARTÍNEZ, Vidal, Xavier Mina y fray Servando en Soto la
Marina (IS de abril de 1817). Cuadernos de Historia, Serie 1967, No.
3, Ediciones Siglo XX, Cd. Victoria, Tamps., 1967, 32 pp.
90. GARCÍA A.LvAREZ, Juan Pablo, La compleja personalidad dd Padre .Mier.
A.lgunos aspectos poco conocidos. SEC, SMGE, Editorial Libros de México, S. A., México, 1964, 61 pp.
91. Mn.LÁN, Marco Antonio, La fantástica realidad de fray Servando. CLP,
SEP, México, 1965, 62 pp.
92. Númz DE LEÓN, Apolinar, Las andanzas de un obispo y la traición de
Baján. (y) Diplomáticos de la insurgencia. Editorial Vallarta., Monterrey,
1962, 61 pp.
93. RoEL, Santiago (Sr.), Fray Servando Teresa de Mier ( Apuntes biográficos). GENL, DPP, Monterrey, 1963, 11 pp. (2a. ed. de la de 1942).

VIL- LA

REFORMA

Libros )' folletos

102. BERRUETo RAl'rlÓN, Federico, Sautiago Vidaurri y el estado de Nuevo
León )' Coahuila. Seminario de Cultura Mexicana. México, 196j. 21 pp.
103. EPISTOLARIO Zaragoza Vidaurri, 185S-1859, C~rffiGI, SMGE, México, 1962, 140 pp. Prólogo y notas de Israel Cavazos Garza.
10+. MosELEY, Edward H., The public correr of Santiago Vidaurri, 18S51858. University, Alabama, 1963, 387 pp. (tesis).
105. NúÑEz DE LEÓN, Apolinar, Algunos apuntes biográficos del Sr. Gral.
y Lic. don León Guzmán. Editado por la Gran Logia del Estado, Imp.
Hemández, Monterrey, 1967, 12 pp.

Publicaciones espuializadas

Publicaciones especializadas

94. ''DIEZ interesantísimas cartas de fray Servando Teresa de Mier". PyS,
( 1967), pp. 305-328.
95. Númz DE LE6N, Apolinar, "El generalísimo Morelos en Nuevo León",
MSNHCA, SMGE, México 1965, pp. 657-682.
96. Pwz-MALDONADO, Carlos, ''Monterrey durante el primer movimiento
en pro de la Independencia", MAMH, CRM, tomo XIX, No. 3 (julioseptiembre, 1960), pp. 269-276. Reproducido en EN, 16 septiembre,
1960.
97. Sn.VIA HEazoo, Jesús, "Fray Servando Teresa de Mier", CuAm, septiembre-octubre, 1967, pp. 162-169.

106. BERRUETO RA tÓN, Federico, "Santiago Vidaurri y el estado de Nuevo
León y Coahuila", Hum, No. 6, (1965), 407-420 pp.
107. MosELEY, Edward H., "Santiago Vidaurri, Champion of states rights:
1855-1857". Studies in the Social Sciencies, West Georgia Gollege, Vol.
VI, o. 1 (junio, 1967), pp. 69-80.

Revistas y Periódicos

98.

LLANO, Rodolfo, "Natalicio de fray Servando Teresa de Micr
y Noriega", EP, 20 octubre, 1963.
99. BuENTELLO CHAPA, Humberto, "Insurgencia en Nuevo León", (serie
de 3 artículos), EP, 10, 11 y 16 septiembre, 1969.
100. CAVAZOS GARZA, Israel, "El Padre :Mier", EN, 5 septiembre, 1960, p.
ARROYO

7-B.
368

VIII.-lNTERVF.NCIÓN FRANCESA

Libros y folletos
ALVARADO, José, Zaragoza, jefe de e/tinacos, continúa a caballo, GENL,
DPP, Monterrey, 1962, 8 pp.
109. ARROYO LLANO, Rodolfo, Ygnacio Zaragoza, defensor de la libertad y
la justicia, S.p.i., Monterrey, 1962, 179 pp. ilust.
110. BER.RUETO RAMÓN, Federico, Ignacio Zaragoza, Secretaría de Gobemaci6n, Talleres Gráficos de la Nación, Mé..xico, 1962, 342 pp.
111. BERRUETO RAMÓN, Federico, Ignacio Zaragoza, CLP, SEP, México, 1966,
70 pp.

108.

369
1124

�112. CAvAzos GARZA, Israel, Semblanza de Mariano Escobedo, Editorial Vallarta, S. A., Monterrey, 1967, 18 pp.
113. CoVAIUUJBIAs, Ricardo, .Anal,s de la vida del C. Gral. Ignacio Zaragoza. Notas y acotaciones. S.p.i., Monterrey, 1962, 29 pp.
lH. GóMEZ Manuel Z., La vida del General Ignacio Zaragoza. Secretaría
de Gobernaci6n, Talleres Gráficos ele la Nación, México, 1962, 23 pp.
115. LóPEZ GUTIÉRREZ, Gustavo, Escobedo, republicano demócrola, benemérito de Chiapas, 1826-1902, S.p.i., T1L'rtla Gutiérrez, 1969, 556 pp.
116. Mi;vER, Eugenia W. de, Reseña biográfica de Jerónimo Treviño (18361914), CLP, SEP, México, 1967, 60 pp.
117. ÜRDÓÑEz, Plinio D., Licenciado y general don Lázaro Garza Ayalo,
CC HEGI, MGE, o. 18, México, 1963, 254 pp.
118. RANGEL FRÍAS, Raúl, Gerónimo Treviño. Héroes y epígonos. S.p.i.,
Monterrey, 1967, 107 pp. Ilustraciones de Federico Cantú.
119. RANGEL FR.ÍA.s, Raúl, Gerónimo Treoiño. Héroes y eplgonos. CLP,
SEP, México, 1967, 119 pp.
120. RoEL Jr., Santiago, 5 de Mayo (discurso), GENL, DPP, Monterrey,
1963, 12 pp.
Eú. Roli.L Jr., Santiago, El Cura de Tamajón. GENL, Editorial ccAlfonso Reyes", Monterrey, 1967. Reproducción facsimilar de 14 números de] periódico publicado por Guillermo Prieto.
122. SALCE AR.RwoNno, Pablo, Linares, la primera ciudad nuevoleont1a que
se rebeló contra el imperialir.ta Vidaurri. CCNHEGI. SMGE. No. 27,
México 1963.
123. SALINAS CANTÚ, Hernán La Intervención Fra11ce1a a través de las cartM
de dos nuevoleoneses, Gral. D. Gerónimo Treviño y Lic. Narciso Dávila.
Comentarios. Imp. Lumen, Monterrey, 1969, 90 pp.
124. V.1LLARREAL ., Carlos, Gral. Jerónimo Trcviíío. Gráfica Popular, S. A.,
Monterrey, 1965, 45 pp.

Publicaciones especializadas
Francisco R.. "Hombres d' ue\"0 León y Coahuila en la defensa de Puebla y prisioneros en Francia en 1963", Hum, No. 3, (1962),
pp. 389-414.
126. ARROYO Lu. •o, Rodolfo, ''Diario de campaña del coronel Miguel Palacios. (30 días de acción en el sitio de Querétaro) ". M C,N, 21 mayo, 1967.
127. BALDERA.s, P.S. "La batalla de Río Verde. Escobedo quedó en deuda
con Mejía", PyS, 1966, pp. 691-696.

125.

370

ALMADA,

Federico, ( antiago Vidaurri) "Sombras y verdades
de un caudillo''. CdC, o. 17 (Sept.-Oct. sin año), pp. 103-119.
129. CoRTÉs, Tranquilino, "Diario de operaciones del sitio de Puebla''. Pu~licado por Israel Ca,·azos Garza, Hum, No. 4, (1963), 445-462, ilust.
130. La verdad sobre la batalla del 15 de Mayo". ( Info1me de Escobedo) .
P)'S, 1967, pp. 761-771.
131. E.lRA BARRAGÁN, Manuel, "El folklore en el nor te de México durante
la Intervención Franresa''. PCHGI, SMGE, México, 1963. '
132. PÉREz-MAwoNAOO, Carlos, "La pugna' Juárcz-Vidaurri en Monterrey.
1864", MAMH, CRM. tomo , • CTV, o. 1 (enerO'-marzo, 1965), pp.
59-91.
133. SALOAÑA, Jos' P. ''Visitas del Presidente de la. República don Benito
Juárez a Monterrey", Hum, No. 8 (1967), pp. 393-412.
134. SALDAÑA, José P., "La República en ruta hacia el norte", Hum, No. 9,
(1968), pp. 339-359.
135. TYLER, Ronnie C., "Las reclamaciones de Patricio Milrno". Hum, No.
10, ( 1969), pp. 561-583.
128.

B.E.RRUETO RAMÓN,

136. ~~~ A., Carlos, ".El Gral. Jerónimo Trcviño. Breves pasajes histor1cos ... , Ro, No. 1 (marzo, 1964), pp. 27-30, y No. 2 (junio, 196+),
pp. 17-20.

Revirtas y periódicos
137. AAAovo LLANO, Rodolfo, "La recia figura del general Ignacio Zaragoza", EN, 5 de maro de 1960.
138. ARRoYo LLANO, Rodc;,lfo, "Será 1962 Año de Zaragcna.t'. EN, 14 junio,
1961. Reproducido en Ru, 31 agosto, 1961.
139. ARRovo LLANO, Rodolfo, "Ignario Zaragoza fue un defensor de la justicia", EN, 31 marzo, 1962.
140. ARROYO LLANO, Rodolfo, "Centenario de la muerte de Doña Rafaela
Padilla de Zaragoza", Ex Nov, y EU, 14 enero, 1962.
141. ARROYO LLAN01 Rodolfo, "Las armas nacionales se cubren de gloria11 ,
EP, 5 mayo, 1963.
142. ARRoYo LLANO, Rodalfo, "El Gral. don Santiago Tapia
8 agosto, 1963.
143.
144.

r su calle", EP,

LLANO, Rodolfo, "Juá.rez en Monterrey", EP, 4 abril, 1964.
ARROY~ LLANo, Rodolf?, •. uevo Le6n en la caída deJ Segundo Imperio
Y el Triunfo de la Rcpublica", (serie de 10 artículos ilustrados). EN, 6,
7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14 y 15 de marzo, 1967.
,
ARROYO

371

�145, ARROYO Luxo, Rodolfo, "Fragmento del diario de campaña del coronel
Miguel Palacios (original)". EN, 15 mayo, 1967.
146. BuENTELLo CHAPA, Humbcrto (Mar.ario de León), "Un héroe ignorado". EP, 17 mayo, 1969.
147. CAVAZOS GAR7.A, Israel "El arraitro de la familia Zaragoza {l'n Monterrey)", LvZ, o. 2. (octubre, 1961). p. 2.
148. CAVAZO - GARZA, I rael, "La familia Padilla de San Nicolás Hidalgo,
N. L.", L1. 1Z, o. 3, (nov.. 1961), p. 2.
149. CAVAZOS GARZA Israel, "El enlace Zaragoza-Padilla y el acta de la
Catedral", LvZ, ro. 3. ( o,·.: 1961), p. 4.
150. CAVAZOS GAR7.A, Israel, "La familia del héroe nació en Nuevo León.
Tres actas de bautizo de los tres lújos de Zaragoza'·. LvZ, No. 4, (Dic.,
1961).
151. C..wAzo GARZA, Israel, "Ignacio Zaragoza, nuevoleonés por adopción".
EN, 25 ept.. 961 y VU. 8 Oct.. 1961. 2a. Sec .• p. 13.
152. CAvAzos GARZA, Israel. "Doña Rafaela Padilla de Zaragoza", EN, 15
enero, 1962.
153. CAvAZO GARZA, Israel, "Rápida visita a Bahía de Espíritu anto, en
Texas", LuZ, No. 5, (enero, 1962) p. 39.
15-1. CAVAZOS GARZA, Israel, "Vencedores del 5 de mayo: Tranc¡uilino Cortés'•. Li•Z, 'o. 8. (abril, 1962).
155. C.wAzos GARZA, Israel. "Ignacio Zaragoza. y su permanencia n Monterrey", VU, o. 576 (8 abril, 1962), y CEP, 6 mayo, 1962.
156. CAvAzo GARZA, Israel, "En el Centenario de la muerte de Zaragoza",
FU, 16 Sept., 1962; LuZ. o. H (Oct.. 1962) &gt;' Ger, 4 mayo, 1963.
157. CAVAZOS GARZA, Israel, "Escobeclo, Ycnccdor de Qucrétaro" ETR, To.
2. (6 febrero, 1967).
158. CAVAZOS GARZA, Israel, "Leonarda González, desconocida heroína nuevolconesa". ETR, 1 0. 6 (6 ma1-10. 1967).
159. GwAZOs GARZA, I rae), "Mariano Escobedo" (26 capítulos del libro
editado en 1949). uno diario en EN a partir del 24 de abril de 1967,
ilust.
160. Co,'ARRU131AS. Ricardo. " oldado de la República: Coronel Joaquín
' Ga17,a Leal. (1832-1867)'', ETR, ro. 3 (13 febrero. 1967).
161. Co\'ARRUmAs, Ricardo "General Francisco Naranjo. oldado de la República ... •· ETR, o. 4, (20 fcb., 1967).
162. CovARRuB1As, Ricardo, ''Los ejércitos de la República a,·anzan sobre
Querétaro", ETR, 10. 5, (27 febrero, 1967).
163. CoVARRUBIAS, Ricardo, "La táctica del general Escobedo", ETR No. 7,
( 13 marzo, 1967) .
372

164. CovARRUBIAS, Ricardo, "La lealtad de Escobedo", ET R, No. 11, ( 10
abril. 1967) .

165. CovARRUBIA , Ricardo. "Escobedo, hombre de honor", ETR, No. 13,
24 abril, 1967).
166. Co\'ARRUBrAs, Ricardo, ''Escobedo y Tomás Meja'', ETR.
mayo, 1967).

ro. 15, (8

167. CovARRUBIAS, Ricardo. '•Cómo auxilió el Gral. E.cobedo aJ Gral. Porfirio Díaz'', ETR, To. 2 l. ( 19 junio, 1967).
168.. EIRA BARRAGÁN, Manuel, "Llegan noticias sobre los triunfos del ejército republicano'' ETR, No. 4, (20 febrero. 1967).
169.
170.
171.
172.
173.
174.

175.
176.
177.
178.
179.
180.
181.
182.

EIRA BARRAGÁN, Manuel, "La batalla de Santa Gertrudis", EN, febrero,
1967, y Rll, marzo, 1967.
EIRA BARRAGÁN, Manuel, "1967, año de Mariano Escobedo", ETR,
'o.12 (17 abril, 1967).
NF.TRA BARRAGÁN, Manuel. " fontcrrey recibe juhilosa los detalles del
triunfo de la Repúblira", EN, 20 mayo, 1967 y RH, junio, 1967.
NE.IRA BARRAGÁN, fanuel, "La toma de Querétaro es conocida en Monterrey'', EN, 19 mayo, 1967 y RH, junio, 1967.
NEIRA BARRAG.\N, Manuel. "Centenario de la entrada del Ejército del
orte a Monterrey'', EN, 8 julio, 1967.
ORTEGA L., Manuel I.. ''General !bino Zertuche, soldado de la República". ETR, No. 8 (20 ma,LO. 1967).
SALDAÑA. José P., "Gral. Ignacio Zaragoza", EN, 8 mayo, 1962.
SALDAÑA José P., " oldados de la República: Gral. Ger6nimo Treviño". ETR, ro. 9 (27 marzo 1967).
SAL!. AS CAsTÚ. Hernán, "Batalla de Santa Isabel''. EN, 3 marzo, 1966.
SAUNAS CANTÚ, Hernán, "Linares en la Iotcrvcnrión Francesa'': EN,
10 marzo, 1966.
SALI!'lAS C Nn'¡, Hernán. ·La Navidad durante el Imperio", EN, 16
diciembre, 1966.
TA!'.fEZ TA,iEZ, Eme to, "Biografía del gto. Tomás Abraham Tamez'',
EJ'R, o. 15 (8 mayo, 1967).
VILLARREAL A., Carlos, "La probidad de D. Benito Juárez y la benevolencia de Escobedo", EN, junio -, 1967.
ZERTUCIIE. Eme to. "Esrnbedo, eminente general" ETR, No. 19 '(5
junio. 1967).

373

�IX.-EL PoRFIRlATO Y LA R.Ev0Luc1ÓN

Libros 'Y folletos

183. MEMORIA del Congreso de programaci6n de la Revolución Social Mexicana, en los Estados de Coahuila de Zaragoza, Nuevo León Y Tamaulipas, S.p.i., Monterrey, 1969, 96 pp.
184. NmMEYER JR., E. Víctor, El • General Bernardo Reyes. Biblioteca de ·
Nuevo León, 3, GENL, CEH, UNL, Monterrey, 1966, 261 pp.
Publicaciones especializadas

185. CovARRUBIAS, Ricardo, " uevo León en el inicio de la Revolución".
MCPRM (1969), pp. 56-75.
186. IEMEYER JR., E. Víctor, "La presencia de Nuevo León en el Congreso Constituyente ele Querétaro de 1916-1917", Hum, No. 9 (1968),
pp. 389-403.
187. NmMEYER Ja., E. Víctor, "La actuación de las diputaciones de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, en el Congreso Constituyente de Querétaro de 1916-1917", Hum, No. 10 (1969), pp. 451-478.
188. SALD~A, José P., "Memorias del General Jacinto B. Trevifio'&gt;, Hum,
No. 4 (1963), 391-409.

Revistas )' periódicos

189. Azc:ÁR.ATE, Juan F., "Dr. Arroyo, N. L., el pueblo más revolucionario",
EL, No. 162 (31 Agto., 1964), pp. 46-49.
190. BuENTELLO CHAPA, Humberto, "La inundación de 1909. us dimensiones trágicas, sus consecuencias en lo político", EP, 2 Feb., 1969 (Sección especial), 5 pp. ilust.
191. BtrnNTELLO CHAPA, Humberto (Ponciano Cisneros), "Combatiente legendario", EP, 23 mayo, 1969.
192. CovARRUBIAS, Ricardo, "El coronel Vidal Garza Pérez", EL, No. 155
(31 enero, 1964), pp. 37-38.
19'3. CAs1LLAs, Fernando E., "El general Marciano González'', EL, No. 160.
(30 jurúo, 1964), p. 71.
194. "DATOS biográficos del Gral. de Brig. Baltazar González Vida!" (originario de Montemorelos), EL, No. 164 {31 Oct., 1964), p. 77.

195. GARCÍA, Rubén, "Reto del Gral. Pablo González al Gral. (Ignacio)
Morelos Zaragoza", EL, No. 221-222 (Jul.-Agto., 1969), p. 46.
196. GoNzÁLEz, Pablo, "Parte que rinde el C. Gral. Pablo González, de los
combates librados en Salinas Victoria, Puente Morales y asalto y toma
de Monterrey", EL, No. 164 (31 Oct., 1964), pp. 65-68. (Publicado
por el Tte. Cor. Gustavo SegO\·ia Garza).
197. HF.RNÁNDEZ, Atanasio, "Breve memoria de los antecedentes revolucionarios del exteniente Atanasia Hcrnández, contada por él mismo". Serna,
o. 722 (9 Agto., 1969).
198. WPEZ PORTILLO, Fernando, "Hombres de la Revolución: Lic. y Gral.
Aarón Sáenz", EL, Nos. 199-200 ( ept.-Oct., 1967), pp. 58-60.
199. LóPEZ ZuAZUA, Carlos, "Por México", EL, Nos. 191-192 (enero-febrero,
'
1967), p. 28.
200. LOZANO, Félix G., "Digo que hay excepciones porque en seguida lo justifico", EL, No. 161 (31 Jul., 1964), p. 46.
201. LoZANo, Félix G., "Murió otro revolucionario: Corl. Alejandro Morton
Morales", EL, No. 164, (31 Oct., 1964), p. 47.
202. NEIRA BAR&amp;AoÁN, Félix, "Toma de la Cd. de Monterrey por íuer?.as
constitucionalistas", EL. No. 159 (31 mayo, 1964), pp. 74-75.
203. NEIRA BARRAGÁ , Manuel, "Coronel Belisario de Jesús García, compositor, poeta y militar", EL, Nos. 173-174 (Jul.-Agto., 1965), pp. 32-35.
204. SALDAÑA, José P., "Informes del Gral. Bernardo Reyes" (cuatro artículos), EN, 27 Jun. a lo. Jul., 1961.
·
205. ALDAÑA, José P., "Años de violencia'', EP, 6 y 13 Jul., 1969.
206. SALINAS CANnr, Hernán, "El presidente Madero en Monterrey", EN,
16 Dic., 1968.
207. VELA GoNzÁLBz, Francisco, "Infructuosas ge tiones pacifistas del Gral.
Antonio I. Villarreal y del Lic. Luis Cabrera, ante el Gral. Emiliano
Zapata, en agosto de 1914", EL, 175-76 (Sept.-Oct., 1965), p. 27. (Continúa en el No. 187-188, p. 44.
208. ZERTUCHE, Carlos, "Relato de la rendiri6n del Gral. de Div. Bernardo
Reyes en Linares, N. L., dictado por el Tte. Corl. Carlos Zertuche, entonces oficial de la fuerza perseguidora", EL, No. 207-208 ( mayo-junio,
1968), pp. 38-41.

375
374

�X.-MONTERREY

Libros y folletos
209. BENAVIDEs URTBE, Guillermo, Guía inventario de turismo. Monterrey.
S.p.i., Monterrey, 1963, 37 pp.
210. CAvAzos GARZA, Israel, Origen y progreso de Monterrey. Impresiones,
S. A., Monterrey, 1963. 12 pp. ilust.
211. GoNzÁLEZ, J. Eleuterio, Los médicos y las eufermedades de Monterrey,
1881. Memorias de Gonzalítos que se publican con una introducción
sobre su vida y su obra por Francisco Guerra. The Welcome Historical
Medica!. Museum and Library. London. 1968. 121 pp.
212. MENDIRICHAOA CUEVA, Xavier, Tres monumentos virreinales de la ciudad de Monterrey. Tesis, ENSL, Monterrey, 1966, 56 pp. (mimeógrafo).
213. PLAN regulador de Monterrey )' municipios vecinos. Doctrina, metodolog!a, labor realizada. Sistemas y Servicios Técnicos, S. A., Monten-ey,
1965, 87 pp.
214. PLAN regulador de Monterrey, N. L. y municipios vecinos. La vivienda,
Imprenta Plata {s.a.) ( 1965?), 19 pp.
215. PiRnz-MALDoNADO. Carlos, Narraciones históricas regiomorztanas {segunda serie), Imprenta El Regidor, S. A., Monter~ey, 1961, 160 pp., ilust.
216. SALO~A, José P., Apuntes históricos sobre la industrializa"!:ión de Monterrey, Impresora del Norte, Monterrey, 1965, 94 pp.
217. SALDAÑA, José P., Casa del Gmeral Bernardo Reyes, un edificio con historia, S.p.i., Monterrey, 1966, 30 pp.
218. SALDAÑA, José P., Mercado Colón. AJ1untes históricos, Impresora del
Norte, Monterrey, 1966, 42 pp.
219. SALoAÑA, José P., Monterrey de 1920 a 1930, con la t6nica de "El Eleme11to Sano", S.p.i., Monten-ey, 1967, 40 pp.
220. SALDAÑA, José P., Grandeza de Monterre,1, S.p.i.. Monterrey, 1968, 302
221. ~~CAYA CANALES, Isidro, Los orígenes de la i11dustrializaci6n de Moriterrey (1867-1920). PITESM, Serie: Historia, 9, Impresiones, S. A.,
Monterrey, 1969, 194 pp.

224. CA,·AZos GARZA, Israel, "Las calles del Monterrey colonial'', PyS, 1966,
pp. 731-736.
225. CAVAZOS GARZA, Israel, "Los primeros vecinos de la ciudad de Monterrey", Sem, No. 204 (Oct.. 1968).
226. Hovo, Eugenio del, "Don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés y la urbanización de la ciudad de Monterrey", Sem (Oct., 1961).
227. MAURO, Frédéric, "A própos d'une Barcelone Mexicaine: Monterrey •
et son histoire", HJVV, II (1965), pp. 395-403.
228. MENDIRlCHAOA CUEVA, Xavier, '·Monwnentos YÍ.neinales de la ciudad
de Monterrey: San Francisco". CIH, No. 1 (1966).
229. }.ifBNDIRICHAGA CuEvA, Xa,·ier, "Monumentos virreinales de la ciudad
de Monterrey: la Catedral", CuH, No. 1 ( 1967) .
230. M.ENOIRICH:AOA CUEVA, Xavier, "Monumentos virreinales de la ciudad
de Monterrey: el Obispado", CuH, No. 2 (1968).
231. PÉREZ-MALDONADO, Carlos, "Los condes de Monterrey", MAMGH, tomo •
IV (Dic., 1968), pp. 335-347.
232. SALO~A, José P., "Retablo de la calle Juárez", Hum, No. 5 (1964), pp.

357-398.
233. SALDAÑA, José P., "Fundación de Monterrey", En, No. 5 (Oct., 1969),
pp. 8-16.
234. TATA N1cHo, "Plazas de toros en Monterrey", PyS, 1968, pp. 651-652.

Revistas y periódicos

235. ARRovo LLANO, Rodolfo, "El alcalde Lazo y el palacio municipal", EN,
30 Jul., 1967.
236. ARRovo LLANO, Rodolfo, ;'Juárez y la casa del Mirador", EN, 21 marzo,
1969.
237. BuENTELLO CHAPA, Humberto, "Monterrey sin fei·rocarril", EP, 10 enero, 1969.

238. CAvAZos GARZA, Israel, "La plaza del Colegio Civil", EN, 25 mayo,
1960; Hem, No. XXII (mayo-junio, 1960) y Ru, No. 28 {abril, 1961).
239. CAVAZOS GARZA, Israel, "No debe caer el palacio municipal", EN, 8 Dic.,
1961.

Publicaciones especializadas

222. BARRERA, Carlos, "Montc1Tey retrospectivo", P'JS, 1960, p. 363, )' 1961,
p. 73.
223. C.wAzos GARZA, Israel, "La plaza y la estatua de Juárez, de Monterrey",
376

240. CAVAZOS GARZA, Israel, ''Visita al Monterrey bibliográfico", En/, 24 Feb.,
1962.
241. CAVAZOS GARZA, Israel, "En el teleférico", EN, 8 abril, 1962.
242. CAvAzos GARZA. Israel, "La Ciudadela de Monterrey'', EN, 2 junio,
1962; VU, 10 junio, 1962 y Sem, junio, 1962.

377

�•
•
•

•

243. CAvAZos GARZA,, Israel, ''Monterrey en sus oxigenes", PS, No. 31 (20
Jul., 1963).
244. ÜAVAZOS GARZA, Israel, "La fundación de Monterrey, al norte del Ojo
de Agua", EN, 26 Jul., 1963; VU, 28 Jul., 1963 y SCEP, 19 Sept., 1965.
245. CAvAzos GAR.Z.A, Israel, "Ntra. Sra. del Reino, del Nogal o del Roble',
EN, lo. junio, 1964, p. 8-A.
246. CAvAzos GARZA, Israel, "Monterrey cumple 372 años y he aquí su primer plano", EN, 20 Sept., 1968.
247. ''H.IsTORIA y desarrollo de la Cervecería Cuauhtémoc'', Jornadas regiomontanas, No. 8. SCPE, 8 Nov., 1965.
248. MoNTEMAYOR liERNÁNDEz, Andrés, " fonterrey: retrato de un emporio, análisis histórico-económico', SCEP, 6 Jul., 1969.
249. MoNTEMAYOR liERNÁNDEz, Andrés, "Grandeza de Monteney, estudio
histórico-social", SCEP, 17 Agto., 1969.
250. MoNTEMAYOR lmNÁNDEZ, Andrés, "Orígenes industriales de Monterrey:
mito yrealidad'',SCEP, 14 Se2t., 1969. (Nota serie: 21 y 28 SepL, ibid.).
251. MENDIRICHAOA y CUEVA, Tomás, "FJ Casino de Monterrey cumple 95
años'', LG, No. 188 (Dic., 1961).
252. SALDAÑA, José P., "Fundación de Monterrey", EN, 24 Feb., 1961.
253. SALDAÑA, José P., "Comercio de Monterrey", EN, 23 Nov., 1961.
254. SALDAÑA, José P., "Una casa con historia. La finca que ocup6 en Monterrey el Gral. Bernardo Reyes ha sido demolida", SCEP, 5 junio, 1966,
p. 14.
255. SALDAÑA, José P., "Un Monterrey integral", ES, ept., 1968.
256. SALOAÑA, José P., "La plaza de Hidalgo", EP, Sept. (?), 1968.

FUENTE CEsSARio, Jorge Andrés de la, Reporte médico sanitario de la
Boca, jurisdicción de la villa de Santiago, N. L. y apuntes históricos de
su municipio (tesis}, Monterrey, 1962, 31 pp. (mimeógrafo).
263 . .HERNÁNDEZ, Timoteo L., Relación geográfica e hi.rt6rica del municipio
del Gral. Escobedo, en el primer centenario de su erección, Monterrey,

262.

febrero de 1968, 12 pp. (mimeógrafo) .
264. lIERNÁNDEz, Timoteo L., Algunos apuntes para la geografía y la historia
del municipio de ]uárez, N. L., Monterrey, diciembre de 1968, 6 pp.

(mimeógrafo) .
265. HERNÁNDEZ, T'unoteo L., Algunos aspectos geográficos e históricos, sobre
el municipio de Gral. Treviño . .. , Monterrey, diciembre de 1968, 6 pp.

(mimeógrafo) .
266. MoNOORAFÍA del municipio de Higueras, N. L., Primer Centenario de su
erección, 1863-1963. Imprenta VilJarrubia, Monterrey, 1963, 60 pp. ilust.
267. MONUMENTO al insigne cura D. José Ma. Morelos y Pavón. Folleto ilustrativo, S.p.i., Montemorelos, 1963, 34 pp. (con una "guía histórica" de
Montemorelos) .
268. SALC&amp; AaREDONDO, Pablo, Génesis y fundación de la villa de Linares.
Talleres linotipográficos Fr. Junípero Serra, Coyoacán, D. F., 1965, 98 pp.
269. SALINAS ÜANTÚ, Hernán, Municipio de Gral. Bravo, Nuevo León. Historia de su fundación. Tradiciones, relatos. Imprenta Lumen, Monterrey,
1966, 134 pp. ilust.
270. VILLAR:REAL A., Carlos, Monografía geográfica e histórica de Cadereyta
Jiménez, N. L., Gráfica Popular, S. A., Monterrey, 1969, 106 pp.

257. SALDAÑA, José P., "Construcciones y demoliciones'' (doce artículos en
EP, abril-mayo, 1968).
258. SALDAÑA,

José P.,

"Ampliación de calles", EP, 4 mayo, 1969.

259. SALDAÑA, José P., "Los LXVIII años del Círculo Mercantil Mutualista
de Monterrey", Ac, Jul., 1969.

XL-MUNICIPIOS
Libros y folletos
260. CANTÚ, Ciro R., Origen de la ciudad de M ontemorelos. Síntesis de una
fovestigaci6n hist6rica, Monterrey, 1966, 28 pp. {edición en xerox).
261. CAVAZOS GARZA, IsraeJ, Monografía del Municipi.o de Abasolo, S.p.i.,
Monterrey, 1961, 16 pp.
378

Publicaciones especializadas
271. CANTÚ, Ciro R., "Origen de la ciudad de Montemorelos. Síntesis de una
investigación histórica". Hum, No. 8 (1967), pp. 413-437.
272. CAvAzos GARZA, Israel, "San Pedro de Boca de Leones". En el libro:
Villaldama, N. L. Talleres de Impresiones, S. A., Monterrey, 1961, 176
pp. (pp. 87-95, con graves erratas).
273. CAVAZOS GARZA, Israel, ''La villa de San Carlos de Marín", Hum, No. 6
( 1965) , pp. 305-317.
274. CAVAZOS GARZA, Israel, "El municipio de Santa Catarina, en la historia", Hum, No. 7 (1966), pp. 301-311. Publicado antes, sin notas, en:
EN, 28 Feb., 1964, p. 7-B, y en NL, octubre-noviembre, 1965.
275. CAvAZos G ~ Israel, "El municipio de Los Ramones, N. L.'', Hum,
No. 8 (1967), pp. 359-371. Publicado antes, sin notas, en: NL, 15 enero, 1963.

379

�276. Hovo, Eugenio del, "La verdad sobre la villa de Cerralvo", Hum, No. 3
(1962), pp. 361-376.

277.

RomÚGUEz MURo,

J.

Jesús, "Monografía del municipio de Gral. Zara-

goza, N. L.", Ro, No. 1 (marzo, 1964) pp. 9-14 y No. 2 (junio 1964),
pp. 23-26.

Revistas y periódicos
278. BuENTELLo CHAPA, Humberto, "Alcalde inmaduro" (anécdota de León
Treviño, alcalde Guadalupe), EP, 20 agosto, 1969.
279. ÜAvAzos GARZA, Israel, "La capilla de San Pedro de Iturbi&lt;lc, T_ L.'',
EHM, 9 enero, 1960.
280. CAVAZos GARZA, Israel, "Los ejidos de San Pablo, hoy Galeana", EE, 8
Nov., 1960.
281. C,wAzos GARZA, Israel, "San Pe&lt;lro de Boca de Lcone~ ', Ru,
ro, 1960) y VU, 10 junio 1960.

o. 1 (ma-

293. fuRN,\NDEZ, Timoteo L., '·El municipio de Galeana, ucvo León", ETR,
No. 2 (6 febrero, 1967).
294. SALCE ARREDONoo, Pablo, ''Aclaraciones hist6ricas" (sob1e el origen de
Hualahuise y Linares), EN, 5 No\'., 1968. Sobre el mismo astmto: TM,
8 Fcb., 1969; EN, 2 S·pt., 1969; HN, 23 Sept., 1969.
295. SALINAS CANTÚ, Hemán, "Cuando Dios ha de dar ... " (sobre el Mpio.
de Gral. Ilravo), EN, 17 Oct., 1968.
296. SALINAS CANTt'I, Hemán, "El alivio del mundo" (sobre el Mpio. de
Gral. Bravo). EN, 4 Nov.. 1968.
297. SALINAS 'ANTlJ, Hernán. "Cuatro contra Cuatro" (sobr el fpio. ele
Gral. Bravo). EN, 8 Nov., 1968.
298. SALIN ,s CANTÚ, Hemán, "Lo Arizpe" ( sobre el Mpio. ele Gral. Bravo). EN, Jj ov., 1968.
299. ALtNAs CANTÚ, llemán, '·Tres fundadores de Gral. Bravo, Nu ,·o León",
EN, 23 Nov., 1968.
300. SALINAS ÜANTÍr, Hcmán, "Encuentro de dos \'alientes" (sobre el Mpio.
de Gral. Bravo) , EP, 14 mayo, 1969.

282. CAvAzos GARZA, Israel, "La villa del Carmen, antigua hacienda del Chipinque" VU, 26 marzo, l 961, 2a. Sec., p. 8.
283. ÜAVAZos GAR7..A, Israel, "Datos históricos de Los Herreras, N. L.". Nl,
15 febrero, 1963.
284. ÜAVAZOS GARZA, Israel, ''Tres municipio de Nuevo León celebran su
centenario: Higueras, Ciénega de Flores y Gral. Zuazua", NL, 15 marzo, 1963.

Xll.- HrsTORIA

287. CAvAzos GARZA, Israel, "Interesantes datos sobre el viejo templo de Ntra.
Sra. de Guadalupe, en la villa de Guadalupe, .L.", EP, 14 Dic., 1965.
288. ÜA\'AZos GARZA, Israel, ''Cumple hoy Guadalupe sus 250 año'', EN, 4
enero, 1966.
289. CAVAZos GARZA, Israel, "Algo de historia de San Pedro Garza García"
"He, mayo-agosto, 1966, p. 20.
'
290. CAvAZos GARZA, Isracl, "El Señor de la Expiración" ( santo patrono de
la villa de Guadalupe), EN, 13 agosto, 1967.
291. CAv zos GARZA, Israel, "El municipio de Juárez, Nuevo León'', EP, 19
febrero 1969.
292. CAvAzos GARZA, Israel, ''El municipio de Gral. Tredño, Nuevo León",
V U, 25 mayo, 1969.

380

EnucAcIÓN
Libros y folletos

301.

285. ÜAvAzos GARZA, Israel, "Guadalupe: ( ¿ \'illa o ejido?)", Ra, 3 julio,
1964 y EN, 9 julio, 1964.
286. CAVAZOS GARZA, Israel, "Monografía de Guadalupe, Nuevo León. Esbozo
histórico", RL, marzo-abril, 1965.

DE LA

CoaoNADo, Ramón, Palabras en el X Aniversario de la Facultad de Comercio )' Adminütración, Monterrey, 12 &lt;le Oct., 1962. 6
pp. (mimeógrafo).
CÁRDENAS

302. CAvAzos GARZA, Israel, Trayectoria del Colegio Civil. Ed. del CJub S mbradorcs, Litográfica Monterrey, S. A. Monterrey. 1957, 35 pp. (Ficha
cancelada. No corresponde a la década).

303.

EscUELA

de Música de la Universidad de Nuevo León, XXV. (Publi-

cación con motivo de sus boda ele plata). Monten-

r, . A.,

34 pp., ilust.

304. MEJÍA ZÚÑIGA. Raúl, Moisés Sáem., educador de México. Su vida, su
obra)' su tiempo. Impresiones. S. A., Monterrey, 1962, 164 pp.
305. MEDRANo MARTÍNEZ, Vi\.iano, Vida y obrn de Moisés Sáettz, GENL,
DPP, Monterrey, 1962, 12 pp.
306. ÜRDÓÑEz, Plinio D., El benunérito educador 11uevolto11és Pro/ r. D. erafín Peño. Datos biográficos. Monterrey, 1960, 147 pp.
307. RAMOS LoZANO, Humberto, La educaci611 media mexicana y .sus re/armadores: Cabillo Barreda y Moisés Sáenz, GE L, DPP, Monterrey, 1967,
18 pp. s¡n.
381

�308.

SEMBLANZA (del) Profr. Moisés Sáenz Garza, editado por la Escuela Federal, Apodaca, N. L., 1962, 8 pp. (mimeógrafo).

322. SALA.ZAR, José G., Recuerdo de la familia Salazar Rodríg,uz, Monterrey,
1961, 43 pp. (mimeógrafo).

Publicaciones especializadas
309. CAVAzos GARZA, Israel, ''Esbozo histórico del Seminario de Monterrey,
Hum, No. 10 ( 1969), pp. 411-427. Publicado antes, sin notas, en: Re,
XXIV, No. 2 ( 1968), pp. 45-66.
310. MENDTRICHAOA Y CUEVA, Tomás, "La primera Universidad de Nuevo
León: 1933-1934", Hum, No. 8 (1967), pp. 373-392.
311. MENDIRJCHAGA, v Cm:vA, Tomás, "La Universidad Socialista de Nuevo
León (octubre de 193·1-septiembre de 1935)", Hum, No. 9 (1968), pp.
361-388.
312. ÜRDÓÑu, Plinio D., "Antecedentes de la enseñanza normal en Nuevo
León'', En, No. 3 (1969), pp. 15-24.
313. ÜRDÓÑEz, Plinio D., ''Miguel F. Martínez. Síntesis biográfica", En, r 0 •
5 (1969) pp. 17-26.

Publicaciones especializadas
323.
324.
325.
326.
327.
328.

Tomás, "Apellidos de Nuevo León: Botella y
Buentello", Ab, XXV, 3 (Jul., Sept., 1961), pp. 298-310.
ME1''DIRICHACA v CUEVA, Tomás, "Apellidos de Nuevo Le6n: Hinojosa",
Ab, enero-marzo, 1962.
MENDIRICHACA Y CUEVA, Tomás, "Apellidos de Nuevo León: Zambrano", Ab, XXVI, 2 (abril-junio, 1962), pp. 195-200.
MENDIRlCHAOA Y CUEVA, Tomás, "Apellidos de
uevo León:· Cavazos",
Ab, XXX, 3 (Jul.-Sept., 1966), pp. 293-298.
MENDIRICHACA Y CUEVA, Tomás, "Apellidos de Nuevo León: Sepúlveda", Ab, XXXI, 4 (Oct.-Dic., 1967), pp. 423-430.
MENDIRlCHAOA v CtravA, Tomás, "Apellidos de Nuevo León: Larralde",
Ab, XXXII, 3 (Jul.-Sept., 1968), pp. 299-309.
MENDUUCBAOA Y CUEVA,

Revistas y pni6dicos
314.
315.
316.
317.
318.

319.
320.

Humberto, "Exámenes públicos'', EP, 8 enero, 1969.
CAvAzos GARZA, Israel, "Novatadas estudiantiles'', VPU, No. 2 (Abr.
1960).
'
CAvAzos GARZA, Israel, ''Semblanza del Profr. Ernesto de Villarreal Cantú", Ren, No. 107-108 (Sept.-Oct., 1961).
CAvA2.0s GARZA, lsi-ael, "La obra del Patronato Universitario", VU, 11
Abr., 1965, 7a. ec., p. 6.
MENDilUCHAGA Y CUEVA, Tomás, "La primera Universidad de Nue\'O
Le6n, 1933-1934", Pu, No. 8, Sept., 1963. Se reprodujo en Is, No. 43
(mano-abril, 1966).
SALDAÑA, José P., "El Colegio Mexicano", EN, 28 marzo, 1962.
SÁNcIIEz, Manuel G., "Nuestro Seminario a través de la historia", Tes,
No. 250 ( 1968), ilust.

Revistas y periódicos

.BuENTELLO CHAPA,

329.
330.

BuENTELLo

CuAPA, Humberto, "La familia Westrup", EP, 5 Fcb., 1969.

CA\'AZOS GARZA, Israel, "El escudo de la ciudad de Cadereyta Jiménez",
EN, 24 Oct., 1961.
331. MENDlRICHAGA Y CUEVA, Tomás, "La familia de fray Servando", Pu,
No. 9 (Oct., 1963). Reproducido en PyS, 1964.
332. SALOAÑA, José P., "Bodas de plata del Escudo de Nuevo León", Ac, Jul.,
1968, pp. 1-8 y EP, Jul.(?), 1968.

XIV.-VARIA
Libros y folletos

XIIL-GENEALOGÍA y lliRÁLDICA

Libros y folletos
321.

PÉREZ-MALDONADO,

Carlos, Los Pérez-Maldonado. Imprenta El Regidor,

S. A., Monten·ey, 1963, 188 pp., ilust. "Edición privada de cien ejemplares distribuidos única y exclusivamente entre miembros de la familia
Pérez-Maldonado".
382

333. BARRAGÁN, Manuel L., Fue por Mé:áco. Fragmentos de una síntesis autobiográfica, Edición privada. Sistemas y Servicios Técnicos, S. A., Monterrey, 1966, 92 pp. más índice.
CATECISMO histórico de la Virgen Sma. del Roble, Patrona de Monterrey,
S.p.i., Monterrey, 1960, 34 pp.
335. IlERNÁNDEZ, Isaac, Un perfil sacerdotal (del P. Pablo Cervantes), Impresora Monterrey, S. A., Monterrey, 1961, 310 pp.

334.

383

�336. ÜRDÓÑEz, Plinio D., Bosquejo biográfico del erudito historiador nueuoleonés, Lic. don So.niiago Roel, Monterrey, 1961, 15 pp. (mimógrafo).
337. PÉR.Ez, Jo é Manuel, Sembla11za del Dr. Matro A. Sáenz, Editorial VaUarta, Monterrey, 1964, 62 pp.
338. RANOEL FRÍAS, Raúl, Testimo11ios, istemas y Servicios Técnicos, . A.,
Monterrey, . L., 1961. 212 pp. (Varios capítulos sobre historia, p.ej.:
"Teoría de Monterrey", "La idea histórica•·, "Discur o de inauguración
de la Ciudad Universitaria", etc.).
339. Rooaícuez, Antonio L., Home11aje n José P. Saldaña, entro Patronal
de Nuevo L 'Ón, .p.i., Monterrey, 1964, 8 pp.
340. SÁENZ, lateo A., A11ecdotario (autobiográfico), Ed. "Alfonso Reyes"
Monterrey, 1968, 447 pp., ilust.
341. SrELL, Loca M., Pioneer printer. Samucl Bangs in Mexico and Texas,
University of Texas Press, Austin, 1963, 230 pp.

Publicaciones especializadas

34-2. AouIRRE PEQUE;"o, Eduardo, 'El Dr. Jo é Eleuterio González, como naturalista", BSNHN, ·ol. 1, ro. 2 (28 Feb., 1967), pp. 55-58.

•

343. LANCASTER-JONEs, Ricardo, ''Don Francisco de Paula Verea, obispo de
Linares y de Puebla", Hum, o. 7 ( 1966), pp. 395-415.
344. LEÓN ToRRE , G rardo de, "Reivindicación del Dr. E. Brondo Witt",
A.yL, Año 11, Jo. 4 (Dic., 1968), pp. 5-33.
34-5 . .MAcKLIN, Bárbara June, "El iño Fidcncio: un estudio del curanderismo en u vo León" Hum, No. 8 (196 7) pp. 529-563.
346. 'ÍAuao, Frédéric, "Le développemcnt économique de Monterrey ( 18901960) ". E trait des cahiers du monde hispanique ed luso-bresilien, CaraveUe, 1961, pp. 35-126.
3+7. MENDIR.lCHACA Y C EVA Tomás, "Brotes sectarios n Monterrey", A.b,
enero-marzo, 1965.
348. AVARRo. José, "Aspectos de la vida de don Joel Rocha", PyS, 1962, p.
223.
349. EIRA BARRAGÁN, Manuel, "Galería de compositores nuevoleon es: don
José Mauro Garza" Ro, o. 2 (junio, 1964), pp. 13-16, ilust.
350. EIRA BARRAGÁN, fanuel, "Compositor nuevoleon ~", Hum, o. 10
( 1969), pp. 479-495. (Biografías de Alfredo M. Garza, José Mauro Garza. Belisario de Jesús García y Armando Villarreal).
351. PÉREz-?\-iALDONADO Carlos ' Por qué se vino a vivir a Monterre} eJ Dr.
don José Elcuterio Gomález", Hum, No. 1, (1960), pp. 481-488.
352. RANGEL Fms, Raúl, "Las fu nas que modelar n nuestra hi toria", AyL,

8 1, (1965) pp. 5-20.
384

rERRA, Carlos J., "Miguel D. Martínez Rendón", BBSH, 355, (1967)
(Escritores del Siglo XX, 1900-1950).
354. ILLER, Hildebrando, ''El señor bachiller" ( don José S!mchcz a arro),
CdC, o. 5, (Jul.-Agto., 1962), pp. 185-201.
355. SPELL, Lota M., '·Samucl Bangs, impre or pionero en México y Texas",
Hum o. 7, (1966), pp. 441-451.

353.

Revistas y peri6dicos
356. ARRovo LLANO, RodoUo, " emblanza y época d 1 Lic. D. antiago Roel,
pa~c", EN, 20 enero, 1964, y Ro, ro. 1, (marzo 1964).
357. BuE TELI&amp; CHAPA Hu.mberto, ' o]dado glorioso" (Di6doro Goni.álei
Corclla), EP, 22 abril, 1969.
358. B ENTELLO ÚHAPA Humberto, "Hace cien años", (efemérides comentadas) , Serie de once artículos en EP~ 24 y 2 7 enero; 5, 7 y 14, febrero;
4 y 17 marzo; 24 abril, 8 mayo y 12 y 13 junio, 1969.
359. CAVAZOS GARZA, Israel, "El bautizo de Gon1a.litos", Est, marzo, 1960,
p. 12.
360. CAVAZos GARZA, Israel, "Santiago Ro 1, historiador", Re, julio-agosto,
1961, p. 9.
361. CAVAzos GARZA, Israel, 'IT.a Virgen d Guadalupe en Nuevo León'', EN,
12 Dic., 1962.
362. ÚAVAZOS GARZA, Israel, 'En recuerdo de Santiago Roel", EN, 23 enero, 1963 y U, 3 Feb., 1963.
363. CAvAzos GARZA, Israel, "El Li Arturo B. de la Garza, gobernante",
BM, o. 16, (30 Jun., 1965), p. 8.
364. CiwAZos GARZA, Isra 1, "El padre Severiano Martínez", VU, 27 abril,
1969, 4a. Sec. p. 5.
365. Mo TEMA YOR lliRNÁNDEZ, Andrés, "La historia en el noreste de México" ED, Año VII, 2a. Secc., p. 13.
366. RA

GEL

FRÍA.s, Raúl, "Teoremas económicos", EP, 13 julio, 1965.

367. SALOAÑA, José P., "La historia y el teatro'\ EP, junio (?}, 1968.
368. SALOAÑA, José P., "Tres personajes en mi vida", serie de 31 artículos, en
EP, 21 de julio a 8 de noviembre de 1968.
369.
370.

José P., "Después de medio siglo, este es el legado de don
Jesús Cantú Leal" (fundador de "El Porvenir"), EP, 31 enero, 1969.
Al.DAÑA,

AUNAS CANTÚ,

Hernán, Ratos amargos de Gonzalito ", EN, lo. julio,

1969.
371. VIZCAYA CANALES, Isidro, "La naranja en
histórica" Pan, 18 agosto, 1966.

uevo Le6n: investigación

385
H23

�StGNfFtCAOO

DE LAS SIGLAS

Ab. Abside, Méxíco, D. F.
AHP, APH. Archivos de Historia
Potosina, Academia de Historia Potosina, San Luis Potosí.
AyL. Armas y Letras, Universidad de
Nuevo León, Monterrey.
BB H. Boletín Bibliográfico de la Secretaría de HaciendaJ México,

D. F.
BISCM. Boletín de ln/ormaci6n, del
Seminario de Cultura Mexicana,
México.
BM. Boletín Mas6nico, Monterrey.
BSNH . Boletín, de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia Narural,
Monterrey.
00 HEGI, SMGE. Colección del
Congreso Nacional de Historia para el estudio de la Guerra de Intervenci6n. Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística, México
D. F.
CdC. Casa de CoaliuiJa. México,

D. F.
OEH, UNL. Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo Le6n.
CIH. Cuadernos de 1 rwestigación
Humanística, de la Escuela de Letras, Tecnológico de Monterrey.
CLP SEP. Cuadernos de Lectura Po' Secretaría de Educación Púpular,
blica, México, D. F.
CuAm. Cuadernos Americanos, México, D. F.
CuH, EL. Cuadernos de Huma11idades, Escuela de Letras del Tecnológico de Monterrey.
ED. El Día, México, D. F.
386

EE. El Errante, periódico estudiantil, Monterrey, N. L.
EHM. El Heraldo de Monterrey.
EL. El Legionario, México, D. F.
EL, ITESM. Escuela de Letras, Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey.
En. Ensayo, Revista de la Escuela
onnal Superior, Monterrey.
Enf. En/ oque, Monterrey.
EN. El Norte, Monterrey.
E SL. Escuela Normal Superior Labastida, Monterrey.
EO. El Observador, periódico estudiantil, Monterrey.
EP. El Porvenir, Monterrey.
ES. El Sembrador, Monterrey.
Est. Estudiantes, Revista universitaria, Monterrey.
ETR. El Triunfo de la República,
Monterrey.
EU. El Universal, México, D. F.
Ex. Excélsior, México, D. F.
Germ. Germinal, Puebla, Pue.
GE L, DPP. Gobierno del Estado de
Nuevo Le6n, Departamento de
Prensa y Publicidad.
He. Hemisferio, revista. Monlerrey.
HJVV. Homenaje a Jaime Vicens
Vives Barcelona.
HM. Historia Mexicana, El Colegio
de México, México, D. F.
Hum. Humánitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de
la Universidad de Nuevo León.
IF. Inter Folia, Biblioteca "Alfonso
Reyes", Monterrey.
Is. lsmo, revista, México, D. F.

LG. La Gaceta, Noticiero mensual
d 1 Casino de Monterrey.
LVP. La Voz del Pueblo, Allende
N.L.
LvZ. La Voz de Zaragoza, Monterrey.
MAMGH. Memorias de la Academia
Mexicana de Genealogía y Heráldica, México, D. F.
MAMH, CRM. Memoria de la Academia Mexícana de la Historia,
Correspondiente de la Real ele Madrid, México, D. F.
MC, . México en la Cultura Novedades, México, D. F.
MSNHCA. Memoria del Syrnposium
Nacional de Historia sobre el Congreso de Anáhuac, Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística,
México, D. F.
NL. Nuevo León, Boletín del Gobierno de Nuevo Le6n.
ov. Novedades, México, D. F.
Pan. Panorama, emanario informativo del Tecnológico de Monterrey.
PCHGI, SMGE. Primer Congreso de
Historia para el estudio de La Guerra de Intervención. Sociedad Mexícana de Geografía y E tadística
México, D. F.
PITESM. Publicaciones del Instituto
Tecnol6gico y de E tudios Superiores de Monterrey.
PS. Provincia Social, revista, Monterrey.
PSA, U . Publicaciones del Seminario de Antropología. Universidad
de Se ·illa.
Pu. Pulso, re\'ista. Monterrey.

PyS. Previsi6n y Seguridad. Almanaque anual de la Fundidora de Monterrey.
Ra. Radar, periódico, Guadalupe,
N. L.
Re. Resurgimiento, revista de la Orden Franciscana, Monterrey.
Reo. Renacimiento, Revista magisterial. Monterrey.
RL. Reví.ita Leonística, Club de Leones de Guadalupe, N. L.
RH. Revista Hidalgo, México, D. F.
Ro. Roel, Boletín de la Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Monterrey.
Ru. Ruaido, revista, Monterrey.
Rum. Rumbo, revista, Monterrey.
SCEP. Suplemento Cultural de "El
Porvenir", Monterrey.
Sem. Sembradores, revista Monteterrey.
ema. Semana, periódico, Sabinas Hidalgo, N. L.
MGE. Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, México, D. F.
T'es. T estimo11io, revista del emmario de Monterrey.
TM. Tribuna de .Monterrey.
UNL, FE. Univer idad de Nuevo
Le6n, Facultad de Economía.
UPUPF. Universidad Pontificia Urbaniana de Propaganda Fide, México, D. F.
VPU. V o&amp; y Presencia Universitaria,
Monterrey.
VU. Vida Universitaria, Monterrey.
MRA. Décima Mesa Redonda de
Antropología, San Luis Potosi.

387

�LOS PRIMEROS AVANCES DE LA COLONIZACIÓN ESPA.ROLA
AL NOROESTE DE LA NUEVA ESPARA

{1519-1528)
EucENIO DEL Hovo
Instituto Tecnol6gico
de Monterrey

a. Francisco de Garay '.Y el Río de las Palmas
(1519-1523)
GOBERNANDO LAS INDIAS los frailes jer6nimos, Francisco de Garay, compañero de Col6n en su segundo viaje y gobernador de la isla de Jamaica,
impresionado por los relatos de Ant6n de Alaminos, el famoso piloto de las
expediciones de Ponce de León a la Florida {1513), de Hernández de Córdova (1517) y Juan de Grijalva {1518) a la península de Yucatán y costas
del Golfo de México, decidió explorar y conquistar las tierras comprendidas
entre la Florida de Ponce de León y el límite septentrional de las tierras
visitadas por los capitanes de Diego Velázquez, gobernador de Cuba. Garay obtuvo de los frailes jerónimos las licencias necesarias y, a principios del
verano de 1519, envi6 una pequeña flota, apenas cuatro navíos y doscientos
setenta hombres, al mando de Alonso Alvarez de Pineda, a reconocer toda aquella costa y a levantar un mapa de ella. En la relaci6n enviada por
Garay al Rey, se dice que el prop6sito principal de dicha expedición fue encontrar algún estrecho o paso, a través del Continente, que permitiera el
viaje directo al Reino de Catay; Pineda debería buscar el famoso estrecho
de Anián que movió tantas expediciones. Después de tres o cuatro meses
de navegación, siguiendo las costas del Golfo de México, desde la Florida,
y habiendo desembarcado a orillas del río Pánuco, donde "rescataron de los
indígenas un poco de oro, lleg6 Pineda a las cercanías de la recién fundada
Veracruz a principios de agosto de 1519, recibiendo la desagradable sorpresa de que Hernán Cortés se le había adelantado y tomado posesión de
389

�LOS PRIMEROS AV I\NCES DE LA COLONIZACIÓN ESP.AROLA
AL NOROESTE DE LA NUEVA ESPAAA
( 1519-1528)
EucENio

DEL

Hoyo

Instituto Tecno16gico
de Monterrey

a. Francisco de Caray y el Río de las Palmas
(1519-1523)
GoBER.NANDO LAS INDIAS los frailes jerónimos, Francisco de Garay, compañero de Colón en su segundo viaje y gobernador de la isla de Jamaica,
impresionado por los relatos de Antón de Alaminos, el famoso piloto de las
expediciones de Ponce de León a la Florida (1513), de Hemández de C6rdova (1517) y Juan de Grijalva (1518) a la península de Yucatán y costas
del Golfo de México, decidió explorar y conquistar las tierras comprendidas
entre la Florida de Ponce de León y el límite septentrional de las tierras
visitadas por los capitanes de Diego V elázquez, gobernador de Cuba. Garay obtuvo de los frailes jerónimos las licencias necesarias y, a principios del
verano de 1519, envió una pequeña flota, apenas cuatro navíos y doscientos
setenta hombres, al mando de Alonso Alvarez de Pineda, a reconocer toda aquella costa y a levantar un mapa de ella. En la relación enviada por
Garay al Rey, se dice que el propósito principal de dicha expedición fue encontrar algún estrecho o paso, a través del Continente, que permitiera el
viaje directo al Reino de Catay; Pineda debería buscar el famoso estrecho
de Anián que movió tantas expediciones. Después de tres o cuatro meses
de navegación, siguiendo las costas del Golfo de México, desde la Florida,
y habiendo desembarcado a orillas del río Pánuco, donde "rescataron de los
indígenas un poco de oro, llegó Pineda a las cercanías de la recién fundada
Veracruz a principios de agosto de 1519, recibiendo la desagradable sorpresa de que Hemán Cortés se le había adelantado y tomado posesión de
389

�grosar las filas de Hemán Cortés y son los que Bemal Díaz del Castillo
llama los "panzaverdetes''.8
Sin noticias de Camargo y creyendo que éste había logrado establecer la
proyectada colonia, Garay se apre uró a enviar n su ayuda a Miguel Díaz
de Au.-c u con más de cincuenta oldados y treinta y siete caballos, quien,
como dice Bemal D.íaz del Castillo, "no halló rastro, ni hueso, ni pelo de
la armada de Garay" y, como los indios lo recibieron en actitud hostil, abandonó la empresa. buscando refugio, él y sus hombres, bajo la bandera de
Hemán Cortés, '' ... y este fue el mejor socorro y al mejor tiempo que le
habíamos menester ... ,, 10

De este famoso capitán aragoné hacen elogio lo mismo Cer\'antes de
Salazar en su Cr6nico, que Díaz del Castillo en su Historia; dice el primero: " ... fue uno de los mejores conquistadores que hubo. Murió muy viejo e muy rico en México; trajo muy buena gente e caballos".11 Y el segundo:
' ... sini6 muy bien a u Majestad en todo lo que se ofreció en las guerras
e conquistas de la Nueva España" y, entusiasmado en el recuerdo, se explaya contándonos cómo Díaz de Aux se le enfrent6 al Real y Supremo Consejo de 1as Indias defendiendo su pleito contra el sevillano ndrés de Barrios
(a) El Danzador, cuñado de Cortés, por la mjtad del pueblo de Meztitlán.

•

• "Estando qur: cslábamos en Segura de la Frontera de la manera que en nú relaci6n habrán oldo, vinirron cartas a Cort~s como había aportado un navío de los
que el Francisco de Garay había enviado a poblar a Pánuco e c¡ue venía por capitán uno que se decía fulano Camargo y traía sobre sesenta roldados y todos dolientes y muy amarillos e hinchadas las barrigas, e que habían dicho qut otro capit:!.n
que el Garay habla enviado a poblar a Pánuro, que se decla fulano Alvarez Pincelo
(sic.), que los indios de Pánuco los habían muerto y a todos los soldados y caballos,
que había enviado a aquella provincia, y que los navíos se los habían quemado, y
que este Camargo viendo el mal suceso, se embarcó con los soldados que dicho tengo
y se vino a socorrer a aquel puerto porque bí~n tcn!an noticiaJ que cstabamos poblados allí y que a causa que por rustentar las guerras con los indios de Jamaica
no tcnlan que comer, e ventan tan flacos y amarillos e hinchados, y más dijeron
que el capitán Camargo había sido fraile dominico, e que había hecho profesión,
iuS cuale soldados con su capitán 1e fueron luego, poco a poco, porqut• no podían
andar a pie de flacos, a la villa de la Frontera donde estábamos; y cuando Cortés
los vi6 tan hinchados y amarillos, que no eran para pelear, hnrto teníamos que curar en ellos, y les hizo mucha honra y tf'ngo que el Camargo murió luego, que no
me acuerdo bien que se hizo, e también se murieron muchos de ellos, y entonces
por burlar les llamamos y pusimos por nombre los panciverdetcs, porque traían los
colore, de muertos y las barrigas muy hinchadas .•. " Bcmal: Historia, pp. 459-460.
• Para este apartado véanse: Cervantes de Sala.zar: Cr6nita, p. 564; Ov-iedo:
Historia, Vol. III, pp. 429-442; Demal: Historia., ol. I, pp. 460 y 463; P. F. \'elázquez: Hist. d, S. L. Potosi, Vol I, pp. 136-137.

" Bemal: Historia, Vol. I, pp. 460-463.
11 Cervantes de Sala.zar: Cr&amp;nica, p. 564.

392

Oigamo el pintoresco lenguaje del cronista: " ... a este Miguel Diaz de
Aux fue el que en el Real Consejo de Indias, en el año de 1541 dijo que
a unos daban favor e indios por bien bailar e danzar y a otros les quitaron
sus haciendas porque habían bien servido a su Majestad peleando ... e tendió la capa en el suelo, y puso la daga sobre el pecho, estando tendido en
ella de espaldas e dijo: si no es verdad lo que digo Vuestra Alteza me mande degollar con esta daga e si es verdad haced recta justicia ... " u
Todos los hombres que vinieron con Díaz de Aux y que se unieron a las
huestes de Cortés fueron apodados los ''lomos recios" 11 y se distinguieron
como valientes y esforzados.
En pos de la anterior, envió Garay otra expedici6n al mando de Ramírez el Viejo. De jrmos la palabra a Bemal Díaz del Castillo: 11 • • • y digamos
que desde alU a pocos días que Miguel Díaz de ux había venido a aquel
puerto de la manera que dicho tengo, aportó luego otro navío que enviaba
el mismo Garay en ayuda y socorro de su armada creyendo que todos estaban buenos y sanos en el río de Pánuco (si.e por las Palmas) y venía en
él por capitán un viejo que se decía Ram!rcz y ya era hombre anciano y
a esta causa le llamábamos Ramírez el Viejo porque había en nuestro real
dos Ramírez, y traía sobre cuarenta solda.dos y diez caballos e yeguas e ballesteros y otras armas y el Francisco de Garay no hacía sino echar un virote tras otro en socorro de su armada y en todo le socorría la buena fortuna a Cortés y a nosotros era grao ayuda, y todos esos de Garay que dicho
tengo fueron a Tepeaca a donde estábamos ... y a los que trafa el viejo
Ramírez, que traían unas armas de algodón (escaupiles} de tanto gordor
que no les pasaba ninguna flecha y pesaban mucho, pusímosles por nombre
los de las albardillas ... " 11
Mientras Camargo y los que lo siguieron fracasaban en el intento de establecer una colonia en la desembocadura del río de las Palmas, como primrr apoyo de la "Victoria Garayana", el gobernador de Jamaica, Francisco
dr: Garay, el año de 1520 enviaba a España a Juan L6pez de Torralba con
muestras del oro huasteco y un mapa de la exploración realizada por Alvarez de Pineda, para solicitar el permiso de conquistar y colonizar esas tierras. El Rey le concedió lo que pedía en la real cédula de 1521, atrás mencionada. Con este firme apoyo legal el año de 1522, Caray apresuró sus
preparativos para la formal ocupación del territorio concedido, que incluía
la región de Pánuco, por lo que entró en conflicto con Hemán Cortés, que
'· Bemal: Hütoria, Vol. I, pp. 460-461.
" " •.• y porque lo, soldados que traía Miguel

Día.z de Aux ,·enían muy recios

y gordos les pusimos por nombre los de los lomos recios ... ". Berna~ Vol. I, p. 462.

" Demal: HistorÚl, Vol. I, pp. 461-·162; P. F. Velázquez.: Hi.st. de S. L. Potosl,
Vol. I, p. 137.

393

�se creía con derechos a ella. Cortés se apresuró a alir de la ciudad de
México para dirigir personalmente la entrada a la "Provincia de Cbila
Y Pánuco", haciendo guerra a los huastecos y, como uno de sus actos de
posesión, fundó, no lejos de la desembocadura del río Pánuco, la villa de
Santiestevan del Puerto, como mojón de la a•.-anzada más septentrional de
su conquista; y, dejando en ella una fuerte guarnición, regresó a la ciudad de México. No fue sino hasta fines del verano de 1523 cuando Garay terminó sus preparativos y pudo 7.arpar con una bien pertrechada expedición, compuesta de diez y seis barcos, seiscientos hombresJ ciento cincuenta caballos, doscientos arcabuces, treinta ballestas y un buen número
de piezas de artillería. Imitando quizás a Cortés en lo de la Villa Rica
de 1a Veracruz, desde antes de salir de Jamaica, organizó el ayuntamiento
de la población que pensaba fundar como centro de su conquista y que
se llamaría "Garay"; como dice muy bien Gómara: "hizo un pueblo en
aire que llamó Garay",15 pue nunca llegó a fundarse. Dicho ayuntamiento
quedó integrado por Alonso de Mendoza y Hernando de Figueroa como alcaldes ordinarios; Gonzalo de Ovalle, Diego de Cifuentes y Villagrán como
regidores. Después de muchos incidentes que no es del caso narrar
uí
el día 26 de junio de 1523, dejó Garay la isla de Jamaica rumbo a Cuba:
donde tuvo noticias de la fundación de Santiestevan del Puerto por Cortés,
cosa que mucho lo contrarió y, después de infructuosos trámites. deciai6
fundar, ya no en aire, aquella población en el río de las Palmas, c-omo base
de futuras operaciones; y el día 25 de julio de ese año de 1523, la expedición alcanzó la desembocadura de dicho río y Garay ordenó a Gonzalo
de Ocampo que e)..-plorase río arriba para escoger el lugar más conveniente
para la fundación: " ... envió el río arriba a Gonzalo de Ocampo; con un
bergantin, a reconocer la disposición de la tierra. Subió quince leguas; vio
que muchos ríos entraban en aquél; volvió aJ cuarto día, diciendo que la
tierra era ruín y despoblada; y aunque esta relación no fue cierta, Francisco de Garay la creyó, y sacó a tierra los caballos, y cuatrocientos infantes,
y ordenó que la armada, con cargo de capitán general, llevase Juan de Grijalva, costa a c-0sta; y él se encaminó por tierra a Pánuco, anduvo tres días
por pantanos y despoblados; pasó a nado y en balsas, un río que llaman
Montalto, porque corría de grandes sierras. Entró en un gran lugar desierto,
a donde hall6 mucho maíz, y otros bastimentos¡ arrodeó una gran laguna
y, con ciertos indios de Chila que prendió, y sabían la lengua castellana (sic
por mexicana) , envió a un pueblo para que le recibiesen de paz, y así
lo hicieron, y le proveyeron de maíz, frutas y aves que toman en la laguna.
u G6mara: Cr6nfra, Cap. CLIII (en Barcia, Vol. II, p. 158}; P. F. Velázquez:

Hist. d, S. L. Potosi, Vol. I, pp. 137-140, 159-172 (biog.); Meade: "El adelantado Francisco de Garay", BSMGE, Vol. LXIIJ, pp. 403-430.

394

En este lugar intentaron los soldados amotinarse, porque no les dejaban
saquear; pasaron adelante, y en el pasaje de otro río se ahogaron ocho caballos; metiéronse en unos pantanos, adonde pensaron perecer, y si hubiera
alguna resistencia no escapara ninguno. Y después de estos trabajos y de
mucha hambre, y de mucha molestia de los mosquitos y pitos, que pican
y dejan señal como chinches, y suelen causar calentura, y murciélagos que
los ofendían extrañamente porque son grandes y chupan a los dormidos
la sangre de las narices y orejas, manos y pies o de cualquiera parte descubierta. Aportaron a Pánuco, tan deseado, pero por causa de las guerras
de Remando Cortés, la tierra estaba destruída y no hallaron qué comer;
y, porque también los soldados de Hernando Cortés, que estaban de la
otra parte del río. habían alzado la comida; y por ésto, y porque tardaban
los navíos en que venían los bastimentas, los soldados se derramaron a buscar qué comer y Francisco de Garay envió a Gonzalo de Ocampo a saber
qué intención tenía la gente de Cortés que. estaba en )a villa de San Estevan del Puerto". 18 Cuando Cortés se aprestaba para ir a enfrentarse con
su enemigo, recibió una real cédula por la cual se reconocían sus derechos
a la jurisdicción de Pánuco y se ordenaba a Garay no entrometerse en ella.11
Cortés envió a Pedro de Alvarado a mostrarle a ·caray la real cédula y a
pedirle que se alejase de Pánuco; éste, sintiéndose abandonado de sus hombres y por ende perdido, decidió ir a México para intentar algún arreglo
con Hemán Cortés, quien lo recibió con suma cortesía y le ofreció un banquete; pero, en realidad, el desventurado Garay era su pri ionero. Propuso
éste a aquél el matrimonio de sn hijo mayor con Catalina Pizarro, hija natural de Cortés, siempre que le permitiese hacer un nuevo intento de fundación en el río de las Palmas y que Cortés cooperase en esa empresa; éste
llegó a prometer, no sólo la ayuda pedida, sino proporcionar a su futuro consuegro algunos de sus expertos capitanes y de sus soldados veteranos que
ayudasen a Garay a cumplir su intento. 18 Tan amistosa, cuanto acertada
solución, no tuvo efecto por la ines~rada y casi repentina muerte de Garay,
ocurrida en las navidades de 1523; parece que murió de "un dolo1· de costado" (neumonía), awique mucho se elijo que Cortés lo había envenenado
"con una capirotada" .10

" Herrera: Jfotoria, Vol. II, Der. 111, Lib. V. Cap. V, pp. 135-136.
" "Provisi611 de su fajestad mandando a Francisco d • Garay no entrometerse ...
abril 24 de 1523" en Pacheco y Cárdenas: Documentw. Vol. X."{VJ, pp. 71-76.
,. Para ste apartado e pueden consultar: Bemal: Ilirloria, Vol. II, pp. l 76187; Conés: Carla de R,lación d, 15 de .octubre d, 1524; Herrera: Historia, Dec.
III, Lib. V, Cap. VII; P. F. Vclázquez: Hi.it. de S. L. Potos(, Vol. I, pp. 173-189.
1• G6mara: Historia, Vol. II, p. 160; Cortés: Cuarta Carta de Relacwn (en Barcia, Vol. I, pp. 126-165; Oviedo: Historia, Vol. 111, p. 455.

395

�b. Hernán Cortés y Nuño Beltrán de Guzmán

(1523-1528)

La muerte de Francisco de Garay no puso íin al problema de Pánuco,
ya que sus hombres habían quedado en aquella región y que, divididos
en pequeños grupos, asolaban la tierra sublevando a los indios que acabaron
matando a todos los sobrevivientes de la expedición de Garay y que, decidido a limpiar la tierra de españoles, sitiaron a Santiestevan del Puerto y
destruyeron las demás fundaciones. Al enterarse Cortés de lo ocurrido, envió inmediatamente a Gonzalo de Sandoval con cincuenta hombres de a caballo, cien infantes, cuatro piezas de artillería y quince mil (?) indios aliados, para que restableciese el orden sofocando la rebelión; en rápida, vigorosa y cruel campaña, los huastecos fueron de nuevo sometidos.20
Encontrándose Sandoval en la pacificación de Pánuco, Cortés recibió instrucciones de la Corona, de fecha 6 de junio de 1523, para que explorase
las costas de los dos océanos en busca del tan deseado estrecho de Anián
que acortarla la navegación a las islas Molucas.21 Cumpliendo dichas instrucciones, envió Cortés, el año de 1524, dos expediciones, una de cuatro
navios para explorar las costas del Mar del Sur (el Pacifico) y la otra,
de sólo dos, para trazar un mapa de la costa del Golfo de México, des~
Pánuco a la Florida, y de la del Mar del Norte (Atlántico), de la Florida
al Labrador. 22 Y fue entonces cuando Cortés consideró muy seriamente la
conveniencia de colonizar en el rlo de las Palmas, haciendo suyo el proyecto de Garay; pero una serie de problemas que no es del caso reseñar aquí,
le impjdieron cumplir su prop6sito de tomar posesión en el río de las Palmas y las tierras situadas más al norte. Cortés, desde el conflicto con Garay, había estado insistiendo ante la Corona que la región de Pánuco 1 hasta
el lejano río de las Palmas, debería quedar bajo la jurisdicción del Reino
de la Nueva España y sujeta a él. El Rey accecli6 a esta demanda; 23 pero,
las muchas intrigas que se movían contra Cortés, hicieron que el mismo
año ( 1525) que Cortés lograba ser confirmado en su jurisdicción sobre la
Provincia de Pánuco hasta el río de las Palmas, el contador, Rodrigo de
Albornoz, declarase, en un largo i.nfonne12 • la necesidad de separar las provincias de Temistlán (sic), Pánuco, Guatemala y Cuazacualco (sic.). Apa• Cortés: Cuarta Carta de Relaci6n (en Gayangos, pp. 299-303); Oviedo: Histuria, Vol. III, pp. 457-458: Gómara: Crónica, pp. 160-161.
" G6mara: Crónica, p. 165.
'"" Cortés: Cuarto Carta de Relación (en Gayangos, pp. 314--315).
ª Herrera: Historia, Dec. Ill, Lib. VII, Cap. IV, p. 213; Meade: La Huast«ca,

Cap. "La Conquista", pp. 263-277.
"' "Carta del Contador Rodrigo de Albornoz .•. , 15 de diciembre de 1525", en
Pacheco y Cárdenas: Doc. Intd., Vol. XIII, p. 74.

396

yándose en el informe de Albornoz y en las muchas quejas presentadas contra Cortés durante su viaje a las Hibueras, se acordó residenciar a don Hernando así como la separación de la provincia de Pánuco de la Nueva España
y se nombro gobernador de ella a Nuño Beltrán de Guzmán. 25 Por brevedad no queremos ocupamos de las actividades esclavistas de don Nuño ni
de sus confJictos con las autoridades de la Nueva España, sólo hablaremos
de sus intenciones de colonizar en el río de las Palmas, tal vez movido por
las noticias de las gentes de Garay que hablaban de muchos pueblos y de
montañas con minas de plata. " ... deseando Nuño de Guzmán por todas
partes ensanchar sus límites, envió a Sancho de Caniego (su pariente), aunque nuevo en la tierra, con la mayor parte de la gente que pudo, a conquistar el río de las Palmas, pensando de hallar grandes riquezas; no ignorando que estaba dado aquel distrito a Pánfilo de Narváez, tomó la posesión en nombre del Rey: y en cuarenta leguas la tierra adentro, no hallaron
poblado, ni camino, y pocos indios, y aquellos tan salvajes, que no se sustentaban sino de cazas, comiendo las carnes crudas, y langostas, lagartijas y
culebras, y otras tales bascosidades. Detúvose cinco meses en la jornada,
awique tuvieron noticia que la tierra era rica, y poblada: por las espesuras
de los bosques, no pudieron pasar, y por faltarles mantenimiento y otras
cosas se volvieron ... " 28
Esta expedición de Sancho de Caniego a la región del rio de las Palmas)
tiene para nosotros especial interés; desafortunadamente los datos de que
disponemos son demasiado vagos y es absolutamente imposible reconstruir la
ruta de esta expedición. El pasaje de Herrera, arriba transcrito, sugiere
cosas muy interesantes; pero, entiéndase bien, sólo sugerencias, ni siquiera
podríamos hablar de conjeturas. Suponemos que Sancho de Caniego sigwó,
hacia el norte, el camino de la costa, varias veces recorrido por las gentes
de Garay. Después de tomar posesión, a nombre de Nuño de Guzmá.Jt, del
río de las Palmas, "en cuarenta leguas la tierra adentro" y durante "cinco
meses", exploró la región. Por lo que sabemos de otras expediciones muy semejantes, muy amplio debió ser el territorio explorado en tan largo tiempo.
Las cuarenta leguas ¿ fueron hacia el norte o hacia el occidente? No podemos saberlo; nos inclinamos por lo segundo al saber que uno de los fines,
tal vez el principal, de la e:iqredición era buscar metales preciosos y así es
muy posible que las sierras de San Carlos y de Pamoranos, en Tamaulipas,
los _hayan atraído con sus posibilidades mineras; además, lo que se dice
,. Herrera: Historia, Dcc. III. Lib. VID, Cap. XIV, pp. 215-217; Oviedo: Historia, Vol. IU, p. 559; G6mara: Historia (en Barcia, Vol. II, p. 38); Zumárraga;
"Carta a su Majestad'' en Doc. lned., Vol. XIII, p. 117; Toussaint: La Conquista
de Pánuco, pp. 115-123; Castañeda: Our Catholic Heritage, pp. 32-38.
"' Herrera: Historia, Dec. IV, Lib. 111, Cap. VII, p. 293.

397

�respecto a los naturales "tan salvajes, que no se su tentaban sino de cazas,
comiendo las carnes crudas ... " conviene más a los nómadas situados al
occidente de la rota, que a los indios pescadores de las marismas de que
nos habla Alvar Núñez Cabeza de Vaca, que habrían encontrado de haber
seguido rumbo al norte. Sin embargo, cuando dice Herrera que "por las
espesuras de los bosques no pudieron pasar" pensamos en la posibilidad, muy
remota, d que hayan cruzado el río Bravo y, siguiendo hacia el Norte, hayan lle~do ha ta las cercanías del río de las Nueces que es donde empiezan los grandes bosques; aunque tal vez, al hablar de "bosques'' el cronista,
se esté refiriendo al monte alto y espeso, al intrincado chaparral que bien
pudieron encontrar hacia occidente. Llenos de dudas e in eguridades sugerimos la posibilidad de que Sancho de Caniego }' sus hombres hayan explorado tierras de Nuevo León, tal VC'?. por el rumbo de Cerralvo o los Aldamas. Que en realidad nada pod mos saber de cierto sobre esta importante expedición que tuvo lugar en el verano ele 1528.
De todo lo anteriormente expueslo se desprende la gran importancia del
río de la Palmas dentro de los diez primeros a1íos (1518-1528) de la historia de la Nueva España, así como los muchos pro)'ectos y serios intentos
para colonizar cerca de su desembocadura. Impresiona pensar que en varias ocasiones estuvo a punto de fundarse dicha colonia, hecho que hubiese
cambiado completamente la historia del noreste de México y sureste de los
Estados Unidos; de haberse logrado su establecimiento, Tejas seguiría siendo mexicana.

r. 1de11tif icació11 del rio de las Palmas
La correcta identificación del tantas \"e&lt;'es nombrado río de las Palmas,
es un problema histórico del mayor interés y que creemos haber resuelto definitivamente.
Todos los "cronistas primilivos de Indias" hablan de él y de la reñida
y prolongada disputa sobre la conquista y gobernación del tcnitorio por él
uominado o limitado. Su nombre aparece en multitud de documentos de
fecha muy temprana; y su desembocadura era una de las más importantes
referencias para la navegación en el Golio de México. El río de las Palmas
es uno de los accidentes geográficos más destacados en la antigua cartografía americana, figurando en casi todos los antiguos mapas de nuestro
Continente, como se puede comprobar por la lista que damos a continuación:
Aparece ya en el mapa de Alberto Cantino ( 1501-1502) como Río de
las palmas; en e] de Nicolás de Caneiro ( c. 1503) se le llama Rfo de las
J1armas; el de Martín de Waldseemüller (1513) lo registra como Río de la
parma; el de choner (1515 ,6 1520) como Río de las parmas; en el mapa
398

del Golfo de México, conocido como el de los pilotos de Cortés (fines &lt;le
1520) se lee R. la Palma; en el de Turín (c, 1523) aparece Río de lq palma;
en el del vizconde de Maggiolo ( 1527) figura la Provincia de las Palmas;
otra carta anónima de ese año ( 1527) anota las palmas; en el "Globe Doré"
(1528?) leemos R. de la Parma; la carta de Diego Ribero (1529) lo llama R.
de Palmas; en el Atla, de Kaufmann (1529) aparece en la carta IV como
las palmas, en la VII también las palmas, en la X R. de Palmas y en la
XIII R. de Palmas; en el Globo de Oronlius ( 1531) encontramos R. d.
Palmo; en el mapa de Alonso de Chávez (1536) se le menciona como Río
de las Palmas; en el de Alonso de Santa Cruz (1536) se llama Rlo de Palmas o Río Solo; el "París GilL Globe" o "De Bure Globe" (1536?) registra
R. D. Palma; en el mapa de la expedición &lt;le Moscoso (1539-1543) aparecen dos ríos diferentes con la anotación R. de Palmm · en el de Santa Cruz
( 15·:¡.2) también R. de Palmas_; en los portulanos de Dattista Agnese ( 154215+3) se lee las palmas; el planisferio &lt;le Sebastián Cabot (1544) anota palmar Y, más al sur, río de palmas; el portulano de la "Ayer Col!ection"
(1554), R. de palmas; en el mapa de Ortelius (c. 1584-) encontramos R.
Palmar; en el de Wytfliet (1597) se lee R. de Palmas; en el de Purchas
(1625) R. de Palmas; el Plano de Laet (1633) recistra R. de Palmas y el
de Turba Ardiente (1680) R. a Palmas. 21
Que el problema de localización ha existido y que aún no ha siclo resuelto, podemos demostrarlo con unas cuantas citas de diversos historiadores. Tocios los antiguos cronistas son muy vagos al respecto y sobre sus datos no puede basarse la correcta localización; casi todos, al hablar de las
expediciones ele Garay. lo confunden con el río Pánuco; resulta muy ilustrativo el hecho de que Bemal Díaz del Castillo en un pasaje de su obra
comete ese error mientras que en otro habla de ellos como de ríos · muy
diferentes y proporciona datos muy importantes para la correcta localización del río de las Palmas.28 G6mara dice: " ... y hablaremos de Pánfilo
de Narváez que fue a poblar y conquistar. . . el río de Palmas, que cae
treinta leguas encima de Pánuco, hacia el norte .•. " 29 Oviedo es aún más
vago: " ... el río que llaman de las Palmas en cierta parte de la costa del
Norte ... ", &gt;·, más adelante, e.,.,_-plica: " ... se trata del río de las Palmas,
que está más al oriente (que los ríos Pánuco y Hermoso) subiendo por la
dicha costa la vuelta de la provincia que llaman la Florida ... " ªº Herrera
- Las obras que pfincipalmente nos ayudaron a formar esta lista, fueron: T/ie
Discovtry of North Am«rica de Harrise; Spaniih Voyag,s, ,te. de Wagner; A Book
of Old Maps de Fite y Freeman; y NarraliLt and critico/ llístory o/ Amsrica in Maps,
Austin, 1961.
'"Be.mal: Historia, Vol. I , pp. 461~162 y Vol. TI, pp. 179-LB0 (cd, García) .
"' Gómara: Húto,ia, Cap. XLVI, p. 36 (ed. Barcia).
• Oviedo: Historio, Vol. III, p. 579.

399

�lo menciona en repetidas ocasiones, pero sin dar el menor dato para su
localizaci6n. 31 El notable ge6grafo Juan López de Velasco en su Geografía
y descripción universal de los Indios (1571-1574) nos da la latitud de su
desembocadura: "Río de Palmas o río Solo: en veintiséis grados y medio
de altura".3!! Entre los cronistas del siglo XVII citaremos al padre Torquemada que dice: " ... de Pescadores (Río de Guadalupe, Tex.) basta el río
de las Palmas, por cerca del cual pasa el Trópico de Cancro. Del río de
Palmas, al río Pánuco hay más de treinta leguas ... " 33 Pero, dejemos a los
viejos cronistas para citar a los modernos historiadores: don Manuel Orozco y Berra en su Historia de la Geograffa en México, dice: " .•. el río de
las Palmas, no obstante haberse hablado de él con frecuencia, no está bien
determinado, y las opiniones vacilan entre los ríos Bravo, Conchas y Santander", y sigue diciendo: "De luego a luego descartaremos de la competencia al río Bravo, porque en cartas, desde muy antiguas, constan pu tos
conjuntamente éste y el río Palmas".34 Y después de una muy larga Y muy
erudita disquisición, termina identificándolo con el río Soto la Marina. El
notable ge6grafo don Antonio García Cubas, con apoyo en no sabemos qué,
extrañamente lo identifica con el pequeño arroyo del Chamal que cruza
la hacienda de su nombre unos pocos kilómetros al norte del río Soto la
Marina. 35 Nos desconcierta mucho esta identificación porque todas las fuentes hablan de un río muy grande y caudaloso. Pasaremos revista a las opiniones de los historiadores tamaulipecos: Alejandro Prieto lo identifica con
el Soto la: Marina; 88 Blas Rodríguez, siguiendo a García Cubas, con el arroyo del Chamal; 3 1 Candelaria Reyes, 38 Garza Treviño,39 y Gabriel Saldívar iO
están por el Soto la Marina, al igual que tres notables investigadores_ de
la historia del noroeste de México, don Vito Alessio Robles,'1 don Pnmo
Feliciano Velázquez quien, apoyando su opinión, dice: "Debe quizás aquel
río su nombre al cerro de Pahnas, uno de los puntos cuhninantes de la
n Herrera: Historia, Dec. IV, Lib. III, Cap. IX, Vol. II, pp. 196-197; Dec.
IV, Lib. IV, Cap. II, Vol. II. p. 302 y p. 304 (ed. l728).
L6pez de Velasco: Geografía, p. 182.
Torquemada: Monarqufa, Vol. 1, Cap. VI, p. 17 (2a. ed.).
.
.. Orozco y Berra: HiJt. d, la Geog. en Mixico, pp. 94 y 95. El mapa más antlguo que nosotros pudimos encontrar en que se mencionan_ conjuntamente el río Bravo
y el de las Palmas (Soto la Marina) es el de Turba Ardiente fechado en 1608, fecha
•
mucho muy tardía. En mapas del siglo XVI aparece un cabo ~ravo, ~ero no un no.
• García Cubas: M,moria para la carta general del Imperio Mexicano, p. 37.
• Prieto: Hist. d, Tamaulipas, p. 14.
" .Rodrlguc-z: Tampi,o, p. 22.
• Reyes: Apuntes, p. 26.
• Garza Treviño: Hist. de Tamaulipas, p. 19.
• Saldívar: Hist. Comp. de Tamaulipas, p. 49.
º V. A. Robles: Coah. y Tex. E¡,. Col., p. 56.

vecina sierra; hoy se llama de Soto la Marina y forma la barra de Santander ... " 12 y don Joaquín Meade/3 este último apoyándose en la autoridad de fray Andrés de Olmos.º Es muy significativo que don Manuel
Toussaint en La Coriquista de Pánuco lo mencione varias veces y no proponga ninguna identificación, creo que se dio cuenta del problema y que,
no habiéndolo resuelto, prefirió no tocarlo. 45 De los historiadores norteamericanos que se han ocupado del terna, citaré a Bancroft que habla vagamente de la "Provincia de las Palmas", situada al norte de Pánuco; •• pero,
en la misma página de la referencia, aparece un mapa en que se lee "Las
Palmas" a la altura del río Soto la Marina; Bolton •r habla del río Grande
y el de las Palmas como de dos ríos diferentes y distantes, situando al Bravo al
norte del de las Palmas y, aunque no lo dice, parece referirse también al Soto
la Marina. Hodge,•8 como conjetura, propone el Soto la Marina. Lowery •0
señala la latitud 23°48' norte, que corresponde exactamente al Soto la Marina. Hay dos apasionados campeones de la tesis que identifica al río de
las Palmas con el Tío Bravo: Carlos E. Castafi.eda l!O y Paul Horgan. 81 Pero
las pruebas 'que aducen no son en ninguna manera concluyentes y, por lo
mismo, la identificación no es satisfactoria Horgan ni siquiera la discute,
da como un hecho plenamente comprobado el que el antiguo río de las
Palmas y el río Bravo son uno solo. Castañeda, tratando de demostrar la
tesis, comete garrafal error, ya que según ]os datos que aduce, el río de las
Palmas no puede ser otro que el Soto la Marina oigamos su argumento:
" ... Gómara, who declares that the distance from the Panuco River to the
Rio de la Palmas is thirty leagues. It so happens that the actual distance
bctweetl the two rivers is approximately ninety miles, which is the equivalent
of the number of leagues indicated".112 Cuando en realidad las noventa
millas náuticas, partiendo de la desembocadura del Pánuco, caen exactamente en la desembocadura del Soto la Marina. La distancia real, siguiendo un meridiano, que hay entre el Pánuco y el Bravo, son 340 millas náuticas. Por todo lo anteriormente t!Al)Uesto, creemos justificado el presente trabajo.

0

ª

400

ª P. F. Velázquez: llist. de S. L. Potosi, Vol. I, p. 174 .
•• Meade: Doc. Ined. Tampico, p. 91 (nota) e índice analítico.
.. Olmos: "Carta al Rey, 25 de no\iembre de 1556" en Cartas de Indias, p. 127.
.. Toussaint: La ConquiJta de Pánuco, pp. 79, 94, 96, 120, 159 y 172.
.,. Bancroít: Obras, Vol. XV, p. 11.
•• Bolton: Spanish Expl., p. 348.
'"Hodge: Spanish Expl., p. U (nota).
ª Lowery: The Spanish Sett., p. 153 (nota 2}.
• Castañeda: Our Catholi~ H tritage.
11 Horgan: Greut Rfo,r.
° Castañeda: Our Catholic Heritage, Vol. I, p. 13.

401
H26

�Antes de entrar a nuestra demostración, queremos d jar muy claro que

•

vamos a referimos al rio de las Palmas de las expediciones de Pineda, Camargo, Díaz de Aux, Ramirez el Viejo, Garay, Ocampo, Narváez y Sancho
de Caniego; al río de la$ Palmas que en la primera mitad del siglo XVI
estaba considerado como la frontera scptentrio11al del virreinato de la Nueva
España y que fue el límite meridional de la gobt'rnación concedida a Pánfilo de Narváez y cuya desembocadura, después de la Florida, iue el punto
más remoto, hacia el norte, en que se intenl6 colonizar en fecha tan temprana (1519) y que, dramática fatalidad, vendría a ser un punto de nuestra
frontera actual con los Estados Unido . Creemos necesario hacer esta aclaración porque, como veremos más adelante, el nombre de las Palmas se
aplic6, desde muy antiguo a dos ríos diferentes, el Bravo y el Soto la Marina,
hecho que explica muy bien la gran desorientacjón de lo historiadores; además, y_a desde fines del siglo XVII se habían fijado los nombres de río Grande del Norte o Bravo para el antiguo de las Palmas, y río de las Palmas
para el actual Soto la Marina.
Hay ciertos datos que a primera vista parecen concluyentes, tales las distancias y las latitudes; pero, tratándose de fuentes del siglo XVI tales datos resultan casi inútiles por su vaguedad; tomemos como ejemplo la des-

cripción del Golfo de México en Oviedo:

53

Al río Hermoso (Barbcrena)

le da una latitud de 23°30', anadiendo que por él pasa el Trópico de Cáncer, cuando la latitud real es de 22°34'; al río de las Palmas (Soto la Marina en este caso) lo pone en 24°20'1 cuando la real es de 23º45'; al río
de Pescadores (Guadalupe), le da de latitud 28º20' siendo en realidad de
28º; al río del Espíritu Santo (Mi~issippi), 39°40' cuando sólo es de 30°.
En las distancias hay aún más inexactitud y anarquía, pues casi siempre
eran estimadas a ojo de buen cubero, por ejemplo, en tierra, lo que se andaba en una hora o en un dia, o en el mar, calculando 17½ leguas en un
grado de círculo máximo de la tierra; de donde la distancia venía a depender de la estimación de las latitudes o, lo que era entonces realmente
imposible, de Jas longitudes. Creemos que el {mico camino a seguir es el
análisis cuidadoso de la cartografía y el estudio crítico de las crónicas y
documentos.
Para no cansar al lector y no excedernos de los límites de nuestro trabajo,
sólo estudiaremos unos pocos mapas, cuidadosamente seleccionados de la
abundante cartografí.a que logramos registrar en el curso de nuestra investigación.
El primero de ellos será el mapa que el mismo Garay envió a la Corte
apoyando sus pretensiones a la gobernación y demarcando las tierras por él
'" Ovfodo: llistoria, Lib. XXI, Cap. VIII, Vol. II, pp. 142-143.

402

descubiertas; el original se cansen-a en el Archivo General de Indias,º y
existe una copia, un tanto defectuosa, en el tomo 76 de la Colección Muñoz
en la Real Academia de la Historia; de esta copia publicó Navarrete el
mapa que ilustra su Colección de viajes, etc.u En 1900 don Pedro Torres
Lanzas describió el original del AGI en su obra Mapas de México y Florida.56 Y en 1914 don Francisco del Paso y Troncoso publicó una magnífica fototipia de dicho original en su edición de la Crónica de Cervantes de
Salazart que será la que utilizaremos aquí. Desafortunadamente, entre las
pocas inscripciones del mapa, no figura el nombre del río de las Palmas¡ figuran los del río del Espíritu Santo (Mississippi) y del rlo Pánuco, y entre
ellos estún dibujadas cuatro desembocaduras de ríos que no llevan nombre
-en la copia de la Academia sólo figuran tres- la tercera~ después de la
del Espíritu Santo, al sur, debe ser la del río de las Palmas, ya que en el
dibujo coincide su altura sobre el Ecuador con la del extremo sur de la
Florida; 68 el mapa no tiene señaladas las latitudes. Don Francisco del Paso
y Troncoso dice: "Entre la boca del río del Espíritu Santo y la del Pánuco
hay, a partir de aquel río y rumbo al sudoeste, otras cuatro bocas, dos anchas arriba que a mi entender corresponden a las entradas de dos bahías en
Texas y que probablemente son la de Galveston y la de San Bemardo; más
al sudoeste hay otras dos bocas angostas que corresponden: la septentrional
a nuestro do Bravo del Norte, y la siguiente a la barra de Soto la Marina ... " 10 Como se ve, este mapa, tan interesante por otros muchos conceptos, no resuelve nuestro problema.
Otro de los mapas que examinaremos es la carta de Diego Ribero ( 1529),
cuyo original se encontraba en la biblioteca del Gran Ducado de Weimar,
y publicada, en edición facsimilar y con magnífica introducción) por J. G.
Kohl 60 en 1860; y en 1894 por don Justo Zaragoza en su edición de la Geografla de L6pez de Velasco,61 en un gran desplegado al final de la obra,
que es la que nosotros utilizaremos en nuestro análisis. En esta carta están
anotadas las latitudes y, en lo que nos importa, con bastante exactitud: el
extremo sur de la Florida está a los 25º y, un poco más al norte, en 26°,
•• AGJ, Patronato, Est. 1, Caj. 1, Lcg. 1/26 (notación antigua).
• Navarrete: Colección de los Viajes, etc., Vol. III, frente a p. 148.
" Torres Lanzas: Map(l.I dt México y Florida, ficha 5, Vol. I, p. 19.
" Pa10 y Troncoso {cd.): Cr6nica de C. de Solazar, Vol. 1, frertte a p. l.
'" Es interesante señalar que casi en todos los antiguoll mapas el rlo de las Palmas
se encuentra dibujado a la altura del extremo sur de la Florida que está a 25º de
latitud norte. La latitud de la desembocadum del río Bravo es de 25º57', menos de
un grado de diferencia.
• Paso y Troncoso: Crónica de c~antes de Sala.1.ar, Vol. 1, p. 352.
• J. G. Kohl: Die beidtn 4lttsten General-Karten von Amerika, Weimar, 1860.
ci L6pez de Velasco: Geografía, Madrid, l89l.

403

�el río de las Palmas, latitud que corresponde a la boca del río Bravo (25º58').
Aquí la identiücacibn es de asombrosa exactitud.
El tercer mapa que usaremos para nue~tra demostración es el de Moscoso
( 1543) y es, sin duda, el más importante para nuestro intento. El original
se conserva en el Archivo General de Indias; 12 lo publicó Harrise 63 y lo
reprodujo Hodge. 64 Nosotros usaremos la lámina de Harrise. El mapa -o
las dos reproducciones mencionadas- no tiene anotadas las latitudes; pero,
también en él, el río de las Palmas e tá dibujado un poco al norte del
extremo sur de la Florida, lo que autoriza a identificarlo con el río Bravo;
pero hay otros datos mucho má valiosos: siguiendo la línea que representa
al río de las Palmas, hay una inscripción que dice: "desde que vira (sic.
por Quivira) hasta aquí hay gl.'andíslma manadas de vacas". El dato es
de gran valor, ya que sabemos que para principios del siglo XVI el río
Bravo era el límite- austral del habitat del cíbolo o bisonte; y aunque hemos podido recoger algunos datos de su presencia en la margen sur de dieho
río,6~ no existe la más remota posibilidad de que, en esa fecha, liega.sen
hasta el Soto la }.ifarina y mucho menos en "grandísimas manadas". El dato
me parece definitivo, pero además, siguiendo la costa hacia el sur, y después de anotar Cabo Bravo,66 anota el río Solo, 67 que nosotros identificamos con el San Femando, y un poco al sur de él y algo alejado de la costa.
hay una inscripción que dice: "en estas montañas nay minas de plata", y
las montañas no pueden ser otras que las de la sierra de San Carlos, cuyas
estribaciones orientales están a menos de cien kilómetros de la costa y cuyos más altos picos son visibles desde el mar; y, confirmando lo anterior, un
poco al sur, casi pegada a la costa, se lec la inscripción: "montañas", que
viene a corresponder con la sierra de los Maratines, que corre paralela a la
costa como a cuarenta kilómetros de ella y de la que dice don Alejandro
Prieto: " ... la sierra de los Maratines ... que es t'ntre todas (no tomó en
"' AGI., ln4i/mmt~ General, Est. 145, Caj. 7, Leg. 8 (antigua notación).
• Henry Harrise: The Discovcry o/ North America, Londres-París, 1892. Lam.
XXIII, frente a p. 6H.
"' Hodge: Spanish Explorers, frente a p. 132 .
.. Por ejemplo: en el Diario de Aloruo de León ( 1690) en lo corrcsponclientc al
martes 4 de abril, se dice: "Salimos rumbo del norte en demanda del río Grande.
Par6 el real a orillas de ~I, y se hallaron algunas dbolas ... "
• No identificado. Otros mapas, entre ellos el de Ribero, lo colocan entre el río
Magdalena (Nueces) y el de las Palmas (Bravo). Por el lugar en que aparece dibujado en el mapa de Moscoso, podría i;er una loma en los médanos, llamada el
Divisadero, y que está como a 40 kilómetros al norte del rí.o Snn Femando.
•• El nombre de río Solo se dio a ríos diferentes y en algunos mapas parece corresponder al Bravo. En el mapa de Alonso de San t..'\ Cru1. de 1536, leemos: Rlo
de Palmas o Río Solo.

404

cuenta la sierrita de las Rucias) la que se encuentra cercana al mar".ªª
Siguien~~ haci~ el ~~ encontramos "playa delgada" que debe corresponder
a un sil.lo no 1de.ntiúcado de la larguísima linea de médanos que limitan
hacia el oriente l~ Laguna Madre. Al sur de "playa delgada" figura, por
segunda vez, uu. no de las Palmas, que aquí, sin duda ninguna, corresponde
al Soto la 1arma y que, además de ser otro dato definitivo nos da la
clave de la dcsorientaci6n de¡ los historiadores, ya que en reaÍidad desde
muy antiguo, se_ dio el. n~mbre de río ele las Pahnas lo mismo al Br;vo que
al Soto la Marina. S1gwendo adelante encontramos el "río de montañas"
que en los mapas modernos se llama del Carrizal 89 y que; baja de la sierrita
de San José de las Rucias, que se levanta a menos de 20 kilómetros de la
costa. Más al sur está el "río de Siba" --en otros mapas se le llama San
Benito, ahora llamado rio Tigre o río Cachimba. Y más al sur el "río formoso" que conesponde al Barberena y, por fin, el río Pánuco. La correspondencia de los diversos accidentes geográficos del mapa de Moscoso con
los mapas modernos es exacta si identificamos el primer río de las Palmas
el más septentrional, con el río Bravo y el segundo con el Soto la Marina'.
en cambio, tomo lo puede comprobar fácihnente el lector, no hay corres~
pondencia posibla y todo se vuelve confusi6a, si identificamos el primer río
de las Palmas cnn el Soto la Marina como lo han venido haciendo casi todos
los historiadores, como lo vimos algunas páginas atrás.
Aunque consideramos plenamente demostrada nuestra tesis, queremos rob~stecer más la demosti-ación analizando algunos pasajes de antigua erómeas o de documentos coetáneos. Tomaremos en primer lugar la Historia
Verdadera de Berna! Díaz del Castillo en un pasaje en que la descripci6n
de la costa entre el río de las Palmas septentrional y el río Pánuco se ciñe
a&lt;lmirablernonte aJ mapa de Moscoso, dice así.: " ..• y los pilotos 'que llevaba (Garay) subieron más arriba, hacia el río de las Palmas (Bravo) ...
l~s na,·íos ... envi61os costa a costa ... y él y todo su ejército se vino por
tierra, costa a costa, cerca de la mar y anduvo dos días por malos despoblaJos que eran ciénegas ... ", descripción que conviene perfectamente- a las
márgenes occidentales de la Laguna Madre en su tramo entre el río Brav6
}' el rfo San Fernando, y de ninguna manera se podría aplicar a la regi6n
situada al sur del Soto la Marina que abunda en terrenos montuosos y corrientes ele agua r que se e:-..1:icnde a la falda oriental de la sierrita de .San
José de las Rucias. En 1747 escribía don José de Escandón, refiriéndose a
ese tramo de costa entre el San Femando y el Bravo: « .•. Convenían in' Alejandro Prieto: fJ ist. de T ama.ulipas, p. 230.
.. El rto del Carrizal desemboca. por la barra del Tordo. Al describir esta parte
de la costa el Derrotero de las Antillas, citado por Or1nco y Berra: Hi.st. Geog. },fi"ico,
pp. 94-96, dice: " ... se avistan las sierras de Tamaulipas ... ·•

4-05

�dios y españoles en que la distancia {desde el rio San Fernando) al río del
Norte era muy grande, de unos llanos interminables, sin agua ninguna, y
que s6lo podrían encontrarse algunas lagunas saladas".70 El soldado cronista sigue diciendo: "pas6 un río (San Fernando) que venía de unas sierras
(la de Pamoranes) que vieron desde el camino, que estaba allí obra de cinco
leguas, y pasaron aquel gran río en balsas o en unas canoas que hallaron
quebradas; luego, en pasando el río, estaba un pueblo despoblado de aquel
día y hallaron muy bien de comer maiz y aun gallinas e había muchas guayabas 71 muy buenas, y rodeó una ciénega ( los grandes esteros que se extienden al occidente de la barra de Jesús María y que son como una entrante de la Laguna Madre) . . . otro día fueron su camino con guías, llegaron a un gran río ( Soto la Marina) , no lo podían pasar sino con canoas,
salen de aquel río, dan en unas malas ciénegas (la Laguna de Morales) y
con mucho trabajo llegaron a tierra de Pánuco". 72
Don Antonio de Herrera, en su Historia de las Indias, siguiendo a Gómara, hablando de la misma expedición, dice: "(Gayar desde el río de las
Palmas) ... se encaminó por tierra a Pánuco, anduvo tres dias por pantanos y despoblados ( don José de Escand6n, hablando de su viaje de reconocimiento por la costa, dice que salió de la barra del río de Conchas o San
Femando el día 21 de febrero de 1747, a las ocho de la mañana, y que
llegó a la orilla del río del Norte o Bravo el día 24 a las nueve del día; 73
lo que da exactamente los días de que habla el cronista) ... pasó a nado
y en balsas un río que llaman Montalto (San Fernando) porque corría de
grandes sierras (las de Pa.moranes y San Carlos). Entró en un gran lugar
desierto J a donde halló mucho maíz y otros bastimentas; arrodeó una gran
laguna ... pasaron adelante, y en el paraje (sic. por pasaje?) de otro río
(Soto la Marina) se ahogaron ocho caballos; mcliéronse en unos pantanos
(la laguna de Morales o la de San Andrés) a donde pensaron perecer ...
•• Escand6n: Reconocimien10 de la Costa del Seno Mexicano, cd. de G. Saldiva,r,
México, J946, p. 59.
11 De acuerdo con el Mapa de vegetación
dtl Su, de Tamaidipas, aún inédito,
del Dr. Paulino Rojas, el guayabo silvestre, cerca de la costa, se encuentra al sur del
rió Soto la Marina, cultivado puede llegar mucho más al norte, y este debe ,er el
caso que nos interesa. Hay un ranchito llamado Guayabas, pegado a la costa, un
poco al norte de la desembocadura del lU'l'Oyo del Chamal, en 2-lº de latitud.

u

Berna!: Historia, Vol. 11, pp. 179-180.

'* Escand6n: Recono,imiento, ,te., 60; G6mara: Crónica, Cap. CLIII ( en Barcia, Vol. II, p. 158), dice: "Anduvo tres dfas por dcspo~lados y po~ ~alas ciénegas ... "; ver también: Andrés del Pex: Diario de 1687 (v1emes 4 de Julio a sábado
12), pp. 115-120, interesante descripción de la cost.a.
406

Y 'después de estos trabajos, y de mucha hambre, y de mucha molestia de
mosquitos y pi tos, . . . y murciélagos ... H aportaron a Pánuco, tan deseado. 16
En la Relación Verdadera del Caballero de Elvas, se describe el mismo
tramo de costa, pero desde el mar: "That night they (Moscoso y sus compañeros) ran aut, and in the morning they saw palmtrees rising above the
water,• 0 the coast trcnding southwarc!Jy; and from midday forward great mountains (sierra de an Carlos) appeared, wich had now here been scen uatil then;
for to tbat place from the port of Espiritu anto, where they had entered
Florida (en efecto, la sierra de San Carlos es la primera que puede verse
desde el mar viniendo desde la desembocadura del Mississippi), was a low,
leved shore, not discovcrable at sea until very ncar. From what they observed, they thought that during the night they had passed the río de Palmas
(Bravo), sixty leagues dístant f rom Panico ( sic. por Pánuco )i in New
Spain ... " 71 Este último dato es muy importante, calculando la legua náutica tal como la define el Diccionario de Autoridades: " ... de las leguas
españolas entran diez y siete y media en un grado de círculo máximo de la
tierra ... ', la ijistancia real entre el rio Bravo y el Pánuco son exactamente
las 60 leguas de la Relaci6n; del Pánuco al Soto la Marina sólo hay 26 leguas. 78 En la misma Relación Verdadera, en dos pasajes diferentes, se dice
que Juan de Añasco dijo a Luis de Moscoso que desde el río de las Palmas
la costa ya corre al sur. 79 Y si bien es cierto que el más notable cambio de
rumbo en la costa del Golfo de México, viniendo de la Florida, se advierte
en la Bal1ía de Corpus Christi, el río Bravo está más cerca de esta inflccción
que el Soto 1a Marina.
Ya sólo espigaremos unos pocos datos aislados: Dice Oviedo que el "río
de las Palmas está más al oriente (que los ríos Pánuco y Hennoso o Barberena) subiendo por la dicha costa la vuelta de la provincia de Florida ... " 80
" Dice Escand6n: Reco11ocimienlo. tic .. p. 83: "A las veinte leguas al norte de
Tampico, corno entra ya la Zona Templada, da princiµio un bello, saludable, be•
nigno temperamento, de que nace no haber hallado hasta e) cío del Nonc, IUO$•
quito, nigua, garrapata, ni otro animal que diese pet'juicio ... " Tenemos noticia de
que los vampicos son especialmente abundantes al sur del río Soto la Marina.
'" Herrera: Historia, Dec. III, Lib. V, Cap. V, Vol. n, pp. 135-136.
•• En el Derrotero diario, etc. de Alonso de León ( 1686), el domingo l4 de julio, dice que siguiendo la costa al sur de la d~'llembocadura del rio Bravo "hay rn
su oriHa muchos sabinos, pinos, palmas, y otates gruesos como una pierna y otros
más, que ha echado la mar'' en Israel Cavazos (ed.): Hist. de Nu,vo Lt.ón, p. 200.
" Caballero de Elvas: R,la&amp;i&amp;n Verdadera. . . Lewis ( cd.), pp. 264-265.
'' La equivalencia en kilómetros de un grado de me1-idiano entre los 22º y 26°
de latitud es, muy aproximadamcntt:, de 110 ki16mctros; por lo tanto b. ll•gua náutica española, dentro de esas latitudes, es de 6,285 metros, más o .menos.
'" Caballero de Elvas: R,lación, pp. 260 y 264.
• Oviedo: Historia, Vol. III, p. 579.

407

�Las diferencias de longitud entre las barras de los ríos Pánuco v Barberena
con el Soto la Marina son mucho muy pequeñas; la longitud~ al oeste de
Greenwich, de la barra del Pánuco es aproximadamente 97º50' y la del Soto
la Marina 97°4-3', apenas cinco minutos entre este y el Pánuco; en cambio,
siendo la longitud de la desembocadw-a del río Bravo 97º09' la diferencia
con el Pánuco son 39º', más de medio grado. El mismo autor nos da para
el río Bravo la latitud de 26°30', que aunque errónea, se aproxima más a
la verdadera tratándose del Bravo que del Soto la Marina: la latitud real
de la desembocadura del Bravo son 25º58' y la del Soto la Marina ªPt'.nas
23º45'. Pineda y Camargo encontraron muchos pueblos indios cerca de la
desembocadura del río de las Palmas, y son muchas las fuentes que hablan
de las numerosas hordas de n6madas que merodeaban por ambas márgenes
del río Bravo, cerca de su desembocadura. 81 En el Diario derrotero de Alonso de León (1686) y en otros documentos se mencionan muchos objetos de
procedencia española o europea encontrados cerca de la desembocadura del
Bravo y que, algunos, bien pudieran ser restos de las expediciones de Garay.
Hernán Cortés en su Segunda Carta de Relación, dice que el cacique de
Pánuco Je irifonn6 que los barcos de Garay se encontraban en un río a
cinco o seis jornadas de Pánuco,u distancia que se ajusta muy bien a la que
media entre éste y el Bravo, si calculamos jornadas entre 10 y 12 leguas.
Por último, no hay que olvidar los indios que Sancho de Caniego encontró
en su ex'J}Cdición 83 y que, de ninguna manera podrían ser huastecos sedentarios y agricultores, que eran los que vivían entre el San Fernando y el
Soto la Marina. Podríamos seguir mencionando datos, pero lo creemos innecesario amén de fatigoso para el lector.
Crcemo que el nombre de río de las Palmas se le dio el Bravo por las
palmas que, dominando el paisaje, había cerca de su desembocadura y que
todavía se encuentran al lado de los Estados Unidos. Ya s6lo citaré el Report,
et,. de Emory: "Thus, whilc UpPn thc lower portian of the Río Grande,
we haYe the sub-troRical character of its v etation indicated by the presenrc
of the arborc ·cent palms of the "tierra caliente", we have at the same time the
Texas livc-oak, the type of a more northern flora". Y en otro lugar dice:
"The vegetation is of a semi-tropical cliaracter, and the margin of the river,
which js e:-..-posed to overflow, abouods in reed (carrizo), canebrake (caña
brava), palmetto (palma tropical), willow (sauce) and water-plants, ... ;, 1 •
1 Como ejemplo podmos citar el Diario derrotero de Alonso de
León (1886);
Reconocimiento, etc. de Escandón y, muy especialmente, el mapa que p11blica Gabriel Saldívar en su estudio sobre Los Indios de Tamaulipas.

ª Ver nota 7.
.. Ver nota 26.
,. La primera cita se encuentra en Emory: R,port, Vol. II: Botany o/ tht IJoundary, p. 10 y la segunda en el Vol. I, p. 59.

408

Nos. apoyamos en esta cita, porque . algunos historiadores mencionan la presencia de Palmas en el Soto la Manna como argumento decisivo de su identificación con el antiguo río de las Palmas.

BIBLIOGRAFlA

Alessio Robles, Vito, Coahuila )' Texas en la lpoca colonial México 1938.
Bancroft, Hubert Howe, The t1•orks of .. . , Vol. X: lfütory
Mexi,;, Vol. 11: 1521·
1600, San Francisco, 1883.
- The works o/ ... , Vol. XV: HiJtory of the North Mexican Statts, Vol. I: 15311800. San Francisco, 1884.
- The works o/ ... , Vol. XVII: llistory of Arizona and New Mexico 1530-1888
San Francisco, 1889.
'
'
Bolton, Herbert E., Spanish Exploration in the Southwest 1542-1706 , 'ut:.va York
1
1916.
•
'
,

;¡

Cároenas Z. Cano (Andrés Gonzálcz Barcia), Ensayo cronológico para la historia general de la Florida, Madrid. 1723.
Castañeda, Carlos E. (ed.), Our Catholic Heritagt in Texas, 1519-1936, Vol. /:
The Mission Era: The Finding o/ Texas, 1S19-1693, AU5tin, 1936.
Cervantes de Salazar, Francisco, Crónica de la Nueva España, cd. The Hispanic Society of America, Madrid, 1914.
- Crónica d, Nu,va España, ed. Francisco del Paso y Troncoso, Madrid, 19141936, 3 vols.
Cortés, IIernán, "Segunda Carta de Relación, 30 de octubre de 1520" en Barcia:
Historiador,s Primitit&gt;os de Indias, Vol. I, pp. 1-62.
- "Tercera Carta de Rdaci6n, 15 de mayo de 1522" en Barcia: Historiadores .Primitivos de Indias, Vol. I, pp. 63-128.
- "Cuarta Carta de Relación, 15 de octubre de 1524" en Barcia: Historiadores
Primitiuos de India.s, Vol I, pp. 129-156.
Díaz del Castil!o, Bemal, Historia Vtrdaátra d, la Conquista (le la
ueoa füpaña,
ed. Garcla, México, 1904, 2 vols.
Emory, William H., Report on the United ,States &lt;md M,:xico Bou,1dary Su,vey, Vol.
/: General Description o/ the Coumry, Washington, 1857.

-

Repo1t on tlie U11ited States and Mcxican JJoundary Survey, Vol. II: Botany of
the Boundar)', Washington, 1859.
Escandón, José de, Reconocimiento d, ln costa del Seno .Mexicano, ed. Gabriel Sal-

dh·ar ( Archivo de la Historia de T amaulipas, 2) , México, 1946.
Femándcz de Navarrete, Martín, Colección de los viajes y deicubrimientos que hieieron por mar los españofrs desde finer del siglo XV, Madrid, 1825-1837, 5 vol!.
Fcmá.ndez de Oviedo y Valdés, Gon1.alo, Historia General y Natural de las Indias,
ed. José Amador de los Ríos, Madrid, 1851-1855, 4 vols.
Fite, Emerson D. y Archibald Frecman, A Book c,f Old Maps, Cambridge, 926.

i

García Cubas, Antonio, Memaria para s,n•ir a la Corta General del Imperio Me.deano, México, 1892.
Gana Treviño, Ciro R. de la, Historia de Tamaulipa1. Anales y 1/emirides, 2a. cd.,
s/1, 1956.

409

�González Barcia, Andrés, Historiadores Primitivos de las Indias ÜCC'.dentales, Madrid,
1749, 3 vob.
Hanak, Walter K. y James P. Bryan, Texas in Maps, Austin, 1961.
Harrisse, Henry, Tht Discovery o/ North America, Londres-París, 1892.
Herrera, Antonio de, Historia General de las Indias Occidentalts, Ambcrcs, J 728, 4

vol!.
Hodge, Freder.ick W. (ed.), Spattish Explorm in tht Southem United States, 15281543, Nueva York, 1907.
Horgan, Paul, Great River. The Rio Grande in Nortli American History, , ucva York,
195·1, 2 vols.

J. C., Altest11 Cuchichte der Entdek-kung und Erforsc/iun~ des Gol/s von
Mtxico und der ihn umgtbendtn Küstcn durch die Spanier von 1492 bis 1543,

Kohl,

Berlín, 1863.

-

Die beiden áltesten General Kartt11 von Amerika, ausgcfúhrJ i.d.j. 1527 und 1529
auf Be/ehl Kaiser Karls V., Weimar, 1860.
Le6n, Alonso de (et al), Historia de Nuevo Le6n, cd. Israel Cavazos Gana, Mon-

terrey, 1961.
Le6n, Alonso de ( el mozo), "Derrotero diario y demarcación. . . al descubrimiento
de la Costa del Mar del Norte y Boca del Río Bravo, , , , 1688'' en Chapa.: Historia, pp. 194-202. (Publicada junto con la Historia de Nuevo León de Alonso
de León).
Lewis Tbeodorc H. (ed.), "Tbc Narrative of lhe Expedition of Hernando de Soto
by the Gentleman of Elvas" en Hoclb-c: Spa1!ish E:cplorers, etc., pp. 1:17-272,
Nueva York, 1907.
L6pez de G6mara, Fmncisco, "Crónica de la Nueva España" en Historiadores Primitivos de las Indias ... de Barcia, Tomo 11, pp. l-2H, Madrid, 1749.
- "Historia de las Indias" m Barcia: Historiadores Primitivos de las Indias .•. Tomo II, pp. 1-226, Madrid, 1749.
cópcz de Vclasco, Juan, Geograjla y descripción universal de las Indias, 1571-1574,
ed. Justo Zaragoza, Madrid, 189·.I-.
Lowery, Woodhury, Tlie Spanisl, Settúments within thc present limits o/ the United
Stat,.f, Nueva York, 1901.
Mártir de Anglería, Pedro, Dlcadas del Nuevo Mundo, Buenos Ail'es, 19-H.
Meade, Joaquín, "El adelantado Francisco de Garay" en BSMGE, Tomo LXIII,
núm. 2, pp. 403-430, México, marzo-abril, 19-17.
- Documentos inéditos 1/{~ra la Historia de Tampico. Siglos XVI y XVII, México,
1939.
- La Huasteca, Epoca Antigua, México, 19!2.
Orozc.o Y Berra, Manuel, Apuntes para la historia de la Geografía en A.Uxico, México,
1881.

Prieto, Alejandro, Historia, geografía y estadística del Estado de Tamau.lipas, Mé:xico, 1873.
Reyes, Candelarfo, Apuntes para la historia d, Tamaulipas en los siglos XVI y XVII,
México, 1944.
Rodríguez, Bias E., Tampico. Datos para la historia de la Huasteca, Mé,tlco, 1932.
Saldh•ar, Gabriel, Los Indios de Tamaulipas, México, l 9-i3.
- Historia compendiada de Tamaulipas, México, 19+5.
Torquemada, Fray Juan de, Monarquía Indiana, Madrid, 1723, 3 ,•ol!.
Torres Lanzas, Pedro, Mapas de Mlxico y Florida, Sevilla, 1900, 2 \·ols.
Toussaint, Manuel, La conquista de Pánuco, México, 1948.
Vdál'.quez, Primo Fdiciano, Historia de San Luis Potosí, Vol. J: D, los tiempos nebulosos a la fundaci6n del Pueblo de San Luis Potosí, {éxico, 1946.
Wagner, Henry R., Spanish Voyages to th11 Northwert Coast o/ America in th, Sixteenth Crntury, San Francisco, 1929.
Winsor, Justin, Narrative and critical History of America, BOJton y Nueva York, 18 .• ,,
8 vols.
Zaragoza, Justo (ed.), Cartas de Indias, Madrid, 1877, 2 vols.

Pacheco, Joaquín, F. y Francisco de Cárdenas (cds.), Colecci6n de Documentos iníditos, ,elativos al descubrimiento, conquista y orga11izaci6n de las antiguas posesiones españolas d, América y Ocean!a, Primera serie, Madrid, 186-i-188-l-. 42

vols.
Pez, Andrés del, ''Diario dcl descubrimiento que hizo el capitán don. . . desde el
puerto de la Nueva Veracru1. para el Norte, por la costa del Seno Mexicano hasta
el cabo de Apalache, en busca de la Bahía del Espíritu Santo, etc., 1687" en
Navarrete: Colección de los viajes, etc., Vol. IV, pp. 114-150 Mapa en Ja limina VIII.

410

411

�EL GRAL. DON PORFIRIO DfAZ EN MONTERREY

JosÉ P.

SALDAÑA

Cronista de Monterrey

I
de una persona que ocupa un lugar en la
historia, es necesario estudiar el medio ambiente en que haya actuado y
desprender de ahí su verdadera personalidad.
La figura del General Díaz en la historia de México tiene la alta significaci6n de haber actuado con relevante posici6n como guerrero y como esPARA AQUILATAR LA CATECORÍA

tadista.
En la primera etapa de su acluaci6n pública dedic6 largos años a la
azarosa vida de las armas, conquistando el grado más alto en el ejército
que era el de General de División.
Principi6 su carrera en circunstancias difíciles, cuando el país era invadido por las tropas de los Estados Unidos del Norte. Después, afiliado al
Partido Liberal, no dio reposo a sus actividades durante más de 20 años,
conquistando la admiración del pueblo mexicano por su valentia, su honradez y sus dotes extraordinarias de soldado.
Había participado en la gloriosa batalla del 5 de mayo de 1862 contra
fas tropas francesas. Sufrió seria derrota en Puebla en 1863; fue hecho
prisionero por los franceses, y evadido en condiciones no,·elescas, continuó
combatiendo a los invasores hasta conquistar la capital de la Repí1blica
1
después de obtener triunfos resonantes como los' de Miahuatlán, La Carbonera, Puebla, el 2 de:! abril, los Llanos de Apam y por último, en medio de
la t."&lt;pectaci6n general, hacerse dueño de la Ciudad de México el 21 de
junio de 1867, cuando a su vez e] General Mariano Escobedo rendía la pla1.a de Querétaro haciendo prisioneros a Ma.i&lt;lmiliano, Miram6n y Mejía.
Su figura se agiganta durante las guerras de reforma y de Ja inter\'enci6n francesa; se empequeñece al enfrentarse al Presidente Juárez jefatu-

413

�rando una revolución impopular; vuelve a crecer con el triunfo de la revolución de Tuxtepec que produce el derrocamiento de don Sebastián Lerdo
de Tejada; afianza su personalidad de estadista a partir de 1877 al establecer sólidamente la paz, crear una moneda firme, y sentar las bases del
progreso. Con los ferrocarriles, que despiertan el interés por la minería,
la agricultura y la industria, impulsa las inversiones y se abren las perspectivas de un México activo, capaz de enfrentarse a la miseria y a la ignorancia.
Su habilidad como gobernante despierta la admiración de sus contemporáneos. Logra atraerse a valiosas personalidades de los bandos políticos
contrarios; atempera los impulsos bélicos de los más distinguidos correligionarios, sortea con éxito la ambición de viejos amigos que cuentan en su haber con méritos para disputaile la Presidencia. Pasan por su memoria los
nombres de los Generales Mariano Escobedo, Jesús González Ortega, Ramón Corona, Francisco Naranjo, Jerónimo Treviño, Donato Guerra ... y
deja que la visión se aleje. Debe, en conciencia, proceder como lo demanda la Nación.
Paz, paz, es lo que se necesita. Un cambio en el gobierno puede acabar
con este don inapreciable. Así piensa el General Díaz y obra en consecuencia.
Ha ocupado la Presidencia con mano firme y con don de gentes. Ha
sabido administrar la hacienda pública con intachable honradez, ha impulsado el orden dentro de la justicia, y ha logrado conquistar en el mundo un lugar de prestigio para México.
Se explica, con tales antecedentes que, cuando visit6 a Monterrey, su figura deslumbrara, y fuese recibido como corresponde a quien ha realizado
obras de excepcional categoría.
Los militares de su época le reconocían sus méritos y se resignaban a
ocupar puntos secundarios. Los ciudadanos de la nueva generación todavía
no se forjaban la personalidad suficiente para enfrentarse al héroe de la paz.
Se explica de esta manera que el ambiente en Monterrey JJegara a la euforia pues iba a conocerse de cerca al invicto soldado y al luminoso estadista.
Nuevo León era gobernado a partir de 1885 por el Gral. don Bernardo
Reyes, cuya administración se había distinguido por su dinamismo y honradez y por su entrega en beneficio de.l Estado. De esta manera se conjugaban dos personalidades que unían su talento y su esfuerzo para hacer
cada quien en el radio de acción que le correspondía un México mejor.
Aprovechando el General Reyes la tónica que existía en el Estado, hizo
formal invitación al General Díaz para que visitara Ja ciudad de Monterrey,
enviándole el siguiente oficio: "Gobierno del Estado Libre y Soberano de
414

Nuevo León.-Este Gobierno, la Autoridad Local, la Militar de esta Zona
y la Comisión de Obsequio de la Banca, el Comercio e Industria de e"5ta
Ciudad, cuya lista va anexa a la presente, se honran Señor Presidente en
diri.gir a Ud. esta invitación atenta, para que con la Comitiva que dem~nda
su ilustre persona y representación altísima, se sirva hacer una visita a Monterrey, Capital del Estado de Nuevo León, favorecido como los demás de la
República_ con la .gestión gubernamental de Ud., símbolo de paz, progreso
y prospendad nacionales.
"Si con semejante visita se sirve Ud. ilustrar los fastos de esta Ciudad
el Gobie~o que repi:esento y las Autoridades y Comisión a que al principi~
hago rnénto, quedaran a Ud. profundamente obligados.
. _"Adjunto a. esta nota ~ incluye el programa acordado para la recepc10n de Ud., s1 hemos de tener la grande satisfacción de que esta invitación
sea aceptada, y en ese anhelado caso, Ud. se servirá reformarlo como mejor
lo juzgue.
"Tengo el honor, Señor Presidente, con este motivo, de hacer a Ud. ]as
protestas de mi adhesión y consideración respetuosa.
"Libertad y ?ons~tución. ~ontcrrey, 9 de diciembre de 1898.-B. Reyes.
Ramón G. Chavam, Secretario. Señor Presidente de la República General
don Porfirio Díaz.-México".
'
Cuatro días después contestó el General Díaz en los siguientes términos:
"México, 13 de Diciembre de 1898.-Sr. Gobernador, General don Bernardo Reyes.-Monterrey.-Mi querido compañero y amigo:
Si~cerameote reconocid? al Gobierno que con tanto acierto Ud. p{'Csidc,
Jo mismo que a las Autoridades local y militar de esa Zona y a la Comisión
~e _Ob~:quio de la Banca, el Comercio e Industria de esa Ciudad, por Ja
mvitaCJon que bondadosamente se sirven hacerme para visitar Monterrey,
1~ acepto ~on ~erdadera. y gra_nde estimación y le suplico que al recibir para
s1 los 1esbinomos de mt gratitud, la haga extensiva a las honorables personas que tan señalada distinción me dispensan.
De Ud., Afmo. compañero, servidor y amigo.-Porfirio Díaz".
Las Comisiones designadas con anticipación desplegaron sus actividades siguiendo el paso acelerado que en todo sus actos imprimía el General Reyes.
La Comisión principal qued6 integrada en la siguiente forma: Presidente,
Gral. Bernardo Reyes: Secretario, don Adolfo Zambrano; Tesorero, don Tomás Mendirichaga; Vocales: don Francisco Armendáriz, don Antonio V.
Heruández, Dr. Melchor Villarreal, don Juan Weber, don Valentíu Rivero
Gajá, don Francisco G. Sada, don H. M. Dieffcnbach, don Vicente Ferrara, don Manuel Cantú Treviño.
415

�El programa original comprendía ocho días de ac ividade que posteriormente
redujeron a cinco, del 19 al 23 de diciembre.
Cumplidos los requisitos protocolarios de invitación y aceptaci6n, y de
nombramiento de las Comisiones, lo demás quedaba a disposición del tiempo, que no se detiene devorando los minuto , y los siglos.

11
LA

RECEPCIÓN

Aceptada en pnnc1p10 por el Gral. Díaz su v1S1ta a Monterrey, se procedió a revisar el programa de atenciones, para llegar al final de numerosas
reuniones y cambios de opinión con funcionarios de México, a fijar la duración de la visita en cinco clias, principiando el día 19 del mismo mes de
diciembre. · Por principio de orden y precisión histórica, transcribo íntegro
el programa.
"Programa de Fiestas acordado por el Gobierno, Autoridad Local, Autoridad Militar y la Comisión de Obsequio, en honor del Presidente de la
República, para los cinco dias de estancia, con que honrará a esta Capital;
y cuyo programa, s6lo sufrirá las modificaciones que sean más convenientes
a nuestro ilustre huésped.

Día 19:
I. Recepción del Sr. Presidente y procesión cívica, conforme al ceremonial que se ha publicado.
TI. Si la llegada del señor Presidente es por la mañana, en la tarde pa•
sarán las corporaciones de que se habla en el citado ceremonial, a saludar
al señor Presidente; de lo contrario, esto se efectuará hasta el dia siguiente.
III. Si se dispone de la tarde, después de la recepci6n de que habla el
anterior inciso, se visitarán edificios públicos.
IV. Por la noche, paseo en la Alameda 'Porfirio Díaz'.

Día 20:
I. Si el día 19 no tienen efecto los incisos TI y III de ese dia, lo tendrán en la mañana del 20; de otro modo se aprovechará esa mañana para
comenzar la visita a establecimientos industriales.
II. A mediodía se dará un banquete en 1 Teatro Juárez.

III. Por la tarde, se harán otras visitas a industrias.
IV. Serenata en la Plaza de Zaragoza.

Día 21:
I. Visitar a 'La Fama' y 'Jesús María' yendo en el ferrocarril nacional
11. Por la noche se verificará un baile en el 'Casino Monterrey'.
·

Día 22:
l. Visitar al ferrocarril minero y Excursi6n en él a la Gran Ladrillera y
varias negociaciones mineras.
II. Banquete al pie de la sierra a inmediación de las negociaciones dichas.
III. Por la noche procesión industrial, frente al alojamiento del señor
Presidente.

Día 23:
I. Por la tarde, simulacro de guerra, en el campo de instrucci6n que se
halla al suroeste de la Estación del Ferrocarril Nacional.
II. Por la noche, velada literaria en el Teatro Juárez.
111. Acompañamiento de despedida del señor Presidente para el que se
citará con toda oportunidad.
'
Monterrey, Diciembre 17 de 1898.
El Secretario de la Comisi6n de Obsequio, Adolfo Zambrano".
Las diversas comisiones encargadas de atender los detalles se apresuraron
a cumplir su cometido echando mano de todos los recursos a su alcance.
Encontraron un ambiente propicio que les permitió con largueza dar cima
a sus proyectos. Todo quedó en condiciones tales que acusaba una perfecta organización.
Llegó el esperado día 19 poniéndose a prueba la recepci6n corno primer
número del programa.
La Comisión principal, integrada por funcionarios estatales federales y
hombres d~ negocios, a cuya cabeza se encontraba el General' Reyes, ocupaba el pnmer lugar en el andén norte de la estación · cubriendo una ex~6n de doscientos metros, frente a los rieles, en f ~ ó n de firmes, luc1an un centenar de soldados los fusiles con las bayonetas caladas.
Fu~a de la estaci~n los j6venes estudiantes del Colegio Civil, en posición
marcJal, formaban vistosa valla, y extendiéndose la columna por centenaru de metros alumnos de años superiores de las escuelas oficiales y particulares permanecían a uno y otro lado de la calle conversando sin alcanzar
a comprender la importancia de aquel acontecimiento.
Y llenando la plazoleta de la estaci6n, y las banquetas, numeroso público

417

416

H2i

�bullicioso y gritón esperaba el momento de dar expansión a su entusiasmo.
En tanto los señores que integraban la Comisión de recepción consultaban
sus relojes, dejando al descubierto las gruesas cadenas de oro pendientes del
chaleco, un estridente y largo silbido de la máquina, que arrastraba el tren
presidencial, estremeció el ambiente.
La muchedumbre que esperaba ansiosamente, se movió como gigantesca
serpiente. Salía de su letargo de dos horas, y oh·idaba el cansancio. Se acercaba el momento de ver al Gral. don Porfirio Díaz.
Eran las tres de la tarde cuando el tren, arrogante, triunfal, avanzaba
parsimoniosamente frente a la estación del Golfo. La máquina, resoplando
como león cansado, fue disminuyendo la velocidad hasta detenerse, obligando a los carros a la quietud, después de originar chirridos destemplados.
En uno de los estribos del pullman apareció el General Díaz. Erguido,
cabeza y bigotes blancos, ojos obscuros, vestido de militar, constelado el pecho de medallas y condecoraciones, daba la impresión de una estampa heroica, algo familiar, pero poco vista al natural.
Mientras el Himno Nacional imponía sus notas marciales, y los cañones
saludaban al Primer Magistrado con 21 salvas, él, finne, sereno, seguramente conmovido, permanecía en el mismo lugar. Después, al segundo de extinguirse el Himno, tocó al pueblo encender el entusia mo. Aplausos, vivas,
exclamaciones de alegría, todo ello fonnando un marco en el ambiente digno del visitante.
La comisión atendiendo a sus deberes protocolarios inicia la recepción:
en primer lugar el Gral. don Bernardo Reyes, Gobernador del Estado, recibe con un abrazo al General Díaz. Siguen por su orden los señores don
Adolfo Zambrano, don Tomás Menclirichaga, don Francisco Armendáriz, Dr.
Melchor Villarreal, don Juan Weber, don Valentín Rivero Gajá, don Francisco G. Sada, don H. M. Dieffenbach, don Vicente Ferrara y don Manuel
Cantú Treviño.
A paso lento, parsimonioso, atraviesan la sala de espera de la estación
escoltando al señor Presidente; salen por la puerta del lado sur y se encaminan hacia los carruajes que esperan frente a la plazoleta que ofrece agradable verdor.
El primer carruaje, un landó con la capota baja, tirado por dos troncos
de vistosos caballos, es ocupado por los Generales Díaz y Reyes. Les siguen
muchos más conduciendo a los funcionarios del gobierno del Estado, representantes de la banca, la industria y el comercio.
Se inicia el desfile de acuerdo con el itinerario fijado, enmedio del entusiasmo de las gentes que forman compacta valla. Llegan a la Cal7,ada
Unión, hoy Avenida Madero; caminan hacia el poniente, tuercen a la iz.
quierda para seguir por la Calzada Progreso, hoy avenida Pino Suárez; avan-

.

418

zan hasta la altura de la calle Washington, y continúan los carruajes hasta
dar vuelta al sur por la calle del Roble, hoy Juárez, volteando al poniente
por calle del Comercio, hoy Morelos, hasta la Plaza Degollado frente a la
residencia del General Reyes.
La procesión cívica abrevió el recorrido, torciendo de W ashiitgton al sur
por la calle del Hospital, hoy Cuauhtémoc, siguiendo al oriente por Hidalgo, para desfilar frente al domicilio del Gobernador.
Durante el largo trayecto es saludado el General con nutridos aplausos,
confetti, serpentinas y flores, sin faltar los estentorios vivas, que le hacen recordar seguramente las entradas triunfales a diversas poblaciones durante su
larga y azarosa vida militar.
De trecho en trecho los arcos mostraban leyendas alusivas a la personalidad del visitante, proclamando su carácter de soldado de la República, de
héroe de la paz y de propulsor del progreso nacional.
Una compañía de dragones formaba la vanguardia seguida de la banda militar, que tocaba marchas alegres, despertando el entusiasmo del público.
Aun cuando en las Calzadas Unión y Progreso eran muy poco los edificios
que existían, la concurrencia venida de todos los rumbos de la ciudad, formaba nutrida valla.
Largo caminar combinado con el sincronizado trotar de los caballos y
con el estrépito ininterrumpido de las aclamaciones. El día claro, de invierno benigno, que alivia un sol tibio, da el toque de bienestar y complacencia.
Se detienen los carruajes frente a la casa del General Reyes, que ostenta
el No. 220. Bajan de ellos y se instalan en los halcones para pre enciar
el desfile, integrado por burócratas, estudiantes y pueblo en general. Bandas de música intercaladas entre los manifestantes dan la nota de alegria.
A la cuadra siguiente, a la altura del Mercado Colón, se dispersan cansados
y muchos de ellos roncos de gritar.
El primer acto termina entre entusiasmo general, satisfacción justificada
de los organizadores, agradecimiento del homenajeado, y tal vez, con algo
de amargura de quienes, allá en su fuero interno han venido alimentando
la idea, un poco imprecisa, sobre un cambio institucional de la política general, cambio que los viejos veían casi imposible, y los j6vencs mantenían
dentro de las posibilidades que nadie puede precisar cuándo y cómo se realicen. (Ese cambio se oper6 radicalmente doce años después).
Pero, por ahora, la primera jornada histórica había concluído.

419

�m
PRIMEROS FESTEJOS

Reducido el programa a cinco días era necesario no perder tiempo alguno.
La tarde se aprovechó en las obligadas atenciones sociales.
De pie el General Dfaz, con su comitiva a uno y otro lado, atendía cortésmente los saludos. El salón era amplio, aunque no lo suficiente para
contener a la copiosa concurrencia. Alto techo, lámparas colgantes, muchos
focos eléctricos despidiendo una luz amarillenta y vacilante, cortinas de terciopelo, gruesa alfombra y los muebles indispensables para lograr la mayor
capacidad, constituía el escenario de aquel ex-traordinario acontecimiento.
Doña Aurelia Ochoa de Reyes, esposa del Gobernador, con aire de gran
dama como correspondía a su jerarquía, fue la primera en presentar sus
.respetos al General Díaz, expresando en breves palabras la complacencia
con que se le recibía. La contestación la dio el General Díaz, concisa, impregnada de agradecimiento y cortesía. Desfilaron rápidamente las señoras
más cercanas a la amistad de la anfitriona.
Bien podía pasar aquella escena como de vistosa exhibición de modas.
Por supuesto que la época imponía un patrón, del que se desprendían
colores, telas diversas, adornos, pero en todos los casos: blusa amplia a la
altura del pecho, ajustándose en la cintura formando un círculo estrecho.
La falda en cambio ampliaba las caderas, con ayuda del polizón, bajando
en tablones hasta el ºhuesito". La crinolina, usada con moderación, daba
a los movimientos gracia produciendo leve susurro. El peinado a la "pompadour" y los zapatos con tacones altos y algo gruesos.
Allí se encontraban doña Carolina Madero de Villarreal; doña Francisca
Treviño de Gana; doña Guadalupe Zambrano de Treviño; doña Guadalupe González de Naranjo; doña Carlota G6mez de Berardi; daña Adelaida
L. de Muguerza; doña Consuelo Sada de Garza y, como se acostumbra decir en las notas sociales, otras distinguidas damas que daban realce a la
deslumbrante recepción.
Encabezó el desfile de los caballeros don Ramón García Chávarri, Secretario General de Gobierno. Serio, desenvuelto, austero, sin llegar a la chocante altivez, se colocó discretamente cerca del General Díaz, mencionando
los nombres de los personajes, agregando el dato de su posici6n: Magistrado, Diputado, miembro del Ayuntamiento, banquero, industrial, comerciante, ganadero, agricultor, ingeniero, abogado, médico ...
Se acab6 la tarde en el ceremonial. Cansancio seguramente que lo ha420

bía; pero el programa no terminaba aún. En la noche se efectuarla una
fiesta en la alameda Porfirio Díaz, hoy Mariano Escobedo.

•
Una o dos veces al año en la Alameda se realizaban "jamaicas". En España se les llama romerías o verbenas y en los Estados Unidos del Norte,
kermes.ses, cuyo origen procede de los Países Bajos. Se aprovechaba un día
de la primavera o del otoño, respetando el verano y el invierno, que no son
muy amigos de los saraos al aire libre.
Como el festival organizado en honor del General Díaz, debía efectuarse
en pleno mes de diciembre, cuando el invierno suele presentarse con todo
rigor, es muy aventurado cualquier evento de esta naturaleza. No había ni
hielo, nieve, ni siquiera esa menuda llovizna que le llaman "chipi-chipi";
pero hacía frío, lo suficiente para invitar a la gente a quedarse en casa.
Cuando los coches en que se acomodaron los ilustres visitantes hicieron
su entrada a la Alameda, una concurrencia, calificada justamente de escasa,
irrumpió en vivas y palmoteos, lanzando flores, confetti y serpentinas.
El frío congelaba el entusiasmo, y lo que en otras ocasiones climatéricas
pudo ser noche de esplendor, se redujo a tres vueltas de los coches por la
calzada que circunda la alameda.
La banda de música tocaba lo mejor de su repertorio, tratando de clistraer a la concurrencia para que se olvidara del frío. Pero el aire se encargaba de recordar que era noche de invierno.
Con la salida de los coches la concurrencia abandonó la alameda lamentando no hubiera el lucimiento que se esperaba.

IV
CoNTINÚAN LAS FIESTAS

Amaneció el día 20 con un clima agradable. Antes de las nueve horas
estaban dispuestos diez coches frente a la casa del General Reyes. El movimiento a esa hora se intensificó: las personas integrantes de la comitiva
fueron ocupando los carruajes para seguir sin dilaciones al del General Díaz.
Se omitieron las ceremonias ac.ostumbradas en el Palacio Nacional a la
llegada y salida del Presidente de la República. En plan modesto, dem6crata, el General Díaz subió al coche acompañado del General Reyes. Los solda•

421

�dos apostados en la banqueta obedeciendo las notas de un clarín presentaron armas en tanto que el oficial que los mandaba hacía el saludo de rigor
con la espada. El coche salió seguido por los demás enfilando por la calle
Morelos para voltear al norte por Zaragoza hasta llegar al Palacio de Gobierno en construcción. Como lo edificado no era suficiente para apreciar
la magnitud de la obra, se le mostraron al General Díaz los planos dándosele las explicaciones del caso. Recibió el General Reyes palabras de aliento
por lo que calificó el General Díaz de un proyecto de gran categoría.
La conversación se fue por los espinosos caminos de los números e&gt;.1)resando el General Rf."'yes que el costo total del edificio significaría una erogación no menor de 700 mil pesos. Como mostrara el General Díaz interés
por conocer los recursos del Estado, le explicó que eran muy reducidos pues
apenas si en el año que estaba por concluir se habían recaudado 186 mil
pesos. Pero, siguió informando, "he logrado que los Municipios cooperen mensualmente con cantidades de acuerdo con sus ingresos, que a excepción de
Monterrey son reducidos; pero además contamos con los excedentes de nuestro Presupuesto dado que hemos reducido los gastos al mínimo. Además
existen otras aportaciones que, como la del permiso para juegos de azar se
han canalizado a este fin, y por último con frecuencia recibimos donativos
de empresas y particulares". En resumen, afirmó el General Reyes, "si hasta
el momento se han invertido algo más de 250 mil pesos en tres años de
labores, tengo confianza en que durante los cuatro a cinco años venideros
las inversiones aumenten considerablemente hasta terminar el Palacio con
la prestancia que corresponde".
En tanto los canteros proseguían su labor labrando con alegría las piedras
que darían belleza al edificio, se dirigieron al Palacio de Gobierno en funciones, situado en la esquina suroeste de las calles Morelos y Escobedo,
advirtiendo el General Reyes que ese edificio había sido vendido en la cantidad de 70 mil pesos, que se aplicarían al nuevo Palacio en construcción.
Pasaron después a visitar el Ayuntamiento, en donde se les esperaba en
sesión solemne. El Presidente Municipal, Dr. Pedro C. Martínez, adelantándose hasta la puerta del recinto saludó de abrazo al General Díaz y al
General Reyes, y al franquear la entrada, los integrantes del Ayuntamiento
puestos de pie dieron la bienvenida a tan ilustres visitantes, saludándolos
con nutridos aplausos.
Sentados los altos funcionarios, el Doctor Martínez a nombre del Ayuntamiento expresó altos conceptos en homenaje al General Díaz, declarándolo huésped de honor de Monterrey.
Se procedió en seguida a mostrar al General Díaz las d~pendencias ?el
Ayuntamiento, informándole que los departamentos del poruente se hab1~n
construído un año antes con costo de nueve mil pesos. De buena memona
422

el General Díaz elogió la mejora diciendo que con ella se había logrado
integrar el edilicio, que no obstante su arquitectura sencilla era muy atractivo.
Como nota complementaria e,q&gt;resó el Doctor Martínez que la planta
baja se rentaba para obtener recursos; pero que al crecer las actividades
oficiales se dejaría totalmente al servicio del Ayuntamiento.
El resto de la mañana se empleó en una visita a la Cervecería Cuauhtémoc, que aun cuando todavía no contaba su edificio con la magnífica
fachada que le da especial prestancia, sus instalaciones hablaban de progreso y eran signo promisor de grandes batallas ganadas a la industrialización.
Para mediodía estaba programado un banquete, que había despertado
gran ei..-pectacíón, por las repercusiones políticas que pudieran ocasionar los
discursos.

•
El Teatro Juárez, uno de los más suntuosos que existían en el país, había
sido inaugurado el 15 de septiembre de ese mismo año de 1898. Por primera
vez el piso del lunetario se colocaría al nivel del foro para servir el banquete. La maniobra, aunque difícil, se realizó con éxito. Se colocaron mesas de
uno a otro extremo y en el foro se situó la de honor. Ochocientas sillas frente a los blancos manteles esperaban a los comensales.
La cita era para la una de la tarde, a cuya hora todos los asientos del
lunetario estaban ocupados. Un rumor pronunciado llenaba el coliseo desbordándose por los corredores hasta Uegar, como susurro lejano de mar embravecido, hasta el lobby.
Interrumpió las conversaciones el clarín de órdenes anunciando la Jlegada
del Presidente de la República y de su comitiva. Los concurrentes de pie
esperaron la aparición del Primer Magistrado, quien encabezó la entrada al
foro, a tiempo de que la orquesta tocaba el Himno Nacional. Momento de
intensa emoción, al que siguió prolongada ovación.
Privó durante la comida un ambiente de alegría, que fomentaba el vino
francés servido en abundancia. A la hora de los postres, acompañados de
una copa de champaña, el General Reyes se levantó para pronunciar un
brindis, que se convirtió en un discurso de proporciones acondicionadas al
acto. Era el General Reyes magnífico orador, de voz clara y sonora, sus
ademanes discretos a la vez que expresivos. Todo eUo le daba una atractiva
personalidad muy apropiada para conquistar amigos. Cuando las últimas
palabras resonaron en el amplio recinto el auditorio, puesto de pie, aplaudió
con entusiasmo.

423

�Insertar el discurso completo significaría traer al conocimiento de las
actuales generaciones un gajo de historia de hace 70 años, mencionar lo que
considere más importante daría lugar a omisiones lamentables. En consecuencia, he decidido que este documento y el que corresponde al discuno
del General Díaz formen íntegramente parte de esta crónica.
Apagados los aplausos el General Díaz, de pie, arrogante, sin alarde, con
voz menos fuerte que la del General Reyes; pero con la misma firmeza contestó las palabras que acababan de escucharse. La atención del auditorio era
tal que el silencio permitía oír la voz del General Díaz con claridad en todo
el amplio salón. Las últimas palabras quedaron ahogadas entre la tempestad
de aplausos.
Memorable acontecimiento que, como se esperaba, dio lugar a numerosos
comentarios de todo orden. Los históricos discursos van en seguida:
"Señor Presidente de la República.
Señores:
"A nombre de este Estado heroico en nuestras pasadas luchas, que ha
dado hijos tan ilÚstres en la guerra, como los Generales Escobedo y Zuazua,
Treviño y Naranjo; y que es tan amante del trabajo que todo lo engrandece
y dignifica; que presenta esparcidos en su territorio talleres y campos cultivados, instituciones bancarias, establecimientos mercantiles y fábricas, en testimonio de su activa laboriosidad incansable; a nombre del Comercio e
Industria de esta Capital, cábeme la gran satisfacción de saludar al insigne
Sr. Presidente de la República.
"Al hacerlo, vienen a mi mente Jos antecedentes gloriosos de la histórica
figura egregia, ante la cual mi salutación elevo. Se dibuja en lontananza el
guerrero titán de la Reforma, y la iluminación del fuego de los cañones lo
abrillanta y le forma aureola, para presentar en él al héroe de nuestra segunda independencia, que transformado magníficamente en estadista, organiza
en ·calidad de gobernante, una República desgarrada por 66 años de sangrientas luchas, implanta en ella enérgicamente la paz, y con .sabia y moralizadora administración, abre las fuentes de la prosperidad nacional.
"Aparece en la arena, intrépido batallador, en 1856, cuando el Plan de
Ayutla enciende al país en el vivo fuego de una revolución salvadora, y
lucha en cien combates derramando su sangre por la libertad y la reforma.
"Viene la época de la intervención, y luce y admira en la batalla que
bajo los muros de Puebla, se libra contra el ejercito francés, el glorioso 5
de mayo de 1862. Resplandece con tonos heroicos su figura marcial, en la
defensa de esa misma Puebla en 63, y en la campaña que formidable sostiene en Oriente, en la que al fin agobiado por el número y por los múltiples
elementos del ejército invasor, sucumbe cayendo gloriosamente prisionero en
Oaxaca, para emprender luego atrevida fuga, e incansable, recomenzar la

brega tremenda, ¡ en aquella grandiosa lucha por la independencia de la
Patria!
'Ese período de su vida, es el más brillante de su épica carrera. Deslumbran en él los grandes, los heroicos hechos; son reguero de estrellas, que se
llaman "la victoria de Miahuatlán, la de la Carbonera, de Oaxaca y de
Puebla·" Puebla, que de pués de un ataque asombroso, que hace época en
nuestra historia militar, cae en su poder con inmensos pertrechos de guerra,
en esa fecha grabada ya en nuestros fastos con caracteres inmortales: el 2
de abril de 1867. Luego, sin dar descanso a sus tropas victoriosas y ensangrentadas en tantos rudos combates, vuela y rápido triunfa sobre el Lugarteniente del Imperio, Leonardo Márquez, en los llanos de Apara; y aquella
Ilíada espléndida, tiene su coronamiento excelso, con la toma de la Capital de la República, efectuada por el victorioso joven General, en 21 de
junio de 1867, día memorable en que volvió a erguirse y para siempre, sobre el Palacio de Moctezuma y de Juárez, nuestra triunfante bandera tricolor.
"Desde entonces, la fama del héroe, su fama inmensa, popular, se derramó en luces de gloria por todos los ámbitos del paJs.
"Consumada la Reforma, hecha la independencia, México demandaba amplios nuevos derroteros para dilatarse en el porvenir; y vos, señor Presidente,
tuvisteis Ja clara visión de los destinos de la Patria, y os lanzasteis a realizarlos. Estos destinos estaban en la conciencia popular no adivinada, que
por instinto os seguía y os rodeaba con sus simpatías constantes, cuando los
gobernantes y los servidores del Gobierno, yo entre los últimos, creíamos un
cataclismo la verificación de vuestros adelantados propósitos.
"Una lucha de otro carácter se emprendi6 en el país, inspirada en la ley
ineludible del progreso que tiene de evolucionar en las razas viriles; y al
fin, desde los campos de Tecoac, vos, el iniciador, el caudillo de aquella azarosa lucha, os dirigisteis triunfante en 1876 a la Capital; fuisteis luego aclamado Presidente de la República, y de entonces acá parte una grandiosa
época nacional.
"Recordar vuestra meritísima gestión administrativa! en la c¡ue habéis tenido el tino de designar para que os secunden, a Ministros tan eminentes
y patriotas como los que hoy nos honran con su visita a esta ciudad, y con
su presencia en esta fiesta; recordar esa magnífica gestión gubcmamental
vuestra, en México, que se sentía anhelante del bienestar que produce el
trabajo, que ha sido el redentor de todas las servidumbres, el dignificador
de la humanidad; recordarla, señor, es amontonar hechos grandiosos en lo
infinito de las gloriosas remembranzas; es ver el monstruo de la anarquía,
que viviera sorbiendo la sangre, y con ella las fuerzas vitales de nuestra Patria desgarrada, caer muerto para siempre a vuestros pies: es ver armónica-

�mente unificarse la acción, antes anárquica o dispersa, de las entidades federales, para consolidar la Patria común: es ver extenderse en nuestro territorio como al contacto de una vara mágica 38,000 kilómetros de alambre
telegráfico, 12,000 de vías férreas, con sus apéndices que son puentes, caminos y calzadas: amplio sistema de transporte y comunicación, en que activa empezó a circular la vida nacional, estimulándose la producción, desbordándose el comercio, al que abristeis y mejorasteis puertos con obras
gigantes, como las de Tampico y Veracruz. Es mirar aparecer una constelación de faros en nuestras costas; concluirse entre otras una de las más
grandiosas obras verificadas por el hombre actual, a gran costo brevemente
terminada: la obra colosal del desagüe del Valle de México, maravilloso monumento de que puede enorgullecerse la generación en que alentamos: es
estimar el fomento que directamente habéis imprimido a las industrias madres, la agricultura y la minería: es gozar contemplando encenderse el espíritu de Jas nuevas generaciones, en las vívidas fulgurantes luces, que la
moderna instrucción pública derrama: Es ver de modo consolador, crecer
la moralidad en el garantizador ramo de justicia; multiplicarse activo y anheloso el trabajo constante en todo lo que tiende al mejoramiento del ejército: Es admirar vuestra brega coronada de éxitos en el ramo de Hacienda;
veros en medio de las abrumadoras catástrofes financieras. levantaros radiante, trayendo en vuestras manos la restauración del Monte de Piedad, el arreglo de las deudas interior y ex1.erior, el pago de los inmensos créditos ferrocarrileros, la abolici6n de las alcabalas, y por último, el brillante resultado
sin ejemplo en nuestra historia., el equilibrio de nuestros ingresos y egresos
que llevó al fin un excedente de millones a la Tesorería General. Con
esa financiera lucha gigante1 ampliasteis la base de la prosperidad nuestra y
elevasteis ante el universo mundo, el antes aniquilado crédito nacional.

"En reswnen, para apreciar en conjunto vuestra asombrosa labor, basta
recordar al triste México proceloso del pasado y luego, contemplar al México de hoy, al que habéis regenerado, trabajando en paz con su creciente
comercio, sus industrias, sus vías de comunicación y su crédito; con amplias
relaciones en el e:-..1,erior; contemplarlo considerado por todos los pueWos
cultos. y mirarlo majestuosamente marchar glorioso al cumplimiento de sus
altos destinos en la humanidad.
"¡ Qué epopeya! y qué grandioso el guerrero heroico, el patricio, estadista
sin segundo en nuestra historia, que deja en la carrera de su vida, por rastro
esplendoroso, la realización de tantos actos y tantas obras inmortales.

"Siempre tendréis en vos, para satisfacci6n vuestra, la divin.izadora fruici6n sublime del alma que se eleva.
"Os rodean el respeto y el amor de vuestros conciudadanos, y sois objeto
de admiración universal; pero aún no están considerados en toda la plenitud

426

de su magnificencia, vuestro heroísmo y vuestras tareas anhelantes; es necesario que se aleje esa perspectiva, para poder contemplar su grandeza en
el brillante inmenso mánnol de la inmortalidad, el sereno buril de la historia
levantará el pujante enérgico relieve, y entonces se destacarán ante la posteridad agradecida, en toda su radiante majestad, los nobles sacrificios y
gloriosas acciones que habéis consagrado a la Patria.
"Y cuando vos, que sois el símbolo de tantas altezas; que personificáis el
bienestar y progreso de la República, hasta haber llegado a llamarse el bienestar y progreso nacionales, Porfirio Díaz; cuando vos honráis con vuestra
visita a Nuevo Le6n, a su Capital, ella alborozada se estremece al recibiros,
y os da por mi boca las gracias por vuestra presencia, y más cuando en la
ilustre comitiva que os acompaña, figuran los Sres. Secretarios de Estado,
de Gobernación y de Hacienda, de Justicia y de Comunicaciones y Obras Públicas.
"Por todo ello, por tanta honra como nos dispensáis, en nombre y representación del Estado, os doy con efusión la bienvenida.

"Y vosotros que me escucháis, Señores, que representfüs 1a Administración
Pública, lo más granado de la sociedad con sus ilustraciones, su industria y
su comercio; que os habéis empeñado, especialmente los que formáis la Comisi6n de Obsequio, en que recibamos del modo que merece, dentro de
nuestras posibilidades, a Porfirio Dfaz (perrnitidme, Sr. Presidente, designaros así con vuestro altísimo prestigioso nombre); tened a bien alzar vuestras
copas, y brindad conmigo, porque él, que es prez y orgullo de la Patria,
defensor en grado heroico, de sus libertades y de su independencia, autor
de sus magnos preciados adelantos, hacedor de la época más hermosa de
su historia, está con nosotros y entre nosotros; por la gratitud que Nuevo
León, como todos los Estados de la República le debe; y por su grandeza
inmortal y por su gloria".

•
"Señor Gobernador:
Señores:

"En el elocuente brindis que acabamos de escuchar, hay conceptos expuestos con tanta delicadeza y marcado espíritu de amistad, que s6lo puedo
aceptarlos como muestra de la bien correspondida benevolencia con que me
distingue su autor. Pero no por poco merecidos obligan menos mi reconocimiento. He aquí por qué. al contestar comienzo por darle las gracias muy
cordialmente; y las doy también en nombre de mis con-huéspedes y en el

427

�mío propio, a esta simpática y hermo a Ciudad por la espléndida bienvenida con que han tenido la bondad de honramos.
"La impresión que nos ha hecho su munificencia, es tan grata y tan grande, que no sabemos qué admirar · qué agradecer más: si la delicada hospitalidad, elegancia y buen gusto que han derrochado en nuestra recepci6n,
o la lujosa exposición que en ella no hacen de sus muchas y muy interesantes mejora , que ya conocíamos de fama. y que ahora tienen la bondad
de presentamos en minuciosa r vista, engalanadas con el rico atavío que,
como en este caso, debía ser siempre distintivo del \·erdadero mérito.
"Si la hospitalidad y atenciones de que somos objeto, nos hacen dichosos
los días que pasamos al lado de nuestros amables anfitriones nuevoleoneses,
la exposición de sus mejoras nos proporciona la ocasión muy plau ible de
conocer detalladamente, apreciar y contemplar con noble orgullo nacional,
los abundantes, variados y valiosos frutos que es capaz de producir la acción inteligente, viril y armónica del espíritu &lt;le empresa, del capital y del
trabajo, cuando e tá presidida por una escrupulosa honradez, apoyada por
el crédito que esta inapreciable virtud prorroga con su presidencia, y sólidamente protegida por un Gobierno que con mano fim1e y concien ia recta
y clara, garantiza la vida, la propiedad, la libertad, la honra y todos los
derechos definidos del hombre y del ciudadano.
"Diez y seis años, poco más o menos, de inteligente labor, al amparo de
los grandes elementos de prosperidad que acabamos de mencionar, han sido
bastantes no sólo para despertar y poner en acción fructuosa la inteligencia
industrial y noble ambición nuevoleonesas; sino que la merecida fama de sus
resultados sati factorios, llamó y sigue llamando de todas partes capital, actividad, energía y demás aptitudes complementarias del genio, que estimuladas entre sí y compitiendo en valiente iniciativa y noble brío, han trazado
y perfeccionan y magnifican todo los días este gran cuadro, erdadero muestrario de los adelanto industriales de uevo León, que con fundado y noble orgullo nos ofrece su culta Capital.
"Es cierto que este magnífico cuadro es la manifestación objetiva y la
medida de la actual prosperidad y adelantada civilización de este inteligente
y laborioso pueblo; pero no lo es menos, que después de él hay algo que
reclama toda nuestra atención: tanto más imperiosamente, cuanto que ese
algo tiende a preparar un porvenir aún más próspero. in embargo, no me
sorprende, porque era natural que un pueblo que ha creado hombres como Zaragoza y producídolos como Zuazua y Escobedo, Treviño y Naranjo,
y tantos héroes sin nombre, tenía que encaminarse a su elevado destino,
tan luego como se le permitiera aplicar a la paz, las energlas que le impulsaron en la guerra. Y así se \" qu tan luego como este inapreciable
bien se estableció, y se nonnalizó la función gubernativa en el Estado, su

428

Gobierno cumpliendo el primero y más trascendental de' sus deberes, y deseoso d que las numerosas y escogidas altas que para el censo de Monterrey
ha ~~chado su ~tusiasmo industrial, no hagan de esta privilegiada tierra
mans10n de paso, sino que con buena voluntad y persuasiva conveniencia
se decidan .ª. dejarle sus h~esos en cambio de la generosidad con que Je~
paga su actividad, su trabaJo y su talento; provee con inteligencia, con largueza.. y con empeño, a la instrucción primaria, secundaria y superior de
us hi30s, para que sin las contrariedades que su ausencia, en busca de enseñan~, causaría a sus familias, y principalmente a las madres, puedan educarse, ilustrarse y hasta hacerse sabio si lo desean, aquí mismo, al lado de
ellas y al lado de la generación a que pertenecen, y en cuya sociedad han
de vivir si definitivamente adoptan esta Patria hospitalaria dispuesta a recib~rlos en s~ .regazo. con. 1?d~ el amor maternal con que ~a a sus hijos,
segun sus mentos y sm d1 tinc16n alguna entre adoptivos y naturales.
"En fin, Señores, ahora que ten o la grata atisfacción de ver a mi alrededor lo más ~anado del personal industrial. nacional y e..xtranjero, y del
personal gubernativo, que mancomunando u viril e inteligente acción, levantaron a Monterrey a la altura en que, con razón, se ostenta orgullosa;
ahora. que tengo el gusto de partir el pan con ellos en su propia mesa, y
de bnndar con .ellos, por su muy merecida pro pcridad, me alegro mucha
~e poderles decir, de acuerdo con mi conciencia que jamás me ha enganado:

"¡ ~bre~s del progreso de Nuevo León, nacionales y extranjeros, habéis
me~o~o bien de esta. República cuya rique1.a nacional y hábito de trabajo
culb_váJs y engrandecé1 con el vuestro y con vuestra bien ganada riqueza
particular! En cuanto al Sr. Gobernador, que inspira, impulsa y simboliza
el personal administrativo, recordar~ para honra .suya, que hace 18 años al
ascenderlo de Coronel a General de Brigada efectivo en premio de una
acción muy distinguida, Je dije como único elogio: "A:í se esgrimen las armas ~~n que nos honra la Patria. Así cumple la protesta a su bandera,
un ~1btar correcto y honorable"; y ahora 18 años después, y de pués de
estudiar detalladamente los grandes beneficios que bajo su inteligencia y
acertado mando, alcanzó este bravo, inteligente y laborioso Estado considero jmto decirle condensando todos los elogios que me inspiran s~s obras:
"General Reyes, así se gobierna; así se corre ponde al soberano mandato del
pueblo".
"Señores: por la creciente prosperidad de Nuevo León, y por la honra
muy merecida que ella derrama sobre sus autores".
Como se había previsto los dos discursos causaron un enorme revuelo en
las esfera oficiales y n los centros políticos y sociales. La frase del General
Oíaz "considero justo decirle condcmando todos los elogios que me inspiran

429

�gobierna; así se corresponde al soberano
sus obras: General Reyes,
mandato del pueblo".
. ..
Aquello significaba para unos el espaldarazo definitivo p~a igmh~lo
como candidato a más altos d ignios; para ottos era el aviso_ que d ?'.an
tener en cuenta quienes ". ían con recelo la vigorosa personalidad pobtica
del General Re) .
·
dcspues
• f ue 11"m
... ..,ado el General
Lo cierto del caso es que poco uempo
,
u ar la Secretaría de Guerra y Marina. Su labor se destaco de
!?:a:e: :ue su nombre re n6 en todos los ámbitos del _país,. al grado
de considerárscle como el indicado para suceder . n la Pre_s1~enc1a al ~eneral Díaz, al mismo tiempo que despertaba dorrmdas ambiciones de qu1e•
nes

sentían con mayores derechos.

.

.

.

pnnctpal
Pero como l tema me lle,·a fácilmente a olvidarme del objeto
b 11' · d J
de
ta crónica, lo dejo en punto suspen ivos regresando al u 1c10 e
banquete.
efusivos, frases elogiosas, risas altisonant s y d pedidas mom nAbrazos
había escrito una página más en la historia de México.
táneas. S

...... *
En la noche se v rificó una serenata en la Plaza Zarag01.a en la que
. d'o especial esplendor. Pero en tanto la gente se
la enorm concurrenCJa t
•6
...: ... en la Plaza en la casa del General Reyes . tenía lugar una reum n
d .w,~
a iniciati,·a del General Oíaz.
{erece comentario aparte.

V
REUNIÓN ÍNTU.1A

En un amplio sa16n d la casa habitación d 1 General Reyes
encontraban reunidos un grupo distinguido de ameritados Generales.
.
in la formalidad de una junta oficial se destacaba pr 1di~ndo la rcum6n
la figura marcial del General Oíaz. Sus setenta y ~s ano ~e edad le
daban prestancia y aún los observadores podían adverttr que, habian desaparecido los rasgo indígenas que distinguieron al General ~1~ duran~ ~s
·
d guem'llero La piocha negra y rala babia ido supruruda
pnmeros ano e
·
.
.
d
y el bigote desordenado se había tran fonnado en guía bien cuidadas e
tono blanco. El cutis sonro ado dejaba n I recuerdo el bronce d 1 sol

veraniegos. Di tant estaban ya las campañas a lomo de caballo, y las
fatigas de combates, correrías y desvelos.
Sentado en amplio sillón, acojinado de rojo, contemplaba ante si a numeroso compañ ros d armas y allá, en su fuero interno, rememoraba las
vici itudes por que había pasado el país, y en las que él y quien con él estaban, participaron con las armas, unas veces combatiendo hombro con hombro, y otras en distinta posiciones.
í de v leidosa es 1 política.
Semejantes conjeturas internas hacían sus contertulios, avalados por rele,·antcs hechos que fonnaban parte de la hi toria. Allí taban, además del
Gral. Bernardo Reyes, lo General s Franci o aranjo, Jer6nim Treviño y
Lic. Lázaro Garza Ayala1 además de quien acompañaron al General Díaz
desde México, Gralc . : Mariano Escobedo; Manuel Gonzálcz
ío, Ministro
de Gobernación; Francisco Z. Mena, de Comunicacion : Lic. Jo ' I es Limantour1 de Hacienda; Li .. Joaquín Baranda, de Justicia; y Cap. Porfiño
Díaz hijo. Estaban también don Mi el Cárdenas Gobernador d Coahuila; don Adolfo Zambrano, don Francisco G. Sada; don Jo • Calderón;
don Femando Zambrano ...
La invitación (ue sug ·rida por el Gen ral Díaz. O seaba departir con sus
vi jos ami os · compañero de arma . Tocios vestían uniformes de ala
lucían en el pecho medallas )' pi' seas de memorables triunfos. El transcu~ ine.·orabl d I ti mpo había d jado en los mblant bu ·!las en forma de arrugas y d manchas, y n el cabello el blan o distintivo de una
lejana juventud.
Aquella hi t6rica y ,istosa reuni6n acreditaba la habilidad del General
Díaz. Se impuso la tarea, nada fácil, de tahlecer la paz y los hecho
demo. traban que había logrado sus propó itos. Tal vez ninguna región del
país ofreda tan grandes y hondas dificultades como uevo Lc6n. Aqui habían urgido caudillos de la Reforma y de la Intervención Francesa, cuya
participaci6n, especialmente en la restauración de la RepúblicaJ adquiría relicv nacionalc d la ma}or categoría política.
Por supuesto que otros Estados contaban con el mentos de gran significa ión; pero en ingular: •I Gral. Jesú Gonz.1le.z Ortega en Zaca as; el
Gral. Ram6n Corona, en Jalisco; d mimo Gral. Porfirio Oíaz, en Oa.xaca·
el Gral. Servando Canales: en Tamaulipas; el Gral. antos D gollado, en
Guanajuato· l Gral. Manuel Doblado, en Jalisco; el Gral. Andrés S. Viesca
en Coahuila.
·uevo Le6n
destacaba con la n6mina más nutrida: G nerales: Mariano
Escobedo, Francisco 1 aranjo, Jerónimo Treviño, Lic. Lñzaro Garza Ayala;
Dr. Ignacio Martínez · Pedro fartínez. . . todos ellos po ibles a pirantes a
la Pr idcncia de la República, y ferm nto con ientes o inconscient de
una pcrmancnt inquietud política en d E tado.

431

430

�Fue, tal vez, el problema má difícil para el General Díaz. No cabía
pensar en acabar con la intranquilidad en el Estado~· sin antes destruir de
raíz su origen. Al mismo tiempo era preciso emplear alguna fórmula que
no produjera rencores ni desajustes graves.
La oportunidad se presentó cuando, a raíz de las elecciones para Gobernador del Estado, resultó electo el Lic. Genaro Garza García quien contendió con el Lic. Lázaro GaIZa Ayala. Apenas se hizo cargo del puesto, se
vio asediado por una oposición tremenda que originó motines y malestar
general, lo que orilló a las fucnas federales a declarar el estado de sitio,
quedando imposibiHtado para continuar gobernando.
Fue el momento propicio para que una persona ajena a la división existente entre los prohombres de la política militante entrara en acción. Co- .
rrespondió desempeñar esta delicada misión al Gral. Bernardo Reyes por
designación que hizo en su favor el Senado de la República.
Con esta mención histórica nos colocamos en la época, situando a uevo
León en la panorámica porliriana de la paz, palabra mágica que contenía
para don Porfirio el anhelo más grande de su vida.
Pero además había que agregar el despliegue de energía del General Reyes, encauzado hacia el bienestar del Estado, mediante la industrializaci6n,
y entonces a la palabra paz se le agregó la de progreso.
Tales atributos, abonados a la hoja de servicios del General Reyes jwtificaban la visita del General Díaz, poco afecto a los viajes, y satisfacía en
su fuero interno el aci rto de la designación en favor de su anfitrión, a la
vez que suponfa el pueblo nuc,·oleonés se daría por bien servido al contar
con un gobernante que si no era originario del Estado le servía en una entrega
sin reservas.
Esto explica la reunión amistosa de personalidades nue\•oleonesas con el
General Reyes.

•
Los uniformes de gala ofrecían el contraste de una visión legendaria frente a los trajes de etiqueta. Hablaban los primeros de rudas y peligrosas jornadas, en que la vida se jugaba cada dfa, y los segundos del proceso constructivo de una nueva sociedad fincada en los beneficios producidos por la
paz. El ayer y el presente se daban la mano.
Para el General Díaz el ambiente de la tertulia le parecía interesante.
Analizaba el pasado, el ayer, \·eía el semblante de sus compañeros de armas
y encontraba en sus rasgos la tranqumdad de quienes consideran cumplida
su misión. Allí estaban sus amigos de siempre y los que, en determinadas
ocasiones, lo combatieron, como el General Escobedo y el General Garza

432

Ayala; pero le satisfacía que, gracias a u política conciliatoria, todos estuviesen colaborando con su gobierno.
Parco en el hablar, sabía en cambio escuchar. Sin embargo mantenía el
interés de la charla recordando incidentes de pasadas luchas, con alusiones
siempre encomiásticas de :,;us compañeros, que obligaban al dL'l!ogo.
•
Nadie se atrevía a mencionar la batalla de Icamole, en la que el General
Diaz fue totalmente derrotado; pero él abordó el tema dándole un tinte
festivo.
"Se ha dicho, comentó, que lloré despué de la derrota. Tal vez así fue.
Han transcurrido de aquel suceso a la fecha 22 años, y algo se escapa de
mi memoria. Lo que no olvido es que., confiado en la valentía de los hombr ·s de 1ue\'o León, vine con la seguridad de que mi presencia serviría de
estímulo para precipitar los acontecimiento y obtener el triunfo rápidamente.
''Nada más que se olvidó, mi General, de que combatiría contra nuevoleoneses también -e.xpres6 el Gral. Treviño-.
·'Claro que no hice caso de eso -replicó el General Díaz- máxime cuando tenía a mi lado militares de bien ganada fama de valientes, como usk&lt;l, y los Generales Naranjo, Charles y Vara.
"¿Y los conu-arios?, interrogó el General Naranjo".
"Al mando de los Generales Fuero, Julián Quiroga y Juan E. Guerra nos
pegaron con ganas, al grado de que estuve en serio peligro de perder la vída.
Pero como eran soldados de aqui a mis compalieros de armas les pareció
aquello muy natural.
"Y eso -ag¡-egó el General Naranjo-- que no asistieron al combate los
Generales Escobedo y Garza Ayala.
"Pero en cambio, expresó el General Díaz con emotivo ademán, aquí los
tenemos en plan de amigos, lo que es mucho mejor".
Terminó así el incidente, que recordaba una etapa dramática de nuestra
historia.
Había llegado el General Díaz a la cúspide de su carrera política. Se le
admiraba y se le discutía. ¿ Cuánto tiempo más se pro)&gt;eCtaría su influencia
en los destinos del país?
Principiaban a manifestarse inquietudes que pronto se canalizaron hacia
la oposición. Pensaban los inquietos o inconformes en la necesidad de una
reforma polílica substancial, considerando que no era suficiente la paz para un pueblo que requería de estímulos sociales y económicos para progresar.
Pero, sin penetrar en el futuro que se hace rápidamente presente, lo cierlto era que en ese momento de un día frío de diciembre de 1898, allí estaba
don Porfirio rodeado de admiración.

•
433
H:?8

�En otro sa16n estaban reunidas las damas. No puede precisarse el contenido de una determinada conversación. Cada grupo de tres o más damas
formaba un corrillo, hablando al mismo tiempo todas, suponiéndose que entre sí se entendían.

La señora doña Aurelia O hoa de Reyes con diligencia se encargaba de
presentar a cada una de la damas a tiempo que llegaban. Los cumplidos
eran breves en gracia a la afluencia de visitantes.
El ambiente era acogedor. Daban nota de distinción los vestidos, entallados en la cintura, dejando cierta amplitud en el pecho, y más en las caderas
que se ensanchaban mediante el u~ del polisón. Las faldas llegaban hasta
rozar los zapatos. Era el tiempo de las curvas acentuadas y de los sofocos
causados por el rigor del corsé.
Completaban el atuendo flores en el pecho, sombrero de amplias alas, y
joyas en mano , cuello y orejas. Brillantes, rubíes y esmeraldas lucían en
amplia y fastuosa competencia.

¿ Qué se comentaba en aquel amplio, alegre y ruidoso salón? Tal vez la
prestancia de doña Aurelia, que sin alardes de grandeza y antes bien, con
natural modestia y simpatía atendía todos los pormenores de una reunión,
que dentro de las normas de la elevada posici6n de las asfatentes, se respiraba un ambiente de agradable naturalidad que hacía los momentos acogedores, propicios a establecer un trato amistoso. Cierto que la señora esposa
del General Reyes se veía siempre atareada para la atención de sus numerosos ru jos; pero cierto también que había en ella disposiciones de tal categoría, que sin complicaciones podía a la vez ocuparse de todas aquellas actuaciones que se derivaban de su posici6n como primera dama del Estado.
Cumplía así con los deberes de esposa y madre y a la vez de distinguida y
enterada anfitriona como sucedía en aquel memorable momento.

En esta forma, en tant.o los caballeros hablaban de cuestiones importantes de sus propias vidas y de lo que atañía al orden público, las damas gustando de vinos de suave bouquet departían sobre cuestiones de modas, que
siempre para la mujer, en todas las épocas y en todos los tiempos, ha ido
f será un interesante tema.

VI
PANORÁMICA DE LA ÉPOCA

Abro un paréntesis en esta relación con el propósito, que considero justo
y útil, de anotar a las personas que en esa época figuraban en lugares pro434

~ente en el Gobierno del Estado y del Municipio, así como dibujar la
vida de entonces tomando en cuenta las principales facetas. Importa presentar el panorama de Monterrey y del Estado en el momento en que nos
"~tó el Gral. don Porf~ Díaz, en su carácter de Presidente de la Repúbhca. ¿ Cuál era entonces In importancia económica, política, cultural y cívica de Nuevo León?
En tales pormenores trataré de presentar, como antes digo un dibujo tal
vez sería más propio decir un esquema.
'
Gobernaba el Estado el Gral. Bernardo Reyes, con singular significación.
Su carácter dominante era guiado por un talento claro y un espíritu de servicio que llegaba al sacrificio personal. No medía el tiempo dedicado al
trabajo. Sólo así se explica que, atendiendo a las obligaciones que emanaban de su cargo de Gobernador, además fuese Presidente del Casino durante
largos años y al mismo tiempo atendiera a la organización moral y material
de la masonería, y a la industrialización.
Por supuesto que esos cargos y otros más de significación social económica y política no eran simples motivos de honor. La acci6n en él ~ra preponderante.
No es extraño que al organizarse el Comité para atender al General Díaz
asumiera la Presidencia.
Con él colaboraba intensamente don Ramón García Cbávarri en el cargo de Secretario General de Gobierno. Se distinguía por su laboriosidad
~telig~ncia clara, y por su honestidad. Era asistido eficazmente por el Ofi~
c1al Pnmero, don Pedro N. Díaz.
En la Tesorería General del Estado actuaba con carácter de Tesorero don
David Guerra, hombre recto en toda la amplitud del vocablo.
Este equipo director, modesto y efectivo, asumía la responsabilidad administrativa del Estado.

•
Veamos otras ramas oficiales, entre las que se distingue el Congreso del
Estado. Hablamos de 1898 y su integraci6n era la siguiente:
Diputados Propietarios:
Lic. Cipriano Madrigal
Margarito Gana
Ing. Manuel G. Rivero
Marcelo Salinas
Luis Eliwndo
Lic. Pedro Benítez Leal

435

�Aurelio Lartiguc

Juzgado Jo. de lo Penal

Dr. Ramón E. Treviiio
Víctor de la Garza
Rafael García Femández.

Juez:
ecretario:
Juez 2o.:
Secretario:

Suplentes:
Lic. Vicent Garza Cantú
Dr. Donaciano Zambrano
Platón Tre"iño
Lic. Carlos Tre\'iño
Cristóbal Ord6ñez
Dr. Pedro oricga
Francisco Salazar
Luis G. Cortés
Lic. Carlos Villarrcal
Arnulfo Botello.

Ramo Civil - Juzgado lo.

Juez:
· crctario:

Puestos en este plano cabe recordar a los Senadores que representa~an
a Nuevo León en d respetable cuerpo le islativo del Congreso de la Uru6n,
señores Lic. Carlos F. Ayala y Dr. J. Peón ontreras.

* * * *
El Supremo Tribunal de Justicia del Estado estaba integrado como sigue:
Lic. Franci o Vald' Gómez.
Lic. José Juan Lozano
Lic. Ju, n J. Barrera.

3a. S:ila:

Suplentes:
Li . Manuel Morales Treviño,
M:ini tro Fiscal:
Defensor de Oficio:
Secretario:

Lic. Carlos Trcviño.
Li . I macl Dávila.

Ramo Civil - Juzf!ado 2o.

* * * *

Presiden te:
2a. Sala:

Lic. Apolonio . Santos.
Lic. Andrés C. Cadena.
Lic. Ventura Guajardo.
Lic. Carmen A. Montrmayor.

irgilio Gana y

fanuel Z. de la Garza.

Lic. Carlos Lozano.
Lic. Roque de Luna.
Lic. Antonio epúh· ·cla.

Completaban el funcionamiento de la justicia los Juzgad~ del Ram~ Penal )' Civil. Exi·tían en ~onlerre}' dos d cada rama, atendidos como sigue:

Juez:
crctario:

Lic. Car! s Lo1,ano.
Lic. Bartolomé Ramíre-t Anguiano.

Ministerio Público:
Suplente:

Lic. Crispiniano Madrigal.
Lic. Juan F. Buchard.

En asuntos de poca monta actuaban los Jueces locales señores: don Manuel Gutiérrcz, don Ramón Z. Treviíio, don F lícitos Garza y don Ramón . González.

* * * *
Y como andamos en lo campos de Temis, en donde la balanza de la
ju tiria no siempre queda en la p sición que corresponde, es el caso d mencionar el número de los togados sobre cuya conciencia gravitaba et difícil
papel de "abogado".
Residían en el E tado 98 Licenciados en Leyes, de los cuales 65 vtv1an
en Monterrey y 33 fuera d I E tado. La mayor parte de e tos profesionistas
se recibieron en la Escuela de Jurisprudencia de Monterrey.
Y puesto que nos . r.amos mo\'iendo en el mundo uni,·ersitario, en aquella
época sumido en las vertientes c-ristalina del estudio y del saber, recordemos
que atendían a la salud de los habita11te d Monterrey 124 Médico , cu&gt;·as
actividades se vieron muy comprometidas con moti,·o de la fiebre amarilla
que invadió al Estado durante los meses de octubre a diciembre de 1898.
De las con tandas que obran en el archivo del Estado, numerosas y minuciosa , se oh rva una actividad e traotdinaria d I Gen ral Reye tendiente a combatir la epidemia, que puede calificarse de excesiva, de no tener
e.amo origen la amenaza d · una positiva calamidad pública.

436

437

�La fiebre amarilla apareció en Tampico en julio del mismo año y para
agosto la mortandad era alarmante. Procedió el General Reyes a dictar las
más drásticas disposiciones para evitar que la epidemia invadiera territorio
de Nuevo León. Se comunicó con el Gobernador de Tamaulipas, autoridades de Tampico, Secretaría de Gobernación y de Salubridad, a la ciudad
de Mé.-úco, solicitando la más amplia y rápida colaboración para evitar la
propagación de la peligrosa enfermedad, colaboración que logró de inmediato. Para una más eficaz ayuda envió a Cd. Victoria, a donde había llegado la epidemia en septiembre, al Dr. ielesio A. Martincz,
Se desplegó taJ actividad por las autoridades de Nuevo Le6n, que la alarma causada originó la más escrupulosa atención del Gobierno Federal y de
los Estados de Tamaulipas y Coabuila, estableciéndose cuarentenas y haciéndose desinfecciones en los trenes de pasajeros y en los vehículos que transitaban en esos territorios.
Debía presentar la salubridad pública una muy clara situación favorable
para que no existiese pretexto alguno que frustrara la visita del General Oíaz.
Se calcula que del 10 de octubre al lo. de díciembre, periodo que duró
la epidemia en Nuevo León, hubo 280 defunciones, la mayor parte acaecidas
en Monterrey.
Página negra que contrastaba con el ambiente general lleno de realizaciones felices para el pueblo en general.

* *

*

La policía estaba integrada por un Comandante, 4 oficiales y 161 hombres de _t~o~a. Hacían el servicio regular en Monterrey y realizaban, en
los Mumop,o~ en .que era ~ecesario, incursiones contra el abigeato O para
cooperar en s1tuaC1ones espec1alcs.

*

Considerada la ciudad de Monterrey como un centro comercial de importancia, varias naciones tenían acreditados a sus representantes consulares, entre quienes puedo citar a los siguiente :
Gran Br taña

España
Italia
Estados Unidos
del Norte
Bélgica

AJemania

438

Vice-Cónsul:
C6nsul:
Cónsul:

Sr. John C. Midleton.
Sr. Francisco Armendáriz y Asuaga.
Sr. Miguel Ferrara.
Sr. John K. Pollarcl

-

Cónsul:
Vice-C6nsul:
Cónsul:
Vice-Cónsul:

r. Philip Carroll.
Sr. A. Monnom.
Sr. Pablo Burchard.

El Consejo de Salubridad, que tan trascendental papel descmpcñ6 durante la epidemia de la fiebre amarilla, estaba integrado como sigue:
Presidente:
Vice-Presidente:
Secretario :

El Registro Público de la Propiedad estaba a cargo del decano de los Notarios Públicos, Escribano D. Tomás C. Pacheco, tenido justamente por hombre probo, inteligente, apegado a sus funciones, y de amplio y bien nutrido
criterio.

acabar con esa situación.
El nuevo sistema con base en los principios decimales, terminaba con la
libra y la yarda, qu se substituían en el kilo y el metro.
A base de propaganda, y en casos especiales de multas, se logró imponer
el nuevo sistema, más práctico y sencillo que el anterior.

-

* * * *

*

Habiéndose expedido por los Poderes Federales la Ley de Pesas y Medidas en el año de 1895, y no ajustándose a ella la mayor parte de la población, de preferencia industriales y comerciales1 se propuso el General R~ s

* * *

Vocales:

*

Gral. Bernardo Reyes.
Dr. Juan de Dios Treviño.
Dr. Lorenzo epúlveda.
Dr. José fa. Lozano.
Dr. Antonio García Gana.
Dr. Santos Garza.
Dr. Pedro Noriega.
Dr. Amado Fernándc:l.

* * *

La preferente aten ión del General Reyc a la Educación Pública no tenía más límite en lo económico que l:.ts po ibilidadcs del Erario.
Existían en el Estado 326 escuelas primarias oficiales con 20,527 alumnos; 326 Profesores · 255 ayudantes en su mayoría nonnalistas.
Ademá había 91 escuelas particulares primaria que atendían 91 Profesores y 74 ayudantes. con la cantidad de 3865 alumnos. El gasto del Estado montó a
120,565.00.
En el Colegio Civil asistían 172 estudiantes de secundaria que recibían

439

�clases de 18 Profesores servidos por 6 ayudantes. El costo de sostenimiento
durante el año fue de $ 12,395.00.

Por lo pronto en el mismo año nacieron 13,132 niños, y hubo 10,707
defundones.

* * * *

*

En la Escuela de Jurisprudencia as1sticron 28 alumnos atendidos por 5
Profesare . El costo fue de $ 2,640.00; pues los catedráticos no cobraban
sueldo.

En el ancho campo de las finanza.~, en el que desempeñan importante
papel lo Bancos, es de mencionarse la existencia del Banco Milmo, el de
uevo Le6n y las ucursales del Banco de Londres }' Mé.,.jco y del Banco
Nacional de México.

La Escuela de Medicina estuvo atendida por 14 Profesore y un preparador, con 30 alumnos. La erogación fue de $ 3,250.00.
Escuela Normal. El personal de la escuela se integraba por 9 Profesores,
un preparador y 57 alumnos. El gasto anual mont6 a $ 3,588.00.
En cuanto a la anexa para Señoritas, en la que se impartía educación comercial, se inscribieron 120 alumnas impartiendo las cátedras 8 Profesores
y 2 ayudantes. El gasto anual fue de $ 3,420.00.

* * *

* * * *
Detengámonos ahora, aunque sea en forma breve, en la ciudad de Monterrey, que había logrado afianzar su prestigio en su carácter de centro
industrial, con un acento marcado de artesanía. Sus productos de telas, sombreros, artefactos de madera, lámina y cuero. ru;í como de artículos de belleza y de alimentación tenían amplia ar.eptación en todas partes.
El ayuntamiento, máxima autoridad municipal, se integraba. cada año

por clecci6n popular. El de 1898 estaba cons.tituido así:
Siguiendo el ritmo de los números anotaremos el monto del Presupuesto
de Egresos del Estado en ese venturoso año de 1898, el que montó a la
cantidad de $ 182,000.00.
Así de pequeña era la suma disponible para atender a toda clas de
erogaciones incluyendo las mejoras maleriales. Y así se realizaron obras
de tan gran valor artístico, funcional y real, como la Penitenciaría y el Palacio de Gob.iemo del Estado.

Alcalde lo.

- Dr. Pedro C. Martíncz.

Regidores

- lo.
2o.
3o.
4o.
5o.
60.
70.
80.
9o.
!Oo.

Síndicos

- lo. Lic. Virgilio Garza.
2o. Pomposo 1,forale .
3o. nacleto González.

* * * *
Para completar e1 panorama veamos estos números:
Habitantes del Estado:
incluídos los de Monterrey:

318,685
55,606

Se ocurre esta reíle.-.i.6n= En 1898 fonlerrcy contaba con menos del 18%
de la población, y en la actualidad concentra algo asi como el 70%. Quede la razón de este fenómeno demográfico para un estudio interesante por
quien pueda hacerlo.
Pasemos a otros renglones no menos interesantes. Durante el año se realizaron 2,738 matrimonios, los que, obedeciendo a las palabras del creador,
seguramente que aumentaron la población en un buen porcentaje.

Marín Peiia..
Manuel E. G6mez.
Dr. Mauro Villarr al.
Dr. Francisco Garta Cantú.
Andrés Quintanilla.
Dr. Rafael Garza Cantú.
Juan Guzmán.
José Oliver y Comonfort.
Jesús Ma. Tijcrina.
Modesto fartínez.
1 lo. Dr. Eu cbío Guajardo.
120. Antonio Lópcz Zambrano.
130. Ambro io Guajardo.

Como sólo el Pre idente , fonicipal en funciones d vengaba sucklo,
pro·uraba que los demás miembros del Ayuntamiento tu\·Íeran re ursos para
su sostenimiento considerándose tales puestos orno de honor, y en verdad
que quienes los ocupaban se sentían con ello mu)' honraaos.

�* * * *
En cuanto al ambiente social que se respiraba en Monterrey no podía
ser más agradable. Existía la costumbre de las estudiantinas que se orgarúzaban en los barrios de la ciudad y servían como eje central para propiciar
las reuniones sociales, de manera que con gran frecuencia se realizaban fiestas por todos los rwnbos.
Precisamente una de estas estudiantinas, integrada por señoritas de la alta
sociedad, participó con deslumbrante actuación en el homenaje rendido al
General Díaz en el Teatro Juárez. Llamó la atención del ilustre visitante
la extraordinaria forma de tocar el arpa por la señorita María Espinosa. De
gran sensibilidad artística poseía un don especial para pulsar las cuerdas del
hermoso instrumento. No había quien no se emocionara al escucharla. Componían el grupo las señoritas: Virginia García Muguerza, María Reyes, Carolina Zambrano, Guadalupe González, Elena Zambrano, Camila Lagrange,
María Zambrano, Elisa Melo, María Espinosa, Nicéfora Garza, Pilar González Irene Garza Carmen González, Pilar Zambrano, Dolores González,
'
'
.
Mercedes
García Muguerza
y Rosa González. Todas ellas en plenitud
de
vida, hermosas, andando el tiempo fonnaron sw propios hogares, de los que,
transcurridos los años, florecieron otras bellezas y surgieron muchos de los
hombres de empresas que han dado prestigio a Nuevo Le6n.
Con frecuencia visitaban Monterrey circos entre los que se destacaba el
gran circo Orrin, cuyo máximo atractivo lo constituía Ricardo Bell, payaso
de origen inglés, que residió casi toda su vida en nuestro ~aís y murió ~ do a México su patria adoptiva. Un monumento perpetúa su memona en
una de las plazas de la ciudad de México. También con frecuencia se efectuaban corridas de toros en la plaza de Santa Luda que existió al lado
oriente de los Ojos de Santa Lucía, de los que brotaban manantiales de ~gua
cristalina que corría por una acequia hasta confundirse con la voluminosa
corriente del Ojo de Agua del Centro. Estoy haciendo referencia al ~rren?
comprendido entre las calles 15 de mayo, Cuauhtémoc, Al~ende Y_ Ganbald1:
En esa plaza de toros, que llenó toda una etapa de la vida reg1omontana,
actuaron los m'ás famosos toreros del mundo: Mazantini, Cuatro Dedos,
Ponciano, Lagartijo, Reverte, Oropeza. . .
.
En el año de 1896, el día 8 de septiembre, consuJD16 el fuego el Teatro
Progreso, situado en el lugar que actualmente ocupa ~l edificio ~onterrey
Cía. de Seguros S. A. Escobedo casi cruz con Padre Mier. Se realizaba precisamente una ~por;da de ópera y esa noche se presentó "Caballería Rusticana" y el tercer acto de "La Traviata't, muestra de la altura cultural de
nuestra ciudad.
En este punto vale la pena hacer alguna consideración, aun c~ndo ~a
rápida, sobre el Teatro Juárez, que reemplazó al Progreso y cuya edificac1on

442

se realizó en el mismo lugar que ocupa actualmente el Teatro Rex. El Teatro Juárez fue inaugurado el 15 de septiembre de 1898, precisamente tres
meses antes de que se sirviera en homenaje al General Porfirio Díaz un
suntuoso banquete. Se hizo al efecto uso de una particularidad de que se
había dotado al lunetario, consistente en poder colocar el piso de luneta en
su totalidad a la altura del foro, precisamente para utilizarse en eventos de
esta naturaleza.
La inauguración fue realizada por la compañía de Opera y Zarzuela de
Soledad Goyzueta, representándose la ópera Traviata con extraordinario lujo
y notable propiedad. Soledad Goyzueta y el tenor José Vigil y Robles se
anotaron un gran triunfo por su destacada actuación, que correspondió en
gran parte a la labor del maestro concertador Eduardo Vigil y Robles.
Este principio de resonancia artística se prolongó durante muchos años,
abarcando hasta principios de la Revolución Constitucionalista.
No había compañía artística que no visitara Monterrey. Largo seria mencionar a las principales figuras del tablado que actuaron en el Teatro Juárez
hasta su incendio el 11 de mayo de 1909.
Durante ese período hubo representaciones casi todos los días, especialmente de operetas, zarzuelas, drama y comedia. Existía una afición entusiasta y
entendida.
Como recuerdo de aquellos tiempos deslumbrantes, pueden citarse a personalidades de la ópera como: Emma Zilli, María Barrientos, Linda Micucci,
Adelina Padovani, Luisa Tetrazzini, Vicenzo Vieleto, Fanny Anitúa ( muri6
hace un año) . Por cuanto a drama y comedia resaltan con fulgores propios:
María Guerrero, Tina de LOienzo, Elisa de la Maza, Teresa Mariani, Virginia Fábregas, Clara y Carmen Martínez, Mim.í Aguglia, Mercedes Navarro,
Femando Díaz de Mendoza, Clemente Martinez, Ricardo Mutio...
Por lo que hace a opereta y zarzuela la legión es grande en número y
caJjdad: Esperanza Iris, Amparo Romo, Josefina Vélez, Clementina Marín,
Luisa Bonoris, Columba Quintana, Enrique Labrada Paco Martínez, Jesús
Ojeda, Con tantino Circs Sánchcz, list:l a la que se fueron agregando nombres que conquistaron admiración y cariño durante las dos primeras décadas
del siglo actual.
Cabe aclarar que el 15 de St&gt;ptiembre de 1910 se inauguró el Teatro Independencia supliendo al Juárez, que un año antes consumió su existencia
un incendio.
Y a otra cosa porque el tema me agrada y hay riesgo de extenderme más
de la cuenta.
Quede esta semblanza de Monterrey como testimonio de una época que
ya va siendo lejana, cuyo recuerdo será seguramente considerado con honda
meditación por los pocos que aún viven. Y será también grata la remem-

443

�branza para las personas que heredaron nombres y apellidos de aquellos rcgiomontanos, y puesto que nos obliga la continuación del relato pongo a
estos renglones punto final, no sin copiar los versos de Jorge Manrique, que
durante 500 años han sido constantemente reproducidos sin perder el sabor
de su filosofía profundamente humaua:
Recuerde el alma adormida,
Auiue el reso y despierte,
Contempla11do
Cómo se pasa la vida,
Cúmo se uieiu. la muerte
T a,1 callando.

Vll
VISJTAS Y DIVERSIONES

Para el día 21 el entusiasmo se mantenía en grado contagioso. A primeras
horas de la mañana se dispuso la visita a la Fábrica de Hilados La Fama y
a los Molinos de Harina de Jesús Maria, ambas indu¡;trias enclavadab en el
Municipio de Garta García.
Llamará la atención a )a¡ generaciones actuales que tal visita se realizara
por medio del ,ferrocarril. ¡ C6mo estaría el camino carretero!
Trataré de dar una idea de esta vía, llamada en lejanos tiempos calle Real,
después Hurbide y posteriormente Hidalgo. A partir de la Plaza de la
Purísima aJ poniente, se estrechaba düicultando el tránsito, a pesar de ser
el único camino hacia Saltillo, y centro del país. Bien, en tiempos de sequía -la mayor parte del año- cubierta con una capa de tierra suelta de
wios quince centímetros de espesor, aJ paso de las carretas, carretones, guayines
o cualquier carruaje se formaban nubes espesas de polvo que impedían la visibilidad. Tenía el polvo el tamiz del talco. Y cuando llovía se convertía en
una pasta adherente que dificultaba en extremo el tránsito.
Por eso se prefirió el ferrocarril no obstante de tratarse de salvar 20 kilómetros.

* * * •
Autoridades de Gana García y Santa Catarina recibieron al General Dí.u
y a su comitiva con entusiasmo. Manifestaciones, música, cohetes, c-.antos,
declamaciones, y los discursos obligados en semejantes casos.

444

Además de elogiar el v1s1tante las instalaciones industriales le causó tan
profunda impresión el espectáculo de las rocosas montañas de Ja Huasteca
al grado d~ expresar en tono emotivo hennosos conceptos de admiración.
En festeJos sencillos se pasaron la.~ horas, regresando la comitiva a Monterrey a medio día. Había que prepararse para el baile que tendría Jugar
en la noche en el Casino Monterrey.

Había llegado la ocasión para la sociedad de Monterrey de lucir en tod~ su esplendor su nuevo edificio del Casino, aún inconcluso, y el ata\'ÍO
lujoso de las damas. Para el realce del gran baile se hizo derroche de Juz
eléctrica, de flores, gasas, adomos esculturales, y de suntuosas alfombras.
La perspecth·a del Casino semejaba la escenificación de un cuento de hadas.
Una amable temperatura contribuyó al entusiasmo de la numerosa concurrencia que llenaba los salones. Deslumbrantes ata\'Íos de las damas e unpecables atuendos de los caballeros realzaban el conjunto.
L~ descripción de la fiesta la dejo a don Carlos Pércz Maldonado. En
su J1bro El Casino de Monterrey se ocupa de este acontecimiento social. Copio de su relato lo que considero complementa esta crónica:
"A las diez de la noche llegó el Presidente en compañía de la familia
del General Reyes, que era el Gobernador del fütado, y de sus Ministros ya
nombrados. Los socios del casino, haciendo valla por el vest!bulo hasta la
gran escalera, los recibieron vi toreándolos.
"Una comisión formada por los señores Adolfo Zambrano y Francisco G.
Sada, se e~c~rgaron de hacer la presentación de las familias de Monterrey
a don Porfino y sus acompañantes.
. "~1,_baile ~dn~ipi? con un lucido Minueto, en el que participaron fas
d1ecise1s parejas s1gu1cntes: ~efioritas María Reyes, Mercedes y María García !.~ugucrza, Clotilde García Gom.ález, Maria, Cannen, Celia, Angelina y
Carohna Zambrano, Carmen y Concepción González, .María Sada, Concepción Morales, Carlota !barra, Ana Degetau y Greta Houser.
"Iban acompafiaclas por los jóvenes: Osear Westendarp, José Calderón,
Femando Zambrano, Ricardo Gon;,.ález, Carlos y Jesús Sada Mugucr.ta, R6mulo Padilla, Faustino Palacio, Jo5é y Francisco Gomález, Enrique Padilla, Alfredo Farías, Ignacio Morelos, Arturo Houser, Manuel 1'fartíne7. y F.
Westcndarp.
"Las damas iban ataviadas con lujosos )' elegantes vestidos Luis XV, )'
los ~aballeros con traje negro de casaca, calzón corto, medias y cal:tado con
hebillas. Fue este cuadro mur elegante, vistoso y aplaudido. Después principió el baile general.
"A la una de la mañana se sirvió la cena. Al centro de la mesa de honor

•

445

�tomó asiento don Porfirio, siguiendo a su derecha la esposa del señor Gobernador doña Aurelia Ochoa de RC}'CS, don José Yvcs Limautour, doña Carolina Madero de Villarreal, el General Mariano Escobedo, doña Juana Reyes
de Madrigal, el Gral. Manuel González Cos.ío, doña Francisca Muguerza de
Calderón, el Lic. Joaquín Baranda y doña Ana González de Hernández. A
la izquierda del Presidente se encontraban doña Guadalupe Zambrano de
Treviño, el General Reyes, doña Pudenciana Madero de González, el ,G:ral.
Francisco z. Mena, doña Victoriana Madero de Villarreal, el G~al. G:roru~o
Treviño doña Sara Milmo de Kell&gt;·, el Gral. Francisco aranJo, dona Julia
Bremer 1de Reichman y el Gobernador de Coahuila ~on Miguel C~rdenas".
Era tan agradable el ambiente que el General D1az y acompanant.es se
retiraron a tas tres y media de la mañana, no obstante que les esperaba un
día de gran ajetreo.
Inolvidable fiesta para todos los asistentes, y para el General Díaz fu_e
motivo de reconocimiento profundo por las exquisitas y espontáneas maru(estaciones de admiración }' respeto que recibió de damas y caballeros.

VIII
INDUSTRIAS Y DESFILES

Para el cuarto día estaba programada en primer lugar una excursión a
la Ladrillera Monterrey, industria fundada por el Sr. J. A. Ro~n, prominente industrial, de nacionalidad norteamericana, que hab1a hecho en
Monterrey su centro de operaciones. Entre otras_ empresas se cuenta la publicación del primer periódico altamente mecanizado, El Monterrey News,
con ediciones en español y en inglés; la siembra en Mo~temorelos de n~ranjos traídos de San Francisco, California; y la construcción del Ferrocarril
de Monterrey al Golfo.
.
.
Fue motivo de admíraci6n para el General Díaz la calidad y vanedad . de
ladrillos fabricados, cuya resistencia se había comprobado en la. construcc16n
de edificios y pavimentación de calle .
Siguieron despu~ a las minas de San Pedro y San Pablo, _entonces en plena
y abundante producción. El viaje se ~ en el ferrocarril construldo para
el traslado de los minerales a la furuhci6n.
En un hermoso rincón de la montaña, cercano a las m~as, se si~6 la
comida a la que asistieron cerca de 150 perso~as. El amb1ente, ~p1rano
propició el cambio de unpresiones con el Prciudente de la Repubhca. Para

446

•

él la paz que existía en el país era su más preciada conquista. Lejos estaban los tiempos de las asonadas, de los distlll'bios políticos y de las inquietudes sociales. Todo hablaba de trabajo y de progreso, y nada más indicado
que continuar la tarea emprendida para cruzar eJ país en todas direcciones
con las líneas rérreas. En donde el ferrocarril camina Llega pronto la prosperidad, decía el General Díaz,
Su mente estaba llena de proyectos industriales, de mejoras materiales,
y del problema de la educación del pueblo. He Uevado, decía con satisfacción, a la Secretaría de Educación a don Justo Sierra, tal vez el hombre
cuyas dotes de cultura, honestidad y sentido humano, lo hacen el más capacitado.

Esos momentos de expansión dejaron ver el fondo de un hombre, que de
las duras jornadas de la guerra, habia pasado a las delicadas labores gubernamentales. El soldado mestim, poco amante de los buenos modales, se había transformado en un crioJlo refinado. Hasta el color de Ja tez, antes
bronceado, había cambiado a un color blanco sonrosado. Los bigotes largos
y negros eran blancos y cortos. Los ojos no habían cambiado su expresión
penetrante. Quienes lo conocieron sobre el caballo, jinete de largas y fatigosas jornadas, tenían que hacer un esfuerzo para suplantar aquella figura
cetrina y desgarbada por ]a del estadista pulcramentc vestido. En esta admirable transfonnaci6n mucho había contribuido su esposa doña Carmen Romero, dama de fina educación, culta y de grandes atractivos personales.
Al mediar la tarde se hizo el regreso a Monterrey.

* * * •
A las nueve de la noche se irúció el desfile de carros alegóricos y carruajes
descubiertos ocupados por bellas damas ataviadas con trajes de diversas regiones del pak
El General Díaz, acompañado del General Reyes y comitiva, presenciaron el atractivo desfile desde los balcones de la casa del General Reyes.
Los industriales y los comerciantes de mayor importancia se esforzaron

por el lucimiento de la fiesta, ingeniándose para presentar los más originales adornos de los carros, y las damas por su cuenta aumenwon el atractivo al participar en coches tirados por reJucientes troncos de caballos.
En 1a extensa columna se intercalaron tres bandas de música imprimiendo
una agradable nota de alegría.
Con este evento terminaron los festejos de ese día.

•
447

�IX
StMULACROS y REALIDADES

El programa que se había ordenado para el día 23 fue cambiado radicalmente, en virtud de que el General Díaz dct nnin6 regresar en la tarde de
ese mismo día a la ciudad de Mé:!1.".Íco. urgido por asuntos que requerían su
presencia en el Palacio Nacional.
Para la mañana estaban anunciada~ algunas vi itas a industrias, en la
tarde el simulacro de guerra y en la noche la velada literaria. Se suprimieron las visitas a las fábricas y en la mañana tuvo lugar el esperado espectáculo del simulacro de guerra, cuyo acto llamó poderosamente la atención del público, e pecialmente de la juventud, pues los viejos conocían ya
de verdad lo que era la guerra y en consecuencia aquello 110 pasaba de ser
un juego.
Más que como ilustraci6n en la materia del simulacro, voy a copiar el
encabezado del dispositivo del combate, pues ello nos coloca en condiciones
de apreciar lo que existía en el lugar de los hechos. Por ejemplo, para dar
una idea del caso se menciona que la e.alzada nión, que actualmente lleva
el nombre de Madero, desembocaba en el llano en que estaban construidos
los cuarteles federales y cerraba al poniente la calzada "una ceja de huizaches". No fue sino hasta 1929 siendo Gobernador del Estado el Gral. y Lic.
Aar6n Sáenz, cuando }'ª e dio forma precisa a la prolongación de la ave•
nida Madero hasta el pie del cerro de Las Mitras. Veamos la redacción de
referencia:
"El hecho de armas tendrá lugar en el llano, que se encuentra al S.O.
de la Estación del Ferrocarril Nacional, y el cual afecta la forma de un paralelogramos de 700 metros de Oriente a Poniente y 500 de Sur a orte. La
calzada Unión desemboca en el mismo, casi en la parte media de la cabecera Orienta1, y a la izquierda de ella está la fábrica de Moebius, a que
se hace re[erencia en la explicaciones, que es un edificio de dos pisos. La
vía del F rrocarril Nacional limita el llano por el Norte, estando unos 60
metros hacia el centro del mismo, adelantadas de esa vía y a 200 metros de
distancia una de otra, la ca a amarilla y caballeriza de Randle, a las que
se aludirá, construídas de madera; por el Poniente )' el Sur, una rala ceja
de buizaches delimita el campo, estando a ese último rumbo, en línea con
tal ceja, la casa Guzmán, que ha de citarse, f~ente a la expresada caballeriza
Randle. En medio del llano hay dos pequeñas casas de madera y piedra".
Entre otros pormenores de la descripción del simulacro se e.xpresa que
uno de los bandos combatientes lo componen el 5o. Batallón con 400 hom•
bres, el 9o. con 350, el Colegio Civil con 150, la Ocndanncrla Fiscal con

448

25 jinetes y una sección de artillería, en total se trata de 925 hombres. El
otro bando lo forman el 190. Bata116n con 400 infantes, el 3er. Cuadro 124,
Caballeria 300, una sección de artillería; ambulancias 20, sumando en total 844 hombres.
Con estos lemcntos se organiza el combate moviéndose de acuerdo con
lo planificado los bandos contendientes, de manera que el triunfo corresponda a qufon de antemano se le ha adjudicado.
No obstante el cambio de horario, la gente se volcó alrededor del campo de operaciones y para la juventud y los niños, se trató de un espectáculo
de enorme importancia; pues el tiroteo de cientos de fusiles y el tronar de
los cañones, así como el trotar de los caballos, daba la impresión de que efectivamente se estaba combatiendo y esto a la \'CZ que imponía temor, saturaba al espíritu de algo desconocido visualmente; pero de lo cual se había
hablado mucho en las tertulias familiares y en la escuela.
Para mediodía había concluido el espectáculo y los muchachos hacían
acaparamiento de cartuchos que guardaron como preciado recuerdo.

* * * *
Para las tres de la tarde el Teatro Juárez se encontraba lleno de concurrencia para presenciar el magnífico programa preparado y en el que participa.rían los más ilustres escritores y poetas.
Una vez que ocuparon sus lugares de honor el General Díaz y sus acompañantes, dio princípio el festival cantándose el Himno Nacional por niños
de las escuelas oficiales. Después la orquesta ejecutó la melodía Ruy Bias,
de Mendelssohn, siguiendo a continuación el discurso pronunciado por el Dr.
Rafael Garza Cantú, que principiaba a significarse como uno de los más
cultos maestros de la época. Siguió una variedad que llenaron la señora Carmen G6mez de Dá.vila, el Dr. W. W. Leech, la Srita. Enriqueta Vargas y
el Sr. Leonardo Oribe. Después de quince minutos de intermedio bailaron
un Minueto un grupo de jóvenes siguiendo la música de la estudiantina integrada por las señoritas Angelina García, Camila Lagrange, Carmela Gonzálcz, Carolina Zambrano, Concepción Michel, Dolores González, Elena Zambrano, Elisa Mclo, Guadalupe González, Irene Garza, María Espinosa, María Reyes, María Zambrano, Mercedes García Mugueria, icéfora Garza,
Pilar Gonzá!ez, Pilar Zambrano y irginia García Muguerza.
No habían concluido los aplausos cuando ya la Srita. Enriqueta Varga!
cantaba el Aria (del suicidio) de la Gioconda, para seguir al piano el señor
Jesú María Acuña (jr.) y a c.ontinuación el Tenor Leonardo Uribe cantó
una aria de Aída, continuando la declamación que de sus propios versos hizo el r. Celedonio Junco de la Vega, escuchándose. también un poema
del Dr. José Peón y Contreras, Senador de la República.

449
H29

�No sería posible transcnbir íntegramente los discursos y poemas que tanta impresión causaron en d auditorio, limitándome a copiar algunas pequeñas partes como orientación del sentimiento que en las cuestiones políticas imperaba.
Por ejemplo el Dr. Garza Cantú principió su discurso en los siguientes
términos, que envuelven la pintura de un triste panorama para analizar después el avance en el páis y la era de paz que había logrado el General Díaz
en provecho de la nación. Veamos sus expresiones:
" o hace tiempo todavía: aún vive la generación que viera, con espantados ojos, nuestro campos reducidos a estériles desiertos; las interminables
e incómodas carreteras, que cruzaban la vasta extensión del territorio mexicano, convertidas en asiento del pillaje y la matanza; las ciudades enchidas
por una multitud ociosa, revuelta, sin convicciones y sin fe, presa de la
desconfianza. y del temor; los vínculos nacionales, de Estado a Estado, de
ciudad a ciudad, de pueblo a pueblo, rotos casi por completo j y sobre todo
esto, el huracán de las pasiones que bate sus pavorosas y negras alas y que
con su aliento emponzoñado y encendido, envenena y mata, quema, consume y aniquila hasta los últimos gérmenes de vida. . . Luego. . . la ruina
general, la anarquía, el descrédito, el desprecio de los pueblos cultos; la insolente y pro\'ocadora reclamación del fuerte, miles de hombres armados que,
cual alud incontrastable se despeñan amenazando arrasar hasta en sus cimientos el edificio de la Independencia Nacional, y amenazando lo que es
más todavía, derribar lo que permanece en pie del decoro y di~dad de la
patria. Quedan entonces reducidas a escombros nuestras mayores ciudades;
el comercio, la agricultura y la industria, ahogados en un mar de sangre ...
¡ Y el bogar profanado, la familia dispersa y las columnas de rojizo humo
qu desde la· aldeas hasta el cielo
levantan, claman ven~".
La producción de don Celedonio Junco de la Vega, joven poeta y magnífico declamador, principia con estos fluídos versos:
Cruzaba ,io los deliciosos campos
de la niñez florida
cuando al heroico puerto
donde el destino me lanz6 a la vida
llegaba, de la p6lvora entre el humo
y al fragor de los bronces,
ese bizarro triunfador. Entonces
rasgaba el cielo la segunda aurora.
De abril, la aurora misma •
que nueve años atrás en Puebla dora,
con su luz inmortal, la altiva frente
de ese soldado cuyo arrojo abisma.

450

El Dr. Peón y Contreras dio lectura a un poema dedicado a Monterrey.
De él copio las siguientes estrofas:
¡Oh hermosa Monterrey, perla del norte,
cómo tu gala y esplendor hechizan!
¡ Cómo acuden las gentes a millares
para quemar incienso en los altares
de la gentil y bella fronteriza!
vienen a mí rumores de talleres,
ecos de risa, canto de mujeres,
por todas partes la uentura avanza,
'para llenar las almas de esperanza.
)' mostrarte a los mundos como eres!
Llegó al fin para ti la bienandanza
que el porvenir te trajo,
después de la faena
y de las rudas horas del trabajo!

Y por último he de mencionar el himno compuesto por don José Arrese,
que fue cantado al final de la velada por niños de las escuelas oficiales, transcribiendo el coro:
Salve egregio, valiente soldado
brazo, blandiendo el acero,
a la patria del yugo extranjero
supo un día glorioso librar.
Salve ilu.rtre, abnegado patricio,
que m la lucha también de la idea,
sobre ruda )' sangrienta pelea
ha sabido la paz cimentar.
CU}'O

* * * *
Se babia cumplido con el programa, aun cuando fuese con apremios durante el último día de estancia del General Díaz. Para las seis de la tarde
}ª estaban visitantes, comifo·as y una gran cantidad del pueblo en la E •
tación del Golfo, en donde se me-¿claban la alegría con la tristeza, porque
no hay despedida que no sea triste "y el que lo dude que se despida".
Las bandas de música alentaban el entusiasmo con marchas y el público
continuamente vitoreaba, tanto al General Día?. como al General Reyes. En
esos momentos en que los abrazos estrechaban a los hombres y las manos
se antojaban palmas de amistad, las reflexiones se imponían alrededor de

451

�la primera figura, ~".iendo cómo en él se personificaba la regla de los metales: plata en la cabeza, oro en los dientes y plomo en las piernas.
El declive de un cuexpo fuerte, férreo y de un cerebro lúcido se advertía aún sin el propósito de realizar un examen. El futuro no lejano nublaría los relámpagos de gloria y grabaría en la imaginación de quienes
lo habían tratado de cerca, la figura de un hombre que, habiendo sido
grande en la guerra y en la paz, caminaba hacia el abismo.
Llegó el momento de la partida. La máquina al arrastrar los carros resopló ruidosamente; dos largos silbidos indicaron la marcha hacia adelante
y atrás quedaba la comitiva oficial y el público que gritaba y aplaudía.
El presente se alejaba cargado de emociones en tanto _que el pasado se
diluía como el humo de la locomotora y el futuro inescrutable guardaba
celosamente el término final de un régimen, una época, una forma de vida,
un mar de sangre, una tragedia social espectacularmente humana, seguida
de la alborada, de nueva forma de vida, con la e.xperiencia ganada al tiempo y la angustia por alcanzar la bienaventuranza del pueblo que tanto había sufrido.
Así pasa la vida y la gloria, en tanto que la muerte iguala a todos ...

EL CONSEJO DE CULTURA SUPERIOR

( 1935-1943)
To.11Ás ME orRJc:1uOA CUEVA

Sociedad 'uevoleonesa de Hútoria,
Geografía y Esta.dística

I
Creaci6n

Et 4 DE SEPTIEM13RE DE 1935, un mes antes de trasmitir el poder, el Gobernador ustituto licenciado Pablo Quiroga disolvió mediante un decreto la comisión organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León y expidió las
"Bases para el Fw1cionamiento y Gobierno del Servicio de Cultura Superior".
Dicho "servicio público" tenía la misión de realizar "los propósitos establecidos en el párrafo primero del Art. 3o. Constitucional". El artículo 4o. de estas "Bases" establecía: "El servicio de cultura superior será gratuito".
El Consejo de Cultura Superior estaba constituido por los directores de los
Institutos, Facultades y Escuelas "bajo la jefatura" de un Presidente. "La designación de todos, corresponderá al Ejecutivo del Estado". {Artículo 6o.)
Así perdieron su relativa autonomía las instituciones universitarias. Efectivamente, la ley orgánica de la primera Universidad de Nuevo León, expedida
en 1933 y derogada en 1934, había establecido que era atribución del Consejo
Universitario elegir al Rector de la tema presentada por el Ejecutivo del Estado (Art. 9o., frac. V, y Art. 15). También estableció que los Directores de
las Facultades y Escuelas serían nombrados por el Consejo Universitario, "a
propuesta en terna de la Junta Directiva de cada Escuela o Facultad'' (Art.
25) . Pero el decreto que creó el Consejo de Cultura Superior decidió que todos los nombramientos debían corresponder al Gobernador del Estado.
Las instituciones que integraban la primera Universidad de Nuevo León,
al ser fundada en 1933, no fueron reformadas. Sin embargo, a la Universidad
$C le dio una estructura socialista. Se suprimió la Facultad de Filosofía y se
452

453

�agregaron la Escuela de Cooperativismo y el Instituto de Orientación Social,
ambos de filiación maxista.
La representación estudiantil prácticamente quedó anulada. En efecto, en
el último inciso del artículo 7 de las citadas "Bases" se estipula que es
atribución del Consejo de Cultura Superior: "h) Conceder al estudiantado

la inten)ención que juzgue prudente".
El Gobierno de Nuevo León, a pesar de los fracasos anteriores, no cedía
en su intento de implantar el marxismo en la Universidad. En el mencionado
decl'("to de 4 de septiembre de 1935, que creó el Consejo de Cultura Superior,
se afirma que la fundación de este "servicio público" se hace "en tanto se
provee por el H. Co11greso del Estado a la reforma educativa universitaria
socialista". La Comisión Organizadora de la Universidad Socialista ya había
entregado al Gobernador Quiroga un proyecto de la Ley Orgánica que se
pretendía imponer, pero ésta nunca se expidió. Los acontecimientos políticos
echaron abajo el plan gubernativo.
Se rompe el orden constitucional
El 10 de septiembre de 1935 el Gobernador Quiroga, miembro activo de
la logia Socialista "Independencia" número 26, designó Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor Angel Martínez Vill:irreal, Gran Maestro reelecto de la masonería nuevoleonesa., quien hizo algunos nombramientos. El cargo de Secretario recay6 en el profesor Abelardo González, Gran
Tesorero de la Gran Logia de Nuevo León. El Consejo de Cultura Superior,
bajo la presidencia del doctor Martínez Villarreal, celebró su primera junta
en la noche del 19 de septiembre.
Es preriso recordar que las eleccione para la renovación de los Supremo\
Poderes en el Estado se habían efectuado el domingo 28 de julio de 1935.
Los partidos contendientes postulaban para Gobernador de uevo León, en
el período 1935-1939, al ingeniero Plutarco Elías CaJles hijo, apoyado por el
Partido Nacional Revolucionario, y al General de Brigada Fortunato Zuazua,
sostenido por el Partido Liberal uevoleonés. La campaña política electoral,
iniciada a principios de ese año, se caracterizó por su violencia. El partido
oficial quiso imponer en el Gobierno de Nuevo León al ingeniero Calles
originario del Estado de Sonora e hijo del e.,_; Jefe Máximo de la Revolución.
Pero el pueblo dio a Zuazua un triunfo aplastante en las urnas.
El "caso político" de Nuevo León se resolvió en la ciudad de México. La
Secretaría de Gobcrnaci6n declaró la nulidad de las elecciones de Gobernador,
diputados locales r jueces civiles y penales. Por tanto, el Congreso del Estado,
a quien correspondía erigirse en Colegio Electoral y hacer el recuento de
votos, concluyó su ejercicio legal a las doce horas del día 15 de septiei:nbre

454

-fecha en que el nuevo Congreso debía inaugurar su período constitucionalsin haber instalado a la siguiente Legislatura. Es decir que desapareció el
Poder Legislativo, quedando en funciones la Comisión Permanente de dicho
Congreso, pero no como Poder sino únicamente para instalar la Legislatura
que resultara de los nuevos comicios. En definitiva nadie conoció el resultado oficial de las elecciones. La opinión pública sólo se enteró del cómputo
de votos por las declaraciones que emitieron los partidos.
Como hemos visto, el Congreso del Estado concluyó su mandato el 15 de
septiembre. En virtud de no haberse verificado la renovación del Poder Legislativo en la !echa y términos que la ley establecía, se prolongó el funcionamiento de la Comisión Permanente de dicha Legislatura hasta la instalaci6n
de la nue\·a, pero s6lo para el efecto de expedir las credenciales a los diputados que resultaran electos en los comicios, a que debía convocar el siguiente
Gobernador.
El Tribunal Superior de Justicia del Estado consideró que había dejado
de exhtir legalmente el Poder LegislatiYo en Nuevo !;eón. Por consiguiente,
el 4 de octubre de ese año faltaría el Poder Ejecutivo, pues el Gobernador
Quiroga concluía su petíodo constitucional el día 3. Al no haber declaración
legal acerca de la persona que debía asumir el cargo de Gobernador, debido
a la inexistencia del Poder Legislativo -único capacitado constitucionalmente
para hacer dicha declaratoria-, el mencionado Tribunal Superior de Justicia,
con fundamento en el artículo 144 de la Constitución Política del Estado ,
nombró el 26 de septiembre como Gobernador Provisional de Nuevo Le6n
al Profesor y General Gregario Morales SánchezJ quien ocupó el cargo desde
el 4 de octubre de 1935 hasta el 30 de abril de 1936. El nue\'O Gobernador
debía conrncar a elecciones ¡xtraordínarias en un plazo de seis meses. La Gran
Logia acató el nombramiento y comentó: "'Como masones no podemos me-

nos que felicitarnos por tener al frente del Gobierno del Estado a uno de los
factores más vibrantes de 1zuestra Augusta Instituci6n .. ." 1
El Gobernador Morales Sá11chez
El General Grccrorio Morales Sánchez asumió el Poder Ejecutivo de Nue\'O
León el 3 de octubre de 1935, a medianoche. El nuevo gobernante no estaba
ligado a los intereses políticos en pugna. Al darse a conocer su nombramiento se encontraba en Minatitlán (Veracruz), con los cargos de Comandante del 26o. Batallón y Jefe de dicho ector militar.
1
"Un elemento masón al frente del Ejecutivo local", en .Miel, órgano d la
logia ''Rafael Nájcra" número 33. Número 173, septiembre 31 de 1935, p. 5,
(f.sa re,•ista era considerada como porta\'oz de la Gran Logia de • ·uevo León).

455

�Al tomar posesión el General Morales Sánchez había expectación en el
medio estudiantil. Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas
iniciaron la agitación para impresionar al Gobernador y ejercer sobre él alguna
influencia.
El 4 de octubre, el doctor Martínez Villarreal y los demás miembros del
Consejo de Cultura Superior presentaron su renuncia, dejando en libertad al
Gobernador para ratificar los cargos o hacer nuevos nombramientos. Morales Sánchez nada resolvió durante un mes.
El día 3 de octubre se había verificado la elección de Comité Ejecutivo
de la Federación de Estudiantes Socialistas. Fue declarada triunfante la Planilla Roja, que encabezaba como Secretario General el estudiante de medicina
Marcos Flores. Los partidarios de las planillas derrotadas impugnaron las
elecciones. Días después los estudiantes de la Escuela de Bachilleres, en acalorada sesión, pretendieron desconocer a la directiva de su "bloque" o sociedad
de alumnos. Al no llegar a un acuerdo unánime, los bachilleres salieron a la
calle e invadieron la Plaza del Colegio Civil, en donde se celebró un mitin.
Ahí los esperaban algunos líderes del movimiento estudiantil de septiembre
de 1934 contra la enseñanza socialista, quienes arengaron a los universitarios
y lanzaron ataques al régimen político anterior. Este movimiento de rebeldía
tu,·o como finalidad desconocer a la Federación de Estudiantes Socialistas y
a las directivas de todos los "bloques" (sociedades de alumnos).
Los estudiantes, que ascendían aproximadamente a cuatrocientos, se dirigieron al Palacio de Gobierno, siendo recibidos por el Gobernador. Los representantes del gremio estudiantil coincidieron en solicitar al General Morales Sánchez la destitución de los miembros que integraban el Consejo de
Cultura Superior y el desconocimiento de la Feeeraci6n de Estudiantes Socialistas, calificada esta última como organización incondicional de las autoridades universitarias. Además sugirieron el nombramiento de una persona
identificada con los estudiantes y con el Gobierno del Estado para ocupar e)
cargo de Presidente del Consejo. El Gobernador Morales Sánchez seguramente deseaba que esa petición saliera de los universitarios. Prometió consultar con sus colaboradores y solicitó a los estudiantes que le entregaran un pliego de peticiones.
Alumnos de todas las Facultades y Escuelas universitarias habían formado
un Bloque Mayoritario de Estudiantes Revolucionarios, que dirigía la revuelta
contra el doctor Angel Martínez Villarreal. En la tarde del 6 de octubre de
1935, los universitarios presentaron el memorándum solicitado por el Gobernador. El documento contenía tres puntos: la remoción del Consejo de Cultura
Superior, presidido por el doctor Martínez Villarreal; la renovación del profesorado universitario y la reorganización de las agrupaciones estudiantiles.
Además, solicitaban un cambio radical en la organización interna de los plan-

456

teles de enseñanza superior. Declaraban, entre otras cosas, que "nunca ha existido tanta falta de armonía entre el estudiantado y sus dirigentes" pues éstos
''ocupan sus puestos exclusivamente por influencias políticas y no por propia
capacidad". Denunciaban una grave deficiencia en el cuerpo docente: "Los
profesores actuales, 1m su casi totalidad, no son representantes id6neos de la
cultura magisterial de Nuevo Le6n y ocupan sus puestos únicame11te debido a
stt afinidad con los pasados directores de la política estatal". Por último exigían que se reconociera una auténtica representación estudiantiJ.2
El Bloque Mayoritario, creado bajo los auspicios del nuevo Gobierno, secundaba la política del Presidente Cárdenas y sostenía una adhesión absoluta
al General Morales Sánchez.

El problema universitario hace crisis
Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas presintieron la
caída del grupo callista que dirigía el Consejo de Cultura Superior. Con el
fin de mantener sus posiciones, iniciaron una campaña a favor del doctor
Enrique V. Santos, director de la Escuela de Bachilleres y afiliado a la logia
"Tolerancia Masónica" número 6, quien guardaba estrecha amistad con el
doctor Martínez Villarreal. El objeto era que el doctor Santos ocupara la presidencia del Consejo.
El Bloque Mayoritario de Estudiantes celebró un mitin el lunes 7 de octubre en el Teatro Imperio, situado en la esquina noreste de las calles de Juárez
y Cinco de Mayo. Los oradores fustigaron a quienes habían desvirtuado los
fines propios de la Universidad y exigieron un proceso judicial contra los
autores de los ase inatos cometidos en la Plaza del Colegio Civil un año antes,
en la noche del 2 de octubre de 1934.
La Federación de Estudiantes Socialistas pretendió enfrentarse al Gobernador. Movilizó sus huestes y amenazó con declarar una huelga general en las
Facultades y Escuelas, si era removido el personal docente de la Universidad.
El Bloque Mayoritario, en sesión plenaria celebrada el día 9, acordó constituir un Consejo Reorganizador del Estudiantado, con el fin de que actuara
como portavoz del gremio universitario ant.e el Gobernador, declarando: "que-

da sin funciones la Federaci6rt de Estudiantes Socialistas de Nuevo Le6n,
pues carece del apoyo de la mayoría". El objetivo primordial era la disolución
de la F.E.S., dominada por los partidarios del doctor Martmez Villarreal, y
la creación de una nueva Federación estudiantil.
En sesiones extraordinarias, las sociedades de alumnos de todas las Escuelas
y Facultades, nombradas en esa época "bloques de estudiantes socialistas",
' El Porvenir, octubre 6 de 1935, pp. 5 y 8.

457

�desconocieron a sus directivas y eligieron otras, que acataron los nuevos lineamientos de la política, dictados por el General Morales Sánchez.
En la tarde del 14 de octubre se celebró una Gran Asamblea en el Teatro
Imperio, con la asistencia del Gobernador. El General Morales Sánchez dio
un voto de confianza a los estudiantes. En su disctlrn) dijo: '·permitidme que

os felicite por ese acto de t1obleza que habéis tenido al poner un hasta aquí a
las circunstancias pasadas en que os hablis encontrado".
La Federación de Estudiantes Socialistas no se dio por vencida. El 31 de
octubre celebró una sesión plenaria en la Escuela ormal. Fue invitado el
Gobernador quien presidió el acto. La asamblea degeneró en mitin político,
expresando los oradores algunos conceptos que ofendieron al General Morales
Sánchcz. En su extenso discurso, el Gobernador refutó varias ideas emitidas
por los oradores y expresó que "en sus asu11tos personales}' en sus conviccio11es
políticas no infltda nadie", añadiendo que "tampoco recibía consignas de ninguna persona". El Gobernador estaba decidido a hacer una reorganiz ción de
la enseñanza universitaria, eliminando los obstáculos que se interpusieran a
su paso.

Actuación del doctor Martínez Villarreal
El doctor Angel Martínez Villarreal, Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa en 1934 y 1935, había tratado, inútilmente, de imponer el marxismo en la Universidad de Nuevo León. En esa tarea destructora fue secundado
por al unos miembros del cuerpo docente, quienes profesaban en las aulas
un odio increíble al Cristianismo. Su meta era desarraigar la Fe de las mentes
y los corazones juveniles.
Señalemos los hechos. A mediados de agosto de 1931-, cuando el Gobemador Quiroga lo elevó al cargo de Rector, el mencionado profesionista acometi6 la empresa de transfonnar la primera Universidad de Nuevo León.
Pero el ensayo socialista no tuvo éxito pues un movimiento estudiantil de
rebeldía, que proclamaba la Libertad de Cátedra, se extendi6 a casi todas
las iustituciones uniYersitaria . Ante la violenta protesta del estudiantado, el
Gobernador Quiroga decretó el 28 de septiembre de 1934 la extindón de la
máxima casa de estudios. Días desput'.s el mismo gobernante creó la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuc\"O León, que actuó
durante once meses (octubre ele 1934-septiembre de 1935) bajo la pre-idencia del doctor Martínez Villarreal. Acerca de dicha actuación, en la que predominó el sectarismo, dice el profesor Plinio D. Ordóñez: ex Gran " faestro
de la Gran Logia de Nuevo León, en su importante obra acerca de la educación
pública nuevoleonesa: "solo nuestro Estado emprendi6 el t•sfu-"rzo de

agrupar sus Escuelas Superiores bajo el título de Universidad Socialista,

458

pero como su organi.zaci611 pareci6 demasiado radical en las mismas esferas
oficiales de México, no llegó a decretarse la Ley Orgánica respectiva ... " (p.
1403) Es decir, la línea de conducta que trataba de imponer el doctor Martínez Villarreal encontró una fuerte oposición en el mismo ambiente oficial.
Por otra parte, la polémica desatada en torno a la refonna educativa socialista afectó a la Gran Logia de ue,·o León. Siendo Gran Maestro reelecto
el doctor :Martínez Villarreal, en 1935, decidi6 que la masonería nuevoleonesa
debía participar abiertamente en aquella lucha. Sin embargo, "en el seno de
la misma institución (la Gran Logia) hubo quienes reprobaran toda acción a
favor del r•uevo Artículo Tercero". 3 Con tal motivo se suscitaron agrias cliscusione~ en las logias, que desembocaron meses después en un cisma. Bajo
la gestión del siguiente Gran Maestro, profesor Juan F. Escamilla, en la "tenida'' efectuada el 16 de febrero de 1936, la Gran Logia acordó apoyar al
Presidente Cárdenas y la enseñanza socialista. En Gran Asamblea, fue ratificado dicho acuerdo el 13 de marzo siguiente.• Pero esa decisión precipitó
la ruptura. Un numeroso contingente de masones, afiliados a once logias, desconoció los acuerdos. Los "desertores'' fueron suspendidos en sus derechos masónicos · consignados a la Gran Comisión de Justicia.' El grupo disidente
fundó la gran Logia Legítima de Nuevo León y se instaló en un antiguo edificio de la calle Zuazua, frente al Palacio de Gobierno. El profesor Ernesto
de Villarreal Cantú, miembro distinguido de la logia "Constanciau número 2,
afirma que ésta ha sido "la conmoci611 más fuerte" sufrida por la masonería
nuevoleonesa,IJ pues permaneció dividida hasta fines del año 1942.

II
El Gobernador preside
el Consejo de Cultura
El 4 de noviembre de 1935, el Gobernador Morales Sánchez se hizo cargo
de la Presidencia del Con ejo de Cultura Superior, sustiturendo al doctor
Martíne.z Villarreal. Ese mismo día comunicó a los miembros de dicha
institución: "/te resuelto asumir 1•o mismo la direcci6n del Consejo . .. " Y
añadió: "Durante los primeros quince días de mi Gobierno recorrí las Fa-

cultades, isitándolar a diuersas horas, sin Jrrevio aviso,

'.&gt;'

en algunas de ellas

• Villarrcal Can tú, Trabajo jiot,nte . .. , p. 288.
• Boletín ma.rónico, órgano de la Gran Logia de , 'ucvo León. Año 2, número 18,
agosto de 1965, p. 4.
• Gran Logia de libm .. . , pp. 106-108.
' El J11bileo • .. , pp. 116 y 117.

459

�encontré lar aulas abandonadas, no sólo por los alumnos, sino tambiJn por
los profesores . .. " Más adelante decía: 'me propongo desterrar de las aulas, de una manera definitiva, todo interés político )' egoísta, que hasta ahora
ha sido el causante de las hondas divisiones que uenimos lamentando". Terminaba con las siguientes palabras: "Me propongo, también, el fiel cumplimiento del artículo tercero constitucional, no para que sirua de arma de
combate en lides foternas de profesores y estudiantes, sino para que venga
a realizar el noble impulso que le dio vida, excluyen.do de la juvet1tud estudiantil todo doctrina religi.oso, combatiendo el fanatismo y los prejuicios 'Y
creando en aquélla un concepto racional 'Y exacto del uniuerso y de la vida
social".1 El profesor Morales Sánchez se adhería, sin reservas, a la consigna
comunista de descristianizar a la juventud.
El Gobernador cedió íntegramente el sueldo que Je correspondía como
Pr sidente del Cons jo de Cultura Superior, con el fin de que se destinara
a la compra de Hbros de texto para las bibliotecas de las Facultades y Escuelas universitarias. Asimismo, amplió algunas partidas del presupuesto de
egresos del Estado, a principios de diciembre, y le asignó al Consejo la cantidad de $ 1,969.50, aclarando que al terminar la administración del licenciado Quiroga estaba agotada, entre otras, la partida correspondiente al mencionado Consejo y e.'&lt;cedida en $ 2,054.93.
La primera junta presidida por el General Morales Sánchez se celebró el
10 de noviembre.
Entre los acuerdos tomados se halla la creación del Departamento de Educación Física, dependiente del citado Consejo. También se acordó reorganizar el Instituto de Orientación Social y la Escuela de Cooperativismo, creados para difundir el marxismo en la Universidad. El 6 de noviembre de
1935, el Gobernador Morales Sinchez ratificó los nombramientos de directores deJ Instituto y la Escuela a los doctores Eduardo Aguirre Pequeño y
Mateo A. Sáenz, respectivamente.
El Consejo de Cultura Superior aprobó otro acuerdo, que mantenía un
férreo sistema policiaco sobre los estudiantes. Este oprobioso sistema había
sido impuesto un año antes por la Comisión Organizadora de la Uni\'er idad
Socialista, bajo la presidencia del doctor Martínez Villarreal. La "Gaceta
Universitaria", órgano oficial del Consejo, informó (número 4, página 1)
que dicho acuerdo era el siguiente: "Exigir como requisito indispe1uable

para su ingreso en las Escuelas y Facultades dependientes del Consejo, la
credencial que acredite al solicitante como miembro de la Federación de
Estudia11tes Socialistas de Nuevo Le&amp;n, con el fin de obtener la agremiación
obligatoria a la uez que un control absolttto de la organizaci6n estudiantil
• El Por1.:enir, noviembre 5 de 1935, p. 4.

460

con respecto a ms miembros".' Los estudiantes, para ingresar a la Universidad, debían cumplir previamente ese requisito humillante, "comprometiéndose a sujetarse, sin objeci6n alguna~ al nuevo programa de la Escuela Socialista ... " •
En la sesión del Consejo, efectuada el 13 de diciembre de 1935 se concedió un representante tudiantil en las Juntas Directivas de cad~ Facultad o Escuela. (La Ley Orgánica de 1933 concedía dos). También se aprobó la intervención de un representante "del estudiantado e11 genr.ra/' 1 en el
Consej de Cultura Superior. Pero fue hasta varios meses después, en septiembre de 1936, cuando efectivamente se le concedió a la Federación de
Estudiantes Socialistas un delegado ante el Consejo, quien asistió a la primera junta de ese organismo el día 22 de dicho mes. En este aspecto también hubo Ui;! retroceso, pues la Ley Orgánica de la primera Universidad de
uevo León, fundada en 1933, concedió a la Federación de Estudiantes
niversitarios dos representantes: uno ante el Consejo Universitario como
Consejero Electo y el otro como miembro del Consejo de Administración
de la Universidad. Además aquella Ley Orgánica admitió dos representantes
estudiantiles por cada Facultad o Escuela, uno propietario y otro suplente,
como Consejeros Electos ante el Consejo Universitario.
En la Memoria anexa a su Informe de Gobierno, el General Morales Sánchez menciona, en la página 48, otro importante acuerdo: '·Se nombró una
Comisi611 para que en el transcurso del año y por medio de pláticas con los-

/Jrofesore.r proctda a la reforma de algu11os programas, tratando de darles una
orientoci6n puramente socialista". Esa tarea fue encomendada al Instituto
de Orientación Social, bajo la dirección del doctor Aguirre Pequeño.
El Instituto, ya reorganizado, enfocó su labor, exclusivamente, hacia los
maestros de la escuelas primarias oficiales, por medio de "cátedras" y "cotifere!lcios'', que eran sustentadas con criterio materialista y ateo. Los maestros, además, eran adiestrados en la lucha social y en la técnica y los procedimientos de los agitadores. El ambicioso plan de estudios aprobado un
año antes fue reducido a las siguientes materias: Historia de las Religiones.
Historia del Mo\'imiento Proletario, Sistemas Educativos y Arte y Literatura
Proletarios. A principios de 1936, el doctor Aguirre Pequeño fue pensionado
• El licenciado Galdino P. Quintanilla, eminente juri consulto nUC\'oleonés, dice:
".A iniciativa del Dr. Martíncz Villarn-al y como anna política contra loa alumnos
Y padres de íamilin, se estableció en el mismo año de 193-t la más vergonzosa de las
iniquidades, esto es la credencial socialista, patente de sumiai6n a los maestros y
directon:s políticos, pero que constitu)'e la más repugnante de las vejaciones ... "
" 'ue\'() León. Su vida institucional y jurídica en las última, d6cadas". El Pori,,ni,,
ene.ro 3 l de 1939, tercera sección, p. 10.
' Ord6ñez, HisJoria ... , p. 1380.

461

�por el Gobierno de Nuevo Le6n para realizar estudios en la ciudad de México. El Instituto de Orientación Social se disolvió poco después.
El Departamento de Extensión Universitaria celebró en esta época algunas "veladas culturales"J en las que participaban maestros
y alumnos,
"con
•
•
•

programas en que campea la música popular, la literatura revolucionaria Y
un amplio temario de carácter científico". Otra actividad de este Departamento fue la organización de "brigadas culturales", formadas por alumn~s
de las Facultades de Medicina y Derecho y las Escuelas Normal, de Bachilleres y de Cooperativismo, quienes sustentaron pláticas "de carácter higiénico, económico y educativo" en los municipios.
.
.
.
El Gobernador Morales Sánchez actuó como PreStdente mtenno del Consejo de Cultura Superior por espacio de casi seis meses. En ese período el
Consejo celebró once juntas.
En el año lectivo 1935-1936 se inscribieron en las instituciones de enseñanza superior 1,726 alumnos, impartiendo las clases 190 profesores, con
un presupuesto anual de $ 235,668.61.

La Escuela Normal Socialista
Los planes de estudio seguidos en la Escuela Normal ~asta junio de 1934,
bajo la primera Universidad de Nuevo León, quedaron sm efec~ e~ octubre
del mismo año al crearse la Comisi6n Org¡mizadora de la Umversidad Socialista, "adoptdndose entonces, a falta de otros conocidos, los (progr~as)
señalados para el Instituto de Orientaci6n Social . .. " 10 Esta fue, efe~tlvamente la única institución universitaria que aceptó los planes de ensenanza
' del Instituto.
marxista
Bajo los auspicios de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León (octubre de 1934-septiembre ~e ~935 ) ! ~a ~scu~la
Normal sostuvo en sus fines educativos "un franco crtteno socialista', dice
Ord6ñez. La Junta Directiva de la Normal elaboró un ~eglamento ~eral
que establecía el funcionamiento del plantel en dos Se~one~ de ~nsenanza:
la Escuela Normal Primaria y la Escuela Normal Superior, sm dejar por esto
de ser una sola institución. Además formuló dos reglamentos particulares
con sus respectivos planes y programas de estudios. Todos ellos se p~sieron
en vigor el 5 de noviembre de 1934. El profesor Plini~ -~· Ordóñez, ~1rector
de la Normal en esa época, fue quien redactó en def1rutiva los mencionados
planes y reglamentos.
. .
Con la nueva organización se pretendía que la Escuela N~~al S~1ahs~
constituyera una "unidad escolar completa", con jardín de runos Y prunana

anexos. El plan educativo debía formar maestras de párvulos, maestros de
instrucción primaria rural y urbana y, por último, maestros especializados
en la enseñanza secundaria y normal. Pero no fue posible, "por dificultades
hacendarias", establecer dicha organización, pues sólo funcion6 la Enseñanza
Normal Primaria.
El programa didáctico de 1a Escuela Normal Primaria se debía estudiar
en tres años escolares, uno diurno y dos nocturnos, que incluían las nuevas
materias "de índole revolucionaria, en laJ que se concreta la ideología radi-

cal que se consideró a tono con la preparación que se creyó debería poseer
un maestro de la educación socialista". 11 Es decir, a los estudios dcl magisterio se agregaron las asignaturas del Instituto de Orientación Social.
En los dos primeros años se impartieron las asignaturas siguientes: Cooperativismo, Historia del Movimiento Proletario, Arte y Literatura Proletarios, Doctrinas Socialistas y Economía Social; en tercer año: Historia de
las Religiones y Sistemas Educativos. Este programa aún estaba en vigor,
con ligeras variantes, en el año 1946. El profesor Ord6ñez1 quien ha tenido
una "relevante trayectoria en la masoneria, en la que ostenta el grado 33",
admite que dichos planes educativos -obra suya- fueron "formuladas con

precipitaci6n y con un criterio impreciso e inconsistente sabre lo que era y
se proponía la educación socialista prescrita por las le)•es federales relativas". 12
A partir del año lectivo 1935-1936, los futuros maestros de Instrucci6n
Primaria cursaron su carrera en seis años de estudios. Los tres primeros1
que correspondían a la Enseñanza Secundaria, se estudiaban en la escuelas
oficiales del Estado, con cuyo certificado ingresaban a la Escuela Normal.
Los tres últimos años constituían el Ciclo Profesional con lo cual se obtenía el título. Además se exigían dos años de práctica' pedagógica. Ord6ñez
advierte: "Fue éste el año en que positivamente la Escuela Normal pas6 a
ser un plantel de ideología revolucionaria radical". Añadiendo que la enseñanza socialista en Nuevo León todaYía no estaba "definida oficialmente
y aún confusa en sus principios orgánicos, por la ignorancia sobre su propia

ttaturaleza funcio7!al y de las fu entes que debían dar su concepto educativo
su criterio didáctico . .. " 13 Creemos que los conceptos anteriores, emi-

y

tidos por un ex Gran Maestro de la Gran Logia de Nuevo León, están fuera
de toda sospecha.
El Gobernador Sustituto licenciado Pablo Quiroga había dictado, el 6 de
septiembre de 1935, dos decretos relacionados con la Escuela Normal Socialista. En ellos se añadía al presupuesto de la Escuela un subsidio para
los primeros cuatro meses (septiembre a diciembre) del año escolar 1935n
21

u,

462

Ordóñe-z, ob. cit, p. 1385.

u

lbidem., p. 1381.
lbidem., p. 1384.
Jdem.

463

�1936 y, además, se destinaba como "asitnto y albergue'' del plantel, el edilicio que ahora ocupa la Escuela "Presidente Calles" en la Calzada Madero.
Sin embargo, en ese año lectivo el presupuesto de la Normal "sufrí6 cuatro
modificaciones sucesivas". El alumnado decreció, limitándose a seis grupos.
El personal docente se redujo a 26 profesores, siendo disminuidos la nómina
y los gastos de sostenimiento. Por último, debido a que sólo funcionó la
Escuela Normal Primaria, las partidas iniciales, que se debían aplicar a ]a
nueva organización, fueron canceladas y se les dio otro fin.
El traslado de la Escuela Normal al edificio de la Escuela "Presidente
Calles", tampoco se llevó a cabo. Durante la administración del Gobernador Morales Sánchez "se suspendió indefinidamente". Después el Gobernador del Estado, General Anacleto Guerrero, derogó las disposiciones dictadas
por el licenciado Quiroga, ordenando que el mobiliario y material escolar
adquiridos se repartieran a otras escuelas. Por lo tanto, la Normal permaneció en su antiguo edificio de la calle Juárez, aunque sólo ocupó algunos
salones en el primer piso, lado sur, debido a la falta de alwnnos. El primero y segundo pisos del lado norte fueron cedidos a la Escuela Primaria
"Simón de la Garza y Melo".

La Escuela Normal Superior
Como hemos visto, la organización de la Escuela ormal Socialista se redujo
a la Enseñanza Normal Primaria. La creación de la Escuela Normal Superior
ya se había intentado en el año 1933, al fundarse la primera Universidad
de Nuevo León. Debía encargarse de preparar el magisterio para las Escuelas Secundarias y especializar al de Primaria. Sin embargo, fue hasta 1935,
bajo el Consejo de Cultura Superior, cuando el profesor Plinio D. Ordóñez
formuló el programa de estudios, adaptado al de la Escuela Normal Superior de México. En esa época no se llegó a designar la primera planta de
maestros, siendo imposible iniciar los cursos. Poco después, el General Anacleto Guerrero, Gobernador de Nuevo León, dispuso que el presupuesto acordado a la Escuela por el Gobernador Quiroga, se aplicara a la Escuela Secundaria de Monterrey. La Escuela Normal Superior, siguiendo el mismo
programa educativo -modificado en parte por el profesor Oziel Hinojosa-,
inició sus labores el 13 de octubre de 1941, con un plan de estudios de
tres años, pero sólo preparando maestros especializados en algunas materias
de Segunda Enseñanza o Secundaria. Al nuevo plantel universitario solamente podían ingresar maestros normalistas titulados. Esta fue la segunda
Escuela ormal Superior que funcionó en el país y la primera en provincia.u
" La ceremonia de inauguración de cursos se efectuó el mismo día 13 de octubre,

464

S_in embargo, habiéndose inscrito 45 alumnos, terminaron el primer a- l
uvo 16 d , to , •
no ecY. e es 5 urucamente 3 concluyeron los estudios, "después de un
penoso e irregular proceso escolar'', afirma Ord6ñez.

La FE.S.
Federación
·
d o, en octubre
d La1934
1 de Estudiantes Socialistas se hab'ia mtegra
e
, c~n ~s "~loques" (sociedades de alumnos) de las Escuelas y Fac~ltades un1vel"Sltana~. El primer local que ocupó este organismo estudiantil fue la Escuela Lean Tolstoy, en la Calzada Madero y la calle Juan Méndez. El profesor Ernesto de Villarreal Cantú (1899-1959), quien fue Directo~ General _de Educación Primaria y Secundaria en Nuevo León nos
descnbe el ambiente que privaba en dicho centro educativo: "fue constÍtuida
(la Escuela ~eón Tolstoy) prácticamente como centro orientador de in-

m~~as_ multitudes de jóvenes maestros, como semillero propagador de ideas
rewi~dicadoras de la clase proletaria, donde alternaban elementos liberales
de _tipo revolucionario, socialistas, comunistas y hasta representantes del anar~
quismo, que_ se reunían en apartado sal6n, por las noches, completamente
a oscuras, sin más luz que la de los cigarrillo··"
· b re
~ .15 Desde fin es d e noviero
d~ ~935, por acuerdo del Gobernador Morales Sánchez, la F.E.S. tuvo sus
oficmas en la planta baja del edificio central de la Universidad (ant'
Co
1 · C" 'l)
.
1guo
.
egio 1;1 , _P~CJsamente en la esquina suroeste de las calles de Washington
Y. Colegio 1~ · La F.E.S. estaba adherida a la Confederación de Estudiantes Socialistas de México.

?

. Al iniciarse las c1:15es, a principios de septiembre, se registraban Jas planill~ para la elecCJ6n del Comité Ejecutivo. Las planillas contendientes
debian estar apoyadas, cuando menos, por las delegaciones de tres Facultades o Escuelas. Cada delegación estaba integrada por tres estudiantes y represen_ta~a al ''bloque" o sociedad de alumnos de una Escuela o Facultad.
La opimón de dos estudiantes miembros de una delegación daba el voto de
·
su "bloque" respect.J.vo.
Las delegaciones l'ecibían de la' directiva de sus
"~loq~'es" la consi~na de votar por determinada planilla, mediante un escnto cuyo contenido no podrán variar de propia voluritad (los delegaen un sal6n del antiguo Colegio Civil, sede central de.! Coruejo de Cultura s
·
en donde estaba
.
uper10,r,
. . . asentada provisionalmente la Escuela • 'onnal , mientras
se constnua
su nuev~ edifo:10. Las clases se impartieron en las aulas de las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.
'" Renacimiento, revist_a educaúva magÍstrriaL Núms. 101-102, mayo y junio de 1959,
p. 2. (En la portada dice: noviembrt: y dicumbre).

465
J-130

�•

dos) ... " 1 a Las elecciones se llevaban a cabo, generalmente, a principi~s de
octubre en el local de la F.E.S. La votación se efectuaba por medio de
delegaciones. Unos días después, rendían la protesta los candidatos ele~tos,
tomando posesión de sus cargos. Por regla general, eran los más extremistas
quienes ocupaban los cargos importantes.
El Comité Ejecutivo de la F.E.S. tenía, en 1938, los siguientes cargos: Secretario General Secretarios del Interior, del Exterior, de Educación, de
Finanzas, de Pre~sa y Propaganda de Acción Obrera y Campesi~a, de Acción
Femenil y Representante ante el Consejo de Cultura Superior. Algunos
cargos se suprimieron y otros se crearon en distintas épocas.
Las elecciones internas de los "bloques", para la renovación de sus mesas directivas, se celebraban en las Escuelas y Facultades a fines de septiembre .
Eran de vital importancia los norobl'amientos de los tres delegados que tomaban parte en la elección del Comité Ejecutivo de la F.E.S.
El Comité Ejec\itivo de la Federación de Estudiantes Socialistas fue acusado frecuentemente de violar los Estatutos de dicho organismo. En efecto,
hada nombramientos, designaba comisiones, dictaba acuerdos impo_rta~tes, enviaba delegaciones, cte., sin la aprobación de los "bloques" estudiantiles que
deda representar.
Representación estudiantil
ante el Consejo
Durante ocho años la opinión estudiantil fue ahogada. La participación
de los universitarios en el Consejo de Cultura Superior era prácticamente nula. De de septiembre de 1936, en que por primera vez se admitió un ~presentante, hasta septiembre de 1943, fecha.~~ que se crea la actual Uruversidad de Nuevo León, solamente se perrrutio un delegado de 1~ Fede~ación de Estudiantes Socialistas ante el Consejo. En el último ?no ~ect~vo
1942-194-3 dicho delegado representaba a dos mil seiscientos uruvers1tanos.
Es decir, 1)a representación estudiantil no se concedió por_ Faculta~es Y Escuelas, como lo establecía la Ley Orgánica de 1933, sino mediante una
Federación.
Es preciso recordar que durante el año lectivo_ 19~3-1934,_ bajo la primera Universidad de Nuevo León, el gremio estud1ant1l fue digname~te ~presentado en el Consejo Urúversitario por dos Consejeros, uno prop1etano
y otro ~uplente, como delegados de los alumnos_ de cada Escuela y Facultad,
quienes asistieron al período ordinario de sesiones.
,. "Bases'' para. las elecciones del Comité Ejecutivo de la F.E.S., en El Sol, septiembre 29 de 1936, p. 3.

466

Después ya no existió una representación auténtica, genuina, del estudiantado. En efec_to, ~l d?legado estudiantil admitido en el Consejo, no era electo por ~~s umvers1tanos, pues su nombramiento lo expedía la F.E.S. con la
apro~ac1~n expresa del Consejo. En tal situación, sólo algunos problemas
cstudianti!es eran planteados ante el Consejo de Cultura por dicho representante, qlllen debía frenar las exigencias legítimas de los universitarios -por
justas que fuesen- o bien retardarlas.
La Federaci_6n de Estu~i~ntes Socialistas, auspiciada por el Consejo de
, Cultura _Su~~nor, fue el uruco organismo estudiantil reconocido. Con ese
p~er, eJerCio un control casi absoluto sobre los estudiantes. La F.E.S., diri?1da durante cerca de una década por un grupo de jóvenes audaces, pudo
1mpone.rse por el fraude en las elecciones y, más de una ,,ez, por el terror.
Por otrn parte, los universitarios, en esporádicos brotes de rebeldía afrontaron
valerosamente esa situación.
'

Los nueuos comicios
El Gobernador Morales Sánchez convocó a elecciones, con fecha 7 de
enero de 1936, para la renovación de los Poderes Legislativo y Ejecutivo.
~a Conve~ción Estatal del P.N.R., celebrada el 2 de febrero siguiente, designó candidato a Gobernador de Nuevo León al General Anacleto Guerrero
El Partido Liberal Nuevoleonés postuló nuevamente a] General Fortunat~
Zua.zua. Las elecciones se efectuaron el 5 de abril, siendo declarado triunfador el candidato oficial

III
El General Anacleto Guerrero,
Gobernador
El Profesor y General Grcgorio Morales Sánchez ejerció como Gobernador de ruevo León y Presidente del Consejo de Cultura Superior basta el
30 de abril de 1936. En los siete meses de administración se mostró sumiso
al gobierno cardenista y consolidó el estatismo en materia educativa. Entregó el poder el lo. de mayo de ese año al General de Brigada Anacleto
Guerrero, quien dirigió los destinos del Estado hasta el 4 de octubre de 1939.
La Federación de Estudiantes Socialistas presionó al nuevo Gobernador
para que volviera a dirigir las instituciones universitarias el doctor Angel
Martínez Villarreal, quien ejercía un influjo muy grande en la política es-

467

•

�tucliantil. Sin embargo, el General Guerrero no cedió ante aquellas presiones y designó el 9 de mayo de 1936, como Secretario ~el Conse~o de.Cultura SuperiorJ en funciones de Presidente, al doctor Ennque C. L1vas, Joven
profesionista afiliado a )a logia "Simón Bolívar" número 20 de Monterrey,
en la que ocupó el cargo de Orador un año después.17 En un boletín de
prensa, publicado en "El Porvenir" el día 11, la F_.E.~-- comentaba el nombramiento y afirmaba que el doctor Livas "se ha .ngnifu;ado dentro del Blo-

que de Médicos Revolucionarios de Nuevo León".
.
.
A mediados de mayo, el Gobernador ratificó el nomb~ento de DJI'Cctor
del antiguo Hospital Civil al doctor Angel Martínez V1llarreal:

•

Al iniciarse la administración del General Guerrero desapareció el D~p~tamento de Extensión Universitaria, cuando entró en vig~~• el lo. ~e 1un10
d 1936 la nueva Ley de Hacienda que le retiró el subs1d10. También fuer:n cla~surados los dos "centros de orientación social para obreros", que dependían de dicho Departamento y funcionaban en las Escuelas "A~lardo L.
Rodríguez" y "Revolución", bajo el nombre de Escuelas Secundarias Nocturnas Números 1 y 2. La F.E.S. solicitó repetidas veces al_ Gobernador la
reapertura de esos centros de agitación, pero na~a _se re5?lv1ó.
,
El doctor Livas estrenó el cargo fijando su entena radical en_,un artíc~o
intitulado ''La Escuela Socialista y la Universidad", que apareCIO en el nu"Gaceta Universitaria" correspondiente a junio de 1936.
mero 6 d e la
'
· ió
Años des ués afirmará el doctor Livas: "En un ambiente de ag1tac n
que no ces~ba continuáronse las actividades . .. " Y añade: "lenta, pero
firmemente, f:e imponiindose el trabajo del Consejo . .. " 18 En efecto, a
fines de abril de 1936, los "bloques" de algunas ~a_cultades y Escuelas habían desconocido a la directiva de la F.E.S., pres1d1da por Marcos Flores.
Los descontentos nombraron otra que encabezó Emilio Caballero Lazo,
estudiante de Medicina, miembro del Comité Ejecutivo del Frent~ Popular
Mexicano. E] Gobernador Morales Sánchez, en su carácter de Presidente_ del
Consejo de Cultura Superior, reconoció al día si~ente a la nueva directiva de la F.E.S. siendo éste el último acuerdo que dictó. Pero l~s delegados
tudiantiles de '1os · otros planteles universitarios siguieron considerando lees'tima a la directiva anterior. La división en el grenuo
· estudian til era evi'dente •
gi E
tículo intitulado "Nuestra pobre Universidad", aparecido en. el
n 1:1° '!:El Sol" del 3 de septiembre de 1936, bajo la firma de Rodng?
se hace este agudo comentario: "Si la Universidad es la_ síntesis
'Y reflejo de fa cultura de u11 pueblo, JJreciso es confesa: la ~ompleta ruina c~ltural de nuestro Est ado ,, . y agrega·• "Nuestra .Universidad
.
. , ha descendido

~=~n,

a un plano en el que hablar de espiritu resulta qu11otería rid1cula. ¿Qué m~
De la Garza, Apunl,s . .. , pp. 92 Y 98.
,
,.. "Breve resei'ia histórica ... ", Uni111rsidad, numero 1, P• 73.

11

468

tivo espiritual va a convencer a una Universidad 'materialista'?" Refiriéndose
al gremio estudiantil, comentaba: "sólo hay una masa inerte de juventudes
dormidas, que fácilmente modelan a su capricho y antojo los líderes politicoestudiantüe.r".
El General Anacleto Guerrero, quien tomó posesión "cuando finalizaba
el año escolar (1935-1936), nada pudo realizar entonces'', dice el profesor
Ordóñez (p. 1389). En su primer informe administrativo, leído el 11 de
septiembre de 1936, sólo afirmó: "este Gobierno no omitirá esfuerzo alguno
por mejorar consta11temente este importantlsimo Ramo de la cultura humana".
El callismo en desgracia
Los políticos de filiación callista habían regido los destinos del Estado de
uevo León más de una década. El General Guerrero toleró al principio
la agitación que desarrolJaban. Pero el 4 de agosto de 1936 dictó una medida extrema al ordenar la suspensión, por quince días, del Alcalde de Monterrey, Heriberto Montemayor, quien entregó el cargo al Alcalde Suplente,
Fausto Gálvez Pérez. Poco después el Procurador de Justicia consignó al ex
Alcalde por peculado y otros delitos. Montemayor no volvió al Palacio
Municipal.
El mismo día 4 fueron cesados, por orden del Gobernador, los doctores
Angel Martínez Villarreal, director del antiguo Hospital Civil, y Mateo A.
Sáenz, director de la Escuela de Cooperativismo. Este último también fue
dado de baja como profesor de la Escuela Secundaria úmero 1 y de la
Escuela de Bachilleres. Ambos eran miembros de la clirccth-a del Frente Popular Mexicano, que -&lt;leda "El Sol"- "enarbola la bandera del más puro

marxismo como principal divisa''.
El siguiente año lectivo se inició a principios de septiembre de 1936 con
una matrícula de 1870 alumnos. Las clases fueron sustentadas por 182 profesores. El presupuesto ascendió a $ 207,733.00.
La situación política hizo cris.is cuando el doctor Martínez Villarreal fue

víctima de un alevoso atentado. Al mediodía del sábado 26 de diciembre
de 1936 varios individuos annados pretendieron secuestrarlo frente a su consultorio, obligándolo a subir a un automóvil. Pero al ser sorprendidos por
algunos transeúntes, uno de aquéllos lo hirjó con su pistola en la frente. El
doctor Martínez Villarreal declaró a la prensa local que ya había sido amenazado varias veces por funcionarios del Gobierno. El hecho adquirió mayor resonancia cuando el senador nuevoleonés doctor Julián Gana Tijerina,
acusó públicamenteJ en la Cámara Alta, al General Anacleto Guerrero como
autor intelectual del asalto. El Gobierno de Nuevo León negó los cargos y

469

�acusó al doctor Martinez Villarreal de haber preparado él mismo el "supuesto
atraco».
A mediados de noviembre de 1936 se había practicado una importante

diligencia en la causa instruída contra el asesino de los estudiantes Víctor
Manuel Gonzálcz y Francisco G. González. El crimen fue cometido la noche del 15 de julio de 1935, al iniciarse en esta ciudad el XII Congreso
de la Confederación Nacional de Estudiantes. En la mencionada diligencia
fue presentado un dictamen que firmaban dos "peritos en balística". El documento concluía afirmando que la muerte de los estudiantes no había sido
causada con la pistola del acusado. En los últimos días de ese año, un
juez inicuo puso en libertad, bajo fianza de tres mil quinientos pesos, al asesino.1º (La justicia no tardó en llegar, aunquf por otros caminos. En fe.
brero de 1938, el criminal caía muerto a tiros en Monclova, Coahuila).
A partir del lo. de enero de 1937, se establecieron las cuotas de cinco
pesos mensuales a los alwnnos de las Facultades y tres pesos a los estudiantes
de la Escuela de Bachilleres. Tal disposición "no se hizo efectiva a los
estudiantes normalistas" -dice el profesor Ordóñez (p. 1434)-, pues "en
ningún tiempo éstos habían pagado cuota o colegiatura por sus estudios".
Desptlés el Gobierno del Err.ado implant6 la exención de cuotas para los
estudiantes que no pudieran cubrirlas.
Se inicia la agitación política

A principios de enero de 1937, la pugna entre los elementos de extracc1on callista, desplazados de la administración pública, y el Gobierno nuevoleonés era evidente. Tras la expulsión del país del Jefe Máximo de la
Revolución, ordenada por el Presidente Cárdenas, la oligarquía callista, antes poderosa y ensoberbecida, fue humillada.
El doctor Martínez Villarreal, Presidente del Frente Popular Me.xicano,
y algunos dirigentes sindicales esgrimieron contra el Gobierno del Estado
una arma poderosa: la agitación obrera. El ex Rector, atrincherado en la
directi,·a de la Federación de Trabajadores de Nuevo León (F.T.N.L.),
en donde actuaba como Secretario de Acción Educativa y Asuntos Culturales, dirigió sus dardos envenenados contra la administración del General
Guerrero. En esta época el doctor Martínez Villarreal ocupaba importantes
cargos en las directivas de varias organizaciones obreras. La táctica era
lan7ar a los trabajadores contra el Gobernador de Nuevo León, pero esa
actitud dividió a los sindicatos, pues algunos apoyaban incondicionalmente
'" La revista Ariel órgano de la logia "Rafael Nájera" número 33 (núm. l 79,
diciembre 31 de 1935, p. 44), decía que el citado juez era "uno de los más j6vcnes
y entusia.nas miembros de la Orden Masónica".

470

al Gobernador. La actuación del doctor Martínez Villarreal y de los líderes
sindicales era francamente revolucionaria, subversiva. Esta labor demagógica
dio por resultado una lucha intergremial que produjo, a principios de agosto
de 1938, una grave escisión, cuando más de diez sindicatos, inconformes por
los ataques al General Anacleto Guerrero, desconocieron al Comité Ejecutivo de la F.T.N.L. y, en el mes de noviembre siguiente, fundaron la Federación Autónoma del Trabajo.
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas, dominado por los izquierdistas, secundó la campaña de agitación contra el Gobernador. En la sesión celebrada la noche del 7 de enero, el mandatario
11uevoleonés fue acusado entre otras cosas de pretender la incorporación de
las Escuelas Normal, Industrial "Alvaro Obregón", de Cooperativismo, de
Bachilleres e Industrial Femenil "Pablo Livas", a la Dirección de Educación
Primaria y Secundaria en el Estado, segregándolas del Consejo de Cultura
Superior. La asamblea lanzó violentos ataques al Gobierno de Nuevo León.
En la misma sesión fue desconocido, como Jefe de Zona de la Confederación de Estudiantes Socialistas de México, el estudiante de Leyes Arnulfo
de la Garza, quien actuaba como delegado de dicha Confederación en el
norte de México. A De la Garza se le hizo el cargo de pretender apodeirar~e de la directiva de la F.E.S., que tenía como Secretario General a
Pedro Míreles Malpica, también estudiante de Derecho, afiliado a las Juventudes Socialistas Unificadas de Nuevo León. Al concluir la asamblea
los partidarios de De la Garza declararon que los acuerdos tomados en tan'
memorable sesión eran ilegales, pues la mayoría de las delegaciones no había
asistido. Aquellos jóvenes, adiestrados en la intriga, eran como el vivo reflejo de los personajes que actuaban en la vida pública nacional. No pocos
de ellos iniciaron su carrera política en esos años.
La campaña de agitación sólo tuvo un éxito relativo en la Escuela de
Bachilleres. Las demás instituciones universitarias permanecieron a la espectativa.
En vista de los ataques lanzados al Gobernador, en la sesión efectuada
el día 12 del mismo mes, el "bloque" de la Facultad de Derecho acordó resolver independientemente sus problemas, mientras la F.E.S. "no esté digna
y legltimamente representada".

Un editorialista local había fustigado unos meses antes a los instigadores
del desorden: "Las líderes improvisados, miopes y fanáticas, de la extrema
izquierda estudiantil, vociferan y desbarran a diestra :&gt;' siniestra, sin que una
sola voz de protesta se levante en defensa de la dignidad y el decoro que
debiera guardar el gremio universitario'~. Refiriéndose a los cabecillas de la
471

•

�F.E.S. dice, acertadamente, que ·'se erigieron en directores de la clase estudiantil, a la sombra de una situación anárquica y de completa confusión".'º

•

Inquietud e,i la Escuela
de Bachilleres
El lunes 15 de febrero se inició una huelga en la Escuela de Bachilleres,
que en aquella época tenía 380 alumnos. Los estudiantes pedían la remoción del director del plantel y, además, del prefecto, sub-prefecto, ocho celadores y siete "preparadores", a quienes calificaban de "déspotas''. Esa
misma noche, todas las Facultades y Escuelas universitarias acordaron secundar el movimiento. También Ja Escuela Normal y las Facultades de Medicina y Química presentaron pliegos de peticiones al Gobernador del Estado.
El General Anacleto Guerrero accedió a resolver algunas de ellas, pero dio
todo su apoyo al director de la Escuela de Bachilleres. Los estudiantes, en
asamblea general, tomaron el acuerdo de continuar la huelga.
Un lamentable suceso vino a ensombrecer el problema estudiantil. El día
22 cierto profesor de la Escuela de Bachilleres hirió a tiros, aunque no de
gravedad, a tres estudiantes. El empistolado catedrático fue desarmado por
otros estudiantes y, días después, declarado formalmente preso. Afirmó ante el juez que disparó al suelo por temor a ser agredido, pues unos momentos
antes un grupo de jóvenes huelguistas había atacado a un estudiante que
lo acompañaba. El impulsivo catedrático no tardó en obtener su libertad
bajo fianza. A consecuencia del incidente varios estudiantes fueron expu.1sados por orden del Gobernador, aunque el acuerdo fue revocado posteriormente. Los estudiantes volvieron a clases el dia 26, cuando el General Guerrero ofreció resolver fa,·orablemente las peticiones que fueran justas.
El Gobernador r.¡mtraataca
El Gobernador echó mano de la ley y la dejó caer sobre sus enemigos.
En la madrugada del domingo 11 de abril fue aprehendido e internado en
la Penitenciaría el político Lauro Villalón. En el transcurso del mismo día
los agentes de las Comisiones de Seguridad arrestaron a Indalecio Uresti, ex
Comandante de la Policía de Monterrey, y a otros individuos. También fue
detenido Heriberto Montemayor, ex Alcalde de Monterrey. La noticia de
las detenciones cundió por toda la ciudad. Las autoridades guardaron silencio y se negaron a informar a. la prensa. El proceso instruído contra los
re ponsables de "los sucesos del Colegio Civil", ocurridos la noche del 2 de
'" El Sol, noviembre 7 de 1936, p. 3.

472

octubre de 1934, había sido desempolvado. (En esa ocasión, durante un mitin contra la enseñanza socialista, efectuado en la Plaza del Colegio Civil,
fueron asesinados los obreros Benjamín lbarra y Modesto López y heridas
otras personas, a manos de los pistoleros callistas. Desde el interior de varios automóviles }' camiones, que giraban lentamente en torno a la plaza.
aquellos criminales dispararon una lluvia de balas contra el pueblo) .
Unos días después, los acusados declararon en diligencias privadas; todos
negaron los cargos. Salieron a la luz pública algunos hechos que habían sido ocultados durante el gobierno del licenciado Pablo Quiroga.
El 15 de abril el Juez Penal dictó auto de formal prisión contra Montemayor, Villalón, Uresti y otros tres individuos. Los dos primeros fueron
confinados en la Penitenciaría y luego trasladados a la Jefatura de la Séptima Zona Militar; el tercero fue internado en la Inspección General de
Policía. Sin embargo, la opinión pública y la prensa local señalaban como
responsables de los hechos al doctor Julián Garza Tijerina, senador nuevoleonés, al citado Heriberto Montemayor, ex Alcalde de Monterrey, y al doctor Angel Martínez Villarreal, ex Rector de la primera U Diversidad de
Nuevo León. Por su interés, transcóbimos íntegra la declaración de un testigo al periódico "El Porvenir" -aparecida en la edición del 13 de abril-,
en la que relata cómo se preparó la agresión:
" ... nos expresó haber afirmado ante el Juez que la noche de la balacera en la Plaza del Colegio Civil, se encontraba en las oficinas del Partido
Nacional Revolucionario cuando el Dr. ]ulián Garza Tijerilla, Heriberto Montemayor ,, el Dr. Angel .\1artínez Villarreal, ordenaron que se armaran los
elementos allí reunidos para ir a desbaratar el mitin de los estudiantes en
el Colegio Civil, según se lo dijeron a todos, agregando que tan pronto como
estuvo lleno ttn cami6n, el Dr. Garza Tijerina ordenó que se trasladara rápidamente al lugar indicado. En autom6viles también se dirigieron a la
Plaza del Colegio Civil, Garza Tijerina y demás.
"Que no había pasado mucho tiempo cuando los vio regresar a Heriberto
Montemayor y Garza Tijerina en un autom6vil y al Dr. Martínez Villarreal en otro, observando en los tres mal humor. Al bajarse de los autom6viles insultaron a quienes los hablan acompañado. También vio que el autom6vil que ocupaban A{ontemayor y Garza Tijerina tenía una perforació1i
en el parabrisa, así como otros golpes al parecer ocasionados con piedras.
Recuerda que, cuando se encontraban en el interior de las oficinas del P.N.R.,
.Montemayor y Garza Tijerina por espacio de media hora estztvieron hablando por teléfono a varias partes, dándose cuenta qt,e en u,ia de las conversaciones Garza Tijerina contest6 que 'lo hecho ya no tenía remedio', agregando: 'ahora qué se hace', refiriéndose a la balacera que acababa de regís-

473

�trarse, ignorando con qué persona estuviera hablando, deduciendo que seguramente le había llamado la atención por lo que habían hecho".
Heriberto Montemayor, Lauro Villalón, lndalecio Uresti y los otros detenidos quedaron en libertad bajo fianza. Entonces fue llamado a declarar el
doctor Angel Martínez Villarreal, quien también neg6 los cargos ante el
Juez Penal.

La nueva Ley Orgánica
Al de aparecer la primera Universidad, en septiembre de 1934, la Ley
Orgánica y el Reglamento que regían la vida académica de las instituciones
de enseñanza superior, fueron derogados. Durante once mese , bajo la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista, las Facultades y Escuelas
unive1 itarias eran controladas por medio de disposiciones que dictaban el
Gobernador Quiroga y el doctor Martínez Villarreal.
La citada Comisión Organizadora elaboró un proyecto de Ley Orgánica
ocialista, que apareció publicado posteriormente en la "Gaceta Universitaria", órgano del Consejo de Cultura Superior, números 6, 7 y 8, correspondientes a junio, julio y agosto de 1936. Ese proyecto fue entregado al Gobernador Quiroga y, meses más tarde, desechado por su radicalismo. El profesor Ordóñez puntualiza que "fue después rechazado por el Gobierno del

General Anacleto Guerrero". 21
E] Gobierno de Nuevo León encomendó al licenciado Enrique Medina,
su abogado consultor, la redacción de otro proyecto, quien lo presentó oportunamente. La "Gaceta Universitaria" (núm. 9, septiembre de 1936, p. 5)
dijo que "adolecía de graves y fundamentales errores". Ordóñez, por su parte,
afirma que el doctor Livas "cit6 al Consejo para la elaboraci6n de un nuevo
proyecto de Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, que fue enviado al Ejecutivo del Estado, después de rechazar el que habla formulado
el Departamento Consultivo del mismo Gobierno". Y añade: "En este proyecto se sigue la tendencia de dar a la enseñanza universitaria una orienta..
ci611 socialista, sin extremismos que limiten el campo universitario, proyecto
que aún rio ha sido aprobado (a principios de 1939)".22
En efecto, el Consejo de Cultura Superior formuló, a mediados de 1936,
una nueva Ley Orgánica y la entregó al Gobernador Guerrero, quien la turnó
al Congreso local en los últimos días de septiembre. El artículo lo. del
mencionado proyecto afirmaba que la Universidad ''adoptará como base prin"' El Porrenir, enero 31 de 1939, quinta sccci6n, p. 2.
" ld11n.

474

cipal de sus enseñanzas científicas, filosóficas y artísticas, la Tesis Filosófica
del Materialismo Dialéctico". El objetivo principal sería difundir la cultura
en las clases obrera y campesina por medio de campañas de extensión uni,·ersitaria. Pero no se volvió a hablar del asunto hasta abril de 1937&gt; cuando
la prensa regiomontana com ntó que había sufrido ,.algunas modificacio,ies".
El proyecto de Ley Orgánica permaneci6 en el Departamento Consultivo
del Gobierno del Estado varios años. A fines de 1940, el siguiente Gobernador, General Bonifacio Salinas Leal nombró una Comisión que debía redactar una nueva Ley Orgánica universitaria. Pero el decreto que creó la
actual Universidad de Nuevo León fue expedido hasta septiembre de 1943.
Prosigue la agitaciótl estudiantil
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas trabajaba,
incansablemente, por la unificación de los estudiantes, obreros y campesinos
nuevo! ·oneses. Pr tendía, contra la opinión mayoritaria de los estudiantes,
crear un solo frente para la lucha social. El fin que se proponía era organizar a las masas como fuerza de choque.
La directiva de la F.E.S. dio un paso en falso cuando acordó, a espaldas
del estudiantado. adherirse a una organización nombrada "Juventudes Socialistas Unificadas de uevo León", en cuyas filas militaban algunos miembros del Comité Ejecutivo de la F.E.S. Los "bloques" estudiantiles se negaron a acatar el acuerdo, pues no habían sido consultados.
La adhesión de la F.E.S. a las Juventudes Socialistas fue rechazada violentamente por los universitarios. En sesión celebrada la mañana del 29 de
abril, los estudiantes de la Escuela de Bachilleres desconocieron a la directiva de la sociedad de alumnos de dicha Escuela. de cuyo seno salía el delegado de Bachilleres ante el Comité Ejecutivo de la F.E.S., y eligieron
nueva Mesa Directiva. Acto seguido decidieron eor unanimidad segregarse
de la Federación de fütudiantes Socialistas e integrar una nueva Federación Estudiantil. Por último, condenaron la decisión del Comité Ejecutivo
de la F.E.S., al haber concertado un pacto con los líderes comunistas sin
la aprobación de la asamblea general. Casi todas las Facultades y Escuelas
universitarias secundaron el movimiento. En realidad, esta rebelión estudiantil contra la F.E.S., se había iniciado en la Facultad de Derecho, pero
hizo crisis en la Escuela de Bachilleres.
En un "manifiesto", el Comité Organizador de la nueva Federación exigía el castigo inmediato de los asesinos de octubre de 1934; el desafuero y
castigo del senador Garza Tijerina; la expulsión definitiva del Estado del
doctor Angel fartíncz Villarreal por su labor de agitación y, por último,
"acabar con la demagogiá' de las Juventudes Socialistas, "aliadas al pro-

475

�grama de la Tercera Internacional Rusa". (Las Juventudes Socialistas Unificadas tenían como programa de acción "la unidad de la Juventud de Izquierda, en de/ e~a de los intereses econ6micos, sociales y políticos de los
j6venes obreros, estudiantes y campesinos, contra el Imperialismo, el Fascismo
y la Guerra". Usaban como insignia la estrella roja comunista).
En abril de 1937 la F.E.S. estaba prácticamente disuelta. La mayor parte de las sociedades de alumnos, que en esa época se denominaron "bloques
de estudiantes socialistas", habían repudiado a sus directivas. Al terminar
el año lectivo, en el mes de junio, los universitarios pugnaban por la creación de una nueva Federación de Estudiantes. Pero el Consejo de Cultura
Superior sólo reconocía como "legítima" a la Federación de Estudiantes Socialistas.
La inquietud estudiantil era un fiel reflejo de la agitación política. Sin
embargo, el doctor Livas, Secretario del Consejo de Cultura, afirmará años
después que, al finalizar el ciclo escolar 1936-1937, las actividades universitarias se desarrollaban "dentro de la más completa regularidad y en un ambiente de trabajo sereno, apolítico y con toda la fecundidad que nos permitían
nuestros esfuerzos y nuestra capacidad».u

La ciza1ia
En esta época actuaban subrepticiamente en el medio universitario algunas organizaciones de izquierda, como la Federación Juvenil Comunista
y las Juventudes Socialistas Unificadas. Estos grupos extraunivcrsitarios hacían una intensa labor de proselitismo. Ambos pretendían el control del estudiantado y ciertos cargos en la dirección de la futura Universidad.
La agitación estudiantil no cesaba. A principios de septiembre de 1937
se inició una nueva campaña, dirigida por aquellas agrupaciones, para que
el Gobernador Guerrero nombrara Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor Angel Martínez Villarreal, pues el doctor Livas no lo era
oficialmente, ya que había recibido el nombramiento de Secretario del Consejo y, por lo tanto, ejercía el cargo interinamente.
En algunas instituciones universitarias la campaña encontró una fuerte
oposición, pues en un año y medio el doctor Livas había desarrollado una
meritoria labor. Por otra parte, un gran número de estudiantes consideraba
que la actuación del doctor Martínez Villarreal era ajena a los intereses universitarios. Este notable cirujano, dotado de una inteligencia nada común,
parecía tener, como obsesión, la lucha social. Militante activísimo de la Masonería y del Partido Comunista, ''abrevó con perseverancia y ahinco en la
"" "Breve reseña . .. ", Unit•erridad, número 1, p. 73.

476

fuente doctrinaria del marxismo y en las doctrinas de Lenin", dice el profesor
Humberto Ramos Lozano, miembro destacado de la logia "Victoria" número 3 de Monterrey.u
El "complejo y serio problema"
La administración del General Guerrero dio un fuerte impulso a la enseñanza socialista en Nuevo León. En su segundo informe de gobierno (19361937), refiriéndose al "complejo y serio problema." de la educación universitaria, reconoce que su administración "ha hecho varios intentos por reorganizarla, pero apenas si se ha logrado, en una pequeña parte, el fin propuesto". Enseguida añade que "en Nuevo León se quiere imprimir un sello
altamente revolucionario a la educaci6n que se imparte en las Facultades y
Escuelas Superiorel'. Agrega que la Escuela Normal "en este año ha dado
magnífico rendimiento". Luego e&gt;.-pone el pensamiento del Estado, que transformó a la Normal en una escuela de agitadores profesionales: "La incorporación de la Escuela al sentido de la filosofía socialista, que sustenta como
criterio la Revoluci6n, ha menester de elementos preparados para realizar
este prop6sito. Para ello se necesita que el maestro de ahora vaya impregnado del espíritu revolucionario que inspira la nueva educaci6n y, por eso,
a la Escuela Normal para Maestros, qtie es el laboratorio donde han de forjarse las nuevas generaciones de educadores, se le ha impulsado con toda
la amplitlld que permite el erario público". El director de la Escuela Normal, profesor Plinio D. Ordóñez, dice que esa Escuela era la "encargada
directamente de la difusi6n doctrinal de la Reforma Socialista". (p. 1436).
Por su parte, el doctor Livas afirma que, durante la gestión administrativa del General Guerrero: "Se fue incubando el espíritu universitario en
la conciencia de todos los alumnos y catedráticos, fomentando la unidad,
la disciplina ,, el estudio". 28

La Escuela Nocturna de Bachilleres
En diciembre de 1937 se creó una nueva institución del Consejo de Cultura Superior: la Escuela Nocturna de Bachilleres. El origen de su fundación relatado por uno de sus maestros, es el siguiente: "Un grupo de la
Escuela Secundaria Nocturna, que había terminado sus estudios, 110 pudo
continuarlos en la Escuela de Bachilleres, pues les era a varios de ellos muy
difícil hacerlo por ser trabajadores con escasos recursos económicos. Por la
" 'Vida Universitaria, número 152, febrero 17 de 1954, p. 4.
• "Breve reseña ... ", ob. cit., p. 73.

•
477

�prensa supieron del fu11cionamiento de una Nocturna de Bachilleres en México. Se reunieron y procedieron a integrar un Comité Pro-Bachilleres Noctumo que se encargara de la dirección de los trabajos, prometiendo no desistir hasta lograr su funcionamiento en esta Ciudad, a cuyo frente quedaron
la Srita. Lilia Hantuch, Gilberto Carmona y Francisco Ramírez. Este Comité, secundado por un grupo de compañeros entusiastas, decididos, perseverarites, no escatimaro,i esfuerzo alguno en sus nobles propósitos y después
de una ardua y prolongada lucha, vieron str una realidad sus deseos, sus sueños, sus aspiraciones". 2n Un año antes ya se había hecho el intento de fundar esta Escuela.

El organizador del plantel fue el licenciado José María de los Reyes, director del Centro General de Propaganda de Escuelas Nocturnas de la República Me.xicana, quien vino comisionado para ese objeto por el licenciado
Luis Chico Goerne, Rector de la Universidad de México. La ceremonia de
inauguración se efectuó el 8 de diciembre de 1937, en el salón de actos de
la Escuela Normal Socialista.
Se fumó un convenio entre la Rectoría de la Universidad de México y el
Gobierno de Nuevo León, por el cual aquélla se obligaba a cubrir el presupue to del plantel y éste a proporcionar el edificio, material escolar, etc.
La Universidad Nacional no cumplió su promesa y los profesores carecieron
de sueldo durante un año. En 1939, el Gobierno de Nuevo León se hizo
cargo de la Escuela, al incluir en la Ley de Hacienda la nómina de maestros.:7
En las "Bases'' para el funcionamiento del plantel, redactadas por una
Comisión de cuatro miembros, se daba esta consigna: "Es imperioso que
la Escuela mantenga su ideología a la vanguardia del revolu.cionarismo de
México". La planta de maestros acogió sobre todo a elementos izquier•
distas, quienes sustentaban sus clases impregnadas de la ideología marxista.
La Escuela Nocturna de Bachilleres siempre fue considerada un feudo del
comunismo local.
La Escuela de Cooperativismo

Al aprobarse la nueva Ley de Hacienda, a fine de diciembre de 1937,
fue suprimida la Escuela de Cooperativismo. Este plantel, creado y so tenido, al principio, por el Partido 'acional Revolucionario, se inauguró el
• Prof. José María V. Díaz. "Escuela Nocturna de Bachilleres", en ·vida Unit-,rsito.ria, nÚJnc-ro 53, marzo 26 de 1952, sexta sección, pp. 9 y 1O.
~• Vida Unii·u sitario., número 17, julio 18 de 1951, p. 6, y número 38, diciembre
12 de 1951, p. 5.

478

•

lo. de febrero de 1934. En octubre siguiente, la Comisión Organizadora de
la Universidad Socialista lo incluy6 entre las instituciones universitarias.

La Escuela de Cooperativismo era exclusivamente para hijos de obreros
y campesinos. El General Guerrero, en su segundo informe administrativo
leído el 16 de septiembre de 1937, decía que el plantel "admite únicament;
a jóvenes procedentes de Comunidades Agrarias o de Generales de Trabajadores''. Por su parte, el doctor Mateo A. Sáenz, quien fue director de la
Escuela, afirma que el objetivo era ''capacitarlos para convertirse en líderes".

El mismo autor dice que en las aulas fueron pintadas frases como la siguiente: "Para hacer un milagro basta un mentiroso que lo invente y un
imbécil que lo crea''. La Escuela tenía alumnos internos, que en las comidas cantaban "La Internacional" y otras canciones revolucionarias, y "todos los maestros hacíamos esfuerzos por cambiar la mentalidad de los muchachos, convirtiéndolos a la revolución social". 28

En el año lecti\'o 1935-1936 recibieron su diploma doce alumnos. En el
siguiente año escolar, después de haber sido cesado eJ doctor Sáenz por orden del Gobernador, se graduaron otros siete estudiantes. El mismo autor
concluye: "A.l suprimirse (la Escuela de Cooperativismo), el resto del alumnado se dispersó: unos fueron becados o siguieron estudiando en otras Escuelas y la mayoría regresó a sus ejidos de origen". 2 º

A fines de 1937 fue concluída el Aula Magna de la Universidad, que había sido inaugurada por el Gobernador don Francisco A. Cárdenas el 20
de diciembre de 1933. La obra estaba sin terminarse y los trabajos fueron
suspendidos a raíz de la dimisión del citado Gobernador, ocurrida en los
últimos días de 1933.

La autoridad puesta a prueba

El año escolar debía reanudarse el 3 de enero de 1938, pero los alumnos
de la Escuela Diurna de Bachilleres decidieron prolongar las vacaciones de
Navidad y Fin de Año hasta el día 10. Los bachilleres alegaban que, debido
a los e.xámenes de diciembre, habían iniciado las vacaciones el día 19 de
dicho mes, o sea una semana de ·pués que las demás instituciones universitarias. La dirección de la Escuela acordó dar un plazo, que terminaría el 6
de enero, para que volvieran a clase, advirtiendo que serían suspendidos por
un mes los que en aJguna forma impidieran la asistencia de sw compañeros.
Además se piclió al Consejo de Cultura que, en caso necesario, se dictara la
expulsión definitiva.
Anecdotario, pp. 106-108.
'"' Ob. cit., pp. 329 y 354, nota 19.

n

479

•

�Unos días después, el doctor Eusebio Guajardo, director de la Facultad
de Medicina, decidió la expulsión provisional, por el término de diez días,
de 104 alumnos del primer año de dicha Facultad. La causa de tan drástica medida fue la decisión tomada por los estudiantes de no asistir a clases
el día 3 de enero, fecha señalada por el reglamento escolar. La dirección
de la Facultad consideraba que el desorden provenía de los alumnos egresados de la Escuela de Bachilleres Diurna, ~'en donde el orden está t'elajado
por entero". A la semana siguiente, los estudiantes rebeldes volvían a clases.
El Gobierno del Estado decidió limitar a sólo cierto número de estudiantes
la exención de cuotas.

La F.E.S. contra el Gobernador

•

•

La Federación de Estudiantes Socialistas promovió una serie de mitines
para discutir las medidas dictadas por el Gobernador Guerrero, en relación
con la enseñanza universitaria, desde que se hizo cargo del pader. La F.E.S.
concretó sus demandas al Gobierno de Nuevo León en tres puntos: abolición de las cuotas mensuales, reapertura de la Escuela de Cooperativismo y
expedición de la Ley Orgánica universitaria. Tras celebrar algunas reuniones con el licenciado Jesús Rodríguez de la Fuente, abogado consultor del
Gobierno, la F.E.S. retiró las dos últimas peticiones.
A fines de enero se celebró una importante asamblea en el Aula Magna,
en la que abundaron los cargos contra el Gobernador. Los delegados de
Medicina abandonaron el Aula Magna, recordando que la F.E.S. no había
apoyado a los estudiantes de primer año de dicha Facultad cuando fueron
expulsados en masa. El ''bloque" de Medicina se enfrentó abiertamente a
la F.E.S., amenazando con segregarse. Tampoco el ''bloque" de la Facultad de Derecho estaba dispuesto a secundar el movimiento de la F.E.S.
contra el General Guerrero. Las sociedades de alumnos de ambas Facultades coincidieron en afirmar que el fondo de esta agitación era la pérdida
de ciertas canongías que detentaban los directivos de la F .E.S., al suprimirse la Escuela de Cooperativismo, el Departamento de E&gt;rtensión Universitaria y las dos escuelas nocturnas dependientes de éste. Sugirieron a las
demás instituciones universitarias desconocer a la Federación de Estudiantes
Socialistas.

La huelga de Bachilleres
En el año escolar 1937-1938, los estudiantes de la E cuela Diurna de Bachilleres -480 en esa época- habían elevado, por conducto de su "bloque",
480

varias peticiones al Consejo de Cultura, pero "no fueron resueltas en forma satisfactoria'', decían. Al iniciarse el nuevo año lectivo, en septiembre
de 1938, los alumnos reprobados en los exámenes de junio y en los de regularización de agosto, exigieron un nuevo e.'&lt;3lllen1 siéndoles negado. Como
protesta se organizaron manifestaciones que recorrieron las calles de la ciudad.
El 30 ~e septiembre, los bachilleres se declararon en huelga. Dirigieron
al ConseJo de Cultura un pliego de peticiones, que contenía ocho puntos:

l. Que a los alumnos de segundo año, que debían materias de p~ero,
se les permitiera tomar el curso completo de segundo o bien asistir como
supernumerarios, aun cuando hubiera relación entre las materias reprobadas
y las que estaban tomando.
II. Que a los alumnos reprobados se les diera la oportunidad de presentar las dases que debían, en los exámenes de regularización de enero.
III. Que los alumnos aprobados en dichos exámenes pasaran a ser alumnos regulares de segundo año.
IV. Que los reprobados en esos exámenes estuvieran obligados a asistir,
durante el resto del curso, a las clases que reprobaran y, además, a las de
segundo año que no tuvieran relación con las materias de primero.
V. Que los exámenes fueran a fin de año y por escrito, en vez de trimestrales.
VI. Que las cátedras se obtuvieran por oposición.
VII. Que la Escuela Diurna de Bachilleres tuviera dos representantes,
con voz y voto, ante el Consejo.
VIII. Que el Reglamento de la Escuela fuera discutido por una Comisión integrada por alumnos y maestros.
El mismo día 30, en sesión extraordinaria, el Consejo de Cultura rechazó
cuatro de los puntos, exponiendo las razones. Aceptó los puntos V, VI y
VII. La petición IV no se discutió, pues fue retirada a solicitud de los
representantes estudiantiles. El Consejo, por último decidió que si en un
plazo de 72 horas no desaparecía el estado de huelga, sería clausurada la
Escuela durante ese año escolar.
Los estudiantes no estuvieron de acuerdo con la "arbitraria contestaci6n"
del Consejo. En una carta dirigida a "El Porvenir", que apareció publicada el 4 de octubre, terminaban con esta pregunta: "¿ quién o qué ley

ha dado facultades al H. Consejo de Cultura Superior para clausurar una Escuela?" El doctor Livas, en unas declaraciones publicadas ese mi mo día
en "El Porvenir", reconoció: "no debe atribuirse toda la culpa a los afomnos, sino que también e~:iste mucho de falta de organización. Y otra parte
de esta culpa radica en los catedráticos". Añadió que no era su propósito que el
alumno perdiera el año por una o dos clases que tuviera pendientes, pero

481
l{3I

�tampoco pod1a aceptarse que el estudiante tomara el segundo curso de una
materia sin haber aprobado el primero.
Los bachilleres querían aún mayores facilidades para sustentar los exámenes de las materias reprobadas. Afumaban que el Reglamento exigía
la asistencia a la clase reprobada en pómer año, sin permitir que el alumno tomara la materia de segundo año relacionada con aquélla, sino después
de presentarla en un examen celebrado en el mes de marzo. Al no asistir
a la clase correspondiente de segundo año hasta aprobar la del curso anterior, no era posible aprobarla, pues s6lo se podría asistir a ella durante tres
meses. Por lo tanto, los bachilleres que tenían una clase pendiente no eran
admitidos en las Facultades y Escuelas Superiores. El Consejo de Cultura
no cedi6 a las demandas estudiantiles. El día 5 de octubre, los bachillere
decidieron terminar el movimiento. Posteriormente, el Consejo dict6 algunas medidas para resolver la situación de los alumnos irregulares. En su informe administrativo, leído el 16 de septiembre de 1939, el Gobernador Guerrero hizo una alusión a esa huelga estudiantil cuando advirtió: "creo de

mi deber señalar que en el futuro, tratándose de la Escuela de Bachillues,
debe adoptarse un Reglamento que de manera efectiva garantice la disciplina .. . "
En el año lectivo 1938-1939 se inscribieron en las instituciones de enseñanza superior 2,117 alumnos. Por acuerdo del Gobernador, el ingreso
correspondiente a colegiaturas y cuotas de exámenes profesionales, fue cedido para mejoras y laboratorios en las Facultades y Escuelas universitarias.
A principios de 1939, el licenciado Galdino P. Quintanilla, destacado miembro del foro nuevoleonés, denunciaba: "La subsistencia todavía de la fa•

mosa credencial socialista, es en mi concepto la f6rmula precisa de la viola•
ci6n del Árt. So. Constitucional, pues éste previene que 'El Estado no puede
permitir ni reconocer pacto, convenio o contrato, etc. que tenga por objeto
el menoscabo de la libertad' . .. "~0 La protesta del eminente abogado no
fue inútil, pues unos meses después, al iniciarse el año escolar 1939-19:4&lt;1
ya no se exigió a los universitarios la credencial de miembro de la Federación
de Estudiantes Socialistas para poder estudiar.

La hu6lga magisterial
A mediados de enero de 1939 se inició un paro de los maestros de las
escuelas oficiales debido a que el Gobierno del Estado no les había pagado una quinc~na de su sueldo. El Gobem~or ~uerr:ero. consideró .injusto el movimiento de huelga y acus6 a los líderes izquierdistas de agitar
., El Porv,nir, enero 31 de 1939, tercera secci6n, p. lO.

482

al profesorado con fines políticos. Los dirigentes del movimiento a su vez
ac~on al Gobierno de uevo León de dilapidar el dinero en' campaña~
pol1ucas. El General Guerrero consideró que aquella afirmación era calumniosa, ordenando la aprehensión de tres líderes magisteriales: dos profesores
y una maestra.
La ~ec~ión 19 del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza que dirigía
el movuruento
de huelga, refutó los cargos.81 Afirmó, entre otras cosas) que J
f .
e e_cuvamente, a los mae tros de la ciudad de Monterrey se les debía una
qumcc.na de ueldo, pero a los que prestaban sus servicio en los municipios, que eran la mayor'ia, se les adeudaban tres o cuatro quincenas.
La lucha sindical no pretendía solamente el justo pago de los salarios.
Se extendía a conseguir del Estado la expedición de las leyes de Escala{ón
e Inamovilidad, el Reglamento de Consejos Técnicos de Educaci6n y la ley
que establece la personalidad jurídica de los trabajadores de la enseñanza.
La Federación de Estudiantes Socialistas se declaró a favor de los maestros
afirmando que también al cuerpo docente de las Facultades y Escuelas uní~
versitarias se les adeudaban tres quincenas de sueldo.
El Gobierno puso a disposición de los maestros oficiales los salarios vencidos, pero éstos no fueron cobrados. El magisterio exigía al Gobierno que
fueran expedidas las leyes mencionadas.
'
Los maestros decretaron un paro general indefinido. El 18 de enero de
1939 las escuelas oficiales de Nuevo León cerraron sus puertas. Los alumnos de la Escuela Normal secundaron el movimiento en.apoyo a los maestros.
El cuerpo docente de las Facultades y Escuelas Superiores se neg6 a secundar la huelga magisterial, a pesar de las amenazas e insultos dirigidos
contra los catedráticos por el Comité Ejecutivo de la F.E.S., que también
pretendió involucrar al estudiantado universitario en el conflicto. A fines
de enero, los estudiantes de la Facultad de Medicina celebraron una se ión
plenaria en la que censuraron la actitud violenta del Secretario General
de la F .E.S., quien ejerci6 fuertes presiones -incluyendo un intento de secuestro-- contra los maestros y alumnos que no apoyaban la huelga. El
"bloque" de estudiantes de Medicina invitó a los demás "bloques" (sociedades de alumnos) a secundar esa actitud.
En asamblea celebrada el 27 de enero en la Escuela Industrial "Alvaro
Obregón", la mayor parte de las Facultades y Escuelas universitarias acorda:ron desconocer al Consejo Directivo de la F.E.S., encabezado por Jes(1s
Piedra, estudiante de Medicina, y constituir un Comité Ejecutivo Provisional, que dirigiera la federación estudiantil por treinta días hasta convocar
a nuevas elecciones. Fue electo Secretario General de dicho Comité el estudiante de Medicina Martín Torres.
"' El Porvenir, enero 14 de 1939, p. 2.

483·

�En }a noche del 28 de enero, mientras se celebraba una sesi6n ~ la
Escuela onnal, se present6 la policía y expulsó a los ma':stros hu':lgmstas.
Por acuerdo del Gobemador, se les prohibi6 volver a reururse en die.ha Escuela.
La Fedcraci6n d Trabajadores de Nuevo Le6n había apoyado la hue~ga magisterial, pero poco después retiró su adhesión a los ~aestros. Los ~deres obreros afirmaron que s6lo cumplían órdenes superiores. El moVlmiento resintió la d fección de la F.T.N.L. y entró en crisis: Un rep:res:n•
tante personal del Presidente Cárdenas intervino como. m~iador, c I brandose Wl acuerdo entre el Gobierno de Nuevo Le6n y el Smd1cato de • iaestro .
L representantes del magisterio comunicaron los hechos a la asamblea, que
os
. da
., l
tr s
acat6 el acuerdo en medio de prote tas. En esa agita
se.ilon os maes o
dijeron que habían sido traicionados.
.
El 10 de febrero de 1939 los maestros reanudaron sus labores. El magisterio oficial obtuvo que el Congreso de uevo León e:&lt;pidiera, el 29 de mayo
siguiente, la nueva "Ley General de Educación Pública en el Es~do". Esta
Ley comprende cuatro Título , dos de ellos referentes ~ Inamovihda~ Y Escalafón, por los cuales consiguieron que se les garantizara la se~da_d ~n
su puestos y el ascenso. El Título II se refiere a la enseñanza '":1verutana
&gt;. consta de un solo artículo: "La Educación Universitaria
.
·¿se ,.regirá por las
leyes actualmente e11 1,rigor, o las que eri lo suceswo se exp1 a11 ,
La nueva legislación pretendía, de acuerdo con el_ Artículo 3o. Constitucional, incorporar •I socialisme al sistema escolar vi~nte: . ~ero sta reforma educativa de 1939 no abarcó la enseñanza uruversnana. Por otra
parte, quedó pendiente de reglamentación el artículo 8~., en lo rcf:rentc
al escalafón, jubilaciones y recompen,as de los cat:drá~cos. ~e Ensenanz~
uperi-,r. Es decir, las conquistas sindicales del magisteno oficial no se extendieron al cuerpo docente universitario.

Desorden en la Escuela
'onnal Socialista

ta , oca se consideró que el maestro era también un obrero, e decir,
E
n es
P
_
un "trabajador
de la enssna71za",
con derecho a agruparse para defender
.
·
El alumnado normalista formaba part del profesorado· di
oficial
sus mtereses.
al
de fonterrey y por tal motivo, se había incorporado a los grupos sm c es
del magisterio. ' Pero, como estudiantes, estaban organizados en el Bl~ue
de Estudiantes Socialistas de la Escuela Normal. El estu_diante norma~1sta,
, una doble personalidad: como estudmnte y, al mismo
por 1o tanto, t erua
tiempo, como servidor del Estado.

484

Ordóñez dice: "Esta doble personalidad sindical dio tal actividad de grnpo ai normalista, que le ocup6, juntamente con sus obligaciones de maestro,
la totalidad de su tiempo dúponible para asistir a la.s clases de lo 1ormal,
originando serio problema en la regularidad de sus estudios profesionales,
que hizo crisis en un movimiento de resistencia al Rlgimen Escolar, pretendie11do que era más importante .ru presencia en las actividades sindicales qru
ni las aulas de La . ormol''. (p. 1473) La consecuencia fu que los cursos
del año lectivo 1938-1939 "se hicieron en forma incompleta y con muy notables deficiencias didácticas y aún muy escaso rendimiento profesional".
Ordóñcz concluye diciendo que los futuros maestros consumieron gran parte
del ciclo escolar en suspensiones de clases y en faltas de asi tencia personales.
Con razón afirma que ese año lectivo fue para la Escuela ormal "el mom,mto álgido" dt la cri is producida por el ensayo socialista. Pero el mismo
autor califica esta anarquía de "entusiasmos clasistas y silldicales de los estudiantes normalistas''.
Los estudiantcs de la ormal comprendieron después que no tenían los
derechos de los maestros hasta no obtener el título profesional. .Entonces,
afirma Ordóñez, "desilusionados'', rompieron con los sindicatos magisteriale , terminando a í el desorden.u .El mismo Ordóñez, quien era el director
de la Normal en e a época, afirma, con un criterio muy optimista, que aquella crisis fue •'indispensable contribución del medio al proceso ,·volutivo de
todo 11uevo fenómeno social". (p. 1489) Y, en su informe anual, confiesa:
"La enseñanza )' Las actividades escolares, por las razones e.tpuestas, deja101l
esta uez bastante qué desear". (p. 1487).
Con fecha 12 de mayo de 1939 el Gobernador del Estado, General Anacleto Guerrero, nombr6 Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor
Livas, "cargo que venía desempeñ.ando interinamente co11 el carácter de
Secretario . .. " desde mayo de 1936.

La atllonomía universitaria
En los últimos días del año lectivo 1938-1939 se inició en lo plantel s
universitarios un movimiento a favor de la Autonomía, que causó cierta inquietud a] Consejo de Cultura Superior y al Gobierno. En efecto, a raíz de
una breve visita a esta ciudad del licenciado Mario de la Cueva,
retario
de la Universidad Nacional Autónoma de , léxico, efectuada a fines de mayo
de 1939, se agitaron los sectores estudiantil y profesional. El licenciado De
.. En asamblea general, celebrada el J9 de enero de t 943, el "bloque" de e tudiantes noonafutaa dccidi6 separarse del Sindicato de Trabajadores de la En eñanza,
considerando que era "impropio y fW!ra de sentido" seguir sosteniendo la doble personalidad.

485

�la Cueva, en unas declaraciones a la prensa, sugiri6 la creaci6n de una Universidad Autónoma en Monterrey. Hasta entonces había sido intocable el
tema de la Autonomía Universitaria.
Un \'aliente y oportuno editorial de 'El Porvenir", del día 30 de ese mes,
revelaba. la crisis de la enseñanza universitaria. Decía que la educación
superior "en nuestro medio, ofrece notorias deficiencias". Añadiendo: "no

hemos podido crear el espíritu universitario ni disponer, para nuestra elevaci6n intelectual, de verdaderos maestros". (Lo cierto es que un buen número
de catedráticos debía su nombramiento a influencias políticas). El editorial agrega que "nuestras actividades universitarias no tienen ni el alcarict
ni la trascendencia de los grandes centros creadores". Y concluye: "el espíritu (universitario) pe1·ma11ece inactivo, arrumbado, olvidado . .. ,,
La idea de crear una Universidad Autónoma tuvo eco y cobró mayor impulso. El licenciado Héctor González, ex Rector de la primera Universidad
de Nuevo León, abordó dicho tema en la sesión del Ateneo Nacional de
Ciencias y Artes, delegación de Monterrey, celebrada el 31 de ese mes. El
licenciado González consideraba urgente su creación, pero agregó que de
llevarse a cabo ese proyecto debía derogarse antes el decreto del Gobernador Quiroga, expedido en septiembre de 1934, que suprimió la primera
Universidad de Nuevo León. En la misma sesión el profesor Jesús Colunga,
antiguo y ameritado maestro, tomó la palabra y señaló algunas lacras: "Se
muestra decepcionado -decía "El Porvenir"- con el camino que ha toma-

do en la actualidad el estudiante, el cual no estudia ·ni se prepara en la
seguridad de que cursará sus estudios sin mayores esfuerzos. Reprocha el
liderismo entre los estudiantes y la tolera11cia de ms profesores''. Es decir,

•

el nivel académico era realmente bajo.
En esos días llcg6 a Monterrey el universitario Salvador Laborde Cancino, Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, quien también
abogaba por el establecimiento de una Universidad Autónoma en esta ciudad. La C. .E. promovió una intensa campaña a favor de dicho proyecto,
afirmando que Ja Universidad debía contar con una independencia auténtica para el cumplimiento de su noble misión. Como resultado de sus gestiones se creó, en junio de 1939, un Frente Estudiantil Pro-Universidad Autónoma del Norte, que agrupó a los elementos universitarios más sanos, sustroídos al influjo de la F.E.S.
Federación de Estudiantes Socialistas abrió el fuego contra la proyectada Universidad. En un boletín dirigido "a los estudiantes y a la opini611
pública del Estado 'Y del pals", que apareció en "El Porvenir" del 9 de
junio, afirmaba: ''Hemos luchado 'Y seguiremos luchando por la implanta-

La

•

ción de una Universidad Socialista, que sustente como base fundJ,-ntal
de su enseñanza la Tesis Filos6fica del Materialismo Dialéctico, de acuerdo

486

co11 el Art. 3o. Constitucional ... " Autononúa Universitaria y Libertad de
Cátedra "son postulados anticuados en .México y bandera de la Reacción,
por lo que estamos en contra de ellos", decían. Por último, atacaban al Frente Estudiantil P~o-Universidad Autónoma del Norte y a sus dirigentes. (Véase en el Apéndice II el documento completo. Lo consideramos una pieza
maestra de la demagogia político-estudiantil).
. Como réplica al_ movimiento autonomista, el doctor Enrique C. Livas, Presidente del Consejo de Cultura Superior, publicó un artículo, aparecido en
'·Et Porvenir" del 2 de octubre de ese año, bajo el título de "El problema
uni,-ersitario ', en el que se opuso abiertamente a la autonomía. Además advierte: "las autoridades encargadas de organiz:ar la Universidad saben que
ésta no habrá de ser socialista de la noche a la mañana, por obra 'Y gracia
de un decreto. Si llega a haber Universidad Socialista será, seguramente,
de11tro de mucho tiempo, cuando el medio universitario esté saturado de las
id~as que pre1de11 al socialismo científico". Lo cierto es que en esta época,
baJo el Consejo de Cultura, se pretendió crear la Universidad Socialista de
u~vo_ León, pero astutamente, por etapas, y no de un solo golpe, como lo
hab1a intentado unos años antes el doctor Angel Martínez Villarreal.
El movimiento por una Universidad Autónoma en Monterrey.Iue sofocado momentáneamente. Pero habría de surgir más potente dos años des•
pués, a fines de 1941, al crearse la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa.

Un nuevo año escolar
Se inscribieron 2,383 alumnos. El cuerpo docente lo formaban 288 profesores. El presupuesto era de $ 402,820.00.
En septiembre de 1939 iniciaron sus cursos dos nuevas dependencias del
Consejo de Cultura Superior: la Facultad de Odontología y ta Escuela de
Contadores Privados.

La Facultad de Odontología fue creada por acuerdo del Consejo de Cultura,_ iniciándosr las clases el d1a 5 de dicho mes y año con una inscripción
de siete alumnos. Funcionó, en su origen, como una dependencia de la
Facultad de Medicina, en cuyo edfücio, situado en la esquina noroeste de
las calles Cuauhtémoc y Matamoros, se impartían casi todas las asignaturas.
El 20 de enero de 1941 la Facultad de Odontología se instaló en un local
propio, contiguo a la Facultad de Medicina, que fue inaugurado al día siguiente por el Gobernador Salinas Leal. Unos años después se cambió al
que ocupaba. la Facultad de Química y Farmacia en la calle Quince de
Mayo, entre las de Zuazua y Doctor Cos, cuando ésta se trasladó a su nuevo
edificio, construído en las calles Guerrero y Progreso.
487

�La prestigiada Escuela de Contadores, fundada en 1937 por el licenciado
Jesús B. Santos y sus hermanos don Héctor y don Mariano, fue incorporada
al Consejo de Cultura Superior) a solicitud de sus propietarios. Seguía los
mismos planes de estudio de la Escuela Nacional de Comercio y Administración de la ciudad de México.
Al iniciarse el año escolar 1939-1940, la creación de la Universidad Socialista era un hecho consumado, según sus apologistas. Pero no eran solamente los "reaccionarios" quienes se oponían. El director de "El Porvenir",
don Federico Gómez, en un valiente editorial fechado el día 8 de septiembre de 1939, deploraba la fisonomía espiritual de "esta pobre Universidad
nuevoleonesa", que "abraza las doctrinas caducas del materialismo hist6rico
1' se sitúa filosófica y sociológicamente cien años atrás . .. " Por otra parte,
el Artículo 3o. Constitucional reformado establecía la enseñanza socialista
obligatoria desde el ciclo preescolar o jardín de niños, abarcando las Escuelas
Primaria y Secundaria, hasta la Normal, pero excluía a las Universidades
y demás instituciones de enseñanza superior. Poco después, a1 expedirse las
leyes reglamentarias del Artículo 3o., en enero de 1935 y diciembre de 1939,
el gobierno cardenista, ante la gallarda oposición de los estudiantes, no tuvo
otro recurso que respetar a las Universidades.
En el último año de gobierno del General Guerrero fue notablemente reformado el antiguo edificio del Colegio Civil, sede central del Consejo de
Cultura Superior. Se restauró el primer piso y se construyó el segundo, en
donde se instalaron la Rectoría, las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna, la Facultad de Ingeniería, las oficinas universitarias y la biblioteca.
Estas mejoras se iniciaron el 2 de diciembre de 1938 y fueron inauguradas
el 15 de septiembre de 1939. (En 1933 se hizo la reconstrucción del edificio
en su parte central, erigiéndose el Aula Magna, inaugurada el 20 de diciembre de ese año) .

IV

El General Salinas Leal,
Gobernador

El General de Brigada Bonifacio Salinas Leal tomó posesión como Gobernador de 1uevo León el 4 de octubre de 1939. Unos días después, ratificó el nombramiento de Presidente del Consejo de Cultura Superior al
doctor Enrique C. Livas.
Al iniciarse el año lectivo 1939-1940, el Consejo de Cultura revocó, a
solicitud del Gobernador, el vergonzoso acuerdo que exigía a los universi-

488

tarios la credencia] de miembro de la Federación de Estudiantes Socialistas
como requisito para poder inscribirse en las Facultades y Escuelas Supe~
nores.
A principios d&lt;:_ ese mes, los alumnos de la Facultad de Medicina, excepto los de sexto ano, se declararon en sesión permanente como protesta contra. ~l Reglamento Interior de dicha Facultad. Presentaron un pliego de
peticiones al Gobernador Salinas Leal, en el que solicitaban entre otras cosas
la creación de un Consejo Directivo, integrado por igual número de maestros Y alumnos y con los mismos derechos. Los estudiantes sólo tenían un
representante en la Junta Directiva de la Facultad, formada por el dir~ct?r y los profeso~es de la misma. La solicitud fue rechazada por unanimidad, en una agitada sesi6n de la Junta Directiva. (En ese año escolar
se estableció el servicio social de los pasantes de la Facultad de Medicina
que consistía en la atención médica gratuita a los pueblos más apartado;
de Nuevo Le6n) .

Vida cultural

_un

acontecimiento cultural de esta época, patrocinado por el Ayuntamiento de Monterrey, fue la conferencia que dictó en el Aula Magna el
doctor José Gaos, ex Rector de la Universidad de Madrid sobre "Técnica
Y Vida'', la noche del 13 de noviembre de 1939. Invitado ix:r los estudiantes
pro~unció otra el día 14, en la mañana, sobre el tema "Universidad". (Un.:
rescna de esta segunda conferencia se publicó en "El Porvenir" del día 15
páaina 6).
El 20 de diciembre de ese añol el doctor Luis Recaséns Siches inició un
ciclo de conferencias, bajo el título de "La vida humana individual y la
vida humana social".
Por su parte, el Consejo de Cultura auspició unos cursos a cargo del
d_estacado ~diatra español doctor Aurelio Romeo Lozano y una conferencia del soc16logo y economista francés profesor René Marchand. Además,
se llevaron a cabo varios ciclos de conferencias patrocinados por el Ayunta~ento regiomontano, siendo Alcalde el profesor Manuel Flores, que estuVIeron a cargo de dos intelectuales y un profesionista españoles, exilados,
miembros de la Casa de España en México, después nombrada Colegio de
México, y un distinguido mexicano. Tomaron parte: el doctor Gaos, quien
tuvo a su cargo, en febrero de 1940, un ciclo de diez conferencias en el
Ateneo de Ciencias y Artes; eJ doctor Alfonso Pruneda, ex Rector de la
Universidal Nacional de México, quien sustentó dos conferencia$ en el Aula
Magna, una en la Facultad de Medicina, otra en Ja Escuela Normal y, la
última, en un sindicato ferrocarrilero, efectuadas del 4 al 8 de marzo de
489

•

�1940 · el doctor Recaséns Sich sustentó diez conferencias sobre Filosofía
del Derecho en la Facultad de Leyes y en el Aula Magna y, por último, el
doctor Isaac Costero, b.istopatólogo, dictó un curso en la Facultad de Medicina y otro en e] Hospital Civil, sobre demostraciones prácticas de Anatomía Patológica. A fines de mayo, el doctor Jaime Pi y Suñer sustentó
diez conferencia , bajo los au picios del Consejo de Cultura.

La raíz del desorden
Las vacaciones oficiales de Navidad y Fin de Afio se iniciaban el 23 de
diciembre, pero los estudlantes ele la Escuela de Bachilleres habían abandonado las aulas quince día antes. La Dirección de la Escuela decidió que
se contaran por tres cada um1 rle las faltas de asistencia colectivas, añadiendo que el alwnno que rebasara el número de faltas previsto en el reglamento, sería suprimido de las listas en ese año colar.
Desde el 11 de diciembre de 1939, los estudiantes de las d más Escuela
y Facultades también dejaron de asistir a clases. El día 16, el doctor Livas
comunicó a los universitarios, por medio de la prensa, que el Consejo de Cultura había acordado la e&gt;..'J)ulsi6n del alumno que no se presentara en las
aulas el día 18. Al vencer el plazo fijado por el Consejo, los estudiantes volvieron a clases.
Uno de los problemas más graves de la Escuela Diurna de Bachilleres era
la falta de asistencia de los alumnos. El director del plantel, doctor Enrique V. Santos, con la apr baci6n del Consejo de Cultura y del Gob rnador convocó a los padres o tutores a una junta, que se celebró el 8 de
enero, de 1940. El doctor antos expu o la gra\ dad del problema, debido
a que los bachilleres, ''si11 motivo alguno, cometían numerosas fallas ~e
asistencia colectivas, así como individuales". Solicitó el apoyo de las familias para poner remedio a la indisciplina e olar. Los asistente estuvieron
de acuerdo en colaborar con la Direc~ión de la Escuela, aprobándose la creación ele una Sociedad de Padres de Alumnos con el objeto de tratar individualmente los problemas de los jóv ncs.
La indisciplina e tudiantil tenía una raíz más honda. En 1 discurso e
fin de año escolar pronunciado el 2l de junio de 1940, el Director de la
Escu'la Normal, profesor Plinio D. Ordóñ12 afirmaba en fonna dogmática, que la escuela es «una Institución d indo:, estrict~m~nte _política".
p •ro, más adelante, admite el fracaso ele la ensenanza soc1ahsta, implantada con ese criterio: "/alta co11ci.-ncia pedagógita )' el sisti:mn ,or,•ce de
unidad didáctica y de !techo o respondt todavía o su objeto, a pe.sar de los
intmsos esfuerzos de parte de las foslituciones Oficiales encargadas d~ ello".
(pp. 1501 y 1505) Después enumera las fallas del si tema impuesto contra

490

la voluntad popular: "l' es que ha.sta ahora no se ha defiriida satisfactaria-

me~t la Escuel~ Socialista, ni se ha dtpurado su concepto pedagógico, como
rlg1m~n ~ducativo, marcando co11 claridad sus fines, programas, métodos,
organización }' preparaci611 magisterial )-' medios de invesügarión relativas
que ca11stituyen los ekrnet1tos característicos de un sistema escolar acabado"'.
(p. 1505) Y concluye con una revelación trem nda: "esta labor corresponde al pedagogo y al sociólogo, y ellos, en lo hecho sólo han tenido hasta
hoy, in.figr1ificante participación". En olras palabras la refom1a educativa
socialista fue obra del sectarismo político.
'
La F.E.S. cambia de táctica
El año escolar 1940-1941 se inició con 3,117 alumnos, de los cuales más
de ochocientos procedían de otros Jugares del país. Las clase e tuvieron a
cargo d 299 catedráticos. El presupuesto que el Gobierno de Ut'\'O León
le asignó al Consejo de Cultura fue de
402,820.00, además de las cantidades que ingresaban por concepto de cuotas, expedición de título , etc.
e año lectivo, el Departamento de E:rten ión Universitaria organizó
UUQS curs?s d~ Fisiología, a cargo del doctor Jaim Pi y Suñer, catedrático
de la Uruverndad de antiago de Compostela, y de Dennatolo ía a ca o
del doctor: Antonio Peyrí, catedrático de la Uni\·ersidad de Barcelona. Estos
cmi.ue_ntes espccialis~as vinieron auspiciados por la Casa de España (hoy
Colerr10 de féxico), que dirigía don Alfonso Rep!S.
La agitación política decreció notablemente cuando el Presiden e de '.\fé&gt;-ico, General Lá?.aro Cárdenas, dejó el poder en manos del General Manuel
A ·ila Camacho, quien tomó posesión e1 lo. de diciembre de 1940.
El 5 de diciembi·e siguiente, en junta e.,-traordinaria la directiva de la
Federación de Estudiantes Socialistas acordó cambiar el nombre de su organismo por e1 de Federación de Estudiantes de ue\·o León, suprimiendo
la palabra Socialistas. Esto provocó una escisión en el gremio universitario.
Los estudiantes má radicales, que eran una minoría pero audaz, decidieron
que, en c-,aso de no restituir el antiguo nombre a la Fecler ció11. , separarían definiti,·amcnte de ella.

fo

Los ánimos estaban caldeados. La división se acentuó cuando iban a efectuaxse las elecciones dt? nueva directiva de la F deración de E tudiantes.
En la noche del 9 de diciembre debían celebrarse los comicios. Después dt?
una tonnentos::i asamblea, las elecciones tuvieron que suspenderse. (Dicha
a ambl ::i había sido precedida por una batalla campal entr los do grupos,
que Luvo por cscrnario la Plaza del Colegio Civil). Al día siguiente, 1 grupo
izqui rcüsta celebró otra asamblea en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón", que en aquella época se encontraba en las afueras de la cíuda&lt;l. Se
491

,

�celebraron las elecciones y, acto seguido, tomaron posesión de sus cargos
los integrantes de la planilla encabezada por Edmundo Al\·arado Santos,
estudiante de la Facultad de Derecho. Se decidió volver a constituir la Federación de Estudiantes Socialistas, restituyéndole su antiguo nombre.
La planilla independiente declaró que dichas elecciones eran "ilegales Y
fraudulentas", pues no habían sido citados oficialmente todos _los represe~tantes de las sociedades de alumnos, que integraban la Federación. Ademas
declaraban que, en la citada asamblea del día 10, no había el quor'.im _necesario, pues sólo asistieron catorce de los treinta delegados estudiantiles.
y por último de los catorce delegados, tres de ellos no llevaban la repres:ntación oficbd de la Escuela o Facultad a la que pertenecían. La planilla
independiente pidió la nulidad de las elecciones, pero el Consejo de Cultura
reconoció a la nueva directiva de la F .E.S.
A fines de 1940 el Gobernador Salinas Leal designó una Comisión, integrada por el d~tor Angel Martínez Villarreal y los licenciados Te6f'.lo
Martínez Pérez Roberto Hinojosa y Raúl Rangel Frías, con el prop6s1to
de que redac~n la nueva Ley Orgánica. A mediados de enero del año
siguiente, se agregaron dos representantes de la Federación de Estudia:tes
Socialistas, iniciándose los trabajos.

Congreso de Juventudes
El 6 de enero de 1941 llegó a Monterrey una delegación estudiantil cubana "en viaje de estudio". La misión que traía era _establecer co?_tacto con
los estudiantes mexicanos. El objeto: buscar la unidad de los Jovenes de
Ja América Latina en un congreso continental que debía celebrarse en La
Habana, a mediad~s de ese año. A esos proyectos no eran ajenos la. masonería y el comunismo.
Una comisión de la numerosa delegación cubana, acompañada por un
conocido líder estudiantil español, varios miembros de la Confedera,ción de
Jóvenes Mexicanos y algunos universitarios nuevoleoneses, se traslado a Saltillo en donde se celebraba un congreso estudiantil.
E~ día 9 llevaron a cabo un Consejo General en el Aula Magna, al que
asistieron representantes de los Estados del norte de Méxi~o. Se conm~mor6
la muerte del estudiante cubano Julio Antonio Mella, asesinado . en la au~ad
de México unos años antes, y se discutió la forma de lograr ''l~ :~1~ncipa., d l ·uventud latina". Días después, e] 17 de enero, se 1ruc10 en el
cum ea 1
''M ··
Aula Magna un Congreso de Juventudes, convocado por e! Conute un10pal de las Juventudes de 1 uevo Le6n.33 Se intentó organizar a los grupos
a

492

También nombrado Comité Municipal de Juventudes Revolucionarias. Este Blo-

juveniles de Monterrey, ya fueran de carácter político u obrero, y establecer
las bases para la ~eación de un Congreso, en el cual debían estar represent:3d~s todos los Jóvenes del norte de México. Estos fueron los trabajos
preliminares de una campaña que desarro116 la Confederación de Jóvenes
Mexicanos, con el fin de unificar a la juventud de América. Dichos trabajos
debían culminar en el Congreso de La Habana.

Informe del Conujo
El Consejo de Cultura Superior, por conducto del doctor Livas envió
un interesante informe, fechado el 30 de enero de 1941, al Gobernador Salinas Leal y al Congreso del Estado. En el documento se expone el gra,-e
problema que constituía la deficiente preparación de los alumnos egresados
de las Escuelas Secundarias oficiales de Nuevo León. El Consejo de Cultura sol_icitaba la expedición de un decreto que modificara el promulgado
en sepuembre de 1935, con el fin de implantar el examen de admisión en
las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna y en la Escuela Normal. También proponía el doctor Livas, a nombre del Consejo, limitar el ingreso a
las F:c~ltades y Escuelas universitarias que estuvieran sobrepasadas de cupo.
Por ultimo, declaraba que la enseñanza universitaria se encontraba, "en tér-

minos generales, en un nivel in/erior al que e;'&lt;Íge el esfuerzo realizado por
las autoridades educativas '.&gt;' el Estado . .. "

El director de la Escuela Normal, cesado
El 14 de marzo de 1941 fue cesado eJ director de la Escuela ormal
~rofesor Plinio D. Ord6ñez, por orden del Gobernador. El cese, "ocurrid~
rnesperadamente", como afirma el mi mo Ordóñez, se efectuó de una manera "un tanto arbitraria y desconsiderada. . . con la simple expedición de
un nuello nombramiento", que recayó en el profesor Oziel Hinojosa, Gran
Orador de la Gran Logia de Nuevo León. Ordóñez agrega que, debido a
la violenta remoción, '·no se verificó trámite ninguno de entrega o ceremonia oficial de estilo, haciéndose cargo de la Escuela el Prof. Hinojosa, con
el amparo del citado nombramiento". Y concluye: ';fue una sorpr.:sa y un
típico cese autoritario, sin motivo manifiesto e:1:istente ni e,,:plicacio11es de
rigor". (pp. 1514 y 1515).
Ya cesado, Ordóñez confiesa que, al finalizar ese año lectivo, el 33%
de los alumnos inscritos en la Escuela Normal se hallaban "co11 reprobación
parcial de asignaturaJ en sus respectivos cursos''. Y añade: "dando la imque Juvenil del P.~.R. se constituyó el 3 de enero de 1941, bajo los auspicios del
partido oficial, agrupando a estudiantes y obrer011.

493

�presión de una desatención de los estudios, tanto de parU de los al11mnos
como del propio Personal Doce11te j' Directivo de la Escuela". (pp. 1520 ·
1528). La Junta Directi\·a dict6 varios acuerdos urgentes para detener aquella anarquía.

?·

El profesor Ord6ñez reconoce que e.xistía un grave desorden en la in
tuci6n que dirigi6 en dos ocasiones: la primera, desde 1921 ha ta 1925 y
la segunda, por espacio de catorce años d de 1927 hasta 1941: • ~in violacio11es del Reglam111to vigente, se daba l caso de estudiantes que deblan
hasta die¡; asignaturas, algunas reprobadas uarias veces; o que no podían rnrsar por incompatibilidad de tiempo y asistencias, de acuerdo con los l101arios

en vigor; o porque rtpres ntaban cursos que no partcfa justo c.~aminar,
aun wando fuera reglamentario hacerlo,'ª que el alumno liab{a sido aprobado
en tUignaturas posteriores que suponían ccmocimientos anttc dentes ind' pensables, contenidos tn las materias pendicnW; o bien porque tl mismo Reglamento no autorizaba movimiento oportuno para la regulari.:ación ,• qu , por
lo mi.smo, se trataba, en rtalidad, de u11 simple requisito 110 cubierto ,. no
de una contradicción o violación reglame11taria, pero que no estaba pre.scrita en el Reglame11to e11 vigor la forma de resolv· rlos )' correspo11dia a la
Junta Directit'a liquidar ... " (pp. 1528 y 1529).

Las Jornadas Uniuersitarias
En e1 aspecto cultural, el evento más notable de eso años fue, indudablemente, la organizaci6n de las Jornadas niver.itarias, que patrocinó el
Consejo de Cultura Superior. Tan encomiable labor fue posibl debido a
las atinadas gestiones del doctor Enrique C. Livas, Presidente del Co~jo,
y con la valiosa cooperación del humanista regiomontano don AJfonso Rey .
Las Jornadas Universitarias fu ron una serie de conferencias científicas 5US•
tentada por eminentes intelcctuáles y proíesionistas, pañole y mexicanos
bajo los auspicios de la Casa d España en léxico ( después Colegio d México), in titución a la que pertenecían todos los conferenciantes. Es el antecedente de la Escuela de V rano, creada n 1946.
En la nc,che del 25 de mano de 1941 se inauguró, en una brillante ceremonia eíectuada en el Aula Magna, el Primer Ci lo de dicha Jornadas.
En esa ocasión dictaron interesantes conferencias el licenciado Raúl Rangel
Frías y el profesor Antonio Moreno, Secretario del Consejo, sobr ''La Unir:ersidad y la Filosofía" y ''La Unit•ersidad )' la Revolución", respectivamente.
En el mes de mayo, et fisi6logo doctor Jaime Pi y uñer dio un cuno de
diez días en la Facultad de Medicina, .sobre su especialidad. Hubo un ree O en julio y agosto, debido a tas vacaciones, reanudándose en septiembre.

La Jornada Tercera estuvo a cargo del doctor Federico Pascual del Roncal, d tacado especialista en euro-Siquiatría quien dict6 dos conf rencias
~bre la Personalidad, en la Facultad de Medicina los días 5 y 8 de septiembre. En la uarta Jornada Univenitaria, el doctor Julio Bejarano
profesor de Dermatología d la niversidad de Madrid )' autor de varia;
obra , tra~ sobre la l pra y la sífilis en dos conferencias, efectuadas el 24
}' 25 del mlSlllo mes. ~a ~uinta Jornada se celebró lo días 6 }' 8 de octubre,
csta~do a cargo . de] ms1gne don Alfonso Reyes, quien sustentó do conferencia sobre el "Co11cepto de la Literatura" y el "Co11cepto de la Crítica".
La x~a Jornada
inició el 15 de noviembre y tuvo a cargo del doctor
José G1ral, ex Rector de la Universidad de Madrid, quien dictó dos confe~cias sobre Química: en la segunda parte sustent6 dos conferencias t
cnt1co de arte Juan de la Encina, quien cerró el ciclo del año 1941.
El gµndo Ciclo se inici6 en junio de 1942 con w1a modalidad: la transmi ion por radio de la ''Hora Universitaria", que se celebraba dos veces
al mes, con la parti ipación de catedráticos de la Facultades y Escuelas
uperiores de Monterrey.

Derrota de la F.E.S.
La noche del 1~ de septiembre de 1941 se celebró en el Aula • iagna una
vel~~a, que orgaruzaron la Federación de Estudiantes Socialistas )' la Federaoon de Juventudes de u vo Le6n. adherida al partido oficial P.R.M. El
doctor Liva y arios estudiantes fueron los oradores, quienea insutieron en
la urgente necesidad de "unificar a la juventud". Lo cierto es que la ma~r p_art de 1~ ~iedades _de al~nos no obedecía a la F.E.. , única orgaruzac16n estudiantil reconocida of1aalmente por el Consejo de Cultura. Est
eve~to . era indud.ablcmente 1 una respuesta a la versión propalada sobre
la mmmente creac16n de una nueva Federación Estudiantil.
Las elecciones de directiva de los "bloques" de tres Facultades• Derecho
Medicina )' Quimica, celebradas a principios de octubre oonsti;uyeron u~
serio ?escalabro para la Federación de Estudiantes Sociltlistas. Las planillas ~unf~tes, encaoc::3das por Francisco Garza Zambrano, Miguel At1gel
Cantu y R1carclo Trevmo Gana, resperti"-amente, no tenían el apoyo de la

F.E ..
A mediados d octubre, se discutía abiertamente en todas la Facultades
Y .Escuelas WJiversitarias sobre la creaci6n del nuevo organismo estudiantil, que desafiaba la tutela ejercida durante siete años por la Federación
de Estudiante. . iali tas. Se celebraron agitadas sesiones con el objeto de
conocer la opinión de los cstudiant s. En las Facultad de Medicina Derecho y Química -600 alumnos en total-, los universitarios decidier;n se-

495
494

�pararse definitivamente de la F.E.S. En la Escuela Diurna de Bachilleres,
que en ese año escolar contaba con 560 alumnos, había una fuerte corriente
de opinión favorable a segregarse de la F.E.S. Grupos de bachilleres visitaron las otras instituciones uni\'ersitarias invitando a los estudiantes a secundarlos.
Un fallido "cuartelazo"

El 16 de octubre, en la noche, los líderes de la F .E.S. y cuatro delegaciones estudiantiles celebraron una misteriosa junta en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón''. Se dijo que el fin de la reunión era llevar a cabo
las elecciones de Comité Ejecutivo y dar posesión de los cargos a la nueva
directiva con la asistencia de las representaciones estudiantiles que eran
totalmen~e adictas. (Así lo habían hecho un año antes). Como el cambio
de poderes era francamente ilegal, se suscitó una controversia, teniendo que
suspenderse la ceremonia. Se afirmaba que el "cuartelazo" había fracasado.
Días después esta versión fue negada en parte. La Federación de Estudiantes Socialista admitió que, en efecto, se había celebrado una asamblea, pero "sólo con el objeto de discutir la situación estudiantil".
En el mismo mes de octubre de 1941, el Gobierno de Nuevo León recibió
una circular del Ministro de Educación, licenciado Octavio Véjar Vázquez,
en la cual solicitaba que se hiciera una encuesta sobre la reglamentación
del Artículo 3o. Constitucional. Se celebraron varias juntas en las que tomaron parte el Gobernador Salinas Leal, sus colaboradores más cercanos )'
los direttores de Educación Estatal y Federal. Con ese motivo, la Federación de Estudiantes Socialistas patrocinó unas Jornada de Discusión del Artículo Tercero, que se desarrollaron en el Aula Magna a partir del 10 de
noviembre.
En la noche del 11 de noviembre, el Consejo de Cultura efectuó una importante sesión. Durante varias horas se discutió un tema apasionante: las
reformas al debatido Artículo Tercero. Se informó a la prensa que las conclusiones serían comunicadas al Gobernador del Estado, quien debía informar a la Secretaría de Educación. El Gobierno de México había dado marcha atrás, frenando el radicalismo del susodicho Artículo. Años después,
en diciembre de 1945, se lle,,6 a cabo la reforma que suprimió la palabra
socialista del tex1:o constitucional.

496

La Ciudad Universitaria

El 17 de octubre de 1941 se celebr6 una importante junta en el Palacio
de Gobierno, en la que se decidió la construcci6n de la Ciudad Universitaria. Se nombró una Comisión, integrada por el industrial don Joel Rocha,
el profesor Andrés Osuna, don Jesús M. Montemayor y el ingeniero Roque
Yáñez. En principio, se tuvo la idea de erigir la Ciudad Universitaria en
los terrenos cercanos al nuevo Hospital Civil, al poniente de la ciudad.
Para la compra de los terrenos y la construcción de la Ciudad Universitaria, el Gobierno de uevo León ofreci6 aportar un millón de pesos. La
industria regiomontana aportaría otra cantidad igual. Por su parte, el Gobernador se comprometía a obtener del Gobierno Federal otro millón de
pesos.
Se pensó en dotar a la futura Universidad de un patrimonio económico,
que le diera "la total ,, absoluta autonomía en este sentido". Para ese fin se
debían adquirir grandes extensiones de terreno, que formarían el patrimonio
universitario. Posteriormente serían negociadas por un Consejo de Administración, cuyas utilidades ayudarían al sostenimiento de la Universidad.
La Comisión Pro-Ciudad Universitaria desarrolló algunos trabajos preliminares, pero el proyecto fue aplazado meses después.

La F.E.U.N.
Al iniciarse el año lectivo 1941-1942, volvieron a ondear las banderas de
combate estudiantiles, pisoteadas por el sectarismo político en 1934: la Autonomía Universitaria y la Libertad de Cátedra. La rebeldía legítima de
la juventud, contenida durante varios años, resurgió al . integrarse una nueva Federación Estudiantil, que ' seducida por la nobleza de aquellos ideales,
los abraza de nuevo calurosamente", decían en un ''manifiesto''. Entonces el
estudiantado libre se hizo oír.
Miguel Angel Cantú, Francisco Garza Zambrano y Ricardo Treviño Garza, Presidentes de las sociedades de alumnos de tres Facultades: Medicina,
Derecho y Quírrüca, respectivamente, lanzaron un "manifiesto" el 18 de noviembre de 1941 publicado en "El Porvenir" el día 25. Declaraban: "haciéndonos eco del sentir de la mayor/a u,2iversitaria, hemos acordado constituir la Federaci6n Estudiantil Universitaria Neoleonesa". Entre otras consideraciones, que los habían impulsado a crear la nueva organización estudiantil,
enumeran las siguientes: "El malestar engendrado por el abandono en que
se encuentra sumergida la clase estudiantil; la carencia de un portavo:: sincero }' desinteresado de sus anhelos; la contemplación de cómo sus seudore presentantes, valiéndose de sus cargos, nos han mezclado en problemas extra-

497
H32

�universitarios descuidando 1tuestros más caros intereses; nuestra i~con[ ormidad con per~anecer desligados de las demás Organizaciones estudtantrlts de
· ' que dicho sea de paso, r1ne11san, sienten y anhelan como
nosotros;
la Nacion,
. .
'6 e
la reducción a una colección de Escuelas unidas po_r una Admm~ra~, n °mún de nuestra Universidad, que auguraba un brillan_te forvemr • • .
La F.E.U.N. integr6 su primera directiva de la s1gw~nte ~e:a: Presidente: Ricardo Treviño Garza; Secretarios: del Extenor, Virgi~o Men~
Treviño; del Interior, Carlos J. Zozaya; de Organizaci6n Y Ex~i6n "?ruversitaria • Carlos E. Cantú; de Prensa y Propaganda, José D. Garcia Izagwrre;
de Confli~tos Francisco Garza Zambrano; de Finanzas, Felipe Lozano G.; de
Actas, Amad:n, G. Sepúlveda; Comisión de Festejos: Presidente, Rafael Gon-

L:

zález · Secretario, Carlos Mijares.
nueva agrupación tenía un propósito fundamental: pugna_r ~r la ~eación de )a Universidad Autónoma del Norte. Una de sus prmc1pales f.tnalidades sería la edificación de la Ciudad Universitar~a. (V~se ~~ "Pf,ataforma de principios" en el Apéndice ITT). En :l citado marufiesto , la
F.E.U . . condenó el monopolio estatal de la ~nse11_anza Y, ~demás, ?untualiz6 que las relaciones entre el Estado y la Umvemdad deb1an refer~, ~clusivamente, a dos órdenes: el económico, "que se traduc~ en 1~ obligacio:i

ineludible del Estado de aportar lo necesario pata el funaonamiento propio
de la Universidad", y de vigilancia, "por el cual velará (el Estado) po~que
la Casa Grande de Estudios cumpla su noble misión y no defraude los int~reses de los estudiantes, de la Sociedad y del Estado". Por lo ~~to, la Uruversidad debía ser una corporación independiente del Poder Civil, con una
amplia autonomía en la organización de su vida interna.
.
. .
El valiente programa de lucha que adoptaba la juventud ~1~ersitana,
un reto a la apaúa oficial. La nueva organización estudiantil se adhin6
a la Confederación Nacional de Estudiantes.
A fines de diciembre de 1941 llegó a Monterrey el licenciad,o _Mario de la
Cueva, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de M~co. Algunos
direc.:
....., •os de la F .E •U .N . lo entrevistaron , abordando lo relativo a la crea.
ción de la nueva Universidad. Los estudiantes declararon que el licenciado De la Cueva les aseguró que el proyecto ya había ~i~~ aprobado Y, antes de diez días, el asunto sería resuelto en forma definitiva.
·
un
La F.E.U.N. tuvo a su cargo, todos los jueves, d urante vanos meses,
programa de media hora, a través de la radiodif~ra ~.E.T., en el que los
estudiantes dieron a conocer el ideario de su organizac16n.
En asamblea extraordinaria, celebrada el 13 de marzo ~e 1942, los alumd la Escuela Diurna de Bachilleres acordaron adhenrse a la F.E.U.N.
:~s
siguiente, apareció en el vespertino "El Ti~po" un ~ento ataque
del Secretario General de la Federación de Estudiantes Soc1ah.stas contra la

~:ª

W:

F.E.U. . Decía, entre otros desatinos: "la Federación de Estudiantes Socialistas reta públicamente a los elementos de la F.E.U.N. a una polémica
en la que traten de sostener sus principios, para que en esta forma todo el
estudia11tado conozca a los que engañan a la sociedad ,, a los universitarios
con miras que hasta ahora no han revelado, " que se escudan bajo los prin~
cipios demagógicos de 'líbertad de cátedra' y 'autonomía u11iuersitaria' ... "

La Universidad Autónoma
ds Nuevo León
El 18 de abril de 1942 arrib6 a esta ciudad el licenciado Octavio Véjar
Vázquez, Ministro de Educación Pública, comisionado por el Presidente Avila Camacho para gestionar el establecimiento de la Universidad de Nuevo
León. "El Porvenir", en su edición de ese día, publicó una entrevista al
licenciado Antonio Armendáriz, Director General de Segunda Enseñanza de
la Secretaría de Educación, quien declaró entre otras cosas que, en efecto
el Ministro Véjar Vázquez traía el proyecto de fundar la nueva Universidad'.
pero "en el auténtico sentido" de] vocablo, es decir de "universalidad". Por
lo tanto, la institución contaría "con esa libertad que colora /a idea y determina el acto". Su ambigua declaración se interpretó como una advertencia de que la Universidad sería Autónoma, a pesar de la oposición del
grupo izquierdista. Además reveló que el licenciado Véjar Vázquez iba a
exponer el proyecto de fundar un Instituto Tecnológico en Monterrey, con
el apoyo del sector privado regiomontano.
A su arribo, el Ministro de Educación dec1ar6 a la prensa que dicho
plan tenía como base una aportación tripartita, en la que tomarían parte
el Gobierno Federal, las autoridades de Nuevo León y la iniciativa privada.
El licenciado José Vasconcelos, quien venía con otras personalidades acompañando al Ministro, dictó una conferencia en el Aula Magna, la noche
del 21 de abril, sobre la historia y el sentido de la Universidad. La conferencia fue un acontecimiento que se recordó durante varios años. Vasconcelos hizo una brillante defensa de la autonomía universitaria, pugnando porque la nueva Universidad de Nuevo León fuera "ajena a toda influencia
sectaria y a toda preponderancia gubernamental'.
En la importante junta celebrada el 22 de dicho mes, a la que asistieron
como representantes del sector privado un grupo de industriales y hombres
de negocios el doctor Livas, Presidente del Consejo de Cultura, hizo una
breve historia de la Universidad de uevo Le6n, añadiendo que la Universidad nunca había solicitado al Gobierno la autonomía "porque de hecho
siempre la ha tenido". Afirmó que el Gobierno "para nada titne intervención en la designaci6n de catedráticos, ni en la modificaci6n o implanta499

498

�ción de planes de estudios o sistemas". Aseguró, por último, que el Gobierno del Estado solamente intervenía aportando "dderminada suma de di-

nero para tl sostenimiento de la misma".H (Ya hemos visto que el Gobernador hacía los nombramientos de Presidente del Consejo de Cultura
y de todo los Directores de Facultades y Escuelas universitarias). Indic6,
además, que basta entonces el Gobierno Fed ral no había contribuido con
un solo centavo para el sostenimiento de la Universidad de • uevo León.
Pero es el mismo doctor Livas quien, en un artículo intitulado "Universidad y Autonomía", aparecido poco después, sostiene la dependencia absoluta de la Universidad al Estado: "creemos que una Universidad creada

por el Estado, sostenida con fondos del Estado, ... no puede ni debe apartarse del Estado que la creó . .. "ss
El licenciado Virgilio Gana Jr., a nombre de la iniciativa privada, expuso los puntos de vista del sector industrial, asegurando que dicho grupo
estaba dispuesto a colaborar para la realizaci6n del proyecto. Se design6
una Comisión en la que estuvieron representadas las tres partes: Federación, Estado e iniciativa privada. Tenía como fin elaborarJ en un pJa7,0 de
treinta días, un plan que abarcara los aspectos técnico, económico y administrativo. El Ministro encomend6 al licendado Eduardo García Máynez
formular el proyecto final.
La Con[ederación acional de Estudiantes aplaudió las gestiones del licenciado Véjar Vázquez y felicitó a los miembros de la federaci6n Estudiantil Universitaria eoleonesa, que habían luchado durante varios año-s
a favor del movimiento autonomista.
Seis meses después, el 30 de octubre, el Ministro de Educaci6n volvió a
Monterrey, de paso a la ciudad de Saltillo, y declaró que aún no habfa recibido los estudios de la mencionada Comisión. El licenciado Raúl Rangel
.Frías ha afirmado recientemente: "El Gobierno de Nuevo Ledn~ cityo man-

da/ario ejecutivo era el Gral. Bonifacio Salinas Leal, rechaz6 el proyecto sin
que se hubiese dado una explicación oficial de los motivos''.ªª
En el año lectivo 1941-19+2 la enseñanza universitaria fue impartida a
2,142 alumnos por 299 catedráticos, con un costo de $ 546,869.45.
Crisis de la enseñanza universitaria

El doctor Llvas, Presidente del Consejo de Cultura Superior, asistió al
Segundo Congreso de Rectores de Universidades, celebrado en la ciudad de
., El Pommir, abril 23 de 1942, p. 4.
• Univ,rsida-d, 11úmero 1, septiembre de 1942, p. 12.
• "La Jornada Universitaria", en El Pon•enir, lo. de frbrero de 1969, secci6i:i es•
p cial, p. 1.

500

Guadalajara del 9 aJ 13 de no\'iembre de 1942. A su regreso informó sobre
los acuerdos tomados en dicha Asamblea.
En estos años, Ja enseñ:mza univer5itaria atravesaba por una aguda crisis
en u~vo Le6n. El Gobierno deJ Estado destinaba una partida anual de
150 ~1 pesos p~a el sostenimiento de la en. eñanza superior, que debían
rep~~ entre diez Facultades y Escuelas. Algunas de ellas se encontraban
en ,s1tuao6n muy precaria e instaladas en locales impropios. En otras se carecia de laboratorios modernos, en los que faltaba hasta Jo más indispensable. El personal docente de varias instituciones universitarias carecía de
sueldo Y, en la mayor parte de ellas, estaba mal retribuido.
El Consejo de ?ultura acord6 comisionar aJ doctor Livas para que concertara una entnmsta c~n el Gobei;iador, con el fin de e.xponerle algunos probl~s de ~nte so~uc1ón. Se penso en crear un impuesto adicional para la ensena~a supenor e integrar un Patronato que se encargara de administrar
el dinero.
El 8 de_ diciembre de ese año, se celebr6 la entrevista entre los miembros
del ConseJo de Cultura y el Gobernador Interino, licenciado Armando Arteaga Santoyo. Se le hizo ver 1a m~ente necesidad de que el Gobierno aumentara el subsidio a la enseñanza superior. El licenciado Arteaga Santoyo
escuch6 los. graves problemas de la enseñanza universitaria, pero afirmó que
no era posible conceder un subsidio mayor.

El Cenfro Cult11ral
"Carlos Pereyrd'

Un acontecimiento que dej6 honda huella en la vida e tudiantil de Monterrey fue la creación del Centro Cultural "Carlos Pereyra", obra destacada
de un grupo de profesionistas cat61icos.
·
. El Centro Cultural "Carlos Pcrcyra" organizó los primeros Cursos de In\'lemo, que se efectuaron en el Aula Magna del 18 de enero al lo. de máno
de 19·}3. Fueron veinte conferencias, sustentadas por cuatro maestros eminentes de la Universidad acional Autónoma de México. Cada uno sustent6 un ciclo de cinco conferencias. Se abordaron important~ problemas, en
las ramas de la Filosofía, la Historia y el Derecho.
En la n~e del 18 de enero, el licenciado José Vasconcelos inauguró los
cursos, teruendo a su cargo el ciclo sobre "Ref/e,.-iones de Hirtoria Mexicana'~, que conclu~ó el 22 de enero. (En la misma noche inaugural, la Federaci6n de Estudiantes Socialistas y algunos indicatos obreros celebraron
un mitin enfrente del Aula Magna, en la Plaza del Colegio Civil con el
propósito de "boicoteOT" los Cursos) .
'
El segundo ciclo debía cubrirJo el doctor Antonio Caso abordando "La

501

�el paraje nombrado entonces Repueblo d }• ~
.
sido inau rado el 22 de rna
d 1903 . . º.rt . El antiguo edificio habia
cipio de octubre de 194-1
e
.'. i_nic1ándose su demolici6n a prinnuevo ediftoo se erigió en 19 4 2 . d .
d
gura os el primero )' segundo pisos el 4 de octub
. .,. ,_sien o maucon truía la in titución fun ion6
..
re de dicho ano. Mientras
Civil com·crtido en de central d 1 ~ .onalmente en el que fue Col io
pi. fue inaugurado el 14 de scpti e b nd Jo de Cultura uperior. El tercer
hasta hace poco la manzana campe; d~d e 1943. La E uela onnal ocup6
f M el LI
.
n t a entre las call de T . I
.
. e ano al sur Colegio
·1 l
.
apia a norte,
frente a e ta última.
'
1v1 a poniente y Juárez al ori nte, con

dt/inicicSn de la Filosofía', del 25 de en ro al 3 de febrero, pero tuvo que

Jº

suspend r u viaje. Fue reemplazado por el doctor Oswaldo Rob! s, quien
disertó sobre la Fi
fía Tomista del 29 de enero al 3 d febrero. El lic nciado Manuel Herrera )' Lasso dictó un ciclo intitulado "Historia Constitucional dt México", desde el 8 hasta el li de febrero. Por último, el licenciado Rafa l Preciado Hernández trató acerca de 106 ''Principios Generales de Derecho Público", del 19 de febrero al lo. de marzo. La sesión de
clausura se efectuó el 8 de marzo, con un brillante pro rama n el que
participaron los intelectuales docto
Carlos H. t ~ y Julio Jim'nez
Rueda.

Los prim ro Cursos d lmicrno d 1 entro Cultural "Carlos Pert)T::i"
despertaron no pocas inquietud del estudiantado, sacudiendo el ambiente
intelectual y prof sional de • fonterr &gt;"·

Nuevos edificios universitarios
En alguna ocasión se ha dicho qu , con moti\·o de la entrevista que celebraron en Monterrey, el 20 de abril de 1943, los Presidentes de Estados Unidos y léxico, Roo v~lt y vila Camacho, este último había otorgado un
subsidio d cien mil p
anual
I Consejo de Cultura uperior. in embargo, ni el doctor Livas ni 1 Gobernador alinas Leal m ncionan esa aportación en sus informes administrativo . La verdad e que, aun cuando varias OÍ\'ersidad~ del paí contaban con la ay\lda federal, el Gobierno de
México no con di6, durante o ho años, ninguna subv nci6n al Consejo de
Cultura.

M diant decreto e.xpcdido n septiembre de 191'2 por el Con so local,
la Facultad de Química y Farmacia
había tra~ fonnado en Facultad de
Ciencias Químicas, "dtfodole mayor amplitud a sus planes de cn.seionza''.
El dia 4 de junio de 1943
inició la con rucci6n del dificio propio d la
Facultad, n un terreno de 18,000 metros cuadrado, cedido por la .American mcltin and Refining Co. }' situado en las cal! s de Guerrero · Progreso. El
biemo d l Estado aportó d ient cincuenta mil pesos. El 3
de octubre 'gui nte fueron inaugurados los principales salones de clase y
laboratorios.
Bajo el gobierno del General atinas Leal también se constroyó, con un
costo de casi medio millón de pesos, el nuevo edilicio de la Escuela 'onnal,
en el mismo predio qu el anterior, pero de tres pisos. Desde entonces se
nombró oficialm nte E uela Normal "Miguel F. lartíne-z'. Ahí fun ·onaron las
uelas •onnalc Primaria y Superior y, ademá , la cuela primaria anexa "Simón de la Garza y Meto•'.
principio d I presente · 1
el Gobierno de ue ·o León compró en diez mil pesos el t rreno, ituado en

502

e·

En I último informe del d t L.
el Con jo de Cultura
_oc or l\'3S al Gobernador alinas Leal sobre
'
asienta que en el año l u·
194?
cribieron en las in titucione
.
. .
ec vo
r--194-3 se ins.universitaria
3
062
alum
.
• d
1a enseñanza uperior por 318 c.ated , . u'
no' sien o impartida
El
rat1cos.
553 ~;4
sto gu~mamental para la enseñanza univ rsitaria era de
. . Es dear, fue aumentado en cincuenta
'l
C'Cpto d cuotas donativo et .
·
IJU peso . Por con'
• c. in~
on
105 263 86 p 1
en· nanza superior importó - f . - d ·
. • · • or o tanto la
uw.:i
e
Ciento mil pesos
.
mayor en se. nta mil trcsciento
' o - a una cantidad
. . .
pesos, respecto a la del año ese 1
.
mv1rt1eron en mejoras mat riale • d . . .6
.
o ar antenor.
·o,600.00.
} a qui ic1 n d eqwpos algo más de

ltt

Durante la administraci6n del General Bonifacio alinas Leal ( 1939-1943) ,
el. presupuesto a la en ñanza universitaria fue nwncntado n doscientos
mil peso.

• l finalizar ese año lectivo dependían d ·I C
.
aneo F.icult3J y ·etc
u 1 . 1 F
onseJo de Cultura uper:ior
. •
as. a
acuitad de (ed' •
Dere
C iencias
Social s In eniería c· .·¡ c· .
, . • icina,
cho y
a la de • kdicin~. ,.. las Ese 11, i r J nalcias QumuC'as y Odontología, an xa
,

, ,
ue as orrn
rormal
·
'Al\'aro Obre 6n" Industri'al Fcm .1 ".P bl
. upcnor anexa, Industrial
T
'
en1
a o L1 as" B c.h'II
•
)' • octuma y por último la d Ent
,
v ' a I er Diurna
cultad de Medicina. Ad~, de D ermena y Obstetri ia, an xa a Ja Faria y D portivo.
as o
epartamento : de Extensión Uuiversita-

V
Durante ocho año ' la ensetianza superior en
I
.
de acuerdo con el decreto de 4 d . se tiembre d ue~o ,e6n . fue unpartida
bemador Sustituto licenciado Pablo PQ .
e 193.:&gt;, ex-pedido por el Gouiroga. La.5 Facultades )' Escuela
"' Scau'n
·
"
e1 mum

· forme, terminaron el an-o c•,--•-m
. . .Uli(U" 2,602 alumnos.

jQ3

�universitarias estuvieron bajo la dirección del Consejo de Cultura Superior,
con caricter provisional, desde septiembre de 1935 hasta octubre de 1943.
Del decreto mencionado se deduce la pobre idea que el régimen político te•
nía de la Universidad: el objeto principal de su creación sería impartir la
enseñanza superior, según ' los propósilos establecidos tn el párra/o primero

del .Articulo 3o. Constitucional".
El profesor D. Plinio D. Ord6ñez dice que el Consejo de Cultura fue un
"Cuerpo Téenico-Consultivo y Autoridad sustituta del extinto Consejo Universitario, mientras st expedía la Ley que diera nueva constitución a las Ercuelas Profesionales y de Enseñanza Superior". · Después lo califica, con cierto desdén, como un "Instituto provisional, creado por un simple Decreto
del EjecutirJo del Estado". El mismo autor afirma que era una ·dependencia técnico-administrativa" y, bajo dicho Consejo, se elaboraron, ' con
carácter tranritorio", los reglamentos g nerales y particulares d todas las
instituciones uni\'ersitarias.
Ciertamente, el Consejo de Cultura uperior no fue un verdadero Claustro Uni\'ersitario, pues el decreto que lo cre6 lo había privado de su función más importante, como es la de elegir Rector y Directores d las Facultade y Escuelas Uni\'ersitarias.
El Consejo de Cultura Superior inici6 us labores, en ~pliembre de 1935,
con cuatro Facultades y cinco Escuelas. Las Facultade eran: Medicina,
Derecho y Ciencias Sodales, Ingeniería y Química )' Farmacia. Las Escuelas: ormal, Bachilleres Cooperati"ismo, Industrial •~Alvaro Obregón" e Industrial Femenil ''Pablo Livas''. Además tenía otras dos dependencias: el
Instituto de Orientaci6n ocial y el Departamento de Extensión Uni\'ersitaria. En los ocho año de g ti6n del Consejo se crearon: la Escuela Nocturna de Bachilleres (diciembre de 1937), la Facultad de Odontología, anexa a la de Medicina (septiembre de 1939), el nuevo Departamento de Extensión Uni"·ersitaria {principios de 1941), la Escuela onnal uperior
(octubre de 1941) r el Departamento Dep&lt;&gt;rtivo
niversitario (mediados
de 1942), todos bajo la presidencia del doctor Enrique C. Livas. También
consideró como dependencia universitaria, a partir de septiembre de 1939,
la Escuela de Contadores Privados dirigida por los profesores Santos. Fueron suprimidos en ese lapso el Instituto de Orientaci6n Social (mediados de
1936) y la Escuela de Cooperativismo ( diciembre de 1937).
Por otra parte el decreto que cn·ó el Con jo de Cultura establecía: "Se
dulara12 válidos todos los actos reali..:ados 1• los cer&amp;ificados, títulos y g-rados

expedidos hasta huy, por la Comisión Organizadora de la Unir:ersidad Socialista". ( rtículo Prim ro Transitorio). Es decir, el Consejo de Cultura
Superior legalizó y continu6 la obra iniciada por la Comí ión Organizadora
de la Unh·ersidad Socialista de Nuevo León.

504

La actual Uni\'ersidad de Tue\'o Leó f
dido por el Congreso Local c
f ha n ue creada mediante decreto CXN'' on ec
18 de agosto d 1943
r·
el Gobernador del Estado Ge
Bo ·r .
e
, que promulgó
I
.
'
nera
m ac.ao Sal'
L 1
tiembre siguiente y fue ublicad
. .
mas ea, el 13 de sepmes. Al entrar en vigo~ dicha ~ en ~1 i&lt;Je~6d1co Oficial el día 29 del mismo
Superior ces6 en sus funciones. ey, e
e octubre, el Consejo de Cultura

ArÉNDICE

J

Presidentes )' Secretorios del Co ••.. s~1·0
,. de Cultura Supnior

1935
(10

pt - 4 oct}

1935 - 1936
(4 nov - 30 abr)

Dr. Angel Martínez Villarreal
( ombrado Presidente el 10 d
. b
.
. e septiem re de 1935
Por eJ Gobema
.
dor Susbtuto he ociado Pablo Q .
Renunc16 el + de octubre).
mroga.

Prof. )' Gral. Gregario Morales Sánchez
{ icndo Gobernador Provincial a umi6 la pre 'd
.
d el Con ejo de Cul
'
s1 enc,a
Al t
.
tura el 4 de novil'mbre de 1935

ennmar u gestión como Gobernad
.
máticamcntc en la Pres'd . d 1
ces6 auto1 encia
e ConseJo) .

°~

1936
(30 abr - 9 mayo)

1936 - 1943
(9 mayo - oct)

Prof. Abe/ardo Gon::ález
(Ejerció el cargo en su c.arácter de Se
.
.
tras el Gral. Anacleto G
cretano, nuenignaba otro).
uerrero, Gobernador electo, de-

Dr. Ennque C. Livas
· en funciones
.
. cretano,
de Presidente el
de
1936
r
l
G
'
d
po e
ral. nacleto Guerrero
e uevo Le6
Dés.
'
de 939
ignado Presidente el
f , 1
por e l'lll.Smo Gobernador Rati
i~ e no_mbramiento el nuevo Gobernador
Bo .f~cJO almas Leal, en octubre del
año . E_mc16 el carg h ta l
.
·
Jerde
ue
a crea&lt;:16n de la actual Universidad
n en puembre de 1943. Fue desi nado pnmer Rector por el Gobernado lic .ad
g
turo B. de la Gana, en octubre siguiC::te) .cnct o Ar(. 'ombrado
e mayo
Gobe
d
ma or
12 de mayo

9 d

;º

ºLe:

i

i"' .

mism;

orai

505

�1939 - 194S
(oct - oct)

Prof. Anlomo Moreno
( ombrado
tario del Consejo de Cultura uperior el 13 de octubre de 1939. Ejerció el cargo hasta
la creación de la nueva Univenidad, en 1943. Ratificado el nombramiento, ocupó el mismo cargo hasta
su muerte, ocurrida en la ciudad de Rochcster (Estados U nidos) el 7 de agosto de 1954) .

APÉNDICE

II

Boledn de p,tnsa de la Federación d, Eshulümtes Socialistas contra la creación
de la Universidad Autónoma del Norte. (El Porvenir,
junio 9 de 1939, p. 8).
os hemos enterado, tanto por la prensa local como por otros conductos,
de una serie de maniobras realizadas por un reducido grupo de estudiantes
de derecha, que ayudados por gente extraña a mu.sira Casa de Estudios,
vienen realizando con objeto d crear una situación ficticia que traiga como
consecuencia la implantaci6n en este Estado, de una Universidad Autónoma de nombre, pero en realidad dependiente de la mal llamada Uni-

versidad .Autónoma de Mixico.
Los estudiantes revolucionarios agrupados en la Federación de Estudiantes Socialistas de uevo León y todos los elementos conscientes de nuestra
responsabilidad histórica en esta etapa actual de la Revolución Mexicana,
no permitiremos que se realicen esas burdas maniobras; estamos 'pOr el contrario dispucitOS a defender nuestro Instituto por el amor que tenemos a
la n,ltura.
Hemos luchado y seguiremos luchando por la implantación de una Universidad Socialista, que sustente como bale fundamental de su enseñanza la
tesis filos6/~o tul maurialismo diaUctico, de acuerdo con el Art. 3o. Comtituciooal, ya que dicho precepto ordena que toda enseñanza que imparta
,l Estado será Socialista, y si en el Estado de uew León no te ha verificado dicha reforma, no ea culpa de los estudiantes, que en su mayoria
10n gentes que aman y sienten la lucha de clases, sino a la mala fe de individuos interesados en retardar la marcha ascendente de la Revolución n
este campo de lu actividade1 burnanu.
Declaramos clara y terminantemente que IOIDOS los más ardientes defenlOl'CI de la au&amp;onomfa universitaria. en cuanto que &amp;ta signifique balut1Tte
d, lu,ha ,n contra dt los go/Mmos ,,o.,cionarios, como es el caso de varias

Repúblicas de la América Latina; pero en aquellos caso1 en que como en
México la Uniwrsiáad Autónoma es por el contrario trinehera de la reacción, desde donde ae ataca al Gobierno que preside el C. Gral. Lázaro Cárdenas, líder máximo del proletariado de América, estamos en contra d esa
pretendida autonomía.

Autonomía universitaria 'Y libertad tu cátedra, son postulados anticuados
en México y bandera de la Reacción, por lo que estamos en contra de ellos.
Tenemos {e en que las personas que rigen los destinos del actual Consejo
de Cultura Suptrior, sabrán estar a la altura de nuestro Estado. Confiamos
en ellos, pero advertimos que en caso de no aer así y de que traicionen al
estudiantado, los revolucionarios auténticos criticaremos su actuación en la
forma qu sabemos hacerlo.
Hacemos un llamado sincero a todos los tudiantes que verdaderamente
amen a uevo Le6n, a formar un IOlo {rente IÍn distinciones ni banderías
políticas en contra de los enemigol del pueblo y de la cultura, representados en un organismo de membrete lJarnado Frente Estudiantil Pro-Universidad Autónoma del Norte, y que encabezan estudiantes desprestigiados )'
desconocidos en nuestro medio, que no son lino pobres polichinelas a quienes entre bambalinas dirigen los enemigos del Gobierno del C. Gral. Cárd nas del Progrelo y de la Revolución Mexicana.
Que no esgriman "los autónomas de uevo León", como argumento, el
que n 1 Estado de Sonora, Vasconcelos en connivencia ridícula con Román
Yocupicio (falta una linea completa), pisoteen la cultura; pero aqui en 11&amp;
vo León no pasará lo mismo dada la fuerza de los elementos revolucionarios.
Los estudiantes revolucionarios de este Estado, al igual que la juventud
estudiosa de izquierda de Michoacán, Jalisco y Yucatán, sabremo dar otro
bofetón a la Demagogia de la Universidad .Autónoma, que creyendo hallar
en esta Entidad campo propicio para sus nefastas actividades, trata de extender su radio de acción para cubrir los fracasos en su propio organismo.
Por la Socialización de la Cultura. Monterrey, N. L., a 7 de junio de

1939.

APÉNDICE

111

Plataforma de Principios de la Fedmuión Estudiantil Universitaria Neoleonesa
(F.E.U.N.)
La plataforma de principi01 que constituyen la ideología de nuestra Federación es la siguiente:

507
506

�PROPÓSITOS DE PROGRAMA

I. La Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa pugnará porque
en nuestro medio impere en forma permanente y capaz una ordenada y sincera actividad universitaria.
II. Velará porque en las Facultades Universitarias y en las Agrupacione
Estudiantiles no intervengan fuerzas de carácter político que confundan la
actividad propia de la Universidad y su naturaleza específica con las de
otro orden que nada tienen que ver con ella.
.
IIl. Cooperará en forma efectiva para que cada uno de los estudiantes
colabore en el acrecentamiento del acervo cultural del País y cumpla como
estudiante y corno mexicano.
IV. Exigirá que n las Casas de Estudio sean los más preparados quienes
tengan a su cargo la misión sublime de la Enseñanza.
V. Trabajará activamente para cumplir ante la Sociedad el deber que como Institución Estudiantil le corresponde para colaborar en el logro de la
Justicia Social.
VI. Como propósito fundamental pugnará porque en Monterrey se cree
definitivamente una Universidad Autónoma y con libre cátedra, que prestigie al Estado y a la ación y que tenga como finalidades:
a) La conservación, el acrecentamiento y la difusión de la cultura.
b) La creación de Laboratorios bien dotados que hagan posible la investigación científica y la preparación técnica de los estudiantes.
c) Dotar a la Sociedad de técnicos bien preparados y profesionistas responsables que se encarguen de sus servicios.
d) Interesar al estudiante de que la Universidad para él es forma consubstancial de vida y no de mero accidente en el destino humano.
e) El fortalecimiento entre los estudiantes de los valores morales que elevan y dignifican.
f) La creación de una Ciudad Universitaria, para hacer posible en forma
eficaz los propósitos anteriores.
("Manifiesto" de la F.E.U. ., fechado en Monterrey el 18 de noviembre
de 1941).

BtBLIOGRAPÍA

Agwrre Pequeño, Eduardo. Biografía y penrnmiento ¡,(110 del docto, Angel Martín.e:
Villarreal. Editorial Alfonso Reyes. Monterrey, . L., México, 1966.
Bases para el funcionamiento y gobierno del Servicio de Cultura Superior, en el Perió-

508

dico 0/iéial del Gobierno Constitucional del EJtado Libre y Soberano de Nuevo
León. Monterrey, sábado 7 de septiembre de 1935. Tomo LXXII. -úmero 72.
Comunicací6n dirigida por d Sr. Dr. Angel Martinez Villarreal, Reetor de la Universidad Socialista de Nutvo León, al señor Gral. Gr,gorio Morales St1nchez,
Gobernador Interino del Esta.do, en el mes de noviembre de 1935. Homenaje de
la Escuela Preparatoria No. 3 (Colegio Civil tocturno para Trabajadores), al
Dr. Angel Martínez Villarreal en el décimo octavo anivenario de su fallecimiento.
Enero 6 de 1963.
Cobarrubias, Ricardo. Gobernantts de Nueuo León, 1582-1961. (Sin pie de inrprenta ni fecha).
De la Garza C., Inocencio. Apuntes, instructiuos y viajes escritos por. . . Monterrey,
N. L. Septiembre 10 de l 964. ( El autor revela noticias muy interesantes sobre las
actividades de la logia "Simón Bolívar" número 20 de Monterrey).
Gon~ález, Héctor. Historia dd Colegio Civil. Publicaciones del D.A.S.U. Monterrey,
1945.
Gonzá1ez Enriquez, 1akrina. Plinio D. 0rd6ñe: González. Bioguc/Ea. Talleres Linotipográficos del Gobierno del Estado. Monterrey, . L., 1950.
Gran Logia de libres, antiguos y aceptados ma.rones d1,l Estado de Nuevo León.
Brevti reseña hist6rica dt lo. masonerlo. en el Estado y M11moria de los trabajos
realizados en los años de 1936 y 1937. Monterrey, 1938.
Informe que rinde el C. General Gregario Morales S6.nchez, Gobernador Prot'Ísional
d, Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Esta.do, sobre la labor o.dmini.rtro.tiva
llevo.da a cabo durante el periodo comprendido del 4 de octubri, de 1935 11 lo.
fecha. Monterrey, N. L., abril 30 de 1936.
Informe que rinde el C. General Ano.cúto Guerrero, Gobernador Constitucional del
Estado, ante ~a XLVI Legislatura Local en la sesi6n de apertura de trabajos de!
primer aiio de su ejercicio legal. Imprenta del Gobierno del Estado. Monterrey,
1936.
Informe que rinde ,l C. General de Brigada Anacleto Guerrero, Gobernador Cons•
titucio11al de Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Estado, sobu la labor administrativa llevado. a cabo durante el año 1936-1937 y M 11moria anexa. Monterrey, N. L. Septiembre 16 de 1937.
ln/or= que rinde el C. General de Brigada .&amp;nacleto Guerrero, Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León, a la XLVIT Legislatura del múmo sobre la
situación general de dicha Entidad Federativa y los trabajos desarrollados por su
Gobierno, durante d año 1937-1938. Monterrey, . L. Septiembre 16 de 1938.
In/ orme qu, rinde el C. General de Brigada .Anacleto Guerrero, Gobernador Constitucional. .. durante tl año 1938-1939. Monterrey, N. L. Septiembre 16 de 1939.
Informe que rinde el C. General. de Brigada Bonifacio Salinas Leal, Gobernador Constitucional de Nuevo Le6n, al H. Congreso del Estado, sobre la labor administra•
tiva llevada a cabo durante el año de 1939-1940, )' Mtmorio. Ane.~a. Monterrey,
Nuevo León. Septiembre 16 de 1940.
Informe q1111 rinde el C. General de Brigada Boni/acio Salinas Leal, ... durante el
año 1940-1941, )' Memoria Anexa. Monterrey, Nuevo León. 16 de septiembre de

1941.
Informe que rinde el C. Gimeral de Brigada Bonifacio Salinas úal, . .. durante el año
de 1941-1942, y Memoria Anexa. Monterrey, Nue\·o León. 16 de septiembre de
1942.
Informe que rinde el C. General de Brigada Bonifa.cio Salinas Leai,. . . durante el

509

�año d, 1942-1943, 'Y Mtmoria Anua. Monterrey,

uevo Le6n. 16 de septiembre

de 1943.

Livas, Enrique C. Br,v, ,es,ña hiJt6rieo del movimi,nto vniu,rsitario ,n Nuevo_ Lt6n,
en Univ,rsidod, 6rpno del Consejo de Cultura uperior. lunero l. Sepbembre

de 1942
• •
L6pez Elpidio La Escu,lo Socialist11 ,n Nuevo Le6n. Talleres Lmoupogrificos del
~icmo- Monterrey, 1 • L., 193.5. (El autor era Director de Educaci6_n Federal
en el Estado de uevo .Le6n. Tom6 poscsi6n del cargo el 28 de sepuembre de
t 935 y renunció a fines de diciembre del mismo año).
.
Ord6ñez Plinio D. Historia d, la Edi,caci6n Púbüco en tl Estado de Utt·o üón.
Cua~o olumen, terctta parte. La Escuela Socialista, MontttttY, , L., 1948.
Sien%, Mateo • An1cdotorio. Edit riaJ Alfonso Reyct. Monterrey, 1968,
•
Traado masónico. Peasamunlo y acción del M •• M .. Dr. Art11l MarHn,: VillarTtal
111 ,l aiio d, 1935, AJtunt, histórico Jtor el M .. M .. Dr. T,1'sforo Chapa, l:t•
Gran Maestro d, la Gran Lo¡ia d, Nuevo ú6n. Octubre de 1962.
Villarreal Cantú, Ernesto de. El Jubileo. M,dio sielo tn el camino de la lu:. Imp.

CUATRO Dt.CADAS DE TE TRO EN MO TERREY

¡900.1940
MANUl!.L

EDlA &amp;ltaAOÁN

Sociedad • uevoleoncsa de Historia,
Geografía y Estadística

J.
-

Gaitán •. Monterrey, 1954.
Trabajo po11nt,, vida inmaculada. M,dio si¡lo dt cvlturo masónico, /905-1955.
(Sin pie de imprenta ni r~ha).

REVISTAS

Gac,ta Unit-trsitaria, 6rgano mensual del Consejo de Cultura Superior. Números 4! 5,
6, 71 8 y 9. Febrero, mano junio, julio ag01to y 1epticmbrc de 1936, rcspecb\·a•
mente.

Universidad, 6rgano del Consejo de Cultura Superior.
de 1942 y septiembre de 1943, respectivamente.

·úmeros l Y 2. Septiembre

Pui6D1coa
Diarict S Nort,, El Port•tnir, El Sol y El Tiempo de Monterrey. Años 1935 a 1943.

retrospectiva hacia los primeros años de e te
siglo y recorreremos el camino, con el recuerdo a cuestas, hasta llegar al
1940, deteniéndonos en los teatros de Monterrey para arrancar de alli los
sucesos artísticos que ocurrieron y que nos dejaron un gajo de nostalgia y
alegría en el corazón. Años que se esfumaron en la neblina implacable de
los tiempos. Abrimos la ventana ilusoria que da al paisaje maravilloso de
los años mozos y desde allí contemplamos aquel desfile de espectáculos de
arte que embriagaron el alma de gozos infinitos y nos dieron momento&amp; de
placer espiritual tan hondos, tan sentidos, que todavía nos parece estarlos viviendo, estarlos acariciando con nuestras propias manos ... a pesar de que
ya están tan lejanos como las estrellas que se encuentran esparcidas por el
COl1DOS más allá del más allá.
Queremos dejar aquí estampados los nombres de artistas que desfilaron
por los teatros regiomontanos desde 1900 a 1940, y settm01 fieles, lo más
fieles p&lt;&gt;&amp;ible al hablar de ellos, porque, repetimos, nos dieron instantes felices, repte
de espiritualidad y nos hicieron vagar por los paíse de los
sueños y también por los de amarga realidad.
En los inicios del iglo, Monterrey iba cobrando importancia, iba abri~n•
dose paso hacia mejores horizontes con el asiento de poderosas industrias qu
segura de las garantías que encontraban aqui prefirieron a Monterrey para
desarrollar sus actividades. Para el año de 1904 ya el nombre de esta capital
nuevoleonesa se consideraba como símbolo de una tierra de promisi6n.

VAMO

A ECHAR UNA MIRADA

511

510

�1900-1910
En los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX deambulaban
por 101 teatros de provincia las compañías de comedia de Manuel y Julia
Guzmán, la de Martínez de la Lastra, la de don Juan Villalongm, de don
alvador Solórzano, de Campa Siliceo, de Juan B. Padilla, de Los Anide
y las Compañias de Pedro J. Vázquez, Elisa de la Maza; la de Hilario Altamirano, Paz Jarcro y algunos cuadros menores que se conocieron como "c6mic:ol de la legua".
Las compañías mencionadas periQdicamcnte visitaban nuestra ciudad haciendo cortal temporadas en el antiguo Teatro Juárcz situado por la calle
de Zaragoa y que 1e incendió en 1908. El repertorio de estas compañías
1C formaba de aquellos dramon
sentimentales, trágicos e impresionantes:
La Plegaria de los iufragos, El Gran Galeoto, Malditas sean las Mujeres,
Flor de un Oía y Espinas de una Flor, El Estigma, Juan José, Mancha que
Limpia, El Cabo im6n, Maria la Emparedada o El Asesino de la Roca egra, La Pasionaria, Et Pasado, de Manuel Acuña, Hasta después de ta Muerte, de Manuel j&lt;&gt;R Oth6n, Lo que no Muere, Arturo o Amor de Madre,
El Hijo del Ajusticiado, La Llorona La Carcajada, El loco Dios, Tierra Baja,
Un Angel del Ciclo, La Cabaña del Tio Tom, y otras del mismo corte.
El año de 1904 llegan a Monterrey los hermanos Adolfo y Antonio Rodrlgucz, oriundos d Pwg1cso, Coahuila y procedentes de Larctio, Texas, a
donde sus padres habían emigrado.
ntaron sus real en esta Sultana del
orte y se convirtieron en empresarios teatral , porque se dieron cuenta de
que esta ciudad era un lugar estra~gico para esas actividades y no ac equivocaron. Anhelantes de abrlne paso n este negocio se afanaron hasta lo
imposible por presentar lo más notable del arte esdnico y del bel canto.
í escuchó Monterrey en 1905 a la excelsa diva italiana Luisa Tetramni,
la primera cantante en el mundo en caos años, la que actuó en 1 Teatro
Juárez. Poco después admiramos a la tragica italiana Mim1 Aguglia con su
compañía dramática, la que venía envuelta en la luz diáfana de la critica
europea que la consagraba como la primera actriz trágica del Orbe.
En 1906, el suceso más notable del año (ue el debut de la gran cantante
española Maria Barrientos que había actuado en la Scala de Milán y la
Opera de Paris.
.En 1907
engalana la ciudad con el debut de la notable actriz italiana
Tina Oilorenzzo, que actúa con ~ran éxito en una brillante temporada.
Pasan por los escenarios varias compañías durante este año y el 5 de diciembre se presenta por primera vez en nuestra ciudad en el Teatro Zaragoza, la compañía del primer actor y director general, Arturo García Pajujo, con las zanuelas La Reja de la Dolores, La Fiesta de San Antón y La

HOllaia del La~ Figuraban en el 6CDCO: Carb Pardavé y Jeú Ojeda.
Alda ~ J~ Enrl,qucta y Dora Sancho, Chucho Graña, Soto, Vega
Y la 111Dpat1qulsima Lupe a~ También en este año de 1907 disfrutó
Monterrey de la actuación de la compañia de drama y comedia del primer
~ ~ Paco Fuen
y Antonia AréYalo, procedemes de España y
reaentementc de México.
En enero de 1908 rcgra6 Arturo Garcla Pajujo con su compañia de asarzuela al teatro ~ donde actuó hasta el día lo. de marzo, pues el día
2. de ete ~ - ac inc:endi6 este colileo a las primeras horas de la mañana pcrc:liéndo PaJUJO y toda la compañia su vestuario y demás equipaje, que va-

Ha muchos mil

de pesos.

~ compañía de

drama Elisa de la Maza, que estaba actuando con mucho
mto en el Teatro JlW'CZ, ccdi6 el teatrO para una función de beneficio
de los artistas damnificados de dicha catástrofe. También una cuadrilla de
toreros q~ el domiJ1go anterior había actuado en la plaza "Monterrey" dio
una corrida para el mismo noble fin, teniendo lleno a ICYCD.tar.
En este año de 1908 también actu6 la compañia dramática de Prudencia
Griffell (hoy doña ~dencii) que era en esos años un pimpollo eeductor
por~ J)(&gt;rte elf!P°-te. fmaa maneras y belleza singular. Viene y arrebata con
~ 111Dpatla a la IOClcdad reinera. Prudencia Griffell entró y sali6 con el
pe derecho. ¡ Un exitazo enorme.. . inolvidable!
~tra vez ~ajujo debuta en el teatro provilional ~ dcrmcbando in~ Y graaa. Luego debuta esta m i s m a ~ en el J ~ el 20 de
JUDIO.

Ueg6 el año de 1909 y de enero al mes de agosto los teatrol fueron asiento
de nuesua IClcicdad que -ocupa el lunetario, las plateas los intercolumnios y los
diaa trágicos del 27 y 28 de este mes, clias d luto dolor de tragedia y
llanto para nuestra ciudad.
na inundación catastrófica barrió con pan
parte _del famoeo barrio de San Luiaito y algunas cuadras del sur de la ciudad
JJCl'CCK:Ddo más de cinco mil almas, pero aegún dicen croniltaa de aqueUoa
cilas: Jamás se sabrá el número exacto de pcnonas que fueron víctimas de
aquel torrente devastador que trajo el rio anta Catarina.
Esta inundación, según opinwn d ~ 0 1 periodistas de aquel entonca,
s6lo comparable con la que sufrió Guanajuato el año de 1904.

Todas las cluei l0Cialea colaboraron cristianamcn~ en diatintu :formu
~ _aliviar en parte la desgracia de tanta p(&gt;brc gente que quedó en la
IDl9Cl'la. ~ empresa de los hermanos Rodrigucz organiz.6 varias funciona
a benef1C10 de los damnificados y el público respondió con ~ ,cntido de

humanidad llenando los atros en esas funcinnea benéftcaa.
por atm años cataba muy en boga en Europa y Estados Unidos el género de Jaa operctaa vienau. La empresa Rodríguez, siempre al dia en
513

512

lffl

�asuntos teatrales, no quiso quedarse atrás y no tardó en traernos la primera
compañía de operetas vienesas y zarzuelas españolas de género grande, y fue
la de la guapísima primera tiple Columba Quintana en la que figuraba
como primer tenor Juan Gil Rey. Debutó con la reina de las operetas: La
Viuda Alegre, de Franz Lehar. Esta temporada fue brillantísima porque el
público noche a noche llenó el teatro a reventar.
En octubre, el día 6, regresa García Pajujo y debuta con su compañía de
zarzuela en el teatro Progreso, con otro exitazo cumbre.
Admiró también Monterrey en este año a varios artistas de Variette que
fueron muy populares en esos lejanos años.

1910-1920
Llega el año de 1910, año del Centenario de nuestra Independencia y se
inaugura el teatro Independencia, lo que hoy es el cine Rex. En este magnífico coliseo, que estaba constnúdo con una elegancia aristocrática, se verifican las veladas oficiales para conmemorar los fastos patrios. Lo más grande de nuestra sociedad ocupa el lunetario, las plateas, los intercolumnios y los
palcos primeros. La clase media llena los palcos segundos y el pueblo se desplaza en la "gloria" para vitorear a los héroes que nos dieron Patria.
En 1911 hacen su regreso a nuestra ciudad compañías de drama, comedia,
zarzuela, etc. entre otras las de doña Virginia Fábregas, de Elisa de la Maza,
Juan B. Padilla y las de zarzuela y opereta de Columba Quintana; amén
de pequeños grupos de artistas de Variette tan de moda entonces como Los
Fantoches Humanos, el transformista Fregoli Vargas, el otro transformista
Alberto García Domínguez, los hermanos Sánchez de Lara y otros mu-

chos más.
Fue en el año de 1912 cuando disfrutó la sociedad reinera de aquella
famosa compañía de ópera italiana del célebre tenor Alejandro Bonci, secwidado por un magnífico elenco de cantantes de gran altura artística.
Ya antes otra compañía de ópera italiana había estado entre nosotros, la
de Linda Macucci, en la que figuraban Emma Zili, soprano ürico; Adelina
Padovani, soprano; el tenor dramático Vicenzzo Vicnetto y Gioo Betti, tenor ligero. Esta compañía como la citada anteriormente dejó recuerdos imborrables entre el público amante del bel canto.
También en 1912 gozó fonterrey con la presencia de la opulenta tiple
Amparo Romo y su compañía de operetas vienesas, en la que figuraba como
primer tenor Vicente Cavero. Esta compañia nos dio a conocer las siguientes operetas: La Viuda Alegre, El Conde de Luxemburgo, El Soldado de
Chocolate, La Niña de los Besos, La Princesa del Dollar, La Princesa de los

514

Balkanes, El Príncipe Bohemio, La Casta Susana, El asombro de Damasco,
La Corte del Faraón, Molinos de Viento, Eva y Sangre de Artista.
Meses después arribaba a nuestra ciudad Esperanza Iris, la emperatriz de
la opereta, a quien Monterrey había conocido siendo una niña en una compañía infantil que debutó en el antiguo teatro Juárez el año de 1898. Esperanza era la mimada de todos los públicos, despedía simpatías por todos los
poros. La Iris nos presentó las mismas operetas que la Romo. Esperanza debutó en el teatro Progreso, que estaba ubicado donde hoy se encuentra el
cine Elizoodo y que se incendió allá por los primeros años del 30, un día
antes de que debutaran los espectáculos Campillo, cuyo equipaje se salvó
milagrosamente porque no se trasladó ese día de la estacíón U ni6n, ya desaparecida.
Noche a noche el Progreso se veía abarrotado de una distinguida concurrencia y fueron muchas las noches en que se vio desde temprana hora el
famoso cartelillo de "agotadas las localidades".
En este año de 1912 actuó la compañía de drama y comedia de Pedro J.
Vázquez y la de operetas vienesas de la seductora tiple Amparo Garrido,
distinguida dama de la escena, de una belleza cautivadora y dueña de una
voz dulce y emotiva.
Llega la Revolución Constitucionalista, y los espectáculos teatrales se estancan. Temerosas las compañías de sufrir un descalabro en el camino, por
las frecuentes voladuras de trenes, se quedan en México y alü permanecen
las más hasta el año de 1917 en que se inicia la post-Revolución y ya son
más notorias las garantías ciudadanas. Los trenes corren con regularidad
más o menos, la paz se va consolidando más cada día y las compañías teatrales reanudan sus actividades por la provincia.
Se recrea en ese año Monterrey con el buen cuadro de drama y comedia
Mutio Vila, cuyas primeras estrellas eran Ricardo Mutio y Dora Vila, ¡ notables artistas los dos! En el cuadro conocimos a Ernesto Finance y a Ricardo Mondrag6n, como actores jóvene, a Roberto Soto (luego "Panzón Soto") como primer actor cómico y a María Teresa Montoya, de dama joven.
En seguida desfila por nuestro teatro Independencia, el 26 de agosto, la
compañía del poeta español Francisco Villaespesa con un elenco genial y
nos presenta su obra en \·erso Aben Humeya, con un exitazo singular. Este
año vimos también el cuadro de drama y comedia de Salvador Campa Siliceo.

El maestro Pierson, el descubridor de Pedro Vargas, nos presenta a Mercedes Mendoza, la soprano-fenómeno, pues alcanzaba fácilmente el la y do
sobreagudos. Fue una estrella que pronto se esfumó en el cielo del arte pues
pocos año después nadie \'Olvió a saber nada de ella.
Este año fue pródigo en buenos espectáculos. Vimos a la violinista Celia

515

�Treviño. Verdadera rernluci6n armó la actuación de la célebre bailarina
mundial Tórtola Valenda, de belleu ex1raordinaria y bailarina cl~a de
altura.
La compañía de zarzuelas de Rosita Aniaga nos visita trayendo como
primer tenor cómico a nuestro amigo Arturo García Pajujo. También arribó y debutó con éxito la compañia de El Gran Guignol.
Ahora recordaremos ·l año de 1918 que fue abundante en soberbio espectáculos. Desfilaron por nuestros coliseos la compañía de operetas de Consuelo Vivanco y José Limón, con el mismo repertorio de la Iris y la Romo.
Exito grandioso obtuvo la violini ta y danzarina polaca Norka Rouskaya,
una mujer que tenía án el; era hennosa, una violinista notable~ estup&lt;::nda
danzarina y con un don de amabilidad que simpatizaba al primer momento.
En ago to debutó el violinista argentino Andrés S. Dalmau, ya de renombre en Europa.
También la compañía de operetas Y. zarzuelas Carmen Causade de León,
hiz una buena t mporada en la que destacó ·minentcment el tenor cómico
Anuro García Pajujo, quien por eso años se quedó definiti\'amente en Montcrrer abandonando sus actividade artísticas y creando en Monterrey un pe·
riódico manano hu.morí Lico que llamó El Elemento Sano, en
mpafüa
de Luis Benedicto, semanario que duró hasta los últimos años de los famoso~
veinte con un tiro asegurado de varios miles de ejemplares.
La trouppe española Los Perezoff, un cuadro de uariettf' muy bien presentado con e tupendos c6micos, e.....céntricos! ciclistas fantásticos, etc. El famoso
ilusionista chino (¿ ?) Li-oh-Chang, quien alguien aseguraba que era colombiano, llen6 noche a noche el Independencia.
Otras buenas compañías d [i}aroo por Monterrey y al llegar el famoso
afio de 1919, México ya se encuentra aparentemeote en pa?., todo marcha
como en una bal a de aceite, pero como la lumbre de olote, ceniza por aniba
r fuego por dentro. La asonada se preparaba contra el Pre idenLc Carranza.
Sin embargo, Monterrey cont:i11uaba su vida habitual y se divertía en grande, feliz con los espectáculos que la empresa Rodríguez Hno., día a día
le brindaba.
En este año de 1919, vimos a la compañía de drama r comedia de la hermosa y altiva actriz Mercedes Navarro, con el primer actor cómico Luis G.

Barreiro.
El 14 de marto viene y rompe los récords de taquilla la sin par María
Conesa, que debuta con Pajujo, con la graciosísima y picaresca zarzuela La
Gatita 'Blanca. ¡ Qué hermosa era la Conesa! ¡ Qué áno- 1 tenía esta vedette!
Todavía este año de 1969 la hemos visto a los ochenta )' tantos actuar en
la teJevisión haciendo prodigio de gracia. . . En c..~a temporada rompió todos lo r ~cords de taquilla, repetimos.

516

Ese año aplaudimos a la compañía de drama y comedia del prim r actor
Juan B. Padilla; a la d opereta y zarzuela Melantuche; a la de opereta y
zarzuela de l\fimi Derba y José Lim6n; la infantil de opereta de Amparito
Valdivieso; la dramática de Matilde del Pozo, y la Impulsora Mexicana ele
Opera en la que, figuraban el tenor Carlos Mejla, el barítono Eduardo Lejarazzu, el bajo Panciera, la contralto Josefina Llaca, las sopranos María Romero y Carmen Cabrera, las sopranos dramáticas Maria Teresa y • faría Luisa
Santillán, el barítono Manuel Romero Malpica, etc.
• os divertimos mucho ('on el ingenio y la gracia de la familia lfoll, hijos
del célebre clown Ricardo Bell sobre todo Jorge, que era un artista poliédrico, un ventrílocuo fantástico, actor, cantante, músico, etc., etc.

1920-1930
Se inicia la década de los famosos veinte. Llega el Cuatcz6n Leopoldo
Beristáin con su compañía de revistas picarescas y se echa al bolsillo al público. Hace su segunda estada la singular soprano Mercedes Mcndoza i;e.
cundada por notables cantantes.
Una regia temporada de operetas fue la de la compañía del compositor
español Manuel Pcnella quien estren6 su obra El Gato fontés. También
figuró este año en primera línea la ópera de Carmen Meh-ys con un elenco
famoso.
Mimí Derba con el primer tenor cómico Pajujo vuelve al Progreso con
su compañía de operetas y zarzuelas: con un éxito completo.
Este género estaba arrebatando y llegó también Adelinn. Vehi, con un rico
vestuario y atrezzo, muy buenos cantantes y un grupo de guapas segundas
tiples.
Disf rut6 la sociedad del arte estupendo de la compañía de drama y comedia de Ricardo Mutío y Prudencia Grif!ell. Llegan la compañía de opereta de la bella Liple argentina María C:lballé }' Celia Bonoris. Luego César ánchez, se presenta con su compañía de revistas mexicanas de tipo
frívolo que gustaron mucho.

El ilusionista italiano Majeroni y su compañía Le P tit Trouppe y asombra con sus actos de magia. El trío yucateco de Enrique Gnlaz, se impone
trayéndonos un bouquet de canciones de la tierra del fais~1n y del \'enado.
También el cuarteto Arcu integrado por Roberto, Pepe, Enrique como cantantes y Fernanda Areu como bailarina. Este trío puso muchas canciones
cubanas y colombianas de moda en nuestra ciudad; también el gran Pepct,
como se hacía llamar José Peña, veterano del cine en español. Este año fue
pródigo en buenas variedades pues vimos a la vedene internacional Amparito Guillot, hermosa mujer, muy artista y con w, vestuario riquísimo y a
517

�la adorable coupletista española que dejó en nuestro país una cauda de simpatía Consuelo Mayendia, quien puso de moda una gama primorosa de
couplets españoles que todavía hoy escuchamos en la radio y la 'IV.
En mayo de este año fue la asonada en que fue ase inado el presidente
D. Venustiano Carranza, pero esta región no sintió los desastres de e a tragedia porque por estos lugares no se registró ningún combate. Monterrey
vivió su vida nonnal.
En 1921, nuestros escenarios fueron asientos de nuevas compañías y variedades y otro género de espectáculos hasta 1922, cuando comienzan a arribar la compañía de don Pepe Campillo con el estupendo Mexican-ra-ta-plan,
parodia del bataclán parisino de Madame Rasimi, que estaba actuando en
México. En esta compañía era principal estrella la traviesa y nunca olvidada Lupe Vélcz, de belleza y gracia únicas; figuraba un cuadro de muchachas bonitas y de buenos cómicos entre otros el Chato (Eduardo) Rugama, Joaquín Parda,·é y otros magníficos elementos. Con música muy alegre de Emilio Uranga y Manuel Castro Padilla y otros compositores de moda.
Espectáculo muy atractivo, muy lujoso y con decoraciones sumamente vistosas, por lo que gustó muchísimo. Figuraban en este espectáculo Lupe Nava,
Victoria Obregón y Laura Miranda, todas ellas muy guapas, muy femeninas
y muy artistas ... Ah ... y "La Novia de Monterrey", Dorita Ceprano, que
presentaba aquel cuadro "Friné" que volvía loco al público. Volvió María
Conesa que se ech6 al público al bolsillo.

En este año hizo nueva temporada la compañía de opereta de Maria Caballé, hermosa mujer, delicada tiple, y con un "ángel" que arrobaba a los
públicos del mundo. También este año tuvo Monterrey la gloria de escuchar a la diva italiana Gabriela Bezanconi, y al célebre pianista polaco Rubinstein ¡ ... y ; quién no recuerda que fue en este año cuando aureolada de
su juventud y de la fama que había alcanzado ante los públicos de América
y Europa, llegó a Monterrey la declamadora argentina Berta Singerman,
que durante sus otras tres actuaciones en la temporada 1927-1945 se identificó con nosotros y fuimos y seguimos siendo buenos amigos, tan~ ella como su esposo don Rubén Stolek. Berta con sus actuaciones abarrot6 materialmente el Independencia en sus dos primeras estancias en este amado
solar reinero.
Con cuánto entusiasmo recordamos que en 1922 fue cuando escuchamos
a los nunca bien ponderados Coros Ukranianos; algo que hasta la fecha no
hemos vuelto a oír, tan grandioso, tan perfecto como ese conjunto coral
que recorrió tdunfalmente todo el mundo.
En este año hizo su segunda temporada con un éxito mayor la danzarina
Tórtola Valencia.
Llegan los albores de 1923 y los Sres. Rodríguez, presentan a la notable

518

escritora y conferencista española Doña Belén de Zárraga, quien dio tres con•
ferencias en el Independencia.
Hay un desfile maravilloso, de conjuntos artísticos. La compañía de Revistas de Ja sin par "Pingüica" Lupe Rivas Cacho, la gracia hecha mujer;
una tiple que derrumbaba montañas con su simpatía y gracejo. La de drama y comedia de Maria Teresa Montoya, casada en primeras nupcias con
el actor español Julio Rodríguez, nos deleita en una gran temporada; la de
operetas de Adelina Vehi en su segunda temporada; compañía de drama de
la excelsa actriz Virginia Fábregas, la más grande actriz dramática que ha
dado México; la de revistas cubanas de Rogelini; la de drama y comedia de
Julio Taboada y Socorro Astol; la compañía México Auténtico, con la vedette Nelly Ferná11dez y un cuadro lleno de juventud y bellezas femeninas.
Nuestro paisano, el culto escritor y polemista Lic. don Nemesio García Naranjo, al regreso de su destierro sustenta en el Independencia tres conferencias sobre temas de actualidad.
Se abre la temporada 1924 con la compañía de zarzuela "Méxic.:o"; compañía de ópera, opereta y zarzuela Luis Mendoza López; el famoso violinista
polaco Miro Loliakin; el pianista mundial Michael Fedelaky; los célebres cómicos Alegría y Enhart; la compañía de zarlllela Ram6n Rey; Mercedes
Mendoza y su compañía (3a. temporada); compañía dramática de Juan B.
Padilla; compañía juvenil Amparito Valdivieso (2a. temporada); otra vez
Virginia Fábregas, la excelsa actriz y su compañía; compañía de revistas
Celia Montalván; compañía de revistas "México Bello" y la actuación de
la orquesta típica Torre Blanca, amén de vedettes, duetos y otras variedades.
En 1924 el Coro de Cosacos del Kuban abrió la temporada y ese año escuchamos al tenor italiano Bernardo de Muro, magnifico cantante; barítono
Eugenio Prosperoni; la soprano ligera Elena Walt, la Glagiazzo y Comendador
Pascualle de la Rotella. como maestro concertador; la compañía dramática
de Fem{l11,do Soler; el grupo musical Sonido 13 con su creador y director
don Julián Carrillo; el compositor de moda Alfonso Esparza Oteo con su
intérprete David Silva, barítono, y la compañía de Liliputienses (25 enanitos).
Ahora hablemos de los espectáculos de 1925 ¡ segunda temporada de la
compafúa Mexican-ra-ta-plan; compañia de comedia Tinoco-Montoya; segunda temporada de Femando Soler y su compañía; la compañía de revistas
"Lupe Vélez".
Nuevamente llega Luis Mendoza L6pez con su compañía de opereta y en
esta temporada da a conocer su opereta "La Esclava Nara". Estos últimos
espectáculos junto con otros de segundo orden cubrieron los primeros meses
del año de 1926.
Los últimos meses de este año actuaron varios espectáculos menores, que
519

�sería muy largo enumerar pues periódica.mente regresaban a Monterrey donde hacían cortas estancias.
Estamos en 1927, año en que se inauguró en Monterrey el cine hablado,
siendo un gran éxito las películas de Al Johnson "Sonny Doy" y otras que
fueron la admiración del público. Pero el teatro siguió siendo un espectáculo al que concurrían todas las clases sociales con verdadera devoción.
En el Independencia sustentó tres conferencias aquel famoso penalista Querido Moheno, que mereció grandes elogios de la crítica. Lo más notable de
este año fue la presentación de dos compañías de drama españolas: la de
don Fernando Dúu de Mendoza y doña María Guerrero, que en Europa habían actuado ante varias testas coronadas; y la de Ricardo Calvo, cuyos
integrantes eran verdaderos prodigios de la escena. Todas las obras las decían memorizando, no había apuntadores. Luego desfiló por el Independencia la compañía de operetas, procedente. de Buenos Aires, de M anolita
Villanoua, hermosa tiple, que se quedó en nuestro país, pues cas6 con el Sr.
Francisco Urteaga, de Saltillo, Coah. Fue una buena tempora~a en la que
volvimos a deleitarnos con las operetas vienesas tan conocidas y gustadas
de nuestro público. Ese año el Independencia cobijó a la compañía de
comedias de Lupita Padilla ¡ otra bella mujer! que casó con un magnate de la
capital. En el teatro Progreso actuó la compañía dramática de Al/redo Gómez de la Vega con un soberbio elenco. Doila Virginia Fábregas hace otra
temporada en este año.
1928. Nos visita la compañía argentina de operetas de Lea Candini, que
por cierto fracasó de una manera dolorosa, teniendo que pignorar su vestuario para poder salir de Monterrey rumbo a España. El Orfeón Clásico
de la Secretarla de Educación, ofreció dos conciertos. Volvimos a ver el
cuadro de la Familia Bell. Una corta temporada hizo la compañía de operetas de !sabe/ita Reyna. También la compañía de revistas Luna Medis Bolio;
la de operetas Enriqueta Pérez; y la de Pablo Garza.
Un éxito colosal, inmenso, fue la presentación del dueto Garnica-Ascensio,
de muy grata memoria, con el precoz violinista Laurito Uranga, el actor cómico Humbnto Rodríguez y el popularísimo pianista Raúl Rodríguez "el
Cartero del Aire" como se le conoció en la radio años después. Noches que
nadie olvidará, porque nos dejaron un recuerdo difícil de borrar.
Este año volvió Socorro Astol con su cuadro escénico pues bien sabía del
cariño que le guardaba nuestro público.
La temporada formal de teatro en 1929, se abre en los últimos días de
febrero en el teatro Progreso con la compañia del gran actor .Andrés Chávez,
con Lupita Barragán como clama joven y como primera actriz Emiiia del
Castillo. El día 3 de marzo hubo de suspenderse la función pues había
barruntos de revolución en la ciudad, como sucedió al día siguiente, que
520

fue cuando entraron las fuerzas escobaristas y muri6 valientemente defendiendo la plaza el Gral. Rodrigo Zuriaga.
Este año nos visitaron las compañías de.- revistas de Lupe Rivas Cacho en
su segunda temporada; Virginia Fábregas, que actuó en el Progreso; la del
primer actor nucvoleonés Manuel Tamez, que debutó en el mismo teatro;
el Gran Raymond y su compañía de ilusionismo en el propio Progreso. Un
sorprendente espectáculo. Raymond traía entre otras non!dades cabecitas humanas reducidas por los indios del Amazonas.
Guillermo Calles, uno de los pioneros del cine en español, actuó en varios teatros y cines de esta ciudad. Esta temporada llegó hasta nosotros el
artista americano de cine Art Acorcl, protagonista de la serie "Las Calaveras
del Terror", y Roberto Guzmán y José Bohr, artistas del cine español que
se hicieron muy populares sobre todo José Bohr, argentino, porque puso de
moda sus canciones "cuando a la luz de la luna". ·.. que cantaba el público
en las funciones de Buen Humor en el cine Variedades miércoles a miércoles.
1930-1940
1930 fue un año pródigo en grandes espectácuJos teatrales. Volvieron Alfredo Górncz de la Vega, Virginia Fábregas, Roberto Soto con su compañía
de revistas; por primera vez hizo una temporada la compañía de revistas
don Cherna, en la que figuraban 'Lucha Altamirano y Osear Ala.torre y el
Gordo Mauro Jiménez, procedente de Los Angeles, Cal La artista de cine
Lupita Tovar, protagonista de Santa; el violoncelista Rubén Montiel; y el escándalo del siglo en esos años ... Agustín Lara con su compañía dirigida por
el maestro don José (Pepe) Campillo, cazador de "estrellas", pues él des•
cubrió a Lupe Vélez, Celia Montalván, Nelly Femández y al mismo Agustín Lara. La actuación de Lara con su orquesta y su cuadro revisteril barrió con todos los espectáculos de ese afio. Noche a noche el Independencia
estaba abarrotado hasta los pasillos ¡ como nunca!. . . Despertó verdadera locura el famoso Flaco. Su revista "Mujer" inspirada en su canción, con el
cuadro de ilusión en que Juanita Barceló descendía de "las nubes" ata•
viada con un velo de tul y bailaba sobre el piano de cola, fue una escena
delicadamente artística.
Durante 1931 Monterrey se divirtió en grande con el regreso de varias
de las compañías citadas, entre otras la de Pepe Campillo y sus revistas,
Virginia Fábregas, María Teresa Montoya, la de Matilde Palou, .Manuel
Tamez y un desfile de cuadros dramáticos como el de don Hila1io Altami.
rano, con repertorio del siglo XIX en el teatro Lírico que hizo una gran
temporada.
Santos y Lee, el primero mexicano y el segundo norteamericano, llegaron

521

�y triunfaron estupendamente, trayendo este mismo año un conjunto de be-

llas americanitas que hicieron derroche de gracia en el Independencia, con
gran éxito.
La bailarina española Emilia Benito llega con un pequeño cuadro en el
que figuraban como "c6tnicos de tercer orden", pues apenas andaban haciendo "pininos", Schilinsky y su esposa, Mario :\foreno "Cantinflas" y su esposa, y la escultural Sofía Alvarez, que figuraba como coupletista. Esu vez
pasaron sin pena y sin gloria. ¡ Quién les había de pronosticar a Sofía y a
Cantinflas que después iban a ser esu·ellas de primera magnitud!
Durante la década del 1930 a 1940 encontramos que nuestra ciudad disfruta en grande con lo más brillante, lo más granado del arte escénico, tanto dramático, como revisteril, de zar.ruela, opereta, de grandes figuras del
arte musical, y, por qué no decirlo, de hennosas vedettes que hicieron las delicias de la juventud de esos años. Así pudimos ver a Matilde Palou con su
compañía de comedías y dramas: de núevo a la mimada actriz María Teresa
Montoya con su compañía, al más grande violinista del mundo Yascha Heiftz
y por segunda vez al pianista Rubinstcin. Los espectáculos Campillo con
Emilio Cabrera de Astro Máximo secundado por Pompín Iglesias y su compañía de revistas baten el récord de todoS los espectáculos haciendo tres
temporadas, siendo la de 1935, de ocho largos meses con funciones tarde y
noche en el Lírico y con casa llena. Alli está ese récord a ver quién logra
superarlo hasta la fecha. ¡ Nadie! Otro cómico de fantástico arrastre fue
don Catarino, con su compañía revisteril, que más o menos igua16 a Emilio
Cabrera, pero no lo super6. Sin embargo en sus tres temporadas en esta
década siempre tuvo llenazos a reventar diariamente. De nuevo nos hizo pa•
sar tardes y noches encantadoras don Chema C'on su simpática compañía revisteril. María Conesa, por tercera vez cubri6 una breve temporada en el
Independencia y otra en el Lírico, donde actu6 con Arturo García Pajujo,
en la zarzuela "La Gatita Blanca". Dorita Ceprano al frente de su Aplanadora, abarrot6 diariamente el Obrero allá por 1934 y volvi6 la compañía
de operetas de Pablo Garza.
Una temporada de altura dramática fue la de la notable actriz española
Pepita Díaz, que actuó en el Lírico, captándose las simpatías del '·respetable" desde la primera noche y diariamente la mejor sociedad desfilaba por
ese coliseo para admirar a tan bella como talentosa actriz.
Gonzalo Curiel, el malogrado compositor, con su Escuadr6n del Rinno,
arrane-a el aplauso unánime de Monterrey.
En 1934, la compañía de zarzuela y opereta de José Ortiz de Zárate realiza una temporada en el Independencia. Este mismo año y en el propio
teatro arma la escandalera la nunca igualada compañía española de revistas
españolas de Manolo Casas. Trajo aquellas obras muy atrevidas para la

522

época "Las Leandras" que annaron escándalo, El Ceñidor de Diana y otras
del mismo corte frívolo y todas causaron verdadera sorpresa al público. En
el elenco figuraban artistas de la talla de Leopoldo (Chato) Ortín, Amparo
Miguel Angel, Paquita Estrada, Teté Torres, Víctor Torres, y otros de primera fila. En ese año del 3+, llegó el pianista mundial Alejandro Brailowisky,
que "·oh·imos a ver a fines de 1968. Además debutó la compañía de opereta y zarzuela del tenor José Ortiz de Zárate, poniendo en escena las zarzuelas de género grande: La Dolorosa, Los Gavilanes, La Parranda, La de los
Claveles Rojos, Luisa Femanda y otras más.
En 1935, el tenor Alfon_~ Ortiz Tirado, hizo varias estadas en nuestra ciudad con teatro lleno. Cautivaba con su \'OZ maravillosa. Nos visitaron los
artistas de cine: Ramón Pereda y Adriana Lamar, Jorge Negrete, Raúl de
Anda, Emilio Tuero. Entre 1935 y 194-0 el ventrílocuo Paco Miller y su
compañía de revistas hizo varias temporadas en el teatro Lírico siempre con
casa repleta tarde y noche. La famosa bailarina de flamenco Encarnación
Lópc1., la Argentinita, digna rival de aquella otra gran bailarina Antonia
Merced "La Argentina", cubrió una temporada de triunfos estupendos en el
Jndependencia. Esta artista hablaba con las manos, con los brazos y su taconeo era música extraña que arrobaba ...
Imbon-ables recuerdos nos trae 1936, porque en este aiio nuestra amada
ciudad dio cobijo a una de las más grandes actrices del teatro moderno, a
Margarita Xirgu, quien venía dando a conocer el teatro de Federico García
Larca }' Alejandro Casona y fue en Monterrey, en donde una mañana, después del ensayo recibió Cipriano Rivas Sheriff un cablegrama de Europa donde se le participaba el fusilamiento de García Larca.
Fuimos testigos de la escena cuando saliendo de la sala la Xirgu, le dijo
Rivas Sheriff: "-Sé fuerte ... Margarita ... sé fuerte . .. lee este cablegrama ...-" r la Xirgu rompi6 en llanto. fue una amiga fratemal del victimado, a quien Margarita le estrenó en España casi todas sus obras. ¡ Qué
elenco tan completo! ¡ Tan homogéneo! Allí no había apuntadort&gt;s, las obras
se las sabían al dedillo, entraban y salían de escena COlDO a su propia casa.
Fue también en 1936 cuando lleg6 el espectáculo revisteril americano Marcus, al Independencia. Al llegar a Méx.ico esta compañía contrató a Sofía
Alvarez, para una gira mundial .. , a aquella veclette que habíamos conocido con la Emilia Benito cuando apenas andaba corriendo la legua con
Cantinflas }' Schilinsky. . . y quien para estas fechas ya había alcanzado el
ansiado cstrellato.
En 1937, las hermanitas Blanch: Anita e Isabelita, nos brindan una buena
temporada de comedia La Fábregas también regresa a Monterrey y como
en todas sus estadas recibió el aplauso cariñoso del público que tánto la quiso.
En esta vez venta como primer actor Femando Soler y como dama joven

523

�Sagra del Rio. Mi.liza Korjus, artista del cine americano, debuta en la Plaza
de Toros El Coliseo.
En 1938 entre ob-os éxitos presentados por el Circuito Rodríguez aplaudimos por tercera vez a la declamadora argentina Berta Singerman. Nueva
temporada de Emilio Cabrera en el Lírico. Varias de las compañías mencionadas hicieron temporadas este año. En el Lírico vimos el espectáculo
americano "Deshabillé", que armó eSl'andalera entre las localidades de "altura". En 1939 nos dieron muy gratas tardes y noches los hermanitos L6pcz,
con la compañía Alpuente, gracia, salero, ingenio, juvenil. . . por arrobas
en esta simpática compañía argentina. Figuraban Marga, Cata, Mary y Molin López, aparte de las primeras actrices Rosario Sánchez y Maria. Arcos
y el primer actor Leandro Alpuente. Un mes justo duró esta temporada
triunfal.
En la segunda semana de julio, por cuarta vez hizo temporada la compañía de la mimada actriz María Teresa Montoya en el Lírico con Ricardo
Mondragón, Lucha Altamirano, Osear Alatorre y Aurora Cortés, Clara Martínez, Josefina Ortega y Elena Contla, Ana Lou, Gracia Pasquel, Clara Alatorre, Angel Salas, Roberto Banquells, Carlos Pardavé, etc. Y para cerrar
este año de 1940, recordaremos especialmente la actuación del Coro de Cosacos del Don Platoff, dirigido por Nicolás Kostrukoff. Un conjunto coral
magistral, perfecto, que después de los Coros Ukranianos es lo mejor que en
este género ha visitado Monterrey, no decimos en 40 años, sino basta este año
de 1969 en que estamos escribiendo estos apuntes.
En este año de 1940 Monterrey estuvo inquieto por las elecciones presidenciales que se veóficaron, en cuyos Comicios hubo algunos muertos y heridos
y todas aquellas cosas propias de esos años de acomodamiento político-social.
Hasta aquí nuestros conocimi~tos sobre el Teatro de Monterrey. Hemos
recurrido pata escribirlo a varios archivos de programas que pudimos reunir
durante nuestros años de trabajo en el Circuito Rodríguez 1920-1942, así
mismo con las entrevistas que hicimos para confirmar algunos detalles a don
Matías Garza San Miguel y al periodista José Navarro.
Y como no queremos dejar en olvido a los artistas menores, y deciqios menores, por actuar en pequeños grupos o personalmente, en seguida vamos a
dar una lista de esos artistas que actuaron en Monterrey de 1900 a 1940 y
que nos dieron momentos de contento y alegría desbordante.

524

CUADROS DE VARIEDAD, DUETOS, COUPL"ETJSTAS, TRÍOS, CUARTETOS, QUINTETOS,
SEXTETOS, ILUSIONISTAS Y OTROS ARTISTAS QUE DESFILARON
POR NUESTROS TEATROS DURANTE

1900

A

1940

No hemos de olvidar por ningún motivo aquellos pequeños conjuntos, o
artistas que trabajaban individualinente y que nos hicieron pasar muy alegres
momentos con sus excentricidades, sus canciones, diálogos humorísticos, actos de prestidigitación, de hipnotismo, bailes de los que estuvieron de moda
en esos años como por ejemplo el Rag Time, el Charleston, el Tap y otros
ritmos que se impusieron en los fabulosos veinte.

1900-1909
En la primera década de este siglo tuvimos la oportunidad de divertimos
muchas veces, con buenas bailarinas, c.oupletistas, cancionistas de tipo ranchero, dialoguistas que eran poseedoras de un picaresco repertorio escritos por
aquellos admirables escritores como Aurelio González Carrasco, José P. Elizondo, Rafael Medina, y otros estupendos escritores de esa época.
Recordamos a algunos artistas de gran popularidad que llegaron a Monterrey en la ,primera década como Etelvina Rodríguez, Chelo AlvarezJ Luis
Bonoris, madre de Celia Pastor Bonoris, Joaquín Coss, Paco Gavilanes, Eduardo Arozamena, Manuel Noricga, Paquita Gire Sánchez, magnífica tiple; Vicenta Roig, Paco Martínez, en sus veintes, Eduardo Pastor, la bella Geraldine, coupletista; la cantante Rosalía Chalía, Carmen Segarra, estupenda tiple y Miguel Wimer, actor cómico.
En 1907 debutó en Monterrey aquel famoso actor cómico que andando
el tiempo, se qued6 para siempre en Monterrey: Arturo García Pajujo, de
un ingenio singular, que si este comicazo hubiera vivido su juventud en estos tiempos hubiera sido tan grande como CantinClas. Ulegó Pajujo con las
hermanas Julia, Enriqucta y Dora: Sancho, en un cuadro de zarzuela que
gustó bastante y desde entonces, Pajujo se adueñó del cariño del público reinero. Llegó por acá además un cuadro formado por los hermanos Sánchez
de Lara, que presentaban trozos de operetas, zarzuelas, sainetes, etc.
En noviembre de 1910 se inició la Revolución maderista. Monterrey continuó disfrutando de una paz que se vio interrumpida alguna vez por cualquiera escaramuza, pues la Revolución no se desarrolló por estos rumbos.
Iniciaremos formalmente el desfile de Variedádes,

525

�1917-1918

1922-1923

Aplaudimos en este año a los siguíentes artistas: el Profesor Suarini, hipnotista y prestidigitador; el Príncipe Chino Li-oh-Chang, uno de los mejores
ilusionistas que han visitado Monterrey; Cuarteto Landeros; Trío España; el
Profesor Goldin, ilusionista; el Quinteto La Rosa, cantantes y bailarines;
Elena Castro, artista de cine; Míster Aladar, ilusionista; la coupletista Rosa
de Lima;

La temporada se abre con la estancia de la bella Coralito, o sea Felisa
Peña, que andando los años se radicó en Monterrey actuando en la radio y
T.V. basta su deceso, es la madre de la artista de radio, teatro y cine Minerva Mena Peña; era muy simpática, tenía mucho "ángel" y sabía atraerse las
simpatías del público. Dueto Gimeno-Oropeza; Carter y Satanela; Los Fado-la, bailarines, dialoguistas y cantantes populares; Delia Coppel y Eduardo
Vivas; bailarines y duetistas; Betty West y Dolly the Wayne, bailarines; Spinetto y sus perros, monos y chivos comediantes; y Richard Fregoli, estupendo transformista;

1918-1919
Desfilan por nuestros coliseos: el tenor indio Jesús Xicoténcatl; Cannencita, guapa coupletista; Tenoff y sus perros comediantes;

1919-1920
Nuevas variedades hacen las delicias de los aficionados al teatro; el Trío
Trovatore, magníficos cantantes; los Rodo-Berty, dialoguistas, y bailarines;
los Mary-Martin, dueto de cantantes y bailarines; el Gran Pepet, c6mico,
excéntrico y cantador; su nombre es José Peña, y todavía hace poco, el año
de 1968, lo vimos en una telenovela; Carmela y los Berleyms; las Hermanas
Castillo, Delia Copper, coupletista; el dueto Bela-Oropeza;

1920-1921
La guapísima coupletista Carmen Degranada, 1mc1a la temporada y le
siguen Aída Rubí, Esthela y Blanca, Clemencia Lleranth, el trío Esparza,
Hilda North; artista de cine; el Rajah Blanco Profesor Reynolcls, lúpnotista
y prestidigitador; el Dueto Sugrañez, Franchioli, Transformista; Cuadro Infantil, Hermanas Murillo; el doctor Javier y Madame Linette, ilusionista e
hipnotizador notable;

1921-1922
Suben a escena en este año las siguientes variedades: los More-Rubio,
cantantes y bailarines; la soprano italiana María Cantoni; la Trouppe Manzanero; Mademoiselle Segret, Wallace y Zarda; Cuadro Estrella, c6micos,
cantantes y bailarines; Tony y Marianela, dialoguistas y bailarines; Orquesta
de Jazz Montecarlo; Gabriel del Orbe y Emma Carell; David Silva, barítono;

526

1923-1924
He aquí los artistas de variedades que cubrieron la temporada 1923-1924.
Regresa el Trío Sugrañez; actúa el grupo de acróbatas del Circo Atayde;
los Rorros Humanos; marionetas. La soprano rusa Oda Slobodakaja; el
Conde Ramiro de Gálvez y la Princesa Fátima; ilusionista famoso; Goota y
Perlita, dueto cómico; la vedette Emma Muller; la Orquesta Nacional Rusa;
la Orquesta Típica Torre Blanca; y el Quinteto Buen Tono.

1924-1925
Inician esta temporada las guapísimas Hermanas Pérez Caro, coupletistas
y bailarinas; debuta el Cuadro Artístico Elena Ureña; dueto Coppel-Ferrer;
y la guapísima bailarina Issa Marcué, hermana de Celia Montalván.

1925-1926
El comendador italiano Maieroni asombra con sus acto&amp; de ilusionismo
y sus bien manejadas marionetas; en este año Uegan también las Marionetas
de Podecca, un precioso espectáculo para chicos y grandes; se presenta la

anista de cine Lígia de Golconda; Luís Rivero, hipnotista regiomontano;
la Orquesta Wagner's Jazzer; la soprano Rosario la Fraga; Cuadro Iris; el
dueto Carmela Justiniani; y la simpatiquísima vedette Celia Pastor Bonoris.

1926-1927
Aplaude Monterrey al Cuarteto Pichardini ; Loyal y sus Perros Amaestrados; el trío México; la famosa bailarina Eva Beltri, destaca ese año con sus

527

�bailes modernos y clásicos; también el cuarteto de las Hermanas Arozamcna,
hacen una gran temporada con mucho éxito.
En 1927 fue algo swsacional, único, la pttscntación del Phonofilm, o sean
laJ películas habladas ya en foto-celda, que se instaló en el teatro Independencia.
El dueto Wuncr y Olaf, se hace aplaudir; trío M~xico, Rafael Valentino,
cantante y bailarín; el tenor Rodolfo Loering D'Amatto; el violinista H. Louis
Wunn; dueto Lirios y Balam; trío Hcnnanos Tmobarcs¡ el dueto Rachini
lnclin y d cuadro Royál Vaude\ille.

1927-1928
Conocimos a la guapa tonadillera Virginia Alonso; \\'allace y Zaida regresan e.xitosamcntc¡ Luda Altrunirano, cancionera ranchera¡ el simpfltico
dueto Tapia Rubio (Esther Tapia y Ernesto Rubio; que actuaron en la feria de septiembre en los pati0$ del Colegio Ci\'il); el dueto ~ r y Mimí;
Catalina D'Erzell sustenta una conferencia en el Jnd~ndcoc:ia; el caballero
Esqui\'el, ilusionista muy bueno, )' el Cuadro artístico M~co y EspaÍla por
segunda -. et.

1928-1929
Esta es una buena temporada parn la variedade!. Llega el tenor José
Gonzálcz¡ los cancioneros Salas-Ri\'ero; los hennanos Huerta; María Guadalupe Acuña, coupleústn; cl sexteto cubano "Son de Oriente"; el excéntrico
y parodista Jusco; b Gitann, coupletista; el Cuadro Urriola y el trío A~rica.

1930-1931
Las \'ariedades seguían de moda y \irnos así a: Fanny Schiller y Suárez, bailarines y cancioneros; la \-edette Magda del Pino; Hermanos Cueva; Estanislao Dávila y sus Perros Amaestrados¡ el trio Alma Azteca; dueto L6pez Cassola; el guitarrista Rafael Solís; el b:uítono Federico Flores)' el pianista Raoul
Sergio, regiomontanos; los Sebraty, cómicos, excéntricos y cancioneros y la
vedette Reyna Vélcz.

1931-1932
Laurito Uranga regresa acompaÍlado al piano por el macruo Ernesto Bello&lt;:, ya es un joven y ha aventajado mucho en el violín; profesor Robcrt,
fantástico ilusionista; Miguel Martínez, cancionero; Ma.'CÍmiliano Marichi,
cancionero, el dueto Raquel y Eduardo.

1932-19.W
Llegan la tonadillera Lupita Inclftn, Celia, Eva y Alicia Pérez, Celia Padilla, Laura Miranda, el dueto Quiroz. Regresa Eva Ikltri, también las hermanas Arozamena; Juan José Mart.incz Casado, cancionero cubano; Maria
Antonieta Pons, que se venta presentando con su película Siboney; Juan Orol,
artista y director de cine.
Ya ~ra este año los números de variedad iban cayendo en desuso, pues
los artistas se habían incorporado a las compañias de revistas.
La última compañía de operetaS que cnuti"ó a Monterrey fue la de Manolo Casas con Las Leandras, pues este género fue desplazado por el espectáculo frivolo y picaresco de la Revu;ta que ya se había impuesto en todo México.

1929-1930
'uestro público se di\'ierte con los siguienteS arti taS: bailarines Hilda y
Hugo, The Black Sws Dancing Demond, bailarines americanos de color;
el dueto Suárcz-Vaquero, cantantc.-s y dialoguistas; Ellen y Ted Bill; dueto
americano¡ Albany ) Ncll)·, dueto americano; éhaplin Ca\-azos, transformista, parodista y excéntrico; Gonz.álcz Constanzo, candoneros; la guapísima
vcdette Alicia Pérez Caro; y Angcütn Calverty; regresan los Rodo-berty; el
tenor J~ Arratia; las hermanas Elly Karo; José Muñoz )' Fanny Hoovcr,
bailarines; trío de cancioneros Miner\'a; el trio Olguín y trio Rachini-lnclán.

Así hemos dado fin a nuestros esfuerzos por dejar en letras de molde estos
apuntes con el único empeño de rendir un ·recuerdo a toda esa pléyade de
artistas que hicieron la delicia de las ju\'Cntudes de 1900 a 1940.
Ya muchos duermen el sueño eterno. Para ellos elevamos nuestras preces
al Supremo Hacedor por que les haya dado la paz. Para los que viven, nuestro cariño y reoonocimicnto por tantos momentos agradables, de ensueños e
ilusionr.s que hicieron despertar en nuestras almas con el prodigio de su arte

milagroso.
Y para aquellos dos hombttS, modestos, humildes, tesoneros, trabajadores
hasta la exageración, que nos brindaron la oportunidad dr. disfrutar de noches de arte sublime, de instantes inolvidables, don Adolfo y don Antonio

529

528

�Rodrigurz Santos, dejamos en sus tumbas las siemprevivas de nuestra estimación de grandes amigos,
Ojalá y haya alguien que con mayores conocimientos que los de nuestra
pobre pluma amplíe la historia del teatro en Monterrey desde los tiempos
coloniales .••

MONTERREY, LOS PRIMEROS A:.~OS DESPUtS
DE LA INDEPENDENCIA
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tecno16gico y de
Estudios Superiores de Monterrey

DF.SoE AN1"!S oe LA INDl!.PENOF.NCIA, tenían los municipios la obligación de
presentar una estadística anual; este mandato se conservó en Nuevo León
después de la separación de España, pues la constitución política del estado del afio de 1825 estipulaba en el indw XIV del articulo 230 que, entre
las obligaciones de los ayuntamientos estaba la de "formar el censo, con
expresión de profesión, arte u oficio de cada persona y fonnar la estadística
de cada distrito: remitiendo anualmente dos oopias en el mes de enero al
gobierno, con las adiciones a que diere lugar el aumento o decadencia
de la población, rique1.a o industria".
Aunque la calidad de estos censos e informes es muy variable, muchos
de ellos se han conservado en el Archivo General de Gobierno, Aprovechando fundamentalmente los infonnes que existen de Monterrey se trata
de describir las condiciones de la ciudad en los primeros añ0$ después de
la Independencia.

Población

Según cl censo Je,..antado por el ayuntamiento el año de 1824, Monterrey
tenía entonces 12,282 habitantes. Sin embargo, su jurisdicción o distrito, corno se le llamaba entonces, era enorme, pues comprendía, además del propio municipio de Monterrey, lo que en la actualidad son los de Pesquería
Chica, Apodaca, San Nicol2S de los Garza. Escobedo, Guadalupe y Garza
García. Había dentro de esta vasta área, además de la ciudad de Monterre&gt;·,
veinte haciendas, \'tintiocho rand10s y cuatro estancias, de las cuales las más
importantes eran: Pesquería Chica, Za.C4tecas, Aguafria, Contreras, Santa
530

531

�Rosa, hacienda de San Francisco (Apodaca), estancia de los Garzas (San
Nicolás de los Garza), Santo Domingo, Topo de los Ayalas (Topo Chico),
Topo de los González (General Escobed.o), San Martín, San Pedro (Garza
García), San Agustín, San Jerónimo, Lermas, Laja, pueblo de Guadalupe,
Estauzuela, rancho de U ro, los Cristalitos, Mederos, los Elizondos, San Migue~ Labores Nuevas, estancia de los Tijerinas y Ancón de Bustamautes. A
todo el estado de Nuevo León se le asignaba ese mismo año de 1824 una
población de 83,804 habitantes.
En los años que siguen es muy difícil saber el aumento real de población
que va teniendo Monterrey, pues, contrario a lo que ha sucedido en los
últimos ochenta años en que este aumento ha sido constante, las cifras de
entonces san muy variables. Así, por ejemplo, el censo de 1831 da un total
de 15,865 habitantes, pero el de 1833 sólo 13,645. Esto probablemente es
debido a que partes de la antigua jurisdicción de Monterrey han sido separadas para formar nuevos municipios y éstos están proporcionando sus
datos separadamente. Desgraciadamente, no todos los informes se encuentran en el Archivo, ya sea porque no se presentaron o porque se han extraviado. Sin embargo, eJ año de 1848 el a}'untamiento de Monterrey le
asignaba a este municipio 13,534 habitantes, y cuatro municipios que para
entonces se habían formado de su antigua jurisdicci6n, proporcionaban las
siguientes cifras: Guadalupe 3,178, San Nicolás 3,027, Pesquería Chica, 1,118
y Apodaca 3,163, por lo tanto la población de lo que el año de 1824 había sido el distrito de Monterrey, casi se había doblado en veinticuatro años,
pues el total era de 24,020 habitantes. Ese mismo año de 1848 se Je asignaba al estado de uevo León, una población de 129,626 habitantes.

Aspectos de la ciudad
"Esta ciudad", decla un informe del ayuntamiento, "se halla situada en
un extenso valle circundado en parte por una especie de semicirculo, que
forman los cerros de la Silla y de la Mitra con la Sierra Madre y regado
por dos ríos, de los cuaJcs uno, llamado el de Santa Catarina, corre por el
sur de esta ciudad y el otro nace y se forma de los ojos de agua, que brotan al norte de la plaza principal. Entre uno y otro río se halla la mayor
parte de su población y fábricas, cuya figura es la de un paralelogramo".t
"La temperatura de su clima es muy variada y desigual en las diversas
estaciones del año, pero propende sensiblemente a la calor, la cual es bas1 MS. Nolicia esladl.stica de la Ciudad d, Monterrey.,. Dici11mbre 31 de 1829,
Archivo General del fata.do de Nue\·o Le6n ( en lo sucesivo se citará: AGE L),
Estadb tica, 18 2 9.

532

tante y aun extremada en el estío. Su aire es puro y no malsano y poco
después de la estación del otoño sobrevienen periódicamente unas calenturas
epidémicas que son más o menos generales en proporción de la mayor o
menor abundancia de las lluvias en cada año, mas regularmente sólo en los
aldeanos y demás gente menesterosa produce efectos perniciosos aquella enfermedad, quizá por la falta de asistencia, medicinas, y lo que es más, por
la ninguna dieta curia (sic) que guardan en el tiempo de su convalecencia.
Por lo demás se obsexva una salubridad nada común".z
''Encierra en sí esta ciudad de Monterrey", decía otro informe del ayuntamiento, "un palacio de gobierno, otro de asamblea legislativa, otro con
tres salas de audiencia pública, unas casas consistoriales de ayuntamiento,
una administración de rentas del estado, una administración de correos, una
suntuosa catedral comenzada,3 una capilla de Nuestra Señora del Roble en
el mismo estado, un convento para religiosas capuchinas,' vacío y medio derribado, hacia el rumbo poniente, a extramuros de dicha ciudad, sobre una
loma llamada de Vera, una. capilla deteriorada, con otras fábricas a ella unidas, con el nombre de palacio de la Joma/ un campo santo,6 una capilla
de la Puósima Concepción, en corriente, otra de Santa Rita, a espaldas de
la Parroquia. 7 Hay también en el centro de esta ciudad, una alameda 8 regular para el recreo de sus habitantes y un arroyo muy lucido, así por su
arboleda, como por su localidad. Tiene éste cuatro puentes; el mayor y más
lucido de ellos está dedicado a la Purísima Concepción, patrona de esta
ciudad, que se halla colocada en él,9 el segundo llamado la Presa Chica,
sin dedicación,1° el tercero, constnúdo el año de 1825 por la corporación
de dicho año, quien atendiendo a los favores recibidos pot el insigne patriota C. José Maria Morelos, se lo dedicó a nombre de esta ciudad, colocando en un pilar de dicho puente inscripto el nombre de Morelos, el cuar1 MS. Noticia estadfsti,a de la Ciudad de Montt:rr,y ... Diciembre 31 de 1829,
AGENL, Estadútica, 1829.
• Se refiere a la cated.ral comenzada por el tercer obispo de la di6cesis, don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés (1792-1799), la cual estuvo situada en el lugar
posteriormente conocido como la Ciudadela en lo que actualmente son las calles
de Juárez y Tapia.
• Edificio también iniciado por el obispo Llanos y Valdfs, y que estuvo situado
en la cuadra que queda al poniente del actual Mercado Juárez.
• Se refiere al edificio conocido como el Obispado.
• Estaba situado atrás de la capilla de la Purísima Concepción.
1 Estuvo atrás de la actual catedral en la esquina de Ocampo y Doctor Coss.
• Se refiere a la que posteriormente fue conocida como la Alameda Vieja y q_ue
cubría una extensa úea al norte del canalón de la actual calle de Zaragoza hacia
el oriente.
• Estaba donde la calle de Diego Montema}'or cnna el canalón.
'" Donde la actual calle de Eseobedo cruzaba el arroyo.

533

�to construido por la corporación del año de 1826, y aunque no se halla concluído en su totalidad, lo está en Jo substancial, pues s61o le falta el adorno
que a los demás, no obstante puede transi~ francamente por él. Dicho
arroyo está lleno de cuantiosos ojos de agua, mereciendo éste por su hermosura, desde la fundación de esta ciudad, el título o denominación de ojos de
agua de Santa Lucia, cuyo arroyo, en muy poca distancia antes de concluirse la ciudad, forma dos cuantiosas acequias, con que se benefician la
hacienda llamada Labradores (sic) Nuevas y el pueblo de Guadalupe de
Monterrey'' .11

Servicios religiosos, ,ducaci6n
y beneficencia
"Ha)' una parroquia", decía el informe del ayuntamiento de 1828, "que
sirve al mismo tiempo de catedral; tiene seis canónigos, cinco capellanes de
coro, cuatro cantores, seis acólitos, un sacristán mayor y dos subalternos, un
organista, un pertiguero y tres sen;ciales. Y como parroquia hay en clla
un cura con tres tenientes y un sacristán. Hay un convento u con cuatro
reli1,riosos y un lego. Asimismo hay en esta ciudad una catedral comenzada
y en el distrito hay siete capillas; cuatro concluídas, y son, una que llaman
de la Purísima, con un campo santo, otra en Pesquería Chica, la que está
administrada por un capellán y un sacristán, otra en el Topo de los Ayalas,
sin capellán, otra en San Pedro, lo mismo" .18 Las otras tres capillas estaban
todas dentro de la ciudad y eran: la de Santa Rita, que se encontraba deteriorada y las de Nuestra Señora del Roble y San Oaralampio,H ambas sin
concluir.
En los informes de algunos municipios se da el número de n'iños que asistían a la escuela. Desgraciadamente este dato no aparece en los informes
de Monterrey, quejándose las autoridades civiles de que las eclcsiMticas que
eran las que debían proporcionarlo no lo habían hecho. Sin embargo, el
año de 1835 se informaba había 158 j6venes en los establecimientos de instrucción primaria; 93 pobres y 75 de paga. Por otra parte, el número de

maestros aumentó notablemente en los años que siguen a la Independencia,
pues el censo de 1824 s6lo registra 3 y para el año de 1829 eran 27.
También parece que ya desde esta época se empezó a dar cierta atención a la educación de las mujeres pues el año de 1829 se anunciaba se empczaria a dar enseñanza a niñas. La encargada era doña Teresa Pruncda y
la tarifa era de cuatro pesos mensules por educación, asistencia y cuatro comidas, cobrando s61o dos pesos a las pobres. Alguno~ años después, en 1832,
empezó a funcionar otra escuela para mujeres en donde se enseñaban las
primeras letras, costura y hacer flores.
Respecto a educación superior, la única institución que existía enton es
era el seminario, el cual el año de 1828 contaba "con un rector, siete catedrá•
ricos, incluso el de leyes, 39 colegiales y 80 capences." 11 El 14 de mayo de
1827 el Gobierno del Estado e.xpidi6 un decreto en que se habilitaba al
Seminario Conciliar de Monterrey para conferir los grados mayores de teología y derecho, pues resultaba demasiado costoso para los estudiantes ir a
obtenerlos basta la ciudad de México.
Había también en Monterrey por estos años, "un hospital con un capellán,
un administrador, un pl'Oveedor, una botica con un boticario, tres practicantes... y un doctor en medicina y cirugía, el que alli mismo sirve una cátedra de medicina, teniendo seis cursantes." 16 Esta primera cátedra de medicina probablemente fue la que estuvo a cargo del doctor Pascual Costanza.
Hubo en esta época otros médicos en la ciudad, pero quizá la mayoría s6Io
se quedaron por poco tiempo. De éstos se han podido recoger los siguientes
nombres: José María Oconey, Santiago Gillian, José Guadalupe Lamadrid y
Manuel Argüelles.
Los únicos otros profesionistas que vivían entonces en Monterrey, fuera
de los médicos mencionados, eran cuatro abogados y un notario.

Economia
"El principal comercio de esta ciudad y su distrito", decía el informe de
1825, "consiste en la agricultura y la labranza de Crijol, maiz, caña dulce y
cría de ganados de toda especie." u
Así, por ejemplo, a principios de 1829, los principales grupos económica-

u

MS. EstaJÍo qut manifiesta el númna d, habilanles ... Et¡,ra 22 d, 1827, AGENL,

Estadatica, 1826-1827.
u Se refiere al convento de San Francisco que estuvo en donde la calle de Zaragoza termina rumbo al sur.
"'MS. Estado que manifiesta 1l número de almas ... En,ro 12 dt 1829, AGENL,

Estadística, 1829.
,. Este templo se encontraba en lo que ahora es la esquina no[Ute de la.s calles Guerrero y 15 de mayo.

534

11 MS. Estado que manifit1sla 1/ núnuro d, almas ... Enero 12 d, 1829, AGENL,
Estadística, 1829.

.,. MS. Estado que -manifiesta el número de almas. .. Enero 12 de 1829, AGE. 'L,
Estadística, 1829.

" MS. Estado que manifit1ta el número de habitantes. . . J2 de marzo d, J826
AGENL, Estadistica, 1826-1827.
,

535

�mente activos eran: criadores ( de ganado) 2321 labradores 8961 sirvientes
(jornaleros) 1026 y artesanos 819.
Ese mismo año se informaba se había levantado una cosecha de 13,620
fanegas de maíz, 631 fanegas de frijol y 31 583 cargas de piloncillo. Estos
eran los tres principales cultivos1 pero en los alrededores de las poblaciones
se sembraban ''muchas hortalizas y arboledas que producen abasto considerable de toda verdura y frutos.'• 15 Se daban "con abundancia la naranja de
todas clases, el lim6n, la cidra, el aguacate, )a granada, 1 higo, el durazno
y otras frutas menos comunes." 18
De ganado se consignaba existían, a principios de 1829, las siguientes
cantidades, en la jurisdicci6n de Monterre&gt;·: 2,2-1-2 cabezas de vacuno, 39.682
cabezas de ganado menor, incluidos ovino y caprino, 2,222 cerdos y 2,397
bestias caballares, incluyendo 130 asnos. e mencionaba que aparte de éstas,,
existian 770 yuntas de bueyes utilizadas principalmente en el labrado de la
tierra y 790 mulas de carga, utilizadas para abastecer la ciudad y transportar
la producción local fuera del distrito ·de Monterrey. Para este mismo objeto
existían 153 carretas.
La cantidad de ganado existente en la regi6n debe haber sido muy abundante para las necesidades de la pob1aci6n de entonces, pues el año de 1831,
la Gaceta Constitucional informaba que se estaban dando seis y media libras de carne por un real, 'baratura de la que no hay memoria ni aun en
épocas de mayor abundancia." :o Ese mismo año, se mataron en los primeros
cuatro meses 350 reses, 816 carneros y un número mucho mayor de ganado
caprino. El ayuntamiento cobraba entonces "por matadero y corral, medio
real por la res y un octavo por el camero, por la pieza donde venden, provista de gancho·, romana, hachas, pesas y cuchillos dos reales por las primeras y uno por los segundos y medio real por cada cabeza de ganado de
pelo." 21
Lo dificil de las comunicaciones en esta época y el poco desarrollo de la
industria hacía que cada población fuera autosuficiente en muchos productos, por lo tanto en Monterre)'i a pesar de su corta población, había un número considerable de artesanos. A principios de 1829 éstos se encontraban
distribuidos en la siguiente forma: 22 zapaterías con 92 oficiales, 10 carpinterías con 37 oficiales, 13 fraguas con 32 oficiales, 7 sastrerías con 20 oficiales, 16 sombrererías con 35 oficiales, 5 alfareros con 10 oficiales, 15 curtidu,.. MS. Esta.do qut manifiesta t:l t1úmt:ro dt almas ..• Enero 12 de 1829, AGENL,
Estadistica, 1829.
,. MS. Noticia ,stadhtica de la Ciudad d, Monttrrey ... Diciembra 31 de 1829,

AGENL, Estadín.ica, 1829.
"" Gaceta Constitucional, 16 de junio de 1831.
:i Gaceta Constitut:ional, 12 de mayo de 1831.

536

rías con 49 oficiales1 7 platerías con 11 oficiales, 3 albañiles con 63 operarios,
10 telares de frazadas con 39 oficiales y 14 jarcieros con 8 oficial s. También se consigna en el informe de este año que había 3 barberías con tres
oficiales. Probablemente por un descuido, n.o se incluyeron oficios mencionados en otros informes, por ejemplo, el de 1826 consigna 2 bordadores, 12
panaderos y 5 coheteros. También hubo por estos años una fábrica de
peinetería. Además de las artesanías mencionadas, e."cistían en lo alrededores de Monterrey, numerosos trapiches para la fabricación del piloncillo y
vinaterías en donde se hacía mezcal. En el año de 1825, en w1 informe del
pueblo de Guadalupe, se mencionan 20 vinaterías dentro de su distrito.

Comercialmente, parece que por estos años va progresando la ciudad con
rapidez pues en 1824 se mencionaban 14 tiendas de ropa y 30 pulperías o
tendajos, y para el año de 1831 se consignaban 27 de las primeras y 85 de
los segundos. Sin embargo, en un informe que el año de 1841 aparecía en
el Semanario PoU!ico se decía: "FJ comercio de introducción se hace de ropas extranjeras, pequeñas cantidades de mexicana y poblana y abarrotes de
toda clase. Se emplean en este giro 17 individuos que en su mayoría, por la
cortedad de sus capitales lo hacen a cr~dito." "Pulperías hay una muJtitud,
pero sólo cuatro giran un regular capital." ~
Cada vez van en aumento las quejasJ de cómo la apertura al comercio
extranjero a raíz de la Independencia, ha afectado la economía de la región.
El año de 1840, en un informe que las aut0ridades de Cadereyta presentaban
a la Junta Departamental de Nuevo León, decían que el comercio se encontraba arruinado porque "muchos in.dividuos principales, cabezas de fa.
inilia van anualmente hasta Matamoros a hacer sus compras de efectos de
ropa para el surtido de sus casas y avío de sus sirvientes." 23
Una de las artesanías más afectadas por este comercio e.,'tranjero fue la
de tejidos. "Este artículo", decía el Semanario Político el año de 1840, "está
concluido completamente en esta capital. Antes las mujeres mismas sabían
vestirse a sí y a sus familias con las mantas que elaboraban¡ se notaba el
anhelo con que sembraban sus matas de algod6n para sacar después de él,
el hilo, lo que llamaban torzales que les servían mucho para sus costuras,
ahora con la introducci6n del hilo en bolitas, cayó completamente este ramo
de economía y hasta los rebozos que antes eran una producción original del
país en todas partes, ya no se hacen sino con ese mismo hilo extranjero.'' u
Continuaba más adelante: "los tejidos de lana, que sólo se reducen en esta
• S11mnnario Polleico, 7 de mayo de 18-W.
'" Semonario Polftico, 9 de abril de 1840.
" S11manario Polilico, 14 de mayo de 1840.

537

�capital a frazadas y alfombras, es uno de los artículos que han sufrido menos, sin que hayan dejado de sufrir." 11
Hay continuas quejas contra los comerciantes extranjeros y hasta se expiden leyes prohibiéndoles dedicarse al menudeo, pero poco a poco se van
fijando en la ciudad e invadiendo también las artesanías. El año de 1841
se encontraba tablecido Pedro G. Parant 'sastre francés", y ese mismo
año, .D. Justic y J. Humell se anunciaban como relojeros, plateros, arme-,.
ro doradores, que componían instrumentos de música y hacían toda clase
de muebles finos.
El año de 1826 se informaba había en Monterrey dos billares y un palenque de gallos. Dos años después había ya tres billares. En 1840, el ayuntamiento anunciaba se hiciera postura para la plaza de toros, por lo que es
posible existiera una por e tas !echas o poco después. Lo que es seguro es
que para el año de 1846, ya funcionaba una que estaba situada a ~aldas
del convento de San Francisco a orillas del río de anta Catarina.
En esta forma transcurría la vida de Monterrey los años que siguieron
a la Independencia. Era una poblaci6n muy modesta comparada con lo
que seria posteriormente, pero destacaba ya entre las poblaciones del noreste
de México: capital de estado, sede de un extenso obispado y principal centro comercial y de artesanías de una vasta región.

LA

co

TGREGA o E OMIENDA E. EL
NUEVO REI O DE LEóN
T

-DESDE FINALES DEL SIGLO XVI HAS'fA EL SIGLO XVIIIANDRÉS MoNttMAYOR HER Á, ou
Centro de Investigaciones Econ6micu
Universidad de ·uevo Lc6n

l.

LA IMPLA 'TACIÓN DE LA .1!.NCOMIE.iDA E ' EL
TUEVO

REINO DI!.

LEÓN

La encomienda ra una institución benigna para la hispanización de los
indígenas; uno de us rasgos esenciales era Ja consignación oficial de grupos
de indígenas a colonizadores españoles que fueron denominados encomenderos cuyo derecho consistía en recibir tributo o trabajo de los indios que Jes
eran encomendados. us obligacion eran varias, pero las más sobresalientes
fueron: proteger al indio y cuidar que recibi ra instrucci6n religiosa con los
auxilios de un cura doctrinario -en lo que se refiere a sus indios encomendados-· con el Rey, contraía el compromiso todo pañol encomendero de
prestar servido militar a caballo cuando para ello fuese requerido. Los indígenas encomendados, aunque sujetos a las demandas de tributo o trabajo.
eran considerados libres por l.a Corona en razón de que no eran propiedad d
los encomenderos. Su libertad establecía una distinción legal entre la encomienda y la esclavitud, y entre la encomienda y otra cl~ de instituciones de
origen medie\'al. Una otorgación de encomienda no confería propiedad sobre
la tierra. La encomienda era una posesión, no una propiedad y era Per Se
inalienable.1

• SnnalUtt'io Politüo, 21 de mayo de 1840.

538

ª Sobre la encomienda se puede ver entre otros: Robert S. Chamberlain, C4Slilia"
&amp;ulivo,'"ds of th, R,tartimi,nto -En,omúnda Washington, Carnegie Irutitution, 1939
(Publication No. 59. Antonio
n Pin lo, Tratado de coafirmadon,s r,al,1 dt '"·
,omi•ndas .•• Madrid, 1630, Fol. lr sa. Juan Sol6nano y Pereira, Pollti,a lntlia11a.
Amberes, 1703 pp. 130 . J• Miranda, La frmcíón ,con6mi,a d,l ,n,om1nd1,o ,n los
orig,",s dtl rigim1n ,oloflial, Mbico, U. .A.M., 1965. Lesley Byrd SimJ)IOn, Tht

539

�Esta institución reformada, limitada y enriquecida por las Leyes uevas
de 1543 y las Ordenanzas de 1573,2 será llevada a la frontera norte de la
Nueva España, para que sirva de la misma manera en que había sido utilizada por el español en su avance conquistador en este vasto continente.
encomienda in N,w Spain. The Beginning o/ Spanish Mexico. Berkeley, Uni. Of.
California, 1950. Silvio ZavaJa., Encomi111da Indiana. Madrid, C.E.H. 1935. Del mismo
autor, De encomienda y propiedad territorial en algunas regiones de la América española. México, 1940.
• Las leyes Nuevas fueron firmadas por Carlos V en Barcelona y se pueden ,·er las
siguientes ediciones: Joaquín García de Icazbalceta, Colecci6n d, documl'lntor para la
historia de Míxico. México, 1858-1866, Vol. II, págs. 205 y ss. Hay también ediciones facsimilares como la de Henry Stevenes y Fred W. Lucas, hecha en Londres
en 1892; una edición igual de la Facultad de Filosofla y Letras de la Universidad de
Buenos Aires editada en 1923; as{ se puede ver la Coltcci6n de Documentos de Amirica, Tomo XVI, 375-406. La última edici6n facsimilar fue hecha por El Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Escuela de Estudios Hispano-Americanos de la
Universidad de Sevilla en 1945. Un estudio sobre las causas y efectos de estas leyes
se puede ver en Silvio Zavala, Encomienda Indiana. Capítulo Ill.

540

Esta política colonizadora se nota claramente en la capitulación Real hecha
por Felipe II a fa"or de Don Luis de Canrajal y de la Cueva, el 31 de
mayo de 1579, en la cual se especificaba en una de las secciones que " •.. os
hago merced de encomendar los indios que descubrieres, pacificares y poblares en dicho T uevo Reino de León entre las personas que me sirvieren en él,
para que gocen de los frutos y tributos de los dichos indios, por dos vidas
que es conforme a la ley de sucesión ... " ª
Desgraciadamente esta orden real no fue cumplida, en gran parte se debió
a que Carvajal y sus compañeros pretendían al enriquecimiento rápido y a
la a\'entura " ... acudían ... muchos soldados, que la codicia de las piezas
que se sacaban ... hacían muchas entradas y sacaban cantidad de piezas que
vendían y cuando no sacan ninguna, no tienden a poblar, ni a otro entretenimiento )' se salen afuera en busca de más piezas ... ",' y no al pohlamiento
efectivo.

La estructura de estas leyes comprcndian preceptos muy diversos. Los veinte
primeros se referlan a la Organizaci6n del Consejo de Indias, audiencias, pleitos, etc. El capítulo XXI, se refiere a materia de indios, previniendo que en
adelante, por ninguna vía se les hiciera C-$clavos. El caphulo XXII suprimió
los servicios que se exigían a los indios, ordenando por vía de "tapia" y "Naboría" y en general todo trabajo no voluntario. El capítulo XXIII iruistía en
la libertad del indio, ordenando que se efectuara la revisión de todos los títulos
de esclavitud existentes con anterioridad a la ley. El capítulo XXIV se ocupaba
del problema de los indios "tamemes" o sea, aquellos empleados en el tramporte de cargas; en general, se prohibía cargarlos, y que si en algún caso era
inexcusable, fuera la carga moderada, con voluntad del indio y con paga. El
capítulo XXV prohibió que el indio libre fuera llevado a la pesquería de perlas
contra su voluntad.

puestos en disposición de la Corona. En el capítulo XXXI, se estipulaba la doctrina cristiana a los indios; en los demás capítulos hablan sobre los premios a
los descubridores que serla en encomienda. Esta ley original tuvo después reformas en 1545; puede verse este cambio en Zavala, Encomunda Indiana, pp.
110 a 113.
Las ordenanzas de Felipe 11 de 1573, se pueden ver en la Col~cci6n d, documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organizaci&amp;n de las antiguas posesion,s españolas tn América 1 Oceanía . .. Madrid, 1864-1889. 2 Vols.
Ver el Vol. VIII 484 u. No conozco otra edici6n más reciente
~stas ordenan_zas abarcan varios tema, indianos sobre descubrimientos, pacüicac1ones, poblaciones, etc. En el capítulo CXL V trata de las encomiendas y ordena una sesi6n de tributos en vez de trabajo; en el capitulo siguiente se ordena
que los indios den tributo y más adelante ordena que "los españoles a quienes
se encomendaren indios, soliciten con mucho cuidado que los indios que les fueren encomendados, se reduzcan a los pueblos, y en ellos se edifiquen iglesias para
que !can doctrinados y vivan políticamente".

El capítulo XXVI ya se refiere a las encomiendas y ordenaba que e pusieran
en la Corona Real los indios que tenían encomendados virreyes, gobernadores,
sus tenientes, oficiales, prelados monetarios hospitales, casas de religión, de mo•
neda y demás personas que los tuvieran por raz6n del oficio que desempeñaban.
Es decir, se mandaba el despojo general de la burocracia de las Indias, cortando
la antigua práctica de dotar los oficios con renta de indios en vez de salarios.
El capitulo XXVII ordenaba quitar los indios a todas las personas que los
gozaran sin título. El XXVIIl, que se redujeran algunos repartimientos excesivos;
La ley mencionaba expresamente algunos; los indios que se quitaran debían ponerse n la Corona, a fin de que con sus tributos fueran socorridos los conquistadores pobres. El capítulo XXIX mandaba que Jo, encomenderos que se hubieran excedido con sus indios o los hubieran maltratado, fueran privados de
ellos. El capítulo XXX es totalmente contrario a las cnc.omicndas ya que estipulaba que ningún virrey, gobernador, audiencia, descubridor ni otra persona
pueda vender o alquilar, etc., sólo muriendo la persona que tuviese indios serian

• Colecci6n de documentos inlditos relativos al. Op. cit., Vol. X, pág. 346 y ss.
También puede verse en Manuel Orozco y Berra, Ápuntes para la hisloria de la Geografla in Mlxico. México, Imprenta de Francisco Díaz de León, 1881, pp. 176 a 180.
• Archivo General de la ación. Historia ol. 15, Exp. 89. Sobre los desmanes de
Carvajal se puede ver a Silvio Zavala, Los Esclavos Indios en Nueva E1pa.ña, México,
Colegio Nacional, 1967, pp. 190-204-207-209-210-219. Sobre Carvajal en general se
puede ver: David Alberto Cossío Historia dt N ueuo L,6n, evoluci6n politica y social, Monterrey, 1925, t. I, pp. 77 a 107. Alonso de León, Rtlaci6n ,, Discurso dd
descubrimiento, poblaci6n y Pacificaci6n de este Nuevo ... Estudio preliminar y notas
del Prof. Israel Cavazos Garza, Monterrey, Universidad de Nuevo León y Gobierno del
Estado, 1961, pp. 43 a 55. Vito Aleuio Robles, Coahuila y Texas en la Apoca Colonial.
México. Ed. Cultura, 1938, pp. 99 ss. Tambi~n ver Los judíos
la Nuet•a España.
Publicaci6n del A.G ... •• número XX en 1932, pp. 205-372; véase asimismo a Roben
Ricard: "Pour une ~tude du judaisme portugais au Mcxique pendant la période coloniale", Rcvue D'Histoire Modeme. XIV, (París, agosto-septiembre, 1939), pp. 516-524.

,n

541

�Don Diego de Montemayor inició la colonización propiamente dicha en esta
región norteña y con él se establece la encomienda, iniciándose un período
de mejor trato a los indígenas que habitaban el Nuevo Reino de León, ya
que la encomienda significó un trato más suave para los naturales y un comienzo de reglamentación y de humanización del trabajo. No hay duda de
que a partir de la fundación de Nuestra Señora de Monterrey -20 de septiembre de 1596- los progresos alcanzados en la legislación metropolitana
para el gobierno de los indios, extienden sus beneficios para amparar y proteger, dentro de ciertos límites, la población indígena de este nuevo reino
que no había conocido otro tratamiento que el de la opresión desenfrenada y
el de la cacería por los esclavistas españoles, que actuaron aquí como los portugueses y los ingleses en la costa de Africa,5 impunemente, sin cuidarse los
escrúpulos de la Corona y menos aún de la oposición de los religiosos.
Esto no quiere decir que con el establecimiento de la encomienda se introdujera un régimen de bondad y que cesase la explotación de la mano de
obra indígena. Simplemente queremos dar a entender que hubo mayor protección, menos impunidad para los desafueros y cesación de las prácticas de
exterminio de la población indígena que se aplicaron en las primeras décadas de la dominación española; y para los pobladores, una fuente de trabajo
relativamente segura y barata.
Desde 1596 el colono vio en la población nativa un elemento precioso que
trató de conservar pues iba a ser su única recompensa. Y en pos de ese tesoro, que era la encomienda, se iniciarán nuevas peneh·aciones de conquista
a este territorio inhóspito, y si los indios han de ser el único p_remio que se
espera recibir, esta demanda no se aviene con la matanza innecesaria. El indio
deja de ser un objeto de comercio, y el aprovechamiento que de él se obtendrá va a ser un tributo tasado en servicios. Es por esta razón y no por
otra, por lo que la encomienda significó un mejoramiento en la situación del
indígena; de esclavo pasa al estado de siervo, con algunos derechos que no
siempre fueron simplemente teóricos; de individuo desamparado y a merced
de un amo, se convierte en vasallo del rey entregado en custodia al encomendero, quien ha de dar cuentas y razón de sus encomendados, y esa toma
de cuenta la haclan -por lo menos teóricamente- los gobernadores en las
visitas de indios que debían efectuar.
Considerando lo mencionado podemos asegurar que la colonización real de
esta zona del virreinato comienza con la implantación de la encomienda Y
no antes.
El primer repartimiento de indios de que se tiene noticia se hizo "En la ciudad de Monterrey del Nuevo Reino de León, en 20 días del mes de noviembre
• Sobre este tema: Silvio Zavala, Los esc/a11os .. . , op. cil., p. )60. Si se desea en
forma más precisa: George Scelle, La fraiti nigriere aux lndes de Castil/e. Paris, 1947.

542

de 1596, ante el tesorero Diego de Montemayor, Teniente de Gobernador y
Capitán General para la se,,o-unda reedificación de él, por el Rey Felipe II,
nuestro señor la presentó ... " 8
En esta petición -como en las demás de todos los pobladores- se pide
por un lado estancia de ganados y caballerías de tierra y por el otro indios
en encomienda sin establecer su número en forma precisa y el lugar donde
habitaban o se reunían; así por ejemplo se decía: '' ... sea servido de confirmarse las dichas tierras, y lo demás que pido con los indios que para el beneficio de ello son necesarios son el 'cayo Guapa' y el 'Ju Macapa' y sus allegados y entran en éstos los 'borrados' y 'Barreteados' que son sus allegados ... ,, 7
El número de indígenas de estas primeras encomiendas no se sabe con
precisión --como ya lo mencionamos--, sin embargo, en otros documentos
se menciona que Diego de Montemayor poseía 200 indios, su hijo, 100; Diego
Díaz de Berlanga, 150; Diego Rodríguez 135 y Juan Pérez de los Ríos, 185.8
A nuestro parecer, estos primeros repartimientos de indígenas, cuyas generalidades hemos expresado, fueron más bien ficticias que reales:
lo. Estos primeros repartimientos otorgados por Don Diego de .i: fontemayor eran ilegales por no tener una autorización real que los apoyara.9
2o. El colono no estaba posibilitado para tener este número de indios, debido a que el reducido núcleo de pobladores hacía imposible reunir esa cantidad de aborígenes, cuya tendencia trashumante no le permi(ra estar en un
solo lugar mucho tiempo. La única forma de fijarlos en un sitio era a. través
de un pequeño ejército bien armado y esto no existía en los primeros años de
la colonización de lo que sería con el tiempo la Sultana del Norte.
3o. Si estos repartimientos hubieran sido efectivos, la s.ituación de los primeros pobladores no sería tan desesperada como lo hacen notar Mota y Escobar, y Alfonso de León.1. 0
• David Alberto Cossío, op. cit .• t. 1, pp. 140-142.
r Archivo Municipal de Monterrey. Civil. Vol. VTII, Exp. 27, f. 13.
' Es mencionado por Santiago Roe! en su: Nuevo León, apuntes Hi.itótiGos. Monterrey, 1959, p. 27; así como AM.M. Civil. Vol. VTII, Exp. 16, 38, 69 y 72. F. 18,
34, 67 y 82.
• La colonización se hizo sin autori7.aci6n virreinal o real; su reconocimiento como
gobernador fue hecha hasta 2 de febrero, 1599.
10 Alonso de la Mota y Escobar en su DesGTif,ción geográ/ica de los reinos de Nueva
Galicia, Nueva Vizcaya y Nu811o León, México, Ed. Pedro Robredo 1940, dice en su
página 209: " . .. viven de ralees y sus casas son de carrizo y casi andan sin ropa ... "
Alonso de León, op. cit., en su pág. 76, cuando dice: " .•. débesele la conservación
de este reino al general Agustin de Zavala (padre de Don Mart1n), pues, a no estar
debajo de su protección, no se pudiera sustentar la población española. . . por formidable el hambre. . . no se sustentaban de otra cosa que de raíces de lampazos ... algunas frutas silvestres y el Mezcale •.. (su vestidura) trapos podridos ... " Después de

543

�4o. El repartimiento de las tribus indígenas es muy general: ya que no establecía el lugar de residencia o de preferencia, como se hara ~n !ºs ~turos
repartimientos del Siglo XVII; esto nos hace suP?,ºer que la di~tnb_uc1~m de
los grupos de indios estaban basados por informacion de los propios md1genas
y no por el conocimiento directo del colono.
.
So. Contradice Ja característica general de la enco1D1enda o congrega de
esta zona: reducido número de indios a cargo de un encomendero o protector.
6o. Sus propios descendientes -más adelante en e1 Siglo XVII- declararán
tener un reducido número de indios. 11
De 1596 a 1626, la encomienda pasa por un tiempo de letargo_: no se fomentan más repartimientos, no se establece ninguna regla.mentaci6~ u_ ordenanza a las encomiendas y en general no se progresa en la colowzac16n de
esta regi6n.
La situación cambia con la llegada de Don Martín de Zavala a esta comarca eJ 2 de agosto de 1626, porque en la capitulaci6n real hecha por Felipe IV el 3 de julio de J625, establecía en la sección 11 que "os hago merced
de os dar provisión mía con poder y facultad bastante, pa~a poder ~comendar
)os indios que descubrieredeis, pacificaredeis y poblaredeis en el dicho Nuevo
Reino de León, entre las personas que me sirvieren en él, y entre los d~más
pobladores beneméritos para que gocen de los frutos y tributos de los dichos
indios, conforme a la ley de sucesión guardando las cédulas y ordenanzas que
sobre esto disponen .... "1 2
Teniendo esta orden real y dándose cuenta de que los recursos naturales
de esta comarca eran poco halagüeños para atraer de por sí a colonos, fomentó
de sobremanera el otorgamiento de encomiendas con el fin de atraer pobladores; así se puede notar que en menos de un año ~e gobierno había rep~tido más o menos 180 encomiendas y para 1664 -ano de su muerte- babia
otorgado aproximadamente 200. 13
Tomando en cuenta el paulatino aumento de la población española en esta
estas citas podemos preguntar: ¿Podrían vivir tan pobremente estos colonos si realmente tuvieran en encomienda tantos indios?
.
.
,
Ver A.M.M. Encomienda Vol. III. Loremo Díaz -descendientes Diego D1az de
Berlanga y Ariana Díaz, pobladores fundadores- declara tener 7 indios en 1637. Exp.
11, f. 32. Pedro de la Garza el Mozo hijo de Pedro de la ... fundad?r declar:r en
l~O tener 3 indios encomendados. A.M.M. Vol. XJX, Exp. 2, f. 10, Diego de. on· t o u"el fundador) declara en 1655 de poseer 27 indios en
temayor ( rue
hi •encomienda.
d n·
A.M.M. Causa. Vol. VII, Exp. 92 bis., f. 46. Antonio Ferm\ndez ~ JO e tego
Femández, fundador) declara tener 19 indios en 1635. A.M.M. encoIJUcnda, Vol. XI.
Exp. 53, f. 26, etc.
.
u En la Colección de Documentos Inéditos ..• op. cit., Vol. XII, páginas 126 ss.
y Alberto Cossío, op. cit., t. 1, p. 184.
u Ver A.M.M." Encomiendas, Vols. 111, VIII, XI.
u

544

zona,H esto repartimientos fueron numerosos y en general se puede decir
que esta tendencia de dar las encomiendas de indios fue muy popular en
esta zona hasta 1715.1 ª
El 29 de marzo de 1527, Don Marín de Zavala, firmó la primera reglamentación de encomienda en esta zona de la Nueva España; cuyo contenido
se puede sintetizar así:
1. Traslado voluntario de los indios a pueblos próximos a los españoles, dándoles tierras para su cultivo y cada encomendero a sus encomendados, una
docena de ... (roto)
2. Enseñanza y servicios religiosos costeados por el encomendero.
3. Edificaci6n de iglesias en los pueblos indígenas y en las minas.
4. Enseñanza del idioma español a muchacho para cada veinte indios e
instrucción religiosa para que divulgara la fe entre los naturales.
5. Prohibición de usar los indios para transportar cargas, excepto sus propios mantenimientos cuando se dirigieran a trabajar en las minas.
6. Licencia de cuarenta días por cada cinco meses de labor para los indios que trabajaran en las minas.
7. Libertad para que los indios celebraran sus areitos los domingos y días
festivos y aWl en los días ordinarios, siempre que los hicieran sin perjuicio
de su trabajo.
8. Pan, legumbres y otros vegetales de la región todos los días y carne los
domingos y días de fiesta y pascua, para los que trabajaren en las estancias.
A los indios de las minas, pan y todo Jo que hubieren menester para su alimentación, y una libra de carne al día, o pescado los días de guardar.
9. Imposición de la Monogamia y del matrimonio entre indígenas.
10. Entrega de los hijos de los caciques, menores de diez años, a los frailes franciscanos para su enseñanza religiosa y del idioma español.
11. Exoneraci6n de trabajo de las mujeres embarazadas desde el cuarto
mes, excepto en labores domésticas, hasta dos meses después del embarazo.
12. Obligación de los encomenderos de dar a cada uno de sus encomendados un peso y medio al año en cosas para vestir.
13. Prohibición a los encomenderos de servirse de indios de otra encomienda ni guardarlos en sus casas o labranzas.
" Según David Alberto Cossío, ibidem, p. 15, había en este reino en 1626 " •.. ochenta los vecinos europeos y de estos aproximadamente la milad solteros.y." para 1665

dice que había " ... ciento cincuenta, únicamente los casado,, y muchas gentes solteras".
u Todo gobernador foment6 el repartimiento de indios en encomiendas o congrega,
como se puede ver en los documentos del A.M.M. Se puede ver que cada descubrimiento
de metales atraerá pobladores y i:stos con el pago de 50 pesos obtenían sin más mi:rito el derecho de formar encomienda; esta costumbre se extiende hasta 1715, que el
Lic. Francisco Barbadillo Victoria suspende las congregas o encomiendas.

545
J.135

�14. Repartimiento de indios de servicio a los caciques (2 indios si tuviera
4-0: 3} si 60; 4 si 100 y 6 si tuviera 150 o más).
15. Prohibición de ofender con hechos o palabras a los indios encomendados. Los castigos que merecieren lo aplicaría el visitador.
16. Prohibición de arrendar los indios; pero se autorizaba la formación de
sociedad entre un encomendero que pusiera lo indios y ou·o socio que aportara los mantenimientos.
17. Cuando vacare una encomienda, el nuevo encomendero quedaba obHgado a comprar la estancia de su antecesor, a éste o a sus her deros.
18. Nombramiento de dos visitadores de indios en cada pueblo y toma anual
de, residencia a estos visitadores.
19. Limitación del número de indios que podía tocar a cada encomendero
a no menos d cuarenta ni más de ciento cincuenta.
20. Los menores de 14 años no podían ser compelidos a trabajar, salvo en
tareas que pudieran hacer los niños como yerbar y otras cosas semejantes en
las haciendas de sus padres.
21. Generalización del uso del ve tido.
22. $j los mdios demostraren ser tan capaces como los españoles para abrazar el cri tianismo y fueren tan políticos y entendidos que supieren regirse
por sí mismos, serían equiparados a los vasallos del Rey en la metrópoli, y
"les manden scrdr en aquellas cosas que nue tros vasallos acá suelen servir
o las que allá ocurrieren semejantes a la calidad de las de acá, para que sirvan y paguen el servido que los vasallos suelen dar }' pagar a sus princip .. !' 18
Estas disposiciones no tenían aplicación para los indios sometido a esclavitud por causa justa.U
Al mismo tiempo, Zavala estipuló que los indios no debían de ser vendidos
o embargados. 18

Al parecer esta reglamentación hecha por el gobernador Zavala no tuvo ninguna oposición, ya que no nos es conocida ninguna resistencia.

Esta reglamentación fue llevada a la ciudad de Mé.xico para que fuera aprobada por el poder virreinal; el 17 de octubre de 1630, el \'Írrey Rodrigo Pacheco de Osorio, marqués de Ccrrah-o, confirmó las órdenes de Zavala y con
este acto, se implantó n forma definitiva la encomienda en el Nue\'O I eino
de León.
Sin embargo, el marco geográfico poco propicio; la distancia que había
" A.0.N. CEdulas Reales; Vol. VI, Exp. 79, F. 67. "Resumen de lrye,i de ordenanza11 dictadas por el gobernador del u evo. . . par.i las encomiendas y buen tratamiento
de los indios" aprobada por el virrey Rodrígo Pacheco de Os.orio, marqué&amp; de Cerralvo
en la Cd. de Múico ... el 17 de oclubr d 1630.
-

" Op. cit.
,. lbidtm,

546

entre este reino r la capital del virreínato; la connivencia de las autoridades
locales· b. s:i tu ación cultural del indígena; el poco rendimiento económico
de las encomiendas van a hacer que esta institución tenga una transfonnación a tra,·és del Siglo XVII y parte del XVIII, llegando a producir un producto híbrido elaborado por un lado en la encomienda y por el otro, la situación socio-política de los indígenas de esta zona&gt; que será llamada con el
tiempo congrega.

JI. LA

OBTENCIÓN DE LA ENCOMIENDA O CO CREGA EN ESTA REOIÓN 18

La posesión del título de encomienda es muy parecido el procedimiento
que dominaba en toda la América: en el acto de la fundación; por sucesión
o por oposición.

El proceso para conseguir una encomienda o congrega era relativamente
sencillo: el solicitante se presentaba ante el gobernador con un documento
donde destacaba sus servicios a la corona y su situación económica, al mismo
tiempo, señalaba casi en forma detallada a los indios que deseaba encomendar o congregar; ~0 después, se daban cincuenta o cien pesos al gobernador y
casi sin dilación se otorgaba una licencia para ir a sacar indios o como se
llamaba en esta época a "caza de piezas". n

En estos permisos se señalaba el día y la zona donde se podía operar, con
la salvedad de que su persecución se extendiera a otras regiones si fuera necesario, ya que el nomadismo de los indígenas les permitía desplazarse rápidamente de un lugar a otro.
e. suponía que el gobernador mandaría un mensajero a la comarca que
serla afectacla para que avisara a los encomenderos o protectores, a los caci11

Hay que hacer notar que desde 1596 -año de la fundación de Monterrey-

hasta 1630 no se obtuvo ninguna información aobre la obtención de una encomienda
o congrega; pero parece que en un prinripio no había ninguna reglamentación o ceremonia; ya en un documento firmado en 1654, declara Jacinto García de Sep6lveda,
que " ... antes la justicia estaba en cada persona y DO e conocía justicia del Rer ••. "
A.M.M. Ch•il. Vol. VI, Exp. 49, f. 18.
• La información sobre la locali1.aci6n de lo, indio• e conseguía por varias fuentl:8:
indios: '' ... diriéndome llamarse Eulalio de la raza guachichil ... y hacer la señal de
la cr~ me dijo que los indios ..• vh·ían en ... " (A.M.M. Causas crimínales, Vol. VIII,
Exp. 96). También los españoles declaraban dónde vivían indio~ sin encomendar •• •.. y
más ali&amp; de la encomienda de. . . me dicen que hay indios ain encomienda y sin conocimiento de nuestra Santa Fe .•• ., (A.M.M. Civil. Vol. XTT, Exp. 46, f. 18).
11 Enos documentos iban síempre cubiertos de un velo religioso:
"para que estos
indios. • . conozcan las ,·rrd. des de nuestra Santa Fe .•. " o " •.. p:ira quitarlos de las
garras de Sat:1nis ... " etc., etc. Estos buenos deseos quedaban siempre en la tcor!a,
)'a que en la vida real todo era distinto corno lo veremos más adelante.

547

�ques amigo

ya

los mision ros para que cuidaran su indio

r

no fueran h •

chos prisionero .
El futuro encomendero o protector por su parl alquilaba diez o doce soldados o vecinos y varios guías indig nas, para que lo au iliaran en su "caza
d pi zas'.
Al llegar el día señalado la expedición se dirigía a la zona indicada ·
neralment era en las montaiias, ya que en é 1.as era la morada natural de los
indios de esta regi6n-. La e.xc.ursi6n duraba muchos días, ya que era difícil
loe.alizar y cazar a los indios,2 2 las dificultades eran: el nomadismo dcl indio
y su belicosidad.

Al r ubicada 1 ranchería u de indios se le cercaba y d spués,
les anunciaba a través de los indígenas guias que habían sido ncomendado y les
hablaban de las "ventajas del .sometimiento"; si había alguna resistencia había " •.. muerte.&gt; , aunque lo regular se evita a que los indios se pon an en
defensa",2• ya dominados amarraban a lo gu rreros y lo ponian en colleras 21
trayendo a los hijos y a las mujeres sueltos. Estos indios pertcnec'ian al dueño
d la ncomicnda o congrega.

ª Un ejemplo palpable de esta búsqueda nos lo da el capitán Tomás Garda -22
de junio dt: 1652- que declara lo siguiente: " •.. siguiendo el rastro de los indios
para mi encomienda que se llaman matascueos y cuepanas y cuajotes, pasamos por l:i
til'rrn dl'I la nación Tcguenpestes que no dijeron que esa, naciones pasaron hace días
por sus cercan!as. . . los indios amapolas declararon que mis. . • hablan estndo hace
dos o tres días con ellos ..• el día 19 de junio de ... los avistamos como a seis tirot
de arcabuz ..• despué de caminar por esw tierras tan difíciles como \'einte y tres días
ain descanso, •• " .G•• •. Civil. \'ol XII, Exp. 7. Si se desea consultar mis sob este
tema ae pueden ver los siguientes 'lomos dd ramo de Encomienda: T. VI-Vlll-IX-XII·
XIII-XIX-XX. De Civil: V-VII-IX-Xl-XlV-XIX-XXI. La mayoría de los documentos que integran estos tomos tratan estos temas; estas descripciones t0n muy nu1ncroaas; s6lo en el Tomo VI de ncomienda conté mil de 198 C3Gritot.
.. Alonso de León d«cribe l:u ranchcrí:u de indios como de hilera o de media luna,
pero cualquiera de esw dos formas siempr eran reforzadas sus puntas con dos o mil
chozat p ra protegerse de los ataques; hay que de,iacar que cada poblac16n no 10brepasaba de quince chozas y é11as estaban hechas de :zacate o carrizo entrcmcidado
con lodo y su forma era de campana " ••. con poco menos huecos que el que hae1: un
pabell6n de eda. Las puertas son b:ija.s, que les obliga a entrar a gatas, . , .Alonso
de León, op. cit., p. 18.
.. A.M · {. Civil. Vol. VIII, Exp. 10, t. 14. ":M ifcstaci6n del Capitán rliguel de
Montero, yor .•• Hncienda de loa • ·o le, a 11 de octubre de 1653".
Fray Juan de Torquemada en 1u " .. •.Monarcl1ia I ndia11a, •• " Madrid, 1723.
Libro XIV, Cap. X ll. T. ll. p. !'167, CoL la. define a la coll~ra corno: " •.• Ech •
banle&amp; la collera que usaban, que es una m día argolla de p. lo, )' pu ta en b
garg nta l , ~r detrás nam de las espalda , con dos
jeros, y por los _agujeros
travcs.'\da una vara larga, con que quedaba presa la garganta; y a la vara Juntaban
otra vara, por dduera de lOJ a 1.1jt;ros, y nmbas a dos la.s ataban, una con o , Y la

5·!8

Después de haber descansado se "saca informes sobre otra ranchería cercana ... " 21 y se atacaba para poder pagar a los expedicionarios alquilado
( exceptuando a los indios guías que recibfan regalos y podian saque.ar a la ·
rancherías) por el cncom ndero o protector; en te asalto
repartían en
partes igual s a lo presos -aunque previam ntc uno soldados pedían un
peso o dos por cada día que durara la pt'.squisa-; al mismo · mpo
sacaba unas "piezas de indio o indi " que
regalaban al gobernador -esta
costumbre fue 1nuy omún a partir de 1626- o a personas poderosas de
•• .•. afuera o adentro del reino ... '. 21
E tos indios eran generalmente vendidos a treinta o cuarenta pesos en los
reales ele minas cercanos o también, los utifu.aban como un medio para el
trueque de cosas, o los alquilaban como pastores o albañiles o lo daban como
garantía por alguna deuda o de dot en matrimonio.1
Estos ataques a la ranchería de indios producían numrr os pleito de posesión entre lo mismo en omenderos o prot ctorcs: ya que la mayoría de
las veces se atacaba a indios que habían sido repartido con anterioridad."
atadura llegaba a la3 puntas, o extremidades de las varas, donde no podía alcanzar
con las manoJ ni podia desatarse¡ y a.sí lo llevab n, por loa caminos, y
veces lei
echaban una trail!.t de cordel, con que los llevaban atraillados; y porque de noche
no te des:aten, o cortasen L1: ligadura del cordt'I, atíbanles las mano, una sobre otra".
• A.M.M. Civil. Vol. XV, Exp. 24, f. 3. "Informe sobre la. caza de pirZM de Don
Diego González •• , Capitán y vecino de la villa de San Cristóbal de Cadc~·ta en 13
de abril de 1680"; ver t:unbifo la nota 20, ya que en C$O$ documentos se encuentra
esta infonnaci6n mu genrralizada.
ir A.M. f. Civil. Vol. XXU, Exp. 63, f. 5, "Informe de Fray Gabric_l de Oliva
aobre loa malos manejo d las autoridades del Nuevo ••. M.isi6n de San Pablo de
los Labr dor el 25 d febrero de 1681"'. Elta cwtumbre era muy conrun como lo
destaca el Lic. Barbadillo en su informe al virrey Duque de Linares .•• ~ , úmonio.
A.M.M. Protocolos, sin numeración, 1715, 7 ís. d 16 de mayo de ... Tambifo lo
destaca Silvio Zavala en su obra Los ,ulauos indios dt la Nueva España. Op. tÍl.,
p. 260.
• Ver la nota 20 y 26. Estos ejemplos en forma particular 1e pueden ver en el libro
de brael Cavazos Garu, Catálogo -, Slnt,.ris d• los Protocolos d,l Archivo Municipal dt Monterrey, 1599-1700. Monterr y, I.T, E.S. ., 1966 (serie de historia 4),
cidulas: 9..f.5-46-47-58-103-119-JS6-137-148-166-214-226-23B-239•595 y 60¼.
• E11e problema muy común en el • ue,·o Reino de Le6n y los documentos existentes 10n muy num rOS01: en el año de 1654, he contado trescientos pleitos y en
1698 doscientos ochenta -estas cifl'lll son nproximadas-. Si se desea consultar se
puede ver: A.M.M. Protocolo , Vob. 1-11-111. Civil. Xlll-XVI-XX. Casos particu•
lare, de gran importanci por person íc inmi.Jcuidos: A.M.M. Protocol
'ol. J,
Exp. 40, fol. 31. Yol. II, Exp. 9, f. 5. Vol. III. fol. 69, !. 4. Ch-il. Vol. Xll, .Exp.
11, fol. 19. Vol. XVI, E,q,. 53, fol. 14. Vol. •
Exp. 7, f. 30; Exp. 13, fol. 4.
Estos personajes son: Berna~ de las Casas, José de Treviño, Bias de la Garza, Juan
Alv:arez de Godoy, Hemando de Mendiob, Luis de Z6ñi
Almara7., Sebastiin Villcgas, Carlos Can tú, Franc.iico Ba~ de Treviño y Juan Eltcban de Ballesteros: todos

549

�Una vez efectuadas todas estas operariones mencionadas, tenía Jugar el acto
de la ''toma de posesión de la encomienda".ªº
Generalmente se efectuaba en el Cabildo, )' para su celebración, el encomendero se presentaba acompañado del principal o eo su dcíccto. de dos o
tres indios de la encomienda. Exhibía el título ante el Alcalde Ordinario,
quien después de examinarlo r hallándolo conforme, procedía a darle la posesión de los indios. El Alcalde Ordinario tomaba de la mano a cada indio
y se lo entregaba al encomendero o protector. quien recibía la mano del indio y en señal de po esión le ordenaba a éste cambiar dos veres de lugar una
silla· o bien le cubría la cabeza con su propio sombrero y luC2'o seguía el acto
de cambio de lugar de la silla. El acto de la colocación del sombrero del encomendero en la cabeza dd indio encomendado, podía faltar; pero no así el
de la silla. que se tenía por el ·ímbolo de la poscsión.31
Cuando era terminada esta ceremonia se le indicaba al encomt?ndero o
protector los derechos que tenía y las obligaciones que adquiría no sólo con
el indio ino con la corona.u Con este a('tO final se obtenía en forma definitiva la encomienda.33
"hombres ricos y poderosos". Tambibl se puede ver a Israel Cavazos Garz.a, op. cit.,
Cédulas: 31-106-324-792-758-796-823.
• Esta ostumbre fue muy peculiar en el obicrno de Zavala -1625-1664-, pero
de5pués parece que desaparece, ya qu, a partir de 1678, su continuidad disminuye y
en cl Siglo XVIll, no be encontrado ninguna menr.i6n de esta simpática ceremonia.
11 Entre los ejemplos más de tacados quisiera mencionar el de Antonio Leal de
León (A.M.M. Encomienda, Vol. XXVI, sin numeración) para tomar posesión de su
encomienda en el Valle de Pesquería Chica, se pre entó con dos indfos ante el Alcalde
ordinario de aquella ciudad y exhibió el titulo expedido por el gobernador del "uevo
Reino de León: " .• , acto Jeguido, despuéli de haber examinado el título antecedente,
le dio posesión; para ello prl'3Untó al dicho indio cómo se Uamaba, de qué nación era
a quifo sirve y ha
ido, y el otro (indio) lo mismo, lo cual ,;s10 por el señor 1calde tomó de la mano a los dichos indios y a cada uno de por sí y se los dio en
poseli6n a el dicho Antonio ... , el cual 1~ tom6 en ello así provell6 como para lo,
demás contenidos en la dir.ha encomienda y 1111 ..r,ñal dt1 ¡,oruión lu mnnd&amp; mudnr
una silla de una a otra ¡,arte y d« otra a aira con que qued6 metida y amparado ,n
la postsi6n s,r~•il y corport1f'. Otro ejemplr:, nos lo da cl Capitán Lorenzo de la Gntza
(A.M.M. Encomiend.1, Vol. XXXIV, Exp. 14, f. 45. Monterrey, 16 de Dic. de 1689):
presentó "un indio que dijo llamarse Lorenzo, cacique y capitán de la dicha encomienda, y d 1ubdicho lo cubrió la cabeza al dicho indio con su sombrero y lo marido
mudar una riüa d, smtar de una pa,-te a otra )' d11 otra con lo qve queda postdo, . ..
y el dicho Alcalde dijo que en nombre dl·I Rey
ucstro Señor daba y dio posesión a
el dicho Lorenzo. . . en el dicho indio Lorenzo en vos y en nombre de todo~ los demás
indios e indias capitanes y capitanejos de la dicha encomienda".
ª Esta costumbre era mu)' común en toda la Nueva E~paña como lo demuestra claramente Le ley B. Si.mpson, o p. cit. " ... con la encomienda se adq uirian derechos y
obligaciones no s61o ante sus indios cncomrndados s.ino ante la Coron " (p. 154).
11 Una \'CZ que el encom •ndero hubiera entrado en posesión de 101 indios no se les

550

TIJ.

FUNCIONAMIENTO DE LA ENCOMIENDA O CONGREGA
EN ESTA PARTE OB LA

'UEVA ESPA.::¡A

La encomienda neoleonesa se localfaaba generalmente en los alrededores
de los pueblos españoles, haciendas, misiones franciscanas o prisíones reales,
ya que geo ralmente estos centros se desarrollaron en zonas donde la orografía
e hidrografía eran muy propicias para la agricultura, ganadería y minería; 1 ~
un ejemplo sobre esto es el siguiente: de 1596 a 1646 se establecieron en las
cercanías de la ciudad de Monterrey unas sesenta ncomiendas, sta cifra
podía quitar ni remo\'er como lo ordenaban las Leyes de Indias (ver Recopil ci6n de
Leyes ... edición de Madrid de 1774, Lib. 6, Tít. 8, Leye1 46 y 47) hasb ,er oldos
y vencidos conforme a derecho", y s6lo se le podla quitar en caso que incurriesen en
delito penado por la leyes de castilla con _perdimiento de bienes.
Estas disposiciones aplicadu en esta región tenían sus base5 en leyeJ promulgadas
desde 1511 y eran aceptadas y aplicadas en la Nueva España; sin embargo, los gobernadores de eJte uevo Reino parece que procedieron de diferente manera ya que
quitaban a su arbitrio las encomiendas o congregas con la misma libertad con que las
habían ciado; un ejemplo de esto nos los da Juan Pérez de Lenna (A.M.M. Encomienda "copia de carta mandada por el \'irrey •.. al gobernador Lozano .•. " 1671.
Vol. XLII, Exp. 67, f. 13): se quejó de la libertad con que se tomaba los gobernadores para despojar de sus encomiendas a quienes las tenían, sin consideración de
las reales c~dulas tocantes a la. posesión y a los motivos que causaban la µ6rdida
de la encomienda: "Juan Pérez de Lerma, en nombre de esa provincia, me han hecho relación diciendo muchaJ veces acaese qwta.r vos a los vecinos de esa tierra los
indios encomendados por los otros gobernadores, por cau!las muy livianas y aun sin
ellas, ;61o de vuestra autoridad y de hecho sin los oír a justicia ni llamar para ello,
de lo cual reciben notorio ngra.,.io y daño y me suplic6 vos mandase que de ahí en
adelante no les quitáscdes los indios sin que primero los oyesen e fuesen c.onvencido,
por ÍUCZ7.a e por derecho en toda itUtancia o como mi merced fuese ... vos mando
que vea.is lo sU50dicho )' no quitfu ni renovéis de aquí adelante a los veC'in01 de esa
provincia a los indio, que lr.s hubieren encomendado con justo y derecho t.ltulo sin
que primero sean oídos &gt;' \'cncidos por fuero e por derecho •.. ·•
" Esta opinión e, tambi&amp;l compartida por Don Plinio P. Ord6ñez en "hu misiones
franciscanas del Nuevo Reino de León". Historia M1xic1mo. Vol. IJI, No. 1 (juJioagosto de 1953), pp. 102-111. A nuestro parecer el autor comete un error cuando
asegura que las misiones franciscanas proporcionaron los indios para las primeras
congregas; esto sin duda no tiene bates firmes ya que como hemos mencionado, las
encomiendas se entregaron oficialmente en el d1a de la fundación de la Ciudad de
Monterrey -20 de septiembre de 1597-; por otro lado, sabemos que lo primero
misionerO!I vinieron en 1603 como lo menciona Alonso de León, op. cit., p. 62; Israel
Cavazos Garza, "La obra franciscana en Nuevo León", Humo.n-ilas. Anuario, Año ll,
'úm. 2, p. 438. Eugenio del Hoyo, "Evangelización en el • ·ucvo Reino de León',
HMmanito.s. Anuario, 1965, No. 6, p. 322. Santiago Roel, o¡,. cit., p. 25.

551

�fue aumentando a mediados del Siglo . VII -aproximadamente ochenta y
tres- y a principios del Siglo XVIII, llegaban a más de cien.aa
La. mayoría de los encomenderos o protector s eran labradores, aunque
también había militares -en su mayoría oficiales-:, ganaderos, mineros bur6a-atas, clérigos, pero estos últimos en menor número. 30

A. La sucesi6n de las encomiendas:
De acuerdo con las Leyes de Indias (Lib. 6 Tít. 11), no sucediendo el hijo
mayor, sucedcrian los demás de grado en grado. El hijo gue uce&lt;liere en la
encomienda debía alimentar a sus hermanos y madre, mientras no se casare
ésta y no tuvieren aquéllos con qué u tentarse. La hija sucesora en la encomienda, en deíecto de hijos varones Legítimos, contraía la misma obligación
con madre y hermanas, y debía casarse dentro de un año. Si en ,·ida del padre
moría el hijo mayor, la encomienda pasaba a los descendiente legítimos de
éste. Para suceder el marido a la mujer, y ,iceversa, debían haber vivido casados seis meses. La mujer con encomienda que se casare, debía tomar marido
de calidad, y muerto é te, la encomienda volvía a poder suyo. Los hijos del
segundo matrimonio, habiendo tercera o cuarta vida, sucedían en los indios
en que la madre hubiera sucedido a su primer marido. n
En cuanto a la duración de la encomienda, se otorgaba legalmente por dos
vidas; :is pero en este ucvo Reino se utilizaban varios métodos para prolongar la sucesión de la encomienda ;39 éstos eran :
,. Desgraciada.mente no tuve el tiempo suficiente para computar otros centros como
Villa de Cerralvo o Cadcreyta ¡ ffio embargo, los datos mencionados pueden ser consultados en el A.M.M. Civil. Vol.: III-V-IX-X-XI-XIII-XVI-XIX-XX-XXII-XXIIIX.XVII-XXVII I-XXX-XXXIII.
• Del A.M.M. Civil. Vols.: XI-XVI-XX, conté aproximadamente 178 otorgamientos de encomiendas -desde 1636 hasta 1684- y de éstas 98 eran labradores, 25 militares de distintos rangos y el resto oscilaba entre los ganaderos, mineros, burocratas
y curas (hay que hacer notar que !iObre el último sólo encontré un caso, el del padre
y vicario Mart!n Abad de Uria, que la obtuvo por donación).
11 Este problema de la sucesión lo trata detalladamt'ntc Antonio de León, op. cit.,
y Juan Solónano y Pereira, en lo capítulos X y Vil. Sobre las discmiones y luchas
sobJc este punto ver a Zavala, Encomi,nda lndiana, op. cit., Cap. 11-Ill•V, pero
sobre todo el VI.
• Por e.ste medio la Corona trataba de evitar la formación de señor!os de tipo feudal
en América y restringir el poder de los encomenderos; esta restricción se puede notar
en la Cédula Real de Felipe JI finnada en Gante el 5 de septiembre de 1556 y reproducida en su totalidad por Sil\·io Zavala, Encomienda .•• lbid,m, p. 206; se
puede ver también, Cartas de lndia.s. Madrid, editado por el Miooterio de Fomento,
1877, Caja 2, Núm. 5.
• Hay que hacer notar que catos métodos eran muy comunei en toda la Amfrica
como nos lo demuestran Eduardo Arcila Parías, op. cit., pp. 161 a 165. Domingo

552

1. Por
2. Por
3. Por
4. Por

vía de excepción
vía de disimulación
vía de corrupción
vía de dejaciones
1. Por ula de e:uepci6n: era utilizado para estimular )a conquista; es decir, otorgar un privilegio de una vida más para obtener colonos o conquistadores que se aventuraran en ir a otras tierras; un ejemplo sobre este medio
nos lo da el capitán Andrés de Aranda que en 1600, pide al gobernador Zavala, que a las personas que se unieran a la jornada cobtra los indios Gualagilises y tuvieran indio en segunda vida, les extendiera un título de nueva
encomienda; esta petición los transformaba de segundos en primeros propietarios y por lo tanto podían disfrutar de la encomienda ellos y un sucesor.
La gracia solicitada fue concedida por el gobernador, }' ella equivalía a prolongar la posesión de la encomienda hasta Ja tercera vida, aunque sin romper
con la norma establecida de Las dos \idas!º
2. Por vía de disimulación: este fue un medio muy socorrido u en esta
región y hubo casos excepcionales en que había encomiendas " ... de cinco
vidas. . . sin respeto a las leyes de las Indias, ni a las órdenes reales que hay
en su contra ... "; •2 pero parece que esta costumbre era muy aceptada por
los pobladores de esta comarca.
3. Por vía de corrupción: más frecuente que las prorrogaciones por disimulación y por composición, fueron la prorrogación por corrupción; ésta
Amunátegui Solar, op. cit., Vol I, pp. 78 a 81. Elman R.
Zava.la, Ibídem, Cap. VI.

rvice, op. cit., p. 2-12.

• A.M.M. Informes. T. X, Exp. 14, f. 13; esta co tumbre es ya pública en 1667
cuando Felipe Núñcz en solicitud de encomienda declara: " .•. se me encomienden los
indios por tres ,idas como es costumbre a roldado que va en jornadas de lucha contra el indio ... " A.M.M. \'ol. IX, Exp. 128, f. 3; aunque máa adelante no he en•
contrado otra mención, te medio fue muy común en América.
.. Este medio fue muy socorrido en América. Carlos V concedió las encomiendas
s61o por dos vidas, pero Felipe 11, viendo que se acababan e incorporaban a la Corona y que los descendientes de conquistadores y pobladores qu daban pobres, ordenó
al virrey Enríquez de la • 'ueva España, en carta de 15 de mayo de 1565, que disimulase la sucesión en tercera vida. Felipe III, por Real Cldula de 4 de marzo de 1607,
concedió una \ida más por la mima vía de disimulo y ordenó que al terminarse, se
incorporasen a la Corona; esta gracia no alcanzaba a aquellos encomendero que hubieran muerto en el didrute de la tercera vida antes de la promulgación de aquella
ley del 4 de mano. De esta manera se autoriz6 la sucesión por cuarta vida. Se puede
\.'er con más detalle este fenómeno en forma general en Silvio Zavala, Encomienda,
op. cit., Cap. VI. En forma parúcular en el e.aso de Venezul'la ver a Arcila Farias, op, t:it., p. 161.
0 A.M.M. Encomienda s/n. perteneciente a la colección particular de don
Vito
Aleaio Robles.

553

�consistía en lo siguiente: otorgar titulo de nueva encomienda en favor del
heredero o pariente más cercano del último propietario, a la muerte de éste
y término de la segunda vida; un ejemplo: La encomienda de Di go de
Montemayor el mozo, pasó a manos de su esposa doña Elvira de Rcntería;
luego a su nieto don Gregario y más adelante a su primo Diego Rodríguez
de Montemayor y después a su yerno Diego áenz y de ahí pasó a su hijo

José

de áenz.u
4. Por vía de dejaciones: un medio muy común para obtener prorrogaciones sin que aparentemente se infringiesen las leyes, era el de las dejaciones;
que consistía en los siguientes: el propietario de Ja encomienda renunciaba
a ella; se la sacaba entonces a oposición y se 1° otorgaba a su heredero, en
primera vida; éste hacía lo mismo y la encomienda pasaba nuevamente en
primera vida al heredero del último. O bien, el propietario que la tenía
en segunda vida hacía dejación para presentarse luego como opositor y obtenerJa de nue\.'O en primera vida. Un ejemplo donde se conjugan las dos variantes del procedimiento de las dejaciones, es 1 de la encomienda de indios
ca.tu janos deJ valle de Cerrako, que perteneció en primera vida a Alonso R~
driguez. quien luego renunció a ella-en 1650- para que la obtU\iera también
en primera vida su hijo Pedro; a la muerte de éste, pasa en segunda vida a
su hijo Roque en 1684, quien la renuncia y se presenta luego en la oposición
y la obtenía en primera vida." De esta manera, por el sistema de renuncia o
dejación la encomienda se había perpetuado en la familia. Era evidente que
este procedimiento se ponía en ejecución cuando el renunciante se hallaba seguro de antemano de que en la oposición de beneméritos 1 seria preferido él
mismo o el heredero a quien trataba de beneficiar.
Estos cuatro métodos eran utilizados indiferentemente ya que " ... los gobernadores sólo les interesaba sacar una buena parte de dinero o indios en
cada encomienda y no ks importaba para nada las órdenes reales ... "¡ •1
aparte la lejanía de estas tierras hacia que las leyes o nuevas órdenes no llegaran o fueran tomadas en forma indiferente. Alonso de León comenta al
respecto: " ... por el poco conocimiento que los jueces en les e ta ... " •G

ª brael Cavazos, Catálogo y Sínteñs, op. cit., Cédulas 17-713-795-847. Ver tamhifo
caso de Encomienda de José :Martíncz en A.M.M. Encomienda, Vol XXVI, Exp. 1,
donde se menciona basta quinta sucesión por soborno.
" A.M. .. {. Protocolo, Vol. VII, fol. 151, No. 19. También se puede "er en esa
misma sección los Vols.: II-IV y IX, donde hay numeroso, &lt;-asos con e\tot matices.

ª A~\!.M. Causas, Vol. IV, .Exp. 56, l. 89 "declaración del Clérigo Francisco de
Elorza el 30 de sep1iembre de 1698".
• Alonso de León, op. cit., p. 98.

554

B. Unidad de la tt1.comienda o congrega en esta frontera :
La tendencia anotada en las !eres de Indias es la de la conservac1on de
la unidad de 1a encomienda, esto es, la conservación de la entidad indígena
asignada al encomendcroY
En 1620 se ordenó que por haberse multiplicado los vecinos de las Indias y
crecido el número de naturales, los virreyes y gobernadores habían tenido por
conveniente dividir algunas encomiendas y dar parte de ellas, con la propiedad, a un encomendero y lo demás repartirlo de pensión entre otras personas
para que todos los hijos y nietos de los conquistadores y pacificadores. par~ciparan de tales beneficios, quedando a cargo del encomendero prop1etano
la obligación de velar por los indios, obligación que fue extendida por esa
cédula a todos lo participantes de la renta. 49
Esta cédula real de 1620 no rezaba para el uevo Reino de L ón, donde
la situación era diferente por faltar encomiendas grandes, y como las renta.S
eran pequeñas, se preferia entonces separar los indios contribuyendo de ese
modo a hacer las encomiendas aún má pequeñas de lo que por í eran; "
las divisiones de las encomiendas habían alcaw.ado para fmales del iglo XVII.
., Esta Lcndcncia se puede notar en la ley número 2 de la Recopilación, correspondiente a la ordenanza de población de Felipe II, se ordena "que cada repartimiento
quede entero y sin dividir". Otra ley de 1618 mandaba que no debían di\idine las
encomiendas por ningún motivo, bajo pena de 1,000 pesos para t'l gobernador que lo
hiciese y nulidad de repartimiento. OLra ley de 1620 prohibia separar cierlo número
de indios, 'ºporque así se divide y aparta lo que debe estar junto y unido ••. " Anteriormente ya una cédula. había dispuesto la fusi6n de las encomiendas pequciias pata
formar otras de más importancia. Esto no significaba que 13.s encomiendas mayores debían reducirse.
41 Recopilación de las leyes de Indias. Lib. 6, Tlt 8, Lry 26.
41 Un ejemplo: Antonio Leal, Alcalde mayor de la Villa de San Juan B. de Cadercyta, sep3.l6 en dos encomiendas la parcialidad del principal JosE, que .e componía
en total de doce indios útile, incluyendo al jefe; el principal con cinco indio, ~
rrcspondi6 a Bias de la Garza y los otros seis indios se dieron a Matías de Silva
( .M.M. Encomienda. Vol XX, Exp. 112).
T.am.bibi se producía un movimiento inverso, es decir, se iniciaba un movimiento
de "agregaci6n" y en este proceso queda descubierto cfaramente que la clivhión de
las encomiendas había airan.za.do en esta comarca del ,irreinato un gran desarrollo
como lo demuestran los siguientes ejemplos:
l. En 1675 " .•. habfondo vacado la encomienda de indios Moquiaguines en los
alrededores de la villa de San ..• Cerralvo, Juan Núñez de Carvajal que poseía la de
los indios Cacame"'•"- solicitó que se agregaran aquellos indios a los suyos como lo
.,-,
d
. "
habían estado ... por mayor conscrvaci6n y utilidad y estar en au pueblo Y octnna
(A.M.M. Protocolos, Vol. XIII, Exp. 203).
2. En 1682 se confirmó a "... ntnmo Jiménrz vecino de la Yilla •.• Cadereyta,
la encomienda indios Patiaguara ..• por haber estado antiguamente agregados unos
a 01ros" (A.:M.M. Protocolos, Vol. XIII. Exp. 345).

555

�A principios del Siglo XVTII se observa una fuerte tendencia a agregar
las encomiendas P,equeñas, en cumplimiento de las antiguas disposiciones -de
1630-- que lo ordenaban. Lo cierto es que para 1705 los indios se encontraban divididos en encomiendas tan pequeñas, que las ocho encomiendas
que José de Porras pidió que se le agregasen a la suya, en la jurisdicción del
Real Y minas de Santa María del Río Blanco, no sumaban entre todas sino
19 indios tributarios. Esas ocho encomiendas estaban en cabeza de la Corona, y una de ellas tenía 8 indios, la otra 4, tres de ellas sólo 2 indios cada
una, y finalm nte otra con un solo indio. Las otras dos no tenían indios \'arones y una de ellas se componía de una india;'º unidos a 10 indios de
la encomienda del peticionario, sumaban en total 29 indios.
Como se puede ver, la tendencia general a finales de la extinción de esta
institución era romper la unidad de la encomienda.

tarla en muchos casos. Por ejemplo en 1645 eJ gobernador Martín de Zavala rectifica las dos encomiendas que tenía Rodrigo López de la Cruz en la
Villa de Cerralvo, pues ambas no sumaban en total sino quince o dieciséis
indios.ª3 Las dos encomiendas de Gaspar de Trcviño en los alrededores de
Monterrey, no llegaban a seis indios. 5•
El gobernador Pedro Fernández de Ventosa -1692 a 1697- puso excepcional atención en Jo tocante al tratamiento que recibían los indio y en general al régimen de la encomienda o congrega, separ6 algunas de estas encomiendas múltiples que vacaron durante su período o procedió por cargos
contra otras. Pero estas disposiciones no fueron muy efectivas, ya que al poco
tiempo él firma el otorgamiento de encomiendas múltiples a varios vecinos de
San Pedro Boca de Leones.ª~
I)eseués de este intento no se present6 otro hasta la llegada de Barbadillo,
mientras tanto esta costumbre local seguía haciéndose impunemente.

C. Encom~ndas múltiples:
Una cédula de 1618 disponía que así como convenía para eJ buen gobierno que las encomiendas no fuesen mur cortas, era también justo que no se
diesen muchas a un solo encomendero. 51
En esta frontera norteña era común que un solo individuo poseyera varias encomiendas o congregas; esto se debía a que las parcialidades indígenas
eran muy pequeñas y para darle un premio suficiente a los conquistadores v
primeros pobladores, era preciso reunir a varios principales en un mism~
título de encomienda.~: Por eso, cuando se trat6 de P,oner en ejec11ci6n )a
cédula de 1618, los gobernadores se encontraron con que no era posible aca3. El cacique Alvaro de la encomienda que fue de Tomis Gutiérrez. en el valle de
San Francisco, introdujo una representación de 1707, en el cual dccla_r6 que por
muerte de éste se habían puesto edictos para encomendarla de nuevo, " ... lo cual
es en grave daño y perjuicio mío y de los demú naturales que tuvo encomendados
porque es público Y notorio que siendo encomendero Crist6bal de Leal de la ene~
mi~da que ho: tien; Felipe Núñcz en dicho ~e, el dicho Cristóbal Leal para remediar a Rodngo Nuñcz, su hermano, sacó de dicha su encomienda una parcialidad
consid~mble de indios para que se le, encomendasen al dicho su hermano. , • el cual
poseró r sucedió en ella Gonzalo úñcz, su hijo, de lo cual mis padres y otros antiguos no han dado noticia e la tiene los demás indios que de la parcialidad desagregada
hemos descendido, y despufs han ido sucediendo y pasando n distintas personas a
quien nos han encomendado, viviendo siempre todos los dichos indios en general desacuerdo por versi: dividido y apartado del tronco principal" (A.M.M. ColeccitSn particular de Don Vito Alcs.sio Robles).
• Esto se comprueba en el •. M.M. Vol. XX de Encomiendas v Vol XXVI del
de Protocolos, donde hay numerosos ejemplos.
·
·
•• Recopilación, op. cit., Lib. 6, Tít. 9, Ley 15.
" Este caso es muy parecido al de Venezuela y Chile; ver Arcila, 0 ;. cit., p. 170
y Amuniarlgi, o¡,. cit., VoL Il, p. 230.

556

D. El sonsaque:
La saca de indios de unas encomiendas a otras por medio de la persecu-

ción, del engaño o de las uniones matrimoniales, constituyó uno de lo \'lClO
más antiguos de la instituci6n y la fuente más común de enojos y largos
conflictos judiciales. 156
En este reino se prohibió el sonsaque en la ord nanza de Zavala en 1627;
sin embargo esta orden fue ley muerta en esta región, ya que los litigios por
este delito llenan numerosos y nutridos expedient , generalmente estos pleitos
se iniciaban después de la "caza de piezas" o cuando se recolectaba de nuevo
a los indios para el nuevo ciclo agrícola anual; es decir, por el verano. 57
Una de las causas del sonsaque más común eran las uniones matrimoniales.
Como las encomiendas eran pequeñas en su mayoría, los indios de varias en-

ª A.M.M. E.ncomienda., Vol. XXI, Exp. 19, f. 12.
.. A.M.M., Encomienda, Vol. XXI, Exp. 89, f. 17.
'" A.M.M., Encomienda, \"ol XXII, s/n. tambi~ ver en r1 mismo Vol Exp. 18
"informe de Joaquín florC$ en .íontcrrey, 23 de febrero de 1695" donde dice "el
gobernador ... Ventosa se ha unido a los encomenderos y vh~ nuevamente esta
frontera en el soborno continuo ... "
.. &amp;ta. costumbre era muy común en toda la Am~rica como lo destaca Simpson,
op. cit., al decir: " ... era común que se sac-ara a indios de otra.~ encomiendas w.ra
engrandecer las propias" ( p. 35). Alomo de León nos dice
respecto " ... tienen
lo mis en indio en servicio y es tanta .•• la insaciable codicia de llevar gente y aprovechane del poco acrvicio que de ellos tienen, más por ostentaci6n y vanidad de decir
que son dueño de grand rancherías no se limitan y van al sonsaque .•• " (p. 98).
11 Este ciclo de iniciación de pleitos pude 1uponerlo cuando investigando el Vol. VI
de encomiendas anoté las fech:u de lo pleito y todos concordaban en la fecha de
recolecci6n de frutos en junio o agosto,
557

;

�comiendas se casaban entre sí. Los hijos quedaban en la encomienda a que
pertenecía la madre, regla que no fue objeto de discusión. Pero los cónyuges,
obligados a vivir separados la mayor parte del tiempo, tendían a vivir en una
de las dos encomiendas. Esta tendencia fue estimulada en un principio por
los encomenderos o protectores, pero después -casi al final de esta institución- se tendió al casamiento entre indios. de la misma encomienda y algunos fomentaban el concubinato.~ª

E. Otras uiolaciones de la encomie11da neoleonesa:
Una de las limitaciones que poseía una encomienda era que no se permitían
los traspasos, los trueques, las donaciones, el alquiler de sus indios préstamo .
y dotes matrimoniales; es decir, la encomienda no podía ser utilizada como
un medio para obtener o garantizar un capital. 19
Estas restricciones no fueron llevadas a cabo en este reino, ya que la en-•
comienda era aprovechada como un tipo de cambio en algunas transacciones comerciales, como en los traspasos, los trueques, las donaciones, e1 alquiler, la venta, préstamos o dotes; ejemplos sobre estos desmanes hay muchos
-desde el principio hasta el final de la encomienda o congrega-:
Marcos Alonso e1 mozo, " ... cede y traspasa para con esto (sic) el acción
y el derecho que tengo de dos rancherías de indios en encomienda, cuyos
nombres de los caciques son los siguientes: Evalayaque y Ymapalieguen ...
por cuatrocientos pesos ... " 80
Juan L6pez, " ... hace saber que Martín de Solís me tracó y dio la mitad
de la gente de una ranchería en encomienda y otra mitad de otra ranchería,
los cuales sus caciques se llaman Mamayagua y Caminucamoa ... " 81
"Bernabé de las Casas hace constar que mediante este escrito donó la encomienda de indios Amapolas r Teguanapates que me otorg6 don Diego de
Montemayor ... al cura }" \'icario Martín Abad de U ría.• .. "n
• A.M.M., Civil. Vol. VI, Exp. 25 "Información del Lic. Francisco de la Calancha Valenzuela en Monteqey el 19 de abril de 1967" declara que los cncomenderm
evitan a toda costa el casamiento entre indios de otras congregaciones para no tener
problema.! e incita y hasta provoca en concubinato ... "
• Ver sobre esto a Antonio de León, op. c:il., Cap. X. Sol6nano y Pereira, Cap. XVI.
• A.M.M., Civil. Vol. VIII, Exp. 27, f. 24. También se puede comultar sobre este
tema e! Vol. l, foL 34, núm. 25. Vol. II, El!J&gt;. 59. Vol. III, Exp. 20, 55 y 60. Vol.
VIII, Exp. 32, fol. 5 y Vol IX, Exp. 32, fol. l 1. Consúltesc a Iuael Cavazos en
Indice y SlntesiJ op. cii., Cédulas: 25-137-192-215-220-281-295-479-545-651-653.
• A.M.!\{, Civil. Vol. X, Exp. 24, f. 5. Ver tambifo Vol. Xl y XV donde hay mu•
chos ejemplos.
ª A.M.M., Protocolos. Vol Ill, fol. 110, No. 61. Ver también a Israel Cavazo,,
lbid•m; cédulas: l-3-2().;21-29.:.4345-83-89-90-91-97-211•261-273-274--2837376-415-451460-461-462-524-528-534-602-616-634-644·661-677-749-750-820-854.

558

Sobre el arrendamiento de la mano de obra indígena perteneciente a la.
encomienda se dice en 1678 que "es de todos público )' notorio que casi todos
prestan sus indios de las encomiendas por un peso o un peso y medio por
temporada de ganados. . . de dos a tres pesos si es para cosecha ... y de tres
a cuatro pesos si es para labor de minas •.. " u
En cualquier venta de terreno que pertenecía a un encomendero era muy
común que se dijera '·con dos rancherías de indios... e,
En préstamos era notorio "que los indios son empeñados como objetos ... " o:.
En la mayoría de los dotes de matrimonio se destaca "una encomienda de
indios''. 86
En fin, en la marorla de las transacciones comerciales, los indios eran utilizados como garantía de pago, como tipo de cambio. etc, Es dec.ir, que a
través de estos abusos podemos destacar que el indio del Nuevo Reino de
León \ivia en un estado de esclavitud; aparte se puede decir, que Ja legislación protectora indigenista era ley muerta en esta parte de la América Sep~
tentrional.

JV. LA

VIDA INDÍOENA DEN'lltO DE LA E COMIE 1DA O CONGREGA

EN ESTA PARTE DE LA COLONIA ESPAÑOLA

La vivienda de los indígenas encomendados o congregados adquiría dos
formas -según estuvieran en una mina o en una hacienda-; en la primera,
se les obligaba a construir sus rancherías en forma cercana a la mina; en
las segundas, se construía un gran caserón llamado galera que tenía una sola
puerta y Ja luz entraba por un gran tragaluz en el techo y en las noches eran
encerrados y cuidados por un encargado o se les encadenaba para evitar su
hwda.' 7

ª A.M.M,, Historia. Vol. X, Exp. 192, "información sobre las congregas del Nuevo .•. por Fray Francillco del Bosque en la ciudad de ... Zacarecru el 27 de mano
de 1718".
.. Ver a Israel Cavazos Garza, op. t:il., Cidulas: 9-16-34-48-102-118-127-149-152155-lSS-163-16 7-191-195-2 70-288-30 l -314-321-412-417-529-558-566-5 77-5 78-601--607- ..
672-678-682-713-767-773-778-794-803-806-814--821-83S.:839-850~52-B53.
• A.M.M., Rollo número 2 del Archivo de Microfilmación de este Archivo que ae
encuentra en la B. de A. e H.
• Israel C.ivaios Gana, lbidem, Cédulas: 49-105-206-N0-242-246-249-250-340-432613-658-662-7 58-790.
11 Ver a Alonso de León, op. cit., p. 98. Fray Vicente de Slllltamar{a, Rt!laci6n hist6rica d11 la colonia d,l Nuevo Santander )' costa dtl Stno Mtxicano. Escrita por el. ..
en icolás de Le6n, bibliografía m,xicana d11l Siglo XVlll, Apmdice a la letra S;
p. 397. Fidel de Lejana, Conq11.Í.Ita espiruual th Nu,va Santand,r. Madrid, Con,ejo
Superior de Investigaci6n cieo tífica, 195 7, p. 897, Jos~ Eleutcrio Gonzále:z, Obras com559

�El horario de trabajo era agotador, ya que "se inicia con los primeros claros del dia. y sin parar se termina hasta cuando las estrellas empiezan a campear en el cielo ... "; 08 esto nos hace suponer que trabajaban de once a doce
horas diarias.
En las haciendas eran utilizados para sembrar o recolectar cereales -en
especial el maíz-, cuidar el ganado, artesanías para uso intemo.Gg
En las minas trabajaban en la perforación y '·la pica de piedra"/º

El rendimiento en estas actividades era considerado como "insuficiente y
y no recibían ningún pago de ninguna especie. 12
En los días de trabajo -en las haciendas era en época de s.iembra, en las
minas mientras durara el ''auge"- eran alim~ntados a costa del encomendero o protector y consistía en una o dos mazorcas de maíz para la cena y

torpe"

71

t,llltas. Monterrey, Imprenla del Gobierno, 1885, Vol. I , p. 78. Alejandro Pric-to, Historia, geogra/la y 1,stadf.stiea del estado d, Tamaulipas. México. Tip. EiCalerillas, 1873,
p. 83. Alberto Cosslo, op. tit., Vol. 111, p. 12. Vito Afeuio Robles, Coahuila )' Tt1'as
en la lpoea colonial. México, Ed. Cultura, 1938, p. 96. Del mismo autor, MontlfTTl'J tn
lo historÚJ y 111 la lc¡tnda. México, Antigua Librer!a Robredo de Jo é Porrúa e Hijos,
1936, p. 67. Santiago Roel, o¡,. eit., p. 26. Una descripción muy viva sobre l:u galeras
nos la proporciona Froy Juan de Salas, PrediC3dor y guard,iin del convento de
San Francisco, en Monterrey, 22 de junio de 1662 (A.M.M., Civil. XIII, Exp. 20,
fol. 49), declarando que "las galeras donde los indios son puestos a vivir en tlempo
de cosecha ..• duermen en la noche despufui de su largo trabajo .•. hay gran hoyo
en medio del techo donde éntre la única luz, porque no tiene ventanas.. . está llena
de pulgaJ y bichos muy dañinos todos; lo cuida un indio de confianza y también en
unas casaa se prefiere encadenarlos por ser así más seguro. . . los indios de alú no aon
de la misma nación y pocaJ vece, 10n de la misma familia •.. "
• A.M.M., Civil. Vol. XIII, Exp. 20, fol. 49, op. cii., sobre este tema hay mucha
información a principios del Siglo XVIIJ y todos concuerdan que trabajan mucho "sin
ver jamás su trabajo, ni fruto, sin descanso de día a noche ... " (A.M.M. Encomienda,
Vol. IX, Exp. 18), ver también en ramo de Civil, Tomo XII, hay por lo menos quince
informaciones al respecto.
'" Santamaría, op. cit., p. 402. Alejandro Prieto, op. cit., p. 84. Za,·ala, Los esclavos ... , op, til., p. 260.
i. Ver en el A.M.M. Protocolos, Vols. XI y XIV, Exps. 47-78-89-109-l 10-ll5 del
primero; del segundo, 12-18-20-45; y también Israel Cavazo1 Garza, Indice ... , op.
cit .. Cédula : 44-85-88-94-100-101.
" Alonso de León, op. át., p. 98 dice: " ... de poco servicio que de cllos tienen
(se refiere al indígena)". Otros consideran que ''no son útiles para nada, son un estorbo" ( .M.M. Caus;u criminales, Vol. IX, Exp. 115).
,. Lejana, op. eil., p. 896. SanLamaria, op. cit, 402. Prieto, op. cit., p. 84. ito
Alessi.o Robles, op. cit., p. 97. Zavala, Los Esclavos ... , op. cit., p. 261. Como se puede
ver, las dispo!liciones de Zavala de 1627, donde eslipulaba que se debe pagar un peso y
medio al año para cosas de vestir; cosa que en la realidad nunca se llevó a cabo.

560

el ahnuerzo; de comida se les daba maíz cocido; cuando no efectuaban ninguna labor eran compelidos a que , 10Meran a su vida de recolección.ª
El vestuario consistía en una frazadiUa o un Cotón de ayal, aunque lo
ordinario era que anclaran dcsnudos.H
La doctrina religiosa no era conocida, &gt;·a que el encomendero o protector
se limitaba a obligarlos al bautismo y darles nombres cristianos, in preocuparse de enseñarles los elementos primordiales de la reliai6n cristiana; este
descuido estaba unido al desdén d los misioneros de hacer su tarea evangelizadora.16
, Los indios que se enfermaban no tenían ninguna clase de asistencia médica
)' en algtmos caso se les obligaba a trabajar sin imponar su estado de salud. 78
Cuando la temporada de traba jo t rminaba -en especial en las haciendasel encomendero los dejaba de nuevo en libertad con cl pretexto de no poder
sostenerlos y vohfan de nuevo a su vida n6mada; 17 el encomendero o protector se quedaba con las mujeres y los lújos, ya que por un lado, le servían
como rehenes para obligar a sus esposos a regresar cuando los necesitara, y por
el otro, se protegía a una futura "cría que las mujeres podían tener y que
ría de su propiedad" y también se solucionaban las labores de la casa.~
En un principio se marcaba a los indios con figuras identificadoras hechas
por dagas o hierros de herrar, pero esta costumbre desapareció a lo largo
del . iglo XVII!ª
Cuando de nuevo se les nece itaba eran locali7.ados y traídos a la f ucr¿a
para iniciar nuevamente su ciclo de trabajo y dejarlos después en libertad.
Esta nue\'a cacería se hacía sin ningún permiso gub mamen tal; se organizaba
'· Santamaría, op. cit., p. 4-03. Prieto, op. eit., p. 84. Ales5io Robles, Coahuila y •. • ,
op. tit., p. 68. Zavala, Los esclavos ... , op. til., p. 259.
" Alon,o de León, op. tit., 98. Santa.maria, op. tit,. p. 402. Prieto, op. cit., p. 85.
" Crítica sobre la labor de los misionero con los indios nos la da Alonso de Le6n
lbid,m, p. 66.
11 \'er a Santamarfa, op. eit., p. 404. Prieto, ·op. rit., p. 85. Zavala, op. til., p. 259.
" Sanuunaría, lb1dem, p. 409. Prieto, lbidem, p. 86. Vito .'\Jessio Robles, Coahuila
y ••. , op. eit., p. 71. Zavala, Los e.!clavos •. . , p. 260.
' Santnmaria, lbidem, p. 410. Príeto, op. cit., p. 89. ito Alessio Roble, loe. cit.
Zavala, op. tit., p. 260.
" A ..M.M. Encomiendas, Vol. XII, Esp. 98, f. 16 Santiaf!O de Pnmeda t'n el valle
de Pilón de 1675 declara: " ... ante, se marc.,ba , los indios para saber con una se•
guridnd de que eran de ellos y no de otros .•. uno&amp; u5aban el cuchillo al rojo vivo y
ponen una señal. . . otros usan su marca de itanado. . . pero e o hoy no ire usa y es
neccs:ario vol\'er para evitar las confusiones que hay ... " En el Vol. IV de Encomiendas
he encontrado las siguientes marcas:

A e+&gt; A V
561
H36

�entre un grupo de encomenderos y salían en busca de sus encomendados y
en estu cacerías trataban de engrandecer su encomienda con indios de otras
rancherías; así tenemos noticia que cuando existía la costumbre de marcarlos
había muchos indios " ... con marcas borradas y en forma encimada otras
de otros encomenderos ... " 50
Esta vida en las congregas, unida con otros abusos como el de usar a los
indios como bestias de carga, 81 ofensas de hecho y palabra; s:: van a hacer que
los indios encomendados o congregados se rebelen y maten a sus amos o tiendan a irse a otras tierras sin importarles dejar a su mujer e hijos; surgiendo
un nuevo tipo de "indío" que era estepario por excelencia y se dedicaba al
robo de las haciendas o se unía a grupos de otras tribus y atacaba a los
españoles. 83

V.

LA UTll.IZACIÓN DEL TÉRMINO ENCOMIENDA O CONGREGA
EN ESTA COMARCA FRONTERIZA

Como hemos explicado la encomienda en esta tierra de "guerra "v;va,, tuvo
una transformación fomentada por varios factores, a saber :
"' A.M.M. Encomienda. Vol IV. Exp. 89, I. 4. ''pleito de el Capitán Hemando
Mend.iola contra Juan Bennea sobre el robo de indios en encomienda en Monterrey,
a 18 de abril de 1652". Hay que hacer notar que la costumbre de ir a e.azar de nuevo
indios era muy común en esta región en toda la época que duró esta institución y
cuando se da noticia de este acto son en forma esporádica y siempre cuando de pleitos de indios; un ejemplo sobre esto (A.M.M. Protocolos. Vol. XIl, Exp. 98, f. 13),
2 pleitos de Juan Pérez de los Rios contra Manuel García de las Rivas por robo de
indios de encomienda ... Monterrey 13 de mano de 1697". Declaración de García
de los Rivas " ... iba acompañado con Nicolás Guajardo, Tomás Gutiérrez, Dionisio
López Portillo y el que declara, todos encomenderos en caza de los indios de nuestras
congregaciones porque se acercaba la temporada de cosecha.. . como es costumbre en
este Nuevo ... "
u Como sabemos, esta costumbre fue prohibida en las Leyes Nuevas de 1542 (mayor información en Zavala, La encomienda ... , op. cit., Cap. III) y en la ordenanza
de Zavala lo prohibe t.1mb.ién. Sin embargo, esto era muy común en esta región por
lo menos hasta finales del Siglo XVU; el último ejemplo que poseemos de e~to es
en la venta de minas de don Juan de Villarreal donde dice "vendo la mina de ...
con indios de carga de mineral. .. " (A.M.M. Civil, Vol. XXVI, E.~. 5, f. 37).
"' Est.a acción provocaba asesinatos entre indio y encomendero como se puede comprobar viendo A.M.M. Causas criminales, principalmente los primeros ,•olúmenes; Alonso de León, menciona varios casos donde los indios ofendidos atacaban o mataban a
su encomendero, verlo en pp. 56, 89, 98.
.., A. f.M. Causas criminales. Vol. XI, Exp. 173, "el indio Miguel de la. de Sebastián
Ramú-ei escapado desde hace dos años se dedicaba a vivir con delincuentes y robar
a las estancias de españoles ... " en 1667. Ver otros ejl!IDplos en este mismo ramo en
Vol. XI, donde he encontrado muchos delitos sobre estos indios.

562

l. Un marco geográfico poco propicio para cualquier actividad económica,
exceptuando la ganadería.
II. Distancia -tiempo y espacio-,- que había entre esta región y la capital
del virreinato.
III. La connh·encia de las autoridades locales.
IV. La ignorancia de la población española de la mayoría de los actos
jurídicos que se hadan en el centro de esta colonia.
V. Numerosas tribus, _pero con poca poblac.i6n cada una.
VI. Un status cultural del indígena muy parecido al del hombre paleolítico.
Estos factores unidos y entremezclados entre sí crearon y fomentaron un
ambiente propicio para la deformación de la encomienda.

El término encomienda fue utilizado desde un principio -aunque el funcionamiento era en su mayoría totalmente distinto a lo que estipulaba la corona
o se llevaba a cabo en el centro del país-, y se siguió u ando por casi todo

el siofo XVII.""
El 9 de mayo de 1672 la reina gobernadora Mariana de Austria firmó una
real cédula donde ordenaba al virrey de la Nueva España don Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, que •• ... no permitáis que a los chichimecos que se prendieren en el Nuevo Reino de León pudieran hacerse
esclavos, ni venderse bajo penas ... ; os ordeno que comuniquéis al Obispo
de Guadalajara que dé órdenes pertinentes para que los indios de ese uevo
Reino de León se reduzcan por la predicación y sean congregados en pueblos y se les reparta tierra y no tributen por diez años". 5
•• Quisiera mencionar que en algunos documentos se menciona congregaci6n, pero
era utifü.ado en esta parte de la colonia como un medio de unir a distintas tribus no
para fonnar pueblos independientes de los cspa.ñoles, sino para crear precisamente
la encomienda.
Recordemos que la congregación de los indios o su reducción a pueblos era un medio
para cristianizar, urbanizar y por tanto civilizar a los "muchos indios que vivian sueltos o en pequeños grupos, muy alejados y desligados de las grandes comunidades indígenas. Su fácil control en las dos órdenes, el religioso y el politim, reclamaba como
procedimiento obligado la agrupación, y en ella recurrió la Corona Española". (José
Miranda, Mltodos y resultados d11 la política indigenista en México, Ediciones del In tituto Indigenista, 1954, p. 39); sobre el funcionamiento ver al autor mencionado y
a Ernesto de la Torre Villar, Las reducciones de los pueblos de indios tn lo Nueva
España.
Quisiera destacar que las congregaciones de indios del tipo que ~ hizo a pnnr1p10s
del Siglo XVI por órdenes de Felipe II se intentaron en esta frontera hasta llegada
del Lic. Darbadillo en 1715 y no antes .
15 A.G .• '
Reale• Cédulas, Vol. XIII, Exp. 40, 11 p. Juan Francisco Montemayor y
Córdoba, Sumarios de las cédula;, 6rdenes y provisiones real//s, qu, se han despacl,ado
por su Majestad para la Nueva España y otras partes, especialmente desde el año de

563

�El 21 de septiembre del mismo año, el ,·irrey despachó una real cédula
para que se qtútasen las encomiendas y se .congregara a lo~ indios ~~ pueblos, pero no se Uev6 a cabo porque el obispo de GuadalaJara muno an_:es
de cumplir este mandato y también porque a los pobladores de esta region
no les convenía por ninguna razón la su pensión de la encomienda, ya que
·
·
·
d e ellos • .. " 86
"se interesan en que 1os ·md'10s vivan
ignorantes
para servirse
Este mandato real fue conocido por los poblador de esta región como lo
demuestra un informe del Oidor de la Nueva Galicia don Juan de Oliuán
Rebolledo y otro escrito del.fraile Juan de Lozacla: 7 los dos están d,e acuerdo que los pobladores de esta frontera en vez de acatar la Real Cédula de
1672, sólo mudaron el nombr de encomienda a congrega y quedaron los
indios en la misma situación.88
Hay que hacer notar que a partir de esa disposición real, l?s habitantes
de esta zona del norte utilizaron en forma indiferente el ténruno de encomienda o congrega 9 hasta el año de 1715, en que el licenciado Francisco de
Barbadillo y Victoria suspendió las "encomiendas o congregas' .00 Después
---cuando Barbadillo regresó a la ciudad de México, las co as volvieron a su
sitio de nuevo- en forma definitiva. se utilizó el nombre de congrega en
vez de encomienda y con este nombre fue conocido por Mota y Escobar, anta María, Arlegui, Gonzalito , etc., y consideraron todos que esta palabra
fue utilizada desde el principio de la colonización de esta frontera.
La e.,cpresión encomendero fue utilizado hasta 1715 91 }' a partir de este
1628 hasta tl año dt 1677. México, 1678. Libro V, sumario 73-74. También lo mmciona Zavala, Esclavos indios ... , op. cit., p. 258.
.. Zavala, loe. cil.
11 Sobre el Oidor Oliuán, Zavala, Ibídem., 257. Sobre Lozada: A.G.~. Reales Cédulas, Vol. XII, Exp. 13. "Informe sobre la situación de los indi~ en el 'uevo. • •
dado por el fraile Juan de Lozada el 16 de junio de 1710 en la ciudad de Monterrey".
• Zavala, loe. cit., y A.G.N. Reales Cédulas, op. cit.
.
., Israel Cavazos Garza, Indice y ... , op. cit., Cédula 487: "Congregaci6n de los
indios. . . a favor de don Juan de Casto ... "
"Marcos Flores vecino de esta ciudad. . . solicitó una e11comit11do. . . • 14 de mayo
de 1697 (A.M.M. Vol. XXI, civil. Exp. 27, f. 40).
En 1698, José de la Mota (A.M.M. Ci"il, Vol. X."IX, Exp. 1, f. 27, sin lugar, lo.
de abril de ... ) "pido una encomienda o congre"o.".
En 1702, Cristóbal de Le6n, de la Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad de
\a Mota, dice " ... y solicitando una encomienda o congrega ... "
Indudablemente el tfrmino congrt-ga se empezó a usar para abreviar el de congregación.
•
.G.N. Reales CMulas. Vol. XX.XVIII, f. 192. v. "Comisi6n del Sr. Lic. Barbadillo ... ": en este documento dice: "creyendo que para bien de la paz de esta.5
tit'rras y. . . la suspensión de las encomiendrui o congregas ... "
n En ¡ 699, Fernando de León, declara que " ... vecino de este real de San Pedro

año se usó el de protector 9~ y con este nombre fue conocido por los cronistas
de mediados del siglo XVIII y también se consideró que fue usado desde
el inicio de la población de esta regi6n noreste de la colonia.

VI. LA

SUPRESIÓ

DE LA CONGREGA EN EL

UE\'O REINO DE LEÓN

Esta estructura de explotación de la mano de obra indígena degenerada
en extorsión y esclavitud provocaba constantes levantamientos de indios, 01 ya
que ''quien logra escapar de tal situación (es decir, de las congregas) toma
los montes con los suyos, y su odio al blanco se redobla y los asalto~, las incursiones y la guerra son constantes '. 9'
o valían las quejas frecuentes de los misioneros, los cuales elevan al gobierno angustiosos memoriales; ni el clamor de grupos indígenas que solían
ir a pie hasta la ciudad de México para presentarse personalmente en el palacio de los virreyes. Sin embargo, cualquier acto a su favor no se llevaba a
cabo, porque "la distancia, ... es aliada eficaz de los culpables y no hay remedio posible ... " 95
El crecimiento prodigioso de la ganadería, en las postrimerías del X-VII y
albores del XVIII, hace que el abuso de los vecinos sea imitado por los
de Boca de Leones ... y encomtndero .. . " (A.M.M. Civil Vol. XXIX, Exp. 72,
f. 55).
En 1704, José de Montalvo, declara que " ... Vt'cino ... y encomendtro ... " (A.M.M,
Civil, Vol. XXXI, Exp. 18, f. 10).
En 1714, José de Sáenz, declara ser "encomend,ro ..• " (A.M.M. Civil, Vol. XXX,
Exp. 38, f. 7v.).
11 Barbadillo al suspender las encomiendas o congregas fundó congregaciones de indios y nombró protectores de eso~ pueblos; después este nombre fue uti!i7.ada por los
ex-encomenderos, para legalizar en cierta forma su comportamiento ilegal. Así podemos ver dos ejemplos: José de Medellín en 1715, diciembre de ... dice ser protector
de indios (A.M.M. Vol. XXVI, Exp. 4, f. 22). En 1718, Pedro Table Villegas en la
ciudad de Monterrey, el 20 de abril de ... dice ser "Protector de indios congregados ... "
(A.M.M. Encomienda, Vol. XXXII, E."Cp. 2, f. 18).
" Esto no quiere decir que la congrega fue el único factor que influyó en el aniquilamiento del indio como lo consideran algunos historiadores regionales. Entre otras
grntes que provocaron el exterminio de la raza indígena destacan: las guerras, la esclavitud, epidemias, ataques de indígenas de norteamérica, emigración a otras re•
giones, etc.
" José Eleuterio González, Colecci6n de Noticias y Documentos para la historio. del
Esto.do d11 Nuevo Le6n. Monterrey, Tip. de Antonio Mier, 1867, pp. 31 y ss. También
destaca esta situación Santa María, op. dt., p. 443. Roe!, op. cit., p. 25. Prieto, op.
cit., p. 258.
"' A.G.N. Reales Cédulas, Vol. XXV, Exp. 18, f. 6. "Informe sobre el maltrato de
los indios del Nuevo ... " Fray Juan de Lozada, en Cadcrcyta, en 28 de julio de 1706.

565

564

�mayordomos y pastores que sólo están temporalmente en el
uevo Reino,
procedentes del interior, con sus grandes haciendas de ovejas. Su crueldad
es correspondida con los ataques de los naturales y el hurto de grandes cantidades de ganado. Haciendas enteras son asoladas y las muertes y los daños
jamás acaban. El gobierno local es impotente para mantener la guerra.ºº
En el último tercio del Siglo XVII y principios del XVIII, la Corona
dicta numerables documentos tendientes a mejorar su situación; entre los más
importantes están el ya mencionado de 1672; así como el que ordena "la
r ducci6n y administración de los indios de Coahuila y uc\'O Reino de
León" ;'n "que se averigüe los maltratos que son los indios por los dueños
&lt;le otras haciendas de la provincia de Río Verde, Tampico y Nuevo Reino de
León"; os "que se averigüe los excesos cometidos por los gobernadores de Coahuila y Nuevo Reino de León" ;0it ''encargado que cuiden mucho de la manut nción y aumento de los indios y buen tratamiento de los naturales" ,1ºº etc.• etc.
Durante la administración del virrey Fernando de Alenrastre oroña y
Silva, Duque de Linares y Marqués de Valdefuerte (15 de enero de 1711 a
15 de agoto de 1716), tiene lugar una junta de Guerra y Hacienda, que
será decisiva para el Nuevo Reino de León.
Esta se efectúa el 22 de agosto de 1714; es presidida por el mismo virrey
y asisten a ella, veinte funcionarios entre oidores, alcaldes de cortes, contadores
., A principios del Siglo XVIII habfa en este reino trahumancia mu de un mill6n
de cabezas; que procreaban 300,000 cabezas. Ver a Israel Cavazos Gana en "Los po•
bladores y conquistadores de ·uevo Le6n" Humanitas. Anuario, 1960, año I, Núm. 1,
pp. 467 a 4 79. Reproducido como introducci6n al libro del mismo autor, Cedulario
autobiográfico de pobladores y conquistadores dtJ Nuevo L16n. Monterrey, Universidad de Nuevo León y Gobierno del Estado, 196-1- -Biblioteca de Nuevo Le6n 2-,
pp. 7 a 17.
" A.C . . Reales Cédulas. Vol XIII, Exp. 40, f. 2. Editado en 1775: explica la
necesidad de llevar a cabo la orden de la Reina gobernadora para formar congregacíones en esta 20rui del virreinato.
., A.G.N. Reales ~ulas. Vol. XXII, Exp. 104; fumado el 25 de mayo de 1689:
Se revisan varias noticias de religiosos de e.sta frontera donde "la codicia suplant6 a
la piedad" y se extiende inve,tiga.ci6n al re!pecto.
• A.GJ{. Reales Cédulas. Vol. XXVm, Exp. 69, lO de abril de 1703: Se habla
de las galeras, castigos, y retención de las mujeres de los indios congregados para e,..¡.
tar su fuga y hay ejemplos de suma crueldad como el sucedido al inclio llamado Sosacayo que estuvo hasta morir "por hambre, sol y tormento .•• crucificado como nuestro Señor Jesucristo ... "
""' A.C. . Reales Cédula,, Vol. XXXII, Exp. 49, f. 3, firmado el 20 de julio de
1709 )' dice: que ordena que M? acate lo estipulado iobrc la allinenta.ción de los indios en rncoroienda; así como que se ac. ten la! ordenanzas de buen tratamiento al indio.
Si se desea tener una gula sobre Rea.les C~dula! relativas a este Estado, consultar
a larael C,a,.-azos Garza, '·Indice de Reales Cédulali relativas a I uevo Le6n". 16511820, Humanitas, Añuario 1962, ~ o. 2, pp. 231 y u.

566

del Real tribunal de Cuentas¡ factor, veedor. tesorero, jueces, oficiale real
de la Audiencia y Caja; contador de tributos }' el fiscal de S.M. de lo civil;
la junta se llevó a cabo en la Audiencia de México.
En esta reunión el virrey plantea cuatro gravÍillIIOS asuntos, relacionados
todos con el Nuevo Reino de León. En primer término, la instan ia del gobernador Francisco de Mier y Torre, sobre las continuas hostilidades de los
indios y sobre la necesidad inaplazable de crear una compañía volante, que
recorra constantemente el reino, con el fin de intimidar a los aborígenes.
Su mantenimiento, había de correr de cuenta de los ganaderos, por ser los
más afectados. Se dan a conocer asimismo los autos referentes a la íundación
de la villa de San Felipe de Linares, autorizada por él por haberse asentado
en un punto estratégico para la contención de las invasion de los bárbaros
procedentes de Tamaulipas. Se considera igualmente la controversia suscitada
con motivo de dicha fundaci6n y que había motivado la guerra del pueblo
de San Cristóbal de los Hualahuise.s, afectado en su jurisdicción. Final.mente
y como lo más importante de todo, un escrito de Fray Juan de Loza.da, presidente del convento de San Andrés, de Monterrey, y procurador general de
la provincia franciscana de Zacatecas. Denunciaba Fr. Lazada el daño temporal y espiritual de los naturales, a causa de las congregas o encomiendas
y el extremo de extorsión y esclavitud a que éstas habían llegado. Los indios
no tenían ;a libertad ni para casarse. Hacerlo, significaba perjuicio para el
hacendado, por Ja separación del servicio personal. De ello habían sobrevenido muchos casos de concubinato y amancebamiento, tan combatido por
los misioneros. Fr. Lozada no veía otra solución a esto que la creación de
pueblos indígenas, como tanto lo encargaban los reyes en su Reales Cédulas:
dotándose de tierras sufici ntes y facultando la extracción de familias tla.xcaltecas d 1 altillo y de Venado, a fin de que colaboraran a la imtrucción
de los chichimecas en la vida civil. 101
m A.G .• . Reales ~dulas, Vol. XXXVITI, f. 192v. "MS. Comisión al Sr. Lic. BarbadilJo ..• " -1715- En este mismo año presentó el oidor de 1-'l audiencia de Nueva
Galicia, don Juan de Oliuán Rebolledo: que en carta hecha en Guadalajara el 2 7
de julio de 1714, opina lo mismo que el fraile Lazada y agregaba una op.ini6n de un
testigo que opinó " ... que convenía quitar la, congn:gaciones y toda suerte de dominio en estas naciones de indios, porque. a 18 leguas de la ciudad de Monterrey estaba la Villa de Saltillo, de es-pañolca, perteneciente al gobierno drl Parral, y los ve•
cinos de ella no tcnian encomienda de indios, poseyendo casi todas las haciendas d
campo, labores y comercio; había un pueblo de indios de Tlaxcala inmediato, pero
pensaba el declarante que ae 1crvlan de muy poco, pagándole, su trabajo y por lo
común los mimios españoles trabajaban sus labores y cultivaban sus tierras y tcnla.n
más política. Otra opinión que acompaña el informe de Oliuán es una cana de don
Get6nimo L6pe:i Prieto, Cura rector del Colegio de San Xavier de Monterrey, de 2
de enero de 1714 en la que explica cómo se lltv6 a cabo la orden de 1672 que fue

567

�Don José Antonio de Espinosa Ocampo y Cornejo, fiscal de S.M., conrideró
que se requerian por lo menos tres años para solucionar estos problemas, ya que
tomaba en cuenta que las doscientas leguas que abarcaba el uevo Reino
harían necesario ese tiempo, que ería en expedir despachos, hacer pruebas,
e,q&gt;edir informes, oír representaciones, etc. Esto no era generalmente suficiente para definir, por las pasiones o encono de los informantes; y, entre
tanto, peligraba la conservación de la fe. ugiere, por lo mismo, la designación de un enviado especial; y que dada la gravedad del caso, conviene que
sea nombrado uno de los señores ministros que, con "autoridad y toga, adquiera plena obediencia y sujeción", y al que los gobernadores no consideren
su igual.1° 2
Largamente deliberaclas las facultades de que ha de ser investido eJ juez
en comisión, se acuerda que éstas deberán ser absolutas; bien fueran correspondientes a la Capitanía General: a }a Junta General; referente a la Real
Hacienda; o a crímenes y excesos; "Juzgando a como hubiese lugar, aun en
lo que hubiese duda, y, entendiendo de todo, fuese obedecido, temido y respetado"_ 1os

En un principio se pensó en nombrar a Pedro de Castro y Coloma, pero
después se inclinan en designar a uno de los señores alcaldes de corte de
Ja Real ala del Crimen: el Lic. don Francisco de Barbadillo Vitoria, el 27
de agosto de 1714. 10 •
Barbadillo llega a Monterrey el 28 de diciembre de 1714. Convocó de inmediato al cabildo y presentó al gobernador su despacho. y éste lo acata.
Más adelante, procede a integrar la Compañía volante,105 a fin de ir personula. El consejo de. indias el 11 de febrero de 1715, accedió a que se com.ision:ua al
Oidor Oliuán para que ejecutase la cédula del año del 72 y procediera contra los
culpados (Zavala, Los esclavos ... , op. cit., pp. 257-258 y 259); Oliuán no llevó a
cabo esta misión -porque en esta fecha fue expedida la cédula del Consejo de Indias,
Barbadillo estaba iniciando sus refonnas en este reino. Ver a Israel Cavazos Garza,
"El Licenciado Francisco de Barbadillo ictoáa pacificador y fundador de pueblos"
Humanitas, No. 5, 1963, pp. 375 a 390.
,.. A.G.N. Reales Cédulas. Vol. XXXVIII, op. cit., también lo menciona en forma
general Conzález, op. cit., p. 45. Santamaría. op. cit., p. 448.
1
A.G.N. Reales Cédula , Vol. XXXVIII, op. cit.
'"" Sobre su biografía y su actuación en esta región se puede ver el Artículo de
Israel Cavazos Gana. "El Licenciado ... ", op. cit. También González, Ibidem, p. 49.
Santamaría. lbid,m, p. 419. Prieto, op. cit., p. 59, Cossío, op. cit., Vol. m, pp. 30
y ss. Roel, op. cit., pp. 47 y 48.
'" Esta compañía estaba formada con 70 hombres con un capitán, siendo su importe
anual de 22,000 pesos, a razón de 300 a cada soldado y 700 al capitán; se panr1an
a co3ta de los dueños de haciendas que entraban a pastar a este reino. Estas reformas
trajeron oposición por considerar alto el pago de los soldados (ver a Zavala, Los Indios ... , op. cit., p. 261. Sobre la fundación de la compañía volante ver a Cavazos,

568

nalmente a · "bajar en paz" a los indios que se habían remontado en la sierra
de San Carlos de Tamaulipas, enmedio de un ambiente hostil y de oposición,
sordamente manifiesta, ya que al vecino de estas tierras le exasperaba que
el indio se acercara a Barbadillo y fuera escuchado con bondad y perdonado,
por grave que fuera su delito.1 ºª
En esta tarea tan ardua lo ayudan el alcalde de la corte don Manuel de
la Torre (y otros más que trajo de la Ciudad de México). Juan Guerra Cañamar y Fray Juan de Lozada, estos dos últimos vecinos de esta región.10 j
Barbadillo con la ayuda de su equipo funda las misiones de an Antonio
de los Llanos, impulsa las del Rio Blanco y Labradores y repuebla las de
Hualahuises y Agualeguas. 108
El 15 de mayo de 1715, ordenó que viendo " ... los excesos y malos tratos
que se ejecutan con los indios chichimecas en las encomiendas. que se estilan
con la ,·oz de congregas, y con mando otorgado por el mismo virrey de esta
ueva España, Duque de Linares, ordenó y dispuso que se suspendieran y
extinguieran las mencionadas encomiendas u congregas y se formen pueblos
de indios para atraer a los alzados ... " 109
El 15 de septiembre del mismo año funda los pueblos de Purificación y
Concepción.110
Para la fundación de los pueblos indígenas, recurrió a la vieja ley que estableóa poder utilizar las tierras ya mercedadas si fuese necesario para poblar;
así, las primeras fundaciones -Purificación y Concepción- fueron expropiadas a Juan de León. Este procedimi&lt;&gt;nto es seguido en la fundación de
otro pueblo en las inmediaciones de la ciudad de Monterrey -por eJ oriente-;
registra personalmente los sitios y aguajes y determina poner pueblo en las
"el Licenciado ... ", op. cit., p. 380. Cossío, op. cit., Vol. III, p. 29. González, op. cit.,
p. 42. Lejarza, op. cit, p. 719. Prieto, op. cit., Santamar!a, op. cit., p. 35. Roel, op.
cit., p. 47).
- Esta acci6n de Barbadillo hacía a los indios se le acercaran. " ... A la vo.: de que
los .indio ya eran libre , salían ellos y ellas de las casas de los amos piwendo pueblo''. (Zavala, Los esclavos •.• , ibídem, pp. 260-261.
"" El capitán fue muy estimado por Barbadillo que declaró una vez al virrey, que
"sus hazañas no tienen más desgracia que no haber sucedido en Flandes ... " (A.G.N.
Reales Cédulas, Vol XXXVIII, op. cit.
..... Israel Cavazos Garza, "El Licenciado ... ", op. cit., p. 380.
~• A.G.N. Reales Cédula5, Vol. XXXIX, Exp. 76, f. 6. "Informe con copia de ordenan7AS que ejecutan al parecer de la Junta de Guerra y Hacienda efectuada el 22
de agosto de 1714 en esa ciudad de México y su acatamiento fonoso de los pobladores
de este I ucvo Reino de León; Monterrey, el 16 de mayo de 1715". Colección perwnal de Don Vito Alessio Robles.
uo Con el tiempo serán incorporados al municipio de Montt:mon:los y son conocidos
como Escobedo y Gil de Leiva. Ver a Cavazos Garza, "El Licenciado B ..• ", op. cit.,
p. 381, y a Co~ío, op. cit., Vol. III, p. 30.

569

�antiguas haciendas de Pedro Guajardo, José de Trcviño, los Ochoa de Elejalde y Doña Nicolasa de Escamilla. En febrero de 1713, instala allí a más de
núl indios chichimecos y posteriormente, el 4 de enero de 1716, les da el título de pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe. 111
Esta medida expropiatoria, provoc6 la protesta de los vecinos y se quejaron
al virrey diciendo que había hecho estas disposiciones en menos de tres días
sin darles más término ni otras tierras. "Al tercer día[ ... ] entrar por sus puertas al padre doctrinario (se refieren a Fray Sebastián de Torres, colaborador de
Barbadillo) y a los indios echándolos de sus casas para entrar ellos, sin que estorbasen a dilatar tal tesolución las lágrimas y llanto de mujeres y doncella$,
huérfanas y huérfanos desvalidos, que se veían arrojados de sus casas, sin refugio
alguno, viendo en el campo su alhajas, sus personas y sus bienes"; m en el
caso de la fundación de los primeros pueblos se decía que quedaron tiradas
las familias y sus bienes por los campos "con lástima y sentimientos que enternecían a los más bárbaros, como se puede considerar de unas matronas,
señoras y doncellas, que se veían arrojadas de las mismas casas donde nacieron r se criaron sus abuelos y sus padres, y se criaron ellas, viéndose de repente sin casa, abrigo ni habitación, arrojadas en lo campos, debajo de
chaparros y mezquites" .113
Estas descripciones me.lodramáticas eran en cierta forma exageradas, ya
que todos los españoles afectados eran dueños de grandes e.mnsiones de
tierra. 114
En cada uno de los pueblos fundados para sustituir a la congrega se esta111 Se esperaba l., primera cosecha en Julio y la segunda por Diciembre. Se gast6
en la fundación de estos pueblos: 7,140 fanegas; de ellas 5,778 habían sido escogidas
en la primera siembra de estos pueblos indígenas¡ las otras eran de los vecinos excepto
270 que fueron compradas. Había 315 cabezas de ganado vacuno y la población indígena era de 3,300 a 3,400. El gasto de la Real hacienda fue de 889 pesos y 2 reales.
Fijó salarios a los indios: dos reales al día dándoles de comer; y tres sin comida;
Dos reales a la india y uno dándole de comer". Estos precios se hicieron altos por los
vecinos de esta parte de la colonia que nunca antes habían pagado por servicios; pero
Barbadillo contestó que los pueblos de indios "necesitaban de instrumentos de labranza,
tabaco, vestido, y los precios en esta frontera son altos: un comal para maíz, valfa
un peso cuando en la ciudad de Mrnco se daban 4 por un real; la vara de paño de
a 2 pesos valí.a alli 6; el chocolate de a 2 reales costaba 8 y 12 con azúcar ... " ( ver
información más amplia en Zavala, Los Esclavos ... , op. cit., pp. 261 y 262).
ll2 A.M.M. Protocolos, Testimonio 1715, 7 fs. "MS. Representación que hacen los
vecinos de e5ta ciudad contra el Alcalde de la Corte".

m !bid.
"' El Duque de Linares escribia aJ Consejo de Indias el 20 de septiembre de 1715
que en este Nuevo Reino de León, hay descamisados que son dueñ.os de 50 y 100
leguas de distrito por mercedes que han hecho los gobernadores y que para fundar
pueblos de indios no hay tierra ni agua (Zavala, Los Esclavos ... , of&gt;. cit., p. 259).

570

blecieron ayuntamientos indígenas, a los cuales les entregó un extracto de las
leyes que más los favorecían. En cada uno dej6 un núsionero franciscano para
que velara por la doctrina e instrucci6n del indio y sobre todo protegerlo del
español. Se vivirá en forma comunal y se distribuirán las semillas y los frutos
cada ocho días, a cada fanúlia, en proporción a su número. Los misioneros, a]
decir de Barbadillo, han de ser " ... cuando no ángeles más que hombres" .116
Después de permanecer 16 meses en esta comarca -diciembre de 1714 a
abril de l 71~ regresa a la ciudad de Mé.xico y en informe al nuevo virrey
Baltasar de Zúñiga y Guzmán Sotomayor y Mendoza, marqués de Valero Ayamonte y A]enque y Duque de Arión -15 de agosto de 1716 a 15 de octubre
de 1722- fechado el 14 de julio de 171 7, declara tener poca confianza en
el gobernador Francisco Báez Treviño, porque tenía una o dos congregas de
indios y además aseguraba que no estaba dispuesto a perder la utilidad que
rendía al gobierno la venta y regalos de indios con las licencias que se expendían para irles a dar asalto y cultivarlos, que producían por lo menos 50
peso cada una; m ¡ qué cerca estaba Barbadillo de la realidad!
Sus disposiciones en el sentido de que salieran del pueblo los indios sólo
para trabajar, previa remuneración, para nada es obedecida. y poco a poco
van despoblándose los lugares, sin que valgan de mucho los esfuerzos de]
misionero, ni la mediación de las familias tlaxcaltecas. Desaparece la compañía volante y los encomenderos ahora con nombre de protectores forman
de nuevo congregas, ya que había la creencia en estas tierras de " ... que la
ley deja de ser ley cuando es en daño y no en utilidad común, y que, en tal
caso, ni obliga cédula, ni obliga ley, ni debe obedecerse, ni mucho menos
ejecutarse'' .117
El marqués de Valero, dictaminó el 16 de septiembre de 1716, que las
medidas tomadas por Barbadillo en esta región habían sido acertadas y ordenaba que se compensara a los dueños afectados por tales disposiciones. 118
:ua A.M.M. Protocolos, 1715, 7 fs. "MS. Carta del Lic. Barbadillo al virrey en
Cadereyta a 16 de mayo de ... " Tambifo lo menciona Israel Cavazos Garza, "El Licenciado .•. ", op. cit., p. 382.
u, Zavala, Los esclavos indios ... , ofr. cit., p. 262. También Israel Cavazos, ibidem,
pp. 383 y 384 y dice al respecto: " ... el gobernador Francisco Báez de Treviño, quien,
como natural del reino, se veía influenciado por éstos. Lo hace así el virrey y obliga
además a comparecer ante sí al gobernador, que, en más de dos meses de peonanencia
en México, tiene dificultades para sincerarse de su actitud. Hombre digno y noble,
pero envuelto en una situaci6n general de tal naturaleza, vuelve a Monterrey notablemente enfermo; le sorbrevicne un achaque de perlesía (como se llamaba entonces
a l:i. parálisis) y muere; siendo sustituido por don Juan Ignacio Flores Mogollón".
•ir A.M.M. Protocolos 1715, 7 fs. Represe.ntaci6n ... , op. cit.
w Ver en forma detallada a Zavala, Los esclavos ... , op. cit., p. 262.

571

�Algunos años después nombró a Barbadillo gobernador del uevo Reino
de León y capitán general del uevo Reino de León.
Nuevamente en estas regiones -1719- declara en una carta al alcalde
de Boca de Leones, Pedro Boca de las Fuentes y Campos, que "en materia de
precisión y el empeño de nuestro Rey, no se me detenga en política ni etiqueta:
pues todo el apresto, en no bastando insinuación urbana, VMd. se valga de
,,¡olencias y apremio, hasta conseguir el fin de que el servicio del Rey se
haga".llll

•

En sus cuatro años de gobierno -1719-1723- restablece la compañía volante; restituye a los pueblos indígenas; incrementa las milicias, ayuda a la
expedición contra los franc s en Texas, etc.
Cuando es llamado de nuevo a la Ciudad de México deja al Reino en "disfruta de cuasi sosiego" y es nombrado como gobernador don Juan de Arriaga y Brambila, tipo funesto que dura poco, por forttma, en el mando, pues
pasados apenas unos meses, es llamado a México, acu ado de violencia con
los españoles y de igual procedimiento con los indios. El misionero de Guadalupe se queja de que atropelló la misión para sacar dos indias pequeñas,
por medio de una escuadra de soldados, a la que había dado orden de prenderle al pueblo si el misionero se oponía.m
En 1728 -trece años de la suspensión de la congrega hecha por Barbadillo y a cinco de haber dejado la gubernatura-, don Pedro Rivera describió
al Nuevo Reino: estimaba que las naciones que poblaban las misiones eran
en número de 700, pertenecientes a bocarros, xnam~res, guala.xises, borrados,
pelones, posiamas, zalayas, malahueco , pitisfiafuiles, guachinochiles, talaguichis, lazapas y paxaltocs; alguna parte de estas naciones eran gentiles, que
por cierto tiempo asistían a las misiones y cuando I parecía se retiraban de
ellas a las rancherías de su parcialidad mezclándose con las infinitas naciones de gentiles que habitaban los contornos de dicho reino, siendo el paraje
.,. A.M.M. Civil. Vol. XLVI, Exp. 6. "Carta al Marqués de Valero ... ", 4 de
septiembre de 1719.
1lll "La conducta de Arriaga motivó el nombramiento de otro juez en comisión (Lic.
.Francisco Antonio de Bustamante} quien pasó al N.R. de León, a hacer avuiguación
swnaria que, remitida a México y vistas las pruebas, comprendían al gobernador en
la prohibición de las leyes y digno de sus penas, por haber faltado a la obligación en
que lo constituyó el empleo. . . no shlo en la observación de lo político y económico ...
sino aun en las órdenes militares ... a fin de que los pueblos estuviesen amparados de
las alteraciones ... le suspendió y le hizo comparecer a tomar la confesión y recibir
descargos, nombrindose en su lugar, durante el tiempo de su proceso (Aniaga no volvió más a
uevo Le6n)''. Citado por Israel Cavazos Garza, en sus artículos "El Licenciado ... ", op. cit., pp. 385-386, Nota 29.

572

más celebrado de los enemigos el cerro de Tamaulipas. 121 En esta descripci6n
no menciona la existencia de congregas.
El 12 de junio de 1738, el gobernador de este reino don Joseph Antonio
Fernández de Jáuregui Urrutia, en consulta aJ virrey de la ueva España,
don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarrcta, declara: "Acerca de lo que
vuestra excelencia me manda sobre que aliente a los vecinos para que no
consigan los Enemigos hacer nuevos insultos, y que sus antepasados lo supieron practicar .incesantemente, y que yo por mi parte defienda mi jurisdicción, como lo han ejecutado mis antecesores, dando buena cuenta de sus
personas, y siendo la mía la más ínfima, se me hace preciso poner en la superior comprehensión de Vuestra Excelencia la gran diferencia que hay de
aquellos tiempos aJ presente; siendo la causa la de que antecedentemente, no
es mucho que los vecinos salieran gustosos a cualquier campaña, y que los
gobernadores les compeliesen a ello, porque beneficiaban los Minerales, y
sus tierras, y custodiaban sus Ganados, de que les resultaba alivio, y mediante
éste estaban gravados a dar cada uno dos soldados para cualquier expedición,
y la chusma que cogían se les aplicaba a los que salían¡ y de tiempo a esta
parte no solamente se le quitaron las congregas, sino también tierras laboriosas para fundar como se fundaron tres misiones, es a saber Guadalupe,
Concepci6n y Purificación, a que se les ha agregado la nueva pensión de dejan
(sic) de extrañarla ... " m
En este mismo año -21 de octubre- el mencionado gobernador condenó
a Xavicr de Auila que bajo pena de "50 pesos aplicados para gastos de guerra de este reino, en lo de adelante con ningún moti\'O extraiga para jurisdicci6n
extraña ningún indio ni india, con apercibimiento de que además de dicha
pena se procederá contra el susodicho a lo que haya lugar en derecho. Y que
a los capitanes que en lo de adelante se despacharen a campaña se les ad\'ierta que los indiezuelos e indiezuelas que apresaren los sorteen entre los
soldados milicianos y en ninguna manera le pongan precio, por ser libres y
no deberse hacer cosas en contrario y que Auila pague las cosL"lS al escribano" .123
Un año después -1739- Antonio Ladrón de Guevara, considera que las
~ Pedro Rivera, Diario )' deTTotero de lo caminado, 1/ÍSto j' obsnvado en el discurso
de lo visita genual de presidios, si1uados ,rn fas provincias internas dt Nueva España,

introducción del Lic. Guillermo Porras, textos y notas de Guillermo Porras Muñoz.
México B. Costa-Amic, 1945, pp. 131-132.
m Don JoM:ph Antonio Femández de Jáuregui Urrutia. Descripci6n dtl Nut1/0
Reino de Le6n 1735-1740; edici6n de Malcolm. D. lclean y Eugenio del Hoyo. Monterrey, I.T.E.S.M., 1963 (serie de historia o. 1), p. 83.
,... er con mayor detalle el desenvolvimiento de este caso en Zavala, Los Escla•
vos ... , op. cit., pp. 262-263 •

573

�congregas deben utilizarse para la colonizaci6n de Nueva Santander ya que
" ... manifiesta bien claro la experiencia ( refiriéndose a las congregas) , que se
deben de agregar las dichas naciones en la conformidad que antes estaban a
las haciendas que establecieron los nuevos pobladores, los que con la suavidad,
y modo, que se requiere, los irán instruyendo en lo que sea de Religión y Política, con la seguridad de alimento y vestuario, de que al presente carecen,
por no serles por ahora provechoso pagarles salarios •.. " 121
En 1768, icolás Lafora visitó este reino, declara que: existían dos pueblos tlaxcaltecas con doscientos indios y cuatro misiones de indios de las naciones Bocarros, Xanambres, Gualagüises. Borrados, Pelones, Pijuama I Xalayas, Lalahuecos, Pitisfiafiles, Guachinichiles, Talagüichis, Alazapas y Paxalotes.125
El primer intento de la suspensión de la encomienda en esta comarca de
frontera se puede establecer en 1672, pero sin duda, la derogación legal se
establece en 1715; sin embargo la congrega siguió existiendo hasta 1719 -llegada de Barbadillo con el título de Gobernador y Capitán General de este
reino-- en que se puede considerar como abolida.
Después de esta fecha -1719- la congrega como institución fue extinguida, pero esto no quiere decir que los abusos contra los indígenas fueron suspendidos, ya que -por ejemplo- la "ca7..a de piezas" y la explotación del
indio sin salario siguió vigente,126 pero ahora estos abusos eran cubiertos de
un velo de legalidad como el apadrinamiento o la adopción del aborigen y
este medio se siguió usando hasta muy entrado el Siglo XIX. 12 •
Hay que hacer notar que los pobladores de esta región seguían pensado que
la congrega era el único medio pata dominar al indígena de esta zona de.l ,.;_
rreinato como nos lo demuestra Fernández de Jáuregui Urrutia y Laclr6n de
1S&amp; Antonio Ladr6n de Guevara, Noticias de lo.r poblados de que se compon,n el
Nu~o Reino de Le6n y las Provincias de Coahuila, Nueva Extremadura y Texas, Nuevas
Philipinas; edición a cargo de Andrés Montemayor Hernández, pr6xima pu.blicaci6n
por el I.T.E.S.M., pp. 31 y 32.
1!11
icolás de Lafora, Relaci6n del viaje que hizo a los presidios internos situados
en la frontero do la Amirica S,ptentrio11al pertenecietite al rey de España, estudio preliminar y anotaciones de Vito Alessio Robles. Mé.xico, Editorial Pedro Robredo, 1939,
pp. 250 y 25 l.
J1&lt;I A.M.M. Causas criminales, Vol. XIV, Exps. 220-221. Vol. XV, Exp_s. 238-242;
en estos casos se puede ver claramente que desde 1733 en adelante seguía h:ibiendo
atropellos contra los indios, pero "no como antes, ya que hay justicia ... " A.M.M.
Civil, Vol. XXI, Exp. 14.
,:, Así encontramos documentos donde se menciona que un indio se escapó de su
amo y en su declaración el mencionAdo indio menciona que su dueño es su padrino o
es su padre adoptivo; ver A.M.M. Causaa Criminales, Vols. XIX-XX-XXII, etc. Como
guía se puede ver a Eugenio del Hoyo, lndic, del Ram¡ de Causru Criminal,s d,l Á.rchiuo Municipal de Mrmterrey. Monterrey, I.T.E.S.M., 1963. (Serie de Historia No. 2).

574

Guevara en sus escritos; sin embargo estos anhelos manifiestos no se llevaron
a cabo debido a que la Corona no estaba dispuesta a proseguir con estos abusos
y también porque esta tierra de "guerra viva" cada vez estaba más vinculada
con el centro del país y mejor administrada por el virrey: la iniciación de la
colonización de Nueva Santander en 1746¡ el primer servicio postal entre Monterrey y México en 1762; Ja creación de la Comandancia de las Provincias
In temas en 1766; la erección del obispado de Monterrey en 1777; son ejemplos
palpables de lo que hemos destacado.
Por otro lado, la población indígena había sido muy diezmada desde la
extinción de las congregas, debido a varias razones:
l. Abusos de los colonos de este reino.

2. Busca de nuevas tierras en el avance colonizador del español.
3. Ataques de los indios apaches que presionados por el avance de los
ingleses y después de los norteamericanos en sus fronteras bajaban a estas
tierras encontrando resistencia no s6lo de españoles sino también de los propios aborígenes.
4. Enfermedades contagiosas, como la de 1769.
Teniendo todo esto en cuenta no nos es extraño que para 1775, se diga
que hay trescientos indios eo las misiones franciscanas de este reino y en su
mayoría eran tlaxcaltecas.m
Estos pocos indios fueron absorbidos e integrados a la poblaci6n ncolonesa
XIX no hay ningún resto de aquellas tribus que sumaron 250 sólo en los alrededores de la Ciudad de Monterrey, Villa de Cerralvo y Cadereyta en el año de 1625.

y para finales del Siglo

... Ver "Informe del Obispo de Monterrey, don Aruir~s Ambrosio del Llano y Va.1dés sobre la situaei6n que priva en las misiones de este uevo ... Monterrey, 14 de
agosto de 1795".
A.M.M. Civil 1795, Leg. 19. También se puede ver a don Plinio D. Ordóñez en su
artículo "Las misiones franciscanas ... ", op. cit., p. 110.

575

�PORFIRIO vs. GERóNJMO
DANIEL

Cosío VILLEoAS

CuALQOTERA QUE SEA la justificación geográfica, jurídica, poütica y econó-

mica que pueda y quiera darse a la organización federal por la que optó México, el hecho indestructible es que ningún presidente de la República dejó
de esforzarse en extender a los Estados el dominio de la autoridad central.
Entre ellos, sin embargo, se destacó Manuel Gonzá.lez, quien arrasó literalmente con los cacicazgos de Vallarta en Jalisco, de García de la Cadena en
Zacatecas y de Juan N. Méndez en Puebla. No dejó en pie sino e] de Gerónimo Trcviño y Francisco aranjo en Nuevo León. Puede e.'&lt;{)licarse esta
salvedad por falta de tiempo y de fuerza, pero más porque González la llevaba bien con los caudillos del Norte. Recuérdese que tuvo como secretarios
de Guerra, primero a Treviño y después a aranjo, y que sus relaciones con
ambos fueron buenas hasta el {in de su período presidencial lo revela no sólo
que Naranjo sirviera en el ministerio hasta el último día, sino que el 28 de
junio de 1883 Treviño fuera comisionado para 'estudiar todo lo relativo a
armamento" ,i o sea un viajecito por Europa a costa del erario nacional. En
cambio, y por razones que no han podido ser precisadas, la situación de estos dos caudillos cambia al entrar Porfirio Díaz a la presidencia por segunda
vez. Hay suficientes hechos (y aun algunos documentos) que indican que
Porfirio no congeniaba mucho con Treviño r Naranjo. Desde luego, los había visto actuar muy de cerca durante la primera fase de la revuelta de Tuxtepec, como que en realidad fueron contingentes de Trevíño los vencidos en
la desafortunada acción de Icamole. Enseguida, al sobre\'enir el triple conflicto Lerdo-Iglesias-Díaz, Treviño no abrazó la causa del último desde e.l
primer momento, como que antes reconoció a Iglesias. Más aún, Trevifio y
Naranjo, en el bando militar, y Genaro Garza García y Viviano L. Villarreal,
en el ci\·il, eran conocidos como "localistas exagerados, de inclinaciones a la
• Archivo de la Secretaría de la Defensa Nacional, Exp. XI-111/1, p. 194.

577
H37

�lucha armada y con resentimientos contra el gobierno general" .2 Esto último,
que debió preocupar a cualquier presidente embarcado en una política centralizadora, podía ser muy peligroso si a Manuel González le daba por presentarse a la reelección en 1888, pues con la ayuda de los caudillos del Norte
podía plantearle a Díaz un problema peJjagudo. En fin, no debe descuidarse
la consideración de que precisamente por ser hombres de señalada inlluencia,
fácilmente se creaban suspicacias alrededor de ellos, una de cuyas muestras
es la comunicación de un empleado inferior del consulado mexicano en El
Paso, de mayo 21 de 1884: cree que algo debía andar tramando Treviño,
porque en una visita reciente a esa ciudad se habia entrevistado con Pedro
Valdés "Winkar", un viejo revoltoso del Norte. 3 La opinión capitalina era
más escéptica. Crédulos y descreídos daban la noticia de que Naranjo "se
paseaba dulcemente" por Estados Unidos; pero los primeros para exculparlo
de la sospecha de estar innodado (junto con Treviño) en una revuelta, los
otros la daban para desearle "Buen provecho, Míster'', porque sabían que aranjo estaba gastando en el viaje parte de los cuatrocientos mil pesos que
había obtenido recientemente vendiendo cincuenta sitios de ganado mayor
de una hacienda suya.' Lo cierto es que Gerónimo Treviño pronto pidió ser
puesto en disponibilidad, y Naranjo, de plano, su retiro absoluto del ejército.~

YA ERA u 'A VENTAJA, por supuesto, privarlos del mando de fuerzas federales, pero, como caudillos de prestigio y con grandes intereses creados, bien podían lanzarse a una aventura revolucionaria con sus partidarios de la localidad. Por eso, su nulificación tenia que llevarse también al campo político.
Ya se ha dicho que Gerónimo Treviño resultó gobernador constitucional en
la primera elección de la Edad Tu..,tepecadora; pero renuncia al ser nombrado por Díaz jefe de la Línea del Norte. Lo sustituye Genaro Garza García,
y al cumplir su bienio, estando, como estaba, prohibida la reelección, lo sustituye Viviano L. Villarreal, a quien sigue Garza García. Este sistema, que
funcionó a la perfección durante esos tres bienios, se interrumpe en las elecciones de 1883, pues en Jugar de presentarse la candidatura de Villarreal, el
grupo treviñista lo reemplaza con Canuto Garcia, quien resulta electo. Al
concluirse el bienio 85-87, volvió a presentarse Genaro Garza García, pero
el excluido Villarreal, ahora aliado a Lázaro Garza Ayala, viejo enemigo de
los treviñistas, le opuso una gran resistencia, resultando unas elecciones, a
1 Roe!, Santiago, Nueuo León. Apuntes Históricos. Monterrey, s.p.i. (3a. ed.), 1948;
p. 216.
* Archivo Secretaría de la Defensa acional, Exp. XI/lll/1, p. 194.
◄ El Monitor Republicano, 14 julio, 7 agosto de 1886.
• Archivo de la Secretaría de la Defensa Naciónal, Exp. XI-III/1, p. 194.

578

más de agitadas, bien inciertas, muy en contraste con las casi mecánicas hechas desde 1877. Esa primera fisura en el grupo treviñista fue la que aprovechó el gobierno federal. Por lo pronto, afloró en Nuevo León la queja de
que Díaz había defraudado al Estado porque seguían los mismos gobernadores, los mismos diputados y los mismos senadores.ª Al mismo tiempo, la
candidatura de Viviano L. Villarreal, opuesta esta vez a la de Garza García,
no se vio como un movimiento que pudiera triunfar con el apoyo exclusivo
de las fuerzas políticas locales, sino que, dado su signo antigonzalista, hallaría el respaldo de Díaz:

... no será la libre voluntad del pueblo neoleonés la que triunfe en las
pró:-dmas elecciones, sino las cábalas, los arreglos o tramas de los dos

hombres que disponen de los destiuos de la República.7
En todo caso, las elecciones se hicieron en
que condujo hasta las armas:

w1

ambiente de apasionamiento

... ha comenzado una revolución contra el gobierno. . . A causa de
los disturbios electorales ha habido muertos y heridos. 8

Una voz independiente advirtió de inmediato el peligro: " ... la suspensión
de las garantías constitucionales y el nombramiento de un general como gobernador provisional". 8 De todas maneras, la legislatura, todavía adicta al
grupo treviñista, declaró el 18 de septiembre de 1885 que Genaro Garza García había logrado una mayoría de 21,4-50 sufragios. 10 Pero el 4 de octubre
de 1885, día en que toma posesión Gana García, Bernardo Reyes, jefe de
la zona militar, toma sus primeras medidas: hace llegar a Monterrey, primero un batallón, después un regimiento, y cuando él mismo se apersona
en la capital neoleonesa, comienza "a consultar abiertamente con Garza Ayala
y otros jefes de la oposición". 11 La primera sensación fue de alivio, pues Ja
creencia general había sido que se impediría por la fuerza que el gobernador
electo tomara posesión de su puesto el 4 de octubre siguiente. Pasado ese
trago amargo, quedaba tan sólo desear que Dios moviera el corazón del presidente Díaz para a}udar al desenvolvimiento del E tado, tan dejado hasta
•
'
•
•

El
El
El
El

Tiempo, 27 enero de 1885.
Monitor Republicano, 12 junio de 1885.
Tiempo, 20 junio de 1885.
Monitor Republicano, 2 julio de 1885.
'º El Diario del Hogar, 1 octubre de 1885.
11 Niemeyer, E. V., El general Bernardo Reyes. Monterrey, Centro de Estudios Humarústicos de la Universidad de Nuevo Lc6n, 1966; p. 36.

579

�entonces de su mano.1~ Esa sensación de alivio se transfonnó en seruro optimismo al saberse que en el Palacio Nacional habían conversado largamente
el gobernador Garza García, el general Tre\'iño y el presidente Díaz. 13

PERO NO IBAN a desen\'olverse así las cosas, entre otras razones porque al mes
escaso debían celebrarse las elecciones municipales en todo el Estado. Desde
luego, varias poblaciones le pidieron al congreso la anulación de las habidas
en ellas. Esto produjo la primera escisión en la legislatura, pues si un grupo
de diputados proponía suspender el cómputo de votos de esos distritos mientras el ejecutivo hacía una averiguación, los demás sostenfan que el congreso carecía de facultades para proceder así. La aprobación final de la primera idea revelaba que aún subsistía la mayoría gobiemista, pero que había
menguado pcligrosamente. 14 Se habló en seguida de que las fuerzas federales, "a las que se maneja como máquinas inconscientes", habían intervenido
abiertamente en las elecciones impugnadas. 15 Se a eguró que ante esa intervención, se había producido el fenómeno extraño pero significativo de que
los dos bandos contendientes habían olvidado al instante sus querellas para
presentar una resistencia unida a la intetYención federal.1ff La voz oficial no
pudo haberse traicionado mejor. Primero, pintaba la situación política diciendo que el Estado se hallaba dividido en dos partidos uno, apoyado por
las autoridades locales, y el otro "defendido y garantizado por la ley' . Después, reiteraba que, ante la inminencia de un conflicto armado entre ellos,
las fuerzas federales lo habían evitado con una intervención "oportuna y meramente pasiva". En fin, afirmaba que, según las noticias recibida hasta entonces, el partido "independiente" había ganado las elecciones.17 Como parecía difícil sostener esa postura, la segunda versión que se dio fue que las
fuerzas federales simplemente se habían interpuesto entre ''los agentes del
poder y el pueblo armado''.11'

en uevo León era ciertamente difícil, no se esperaba
una acción tan rápida de las autoridades federales, pues con la sola incita. 1ares rcgiomontanos,
.
19
ción de un telegrama firmado por unos cuantos partJcu

AUNQUE LA SlTUACIÓN

El Tiempo, 28 octubre de 1885.
u La Prensa, 26 noviembre de 1885.
" El Monitor Republicano, 25 noviembre de 1885.
11 El Nacional, 27 noviembre de 1885.
,. La Con.stitiui6n (Monterrey), 24 noviembre de 1885.
" El Partido Liberal, 2 diciembre de 1885.
11 El Lunes, 7 diciembre de 1885.
" El Monitor Republicano, 3 diciembre de 1885.

12

580

el Senado declaró el 10 de diciembre de 1885 que habiendo desaparecido los
poderes, había llegado el caso de nombrar un gobernador provisional. El Presidente nombró al general Bernardo Reyes, y el senado ratificó la designación,
todo ello en cuarenta y ocho horas. 20 Desde luego, hay el hecho cw-io o de
que el decreto del enado está fechado el 10 de diciembre, día en que era
insostenible la desaparición de esos poderes, pues en la mañana del 11 fueron
convocados los miembros de la legislatura ncoleonesa para e.xaminar la situación creada primero, por la licencia concedida al gobernador constitucional Garza García para dirigirse a la Capital; la designaci6n de un sustituto
interino, Mauro Sepúlveda, y las facultades extraordinarias que se hab'mn
dado a éste con objeto de le\'antar una milicia capaz de hacer respetar a las
autoridades legítimas del Estado. A esa sesión concurrió Sepúlveda a dar
cuenta del uso que había hecho hasta entonces de esas facultades, sobre todo
en cuanto al levantamiento de la fuerza. La legislatura aprobó los actoi, del
gobernador interino y le ratificó esas facultades. 21
Los pesimistas sostuvieron que si a otros les habían sorprendido las medidas del Presidente }' del Senado, a ellos no, porque la experiencia de varios
años demostraba que el ejecutivo federal no toleraba gobernadores ni legislaturas independientes.22 Otros avanzaron un paso más para descubrir el
gran fondo político de todo aquello: el ejecutivo federal había resuelto dominar "con la influencia de sus armas·• una regi6n que parecía partidaria
de Manuel González. 23 Y hubo también el borbotón indignado:
La declaraci6n del Senado. . . no Iza podido ser ni más absurda, 11i
más escandalosa, ni podido establecer precedentes más atentatorios. Esa
declaració11 es el impudor sin ejemplo ,- la carta blanca ptusta en manos
del Ejecutivo para que de hoy en adelante se convierta en el quita y pon
de los gobiernos de los Estados.u

El comentario más notable, sin embargo, fue el oficioso. Culpaba a Garza
García de haber abandonado su puesto cuando debía haberlo defendido ahora
sí que a sangre y fuego, y con ello de haber desmoralizado a su partido hasta
el grado de desmoronarse in re istencia alguna. Y ni qué decir de ]a legislatura que, lejos de pelear, había resuelto disolverse. En suma
• El Dioriq Oficial, 11 diciembie de 1885.
:, La Revista di Monterrey, 11 diciembre de l 885.
" El Nacional, 15 diciembre de 1885.
" El Titmpo, 15 diciembre de 1885.
i, El Mo,iitor Republicano, 16 diciembre de 1885.

581

�... las autoridades de Ntlevo León olvidaron que tln puesto público se
acepta con todos los sinsabores inherentes . .. : 5
Genaro Garza García, en ese momento en la Capital: y lo dos senadores
de Nuevo León hicieron publicar una protesta que debió haber puesto en
un verdadero aprieto al Presidente y al Senado. Desde luego, como era natural, negaron que hubieran desaparecido los poderes ejecutivo y legislativo de
Nuevo León, pues aunque su gobernador estaba fuera de] Estado, se J1abía
ausentado con un permiso en toda regla de la legislatura local, la cual había
nombrado por eso gobernador interino a Mauro Sepúh·eda. La legislatura
seguía funcionando; de hecho, había tenido una sesión pí1blica un día después de que el Senado había hecho la declaración. Por si algo faltara, la acción
del Senado se había basado en un telegrama firmado por unos particulares
sin representación oficial alguna. Todavía más: al dictamen de las comisiones de Gobernación y puntos constitucionales se habían dispensado los trámites, prueba del atropellamiento con que se había procedido en todo este
asunto. En fin, ese dictamen se hizo cuando unos días antes los secretarios de
Gobernación y de Guerra habían informado que el Presidente prestaría a
solicitud de la legislatura del Estado, el auxilio de la fuerza federal a las
autoridades constituidas de Nuevo León. 28
Maw·o Sepúlveda, al frente de doscientos cuarenta hombres, había ido a
aquietar los ánimos en Villa García y Bustamante, pero regresó el 11 de diciembre a Monterrey, eu donde lo esperaba ya Bernardo Reyes, que por telégrafo había recibido ese mismo día su nombramiento de gobernador. Reyes
lo requirió para que le hiciera entrega formal del gobierno, pero epúlveda
se negó porque carecía de una notificación directa de semejante nombramiento. Reyes Je concedió un plazo "prudente" para que recibiera el mensaje oficial, pero al salir de Palacio los guardias del Estado lo amenazaron.
Reyes regresó al recinto oficial con Wla escolta de fuerzas federales, y al verlos, las locales le hicieron fuego, pero fueron dominadas en el acto. Sepúlveda,
ante un argumento tan contundente, además de entregar el gobiemo, 27 telegrafió a la secretaría de Gobernación informando haberlo hecho; !!S inclinó
su ánimo, además, haberse satisfecho su exigencia de que el Presidente le notificara a él directamente la resolución del Senado. 29 Pero varios magistrados
del tribunal superior de justicia renunciaron; es más, el ayuntamiento de Lln
•
"
..
•

582

El Partido Liberal, 16 diciembre de 1885.
El Monitor Republicano, 13 diciembre de 1885.
El Tiempo, 16 diciembre de 1885.
El Diario Offrial, 15 diciembre de 1885.
Nicmeyer, E. V., op. cit., p. 39.

nares lo hizo en masa, dejando al pueblo sin autoridad alguna.ªº Y llegó a
decirse que la escolta personal que Treviño usaba para ir y venir a sus haciendas había sido sustituida con soldados federales. 31 Asimismo, que de todos modos Reyes había resuelto aprehenderlo en su hacienda de La Babia,
pero que Treviño, advertido oportunamente, había logrado cscapar.)t
A pesar de esos sobresaltos, Bernardo Reyes pudo telegrafiar diez días después
de hacerse de la gubematura que todo el Estado hacía ya una vida normal, pues
"las partidas armadas" que sostuvieron al gobierno de Gana García y a los
'•independientes" de Villarreal habían regresado a sus hogares. 33 El Estado,
en efecto, se aquietó en brevísimo plazo, de modo que la opinión oficiosa era
fundada en esta ocasión: a pesar de los negros presagios propagados por los
escritores oposicionistas, nada había pasado en uevo León. Sepúlveda, el
Gobernador interino, había aceptado la resoluci6n del Senado, así como las
fuerzas de los bandos contendientes.84 Pero la opinión independiente, convencida, como no podía menos de estarlo, de que esos eran los hechos, no
dejó de ver con agudeza la significación que finalmente tendrían. El general
Carlos Fuero fue nombrado inmediatamente para sustituir a Reyes en la
jefatura de la VI Zona Militar, que componían los Estados de Zacatecas,
San Luis Potosí y Aguascalientes. La medida parecía lo más limpiamente
lógica, puesto que Reyes estaba ahora encargado de una tarea civil y no
militar, sin contar con que no podía residir como jefe de esa Zona Militar
fuera del territorio de Nuevo León. Y sin embargo, se vio bien su ángulo
"futurista": no invalidar a Reyes para llegar a ser gobernador constitucional
de Nuevo León. 58 Esta sospecha pareció confirmarla el hecho en verdad irregular de que aquel gobernador provisional, cuya misión principal era convocar
a la elección de los tres poderes desaparecidos para volver así al Estado a su
cauce constitucional, no lo hacia a pesar de haber transcurrido diez largos
meses. 88 Todo estos hechos dieron pábulo a llamar a Bernardo Reyes el Procónsul del Norte.

Al gobierno federal le convenía desmentir esa versión por varias razones
obvias, la principal de las cuales era, sin embargo, que prolongaba y acen• tuaba el rasgo arbitrario de su conducta. Curioso resultó, sin embargo, que
la negación se fundara en la conducta conciliadora de Reyes, dejando intocado el hecho evidente de la concentración en un solo hombre de las facul• El Nacional, 5 enero de 1886.
[bid .. 24 febrero de l886.
12 El Tiempo, 17 agosto de 1886.
ª El Diario O/icial, 22 diciembre de 1885.
" El Partido Liberal, 19 diciembre de 1885.
• El Nacional, 24 diciembre de 1885.
• El Tinnpo, 23 septiembre de 1886.
11

583

�tades que por le}' correspondían a tres poderes distintos. Y tampoco a}11dó
mucho que también se fundara en un análisis psicológico del neoleonés: poco
inclinado a la disquisición moral o jurídica, tenía "un sentido práctico y un
afán de dicha" que lo conducía a aceptar sin mayor reparo los hechos consumados si en alguna forma favorecían sus intereses. 31

OA..XACA EN LA COLONIA
JORGE FERNANDO ITURRlBARRÍA
Universidad de Oaxaca

LA

., El Partido Liberal, 12 octubre de 1886.

584

HrsTORIA CoLONlAL de Oaxaca comienza desde el día en que Cosijoeza,
rey de los zaeotecas, recibe "de paz", como dijeran los cronistas españoles, al
capitán expedicionario Francisco de Orozco, y concluye con Ja proclamación
de la independencia nacional hecha en Etla por el entonces coronel Antonio
de León, cuando con el carácter de caudillo insurgente, marchaba en triunfo
sobre esta ciudad.
Pero los conquistadores españoles no lucharon contra los zapotecas, ni después con los mixtecas. Si hemos de hablar de lucha -aunque no arm.adaésta se entiende contra el capitán don Hemán Cortés, motivada por el codiciado Valle de Oaxaca y, más concretamente, por las tierras en que, a
costa de muchas penalidades, se fundó la Villa de Huaxyacac, embrión de
esta ciudad, más tarde fundada con el nombre de Antequera.
En efecto, Orozco y sus huestes llegaron a Hmncyacac el 25 de diciembre
de 1521, procedentes de TepeacaJ Puebla, población a la que lo españoles,
en su avance, consecuente con la costumbre establecida, habían dado, como
línea de \'anguardia, el nombre de Segura de la Frontera. Hasta el 31 de
enero de 1522 salió de Coyoacán el capitán Pedro de Alvarado para emprender la conquista de Tututepec, en la Costa Chica del Mar del Sur. Al llegar Al varado a Huax) acac ordenó al capitán Orozco la incorporación de
parte de sus tropas a su expedición, lo que los requeridos hicieron con gran
descontento. por hallarse entre ellos el grupo de soldados que, cautivados por
el clima y la bel.lc7.a natural del Valle de Oaxaca, babian jurado permanecer
en él, "facer civdad e morir en ella".
Una vez concluida la campaña de Tututepec, Gutierre de Badajoz, uno
de los principales juramentado , con Hernando del mismo apellido, Juan
Cedeño, Juan de Burgos, Juan Núñez del Mercado, Matias de la Mezquita,
y Andrés de Monjaraz, se conjuró con sus compaiieros para deponer al Ayun-

585

�tamiento de Tututepec -designado como la tercera Segura de la Frontera-,
y aprovechando la salida de Alvarado a México, convocó a los vecinos, y
éstos designaron nuevo alcalde, despoblaron a Tututepec -zona inhóspita
por su mal clima- y retornaron a Huaxyacac, decididos o repoblarla asumiendo la responsabilidad de su desobediencia.
Cortés, ya informado por Alvarado de la belleza y apacible clima del lugar,
concibió reservarlo para sí y envió a Diego de Ocampo con la consigna de
• que, en uso de su carácter de alcalde mayor, iniciara causa penal contra los
conjurados y viera que se les sentenciara a morir en la horca por desacato;
lo que no ocurrió en su extremo por la intercesión oportuna de Fr. Bartolomé
de Olmedo, párroco castrense de las fuerzas españolas.
Desde ya recién ocupada Ja Tepeaca de Puebla, su alcalde mayor Diego
de Ordaz, había gestionado de la Corona la designación del escudo de armas
de esta primera Segura de la Frontera, lo que se cons.igui6 el 4 de junio de
1523, por cédula real expedida en esa fecha, en Valladolid. Pero como virtualmente había quedado despoblada Tepeaca por el avance de los españoles
sobre Huaxyacac, o sea la segunda Segura de la Frontera, Diego ele Ordaz
ocultó o hizo desaparecer, por motivos que se ignoran, la cédula real que
otorgaba escudo de armas a la multicitada Tepeaca.
Cuando, en no\'Íembre de 15-24 salió Cortés para las Hibueras, la autoridad
suprema de la Nueva España quedó en manos del Factor Salazar y del Veedor
Chirinos. Aprovechando el vecindario español la ausencia de Cortés instaló
el cabildo, quedó de hecho fundada la villa de Oaxaca y su alcalde, Andrés
de Monjaraz, elevó instancia a la Corona para que se confirmara la fundación. El reconocimiento legal fue otorgado a la flamante villa por cédula real
suscrita el 14 de septiembre de 1526. De aquí resulta un hecho digno de señalarse: ante la necesidad de acelerar los trámites y esperar que se otorgara
escudo propio de annas a Oaxaca se opt6 por reconocer el de la Tepeaca,
de Puebla, o primera Segura de la Frontera, y como más tarde se abstuvo el
cabildo de hacer aclaraciones para evitar que el asunto se embrollara, Oaxaca
quedó sin escudo de armas ). siguió adoptando el de Tepeaca.
Cuando Cortés regresó a México en junio de 1526, con anterioridad de tres
meses a la confirmación real de la villa, mandó despoblada por segunda vez,
restituyó en ella a sus administradores y arbitrariamente volvió a ejercer actos
de jurisdicción, pese a que sus gestiones para la concesión del título de Marqués del Valle de Oaxaca estaban aún en trámite.
Cuando Cortés fue a España para agitar dichos trámites, y aprovechando
los fundadores de Oaxaca esta segunda ausencia, enviaron nueva representación a México. Comparecieron ante Beltrán Nuño de Guzmán, a la sazón
Presidente de la Real Audiencia y malqueriente de don Remando, se concertaron con él para que se le diera a la nueva Villa el nombre de Antequera,
586

poniendo así de relieve que no se trataba de Huaxyacac o Oaxaca, sino de
una población distinta, con lo que se podrían cortar de ráiz las dificultades
anteriores.
El 24 de julio de 1529, el escribano real Francisco de Herrera dio cwnplimiento a la provisión real y, convocando al cabildo en pública y solemne
expresión de su reconocimiento, procedió al reparto de solares. Era alcalde
mayor don Juan Peláez de Berrio, a quien equivocadamente se atribuyó -y
se sigue atribuyendo-- el trazo de Antequera.
Investido ya con el título de Marqués del Valle de Oaxaca por despacho
de 6 de julio de 1529, llegó Cortés a México 18 días antes del mencionado
reparto de solares. Como entre las posesiones que le fueron cedidas por la
Corona, se encontraba adscrita a su titulo nobiliario "la Villa de Hua&gt;.-yacac
en el Valle del mismo nombre", creyó considerarse con derecho a toda la
comarca. mandó cobrar tributos y rentas, nombró fiscales y alguaciles, levantó mohoneras, señaló linderos, hizo reparto de indios, mandó derribar la
horca, simbólica del poder real, y desconoció al cabildo de Antequera.
Para poder sobrevivir, la villa tuYo que librar constante lucha con don
Hernando. Este, para hostilizar a sus vecinos, mandó traer vasallos suyos del
Valle de México y, estableciéndolos fuera del fundo legal de Antequera, éstos la cercaron. Así surgieron los pueblos mexicanos de Xochimilco y Jalatlaco,
por el Norte, y de San Juan Chapultepec y San Martín Mexicapan, por el
Sur. Debidamente aconsejados, estos vasallos se introducían subrepticiamente, por las noches, en la villa, y destruían lo que por el día se labraba. Hubo
muchas quejas del Ayuntamiento alegando que ese cerco de intrusos impedía
la expansión de la perseguida villa.
Para zanjar el problema, que se hacia latente, el cabildo de Antequcra envió a España a su procurador Diego de Porras para gestionar su erección en
ciudad, con todos sus derechos, privilegios y exenciones; lo que felizmente
se obtuvo por cédula real de 25 de abril de 1532.
Entre las instrucciones del cabildo, el procurador llevaba ésta: "Otro sy
hareys relación a Su Magestad de cómo a mucho tiempo que hizo merced a
esta Villa de un privilegio de ciertas armas que sacó Diego de Ordaz que
venía proveydo de alcalde o regidor della el cual lo encubrió y no parece:
trabajeys de sacar del registro que quedó en poder del secretario otro, y si
no paresciese suplicare}'S a Su Magestad le baga merced de aquellas o otras
é las sacareys y trayréis un privilegio en vn sello de plata dellas".
Diego de Porras reclamó la misma cédula que concedía escudo de armas
a la primera Segura de la Frontera. por las gestiones que, en su oportunidad,
habían emprendido a nombre de Cortés sus procuradores Francisco de Montejo y Alonso Hemández Portocarrero. Al final de la concesión de al'IllllS a
la Segura de la Frontera de Tepeaca no consta testimonio alguno de ser
587

�revalidado en otorgamiento a la ciudad de Antcquera, sino simplemente este
agregado; "Sacóse por duplicado en la Villa de Medina del Campo a 25
clias del mes de abril de 1532 año . Yo la Reina. Refrendada de Juan Vásqucz,
El conde. El doctor Beltrán. Licenciatus Xuárez de Carvajal. El doctor Beltrán. Licencia tus Mercado de Peilalosa". Y así la flamante ciudad de Antequera continuó indefinitlamente sin escudo de armas.
Diego de Porras había llevado consigo a España pruebas documentales y
testimonios de la intromisi6n de Cortés en el fundo de la ciudad, así como
de su comprobada inquina contra sus pobladores y ,·ecinos. A sus gestiones
y ya deslindado en la Corona el hecho de ser Hua.xyacac y Antcquera entidades distintas, obtuvo de Ponas que el Rey Carlos V dirigiese al Marqués
del Valle de Oaxaca la siguiente orden: " ... porque Vos el dicho Marqués
nW1ca habéys tenido ni teneréys en la dicha civdad e \'ecinos della. ni Valle,
salvo Cuilapa, Guayaca y Etla, que tenéys encomendados en nuestro real
nombre ... " " ... e manda que gua.rdé&gt;'S y cumpláy todas e cualquiera provisión que a os y a Vos hayamos mandar e diéremo en fa\•or de dicha
civdad e vecinos della, e nos fagares ende por alguna manera, so pena de
vuestra merced e de dos mil pe:.o de oro para nuestra Cámara .. •"
Cortés acató la orden pero quiso jugar su úJtima carta, y al establecerse
el \.irrcinato trató de impresionar a don Antonio de ,íendoza, su primer titular, asegurándole que el sitio elegido para fundar la ciudad era impropio
para tener buen alojamiento, pues que los vecinos "tenían las casas en donde debían tener los ejidos".
Los argumentos de Cortés y las aclaraciones en contrario del cabildo pusieron en dudas al virrey. Para cerciorarse de la verdad decidió visitar Antequcra y conocer de visu la realidad. Pronto se com·enci6 de las falacias
interesadas del farqués y. poniéndose de parte de la población, dejó escrito en el instructivo reservado a su sucesor, don Luis de Velasco, que: "hame
parescido lo contrario porque (el lugar) es el mejor que hay en la comarC'a,
y así por tal tenía Mortezuma la guarnición de mexicanos con que aseguraba la tierra, )' no conviene que se mude de allí".

•
Las primeras construccione de mampostería levantadas íueron las casas de
Cortés, en fa esquina Noroeste de la Plaza del Mercado, que anteriormente,
y por eso se llamó Plaza de Cortés, y la ele Francisco Maldonado, yecina, y
el convento de San Pablo, erigido en 1528 ó 29 por lo primeros dominicos
llegados. Gonialo Lucero y Bemardino Minaya. La primera ermita fue la
de San Juan de Dios, muy modesta, de adobe y techo pajizo.
Por este tiempo, Alonso García Bra\·o, geómetra y alarife, trazador de las

588

ciudades de Veracruz r México, por encomienda de la Real Audiencia hizo
el trazo de Antequera. Se avecindó aquí, gestionó y obtuvo encomiendas en
la Chontalpa y en Mi.xtepec: pero sus rentas eran bajas y de él se dijo que
''padescia necesidad".
En eJ trazo de nuestra ciudad, García Bravo aplicó el sistema rectangular
usado en Veracruz. "García Bravo --dice don Manuel Toussaint- escoge un
punto equidistante de los dos ríos que cruzan el valle: el Atoyac y I Jalatlaco
en sus couvexi?ades más cercanas, y allí limita Ja plaza, de forma cuadrada.
En el costado Sur, el palacio de las autoridades tiene toda la calle. Dedica
el cuadrado contiguo al •orte para la igbia, y de los lados de eso cuadrados se toma eJ tamaño de las calles, prolongándose de Norte a Sur y de Este
a Oeste. No hay cabeceras, las calles son todas de la misma longitud, y tenemos el perfecto damero. La orientación es correcta, no va precisamente
de Norte a Sur, sino que se ve ligeramente inclinada para compensar la ilu~inac:i6n solar en las diversas e taciones. La ciudad es1á abrigacl.'l de los
vientos por el Cerro del Fortín al oroeste. Seguramente el planificador
trazó sólo el centro de la ciudad y unos cuantos bloques alrededor, pero u
crecimiento estaba indicado y creció uniformemente en los cuatro rum&amp;s,
porque en ellos las condiciones eran tal vez iguales. El crecimiento se efect 6
naturalmente, y después se fuernn Jlenando los ángulos, ele modo que hasta
principios del siglo X.X Oaxaca ofrecía una fonna sensiblemente cuadrada.
pero c~n sus ángulos dirigidos a los cuatro puntos cardinales, y en ese cuadrado mserta el tablero de damas, según las directrices que clio el urbanista".

El trazo debe haberse hecho entre 1528 y 1535, porque ya el com·ento de
San Pablo, el templo -que ya no ermita- de an Juan de Dios y las casas
de Cortés y Maldonado estaban perfectamente encuadradas en calles tira•
das a cordel. i las Casas Consi toriales empezaban a labrarse ni tampo o
la Catedral. Los cimientos de la Catedral se colocan por 1538 6 40, para
quedar concluida la obra después de sucesivas restauraciones, "aunque con
formas no muy arrogantes", en 1555. Parece que el templo que igui6 a las
primeras construcciones dominicas fue el que se llamó originalmente "Lá•
grimas de San Pedro", ahora titulado del Carmen Bajo, situado tomando
como eje la Plaza de Annas, pero con dirección al 1 oroeste, y más tarde el
pequeño hospital y capilla de an Cosme y an Damián, a igual distancia.
AJ arte comenzaban a le\'antarsc el templo y convento grandes de Santo
Domingo de Guzmán.
Como los desbordamientos del Río Atoyac, hacia el Sur de la ciudad, causaban grandes perjuicios anegando las calles próximas a an Juan de Dios,
el corregidor Cristóbal de Espíndola, con "el tequio'' de indios mandados
traer de los pueblos aledaños y pagando los vecinos la herramienta, pudo
retirar dicho río dándole el cauce que hasta ahora reconoce.

589

�En 1835, por bula del Papa Paulo III, se erigió el obispado de Antequera.
Correspondió ser su primer titular a Fr. Juan López de Zárate.
Para construir las Casas Consistoriales y la Cárcel se dispuso de determinado número de indios con residencia cercana a la ciudad. Con ese fin se les
dieron tierras en la parte correspondiente a la Trinidad de las Huertas. Muchos de ellos eran ocupados también en servicios domésticoo, que desempeñaban en las casas de los españoles. Se les conocía con el nombre de nobories.
En recompensa de esta servidumbre eran libres, hasta donde cabe suponerlo,
y no pagaban tributo. Por treinta años estuvieron reclamando que se les
confirmara la propiedad de los terrenos de La Trinidad, hasta que, el 7 de
julio de 1563, el virrey don Luis de Velasco hijo accedió a sus ruegos. Los
seivicios exigidos de ellos por los españoles deben haber sido bastante duros
y su trato es presumible que haya llegado en ocasiones hasta las .fronteras de
la crueldad obligando al clero regular a salir en su defensa y protección, pata
lo que éste fundó dentro de la zona en que estaban encasillados, dos pequeñas iglesias, cuyos nombres de La Consolación y La Defensa son suficientemente elocuentes para hacer suponer los verdaderos motivos de ambas fundaciones.
La ciudad iba creciendo lentamente. Fr. Alonso Ponce, haciendo una brevísima semblanza de Antequera, dice: nEn Guaxaca, la segunda población
de españoles de la Nueva España, todas las casas eran de adobe, techos cubiertos de teja y hay en ella gran vecindad". El fraile inglés Tomás Gage le
concede para ese tiempo una poblaci6n de dos mil habitantes, dato que confirma el padre Burgoa. Pérez de Rivas afirma en su Historia de la Compañía
( de Jesús), que a fines del siglo XVI s6lo había en Antequeta 500 vecinos.
Empero, los datos demográficos de los visitantes son inciertos debido a dos
motivos: que se acostumbraba contar exclusivamente a peninsulares y criollos y que sólo inspiran confianza los datos censuales de nacimientos y defunciones de la parroquia dcl Sagrario, a partir de 1652, en que da principio
el registro eclesiástico.
Compaginando, por analogía, es casi S&lt;!oiTllfO tjue a mediados del siglo XVI
las Casas Consistoriales eran un modesto edificio de muros de adobe y techos
de teja. Su calidad mejora mucho hasta el siglo XVII. La primitiva edificación fue derruida para levantar en su lugar las Casas Reales. Estas fueron
proyectadas y dirigidas por el Corregidor, Teniente Coronel de Infantería
don Nicolás de Lafora. Los constantes temblores de tierra las destruyeron parcialmente. Con disculpas por salirnos brevemente de la época, debernos decir
que de 1832 en adelante, los gobernadores José López Ortigoza )' Benito
Juárez se empeñaron en su reconstrucción. Esta se encomend6 en 1832 al
ingeniero don Francisco de Paula Heredia, \'enido de México para ese fin,
La última reconstrucción se hiz-0 durante los cuatro sucesivos regímenes de

590

gobierno del licenciado Anastasia García Toledo, del coronel Constantino
Chapital, del general Vicente González y del licenciado Eduardo Vasconcelos, en CU)O período se concluyó dándoseles continuidad a los tres grandes
patios y la belleza monumental que ostenta el edificio.
La imposición del régimen colonial y de la nueva religión, instituciones
que no fueron igualmente aceptadas en todos los pueblos, motivó rebeliones
y alteraciones del orden. Varias insurrecciones fueron causadas por las expoliaciones de fiscales y alcaldes mayores en Teococuilco, Ixtepeji y Tiltepec, en
la sierra zapoteca; en Pápalo y Teutila, en la Cañada; en Sosola y Tututepec,
en las Mi.xtecas ¡ en Coatlán, .z.ona Chontal, y en la villa de Guadalcázar, hoy
Tehuantepec. La rebelión de los Coatlanes, recién iniciada la colonización,
asumió aspectos graves. Finalmente, la rebeldía de San Francisco Cajonos,
Villa Alta, fue provocada por la reacción de los frailes ante descubiertas
idolatrías.
En rigor la suhlevación de los Chontales se debió a la exigencia de los
españoles para que los indios de ese grupo étnico fueran a trabajar a las minas de San Baltasar Chichicapa, caminando 16 leguas, distancia que separa
a ese pueblo del real de minas. Les daban un tomín por paga en cada día
de labor, o sea la octava parte de un castellano, que equivalía más o menos
a un real, o sea doce centavos de principios del siglo XIX. Los indios de los
diferentes Coatlanes se organizaron y la alarma de un ataque a la capital de
la Provincia cundió. Los vecinos tuvieron que armarse y salir a combatirlos
y sujetarlos, encabezados por el Oidor Pedro Almíndez Chirinos, que ex
profeso vino de México. Don Lucas Alamán asegura que los sublevados dieron muerte a 50 españoles.
La insurrección de Tehuantepec se debi6 a los castigos de azotes que el
alcalde mayor, Juan de Avellán, mandó propinarles a los indios por retardo
en ]a entrega de los tributos. Los indios se coaligaron, rodearon las casas reales y les prendieron fuego. El alcalde logró salir, escudado en su rodela y
blandiendo espadín, pero fue muerto de una pedrada en la cabeza. La rebelión se extendió a Nejapa y Villa Alta. Impotente el gobierno, recurrió para
aplacarla al obispo de Oaxaca don Antonio Cuevas Dávalos, quien después
de oír las querellas de los indios, puso remedio a sus males informando de
la verdad al virrey, duque de Alburquerque.
Los sucesos de San Francisco Ca jonos se inician el 14 de septiembre de
1700 y fueron motivados por la denuncia de actos de idolatría que hicieron
ante los frailes dos fiscales de la iglesia, Juan Bautista y Jacinto de los Angeles. Los indios abandonaron el pueblo y fueron a sublevar a los de San
Pablo, San Pedro, San Mateo, Santo Domingo y San Miguel Oajonos. Juntos
amenazaron con incendiar el convento, en donde se hallaban refugiados los
frailes, los oficiales reales y sus familias, pero ofrecieron desistir si les eran

591

�entregados los fiscales. Los frailes al pnnop10 se negaron, pero se impuso
el español Antonio Pineda, y después de haber sido confesados y absueltos
por los religiosos Gaspar de los Reyes y Alonso de Vargas ---el primero muy
conocido por sus estudios de la lengua zapoleca-, fueron entregados a los
idólatras, que los condujeron en medio de brutales azotes a San Pablo Cajonos1 en donde los saaificaron.
No tardó la represión de la fuerza, venida de Villa Alta. Hallaron los cadáveres semienterrados al fondo de una barranca. De las averiguaciones judiciales resultaron 15 responsables, a los que el 11 de enero de 1703 se les
aplicó la pena del garrote. Decapitados después, fueron colocadas sus cabei.as en lugares públicos.
Cuando en este siglo el arzobispo de Oaxaca, Gmow, en visita pastoral
que hizo en los Cajonos, fue enterado del martirio de los fiscales, hizo desenterrar sus restos y pidió a Roma su beatificación.
Corolario de estas idolatrías y supersticiones fueron los secretos ritos paganos descubiertos en San Juan Teitipac, Tlacolula, castigados por la Inquisición conforme a sus prácticas de reducir a cenizas a los cadáveres por la purificación del fuego. El presbítero José Antonio Gay dice prudentemente que
"por acaso se prendió fuego en la leña de los braseros", y el padre Burgoa
da al hecho un sentido providencial como de Juicio de Dios, al afirmar que
"descendió fuego del cielo". Fue el único acto inquisitorial con suplicio habido en Oaxaca.

•
La educación era estricta y exclusivamente religiosa. Fue impartida de manera principal por la Orden de Santo Domingo, tanto en ln evangelización
como en la docencia. Los jesuitas fundaron en Antequera, en 15 76, el colegio
de an Juan, que es el más antiguo de que se tiene noticia. Once años después, el obispo Bartolomé de Ledesma estabJeció la escuela de San Bartola,
y en 1746 el obispo Felipe Gómez de Angulo promovió la fundación de la
Universidad del Sur, con sede en esta ciudad, para la enseñanza de algunas
carreras profesionales, pero el dictamen formulado por el rector de la Universidad Real y Pontificia de México fue adverso al proyecto. Hasta 1763,
a iniciativa del obispo Tomás de Monterroso, se fundó el Seminario de la
Santa Cruz.
La primera escuela para mujeres fue el Colegio de Niñas, fundación que
en 1700 se debió al obispo Sariñana. Finalidad de este plantel fue preparar
a la mujer sin recursos económicos, para ganarse la vida en todas las activi&lt;lades manuales propias, entonces, ele su sexo: cocina, repostería, confección
de ropa, bordado y economía doméstica.

592

Sobre el establecimiento de la primera imprenta en Antcquera, el libro impreso en Oaxaca con fecha más antigua, es el Sermón fúnebre pronunciado

en las honras de la venerable madre Jacinta Marfa Ana de San Antonio
religiosa del monasterio de Santa Catarina de la ciudad de Oaxaca, sermón
escrito por el padre Sebastián de Santander en la ocasión indicada. Tiene pie
de imprenta de doña Francisca Flores viuda de Ramkcz de Aguilar, y fecha
de 1720; pero como esta señora recibió la imprenta en herencia de su difunto esposo, es muy probable que en ella se hayan publicado antes otros
libros en ,ida del señor Ramírez de Aguilar.

•
Antequera era una población bien situada para el comercio entre los puertos de Vcracruz y AcapuJco y entre las ciudades de Mé.. . ico y Puebla, por una
parte, y Guatemala y Centroamérica, por la otra. Su condición de lugar de
paso, la necesidad de hacer escala en ella, le garantizaba la presencia de nutrida población foránea y el tránsito constante de arrierías. De ambos puertos
y de la capital de la Nueva España nos llegaba infinidad de mercaderías.
El servicio postal entre esos lugares y Jas poblaciones intenncdias fue establecido a fines del siglo XVI, por don Martín Olivares, aunque con gran irregularidad. A mediados del XVII, a iniciativa del obispo Felipe Gómez de
Angulo se regularizó valiéndose de los viajes de las arrierías, que así se convirtieron en agencias postales.
A pesar de que Cortés había fundado de su peculio astilleros en Salina
Cr\lz -merced a los cuales se construyeron varios barcos con los que se llegó
a California y se descubrió el mar llamado de Cortés-, nuestro incipiente
comercio marítimo no pudo desarrollarse. Diego Ocampo logró abrir la ruta
de Salina Cruz a] Perú, pero esta vía fue anulada por la Corona con pretexto
de que perjudicaba al Consulado de Sevilla.
Tres fuentes importantes de enriquecimiento tuvo nuestra Provincia durante
la Colonia: ]a seda, ]a grana y la minería. Et cultivo de la seda llegó a su
máximo, según Motolinía, que Yisit6 la 11.i.."1'.leca en diversas ocasiones, entre
1540 y 1541. ''Este año se cojerán -dice- más de 15,000 lib1·as de seda" ...
"y sale tan buena que dicen los maestros que la tratan, que la tototzi es mejor que la joyante de Granada". Y Burgoa refiere que "el auge duró 50 años"
hasta que 'el gusano de la codicia devoró al de la seda", por los abusos de
los oficiales reales de la hacienda pública. Baste saber que los indios de Nochixtlán prefirieron talar sus morera, porque los crecidos impuestos ab orbían la utilidad.
En cuanto a la grana, su producción fue de 26 931 013 Jibras, con valor
de $ 95 160 497.09 en un período de 62 años de 1758 a 1820. Esta bonanza

593
H38

�aumentó el cau&lt;lal de los ricos sin empobrecer a los econ6micamente débiles,
porque la semilla se podía culti\'ar y cose har en cualquier predio rustico
sin exce ivas inversiones. En 1820 fue decreciendo, y por fin dejó de cultivarse como al pJincipio por la introducción de las anilinas aJemanas en cl
mercado. in embargo, hay constane'ias de que en 1847, durante el gobierno
de Juárez, el comer iante inglés Diego Innes continuaba c.:¡portanclo este producto. La crisis sobre\·ino por la competencia de la química moderna.
imultáne.amcnte a la grana, durant d propio siglo XVIII la producción
de metales preciosos de oro y plata llegó a su épo·a de esplendor. Esta bona1l7.a duró aproximadamente hasta mediados del siglo pasado, aunque ya
en fonna de r ciente y, según informes de aquel tiempo, debido al agotamiento de los filon de metal por los asentamíentos de las capas geológicas,
con hundimiento o des,iación de las ,·etas metalíferas.
Consecuencia natural de este enriquecimiento fue la construcción de algunos
de los más bellos y monument.afes edificios de nuestra arquitectura civil y
r ligiosa. A merced suyo .e completó en el siglo XVIII la urbanización de
Anteq_uera y de varias poblaciones importantes de la Pro\'ínC'ia. La Capital
creció y se desarrolló hasta llegar a la situación que akanzaba a fines del período colonial. Para 1774- contaba Antequera con H,000 habitantes y, al concluir el año de 1793, es decir, s6lo después de 19, la poblaci6n contó con un
censo de 22,113 almas, o sea que casi
había doblado. ''Es Oaxaca -dice el
padre Florencia- una de las más populosas y bien fundadas ciudades de la
'ueva España. Con la riqueza grande de la grana, que después del oro y
d la plata es en la 1 ueva España el género más precioso que abunda en
extremo en el \'alle, y otros géneros que hacen muy acreditado el trato y comercio de esta ciudad, ha crecido tanto, que de pués de la de México y
Puebla tiene el tercer lugar en la ueva España".
La vida del Pcniru;ular y del criollo. y aun la del mestizo de ]a clase media,
era tranquila en Oa. ·aca: terna pocas nec ·dad
sus diversiones eran por
demás sencillas. En Antcquera, consistían en paseos dominicales a Cuilapan
)' anta Lucía del Camino; gustaban de los ''palos cnccbados", las cucañas y,
cuando raramente Jos había concurrían a los auto sacramentales y comedias
de capa y espada. En lo pueblos de menor entidad, con e.."&lt;cepción de las
distracciones modernas del cine y el radio, eran, poco más. o meno , las mismas que ahora.
La plata a umulada por el auge de la grana y la minería iba a parar a los
"entierros".
admiraba don Carlos María Bustamante en un opúsculo publicado en 1821, del número fabuloso de tesoros escondidos en las entrañas
de la tierra y de lo muchos enterradores de pL'lta amonedada que morían
llevándose su secreto a la tumba.

Como en la Edad Media europea y como sucedía en tocia la
594

ueva España,

el cultivo de las ciencias, las artes y la filosofía estaba re ervndo a los conventos. Al dominico Francisco de Burgoa se deben Jos primeros relatos históricos } geográficos sobre esta Pro\'incia, aunque elaborados in sistema y con
el fin principal de destacar la obra e\·angeJi¡,,adora y misional de sus hermanos
en reli~ióu. Labor eminente fue la realizada QOr los propios dominicos en los
estudios lingüísticos de idiomas y dialecto hablado en la extensa Provincia.
La \'asta nómina, aquí muy reducida por premura de tiempo, de los beneméritos frailes es ésta: Juan de C6rdo\'a., Jerónimo de Bcteta, Leonardo Levanto, Gaspar de los Reyes, r fartín Jiménez Agüero, Francisco arabia y 'icolás Barreda, cuyos trabajos alcanzaron el privilegio de ser publicados.
Una buena parte de la obra arqu.itcct6nica de templo y conventos se debe
a los frailes españoles. S61o excepcionalmente participaron en ella profesionales ,-enidos de E paña. En Santo Domingo y Santa Catarina se sabe que
participé, Fr. Hernando Cavare.os; en San Franci co, Fr. Francisco de Torantos; en La Soledad y Belén, Fr. Sebastián de San Felipe; en San José, el
ra menrionado teniente coronel Nicolás de Laiora. constructor de la Casas
Reales de esta ciudad, y en Cuilapan, los frailes Domingo de Aguiñaga Agustín de a.lazar y el portugués Antonio Barbosa, pero son más los nombres de
los que se desconocen.
En la pintura des&lt;'o116 Miguel Cabrera, célebre en toda 1a Nueva España_;
en la mú ica, el indio zapoteca Juan ?\,latías, autor de los Libros Corales de
Catedral y de un Stabat M ater que, con eJ de Rossini, e escucha los Viernes
de la emana fayor en lo principales templos de Oa.xaca. En la escultura
religiosa en cantera
ostentan, entre otras, los notables dtscendimientos de
Yanhuitlá11 y de Ja Capilla del Señor de la Cruz, anexa al templo de Tlacolula, ambas en aJtorrelieve; la representaciones de la i.rgen del Rosario,
también en altorrelieve, en la r pilla que lleva este nombre, anexa al templo de Santo Domingo; Jas imágenes decapitadas de los santos de la Orden
dominica que ornan el Coro Alto y las que forman el Arbol Gen al6gico
de anto Domingo d Guzmán en el Coro Bajo del mismo templo; finalmente, la imagen de la Magdalena, en el frontis de La oledad, y en el frontis del templo de an Agu tin, la de te P'adre de la lglc¡;ia, rodeado de su
di cípulo~.

En cuanto a la h rrajcría artí tica de templos, conventos y casa particulares, aún quedan abundantes testimonios, que don Manuel Toussaint ensalza con pasión de artista: "El lujo, el ornato: el derroche con que Oaxaca
sorprende al forastero -dice-- es la profusión del hierro forjado. El día que
un dibujante nativo de la cíudad se arme de paciencia )' recoja en un álbum
con la humildad y unción necesarias los disefios de tanto barandal, de tanta
reja, de tanto llamador, de tanta bisagra, de tanta bocallave, merecerá bien
de su tierra. Más que en Puebla o en Qucrétaro abundan en Oaxaca los ba-

595

�randales de balc6n de historiados dibujos, de combinaciones diversas hechas
con motivos sencillos, de balaústres retorcidos en varias formas, con curvas
y contracurvas y los remates de reja suntuosos. Por momentos -agregael hierro ha ascendido de categoría: semeja er vegetal. En esos balcones en
ángulo que tanto abundan hay una pieza curva que suj ta el barandal a la
esquina del muro formando uno a modo de arco. En la parte más ,·olada el
vástago se bifurca, le brota un ramo de hierro, que se inclina hacia abajo,
no hace una re,·erenda y estalla en una gran flor de anchos pétalos] de erectos pistilos, ele rígida inmovilidad a la brisa que intenta inocente vencer al
calor, pero no sin gracia, momificada en los siglos".

sus templos y conventos, y aun antes. Dos hospitales fundaron en esta ciudad:
el de San Cosme y San Damián, con su capilla anexa, y el benemérito de an
Juan de Dios. Esta instilucion contaron con la inagotable munificencia del
benefactor oa.-xaqueño don Manuel Fernández Fiallo. E te filántropo puso
su inmeruo capital a la disposición de todo género d obras ch-iles y rcligiosas.

•
elTÚn el historiador don José Antonio Gay la ,·ida del indio en el siglo
'VIII, era muy humilde, pero esta situación se compensaba por su carencia
de afane y fatigas. "Desde su infancia -dice- gozaba de la más amplia
libertad: crecía y se desarrollaba sin obstáculo, sin tener otra obligación que
la de aprender la doctrina cristiana, pues frecu ntemente no se le obligaba
aún a apr nder a leer''. El distinguido hi tori6grafo y sacerdote no se refiere
a la condición de peon que guardaban miles de indios posiblemente porque él escribió su Historia de Oa.'Caca, a fin s del iglo pasado, entre los . tentas y los ochentas, en una época cuyo ambiente de servidumbre en l medio
rural no 1 hizo reparar en las duras faenas del peón de Hacienda tal vez
porque entonces esta situación se consideraba normal.
Pero tampoco e impo "bl negarse a rreer absolutamente en su dicho. os
inclinamo a creer, con criterio actual que lo que él llama libertad debe traducirse por el concepto de abandono, pues si no era atendido por el poder
públi o o por la .Iglesia tam~ era víctima de gra\'ámenes y molestias. Y
termina diciendo: "Si la felicidad es po ible sobre la tierra, los indios eran
felices
fines del siglo pasado", siglo que visto desde nuestro tiempo es
el XVIII.
Verdad es que eJ indio estaba excluido del serdcio militar como es fácil
observar f'Studiando la última década del ya citado siglo XVIII, cuando la
ueva España estaba bajo la amena.za d in\'asión de sus cos , ya fuere por
expedicionarios ingleses o france es, por cuyo peligro se organizaron en Oa.xaca,
igual que en otras partes, las milicias provinciales, Como los españoles estaban destinados a la clase de oficial , el peso del servicio recaía en los m tizos, que ingresaban como soldados raso·.
Es curioso ob ervar que durante el siglo XVII y gran parte del siguiente,
Oa:xaca no tuvo cuerpos de ejército. e d conocían entonces los desfiles militares, las marchas y las prácticas de cuartel. De manera que cuando. con
motivo del peligro ant señalado. se organizan en Oaxaca las milicias la
sociedad }' el pueblo sentían aversión por la carrera de Jas armas, y si ingresaban eran obligados por el gobi mo. El padre Gay asegura que no s61o era
aversión lo que el oa.uqueño sentía en e tiempo por el servicio militar, sino
horror.
¿

•
Debe haber tenido el indio, desde ntonces y por tradición, gran habilidad
en las artes populares, las que no trascendieron de la Colonia a la época
ind pendiente porque sus frutos, si los hubo, nadie los estimó. Y en realidad
así fue durante el siglo pasado y primeras décadas del actual. A la Re,·olución Mei·icana correspondió reivindicar el arte indígena ) sacarlo de su
postergación.
El indio, prindpalmente el zapoteca, tenía gran habilidad para litigar y
pleit ar en defensa de sus tierras. Su sentido jurídico, desarrollado desde Jo
ú mpos pr hispánicos, fue ayudado y fortale ido por el fraile dominico, que
lo asistió con sus con jos cuando compare ía ante jueces · alcalde . Y el
fraile, a su ,·cz. tuvo ante qu volverse ducho en achaques jurídicos, por la
nece idad de participar, como actor o como demandado en alegatos de justicia para conservar sus sinecuras prebendas, confonne al original espíritu
de la Conquista de evangelizar y ganar almas para el Cielo, o defenderse de
autoridades civiles y eclesiásticas, cuando la Corona, en uso del regalismo,
ordenó 1a seculari.zaci6n de los templos de las Ordenes religiosas. Esto ocasionó en 1627 una enconada lucha ntre dominicos y franciscanos, por una
parte, y el obispo de Oaxaca Bartolomé Boh6rquez, por la otra, luéha cuyo
escandaloso incidentes, hechos públicos, culminaron con la excomunión de
dichos frailes por el diocesano pro,incial, y luego, con la e.'Ccomunión de é t
por fray Diego de lbáñez, juez conservador dcl convento Franciscano de México, que vino a Oaxaca con buenas armas pontificales a dt'fender a sus compañeros de Orden. A í, pue , hubo en Oaxaca muchos indios ladinos y picaplcitero , covacbuclistas )' huizacheros. ~ fás tarde, durante el régimen independiente, no poco. de los que alcanuu-on título de abogados llegaron a ostentar merecida fama, que rebasó las frontera de Oaxaca.
En el transcurso de los i los XVI al XVIII fueron llegando a la Provincia
di\'ersas Ordenes religiosas de frailes y monja conforme se iban construyendo

r

596

597

�•
Situada la Provincia de Oaxaca en una zona de muy frecuente sism.icidad,
su suelo se onmovió con fuertes movimientos terráqueos, y algunos tuvieron
el carácter de terremotos.
Se registran los de 1603, 1619, cl de 1696, en agoto 20; los de 1727, en
marzo 5 y 18; la serie de 1775, del 21 al 26 de septiembre; la serie de 1787,
del 28 al 31 de marzo, temblores éstos llamados de San Si.xto y, finalmente,
dentro de la época colonial, el de 5 de octubre de 180 l. Probablemente lo
de San Si.,.-to, verdadero. terremotos, fueron los sismos más violento·, maremotos todos ellos, originados en las Costas del Pacífico, entre Guerrero )' Oaxaca. Se recuerda que durante el sismo de 30 de marzo de 1787 fue sacada
en procesión la Virgen de la oledad para implorar su intercesión. Cuando
la imagen pasaba bajo el arco de la puerta que comunir.a el atrio con la
plazuela, repitió el temblor con gran estrépito, y como la clave del arc:o amenazara desplomarse, el cortejo re resó violentamente a la iglesia entre clamores y llantos. Ese día los presos fueron sacados de la cárcel y la población
durmió en calles y jardines públicos, tal y como nosotros, los de mi generación, lo lúcimos en 193 L por causa del sismo del día 14.
Hubo otros fenómenos que dejaron asombro o terror en el ánimo de los
oa.xaqueiios. La población se conmovió con lo" eclipse.s totales de Sol habidos,
respectivamente, el 23 de agosto de 1690 y el 31 de mayo de 1752.
Ya que estamos en el capítulo de calamidades, diremos que una e~pantosa
epidemia de viruela, que particularmente se cebó entre la población infantil,
com nzó a asolar la Provincia toda en 1779. Como los padres insolventes dejaban lo cadáveres de sus hijo en las puertas de algunos templo , como an
Francisco La 1erred, Los iete Príncipes, La Defensa }" Consolación, se abrieron fosas profunda en los cementerio anexos; pero como fueran insuficientes, se tuvo que improvi!iar un nuevo cementerio en los Llanos de lxcotel,
con el nombre d
an Miguel, para inhumar a los cientos de víctimas, que
fallecían con los rostros y cuerpccitos horriblemente desfigurados por las llagas.
Ese mismo panteón se autorizó para adultos a partir de la expedición de las
Leyes de Reforma. Hoy es el actual Panteón .Municipal de la ciudad.
Otra calamidad pública fue la plaga de la langosta, que en 1804, en inmensas mangas que oscurecían el Sol, devastó la agricultura de la Provincia.
Por eso a 1804 se le conoció en Oaxaca con el nombre fatídico de "El año
del hambre".
Como resultado de e ta calamidad se formaron en varias partes de la Provincia bandas de asaltantes que hacían peligroso o inac esible el tránsito asolando diversos parajes, entre ellos las Cuestas de Ocotlán y de San Juan del

Rey (hoy del Estado), el cerro del Zopilote, Ejutla, y las Cumbres de Tanga
y Cuajimolops.
Oaxaca, como toda las Provincias de la 1 ueva España, estaba organizada
políticamente en corregimientos. El último Corregidor fue don José María
Lazo y Nacarino. A partir de 1787, por disposición del Marqués de Sonora,
Ministro de Carlos Ill, se dividió la Nueva España en 15 grandes Intendencias. El primer Intendente de Oaxaca fue don Antonio de Mora y Peizal. Esta
nueva organización política y territorial nos fue desfavorable porque redujo
las dimen iones de la Provincia ccrcenándole muy extensas zonas. Antes de
esta reforma Oa.xaca contaba con litorales no sólo en el Pacífico, sino también en el Golfo, en cuyas co tas le pertenecían los puertos de Coatzacoalcos
y Alvarado, así como otras tierras que a partir de entonces se incorporaron
a Veracruz y Tabasco.
Conforme a los estudios fo1mulados por Femando Navarro )' Noriega. la
población de Oa.-..aca en 1810 staba formada por 526,446 indios, 37,694 peninsulares y 31,444- ca tas, lo que daba un total de 595,604 habitantes. Había 173
frailes, 169 monjas y 180 clér·..,os. La di,·isi6n territorial para ese año arrojaba las cifrai siguientes: 269 ranchos, 83 haciendas, 5 estancias de ganado,
26 trapiches, 10 reales de minas, 1 ciudad (Antequera) y cinco villas, que
eran: Santa María Oaxaca 1 o sea El Marquesado! Jalapa deJ Marqués Villa
Alta, Guadalcázar (hoy Tehuante~c), y Etla, y 928 pueblos. Véase aquí el
germen de la actual pulverización municipal.
Veinticuatro obi 'POS tuvo la Provincia de Oaxaca, de 1835 a 1820, dentro
del período colonial. El primero, según ya dijimos, fue Fray Juan López de
Zárate; cl último, don Manuel Isidoro Pérez. Este prelado continuó al frente
de la diócesis hasta 1827, en que por barruntarse ya la expulsión de los españoles, se trasladó a España. Allá renunció t'I 27 de diciembre de 1831.
De los 24 obispos que actuaron en Oaxaca durante la Colonia, siete fueron criollos: Gregario de Omaña y Sotomayor, Tomás Montaña, Isidro Sariñana, Juan de Cervantes Alonso de las Cuevas Dáva.los, Baltasar de Covarrubias }' icolás &lt;lel Puerto.
De este último, Nicolás del Puerto, cabe subrayar que fue el único prelado
en toda la Nueva España y po iblemente en toda la América hispana al que
cupo la satisfacción de gobernar la di· csis de su propia Provincia Eclesiástica, pues que nació en Santa Catarina Minas, Zimatlán.
En biografías y diccionarios biográficos, como cl de don Antonio García
Cubas, se asegura que Del Puerto era de raza pura indígena. Este error se ha
propagado, incluso en la pintura que de este prelado se ostenta en la Catedral de Oaxaca, en la Galería de Obi pos. Aunque, de haber sido indio Del
Puerto, tal hecho redundaría en honra de nuestros 7.apotecas, por su talento
y prominente pe1-sonalidad, vale la pena rectificar el error, que se puede

599
598

�advertir en la Probanza de Linaje promovida por DeJ Puerto como aspirante
a Juez Ordinario Eclesiástico de la di6cesis ele Puebla. Según es~ expediente,
fue hijo de don Martín Ortiz del Puerto y de doña María Colmenares y Salgado. El padre Burgoa rompareci6 en estas diligencias de probanza con su
carácter de primo hennaoo de Del Puerto Eºr el lado materno.
Después de esta digresión que consideramos importante y necesaria, cabe
decir que de los obispos mencionados, fueron los más distinguidos por su talento y espíritu de servicio: De las Cuevas Dávalos, pacificador de Tehuantepec y defensor de Jos indios, notable por su humildad, que más resaltaba
porque era hijo del Duque de Cantabria r de la Princesa Ana Donalcs. de
la Casa de Aragón, y el mencionado Del Puerto, a quien por su elocuencia
se le conoció como ''el Cicerón de los estrados". Fue rector de la Universidad
Real y Pontificia de México y Presidente de la Audiencia de Guadalajara y
del Consejo Real.
La reseña anterior nos permite íijar los iguientes puntos de obsen·aci6n:
el carácter del oaxaqueño, en gran parte definido por la herencia y el medio,
como elementos determinantes de su historia, ofrece una trayectoria de pueblo
que se ha comportado de manera diferente en las cuatro diversas épocas de
su vida: en los tiempos prehispánicos, en la Colonia y parte de la etapa independiente, en la Reforma y la Intervenci6n Francesa y el Imperio y, finalmente, en la época actual, a partir de la penetraci6n en Oa.xaca de la ideología de la Revolución fexicana.
La e,q:lfesi6n de ese carácter es más claro aquí, en la Capital de la Provincia que en el medio rural o en las villas y pequeñas ciudades, por la influencia que en ' tos ejercen los regionalismos, dialectos y costumbres.
Con la resolución, primero, de Cosijoeza, de considerarse vasallo de Carlos V, y la decisión, má tarde, de los soldados hispanos fundadores de la
villa de Huaxyacac, se advierten actos voluntariosos definidores de un carácter hi.st6rico en fonnación.
Recapitulando,
destacan los siguientes hechos:
lo. Antequera, como realización definitiva, es eJ resultado de una lucha
perseverante contra el hombre más iníluyent y poderoso de la ueva España.
2o. No se registró jamás una oposición franca contra la ocupación del español en la regi6n zapoteca. Tampoco la hubo en las dos Mixtecas. Pero sí
hubo rebeliones contra los abusos del poder y las exacciones de tributos. Así
también ocurrieron contra la imposición de la nueva religión. uestros indios aceptaron el nuevo Orden, pero clamaron contra la injusticia y defendieron el derecho de conservar sus creencias.
3o. Tres fuentes de riqueza tuvo Oaxaca: la seda, la grana y la minería.
En rigor, a las dos últimas debió su crecimiento y riqueza monumental. hasta
llegar a ser considerada su ciudad Capital como la tercera de la Nueva Es-

600

paña. Un nacionalismo peninsular mal entendido ahogó y mató en embri6n
la industria de la seda.
4o. La nueva división territorial de Intendencias redujo notablemente la
dimensión de Oaxaca y la privó de su carácter geográfico de Provincia ístmica
de dos mares.
5o. Contra lo que se suponía, la poblaci6n dedicada en Oa.-xaca al profesionalismo religioso sólo representa a principios del siglo XIX el 1.1 % de la
población total d~ la Pro\incia.
60. Se pu_ede considerar en términos generales que a partir de dos siglos
antes de Ja proclamación de la Independencia Nacional, la situación política
y social del criollo y del mestizo sólo excepcionalmente fue cruenta, y que el
indio no sufrió el peso de la Conquista y de la colonizaci6n en forma tal
que lo privara de todas sus libertades o lo mantuviese sumido en una miseria
lacerante.
7o. Contribuyó a aliviar, en todo caso, la situación del indio su ineptitud
legal para el senicio militar.
80. La actitud de relativa abstención del oaxaqueño como participe de la
insurgencia contra España se debió, por wia parte. a la situación aludida en
los dos puntos antí'riores, a mayor abundamiento en una provincia de muy
fuerte población indígena y, por la otra, a la aversión que criollos y mestizo
sentían por la milicia, sin omitir Ja influencia moral que la Iglesia ejercía
sobre las clases directivas.

9o. Durante los 300 años de régimen colonial, Oaxaca pudo improvisarse ,
un modo de vivir rui generis, que aún se conserva en la tradición y en ciertas
costumbres populares. El oaxaqueño tuvo pocas necesidades, disfrutó de sencillas distraccione · y, para deleite de su paladar, supo inventarse una cocina
de guiSQS excelentes a base de carnes, vegetales y chile, y una no menos deliciosa repostería. Estos platillos )' manjares, ·sobreviviendo al pasado, constituyen aún uno de los atractivos más seductores de Oa.-xaca.
10. Imposible rería negar que, para bien o para mal del oa.'&lt;aqueño, la
herencia indohispana y el relativo goce de sus libertades durante una buena
porción de la Colonia, Je conformaron un carácter independiente! inclinado
al indh·idualismo y con bastante fácil acceso al liberalismo, y así propende
a la reivindicación de sus libertades, incluso a las que el clero le cnajen6. De
allí su adhesión natural al liberalismo político, a la doctrina reformista y,
finalmente, su actitud combativa contra la Intervención y el Imperio.
11. Al estallar la revolución de l810, el medio cultivado de Oaxaca se formaba de frailes, dignidades eclesiásticas, funcionarios reales jueces y abogados que, por su profesión o empleo, estaban adscritos a la 6rbita de influencia de la política colonialista. Preponderaban el peninsular y el criollo; pero
este último, diversamente a lo que ocuoía en otras regiones de la ueva E -

601

�paña -como en El Bajío, de mestizaje mejor equilibrado- giraba en tomo
del español, como su satélite, sin la proximidad de un grupo mestizo, fuerte
en n(1mero y suficientemente promisor en audacia. Por eso nuestros primeros
brotes bbertar:ios fueron ahogados en su cuna.
12. El conocimiento del derecho común y' canónico del fraile, aunado a
una estimable erudición dogmática, patrística y h rmenéutica, hicieron del
Oaxaca colonial tcrr •no propicio a los debates académicos entre los parciales
del regalismo y del ultramontanismo. Así, entre los adláteres y C'orifeos de uno
y otro bandos se fue iniciando anticipado proselitismo, aWique entonces s6lo
en el campo de la teoría pero canalizado más tarde hacia la adhesión o repulsa de las ideas políticas de la Independencia.
Por eso el oaxaqueño novecenti ta, al entregarse en la década 1857-1867,
con pasión. a la defensa de las ideas reformistas, primero,
de la soberanía
nacional después, pudo compensar con creces una actitud que inconsultamente podría considerarse como de tibieza o incertidumbre d su deber, alcanzando uno de los más alto lugares como batallador y patriota.
Estuvo presente en la frustránea conspiración de T'moco y Palacios, en las
acciones militares de Jamiltcpec, en las funcion de armas de Huajuapan, con
Morelos y Valerio Trujano y. finalmente, e11 los combates de Yanhuitlán,
bajo el comando del teniente coronel Antonio de Le6n.

LA HISTORIOGRAFf A LOCAL: APORTACIONES•
MEXIC
AS

Lms

r

GoNzÁLEZ

El Colegio de Méxiro

I. PR.ol'Ósrros

Y

D1scULPAS:

LA Hf TORIOGRAFÍA LOCAL no figura en el balance que h.izo El Colegio de
México en 1966 con eJ nombre de Veinticinco años de investigación histórica
en México. 1 Cuando se proyectaba esa obra, alguien recordó la carta escrita
diez año antes por don Allonso Reyes a don Daniel Co. ío Villegas. Allí se
lee: "Es tiempo de \'Olver los ojos hacia nuestros cronistas e historiadores
locales y recoger, así, la ' contribud6n particular de tanto riachuelo y arroyo
en la gran corriente de nuestra epope)a nacional. . . Habría que comenzar
por un inventario, por una bibliografía metódica, que usted bien pudiera
encargar a los excelentes colaboradores de su revista" .2

En 1965 nadie aceptó la tarea solicitada por don Alfonso, nadie se prestó
a levantar el censo de las historias locales. Los obstáculos eran y siguen siendo múltiples. Para hacer una lista más o meno comp.leta de nuestras crónjca lugareñas es necesario, entre otras co·as, recorrer uno a uno r minuciosamente todos los rincones de la República. La razón es clara: muchas de
esas crónicas, no obstante la diligencia de don Wigberto Jiménez Moreno r
don Antonio Pompa y Pompa, no se encuentran todavía en los lugares frecuentados por los investigadores, en los anaqueles de las bibliotecas y los archivos públicos. lgunas, en copia a máquina o en manuscrito, están en las
casas pu blerinas de sus autores. Otras que han llegado a la reproducción
en mimeógrafo, circulan entre w1a clientela local. Aquellas de las que una

* Trabajo pr-Clcntado ante la Tercera Reuni6n de Historiadores Mexicano y • ·orteamericanos, Oaxtcpec, Nov. de 1969.
1

Tambibi se publicó en los núms. 58 a 60, Historia A!uit;ana.

' Alfonso Reyes, l.aJ burlas u•ra.J. Prirru:r ci,nto. M6cico, Tczootle, 1957, p. 106.

602

603

�imprenta provinciana hizo cien y hasta quinientos ejemplares, rara vei alcanzaron el honor de er acogidas por wia biblioteca. Aunque nadie pueda decir
e~ número de las obras desperdigadas, muchos, a partir de experiencias parciales, aseguran que es muy elevado.
Ademá de bus~ar por todos los rincones del país, el inve tigador pedido
por don Alfonso tiene antes de ponerse en obra, que proceder a un deslinde:
fijar los límites d la microhistoriografía para no exponerse a sumar peras v
manzanas. En este caso, la impr cisión lo envuelve todo, Habrá que conveni~
en ~ué ~s com~dad ~inal, regional y parroquial y en qué es etnohistoria
e lustona d~ regiones, ciudades y parroquias. Quizá la etnohistoria que se
ocupa de tnbus y grupos marginados, la historia regional que toma como
asunto la gran di"isi6n administrativa de un Estado, la entretenida en las
vicisitudes _Y pormenore de las ciudades y la historia de aldeas }' pueblos no
s an ~ misma ~osa, probablemente ni hermanas y ni iquiera primas. 0
es fácil c~nfundir y agavillar estudios relativos a los huirholes, el municipio
de San Miguel el Alto, la ciudad de México, el barrio de la Cohetera eJ distrit_o de Jiquil~an, el Valle del Fuerte la dióce is de Tulancingo, la a:quiclióces1s de forel.ia, el Estado de Campeche. la península de Yueatán, el vastísimo orte, las ruinas prehispánicas de Tula, la conquista de la UC\'a Galicia, la sociedad de Zacatecas en los albores de la época colonial, Jos misioneros muertos en el norte de la NueYa España, la independencia en Xochimilco, la intervención francesa en Michoacán, la revuelta de la Noria Porfirio Díaz en Chapala, Zapata y la revolución en Morelos. los crister~s del
volcán de Colima, Yucatán desde la época más remota hasta nuestros días
las artes gráficas en Puebla, la instrucción pública en an Luis Potosí, la biblio~
grafía de Tla.xcala y el Congreso de Chilpancingo.
Po~ otra p~rte, la petición de don Alfonso Reyes ya es tiempo de que sea
at.'ndida )' nuentras se da con fa persona hábil y paciente que junte, discrimine y studie crónicas e historias locales, no está. por demás aventurar un
juicio, decir una primera palabra, puesto que nada se ha dicho del conjunto.
Por lo mismo, mi ponencia llega muy temprano, y siempre será penoso el llegar con demasiada anticipación a un quehacer o a una fiesta.
Hace poco que empecé a reunir, n horas robadas a otros quehaceres la
aturalmente no pude establecer en tan breve plazo y desde
México un catálogo como el que hace falta. Por otra parte la Reunión ante
quien se presentan estos apuntes señaló que no quería oír ni leer una lista
de nombres de autores )" títuJos de obra. Hubo. pues, que pasar de la bibliografía incipiente al escrutinio de lo poco catalogado, y aquí los logro fueron
mínimos. Había que examinar 400 libros, debía leer más de ci n mil páginasj
pero el tiempo sólo alcanzó para ojear apresuradamente poco más de cinco
mil escogidas al azar, o casi.

bibliografía.

604

Lo hecho adrede fue la e.xclusi6n en el catálogo y en el examen de los estudio de arqueología y etnohistoria bibliografías, colecciones documentales y
otros trabajos auxiliares de la historia, las semihistorias que s6Jo miran una
de las parcelas de la cultura, las contribuciones extranjeras (la mayoría norteamericanas) que tocan nuestra vida local. Tampoco admití, por la dificultad
de dar con ellos, textos mecanográficos )' mimcográficos y estudios aparecidos
en publicaciones periódicas. le quedé con obras impresas separadamente y
no con todas. Excluí los opúsculos que no llegaban a las cincuenta páginas.
Por último, me limité a la producción del último siglo, de 1870 para acá.
En suma, traigo a cuento algunos libro de ,,erdadera historia, hechos por
mexicanos entre 1870 y 1969, de asunto regional ( entendiendo por región
cada una de las divisiones territoriales, mayores y administrativas de México:
las estudiadas por don Edmundo O'Gorman en una obra clásica) o parroquial; donde se usa parroquia en el sentido de patria minúscula, la que Unamuno llama de campanario, "la patria ya no chica si no menos que chica,
la que podemos abarcar de una mirada, como se puede abarcar Bilbao desde
muchas alturas" .9 En otros términos, las hi torias que suelen ser expresión de
dos emociones de mala fama: el aldeanismo y el provincialjsmo. En el caso
de México, emociones perturbadoras de algo tan grave y sonoro como son
la consolidación de la nacionalidad y el patriotismo.
Y aunque el provincialismo y el aldeanismo son aqui más viejo que el
amor a la patria por ser herencia recibida de los pueblos precortcsianos y de
España, y aunque la historiografía que los o.-presa comienza en el siglo XVI,
swnis.a a modelos españoles de la época medieval, se prescinde de todo lo
antecedente a 1870. S ría llevar las cosas demasiado lejos si comenzara con
Juan Gil de Zamora, el historiador del siglo X[II que inaugura el género en
España con De preconii.s civitates Numanti11e. También se puede evitar sin
grandes riesgos la referencia a las crónicas que de sus respectivas provincias
y misiones hicieron franciscanos, dominico , agustinos, jesuitas y otras órdenes de la ra colonial mexicana. Con la Reforma se produce w, corte tan
profundo en la vida de 1íéxico que, a partir de su triunfo, es posible comenzar
la historia de muchos aspecto· de lo mexicano.
La fecha inicial no se ha escogido por pw·o cap1icho. Alrededor de ella y
en un quinquenio aparecen las obras de Longinos Banda, Gcr6nimo del Castillo, Manuel Rivera Cambas, Ignacio avan·ete, Manuel Gil y Sáenz Alejandro Prieto que rompen con la tradición y irvcn de modelo al porvenir.
Quizá más azarosa que el punto de arranque ~ea la di\'isión de la materia en

r

• Miguel de Unamuno, cit. por Alfonso de Alba, La provincia oculta. Méx.ico, Editorial Cultura, 1949, p. 26.

605

�tres períodos: el porfüico, el revolucionario y el actual. Quizá un estudio a
fondo del problema aniquile esa periodización.

II. LA

REBELIÓN DE LAS PROVINCIAS

Desde mediados del siglo XIX, "las invasiones extranjeras y la presencia
constante de un vecino todopoderoso" ' habían robustecido, en la aristocracia
y la mesocracia de las ciudades mexicanas, un nacionalismo desconfiado a la
defensiva, triste y proselitista. La doctora Vázquez de Knauth cuenta l~s ardides de que se ,'alieron aquellos hombres para contagiar su patriotismo a la
~r~n ma~ de l_a po?lación. 6 La élite patriótica, casi toda ella liberal y positivista, hizo lo mdec1ble por hacer a todos los vecinos de la República patriotas, prácticos y libres. Combatió como antiguallas, amores y filias regionales
y aldeanas, y procuró aniquilar su expresión politica: el cacicazgo. Como defensa, los intereses políticos estatales esgrimieron la doctrina del federalismo
Y los municipales, la del ayuntamiento libre. Pero no fueron esas las únicas
armas esgrimidas. La historiografía local entró también a la pelea.
Algunos gobernadores de los Estados ( Gonzalitos de Nuevo León, Eustaquio Buc.lna de. inaloa, Eligio Ancona de Yucatán, Joaquín Baranda de Campeche, ~anuel M~ro _de San Luis Potosí y Ramón Corral de Sonora) en
sendos libros de b1stona, destacaron, con su puño y letra, la personalidad de
sus respectivas entidades políticas. Otros gobernadores únicamente promovieron la factura de esas historias. Tunca como entonces la historiografía local
se vio tan favorecida por las autoridades. Nunca tampoco ha vuelto a tener
tan buenos operarios esa mies.
Ninguno fue historiador profesional porque no había profesión de historia,
pero casi todos se distinguieron por su vasta y variada cultura, su inteligencia,
su much~ mundo y su entrañable rariño a la patria chica. Aparte de gobern~dores ilu~trados, anduvieron metidos en la rcconstn1cción histórica provinciana el obispo Crcscencio Carrillo, el ministro de la Suprema Corte Eduardo
Ruiz, el ingeniero y periodista Manuel Rivera Cambas, el canónigo Vicente
de P. Andrade, los sacerdotes Manuel Gil. Antonio Gay y Lucio Marmolejo
el jefe político de Ejutla y diputado al Congreso de la Unión Manuel Martínez Gracida, el coronel y poeta Elias Amador y los distinguidos abogados
y educadores Francisco Malina olfs, Luis Pérez Verdía y Francisco Medina
de la _Torre. Si no se puede decir que estaban a la altura del conjunto de
los historiadores de la vida nacional es porque eran generalmente más altos.
' Seymour Menton, "El nacionalismo y la novela" en Amlrica lndígt11a, vol. XXIX
(abril de 1969), p. 407.
'Josefina Váiquez de Knauth, Nacionalismo y educacidn (en prensa).

606

Según nuestra bibliografía. se publicaron 71 libros de historia local en
tiempos de don Porfirio· algo así como dos por año. Dentro de un período
de cuatro décadas, fueron temporadas fecundas las de 1881-1886, 1899-1905
y 1909-1910. En este (1ltimo bienio se produjo la cuarta parte del total. La
celebración del Centenario de la Independencia explica la anomalía. Con este
moth·o se escribió acerca de mil cosas pertenecientes a Oaxaca, Puebla y Guana juato. 8 Se apro\'ech6 también el máximo momento del nacionalismo para
expedir obras tan monumentales como el Bosque hist6rico de Zacatecas, en
dos volúmenes, de E.lías Amador; las Recordaciones hist6ricas, en dos volúmenes, y la Historia civil y eclesiástica de .Michoacán, en otros tr s, de Mariano de Jesús Torres· los Anales históricos de Campeche~ en dos volúmenes,
de Francisco Alvarez; la Historia de San Luis Potosí, en tres volúmenes, de
Luis Pérez Verdía, y la Historia de Ytlcatán durante la dominaci6n española,
también en tres volúmenes, de Juan Francisco folina Solis.1
Entonces la historia de los Estados fue más cultivada que la municipal. El
71 % de los libros del período cubren la vida conjunta de 24 de Jos 82 Estados
de la Federación. Los más historiados fueron Jalisro, Michoacán y Yucatán,
con ocho obras cada uno. El aspecto predominante en la hlstoriografía estatal
es el político pero no faltan los trabajos de índole enciclopédica romo los que
hlcieron Manuel Git de Tabasco; Alejandro Prieto, de Tamaulipas; Eustaquio Buelna, de Sinaloa; Serapio Baqueiro, de Yucatán; Ignacio Rodríguez.
de Colima. y Francisco Belmar, de Oaxaca. Con todo, donde más predomina
la tendencia enciclopédica, donde casi nunca deja de conjugarse l tema
histórico con el geográfico y económico, es en la historiografía de corte parroquial, en Jos volúmenes de Juan de la Torre, sobre Morelia; Ramón Sánchrz,
sobre Arandas y Jiquilpan; Luis Escandón, sobre Tula, y Francisco Medina
de la Torre, sobre San Miguel el Alto. 8
Muchas de las obras de la época porfiriana no traen aparato erudito; no
se ve ni una nota a lo lar~o de la narración. Los !rucos Jas pueden leer a
sus anchas, pero no los profesionales de la historia, siempre tan mal pensados. Lo primero que se ocurre es que aquellos cnonnes libros son fruto del
' Andrés Portillo, Oaxaca ,11 el ctnt1mario de la indtprndencia. Noticias histdrica.s
y estad!.rticar de la eiudad d, Oaxaca y algunar leyendas tradiciotu.1les. Oaxaca. Imprenta del Estado, 1910. 996 pp. más apéndice de 92 pp. Ignacio Herrerfas y Mario
Victoria, Putbla tn el Centenario, Mhico, Imprenta Lacaud, 1910, 116 pp. Fulgencio Vargas, La insurr,cci6n de 1810 en el Estado d6 Guanajuato, 153 pp.
' Además, Eduardo C6mez l:faro, La ciudad de Puebla y la gutTTa de indrpendtncia; Francisco R. de los Rlos. Pu,bla de los Án{!eles y la orden dominicana; Adalberto
J. Argüelles, Reseña del Estado de Tamauli/uts; José María Ponce de Le6n, Reseñas
hist6ric&lt;U dtl Estcdo de Chihuahua; Manuel Cambre, Gobierno }' gobunante.r de Jalisco; Rafael Gan.a Cantú, .Algunos apuntes acerca de Nu,vo León.
' Vid. Bibliografía adjunta.

607

�•

magín o del plagio y no de la paciente y surtida búsqueda en documentos,
tepalcates, peri6dicos y cr6nicas. De hecho, abundan los no exentos de fantasía, sobre todo en la parte concerniente a la antigüedad prehispánica, pero
aún los más fantástkos, como el de Ignacio Navarrete sobre Jalisco, 9 no carecen de erudición, y algunos ya son tan sobradamente documentados como
los que vendrán después. En varios, además de documentos y monumentos, se
echa mano de la tradición oral. Entonces comienza, con el beneplácito del
positivismo, la historiografía que se autollam6 científica.
Los historiadores científicos de ahora encuentran muchas imperíecciones
de método en los historiadores de la edad porfírica, porque no se informaron
exhaustivamente, usaron más fuentes impresas que manuscritas, creyeron en
cosas increíbles, o dieron alguna vez rienda suelta a la pasión. Como quiera,
no fueron perezosos ni ingenuos. Creían, con don Nicolás León, que "el conocimiento de las producciones literarias de los ingenios de aquellos tiempos, y
el estudio crítico de ellas son la única base en que debe estribar la apreciación
imparcial tocante a la ciencia de nuestros antepasados".1 º Y no tomaron a
la ligera las operaciones del análisis bist6rico porque querían conseguir verdades históricas tan firmes como las de la ciencia natural a fin de que pudieran ser útiles. Pensaban que la historia, al proceder como la anatomía y
la fisiología, sería aprovechada por los médicos de la sociedad; por los políticos.
Cruno no se daba aún en la costumbre de agotar ]as energías en las tareas
del análisis histórico, varios de aquellos historiadores meditaron, compusieron
y escribieron con arte y sosegadamente sus obras. En lo que toca a la composición lo común fue adaptar moldes añosos: efemérides, catecismos, centones biograficos, etc. Hubo un par de innovaciones, no muy felices, pero sí
muy imitadas. A la primera le corresponde como remoto antepasado la relaci6n histórico-geográfica, la que dispuso hacer Felipe 11. la analizada por
Alejandra Moreno To cano en un reciente y no\·edoso libro. 11 Para designarla se usaron muchos nombres: Noticias geográficas, estadísticas e lustóricas; Historia, geografía y estadística; Apuntes históricos, geográficos, estadísticos y descriptivos; Noticias históricas y estadísticas, etc. El Bosquejo
estadístico e histórico del distrito de Jiquilpan de don Ramón Sánchez, es
un buen ejemplo de esa arquitectura. Se abre el libro con un retrato, un
prólogo en elogio del retratado y una alabanza de éste al gobernador de Michoacán.
La obra misma se reparte en 50 capítulos de muy desigual tamaño y una
• Vfase el anáfuiJ de Jo!é Bravo Ugarte, Historia sucinta do Michoacán. Pro1Jincia
mayor t int,ndencia. Mbtico, Jus, 1966 .
.. Nicolás León, Bibliografía mexicana del siglo XVIII. t. I, p. vü.
11 Alejandra Moreno Toscano, Geografía Económica de México. Siglo XVI. México,
El Colegio de México, 1969, 176 pp.

608

brevísima conclusión; el que lleva el nombre de historia cubre 50 páginas;
en cambio, la página 48 alberga cuatro capítulos: aguas termales, pozos.
artesianos }' arcas de agua. El capítulo de la religión consta de tres líneas y
el de los hombres célebres y notables del distrito de 20 páginas. Otras divisiones se destinan a la posición astronómica, el clima, los ríos los reinos de la
naturaleza, la población, las enfermedades, las diversiones públicas cívicas
y religiosas, la educación, 1a justicia, el fisco, la agricultura, el giro mercantil,
la industria, los baños públicos y las mejoras materiales. Cierra la obra otro
elogio para el autor. esta vez en verso.
Para vaciar las investigaciones enciclopédicas de los estudiosos locales, se
us6 también la forma del diccionario. Don Gerónimo del Castillo compuso el
Diccionario histórico, biográfico y monumental de Yucatán en 1866, y en
adelante varios pusieron en desorden alfabético lo mucho y disperso que se
sabían de sus terruños.
Los cronistas locales de la época fueron generalmente arquitectos monstruosos, pero buenos prosistas. Varios han sido recibidos en las historias de la
literatura mexicana, y otros deberían serlo, como don Primo Feliciano Velázquez.
No se cuenta con suficiente información para medir el éxito alcanzado por
los libros de historia de asunto regional o parroquial de la era porfiriana. No
hay indicios de que alguno haya sido best-seller. Quizá varios tuvieron una
modesta acogida local; otros, ni esto. No pocos, a poco andar se volvieron
canteras de datos para eruditos. Los de don Eduardo Ruiz, y quizá alguno
más, tuvieron desde su aparición un notable círculo de lectores dentro del
gran público. Ninguna de aquellas historias ha llegado a ser clásica nacional,
aunque casi todas sean clásicas Jocales. No sé de ninguna que haya sido
traducida a otra Jengua, Muy pocas han soportado una segunda edición,
pero la mayoría figura en las listas de libros raros y son muy buscadas por
bibliófilos y bibliómanos. También deberían de aparecer en las listas de mejores Jfüros me&gt;.ricanos.

III. LA

PROVINCIA ES LA PATRIA

La Revolución Mexicana que estalló en 1910 fue tan nacionalista como la
Reforma; se hizo en todo México y para México, pero la hicieron una mayoría
de campesinos, y no de hombres de la ciudad como sucedió con la Reforma.
Los caudillos de ésta pugnaron contra regionalismos y aldeanismos. El grueso
de los revolucionarios defendió la tesis de que se podía ser patriota sin dejar
de ser localista y aun la extremó con aquel dicho de Héctor Pérez Martínez en
Guadalajara: ';Para merecer el título de buen mexicano es condición la de ser

609
U39

�buen provinciano" .12 La nueva orden fue ir a la provincia y venir de la provincia. Se convirtió en virtud lo que fuera vicio: "la adhesión calurosa a la
tierra nati,·a".
El afecto revolucionario no iba contra la corriente mundial. Los más universalistas de nuestros intelectuales, nuestros hombres de letras, estaban al
tanto del gusto por el colorido local que manifiestan la obras de Francis Jammes, Maurice Barrés, E~a de Queiroz, Ivan Buin, Charles Wagner, j() é María
de Pereda, Santiago Rusiñol, Vicente Blasco Ibáñc,: r la generación deJ 98
que al estilo de los revolucionarios me."O.canos alentó la conciencia y el sentimiento nacionales a fuerza de e.xaltar lo trivial y pueblerino. Así Azorín, Unamuno. Baroja y Miró. Y así también sus admiradores de México, empezando
por el más universal de todos. Don Allonso Reyes admitió que la República es
un haz de provincias, valioso "por sus espigas más que por la guía que las
anuda''. 19 Ramón López Velarde empequeñeció a la capital "ojerosa y pintada" y alabó a la "aromosa tierruca", y otro tanto hicieron los jaliscienses
Francisco González León, Manuel Martínez Valadez y Mariano Azuela; los
michoacanos José Rubén Romero y Alfredo Maillefert, y muchos aguascalenteños, guanajuatenses, yucatecos y poblanos. Entre 1910 y 1940 la literatura
de tema local estuvo de moda y los escritores provincialistas fueron mimados,
con puestos burocráticos, embajadas, cátedras y premios, por el régimen de
la Revolución.
Los hombres de letras, no los del gremio de la historia. El provincialismo se
expresó por boca de vates y novelistas, no de historiadores. Los de más nota entre éstos prefirieron nadar en otras corrientes: el indigenismo, el colonialismo,
el hispanoameric:an.ismo. Los más se entregaron aJ "desenterramiento de toda
una guardarropía". Don Luis González Obregón, Manuel Romero de Terreros
(que se subtituló Marqués de San Francisco), Francisco Pérez Salazar, Federico G6mez de Orozco, Artemio de Valle Arizpe ... desenterraron "prelados
y monjas, cerámka de China, galeones españoles, oidores y virreyes, palaciegos
}' truhanes, palanquines, tafetanes. juegos de cañas quemadores inquisitoriales,
hechiceros, cordobanes, escudos de armas, gacetas de 1770, pendones, especiería, sillas de coro, marmajeras, retratos de cera" y la fabla del "habedes".H
Pero el máximo promotor y crítico del colonialismo, el redondo don Genaro
Estrada, no se contentó con el barrio capitalino y "sus capillas pobres, en
donde hay nazarenos sucios de terciopelo y de moscas", y con el corazón de
la capital y sus patios, fuentes barrocas, casas de tezontle y portones nobiliarios. También se dejó atraer por "el hechizo de la provincia". Había na•
cido en Mazatlán y fue en aquel puerto, reportero, cronista y redactor de
"' Cf. Alfonso de Alba, op. cit., p. 3 l.
Alfonso Reyes, A. Ltipi:.
" Genaro Estrada, P,ro Galln, Mé..'lico, Editorial Cultura, 1926.
11

610

tres periódicos. La Revolución lo transterr6 a México, donde obtuvo altos
puestos burocráticos en la Secretaría de Relaciones, y desde ellos impulsó los
estudios históricos de tema regional, y sobre todo los de cimiento, los de carácter bibliográfico. A partir del 1926, lanza la serie de bibliografías de los
Estados. Heredia hace la de Sinaloa ·, Alessio Robles ' la de Coahuila ,· Romero Flores, la de l'viichoacán; Díez, la de Morelos; Ch.ávez Orozco, la de
Zacatecas; Santamaría, la de Tabasco; Díaz Mercados la de Veracruz; Teixidor, la de Yucatán, etc. 15
Varios de esos bibliógrafos estatales fueron los primeros en servirse de listas &lt;le libros acabadas de hacer; se convirtieron o por lo menos se confirmaron como historiadores de la provincia. Así el maestro de toda erudición
norteña, el ingeniero y militar Vito Alessio. Así también el profesor Jesús Romero. Ambos, por otra parte, contaron con alguna protección oficial. Pero Jo
común fue el no obtener ayuda y estímulos oficiales. La gran mayoría trabajó por mera afición, en horas restadas al ejercicio de la abogacía, la ingeniería,
la medicina, la chamba burocrática y la enseñanza. Casi ninguno s~ preparó
especialmente para investigar las acciones humanas del pasado. En este período, no siempre con justicia, se empezó a desdeñar al microhistoriador.
Según nuestra bibliografía, y no obstante los feos que les hacían a los investigadores provincianos, en la etapa destructiva de la Revolución se publicaron 148 libros de historia local, sin contar catálogos bibliográficos. Entre
1910 y 1924 aparecieron dos libros anualmente, y de 1925 a 1940, ocho. No
encontré, ninguno editado en 1915, y di con doce publicados en 1940.
El 57% de esa clase de libros, algunos multivoluminosos, caen en la categoría de historias regionales; el 43%, muchos casi folletos, tratan asuntos
de parroquia. Entre éstos, la mayoría se refiere a las ciudades c;le fuste: Pachuca, Querétaro, León, Guanajuato, San Luis Potosí, Saltillo, Morclia, Torreón, Puebla, Monterrey, Mérida y Guadalajara. Los temas políticos mantienen su predominio; las monografías enciclopédicas no ceden tampoco sus
posiciones; irrumpen con fuerza dos nuevos asuntos: el etnográfico, puesto
de moda por don Manuel Gamio, y el artístico. cuyo principal impulsor fue
don Manuel Toussaint. Lo común es que las cr6nicas locales abarquen desde
los tiempos más remotos hasta nuestros días, pero en la etapa revolucionaria
se dan cada vez más las que sólo abordan una época, especialmente la colonial. Sirvan como botones de muestra algunas obras de Vito Ales io Robles,
y los Apuntes para la historia de Nueva Vizcaya de don Atanasio González
Saravia.10
Por lo que mira a la investigación en archivos, bibliotecas y sitios arqueoló" Luis González (et al.), Fu,nt,s d, la historia contemj,01án11a de México, El Colegio de México, 1961, t. I, pp. LII-LIV.
" Vid. bibliografía adjunta.

611

�gicos, los logros de la etapa re,•olucionaria son más cuantitativos que cualitativos. Se acrece el uso de las fuentes primarias. Se hacen compilaciones de
documentos a nivel regional y local. Manuel 1 íestre Ghigliazza documenta a
Tabasco, Ignacio Dávila Garibi a Ocotlán, Guadalajara y otros puntos de
Jali co, y Luis Páez Brotchle ve a La Nueva Galicia a través de su viejo archivo judicial. También cunde el uso de cr6nicas conventuales y memorias de
conquistadores y pobladores de la época colonial.
En otros aspectos del análisis histórico no se advierten progresos dignos de
nota. La debilidad crítica sigue manifestándose sobre todo en los tapítulos
concernientes a la época precolombina, Sin embargo, las huellas documentales de los períodos virreinales y republicano son tratadas a veces con gran
des.confianza, que no gran finura critica. También escasean las buenas interpretaciones.
El vasto material recogido por los investigadores de la etapa revolucionaria se vació casi todo en formas viejas y difíciles: Efemérides (de León,
por Sóstenes Lira; de Guanajuato, por Crispín Espinoza; de Hidalgo, por
Teodomiro Manzano; de Colima por Miguel Galindo), monografías geográficas y estadísticas ( de Tulancingo, por Canuto Anaya ¡ de Tebuacán, por
Paredes Colín; de Yuririapúndaro y otros lugares, por Fulgencio Vargas¡ de
Tlaxcala, por Higinio Vázquez; de Aguascalientes, por Jesús Berna!) ; diccionarios ( de Chihuahua y Colima, por Francisco R. Almada) . Colecciones de
estampas y episodio ( de la región de Jalisco, por Ignacio Dá"ila Garibi; de
San Luis Potosí, por Julio Betancourt; de Morelos por Miguel Salinas; de
Hidalgo por Miguel A. Hidalgo; de Veracruz. por José de J. úñez y Dorníngucz; de Acapulco, por Vito Alessio y de Zapotlán, por Guillermo Jiménez); narraciones cronológicas (de Querétaro, por Valentín F. Frías; de
Nuevo León, por David A. Cossío; de Toluca, por Miguel Salinas; de Morelia y Michoacán, por Jesús Romero Flores; de Jalisco, por Luis Páez Brotchie, y de Oaxaca, por Jorge Fernando Iturribarría). Fueron novedades las
estructuras que les dieron a sus obras los de la escuela histórico-artística
(Tasco, de Manuel Toussaint; San Miguel Allende, de Francisco de la Maza
y la Valenciana y otro· puntos de Antonio Cortés), y los primeros etnohlstoriadores: Wigberto Jirnénez Moreno y Gonzalo Aguirre B•ltrán que debutaron, desde la década de los treinta, con estudios ejemplares. Otra manera,
en parte novedosa fue la de la guía turística. En 1934 se conocieron las asombrosas Calles de Puebla, de Hugo Leicht.
Lo cierto es que salvo pocas e ilustres excepciones, aquella historiografía
no se distinguió por la unidad y la secuencia de las obras; lo predominante
fue la dispersión y el desorden. Tampoco en la manera de contar hubo pocos
aciertos. El estilo va de lo extremadamente ampuloso a lo extremadamente
árido y pobre.

612

No sólo debe atribuirse a sus escasos méritos intrínsecos el que el grueso
de la historiografía del período revolucionario haya tenido escasa acogida en
su época y casi ninguna después. Con todo, algunos librotes gozaron de prestigio en el círculo culto y a sus autores se les premió haciéndolos miembros
de la Academia Mexicana de la Historia o de la Sociedad de Geografía y
Estadística. Al círculo popular llegaron pocos y casi nunca los mismos aclamados por las academias y sociedades cultas. A los mejor informados se les
tuvo por aburridos y algunos de los menos sabios gozaron fama de amenos e
interesantes. De los muertos, ya pocos se acuerdan ; de sus obras, casi ninguna
se ha reeditado, aunque más de alguna será llamada a la segunda vida por
un juez literario o un historiador de la historia o, todo e posible, por el
reclamo del público.

IV. LA

HISTORlOCRAFÍA NINGUNEADA

El nacionalismo mexicano es otro desde 1940.

e ha vuelto más popular

y también más aguado y tibio. Ya no profesa odios vigorosos contra lo extran-

jero )" ve a la provincia con indiferencia. Ya no se dice: 11La pro incia es
la patria". Tampoco se sostiene la tesis opuesta. La política busca el fin de
las desigu~dades regionales, no la muerte de la personalidad de cada región
y parroqwa. De hecho, la distancia entre lo provinciano y lo capitalino está
en vías de desaparecer. Por su parte, también el provincialismo y cl aldeanismo se han entibiado.
Aunque todavía muchos de los dioses mayores de la literatura mexicana
(Agustín Yáñez, Juan Rulfo y Juan José Arriola) toman inspiraci6n de la
provincia, el grueso de los literatos de las tres últimas generaciones anda por
otras rutas. El que disminuya día a día el número de poetas y novelistas nacidos y formados fuera de la capital, es una causa menor del fenómeno. La
literatura reciente tampoco es nacionalista.
La historiografía mayor se ha apartado de lo local. \\'igberto Jiménez Moreno, Gonzalo Aguirre Beltrán, Ignacio Rubio Mañé, Justino Femández y
Héctor Pérez Marúnez que se dieron a conocer como historiadores locales
hace tiempo que abandonaron ese género. Los demás grandes nunca se han
sentido atraídos por él. La república de la historia tiene su asiento en la
ciudad capital. La gran mayoría de los investigadores viven en la gran urbe,
y desde ella no hay historia provinciana posible. Aquí disfrutan de toda clase
de alicientes económicos y honoríficos; gozan de regulares sueldos; pueden
dedicar la mayor parte de sus jornadas a la investigaci6n; los editores de revistas y libros están siempre bien dispuestos a publicarles los frutos de su
actividad. Cuando dan a luz, los críticos bibliográficos se encargan de que
los leeperiódicos1 los radioescuchas y los televidentes lo sepan; se les invita a

613

�,

participar en reuniones y academias de sabios; ganan fácilmente pan, tiempo
y nombradía y están a la última moda. Los cronistas locales andan muy lejos de esa gloria.
Desde 1940 no ha dejado de acentuarse la diferencia entre historiadores capitalinos y provincianos. En tiempos de don Porfirio no era perceptible la
desigualdad económica, social y profesional entre unos }' otros. En la etapa
siguiente, varios de los cronistas locales cayeron en la categoría de hermanos pobres, torpes e ignorantes. En los últimos treinta años un abismo separa
al historiador de la capital que ha hecho e tuclios ad hoc, presentado una
tesis profesional, visitado universidades de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, leído obras en inglés y francés y que posee todos los seguros y ayudas de
nuestros institutos de investigación, del cronista local, solo, informe, sin oportunidades de foonarse. Algunos ni siquiera han terminado los estudios de la
educación primaria, y aunque no faltan los que ostentan títulos universitarios,
éstos son de abogacía o medicina. Son muy pocos los profes.ionales de la
historia y aun éstos no cuentan con los necesarios auxilios para trabajar. La
gran mayoría está en mala situación económica, sin conexiones con el gremio,
a1 margen de las nuevas corrientes historiográficas, a la zaga, muy a la zaga,
fuera de onda, completamente out, pero no inactiva.
De 1941 a lo que va del año de 1969 han aparecido, según mi lista, 292
historias de tema regional y parroquial; esto es, diez por año, el doble de las
publicaciones en el período de l 9 l 1-1940 y el triple de la que produjo el
Porfiriato. Han sido años de gran fecundidad los d 42, 56 y 57, con catorce
libros cada uno. Probahlemente en el último trentenio no ha aumentado la
producción de artículos, pero sí, con toda seguridad, las de obras que circulan en copias mecanográficas y mimeográ!icas, no mencionadas aquí. En fin,
por el volumen la cosecha no es nada desdeñable.
'i mi bibliograffa no engaña, las historias de tema parroquial han aventajado en número a las de asunto regional. Va de salida la moda de hacer
historias de los Estados. El 60 por ciento de la producción es parroquial. Todavía más: crece la cifra de libros que toman como aswito ciudades pequeñas )' aun pueblos de escaso bulto y renombre. La mayoría de los sitios estudiados pertenecen a la región central y Yucatán. Como quiera, don Leonardo
Pasqucl ha puesto a Veracruz a la cabeza. Nuevo Le6o y el oroeste vienen poco detrás, pero a gran pri a. En la temática no ha habido una revoludón general. Siguen siendo mayoría los cronistas locales empeñados en hacer listas de personas y hechos políticos y militares. Otros siguen adictos a la
manera enciclopédica surgida en el Porfiriato. El influjo de la escuela etnohistórica ha penetrado poco en la provincia, pero, desde la capital, algunos
etnohistoriadores del arte, también capitalinos, han ensanchado el campo de

614

sus investigaciones localistas. El reciente ejemplo de Carlos Martínez Marro

se expande.
A pesar de su aislamiento, los cronistas locales de la época actual han entrado al club de los adoradores de las fuentes primarias y el aparato erudito.
Confeccionan sus crónicas y monografías con noticias extraídas de los papeles del Archivo General de la Nación, de los archivos estatales los registro
de bautismo, matrimonios y defunciones de las parroquias y vicarías y los libros de notarios. También acuden con mayor frecuencia a periódicos y ruinas. Lo trabajos sobre Tlapacoyan y Misantla, de Ranúrez Lavoignet; Zamora y Jacona, de Rodríguez Zetina; Oa.,caca, de lturribarría; Ameca, de Jesús Amaya Topete y los varios de Gabriel Agraz García de Alba, han sido
construido sobre una vasta plataforma documental. Naturalmente que los
hechos por profesionales de la historia, como Israel Cavazos Garza y Delfina
López arrelangue aúnan a la labor heurística un fino talento crítico.
En términos generales, los cronistas lugareños han hecho avances notables
por lo que mira al manejo de las fuentes históricas a pesar de la falta de
oficio en tantos. Por otra parte, sobre la forma como proceden en el análisis
varía muclúsirno de unos individuos a otros. No se puede decir nada que los
abarque a todos. Son menos, los que le saben sacar provecho a sus materiale .
Los hay que son auténticos historiadores de tijera y engrudo; los hay gue
pasan de la más pura fantasía a la erudición más espesa.

Seguramente la gran mayoría de nuestros cronistas locales carecen del vicio moderno del "profesionalismo". Por este lado están ert gran desventaja
con respecto a los historiadores capitalinos. Por otro lado les llevan la delantera. Los estudiosos lugareños ganan en vocación, n experiencia vital y sobre •
todo en cariño hacia su objeto d estudio. Es difícil escoger entr el profesional que es todo inteligencia y oficio y el aficionado, dilettante o amateur gue
es todo corazón.
A veces lo peor de los historiadores lugareños es lo que tienen clt: profesionales. Muchos comparten con éstos la maladada manera de reconstruir la
historia. e meten en explicaciones farragosas y siempre discutibles. En nombre de la ciencia, construyen con sus material.es castillos vericuetosos que nada
tienen que ver con las articulaciones reales de la vida histórica. 1 verse
rodeado de tantas efemérides, monografías histórico-geográf ico-estadí ticas, relaciones deshilvanadas, informes etnohistóricos y otras deformidades, se añoran la sencillez y la espontaneidad arquitcctó1úcas de Bernal Díaz de Castillo,
Toribio de Motolinía, Jerónimo de Mendieta y demás fundadores de la historiografía mexicana. ¿Por qué tanto brinco si cl suelo está parejo?
Otro aspecto, que tampoco es privativo de la historiografía local, es el de
la dignidad de la prosa histórica, digna a fuerza de ser aburrida, pobre, re\'Crente. Pero tampoco aqw se puede gimeralizar. Entre lo poco que conozco,

615

�hay magníficas excepciones: el humorismo de Sah·ador Novo en la Breve historia de Coyoacán, las evocaciones laguenses de Alfonso de Alba, la prosa
vivificadora de José Fuentes Mares y quizá muchas que ignoro.
Han sido modestos los logros editoriales alcanzados en el último trentenio
por las obras de tema regional y parroquial. Algunas no han dado con editor
o se han impreso en ediciones cortas y miserables pagadas por quien las escribió. Otras han salido a luz gracias a la caridad oficial o de los paisanos
del escribiente. A veces las editoriales universitarias se dignan imprimirlas
pero las de carácter comercial temen meterse con esa clase de libros, lo que
parece indicar que el lectorio y el auditorio de los historiadores provincianos
sigue siendo reducido y pobre. En el circulo académico cguramentc gozan de
escasa estima, los críticos rara vez les conceden un rato de atención y el público general düícilmente se percata de su existencia.
Y sin embargo, volviendo a don Alfonso Reyes, en muchos de estos historiadores locales están las "aguas vivas". Yo puedo decir que he leído con
mucho agrado y he aprendido mucho en T etela del Volcán, de Carlos Martínez
Marín, en eJ Consulado y en la Insurf(!encia. en Guadalajara de José Ramírez
Flores, en Cosas de viejos papeles, de Leopoldo I. Orendáin, en las Colimas
de Daniel Moreno, en las historias michoacanas, de don Jesús Romero Flor ,
en la monografía nuevoleonesa, de Israel Cavazos Garza, en la Historia del
Valle del Yaqui, de Claudio Dabdoub y en la del Fuerte, de Mario Gill; en
la Historia su.cinta de Michoacán, de Jo é Bravo Ugarte, en la Huaxteca
veracmzana, de Joaquín Mearle; en las reconstrucciones chihuáhuenses de
José Fuentes Mares, en las evocaciones de Lagos de Alfonso de Alba, en
Héctor Pérez Martínez, Rosendo Taracena, Eduardo Villa, Francisco R. AImada, Santiago Roel, José Corona Núñez, Ricardo Lancaster Jones, José Cornejo Franco, Jesús Amaya Topete, Jesús Sotelo Inclán, Jorge Fernando lturribarría, Esteban Chávez, Mario Colín, Leonardo Pasquel y cien más.

v.

R.Eco~ENDACIONES

A pesar de que hasta ahora la historiografía mexicana moderna de terna
local no ha conocido todavía un momento de gran esplendor, hay dignos
indicadores de la cercanía de un buen temporal. El género ya está de moda
en algunos países ricos como Alemania, Estados Unidos, Francia e Inglaterra.
En nuestro medio ya empiezan a oírse las siguientes ideas: "La educación
histórica de la niñez debe comenzar con el relato del pequeño mundo donde
el niño vive". "La historiograüa de áreas cortas es un gimnasio ideal para
desenvolver los músculos historiográficos de los estudiantes de historia porque
esa disciplina exige, como ninguna otra, la aplicación de todas las técnicas
heurísticas, críticas, interpretativas, etiológicas, arquitectónicas y de estilo".
616

"En la vida de un pueblo está la vida de todos y por lo reducido del objeto
es posible recrearla en toda su amplitud". "Cada una de las aldeas de una
naci6n reproduce en miniatura la vida nacional en que está inmersa" .17 "En
los historiadores locales están las aguas vivas, los génnenes palpitantes. Mu•
chos casos nacionales se entenderían mejor procediendo a la síntesis de los
conflictos y sucesos registrados en cada región".l8 En la microhistoria y en la
"rnicrosociología" el sociólogo y el historiador tienen en México una riqueza
que apenas comienza a explotarse.
No sólo entre los cultos, también en el círculo popular se perciben signos
de mayor acercamiento a la microhistoria. Fuera de los clientes seguros que
en cada región y parroquia ya tienen sus propios cronistas, los hombres de
ciudad miran con buenos ojos los relatos de la vida que muere, quizá porque
añoran la vida apacible, quizá porque creen que los lugareños tienen algo
que enseñar, que todas las comunidades por pequeñas que sean, incluso las
más apartadas del comercio y la cultura, aportan experiencias humanas ejemplares.
En el Congreso Científico Me.xicano celebrado en México, D. F., durante
el mes de septiembre de 1951, don Wigberto Jiménez Moreno afirmó: "Espero
que se dará mayor énfasis a la historia regional, como corresponde a la visi6n de un México múltiple". 19 Y él, mejor que nadie, hubiera podido decir
las medidas adecuadas para conseguir la realización de su esperanza. El puede
hacerlo todavía ahora, salvo que crea que el auge de la historiografía local
llegará de cualquier manera. Sin embargo, es creíble que, sin el concurso de
algunas reformas, se malogrará.
A reserva de que don Wigberto Jiménez Moreno y don Antonio Pompa y
Pompa. como máximos expertos y animadores del género que se discute aquí
digan lo conducente sobre el caso, aventuro algunas ocurrencias al parecer
practicables. Entre las medidas de orden institucional, anoto las siguientes:
1) Que la Secretaría de Educación Pública y las direcciones educativas de
los Estados hagan sitio a la historia regional y parroquial en los niveles de
enseñanza primaria y secundaria.
2) Que nuestras universidades y centros de alta cultura ( en especial los
de provincia) abran seminarios y cátedras donde se enseñen y apliquen los
principios y métodos de la historia local.
3) Que a los pasantes de historia con vocación por la historiografía local
se les conceda beca para investigar y organizar durante un año archivos pro" Luis González, Pueblo en vilo. Microhlstoriografía de San José de Gracia. México, El Colegio de México, 1968, pp. 12•14.
" Alfonso Reyes, Las burlas veras, p. J07.
11 Wigberto Jiménez Moreno. "50 años de historia mexicana" en Historia M11xicana, vot I, núm. 3 ( enero-marzo, 1952), p. 454.

617

�us exploracion
le tome como t i para
\·incianos y que el inform d
tría. (La ocurrencia de t M'rvicio histórico
optar a una licenciatura o ma
social es d J an Me) r}.
4) Qu el mecenai o d I gobierno y las íundadones
xtienda a la hi •
toriograíía d tema regional y parroquial en fonna de C'al o inecuras burocráticas, o premios a la labor h cha o mediante la edición y distribución
d las obras de nuestros cronistas local .
5) Qu se reanud n lo Con
s de Historia que tanto irvieron d d
d933, p ra e tablecer 1 contacto ntre historiadores de la capital y de la pro•
vin ia y promover la inv ti acione de hi toria r ional.
6)
u
fonn una asociación d lmtoriador local con sed n Mé-

Incluso d ha di ho qu _no P.uede hacerse la historia parroquial porque fal1
tan
ocument
nc1alc .
"La historiografía l~I como la biografía, parece tar más cer de la literatura qu _los otro generos históricos, quizá porque la vida concreta ex:i
un tratamtClllO l'.terario, quizá porque gran parte d la cli ntela del hi ~:
nador
. do
porán localEles alérgica
d
d a la aridez acostumbrada po r 1os. his tona
contemD
eos. . re ~ctor e una historia local debí ra r un hombre de letras" :i
cualqu1 r ?15to~a se puede decir con impson que 'nacerá .mu rta.
menos
quel •ste. hº
crita . en un úl o atract1\'0
• .. ' pero nunca con tanta razóna
como de
.i
f ormar a Ios h"1stor1adores
•
1 d fa micro istort.a. A los encargados ue
lo-

°

g:

~:gíblcs.

uturo no

le podrá exigir que hagan poetas, pero í pr i tas

:,dco o en la rapital de al~uno de los E tados.
Por lo qu toca a refonnas int riores, de puertas adentro sería nvenicnt
revisar l suj t , loa obj os y los prored res de la historiografía local. Paul
L uilliot
ura qu ''los principio d la historia local n autónomos aun
opuesto a lo de la historia gen ral". Aquflla es "cualitativa y no niantitativa' ; requiere "un certain soupl
, C:: t une hist ire a mailles lach " ;
"d be
concreta". lo más pr6. imo posible a la \'ida cotidiana y debe r
diírren ial. procurar m clir la distancia entre la e •olu :ión encral y la de las
localidades.to Por su parte el profesor ingl :s H.P.R. Finberg apunta otros
ra os pecífü:os.21
Según el profesor Finbe , el hi toriador local nec1&gt;sita madurez, 1 ctura
amplias mu h simpaúa y piernas robustas. Por madurez entiende una larga y surúda cxperi ncia entre los homb , un bu n equipaje d Í\' nc-ias.
Como lectura recomienda apart d otraS, las de libr de historia nacional
e internacional. La . impatía qu xi e
por aquello de que sólo lo
jante
con
a lo SCJl1 jant y aquello tro de que sólo
conoce bien lo qu se ama.
L exi ncia de las pie.mas robu tas alud a la n cesidad qu · úene el hi toriador pueblerino de recorrer a pie, una y otra vez la de de .su asunto, y
d visitar personalmente el mayor níim ro posibl de parroquianos.
Por lo que parece, "el ejercicio d la hi.stori rafía cir un rita a una pequeña zona ti ne que echar mano de todos lo recurso de la m todo! ía
histórica y de varios más. En te tipo de in\' tigaci6n, a cada una d las
operadon historiográficas se oponen num rosos oh tá.cu)o . . . ·o
fácil
partir, como en otros campos de la historia, con un equipo adecuado de esquemas ant rior
d int rro atorio hecho , d hipótesis de trabajo y de
tnod lo ''. Otro problema reside en la ca. z y la di.spersi6n de las fuentes.
• Paul Lcuilliot, "Dcfense et illustration de J'histoire Jocale" en Jlnnales, 22 ann~e,
'o. I (enero-febrero, 1967 ) , pp. 154-177.
11 HPR Finberg (ed) .Aproacltt.s to history, London, Routlcd e

Ke an Paul. 1962,

'" Luis Gonillei, ot,, cit .• µ. 22.

pp. 111-125.

619
618

�DO

ASPECTOS DESCO OCIDO DE LA PERSONALIDAD
LITERARIA DEL E 'CRITOR YUCATECO MANUEL
BARBACHANO Y TARRAZO
Lic. RoooLro Ruz ME ÉNoEz
Universidad de Yucatán.

I. Sus

VERSOS DE CABO ROTO

Do MM.u.EL ANTONIO BAR.SACHA o v TARRAZo nació en la ciudad de Campeche el 22 de septiembre de 1806, según afirma don Víctor M. Suárez, quien
descubrió su partida de bautismo en la lgle ía Parroquial de Nuestra Sei1ora
de la Concepción, hoy Catedral de la Diócesis Campechana. 1
Su padre, don Manuel Antonio Barbachano y González Villar, natural de
Gijón Principado de Asturias, España, fue empleado de la Real Hacienda
en Campeche donde, por razón de su cargo, se trasladó a inicio del ~glo XIX.
Al consumarse la Independencia de Mé."'tico, el r. Barbachano y Gonzálcz Villar retomó a España con su esposa, Dña. María Josefa Carlota Tarrazo
y Casaña }' con us hijos: Manuel, al qu aludimos; Miguel rulo más tarde
Gobernador de Yucatán de discutida memoria, pues sus rencillas con su rival político don Santiago Méndez dieron origen a la cruenta }' mal llamada
Guerra de Castas; Francisco • ntonio Desiderio, que e dedicó a las Matemáticas y fue autor de los primeros textos sobre esta materia usados en la
Ac.ademia de Ciencias y Literatura y en el Instituto Literario de Yucatán; y,
Buenaventura, que murió ahogado en el Mar Cantábrico.
Su más antiguo biógrafo, don Francisco Sosa,1 nos dice que tfanuel Barbachano estudió Latinidad, Filosofía y Leyes en el Instituto Mekhor Gaspar
de Jovellanos de Gijón. e graduó, después, de Abogado, en Valladolid, Ess Manuel B:ubachano, Mtdallonts Vitjos. Vida. usos y hábitos de Yucatán al mediar
el siglo XIX. Selección ) Prólogo de Vktor M. Suárci. Colecci6n "Ventana ·ucatcca''.
Volumen l. férula, 1951.
1
Francisco Sosa, ''Manual de biografia yucateca", Mérida, 1866.

621

�paña y "acababa de recibir el título profesional, cuando el Gobierno Español,
queriendo utilizar sus luces le nombró Juez de una provincia".3
Viajó por varios países de Europa y fue Alcalde de Gijón, según informan
sus biógrafos posteriores a Sosa,' sin aportar prueba documental alguna al
respecto, lo que nos hace dudar, tanto por la edad que entonces tenía don
Manuel, cuanto por su condición de indiano. 5 Radicóse, luego, en Madrid,
ciudad en la cual, según se dice, estuvo en contacto con prominentes literatos
de la época, iniciándose en el cultivo de la prosa y de la poesía.
Su retomo a Yucatán lo fija don Francisco Sosa entre los años de 1837
y 1838, pero don Rodolfo Menéndez de la Peña,ª que poseyó invaluable documento de Barbachano, cuya descripción y estudio haremos más adelante,
basado en cómputos derivados del mismo, señala para tal acontecimiento e1
año de 1833.
En Yucatán, Barbacbano desempeñó importante papel en la Política 7 y
en las luchas de partido de aquellos tiempos. Así lo vemos en 1842 8 publicando El lndependiente,9 periódico de tendencias abiertamente separatistas,
cuando su hermano Miguel gobernaba el Estado.
Fue director del Periódico Oficial, bajo sus diversas denominaciones, por
muchos años, por lo que, en su ota Necrológic-.a, publicada en La Nueva
Epoca,1° el editor de aquéUa, E. Enríquez, puede decir: " ... pero en lo que
más fijo estuvo la última mitad de su vida fue en la redacción del periódico
oficial de Yucatán, pues con corlas y pocas interrupciones siempre fue su
redactor y sirvió con lealtad al Gobierno establecido, no obstante que los gQ• Franciico Sosa, Biogra/Íll$ de mexicanos distinguidos. México, 1884.
• Rodolfo Menénde~ de la Peña, Don Manrul Barbachano y Tanazo. El Sal6n Literario. úmero l. Mérida, 31 de enero de 1898.
Víctor M. Su6.rez, Pr6logo de la obra citada, Medallones Viejos.
• El Diccionario de la Real Academia Española. Decimaoctava Edici6n. Madrid, 1956.
Define la voz INDIANO, en su primera acepci6n, del modo siguiente: "Natural, pero no
originario de Am6rica, o sea de las Indias Occidentales''.
• Rodolfo Menéndez de la Peña, Don Manuel Barbad,ano ,, I'arrazo. El Salón Literario, según se cita en la nota número 4.
' Manuel lSarbachano fue Diputado al Congreso de la Unión y más tarde Senador
por Yucatán.
1 Serapio Baquciro, Estudio biográfico del Excmo. Sr. Don Miguel Barbachano Y Tarrazo, antiguo gobernants de la. Penlnsula Yucateca. Mérida, 1896.
• El Independiente. Periódico Político y Literario de Yucatán. Imprenta de Lorenzo
Seguí ( 1842-1844). Segunda Epoca en 1846. "Historia de la Imprenta y del Periodismo", por Antonio Canto Lópe2. Capítulo VI. Período de 1841 a 1879. Enciclopedia
Yucatanense. Tomo V.
"' La NtJeva Epoca. Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán. Tomo I. 'úmero 76,
correspondiente al 13 de mayo de 1864.

622

biernos variaban con frecuencia, según la política juguetona de nuestra época
independiente".
En el aspecto literario, Barbachano se convierte en Yucatán en el primero
de los escritores costumbristas y en renombrado autor satírico. Colaboró en
El Registro Y'U.Cateco, en El Mosaico y en otros periódicos de la época utilizando, muchas veces, el anagrama de "Arach Noabb" o el seudónimo de "Don
Gil de las Calzas Verdes". En 1850 aparecieron, en un tomo de 320 páginas,
muchos de sus trabajos literarios bajo el título de "Artículos de costumbres y
satíricos",11 reproducidos algunos de ellos, recientemente, por don Víctor M.
Suárcz, en el libro titulado Medallones Viejcs. 13 u segunda y última obra,
un folleto de 31 páginas titulado Un recuerdo de Don José Anto11io Gómez
de Zorrüla,13 vio la luz en 1863, pues Barbachano murió en esta ciudad, olvidado de sus amigos y en la mayor miseria, el 9 de mayo de 1864.
Casado, en primeras nupcias con doña Guadalupe Iniestra, del interior del
país, con quien procreó dos hijos: Agustín 16 y :María y, en cgundas nupcias,
con doña Leocadia Domínguez López,15 el 26 de abril de 1845, con la que
hubo a José, Fernando,14 Pilar y Enrique, dejó numerosa descendencia, tanto
en Yucatán. cuanto en otras regiones de la República.
· De las varias piezas de teatro que dice don Francisco 1.7 escribió Barbach.ano, sin ser nunca publicadas, apenas si ha quedado huella y nos ocuparemos de las mismas posteriormente, pero de sus poesías inéditas, algunas,
las de carácter bucólico, fueron dadas a conocer, con ligeros retoques, por
don Rodolfo Menéndez de la Peña en El Sal6n Literario/ pues según decía
el maestro Menéndez en aquella revista, "circunstancia especial, que más
tarde daremos a conocer, hízonos poseedores, hace ya más de veinte años,
de un manuscrito de Barbachano, en el cual se consignan numerosas compo•
siciones poéticas suyas, escritas en España, en México y en }.férida",18
u Manuel Barbachano, ÁrtictJlos d, co,stumbres y satlricos. Mérida, 1850.
" Manuel Barbachano, Medallones Viejos, obra citada.
,. Manuel Barbachano. Un recuerdo de Don José Antonio G6mez de Zorrilla. Lo dedica a s11 hijo don Daniel su amigo Manuel Barbach:mo. Mérida, 1863.
" Agustín Barbachano Iniestra. Llegó a ser Ingeniero en Jefe de la instalación de la
vía férrea entre México y Veracruz.
11 Matrimonios, Libro 16, foja 101 vuelta, del Sagrario Metropolitano de Mérida.
Archivo Eclesiástico de Yucatán.
" Nieto de don Fernando Barbachano Domínguez y, por tanto, bisnieto de don Manuel Barbachano y Tarrazo, lo es el conocido empresario Manuel Barbachano Ponce.
"' Francisco Sosa, Biogra/ícu de mexicanos distinguidos, obra citada.
,. Rodolio Menénd~ de la Peña, Don Manuel Barbachano y Tarrazo. El Sal6n Lit,rorio. Ene.ro de 1898, según se cita en la nota número 4.
10 Dichas circunstancias que, en verdad, nunca fueron reveladas, son las siguientes:
don Francisco Antonio Meuéndez del Toral, genearca de la familia Menéndez en la
América del Norte y abuelo de don .Rodolfo, era coterráneo de don Manuel Antonio

623

�El manuscrito de referencia, de indudable valor1 literario e histórico,10
puesto que contiene los poemas inéditos de uno de los primeros poetas yucatecoS, ateniéndonos a la cronologia, ha llegado hasta n010tro1 por tradición
familiar, hecho que hicimos público"' a principi01 del año antepasado a más
de un siglo de distancia de la muerte de Barbachano, desligado ya éste de
las pasiones de su época y perteneciente por entero a la Historia.
El multicitado manuscrito posee las siguientes caractmstlcas: contta de 54
fojas (108 páginas) de excelente papel de arroz, encuadernadas en piel de
color gris, con una altura de 210 mm., por 150 mm. de ancho. Sus páginas
llevan numeración correlativa hasta la 91, habiendo sido cortadas, y faltando
por tanto, las que van de la 85 a la 90, pero sin que esto merme la colécci6n
de los venos, pues al final de la página 84 hay una nota que dice: "continúa
en la página 91 '. Su estado, en general, es bastante bueno y muy legible,
salvo las 5 primcral fojas y las doa últimas, que se encuentran algo deterioradas. Hay ligeras variaciones en la caligrafia y en las tintas, lo que indica
que fue CICrito en diversas épocas. Contiene un total de 114 composiciones
poéticas, unas de carácter bucólico, otraa líricas, de asunto íntimo relacionado
con la vida del autor o de sus familiares, unas cuantas de carácter er6tico,
algww de tema descriptivo y otras más de sátira política, social o de COI-'
tumbres, entre las qu 1e encuentran loa versos de cabo roto, objeto de este
estudio.u Laa que dio a conocer don Rodolfo Menéndcz, llevan ánotaciones
de su puño y letra, indicando que fueron publicadas en El Salón Litnario,

Barbachano y Gonzilez Vdlar, pues ambos fueron oriundos de Gijón, Principado de AJ.
turiu, España y es muy probable que hicieran juntol el viaje a eaw tierras americanas, en 1801, quedind01e Menffldez en Cuba y siguiendo Barbachano para Campeche.
A mú de lo anterior, don Manuel Barbaéhano y Tarrazo fue condisdpulo, en el afama•
do Instituto Melcbor Gupar de Jovellanol de Gij6n, de León Toral, cercano familiar
de los McnEndcz, a quien dedica su poema A N,lo, aepn nota puesta al pie de la P'·
gina 42 del manuacrito de IUI VerlOI ~toa. Tales cir(:unltanCÍal movieron a la fa•
milla Barbachano de Mérida, en 1876, a entregar el manmcrito al aesuo Menmdez
de la Peña para que, aegún III buen juicio, lo fuera haciendo público cuando conviniere,
con 1ol retoques o ~ que ae hicieran necaarioL
• Rdn lrigoyen, distinguido eteritor y notable bibli6filo yucateco, en cana de 3 de
julio de 1968, dirigida al autor, dice: "Habiendo sido Manuel Barbathano y Tarrazo
figura importante en lu letru yucatecu, pues se le conoce como autor aaúrico y el
primero de los coatumbristaa yucatccoa, y habiendo desempeñado, ademú. importante
papel político en su fpoca y redactado por muchos afias el peri6clico oficial del Gobierno
del Estado, cocwdero que 111 manuacrito ea muy valiolo (el de 1111 venos inéditos), tanto
para la Hittoria, cuanto para la Polhica y, IObre todo, para la Literatura, pues Barba·
chane&gt;, muerto ea 1864, viene a Jet uno de loa mú antiguos poetu ele Yucatin".
• llodolfo Ruz Menéndez, ..El Manucrito i~to de loa ftnoll de don Manuel Barbachano y Tarrazo", Di.no d, Y11ea1á del domingo 20 de marzo de 1966.
• "Barl,acbaao, en tut wlancicoa, terraDU. idilios y anacrJ,nticu, hace m:ordar a
Ipesial y Melfflciez y a otrol poeta! de loa qlos de oro de la Literatura f.spaic&gt;la''.

en el año de 1898. La co1ecci6n de VU101 1e inicia con
prólogo
del P'°?io auu:, que ocupa la piimera p6gina, ,q,uid,ounde un
veno, titulado Al lector'', que 1e localiza en la pigina trn.
Solamente ocho poemas de Barbacbano aparecieron en El Salón Lit
· 11
en elCean:s"
orden que ligue: ''A elo" ''La delconfianza.
.
" " e'"'?"•
"T _
..l,. ,!
A Cintya , Una uesta
por
'
J.,U9 uua zagales ,
El cazador" "Lu dos __ ..__., ºVuel
América" e "lncomtancia de F . ., . J
-6- ,
ta a
.
cma . Dicboa poemas 1011 loa que comenta
Y~mga favorablemente el licenciado Joli Etquivel Pren en III Historia u lo
Lileratu,a en Ysu:atán .. y los que lo movieron a incluir a Barbacban
b poetas yucateco1 clistinguidoL
o entre

~io:,'o:;

An~ de en~ al estudio de b poemas de cabo roto de
a
converu~te dear algo acerca de la definición e interaandai:":' de
estos

CUrtOIOI

VCJ"8QI.

11
~lámase venos de cabo roto, o venos cortados, aquelk&gt;s en los que 1e sula sílaba o sílabas que siguen a la última acentuada de ta palabra
final
de
--=--...:.L aguda Y nman
•
truncaducada verso. Tienen, por tanto' ..LaUUJlilUUn
sus voces
.
~ con otras, de acuerdo con las reglas ordinariu de la Pttce
tiVa. Su métnca tambim es la común y su conten'd .
pi o JOCOIO, pues no ae conCl'bc le u ti"licen para asuntos serios.
..:..c.- nn
· parar mientes
·
d El''Ulector los habrá visto, q..._,
en ellos, en )os venos
e . rganda
De!conocida'', endero.ados contra Lope II que preceden
~

la Pnmera Parte del

Quijote.

'

a

Don Diego de Clemencín (1765-1834), célebre comentarista de la inmortal ob~ _d~ Ce1;~tes,H atribuye a éste, citando a Pellicer, la invención de
este artif1c10 metnco de carácter satirico que imitaron, después, F ray AnRodolfo Menffldez de la Pella, El S.Ua Lünario. Enero de 1898 --'··
nota número 4.
, -•.... • ata en la
Mérida, 1898: número t • c:orrapoadiente al mct de enero· n6m • El2 Salón Liu,ario.
d"
ero , corrapon 1ente a febrero· a6mero 3 correspondient
'
correspondiente a abril
'
•
e
mano; Y, número 4,

ª

.. Joeé E,qwvel Pren, Historia d• la Lif,rlll•r• n Ya,aun. Loa Poetas d 1 11• lo XIX.
Tomo l. Mbico, 1957.
e 1
: Julio Cejador y Frauca, La ,.,.,_. d• C•nonlu. Tomo IL Diccionario
tano. Madrid, 1906.

,., __
y --

~ _Miguel de Cervaate, Saavedra, Bl •1•,üoio Hid4Jp Do11 Q.llijou 4. la M
b
Edicón 1V Centenario. Eclicionea Cutilla. Madrid 1947 Comentario n . J - ~ ªp' ·
Prólotlo. ota 29.
'
•
· CDIIICHI .ne.

625
624

H40

�El lenguaje _de las gentes. d mal \'¡ ir llamado en ingl' Slang, Caló y Arg?t, en fran ·c. Y G~ma en pañol, o tambi'n J carandina, constitu}
cier~ clase de .Jerga o J n onza, que ininteligibl para los e.xtrañ , de aqu 1
grerruo Y que se forma, entre nosotros, de voc castellanas u atlas tropológica.mente } de otras antigua o deformada , como • fú ara" "escupid ra '
. 1a }' "ehor1as" "crucetas" 0 "ganz • "' por lla . , ai
o "t rueno " , por pisto
Otra uerte de jerigonz consiste en I tra trueque d, las le~as o n 1: i~tcrca1aci6n d letras o ílabas entre la palabra., nún muy u atla e ta última
tre I niños de nuestro paí .u
·
E~te nrev ·sado lengu je influyó en la f tiva • fosa de Ah:arei de oria

dr' P'rcz autor d La J,ícaro Ju.stina,I• bajo el udónimo de Franc:isco de
heda Lope de Ve a y Luis d Gón ora, para 10 ilar ino a 1 má fam
Rcci •ntem
arl Fed ri ·o ·ainz el Roble , en u Diccionario d Lit ratu,a, d •
final el man ra confusa iucornpl ta
nt " lo cual r uh:a impcr·
d na I d u . d 1 a bad
tudio bre t ma ria qu realizó otro c.élebr comentarista d 1 Quijote, clon F.r and co Rodríguez Marín (1855-1914),
en u int
ntísima obra titulada El Loaysa de. W C loso Extrem 1io.n
Rodri!!Uez 1 farín probada y razon dament n hac
r qu el eador
d
t j\l
t poético no es tro ino
lonso lvar z d
oria nacido en
. villa n l aiio d 157 )' bautiiado como rujo de I l ·a 1 o o tantc ten~ padre de p ición
nómica d h ada. Est injustificabl abandono tal
,. 1.. fu el motivo que lo impulsó a 11 var \"ida de or 1 nada. frecu ntando el
trato el tn1hane y probando cárc 1, por p qu • d lito , tal como hici •ron
OlTO
rito
ilu t ª y arti tas d I Rcna imien o como Fran~oi_ Villon, en
Francia· B nvenuto Cellini, en Italia¡ Cri topher farlowe, en Inglaterra.
Su \'ida aventurera. qu n ciert ocasión, lo trajo a este Continent , por
bre tiempo, aW1que • ignora qué región de América fue nue,·o Leatro de
sus hazañas. lo llev6 a d a trado fin n la propia ciudad del Guadalquivir,
en 1603, \'Íctima, más bien del rencor )' venganza de don Bernarelino Gon7.ález Del adillo y \'ellane-da President d la Casa de Contratación de Sevilla a quien había ofendido, que de su delito , pue icmpre el mostró inenio in par para la sátira.
llan da, asi t nt de la ciudad de villa desde
el 26 d jw1io de aquel año, abcdor de qu
lonso, huyendo d los rigores
de la ju úcia
taba recogido al amparo de la Iglesia de San
na, apostó
cor hcte sa az qu ";no a apr hend rlo una noche en la que fcctuaba igilosa salida, haciéndolo ajusticiar con gran pr tez , como a peligroso criminal,
no obstante las úplica , en prosa • en ,·crso, que
hidcron en fa or del

Y asi uando en 1603 l gran Lope d V
, en son d on. ult.'l envió a don
Ju~ cl ~guijo, con quien tenía cstr •cha ami tad, una copia ~uscrita d
su Ji~ro tttulado El peregrino ,n su Pat,in, &lt;¡ue mereció la harto ben vota
opinión de aquél,13 surgi ron los prim ros v 1-sos de cabo roto n esta d 'cima
en la'dque Alonso ridiculiza la acci6n del Féni.x de los Ingcni~•• b ado ra ue
.1
menh o y forzados elogios: ª'

Envi6 Lope de VeAl .señor don Juan dr. ArguiEl libro dtl Ptrepri-,
A que diga si e.stá bué" R. Amador, Dirtionario d,l llampa. Editorial Sol.
Por c~~plo, 11e añaden a 1 1ílabas pa, p , pi, po o pu las de la palahra que e
~ra~ de d1 tmular, qu tenga vocales semejantes.. Asl dirr:mo , jcpe-ripi- opon-upa por
Jengonza.
He quí die.ha opinión, expr ada en impecable soneto.
Con h,roita g,a11dtra ,l sabio Cricgo
ca1116 dt aqwel astuto per,zrino
,1 lu,n10 discurrir, cuyo camino
tuvo por /in d1 ltaca 1l sosie¡o;
Y dtl ilustre Dárdano qui ,l uugo
d1 Elisa d, d,"íí6 y a Italia vino,
los varios caJos 11son6 tl latino
Plectro que celebró de Trora el fuego.
D,l uno 1 otro a la sublim, gloria
un Pe11gri110 en su fortuna aspira,
por la i·o: dulttr y cortesano ai· · o.
D8l culto Lop,, q
,n su nueva historia.
talts stie,sos canta con la lira
d,l p,rtgrino qui lo fu, d, .A nf ,uo.

desv nturado poeta.
., De La Picara Juslina son estos ,·e110 de e bo roto, que pre nt.a.n l particularidad de tener corUd a 1ambitn, las palabr:is que van a mitad de cada verso:

So&gt;• la Rwi-de P1cardi-,
Más
J,lás
Qu,
Que

qut la ,ud-cono,i-,
farno-qu, Doña Oli-,
Don Qwo-,• Lazari-,
Alfa,ach- ,, c,/eJCi-.

u,

"" Carl~ Federico Sáinz de Robles, Ensayo d, un D1tcio,;a,io d I.it,ralura. Tomo J.
Témún
Conceptos, "lsmos" Li rarios. Segunda Edición. fadrid, 1954.
• francisco Rodríguez Marin, El l.Aa}sa d, "El Celo o &amp;t'4 ,iío". Es udio Rist6rico-Litenrio.
• Exp6 ito.

.. Alonso Ah-arez de Soña ,a había fustigado
Lope de Vega, en conocido soneto,
cuando éste estuvo en Sevilla, a fines del año de 1600.

villa, 1901.

627

626

I

�}' es tan nobl y ta,i discré-~
Que, tstando, tomo está, ma-,
Due es otro GarcíláEn su traza y compostu-:
J1as luego, entre sl, ¿quién duNo diga que está bella-?
La décima de Alvarez de Soria, por la novedad de ru consonant tuvo,
como ya hemos dicho muy ilustres imitadores, comenzando !'°r ,el propio
Príncipe de los Ingenios, y clisgu tó a tal punto a Lope qu , atnbuyendo_sela a
Cervantes • no a su · rdadero autor, nderez6 contra él este calumnioso Y
poco decente soneto:

~·

.
.l
,aa
Yo que 110 si. dt la-, de l,-,
ni eNo .si si eres, Cerva11tes, co--, ni. cu-,
S6lo digo que es Lope Apolo, y tú
Frisón de su carroza y puerco en pie.
Para qu~ no escribieus orden fue
Del Cielo que manca.ses tn Corfú;
Hablaste, buey, pero dijiste mú,
·Oh mala quijotada que te dí!
I
Honra a Lope, potrilla, o ¡ guay de ti!.
Que u sol, y, si se enoja, lloverd:
Y ere tu don Quijote baladí
De culo en culo por el mundo va,
Vendiendo especias y azafrán romí,
Y, al fin, en muladares parará.

Alonso Alvarez d Soria, inventor de lo versos de cabo roto, 37 cuya curiosa hi toria 'acabamos rápidam nte de r pasar, inspiró a Cervantes, cuando
vivió en evilla o en us alrededores, posiblem ntc entr lo años df' 1587 Y
1605, el carácter de Loaysa, personaje de El celoso extrem,ño, u~o de sus
·
relat , que forma parte de su • Novtlas• EJtmplaus.
meJor
y mLali famo
•
publicadas en 1613, pero del cual
conoce el manuscnto. del ltcenctado Porras de la Cámara (¿ 1606?), que presenta numerosas vanant s con
pecto
a la Edición Príncipe.
• Alude a la jerigonza llevada al Parnaso Español por Ah"al'CZ de Soria.
• "Co&lt;o", que a.sust a los niños y "cuco", es decir, cornudo.
.
•
11 V fase también: Migurl de Cervantes Saa\·cdra El Ing,nioJo Hidalgo. Don Q.~1jot, di la Mand14• Edición ritica. Anotado por Francisco Rodrlgua larin. Madrid,
1916. Tomo I, págin 44, nota número 4.

628

llI
Vokamos ahora a Barbac.hano para ocupamos de sus poema de cabo
roto.

De las ci ·nto catorce composiciones poéticas que contiene su manuscrito,
únicamente cinco son de vers ,ortados en u final , décimas todas ellas ,
con rima mejante en u di posición, a las d •cima de "Urganda la Desconocida" y a las "Del Donoso, Poeta Entreverado. a Sancho Panza II y Rocinante", qu preceden a la Primera Par d l Quijote, lo que indica, bien
a las clara que se imitaron de Cervantes. como también a í lo han hecho
los pocas poetas yucatecos posteriores, que han cultivado este artificio métrico.
Lo dicho nos confirma en nu tra opinión de que fue Barbachano el primer poeta peninsular qu hizo v rsos de cabo roto, pr cisamente porque fue
el primero que tuvo oportunidad de trasladarse a España dond adquirió
amplia cultura y trató a Jiterat distinguidos, según dicen sus biógrafo . o
es aventurado asegurar que w conodmíentoo del Quijote los adquiriera n
España, pues el medio literario de Yucatán fue raquítico durante la Colonia
y la impr nta no Ueg6 a • fétida sino hasta 1813. Por otra parte bueno
es recordar que El Quijote se imprimió por primera vez en
éxico en el
año de 1833.80
Presentaremos los versos de cabo roto de Barbachano en el orden en qu
se encuentran en el manuscrito, pero el lector deberá ten r muy n cuenta
que su autor al prologarlo termina con estas pre,· ntivas palabras: "Crro
que basta de prólogo, y sólo adverti~, en con lusi6n que no van puestos los
versos por el orden en que lo. hice ino conforme lo • fui reuní ndo puc
no los tenía todos en mi poder''. to
• Del Donoso, Poeta Entrever do. reproducimos la d~cim.a ".
ejemplo de lo venos de c bo roto de Cr.rvantes:

ntho Panza", como

So)• Sancho Pan:a ncud1d1l mtuichego don Qvijt&gt;-;

Pus• pies

M polunro-,
por oicir n lo dísue-¡
qw, ,l tácito Villadi,toda sv ra::ón d11 tsta-

ei/ró ,n Ull4 r1tfra-,
s,gún si,nte Cel,sti-,
libro, en mi oprni6n, dfoí-,
si , cubritra m4Ú lo humo-.

•

• El Editor fue Mariano Ar~valo y eata et con iderada romo la primera edición
americana de la inmortal obra del Prlncipe de los Ingenios.
• Manuel Barbachano y Tarrazo, Manutcrito de sus poemas in~i1os. Prólogo.

629

�El primero de ellos, d . crítica de costumbres, lo utiliza Barbachano para
amonestar y aconsejar a los que se dejan llevar por la pasión del juego:

"A

UN

Al&gt;UGO JUGADOR"

11

, ?oloca~~ inmediatamente después del anterior, está ste otro, siempre de
5:'-ura pobtica, ~n el que continúa Barbachano sus ataques contra Gómez Fanas Y los Yorkmos_ y pondera y alaba al funesto General Antonio L6pez de
Santa nna a q~en. en otr~s varios poema del manu rito, que en otra
ocasión haremos publicas, elogia en forma inmoderada:

No te cebes en judi-,
ni de blancas te apaJi&lt;&gt;--,
no juegues pares, ni no-,
ni reJ·es, 11i puteri-,
no sigas la alternatide dados, ni de cri.rlia-,
no vayas a mamard-,42
a entreses,•ª 11i carambe&gt;-y jugando, siempre po-,
nunca te verás trona-.

"AL GRAL.

TERRORISTA ooN VALENTÍN

VICEPRESlDEN'TE D&amp; U

G6ME2. FAJÚAs,

REPÚBLICA

ÍEXICANA

Y JEFE DB.L SANSCOULOTr ?.lO"

..tt

Es don V alentín tan bue-,
es tan santo, tan bendi( según 110s dice el ,•orki-)
que es fuerza le coloqueentre los dioses al me-

•

" lbrbachano, Manuscrito, página 5.
., Tal vez quiso aludir llarbachano a las borrachera!!, usando un tfrmino de la Germanía, popular en su época.
• Según la EncicloP6dia Universal Ilustrada Eurot,eo-Amtricana (Espasa), Tomo
XX, :r.NTRES signiíica: "Lance del Juego del Monte, en que, habiéndose duplicado una
de w carta en el albur o 1 gallo, se apuntará a la contr:iria, con la condici6n de que
la suerte no aea válida en los tres primcros naipes que aque el banquero" .
.. Barbacbano, ManuJCTito, página 19.

630

cuANoo DERRmó
FARÍAs" •·

ANTA ANNA,

EL GoBIJ.i.RNo DE

Siguiendo el orden al que nos hemos referido, viene luego uno de sátira
política, lleno de invectivas contra don Valenrín G6mez Farías, padre del liberalismo mexicano y precursor de la Reforma, con quien no simpaci7.a Barbachano, cuyas tendencias ultraconservadoras se ponen de manifiesto:

"AL

)' que publique la faque tambiiu hizo milo-,
pues hombres lzizo ;y no po-.
¡ Y de qué? De pura esco--,
de la basura, de n.o-.

Dicen que es malo Santa-,
porque no gusta de lo--,
solamente de juicio-que el bibn quier,m de la Pa-.
Le apellidan el tiralos patrioteros ,•orki-,
pues quisieran ¡ pobreci-!
.1e, los absolutos duede los bolsillos aje-,
cual en tiempos de Fari-.
La cua~a décima de cabo roto es de crítica social y en ella se satiriza, imitando posiblemente a Qu vedo, a una mujer muy fea y deforme:

un_

.1u;TRATO DE UNA JOROBADA' u

Un compuerto de joro-,
con lengua de papaga-,
en lugar de pies, dos pa-,
con ínf ulns de gran se1io-.
U11 allimal que de no-,
" Batbachano, Manuscrito, página 20.
• Barbachano, Manuscrito, página 96, sin numerar.

631

�•
'A MÉRIDA'.

al qui le ve quita el sut-

y, por fin, un fenome,, ta11 extraña figu-,
es mentira, es impostu-,
no ts parte dtl bello .s -.

Tu población es mu)' triste
tus campiñas matorrales
,
tus vecinos animales
,
ilwtracién. . • no la, viste
Yo juzgo que no salúte ,
del caos desordenado
Y si fuua preocupado
d in/iemo te creyera ,

La quinta ) última décima de cabo roto, que cierra precisamente, el manuscrito de Barbachano,
de sátira política y dcbi6 de haber ido
rita a
raíz del triunfo d \ Ccntrali mo en • {é.xico. Rev la las ·mpatías del autor por
el Régim n Fed al, que más tarde deg ncrarían n tend ocias francamente
separatistas, como hemos visto al hablar de u vida, así orno tambi'n su
cambio d pastura con respecto a anta Anna de quien, al través de mucho.
de us ver o

muestra ferviente admirador:

' de ,niedo me murüra
al uerme aqtlí condenado.

otros poetas yucat co · cuya relación
losAlgunos
rumtc
· de
' prohJa,
· · pue escapa a
e te tudio cuJLJ'.
•.
na
d"''
varon también 1
.'ª .11,11nos pero a fin s del pasado i lo ' . _,·~ de cabo roto, omo
mspiraodos en Cervantes .
d
~ ~ pnnc1p1os del presente sicm
'ble en la Penín ula.
&gt; cuan o la le tura del Quijote hizo más

S acab6 la federa-º
porque dicen que los pue,10 qui, ren que haya C011grt-,
11i más leyes que Santa-,
Obispos, bulas del Pa-,
rosarios, misas, sermo--,
coTLjuros y procesio--,
con cañones )' f usi-,
f1or si hubi1 se mala11dri-,
que quisieren otra co-.

a::.

se En
1 la.,actualidad.' tal vez porque mucho
habl d 1 Q ..
ee, tienen ol\1dados lo versos d
bo
a e
WJl)te, pero poco
cuanto" poetas, muy pocos, los utilizan c;n rot~ • n Yu~atán y tan s6lo unos
~ uno consagrado, amable y g ntil en u su sal.J~. Básteno tan s6lo citar
sia, don Alfredo Aguilar Alf
persona digno y rle\'ado en su p
.
l
aro cuya .m nata bo d
gnme a átira, a hacer burl
á d ,
n ad lo lle,,·a, cuando d la '
·
ª m 5 e S1 que •ded los dema.:i
J. - •11
mas reci nte generación , Gonzalo IIeman
y. a. otro novel •
ez' r.o euya pmruci
acaban

1

Las id as conservadoras de Barbachano, sus \"Ítuperios contra don alentín
G6mez Farías, us irunod •radas alaban1.a a anta Anna y u durísima inmerecida ríti a contra • {érida. en la que \ ivi6 gran parte de su vida. nací ron us hijo y obtu\'o num rosas pr hendas sirvil'ndo a lo más ,·ariado
gobiernos, movieron a don Rodolfo M néndez a no da~ a conocer más' que
unas cuanta de sus serranas, p oral e idili
· a comcndar no
hi
ci ran públi
los d más verso del manu rito, sino pasado un siglo d la
muerte d Barbachano. cosa que se ha ob rvado cumplidamente.
La décima a Mérida, a qu aludimos, debe incluirse n este trabajo, pues,
como verá el agu;-.ado lector, pu de convertirse en décima de cabo roto con
sólo uprimirl . lai ílaba que iguen a la ac ntuada. al final d cada \' rso.
aunque to bien puede r tan rolo, una coincidencia. !lela aquí:

Barbac bano, Manuscrito ' ""nu·¡,:-~
r....... com
•. 6 d
Como ejemplo de los vel'10S d
J)OOCJ n e la página final.
cuarteta de una lar
rompo ..6 e ca~ roto de Agwlar Alfara ponemos
bien podemos c:omp
c1 n escnta con motivo de una• '
la segunda
Q ..
rar con las de Cama h
llllltuous bocLu, q U?
u1Jote en este trabajo:
e o, ya que tantas veces hemos citado al
0

•

Como }'O strl ltJtiboda de tanto lutJtOJ qu, pujo
que~

•n

¡,o, frac, smoking
• He aqu! una d&amp;ima d cabo

roto

O

t,vi-

de H mández, d d,cada
.
a la d.tira política:

Es por todos bitn saóique tl gobierno no gobi1rdti primautra ,al in:iitr- '
)' los pil/01 que ha,•
s6lo se hinchan los bolsi-.

a,ri:_

41

Barbacb no, Manuscrito última composici6

de l

página final.

633

632

�de ver la luz,6 1 autor, también, del conmovedor rondel ,Muerte en la Plaza,
parte de sus Poemas Rel·olucionarios, aún inéditos, que cir u16, escrito a máquina, entre sus amigos, para cumplir nuestro propósito de hacer notar que
este ingenioso artificio métrico, provenifnte de Alonso lvarcz de oria al
tra\·és de Cervantes, traído a Yucatán por Manuel Barbachano y Tarrazo,
no ha sido desterrado, del todo, de nuestra literatura vernácula.

II. Su

OBRA DR..UiÁncA

Don Manuel Antonio Barbachano y Tarrazo, nacido en la ciudad de Campeche el 22 de septiembre de 1806 y muerto en .. iérida el 9 de mayo de
1864, alcanzó renombre en las L tras Peninsulares como autor costumbrista
y satírico, cuyos trabajos aparecieron en el Registro Yu,ateco/" 2 en el J1osaico 51 y en otras publicaciones periódicas de su época, firmados, más bien,
con el seudórumo de "Don Gil de la Calzas Verdes", o con el anagrama de
"Arach •oabb". Muchos de estos trabajos literario se publicaron en un tomo
de 320 páginas, en 1850, bajo el nombre de "Artículos de costumbres y satíócos",5t reproducidos selectivamente, bace unos cuantos años, por don Víctor
M. Suárez, en el hbro titulado Medallones Viejos. 55 Su segunda y última
Si,mpre 11 pagano es el pue-,
d, mala gana y no bue-,
de est, burdo latrocide jlo/iticos podriqu, lo sum,n en mise-.
o res1st1mo1 l:i tentaci6n de reproducir, también, esta otra d~cima en 1a que
Hcrnándei se refiere a los propios versos de cabo roto y a su origen:

Los versos de cabo rosan jugul!tts liuraqu, invrnt6 Alvare.: de So--,
can ingenio d,smañay grandeza del idfo-.
La mltrica es muy stncí-,
también la rima y cad,n-,

en manuscrito inédito de aquel que, 'circunstancia especial", había hecho
llegar a sus manos.
De los rasgos biográficos de este famoso costumbrista yucatcco nos ocupamos extensamente, en dos ocasiones anteriores: la primera, cuando en Diario
de }'ucatán lí&amp; hicimos ·aber qu el valioso manuscrito de los versos inéditos
d Barbachano había pasado, por tradición familiar. a nuestro poder, por lo
que, transcurrido más de un siglo d su muerte, nos proponíamos irlo haciendo público, en forma crítica, hasta donde nuestras posibilidades no lo
permitieran: la gunda, en la revista de inv ligación cultural y científica,
Estudios y Ensayos,' 9 al publicar los versos de cabo roto de Barbachano, con
el anál" is )' comentarios que requerían. Por tanto, no nos e.,"tenderemos más
sobre este aspecto, en la presente ocasión.
Don Francisco Sosa, el más antiguo biógrafo de Barbachano, en su importante obra Biografías de Mexicanos distinguidos,ªº nos dice: ''Barbachano
escribió varias piezas para el teatro, que fueron muy bien recibidas por el
público y con razón, pues encierran grandes y exceJentes cualidad s''. Como
al parecer nadie ha visto nunca las citadas pie1.as, don Víctor M. Suárez, al
ocuparse del asunto en el prólogo de la obra Medallones viejos,• 1 ya cit~da,
afirma que: "ninguna de ellas fue dada a la imprenta". Y nada más se ha
dicho acerca del destino de e tas pie7.a teatrales perdida . ni por don Ro• dolfo Menéndez, en El Sal6n Literario, ni por el Lic. José Esquive) Pren,
al e tudiar a Barbachano, en su interesante Historia de lo Literatura en Yu&lt;Ünr el 1iglo XIX. Selecci6n y Prólogo de Víctor M, Su!rez. Cole ci6n "Ventana Yucateca". Volumen l. Mérida, 1951.
,. Manuel Barbachano, Un recuerdo dt Don Josl Antonio Gómu d, Zorrilla. Lo
dedica a su bjjo don Daniel su runigo lanuel Barbachano. Mérida, 1863.
,-

sr RodoUo Ruz Menéndez de la Peña, Do11 .Manutl Barbachano y Tarrazo. El Salón Literario. Número l. Mérida, 31 de enero de 1898.

son indeci-.

• Rodolfo Ruz Menéndez, "El manuscrito intdito de Jo venos de Don ~fanue1
Barbachano y Tarrazo". Diario di l"ucatán del domingo 20 de mll?7.o de 1966.

q111

Arco Iris dt Po1tas. Mérida, 1968.
• R,gfrtro Yucatuo, Periódico Literario redactado por una Sociedad de Amigos.
Mérida, 1845-1849.
• Mosaico, Periódico de la cademia de Ciencias y Literatura. Mérida, 1849-1850.
"' Manuel Barbachano, A.rtlculos de co!lumbres y sadricos. lér.ida, 1850.
• Manuel Barbachano, Medallones Vi,jos. Vida, wos y hábitos de Yucatin, al me-

634

Don Rodolfo :Menénde-.l de la Peña1 en El Salón Literario,°• dio a conocer
algunos poemas de Barbachano ---serranas, pastorales e idiliOS-- contenidos

lo árido y lo difiu decir sin toruecu,n-

cosas
11

obra, un fo1leto de 31 págína al que llamó Un recuerdo de do11 José Antonio
Gómez de Zorrilla," vio la luz en 1863, muy poco antes de que la muerte lo
sorprendiera, olvidado de sus amigo y en la mayor miseria.

• Rodollo Rw: Menbtdez, "Los wrsos de cabo roto de Don Manuel Barbachano v
Tarrazo". l:."studios )' Ensayos. • úmero 2, Año l. Volumen l. Mérida, reptiemb~diciembre de J968.
111

Francisco Sosa, Bi"ografías de mtxicanos distinguidos . .México, 1884.

ª

Manuel Barbachano, Medallon1s Vujos, obra citada.

635

�catán,u ni por el propio don Francisco Sosa, en su otra obra titulada Manual
de Biografía Yucattca, 83 ni por ningún otro autor, hasta donde epamo.
Como en nuestras investigaciones hemos logrado encontrar los nombres de
tres obras dramáticas de Barbachano y las circunstancias en que íuernn representadas en Mérida, así como también un fragmento de una de ellas, vamos
a enterar de estas primicias al amable lector.
Corria el año de 1854, pr6digo en aciagos acontecimientos para la República Mexicana y sobre todo para Yucatán1 aunque también produjo algunos
que no nacieron bajo signo adverso.
Gobernaba el país su "Alteza Serenísima don Antonio L6pe1. de Santa Anna,
Benemérito de la Patria, General de División, Gran Maestro de la ªacional
y distinguida Orden de Guadalupe, Caballero Gran Cruz de la real y distinguida Orden española de Carlos ID y Presidente de la República Me.-cicana"/" héroe de opereta y trágico simulador, funesto para la Patria que
por tantos años rigiera a la sufrida sociedad de aquel entonces.
El filibustero norteamericano Guíllermo Walker ( 1824-1860), que había
invadido Baja California, desde el año anterior, con el prop6sito de apoderarse también de Sonora, proclamó, en La Paz, la "República de Sonora y
Sinaloa", pero derrotado el 8 de mayo de 1854, tuYo que trasponer la línea
divisoria con los Estados Unidos, para salvar el pellejo. Años más tarde
-1856- se declararía Presidente de icaragua para luego tenuinar su vida
ante un pau'bulo.

Rómulo Díaz de la Vega, "General de División del Ejército Mejicano Bene~
mérito del Departamento de Puebla condecorado con una Cruz pa;ticular
por las batallas _de Pal~ Alto y la Resaca, con la constancia de primera clase
y con otras varias acciones, Caballero Comendador de la Nacional y distinguida Orden de Guadalupe, Gobernador y Comandante General del Departamento de Yucatán, etc., cte., etc.," 65 rimbombante presentación que utilizaba en el anunciado de todos sus Decretos y Ordenes tratando de imitar
a su veleidoso caudillo.
'

~ penín~la. se reponía, a duras penas, de la epidemia del Cólera orbo
o C~ler~/siáuca, ~ue el año ant~or, 1853, hizo su segunda aparición en
ese _siglo, segando mnumerables \1das, entre otras, la del ilustre Doctor Ignacio Vado Lugo, fundador de la Escuela de Medicina en el seno de la
Uni~ersidad Literaria. A principios de 18.54, en poblaci~nes tan cercanas a
Ménda como Hunucmá el Cólera aún hacía estragos.
En la ciudad de Mérida, en la tarde del 15 de abril de.1854, se publicó,
por, bando solemne, ~I ~ecreto sobre el restablecimiento de la Compañía de
Jesus en toda 1a naci6n, aunque Jos Jesuitas no volvieron a Yucatán sino
hasta fines del pasado siglo.
'
Poco después, los indios rebeldes asaltaron Ríolagartos )' Bacalar y atacar~n la Villa de Pet~, derrotando, en algunos puntos, a las tropas del gobi~o, Jo que produjo una gran alarma )' motivó que, prestamente, se organizase una Columna Auxiliar Volante, al mando del Coronel clon Pablo
A. _GonzáJtt, para po~er coto a los desmanes de los sublevados. No hay que
olvi~ar que en esos tiempos se vivía bajo el sangriento signo de la llamada
Guerra de Castas, que habfa diezmado a la pob1aci6n blanca de la Península.

E1 General Suriano, don Juan . Alvarez, inició, ese año, la suble\'ació11
que habría ele causar la caída definitiva de Santa Anna, aunque en un principio el gobierno se atribu)'era sonados triunfos.
El convenio definitivo de límites entre México y Estados Unidos, motivado
por la forzada y \'crgonzo!ia venta de La lesilla, fue dado a conocer en Yucatán, en texto bilingüe: en el Periódico Oficial.8s
Por último, y terminando de enunciar los acontecimientos nacionales más
notables, diremos que, el filibustero francés Gastón de Rauset-Boulbon ( 18171854), también quiso apoderarse de Sonora ese año y halló 1a muerte ante
e] paredón de fusilamiento.
En Yucatán, entretanto, gobernaba, designado por su Alteza Serenísima,

ª José Esquive! Prrn, Historia de la Littrtdura en Yiu-at611. Los poetas del ~iglo XIX.
Tomo l. M6tiw, 1957.
ª Francisco Sola, Manual dt biografía yucaltca. Mérida, 1866.
" Así se encabezaban las Leyes, Decretos y órdenes de ln ación en esa~ fechas.
Ver, por ejemplo, El R~geMtador. Peri6dico Oficial. Número 241. Mfrida, viernes 8
de septiembre de 1854.
ª El Regenerador. Periódico Oficial Número 241. Mérida, viernes 8 de septiembre
de 1854.

636

•

Sin embargo, el pueblo de Mérida, o al menos su clase acomodada, pensaba, muy en serio, en sus diversiones y para el caso se había contratado una
Compañía Dramática,69 que llegó a Yucatán, procedente de La Habana, Jo
• Así aparece en El Rt1g1nerado,. Periódico Oficial. M&amp;:ida, 1854.
" La primera aparición dcl Cólera. en el siglo XIX, ocurrió en 1833, coincidi1:ndo
con la llegada a Yucatán del Dr. Ign3.cio Vado Lugo y con ]a fundación de la Escuela
de Medicina, en el seno de la Universidad Literaria.
• El Rt1g1nt1rador. Periódico Oficial Número 179. M6rida lunes 17 de abril de
1854.
'

• "Crón~_a. Comp~ñla Drnm6tica. Tenemos noticia cierta de que ya está contratada
unn compama de arrutas que debe trabajar en el Coliseo de San Carlos, al cual oues~~ Socicda~ de ~icionadós dramáticos. a que ya pertcne.::e, han hecho una compo11Cl6n Y me¡oras dignas del buen gus10 de aquellos señores. Dicha compañía viene contratada por tre!l meses. Es completa y pertenecen a ella un bello grupo de bailarinas
13s Sras. Paví11;3, que llegarán hasta nosotro procedidos de· 1a fama que han adquirido'.
por la perfecoón con que (se) desempeñan en el dúícil arte de Tcrpsícore". El Regennador. Peri6djco Oficial.. ·úmero 164. Mérida, lunes 13 de marzo de 1854.

637

�que consideramos más probable, a principios de aüo, pues la temporada teatral se inauguró 1 en el Teatro de San Carlos, el domingo 16 de abril de
1854,7º con la representaci6n del drama histórico en tres acto y seis cuadros
Isabel la Cat6lica de Don Tomás Rubí.
Dicho Teatro de San Carlos o Coliseo, como también se le llamaba, antecedente de nuestro actual Teatro Peón Contreras. estaba ediiicado en el mismo sitio que ' te ocupa, antiguo solar que fuera asiento de la Real y Pontificia Universidad de San Javier.
Entre los actores más destacados qu tomaron parte n esa larga temporada
teatral a que aludimos. puesto que no concluy6 sino hasta principios de diciembre de aquel aüo, se encontraban los señor Fernando Martmez, Enrique
Greci, Pedro y Ciro Iglesia . Rcmigio omodevilla, Llera, Alarcón y el apwitador y actor Hemandor na; las s ñoras Julia Iglesias, Fanni ~ 1antcn y Samaniego; la señorita García; y, los bailarines Don Luis Pavía y sus hennanas
las señoritas fercedes y Franci ca.
Esta Compañía Dramáúca, que entre la obra de su repertorio traía también el drama en tres actos dc. Don José Zorrilla Traidor, inconfeso y mártir,
llevó a escena, la noche del 13 de junio de 1854. una pieza dramática titulada Patriotismo y Amor, cuyo autor veremos luego que es Don íanuel Barbachano y Tarrazo, quien la dedic6 a su Alteza erenísi.ma el General-Presidente, con ocasi6n de su cumpleaños, celebrado en Mérida con todo bombo
así como también de sus triunfos sobre los rebeldes del sur, capitaneados por
Don Juan . Alvarcz. En El Rege11erador, Peri6dico Oficial,71 aparece el
detallado programa de tales festejos, que ocuparon dos día consecutivo , según Ja siguiente:
"Cr6nica. Diuer.siones Públicas. En celebridad del cumpl años de S.A.S.
y de los triwúos adquiridos sobre los rebeldes del ur, el Superior Gobierno,
de acuerdo con las demá autoridades, ha dispuesto para lo! días 12 y 13
del actual las solemnidades, cuyo plan es el que a continuación insertamos:
Día 12. A las cinco de la tarde formarán en el paseo principal de esta ciudad
todas las tropas de la guarnición, y poco después, al repique general de campanas de todas las iglesias y de una salva de veinte cañonazo , saldrán para
la publicación del bando, en que se r comienda al vecindario el adorno y
compostura del frente de sus casas, desde ese momento hasta todo el día siguiente, poniendo luminarias en las dos noches. La Alameda se adornará conforme lo exige el motivo de este regocijo público, y la bandas de música de
los batallon 15 de línea y activo de esta capital, se ituarán en la glorieta
del medio de dicha Alameda, desd las ocho hasta las diez de la noche, para
,. El R,g,ntrador. Periódico Oficial Número 183 . .iérida, miércoles 26 de abril de
1854.
n El R1gtntrador. Peri6dico Ofüial. 'úmcro 203. Mérida, lunes 12 de junio de 1854.

638

tocar las
·
• me·Jores piezas,
en cuyos intermedios te drá 1
.
artificiales y la ascensión de un I bo
n ugar vistosos fuegos
Día 13. A las ocho de la mañana g o
~~rostá.tico engalanado de farol .
todas las tropas d la e-u
. .6
reumran frente al Palado de Gobi rno
º arruc1 n para formar valla I Ex
dor y Comandante General
a
cmo. r. Gobema.
' que acompanado de las a t .dad
. .
litares se didgirá a la anta 1 1 • C
u on . es cw1les y miél E.-xcmo. e Ilmo
Ob.
g Ja :tedral, donde ve:;txdo de pontifiC'al
.
· r.
1Sp0, entonara un solemn T d
.
de gracias por el cum I años d
. e e eum, en arc1ón
República y de sus
unfo
IÁ. ., de ~ fehz regreso a la capital de la
.
so re o encnugo de la paz
.d
1a Dllsma.
A las cinco de la tarde se ol
,
.
y prospen ad de
Alameda. las bandas d
, . d
• ocaran, para locar en el centro de la
ricia; y durante el
~~ca e _los batallones 15 de línea Y activo de MécarruaJes que habrá alrcd d
I
á
g1obos aerostáticos de diversos colore a la
. or,
e evar. n cinco

?

trf

i .

p:o

Alameda habrá 1·uegos de
_
fr
,-ez que
los extremo de la
•
cucanas, Y ente a l
· d d I d
eJerci ios de fuego del batalló 7 d lín
cru ª e a e San B nito
teatro de San Cario • que est:á \doernadea. A la noch~ tentlii lu_(Tar. en el
gusto, una función cscncnda
f o. c?n la ma}or ele anoa y buen
.
-o•
para ta est1v1dad en q
·
,
pieza nueva dramática -"Amor p . .
,,
ue se Jecutara una
la dedica a S
. d '
y atnoti mo - obra de un }UCateco que
. . ., } a emas se cantará por toda la
_,
patriótico, compuesto expresamente para celebrar l
comlp~ua un himno
Es l
.
e cump eanos de S S ,.
e prop1o periódico ya citado n quien
d' . ,
· · ·
junio siguiente nos revela
'
en su e ic1on del lun 26 de
mática Patriot~mo )' Amo;uecuf~oe Barbadchat;o el autor de la "picC'e ita dra.
·
.
' } segun o titulo es • Las eq · .
·
,
qwen nos informa, del feliz éxito de 1
.,
U1\ocaciones' Y,
del público de lo aciertos d I
a repr sentacion, del aplauso unánime
ra1 d
'
e os actore y de los méritos J"terari es e la obra no obstante haber sid , ta "
~
os )' moasí como tarnbº'- d
o es
una verdadera unprovisaci6n"
lcu e que Barbachano "tan
·d
'
de costumbre " alentado
. 'r
conOCJ o por sus bellos artículos
,
por su tnun o prepara otra .
d
á.
ser puesta en escena por los .
~
pieza ram tica, para
m1 mos artistas y para q
d d
guna acerca del valor de la ob ( .
.
ue no que e uda alideas pi,líticas de Santa Ai )ra m tam~oco de u incondicional apoyo a las
ma e tran nbcn las escenas II IV
. d',
logo " es natural y fácil distin
., d
b
Y
, cu&gt;o 1acierto estilo Ueno de g ' .
gwen ose so re todo por su prosa Con'ecta "
rac1a, que es el sello de la b
li
.
•
O ra
Barbachano". Pero tamb' • d' h
tcranas del señor
ten ic as escenas muestran claram t el
,.
actual. que la pieza no debió haber sido más que un adobado pno;:ti ~ntJhco
para halagar a anta A
.
1 co, 1cc o
nna y que el cronista, cuya posible identidad eñala
á
remos
m s .adelante' ha exagera d o sus supuestas virtud . He aq , 1n
•
.
la informac16n periodística a que nos referimos p
.
u1, . , tcgra,
lector:
' ara meJor compren.ion del

ª

,, El Rtgrnmzdor. Periódico Oficial.. 'úmero 209.

lérida, lunel 26 de junio de 1854.

639

�"Cr6'tiu. Olr• ~omposia6,t..tlr,srn.bieo. Se D0I ha uegurado que el r. D.
Manuel Barbacbano, tan c:mocido por • bellOI uticulol de c01tumbres, ae
ocupa actualmente en e9Cribir otra pieza dram4rica con intmción de que
- puesta en eK:eD&amp; por lá compañia de artistas que están trabajando en el
teaUO de San Carloa. Tal noticia DOI ha complacido en sumo grado, y no la
ponemc» en duda, pua que han debido alentar snucbo al Sr. Barbaclwlo
lol aplaUIOI uoáoímea que 1e le tributaron por su piececita dramática que,
con el titulo de Patriotismo 'Y ~mor, o tean Las ,quivococion,s, fue repre1e11tada con feliz éxito en la noche del ella 13 del actual, en que ae celebr6
el c:wneleaños de s
., a quien dicba.pie:r.a fue dedicada por IU autor. La
obra, sin embargo de haber sido una verdadera improvisación, tiene el indisputable mérito de fundar su argumento en un hecho nacional, deJDostrando
cuil es el pmitivo patriotismo y eultándolo en el 11e11tido que debe animar
a lol buenol mejicanol. Esto es en cuanto al mérito puramente moral de la pieza
que bajo tal punto de vista apeiw habrá alguna que deba anteponénela. En
cuanto a su m&amp;ito literario, es precilo convenir en que el asunto está bast&amp;Dte bien tratado por el autor, que aupo comultar la regla tan esencial y
atendible en esta clue de compoaiciona, cuál
que el ínter&amp; de Ja repreleDtación vaya subiendo por grados huta la conclusión. El diálogo es natural y f6cil, cliltinguiéndoee l0bre todo por su prosa correcta y cierto estilo lleno
de graciai que en el lello de las obras literarias del Sr. Barl».chano cuyo
talénto agudo y femvo debe preatane y adelantar mucho en este géQero, fácil
a piimma vista, pero en n:alidad harto dificil, como lo prueba el elCalO número de aquellol que cultivándolo ae han hecho acreedora al apla1110 de
• c::ontemprinecl y a la admiración de Ja posteridad. Al dar ta nuestra
opinión JObre la obra de Don Manuel Barbac:hano no nos bemol conf~
con la repraentaci6n de ella, pues sabemos C1W1to puede disimular le1 defeca de una pieza dramitica el talento de los actores y la ilusi6n del momento. o; hemos tenido la COIJlpoaición a la vista, y para que del mismo
modo se 00DvenzaD otros, vamos a copiar en seguida dos escenas en que trabajaron para su representación muy felizmente los Sres. artistas orriodévilla
y Uera, &amp;te haciendo el papel del criado Juan y aquél desempeíiando el de
Don Pascual, furiolo anexionista. A la lectura de ellas debemos concebir
laa más lisonjeras eaperanzas del buen éxito de la nueva pieza, de que te-

nemos noticia.
"Eacz

A

11"

Don Pedro a Enrique.- o ohides mis consejos Enrique. La patria antes
de todo y nada de ~d01 polhicosl Ellol nc1 han traído siempre de Herodes

a Pilatos, y este marasmo que lentamente noa c
tinuo oscilar de la Repúbli
de
efí
~~ es fruto de ese conciencia y el honor
.
ca,
e,e
tmcro exutir. . . A Dios. La Indepennaoonal sean el blanco de tus operaciones. ¿Lo entiendes?

".E.scE

A

JV''

D. Juan.-¿! t_? política, de qué pie cojea?
~~-al.-M1 ano no cojea de ninguno. Es como yo, que ni soy carne ni

u! ~ua~)'amos

hombre: eso no puede ser, sea usted franco. ¿Qué color

Pascual.-(Vaya un preguntar M dan
d
co... o no· moreno
ent b.lan e
ganas e ... ) Mi amo es blan'

J

• • •

re

co y moreno.

D. Juan.- o pregunto eso. ¿Es del partido puro'
P
ascual.- o señor.
·
D. Juan.-¿Moderado?
Pascual.-T ampoco.
D. Juan.-¿ Es conservador?
Pascual.-Tampoco
.
•
.
. es • 00nserva d or ru. ha sido
nunca federalista ni mo-

narqwsta
' m yorqwno, m escocés ni
ni de .
d
ya están patas arriba, ya patas abajo · · ·d .
ninguno e esos partidos que
caen y welven a triunfar y a caer. ' es ecir, que unas veces triunfan y otras.

o falla, es anexionista). · Con que
deD.
esosJuan.-:-(
partidos?
t
no pertenece a ninguno

Pascual.-A ninguno.
D. Juan.-Pues ahora di
f
¿ Es don Pedro de los que• tángame con) ran~ueza, puede usted fiarse de mí.
por a anex1on?
P
ascual.-¿ Cómo?
D. Juan.-¿Que si es Don Pedro anexionista'
Pascual.-¿Anexionista?
Es voz que no está •en mt. dicc1onario
. •
bía ,d
ni la ha
o1 .6º nunca. . o debe ser producción del país. Será algun' arti:Wo de . portac1 n extranJera,,.

IDl•

pord "Al
dorEnra crónica
welvc afirmada
ocuparse
1 gunos concurrentes al Teatro'\ El Regenerae a nueva comedia de Barbachano

P8U: en

Mérida, que sería trenada el jueves 19 de octubre' cuya escena
motivo del beneficio del actor R,.miaio M So odevilla .
de 1854, con
·
.
--e· • ·
m
Juntamente con otra
pieza y con d011 bailables, según el siguiente texto:
Peri6dico Oficial. • 'ÚJnero 256. M1n•da,
...,..
"
viernes 13 de octubre
de ,.l;L_R,,,,.nodo,.

641
MO

H41

�. ·
ara el J·ueves 19 del corriente el
Está preparando su be nef ioo p
f
ea ro.
.
• .
1 S d villa habiendo e ogido una unsimpático actor Don 1:lerrug10 , . o~drá
una comedia nue,·a de Don
.6
lecta "' muy variada que se comr--·
.
c1 n se
,
.
en Mérida: de una pieza interesante
• fanucl Barbachano, CU) a cena 'pulasa
1 T'o Tararira d dos bail nue1
"d
t teatro cu\'O t1t o es e
no conoc1 a en es e
'
,
d la cretl'tada zarzut:la "Ju. brillantes
del f arooso coro de los locos
a
J
•
\"OS )
' y .
'6
d las meJ· ores que
han dispuesto y
Fuego" Dicha func1 n es una
.. ,
gar con
.
,
. do con el mayor esmero y que no se om1tira
nos consta que se esta ens~~an
resentarla como mcrett el culto púgasto alguno por el beneficiado para p
6
''El Duende". en
.
"dan Este actor que tantos aplausos arrane en
.
d la
bbco men
o.
chas composicion ·s es digno e
su papel del Tío Emeterio, y en otras mu
d~r a los pecta., de lo amantes del teatro por el esmero n agra
protecoon
.
·6
todo lo que pon
dores, así como por su inteligencia y e....acta .~JCCUCl n en
" "Algunos concurrent al Teat.10 .
a su cargo .
.
titul6 "Percanc de una elecEn efecto, 1~ comedia de ~;"'bachano qu~ :n el Teatro de an Carlos, tal
ci6n" o "El tnunfo en duda ' se representó, . d
11
"C 6nica" Tt que
arl0 Por Jo que
dice e
a rn
r
'
b, 'nf
como s ha ia I Ol1Il
•
d
fue una burla cruel contra
reproducimos a continuación puc e verse que , .
contra los procediel Partido Liberal1 enemigo de su boAltc~ elre~cis::itio inmortal de Cem.
d
áu'cos, que tanto a rreeta e onarca absoluto de 1 i.é ·1co.,•
.
m1entos emocr
ala"
11
quien
estaba
a
punto
de
proclam~
m
, 1
po
'
.6
l t ·u. fo e,1 dudo Con este t1tu o
" "Crónica. Percances de una eluc1 n, o ~ 11 n
S .Cario una coh
primera ,·ez en el teatro de an
se representó anoc e eor
b ha o Es un cuadro de nuestras
media original del Sr. Don Manuel ar ac n . 1 f .
. ridiculez de las
li .
ue se demu tra a a1 a )
pasadas costumbres po hcas en \ . .
1 violencia la cábala y el más
elecciones, donde ~lo dominan . intlngad ~ulto la d;formidad del sistema
..
írana.smo , en que resa ta e
.
.
perruooso asp
1 11
dos libera.les. La comedia fue bastante bien l'JC·
que tanto adoran os ama
.
,,
. d
utor muy repetidos aplausos .
cutada, mereaen su ª
da
M' "da la tercera
.
·
que fue representa
en ~ e.n
El nombre y crrcustancias en
l da D
Gonzalo Cámara Za,-ala, en
obra dramática de Barbachano nos os
on

"T

t

de

B

°

. . Of 'aJ 'úmm&gt; 259. . Urída, viernes 20 de octubre
" El Rt¡en,rado1'. Pen6d1co
let • •
de 1854
d l Him
acional Mexi•
" Asl. 5e hizo llamar Santa Anna en el primitivo texto e
no
cano.
•
-" did de la pierna de Santa Anna, m la Guerra
" Aludiendo a la nada glonosa J"'l' a
dice.
de las Pa1t,ltr, un cantar popular d aquella ép0c.a,
.

Sa11la Anna quier• corona,
11 la harnnos d, hojalata,
qua /() corona de oro
1, ha d• costar la olra pata.

su \'aliosa Historia del Teatro Peón Contreras,: 1 donde no dice que, en mar.ro
de 1860, la Compañía Dramática de Don Manuel Argente tantas veces mencionada en el Registro Yucotuo, llegó d la Habana y alent6 a los aficionados a la poesía dramática, entre lo que se encontraban Don José Antonio
Cimeros, Don Ramón Aldana del Puerto, Don • fanuel Barbachano y otros.
Con tal motivo, en aquella ocasión, fue puesta en escena, en el Teatro de an
Carlos, la pieza en un acto de Barbachano titulada •• Tna temporada de comedia en Mérida". También se representaron "Mercedes", ''Celia", "Del
vicio al crúncn" y "Matar al gato" de Cimeros, para no reforimo sino al
más importante dramaturgo yuca.teca de aquel entonce .
Don Arturo Gamboa Garibaldi, en su l/isto,úi del Teatro y de la Literatura Dramática, conterúda en la Enciclopedia Yucataneme,7 5 por lo que re pecta a Barbachano como cframaturgo, no 1 menciona más obra qu la citada
por Cámara Zavala: ''U na temporada de Comedías", que dice "se puso en
escena la noche del primero de mayo de 1860, n la función organizada a
beneficio del Hospital G neral'' y luego, citando a El Co11rtitucional, Periódico Oficial,7 11 reproduce lo que de esta pieza y de su autor dijeron Don Joaquín Castillo Pera.za y Don Pablo Oviedo, como sigue:
" ro nos engañamos: toda la pieza, desd el título, es del género de Bretón.
El autor se propuso probarnos que no hay sacrificio, por grande que a 1
que no estemos dispuestos a hacer en una t~mporada dt comedias y para ello
nos presenta una familia, no de las muy acomodadas de nu tra sociedad,
en la que, poniendo en juego escenas verdad ·amente cómicas, desarrolla con
admirable interés ese tema. El r. Barbachano en su cuerda, en la átira. que
maneja con tino, agudet.a y oportunidad, pues oo es de la escuela del mordaz Arist6ían , a quien siempre se reprochó emplear en 1 teatro la sátira
personal, el Sr. Barbachano, repetimo , dio a sus conciudadanos una prueba
de su buen talento. El público, como era natural, como no podía menos de
ser aplaudió y aplaudió con suma ju ticia".
Queda tan sólo pendiente de tratar la cuestión del autor de las crónicas
teatrales aparecidas en El Reg,merador, Periódico Oficial.
Como es bie¡ sabido, don Manuel Barbachano tu,·o a su cargo y fue el
redactor por muchos años r bajo sus diversos nombres, del periódico oficial
del Gobierno de Yucatán, don Rodolfo {enéndez, hadendo alusión a esto,
nos dice:
"Para desgracia, el escritor de costumbres, el escritor satírico y epigramático, fue supeditado, casi totalmente, por el escritor político. y aún más por
" Gonzalo Cámara Zavala, Historia drl T,atro P,ón Conturas. México, 1946.
" Aruiro Gamboa Garibald1, "Historia del Teatro r de la Literacura Dramática",
Enciclopedia Yu,atan•nre. Tomo \" . .lbico, 1946.
"' El Constiturion4l . • •wnero 249. férida, viernes 4 de mayo de 1860.

643

642

�el escritor oficial, porque Barbachano dirigió, por muchos aiios, el periódico
del Gobierno, el cual recibió distintas y sucesivas de.nominaciones". 80
En La Nueva Epoca, Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán, 81 cuatro
días después de la muerte de Barbachano y firmada por el "Editor actual,
E. Enríquez", se publicó la siguiente nota que en lo conducente dice:
"Necrología. . .. pero en lo que más fijo estu\'o la última mitad de su
vida (Barbachano) fue en la redacción del periódico oficial de Yucatán, pues
con cortas y pocas interrupciones siempre fue su redactor y sirvió con lealtad
al gobierno stablecido, 110 obsta11te que los gobienios (ambiaban con frecuencia, según la polltica juguetona de nuestra época independiente. Desengañado ya de las bellas teorías y de la verbosidad de los hombres que sueñan
despiertos porque quieren, fue aquí trno de los primeros partidarios del Imperio,
y sus últimos editoriales prueban su última e íntima convicción política, habiendo tenido sus tareas periodísticas no poca parte en el cambio que r,emos
actualmente y que nos augura con el orden, la pa2, y con ésta todo género
de prosperidades ... "
Es muy probable, pues, por no decir casi seguro, que Barbacbano fuera el
autor de las crónicas teatrales en que se alude a sus propias obras o bien,
al menos. éstas fueron esrritas bajo su absoluta aprobación, ya que Barbachano era redactor del periódico oficial, en aquel entonces.
Barbachano, quien según hemos visto sirvió a las más variadas facciones
emanadas de la República -y no hay que olvidar que fue Diputado al Congreso de la Unión y más tarde Senador por Yucatán- que fue promotor del
separatismo yucateco, 82 en tiempos del discutido gobierno de su hermano }.f.i.
guel, pues publicó en Mérida un periódico político de tales tendencias/ 1
que se mostró ardiente y entusiasta partidario de anta Anna, cuando se
hacía llamar Alteza Serenísima, concluyó u vida como convencido y fiel servidor del Imperio de faximiliano, el que, según se dice en su nota necrol6gica, habría de traernos con el orden. la paz, y con ésta todo género de
prosperidades.

•
"' Rodolfo Meuéndez de la Peña, El Salón Literario, anteriormente citado.
" La Nueva Epoca. Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán. Tomo I. "úmero
76. Mfoda, 13 de mayo de 1864.
s, Serapio Baqueiro, Estudio Biográfico del E;,mno. Sr. Dn Migutl 8a1b11ch,mo )'
Tarra;o, antiguo gobernantt d, la Península Yucateca. Méricb, 1896.
" El /11d1p1ndient,. Periódico Politico y Literario de Yucatán. Imprenta de Lorenzo Seguí (1842-IBH). Segunda lpoca en 1846.
Antonio Canto López, "Historio de la Imprenta y del Periodismo". Enádoptdia
Yucatan,11se. Tomo V. México, 1946.

644

MITO y ~íAGIA Ei • LA FUNDACióN DE Mt.XICO
Da.

GUTIERRE TrsÓN
Mfaico, D. F.

La ciudad de México celeste
GRACIAS 4 FRAY BERNARDlNo DE SAHAGtrn conocemos el m:to del
. .
de H "tzil
chtli E
.........
nac1rruento
. Il w opo
: n Coatepec, sierra cerca de Tula, vivía una piadosa muCoatlicue,_ madre de la joven Coyolxauhqui y de unos muchachos
am~ os entzon Hmtznahua. Cierto día Coatlicue al estar barriendo "d
cendióle una pelotilla de pluma. . . y púsola en el •seno
de q e di
esempreñó".1
···
u
cen se

r a;a~

f

. ?e esta m~era Coatlicue concibió sin pecado a Huitzilopochtli.
ro sus
coruuderaron deshonrados: Coyolxauhqui Je decía a los 1:e:anos:
• a emos a nuestra madre porque nos inf 6 hab", d
ñado".:
am '
ien ose a hurto empre-

~~\ se

" Afor:unada:ente uno. de los hermanos le hacía la espía a Huitzilopochtli
que aun esta a _e? ~I vtentre de su madre'',3 informándolo de cómo hab' n
planeado ~l matnc1d10;"' y cuando los Centzon Huitznahua guiados or
yolxaubqUJ, estaban por llevarlo a cabo nació Huitzilopochlli
Ip
ataviado
d D ·
'
comp eta.mente
d f y arma o. e inmediato hirió a su pérfida hermana con una serpiente e uego'. de que Coyolxauhqui murió hecha pedazos y la cabeza
d•
en aquella sierra
. ''l
leó
,
que o
los mató".5
.•. ' uego pe contra sus hcnnanos, hasta que casi a todo-

cio

Más de tres siglos después de consignado este relato por los informantes de
1

SahagÚn l, 2 7J.

' Id., 272.
1

/bid.

• Se llamaba Cuáhuitl íhcac, "el que se para como águila" (Garibay).
Sahagún I, 273.

1

645

�Sahagún, se ignoraba su sentido oculto. A la perspicacia de Eduardo eler se
debe el descubrimiento: se trata, con toda evidencia, de un mito solar.
Coatlique, "la de la falda de serpientes", es la diosa terrestre, la tierra que
mora en Coatepec, "cerro de las serpientes"; es abido que las serpientes, en
Mesoamérica, simbolizan fenómenos astron6micos y meteoro16gicos. Huitzilopochtli, el Colibrí de }a izquierda, es el nahua! del sol en fonna de pájaro.
Al nacer cada mañana el sol parece salir de la tierra: así Coatlicue es la que
da a luz Huitzilopochtli, el joven sol que se levanta. Coyol.xauhqui, "la que
tiene cascabel · pintados en la cara" es la luna, hermana mayor del sol.
Los Centzon Huitznahua, los "cuatrocientos surianos", o sean los innumerables meridionales, son las estrella . También la luna r las estrellas parecen
"nacer'' de la tierra, como el sol; esto es, son hermano del sol, hijos de la
misma madre. Entre el sol y las trellas de este mito, o sea entre HuitzilopochtU y Huitznahua e.""iste además un parcnte:;co semántico. Huitt(tli) es
espina, por el parecido del pico del colibrí y una espina, y se encuentra en
la primera silaba del nombre de Huitzilopochtli, el Colibrí de la Izquierda.
La izquierda equivale al sur, }'ª que los azteC'as se orientaban por el occidente;
el sur era el ''lugar de las espinas", es decir. Huitztlati o Huitzúampa, y los
Huitznahua son los dioses del sur, los hermanos enemigos de Huitzilopochtli.
Día tras ella el sol, al nacer. debe luchar contra sus hermanos que dominan
el cielo nocturno: la luna y las estrellas. Para derrotarlos, el sol emplea ''una
culebra hecha de teas que se llamaba Xiuhcóatl'\ 8 la serpiente de turquesa
que simboliza los rayos solares. Con ella persigue y mata las estrellas, es decir, las hace palidecer y luego desaparecer? Las muy pocas (Huitznahua)
que caparon ... fueron a un luP'ar que e dice Huitzlampa".8 o sea, como
ya sabemos, el sur, su patria.
En cuanto a la luna que muere decapitada y "hecha pedazos", el mito e
refiere a su desaparición ucesiva -un pedacito cada noche--. en la segunda
mitad del mes, hasta el novilunio."
Los personajes de este drama cósmico vuelven a encontrarse en el mismo
cerro ele Coatepec, donde se Ue,,a a cabo la fundación de la primera ciudad
de México. El relato de Tezozómoc y de Durán compl ta y complementa el
de ahagún; y nos permite penetrar un poco más en el misterio de la fundación de la segunda ciudad de México, la actual.
La primera es una ciudad de ié.,cico celeste, que se funde y confunde con
Coatepec, el cerro de la c6smica culebra. Celeste es su arquitectura, celestes
sus p rsonaj ; tierra, luna, ol y estrellas, aunque presentados como seres hu• Sahagún I, Ibid.
' Selu 111, 328.
' Sahagún I, 273.
' Seler Ill, 328.

646

manos. Hasta los "mexicanos'' de C t
.
mítica ciudad se prepara
. tif.0 ª epec son seres u-reales; pero en la
-y se JUS 1ca teolóoicam t
,
tante teología- la misión reli o·
en e, segun su desconcerlopochtli que les da poder'10 ~osla ~e los azt~cas. su pacto con el sol-Huitzi} g ona a cambio de
·
• díb
.
to: los corazones humanos.
su unprescm I le alunen-

Sobrevívencia de los hombres-estrello.s
í como hay una Jerusalén terrestre , u
1
.,
pemamiento de los aztecas una , . } . na ce e te, tamb1en existía, en el
verifico' el dram
, • '
pnstma ciudad de México celeste donde se
a cosm1co que deb'ia con d"1c1onar
.
,.1é .
la místfr.a de la ' . d d d
.1,·1 xtco terrestre.
ou a
e

Los crorustas
·
que nos conservaron este mit
H
zoz6moc, nieto de Moctezuma to f
Di o son cmando Alvarado TeSahagún, pertenecía a una fa~li~ ~ay_ díego Durán, franciscano que, como
quemada, en su Monarquía I d" e JU
c_onver os;11 fray Juan de Torn zana, se muta a reprod .
. li
mente, el pasaje de Durán.ª
uar, casi teral-

º,~

El texto de Tczozómoc, pensado en náhuatl
.
muy dificil interpretaci6n L .
Y e5cnto en castellano. es de
· a intentaron Brunton P.re
S J
que Preuss trata sin lograrlo d d
'
uss y e er; en tanto
. d
'
, e emostrar la identidad d ¡
• .
ClU ad con Tula y Tlillan Tla allan lu
. e a misteriosa
Emplumada, Seler interpreta :
' gar de la apoteosis de la Serpiente
mito solar " lunar de Coate on su acostumbrada penetración el segundo
sesenta - . d
.
pee, y sus conclusiones conservan ,'3.lidez a 1
anos e escritas.
•
o

•
La luna, astro que ilumina la noche u
,
receptáculo de las lluvias que fe
d ' Jq e. e cuando mas se necesita luz;
cun an a tierra y d
t
bres: la luna que otorga la fecun.1:d d 1
.
an sus ento a los bom•
w a a as muJeres es
t
1
crece, mengua y desaparece. Tiene vida ob d
,
un e~ e ce e te que
cimiento. desarrollo y muerte El 1 , e ece a. la ley uruversal del nareciclo a sí mismo. es poder. _r • so ' por el co~trar10, es siempre igual, pa'
oms1mo, pero no tiene el . . d
y es e ta que entre los pueblos primitivos h .
.
m1S~o e la luna,
mitológicas. Si en Ja apologéti'ca . .
ª
mspirado más interpretaciones
cnsuana se compara al 5 1
la resurrección de Cristo (tanto es ,
S
.
que surge con
cristianizados siguen llamando "d'
qu1;, 5an Ambrosio Y los germanos
e 50 ' unday, Sonntag, el "día del

;s;
'ª

º

,. Crdnica Mexicáyotl, 7.
" A. M. Garibay.
ª Mon. lnd, I, 81.

647

�Sen-or" l domingo) &gt; San Agustín compara las fases lunares con
la resurrec•
•
ción: "Luna per orones menses nascitur ere cit, 0:rficitur, ~wtur cons~mitur, innovatur. Quod in luna per menses. hoc m resurrechone scmel m
toto tempore".

•
Entre los nahuas la deidad suprema, Tezcatlipoca, es nocturna, lunar;
lunares son los Cuatrocientos Conejos, dioses de la agricultura; tant~ lunares como terrestres son las diosas madres en sus distintas advocaciones.
La importancia del culto lunar queda patente en los muchos templo_ de la
luna, metzcal.li, que se encuentran en la toponimía, desde ~fe.-calotá~1,_ la
isla nayarita en el señorío de Aztlán, hasta }.fezcala en el ~far Chapahco.
Estaba consagrado a la luna el lago de Tczcoco, y "ombligo de la lun_a",
Metz.x.icco, fue llamado el lugar sagrado en que se edificó la segunda capital
azteca.

•
El culto lunar no exigía sacrificios humanos. Los aztec~ eran un pue~lo
de cazadores recolectores y agricultores trashumantes, y solo cuando Hwtzilopocbtli
prometió, por voz de sus sacerdotes, la conqui_s ~ de "las cuatro partes del mundo",19 el poder, la riqueza y la gloria, hicieron d~ culto
solar el eje de su religión. Con la muerte de la luna (C?y~lxauhq°:1) e .de
las estreJlas (Centzon Huitznahua) por mano del sol-Hwtz1lopochtli, qwen
Jes abre a todos los pechos sacándoles los corazones,1' se establece el pacto.
la alianza entre los aztecas y el sol, dios bélico y sanguinario.
Oigamos lo que promete Huitzilopochtli a los mexicanos en Coatepec,
' la versión de Tezozómoc: "Cuatro partes cuadrantes del mundo hasegun
1
,.
béis de conquistar, ganar y avasallar para vosotros. . . para que ~ canceis
y gocéis las finas esmeraldas, piedras de gran v_aJor, or_o, pla~, fma plumería ... fino cacao de lejos venido, lanas de diverso tinte, diversas flores
olorosas, diferentes maneras de frutas muy suaves y sabrosas y otras muchas
cosas de mucho placer y canten to" .lG
.,
,
El precio
· que }os ...,
"?tecas pagarán al dios solar por
su
protecc1on
seran
.
.
. .
vidas humanas. Fray Diego Durán, comentando la ,'lctona de Hu1tzil~p~tli sobre sus hermanos en Coatepec, escribe que de allí "se tomó prmc1p1o

1/

,. Tezoz6moc, 13; Durán I, 25.
" Durán I, 26.
u Tezoz6moc.

de sacrificar hombres y abrirlos por los pechos y sacarles los corazones y
ofrecérselos aJ demonio y a su dios Huitzilopochtli". 16
En la ciudad de Mfrico celeste, en la capital mítica de los aztecas, se
ofrecen al sol lo primeros corazones: los de la luna y de las estrcllas. Estas,
lo Cuatrocientos Surianos, representan a los aztecas del mundo de arriba.
En efecto, dice a los Centzon Huitznahua: "Aquí es adonde habíamos de
\'enir a hacer asiento. . . Ea, mexicanos ... " 1 ~ Después de la venganza "se
,ieron los Centzon Huitznahua mexicano todos los cuerpos agujerados, que
no tenía ninguno de ellos corazón: que todos se lo comió Huitzilopochtli. .. " 1
Al rito cruento imaginado en el cielo como lucha cósmica entre los astros,
debe corresponder un análogo rito entre los hombres. En efecto, los enemigos
sacrificados al sol son los hombres estrellas,1 11 y puesto que al morir alimentaron con sus corazones a Huitzilopochtli, se les equipara a los guerreros aztecas, muertos en cornbatej junto con ello viven una vida de gozos inefables
en el paraí o oriental de] sol.
En nuestros días se pueden ver a los Centzon Huitznahua tran formado en
los judíos de la Semana Santa, en algunos lugares aislados del país. Tenemos
aquí uno de los más curiosos casos de sincretismo entre la antigua religión
mesoamericana y el cristianismo. Los he visto entre los mixtecos de Pinotepa
Nacional y entre los coras de Jesús María y de Santa Teresa. Se pueden reconocer los guerreros cósmicos, los hombres estrellas, por las pinturas corporales a rayas. En Jesús Maria las rayas son blancas y negras el Jueves Santo.,
en tanto que el Viernes anto se vuelven negras y coloradas.
El misterio del juego de la pelota celeste

La ciudad de Mé.xico terrestre no es más que un reflejo, una reproducción
de la ciudad de México celeste, la del cerro de las serpientes, Coatepec: el
mítico Jugar donde nace el sol y en que éste derrota a sus enemigos mortales, la luna y las estrellas. El templo mayor de México es la fiel réplica de
Coatepec; y Coatepec, sin más ni más, llama cl historiador Tezozómoc a la
gran pirámide de Ja capital azteca, consagrada al sal-HuitziJopochtli. 20
En la ciudad de México celeste hay ademjs la jícara del águila, o cuauhxicalli, receptáculo de los corazones sacrificados; 21 el juego de la pelota de
los dioses o teotlachco; el altar de calaveras, o tzompantli · los templos de
u Durán l.
Tezoz6moc, 13.
' lbid.
" Caso, El pueblo del sol, 79.
» Cr6n. Mexicana.
:, Durán I, 29.
n

648
649

�las deidades patronas de los barrios, entre los que no falta una que se ha
vuelto de actualidad: Nonoalco,Zll y un pozo "lleno de agua".u
Desde luego, rodea la ciudad celeste una laguna rica de peces camarones,
ranas y ajolotes; en los cañaverales revolotean patos y tordos; ahuehuetes y
huejotes ennegrecen las orillas.M
La descripción de la ciudad de México celeste que nos han dejado el
Padre Durán, así como el nieto de Moctezuma en sus dos Crónicas/&amp; corresponde a los planos más antiguos que tenemos en Tenochtitlan de su templo mayor. En el primero atribuido a Hernán Cortés y que ilustra sus Cartas
de Relación publicadas en Nuremberg, la gran pirámide, "templum ubi
sao-ificant", se ve con sus dos cuerpos e calonados; a su lado y enfrente hay
dos altares de calaveras, ambos con las palabras "Capita sacrificatorum".
Entre la pirámide y el gran tzompantli hay una figw·a, no se distingue si masculina o femenina, decapitada. En ambas manos lleva algo que se parece a
una hoz de luna amarrada a un cordel.
En el mapa de Sabagún (Códice Matritense del Real Palacio) el edilicio
mayor es, otra vez, la gran pirámide con sus dos escaleras; enfrente están
un sacerdote sahumador, el altar de las calaveras y el juego de la pelota de
los dioses. Hay otros once edificios n distribuidos en el ámbito del rectángulo
cósmico, que indudablemente se encontraban también en la ciudad de México celeste. La serpiente de turquesa Xiuhcóatl, con la cual Huitzilopochtli
hirió a su hermana la luna, que "murió hecha pedazos'',1 • está representada
por dos enormes piedras labradas, puestas a los lados de la pirámige; 28 la cabeza de una de ellas se ha salvado y se puede admirar en el Museo de Antropología.
Al pozo de Coatepec corresponde el manantial de la islita de Tenochtitlan;
tal ,·ez este ojo de agua dulce en medio del lago salado contribuyó a la elección del lugar donde se erigió el primer adoratorio de Huitzilopochtli, y más
tarde la gran pirámide del Templo Mayor.
El drama cósmico que ocurre en la ciudad de México celeste condiciona
la mística de la ciudad de México terrestre; y es necesario entender mejor el
lenguaje oculto de los cronistas, interpretar más hondamente el mito.
El Sol-Huitzilopochtli sacrifica a Coyolxauhqui. la luna. en "el agujero del

a_gua

~ue est~ en medio" 29 del teotlachco, eJ divino juego de la pelota que
S1IDbohz~ el_ cielo. Ahora bien: aquí el juego de la pelota r el altar de las calaveras comc1d~n, y hay que buscar la significación de este misterio. Cuando
José F. Ranurez ( 1867) lee en la Historia de Durán la frase "el lugar que
llamaban ~otlachco Y por otro nombre Tzompanco, que eran lugares sa~dos dedicados a ~te dios" (Huitzilopochtli), protesta: "Esta frase es ambigua. , ~ teotla&lt;:htli Y el tzompantli eran lugares enteramente diversos". ao
La ~romea Mexicáyotl dice que cuando Huitzilopochtli funda la · d d d
Mé:XlCO- eoat epec " p]anta de inmediato
.
e
su juego de "'°1
ta
¡ ClU a
tli"
la e
r' .....o
co oca su tzompan ; pero en
rónica .Mexicana, que también se debe a la l
d
Tez ,
af'
"
p uma e
ozomoc, se lllDa que le pusieron como a manera de altar. . . su juego
de pelota por nalgas.
,, . . que se llama itlach ... a1 su aguJ· ero en UJedi O •••
que 1J aman tzompan _.u

E1 texto que sigue es m~y oscuro y merece una nueva exégesis que complete la.' muy notable, realiza~ a prin~ipios de siglo por Seler. Lo que aparece evidente es que los mexicanos mtticos "por mandat d I di
H · ·
,
o e
os wtzlop . t , enaron con agua aquel misterioso agujero O pozo n en medio
del cielo llamado tzompantli, o sea colmaron el receptáculo celeste formado
con huesos de muertos: la luna. 34

1 och li" 11

La luna llena, en efecto, estaba representada como un recipiente de hueso
lleno de agua; en él aparece generalmente el conejo, con menos frecuenci~
el p~demal. Así se la Ye en los códices; sólo en el Borgia. diez veces.u La
relación _de _la luna, el astro que muere todos los meses, ·con la muerte. y
por cons1gwente, con los huesos, resulta transparente.
"Luego el mismo dios Huitzilopochtli les habló a los mexicanos quienes
no lo veían, sino entendían lo que les hablaba. Díjoles: Ea, mexi~anos, ya
es hecho esto, Y el pozo que está hecho está lleno de agua ahora sembrad
Y plantad árb_oles ... 11 ~ 8 Los mexicanos no veían al so1-Huitzilopochtli porque esta~~ leJOS: en tiempo de luna llena sol y luna están diametralmente
opuestos. ' R~ta claro que, llenada la luna, ya adquiere vida la prístina
c.mdad de Mexico, la que floreció en la era de la noche y de la oscuridad
antes del nacimiento del sol. 38
'
• Tezoz6moc, 13.

• Duran I, 23.
11

11

Tezoz6moc, 12.

lbid.
.. lbid.
21 Crón. Mex. y Cr6n. Mexicáyotl.
• Seler II, 770-2.
"' Sahagún I, 273.
11 Durán II, 83 : Marquina 53.

11

650

ª
"'

"
•
•

"Su juego de pelota".
"Su altar de calaveras".
Tezoz6moc, 12 .
Seler Ill, 328-9.
Seler 111, 319.
Tezozómoc, 12.

" Seler III, 329.
• !bid.

651

�El lu ar d I maravilloso r c ptáculo ácueo en el ielo -d I tzom~antli _en
el teotlachtli-, 0 l&gt;ea de luna en d firmamento es central. T~ozomoc_ msisle tres veces en su centralidad.u ¡ El cen_tro del ci~l~, 1 corazon de~ c~elo_,
el ombligo del cielo! En este lugar ,·acratisuno e ,. nfl~'\ el drama c6snuco.
el sol nac en toda su magtúficcncia, agarra su hermana la luna, .le corta ~a
cabeza (la reduce a la mitad, al segundo cuarto), le quita el corazon (la d Jª
,acía. sólo con e) borde delgado d la hoz) y0 cuando la luna ha muerto,
ha desaparecido, ataca y derrota a las e 1.Tellas.4
.
El sentido oculto del juego de la pc1ota con el agua ~el paz~ -el dt 0
lunarestá aclarando. El a(Tujero. dice Tezoz6moc, tiene el granda~ de
más de una bol a' , de una pe lota "hulirn:donda'' 41 ( ¡&gt;recioso vocablo forJado1
por el ni to de Moctezuma}. E te es en ef cta. el tamaño de la luna en e
tlachtli celeste.
· de la )un~, e_ sal e el ª~, •~ªdel nacíCon la dec.apitaci6n )' 1a muerte
miento del agua que había a significación y rrusteno del tlachtli . (ya nos
parece m nos si'b'I'
1 mo e1 lcnguaJ·e de ~ zoz6moc) )' se acaba la vida en la1
· dad "que había de ser México",º la ciudad de la luna la de ante e
1
cn:cimiento del sol. Conclu)C Tezoz6moc: 1' , • .aves, peces, árbole Y planw,
'
todo
de improviso se scc6 y se paso· como en bumo. . . " 1·gu 1 que un espeji mo de otro mundo."

•
Empieza la nue\'a era de los aztecas que se han vuelto el pueblo del
sol,n y a éste han de alim ntar con ~gre y corazones humano ' a cambio
del poder y 1a gloria.
. d
1
En el doble nombre de su nueva capital, recu rdan ~ l~ luna, oi~bhg~ e
cielo, manantial celeste d I agua que los . ustenta: icXIco. Adema ~-ocan
al sol, ya que las tunas coloradas son los corazones humanos que le acrif1can:
Tenochtitlan.

• T ozómoc, 12, 13.
• Scler III, 329.
ª Tnoz6moc.
ª Jbid., 13.
41 Durán 1, 26.
• Tezoz6moc.
El pu,blo del sol.

652

El misterio de la.1 cinco lunas

En una de la más antiguas r la ion . la Historia de: /oJ nu"Cica11os por ws
Olmo·
ribió en 1~ 3, doce año d 1
pm~s d • la onquista, ª no una sola la mujer muerta 'el día que fue hecho
el ol" en I cerro de Coatepec on cin o. 0 ¿ Cinco luna ? to, debe ser la
luna una · quíntupl , la deidad Junar en cinco ackocacion . ·'Lo ma huale traian en mucha v neraci6n las mantas de las cinco mujere! qui hizo
Tezcatlipoca ... " Puede tratarse de la luna ·n cinco de sus aspecto· d de
la hoz ele la luna nu va hast: la apoteosi de la luna llena. "De las mantas
re ucitaron las dich cinco mujeres". Aquí
hace más Jara la raíz astronómica del mito.
pfoturas, tal vez la obra que el Pad

¿ Cómo
llamaban las diosas lunares? Sólo se no da I nombre de una,
que e al mismo tiempo tcrr tre: la dio madre por e.-.. !encía, la madre

del sol: Co uicue.

1 mitólogo, aco.stumbrado a las versiones contradictorias el~ un Homero
vuelva u madre.
Lo que pasó en Grecia se repite en México; y así lo e: plica el autor de otra
relación Ori en de los mexicanos, escrita hacia 1530 (lo suponemos porque
e refiere a "Xalisco, do tá agora • 'uño de Guzmán"). Die el anónimo
mi ioncro: "Aun en lo que se acuerdan y tienen
rito n sus libros por
figuras y caract res hay variación y muchos infinito errores y engaño del
demonio ... "
y de un H síodo, no le extraña que la hermana d 1 sol

La cinco mujeres resucitadas andaban haci ndo pcnit ncia en el cerro
de Coat pe : y ·una que se decía Coatlicue. iendo virgen tom6 unas pocas
de pluma. blanca y p(1solas en el pecho, y empreñase sin nyuntamiento de
\'arón, y nació de ella Huitzilopochtli otra vez, allende &lt;le las otras veces que
habría nacido ... " No es la nueva alu i6n al nacimiento de un dios concebido in pecado, la que nos int r sa aquí, ino la claridad ron que . habla
de los repetidos nacimientos d 1 sol, el drama ce! " e qu e r pit cada mañana. Por nu tra suerte el te.xto sigue con la misma diafanidad: " aquí
re. ucitar n los cuatrociento hombres que T zcatlipoca hizo y murieron ant que el sol
bici ; y como ,ieron que taba preñada Coatlicue la quisiCJ"on quemar: y Ruitzilopochtli naci6 de ella armado y mató a todo
cuatrocientos" .41
ada noche resucitan ]as tr ·llas! que el sol mata al alba con us rayo .
ún ta versión, la luna y las e trellas son hija de la omnipotent deidad
nocturna. Los Ccntzon Huitznahua o cuatrociento uriano , \"Íendo que la
'" • 'olll d Garcla Icatbalccta, en Pom r-Zurita p. , •. ':\.'V,
fl Hi.st . .M,x. Pint,, 220.
41

Hist. Mtx. Pint., 221.

653

�luna está por dar a luz el sol, quieren matarla, pero el astro nace armado
con sus ra)'OS de fuego y destruye aniquila las estrellas.
Otro autor, éste no anónimo sino el nieto de Moctezuma, Hernando Alvarado Tezoz6moc, quien escribe a principios del siglo XV11 dos Crónicas,
la Mexicana y la de la Mexicanidad, en esta última (Mexicáyotl) considera a
la luna madre del sol. El lector apreciará el peculiar estilo náhuatl conservado en la reciente traducción al castellano: Huitzilopochtli "luego ,;ene ya,
,-iene a destruirlos, viene a matarlos, a sus tíos los Centzon Huitznahua. Allá
en Teotlachco se come a sus tíos y ella. a su madre, que había tomado por
madre, la de nombre Coyolxauhqui; por ella fue por quien comenzó; la mató
en Teotlachco, y la degolló y se comió el coru.ón. Coyolxauhqui era la hermana mayor de los Centzon Huitznahua; cuando se los comió era media
noche. . . y al llegar el alba vieron. . . los mexicanos. . . que nada qu dó ya
de sus corazones, que Huitzilopochtli se los comi6 todos; con lo cual se \'Olvió
muy gran duende grandísimo demonioº.••
Independientemente del parentesco del astro mayor con sus compañeros
celestes queda el hecho de que con el simbólico sacrüicio y con la emblemática alimentación de los corazones de la luna y las estrellas, el sol adquiere un terrible poderío religioso. Ya es el dios de la guerra, ya es el numen
que hay que alimentar con sangre y corazones humanos: de hombres que
equivalen, aqw abajo, a lo que son los astros menores que centellean allá
arriba en el cielo; esto es, los hombres-estrellas. Ha empezado para los aztecas la (ase d su mística bélica, que en el breve lapso de un siglo y medio
los transformará de pobre tribu errante en dueños de uno de los imperios
más poderosos que ha conocido el mundo.

Por qui no titnt cabeza
la gran Coatlicue
La primera víctima del sol, en el mito astral de México, es la luna. El
primer corazón con que se alimenta el sol es el de la luna. En los distintos
mitos es siempre una mujer, una diosa, la inmolada en el sacrificio inicial;
el arquetipo de las guerrea.doras muertas es indudablemente la luna como
lo son las estrellas para los varones muertos combatiendo.
Sabemos que las almas de los hombres-estrellas acompañan cada mañana
al sol desde su nacimiento hasta el cenit y que aquí lo esperan las almas
de las mujeres, que lo escoltan hasta el occidente. Mujeres que han muerto
de parto, equiparadas con los soldados caídos en el campo de batalla o con
las \·íctimas muertas en la piedra del sacrificio; ambos se han vuelto dioses.
• C,6nito M,xíeáyotl, Trad. de Adriin León, M~co 1949, pp. 3-l, 35.

654

r

.

, .

Cada una de ellas es una Cihua il
jer-dios" · las visitas
p · 1' muJer-pnncipe O una Cihuatéotl "mu,
nocturnas de estas diosas
.
,
O pnnc:esas ce! tes al mundo
de los \-ivos despertaban gran te
, '
.
mor entre los aztecas.
ahagun nos informa que las Cihua i iltin O
número de cinco· "hab' •
.
pP
ihuatcteo se concebían en
.
ia cmco imágenes de ellas" .:io
1 •
presentadas cada una con dis .
.
, y as cinco están rey 48 del Códice Boroi" La tlntosd atncbutos calendáricos, en las láminas 4 7

e·

·o-·
ICgtln a ( e m' t} 1 ·
rayas blancas y coloradas como 1 h b aza , . ciervo) está pintada en
Todas llevan narigueras en f
osd om ~trellas: detalle significatñ·o.
di
l
orma e media luna, lo
b
osas unares, encamaciones de la luna.
.
que prue a que son

e
b ' un ºJº les sale de ta órbita dándoles
.
•
repmenta an también en b
•
1
co e c1ón arqueo16gica tengo do cabe .
d e·
arro; en m1 pequeña
región de Chako.
citas e ihuateteo procedent de la
un aspecto macabro

las mujeres muertas al dar a J
partera: "Oscura pluma
.
uz ~ las nuevas Cihuateteo, les decía la
. '
preciosa a\'ec1lla de mi n'd
.
.
rre~), pequeñita, palomita, hijita mía, te has csfo i º•. muJ r ~ila (gue,·ahente, has vencido te has
l
.
rzado } has trabajado como
,
vue to compan ra de tu
d
guerrera Cihuacóatl-Quilaztli ... ., , 1
ma re, la princesa y

•
Cihuac6atl, la "mujer rpiente"
.
rrestre;
además la patrona del ;a::ouna dde ~as advocacione de la diosa tenombre se designaba al alt1'stm' f
. y .e
muerte en él. Con el mismo
o unc1onano aztec
•
con el rey. La diosa Cih
6a 1
que compartía el mando
uac t se veneraba en Xoch. mil
1 co, Cuitláhuac y
Culhuacán; su otro nombre es Quilaztl' E
.
hermana mayor de las Cua•--. t
l. • n el mito de Quetzalc6atl es la
"""1en as erp1entes d N L-- 1
norte j los huesos de Quetzalc:óatl están
e UUQ as estrellas del
Otra advocación de la misma di
I;nterrados ~ el templo de QuilaztJi.H
es Tonantzin "nuestra madrecita~ ~ amadatecuhtl1, la "Vieja Princesa"; otra
, 'enera
en el Tepe . .
1
perpetuado en su sincreti
. .
)ac, su cu to se ha
los o·
,,'
smo crubano. Otra es Teteoinnan "la Madre de
. ioses ; otra más es Coatlicue, la madre de Huitzilo
h;li
en piedra es el monumento precolombino más .
poc
cuya estatua
Tod l
.
unportante de toda América
as as diosas de la tierra -hay u • • ti
son a la vez de la luna. La luna es la q r~ IIlSlS ~ e? este aspecto básico- lo
es la decapitada
I
Q unera victima del sacrificio cruento,
en a guerra celeste de Coatepec. Así se explica que la tierra,

ª

• Sahagún.

• Sahagún, lib. VI, cap. 29.
a

Anales d, Cvauhtitldn, § 29.

655

�en su aspecto de deidad de la muerte: la diosa Coatlicue está representada

sin cabe7.a.
Ya nos enteramos, gracias a la Historia de los mexicanos por sus pinturas,
que las trellas -los cuatrocientos hombres creados por Te2Catlipoca- ' murieron antes que el sol se hiciese" .63 Según la tradición de Tezcoco esta creación tuvo Jugar doce años antes del nacimiento del sol y además de los cuatrocientos hombres, TezcatlipQCa engendró cinco mujeres. Al cabo de cuatro
años de guerra todos ellos murieron en tanto que ellas siguieron combatiendo.
Por fin, tres años antes del nacimiento del sol, pereció también la mujer
que representaba a las cinco guerreadoras. Se llamaba Xochiquetzal, y era
la más valerosa de todas las que murieron en la lucha. 64
¡ Xochiquetzal, flor emplumada", la joven diosa lunar! En este caso no
es una luna que se multiplica por cinco sino cinco lunas que se concentran
en una sola. La muerte en la guerra significa su sacrificio cruento, como el
de Coyolxauhqui en Coatepec. En la \'ersión tezcocana mueren antes las estrellas, pero se hace resaltar el papel .incomparablemente superior de la luna en la
Qatalla cósmica.

•
Prehistoria del escudo nacional
Cinco son las lunas muertas luchando en la montaña de la serpiente, según cierto mito; según otro de las cinco lunas que combatieron en la guerra
c6smica, antes del nacimiento del sol sólo murió la más valerosa: Xochiquetzal, ''Flor de rica pluma", diosa de la belleza y del amor. Unas y quíntuples son las deidades del cielo y de la tierra entre los tarascos. Uno y quíntuple es el signo olin, el aspa que simboliza el mo\'imiento del sol. Cinco son
las Cihuateteo, diosas lunares muertas en la lucha, según las representa el
C,6dice Borgia.H Una y quíntuple es la diosa Quilaztli en el mito que nos
ha conservado fray Juan de Torquemada: aquí Quilaztli, "acrecentadora de
la verdura"," es una advocaci6n más de la luna como Coyolxauhqui, Coatlicue, Cibuacóatl, Teteoinnan y Xochiquetzal.
Durante la peregrinación de los aztecas, veinte años antes de llegar al cerro
• Hist. Mu. Piel., 221.
N Hisloria d• WJ reinos d• C.Z/suuá -¡ M,n,o; Seler IV, 85.
• Otro1 ejemplos de la importancia del número cinco en el Mbcico antiguo están
mencionados en Soustelk, Obsnoations sur 11 symbolisme du nombre ci•q ch1: lis
ancilns M1,cicans, en Actes du XXVIII Cong¡u lnt. des Amúicanistel, Paria, 1948,
p. 495 SI,
• Q.,,Uitl es verdura, hierba comestiblr. legumbre fresca ( quelite).

656

de Coatepec, "sucedió que una mujer llamada Quilaztli
y era grande hechicera, la cual por arte del d
. , que venia con ellos,
forma que quería, quiso burlar a dos ca itanesemoruo ~ transformaba en la
Mixcóatl y el otro Xiuhnel".11
di
Y caudillos, llamado el uno
te de los
' 09 nocturno, es el representan~erreros muertos peleando o sea de los hombres
."
,
como Teteomnan es el arquetipo d las
.
estrellas, as1
•
.
e
muJeres muertas d parto
tidas en diosas.°' Xiuhnel "turqu
. ,,
e
'
Cla genwna eo es como .
w· ydconver.
c6atl, uno de los Mimixcoa sacrifi d
'
vamos, JO e Mucnorte. En te mito la luna
,
os por los ~tecas en el desierto del
poderío, como diosa guerread segun ch parece, qwere proclamar su "alor y
con el sol.
ora, mu o antes de entablar su lucha mortal

MixcóatÍ

i:e
•

Mixc6atl Y Xiuhnel "andaban

r el cam

•
po cazando, y se les apareció en
)una en fo
d yl ennosa f ~de y puesta sobre un hueynochtli''. ¡ La
seada en er;°;ve e solar! Es unha ilusión, claro está., de la hechicera metamorfoso ; pero ela posada en
1
mática de los corazones h
un gran nopa , la planta emble1 "

forma de águila mu h

po

•1

tendrán Wl día
.
umanos, as tunas del águila", cuauhnochtli que
de Tenochtitlan qqu:ealpe1mrednutarra al soell. Esudta visió~ profética del descubrimiento
.
'
en
ese O naaonal del Méxi
od
verifica en un lugar parecido a) de la laguna de ML-!co E e~ m H~º•. se
pochtli "hace
t:XJ
•
n e1ecto wtzilocrecer las aguas de un riachuelo un tanto extenso" que los
d
ra ores, para no ah~.- b.
moanecu.••
-o--, enen que abandonar su tierra, dejándola a los

Los capitanes desembrazaron las fl has
les gritó· ''No me tiré"
ce
para matar el águila, pero la bruja
" . .
~• que yo soy Quilaztli, \'Uestra hennana de
pueblo · Mixc6atl Y Xiuhnel, enojados le di"eron " u
· y
vuestro
por la burla que les había hecho"
.' f é J
q e era digna de muerte
• • • &gt; u ronse y ella se quedó
árbol
Y cada cual con su desabrimiento". u
en un
,

•
" Moa, lad. I, 80.
• Seler II, 1019; III, 650.
• Se1er 11, 994-1003.
• Seler JI, 1003.
11 Moa. /red. 1, 80.
• 11,id.
• /bid.

657
H42

�te episodio alud 1 himno ero a Cihuacóatl re Gogid_bo pors• ahagún
· · · d ) si lo y ahora por an ay:
y traducido por elcr a pnnc1p10

i El águila, el águila. Quilaztli,

•
rtá pintada con san{!re d. s ,p nte,
adornada tá de plumal! • • ·
Ella, alrut'huete de Chalma. • •
13. ti uila, ruustra madr ,
la , ina de los dl' Chalrua:
su cacto es su loria! . ••
y a l sol prosi e la auura,
s an arraltrados lo lrombr~ :
acabará etana111 ·nte · · ·

Mu ho son lo comentario
ci6n de

halco.

11a ta nue5lr

q~: merece ~~te p~na

610 ha o hincapt en 1 ah imo ,

originario de la reor arrrado que con n·a

• .6 . ien.
·guen u p rcg11nac1 n )
Por orden de Huitzilopo~lllh _lo ª~ac:h.r;:~o la afrenta, ; ci rto día al
tan real n himal o. Qwlaztlt no I d
'tanes ,·e tida "a la usanza d
pr nta a o o cap,
· d
cabo de cuatro ano '
1 .• L
dice: ·'En mi:. nomb1
echaré1
e
ru rra pensando amed:entar o . é.
Quilv.tli tengo otrn cuatro nom.,
porque I me conoc l por
. e Ib .
,. r quien soy:
ohu cíhuatl que quiere d ir luJ r u ra,
brc ... uno d _10 cu 1 .
, . el otro Yaocíhuatl, . . iujcr ,uerr ra el
d otro uauhc,huatl. • lu1er A nla · .
'.
f
¡ " ~ Quilaztli. . . . 'I
l
quie decir ~ luJer 1 n ema . . .
.
uarto Tz1t7umc1 iuat , qu
•
•
1
1 luna que monr n luuna V qu1ntup e corno
j
, n S\I propia a umac1on,
.
'h
, ti. ¡· niamos que
3
·dcntifi
con I ua
chando n oatep c.
t
d. 1
doti part ra: ''Te has vu lto
.
f
d d a luz le ic a sacer
mujcre muerta an
ihuacóatl-Quilaztli" .
udre
la
pnncesa
)'
guenera
.
d
compañ ra e tu ma '
bl , . d I av rap z: y
p1teto
•
por el valor cm :mauco
,.
1
jer : gwla e a gu rr ra
•
. • 1 . llama también .. mujer d guerra
de 1 diosa en lo &lt;".antarcs: n. en. queT.. • ·u I u·1nto nombre d Quilaztli
1 luJ ·r zitz1m1 e q
Yaocíhuatl En cuanto a a • . . .
on demonio f menino el la o·ru. · pavor Lo t21tz1mim
d
r alment trup1ra
•.
1b .
1 tierra y amena;'.an ti
tmc•
ridad, que durante los ·clip
de o . aJan
hasta nu tro día cuaLro si. • aJ n ro humano. E.ta ere noa pe
10n

'

días d ahuehu t d Chalma.

. e·

.• .

ºª ·

e

°

.

.

:l

..
•

eler U, 10-!8-1058; Ga.ribar, V,inte him11os, P· 13-I
.Man. lnd, l 81.
ah

•n 1, VI cap. 29.

el r II, 478; 10~8; 1052-54.
" Selcr I '.! 1 •

658

glo y medio después d la venida d los español : tan hondam nte arraigada e taba en el píritu de lo antiguo morador de !é."ico.
Rcfier írar Juan de Torquemada qu los dos capitanes
apartaron de
Quílaztli "afr ntaclo de ver qu una muj r los d fiaba y e liaron el caso,
porqu no e upi
eatre lo del pueblo.'°
Dos años más
quedaron lo· azt cas en Chimalco; la etapa igwcn • fue
Pipiolcomic, " n las ollas de la
bcjas", donde tu\'i ron ran heado· tr
años; luego llegaron a Tula r se e tablecitron en el cerro de oatepcc,'º
donde fundaron la prim ra dudad d México. Allí nació el o! }' mpez6 a
alimentar e d corazon s: el de la luna, la primera criiicada y los de las
trellas. Los azteca , como sabemo . iguicron alim ntando al I con corazo.
ne human
ra qu esta ra una n e idad funclam mal para que I mundo
pudiera ubsistir, }' a ello le corr pondía la mí tica y an~rienta tarea
A Ja bruja Quilaztli corr ponde una he hicera no meno poderosa:
hermana de Huitzilopochili llamada • falínal • •óchitl, ot p rsoni!icación
la luna. u mito
relaciona di~ tam nte con la fundaci6n de ~ f ~xico.
prim r coraz6n humano que
aaificó en Tenochtitlan
el del hijo d
luna, egún la ingenio a deducción del doctor .\!fon o Caso.

la
de
El
la

Atroces liecl,ictrias de la bruja lu11ar
La hermana he hi

a d

Huitzilopochtli, t'

d

oncertante personaj ·

fem ino d la per grinación azte a. "se transfonnaba n ave o animal que
Ua quería'. Cuando
rom ierte n á uila
11am Quilaztli, · la qu fomenta las planta "/ 1 }' gún ella misma afirina, "ti n otros cuatro nombres con qu
conoce"/ 2 El historiador htlilxóchitl la llama Matlálatl,
.. agua azul''. El nombre po ee honda si ifi dó11 1 porque ta agua no e sólo
limpia y c.-istalina, ino que también simboliza la pureza y la purificación:
el a ua lustral d 1 bauti mo azt ca .• 1 m ter en ella al recién nacido, decía
la sac rdotha partera: "Entra hijo mío en el agua ••. 13 t lavo n lla te
limpi él que tá. en todo lugar, y apart d ti todo el mnl qu · trae conti o
dcsd ante del principio del mundo •.. " 7 ' • fat!álatl ra. además una fu •nt
n el gran teocaJ.li, detalle que podría r revelador: el manantial lunar de
• Mon. lnd. 1 81.
,. lbid.
n Tcz.oi6moc, 9.
0 Torq., J.Jon. lnd. I, 81.
ª "que s llama rn tlólcc y t11xpálac". Matlállatl cs ' ~ua azul,.; loxpdlall, ua azul
claro, imagen de la pureza total (Garibay, en Sa.h. T , pp. 341 · 360) ¡ Ixtlilx6chiU
II, 62; Hist, Tolt. Chich.
98.
"
h gún II. p. 188.

659

�_1
tenía ' como sa bemos, su correspondencia en el
la ciudad de México c11:o1es~e

templo ma}or de Tenochutlan.
de Huitzilopochtli, Malínal
Los demás cronistas llaman a la het~~uántos nombres distintos tiene
O • 1
•
• tante
Xóchitl uflor de grama" , "flor de ei;par
.
nif cada en este mqu1e
.
'
b
.
lunar
o
sea
la
propia
luna
perso i
la misma ruJa
'
,.,..;10 mexicano!

.
. ., tff y en esto coincide con
"muJer varan11
da
Ixtlilxóchitl llama a la he cera
. ma se define: "yo soy esforza, . y
arla. según este autor ella mis
, . "una granclisuna
Torquem
.
h
rna)·or rn del sol era algo mas.
''M hermovaron1·1" • Pero la ermana
t ,, n mataba a mu cha gente. , uy , ,, so
d ,, .. ue •·usando sus ar es
a otro d1a mona •
malva a
q
. . " io "mirando a una persona,
.
tir
sa y de gentil dispos1CJ.6n
. . comía "vi,·o el corazón&gt; y sm sen
No sólo era maestra del mal de OJO SlllO d más actividades reprobables Mala
torrilla".81 Entre sus e
bul
tenía trato
comía a uno
pan
la
te "comiese culebras y
10s, y
d
és
l' 1 Xóchitl hacía que
gen
b mil mailas "para espu

......

=

chi

Y_ •r.:~•·:::::.:•1:,00.:;=,.:..

~

todo ciempiés
"po,
herm~"':.!
ser adorada por dio~ .
lerar más desenvoltura se quejaron a
'
,dolo pero no pudiendo to
" et
1
su
,
d llos en suenos . - •
el cual respondió a uno e e
H ·-"opochtli manifestaba a su pue·
Esta era la manera h abi tua1 con que UlUJJ
. utaban fielmente. Las cr6rucas
1 tad que los sacerdotes, luego, eJec .
d de Azt]án a su dios
blo su 'o un
.
llevaron constgo es
- .,
nos hablan de cómo los peregnnos hi. de Israel el arca del testamento .85
"metido en un arca de junco_ com~ :os JOS esa forma. Lo expresa claramente
b ·en· la hermana del dios viaJaba en
T
. . que la solían traer caram 1
• 'l
ocbtli a los v1e1os
Tezozómoc: "Dijo ... Hwtzl ~p
adores del dios&gt; como pilmama es
d
"
ae
Los
viejos&gt;
o
teomamas
(
carg
.
cuatro que llevan el arca
ga a...
-~
) son los mismos
b
la que carga el infante, la rnnera C auhcóatl que siglos después descu re,
' bre Águila
. Serp1en
· te' parece
dcl numen tn'bal . n O de ellos es . u
su nom '
con otro teomama, el lugar
, . promebdo:
.
otra anticipación del vaucuuo.

u

"Por el gran amor que le tenía a su pueblo'' 57 Huitzilopochtli mand6 que
aquclla noche al primer sueño, estando ella donnida la dejasen allí r se fuesen secretamente ... 81
¿En cuál etapa de la peregrinación fue abandonada Malinal X6cbitI? Hay
dos versiones. Según una, en Michoacán, después de la jugarreta que le hicieron los mexicanos a una parte de su tribu. Llegados a Pátzcuaro, crerendo
que por fin habían llegado a la laguna predestinada donde fundarían la
ciudad de México, un grupo nutrido de hombres r mujeres comenzó '·a retozar en eJ agua de gran contento". El otro grupo alevosamente les robó tilmas
y taparrabos a los hombres, enaguas y huipiles a las mujeres, y huy6, dejando
a los infieles completamente desnudos y desamparados. 811 "Sin saber adonde ir,
determinaron de quedarse alH y poblar aquel/a tierra"; ~0 modificaron su manera de vestir y hasta "inventaron lengua particular para no ser tenidos ni
conocidos por mexicanos agravados de la injuria que se les había hecho en
91
dejarlos". Tal es el origen mítico de los tarascos. La Historia de los mexicanos Por sus pinturas dice que "tomaron a una mujer de los mexicanos y
ileváronla a Mid10acán, y de eJla proceden todos los de Michoacán": 92 los
cuales serían, pues, descendientes de Malina! Xóchitl, hijos de la luna, adeptos del culto lunar.

•
Resulta claro que el abandono de Malínal Xóchitl dormida y el de los aztec.as desnudos son dos aspectos del mismo mito. Varios cronistas ven en los
michoacanos la fracción enemiga de los peregrinos que allí se quedó, otros la
acercan más a México. Mientras los aztecas fieles a Huitzilopochtli se instalan en la montai1a de la serpiente, Coatepec cerca de Tula, M:alínal Xócrutl
y los suyos se establecen sobre el "cerro de los pefiascos", Texcaltepec. cerca
de Tenancingo.
Texcaltepec, paraje de alta magia como Tepoztlán y Chalma, lugares que

u
n
"
"
"

Ixtlih:6chitl II, 62.
Tezoz6moc., 9.
Cr6nica Mexicáyotl, 28.
Durin I, 22.
Tezozómoc, 9.

• fi,id.

" Ibid.
.. Cr6nica Muicdyoll, 28.
11 Dutin I, 22.
M Códice Ram1rez.
N

]bid.

• Tezoz6moc, 9.

660

mucho se le parecen por sus fantásticas formaciones rocosas, "fue poblado
de aquella señora con su gente tomando la denominación del sitio de ella ...
y este pueblo se llama Malinalco; y es costumbre de esta generación poner

el nombre al pueblo de su primer fundador, costumbre judaica·• 93
'
•
•
"'
"

Cód. Ramírei:, 25.
C6d. Ramírez., 26.
Durán I, 21; Tezoz6moc, Cr6n. Mexicdyotl.
Durán I, 22.
/bid., 23; Cód. Ramírcz, 25 .
u Hist. Mu. Pint., 222.
.. Durán I, 23.

661

�A los de Malinalco los tienen 'hasta el día de hoy" por bruj06 y hechiceros lo cual dicen que heredaron de su señora ... " •• escribía el padre Durán
a fines del siglo XVI· y esta fama de herederos de la bruja Málínal Xóchitl
la conservaron en los siglos siguientes, ''hasta el día de hoy", para usar otra
rez las palabras de fray Diego.

Exégesis de un inquietante jeroglifo: la calavera con hierba.
Según la leyenda un grupo de aztecas, despojado de todo indumento mientras se baña en el lago d Pátzcuaro, se queda en Michoacán; otro se establece en Malinalco con la hermana de Huitzilopochtli; y el tercero sienta
sus reales en Coatepec, cerca de Tula: la montaña mágica en que nace el sol.
Es cierto que los peregrinos azteca dejaron una clara influencia religiosa
entre los tarascos. u capital, Tzintzuntzan es el "lugar del colibrí", o sea
del dios-colibrí· con razón se llama Huitzitzillan en náhuatl.9 ª Huitzilopochtli
es el 'colibrí izquierdo' también en tarasco: Tzintzu-uiquixo. Cuando Cortés en 1521, invita a los ñorcs purépechas para que se cercioren de la destrucción de Tenochtitlan, los aztecas ,·encidos a í los saludan: "Bien seáis
venidos, chichimecas de Mechuacan ahora nu vamente nos habemos visto... Mirad ta ciudad de México, nombrada d nue tro dios Tzintzuuiquixo, cual está toda desolada ... 1111 ' 'uevamente nos habemos visto": debe
ser una alusión a su separación en Pátzcuaro, ocurrida siglo antes, según una
tradición no olvidada.
El culto lunar de antiquísima raíz pretaraSCa igue dominando en Michoacán · Malina! Xóchid, la luna que las leyendas a vec pr ntan como madre de los tarascos, lo confirma. Formas prehispánicas de te culto, ahora
consagrado a la Virgen Maria, han persistido en Cuitzeo hasta bien entrado
nuestro siglo.117
Malinalco la capital de los aztecas que no aceptan el sangriento culto solar,
uno de los sitios arqueológicos más importantes de América. u jeroglifo representa un cerro con un cráneo humano de perfil, coronado con
cinco rasgos curvos cada uno de los cual tiene encima un circulito amarillo; el ojo tiene un párpado colorado.9 ¿Qué ti ne que ver la diosa Malínal
X6chitl, "flor de Malinal.li", con la calavera? Malinal.li era el signo del duodécimo día, del mes y único que, con ácatl (el décimo tercer dia) y Xóchitl
"It,id.
.. Clavijero 1.
• R,locwn d, laJ ,u,monias &gt;" ritos r población r gobnnaci6n d, los mdios de
la Prol1Íncia d, Muhvacan, Edic. Morelia, l 9(H, p. 106.
• Corona • 'úñez, Mitología Tara.sea, p. i5.
• C6d.ice Mendocino Lim. 37, fig. l .

662

(el VJg
. ésimo ) representa el reino vegetal EJ Maiinal . .
nández (1577) ..es una hierba vulgar ~
. ~1 dice l doctor Her-

malina, en náhuatl

la cual indios fabrican redes''. "
torcer cordel encima del muslo''.100 Desd
esta grammea se usa fresca
e
cuales se atan bultos toscos. así se
.
para preparar ,ogas con las
za.cate del carboncro.1cri En ia é
ex:t:1 ~I ~ombre vulgar del malinal.li:
basto de rnalinal li la red co poca p hisparuca se preparaba con el cordel
de zacate torcid~ se
. n que se ataba el bulto del muerto· así la sog
..
asocia con la muerte FJ d odéc.
,
'
a
aguero: era el signo de lo que se
u . imo dia era pues de mal
de la buena suerte que no perdura. marc ta rápidamente, se debilita, decae,

épocas inmemorial

J

eq

uival

e ~

"

hi

o insistiré en la representaci6 d 1

ya que
obvia y uni\'ersa] ~ e .ª muerte _por medio de una calavera
más el símbolo, representand~ el díanbgut·os ~exicanos simplificaron todav(a

a ma mal li con una . "ada .
y la consabida hierba Ad más.
qwJ
inferior deshac.ían con el malinal.li se usaba ~ see si de las redes y sogas que se
malinal.li seco para hacer ese billasy
gue usando ~n la actualidad- el
Borbónico traduce malinal.li co:o ..~~.:n vano el m_térprete del C6dice
es el nombre del duodécimo
d
· . oba se dice tb en maya y tb
lif
mes e1 calendano a ugunco
' ·
g o
la calavera vista de perfl
mayan · su jerocate, en el jeroglifo ma\,-a b
• como el del día matinal.ti azteca. El za.
.
, e , se
uce a un trazo esq
á.
coba ' dibUJado o esculpido en ta s·1en d eI eráneo.10,
uem uco de una es. Ahora es el momento de preguntarse· . .
diosa lunar, fundadora de Mal. 1
• ( eXJSte alguna relación entre la
.1.-·
maco ,. el J'eroglif d I
bl .
d uod=uno
dia? os enteramos de ~
. o e pue o, igual al del
cadas al sol e identifi d
. q e, las C1huateteo, heroínas 1oa sacrifi.
•ca as con C1huacoatl iOG
Q ·1azt1· io·
oones de la luna, se rep
.
Y ui
1, · otras ad,·ocaroglifos del día malina! liz:esen(C6d~ conLaun OJO sacado de la órbita; en dos J·e.
ices
ud
F, 'erváry .
rnática quijada aparece el ojo arran d 10 y eJ ,
) Junto con la embleQuilaztli dice: Matinal.la nemoct~ ~- 1 ~a~ mas: el cantar de ihuacóatl
entiende la escoba, como ímbol¿ dee . . e zacate está en mis manos".
También las Cihuateteo i1 trad
~m:1pieza, de purificación ritual.1D•
w
a en el C6d1c Borgia IIC\·an en la m
I
•
ano e
Feo. Hernández HiJt N I d
,
.. Molina 11, 51 v.
. a . , N111va Espaiia, México, 1959, t. 11, p. 54.
cama

da 10

3

rec1'

:

Peñafiel, Nomlms G,ogróficos d, Mlxico Mé .
Scler 1, 172.
'
xico, 1885, p. 135.

•
••
•
,.
•
:

lbid., 834.
lu 11, 917-928.
Seltt 111 240.
lbid., 329.
lbid.• 11, -H8.
Alud Seler 1, 430, 431.
Seler 11, 1049, 1055.

663

�.
de la muerte y figuras
esque.
hierba ritualuo Por último: dioses
.
.da
manoJo de
r
l li · m otro nexo entre la hierba torC1
léticas llevan UD faldellin de ma ma . •
1•
lifo de Malinalco y la
. un la7.o más entre e JClOg
al
y su emblema, la calavera,
d la pital de los aztecas fieles
hechicera Malínal X6chitl, fundadora e
ca
culto lunar.

Malintzin, la diosa lunar, .1 Malinlzin,
la semidiosa de la Conquista
sacrifi • humano y la mujer gracias a cuya parLa diosa que se o ~ al ~ tales holocaustos -aludo a ~~
ticipaci6n en la ~ se , virtualmente el mismo nombre m1t1co y
X6chitl y a la Malinche- teman
d la C UIS.ta" se llamaba como la
. d'ch
. ción
1 0 : la "Dama edcwnonq durante la peregrina
calendirico. Me1or
hermana del sol, dejada por éste en el
paro
de los aztecas.
.
, era usado, al igual que el de los
M linal li nombre del duodécimo día, .
han esta costuma
. ,
Unos ejemplos que prue
.
demás, como nombre de ~ - T
htitlan · Ehécatl, "viento", caudillo
bre: Cipactli, "lagarto", prinapededTe l•=· M~tl ''venado", jefe tlaxcalte"
. te" rey
u -r~,
,
Océl ti,
tolteca; Cóatl, serpien , ' .
lh . Atl "agua", jefe chichimeca;
~
ca. Tochtli, "conejo"' pnnape aco uatl' "ped, mal" adalid azteca; Quiáhwtl,
'
tza1
• Técpa
e
'
"tigre", rey de Que . tepec óchitl '1lor" rey de Huauchinango. El pcrso'lluvia", capitán mcucano; X
d la ru'ioria antigua de México es el rey
na1·e llamado Malinal más famoso e Ms ._,....,.,. cierto precioso árbol de
cual
qwso· ceder a
oc~Yll.
te
de Tlaxiaco, el
no
"de lo cual enojado Moctezuma hiz.o gen .
ornato 111 que tenía en sus h~rtas, t6
se hizo señor no sólo de las flores,
vi6la contra él, y lo vena6 y ma , y
f en
Ma)' J" Jll
pero de tos pueblos de
ma ·
la ~ de Chalco a principios
f
sacerdote en
''-fil...,
• tad
hi
Otro Malinal ue UD ~
• •
bisnieta del gran conqws or c •
d 1 .;~1o XIV m Una Malinal Xochitzin
f
:.... de Coatlincb,o m
e_,
.
'd dl'loXlyuere..chimeca X61otl, florcci6 a ~ osl ~ ng de la deidad acuática que hoy se
V21'¡• en su cañada e co 010
cuando ya,admira en Chapultepec.
111

C6tli&amp;,

Bo,,ia.

.

m Seler 111, 516-520.
. • 6chitl "flor rayada de rojo" (B011rrnat1 ,,.);
Según Torquemada, tlapalizqUllt
vio en wia huerta de Tepoztlán. Tal vez
.,_L.
ID p. 330. Heminda (1, 434). ~-·w (Clairaatotl11ttlr0fl ,.,.,Ma,17'tn1
alwhitl,
el 6rbo1 de .... mam
1e .
trató • del ma,pc
..........
DI

ia

Larr.).
rul I 196 197· Betancourt 1, 300, lo llama Malin-zmcirum.ipün 51).
111
Moa. I • ,
•
'
ocan -Tlacocbcalco (Anales
'
111 De 1307 a 1314, en Opochhu
m lxtlilx6chitl I, 97, 271 i 11, 49·

664

o aeo que alguien haya observado hasta ahora que la Malínal Xóchitl
mitol6gica es llamada también Malintziu. En los .dnaks de Cuaulititlán ( 1558}
1e encuentra un pasaje sibilino que se aclara a la luz de lo que hemos venido
exponiendo. "Cuando aún no había mucha gente y aún había OICUridad" 118
(o aea antes del nacimiento del 101) "el diablo MixcóatJ . . . se sangró en su
cama de pajas, de donde tuvo vida una penona plebeya a la que .•• venía
conduciendo el que pasaba por su padre .•. llamado Teaauh".m Este es el
sobrenombre, "horrible'', "espantoso", de Huitzilopochtli.u• Quién fue la ''perSODa plebeya" nacida milagrosamente de) sacrificio de Mixcóatl oo se dice;
probablemente una nueva traducción -del texto nábuatl podrá orientarnos
mejor. A Tetzauh se le llama "mayorazgo de Mixc6atJ".
mencionan a
otros tres hijos del dios evidentemente Mimixcoa, hombrewstrellas. "Después que nacieron estos trea hombres, nació e) llamado Conelteuctli; luego
nació Cal.li TeuctJi; luego nació Pilliteuctli; luego nació Mal.lintzin, mujer, también de los Tzompanteuctio ... " 11 •
El hijo o mayorazgo de Mixcóatl es propiamente Quetzalc6atJ, pero oo
ignoramos que los aztecas aplicaron el mito del alumbramiento del dios tolteca
a su oúmcn tribal Huitzilopochtli Cooelteuctli {inicial con cedilla) es con
seguridad Xiuhnel, uno de los Mimixcoa que junto con su padre Mixcóatl
tuvo Ja visión de la hechicera Quilaztli, o sea la luna metamorfoseada en
águila y puesta sobre un nopal.

En este mito la diosa lunar hennana de los hombres-estrellas, y única hembra entre )os astros, es MalíoaI X6chitl, llamada en forma abreviada Malintzin.
Cal.ti Tcuctli, el "señor casa" y Pil.li Teuctli, el "señor Príncipe", así
como la mujer Malintzin, oo son a6Jo hijos de Mixc6atl, sino también de los
Tzompanteuctin, "señores del altar de las calaveras", llamados también ahualteuctio, 120 ''señores hechiceros". Gracias al contexto del mismo párrafo
de los Anales de Cuauhtitlán, vemos que se trata de gente que se oponía al
culto solar· es decir, pertenece al grupo azteca fiel al antiquísimo culto lunar, representado por Malínal X6chitl y el pueblo de Malinalco.
"En el año 12. Casa ( 1463) Moctezwn.a dio muerte a Tzompanteuctli y
a todos su.a hijos. La causa ... fue por Jo que contestó a Moctezuma. Le habria pedido consejo sobre lo que convenía hacer: 'Me ha parecido necesario
que sea de oro macizo la casa de Huitzilopoc.htli, y que por dentro sea de
chalchihuites y de plumas ricas de quetzales. Asf que será menester al tributo
del mundo: porque necesitará de él nuestro dios. ¿ Qué te parece?' Respondió
m .4ut., tl, Ce,nlatitUa, p. 62.

llnd.
uo Clavijero 11, 19; Seler II, 991; 1100.
•• .411, tl,
p. 62.
,. Ibitl., p. 61.
m

c.,...,.,,

665

�Tzompan Teuctli: 'Amo nuestro y rey, no es así. Con esto apresurarás la
ruina de tu eueblo y ofenderás al cielo. Comprende que no ha de ser nuestro
di01 el que ahora está• que va a llegar el dueño de todo y hacedor de las
criaturas'. Al oírle se ~ureció Moctezuma y dijo a Tzompan Teuctli: 'Ve Y
ten asco de tus palabras'. De esta manera murieron Tzompan Teuctli y todos
5\11 hijos" .121
L:a alusión al nuevo dios que debe sustituir a Huitzilopochtli parece de
inspiración cristiana: el escritor azteca escribe 37 años des~ué.s de la conquista. Sin embargo no es así. na vez más
una referenc1~ al regreso de
Quetzalcóatl · esta profecía estaba generalizada en Mesoaménca: ya qu~ se
encuentra entre muy distintos pueblos: el rey zapoteco de Zaachila, CociJoeza, la conocta, así como el sacerdote mixteco de Achiutla y hasta. el rey de
caponcta, entre los remotos chimalhuacanos de Aztlán, en los linderos de
Sinaloa.
Tzompanteuctli no es el señor de Cuitláhuac eJ nigromante a quien Moctezuma Ilhuicamina pide consejo: simboliza a los hombres-estrellas, a los brujos hermanos de la hechicera mayor, la luna. Mueren Tzompanteuctli )' sus
hijos; y añade inmediatamente el autor de los Anales: "Por lo .cual se ~nticnde que Tzompanteuctin (en plural} quiere decir ahualteucun (~bién
en plural) ,m Son los señores del tzompantli, del ~o lunar ~n medio ~el
juego de 1a pelota celeste; los ñores nahuale que e,osten en la eeoca antenor
al alumbramiento de Huitzilopochtli, cuando "aún había oscuridad'' 123 )'
no era necesario el sacrificio humano, fatal consecuencia del nacimiento
del sol.
Tzompanteuctli y los suyos son, corno los malinakas. un grupo de aztecas
fieJes al culto lunar, y como éstos, son destruidos por los hombres de Tenochtitlan, incondicionales partidarios de la religión solar. ~iuhnel y sus hermanos asi como Malintzin, son hijos de los T2ompanteucun la gente del c~ntro del cielo; son las estrellas y la luna, protagonistas de la guerra c6s1mca
con el sol.

Nuestra madre Malinche
Malintzin: ¿es por coincidencia que el nombre que se le da en lo ~na/es
de Cuauhtitlán a la diosa lunar Malínal Xóchitl, sea el de la amante e mtérprete de Cortés que tanto con~buy6 a la ~ictoria de los españoles? No _10
creo. Cortés, por medio de Jerórumo de Aguilar, pregunta a la bella
la,a,
'"' An•ltJ d, Cuautitlán, p. 61.
m lbid., p. 61.
111 Ibid., 62 .

666

que con otras diecinueve le ha obsequiado el cacique de Tabasco cómo se
llama. Ella contesta en maya que su nombre
Malina). Don H~do encucn_tra ~ o entre Malinal y Marina: ¿ qué español no conoce a Santa
Marina la vugen de Orense martirizada con sus siete hermanas? C,on el
nombre muy cristiano y muy hispano de Marina la bautiza fray Bartolomé
de Olmedo, antes de que ella vuelva concubina de Alonso Portocarrero: ya
que a este caballero la adjudica magnánimo l capitán Cortés;m

Los tlaxcaltecas y los aztecas añadirán al nombre la tenninación reverencial _tnn, como acostumbran hacerlo (ltzc6atl
Itzcoatzin; C6yotl
Coyotzm; Cuauhtémoc
Cuaubtemotzin) y a Malínal se le conoce como Malin~. Los españolea llaman a la amiga de su capitán, respetuosamente doña
Marina, o hispanizan Malintzin en Malin he, como en su boca nantnn (x6cotl), "fruta madrecita", se vuelve nanche,111 huehutnzin, ",i jito" huehUfflche Y toloatzin, " trarnonio", toloache. Con este nombre de Malinche, tlax~tecas Y aztecas _llaman al propio Hemán Cortés, "debido a que doña Manna. _la lengua, Siempre estaba en su compañía especialmente cuando iban
embajadores Y ~que ... " m En el momento en que Cuauhtémoc se rinde

=

=

=

a Cortés, le dice: "Señor Malinche. . • toma ese puñal que úenes en la cinta
Y mátarne con él". 121 El orgulloso capitán español
ha identificado con su
amante mexicana.
En los primeros años del choque entre los dos mundos la Malinche no fue
considerada una simple mortal, sino una diosa. Cuando Cortés y Moctezwna
se encuentran por vez primera todos los grandes aztecas le hacen la reverencia Y ceremonia que a su mismo dios Huitzilopochtli hacían"; 12 luego
• Moctezwna, "por lengua de Marina", dice a Cortés "que el reino que su
pa~ Quetzalcóatl había dejado. . . allí estaba a su servicio y que él hacía
deJao6n de él (ponla su g~biemo en mano de Cortés), pues en las profecías
de sus antepasados y relaciones había profetizado y escrito''. 1211

. La mujer que acompaña a Quetzalcóatl-Cortés no puede ser más que una
di~. Asi Jo ~bían d~terminado los sacerdotes: porque los españoles "iban en
~les ~xtraños, )' Jamás vistos y conocidos, y espantables; que no llevasen
muJeres smo una sola que ellos llamaban Malintzin )' que era por arte de
los dioses el saber la lengua mexicana pues siendo extranjera, no la podía
saber de otra manera". 1ªº
,.. B. Diaz del Castillo, V,,d. Hist.
Birs011ima c,assi/olia, L.
* B. Diaz del Castillo, V,rd, Hist.
,. lbid.
• Durán 11, 35.
111

,. lbid.
• Mon. lnd. 1, -404.

667

�Del mismo modo que la diosa madre, la d idad lunar, e. la única mujer
que combate en la guerra ó mica, la falincbe
la única mujer que acompaña a lo dio
guerreros '\. nidos del oriente. Fray Juan de Torquemada
subraya cl hecho: ''Los mexicanos se espantaron mu ho y de saber que traían
cons· o una muj r como dio ".10
El cronista tlaxcalteca Diego Muñoz Camargo dice de la Malinche que
era "hermosa orno diosa" y que por tal la tenían. 132 Herrera 11ª y Argensola m confirman la ere ncia de la personalidad sobrenatural de doña farina.
En un cantar indígena se alude a ci rto guerrero azteca muy valeroso,
Cuauhtencoztli, que en 15171 dos años antes de la llegada de los españoles,
combatió contra los tlai caltecas. 1" El poema par e rcferir¡e al itio de 152t:
'' a dando alaridos el capitán Cuauht ncoztli. ólo 1e dicen el capitán y
nuestra madre falintzin". 1 • ¡ Tonan Malintzin! Gracias a st epíteto, tonan,
el poema de o uro significado parece iluminarse. {alintzin tá equiparada
con la diosa madre y lunar Tonantzin, la misma que en los Anales de Cuauhtitlán es llamada falintzin, abreviaci6n de !alinal • óclútl, la luna.
La . falinch llamada "nue tra madre" en w1 poem3. náhuatl de los primero años de la Conquista: he aquí un tema para nuevas medita ion de
Octavio Paz.
La ''Dama d' la Conquista'' no sobre ive sólo sicológicamente, al ser discutida como i fuera contemporán a nuestra, heroína ep6niroa del malinchismo; sigue e.·· tiendo también en montañas y cerros, en mil
ulturas antigua que llevan su nombre, y en danzas que se presentan en las fiestas r ligiosa de todo el país.

La Malinche y la Llorona, avatares de la lu11a
Las Cihuateteo, 1mas de las mujeres muertas en el parto, "canonizadas
por diosas",181 acompañan al ol d sde el cenit hasta el poni nte, donde el
astro proseguía su \'iaje escoltado por las deidades del inframundo. Entonces
las Cihuateteo se aparecían como temibles fantasmas a lo que vh·en en la
tierra m y hasta "entraban en los cuerpos humano ".131 Generalmente "anUl

Ibid.

,. Muñoz Camargo. 177.
.. Herrera, 2a. Dlcoda, 119.
• Argcnsola, Bartolomé Leonardo, La conquisla d, Mlxico, 1940, p. l 19.

Mon. Ind. I, 228.
• Gan"bay, Po,sfa lndig,na, 57.
sJt Sah. I, p. 49 liu llama Cihuapipí\tin,
• /bid.
• Ibid.

uo

668

daban ~n la _encrucijadas de los camino ,, .u
.
•
como s1 e tm ,ese teñida con oJ
, ten1an la cara blanquecin
e or muy blan O
•
•
1os brazo y piernas
los bel!
' como es la ti7.a. lo mismo
1!11
•••
ca os tocado como las zu os ... tenían sus cotaras bianca.s·•.1u
sc.noras con sus comeEn el capítulo . que trata de la diosas . .
u
España" 142 fray Bernardi
d
pnnapal qu se adoraban en esta
no e Sahag'
r
.
ellas era Cihuacóatl io 'mu· d l
im a mna que Ja pnmera de
.
'
Jer e a culebra'' t b'é ¡
nuestra madre". de lo cual d d
, am l n !amada Tonantzin
'
e uce que " ta d'1
•
la cual fue engañada por la cu) b ,.
~ es nu tra madre Eva
negocio que pasó entr
e ra · ya que los mdios "tenían noticia deÍ
.
nu tra madre E\'a \' la u1 b ,. u
qu la Virgen de Guadalupe. ima en . .
;
e . e ra ·.
Lo cierto e
se sigue venerando en el T
g cnsuana que susutuye a Tonantzin y que
.
pe) e, ei. llamada hasta
tro d'
d u1e nombre antiguo
po . ·
nues s 1as con el
,
r ,anos grupos nahua "
.
compuesta con unos ata\'ÍO e
.
par ·c1a como una ñora
orno
usan en palacio ., 1u
blancos, y los cabellos los tocab
d
... ;
sus atavíos "eran
an e manera q
t ,
zue 1o cruzados sobre la frente".ic
uc eruan como unos come-

"ª

Las Cihuatetco tenían en común con C'h
,
e entiende porque las m .
d'
i uacoatl la blancura y el tocado.
'
u1eres 1osas eran · á
d
.
,
dora sacrificada en la bataJl
IIll gen
e la pnmera guerrea1
1
.
ª ce e t , a luna· Cíh • t1 d'
Jeres muertas de parto, era su ca itan
,.
. uacoa. • . iosa de las rnulunar. "De noche" 0 :-~
p
Y ad ocac,ón pnnc1pal de la deidad
, os uuorma ahagu'
.
b
E 1
.
.
n, \OCea a y bramaba por el aire" m
s a propia CihuacóatJ, sin duda el fantas
.
ciador d I derrumbe de] •
.
'
ma del xto presagio anun.
rmpeno azteca. E tos a
. f
a manifestarse diez años ant... d . . I
ugunos unestos mpezaron
..
...., e "emr os español _ua
Muchas ,-eces se oía una m .
Andaba dando grandes gritos· ~}~.~-ue 110:aba. Iba gritando por la noche.
y a veces decía: "HiJ'itos ' . . l d1J1tos mios, ya t nemos que irno l jos! J
Las
.
.
nuos, ,a 6nde os llevaré?, u,
queJas lastunosas de la a ar· .6
.
escuchaba desde hacía siglos e pi lCl tn femenina que la gente de 1 'xico
.
n a noc11e -el llanto d e·¡
6
sacrificada- siguieron angusti d
1
•
e , iuac atl. la diosa
y ya no sólo a los indios in an_ a os mexicanos d pu de la conquista.
, . o asumsmo a lo criollos que adoptaron co tum~

º.

.. lbid.
'" lbid.
0
Sah. I, ~J,OI /bid.
"' !bid.
JA /bid.
,.. lbid.
'ª lbid,
1 • lbid. IV, p. 82.
.. lbid. IV, p. 83. 'ueva traducd6n del náhu:11I del Dr. Garibay.

669

�bres y creencia d los nati\'os. La •·muj r .rpi nte' ti ne hora un nombre
genérico ca tellano: e la Llorona. iguc apareciendo en su ata\'Ío blanco y
lanza us gemido· des arradore en las alw horas nocturna Ya habla p ñol:
oy n di tintamente 1 palabras "¡Ay mi· hijo_, ay m1; hijo!",
tan cargadas de angustia que hinchan d terror a lo corazon má valientes.
¿Quién e la Llorona? La vcrsi6n más aceptada
que se trata de la Malinchc lengua manceba de Hernán orté .110 Y ¿porqué ,ien del otro mundo a queja
n la· noch ? Hay quien piensa que u alma no encuentra paz
por l:iaber traicionado a Jo de su e tirJ&gt;e.

La verdad
otra. La falinchc-Llorona e la diosa lunar pr hi. pánic
Cihuacóatl. en u advocación de lalinal , 'óchitl o lalinuin. Por la con, crgenda de lo nombre : Malintzin la diosa y falintzin la pre unta diosa
que a ompaña a Quetzalcóatl-Corté , ésta se imila, en el • léxico conqui tado on I d idad antigua y
le adjudican la misma atribucione .
A quien opine que la idrotiiicadón d la dio a de la erra cclc:;te con la
supu ta dio a de la !?U rra l rr tre es u.na hipót is drma iado atre\'ida,
le
pueden pr ntar argumento de peso.
La semejanza del nombre Malina! X6chitl o • 1alintzin con • falintzin Ja
Mali che, e d be sin duda a una coincidencia: ya .aberno· que en el • féxico ntiguo abundan lo p rsonaj que no s61o tienen nombre calencláricos ·ino tambi ~n de dio cs. Ba ta recordar al _ ñor de Amccameca, Ceacatzin (como quien dijera Quetzalcóatl con la terminaci6n rever ncial) qu
en 9. con jo ( 1+62) fu h cho preso por los aztecas. 1 1
Con todo, no es coincid •ncia este hecho de capital importancia; la • falinche, como bien re ·ucrda Melchor Ocampo, "en la danza qu los indios concrvan como tradición d lo antiguo baile me.·icanos, e la única mujer y
, 1 hacen ciertas v ncracionc y cer monias" . 152 Es mu} posible que aquí
converja el recuerdo de la
alintzin mítica, la ola muj r qu lucha n el
cielo, figuración de la luna guerreadora, con la vocación de la Malintzin
histórica l{U iba con lo:; t ulc y transmitía a los indio la rnluntad de Quctzalcóatl-Cort t . Lo cierto
que ntr los mil y mil grupo de danzante· qu
por nue tra uerie, siguen bailando en las fi tas reli 11 iosas de • [ ~ ico }' Centroamérica. la .1alinche (hombr tra Ycstido o mujer) d · mpcña todavía
el papel tradicional. La única mujer en el combate ritual igue Uamándo
Malinche, )' no sólo entre lo nahua.. ino lo. otomí , mixteco., totonaco )'
demás grup autóctono.
En cuanto a I Lloren

dicen I

folclore mexicano. En todos los lu are· en que apar ce xi~te un punto preciso d un río o u11a a ada, en qu el fant ma e um rge o
desvanece
como una nubecilla d ni bla: n Teziutlán, por je.mplo
te Jugar es Ja
ba1Tauca de Estocapa. 103
• ·o i mpre la Malinch
identifica con la dio a lunar. A menudo s
llamada así la diosa del agua. El e rro d la • lalinche e •rea de Tcnancingo
d ·be s11 nombre a la Chakhiuhtli u grabada en cierta piedra d
u lado
sur. 1u En Tia.· aJa la llamaban Matlalcuey , ''la c¡ue ticn falda azul" ,.
le daban C'ulto en I cerro del mismo nombre que llrunamo hoy La Ma~
linche". A í e.cribí eJ historiador tlaJ•calteca • foñoz Camargo, pocos año
despu • de la muerte de doña farina. m

Ea l caso del Cerro d la • fa linche, al ur de • ochicalco, s llama a í por
la imagen en piedra d Ja j°' en dio a del maíz, • 'iloncn qu allí taba }'
qu fue d spedazada hace un si lo; sus resto se en u ntran en Tctlama. 1"
e pu d afinnar que toda estatua o rclie1,: pr hispánico que repre cnta a
una d .idad femenina fu llamada en' ricamentei Malin he por los indio
cri tianizado . En el Pci1ón el lo Baños. el fu ar donde Huitzilopochtli
crifiró a u obrino Cópil, la cultura en la parede d I cerro. aunqu n
realidad repre nten al dio upremo Tezc tlipoca }' lo atributo o símbolo
que con él e ,·inculan, también ·on llamado Malinche por Jo. actual h bitant dc;&gt;I mítico Acopilro. 157
Por otra part , lo num r ·o cerro r moot l\falinche
relacionan i&lt;'mp · con una tradición más o m no fabulosa 16 n qu mito antiguos con·n con las leycnd tejid alrcd dor d la bellí irna amiga , nsejera
ort' .

• 'admiuzto de Cópil, hijo de la luna

1 e¡ oztlán,
haJma r Malinalco · ·taban predestinado por la natura!l"¿a a
\'oh-erse Jugar
agrado . por su ituación al pi · de descomuna.k ro
de toInforme de Osear del Razo.

hi toriadores que ha ta lo prim ro año·

José María iarroqui, Luis Gonzál z Obregón, Jo é tarta Roa Bárrcna, Artemio de alle-Arizpe.
ui Anales di Chimalpain, 122.
fekhor Ocampo ObraJ com¡,let!U, léxico, 1901, t. IIl 1 p. 185.
a..

d I siglo ~vJ I se le vio errar por las calle:. d México y d otras ciudade
d la Tucva E ·paña, y qu lu o d sapareci6 para iempre. 'erá v rdad en
lo qu concierne a la capital; cu Ja provincia la Llorona ha obr vivido y la
historia d _u upen:ivencia es uno d los más sorprendent capítulos del

11
'

Horado Corona Olea, B"oe estudio Job,, Tenancingo, Tenancin o, 1948, pp.

""

Di o ~foñoz am rgo, Historia d
cler II, 155.
ltt ll, 110.

14-19.

111

Tla:uala, • fé ico, 1892.

Crcllio ,\, Ro~lo .Nomb11s g,o ráji(os indí t as dtl Estado de .\llxico.

6i0
671

�bas basálticas en que la intensa erosión ha e ulpido las formas más capri-

chosas. El conjunto de picachos y barrancas

ve como una arquitectura
sobrehumana, con pirámid
torrazos, gradas, techos atalayas: ciudades , rtical de magos y nigromantes.
En Tepoztlán una virgen ha dado a luz un dios cuyo templo parece un
picacho más entre mil, a 600 metros sobre el pueblo. En una gruta de Chalroa -cuyo misterio persiste en nuestros días-- se veneraba a Tezcatlipoca,
la divinidad uprema. Malinalco era centro del culto lunar y después de su
conquista por los reyes mexicanos se consagró con inusitada m~oificcncia,
al sol.
La fecha en que la hermana hechicera de Huitzilopochtli fundó Malinalco
es obviamente, anterior al nacimiento del sol en Coatepec; pero como nuestros teólogos conocen con exactitud el año de la creación del mundo (5199
antes de Jesucristo) también los cronistas aztecas acercan aquellos acontecimientos míticos a su propia época: el siglo que llamamos XIII en nuestro
cómputo del tiempo.
Sabemos que el dio azteca estaba metido, d sde su salida de Aztlán, en
el arca de junco que llevaban los cuatro sacerdotes principale , intérpr · tes
de la voluntad del numen; 109 éste iba acompañado por su hermana, la "grandísima hechicera" de los muchos nombres. El principal de ellos es Malínal
X6chitl, aunque un croni ta. el j uita José de Acosta, afirma qu se llamaba, precisamente, Hermana-de-su-Dios.160 "Donde quiera que paraban,, 111
durante su larga peregrinación. lo primero que hacían los aztecas era edificar
un tabernáculo y colocar el arca sobre su altar. Desde allí les hablaba el dios,
por boca de los sacerdotes. Sólo nos enteramos de la existencia de la hermana
Cllflldo ésta se vuelve maga y quiere "ser adorada por diosa". m
Traducido en lenguaje claro, esto significa que en cierto momento del
éxodo azteca hay un cisma entre los sacerdotes d l sol y los de la luna.
esto últimos contrarios al sacrificio humano;
verifica una separación en
Michoacán y en Malinako; un grupo, con el arca que sólo conúene la imagen de la diosa, se establece en un lugar sagrado no 1 jos de Chalma, bajando
de la altiplanicie de Tenancingo al fondo de un valle de clima tropical.
Las razones del rompimiento entre las dos "congregaciones" m las expresa paladinamente el propio Huitzilopochtli: "Vuestro dios dice que su ,·enida
no fue a enhechizar ni a ncantar las nacion ni a traerlas a su servicio por
esta vía, sino por ánimo y valentía del corazón y brazo , por el cual piema
"' Tczozómoc, 9.
,. Acosta, Historia Natural y Moral d, LtU Indias, M6óco, 1965, p. 326.
"' lbid., 324.
.a Durán 1, 22.
.. Jbid.

672

engrandecer
su nombre .v levantar la ..__.
.... ~:ón mexicana
•
L-,
u.uta las
bes
asa manda que su hennana se d . da
nu
... y
y hechicerías''.m
a eJa en este lugar con sus encantamientos
Diría 1:1° exegeta moderno qu el sol ente fáustico se
ente. mágico: La conquista de poder y gloria del
, la opone a. la _luna,
coraJe, arroJo r sangre· en tant
grupo 50 r se realazara con
I
y se con racia con di~ "' ho obque e
lunar se opone a la violencia
,
m res mewai1te el utir
d l
.
abemos que su mística bélic hac .
.
1SJllO arte e a magia.
nefasto de la llegada de los hiJ.ªos d le mlvcn iblC$ a J aztec hasta el día
e so · entonce los do ·
l
que la gente nu -a venida del est los va '
. .
mma e terror de
red
zuma trata de d f d
.
ª u ar meluct blemente. Mocteen erse con medios m • ·cos
nigromantes f
pero 1as tretas de sus tneJ'ores
rac:asan una tras otra.
0 logra evadirse con el suicidio "'
be C
,
sabe también ¡
¡
' ucum · uauhtemoc, caballero águila
0 que e
pera· con todo dcsaf' 1 d ·
1 e
mayor arrojo héroe solar fiel hasta 1 •1 .
. ~no Y_ lucha con el
Malina) 6chitl al d
e _u timo
u tradición tribal.
,
espertar la manana d pués del aba d
·•
a llorar y plañir reciamente" is., " • p
d, d
. n ono comenzó
hermano Huitzil
.
.
c. or on e
habrá ido el bellaco de mi
OJ&gt;()Chtlt, qu no veo rastro de u ida''' m "T •
.
con S\.15 a)·os"., 11$7 "en --.:.
!a'..-u'd
•
1 a vieron e1 monte JI
d •T
, omo conseJO
ual se establecieron". "y los v ínos d 11' f
am o exc.altepetl, sobre el
tentos que la hechicera casó con el ree ~~ teron cont ntos d~ ello''. Tan concudo del águila" y di I C . .
ugar, llamado Chunakuauhtli es.
,
ce a romea de la M xicanidad· "Ya está
- da
uen grand el vientre y nació el \ ás "º de
•
.
.
prena
ya
llamado Cópil".'
Mahnal • 6chitl, macho, que fue

J~J&gt;O

ª

ª

También Cópil tic
b
. .. .
usaba en l
ne -~ nom re muy igmf1cat1vo. Copil.li era la mitra que
a coronac1on d I tt}
..
1
~etrás col aba sobre el uello; taba l~ecl: r:np~=~=- por delante por
J1do con hilos de oro. isa
mas de oro, o teHijo de la luna y de un re . 06 •¡ 1
•
íntimamente ligado con la fun~a i6~1 de Im~1~:t tiene un destino trágico,
México Tenochtitlan.
e ª cm
solar de su rutilante tío:

La guerra entre molinalcas )' mexicanos
En tanto que Cópil I hijo d la luna, se_ cría en Malinalco aprendiendo
de u madre Malina! . 'óchitl 1 art mágico, los aztecas adictos a Huitzi... loid., 22, 23.
,.. Tezozómoc, 11.
:

Crón. Mtxicá¡otl, Sl; Tczozómoc, l l,

Duiín I, 23.
• Tczoz6moc, 11 •

• F. J. Clavij ro, Storia Antica dtl Mwico, Cts,na 1781,

t.

u,

p. 115.

673
H43

�lopochtli fundan en Coatepec la ciudad de México celeste. Alli nace el sol
y con a la tremenda tarea de su pueblo obligado a alimentarlo con corazones humanos.
1 reanudarse la

peregrinación

en huaca de su asiento definitivo, la tnou

se establece en Chapultepec.
Con el abandono de la hermana de Huitzilopochtli, el papel de la mujer
entre los aztecas, convertidos en pueblo de guerreros, decae. Al salir de Aztlán Cbicomoztoc, entre los cuatro cargadores del arca 1e encuentra una mujer: Chimahna, la futura madre de Quetzalcóatl,110 en tanto que a la llegada
a la laguna de México todos los teomamas son varones. 1 n Por otra parte
entre los jefes de la peregrinación: Mixcóatl ( padre putativo de Quetzalcóatl),
Xiuhuel y Mimich, venía su h rmana mayor m llamada, según las distintas
fuentes, Xocbiquetzal, Quilaztli, ihuacóatl, Coatlicue, Matlálatl o Malintzin.
Las dos advocaciones principales de la luna como hermana mayor de las
estrellas y del sal son Malínal X6chitl y Coyolxauhqui, la primera abandonada
en Malinalco, la segunda decapitada en Coatepec por el sol-Huitzilopochtli;
y el papel que desempeña en Tenochtitlan, metrópoli solar, s6lo es pasivo. La
comagración de los aztecas al sol hace de ellos un pueblo bélico, masculino
por excelencia. El matriarcado de la peregrinación ha desaparecido por completo, swtituido por \DI régimen netamente patriarcal. Afloran aquí y allá recuerdos del pasado, como el título de Cihuac6atl, Mujer rpiente, que lleva
el segundo funcionario del imperio. En el gran teocal.li se admira la cabéza
gigantesca de la luna degollada.
preparan expediciones para someter a Malinalco y exaltar, en la que fue la capital de Malínal Xóchitl, el triunfo de los
caballeros del sol.
Las ramnes del resentimiento d los tcnochca contra los malinalca tienen
raices profundas. Cuando los peregrinos se encontraban precariamente aposen•
tados en Chapultepec, rodeados por "innumerables gentes y que nadie les
DlOltraba ningún amor'' m estuvieron a punto de ser e&gt;..'lenninados, hasta el
último, por iniciativa de Cópil, el hijo de Malinal Xóchitl y del rey de Malinalco.
''Era él muy astuto, era él muy grande mago, acaso tanto como su madre,
no, pues ra ella más, pero era de mucha astucia el llamado Cópil' .m Cuando se enteró de la llegada de los aztecaS en Chapultepec, Cópil determinado
a vengar la afrenta sufrida por Malínal Xóchid, "empezó a discurrir de pueblo
en pueblo y encender los corazones d todas las naciones contra la generaci6n
.. Anol•s A111i¡uo1 d, MIJtuo y sw Co11tomos, Cuad. 8, . 16 Ynb 5.
C,6 11 . Muú4yotl, 69-72. Pormenor curi010: el décimo tercero de lot ancianos
fundadora de Tenochtitlan y qundo de los cargadores de Huitzilopochtli en la
1n

R llama Cópil.
Aaaú1 A11tig11os d• Mlxi,o y

última etapa
m

SMS

Contornos, Cuaderno 'o. 16, Ynb. 5,

111 Durin 1, 28.
.,. Cr6n. Al•m4Jotl, en Garibay, Hileoria d, lo Lit,,ota,o Námuúl, 1, 323.

me,;icana, y a incitarlos a que los destruyesen y matasen publicándolos por
~bra ~~ y belicosos tiranos". ' nos informa
Diego Dlarán y
aaade que se conJuraron todas las ciudades comarcanas de Azcapoualoo y
de Tacuba, Coyoacán y Xochimilco, Culhuacán y Chalco, para que todos, de
común, los cercasen y los matasen, sin quedar uno".m
"En este año l. casa ( 1285 de la era cristiana) fue cuando los malinalcas
pretendian conquistar a los mexicanos ... allá en Chapultepec".1re C6pil obra
por expresa voluntad de su madre; m sube al cerro de Tepetzinco (el que hoy
conocemos como "Peñón de los Baños" y a cuyo pie se extiende el ae1opuerto
de Bal~) "para_ desde allí aguardar el fin y la pérdida de los mexicano1,
~béndose_ el seno~o de toda la tierra".171 Junto al cerrito se encuentran
Huitzilopochtli y Cópil. Dice el antiquísimo canto recogido por Tezmómoc:
" o eres a ~ tú aquel a quien mi hermana dio a luz?'' "Sí yo soy, y vengo a
acabar contigo. ¿ Por qué dejaste dormida a mi madrecita, la desamparaste
en secreto? Pues yo te mataré". Contestó Huitzilopochtli: "Está bien • vente"'
Luego se ~niguen cautelosamente el uno al otro, y al fin agarra a
en el cemto. Y tan pronto como murió, lo degolló, le abrió el pecho, le
arrancó el corazón ... 111

fray

C6pil allá

•
El hijo de la luna
sacrificado en el cerro del Peñón por Huitzilopochtli
~tamente como éste sacrificó la propia luna en el cerro de la rpiente:
la mató_ ~egoUó y le sacó el coraz6n".1IO
repite el holocausto, que esta
vez penmbrá encontrar, mágicamente, el lugar donde ha de fundarse la ciudad de México.
himalpáin, el historiador indígena de Amecameca, en su Memorial breve
retrodata el episodio de Cópil al año 1280. Los aztecas llegan a Chapultepec
8011 atacados violen~te .por los texcatepecanos {la gente del cerro peDUCOIO donde se refugió Mallnal Xóchitl), los malioalras y los toloques, o
aean los toluqueños de hoy. 191 Tenemos
otra prueba de la gu rra entre
ad ptos del culto solar y los del culto lunar aimbolizada en el mito de Cópil.

!

aqw

La luna a la primera sacrificada en el mundo celeste; su hijo es el primer
m
•
m
.,.

Durin I, 29.
C,6n. Mui,áyotl, H, 45.
Durán I, 29.
ll,id.
.. Crótt. M1%Üáyotl, 42, 43; Garibay, Hist. Lit. Noh., 323.

• Tezozómoc; 13.
• G. Kutscher, L, M,monal h,1u• d, Chimalpahin, en Actts du XXYlll Cor11,i1
lrt11nuilioul d,s Amlmnistts, Paria 1948, p. 417 •

675
674

�sacrificado en el mundo terrestre, reflejo del de arriba. El cuerpo del hijo
de la ]una fue enterrado en el cerrito del Peñón, donde se verificó un prodigio. D james la palabra al padre Durán: "Luego que fue muerto este Cópil, en el mismo lugar nacieron a aquellas fuentes de agua caliente y así las
llaman a aquellas fuentes Acopilco, que quiere decir el agua de Cópil".m
Todavía -lo saben todos los que nos hemos bañado en ellas- tienen el
calor de la sangre allí ,·ertida, hace siete siglos, por el sobrino del sol.

La gloria

,i

el honor t!e México

El hechicero Cópil fue sacrüicado por su tío Huitzilopochtli, en el cerro
del Peñón, según el ritual clásico de los aztecas: "con el cuchillo de pedernal
le abrió el pecho, le arrancó el corazóo".m Luego Huitzilopochtli echó a
correr con el corazón de Cópil y al encontrar a uno de los teomamas le dijo:
"Le fui a matar yo. Pero corre tú al centro de las espadañas, en medio de los
cañaverales; allí verás una piedra sobre la cual descansó Quetzalcóatl cuando
se marchó. Hay un asiento mitad negro, mitad rojo: sobre éste te pararás
cuando arrojes el corazón de Cópil".l3 •
Este asiento recuerda a Tlillan Tiapallan, lugares del negro y del rojo "donde Quetzalcóatl murió por negarse a hacer sacrificios humanos"; m y existe
sin duda una razón mágica por la cual Huitzilopochtli escogió precisamente
ese lugar para arrojar el coraz6n de su primera víctima tenestre. Intimó al
teomama a que, metido en medio del tular arrojase el corazón de Cópil "con
la maror fuerza que pudiese; y así fue hecho'' .184 De esta manera se inició la
nueva ley sangrienta del dios solar y guerrero, en contraposición con el precepto religioso incruento de la Serpiente Emplumada.
cgún la Crónica M exicáyotl, los ancianos no saben exactamente si quien
arrojó el corazón en el cañaveral fue Cuauhcóatl. "Águila-Serpiente", uno
de los cuatro teomamas que salieron de Aztlán cargando a Huitzilopochtli,
o si fue CuauhtlicuetJ,qui,181 ''el que representa al águila11 , teomama que durante la peregrinación cargaba a la hermana del dios. 188 Lo más probable
es que se trata del idéntico personaje. 188 El nombre de estos sacerdotes era
'"' Durán I, 30. Cf. el fragmento del Ms. de 1528 ( Ánalt.1 de la Naci6n Mexican11) en Garibay, La literatura d, los aztecas, Méx. 1964, p. 36; Códice Ramírc:z, 31.
, .. Chimalpaín, Memorial br1ve, apud Kutschcr, p. 417.
u. Crón. Mexicá)loll y Garibay, J-Iist. Lit. Nah. I, 324.
1.t1 Anales d11 Cuauhtilldn, p. 8.
1JO Durán I, 30.
,., Crón. M11xicáyoel, 44.
Tezoz6moc.
.,. Así lo considera García Granados, Dice. liist. d, M,x., I, 177-178, cl. Anales
de Tlaltelolco, 1110 Cr6n. Mtxicáyotl, 62.

676

hereditario, egún nos revela la Historia de los M e:&lt;icanos por sus Pinturas:
Cuauhtlicuctzqui era "hijo del principal que los traía y tenía el mismo nombre". Por otra parte "el que representa al águila", era vicario del so1-Huitzilopochtli, hablaba y obraba como si fuese el propio dios. El nombre "AguilaSerpientc" del teomama que inicia en Aztlán, 208 años antes, 19º la peregrinación, parece simbolizar el lugar final del éxodo azteca: vaticinio onomástico
que él propio Cuauhc6atl realiza.
Cierta noche, cuenta fray Diego Durán, Huitzilopochtli le apareció en
sueño al sacerdote-vicario y le dijo: "Ya os acordaréis cómo os mandé matar
a un sobrino mío que se llamaba Cópil y os mandé que le sacásedes el corazón y que lo arrojásedes entre los carrizales y espadañas, lo cual hicistes; pues
sabed que ese corazón cay6 encima de una piedra del cual nadó un tunal, y
está tan grande y hermoso que un águila hace en él su habitación y morada ... encima de él extiende sus hermosas y grandes alas y recibe el calor del
sol y el fresco de la mañana. Encima de este tunal, procedido del corazón de
mi sobrino C6ei1, la hallaréis a la hora que fuere de día; pues a ese lugar
donde halláredes el tunal con el águila encima le pongo por nombre Tenocbtitlan".191

La mañana siguiente el sacerdote "mandó convocar todo el pueblo, grandes y chicos, hombres y mujeres, viejos y mozos",192 acampados en Chapultepec; y les refirió Jo que le había revelado el dios: que buscasen el águila
sobre el nopal, "porque este es el lugar de nuestro descanso y de nuestra
quietud y grandeza; aquí ha de ser ensalzado nuestro nombre y engrandecida
a la nación mexicana; ha de ser conocida la fuerza de nuestro valeroso brazo ... con que hemos de sujetar a todas las naciones ... sujetado de mar a
mar todos los pueblos y ciudadanos .. Este lugar manda se llame Tenochtitlan,
para que en él se edifique la ciudad que va a ser reina y señora de todas las
demás de la tierra ... " 10 2
Chimalpáin de cribe el descubrimiento del lugar vaticinado con palabras
todavía más solemnes: " obre el nopal se ha erguido el águila con sus garras¡ sujeta la serpiente, la muerde (con su pico), la devora. Es cierto que
hará nuestra gloria. Tanto que el mundo existirá, nunca se deberán olvidar
la gloria y el honor de México Tenochtitlan".m
Cuando los aztecas encontraron el lugar del tunal, le hicieron reverencia

"° Caso, El 4guila y el nopal, pp. 96, 97.
•• Durán I, 38.
"' lbid.
111 Durán I, 39 .
u. Cbimalpáin, Memorial breve, apud Kutscber, p. 417.

677

�al águila "como a cosa divina. El águila, como los vio. se les humill6 bajando la cabeza a todas partes donde ellos estaban" _1.os
Es que el águila, nahual del sol, ha establecido un pacto con su pueblo:
lo hará señor del mWldo y en cambio obtendrá su atroz alimento: sangre y
corazones humanos. Dice Huitzilopochtli a su sacerdote: "Oh Cuauhcóatl ...
donde germinó el corazón de Cópil que ahora llamamos Tenochtli, alü estaremos, dominaremos ... " El corazón humano se ha convertido en tuna, la
tuna del águila, Cuauhnochtli; y el lugar en que se sacrifican al sol los corazones, el lugar sacratísimo del pacto con la divinidad, se llama Tenochtitlan.
Esta interpretación esotérica del segundo nombre de Mé.'G.co no es mía, sino
de Alfonso Caso, que la presentó en su estudio El águila y el nopal, trabajo de
recepción de la Academia Mexicana de Historia. Yo he tenido la suerte de encontrar nuevos argumentos en favor de la tesis del doctor Caso, y de descubrir la relación del nombre de México con el de Tcnochtitlan, dualidad onomástica que esperaba, mejor dicho, exigía una exégesis mancomunada.
El año santo de Huitzilopochtli

Entre la salida de Aztlán y el descubrimiento del sitio predestinado para
la erección de la capital azteca -la islita del tunal con el águila- pasan cuatro siglos de 52 años, o sean 208 años. El primo mexicano de Góngora, Carlos
Sigüenza, astrólogo y matemático, calculó la fecha exacta del maravilloso
hallazgo: fue el 18 de julio de 1327. Tal vez acertó el día pero no el año,
que es 1324, l. pedernal, según sugiere la famosa lámina de la fundación de
Tenochtitlan en el Códice Mendocino. En medio del rectángulo mágico que
un aspa divide en cuatro, está el águila sobre el nopal de la piedra, tenochtli;
y todo está enmarcado por una sarta de 51 año , desde el 2. casa hasta el 13.
caña. ¿ Y el quincuagésimo segundo que completa el siglo? Puesto que los
aztecas ya están asentados en su flamante capital, no puede ser más que el
año 1. cuchillo de pedernal, ce técpatl, que precede el año 2. casa. Cetécpatl,
aclara Antonio León y Gama (Roma, 1804) es el día del nacimiento de
Huitzilopochtli 196 del mismo modo que el de Quetzakóatl es ce ácatl, l.
caña. Ambas fechas son los nombres calendáricos de estas deidades. No ignoramos cómo pesó en la actitud de los aztecas la llegada de Cortés en un año
l. caña, confirmación de que regresaba a su tierra el propio dios Ce ácatl.

La focha ce técpatl ( un círculo y un pedernal), aparece en la famosa Tira
de la peregrinación entre la isla de Aztlán y el cerro ganchudo de CulhuaDurán I, 40.
Ant. León y Gama, Saggio dell' astronomía, cronología , mitología degli antichi
messicani, Roma, 1804, p. 28. León y Gama atribuye el dato a Tezoz6moc.

cán: en un año l. pedernal empieza el viaje de las tribus guiadas por Huitzilopochtli; se trata, según toda probabilidad, del 1116 de nuestra era. El descubrimiento del tenochtli, fin de la larga peregrinación, se verifica cuatro
siglos indígenas más tarde, en 1324, otro año 1. pedernal: como si dijéramos,
otro año santo del dios. El error de Sigüenza y Góngora es de tres años. En
1376 los aztecas eligen su primer rey. Acamapichtli: una vez más han pasado
52 años: en la fecha sagrada 1. pedernal se inicia una nueva etapa histórica

de México.
Probablemente la llegada de los aztecas al valle de los lagos ocurrió en
1272, l. pedernal, y la mística búsqueda del tcnochtli duró todo un entero
siglo indígena. Escribe fray Juan de Torquemada acerca de la fundación de
México: "Dicen las antiguas historias, que yo he visto y con suma dilicrencia
examinado, que luego que llegaron los de la familia mexicana a las riberas
de la laguna, estuvieron como peregrinos y sin ciudad, vagueando de unas
partes a otras más de cincuenta años, hasta que ... se entraron en la laguna;
y como tenían su oráculo y respuesta de su sitio, fuéronlo bu cando por entre
los carrizos y espesuras de juncias ... " 197
La elección del punto exacto donde se erigió el primer, humilde adoratorio de Huitzilopochtli, es fruto de una larga y paciente CA-ploración realizada por los sacerdotes en el lago de la luna. En esta elección convergen
consideraciones prácticas (la islita que emerge apenas de las aguas; el manantial de agua dulce· la defensa que significa el espesor de los cañaverales)
aunadas a múltiples factores mágicos: la similitud con la isla de la patria
primitiva Aztlán; la situación exacta con respecto a la forma del lago; la
comunicación umbilical con el inframundo y el cielo, prerrogativa de los
chamanes en el xicco, o sea el ómpbalos del lago. Este último aspecto, de suma
importancia, condiciona el primer nombre de la ciudad, México, ombligo de
la luna, y origina el mito del coraz6n de Cópil, hijo de la luna, que hace
brotar el tenochtJi de TenochtitJan.
Aludia a la semejanza entre la islita del lago de la luna donde se fundó
México y la isla de Aztlán, la del lago de la luna prirnitivo.m
Aztlán, tierra de la blancura, y el lago lunar Metztliapan, son arquetipos
míticos, al igual que Chicomoztoc, sitio de siete cuevas, y Culbuacan, cerro
torcido. Existieron, pues: distintos Aztlanes, Metzliapanes, Chicomoztoqucs y
Culhuacanes, que se convirtieron en centros sagrados. Tan sólo de los Culhuacanes conocemos un buen número, desde el cerro ganchudo de la capital
sinaloense basta el del valle de México. Los aztecas tendrán que encontrar
otra vez en el Metztliapan del valle la tierra de la blancura de su mística
tradición. Nos dice el anónimo autor del Códice Ramírez que los sacerdotes

:111

1N

678

.,.. Mon. Ind. I, 289.
,. Crist. del Castillo, Fragmentos históricos.

679

�a poco fueron metiendo el arca de su dios en la laguna, acercándose "al
sitio en que pretendía se edificase su gran ciudad. . . Andando a unas partes
y a otras en
Joa carruales y las espadañas hallaron un ojo de agua hermopoc9

sísimo donde vieron cosas maravillosas las cuales habían antes pron06ticado
sus cerdotcs ..• " 11111 Lo primero fue un ahuehue blanco; los huejotes eran
todos blancoa, "sin tener ni una boja verde, y todas las cañas y espadañas de
aquel lugar eran blancas. . . y comem.aron a salir del agua ramas todas blancas •.• " 200 Todo blanco: como en la isla de Aztlán, lugar de la blancura.
En cuanto al manantial, "ialia ta agua d entre dos peñas tan clara y linda
que daba gran contento".2 º1
La noche Huitzilopochtli apareció a uno de los teomamas, pronosticándole
el hallazgo del tunal con el águila. He aquí cómo los sacerdo
y todo el
pueblo azteca entran 'por la espesura de la laguna". 201 La fuente del agua
''muy clara y linda" aquel día manaba muy bermeja casi como sangre, la
cual se dividía en dos arroyos, y en la división del .segundo arroyo salía el
agua tan azul y pesa que era cosa de espanto" .m Luego encontraron el
tunal con el águila encima.
í como el nopal es el árbol del sacrificio de
los corazones humanos al águila, o sea el sal así los arroyos rojos y azul simbolizan la guerra sagrada atl tlachinol.lí, agua-incendio.' Ya encontramos
es misteri
jeroglifo esculpido en la cabeu gigantesca de la Coyolxauhqui,
la luna degollada; pintada con los embl máticos colores se ve en el Códice
de Huamantla. quí los dos arroyos se entrelazan como serpientes.'ºª
El tunal del águila, culminación de un mito singularisimo de la América
indígena se ha convertido en un lazo espiritual entre el México antiguo y
el actual.

Síntesis d~I binomio mfstúo Mixico Tenochtitlan
El dos vec centenario viaje, de una tierra de blancura a otra, culmina ante
el águila que, enhiesta en el tunal se humilla ante los peregrinos aztecas bajando profundamente la cabeza. 1 °'
Los oráculos se han cumplido. Allí surgirá la ciudad del sol, espejo de la
ciudad d México celeste. Lo primero que pide el sacerdote Cuauhc6atl,
•
•
•
•

Cod. llam1rez. 36.
lbid.
lbid.
Jhid., 37.

•
.,
•
•

Il,úl.
Cuo, El d1uila• y ,l ,ao¡,al, p. 99.
Colección Alex. ~ Humboldt III, IV, apud Seler 11, 816.
Cr6ni'4 Mui,dyoll, p. 65¡ C6dú1 Ramfr,z, 38.

680

~-Serpiente, a su pueblo,
que ~ el juego ritual de la ~ : 1Oh
hiJ()I uúoa, cortemos el tlachtli! 101
~ pasaje de la Crónica que Tezommoc escribió en oáhuatl sólo 1e puede mterpretar a la luz de la otra Crónica que el propio nieto de Moctezuma
redactó en castellano. La luna fue sacrificada por el sol-Huitzilopochtli en
el "pozo de agua" 108 que estaba en el
tro del tlachtli. Ahora bien: junto
al tunal del águila, se hallaba un ''ojo grande de agua hondable" ,10, que por
orden del sacerdote los mexicanos profundizan 'cada día con mucho trabajo" .1_1º Este p07.0 es el centro del futuro juego de la pelota, y col'tt$pOllde
mágicamente al lugar en que fue sacrificada la luna. Ant todavía de construir el primer templo al sol triunfante, se reproduce el tlachtli-tzompantli
de la ~ontañ,a d la cul bra. El lugar tiene una clara significación: el te~~tli es el arbol de las tunas del águila, o sean los corazones humanos sa~acados al sol; y ~ tenochtli, como sabemos, nació del corazón de Cópil,
hiJo de la luna, crifacado en la tierra como su madre Jo fue en el tlachtli
del cielo.
lo en segundo término los mexicanos erigen "junto al tunal del águila
y º!~_de.~:" 111 el primer templo de cañas y barro "paupérrimo y miserab1lisamo ,
porque estaban "en medio del gran lago cercado por todas
partes de carrizo. , . " ua El anónimo autor del C6clice Ramirez añade un pormenor de singular importancia: ''Para fundamento de la ermita hicieron un
asiento cuadrado".m El cuadrado es forma mística, del ámbito solar limitado_ por los puntos sohticiales; y cuadrados son los planos del cielo y los
del inframundo; los templos, las ciudad«!$, las casas y hasta los sembradfos.
Añade el ~nimo: "Estaban tan pobres, apretados y temerosos, que aun
aquella cas11la de barro que hicieron para su dios la edificaron con harto temor y sobresalto". 116
Sin embargo se sentían "señores ya de aquel sitio. . . pu su dios se lo
había dado",1111 y det~~inaron no humillarse ante la gente de Azcapotzalco,
Tacuba y Coyoacán p1d1éndoles ma rial de construcción d más calidad para
el templo de Huitzilopochtli. Más bien d idieron adquirir piedra y madera
por medio del trueque; su única mcrcancia era la que podían sacar del lago:
• No;ilAun, molitúulall,oll (C,011. M,n,dyotl, 66).
• Tezozómoc, 12.
• 11,itl., 16.
.. Uid.
.. Temzómoc, 16.
111 Cró,a. M,xü,yotl, 67.
• Tezozómoc, 16.
... C6d. RamJr,:, 38¡ Dudo 1, ·H .
.. 11,id.; Dudn 1, 41 emplea cui las mismas palabru.
• Durán I, ·H.

681

�hombrea y mujeres se metieron en los cañaverales; ''pescaban mucho número
de peces, ranas, camarones" m "hasta los gusaníllos que la laguna cría, y
moscos que la lama de la laguna encima cría, y teniendo cuenta con los dias
de mercado sallan a los mercados; salían en nombre de ca1.adores de aves
y de pescadott:1 y trocaban aquellas cazas y pescas por madera de morillo y

o sé. con qué fundamento IC afirma que el punto de la mistica aparición

del águila corresponde al centro de la plaza de anto Domingo, donde hoy

1e

yergue el monumento a la Corregidora.

tablillas leña y cal de piedra., "aunque la madera y la piedra ra pequeña, con todo eso comenzaron a hacer el templo de su dios lo mejor que pudieron. . . y aunque chica y pobre la ermita quedó con esto y algún lustre y
algo galana".11 •
Una noche Huitzilopochtli, por conducto de un sacerdote ordenó a su
pueblo que se estableciera en cuatro barrios, "tomando en medio la casa que
por mi descanso habéis edificado". 119 Del cuadrado inicial del templo se llega al perímetro cuadrado de la ciudad dividida en cuatro cuartos; 110 en el
centro, Xicco, el ombligo, descansa el arca del dios, donde estuvo el mágico
tenochtli. El Xkco se vincula dos veces con Metztli: por el lago lunar y cunicular, del que
ojo y ombligo y por el corazón del hijo de la luna, del
que brotó el árbol de los corazones grato al águila, o sea al sol.
En ese Xicco del Metztli, en ese Me-Xicco el sol vencedor está arriba
-quinta dirección- de 1a luna sacrificada; México es el lugar sacratísimo
del templo del sol sobre la luna; en Tenochtitlan se sacrifican los corazones
del tenochtli para alimentar al sol. En el binomio místico México Tenochtit1an,u1 el ''ombligo de la luna" tiene la precedencia sobre el "lugar de la
tuna de piedra", sede del culto solar.
De los cuatro barrios de México Tenochtitlan, el de Moyotlan (lugar de
mosquitos) se llamó San Juan en el México conquistado; el de Teopan (templo) San Pablo; el de Tzacualco ( en la pirámide) , San Sebastián y el de
Cuepopan (sobre la cahac\a), Santa María la Redonda".m
En cuanto al lugar del tenochtli y del templo primitivo, centro absoluto de
la ciudad, que se Uam6 Tlalcocomocco (en la tierra llena de ciénegas) nos
dice fray Juan de Torquemada: "Lo estimaron por divino, y sobre todos
los demás, por más maravilloso, tomándolo por armas y memoria de su señorlo y próspera fortuna. Este sitio dur6 muy honrado y venerado hasta la
venida de los españoles, que con ella y haber enchido y llenado de tierra todos aquellos lugares perdió su nombre y estimación gentílica".115
.,. C6d. Raml,,:, 39.
• Códice Ramlttz, 39; Dwin I, 42; d. Crónica M,xic4yotl, 74¡ Tezozómoc, 17.
• lbitl.

• Cf. Códi,, M1ntlocino, lám. l.
• Durin 1, 93; Tezozómoc; Crónica Mui,áyotl; C6tl. Ramlr1&amp;.
• Cr6n. M,m4yoll, 74, 7S; Durin l, 54.
• Man. lntl. 1, 290.

682

683

�SANTIAGO VIDA URRI:
Héroe de La Re/orma
EDWARD

H.

MOSELEY

Universidad de Alabama

ANTIAGo VIDAURRI fue uno de los más poderosos caudillos regionales de
Latinoamérka, en el si lo ruecinue\'e, Los historiadores mexicanos hacen hin.
capié en el hecho de que él mantuvo con mano de hierro los Estados de
uevo León &gt; Coahuila por casi una década, y después rompió con el gobierno de Juárez, en 1864, para unirse al Imperio de Maximiliano. Consideran haber sido un traidor para su nación, mereciendo eJ destino que sufrió
ante el pelotón de Cusilamiento.l Esta descripción es esencialmente correcta
cuando se consideró dentro del contc.'11:o de la historia mexicana "oficial".
Hubo1 sin embargo, mucho más en la carrera de Vidaurri. Fue demasiado
complejo en sus acciones e ideas para ser simplemente descartado orno ,ma
imagen norteña de Facundo Quiroga Un maestro de la política y un há.bil
administrador a la regiomoritana, el hombre fuerte que jugó un importante
papel en la historia de la nación mexicana. durante una de sus épocas más
criticas. De hecho. ocupó Vidaurri una posición clave dentro del partido liberal durante la Revolución de Ayutla r Guerra de la Reforma. u rontribución a la cau. a pura ha sido comúnmente ignorada, por razón del estigma
atribuido a su nombre, pero éstas fueron, sin embargo importantes. Un examen a la carrera de Vidaurri de 1655 a 1860 no solamente revela su importancia en los eventos nacionales, sino de hecho revela que don Santiago fue
un héroe de la Reforma.
En el siglo ruecinueve México constitufó un suelo fértil de prueba para
' Santiago Roe! (ed.) Corrtsjlondtncia Particular de D. Santiago Vidaurri, Tomo
primero: Juárez-Vidaurri ( IonterrC)', México, 1946). Introducción; Miguel Galindo
y Galindo, Lo Gran Düada Naeionol, o Rtlaci6n Hi1tórica de la Gunra de R1forma.,
lnt1rumci6n Extranj,ra )' Gobierno del Archiduqu, A-fo:r:imiliano, 1857-1867, M&amp;ico:
Oficina Tipográfica de la Secretarla de Fomento, 1904, p. 187.

685

�las doctrinas amorfas de liberalismo. Antes del derrocamiento del gobierno
de España, Fray Servando Teresa de M.ier denunció las restricciones comerciales en América y ~ligue! Ramo Arizpe abogó por un sistema federal de
gobierno para la rueva España. 2 iguiendo el establecimiento de independencia Valentín G6mez Farías, José María Luis Mora. Francisco Zarco, y
otros intelectuales continuai.on con la tradición liberal. Ellos abogaron por el
federalismo, el republicanismo, la libertad de conciencia, el sufragio universal, y varias reformas político-ccon6micas.3 Por tres décadas después de 1824,
varios dirigentes políticos también abrazaron estos ideales, algunos por convicción, pero otros por conveniencia política.

La revolución de Ayutla, que principió en 1854- contra la dictadura centralizada de anta Arma, fijó el período para el triunfo de la facción conocida como los puros o exaltados.' Este grupo, inclur ndo figuras de~t.acadas
como Guillermo Prieto, Mclchor Ocampo y Benito Juárez, formularon la
Constitución de 1857, la cual incorporó medidas liberales tales como la Ley
Lerdo y la Ley Juárez. 8 Los conservadores denunciaron el título puro por el
Plan de Tacubaya e invocaion el nombre de Dios a fa\'or de su causa. Esto

•

~ Manuel Loza Macias, El Pensamúnto Econ6mú;o ¡• la Con.rtituci6n dt 1857. México:
Editorial Jus, S. A. 1959, pp. 67, 69, 97. "Así en Mier encontramos el infl.ujo de .Locke
y Hobbes en la concepci6n del estado como constituido por un pacto, el influjo de
Rousseau en la soberanía. del pueblo ... mientras en Ramos Arizpc se ve la doctrina
de Bentham contra los terratenientes y en pro de l3. indusuializaci6n ..• "; Miguel Ramo de Arizpe, Informa qu• ti Dr. Migutl Ramos de -4-ri:P•, Saurdole dt Bo1,rbon;
)' Diputado 1n las Corles Especiales y Prestnt,s Genert1ltt dt España {Jara la Provincia dt Coah uila una dt las Cuatro Provincuu lnttriores del Estt dtl Rtino dt
Pr,sentes dt México a t!l ,fogusto Conrtreso en la Condici6n Civü, Politico y Nat1LTal
d, las Prouincias de Coahuila, Nueuo Le6n, Nuevo Santander y Texas dt las Cuatro
Provincias Interiores dtl Este del Reino de México, Traducción, y anotaciones e Introducción por Nettie Lee Ben.son (Austin, "Universidad de Texas", Prensa, 1950).
• Daniel Moreno, Los Hombres de ta Reforma (México, D. F.: Ediciones LibroMc,c., 1956), pp. 15-61. Mora, un campeón del secularismo apuntó: "Cada mexicano
d be preguntarse diaria.mente a sí mismo si el pueblo eiwte para el clero o si el clero
ha sido creado para .atisfacer las necesidades del pueblo".
• Richard A. Johnson, La Revolución Mexicana de Ay11t/a, 1851-1855: Un Aná/i1is de la Evoluc1ón y Destrucción de la iíltíma dictadura dt Santa An11a (Rock hland,
Illinois: [Augustana] Biblioteca del Colegio de Augus1ana), 1939, pp. 40-58; Mario
de la Cueva (ed.) Plan de Á)•utla, Conmtmo,aci6n d, su primer Centtnario (Mh:ico:
Ediciones de la Facultad de Derecho, 1954).
• Frank A. Knapp, Jr. El Gobierno Parlamentario y la Constilwti6n Mexicana de
1857; Una Fase Oh'Ídada de la Historia Política Me:xkana". Repaso Hist6ríco Hispdnico-Ámmcano, vol. 33 (Febrero, 1953), 65-80; Francisco Zarco, Historia del Con•
gr,so E,¡traordinario constituyente de 1856 y 1857, Extracto de tod&lt;JJ sus sesiones )'
documentos parlam,ntaríos d, la época (Mbico: Imprenta de Ignacio Cumplido, 2
volúmenes, 1857 y 1861 ).

686

provocó la Guerra de Reforma, a menudo interpretada como un conflicto
entre la Iglesia y el Estado, p ro también implicando un espectro más e. ·tenso
de problemas sociales, políticos y económicos}' Benito Juárez se atrincheró
en Veracruz. y se hiw el símbolo del liberalismo mexicano.· La intervención
francesa _en apoyo de los clementos reaccionarios dio al presidente zapoteca
la venlaJa de poder eslabonar su causa con la sobrevivcncia nacional.8 Es
con esta ~escripci6n m_iniatura del liberali mo mexicano en mente que nosotros deb_1~ramo. C."\'.arrunar la carrera del caudillo que se enfrentó al poder
en la rcg1on desierta noreste de México.

Co~o en el e~~ de_ Thomas Jefferson, Andrew Jackson= o Domingo F.
Saim1cnto un políuco liberal es un doctrinario mejor cuando está iuera del
poder. En mayo 12 de 1855 Vidaurri se pronun ió conb·a Santa Ana acusándole de usurpar los poderes de lo Estados}' despojando a lo~ individuos ciudadanos de sus derechos básicos. 9 Sus esfuerzos para vencer la "dictadura tiráni _a ~entralista" tm·ieron é."'üo en 'uern León, y poco tiempo después en
~ vecino Estado. de Coahuila. 1 º Un espíritu de )jberalismo prevaleció, especialmente en la ciudad de fonterrey, donde los poemas y las canciones fuel'On
es~ritos _en alabanza a las triunfantes campañas. 11 Victorioso, sin embargo
Vidawn tuvo que afrontar la tarea de adminislrar el territorio bajo su control. Con un tesoro e.~austo, urgió a los ciudadanos para ". . . ontribuir vo-

• J. Lloyd Mecbam, La Iglesia )' d Estado en Latino América (Chapel Hill: Imprenta de la Universidad de Carolina del orte, Edición Revisada, 1966). pp. 364366; Waller V. Scholes "El Liberalismo Reformista", Hirtoria Mexicana, II (Jwio
1952-Junio, 1953) 34-3-352.
'
' Moreno, Lor Hombres de la Reforma, pp. 113-127. Este autor considera a los
ayudadores de J uárez de haber 5ido "amantes de la verdad y la justicia ..• " Ralpb
Rocder, Juárt: y su M,xico (1'ew York: Imprenta El Vikingo Volumen uno 1917)
pp. 172-265.
•
,
'
1
Jack Autry Dabb., El Ejltcilo Fra,icés e1l México, IBól-1867. Un Estudio en ,l
Gobierno Militar. (The Hague: Mou1on &amp; Co., 1963), pp. 77-83. Este autor demuestra el hecho qae la mayor parte de los comandantes franceses fueron mucho mb
liberales para el partido de la Iglesia mexicana.
' Ger6nimo Cardona para Unimo de Guerra y Marina, Ma)'O 17, 1855. El Rtstaurador de la Libertad; Cana Circular editada. por Vida.urri, Mayo 23, 1855. El
Restaurador, Mayo 28, 1855.
,., Vidaurrí al Sr. Gobernador y Comandante General de Coahuila D. \'alentín Cruz,
Mayo 24, 1855, El Restaurador, Mayo 28, 1855; El Rutaurador, Junio 11, 1855.
(Vida.urri también trajo a su con1.rol algun:u regiones de Tanmulipas).
11
Ver parn ejemplo El Restaurador, Julio 28, 1855: Guerra! Guerra!

Al ,ombate volemos
Libertad ,onqui.stando ,. honor
Y al zumbar de lOJ balas .,,itemos;
/ Vioo tl pueblo! ¡ qui muera el traidor!

687

�•

!untariamente. . . de acuerdo con el grado de su patriotismo''.ª Como una
medida más ele persuasión el nue\'o gobernador colocó los nombi-es de aquellos que se rehusaban registrarse en la milicia. 13 A pesar de estos métodos
más bien "liberalc-s'' no ortodoxos, una mayoría de los ciudadanos de los
dos estados Nuevo León y Coahuila parecieron haber favorecido al nuevo régimen.1• La victorias de don Santiago no solamente dieron a la región fronteriza un nue\'O gobernador sino jugaron una parte importante en el triunfo
de la Revolución de Ap1tla sobre Santa Anna en la escena nacional, ayudando &lt;le esta manera a preparar el camino d la siguiente fase del liberalismo mexicano. 13
Con la certeza ele la caída de la cüctadura muchos puros regresaron a
México de Nueva Orleans y otros lugares de exilio. Volcaron arroyos de propaganda. e hicieron prcparati\'Os para establecer un nuevo sistema gubernamental que se mantuviera con sus ideas político- ociales.1" Algunas ele ellas
expresaban su temor de que Vidaurri pudiera intentar establecer una nación independiente, "la Repíiblica de la Sierra Madre".17 Guillermo Prieto
sin embargo, consideró " ... que las doctrinas de Vidaurri tenían wi Jugar
eminente en el partido puro".18 El caudillo ayudó a justificar esta expresión
de fe al oponene al compromiso de esfuerzos acometidos por los más moderados liberale.s. 19 Esto gustó a los exaltados, a tal grado que algunos aún
abogaron por hacer a Vidaurri presidente nacional. 20
l.! El Decreto de Junio 6, 1855, El Rutaurador, Junio 18, 1855. A cada municipalidad le fue asignada una cuota y contribución sobre créditos fueran dados a aquellos quienes contribuyeron.
:aa lbid.

" "Acta d~l pronunciamiento de la Ciudad de Sallillo", Julio 26, 1855, El R11staurador, Agosto 4 de 1855; Franci co Vidaurri (hermano dl'l caudillo) a Vidaurri, Agos•
to 16 de 1855, Correspond11ncia Particular d11 D. Sanll'ago Vidaurri (localizada en
los archivos del C!tado de Nuevo León: aquí será citada después como C. P.).
11 Eulalio Degolfado a Manuel Doblado, Agosto 25, 1855. Genaro Garría
(ed.),
Documentoi inéditos o muy raros pa,a la hi.itoria dt J.Uxico, publicados por Ccnaro
García y Carlos Pcreyra, tomo XXVI, '•La Re\'olud6n de :\yutla 6Cgún el archivo de.l
General Doblado" ( México, l 909).
" Moreno, Los Hombrrr d, la R,formn. p. 15.
11 M. Siliceo a Manuel Doblado, Sep\iembr • 2, 1855, Gcnaro Garría ( ed.)
Documentos inlditos, Tomo XXXI, "Los Gobiernos de Alvarez y Comonfort según el archivo del General Dobl:ldo" (M~xico, 1910).
a Guillermo Pri,:to a Januel Doblado. Genaro García (ed. ), Documtnt!Js i11tditt&gt;s,
Tomo XXVI. En •~ta carla don Guilkrmo m.,nifestaba: " ... pero puedo asegurar
a V. que en el p.trtido exaltado tienen un lugar eminente las doctrinas de Vidaurri".
19 Acta de San Luis
Potos1, Agosto 13, 1855, Bolrtfo Oficial (Estado de Nuevo
León), Agosto 19, 1855; Vidau.rri a Gobernador y Comandante General de San Luis
Potosí, Agosto 18, 1855, Do/1tin, Agosto 19, 1855; Vidaurri a Ignacio Comonfort,

688

En 1856, cuando la asamblea constitu)'ente empezó a trazar un nuevo
título político para la nación, Ignacio Comonfort restituyó a Juan Alvarez
como jefe interino del gobierno federal. Juárez y otros prm» no confiaron
en Comonfort, temiendo que pudiera tener arreglos con lo conservadores. 21
Una vez más el ala más radical del partido liberal encontró un adicto aliado
en el caudillo de Nuevo León y Coahuila. Vidaurri vino a ser uno de los
críticos más discutidos del ejecutivo nacional, acusándole de que estaba usurpando los derechos de los estados soberanos. 22 Este no fue meramente un
desacuerdo sobre la doctrina constitucional pero implicaba una muy \'ita!
impresión en la carrera poütica de don Santiago. Este había decretado la
unión ele los estados de l ue\'O León y Coahuila dentro de una sola unidad
política, lo cual Comonfort se rehl.lliÓ a sancionar. 23 Vidaurri tuvo el apqyo
popular substancial para su plan en Coahuila, y Jo utifü6 como una e,,;.
denda para con\'encer a los políticos liberales de que su decreto estaba, de
hecho, basado en los deseos de los ciudadanos de los dos estados.u La hostilidad entre el líder regional y el preidente provisional se encendió en abierta
rebelión. en el verano de 1856. El General Rosas Landa acaudilló una fuerza federal contra Vidaurri1 pero evitó una batalla decisiva al firmar una
tregua en JlO\.iembre 18.u lientras tanto, dentro de Ja Asamblea Constitu. cional muchos puros ayudaron al caudillo norteño y el documento que ellos
trazaron para el fin de año reflejaba una victoria para él sobre Commúort.
El nuevo útulo liberal proveyó para el estado unificado de Nuevo León y
Coahuila. ~8
Agosto 31, 1855, El R,staurador, Septiembre 1, 1855; Vidaurri a Antonio de 11aro
Tamariz, Septiembre 5. 1855, El R,staurador, Septiembre 8, 1855.
"' Lic. Simón de la Garza y Me!o a Vidaurri, Septiembre 21, 1855, C.P. Ri\'a Palacio (cd.), México a tran1s de lo Siglos. V, p. 66¡ Antonio Aguado a 'Manurl Doblado, Mayo 21, 1856, G ·naro Garda (ed.), Documentos InUitos, XXXI.
21
Zarco, lli.storia d,l Congr,so Extraordi11orio Co11stituy1nte, I. pp. 79-81.
= \'idaurri a Juan Alvnrez, hril 27, 1856, C.P.

l.

::i ''Proclama del Gobernador del Estado de Nuc\'o León y Coahuila, Santiago Vidaurri, Monterrey, Julio 12 de 1856''. Col.ecci&amp;n d, DocPmtnlos p(lra la Histo,ia d,
Mi:o:ico. L:i Segunda Serie, VIl; D. Anselmo de la Portilla, Mijfro en J856 )' 1857,
Gobierno del Genual Comonfort (, 'ucva York: S; Hallct, 1858), p. 49; J. M. Lafragua (cd.). Documentos que manifiestan lo, principales sucesos que precedieron al
desconocimir.nto que el Sr. General D. Santiago hi10, de b autoridad del Gobierno
de L'l República, 1856. (Manuscrito locnliiado en la Biblioteca . 'acional de léxicc,.)
" Tomás Santa Cruz a VidJlurri, Octubre 14, 1855, C.P.; Ju.1n Long a Vidaurri,
Abril 6 y 29, 1856, C.P.; Vid:\uni a Junn Alvare:, Abril 27, 1856, C.P.
'" Hcrmeni:gildo Dávila. Biografía del Sr. G neraJ Don Juan Zu:izua (Monterrey,
I 892), p. ·.13.

• Zarco, Historia dil congr,so ext,4ordiMrio, I, pp. 272-345; II, pp. 331-337,
910, 1001.

689

�En las elecciones estatales de 1857, Vidaurri fue 1eleccionado como gobernador n 1 estado ya engrandecido, recibiendo una mayoria abrumadora de
votos en los dos estados de uevo León y Coahuila.11 Aswniendo la direcci6n
bajo el nuevo régimen d constitución el cual reflejaba el tono del documento nacional, idaurri prometió preservar las garantías individuales para
todos los ciudadanos, ascender la prosperidad económica, y establecer seguridad en el estado.16 El prestigio del hombre fuerte continu6 en un alto
nivel, en w dos fomw, tanto en sus propios dominios como a través del
resto de México." Los puros en la escena nacional, aún sospechosos de loa
elementos moderados dentro del régimen de Comonfort acudieron a Vidaurri
para que lts ayudara en su causa.
Esto fue especialmente importante en sus plan para que el gobernador
norteño controlara una de las más grandes fuerzas militares en la nación.'°
En UC\'O León y Coabuila, como en otras regiones de México, los problemas se desarrollaron entre las nuevas autoridades y la Iglesia. En Monterrey el obispo Verea instruyó a los miembros del clero para impedir los
sacramentos a cualquier funcionario del gobierno que hubiese tomado el juramento de lealtad a la Constitución de 1857, pero sus instrucciones no fueron
inmediatamente obedecidas ai Vidaurri informó al deán de la Catedral de una
manera cortés pero firme, que esperaba que los cl~rigos se abstuvieran de
intervenir en los asuntos politicos.11 Invitaba también al Obilpo a discutir
cualquier diferencia que pudiera existir entre las autoridades civiles y la
Iglesia. FJ problema pareció haber sido resuelto ya que el día de su inaugu• El R,slou,aJo,, Julio 24, 1857.
• "Constitución Política del Estado Li"brc y Soberano de ucvo Uón y Coahuila,
El R,slurtlllo,, Agosto 21, 185i; "Santiago idaurri, a los nuevo-leo-coahuileDlea",
Agosto 17, 1857, Sapl1mnalo al No. JO() d,l R,navratlo,. Agosto 22, 1857. En esta
direccióo Vidaurri espec:ificamente prometió promoYU la educación y ,acar monnas
adminutrativu.
• Patricio Milmo (yerno de 1daurri) a Vidaurri, Febrero 17, 1857, C.P.
• Sim6n Garza y Melo a Vidaurri, Diciembre 13, 1856, C.P. (Manifiesta: Su prestigio ligue en auge por la conducta obecrvada en loa nuestros). El R,stourodor, Febrero 6, 1857; Vidaurri al Miniatro de Guerra y Marina, Febrero 19, 1897, El R,sla.rador, Marzo 13, 1857; F. Palomar a Vidaurri, Mano 13, 1857, C.P.; Ver tam•
bifo a ieto de Zamacois, Historia d, Mljico, M~xico: J. F. Parm y Compañla,
1877-1882, 19 Volúmenes, Vol. XIV, p. 437.
11 Juramento de la Constitución, El R,sta.rador. Abril 24, 1857; J~ Angel Benavides al Gobernador del Estado de uevo León y Coahuila, bril 20, 1857, El R•s•
14.,ado,, Abril 24 de 1857; "Juramento de la Constituci6n", El Restaurador, Mayo

1, 1857.

• Vidaurri al Sr. Dein y Cabildo Eclcsiútico de este Obispado, Mayo 29, 1855,
El R,stauratlo,, Junio 4, 1855 (" •.. su misión ea demasiado alla, ajena de las cosas
terrenal y

de

c,ta

clase de viwitudes ••• " ).

I

ración 1 gobernador asiatió a mua en la catedral donde un 10lemne Te Deum
fue cantado, y los dirigentes eclesiásticos le ofrecieron sus felicitaciones. n
La Iglesia, sin duda, esperaba retener sus fueros en uevo León y Ooahuila
a través de la cooperación y benevolencia de Santiago Vidaurri.
La relaci6n armoniosa entre las autoridades clericales y seculares no duró
mucho. unque intentaba evitar una confrontaci6n con el Obiapo, Vidaurri
J&gt;U10 perfectamente en claro que él deseaba permanecer al lado de la nueva
Constitución federal, y mantener sus lazos con los puros. F.ato condujo a Verea a ordenar a los padres de su di6cesis a negar los sacramentos a todos
los funcionarios ~el _gobierno. ,El Gob_emador advirtió que a menos de que la
orden fuese resandida tomaría medidas enérgicaa contra los clérigos rebeldes!' El obispo pernianeció firme, y a principios de
ptiembtt impidió a
los empleados gubernamental
la entrada a la catedral.ªª Vidaurri reaccion6 rápidamente, ordenando el arresto del ofendido Obispo. La atm6afera
era tensa cuando V erea fu aprehendido y conducido a través de la plaza
central de Monterrey. Muchos ciudadanos se quitaron sus somb
con
~to, y ~~ se arrodillaron para recibir su bendición.16 inguna violencia surgi4, sm embargo, y el Obispo fue escoltado fuera del eatado.a1
Cuando los miembros restantes del clero demo¡traron un sentimiento hostil
por los hechos contra su prelado, Vidaurri les advirtió que no toleraría interferencia en
asuntos políticos. También rechazó una petición firmada por
un ~po de ciudadanos solicitando el regreso del Obispo." De esta manera,
en diaembre de 1857 el caudillo de Nuevo León y Coahuila había ido más
lejos que el gobierno nacional, en asegurar la autoridad civil en el aspecto
de la oposici6n eclesiástica.
En diciembre 17 de 1857, llegó a Monterrey la noticia relacionada con
el golpe contra la Constitución hberal y Ja aceptaci6n de Comonfort del Plan

los

• El R,sta,oilo,, gosto 28, 1857; Suplmmdo al No. 100 túl R1sla1mufor, Agosto 22, 1857.
" Vidaurri al Sr. Obispo de esta Di6ccsis, Septiembre 7 1857 Bol•tfta 1 ~-=-L- 9
18&amp;7
'
'
'
=yU&lt;"WU.-.:
'
J • {\tte fue el dia anterior a la celebración de la firsla en honor de 1A Pu,úinu, )
• "E_l Gobierno y el Reverendo Sr. Obispo", Boúdn, Septiembre 9, 1857.
·
• !6•tl. (Vidaurri consciente de la ama naturaleza de la lituaci6n, convoc:6 a junta
de audad~ ron influencia de la capital. Aquelloa que hablan prometido &amp;)-udarlo
en IOI movuwentoS contra el clero).
• El Restaurado,, Septiembre 11, 1857. (En Septiembre 10, 1857 una escolta de
veinticinco hombrea condujeron al Obilpo crea hacia el sur con rumbo a Sán Luis

Potoli).
• El Cabildo eclaiáatico de Monterrey a Vidaurri, Septiembre 14, 1857 Bol,1fn,
Octubre 27, 1857; Vidaurri al Muy Venerable Sr. Dein y Cabildo cclcsiútico de esta
Diócesu, Septiembre 12, 1857, Bol•dn, Octubre 27, 1857; Vidaurri a Deán y Cabildo
ecleliástico, Octubre 1, 1857, Bol1ll,a, Octubre 27, 1857.
• El luslaurador, ·oviembre 6, 1857.

691

690

�'

de Tacubaya.'º Vidaurri inmediatamente anunci6 su exclusión del plan, y
no quiso extender su ayuda a Benito Juárez cuando éste huyó hacia el norte.•l
Otros dirigentes regionales tales como Manuel Doblado de Guanajuato, Santos Degollado de Jalisco, y Jesús González Ortega de Zacatecas, permanecieron leales a la causa constitucional. El factor que colocó a Vidaurri en
una categoría separado de estos otros caudillos fue que retuvo el completo
control sobre su dominio mientras otras regiones de la nación fueron destrozadas por la lucha y división internas. u fuerza y lealtad hicieron a Nuevo
León y Coahuila uno de los pocos puntos o lugares brillantes para la causa
liberal en el período inicial de la Guerra de la Reforma. Benito Juárez estuvo
consciente de esto, y buscaba retener la confianza y el apoyo de su caudülo.~
A principios de 1858, Monterrey era un centro de amplias preparaciones
militares. Bajo la guía del Coronel Juan Zuazua y jóvenes' oficiales tales como
Ignacio Zaragoza y Mariano Escobedo, las fuerzas militares de Nuevo León
y Coahuila formaron una fuerza efectiva de lucha. Las armas y el equipo
llegaron de los Estados Unidos o eran elaboradas por industrias del país. 43
La legislatura del estado concedió virtualmente poderes ilimitados al Gobernador y éste los us6 enérgicamente. Cuando algunos padres ayudaron al Plan
de Tacubaya, Vidaurri ordenó su expulsión. 0 Actuó también contra la Iglesia implantando de hecho la Ley Lerdo dentro de su jurisdicción y de esta
manera vino a ser uno de los primeros gobernadores en la nación entera en
hacer uso de esa medida.' 5
En febrero de 1858, Benito Juárez y su pequeña escolta hu)·eron de Guanajuato a Guaclalajara, y poco tiempo después a Manzanillo. Cuando el presidente salió del país, por un breve período de exilio, la causa entera liberal
pareció encontrarse al borde del colapso.'6 La única excepción mayor fue en
Nuevo León y Coahuila donde el ejército del norte tomó la ofensiva. Juan
Zuazua condujo la fuerza de la frontera dentro de San Luis Potosí y Zacatecas, obteniendo importantes victorias sobre el General Miguel Miramón,
Mecham, La lgl~sia y el Estado en Latinoamérica, p. 366.
" "Viva la Corutituci6n de 1857"', Boletín, Diciembre 29, 1857.
.. Benito Juárez a Vidaurri, Enero 29, 1858, C. P.; Vidaurri a Juárez, Enero 31,
1858, C.P. (En esta carta, Vidaurri aseguraba al Presidente de su apoyo, pero le
hablaba como a un político igual más bien que como un subordinado).
•• Vidaurri a . SobreviUa Enero 20, 1858, C.P.
.. Vidaurri a Deán y Cabildo de esta santa Iglesia catedral, Enero 5, 1858, Bolttln,
Enero 10, 1858.
" Decreto (Vidaurri), Enero 28, 1857, Boletln, Enero 31, 1858. ("La Ley de
desamorti.7.aci6n de 25 de J1uúo de 1856 será exactamente cumplida en todas sus partes respecto de las fincas eclesiásticas. en el percn torio término de 20 días ... ") .
., José María Avila a Vidaurri, Mano 14, 1858, Boletln, Mano 20, 1858; Rocder,
Juám: y su AUxico, I, pp. 161-168.
40

692

el campeón conservador. Santos Degollado, que quedó a cargo de las fuerzas constitucionales en Jalisco, pidió y recibió refuerzos de Zuazua. El futuro
"Héroe de las derrotas" alababa el patriotismo y la energía de Santiago Vidaurri para hacer posible esta valiosa ayuda..a En junio 1a ciudad de San
Luis Potosí cayó con Zuaziia, y las medidas de la reforma fueron aplicadas
a las propiedades clericales en esa plaza fuerte conservadora.u Vidaurri se sintió
satisfecho en julio, con la noticia de que sus fuerzas habían ocupado Guanajuato. ~ Al mes siguiente tom6 personalmente el mando dcl ejército y emprendió_ la acometida hacia el sur, tomando a San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo. Sus exploradores alcanzaron los suburbios de Querétaro. 51 Era
el amo, literalmente, de una extensa parte de la nación, y se consideraba a
sí mismo ser el benefactor de la causa liberal. 62 De hecho ocupó precisamente ese papel, mientras Juárez luchaba para mantener la posición establecida, para lo cual se instaló en Vera.cruz, a donde la mayor parte de los
elementos liberales de la nación se retiraron. El ejército de Vidaurri ganó una
serie de importantes victorias. Durante los primeros diez meses que siguieron
al Plan de Tacubaya el caudillo de Nuevo León y Coahuila fue el líder más
efectivo político y militar en el campo Ifüeral. 53
El momento de triunfo de Don Santiago fue de poca duración. Con un
déficit crónico de fondos, y otros problemas logísticos, encontró la atmósfera
del• centro
de México cargada de hostilidad. En Septiembre
11 de 1858J el
•
'
E1erc1to del Norte evacuó San Luis Potosí ante una fuerza consetvadora avan~

" Juan Zuazua a Vidaurri, Marzo 17, 1858, Boletín, Mano 22, 1858; ''Viva la Libertad", Boletln, Mayo 2, 1858; Boletín, Mayo 6, 1858.
" Zuazua a Santos Degollado, Mayo 2, 1858, Boletín, Mayo 19, 1858; Santos Degollado a Vidaurri, Mayo 17, 1858, C.P.
• Primo Feliciano Velázquez, Historia ds San Luis Potosi (M~xi.co: Sociedad Mexicana de Geografía y Estadistica, 1947, 4 Volúmenes), 111, pp. 293~297; Informe del
Coronel Juan Zuazua, Julio 5, 1858, Boletín Julio 17, 1858.
., lndalecio Vidaurri (hijo de don Santiago) a Vidaurri, Julio 16, 1858, C.P.;
Vidawri a Indalecio Vidaurri, Julio 22, 1858, C.P.
11

Boldin, Agosto 21, 1858; El Restaurador, Septiembre 5, 1858 .

ª Mensaje de Vidaurri,

Boletín, Agosto 21, 1858. ("El estado de las cosas no puede ser mejor: el restablecimiento de la paz está próximo, y Kucvo León y Coahuila
se gozarán luego con toda la República en los bienes que ellas traen a los pueblos que
conoeen cuál es su mW6n sobre la tierra") .
11
Degollado estaba justamente empeundo a constituir una fuena en Jalisco y la
facc.i6n liberal en el sur estaba muy débil. En elite período muchos cargos fueron hechos contra Vidaurri, acusándole de cooperar con fuerzas filibusteras de los Estado.!
Unidos. El Coronel S. A. Lockridge, un ayudante anterior de William Walker, correspondi6 con Vidautri, pero el Gobernador rehusó participar en su plan. (Vea Vidaurri
a Lockridge, Abril 15, 1858, Boletín, Abril 17, 1858; W. R. Hen:ry a Vidaurri, Junio
13, 1858, C.P.; Vidaurri a Hen:ry, Julio 12, 1858, C.P.).

693

�zante, y tomó una po ici6n e rea del puebl ito de Ahualuko.u Dos s mana d spu' el Gen ral Miramón ·kctuó un asalto contra ia línea d Vidaurri. Vaciló ésta primero y lu go
desqu brajó.
crtando todo l abas-tecimientos y la artillería un r sto h cho pedazos cJel jérrilo de .r uevo
León y Coahuila
retiró ba ia el norl en desorden. 11ª L historiador m xicano , influido por lo· u ceso post riorc , han pr ·t ndi&lt;lo d preciar la
importancia de la batalla &lt;l Ahualuko en la Gu ·rra de la R •forma. De
hecho, Galindo • alindo en ,u libro La Gran D cada acionnl, afinnó que
la derrota de Vidaurri fue del mayor ínter~· para la cau a liberal. Benito Juárez y su confederados, rin embar o. r 'C'Onod ron la d rrota como el mayor
r \'~ d la causa onstitucional.117
El Gobernador idau1Ti nunca µudo \ n r completamente el golpe demoledor ufrido en Ahualulco, pero no abandonó la lucha contra las fucrlas
coru rvadoras. En 1859 organizó y equipó un nu ,·o ejército eJ mal ,·ohi6
a ocupar a San Lui Potosí y otros pw1tos e tratégico . El Cónsul de los Estados Unidos en lontrrrey, consideraba a Vidaurri como una de las figuras
más prominente del partido Liberal Ofirialcs )' hombres de • 1 '1CYO León
y Coahuila fonnaron una parte importante d 1 ejército de Santos Degollado
el cual asaltó la capital nacional n bril de 1859. 5' El fracaso de e te e fu rzo r b jó la m ral de lo hombres fronterizo y la
ase:z de diner y de
abastecimientos b-ajo una disputa ociosa interna entre sus filas. Por Scp•
ticmbr un grupo de oficiale - r beló contra la autoridad d Vidaurri, escogiendo a Jo ' Silve tr • ambcrri como u lid r. El General D gollado ayudó
a e ta facción di idcnte, y nombró a ramberri como gobernador de 1 rue\O
" Feliciano Vclázqucz, 1/istoriri d, San Luis PotoJI, lil, pp. 306-307.
• Vidaurri al Sr, Gobernador del Estado d
u vo León y Coah11ila, Septiembre 29
1858, Boletln Oficial Exlraordinario, O ·tub[e , 1858 ('' ... hoy d graci damcntc h
ufrido una derrota, nos hn. hecho p rdcr también c:u.i todo el tren de guerra que hablamos rcunjdo a -o ta d • tanto saC"rificio" J; Tnfonne de: Vidaurri al Excmo. r. finiitro de Gobemaci6n. O 1ubre 23, 1858, Bolr1i11, Octubre 26 1858
" Galindo y Calindo, La Gran Dícada Nacional, p. 188 (Este hiatori;ldor ún m:inifestab que la derrota de \'idaurri un el mejor interá de la causa liberal).
·oviembrc 26, 1858, Boletln, Diciembre 1•, 1858,
01 Melcbor Ocampo a Vidaurri,
(''El Excmo.

r. Pr- idcntc no duda que d Ejér ilo d'!I • arte vueh

a L'\ r-.unpañ:\"),

Josepb Wal h
Lewis C:us, Mar~o 12, l859, D1upacho,1 d,: lo Cónsu/11 d4 los
futcdos 1 nidos ,n MtTnterrr,, léxico, 1849-1906 (. {icropellcul~ de los rchivo.s • •
cion les. M-165).
• "Proclama que el gemral D ollado pidi6 a u$ !dados. d ~ de abril de 1859".
(T cub ya), Ernesto de la ·1or1e Vilw (ed, , El triunfo de 14 ref11iblic11 l"b11al:
1857-18 O (México: Fondo de la Cultura Ec:on6mica 1960 • p. 93; Julián Quirog
a Vidaurri, Abril 20, 1859 ; C.P.; Igo io Zaragoia a \ id:wrri, A ril 14, 1859 C.P.;

!

L 6n Coahuila.ff0 Vidaurri se. refugió en Texas por un corto tiempo, pero
despu ·r ecuperó el mando de su estado con la ayuda d Juan Zuazua v
otros ofi ial lealcs.11 El caudillo denunció la ª)'Uda de Degollado a su·
enemigos político:;, )' acusó al comandante federal de interferir en los asuntos
internos de un tado obcrano. La amargura de Vídaurri
ext ndi6 a otro
oficialc del partido constitucional, )' de pu' de 1860 nunca e lU\'O dispu to
otra \'C?. para cooperar plenamente con el régimen d Juárez aun cuando
s . enfrentó a la int rvcn ión Francesa. 6 Esto condujo a un rompimiento
lo ~on el_ presidente en Febrero de 1864, y eventualment a la ejecur1on d • V1daum por orden del General Porfirio Díaz, a la caída clcl Imperio.113
En r um n, Vidaurri "tuvo más interesado en r tener el control de u
feudo personal que en ayudar al partido nacional liberal. Fue un traidor a
la causa d la cual Benito Juárez fue el símbolo. A pesar d todo el caudillo
hab~a ju?ado un papel vital d ayuda durant los tres años d guerra. i
hub1
sido muerto n la batalla de Ahualulco, o siquiera un año más taidc,
duranl la lucha ch il dentro de su estado, la tatua de idaurri in duda
alguna hubiera estado entre aqu Jtas de los héroes liberal s que ahora apaJ'C(".en en formación en el Paseo de la Reforma.'•

c?:11Pll

., Decreto de S.1ntos Degoll:ldo, Septiembre 11, 1859 Boletín O/ícilú, S •pticmbre

!!O, ~ 859. ( "Ha_bíé~dose ,u ble do el General D. Santiago Vid:iurri contr2 el upmno
Gobierno constituc1onal. . . CJ un d her. . . culigar
los traidores ••. "). D ollado
dcdar6 la rc:moción de Vidaurri. nombrando al Gen,ral D. José Sih-cslr' .\rambtrri
como gobem dor interino de 'uevo León y Coohuila.
La facción anti- idaurri estableci6 un gobierno en la pequeña vill:i de Gal ana
01 la ti gión del ur del Estado.
e \'ea canas de Vidaurri a J uircz y Julrcz a Vidaurri, 1861-1864, CY. (Muchas
de ell son reproducidas en Rocl, Corrtspond1ncia Pa,Jicular di! D. Santiago Vidaurri,
Tomo Primero, pp. 31-264).
ª Véase Vidaurri a Juárc7., Febrero M, 186'1, C.P. Juárcz a Vidaurri, F brero U,
1864, C.P.; Decreto Je,ú, Mari Bcnties Pinillo,, Gobem dor del Estado de • ·u vo
Lc6n, a sus habitantes, • bril 19, 1864.
" La estatua de jll!ln Zu:uua, el nmigo rná5 fotimo de Vid ur.ri, quien fue muerto
durant el conflicto civil en l8b0, es una de !u que se encuentran a lo largo del Paseo
de la Reforma, con las de Ign:i ·o Zara oza · lariano f.scobedo.

69"

694

�COMPITIENDO CONTRA EL CORREO REAL
Con un nombramiento para el más grande de lo cuatreros en Texas

,

DR.

MALCOM

D. MclEAN

Texas Christian University
Forth Worth, Texas

CABO SosA, había sido d tinado a montar guardia y no le gustaba. Existían muchas otras cosas interesantes qué hacer en el presidio de San Antonio
de hace dos siglos. Además, era primavera -una ardiente mañana de mayo
del año de 1735- y se sentía inquieto. u ser anhelaba emoción y aventura.

EL

Apenas iniciada su guardia, la monotonía acostwnbrada de su trabajo se vio
animada por la inesperada llegada del soldado Ximénez, a quien no veía
desde hacia varios meses. Ximénez había recorrido muclio mundo y viajado
hasta la capital virreinal de la ciudad de México, donde conoció personajes
que ocupaban puestos importantes. aturalmente, Sosa estaba ansioso por
saber todos los detalles, así que él y Ximénez se sentaron en la plaza al pie
de los cepos -ese sobrio símbolo de justicia- y Ximénez procedió a dar a
su compadre un relato detallado de todo lo que babia sucedido desde su último encuentro.
Mientras
encontraba en Méx.ico, Ximénez conoció un caballero que se
llamaba dan Francisco de Cos y Lombraña, quien deseaba tener el nombramiento en Texas como capitán del presidio de La Bahía. Cos, había conseguido ya la aprobaci6n del \"irrey, y ahora de aba que Ximénez llevara la
carta del virrey al gobernador de Texas. Si Ximénez llevaba la carta, Cos le
pagaría suficiente dinero para retirarse a disfrutar plenamente el resto de
su vida.
Ximénez tramaba entregar la carta al gobernador en presencia del capitán
del presidio para que éste certificara el hecho de que había sido entregada.
Después, Ximénez averiguaría si el gobernador intentaba en\'iar un despacho
con la respuesta a la dudad de México, y si así era, reportaría este hecho
al capitán y lle\•aría cualquier comunicado que el capitán quisiera enviar.

697

�Lo más importante para Ximénez era tomar la delantera al correo real en su
regreso a la ciudad de Mé.,dco, pues así, Cos se enteraría de lo que sucedía
en la capital de Texas y podría anticipar cualquier recomendación que el
gobernador pudiera hacer.
Ximénez trajo la carta desde Mé.'Cico, y al llegar a San Antonio envió aviso
al capitán, que tan pronto como oyera un disparo, debía apresurarse a la
casa del gobernador bajo el pretexto de ver qué sucedía, y una ,..-ez ahí, ser
testigo de la entrega de la carta.
Todo se llevó a cabo como estaba planeado, y el gobernador decidió despachar un correo real que llevara su respuesta a México. Ximénez se dirigió
al correo, y le sugirió que, en vista de que ambos iban a seguir la misma ruta,
el que saliera primero de San Antonio, esperaría al otro en el presidio de Río
Grande, donde el camino real cruzaba el río, unas cuantas mi11as más abajo
del actual Eagle Pass. De ahí en adelante, viajarían juntos para ayudarse
uno al otro en tan larga jornada. El correo, aceptó de buena gana esta proposición.
Dos razones apremiaban a Ximénez para efectuar este arreglo. En primer
lugar, sabía que viajando con el correo real, tendría la oportunidad de hacerse de cierto prestigio que en otra forma no lograrfa. Desde que el servicio
de correo se había establecido mensualmente entre San Antonio y Saltillo en
1720, la correspondencia oficial era llevada por un correo real, vestido de
uniforme azul con adornos rojos, quien cabalgando llegaba a las villas adormecidas sonando su cuerno de caza con el que avisaba a los colonos vinieran
a recoger su correspondencia. Además, las autoridades de los pueblos por los
que cruzaba, tenían la obligación de facilitarle caballos nuevos.
Sin embargo, la segunda razón. era en realidad la verdadera causa de todo.
Tan pronto como los dos hombres se encontraran lejos de Saltíllo, Ximénez
planeaba esperar que anocheciera, que acamparan al lado del camino y
que su compañero el correo, se durmiera. Entonces, Ximénez espantaría los
caballos, dejaría al correo a pie, e iniciaría su carrera a la ciudad de México
donde informaría al virrey de una serie de cargos presentados contra el gobernador por el capitán del presidio, sus soldados, los colonos y los sacerdotes.
Esto era, en suma, lo que cl plan comprendía y que Ximéncz explicaba al
cabo Sosa, mientras estaban sentados al pie de los cepos.
Tres días más tarde, Ximénez inició su viaje de regreso a la ciudad de México. Mientras tanto,, el cabo Sosa se quedó pensando en lo que Ximénez
planeaba. Sabía que probablemente Ximénez Jlevaría a cabo su conspiración,
porque se decía que en un viaje anterior a Mé..'Cico, se robó cuanto caballo y
mula había atraYesado su camino, tanto de ida como de vuelta.
Aquí, nos detendremos un momento y scíialaremos que la información presentada en este articulo, está tomada de documentos de Audiencia firmados

698

por testigo y, por lo tanto, en vista de que se decía que este individuo robó
todos los caballos y mulas del camÚlo de San Antonio y la ciudad de México,
tanto de ida como de vuelta, quisiéramos nombrar a Aparicio Ximénez con
la dudosa distinción de ser el más grande cuatrero en la historia de Texas.
Volvamos ahora con el cabo Sosa. Lo que más le preocupaba era el hecho
de que su mujer era pariente del correo real y, consecuentemente, temía que
si permitía que algo le sucediera al correo, de seguro su esposa permitiría
que algún daño le sucediera alguna vez también a él.
Por lo tanto, poco después de la salida de Ximénez a México, Sosa se dirigi6 al correo real, y le advirtió del peligro que corría. Como dos horas después, uno de los concejales del pueblo vecino de San Fernando, igualmente
advirtió al correo y le dijo que el día anterior, había pasado cerca del "cuerpo de guardia", donde un grupo de colonos platicaba alrededor de una hoguera, y escuchó a Ximénez jactarse de que si el correo real pensaba llegar
a la ciudad de México antes que él estaba loco, y que si lo bacía sería sobre
su cadáver.
Estos reportes naturalmente alarmaron al courier; así que notificó inmediatamente al gobernador, el cual actuó sin tardanza. Ordenó que cuatro
soldados, siguiendo un atajo interceptaran a Ximénez, le quitaran cuanto
documento llevara encima y lo trajeran de regreso al presidio.
Siguiendo una ruta en circuito, los soldados se apresuraron a llegar a la
laguna cerca del río Medina, como a seis leguas del presidio, y ahí se detuvieron a esperar a Ximénez. Llegó éste una hora después y pronto se le hizo
prisionero, se le registró buscando los documentos infamatorios pero no llevaba encima ninguno; no así el hijo del capitán que iba con Ximénez, el cual
traía una carta conteniendo acusaciones contra el gobernador.
Con sus prisioneros, y la incriminatoria evidencia, los soldados regresaron
al presidio, reportándose con gran satisfacción ante el gobernador, como a
las once y media de esa misma noche. El gobernador leyó los documentos y
ordenó que Ximénez fuera colocado en el cepo para sufrir lo que su abogado
más tarde mencionó como "castigo indecible" -el mismo cepo a cuyos pies
habia hablado demasiado.
Ahí comienza este relato y ahí debía terminar, con Ximénez expiando su
\1.I intento, si tratáramos de seguir los preceptos del arte y demostrar una
lección de moral. En la vida real, sin embargo, cosas como ésta, a veces terminan de una manera muy poco agradable.
Con el tiempo, Ximénez escap6 del cepo y huyó. Luego un día el gobernador recibió de la capital del virreinato, orden inmediata de dejar libre a
Ximénez. En respuesta, el gobernador disgustado escribió: "Por la presente,
doy libertad a Aparicio Ximénez, pues estoy enterado de que se encuentra "
ya en la ciudad de Mé.-tico cuando extiendo esta orden".

699

��</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143212">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143214">
              <text>1970</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143215">
              <text>11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143216">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143217">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143218">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143236">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143213">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1970, No 11, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143219">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143220">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143221">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143222">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143223">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143224">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143225">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143226">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143227">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143228">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143229">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143230">
                <text>01/01/1970</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143231">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143232">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143233">
                <text>2017278</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143234">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143235">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143237">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143238">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143239">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13936">
        <name>Biblio-hemerografía histórica</name>
      </tag>
      <tag tagId="13694">
        <name>Colonización española</name>
      </tag>
      <tag tagId="13938">
        <name>Consejo de Cultura superior</name>
      </tag>
      <tag tagId="1352">
        <name>Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="13937">
        <name>Noreste Nueva España</name>
      </tag>
      <tag tagId="6651">
        <name>Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="312">
        <name>Porfirio Díaz</name>
      </tag>
      <tag tagId="98">
        <name>Teatro</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5339" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3903">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5339/HUMANITAS._1970._Filosofia._0002015881.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>1370fa7316ed63da535712c4d5dd441a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146748">
                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS
~

L•

1,·

/'

1

\1

C:n,, ,,

•

11

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN

1970

���HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

11

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
1970

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMAN1STICOS DE LA
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

]ef e de la Sección de Letras:
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:
PRoF. IsRAEL CAvAZos GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lle. ALBERTO GARCÍA GóMEz

11

1970

�HUMANITAS
Conespondencia: Centro de Estudios
Humanisticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México.

INDICE
SECCIÓN PRIMERA

FILOSOFIA
(A) INVESTIGADORES LOCALES

PRIMERA EDICION
Junio de l970. -

Dr.

1,000 ejemplares

Lic.

Fundamento y Eseruia
del Bien . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

13

JORGE MoNTEMAYOR 8ALAZAR: Consideraciones sobre algunos pasajes de la obra "A.ti Hablaba Zaratustra" de Federico Nietzsche

25

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE:

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

Dr.

FRJTZ

J.

voN RlNTELEN: La Filosofía del Espíritu Vioiente en

la Cambiante Situación Actual . . . . . . . . . . . .

Prof. MraB:ELE FEDERICO ScrACCA: Reflexiones sobre el Barroco •
Dr. .ALAtN Guv: Ortega ji Gasset j' el Pensamiento Germánico .
Prof. LuIGI BAGOLINI: Fenomenología del Poder . . . . . . . .
Dr. ZDENEK KoURIM: Ensayo de la Filosofía de la Cultura Americana: Leopoldo Zea . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

45
63
71
95
113

Dr.

ALBERTO ÜATURELLI:

Dr.
Dr.

132
JosÉ SALVADOR Gt1ANDIQUE: Ortega contra Unamuno . . . . 149
lsMAEL Dmoo PÉREZ: Teoría General del Conocimiento Etico 163

Lic.

JosÉ AouIRRE CÁRCER Y A.LvARADO: La Posici6n Filosófica de

La Historia oomo Proceso Educativo en
Clemente de Alejandría . . . . . . . . . . . . . . . . .

Agustín Basave

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

201

Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

7

�Prof.

SEOClÓN SECUNDA

JosÉ

LETRAS

Hovo: Los primeros avances de la Colonización
Española al Noreste de la Nueva España (1519-1528) . . . .

EUGENIO oEL

P.

SALDAÑA:

El Gral. don Porfirio Díaz en Mo11terrey .

El Consejo de Cultura Superior (19351943) . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . .

389
413

TOMÁS MENDlRICHAGA CUEVA:

{A)

INVESTIGADORES LocALEs

453

Cuatro décadas de teatro en Monterrey,
1900-194() . . . . . . . . . . . . . . . . , . . . . . . . 511

MANUEL NEJRA BARRAGÁN:

Lic.

Eou.ARDo GuERRA

La Evoluci6n Con.sonántica
Comparada en las Lenguas Románicas, con Especial Atenci6n a
los Dialectos Ibero-Romances . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JUAN JosÉ GARCÍA GóMEZ: Principales Estructuras Narrativas
en Función Tiempo y Espacio . . . . . . . . . . . . . . .
Profa. MARGARITA DEL VALLE DE MoNTEJANo: El Agua y el Vaso en
la Muerte sin Fin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
LETICIA PÉREz GunÉRR.Ez M.LE.: Raíces Plat6nicas en Adán Buenosayres de Marechal . . . . . . . . . . . . . . . . . .
FIDEL CHÁVEZ P.: Algunas Anotaciones sobre el Aspecto Psicológico en
La Tía Tula de Miguel de Unamuno . . . . . . . . . . .
EusABETH K. DE HINOJOSA, M.L.: El Cambio en los Lenguajes . . . .
Dra. MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ B.: La Importancia de la Literatura Española en México . . . . . . . . . . . . . . . . .
CASTELLANOS:

(B) COLABORADORES

Dr.
Dr.

217
227

I. LtcHTBLAU: Nuevos Relatos de Eduardo Maltea:
La Barca de Hielo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JAMES WILLIS RoBB: Doble Retrato Vivo de Don Alfonso el
Bueno (Excursi6n en el Arte de la Memoria Literaria en Alfonso
Reyes) . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JUAN ANTONIO AYALA: Dos Notas sobre Borges
RoBERT G. CoLLMER: Borges y Donne . . . . . . .

La congrega o encomienda en el
Nuevo Reino de Le6n -desde finales del Siglo XVI hasta el
Siglo XVIII . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . 539

ANDRÉS MoNTEMA YOR HERNÁNDEZ:

239

255
269
283
291

FoRÁmos

JOZEF SKULTÉTY: La Característica de los Tecnicismos Españoles

Monterrey, los primeros años después de la
Independencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 531

ISIDRO VIZCAYA CANALES:

305

MYRoN

313

(a)

JoRGE FERNANDO !TURRIBAIUÚA: Oaxaca en la Colonia

577
585

LuIS GoNzÁLEz: La historiografía local: aportaciones mexicanas

603

DANIEL Cosío Vn.LECAs:

literaria del escritor yucateco Manuel Barbachano y Tarrazo
621
GuTIERRE TmoN : Mito y magia en la f undaci6n de México . . . . . 645
EDWARD H. MosELEY: Santiago Vidaurri: héroe de la Reforma . . . 685
MALCOLM D. MaLEAN: Compitiendo contra el Correo Real. Con un
nombramiento para el más grande de los cuatreros en Texas . . 697

325
343
351

SECCIÓN CUARTA

CIENCIAS SOCIALES

(A)
Lic.
Lic.

HISTORIA

-

Prof.

IsRAEL CAvAzos

INVESTIGADORES LooAtES

GARZA: Fichas para una biblio-hemerografía

hist6rica de Nuevo L e6n, 1960-1969 .
8

Porfirio Vs. Ger6nimo . . .

RoDOLFO Ruz MENÉNDEZ: Dos aspectos desconocidos de la personalidad

SECCIÓN TERCERA

(A)

COLABORADORES FORÁNEOS

. . . . . . . . .

INVESTIGADORES 1..ocALES

El Nuevo Derecho Comunitario
703
FERNAlfOO GARZA QUIR6s, C.P.MB.A.: Algunas Consideraciones
sobre las Técnicas de Participaci6n entre el Personal de Linea
que Labora en Empresas Industriales y la Alta Gerencia de las
mismas . . . . . . . . . . . . . • • • · · · · · · · · · 717

ALBERTO GARCÍA G6MEZ:

361
9

•

�(B) COLABORADORES FORÁNEOS

Lic. DEsmERIO GRAUE: El Análisü del Ser del Me.ticano . . . .
Dra. ANGELES MENDrETA ALATORRE: La Serpiente, dios Protector
Dr. LuCio MENDIETA Y IÍÑEZ: Sociología de la Guerra . . . .

SEcc1ÓN

COME

TARIOS Y RESE

731
735
743

QutNTA
A

BIBLIOGRAFICAS

Un Estudio de Alain Cuy sobre José Ortega y Gasset, por AGUSTÍN BASAVE
FERNÁ 'DEZ DEL VALLE, 759.- La Nueva 'Enciclopedia Filosófica" editada e11 Italia, por AcvsTÍN BASAv:e FERNÁNDEZ DEL VALLE, 763.- Lingüística y Estilo, por EDUARDO GUERRA CASTELLANOS, 769.-A Propósito de un Diálogo con Borges, por JuA JosÉ GARCÍA Gó~rnz, 775.Alejandra Moreno Toscano, Geografía Económica de México, por ANDRÉS
MoNTEMAYOR li.ERNÁNDEZ, 779.- Presencia de José Caos e11 la Cultura
Mexicana, por GENARO SALINAS QumooA, 781.-Lucio Mendieta y Núñez, Sociología del poder, por ALBERTO GARcÍA Gó.uEz, 783.-Rcné Cuéllar Berna!, Tlaxcala a Través de los Siglos, por HuMBERTO BuENTELLO
CHAPA, 785.-Isidro Vizcaya Canales, Los Orígenes de la J11dustrializaci6n de Monterrey (1867-1920), por HuMBERTO BuENTELLO CHAPA
786.-Garcia de Diego, Vicente, Diccionario de Voces Naturales, por RICARDO ALANÍs G., 787.- Ate;andro de Humboldt (1769-1969) por BER·
THA AURORA SÁNCHEZ DE L GARZA, 789.- Carlos Fuentes, La nueva
novela hispanoamericana, por FmEL CuÁ\'EZ P., 791.-Francisco Tario,
Una violeta de más, por FmEL CHÁ\'EZ P .. 792.-lsrael Cavazos Garza,
Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal de Monterrey,
1599-1700, por ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, 793.- Luis González, Pueblo en vilo, microhi.storia de San José de Gracia, por ANDRÉS
MoNTZMAYOR HERNÁNDEZ, 794.-Alfonso Reyes, Obras Completas, por
JUAN ANTONIO AVALA, 795.

Sección Primera

FILOSOFIA

�FUNDAMENTO Y ESENCIA DEL BIEN

Da.

AGUSTÍN BASA.VE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Univenidad de Nuevo León
Sumario: 1. El bien.-2. Hacia el Bien Supremo.-3. "Ordo bonorum".-4. La sin-

ceridad en el bien.-5. Bien personal y bien común.

l.

EL BIEN

ESTAMOS EN CONSTANTE RELACIÓN coN EL BIEN. Como el ser, como la verdad,
como la belleza, el bien es una noción inmediata, un trascendenta~ un objeto
universal que todo ser busca para sí. Bueno es lo que todos apetecen, decía
Aristóteles, y con él la filosofía medieval. Se apetece el bien precisamente
porque perfecciona, porque hace ser lo que está vacado a ser. Abrazando a
todos los entes, el bien permanece, no obstante, superior y distinto de ellos.
Capaz de corregir las naturales deficiencias de cada ser, el bien resulta deseable porque es perfecto. He aquí la íntima raz6n de la bondad: "unum.quodque dicitur bonum in quantum est perfectum" (Sum. Theol. 1-5-5-c.) .
El bien no sólo es objeto de deseo, cosa exterior y por lo mismo .inasimilada y no poseída, sino que es también ya cierta perfección en el ser individual. Por eso se atribuye a todos los entes. ¿Es que podría concebirse algún
ente que no poseyese algo y que no fuese algo?
Entera posesión de sí mismo, identificación total y completa -sin nada
de opacidad- con lo que es, adecuación de la mismidad: todo ello podría
desprenderse de aquella profunda y sencilla frase del aquinatense: "integritas
sive perfectio" (Sum. Theol. 1-39-8-c). La perfección es la integridad absoluta. Ahora bien, sólo Dios es íntegramente él y se posee a sí mismo en
plenitud. Por tanto, Dios es el ser íntegro que nos atrae por u luz. Este
"Sol de las inteligencias", como poéticamente le llama San Agustín, carece
de tendencia y de deseos, permaneciendo "unum", "bonllill", ' verum"; pero
simple, sin composición, sin referencia a otro ser. No sólo identifica en sí

•

13

�las cualida&lt;les trascendentales, sino que funda la razón de ser de la cosas y
nos sumirustra la razón íntima y la finalidad última de los sere . Es posible,
en consecuencia, po eer el bien por el mismo bien, esto es, por la interioridad

dad como un desborde de nue tro ser. La conciencia aplica las leyes abstractas a cada caso concreto. Actuamos para lograr la mayor plenitud del ser
de nuestra humana personaJidad.

del ser. La perfección cubre y cobija a las cosa en toda su entidad. Su
y bondad participadas nos hacen asignarles su v rdadero valor.

Es preciso distinguir el bien relativo o "bonum secundum quid" ( el cual
se ·ubclivide en ontológico y técnico) del bien absoluto o "bonum simpliciter" (bien honesto} , que es el propio de los actos humanos en tanto que
humanos. El dinamismo real de nuestra voluntad está orientado a un fin
último: el bien en tanto que perfecto. Queremos los bienes imperfectos o
restringidos en la medida en que tienden al bien perfecto y participan de él.
Sin un último fui no hay fines intermedio . Y este último fin o Bien supr mo se nos pr enta. a los seres Hbres, como algo que "debe serº buscado,
no como algo que "tiene que ser,, por necesidad física. o cabe eludir ta
alternativa: o nos ordenamos, por nuestras acciones humanas, a un ente
creado o nos ordenamos -si no de un modo actual por lo menos de una
manera virtual- al Ser fundamental y Iundamentante.

r

Amamos el bien por su perfecci6n, Si no nos fuese semejante no le podríamos apetecer. Queremos integrarnos más y más en la misma bondad.
Porque aunque somos bondad -relativa-deficiente-- apetecemos más bondad mayor adecuación a no otros mismos, máxima permanencia en la perfecta integridad del propio ser. Tenemos potencia o virtud para acercarnos
a Ja bondad. El principio eficaz de obrar consigue la perfección de la naturaleza. Y lo bueno es difu ívo .. .
Como hombres, nuestro bien humano consiste en cr, en permanecer, en
obrar como seres humanos. Las operaciones se producen y terminan en el
propio ser. La forma propia del hombre es lo que le hace s r animal espiritual. Consecuentemente para que su actividad sea verdaderamente humana,
menester es que se conforme en todo con la recta ra7Ón y con las necesidad s
íntegras del espíritu. 6lo disminuyéndonos a nosotro mismos podemos privamos de asimilar una inagotable verdad, bondad y belleza.
Con la visión del ser -y sus trascendentales- empieza nuestra perfección. Iluminamos, con nuestra luz intelectual, cada cosa que acogemos para
centrar en ella nuestra atención, elevándola a un orden superior. Moral arte
y ciencia, son buenos en sí en la medida en que perfeccionan al hombre en
su ser íntegro y completo. Porque el principio último de todo obrar es la
persona.
Obramos siempr en vista de un objeto. Consiguientemente por eJ objeto
se determina el contenido y la clase de obrar. n orden de cr y de valores
preside el mundo objetivo. i el obrar afinna una relación objetivamente
lesiva del ser para el hombre, es un obrar inmoral. La conducta que favorece
al hombre como urÍ todo y lo perfecciona, es una conducta objetivamente
moral. Y es claro que al hablar del hombre no podemos desligarlo de sw
prójimos, porque existir es coexístir originariamente. Lo que destrure aJ individuo. Por supuesto que en la práctica la regla general tiene que ser aplicada a casos particulares por los hombres.
No hay verdadero orden moral sin un fundamento en el orden entitativo.
Podrán mudar las circunstancias o el conocimiento del orden moral, pero la
constituci6n misma de un hecho -moral o inmoral- no puede \'ariar.

La persona espiritual e inmortal del hombre e altera con cualquier hecho
inmoral. u tendencia al ser es algo dado. ¿Dado por quién? Tenemos que
remontamos a la voluntad creadora de un Dios para explicamos esa nuestra ultimidad otorgada. La obligación moral surge de nuestra propia enti14

2.

HACIA EL füEN

S

PREMO

La tendencia al bien es universal, porque cl bien es de suyo ser y perfecci6n. En este sentido hay que entender el axioma aristotélico: "bien es
lo que todos los seres desean". Podemos decir: bien-fin. Todo ente es bueno
en cuanto y en la medida que es ~er. FJ ser y el bien son convertibles, puesto
que todo ser es bueno para sí y consiste en su propia perfección. A más de
esta "bondad formal" que capacita a los entes para satisfacer el deseo de
otros eutes )' para com1micarles la perfección faltante. Habría que decir, no
obstante, que la bondad activa reposa sobre la bondad formal. ¿ Acaso podría concebirse la apetibilidad in la perfecci6n del ser?
El bien útil -que sirve de medio para conseguir un bien-, el bien deleitable -que nos proporciona goce y alegría- y el bien honesto -que nos
atrae por la perfección que nos brinda- son bienes análogos, El bien honesto
es el único que responde a la finalidad esenrial deJ ser. En consecu ncia, es
el analogado principal. el bien prime1 o y propi mente dicho. El bien útil
y el bien deleitable son analogados secundario . Trátasc de una analogía de
atn"buci6n.
El bien no es -&lt;orno lo pensaba Platón- una idea separada y universal.
De ser así, todos los bienes terrenos no serían propiamente bienes, ino reflejos de la Idea del bien. La filosofía de los valores -platonizante en los
más de sus exponentes- pretende "pegar" a la realidad "cualidadc " que
la tomarían vaJiosa. Esas encías flotantes -que según se dice "no son sino

15

�que valen"- tendrían la curiosa virtud de com-ertir una cosa ---,,gn ser e11os
nada existent - en algo valioso. ¿ Cabe mayor incongruencia?
La realidad entera es buena. El bi n no está flotando en eJ éter -"topos
uranos"-, por encima de la realidad. i e algo que
po e y con lo cual
se opera, no puede ser una idea parada. El bien e tá en la realidad, es la
realidad. Realidad que es buena porque proviene del Ser que es absolutamente bueno en si. Desde la simple materia, apta para la asunción de la
forma ordenadora, hasta el má alto escalón del ser finito. el mundo se va
perfeccionando en una creciente espiritualidad. En el hombre se da un supremo despliegue, el bien mismo, que upera el egoísta afán de goce. Verdad,
bien y belleza conducen al "summum bonum" o "bonum ornnis boni''. Este
upremo Bien o alor de los Valor s -en un sentido realista- dctcanina
la
ala a.xio16gica de todos lo bien del universo. "Oh Dio -exclama
an Agustín-, Bondad y &amp;Ueza n quien y por quien es bueno y bello
todo cuanto es bello y bu no" (Solil. I, I, 3). El ser bueno reposa sobre
el orden, sobre la perf cci6n ontológica de la realidad efectiva, y no sobre
''una esfera de validez irreal" o sobre "un reino de idealidad autocon istente". El fundamento metafísico d la bondad de las cosas e triba en su
relaci6n con Dios. El valor íntimo d lo bien hay que relacionarlo, pues
con el Valor absoluto. Desvinculadas de Dio , las cosas s6lo pueden uscitar
una cocli ia concupisc nte. Puc tas en relación con Dio , las cosas adqui ren
un resplandor de la perfec ión divina. Tras d todo lo finito y más allá del
mundo terreno, se e.·tiende el gozo en el "summum bonu.m". El mundo corpór o, que sentimos como d más espléndido sirve tan s6lo de escala. para
alzarnos hasta el ser esencial, hasta la luz frontal divina. er, ·ida conocimiento y unión con Dios n grado deJ ser que orr panden a 1 grado
de perfección. Del "minu.s ~" al "summum esse" hay que pasar por plano distintos con marcadas censuras. Todo conílyye, sin embargo, a una unidad armónic3: a un "ordo naturalis'' que r aliza la ley eterna. A prop6 ito
de ta ord naci6n, an A t1n nos advierte: "la piedra es piedra porque
tá sujeta n todas sus partes n la unidad de la naturaleza¡ cuanto más se
unen los ami o más ami o on. n pu blo es unidad e mo estado y la
disensión le pon en peligro,. ("De ordine", 11, 18, 48). En este "ordo naturalis", sólo a partir del umo Bien pued n comp1 nder e lo bi ·ne cr ado :
"Deus bonum omnis boni".

uando el amor d Dio nos inunda tomamos con i ncia de un bi n eterno que no puede semos arr batado. El amor nos abre el camino al bien y
no confonna bondadosam te. Nu tro afán de beatitud íntima, de felicidad
interior, debe estar dirigido, obj tivamente, por ord nación axiológica de
todo lo creado, que culmina en Di . Entre tantas cosa.s buenas que no. circundan, es preci o elegir. Menester ~ qu r nunci mo a un er inferior y

16

menos \"alioso en aras de otro superior. Algo queda sin embargo, fuera de
nuestra elección: el último fin.
te (1ltimo fin -la felicidad- está puesto
en nosotro hasta el punto de que rangurcn ha podido decir -si mal no
recuerdo- que "la e tructura humana es constitutivamente felicitante". Pero
queda cla_ro que ' Dios no e un bi n porque funde nu tra felicidad sino que
somos felices porque El
el sumo bien".
Muy I jos de cualquier utilitarismo hedoní tico, ritz Joachim \'On Rintelen ha dicho en alguno d us libro : "Dime tu mundo de valor , Ja meta
d tu auténtico amor, y te diré quién res". 1 La máxima obra del hombre, de
da hombre en particular, e la apropiación última d u po ibilidad "m jor''.
En situación y en circunstancia debemos apropiamo . cada quien a su modo
del bien supremo. Para ello erecisa conocer y respetar el "Ordo bonorum".

3. "OJU&gt;O

BONORU t"

La valiosidad de todo ser y de todo quehacer, es una consecuencia d
nuestra visión unitaria y te! ta del mundo. Todo bien, en uanto valioso se
refiere a Dio . Lo nte on como e.xpresaba Eckhart, un "Le-timonio d~ la
naturaleza divina". Este parentesco divino de todo los entes creado con 1
Creador, d picrta n el hombre un sentimiento de afán de plenitud subsistencia! que l compensa d u individual desamparo ontoló ico. Diríase qu
c.l desamparo ontológico
ve corregido, amparado n parte, por esa unión
con Dios de toda naturale1.a. Algo infinito se da en toda finitud. "Por eso,
el mundo nos invita a caminar por doquier --observa Fritz J. von Rintelen- en la presen ia de Dios. El amor a la natural za se convierte en amor
al mundo mensajero de Dios ... " 2 Por u procedencia. divina, el mundo es
bueno en cada una de us partes. Todo ente es algo más que nada, o, dich
en forma aristotéli a: "el
es mejor que el no ser'' (Met. V, 4; c. 1 u. 2).
Una clúspa de bien alienta en el más insignificante de los serc .
El universo no presenta una rica tructuración gradual. Basta abrir los
ojos para ad crtir 1 "ordo bonoruro". Gracias a los grados uperiores podemos c~mprender los grados inferiores. P ro tos últimos sirven de apoyo
a los pnmeros. El mundo está estratificado, evident mente, en una ríe de
planos que acusan una jerarquía del bien. Entre la naturaleza orgánica y
la inorgánica, entr la naturaleza orgánica y la psíquica, entre la naturaleza
psíquica )' el ser e piritual hay inocultabl censuras y radicales difer ocia .
' Fritz

J.

von Rintclen: La finilud crn el p,nsamimto actual y la infinitud agus-

tinüsna, pá . 181, Editorial Augwrinu,, • b.diid, 1959.
• O pm cit., pág. 195.

17
H2

�Existen, no obstante, como lo ha mostrado Nicolai Hartmann, categorías fundamentales que pertenecen a todos los planos del ser. En las más altas categorías reaparecen las más bajas, pero no viceversa (ley del reto~o); hay
un nuevo momento categorial, en todo plano del ser, que no es posible confundir con los elementos más bajos (ley de Novum) ; en el paso de los planos
más bajos a los planos más altos no hay gradaci6n (ley de la distancia de
los planos) . Podemos preguntarnos si las fundamental s estructuras fenomenológicas que el análisis re,·ela, condujeron al que fuera profesor de las
0niversidades de Marburgo y Berlín, a enraizar esas estructuras en el ser.
Más ontólogo que metafísico, icolai Hartmann adoptó el viejo y superado
concepto de la materia física, considerando al ser -observa bbagnano"como un todo compacto e indiferente, en el condicionamiento recíproco
de sus planos y en la interna determinación de cada uno de ellos". 3 La realidad, con su sola presencia, no se justifica que deje de ser contingente. Para
que la teoría hartmanniana de los planos del ser adquiera toda su fecundidad, es preciso proporcionarle un último apoyo teístico. Este apoyo o fundamento ennoblecería todos los planos del ser.
y a San Alberto Magno había apw1tado un amor a.~ológico al "ordo bonorum", cuando advertía: "In omnibus relucet prima bonitas'' (S. de bono,
q. 2). Pero aunque en todo bien resplandezca el pr~e~ bien, no tod_os lo
bienes son de igual categoría. Y sería lamentable sacnficar lo plusvalioso a
lo minusvalioso. El ordo amoris nos exige "amar cualquier cosa en la medida
en que valga )a pena amarla y según el puesto que ocupe en la. jerarquía
de los bienes" ( von Rintelen) . Para cumplir esta exigencia contamos con
una "naturalis inclinatio ad perfectionem". Los valores están en el dominio
de la existencia y se corresponden con los grados del ser. El grado de perfecci6n, en la forma del ser, es mudado por el valor que actualiza la "perfectio". La meta es siempre el bien y, en última instancia, el Bien supremo.
En la esfera a.xiol6gica del mundo, no hay nada que no sea limitado, defectuoso finito. De los bienes al Bien Absoluto hay una inconmensurable distanci;. Este grado relativo en la bondad de los seres finitos, esta limitación
patente, hacen inevitable la existencia del mal en la naturaleza.
Vivimos en una época que ha entronizado la angustia y el fracaso por de confianza al ser, que ha dado la espalda a todo lo sobrenatural y, trascendente, acatando la consigna de ietzsche: "Os conjuro, hermanos .J1Uos; quedad fieles a la tierra. No creáis a aquellos que os hablan de esperanzas supra.terrenales. Son envenenadores" (Zaratustra., Prefacio}. Epoca que se ceba
en Ja percepción de lo abyecto, de lo malo, de lo trágico, de lo pesado, de
• Nicolás Abbagnano: Historia de la Filoso/la, pág. 473, Montaner y Sim6n, S. A.,
Editores. Barcelon.."l..

18

lo desarm6nico. . . Epoca que contempla a la naturaleza como algo inhospitalario, absurdo, deprimente. . . Epoca que ha divinizado al hombre y ha
pretendido cerrar todo acceso al er trascendente. Epoca cu1,a inmanencia
vacia de toda realidad, aún la propia, ha terminado por devorarse a sí misma.
¿ C6mo no recordar, en estos días aciagos, aquella alegría de San Anselmo de
Canterbury cuando nos recuerda: "el hombre fue creado por amor. De ahí
que deba estar alegre por su existencia y por su eterno destino' .• Es la época
misma la que nos insta a liberamos de la cárcel de nuestra pobreza totaJ
y de la infinitud oscura de una inmanencia sin ser. El "ordo bonorum" surge
nuevamente ante la mirada limpia de quien necesita, para ser en plenitud, el
alimento esencial de Wl cosmos rectamente ordenado hacia Dios. Requiérese, eso sí, sinceridad en el bien y sentimiento vigoroso de amor.

4.

LA SINCERIDAD EN EL BmN

Sinceridad quiere decir, en primer término, veracidad. Decimos que una
persona es sincera cuando su modo de expresarse está libre de todo fingimiento. Sinceridad en la palabra y en la conducta, significa conformidad de
lo que se dice y lo que se hace con lo que se piensa en el fuero interior
de la conciencia.
Es indudable que no podemos apetecer lo que aborrecemos. Ante todo,
apetecemos nuestra propia existencia, nuestra propia conservación. No basta,
sin embargo, la simple subsistencia. Apet cernos subsistir en plenitud. Apete:mos la perfecci6n. Nuestra facultad de apetecer no se proyecta sobre la nada;
tiende a gozar del propio incremento entitativo y de la propia perfección.
Apetecemos nuestra salvación, y con ella todos los bienes. Y la apetecemos
porque hemos experimentado, en algún modo, el p]acet' del ser. La idea que
nos hemos formado de las perfecciones de los otros seres tiene, como base,
la VÍ\'encia de la perfección de nuestra propia naturaleza. Lo que no quiere
decir, por supuesto que las perfecciones de las cosas no existan independientemente de nuestras experiencias. Pero si estas perfecciones corresponden
a seres insensibles, no son bienes para ese tipo de seres, porque no s sienten ni se entienden. Las perfecciones de los cuerpos inanimados son nada respecto a ellos. Es el hombre quien las alumbra y las percibe.
¿ Qué es la pedecci6n? ¿ C6mo llegamos a conocerla? Hay un orden intrínseco en cada uno de los diversos entes que se corresponde con su tendencia. El entendimiento percibe lo que conviene a cada una de las naturalezas. Hay cosas que destruyen una naturaleza, que se oponen a ella. En
• San Anselmo: Cu Dtus homo? Praef. a. II, c. l J.

19

�este caso estamos frente a una desarmonía, frente a un desorden. Desorden
que proviene de una pugna manifiesta entre la ley de desarrollo de un ente
y un obstáculo. "Todo lo que viene exigido por la esencia de un ser, lo que
la desarrolla y la cumple, lejos de destruirla -expresa Michele F. Sciaccaes el bien de dicho ser". 5 Los seres reate se encuentran, en dive1-sos estados,
no todos perfectos, que se corresponden, en mayor o menor grado, con su
orden intrinscco y necesario. Este orden hace que un nogal dé nueces y no
peras; y que las abejas produzcan panales y no hormigueros. Exigencia de
unas cosas y exclusión de otras, por adecuación o inadecuación. P?rque orden significa, precisamente, adecuada disposición de las cosas a su fin.
El hombre, en el camino hacia su propia perfección, no debe desviarse por
la aversión, ni la simpatía, encontradas en los prójimos. La rectitud del pensar y del sentir propio es lo que cuenta. Rectitud y sentir que se debe inspirar, con respecto a los otros, no en la mera "justicia", sino en el amor,
el cual hace posible la verdadera justicia. El amor confiere al bien su plenitud. La buena voluntad es una verdadera potencia creadora, cuando se
guía por aquel pensamiento inokidable: "cuanto quisiereis que os hagan
a ,·osotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos". Semejante actitud requiere una sinceridad absoluta.
Hacer una cosa porque es buena, por cumplir con el deber, olvidándose
al final del interés o de la recompensa es propio de santos. En los moralistas
modernos, esta "moral pura", ésta al parecer pureza sublime esconde un
germen de soberbia. Se pretende ser autónomo, en plena conformidad consigo mismo y en absoluta plenitud como si se fuese Dios. Guardini se ha
encargado de desenmascarar, en alguno de sus libros, este orgullo inmenso
que quiere apropiarse de un privilegio e::·clusivo de Dios. La idea de recompensa no es denigrante, si la recibimos de Dios que reconoce nuestros
esfuerzos y con amor -testimonia su reconocimiento. Además, ese humilde punto de partida -la idea ele recompensa- puede desaparecer como móvil
explicito, cuando se intensifique nuestro amor.
Apetecemos el bien, pero ¿cuál es la fuerza que nos mueve hacia él? El
amor es nuestra fuerza íntima, nuestro poder positivo. No bastan los mandatos o prohibiciones. La eficacia de nuestras determinaciones está cimentada en los sentimientos vigorosos de amor u odio. El existir es siempre ansia
de bien. Vivir esta ansia es vivir humanamente. Pero el ansia de bien se
vive con los otros, en comunión comunicativa, en vínculo amoroso. Y este
amor que nos manifiesta, hunde sus ralees más profundas en el ser que nos
viene dado.
• Michele F. Sciacca: El Pensumiento Filos6fico de Rosmini, pág. 345, Erutorial
Luis Miracle.

20

El ansia de bien que se ha despertado y encendido en nuestras entrañas,
no puede ser colmada por el mundo. Precisamente porque el mundo no puede llenar el ansia de bien, nos sentimos llevados, sin cesar, a un "más allá".
Esta insatisfacción, que hambrea plenitud, hizo decir a Holderliu:
"¡Oh misterio eterno! No encontramos
lo que somos y buscamos. Nunca somos
lo que hallamos".

El mundo, constitutivamente fugaz, no puede ofrecernos el bien imperecedero que anhelamos. Y sin embargo, no podemos, por nuestra misma condición, rehuir esa servicialidad al mundo. Pero sí está en nuestras manos
hacer de las cosas de este mundo instrumentos para servir a nuestra vida y
a la vida de los demás. Podemos servir al mundo, sin divinizarlo, conformándolo humanamente con los rasgos de la verdad y del amor. Así lo haremos
menos inhóspito, más habitable.
Pero en la búsqueda de nuestro último bien personal, caemos en la cuenta
de que el bien común nos salva en nuestra coexistencia. Veamos, con mayor
detenimiento, la interdependencia de bien y bien común.

5. BmN PEasoNAL v BmN CoMIÍN

No existimos en fuerza de nuestra esencia. Puclimos no haber existido.
Nuestro existir es limitado, determinado y finito. Y así es también nuestra
bondad. Pero una bondad que lleva en sus entrañas las huellas ontológicas
de la Suprema Bondad. Nuestro ser creatural que participa de las perfecciones divinas, va por el mundo como un mensajero. Un mensajero que, a
diferencia de los demás seres puramente materiales, participa y manifiesta
conscientemente -por el conocimiento y el amor- la Perfección divina.
Aún en el caso de no conocer ni buscar explícitamente a Dios, nuestra
inteligencia y nuestra voluntad están orientadas, radicalmente, hacia la Suprema Verdad y Bondad de Dios. Sólo que en la presente vida alcanzamos
esa Suprema Verdad y Bondad bajo la noción de ser, verdad y bondad en
sí, "in communi", como dice Santo Tomás. Y es lo cierto que este conocimiento analógico de Dios y el amor que experimentamos en esta vida no
sacian la sed infinita de nuestro espíritu encarnado. Mi.entras vivamos en
este mundo siempre estaremos en espera y en disponibilidad.
La gloria de Dios y la felicidad del hombre no se contradicen, antes bien,
se armonizan hasta la final coincidencia. La gloria formal perfecta se iden-

21

�tilica con la beatitud. Si hemos sido creados con una inteligencia y una voluntad espirituales, capaces de conocer y amar a la uprema Verdad y Bondad
nuestra felicidad -conocimiento y amor- tributará a Dios una gloriiicaci6n
formal extrínseca. Pero como estamos dotados de libertad, podemos apartamos del Bien Supremo, invirtiendo la jerarquía del fin y de los medio . En
este último caso habremos glorificado a Dios, contra nuestra voluntad no de
un modo formal y perfecto, sino de una manera objetiva. Nuestro desorden y
nuestra pena manifestarán la Justicia y Santidad de Dios.
El bien personal del hombre consiste en conformarse a la razón. La raz6n
propone el objeto a la voluntad. El carácter humano y moral de nuestros
actos consistirá, precisamente, en la conveniencia del objeto a la voluntad,
según las prescripciones de la conciencia. Buena es la voluntad humana que
está ordenada hacia el soberano bien. En la misma definición de nuestro
ser está radicado nuestro deber ser.
El bien está por encima de cualquier determinación. Este carácter desbordante del bien ha hecho hablar a los escolásticos de un trascendental. El
hombre está buscando incesantemente este trasc-endeotal, sin conseguir alcanzarlo pleoariamente. Para hacerse, para definir su figura, sondea posibilidades y corrige proyectos. obre la base de un talante determinado, va construyendo, por los actos realizados y los hábitos contraídos, un carácter. Puedo
ser fiel o infiel al yo radical que me es dado. De la lealtad a mi rncación
depende mi felicidad. La apropiación de mi posibilidad fundamental, el cabal
clllilplimiento de mi "ethos" -hablo desde el punto de vista intramundano-,
se me presenta como mi obra humana, por excelencia; como la feliz realización de mi proyecto preferido.
Pero el hombre, envuelto por la realidad entera, se perfecciona con lo
otros hombres. Me hago, éticamente 1 con los demás. Les ayudo y me ayudan. o estoy puesto en sociedad por fuerzas extrañas ajenas a mi naturaleza. Mi dimensión social advierte la interdependencia de bien y bien común.
uun bien es común precisamente por ser bien, y un bien que no sea común
-apunta certeramente Adollo Muñoz Alonso-, no es siquiera un bien".ª
Ante todo, habría que decir que eJ bien común no se integra con pedazos
soldados del bien personal, con desperdicios del bien de cada persona. Hasta
cierto punto no carece de razón Muñoz Alonso al a.segurar que "la frase
bien común es el bien de la persona humana en cuanto persona social". 1
Pensamos nosotros, sin embargo, que la palabra "común" resulta muy conveniente para dar a entender que el esfuerzo y el disfrute del bien ha de
• Adolfo Muñoz. Alonso: El bien común dt los españoles, pág. 15, Editorial Euroamfoca.
' Opus cil., págs. 16 y 17.

compartirse justamente. Si el hombre no se basta individualmente, el bien
común le salva en su coexistencia y le ennoblece personalmente. Antes que
la sociedad exija a las personas su contribución al bien común1 ya las personas mismas, por serlo, se Jo están exigiendo. Quiero decir con ello que el
bien común es la forma de ser del bien humano en cuanto el hombre vive
en comunidad.
La idea del bien común orienta y define la vida de relación. El orden social realiza el "bonum integraliter" a través del derecho y la organizaci?n
política. "Bonum integraJiter" que está constituido por cl "bonum essent1aliter" (desenvolvimiento intelectual y moral y recepción de la cultura) Y el
"bonum instrumentaliter" (medios naturales necesarios para la subsistencia).
La paz, la virtud para el alma, Ja cultura y la abundancia necesaria para
el mantenimiento y desenvolvimiento de nuestra vida corporal, son los cuatro fines positivos que ha de cumplir la acci6n de gobierno para realizar el
bien común. Entre el bien común y los bienes particulares no existe una
diferencia puramente cuantitativa, sino la diferencia esencial que existe entre
el bien del todo y el bien aislado de cada una de sus partes. Cualitativamente, el bien común tiene rasgos que le caracterizan y le distinguen de lo
bienes particulares: universalidad, plasticidad, dinamicidad. Y aún podría
singularizarse por ser coparticipable, redistribuibl~ y jerárquico.
.
Aunque temporal por naturaleza, el bien comun está estrechamente vinculado con el fin eterno de la persona. Tiene el hombre un fin último cuya
consecuencia, si bien depende exclusivamente de la persona, debe propiciai:5e
o favorecerse mediante el bien 2úblico temporal. Por eso Santo Tomás afirma: "El que busca el bien común de la sociedad, consiguientemente busca
también su propio bien". 8 Racionalmente no existe -ni puede existir- conflicto entre las exigencias del bien personal y los del bien común. El bien
común aportado se traduce en bien común distribuido, puesto que el hombre
es relativamente para la sociedad, en tanto que la sociedad es absolutamente
para el hombre.

• Santo Tomás: Sum. Theo/. II-Il, 47, a. 10, ad. 2.

23

22

•

�CO SIDERACIO ES SOBRE ALGUNOS PASAJES DE LA OBRA
"AS1 HABLABA ZARATUSTRA" DE FEDERICO NIETZSOHE
LIC. JORGE MoNTJ::M.AYOR SALAZAR

Universidad de Nuevo León

...

FEDERICO NIETZSCHE OCUPA EN LA FILOSOFÍA del presente siglo, un lugar de
señalada importancia. Dentro del panorama histórico-filosófico, su meditar
se proyecta informando nuevos horizontes y variadas perspectivas. Es su genio, el de un enviado que pone en convulsión la conciencia del sujeto ante
lo aceptado y existente. Su filosofía es la filosofía de la inquietud, del sufrimiento, de la pugna, de la oposición a los viejos cánones y formas de obrar
de la humanidad. Su teoría no puede sustraerse del concepto que tiene del
hombre y de la existencia. Esta es, para Nietzsche, el despliegue de actividad humana en aras del superhombre. Superhombre es realización plenaria
del sujeto en el sentido de la tierra.
El tema de la moral es preocupación que no deja de brillar en la filosofía
de este pensador de nuestro tiempo. La moral de Nietzsche aparece con postura severa y agresiva. El contenido de su mensaje moral no se conoce ni
se practica. Ello -según él- ha gestado a un hombre repugnante: lúpócrita y falso, raquítico y poltrón. El cree tener un sentido renovado de la
moralidad y quiere decir la manera de realizarlo. Su rnisión es la de un transmutador de valores. Frente a los viejos y paralizantes valores, presenta los
nuevos índices de valor, que habrán de informar un diverso actuar de la
humanidad. En oposición al "deber ser" exalta el "yo quieto". Considera,
monstruo destructor de la realización humana, a aquél, y a éste -el "yo quiero" - expresión de una voluntad potente y decidida, que va en camino ascendente de superación.
La moralidad se da en aquellos que practicando: el esfuerzo, la lucha, la
voluntad de dominio, la vida azarosa, la constancia en su potencia vital; orientan su empeño en la creación del superhombre. El hombre debe ser: amo
y señor de su circunstancia. La debilidad, la compasión, el sufrimiento ano-

25

�nadado, la misericordia, la consideración, la piedad; son, entr otros -para
Nietzsche- antivalores que inhiben al hombre en el ejercicio de una voluntad plena y dominante. La acci6n de la voluntad, en el sentido de realización, debe expresarse sin ningún condicionamiento. Todo obstáculo a la
determinación personal es, en la moral nietzscheana, motivo de crítica y

fido, los antivalores y otros decisi\'os e interesantes temas que habrán de to-

ataque.
Nietzsche, enjuicia toda moral sacada de lo datos de la naturaleza o de
las indagaciones y sutilezas de la especulación. Se tiene que tener un concepto
de la vida que informe la actitud moral. La vida para Federico iet.zsche
es lucha en la que el hombre participa. En !la se exige entereza y energía.
Esta obligación, de desplegar una acción vencedora, requiere, según él, una
cierta dosis de malicia y de crueldad. Las im·encioncs del " píritu puro" y
del "bien", son consideradas como dogmatismo en agonía. La filosofía nietzscheana, r pecto al tema de la moral, e encontrar una región, en donde Ja
conducta humana escape, n su expresión, "más allá del bien y del mal".
Bien y mal no parecen tener más relación, que la de permitir, en un caso
óptimamente y en otro de manera acicateada, la realización humana. i.ientras el bien es el conjunto de condiciones propicias para dicho fin, el mal es
aquello que sirve de acicate a la superación y el vencimiento.
En ietz.sche se adnerte un ataque reiterado a la Moral que no puede
asimilar y que desprecia. in embargo, y aquí se da un aspecto parad6jico,
1etzsche --destructor de la Moralidad- pregona una nueva moral con fe
inaudita. La libertad, el esfuerzo y la voluntad son potentes dinamismos en
Ja creencia moral. El hombre debe ajustar sus accion a una tarea de supe-

ietzsche, en esta parte de su obra. hace resaltar el tema de la muert .
El -~echo de l~ muerte representa para él un acontecer d má.'Ultla significac10~. u acbtud, ante ella, no es la del hombr superficial, sino Ja del
consciente y responsable. Har, en la muerte, un sentido de trascendencia
qu~ no ~~ede e:adirse o escamotearse. El superficial es aquel que no ha
sabido vtvir a tiempo; el que ba desaprovecha.do su vida en lo intrascendente, ?ejando escapar lo primordial de la existencia. "Morir a tiempo" es
~tencia que en bo~ de ~aratustra se da como mensaje y como preocupac10~. S6lo P°?;á monr a ttempo el que haya sabido "vidr a tiempo". Esta
última expresion reclama adecuación de la vida al cumplimiento de u tarea.
Ante el . drama de _la muerte, considerado tomo el de mayor importanC'ia,
caben diversas constderaciones. Para Zaratu tra, la muerte debe ser una fies!:1'• un consagra.miento, un triunfo de la realización personal, una victoria.
Yo os muestro la muerte que consagra, la muerte que es un aguij6n y una
promesa para los vivientes. Quien e realiza enteramente muere de su muerte, victorioso, triunfante, rodeado de los que esperan y prometen". 1 El hombre superior debe testimoniarse en Ja muerte y en el combate de la vida.

ración y logro personal.
A.sí hablaba Zaratustra, es considerada como una obra de aportación. De
su texto, plasmado por un maestro del estilo, se de prenden: Luminosas concepciones, implacables criticas, grandes genialidades )' sobre todo lo testimonios de una personalidad, enigmática y profunda, signada por el dolor y el
ufrimiento, por el ansia de trascender, por
deseo de vencer la imperfección
humana, por eJ afán de superar el imponente problema de la nada.

el

Los pasajes es ogidos para hacer el presente trabajo, de exposici6n y comentario, se localizan en la primera y segunda parte del poema y son los
siguientes: De la muerte voluntaria; de la virtud dadivosa; el niño del e pejo; de las islas bienaventuradas; de los misericordiosos· la vi i6n y el eni ma; de la aventura no buscada; antes de safu el sol; de la virtud que humilla;
en el monte de los olivos. En ell se perfilan los conceptos y las ideas de
ietzsche, sobre: La aceptación y el sentido de la muerte, la trascendencia;
la vida como ofrenda, la vocación a la alegría, el tiempo, la eternidad, la
voluntad de dominio, el eterno retorno, los valores del sufrimiento y el sacri-

26

carse en el momento oportuno.

De la muerte voluntaria.

Zaratustra hace un elogio de la muerte voluntaria. Critica toda actitud
discordante. os dice: "aborrecible vuestra gesticulante muerte, que avanza
arrastrándose como un ladrón y que, sin embargo, viene como dueña. Os
hago eJ elogio de mi muerte: de la muerte voluntaria, que ,iene a mí porque yo quiero". 2
El tiempo adquiere sentido por su relación con la vida. "Todos cuanto
buscan la gloria deben, en momento oportuno, despedirse del honor y practicar el ~cil arte de marcharse a tiempo . .. También hay manzanas agria,
cuyo destino es esperar hasta el último dfa del otoño. Y llegan a hacerse al
uúsmo tiempo maduras, amarillas y arru adas. El corazón es lo que enve~ece primero en algunos; en otros, el espíritu. Y algunos son ya viejos en su
Juventud".ª La obra humana se realiza en el ámbito pacía-temporal de la
existencia. En la realización de este quehacer el hombre compromete su li1 • iet:zsche, Federico, Asl hablaba Z1rratustra,
(Biblioteca EDAF No. 14), S/T,
Ed. E.O .•. F., Madrid, 1964, p. 70.
• lbid., p. 71.
1 Ibídem.

27

�bertad y su responsabilidad. La autenticidad humana se hará más evidente
en la medida en que se despliegue un ejercicio pleno de la libertad personal.
A los de "vida malograda", Zaratustra los incita a probar el triunfo ante

la muerte. De ellos dice: '1Jn gusano venenoso les roe el corazón". La cobardía, la indiferencia, el apocamiento, la falta de empuje y valentía los ha
puesto en la vergonzosa situación en que se encuentran. Sus frutos son: la
podredumbre y lo agusanado. Una tempestad se hace necesaria para limpiar
semejante suciedad. Los predicadores de la muerte zaratústrica harán sacudir el árbol de la vida. "¿ Predicáis la paciencia para todo lo que es terrestre? ¡ Quien tiene demasiada paciencia con vosotros es lo terrestre, blasfemos!" ♦
Para Zaratustra la vida y la muerte no se malogran si se da una entrega del
hombre al devenir de lo terrestre. "¡ Que vuestra muerte no sea una blasfemia contra el hombre y la tierra!, ¡ oh amigos míos! Tal es la gracia que
imploro de la miel de vue tra alma. ¡ Que en vuestra agonía, \'Uestro espíritu
y vuestra virtud lancen un último resplandor, como crepúsculo que inflama
la tierra! Si no, vuestra muerte os habrá malogrado".~ Zaratustra propone
una forma de morir, la de él "Quiero retomar a la tierra para encontrar
un reposo en la que me ha engendrado". 6 Esta meta, por alcanzar, la señala
a todos sus disdpuJos. Con la muerte el hombre queda sujeto a la ley del
eterno retomo. Lo que más teme Nietzsche, en su obra, es caer en cl nihilismo, quizá por ello, recurra a conceptos imprecisos al menos para su lector.

De la virtud dadivosa.
Zaratustra, despedido y obsequiado por sus discípulos, les dice que le dejen
solo, pues es amigo d las marchas solitarias. El regalo consistía en "un bastón
cuyo puño de oro representaba una serpiente enroscada alrededor del sol".
La materia áurea del objeto le mueve a discurrir sobre el valor del metal
y a relacionarlo con los valore del hombre. "únicamente como símbolo de
la más alta virtud alcanzó el oro el valor máximo. Brillante como el oro
es la mirada de quien da. . . La virtud máxima es la virtud que da ... Discípulos míos: vosotros aspiráis, como yo, a la virtud dadivo a . . . Tenéis sed de
transformaros vosotros mismos, en ofrendas y regalos. Por eso tenéis sed de
acumular todas las riquezas en vuestras almas. Vuestra alma es insaciable para
de ar los tesoros y las joyas, porque vuestra virtud es insaciable en ansia de
dar. Vosotros forzáis a todas las cosas a aproximarse y a penetrar en vosotros, con el fin de que renazcan de vuestro manantial, como los dones de
'

ietzschc, Federico, op. cit., pp. 71-72.

• Ibid., p. 72.

' lbidem.

28

vuestro amor''.1 Zaratustra, reconoce la importancia del valor amor al qu
considera como el más elevado e integrador. "Es indispensable que tal amor
dadivoso se baga el pirata de todos los valores".ª La más alta de las virtudes
es la de darse y entregarse. Hay una ed de transformación en la actitud
amorosa. La riqueza piritual flu)'e y refluye en función del amor. En el
amor hay un cierto egoísmo, a éste, Zaratustra lo llama "sano y sagrado" en
opo ·ción a otro egoísmo "harto pobre y famélico". Este último es el egoísmo
enfermo. "Observa con ojos de ladrón todo lo que reluce. Mide con la avidez
del hambre a quien tiene abundancia para comer, y se arrastra siempre alrededor de la me a del dadivoso. Tal envidia es el grito de la nfermedad
la voz de una oculta degeneración. En este egoísmo, la em,;dia que incita
a robar revela un cuerpo enfermo".'

En el auténtico amor se da un interés por el bien del ser amado. Se advierte, en el alma, un correlato entre la insaciabilidad i:iel e píritu por obtener y por dar y ofrecerse. Mientras la persona del ser amoroso rebosa vida
interior, la acción del e oísta se muestra raqwtica y sombría. El egoísta se
retuerce en sus deficiencias, vicio e imperfecciones. FJ hombre superior agranda su talla en la cabal realización de su amor. El a.mor diri e y orienta la
vida del hombre. Absoluto y esencial es el testimonio del amor. La actitud
amorosa es una virtud y en la posesión de ·irtudes se acrecienta el poder
humano de realizarse.
El egoísmo nietzscheano es considerado por Eugen Fink como: "El egoísmo rico 1 el egoísmo que se prodiga, que no quiere conservarse a sí mismo
sino que quiere siempre transfonnarse en una vida más rica, más plena, más
poderosa, en una vida que rebose y que dé a otros de su riqueza, este impulso de la vida humana hacia un poder más alto y superior, la vida creciente, ascendente, esta búsqueda de sí en autosuperaciones y autodominios
siempre nuevos es la verdadera forma de ser del hombre liberado ... " 10
Nietzsche, pregona, a través de Zaratustra, la empresa del espíritu elevado.
Esfuerzo y poderío son atributo que deben darse en las acciones del hombre superior. La vida le reclama, alcanzar la cumbre de un máximo desarrollo. El peligro de no lograrlo exige una conducta, vigilante y atenta. que
venza los obstáculos al logro de tal fin. La meta es la altura y para Uegar
a ella es necesario que el alma desborde de riqueza y capacidad. ' Cuando
el alma dadivosa está ausente caemos en la degeneración. uestro camino
' Nietzsche, Federico, op. cit., p. 73.
• lbidtm.
• ietzsche, F., op. cit., pp. 73-74.
1• Fink, Eugen, La /i/0.10/Ea d• Ni,lzsch,, Tr. Andr~s-Pedro Sánchez Pascual, Ed.
Alianza Editorial, Madrid, 1966, p. 103.

29

�se dirige hacia las alturas, de la especie a la superespecie". 11 Las virtudes
son para Zaratustra los símbolos de elevación a la superespecie. "Nuestro
sentido se eleva hacia las alturas. Así se convierte en el símbolo de nuestro
cuerpo, el símbolo de una elevación. Los símbolos de estas elevaciones llevan
los nombres de las virtudes". 12 El cuerpo es el escenario en donde la vida
del espíritu se hace presente.
La virtud debe alcanzarse en el empeño y la dedicación. "Cuando vosotros
mismos os eleváis por encima de la alabanza y de la censura, y cuando vuestra voluntad, la voluntad de un hombre que ama, quiere dirigir todas las
cosas, ahí está el origen de vuestra virtud. Cuando despreciáis lo que es
agradable: el lecho blando; y cuando para reposar, nunca os consideráis lo
suficientemente lejos de la molicie, ahí e tá el origen de vuestra virtud".13
No ignora lo agradable pero ama la dureza. Preconiza una vida dura templada por los rigores.
Haciendo breve silencio, Zaratustra; recordó a sus discípulos, su fidelidad
a la tierra. "¡ Permaneced fieles a la tierra, hermanos míos, con todo el poder de vuestra virtud! ¡ Que sirvan al sentido de la tierra vuestro amor y
vuestro conocimiento! Os lo suplico y os lo encarezco. ¡ No dejéis \·olar a
vuestra virtud lejos de las coas terrestres!.. . ¡ Ay! ¡ Hubo siempre tanta
virtud extraviada!... ¡ Devolved a la tierra, como yo lo hago, la virtud extraviada! ¡ Sí, devolvedla al cuerpo y a la vida a fin de que proporcione a
la tierra su sentido, un sentido humano!" 14 El espíritu y la virtud deben
realizarse en función del amor a la tierra. En seguida, Zaratustra, lamenta
la postura de heredero que el hombre tiene. ''Es peligroso ser heredero. Palmo
a palmo todavía luchamos con el gigante azar y hasta impera la sinrazón
sobre toda la humanidad".ia El hombre soporta una herencia -valorativaque Nietzsche pretende transmutar.
La exigencia de una nueva axiología y las posibilidades de realización del
"sí-mismo", le llevan a delirar sobre las potencias vitales del ser humano.
Hay que renunciar a la herencia de siglos. Es menester pregonar y realizar
la virtud terrenal. Cree señalar nuevo y orientadores caminos a sus discípulos. El saber y el trabajo cientüico purifican y elevan el cuerpo. "Debéis
ser creadores", creadores de nuevos valores. Creador es eJ que transfonna
su existencia. "La idea básica es ahora la doctrina de la voluntad de poder.
Pero ésta no se introduce de repente; ietzsche no salta a una idea nueva.
La deduce de lo anterior. El hombre transformado, el hombre hecho niño,
n Nietzsche, Federico, op, cit., p. 74.
lbidem.
11 Ibide.m.
" ietzsche, F., op. cit., p. 75.
10 lbidem.
12

30

es el creador. El es el hombre auténtico, el hombre esencial. Naturalmente,
el 'creador' no significa el hombre de trabajo, smo el hombre que juega creando, que dicta valores, que posee una voluntad grande, que se marca una
meta, que se aventura a trazar un nuevo proyecto. Para el creador no existe
un mundo ya listo y lleno de sentido al que ajustarse sin más. Se relaciona
de manera originaria con todas las cosas, renue,·a todos los criterios y todas
las estimaciones, establece una vida humana nueva en su integridad, existe
'históricamente', en el sentido más alto de esta palabra, es decir, creando''. 16
En la concepción niei:7.scheana el mundo y el hombre mismo son algo que
todavía no está descubierto. Es necesario que se les descubra. Que se realice
en ellos el sentido de la existencia material. Cuando esto suceda la presencia
del superhombre estará más próxima que nunca; dejará de ser un fantasma,
para convertirse en una realidad. Se avizora una iluminada esperanza. "Ha
de llegar el ella en que la tierra será un lugar de salud. ¡ Ya la envuelve
un nuevo aroma de salvación y esperanza!" 17
Zatatustra invita a sus discípulos a alejarse de él y a encontrarse a sí
mismos. "Poco agradecimiento se tiene para un maestro cuando siempre se
permanece discípulo" .18 Les habla entusiasmado en el gran medioclla que
habrá de llegar y que les unirá en la máxima aspiración: el superhombre.
"El gran mediodía será cuando el hombre se encuentre a mitad de camino
entre el anima] y el superhombre y celebre como su esperanza suprema su
marcha hacia un nuevo mañana. Entonces el hombre bendecirá su ocaso,
porque tras él ha de surgir una nueva aurora y el sol de su conocimiento
llegará a1 mediodía".19

El niño del espejo.
En .El niño del espejo, Nietzsche nos habla del regreso de Zaratustra a
la montaña. Al igual que un sembrador que una vez arrojada Ja semilla se
retira a esperar el fruto, Zaratustra, piensa que quizá pudo dar más de lo
mucho que puede darles a sus discípulos. "Nada hay tan difícil como cerrar con amor la mano abierta y avergonzarse de dar".!!º Un día, Zaratustra, se levanta sobresaltado pues ha visto en sueños a un niño que le muestra un espejo para que se contemple. En el espejo no ha visto su rostro, sino
la imagen del demonio. Tratando de interpretar la imagen reflejada, sos"' Fink, Eugen, op. cit., p. 105.
Nietzsche, Federico, op. cit., p. 76.
,. lbia,m.
" Nietzsche, Federico, op. cit., p. 77.
'"Ibid,m.

11

31

�pecha que su doctrina está en peligro de ser afectada por sus enemigos. ' La
mala hierba pretende ser trigo". 21 Su preocupación es la de un visionario.
Su personalidad se exalta. Su pensamiento se proyecta con la energía y vitalidad de una fuerza cósmica. "Como un torrente desborda de impaciencia
mi amor". El amor a su doctrina le hace sentirse más angustiado. "Mi alma
se agita en los valles, abandonando la silenciosas montañas y las borrascas
del dolor. . . Todo yo me he convertido en una boca, en el bramido de un
río que cae desde las altas peñas. Quiero hacer caer mis palabras sobre los
valles. . . Hay en mi un lago, un lago solitario, ¡ pero el torrente de mi amor
lo arrastra con él hacia el llano, hacia el mar ... Cual grito de júbilo pasaré
sobre los anchos mares hasta encontrar las islas bienaventuradas donde residen mis amigos ... " 22 Respecto de sus enemigos que pretenden perjudicarle
él arguye: ''Yo quiero que mis enemigos se imaginen que es el espíritu del
mal el que desata su furia por encima de sus cabezas".23 Es el momento del
le6n. El momento de la salvaje sabiduría. "Mi salvaje sabiduría ha sido fecundada sobre las montañas solitarias. . . ¡ Ella quisiera depositar lo más
caro que posee, amigos mios, sobre el blando césped de vuestros corazones:
sobre vuestro amor!" 2•

De las islas bienaventuradas.
Zaratustra, habla de sus enseñanzas. "Cual higos maduros caen sobre vosotros mis enseñanzas. . . Os he enseñado a decir: superhombre. . . ¡ Quizá no
lleguéis a serlos vosotros mismos, hermanos míos! Pero, vosotros podríais
transformaros en padres y ascendientes del superhombre. ¡ Que sea vuestra
mejor creación!" 15
Para Federico ietzsche la misión del hombre es la de ser un gran transformador. "Lo que 11amáis mundo ¡ habéis de crearlo!; ¡ debe ser vuestra
rat.ón, westra imagen; vuestra voluntad y westro amor! ¡ Y esto será verdaderamente vuestra felicidad, vosotros que buscáis el conocimiento! ... Crear:
ésta es la gran liberación del dolor y el consuelo de la vida. Muchos dolores
y muchas metamorfosis son indispensables para que nazca el creador. . . éste
es el destino que quiere mi voluntad". 28 ietzsche apunta una doctrina de
la voluntad y la libertad. Desliga el querer humano de todo imperativo ca" Ibídem.
22
'ietuche,
" Nietzsche,
14 lbidem.
"" 'ietzsche,
• 'ietzsche,

32

F., op. cit., pp. 78-79.
F., op. cit., p. 79.

tegórico. El ñorío de la voluntad se da en relación a las posibilidad del
propio "quiero". "Todos mis sentimientos . ufren en mí y t' tán pri.'lionero..
Pero mi querer llega siempre como liberador y mensajero di! alegría. El querer liberta: esta es la verdadera doctrina de la oluntad y la libertad" .2 ;
Zaratustra-Nietzsche tiene alegría de engendrar y d llegar a r. La idea del
superhombre, aunque en SQmbras, le ha prendado por u belleza.
Eugen Fink; comentando lo anterior, nos dice: "La imagen del superhombre permanece por el momento indeterminada. Pero Nict:7.sche traw una
línea de aproximación a él al caracterizar ciertas forma previas y ciertos prccw-sores de ese hombre perfecto y sano al que ha denominado superhombre.
Este va siendo a í determinado indirectamente sólo p&lt;&gt;r referencias ... El
hombre como puente hacia el superhombre. se da en aquellos precursores
que Nietzsche menciona: los grandes despreciadores, los que se ofrendan a
la tieJTa, los conocedores, lo trabajadores e inventorrs, los que aman su virtud y sucumben con ella, los pródigos de alma, los pudorosos de la felicidad
los que castigan a su dios, los de alma profunda, los muy rico , los spfritu
libres. Por así decirlo, ietzsche liba la mi I de múltiples flores raras del
jardín humano. En todos los prerursores se encama y prefigura el sup rhombre. Pero lo que en tales tipos se encuentra desparramarlo. en rl está
todo junto ... " 28

DP los misericordiosos.
Zaratustra no simpatiza con lo. misericordiosos que buscan la beatitud n
su piedad. " i es menester que yo sea misericordioso, por lo menos no rleseo
que se diga que lo soy". 2° Cuando se obra mejor el hombre se regocija. Una
profunda alegría le aviva y fortalece. "Cuando aprendamos a regocijamos
mejor, olvidaremos entonces hacer el mal a los demás e inventar dolores".
Zaratustra sabe "dar, en amigo, a los amigos ... Recojan por sí mismos el
fruto de mi árbol los extraííos y los pobres: C'sto es menos humillante para
ellos". Hay que saber ofrecer y dar sin producir ultrajes n quien recibe d
beneficio. El hombre noble el be imponl'rse la obligaci6n de no humillar a
los demás.
Los pensamientos mciquinos y las malas acciones son vicios que postran
al hombre. "La mala acción es como tma í1kera: desazona, irrita y hace
erupción; se expresa francamente. 'He aquí: soy una cnfcnnedad'.
í se
expresa la mala acción: ésta es su franquen . . . el prnsamirnto ruin es par 'ietzsche, 'F., op. cit., p. 81.
" Fink, Euge.n, op. cit., p. 98.
" icruche, F ., op. cit. p. 82.

n

F., op. cit., pp. 79-80.
F., op. cit., pp. 80-81.

33
lt3

�ciclo al hombre: se sustrae., se oculta y no quiere estar en ninguna parte,
hasta que todo e.l cuerpo queda roído y marclútado por lo pequeños
hongos" .80
,
"Hay quienes llegan a haccrs transparentes para no otros; pero todav1a
· " : 31 I-lay
no es esta una razón para que podamos penetrar en us des1·gr1~0
en la persona un ámbito de intimidad intransfcl"ihle. La comumc~c16n c~n
' debe darse ron finne1.a y ami tad. El respeto y aprecio propio
1os d emas
"
. ., "Y
deben ser el punto de partida para el trato ~on . los pr,óximo .
o m
ofrezco a mi amor y a mi prójimo como a mi m1SID0, as, hablan todos los
creadores. y sin embargo, todos los creador son duros".12 1 amigo hay
que brindarle la ayuda que l sea útil y necesaria.

La visi6n y el enigma.
Embarcado, rumbo a su tierra, Zaratustra mueve -con su presencia- e)
interes de los pasajeros que curiosamente buscan su palabra. El escuchar ~arraciones extraordinarias, que frecuentemente
cuentan en los ~ viajes, y el saber la misión de aqu 1 barco, destinado a naveg:U- por 1_gnot~s Y
misteriosos lugares, le mueven a hablar, después de dos_ dí~ de silencio Y
de tristeza. u espíritu está siempre alerta a la aventura tnqwetante.
Su voz, tonificada por el ambiente de aquellos que ~~ la cmbai:cación le
acompafi.an, pronuncia pausada y profundamente la v1SJ6n del enigma que
ha · to }a visión del más solitario. Su auditorio se compone de aventureros
VlS ,
·1 1
'
l
y audaces ploradores. En cllos advierte los valores. que a e e ~rman: a
astucia. la bwqueda ebria de mpresa, la inconfonmdad y rcbcldta ante los
caminos rutinarios.
Irucia la narración de la visión dici •ndo: "Ultimamente he _atravesado el
pálido cr-epú ulo con semblant duro y ombrío y c~n los l~b10s a~retados.
M' de un sol se me ha ocultado. Un sendero que sub1a con insolencia a traYé~de montones de escombros, un s ndero perverso y solitario que ya no
quería ni hierba ni matorrales, un s~ndero de la mon~?ª gritaba ~~jo el
reto de mis pies. Caminando, mudos, sobre el b~lór_1 crujir de los gutJarr~s,
aplastando la piedra que los hacía resbalar, m,s pies p~gnaba_n por s_ub1r.
Más alto resistiendo al píritu que los atraía hacia abaJo, hacta el abismo,
·
·
al espíritu' de pesadez, mi demonio y cnermgo
mortal" .:u El c~nnno_
proy_ectado hacia el futuro e incierto, sombrío y duro. El sendero ex1 tenc1al extge
~
12

11
11

34

íetzsthe, F., op. cit., p. 83.
Ibídem.
"icmche, F., op. cit., p. 84.
Nietzsche, F., op. cit., pp. 142-143.

del hombr seriedad y cuidado. La vida debe ascender en su camino por la
existencia. Zaratustra lo hace sobre una ruta inquietante y solitaria. Los guijarros del camino hacen lo suyo para dificultar la marcha hacia la elevación.
La realización de la existencia encuentra reiteradamente, obstáculos metafóricamente señalados en este pasaje de la obra nietzscheana. A pesar de
todas las contingencias los pi de Zaratustra iguen su camino. El espíritu de
pesadez susurraba en tono burlón razones que turban la mente del sabio:
"¡ Oh Zaratustra, has arrojado muy lejos la piedra ... ; pero ella volverá a
caer sobre ti!" o haciendo caso de esto, Zaratustra nos dice: "Subi, subí
más, soñando y pensando; pero todo me oprimía. Me asemejaba a un enfermo a quien fatiga la esperanza e.le su sufrimiento y que una pesadilla despierta de su primer sueño. Pero en mí hay algo que yo llamo valor: es lo
que, hasta hoy, ha hecho callar en mí toda protesta". 86 La esperanza es vista
no como paz beaillica sino coino preocupación. La angustia se hace presente
mientras no se alcanza lo deseado. El valor, nutre su esperanza de realización. Lo mueve a tratar de alcanzar la superación a ]a que aspira. Podrá
lograrlo si vence las dudas que el espíritu de pesadez, pretende imponerle.
Zaratustra, valor en mano, se enfrenta al malsano ataque de ese ser, enviado del abismo, que se le muestra extrañamente compuesto: mitad enano
y mitad topo, paralizado y paralizador. Su oposición se inicia con la consideración que hace respecto del valor y el dolor humano. lmpulsador, éste
último, de muchas de las grandes cosas que el hombre ha realizado en su
esforzada existencia. La voz del sabio resuena disyuntivamente y se escucha:
"¡ Enano! ¡ Uno de nosotros dos debe desaparecer: tú o yo! Porque el valor
es e.l mejor matador1 el valor que ataca; pues en todo ataque hay un alarde.
El animal más valeroso es el hombre: por eso ha vencido a todos los animales. Al son de su alarde ha dominado todos los dolores; mas el dolor humano es el dolor más profundo". 35 La vida es, para Zaratustra, riesgo, peligro, abismo que el valor humano debe vencer. "¡ O yo, o tú! Pero yo soy
el más fuerte de los dos. . . ¡ Tú no conoc mi más profundo pensamiento!
¡ Ese no sabrías llevarlo! Ocurrió entences que el enano saltó de mis hombros, lo que me alivió de su p so. . . Pero en el lugar donde nos habíamos
detenido se hallaba, como por casualidad, un pórtico. ¡ Mira este pórtico,
enano!, dije. Tiene dos ro tros. Aquí e reúnen dos caminos; nadie los ha
recorrido hasta ahora totalmente. Esta larga calle que desciende, esta calle
se prolonga durante una eternidad. Y e ta larga calle que sube cs ... otra
eternidad. Estos caminos se contradicen, chocan el uno contra el otro, y es
11

Nietzsche, Federico, op, cit .. p. 143.

• Ibid1m.

35

�aquí en este pónico donde se reúnen. El nombre dd pórti o aparece gra.
llama .uutante ." ze
hado~ en un f ronttS:
.
Eugen Fink considerando el ntido del espíritu d la pesadez, nos dice
en su obra: • El e píritu de la pesadez anula todo pro1ecto_ y lo hace descender La visión del abismo del tiempo y, en consecuencia, de la caducidad de todos los pro~tos produ un efecto parafuador produce 'vé~o'
al pensador que piensa las upremas posibilidades _del homb . . A _la vJSta
de) tiempo infinito JC hace rnanifi to que todo senudo
un smsenudo que
todo riesgo
inútil· toda grandeza se vu Jv aq~í . pequeña. ~ . ~íritu de
la pesadez que aquí
conceb!do como el, c:~nocmuento de la. mf~tud del
tiempo, impide que la existencia salga autcnticamente al espacio abierto de
Ja amplitud cósmica. La infinitud vacía nos repele.
' como la fuerza de la
pesadez, de la gravedad, agota, consu~e y, .en úl~ma instanc~: anula toda
fuerza finita d l que arroja algo hacia arnba, asa hace tamba n la fuerza
infinita del tiempo con todas las fuerzas finitas de autosu)X'racion . humanas que transcurren dentro d su cauce•• .r ·

La obra humana se hace en el tiempo. El tiempo
conjunto de instantes
e donde 1 hombre habrá de decidir la \·Ía de desarrollo vital qu prefiera.
E~ instante es ese momento invitativo en que debe de deddine lo que
desea. uperación o retrae . legria o pesimismo. Ralización o soj~amiento. Cabe .señalar por otra parte, que la elevación del hombre, en el plano
e · tendal no 1 libera de soportar las tentaciones del "e píritu d la pesadez". ¡
ta! debe ser Ja actitud del hombre ante la indiferencia, la abulia
la ociosidad, la poltronería, la inseguridad, el temor y todo aqu 11? que en
la axiología nietzscheana, constituya un antivalor. Toda sug rencia tentadora debe ser rechazada con decisión y entercu.

El instante representa y constituye - ~ a ietzschc- parte de un tiempo
eterno qu n precede y qu nos trasci nde. Antes y después de nosotros ~1
tiempo ha sido y será et rno. "Desde te pórtico del momento re~rna hacia
atrás una larga y eterna caUe. Detr' de nosotros hay una eternidad. Todo
lo que es capaz de correr, ¿no debe haber recorrido ya
calle? Todo lo
que puede suceder ¿ no debe ya haber ucedido acontecido. _pasado?
si
todo lo que , ha ·do ya. . . E te pórtico, ¿ no debe tambaen haber ado
antes de ahora? Y todas las e, ¿ no están condenadas de tal manera qu_
• te instante atrae en pos de sí a todas las cosas del porvenir? Por cons~capaz d correr, ¿ no d be seguir
gw·ente... , también a él. Todo Jo qu
.
,.. . . ¿no
.
e
por segunda \'el esta larga ruta que
1enda
J)n'C'lSO acaso, qu
todos hayamos sido ya aquí? ¿ o debemos nosotros vol r y correr nueva-

V:

' ietzlfh , Frderi , op. cit ., p. 111.
"' Fink, Eugl'n, op. cit., p. 122.

•

mente por e ta calle que allC'iendc ant nosotros, por ta lar a · Ut brc
calle? ¿ o es preciso que etemalmcnte retomemos?"
presentan, en lo
rito, aspect
fundamentalc del esquema ni tzsrheano sobre el eterno
retomo.
Voluntad de poder y eterno retomo son ideas que st' hallan cntrdazaclas
en te apartado: 'De la visión y d I cni •ma". La \'Oluntad de dominio
plasma en la intención y acción de ontinuar el camino de la vida. La \·ida
be r orientada ha ia el acabamiento de las aspiracionc humanas. en el
contorno de lo cósmico.
xalta la pott"n ia vital d la naturalt"Za. El eterno
retomo plantea el problema d la infinitud del tiempo respe to a la existencia finita d 1 hombre. Con esto
crea un gravísimo problema. El sentido trágico de la vida se hace presente )' Zaratu tra
inquieta con sus propi pensamientos. Eu en Fink -indagador y tudioso de Federico ictz •
che- comenta ta cuestión, di iendo: ' o tiene un ntido antinómico
peculiar. El hombre futuro, tal como lo con ibé i tzsche, es un hombre
que quiere con voluntad grande, que
da a • mismo y a los demá • en la
medida que pued una configuración un perfil fijo:
decir. quiere algo
determinado una meta finita. En la medida en qu quiere
to
cluyc
otras coaas. La voluntad
iempre limitación. Pero el que qui
conoc al
mismo tiempo la limitación la finitud de su poder. En su apertura el eterno
retomo conoce el sinsentido último del sentido querido por él. La voluntad
de poder y el eterno retomo tán relacionados por una
traña ontradicci6n por una contradicción que no afecta a su verdad, ino que
precisamente la \' rdad radical de la vida la contradicción de la vida mi ma. La
voluntad
por así decirlo, la fu rza moldeadora que quie una figura·
pero en l retomo el tiempo finito
concebido en su circulación. que traga
y devu I todas la figuras, es concebida la vida que íluye; ésta
ci rra
pre en figuras, pero, por ser lo infinito elimina d nu o tas. El hombre que tá bajo la di iplina
d ir, bajo la educación de las dos verdades
de la voluntad de poder y del eterno retomo
halla determinado por el
pbatos trágico por una duplicación y anta nismo ingula
La voluntad
dé poder qui re forma. El eterno retorno d tr07.a todas las formas. La voluntad de poder proyecta al futuro; el eterno retorno convi rt tod futuro
en repetición y por tanto en pasado.
preciso tenM" en cu nta e ta t nsión antinómica de las doa ideas básicas de ietz1che i se quiert' comprender
la imag n del homb que nos p
nta ... " 111
Fink, por otra parte. señala una aparente contradi dón
pe&lt;'lo de la
eternidad d 1 tiempo. Resulta anta ónko, al caráct r unitario d I tiempo,
• ietzschc, Federico, op. eit., pp. 144 , 145.
• Fink, Eugrn, op. cil., p. 248.

36

37

�hablar de eternidad del pasado y eternidad del futuro. "¿ Dos veces el mismo
tiempo? ¿ o es esto un absurdo? Para Nietzsche-Zaratustra es de aquí de
donde cabal.mente se deduce la doctrina del eterno retorno de lo mismo.
Todas las cosas, todo lo intratemporal, todo lo que transcurre dentro del
tiempo, tiene que haber transcurrido ya siempre y volver a transcurrir una
vez más en el fututo, si es que el tiempo es como pasado y como futuro,
el tiempo total. FJ retomo de lo mismo se basa en la eternidad del curso
del tiempo. Todo tiene que haber existido ya, todo tiene que volver a ser". 0
Comentando el eterno retorno nietzscheano, Fi.11k nos dice: "La idea del
retorno tiene dos aspectos por así decirlo. Se la puede ver preponderantemente desde el pasado o desde el futuro. Si todo lo que ocurre es sólo repetición de lo anterior, entonces también el futuro está fijo, no hace más que
repetir Jo que ya ha sucedido; entonces no hay verdaderamente nada nuevo
bajo el sol. Inmutablemente transcurre el futuro, ya fijado de antemano.
Toda acción, todo atrevimiento es absurdo y vano, pues todo está ya decirudo. Pero también se podría decir a la inversa: Todo está todavía por hacer; tal como nos decidamos ahora, oos decidiremos constantemente en el
futuro; cada instante posee un significado que trasciende la vida individual;
no sólo pone su impronta en el futuro abarcable, sino también en todo futuro
de repeticiones venideras. En el instante reside el centro de gravedad de la
eternidad" .'1
La doctrina del eterno retorno provoca una inquietud crítica en la conciencia del hombre. ¿Qué papel juega él en el giro interminable del tiempo?
¿ De qué manera está comprometido? ¿ Cuál es su sentido y tarea en el camino de la vida? ¿ Trasciende, su ser. la en\'olvente neblina del eternal retomo? Comentando la idea del eterno retorno y la forma de resolver la an- .
gustia que provoca, Fink nos dice: "Cuando Zaratustra había llevado tan
lejos sus interrogativos pensamientos escuchó un grito, y encontró un pa tor
a quien se le había introducido en la garganta una ulcbra. Esto ignifica:
la idea del eterno retomo, simbolizada por la culebra, se desliza, como asco
que produce ahogo, en la boca del hombre; es una idea que produce asfixia.
Si todo· vuelve, entonces, evidentemente, todo impulso del hombre es inútil;
cl camino escarpado hacia el superhombre es una locura absurda, pues entonces retorna también una y otra vez el hombre pequeño y miserable; todo
atrevimiento y toda osadía es en vano. Con más agudeza que lo hacía antes
el espíritu de la pesadez, la idea del retomo contradice ahora a la voluntad
de poder y a la autosuperación de la vida ... Zaratustra le dice al pastor
que muerda la cabeza a la serpiente que está en su boca. Lo hace, y entonces
'" !bid., p. 125.
.,. Fink, Eugen, op. cit., p. 126.

38

tiene lugar una transformación del pastor ... El su~rar, el re istir la idea
del eterno retomo produce la transformación decisiva de la existencia, trae
consigo la transformación de toda seriedad y de toda pesadez en la ligereza,
eo la sobrehumana ligereza de la risa".~ Creo que la superación de la angustia nietzscheana no se logra, auténticamente, en el mero trascender la
idea del eterno retorno.
De la aventura no bu.scada.

Abrumado y enigmático, Zaratustra cruzó el mar. Dominado su dolor se
enfrenta de nuevo a su destino. Solo frente a la naturaleza alaba la felicidad, que en fonna de partículas, baja del cielo a beneficiar a las almas de
la luz. Esperanzas y tareas realizadas hacen vivir en su pensamiento la alegría
del instante feliz. Los hijos de la esperanza no se hallarán espontáneamente.
El sabio Zaratustra predicó las ideas del superhombre, a sus discípulos, para
depositar en ellos el germen ideológico del nuevo hombre. Zaratustra debe
formar a los hijos de su esperanza. "Estoy, pues, en el centro de mi obra,
yendo hacia mis hijos y volviendo de entre ellos; es preciso, que, por sus
hijos, se realice Zaratustra a sí mismo. Porque únicamente se ama desde el
fondo del corazón al hijo propio y a la propia obra; y allí donde existe un
gran amor de sí mismo, es esto signo de fecundidad: esto es lo que he observado. Todavía florecen mis hijos en su primavera, cerca los unos de los
otros, sacudidos al mismo tiempo por el viento: éstos son los árboles de mi
mejor terreno, de mi jardín".º Los hijos de la esperanza zaratústrica deben
de realizarse en la soledad, el orgullo y la prudencia. Flexibilidad en la dureza, firmeza en la voluntad, silenciosidad en la acción, generosidad en el
dar, son rasgos que deben probar la raza y el origen de estos hijos y compañeros
de Zaratustra. Para que todo esto se alcance, el sabio pensador, debe sufrir
y lograrse previamente. Su amor por sus hijos le mueve a ello. Espera el
momento oportuno para obrar en consecuencia. Advierte que su mensaje a
roto las tumbas del quietismo y la indiferencia. Sin embargo, lamenta no
tener la decisión y audacia del león para destruir todo lo que es menester.
El espíritu -entorpecedor- de la pesadez es el responsable de este lamento. o obstante, dice, Ja victoria será la señal de mi triunfo y realizaci6n. El instante es, para Zaratustra, motivo de inquietud, anhelo y preocupación. La empresa que todavía no concluye pero que prosigue animosamente depende del aprovechamiento eficaz y oportuno del instante. Zaratustra se da cuenta que no puede realizarse plenamente, sin que se realicen
., lbidem.

.. Nieusche, Federico, op. cii., p. 147 .

39

�los hijo:. de su aruor, por U sufre y pide a la (elkiclad que contempla,
vaya hacia ello y se ausente de su mirada. fndiferente ante la súplic la
felicidad le invade y le hace feliz. Los rasgos del hombre nietzscheano han
quedado barruntados. El amor del genio y del creador reafirma su presencia
en las m:ís elevadas creaciones del espíritu.

A11to de salir el sol.
V r el conlcnido de e te fragmento. como simpl' desahogo líri o orno
júbilo arrebatado d una alma subyugada por la callada bellt!za del cielo
matutino, sería una interpretación muy errónea -nos dice Eu ene Fink-.
'·Las imá~enes poéticas de Nietzsche son siempr símbolos de su pensar. Lo
que Zaratustra encuentra antes del amanecer es el abi mo de la luz la abierta
y resplandeciente amplitud cósmica, ouranos en su esplendor que hace visibles todas las cosa que se encuentran debajo de él, y la recubr con su
bóveda, y reúne y unifica todo lo disp rso ... El pensador es el hombre abierto al amplio cielo de la luz. La profw1didad d su pensar depende de hasta
qué punto consigu salir y adentrarse en lo abierto ele la luz, que está por
mcima y brilla más allá de toda las co as visibles. . . El ciclo que está por
encima de to&lt;las las cosas en el pacio temporal y 1 tiempo espacial del
mundo. llí donde el mundo - ·1 mundo que otorga espacio y deja tiempos abre al pen ar. allí e1 reino fantasmal d l tra mundo supra n -ible se diluye y la interpretación moral y metafí ica de lo existent e derrumba . . •
lo eterno''. u
Como terno retorno, 1 ti mpo
En la fuerza cósmica del amanecer Zaratustra \"e, la plena identificación
de su filosofía con el mundo d la materialidad . nsible, potente y magnífica.
El sentido de la tierra se aviva en la vivencia d este espectáculo. En él
clan la belleza y Ja :.abicluría. El fenómeno cele te -en cuanto foer1.a cósmica- deja, en Zaratustra, la impresión de er la fuente de la fclkidad.
cepta&lt;lo el tiempo como eternidad y captado su esplendor, la felicidad se
ve explicable n el profeta del superh mb1 e.

De la vi,tud que humilla.
De nuevo en tierra fome, Zaratustra 110 va inmediatamente a la montaña,
donde le e pera su caverna sino que recorre diversos lugare . ''Quería saber qué había ido del hombre durante u ausencia; i había llegado a hau

40

Fink, Eugen, op. cit., pp. 128-129.

cerse más •rancie o más pcquer.a''. 1 ~ Valii!ndose de un lenguaje metafórico,
nos dice con tristeza : ¡ Todo ha llegado a hacerse más pequeño! Por tocias
partes veo puertas más bajas: el que pertenece a mi especie todavía puede
pasar por ellas; pero ¡ es indispensable que se humille! ¡ Oh!, ¿cuándo retornaré a mi patria donde no me sea obli 00 ado humillarme... , humillarme ant
los pequeños? Y Zaratustra suspiró y miró hacia la lejanía" . 16 La e tre hez de
puertas es la condición de concreta realidad, que impone rios ob táculos
al éxito de sus ideas más queridas. Es la limitación y la umisión del hombre
frente a la formas de obrar influidas por la tradición1 que él quiere destruir.
La ausencia de un clima propicio al nuevo orden le irrita y le hace xponer
sus ideas sobre la virtud que humilla. "Camino por entre est pueblo con
el píritu alerta. o me perdonan los hombre que no envidie sus virtudes.
Ladran Lras de mí porque digo: Las gent pequeñas necesitan virLudcs pequeñas ... ¡ Todos hablan ele mí pero nadie piensa ... en rrú !" 47 La crítica
y el temor se aposentan en todas la personas que evaden todo trato con
Zaratustra. '¡ Cuidemos que no nos traiga una epidemia!" ' ¡ lejaos de los
niños ... Ojos como los vuestros queman la almas de los niño ! Cuando
hablo, tosen. Creen que la tos refuta a 1 s fuerte vientos".' El caminante
como se ve, se siente portador de una energía c6 mica que todo vence y
avasalla. Frente a la respuesta de las entes: ' o tenemos tiempo todavía
para Zaratustra''. él expr a: qué importa. Con ideraclo el tiempo como eternidad poco preocupa esta re puesta.
El anunciador del "eterno retomo" no busca la alabanza sino la aceptación, convencida y entu iasta, a u po tura ülosófica. "Aun cuando me glorificasen . . . Su alabanza para mí es w1 cinturón de e pinas; me sigue pinchando aún después de habérmelo quitado. . . Quien alaba parece que devuelve lo que se le ha dado, ¡ p ro en realidad quiere que se le dé más!" •0
La virtud del hombre pequeño es una virLud raquítica, originada en la práctica y ejercicio de una \'ida comodina y enervada. "Tienen la mode lia de
su virtud, porque quieren tener sus comodidades". Esta virtud es la virtud que
hunúlla. 'Constituye un obstáculo para los que tienen prisa' . Ve, en los hombres la presencia de virtudes flacas y dañinas. El engaño y la hipocre la brillan
por doquier. Dominador
servidores someten su existencia, a una valoración hip6crita y endeble. ''La curiosidad d mi mirada se ha desviado hacia
su hipocresía ... En su implicidad, sólo tienen un deseo en el fondo: que
nadie les haga daño. Por eso on corteses para con todo· y les hacen bien.
ietzscbe, Federico, op. cit., p. 153.
•• Ibidem.
'" Ibidem.
·¡etzsche, Federico, op. cit .. p. 154.
" Ibidem.

41

�Pero cobardía· aunqu
le d' el nombre de 'virtud' . . . us virtud
n
ágiles dedos. Pero caree n d puños: su d d no saben oculta
tras de u
puño. Para llo es virtud aquello que tran forma n mod to y dom tic-ado:
ell han he ho del lobo un peJTo y del mismo hombre cl m jor animal doméstico del hombre". 60 La crític a las pequ ña virtud·
tajant
d moledora.
Caminando por el pu blo d ja caer u palabra. qu su um n en 1 indif crencia. "Cuando yo grito: ¡ Mal&lt;l cid a todos los obard demoni qu
tán en \'OSOlrOS
qu , mplacientcmcnte, mirán · querrían cru7.ar su
manos y adorar!; entonces llos gritan: ¡ Zaratustra es impío! Y sus prof res
de re5Ígnaci6n son los que más gritan • .. Mi r pugnancia
lo único que
impide que los apla te. ¡ Pues bien! h aquí el . nn6n qu h compu to
para su oídos ... Mis semejantes n tod aqueUo que a sí mimo se dan
u voluntad y que
d pojan de toda n i ,ación" ,1 1 "Pero 1 para qué hablar cuando nadi ticn mi oídos! Quiero gritar de e t • modo a todos 1 .
vientos. ¡ ada ,·ez o hacéis más pequeños J qu ñas gcnt · ! ¡ Vosotro qu ·
gustáis de vuestras comodidade , os de mi ajái ! ¡ abar~i por perecer .. •
a causa de la multitud d \'U tras mod tas , irtudc , d vut tra pequeñas
ouu 100 , a
usa de -.u tra mt"nguada
i ación pennanent . f •,¡
dem 'adas cont mplacion
cedéis dcma iado: ¡d esto stá fonnado el urlo donde crecéis! ... V solros no pr stáis ayuda para t •j r la tela d ·l porenir de los hombres, y vu tra misma nada es w1a tela de araña y una
araña que viv d la ngre del porvenir! Y cuando tomái
como si roba i ¡ oh mo&lt;l tos virtuo !" 62 El hombre
ene-amina hacia el futuro
y tá comprom tido n el pr nt . Zaratmtra pr dica la virtud del amor
al prójimo a.si como el amor a si mLmo. " mad iempre a \'U· tro próJimo
como a vosotros mi 1110·; pero sed d antemano d lo que
aman a sí
mismo ... , de 1 s qu ' aman on l •ran amor con el gran d · precio!
h bla, Zaratu tra. 1 impío .. .
t pu 'blo mi propio prccur r,
mi propio cauto del allo en l
oh · uras".r.s Zaratu·tra
r vela como
profeta anunciador d nu vos panorama . La c.:· lt ión d 1 ,alar amor, aunque cngar1.ado en wia artitud fil sófic mu · pe ial no:. luce recordar l
amor cri úano, superior m

En el monte de los olivos.
El monte de 1 olivos e en J drama d la pasión de Cri to, lugar en
donde el ufrimiento de Dios por l hombr e hi7..o patent . Zaratu tra, en
su monte de olivos,
refugia uando la incompr n ión, 1 de pr cio incluÍ\ su propias 1am ntacion . le acosan y I punzan dolor sam nt . En u
monte canta burlánd e d toda comp i6n. La cumbre e el lugar cu donde
e pro~ eta la id a del uperhombre. El invi rno
: frialdad, indiferencia,
couformi mo, poltron ría vida fácil, de p io del ideal ni tzsch ano. . in
mbargo, de te invi mo el tran. mutador d valo , 1 ra obten r I cion
· e ñam.as.
de lo mirador · d u mont con mpla una humanidad viciada y putrcla ta. Practica en invi .mo la volunt d d dominio y
1 afán de supera jón. Siente y aprov ha los grand sil nrio iluminado .
í, como la madrugada im mal pid il nciosa ilumina i6n d .1 nuevo día,
así la con 'encía del hombre pid la luz en u ilen io. En I sil ncio
fraguan lo grandes acontecimientos. Para Zaratustra 1 silencio, traiciona m no· a los que s con rvan claro , honestos y trasparent , qu a lo a tuto

&gt;d

onfiad .

ntido · fundam ntación.

ª

ic1~he, Fed rico, op. cil., p. 155.
"ietuchc, F derico, op, cit., p. 156.
• 'ieli h , Federico, o¡,. cit., pp. 156-157.

ª

/bid., p. 157.

• J.
11 •

43

42

�LA FILO OFI

e .mIA
PROl'. DR. FRIT7.-Jo.,cm. t ,·o,

Ri. TP.t.F.

nivrr itlad di' Mngnncin. Alemania

Di::sr.AAÍA noy

píritu \'1,·1entr
d ·ntro de la cambiante ·ítuadón actual.
Para ello, procede1emos de la siguiente manera: . e pre enta por de pronto
romo algo n cesaiio, 1o.) preguntarse, br ,· ment •, rnál · nu ·stra actual
ituación espiritual. Pod mos hablar. por una parle, del pr ·dominio d una
radical racionalidad y de sus grandes lorrro ¡ y por otra, de una rclati\'ización histórica de lo· vínculos &lt;· piritualc hasta ahora ,·irrrnte . Las ron. ruencias se muestran 2o.) en la parcial inqui ·tud ínl rior ele- la encrnci611
jov ·n. Justamente por ella no vemos apremiado. 3o.) a harrrnos nue,·am nte pre nte la íntima unión de e pí1 itu y vida, y a concebir d • nu ,·o
al hombre, en mayor grado, a partir d su integral rcfcrenci:i a la totaliclad
r1 la e. ·istcncia.
REFERIR

m ante usted . • a la (ilo ·ofía d l

-o, digamos. ligado a la vida-

Esto sugicn: la cue tión filos6fica el si no otro. aím rcronocemos en general algo que sea capaz de unir a lo homhrcs, no en un sentido mcramr-nte
exterior, sino también en lo más íntimo. Ello es, pue , 4o.) la pr~'lmta por
el sentido y 5o.) por 1 \'alor. ¿ o
una n re- idad vital para el hombre
-diciéndolo al modo de Gabriel farcel- 1 hecho ele que se cié un compromiso, si no quiere naufra ar en la ausencia de toda patria espiritual?
"¿No ·tarcmo -pregunta Einstein- en la épo a d lo medios periect s
pero de las onfusas metas {d valor)?" La lmtoria, 60.) puede servimos
aquí de maestra; también en este punto, finalmente, debemos r aliw.r el encuentro con las culturas. En ef to; nos ale aquí al enruentrn el espíritu en
su de pliegue entendido como espíritu vivient , ·n . us crearion ; las cuales, aun siendo muy diferentes, re\'elan ciertamente alguna~ rderenda~ upratemporale .
lo.) Estamo muy impr ionaclo pnr t•I porknto o pro reso de la mo-

�dernas ciencias naturales, cuyos resultados no pueden dejar de ser reconocidos dentro de sus ámbitos propios¡ pero también dichas ciencias, por otra
parte, se encuentran -dentro de un fuerte cambio. Grandes fisicos como Heisenberg, Pascual, Jordan von Weizsacker, y ya anteriormente Planck, empero,
aluden a los límites del conocimiento físico. El físico Heitler. de Zurich, opina
que el hombre no es únicamente un "sistema físico-químico". 1 Según Heistermann (Berün) , es ilegítima una identificación no crítica de modelo y realidad.
Más aún, de acuerdo con el astrónomo J. Meurers, tienen que 'ser superadas las poderosas e}\..1:ensiones de los métodos especiales de la física", pues
de lo contrario conducirían "a la desgracia''.2 El psiquiatra Frankl se refiere
al hecho de que las disciplinas particulares especializadas presentan a veces
sus conocimientos -en si justificados- de un modo unilateral y con pretensión de absolutcz. La verdad especializada es transportada sencillamente
a la totalidad, en virtud de la obra de tales terribles généralisateurs, los cuales,
luego, sólo conocen pars pro toto el "nada-más-que".ª Del mismo modo dice
el biólogo Oepen, de Marburgo, que está dado el peligro de la excesiva acentuación de aspectos parciales}
Con todo, ¿ quién sería tan torpe como para no ver la increíble impar~
tancia de las matemáticas, ante todo en lo que respecta a la técnica moderna
y a las técnicas mecánicas en particular? Sin embargo, esto significa tan s6lo
un mundo secundario, según Heistermann, y como tal requiere la "función
supraordinada del hombre". 5 Dicho planteamiento apunta a algo aún más
decisivo para nosotros, cuya respuesta es tarea especial de la filosofía.
Ahora bien, desde una perspectiva hist6rico-espiritual, observamos -no
tanto en la filosofía sistemática- una inclinación hacia el relativismo hist6rico que se ha ido divulgando poco a poco y, según el cual, todo está sometido al cambio histórico. Según Huber (Zurich), habría que hablar aquí,
incluso, de una "absolutización del proceso h.i.st6rico". 0 Se trata de ideas qu&lt;.·
se apoyan en Dilthey y en Troeltsch -si bien este último, con todo, reconoce
y admite una efímera "totalidad de sentido'' ("Sinntotalitiit") en las res1 W. Heitler, Dtu Bild des Menschen als Objtkt der Nalurwissen.schaft, I, 724 ; W.
Hcistermann, M,nsch und Maschine, 188, en: Richard Schwarz, Menschliche Exist1m:
und m,odmie Welt. Ei'n intemational,s Symposium ( 196 7)
Schwarz.
• Die Naturwissenschaft im geistigen Spannungsfeld der Gegenwart, I, 718 (Schwarz).
• V. E. Frankl, Tiefenpsychologismus und dimensiono/e .4.nthropologie, 1, 342, 346
{Schwarz). Aphorirti.sche Bemerkrmgen zu, Sinnproblematik (Archiv f. gesammte
Psychologie, 1964), p. 366 s.
• Utopíe und Wirklicbkeil der Steuerung von Genen durch den Menschen, en:
Weltgesprache (1967), I, 33.
• Op. cit., p. 794.
• G. Huber, Spit:gelungen des Men schen in der gegt11wiirtigt:n Pliilosophi,, Festschtift G. Hug (Bema, J968 ), p. 642.

=

46

pectivas épocas. Nadie podrá negar el hecho de que diversas épocas y culturas han buscado muy diferente.s fines de Ja vida, los cuales a veces se contradicen, y que también, sin duda, dependen en fuerte medida de factores económicos. Para cada una de ellas, lo "significativo'' -"bedeutsam", como decía
Rothacker- fue en cada caso algo distinto aquello que otorgaba su singulal'
rostro a los tiempos. Pero esta idea se ha fortalecido ahora de tal modo guc
se ha convertido en un momentaneí. mo librado al tiempo. ¿ Puede aún intentarse el riesgo de obtener -en una tarea que compite a la filosofía-, distanciándose de lo particuJar propio de cada caso (Jeweiligkeit), cierto horizonte supratemporal? Sólo entonces podría ganar la filosoíía un poder espiritualmente determinado. "Lo más peligroso - ha dicho Chesterton- es el
filósofo moderno libre de toda norma".
2o.) Ahora bien tengamos en cuenta que la joven generación ba crecido,
ya desde hace años, dentro de esa situación. Con fre uencia, la generación
vieja no tiene mucho que decir a la generación joven, pues ha desfallecido
espiritualmente -pero no intelectualmente- en virtud de las conmociones
de las últimas décadas. Pero tanto el intelectualismo formal - en sí exitoso--,
como el total cuestionamiento de un sentido comprometido de la vida no
transmiten mandato interior aJguno. No son capaces de dar nada a Ja e&gt;.-istencia hwnana y producen, consecuentemente, una des-espiritualización de
la persona. Así, desde hace mucho tiempo y no sin razón, se habla en filosofía de la ' alienación existencial" y de la "inautenticidad" del hombre.
¿Qué salida nos queda? Entregarse al propio provecho calculado, al bienestar y al aprovechamiento del saber técnico; con lo cual, el mundo irracional de los instintos -pues no debemos creer en una aparente ausencia de
conflictos- pasa de modo cada vez más apremiante al primer plano; salvo
que Tú mismo participes en el enriquecimiento del saber y del progreso
técnico, lo cual es posible únicamente a unos pocos. Así descendemos, como
dice Hans Freyer, a la "preocupada seriedad de los perfectos locos; lo individual es sumamente importante, la totalidad no tiene sentido". 1 La mirada,
en constante intranquilidad, se dirige pues tanto más al futuro, hacia lo
siempre 11uevo, porque el puro atenerse al presente d ja insatisfecho y todo
lo anterior ha sido declarado como cosa superada. Por ello, también, se ha
hablado de un vértigo del progreso.
Por cierto, en el último tiempo se puede comprobar un continuo progreso
-como jamás hasta ahora en la historia- en el conocimiento y aplicari6n
de las fuerzas naturales. Pero esto, según Ortega y Gasset, se ha dislocado
unilateralmente, y del mismo modo ha dicho Eduard Meyer, no sin razón: lo
1 Cfr. Sehwarz, Problemt dtr menuhlichen und gtschiclttlichen Exislen: in ' der
modt:rntn W~lt, II, 666.

47

�que construye, disgrega; y lo que di m·1;ga, onstruye; e:;to e , un desarrollo
unilateral provoca un contramovimiento c¡uc s anuncia. i bi n d oscuro
modo, en la joven generación.
¿Por qué sucede esto en rl'alidad? En vi-ta de la ituación caract rízada,
tenemos que hablar de un hueco en la existen ia humana, &lt;le una pérdida
de sentido. crisis de sentido. vaciedad de sentido, xperimentada ant tocio
en la jo"cn generación, cuanto más que sólo somo capac d ~aptar la
zonas marginale de la vida. e habla. como lo hace Frankl de un "vado
existencial", respecto al mal él mismo ha llevado a cabo dC'terminada in,·cstiga iones ·perimcntal s en •..A.~
La eterna indiferencia el • la existencia manejada, carente absolutamente de
contenido , provoca el cntimicnto de estar perdido, desguarnecido. Hay un
tedio y un hartazgo que se liga a todo lo qu se brinda. Todo , ha ridí uJo,
dice H. Kohlcr. No hay nada que importe en todas las e as: nada e · rdadero, todo está pernútido. Séame pennitido repetir la palabra un tanto ruda
que tan a menudo e.xclaman nu stro jóv nes: "AlltS ist Quatsdt!": 1'¡ on
todas patrañas!" Ello implica u11a renuncia r un agotamiento e piritualc .
Pero nosotros mismos . omos culpabl de ello. Justamente en es Congre.
algunas personas del Este aludieron a tal cu -ti6n. En to días apar cieron
en un p ·ri6dico escolar de Würzburg las siguientes frase tan ara terísti

"Gritamos hasta que el mundo se tamba/, I'. por rllo . ..
Hasta que. reconozca por qué tenemos que gritar.
Somos la generaci6n sin moral, porque somos sincno.r.
Somos la genrroción sin ideal, porque. 3·a 110 podemos crea en algo.
Somos la gl'neración ún sentido,
El ser perdido en el vacío,
El angustiado reír nt torno n lo inr:-.:pr sable".º

Ya hace tiempo que en la filosofía de la exbtencia
ha hablado del
sentimiento fundamental de la angu tia en vi ta de la nada. P ro esto í1ltimo en sí importa meno a la jov n generación. Oh ervam s poi eso en lla
una decidida re\'uelta contra las cirrunstandas d la vida pública, mecanizada, manipulada, en cualquier lurrar ele) mundo c¡nc e1Ja S(' dé. in .:mbargo, no se hace presente una clara toma cl • concicnc-ia del venln&lt;lero fundamento, es decir, de la ausencia de sentido.
• Op. cit., p. 346. Cfr. L. v. Bertalanfíy, Mc.anin lesmess, en: The World o/ scit,ut
and the world of 11alu.t1 (Challanges of Humanistic Psychology, 1967), 336.
• H. Kohl r, Christl. Existen= in siikula,u und tolalitifrer Wrlt (1963 • 86. Cfr.
Srhw:irz, ll, 66-t. une et sempcr 11, p. 6-7 (1968).

48

Pero la historia enseña que esto a la larga, no es posible, y que implica
una disolución. Consideremos bajo e b: punto de vista las cartas de Séneca
referentes a la época tardía de Roma, en la cual. en verdad, fueron reali1.adas obras técnicas tan grande como la construcción del Coliseo y de las
termas de Caracalla. Así t'lmbién en la actualidad se produce una enorme
tendencia a la libertad y contra la reglamentación y como se dijo, manipulación, ligada a la dispomoilidad para el sacrificio propia de la juventud.
De todo modo . ello incluye también la posibilidad de que llegue a ser dominante -en el lengua je de Eduard Spranger- un tipo de vigencia y de
poder, y que se anuncie al mi mo tiempo una dinámica decisión junto con
u_na de idida falta de ~ompromiso, la cual, como la hemos vivido )' la vivenc1amos~ puede volverse a metas muy dudosas con un increíble engagement.
Es ~sible_ que se a~ra camino la im·ersión de la racionalidad en un hipcremoc1onalismo, senado luego como la cosa más profunda, pero a la cual
le falta la donación de un sentido. Plat6n hablaba ya en sus Cartas (334
D. ~einer, Bd. VI; cfr. República 560 s., 563) del hecho de que "la Democraaa se descompone mediante cierta insaciabilidad en la libertad. . . y este
es el hermoso, juvenilmente alegre comí nzo de Ja t.ir:uúa", de la intolerancia de la en sí exigida tolerancia.
En contra de e to, es menester decir lo siguiente: Importa qué es buscado
como nueyo frente a lo anticuado, ante todo cuando se da primacía con una
velocidad siempre creciente al deuenir. Así, en 1933, por ejemplo, en Ale~ a , se atñ_buyó la primacía a Jo "nuevo" con su radical impaciencia, y
qme? se volvia contra ello a P.artir de una intelecci6n supratemporal, fue
considerado entonces como reaccionario, superado y osificado. Lo vjgente
hasta entonces, por tanto, fue visto, como dice Huxley "como un mueble
sumamente envejecido y anticuado". De esta manera, según Heinemann (Oxford) somos nosotros rerum novarum cupiddissimus. Se pretende "separar la
muerte de un mundo del nacimiento de uno nuevo', dice Brun, de Dijon.10
Pero yo desearía responder, que en todo devenir en cuanto dinámi o, está
introducido algo estático, un contenido de sentido -del mismo modo que
en todo lo e tático ha} algo dinámico-. Goethe logró expresar esto en Ja
auténtica fórmula: "Forma acuñada que se desa1Tolla vjviendo" (Urworte
Orphisch). Siempre tiene que
una forma vital que otorgue sentido.
Lo que interesa es el contenido al que se tiende y la cualidad de la intención.
Por ello, en toda época y de acuerdo con su propia esencia, el hombr se
pregunta por dicho contenido; de otro moclo pierde él su equilíbrio interior

exisri:

• F. Heinc~ann'. Die M11nschhei~. im Stadium der A.bsurditat, I, 240 (Schwarz).
Jean Brun, Fur trne Entmythologmerung dtr Entm)•thofogisierung (Kerygma und
Mythos, VI, Bd. IV, 1968), p. 203.

49

m

�y va a parar completamente en la equivocidad. Según Roia Gironella (Barcelona) , tal como Iue e;-..-presado en el Congreso, esto es característico para
nuestra época, en cuanto desequilibrio y claudicación.
3o.) Con esto concluyo la C."{posici6n crítica e intentaré cobrar una orientación positiva. ¿ No está en marcha, entendido como reacción, un moyimicnto más nuevo aún y hacia palabras todavía más nuevas? Esto se desprende clarnmentc de la obra de varios autores de 21 naciones "E.tistenGia
humana y mundo moderno", editada por Richard Schwarz ( 1967). Por doquier brota la pregunta por la recuperación del "hombre integral", como die-e
el matemático norteamericano Morgan. O como lo formula Radhakrishnan
(India) : "se trata de superar el saqueo de la existencia humana".11 Se presenta, pues, la idea de que nosotros, en última instancia, tenemos que guiarnos
en nuestras decisiones en la vida mediante intelecciones supratemporales, las
cuales, ciertamente, no pueden ser demostradas de un modo sensible-empírico, pero tampoco son de naturaleza meramente formal y sin contenido.
Como reacción ha despertado la necesidad de distinguir nuevamente lo esencial de lo inesencial, lo decisivo de lo periférico, lo alto de lo bajo, lo valioso
de lo negativamente cfuvalioso.
La ciencia (mejor dicho la ciencia natural), según el físico von Weizsacker, no es capaz por sí sola de llenar .realmente el vacío. 12 Y el conocido
médico Krhel exige por ello "la complementación de saber de la naturaleza
y vida del espíritu". 18 Al mismo tiempo nosotros tendemos -con Georg
Simmel- a algo "más allá del mero vivir'' e intentamos "incorporar el pasado y el futuro en el presente". Aquí debería residir el punto cardinal d
un nuevo movimiento actual en la filosofía. uestra tarea parece consistir
en unir espíritu y vida en la realidad vital, en ganar su consonancia a pesar
de las tensiones en equilibrar sus pretensiones, de modo tal que no corran
separadamente, pues de lo contrario puede progresar una dinámica emocional hasta lo ilimitado y servirse para ello del entendimiento abstracto y
calculador, con el objeto de ganar el poder en el mundo de los instintos.
Hcrmann Hesse pone en boca de Plinio Designori en su "Juego de abalorios": "Tú estás de Earte del elevado cultivo del espíritu; yo de parte de la
vida natural". 1 ¿Se excluyen, pues, ambas cosas entre sí? Nosotros repetimos
con W. Grcnzmann: "Quien se pierde en los sentidos, se hace culpable en
el plano del espíritu. Quien sólo quiere ser espíritu, pierde la conexión con
1l. G. Morgan, Die Krise in Amerika und die M1mschlichkeit des Men.chrn, I, 115.
S. Radhakrishnan, M enschsein als 1du ,md V erwirklichung in 1ndie11, 11, 236
(Schwarz).
' 1 Das Weltbild des Atomwissenschaftlers, en Aral-Joumal, primavera de 1968.
» Pathologische Psychologie, Vlll, 30 ( 1930, 13. ed. ).
14 J, 148 (1946).

50

la naturaleza". 15 La unidad proporciona una realidad más rica, una realidad

elevada, en íin: una cone.."{ÍÓn con la auténtica realidad.
No es este el momento de examinar más detenidamente estos conceptos.
Sólo queremos decir que el espíritu, por una parte, debe ser comprendido
como realización pensante y personal del hombre. Sus contenidos pueden ser
expuestos como plenitud objetiva. de sentido. Nicolai Hartmann distin~e
aún, con razón, el "espíritu objetivo", supraindividual y determinante de la'&gt;
épocas, y el 'espíritu objetheado", entendido como creación espiritual, aun
en el pasado. Por otra parte, se habla del espíritu en el sentido del Logos
a11tiguo, entendido como la ordenación espiritual del sentido, "el elemento
espiritual" existente también en la naturaleza -dice el físico Heitler-, que
nosotros nos esforzamos por realizar nuevamente. Garantía y soporte del espíritu es al mismo tiempo la vida, y su movilidad interior posibilita lo que
denominamos vida del espíritu, con lo cual éste no se queda detenido y solidificado.
Por tanto, si nos volvemos a la humana vida del espíritu, tenemos que
apelar al hombre total, pues precisamente "la ausencia de la totalidad constituye el meollo de ]a crisis del hombre moderno", dice otra vez Margan
(USA). También Leo Gabriel se afana, en tal respecto, por conseguir un
abarcante modo de considerar una comprensi6n del sentido que abarque la
totalidad, por ganar una integral de sentido dentro de una auténtica unión
con la realidad, y no detenerse en lo formal abstracto.10 Entonces, el hombre
no será comprendido tan sólo a partir de los supuestos cuantitativamente
determinables de sus procesos físicos -cosa ilegítima, según Thielike, de
Hamburgo- pues esto significaría una "extraversión de lo humano" .17 El
hombre posee su propia mismidad interior, originaria capaz de productividad,
y justamente ella es: como dice Werl.-meister (USA): 'Núcleo y fundamento
de todas las valoraciones". Luego, la persona humana no es una mera ruedecilla involucrada en un mecanismo organizado de modo impersonal. En
cambio, si se limita a esto último, el hombre llegará a ser, según el sociólogo
Schoeck, "un aparato de impulsos", dirigido y modeJ.able. Esto, sin embargo,
provoca: el atrofiamiento de la verdadera condición humana, y además, a
la larga, como enseña la historia misma, castiga con la muerte el desarrollo
histórico.
Nuestra tarea actual, en verdad, consiste en descubrir otra vez el hombre
pleno y total, como ya se dijo: su escala integ,'tll, si es que queremos penetrar en su vida espiritual. Ello reclama no sólo el saber e.-..::terior -aun tan

ª Das Sclbstverstindnis des Menschen in der modemen Litcratur, I, 522 ( Schwarz).
•• Cfr. su obra fr¡tegr(lle Logik ( 1965 ).
" Cfr. Schwarz, Wissens,haftliche und menschliche Exütenz, I, 111 ; II, 834, 846.
51

�imp0rtante-, sino también la concentración interior, la uni6n de cspí~itu Y
vida, de Iogos y bios, el espíritu de perfecta vi encía. Éste crece a partir del
centro del hombre -tal como yo lo e,,.-pusc con más detenimiento en una
publicación de 1948: "Von Dionpos z;u Apollon"-. Erich Heydc de Berün,
lamenta su amplia y dolorosa pérdida.
centro es el pacio del encuentro
interior de cuerpo~ alma y espíritu. Superándolos, reúne lo extremos de un
formalismo mer.unent.e abstracto y de un irracionalismo no determinado p0r
el espíritu. Recordemos otra vez lo dicho acerca ele la g neración más joven.
Aquí se lleva a cabo la confrontación de los estratos interiores del hombre,
su ascensión y su caída.
En esta región de lo interior se expresa también la espontaneidad creadora
y constructiva, entendida como el fundamento or· inariamente existencial de
la unidad de la persona humana. Ella presupone una e fera de la libertad,
admitida y reconocida, entre otros, también por cl físico Pascual Jordan y
por Heisenberg.19 En \'irtud de ello resulta la contra pregunta: ¿ se pu •de
aún lograr la penetración que alean hasta intelecciones de esencia -para
hablar con HUSS('r)- de los dones del espíritu, en cl sentido de una comprensión de sentido que llene la vida de plenitud?
Pero aquí se anticipa el comprensible reparo: ¿ ello demostrable estrictamente? Naturalm nte que no lo es en el sentido de las ciencias exactas de
la naturaleza. Las condiciones de la demostración exacta de la ciencia, en
medida creciente, han desarro11ado una mctodolo ía fu rtemente d limitada
para lo que se entiende bajo el térmíuo prueba, d rnostraci6n. Pero, ¿se pur.de
trasladar este limitado conc--&lt;'pto de demo~traci6n al plano de la responsabilidad humana y de us íntimas ord naciones vitales sin pasar de largo ante
ella misma? En todo caso ésta es lo má d&lt;'ci ivo para nosotros. ¿ •o
posible, en este caso, una mo tración qu
autojustifique sobre la base de
una intuición interior? De otro modo, seamos sine ros, únkament qu da
en pie la pura cxtensi6n de la vida dcmostrabl como / actum y sólo podría
hablarse de una actitud o adecuación 'ticament valiosa en el sentido del
instante más fu az. Pero ello inclu ·e en í I peligro enonn d que sólo se
permita el reconocimiento del impulso ha ia el poder y hada la vigencia,

en el más amplio sentido de la palabra.
Precisamente en este punto ti ne la I filosofía una responsabilidad científica y ordenadora; reclama un análisis crítico y ligado a la experiencia de
)a cone."lf.Í6n total de la vida, para pod r alcanzar fenómenos decisivos y válidos para preveni~ de autocngaños, )" para no entregarse a meros afectos
sentimentales. Tales intcle iones no son únicamente producto de nu tro
" Der Bcitrug dcr

·aturwissenschaít zum Problem dcr Willensfr ihcit, I, 737

p&lt;&gt;nsar subjetivo, afirma Heitlcr, y no on sólo subj tividld - . fohr, de Freiburg-, lo cual sería una arriesgada aíinnación, sobr todo que,
ún éste,
la así llamada ciencia exacta o)ament ''puede tratar un delgado ámbito
del mundo".u E tamos librados aquí a la realidad de la ef cthidad de la
vida que nos sale al encuentro, al ''ser afe tados desde afuera", como dice
Nicolai Hartmann. Por cierto, en todas nue tras respuestas estamos ligados
a las propias posibilidades catcgorialc y de sentido propias del conocer humano tal como Jo ha expuesto el idealismo crítico. Pero la correspondencia
,con la clectividad de la vida que se nos da tiene qu ser corúirmada y justificada de modo renovado.
40.) De las consid racione precedentes resulta, pues que en nuestra situación presente estamo obligados a plantearnos la pregunta por la íntima
comprenlión d I untido.ff! ¿ ·o es esta pregunta el apriori primordial de toda
filosofía, en la medida en que ella d ca alcanzar una r puesta, es decir
en cuanto en general se plantea preguntas para no detenerse en un ámbito
falto de horizontes? Por cierto. a partir de una determinada actitud metódica -ya que el método crea y delimita el objet~, puede declararse como
falta de sentido a la pregunta P9r el sentido, como por ejemplo lo ha hecho
Schlick, tanto como, en relación con la ciencia Mohr, de Freiburg. Pero
llama la atención el hecho de que la humanidad ha ta ahora jamás se ha
contentado con ello, y siempre ha buscado una plenitud de entido entendida
como enriquecimiento interior. Y jwtamente por ello ha sido la humanidad
tan creadora desde el punto de vista cultural. Así pu , manifiestamente no
basta el factum del mero vivir y de su imple conscrvación. 21
Ahora bien, ¿ qué entendemos por scTLtido? Por de pronto, la plenitud de
su significación, que rs unívoca y no contradictoria en sí mi ma. que es algo
di tinto a la contraposición. Según prang •r no es precisamente captable
por medio de los sentidos. Incluye en sí un cont nido, una plenitud, que significa algo det nninado y por ello se destaca de otros. Tal contenido puede
rev~ en todo, no únicam nt en expresiones materiales y conceptuales,
sino tambi ~n en accione , modos de conducta, y aun eu cuadros concretos.
La "creación del Hombre" de . ligue! Ang 1, por ejcmplo1 anuncia el sentido de que, en virtud del dedo ext ndido de Dio , salta hacia el jov n hombre que despierta a la vida la chº·pa luminosa del espíritu. De tal modo,
el sentido puede llegar a ser 1 ro tro piritual, por así decirlo del ente y
del ser que no funda. Dice Buytendijk que 1 hombre tá in ·rtado d ntro
H. Mohr, Wiutnscl1aft und mtnuhlith• Existtn: (1967), 18.
• Cfr. von Rintelen, Sinn ,md Sinni:erstandnis (Z. f. Philos. F.. 11, 1, 1917). p. 6983; J. F. Heyde, Vom Sínn dts Wortts Sinn, en: Sim, und Stirt. E.in philos. Symposiwn
(editado por lüchard w· r, 1960), p. 69 s.
• Cfr. L. v. Bcrtalanffr, op. cít., p. 338 s.
11

(S hwan).

53

52

�de la ''trama de sentido" de toda la naturaleza y del mundo. circ~~an.te:
f d aún más ele\'ado. Heitler se refiere a lo mpcro para cumplir un sen i o
. .
.
,, 22
1
turaleza'' a la "intimidad de los organismos .
terno en a na
'
t d diversos
Pero debe distinguirse entre sentido y conc~pto. Los conccp, os e
el
idiomas a menudo sólo se corresponden parcialmente .entre s1, no poseen
mismo contenido significativo. Por ejemplo, no es posible usar ~ara .e\ con~
1
labra ''persona" una voz japonesa que implique e
cepto europeo O ª Pª
.
d
firma también
mismo sentido. pero sin embargo el sentido menta o se a
"d
•
' . if' . ,
,
·a¡ \a palabra alemana se1iti o,
allá en Japón. En una s1gn 1cac1on mas espeo ,
Sinn uede incluir además otra idea, esto es, el hecho de que una rea. ización •e~ plena de sentido, cuando sirve a la comunidad o a una tarea ~aliosa.
, allá del mero
aspecto ontológico, que mtenta
50 ) Con esto vamos mas
··
.
,
com~robar únicamente lo fáctico la llamada legalidad intenor, y tenemos
que vérnosla con el aspecto a:ciológico. Quien n_o es capaz ~e ~ptar ~~
as ecto asa de largo frente a la realidad de la vida y de la lustona .. De •
p
~
. d N' tzs l . "El mundo gira en torno del inventor
la conocida sentencia e ie e1e ·
f
- 'O diría del descubridor- de valores, gira inaudiblem~,nte". _Por .ello or} H·
(O--'ord) lo siguiente: "La ordenaeton a.xi.ológ1ca es el
roul a ememman
,u
'
l
bl "
problema de cuya solución dependen la vida y. la muerte de os_ P~~ o; 2~
Ahora bien . en qué radica lo peculiar y espcaal del aspecto ax1ologico.
Sea dicho 'p~r de pronto que no interesa la palabra Wert, v~leur, ~alue
oodness) valore valor, sino el sentido en eUa apuntado. A diferencia de
mera 'comprobación1 se alude aqut al hecho de que lo que posee la
cualidad del valor ( do.s WerthafteJ es o debería_ ser. _afirma~o. en una toma
• ·,
es O debería ser aspirada su realizac1on. Cot:1d1anamente nos
d e pos1c10n,
y
.
vemos transportados a situaciones como la descnpta.
.
, _ .
Otro momento característico del fen6m~no. del valor. ~?ns1s~e, s~u~ m1
entcndeT en el hecho de la gradación cualitativa, no adicion m creCl.Jllle~to
cuantitativo. Yo puedo, por ejemplo, realizar un valor portador de se~udo
. nstancia social en vista de otra persona pero puedo realizarlo
en una orcu
.
. "d
ejemplo en
en forma muy inferior o aun con peligro de nu propia vi a; por :
d
caso del salvataje de un náufrago o, como yo mismo lo he_ ~xperrmen~ o
en la guerra 1 el hecho de que un joven salvara a una familia desconllOC1da
·
· de una casa en amas
para él, junto con sus niños, desde el ú1 umo
piso

r-

~!a

n

Uber das inncre Wesen der Naturdinge (Z. f. Ganzheiuforschung, Vil, 1, 1968),

p. 16.
d ll
V n Rintelc.n Der Werlaspekt (Z. f. Pbilos. Forschung, XIX,
0
,. Más eta es en:
•
h.l
Q t ¡ IV 3
1 1965)
32-52. A realistic analysis of val11es {lnlem. p I os. ua~ er Y,,
' .
1964) pp.p440-442'. El cardcter del valor (trad. de Mario A. Presas,. Revista No:dft::;
U . •Nac d·l ordeste. Argentina, No. 7, 1965), ti. 7-38. Cfr. Hememann, A
mv.
· "
·
R dch
19-19 35)
Suche nach Sinn iu eirur zerbrochener Welt (Neue un s au,
'
.

durante un bombardeo aéreo, circunstancia en la que podría haber perecido él mismo. Aquí es claro cl grado de elevación del contenido valioso
presente. Además, sabemos muy bien que el valor estético en una obra de
arte fue realizado en muy diversos grados de cualidad según las épocas históricas. Lo decisivo, sin embargo, es que algo ha siclo mediado en virtud de
su contenido, una íntima satisfacción, un sentido de la vida.
Siempre ha sido atendido también -si bien a veces en un plano muy
posterior- el hecho ele que nosotros nos esforzamos por algo que en sí, en
virtud de su interior cualidad, incluye lo valioso, como Jo demuestra el mencionado ejemplo ( valor propio, Eigenwcrt, valuc in itself) . e trata de algo
-para decirlo con Kant- que es afirmado en virtud de sí mismo. O bien
hablamos de lo que sirve a otros fines lo que es útil (Valor de utilidad,
valor de relación; Relationswert, instrumental value). Pero la orientación
dirigida únicamente a la utilidad exterior, tanto del individuo como de la
comunidad, es una magnitud muy relativa y atacable ( i volvemos la mirada, por ejemplo, a lo que nos fue ensefiado en la Alemania a partir de
1933 como servicio a la comunidad y lo que era de utilidad para el individuo).
En cambio, el sacrificio heroico dirigido contra el abuso del poder --eomo
lo hemos experimentado--, puede ser absolutamente sin efecto, esto es, sin
utilidad aparente; pero, con todo, lleva en sí mismo su carácter valioso. Yo
pude observar cómo, en el conocido caso de mi amigo el prof. Huber y de
los hermanos Scholl, condenados a muerte en Munich por los nacional-socialistas, algunas personas, en provecho propio, los acusaban aún más, de
modo injusto; mientras que otros, por cl contrario, corriendo serio peligro
ellos mismos, pero no por prm·echo propio, intentaban valientemente defenderlos. O recordemos además este otro episodio que me tocó vivir: en agosto
del año 1918, en el frente de Harbonniere, vi cómo los camaradas debían cavar fosas para protegerse antes del ataque. Cuando éste comenzó, un soldado
más fuerte y mayor arrojó de su propio pozo a un soldado más joven de
unos 19 años, quien sólo desde hacía 8 días estaba en el frente, con lo cual
este último, lógicamente, perdió la vida, mientras que el más viejo no fue
alcanzado. Por cierto, era quizá de mayor utilidad para los camaradas, debido a su mayor experiencia bélica, la supervivencia de este soldado, pero
la intención del acto era baja, contraria al valor. Inmediatamente después
de este episodio, vi cómo un herido grave era sacado por otro soldado de
la zona de peligro, el cual, debido a este acto, perdió su propia vida. Esto
era valioso, altamente valjoso en sí mismo, en el sentido más pleno de la
expresión, y ello independientemente de la situación histórica. Evidentemente, los valores utilitarios por ejemplo y ante todo los bienes económicos,
son de gran importancia cuando al mismo tiempo están al servicio de la

55
54

�comunidad social y sirven también a un desarrollo más elevado de la existencia humana así como a sus valores propios.
También podemos hablar de valores vitales imp~sona!e_s ~ue por todas
partes son captados en el actual movimiento deportivo -st b1e~ a veces se
abusa de ellos- y que al mismo tiempo son base de un despliegue de la
existencia humana. El presupuesto es el estado de perfección de lo que se
da en la naturaleza. Epocas anteriores habían hablado ya en este caso del
agathott O del bonum. Pero yo quisiera decir: Cuando más c:rca está un
valor de la existencia humana, le correspúncle un rango tanto mas alto como
valor propio y representa, en cuanto valor de persona, una invocació~ a la
persona humana en cuyo carácter axiológico pod~os ~nctrar, en diversas
dimensiones de profundidad. Mue-has veces en la lustorta -as1 corno también Scheler y Nicolai Hartmann- se ha hablado de diferencia de rango
en los valores. Es difícil objetar el hecho de que por ejemplo la dimensión
del carácter ético en sí ocupe un lugar más elevado que la estética, cosa
que se muestra claramente en los momentos de gran aflicción. _P~a el hombre sensible a lo religioso, el valor supremo será el valor rehg10s0 dcl encuentro con Dios, el cual, sin embargo, debe incluir en sí la af irmaci6n y
observaci6n de los demás ámbitos axiológicos, ante todo del ético.
De este modo observamos, al considerar cl valor 1 un eje de sentido dinámicovertical, entendido como invitación a una realización cada vez más perfecta• y también un eje estático-horizontal, cualitativo, que indica el rango
propio de c.ada caso y su contenido. Como en todos los ámbitos espirituales,
tendremos que esforzamos por destacar el contenido esencial y fundamental
que llama a la realizaci6n, pues sin tal orientación nos convertimos en maderas flotando a la deriva y estamos ante un sistema de la asistematicidad.
Pero aún no hemos tocado un punto decisivo. Nuestras valoraciones se
refieren a un acontecer vital, concretamente real, de naturaleza en cada caso
ittdividual. No se trata pues únicamente de ideas abstractas y de conceptualizaciones. Induciría en error reducit la palabra ''real" únicamente a lo que
tiene las características de una cosa y considerar sólo la "esencia exterior
como real" -según el físico Heitler- y a ella limitarnos. Por cierto, también
Descartes habla de res cogitans. De lo contrario, todas las referencias y re-laciones espirituales llegarían a ser meras ilusiones subjetivas sin jerarquía de
realidad. o: una consagración concretamente valiosa -como también algo
negativo- puede cobrar una increíble significación efectiva y real en eJ
momento en que un contenido a.,-iológico espiritual -o algo antivaliosose convierte en real efectividad. A esto se agrega el hecho de que el grado
de elevación del momento axiológiro no puede brindarse en el concepto abstracto para indicar su plenitud, sino en la realización real de cada caso. Por
ello, dentro de esta relaci6n, estamos dispuestos a hablar de un valor real

56

consumado, en el sentido de un realismo o.Yiológico. Llama la atención lo
siguiente: lo que significan los valores de la verdad, del derecho, del sacrificio, lo reconozco de modo pleno y lo experimento en mi más intima existencia cuando me encuentro con su concreto abuso o con su concreta observación. Hay que poner el acento sobre este hecho, de modo tal que ya no
podemos hablar de una superestructura ideológica ajena a la realidad.

•

Pero, la acentuación de lo individual de cada caso ¿ no conduce a una relatividad total? Esto debemos preguntárnoslo aun una vez más al concluir
la parte histórico-cultural. Digamos aquí tan sólo que siempre somos cons•
cientes de los limites de lo que se puede cumplir en cada caso. Pero en la valoración seguimos dirigidos hacia uu aspecto que nos trasciende hacia una
perfecci6n de la forma que, en cuanto patr6n de medida sup;aindividtial,
en cuanto imagen directriz, está ante nuestros ojos. La situación en que nos
vemos involucrados, ante todo en el caso de conflictos axiológicos, nos impulsa, en virtud de nuestra re ponsabilidad propia, a la decisión; pero no
a una decisi6n arbitraria, lo cual es tema de la llamada ética situacíonal.
Pensemos, por ejemplo, en el valor primordial de la sinceridad, de la veracidad, del comportamiento amistoso, frente al engaño, al fariseísmo y ]a
mentira -pecado original muy difundido en nuestra época incluso en círculos intelectuales-, o en el valor del sacrificio por la sociedad, tan fuertemente determinante en nuestro tiempo, llevado por Schleiermacher a la auténtica formulación: "Formación dentro de la comunidad y formación que
exterioriza la personalidad'' también en beneficio de la primera. Esto no es
neutral desde un punto de vista axiológico, como dice Thielicke, sino que
lleva consigo incondicionalmente el carácter del valor, aun cuando éste puede ser muy a menudo dejado a un lado y sin considerar. El filósofo norteamericano Fridjof Bergmann dijo en su Comunicación ("Etica y Filosofía de
los valores") a este Congreso: "The World is then much richer and denser
than we some times imagine not a collection of neutral objects".2.i
Séame permitido formular esto, resumiendo de la siguiente manera: El
sentido de la existencia humana y de su misión interior debe ser buscado en
la activa consumación anímico-espiritual del acontecer de la vida, en el cual,
a partir de una actitud existencial, hay que reafuar los valores fundamentales,
no completamente referidos al tiempo, entendidos como valores propios; y
esta realización debe ser real según diversas acuñaciones y gradaciones individuales de cumplimiento en vista de la profundidad y la altura. También los
valores utilitarios deben er orientados a tal cumplimiento. Lo que importa
2i Doubts concerning sorne fundamental assumptions oI conlemporary Ethics (XIV.
Intern. Philosophenkongrcss, Wien, sept. 1968).

57

�es 1 h cho d i tales cont nidos piritual de sentido son capaces de obtener aún una autt"ntica r onancia axioU,gica en te tiempo y en cada uno
de nosotros. Por ello pucd decirse: dime tus meta ax.ioló icas y t dir~
quién res.
to ri e tambi 'n para 1 rl' ¡ ivas época .
6o.) Con to no ncontrarnos ante la última cuestión. E: tamos ampliamente imp ionad , como h mos dirho an~ . por la a í llamada liiJtoricidad, entendida aquí no en el sentido e l cífko que 1• &lt;la la filosofía de la
istencia. Todo,
dice
tá en última ir tancia dct nnínado por l cambio
del proceso históri o, con lo cual, naturalmente tambi '•n I pensar xio16gico dcpend de mi r pe tiva posición. ¿ 'o e ·i ·te h· ta cierto grado una
estructura humana hom 'nea ntendida como lructure o/ man,
ún afirma Aldrich (U A)? También Margare! Mead, la ronocida in tigadora
de las di,·ersas ultura di : "\ . way x t ultimat 1 • to id 1tüy in human
beings an original natur • wich has wry definitl forms or structurcs ami
ibl • S) mati incfüidual dif[ ne · wirh may be r fcrecl t ro titutional

types within that ori inal natur ''.2 ª
o es po ible renunciar por completo a lo lwmo11um, i bi n 1 saber ac r•
ca d ello pu de ser defi icnte o tar trofiado d un modo tal que, con
Max che) r denominaríamos e •gu •ra a. ·io16gica. Sin mbargo, las ·:pcrien,cias d los ti ·mpos más re i nte ayudaron a 1 1ar la intuición de qu deben
mant nerse exigencias humanas eneral
digamos por d pronto 1 humanitarias. Por llo e tamos ju tificados para llamar por u nombr a un rimen.
también al cometido en la vida política. P ro i en la historia no / te un
sentido qu n carl caso port l movimiento )' una r aliz.'lción a. iológira,
entonrc ella llega a ser, como dice chopcnhau r uu ''barullo propio d
riñas de gatos". Para re ¡,onder a e ta cuc tión -es &lt;l cir, a la unión d la
historicidad con un ·ntitlo uprat mporal-, nos ayuda. gún mi opinión,
la caractcri1.ada lógica del valor. ¿ Por qué? Porque u modo de ousiderar
permit r la ionar n c-ada caso la ron rccion • ri · en vanacion
con
su respectivos arado de 'Umplimicnto. ¿ o radican aquí valore fundam n•
tales que no
agotan
~u rcíer ncia temporal, d tal modo qu no permiten hablar de una s.u rle de constan ia de e nria? Llegam&lt;&gt;5 a r capat
de captar tal fenómeno cuando no at •ndemos únicamcnt a lo qu · separa
sino también a lo común en Ja hi tori )' en 1 s culturas, aun cu ndo é w
se efectúen &lt;le modos tan diverso .
orno cj mplos ilustrnth:
traigam

brevemente a colaci n lo irruien

el importan inv ü dor d I budi mo Zen. Suzuki, dice que en la ultura
japon
se e. igían lo ,'3.lor d la fidelidad. au osacrificio, autor ponsabilidad benevolencia y entrega, n una poca en que d nin ím modo tal
cultura taba en relación con la uropea. El ma tro Zen D en ( !ali ido
el año 1253) pronunció las palabras: '. o efe ·tuar nada rnalo tener profunda compasión por toda natural za \'Ívi te. . . Ten •r piedad no odiar"
( hotog nzo hoji) .u Di a exi ncias cobraron tambi n valide1. en la uJ.
tura europea si bien con otro colorido y trasfondo. En las Upanishad de la
India
habla del upremo valor de la r lizaci •n por I camino de la mi .
midad (kaivala), Ja libertad del i mismo y del absoluto amor (katha Up.).
Bhaga\'a ita ( i o 4o. a.C.). conoc • la el vación, l:i sabiduría l bien y la
santidad. De Laotze~Lipe Yang (siglo 6o.) provienen las palab1 s: "El hombre uperior
dirig hacia lo perfccto, porque
I bí n y no
a¡ o -a en
lo exterior. 610 lo material conti ne utilid d; lo inmaterial obra csem;i. lidad
{Tao-tc-king, ntcncia 11; traducción de Ular). Tales cj mplo" de las divc as
culturall
podrían umentar en gran ní1mero; García fáp1ez (México)
piensa que: 11Hay una base común en la con\'icciones r •lativ al valor".27
Por todo to, digo lo iguient : a partir de la respon bilidad interior no
podemos pasar por alto el ht'cho de que e • ten ci rto v lores fundamental
que sobrepasan lo temporal, a I cu les I advi n una acuñación h" tórica
difercncíada; y que no todo es absolutamente relativo. Eduard Spranger opina
que ha)' que intentar aiempr la :realii.aci6n del 1 :-nudo definitho", d 1 valor
de la &lt;'Omunidad humana. in embargo, to valor s se ·teriorfaan, qui iera
yo agr gar, en difer ntcs amplitudrs de va,iació11 d ntro de sus realiza iones
históric , rorr pondicndo -1 horizonte e piritual que lo soporta. P ro esta
intelección p rmite la compr n i6n la auténtica tolerancia. Esta no consi te
·n la libertad de no necesitar de nin na opinión, pu
!lo conducirla a la
disoluci6n hist6ríca. Esta ap ·rtura que es exigida aquí para comprcnd r las
otras culturas, épocas } opiniones
ba ·1 en 1 upu . to de que también
llas son portadas por hombres que luchan consigo mismo Apenas si habrá
habido alguna época n la cual no
ha), afinnado el "alor del amor, por
ejemplo. Pero también en nuestro pasado histórico podemos 1alar la vanacion hist6rkas del eros antiguo, del a ape cri tiano d 1 amor humanitario
y del amor social, a los cuales les corresponde un núcleo comíin, si bi n su
dime ión de profundidad
di\'C
en cada a uñación.

Personalit , en: /t,'aturt, Socilty ana e lh,1r, (. 'ew 'ork, 1953, 2a. ed.), t 17.
Cfr. S hwarz, Probl,me dtr menschli,h,111 und g1schich. Existenz i d. mod. Wtll,

• Cfr. Suzuki, A!ysticism: Chrí11Ül11 and Buddhist ( 1967 ), 36
H. Dumoulin: en (1959), p. 168 s.

II, 717.

"' Vom W ens inn de, Recht 5, en:

58

1.

ion und Scin, o¡,. cit., p. 604.

59

�Incluso dentro del ámbito de la estética podemos comprobar dctenninados
rasgos fundamentales supratcmporales de la cualidad. El conocido director
de la Academia de las Artes de Munich, Pretorius, por ejemplo, encontró a
comienzos de siglo en Parí en el llamado ''mercado de la pul a', numerosos
dibujos chinos de pequeño formato, de los cual adquirió algunos. Más tarde, se pudo comprob r que los sel c ionados por él eran los de maror valor
cualitati\·o y que constituían obras de arte &lt;lel más alto nivel. Pero Pretorius
confiesa que el arte chino era para él, ha ta ese momento, absolutamente
desconocido. El rango cualitativo de lo estético. decimos nosotros, se e.'tprcsa en los diferentes estilos artísticos. La arquitectura está condicionada.
en \'Crdad, por las esferas axiológicas de la época por la tradición y la estructura social. Pero la caracterizada amplitud de variación no incluye por
ello una relatividad absoluta, sino -por a í decirlo-, s61o una limitada relatividad, una rdatiddad relativa. Así podemos hablar. por tanto, de un sentido independiente de la temporalidad. entendido como valor fundamental.
De este modo encuentro en la obra de \ . Rudolf recientement editada, "El
relativismo cultural" ( 1968), la liiguientc proposición: "La validez del relativismo cultural. .. es limitada". Pues hay algo '\•álido interculturalmente",
"elecciones de valores y decisiones con referencia intracultural".21

Se puede objetar. en \'erclad, el hecho de que yo no haya acentuado lo disvalioso en la historia y sus grandes deudas que en cierto modo podrían hacer
aparecer como ilusoria a la planteada pregunta acerca del sentido. En tal
respecto recorclaremo las palabras ele hake pear en Enrique IV acerca de
la historia:

The happiest youth, viewing his progress through,
What pt:ríls past, whal cros.us to en.me,
JVhould shul the boolc, and sit him down ar1d die.

(" i pudiera leer en el libro del destino y de Jo Lra tomo d los tiempos,
el más piadoso jovP-n, mirando e:; proc o, "icndo cómo amenu.a aquí l
peligro, se acercan allá suf rimicnto , cerraría el libro, s sentaría y moriría".
Trad. de Schlegel).
Para ele\'arnos por encima de la desesperación, sin embargo, oh. rvemo
una vez más lo que repr ota una parcial superación de esta situación que
pone en ridículo y compromete al bombre; veamos lo que se puede descu•

=- Der k.ulturelle Rclativismus ( L968), p. 267. Cfr. tambifo B. Lakebrink, Kla.ssüch,
M,taph)·sik (1967), p. 44: "La elcrnidad en todo tiempo hace su irrupción sobre
nosotros".

60

~rir de positivo, de pi no, de sentido y de valor en toda hora histórica y que
mcluye una consumación a.'tiológka real, para eb·arno , por encima de la
ang.ustia c6smica, a l,a alegría del. ser. De este modo también el pasado puede
dec..u-no algo a traves de sus acciones, de sus grandes obras de diversos rangos; pensemos por ejemplo n las creacione de un Dante, Shakespeare Pascal, Calderón r Goethe en la edad moderna, las cuate son consideradas
siempre por nosotros, en verdad bajo nuestro aspectos ligado temporalmente, pero que, sin embargo, se elevan por encima de la propia situación.
Empero, si perdemo esta capacidad de visión, el pasado
convierte para
nosotros en algo totalmente irrelevante y desprovisto de significado. En el
~ contrario, empero, en el sentido positivo podría decir, estamos ante una
f1!?sofí~ d~l "espíritu viviente", esto es, de un píritu humano que -tamb1en lust6ncam nte-- trata de comprender como unidad íntima a Ja vida
en su respectiva configuración y el espíritu en su contenido obligatorio. Represent,a~ por u~ lado, la superación de Ja unilateral valoración de los poderes !1 tcos y vitales; por otro, la superación de un limitarse e.xclusivo al entendimi nto formal y calculador, tan importante dentro de su propia esfera.

La vida espiritual se exterioriza en las culturas, en la historia, incluso en
la vida ~oti~ana en sus di':'ersas formas. Pero nos ha sido dado un compás
que nos md1ca en qué medida se produce, dentro de la hora histórica. en el
entretejido de las ricas relaciones y eleccion , una reaJizaci6n de los valores
fundamentales del hombre, qué rango de valor le conviene o si estamos ante
una desvalorización y un abandono. En este sentido, diariamente tomamos
posición fáctica y constante frente a la vida, y tenemos que hacerlo. Si no
reconocemos esto, nos engañamos cotidianamente.
La época actual exige de la filosofía una aproximación realista a la realidad, por ello exige también, ciertam nte, el reconocimiento de los logros consolidados por la ciencia natural. Pero por encima de esto debe plantear e la
cuestión filosófica acerca del sentido y del valor de la vida. No basta para
ello una abstracción conceptual que deje a un lado todas las particularizaciones, las cuales, precisamente, incluyen el rango de la altura y la dim nsión
de profundidad de las respectivas realizaciones· es menester tener esto en
cuenta si queremos hablar de un espíritu ligado a la vida. Se trata, enton~•- ~e una síntesis de lo individual con el núcleo esencial, general y supramd1V1dual, con el meollo de sentido; una íntesis de historicismo y de normatividad espiritual; de vida y de orden espiritual. Esta unión me parece sumamente importante. Los aspecto del sentido y del valor se consuman en una
variación muy diversa, a menudo enriquecida, en una realización según rangos varios. Pero se pueden ei·traer rasgos fundamentales de la conducta humana que comprometen en forma general. Cada época necesita una misión
61

�sentida como íntima, un llamado a la persona humana; y precisamente ello
posibilita un recíproco encuentro. Por este motivo desearía concluir con las
siguientes palabras: ¡ da también a nuestro tiempo una gran idea para que
pueda vivir de ella!
(Traducción de Mario A. Presas)

REFLEXIONE SOBRE EL BARROCO
PRoFR.

M1cHELE FEDERICO Sc1AcCA

Universidad de Génova (Italia)

A TODA RISA FÁCIL, a todo placer frívolo sigue siempre en el hombre un
estado de malestar espiritual. Bajo un cierto aspecto, el Barroco puede ser
llamado el siglo de la risa fácil, del placer frívolo o bizarro o extravagante,
al cual sigue siempre un estado de malestar. Aún así, representa una dimensión del hombre; en todos los tiempos, a la risa fácil y al placer frívolo, siguen siempre las sombras alargadas del alma. Pero el Barroco es también
humorístico, irunagnüico, caricaturesco, sensual y chichisbeo; de cubre no sólo
el cuerpo de la naturalew. -es el siglo del nacimiento de la ciencia modernapero descubre también el cuerpo del hombre, de ahí el triunfo de lo carnal,
de lo turgente.
Estas breves caracterizaciones están indicando que el Barroco está gobernado por la categoría de la "disipación" del tiempo en el divertissement; bajo
este aspecto, es la vida como diutrtissement en el sentido pascaliano -y Pascal es escritor del Seiscientos- la vida como evasión. Pero si se considera en
unos de los aspectos que lo caracterizan, no es evasión fuera del mundo, sino
fuga en el mundo mismo de cosa a cosa, de imagen a imagen, de inventiva a
inventiva, de metáfora a metáfora, de una hipérbole a otra todavía. Pero
una fuga en el mundo no como es, sino como lo produce la foiaginación en
las formas más raras, peregrinas, bizarras, estupefacientes. Así pues, disipar
el tiempo por evadir en un tiempo y en un mundo de invenci6n; y así la
eva i6n recae sobre sí misma en el vacío del tiempo disipado, destinado a Ja
muerte. De aquí. sobre los altares de las iglesias pomposas los revoloteos inflados del viento; abajo, los esqueletos, la muerte. El sabor de la vida ávidamente gustado a través de la imaginación desbocada, y la muerte; el fuego
de artificio de la sensualidad como tal, disipación del tiempo, evasión, repito,
que cae en el vacío de sí misma, y la muerte; pero entonces la re5P-uesta no
puede ser sino la mística que a propósito e el otro aspecto del Seiscientos

62

63

�que ha descubierto también el tiempo, la historia, como la concibe la conciencia moderna, esto es en términos de dialéctica tiempo-eternidad. El Seiscientos disipa el tiempo, pero descubre las cosas y con ellas la ciencia: de cubre
el cuerpo, la carne, la sensación en un significado completamente nuevo: descubre lo concreto natural y lo concreto histórico. Comienzan la ciencia y la
historia en el sentido moderno: es la dimensión horizontal del Barroco. Se
ha escrito que, como la arquitectura antigua petrificó también la música, así
el Barroco musicó también la piedra; es decir, el Barroco traduce los valores
espaciales en el ritmo del tiempo. La música tiene aqui un significado particular: el tiempo disipado en la horizontal de la evasión, se recupera en la
potencia de la polifonía donde encuentra la vertical de lo eterno. Pietro della
Valle, a propósito de una composición de Virgilio Mazzotti, llamada "il
grande musicone", para ser tocada en San Pedro, escribe: "No sé si eran
doce o dieciséis coros, pero era un coro solo, que era un coro de eco de
estos coros hasta la cima de la cúpula". Lo correspondiente de esta concepción de la música como reencuentro o recuperación del tiempo en la vertical
de lo eterno, a diferencia de las otras art.es que lo disjpan en la evasión, es
la mística. Co e,1 Seiscientos se inicia el dramático diálogo del mundo moderno entre el tiempo y la eternidad; y el diálogo se hace dramático porque
es fuerte la nostalgia de lo eterno y es fuerte la captura del tiempo, de la
eternidad, de la sensación, de lo terrestre, de todo lo que es hecho hist6rico
o natural, visible y tangible. El gran diálogo, cuyo primer vértice será dentro de poco Gian Battista Vico, todavía continúa hoy.
La ciencia en este período saborea una poesía suya que no conocía : el
contacto directo, la observación en vivo de la naturaleza, ya no deducida
según esquemas lógicos, no más "anticipada", como escribe Francesco Bacone, construida, prefabricada de la deducción abstracta. Los nuevos artistas,
por el contrario, arquitectos-escultores-pintores a diferencia de la ciencia
que se exalta en la observación de las cosas, en el leer, como dice Galilei, el
gran libro de la naturaleza, tienen una actitud opuesta: trastornar la naturaleza, ser sus creadores a través de la libre iniciativa del hombre, para hacer
de ella un poema de líneas, colores, rayas, figuras, metáforas, hipérboles. De
aquí ya el arte no imita más a la naturaleza, sino la naturaleza imita al
arte. En este sentido el arte barroco es la no-ciencia pero los dos modos, la
naturaleza vista y leída y la naturaleza inventada y transformada, creada por
el hombre, están en relación dialéctica, y el uno no se entiende sin el otro.
En efecto, la imagen barroca es el resultado de una serie de pasajes lógicos
"saltados,, de la fantasía, pero por esto mismo es imagen conceptualizada;
es el resultado de una imaginación refinada de la lógica y de una lógica que
se hace visible en la imagen. El arte, desde este punto de vista, es el humorismo sobre la ciencia; sustituye a la seriedad d ésta el estro desatado de lo
64

irracional, listo a todos los árbitros y a todas las extravagancias; la naturaleza, como producto de la imaginación y no de la razón, pero de una imaginación que no seria barroca si no fuese también finura lógica. La nueva
ciencia ha sustituido un tipo de raz6n con otra, un método con otro método;
el arte barroco sustituye no un tipo de raz6n por otro, sino que introduce la
razón para conceptualizar la imaginación, para obtener imágenes refinadas:
mirar las cosas para crearlas.
Por otra parte, la sensualidad turgente y juntamente conceptualizada, lleva
a cargar la sensación de sígnificados nuevos: se Je confiere la dignidad de la
idea, se hace un acto mental-intuitivo. Desde este punto de vista se puede
decir que el Sci$cientos, crítico del aristotelismo escolástico, redescubre a
Aristóteles, es decir recupera el sentido aristotélico de aisthesis, que es percepción, acto también intelectivo; y lo recupera en la ciencia, en la filosofía,
en el arte.
A través de la libertad de la imaginación, a través de la caricatura y de
la misma hipérbole, también a través de la frivolidad, se manifiesta una protesta de los escritores y de los artistas contra las trabas oficiales. En efecto,
el perderse en el arbitrio y en la imaginación puede entenderse como una
protesta contra cuanto de deterioro hay en la casuística, un modo de vengarse· pero la protesta no se entiende a fondo, si no se considera que es
también el siglo de los escrúpulos de conciencia; de manera que la protesta
misma en nombre del arbitrio está acompañada contemporáneamente por un
sentimiento religioso. Fénelon, a una hermana que le fastidiaba el alma con
sus escrúpulos, escribe: 'Vuestros escrúpulos os matan". Otro&amp;½ la metáfora
y la hipérbole, según algunos críticos, son "el guiño del Seiscientos", un modo
de protestar contra la tiranía política, el absolutismo, contra el autoritarismo
eclesiástico reforzado con la Inquisición y el Concilio de Trento, y en Italia,
contra el dominio español Y entonces, recogiendo los hilos de cuanto hemos
dicho, alborozo de la sensualidad y, al mismo tiempo, sentido trágico de la
vida, sentido trágico del tiempo disipado y preocupación de la eternidad;
exaltación de la vida gozosa y fácil, y el espectro de la muerte; divertissemerit,
pero envenenado por sí mismo justo en cuanto divertissement o tiempo que
pasa en las frivolidades: este es el drama de los libertins franceses, que Pascal
tiene presente en su apologética del Cristianismo, la cual es reveladora del
Barroco entendido como categoría espiritual.
El Seiscientos es locura, irracionalidad; podía calificarlo de "barroco" en
cl sentido deterior y despreciativo s6lo el segundo Setecientos iluminístico:
racionalístico, utilitario, serio, fanático. En efecto, como todos saben, "barroco"
era un término usado para recordar mnemotécnicamente el cuarto modo de
la segunda figura del silogismo; y viene a significar cavilaci6n, fruslería, argumentaci6n extraña de apariencia maravillosa, sustancialmente vacía. Según

65
H5

�otra interpretaci6n, "barroco" se contrapone a "clásico' entendiendo clásico
en un cierto modo: racionalidad y armonía compostura quietud, éxi:asis, sentido ol.íropico, apolíneo; barroco, todo lo que le está opuesto. El dios que
expresa lo clásico es Apolo; el dios que expresa lo banoco es Pan, de ahí e1
sentido pánico. El Barroco se vuelve humillación de la razón; el arte destaca
el principio de no-contradicción se divierte en burlarse. Eslo es: justo porque se Jibera de los vínculos racionales del principio de no-contradicción y
del de identidad, de todo lo que puede ser u11 freno o un control que limita
el arbitrio de la fantasía, por esto es alegría gozo del hoy. Sí, gozo del hoy
y también del instante, pero quedaría limitado a un sentido vitalístico, y
no nos interesaría, si no trajera iempre drtrás de sí la muerte, si no estuviera
terriblemente preocupado por la eternidad. Y entonces: siglo de la sensualidad, pero junto con la mística; de dos extremos que van hacia el aniquilamiento en la nada a través de la disolución en el placer sensual, o hada
la elevación a Dios a través de la disolución mística en éJ, ya sea la mística
de tipo católico que la de tipo panteístico. Pero una posición como la del
Barroco no podía encontrar otra solución que en los extremos del absoluto
negativo o del absoluto positivo, en el sentido de la mística cat6lica, sobre
todo española, o de la panteística, según e] modelo spinoziano; y Spinoza y
la mística española son incomprensibles fuera de esta conc pción del Barroco:
o la mística que es la suspensión de la razón frente a la visión dcl Ab oluto, o
la que lleva a la identificación con el Ab. oluto. He aquí por qué el Barroco
es "locura".
Y es en el Seiscientos cuando tiene fortuna cl concepto de la vida como
sueño: ¿sueño de Dios, o sueño de la Naturaleza? "Los hombres están hechos de la tela de los sueños", dice Shakespcare, poeta barroco sobre todo
en los Sonetos; sueña el campesino ser campesino, sueña el obrero ser obrero,
sueña el rey ser rey; todos los sueiíos, sueños son: según Segismundo en La
vida es sueño de Calderón de la Barca. Sueño es eJ poder. sueño la gloria,
sueño todo lo que los hombres hacen; pero el siglo de "todo es sueño" es
también el siglo en el cual ha nacido cl sentido de lo concreto histórico. Sueña
Don Quijote -también Cervantes es uno de los grandes autores de la vida
como sueño- un pasado que ya no es; sueña la ciencia un futuro que no
es todavía: los sueños de la imaginación por metáforas los sueños d la
ciencia por conceptos, hacia algo que ya no es, hacia algo que no es todavía. ¿Sueños de Dios, o sueños de la Naturaleza? Dios un buen día me sueña,
y aparezco sobre la escena del mundo; en un cierto punto no me sueña
más y yo, teofanía, desaparezco. ¿ O me sueña la aturaJeza identificada
con Dios mismo? Desaparezco. ¿ y dónde? ¿ En la Nada o en Dios? Somos
inmortales -es la tesis de Calc.lerón de la Barca-; desaparecen los afanes,
todas nuestras obras y queda la gloria celeste. o: dt:saparece la apariencia

66

que somos y nos hundimos en la única Sustancia, de cuyos atributos somos
modos: el modo de que yo soy, a un cierto punto está aferrado a la muerte,
y el conatus de persistir en mi ser no sirve de nada. Entonces el modo o el
sueño que yo soy está compuesto en el ataúd, ahora que una pura apariencia temporal se ha desvanecido, y los dos atributos, de la materia y del espíritu, sostienen los cordones; sigue, mortificado, el cortejo de la pedantería
del método geométrico y la impertinencia de la razón, al redoble fúnebre de
los salmos bíblicos: según Spinoza, potente alma religiosa, ávida de aniquilamiento. Detrás de este funeral el Seiscientos se entristece, pero de repente
estalla en una risa frívola: sale eJ guiño, pero también la alegría de vivir.
Es la venganza de la .imaginación, la cual canta, bajo la influencia de un
epicureísmo renovado, la naturaleza que nace del caos, de los átomos, en
una espléndida belleza de formas, de la cual nace Afrodita para después
todo volver al caos y revolverse. El De rerum natura de Lucrecio es el primer
clásico del Barroco entendido como perenne categoría espiritual. Nostalgia
de un paraíso perdido, sentido de la inocencia, esto es el Barroco; paraíso perdido de Adán por la curiosidad de la razón, y conquistado con la imaginación alegre, frivola y triste juntamente.
El tiempo, o mucre disipándose, o se reconquista sólo en lo eterno: la míslica queda como única solución del Seiscientos. Sobre este fondo se mueve,
poeta también aunque filósofo, Tomaso Campanella.
Campanella es tal vez el mayor lírico italiano del Seiscientos, y vale la
pena recordar algún verso suyo. Así canta a propósito de la creación: "El
desmesurado espacio y sus entes -aJ hacerlos de la nada se ha servida-poder pecar es \'erdadera impotencia -peca.do acto no es, viene de la nada,,.
Estos versos valen por un tratado filosófico y teológico. Campanella tenía un
sentido fortísimo de la Iglesia como comunidad : "Servir a Dios viviendo en
comunidad - es justamente libertad de espíritus humanos". Campanella en
la cárcel ruega así: " cñor, de quien son hijas las plegarias piadosas --Jibertad,
Señor, deseo, y Tú escúchame". Se lamenta de que Dios no lo escucha y no
le da la libertad, pero no se rebela. AJ contrario, agradece la celda; y he
aquí un verso de un grandísimo lírico: "¡ Oh santa celda, tapiada de luz!"
Puede firmarJo San Juan de la Cruz.
Pero la filosofía italiana del ei cientos, es no sólo italiana, tiene otro aspecto, el moralístieo; y es significativo el moralismo del Barroco. Entre los
moralistas italianos no pueden callarse Traiano BoccaJini Tommaso Accetto,
y sobre todo, el más filósofo de todos, Virgilio Malvezzi el moralista del
"senequi mo", otro aspecto del Seiscientos frívolo, su revés de extrema seriedad. El Seiscientos, en efecto, es el siglo del renacimiento de Séneca -el
senequismo es una categoría del pueblo español-, pero nace en Italia con
Malvezzi no sólo como estilo, sino también como modelo moral; y Malvezzi

67

�influyó sobre Que\·edo y Gracián. Pero no podemos damos cuenta plenamente del senequismo, si contemporáneamente no se nos reclama a Don
Juan, su opuesto: 1a sensualidad
pontánca, dispendiosa, contrapuesta a
la seriedad de la virtud racionalmente construida; la sensualidad t !úrica.
por debajo de la razón y de toda preocupación moral, contrapu ta al senequismo como dominio racional de las pa iones.
Sobre la base del enequismo, fah-ezzi critica el pesimismo histórico y moral de Maquiavelo, que se puede r w:nu- en las palabras que el Flor ntino
escribe a un amigo suyo: "Has nacido bueno, estás arruinado". Malvezzi
aunque no es optimista, como todos los moralistas, rectifica este pesimismo¡
pero más que el aspecto moralísti o interesan alguno pensamientos, buenos
para resumir la temática de estas página . Uno sobre la m lancolía, que no
es hez, sino flor de la san re; que no es carbón, sino gema: produce a lo
héroes porque confinando con la locura conduce a I hombr al máximo,
más allá del cual no se puede pasar, y dentro del ual
e.,cticnde t a la
latitud de nuestra sapiencia. La mclancolía produce héroes porque es locura:
la tesis ele Cervantes: don Quijote, I melantólico caball • o d la lancha,
melancólico loco y, en cuanto tal, béroe. Un segundo p nsamiento, de actualidad: el más infeliz hombre del mundo, es aquel que hubiese obtenido
todos los objetos deseados, porque é te habría probado que en ningún objeto
mundano se encuentra la felicidad · y así "no sólo no la poseería. lo que
común a todo los hombr , pero ni iquiera ya la esperaría, lo que sería
miseria solament para él, i ndo que lo otros
"an on lando con e! perar
la felicidad al meno en aquellos bienc que aún no han cons uido y los
cuales anhelan aún con ansia". Así pues: infeliz aquel que ha obtenido todo
lo que el mundo le podia dar porque no ha obtenido la felicidad y no 1
qu da esperanza o ilu ión. Un último pensami nto relativo a la caducidad d
la historia sentido de tristeza acompañado d una profunda nostalgia de
eternidad: "El e pacio de cien an por lo más es la amplitud del álveo que
tiene cl río del olvido".
En ste sentido del venir menos de todas 1 cosas unido al ntido de la
eternidad es el drama auténtico del Seiscientos, para el cual si debi'ramo
decir cuáles son los filósofos que representan al siglo, visto desde esta perspectiva, que todavía no es la sola, he aquí: los so tenedores del panteísmo,
en la forma más profunda y al mismo tiempo más lúrubr • la de pinoza;
los teóricos del deísmo, recuperado a través de la estructura ontológica del
hombre, en la forma filos6ficam ate más elaborada de Campanella. Y además la solución en que se expresa todo el Seiscientos, en su profundidad d
diálo o entre el tiempo y la eternidad, digo la solución mí tica. Dentro
de e to, hay otro eiscientos. el ele la &lt;:i ncia, eJ Sei iento de Galil i y d
Leibniz. que
·l otro aspecto que se ve en estrecha conexi.6n con el primero,

68

de modo que se tenga una visión completa de e te siglo complejo y a veces
desconcertante, juntamente siglo de la ciencia y de la historia, p ro sobre
todo de Ja mística, de la razón y de la antirazón de la sen ualidad frívola y
del enequismo: es el siglo en el cual verdaderamente comienza la inquietud
del hombre moderno.
Traducción d Jorg Rang J Guerra

69

�ORTEGA

y

GASSET

y

EL PENSAMIENTO GERM.

reo

DR. ALAIN Guv
Universidad de Tou!ouse (Francia)
" ... quien, como yo, es de Alemania,
a la vez, amante y distante". (José
Ortega y Gasset, Meditaci6n de Europa, 1960, l&gt;- 91)

UNA NOCHE DE NOVIEMBRE DE 1964, en Munich, después de dar en la Universidad, bajo la presidencia del Profesor Michael Schmaus, una conferencia
en aJemán sobre Ortega y Gasset y el aristotelismo, me dirigía, rodeado de
amigos, hacia la Feldherrnhalle, cuando, sobre la vasta Ludwigstrasse, un
colega alemán me declaró con convicción: "Ortega era verdaderamente uno
de los nuestros! El comprendía el ahna germánica como la suya propia" ...
Igualmente, en el XIVo. Congreso Internacional de Filosofía habido en Viena
en septiembre de 1968 algunos cofrades austríacos con los cuales charlaba
de filosofía hispánica, en la noche de la brillante recepción en los salones dorados del Ratbaus, me confiaron que ellos también consideraban que Ortega
era, de todo lo pensadores de lengua española, aquel cuyo mensaje y acento
estaban más próximos de la timmung germánica. . . adie ignora, además,
la gran fama de Ortega desde hace varios decenios, entre el público de
lengua alemana.; recordemos, por ejemplo, la semana triunfal de homenajes
que l consagraron en Munich durante el verano de 1951, de parte de la
Academia Bávara de Ciencias, de la Universidad y de las Asociaciones Estudi:mtiles, quienes lo recibieron y lo festejaron solemnemente. Acordémonos
igualmente que en los países de cxpr~i6n al mana es dond sus libros han
sido más traducidos (España invertebrada, El Tema de nuestro tiempo, Estudios sobre el amor, La Rebelión de la.s masas, El Esquema de la crisis, La
idea de principio en Leib11iz y la evolución de la teoría deductiva, Una interpretación de la historia universal: en torno a Toynbee). Citemos en fin

71

�una confesi6n drl propio Ort a: "lle conqui.• do para Alemania. para us
ideas para sus modos, el ntusiasmo de lo' pañoles. D paso he infc &lt;'ionado
a toda udamérica d germani mo" (Prólogo para Aleman s, 1934, p. 31).
En vt:rdad, el problema de las relacione
trt:chas de Ortega con la. Deutschtum p rmane
d hecho, aún hoy, una ve.tala quaestio. Hay que reconocer qu , uno d pué de otro, Franz iedermay r,l Julián 1aría I Cayetano Betancur I y Udo Rukser • han aclarado varios a pecto importante de
la cuestión; me par , sin embargo, que quedan aún muchas ambigüed d
que disipar en el obj to y que se imptne una meditación m • profunda.

•
Como todo lo español s d u ti rnpo, J ' Ortega y G ·t ha t nido
prim ro -y de manera pr d núnante- una formación franc a: mayom1cnt •
porque él p rtenccía a una familia liberal, para la cual las idea de izqui rda
(qu simbolizaban cnlon , en ran parte, a hancia) pr · ntaban una profunda atracción ha ta c nstiluían un ,crdadt·ro modelo. La I ctura d . Renao lo paró progresivament d la f católica.
'm cu nta J. larías,ª u
biblioteca "cont nía millar s de libros Iranc
: había I ído a lo filó of .
a los poetas, a los no\'clistas, a 1 ~líticos, a los historiado , a 1 , autores
de libro de m morias, a lo iajcro ". En
primeros artículos. las r f •rencia francesa on innumerabk : Rabelai De arl , Pascal, oltaire Hu o
Ponsarcl, St ndhal, rlaubert, Tain , aint -Beu,· , Barbcy d' ur \illy, Francisque arcey, Rémy de Gourmont, Pro per • f •rimé 1 Anna de
oaill s,
fa terlinck, Gobineau, Ribot, C:zannc, har ot, Th~ophil Gauti r, Dom
Leclcrcq, Bcrgson, Maupa. sant, Courbet, Coro Man t, Mirabeau, edain ,
P in D bus r, Zola, Au
in Thi rry,
te omte, Mich let; en us
trabajos po lerior' , la erudir.ión francr a
manti n fu rt y
pued n
añadir lo nombres de Benjamín or tant, Diclerot. d' l mbcrt, • iallam1 \
Proust, Paul • tar O} J ené Quintoll Aulard y Emil • Br'hicr.
''Debo pu mucho a Francia -confi
Ortega en 1934 °- y con idero

r

ale1 '·Jo~ Ortega y G m t. Su relación oon Al mania y su repercusión entn: lo
man 1", en Clavifeño ( fadrid , noviembre d( 1953, pp. 67-H.
' "Ortega y Alemania", en O,ttga. !. Cireuruta11ria y voca,i6n (M.drid), 1960,
Sección l: El gerifalte; c. p. 111, pp. 191-222.
1 "El mundo alemán a travá de la Reuista d1 Oecid,nt,", en Eco (Bogo1A), agosto
de 1961, , ·o. 4 pp. 401-419.
• "Ortl' a }' Alemania", en Dis,111sos acad micos (S:intia

9-32.

• o,.

cit., p. 200.
• Pr6logo para al,man,s, p. 22.

que la inílucr1cia franc sa fue en su hora muy bcncfi io a para España''. P ro,
pr c· mente, 1 jov ·n prof or madrileiio
encontr6 un bu n día .obr aturado de cultura francesa } sintió la ncc idad d coloca
en ad lanl ha ia
otra fuent ., me.no u ada qu aquélla. "Tuve la impre ión de que mi pie
tocaba con su fondo, que, por lo pronto al me,1os, no p&lt;&gt;&lt;lía España nutrirse
más d Francia.
to m hizo voh' rm n lemania, d que en mi paí no
tenian ino vagas nolicias. La g neración d lo \'iej se había pasado la
vida hablando de las , ieblas germánicos.
que era pura niebla ra su
noticias obre 1 lemania. Compr ndí qu era n e ario p ra mi
aña abrlx•r l. cultur al ·mana. tra ársela - un nue\'O · magnüi o alimento" .1
E que a 1 oj d • Ort ga, como '•1 lo e plica n do artkulos e e, itos n
1911,5 la cultura fran · a a no podía, n ta 'poca contribuir a re n •rar
a E paña, wnida entonces en I marasmo de 1898 (p ~rdida de uba y de
1 Filipinas), ·xan ·· • ·in valor.
• n él, en efecto. Francia
había i.n1 'blerucnte abandonado al artificio y al re ccamien o m ntal · había ¡lcr&lt;lido
,
'
t ocl o 1mpetu d espontaneidad y se había vuelto la p
d 1 t t" no dil tant , del ar • ·mo y d 1 b zantinismo; a {uc1za de disertar sobr I matic ,
n ,. ía lo color ; su "viejo \'iolín" ya no
r ·novaba y la decadencia
instalaba. hora bi n, la patria del Cid, por I contrario, tenía ncr idad
d un baiio de juv ntud. " mo un moribundo a qui n • ha propuesto
n •ifarl a bailar. Pardon queremos vivir. vivir la vida ! •mental, respirar
air andar, v r, oír, c m r, amar . odiar.
· itamo todo lo contrario el
lo qu Fran ia pu d oír ·rn ·". Esta vitalidad exuberante, en plena fr ca naturaleza, Al mania po&lt;lrá ntonc
uministrarla in contar. Y, e.n C"ta
llamada al g nio g nnánico, la fr u ntación ·a a-idua on ~ietzsch , el
c. mpeón de la vida integral y in trab
no d •ja d ser n Ort
wl
úmulantc de impo1·tan ia; &lt;.ks&lt;l u prim ·r artí uJo d 1902 ~I dta al autor
d Zaratu tra y habla d ·¡ ·on entusiasmo, en el curso de una carta a Maeztu,
en 1908. Para comprender 't abandono de la fran ofilia y ta adhc ión
1 crmanismo de 1900, ha qu' cordar qu Fran ia era lll o· la ticna
d(•l cicotici mo y del mt'cani ·mo más rí •ido mientras el e piritµalismo eclé .
tico trataba de sobrcviviTh penosamrnt y 1 kanti·mo taba ntonces poco
e. ·t nclido )' unilatcralm nte comprendido; ¿ hay qu :uiadir que Berg~ n no
había aún publicado en esa fecha, ino el Ensayo sobre los Do11 J iumediatos
ele la co11ciencio )' qu Larhelicr c1a I oco conocido en 1 extranjero?

ra

Como Julián

anz del Río lo habia h cho d de 18·l3 (re idicndo en Hci-

'Op. cü., p. 2t
de Chile), 1967, pp.

' "Alemán, lattn y griego" ( O.C., I, pp. 207-210) y "Problemas culturales" (ib.,
pp. 540-554) •
• !bid., p. 209.

73
72

�delberg y lle\'ando el krau ismo, el cual adimat6 mal que bi n en la Península ibérica y que dio enseguida nacimiento a la famosa l11.stit11ci611 Libre de
Enseñanza), Ortega decidió en 1905, ya doctorado, huir del estancamiento
intelectual de u paí · ( donde ubbisúa una escolástica rutinaria y un pálido
krausismo) e ir a explorar las riquezas e:;piritualcs allende el Rhin. '\ 1 0 imagine pues el lector -nos previene- mi \'iaje a Alemania como el viaje de
un dernto peregrino que \·a a besar en Roma el pie del Santo Padre. Todo
lo contrario. Era el raudo vuelo prcdatorio, el descenso de flecha que hace
el jo,·cn azor hambriento sobre algo \'Í\"O, carno o, que su ojo redondo y
alerta descubre en la campiña. En aquella mi mocedad apasionada era yo,
en efecto, un poco ese gavilán joyen que habitaba en la ruina del castillo
español. Me sentía no ave de jaula, sino fiero volátil de blasón: omo el
gaülán, era \'Oraz, alti\·o, bélico, y como él manejaba la pluma. La cosa era.
pues, muy sencilla. Yo iba a Alemarua para traerme al rincón de la ruina
la cultura alemana y allí devorarla. E.paña nec ~itaba clc Alemania. Yo sentía
mi ser -ya lo veremos---- de tal modo identificado con mi nación que sus
necesidades eran mis apetitos, mis hambrC's. Pero, claro e , la dentadura con
que se devora una cultura se llama entusiasmo. Si al contacto con Al manía
yo no hubiera sentido entusiasmo sincero, profundo, exasperado por el destino alemán -sus ansias sus temblores. sus id as-. yo no habría podido
hacer lo que luego ha resultado que he hecho. Porque, lector, ahora ya se
trata de un hecho. El vuelo rapaz de aquel joven pajarraco mal plumado
ha producido su efecto. En una labor de quince años, a una ,·elocidad histórica increíble, las cosas han cambiado. Hoy España sabe de memoria la
cultura alemana. Anda por ella como Pedro por su casa" .10
El joven pensador madrileño t;e fue primero a Leipziu, la capital tradicional d · los libros. donde GocLhc, tn el Faw.lo, colocó la Tab ma de Aucrbach. Inscrito en el Alma Maier, ese memorable edificio del Artgusteum en
cl que enseñaron
·studiaron tantas glorias álcmanas (Ulrich \'On Hutten,
Tycho-Brahé, Leibniz, Le ing, Gocthe
ietzschc, et ... ) . él pasó muchas
horas recorriendo las calles animadas a lo largo de las tiendas frent a la
alta torre redonda de la Altt Rat/raus de 1556. • ~os ha contado también sus
primeros pasos en la práctica oral de la lengua alemana. "Según es allá usa,
mandé insertar un anuncio 'D lo pcti6clicos solicitando cambio de conYt:rsación con un estudiante. Entre las ,·arias of ·nas que recibí, fue una la d ·

r

anchas y pómulos rojos". 11 A la manera de Leibniz doscientos cincuenta
años antes, que meditaba en este gran bosque . para saber si "guardaría la
formas substanciales", Ortega hizo en el Rosenthol, en las puertas de Lcipzig, un buen número d docto paseo en compañía de su camarada. "¿ Cómo
te he de olvidar, Max Funke? ¿ C6mo he de olvidar los paseos que dábamos,
en las frígidas siestas de invierno, por el Rosenthal~ el Valle de las Rosas,
aquel parque enorme, donde había largas praderas de grama verdinegra.
unas sendas de tierra oscura, árboles altos y dormidos, con troncos verdosos
de humedad bandadas de cuervos que graznaban! y ni una sola rosa?" i ;
El maestro SQ_ar1ol recuerda también sus largas e tancias en el jardín zoológico, ante el waniti del Ganada, el elefante y los patos: " lJí tu,·e el primer
cuerpo a uerpo desesperado con la Crltita de la Razón Pura, que ofrece
tan enormes dificultades a una cabeza Jalina". 13 En revancha él no nos habla
de sus profesores (desde 1875 \1Vilhelm \ undt el célebre psicólogo
perimental (1832-1920], ocupaba la principal cátedra de filosofía). Pero admiraba mucho esta Universidad de Leipzig. ·a que. en un artículo de 1909,
se avocó a conmemorar con calor el quinto centenario, comparándola con
la Jerusalén mística ... u
El iguientc semestre Ortega obtuvo de la Asociació11 Española f,ora el
progreso de las Ciencias (gracias a un concurso en el que s le acordó 1
premio a su memoria sobre Desearles )' et método trascmdental, el 6 de junio
de 1906) una pequeña beca de 4.500 pesetas para estudiar en el extranjero, del primero de octubre de 1906 al 30 de septiembr de 1907: él escogió
entonces quedarse en Berlín, en donde u flaca pcn ión, alcan?..ada por la
devaluación de la peseta, le permitía apenas, como nos lo confiesa con humor,'5 ¡ comer mezquinamente en los restaurantes automático
chinger !
En la capital del R ich, entonces en su apogeo, devoró ávidamente todas
las bibliotecas, en donde encontró en abundanC'ia esos precio o libros qu
hadan tanta falta en España. El gran filósofo \ ilhelm Dilthey ( 1833-1911) ,
al cual más tarde Ortega consagró varios trab::i.jos y con el cual se sentía
finalmente en consonancia profunda. \.'h-Ía ya S&lt;'mi-retirado, sin enseñar ya
en la venerable Friedrich-Wilhe.lm Universitat, pero limitándose a animar
en su casa algunos seminarios destinados a tm pequeño número de c. tudiantcs extremadamente seleccionados. esembarcando desconocido de su lejana
patria, Ortega no tuvo la uerte de ser d · esos happy ficw. Por el contrario.
siguió los cm-sos de Georg Simrncl (1858-1918), el célebre filó ofo rclati-

Max Funke, sludiosu.s rCTum natu.ralium et linguarum orie,ttalium. Me pareció la más pintoresca y la el •gí. Una tarde el propio Max Funke se presentó; era un mozo de mi Liempo1 sajón, braquicéfalo si lo hay, de narices
,. Prólogo para atcmancs, pp. 2-1-25.

74

11 "Una primera vista sobre D:uoja" (1910), O. C., 1, p. ll8.
,. Op. cit., loe. cit.
" Prólogo para al1111uines, p. 26.
u "Una fiesta de paz", en O.C., I, p. 126.
,. Prólogo para alemanes, p. 26.

75

�vista, que debería llegar a ser un notaWe sociólogo y un esteticista de alto
rango, pero que entonces hab~a publicado muy pocas obras, tal una Filosofía
del dinero (Philosophie des Geldes) y un Schopenhauer y Nietzsche que plugo
mucho a Ortega; tal vez immel es la fuente del perspectivismo orteguiano;
pensando todo, sin embargo la finura muy judaica del autor de la l11troducci6n a la ciencia moral (Ei,zleitung in die M oralwissenscliaf1, 1892) no Je
valió la adhesión total del joven madrileño, que lo encontraba demasiado
diletante e insuficientemente sistemático; lo llamó "el hombre más sutil que
había en Europa hacia 1910",1º pero nota por otra parte que el profesor
berlinés habla "con la finura que le es particular, mis sutil que profunda,
más ingeniosa que genial" .17
Parece que la estancia en Berlín deja en el espíritu de Ortega huellas profundas: las imágenes grandiosas de la Branderburger Tor, de Un ter den Linden, del Palacio imperial, de la Catedral, de los bordes del Sprée con el
Kurfül'Stenbrucke, etc ... , hirieron para siempre Ja delicada sensibilidad del
Maestro. Con qué curiosidad, atenta y simpática, interrogará más tarde a
uno de sus discípulos, Luis Díez del Corral (actualmente profesor en la Facultad de Ciencias Políticas de Madrid), a cada vuelta de éste de sus altos
estudios en Berlín! 111 ¡ Con qué satisfacción habría él respondido. a fines de
1931, al proyecto de la República Española de nombrarlo Embajador en
Berlín! 19 ¡ Y con qué alegría regresará a Berlín en noviembre de 1949, en
plena guerra fría, para dar conferencias en la Nueva "Universidad Libre",
situada en el sector occidental, cuyo Rector era el ilustre historiador Meinccke!
Se~ por Jo que fuere, gracias sobre todo al encanto de Marburg Alemania
hizo definitivamente la conquista de Ortega. Pasó ahí más de un año, desde
fines de 1906 hasta el principio de 1908; regresó con su esposa en 1911 y allá
nació su hijo mayor, Miguel Germán. No lejos del apacible río Lahn, la vieja
Philipps Universitiit, fundada desde 1527 por el Landgrave en el corazón de
la Hesse del Norte -la primera en fecha de las universidades protestantesmarcó muy fuertemente al hijo de la Meseta Central ibérica. La situación de
la pintoresca ciudad, escalonada al costado de la colina y coronada por el
castillo del siglo XJII ( donde se desarrollaron las controversias entre Lutero y
Zwinglio) y por la iglesia luterana a sus pies, no carece de carácter; Ortega
meditó seguramente con recogimiento sobre las tumbas de los Landgraves en
11 "En la Institución Cullural Española de Buenos Aires"
( 1939), en 0.C., VI,
p. 235.
" "El sobrehombre", en OC., I, p. 92.
'' Luis Díez del Corral, "Saber y perso11alidad en Ortega", en La Ton~, julio de
1956, Puerto Rico, p. 55.
u Franz Niedermayer, op. cit., pp. 67-68.

76

la venerable y g6tica Elisabethkirche, con sus dos flechas elevadas, piadosamente erigida en la Edad Media en recuerdo de la reina Santa Isabel (llamada de
Hungría), retirada en Marburg en u.na vida toda de caridad ... Varias veces
con ternura, el fundador del raciovitalismo ha e.'qlresado su apego a Marburg.
Citemos, por ejemplo este pasaje de la Meditación del Escorial: 20 "Yo no
podré mirar nunca el paisaje del E~corial sin que vagamente, como filigrana
de una tela, entrevea el paisaje de otro pueblo remoto y el más opuesto al
Escorial que quepa imaginar. Es una pequeña ciudad gótica puesta sobre un
manso río oscuro, ceñida de redondas colinas que cubren por entero profundos
bosques de abetos y de pinos, de claras hayas y de bojes espléndidos. En esta
ciudad he pasado yo el equinoccio de mi juventud: a ella debo la mitad, por
lo menos, de mis esperanzas y casi toda mi disciplina. Ese pueblo es Marburgo,
de la ribera del Lahn" ... Y añade, como Fray Luis de León ante la Noahe
Serena, esta fuerte impresi6n que le hizo el Gewolbe: 'Yo no olvidaré nunca
esas noches en las cuales por encima de los bosques el alto cielo sombrío se
llenaba de estrellas blondas e inquietas, temblorosas como infantiles intimidades". . . En la cima de la ciudad, escuchaba a su condiscípulo Nicolai Hartmann, el futuro autor de los Fundamentos de una metafísica del conocimiento
(1921) y de los Fundamentos de la 011tologla (1935), que tocaba religiosamente su violoncello ...
La Universidad de Marburg era entonces la principal fortaleza del neokantismo - la otra era la de la Escuela de Baden, dirigida por Wildelband
y por su discípulo Rickert de inspiración axiológica. En Marburg se practicaba metódicamente el ''retorno a Kant", desarrollando sobre todo la clirección epistemológica del Criticismo y tratando de elevar lo más alto poSJble el nivel del rigor racional de la doctrina. El jefe de la Escuela era Hermann Cohen (1842-1918), israelita muy dotado, que enseñaba allá desde
1876 y que ya había escrito mucho, entre otros: La teoría de la experiencia
en Kant (Kantsthcorie der Erfahrung), La fu11dación de ética por Kant
(Kants Beguündung des Ethik), La fundación de la estética por Kant (Kants
Beguündung des Aesthetik), Sistema de la filosofía (System der Philosophie);
su idealismo objetivista de la conciencia pura se mostraba hostil a la metafísica y a toda trascendencia, avocándose enteramente a la ciencia, principalmente a la física y a la matemática en el sentido de un intelectualismo voluntariamente naturalista. Ortega ha guardado de esta formación un
recuerdo indeleble. "Marburg era el burgo del neokantismo. Se vivía en el
seno de la filosofía neokantiana como en una ciudadela sitíada, en perpetuo
¿ Quién vive? Todo en tomo era sentido como enemigo mortal: los positivistas y Jos psicologistas, Fichte, Schelling, Hegel. Se los consideraba tan hos'"Mtditaci6n del Escorial (1915), en O.C., II, p. 558.

77

•

�¡1

1

'

'I
¡I . I¡

!I

,, 11,
:

•

tiles, que no se le leía. En Marburg se leía sólo a Kant y, previamente traducidos al kantismo. a Platón, a Descartes, a Leibniz. Ciertamente que estos
cuatro nombres son, egregios, pero no es posible reducir todos los jugos de
la Historia universal a menor número de uotas. El gobernador de la ciudadela, Cohen. era una mente poderosí una. La filosofía alemana y la de todo
el mundo tiene una gran deuda ron él. Porque él fue qui n obligó, con un
empellón sin duda un poco violento, a elevar el ni"el de la filosofía. Lo cual
fue decisi\·o porque mis que todo en la vida, la filo ofía
nivel. Cohen obligó a tomar contacto íntimo con la filosofía difícil y obre todo, renovó la
voluntad de sistema. que es lo e,pecífico de la inspiración filo 6fica". 21
Ortega ha celebrado el extraordinario talento de expresión de que gozaba
Herrnann Cohen: más que exponer el kantismo, le bastaba "fulgurarlo" ,2:
como una energía el' ctrica fulminando al adversario; su frase, siempre corta
y nerviosa, golpeaba como w1a bala y comunicaba a los auditores toda su
resonancia emotiva. En su escuela, Ortega aprendió lo que es vivir la filosofía.
todo su dramatismo sincero y apa ionado: en su maestro eminente coincidía
la mejor retórica con la más auténtica preocupación cientüica. ¡ Qué ejemplo
de ardor y de trabajo! También el filósofo español declara: "He estudiado a
fondo, frenéticamente, sin reservas ni al1orro de esfuerzo -he sido una pura
llama celtíbera que ardía que chi porroteaba de entusiasmo dentro de la
Universidad alemana. Con Nicolai Hartmaru1. con Paul Scheffer, con Hcinz
Heimsoeth he discutido sobre Kant y sobre Parménides-; muchas veces a
media noche, en paseos sobre el camino nevado, que terminaban junto al paso
a nivcl, mientras cruz.aba monstruoso el expreso de Berlín, cuyos faroles rojos ensangrentaban un momento la nieve intacta". 23
La segunda gran figura de Marburg era Paul Natorp ( 1854-1924), quien
enseñaba ahí desde 1881 y que dirigía los Philosophische Monat.shefte; era ya
autor de una Introducción a la psicología seg1í11 el método crítico (Einleitung
in die ps,•chologie nach kritischer M ethode), de La reliuión en los límites de
la humanidad (Die Religion i11nerhalb der Grenun der Humanitiit), de la
Pedagogía Social (Socialpiidagogik) y sobre todo de La teoría de las Jdea.s de
Platón (Platons ldeen:ehre) donde kantianizaba al fundador de la Academia.
Aw1que reconociendo sus insignes méritos, Ortega le disparó una flecha: "cometió la crueldad de tener doce o catorce años a Platón encerrado en una
mazmorra, tratándolo a pan y agua, sometiéndolo a los mayores tormentos
para obligarle a declarar que él, Platón, había dicho exactamente lo mismo
que atorp". 2_. Este profesor, que durante la guerra de 1914-1918 dio un poco
"' Pr&amp;logo para alemanes, p. 27.
" lbrd., p. 45.
= /bid., p. 20.
" /bid., pp. 35-36.

en el nacionalismo, se consagró más y más a la pedagogía social, sobre todo en
la ruta de Pestalozzi y de Herbert, y también en el "idealismo social". Alrededor de estos dos grandes líderes, había también en Marburg, como enseñantes: Rudolf Stammler, que hizo tronar los marcos estrechos de la fücuela ·
Karl Vorllinder ( 1860-1928), quien trató de acercar la Escuela al marxismo,
prolongando 1a dirección social de 1 atorp y la religiosidad social defendida
por H. Cohen mismo, y que escribió una H i.storia de la filosofía, a cuya traducción española Ortega hizo el prefacio; y obre todo Ernst Cassirer ( 18751945), cl ilustre historiador de la filosofía y dialéctico del lenguaje, que amplió
aún más la Escuela de Marburg, por el interés que tuvo por las ciencias del
espíritu, después de haber buscado los presupuestos de las ciencias de la naturaleza; se sabe cómo1 proscrito bajo el nazismo, se refugió en Suecia, luego
en los Estados Unidos (La filoso/fa de las formas simbólicas, Individuo y
Cosmos en la filosofía del Re11acimiento, etc ... ) . En cuanto a Heine Hcimsoeth ( nacido en 1886), condiscípulo de Ortega. penetrante historiador de la
filosofía también él, que enseñó ulteriormente ( de 1921 a 1923) en Marburg,
dio al neo-kantismo una orientación netamente menos epistemológica y subrayó los aspectos metafísico ; especialista de la filosofía moderna, ha subrayado
la continuidad de los temas filosóficos, mostrando como lo dijo José Ferrater
Mora/s que "la historia de la filosofía no es un conjunto de sistemas aislados, sino más bien el desarrollo de una problemática"; se le deben, sobre
todo, Los seis grandes temas de la filosofía occidental. 26
La comunión de Ortega con el genio germánico no debía limitarse al plan
propiamente filosófico; ella se consumó toda entera con el acceso aJ dominio
estético, cuando en marzo de 1906, en ocasión de W1a exposición industrial
en Nuremberg, visitó largamente la vieja ciudad de Pegnitz. Un artículo que
public? en El Imparcial "Las fuentecitas de Nuremberga" desde el 11 de junio
del Illlsmo año, y que ha sido recogido enseguida en las O.C., atestiguó su
admu:ación ante esta vieja ciudad medieval que tiene la energía ele durar sin
cambiar, en lugar de adaptarse servilmente a la civilización del maquinismo.
"Los alemanes -observa Oi-tega- tienen una virtud que a nosotros nos falta,
a despecho de las apariencias: el respeto y el amor al pasado. Son de alma
filol6gica y conservadora y precisamente de su filología y su asentamiento en
lo que ha pasado antes sacan el esfuerzo para la audacia del pensar científico
y artístico. Nuremberga es un lugar de culto a ese dios del Pasado".~, En la
,.. Diccionario de filoso/Ea, t. I, p. 825 ( 1965).
"' Sobre la Escuela de Marburg, se puede leer: Alice Steriard, La interpretación
d~ la doctrina de Kant por la Escuela de Marburg (1913); Antonio Caso, G. H. Rodríguez, Ensayos polémicos sobre la escuela filosd{ica de Marburg (1945 ) ; Hcnri Dussort, La Escuela de Marb11rg (1963 ).
" o.e., 1, p. 426.

'·

i,1
1

1

1

1

'

1

I'

:¡

,1

1
1
1

:

1

1

1

1

1
1

1

1

1

1

1

1

'

1

1

I'
1

1

1

1

'
'1
1
1

78

79

1

1 :

�capital de los juguetes y de los autómata ingenuos y encantadores, el íilósofo
español ha fijado sus miradas sobre el portal gótico de la iglesia de San Lorenzo, la cual, a través ele sus tr s hileras de esculturas, que van de Adán y
Eva hasta el Juicio Final, nos da manific tamcntc una I cci6n de pleno júbilo
espiritual "¡ Bienaventurado los que ríen!... o sé si, por ventura, la risa
conservará la energía para vivir, como la creo ota guarda los cuerpos de la
descomposición" .u Pero la obra maestra de uremberga, son todaV1a sus fuentecitas amorosamente cinc ladas en la riedra o en el bronce, sobre sus placitas. "Lo único que queda en ella vfriente son sus fuent viejas, que pro iguen cantando y corriendo como en la juventud de Ja villa. Por eso digo que
los habitante perennes, los vecino únicos de uremberga, son sus fucnteritas: la del Hombrecillo del a/bogue, la del Hombrecillo de los gansos, la de
las J'irtudes, unas mozuelas broncíneas de escasamente un.a vara de alto, las
cuales vierten de sus pechos virtuosos uno hilos de agua. Drbi6 haber mucho d socarrón y de burlesco a lo villano en aquellos horob1-es recios, corpulentos, sensuales, que se complac:ían en hacer tocio pequeño: las casas, las
plazas y los leves puentccillos. En lugar de nuestros ampulosos monumento
modernos de pétrea retórica, elevados a grandes hombres con pomposos cilsncos en el plinto, los sabios, prudentes, demócratas y malicio~os nurcmburgucscs dejaron aquí y allá unas figuras irónica de unos pocos palmos. Y s
como si dijeran: -Sabemos que han de llegar tiempo de aristocratismo comprimido a fuerza d palabras democrátiC'as en que algunos espíritus que se
la den de exquisitos vengan a proclamar como héroes de Nuremberga a
Pirkheimcr, a Durero, a Regiomontano a Adan K.rafti el fundidor tle bronce;
para esos tiempos e!e,,amo como una lecci6n tas tatuas menudas: estos
son los más grandes hombres de uremberga" .19 En estas humildes figulina
(como en los infantiles soldados de plomo minúsculos), el filósofo madrileño
ha captado el mensaje de la vieja Alemania de Jacob Bohmc o de lo Hermanos Grimm: ha siclo poderosamente sensible a e te idealismo tan particular, que no tiene hostilidad con respecto al real pero que, al contTario, lo
interioriza en lo más íntimo de nuestro ser, recogiéndole la quint.icsencia,
que se transparentará enseguida por todo ...

•
Así como lo proclama muy justamente Udo Rukser,8° "la Alemania de
aquellos años ha servido a Ortega como partera", en el sentido en que 6• Ibid, loe. cíl.
,. lbid., pp. 328-429.
"' Op. cit., p. 17.

80

era.tes pretendía a.segur r, en filosofía, la función de comadrona: es de hecho, innegable que el sello de inspiraci6n alemana determin6 de manera
definitiva el curso de la meditación y de los métodos orteguianos, en este momento crucial de su existencia. En particular, la preocupación exigente de
una verdad escrupulosa, lejos de tocio compromiso sincrélico y de todo subterfugio retórico o literario y ¡., cudo-moral, como también el rechazo definitivo
de un cierto aristotelismo y de un cierto tomismo, culpable • a su ojos, como
a los de la filosofía alemana de entonces, de graves concesiones al cosismo más
\'ulgar, 31 rán para él ktemata eis aei.,. Apenas regresado a España y bien
pronto provisto (1910) de la cátedra de metafísi a de la Universidad de
Madrid, donde enseñará durante veintiséis año , va, a su vez a germanizar
lo mejor que puede tocia la actividad filosófica de su paí .
in querer erigir un catálogo de los trabajos innumerables que Ortega ha
consagrado, toda su vida, a los autores de lengua alemana, m parece sin
embargo muy sugestivo destacar y comentar en la serie de los nueve tomos
de las Obras Completas (Revista de Occidente) las múltiples y abundantes
páginas que se refieren a las civilizaciones y a los maestros de Alemania, de
Austria o de uiza alemana: obteodr mos así en eJ ord n cronológico n el
que estos escritos están clasificados por el editor, el perfil cronol6gico del
rmanismo ortcrru.iano en cerca de sesenta años.
Eco cfüecto de su juventud pasada allende I Rhin, el tomo I e tá bafiado
de erudición y de presencia alemanas. Es primero el aruculo de El Imparcial
( 13 de julio de 1908) ra cítado por no tros, El sobreliombre, dond e tá
evocada "la zona t6rrida de Nietzsche", así como la soltura dialéctica de
Simmel (pp. 91-95). Luego ,~ene I estudio intitulado Meur-Graefe (pp.
96-98), que evoca las bellas conf ·rendas en Madrid del crítico alemán de
vanguardia Julius Mei r-Graefe defensor de la pintura impresionista y verista contra la pintura ideafüante y mentirosa de un Boecklin y ele tantos
otros filisteos al servicio del imperialismo y del nacionalismo. Se encuentra
nseguida Una fiesta de paz (pp. I-24-127), que e lebra con calor a la Universidad de Leipzig, d recientes dificios d mármol, cabeza pensante de
a jonia: ese islote de ultura y de paz, a través de los siglos, cuyo quinto
centenario se conmemora, queda como modelo para el mundo entero. Más
lejos, el artículo Alemán, latln y griego (pp. 207-210) toma el pretexto de
una ''Liga en favor de la lengua francesa", constituida en París, contra la
invasión del germanismo, para subrayar que, a pesar de sus méritos muy
nobles en la edad clásica, la cultura francesa ya no está ahora en paridad con
su brillante pasado y que parece irremediablemente d caída; al contrario,
11 Ver Alain Cuy, Orttga y Gasset, crítico d11 Arist6trltr (Parls, P.U.F., 1963);
ducida al español, Madrid, E.spasa-Calpe, Austral, 1968.

lra•

8l
H5.

�la Germanidad está en su apogeo; hay que nutrirse de ella. "El centro de
gravedad espiritual se había desviado hacia las razas germánicas" (p. 207) •
mientras que Francia se había vuelto conservadora y estática. El artículo que
le sigue, Uno respuesta a u11a pregunto ( pp. 211-2 L5), CSC"rito en Marburg el
4 de septiembre de 1911, a propósito de Baroja y de faeztu, sostiene que al
ejemplo de Francia y de Italia, que se germani1.an de buen o de mal grado,
a fin de progresar, al llamado respectivamente de Renán y de Carducci, España deberá ponerse, sin tardar, en la e cuela de Al •mania. Pero Ortega no
cae en el mimetismo o en el servilismo hacia la patria de Goethe; mucho más,
éJ opone 1a tradición secular germánica, de fineza, d poesia y de labor desinteresada, al Imperio alemán militarista de esos decenios, del cual desconfía
con .insistencia: "Conviene separar completamente Ja realidad política de la
Alemania actual y la cultura germánica'' (p. 211). "Bismarck desvió hacia
los músculos las energías que antes iban íntegras al corazón y a la cabeza''
(p. 212). Anticipándose sobre el fenómeno qu estalla ante los ojos en 1969,
en la Alemania reconstruida, observa muy pertinentemente: "Sobre las virtudes alemanas ha revestido su corazón el Imperio: la riqueza industrial, los
negocios coloniales, los hierros de Essen y Düsseldorf han americanizado una
raza que vivía recogida en cien pequeños centros provinciales simples, sobrios, cultivando su visión d 1 infinito" ( p. 214). Luego Sobre el concepto de
sensaci6n (pp. 256-265) examina a fondo la obra de un discípulo de Husserl,
Heinrich Hoffmann, testigo de la escuela de Gottingen: Untersuchungen

über dem Empfindungsbegriff (Estudios sobre el concepto de sensaci6n), 1913,
y comienza, en esta ocasión, la crítica de la Fenomenología: :l'l ahí es donde
aparece por primera vez el término de Vivencia, traducido de la palabra
Erlebnis. Se encuentra en fin, en este rico volumen, la colección Personas,
obras, cosas, que encierra, además de Las fuentecitas de Nuremberga (de las
que ya be hablado más arriba), un ensayo importante, Adán en el Paraíso,
que recurre a la ficción de una pretendida carta recibida de un amigo de
Leipzig, el doctor Vulpius; es notable igualmente el artículo El Pathos del
sur, suscitado por la obra de Gerhardt Hauptmann, Primavera griega, que
hace el relato de un reciente viaje a la Hélade; se encuentra este elogio: "El
alma alemana encierra en sí la más elevada interpretación de lo humano es
decir, de la cultura europea, cuya clásica aparición hallarnos en Atenas" (p.
501). Y, en el cuerpo de ese mismo conjunto, se puede leer también una recensión, bastante severa, del libro de Julius Beier-Graefe, Viaje de España
(pp. 527-531).
El tomo II no es menos generoso en referencias a la germanidad. Desde la
11 Ver Alain Guy, Ortega y Gasset, o la razón vital e histórica, Parls, Ed. Seghers, 1969,
cap. V, pp. 109-131 ("La polbnica con la fenomenología y oon el existencialismo").

p. 29, en una hojita intitulada Horizontes incendiados (que pertenece a las
Confesiones de El Espectador), Ortega evoca la guerra mundial que estalla.
"Los alemanes combaten también tristemente -aunque en ellos tome otro
cariz la tristeza-, combaten con saña, con prisa -y perdóneseme la ingenuidad-, con un excesivo afán de vencer ... ( .. ) ... Un pueblo no sólo ha de
saber vencer, sino también ser vencido" (p. 29). La perspectiva se amplía
todavía más con el largo estudio (pp. 192-223) sobre la obra de Ma."&lt; Scheler,
Der Genius des Kriges u11d der deutsche Krieg El genio de la guerra y la guerra alemana ( 1915). Voluntariamente objetivo ( aunque favorable, hay que
acordarse, a la causa de los Aliados Franco-Ingleses), Ortega deja de lado,
por discreción, la segunda parte del libro, que trata de las circunstancias de
la conflagración de 1914, y condensa su reflexión sobre la teoría scheleriana
ele la esencia de la guerra como "juicio de Dios". Aunque reconociendo con
el filósofo alemán que la guerra no es absolutamente un fenómeno animal y
biol6gico, sino bien especificamente humano, en relación con la voluntad de
poder de los Estados, Ortega se separa de él sobre un buen número de puntos:
por ejemplo, él no admite que los guerreros no quieran hac r mal deliberadamente a los individuos de enfrente, sino solamente los Estados enemigos en
cuanto entidades impersonales; él d plora, por otra parte, que Scheler considere la guerra como la tarea suprema y característica d todo Estado;
lamenta vivamente que el maestro alemán no sueñe en pensar en la elaboraci6n de relaciones jurídicas y pacificas, en lugar de contentarse con pensar
en la guerra; muestra los abusos del principio de las nacionalidades y de] de
los "derechos adquiridos" ...
Más lejos, Sobre la muerte de Roma (pp. 537-547) examina con simpatía
la versión española del volumen de Ma:r Weber, Las Causas sociales de la
decadencia de la cultura antigua. Compuesta mucho antes que la de Spengler
sobre Lo decadencia de Occidente, ste libro manifiesta una intención completamente opuesta a la de este último: subraya, en efecto, las diferencias
notables entre la cultura antigua y la cultura contemporánea; insiste, por
otra parte, sobre el primado ( aunque no exclusivo) de los factores económicos.
Luego una de las últimas páginas de la Meditaci6n del Escorial (p. 558),
intitulado El coraje, Sancho Panza y Ficlite, lleva a Ortega a un recu rdo
d Marburg, a propósito del c:oraje: cuando H. Caben preparaba su .Aesthctik
y meditaba sobre las novelas, Ortega le prestó la traducción del Quijote por
Ludwig Tieck : Cohen s asombró de que Sancho Pama empleara siempr • la
palabra haza,ia -aquella misma de la cual Fichte hace el fundamento de
su filosofía: Tathandlung. Y Ortega comenta: "Alemania había sido, centuria
tras cen tu.ria, el pueblo intelectual de lo poetas y los pensador . En Kant se
afirman ya junto al pensamiento los derechos de la voluntad- junto a la lógica, la ética. Mas en Fichtc la balanza se vence del lado del querer, y antes de

'

82

83

�la lógica pone la hazaña. Antes de la reflexión, un acto de coraje, una Tathandlung: éste es el principio de su filosofía. ¡ ed cómo las naciones se modifican!
¿No es cierto que Alemania aprendió bien esta enseñanza de Fichte, que
Cohen veía preformada en Sancho?" (p. 559). o menos sugestivo es el
artículo Hegel y América (pp. 563-576), escrito a propósito de la primera
traducción española de la Filoso/la de la Historia Universal de Hegel {mano
de 1928). Ortega, que admira a Hegel, este "emperador del pensamiento"
(p. 563), pero juzgándole demasiado autoritario en sus concepciones doctrinales, le reprocha haber excluido de la Historia a la América Latina, bajo
prete.xto de que no ha tenido Estado político, y de haberla relegado a la
prehistoria, es decir, a lo irracional. Psicoanafüando al filósofo prusiano, él
asigna a su protestantismo el origen de su de precio por este continente hi panoarnericano amasado de catolicismo. Levanta con interés, sin embargo,
la fórmula de Hegel: "América es el país del futuro", pero se queja de que
Hegel baya añadido: "Ahora bien, el filósofo no ha e profecías y no puede
pues interesarse en América" ...
El tomo III de O.C., no desmiente tampoco la abertura de Ortega a la
cultura germánica. Encontramos ahí, en efecto, un s61ido • ·tudio sobre El
sentido histórico de la teo1ío de Eimteiri (pp. 231-262), 'este nuevo absolutismo" (p. 233), que el íil6sofo madrileño considera, con favor pero in acaloramiento. Se saborea enseguida un artículo sobre Las ideas de Lel,n Frobenius (pp. 245-256), el gran e..plorador alemán que acababa de dar resonantes conferencias en la Reside11cia de Estudiantes; a prop6 ito de la Kleinstaaterci y de la nostalgia que la sociedad alemana experimentaba entonces
para con todas las formas de Aufklarung, Ortega exclama: "Toda esa insistencia sobre la unidad de la cultura pertenece a las pequeñas filosofías provincianas que en aqueJla época, y como simpática corrección del tosco positivismo, pulularon en Al mania y se \'ertieron por el resto de Europa" ( p.
253). Se descubre en las páginas siguientes: el ensayo Ni vitalismo, ni racionalismo, que concede un amplio lugar a Leibniz, así como a Avenarius y a
Mach (pp. 270-280J; La Resur1ecció11 de la Mónada, que diserta igualmente
sobre Leibniz y sobre el reciente volumen de Hermann Wc)l, ¿Qué es lamateria? egún el cual la micro.física desemboca en una concepción análoga a
, la de las Mónadas, donde todo es substancia, mientras que, desde Kant, se
pensaba que todo era función; La metafísica y Leibniz, donde se encuentra
subrayado el origen leipziguiano del autor inolvidable de la Theodicea,· en fin,
Etica de los Griegos (pp. 533-543), que recensa un libro de Ernst Howalcl,
profesor de filología en Zurich, Ethik des Allertums (Etica de la Antigüedad) y una obra de Heinrich Maier, Sokrates, sein Werk und seine grschiclitliche Stellung (S6crates, su obra y su posición espiritual). El artículo sobre
La querella entre el hombre y el mono (pp. 55t-557) da lugar más lejos al
84

comentario de las búsquedas de Westenhofer presentadas en el Congreso de
Salzburg, en relación con las del antropólogo Klatsch y de Rank . Se puede
leer también el artículo consagrado a La i,iteligencia de los chimpancés (pp.
576-579), según los trabajos (y las conferencias en Barcelona y en Madrid)
de Wol!gang Kohler. En fin, las páginas intituladas Oknos, el .soguero (pp.
593-599) toman por tema la vieja obra de J. J. Bachofen, Ok110.1 der Seilflechter, en contrapunto de Mommsen y de Grate.
Con el tomo IV, encontramos siempre la misma intervención de la Deuhchtum. Encabezando, Sobre el vuelo de las aves anilladas constituye una original reflcxi6n sobre volúmenes alemanes concernientes a las migraciones de
los pájaro.s y su anillaje: los de Kurt Graser D ichlers y Friedrich von
Lucanus. Luego \-ienen dos estudios que cuentan de mayor manera en la historia del orteguismo: Kant y Filosofía pura. 83 Enseguida se puede leer una
muy perrona) meditación, Goethe desde dentro (pp. 383-420) ; eJ autor de
Fausto ha sido siempre uno de los intercesores de Ortega (para tomar una
palabra de Maurice Barres); como lo escribe Joaquín Iriarte,3 ~ 'Está Goclhe
tan consustancializado en Ortega y Gasset que será difícil dar con el momento
de la inserción del uno con el otro". Con este gran pagano que era el Olímpico, todo un lado del filósofo español se encuentra, en efecto, en profunda
connaturalidad, notablemente por su sentido de ]a vida concreta y plena y
por su gusto por la acción. En estas muy finas páginas. Goethe no aparece
ya como un clásico calmo y soberanamente consciente de todo su ser, sino
como el "primer romántico" ( p. 404), sin cesar naufragado y sin cesar inclinado con inquietud sobre su propia existencia misterio a. Hay un . curioso
contraste entre la Naturfromigkeit, d Goethe, es decir, su optimismo afectado, de tipo spinozista, y, por otra parte u constante y angustiado problematismo vivido, con insistencia en busca de su íntimo destino: el signo en
él de esta ambigüedad es su permanente amargura secreta, su mismo mal
humor, que proviene de que él se sentía perpetuamente "infiel a su Schicksai" (p. 110) y que "llevaba su vida al revés'' (loe. cit). Escrutando ]a vocación de Goethe, Ortega celebra su estancias fructíferas a Estrasburgo, Wetzlar y Frankfort, pero deplora su hundimiento en Weimar "esa ridícula corte
liliputiense" (p. 412), donde él pierde su "Stunn" (su ímpetu), en provecho
del acronismo y del utopismo. ¡ Qué lástima que él se haya así "vegetalizado" ! (p. 418). "Europa necesita curarse de su Idealismo" (p. 4-17). Sin embargo, al fin de cuentas, en el ensayo que sirve de apéndice al precedente,
Goethe, el Libertador, Ortega confiesa que el nombre de Goethe "es el nombre de una promesa" (p. 422), la de un hombre que "me invita a evadirme
.. CI. Alain Guy, O,t~ga. y Ga.n11t o la raz6n uital e hist6rica., cap. IV, pp. 97-105).
•• La ruta mental de Ort11ga., Madrid, 1949, p. 180.

85

�de lo demás como de una prisión y a instalarme en mí mismo" ( p. 425) .
Más lejos, en ese mismo lomo se de cubre también un artículo necrológico
sobre fax Scheler ( 1874-1928): después de la ,·acuidad y el fracaso de]
positivismo, la filosofía ha reencontrado con la fenomenología e] camino de
las esencias. "El primer hombre de genio Adán del nuevo Paraíso y, como
Adán, hebreo, fue Max cheler. Por lo mismo, ha sido de nuestra época el
pensador por excelencia'' ( p. 5 l O). El volumen contiene igualmente, poco
antes del fin, un fuerte estudio sobre La filo.wfía de la Historia de Hegel
(pp. 521-541) .35 Así como lo ha percibido Udo Ruk er, "Ortega debía considerar a Hegel como el polo opuesto de su propia posición,, 36 en el sentido
en que Hegel hablaba del espíritu, al cual todo quería someter y resolver,
mientras que Ortega rehusa conducir la vida radical al pmcu.
El tomo V concede también toda su parte a la Germanidad. Una serie
de artículos aparecidos en La Nación (Buenos Aires). en febrero y marzo
de 1935, Un rasgo de la vida alemana, puntualiza sobre la Alemania de
1934, donde Ortega ha realizado, aquel verano, un viaje en el oeste del país.
El no había welto a ver su segunda patria desde hacía veintitrés años y ha
percibido, en esta Alemania nueva, que dirige hace un año y medio el nazismo, algo no precisamente insólito, sino bastante desconcertante: este elemento inquietante, es solamente la exacerbación de una tendencia inviscerada
desde 1850 aproximadamente en el alma alemana y que consiste en "organizar la vida cQlectiva'' (p. 189), es decir la gran máquina del Estado. En
1900, el mundo no veía sino ventajas en este perfeccionamiento sin límites
de la sistematización estatal e industrial. Desgraciadamente toda medalla
tiene su reverso: la automatización y el acrecentamiento cada vez mayores
de los scn•icios públicos tienden a aniquilar a la persona humana, a "excluir
la individuafuación" (p. 193). "El avan en la colectivización d 1 hombre
alemán" ( p. 204) es, por otra parte, la imagen de toda la humanidad del
siglo XX que parece aspirar a devenir una "termitera" (p. 205). Nos falta,
en verdad, seg(m Ortega una sociología que nos c.xpliqu cuál d be ser la
situación r cíproca ele lo individual y de lo social. Pero hay pefü;ro: "Es
como si habitásemos encima de un laboratorio donde son manejados los explosivos más violentos por hombres de quienes supiésemos que no tenían la
menor noción de sus ingredientes" (p. 206). fás l jos, el lector saborea un
substancioso estudio En el centenario de Hegel (pp. 411-430). En fin, el
tomo V encierra aún, en apéndice a los Apuntes sobre el pensamiento, un

Anejo (publicado en 1941 en Buenos Aires), que pone de nuevo en causa a
Husserl y la fenomenología (pp. 540-547) .as
El tomo VI de las Obras Completas te timonia también la atención asidua
de Ortega al mensaj de los países d lengua alemana. Se encuentra primero
un estudio sobre Will,elm Dilthey y la idea de la vida ( pp. 165-214) recogida en Teoría de Andalucía y otros en.sayos: en el filósofo de la historicidad
y de las ciencias humanas, el pensador español encuentra muchas ideas que
le son caras y subraya esta convergencia de puntos de vi ta aunque totalmente
independientes el uno del otro en cuanto a su origen. 39 En la I11stituci6n cultural de Buenos Aires ( 1939) (pp. 234-214) hace, de paso, algunos confidencias sobre Simmel. Más lejos desfilan un cierto número de pr6logos a
traducciones de obras germánicas: primero, el de la traducción (por Luzuriaga) de la Pedagogía general derivada del fin de la educación de J.F. Herbart, ese "realista en una época de idealismo"; luego el de la Historia de la
Filosofía de Karl Vorlander, traducida al español en 1921, en la cual Ortega
ve "una medicina contra el tropo de Agripa que la ignorancia de nuestro
tiempo en filosofía ha propagado universalmente" (p. 300) y a propó ita
de la cual evoca a Fichte, Herbart y Husserl; en fin los de Rickert, Ciencia
cultural '.)' ciencia natural (sobre todo sobre el concepto de "valor"), de Max
Bom Teoria de la relatividad de Einstein, de Uexkell, Ideas para una concepción biol6gica del mundo, de Oswaldo Spengler, La decadencia de Occidente (traducidas por el profesor Manuel García Morente) y de R. Bonola,

Geometría.s no-euclidiorul.S.
En el tomo VII, con el cual comienzan las obras póstumas, se puede seguir
aún, muy viva, la pr ocupación del germanista consumado, en el prólogo a
la Teoría de la expresión de Karl Bühler y en el de la ]ntroducci6n a l(J,S
ciencias del espíritu de W. Dilthey. ¿ Es necesario, por otra parte, recordar
que, cntr los otros libros contenidos en est tomo, El hombre y la gente, ¿ Qué
es filosofía? e Idea del teatro encierran cantidad de pasajes citando autores
de expresión alemana?
Con el tomo VIII, es lo mismo. e abre con el célebre Prólogo para alemanes (pp. 13-61), reeditado en mano de 1934 a petición de un editor alemán
que quería reeditar la traducción alemana del Tema de nuestro tiempo; en
razón de las circunstancias políticas del momento ( los desagradables sucesos
de Munich), Ortega rehusó dejar publicar ese prólogo, que sali6 a luz solamente en 1957, como prefacio de La Rebelión de las masas. e sabe que el
filósofo madrileño confi a ahí toda su deuda para con la cultura alemana,
pero también sus divergencias respecto de ella. Habla no solamente de H.

• cr.

op. cit., pp. 106-108.
• Dircursos aca1Mmicos, p. 23.
" Cf. Alain Cuy, Ortiga o la rnz6n uitnl

86

~ hiftórica,

pp. 106-108.

• CI. op. cit., pp. 109-118.
• Cf. op. cit., pp. 41-58.

87

�Cohen, de Natorp y de Krause. sino también de Wemer, Jager, de Trandelenburg, de Rieh], de Wundt, de Brentano, de Husserl de Schelling, de Rickert,
de Windelband, de Nietzsche y de Dilthey. Luego se encuentra la obra más
copiosa y la más esquinada de la tecnicidad filosófica que haya escrito Ortega:
La Idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva, que
reserva un amplio lugar a los pensadores alemanes: primero a Leibniz mismo,
a quien el maestro español admira profundamente, y enseguida a Heidegger,
a quien hace objeto de una polémica muy nutrida. 40
En fin, el tomo IX tampoco está exento de textos que no tengan trato
con Alemania. La segunda obra que trae, Meditaciones de Europa (pp. 245347) está prácticamente centrada obre la situación de la Alemania vencida de 1945 y las tres cuartas partes de sus capítulos se refieren al destino
alemán, en la Historia o en el presente. Se sabe que él reprodujo en primer
lugar la conferencia de 1949 en Berlín, De Europa meditatio quaedam (repetida en Munich en 1953, con algunos retoques, bajo el título de Europaische
Kultur und Europiiische Volker) : empezaba con estas palabras: 'Pienso qu
es en Berlín, precisamente en Berlín, donde se debe hablar de Europa" ( p.
247). Goethe se encuentra citado varias veces y Hegel también, a propósito de las ruinas, así como Leibniz, Fichte y Schope.nhauer. Con acentos
conmovedores, Ortega se inclina obre las llagas de la nación aplastada. pero,
al mismo tiempo, con una firme discreción, le da una lección ( válida para 1
mundo entero) : "Buena parte del azoramiento actual proviene de la incongruencia entre la perfección de nuestras ideas sobre los fenómenos físicos y
el atraso escandaloso de las ciencias morales" ( p. 25 7) . A con tinuaci6n de
e te magistral curso púhlico, n 1 que Ortega lanza uu \'erdadero fuego d
artificio de erudición germánica, vienen un prólogo sobre la traducción argentina de Johannes Haller, Las épocas de la Historia alemana ( 1941), que
cita a Altbeim, Ranke, Radl y al Gran Federico, luego algunas páginas sobre el espacio intituladas Algunos temas del Weltverkehr (redactadas para
un diario alemán). El lector encuentra aún otros diálogos con el germanismo,
en Origen y epílogo de la filoso/fa ( pp. 34-5-434) que encierra principalmente los Fragmentos sobre el origen de la filosofía publicados en 1953 en
Munich en la Festchrift für Karl Jaspers (pp. 396-434), pero sobre todo en
Vives Goetlie (pp. 505-615). Esta última obra contiene la conferencia de
Aspen (Colorado), en julio de 1949, sobre el bicentenario del nacimiento
de Goethe, a la cual asistían Ernst Curtius (amigo y comentador de Ortega)
y Reinhardt; se puede igualmente leer ahí la conferencia de Hambw-go, el
.. Ver Alain Guy, Ortega 'Y Gasset, critico de Arist6t,lts (P.U.F., 1963) y también
"La modernidad epistemológica según Ortega y Gasset", eomunicaci6n al XIII Congreso Internacional de filosofla, México, 1963, t. IX, pp. 275-386.

88

28 de agosto de 1949, que trata de dar confianza a los alemanes abatidos; se
encuentra esta fórmula susceptible de resumir toda la posición del filósofo
madrileño: "Educado yo en las disciplinas intelectuales alemanas, puedo ~umcrgirme en la intimidad des deutschert Wesens; pero oriundo de otra raza
y circulando por mis venas otra historia, puedo también contemplar al hombre alemán desde fuera de él. Yo he pasado la vida haciendo esto: viendo a
alemanes unos ratos desde dentro y otros desde fuera. Si me dejan ustedes
emplear mis habituales imágenes barrocas diré que he sido durante más de
treinta años el cuco del reloj alemán" (p. 556). En estas muy sentidas páginas, Goethe está pintado como "insatisfecho'' (Ungenügsamer), como hipersensible bajo su coraza de impasibilidad.
El trono IX se acaba por el volumen Pasado y porvenir para el hombre
actual, que contiene sobre todo la conferencia sobre El mito del hombre
allende la técnica, en las Darm.stadter Gesprach de 1951 sobre Mensclt ut1d
Raum ("El hombre y el espacio''), ante Heidegger (a quien Ortega pone
en causa en tres artículos que se relacionan con este. importante Coloquio tenido en la vieja capital de Hesse, en donde él habló de nuevo del Coloquio
de 1953) 41 : se trata principalmente de la docta di eusi6n entre Ortega y
Heidegger, tenida en Buhlerhéiha, cerca de Bapen-Baden en la misma estación. Se nota en fin la conferencia sobre Las profesiones liberales, hecha cerca
de Stuttgart, en Bad Boll (Wurtemberg) en junio de 1954, sin duda el canto
del cisne de Ortega, desde las "Jornadas sobre las profesiones liberales"; se
saca este diagnóstico: "los alemanes están cansados de ser políticos porgue
han descubierto que la situación del mundo es mucho m{is hondamentr problemática de lo que suponían y tienen conciencia de que no la entienden.
Por eso por primera vez desde hace treinta años empiezan a buscar con el
oído lo que opinan aquellos otros hombres, de que antes hablaba, que no
son políticos, pero ven en el porvenir" (p. 702).
Por su parte, una recensión de los trescientos volúmenes de la colecrión
de la Biblioteca de Ideas del Siglo XX, publicada de 1923 a 1936 por la Revista de Occidente haría aparecer seguramente una mayoría de títulos alemanes. Se ven, ante todo, cinco traducciones de Scheler, tres de Brentano,
tres de Husserl, dos de Leibniz, dos de Kant, dos de Fichte, dos de Hegel,
dos de Heimsoeth, dos de A. Muller, dos de A. Pflandler, dos de SimmeJ, dos
de Kcyserling, una de Driesch, una de Spengler, una de Haeberlin, una de
Sombart, una de Walter Goestz, una de Litt, una de Jung y una de Hessen;
se notan obras de crítica sobre esos mismos autores y también sobre Nietzsche, Schopenhauer y Wundt. Esta interua difusión de la especulación germánica con respecto al público español, asegurado con una asombrosa tena" Cf. A. Guy, Ortega o la raz6n vital e histórica, pp. ! 18-130.

89

�ciclad por Ortega, añadiéndose a la cotidiana refle&gt;.ión personal sobre los
pensadores de allende el Rihn, autoriza en verdad esta declaración del promotor del Raciovitalismo, en la Misión de la Universidad (O.C. IV, p. 347),
que él "deba a Alemania las cuatro quintas partes de su haber intelectual":
¡ pero hay que reconocer también que él ha devuelto centuplicada esa herencia!

•
Sería, sin embargo, inexacto pretender haya dado en yo no sé qué teutomanía y que se haya limitado a ser un simple epígono de sus mentores alemanes. De hecho, si él ha tomado mucho de Alemania y si se ha mantenido
permanentemente a la escucha de sus mejores esp'tritus, é.I, en el curso de
su, l~rga vida, ha marcado sin cesar sus distancias con respecto al genio germaruco y ha repensado "por cuenta propia", a la española, todo lo que él
le había sacado, a tal punto que a veces ese legado se vuelve irreconocible
de tan diluído o transformado que está en el seno de una meditación enér~
gica y sui generis. Además, por temperamento, Ortega era extraño a toda
"beatería intelectual" fuera quien fuera. FJ encaprichamiento no era su fuerte, pues la agudeza despiadada de su juicio crítico y de su puesta en guardia
frente a todo dogmatismo le impedía abandonarse sin reticencia a "maestros
de pensar", aún si su prestigio era casi universal. Cualquiera que sea el pliegue -sobre todo metodológico--- que él contrajo al contacto diario de la
filosofía alemana, su doctrina sigue siendo un fruto autóctono de la Península Ibérica, donde la influencia andaluza le disputa a menudo, por otra
parte, a la inspiración propiamente castellana.
Hay más. A despecho de su predilección sincera y durable por "das Land
der Denker tmd der Dichter", él no ha dudado jamás en rehusar todo vasallaje espiritual a su respecto y hasta a denunciar los puntos débiles de la
Weltans.chauung germánica. Es así que, desde 1908, en su artículo sobre M eier
Graefe, hace estrictamente la división entre las dos Alemanias: la una, la
del bismarcJcismo y del wilhelmismo, es nacionalista y de grado opresiva y
agresiva: "está construido sobre lo culturalmente falso" (O.C., p. 96) y ha
forjado indebidamente "una ciencia imperialista, una música nacionalista, una
literatura celestina, una pintura idealizante", y toda esa pseudo-cultura ha
logrado "embotar los rudos instintos .... ( .. ) . . . . de aquella raza bárbara,
es decir, nueva, y aún no cómplice, cuya rápida \'lCtoria fue una irrupción
de virtudes inéditas" (p. 97); pero la otra Alemania, frente a esta mentira
y a esta prostitución, es la Alemania de ayer y de mañana, la de siempre,
la de Leibniz, de Herder, de Kant y de Virchow", también la del "socialismo" (pp. 98) : para esta úJtima va la adhesión ferviente de Ortega.

90

Tres años más tarde, en 1911, en Arte de este mundo y del otro, a propósito de Worringer (I, p. 188), eJ filósofo español restituye espalda contra
espalda el "pathos gótico" (es decir alemán y nórdico) y el "pathos meridional", terminando por confesar su preferencia por el hombre mediterráneo,
a despecho de sus defectos. "Yo soy un hombre español" exclama con fuerza (p. 186). El artículo Al margen del libro "Colette Baudoche, por Maurice
Barres (en Personas, obras, cosas, I, pp. 668-762) va más lejos aún: proclama altamente optar por los valores de belleza y de armonía, a los cuales
se consagraron los pueblos greco-latinos (Grecia, Italia, España y Francia)
antes que por ese "ideal menos claro y desde luego menos armónico" que
nos quiere imponer "el pueblo prusiano".
Ortega reincide en su artículo El Pathos del sur ( Personas, obras, cosas,
igualmente, I, p. 501) donde él precisa: "Cuando hablo de europei1,aci6n,
empero no deseo en manera alguna que aceptemos la forma alemana de la
cultura: ¿ para qué? Ya ahí hay cuarenta millones de alemanes. Pero esa
forma de la cultura es susceptible de que se la supere o, por lo menos, de
que se enriquezca la amplitud humana poniendo otra al lado tan enérgica,
tan fecunda, tan progresista como ella. Yo ambiciono .... ( .. ) una cultura
española, con un espíritu español". La obra sobre Kant (IV, pp. 30sqq) es
aún más explicita. Después de haber expuesto todo lo que la humanidad
debe al filósofo de Koenigsberg y al pensamiento germánico en general, Ortega viene a oponer categóricamente la mentalidad germánica, "nórdica", a
la mentalidad mediterránea, "meridional"; la primera es idealista e introvertida basta el exceso; la segunda, más moderada, está espontáneamente
abierta sobre el mundo y sobre la sociedad. Después de cuatrocientos años de
uso, un tal idealismo subjetivísta debe estar ahora superado, como "un fetiche de la beatería cultural" y del pedantismo. El raciovitalismo que predica el filósofo madrileño quiere precisamenle substituir a la razón pura la
"razón vital", anclada sobre lo concreto y siempre en comunicación con el
prójimo. Las Meditaciones del Quijote lo afirman sobre todo (1, pp. 340364) : nos falta completar la profundidad germánica, demasiado autística,
por la claridad ]atina, que no es superficial en el sentido peyorativo del término, sino que responde a una necesidad normal del hombre integral, en una
cultura verdaderamente total.
Hay que concluir, para esto, con Franz Niedermayer, 1 ~ que "los ensayos
de Ortega son obra de las circunstancias, en las cuales los alemanes son
únicamente un pretexto para exponer )' aclarar su propia imagen del hombre
y del mundo, a la vez que penetra las capas más profundas del ser". Esta
0
"J. Ortega y Gasset Su relación con Alemania y su repercusi6n entre los alemanes", en Clauileño, nov., 1953, p. 74.

91

�opinión no sería menos excesiva, pues el germanismo permanece como una
de las principales llaves del orteguismo para el cual fue mucho más que
un frío decorado. Digamos que Alemania, con su radiación de primer orden,
despertó a Ortega a la búsqueda filosófica sistemática y perseverante, lejos
de toda molicie meridional, y que ella le ha suministrado cuadros de referencia para su reflexión original, que no tardó, por otra parte, en emancipar
de los arquetipos de allende el Rhin.
Para terminar, me queda ahora interrogarme sobre la fama de Ortega en
la vasta área cultural de lengua alemana. Ya, antes de 1930, el filósofo madrileño era objeto de entusiastas artículos de parte de Emst Robert Curtius
(en 1924 y en 1926). Con la llegada del nazismo, Ortega se volvió aún más
popular en Alemania. Citemos, principalmente, los trabajos sobre él de Otto
Knapp (1932), de M. Rychmer (1934). de D. E. Wemer (1934), de Karl
Vossler ( 1936), }' de Kilpper ( 1934). Pero aquí un grave malentendido debe
ser disipado. Uno de mis colegas de la Facultad de Letras y Ciencias humanas de Toulouse, el señor Ancké Lebois, profesor de literatura francesa contemporánea, me decía recientemente que, cuando él estaba prisionero de
guerra en un O/lag en 1940-1945, los militares nazis y los diarios alemanes
hablaban cotidianamente de Ortega como de un "gran europeo" que había
comprendido el movimiento de la Historia y la estructura aristocrática, selectiva y jerárquica de la Sociedad nueva antidemocrática y antüntclectualista. Esta boga sorprendente del maestro español en la Alemania hitleriana
- cuando es notorio que le chocaba el nacionalsocialismo como le chocaba
en España el nacionalsindicalismo de los Falangistas - reposaba. en verdad,
en mi opinión sobre una deplorable ilusión, sabiamente mantenida y orquestada por los dirigentes del N.S.D.A.P. Nazional Sozialistische Deut.1ch Arbeiler Partei y sus amigos, que utilizaban, como se sabe, sin dificultad, todo lo
que podía ser disfrazado en testimonios dizque en su favor. En la ocurrencia,
dos confwiones muy lamentables eran la fuente de ese penoso quidroquo.
Por wra parte, la crítica orteguiana del cientismo y del nacionalismo tradicionales (por ejemplo en las Meditaciones del Quijote y en el Tema de
nuestro tiempo) clamaba por un cierto vitalismo y parecía traer agua al molino irracionalista del "Blut und Ehre" "Sangre y honor" {la divisa de la
Hitlerjuge11d), rehabilitando la espontaneidad de los instintos. Por otra parte,
el poner en valor a las "elites' (miTLoría.r) así como el ataque correlativo
contra la demagogia y contra ta pusilanimidad del hombre-maui gozador o
del señorito satisfecho (por ejemplo, sobre todo, en La Rebelión de las masas)
parecía a ojos ya prevenidos, pero mal informados, encontrarse en consonancia con los imperativos nazis (Dir W elt gehort den Fúhrende11, "el mundo
pertenece a los jefes", decía un canto del Partido). El pueblo debe estar en-

marcado y debe obedecer al llamado del héroe, quien, como creía el inglés
Carlyle, es un "Seer'' (un ' vidente" del jdeal).
Se debe, en resumidas cuentas, reconocer que hasta los no-nazis, con tal
de que fueran simplemente partidarios de un individualismo vitalista, podrían equivocarse tal vez sobre el sentido verdadero de los textos políticos
orteguianos, a \'eces bastante ambiguos, sobre todo sep~rados de su contexto.
Cualquiera que haya sido el grado de buena o mala fe en este desprecio de
las esferas dirigentes alemanas de la época (y, más ampliamente, del fascismo internacional), hay que proclamar aquí, muy alto, que Ortega no tenía absolutamente nada en común con la ideología racista, imperialista y
militarista muchas veces desmentida por él ( cf. sus ataques contra Gobineau,
en 0.C., I, pp. 82-83); importa igualmente recordar que era profundamente
un hombre de izquierda, hostil a toda forma de reacción hacia el pensamiento y hacia la feudalidad y las castas; su teoría de las minorías y de las
masas no está en Jo absoluto en la linea del Conservatismo o de la Derecha,
pero se contenta con llamar la atención sobre un fenómeno endémico de
la sociedad industrial contemporánea, que puede observarse bajo todos los
Regímenes y que es el mal de la mediocridad pretenciosa y arribista. 13 Es
indispensable, en fin, subrayar que Ortega, profundamente liberal e individualista, tenía horror al caporalismo estatal y burocrático, donde la p 1 ona
está domesticada y anonadada en provecho de un mito y de un ídolo, impu stos por la Tribu; en él, la repulsión con respecto a la Gleichhaltung ( "puesto
al paso") y del Zusammen marschiere,1 ( "caminar juntos") era como visceral. ¿Es necesario añadir que, durante la conflagración de 1939-1945, todos
sus votos iban a la causa de la Libertad y del Humanismo, contra la del Eje?
En la Liberación, Ortega se mostró, conforme a su naturaleza de generoso
hijo de España, deliberadamente caballeresco para con la gran nación vencida y vino a hablar, varias veces, a Alemania, con el fin de ayudar a los
alemanes a mejor integrarse en el concierto internacional, en una atrnó fera de justicia y de paz. Pero se buscaría en vano en sus "discursos al pueblo
alemán" la menor concesión, aún velada, a la doctrina pangermanista o
totalitarista: esto se ex-plica fáciJmente ya que Ortega --como Jau.res, Barbusse
o Romain Rolland- reservaba su afecto para la Alemania liberal y progresista y siempre había desaprobado a la Alemania autoritaria y patriotera, sobre todo la de "La Revolución del nihilismo". Desde después de la segunda
guerra mundial y sobre todo desde 1955 ( fecha de su muerte), la admiración por Ortega, mejor iluminada esta vez que antes, se acrecienta más en
el mundo alemán en busca de una orientación espiritual válida. Una erudición sabia se inclinó sobre sus esclitos y sobre sus actos: a su vez, Max
41

Cí. Alain Guy, op. cit., pp, 146-157.

92
93

�Dense, Constantin Raudive, Curtius aún ( 1949), ricdcnnayer ( 1955), Carl
Burkhardt ( 1956} , Eugen Fink (1956), Heidegger ( 1956) . Baumgartner
(1953), Brigittc Galen (1959), Udo Rukser (1967) y Karlheinz Barck (1968)
han sondeado los misterios del raciovitalismo. in duda la renovación del
tema de Europa, estos últimos años, no es extraño al interés acordado a
Ortega por el mundo alemán; pero hace falta. ahí, aún, subrayar que la
Europa en la cual ha soñado el filósofo español iba del Atlántico al Ural y
no estaba concebida como un instrumento de combate con respecto al Universo socialista, ni como un escudo de los privilegiados contra el Tercio del
Mundo hambreado, ni ya como un reducto esclerosado y celoso contra "la
amenaza americana" ...
La simpatía alemana por este "torero de las ideas", por este poderoso "Avcrroes e pañol'' (como lo llamaba K. Vossler), se desenvuelve al mismo ritmo,
parece, que la curiosidad d los turistas germánicos para con los paisajes de
la Península Ibérica. ¡Ojalá! diría )'O, que este movimiento de descubrimiento
de la filosofía hispánica en lo que tiene de más iluminado actualmente, con
las prolongaciones que esta iniciación comporta en toda la América Latina
(principalmente en México, donde Jo é Gao , el gran discípulo español republicano de Ortega, es el origen de la inmensa invasión de la filosofía alemana
moderna), se amplía cada día más en el público cultivado germánico al
cual ella puede aportar tantos enriquecimientos estéticos, doctrinales y éticos
y, sobre todo, el gusto por la fraternidad de un quijotismo esencial. En conclusión, se me permitirá evocar la fotografía de Ortega dialogando amistosamente con Heidegger, en Darmstadt, una tarde de 1951: ¿qué mejor símbolo de la complementariedad de los dos fil6sofos sin duda más profW1dos del
momento?••
Traducción de Jorge Rangel Guerra

" Cg. Heidegger, "Dos encuentro! con Ortega", en Clauileño, mayo, 1956, p.
(foto reproducida en Alain Cuy, Ortega y G. o la raz6n vital a histórica, p. 126.

FENOME OLOG1A DEL PODER

PRorR. Lu101

BAoOLTNl!

1. Como sociología internacional una fenomenología del poder estudia "signos" 1 a través de los cuales tiene que descubrir intenciones: elementos intencionales y actitudes humanas también contrastantes entre si, que se trata
de poner en su luz y de declarar en relación con las más diferentes situaciones históricas.
Bajo este punto de vista, "una fenomenología del poder" debe proceder
con la mayor independencia de cualquier presupuesta posición metafísica.
Por otra parte, si bien utilizando los resultados de ]as sociologías empíricas
y naturalisticas, no puede identificarse con ellas.

¿ Qué cosa es el poder politice? Esta pregunta puede comprender una
presupuesta posición "esencialista" y expresar la tentativa de determinar el
carácter esencial, en si mismo universal y constante, del poder político. Pues
bien, desde varios puntos de vista del análisis del lenguaje político, jurídico
y de sociología empírica, esta pregunta expresa un problema mal planteado.
Hoy en día los sociólogos empíricos critican grandemente el concepto de
una ciencia política vuelta hacia el conocimiento de eternas naturalezas esenciales, diferentes entre sí como géneros y especies fijos, determinables de una
vez para siempre en sus respectivas relaciones. 2
Desde un punto de vista empírico, se quiere sustituir a un supuesto conocimiento de géneros, de especies y de diferencias específicas, un conocimiento de relaciones y correlaciones funcionales. Se quieren también determinar los conceptos políticos bajo forma de variaciones graduales a las
cuales puedan ser aplicados métodos de reducción cuantitativa y de medida.
' G. BtrgBr, L'opinion publique, phJnomen, humain, en el vol. colectivo L'opinion
publiqu~, París, 1957, pág. 2.
' H. D. L:wwell, A. Kaplan, Pow,r and Soci,iy, A F,amework /or Political lnquir)•,
New Ha\•en, 195 7 ( ta. edici6n l 950) .

�Por otra parte las consideraciones cuantitativas no tienen que ser siempre
introducidas necesariamente ya que no son el presupuesto indispensable de
las investigaciones políticas, siendo por otra parte siempre consideradas, en
el p1ano de la sociología empírica, como elementos de suceso en la conclusión de cada investigación. 3
Desde el punto de vista de una sociología empírica que, como tal, quiera
ser antiesencialista y antimetafísica, las distinciones entre los fenómenos políticos se pueden formular en términos de polaridad, pero no de dicotomías,
y de predicados absolutos que indican cualidades esenciales que se excluyen
entre SJ.
Es decir, una forma -o una cualidad- de poder político no se puede
distinguir con respecto a otra forma, como A. de no A.

A y Z por el contrarío deben ser considerados como los extremos de una
serie continua de elementos sucesivos que comprenden las dos formas de
poder en cuestión: por ejemplo democracia y autocracia. En lugar de aislar la democracia como una forma de poder político absolutamente diferente de la autocracia, se trata de determinar una serie de características
democráticas y autocráticas y por consiguiente las variaciones de grados de
una forma a la otra.
Democrático y autocrático no son, desde el punto de vista de una sociología empírica, predicados absolutos respectivamente correspondientes a las
dicotomías democrático y no-democrático, autocrático y no-autocrático, sino
"funtores", es decir expresiones que indican funciones que pueden asumir diferentes valores!
Matemáticamente una función indica una relación constante entre dos variables; se dice de una cantidad Y que es función de X, cuando a cada
variaci6n de X hay una correspondiente variación de Y. Lógicamente una
función es una expresión cuyo significado es variable en relación a las var.iables por ella expresadas, pero se vuelve enteramente determinada si se
atribuye un significado determinado a cada una de sus variables con una
operaci6n representada por un símbolo que es llamado "funtor".G
Desde este punto de vista, una sociología emphica del poder quiere sustituir precisamente los "funtores" con los predicados absolutos, y se opone
a cualquier actitud esencialista y metafísica de investigación de las esencias
universales de algunas formas de poder.
H. D. Lasswell, A. Kaplan, obra ya cit., pág. 17.
• H. D. Lasswell, A. Kaplan, obra ya cit., pág. 16.
• A. Virieux Reymond, La logiqiu fomulle, Paris 1962, pág. 68 y autores aqu1
citados. Ved mi libro Mito, pocere t ditJlogo, Bologna ( edic. "11 Mu lino"), 1967,
pág. 15 y sigs.
1

96

No hay formas universales de poder, sino solamente variaciones de grados entre una forma y otra.6
Sin embargo, la comparación cuantitativa que concierne a tales variaciones, no se concibe como un presupuesto sino como una consecuencia de la
disposición en una serie y en una sucesión temporal de los elementos a comparar.7
La representación de una serie o de una sucesión temporal es, bajo este
aspecto, imprescindible según el empirismo contemporáneo. "Los objetos de
la ciencia política, como ciencia empírica, son acciones y comportamientos
en una relación e,..-presada por la noci6n fundamental de poder".
La ciencia política como disciplina empírica es el estudio de la formación y de la división del poder y concierne clases de acontecimientos y no
de instituciones consideradas en sí mismas en una supuesta esencia independiente del proceso del tiempo y tampoco normas o ideales políticos presentados y tomados como válidos independientemente de las variaciones de ]os
acontecimientos en la continuidad temporal.
Lasswell, que es el autor al que aquí me refiero, in iste sobre la continuidad
temporal de los conceptos políticos correlativa a la continuidad y sucesión
de los acontecimientos variables por ellos expresados. 8 Lasswell presenta el
"principio de la temporalidad" 1 como la condición fundamental de una
investigación empírica, naturalística, conducida según la metodología of recida por las ciencias naturales.
El poder no es un proceso separable de la continuidad y sucesión del
proceso socia~ es el aspecto político de la realidad social como proceso de
"interacciorres" que puede expresarse mediante representaciones de "correlaciones funcionales" .10
No hay ninguna esencia universal y ningún significado del poder más
allá de la sucesión temporal y ele la particularidad de los acontecimientos
humanos. Como manifestación en el tiempo, el poder está formado de hechos
obseIVables y localizables en la sucesión temporal.11 Las estructuras y las funciones del poder se constituyen mediante operaciones de abstracción que se refieren
a lo que empíricamente aparece como proceso. 12
Desde este punto de vista la visión científica de los fenómenos políticos,
implica una objetividad temporal como presupuesto. Para poder hab1ar de
estructuras, de funciones, de diferencias de grados y de amplitud, hay que
• H. D. Lasswcll, A..
• H. D. Lasswell, A.
• H. D. Lasswell, A.
• H. D. Lasswell, A.
,. H. D. Lasswell, A.
u H. D. Lasswell, A.
11 H. D. Lasswell, A.

Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,

obra
obra
obra
obra
obra
obra
obra

ya cit., pág. 16.

ya cit., pág. 16.
ya cit., pág. 16.
ya cit., pág. 14.
ya cit., pág. J 7.
ya cit., pág. 14.
ya cit., pág. 14.

97
H7

�considerar los hechos humanos a través de una v1s1on de continuidad y
sucesión temporal. Aquí pues, se considera el tiempo como objetivado en el
espacio. como tiempo "macrofísico", "se développant en espace". La sociología empírica presupone e.xactamente que el tiempo en donde son pensadas
las sucesiones y las interacciones de las acciones humanas, sea él mismo a
su vez pensado como objetivado en el espacio.
Pero el principio de temporalidad, así concebido, también como garantía contra cualquier concepción esencial!stica. metafísica y estática del poder, no basta al soci61ogo empírico; debe ser completado con el principio
de "referencia a las situacioncs".13 En base a este último principio, los cánones de la ciencia política tienen que expresar relaciones entre variables
que puedan asumir diferentes valores según los diversos conjuntos sociales
a quienes se refieren. Cualquier generalización de la ciencia política no
tiene que ser universalizada más allá de la situación a la cual se refiere la
actividad del obsen·ador y del investigador. En efecto, la acci6n del investigador en política puede influír y modificar los fenómenos por él observados
de una manera más importante y diferente respecto a lo que sucede en el
campo de las ciencias naturales. u
A pesar de la diversidad reconocida entre la ciencia política y las ciencias naturales, la ciencia política, según LassweJJ, tiene que proceder con los
métodos de una ciencia natural y empírica. Lo cual no impide que la noción de poder político implique las nociones de fines y valores. También
desde el punto de ,·ista sociológico empírico, una investigación sobre el poder implica la consideración de los fines, de los intereses y de los valores
con los cuales, el poder está relacionado. Es más, Las5'vell dice expresamente que el poder es uno de los valores y uno de los instrumentos que
emergen de las relaciones sociales. Pero mientras por una parte él habla
de los valores y fines, y de la ciencia política como ciencia de valores, por
otra parte, afirma enérgicamente que cada función de las ciencias sociale$,
y por este motivo también de la ciencia política, es el de desem·olver un
conocimiento "claro" "naturalístico'' (repitiendo aquí el adjetivo usado por
el autor), y por ende descriptivo, empírico y fáctico&gt; de aquellos valores
humanos que son ''potenciales" en los "procesos" sociales. 15
2. Ahora, yo me pregunto, el hecho de que la noción del poder implique
también la representaci6n de los fines y de los valores. ¿ Cómo puede concordar con una reducción del conocimiento del poder a conocimiento solamente descriptivo, empírico o fáctico? Además, ¿el principio de la tempc'" Ved mis libros Mittl potere e dialogo, ya cit., p.ig. 18 y Visitmi dtllll giustizia ~
senso comune, Bologna (edic. "Il Mulino"), pág. l05 y sigii.
" Lasswell, Kaplan, obra ya cit.. pág. 21.
11 Lasswcll, Kaplan, obra ya cit., pág. 21.

98

ralidad concuerda con el princ1p10 de "referencia a las situaciones" de modo que ambos puedan coe:cistir en una misma perspectiva metodológica?
on éstos para mí los interrogantes más importantes que la actual sociología
del poder hace surgir en unas de sus más elaboradas y notables expresiones
metodológicas.
En defiuiti"a, la crítica de cada visión "especialista" del poder, la consideración unívoca del poder como proceso de sucesión temporal, el princip:io de "referenda a las situaciones", el hecho de considerar las nociones
de fin y de valor como implicadas en la noci6n de poder, a mi parecer son
elementos muy problemáticos. Para los cuales la sociología empírica no es
suficiente. Es necesario por tanto, pasar del punto de ";sta de una fenomenología social, o sea, en sentido específico, de una sociología "intencional''.
Indudablemente la crítica del "esencialismo" referida al campo de observación puesto en evidencia por las estructuras de la vida social contemporánea es válida y me parece aceptable. No se puede hablar en relación
a tales estructuras de una esencia unitaria, estática y sin diferenciar del poder político, sino de una pluralidad de concentraciones de poderes y de
diferentes momentos que puedan prevalecer el uno sobre el otro, o bien que
puedan fundirse y unificarse para luego distinguirse y sobreponerse según
los casos y las situaciones.
Pluralidad de centros de poder: estado de tensi6n entre poderes políticos
oficiales y poderes de hecho; poderes de agrupaciones de presión, de asociaciones sindicales, de grupos de intelectuales, etc.
En la vida contemporánea el llamado poder se determina continuamente
en las más diferentes formas a través de acciones relacionadas entre sí y que
expresan intereses de individuos o de grupos; se forma o se modifica mediante encuentros de decisiones y oposiciones entre mayorías y minorías. El
así !Jamado poder implica pues el contraste, y, en el contraste, la decisión. 16
o hay esencia unánime del poder que, por decirlo a.sí, preceda el contraste ele las preforcncias y de las decisiones; no hay esencia del poder
que preceda la elección, las selecciones, las decisiones.
Por ésto, a nivel de la sociedad contemporánea, entendida en su expresión más amplia y de un modo genérico -a pesar de todas las diferencias
co11cretas--, tiene razón el neo-empirismo sociológico de luchar contra toda visión "esencialista" monística y estática del poder. Tiene razón a pesar
de qu , desde el punto de vista del neo..,empirismo sociológico quede en la~
sombras el elemento de la elección y de la decisión que, para mí, al contra" Ved las agudas obs'rvaciones en el sugestivo libro de A. Basave Femánde2 del
Valle. Teorla dl'l Estado, Fundamen&amp;os dt Filoso/la Polltica, México, 1965, pág. 161
y sigs.

99

�río 1 es el elemento fundamental verdaderamente decisivo y característico de
la realidad actual del poder como proceso dinámico.111
Pero por otro lado, a pesar de todas las críticas contra toda forma de a.bsolutización en nombre de una razón científica "naturalistica", el neo-empirismo sociológico queda él mismo, víctima de una absolutización y de una
hipóstasis que él mismo realiza. Es absolutizada la visión "anti-esencialista"
del poder. Se absolutiza así el principio de la temporalidad como sucesión:
el poder no es pensado de otra fonna que como una sucesión temporal;
toda visión esencialista es considerada errónea. Esto, para mí, está en contraste en el ámbito del mismo razonamiento del sociólogo empírico, con la
'
afirmación
del principio de "referencia a las situaciones".
Conforme a este principio, como hemos podido· ver, la forma misma de
pensar el poder, tiene que ser condicionada por la situación social y ambiental; por eso la aserción misma del principio de la temporalidad, en el
sentido de Lasswell, tendría que ser condicionada por la situación ambiental
en que se desenvuelve. En otras palabras, no se excluye que pueda haber
una situación social en el interno de la cual el principio de la temporalidad,
como sucesión, no pueda ser aplicable al poder. Tomando en cambio el
principio de la temporalidad en el sentido macrofísko, como absolutamente
aplicable a cada posible situación, vamos contra el principio de "la referencia a las situaciones" que por el contrario, desde el punto de vista neoempirístico, debe ser siempre respetado.
Efectivamente si la exclusión de una visión "esencialista" del poder es
válida en relación con cierta situación representada por la sociedad moderna, no es válida por ejemplo, según mi parecer, en comparación con cierto
tipo de sociedad primitiva tal como ella se presenta a través de los actuales
resultados de las investigaciones etnográficas.
En la sociedad primitiva, hablando convencionalmente por ejemplo de aquella sociedad primitiva en la cual no se cono7,ca todavía el u.so de la escritura,
el poder puede tener en efecto el carácter de una totalidad unánime como
condición indispensable para la vida del grupo. Sobre cada decisión importante para la vida de la comunidad puede prevalecer en cierto sentido, un
estado de unanimidad como esencia característica del poder.
Se ha dicho con autoridad que en ciertos tipos de sociedades primitivas
el poder tiene justamente el carácter de una esencia "metatemporal'' y "metahistórica". Pues bien, este último adjetivo, así como ha sido usado en la
n Ved bajo varios aspectos hu consideraciones de M. Reale, Law and Power and
Th11ir CorT11la.tion, en el vol. colectivo Essays in Honor o/ Roscot Pou11d a cargo do
R. A. Newman {lndianápofü, 'ew York, 1962), pág. 246 y sigs. y Pluralismo ~ liberdad,, Sao Paulo, 1963, pág. 214 y sigs.

100

obra de un importante etnólogo contemporáneo, Lévi Strauss,1-8 tiene un significado que el principio de la temporalidad tiene en la obra del sociólogo
empírico y naturalista Lasswell.
Es decir, que en el interior de la sociedad primitiva, al poder pertenece
precisamente ese carácter "esencialista'' que no puede reconocer ni tampoco
admitir desde el punto de vista de una concepción sociológico-empírica en
que los fenómenos políticos sean asumidos como procesos de sucesiones temporales objetivados en el espacio. "Los miembros de la sociedad primitiva
no tienen necesidad de invocar la categoría de la historia ya que en la medida en donde algo», como el poder político, "no existió nunca, es ilegítimo a sus ojos"; mientras para nosotros puede ser lo contrario.'-º
En algunas sociedades primitivas que tienen características típicas, donde
hay una tentativa de gobierno, sea popular sea representativo y las decisiones son tomadas por el conjunto de la población reunida en asamblea, o
bien por los notables y los sacerdotes, se decide y se vota, pero siempre de
acuerdo con el parecer de todos.
En el momento de una decisión importante, sentimientos de animadversión, de mala voluntad o de tristeza, como los de aquellos que hubieran sido
vencidos en una reunión electoral, podrían manejar "con una potencia casi
mágica" para comprometer los resultados de Ja decisión misma. 20 Esta es la
razón de ciertas luchas rituales, más o menos simuladas, durante las cuales
todos los viejos rencores son borrados, y la sociedad se libra. y se purifica
de cualquier contraste en modo de no comprometer el estado de unanimidad del poder que condiciona la decisión. 21 Unanimidad ésta que no depende de decisiones sino que se aplica a las decisiones que se tienen :¡ue
tomar: estado de consentimiento unánime conocido en medio de la sociedad
primitiva como algo indispensable para que el grupo pueda perpetuarse como grupo.:? 2
La sociedad primitiva de este tipo, metafóricamente hablando, no posee
una diferencia de potencial: se compara mejor con un reloj que con una
máquina de vapor, es un sistema sin entropía que funciona a una especie
de cero absoluto de temperatura.13 Dejando de lado estos significados metafóricos, no hay en ella alguna crítica del poder, ni minorías,7 ' ni diferencias
sociales, ni luchas políticas.
11 Lévi-Strauss en G. Charbonnier, EntretienJ {UIIC Claud11 Uvi-StTauss, París, 1961,
pág. 57.
11 Lévi-Strauu en Charbonnier, obra y pág. ya cit.
,. Lévi-Strauss en Charbonnier, obra ya cit., pág. 40.
11 Lévi-Strauss en Charbonn.ier, obra y última pág. ya cit.
:, Uvi-Strauss en Charbonnier, obra y última pág. ya cit.
.. Lévi-Strauss en Charbonnier, obra ya cit., pág. 43.
.. Lévi-Strauss en Charbonnier, obra ya cit., pág. 41.

101

�Así que, hablar del carácter "esencialista", "rnonístico''. "metahistórico" del
poder en las sociedades primitivas del tipo al que aquí nos referimos, equivale, en efecto, a dar relieve al hecho de que en ellas el poder gravita, por
así decir, sobre el pasado. Yo diría que la conciencia del tiempo en medio
de la sociedad primitiva se determina en una preponderancia del pasado
sobre el presente y el futuro.
Hay una esencia "monolítica" del poder que se junta a esta preponderancia del pasado sobre cada decisión. Cada decisión está condicionada por
el poder como realidad pasada y no es creadora de poder, no se manifiesta
como fuente de perspectivas futuras en contraste con el pasado. El poder
es ajeno y superior a todo contraste, es una necesidad, y no es una posibilidad: no es el resultado de prc!ercncias entre posibilidades diferentes y
contrastantes.
Ahora bien, a esta conciencia primitiva del poder, como preponderancia
del pasado, como necesidad esencial y unívoca, se opone en ciertos casos la
conciencia moderna del poder como preponderancia dcl futuro, de la elección, de la deci ión y de lo posible. Donde la esencia unánime del poder
prevalece sobre la decisión, el pasado prevalece sobre el presente.
Donde en cambio el poder se constituye a través de elecciones y de decisiones en una pluralidad de centros de poder, hay, por así decir, una preponderancia del futuro.
Mientras en ·la conciencia primitiva el poder excluye la pluralidad de los
poderes, la sociedad moderna es en ciertos casos un proceso de donde emergen pluralidades de poderes diferentes y en lucha entre sí.
El crecimiento demográfico de la sociedad, la aparición de una diferencia
numérica entre dominadores y dominados, el nacimiento de la escritura como medio de revisión del poder y de capitalización de las e&gt;."Periencias pasadas, son elementos indicados por el etnólogo 25 en la ilustración del pasaje
de la sociedad primitiva a la sociedad moderna. Pero este cambio queda
sin explicación a pesar de toda la enumeración de los elementos a través de
Jos cuales se manifiesta, si se parte del punto de ,·ista del principio de la
temporalidad con el cual opera el sociólogo empírico.
En definitiva el carácter esencialístico y meta.histórico del poder primitivo ("metahistórico" seg(m el significado atribuido a este adjetivo por Lévi
Strauss) implica, por las razones ya dichas, que, desde un punto de vista interno de la sociedad primitiva, el poder no pueda ser pensado del mismo
modo que una sucesión temporal numerable.
3. Para e&gt;.1&gt;licar entonces la posibilidad del cambio temporal del poder
de la sociedad primitiva al poder de la sociedad moderna, se necesita, yo
11

102

Lévi-Strauss en Charbonnier, obra ya cit., pág. 33.

creo (hablando de fenomenología del poder di tinta de la sociología empírica) formular la hipótesi de una conciencia del tiempo que pueda contener y comprender bien sea la temporalidad de los primitivos, bien sea la
temporalidad de los modernos; es decir, se necesita poder pensar en u.na compenetración cualitativa de las formas temporales -pasado, pres~te y futuro- irreducible a sucesión espacial numerable, pero comprensiva de esta
última.
Con esta hip6tcsis yo quiero referirme a la conciencia histórica y concreta del li mpo que comprende el conocimiento del pasado, la concie11cia sensible e inmediata del presente, la voluntad del futuro, es decir precisamente
las tres formas cualitativas del tiempo, susceptibles de prevalecer la una sobre la otra, pero nunca de anularse la una con la otra.18
Para que esta hipótesis pueda funcionar como un instrumento de investigación sin prejuicios en las más diferentes situaciones políticas, se tiene justamente que evitar, yo creo, de atribuir un carácter privilegiado a 1.D1a forma temporal sobre las otras: ésto en contraste con algunas tendencias de
la fenomenología contemporánea.
(Además de prescindir de cualquier relación con la sociedad primitiva)
hablando del tiempo objetivado y pensado en el espacio ( o relacionado con
el espacio) como sucesión y como continuidad presente, no se explica, según mi parecer, el significado teleológico (y concerniente el fin del poder)
que es admitido por la sociología empírica. El fin pertenece al futuro. No
se puede querer un fin como nlgo pasado. La representación del fin implica entonces el concepto de una positividad del futuro, de su imposible reducción a presente y a pasado.
Pues bien, esta positividad del futuro no puede e.-.presarse con una representación del tiempo como sucesión numerable y por este motivo por una
representación puramente empírica y descriptiva del fen6meno político. Bajo
este aspecto la contradicción crucial del empirismo socio16gico es la de tener que tomar, por un lado, el fin del poder como elemento constitutivo del
poder y, por otro lado, el de reducir el significado del poder al significado
del objeto de una descripción empírica.
En efecto, es cierto que no es posible pensa.r en el poder sin pensar en la
finalidad del poder, pero esto es justamente el limite intrínseco de cualquier
invesligaci6n empírica, la cual en verdad, no tiene directamente como objeto el poder, pero describe las situaciones que a él se refieren: en ello consiste su gran f1mci6n y utilidad. Pero en la descripción de las situaciones
en las que el poder se determina, no se resuelven todos los significados del
poder, que son significados finalísticos, de valoración, directivos, no solamen• Vro mi libro Visioni del!a gi11.Jtizia

11

senso comune, ya cit.

103

�te representativos, descriptivos o asertivos. Bajo este aspecto, el carácter finalístico del poder y por ello también el hecho por el que el poder no se
resuelve como pura fuerza, es lo que justifica el constituirse de una fenomenología intencional distinta de la sociología empírica.
En general se entiende por uso de la "fuena bruta" en el campo de las
acciones humanas "el forzar a los demás a hacer lo que se quiere que hagan, presentándÓlcs como alternativa o hacer lo que se les pide o sufrir un
castigo corporal como la prisi6n, la tortura o la ID11erte". 27
Ahora, si es verdad que en muchos casos el poder implica el uso de Ja
fuena, así entendida, no es verdad que el poder sea del todo reducible al
uso de la fuerza. El poder, siendo distinto de la pura fuerza, parece al contrario implicar siempre, directa o indirectamente, cierta r~presentación de
fines como justificación suya y como medio para su influencia en el comportamiento.
La influencia del poder sobre los que de él dependen, en un tipo de sociedad con una diferencia de potencial, implica siempre una posibilidad de
elección de parte de los destinatarios y de los que reciben sus efectos.
Hay siempre pues la posibilidad de un modo de comportarse contrario al
poder desde la obediencia pasiva hasta la rebelión. Por eso el poder, para
mantenerse y durar, tiene que suscitar consentinúentos y aprobaciones sea de
parte de los que de él dependen, de los destinatarios, sea de parte de los
que con él colaboran. El más feroz de los tiranos no puede mandar solo y
no puede hacer valer su voluntad individual si todos están en contra de él. 28
Sea el jefe de un grupo de indios Nambikwara ~0 sea el exponente de una
dictadura pretoriana en el sentido ilustrado por Duverger,30 tienen la necesidad de asentimiento y de consentimiento {por lo menos de parte de algunos).
"Los hombres pueden ceder a la coacción, pero la coacción puede también empujarlos a la rebelión. Los dos efectos son siempre posibles y no
se pueden prever con seguridad: dependen de circunstancias frecuentemente
escondidas", "difíciles de descubrir". Esta incertidumbre de los aspectos y
de las reacciones, inherente a todos los actos de fuerza, es la razón profunda
de una de las complicaciones más secretas e importantes de la historia y de
la vida". 31 Cuanto más tiende el poder a asegurar su fueu.a, al menos en
parte, contra tal incertidumbre, tanto más tiende a diferenciarse de la fuern H. B. Acton, Logique et casuistiqut du pouvoir, en d vol. colectivo L11 pouvoir, II,
Parls, 1957, pág. 71 y si~.
" H. B. Acton, obra ya cit.
• Uvi-Strams, La vi.e familial11 d socitJle des Indiens Nambikwara, en "Journal de
la SocietJ des Ameritanutd' 1948, págs. 86-90.
• M. Duve¡-ger, D11 la du:tature, París, 1961, pág. 86 y sigs.
11 G. Ferrero, Poier,, Milano, 1959 (la. edición, ita!. 1957), págs; 70-71.

104

za pura. Esta exigencia, y este proceso de distinción del poder de la fuerza
como garantía contra la incertidumbre y los imprevistos, a los que da lugar
el ejercicio de la fuerza, se determina precisamente a través del constituirse
de justificaciones finalísticas.
El poder está inclinado a influenciar los comportamientos a través de las
representaciones de finalidades razonables y tales que pueden suscitar la aprobación de sus destinatarios. Puede ser que estas finalidades sean falsas y constituyan un artificio con respecto a las finalidades concretas de los que mandan. Pero en estos casos el poder tiene de todos modos la necesidad, aunque sea en formas falsas y no-auténticas, de distinguirse de la fuerza pura.
David Hume expresó admirablemente esta necesidad con su doctrina del
artificio político que se opone a la posición de Hobbes, pero utiliiando algunos aspectos de ella.
En concreto, el limite legal del poder implica un empeño y una obligación: por lo cual, metafóricamente, el que manda ya no dice: ''Haz esto si
no te mato", antes bien: "Haz esto si quieres que yo baga lo que tú quieras".n
Podriase llegar a probar, yo creo, en contra de algunas tesis del llamado positivismo jurídico contemporáneo, que el problema de la legalidad del poder no puede nunca ponerse fuera de su legitimidad (y por ende de su justificación en relación a sus fines). Pero el discurso sobre los fines del poder
para que no sea inútil, abstracto e inexpresivo, exige evidentemente ahora
más que nunca, ser conducido con referencia a las concretas antinomias, contrastes y falsificaciones que caracterizan las situaciones político-morales y económicas de la vida contemporánea.
4. Se piensa en los contrastes profundos que hoy en día subsisten entre
las justificaciones oficiales -jurídicas e ideológicas- del poder y las finalidades que en concreto son efectivamente el propósito de quien lo ejerce.
Pensemos, por ejemplo, en aquellas situaciones en que oficialmente el po-der se pone y se presenta como expresión de la voluntad popular, es decir
de un conjunto de exigencias, voluntades concretas e intereses que conciernen profundamente la vida y los intereses efectivos de los individuos, mientras en realidad, no se trata de voluntad popular sino únicamente de opinión pública manejada con cierta facilidad por medio de la propaganda.
A diferencia de la efectiva voluntad popular, la opinión pública se constituye con frecuencia independientemente de los problemas que más interesan la vida de los individuos y trata de cristalizarse alrededor de cuestiones
planteadas en términos muy generales y a través de fórmulas indeterminadas.
He aquí por qué en estos casos las instituciones democráticas funcionan con
retraso, con escasa energía; y la energía inutilizada por el motor oficial, hu11

H. B. Acton, obra ya cit., pág. 8.

105

�-e p&lt;&gt;r otro Indo y alim nta los poder

ele h

cl10

qu

se oponen a los po-

der constituido corutitucionalmente.13
. HO)' en día como die Burdeau el drama de los estados democ ticos con1 te en la oposi ión entre un pod r legal y otro poderes qu
se manifiestan por las call , en I taller
en los gru¡,ps y que tratan ele hacer prev~leccr sus fine con medio que no son regulado en vista del funcionami nto_ de l in LÍLucion políticas. "E tamo pre nt en una of n iva de
proced1mi ntos empírico a trav' ele los rual el pueblo trata de hacer :-alcr su voluntad y asistimo al declin r d la
nfianza en las técnicas represen ta tiv as constit ucionalcs. u
P un lado ha· un ontrast v una dif ncÜl entre poderes de hecho )'
podcn!s in titucional ; pién
;n lo grupo de presi6n,ªº en el probl ma
del poder d lo aparat'l de lo partidos políticos" en los movimientos siu&lt;l'1ca1e •Uf• p. or otro lado har el contraste entre las
, finalidad qu constitu · •~ _of1c1almente la j':'5ti!icaci6n del pod r r lo fine concretos de los que
fcc:tnamenlc, aunque 111d1rectamcnte, lo ejercen.
Hay que r-n r aquí, por una parte, n ciertas im ti aciones
i ntes
a~crca d • élite d~l po&lt;l r" y. por otra en cierto d sbordamientos ideo16co el
oror~_1entos reciente de las ideolo í qu a p ar d todo, no
· luy n el s~1b 1 ~ir e.le "semblantes d id ologías'' n .e rías para J "timar,
n alguna situa 10n , el monopolio del poder.
Creo qu
n r umidas cuentas, entre lo dos tipos de contrast
do , hay una profunda conc.xión.

indi a-

~I i1~1ponentc fen6m 110, de antinomias o contra tes, ofrecido por la

x-

p nenc1a cont rnpor'nca n los taclos el mocráti os, entre los pod -res de
hecho . }: los po&lt;l
. in titu ional s tá muchas v e coligado con la inautenticidad de I fines oficial d lo poderes in titucional
d · ¡
d'f
·
eor ª
1 crcncta ' 1~ ?po ició_n cntr~ el fin oficial y el fin efecti,·o d quien ej rcc
el pod&lt;'r.. quiz;1 tal d1íerenc1a y opo ición ntre dichos fin no pueden r
nunca rhmmada del todo; tal v 'Z en esto estriba I cará ·ter
ructural
e~ ntido amplí imo de la
ied el moderna, como ''sociedad con &lt;lifcrcnc1a d potencial' s gún la metáfora ya n:petida.
G. B~roeau, L'lcolulion des uchniqut d'exp,mion dt l'oJJinion tublique dan la
dlmocrat_,,, en el ,·ol. col ti,·o L'opinion publique ya c"t,, pá , 139 y si
p:lrticularmmte p . 142.
G. Buroeau, obra ya cit., pág. 139.
• Ved ~r ej~plo . auvy, • Lobbys" rt groupes de pr,•sJion, en el \'OI. '1;01 th·o
Le pour•orr, ya cit., p
173-213.
• Ved por ejemplo G. ilone, 1.'ombra dtgli apparoti, en el voL coleclivo 1 partili
e lo slato, BoJogna, 1 6'.!, p~. 29-38.
: \:ed por e~emplo, F. i;~ncnba~m, A Philosophy o/ I.abor, •cw York, 1951.
\cd por eJcmplo C. \ TI ht M111J The Pa:ver Eliu, •cw York, 1956.

1

Por otro lado, no exi te una

tructura técnica de la sociedad moderna1
como tado d . d recito o ·tado legal, que a con ebibl como algo formalm nte v t ticament indiferente -al \'ariar d l fin y de lo valores
polític . , o tJti,tc por tanto una. estructura fonnal y e cátic del estado
mod rno en la qu
trata d introducir y valorizar caso por caso la nue,•as cxi ncia de ju ticia social que histórica.ment surgen. El e tado d dercch no
un
'pi nte ya bien 1.onstruido que
d be cons rvar como
t. 1 para llenarlo con el vino de la ju ticia.
Y por último la contrapo ición entre ci rtn visión d I tado de derecho
, cierta vi ión del estado de ju ticia
reduce a una honda antít sis que supera el ámbito d. una consideración puramente técnica y jurídi a. Exactamc-11tc porque s trata (ruando el todo no se r &lt;luzca a pura y impli ta lucubración verbal) de la antít
tru turas t ~cnicas del llamado
·do qu contrastan, más o
en contra te con lo· fin
•

is entre lo fine que ya d t nninaron las ese tado de derecho y otros fine hi tóricamcnte
men . con qu U e
cturas porqu
tán ya
los interese que precisament las han deter-

minado.
La verdad c. que la variación en el orden d los intereses, d las finalidad
de I valo _. implica un cambio n los medios.
o hay fines
\'ariabl .s ír nte a m dios invariabl . O no tapamos l s ojos para no ver
el vaiiar de I fine con la ilusi6n de que ci rto procedimientos tengan
un val r contante; o bi n nos ponemo lo problemas d l surgir continuo
d nu vas finalidad d s11 más razonable compo ici6n en relación con lo
fines e int re
preccdent , y también de la con cuente y más idónea
adecuación • validez de lo medio
d la
tructuras técni ·o-jurídicas.
Pe o, a tament para qu puedan r útil s y a fin de que no se ponan n contrast con u mismas respectiva íuncion , las técnicas sodale
)' política no d •ben cubrir ni
ondcr l fine y lo p u1&gt;uestos ideológicos
y d valoración n cu •a r larión son fe tiva.m nt usadas.
5. En v rdad, cu la ci logía contemporán a hay dos tendencias fundamcntale dirigidas a n utrali.zar el 1cm nto y el coeficiente de valoración
que mole ta 1 pacífico edén de riptivo y cuantitativo del sociólogo: o bien
r soh r tod lo 1cm nto d valoración política en juicio de facto cmpírico-d riptivo , o hi n limit r inetodol6gicam nte, cuanto más po 'ble la influ ucia d I elcm nto d valoración in p&lt;&gt;der, por otra parl , negar u inmin utc pr nria. Pero el re:ultado de todo ~ to,
una fal ifi a ión, qui1.'
lgunas \'CCC inadvertida; ya que 1 inve ligarión pr :sentada romo id ológicamcntc n utral tÍl al contrario, influida por lo juicio de valor.
Podrían fonnular rnn facilidad al nos j mpl en los cuales lo juicio de valoración }'
de I fin pred tcnninan I directh-a
)' I conclu.iones d la im ti acion sociolómco-cmpíricas, o eu 1tido

�conservador para legitimar el poder en conexión con grupos de intereses ya
constituidos y preponderantes, o, al contrario, en sentido progresivo y revolucionario para la afirmación de intereses que se oponen a los ya establecidos.
Lo mismo sucede también en el campo de la historiografía donde la legitimación de una cierta estructura de poder queda tapada frecuentemente por
una forma tan sólo aparente e ilusoria de investigación sin perjuicio, afinalística, objetiva y no ideológica de los hechos.
En definitiva, la sociología empírica no puede no ser condicionada por
juicios de valoración, es decir por proposiciones directivas que implican una
elección de fines y por consiguiente de fines últimos y de valores. El razonamiento descriptivo en el campo político implica siempre un razonamiento
teleológico y axiológic:o. En consecuencia, según mi parecer, el razonamienlo
descriptivo de las situaciones que se refieren al poder político, es tanto más
eficaz y determinado cuanto más re\'ele, en lugar de esconder, las condiciones de valoración y las finalidades en relación a las cuales ha sido elaborado. Su validez está siempre en relación con las finalidades a las que tiene
que servir según las intenciones implícitas o xplícita de quien lo hace.
Ahora bien, constituye la tarea de una fenomenología del poder el descubrir y aclarar tales elementos de valoración,, teleológicos e ideológicos para determinar en cada situaci6n los significados y la intensidad de su influencia teórica y práctica. Así es que, bajo este aspecto, el problema de
una fenomenología del poder implica el problema concerniente a la función
política de los intelectuales y de la cultura, inch1-c:o de la llamada cultura
humanística, entendida lo más posible en sentido actual y crítico.
Ahora bien, indudablemente, con respecto al poder político, hoy, más que
nunca, la cultura se encuentra en una especie de relación de ambigüedad
que el optimismo de algún observador en vano podría intentar de esconder.
El intelectual se encuentra pues entre dos peligros opuestos que continuamente amenazan de convertir en estéril su actividad: por un lado, la subordinación de su función crítica y la abdicación respecto al poder político,
por otro lado, el aislamiento y la ineficiencia práctica.
Participando en grupos de poder, las "élites" intelectuales corren el riesgo
de perder su libertad e independencia crítica; por el contrario, alejándose
de todo grupo de poder, acaban por no ser escuchadas y por no ejercer ninguna influencia.
La !unción del intelectual presupone la invención continua de modalidades y centros de comunicaciones siempre nuevos y de simpatías 88 humanas
que hagan posible una crítica del poder superando los peligros opuestos de
• Ved mi Jibro La .simpatia n11lla morale e n,l diritto, Torino (cdic. Giappichelli),
1966.

108

la subordinaci6n al poder y de la ineficiencia práctica: peligros y ambigüedades que se podrán limitar poco a poco a través del esfuerzo y de la
acción comunicativa, pero que siempre están presentes y que no pueden
ser eliminados en una sola vez.
Pero dejando a un lado dichos peligros y ambigüedades -¿ Cómo es posible una experiencia cultural, comunicativa, capaz de transformaciones y
acuerdos en las discordias de finalidades e interese a la cual corresponden
diferentes y contrastantes prácticas de poderes? Estas preguntas expresan evidentemente un problema que, con todas sus implicaciones, se pone al centro de la filosofía contemporánea y supera los límites de una fenomenología del poder.
Así pues, parece evidente lo que, a pesar de todo es diücil de realizar,
que para dialogar con los demás, no hay que absolutizar, ni que presuponer
como irremovible el propio punto de vista, ni el propio interés. Es necesario
tratar de persuadir a los demás, pero también es necesario estar predispuestos
a la posibilidad de ser persuadidos. 40
El problema de la comunicación en la experiencia política, es un problema que tiene sentido para los que creen en la tolerancia y que no aceptan la fe en verdades políticas absolutas impuestas independientemente de
la discusión y del diálogo. Si la verdad política es una sola, no tiene sentido hablar, respecto a ella, de una libertad. Si la verdad política es una
sola y es absoluta, no tiene sentido hablar de comunicación entre visiones
políticas diferentes; todas las visiones políticas, excepto una, son falsas y la
comunicación entre la verdad y el error no tiene sentido. Si hay efectivamente una verdad política absoluta, incondicionada y única, deduo'ble por
la llamada razón, o intuible (o revelada), la tolerancia para quien no la ve,
podrá ser sólo tolerancia del sabio frente al ignorante, o del iniciado frente
al no iniciado (o a la persona aún no convertida).
Para quien por el contrario no acepte verdades políticas absolutas, preexistentes a cualquier esfuerzo de comunicación, discusión y diálogo,41 las
condiciones de tal esfuerzo pueden ser, indicadas, a mi parecer, en el modo
siguiente por lo menos como hipótesis de trabajo para llevar a cabo una
eventual investigaci6n:
lo.) La obligación de hacer valer frente a los demás mi visión política
• Estamos aquí en el campo del "logos" "de lo razonable" por lo que me refiero
a las agudas observaciones hechas coh otro fin por L. Recaséns Sichcs, en su Tratado
general tú filoso/fa del derecho, México, 1959, págs. 641-665 y en The Logic o/ the
R11asonabl, as Differantiated from th, Logic of the Rational en el vol. colulivo Essays
in Jurispruderu:, in Honor o/ Roscoe Pound, ya cit., págs. 192-221.
41 A. Ba.save Femández del Valle, Filoso/la del Hombre, México, 1963, pág. 14 e
Ideario Fil01ófico, México 1961, pág. 77.

109

�no debe resolverse en una absolutización de mi visión política.•2 Es sumamente difícil evitar exponer 5US propios convencimientos como incondicionados y absolutos. Hablando en forma muy abstracta y para abreviar, tal vez
es del todo imposible prescindir del Absoluto.
Pues bien la única garantía contra la tendencia a imponer mis convicciones como absolutas es la que ofrece el hecho de presuponer lo Absoluto como
inobjctivable e indecible. Para poder hablar de algo sin imponer como Absoluto lo que digo, para poder tender hacia la realización de mis finalidades
e intereses sin presentarlos como absolutos, y para poder comunicar con los
demás1 yo debo postular lo Absoluto como condición implícita y no comunicable, en sí misma, de todo empeño comunicativo.
2o.) Otra condición que hace posible la comunicación ( en la infranqueable situación concreta de antítesis entre el empeño que exige mi misión política y la libertad, que los demás tienen, de contraponer sus visiones políticas
a las mías) es el esfuerzo de participación en las situaciones de las personas
reales o hipotéticas que puedan recibir los efectos de mis acciones y de mis
convicciones.
Cuanto Qlás me esfuerce en participar en las situaciones de los demás
sobre los cuales puedan recaer los efectos de mis acciones y de mis convicciones, tanto más me será posible comunicar con los demás.
En un análisis profundo de la participaci6n, sería necesario plantear el
problema filosófico de la existencia de los otros sujetos y de la temporalidad:
¿ En qué sentido la individualidad de mis deseos, pasiones y pensamientos,
implica la pluralidad externa de las individualidades de los demás?
Sin hacer frente a estos problemas, yo creo que no se puede profundizar
el problema de la comunicación social en la variedad de sus aspectos -en
forma· adecuada, con respecto a las exigencias más avanzadas de la cultura
contemporánea. De todos modos, la simpatía, entendida en forma lo menos
posible iluminística, como participación intencional en las situaciones de las
personas reales o hipotéticas que puedan recibir los efectos de mis acciones
y de mis convicciones, es precisamente la condición, y al mismo tiempo el
instrumento, de una comunicación entre los demás y yo, que es necesaria en
el campo concreto de las antítesis políticas.

Cosas éstas, que podrán ser nobles y edificantes cuando sean sinceramente
expresadas, pero que frecuentemente están fuera de la realidad política, constituidas por las más concretas y agudas antítesis actuales.
El problema de la comunicación, en la realidad política, tiene por tanto
que plantearse en relación con las más diferentes situaciones y ambientes,
prescindiendo en lo más posible de la presupo ición de una esperanza formu lable con demasiada facilidad. Aquí también para poder esperar un poco en algunas cosas cona·etas, y evitar por lo menos los altibajos de ilusiones
y desilusiones hay que vencer la tentación de plantear como absolutos y universales los objetos de nuestras esperanzas.
Entonces, pensamientos críticos y comunicación implican por una parte
una posición antidogmática y antiabsolutista. Pero cuando se quieren evitar
todos los dogmatismos es fácil caer, por otra parte, en la inconsistencia contraria de lll'l relativismo extremo, escéptico, en el que por ejemplo todo sea
aceptable en política.
Bajo este aspecto, entre dogmatismo y escepticismo no parece haber otras
alternativas. Sin embargo, en el esfuerzo intencional de comunicación, en
la actualidad del esfuerzo de participar en lo posible a las situaciones ajenas,
quizás también la contraposición abstracta entre dogmatismo y escepticismo
sea superable en alguna forma.
Desde este punto de vista el pensamiento crítico es evidentemente diferente y distinto de la e&gt;--periencia religiosa. Es verdad que el problema de
la relación entre religi6n y politica está fuera de los limites de este discurso.
Pero la fe en un principio escatológico divino, absoluto y trascendente ofre,..
ce sin duda al creyente -yo creo- el más válido auxilio, desde el punto
de vista social y político, cuando sirve para evitar el planteamiento de sus
particulares finalidades e intereses como absolutas y cuando le hace esperar que al menos algo de sus esfuerzos de participación no se ha perdido
para siempre.

Se trata pues de hacer explícitas las condiciones de posibilidad de la comunicaci6n sin salir de este campo. Efectivamente se sale de estas condiciones siempre que un discurso con feliz final, se proponga la esperanza de
una resolución de todas las antítesis por obra de la. ciencia o de la técnica,
o se recurra al amor, a la felicidad de estar juntos, a la fusión de los sentimientos, a una armonía cada vez mayor del universo humano.
0

A. Bas.:we Femández del Valle, ldeario Filosófico, ya cit., pág. 131.

110

111

�,

,

ENSAYO DE LA FILOSOF1A DE LA CULTURA AMERICANA:
LEOPOLDO ZEA

1.

REVALOJllZACIÓN DEL PASADO

La obra filosófica de Leopoldo Zea -nacido en 1912- está orientada hacia dos direcciones según fueron trazadas por José Gaos, es decir, realizar
la h.istorización del pensamiento mexicano y tratar de construir una filosofía
a la vez anclada en la circunstancia mexicana y que supere ésta. 1 Dichas
dos direcciones no están aisladas la una de la otra ni en el sentido formal;
Zea las comprende como un todo indivisible y con una cohesión interior.
Ya que la historia consta no sólo de meros hechos sino también de la "conciencia que tenemos de ellos"; paralelamente con la formación de la historia
se desarrolla el proceso de su interpretación, nace la filosofía de la historia. 2
Este aspecto metodológico de "desabsolutización", de "vivificación" 8 del
pasado aparece ya en el primer trabajo de Zea El positivismo en México,
1944 -a través ele las manifestaciones de la doctrina positivista- ante todo la respuesta a la pregunta ¿ qué es la significación general de la filosofía
que llegó a ser una ideología?, ¿qué es el sentido interior de la correspondencia objetiva de un complejo dado de ideas con una época determinada?
1 " • • • labor no menos importante y urgente que ha de llevar a término la cabal
Historia de las Ideas en México es la de dar comienw a una Filosofia de la cultura
apta para hacer justicia a culturas como las integrantes de la mexicana". /José Gaos,
En forno a la filoso/ía mexicana, I, México, 1952, p. 71 /; cf. et. A. Vi llegas, La
filoso/fa de lo mexicano, Mé.~ico, 1960, p. 136.
1 L. Zea; Dos etapas dd p11nsami,mto en Hi.spanoamJrica, México, 1949, p. 29;
e!. et. Zea. América en la conciencia de Europa, México, 1955, p. 7.
• "La realidad deJ pasado está en lo que, aun siendo pasado tenga todavía de real,
de presente en el presente. Esta su presencia en el presente consi5te en estar constituído parcialmente por el presente mimlo". /Gaos, op. cit.)...J?, 85/.

113
H8

�Para puntos de apoyo en esta interrogación Zea se sirve del circunstancionalismo de Ortega y Gasset y de unas tesis de K. Mannheim que identifican la ideología y la expresión de los intereses de clase.
Nuestro autor está lejos de ver una deformación en tal "ideologizaci6n'';
se trataría más bien de dar continuación a la exigencia de funcionalidad
respecto a una circunstancia. Y el conocimiento de dicha relación nos lleva
directamente a una noción axiológicamente más elevada, a la categoría de
la responsabilidad: " ... toda teoría es teoría de un determinado hombre o
grupo de hombres encaminada a transformar la circunstancia de este hombre o grupo de hombres; del resultado de esta práctica tiene que ser responsable el hombre o grupo de hombres autores de la misma ... Se trata de una
responsabilidad humana, personal, de los actos del hombre; responsabilidad
de la cual no puede escapar la doctrina como obra humana ... '' •
Los estudios posteriores de Zea desarrollan esta tesis situada y explicada
dentro de un contexto más amplio y específico, el de la síntesis voluntaria
del historicismo, del orteguismo y del existencialismo, así como de la aplicación a las condiciones de México y de América.
El momento decisivo de una nueva orientación filosófica coincide, para
Zea, con un cambio profwido de la circunstancia humana: "El hombre actual se ha tropezado con la vida de otros hombres obstaculizando la suya.
Los demás hombres al realizar su vi.da de acuerdo con ellos mismos han
cerrado la circunstancia del hombre acruaL Al hombre no le quedan sino
dos caminos: conformarse y continuar viviendo una vida que le es ajena
o enfrentarse a su circunstancia y buscar sus propias soluciones, hacer su
propia vida". 5
• Zea, El positivismo en México, México, 1943, pág. 35. En su obra fundamental,
Ideologla y Utopla, Mannheim, esclareciendo la (unción de lo ideológico, adopta
"la concepción - o - el concepto total de la ideología" /totale Ideologi.begrifV dentro de la cual la existencia de un grupo social constituye la reilidad primordial.
En dicha pcnpectiva puede afirmar que el destino del hombre está determinado, en
gran parte, por los factores que determinan la realidad histórica, que las diferentes
vi1iones ontológicas de unos grupos se reducen, en último análisis, a las diferencias experiencias de la misma realidad, y que, hasta nuestros conceptos dependen de nuestras
posiciones y puntos de vista. /CI. ldeologie und Utopie, Bonn, 1930, págs. 11, 48, 55-6,
60 particularmente/. "La filosofía no es sino un afán por solucionar problemas concretos; es un tratar de contestar a los interrogantes que se hace el hombre frente a
determinadas dilicultades, de aquí que sus soluciones no puedan ser sino circunstanciales".
/Zea, En tomo a una filoso/la americana, México, 1945, "Jomadas-52", pág. 27 /.
1 Zea, Ensayos robre filoso/la en la historia, México, 1948, pág. U O. " •.. lo que
hace de un hombre un hombre es el no querer st11 s:u mundo, sino hace, su mundo.
El hombre no quiere ser algo hecho, sino algo que él mismo se haga. El hombre no
acepta el mundo como es,. sino que lo quiere hacer, se trata de un dum:'ndanizar al

114

Enfrentarse con su circunstancia significa, para el hombre de nuestro tiempo, enfrentarse con los demás. En este particular aparece el neoorteguismo
de Zea. Su proposidón de base es la misma que la de Ortega: "la vida
humana es historia'', historia tomada como e1.-periencia humana cumulada,
un "hábito", un acostumbrarse a los instrumentos que el hombre adapta y
modifica en su lucha por la transformación de una determinada circunstancia.
La solución /continúa/ de la relación dialéctica: el individuo -el mundo,
depende de la capacidad del hombre para aprovechar una oportunidad que
le proporciona la historia para construir su propio proyecto /asumir la historia/ y depende también de su toma de conciencia de los proyectos formulados por los otros, cómo sabe y puede reaccionar frente a esta presión
óntica de la situación.
En Zea a í como en Ortega, una de las dimensiones fundamentales del
hombre va expresada por la categoría de "convivencia" ,8 pero si en la filosofía de Ortega desarrolló el papel de un medio indispensable dentro del
proceso de busca del yo auténtico más bien que de una causa que determine
su desenvolvimiento, la posición de Zea se allega más a esta segunda eventualidad. Para éste, la base misma de la vida del hombre "es la vida ajena.
Es este fondo de vida que le ha sido dado, el que tiene que se,,,rruir modelando,
al que tiene que dar una forma personal; con este fondo debe hacer su personalidad" .7
Aquí, ya no se trata de un componente negativo /yo contrapuesto al noyo/; el otro ha llegado a ser parte constituyente de mi personalidad, está
presente en mi vida por lo menos a dos niveles: como un dato, una realidad
ya existente, o sea la cultura, y como un acto que modifica y transforma
esta realidad /y a mí con ella/.8 Sin embargo, si la cultura forma una circunstancia común, una seguridad, cada modificación que acompaña necesariamente la personificación de todo ser humano, ha de tener como consecuencia una quiebra de dicha circunstancia y ha de ocasionar la incertidumbre. Me hallo, alejándome de los demás. "Lo que son soluciones para unos,
son problemas para otros '. 9
El esfuerzo por sobrepasar este antagonismo aparece como un tema conductor en toda la obra de Zea. En su concepción filosófica dejó su buella
la influencia de Ramos: la filosofía nos conduce "hacia una responsabilimundo, a lo cual éste se resiste. Se entabla una lucha entre el hombre y el mundo.
La existencia del hombre depend~ de esa lucha ... " /ibid., pág. 111/.
• "El hombre es convivencia ... " /Ibíd., pág. 113/.
' ]bid. Para el punto de vista orteguiano, cf. en sus Obras Compl•tas, particularmente t. VI, p&amp;gs. 385-7 y L VU, págs. 148-153, Madrid, 1961.
• Zea, op. cit., pág. 112.
• lbid., pág. 107.

115

�dad de la vida humana, al filósofo se le da la misión de hacer patente tal
responsabilidad a los hombres, empezando por ser él mismo responsable de
su tarea... al filósofo corresponde la tarea de enseñar a vivir, la tarea
de enseñar a comportarse ante la realidad"'. 10
Zea está del todo consciente de las dificultades de su empre!ta, siendo
soluble dicho antagonismo sólo si se considera en toda su complejidad. La
proposición según la cual "la salvación del hombre se halJa en su individualidad, en lo que le es propio", se revela ser incompleta ya que el
componente social de la vida humana no tiene menos importancia que el
componente personal; el regreso, el rechazamiento de cualquiera de los dos
tendría como resultado un deslizarse hacia la deshumanización del hombre.
Pensamos que aquí es donde hay que buscar otro motivo "intrínseco" para explicar la actitud de Zea /y del grupo Hipcrión/ 11 frente al orteguismo;
por qué quiere remediar su incompletud /su "individualismo"/ es por lo que
adhiere al existencialismo. La doctrina de Zea, desde su origen, postula
la totalidad de los aspectos de la vida humana; reacciona así de manera
a la vez filosófica y practica contra la limitación del horizante orteguiano
/"el programa ,·ital" / en el que el individuo se halla encerrado.U
De este modo, la filosofía desarrolla un papel doble que, al parecer contradictorio, es en realidad complementario: por un lado, porque participa de un "hacerse su futuro", formulando así un proyecto epistemológico
del universo /el hombre tiene la posibilidad de superar el presente propio
para ir hacia un futuro común/, vale como "un máximo instrumento ... de
seguridad" ,18 por el otro lado, si corresponde a lo verdadero, a la situación
"conflictual" del hombre para quien el horizonte propio ha llegado a ser
casi del todo ajeno, "la filosofía es la pérdida de la totalidad",14 es la búsqueda de un nuevo horizonte particular.
Zea acepta el existencialismo sobre todo por su calidad de ser consecuente desde el punto de vista moral y metódico: no encubre su origen,
al contrario, quiere ser la expresión de una crisis que procura ahondar más para
llevar al hombre basta su ser auténtico perdido, aun cuando aquél tuviera que
'' lbid., pág. 117-18.
El grupo filos6fico fundado en 19·l8 y cuya je(a:tura perteneci6 a Zea. Entre sus
miembros figuraron.: Ricaroo Guerra. Joaquín Macgregor, Jorge Porlilla, Salvador Re•
yes Narváez, Emilfo liranga, Fausto Vega y Luis Villoro.
i1 "La totalidad de los di\'ersos puntos de vista sobre situaciones concretas del hombre tendrá que ofrecer, necesariamente, la anhelada aunque siempre cambiante esencia del hombre". /Zea, Concitncia y posibilidad del mtxicano, México, 1952, pág. 21/.
.u

11 Zea, Ensa)•Os, pág. 60.
" Zea, La coricitncia del hombr~ en la filosofía, México, 1953, pág. 3J.

116

sacrificar su falsa felicidad y su tranquilidad.ª Entre todas las categorlas
empleadas por Sartre) nuestro autor concentra su atención principalmente
en las que reflejan y caracterizan mejor las actitudes humamui frente a la
realidad, es decir, el compromiso, la responsabilidad, y la libertad.1 º
Nos hallamos arrojados, insertados en un mundo en el que "nuestra libertad se ª'Presa en la forma como asumimos el inevitable compromiso con
nuestra circunstancia", quedamos situados frente a una responsabilidad de
la que "nadie escapa, ni aun los que niegan su individualidad''.H Zea subraya de nuevo la importancia del papel del filósofo quien, consciente de su
"posición comprometida" llega a ser responsable de "toda la humanidad".
A él, Je toca fonnular la respuesta con respecto a la circunstancia, hacer
patente su relatividad así espacial como temporal.19
La elección de las mencionadas categorías es sin duda alguna, determinada por su aplicabilidad inmediata a la situación de la filosofía en México.
El hecho de que no se puede hablar de una filosofía mexicana, de que hasta
ahor_a sólo se ha conseguido crear sistemas más o menos htbridos, se puede
explicar, según Zea, por -una tendencia errónea a querer alean.zar en seguida
lo universal mientras la situación misma de México ha quedado olvidada.
Sin embargo, aquí hay una especificidad que no se debe pasar por alto. Su
importancia se hará patente por ejemplo en el momento de una confrontación -incluso de orden fenomenaJ y práctico- de la situación mexicana
con la de Europa, en lo relativo al estado y a las posibilidades de acción
de los intelectuales en sendas sociedades. Mientras que el intelectual europeo va buscando más y más dificultosamente el campo correspondiente para su compromiso efectivo,1 9 en América Latina la "tarea vital" es en gran
parte la que incumbe precisamente a los intelectuales. Si el europeo está clou "El existencialismo viene a ser ... expresi6n de una nueva crisis de la conciencia
dcl hombre, la crisis de su endiosamiento ... " //bid., pág. 380/.
,. "El grupo filosófico Hiperi6n encontr6 en Sartre el mejor instrumental para 6us
trabajos Y la justificación de los mismos". /Zea, La filosof!a en MAxico. México, 1955,
pig. 255/.
: Zea, La_ filosofía como compromiso }' olros ensayos, Mbcico, J 952, págs. 12-13.
Oomo eJemplo de destrucci6n necesaria del mito de la filosofía tradicional, Zea
cita, al lado del historiciAmo y Sartre; a Marx; pero a éste reprocha su inconsecuencia
-su determinismo wcial .
u Antiguamente, el intel.ectual se identificó con la clase oprimida, le sirvi6 de representante. Las circunstancias actuales ya no lo permiten: "La clase oprimida, atascada
en un partido, cuelliergu.ido dentro de una ideología rigurosa, llega a ser una sociedad
cerrada; no se puede más comunicar con ella sin i,ntermediario. . . Teniendo como
perspectiva histórica la guerra, como inexcusable obligaci6n la e1ecci6n entre el bloque anglosajón y el bloque soviético, negándonos a prepararla con ninguno de los dos,
hemos caído fuera de la historia y hablamos en el desierto". /J. P. Sartre, Situ.atians,
II, 1948 - Qu.' est-ce qui la littlrature], Parls, 1964, pág. 296-320/.

117

�minado por lo social, el latinoamericano queda hundido en la ambigüedad
entre lo social y lo nacional; para poder enfrentarse con tal situación, es p~eciso que la clarifique, que la entienda conceptualmente. El punto de partida
natural de tal búsqueda ha de encontrarse en la historia americana; 20 pero
¿ existe ésta verdaderamente? Aunque nos parece ello algo absurdo, ~a contestación será negativa -si entendemos la historia como una ev?l~c16n ~1
la que cada etapa que sigue significa la superación de un dete~smo onginal / de la circunstancia/ de la etapa precedente? la_ comprcns1?11 ~nsciente de la primera en la segunda: "Tomar conciencia de la histona es
hacer del pasado eso: pasado. Esto es hacer del pasado_ ~lgo que p~r e~ ~~:
cho de haber sido vivido no tiene por qué volver a v1vuse; expenenaa .
Este grado /la conciencia histórica/ no se puede alcanzar sin pasar por
la "negación dialéctica"· solamente después, nos será posible establecer una
nueva relación en la q~e el pr~ente "no deba depender. del pa~ado" sino
"el pasado. . . de nuestro presente''. 22 Los pensadores la tmo~e~1ca~os no
han alcanzado todavía tal negación, caracterizada por la asimilación del
pasado. Por ello Zea tiene derecho a decir: "Con un _Pr~nte, que n~ se
realizaba y un pasado, que no acababa de ser tal, la h1stona, nuestra histo'
. h'1Stona
. '' •23
ria no existía.
Hispanoamérica. . . se convertía en un pueblo sm
El fin de la revalorización filosófica emprendida por Zea es librar la
historia latinoamericana de este espíritu de colonialismo cultural que se niega a admitir la "normalidad" de su desarrollo y quiere interpretar esta
historia valiéndose de los esquemas rígidos de la lógica formal / excluyendo
de antemano toda contradicción/. Para conseguirlo, hace falta preguntarse
qué tipo de relación e.xiste entre las culturas ~eri~a. y europea.. A_ primera vista, la idea de Ramos, quien habló de infenondad y supenondad,
parece !&gt;er justa?• Los mismo americanos se c~nsid~ran las más _veces coro~
los imitadores del modelo europeo y toda res1Stenc1.a de la realidad amencana contra esta imitación aparece como la prueba de su incapacidad.2~
21 Una interrogación sobre una etapa particular de la historia mexicana fue hecha
en esta perspectiva, con brlo, por Luis Villoro en su libro Los grandes momentos del

indigenismo ffl México, 1950.
" Zca, La historia de las ideas en Hispanoamérica, en Filoso/la y Letras, México,
1950, núm. 38, pág. 368"' Zea, La filosoffa como compromiso, pág. 214.
Zea Dos etapas del pensamiento en Hispanoamérica, pág. 28.
" Sa.a:_ucl Ramos formuló esa idea en su libro El perfil dtl hombre Y la cultura en
Mlxit;o 1934. Lo resume de la manera siguiente: "Lo que por primera vez se intenta
en este, ensayo, es el aprovechamiento metódico de esta vie!a observación, aplicandd
rigurosamente las teorías psicológicas de Adler al caso_ m~cano. Debe s~ponerse la
c.xistcncia de un complejo de inferioridad en todos los md1v1duos que manifiestan una
exagerada preocupación por afirmar su personalidad". /pág. 67 I: .
:. ''Nuestra concepción del mundo es europea pero las realiz3ciones de esta cul:s

118

Sin embargo, aceptar tal juicio sería cometer un error: el de trasladar mecánicamente la visión europea fuera de sus limites de validez. Se presupone
una subordinación onto-axiol6gica cuando sólo se trata de una dependencia
cronológica y genética.
Tocamos aquí uno de los problemas claves de la filosofía de lo americano. 20 Porque si pudiéramos descubrir a través de las manifestaciones efe
hoy la especificidad y originalidad del ser americano, resultaría inútil reflexionar sobre este ser, tomarle como una entidad particular y definible e,n
sí; al contrario, desde el principio, sería menester clasificarlo como un derivado, más o menos logrado, del ser europeo.
Parece que hemos caído en el circulus vitiosus: para abrimos un paso
hacia el ser americano en su forma más depurada, en un primer momento
nos volvimos hacia la historia americana que nos decepcionó, mostrándose
conceptualmente inasequible; ahora bien, el carácter de la segunda:, "última;'
certitud -de la cultura americana- acaba de revelarse a nosotros como
dependiente del ser buscado.
En esta encrucijada, Zea escoge el camino del orteguismo más consecuente: concentra su atención en la circunstancia que, en sí misma, constituye
una abstracción y no pende en absoluto de ningún juicio valorador; sólo en
su concretización cabe una escala implícita de los valores de lo inauténtico
hasta lo auténtico. Es incontestable que la cultura americana actual procede de Europa, que Europa fue quien daba a luz las ideas, "consumidas"
y "copiadas" por América. Tampoco cabe duda que la mayor parte de estas "copias" -si no todas-- eran "malas", eran diferentes, no identificables
con su modelo. Pero lo "malo", desde el pWlto de vista europeo, puede significar meramente "otro", desde el punto de vista americano. 27
Toda investigación con pretensión a la objetividad corre el riesgo de ser
torcida cuando emplea uq aparato conceptualista deducido de la circunstancia de otro sujeto e inadaptado al suyo. En esta ocasión, Zea habla del
"imperialismo" que es "la forma de ímposíción de los puntos de vista de
un pueblo, o una cuJtura sobre otro pueblo u otra cultura". Y "esta fuerza
de proyección negadora de la existencia propia de los demás" es uno de los
atributos más característicos de la cultura occidental. 28
tura las sentimos ajenas, y al intentar realizar lo mismo en América, nos sentimos
imitadores". Zca, Ensayos, pág. 168/.
:11 Cf. sobre lo particulnr Arturo Ardao, Filosofía de la lengua española, Montevideo, 1963.
111 Cf. Zea, Ensayos, pág. 174-5.
" Zea, La filoso/la como compromiso, pág. 196. La misma opinión es sostenida por
José Gaos quien caracteriza las importaciones de la filosofía en México como aportativas comparables con la contribución de otras f.ilosofüu que reconoce la historia universal de la filosofia.

119

�El conflicto entre la imposici6n ex1m0r de la herencia europea y la expl'Cli6a "circunstancial" de la vida autóctona, resalta a lo largo de la evolución cultural de kn&amp;ica Latina, ya en loe tiempoa de la primera colonización; al principio brutal, luego latente, se va actualizando más y má
La aupeq,asid6n de Ju diferente; capu de culturas india, española, y europea /frartcaa, inglesa, alemana/ y la relación contradictoria con la cultura cina norteamericana /"la América europeizada"/ condicionan la reacci6n
del hombre latinoamericano en busca de una salida de su perplejidad óntica.
Bita reacci6n ~ criataliaa en dos actitudes extremas: lo. El esfuen.o de adaptaci6n del europeo a las condiciones americanas /la conciencia de la connaturalidad/; 2o. La resignaci6n a la incompletud del presente /la conciencia
de una divisi6n insuperable entre el proyecto europeo y la realidad ameri-

cana/.

Ad l: "'Lo original, lo propio de Hispanoamérica" 1e puede encontrar
fuera de "esta adaptación'',11 precisamente en el proceso que va de una
reacci6n espontánea /negativa o positiva/ hasta una asimilación transfor-

madora...
in embargo, aeria bastante fácil ballar objeciones contra la tendencia
histórica ul expresada. En efecto, ¿ no proporciona tal proceso de adaptación, al fin final, a6lo una complicación inúti~ un perpetuo retraso, una opinión falsa aobre la p011oilidad de la autentización de la conciencia del hombre americano? Si se tiene en cuenta que la cultura europea alcamh la
cima del humanismo, no
puede dudar d su universalidad Y vice vtna,
la univenalidad de la cultura europea /su resonancia mundial/ nos proporciona la mejor prueba de que verdaderamente se trata aqui del momento
culminante de la aspiración humanista. De tal forma que aceptar sin rodeol el modelo cultural de Europa babria de parecer la solución más rc-

comendable.11
Para capear ea realidad, G1o01 elabora la IÍDOplil de todu las categoriu para articular 1&amp; biltoria y 1&amp; Historia de la filolofia del peosarniento e ideal en M&amp;ico:
"lmcrci6n en lo nacional. Imerclón de Jo nacional. Importaci6n aportativa. Epoca
de la independencia politica y cultural respecto de Europa". /E•
11 la filosofla

'º"'º

nu.skall, 1, pq. 78/.
• 7.ea, Easr,o,, pig. 196.
• Como ejemplo de sta actitud en el puado, Zea cita el "barroco" americano
por el que "el esplritu creador de esta Amlrka eteapa a una realidad que le ha aido
impaata", operando una iaffni6n de lu proporciones; lo interior pan aer lo estrrior,
Jo uec:eario, lo accidental, etc. /Zea. H ~ r i c a , entresijo de culturas, en Filosofk, ú,._, H/JM9, plg. 332-3/.
• Bien a verdad que el aúJilia fi1oe6fico de la aituaci6n europea dcapuá de la
aegunda perra mundial manifelt6 el naufragio de todu lu certeaa de la cultura
europea pero no -.upo hacer wcilar su pldtmi6n a la univemlidad. Al contrario,
la crilia de Europa llegó a aer la crisis mundial. Vbse por ejemplo el tuto siguiente

Zea podria valene de la teoría penpectivista de Ortega como de un contra-argumento; pero quiere sobre todo salvane del peligro del individlJÜI.
mo, y por ello, prefiere buscar un apoyo en otra doctrina, la del historiador
inglés Arnold J. Toynbee. Evoca su filosofia de la historia como resueltamente orientada hacia la negación categórica de la unidad de las civilizaciones y por consiguiente hacia el reconocimient.o de la pluralidad de laa
culturas.ª
Esta propoaici6n que parece ser idéntica al postulado orteguiano del reconocimiento de la paridad de todas las culturas contiene un aspecto nuevo:
subraya la posibilidad de la evolución di{erenciada de una cultura a través
del proceso de interpretación de varias culturas distintas, la posibilidad de
suatituir a la ecuación primitiva: cultura - seguridad, otra ecuación: cultura
- seguridad potencial, es decir, una proyecto /actualmente incierto/ tendiendo hacia la seguridad.11 S6lo en este nivel, se podria integrar también a loa
pueblos cuya participación activa a la construcción del univeno humano
fue rehuw:la hasta ahora.16
Ad 2. /La resignación a la incompletud del presente./ Así como la precedente, esta actitud es también determinada históricamente: "Am&amp;ica es
bija de la Cultura Europea, ~ en una de sus grandes crisis. Su descude 1949: "La humanidad entera de,de ahora en adelante vive 10lidariamente frente
a una l()(a crisis, de limites impreciloa, que prueba sin cesar la historia de cada hombre basta en 1111 detallea mú humildemente cotidiao01. . . El hombre moderno ya
no tiene evidcac:iu en qué auatentar su pcmamiento, c:ertml inrnedi•!u imtalldaa en
l\l alrededor CCllDO horizontes familiarea ••• Ya no hay verdades etanaa". /G. Guadorf,
Traill tl, r,xis11nc,
Paría, 1949, pqs. 16-18/.
• El n6mero de civilizaciones /IIOciedadea/ balladu en la historia por Toynbee ea
de 21. La teais de la unidad de las civilizaciones, para El, es "el error de opinión
que 101 historiadores occidentales modem01 cometieron, iníluenciad01 por au contmo
aocial. Lo que lea enpña procede de que, en los tiempoa modernos, nuestra propia
civilizaci6n occidental lam6 la red de au sistema ccon6mico alrededor del mundo".
/ J. TOJDl,ée, .4 S1atl1 of Húror,, London, 1960, p&amp;g. 56/. Claro eati que Zea
no IUICribe a toda la doctrina de Toynbee que contradice a vece1 el OftelWIIDO•
/Cf. la critica hecha por Ortega, Ob,41 Compl,ras, t. IX, Uu Intnt,,tui6rt tl, l11
Hislorill aionsal, pq,. 11-242/, y que aaba colocando II rdigil,n en el c:eatro de
111 "cuadro del univeno" /d. Toynbce, Ce que j'ai easayé de faire, in Dw11u, Parú,
1956, no. 13, pqs. 9-15 y Seatl1 of Hislor¡, pq. 403 y sg./
• Cf. 7.ca, EJUtqos, P4 143 y El Occidnú, :, lo co11&amp;in&amp;ia tl, MI.sito,

mo,au,

1953, p6g. 29.
11 ... , .al impacto de la Conquista Occidental en el siglo XVI, con el eaplritu
diacrirninatoño que le sirvió para justificar su dominio, ha dado Máico una lerie de
rapuestaa IUCClivu en las que ,e ha venido haciendo patente la conciencia de au
realidad como expresi6n concreta de lo humano. Ea realidad con ter nacional, que
• Jo mismo que decir limitada, no ea por ello menoa humana que aquella de que
ubla venido haciendo pla el Occidente, p~thdola como lo universal por es•
cdeDcia". /Za, El Oceidlftl1 1 ,.,, eoi1cincia, p6g. 51/.

121

120

�brimiento no es un simple azar, sino el resultado de una necesidad. Europa
necesitaba de América; en la cabeza de todo europeo estaba la Idea de América, Ja idea de una tierra de promisión. Una tierra en la cual el hombre
europeo pudiese colocar sus ideales, una vez que no podía seguir colocándolos en lo alto,. . . en el cielo. . . América era el pretexto para criticar a Europa ... América fue la Utopía de Europa. El mundo ideal conforme al cual
debía rehacerse el viejo mundo de Occidente. En una palabra: América fue
la creación ideal de Europa". 3 $

La predeterminación ideológica, rígida y continua, provoca en América una
reacción natural. América crea, en vez de una utopía europea /"ideal"/la suya particular /"real"/ : un modelo de la copia de las instituciones y
del pensamiento europeo. En este sentido, "el pasado hispanoamericano no
era otra cosa que la absoluta negación de sus propios ideales. Los nuevos
ideales se hallaban en absoluta contradicción con el pasado heredado". 38 De
ahora en adelante, el pasado iba a ganar una dimensión suplementaria: la
del peligro y de la amenaza del presente. Lo que es un motivo suplementario
para que sea del todo olvidado, maldito.
Las dos "visiones" -ver en América la "tierra de promisión, la tierra
ideal, la tierra perfecta", o una tierra del todo incapaz de producir algo
valedero a partir de su situación autóctona, tierra que carece absolutamente
de lo humano ya que sus pueblos originales "más se semejan a las bestias, y
como tales deben ser tratados" -esas dos visiones sólo constituyen dos partes,
dos etapas de una misma ilusión, la cual desembocó al fin en la "actitud
autodenigratoria" de la que habló Ramos 37 y los demás, y cuya consecuencia directa fue el "sentimiento de inferioridad". Considerándolo como fen6meno natural, los americanos han aceptado "por mucho tiempo, un conjunto de males como ineludibles". 88
• Zea, Ensayos, págs. 169-70. "El hombre a quien se han cerrado las puertas del
cielo va a bus.e.ar ahora nuevos mundos donde situar su utopia, su ideal de nueva
vida. , , . El nuevo hombre va a necesitar de un lugar donde poner su imaginación.
No pudiendo hacerlo ya verticalmente lo hará horizontalmente. . .. Este nuevo mundo
va a ser América. América se va a presentar e.orno el mllildo nuevo para el hombre
nuevo. . .. El del!Cubrbuento de América no es obra de un simple azar, los europeos
se encuentran con América porque la buscan. . .. América existía desde hacía muchos siglos, era acaso tan vieja como Europa, pero no fue hasta esta ~poca cuando
eJ europeo sintió deseo de América y la descubrió''. /Zea, La conciencia del hombre-,
págs. 298-302.
• Zea, Dos etapas, pág. 27.
n CI. El perfil del hombre, pág. 87 y la célebre polémica entre Bartolomé de las
Casas y Juan Ginéz de Sepúlveda, sobre la naturalC7.a del indio.
• Zea, La conciencia dtl hombre, pág. 303; El Occidente y la conciencia, págs.
12, 27. "El hombre europeo que hiciera el descubrimiento, conquista y colonización
de América venía provisto de una concepci6n del mundo y de la vida en la cual no

122

Según Zea, sólo ~e puede superar verdaderamente estas dos actitudes
mencionadas arriba por una sola vía: a través de la creación de una "conciencia históríca" gracias a cuyo principio los americanos habrán de lograr
librarse de las normas valoradoras europeas, o sea dicho de otra forma, aceptar la diferencia de lo americano no como accidental sino como substancial.
Con esta perspectiva /respecto a lo europeo/, la posición central de la categoría de la insuficiencia ha de cobrar nueva significación. Ya que el universalismo europeo es ante todo una justificación de la expansión de Europa,
América -a este respecto insuficientemente europeo-- es quien lo posee y
lo eXEresa mejor que la misma Europa. Zea formula esta "inversión de los
valores" de la siguiente manera: "Si quisiéramos cambiar el signo negativo
que hace ver en nuestra actitud simple y puramente una insuficiencia, podríamos cambiar a ésta misma en un signo positivo. Podríamos decir que esa.
insuficiencia que parece caracterizarnos no es sino el resultado de la conciencia que tenemos sobre la inmensidad de lo que es menester asimilar culturalmente para alcanzar una auténtica cultura universal. Sólo se alcanzaría
esta suficiencia si se alcanzase lo universal." 89
De hecho, Zea identifica el proceso de desarrollo cultural del hombre con
el proceso de la revalorización; la toma de conciencia, la justa apreciación
de nuestra circunstancia nos conducen directamente hasta el nivel de la "conciencia histórica", •0 la cual, a su vez, nos permite acceder a nuestra verdadera dimensión histórica, y por consiguiente, a nuestro ser.u
A este nivel, varias cuestiones parecen imponerse: ¿ es en realidad esta expresión compleja de la conciencia de sí mismo /yo y mi circunstancia/ más
que un acto individualmente aislado? ¿Supera realmente una apertura fortuita, limitada y discontinua, hecha dentro de la incomprensión general de la
tenia cabida la concepción del mundo y de la vida de la que se hallaban dotados
los pueblos indígenas con los cuales se encontró. Este mundo, en lugar de ser comprendido, fue condenado y negado en aras de la supuesta universalidad •.. " /Conciencia y posibilidad, págs. 10-11/.
• Zea, América como conciencia, México, 1953, pág. 20.
'° Zea da de este último término la siguiente definición: "Todos los motivos que
pueden mover a un individuo o a una naci6n como conjunto de individuos, a enfrentarse a sus circunstancias •.. Estos motivos pueden ser econ6micos, políticos o religiosos. La conciencia de estos motivos es lo que forma la Conciencia Histórica de
un pueblo". /]bíd., pág. 23/.
" De tal forma que, según el concepto de Zea, la conciencia llega a ser una
verdadera fuei:za histórica cuya presen.cia o ausencia desarrolla un papel capital: "A
los pueblos iberos les faltaba conciencia de su relaci6n con otros, y era esta falta de
conciencia la que les transformaba en pueblos marginales, no s6lo marginales respecto
a Europa, respecto al Occidente, sino respecto a la historia y al espíritu en general".
/Zea, El problema cultural ibel'O, in Diánoia, México, 1959, nfun. 5, pág. 4/.

123

�historia? Y si no ¿ no será necesario ciar la razón a los críticos quienes
subrayan la impasibilidad del ensanche de una circunstancia individual? Y
si es así, ¿cómo y cuándo se efectúa la "desatomización", la integración de
los hechos y de la ciencias individuales? 42
Zea procura evitar esta dificultad teórica, colocando el problema en el
nivel práctico. Encuentra la solución en el presente mexicano, en un movimiento que, por primera vez, abre una brecha en la inautenticidad de la historia
mexicana: en la Revolución Mexicana. La considera como una "e..,-plosión
de la vitalidad" que ha sabido triunfar de la limitación circunstancial del
país.

2. El.

PROYECTO DEL FUTURO

La "filosofía de lo mexicano" tal como la concibe Zca, pretende entender al hombre en uno de sus aspectos reveladores, en su situación límite, en
la que está a punto de ganarlo o perderlo todo, en la que su condición bumana vuelve a hallarse en cuestión. Lo que es precisamente el caso del
mexicano en la Revolución: ha roto ·sus lazos con el mundo inauténtico y
se encuentra ante una elección de base, de sí mismo, " ... dentro de esa linea que separa formas contradictorias de lo humano, línea en la que todo
puede ser posible".º
Esta situación, caracterizada sobre todo por su extrema labilidad, le quita
al mexicano todos sus puntos de apoyo habituales: los valores ce.an de depender del deber, de actuar en concordancia con la estructura formal del
mundo; el querer empieza a ponerse de relieve; incluso puede modificar el
ser de este mundo. Según fue conociendo mejor el terreno movedizo de
su circunstancia, el hombre mexicano, preso de la inquietud creciente /zozobra/, se halla obligado a darse cuenta de lo máximo de su responsabilidad: él debe fijar los límites de sus incertidumbres que no sólo son suyas,
él tendrá que escoger una solución no solamente personal. u Si la situadón
de México /en sus fundamentos/ es típica, sus soluciones también han de
serlo.
La dialéctica de la conciencia y de la realidad, la dialéctica cuya impul,u Cí. la crítica del "circunstancialismo" de Zea por A.
illcgas, La filoso/fo de lo
mexicano, México, 1960, págs. 145-152.
.. Zea, Conciencia y po¡ibilidad, pág. 88. Podría aparecer Mé.'C.ico en este conlcxto
como una tierra utópica en "tierra de utoplas", generadora de ilu iones. /cI. México
en lberoamérica, in Cuadernos A.mtríeano.1, 6/1946, pág. 37/.
" Zea aporta aqu1 el testimonio de dos literatos mexicanos en busca del "camino

124

sión procedió de la Revolución Mexicana, va más all:í del marco nacional:
al actualizar /reintegrar/ lo histórico /lo nacional/, llega a ser parte integrante de la historia /general/. La práctica del proceso social, nacido en
México, vale por todos los países de América Latina; la circunstancia de la
filosofía mexicana es por consiguiente la de toda América. Sin embargo, en
tal caso, la teoría no se limita a una explicación constitutiva /construcción
de la historia nacional y continental/, sino que crea una nueva realidad auténtica /"siendo más"/, que no existía hasta el momento. La formación de
ésta también tiene carácter dialéctico porque la "acumulación del ser" se hace en oposición con lo siendo ya: la América latina se enfrenta con los
Estados Unidos; los cuales nos aparecen "siempre bajo la forma de una
radical otredad". u
Zea halla la esencia ideológica del antagonismo de las Américas en el
espíritu diferente de la colonización. El protestantismo y el puritanismo
anglo-sajones constituyen una doctrina que determina el tipo de la sociedad
naciente y su futura evolución. En América del Norte por ejemplo, no se
logra integrar la población indígena. La concepción religiosa de sus colonizadores " ... más racional que emotiva, va a ser el principal obstáculo para esta incorporación. El puritano partirá del supuesto de que la luz que le
ha permitido orientar su trabajo como una colaboración terrestre con Dio
es una luz que no se da a todos los hombres. La conciencia de esta colaboración sólo la tienen hombres escogidos. Se trata de una gracia ... , que
sólo se da a determinados hombres, que en esta forma vencen su animalidad,
su estado natural".º
Las consecuencias de tal concepción en la que el éxito llegó a ser el cride autenticidad" a través de una "introspecci6n del mexicano". Para R. Usigli, "la
verdad de México es una larga obra de las mentiras mexicanas. • • para hacer la
verdad auténtica de México, es preciso vivir auténticamente la mentira... cuando
se haya asimilado, esta mentira será una verdad, formará parte del ser del hombre
de México". La advertencia de A. Yáñez apunta la otra manifestación del mismo
fenómeno: "El amago corutante al ethos nacional rn su mmna raíz impone la urgencia de descubrir a los agentes de la reversión axiol6gica tanto mfui peJigyoso, cuanto conaiguen pasar como portadores de genuino! valores y operar en demarcaciones
de importancia capital; desde luego, en la zona de la educación, donde los estragos
del resentimiento alcanzan proporciones incalcuJables, pues de allí con facilidad invaden el organismo social". /Zea, Conciencia y posibilidad, págs. 70-76/. Lo especifico de la aituaci6n del mexicano es su movilidad incesante, orginada en el lazo vital
con lo cotidiano. La presión de las circunstancias perpetuamente cambiante., hace
nacer una nueva calidad del mexicano: su elasticidad, que puede ser pasitiva si se
vuelve consciente. /d. ibid., págs. 107-8.
.. J. Portilla, La cri!is espiritual de los Estados Unidos, in Cuaderno.1 .Americanos, 5/1952, pág. 69.
• Zea, .4mhica en la historia, México, 1957, pág. 204.

125

�terio único del valor espiritual son evidentes. Una nueva c~unidad de
elegidos no puede aceptar a los que fueron rechazados por ?10s, apar~ntemente para siempre. La conquista de tierras nuevas, el ~ulttvo de la berra
virgen para que sea mayor la gloria de Dios, son considerados como un~
"
his .,,.,
especie de epopeya heroica, como una parte moderna de 1a santa
tona_ •
Más tarde, valiéndose del mismo criterio, medirán y juzgarán a }os ve:1nos
del Sur -los iberoamericanos-. En el protestantismo, Zea cree descubnr el
origen del individualismo norteamericano /que tiene el "carácter absoluto"/,
de la democracia consistente en un equilibrio entre "la libertad Y el orden"
y también de un fenómeno más peligroso, la autoidolatría, e~,-dec.~ el _tomarse
por una "nación predestinada", el disimularse y buscar un 1ustilicación moral de una expansión que ha sido simplemente nacional'' ,48
Totalmente diferente fue, según Zea el punto de partida de las colonizaciones española y portuguesa; para las que no e~an esenci~les "•,. la ti~
y los frutos por conquistar, sino los hombres po~ mcorporar ; a la expa~s1on
ibera importaba "incorporar hombres y comurudades a la gran comunidad
· ·
de Europa y de1 mun do"~. 0
cnsnana...
Mientras América del Norte logró realizar su proyecto, América latina no
consiguió nunca una homogeneización ideológica, /una de las razones profundas de su fracaso se halla en el carácter de su mismo proyecto: desde
el principio, éste parecía más bien una visión utópica que un ideal realizable,
compatible con lo real/; por consiguiente, la primera pasa por herede:3 y
continuadora legítima de la cultura occidental, la segunda por una entidad
anormal inacabada.50 De allí procede una permanente presencia de la idea
de los Éstados Unidos en la conciencia del suramericano, la idea que significa para él, unas veces el "má.ximo modelo" y otras "la negación suprema"
" Desde el punto de vista de los american09 del Norte " ... los europeos fueron
mandados al 'destierro' a.roericano para cumplir un fin divino. 'La Calda Y la R.edenci6n' son frecuentes categorías de interpretación. Incluso los h.ombres de mente secularizada propenden a emplear las categorías 'evolucionarias' o 'genéticas' _para otorgar una estructura teleológica al mundo y a la sucesión de los acontecimientos. Ese
género 'mítico' de interpretación histórica se oYienta más bien hacia el porvenir. que
· el p......
.....do , más hacia el J'uicio final que hacia la creación". /H.. W. Schne1der,
no h acra
,
Commentaire américain sur le dualisme europécn, in Comprendr,, Vemse, 1954, nums,

10-11, pág. 166/.
.
.
• Zea, Ambica ,n la historia, págs. 210-222 Y Zea, ¿Bondad norteame~cana e ~gratitud mundial?, in Cuaderno¡ A.m,ricanos, 1/1955, pág. 112; cí. et. Portilla, op. ctt.
• Zea A.müica ,n la historia, págs. 243-7.
11 Cf. 'Zea, América ante Occidente, in Diánoia, 8/1962, págs.
8~-9¡ D~ formas
de la vida en América in Diánoia, 9/1963, págs.. 125-36 y La América launa en el
siglo XX, in Cuad,rn;s Americanos, 1/1964, pá.gs. 73-81. "Una América no hace

y las más veces "la fuente de su sentimiento de i.nferioridad". 61

•
Cuando José Gaos, en su libro En torno a la filosofía mexicana /publicado en 1953, el mismo año de la dislocación del grupo Hipcrión como grupo
organizado/, reflexiona sobre las posibilidades y realidades de la filosofía mexicana, llega a la siguiente conclusión: Si dicha filosofía quiere cumplir con
sus promesas, su método, desde el principio, debe obseivar las mismas exigencias que las explicitadas por sus postulados. No es pasible "salvar", transformar la circunstancia americana /mexicana/, si la filosofía americana
/mexicana¡ no logra autentizar al ser americano /mexicano/ con ideas operacionales obrando del todo al servicio de dicho ser, pero sin limitarle únicamente al ser americano /mexicano/. Un método adecuado partirá pues obligatoriamente de la "actividad te6rico-pn5.ctica, eidético-existencial" porque
la filosofía misma de lo americano /de lo mexicano/ consiste en una constitución existencial de las esencias, en la "ontopra.'\:.Ía". u
Si procuramos enfocar bajo este ángulo indicado por Gaos~ la filosofía de

Zea, tenemos la impresión, particularmente en cuanto a sus más recientes
trabajos, 53 de presenciar cierta estagnación, cierto retroceso de lo teorético
en provecho de lo "práctico". Las tesis generales de "la filosofía de lo mesino llevar a sus máximas consecuencias un modo de ser considerándolo como la
fuente de todos sus defectos e incapacidades". / A.mhica como conci,ncia, pág. 153/.
Las consecuencias prácticas y teóricas de estas dos formas de civilizaciones competitivas se interpenetran: "El sajón realiza !u futuro cada día, el ibero lo espera. El
primero, realice lo que realice, se está sirviendo de Lo realizado para realizar má!,
en una acumulación sin fin; el segundo no; dilapida, puede decirse, lo que recibe, Jo
que hace, en espera, siempre, de algo que ha de venir; por ello, no acumula, no
capitaliza, no suma, simplemente nihil.iza. Uno se mueve en lo concreto, mientnu
el otro lo hace en lo abstracto". /Zea, Latinoamlrica y el mundo, Caraca9, l 960,
pág. 143/. La incompatibilidad del ideal ut6pico por excelencia, del cristianismo profético al pie de la letra y las exigencias de una wciedad en proceso de evolución,
dio origen a un drama interior: "Fue esto lo que provocó esa filosoíia de la historia
propia de los pueblos iberos; Filosofía de desgarramientos. Elección entre lo que se
había sido y lo que se quería ser. La cristianización del Mundo Moderno era imposible: había que modernizarse o resignarse a ser el pasado", /lbid., pág. 159/.
01 Zea, Hispanoamérica, entresijo de culturas, pig. 339; cl. et. La filosofía como
compromiso, págs. 52-82.
u Gaos añade que, sólo después de haber cumplido con die.has condiciones, la filosofia mexicana será -dicho con Heidegger- capaz de "ein produktives Gesprách
mit dem Manrismus". /En tomo a la filosofía mexicana, 11, p!gs. 44-7 /.
u Cf. particularmente, Zea, Latinoamérica y tl mundo.

127

126

�xicano" están expuestas bastante claramente ya en sus publicaciones de los
años 1952-5: el hecho de que unos autores pudieron expresar una duda acerca del ser humano de la población autóctona de América, de que seguían
disputándole la posibilidad que tenía de poseer un ser auténtico incluso en
los tiempos modernos, este hecho no es sino una consecuencia de la particularidad del ser americano que se manifiesta a través de las formas originales. El handicap primitivo y aparente /la inadaptabilidad/ se transforma
en un valor positivo, otorgando al hombre la posibilidad inesperada de un
desenlace nuevo de la situación de ctisis, le abre una perspectiva hasta el
momento desconocida, hacia "otro modo de ser", como un rumbo hacia su
totalidad. Desde este punto de vista, "lo mexicano no es. . . otra cosa que
una forma concreta de lo humano y, por lo mismo, válida para cualquier
hombre que se encuentre o pueda encontrarse en situación semejante''.M
En este sentido, la respuesta concreta a la llamada procedente de Europa,
es el proceso de "fonnaci6n del mestizo y la incorporación del indio", la creación de un "mestizaje culturalª que "puede ser un elemento de comprensión, puente, entre Oriente y Occidente, entre el Mundo no Occidental y el
Mundo Occidental". Porque "Iberoamérica encierra en su historia la doble experiencia de los pueblos conquistadores y los pueblos conquistados ...
Doble experiencia que falta a ra historia del primero y a la del segundo". 6ft
Zea pretende que presenciemos a~tualmente una competición de dos humanismos distintos; el uno " ... que pone el acento en las relaciones del hombre con los otro , con la comunidad", mientras que el otro subraya ''los
valores del individuo, la personalidad, y la libertad".ªº La tentativa para
superar su parcialidad /y su animosidad representada por la tensión entre
la Unión Soviética y los Estados Unidos/, "la clave de este dilema" es la
Revolución Mexicana, siendo dada su universalidad por su carácter asimila" Zea, Conciencia y posibilidad, pág. 22; cf. et. El Occidente ¡r la conciencia~ pág.
20. " ... tomando conciencia de su situación, la América latina entenderá mejor sus
relaciones con los Estados Unidos y la cultura europea .•. verá que sus esfuerzos ...
flojos y limitados en apariencia, tienen sin embargo importancia en la marcha hacia
adelante de la cultura de la que pretende hacer parte. Sus experiencias valdrán para otros pueblos, actualmente puestos en semejante situación''. /Zea, La culture européenne et Jes deux Amériques, in Comprendre, 10-1 J, pág. 179/.
• Zea, AmJrica 1m ,fa conciencia de Europa, págs. 173-4. Las mismas ideas, y casi
bajo una misma forma, Zea las expresa. dos años más tarde /1957/ en su libro Amdrica en la historia, págs. 191-13. Zea presenta aquí de una manera más accesible
y renovadora para el lector contemporáneo unos rasgos del "profetismo" de Va.sean•
celos expuesto sobre todo en su libro La raza cósmica. Cf. Zea. El problema de la
originalidad en América latioa, in Diánoia, 1966, núm. 12, págs. $1-7.
• Zea, Amlrica en la llistoria, pág. 132.

128

dor y antii:liscriminador. 67
Vimos que Zea se refiere muchas veces a la Revolución Mexicana como
a un proceso histórico que, de cierto modo, posee el valor de la experiencia
absoluta /ruptura, posibilidad inexplorada en la historia de Méxieo/. Ahora bien, tenemos el derecho de preguntarnos si nuestro autor Jogr6 verdaderamente sintetizar y superar tc6ric.amente este hecho de revolución enten'
derlo al nivel ontológico para poder analizar después, retrospectivamente,
su
práctica como práctica total.
La respuesta dada por Zea no es muy satisfactoria y tampoco muy convincente. Según él, el filósofo de hoy lleva la responsabilidad de saber cómo "deben ser ajustados los intereses concretos de los pueblos y hombres que
han hecho posible la cultura occidentaJ con la realidad que su acción ha originado". Se trata de una efectiva "universalidad de los valores que originó
la cultura occidental". Le toca a la filosofía llegar a serlo "mediante una
tarea reeducativa", "estímulo,. de dicha promoción. u
Zea se da cuenta de las dificultades y de los obstáculos que no dejan de
oponerse a este esfuerzo para engrandecer y universalizar el mundo occidental, con tal que vuelvan a ser considerados " ... los intereses de los creadores de ese mundo. . . opuestos a la incorporación de otros pueblos a un mundo de beneficios que no desean compartir''; pero no hay ninguna otra solución salvo la de una 11amada moral. Nuestro autor se halla así en la misma
situación poco envidiable y dilemática que Sartre en 1948 /véase 1a nota

19/. 59
El fracaso de la filosofía de Zea en este punto es sintomático: significa
" Cí. Villegas, op. cit., págs. 170-71 y Zea, Del iíbualismo a la Reuoluci6n en la
educación mexicana, México, 1956, pág. 27.
• Zea, la misión de la filosofia americana, in Diánoia, 7/1961, págs. 47-8. No resultaria inútil confrontar estas palabras de Zea con un texto de Sartre, titulado "Materialismo y revoluci6n" /de 1946/. Por ejemplo se puede leer en esa obra lo siguiente:
"El revoluciolll1tio se define por la superaci6n de la situación en la que se halla.
Y porque la supera para ir hacia una situaci6n radicalmente nueva, puede abare.arla
en su conjunto sintético, o, si se prefiere, le da para si existencia que es totalidad.
Es pues a partir de esta superación hacia el porvenir y desde el punto de vista del
porvenir como la realiza". /Situations, III, París, 1949, pág. 179/.
• Zea, Latinoamérica en la formación de nuestro tiempo, in Cuadtmos Americanos, 5/ J965, págs. 22, 67. Según Zea, hace falta construir una "cultura en la que
se coordinan los derechos de los individuos con las necesidades de la comunidad·
la libertad y soberania de los pueblos con las necesidades de una paz y acuerdo univer~
sales, que bagan verdaderamente posibles esta libertad y soberanla. Una cultura en
la que no tiene por qué estar reñida la libertad de los individuos y la soberanía de
los pueblos con la justicia social y la convivencia internacional Eato es una cultura en la que el humanismo de sus mejores creadores prevalezca sobre 1el egoísmo
individualista que lo invalida". /Amlrica en la hirtoria, pág. 275/.

129
H9

�más que un fracaso parcial en el dominio de la práctica /la aplicación de
una doctrina/ ; hace evidente la insostenibilidad de uno de los principales
postulados del pensamiento existencialista: superar o mejor, excluir la contraditción entre el realismo y el idealismo.ªº
Entre las causas de este fracaso de Zea, señalemos aquí dos de ellas que
nos parecen más importantes: lo. su concepción de la conciencia demasiado
estrecha y unilateral; 2o. el análisis insuficiente y la subestimación &lt;le la
Revolución Mexicana.
Ad 1o. Zea delimita la conciencia del individuo en relación con los demás: "La conciencia, propia de lo humano, hace posible la convivencia. Conciencia es saber en común, saber de los otros y con los otros''.61 De este modo,
sigue la doctrina de Ortega para quien, en cierta manera, "lo ético se funde
o se confunde con lo ontológico" u2 /en tanto que se considera el acto de
"salvar" como un acto moral/: la constitución del ser americano /o del ser
de lo americano/ responde a la angustia del americano provocada "por la
falta de un pasado". Es "la angustia de sentirse un hombre sin raíces ...
Angustia por estar fuera de la historia ... La angustia del 'desterrado', del
'arrojado' de la historia". 63
Al mismo tiempo, es de mencionar también la diferencia con el orteguismo. En la filosofía de Zea, la noción de conciencia sufre de la ausencia
de dinamismo interior; el papel atribuido a la conciencia es en ella casi divino: gracias al saber compartido, puede lograr una transformación radical
de la circunstancia pero este mismo acto la conduce a una especie de autocumplimiento; la dominación absoluta significa para ella la pérdida de su
relatividad respecto a lo humano concreto; la evolución consecutiva de la
conciencia -el "saber" social- se efectuará en adelante s6lo con la expansi6n hacia el futuro y el pasado. El principio elemental de esta concepción
es poco más o menos el siguiente: por una moralización de la realidad, se
debe conseguir su transformaci6n.6'
• " ... Superando a la vez el pensamiento idealista que es burgués y eJ mito materialista que pudo convenir durante cierto tiempo a la$ masas oprimidas, la fi!osoíía
revolucionaria necesita ser la filosofía del liombre en general". /Sartre, op. cit., pág.

222/.
11 Zea, .A.mbica con conciencia, pág. 83.

ª O. Shaw Mazlish, Ortega y la circunstancia española, in Jnsula, Madrid, 1965,
núm. 227, pág. 14.
• Zea, Ortega el americano, pág. 145.
.. Se podría oponer esta concepci6n a la de Ortega sobre el saber en general, por
ejemplo como va expuesta en su inacabada Tesis para un sistema de filosofía, /in
R,vúta d, Occid,nt,, Madrid, 1965, núm. 31, págs. 1-8/ donde podemos leer: "la
situaci6n efectiva del hombre puede calificarse como la verdad insuficiente. El hom•
130

Ad 2o. El hecho de que Zea no procuró analizar hondamente la Revolución
Mexicana como proceso social antes de aceptarla como modelo de la práxis
de su filosofía, tuvo por consecuencia la ruptura de la "unidad de la acción
y de la comprensión", lo que quitó "el carácter revolucionario" de dicha
doctrina. 65 Por ello su autor tuvo que realizar una empresa dificilísima: atribuir al ser americano su calidad fundamental, la que podríamos llamar "la
aspiración a la moralidad". Sólo a través de ella /en el proceso de la "acumulación de ser''/, el ser americano se autentiza1 logra un valor universaJ.GG
El ejemplo de la filosofía de Zea muestra claramente la insuficiencia del
postulado del "diálogo -preconizado por Ortega- con la circunstancia";
siendo ésta las más veces opaca y resistente, puede ocurrir que sólo se logre
descubrir un aspecto único de sus múltiples dimensiones que, en vez de ser
ontológico, aparecerá como una reflexión del "yo'' en el "no-yo". Después, el
pretendido diálogo fracasa, quedando limitado a un solo plano: la filosofía
lleg~ a ser unidimensional, rozando lo inauténtico.

•
bre tiene siempre certidumbre o verdades, pero las tiene sin poseer su último fundamento. . . el conocimiento y su forma radical, que es la filosofía, no son una ac•
titud definitiva del hombre, sino sólo histórica el presente humano". /págs. 2-6/.
• Usamos aquí el adjetivo "revolucionario" en la perspectiva sarlriana: "Hace falta .. , una teoria filosófica que muestre que la realidad del hombre es acción y que
la acción sobre el universo es indivis.ible de la comprensión de este universo tal como
es, dicho de otro modo, que la acción es descubrimiento de la realidad". /Sartre,
op. cit., pág. 184/.
,. Cf. Las críticas dirigidas a Zea por R. Moreno /Filoso/la y Letras, 36/1949,
págs. 355-63/ y P. Romanell, /La fonnaci6n de la mentalidad mexicana México
1954, págs. 191 sq./. Este último designa la conccpci6n de Zea como la "~ltraprag~
mática" e "ilegítimamente" derivada de la filosofía orteguiana. De hecho, Zea dice
y repite que si América no posee su propia filosofía es porque no le hizo falta /como
tampoco le hizo falta su propia cultura/. /Cf. .América como conciencia, págs. 35-36
Y 'le.i./, Sentido de la filosofla en Latinoamérica, in Revi.rla de Occidente, 38/l 966,
págs. 208-1 i /. En realidad, no se trata ah1 de una necesidad exigida directament,
por la realidad, sino por la coneiencia de la importancia de los problemas que sur•
gieron delante de los americanos, por la necesidad vital de hallar una&amp; soluciond
adecuadas a la circunstancia propia. El fil6sofo está pues comprometido por el ser de
la realidad en que participa, que debe asumir, so pena de faltar a su papel primordial. Ese ser se descubre ante él en su allpecto de responsabilidad moral. La visión
de Ortega es ontol6gico-hist6rica: "Inexorablemente, el hombre evita el ser lo que
fue. Al segundo proyecto de ser, a la segunda experiencia a fondo, sucede una tercera,
forjada en vista de la segunda y la primera, y así sucesivamente. El hombre 'va siendo' y 'des-3iendo' viviendo. Va acumulando ser -el pasado-: se va haciendo un
ser en la serie dialéctica de sus experiencias". /Obra. Completas, t. VI, págs. 40-1/.

131

�mente dice que no fue, por lo tanto, el canto de Eunomos, lo que movió
a la cigarra, tal corno lo quiere esta fábula que hizo erigir a Eunomos una
estatua de bronce en Delfos; la cigarra voló y cantó por sí misma, aunque
la leyenda anidó en el sentimiento de todos los griegos (Prot., I, 1, 1-3).

LA HISTORIA COMO PROCESO EDl.:CATIVO

EN CLEMENTE DE ALEJANDRf A
DR. ALllER:t'O CATURELLl

Univ rsidad de Córdoba

I
EL "NUEVO CANTO" DEt. Locos

El .Músico eterno )' la cítara viviente
narrada -por Clemente al comienzo del Protréptico, los griegos se habían reunido en Delfos para celebrar la mue~ del

SEOÚN LA LEYE 'DA oRIBOA,

drag6n y aplaudían mientras Eunomos de Lócrida entonaba_ e] canto f~nebre.
Eunomos se acompañaba con la cítara y, detrás de las hojas de los arboles,
cantaban las cigarras borrachas de sol. Pero una cuerda se cortó. Entonces,
una cigarra voló hasta posarse sobre el yugo de la cít~a Y, como ~bre una
rama, cantó poniéndose en armonía con todo el concierto. La agarra reemplazó así la cuerda que faltaba restituyendo la armonía del todo. Cle, Cl ment de Alejandría, cuyo nombre completo fue Tito Flavio Clemente, nació
apro~ad~ente el año 150 de nuestra era y los test~onios n~ lo ~ntan como
nacido probablemente en Atenas. Al menos su educac1on era _gnega, _ref~da Y ~a-:d
I en·-;~nisroo pasó la mayor parte de su vida y eJerc10 su acción
gana. onve.u o a
......
,
,
·na · del
apast6lica en Alejandría, ciudad cosmopolita donde convergian las 1 _uencuu
• da'
d ¡ helenismo del mistici!mo oriental, del antropomorfismo gnego Y, naJU 1smo, e
•
. •
di ¡ 1
o · s y a él se
turalm
d la filosoffa
griega. Tuvo por insigne 5C pu o a n_gene .
debe
de la escuela de Alejandría que ejerció profunda influencia en el

ª

:r:~

pensamiento de los !1glos ll, III Y IV. .
. .
.
'b"6
cho pero lo principal está consutu1do por el Protríptico, el
Clemente escn I mu
,
• • 1
eda O O
las Strómatas y, como es sabido, a muchos parecen co~slltwr ~ mop
g gd Y ,..tptico· a esta opinión se opuso E. de Faye, CUmeni d Ale:candnt, PP·
mentos e un u,
,
dr",. o· 1·
· d TMol
.
7s-s6 (citado por A. De la Barre, "Clement d'Alexan ,e , ,, 1onna1re e

Más aún, no cantaban las cigarras por la muerte del dragón, como supone la leyenda, sino por el Dios verdadero que ha creado la naturaleza y
puesto la armonía del todo (Prot., I, 1, 2). Pero los griegos creian en estas
leyendas y suponían que la música amaestraba a las bestias salvajes, mientras que, por el contrarío, parecen ponerse a la defensiva ante el rostro de
la verdad; eran todos estos los "misterios del error" dice Clemente (1, 2, 1)
proclamados por el viejo canto de los griegos y que, ahora, es necesario abandonar (abandonar el Helicón y el Citerón) para habitar el monte Sión (1, 2, 3),
desde donde se escucha la armonía del canto nuevo ejecutado por otro ejecutante, en una cítara verdadera.
Cath., t. III, p. 145) y existe la sospecha de que intentaba escribir una obra titulada
Didaskalikós, que sería la que completaría el ciclo. De Faye pensaba que las Str6mato.s serian una introducción a esa obra definitiva. Lo cierto es que son todos sus
escritos muy amtemáticos. Se conserva su opúsculo Quis dives salvttur, fragmentos
de obras perdidas y titulos. En cuanto a las ediciones indico las principales: Cfrmentis Ale:candrini, Opera qua, e:cstant omnia, MIONE, P. G., vols., 8 y 9, París,
1891; Clemens .,f,le:candrinus, ed. cr[tica de Otto STAERLIN, 4 vols., Leipzig, 1905,
1906, 1909, 1936 (sobre este texto se han hecho las denw ediciones actuales y traducciones sobre texto erltico). Para mi trabajo, utilizo: Jl Pedagogo, Concilio atque
hortatu Rev. D. Petri Ricaldoni, Testo, lntroduzione e note di Abele Boatti, S. E. l.
Torino, l 953 ( edición completa de los tres libros de que consta el Pedagogo); L,
Pédagogue, Livte I, Texte grec., Introd. et notes de H. l. Marrou, Trad. de M,
Harl, "Sources Chrétienne.s", Ed. du Cerf, Paris, 1960; Le Protreptique, Introd.,
Trad. e ·Notes de C. Mondéscrt, 2a. éd., ibidem, 1949; la misma Ed. y los profesores
Mondésert y Camelot han publitado en edición bilingüe las dos primeras Slr6malas
(ibídem, 1951 --St,. / - y 1954 --Str. 11). Mi e:cposi.ción se Tefiere casi eirclwivamente al libro I del Pedagogo donde está lo w:ncial de mí tema; los Libros 11 y III
saltan a la exposición de una moral cotidiana del cristiano. Las citas indican directamente el capítulo en romanos y la enumeraci6n de la Ed. Marrou que tiene por base
el texto de Staehlin.
En cuanto a la bibliografía (inmensa y en gran parte inaccesible) indico solamente: E. de FAYE, Climent d'A.le:candrie. írtud, sur les raPMrls du Christianisme
d de la philosophi, gr,cque aulle siicle, 2da. ed.; París, 1906; esta obra está bien
reseñada en el utilísimo y extenso estudio de A. D1:: LA B,uuu:, "Clément d'Alexandrie",
Dictionnair, de Théol. Cath., vol. III, cols. 137-199; Nenri-Irénéc MARRou, "lntroduction Générale" a la edición prccitada de Le Pédagogue, pp. 7-97; para nuestro tema es muy importante, del múmo autor, Histoire de l'Education dans r Antiquití,
Ed. du Cerf., París, 1943; igualmente, Claude MoNDEsEaT, Climent d' A.lexandri11.
Introduction a l'étud, dt sa pe-nsée religi,use a partir de l'Ecriture, Aubicr, Parls,
1944 (cl. cap. X sobre la historia religiosa de la humanidad). Ver en Mondésert y
Marrou más bibliografla.

133
132

�"El error es antiguo&gt; mientras que la verdad parece nueva" (ib,, lm. 6,
3) porque, en efecto, si bien la verdad proclamada por Clemente a los
griegos, el canto del monte Si6n, es eterna, se ha revelado hace poco a los
hombres y es, por eso, nueva, sin desmedro de la afirmación que la verdad,
por el solo acto de ser siempre, siempre es nueva. Se trata pues de algu_ien
que canta la eterna norma de la nueva armonía que lleva el nombre de ~1os;
canta "el canto nuevo, el canto de los Levitas". Así como la fábula gnega
8ecía erróneamente que la música amaestraba las bestias salvajes, este canto
"ha amaestrado los animales más difíciles que jamás existieron: los hombres:
pájaros como los frívolos, serpientes como los mentirosos, leones _como los
violentos, cerdos como los voluptuosos, lobos como los rapaces. Los insensatos
son piedras y maderas; ¡ y aún más insensible que la piedra es el hombre
caído en el error!" (ib., I, 4, 1). Canto que nos viene en la voz de los
profetas y gime sobre aquellos que pasan su existencia en la ignorancia y el
pecado. Al mismo tiempo, el divino Ejecutante dona s~ fuerza
su po~~r
al canto: "de las piedras ha hecho hombres; de las besbas salvajes tamb1en
hombres" y de los muertos ha hecho vivos ( ib., I, 4, 4). Más allá aún_ Y
asumiéndolo todo, ordenó el universo en concertada armonía; como dice
poéticamente, este canto "sostiene el universo y acuerda todos los seres"
(ib., 5, 2). Canto que desciende de David y cuyo autor desciende, según la
carne, de David y es el L6gos de Dios que todo regla por el Espíritu, tanto
el cosmos como este microcosmos que soy yo, el hombre¡ pero el L6gos se
sirve de este instrumento como de la cítara para alabar a Dios. Como el
rey citarista, David, invita a encontrar la verdad, a desalienamos de l~s
ídolos y los demonios y quiere salvamos haciéndonos partícipes de su gracia
(ib., I, 5, 4; I, 6, 1).
Así pues, por antiguos que sean los paganos, como el canto que completó
la cigarra, los cristianos viven de una verdad muy anterior que históricamente se remonta a los orígenes del mundo y del hombre; pero, absolutamente, sostiene Clemente, "nosotros somos desde antes de la creación del
mundo", eternamente presentes a la mente de Dios, "las creaturas racionales del Logos-Dios" (ib., I, 6, 4); pues, como sabemos, "al principio era el
Verbo" (S. Juan, 1, 1). Desde este punto de vista, nada es anterior al Lagos
y \os cristianos llevan sobre sí la más antigua verdad. Empero, este Legos
eterno ha penetrado en el tiempo, se ha hecho histórico y, por eso, al cumplir Ja Alianza, comienzan con él tiempos últimos de la historia clivinohwnana; desde este punto de vista, con Cristo adviene y se escucha el "nuevo cantoº; Dios hombre, el mismo por el cual los hombres be.stializados son
"amaestrados" y redimidos, constituye el canto nuevo del Lagos que preexistía desde los comienzos; pero a la aparición de este canto precedi6 la
caída del hombre y, por eso, es "hoy'' cuando El ha aparecido (ib., I, 7, 4).

!

134

El Lagos que Uama a los hombres que los exhorta, el buen médico qUe los
cura y el pedagogo que los enseña. Y la historia no será otra cosa que el
desarrollo ya de la exhortación y conversión de los hombres, ya el de la
educación progresiva y la iluminación con la verdad trascendente. El Logos,
pues, el Lagos del nuevo canto, si se me permite ir más allá pero en la misma línea que Clemente, es el Músico, el hombre es la cítara o su instrumento y el concierto es el desarrollo educativo e hist6rico compuesto por e]
Lógos redentor. En otras palabras que pudieron ser dirigidas a los griegos;
como Eunomos, él Lagos ejecuta en la cítara que es el hombre¡ habiendo
caído el hombre, una cuerda se rompió y, como la cigarra, el Redentor recompuso la armonía del todo.

La triple manifestación del Lógos
Como se ve, el Lagos de Clemente de Alejandría -fijando la atención
en el sentido predominante del término en sus escritos- es ya el Lagos increado, la segunda Persona de la Trinidad, ya el Logos encarnado, es decir,
Cristo, por quien el Logos entra en la temporalidad histórica. Pero esta entrada del Legos en la historia es generadora de la historia misma si se tiene
presente que, primero, es el Logos que exhorta a todos los hombres, después
el Logos que guía y educa y, por último, el Logos Maestro que ilumina y
muestra los Misterios. Vayamos por partes. En efecto, el Logos del "nuevo
canto" de la eterna verdad, llama a todos los hombres; es decir que la vocación de la humanidad desde el principio es el gobierno del Lagos cuya inspiración hace o vuelve niños a los griegos, "recién llegados" de la historia
(Strom., I, 29, 180, 1-5). Por tanto, se trata de este Lagos eterno cuando
Clemente indica que "llama" a los hombres; Dios nos llama por su Lagos
"como un padre cariñoso" (Prot., IX, 82, 2); ha inspirado a los filósofos
(para mostrar lo cual escribió Clemente muchas páginas de las Str6matas)
y guiado a los judíos. Luego de la Encarnación, somos como redén nacidos,
niños, los primeros rescatados (Prot., IX, 82, 7) ; tal es el Lagos Protreptikós,
el que exhorta "ahora", como si dijéramos "ya mismo" y siempre pues "hasta la consumación de los siglos duran los ahora y la posibilidad de aprender"; por tanto, "el verdadero ahora, el día continuo de Dios deviene igual
a la eternidad" (Prot., IX, 84, 6). Este es el Logos que invita a los hombres a la conversión a Dios y hablaba a los griegos y paganos de todo el
universo. Primera manifestación del Logos eterno. Para mostrar esta primera manifestación escribió Clemente su obra Protreptikós.
Pero aquellos que han recibido el don de la fe y la participación en la
gracia de Jesuoisto por el bautismo (vida eterna incoada) nos ponen en el
camino progresivo del conocimiento (gnosis) de Dios; de modo que la ver-

135

�dadera gnosis es el conocimiento íntimo (místico) de Dios, en la íntima unión
con EJ. En otras palabras, el término de la historia individual (y como
veremo~ no hay más historia que la historia personal) es, precisamente, la
gnosis que está en la iluminación ( en el bautismo y su fin en el reposo}
(Pedag., VI, 29, 3). La gnosis restablece la vista, hace desaparecer la ignorancia }' nos une a Dios. En orden a este fin incoado desde el bautismo
(es decir en los cristianos) el Lagos es Lagos Paidagogós, pedagogo, en cuanto guía como a niños a los hombres cristianos para que, al fin, puedan recibir
las enseñanzas dogmáticas, más propiamente mistéricas, del Lo os didaska/ikós o Maestro propiamente dicho. Por tanto, el pen amiento de Clemente
se mueve implicando las tres manifestaciones del Logos (no necesariamente
crono16gicas pues se yu.xtaponen y entrecruzan) y esto implica desde la exhortación originaria hasta la iluminación final, a toda la historia del hombre en el plan saMfico de Dios. Como dice Clemente: "primero protréptico o consejero, después pedagogo, por fin mae.stro (Pedag., I, I, 3, 3). La
historia, por tanto, aparece como esencialmente cristológica desde que e el
Lagos pedagógico quien conduce al hombre a su fin. Por consiguiente, queda desde el principio bien distinguido el pedagogo del maestro y, en ese sentido, se distinguirán lo métodos pedagógicos y didascálico. Nosotros debemos
poner la atenc:i6n en el primero.

EL Looos PE0ACÓG1co

La idea del pedagogo
La idea del pedagogo no aparece en las E riruras, al menos en el sentido
empleado por Clemente. Porque el Pedagogo de Clemente es el que conduce al niño y forma su carácter conduciéndolo a su plenitud y esta idea
era Ull3 idea griega implantada en un contexto cristiano. Marmu e.xplica
la idea griega del pedagogo: "El gdego paidagogós (o el latín paedagogus:
los romano habían tomado prestado al helenismo la cosa y la palabra) designáha el servidor, normalmente un esclavo, que en la sociedad antigua, en
lo cual se reconoce el estilo de la vida ari tocrática, e taba encargado de
'conducir al niño' a la escuela. Su papel consistía en ayudar a u joven amo
(llevar sus "útiles, etc.) pero, sobre todo, protegerlo contra los peligros de
la calle, peligros de orden físico y sobre todo moral -es sabido cuánto se
cebaba en los niños la inmoralidad griega; de allí la misión de vigilar el
comportamiento del escolar, de e.xigir de él una actitud correcta y digna:
136

la costumbre antigua, sumaria e inestable, confería a esta exigencia implicaciones morales más directas, inmediatas, que en nuestros días. De la civilidad pueril y honesta. de las buenas maneras y de la simple ,jgilancia, se
pasaba fácilmente a la formación del carácter y, más generalmente, de la
moralidad". 2 Y Clemente tenia la misma idea de.l ''pedagogo". pues, para
éJ, la pedagogía es el "arte de guiar" (Pedag., IX 81, 3) y, por tanto, el
pedagogo es quien guía aJ niño, "quien guía y enseña" (ib., VII, 54, 1);
J?Or eso de acuerdo a las implicaciones morales que señala Marrou, la pedagogía "es la buena educación de los niños para la virtud" (ib., V, 16, 1).
Pero, como el lector ya lo ha adivinado, ahora estamos ante cierta transfiguración de la idea del pedagogo pues el pedagogo es el Logos, que "guía
y enseña" a cada hombre y, en cuanto guía y enseña a cada hombre, guía
y enseña a la historia de la humanidad. Toda la historia anterior a Cristo
es historia en virtud del Lagos y, después de Cristo, la historia adquiere
sentido en la acción salvadora del Lagos encarnado. Del mismo modo como
d paidagog6s guiaba al niño griego, así el Paidagogós (que implica la misma idea en contexto cristiano} guía a los "niños'' que somos los hombres
y con quienes compone el "nuevo canto" de la armonía histórica del todo.

El plan pedag6gico de la historia
Es claro entonces que Dios, desde su acto eterno, presencialmente, tiene
el plan de la historia exhortativa-educativa-didascálica del hombre y, al mismo tiempo, debe actuar un método intrínseco a la conducción interna de
la historia. En cuanto a Jo primero, Clemente indica el plan divino: "formó al hombre del fango, lo regeneró con el agua, lo pcrfeccion6 con el
Espíritu, lo educ6 con el Lagos, dirigiéndolo a la adopción y a la salvación
con santos mandamientos, para trasmutar, desde su venida al hombre de
origen terreno en santo y celeste y cumplir así perfectamente aquella expresión divina: bagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" (Pedag.,
'II, 98, 2). Consecuentemente, el hombre debe llegar a ser un buen alumno
del buen Pedagogo basta divinizar.se, ser también dio ingresando en su vida
divina. El Logos protréptico tiene por objeto, en cambio, las coslum.bres religiosas (guía al hombre hacia el culto de Dios), las acciones (reguladas
por el Lagos consejero) y las pasiones {curadas por el Logos consolador)
(ib., I, 1, 1). Esto nos permite preguntamos si el Lagos, en cuanto protréptico, no es el director de la historia pre-cristiana como parece de prenderse
de la inspiración general de las primeras trómatas. Así se invisceran las
acciones del Lagos en cuanto exhortador y en cuanto pedagogo. El Peda• H. l. M.Aaa.ou, "lntroduction Généralc", pp. 14-15, de la edici6n citada.

137

�gogo es, pues, como un médico (ib., I, 3, 1), como un pastot (1, 11, 2 y parall.),
como un general (1, 54, 2; 65, 2-3), como un entrenador de caballos (1, 15,
3), etc., como un padre (Prot., IX, 82, 2) que conduce a los enfermos
del alma a la ciencia perfecta de la verdad ( gnosis) (Pedag., I, 3, 1) por
medio del aprender y por medio del cuidado aiectuoso a la salud; es claro
que este enfermo del alma está imposíbilitado de aprender las materias didascálicas reservadas a la suprema enseñanza del Maestro ( didaskalikós) que
revela las verdades dogmáticas (ib., I, I, 2, 1) ; en otras palabras, los enfermos del alma tienen necesidad del Pedagogo para que los cure; pero
luego, para adquirir la gnosis tienen necesidad del Maestro. Por eso, lo primero que debe acontecer en la historia personal de cada hombre bautizado,
es asumir el ejemplar modelo que es el Logos y tratar de hacer semejante
a El nuestra alma (ib., II, 4, 2). In isto una vez más: la acci6n pedag6gica del Logos es histórica precisamente porque es personal, porque guía
no a una pura "humanidad' abstracta sino a uno por uno; es universal
porque es personal y no a la inversa. Y si por humanidad entendemos la
tuya, la mía, concretamente (y Clemente como cristiano no podía pensar
otra cosa) es la humanidad de todos los hombres redimidos o renatos y,
por eso, Clemente habla de la historia universal cuando habla de la acción
pedagógica del Logos. Luego, para Clemente, la imagen de la historia es la de
un infinito y paternal pedagogo que guía co-incidiendo en su acto con la
libertad de los hombres. Y este guiar es esencialmente educativo, formativo, progresivo, como un enriquecimiento interior hacia la gnosis perfecta.

Los "11iñol' del Pedagogo
El Logos Pedagogo cura las enfermedades del alma y su arte es semejante al de la medicina (Pedag., I, II, 6, 1) pero toma sobre sí la totalidad del compuesto humano pues "cuerpo y alma ... cura el Médico curador de todo mal de la humanidad"' (ib., II, 6, 2). Y nosotros, ante El,
nos hemos convertido en niños; cada hombre es un niño para el cuidado
del Logos cuya potencia ordenadora se ocupó, primero, del hombre, cuando ordenó el cosmos y, segundo, del hombre mismo y directamente (ib., II,
6, 5-6). El Logos ·e ha hecho interior a sus "niños" exhortándolos primero
a convertirse a El y, después, educándolos para no pecar; pero esto no
tiene sentido sino en cuanto el Logos lo hace por amor. El Logos está
enamorado del hombre y "el filtro (de amor) está dentro del hombre, aquello que, precisamente, se llama infusión de Dios" (ib., TII, 7, 3). Sin el
hombre, la obra de la creación amorosa quedaba incompleta; más allá de
la primera creación externa (el cosmos) era necesaria la creación interna
(el hombre) cuya re-creación lleva a cabo el Logos en cuanto Redentor y
138

Pedagogo. El hombre es amable, deseable, por í mismo y su guía ve en la
profundidad de su corazón, escruta e in-.-estiga en él (ib., III, 9, 2). Y este
hombre amable es, por cierto, el varón y la mujer (afirmación importante
en el medio helenístico de Clemente) cuyo único nombre común es, sencillamente, hombre.
Todos Jos hombres entonces son como "niños'; si la pedagogía, tanto
para los griegos como para Clemente que acepta integralmente su concepto, es la educación de los niños (ib., V, 12, 1) y el Pedagogo es el
Verbo, se sigue que los niños somos nosotros; estos niños (paidas) advienen
al estado de ser niños a medida que conquistan el e píritu de niñez, esencialmente evan élico y, por ello, son discípulos del Logos ante Quien es
necesario cambiar y llegar a ser como niños (Mat., 19, 13-14) imitando
su simplicidad. Clemente llama a los hombres, además de "niños". "tcrneritos" (lb., V, 14, 2), "corderos" (ib., V, 14, 2; 15, 4). "palomas" (en c.)
mismo lugar), "pollitos", "infant ", "hijos", "prole", "potrillas", "pequeños";
pero, la expresión predominante es la de niños o infantes del Logos; y somos niños porque hemos logrado la niñez en Cristo, es decir, en Cristo se realiza la
juventud de la humanidad porque es "una eternidad sin vejez y con simplicidad" (ib., V, 15, 2). Entonces, para el hombre, el ser niño ( paidíon)
es el ideal de vida para lograr la plenitud de Vida; es cierto que será el
hombre un iluso para el espíritu mundano, pero será "niño" para Dios sin
la "madurez" del pecado; positivamente, la ..madurez" sería s61o de Dios
en cuanto Maestro y el discipulado lo propio del hombre (ib ., V, 17J 3) ;
aunque, negativamente, el hombre suele ser adulto en la malicia. Entonces, como miembros del Cuerpo Místico, somos niños que beben de la savia
de Cristo, su Cabeza y1 en este mismo sentido1 la Iglesia es Madre que atrae
hacia sí a sus niños. Por mi parte quisiera hacer notar que si la niñez le
adviene al hombre por Cristo, entonces también fueron niños del Logos los
orientales, los griegos, los romanos, los africanos, todos los hombres de la
tierra que escriben la historia con su libertad y a los cuales no les está
negada la gracia. Pero, es claro, nadie se salva sino por la Igle ia y así
la Iglesia no aparece como un hecho má "de" o "en" la historia sino como
su interno motor desde el principio. Más hondo aún y voh,i endo a Clemente
"niño'' en sentido pleno es el Verbo humanado pues el mismo Espíritu llama
niño al Señor (Isaías, 9, 6) cuando dice por boca del profeta: "nos ha
nacido un niño, nos ha sido dado un hijo, que tiene sobre su hombro la
soberanía, y que se llamará maravilloso consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la paz"; en este sentido, para Clemente, el Niño perfecto
es el Logos mismo que es el Educalor perfecto (ib., V, 24, 3) como Hijo
del Padre y Cordero de Dios, "Infante" suyo.

139

�El Bautismo y el acceso a la g11osis
El Infante perfecto lo es porque nada tiene que aprender siendo él mismo
Logos. Pero nosotros necesitamos del aprendizaje. Y, en cuanto cristianos
-pues ahora nos referimos solamente a ellos- no somos niños por Ja "materia" o las ciencias que aprendemos, sino por una iluminación, por un conocer real que se produce en la transfiguración del bautismo. Por el bautismo fuimos iluminados "y esto es un conocer de Dios", dice Clemente, y
no es, propiamente, imperfecto "aquel que ha conocido al que es perfecto"
(ib., VI, 25, 1); así pues, en el Bautismo, siendo iluminados advenimos al
estado de hijos y "llegando a ser hijos llegamos a ser perfectos y llegando a
ser perfectos llegamos a ser inmortales" (VI, 26, 1) sin que jamás nadie
pueda llegar al estado del Logos pues sólo el Logos es Maestro (VI, 25, 2);
el Bautismo, entonces, nos convierte en hijos, es decir, reafirma nuestro carácter de niños al lavarnos ( de los pecados), siendo don, iluminación y, al
cabo perfección; en ese sentido, si a la voluntad del Logos como voluntad
de dar se sigue un don perfecto, desde el Bautismo ya somos perfectos (VI,
27, 1). Así pues, desde ese instante el ser-regenerado es perfección de la
vida y, visto desde Dios, "como su querer es acto y éste se llama mundo
(k6smos), así también su benevolencia y salvación de los hombres, y ésta
se llama Iglesia ( ekklesla). Conoce por tanto a aquellos que llam6 y a los
llamados salvó; llamó y salvó al mismo tiempo" (ib., VI, 27, 2). Claro que
la meta de este dinamismo salvífico de todo el hombre (y digo entonces
de toda la humanidad) no coincide con el principio, pues serían lo mismo
el tiempo y la eternidad, aunque ambas cosas tengan un mismo objeto; por
lo tanto, "la fe, generada en el tiempo es, por asi decir, la partida; y el
logro, permanente por toda la eternidad de las promesas del Bautismo es la
meta" (ib ., VI, 28, 5). Desde este punto de vista es la fe perfecta por sí
misma, completa en sí y lo que ahora lo recibimos por la fe (en cierto modo
lo futuro aquí presente) después de la resurrección lo tendremos realmente;
así, donde está la fe, existe la verdadera g11osis, pues la gnosis está en la iluminación y su fin es el reposo final (ib., V, 29, 3); entone-es se ve que la
gnosis no es innata sino susceptible de progreso desde la perfección incoada
del don de la fe; por eso sostiene Clemente -en el mismo lugar- que la
griosis "es la iluminación ( phutismós) que hace desaparecer la ignorancia
y restablece la vista"¡ más aún, las e-osas que están mal ligadas por la ignorancia (las "tinieblas" de la ignorancia dice Clemente) son desligadas por
el conocimiento poniendo de relieve que el único remedio (que utiliza el divino Médico y Pedagogo) es el Bautismo del Logos donde surge la gnosis
y, aclarada la mente, llegamos a ser aprendices. Resumiendo pues: "la catequesis conduce a la fe y la fe, en el momento del Bautismo, es amaestrada

140

por el Espíritu Santo" (ib., VI, 30, 2). De esto se sigue que la historia
de la humanidad, no sólo la historia de una persona singular sino de todos,
entra y pasa por la fe antecedentemente como preparación o movimiento
hacia ella por misteriosos caminos o consecuentemente en la gnosis cristiana.
Contrariamente a la doctrina de los gnósticos no-cristianos, es claro que
los hombres no se distinguen entre "psíquicos'' y "pneumáticos", pues todos
son "espirituales" o "pncumáticos" en Cristo (ib., VI, 31, 2). Y esta espiritualidad primordial implica la idea profunda de Clemente acerca de la
desmaterializaci6n del espíritu que es una transposición ortodoxa de una
idea gnóstica (ib., VI, 32, l) ; esta "desmaterialización'' (o "paso a través
del filtro" como traducen algunos) se produce en el Bautismo (verdadera
y primordial desmaterializaci6n o descamafü,ación del hombre) por medio
del cual corremos como niños hacia el Padre ( ibidem) ; de ese modo advenimos al estado de niños y "así el Pedagogo y maestro llama niños a nosotros
los cuales somos más aptos para la salvación que los sabios del mundo, los
que, mientras se consideran sabios, están inflados de orgullo" (loe. cit. 2).
Sólo a los niños les ha sido y les será revelada la verdad, parvulitos de Dios,
infantes, como dice Clemente.
La infancia en Cristo es perfección, pero sólo se adviene a ella por la
iluminación del Bautismo; los demás tienen, constitutivamente, la tendencia
hacia ella. Y el Logos prometió la "leche y la miel" de la tierra buena
esperada ( Ex., 3, 8, 17) y Clemente, tan amigo de las interpretaciones simbólicas, intenta mostrar que así como a los niños recién nacidos se los alimenta con leche, así los hombres (infantes ante el Logos) se alimentan con
la leche de Cristo, es decir, con la palabra que proporciona un alimento
espiritual, de modo que el perfecto alimento es la leche perfecta que conduce a la vida sin término (ib., VI, 36, 3 y 36, 1). Leche que es la "bebida
de la fe" por la cual es irrigado el Cuerpo Místico (ib., VI, 38, 3) para
su crecimiento en todos sus miembros; y esa es la Iglesia la cuaJ, a su vez,
es Madre; pero no tiene leche, pues ésta es sólo Cristo¡ de modo que el Logos
es todo para el niño (este hombre y todos los hombres) ; lo es todo como
padre ( pater), como madre ( máter), como pedagogo ( paidagogós), como
alimentador (tropheus) (ib., VI, 42, 3); y, más allá de las caprichosas y
no siempre aceptables analogías de Clemente, lo que realmente importa y
nutre el pensamiento de Clemente, es que debemos bebernos el Lagos porque el Logos es el trophé tés aletheías, el alimento de la verdad (ib., VI,
452); y así como para Cristo el alimento era el cumplimiento de la voluntad del Padre, "para nosotros, niños, que succionamos el Logos del cielo,
es el mismo Cristo" (ib., VI, 46, 1). Por El somos infantes, ya exhortados
antes del Bautismo, ya propiamente niños después de él, guiados por el Pedagogo que gobierna hacia Ja salvación. La historia personal es entonces
141

�educaci6n en el conocimiento de la verdad; conduce al nmo, no ya a la
escuela sino al eterno reposo, le a&gt;·uda protegiéndolo contra los peligros de
la calle, es decir, del mundo y del pecado, le vigila en su comportamiento
exigiéndole una vida recta, formando su carácter e instruyéndolo en una
moralidad salvífica. Tal es la labor del Pedagogo. Y así Clemente unía una
idea estrictamente griega ( la del Pedagogo) con una idea estrictamente cristiana ( la de la infancia espiritual). La historia es, pues, el desarrollo educativo de la infancia espiritual del hombre.

El Logos gul.a de toda la humanidad
La. pedagogía de Dios, análogamente, "es la indicaci6n de la vía recta de
la verdad en vistas de la conternplaci6n de Dios" (ib., VII, 54, 1); pero
ya he dicho antes que semejante afirmaci6n tiene valor histórico en cuanto,
primero, se trata de la fe generada en el tiempo y no hay proceso educativo fuera del tiempo; en ese sentido, la acci6n educativa del Logos es individual pero siempre universal, es decir, de todos. Así lo afirma Clemente
en diversos lugares: "nuestro Pedagogo es el santo Dios Jesús, el Logos que
conduce la humanidad entera; Dios mismo que ama a los hombres es nuestro Pedagogo" (VII, 55, 2); esta expresi6n de Clemente: Paidagogós tés
anthropótetos, pedagogo de la humanidad (VII, 5 7, 1), se entiende como
amistad y filantropía con el educador, como divino preceptor, Pedagogo del
pueblo antiguo (VII, 58, l) y guía de Ja humanidad toda hacia la salud
(XI, 96, 2). A su vez, el mismo Pedagogo enseña pedagogía (a Moisés por
ejemplo) siendo así "maestro de pedagogía" (VII, 58, 1) como quien, a
su vez, enseña a conducir. Para Clemente, el mismo carácter de guía de
la humanidad, es decir, de paidagog6s del hombre, implica su carácter de
juez del hombre mismo; pero la afirmación del Pedagogo como Juez no
significa una oposición intrinseca, en Dios mismo como quedan los gnósticos, entre lo justo y lo bueno como si se opusieran un Dios de amor (Nuevo Testamento) y un Dios terrible y vengativo (Antiguo Testamento); por
el contrario (cf. Strom., II, caps. 7 y 8) el mismo temor de la justicia divina se subordina al amor ya que "el Pedagogo. . . en su inmenso amor
hacia los hombres ha sufrido juntamente con la naturaleza de cada hombre"
(Pedag., VIII, 62, 2) ; nada existe sin que Dios le haya dado el ser y, por
eso, nada es odiado por El; luego ama todo lo que e.tiste (VIII, 62, 4} ;
pero, principalmente, al hombre que es la más bella de las creaturas y que
es capaz de amar a Dios (ib., VIII, 63, 1). Más aún, lo bueno en cuanto
bueno beneficia, sostiene Clemente; luego, Dios beneficia siempre (aun cuando castiga}; beneficiar es, al mismo tiempo, tomar ctlidado del hombre

142

educándolo por medio del Logos, coadjutor de Dios en su amor al hombre
(ib., VIII, 63, 2-3).
Esto explica, volviendo un poco atrás en los textos de Clemente, por qué
el Logos es llamado "guía del pueblo nuevo" (ib., VII, 58, 1); pero es
guía del pueblo nuevo JJor sí mismo, mientras que era guía del antiguo pueblo, tenía la antigua alianza; la Ley educaba al pueblo como lo hace un
pedagogo, en el temor y el Logos era un ángel. Pero el nuevo y joven
pueblo ha recibido una nueva y reciente alianza, el Lagos ha sido engendrado, el temor se ha trasmutado en amor y aquel ángel mísúcoJ Jesús,
' }la sido dado a luz. En efecto, este mismo Pedagogo que decía antes: Para
que temas a Y avl, tu Dios ( Deut., 6, 2), nos recomendó a nosotros en cambio: Amarás al Señor t1.4- Dios (Mat., 22, 37) (Pedag., VII, 59, 1-2). Por
este amor somos neonatos y, a la vez, eternizados, en el Lagos. El pueblo del
Antiguo Testamento se regia por la Ley dada por el Logos a través de Moisés y "no duró más que un tiempo"; mientras que del Logos Jesús proviene la verdad eterna. Aquí, como se ve, se imbrican tiempo y eternidad
e? el pasaje mismo de la antigua a la nueva (y eterna) Alianza; era en
vistas a la eterna Alianza, a Ja reconciliaci6n del hombre con Dios, que
hablaba el profeta; profetizar era ya hablar del Pedagogo y era el hablar
del Pedagogo mismo por medio del profeta que pre-dice. Este movimiento1
este dinamismo total de toda la historia educativa del hombre confiere
,
'
para Clemente, sentido a toda la evoluci6n de la humanidad, aun a aquella
que no sabe nada del Pedagogo pero que si existe y se inserta en el movimiento histórico es, precisamente, por la acci6n eterna del Logos Pedagogo.

III
EL

PROCESO EDUCATIVO DE LA IIUMANIDAD

El método educativo
Esclarecida la esencia de la acci6n pedag6gica del Lagos, Clemente cree
necesario investigar no ya el Pedagogo en sí mismo, sino su camino, su modo propio de producir internamente el proceso de educaci6n del hombreinfante. Y este camino y sus modalidades propias es el método del Logos
paidagogós que conduce a la más inmediata revelación del Logos didaskalikós. El Logos pedag6gico nos quiere hacer conocer lo bello y lo útil; pero
en esta acción, el Logos también se da a conocer. Y precisamente en esta
acci6n se muestra el método del Pedagogo. En efecto: "Lo bello pertenece
al género encomiástico (enkomiastikós), lo útil al deliberativo (simboulcu143

�p'Jkó~'\;,~~..=~cocnen~=~::. [!;:::•:.:~::; /

: :6

:::;?:i?,~

'
·ento deliberativo en cierto aspecto e o
tikós). Porque el pensa,rm
dís d
y así el encomiástico a veces recer una cosa, en otro aspecto
ua e. d las que se ocupa especialmente
e
"
X 89 2 3)
Prende ' a veces alaba. . Es de• estas cosas
nuestra utilidad (Pedag., ,
, · ·
el justo Pedagogo, quien mira por
1 . t del camino recorrido por el
Este texto fundamental nos pone en a f~is a l , todo del Lagos en cuan.
.
d Cl
te en lo que se re icre a me
pensamiento e emen
d
•todo el Lagos se da
to guía de la humanidad. En es~o~m~!te :
~:mbr:S, sus infantes o
a conocer; en efecto, el Pedagog
gd
ocio aparentemente negativo
discí ulos de dos modos fundamentalmente: e 11'.
ti ) .
digo
. p '.
h'b"ti )
positivo (laudativo y exhorta vo ' y
.
(vituperativo y pro i i vo o
la re rensión o en el castigo se man1aparentemente negativo porque en D' p ciemente ha comenzado por el
fiesta también el amor . docente de ;os.manifestando en la historia modos
primer modo: Así pues, el Pedagogbo a
tanto de ca-dirigir la historia
de guiar, modos de educar al hom re y, por
'

t:

con la libertad de la persona.

Los modos del proceso educativo
.
..
. ero en el momento negativo, la educación por el Lagos
S1 nos fiJamos ~~ .
d (
tr los gnósticos) como el dar a cada
tr
la luz la ¡usttcia pensa a con a
pene a
Cl
t
"todos los elementos que en an
erece
pues
para
emen
e,
d
uno 1o que m
' . '
.
·saroente a la justicia" (Pe ag.,
en la definición del 'bien'' caractenz~. preo b'
(loe cit 64 2) y por
.
re la just.J.cia es un ien
. . .,
,
L
VIII, 64, 1) . uego, siemp •
.
se curan con el castigo como una
eso se debe comprender que ias pasiones
.6
irúrgica sobre el alma enferma.
operac1J n qu
. . ., .
a entre el bien y la justicia, el
Supuesta entonces la conc1liac1on m~m
t, a con los hombres como
arte de la reprens1on y ac u
Pedagogo posee un
b'
todas las cosas advirtiendo a aqueel general; así "el Lagos q~e ~ t~::ra de la servid~bre, del error y de
llos que desobedecen a la ey, ~s
.
de su alma y los conduce pacílas cadenas del demonio, fr~~a das ::~:essociedad" (Pedag., VIII, 65, 3);
ficamente a la santa conc~r ia : re render" del Pedagogo que es signo de
este es el transfondo del arte d
p d d la simple advertencia hasta las
•
que se mueve es e
su benevo1enc1a pero
.6 del Lagos además de tener por
el fondo la reprens1 n
,
,
1b .
ásperas pa a ras' en .
'l p d
"se adecúa como una melod1a con
.
.
:mplica
que
e
e
agogo
.
fin la sa1vac1 6n, :·"-'
,, "b VIll 66 S). él sabe lo que necesita
el carácter propio de cada un: (i ,'' ¡ se~tid; po~tivo de un temor que,
cada uno y el hombre . dese~~ ~1 e I pecado y muestra la bondad divina.
al producirse, acalla el impu
~~ra e . mo como único como ente, como
Más aún, lo que se muestra es tos rrns
•

justo, como bueno y, por iin, como persona (ib., VIII, 71, 1-3). Y más
aún, Dios Padre es bueno y es el Demiurgo ( ib ., VIII, 72, 3) y Jesús es el
Hijo del Demiurgo (ib., 73-1) • Hijo del Justo. Entonces, la reprensión (y
aún et castigo) adquieren el carácter de una forma del cuidado o solicitud
del Lagos. Y esta solicitud y benevolencia que es motor de la historia
misma del hombre, se desarrolla en formas diversas adecuadas al progreso
y al carácter de cada misterio personal.
a) La reprensi6n ( psógos) que tiene el carácter de una censura y de
la cual el Pedagogo posee un verdadero arte por el cual se dirige al hombre; reprender es amonestar, es decir, censurar corrigiendo como hace Yavé
con los judíos. Se puede decir que las demás formas se subordinan a la
forma general de la reprensión .

b) La admonición (nouthétesís) que, para Clemente, es "una reprensión
afectuosa que ilumina la mente" (ib., IX, 76, 1) como una advertencia,
que tiene sentido de amonestación al mismo tiempo, como cuando dice Jesús: "¡ Cuántas veces quise reunir a tus hijos (Jerusalén) a la manera como la gallina reúne a sus pollos bajo las alas, y no quisiste!' (Mat., 23,
3 7) . Y esto porque el Pedagogo ( como el paidagog6s griego que prevé los
peligros del camino) prevé el futuro y, si por un lado muestra el pecado,
por otro señala la salvación.
c) La desaprobación (mémpsis) que da también la idea de reproche y
de queja; el no dar por bueno a algo y que, para Clemente, es "una reprensión ( ps6gos) que se dirige a los negligentes y descuidados" (ib., IX,
73, 3), como cuando por medio de Jeremías, exclama el Señor: "dejándome a mí para ir a libar a dioses extraños y a adorar la obra de sus manos" (Jer., 1, 16). Pero es posible ir más lejos y la enumeraci6n de Clemente parece seguir una suerte de progreso.
d) La reprimenda ( epf pleris) es una "reprensión violenta o un reproche
vehemente,, (IX, 78, 1) como el dirigido por Yavé a los judíos: 1'¡Ay de
los hijos rebeldes ... que proyectan sin tenerme en cuenta a mí" (Is., 30, 1).
e) La denuncia (élegchos), palabra con la cual intento dar la idea det
término griego utilizado por Clemente, pues, para él, se trata, de parte de
Dios, de "la exposición pública de las faltas" ( de los hombres) o cierta
reprensión que pone por delante los pecados, que los hace conocer (ib., IX,
78, 2). Y esa es, precisamente, la idea de denunciar, pues, para hacer una
denuncia es menester que sea pública, ante autoridad que pueda juzgar y
ante el acusado mismo, si empleamos su significado jurídico. Así denuncia
el Pedagogo a los hombres; por ejemplo, en boca de Jeremías: "es un doble crimen el que ha cometido mi pueblo: Dejarme a mí, fuente de aguas
vivas, para excavarse cisternas agrietadas, incapaces de retener el agua"

(Jer., 2) 13).

145

144

HIO

�f) Aún más adentro, el Pedagogo dirige una psógas o reprens1on "que
ilumina la inteligencia" o vuelve más reflexivo (IX, 79, 1) y que Clemente
denomina con el término frénosis e ilustra con el ejemplo de Jeremías:
"¿A quién hablaré? ¿A quién amonestaré que me oiga? Tienen oídos incircuncisos, no pueden oír nada" (Jer., 6, 10). MUe. Harl, en la edici6n
Marrou de "Sources Chrétiennes" (p. 251) traduce por "remontrance"; podríamos arriesgarnos a utilizar el español reproche, como un echar en cara,
un volver a mostrar la infidelidad de los hombres.
g) Lo cual lleva a la reprobación ( epi.skopé) pensada como una reprimenda (epíplexis) grave o severa de parte de Dios (ib., IX, 79, 2) como
cuando exclama: "¡ Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados" (Mat., 23, 37). Pero el progreso continúa
y el Señor puede dirigir también algo más grave:
h) La invectiva (loidaría) que es una especie de reprens1on {según ya
previne antes) ; se trata pues de "una reprensión muy fuerte" (IX, 80, l)
como la siguiente: "¡ Oh gente pecadora, pueblo cargado de iniquidad, raza malvada, hijos desnaturalizados!" (Is., 1, 4) y
i) la acusaci6n (égklesis) que "es una repren ión dirjgida a los injustos"
(IX, 80, 2) ya que acusar es imputar a alguien un delito o falta: "tus muchos amantes han sido un lazo para ti. Y tú tenías frente de prostituta, no
querías avergonzarte" (Jer., 3, 3).
. .,
j) Lo cual no impide al Pedagogo hacer oír el lamento (mempsimaina)
que "contiene implícita la reprensión y procw·a la salvación indirectamente
por un medio artificioso" (IX, 80, 3). Así, en las Lamentaciones: "¡ Cómo
se sienta en soledad la ciudad populosa; es como viuda la grande entre
las naciones; la señora de provincias ha sido hecha tributaria" (Lam., 1,
1); y, por fin, el Pedagogo de la humanidad suele echar mano del
k) vituperio ( diá.sirsis) que es otra forma de la reprensión; más exactamente, es una reprensión que deshonra (IX, 81, 1), como aquella terrible:
"ramera de encantadores atractivos, maestra en brujerías ... " (Nahum, 3,
4) y otras semejantes.
•
Todos estos modos, cada uno o en su totalidad, aplicados en el orden
que el Pedagogo considera más conveniente, conducen al hombre a lo que
le es realmente útil par las vías aparentemente negativas de lo que se prohibe; en general, esto pertenece al arte de guiar del Logos lo cual es, propiamente, un arte pedagógico. La reprensión, la admonición, la desaprobación, la reprimenda, la denuncia, el reproche, la reprobación, la invectiva,
la acusación1 el lamento, el vituperio, curan el alma y alejan la muerte y,
en manos del Pedagogo, son como las medicinas del médico (ib., IX 1 83, 2)
que no son solamente dulces, sino muchas veces ásperas y amargas; pero es
precisamente teniendo conciencia del modo de educar del Pedagogo como
podemos, desde nuestro punto de vista, conocer la sabidurla del Logos, "pas-

146

to~' de los _hombres y co-d~ect~r de su historia. Porque el Pedagogo no
qwere, propiamente, ser servido smo que vino para servir (IX 85 1) mostrándose, por eso, dice Clemente, "cansado" "pastor'' "dad;r" '"be f _
t " " · ,, "h
•
,
,
ne ac
or , am.igo ,
ermano"; todo lo cual manifiesta su bondad es decir la
"re;ta vía'' de su ~ndad infinita que Clemente, siempre amig~ de tas ::.OaJogJas, llega a _consid~rar significada por Ja "iota" de su nombre Jesou (IX,
85, 4) · Al ~l.Slilo tlempo: manifiesta su justicia pues el "temor" (fóbos)
p~e~e convertir ~¡ hombre; e11 cuyo caso hay que distinguir entre el temor
:rtstiano acampanado de respeto como el que sienten los ciudadanos ante los
J~fcs buenos; otro es el temor hebreo acompañado del odio, como el que
sienten lo es~lavos ante un severo señor; el primero, como el de los hijos
al, padre, lo stenten los cristianos; el segundo, sentíanlo Jos hebreos ante Yav~ (IX, 87, 1),; :odo lo cual muestra (contra el gnosticismo judaizante por
CJ~plo) que Dios es bueno por sí mismo y es justo en relación a nosotro~
precisamente porque es bueno" (IX, 88, 2), mostrándose así ta unidad perfecta entre b?nda~ y justicia divinas. Pero Clemente · no se detiene aquí
-:-lo que hubiese 5:1&lt;lo. ~uficf~nte para rechazar el gnosticismo de su épocasmo que busca la Justificac1on de su tesis en el misterio de la Tritúdad: "El
nos muesn:a su justicia por intermedio de su propio Logos desde allá desde
donde deVIene Padre. Porque antes de ser Creador, en efecto, era Dios, era
bu~? Y es por eso que ha querido también ser creador y padre. Esta dispos1c1ón
amor es el principio de su justicia, también cuando hizo brillar
su sol ~nviando _su ~jo" (IX, 88, 2). Y aparece así el Señor de la rustori~
a travcs de la Justicia, como una acción permanente de amor.
Los modos del proceso educativo, desde el punto de vista del "arte de reprender'' , del . Pedagogo, ponen a Clemente en la necesidad de mostrar los
modo . ,rrms duec~nte positivos, es decir, exhortativos y laudativos como
expres1on_de la acción encomiástica (no ra reprensh"a) del Logos. En efecto, lo pnm~~ es, como sabemos, la exhortación a lo útil (para nosotros)
que se mamf1esta en I) el consejo (simbotUion), el cual tiene tres formas
fundamen~Jes; si el consejo es una excitación a querer O rechazar una cosa,
e~ modo pnmero es aquel que parte del pasado {X, 90; 2) por medio de
~Jemplos; e! segundo parte del prtsente tomando los ejemplos en Jo vivo:
Id Y refend a Juan lo que habéis oído y visto. Los ciegos ven los cojos
andan• • •" ( Mat., 11, 4 Y ss.) ; el tercero parte del futuro acon~jando cuidarse_ de cos~~ por venir: "los hijos del reino serán arrojados a las tinieblas
ex.tenores.•• (Mat., 8, 12). Así son tres las formas por las cuales el Pedagogo llama, :·oca, a los hombres hacia su salud a través de la temporalidad
humana. As1, ~! ~ogos nos muestra en sí mismo que conocemos a Dios por
el L~gos aqu1, dice ?Jemente, 2) la gnosis es llamada prudencia; es decir
q~e 1dent1f1&lt;:3 la / rónesis con la gnosis (X, 91, 3). 3) Otro género de educación es la bie11aventura11za (makarismós), es decir, aquella forma por la cual

3!

r.

147

�nos proclama "bienaventurados'' mo trando la recompensa de fa gnosis (X,
92, l y 2). Por fin 4) nos conduce a la penitencia (metánoia) "porque no
qui re salvos" (X, 93, 1). Y así sea por la vía de la e:..hortaci6n y la alaban1.a o d la prohibici6n y la repren ión, el Pedagogo muestra u amor por
los homb
y, porqu les ama les educa; m, s aún, la formas de u método
educativo no deben ser entendidas como puras palabra ext riores de Dio
·no como vocaciones interiorr.s, llamad s adecuados a la naturalcza inefable de cada hombre; por eso 1 Logos es el Pedago o de la historia de la
humanidad. El Lóg de Dios, iendo Dio .
ciahn nt.e creíble,
decir mcrcc nuestra fe totál
ún lemente, porque pose , ademá , la ciencia ( cpistéme ), la benevolcn ia ( eunomla) y la autoridad (paresia) (ib.,
• •1, 97 1 3).
tributos todos d l Hijo porque es la sabiduría d l Padre, porque la autoridad s propia de Dios C ador }" benevolencia porque solam nte
El se donó como hostia a nosotro. .
i emerge la historia humana y 5C desarrolla desde la formaci6n d 1 hombre por la educación d l Lo os por el cual
1 hombre se a emejan a Dios. Por lo tanto, la historia apar ce como la
corrección del pe ado y el r chazo de
correcci6n · el pecado como lo "contrario
la razón recta" (ib., XIII, 101, 1) como d ían los e toico, pero
que al menos con luyamo nosotr , patentu.a la libertad d l hombre; por
tanto, la historia de la humanidad diri ·da por el Logos
iempre la hiltoria
de la libertad humana. El Pedagogo
pa no de anular, ino d~ guiar
la libertad de la p rsona desde la exhortaci6n hasta el ~tuperio en un repetido y amoroso llamado interior.
La historia entonces, en cuanto desarrollo educativo de la infancia espiritual dtl hombre, no es "historia universal'' en 1 sentido mpl ado por los
moderno sino, más bien historia de la persona concreta; pero, como n el
pensamiento de Clemente, para que haya hi tori es d cir de"· rrollo,
menester la a ci6n pedag ica del Loe;os (que puedo por cierto rechazar),
se igue claramente que historia y pedagogía ( n el ntido antiguo) se identifican. Y este proceso, como que , p i.sament , proceso pedagógico, implica un progreso, un incremento o nriqu imi nto del proc
mismo de de la acción del Lagos protreptikós (prim ra manif taci6n del
) ; y,
i es así, el proceso pedagógico como plena formación d 1 hombre
abre
y debe acceder a la vida didascAlica en la ual el divino Mae tro ( no &gt;·a
el m ro P ?dagogo) cuenta al oído int rior del hombre h mi t río d
ti
vida infinita. Y, por
mismo, el proceso solamente
logra n plenitud
(perfecta edu ación del hombre) en la presencia de la temidad (allende
el tiempo hist6rir.o y allende el mismo proceso pcda 6gico) dond ', cara a
cara, se escucha al Logo didaskalikós. El
Quien compone, al cabo 1
"nu vo canto" que
lemente barruntaba ·n las e
d e te tiempo.

ORTEGA

O TRA

• AMU O

DR.

Jo É. SALVADOR GuANDIQUE
Univ. de El Salvador, San Sah·ador

EL ANÁLJ ts DE LA POLÉMICA
esclareced
. .. .
han menudeado
,
.
or y ignif1cat1vo. En México
muchas v e
asiR, p~ cL1tar alguno ejemplos, el Maestro Caso debatió
•
amos,
· • d
cuentros ideoló .
J ombardo
•
' Jun O y Pal!are , s1rv1en
o tal s ensiciones. La d~:~
eOctammo de perfilar puntos de vista y decidir po·r
r ega on Unamuno po e
sól
,
1•
sus egregios contendi nt
.
1 .
no
o e mteres de
conc pciones tanto r·1 sóf' SJno a m iscutible 1mportancia de confrontar dos
• o icas como por la man era de cons,"derar cada uno,
su España.

C:n

e;

a·

. .

Constituye súnple eufemismo -v no de 1
.
.
c6n rubro de las relacion s cnt •
os meJo
salir ron el macha,
re
namuno y Qrt=a cuand tod
sabe que te estu,·o en
- ·e. ,
o
o mundo
·asco a madrileño El ;mp ia gu día~ en c~on~ra de aquél cuanto media d
.
no prcten
espanohzar a Eu
1
peizar a E paña. Estaban en actitudes totalmente
ropa y e otro euroA d M" 1
opuestas.
on
igue , terriblemente obsesionado d
,
•.
pasando por San Juan de la
.' . n Agu tin a K1erk aard
micas orteguianas y menos ,. t·
nordle mqwetaban las objeciones acadéU" e pa
o ayal de Juan de Ye
U
muno le dolía España, con ideraba a d
Q ..
, . , _pes.
navantes plant aba
. 1
on UtJOte mas hJStonco qu Cer, '
. en u giro os probl mas cardinales del existencialismo
seguia Ja acepcJ6n de lo vocablos y andaba perd"d
.
. per1 0 en us soliloqwo por
las aulas de Sal
.
amanea. En \'lda o muerte, Unamuno persi tía ag6 .
mente, en eterna lucha con los demás y e .
.
. . ,
mca'6 f 1
.
ons1 o rrusmo, antJtod, ta por vocaet n, a to de uempo para elaborar paradojas o metáforas, al gra do que

r

·

rtl71

• En "S mue! Ramos -Tra t ria filos6f
Agustln Basave Fernández del Valle a
ic;2 y :'°tolo la de t toa" por el doctor
Antonio Caso y Samud Ramos" e'
pd. ' vtcn expuesta "La Pollnüca entre
- entro e Estudios Hum nis •
U •
.
• UC\'O Le6n, México, 1965- no 11610 en detall
.
. a tic ' mvemdad de
ruiendo conclusiones.
es mo calibrando a loa rivales e in-

149

18

�el sentimiento trágico de la vida bien pudo llamarse el sentimiento trágico
de la muerte.
Al contrario, Ortega dueño de un apellido ya resonante, Ortega y Munilla
su padre, con elegancia a veces un tanto frívola, rodeado ~e discípulos_ Y admiradores, en el ambiente de Madrid, timoneando la Revista de Occrdente,
conferenciante sin par que arrobaba, por igual, a los estudiosos como a la
aristocracia matritense, más en la tertulia que en el ensimismamiento, decidido a crear Escuela y a que su nombre resonara más allá de los Pirineos,
con formación universitaria en Marburgo, donde fue a abrevar en Cohen
y Natorp, dueño de un estilo mágico, postulaba la deshumaniza~ió~ del arte. 2
Unamuno, en su pasión por ser "un instrwnento para contnburr a la re:
novación espiritual de España", irrequieto, misional, no fonnaba Escuel~ ru
alumnos organizadamente, conformándose con levantar su verbo encendido,
visceral, contradiciéndose porque, cual clamó, tenía ese derecho.ª
Ortega, haciendo traducir obras del alemán, persuadido de que la luz vendría de Berlín, a través de Spengler, Schder, Kant ... y sus enfoques respondían a sus años de iniciación, veía a España con otros ojos. De ahí que
el choque era de esperarse. Y llegó interesante, duro, sugerente ...
Don José expres6 alguna vez en los preludios de la querella: 'Y aunque
no esté conforme con su método ( y cómo iba a estarlo, preguntamos nosotros,
interrumpiendo) soy el primero en admirar el atractivo extraño de su figura,
silueta descompasada de mSstico energúmeno que se lanza sobre el fondo
siniestro y estéril del achabacanamiento peninsular martillando con el tronco
de encina de su yo sobre las testas celtibéricas".
El párrafo resulta típicamente orteguiano: elegante, con algo de loa Y
un poco de desdeño, fluído. Pronto vendría la inicial confrontación.
En forma sintética abreviadísima pues el espacio apremia, contamos ya con
los datos primordíal~s que nos llevarán a la alternativa, la cual no tardó
en surgir.

• La adoraci6n, porque eso era para Ortega puede calcularse en es':3- dedicato~ia
de la novela "El Secreto del Acueducto" -Obras Selectas, Ed. Plcmtud, Madrid,
1947, p. 3-: "A don José Ortega Gasset, gran pensador ibérico Y J)Ol'qu.~ ~ seudo-clacisismo y sin esa torcedura mal intencionada que abunda en. los ~b1dorcs_ de
hoy, ha dicho u.:;ted y escrito sentencias rebosantes de clara y _sunpática humarudad
dignas de descollar t.anto en aquel tiempo en que se construyo el acueducto como
en el presente y el futuro, me atrevo a ~cdi~arle esta, ~ra, amparándo.me en la
ele\'ada grandeza del tema hispano que la msprra. RAM01' • Es detalle sin desperdicio de G6mez de la Serna, barroco .i los hay. • ,
"Ensayo sobre lo que le pas6 a Aristóteles con los prin~pios", muy. co_n~cido,
Ortega se mofa, despiadadamente, del Estagirita, pues éste creia en el P~~P1? de
contradicción. ¿Cuáles s.erían los principios lógico; fundamentales del raC1ov1talista?

• En

ÜRTEGA VA A SALAMANCA

Allá por el año de 1909 (dos después de aquello de místico energúmeno,
apostillamos) solla contar el propio don Miguel la anécdota a sus íntimos,
lleg6 a Salamanca don José con el prop6sito de iniciar un movimiento de
regeneración nacional, situando a su frente a Unamuno.
Entrevistaron ambas eminencias. Tomó la palabra Ortega. Oíale don
Migud en silencio, silencio no raro en él cuando se proponía callar. Propuso
el proyectista su amplio plan de regeneración española. Reiteró una y otra
vez lo dicho, hasta que al fin lo call6 don Miguel con un gesto muy suyo
y muy expresivo y le dijo por toda réplica: Le he entendido bien, don José.
Quiere usted que yo sea el padre del movimiento y usted el espíritu. ¿No
es así? Bueno, sépase que yo soy la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Ni Benítez ni los que conocieron el suceso agregan qué ripostó Ortega,
quien desde luego sali6 completamente defraudado. Y el distanciamiento
comenzó sin límite$.
Don José inicia las hostilidades: "Pero en fin todo esto de Unamuno carece de importancia, ese hombre cree que se funda una religión así en dos
paletas sin más ni más, haciendo media docena de cabriolas o pegando cuatro gritos o diciendo recruso, remejar y desentonar. A otra cosa". Desde
luego Ortega estaba más que dolido por el salmantino desaire y explotó. 4
Y en otra oportunidad, también don José: "Mi estado de perpetua polémica con usted me da en este asunto gran libertad de movimientos. De
un modo u otro venceremos. Luego seguiremos nuestra polémica". El trance va agravándose de modo paulatino. Ortega ataca de flanco con aquella agilidad inimitable: "Yo he conocido a otro hombre sumamente parejo
a Kierkegaard y por esto conozco a éste muy bien. . . Aunque poseo grandes
fauces de lector e ingurgito con impavidez las materias menos gratas, SO}' incapaz de absorber un libro de Kierkegaard. Su estilo me pone enfermo a
la quinta página".
~se dardo llevaba curare. . . Pero las cosas continuaron poniéndose al
fOJO:
"Una de las cosas que me parecen más simpáticas es un oso, mas cuando
veo a un enorme oso del norte que prefiere a su dignidad de oso, a su dharma de oso, la pretensi6n de tener piernas ágiles y hábiles para la danza,
siento repugnancia. . . Sospecho, además, dos cosas que someto a la senten• Ful' Ortega quien en "Sobre los Estudios Clásicos" asent6: "Dejo para una disputa que estoy componiendo contra la desviación africanista inaugurada por nuestro mae.,tro ; morabito don Miguel de Unamuno. la comprobaci6n de este aserto mío: que
el hombre nació en Grecia y le ayud6 a bien nacer, usando las artes de su madre,
la partera, el vagabundo y equívoco Sócrates". Sin mayores comentarios.

151

150

�cia de los lectores alemanes más entendidos que yo en Kierkegaard: una es
que se trata de ese eterno cristiano que no fundamenta su cristianismo en
algo positivo, ingenuo y fresco, sino precisamente en el hecho de que la
razón es algo limitado y trágico. Es decir, que ese cristianismo es mera objeción que presume de ser cosa positiva y vivir por sí. Mas toda objeción
no es sino un parásito. Ese cristianismo se alimenta exclusivamente del presunto fracaso de la razón, se nutre de un cadáver. El hecho de que una cosa
sea limitada y trágica no excluye de manera alguna que sea una incuestionable realidad, tal vez la realidad".
El desafío estaba en plenitud. Sabido es que Kierkegaard fue adorado
por Unamuno al extremo de aprender su idioma para leerlo originalmente
sin las horcas caudinas de la traducción. Ortega clava el estoque en el
punto más vulnerable. Y con su habilidad dialéctica ~neja la acome~da
incluso con ribetes de ridículo para su presunto contendiente. No ha cicatrizado ni cicatrizará la herida de Salamanca. Mas don José se ha encontrado con un rival de estirpe, también temible en el ataque, que adviene
en modalidad inesperada.

UNAMUNO REACCIONA

Don Miguel escribe a Onís con un veneno mortal: "A Pepe O_rtega (l~
llama como a los novilleros, aclaramos) dale la enhorabuena y dile que s1
no le escribo directamente es porque no tengo nada objetivo que decirle
y no quiero molestarle con mis arbitrariedades y querellas. Que Dios, el
Dios del engaño le dé luces y fuerzas para engañar a sus discípulos con la
filosofía e infundirles la suprema ilusiónº.
y esto es, apenas, el exordio, porque a continuación viene la filípica:
"Y luego mi batalla contra nuestros pedantescos europeizantes. Por supuesto, a Maez:tu no vuelvo a hacerle caso. Paso por t?~º• menos porque
se insinúe malévolamente que mi posición obedece a servilismo al que manda, y se mienta y desfigure, atribuyéndome cosas que n~ he ~scrito. En los
bajos ataques que ahora me dirige La Corresfondencia_ miente corno un
bellaco. O es un incomprensivo absoluto. Le nene sorbido el seso Ortega
y Gasset con sus pendanterías kantianas. . Es~e ~~tega no ve sino cien~a
por donde quiera. La moral es para él c1enc1a et1ca, y el arte y la poes1a
ciencia estética''.
En nuestras latitudes, con frecuencia se asustan de algunas mínimas violencias verbales. Aquellos ilustres pensadores no se andaban por las ramas.
y eso que hubo quienes trataron de disminuir la intensidad de la batalla. Así
Moreno Villa en charla con el rector de Salamanca:

"Porque es una lástima que anden ustedes a la greña. Ortega es un valor
como lo es usted. Se quedó recapacitando un poco, hundida la barba en
el pecho y enrojeciendo hasta por el cuero cabelludo. Al fin me contestó:
Pero es de una soberbia. . . Mudó de conversación; me habló de los filósofos alemanes, en especial de Cohen con quien Ortega había estudiado, afirmando que su Etica, como de judio, era retorcida. Y para esto retorció sus
facciones en una mueca de asco. Al día siguiente supe que había contado
esta escena en su peña del café".
Don Miguel era hombre tremendo, cuya agonía no implicó jamás vencimiento sino lucha. Ortega era, en edad, menor. Incluso cuando fue a es~diar a A~emania, Unamuno, que fue siempre muy amigo de Ortega y Munilla, le dio una carta para cierto coterráneo que allí residía, en que le
llamaba "talentoso joven''. ¡ Todo había cambiado!

Y Unamuno no quitó, como vulgarmente se dice, el dedo del renglón:
"Y vosotros ahora, bachilleres Carrascos, del regeneracionismo europeizante, jóvenes que trabajáis a la europea con método y crítica... científicos.
Haced riqueza, haced patria, haced arte, haced ciencia haced ética haced
'
' y la
y mhbº1en traducid sobre todo "Kultura" que así mataréis
]a vida
muerte. ¡ Para lo que ha de duramos!"
Las alusiones saltan sin requerir mayores comentarios. Unamuno salió
defensa! no sólo de Kier~egaard sino de sus místicos españoles y de Agustin de Hipona, al fin afncano. . . Aquello constituye uno de los pasajes
batallones, con mucho de historia y no poco de enfrentamiento filosófico.
De manera que ha llegado el momento de comenzar a extraer las inferencias, porque hasta aquí apenas nos hemos limitado a narrar los hechos
en uno de los períodos más álgidos en la evolución intelectual hispánica
l~tros poster~ores a Ganivet, quien de plano afirmaría la urgencia de africa~
ruzar a Espana en un sentido muy peculiar. 5

e:i

.Lo relatado nos servirá para ir desarrollando perspectivas, pues las polé1mcas, como las gyerras, dejan lecciones, a veces dolorosas, pero no por
ello menos aprovechables.

ÜRTEGA PERIODISTA

Uno de los argumentos favoritos de los partidarios de Unamuno reside

en la afición periodísúca de don José, que éste defendi6 muy brillantemente
en cuanla oportunidad pudo. Veamos c6mo iba esta otra fase de la disputa.
• Fuera del Idearium la obra de Ganivet continúa en el más ínjusto olvido: 1u
difcnmciaci6n entre filosofía vulgar y cientifica; la conexión entre las mismas; su

153
152

�Era generalizada la convicción en los tiempos en que Ortega cubría con
su personalidad y el prodigio de su palabra la Universidad de Madrid, que
el Maestro traía de Berlín la piedra filosofal procedente de sus germanos
profesores. Privaba en España cierto, díríamos, romplejo de inferioridad,
porque la Madre Patria carecía de un Kant, de un Hegel, de un Schopenhauer; de que se les dijese que Balmes era elemental y Menéndez y Pelayo un erudito, y entonces muchos Yieron en Ortega al exponente capaz
de llenar aquel vacío, tal vez no de darles una "Critica de la Razón Pura"
pero sí una obra de renombre internacional.
Pero don José, siguiendo las huellas de su señor padre, se dedicó intensamente a hacer periodismo, un periodismo superior al común desde luego,
incisivo, aleccionador, poniendo su erudición y su bagaje filosófico en aquellas columnas, pero al fin periodismo. Y pasaban los años y Ortega en el
periodismo o en la política sin mengua de sus elevadas cátedras, sin que
nunca llegase el anhelado libro cardinal, ese que pondría a España en el
mapa del pensamiento sobresaliente.
Aquí -decían los descontentos- hay muchos y muy buenos periodistas.
¿ Por qué don José se empeña en hacerles la competencia? ¿Por qué gasta
su precioso tiempo en dirigir casas editoras? ¿Cuándo tendremos el nuevo

Discurso del Método?
Ortega sostuvo siempre que el peri6dico era una tribuna y que muchos
intelectuales no sabían apreciarla. Mas lo cierto es que no llegó a cuajar
una obra fundamental, lo que se dice fundamental, independientemente de
muchos de sus aportes que son innegables. La labor para muchos quedó
trunca.
Este aspecto resulta un paréntesis en el terna que venimos sosteniendo.
Unamuno también escribió mucho en revistas y peri6dicos, dentro y fuera
de España. Incluso colaboraba sin descanso en La Nación de Buenos Aires, y ello sinrió para que prestara interés a los escritores latinoamericanos,
cual trataremos luego. Pero de don Miguel, hecho en España, rector de Salamanca, con El Sentimiento Trágico de la Vida en los Hombres )' en los
Pueblos -que es el título cabal- y su síntesis La Agonía del Cristianismo,
ese Unamuno con rasgos geniales, con sus nivolas, con sus intentos fracaados en un teatro demasiado introverso, demasiado profundo para que el
público de entonces lo acogiera, de ese Unamuno exiliado primero en Fuerteventura y luego en París, donde coincidió con Blasco lbáñez, de ese Unamuno de las plenitudes, no se esperaba lo del arriscado Ortega que venía
de Alemania hablando de autores desconocidos: ¡ He allí la diferencia!
filosofia de la histoña y particularmente la de España; el senequismo hispánico; la
influencia árabe; la antropología ganivetiana y tantos otros as-pectOJI quedan en un
claronegro, que es m!s bien oscuridad completa.

15-1-

Ahora señalaremos otro episodio, por cierto no tan conocido, entre don
José y don Miguel, cual si se diera la coincidencia o la disporidad de quo
se encontraran y siempre antag6nicamente. Y pasamos a exponerlo. El enfoque de ambos era diametralmente distinto. Ortega buscaba la metáfora,
el alarde literario, la cita oportuna. Unamuno, inmerso en sus obsesiones,
iba al grano, a veces sin la menor retórica, o persiguiendo etimologías o mudando el uso de términos, a su personal manera. Dos técnicas diferentes,
pero también dos visiones del mundo y de la vida.
Quizá en este contraste puede captarse con mejor calibre la disparidad
de Unamuno y Ortega, por lo que respecta a la vivencia de su propia patria.

LA

ANORMALIDAD DE ESPA - A

Ortega dedaró a La Prensa, de Buenos Aires, algo que iba a provocar
otro incendio: que España era el pueblo más anormal de Europa ...
Y le salió de inmediato al paso, Unamuno, con la réplica, intitulada ''La
Supuesta Anormalidad Española" -Revista Hispania, Londres, l julio de
1913- cálida, enhiesta y alterada:
"Nunca me he explicado la razón de por qué un joven español que viene de tierras donde el 80 por 100 de [os intelectuales gastan lentes, por tener la vista estropeada, sean miopes o présbitas, u otra anomalía cualquiera,
se han de poner también lentes teniendo la vista completamente oonnal".
Y en seguida del proemio, vienen las interrogantes:
"¿Cuál es la medida de la normalidad? ¿Cuál la norma? ¿La posee el
señor Ortega y Gasset? ¿La ve a simple y desnuda vista? ¿ La ve a través
de unos lentes comprados fuera de España y sin haber graduado la vista
ni haber graduado los lentes?"
Sin duda, don Miguel era polemista de cuidado, pues continúa: 'La filos6fica audacia de afumar que España es el pueblo más anormal de Europa
quiso para él un Alonso Quijano, anormal también, pero sin antiparras, que
mire a ojos desnudos a sus hermanos, a los que le rodean, y se vea en
ellos, y que. sin necesidad de estudiar matemáticas, se meta a castigar a
Juan Haldudo, y a libertar galeotes, y dar que reír a los idealistas. Hay
quien prefiere a Alonso Quijano el Bueno; otros a don Quijote. Yo hubiera querido mejor que otra cosa un Alonso Quijano el Sabio. Es cuestión de apetitos" .
Unamuno opone la enormidad de España a su supue ta anon:nalidaél,
positivamente indignado en una requisitoria fulmínea:

"¿ Quién se atreve a afumar con nuestra historia pasada y presente a la
vista desnuda, que no queremos set sabios, ni justos, ni prudentes? ¿De qué

155

�sabiduría? ¿De qué religiosidad? ¿De qué justicia? ¿De qué prudencia?
Eso no cabe afirmarlo sino mirando a nuestra historia y a nuestra vida de
hoy con antiparras ahumadas completamente ennegrecidas".
Volvían a enfrentarse europeización contra españolizaci6n, en singular duelo. Por supuesto, Ortega tal vez pretendió distinguir a España dentro de
Europa por sus caracteres, al viso de la España Invertebrada, mas Unamuno
no entendía de tales empeños, él amaba su España, que además le dolía,
y no le era posible permitir más que fuese enorme, así enorme.
Don José en 1921, el de la aparición de España Invertebrada, reiteró la
anormalidad mentada, hasta llegar a concluir que "la historia de España
entera y salvas fugaces jornadas, ha sido la historia de una decadencia".
Y antes de escuchar de nuevo a Unamuno, oigamos a León Felipe, el del
éxodo y el llanto que supo ganar la luz, en el prólogo a Virgin Spain de
Waldo Frank -1941- con su tronante verbo:
"Sobre el tema de la decadencia de España ha caído un Iguazú, un Niágara de tinta. Algunos la situaban en la triste hora en que los Reyes Católicos, los reyes caseros, desgraciados en su descendencia, dejan el paso a
las monarquías e.....6ticas. Otros, en su irónica amargura, llegaban a preguntarse si tal decadencia no coincidía con el nacimiento mismo de España".
Y Unamuno, por su lado, sin tregua ni reposo -en El Sol, 10 de marzo
de 1932, retomando al meollo de la cuesti6n:
"Anormal, ya lo sabéis, es un vocablo híbrido -mestizo- de prefijo griego y tema latino. Lo propio latino que se hizo castellano, es: enorme.
Enorme es lo que sale de la norma, lo anormal".
Tal chocaron en la entraña de lo hispánico, Ortega y Unamuno, aquél
con "Yo soy yo y mi circunstancia", algo pasajero, efímero; éste, con sus
dos amores, España y su esposa, Lola, su costumbre, como solía repetir.
Don Miguel soñaba con lo eterno, porque "esclavos del tiempo, nos esforzainos por dar realidad de presente al porvenir y al pasado, y no intuímos
lo eterno por buscarlo en el tiempo, en la historia, y no dentro de él" ( España
y los Espmíoles, p. 239).

LA

ESCUELA DE

MADRID

Otra discrepancia entre Unamuno y Ortega, es que el primero pregonó
su verdad sin importarle forjar grupo, seguidores, fieles, mientras que el
segundo, a la modalidad germana, se preocupó por tener discípulos y legar
una Escuela, la Escuela de Madrid.
Los componentes de la Escuela matritense con Ortega de mentor, fue156

ron: Gaos, Zubiri, Recaséns, Zaragüeta, García Moren te y Ramiro de Maeztu.
Después muchos han querido incorporarse, algunos por entusiasmo, otros
por lograr algo del resplandor, aquél por sincera admiraci6n a don José,
éste con fines de propaganda, pero los mencionados constituyeron el núcleo
originario.
Resulta de bulto que la galaxia emergía bastante heterogénea: Zaragüeta venía ya de Lovaina, hecho en la mentalidad del cardenal Mercier,
Ahora ocupa alto cargo eclesiástico, dada su preparaci6n y méritos. Podriamos calificarlo de neoescolástico.
García Morente comenzó neokantiano, siguiera en corto lapso ort~oUÍsta
y luego, ya sacerdote, tomista. Pero hay aquí algo de alto quilate filosófico:
Gonzalo Fernández de la Mora en el número-homenaje a Morente de
Estafeta Literaria -13 enero 1968- en "El lugar intelectual de Morente"
declara:
"En 1924, Ortega publicó su artículo Refle:ciones de Centenario, decepcionante para ser leído hoy, pero que debió producir cierta impresión en
Morente, ya seducido por la brillantez de su amigo y colega de claustro.
Allí se llamaba a1 kantismo la inútil precaución, es decir, se le aplicaba
el subtítulo de la pieza de Beaumarchais "El Barbe.ro de Sevilla"; este frívolo e improcedente gesto revelaba un despectivo deshaucio del kantismo".
Luego Fernández de la Mora se pregunta si fue tan intensa en Morente
la huella de Ortega como la de Kant, y responde: "Por lo pronto fue mucho más corta, apenas 1lll decenio; y, por añadidura, epidérmica. La clave
para medir la actitud de Morente ante el raciovitalismo se encuentra en la
última de las Lecciones Preliminares de Filosofía ( 1939) a cuyo texto taquigráfico su autor no tuvo ocasión de dar su último pulimento".6
Estamos siguiendo a Fernández de 1a Mora, a la letra: "Dicha lección
se titula Ontología de la Vida. Era el gran tema de Ortega y, sin embargo,
aunque Morente cita a su compatriota reiteradamente, monta la exposición
sobre Heidegger. Corría el año de 1938, y para Morente, que conocía
los cw·sos y las tertulias de Ortega, no podría ser un secreto lo que después
de la publicación póstuma de Unas Lecciones de Metafísica (1965) ya es
una evidencia crítica, a saber, que los elementos totales del programa raciovitalista -Ortega no llegó a elaborar un sistema- son préstamos heidegge• Las "Lecciones Prelimi:oares de Filosofía" por Morente, adoptadas como texto
casi en todos los planteles de México, allá por 1939, cuando comenzábamos a enseñar
dicha. materia, han hecho mucho mal. Metáforas, inexactitudes, elegancias de conferenciante en vez de tesis ceñidas a la disciplina y al método campean en ese libro
que tuvo s:ingular y para nosotros, ahora que algo &amp;abemos de filosofía, inexplicable
fortuna

157

�riano . Morente e definitivo en su justiprecio cuando, al llegar al nudo de
la cuestión, olvida las metáforas orteguianas, y se remite pura Y simplemente a la tesis de Heidegger''.
Como estamos íntegramente de acuerdo, sin reserva alguna con lo anterior,
cabe sostener como ya lo hicimos en otro momento que Morente nunca fue
verdadero discípulo de Ortega. Ahora Zubiri, el imponderable Xavier Zubiri:
Paulino Garagorri -actual secretario de la nueva Revista de Occidentenos aclara en Cuadernos Hispanoamericanos, Madrid, abril, 1966:
"Por una parte Zubiri ha manifestado reiteradamente cuánta es su gratitud hacia el maestro y amigo cuya docencia le inició en la filosofía moderna y en la problemática de la filosofía, y, a mi entender, no hay mejor
introducción al pensamiento de Zubiri que el conocimiento de la filosofía
de Ortega".
, .
. . .
Esto, en buen romance, deja a Ortega en plan de propedeut1ca, unp1d1endo la maestría auténtica. Y no se pr ·cisan mayores comentarios al respecto. Ahora, Gaos:
La periodista Teresa Alvarcnga en ludice, Madrid, julio 1959, nos ofrece
unas declaracioue de Gaos, infaustamente desaparecido ha&lt; e poco para desgracia de la enseñanza filosófica en la UNAM, por cierto un hallazgo porque las
declaraciones del ex-Rector de la Universidad matritenst~ fueron contadas:
A la inten-ogante · Está adscrito a algún "Ísterna filosófico? respondió:
t
. d
"Desgraciadamente no estoy dentro de ninguno. ¿Por qué desgracia amente? Porque quizá fuera una solución. Mi postura, no obstante, es definida:
soy un escéptico metafísico; sin embargo, creo en ciertos valores, por ejemplo, en la bondad. Mi posición es de un nuevo kantianismo. Esto lo expongo claramente en un libro que se llama De la FiJ.osofía". 7
De manera que, en resumen, tal vez el último reducto del raciovitaliimo
sean los esfuerzos de Recaséns Siches por trasladar las idea de Ortega a la
íilosofía jurídica.

LA

OBRA DEFINITIVA

Unamuno vivió agónicamente, pero en él eso significaba bregar, ir contra la corriente, tenei alma de su pueblo, amar esos Cristos lívidos, escuálidos, acardenalados, sanguinosos.
En esa misma entrevista le pregw1taron a Gaos: ¿Se puede hablar de un sistema
filosófico en Ortega?, y re!J)ondi6: "Sistema filosófico en sentido clisico, no: pero
sí hay un sistema de jdeas filosóficas. El tiene una ~isi6n del ~undo porgue a~
cuando, como Dilthey, no publicó nada coo e.se propósito, no deJa por ello de exis1

158

El hombre unamuniano no es el bípedo implume de la leyenda, ni el zoon
politicón de Aristóteles, ni el contratante social de Rousseau, ni el Jiomo
oeconomictts de los manchesterianos, ni el homo snpiu1s de Linneo, ni el
mamífero v rtical -así comienza "Del Sentimiento Trágico de la Vida"-:
"el nuestro es el otro, el de carne y hueso; yo, tú, lector mío; aquel otro
de más allá, cuantos pesamos sobre 1a tierra''.
Allí está don Miguel de cuerpo y alma enteros ... A él le preocupaba la
eternidad, no d jar escuela ni C&gt;.."tend •r teorías. u ob esión serán la vida
y, sobre tocio, la muerte. El hombre, tú, yo, aquél.

En Mi Religión -fechada en Salamanca, noviembre 6 de 1907- encontramos una magnilica clave: 'Hay amigos y buenos amigos, que me aconsejan me deje de esta lal?or )' me recoja a hacer lo que llaman una obra
objetiva, algo que sea, dicen, definitivo, algo de construcción, algo duradero.
Quieren decir algo dogmático. Me declaro incapaz de ello y reclamo mi
libertad, mi santa libertad, hasta la de contradecirme si llega el caso. Yo
no sé si algo de lo que he hecho o de lo que haga en lo sucesivo habrá
de quedar por años o por siglos después de que me muera; pero sé que si
se da un golpe en el mar sin orillas las ondas en de1Tedor van sin cesar,
aunque debilitándose. Agitar e algo. i merced a esa agitación viene detrás otro que haga algo duradero, en ello durará mi obra" ( Colee. Austral,
• fadrid, 1964) .
U namuno poseyó ansias de eternidad: "¡ Y Dios no te dé paz sí gloria!
El hombre Kant no se resignaba a morir del todo. Y porque no se resig~
naba a morir del todo, dio el salto aquél, el salto inmortal de una a otra
crítica, Hegel hizo célebre su aformismo de que todo lo racional es real y
todo lo real es racional; pero somos muchos los que, no convencidos por
Hegel, seguirnos creyendo que lo real, lo realmente real es lo irracional; que
la razón construye sobre irracionalidades. Hegel, gran definidor, pretendió
reconstruir el universo como aquel sargento de Artillería decía que se construyen los cañones, tomando un agujero y recubriéndole de hierro. Y el
hombre, e ta cosa, ¿ es una cosa? Por absurda que parezca la pregunta,
hay quienes se la han propuesto. Anduvo no ha mucho por el mundo una
cierta doctrina que llamábamos positivismo, que hizo mucho bien y mucho
mal. Y entre otros males que hizo fue el de traernos un género tal de análisis que los hechos se pulverizaban con él reduciéndose a polvo de hechos.
tir esa concepción". En cuanto a nuestro antiguo maestro Recaséru Síches, a quien
debo el prólogo de mi primc..r libro, Datos d, Sociología -Tip. La Uni6n, San Salvador, l946- él siempre se declaró discípulo de Ortega, aunque desconozco su posición a estas alturas. De todas maneras aprovecho la oportunidad para rendirle el
homenaje que se le dt-be porque nos estimuló generosamente en los años de formación.

159

�Lo más de lo que el positivismo llamaba hechos, no eran sino fragmentos
de hechos".
Esto en las primeras páginas "Del Sentimiento ... " re~ela hasta dónde los
cardinales problemas ex.istencialista.s están de carne viva en Unamuno, a
quien cabe colocar, sin desdoro, al par de ~erkegaard, Heidegger, Jaspers
y Chestov, porque lo consideramos muy s~penor ~ Sartre.
La agonía unamuniana reside en 1a anb.gua e irresoluble pugna entre, razón y fe, entre fe y razón: ccp ilosofía y razón son _e~enu~as entre s1, Y
por ser enemigas se necesitan una a otra. Ni hay reh~6n sm alguna b~
filosófica, ni íilosofía sin raíces religiosas; cada_ una vive . d_e ~~ contrana.
La historia de la filosofía es, en rigor, una histona de la rehg16n . (Del Sen•

timiento . .. p. 118) •

• el
Independientemente de que le disgustaría mucbí~o a do~ ~gu que
le achacáramos. cierto hegelianismo por aquello de tesis y _antítesis en busca
'
· nuen
· ½-e
ni siquiera en seno . el problema
de
d e smtes1s,
... ..., Ortega 1'amás tomó
·
..
1
0
Dios. Así nos relata en El Espectador que un niño a q;-11en. se d J que
Dios estaba en el cielo, repuso que entonces Dios :endna pico como los
pájaros, añadiendo que, según la concepción dogmática, no estaba descar-

tada tal posibilidad. . .
Nietzsche llamó a Jesús ladr6n de
de la sagrada figura como al escribir
en silencio, con lo que nos enseñó la
·
erna .• ''Lo amaba,
con su uunenso po
nio ... " Otro contraste abismal.8

b 1
W" a
que Cristo "sabía recibrr las bofetadas
virtud de la humildad" .. Y Unamuno
lo amaba no fue s61o milagro del ge,
.

energías; don José ~~ sutil se

AHORA LOS LATINOAMERICANOS

Unamuno, tal vez por la prosapia indiana, estuvo siempre. atento a esta
América nuestra y no sólo por sus colaboraciones en_ La Nación bonaerense.
Antes de Unamuno, apenas Menéndez y Pelayo_ lo llllliIDO que don Juan Valera- quien le dio el espaldarazo a Dario al salir A.zul en aquella memorable
"Carta Americana" -nos habían tornado algo en cuenta.
"
Don Miguel sostenía puntos fundamentales con rei:pecto a nosotros: Desde que el castellano se ha extendido a tierras. tan dilatadas y tan apartadas
UlliiS de otras, tiene que convertirse en el idioma de_ todas ellas, en la len~~
española e hispánica en cuya continua transformac16n tengan tanta part1c1paci6n unas como otras".
·
M dr'd 1965- el doctor Basave
A
• En Metafísica de la Muerte -Ed. ugustmus, a i ,
edánd
la
. tad
Femández del Valle realiza un extraordinario análisis del tema, v
orne
anm
y el aprecio insistir en mayores calificativos.

Muchos autores, especialmente sudamericanos, comentó y elogiará don
:Miguel1 y los latinoamericanos le pagamos en el oro de buena ley del agradecimiento, porque a don Mi&amp;ruel le rodearon, con admiración y simpatía: Reyes, Arguedas, los García Calderón, Zaldumbide. . . sabiéndole muy
nuestro.
En contraste, Ortega a excepción de su viaje y luego estancia en Buenos
Aires1 donde tuvo el privilegio de la amistad que le brindara la gran Victoria
Ocampo, nos mantuvo en el olvido, y apenas se ocupó de estas latitudes, intelectualmente hablando. Dijo alguna vez que Francisco Romero, español nacionalizado argentino, palabra más o menos1 era el único que valía desde
el Bravo hasta la Patagonia, cuando Keyserling, en sus Meditaciones Sudamericanas manüest6, sin ambages, que el representativo continental del
pensamiento era nuestro Vasconcelos, ese sí Maestro de América.
Hay algo singular y poco conocido. En la correspondencia entre don José
y Victoria, Revista Sur (sept-oct, 1965), un dato muy significativo:
"García Morente nuestro decano de la Facultad de Madrid y como sabes,
aunque de mi edad, discípulo mto ha recibido el cargo de dos cátedras en
la Universidad de Tucumán, donde quieren crear una Facultad de Filosofía
y Letras. Se va dentro de un par de semanas. Ha sido una idea excelente
y hará una labor formidable de organización. El ha sido quien ha fraguado
la nueva Facultad nuestra en Madrid, la cual ahora que no existe, me atrevo
a decir que era una verdadera maravilla en ciertos respectos, algo hoy sin
par en todo el mundo. Me temo, sin embargo, que allí tropiece con algunas dificultades porque, aunque enérgico es demasiado ingenuo y bueno.

Manejar criollos no es cosa fácil. 0
Tal subrayamos la última frase, que no tiene desperdicio. Unamuno nos
consideraba españoles por el alma. Ortega difíciles de manejar y eso los
criollos, nada digamos de los mestizos o de los indios. . . Don Miguel nos
defiende el anti.españolismo que se atribuye a los latinoamericanos, de1;vado
de las proclamas de los insurgentes, inferidos de discursos pronunciados al
calor de la contienda independentista, al decir: "Pero quién va a dar
más que valor convencional y del momento a todo aquello del feroz despotismo, de los crueles españoles, bandas de tártaros y otras explosiones retóricas propias de las proclamas".1 º
Hay otro párrafo en dicha e.arta: "Ramón me escribe. Parece desesperado de su
situaci6n ahí tanto por su situación económica como por la falta dl' ambiente". Sin
embargo, de la Serna se quedó IU&amp;tros en Buenos Aires.
"' El pensamiento vasconccliano lo desarrollamos, aunque apenas en algunos de sus
aspectos, en Gavidia, el Amigo de Darlo, T. I. Ministerio de Educación, San Salvador, 1965.
1

161
160
ITII

�No queremos terminar estas líneas sin aquel soneto "La Razón Y la Fe"
de don Miguel: u

-Hay que ganar la vida que no fina
con razón, sin razón o contra ella . ..

TEORIA GENER L DEL CONOCIMIENTO tTICO
DR. lsMAEL DIEGO PÉRE7.

ConceJJto de la Ética

11 A U namuno Je interesaban de verdad nuesJro., expone11tes: "Desde las obras del
¡la ar gauchesco el Marlln Fierro, el Fausto, el Santos Vega,
m
'
, .
l . d
d 1
género que pod emos
-•-- d G ti~rrez y hasta llegar a los úlmnos cu uva ores e
pasando por las novCli&gt;'&gt; e u
•
. .
ahí
h
• llismo ya refinado y depurado, cree que conozco lo principal que
se a ~~o
. ;ando un mundo que se fue y que acaso no fue nunca tal y como nos o
ci:ito pmH
'do también mi atención en las obras históricas, empleando horas
pmtan.
e sumcrgi
ald'
J
A t'
1 Paz a Sarmiento a L6pez, a Estrada, a S lllS, a uan gus m
1
1
en eer a genera
•
•
. d l l d l d L tra,
p !"-último me he detenido en trabaJOS e a n o e e a
Garcia a e..,,.., Y, por
•
·
d 1d
B
con ser
..6 ' • ol del doctor González O de Nueslra Aménca, e octor unge,
dICI
n· nac1on
,
I
b
e
1
A st.ral
·
¡
del Otro" (Mi Religión y otros Ensa'J'OS revts, o ecc. u
,
tan distintos e uno
•
Madrid, 1964, p. 36).

ANTES DE ESTABLECER una Teoría deJ Conocimiento Etico, trataremos de fijar un concepto de la Etica.
La Etica se origina por el conocimiento de la realidad moral y por la presencia en el hombre de los hechos morales en el contacto o experiencia de la
vida, y de a1ú nace una reflexión sobre la moral.
La experiencia moral se hace mucho mayor con cl desarrollo de la vida y
el trato con personas de origen nacional o étnico diferentes. De este conocimiento reflexivo podemos ascender hasta el conocimiento de una Filosofía
moral, que puede tomar varias interpretaciones, según el método empleado o
el alcanee y finalidad propuestos. Algunos filósofos positivistas han pretendido fundamentar la moral en Jo que llaman ciencia de la costumbre.
La observación de la vida humana, tanto individual como en grupos nacionales, sirve de fundamentación por la experiencia de los hechos, de una
ciencia moral positiva, con reglas, leyes, fenómenos o conclusiones prácticas,
tal como se hace en la Física, la Química o la Biología.
Pero esta ciencia de la moral deja fuera de su estudio a los fundamentos
teóricos de la moral o a la moral como experiencia subjetiva en que podría
fundamentarse una Filosofía idealista de la moral.
Sería lo mismo que en una Metafísica pura, no alcanzable su conocimiento
o sus categorías espirituales por los métodos habituales de la razón humana y
en que nos viésemos obligados modestamente a establecer esa Met:afüica pura
por las expresiones o las manifestaciones de los seres capaces de vivencias
metafísicas. Ese fue el recurso de la fenomenología al establecer la vía dfonisíaca para el conocimiento metafísico.
Este método reconoce la limitación del pensamiento humano, y por lo que
conocemos, podemos establecer las realidades o categorias que no conocemos.

163

162

�Santo Tomás dice que Dios se conoce a sí mismo y el hombre conoce a
Dios por las obras de Dios, pero no conoce a Dios directamente o por los
medios de la razón. El conocimiento de Dios por la fe o por los supuestos
intelectuales de su necesidad, entra más bien en el dominio de la mística Y
de la teología.
La ttica puede preguntarse si ]as má..,¿mas morales o los principios morales
tienen validez universal o eficacia general para todos los hombres, o si más
bien es un producto de experiencia subjetiva en la que cada hombre puede
obrar al dictado de su conciencia individual, sin concxi6o o acatamiento de
normas morales universales.
El subjetivismo en moral es una forma de relativismo moral, en que el individuo define por sí mismo el bien y el mal y ajusta a esas normas su conducta.
Los antecedentes de este subjetivismo moral los encontramos en los sofistas
griegos, en el siglo V antes de Jesucristo. Señalamo~ al filósofo Protágoras
quien afirmaba que el hombre es la medida de todas las cosas, de lo verdadero
y lo falso, del bien y del mal, de Jo injusto y de lo justo..
En cambio, el filósofo Sócrates, que combatió a los sohstaS, se opuso a esta
posición relativista y dijo que las opiniones de los hombres s~~ ~ distin_tas
entre sí, que sería catastrófico confiar a cada h.ombre la defimcmn del b1e11
y del maL
, . . . . di 'd al
El hombre se vería imposibilitado de establecer que pnnc1p1os m n u es
tienen validez universal; el mismo hombre, en el correr del tiempo, puede
tener cambios de ideas, en cuyo caso lo que mantuvo antes se contradice con

lo que mantuvo después.
.
La decadencia de los sofistas griegos se produjo porque Sócrates la sustituyó
con un hallazgo de gran trascendencia; la ratón humana. Y sobre la razón
estableció un nuevo principio de conocimiento moral.
El relativismo, tal como lo entendieron los sofistas, no ha vuelto a reproducirse después. eñalamos las opiniones del escritor francés J. Paulhan, el
que interpreta la moral como un sistema de convenciones, c~n las que ~os
hombres viven, pero que en el fondo todos ·aben que son mentnas. Esta afrrmación pone al descubierto la necesidad de establecer principios verdaderos
con validez universal.
E.xiste otra forma de relativismo colectivista, en que el individuo es \D'la
pieza dentro de una wúdad social. La sociedad forja la moral y el indi~iduo
lo acepta sin oposición. La moral es una creación cultural de la comurudad,
¡0 mismo que es el arte, la economía, el lenguaje, la ciencia. La moral perece
cuando perece esa comunidad. La moral de los pueblos antiguos que conocemos por la historia, no es nu~tra moral, ni lo es tampoco la moral de los
pueblos salvajes.
Esta teoría la mantiene el evolucionismo naturalista y el historicismo, apo-

164

y~d~se en la historia y en la etnografía, demostrando que existen morales
h1Stóncas y actuales, completamente diferentes e inconocibles.
Ciertamente que los cambios sociales, producen una variación en las ideas
morales. Pero no es cierto que hay una variedad de sistemas morales heterogéneos. Las diferentes morales no son en definitiva más que interpretaciones de una moral única que está por encima de esos cambios.
. La ac_eptación de la existencia de una moral única, nos permite establecer
diferencias entre morales distintas.
Las diferencias de moral son más bien grabaciones en el nivel cultural de
w 1 país civilizado, que haberse desarrollado en pueblos bárbaros, subdesarrollados o salvajes. Incluso el concepto religioso no muestra el grado de nivel
mental.
No es lo _mjsm? haber si~o. educado en el cristianismo o en el budismo, que
e_n formas mfantiles de arum1smo o de voduismo, las religiones como la crisllana es el producto de la revelación divina en el hebraísmo y el cristianismo
Y además enriquecida por la Filosofía y la Ciencia de los pueblos occidentales.
La 1cy moral universal ha de tener los siguientes atributos: A) Unidad de
preceptos valederos para todos los hombres. B) Universalidad de aplicación
a. to~os los hombres en el espacio y en el tiempo. C) Invariabilidad, en que
nmgun hombre pueda cambiar sus preceptos. D) Necesidad o vínculo que
ata al hombre con la moral, respetando su libre albedrío.
_San Pablo de Tarso asegura que la ley moral es de origen divino y que
Dios ha grabado en el corazón de los hombres. Esta Ley moral se halla en
algún te.'XtO escrito tomo en El Decálogo de Moisés o en el Sermón de la
fontaña de Jesús, que son interpretaciones de la ley moral uni,-ersal.
La ley moral se manifiesta en el hombre o alumbra en la mente humana
por la bondad de las acciones humanas. Por la ley moral el hombre se siente
inclinado a realizar el bien y a e,ritar el mal, dentro de las imperfecciones
de su naturaleza.
S~n bienes moral~ adorar a Dios, amar a los padres, respetar al prójimo
ser.·1~ lealmente al bien común; no mentir, no robar. no matar, poseer bienes
propios, ya que el derecho a la propiedad es propio de la naturaleza humana.
L~ ~ilosoüa antigua admitía que los hombres adquieren un hábito del entendirruento, por el que sienten una vocación para encontrar las verdades
prácticas, necesarias para la conducta. Fue llamado este hábito de entendimiento siridéresis, o ciencia que relega a la capacidad de inventiva de los hombres el regular su vida moral; esta labor de discernimientos se confiere a la
con~encia moral para aplicar un principio mora] a un caso particular, y
adllllt.ía una semejanza con el silogismo de Aristóteles. La conclusión del silogismo se obtiene partiendo de una premisa universal y de otra particular
en este caso la idea individual juzgada.
'

165

�.
d 1 Ética tiene su ongen
en Sóera t es, para quien la moral
e a
dis . . ,
dical del hombre con la que ha naera la virtud, como una
~0s1pc.iond ra
- rse intelecU:almente, para hacer
la · t d es ciencia ue e ensena
·
P
cido. ero
vir u
.
su drtul El hombre malo es ignoranc_ia.
que cada hombre conozc.a cuál es
. .
y se llega al imperativo
Por eso el imperativo socráti~ e~ conócete a ti mismo.
El concepto

moral por medio de la s~~idur:. la moral provienen las diferentes escuelas
De este concepto socratico . eR
en este concepto hallan sus inspimorales de Grecia y del Impen~ omano y
raciones radicales Platón y Anst6teles.

La ética de Aristóteles
. ,
1 de Eudemo y en la Gran ÉLica.
Está basada en la Ética .ª N1com::~•;:. aªe las acciones humanas. El bien
Plantea el proble~~ del b1:n. con: la felicidad del placer. Séneca, inspirado
supremo es la {~lic1dad. J?istmgu . Beata ue el placer puede compararse
en Aristóteles, d1ce en su libro De Vida
trigo· embellecen la planta
las que crecen en un campo e
' .
con las amapo
li "d d . haberla sembrado ru buscado.
.
t caso la fe ca a sin
triguera, en es e
r ción activa del hombre y el bien
La felicidad es la plenitud de_ ladrea azda
La función del hombre es
.
f •• ropta e ca a .cosa.
de cada cosa es la unc1on p
te n su raz6n y en esto coD.SJste
su propia función como tal hombre, que cons1s e
,

¿

la felicidad humana.
.d contemplativa, superior a la
. d la
6n entramos en 1a v1 a
., y
Por medio e
raz
tá
·aª Por la Po)•esis o Creacton.
.
J
felicidad
es
regi
nil.
vida de los p laceres' a
.
.
1 i"da práctica, que se ma testa
.
, ·
1 hombre tiene a v
.
junto a la vida teoretica, e .
, .
traiga felicidad es necesano que
, .
p
la vida teorctaca nos
'
.
en la polít.J.ca. ara que
di A istóteles "una golondrma no
·da porque como ce r
,,
ocupe toda nuestra v1 '
h b díchoso ni un tiempo breve .
•
1 día hace al oro re
•
hace el verano, m un _so o
,
·celente or varias razones: A) Porque el
La vida contemplativa es la mas cxh
posotros· el entendimiento conoce
. .
l
á excelente que ay en n
'
. . d ás
entendumento es o m s .
ºbl B) Porque es la achv1da m
t entre las cognosca es.
. ,
cel
las cosas más ex en es
1 . º6 o la intelección conbnuan.
.
.
pensado en que a vis1 n
. . d
continua; un obJeto VISto o
'
f
que son necesarios a la fehc1da '
C) Va acompaítada de placeres puros)' 11r~es, o se confunde ron la amapola.
.
11~ 1 mismo que e tngo n
.
sin confundirse con e """ o
. .
lor ue el sabio puede e1crcer su
D) Es la forma de vida m~ sufi~aente,E¡)
la única actividad que bus. , • luso en cl aislanucnto.
d
contemplac1on me
.
run· gun' resultado fuera e 1a
• ·sma pues no t.Jene
.
,
camos y amamos -eor s1 m~
'
d h
lgo divino en el hombre y sena
. , S61o es posible cuan o ay a
contemplaCJon.
. .da y escoger la de otro.
absurdo no escoger la propia v1
1 ma Y abarca los modos de ser
"d
de
la
Ética
es
una
caractero
El conteru o

is

ºº·

166

del hombre, las diferentes formas de las almas y las virtudes y vicios con los
que estas almas las conocemos.
El término de "Ética" deriva de ''ethos", que significa costumbre o carácter. Cicerón llamaba a la moral Filosofía de las costumbres.
Hay virtudes éticas que se refieren a la vida práctica y que llevan a la
conclusión de un fin. Hay virtudes dianoéticas, que son propiamente intelectuales,
Las virtudes 'ticas hacen referencia a la realización de la vida en el Estado,
el reino de la justicia, el de la amistad, el valor, etc. y tienen su origen en la
costumbre y en los hábitos.
Las virtudes dianoéticas son como los principios de la Ética o las virtudes
de la inteligencia y la razón y se llaman sabiduría y prudencia.
La t.tica se ha identificado con la moral y es la ciencia que se ocupa de
los objetos morales1 constituyendo la Filosofía moral.
Una Historia de la Ética filosófica coincide con la Historia de la Filosofía.
Señalemos algunos hechos en la Historia de la 2.tica.
A) La Ética se considera como una ciencia de los bienes, o una jerarquía
de bienes concretos a los que aspira el hombre y por los que se mide la moralidad de sus actos. Los creadores fueron Sócrates, Platón y Aristóteles.
B) Buscar la tranquilidad del alma, como una actitud práctica ante la
vida. Tales fueron los estoicos, como Séneca; los cínicos, como Diógenes, en
el desprecio de las convenciones humanas; en los epicúreos, cuyo fundador
fue Epicuro, o el equilibrio racional entre las pasiones y su satisfacción.
C) Con el auge del neoplatonismo y del cristianismo se modificaron esas
ideas. Plotino edifica la f.tica con la teoría platónica de las ideas, pero mezclada con ideas aristotélicas, estoicas etc. Los cristianos mezclaron lo ético
con lo religioso y crearon una Ética heterónoma fundamentando en Dios los
principios de la moral
D) En el Renacimiento hay un nuevo estoicismo en Descartes y Espinosa.
O bien en una t.tica fundada en el egoismo, como Tomás Hobbes, o en el
llamado realismo político inspirado en Maquiavelo.
E) La Ética de Manuel Kant se fundamenta en la buena voluntad, en la
conciencia moral o en el deber ser. Kant rechaza toda Í.tica de bienes y' su
Ética formal es autónoma y pura.
F) Federico Nietzsche en el siglo XIX hace una inversión completa en la
labia de los valores morales, con su idea del superhombre y la moral de los
señores y de los esclavos .
G) Reacción de Francisco Brentano contra el formalismo Kantiano; es una
Ética material, no dependiente de un sistema de bienes. Es una Filosofía de
los valores, aunque en realidad logró mayor desarrollo con Max Scheler y
icolás Hartman.

167

�La relación del ser con el valor no ha sido bien establecida. La teoría de
los valores niega la Metafísica y la trascendencia; es un reino de estimaciones de las co as, hallando en ellas diferentes valores.
La dificultad de la Teoría de los valores, para desembocar en la Metafísica lo intentó Nicolás Hartmann en su i?.tica, donde se produce un intento
de sistematizar la moral de los valores. Pero se YiO obligado a entrar de nuevo
en los prohlemas del conocimiento y en la ontología.

Un~ . ociología, de la Ética la en ontra.mos en la concepción dd Estado
mater~a~ta de To~ás Hobbes. De su maestro Francis Bacon aprendió el
conOCJ.llltcnto de la ciencia positiva, aplicada a la Filosofía. Hobbes se p
.
· d' •
reocu
Pa ,elcl h omb,re m
nrtdual y social y sus temas son de Psicología, ele Antropologia, de Política, de Ciencia y del E tado y de la sociedad humana, u ética
está ba ada en sus ideas del hombre.
b End su,_libro .Leviatán
, . se encuentra u Teoría del Estado, tomando e¡ nomre e
besba
. btbltca, de la que se habla en el Libro de Job , q ue es un
monstruo manno que devora ~odo lo que e tá a su alcance: " faldigan los
que aborrecen el dta en que nacieron que están prontos a provocar a Leviatán' .

=

1

Teoría del Conocimiento Etico
En toda Teoría del Conocimiento ético establecemos una actitud crítica
preguntándonos cuál es el origen de este conocimiento, con el fin de poder
pensar en qué consiste la estructura moral del individuo y de la sociedad.
¿Procede la moral desde fuera del hombre o desde la Sociología? ¿Procede
la propia constitución, en relación con la Antropología y la Psicología?
En el primer caso convendría hacer un estudio de la ociología de la Moral. El hombre adopta un sistema o una actitud ética ante la vida, por una
filosofía moral elaborada en el ambiente, en la tradición histórica y dentro
del signo cultural donde vive. Es lo que se llama el "Principio pre-filosófico
de la morar'. Heidegger asegw·a que una tragedia de ófocles, que forma
parte de la tradición cultural de la humanidad, dice más sobre la esencia
de la !.tica, que un libro sobre la misma.
En el materialismo histórico de arios Marx se cstrurtura una ontología
y una ética dentro de la sociología; es en la aplicación de la justicia social
uonde se dan las e.xigcncias de la Ética.
En Marx y en Engels es el espíritu, como en Hegel, el que determina la
Historia; toda la vida espiritual es una superestructura de la estructura fun.
&lt;lamenta! representada por las relaciones económica de producción. o es
la conciencia la que determina el r, sino el ser el que determina la conciencia pero un ser situado ocialmcnte dentro de la economía.
El marxismo ha ampliado el materialismo a toda la concepción del universo pero la conservación de la dialé ·tica, le ha obligado a rechazar el
'
.
materialismo mecanicista de la ciencia natural, para llegar a una conccpc16n
donde la mat ria recibe las dct rminaciones dcl e:;píritu. A la materia se le
atribuye cierta trascendencia, por la que podría alcanzar conciencia de sí
misma, ya en sus formas más fina y puras, que forma el materiali roo antiguo,
0 bien en sus interiorizaciones, que es el moni mo naturalista o materialismo
dialéctico. El materialismo de Qlmte concibe lo superior por lo inferior. Aqui
está basada la Teoria de los valores del mat riali mo y que es la idea de Luis

Hobbes b~ca en Filo ofía la cau a o las causas d los efecto , pero descaita
las ~~sas finales de orden teológico, explicando los fenómenos de un modo
mecamco: por medio d~ movimientos; es una especie d fuerza que mueve y
de materia que es movida. Fuerza y materia on los &lt;los factores que mueven
todas la cosas; es como la materia y la energía de la Física.

. Los procesos psíqu~cos, o ~entales tienen ·u fundamento en el cuerpo físico Y el alma no es mmatcnal; forma parte de la substancia misma del cerebro r el alma son energías fisiológicas.
Las id~s de Hohbcs son materialistas, negando que la voluntad del hombre sea libre Y menos para elegir su moral: está encadenado al medio y a
las voluntades de otros homb'.~:· Su detenninismo de la naturaleza hace que
e! hombre actu~ ,Pº~ la_ ~rec1s1on de stt circunstancia sin que sea posible su
libertad. La accion mdi\Jdual se diluye en el poder de las instituciones del
Estado, que anulan toda acción individual libre. La moral está establecida
J?Or las intuiciones del Estado y el hombre sólo es una pieza dentro del con.
Junto, que es movido por varias voluntades y el hombre es una parte dentro
del todo.
1

Teoría del Estado o Leviatán, como fundamento
de la Ética Individual y Social
H~bbes dice gue todos los hombr
on iguales y tocios aspiran a lo mismo:
el d.in~o, el amor, el triunfo y la vanidad. i no consiguen sus aspiraciones
sobreviene Ja e~1emistad y el _odio· unos desconfían de otros y para e\itar la
carrera &lt;le la uda que él qmere también ganar, e pre,·ienc contra los otros
atacándoles; el hom~r que lleva primero la iniciativa es el que gana; todos
los hombres desconf1an entre sí. y procuran destruirse.
Hobbes ~ene un concepto pesimista del hombre; no cree que sea capaz de
buenas acciones y por eso la moral sólo puede fundarse en el triunfo de los
más fuerte sobre los débiles; es la moral del asesino del rufián o del roen-

Büchner en su libro Fuerza y materia.

169
168

�tiroso, que mata y miente, si es necesario, para triunfar. Estas ideas eo política las han aplicado muchos Estados en el pasado o en el presente.
El hombre es para el hombre un lobo, como decían los antiguos romanos
al que quiere dc,·orar, si es que se deja. Por eso hay que crear hombres
fuertes, que en vez de ser devorados, devoran a los otros.
Nunca espere el hombre concesiones de buena voluntad o de buen grado¡
lo que se llama buena voluntad son conveniencias políticas o econ6mkas. Y
en general, lo que se logra es siempre obra del ,·alor, de la lucha y de la conquista del más fuerte.
Hobbes es la idea más opuesta al cristianismo. El Leviatán fundamenta su
raz6n de ser en un espíritu demoníaco. Es la herencia del Derecho romano o
del derecho del robo por la razón de la fuerza o de la astucia.
Los hombres no tienen interés por el bien de sus semejantes, sino s6lo si
los pueden someter en un orden político y económico.
Los tres motores de la cliscordia entre los hombres son: A) La competencia, que provoca agresiones por la ganancia, y en un plano internacional, son
las declaraciones de guerra para monopolizar mercados, sólo se benefician
instituciones financieras, no los pueblos que s6lo aportan su sangre y sufrimientos. B) El segundo motor es la d confianza: unos hombres atacan ~
otros para alcanzar seguridad y dominio, lo mismo que sucede con los ~a1ses; que el otro esté sometido, para que no reclame us derechos que el triunfador ha conquistado es el fundamento de las guerras coloniales y de la conquista de territorios. Fue la política de Inglaterra y de otros países coloniales.
Pongamos un ejemplo:
Australia fue ocupada por los ingleses hace 250 años, y los indígenas australianos viven igual que cuando llegaron los ingleses¡ no les han enseñado
inglés, está prohibido el mestizaje y ni iquiera conoc~n el cristiauis_mo.
C) El tercero motor es la vanidad o la vanaalona, que enem1sta a los
pueblos y a los hombres, por rivalidades de prestigio .º de reput~ci6~. o ~as
rivalidades profesionales entre lo hombres del comercio y de la inteligencia.
El país fuerte no tolera que un put'blo débil se haga fuerte, porque entonces puede constituir un peligro de rebelión y de victo~ tal vez del débil.
Estas ideas de Hobbcs siguen actualmente en las relaciones de los pueblos,
como lo fueron en el tiempo de este Ii16sofo inglés.
La Ética de Hobbes tiene su fundamento en el triunfo o n la ganancia,
no
basa en el bienestar social, en el amor recíproco o en la caridad cristiana; es la idea más opuesta al Tratado de Leyes, de Francisco Suárez, donde se fundamenta el Derecho de Gentes.
La aturaleza define un estado de perpetua lucha entre los seres que la
pueblan; los peces grandes se comen a los peces chicos y los hombres fuertes
destruyen a los hombres débiles¡ es una guerra constante de todos contra

170

todos, Y no se tz:ata de una lucha aislada, sino de un estado o de un tiempo
en que se está s1empre o una disposición permanente, en que no hay seguridad Y no _puede haberla, si no se quiere caer en el pecado de debilidad para
el contrano o para el enemigo quien puede hacerse fuerte y combatir al que
lo esclaviza.
Siempre hay posibiljdad de conseguir alianzas con el enemigo para ganar
la batalla a otro enemigo más poderoso.
'
~I hombre tiene un poder o una fuerla de la que debe hacer uso y ciertas
pasiones Y deseos, que le llevan a buscar cosas materiales, tratando de arrebatárselas a los demás. Y como todos aben de esta actitud natural en el
hombre, desconfían unos de otros y su estado natural es el ataque.
Pero el hombre se da cuenta de que este estado de inseguridad es insostenible, prefiere vivir con pobreza y pide la paz aunque después vuelva a renovar la lucha o la guerra, porgue el estado de agresión es permanente en el
hombre.
Las ~iserias de la guerra obliaan a los pueblos a pedir la paz, para reconstruir lo que antes ha destruido. El vencedor ayuda al vencido en su
economía, para después sacar ganancias de su pobreza y de su debilidad no
permitiendo que sea fuerte nunca.
. Hobbcs distingue entre el Derecho considerado como libertad y la Ley conSl~erada_ como obligación, es decir, que el Estado da derecho a ser libre y al
mismo tiempo .escla".iza al individuo con las obligaciones de la ley.
El hombre tiene libertad para harer cuanto quiera o pueda y en el Derecho, que es la libertad, caben tres actitudes importantes: A) Ejercer el derecho. B) Renunciar al derecho. C) Transferir el derecho.
Se ejerce el derecho cuando hay dominio y fuer¿a y es la actitud natural
del fuerte. Se renuncia al Derecho, por debilidad frente al fuerte. Se transfiere el Derecho, como una alianza o delegación del débil con el fuerte.
Cuando la transferencia del Derecho es reciproca, se llama Pacto, Contrato
o Convenio, lo que llaman los Ingleses "covenant".
~l Covenan~ son los acuerdos establecidos entre el 'Common-wellh" y las
anttguas colonias, que en gran parte son hoy países independientes.
Hobbes opone frente a las ideas de espiritualidad y libertad, el mecanismo
naturalista y la afirmación del poder omnímodo del Estado.
Esta doctrina de Hobbes tuvo gran influencia en el iglo VIU, especialmente en el libro El Patriarca, de Roberto Filmer, donde se trata de salvar
el absolutismo monárquico de lo Estuardos, con la teoría del derecho divino
de los reyes.
Esta idea se fundamenta en que ningún hombre ha nacido libremente, ya
que está sometido a diversas autoridades, y cuando es niño, a la autoridad
paterna.

17 l

�Por eso considera legítimo y deseable el gobierno patriarcal o paternal de

"~bula rasa"~ _donde nada se ha escrito, cuando nacemos. Por la experiencia que adqummos a lo largo de la existencia vamos tomando conciencia o
como objetos de pensamiento.

los reyes de Inglaterra.
.
Otra obra que se opone a la teoría de Hobbes es la de Locke qlllen en su
Ensayo sobre el Gobierno Civil escrito en 1690, fue fundamento. ,de ~a ~;voJución republicana de Inglaterra con Oli\'crio Cromwell y tamb1en SITVlO de
inspiraci6n a la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de la

_ Pero la experiencia puede ser externa e interna. La primera adqui~re las
ideas por una mera seru.ación interna, y la segunda, por reflexión del espíritu
o una reflexión que exige siempre una atención exterior.

revolución francesa.
Pero Locke a su vez se inspiró en el jesuita español Francisco Suá.rcz, cuyo

Locke asegura que las ideas son iguales y se dividen en ideas de rr,/le-.:ión
que es la percepción íntima de la memoria, de la voluntad, etc.

libro Tralado de Leyes, fue escrito en 1612.
.
El libro de Hobbes Elementos de la Ley es la primera forma ele su sistema
filosófico y político y es el antecedente de su obra poster~or, llam~d_a Leviatán. En Inglaterra tiene polémicas con teólogos. con sabios y polít1~os, q~c
le acusaban de ateísmo y de herejía religiosa, al sostener que la Iglesia debta
ser dirigida por la autoridad de )os reyes. Esta idea de. Hobbes fue únpl~tada
antes por cl rey Enrique VIII de Inglaterra, consutuyendo la Iglesia an-

Y en ideas compuestas, originadas por la actividad del espíritu en una
combinación de las ideas simples.

glicana.
.
Hobbes pretende una construcción racional de la socredad, •~on el . p~der
absoluto del rey y asegurando que ninguna revolución es legitima ru tiene
razón de ser, puesto que los reyes reciben el poder de Dios y no cabe por
tanto una revolución contra Dios.
Textualmente dice Hobbes: "El misterio del poder real no debe ser objeto
de debate, pues sería quitar validez a los principios de la venera~6n ~ti.ca
y religiosa de los pueblos por sus reyes, a quienes admiran como si estuviesen
sentados en el trono de Dios".
_
Es un absolutismo de derecho di.vino, opuesto a las teorías de Frauosco
Suárez O de Locke, quienes afirmaban que el poder de los reyes derivaba de
los pueblos soberanos.
Hobbes prefiere un rey con un consejo secreto de hombres esco~dos, po~que asegura que la estupidez de las masas y la elocuencia de los pillos, facilitan la subversión de los Estados.
La Etica se fundamenta en el Estado y no en la libre determinación de

los hombres.

Origen del Conocimiento Moral en d EmJ,irismo de Locke

Las ideas compuestas las clasifica en combinaciones de ideas simples en
una idea compuesta única. Y en combinacio11es representativas de ideas clistintas unidas.

A las primeras pertenecen las ideas de
de relaciones.

ubstancias. A las segundas las ideas

Las relaciones son la identidad y la diversidad, la coexistencia y la existencia real y actual.
La existencia real y actual es el fundamento real de lo existente, que puede
ser intuitivo, como e.l que se posee de sí mismo. Y demostrativo. como el
que se refiere a la existencia de Dios o al conocimiento sensible. Este último
lo conocemos por la simple sensación, formando el conjunto de la mayor
parte de lo que sabemos, incluyendo todo el conocimiento de la vida práctica.
Locke considera verdadero un conocimiento cuando las relaciones son justas, aunque no se correspondan con seres reales. O bien es verdadero un conocimiento cuando además de la justeza de la relación formal, tiene una correspondencia real.

A estos dos tipos de conocimiento, corresponden los diversos tipos de ciencias: las Matemáticas se corresponden al primer caso. Se incluyen también
las ciencias morales }' jurídicas.
En el segundo caso, se incluyen las ciencias ell.-perimentales.

E[ criterio general de Lockc es que la sola razón especulativa no es suiiciente para alcanzar conocimientos verdaderos. En cambio, la razón analítica, aplicada a las ideas que se obtienen por la experiencia, constitU)'C una
gal'antía en el proceso del conocimiento.

El origen del conocimiento moral se basa en la cx~eri~ncia in~vidual Y
colectiva. Fue hombre formado en el método de las c1cnc1as cxperm1en!ales
de la naturaleza y su libro Ensayo sobre el entendimiento humano sento los

La füica de Locke es determinista, no aceptando la libertad del hombre,
aunque puede inclinarse en un sentido o en otro, es decir, admite la elección
de las decisiones. La moral es diferente de la religión.

fundamentos de una teoría del conocimiento.
Se muestra enemigo del innatismo de las ideas.

Consiste en la adecuación de una norma, que puede ser d Dios, del Estado
o de la sociedad.

172

ucstra alma es como wm

171

�La Moral como Selección del Fuerte
Frente al Débil en Darwin
Darwin consideraba unas diferencias entre los seres vivos y los medios para

existir y que sobrevivían los más aptos. Y eran más aptos los que se adaptaban mejor al medio. De ellos surgían las nuevas especies evolucionadas en
jerarquías de funciones progresivas. Estas ideas tuvieron aplicación a la interpretación de la Historia, a la Moral o a la Sociología.

La Teorla Evolucionista de H. Spe11cer
Estuvo influido por Darwin sobre la evolución de las especies. El ser humano adquiere la mayor perfección posible en sus reacciones frente al medio
hasta llegar a una adecuación justa entre cl hombre y su circunstancia, que
Spencer considera como la verdadera cualidad moral. Nunca se logra, sin
embargo, la perfección absoluta, porque entonces la conciencia humana no
progresaría y el hombre se encuentra en un perpetuo esfuerzo por adaptarse
al medio. La moralidad es una aspiración de servir a la sociedad humana
y el individuo se justifica por este esfuerzo de perfeccionamiento de la sociedad.
La filosofía tiene por objeto cl conocimiento de la evolución en todos los
dominios de la realidad. Pero la realidad es una sucesión de fenómenos o
una evolución universal, que es manifestación de un Ser Incognoscible o
Fuerza Absoluta. Reconocer lo Absoluto y la limitación de la ciencia a lo
relativo, abre la posibilidad de una conciliación entre la religión y la ciencia.
La evolución es la ley universal de los fenómenos, como manifestación de
lo Incognoscible. Pero no sólo una ley de la Naturaleza, sino también del
espíritu, que es la parte interna de la misma realidad, cuya evolución consiste en adaptarse a lo externo.
Lo Incognoscible es el fondo último de la realidad universal. Por eso la
ciencia es un conocimiento parcial de la evolución y la filosofía que es un
conocimiento total y sintético de esta evolución, ha de ser positiva.
La ciencia y la Filosofía pretenden conocer la realidad no trascendente,
aunque sea una realidad sometida a una ley universal, que proporciona los
primeros principios de todo saber científico.
Es la ley de la evolución como "integración de la materia y disipación
concomitante del movimiento, donde la materia pasa de un estado de homogeneidad indeterminado e incoherente a otro estado de heterogeneidad
determinada y coherente". La evolución es la conservación de la materia y de
la energía y por esta conservación puede el espíritu entrar en el dominio de la
ciencia y ser regido por la evolución.

La influencia de Darwin e manifiesta en l
.
.
apareciendo formas vivas cada ,
ás
a. supel'Vlvencra del más apto
es ley fundamental de la so . 1
m d complejas y perfectas. La evolución
c10 og1a y e la éti
El h
adaptación progresiva al medi
bº
~ombre se muestra en
O am ientc con diferenciac·ó
ºda
d f
·
capao des para una mejor adecuac·, ' 1
.
1 n
e nnoones y
Tanto Darwin como Spencer
necesidades d~ la sociedad.
de Lamarck, donde se aplica el o .
d 1 mdos ~or la Filosofía Zoológica
medio. Una 1·irafa actual fu
tcngen e as especies por las variaciones del
e an s una cebra E t '1 ·
· ,
herbáceos y al vivir en terrenos arbolad
f . s. a u lJina vw1a en terrenos
vertirse en jirafa. Fue el problema d los, ue es~ando el cuello hasta conLos animales tienen necesidad de
:~ptat1on al _medio ambiente.
cia las modificaciones de sus ,
pp crones sucesivas y en consecuenorganos. ero estas modif
.
por la costumbre y transmitid
.
icaoones son fijadas
•
as por 11erenc1a constituye d
da •,
especies. cuyas anormalidades pueden se 1 '
. .
n o gra c1on de
d
malidad.
r as COll lCJOnes de la futura nor-

'«:

esta~= ~~s.
:a:

FJ evolucionismo de las espeo·es bº ene como co el · '
su moralidad se fue haciendo en la l ch
_n USion en el hombre que
de los mejores.
u a por la vtda y en la selección natural

El lntelectualismo en el Conocimiento

El racionalismo y el empirismo son dos f
primero fundamenta el conocimi
ormas de entender la realidad. El
ento en el puro pensamient
1
]
0
en a experiencia de la realidad E
bº
.
Y e segundo
fuentes de conocimiento intervie~en: calam
el mtelectualismo ambas
o filosófica. El racionalismo cons"cl n
e a raoón de la verdad cientifica
cios, forman el apriori de la
16 eraEque los _conce~tos elementos de los juiraz n. n cambio el mtel tu lism d .
conceptos de la e,,.-pericncia L
. . que ' conoce elec boª
o enva los
• a cone1enc1a
d e la experiencia. También el em . .
.
ra sus conceptos
.
pmsmo invoca la exper·
·
f erenoa del racionalismo d
l
.
.
ienc1a, pero con la die que a e&gt;..-pencncia saca
· ·
real y nada hay en el pensa .
Sus conocumentos de lo
miento que fuera de est
. .
mental de la realidad.
e conoc1m1ento experi-

;°bopar~

ª

EI intelectualismo asegura que además d 1
. .
los conceptos aunque entre 1
"d
e conoclllllcnto sensible se dan
'
os sentt os y el concepto . ta
.
conexión. La experiencia y el
.
e..'OS
una inseparable
.
pensamiento son las dos fuentes del sabe
. El fundador del mtclectualismo fue Aristóteles H
,
. r.
c10nalismo y del empirismo Col
1
d
. a~e una smtesis del radel empirismo· las ideas
denoctra ed mlun o de las ideas platónicas dentro
'
o e as cosas La ev ·
·
.
en la base de todo
· ·
.
·
,,penencia se convierte
conocumento }' en Jas uná en
nsibl
general de la cosa. y se logra por mecti d g efs se
es se baila la esencia
o e una anlltad de la razón, llamada

están

175
174

�el entendimiento real o agente. Obra como la luz, en palabras de Aristóteles
haciendo claras las imágenes sensibles, alumbrando la esencia general que
todas las cosas tienen. La idea de la cosa es recibida por el entendimiento
posible o pasivo, realizando la doble función del conocimien o.
El conocimiento de los principios proviene de nuestros sentidos, en el concepto de Aristóteles y lo continúa Santo Tomás de Aquino. Representan relaciones entre conceptos que se derivan de la experiencia.
Aristóteles nos dirá en el conocimiento ético que todo saber moral nos
viene de la experiencia y al saber la experiencia formamos una teoría moral.
Cuaudo llegarnos a este mundo somos como una "tábula rasa" donde nada
está escrito. Y la vamos elaborando basta el "ethos", que es la personalidad moral.
Su doctrina ética se halla contenida en sus tres libros: Ética a Nicómaco,
Ética a Eudemo y Gran Ética. Y sus temas fundamentales son los siguientes. Los actos humanos son libres y deliberados, perfecta o iroperfectamenle
realizados. Estos mismos actos están ordenados por las leyes de las costumbres.
La palabra "ethos" es el origen de la Ética: Significa carácter o personalidad moral. La palabra moral deriva de "Mas-Morís", en el sentido que le
daba Cicerón.
El Ethos es carácter o modo de ser adquirido, segunda naturaleza moral,
que adquirimos por la e::-.-periencia y elaboramos por medio de la razón; en
todo carácter o modo de ser adquirido,
siempre i.mplkita una moral.
El Ethos es la estructura unitaria y concreta que vamos formando a lo
largo de la experiencia y es la expresión roncreta de los hábitos de una persona. El hábito significa haberse adquirido o apropiado algo; el haber significa habérselas de algún modo o de otro consigo mismos o con otros en una
relación o disposición que puede ser buena o mala. Pero con esta diferencia:
la salud es una buena disposición para el cuerpo y la enfeonedad es una mala
disposición. Igual sucede con la moral: la vida que realiza el bien el bien se
apropia, y la vida que realiza el mal, el mal recibe.
El hábito moral es en orden al acto. Los hábitos se engendran por repetición de actos. De aquí la enorme importancia psicológica y moral de los
actos. Ellos determinan nuestra vida. constriñen nuestra libertad y nos inclinan
a veces de modo inex-orable. La costumbrt es en cierto modo Naturaleza. 'i
los hábitos mentales constituyen la educación moral e intelectual.
Existen tres conceptos en el desarroJlo de la vida moral; los actos, los hábitos y la personalidad moral. Los hábitos se engendran por repetición de

"'ª

actos y los hábitos engendran el modo ético de ser.
Los actos, los hábitos y el carácter forman el objeto material de la Ética.
Los actos del hombre han de ser libres y deliberados para que se cié la

vida moral. Donde no existe la libertad no puede darse ni el premio ni la

sanci6n.
Pero ha~ actos provocados por causas naturales, ajenas a la ttica: el hom?re _es _movido por representaciones sensibles, tales como el miedo O la defensa
mstmttva contra pe]iO't'OS
posibles o nnagmar1os.
·
· ·
--o·
Y s1· esos actos se producen
~s ~rque hay una falta de aquietamiento de la razón o la faJta de armo~
mtenorJ co~o le llama la ttica Cristiana. Son los movimientos desordenados
o las tentaciones.
El hombre asistido de la gracia divina, por una vigilancia d 51'
·
convertida en ha'b'1to, previene un movimiento desordenado antes
e
m1SD1o,
de
q
aparezca.
ue

~gura Aristóteles que hay actos encaminados a un fin y hay una conse~eton ~e ~~ fin. El primero se llama amor o desear lo que no se tiene: es el
lIUSm~ ~gnif1cado que daba Plat6n en el Banquete al amor. El segundo es
la frutet6n, o recrearse en lo ~uerido o conseguido.
En «:5tos actos se produce una elección de medios y un conseJ·o cuando nos
encamm. amos a ese fm, Y cuando lo conseguimos surge en nosotros
' una complacencia o una delectación.
Si~~re hay actos de entendimiento y actos de voluntad. Los actos de entendirruento son cuando la inteligencia elige lo mejor o Jo más conveniente
El acto de voluntad es válido si se procede reflexiva y discursivamente. Pre~
tendemos
la esencia
., descubrir
.
, del acto unitarío de la voluntad y con esta
pret~on, avengua~os que es querer. Querer significa apetecer y amar, 0
delei~ en lo quendo. Son los medios y la consecución de los fines. La
esencxa de la voluntad es la fruición.
Hay que delimitar lo que son o no son faltas morales. Haciendo esto O lo
otro, lleg~~~ a ser esto o lo otro. Si amamos, nos hacemos amantes; si
hacemos Justicia, nos hacemos justos. Si odiamos, nos hacemos odiosos.

A través de estos actos se decanta en nosotros algo que permanece. Lo que
llega a tener el hombre por apropiación es su más profunda realidad moral.
Los actos y los hábitos transforman Ja vida del hombre en su totalidad.

¿ Cómo alcanzar la vida moral en su verdadero significado?
. Por los actos discursivos e intuitivos. Los actos discursivos hacen refercncta ~e tocias Y_ de cada una de nuestras acciones morales, del fin último o
senbdo de la vida; es el tema de la moral o de la religión. Los actos intuitivos
nos descubren la unidad de la vida.
Los actos in~itivos son privilegiados por la profundidad que con ellos se
alcanza. Son el mstante, la repetición y el siempre. Son estados que se alcanzan a la hora de la muerte.
E] Ethos se alcanza con la muerte. Empezamos a ser lo que definitivamente

177
176

m2

�hemos querido ser. Pero nuestro tiempo es

limitado. Cada hombre tiene, sin

embargo, su tie~po de plerul·t~~·a el hombre maduro, para el ancjano
Hay oportunidad para e mno, pru
•
1 ·con las diCercntes significaciones que las distintas edades tienen: : runo as~~ª
a ser hombre, el hombre maduro quiere completar su obra y deJar u~ es a
de su paso y el anciano vive en general de recuerdos, recoge la herencia moral
de lo que ha vivido.
ropiaci6n El dePor eso el bien es operado o posefdo. La moral es una ~p
·1
.
bl d 1
. el bien en el concepto de Anst6teles. Es o que
ber es 10Separa e e ser y
todos los hombres apetecen.
l la moral es
La realidad total del hombre en cuanto tal hombre es mora y
. d 1
tos humanos y de su libertad.
propi_a , el os a~al d
lases de bienes: los que se buscan por causa de otros
Anstote es sen a os c
.
l s ue se buscan por causa de s{ mismos.
. .
l
y o q .
, '6 tanto de virtudes como de vmos; a
La moral entera es una aprop1act n,
l
.
la estructura mora es siempre
felicidacl está siempre puesta en nosotros y
f~licitante. El hombre proyecta su propia felicidad.
..
1 busca de la felicidad: A) La fehc1dad como
Se producen dos errores en a
d stino· B) Como estado puramente
fortuna e&gt;.'1.crior, como suerte o como e
·
subjetivo.
· tervienen
1
La felicidad es sólo apropiación de bien~ morales, e~ os que in
los objetos de la moral )' el sujeto que los vive o expenmenta.
Ex·1ste un camino o vía para alcanzar la felicidad. La vida entera esl cob~o
1 · ámºd se ponen os ie. ámide de medios y fines: en la base de a Plf 1 e
una ~: se buscan par causas de otros, y en el vértice, los bienes que se. busnes qd , . mos. en el vértice, está la \'ista y el no\lS como supremo bien y
can e si ID1S
,
•
ha en por causa de otros
ahí radica la felicidad verdadera.
~tenes que se c
sirven para acrecentar el bien de s1 mlSlilo.
.
Pero la felicidad es distinta de la beatitud, t?mada esta última en el sentido
. .
orno tal trasciende la obra cxcluSivamente moral.
rel1g1oso y c
,

1:0s

Teorla del Conocimiento Religioso y Moral
L 'ttica es ciencia de la moral y la Teología es ciencia d_e la realida~.. ~
a li . ,
.,;~te una moral pero no en toda moral cXIstc una reltgton,
toda re gion e.,,_._,
'
•
l ci6
e coal y la religión positiva existe re a n Y que 5
Pero entre la mora I natw:
. d
I' .
La
rresponde con sus diferentes actitudes: actitud ética y actitu re_ lf~:sa. 1
.
ede Ii.rrutarse al comportamíento moral del hombre, sin uscar e
prunera pud .
1· .
la segunda representa un comportamiento moral
una trascen enoa re 1g1osa, Y
con miras a una justificación divina de los actos humanos.

De otra parte, religión y moral difieren en cuanto a su contenido. La moral
es sólo un comportamiento del individuo consigo mismo y con la sociedad.
Y la religíón por sus misterios y dogmas, cultos y ritos, gracia, sacrificio y
purificaciones, etc. está situada más allá de la moral.
La actitud ética diiiere de otras actitudes fundamentales, tales como la
actitud estética, la actitud científica, la actitud política o la actitud económica. La actitud de Sócrates ante la muerte fue una actitud ética, como lo
fueron ou·as actitudes semejantes de hombres en el pasado histórico o en
el presente.
La actitud de Jesús en el Monte de los Olivos o a lo largo de la Pasión
fue una actitud exclusivamente religiosa.
En Aristóteles hay una actitud ética frente a otras formas posibles de la
vida, como una actitud teorética &amp;ente al conocimiento. El estojcismo es una
actitud ética. Kicrkegaard es el primer filósofo que ha puesto frente a frente
una actitud ética con una actitud estética o una actitud religiosa.
Los teólogos aseguran que la Ética separada de 1a religión es insuficiente.
Una moral separada y laica, en opinión de Maritain, es moral insuficiente.
Precisemos la e..xpresión de actitud ética y actitud religiosa. Una actitud
ética es el esfueno del hombre por ser justo o por implantar la justicia. Una
actitud religiosa es la entrega reverente, confiada y amorosa, a 1a gracia de
Dios.
La Ética está montada en la suficiencia de practicar la verdad y de cumplir el deber, dentro de la libertad. La Religión se sustenta en el sentimiento
menesteroso del hombre, en la finitud o en la temporalidad de la vida, aceptando una realidad suprema o una infinjtud .
El hombre tiene conocimiento de lo religioso por w1 movimiento de descenso de Dios hacia el alma humana, morando en ella y santificándola es
la llamada asunción y deificación. El esfueno ético se abre a la religiosidad
y la actitud religiosa fructifica en moral, i?s decir, en buenas obras. Por sus
obras les conoceréis, dice cl Evangelio.
La actitud religiosa está separada de la moral, como en las religiones primitivas, en que el hombre comete crueldades en nombre de la religión y esa
actitud es contraria de la moral.
Existe una actitud eticista, que no admite nada superior a ella, porque
parte de que el hombre se ba ta a sí mismo. Se ju tifica con dos afirmaciones: A) lo religioso está subordinado a la moral ; B) la moral rechaza la
actitud religiosa.
La moral está separada de la religión, cuando esta última acepta los sacrificios humanos o los actos deshonestos; las fornicaciones, las prostituciones o diferentes orgías religiosas. O bien cuando se dan exaltaciones obscuras y panteístas de la vida y de su multiplicación.
179

178

�O cuando se buscan éxtasis vital
no espirituaJ . Estas defonnacion
ligiosas de la moral pértenecen a la Historia de la religion y no a la
historia de la ttica.
En la ttica Kantiana es la moral un postulado d la Razón Práctica.
Dios ni el alma ru el cosmos racional son comprensíbl con exigencia científica ~ro hemos de obrar moralmente como si lea conociéramos.
La 1 y moral es autónoma cuando tiene en sí mi ma su fundamr.nto y la
rai6n propia de su legalidad. Ha sido la idea de Kant • que han admitido
otros filósofos como Cohen, atorp, Rouvicr. La autonomía de la ley moral
la determina la autonomía de la voluntad y es lo que hace posible el Imfí

perativo cattgórico.
En La fundam ntación dt una Mdaffsica de las costumb,n la autonomía
de la voluntad es la propiedad por la que la \'Oluntad ron tituye una l y
por í misma con independencia de cualquier propi dad de los obj tos del
querer. La misma volición abar
las máximas de nu tra lección como I y
unh--enal.
Si el acto moral es determinado por al o ajeno a la voluntad, como una
coacc1on
t ma no e concebido como moral.
Los partidario d la Heteronomía en la Moral e n que no hay posibilidad de moral efectiva in un fundam nto ajtno a la voluntad, bien sea en
la naturaleza, en el reino inteligible, en el reino d los valores absolutos,
en Dios.
Kant asegura que los principios de Hcteronomía bien sean empírico o
racionaJ , que pueden r ontológicos o teol6gicos, enmascaran el problema
d la libertad de la voluntad y de la libertad auténtica de los propios actos.
La moral trónoma. Son los que d rivan la moralidad de una voluntad
divina, e tando en oposición c-on lllll morales autónomas y heter6nomas.
Apriorismo moral material. Es la actitud intermedia de Max Scheler.
otorga autonomía d la personalidad en cuanto
tiene valores morales para
la realización del carác r moral, C\·itando el formalismo d todo imperativo,
que se funde en razones superiores a la propia persona o en personas que se
tom n como guías de alcanzar un mayor perfec-cionamiento moral.
El fundador del apriorismo es Ka11t. Es un intento d mediación ntre el
racionalismo de Leibnitz y Wolff y el
pirismo de Locke y Hume.
gura
que la materia del conocimiento procede de la experi ncia y la forma procede
del pensamiento. La materia es el mundo d las sensaciones, que se ofrecen
como un caos y el pensamiento crea el orden enlazando wios fenómenos con
otros y poniendo una rela ión de los contenidos de las sensaciones. Son las
formas de intuición y de pensami nto. Las fonnas de la intuición son el
pacio y el tiempo. La
cia que conoce introduce el orden en las nsacion , regulándolas en I pacio y el tiempo. Lo contenidos d la percepción

180

~ ayudan con las fonnas del pensamiento Eril
.
ción, por la forma intel t l d l
. . a.za dos contrmdos de Ja pcrcepua e a causahdad Jo
11
,
uno
la causa y el otro el / t
1
'
que ama cat ona; el
,
e ec o, en azándoJos causalm nte
Ast es como la conciencia qu conoce edifica el
.
.
de la experiencia. pero el conocimiento está d
m~ndo de sus obJetos, parte
tes deJ pensamiento Y por las f
J f ~tennmado por leyes inmanenormas y as unc1one a priori d la conciencia.
BIBUOORAPÍA

!ª~rada .B_ibl,a. Ed. Libr ros Mexic.anos Unido1 Mé .
ti,a a Nic6ma,o, t1iea ti E11d,
e B . . XJCO.
Argentina.
•
mo Y ran tica, de ri tótelcs. Ed. Espa

Calpe de

Diccionario d, Filoso/la, d J•
D
, lo ,11rno In ti hombr, d
El Prlncipr d, Maquiav,lo, ~

Ferrater M ora Ed S
,
M S
.
. uramericana, Buenos ir .
• ~~dach ler. Ed. _Revista de Occidente, M drid.
~., /¡ b/-L z
· · ,._ , Buenos Airea.
4
'"'
""ª aratuJtra de F N'tzscb
F111rza y matnia de
B:. h 1
~ Ed. M, Aguilar. México.
Th, L,vitUan dri' T ffobL-·- ucEdntr.
, Populatts, Barcelona.
' .. •
uca
Oxford
·
·
¡
Tratado d, Lty,s, de Franc~o Suárez. Ed ~ers1~y, nglaterra.
Ensayo .Job,, ti Gobi,rno cioi/ de J Lock . E IUCJo S. De I. ientlficar, Madrid.
El1m,ntos d, la L,y, de J. Lo~Jce.
d, Losada,_ Bueno, irea,
El origen d1 las ts",ci,s d• Ch D . .
da, Buenos Aires.
· · · d, la ltica
"
• arwm.
Ed . Losada , Buenos A"IJteS.
Pmmp,os
H' S..
Ed
E •
' · pcncer,
·
da Buenos Aires
1. ong,~ d.11 conocimi11nto moral, de F. Bren~o
·
.

LuiJ

Ed ~-

·~~::=di.º;: ;~

tt:uH,s:~na. AJ,~nt,s sobr, la FilDso/la d,11 /a.r
ttic a.
. c:_:on.sc10 S, de I. Cient{{ic,u. Madrid.

. Can ru
Vocaeión, de Gregorio Marañón Ed E
ttico, , Hartman Ed Losada 8
· . · sp sa-Calpc. Madrid.
· ·
• ucnos ,r
E I
I u1tdamtnto d• la moral
la t .
·.
da. Buenos Airea.
.
'Y
tu:a matmal d, los ua/ous, d M, Schelu. Ed,
Filoso/la Zoold_gica de La.mar k Ed M
.
T ,_
•
·
• onlan r • Simón Ba J
«Dria d,1 conodmitnlo de J H
Ed
.
.
r e ona,
Etieo ] L A
•Ed . .
n.
• Revista de Ocridrnte,
drid
. , . . nin w, n.
. Revuta de Occidente. Madrid
,
C,111,a de la Riu6n Pr4ttieo, d M K
. , .
F1111dam111tación d, una Mdaf'·" ,· ,~~t.CEd. Econ6m1ca-FJI016fica. Madrid.
1 ....,
"'1
odumbr,s. Ed. Id. Madrid.

a

)1

'ª

ESENCIA DEL CONOCIMIENTO ÉTJCO

La esencia del conocimi nto , ti,
Josofia. Los fi16sof ha dad
. co se corresponde con la esencia de la Fios
n
o dife t r puestas La
•
d
·
esencia de la moral
se ~pon e con Ja equid d o con la justicia, con el bien d • .
el bien de los otros con la felicidad
.
e s1 mwno con
0 con la petÍecc.t6n moral, con la virtud
181

�lid d con la temporalidad y la trascendencia,
1
o con el carácter de
persona
0 que termina
.
la alizaci6n de los bienes morales dentro de un tiemp
.
,
bien. en
rle
tin.
•,
de este bien moral en la trascendencia despues
o bien en a con uac1on

ª

ª'

·

de la muerte.
.,
la · tud O una can, cea afirmaba que la Filosofía es una aspiraoon a vrr . .
sen
•
J ñOCll'.IUento con.,
n la ,.-1cla moral· no basta conocer, smo que e co
e1usion e
·
tribuye a que el ser sea virtuoso.
. .
.
.d b
la Filosofía como una aspiración a la fchc1dacl y
Epicuro cons1 era a a
.
no es posible si el bien no se reahza.
.
.
.
b
h b' os de sacar del contemdo hist6nco de la
Dilthey asegura a que a i.am
al
encontraba la. esencia
filosofía sus valores esenciales, y entre estos v ores, se

c~:~:
;:
r::i:e:~:~;t:;~:7:::~:r!ieny es

del bien o del mal.
. .
Lo primero que habíamos de intentar es descubrir u~ obJetl:r:1

sistemas rep

,

todo~ aqu~os si~temas que
el primer
losoüa. Dichos
1
ftud del Filósofo ante la totalidad
sencial El segundo rasgo es a ac l
~~gl~s e objeto~, este rasgo es w1a actitud intelectual o una actitud de pensamiento.
esencial~ de la moralidad en todos los sistemas
B1.15car .tas coincidencias
sería la tarea del Fi16sofo.

NOTAS ESENCIALES DE TODA FILOSOFÍA y DE TODA ÉTICA

A) Orientación hacia la totalidad de \os objetos. B) Carácter racional de
este conocimiento.
É ·
H
esencial de la Filosofía y de la ttca. e~os
Hemos formado un concepto
1 . , l . tórica y en sus relac10consi.derad~, los distintohs sist;ma.~ ens~u
u;:~usnsnotas principales.
nes Los hlosofos nos an o rea o
.
, .
d l
.
el
dor de la Filosofía occidental o la actitud teonca e
S6crates_ es
~~a
la ,,ida humana sobre la reHexión y el saber.
esplritu gnego, edificando
e extiende al concepto total
Llega a su pleno desa.JT~l~o. ,end Platón}' ~des morales y al conocimiento
. . humana ding1en ose a as
.
.
de la conc1enc1a
'
di
del oeta del hombre de ciencia, se
científico. La actividad del esta sta,
p
'

¡:::

constituye en reflexión filosófica.
. .
. tü'co y a su obJ'cto:
.
di" •
dirige al conocuniento oen 1
En Anstótelcs es st mto. e .
.
al d 1 . l Filosofia primera o
L . ia umvers
e ser, a
Co11ocimienlo del ser. ª cienc 1 h
la realización de la felicidad.
metafísica. La Ética se levanta en e et os, en
, .
is
Para Sócrates y Platón la filosofía es una concepción del espmtu. Para Ar -

tótel.es es una concepción del Universo. Cicerón aseguraba que la Filosofía es
la maestra de la vida. En la virtud radica la moral.
Manuel Kant dice que la Filosofía es una reflexión universal del espiritu
sobre sí mismo o wia reflexión del hombre sobre su total conducta valorativa.
La intuición es la base del conocimiento Filos6fico en Bergson y en la fenomenología de Husserl y Scheler.
Distinguimos dos elementos esenciales en toda Filosofía o en toda ética:
A) Concepción del yo. B) Concepción del universo.
La ciencia en toda Filosofía es una autorreflexión del espíritu sobre su
conducta valorativa y práctica y una aspiración al conocimiento de las relaciones entre las cosas, unida a una concepción racional del universo.
E.xi.sten dos procedimientos: A) Inductivo. La Filosofía es un intento del
espíritu hwnano para llegar a una concepción del universo, valiéndose de
la autorref.lexi6n sobre sus funciones valorativas, teóricas y prácticas.
B) Deductivo. Situar la Filosofía dentro del conjunto de las funciones superiores del espíritu humano y señalando el puesto que ocupa e.n el sistema
total de la cultura.
Las funciones superiores del espíritu y de la cultura son el arte, la religión
y la moral. La Filosofla y la ciencia se fundamentan en la propia función del
espíritu humano, que es el pensamiento. Pero la ciencia y la Filosofía se distinguen por su objeto de conocimiento. La ciencia abarca parcelas de realidad
y la Filosofía se dirige a la totalidad de los objetos.
¿Qué relación e.'&lt;.iste entre la religión y el arte? En el fondo tratan de resolver el mismo enigma: dar una interpretación de la realidad y fundamentar
una concepción del universo.
Ahora bien, la Filosofía surge del conocimiento racional y la religión de
la fe religiosa. La validez universal de la Filosofía radica en Jos alcances de la
razón y la validez universal de lo religioso depende de los factores subjetivos
o de vivencias. En el arte no depende la interpretación del pensamiento puro.
Nace de la vivencia y de la intuición.
Tomamos del libro II de Ciencia de la Lógica, de Hegel, donde analiza
una Teoría de la Esencia.
La Ética es la realización del esp1ritu objetivo, la verdad del espíritu subjetivo y del objetivo, cuyas manilestacioncs se dan en la familia, en la sociedad
y en el Estado. La moralidad está determinada por los motivos, que mueven
a las acciones. La Eticidad se fundamenta en la subjetividad. Y dentro del
hombre se desarrolla la idea moral, realizada en la familia, la sociedad y el
Estado.
El Estado es la forma completa del espíritu objetivo, es decir, la -.·erdad del
espíritu subjetivo y objetivo; en el Estado se desarrolla la forma suprema ele
la idea de la moralidad. Ningún estado desarrolla la idea del Estado, sino en

183
182

�el desarrollo de la Historia universal, que es un despliegue dialéctico de la
idea del Estado.
La esencia de la verdad es el ser. ¿No será la verdad una definición o
cognominaci6n del ser, que no agota al ser en su estructura total, puesto que
el ser no es sólo esencia, o al menos esencia determinable?
Para alcanzar la verdad, diremos que el ser es en sí y para sí, es lo irunedia•
to. Pero el conocimiento no se detiene en lo inmediato y sus determinaciones,
sino que busca un camino a través de lo inmediato, con la esperanza de que
más allá de este ser inmediato, hay algo, el ser mismo, una especie de fondo
del ser, que será la verdad del ser.
¿ Pero esta especie de fondo del ser, habría de delimitar al ser de forma
pura, absoluta o total, y nos encontraríamos con dos especies de verdades,
la verdad de lo inmediato, como definici6n, y la verdad, verdad o verdad

en sí misma, sin posible definición o limitación?
Hegel nos dice que el conocimiento de la verdad en sí misma es mediato,
pues no alcanza la esencia directamente, sino por medios provisionales, tratando de sobrepasar al ser o de penetrarle. Solamente interiorizándose a partir del ser inmediato, alcanzamos el saber de la esencia y este saber es mediato,
en alemán "Wessen", o la esencia, es el pasado de este verbo "ge.we-ssen",
0 pasado interporal, con el mismo sentido que el "to ti en_ einai':, de Arist6tel~.
Se suprime al ser para alcanzar la esencia de forma uunedia.ta, como ac~vidad cognoscitiva exterior al ser, sin nada de común con ~u natura~eza propia.
Pero la apariencia es ser y es esencia, sin ser el ser ru la esencia: la apariencia pr.áctica de los dos, sin ser estos dos.
¿ Es sólo con esta interiorización, partiendo del ser inmediato, como ~can•
zamos el saber de la esencia pura, total, sin adjetivaciones? ¿Pero es en virtud
de un misterioso saber, o de un modo lógico o filosófico, como podemos alcanzarlo?
Pero el ser mismo realiza igualmente este camino, interiorizándose, por ra•
zón de su naturaleza, transformándose en esencia; es más bien. un movimiento ontol6gico. ¿Pero es que el ser mismo goza de una inme~iatez onto•
, mea que intrínsecamente sin conocerse a sí mismo, por sola virtud de su
1Oo'
'
')
•
propio ser de sí mismo, pueda transfor1:°arse en esen_cia y siendo que e mJSmo, por: su propia naturaleza es esencia y no necesita, excep~o, por un movimiento gnoseológico, darse cuenta de su ser o de su esencia.
.
Aquí encontramos una contradicción no explicada, aunque sea tal vez n:usteriosamente implicada.
.
.
El Ser absoluto se nos aparece como siendo el ser y como siendo ese11ci.a.
El conocimiento no puede reducirse al ser ahí, con sus variedades Y tam~o
en el ser puro. Este ser puro supone la negación de toda finitu?,. una ~teriorizaci6n y un movimiento, por medio de los cuales, el ser ahí uunediato,

se encuentra purificado y transformado en el ser puro. El ser se transforma
en esencia o un ser, del cual todo lo preciso o definido se encuentra 'excluido:
una unidad simple, imprecisa, indeterminada, despojada de toda precisión,
~e una f~rma puramente exterior. Pero la esencia no existe en sí ni para sí,
smo en. virtud de que ella no es por la abstracción; ella es por otro o por Jo
que existe enfrente de ella. La esencia representa la indeterminación vacía
y muerte en sí.
La esencia es el ser en sí y para sí, el ser en sí absoluto, ya que es indiferente a lo que constituye la precisión del ser, estando liberada de todo otro,
ser de toda relaci6n que no sea ella misma.
La Esencia es en el todo lo que la cantidad era en la esfera del ser O indiferencia absoluta en relación con todo límite. La cantidad es esta diferencia
por ~eterminación _inmediata y su límite constituye una precisión que le es
extenor, transforman?ose en ~-to. El límite exterior le es conocido y existe
e~ tanto que ell~ existe por si misma. La esencia por el contrario; la precis10n, no es un siendo, la precisión es puesta por la esencia misma. La negaci6n de la esencia es la reflexión y las determinaciones son determinaciones
reflexivas, puestas por la es.encia misma y persistiendo incluso siendo suprimidas.
'

L~ ~cia ocupa, un lugar intermediario entre el ser y el concepto y su
movuru~nto se efectu_a d:I ser al concepto. La esencia es el ser en sí y para sí,
pero baJO la detemunaoón del ser en sí, pues su determinación consiste en
evadirse del ser y ser la primera negación del ser. Su movimiento consiste
en adoptar la negación de sí y darse en ser ahí y a definir lo que es ella
en sí: un ser para sí infinito. Dándose un ser ahí, igual a su ser en sí, deviene
en concepto. Concepto es lo absoluto, teniendo un ser ahí absoluto O ser
,
,
'
en s1 para s1 .
. La_ esen~ reílexio?a ~te todo sobre ella misma y después toma una apanenc1a e.'Ctenor, manifestandose finalmente. Obedece a tres determinaciones:

A) Esencia simple, siendo en sí, teniendo sus determinaciones en el interior de e.lla misma.
B) Esencia saliendo al ser ahí, a la existencia, a la apariencia exterior.
C) Esencia que es una con su apariencia fenomenal o realidad.
No vemos claro la diferencia entre la esencia y el ser en general. Podría
ser así: la esencia es lo indeterminado en el circulo de la esencia. Y el ser
es lo indeterminado en el circulo del ser. La esencia es lo que se enfrenta a
las determinaciones.
Esencia pura sería el conjunto de todas las realidades o esencias. La palabra "res" se toma en el sentido tradicional de la esencia o esencia arrancada
de la realidad. Esencia es también lo vacío de determinación o producto de

185
184

�la abslracci6n. ¿ Pero qué dif ren i.a hay entre la a tracción · esta liberación de determinacíon • ?
Las r lacioo
otre la e ncia y la cantidad sería la absoluta indifercnda
respecto del limite. El mundo f nom ~nico · lo únito para He el y lo
ncial
el tramo ideal de I fenoménico.
El paso de s r a la sencia. La ~ncia tiene como fu nte al ser. La esencia
no xi
en forma inm diata n sí y para í, sino como r ultado d e te
movimi oto. i la
ncia se considera como algo inm diato, presenta un
ser ahí d terminado, al que
opone otro. La esencia
un ser ahí esencial
al que · opon un ser in ·ncial.
La c:;cnda comporta la suprc: ión d ·1 ser como tal; lo que
apari 1cia.
la apari ncia e tá pul' ta
La
· nria l'S 1 flcx'ión en primer Ju
dcterminacion con5istcn n &lt;'l r, pu·
mismo. En segundo lu ar. habría qu

opone es

par la

ncia.
ar. La r fl xión se determina &gt;" sus
to c¡ue e. anll~ todo refl xión sobre sí
considerar estas dctcnninaciones de

la reíle.-..ión o sen ialidade .
En ter er lugar, la esencia en tanto qu refl ·ión d la d terminación
bre ella mi~ma, deviene I fundam nto y pasa a la xi tcncia fenomenal.

lo natural: recordemos que naturaleza tiene en la
olástica medieval ~1
mismo alcance o significado que el de esencia.
La ley natural
considera como distinta a la I y humana o artificial· dlamamos a la primera Derecho o Filosofía natural y a la
da, Derecho
p&lt;&gt;Sitivo; e ta última
circunscribe .al tiempo }' al espacio y ·tien un caráct r
hi t6rico mbiable. según las ircun tancia o la interpr taci6n de los juris-•
tas. El Derecho natural tá m' allá del liempo · del e!-pa io, con afán de
perennidad, aspirando a principios invn1 iablcs, trascendental, .

.Así l prillcipio d respeto a la vida o la ti:oría de lo jwto
S cita el ejemplo d Anti ona de S6focl , qu · pro ta ontra el tirano
im-ocan&lt;lo la ley no escritas superior •s a la ley
rita .
icmpr Heráclito y Pannénid constitu) n lo dos térmio d comprenión filosófica: lo que cambia o el r igual a í mismo. ¿ Acaso la unidad
la multiplicid el no e un rcconocimi nto de la , ariaci6n y un e tablccimi oto cate 6rico del ser WliversaJ como transfondo de toda t alidad? ¿ 10 son
lartin I Ieidcgger y E. Hw,s rl con I análisis de la ,-istcncia concreta y la
r ·ducci6n fcnom nológica, otras dos intcrpr ta ion rcn , das d1. la mi roa
realidad?

LA

RI'-'LIZACIÓ

La moralidad

DE 1.A

lORAl,IDA0

reafüa en lo difrr ·nt

~ onll'nidos d • la actividad huma-

na: n la familiai l e tado, la "ida conómi ·a, 1 r ·li •ión la ética prof · · nal.

La
nci ucl D r dio natural s lo jwto: la inju ti ia no es po ibl en
el reino d la naturale-ta o de lo absoluto. Deda et poeta Bécquer: podrá no
haber poetas pero siempr habrá poc ía.
Cono cmo cada realidad por comparación con otra r ·alidad o realidades, de la misma roan ra que Hr 7 Cl tabl • ·e I con cpto d, cantidad di •
creta y cantidad continua ) d que el d 1111'
un akan e dialécti o cntr •
·r y la nada.
La
n ·a d 1
rccho ~itivo o de normas prácü
a.horada por los
Junstas
la coacció11. 610 1 Dcr cho natural
justo, conc hielo d forma
ab luta; en el Der cho positi\'O f be Ja int rpr taci6n o I apli ción ubjctiva por una actitud p~icológica pero lo subj tivo o p icol i o no cmi tituy

el

El Estado como r a/izado, d u,ia teorla dtl dererfto
El D,:red10 \' la Moral van unida· en la rt"afü.ación d la justicia. 'o ha·
moral sin Derecho, ni Derecho sin loral. Pero el Dcr ho o la • toral, para
•r vcrdadcram nte ju tos, han de aspirar a 1· alizarsc en un ord n universal.
·¡ e moral o justo p ra tod , lo e tambi n n todo los casos particular .
La uma de las part

consútuye el todo y el todo incluye a todas las part .

Las piracion d 1 hombre han sido · it:mpre buscar un saber más alto
qu salx·r indhidual: un árbol no forma cl bosque, ni un hombre constituye
pecie humana.
El Dere ho toma su origen n lo subj úvo para ccndcr a la nonna o
\'oluntad objetiva: El Derecho obj tivo busca 1 realiza 'ón de la justicia,
con valor natural, no con valor humano y tomamos lo natural en el ntido
de lo cósmico o uni\ mi; todo lo que , ajeno a la voluntad del hombre, es

la

norma de Derecho.
Toda obj ción al D recho natural p dría cmitestarsc así: i •rto que u lro e nacimiento , id t e le indo! p itiva, pero la interpretación positiva t una ca ' tic: d 1 h ho .
ptibl d
r cambiados o variado
en ou-as oportunidad hi tóri
qu la porc.ión de \"erd d qu conocemos
no ría toda la ,. rda&lt;l pues ta verdad seria la suma de todas las vcrdnd ,

en I linea Ion itudinal de un tirmpo infinito.
otamos que en la ciencia del Dcr cho hay i t mas t óricos
instituciones jurídicas: 1 D ·re ho pu de ncen-ar una doctrina de finalidad o un

187

186

�sistema de reglas de conducta; en el hombre primitivo o en las IOCiedada
atruadaa, el derecho e1 la conquista o la vengama, como formas del Derecho IUbjetiw. El Derecho subjetiw e1 una conquilta civilmda, que si bien
toma au punto de partida en lo subjetivo como lo supruemible de lo lelllible, aspira a la reatizaci6a de la justicia, ~iendo i...
9'hM,larismol irra•.
-a-aonalea, como opuestm al lel'ellO disfrute de la verdad objetiva.

Justifie•ci6n /aist6riea
Son varios 101 sistemas filóe6fi001 que explican o jmtifican hist6riaunente
la .ley, con valores ablolutOI y relatiwa.
Partimo1 del Derecho natural en tres aspectos importantes: San Agustin,
Santo Tomás y Francüco Smrez.
Para San Agustin e1 el hombre un compuesto de cuerpo y alma y el pecádo
ea c:omubllancial con su naturaleza: sólo una renunciaci6n de este mundo
trae Ja aaperaci6n del pecado. 01 aitúa en d01 mundOI, el puro de lo divino y el impuro de lo humano.
El Derecho que l1amamoe positivo tiene su ru6n de aer en el Derecho
natural o divino, el único verdadero.
San Agustín contrapone la ''Ciudad de Dios" a la ciudad terrena; au teoña
politica ae encuentra en la Ciudad de Diol y es el primer intento de Filolof'aa
de la Hittoria que ae conoce; en esa ciudad divina ballamoa la humanidad
perfeccionada, hl&gt;re del pecado o del estado impeñecto de lo temponl.
O aceptando elll ciudad divina, podemnl aceptar UD ~mino ideal y
abloluto de comparación entre la realidad positiva y la general o te6rica.
El Derecho natural es para San Aguatin un radicalimlo teol6gico: el hombre no es redimido de aua pecados mientras está en la tierra. Por e10 dice
Fray Luis de León: ¡ Cuándo aerá que pueda libre de cata priai6n volar al
cielo!
Santo Tomú es perfeccioniata. El ~ es un pecador accaoriamente,
no ~lmente; au alma e1 en aenc:ia ru6o, que aapira a perfecc:iooane.
Esu! Derecho atA más humanizado, COllliderado en doa aapectos: A) Derecho natural primario o pura voluntad de Dios. B) Derecho natural .amdario, apresando la naturaleza del hombre, pecaminola y perfectible, adecuadol loa principic» naturales y poailivos.
Francilco uára, el fil6eofo español del iiglo XVI, que 1101 dio tu Derecho
de Gentes, fija un principio voluntarista; ea el principio de la autonomía
libre del hombre, a diferencia de lol 6ngeles que ya DO tienen voluntad propia.
Para &amp;wez, lo mismo que para Santo Tomú, loe 6ngeles IOD especies y
dependen exclusivamente de la voluntad divina. uúez mantiene un Dere-

cho natúral; c.i la voluntad libre del hombre, y el derecho poeitivo ae expre,,
• como nacido de este vohmtarilmo.
Loe tmricoa del Derecho natural tienen en cmlÚD 111 concepc:ión a n ~
lóp:a: IU creenc:ia en el origen divino del homl:re.
Pero otras teorial ,e dilputan la interpretaci6a del Derecho llenando OlrU
porciones de la realidad,
'
El eacepticiamo asegura que el Derecho no tiene fundamento intrimeco ni
exprail&gt;n de autoridad y fuera Arqueloa afirmaba que "el Derecho no exis,.
te por naturaleza, sino 16lo por la Ley". Manuel Kant, coincidente con David
Hume, nos dice: la oblervación de la realidad no puede fundar la necesidad
de ~Mfamiento de dol hec:bol, como C8Ula y efecto, y la ca•eJídad ClOIDO
neceudad de ese anudamiento, aeria un concepto innato del entendimiento
una categoría a priori de nuestro conocimiento por medio de la cual ~
DalDOI el material, empíricamente dado, de la comprobación lenlible.
. ~ Kant toda la realidad aería juicios ain~ticOI a priori, • que elb
ampliCalCll contradicción de aintéticoe y a priori, puesto que tcxW lu coau
antes de 11er ya estaban dadas en la razón pura y luego puestas en la realidad.

FUBNTBS

n6uCAa DB LA F11.osoFfA DI.L Duacuo

La Filolofia del Derecho como captadora de CleDCiu, en au cuo la julticia
o la teoria ~ lo justo, tiene relaciones estrechu con la Filalofia en general
y con la :&amp;tica en particular, estudiando loa principioa del aer del CODOtB' y
de la ttica.
t

Manuel Kant 1101 decla que si falta la juaticia, no vale la pena que loa
hombrea vivan en la tierra.
Para establecer un Derecho poaitivo justo, lo habnmlos de preceder de
una teoria fib66ca o establecimiento de un concepto de la justicia en general
Todo el proceeo de e1aboraci6n o de critica del Derecho natural• baba
de corresponder con la Füo.&gt;fla propiamente dicha. Y habremaa de ~
necaariamente tres puntol de partida: A) Una teoria del objeto de la justicia. B) Una fenomenolog1a de 1U1 formu de cmoc:imiento. C) La pollñÍ•
lidacl o la :impc.-bilidad de establecer la l'ilodia de Jo justo.
Pero el objeto que ahora peneguimm
la diJnenlm Mica del Derecho.
La mon.1 1e reama de moc1o penona1 y depende c1e Ju ideu de 1a ipoca
de la aituaci6n biatórica. Lol juicios de valor o el deber lel' no IOll demostrables,
lino mú bien comparables. El Derecho ea un ente por si mismo jmtificativo.
Pero todo Dencbo 111pone una proyecci6n del Ol'dm 6tico y forma parte
de la moral

m

º

189
188

�El Derecho no es una especulación ideal, sino un sistema que ha de encajar en infinidad de casos de la vida, en muchas ocasiones no previsibles,
y por la disparidad, irreductibles a tipicidades.
Se reconoce el carácter ético del Derecho, como una forma de determinación deJ obrar en las relaciones de varios su jetos entre sí.
La t.tica abarca dos ramas: la 1'.foral y el Derecho.
El obrar humano requiere por sí mismo justificación. Y esta justificación
por la razón y la libertad forma parte de la esencia misma del obrar humano. El Derecho es un modelo general de cómo la ttica necesariamente se
realiza.
Pero el Derecho natural e.xiste, porque el mismo ser humano lo requiere
por esencia y sin él sería imposible el Derecho positivo.
En eJ Derecho acontece en forma de dictado social, y en la moral se reconoce por la conciencia personal. La vida humana personal está sujeta a la
ley moral. El Derecho, siendo precepto social positivo, es a la vez imperativo ético.
El Derecho tiene una doble exigencia: A) Igualdad de libertades o de
.Justicia. B) Sacrificio de libertades, por la subordinación de los intereses personales al bien común.
La raíz del Derecho es la libertad y la coacción para hacer posible la eticidad y la seguridad en las relaciones de los hombres entre sí y con la sociedad.
La armonía de este conflicto tiene dificultades evidentes. Y el Derecho viene

siempre en apoyo de las debilidades éticas.
El esfuerzo armónico es el que se debe conseguir entre los varios elementos que constituyen el hombre y la sociedad: taJ es la persona, la sociedad,
la ética y cl derecho.
El establecer un orden jurídico requiere conocimiento de los principios del
orden moraL Un deTecho positivo más justo es una exigencia práctica, ya
que el reinado de la l!:tica en su mayor pureza no es realizable en la existencia social, sino solamente en un orden superior a las personas, en la trascendencia divina.
Las relaciones morales entre individuo y sociedad son el correlativo necesario de la existencia humana. Los individuos forman la sociedad y la sociedad será mejor cuanto mayor sea el cumplimiento de la moral entre los ~dividuos. El elemento subjetivo es siempre la realización personal y está sujeto
a la gran complejidad de causas y efectos, habrá factores biol6gicos y psíquicos, unos heredados con el nacimiento y otros adquiridos por la educación y

el trato social.
El Estado tiene relaciones con el Derecho o con las intuiciones que el Estado crea para el cumplimiento de Leyes personales, sociales, nacionales e

190

internacionales. Pero además el Emdo y el Derecho tienen relación con la
naturaleza y con los diversos contenidos de la cultura.
El Derecho guarda relación con la naturaleza de los hombres, con la economía guarda relación, de la creación o ta distribución de la riqueza, bien
sea con el materialismo histórico o con Ja economía liberal.
En la poütica o gobierno de los pueblos, el Derecho necesita una justificación natura] y positiva, bien St&gt;a en el orden de la libre iniciativa, en la
economía dirigida o en la justicia socialista.

EL DEREcno

Y

u. MoRAL

EN

T.

HoBaEs

Dice que sólo el Estado puede determinar lo justo o lo injusto y que el
Derecho empieza sólo con el Estado: ninguna especulación racional puede
ser contrapuesta por el individuo a la autoridad imperante. Esta doctrina
determina la justicia con la legalidad.
De esta teoría han partido distintas formas irracionales de Derecho, como
el nazismo, el fascismo o el comunismo, pretendiendo una su~rcivilización
técnica, sin mejorar las relaciones humanas o mejorarlas en perjuicio de la
libertad. La sociología está basada en autopismos o en determinismos autoritarios y no en la moral solidaria del hombre.
En el concepto del Estado contenido en Leviatán, se expresan estas palabras despreciativas de la naturaleza humana:
''Pues las leyes de la Naturaleza, como 1a justicia, la equidad, la modestia,
la piedad, o en una palabra, el principio de dar a los demás el mismo trato
que se desea recibir de ellos, son de por sí, sin que medie el terror de algún
poder que imponga su cumplimiento, reñidas con nue tra pasión natural, las
cuales nos arrastran a la parcialidad. la soberbia, la venganza, etc. Y los
acuerdos sin la espada, son meras palabras y carecen de todo poder para
obligar al hombre" ( 16, p. 82) .
Una exaltación irracional del poder y el con iguiente concepto autoritario
del Derecho, se encuentra en las dottrinas de Nietzsche, Pareto y Sorel; en
las palabras de Nict7.sehe "la estupenda fiera rubia que ronda en busca de
presa y sangre", no se trataría de una lucha civil de clases, como en el
marxismo, sino entre naciones enemigas, que se disputarian la gf!Opolítica del
mundo, esa ciencia abstracta, creada por el germanismo nacionalista.
Vilfredo Pareto es el más ferviente teórico de la violencia; su método .es
llamado lógico experimental. Padecía de nemosis obsesiva, percatándose, lo
mismo que Freud, del poder irracional del hombre, con sus móviles escondidos.
En Pareto revive el pensamiento del Maqu.iavelo. Recordemos a este último, ensalzando a Femando de Aragón :
191

�"Además, con objeto de poder acometer empresas aún más grandes siempre se servia de la religión como un pretexto y cometió una crueldad piadosa
despojando a los moros y expulsándolos de su reino lo cual era ciertamente
un ejemplo muy admirable y extraordinario. Bajo el mismo manto de la
religión, atacó en Aírka, invadió Italia y finalmente arremetió con Francia".

LA

IDEA DEL PROORESO Y SU EQUIVALENCIA EN EL ORDE

MORAL

El progreso es siempre la dinámica de las sociedades por encontrar formas

más perfectas en el orden económico y social. En el concepto de Franz
Alexander el progreso se realiza con dos principios dinámicos básicos: el de
excedente y d de inercia.
El individuo crece hasta que pueda agregar a su organismo el excedente
de lo que recibe sobre lo que da. Y una vez llegado al límite de madurez,

C) En el apego a un gra&lt;lo de libertad ccon6mica incompatible con la
compleja interacción de los factores econ6micos del presente.
D) En el apego al ideal de la competencia, en Wl mundo en que cada vez
e más necesaria la cooperaci6o.
Su remedio requiere una educación de actitudes psicológicas:
A) Una coop&lt;'raci6n internacional, basada en la con iencia que no sabe
de tonteras nacional .
B) Una actividad colectiva basada en un poder creador maduro, no en
una competen ia adolescente, derivada de un sentimiento intimo de inseguridad.
C) El d rrollo de nuevos planes que exalten el uso creador del espíritu,
al scr\'icio del saber, del arte y del embellecimiento de la vida diaria.
D) El reconocimiento del hecho de que el desarrollo de las ciencias sociales
es hoy por hoy más importante que cualquier adelanto té nico.
Estos principios son una concepción social n oposición y desafío a la Filosofía de la viol ocia y favorables a la realizaci6n de las leyes morales.

hace uso creador de la energia excedente.

,

Esta creación de energía excedente es el fundamento de la procreación
biológica, del amor y del cambio social y en las leyes morales del progreso.
El hombre modifica el mundo en que vive y se adapta al nuevo orden que
ha creado. Pero entonces ha de luchar contra la inercia o contra los automatismos, hábitos y tradiciones, que antes ha creado: es un impulso creador en
principio y conservador después. Pero las nuevas formas dinámicas, en repetición constante, le obligan a renovar sus fuerzas creadoras, para no ser
incinerado o destruido por otros impulsos jóvenes.
Para comprender esta dinámica~ se vale del intelecto, entendiendo la nueva situación y estableciendo los cambios convenientes a su conducta.
En el caso de que no haga esta adaptación, se produce la neurosis, que
sucumbe a la inercia. Se opone a los cambios y a las readaptaciones¡ es lo
mismo que en la vida colectiva, el retraso cultural es la fijaci6n de actitudes

10Ciales caduc.as, en un orden nuevo.
La inercia sería el retraso d la moral o el cumplimiento de leyes moral
que son siempre renovación o cambio en beneficio de los más sobre los menos.
En el concepto de Franz Alcxander, el retraSO cultural y moral en la actual
evolución histórica, se manifiesta:
A) En el apego al nacionalismo político y económico o aislamiento en
un mundo en que es mayor que nunca la interdependencia de las naciones.
B) En el apego a la guerra como medio dt resolver los ronOictoS de intereses y desviar el descontento interno, en una época en que la guerra ha
llegado a ser tan d tructiva y costosa, que hasta el ncedor resulta derrotado.

LA MoRAL v LA

Rr.u

1óN E

LA

Fn.o

oFÍA oE

H.

BEROSoN

Es una escuela vitalista, en que el movimiento, el d venir o la vida encierran la ra2Ón del ser. El estudio de la Biología es tan importante como lo es la
Física para el materialismo científico. Su actitud es irracional y empirista. Como
método (ilosófico reconoce únicamente la intuición, la práctica, la comprenión viva d la historia. Acepta la existencia de una realidad objetiva a la
qu el hombre se enfrenta y rechaza todo idealismo trascendental.
La Filosofía de Bcrgson tiene una dirección espiritualista, voluntarista y
personalista. En un prin ipio tudi6 a H. Spencer con su teoría evolucionista, pero d pués rechazó a pencer. Su teoria del conocimiento se contiene
en su libro Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia; en Materia y
Memoria, se halla u psicología; en la Euohu:i6n creadora su Metafísica,
fundada sobre la Biologia peculativa, y en lAs dos fuentes de la moral )'
la religi6n, se contiene su ética y su Filosofía de la religión.
Duraci6n e fot'llici6n. Es una idea g neral que procede de las ciencias: la
·tensión, la multiplicidad numérica y el determinismo causal se dan en el
mundo, que es un conjunto de cuerpo regidos extensos curas partes se hallan yuxtapuestas; hay un espacio total homogéneo y los fenómenos se hallan determinado de antemano por ley s io.mutabl s. La imagen del mundo
que nos da la ci ncia no tiene dinamismo ni vida; el ti mpo
espacio. La
ci ocia pretende medir el tiempo pero lo que mide es el espacio.

193

192

�Pero el hombre puede descubrir una realidad que posee intensidad cualitativa pura, que se compone de partes heterogéneas, sin que sea posible diferenciarlas entre si, pero esa realidad interior es libre, no es especial ni calculable; dura, pero no es otra cosa que pura duración y por lo tanto distinta del
espacio y del tiempo de las ciencias de la naturaleza.
Esa intensidad cualitativa es un acto singular e indivisible, un "elan de
vie", un devenir que no puede ser medio; es un fluir consta11te, no es ja:más,
sino que perpetuamente deviene. Esta idea nos hace pensar en Heráclito.
La facultad humana que está en correspondencia con la materia espacial,
es la inteligencia, que se caracteriza por c.star orientada hacia la acción. Y
de la acción resulta la forma de la inteligencia. Y el objeto de la inteligencia
lo constituye lo corpóreamente firme, inorgánico y fragmentario. La inteligencia sólo puede representarse lo quieto y su dominio es la materia. Así transforma los cuerpos en instrumentos de conocimiento. La inteligcnica no sólo
capta los fenómenos, sino la esencia de las cosas. La inteligencia es analítica:
descompone cualquier ley o sistema y lo recompone. Son sus caracteristicas
la claridad '1 la distinción. Peto por naturaleza es la inteligencia incapaz de
comprender la duración real o la vida. Y si lo intenta, traslada las formas
materiales, extensas, calculables, claras y de.terminadas al mundo de la duración· corta la corriente vital única y en su lugar introduce la discontinuidad,
la e;pacialidad y la necesidad. Y ya sabemos por Zenón que la inteligencia
no puede com2render ni el más sencillo movimiento espacial.
S6lo gracias a la intuici6n podemos conocer la duraci6n y que captamos
de forma inmediata e íntima La intuición se contrapone a la inteligencia.
FJ horno sapiens dispone de la intuición y su objeto es lo fluyente, lo orgánico, lo que está en marcha. Pero no es fácil usar de la intuición, porque
estamos acostumbrados a la inteligencia: la intuición se nos da s6lo en momentos favorables y fugaces.
Disponemos de dos dominios del conocimiento: el de la materia espacial,
que conocemos por la inteligencia práctica, y el de la vida y la conciencia
que dura, que conocemos por la intuición.
Como la inteligencia es exclusivamente práctica, para e.l estudio de la Filosofía sólo podemos emplear la intuición. Pero la intuición no logra expresar
en ideas claras ni en demostraciones lo que conoce. El filósofo puede hacer
únicamente lo que otros tengan parecidas intuiciones.

Las tres se apoyan en una errónea afirmación: de que la percepción y la
memoria son especultivas, independientes de la acción. En realidad son prácticas, subordinadas a la acción. El cuerpo es un centro de acción. De aquí
que la percepción no abarca más que una parte de la realidad; son un conjunto de imágenes para la acción a realizar.
El idealismo es falso: los objetos de los que se compone el mundo son
"imágenes verdaderas" y no partes constitutivas de la conciencia. El realismo
y el kantismo colocan entre la conciencia y la realidad exterior, el espacio
homogéneo, que consideran como indiferente. El espacio es una forma subjetiva en correspondencia con la acción humana.
Bergson sitúa su teor'.ia del conocimiento en una determinada psicología.
Rechaza el materialismo, ya que pretende que la conciencia dependa del
cuerpo. En los fenómenos psíquicos y fisiológicos no existe ningún paralelismo
demostrado. Lo demostramos porque existen dos tipos de memoria: A) Una
memoria mecánica, corporal, que es la repetición de una función que se ha
hecho mecánica: B) La memoria pura, que reside en las imágenes mnemónicas. No puede hablarse de una localización, en el cerebro, como quieren los
materialistas. Si existiera tal localización, se perderían porciones enteras de
la memoria por ciertas lesiones cerebrales. En realidad es únicamente una
debilitación de la memoria.
El cerebro es más bien un gabinete que se destina a la transmisión de señales. La vida espiritual no es función que le incumba.
La Psicología asociacionista tiene dos errores: A) Concibe la duración espacialmente: B} Al yo lo concibe como un conjunto de cosas impresas por
la materia.
Los mismos errores tiene el determinismo psicologista: concibe los motivos
como cosas simultáneas y el tiempo como un camino en el espacio y donde
se niega la libertad.
Para Bergson, nuestras acciones arrancan de toda nuestra personalidad; las
decisiones crean algo nuevo y el hecho sale del yo, del yo únicamente y es libre.
El hecho de que se niegue la libertad a pesar de su evidencia inmediata
es porque la inteligencia constituye un yo superficial, que se parece al cuerpo, encubriendo de esta manera al yo profundo real, que es creación y du-

ración.

VmA v

EVOLUCIÓN

TEORÍA DEL CoNOCIMlENTO

Bergson aplica el método intuitivo a la teoría de~ con~ent?. Existen tres
soluciones clásicas: el dualismo corriente, el Kantismo, el idealismo.

194

Hay dos teorías para CA-plicar la vida: la mecanicista y la teológica. Según
Bergson, las dos yerran, porque niegan la duración, que es fluyente.

195

�Para la mecanicista, el organismo sería una máquina determinada de antemano por leyes calculables. Y para la teológica, existiría un plan cósmico
acabado.
Existe demasiado el concepto de inteligencia, sin pensar que la inteligencia es para obrar y no para conocer la vida.
El órgano debe ser considerado como la expresión compleja de una función simple. La vida como un todo no es ninguna abstracción, surgió en
un lugar del espacio una corriente vital y a través de los organismos desarrollados fue pasando de un germen a otro. La corriente vital trata de vencer
los obstáculos que la materia le pone: un organismo representa la totalidad
de los obstáculos vencidos QOr la vida. La vida yerra a veces y hasta retrocede, pero el impulso vital persiste tratando de vencer los obstáculos. Para
poder desplegarse el elán vital se divid en ,·arias direcciones. Por eso surgió
la dualidad del reino vegetal y del r ino animal. Las plantas almacenan la
energía para que Jo~ animales puedan disponet' de ella para la acción libre.
Las plantas se hallan vinculadas a la tierra y su conciencia no ha despertado todavía; en el mundo animal amanece la conciencia.
El clán vital se divide en d mundo animal: A) En los insectos sociales;
B) en el hombre.
En la primera division. la dda busca mO\-ilidad y flexibilidad por el instinto, empleando instrumento· orgánicos o rreándolos. El instinto conoce sus
objetos por simpatía y actúa de un modo infalible y uniforme. En los vertebrados se desarrolló la inteligencia o capacidad de producir y utilizar instrumentos inorgánicos. La inteligencia se orienta no hacia las cosas, sino hacia
las relaciones y hacia las forma~ y conoce . u objeto sólo para fuera. La inteligencia no puede enr.outrar aplicación fuera del dominio práctico para lo
que fue instituida.
Finalmente, encontramos en d hombre la intuición, en que el instinto se
ha hecho desinteresado y puede pensar sobre si mismo. El hombre es libre.
La evolución en el hombre lleva a la liberación de la conciencia apareciendo como el fin último de la organizaci6n de la vida.
Metafisica. Si el Filósofo es capaz de sumergirse en la vida, entonces puede
tratar de conocer el nacimiento ele los cuerpos y de la inteligencia. Por la
intuición sabe que no sólo la vida y la conciencia, sino la realidad entera es
un puro devenir. o existen cosas, sino acciones: el ser es devenir y encierra
más el devenir que el ser. Sólo nuestra inteligencia y la ciencia creada por
la misma nos representa los cuerpos como rígidosJ cuando en realidad, el mun•
do material es movimiento o impctu, es descenso o dispersión.
Existen en eJ mundo dos movimientos: A) Uno ascendente, el de la vida;
B) otro descendente, el de la materia.
La ley de la materia es la ley de la degradación de la energía. Pero la

196

vida lucha contra esta ley, aunque no puede contenerla, sino sólo demorar
sus efectos.
L~ in:~ción tien_e la misma dirección que la vida y la inteligencia tiene
la d1recc1on contrana de la materia. La inteligencia se coordina esencialmente
~n la materia. La _intuición nos muestra la verdadera realidad en que la
VI~ es como wia _gigantesca onda que se difunde y es contenida después en
~• toda su amplitud. En a1gunos puntos ha sido vencido el obstáculo y el
lillpulso encuentra salida libre. Esta libertad se encuentra en la forma humana. Por eso ba afirmado la Filosofía la libertad del espiritu, su independencia
de la materia, su distancia irúinita del animal y su probable peI'duración
después de la muerte.
Asegura Bergson que la Filosofía por haber empleado la inteligencia y sus
conceptos, ha caminado por vía extraviada. En análisis ha surgido la idea
del desorden o contingencia de dos órdenes posibles, el vital y el geométrico.

Y ~ ha _fonn~do la idea de la nada, que es una falsa idea. Los conceptos
de la mteligenc1a en Platón y Aristóteles, no hacen otra cosa que imitar el
lenguaje, encadenado a la duración. I~al se puede decir de Descartes
Leibniz, Espinosa, Kant y Spencer. Sobre todo en e te último es donde s:
manifiesta el carácter cinernatogrifü:o &lt;le nuestro pensar: quiere captar la
evolución como una sucesión de fragmentos de lo que evoluciona y desconoce
la durací6n verdadera.

LAS DOS FUENTES DE L/\ ~foRAL V DE LA REUGIÓ .•

Bergson dice que hay dos moraks: la cerrada y la abierta. La primera es
la consecuencia de los fenómenos generales de la vida y las acciones se realizan automática o instintivamente. Sólo en caso excepcionales existe una pugna
entre el yo individual y el so ial. La moral cerrada es impersonal y triplemente cerrada: mantiene la conservación de las costumbres sociales e identifica
al individuo con la sociedad y el alma se mueve siempre dentro de este circulo, que es función de un grupo limitado y no puede sen.ir a la humanidad
porque sirve a la cohesión social basada en la necesidad de la defensa. Constituye el espíritu conservador de las sociedades burguesas.
Junto a la moral cerrada que obliga al cumplimiento de intereses especiales e.xiste la moral abierta. En esta segunda moral se dan cita las grandes
personalidades, los santos, los héroes, los filósofos que abren caminos nuevos,
Jo hombres de ciencia que busran salidas originales, los grandes directores
de la humanidad, buscando formas renovadas del progreso individual y social.
No es una moral sociaJ como en Ja cerrada, sino una moral humana y per-

197

�BlllUOORAFfA

sonal.

o es una pr cisión, sino un llamamiento, no tiene posiciones fijas 1

ino que es esencialmente progresiva y creadora.
Es moral abierta porque abarca con e1 amor de la vida entera y proporciona el sentimiento de libertad, coincidiendo con el principio mismo de
la vida.
Surg de un profundo movimiento cf' ti\"o, que como el pro ·ocado por
la música, no tiene un objeto material.
Ahora bien, n la realidad, ni 1a moral cerrada ni la abierta
presentan
n forma eura. e trata de consolidar en un deber el impulso t"orrespondi nte
y 1 deber trata de captar el impulso. Ambas fuerzas on una infraintelectual
y la otra supraintelectual, operando en el campo de la _inteligencia, representando la moral de una vida racional. Las do morales constituy .n mani-

~:¡: ~,

d;~ ;:"ti"'.'i~nlo, de J. Hcsecn. Ed. Rt\'ÍSta de Occidente. Madrid.
.
og1q111, de C. \V. Hegel, L II. Ed. Aubier París
Filoso/la
del
Der,cho,
Jorge del ecchio · Ed• Bose h. Barce
. 1ona •
J t d
·
"~sc~~c~:rc:1~:sa.temas c,11lral1s d, la Filosoffa d1l Der,cho, .de S. Li sarrague. Ed.
Tratado _d, L1Jes, de franci co Suárcz. Ed. B.A.C. Madrid.
Th,
Un1vemty.
.
.
N L,v,atan, de T. Hobbes · Ed• ~rord
v&gt;&lt;
Ing la terra
• Bucnos
. Aires.
.
r _uutra
Fil ero
¡· irraeionol, de Franz Alc.xandcr • Ed • p osei.don.
LO
Actual, de L M. BochCIUki · EcL F on d o d e e Econ6m1ca.
.
L d oso
M6ci
tes.me,b11xra.sourc,s de la Moral, ,t d, la Rtligion, de 1Í· Ber'""n
Ed Albeco.t Sk"
0 •
•
r
ira.

'ª

fe taciones complementarias d l mismo elán vital.
En la religión se da también como en la moral una religión estática y otra
dinámica. La primera es una rela i6n defensiva de 1a naturaleza frente al
intelectualismo, que puede oprimir al individuo y a la sociedad. La religión
estética acerca al hombre con la vida y al individuo con la sociedad: 1 vantando fábulas con canciones de cuna; es la {unción fabuladora de la inteligencia. Es una amenaza a la cohesión social el empleo de la inteligencia.

La naturaleza se ayuda con esa función fabuladora. El hombre sabe por
su intelig ncia que ha de morir, lo que no .sabe l animal; surge et espacio
desalentador de lo improvisto, pero 1a naturaleza le ayuda a soportar este
conocimiento amargo, poniendo a su di posición con la funC'ión fabuladora
las figuras de los dioses. El papel de la función fabuladora en las sociedades
es paralelo al del instinto en las soci dades animales.
La reli i6n dinámica o el mistici ·mo, es otra cosa. a&lt;'e d I intento de
captación de lo inasequible y es propio de hombres xtraordinario_. 'o aparerió entre los gri gos antiguo ni en forma plena en la India, donde fue
puramente e peculativo. e ncucntra por vez prim ra ntre los mí tico
cristiano I en p
i6n de una salud anímica; cl cristianismo
como la cristalización de este misticismo y e.~ u fundam nto, aunque imitando imperfectamente a quien predicó el
rm6n de la Montaila.
La e. ·periencia de los místico· oír ce una afirmación de la existencia d
Dios, que no es deroostrable con pruebas científicas. Lo m' ticos enseñaron
que Dios es amor y los filósofos desarrollan esta idea tomada de lo m1 tico
hablando de que te mundo
una manifestarión ,·isible de e~te amor y de
sus n esidades divinas. on la cxpcri ncia de los mí ticos se afirma la posibilidad qu llega a la certeza, de la perduraci6n después de la muerte.

199
198

�LA POSICIÓN FILOSóFICA DE AGUSTf

BASAVE

JosÉ AoUIRRE DE CÁRcER v ALVARADO

Licenciado en Filosofía
(Universidad de Sevilla)

Sumario: I. Vida y obra. 11. La antroposof1a filos6fica, ciencia fundamental. III. El
ser del hombre. IV. Dimensiones del ser del hombre.

I.

VIDA y OlJRA

antropológico mexicano, destaca Agustín Basave Fern.ández del Valle. Catedrático de la Universidad de Nuevo Le6n y Decano
de la Facultad de Filosofía y Letras, tras de doctorarse en Derecho por la
Universidad de Madrid, es nombrado Doctor en Filosofía honoris causa por
la Universidad de Yucatán.
Pronto centra Basave su investigación filosófica en el estudio del ser del
hombre. Fruto de sus lecciones en la Cátedra de antropología de la Univrrsidad de Nuevo León, es su libro Filosofía del hombre 1 intento de esbozar
la compleja problemática y sistemática de dicha ciencia, que él prefiere denominar -ya veremos por qué- a11troposofEa. Su reciente obra Metafísica
de la muerte 2 es en cierto modo una continuación de la anterior, en la que
examina el sentido de la vida y de la muerte en implicación recíproca.

DENTRO DEL PANORAMA

A través de la obra de Basave se dejan traslucir las influencias que ha
querido libremente aceptar. Entre eUas hay que mencionar en primer lugar
las de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, con quienes coincide en las
1 Agustín Basave Fernández del Valle, Filowfla del Hombre (Fuudamentos de antroposofía metafísica). Prologo de M. F. Sciacca. Ed. Espasa Calpe Mexicana, S. A.
México, 1963. 274 pp. 18 cms. (Colecci6n Austral. 1336).
• Agustín Basave Fernández del Valle, Metaf!sica de la Muerte. Editorial Augustinus. Madrid, 1965. 255 pp. 20 cms.

201

�cuestiones fundamentales, inteligentemente armoni1.adas y enriquecidas con
aportaciones personales auténticamente vividas y con su conocimiento de
los espiritualistas cristianos contemporáneos, como Sciacca, autor del pr6logo
de su Filosofía. del hombre, Lavclle, etc.
La influencia de Sciacca se hace patente en su último estudio sobre el
hombre Ontica antropológica 3 aunque en algunos casos se muestra disconforme con él, c-0ncretamente en la calificación de '·desequilibrado' que emplea
el filósofo italiano para referirse al hombre. Esta afirmación es exceska para
Basave, que piensa que el desequilibrio sólo constituye un ri go en el hombre.
En otra obra suya, Ideario filos6fico,• adelanta Basave los rasgos de su
pensamiento que pueden centra.ne y reswnirse en el título de otro trabajo,
aún no publicado, Filosofía como propedhttica de salvación en el que d arrolla esta problemática, considerada como "lo único necesario". Hemos de
filosofar para vi ir mejor, para realizar de modo más perfecto nuestro caminar hacia la plenitud, hacia la salvación. El hombre está comprometido a
filosofar, no porque ése sea su oficio. sino porqu ésa es su condición humana.

II.

LA ANTROPOSOFÍA Fll.O!ÓPIC , CIENCIA FUNDAMENTAL

a) Jm,ortancia riel problema del hombre, ser-para-la-salvaci6n

En el Ideario, concede Basave a la antropología filosófica un lugar privilegiado dentro de la filo ofía.
En efecto, dicha disciplina trata del l'Studio científico del ser del hombre.
y el hombre para Basave - pensador cristiano- es un ser-para-la-salvación,
en oposición al ser-para-la-muerte heideggeriano. La mue1te es para el pensador mexicano cl riesgo fundamental de la existencia y la condición de
cualquier posibilidad determinada, pero que no hace p rder al hombre su
religación con el Ser Fundamental y Fundamentante.

La reflexión que él llama antropos6/ica es fundamental, p&lt;)rque las cosas
adquieren sentido consideradas desde el hombre, autor de las diversas ciencias "para su propia integración y salvación", meta suprema de todo su actuar
científico.
Basave no se propone una simple descripción fenomenológica del hombre,
• Agustio Basave Femánde;: del Valle, Ontica arrtropol6gica. Anuario Dianoia. 1962.
pp. 171-196.
4 Agustín Basavc Femándcz del Valle, !diario filos6fieo.
1953-61. Presentación rl"'
von Rintden. Editorlal Jus. PTólogo del Dr. Recaiiéns Siches. Centro de Estudios Humanísticos de la Univcnidad de Nuevo León. México, 1961. XX + 209 pp. 20 ClllJ,

sino una verdadera reflexión metafísica antropológica "concebida como prolegómeno de toda fenomenología cxistentiva" 9 considerando al hombre desde
un p.lano ontológico, es decir, desde el punto de vista de su ser. Pero esta
consideración tampoco puede limitarse a un mero formalismo conceptual,
sino que tiene que estar vinculada a la vida misma, a la existencia del hombre
concreto "íntegro, vivo y actual" 8 que somos cada uno de nosotros y dirigida a nu stra salvación. pues para Basa\·e "una Filosofía que no esté al servicio del existir, no nos interesa".7 Y como precisa en su Ontica antropológica:
"si la filosofía no es filosofía al servicio del hombre y por tanto de su salvación, ¿para qué o para quién puede estar hecha esa filosofía?" 8 Y en su
Conferencia Hacia una filosofía integral del hombre, nos dice que "la búsqueda de la salvación ilumina el ser y el quehacer del hombre".º

La lectura de las obras de Basave nos hace pensar que 1a descripción fenomenológica del hombre la considera como una condición de realismo del
pensamiento que emplea conscientemente, sobre todo al nivel de descripción
de vivencias personales acerca ele la manera como el hombre y su problemática están presentes en él, partiendo del hombre mismo, no sólo en descripciones vivenciales, sino también al nivel de la 'cosa misma". De a)ú
asciende a la teoría, pero para volver de nuevo con avidez al plano existencial.
Juzgamos acertada su posición, pue en efecto pensamos que de nada serviría la teoría si no pudie ser sometida a la prueba de fuego de la "praxis
vital", es decir, si el pensamiento no traspasase ese plano puramente onto16gíco, quedándose en la mera contemplación de las cosas, sin ser un factor
de la realidad, sin comprometerse con las cosas mismas, con la vida, con los
problemas, con las soluciones.
"Mi filosofía del hombre -nos dice Basavc- va de la vida a la teoría,
para volver más á\'idamente a la vida".1 º
Aunque -como ya hemos dicho- se deja sentir en la obra de Basavc la
influencia de Santo Tomás, no cae de ninguna manera en el formalismo onto16gico de algunos oeotornistas contemporáneos, cuya filosofla no pasa de
ser un juego de simples definiciones conceptuales -con el consiguiente peligro de desreallzaci6n del pensamiento-, como ocurre también actualmente
Cfr. Filoso/la del Hombre. p. 19.
• Ibidrm~ p. 12.
' J/}idem, Prólogo, p. 11.
• Cfr. Ontica anlrof,ol6gica, p. 19.
1

• Agustln Basave Fcrnánde;: del Valle, ffacia ,ma Fi/osoflo. l nteg,al dd Hombre.
Conferencia pronunciada en la Universidad Internacional Menéndez. y Pelayo. Santander, 1961. Publicada en "El Hombre y lo Humano en la Cultura Contemporánea''.
Madrid, 1961. p. 124.
., Cfr. Filosofía del Hombre. Prólogo, p. 14.

�con el conceptualismo fenomenológico y en el pasado siglo con el ra olvidado
formalismo neo-kantiano. Para Basa\-e el pensamiento y la vida deben estar
unidos en "íntima alianza".
Coincidimos plenamente con Basave cuando dice que al verdadero filósofo debe moverle el deseo de la verdad -que proviene de Dio y a El conduce- y no un deseo de decir cosas originales. La originalidad para et pensador mexicano no consiste en decir lo que nadie ha dicho, sino en interpretar
nuestro propio ser.
Creemos como :Basave que la filosofía no es otra cosa que una manera de
existencia interpretaÜYa. Siempre que vivimos estamos ejerciendo Wla interpretación de nosotros mismos. De ahí la extraordinaria importancia del problema antropológico, pues el hombre necesita saber de sí, poseer un sistema
de convicciones sobre sí mismo que se traduzcan en un actuar concreto, en
una manera de vivir.
Asl lo piensa Basa ve cuando dice: 'a todos nos importa conocer la esencia
del hombre para estar en aptitud de comprender nuestros problemas personales que están envueltos en la esencia del horno humanus. ecesitamos conocernos para actuar y para dirigimos hacia el destino que nos está reservado" .u

b) Lugar de la antro J1osofía

e11

límites y objetos están señalados por la antroposofía.

204

Nuestras conclusfones críticas acerca del encuadre de Ja antropología filosófica hecho por el pensador mexicano y que acabamos de exponer, pueden
extraerse de la Introducción a nuestra tesis.

IIl. EL

.

,

Las proposiciones de estas ciencias particulares serán falsas~ s1 están en
contradícci6n con las conclusiones de la anlroposofla, que eJerce de este
lbidnn, p. 33.

Y dentro de ]a filosofía, la antroposoffa es, según Basave, una parte de la
por él llamada metafísica especial, por estudiar no al ente común, sino al
rnte existente, el hombre. La otra parte de esa metajirica especial es la teodicea.

el horizonte filosófito

El propósito primordial de Basave es el de establecer las bases y fundamentos de una ciencia filosófica del hombre que ejerza una función rectora
sobre las restantes ciencias antropológicas particulares, como él las llama.
Con objeto de distinguirla de éstas y subrayar su papel directriz, prefiere denominarla ontroposofía. Así pues, esta ciencia inve tiga las causas últimas del
ser del hombre, mientras que las ciencias antropológicas particulares, buscarían en el hombre -según Basave- las causas próximas. Es decir que
aunque ambas ciencias coinciden en su objeto material -el hombre- difieren en su objeto formal o perspectiva desde la cual se contempla al hombre.
La antroposofía es, pues, la ciencia fundamental que e tudia al ho~bre
desde ese punto de vista global integrador de todos sus aspectos parCJa~es
abarcados por las ciencias antropológicas particulares, entre las cuales cita
Basave la filosoíía de la cultura, la filo ofía de la historia y la ética, así como
la antrop0logía étnica médica. etc., que son antropologías pedales, cuyos

11

modo su papel de juez., ciencia rectora y deíensora. Pero a su "ez la a11troposofla debe culminar en el saber teológico, pues el hombre, como dice
Jaspers) es siempre más de lo que se sabe de él, y en un estudio integral de
su ser no podemos prescindir de su elevación al estado sobrenatural.
Basave distingue los diferentes horizontes de conocimiento del hombre señalados por el saber empirico, las ciencias naturales, el saber histórico, el
saber filosófico }' por último, el teológico. Así, en nuestro estudío filosófico
del hombre, nos serviremos únicamente del saber racional sin acudir a la
Re elaci6n. Pero el hombre, como dice Basave en Hacia tma filosofía integral
del hombre, se comP,Orta siempre ''sub ratione salvationis". La filosofía puede
e.~licar muchas cosas, pero no todas; por tanto el conocimiento por la sola
raz6n es insuficiente y necesita ser completado por el saber teológico que a
su vez se agota en el misterio.

SER DEL HOMBRE

a) Desamparo ontol6gico y anhelo de plenitud
Vayamos a "la cosa misma", como diria Husserl· en este caso, el pensamiento de Dasave sobre el hombre, presente en sus obras.
En su estudio del ser del hombre, parte Basave de la influencia agustiniana
del "hamo interior", que nos descubre dos aspectos ontológicos antagónicos
que coexisten dialécticamcnte: el hombre es un ser desamparado, inerme y
solidariamente se da en él un anhelo de plenitud subsistencia! que existe us61o
en función de superar nuestro desamparo ontol6gico".-i~ Ambos aspectos, en
el plano psicológico, están constituidos por la angustia y la esperama. La an•
gustia no es la de.l hombre ateo descrita por Heidegger, sino la que proviene,
en el hombre cristiano, del dolor de haber ofendido a Dios: es el sentimiento
de nuestro desamparo ontológico. Pero ante ella se abre la esperanza, como
Erescntimiento de nuestra plenitud subsistencia!.
Aquí radie.a la base de la metafísica integral de la existencia de Basave,
" Ibídem, p. 87.

205

�según él mismo expone.13 La pareja psicológica angustia-esperanza encuentra su correspondiente metafísico en el binomio desamparo-plenitud. Los vaivenes de nuestra existencia se explican por el predominio unas veces de nuestro desamparo ontológico y otras de nuestra plenitud subsistenciaL Entronca
aquí Basave con la más pura tradición cristiana: el hombre creado de la
nada y hecho a imagen y semejanza de Dios. En ella se funda para rechazar
la concepción pesimista acerca del hombre de la filosofía existencial de
Heidegger.
El hombre es una ex"traña mezcla de nada ---de ahí proviene la angustiay de eternidad. Se siente sostenido por Alguien y de ahí le viene la esperanza.
b) El hombre religado. Humanismo tcocéntrico
En lo que se refiere a la religación del hombre sigue Basave la doctrina
expuesta por Zubiri en Naturaleza, Historia, Dios, que considera como "una
de las más preciadas joyas de la filosofía de nuestro tiempo". 1 ~
En el plano metafísico, el hombre está religado con Dios y esta dimensión
es constitutiva de su ser. Pero en el orden lógico, dice Basave, la realidad de
Dios es posterior a la de las criaturas, pues mediante ellas le conocemos.
Si el hombre reniega de su religación, una de las estructuras de finitud de
su ser cae en ]a desesperanza. Pero el hombre que se sabe religado vive insatisfecho, siente su insuficiencia radical, descrita por Basave en personales vivencias interiores, que le hacen sentir un enorme vacío, que no es otro que
el vacío de Dios

En Ontica antropol6gica, desarrolla Basave esta idea: 14 "Esta insuficiencia
radical, este desamparo ooto16gico, nos deja entrever un vacío interior dejado
por Alguien".
En el olvido de la religaci6n a un Ser Fundamental y Fundamentante, producido por la soberbia de la vida, ve Basave la raíz más honda de la crisis
actual de la humanidad. En su intento inútil de sentirse desligado -lo cual,
como dice Zubiri, no es otra cosa que estar religado- el hombre ateo pretende "entronizar nuevos dioses" .15 Afirmaci6n de Basabe muy exacta, pues
hoy día ~pinamos nosotros-- se da una vuelta a las concepcione~ religiosas
de carácter mítico, mediante la deificación de las formas materiales o de
la técnica: retorno al dios eg6lico, al dios de la colectividad, al dios del
egoísmo, encubierto bajo sus distintas formas de deshurnanizaci6n.
"Es muy natural -sigue Basave- que los hombres se sientan arrojados a
Ibídem, p. 98. (13 bis). Ibidem, p. 138.
" Cfr. Oniica antropol6gica, p. 174.
1 • Cfr. Fi/osofla di!!l Hombre, p. 145.

11

206

la vida y condenados a ser libres en una existencia absurda",18 por haber
dado la espalda a su religación con Dios, que se ve palpable y viva incluso
en las posiciones anti-teístas más radicales. Sólo podrá el hombre superar su
crisis mediante una vuelta a la fe y a la Verdad eterna, hacia la que se siente
atraído en un anhelo de trascendencia y de plenitud. "Pero la filosofía sólo
puede dar cuenta del anhelo. El resto es materia teológica". 11
El hombre se afana por esa plenitud porque carece de ella. Pero no la encontrará si no sale de sí en busca del Ser Trascendente. Aquí sigue Basave
fundamentalmente a San Agustín -a quien cita con frecuencia- y a Santo
Tomás de Aquino. La imagen de Dios existe en el hombre pero de manera
imperfecta, a la manera como existe la imagen del rey en una moneda de
plata, según el ejemplo de este último.
Dentro de la línea agustiniana y siguiendo a Ricardo de San Víctor, piensa
Basave que "el conocimiento de Dios y del hombre se esclarecen mutuamente. Al hombre lo conocemos mediante la experiencia, y lo que en él hallamos
nos sirve de apoyo para inferir -mutatis mutandis-- algunas determinaciones del ente divino; y a la inversa, lo que el raciocinio nos enseña acerca de
la divinidad, se aplica a conocer en su ser más profundo al hombre, imagen

suya".1s
En definitiva, pues, y como solución a la angwtia y desamparo ontológicos
propios del hombre que le llevan a sentir ese anhelo de plenitud que no es
s.ino vacío de Dios, desemboca BasaYe en un humanismo teocéntrico, s.in el
cual no podría llegarse a una visión omnicomprensiva del ser del hombre
reclamada por la antro posofía metafísica.
Mediante la oración o invocación a Dio , es como actualizamos nuestro
desamparo ontológico y rogamos por que nuestro afán de plenitud subsisten~
cial sea colmado. En contra de Kant, que la consideraba superflua por conocer Dios de antemano nuestras necesidades; de Rousseau, que la consideraba ineficaz y derogativa del orden establecido por el Creador, y en general,
de casi todos los racionalistas, sigue Basave la opinión que Santo Tomás de
Aquino formulara cuatl'Ocientos años antes de Kant: no invocamos a Dios
para que conozca nuestras necesidades, sino con el fin de que e1 reconocimiento de nuestra condición de criaturas, nos haga acudir a El con mayor
confianza.
En Ontica antropol6gica, piensa Basave que "para llevar a su cabal desarroUo la antropología filosófica y para dar el sentido último de la interiorización, sería necesario trazar una metafísica de la creaturalidad". 19
" lbidem, p. 145.
r: Jb/d,rm, p. 149.
" Ibídem, p. 115.
u Cfr. Ontica antropol6gica, p. 187.

207

�Esta conciencia de creaturalidad es connatural al hombre, opina Basave
siguiendo a Sciacca, y es ya de por sí un testimonio del Otro, de Dios en
quien tenemos que salvarnos.

IV.

DIMENSIONE

DEL SER DEL liOJ\fBRE

A nuestro juicio, en un estudio científico del hombre, hemos de tropezarnos con dos dimensiones constitutivas de su ser, solidarias entre sí: su personalidad y su universalidad. La primera de ellas~ a su vez se nos_ expresa en
dos dimensiones: la singularidad y la temporalidad, como despliegue de la
esencia. Por su parte, la universalidad, según que nuestra consideración. acerca del ser del hombre sea estática o dinámica, se nos expresará e~ la_s. dimensiones de socialidad ( que otros han llamado impropiamente sociabilidad) e
historicidad o socialidad en despliegue.
Es evidente que el análisis de estas dimensiones del ser del hombre no
puede faltar en la temática antropo16gica. En efecto, todos los pensadores
que se han ocupado del hombre desde el punto de vis~ trascenden~, han
abordado esta problemática, con mayor o menor amplitud, o deten1endose
más en alguna de estas dimensiones. Lo que se echa de men~s _es
f:Uta
de precisi6n en la sistemática, en sus conexiones mutuas y, en, ult_im~ ~emuno,
enclave dentro del amplio panorama de la antropolog1a filosofica, que
::tros situamos en lo que hemos llamado Antropología fundamental.

un_a

!º

Basave en Filosofía del hombre, esboza la problemá~~. de lo tem~ral,_
h.ist6rico y lo social del hombre y fin~ con un :in~hs1s de su dlDlensIO~
religiosa. Asimismo en Ontica antropol6gtca, en la últuna parte trata la dimensión temporal e h.ist6rica del hombre.

a) Dimensión temporal e histórica
En Filosofía del hombre, señala que la temporalidad como dimensión cons. ~ona dar!. a." 20
titutiva del ser del hombre "no es posible desgaJ'atla de e'I sm
e incluye el dejar de ser una cosa para ser otra. Su entraña está constituida
por la espera, la atención y el recuerdo.
. .
.
Se detiene Basave en una consideración objetiva y s~bJ~~va del b~po,
chazando el pensamiento de Heidegger acerca de la subJetmdad del IlllS~o,
re
.
dmi•e como hace el filósofo alemán, la posibilidad de los cambios
pues si se a
~ ,
l ·
reales, se debe también admitir la posibilidad de un tiempo real. E tiempo

físico es "movimiento'' y el tiempo hist6rico es "acontecimiento'', que supone
una dirección.
El hombre sumergido en la temporalidad, puede o bien "vivir para el
tiempo", o bien "para la eternidad". Para Basave, el hombre que vive "para
el tiempo", olvida que éste en sí mismo, carece de existencia, es nada; en
tal caso el hombre vi\'e para la nada, siendo así que debe vivir para la eternidad, considerar la vida "sub specie aeternitatis". Lo que hay de eterno en el hombre no anula lo que en él hay de temporal, sino que lo subordina, ya que lo sustancial es superior a lo accidental.
El hombre trasciende la temporalidad por su libertad y apertura a los
valores. El "yo" es la realidad subyacente al flujo temporal y revela al hombre como un "ente axiotr6pico" -referido a valores.- que a la vez es un
"ente teotrópíco", al tener en Dios su último Fundamento.
En Ontica antropológica 21 hace ver Basave c6mo la temporalidad o modo
de duración propio del hombre no proviene únicamente del cuerpo, pues
éste no es el único elemento temporal. El espíritu -encarnado en un cuerpovive en una continua tensión entre su presente y su futuro. Y esta proyección
del espíritu encarnado hacia el futuro se convierte en historia, por la acción
de la conciencia y de la libertad.
El tiempo existencial adquiere para Basave el carácter de tiempo-oportunidad. La existencia ''dura" hasta la muerte o ''madura" para la salvación.
De esta manera el auténtico tiempo existencial -tiempo-oportunidad- asume integrando el tiempo físico, psicol6gico y bio16gico en un propósito de
salvación.
En su Filosofía del hombre, dedica Basave un capítulo al problema histórico. Traza una síntesis de las distintas concepciones hist6ricas: hebrea, helénica, cristiana, renacentista. Tras analizar las teoóas materialistas, positivista e idealista de la historia y la neoescolástica de Macnab, concluye Basave
que la historia es el resultado de la libre causalidad del hombre conciliada
con la divina.
Es necesario crear una metafísica del ente hist6rico antes que una morfología de la historia, piensa Basave, ya que no es ésta la que tiene que valorar
los hechos históricos, sino el hombre, la persona.
El fil6sofo mexicano, si bien no analiza la historicidad como dimensión
subjetiva del ser del hombre dentro de la problemática de una antropología
fundamental tal como la entendemos nosotros, sí señala su importancia.
"Estos ideales que penetran, vivifican y dan sentido a la historia, tienen que '
desprenderse, pensamos nosotros, de una antropología filosófica".' 2
,. Cfr. Onti,a antropológica, p. 194.
Cfr. Filosofía dil Hombre, p. 223.

12

• Cfr. Filoso/la del Hombre, p. 125.

208

209

�El proyecto de la filosofía de la historia es para Basave el de dar un sentido final a los acontecimientos humanos a través del tiempo. Del párrafo
citado más arriba se desprende que Basave incluye la filosofía de la historia
entre lo que él llama ciencias antropológicas particulares.

que partir, dice Basave, del hombre concreto, desde su dimensión de ser-referido
a los demás. Las relaciones sociales son una "copropiedad amorosa" que
transcurre entre el "tú" y el "yo". Es el amor lo que lleva al hombre a considerar al prójimo en toda su alteridad y gracias a él "el movimiento espiritual
y la libertad social alcanzan su perfección". 27

b) Dimensión social

En las últimas páginas de Filosofía del hombre desarrolla Basave su "óntica
del amor", en donde su pensamiento cristiano se pone una vez más de relieve.

Lo que nosotros llamamos socialidad, iguiendo la termlnologia de Arcllano es otra dimensión intrínseca del hombre constitutiva de su ser, estrecha' vinculada a sus manifestaciones, ya que todas ellas tienen un aspecto
mente
social y se realizan en comunidad con los demás hombres desde el momento
originario del nacimiento hasta la muerte. Así pues -pensamos nosotros con
Arellano- un tipo de solitario puro es un ente de razón que ni existe ni
puede existir; ni siquiera podría hablar, ya que el lenguaje no es sino un
producto social. Lo mismo habriamos de decir con respecto a las demás dimensiones de su ser que quedarían anuladas, negadas, puesto que el hombre
sólo puede realizarse en comunidad con los demás.
Basave en la obra tantas veces citada, dedica otro capí'tulo a tratar de la
raíz y estructura de lo social.
.
"Antes de cualquier otra apetencia, el hombre se halla destinado desde
las mayores profundidades de su ser, a vivir socialmcnte". 23 La causa de
ello, la encuentra Basave en el desamparo ontológico y afán de plenitud
propios del hombre, que reclaman su vida social como condición de su conservación y desarrollo físico, intelectual y moral.
La consecución del bien propio y del bien común es el fin ele la sociedad.
Para Basave, los instintos antisociales pueden presentarse s.i se deshumaruzan
las relaciones, convirtiendo a las personas en obstáculos. "Más que odiar hombres, dice el pensador mexicano, se odian conceptos".H
La dimensión social del hombre está condicionada por su situación, pues
"cada existencia concreta se desenvuelve en una situación también concrcta" .25 La situación es una dimensión intrínseca del hombre, en cambio la
circunstancia, precisa Basave, es exterior siempre.
Al analizar la estructura de lo social señala que "no hay otra manera de
estar en la vida si no es 'con' los demás. Lo cual equivale a decir que este
'estar con los prójimos' es un modo originario de la existencia".t8

Son muchos los puntos en que coincidimos con Basave, pues pensamos que
este hecho ontológico de la socialidad del hombre se concreta a su vez en su
situación, hecho asimismo ontológico. El hombre existe con su situación y en
su situación. El conocimiento de esta estructura de finitud de su ser debe
impulsar al hombre a una praxis vital concreta, solución ontológica que le
haga dominar su situación, en lugar de dejarse dominar por ésta. Esta solución ontológica, válida por consiguiente para todos los hombres, no puede ser
otra que la concepción cristiana del amor.

Para llevar a cabo la tarea de realizar una ontología de la sociedadi hay
"' Cír. lbidem, p. 184.
.. Ibidem, p. 176.
'" /bidem, p. 132.
.. Ibidem, p. 182.

210

Mediante el amor el hombre no necesita adquirir un poder mayor para
dominar a los demás, como en las soluciones ideológicas que se han intentado dar a lo largo de la historia: concepciones individualistas, como la de
Adam Smith, pongamos por caso, que intentaron salvar al hombre de su
situación mediante un juego de poderes económicos -las leyes de la oferta
y la demanda- que conduciría a un triste resultado: el triunfo del poderoso y la derrota del débil.
La solución ontológica, repetimos, la hallamos nuevamente en el Cristianismo con su concepción del amor en don de si 28 alcanzable únicamente mediante el acrecentamiento del ser de los demás. Así llega el hombre a salvarse de su situación que, lejos de anquilosarle -como en las otras pretendidas soluciones- lo acrecienta y lo libera. Asumiendo la existencia de los
demás, el hombre llega a ser más sí mismo y llega a todas las formas de la
con\'ivencia social, que si no quieren constituir un juego de poderes -y por
tanto de catástrofes- no pueden ser otra cosa que amor en don de sí.

d) Dimensión religiosa del hombre
El punto de partida que adopta Basave en su caminar hacia la trascendencia es -siguiendo a Sciacca- el de la interioridad objetiva. Para Sciacca,
el hombre es un animal espiritual y por tanto la filosofía debe ser ante todo
" lbidem, p. 184.
• Jesús Arellano Catalán, Ánlropologfa fundamental. Lecciones de Cátedra. Sevilla.
Curso 1962-63 .

211

�una profundización en la vida del espíritu, partir ele la realidad del hombre
y de su destino.
Para Basave, la Qntroposofía no puede ser una pura ciencia especulativa.
La verdad religiosa es una prolongación de la verdad filosófica y el hombre
no puede liberarse de la religación porque es "congénita con su esencia". 29
Reconoce el indudable valor de los argumentos tradicionales para llegar a
Dios -las cinco vías, etc ... - en cuya breve exposición sigue a Ismael Quiles.3ª Pero los fríos razonamientos clásicos, piensa Basave, no llegan a satisfacer a determinados espíritus, guiados más bien por corrientes vitales y
afectivas. Las demostraciones de San Agustfo y Scheler son más bien "mostraciones". Las vías de carácter existencial y vivencial para llegar a Dios
"carecen de apoyo y marchan un tanto a oscuras, con pasos inciertos" ,31.
pero -añade Basave con gran acierto- "aún así su eficacia es a veces irremplazable desde el punto de vista subjetivo y personal".
Para Basave, los razonamientos metafísicos logran ante todo explicitar una
intuición primordial, implícita en todo hombre, de un conocimiento espontáneo y pre-filosófico del Ser Trascendente.
El filósofo mexicano ensaya una nueva y sugerente vía de acercamiento a
Dios basada en la evidente existencia de nuestro afán de plenitud subsistencia!, que no podría tener lugar si no existiese una Plenitud Subsistencia!, pues
de lo contrario, se daría el absurdo de un efecto sin causa. Como se ve, conjuga Basave la vía de la contingencia con la manera ontol6gica de la interioridad, operando sobre la contingencia-subsistencia del ser humano.
El hombre, según Basave, recorrerá más fácilmente su camino hacia Dios
según su peculiar temperamento y para ello ofrece una nueva tipología basada en la diversidad temperamental humana, advirtiendo la no existencia
de estos tipos en estado puro. Esta clasificación, así como la famosa de
Spranger, sólo tiene valor "si se la emplea como un esquema auxiliar de
estructuras o tipos teleológicos". 33 Los cinco tipos propuestos por Basave son
los s.iguientes:
"l. El temperamento lógico, preocupado por la correcci6n formal de los
raciocinios acerca de la existencia de Dios y de sus atributos.
2. El temperamento físico-matemático, que busca en la religión la misma

certeza de la ciencia del ser m6vil a sensible.
3. El temperamento metafísico, que estudia el ser de la divinidad can el
mero concurso de la razón natural y de la reflexión fundamental.

,. Cfr. Filosofla del Hombre. p. 250.
• Ismael Quiles, Filosofía de la füligi6n. Col. Austral. Espasa-Calpe Argentina.
pp. 129-30.
n Y" Cfr. Filoso/la del Hombre, p. 256,
'" Ibid~m, p. 259.

212

4. ~l temperamento ético, que se inclina preponderantemente a la considerac16n d~ hombre en cuanto agente voluntario que obra en vista de un fin
que su razon descubre.
~- El te_m~eramento estético, que llega a Dios movido por la universalidad
e mmateriahdad de la belleza".s•
A~ como ~n Aristóteles, la sustancia se halla presente en las restantes categon~s, aqut el temperamento religioso se encuentra en los demás dándoles
la urudad analógica.
Sub~aya_ Basave la importancia de no permitir que las vivencias individuales se ~~yan en la filosofía de la religión. No son en modo alguno dichas ~l~encias personales las que pueden fundar la Religi6n, sino un ob 'eto
metafmco y trascendente.
J

La dramática interna del hambre es fundamental en la antroposofía de
Basave.
La
• t'6n" . El h om b re se
, vida
. del hombre es "esfuerzo, lucha, drama , dec 15
esta moviend? constantemente entre dos polos. Desamparo y angustia forman
el polo negatJ.vo que llev~ al mal y al sufrimiento. Afán de plenitud y esperanza forman el polo positivo que conducen al bien y a la felicidad. El hombre tiene ~ue decidirse libremente por uno u otra polo, comprometiéndose con
las cosas, interrogando a las cosas, a nosotros mismos, en una incesante búsqu~da de su verdad existencial, fruto de un personal descubrimiento y conqwsta, asumiendo el riesgo de ganarla o perderla.
"Cuando el hombre, en su intimidad, se percata de su estructura permanente, se percata a la vez de que ésta es una verdad trascendente que aunqu~ s~ encu~ntra en su interioridad, no la ha creado. Trátase de nna ;erdad
obJettva uruversal, necesariamente válida, que implica la verdad absoluta".''
~ verdad absoluta no puede el hombre ganarla ni perderla porque existe
en s1 Y el ho~b.re debe conquistarla por sí mismo. Pero aunque se decida
por el polo positivo de su ser que le ha de conducir al bien y a la felicidad
no puede olvidar Ja existencia del polo opuesto.
'
Se dan en el hombre, pues, solidariamente, esas dos potencialidades salvadora una, aniquiladora la otra y que constituyen el núcleo central de
dramática interna de la existencia humana.
En Ontica antropol6gica,3° desarrolla Basave las causas fundamentales de
ese drama interior del hombre que vive desde su interioridad, pero hacia e.l
mundo y el más allá, corriendo el riesgo de perderse, contra lo cual tiene
que luchar, pues mientras viva el hombre es un "estar salvándose sin acabar
nunca de salvarse".

¡¡

Ibidtm, p. 259.
• Ibidem, p. 2-1-8.
• Cfr. Ontica an,,opológi&amp;a, p. 192.

14

213

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143184">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143186">
              <text>1970</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143187">
              <text>11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143188">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143189">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143190">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143208">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143185">
                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1970, No 11, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143191">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143192">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143193">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143194">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143195">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143196">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143197">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143198">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143199">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143200">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143201">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143202">
                <text>01/01/1970</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143203">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143204">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143205">
                <text>2015881</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143206">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143207">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143209">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143210">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143211">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13935">
        <name>Agustín Basave</name>
      </tag>
      <tag tagId="13932">
        <name>Barroco</name>
      </tag>
      <tag tagId="13929">
        <name>El Bien</name>
      </tag>
      <tag tagId="13931">
        <name>Espíritu viviente</name>
      </tag>
      <tag tagId="13930">
        <name>Federico Nietzsche</name>
      </tag>
      <tag tagId="13709">
        <name>Fenomenología</name>
      </tag>
      <tag tagId="13934">
        <name>Filosofía cultura americana</name>
      </tag>
      <tag tagId="6540">
        <name>Historia</name>
      </tag>
      <tag tagId="13933">
        <name>Pensamiento germánico</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5338" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3902">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5338/HUMANITAS._1970._Comentarios_y_Resenas_Bibliograficas.ocr.pdf</src>
        <authentication>da19e50b00a4c648d7c2e48ffd0c268a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146747">
                    <text>sería necesario destruirla para evitar las guerras, cosa tan lejana que parece
imposible. Entre tanto, acaso lo más hacedero sería prevenir la formación
de los complejos de guerra advirtiendo, mediante una investigación y un análisis sociológico profundo, la aparición y el desarrollo de las causas que pueden integrarlas en dos o más países o en un universo de ellos, según las circunstancias geográficas, históricas, económicas, políticas, culturales y sociales
que tiendan a enfrentarlos, a fin de atenuarlas o eliminarlas, materia esta
que, más que a la Sociología de la Guerra, corresponde a la Sociología
de la Paz.

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

756

�UN ESTUDIO DE ALAIN GUY SOBRE JOSt ORTEGA Y GASSET
Por el DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León.
Co~ su CARACTERÍSTICA LUCIDEZ, mesura y claridad -tan francesas-- Alain Guy ha
publicado recientemente, en la colección Philosoph,s de Tous les Temps, auspiciada
por Editions Seghers, un magistral libro intitulado Ortega y Gasset ou la raison vitale et
historique ( 1969). La obra contiene 182 páginas y está dividida en una introducción,
siete capítulos y una conclusión. A manera de apéndice se ofrece el "currículum vitae'' de
Ortega, una bibliografía completa de sus obras y una bibliografía !electa de libros y
artículos sobre José Ortega y Gasset. El autor agrupa y organiza sistemáticamente la
vasta producción orteguiana en siete puntos fundamentales: a) la razón vital; b) la razón histórica; c) la lucha contra el realismo ontológico; d) la superación del idealismo;
e) la polémica con la fenomenología y con el existencialismo; f) el hombre en sociedad;
g) la dinámica de la ciudad y del arte.
Hace poco más de cincuenta años - año de 1914- que José Ortega y Gasset invitaba
a los lectores a que ensayasen por sí mismos "posibles maneras nuevas de mirar las cosas",
que el sólo ofrecía "modi res considerandi", para que experimentasen si, en efecto, proporcionaban visiones fecundas y en virtud de su íntima y leal experiencia, probaran su
verdad o su error (Meditaciones del Quijote).
Alain Guy parece haber aceptado la invitación de Ortega. Se apresta a seguirle -vibrando con él al unísono-- en su ágil y brillante trayectoria. Aunque el libro es fundamentalmente expositivo, en las conclusiones se insinúa una crítica -siempre honradaque se hace sobre las huellas, como una operación de segundo grado.
Empieza el profesor de Filosofía de la Universidad de Toulouse por situar a Ortega
en su circunstancia española. Destaca la variedad de sus medios de expresión -revistas,
periódicos, discursos, ensayos filosóficos, conferencias, cursos universitarios-- y sus excepcionales dotes de polígrafo: lo mismo escribía páginas sobre Proust o Dcbussy, que
sobre Toledo o el Tiziano; prologaba una obra sobre caza mayor lo mismo que escribía
un riguroso análisis sobre la idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría
deductiva. La magia de su verbo y el esplendor de sus metáforas ponían un inconfundible encanto en todas sus páginas. Esta perfección formal ha hecho que se olvide,
con frecuencia, la originalidad y la profundidad del pensamiento orteguiano propiamente
filosófico. Alain Guy pretende examinar escrupulosamente la mayfotica orteguiana para
que el lector pueda pronunciarse, por sí mismo, sobre la posible conciliación de dos propósitos frecuentemente antinómicos: el amor de la verdad y la norma de cohesión social,

759

�dentro de esa generosa "claridad, que es la cortesía del filósofo", así como el imperativo
de "l'homme de coeur".
Una cosa es un fragmento del universo. Nada hay autónomo. Cada objeto está ensamblado en uno mayor. Una cosa es lo que es gracias a sus limitaciones y a sus confines.
Dicho de otro modo: cada cosa es una relación entre muchas cosas. La realidad no puede
ser contemplada sino desde el punto de vista que cada quien ocupa, fatalmente, en el
universo. La verdad es la síntesis de un número incalculable de perspectivas, donde cada
uno corresponde a un observador particular. Cada hombre tiene una misión de verdad.
Donde está su pupila no está la del otro, somos insustituibles, somos necesarios. Dios
mismo es la perspectiva y la jerarquía. El pecado de Satán fue un error de perspectiva.
La perspectiva es uno de los componentes de la realidad, una interpretación de la cosa
misma.
A medio camino entre el cosismo y el idealismo, José Ortega y Gasset formula una
célebre frase: "yo soy yo y mi circunstancia". Este pensamiento está escrito antes de
que apareciese, en "Sein und Zeit", el famoso "Sein-in-der-Welt". Si no salvo a mi circunstancia no me salvo a mí. La circunstancia orteguiana no es el "Umwelt" de Uexküll
ni de Husserl, tampoco el contorno psicológico de William James. Se trata de mi situaci6n
en su peculiaridad interna y externa, del contexto geográfico y cultural. Las circunstancias nos limitan en la inmensa perspectiva del mundo.
La realidad radical para Ortega es la vida humana, es decir, el yo frente a la circunstancia, cara al futuro. Trata Ortega de corregir el hiperracionalismo y el culturalismo,
al decirnos que la razón no es mas que una forma y función de la vida. La cultura es un
instrumento biológico y nada más. El tema de nuestro tiempo consiste, precisamente, en
someter la razón a la vitalidad, localizarla en el seno de lo biológico, adecuarla a la
espontaneidad. La razón pura debe ceder su imperio a la razón vital.
Las creencias no son ocurrencias; constituyen el continente de nuestra vida. No son
ideas que nosotros tenemos sino ideas que nosotros somos. Nuestra actividad intelectual
tiene implicaciones latentes en nuestras creencias. La filosofía no es más que un esfuerzo
natatorio que efectúa el hombre para tratar de mantenerse a flote en medio de un mar
de dudas.
Ante la realidad auténtica, enigmática, el hombre reacciona creando, dentro de su
intimidad, un mundo imaginario. Entrar en sí mismo (ensimismarse) es una exclusiva
del hombre. Los animales viven constantemente alterados porque carecen de la facultad
de ensimismarse. Podría hablarse de un autogénesis del hombre, dentro de la filosofía
orteguiana. Nada de lo que es verdaderamente existencial ha sido dado al hombre. El
debe hacerse. Es vida, es acción. No vivimos para pensar; todo lo contrario, pensamos
para sobrevivir. El pensamiento es una lenta conquista del hombre. El problema de Dios
no estuvo ausente en la meditación orteguiana. Ciertamente son escasas las referencias.
No puede hablarse, ni mucho menos, de una teodicea orteguiana. Sin embargo, sería
inexacto considerar a Ortega corno un ateo teórico o práctico. Desde 1926 lanzó su grito:
"Dios a la vista". Sabía que el paisaje intelectual del agnóstico es un paisaje de miopes
y un panorama mutilado. Intuía un elemento misterioso como fundamento, como base
del universo. Dios no tiene fronteras, límites; es infinito. Vivir, para Dios, es flotar en
sí mismo, sin cosa ni persona delante de El ni contra El. De ahí que el atributo más
terrible y más majestuoso de Dios, según Ortega y Gasset, sea su capacidad para ser,
para existir en la absoluta soledad. Que el frío de esta soledad terrible, trascendente, no
hiele a Dios, nos da la medida de su poder de ignición, del fuego que reside en El.
El raciovitalismo presenta desde sus orígenes, la dimensión histórica del hombre. Frente

760

a la razón pura, físico-matemática, hay una razón narrativa. Este hombre y aquella
nación han hecho esta cosa y son así porque fueron de tal otro modo. Según Ortega,
la vida se torna un poco trasparente sólo ante la razón histórica. En frase un tanto
hiperbólica, el filósofo matritense llega a decir: "el hombre no tiene naturaleza sino
historia". Lo que la naturaleza es a las cosas, la historia es al hombre. El racio-historicismo
orteguiano no quiere caer en irracionalismo, pero tampoco en un racionalismo ahistórico. El sujeto de la historia es la generación. Una generación es un sistema de vivencias
encarnado en los coetáneos. Hay generaciones tradicionalistas y hay generaciones revolucionarias, polémicas. Quince años es el término de una generación. Hasta los 30 años
se vive pasivamente, adquiriendo conocimientos. De los 30 a los 45 años se produce el
mensaje personal. De los 45 a los 60 se está en la plenitud del poder social. De los 60
en adelante se vive retirado de la circulación, cara al pasado.
Ortega emprende una lucha sistemática contra el realismo ontológico. Le molesta,
especialmente, la hegemonía de la sensación en Aristóteles. Critica la rigidez de los axiomas euclidianos y el dogmatismo aristotélico de los principios. Celebra, no obstante, el
dinamismo profundo que anida en la teoría del acto y de la potencia de Aristóteles.
Aunque Ortega estuvo prisionero en la cárcel del idealismo, reacciona enérgicamente
contra el subjetivismo y el solipsismo del sujeto cognoscente. Le irritan, sobre todo, esas
construcciones de los postkantianos que él califica de "nabucodonosorisrno". La polémica
de Ortega con la fenomenología y con el existencialismo reviste un mayor interés actual. Alain Guy ha expuesto las contradicciones que Ortega encuentra en Husserl y la
confrontación con Heidegger. Falta, sin embargo, la crítica que Ortega endereza contra
Sartre. El problema del otro y de la sociedad ha preocupado a Ortega a lo largo de casi
toda su obra. Nuestra vida es soledad radical pero aspira, no menos radicalmente, a la
compañía. Quisiéramos encontrar un ser donde nuestra vida se fundase integralmente;
un ser que se interpenetrara con nosotros. Hacemos las tentativas más diversas: amistad,
amor... Porque el amor auténtico no es más que la tentativa de intercambiar dos soledades.
La realidad del ~tro hombre se da en mi vida, en mi mundo. En este sentido, cabe
decir que es una realidad de segundo grado. El hombre se encuentra "a nativitate"
abierto al otro. Para darme cuenta de lo que soy yo mismo tengo que tener la experiencia
de lo que no soy, de los otros. Hay, pues, un "altruismo" fundamental elemental. En el
caso de la mujer, se manifiesta especialmente la heterogeneidad entre mi yo y el suyo,
porque la respuesta de ella no es la de un ego abstracto. Ortega apunta una brillante
fenomenología de la feminidad: ser confuso y crepuscular, siempre secreto; está subordinada al hombre en razón de su debilidad. Su sensibilidad interna se manifiesta en
perfecta consonancia con su cuerpo. Hay una armonía mucho mayor entre el cuerpo y
el alma de la mujer que entre el "soma" y la "psique" del hombre. Pero volvamos al
otro. A los ojos de Ortega el aspecto principal del encuentro con lo otro es el peligro.
De ahí ese complicado sistema de saludos y de convencionalismos.
La gente es una realidad mostrenca, tópica, comunal. Es lo humano deshumanizado
sin espíritu, sin alma. En la colectividad se opera una cierta alienación. Los usos y la~
costumbres nos son impuestos por la presión social. El lenguaje, que es también una realidad social, reviste, en la teoría orteguiana, un sentido ocasional. Se trata de comunicar
dos intimidades en circunstancia, aquí y ahora.

La crisis contemporánea proviene, en el sentir de José Ortega y Gasset, de una subversión fundamental, por la cual los hombres medios se revelan contra el liderato de los
mejores. El retrato del hombre-masa es magistral.
La tensión entre las élites y las masas se reencuentra, nuevamente, en el dominio del

761

�arte. El arte nuevo es impopular por esencia. El hombre-masa confunde lo bello con la
emoción que experimenta ante tal o cual espectáculo. No comprende que el objeto artístico sólo es en la medida en que no es real. Alain Guy se pregunta: en el límite ¿ "es
posible el arte puro"? La respuesta afirmativa es bastante dudosa. Queda, por lo menos,
una tendencia hacia la purificación del arte respecto a sus elementos humanos, demasiado humanos. Con notable erudición, el Jefe del Departamento de Filosofía de la
Universidad de Toulouse apunta y comenta los nombres y las obras de los principales
filósofos españoles y latinoamericanos que han tenido contacto -directo o indirectocon José Ortega y Gasset y que han sufrido su influencia. Antes de terminar su obra,
Alain Guy busca las causas profundas de la irradiación perdurable del orteguismo. Nos
recuerda la simiente de Heráclito -de la que nos hablara Ortega- que está dando
sus frutos, la alergia a la idea del ser, el flujo vital, la evolución incesante... Todo
ello parece expresar el "Zeitgeist". El profesor Guy se duele, con José Gaos, de ciertas
sombras del mensaje orteguiano, como la radical incapacidad de Ortega de comunicarse
con las masas. Apunta, también, el poco lugar que ha dado en su sistema a Dios y al
problema religioso. Pero admira decididamente la personalidad profunda -un tanto
misteriosa y secreta- del filósofo madrileño. Acaso no resulte muy exagerada la frase
de Rodríguez Huesca: "todos los meridianos intelectuales de nuestra hora pasan por
Ortega". Alain Guy ha sabido comprender y expresar, en toda su profundidad y vastedad, la filosofía orteguiana. Ve, ordena y valora. Una vez más muestra su amor a la
filosofía y a la cultura hispánica. Su libro sobre José Ortega y Gasset -el mejor que
se ha escrito en lengua francesa- enriquece la bibliografía filosófica universal.

762

LA NUEVA "ENCICLOPEDIA FILOSÓFICA" EDITADA EN ITALIA
Por el DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Los GRIEGOS DABAN EL NOMBRE de enciclopedia al encadenamiento de todas las nociones
que habían de entrar en la educación de un hombre libre, es decir, del que nada debe
ignorar de lo que le concierne. En la modernidad, el mismo vocablo significó el conjunto
de todas las ciencias, la obra en que se trata de materias pertenecientes a diversas ciencias
o artes.
La Enciclopedia Filos6fica -segunda edición enteramente reelaborada- acaba de
salir a la luz pública bajo los auspicios del "Instituto per la Collaborazione Culturale". Se
trata no de un mero diccionario filosófico, sino de una Enciclopedia Filos6fica que implica
una mayor profundidad y una sistemática sustancial que no puede tener un simple
diccionario. La Enciclopedia Filos6fica está construida por conceptos y por autores. Se
orienta hacia una concepción espiritualistica de la vida, pero favorece ampliamente la
convergencia de temas y de intereses diversos, por la colaboración de estudios italianos
y extranjeros. No es que se someta la materia a un principio absolutamente unitario y
unívoco; al contrario, hay una perspectiva multilateral que ilumina disciplinas y autores
no propiamente filosóficos, pero susceptibles de un tratamiento filosófico en sentido amplio.
La Enciclopedia Filos6fica reúne más de 12,000 voces, de las cuales aproximadamente
5,000 se refieren a términos, locuciones, indicaciones de pensamiento etc., y 7,000 vocablos
están dedicados a conceptos de carácter histórico: autores, escuelas, etc. La bibliografía
está particularmente cuidada. Al final de cada artículo se indican al lector las publicaciones
más recientes sobre la materia, en revistas y obras especializadas.
A lo largo de la Enciclopedia Filos6fica campea un espíritu verdaderamente universal.
El Centro de Estudios Filosóficos de Gallarete no ha querido circunscribirse a la expresión
europea y occidental de la filosofía. Podemos encontrar términos, autores y movimientos
pertenecientes a tradiciones muy lejanas de la civilización occidental. El texto de la
redacción central preparada en Padua ha sido enteramente revisado en Roma por un
grupo de asesores idóneos. El cuerpo de colaboradores de la Enciclopedia Filos6fica es
verdaderamente impresionante. El éxito de la priniera edición hizo necesaria una segunda edición perfeccionada. Podemos calificar, sin hipérbole, a esta nueva edición de
la Enciclopedia Filos6fica, como un instrumento de trabajo irreemplazable, único hasta
ahora. El mundo filosófico de nuestros días puede felicitarse y felicitar al "Centro di
S tudi Filosofici di Gallarete". Ha sido necesario un verdadero despliegue de dinamismo,
de aptitud, de agudeza, de audacia. La claridad -que en el galano decir de José
Ortega y Gasset es la "cortesía del filósofo"- resplandece en todas las partes de la
nueva Enciclopedia Filos6fica. Por fortuna para nosotros, los hispano-hablantes, se prepara

763

�actualmente la traducción al español de la nueva edición de la Enciclopedia Filos6fica.
También la lengua alemana se verá favorecida con una traducción.
La reedición de la Enciclopedia Fifos6fica está concebida con el mismo espíritu que
la primera edición: orden alfabético único, nociones sobre términos, expresiones y adagio, de la lengua filosófica, bibliografía selecta, indicación de fuentes originales. . . Un
nuevo prefacio abre la segunda edición. La Dirección General de esta magna obra ha
estado a cargo del Padre Cario Giacón, S. J., profesor en la Universidad de Padua, Secretario en el Congreso Internacional de Filosofía que tuvo lugar en Venecia y Director
del "Centro di Studi Filosofici di Gallarete". La responsabilidad de la coordinación de
la redacción ha sido repartida ahora en dos secciones: a) sección histórica dirigida por
el profesor Luigi Pareyson, catedrático en la Universidad de Turín, que fue auxiliado
por sus colegas Valerio Verra (Universidad de Trieste) y Gianni Vattimo (Universidad
de Turín) ; b) sección teórica dirigida por el padre Cario Giacón, con el auxilio de los
profesores Andrea María Moschetti, Giovanni Satinello, Fiorenzo Viscidi, Mario Mignucci
y los doctores Livio Pagello y Mario Colpo ( todos de Padua). Revisar toda la primera
edición para poner al día el contenido de los artículos y la bibliografía fue una tarea
paciente, esmerada, rigurosa. Se eliminaron duplicaciones y repeticiones superfluas,
se buscó la conexión de la filosofía y de las ciencias auxiliares, se elaboraron 64 listas de
términos nuevos, clasificados por períodos, disciplinas, países, escuelas. . . Sesenta consejeros, diseminados en el mundo entero, expusieron sus puntos de vista. Hay sectores
importantes de la Enciclopedia en donde se deja ver la impronta de las nuevas corrientes
anglo-sajonas de la filosofía analítica. Me refiero a la lógica simbólica y a la filosofía del
lenguaje. La psicología científica, la sociología, la estética, la economía y la religión
se presentan reestructuradas en esta nueva edición.
Cada uno de los cinco volúmenes de la nueva edición (actualmente han aparecido
cuatro) contiene 1,600 columnas, en vez de las 1,800 que tenían los cuatro tomos de
la primera edición. Con ello se pretende aligerar un tanto los manuales y bellos volúmenes. Algunos artículos han sido parcial o totalmente reescritos (por ejemplo el término
China, los filósofos chinos, Alberto 'Magno, Anaxágoras, absoluto, ateísmo, autoridad,
acto, Blondel, Kant). También la lista de colaboradores ha sido acrecentada respecto a
la primera edición. La colaboración extranjera fue ampliada considerablemente. No obstante, echamos de menos -¿por qué no decirlo?- una mayor colaboración de filósofos
españoles e lúspanoamericanos. Varios de los más importantes y recientes filósofos latinoamericanos no están incluidos en la Enciclopedia Filos6fica. Valdría la pena llenar esta
laguna en la próxima edición.
En los primeros tres volúmenes de la nueva Enciclopedia Filos6fica, existe un buen número de vocablos modificados, ampliados y corregidos. He aquí una lista de los principales términos modificados, ampliados o corregidos:
Abito, Abitudine
Alberto Magno
Algoritmo
Ambiguita.
Analisi
Anassagora
Animismo
Antinomia
Antistene di Atene

764

Aristippo di Cirene
Aristotele
Assoluto
Ateísmo
Atto
Austin J. L.
Autorita.
Baader F.
Barth K.

Bayle P.
Bcda il Venerabile
Bello di natura
Berdjaev N. A.
Bisogno
Bizantina, filosofía
Blondel
Bohm-Bawerk E. V.
Boulainvilliers H.
Brunner E.
Buber M.
Bultmann R.
Cabanis P.J.C.
Caduta
Capitalismo
Caso
Catari
Cattolicismo liberale
Celso
Cervello
Chesterton
Chevalicr J.
Chiesa
Cina
Cinema
Cinici
Cirenaici
Cirillo d'Alessandria
Clauberg J.
Clemente Alessandrino
Clericalismo e anticlericalismo
Cohen M.R.
Comenio G.A.
Commercio
Comte A.
Comunicazione
Comunita.
Conflitto
Conrad-Martius H.
Coscienza morale
Cousin V.
Cremonini C.
Criterio
Dante Alighieri
Definizione
Dempf A.
Descrizione
Deutinger M.

Dinamismo
Dio
Dionigi Areopagita
Donna, educazione della
Economía política
Einstein A.
Epicureísmo, Epicuro
Erodoto
Esistenzialismo
Esperienza
Esperienza religiosa
Essenza
Essere
Estética
Eterno ritorno
Física
Forma
Frege G.
Freud S.
Funzionalismo, Funzione
Gaetano de Thiene
Genética
Gentile Giovanni
Gesu Cristo
Gesuiti, filosofía e pedagogía
Gilson E.
Giovanni Crisostomo
Giovanni Damasceno
Giovanni Evangelista
Giovanni da Jandun
Giurisdizione
Giurisprudenza
Giustino
Gorres J. J.
Grammatica
Guardini R.
Guerra
Haldane J. S.
Hasidismo
Heidegger 'M.
Hülsen A. L.
Idea
Idealismo
Illuminismo
In tuizionismo
Ippolito di Roma
Istinto
James

765

�Lavoro
Lefebvre
Letteratura
Linguaggio

Kant
Laberthonnicre
Laicismo
Lao tzu

Principales voces nuevas
Adler M.J.
Albertisti
Algebra moderna
Analisi funzionale
Antropologia culturale
Antroposofia
Assiomatica
Attimo
Attore
Automazione
Berlamm Calabro
Bastide G.
Bello A.
Bense M.O.
Berger G.
Bergmann G.
Bertalanfly L.V.
Binswanger L.
Bloch E.
Bonaventurianismo
Braithwaite R.B.
Brecht B.
Broch H.
Brutto
Campo
Comprendere
Comunicazione sociale
Conoscenza, fonti della
Conoscenza, sociologia della
Coscienza, liberta di
Costruttivismo
Cullmann O.
Cultura, filosofía della
Demitizzazione

Demone, demonico
Descrizioni, teoria delle
Droysen J.G.
Dufrenne M.
Dumery H.
Economici cicli
Entusiasmo
Epinomide
Europeismo
Filosofía analítica
Filosofia perenne
Finanza pubblica
Fonnalizzazione
Foro
Fuoco
Geiger M.
Giuiidico, ordinamento
Giuspositivismo
Godel, tcoremi di
Gruppi di pressione
Gusdorl G.
HareR.M.
Improvvisamente
Jünger E.
Jünger F.G.
Knight F.II.
Kuhn H.
Lacroix J.
Laico, laicita
L:indsberg P.L.
LaxW.
Liberta della e nella scuola
Liberta religiosa

1967-1968), es un instrumento de trabajo filosófico de primer orden. Informaciones históricas abundantes, concisión, rigor, bibliografias selectas, son rasgos que ponen de manifiesto la excelencia de la Enciclopedia Filosófica en su segunda edición. El hecho de que
los 10,000 ejemplares de la primera edición se hayan agotado en tan pocos años, es ya
de por si elocuente. Las amplias monografías, que aparecen en esta nueva edición, están
firmadas por uno o varios autores. La responsabilidad y la seriedad de los trabajos se
propicia con este sistema. Aunque las exposiciones son, la mayorfa de las veces, didácticas
y objetivas, no carecen de rigor ni descienden al terreno de la divulgación barata. Los
temas sobresalientes de la filosofía, sus representantes más connotados y las ciencias auxiliares que tanto iluminan nuestra disciplina están presentados sin sectarismo, aunque
con escuela. Ciertamente la Enciclopedia Filosófica ayuda, particularmente, a los especialistas de la filosofía; pero aún los lectores cultos no especializados en filosofia pueden
encontrar, en esta magna obra, un arsenal abundante de exposiciones objetivas y ordenadas
de los grandes tem.."\S y problemas de la filosofía. Obra señera y clásica, la Enciclopedia Filosófica enriquece extraordinariamente la bibliografía filosófica italiana y universal.

La lista anterior es simplemente una ejemplificación del criterio que ha guiado la
reelaboración de la Enciclopedia. Este criterio -que ya hemos expuest&lt;&gt;- se encuentra
a untado de la página IX a la X del primer volumen.
. _
.
pEn términos generales, puede afirmarse que la Enciclopedia F1losófic~ ela~orada ~or el
Centro de Estudios Filosóficos de Gallarete y publicada por G. C. Sansom Editore (Firenze

766

767

�LI~GülSTICA Y ESTILO
Lic. EDUARDO GUERRA C&gt;.sTELLA:-os
l. Las dos Perspectivas de la Estilística

DESPUÉS DE DEJAR ATRÁS LAS "Artes de Escribir" tan en voga en los siglos XVIII y
XIX, dos conceptos fundamentales se desprenden del término "estilo".
Por una parte, el contenido afectivo de los hechos de expresión de la lengua; y, por la
otra, la peculiar manera en que un autor o creador literario realiza estéticamente los
hechos de expresión de su habla.
Evidentemente, estos dos conceptos abren dos perspectivas a lo que se llama "estilística".
Hacia el año de 1905, Charles Bally publica una obra de gran impacto en el ámbito
lingüístico: Précis de Stylistique.'
Dicha obra, basándose en la dicotomía Saussureana entre "langue" y "parole", señala,
por vez primera, los elementos emocionales y expresivos de la lengua corriente. Esta obra,
junto con el Traité de Styl1stique Fran,aise, del mismo Bally, abren el camino a lo que
Dámaso Alonso, entre burlas y veras, llama Estillstica sin estilo.
Sin embargo, la corriente estilística de Charles Bally, que inicialmente, tal como se
ha podido ver, se interesa por la lengua, poco a poco incide en la obra literaria, o si se
quiere, en los problemas artísticos. Uno de los seguidores de Bally, Marce! Cressot en Le
Style ,t sts techniques • estudia aspectos tales como "la palabra, símbolo de una noción"
o "Integración de la palabra en el pensamiento" o "El ritmo en la frase", etc. Temas,
todos ellos, de eminente interés estilístico. Aún así hay más conexión con el lenguaje
cotidiano, ya que la obra literaria, según Bally, tiene condiciones diferentes y ante todo
hace un uso de la lengua voluntario y consciente.
La otra perspectiva se inicia propiamente en Alemania, pero cuaja indiscutiblemente
en España.
Karl Vossler, en Alemania, y Benedetto Croce, en Italia, propugnan por un concepto
de estilo que elimina virtualmente la imitación de autores, por considerar a ésta como
una imperfecta falsificación, un artificio externo del que está ausente la misma esencia
del estilo. Esto implica, necesariamente, el apotegma Buffoniano: "El estilo es ti hombre mismo".
Pero de estos inicios -que niegan tácitamente las artes de escribir-, tal vez compara' BALLY, CH. Précis de Stylistique. Edit. Eggimann. Geneve. 1905.
BALLY, CH. Traité de Styfutique Franraise. Edit. Winter. Heidelberg. 1912.
CRESSOT, M. Le Style et ses techniques. Presses Universitaires. Paris. 1947.

1

769
H49

�bles en lo superficial a la corriente representada por Bally, surge, en España, una escuela,
representada por Dárnaso Alonso, cuyo interés específico es la creatura literaria.
~ámaso Alonso, en su ~~ra Poesla_ Españ_ola (ensayo de métodos y límites estilísticos),
deJa muy c_laramente definidas las d1ferenc1as de su pensamiento con respecto a la obra
de Bally. Dice textualmente: "Creemos: lo.) que el objeto de la estilística es la totalidad
de los elcme~tos si~ni~icativos del l~ngua~e (conceptuales, afectivos, imaginativos); 2o.)
que ese estudio es fertil en la obra hterana; 3o.) que el habla literaria y la corriente son
sólo grados de una misma cosa. ( ... ) Estilo es precisamente lo que individualiza un
~:i~la pa_rticula~. Lo que en un habla no es reducible al habla común, lo que señala la
ultima diferencia de la personalidad: ese es el objeto de la Estilística. Para mí la Estilística literaria ha de ser la hermana mayor y guía de toda la estilística del habla usual
Y no s~ Cenicienta. No hay modo de separarlas esencialmente y menos de oponerlas. Ball;
lo cre1a de otro modo y después de definir el 'estilo' en un sentido semejante al nuestro
con curi~sa _in~ongruen_c~a idiomática des~erra de su Estilística. . . ¿ a quién? ¡ Precisa~
mente al estilo ! No le interesa, no es el obJeto de su estudio".•
Por otra parte sustenta Dámaso el hecho de que siempre el acto de hablar es voluntario
con excepción de los reflejos interjectivos de dolor, diciendo: "El hablar es, antes qu;
nada, aún antes de haber transmitido concepto, una afirmación de voluntad. Todo Hablante modifica, en cierto modo, el mundo 'porque le da la real gana'."•
Por lo que respecta a lo consciente del habla literaria, en contraposición a lo espontáneo
-según Bally- del habla cotidiana, Dámaso Alonso no es menos claro. Dice: " ... el
escritor no avanza por su delgado camino de luz de un modo distinto al del hablante
en la conversación. La diferencia consiste en la intensidad, en el frenesí angustioso con
;ue
e~~tor se ~umerge en el bosque. Ese profundo sumergirse le imposibilita la
coDJCJencia, es dear, el ser espectador de su propio drama (... ) El que conversa tiene
a todo 1~ largo de su elocución la consciencia de los efectos de su acto, consciencia que
en el ar~sta sue~e darse sólo cuando, vuelto de su inmenión, suprime, varía, pule, modera".'
La divergencia, en suma, está en el concepto de estilo y que hurgando, va a profundidades tal vez mayores: el concepto de signo lingüístico.

e!

Charles Bally, como discipulo de Ferdinand de Saussure, tenía como base el concepto
de éste en cuanto al signo. Es decir, la unión de un concepto con una imagen acústica
(significado significante). La Imagen Acústica, para F. de Saussure no es el sonido
material, lo físico, sino la huella psíquica de tal sonido. En otras palab~, la representación sensorial.'
Dámaso Alonso difiere en mucho de este concepto Saussureano -que es demasiado
simplista, ya que no responde a la realidad idiomática.
~n. primer término, para Alonso, el significante es tanto sonido fisico como imagen
acustica, sentando su aserto en la perspectiva de la realidad del que habla.
. Por otra parte, si para De Saussure significado es concepto, a Dámaso Alonso esta
idea le parece demasiado pobre, ya que la realidad idiomática comporta tres dimensiones.
Dice: "Los significantes no transmiten 'conceptos', sino delicados complejos funcionales.
Un 'significante' (una imagen acústica) emana en el hablante de una carga psíquica
• ALONSO, DÁMASO. Poesía Española. (Ensayo de métodos y límites estilísticos). Edit.
Credos. Madrid. 1950, pp. 622-623.
• /bid., p. 624.
• /bid., pp. 624-25.
' DE SA~ssURE, FEllDINAND. Curso de Lingüística Gen,ral. Edit. Losada. Buenos Aires.
1959. Passim.

770

de tipo complejo, formada generalmente por un concepto ( en algunos casos, por varios
conceptos; en determinadas ocasiones, por ninguno), por súbitas querencias, por oscuras, profundas sinestesias (visuales, táctiles, auditivas, etc., etc.): correspondientemente,
ese solo 'significante' moviliza innumerables vetas del entramado psíquico del oyente:
a través de ellas percibe éste la carga contenida en la imagen acústica".•
Ahora bien, si es cierto que Bally, discípulo de F. de Saussure, en un determinado momento se separa del concepto simplista del signo, cuando se avoca a considerar el ángulo
afectivo del lenguaje, por otra parte ignora, consciente o inconscientemente, la peculiaridad "conceptual-imaginativo-afectiva" del habla.
Bally en sus estudios estilísticos examina el habla -ya lo dijimos-- en su aspecto
afectivo. No ignora que existe lo conceptual, y de hecho lo toma como norma o marco
para situar lo afectivo. Prácticamente se acerca a la concepción de la Escuela Española,
pero ignora -aún asi- la obra literaria.
Y aquí pues, la divergencia. A Bally le interesa aquello que es común a diferentes
hablas en el plano exclusivo de la afectividad. A Dárnaso Alonso le interesa lo que es
particular de cada habla y por lo cual se diferencia de las demás, atendiendo no a uno
de los aspectos, sino a la unicidad conceptual-sensorial-afectiva que es el habla.

II. Los métodos de la Estilística literaria
Si analizamos la extensa bibliografía sobre Estilística literaria, en términos muy generales se puede decir que todos los estudios responden a dos enfoques alternativos. Es
decir, la Obra Literaria puede ser atacada estilísticamente o bien desde fuera o bien
desde dentro. O para decirlo con Dáma.so Alonso: Del Significado al Significante o
viceversa.
En ambos casos, necesariamente, se tiene que partir de una intuición Y concluir con
otra.
Es interesante notar, por otra parte, que la inmensa mayoría de las investigaciones
en el orden estilistico, no atienden a un determinado objeto de investigación. Se ha
procedido, y se sigue procediendo por tanteos. Acaso, de las dubitaciones con res~cto al
objeto de investigación, se hayan suscitado diferentes enfoques que merecen conS1derarse
por separado.
A) Psicologismo. Leo Spitzer en su obra Lingüística e Historia Literaria, preconiza
como método a seguir el llamado "Círculo Filológico" que consiste en "operar desde la
superficie hacia el 'centro vital íntimo' de la obra de arte: primero, observando los
detalles en tomo a la apariencia superficial de la obra particular... ; luego, agrupando
estos detalles y procurando integrarlos en un principio creador que puede haber estado
presente en el alma del artista, y, finalmente, haciendo el viaje de vuelta a todos _los
demás grupos de observaciones, para descubrir si la 'forma interna' que se ha construido
provisionalmente da cuenta del conjunto".•
Prácticamente, pues, son tres las fases del proceso analítico:
a). Leer hasta empaparse de la obra y tropezar con la peculiaridad estilística.
b). Buscar explicación psicológica a este rasgo.
c). Encontrar nuevos testimonios que apunten al mismo factor en la mente del autor.
ALONSO OÁMASO. Qp. cit., pp. 22-23.
• SPITZER: LEo. Lingüística e Historia Literaria. Edit. Gredos. Madrid. (Passim).

1

771

�Entre los detractores de Spitzer ha habido alguno que rechaza el "Círculo Filológico"
por subjetivo. Sin embargo, como podemos ver, ningún otro método de ataque estilístico
se escapa a esa fase inicial intuitiva. El mismo Spitzer dice: "El primer paso, sobre el
cual es posible que gire todo, nunca puede ser planeado: debe haber tenido lugar ya".
Acaso el error fundamental de Leo Spitzer, subsanado por él mismo, un poco más tarde,
fue el de conceder una beligerancia extrema al psicologismo. En una ponencia titulada
Les études de Style et les différents pays, el propio Spitzer se desdice afirmando: "El análisis estilístico está subordinado a una interpretación de la obra de arte en cuanto organismo poético por derecho propio, sin ninguna apelaci6n a la psicología".1 •
Esta nueva orientación lo acerca a lo que en la actualidad se ha dado en llamar
estilística funcional cuyo fundamento estriba en un enfoque estructural.
B) Estructura Literaria. La crisis de la investigación estilística ha planteado ya el
problema de la distinción entre el analista del estilo y el crítico literario. Por otra parte,
ya no se cree que el estilo, en cuanto expresión del pensamiento de un escritor, sea un
criterio de donde arranquen los elementos estructurales.
La estructura de una obra literaria, su organización, su caracterización, el orden en
que ha sido compuesta, el género en cuanto condicionante institucional, etc., son elementos que independientes del autor, deben ser tenidos en cuenta, como el lenguaje,
del que forman inseparablemente parte. A esta serie de imperativos responden otra serie
de estudios estilísticos, a los que en cierta medida Spitzer se une.
Hay que pensar, por ejemplo, en la obra deliciosa de Dárnaso Alonso, La Poesía de
San Juan, de la Cruz ( desde esta ladera) publicado en 1942 en el Instituto Antonio de
Nebrija, Madrid, donde el autor analiza, no sólo desde el ámbito lingüístico, sino también y preferentemente desde el ángulo estructural, la poesía de San Juan de la Cruz.
O, así mismo, en la obra de Carlos Bousoño, discípulo de Dámaso, titulada La Poesía de
Vicente Aleixandere. Imagen. Estilo, Mundo Poético. (lnsula. Madrid. 1950), donde,
no limitándose a los análisis de la versificación o de la sintáxis, logra darnos una visión
completa desde el punto de vista estructural. Allí se destaca la superposición e integración del símbolo, la visión y la imagen. Y junto a estas muestras, una infinidad de
estudios en este orden.
C). Aspectos estilísticos aislados. En ocasiones resulta más ventajoso, por la limitación,
estudiar a fondo un solo aspecto de determinada obra. Así, por ejemplo, predilecciones
rítmicas o musicales, estructura de los versos, la correlación, papel de las conjunciones y
negaciones, el vocabulario, símbolos, la adjetivación, el uso estilístico de los tiempos verbales, el retrato, la introducción de personajes, humorismo, etc.
Es interesante en este aspecto el libro de Dárnaso Alonso y Carlos Bousoño Seis Calas
en la Expresi6n Literaria Española ( Gredos, Madrid, 1956), donde se estudian tácticas
de conjuntos semejantes, la correlación poética y los conjuntos paralelísticos. En la Introducción, el propio Dárnaso, hace alusión a la limitación, pero sin embargo, por otra
parte, esta limitación permite un sistema que presumiblemente puede ayudar a la Ciencia
de la Literatura, la cual, en la actualidad, se encuentra aún en sus inicios.
D). Los métodos lingüísticos en la estilística literaria. Hemos visto en los apartados
anteriores cómo a partir de la observación de la obra literaria y precisamente a través
del lenguaje, se estructura el análisis estilístico.
11 SPITZER, LEO. "Les études de Style et les différents pays". Actes du VIIIe. Congres
de la Fédération Internatio11ale des Langues et Littératures Modernes. Fase. CLXI, p. 23.

772

E~ ~onveniente, aun~~e sea de modo muy general, anotar los métodos lingüísticos que
tradicionalmente se utilizan en el análisis.
a)• Análisis fon~tico: A partir de determinadas características en el orden de lo mínimo
en la expresión, como lo podrían ser ciertas vocales o acentos O acaso consonantes
las cuales se presentan en una posición que produce expresividad O determina am~
pliando o sintetizando, los conceptos.
'
b) • An_álisis l~xico: La observación de las características lexicales, por ejemplo vocabul~no r~alista o cos~mb~sta, arcaísmos, neologismos, voces compuestas, etc. A este
ruvel bien se podr1a aplicar el método de análisis semántico, con frutos verdaderamente importantes.
c) • Aná~isis morfol6gico: Elementos funcionales de la lengua que en determinadas situaciones responden a función diversa, constituyéndose en rasgos de estilo
d). An~lisis sint~ctico: Ciertas disposiciones sintácticas que muestran una preferencia
h~cia determmada parte de la frase u oración y que el autor, consciente O inconscientemente, procura destacar por este medio. Aquí hemos experimentado con el
méto~o estructural de Luden Tesniere,11 con resultados sorprendentes. Este método
penrute ver en forma real las estructuras sintácticas y por el medio de comparación
se pueden establecer constantes de una obra y variables que se pueden constituir
en rasgos o no.
e). Mé:odo estadístico: Q~e puede contribuir a veces a la solución de problemas literarios, como la paterrudad de obras anónimas, o la unidad o falta de ella en determinadas obras, o para determinar, en último caso, la cronología de una serie
de obras.
Todos estos métodos, eminentemente lingüísticos, pueden pues, auxiliar y a veces ser
factores decisivos en la problemática del estilo.
'

11

TESNIERE, LucraN. Elements de Syntaxe Structurale. Edit. C. Klincksieck. Paris.
1953.

773

�A PROPÓSITO DE UN DIALOGO CON BORGES
JuAN JosÉ GARCÍA GóMEZ
EN LO QUE VA DE SIGLO, la narración hispanoamericana -abandonando el realismo heredado y su secuela costumbrista- , ha pasado por dos fases importantes. Una es la
correspondiente al Modernismo, cuya continuidad es aún tan apreciable en la mayor
parte de nuestros literatos que bien puede hablarse de un presente externo Neomodernista.
Y otra, más cercana a nosotros en tiempo y problemática, de franca tendencia metafísica
y prácticamente correspondiente a ese "nouveau roman" europeo. Así como Rubén
Darío y Enrique Larreta pueden ser considerados como representantes de la primera,
Jorge Luis Borges y Julio Cortázar lo son de la segunda. Autores-símbolo en toda la
extensión de la palabra, cuyo simple nombre servirá para identificar sus respectivas épocas.
Victoria Ocampo, autora del Diálogo con Borges,1 une al atractivo del entrevistado
el de su personalidad. Testigo vivencia! del período de resurgimiento literario argentino,
parece en esta obra jugar conforme a fórmulas proustianas con JLB para lanzarse, y
lanzarnos, "a la recherche du temps perdu". El material fotográfico -esqueleto y punto
de partida de la entrevista- , es abundante y en su mayor parte inédito: una especie de
álbum familiar borgiano que va desde retratos de antepasados hasta uno bastante reciente del escritor y su madre, pasando por imágenes bonaerenses, carátulas de revistas,
tapicerías familiares, rostros identificables con la intelectualidad contemporánea... A
través de ellos, el diálogo como reconstructor de una esencia: Borges como hombre, como
autor, como símbolo.
"Hablemos de su familia", comienza diciendo la Ocampo. Y rostros olvidados reviven
entrelazando su existencia a los símbolos, traumas y personalidad de su descendiente.
Una de las bisabuelas parece identificarse en esa repetición borrosa de los rasgos de los
personajes del argentino... Otra, "reflejada en un espejo, esos espejos que lo alarmaron
a usted y que están en sus poemas", con el trauma monocorde... La indudable influencia
literaria inglesa arranca de la abuela cuya figura, elegantemente vestida, perdura apoyada en el respaldo de una silla ... El mito heroico familiar ("nunca he dejado de sentir
nostalgia de ese destino épico que las divinidades me negaron, sin duda sabiamente"),
en los de los abuelos Francisco Borges e Isidoro Suárez.. . Y hasta, partiendo de las
fotografías familiares, es posible llegar en el juego-búsqueda a ese Buenos Aires idealizado,
el que tiene una "esquina rosada" y en donde viven "el orillero y el compadrito que
muchos años después aparecerían en los relatos borgianos".
Pasan los años a través de las imágenes. Los padres. El tiempo que se detiene y que,
1

OcAMPO, V1CT0R1A. Diálogo con Borges. Editorial Sur. Buenos Aires, 1969.

775

�a veces, no es posible recuperar porque "habrá correspondido únicamente al instante
en que se retrataron". La hermana, posible causa de la prácticamente ausente mujer en
su obra y a quien "seguía porque no tenía el valor de decirle que estaba aterrado".
Hasta llegar al escritor-niño. Intencionalmente he empleado la doble imagen. No es
el niño el que aparece primero, sino el escritor: "Sí, yo siempre supe, de algún modo,
que sería escritor". Y el rasgo humorista, tan claro -por aparentemente a veces disfrazado--, que lo caracteriza desde siempre: "Cuando era chico se hablaba mucho de
'ratés' -no se usaba la palabra 'fracasados' sino la francesa 'ratés'-; yo oía hablar
de los 'ratés' y me preguntaba con inquietud: ¿Llegaré yo alguna vez a ser un 'raté'?
Esa era mi máxima ambición".
Luego, la segunda parte de la personalidad: el niño. "Intimamente soy el mismo de
entonces. Apenas si he aprendido algunas destrezas". Pero pronto interviene la obscuridad,
el desdibujamiento de lo concreto, la sombra de la ceguera. Lo abstracto de su mundo
literario no es sino producto de su "creciente ceguera (que) ha colaborado en ese mundo
abstracto". Allí, o desde allí, el niño vive su atemporalidad. Y su arrealidad. Ha pasado
-¿vivido?-, por muchas casas. De algunas apenas si perdura el detalle, "su reja de
hlerro, el :zaguán, la puerta del cancel", "el aljibe, con una tortuga en el fondo para purificar el agua". Las más permanecen en la infantil privación de la realidad, como la
paterna, (contemplada "en sueños y en la realidad, pero como la he visto muchas veces
en una fotografía, creo que la imagen que tengo es la de la fotografia, no la de la
casa que vi"); o la inmortalizada de Androgué, (no en vano allí nace físicamente el
universo fantástico borgiano con su "Tlon, Ucqbar, Orbis Tertius"), "no ( ... ) un
Androgué actual deteriorado por el progreso, por la radiotelefonía y las motocicletas,
sino ( ... ) aquel perdido laberinto de quintas, de plazas, de calles que convergían y
divergían, de jarrones de mampostería, (... ) ese Androgué perdido", al que proustianamente recupera porque no "sólo existe en mi memoria, (sino) en tantas memorias".
Vuelve el escritor y su obra. Envuelto en el desdoblamiento del pasado y de la realidad, en "la presencia de algo sobrenatural y maligno a la vez", "iba a trabajar en
una biblioteca de Almagro, iba al cinematógrafo alguna vez, veía a mis amigos, pero
todo eso era como si ocurriera en un sueño, porque yo estaba viviendo mientras ( ... )
'las ruinas circulares'." Y al mismo tiempo, o precisamente por ello, "la historia podría
trasladarse a cualquier frontera".
La intelectualidad forma también una parte importante en ese conglomerado vital.
Entremezclados con los objetos -las casas, un mate, alguna guitarra...- , Macedonio
Femández, "el mejor conversador que he conocido en mi vida y -lo cual parece incompatible- el más lacónico también", "Alvaro Melián Lafinur, mi primo", la propia
Victoria Ocampo, Ricardo Güiraldes y Pablo Rojas Paz, quienes "habían decidido fundar
una revista que representara a la nueva generación literaria"', nada menos que PROA ...
AdoUo Bioy Cásares, su colaborador, amigo y que "ha sido un maestro, digamos clásico,
del ya viejo Jorge Luis Borges", es mencionado con importancia. De su amistad nace
un tercer escritor, Bustos Domecq, pseudónimo que los identificaría durante una época
Y cuyo nacimiento sucede porque "yo no quería colaborar con él; me parecía que una
colaboración era imposible, y una mañana él me dijo que hiciéramos la prueba: yo iba
a almorzar a casa de él, teniamos dos horas libres y teníamos ya un argumento. Empezamos
a escribir y poco después, esa misma mañana, ocurrió el milagro. Empezamos a escribir
de un modo que no se parecía ni a Bioy ni a Borges. Creamos de algún modo entre los
dos un tercer personaje, Bustos Domecq -Domecq era el nombre de su bisabuelo Bustos
el de un bisabuelo cordobés, mío- y lo que ocurrió después es que las obras d¡ Bustos

776

Domecq no se parecen ni a lo que Bioy escribe por su cuenta ni a lo que yo escribo por
mi cuenta. Ese personaje existe, de algún modo".
¿ Cómo, delante de las imágenes que desfilan, no hablar de autores influenciales? Van
desgranándose los nombres, y los comentarios sobre ellos, de Groussac, Alionso Reyes,
Quevedo, Saavedra Fajardo, Lugones, Shelley, Keats, Wordsworth, Swinbume... Todos, individual y colectivamente, uniéndose a las fotografías.
Siguiendo el juego, reconstruimos SUR. "Rufino de Elizalde ( ... ), Pedro Henríquez
Ureña, Malle1, Norah (Borges), María Rosa Olivcr, Ansermet, Ramón G6mez de la
Serna, Oliverio Girondo, Eduardo Bullrich, Guillermo de Torre", son mucho más que
simples nombres acomodados en la entrevista. Junto con la revista SUR, se recobran
en "uno de los acontecimientos más importantes de la cultura argentina".
La lectura, el teatro, el cinc, son los temas finales. La Ocampo, Borges -y nosotros
lectores-, hemos reconstruido el tiempo-Borges. El termina: "Me gustaría detenerme
en este día". Como Proust, el marcador del juego, habría dicho terminando también su
temps relrouvé:
"Du moins, si elle m'était laissée assez longtemps pour accomplir mon oeuvre, ne
manquerai-je pas d'abord d'y décrire les hommes (cela dut-il les faire ressembler a
des etres monstrueux) comme occupant une place si considérablc, a coté de celle si restreinte qui leur est réservée dans l'espace, une place au contraire plongée sans mesure
-puisqu'ils touchent simultanément, comme des géants plongés dans les années, a des
époques si distantes, entre lesquelles tant de jours sont venus se placer dans le Temps".

777

�MORENO TosCANO, G,o,,ofúa Eeon6mieo ,, Mimo (si¡lo XVI). Mmco,
El Colegio de Mmco, 1968, 177 pp.

ALEJANDRA

Por ANoats MoNTEIIAYOll HuNÁNDBZ
Centro de Investigaciones Econ6micaa de la Univenidad de Nuevo Le6n.

RBY FELIPE II, queriendo conocer au reino, ordenó que ae hiciera una delcripción
universal de sua posiciones de ultramar; asl en 1571, el Consejo de Indias, creó el oficio
de Cosm6grafo -cronista, a cuyo cargo quedó la recopilación y ordenainiento de laa

EL

futuras relaciones históricas y geográficas de las colonias eapañolu.
En 1577, comenzó a circular un cuestionario que ae referla al medio físico, 101 recunoa econ6mic01, la historia de la localidad en cuestión y laa condiciones IOCialea. Eate
cuestionario debla llegar, por conducto de 101 virreyes, corregidora y alcaldea mayores,
a todoa los centros de poblamiento, aun 101 máa alejad01, para aer rapondid01 por encomender011 frailes, indios principales, o cualquier otra persona que poae,era un conocimiento amplio de la región.
Las respuestas al referido cuestionario comenzaron a llegar a España con relativa rapidez -en 1583, habla recibido el Consejo de las Indias 136 relaciones y mapas--. Pronto,
pues, se fueron reuniendo loa materiales; pero, primero la muerte de Felipe II, y después
101 cambios ocurridos en la administración, obstaculizaron la terminación de tan loable
empresa.
Estos papeles fueron depositados en los archivos reales con el nombre de R,loeion,s
g1ográfieas. Al pasar los años, un conjunto de peripecias ( cambios de archlvos, pérdida
de secciones, robo, etc.), facilitó la paulatina desmembración de sua partes; sin embargo,
esto no impidió que fueran publicadas la mayorla de las R1loeio111s (Francisco del Paso
y Troncoso, Pap,l,s d, Nuevo España. Madrid, Est. Tipográfico "Sucesores de llivadeneyra", 1905-1906. Vols. IV, V, VI y VII. Hay que destacar que otros autores como
Federico G6mez de Orozco, Zelia Nuttal y Robert Barlow, se interesaron sobre este
tema, pero sua publicaciones han sido muy dispersas) .
La utilización de estos impresos ha sido muy variada, pero la mayorla de los estudios
se han concentrado en destacar: ciertos aspect01 de la geografla histórica - distribución
de las lenguas indlgenas, toponimias, etc.; cuestiones históricas propiamente dichas - la
conquista y la colonización de ciertas regiones de la Nueva España - y algunos aspectos de la historia económica y social la influencia de la sal en la distribución de los
pueblos indígenas, la emografla, la industria textil y la historia de la minerla colonial.
Alejandra Moreno T01e&amp;no analiza de nuevo laa Reloeionts g101ráfieas, con el fin de
presentar una visión geoecon6mica de la Nueva España del siglo XVI; para lograr au
propósito hace un estudio de estos materiales siguiendo tres métodos diferentes.

779

�Primeramente hace una investigación según "el método de matriz", que consiste en
" ...un procedimiento de análisis gráfico que a través del agrupamiento de datos semejant~s de la !nformación y la combinación de todos los elementos que constituyen un'.l
matnz, pernute establecer concentraciones o grupos homogéneos (por ejemplo: tipos
de pueblos, regiones económicas, geográficas, etc.)".
Los resultados de la utilización de este nuevo método de la investigación histórica
por lo menos en nuestro país es muy satisfactorio, ya que mostró la influencia de los
elementos geográficos sobre la distribución humana y las actividades económicas sin
olvidar los factores históricos que jugaron un papel muy importante ( actitud
los
españoles frente a la minería, la agricultura, la ganadería, etc.).
Con los datos obtenidos por "el método de matriz", se tradujeron, por primera vez
a un espacio geográfico en una serie de sesenta y tres mapas, donde se presentan cierto~
problemas característicos del siglo XVI mexicano: las zonas de cultivo de maíz, frijol,
calabaza, perales, duraznos; así como el avance de la frontera, las misiones, las estancias,
el ganado, etc.
Por último, se hizo un micro-análisis regional: el tipo de poblamiento, la agricultura y
sus actividades complementarias en el Yucatán de 1580; demostrando que la información
que aportan las Relaciones Geográficas permiten también, de una manera precisa y detallada, el estudio monográfico regional.
Esta obra, aparte de ser una excelente investigación, parece presentar dos puntos esenciales: por un lado, se insiste continuamente en la riqueza casi inagotable -como fuente
histórica- de las Relaciones Geográficas; por otro lado, se presentan nuevos métodos de
investigación en el campo de la historia. En este sentido, el libro de Alejandra Moreno
Toscano, Geograf!a econ6mica de México (siglo XVI), es por demás interesante, pero
sobre todo, es sugerente y atractivo, ya que nos señala nuevas rutas y nuevas visiones para
conocer el pasado geoeconómico de nuestra nación.

d;

780

PRESENCIA DE JOSE GAOS EN LA CULTURA MEXICANA
L1c. GENARO SALINAS QuIROGA
EL ONCE DE JULIO DEL PRESENTE AÑO, pagó su tributo a la madre naturaleza, un distinguido catedrático de filosofía: el Dr. José Gaos. Su muerte, asume literalmente el ca_rácter de lo irreparable. Decía José Martí, el apóstol cubano, "el honrar, honra", y nosotros, los universitarios de Nuevo León, al recordarlo, nos enaltecemos a nosotros mismos.
Escribió Guillermo Dilthey, que las grandes doctrinas y los grandes pensadores, son
como fuerzas que actúan y se proyectan sobre toda época posterior. Kant, el pensador
prusiano, expresó que los ejemplos ilustres demuestran la posibilidad práctica de cumplir
con los más altos ideales. La obra de Gaos perdurará muchos años a través de sus libros y
discípulos y será un paradigma de vocación y de cumplimiento del deber en la cátedra y
en los seminarios de su amada disciplina, que profesó con tanta pasión y cariño.
Fue un extraordinario pensador que despreció el poder, la fama y la riqueza, para
entregarse generosamente a la soledad de su cátedra, que prefirió a todos los placeres
mundanos. Tuvo grandes vicisitudes en su existencia, hasta dejar para siempre a su patria de origen -España- para venir "transterrado", como él decía, a México, que lo
cuenta entre sus mejores hijos.
La llegada de este pensador es incuestionablemente uno de los acontecimientos más
notables de la Cultura de México, porque animó y revolucionó nuestro ambiente filosófico. Introdujo la filosofía existencialista, que es la última corriente de la disciplina en
el Siglo XX. Como regalo inapreciable y magnífico nos llegó de Allende los Mares un
filósofo profesional de muchos quilates, con una formación alemana.
En México, su nueva Patria, dedicó toda su vida a la enseñanza, investigación y difusión
del pensamiento filosófico. Al correr de los años, la Universidad de México lo nombra
Doctor Honoris Causa y Profesor Emérito, las más altas distinciones que concede nuestro
más alto Centro de Cultura en la República y que muy pocos catedráticos han obtenido.
Fue un maestro de dimensión internacional, que hizo que los estudios filosóficos alcanzaran un rigor profesional, no de simples aficionados, con técnicas y métodos estrictos y los orientó hacia la realidad mexicana, para encontrar sus valores auténticos y
contribuir a resolver los problemas sociales de México. Modeló generaciones de alumnos,
durante 30 años, que hoy son profesores eminentes de la materia, orientó vocaciones y
escribió y tradujo libros de excepcional profundidad.
El gran poeta mexicano Octavio Paz, dijo de él: "Es el exiliado republicano español,
al que más debe la cultura y las humanidades de México". Fue una figura magisterial
de Europa, de México y de América Latina, porque con el mismo cariño, amor y comprensión, enseñó en ambos Continentes.

781

�Fue un maestro en toda la extensión y plenitud del término. Ejerció su magisterio fe.
cundo con un sentido socrático: partero de almas. Pensó que no hay enseñanza más alta
que la de sembrar inquietudes. En los últimos años de su vida, gestionó y obtuvo la nacionalidad mexicana. Fue pues compatriota nuestro, por adopción y por destino.
Completó y dio a conocer al mundo la obra docente de Antonio Caso, de José Vasconcelos y de Samuel Ramos, que nosotros mismos teníamos olvidados. Murió en pleno
trabajo, el 11 de junio pasado, después de examinar a un alumno que obtuvo el Doctorado
en el Colegio de 'México. Sucumbió como los grandes generales, en el campo de batalla.
La presencia en sus funerales del Ministro de Educación Lic. Agustín Yáñez, significa
simbólicamente el homenaje de nuestra Patria a este prominente intelectual. La tierra
mexicana recogió amorosamente su cuerpo y México ya había recogido su obra cultural.
Ya se ha dicho, que el águila no es originaria de la roca donde nace, sino del infinito
donde vuela. Nació José Gaos en tierra hispana, pero es nuestro, auténticamente nuestro
porque aquí vivió, enseñó y murió.
A Monterrey vino en dos ocasiones, en 1939 y 1940, durante la Administración Municipal que encabezó el Profesor Manuel Flores. Después lo invitó la Escuela de Verano
de nuestra Universidad, donde sustentó Conferencias con un desbordante éxito, que nadie ha tenido.
¡ Descanse en paz, para siempre, el ilustre maestro José Caos, gloria del pensamiento
de España y de México!

SOCIOLOGIA DEL PODER

EL AMERITADO MAESTRO UNIVERSITARIO Doctor Lucio Mendieta y Núñez, acaba de dar
a la luz pública otro libro más que se agrega a su fructífera labor de investigador y tratadista, bajo el rubro de "Sociologla del poder''. Pulcramente editado por el Instituto de
Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México el Maestro
Mendieta y Núñez estudia en esta ocasión el fenómeno del Poder, al que co:isidera como
de capital importancia en las sociedades humanas. Así, nos dice, la historia de todos
los países del mundo gira en torno de las relaciones sociales de Poder, de las que se derivan
lo mismo la grandeza que la miseria de los pueblos.
Después de la Introducción, en la que el maestro Lucio Mendieta y Núñez presenta el
por qué de la existencia de este fenómeno y de su naturaleza, se refiere a su definición.
En el capítulo I, trata precisamente de esta definición; en el capítulo II, estudia El Origen Y la Evoluci6n del Poder. En el III, la Lucha por ei Poder; en el IV, la Concentraci6n
del Poder; en el V, Las Diversas Clases del Poder; en el VI, la Legitimaci6n del Poder;
en el VII, el Poder y el Estado; en el VIII, La Burocracia como Poder; en el IX, Las
Diversas Clases de Ejército; en el XII, El Poder Militar; en el XIII, El Poder como
Complejo Social; en el XIV, Las Estrategias del Poder; en el XVI, Las Tácticas del Poder; en el XVIII, La Conquista del Poder; en el XlX, la Pérdida del Poder; en el XX,
Los Mitos del Poder, y, por último, en el XXI, el Poder, un Mal Necesario.
He aquí, en breves lineamientos, el contenido de los muy bien elaborados capítulos de
que está compuesta esta obra, ciertamente original, no sólo por el tema a estudio, sino
por el nuevo ángulo de enfoque que recibe el Poder, el que ha sido motivo de especulaciones por diversos filósofos, tratadistas y estudiosos en general, obra que una vez más
pone de manifiesto la inteligente y valiosa contribución del maestro Mendieta y Núñez
a la cultura de México, especialmente en el campo de la Sociología.
LIC. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

RENÉ CuÉLLAR BERNAL. Tlaxcala a Través de los Siglos. Prólogo de SALVADOR
Novo. B. Costa-Amic, Editor. México,
1968, 274 pp.
RENÉ CuÉLLAR BERNAL, Licenciado en
Ciencias Diplomáticas, catedrático, perlo-

782

dista e historiador, ha experimentado el
goce de la paternidad de la obra Tlaxcala
a Través de los Siglos, recién nacida en la
Editorial B. Costa-Amic. Padrino de bautizo lo ha sido Salvador Novo. Desde su
refugio sagrado en Coyohuacan dedicó
esta opinión a su altijada: "La extensa bi-

783

�bliografía consultada por el joven autot
del libro da fe de la serena solidez de la~
investigaciones que vertebran la realización, cabalmente cumplida, de su empeño de dar al fenómeno de la historia del
pueblo tlaxcalteca la esclarecida conti-nuidad que resume en catorce documentos y claramente expuestos capítulos".
Participa la feliz nueva al público el Boletín Bibliográfico Mexicano correspondiente a enero-febrero de 1969 que edita
la librería de Porrúa Hermanos.
Desde los idos tiempos de Berna! Díaz
del Castillo hasta la fecha se ha escrito
mucho sobre Tlaxcala. Cronistas, historiadores, bibliógrafos, artistas, eruditos, etc.,
han aportado capítulos aislados que nunca formaron un todo. Cuéllar Bernal se
echó a cuestas la tarea de unir el material disperso con hilo cronológico y devoción de entrega a su tierra natal, para valorar el contenido de las 274 páginas que
forman la obra, hace falta sufrir alguna
vez el suplicio paciente de la investigación.
Al tocar la hipótesis sobre el origen del
hombre americano salta la discutida Atlántida y con ella, un hecho que conduce a
reflexionar: las pintaderas o sellos de barro toltecas y aztecas son iguales, en muchos casos, a otros similares encontrados
en las islas Canarias, lugar donde se supone que se iniciaba el continente citado
por Platón.
Los primeros habitantes del actual territorio de Tlaxcala fueron los olmecas denominados también xicalancas que fundaron las poblaciones de Cacaxtla, Mixco,
Xochitecatl, Tenanyecac, Xiloxochitla y
Xocoyucan. Al arribo de los chichimecas
o tlaxcaltecas, una de las siete tribus
nahuatlacas, los olmecas, fueron expulsados y sus poblaciones ocupadas por los
arribistas conquistadores.
La forma de gobierno de la nación tlaxcalteca fue el de una república dividida en
cuatro señoríos gobernados cada uno por
un tecutlato o senador, funcionario autónomo dentro de sus dominios que acordaba

784

con los restantes cuando la naturaleza del
asunto afectaba al pueblo en general.
De que fueron un pueblo ilustre lo
prueba el hecho de haber triunfado en un
certamen poético a que convocó el reino
de Texcoco durante el gobierno de Netzahualcóyotl. Manejaron el idioma náhuatl
con elegancia y corrección, distinguiéndose por ello de las demás naciones del mismo tronco.
Cuéllar Berna! se extiende ron minuciosidad en los diversos aspectos que atañen
a la cultura tlaxcalteca: religión, comercio, esclavitud, la familia, educación, oratoria, música, danza, etc. Entre los detalles
curiosos afirma que el matrimonio era
obligatorio al llegar a los 22 años de edad.
Quien se resistía a cumplirlo era trasquilado. Fueron excelentes actores y se guarda memoria del "auto" de Adán y Eva representado en lengua náhuatl el día de
Corpus de 1538. Motolinía lo descubrió
diciendo que era "un primor de colorido
y de ingenua gracia".
Viene la conquista y con ella el estigma
que muchos historiadores arrojan sobre los
tlaxcal tecas calificándolos de traidores por
haberse aliado a Cortés. Salvador Chávez
Hayhoe en su Historia Sociol6gica de México, citada por Cuéllar Bernal, asienta
que: "fue la consecuencia de un estado
político-social muy característico del momento en que llegaron los españoles".
Después de vencer a duras penas a las
huestes de Xicoténcatl, Cortés se cuidó
mucho de dar a Tlaxcala el trato de pueblo vencido. Esta conducta diplomática
no observada por el conquistador con nación alguna, Je valió una alianza nunca
deshecha.
A extramuros de la ciudad de Tlaxcala
se yerguen las ruinas de la ermita de San
Buenaventura, gemela en sitio y construcción, de los trece bergantines que sirvieron para el asedio de Tenochtitlán. El
proveedor de la madera utilizada fue el
capitán Texinqui y los encargados de dirigir el transporte hasta Texcoco de los

pequeños navíos fueron los de igual rango
Teotepil, Chichimecatl y Acxotecatl.
Los tlaxcaltecas se desplazaron por todos los rumbos de México, Centro, Sur
América y las Filipinas, en unión de los
españoles. Parte de Sal tillo, Parras y otros
núcleos de Zacatecas, San Luis Potosí y
Nuevo León fueron poblados por ellos.
Don Crisanto Cuéllar Abarca, padre dei
Lic. Cuéllar Berna!, asegura que los tlaxcaltecas llevaron a Saltillo "sus pequeñas
industrias, entre ellas los sarapes polícromos que mejorados allá, se han convertido
en los famosos sarapes de Saltillo".
La colonia se desborda en joyas arquitectónicas religiosas como los conventos, monasterios e iglesias de San Francisco, Topoyanco, Atlihuetzia, Hueyotlipan, Calpulalpan, San Juan Totolac, Ocotlán, etc.
El hambre originó motines como el de
1692. Diversos acontecimientos originaron
la decadencia de lo que antes fuera próspera tierra.
Vicente Gómez, Antonio Guerrero y
Antonio Arroyo son tres de los insurgentes tlaxcaltecas que mayor combatividad
ofrecieron a los realistas. El Domingo de
Ramos, 16 de abril de 1821, Nicolás Bravo hizo su entrada triunfal a la plaza nunca tomada de Tlaxeala.
A raíz del derrumbamiento del imperio
iturbidista la provincia de Tlaxcala representada por su jefe político don José
Joaquín de las Piedras inició gestiones
para que el antiguo territorio alcanzase la
categoría de Estado. La entonces reducida
extensión geográfica, más intereses bastardos de comerciantes, ricos hacendados y
ganaderos y el peregrino argumento de
que era necesario "disgregar a Tlaxcala
porque ésta había apoyado a los conquistadores españoles", impidió durante muchos
años que se realizara tan justa aspiración.
Incluso llegó a proponerse su anexión al
Estado de Puebla. Por decreto del 18 de
noviembre de 1824 fue declarada territorio y hasta el 9 de diciembre de 1856 pu-

do alcanzar el rango de Estado Libre y Soberano.
Durante la invasión norteamericana los
tlaxcaltecas combatieron heroicamente al
mando del general Nicolás Bravo y de los
coroneles Ignacio Ormachea y Felipe Santiago Xicoténcatl. Este último sucumbió
con estoicismo después de que su Batallón
de San Bias fue aniquilado.
Al estallar la Guerra de Reforma, ni el
Congreso del Estado ni la guarnición militar aceptaron el golpe de Comonfort. El
guerrillero Antonio Carbajal, originario de
Apetatitlán, derrotó numerosas ocasiones
y trajo eternamente en jaque a los conservadores hasta el triunfo de Ualpulalpan.
Este caudillo y sus paisanos los generales
Antonio Rodríguez Bocarda, Doroteo León
y otros muchos jefes, oficiales y soldados,
batieron más tarde a los franceses y contribuyeron al derrumbe del segundo imperio.
El gobernante vitalicio impuesto por el
porfiriato fue el coronel Próspero Cahuantzi, indígena de raza pura que ejerció
el poder del 15 de enero de 1885 al 2 de
junio de 1911. Su administración positiva
en contados aspectos se vio opacada por
el terror que desplegó desde 1905 para
aplastar el descontento contra la dictadura. Juan Cuamatzi, fusilado el 26 de febrero de 1911, fue el más destacado luchador maderista.
Discrepo del autor cuando dice en su
Introducción: "No pretendo escribir la
historia de Tlaxcala, pues eso me sería realmente imposible''. El Lic. Cuéllar Bernal
ha realizado lo imposible: una historia
muy completa de Tlaxcala que merece el
reconocimiento fervoroso no sólo de sus
conterráneos, sino de todos los mexicanos.
HuMBERTO BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.

785
Hj()

�Iswao VIZCAYA ÜANAU:s. Los Origenes de la lndustrializaci6n de Monterrey
(1867-1920). Publicaciones del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey. Serie: Historia, Núm. 9. Prólogo: Luis Asnv V. Primera Edición,
1969, pp. 188.
Poco TIEMPO DESPUÉS de haber aparecido
su obra: "lnuasión de los Indios Bárbaros
al Noreste de México", el hlstoriador Isidro Vizcaya Canales ofrece ahora "Los
Origenes de la lndustrializaci6n de Monterrey".
R~sponde el libro con sereno juicio a
una mterrogante que suelen hacerse y hacemos quienes viven fuera de nosotros a
la que siempre contestamos con excesivo
orgullo localista pero sin bases firmes: ¿ a
qué se debe la industrialización de Monterrey? Tres preguntas que el autor se hace.ª sí mismo y satisface a mitad del trabaJo, ~omplementan el valioso contenido
del llllsmo: ¿ qué fue lo que provocó la
repentina indwtrialización de la ciudad?
¿ por qué ocurrió el fenómeno precisamente del año 1890 en adelante y no antes 0
después? ¿ puede dane cuenta del desarrollo de la industria regiomontana en función de una sola causa como frecuentemente lo pretenden ciertas explicaciones
simplistas?
Todo hecho histórico -y la indwtrialización de Monterrey lo es- obedece a una
trinidad de factores vinculados irremediablemente unos con otros, que se subdividen
a su vez: hombre, medio 'Y circunstancias.
Soslayar cualquiera de los dos últimos en
favor del primero es hacerle a la antihistoria. Mientras las condiciones de la naturaleza no cambien, el hombre seguirá
actuando según el medio y de acuerdo con
las circunstancias.
El apacible y buc6lico Nuevo Reyno de
Le6n y su metrópoli, 'Monterrey, vivieron
durante la Colonia de la agricultura y la
cría de ganado. La minería fue un chispazo de bonanza que tuvo la duración de

un aerolito. El medio natural que favoreció
las primeras debe haber variado con los
siglos porque de las descripciones de ayer
a la realidad de hoy existe enorme diferencia.
En 1753 Monterrey contaba apenas con
3,334 habitantes. Cincuenta años más tarde - n 1803- aument6 de población en
un 189%, es decir, tenia 6,412. Un siglo
d~pués -l853-, contado a partir de la
pnmera fecha, el ascenso fue de 803%,
26,795 habitantes· Para 1900 f ueron
72,963 Y en 1910, 86,294. En un lapso
de 15 7 años la ciudad aument6 en 82 960.
un promedio de 528 anuales. Esto, si~ em'.
bargo, no es signo inconfundible de progreso ya que las poblaciones crecen muchas veces por inercia. Monterrey anduvo
algún tiempo dando tumbos hasta asentar
su posición definitivamente. En 1891 ocupa~ el octavo lugar entre las ciudades
mCXIcanas, en unión de San Luis Potosi.
En 1895 subió al quinto mientras San Lui
lo hacía al cuarto. En 1900 obtuvo el cuar~
to sobrepasando a su competidor y en
1910 volvió a caer al quinto.
. Durante los primeros cincuenta años del
siglo pasado Nuevo León produjo y exportó productos agrícolas en gran escala.
~ 1850 a 1880 Monterrey se convirtió en
importante eje comercial que se apoyaba
en el puerto de Matamoros para dar salida
y entrada a numerosos efectos. La guerra
norteamericana de secesi6n contribuyó al
auge mercantil ya que el algodón confederado salía a través de México y los sureños reciblan por el mismo conducto todo
10 que necesitaban. Terminada la contienda el comercio empezó a declinar y la llegada del ferrocarril deshizo el binomio
Monteney-Matamol'OI. Lejos de acrecentar la potencia mercantil de la ciudad este
medio de transporte, al unir los centros de
consumo que se abastecían en Monterrey
con otras poblaciones, esparció la corriente de compradores por otros rumbos. El
excesivo rigorismo de la corporación fiscal

denominada "contrarresguardo", aument6
los ingresos' del gobierno federal por concepto de ingresos aduanales, pero asestó un
golpe de muerte a la economía de muchos
pueblos tributarios de Monterrey que vivían del contrabando. La crisis económica
empezó a manifestarse y alcanro su período
crítico en 1885 obligando a muchos de sus
habitantes a emigrar.
Fue entonces cuando las circunstancias
plantearon la gran disyuntiva: ¿debería
seguir siendo Monterrey un centro distribuidor de productos de importación para
la zona norte del país, o debería convertirse en un centro indwtrial? La opinión
general se inclinó por lo segundo. El informe rendido por el gobernador Lázaro Garza Ayala en 1889•selló el caso. Dijo en él:
"Floreció el comercio en un tiempo no
lejano, de que se conserva tradición. Fue
bonanza efímera, que acaso no vuelva ya,
porque se debió a la concurrencia de causas excepcionales".
Del comercio, ahora agonizante, salieron
los capitales y los invenionistas que iniciaron la industrialización de Monterrey:
Isaac Garza, Francisco G. Sada, Manuel
Cantú Treviño, Valentín Rivera, José A.
Muguerza, Mariano Hernández, Patricio y
Daniel Milmo, los hermanos Maíz, Francisco Armcndaiz, Tomás Mendirichaga y
José Calderón. La mano de obra necesaria
para la eficaz marcha de .)as fábricas la
proporcionó el artesanado competente y
con experiencia que provino de la pequeña
industria.
El ingeniero Vizcaya Canales sitúa el
período que denomina de "la gran industria" de 1890 a 1910. Una cervecería y
una fundición de corta vida fueron el preludio de las dos factorías que con carácter permanente vinieron después. De 1890
. a julio de 1892 ya se contaban 14 grandes
fábricas cuya invenión en conjunto ascendia al millón y medio de pesos y daban
trabajo a ocho centenas de obreros. El establecimiento en 1854 de la fábrica de hi-

lados y tejidos "La Fama" no marca el
arranque de nuestra vida industrial. Fue
un hecho aislado que como acertadamente
dice don Isidro: "no desencadenó el establecimiento de otras" ni siquiera dentro
de la misma rama. Tampoco pueden aceptane como antecedentes industriales las
artesanías que en Monterrey, como en el
resto del país, privaron hasta el segundo
tercio del siglo XIX.
Vizcaya Canales apunta once factores
responsables de la indwtrialización de
Monterrey: cuatro de carácter externo y
siete de carácter interno. Los expone con
meridiana claridad, los analiza sin apasionamiento localista y al rodearlos de una
descripción que abarca todos los aspectos
materiales y culturales del medio para mejor comprensión del fenómeno, convence
como investigador y ahuyenta a la critica
malintencionada. A la exención de unpuestos gubernamentales la califica de
"factor psicológico importante" porque fue
señuelo de buena voluntad para atraer al
invenionista. En realidad la tributaci6n
local era leve.
Lástima grande que de esta obra indispensable de consulta y única en su género,
no se hayan tirado más de 500 ejemplares.
PitoFR. HullBERTO

BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Ceografia y Estadistica.

GARCÍA DE D1E00, V1cENTE. Diccionario de
Voces Naturales. Edit. Aguilar, 1968, pp.

XV+ 723.
DE VEaDADERO PRODIOIO de investigación,
en donde cariño y sabidur!a son las constantes, es como s~ podría calificar al Diccionario d, Voces Naturales del eminente
romanista don V~ente García de Diego,
que la Editorial Aguilar ha lanzado a la
luz pública.

787
786

�lo que Sé cree patrimonio es obra propia
de los que se consideran herederos suyos".
Un poco más adelante García de Diego
profundiza en el origen del lenguaje y
apoyándose en el Génesis, en el Cratilo
platónico y en Renan llega a la afirmación
de que "los movimientos y sonidos de su
boca ( del hombre) le sirvieron de modelo
para comprender y representar movimientos y sonidos externos, sintiendo una relación de su pronunciación con las voces y
ruidos extraños ... El hombre oyó vocales
y consonantes semejantes a las suyas en las
voces de los animales y de las cosas y vio
fácil interpretar con su propio sistema de
ktras la vida de los seres animados que
veía en su contorno".
Analiza nuestro autor en este apartado
el "simbolismo literal" haciendo notar que
la aplicación del sistema simbólico en forma ciega ha traído consecuencias desastrosas, desacreditando al mismo simbolismo.
Sin embargo, de mayor trascendencia, es
el estudio -prácticamente ~xhaustivoque hace de la "Onomatopeya" ya que fsta srrá fundamentalmente la base de su
diccionario.
Dice Vicente García de Diego: "La onomatopeya no es exactamente una simple
imitación de los sonidos naturales, sino la
conversión de éstos en palabras con una
alfabetización de los sonidos naturales ajustados al alfabeto de cada idioma" y más
adelante, concluyendo: "Onomatopeya es
toda palabra que se formó imitando un
mente humana''.
sonido, sea sentida o insentida por la maPor otra parte, al enfrentar la etimología
sa de los hablantes".
patrimonial a la natural, apunta nuestro
Entre los diversos aspectos de la onoautor a la solución de uno de los problematopeya resalta una primaria distinción
en la "Onomatopeya Simbólica" la cual
mas serios rn las investigaciones lingüísti"intenta representar, no ruidos o sonidos,
cas: el campo indoeuropeo, el cual se verá
sino sensaciones múltiples y hasta percepdrsaloj:ido -con rste nuevo enfoque- de
ciones afectivas".
elementos que se han supuesto patrimoAsí mismo destaca nuestro autor la seniales de tal manera que "el supuesto imrie de onomatopeyas oscurecidas o desvirperio indoeuropeo, real y a la vez fantastuadas por el natural cambio de la lengua,
mal, tendrá que admitir que gran parte de

El Diccionario está presidido por un
estudio serio del Lenguaje Natural, acaso
uno de los pocos trabajos que sobre el tema
se han publicado en el campo de la lingiiística. Y esto -dice García de Diego"no... por desconocimiento, sino probablemente por la Jabialidad de su material
y por la desestimación de su importancia".
Lingüistas señeros, como el propio Fcrdinand de Saussure, el maestro ginebrino,
l1an lanzado su anatema en contra de esto
que tal vez constituya una importante parte de h realidad de la lengua.
Dice García de Diego: "Ha contribuido a detener la marcha a fondo de la nueva
investigación el sentido de aventura que
veían rn ella los sabios y prudentes maestros de b. etimología románica e indoeuropea. no bien percatados de que la etimología natural ofrece firmes principios y de
que la etimología indoruropea carecía de
firmeza al indagar la genealogía de una
masa ingente de voces sin genealogía, como
son las naturales".
Parte el estudio liminar del Diccionario
de una definición y centramiento del Jlamado Lenguaje Natural que es "historia
viva de 1:1 hum3nidad; pero además, es historia más gráfica y expresiva que b. historia de las lenguas heredadas, y, por añadidura, es más amplio, porque es el idioma
común de la humanidad" ya que "frente a
hs divis:ones étnicas de las raz1s y patrias
l'1 lrnguaje natural descubre una comunidad universal de la psicología y de la

788

ya que éstas son naturales en su origen mas
heredadas por el habla común Y con el
transcurrir del tiempo dejan de' ser inmunes a la fonética. Esta natural mutación
puede acabar Y de hecho acaba con el
bvalor onomatopéyico de las voces. s·m cmargo un poco más adelante afirma: "La
ley de la resistencia no es falsa, porque
la on_omatopeya sólo cae en la evolución
f~nétJca cuando deja de ser onomatopeya
viva en la conciencia popular y se ha borrado la idea de su formación".
Finalmente, en este apretado estudio
h~ce una clasificación -en función de s~
ongen- de las onomatopeyas y así: onomatopeyas de voces de los animales de
ruidos de las personas, de ruidos d~ las
cosas.
~tro apartado del estudio liminar está
d,ed1cado .ª la interjección, a la cual Garc1a de Diego no dedica mucha atención
para luego finalizar su estudio con tr~
grupos: Voces de trato a las pe111onas, Voces de trato a los animales y Voces infantiles, en donde destaca por su acuciosidad
el segundo grupo: Voces de trato a los
animales. ESte grupo, nuestro autor lo subdivide en varias categorías tales como:
De las voces que ellos emiten, De fonemas
breves inventados, De los nombres que
ellos tienen, De los adverbios de lugar-;-ñ'e
Verbos en imperativo, Voces para llamar
a cada especie de animales, etc., etc.

Y ya con toda esta serie de indicacione~,
nuestro autor da comienzo al Diccionario
propiamente dicho, en el orden alfabético
acoStumbrado, pero haciendo anotaciones
de gran valía para cada una de las voces
constatadas y en infinidad de ocasiones remitiendo a multitud de lenguas en donde
aquella vm; tiene sus asientos.
Está, pues, ante nuestra vista una obra
de inmenso valor Y de verdadera consistencia científica.
RICARDO

ALA:-.ís G.

ALEJAND~O DE HUMBOLDT. (1769-1969).
lnter Nauones. Bad Godesberg 1969
181.
'
' pp.
lNTER NATIONES, conmemorando el segundo centenario del nacimiento de Alexande~ von Humboldt, ha publicado un
maravilloso volumen que contiene cuatro
apar~'\dos. Los dos primeros con sendos
estudios de los investigadores Adolf ~f .
Alº h
nqe~
~1c y Cedric Hentschel, dedicados c·l
pnmcr~ a una extraordinaria biografía del
naturalista
.. , alemán, y el scgundo a una
exposi_oon muy centrada y parca de la obra
del mismo. El terC'er apartado nos presenta las Cartas de Viaje de Alejandro de
~umboldt Y el cuarto, las tablas cronológica~, notas, bibliografía y una pequeña
rescna de la Fundación Ale:tander von
Humboldt.
Nuestro propósito en la presente reseña
es ocuparnos exclusivamente del tstudio

del Sr. Meyer-Abich por las naturales limitaciones de espacio.

Es interesante notar cómo en rl señero
estudio de Adolf Meyer-Abich destaca la
particular querencia de América por Hum.
~oldt. Dice: "Dentro de la historia cspintual alemana continúa simdo ( von Humboldt) el mayor naturalista de la época
de Goethe. A la vez, es el último letrado
universal en el campo de las ciencias n;iturales que dominó a la perfección los resultados alcanzados por éstas en aquel entonces, no sólo en sus ideas y teorías generales sino hasta en sus últimos detalles.
Alejandro de Humboldt signific.,. rmpero
,
'
mcomparablementc más dentro de la vida
espiritual amrricana: allí continí1a siendo
una tradición viva e in[)uyente hasta nuestros dias'".
Esta particular querencia se ohsrn:a fácilmente cuando se palpan Ja multitud de
monumentos conmemorativos regados en
América, los topónimos humboldtianos
etc.
'

.

El punto de partida del señor Meyer-

789

�Abich es la afirmación de que vida y obra
deben considerarse como unidad indisoluble en el caso de Humboldt, ya que éste,
por dos causas llega a dicha fusión: en primer lugar por tener una independencia
económica absoluta y en segundo lugar
porque la gran obra de su vida fue el
viaje de investigación por América.
La vida de Alexander von Humboldt,
dice Meyer-Abich, tiene tres etapas fundamentales: la primera, época de preparación del viaje de investigación a América, que comprende tres decenios; la segunda, el viaje mismo con duración de
cinco años; y la tercera, época de valoración de los resultados del viaje, que llena los cuatro y medio decenios restantes
de la vida de Humboldt.
El estudio de 'Meyel'-Abich, pues, está
dividido en estas tres etapas, cada una de
ellas correspondiendo a una parte del mismo. La primera parte titulada "Familia,
educación, profesión y preparación del
viaje" nos hace recorrer los años de juventud de Alexander, en donde cabe destacar
fundamentalmente su período universitario
donde cobrará su inclinación hacia los estudios de la naturaleza. Fue en Berlin
donde Humboldt conoce al botánico Karl
Ludwig Willdenow quien tanto influiría
sobre él.
Posteriormente, en Gotinga recibirá el
influjo de otro cicntííico ilustre, el médico
y zoólogo Johann F. Blumenbach, quien le
inicia en el interés por los viajes de investigación.
En el año de 1791, en Berlín de nueva
cuenta, Alexander decide su futuro inmediato, el estudio de la Administración de
Minas. Estudio que tanta importancia tendría durante su estancia en México. Von
Humboldt se inscribe en la Academia de
Minas de Freiberg. Continúa el Sr. Meyer•
Abich centrando datos para la formación
de Humboldt. Hace notar cómo para 1792,
Alexandcr perteneda ya al Departamento
de Minas de Prusia y que para 1796 era

790

ya Primer Consejero de Minas, puesto inmediatamente inferior al de 'Ministro de
Minas de Prusia.
Sin embargo, la carrera politico-administrativa no le seduce. En su mente ya palpita el Viaje de Investigación, el cual es
madurado y puesto en marcha a la muerte
de su madre. El 19 de noviembre de 1796
renuncia a su puesto y pone su empeño en
la idea.
Es importante resaltar el influjo de
Goethe sobre Alexander, sobre todo en lo
que concierne al pensamiento morfológico
sobre la Naturaleza. Dice Meyer-Abich:
"Unicamente en base a la morfología de
las plantas de Goethe fue posible la Historia de las Plantas de Humboldt".
A finales de abril de 1798, en plenos
preparativos, estando en París conoce
Humboldt a Aimé Goujaud Bonpland, joven botánico francés quien será su acompañante en el importante viaje a América.
"Bonpland fue infinitamente más que un
asistente; él fue para Humboldt, precisamente, el amigo absolutamente leal y un
cientííico de la misma categoría".
De París a España y de allí el inicio de
su viaje por América. La segunda parte
del estudio de Meyer-Abich se dedica a
seguir a Humboldt en su gran aventura de
investigación. El viaje lo divide en tres
etapas: la primera, el viaje del Orinoco
(estadía en Venezuela) que dura un año
y medio; la segunda, el viaje intermedio
(Cuba, Colombia, Ecuador y Perú) con
una duración de dos años; la tercera, 8U
estancia en México y la culminación de
sus investigaciones para luego salir de
América por Filadelfia hacia Europa. Eta•
pa, esta última, que comprende un lapso
de un año y cuatro meses más.
El viaje tenía como propósito "servirle
para pintar el cuadro natural cósmico de
la tierra y sus estructuras".
La tercera parte, titulada por MeycrAbich "El tiempo de la cosecha y plenitud" nos lanza a la tercera etapa de la

vida de Humboldt, cuando ya de vuelta a
Euro~ empieza por estudiar el material
~opilado para culminar con la publica.
oon de su magna obra, su período de dece~ón, su intento de volver a México para siempre, su viaje por Rusia&gt;· su Muerte
Destaca el señor Meyer-Abich en es~
última parte el influjo grande que ejerce
Alexander von Humboldt sobre sw coetáneos. •Influjo
que no se reduce a la Slmp
, 1e
•
ex~os1oón de su personalidad, sino a su
calidad de mecenas. Menciona el autor entre 0 ~ a Justus von Liebig, fundador de
1~ quuruca moderna en Alemania; Heinnch Brugsch, egiptólogo muy destacado.
la expedición panameña de Moritz Wag~
ner; el Zoólogo H. C. K. Burmeister quien
por iniciativa de Humboldt va a radicar a
la Argentina, fundando el Museo de Ciencias Naturales.
El estudio de Adol( Meyer-Abich concluye con una meditación sobre el Cosmos
Humboldtiano, el cual es uno de "los cuadros totales
del mundo· · •" que "s6lo pue.
den pintarse para períodos determinados
acabados en sí, de la historia del espíriU:
que se representa en ello,"
Es pues digna de menci6n la labor desarrollada por lnter Nationes al presentar
al lector hispanohablante obras que como
la reseñada ahora, dejan una huell~ en el
espíritu y abren caminos para el conocimiento.
Br.RTIIA AURORA SÁSCHU DE LA GARZA
FuENT~s, CARLOS. La nueva novela hispanoamer,cana. Cuadernos de Joaquín Mortiz/4 Ed., Joaquín Mortiz, México, 1969.

l. T. E. S.M.
"E s YA UNA COSTUMBRE sacrosanta - que
por ningún motivo deseo violar- iniciar
toda reflexión sobre la novela latinoamericana con la cita de un famoso lugar común
de Luis Alberto Sánchez: 'Latinoamérica
novela sin novelistas' " ... Con estas líneas',

e?1pieza Carlos Fuentes su pequeño estudio sobre la novela hispanoamericana con.
t~mporánea, donde, por principio, no hace
smo dar una visión muy general de la nov~la tanto indigenista como de la revolu.
c1ón. Posteriormente, en el apartado: Un
N_~evo _Lenguaje, nos muestra una ligera
visi~n lingüíStiCo-cstructural. El nuevo lenguaJ~ empleado por los escritores hispano.
amencanos; en función de estructura· d
•
,
' e
smcronia y diacronía.

"Nu~stra _literatura es verdaderamente
revoluc1?nana en cuanto le niega al orden
establecido el 16áco que éste quisiera Y
le ~pone el lenguaje de la alarma, la renovaoón, el desorden y el humor. El lenguaje,
en suma, de la ambigüedad: de la plurali.
dad. de significados, de la constelación de
alusiones: de la apertura. ( ... )
"Los latinoamericanos -diría ampliando un acierto de Octavio Paz- son hoy
contemporáneos de todos los hombres. y
p~eden, contradictoria, justa y hasta trá.
gicamente, ser universales escribiendo con
el le_nguaje de los hombres de Perú, Argenb~ o México. Porque, vencida la universalidad
t
. ficticia de ciertas razas, o·eras
c1ases, ciertas banderas, ciertas naciones
el escritor y el hombre advierten su comú~
generación de las estructuras universales
del lenguaje".
Indudablemente que la visión de Fuentes en este apartado no es errónea pero sí
bastante sistemática y lacónica. H'ay ac1er.
'. '
tos e~ sus juicios; pero falta profundidad
esenoa.
'
Son varios los escritores a los que el au.
tor mexicano hace referencia: Vargas Llosa, García Márquez, Cortázar, y agl'ega uno
más, español; Goytisolo. En realidad
trata de estudiar a esos autores partiend~
de lo que ya citábamos antes: de lenguaje
Y estructura, pero sucede, que dentro de
todo esto, Carlos Fuentes se inclina demasiado hacia lo político; el aspecto literario
es mero aparato. Es decir, que lo poco que
puede apuntarnos sobre el valor literario

791

�en los autores mencionados, no es nada
nuevo. No descubre un solo aspecto original. Simple y sencillamente todo es una
repetición de lo que ya dijo Luis Jlarss,
en su libro: Los Nuestros; publicado en
1966 por la editorial sudamericana.
En mi opinión, creo que no hay, hasta
la fecha, otro estudio sobre novelística hispanoamericana que pueda superarlo. Ojalá que Fuentes valore más conscientemente
el fenómeno hispanoamericano, o que lo
estudie más en relación con estructura; sin
apasionamientos de otro tipo. Es imperdonable, que un autor como él publique estudios tan mediocres. Pero claro está, que
lo último de su producción literaria ha
estado a la par.
El bosquejo de Fuentes, sobre la nueva
narrativa, no es nada sorprendente ni original. Ni siquiera como bosquejo se le puede juzgar, es bastante general y sin mesura.
Para terminar, sólo quisiera aclarar, que
lo más interesante del librito de Carlos
Fuentes, es el enfoque hacia lenguaje y
estructura: el escuálido enfoque lingüístico-estructural. Creo que este solo aspecto
puede darle para otro cuadernito de cien
páginas; con la seguridad absoluta de que
Mortiz se lo publicará ipso facto, y que
puede ser, de hecho, más importante para
los estudiosos de la literatura.
FIDEL CHÁVEZ

P.

l. T. E.S. M.
TARJO, FRANCISCO. Una violeta de más.
Ed., Joaquín Mortiz, S. A., México, diciembre, 1968.
DEsruÉs DE VARIOS años de mudo misterio, ha aparecido a la venta un nuevo libro de Tario: Un'a violeta de más; libro
de cuentos, catalogados de fantásticos.
Podríamos preguntarnos si la esencia
del libro es lo sobrenatural, el misterio, o
lo fantástico. Pero nada y todo responde a
la vez. El cuento fantástico para Tario es

792

una visión personalísima, tan personal, que
no nos causa la misma impresión que al
leer cualquier otro autor de cuentos fantásticos, p. ej., en los cuentos de Borges
hay angustia; en los de Tario, intriga, misterio, sadismo algunas veces.
Desde el punto de vista de la unidad,
podemos decir, que aparentemente, son
relatos un tanto disparejos; sin embargo,
todos ellos conservan de alguna manera el
asombro; y algo más: conservan a Tario.
Los cuentos son él mismo y son problemática. Sus narraciones son fantásticas, pero poseen un elemento fantástico muy personal y característico; de aquí, que antes
hayamos dicho que sus cuentos son "problemática".
En total son diez y seis cuentos. En cada uno hay un enigma que nos lleva siempre al desconcierto final. Este desconcierto
final es un elemento que quizá nos pudiera servir de enlace en los relatos, y de algún modo darles sentido unitivo.
Dentro de ellos, sobresalen: El mico;
que no deja de sorprender con su rarísima
trama. Asesinato en do sostenido mayor,
donde a la visión fantástica se le puede
anotar la de un personaje desequilibrado
psicológicamente. En La mujer en el patio,
hay un interesante juego entre tiempo y
muerte. Ragú de ternera, impresiona y quizá hasta llega a causar náusea, tanto por
lo extremista como por lo detallado de la
situación planteada -el vegetariano que
se vuelve caníbal-. En Fuera de Programa, hay un bonito juego entre el símbolo,
el amor y lo fantástico.
El relato más trabajado es el final: Entre tus dedos helados; realidad, sueño,
irrealidad, problemática sexual. .. ; Indos
estos elementos y nada es el último cuento
de Tario. Hay un estupendo manejo de
situaciones, el paso del sueño a lo real, de
lo real a lo fantástico, de lo cierto a lo
incierto, a la duda, a la intriga. Una perfecta fusión de todos estos elementos está
en este último cuento fantástico.

En todos sentidos parece ser el cuento
más logrado; sin embargo, se puede hacer
notar la presencia de la muerte en cada
relato -esto también puede verse en función de unidad.
La muerte para el autor es problemática. Es obsesión, no la peculiar que el mexicano siente, sino otra muy particular y
personal.
Francisco Tario, en este nuevo libro, no
se aparta de su especial manera de escribir. Sus relatos son a veces complicados
pero tienen algo que atrae y emociona; algunas veces se deleita en detalles grotescos
que lo ponen en un plano algo sádico; algo
naturalista.
En Tario, hay problemática, hay enigma. Y lo que es más importante: originalidad en el relato. Es de los autores mexicanos que vale la pena leer, tanto por
su especial manera de presentar el elem1;_nto fantástico como por sus intrincados temas y situaciones, que tal vez, sean la pauta para conocer su enigmática personalidad.
FIDEL CHÁVEZ P.

lsRAEL CAvAzos GARZA, Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal
de Monter~ey, 1599-1700. Monterrey, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1966 ( serie de historia,
4), 350 pp.
EL INSTITUTO TECNOLÓG1co y de Estudios
Superiores de Monterrey ha iniciado desde hace varios años el trabajo de recopilar en microfilm un Fondo de Documentación para la historia del Noreste de México; esta labor se está complementando
con un conjunto de publicaciones que
abarcan algunos impresos referentes a esta
región, ya publicados pero difícilmente
accesibles para el investigador, y otros
hasta ahora inéditos. Aparte de esta clase
de publicaciones hay otras, que son gene-

ralmente índices de ramos o colecciones
de documentos del Archivo Municipal de
Monterrey.
La finalidad de estas ediciones es la de
presentar un testimonio de la situación que
vivía el Nuevo Reino de León -hoy estado
de Nuevo León- a finales de la época
colonial y principios del siglo XIX.
Un ejemplo de esta actividad cultural
es el libro que reseñamos; en éste, el autor
seleccionó y sintetizó la sección de protocolos del Archivo Municipal de Monterrey,
que consta de cuarenta y dos volúmenes y
que ab:i.rca desde el año de 1599 hasta el
año de 1825. Desgraciadamente este libro
no agota el ramo, sino que parte de 1599
y llega hasta principios del siglo XVIII,
esto es, que comprende sólo veinte y cinco
volúmenes (actualmente se trabaja en el
período que falta -1700 a 1725- y muy
pronto se publicará por la misma institución y el mismo autor) .
A través de este catálogo se advierte
un conjunto de problemas muy interesantes: por una parte se destacan los nombres
de los otorgantes, los motivos de los documentos, las autoridades ante quienes pasaron, los nombres de los testigos, los lugares y fechas en que los documentos fueron otorgados. Por otra parte -la más interesante-, se puede notar y palpar el
desarrollo económico de esta región, en
lo que se refiere a la agricultura, la ganadería y la minería. Al mismo tiempo, se
puede analizar la transformación de las
clases sociales a través de la colonización
de esta comarca, así como la élit11 territorial y gobernante.
Otro de los puntos que se pueden destacar en esta obra es la evolución de la
distribución de la tierra, la posición social
y política de los indígenas, esclavos, mestizos y castas; también se puede estudiar
en este trabajo cuáles eran las instituciones
políticas y religiosas, los cargos, los oficios
y las dignidades de esta comarca en el
período estudiado. En fin, se puede decir

793

�que se presenta una visión muy clara
-objetiva en lo que cabe serlo- del desarrollo socio-económico, político y religioso del Nuevo Reino de León en la época
en que se establecen los fundamentos del
gobierno español en estas fronteras que
se antojaban infinitas.
Este manuscrito, está complementado
por índices de actos, geográficos, onomásticos, de cargos, de oficios, dignidades,
instituciones, castas y naciones -todos
hechos por la profesora Lilia Villanueva
de Cavazos Garza-, trabajo que facilita
de una manera insubstituible el manejo de
estos documentos.
Este libro marca -por lo menos en la
provincia- un nuevo derrotero en la investigación histórica, ya que se olvida del
individuo legendario y se presenta un conjunto de hechos escuetos, pero interesantes que nos señalan los cambios de una comunidad. Por otro lado, esta obra y la
institución que la patrocina presentan un
ejemplo que puede ser imitado en otras
partes de la república y que pueden crear
con el tiempo un conocimiento más real
de la historia de Méxi.co.
Por ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ
Centro de Investigaciones Económicas
delia U.N.L.

Luis GoNZÁLEZ, Pueblo en vilo, microhistoria de San José de Gracia. México, El
Colegio de México, 1968, 365 pp.
LA PARROQUIA o TENENCIA de San José
de Gracia se encuentra en el estado de
Michoacán. Su superficie es de doscientos
treinta y un kilómetros cuadrados, un poco mayor que los principados de Liechtenstein y Mónaco, la república de San
Marino y el Stato Della Cittá del Vaticano.
En esta parte de la república. . .
"nunca ha tenido lugar ningún hecho de
los que levantan polvareda más allá del

794

contorno de la comarca. No se ha dado
allí ninguna batalla de nota, ningún "tratado" entre beligerantes, ningún "plan
revolucionario". La comunidad josefina no
ha producido personalidades de estatura
nacional o estatal; nada de figuras sobresalientes en las armas, la política o las letras. No ha dado ningún fruto llamativo
ni ha sido sede de ningún hecho importante. Parece ser la insignificancia histórica
en toda su pureza, lo absolutamentt indigno de atención, la nulidad inmaculada;
tierras flacas, vida lenta y población sin
brillo. La pequeñez, pero la pequeñez tf-

pica".
Este es el marco de estudio; este es el
pueblo de Luis González, que con amor y
simpatía descubre en su terruño lo durable
y lo efímero, lo cotidiano y lo insólito, lo
material y lo espiritual.
El estudio abarca desde 1521 -año de
la conquista de los señorios occidentales
del Imperio Tarasco-- hasta el 9 de agosto de 1968 -día en donde se integra en
primer Ayuntamiento, pasando por la división de la hacienda de Cojumatlán y la
pintoresca fundación del pueblo: " ...Sería bueno ponerle nombre de un santo, pero la corte celestial estaba muy poblada.
Doña Refugito, la hermana del señor cura, dijo: 'Pónganle San José; hoy es 19
de marzo ( de 1888), día del patriarca José'. Todos estuvieron de acuerdo, y sepa
quién le agregó a San José el de Gracia ...
En esta obra se encuentra un poco de
todo: demografía y economía retrospectivas. Ciertos aspectos de la vida social como la familia, los grupos, las clases sociales, el trabajo, la ociosidad, la matonería,
el machismo, el alcoholismo y el folklore;
la vida política se presenta como una actitud antipolítica generalizada con ciertos matices de "coqueteo del pueblo con
la vida pública". Se mencionan las peripecias militares y se destaca en forma marcada el fenómeno religioso que ha sido el
eje de la existencia de San José de Gracia,

ya que " .. .los directores de comunidad
han sido casi siempre hombres de sotana,
y por ellos y la institución que representan,
los josefinos se han tirado a matar".

autor a través de las anécdotas y de los hechos comunes.

Todos estos temas están salpicados de
una tipicidad extraordinaria, representada
por personajes comunes, pero a la vez peculiares, como Doña Gertrudis, Don Juan
Chávez, el inventor; Don Andrés González, el fundador; el coronel cristero Anatolio Partida y muchos otros.
Este libro está escrito con una prosa narrativa -por poner una etiqueta- amena, picaresca y sarcástica, donde se presenta la evolución de un pueblo de la meseta mexicana en unión con los cambios
del país, llegando a mencionar que "A pesar de tantos como han llegado todavía se
vive al margen de la industria, la cibernética, el arte abstracto, el existencialismo,
el marxismo, el sicoanálisis, la neurosis, la
sicodelia, el racismo, el yoga, la filosofía
de Teilhard de Chardin, el muralismo mexicano, los tests, la energía nuclear, el surrealismo, la música concreta, los rebeldes
sin causa, la relatividad y demás formas
del humanismo contemporáneo".

Centro de Investigaciones Económicas
de la U. N. L.

Por la temática del estudio, por la problemática acordada, por el estilo en que
está escrita, la obra de Luis González
llena todos los requisitos para ser un excelente libro de historia. Sin embargo,
Pueblo en Vito va más allá, porque se pre-

senta por primera vez en México un estudio microhlstórico en donde los personajes
importantes se unen con los anónimos y
se entremezclan con las costumbres, las
creencias y los efectos sociales, económicos,
políticos y religiosos. Es decir, se presenta
la existencia de una aldea que a lo lejos
puede verse como rutinaria; en vn punto
intermedio puede ser vista como lenta,
pero mirada desde adentro es tan cambiante como el vivir regional, nacional o mundial, y esto nos lo marca continuamente el

Por ANDRÉS MoNTEMAYOR lliRNÁNDEZ

REYES, ALFONSO. Obras Completas, Vol.
XIX. Los poemas homéricos. La Ilíada.
La Afición a Grecia. Col. Letras Mexicanas. Fondo de Cultura Económica, México, 1968. Ilustraciones de Elvira Gascón.
441 páginas.
LA PUBLICACIÓN del volumen XIX de las
Obras Completas de Alfonso Reyes, largo
tiempo esperada por la ya extensa familia
de "reyistas", creemos que viene a completar la serie de obras de tema helénico,
que ocupó persistentemente a Alfonso Reyes durante una gran parte de su vida. Y
también creemos que este volumen representa, en forma excepcional, la cualidad
de ese helenismo, de esa Grecia interior e
ideal, geografía de maravilla y asombro,
que él habitó gozosamente desde las Tres
Electras hasta la última trabajosa versión
de los versos de la Ilíada. El testimonio
de "su" Grecia ocupa muchos cientos de
páginas en la serie de las Obras Completas;_ pero en éste, el testimonio es excepcional y altamente significativo, tal como
lo ha señalado su editor, Ernesto Mejía
Sánchez, en las palabras con que abre su
"Estudio Preliminar": "En este volumen
se pone a prueba el helenismo fundamental de Reyes". No se podían haber empleado palabras más precisas que éstas Y,
también, como el mismo editor señala, tenemos en este volumen a la mano los tres
aspectos básicos de la obra helenística de
A. R.: "La teoría, la historia y la práctica
( de R.) en el campo más acendrado de
sus múltiples vocaciones". La vocación a
Grecia, que A. R. la califica demasiado
modestamente de afición, es tema dominante en su obra y en sus intereses.

795

�En la noticia de la Filosofía Helenística,
A. R. echando mano de la modestia que
siempre lo caracterizó, se llamó "un especialista en universales" que, a mi modo de
ver, es la frase que mejor expresa su vocación humanística, ya que la ejerció apasionadamente sobre la universalidad del legado helénico que, en definitiva y afortunadamente, forma la sustancia de nuestra cultura. Señalé en 1960, en una conferencia de homenaje a A. R. que "una
auténtica vocación humanística es algo
más que un mero llamado a la erudición
y al saber.. . , sino que supone el apasionamiento y la consagración perpetua, con
todo lo que esto conlleva de sacrificios, renunciaciones e incomprensión. Un humanismo que esté más allá de la erudición,
¿ qué puede ser sino una constante búsqueda de esencias y realidades, de equilibrio
y simultáneamente de pasión? Aquí estamos ya ante el humanista puro, aquí estamos ya ante ese milagro mexicano-universal que es Alfonso Reyes, definido, sobria
y exactamente por Eugenio D'Ors, como
el hombre que 'trabaja y juega' y que nos
deja un legado en el que tenemos que sumergirnos si nos lo queremos apropiar".*
Humanista total, A. R. vivió profunda
y seriamente las esencias de la cultura griega y, a través de ella, interpretó muchas
de las experiencias más importantes de su
vida y de su carrera de escritor. Y queremos hacer especial hincapié en lo de "seriamente", porque si algo tomó seriamente A. R. fue su helenismo y su dedicación
a la exposición de la cultura griega como
un fenómeno total; aun en aquellas páginas en que deja correr la pluma con una
facilidad extraordinaria, hay profundidad,
hay agudeza, hay una "burla veras" que
le deja a uno la semilla para la meditación

y la reflexión o que ilumina un punto en
el que no se había caído en la cuenta.
A. R. se había asimilado íntimamente la
lección de Grecia, en todos sus planos, no
como una lección aprendida y una experiencia puramente intelectual; fue mucho
más allá del puro ejercicio de la filología
y de sus tecnicismos, a wces tan tediosos;
lo cual no quiere decir que no los manejara con la habilidad y la maestría. del
mejor de los expertos. Lo importante es
que supo asimilar e incorporar a esencias
vitales esos conceptos trasmitidos, elaborados por la historia, fijados por esquemas
culturales y los vivió en plenitud de "gracia intelectual". Su testimonio propio es
terminante a este respecto y, por más que
se haya repetido, hay que volver a él de
nuevo: "Por el año 1908 estudiaba yo
las 'Electras' del teatro ateniense. Era la
edad en que hay que suicidarse o redimirse, y de la que conservamos para siempre
las lágrimas secas en las mejillas. Por ventura el estudio de Grecia se iba convirtiendo
un alimento del alma, y ayudaba a
pasar la crisis. Aquellas palabras tan lejanas se iban acercando e incorporando en
objetos de actualidad. Aquellos libros, testigos y cómplices de nuestras caricias Y
violencias, se iban tornando confidentes
y consejeros. Los coros de la tragedia griega predican la sumisión a los dioses, y ésta es la única y definitiva lección ética que
se extrae del teatro antiguo. Hay quien
ha podido aprovechar su consejo. La literatura, pues, se salía de los libros y, nutriendo la vida, cumplía sus verdaderos
fines. Y se operaba un modo de curación,
de sutil mayéutica, sin la cual fácil fuera
haber naufragado en el v6rtice de la primera juventud. Ignoro si éste es el recto
sentido del humanismo".** Añadimos nos-

* JUAN ANTONIO AYALA, El Pensamiento Clásico e1t la obra de Alfonso Reyes, sobretiro de la revista Armas y Letras,
enero-marzo de 1960. Año 3. Segunda
Epoca, Monterrey, N. L., p. 33.

** 1/igenia Cruel, "Comentario de la
Ifigenia cruel" en Obras Completas, ~'
Constancia Poética ( Colee. Letras MeJOcanas, Fondo de Cultura Económica, la.
edic., México, 1959), p. 351.

:n

otros: esta es la dirección recta y honesta
del verdadero humanismo y fue el que
practicó Alfonso Reyes durante toda su
vida. No podemos entenderlo en otra forma; sólo como substancia incorporada a
la propia vida y a las propias experiencias;
lo contrario no dejaría de ser un saber intelectual más. No creemos que el binomio
de Newton haya cambiado a nadie ni le
haya hecho interpretar la historia y la
vida en una forma más humana, mucho
menos que le haya enseñado a enfrentar
con entereza y filosofía los hechos de la
vida. Algo de esto, y quizá mucho más de
lo que creemos, sacó A. R. de la lección de
los clásicos: una lección vital y humana.
No repetiremos en esta oportunidad lo
que hemos dicho tantas veces. Dejemos
sentada la primacía de Reyes en su helenismo que domina "regiamente" en la
cultura mexicana contemporánea. Su Afición a Grecia y los comentarios de los
poemas homéricos son un modelo de reinterpretaci6n, de crítica textual, historia,
valoraci6n literaria y filos6fica. Nuestros
ensayos preferidos, en el libro primero,
siempre han sido La insolencia jonia y Las
agonlas de la razón. El primer ensayo, uno
de los más originales de Reyes, penetra
sutilmente en la mecánica del pensamiento jonio y su avanzada para preparar los
verdaderos logros de la cultura griega en
la filosofía especulativa, principalmente.
El juicio de A. R. sobre estos precursores
del esplendor griego es certero y defini tivo. La "insolencia jonia", es decir el valor
de enfrentarse a una naturaleza misteriosa
y sellada, fue la que se adelant6 al pensamiento filosófico y puso al hombre heleno
en capacidad de conquistar los secretos del
mundo físico para remontarse, después,
más certeramente, a las especulaciones de
la ciencia de las ciencias, la filosofía. Por
eso "es el arranque del pensamiento científico, del cual en estos momentos aún nos
estamos beneficiando". En Las Agonías de
la razón, A. R. explora el proceso de la

excesiva racionalizad6n de la mente gnega y que, según algunos especialistas, fue
la causa directa de la decadencia de Grecia. En este mismo ensayo. Reyes nos recuerda sus palabras finales de La antigua
retórica, palabras aleccionadoras y ejemplares, sobre todo en estos momentos en
que nuestra civilización, en ciertos segmentos y, desgraciadamente en los más influyentes, ha llegado a un excesivo grado
de racionalizaci6n: " ...un día, grande y
trágico para los destinos del alma, los
griegos se volvieron locos con la razón".
El análisis es tan certero, tan sencillo en
su planteamiento, que puede ser considerado como uno de los más extraordinarios
logros de Reyes y que, por sí solo, le hace
ocupar un puesto de preferencia entre los
intérpretes de la cultura clásica y el humanismo moderno, "viejo vino en odres
nuevos" como dijera el humanista norteamericano Mosé Hadas.
Unas breves consideraciones acerca de
la traducción de la Iliada. De ella nos
ocupamos en su oportunidad y no resistimos la tentaci6n de repetir algunos de los
conceptos que entonces mencionábamos.
Señala Mejía Sánchez que "su ejercicio
( de A. R.) ha sido puesto tan en duda"
y, con pruebas más que suficientes, demuestra el total dominio que él tenía del
griego clásico. Quienes llevamos ya gran
parte de nuestra vida dedicados afanosamente a esos ejercicios, podemos atestiguar
fidedignamen te que esta afirmación es totalmente cierta. Quienes pusieron en duda
este conocimiento de A. R. no fueron, en
realidad, los expertos; fueron los periodiqueros escandalosos que cada día machacaban sistemáticamente la lengua propia y
cuya cultura literaria no iba más allá de
Vargas Vita o de Pedro Mata o los profesores (contadores) de filosofía que no pasaron de las pedestres e inexactas traducciones ( o traiciones) de Don Patricio de
Azcárate y cuyo dominio del griego no iba

797

796
I

�más allá de la frase hecha "el alfa y el
omega", acuñada para los oportunos concursos de oratoria. El profundo conocimiento de A. R. de los poemas homéricos y de la literatura griega lo acreditó al
mismo tiempo como un experto de la lengua griega; quienes nos aproximamos por
primera vez a Homero en la "traición" de
Segalá, descubrimos después la belleza del
texto original y A. R. nos brindó la oportunidad de redescubrirlo en el esplendor del
alejandrino español. La traducción de A.
R . es bella, es exacta, es apasionada, es ho-

mérica, es, en una palabra, "homérica".
¿Qué más puede decirse? Quien esto afirma, repite una vez más, que sabe de textos
clásicos y lo único que lamenta es que nuestro querido D. Allonso no diera término a
lo que hubiera sido la más bella traducción
de Homero al castellano. Y respecto al helenismo de A. R. sólo nos resta repetir aquí
aquello del inefable Rubén: "Poeta, cuando una musa te dé un hijo, queden las
otras ocho encinta. ¡ Bufe el eunuco!"
JUAN ANTONIO

AVALA

CANJE

ALEMANIA:
lnstitut für Auslandsbeziehungen Stuttgart. Zcitschrift für Kulturaustausch, Jg. 19, No.
4, Oktober-Dezembcr, 1969.
KoRNER, KARL-HERNANN, Die "Aktionsgemeinschaft finites Verb-Jnfinitiu" im spanischen Formensystem. Ibero-Amerikanischcs Fonchungsinstitut der Universitat Hamburg, 1968.
Mundus, a quarterly review of German research contributions on Asia, Africa and Latin
Amcrica. Wissenschaftliche Verlagsgesellschaft M.B.H., Vol. IV, No. 4, 1968, Stuttgart.
Universitas. Revista alemana de Letras, Ciencias y Arte, edición trimestral en Lengua
Española. Vol. V, No. 4, Mano, 1968, Stuttgart.
Zeitschrift für Kulturaustausch lnstitut für Auslandsbcziehungen. Jg. 18, 4, OktobcrDezcmbcr, 1968, Stuttgart.

ARGENTINA:
Bibliografla Argentina de Artes y Letras. Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires,
No. 29/30, 1966; No. 31, 1967; Núms. 33/34, 1968.
Boletín Bibliogrdfico. Publicación de la Biblioteca Pública Central de la Prov. de Buenos
Aires, Gral. José de San Martín, No. 19, Marzo, 1969. La Plata, Arg.
Boletín del Instituto de Historia Argentina. Facultad de Filosofía y Letras. Años VIIVIII, Tomos VII-VIII, No. 11-13, 1966; Año IX, Tomo IX, No. 14-15, 1967.
Buenos Aires.
·
DfAz MELIAN, MAPALDA VICTORIA, Un Horizonte-Argentina y su Historia. Publicaciones
del Departamento de Extensión Universitaria y Ampliación de Estudios, Universidad
Nacional del Nordeste, Argentina.
Estudios. Revista argentina d&lt;'. cultura. Buenos Aires, No. 582, 1967.
Fichero Bibliogrdfico Hispanoamericano, América Latina: Escritore3 y Editores. Vol. 9,
No. 1, Octubre de 1969, Buenos Aires.
FaANCESCHI, ALFREDO, Escritos Filosóficos. Instituto de Estudios Sociales y del Pensamiento Argentino, Departamento de Filosofía, Facultad de Humanidades y Ciencias
de la Educación, Universidad Nacional de la Plata, 1968.
Philosophia. Revista del Instituto de Filosofía, Universidad Nacional de Cuyo, No. 31,
1966, Mendoza. No. 33, 1967.
Revista de Filosofía. Universidad Nacional de la Plata, Facultad de Humanidades y

798

799

�Ciencias de la Educación, Departamento de Filosofía, Instituto de Filosofla, No. 20,
1968.
Revista de Literaturas Modernas. Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Filosofía
y Letras, Instituto de Literaturas Modernas, Mendoza. Año 1968, No. 7.
Sapientia, Organo de la Facultad de Filosofía, Universidad Católica Argentina Santa
María de los Buenos Aires. Año XXIII, No. 89, 1968; Año XXIV, No. 94, 1969.
Universidad. Publicación de la Universidad Nacional del Litoral, Indice General, No.
1 a 50, 1965; No. 74, Enero-Marw, 1968, Santa Fe.
BELGICA:
Répertoire Bibliographique de la Philo1ophie. Publication trimestrielle publié sous les
auspices de L'Institut lnternational de Philosophie avec le patronage de L'Uncsco et
avec L'Appui du Ministcre de L'f!.ducation Nationale et de la Culture. Tome XXI,
No. 3, 1969.
Revue Philosophique de Louvain. Revue trimestrielle publiée par la Société Philosophique
de Louvain, Tome 67 (troisieme séric, No. 95), 1969.
The Personalist. An Intemational Review of Philosophy, Religion, and Literature. Printed
by the St. Catherine Press, Bruges, Vol. XLIX, No. 4, Autumn, 1968.

BRASIL:
Revista da Faculdade de Direito. Universidade de Sao Paulo, Vol. LXI, Fase. II, 1966.
Sao Paulo, Brasil.

CUBA:
Bohemia. Revista semanal, Año 62, No. 9, 27 de febrero de 1970. Embajada de la República de Cuba.
BRITO, FEDERICO, Venezuela Siglo XX. Premio Ensayo 1967, Casa de las Américas, Cuba.
Casa de las Américas, La Habana, No. 50, 1968.
Comparecencia del Comandante Fidel Castro, para analizar los acontecimientos de Checoslovaquia ( viernes 23 de agosto de 1968). Depto. de versiones taquigráficas del gobierno revolucionario, Habana.
Discurso pronunciado en el Acto de Graduaci6n de los Estudiantes de Agronomla 'Y de
los Técnicos de nivel medio de los Imtitutos Tecnol6gicos, por el Cmdte. Fidel Castro.
Editado por la Comisión de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido. La Habana, Cuba.
Fidel Castro, JO de Octubre de 1968, La Demajagua Oriente. Editado por la Comisión
de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido, Instituto del Libro.
Habana, Cuba.
GRANDE, FÉLIX, Blanco Spirituals. Premio Poesía 1967, Casa de las Américas, Cuba.
¿Qui es la OEAJ Publicación del Ministerio de Relaciones Exteriores, Direcciones de
Información y de Organismos Internacionales, República de Cuba.

800

ECUADOR:
Anales, Universidad de Cuenca, Tomo XXIV, No. 3, Julio-Septiembre, 1968; Tomo
XXV, No. 4, Octubre-Diciembre de 1969, Cuenca.
Anuario de Estadísticas Hospitalarias 1966. Junta Nacional de Planificación y Coordinación, Departamento Técnico, División de Estadística y Censos, Quito, 1968.
Boletín de la Academia Nacional de Historia. Vol. XLIX, No. 108, Julio-Diciembre de
1966; Vol. LI, No. 111, Enero-Junio de 1968; Vol. LII, No. 113, Enero-Junio de
1969, Quito.
Estadísticas del Trabajo, Indices de Empleo y Salarios. Junta Nacional de Planificación
Y Coordinación, División de Estadística y Censos. Quito, 1968.

EL SALVADOR:
Cultura, revista del Ministerio de Educación, San Salvador, C.A., No. 39, Enero-FebreroMarzo, 1966; No. 40, Abril-Mayo-Junio, 1966; No. 41, Julio-Agosto-Septiembre, 1966;
No. 42, Octubre-Noviembre-Diciembre. 1966; No. 43, Enero-Febrero-Marzo, 1967; No.
44, Abril-Mayo-Junio, 1967; No. 45, Julio-Agosto-Septiembre, 1967; No. 46, OctubreNoviembre-Diciembre, 1967; No. 47, Enero-Febrero-Marzo, 1968; No. 48, Abril-MayoJunio, 1968.

ESPA~A:
Avivstinvs, revista trimestral publicada por los padres Agustinos Recoletos, Madrid,
Enero-Diciembre, No. 49-52, 1968.
Convivium. Facultad de Filosofía y Letras Universidad de Barcelona. No. 22, EneroAbril, 1966.
•
'
Revista de Indias, publicación trimestral del Instituto "G. Fernández de Oviedo" Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Año XXVIII, Núms. l tl-112, EneroJ unio, 1968, Madrid.

ESTADOS UNIDOS:
AUTREY DABBS, JAcK, The Mariano Rwa Palacio Archives, published for The Institute
of Latín American Studies The Univcrsity of Texas, Tomo I, Editorial Jus, S. A.,
México, 1967.
BASDEKIS, DEMETRIOS, Unamuno and Spanish Literature. University of California Publications in Modern Philology, Vol. 85, 1967. Berkeley and Los Angeles.
IlERTRAND, MARC, L'Oeuvre de Jean Prévost. Univcrsity of California Publications in
Modero Philology, Vol. 90, 1968. Univcrsity of California Press, Berkeley and Los
Angeles.
Books for Spring 1969, The University of Chicago Press. Illinois.

M., La Creacion, La Transgression and L'Expulsion of the Mistere Du
Viel Testament. University of Kansas Publications, Humanistic Studies, Number 37,
Lawrence, Kansas.

CRAIO, BARBARA

801
H51

�•
Educational Modulation Centcr: Model for Education of Learning Disability Children.
University of Kansas Publications, School of Education, Vol. 19, No. 3, August, 1969.
Lawrence, Kansas.
GRAHAM, LAWRENCE S., Civil Servicc Reform in Brazil. Latin American Monographs,
No. 13, Institute of Latín American Studics, The University of Texas, 1968.
GRIGSBY, JoHN L., The Middle French Liber Fortunae. University of California Publications in Modern Philology, Vol. 81, 1967. Los Angeles, California.
HEPBURN, H. RANDOLPH, The Skeleto Muscular System of Mccoptera: The Head. The
University of Kansas, Science Bulletin, Vol. XLVIII, No. 17, Págs. 721-765, November
14, 1969. Lawrence, Kansas.
Handbook of Latin American Studies. A selective and annotated guide to recent publications in the Humanities: Art, Folklore, History, Language, Literature, Music and
Philosophy, No. 30. University of Florida Press, 1968, Gainesville, Florida.
Hispanic Review, a quartcrly journal devoted to research in the Hispanic Languages and
Literatures, Department of Romance Languagcs, University of Pennsylvania, Vol.
XXXVII, No. 1, January, 1969; Vol. XXXVII, No. 3, July, 1969.
Inventory of Certain Characteristics and Opinions of Kansas Community Junior College
Students. University of Kansas Publications, School of Education, Vol. 20, No. 2,
February, 1970. Lawrence, Kansas.
Inter-American Review of Bibliography. Pan American Union, Washington, D. C., Vol.
XVII, No. 3, Julio-Septiembre 1967; Vol. XVIII, No. 2, Abril-Junio 1968; Vol.
XVIII, No. 3, Julio-Septiembre, 1968.
Journal of Inter-American Studies. Published quarterly for the Center for Advanced
International Studies by the University of Miami Press, Vol. XI, No. 2, April, 1969.
Coral Gables, Florida.
Lrno, L. R., Problemata Varia Anatomica: MS 1165 -The University of Bologna-.
University of Kansas Publications Humanistic Studies No. 38. Lawrence, Kansas.
La Narrativa Uruguaya, Estudio Critico-Bibliográfico, by John E. Englckirk and Margaret M. Ramos. University of California Publications in Modcrn Philology, Vol. 80,
1967. Berkeley and Los Angeles.
Latin American Theatre Review. Occasional Publication of the Ccnter of Latin American Studies, 14, Univcrsity of Kansas, 2/1 Fall 1968; 3/1, Fall 1969. Lawrcnce,
Kansas.
MoRRIS, HERBERT, The Masked Citadel-The Significa11cc of the Title o/ Stendhal's
"La Chartreuse de Parme". University of California Publications in Modern Philology, Vol. 93, 1968. Los Angeles, Calif.
ÜREL, HAROLD, The Development of William Butler Yeats: 1885-1900. Universily of
Kansas Publications, Humanistic Studies No. 39, Lawrence, Kansas, 1968.
Philosophy of Science. Official journal of the Philosophy of Science Association, Published Quarterly by The Philosophy of Science Association, Vol. 36, No. 2, June,
1969. East Lansing, Michigan.
RoBERTs, RADCLYFFE B., Biology of the bce Genus Agapostenron (Hymenoptera: Halictidae). The Univcrsity of Kansas, Science Bulletin, Vol. XLVIII, No. 16, págs.
689-719, November 14, 1969. Lawrence, Kansas.
RANO, EARL, The Syntax o/ Mandarín Interrogatives. Univcrsity of California Publications, Linguistics 55, 1969. University of California Press, Berkeley and Los
Angeles.
SHAPIRO, MICHAEL, Russian Phonetic Variants and Phonostylistics. University of Cali•
fornia Publications in Lingui§tics1 Vol, 491 1968. Los Angeles1 California.

802

GnARLES, The Aphonsms oi Orazio Rinaldi Robert Greene anJ lucas
Gracian Dantisco. University of California Publicatio~s in Modero Philology, Vol.
88, 1968. Berkeley and Los Angeles.
Symp~siu":. A quarterly journal in modern foreign literatures, published by Syracuse
Uruvers1ty Press, Vol. XXIII, No. 3-4, Fall-Winter 1969. Syracuse, New York.
TAYLOR, EDWARD H., On The Status of Caecilia Occidentalis Taylor. The University
of Kansas, Science Bulletin, Vol. XLVIII, No. 19, págs. 785-790, November 14,
1969. Lawrence, Kansas.
The American Two-Year College in Transition. University of Kansas Publications
School of Education. Vol. 19, No. 1, January, 1969. Lawrence, Kansas.
'
The University of Kansas Science Bulletin. Vol. XLVIII, No. 5, págs. 143-208, November 15, 1968. Lawrencc, Kansas.

SPERONI,

FRANCIA:
Annales de l'Université de París. Revue trimestrielle, 38c Année, No. 1, Janvier-Mars
1968. Sorbonne-Paris.
Supplément au Catalogue de Microfilms reproduisant des Périodiqucs- Journaux et
Re~ues. _No. 7, 1968. Association pour la Conservation et la Reproduction Photograph1que de la Presse, Paris, France.
Bulletin de Bibliographie H ellénique. Ministere a la Présidence du Conseil, Direction
Générale de la Presse, Direction des Etudes, No. 12, Vol. 11, 1966; Vol. III,
No. 16, 1967; Vol. IV, No. 17, 1967; Vol. V, No. 18, 1968; Vol. VI, 1969.
Bulletin of Hispanics Studies. Liverpool University Press, Vol. XLV, No. 2, April
1968; Vol. XLV, No. 4, October 1968; Vol. XLVI, No. 1, January 1969. Liverpool.

ITALIA:

Giuseppe Rensi. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofía dell'U niversita' di Genova, 196 7.
Giornale di Metafísica, rivista bimestrale di Filosofía, Diretta da Michele Federico
Sciacca, Año XXII, No. 4-5, 15 Luglio-Ottobre 1967; Año XXIII, No. 1, 15
Gennaio-Febraio 1968; Anno XXIII, No. 2-3, Marzo-Giugno 1968, Génova.
Pubblicazioni dello Istituto di Studi Filosofici e del Centro Internazionale di Studi
Umanistici. Roma Universita, 1967.
VERONDINI, ENRICO, Lettere sulla Spiritualita Rosminiana. Pubblicazioni dell'Istituto
di Filosofía dell'Universita' di Gcnova 1966.

JAPON:
Bigaku, is published quarterly, in collaboration with Bijutsu Shuppan-sha by the
Japanese Society for Aesthetics, c/o Faculty of Letters, Tokyo University, Vol. 19,
No. 2, September 1968. Tokyo, Japan.

MEXICO:
Abside. Revista de cultura mexicana, publicación trimestral, XXXII, No. 3, 1968;
XXXII, No. 4, Octubre-Diciembre 1968; XXXIII, No. 1, 1969. México, D. F.

803

�•
Anuario 1968. Revista de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Nuevo León.
Bibliografía Hist6rica Mexicana. Departamento de Publicaciones, El Colegio de México, publicación anual del Centro de Estudios Históricos, No. 3, 1969, México, D. F.
Boletln del Archivo General de la Naci6n. Secretaría de Gobernación, Archivo General
de la Nación, Palacio Nacional, México 1966.
Diálogos. Revista de Artes, Letras y Ciencias Humanas, Publicaciones de El Colegio
de México, No. 28, julio-agosto 1969.
Demografla y Economla. Publicada tres veces al aíio por El Colegio de México, Vol.

III, No. 1, 1969.
Estudios Orientales. Publicaciones de El Colegio de México, Vol. IV, No. 2, 1969.

FREYREISS, G. WHILHELM, Reisen in Brasilien. Publicado por la Biblioteca e Instituto
de Estudios Ibero-Americanos de la Escuela de Ciencias "Económicas, Estocolmo, 1968.

URUGUAY:
Musso, Luis ALBERTO, Bibliografla Uruguaya sobre Brasil. Publicaciones del Instituto
de Cultura Uruguayo-Brasileño, Ago,;to 196 7, Montevideo.
Revista Hist6rica. Publicación del Musco Histórico Nacional. Año LXI, Tomo XXXVIII,
Nos. 112-114, Diciembre de 1967, Montevideo.

México, D. F.
Foro Internacional. Revista trimestral publicada por El Colegio de México, Vol. X,
No. 1, Julio-Septiembre 1969; Vol. IX, Núm. 4, Abril-Junio 1969; Vol. X, No. 3,

VENEZUELA:

Enero-Marzo 1970.
Historia Mexicana. Revista trimestral publicada por El Colegio de México, Vol. XVII,

Cultura Universitaria. Revista de la Dirección de Cultura de la Universidad Central
de Venezuela, Enero/ Junio de 1967, Núms. 9!/95; Núms. 96-97, Año 1968, Cara•

No. 4, Abril-Junio 1968.
La Invasi6n de los Indios Bárbaros al Noreste de México en los años de 1840 y 1841.
Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Serie:

cas, Venezuela.

Historia, 1968.
La Palabra y el Hombre. Revista de la Universidad Veracruzana. No. 40 1966; EneroMarzo 1967; Abril-Junio 1967; Julio-Septiembre 1967; Enero-Marzo 1968.
M,moria de El Colegio Nacional. Editorial del Colegio Nacional, Tomo VI, No. 1,
1966.
Mundo Estudiantil, revista de la Unión Internacional de Estudiantes, Vol. 21, No.
9-10, 1967. Fondo de Cultura Popular, México, D. F.
Resurgimiento. Revista cuatrimestral de los Estudiantes Franciscanos de la Prov. de
San Francisco y Santiago de Jalisco en México, Año XXV, 1969, Monterrey, N. L.
Suplemento. Cuadernos de Literatura y Arte, aparecen el día lo. de cada mes, publicados por el Ayuntamiento de Guadalajara.
SAXAt, KAZUYA. Japón: Hacia una Nutva Literatura. Departamento de Publicaciones,
El Colegio de México, México, D. F ., 1968.
Universidad Veracruzana. Catálogo de libros de la Universidad Veracruzana, Xalapa,
Ver., 1967.
Universidades. Unión de Univcrsidade:1 de América Latina, Hemeroteca Universitaria
Latinoamericana, México. Año VI, segunda serie, No. 27-28 Enero-Junio 1967;

Julio-Septiembre 1967.

PUERTO RICO:
Asomante. Revista trimestral editada por la Asociación de Graduadas de la Universidad de Puerto Rico. Año XXIV, Vol. XXIV, No. 1, Enero-Marzo 1968. San Juan.

SUECIA:
Datos sobre Suecia, revista editada por Stockhohm Enskilda Bank, Abril 1967, Sto-

ckholm.

804

805

�.A.cabóse de imprimir esta obra
el 24 de julio de 1970, en los
Talleres de la Editorial Jus,
S . .A.., Plaza de .A.basolo 14, Col.
Guerr,ro. Mixico 3, D. F. El
tiro fue de 1,000 ,j,mplar,s.

0637

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143156">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143158">
              <text>1970</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143159">
              <text>11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143160">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143161">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143162">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143180">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143157">
                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1970, No 11, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143163">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143164">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143165">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143166">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143167">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143168">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143169">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143170">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143171">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143172">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143173">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143174">
                <text>01/01/1970</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143175">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143176">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143177">
                <text>2017277</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143178">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143179">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143181">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143182">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143183">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13924">
        <name>Enciclopedia filosófica</name>
      </tag>
      <tag tagId="13926">
        <name>Estilo</name>
      </tag>
      <tag tagId="13927">
        <name>Geografía económica</name>
      </tag>
      <tag tagId="13704">
        <name>José Gaos</name>
      </tag>
      <tag tagId="13923">
        <name>José Ortega y Gasset</name>
      </tag>
      <tag tagId="13925">
        <name>Lingüística</name>
      </tag>
      <tag tagId="13928">
        <name>Sociología del poder</name>
      </tag>
      <tag tagId="4216">
        <name>Tlaxcala</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5337" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3901">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5337/HUMANITAS._1970._Ciencias_Sociales.ocr.pdf</src>
        <authentication>28688cf8e5148f9f2ede2b63edf496fe</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146746">
                    <text>�EL NUEVO DERECHO COMUNITARIO

Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ
Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad de !'\uevo León

dentro de los movimientos integracionistas,
principalmente en Europa y posteriormente en América, un nuevo concepto
de Derecho cuyos creadores, promotores y simpatizadores, lo hacen autónomo:
El Derecho Comunitario, como así ha sido denominado.
Como es lógico suponer y a semejanza de los pretéritos estudiosos y tratadistas del Derecho Internacional -si bien a escala menor-, el hecho de la
reciente aparición del así llamado Derecho Comunitario, ha despertado un
interés general, tomando en cuenta su innegable importancia, al considerarse
el incremento de las relaciones preponderantemente económicas y de toda
índole que se han multiplicado en forma por demás notoria. Como resultado
de la aparición de este nueYo derecho, se ha formado, desde luego, el bando de los propiciadores y, también, el de los que se muestran escépticos acerca de las posibilidades de que este nuevo campo jurídico pueda tener viabilidad para lo futuro.
Acerca de este tema, el 24 de marzo de 1965, el entonces presidente del
Banco Interamericano de Desarrollo. Doctor Felipe Herrera, produjo una
interesante conferencia en la Escuela Libre de Derecho de la Ciudad de
México acerca de los "aspectos institucionales de la integración de América
Latina".1
En su conferencia, el Doctor Herrera presentó nuevos aspectos, no solamente en Jo que toca a la cuestión relativa a la integración de América Latina, sino también -y esto es lo que más nos interesa-, señaló la importancia
que en nuestro tiempo y en nuestras sociedades tienen los nuevos sistemas

RECIENTEMENTE HA APARECIDO

' Versión de una exposición hecha por el Presidente del Banco Interamericano de
Desarrollo, Dr. Felipe Herrera, en la Escuela Libre de Derecho. México, D. F., 24
de mano de 1965. Publicaciones del Banco Interamericano de Desarrollo.

703

�jurídico-institucionales comunitarios, en enfoque hacia el Derecho Comunitario, el Derecho de la Comunidad Regional.
Así, al referirse al proceso mundial de regionalización, el Dr. Herrera
dijo: "Bastaría una somera mirada al escenario mundial para apreciar cuánto
y cuán rápidamente ha cambiado -y sigue cambiando--, la organización
de las relaciones internacionales. Un análisis más detenido nos permitiría
advertir la profundidad de algunos cambios jurídico-institucionales que se
han producido en el esquema tradicional de esas relaciones, basadas hasta
antes de la Segunda Guerra Mundial en los conceptos ortodoxos del Estadonación y en la práctica de la predominancia política de las metrópolis sobre
países dependientes.
En San Francisco y Bretton Woods -prosigue el Dr. Herrera-, se adoptó
un esquema de organización de las relaciones mundiales -en lo político y
en lo económico-- en base a un concepto de cooperación internacional entre
naciones-Estados teóricamente iguales, que en proporción creciente -hasta
hacerse posteriormente masiva- incluía a los nuevos pueblos soberanos que
surgieron de la quiebra del colonialismo hasta entonces imperante. Es decir,
una concepción basada en la creencia de la posibilidad de tránsito directo
de la ilusión de la autarquía nacional al internacionalismo.
Pero ha ocurrido que en estos veinte años recientes se ha afirmado la tendencia intermedia: la regionalización. Y esa es la etapa que estamos viviendo
y cuyas manifestaciones advertimos por doquier. El mundo de hoy está organizando sus relaciones en base a grandes esquemas regionales, en los que
las comunidades estaduales se coordinan para equilibrarse con las poderosas
naciones continente que tienen la mayor gravitación político-económica.
Los Estados Unidos, la Unión Soviética, la China Continental, la India,
constituyen unidades políticas de dimensión prácticamente continental y que,
por ende, tienen una significación enorme en el contexto de las relaciones
mundiales.
La integración económica de Europa Occidental es la respuesta que los
países de esa región se han dado para desenvolver en un plano de equilibrio
sus relaciones con los otros grandes bloques. La Organización de los países
socialistas de la Europa Oriental en el COMECON, los esfuerzos de constitución de la Unión Arabe y de su Mercado Común, los esquemas regionales
que están adoptando las nuevas naciones africanas y asiáticas, responden a esa
misma preocupación".
De la anterior exposición, es posible advertir las grandes realidades que
conmueven al mundo de nuestro tiempo y es evidente que entre la tendencia
de lo nacional al internacionalismo, se encuentra la regionalización -nueva
forma de integración-, o sea la etapa que permite el proceso de interna-

704

cionalización, en un mundo en que la multiplicación de relaciones económicas y de toda índole va adquiriendo una escala ascendente mayor.
De acuerdo con un análisis de las situaciones que hubieron de presentarse
con motivo de la visita del alcalde de la ciudad de Nueva York, señor Nelson
Rockefeller a diversos países latinoamericanos, se hizo evidente que el progreso deseado para la América, desgraciadamente, está en un punto lejano
todavía, porque efectivamente los factores económicos han determinado tal
situación. Al señalar el económico, es indudable que hay otros factores determinantes, pero lo cierto es que la realidad actual de las exigencias y de las
necesidades requiere de nuevas zonas para el fortalecimiento de los mercados
interiores, y, también, para la armonización frente a las unidades políticas,
que señalaba el Dr. Herrera.
Cabe, sin embargo, el hacer una interrogación respecto a qué sería más
interesante estudiar, si el fenómeno del internacionalismo que corre vertiginosamente a través del adelanto tecnológico, salvando fronteras y llegando
hasta la luna, con toda la movilización de nuevos e increíbles adelantos o
bien el atender al proceso lógico, no precipitado, del desenvolvimient~ y
desarrollo natural de los Estados-naciones en el camino de una inteo-ración a
•
•
b
escala mternac1onal. Esta alternativa parece difícil de resolver para el hombre
de nuestro tiempo, al que el progreso de la tecnología moderna lo ha sorprendido -en la mayoría de los casos- en la penumbra del subdesarrollo
y del desarrollo mismo, en lo que se refiere principalmente a Jo económico,
para no mencionar factores tan importantes como son el cultural y el político.
Ante la situación anterior, se hace necesaria la presencia del derecho y así
se demanda la creación de normas e instituciones idóneas para la integración.
Porque, como bien dice el autor anteriormente citado, respecto de aquel
principio tan repetido, de que "mal puede existir igualdad jurídica de hecho -aunque esté consagrada de derecho-- entre desiguales económicos".
Explicándose así la actitud solidaria asumida en el año de 1964 en la Con'
ferencia de Ginebra sobre Comercio y Desarrollo, por los países menos
desarrollados que se han encontrado con la necesidad de coordinar sus relaciones
económicas frente a los grandes bloques, procurando por ese medio alcanzar
una mayor gravitación que la que aisladamente tiene hoy cada uno de ellos".
Y ante el reconocimiento de esta nueva dimensión del proceso económico al
nivel mundial proyecta sus consecuencias más allá de los esquemas políticoadministrativos de cada Estado-nación. Y ello se ha reflejado en la necesidad
de contar con un sistema institucional que corresponda a los requerimientos
de este nuevo tipo de organización de los países en escala regional. Cuando la
ruptura de los estrechos marcos feudales, surgió el derecho nacional, afirma
el Dr. Herrera. La teoría del Estado que ha seguido vigente hasta ahora corresponde a una etapa histórica que hoy está en revisión. Las nuevas rela-

705
H45

�ciones de inte&lt;&gt;nción
entre los países de una misma región demandan
o
.
. la
modernización de esa teoría; no, por cierto, para abolir el Estado-nación smo
para dotarlo de los medios e instrumentos que faciliten su eslabonamiento en
el espacio mayor de las comunidades económicas regionales. Y todo ello, co~o
etapa intermedia al establecimiento final de un sistema verdaderamente mternacionalizado y equitativo de relaciones políticas y económicas.

Qué es el derecho comunitario
Tomando en cuenta el interés que tiene el contenido del Derecho Comunitario, estimamos necesario estudiar dentro de las posibilidades de una limitada bibliografía, los antecedentes del mismo. Para tal efecto, resulta conveniente conocer las ideas centrales y los conceptos fundamentales en que
descansa este nuevo campo jurídico, consultando la autorizada opinión y
pensamiento del Profesor Walter Hallstein, quien fuera Presidente. de _la
Comisión Ejecutiva de la Comunidad Económica Europea, reconocido mternacionalmente como uno de los fautores precursores de la disciplina en
cuestión. Además, como la institución citada constituye el primer establecimiento que ha tenido vigencia jurídica desde su nacimiento dentro del orden legal del Derecho Comunitario, de la mayor importancia resulta, pues,
la opinión de este autor.
En un estudio intitulado: La Comunidad Europea. Nuevo Orden Jurídico/
el Dr. Hallstein establece que: "La Comunidad Europea es una creación de
Derecho. Es ese el elemento nuevo que la distingue de todas las tentativas
anteriores hechas para unir a Europa. No es la fuerza ni la conquista que
sin·en de medio de unificación, sino una fuerza espiritual, el Derecho. La
majestuosidad del Derecho debe crear lo que la espada y la sangre no han
podido hacer desde siglos.
•Cuáles son las razones de nuestra confianza en esa materia? Yo daré dos:
es ~na primera constatación que ninguna compulsión puede obligar a realizar la unidad; pero el Derecho, que es un orden jurídico común que reposa
sobre un acto de compromiso personal consentido por los pueblos de Europa,
lo puede. Solamente la unidad que es requerida por todos y que es, asimismo,
jurídicamente garantizada tiene posibilidades de durar. Es una segund~ constatación que Derecho, Igualdad y Unidad están indisolublemente ligados.
~o hay orden jurídico sin igualdad ante la Ley, y quien dice igualdad, dice
unidad.
• Clase pronunciada en el Centro Universitario de Estudios de las Comunidades
Europeas de la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas de París. Instituto Interamericano de Estudios Jurídicos Internacionales. Washington, D. C., 1965, p. 255.

706

Es sobre estas constataciones que reposa el Tratado de Roma y es por eso
que crea un orden pacífico 2or excelencia. El no e:-..-presa la coacción de una
fuerza, mas encarna por el contrario el acuerdo de voluntades entre Estados
libres e iguales. Es un acto jurídico.
Pero la comunidad no ha nacido solamente del Derecho, ella crea derecho.
E_l Tratado ha hecho nacer un orden jurídico autónomo. El se distingue radicalmente de los tratados internacionales tradicionales.3 El Tratado nos
hace ~eflexio~a~ no sobre un derecho internacional público de obligaciones,
es decir una lista de derechos y deberes de los Estados contratantes, sino sobre
un derecho de las colectividades públicas.
El Tratado de Roma es la Carta constitutiva de una nueva persona jurídica.

I
La Comunidad Económica Europea es una fuente de Derecho. Una Leycuadro fundamental.
La Comunidad es una fuente de Derecho. Creada por el Tratado, ella
debe vivir su vida a fin de alcanzar su objetivo, que es la unión social y
económica de Europa. En tanto que constitución y ley-cuadro fundamental,
el Tratado no provee por consiguiente, más que los objetivos de la Comunidad, los órganos motores y un calendario. Los órganos instituidos están encargados de llenar el marco dentro del interés de la Comunidad, y el Tratado les atribuye a este fin competencias legislativa y administrativa.
Así, la Comunidad se welve la fuente de un derecho nuevo, de un derecho _"secundario", en relación con el Tratado. A pesar de las diferencias que
pudieran haber en cuanto a la forma, objeto, protección y destinatario de
los actos jurídicos de la C&amp;nunidad, éstos tienen carácter común: ellos son
de un rango inferior al Tratado y están sometidos a las disposiciones obligatorias que él contiene, porque cada institución debe actuar "dentro de los
límites de las atribuciones que le son conferidas por el Tratado". (Art. 4,
párrafo 1).
No se puede considerar -prosigue el Doctor Hallstein- la jurisprudencia
de la Corte de Justicia de las Comunidades Europeas, como fuente de derecho en sentido estricto. Sin embargo, esta jurisprudencia juega un gran rol
en el desarrollo del Derecho Comunitario. La simple lectura del artículo 177
del Tratado lo demuestra. En virtud de este artículo, la Corte de Justicia
1
Como lo ha constatado la Corte de Justicia de las Comunidades Europeas en su
fallo sobre el caso 6/64 a propósito de l'Enel.

707

�asegura una interpretación uniforme del Derecho Comunitario. Aún más, desde que la Corte interpreta los términos jurídicos imprecisos como por ejemplo aquel del "derecho de aduana" 4 o cuando ella constata el "Derecho
Común" europeo (es decir, los principios jurídicos que se aplican en todos
los Estados miembros en razón de una comunidad de concepciones jurídicas,
por ejemplo, la licitud de la reserva de propiedad,5 la práctica que ella siguió creó la base de donde nacería poco a poco un derecho consuetudinario".
Por su parte, los Profesores Eduardo Jiménez de Aréchaga y Felipe H. Paolillo, en su estudio: Contralor de la Legalidad de los Actos Comunitarios.
Interpretación unitaria del Derecho de Integración,8 consideran que los "juristas europeos han tenido la fortuna de observar de cerca y aun de participar
en el nacimiento y desarrollo de un nuevo orden jurídico internacional, el
de la Comunidad Económica Europea, que dentro de un lapso considerablemente breve evolucionó hacia formas muy maduras de supranacionalidad.
Ellos han podido, entonces, palpar y poner de manifiesto en repetidas oportunidades las dos tendencias principales, características: por un lado, el nuevo
sistema normativo revela como todo sistema jurídico, una tendencia natural
hacia la unidad; por el otro lado, y simultáneamente, tiende hacia la diversificación, en el sentido de que multiplica sus elementos formativos y se
expande sobre campos cada vez más vastos. En el orden jurídico de las Comunidades europeas, ambas tendencias son fácilmente perceptibles por cuanto el derecho comunitario aparece desde su origen dotado de un vigor particular: manifiesta su vocación por regir mayores sectores de la actividad
económica, y opera directamente dentro del ámbito interno de cada Estado miembro.
Respecto de los dos puntos que estudian los tratadistas citados, cada uno
referido a las posibilidades y proyectos de la ALAC (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio) son ambos resortes cuya finalidad última es la
de mantener la unidad del orden jurídico comunitario. Esta unidad puede
enfocarse desde el punto de vista intrínseco y desde el punto de vista extrínseco, división ésta que proponemos siempre que no se la considere con demasiado rigor técnico sino sólo a los efectos de una más clara exposición.
Cuando nos referimos a la unidad intrínseca tenemos presente que todo ordenamiento jurídico se compone de normas diferentes por su origen, por su
naturaleza y por su eficacia jurídica. Estas diferencias son particularmente
claras en los sistemas jurídicos de entidades internacionales tales como la
CEE (Comunidad Económica Europea) y la ALAC, es decir, de personas
• Recopilación de jurisprudencia de la Corte, vol. 8. p. 882.
• Recopilación de jurisprudencia de la Corte, vol. 8, p. 754.
• Aparecido en Derecho de la lntegraci6n. Instituto para la Integración de América Latina. Banco Interamericano de Desarrollo. No. 1, Octubre, 1967, p. 10.

j~rídicas internac!onales con fines esencialmente económicos, y cuya existencia se basa en cierta clase de tratados p_oseedores de algunas características
peculiares que han justificado para muchos autores la creación de una nueva
categorí~: la de _los_ traité-cadre. (Tratados-cuadro). En este tipo de tratado,
las c~esbones pnncipales se solucionan mediante fórmulas globales y se deja
al cmdado de los órganos y mecanismos que el propio tratado crea la complementación y concreción de esas fórmulas para que éstas puedan' ser aplicadas efectivamente.
Por último, en lo que respecta a la naturaleza del Derecho Comunitario
lo~ autores q~e glosamos, dicen que: "Al organizarse los diversos procedí~
rruentos q~e tienden a garantizar la unidad e integridad del orden jurídico,
debe partirse de un supuesto básico: la superioridad del Derecho Comunitario, que es en esencia un orden jurídico internacional sobre los ordenamien~os jurídicos de cada Estado. De ello se deduce que la' unidad y el respeto
de dicho ordenamiento jurídico no podrá lograrse si se deja en manos de
cada Estado miembro de la organización el funcionamiento de los mecanismos aludidos".
De ~ _lectura de los conceptos vertidos por los tratadistas mencionados que
transcnb~os_ acerca del Derecho Comunitario, pensamos que la ubicación
y denorrunación que este nuevo Derecho recibe puede prestarse a confusión.
. Así, en aras de la claridad, debemos indagar en las raíces de la problemábca que presenta el Derecho Comunitario, y analizar las analogías que pueden presentarse entre éste y el Derecho Internacional· si bien haciendo la
dis~nción de que ~o es cuestión puramente de analo~as, sino 'que es necesario _establecer primeramente la diferenciación que hay entre uno y otro,
atendiendo a la naturaleza intrínseca de cada uno de ellos, de ser esto posible en lo que se refiere al primero.
En el Derecho Comunitario, de acuerdo con los criterios anteriormente
expuestos, vemos que se parte -lógicamente- del concepto fundamental
de comunidad, concepto que no siempre ha tenido la connotación actual
'
especialmente en el campo del Derecho Internacional, que ha sido el gran
crisol en donde nacen las nuevas instituciones. Ahora bien, conviene admitir
que existen categorías preestablecidas para llegar a ese estadio, cuar.do modernamente se ha hablado de Jo regional y de integració11, ru.í como de Jo
supranacional, elementos que han venido apareciendo en forma gradual, impulsados preponderantemente por necesidades de orden económico, que son
el factor que ha determinado modernamente su existencia, si bien los tratadistas en cuestión hacen alusión a una "unión social y económica", como
así se advierte en el criterio sustentado por el Dr. Hallstein. Por tanto, no es
posible inadvertir el desarrollo de esas agrupaciones que se han producido

709
708

�'

en lo jusinternacional, pero que en su concepción, definición y establecimiento, se separan de él para llegar hasta la constitución del Derecho Comunitario.
Diversos conceptos se han elaborado en torno a lo regional y para el caso
hemos tomado uno que nos parece tener mayor claridad, ya que abarca los
elementos que lo fonnan. Así, tenemos la concepción de J. Lloyd Mecham;
quien establece que: Desde los más remotos tiempos los Estados que han
tenido áreas geográficas vecinas se han unido para alcanzar mejores objetivos
comunes deseados. Las características, propósitos y éxitos de tales agrupaciones regionales han variado ampliamente; pero la ,·alidez del principio de
que similares propósitos en los asuntos internacionales pueden ser totalmente
realizados a través de una acción conjunta por un grupo de Estados comprometidos o teniendo un interés en algunas áreas geográficas, ha nutrido la
idea del regionalismo a través de las edades".
Ahora bien, algunos autores no están de acuerdo con el contenido del principio enunciado, si se toma en cuenta que en los últimos cincuenta años un
nuevo concepto de la universalidad de intereses entre todas las naciones ha
encontrado aceptación y aplicación práctica, tanto en la Liga de las Naciones, como en las Naciones Unidas. Así, los uni,·ersalistas afirman que los intereses políticos, económicos y estratégicos no pueden ser divididos en regiones ya que, como la paz misma, son indivisibles. La asociación geográfica,
dicen, no necesariamente corresponde a los intereses actuales de vecinos, ya
que para las naciones colindantes no siempre hay lógicos y actuales cooperadores, tomando en cuenta que las diversas naciones no están frecuentemente
distantes, desde que los mares no las separan ya.
Sin embargo, aunque las fuerzas del nacionalismo son aún significativas,
el mundo moderno ha llegado a ,·erificar que el Estado-nacional es muy pequeño como comunidad política y que el viejo estilo del equilibrio del poder
es muy precario, ambos como medios para afirmar la seguridad en el siglo
XX. El autor citado estima que la creación de los dos recientes y grandes
experimentos de organización mundial para los fines de seguridad mundial no
ha significado la desaparición de la asociación regional de naciones con propósitos de seguridad. Por el contrario, el regionalismo florece durante la corta
vida de la Liga de las Naciones y en la elaboración de la Carta de las Naciones Unidas, cuando el principio del universalismo se comprometió a extender y asegurar el acomodamiento de los acuerdos autónomos de seguridad
regional.
El "regionalismo", como concepto de colaboración internacional y de organización, con propósito de seguridad, no se ha precisado y no ha tenido
1

J.

Lloyd Mecham, The United Statts and Jnteramtrican Securit)', 1889-1960.

University of Texas Press, p. l.

una aceptación general, tanto en lo individual como por las naciones, las que
no han llegado a ponerse de acuerdo acerca de una definición. De hecho
el comité de acuerdos regionales en la Conferencia de las Naciones Unid~
e~. ~an Francisco, ~l.udió el intentar una definición debido a la obvia impos1b1hdad de rec~nc1h~r puntos de vista divergentes. Se decidió entonces que,
des~e que las s1tuac~ones a las cuales el término "acuerdo regional" puede
aplicarse son muy diversas y que desde que los intentos para formular una
definición precisa serían imposibles, el curso más prudente a seguir debería
ser aquel que proveyese una laxitud ilimitada para los fines de una comprensión general, con un significado que pudiera ser aceptado para desarrollarlo a través de la experiencia. Como es de notarse, la historia de los acuerdos regionales bajo las Naciones Unidas ha probado la sabiduría &lt;le tal decisión, ya que, aunque el regionalismo ha asumido formas inesperadas una
más clara comprensión del concepto se ha desarrollado.
'
Por ejemplo, dice J. Lloyd Mecham 8 al definirse un acuerdo regional,
normalmente debe esperarse que un elemento geográfico sea esencial, tomando en cuenta la contigüidad de un grupo de Estados.
Sin emba~go, de acuerdo con Kelsen, no se requiere que las partes en un
acuerd~ regional sean geográficamente vecinas. Es esencial solamente que
las acciones de la organización establecidas por el acuerdo reo-ional sean
restringidas a una cierta área la cual esté determinada por el ac~erdo.
Un acuerdo regional de seguridad es considerado generalmente como asociación voluntaria de un grupo de Estados soberanos, ya sea dentro de un
área determinada o ~eniendo intereses comunes en esa área para los propósitos
de una defensa conJunta. La cooperación debe estar basada más en el consentimiento que en la fuerza y este consentimiento puede ser obtenido solamente cuando en ella hay coherencia en el grupo.
De los anteriores conceptos es posible distinguir los dos fines primordiales
qu~ han dete~nado los ac_uerdos regionales: fines de seguridad y de cooperación, esto ultuno detennmado por fines esencialmente económicos· aclarando, lo que h~ sido sostenido por muchos tratadistas en el sentido de que
un acuerdo regional no puede serlo realmente sin una debida organización,
que tenga un fundamento jurídico. También el que una "comprensión" regi~n~l es muy dife~ente de un "acuerdo'' regional, ya que la primera puede
ex1strr totalmente sm una maquinaria para implementar políticas comunes.
Regionalismo bajo las Naciones Unidas. En contraste con el Pacto de la
Liga de Naciones, los acuerdos regionales tuvieron una positiva y detallada
ratificación en la Carta de las Naciones Unidas. Aunque parecía haber poca
disensión en San Francisco en lo concerniente a la necesidad de acuerdos re' lbid., p. 3.

711
710

�gionales de seguridad, si hubo un gran desacuerdo en lo referente a la propia
relación entre tales agrupamientos y la nueva organización mundial. La cuestión, como terna, era la naturaleza y el intento de autonomía que deberían
ser celosamente acordados en los arreglos regionales dentro del contexto de
un sistema universal de seguridad. La estipulación en los Proeósitos de Dumbarton Oaks de que una organización regional no debería tomar una acción
compulsiva sin estar expresamente autorizada para hacerlo así por el Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas, tuvo una fuerte objeción, particularmente entre los latinoamericanos. Veían que un simple miembro permanente
del Consejo de Seguridad podría bloquear la acción de seguridad regional
con su veto.
La Carta de las Naciones Unidas dedica un capítulo entero (Cap. VIII,
artículos 52-54) para el tema "Acuerdos Regionales". Los artículos 33 y 51
también están relacionados con la materia. En general, nada en la Carta
"preclude la existencia de acuerdos regionales o agencias encargadas de
tales cuestiones relativas al mantenimiento de la paz internacional y la seguridad cuando son apropiadas a una acción regional, proveyendo que tales
acuerdos o agencias y sus actividades, sean consistentes con los propósitos y
principios de las Naciones Unidas". ( Artículo 52, párrafo 1).
En otro aspecto, no menos importante es el punto de vista que nos proporciona el Dr. Luis García Arias,' en su estudio denominado "El Regionalismo Internacional". Este autor establece que el Estado nacional ha sido el
gran instrumento que han usado los pueblos para manifestar su presencia
actuante en la historia del mundo moderno. Desaparecido el orden medieval,
realizado dentro de un ámbito territorial más bien estrecho, ampliado el campo en la revolución espacial de los descubrimientos hispánicos, entre los siglos XVI y XIX el Estado-nación ha sido "la más adecuada combinaci6n
de potencial humano, econ6mico y espacial, con los medios técnicos e institucionales" de que se dispuso. Pero ya en el siglo XIX, tales Estados nacionales tuvieron que efectuar despliegue de fuerzas para formar imperios coloniales con el fin de ampliar su potencia política y económica. Por las propias
características de los pueblos coloniales, éstos resultan insuficientes a medida
que el proceso de concentración de poderío prosigue y se expande. Se precisa
entonces una ampliación del espacio no sólo a costa de los pueblos coloniales, sino aun sobre los pueblos nacionales, esto es, sobre las pequeñas potencias por parte de las grandes potencias, que estrechan su número y multiplican sus exigencias. Este proceso culmina en nuestros días, en los cuales hasta
el mismo concepto de Gran Potencia es rebasado por el nuevo concepto de
• Luis García Arias, El Regionalúmo Internacional. Actas del Primer Congreso
Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, vol. II, pp. 80 y siguier.tes.

Superpotencia, la cual ya no sólo domina política y económicamente a las
pequeñas Potencias, sino incluso dirige a grandes Potencias. En realidad, es
fácil ver hoy ejemplos concretos de esta enorme concentración de poderío.
Este fenómeno de desarrollo de poderío -agrega el autor citado- ha
sido causa también de la producción de otro: el fenómeno del regionalismo
internacional. De éste cabe establecer dentro de las causas de su nacimiento
una doble etiología: por un lado, el proceso ya señalado de crecimiento ha
hecho que las Sueerpotencias, que por definición llevan a cabo una "weltpolitik", ya que tienen intereses mundiales, aspiren a crear dentro de su área
geográfica más próxima una zona reservada de influencia indiscutible, que
le sirve, al propio tiempo, de zona de seguridad (en cuanto "glacis" para
el choque militar) y de zona de apoyo ( en tanto pueda conseguir en ella
apoyos incondicionales), y que, en todo caso, les liberen de la necesaria atención al espacio próximo en momentos en que han de concentrar sus esfuerzos
en zonas de choque lejanas. Por otro lado, el surgimiento de los grupos regionales es debido a la señalada angostura del pequeño Estado nacional, que
se encuentra empequeñecido todavía más ante las Superpotencias, y que opta
entonces por unirse con otros pueblos afines, para con la unión lograr la
fuerza. De este doble modo, pues, arranca, a nuestro parecer, el fenómeno
moderno del regionalismo internacional.
Ahora bien, estima el Dr. García Arias que para que se efectúe la necesaria integración de varios Estados en un grupo regional internacional, es preciso existan determinados elementos que lo hagan posible. ¿ Cuáles son estos
elementos de integración?
En nuestra opinión, hay cinco factores o elementos de integración de las
comunidades regionales internacionales, que son:
1). La comunidad espiritual, abarcando en ella el pasado histórico común, la identidad de lengua, la igualdad de religión, la semejanza racial,
la comunidad cultural. Estas afinidades son de primera importancia, ya que
los pueblos que tienen estos rasgos comunes, evidentemente son aptos para
constituirse en grupo frente a otros de diferentes características.
2). La cooperación económica; es decir, la posibilidad de que ésta pueda
existir por haber sistemas económicos complementarios entre los diversos Estados que forman el grupo regional, de manera que por el intercambio de
diferentes producciones entre sí y la debida distribución entre productos agrícolas e industriales, se logre que en gran parte se constituya una unidad económica autárquica.
3). La uniformidad política, la existencia en cada Estado de formas similares de Gobierno, de regímenes políticos que respondan a principios idénticos. Menos importante este elemento en otras épocas, es hoy uno de los más
relevantes.

713
712

�4). La contigüidad geográfica, que es elemento de primer orden, en cuanto soporte material de la agrupación, e implica la solidaridad teritorial.
5) . La solidaridad grupal, esto es, la conciencia y la voluntad de los pueblos de pertenecer a un grupo diferenciado de los demás, y de mantenerse
solidariamente unidos, no de una manera esporádica y circunstancial, sino
en relación al mayor número posible de actividades que presenta la compleja vida internacional. 1 º
Lo que sí cabe decir -agrega- es que, en ausencia de la mayor parte
de estos factores, no puede constituirse una verdadera agrupación regional,
aunque sí cabe establecer acuerdos regionales, o sea, establecer una forma
societaria internacional, mientras que una auténtica agrupación regional ofrece los rasgos característicos de una forma comunitaria.
Ahora bien, en el Derecho Internacional -atendiendo a su concepto tradicional-, se establece su objetivo como regulador de las relaciones que de
toda naturaleza se producen entre los Estados considerándolos como comunidades jurídicas soberanas y al hablar de estas relaciones, quedan comprendidas todas las que se producen en la necesaria y cambiante vida de relación social, cultural, política y, preponderantemente, de acuerdo con la circunstancia privativa actual, las económicas. Es sobre este aspecto que se
ha efectuado una proliferación en el campo internacional de nuestros días
y dentro del marco elemental básico en que se encuentra ubicado el Derecho
Internacional, vemos que ha desempeñado su cometido en la medida en que
las exigencias lo han requerido, como se comprueba con la institución de
múltiples instituciones, hasta llegar al propio Derecho Comunitario, el que
nace bajo la égida de un instrumento jusinternacionalista.
Hemos observado cuáles son las características del regionalismo y de su
proceso, pero cabe señalar que como un período transitivo que es, no puede
constituir un status quo definitivo y permanente, si atendemos al dinámico
proceso de internacionalismo 11 en que se encuentra el mundo de nuestro
tiempo. Con cuánta razón el eminente Vitoria, con su penetrante inteligencia,
pudo establecer por primera vez su noción de comunidad internacional, derivándola del conocimiento que tuvo de la sociabilidad, de la sociedad natural,
de las relaciones entre los pueblos . ..
Cuando actualmente se haWa de comunidad, no siempre se tiene una idea
que pueda brindarnos la claridad suficiente. Tal resulta del concepto de
Derecho Comunitario y cuando se emplea tal concepto a agrupaciones de
Estados determinados. Como lo afirma Verdross,1 2 la definición del Derecho

Internacional Público no puede hacerse sobre la base de características abstractas, sino partiendo de una comunidad concreta y ésta no es otra que
la comunidad internacional de los Estados, que en el curso de la historia
ha ido adquiriendo únidad sociológica y normativa.
Sin embargo -agrega Verdross-, la idea de comunidad está todavía
poco desarrollada en el Derecho Internacional común. Ello resulta, ante todo,
de la escasez de normas coercitivas que ha movido a algunos autores a afirmar que el Derecho Internacional carece de ellas. El moderno Derecho Internacional no comprende sólo normas cuyo objeto sean las relaciones entre
Estados y las relaciones entre los Estados y otras comunidades reconocidas
como sujetos del Derecho Internacional Público, sino que algunas de sus
normas particulares regulan directamente la conducta de individuos. La comunidad de los Estados ha ido, de esta suerte, convirtiéndose paulatinamente
en una multiforme comunidad internacional.
La doctrina más reciente -agrega- ha ido, sin embargo, sustituyendo la
sistemática jusprivatística por una sistemática juspublicística. Como ocurre
en derecho político, se toma como punto de partida una comunidad. Ahora
bien: la comunidad de que arranca el Derecho Internacional Público no es
un Estado, sino la comunidad de los Estados. Por eso, las normas que constituyen esta comunidad pueden considerarse como la constitución de la comunidad de los Estados, en el sentido natural de la palabra. Pero el concepto
de constitución en sentido material se emplea en una acepción lata o estricta:
de ahí que en el caso presente pueda la constitución abarcar todas las normas
del Derecho Internacional común, o simplemente las más importantes.13
Al referirnos al aglutinarniento internacionalista, multiforme y siempre en
proceso, vemos que la dinámica de la vida social internacional ha tenido
tal aceleración que se han atropellado las transformaciones más allá de lo
previsible.
Desde el fin del período feudal, la sociedad humana ha puesto especial
interés en el desarrollo del Estado nacional; ello no obstante, todavía no
hemos alcanzado la meta del Estado mundial, nos encontramos en el proceso
del regionalismo, que, hoy por hoy, ha dado origen al Derecho Comunitario,
el que, en buena hora debe ser acogido para el estrechamiento y fortaleza
de los vínculos que deben existir entre todos los pueblos del orbe.

10

lbid., p. 81.
Alberto García Gómez, Internacionalismo y Universalismo, Humanitas, vol. V,
p. 533.
12 Alfred Verdross, Derecho Internacional, p. 5.
11

11

lbid., p. 83.

715
714

�ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LAS TÉCNICAS DE
PARTICIPACIÓN ENTRE EL PERSONAL DE L1NEA
QUE LABORA EN EMPRESAS INDUSTRIALES Y
LA ALTA GERENCIA DE LAS MISMAS
Lic. FERNANDO GARZA Quraós, C.P., M.B.A.

"NUNCA HE oíoo CANTAR A LOS OBREROS mientras trabajan, en tanto que
siempre que entro a un taller de artesanía veo sonrisas y escucho cantos, es
que la inteligencia está produciendo su labor". (Cárdenas, César Augusto,
Humanitas, 1967, p. 110).
Es un hecho evidente que a pesar de lo sensacional y estridente de los inventos y descubrimientos, nuestra época no ha llegado aún a congraciarse
con los adelantos de la llamada Revolución Industrial. Sin duda alguna,
esto se debe a que el equilibrio es obra de maduración y la iniciación del
fenómeno aludido, dista sólo dos centurias de nuestros días, lo cual, para la
biografía de la Humanidad, representa muy poca cosa.
También es notorio que en la actual controversia entre trabajadores y
empresa, la última ha obtenido ventajas a expensas del ser humano, y que
mientras la organización empresarial justifica su existencia por la eficiencia,
la contraparte, que en la terminología moderna se le conoce con el nombre
de recursos humanos, trata aún de armonizar y de evitar el desperdicio de
las facultades de sus componentes.
Situándonos ante este conflicto de intereses, trataremos de presentar una
síntesis de la problemática y de las soluciones que se han experimentado
en otros países, o que han resultado ser francamente satisfactorias. Al hacerlo, estamos conscientes de que tales soluciones -en caso de que lo seanrepresentan formas que aunque en sus directrices generales tienen similitudes
con nuestra situación (es decir, con el problema de los recursos humanos
aquí y ahora, o para mayor claridad, los problemas de personal en México
y en 1969), pertenecen a circunstancias ajenas a la nuestra, por ello, nos
adelantamos a reconocer las limitaciones de nuestra exposición.

717

�Panorama Introductorio
Para proceder a analizar la problemática planteada esbozaremos algunos
factores sobresalientes:
l. La Revolución Industrial tuvo su origen en Inglaterra alrededor del
segundo tercio del siglo XVIII y sus últimas consecuencias aún no han

sido alcanzadas.
2. Al hecho histórico anterior se añade el de que las llamadas "Ciencias
· del Hombre·• hayan surgido tan próximamente, pues mientras que las
ciencias fisicoquímicas, filosóficas, fisicomatemáticas y otras disfrutan de
una respetable antigüedad, es notoria la falta de madurez de la Antropología, la Sociología y la Psicología.
Sobre esta última ciencia, una de las mentes mejor formadas de nuestra época, que planteó una abundantísima problemática y que al mismo
tiempo era una pluma de primera magnitud, don José Ortega y Gasset,
decía: "Es lamentable que la labor psicológica de los últimos cien años
no haya desembocado aún en la cultura general, y sea forzoso de ordinario reducirse a la óptica gruesa, que aún suele emplearse para contemplar la psique humana".
3. El último factor que vamos a incluir en nuestro análisis es el nacimiento
de la Ingeniería Industrial, o lo que es igual, la aplicación de las técnicas de la ingeniería en la industria. Esta conquista genial cometió el
error de aplicar al ser humano las mismas consideraciones que a la máquina y por una idea que en este momento no importa desentrañar,
juzgaba que el hombre posee una tendencia hacia la holgazanería.
Recapitulando lo expuesto encontramos:
a. Un fenómeno muy complejo, la Revolución Industrial, que tuvo su
origen en Inglaterra hace cerca de dos siglos, cuyas últimas consecuencias aún no conocemos.
b. Una falta de apoyo oportuno por parte de las ''Ciencias del Hombre"
para estructurar en forma armoniosa y equilibrada los cambios introducidos por el fenómeno anterior.
c. La aparición de una técnica novedosa que parte de principios escépticos sobre la naturaleza humana, y que trata de aplicar al trabajo
humano las mismas consideraciones que a los mecanismos.
Con lo anterior resulta obvio que surgiera, entre otras consideraciones negativas, el patemalismo. El hombre es flojo, por ello se le debe vigilar estrecha-

mente para que trabaje en forma adecuada. El único incentirn que tiene en
la empr~ es su s~lario. Por ell_o, entre más produzca, más se le debe pagar.
~I salan~ ~ clesta30 es el único que debe utilizarse. Es evidente que estas
ideas peslffilstas se encuentran en discrepancia absoluta con las que sirvieron
de bandera ideológica en la lucha e instauración de los ideales democráticos
, son .1as que conforman nuestro sistema político-social, a saber:
'
que aun
l. Todos los hombres somos iguales y tenemos iguales derechos; y
2. El hombre es un ser dotado de razón, y mediante el uso de esa facultad
p~ede escoger dentro de sus semejantes a los mejores, para que lo gobiernen.

_La probl~mática queda planteada con los datos anteriores y puede resumirse drásticamente en: democracia o totalitarismo; participación de lo;
componentes o dirección dictatorial. O dicho en otras palabras: ¿No representa desaprovecha.miento no utilizar en forma íntegra y sistemática las sugerencias de quienes se encuentran en todos los niveles de la organización
industrial? ¿ O es que el monopolio de la racionalidad está localizado única
y exclusivamente en la cúspide del organigrama?

Problemática de la Participaci6n
Una de las autoridades en materia administrativa Lyndall Urwich, sostiene
que: "Es imposible concebir la existencia de la organización (empresarial)
a menos que alguna persona o personas estén en situación de exigir que
otras actúen".
Esto nos lleva a la necesidad de definir el término control, el cual de acuerdo con A. S. Tannenbaun es "cualquier proceso a través del cual una persona o grupo de personas determina lo que va a hacer otra persona o grupo
de personas". Resulta obvio que el control está íntimamente relacionado con
la autoridad, que no es otra cosa que el derecho / ormal de ejercer el control. Ambos términos se conectan con el concepto de poder, que es la capacidad de ejercer el control. Tanto el poder como la autoridad tienen existencia potencial, es decir, pueden o no realizarse. El control puede ser:
l. Especüico o General;
2. Mutuo o Unilateral.

Adelantando un poco nuestra exposición, podemos decir que para obtener
un aprovechamiento íntegro de todos los participantes o miembros de una
719

718

�empresa, el control debe ser general, en vez de específico; y mutuo en lugar
de unilateral.
Antecedentes Ideológicos de la Participación.

l. En 1938 K. Lewin llevó a cabo una serie de experimentos sorprendentes
sobre el liderazgo democrático y autocrático que se han convertido en arquetipos de la psicología industrial.
Importancia de la Presencia del Líder.

2. Dentro de los innumerables experimentos que llevó a cabo este gran
guestaltista que en vida llevó el nombre de Kurt Lewin se encuentra uno
realizado durante las premuras de la Ultima Guerra Mundial, cuyo hallazgo
fundamental fue que los grupos son más flexihles que las personas aisladas;
por ello, para cambiar los hábitos y aptitudes se debe trabajar con los grupos
importantes o crear nuevos grupos.
A este respecto es pertinente aclarar que el grupo no es la simple suma
de los integrantes, así que para estudiarlo no podemos proceder a estudiar
uno de los integrantes y multiplicar los resultados obtenidos por el número
de componentes. La dinámica del grupo es diferente de la dinámica personal.
Por similitud consideramos oportuno mencionar el argumento tan traído
y llevado y sobre todo por quienes lo detentan y defienden como blasón: "Yo
tengo n años de experiencia en este trabajo (o empresa)". El problema que
surge es: ¿Tiene esa persona realmente n años de experiencia? ¿ O es la experiencia de un año, multiplicada por n?
¿ Por qué no se ha aprovechado en forma adecuada el cúmulo de conocimientos que se deducen de estos experimentos? Nótese que los primeros
experimentos de Lewin son de hace treinta años.
Un notable filósofo ruso. N. Berdiaeff, sostiene que "todo cambio significa
violencia". Y dentro de la empresa la parte que reúne las características de
la persona madura es la administración, mientras que la que por algunos matices podríamos en cierta forma equiparar a la adolescencia, es el grupo
laboral. Por ello, la oposición hacia estos cambios surge de la administración.
Por otra parte, hay una cantidad de razones por las cuales los administradores se oponen a que los trabajadores tengan una participación mayor, ya
sea a través de los sindicatos, o como parte de un sistema organizacional
de participación.
Primero, la teoría tradicional de la administración no considera la responsabilidad o iniciativa del trabajador, por ello los administradores conceden
o tratan de conceder un papel limitado y pasivo a los trabajadores.

720

Sin embargo, muchos administradores expresan puntos '1e vista inconsistentes sobre este aspecto, dado que los tratamientos tradicionales se oponen
a los valores que sostienen y propugna la democracia. Sobre el particular
es conveniente hacer mención de un estudio internacional de tres mil administradores de catorce P.aíses, que mostró que los administradores apoyaban
en forma decisiva la idea de que los trabajadores participaran en la toma
de decisiones. Sin embargo, el mismo grupo sostuvo que los trabajadores
carecían de liderazgo y que preferían ser dirigidos y evitar responsabilidades.
Esta inconsistencia implica una democracia aristocrática, que incluye una serie de creencias negativas en relación con las capacidades humanas.
Segundo, la experiencia de los administradores a menudo es contraria al
punto de vista de la participación, porque el tratamiento tradicional puede
lograr y de hecho en la mayor parte de los casos logra, una mayor productividad inmediata. Sin embargo, esta ventaja en la productividad puede exagerarse en las mentes de los administradores que no tienen acceso a las mediciones normales (en caso de que las haya) que registran las motivaciones
importantes, las actitudes y percepciones de la fuerza del trabajo.
Las cifras de producción pueden estar bien, mientras que la atmósfera social y psicológica está deteriorándose.
Tercero, los administradores temen que entregar parte del control a los
trabajadores conduzca al caos. A menudo se cree que los trabajadores están
abiertamente en contra de la empresa y de sus objetivos. Por ello los gerentes
creen que conceder poder a los trabajadores sería lo mismo que "darles alas
a los alacranes".
Por último, los gerentes consideran o se inclinan a pensar que el control
por parte de los trabajadores amenaza su propio poder.
Esta creencia está apoyada en dos supuestos:
l. Lo que se llama la ley de todo o nada del poder. O uno conduce o es
conducido. O es fuerte o es débil; o controla o es controlado; "o friega,
o lo friegan".
2. El poder es una área de tamaño fijo, consecuentemente el aumento de
poder de una persona disminuye automáticamente el del otro.
La dinámica de la participación se basa en el hecho de que a través de
participar se mitigan, si no es que se superan, algunos de los problemas
creados por la jerarquía. En vista de que los operarios de línea son los únicos
a los que no se les permite tomar ninguna decisión, los sistemas de participación se refieren fundamentalmente a la intervención de estos sectores empresariales.
La jerarquía crea serias diferencias en lo que se refiere a la satisfacción
y adaptación de las personas que se encuentran en rangos diferentes. La par-

721
H46

�ticipación aminofá. este aspecto. En general, todos los miembros de la organización quieren ejercer control, por eso la participación es una fuente importante de gratificación.
Los miembros obtienen varios tipos de satisfacciones al ejercer control. El
primero es psicológico o simbólico. Las personas pueden obtener satisfacción
debido a su necesidad de autodeterminación. En otras palabras, afirmar que
un miembro de la organización es importante o que ha tenido éxito despierta
sentimientos de respeto y consideración para la persona de referencia, lo cual
redunda en mejoría de su ego. La participación también puede incluir recompensas materiales o prácticas.
Por último, la participación a menudo es intrínsecamente satisfactoria, porque puede incluir actividades de reto o desafío sobre habilidades intelectuales,
técnicas y de otra índole. Los trabajadores pueden utilizar sus conocimientos
y habilidades para elaborar formas nuevas y mejores para desarrollar sus
trabajos.
Resumiendo, podemos decir que la participación reduce algunas de las frustraciones inherentes a los puestos de rangos bajos, al aumentar la autoridad
y el status de estos Euestos y al ampliar las actividades de aqué11os al conducir a decisiones que parezcan menos arbitrarias y desventajosas, por e11o
afecta su motivación, más que su satisfacción en el trabajo.
La jerarquía es divisiva; crea resentimiento, hostilidad, y oposición. La
participación reduce la insatisfacción y aumenta la identificación de los miembros con la organización. Las personas se inclinan más a tener cierto sentido
de entrega o trasmisión y de responsabilidad en relación con las tareas que
les han sido encomendadas a través de su capacidad para tomar decisiones.
Los supervisores ya no trasmiten unilateralmente órdenes que vienen de la
superioridad; el supervisor se convierte en alguien que trabaja con, en vez
de contra. La participación también desarrolla el intercambio de ideas y sentimientos, reduciendo con ello las discrepancias en las percepciones, e ideales
- discrepancias que existen fundamentalmente entre personas en diferentes
rangos y que pueden contribuir a los conflictos.
La hostilidad y oposición se reemplazan por actitudes más cooperativas,
acrecentando la influencia que la administración tiene en sus relaciones con
los subordinados. Paradójicamente, a través de la participación, la administración aumenta su control al ceder algo de su autoridad.
Un aspecto importantísimo de la participación es su capacidad para mejorar el control ejercido por los administradores, mientras aumenta el de los
miembros de nivel inferior, porque la participación puede ser un sistema
más controlado, estructurado e integrado que el sistema tradicional de oligarquía. Sin embargo, la naturaleza del control y su distribución son diferentes, el control es más mutuo, en lugar de ser exclusivamente unilateral. Más

aún no intenta operar únicamente a través de la cadena formal de mando.
, ge(Por' eso dijimos en un principio que se trata de que el control sea mas
neral y más mutuo) .
. . .
Los compañeros juegan un papel importante en el eJerc1c10 de~ c~~trol Y
en el mantenimiento de su adhesión hacia las normas de la orgamzac1on que
ellos han ayudado a establecer. El grupo que discute cara a cara es un elemento vital en este proceso. A estos grupos, que pueden haber tenido una
existencia informal opuesta a la organización, se les concede un "status" formal dentro de la oro-anización.
Los supervisores son integrados
en
los grupos,
b
•
•,
,
y el poder de los grupos se ejerce ahora a favor de la orgamzac1on, mas que
en oposición a la misma.
Problemas y limitaciones de la participación

El supuesto básico de toda idea participativa es que hay una fuerte com~nidad de intereses entre empleador y empleado. Este supuesto puede ser mas
0 menos válido, dependiendo de circuntancias políticas y económicas. Por
ejemplo, no tiene sentido en un país ocupado y ex.~lotado
una nación
extranjera, y es menos sostenible durante una depres1on economic~ o duran~e
un exceso de disposición de mano de obra, que durante la prosperidad o baJo
condiciones de escasez de la fuerza del trabajo.
Hay otros puntos de oposición que aparecen como desfavorab~es .ª la "administración participativa", entre los más descollantes están los siguientes:

ro~

l. Las personas cuyas opiniones no han sido tomadas en consideración por
el grupo pueden alejarse de él;
2. La cohesión que produce la participación pueden dirigirse contra la administración;
3. La participación puede formular mayores peticiones de participación,
las cuales tal vez no puedan ser satisfechas por la administración; y
4. La participación normalmente toma mucho tiempo, lo cual puede ser
frustrante para los interesados.
Por último el sistema de "administración participativa" ¿ va a producir
una respuest~ total para la democratización del trabajo? ¿Representa _una
forma de manejar a la empresa y de ampliar los intereses de todos los miembros de la organización? ¿ O es una forma de endulzar una reali?ad que ?culta hechos desagradables de la vida organizacional, y que permite maneJar a
los trabajadores en una forma más hábil?

722

723

•

�Aplicaciones
Todo lo expuesto es producto de la mente académica, es decir, no pasa
las fronteras de la "cultura libresca'', a continuación presentaremos algunas
aplicaciones que han sido desarrolladas y que ya están funcionando para permitir que toda la membrecía de la organización participe en la vida empresarial.

tradores se oponen a hacerse problema de la política en vigor, o a preguntarse sobre la estructura de la organización. En una consideración a corto
plazo, la investigación a través de encuesta puede hacer más eficiente la administración, pero bajo una consideración a largo plazo, la mejoría de la
eficiencia administrativa puede no llegar a traducirse en una contribución
~~itiva para la efectividad organizacional, más aún, puede impedir la efectividad, dado que refuerza las políticas antiguas que pueden haber sobrevivido a su falta de actualidad.

III. Sistemas Sociotécnicos.

Problemática de la Participaci6n
l. Consultoría de Personal.
La consultoría de personal fue uno de los subproductos de las investigaciones llevadas a cabo en la Western Electric. Parece mejorar el estado de
ánimo de los trabajadores y ayudar a adaptarlos a sus condiciones de trabajo. Utilizando una metáfora clínica, se puede sostener que el procedimiento
de consultoría de personal que se basa en el aligeramiento y la satisfacción
que muestran los operarios después de tratar sus problemas de trabajo, viene
a ser una cura sintomática, más que una terapia total.
La mecánica de la consultoría es buscar problemas de relaciones humanas
en la situación de trabajo y estar disponibles para todo el personal cuando
los integrantes deseen o sientan necesidad de apoyo y consejo. Este sistema,
que ya está operando en la práctica mexicana, enfrenta una problemática
seria, porque al rastrear el consultor la fundamentación de las inadaptaciones, tensiones y conflictos que se dan en la industria, debe ayudar a corregir
esas faltas, pero por una P.arte, puede haber situaciones extraempresariales
cuya corrección no cae dentro de los limites ni del consultor ni de la empresa,
y por otra, el área de intervención del consultor en la empresa es una consideración que aún está sujeta a debate.

II. lnuestigaci6n de Encuesta.
Es un acopio sistemático de información a través de entrevistas, cuestionarios y observación. Con ello, se trata de acomodar en forma satisfactoria a
los trabajadores y /o se trata de lograr mejor información sobre la forma de
pensar de la fuerza de trabajo. Representa una ayuda valiosa por lo que se
refiere a modificación de las políticas, aunque este uso es relativamente poco
frecuente.
En forma semejante a la consultoría, la investigación a través de encuesta
en la industria generalmente ha sido utilizada para complementar más que
para cambiar las políticas de la organización. Con frecuencia los adminis-

. Es a todas luces evidente la importancia de los efectos sociales, y psicológicos de la tecnología. Por ejemplo, 1a producción en masa a menudo reduce
los trabajos en sus componentes más sencillos, lo cual, al traducirse a términos humanos, puede frustrar a los trabajadores. Además, la tecnología
también afecta las relaciones entre los trabajadores, al impedir la comunicación de compañero a compañero, o al obstaculizar la formación de nuevos
grupos sociales.
Para contrarrestar los aspectos mencionados, se ha investigado el rediseño
de trabajos proponiendo dos soluciones:
l. La rotación de puestos.
2. La ampliación de puestos.

La ampliación de tareas implica mayor variedad, permite más flexibilidad
requiere más habilidades, y en una palabra, posibilita un mayor aprovecha~
miento del ser humano.
Al iniciar este estudio señalamos que la revolución industrial tuvo su origen en Inglaterra. Don José Ortega y Gasset afirmaba sentir "una profunda
anglofilia''. y en uno de los prólogos de su obra más difundida y comentada,
La Rebelr6n de las Masas, asentó en forma rotunda que "Inglaterra desde
la época de Alcuino está cuando menos cincuenta años adelante del continente". Por ello, si la Revolución Industrial se originó en Inglaterra, y este
país se encuentra a la vanguardia de los sistemas industriales y considerando
su vastísima experiencia, es de esperarse que haya superado muchas de las
consideraciones que plantea el desarrollo industrial. En efecto, los psicólogos
del Tavistock Institute de Londres conceden una importancia especialísima
a las implicaciones sociotécnicas del diseño de puestos, al considerar que la
mayor parte de los sistemas productivos y satisfactorios de trabajo son aquellos
que combinan los aspectos sociales con los técnicos.
El Tratamiento Sociotécnico es semejante al de ampliación de puestos en

725

724

•

�cuanto que ambos reintegran a los elementos simples de un puesto en una
estructura mayor. Sin embargo, se diferencia del anterior en que los puestos
reconstruidos se asignan a grupos, no a individuos, el objetivo es establecer
unidades coherentes de trabajadores y supervisores que correspondan a unidades técnicas que tengan sentido empresarial. Los grupos de trabajo deben
ser aut6nomos en relaci6n con el trabajo total.

IV. El Laboratorio de Entrenamiento.
Este método intenta trabajar tanto en el nivel emocional como en el intelectual del comportamiento a los entrenantes, por ello, desde el punto de
vista psicol6gico este procedimiento es una experiencia de entrenamiento más
profundo e intensivo que el de los métodos antiguos. Este método también
se orienta hacia los grupos. Es frecuente que el primer requisito sea la creaci6n de un grupo coherente de entrenamiento. Además, el entrenamiento no
se dirige tanto a cambiar los rasgos específicos, como a cambiar o tratar de
cambiar los valores y la valoraci6n de los componentes del grupo, es decir,
trata de que las personas sean más conscientes y sensibles en los aspectos de
relaciones humanas. El término laboratorio de entrenamiento se refiere al
programa coordinado que incluye los puntos mencionados. Para lograr dichos
prop6sitos se pueden emplear exposiciones y diferentes ejercicios, pero la parte medular del laboratorio de entrenamiento es el Grupo T. El Grupo T
parte de la consideraci6n de que el principal objetivo general es que los
entrenantes tengan una mayor comprensi6n hacia sí mismos y hacia los demás,
por lo que se refiere a las motivaciones, sentimientos y otros efectos del comportamiento. Esta profundizaci6n del entrenante debe conducir a un incremento de sus capacidades asistenciales y directivas de los demás.
También es posible que el Grupo T aliente a los componentes hacia un
liderazgo más ~emocrático o participativo.
El Grupo T, se integra aproximadamente con diez personas. Los miembros
pueden ser extraños o compañeros de trabajo. Desde el punto de vista formal carecen de líder y de estructura, aunque normalmente dentro del mismo
se encuentra el entrenador profesional, que puede aclarar lo que está pasándole al grupo, o proporcionar informaci6n efectiva. La atrn6sfera del Grupo T debe ser permisiva, esto quiere decir que los componentes pueden experimentar. Por ejemplo, una persona de tipo gregario puede tratar de ser
proselitista, para ver qué efecto tiene esta característica en sí mismo y en
los demás. El Grupo T está diseñado para impulsar tales experimentos, por
ello, parte de una estructura social en la que se dejan en suspenso en forma
provisional las reglas ordinarias de correcci6n o adecuaci6n.
Por último, el Grupo T es autoanalítico. Los integrantes pueden introducir
al grupo cualquier asunto para discutirlo. al hacerlo, los miembros entregan

parte de su int!midad al d:scribir sus posiciones, sentimientos, valoraciones,
etc., ~ro los xruerobros no solo hablan de sí mismos, sino que tratan de hacer
reaccionar a los demás, por ello el valor de estos ex-perimentos personales depende de la retroalimentación, en tal forma, que los integrantes que no se
aventuran a actuar en el grupo pueden aprender en O de los dema's, que'
efecto puede tener su comportamiento.
Estas
del Grupo
T: la falta de estructura, 1a r1cencia,
· la
. características
.,
..
expenmentacion, el autoanáhs1s y la retroalimentación han producido efe .
tos ~umame~te satisfactorios, uno de ellos es que los integrantes se sientacn
atrai_d?s hacia. el Grupo y adquieran conciencia de su membrecía, además
se dmgen hacia. otros en busca de afecto, apoyo y aprobación, con lo cual
el grupo se convierte en un marco de referencia.
La mecfnica del Grupo T se puede describir como una técnica derivada
de la teona de K. Stanislavsky con las variantes del Psicodrama de Moreno.
Los entrenante~ son los actores, pero son actores sin gui6n, es decir desarrollan
su papel con libertad absoluta. En contra de lo que se cree, todo mundo es
buen actor cuando elabora su propio guión, como los participantes conocen
sus papeles '.~ro carecen de guiones, rápidamente se identifican con los primeros.
Se ha criticado que el Grupo T no crea cambios perdurables en las actitudes y los valores. Desgraciadamente la novedad del método no permite que
se tengan datos que apoyen esta tesis o la contraria.

V. Técnicas de Participación.
La deseabilidad de una mayor participación por parte de los trabajadores
e~ la t?ma ~e decisiones ha recibido una gran importancia en la investigación ~sicológica cont~mporánea. El método conocido como simplificación del
trabajo p~rte de 1~ id~ de que los trabajadores son capaces (al igual que
los superv:sores e mgemeros) de diseñar métodos más eficientes de trabajo.
En la epoca contemporánea se ~a revitalizado el método usado por los
constructores de las Catedrales medievales para mejorar el diseño de tareas
a través del _c~nocimiento y la experiencia técnica que los trabajadores tienen de su oficio. Pero la participación se orienta tanto hacia la adaptación
de nuevos métodos, como a la creación de ellos, porque tal y como se ha
expresad~ felizmente "un método no es bueno, a menos que quien lo va a
operar piense que lo es".
A~nque la simplificaci6n de tareas alienta a, los empleados a contribuir
c?n ideas so~re _el trabajo, difiere del esquema normal de la caja de sugerencias en los siguientes aspectos:
. Primero, es una ~ctividad de grupo, no una acfü·idad individual. Los participantes en los equipos de simplificaci6n de trabajo se reúnen para discutir

727

726

�un proyecto y para crear en conjunto formas nuevas y mejores de realizar
un trabajo antiguo e ineficaz.
Segundo, los participantes están entrenados en los métodos de simplificación de trabajo, incluyendo algunos principios de estudios de tiempos y movimientos.
Tercero, los equipos de simplificación de trabajo tienen un "status" oficial
en la compañía, están sancionados, si no es que impulsados activamente por
la administración de plana mayor, y pueden disponer de las instalaciones
de la compañía para sus análisis y deliberaciones.
Cuarto, la actividad del grupo está organizada en tal forma, 9-ue los equipos de simplificación de trabajo llevan a cabo sus tareas a través de pasos
ordenados.

VI. Familias Organizacionales y Encuesta de Retroalimentación.
La retroalimentación incluye algunas formas. Primero, es una encuesta
diseñada para medir las actividades y percepciones de todos los miembros de
la organización en relación con su trabajo, sus superiores, sus compañeros,
oportunidades de promoción, y otros aspectos de sus situaciones de trabajo.
Se forman grupos de discusión en toda la organización. A cada uno de ellos
se le llama familia organizacional y consiste de un supervisor o gerente y sus
subordinados inmediatos. Con ello, la mayor parte de los ejecutivos son miembros de dos familias organizacionales, una en la cual son dirigentes, y otra
en la cual son subordinados, al igual que sus compañeros. Estos grupos se
entrecruzan como resultado de la junta de miembros superiores, y forman
las unidades básicas del proceso de retroalimentación.
Los datos obtenidos mediante encuestas son "alimentados retroactivamente";
es decir, se reportan a estos grupos empezando con el grupo compuesto por
la cabeza de la organización y sus subordinados inmediatos, y dirigiéndose
gradualmente a los niveles inferiores. Como la mayor parte de los supe~sores son miembros de dos "familias" están en contacto con los datos, prunero
en el grupo en el que están entre compañeros, y luego en los grupos con sus
propios subordinados. Con ello, los supervisores juegan un papel coordinador
entre los grupos, al llevar información de un grupo a otro.
La retroalimentación está diseñada no sólo para resolver problemas inmediatos, sino también para establecer un sistema más permanente y participativo en la elaboración de decisiones.
El sistema de familia organizacional y retroalimentación ha sido aplicado
exitosamente en algunas compañías norteamericanas, pero igual que el laboratorio de entrenamiento aún está en período experimental.

728

VII. Descentralización.
La necesidad de descentralizar es particularmente fuerte en compañías grandes, donde el tamaño acentúa los problemas de la burocracia y de la autoridad. Por ello, los sistemas de descentralización permiten a las empresas grandes mantener muchas de las ventajas económicas que proporciona la magnitud, sin sufrir todas las desventajas sociales y psicológicas.
Básicamente el sistema de descentralización trata de reducir los niveles de
supervisión entre la parte superior e inferior del organigrama, concediendo
mayor libertad a las empresas que antes pertenecían a una central o matriz,
convirtiéndolas en esta forma en entidades autónomas o semiautónomas.

Consideraciones Finales
La vasta gama de las aplicaciones de la participación ilustra en forma fehaciente la posibilidad de investigar al individuo desde el punto de vista social
y psicológico y de arrojar resultados satisfactorios, tanto para la persona como
para el o los grupos en los que interactúa. Sin embargo, se ha criticado severamente que la investigación social se encamina casi exclusivamente a disminuir
o socavar la lealtad de los trabajadores hacia su sindicato o evitar el sentido
de pertenecer a una clase determinada. Pero las Ciencias del Hombre pueden
contribuir a un entendimiento entre las partes contendientes al formular nuevas técnicas. Desde luego, no todas ellas van a verse coronadas con el éxito
o a ser efectivas en sus primeros intentos, sin embargo, quienes postulamos
la dignidad y el valor de la persona humana, y estamos convencidos de que
una utilización íntegra del ser humano requiere que se le trate como tal, es
posible que podamos lograr que los trabajadores al igual que los artesanos,
canten y sonrían mientras desarrollan sus labores.

729

�"EL ANÁLISIS DEL SER DEL MEXICANO"

Lic.

DESIDERIO GRAuE

Investigador Honorario del Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad de Nuevo León

de un cuarto de siglo que, en nuestra cátedra de Sociología en
la Escuela Nacional Preparatoria, en las aulas del vetusto y bien amado edificio de la calle de San Ildefonso, exQoníamos que en esos últimos años, tanto
en el campo de la literatura como en los de la filosofía y la sociología, se
apreciaba la tendencia de nuestros intelectuales a ahondar en el examen del
"Ser" del mexicano, a analizarlo con acuciosidad para tratar de encontrar
auténticas interpretaciones a su modo peculiar de entender e interpretar su
vivencia y quizás por ese camino hallar soluciones a su existencia, y que en
tal tarea, diversos escritores, a partir de la aparición en 1934 del libro El Perfil del Hombre y la Cultura en México, del filósofo, maestro y amigo Samuel
Ramos, al referirse al mexicano le atribuían una serie de rasgos y actitudes
que podíamos denominar su caracterología propia. Señalábamos entonces,
que los escollos que desde luego apreciábamos para llevar a cabo tal cometido eran muchos y de índole muy diversa, tales como: la complejidad del
pasado histórico; la multiplicidad de los grupos autóctonos y sw notables
diferencias tanto somáticas como culturales; las características del conquistador hispano que, mestizo de celtíbero y de árabe, a su vez produjo el nuevo
mestizaje al unirse al indígena americano; el estilo medieval de la vida española y la influencia que la Contrarreforma tuvo en dicho estilo, la cual
se reflejó forzosamente en el mestizo mexicano; el cambio mental y consuetudinario operado con la Independencia; las singularidades especüicas de
nuestro medio ambiente físico, fragmentado en regiones climáticas diferentes
y totalmente diversas desde todos puntos de vista; los acentuados contrastes
de patrones de vida, de civilización y culturales de cada región del país, así
como la evolución económica, tecnológica, e intelectual del marco histórico,
en fin una interminable serie de factores que complicaban la tarea de poder

HACE YA MÁS

731

�clasificar al mexicano, no ya como un hombre de tipo determinado, pero ni
siquiera ubicándolo dentro de varios tipos específicos; señalábamos, además,
que era preciso considerar que todo su modo de vida estaba cargado de un
profundo dinamismo evolutivo y que quizás sólo con el transcurso de un
lapso razonable, tendiera a delinearse en uno o varios estereotipos más o
menos precisos, pero que, en lo general, la multiplicidad aludida de matices que presentaba, aunada a la dificultad de ser captados metodológica,
sistemática y científicamente, hacían la tarea sumamente ardua, por todo lo
cual se recomendaba que había que abordar dicho tema con cautela suma,
metódicamente y con verdadero rigor científico, y recordamos que como pauta
metodológica señalábamos a los alumnos la tesis de la Licenciatura en Derecho de Manuel Cabrera Maciá "Bases para una Fundamentación de la
Sociología" ( Metafísica de la Solidaridad) ( 1938) y posteriormente también
señalábamos la importancia del libro de Félix Kaufmann titulado La Metodologia de las Ciencias Sociales ( 1946).
Desde aquel lejano entonces, como es bien sabido, las inquietudes de los
intelectuales inexorablemente se han seguido traduciendo en infinidad de obras
que sobre el mismo tema han producido tanto ilustres literatos e historiadores, como economistas, filósofos y sociólogos, cada uno de ellos exponiendo
su punto de vista particular conexo a su disciplina, y obras que actualmente
integran en su conjunto una copiosa bibliografía que hemos seguido leyendo,
y observando que de todo este acervo ha resultado un complicadísimo mosaico
compuesto de las más contradictorias opiniones, y de afirmaciones muy subjetivas, produciéndose así una especie de catálogo multifacético de todo género
de adjetivaciones, epítetos hasta denigrantes, que, en resumen, creemos que
han contribuido a deformar, distorsionar totalmente lo que los autores estiman como supuesta personalidad del mexicano, a la cual cada uno de
ellos, con contadísimas y honrosas ejtcepciones, le atribuye, desgraciadamente, los más absurdos defectos y desafortunadamente también, muy pocas cualidades, convirtiéndolo en alguien totalmente distinto de lo que en realidad
de verdad es, o puede ser, pero cuya imagen, así ofrecida, lesiona íntimamente nuestros sentimientos patrióticos, y ello no porque tengamos miedo a
afrontarnos con la verdad, sino por la profunda aversión que profesamos a
las generalizaciones apriorísticas, sin sustentación científica, que constituyen
falsedades. En efecto, muchas de estas opiniones por emanar de personas intelectualmente muy acreditadas cada una en su particular esfera profesional,
y que llegan a la gran mayoría de la población (la que sin ningún espíritu
crítico las acepta y divulga), contienen conceptos, imágenes y tesis inexactas,
que incluso al trascender nuestras fronteras nos son altamente perjudiciales
a pesar de su inexactitud.
Por todos estos antecedentes, al llegar a nuestras manos el libro titulado

732

El Mito del Mexicano, del cual es autor el señor Raúl Béjar Navarro, hemos
dedicado con especial atención algunas horas a su lectura y meditación y su
contenido nos ha sorprendido gratamente. Efectivamente y como afirmamos,
para nuestra sorpresa, hemos encontrado que dedica toda la primera parte
de su estudio, a exponer el "Marco Teórico y Metodológico para el Estudio
del Carácter Nacional", o sea que, con singular acierto y rigurosa técnica
científica, se profundiza en primer término en el análisis de la clasificación
de las ciencias en general, examinando sus postulados y sus métodos de investigación sui-generis, para terminar con el examen de las ciencias sociales
con sus técnicas específicas y sus métodos propios de investigación que deben
ser rigurosamente atendidos si se desea obtener un estudio sistemático de resultados científicamente valederos. En efecto y sin desear profundizar demasiado para no cansar a los lectores, s6lo diremos que el autor describe con
claridad los diferentes procedimientos que han servido y sirven actualmente
de normas en la investigación de las variadas y ricas perspectivas que presenta la conducta social. Se desmenuzan los más modernos métodos tanto de
tipo psicológico como filosófico y sociológico, así como las prácticas de la
auténtica investigación social, tendientes todos ellos, desde su ángulo específico, a capt~ :las reali~ad~ que ofrece. la soci♦d. Creemos que este solo
esfuerzo analítico, de smtes1s metodológica y conceptual, merece sincera felicitación para el autor, pues además de mostrarnos su vasta cultura, que en
resumen sería lo menos importante, nos está señalando con toda precisión la
necesidad imperiosa de la aplicación sistemática y metodológica al examen
del especial tema que enfoca: el análisis del Ser del mexicano.

La segunda y meritoria tarea del autor, es el examen casi exhaustivo de
los principales títulos de la copiosa producción sobre la ' misma temática,' separando para tal objeto las obras, atendiendo al enfoque de cada autor, según
su especialidad, ya sea literaria, psicológica, filosófica o sociológica, y analizando entre las primeras tanto las obras de los nacionales como las de algunos
autores extranjeros.
Indudablemente esta separación conceptual, por especialidades, nos parece
afortunada porque atenta la diversidad de personalidades que han escrito
sobre el mismo tema, es lógico que hayan también partido de supuestos teóricos radicalmente distintos y con trayectorias asimismo diversificadas, por lo
cual era urgente el intentar una clasificación como la lograda en este libro.
Es por demás, digna de elogio la serenidad y la objetividad que el autor emplea al estudiar a cada uno de los expositores y al criticar, como era su ineludible deber, los defectos metodológicos, las carencias sistemáticas y las erróneas
conclusiones que presenta cada una de esas obras, elaboradas desconociendo
el empleo de las técnicas adecuadas, de los presupuestos lógicos adecuados al
fin científico que debe perseguirse con toda seriedad. Sin embargo y a pesar

733

�de la justicia de su crítica, el autor en cada uno de los casos que somete a
examen, puntualiza, cuando ha lugar, lo valedero de algunas conclusiones o
justifica, cuando ello es posible, la actitud personal del escritor.
Pero si bien la crítica serena y justa, cuando se emprende con completa
buena fe y legítimo afán de superación, como la que hace el autor que comentamos, ya constituye por sí misma una ímproba y poco grata labor. estimamos que el principal mérito de su obra consiste en señalar, en delimitar,
en concretar en forma además definitiva, el auténtico tratamiento científico
que el tema exige. Ello nos parece decisivo y creemos que debe ser tomado
en cuenta en las futuras investigaciones por los auténticos estudiosos, pues marca claramente la inutilidad de seguir insistiendo en analizar el "Ser" del mexicano sin sujetarse a un marco científico, positivo y fidedigno.
Cabe aún, en el anterior supuesto, preguntarnos con toda franqueza: ¿ estamos en presencia de realidades, respecto de las cuales, aún empleándose los
métodos más rigurosos de investigación social, puedan ser captadas parcial
o íntegramente? Son obvias, según lo hemos esbozado, las dificultades tanto
teóricas como pragmáticas que debe confrontar el investigador de la realidad
mexicana, pero creemos que pueden solventarse si se acatan, en lo humanamente posible, las directri
metodológicas y sistemáticas en su enfocamiento,
a las cuales se refiere magistralmente Pauline F. Young en su valiosa obra
Métodos Científicos de Investigación Social (1948), y como lo sostiene también en fechas más recientes Osear Uribe Villegas en sus obras: Técnicas
Estadísticas para Investigaciones Sociales (1957) y Veinticinco Conceptos de
Uso Sociológico (1965). Pero además sinceramente estimamos que teniendo
en cuenta consideraciones puramente axiológicas vale la pena el intentarlo
para tratar de ahondar en el conocimiento, en el esclarecimiento y en el señalamiento final de los rasgos más sobresalientes del mexicano, y es urgente tal
empeño, para hacer desaparecer toda la falsa mitología de que se le ha rodeado, que se le ha gratuitamente atribuido, y la cual, en muchos aspectos,
como lo hemos afirmado, no sólo no nos beneficia en absoluto, sino que por
la carencia del adecuado tratamiento sistemático y científico, ofrece ya sea
una imagen parcial, fragmentaria, meramente subjetiva en la mayoría de los
casos, o bien incurre en generalizaciones apriorísticas sin fundamento y sin
valor real alguno, pero en ambos casos, con el común denominador de su
falta de autenticidad a todas luces nociva para nuestro país. Nuestros parabienes para el autor por su sinceridad, por su rigorismo, por su sistemática
y por el definitivo señalamiento, en sus substanciosas conclusiones, de la única
ruta valedera: la auténtica investigación científica.
~féxico, D. F., a 27 de agosto de 1969.

LA SERPIENTE, DIOS PROTECTOR
ÁNGELES MENDIETA

Al.ATORRE

Academia Mexicana de Sociología

CONTENIDO
Prólogo
a)
b)
c)
d)

El símbolo
Las serpientes en la sociología del arte
México, tierra de serpientes
Conclusión que apoya la teoría del origen oriental de las inmigraciones que poblaron América

PRÓLOGO
DURANTE EL OTOÑO DE 1967, mientras los extremistas hacían detonar las curiosas bombas chinas en el dominio inglés de Hong Kong, tuve la oportunidad de adentrarme en los sitios que no frecuentan los turistas, entre ellos,
los mercados de serpientes, prohibidos por el gobierno inglés.
Se venden estos animales al público, en "puestos" al aire libre, como se
venden las "fritangas" en nuestros mercados populares. Desde luego hay diversas formas de presentación para complacer los diversos gustos, por lo tanto
algunas están vivas en recipientes acuosos y pueden ser desolladas y cocinadas
delante del cliente, mientras otras yacen colgantes. La carne de víbora es
~uy apreciada aunque no alcanza los precios de los perrillos de aguas, parecidos a los que se ceban en el occidente de México.
Lo interesante es advertir que la carne de víbora tomada en ayunas, limpia
el organismo de impurezas, según la opinión de quienes la comen.
Cuando pasé a Tailandia, advertí que el signo peculiar de la expresión ar-

734

735

�tística era la serpiente del agua. Los templos tienen en el centro de su construcción un maderamen preciosamente tallado que termina en vértice; a los
lados se desprenden tableros superpuestos y policromos, generalmente en rojo
y oro que terminan en una moldura que forma el cuerpo de la serpiente. Son
las serpientes de la lluvia que imploran a los cielos agua y cuyo símbolo está
ligado a la supervivencia de un pueblo agricultor.
Junto a estos templos de aleros ondulantes y víboras erectas, hay otros gigantescos como el Templo de la Aurora, por donde pasan las barcas hacia
el mercado flotante de Bangkok, donde también se vende la carne de víbora.
En la India hay múltiples representaciones de la serpiente cósmica que se
enreda, sin principio ni fin en los cuerpos sedentes de los dioses tallados en
las rocas.
Un hecho colmó mi interés: en la ciudad de Bangkok, existe la creencia de
que rodeando a la ciudad de una serpiente simbólica, queda a salvo de los
malos espíritus; pues bien, en el Museo Nacional de Antropología de la ciudad de México, se encuentra una maqueta que reproduce la antigua ciudad
de Tenochtitlan, y todo el centro ceremonial se encontraba rodeado por una
muralla de serpientes, llamada precisamente Coatepantli.
¿Qué similitud extraña podía hilvanar este símbolo en las dos culturas? Si
se logra probar que las serpientes tenían el mismo significado y éste era totalmente ajeno a la llamada "cultura occidental", podría obtenerse otro punto
de apoyo para la teoría que sostiene el origen malayo-polinésico de los primeros inmigrantes de América, verdad ya casi probada pero que de todas maneras se soslaya.
1

a) El Símbolo
Símbolo, del latín simbolum y éste, del griego simbolon, es la imagen o divisa que representa un concepto por alguna semejanza o correspondencia que
el entendimiento percibe en ambos o sea una relación entre realidad y significado, definición de la cual partimos para considerar los símbolos animales,
tan frecuentes en las culturas de la antigüedad.
En principio "el animal entró en la conciencia humana como un arquetipo
de un período prehistórico y se manifestó en el artista individual como una
obra de arte vital; pero esta obra de arte, este arte animal, fue arte por ser
vital. Se estableció una correspondencia entre la eficacia de la imagen como
símbolo, o como totem, y su vivacidad como representación de la esencia del
animal; la imagen correspondía en su intensidad, en su realidad".1
Luego, en casi todos los pueblos antiguos, la representación de los anima1

Read, H., Imagen e Idea, Breviarios, No. 127, Fondo de Cultura Econ6mica. Méx.,

p. 37.

736

les no fue algo casual, sino el resultado de una correspondencia vital y familiar.
Ahora bien, hay símbolos superficiales y otros persistentes; de estos últimos es
el símbolo de la serpiente.
Es curioso advertir que los estudios sobre la simbología animal son escasos
habida cuenta de que la interpretación de ellos se hace siempre desde un punt~
de vista particularmente europeo. Respecto a la serpiente, la interpretación
cristiana a temprana hora fijó la interrelación entre serpiente y maleficio con
una buena dosis de repugnancia y rechazo. Pero, ¿ qué oficio particular representaba en la interpretación antigua y particularmente en la oriental?
Conviene, en primer lugar, observar la persistencia del símbolo 2 y luego las
diferentes interpretaciones para encontrar y deducir "constantes" que puedan
dar lugar a una hipótesis.
Frazzer,3 que ha dedicado su vida a las investigaciones de la magia, señala
en sus estudios, numerosas costumbres en las cuales persiste la relación íntima
del hombre con la serpiente. De esta realidad pasaremos a la proyección del
an~al en las obras de arte, para tener a mano la realidad, luego el símbolo
y fmalmente encontrar una interpretación.
Entre las tribus occidentales de Nueva Guinea Británica, el hombre que
mata una serpiente y cubre sus piernas de sus cenizas, queda protegido contra
otras picaduras; los akikuyas de Africa Oriental Británica, dan culto a la serpiente de un río y a intervalos de varios años, organizan una ceremonia en la
cual desposan al dio-serpiente con las jóvenes más hermosas de la tribu. Los
cafres temen matar a la boa constrictor, el mismo temor existe en Madrás; en
el caso de que alguien se vea obligado a darle muerte, es menester enterrar
las cenizas como si pertenecieran a una persona y hay necesidad de hacer purificaciones diversas.
En muchas tribus de África, la serpiente es dios tribal. Los habitantes de la
isla de Fernando Poo, consideran a la cobra como su deidad guardiana y, en
muchas regiones, los niños deben ser tocados por la cola de la serpiente para
que sean protegidos por el dios. Asimismo, sirve de comunión en una tribu
de Punjab y las palabras del rito señalan claramente que si se obedece a la
serpiente se progresará.
Como advertimos, la serpiente es la encarnación de un dios temible, pero
que no causa daño sino inmuniza y protege. ¿ Con este mismo carácter pasa
como símbolo en la historia del arte?
Antes de proseguir veamos que en las costumbres de los primeros pobladores
de Europa, no tiene el mismo significado. Las viejas crónicas relatan ceremonias atroces de crueldad y enconado repudio. En las vísperas del solsticio, se
' Véase El símbolo, su significado y efecto. A. North Whitehead. Inst. Inv. Filos6ficas. U.N.A.M.
' Frazzer, La rama dorada. F.C.E., Méx., 1965.

737
H47

�.
e se habían recogido y al huír por las ramas
serpientes qu
,
. . En la antigua Galia
P rendía fuego a las
, d
l
al produc1a gran regoc130.
ascendían enroscan o~, o cu,
rpientes y desde luego existía
se suponía que las bruJaS podían encarnar en se
"la quema de las brujas"•
b) Las Serpientes en la Sociología del Arte
.,
lástica de la serpiente en las obras de
Veamos a~ora, la rep:esentac1o;H~rus se encuentra en el relieve tinita que
arte. La serpiente con el s1mblolTo_d h ka ' Jain hermosísima escultura ( siglos
data 3 000 años a.J.C. En e rrt an ra
'
,
J?) ha una cobra real que protege al rey.
, .
VII a VII •
'.
.
las fábulas de personajes híbridos; por
La literatura misma se enriquece conl .
de los primeros pobladores de
,
leyenda Khemer, e origen
.
ejemplo, segun u~a
. t
en los seres primigenios fueron Nagas, es decir,
Angkor es la pr~p1a serp1en e, ya humanos Un buen día un príncipe indio se
serpientes termmadas en torsos
N .
, se fundó el reino luego de
casó con la bella hija del rey de los agas y as1
'

h b.
"t
"él procedieron los a itantes .
di ( VII) se encuentra la talla del
En el plafón del templo Haccap~ay:gu ósm:~ env~elve su cuerpo. En Creta
dios Vishnú Arantasayana y la serp1~n edc
do•:~~ prehelénica labrada en
,
h
,·
estatmta e sacer ...,,..
'
se encontro una ermos1s~
1 ·t d la erección de las serpientes emn
actitud de e3ecutar e ri o e
b
mar I y oro e~
. , obre los poderes subterráneos de ultratum a,
brujadas, aludiendo a una acc1on s
.
entra en el Museo de Boston:
procedente del ciclo cretense. La estatu1tadse tn~~ven y terminan apresadas por
las dos serpientes se enroscan al cuerp: ~ ª1 \orso descubierto de la doncella
ella, pero desde sus manos se vu~lven ~c1a e 5
y el rito informa del poder del dios .serp1ent~...a a partir del Génesis y toma
Una interpretación total~ente a3~n~
m1C1 ersión ue se ha sostenido casi
importancia decisiva a partir del Cnstianl~smo,tuv y arqte popular acentúan a
,
p· tu
escultura itera ra
hasta nuestros d ias. m ra,
l 'f ' d l serpiente hasta cobrar definitiva
través de los siglos el carácte~ ma e ilcoC e ·1ª1 Sixtina donde Miguel Angel la
•
,f
simbólica en a ap1 a
importancia este 1ca Y
, d L
d de Vinci de acuerdo con la
tr de su célebre bóve a. eonar o
'
sitúa en e1 cen o
b
b. ta de sierpes pero ellas guardan
mitología helénica, representa la ca eza cu ier
,
el poder de reproducirse nuevamente en cada corte.

s:

) México Tierra de Serpientes
'
. , .
d América tuvieron una relación cordial con las
Los pueblos prehisparudi?º~ . e
Entre los chiriguanos del sudeste de Boliserpientes y algunos las v1mzaron.

c

• Cid, Carlos, Mitología

iental ilustrada. Ed. Vergara. Barcelona, España,

Or

1962,

via, se supone que la serpiente muerde a las jóvenes durante el catamenio; los
huicholes admiran la piel de las serpientes y acostumbran cazar algunas para
que sus mujeres copien sus dibujos en sus bordados; antes de iniciar su labor,
la mujer toca el cuerpo muerto del animal y luego lo lleva a su propia frente.
En algunas partes el hombre que tenga un totem pájaro-lluvia puede hacer
llover tomando una serpiente y sosteniéndola debajo del agua, donde puede
sacrificarla y obtener el beneficio para la tierra.
México ha sido llamado tierra de serpientes y el calificativo es justo. Es también explicable que se encuentren diversas relaciones totémicas y mitológicas
que aludan a la serpiente. La fundación del gran imperio de Tenochtitlan
nace precisamente con el símbolo de la serpiente y se proyecta después en el
emblema nacional.
Por otra parte, la leyenda habla de Quetzalcóatl, el pájaro serpiente unido
a la presencia de un hombre extraño pero definitivamete benéfico.
Esta significación se proyecta en tableros, estelas, cornisas, adornos y pinturas que forman el gran acervo cultural de los pueblos antiguos.
d) Conclusión

Es curioso observar cómo la imposición de una cultura poderosa sobre otra
que se detiene en su desarrollo, llega a fijar determinantemente su pensamiento al grado de causar una franca miopía en la visión exacta de las realidades
sociales. Baste citar por el momento que la interpretación cristiana que impusieron los colonizadores con relación a la serpiente fue definitiva y solamente
subsisten sus aspectos protectores o benéficos en 1a hechicería popular.
Desde luego, la serpiente no era para las culturas prehispánicas un animal
repugnante y además ¡ mal podía tomarse a la serpiente como demonio en
pueblos que no conocían la doctrina cristiana!
Indagando un poco más sobre la presencia de la serpiente en el Génesis de
la Biblia, según las interpretaciones a partir d~l Concilio Ecuménico 11, se
admite que ella representaba precisamente al mundo antiguo, es decir al paganismo que la religión israelita quería destruir y que se acentúa visiblemente
a partir del cristianismo. El signo más poderoso de las religiones orientales,
desde el punto de vista de la persistencia de un símbolo era el de la serpiente,
de ahí que aparezca durante toda la Edad Media corno vencido, sojuzgado e
inclusive ultrajado por los pies de la Virgen María, que triunfa sobre los dioses
protectores del paganismo.
Los ejemplos citados bastan para señalar la importancia de la serpiente en
las costumbres antiguas, la proyección simbólica que de la misma se realizó
en las obras de los artistas y finalmente la diferente interpretación que este

p. •5p7?:
J Historia del arte, Salvat Ed., S. A. España, 1946, p. 209.
1Joan, .,

739
738

�animal tenía en las culturas orientales con referencia a las que florecieron
en Europa.
Las relaciones que encontremos entre las culturas antiguas de América y
concretamente en las que tuvieron asiento en el territorio que ocupa actualmente la República Mexicana y las culturas orientales permiten fortalecer la
teoría del origen oriental de las inmigraciones remotas. Para ello podemos encontrar estas últimas referencias.
En la lápida hallada por el arqueólogo Rafael Orellana en las ruinas del
llamado "castillo" de Teaya, en la parte norte del Estado de Veracruz, se encuentra la representación de un jugador de pelota degollado, del cual salen
siete culebras erectas que se abren en forma de abanico. Puede ser, según la
arqueóloga Eulalia Guzmán, representación simbólica de Chicome-cóatl (siete
culebras), nombre calendárico de la diosa de la tierra, pero también nos informa del poder que tiene el sacerdote que juega a la pelota y que adquiere por
ese rito ceremonial, poderes divinos.
La Crónica Mexicoyotl, escrita en náhuatl por Femando Alvarado Tezozómoc
contiene esta espeluznante referencia:

no mayor de 20,000 años A.C. Estos pequeños grupos de sobrevi\'ientes eran
de origen mongoloide, australoide y malayo polinésico.
El significado de la serpiente como dios protector en las culturas antiguas
de México, igual al que prevalece en las culturas de Oriente, puede ofrecer
un fortalecimiento más a la teoría del origen de la inmigración primigenia.

Los aztecas mucho se alegraron
cua11do uieron las culebras,
a todas las asaron,
las asaron para comérselas,
se las comieron los aztecas.

Sin embargo, no debe causar asombro tal actitud a la luz de esta interpre- •
taci6n que proponemos; no es, como se ha dicho, un signo de fiereza tempranamente expuesto ante las otras tribus y como preludio de la voluntad de
poder de los futuros creadores del imperio, sino la expresión congruente con
una costumbre todavía no perdida, esto es, la de suponer que esos animales

•

purifican.
En la Ciudadela, el gran cuadrángulo formado por templos en el recinto
ceremonial de Teotihuacán, se ven en los taludes las serpientes emplumadas,
como signos externos del panteón teotihuacano; lo mismo ocurre en El Castillo, la pirámide de Chichen Itzá, donde en las alfardas de los escalones, las
cabezas de serpiente rematan las salientes. En la obra maestra, de la estatuaria
americana, Coatlicue, resume en sí misma el simbolismo del mundo mexica
y su falda presenta sus atributos poderosos con falda de serpientes.
Quizá nunca tengamos la prueba fehaciente de lo que aconteció en la dramática inmigración de los primeros pobladores de América; hoy se acepta
que pudo haberse efectuado durante la última glaciación o sea en un período
741
740

�SOCIOLOG1A DE LA GUERRA
LUCIO MENDIETA

y

NÚÑEZ

Introducción

LA Soc10LOGÍA DE LA GUERRA está ya muy estudiada en la mayoría de sus
aspectos fundamentales; pero no así por lo que se refiere a lo relativo a las
causas que la originan. En este ensayo nos ocupamos principalmente de la
discusión de las que han sido señaladas como tales; pero para colocarlas dentro de su contexto adecuado, hacemos una breve síntesis de la materia guiándonos por las enseñanzas de ilustres autores.
El tema de la Sociología de la Guerra es de actualidad permanente porque
desde que empieza la Historia de la humanidad siempre ha habido y parece
que siempre habrá conflictos bélicos entre los pueblos del mundo.
Según Montaigne ( citado por Sorokin), "la guerra es una característica
específica de la especie humana".1 Si esto fuera así, la paz universal resulta
imposible.
La guerra no sólo es odiosa por la pérdida de vidas y la destrucción de bienes materiales que ocasiona, sino porque constituye una vergüenza y un cargo
de conciencia para el género humano.
La lectura de la historia antigua de Europa, es, en verdad, repugnante,
porque está llena de agresiones, la mayoría injustificadas, de los pueblos más
fuertes sobre los más débiles para imponerles por medio del terror y la muerte, duras gabelas o la esclavitud.
En la Grecia que llamamos divina por la radiante luz de su cultura que
aún nos alumbra, las luchas más sangrientas la mantuvieron siempre al borde de la desesperación y de la ruina.
Como un ejemplo de barbarie, entre muchos, citaremos a Alejandro el
Grande "que se apoderó de Tebas porque no quería reconocer su autoridad
1

P. A. Sorokin, Les Theories Sociologiques Contemporaines. Payot. Paris, p. 244.

743

�e hizo degollar a los vencidos. No cesó la ejecución hasta que 6,000 tebanos
hubieron dado su contingente a la matanza".2
El salvajismo de la guerra se desbordó durante el poderío de Roma en
todas sus épocas. Julio César, dice Charles Richet, "fue implacable, hizo correr
la sangre en la conquista de la Galia y en otras guerras por él promovidas.
Cuando Atila, que se llamaba a sí mismo "el azote de Dios" y que agregaba
"donde pisa mi caballo no vuelve a nacer la yerba" ,8 pasó a cuchillo a la
población de Tracia, apenas si igualó la crueldad de que hicieron gala los
romanos en la destrucción de Cartago.
La barbarie de la guerra no sólo no decreció con el desarrollo de la civilización y de la cultura en los países occidentales, sino que en cada etapa de su
historia ha venido aumentando de modo terrible. P. A. Sorokin, el egregio
sociólogo ruso, formó un cuadro sobre la magnitud de las guerras en Europa
basado en datos de sus investigaciones y de él tomamos las siguientes cifras:
Siglo

XII .................... ·
XIII . . ................. .
XIV ............ . .. . . .. .
XV ................... ..
XVI ................. . . .
XVII ................... .
XVIII ................... .
XIX . . .................. .
XX (1925) ............. .

Indice de magnitud de la guerra

2 -2, 9
3-5
6-9

Las Teorías Sociológicas de la Guerra

En torno de la guerra, se han expuesto numerosas teorías que Sorokin reduce a dos grupos: a) las que bajo la influencia del Darwinismo social pregonan la lucha por la existencia y la sobrevivencia de los más aptos, sostienen
que la guerra y las luchas en general han sido los principales factores del
progreso humano y han ejercido una serie de efectos de lo más beneficioso
(J. De Maistre, Proudhon, Constantin, Gumplowicz) y b) las que consideran
que es infernal y que no ha influido sino de manera desastrosa sobre los elementos de la vida social (Novicow, Nicolai, Kropotkine, Ferrero, Lapouge) .5
Para resolver esta cuestión es necesario analizar siquiera sea esquemáticamente, los efectos de las contiendas armadas internacionales.

8 -11
14 -16

45

Efectos de la Guerra

40

17
52

Por lo que respecta al número de víctimas en las guerras, Sorokin dice que
a medida que aumenta la población, aumenta el número de víctimas "en tanto
que el total de víctimas de las guerras desde el siglo XII hasta el XIX inclusive ascendió a unos 14 millones, el de la primera guerra mundial fue de
unos 20 millones y el de la segunda rebasó los 50 millones".•
La guerra ha pasado, de los tiempos antiguos en que asolaba a todas las
poblaciones, a la etapa de los ejércitos que combatían entre sí y que afrontaban todos los peligros con mínimo riesgo para los civiles, a los días del siglo
actual, "el más espantoso y sangriento de la Historia" en que la guerra es to• Charles Richet, Premio Nobel, Compendio de Historia Universal. Edit. Araluce.
Barcelona, España, p. 77.
• Charles Richet, op. cit., p. 123.
• P. A. Sorokin, Society Culture and Personality. New York, London Harper Brothers
Publishers, pp. 4.98 y siguientes. Ed. en Español Aguilar. Madrid, 1962, pp. 971 y 972.

744

tal y se destruyen por medio de bombardeos aéreos, ciudades enteras en donde perecen niños, mujeres y ancianos que nada tienen que ver en la lucha.
Con razón Shaftesbury ( citado por Sorokin en la primera obra mencionada) dijo que el famoso aforismo de Hobbes: "el hombre es el lobo del hombre", resulta injurioso para los lobos porque entre ellos son menos rapaces y
crueles de lo que es el hombre para el hombre mismCA

Las consecuencias de la guerra, sobre la vida individual y colectiva en los
países beligerantes, han sido ya muy estudiadas. Vicente Herrero hizo de esos
efectos una descripción prácticamente exhaustiva basándose en numerosos
autores que cita escrupulosamente y que coincide en gran parte con la que
expone Sorokin.6
Sorokin clasifica los efectos de la guerra en varios capítulos que, con variantes en sus denominaciones, sintetizamos en seguida y completamos con
otros señalados por Herrero y con algunas adiciones que consideramos necesarias:

• P. A. Sorokin, Les Theories Sociologiques Contemporainer. Payot. París, pp. 254
255.
• Vicente Herrero, "Efectos Sociales de la Guerra", Jornadas, No. 6. Ed. de El
Colegio de México.

y

745

�I. Efectos de la guerra en los procesos vitales
l. Declina el porcentaje de matrimonios porque se van a la guerra gran
número de personas en edad casadera. En determinadas circunstancias hay
al principio una elevación temporal de matrimonios.
2. Desciende el porcentaje de divorcios porque las desavenencias conyugales se suspenden.
3. Aumentan la morbosidad y el suicidio.
4. Baja la natalidad durante la lucha, porque van a la guerra hombres casados y jóvenes en edad de contraer matrimonio, para volver a su nivel normal después de que termina.
5. Hay un desequilibrio en la proporción de sexos en los países combatientes, pues mueren gran cantidad de hombres "en edad de procrear".
6. Se produce también un desajuste "en la pirámide de edad de la población", porque mueren muchos jóvenes.

II. Efectos de la guerra sobre la vida psíquica
l. En los combatientes se acentúan los desórdenes mentales y las neurosis
funcionales.
2. En los civiles se nota una integración psíquica más vigorosa que en
tiempo de paz.
3. La conciencia de combatientes y civiles tiende a ser dominada por todo
lo relacionado con la guerra.
4. Se intensifica el emocionalismo, la histeria, el odio al enemigo y al mismo
tiempo, "el afecto ardiente hacia el propio país y a quienes afrontan el peligro en beneficio de la patria".
5. "El sentido del patriotismo se intensifica salvo en las guerras impopulares".
6. Se produce una desintegración de los egos individuales.
7. Hay cambio sensible en "muchas opiniones, evaluaciones, actitudes e
ideologías de la población civil, con el estallido de la guerra para cambiar
nuevamente, a veces en dirección opuesta, cuando se concierta el armisticio".

III. Efectos de la guerra sobre la conducta externa de las personas
l. Se debilitan o se retraen a un segundo plano las actividades "desvinculadas del esfuerzo de guerra".
2. Los combatientes se ven privados de sus costumbres y sus aseos normales.
3. Los combatientes están expuestos a grandes fatigas y peligros.
4. Los combatientes prescinden de las comodidades indispensables.
5. "La guerra tiende a transformar el organismo humano en un mecanismo meramente militar".

746

6. Se eliminan cientos de actividades públicas y privadas ajenas a la guerra.
7. Se introducen y se refuerzan cientos "de actividades que colaboran en la
victoria".
8. El miedo produce en los combatientes desórdenes fisiológicos, histeria.
"En las condiciones de la guerra total, esos cambios afectan igualmente a la
población civil".
9. Al volver a la paz, todo lo mencionado antes, desaparece; "pero sus.consecuencias persisten durante algún tiempo en forma de desórdenes funcionales del sistema nervioso, psicosis, etc.".
10. La guerra acentúa los actos egoístas y antisociales: la explotación, la
delincuencia. Al propio tiempo, el altruismo, la abnegación, el heroísmo.

IV. Efectos de la guerra sobre la organización social
l. Los grupos que no contribuyen a la victoria son desplazados o castigados.
Su número disminuye o desaparecen. Se robustecen, en cambio, los que ayudan al esfuerzo bélico.
2. La posición social de la nación derrotada, declina en conjunto, en tanto
que la de los vencedores se eleva en relación con las demás naciones.
3. Los grupos y estratos que ayudan a la victoria "son encumbrados". Lo
contrario sucede en la nación derrotada.
4. Se concede mayor valor a las actividades militares del que tiene en
tiempo de paz.
5. Suben en la escala social los aptos en la guerra y son desplazados los
que en tiempo de paz "hubieran ascendido rápidamente en esa escala".

V. Efectos de la guerra sobre las ciencias, la tecnología y las artes
De carácter distinto a los señalados antes son los efectos de la guerra sobre
la vida cultural y académica. Los autores que han tratado de este asunto
están de acuerdo en que produce sensibles perturbaciones en la instrucción
y en las actividades de los centros culturales de toda índole, especialmente
en las zonas que son teatro de las batallas o de las ocupaciones militares. La
misma libertad de enseñanza sufre radicales modificaciones.7
En cambio, la investigación científica y la tecnológica alcanzan notables
progresos, sobre todo en cuanto se refiere a los fines bélicos. Herr_ero ci~ a
este respecto a Sorokin quien afirma "que probablemente las primeras invenciones matemáticas, físicas, químicas y tecnológicas, se lograron en relación con la guerra. Añade una lista impresionante de nombres que va desde
' Vicente Herrero, op. cit., pp. 61 a 69.

747

�Arquímedes hasta Halley, pasando por Galil~, _Desca~tes, Lei~ni~, Newton,
Euler y muchos más cuyas invenciones son atnbmbles directa o mdrrectamente
a la guerra".
.,
.
. .
Las luchas armadas internacionales estimulan tamb1en la 1~ve~tigac1ó~ en
otros campos de la ciencia, tales como la medicina y las ~1enc1as soc1al~s,
pues, por ejemplo, el estudio científico de la propaganda ha sido consecuencia
de la primera guerra mundial".8
VI. Efectos de la guerra sobre los procesos sociales

l. Aumentan notoriamente:
.
a) La migración voluntaria y especialmente la inv~luntana. Se desplazan,
así de los países en conflicto grandes masas de población de un lugar a otro.
La movilidad horizontal, general y diferenciada.
c) La circulación vertical.
. . .,
.
,,
d) "En el campo económico la guerra conduce a la diSI~ac1on de la nqueza .
e) Desciende el nivel de vida, especialmente en la nación derrotada.
f) Hay "considerable redistribución de la ~qu~za".
.,
g) Se produce una tendencia a la centrahzac1ón y reglamentac1on de los
procesos económicos por el gobierno.
.
h) Se realizan intentos de racionalización de
procesos de producción Y
distribución de los artículos necesarios para la vida.

b)

!ºs

VII. Efectos de la guerra sobre la política
En el campo de la política, la guerra produce los siguientes efectos:.
l. Aumento de la intervención gubernamental "a expensas de la libertad
' de 1as personas" .
y autonoIDia
.
,
2. "En los países derrotados se producen, a veces, rev~luc1ones y d~o~denes
que provocan la intervención del país vencedor en la vida del venc1d~ • ,,
3. "Cambios compulsivos en los territorios de los Estados en conflicto •
4. "Pérdida de la soberanía e independencia de los grupos derrotados Y
,,
adquisición de soberanía por los grupos venced ores .
. .,
En este punto es necesario hacer notar que siendo exacta la aprec1ac1on
de Sorokin tiene sin embargo numerosas excepciones, pues son muchos los
,
aíses que 'después de una guerra, conservan ,mtegra su soberarua.
p 5. "Cambios súbitos en la posición y vigor relativos de los d"1versos part1"dos
políticos, estamentos sociales y clases, etc."
6. En el país derrotado aparecen reformas "igorosamente desarrolladas Y
movimientos revolucionarios.
• Vicente Herrero, op. cit., p. 67.

7-18

VIII. Efectos de la guerra sobre la ética y la religión

l. Se producen corrientes sociales religiosas y anti-religiosas.
2. "Todos los progresos notables en la codificación ética y en las ciencias
religiosas se han producido ya durante, ya a raíz de las guenas mayores, revoluciones y otras calamidades y muy rara vez en épocas de bienestar físico
y prosperidad prolongada".

3. Durante la guerra, también se advierten olas de criminalidad, depravación, cinismo, ateísmo, etc.
4. En las costumbres, dice Waller ( citado por Herrero), "en tiempo de
guerra hay una decadencia de todas las moralidades constituidas, que tienden a ser reemplazadas por reajustes hedonísticos a breve plazo". Esto, sin embargo, según Sorokin no es general pues también en la calamidad surgen
los héroes y los santos.º

IX. Otros efectos de la guerra
Pueden agregarse además varios efectos de la guerra en la vida colectiva,
no menos importantes que los antes señalados.
a) Aumenta la mezcla entre pueblos de distinta raza o de diversa nacionalidad. Esto produce en los países beligerantes diversos desajustes sociales:
si las razas son más o menos afines y sobre todo si entre ellas no hay "aversi6n racial", surge el mestizaje en gran escala que da lugar a la formación
de nuevas nacionalidades, a poblaciones distintas a las mezcladas, como sucedió, por ejemplo, en la hoy América Latina al contacto con españoles y
portugueses. Pero si la diferencia étnica es completa como pasa entre blancos y negros, indúes y europeos, el mestizaje, desde el punto de vista social,
es limitado y negativo pues coloca a los mestizos en situación de inferioridad.
Cuando la mezcla, a consecuencia de la guerra, se realiza entre pueblos
racialmente afines, como los europeos, se forman también nuevas nacionalidades; pero con distintas características de las que producen el mestizaje. En
Europa, según Charles Richet, se fusionaron desde la antigüedad, a través
de invasiones y guerras numerosas, tantos pueblos que aun cuando dieron
lugar a la formación de diversos Estados, su sangre es la misma, de manera
que las luchas entre ellas son verdaderas guerras civiles. Sin embargo, pensamos nosotros que la formaci6n de las nacionalidades europeas no ha sido
bien estudiada, pues en unas predominan ciertas características de alguno de
los grupos étnicos mezclados que las hacen totalmente diferentes de otras en
las que las características raciales predominantes son distintas. La diferencia
psíquica y física entre ingleses, alemanes, franceses y españoles, por ejemplo,
• Vicente Herrero, Op. cit., p. 23.

749

�es evidente considerados en sus grandes conjuntos, diferencia que se acentúa
por otros factores lústóricos, culturales, medio ambiente, tradiciones, estilo
de vida, etc.
Las mezclas de individuos de diversas naciones europeas en tiempo de paz
no son mal vistas ni producen desajustes sociales; pero en tiempo de guerra
la situación cambia. En Francia, por ejemplo, al terminar la ocupación de
los alemanes durante la segunda guerra mundial, las mujeres que tuvieron
relaciones con los invasores eran rapadas y se les hacía objeto de público
menosprecio.
b) La guerra, después de concluida, deja, generalmente, entre los pueblos que combatieron rivalidades y odios más o menos latentes, sobre todo
cuando el vencedor se apropia de una parte del territorio del vencido. Las
ideas de revancha perduran largo tiempo entre los derrotados y conducen
tarde o temprano a otra guerra.
c) La guerra intensifica los sentimientos nacionalistas lo mismo en los
vencedores que en los vencidos. Estos sentimientos, al terminar la contienda,
robustecen la cohesión de los pueblos respectivos y favorecen su desarrollo
en la paz.
d) Las guerras, al terminar, acrecientan el armamentismo entre los Estados que combatieron, lo que absorbe gran parte de su presupuesto en detrimento de verdaderas necesidades sociales.
A pesar de todos los beneficios que se afirma produce la guerra, tales como
la formación de las nacionalidades y de los Estados, la difusión de la cultura,
etc., lo cierto es que el balance final resulta altamente desfavorable para la
humanidad, lo que ha inducido al estudio de sus causas para ver la forma
de evitarla.

Causas de la Guerra
Pero aquí nos hallamos ante problemas prácticamente insolubles. Sorokin
advierte que la bibliografía sobre el origen de la guerra "revela la condición irremediablemente turbia de nuestro conocimiento de este sector y también de la causalidad general" .10
En el mismo sentido José Medina Echevarría, dice que: "cuando uno se
pregunta el porqué de la guerra o más modestamente de esta o de aquella
guerra, nos adentramos en uno de los terrenos más quebradizos que nos sea
dable pisar. El problema de la causación es el más espinoso, por ser decisivo,

'º P. A. Sorokin, Sociedad, Cultura
971 y siguientes.

750

y Personalidad. Ed. Aguilar. Madrid, 1962, pp.

de los que tienen hoy planteados y no favorablemente resueltos, la ciencia
social.11
Se mencionan muchas causas de la guerra tanto por Sorokin como por otros
autores que para mayor claridad clasificamos en seguida:
l. Abstracciones filosóficas: destino, providencia.
2. Biopsicológicas: instintos de pugnacidad, de guerra, de lucha, de pelea,
de agresividad, de gregarismo. La ley universal de la lucha por la existencia.
El temor.
3. Culturales: la auténtica y la falsa cultura.
4. Demográficas: la super población, la despoblación, el porcentaje alto o
bajo de natalidad y mortalidad.
5. Económicas: penetración económica. Desigualdad económica. Manufactura privada de armamentos. Monotonía de la vida industrial. Fomento artificial del consumo. El desempleo.
6. Educativas: educación mal encaminada.
7. Folklóricas Cósmicas: manchas solares, la conjunción de los planetas.
8. Geográficas: las condiciones climáticas.
9. Ideales: la lucha por la libertad.
10. Morales: relajación de los frenos impuestos por la civilización.
11. Políticas: la ambición de poder. La ostentación, la vanidad; pequeños
y grandes grupos de hombres malvados. Dictaduras. Regímenes totalitarios.
Injusticia social.
12. Psicológicas: psicología de las muchedumbres, emocionalismo, actitudes desacertadas.
13. Raciales: diferencias étnicas entre las poblaciones de los diversos países.

La Teoría de la Causa Múltiple de Aldous Huxley
Aldous Huxley formuló una teoría de la causa múltiple indicando una
serie de factores que producen la guerra, la mayoría de los cuales se encuentran en la enumeración antecedente; pero Sorokin hace de esa y de otras
enumeraciones semejantes, crítica demoledora: "El estribillo de la causa múltiple, dice, goza hoy en día de gran popularidad. Lo utilizamos en todo momento, como algo definido, profundo e inobjetable. P'ero de hecho el problema no es ni claro ni indiscutible ni está libre de serias dificultades lógicas.
Podría ser válido, si todas las variables pertenecieran a una clase conmensurable homogénea. Y carecería de significación si los factores fueran inconmensurables, perteneciendo a planos fenoménicos profundamente diferentes.
u José Medina Echevarría, Jornadas, Prólogo al estudio de la guerra. El Colegio de
México, p. 27.

751

�Sup&lt;&gt;ngamos que como fórmula de la causa múltiple adoptamos la siguiente:
la ley universal de la lucha por la existencia, el instinto de pugnacidad y el
gregarismo, el temor y la ambición de poder, la actuación de gobernantes
malvados, la división de la humanidad en diferentes naciones, las manchas
solares, así como varios factores religiosos y económicos. Puede decirse que
los factores mencionados pertenecen a diferentes planos de la realidad y por
tanto, no son conmensurables ni comparables, ni susceptibles de ser recogidos en una realidad. ¿ Cómo sería posible comparar y medir entre sí las
manchas solares con los efectos del temor o de la codicia: o la presión del
miedo con la ley universal de la lucha por la vida; o el peso de todos ellos
con el factor religioso, o con la división de la humanidad en naciones? Es
evidente que no admiten ser medidos o evaluados comparativamente; no
existe patrón que pueda serles aplicado en común. En suma: el uso de la
causa múltiple es lógicamente inadmisible. Sólo por esa razón esa clase de
fórmulas carece de validez".
Sorokin considera que lo más provechoso parece ser descubrir la causa
principal de la guerra que expone de la siguiente manera:

Causas Primordiales de la Guerra y de la Paz,
a;í Interna; como Internacionales
"a) La causa principal de la paz social en lo interno, consiste en la presencia en una sociedad determinada de un sistema de valores bien integrado,
11
con sus correspondientes normas puestas ostensiblemente en práctica. Los
valores fundamentales de diversas facciones y miembros de la sociedad deben hallarse en armonía esencial, tanto entre sí como con respecto a ese sistema. Los valores tienen que basarse en el principio de la Regla de Oro y
no en el del odio.
b) La causa principal de la paz internacional consiste en la presencia, en
cada una de las sociedades interactuantes, de un sistema bien organizado de
valores básicos, con sus normas correspondientes, todos los cuales sean compatibles entre sí y puestos en práctica por las sociedades interesadas y basadas
en la Regla de Oro.
c) En determinado uni\'erso de sociedades o en una sociedad particular,
la probabilidad de la paz varía directamente con la integración del sistema
de valores básicos y con su mutua compatibilidad. Cuando su integridad y
11 Todo valor b.isico tiene sus propias normas de conducta, con sus "harás" y no
''harás" como los valores religiosos, éticos, jurídicos, científicos, económicos, políticos,
estéticos •.• todos tienen su código de conducta. (Nota de Sorokin).

armonía c~~icnzan a declinar, sobre todo en forma repentina, aumentan
las probab1hdades de la guerra ci\'il o internacional".
E~te bri~lante planteamiento de la cuestión nos sugiere, sin embargo, algunas
cons1derac1ones dubitativas:
l. Según la idea de_ So~okin parece que hay sociedades en las que es completo y perfecto un bien mtegrado sistema de \'alores básicos puesto ostensiblemente en práctica y basado en la Regla de Oro y que cuando el sistema
se qucb~~ta, pue~e surgir la guerra. ¿ Pero hubo o hay algún país en donde
haya e:ostido o exista ese sistema bien intt..-grado de valores básicos? Indudablemente que no. Desde la antigüedad hasta nuestros días se advierte en
todos los Estados una doble situarión. Por una parte, Jo mismo en la relig1on, en _la moral, que en la política. en la economía, etc., hay siempre una
constelación de elevados principios y de teorías filosóficas y éticas e igualmente en todos los aspectos de la vida indi\'idual y social. Esa constelación
de ,·al~rcs está, teóricamente, idealmente, bien integrada, diríamos perfectamente mtcgrada; pero no se cumple en la práctica. El otro aspecto de los
Estados es el que ofrece precisamente la constante violación de los principios
básicos, iclrales, en que pretenden basarse; el contraste entre los valores aparentes Y_ los hechos reales, la hipocresía general contra la que está protestando ,airada, a veces trágicamente, la juventud de nuestro tiempo. Siendo
esto as1 resulta que todos los pueblos viven en perpetuo clima de guerra dentro
del que se ~roducen conflictos bélicos por diversas causas y son éstas Jas que
deben estudiarse )' que en nuestro concepto no pueden reducirse a una sola.
Por ot:a _Parte, siendo exacta la teoría de Sorokin, como teoría, sobre la
causa principal de la paz y su quebrantamiento como causa de guerra no
se_ sa1':: pues ~o lo dice, si para que estalle la guerra es necesario que )a' dechnac1on del SIStema _de valores básicos a que alude se produzca en el país
agresor o en el agredido o en ambos al propio tiempo. La Historia Universal
ofrec~ n~merosos ej_emplos de países que viven en paz, aparentemente bajo
un ~1en mtegrado sIStema de valores y que no obstante son injustamente invadidos por otro u otros y llevados a la contienda armada.

Los Factores Suplementarios de Sorokin

?:

Después
exponer su temí~ de la causa principal de la guerra, no escapa
al gran soc10log~ P. A. So,rokm que no basta por sí sola para explicarla y
f?rmula en segu~da la teoria de los factores suplementarios positivos y negau,·os. Para los fmcs de este ensayo, nos ocuparemos únicamente de los primeros que "constituyen fuer.taS que generan y facilitan el conflicto de los
valores primordiales de una sociedad .determinada o un universo de socie.
" ; pero a su vL'Z, cae en Ja enumeración de múltiples
dad· es mteractuantes

753
752

H48

�causas, pues dice: "que los factores positivos son numerosos y cambiantes. La '
extrema pobreza, por un lado, y la riqueza de una fracción de la sociedad o
sociedades; la imposibilidad de satisfacer las necesidades biológicas básicas,
en lo relativo a alimentos, habitación, sexo y seguridad; los inventos tecnológicos que terminan en una secesión de los valores de las sociedades interesadas, concediendo ventajas a una secesión de sus partes y desventajas a la
otra; las ideologías y creencias que propagan el evangelio de la superioridad
- inferioridad, del odio, de la dominación, de la lucha nacional-clase-grupo;
el relativismo extremo de los valores conducentes a la anomia; el ritmo acelerado en los cambios inarmónicos en diferentes sectores de la sociedad o sociedades; Ja importancia fundamental concedida a dctenninados valores materiales cuya escasez encarece la alta estima en que se les tiene, generando
intensa rivalidad y lucha frente a su adquisición; el evangelio de la competencia y rivalidad ilimitada; el sistema educativo extremadamente individualista y egoísta; el estado de desintegración de la familia y de la vecindad; el
Estado; el carácter sensualista y hedonístico de la literatura, del teatro, de
las bellas artes, de la ciencia, de la filosofía, el nihilismo y el cinismo moral,
hasta llegar a las rivalidades de las "dinasúas" y de las unioñes de trabajo;
estas y otras muchas condiciones semejantes han desempeñado en ciertas circunstancias el papel de factores estimulantes de la guerra y de la revolución" .13

El complejo de factores bélicos
Siendo exacta la teoría de Sorokin sobre la causa princieal de la guerra y
estimando que todas las causas suplementarias positivas que menciona se presentan, unas veces algunas de ellas y otras determinados factores distintos,
resulta que como hemos dicho, existiendo siempre la causa primordial, lo más
importante, lo decisivo, desde el punto de vista práctico, es el conocimiento
de los factores suplementarios del mismo autor o de los que se mencionan
en la causa múltiple de Huxley y de diversos autores.
Frente a la causa múltiple de Huxley y los factores suplementarios de Sorokin, presentamos aquí una nueva teoría que denominamos "el complejo de
factores bélicos". Estriba en las mismas circunstancias enunciadas por los autores citados; pero no en una simple lista sin solución de continuidad sino que
consideramos que cada guerra obedece a un complejo de motivaciones, es
decir, a varias causas en interacción y solamente aplicables a esa guerra. Dentro de ese complejo hay, siempre, un factor que parece el determinante; pero
u P. A. Sorokin, op. cit., pp. 809 y 810.

754

sobre el que actúan otros que forman, en un conjunto interrelacionado, la
verdadera fuerza que precipita la guerra.
En las Cruzadas, por ejemplo, encontramos que la primera, de Pedro el
Ermitaño, se debió a un complejo de factores integrado por el fervor religioso que despertó en los pueblos de Europa el Santo Padre Urbano II,
aunado a la miseria de las clases pobres que veían en la guerra contra los
infieles la posibilidad del saqueo, del abuso armado contra las poblaciones
civiles y el espíritu caballeresco y de aventura de la época.
En cambio, en la segunda y tercera Cruzadas, el complejo de factores que
las impulsó fue primordialmente religioso; pero estuvo activado por el espíritu caballeresco y la organización feudal.
La cuarta Cruzada ofrece un complejo diverso de factores bélicos: el fondo
del mismo era religioso; pero entraron en juego, además de las circunstancias
señaladas en las dos cruzadas anteriores, las ambiciones materiales de Venecia. El Dux, "ofreciose a transportar a los cruzados a Egipto con la condición de que le cederían una parte del botín. También, esperaba y consiguió
extender los límites territoriales de sus dominios pues los venecianos se hicieron dueños de las Islas Jónicas y de casi todas las del Mar Egeo".ª
En la conquista de México por los españoles hallamos igualmente como causa un complejo de factores: la competencia entre España y Portugal por el
descubrimiento y dominio de nuevas tierras, que impulsó a los reyes españoles a estimular los descubrimientos y la anexión de nuevos territorios y poblaciones al reino español; la religión católica, pues los conquistadores pretendían evangelizar a los pueblos infieles de lo que entonces se creía que eran
las Indias; la ambición de oro, de prebendas, de honores, de aventura, que
impulsó a Cortés y a sus huestes.
En la guerra de Estados Unidos contra México, el año de 1847, el complejo de factores bélicos estaba integrado por las ambiciones territoriales de
los norteamericanos y la desorganización que reinaba en la República Mexicana debido a las ambiciones de los militares que se disputaban el Poder.
Si se analizaran todas las guerras en que se han enfrascado, en diversas
épocas, los pueblos de la tierra, se hallaría en cada una un complejo de factores distinto; pero semejante investigación no conduciría a nada práctico
porque siendo a "posteriori" sólo tendría un valor histórico, no serviría para
evitar nuevas contiendas internacionales y seguramente que su estudio comparativo no descubriría otras constantes sociológicas en el conjunto de complejos que no fuesen las señaladas por Sorokin como causa primordial.
Si la causa primordial, luminosamente señalada por el autor citado, según
hemos dicho antes, siempre se halla presente en todos los países de la tierra,
" Charles Richet, op. cit., pp. 148 y siguientes.

755

�sería necesario destruirla para evitar las guerras, cosa tan lejana que parece
imposible. Entre tanto, acaso lo más hacedero sería prevenir la formación
de los complejos de guerra advirtiendo, mediante una investigación y un análisis sociológico profundo, la aparición y el desarrollo de las causas que pueden integrarlas en dos o más países o en un universo de ellos, según las circunstancias geográficas, históricas, económicas, políticas, culturales y sociales
que tiendan a enfrentarlos, a fin de atenuarlas o eliminarlas, materia esta
que, más que a la Sociología de la Guerra, corresponde a la Sociología
de la Paz.

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

756

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143128">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143130">
              <text>1970</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143131">
              <text>11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143132">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143133">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143134">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143152">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143129">
                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1970, No 11, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143135">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143136">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143137">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143138">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143139">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143140">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143141">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143142">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143143">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143144">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143145">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143146">
                <text>01/01/1970</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143147">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143148">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143149">
                <text>2017276</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143150">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143151">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143153">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143154">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143155">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13920">
        <name>Análisis del ser</name>
      </tag>
      <tag tagId="13917">
        <name>Derecho comunitario</name>
      </tag>
      <tag tagId="13919">
        <name>Empresas industriales</name>
      </tag>
      <tag tagId="13922">
        <name>Serpiente Dios</name>
      </tag>
      <tag tagId="13921">
        <name>Sociología de la guerra</name>
      </tag>
      <tag tagId="13918">
        <name>Técnicas de participación</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5336" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3900">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5336/HUMANITAS._1969._Letras.ocr.pdf</src>
        <authentication>62c5bfca00758c897309efa2f613412d</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146745">
                    <text>AQUINO Tu. DE. In Aristotelis "de Anima" commentarium (Ed. A. Pirotta), Turin,
Marietti, 1925. I vol. XII-307 pp.
-Summa Theologica, Ed. B.A.C., Madrid, 1952. (5 vols.).
-Quaestiones Disputatae -2 vols- (Ed. R. Spiazzi), Ed. VIII, Turin, Marietti, 1949.

O tras fuentes:
ARMSTRONG, A. H., An Introduction to Ancient Ph11osophy, Westminster, Newman
Press, 1949, xvi-241 pp.
BRENTANO FRANZ, Aristóteles ( tr. M. Sánchez Barbado) , Barcelona, Labor, 1930, 190 pp.
CoPLESTON, S. l., ANTONIO, ArusTÓTELEs, Tratado del Alma, (Texto, traducción directa
del griego con estudio introductorio), Bs. Aires, Espasa-Calpe, 1944, 264 pp.
FROEBES, S. l., JosEF, Psychologia Speculatiua, 2 vols., Friburgo, Herder, 1927.
]AEGER WERNER, Aristotle -Fundamentals of the History of his developement- (tr. R.
Robinson), 2a. Ed. ( with two app.), Oxford, Clarendon Press, 1948, 475 pp.
MEYER HANs, Thomas uon Aquin -Sein system und seine geistesgechichteliche stellung-, Bonn, Hanstein, 1938, xii-641 pp.
MoRÁ,N, S. l., IAcoaus, Psychologia, 2 vols. (Cursus Philosophicus Collegii Maximi
Ysletensis, S. l., Pars V), México, Buena Prensa, 1949.
NuYENS FRANgors, L'Euolution de Psychologie D'Aristote -prólogo de M. Mansion-,
( tr. del holandés por M. Théo Schillings), Louvain, Editions de l'lnstitut Supérieur
de Philosophie, 1948, xv-353 pp.
Ross, W. DAVID, Aristotle, 5a. Ed., London, Methuen, 1949, vii-300 pp.
, SHUTE CLARENCE, La Psicología de Aristóteles ( tr. E. San Martín), Puebla, J. M.
Cajica, 1946, 203 pp.
SIWEK, S. I., PAuLus, Aristotelis De Anima Libri Tres, Grece et Latine (Edidit,
versione auxit, notis illustravit), Roma, Pont. Univ. Gregoriana, 1946 (en tres
fascículos), 358 pp. en total.
SiiRCHER JosEF, Aristoteles' Werk Und Geits -untersucht und dargestellt-, Paderbom, F. Schoning, 1952, 453 pp. y 3 láminas.

288

Sección Segunda
LETRAS

�ALGUNAS VARIANTES TEXTUALES EN EL ROMANCE "A FILLA
DO REI DE FRANCIA" DEL ROMANCERO POPULAR GALLEGO
Lrc. EnuARDo GUERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos
Universidad de Nuevo León.
Escuela de Letras del I.T.E.S.M.

AL REVISAR EL "Romanceiro Popular Galego de Tradizion Oral", recogido por
Carré Alvarellos, hemos encontrado el conocido romance "La Hija del Rey de
Francia", consignado también en el Romancero Peninsular y en lengua castellana.1
Esta situación, arriba apuntada, no causa extrañeza alguna, si pensamos en
ese fondo popular común de la tradición que necesariamente existe en los inicios de nuestras literaturas. Fondo popular que se extiende indiscutiblemente en
lo largo y ancho de la Península Ibérica, dando por resultado una serie de coincidencias, interpolaciones y comunicaciones entre las diversas regiones de la
rmsma.
Hay, sin embargo, en este particular romance, un dato de interés especial.
En el mismo Romanceiro Galego encontramos el poema consignado en cuatro ocasiones, correspondiendo cada una de ellas a distintas regiones de Galicia.
La situación del Romance cambia considerablemente, de esta manera, ya
que cada uno representa una variante con respecto a los demás.
En una primera observación de las cuatro muestras, encontramos que dos
de ellas presentan una fuente común. Los Romances prácticamente son iguales
y las variantes textuales que se destacan no afectan en mucho su contenido general, aunque en cierta medida sí al índice estilístico de los mismos. Para distinguirlos les llamaremos "Al" y "AII".
1 El romance castellano ---consignado en el apéndice 1- presenta algunas variantes
con respecto al gallego. Véase sobre todo la personificación que se realiza en el Gallego:
"Eu íbame para Francia/ a Francia a moi ben garrida..." En tanto el Castellano:
"De Francia partió la niña/ de Francia la bien Guarnida.. ."

291

,,.

�Las otras dos muestras encierran mayor problema y, a nuestro parecer provienen de otra corriente textual distinta a la de "Al" y "AII". Les llamaremos

"B" y "C".
La variante "Al" nos presenta sesenta y cuatro versos octosilábicos, asonantados en los pares. Los cuatro primeros versos ya muestran divergencias con
la variante "AII". Dicen así:

soluta el camino hacia Francia, porque de esta manera evitará una serie de
rodeos que necesariamente dará "Al".
Dice "Al":
-Qué facés ahí doncela
senlleira, seu compañía?
-Eu íbame para Francia
onde padre e madre tiña,
errado había o camiño,
o camiño errado había,
se vos prouguer, cabaleiro
facerme has compañía
-Fólgome d'elo, señora,
fólgome en poder servila.

Eu íbame para Francia
a Francia a moi ben garrida
íbame para París
onde padre e madre tiña.

En tanto, la variante "AII", suprime los dos versos intermedios, e invierte
el orden de los términos del segundo (cuarto de "Al") , quedando :
Eu íbame para Francia
onde madre e padre tiña.

Evidentemente el cantor de la variante "AII" ha olvidado los versos intermedios, pero no sólo ésto, sino que al cambiar el orden de los términos en el
segundo verso (cuarto de la variante "Al"), ha introducido un rasgo de estilo,
presentando en primer término, ante los ojos del lector o los oídos del escucha,
la madre y posteriormente el padre. ¿ Matriarcado y patriarcado en las diversas
regiones de Galicia?
Los seis siguientes versos de la variante "Al" dicen:
Errado había o camiño
o camiño errado había
arrimárame a un castelo
por · atapar compañía
por y viña un escudeiro
cabalgando a sua guisa

y se corresponden a los versos tercero a octavo de la variante "AII". Presenta esta variante algunos datos de interés: el verso quinto dice "Arrimeime
a un castiñeiro", contra "Arrimárame a un castelo" de la variante "Al". El
verso sexto utiliza el verbo "AGARDAR" contra "ATOPAR" de "Al". El séptimo
y octavo versos nos muestran una variante de importancia. Dicen: "e vin vir
un cabaleiro/ que para Francia camiña", en tanto que "Al" dice "un escudeiro" y cabalga "a sua guisa". El cantor de "AII" define ya de manera ah-

En cambio en la variante "All" se evita el estribillo y todo se resuelve del
verso noveno al décimo tercero. Dice así:

-Que f acés aquí, doncela,
que f acés aquí, meniña?
-se vos prouguer, cabaleiro,
levádeme en compañía
-Fólgome d'elo, meniña...

Hay que observar el tratamiento, mucho más cariñoso y amable en "AII"
que en "Al", pues mientras se dice: "meniña", en cambio en "Al" ''Doncela
y Señora". Tratamiento este mucho más respetuoso y por tanto seco, sin vida.
Dice "Al" :
Apeouse do cabalo
por lle facer cortesía
pos a meniña a garupa
despois amontouse axiña.

El cantor de "AII" evita explicaciones y concretando dice en los versos
décimo cuarto y décimo quinto:
e a garupa do cabalo
descontadiño a subía

292
293 ·

�logrando en ello una mayor rapidez en el acontecer, sin por eso entorpecer la
. acción y el movimiento del romance.
Continúa "Al":

Aló pol-o monte abaixo
de amores a requería.
Ameniña desque oía
díxole con ousadía
-Tate, tate, cabaleiro,
non fagás tal vilanía,
eu sou filla d' un malato
cheo de malatería
e se vos a min chegardes
logo se vos pegaría. ..
"En "AII", el pasaje prácticamente es idéntico. Hay algunos giros del lenguaje distintos de "Al", pero no cambian en absoluto el tema. Anotamos algunas variantes de consideración: "Ende chegando a unha fraga" por "Aló
poi-o-monte abaixo". "Tente, tente, cabaleiro" por "Que seu filia d'un malato/
qu'está na malatería", en tanto "eu sou filia d'un malato/ cheo de malatería".
"Malato vos tornarías" por "logo se vos pegaría".
Cosa interesante es la supresión de dos versos en la variante "AII", los
cuales aparecen en "Al" y sirven de enlace y explicación a lo posterior. Dicen
así: "O cabaleiro co medo/ neu palabra respondía". Sin embargo en "AII",
pese a la economía expresiva, no se pierde el tema.
Más adelante dice "Al":

Andaron catro xornadas
y a Francia chegado tiñan
cando entraron en París
a meniña moito ría.
Mientras "AII":

Llama la atención, de inmediato, el dato temporal expresado en "Al", mientras se suprime en "AII": "Anclaron catro xornadas", en tanto "AII": "Foron
andando o camiño".
Más adelante dice "Al":

-De que vos rídes, señora
de que vos rídes, meniña?
Así f alou a doncela
ben oirés o que dicía
-Ríome do cabaleiro
e da sua cobardía,
teve a meniña nos brazos
a fer sua, ben podía,
por medo que a min chegado
malato se tornaría
seguiu andando camiño
catándolle cortesía.
Por otra parte "AII", en su economía evita, de nueva cuenta, explicaciones
y termina:

-De qué vos rídes, señora,
de qué vos rídes meniña?
-Ríome do cabaleiro
que cheo de cobardía
tivo a meniña nos brazos
e gardoulle cortesía.
"Al" continúa aún, mientras "AII" termina sin más complicaciones. El romance en la variante "AII" queda trunco.
Por otra parte tenemos la variante "B", la cual evidentemente es un fragmento de un romance mayor. La temática, sin embargo, está bordada sobre la
estructura de las variantes "Al" y "AII". Además, si observamos atentamente,
la variante "B" está en estrecha relación con la variante "U' en cuanto al acercamiento de temática. Tratemos de relacionarlas.

.

La variante "B" dice así:

Foron andando o camiño
y a Francia chegado habían
e nas portas de París
·a doncela moito ría.

· 294

-Tente, tente, cabaleiro,
tente, para onde vás;
malos fados me fadaron

295

�no ventre da miña nai.
Sete anos m5nos un día
n-esta oliveira hei d'estar;
non beberei auga fría,
nin comer cousa con sal;
malos fados me f adaron
no ventre da miña nai.
Tente, tente, cabaleiro,
tente, para onde vás.
-Se queres miña compaña,
tua me podes levar,
-Veña, pois, miña señora,
miña nena, veña xa.
Montouna no seu cabalo,
e perlo da vita xa,
a meniña ríse, ríse,
ríse e xa non pode mais.
-Por qué rís, miña señora,
de que vos rídes meniña.
-Ríome do cabaleiro,
da sua gran cobardía,
ter a meniña no campo
e catarlle cortesía.
-Volva cá, miña señora,
unha cousa me esquecía
-Non volverei meu amigo,
xa sei o que me quería,
mais seipa que anque volvese
a min non se atrevería;
encantos traio comigo
que ben defenderían,
e o home que a min chegase
moi caro lle costaría.
Hasta aquí llega el texto de "B". Compárese el verso inicial con el décimo
octavo de la variante "AII". Sin embargo, en "B" la temática varía, pues en
tanto "Al" y "AII", la exclamación surge como defensa de la dama ante
el arrebato amoroso, en "B", en cambio, surge como llamada de atención al
caballero que pasa. De aquí en adelante el desarrollo es distinto. Sin embargo,
296

hay algunos pasajes que vale la pena acercar a las variantes "Al" y "AII".
Por ejemplo: los versos diez y siete a veinte de la variante "B" con los versos
cuarenta de "Al" y veintisiete de "AII". En ellos se describe la situación de la
risa de la doncella. Hay que observar que en "B" la dama ríe hasta que "xa
non pode mais", en tanto que en "Al" y "AII" "a doncela moito ría". Posteriormente, ante esta situación, la respuesta desconcertada del caballero: En
"B": "-Por que rís, miña señora,/ de que vos rídes meniña". Mientras en
"Al" y "AII": "De qué vos rídes, señora,/ de que vos rídes meniña".
Luego, más tarde la respuesta más desconcertante aún de la dama. Dice
"B": "Ríome do cabaleiro, / da sua gran cobardía,/ ter a meniña no campo/
e catarlle cortesía". En tanto "Al" y "AII" ( con las variantes anotadas arriba): "-Ríome do cabaleiro/ e da sua cobardía,/ teve a meniña nos brazos/
a fer sua, ben podía,/ por medo que a min chegado/ malato se tornaría/ seguiu
andando camiño/ catándolle cortesía".
El caballero ante ésto quiere regresar. Véanse los versos veintisiete y veintiocho de "B" y compárense con los versos cincuenta y cinco a cincuenta y
ocho de "Al" que dicen:

-Perdoadme, señora
unha cousa me esquecía
habemos voltar a España
que n-eso me vai a vida.

La contestación de la dama no se hace esperar. Véanse los versos 29 a 36
de "B" y compárense con los versos 59 a 64 de "Al", los cuales dicen:
-Siga adiante cabaleiro
qu'eu atrás non voltaría
filia sou do rei de Francia
e da reina Constantina
y hei de premar agora
por me facer compañía.
Naturalmente en "B" la situación de la dama es distinta a la de "Al", sin
embargo la temática se desarrolla en una línea que hacia el final empieza a
ser divergente. Mucha más relación tiene este final con la variante "C", aunque con algunos términos cambiados.
La variante "C" 2 está compuesta por 53 versos octosilábicos. El comienzo
• Compárese esta variante con el Romance Castellano "La Infantina Encantada" consignado en el apéndice II. En el Romance Castellano no existe el elemento de recono-

297

�del Romance no tiene relación con "AI", "AII" y "B". Sin embargo hacia el
verso 21 empieza a tener cierto acercamiento, muy ambiguo, con "B". En el
verso 26 se presenta la situación del caballo, luego la risa de la doncella y la
pregunta desconcertada del caballero, su consiguiente respuesta y el deseo de
regresar por el camino andado. Temas estos ya documentados ampliamente en
"AI", "AII" y ''B".
Hacia el final la variante "C" se puede relacionar con "AI", en la cual la
hija del rey de Francia, promete recompensa al caballero por "lle facer compañía", luego de descubrirse como tal. En "C", la doncella promete una espada
de oro a cambio de la de plata del caballero. Esta promesa la lleva, posteriormente, a descubrirse. Sin embargo en el descubrimiento se presenta un nuevo
factor: el reconocimiento o anagnórisis -a la manera clásica. Ella es hija
del rey de España y el caballero lo es también. Son hermanos. Veamos el fragmento por el interés que reviste.

hoxe s'acaban os anos
e mañan compres'o día
donde se puede ver la implicación temática.
Estos datos nos hacen pensar en una fuente -desgraciadamente desconocida- común a ambas corrientes textuales.3

APÉNDICE

I

Romance que dice: ''De Francia partió la niña". 4

De Francia partió la niña,
de Francia la bien guarnida:
íbase para París,
do padre y madre tenía.
Errado lleva el camino,
errada lleva la guía;
arrimárase á un roble
por esperar compañía.
Vió venir un caballero,
que á París lleva la guía.
La niña desque lo vido,
de esta suerte le decía:
--Si te place, caballero,
llévesme en tu compañía.
-Pláceme -dijo- señora;
pláceme -dijo- mi vida-.
Apeóse del caballo
por hacelle cortesía;
puso la niña en las ancas
y él subiérase en la silla.
En el medio del camino,
de amores la requería.
La niña desque lo oyera
díjole con osadía:

-Adiante, meu cabaleiro,
non use de villanía.
S'a sua espada é de prata
meu pai d' ouro ll'a daría
-Quén era ese teu pai
que tanto ouro tería?
-Mi padre era rei de España
mi madre, doña María
-Por las señas que me das
tu eres hermana mía
-Esperten meus pais, esperten;
esperten con _alegría
pensei traguerlles esposa
y unha miña irmá traguía.
Por otra parte, entre "B" y "C" hay algunos elementos comunes que no
están documentados en "AI" y "AII". Véanse por ejemplo los versos tres a
diez de la variante "B" y compárense con:

-Estou cumpriendo unha f ada
que me botou unha tía
3

cimiento. La doncella es hija del "gran rey/ y de la reina de Hungría". El final no responde a nuestra variante "C". Sin embargo los versos iniciales de ambos son idénticos.

298

Consignamos el texto completo de la variante "C" en el apéndice III.
• DÍAz-PLAJA, GUILLERMO. Antología Mayor de la Literatura Española. Vol. I. Edit.
Labor. Barcelona, 1958, p. 648.

299

�-Tate, tate, caballero,
no hagáis tal villanía:
hija soy de un malato
y de una malatía;
el hombre que á mí llegase
malato se tornaría-.
El caballero con temor
palabra no respondía.
A la entrada de París
la niña se sonreía.
-¿ De qué vos reís, señora?
¿De qué vos reís, mi vida?
-Ríome del caballero,
y de su gran cobardía.
Tener la niña en el campo,
y catarle cortesía!Caballero con vergüenza
estas palabras decía:
-Vuelta, vuelta, mi señora,
que una cosa se me olvida-.
La niña como discreta dijo:
-Yo no volvería;
ni persona, aunque volviese,
en mi cuerpo tocaría:
hija soy del rey de Francia
y de la reina Constantina;
el hombre que á mí llegase
muy caro le cost.aría-.

APÉNDICE

II

Consignamos en este apéndice dos variantes del romance castellano "La
Infantina Encantada".
A cazar va el caballero,
a cazar como solía,
los perros lleva cansados,
el halc6n p~rdido había;
andando, se le hizo noche

300

en una oscura montiña.
Sentárase al pie de un roble,
el más alto que allí había:
el tronc6n tenía de oro,
las ramas de plata fina;
levantando más los ojos
vió cosa de maravilla:
en la más altita rama
viera estar una infantina;
cabellos de su cabeza
con peine de oro partía,
y del lado que los parte,
toda la rama cubrían;
la luz de sus claros ojos
todo el monte esclarecía.
-No te espantes, caballero,
ni tengas tamaña grima;
hija soy yo del gran rey
y de la reina de Hungría;
hadaáronme siete hadas
en brazos de mi madrina,
que quedase por siete años
hadada en esta montiña.
Hoy hace los siete años,
mañana se cumple el día;
espéresme, caballero,
llévesme en tu compañía.
-Espereisme vos, señora,
hasta mañana, ese día;
madre· vieja tengo en casa,
buen consejo me daría.
La niña le despidiera
de enojo y malenconía:
-¡ Oh, mal haya el caballero
que al encanto no servía;
vase a tomar buen consejo,
y deja sola la niña!
Y a volvía el caballero,
muy buen consejo traía;
busca la montiña toda,

301

�ni halló roble, ni halló niña;
va corriendo, va llamando,
la niña no respondía.
Tendió los ojos al lejos,
vió tan gran caballería;
duques, condes y señores
por aquellos campos iban;
llevaban la linda infanta,
que era ya cumplido el día.
El triste del caballero
por muerto en tierra caía,
y desque en sí hubo tornado,
mano a la espada metía:
-Quien pierde lo que yo pierdo,
¿qué pena no merecía?
¡ Yo haré justicia en mí mismo,
aquí acabará mi vida!-" 5

ROMANCE DE LA lNFANTJNA

A cazar va el caballero,
á cazar como solía;
los perros lleva cansados,
el falcón perdido había;
arrimárase á un roble,
alto es á maravilla.
En una rama más alta,
viera estar una ínfantina;
cabellos de su cabeza
todo el roble cobrirían.
-No te espantes, caballero,
ni tengas tamaña grima.
Fija soy yo del buen rey
y la reina de Castilla;
siete fa das me fadaron
en brazos de un ama mía,
• MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN. Flor Nueva de Romances Viejos, la. Eclic. (Col.
Austral No. 100), Eclit. Espasa-Calpe Argentina. Bs. As. 1939, pp. 223 y ss.

302

que andase los siete años
sola en esta montiña.
Hoy se cumplen los siete años,
ó mañana en aquel día:
por Dios ruego, caballero,
llévesme en tu compañía,
si quisieres, por mujer;
si no, sea por amiga.
-Esperéisme vos, señora,
fasta mañana, aquel día,
iré yo tomar consejo
de una madre que tenía-.
La niña le respondiera
y estas palabras decía:
-¡Oh mal haya el caballero
que sola deja la niña!El se va á tomar consejo,
y ella queda en la montiña.
Aconsejóle su madre
la tomase por amiga.
Cuando volvió el caballero
no la hallara en la montiña:
vídola que la llevaban
con muy gran caballería.
El caballero des la vido
en el suelo se caía;
desque en sí hubo tornado
estas palabras decía:
-Caballero que tal pierde,
muy gran pena merecía;
yo mesme seré el alcalde,
yo me seré la justicia:
que le corten pies y manos
y lo arrastren por la villa.6

• DÍAz-PLAJ A, GUILLERMO. Antología Mayor de la Literatura Española. Vol. I.
Eclit. Labor. Barcelona, 1958, p. 643.

303

�APÉNDICE

III

¿Por qué te rf,s tu, miniña?
-Ríome do cabaleiro
e da sua cobardía
~Volta, volta, meu cabalo,
qu'a espada deixei perdida.
-Adiante, meu cabaleiro;
non use de villanía.
S'a sua espada é de prata
meu pai d' ouro ll'a daría
-Quén era ese teu pai
que tanto ouro tería?
-Mi padre era rei de España,
mi madre, doña María
-Por las señas que me das
tu eres hermana mía
-Esperten meus país, esperten;
esperten con alegría
Pensei traguerlles esposa
y unha miña irmá traguía.7

Transcribimos íntegra la variante "C".
A

INFANTA ENCANTADA

A caza va o cabaleiro
a caza, como solía
os perros leva cansados
y a caza non parecía
Escureceulle no monte,
n-unha escura montiña:
arrimárase a un roble
dos mais altos qu'alí había
Vindo poi-a meia noite
ergueu os olios arriba;
vira estar unha doncella,
vira estar unha miniña.
O pelo da sua cabeza
todo o roble recobría,
os dentes da sua boca
parecen a neve fría,
os olios da sua cara
todo o monte escrarecían
-¿ Qué fais ahí, la doncella?
¿Qué fais ahi la miniña?
- Estou cumprindo unha fada
que me botou unha tía:
hoxe s'acaban os anos
e mañan compres'o día
-Pois báixate díahi, miniña,
levareite no cabalo,
ou nas ancas, ou na silla
- Nas ancas non, cabaleiro,
qu'é grande descortesía;
na silla sin, qu'eu iría.
E no medio do camiño
a miniña se sorría
-¿PQr qué te rís tu doncella?

304

{

1
GARRÉ ALVARELLOS, Lo1s. Romanceiro Popular Galego de Tradizion Oral. Junta
de Província do Douro Litoral, Comissao de Etnografia e História. Vol. XVII. Porto,
1959, pp. 76 Y SS.

305
H20

�EL DANIELIS LUDUS DE LA CATEDRAL DE BEAUVAIS
Edición y traducción de L urs AsTEY V.
Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey

EL DANIELIS LUDUS es un drama litúrgico que pertenece al ciclo de Navidad
( cf. los vv. 290-301 y 409-16, así como el uso del himno Nuntium vobis). De

acuerdo con sus líneas iniciales, fue redactado en Beauvais, por un grupo de
jóvenes -sin duda estudiantes. Y sus vv. 6-10 y 206-09 autorizan a pensar que
se escribió para ser representado. Escenifica dos momentos de la leyenda de
Daniel en la corte de Babilonia: el banquete de Baltasar y la exaltación
de Daniel por Darío el medo -Daniel, V 1 a VI 27- fundiendo deliberadamente los dos pasajes de la Vulgata (VI 16-24 y XIV 28-41 ) que sitúan al
protagonista en el foso de los leones. Alude a otros episodios relatados en el
mismo libro: la locura de Nabucodonosor, el juicio de Susana y los viejos,
la derrota de Bel y el dragón (explicablemente confundidos estos dos últimos) .
Conoce asimismo el drama latino medieval de los profetas. En efecto, el oráculo
mesiánico que Daniel glosa -"Sanctus sanctorum veniet et unctio deficiet'' :
vv. 409-16 y cf. 298-301- y que no se halla en el texto bíblico, aparece desde
el siglo XI en las distintas versiones del Ordo prophetarum.1 Se sustenta, además, en una Historia de Daniel representando,2 obra de Hilario, discípulo de
Abelardo. Porque no sólo se dan ya en ésta la misma selección de los episodios
de Baltasar y de Darío para articular el soporte de la acción dramática, igual
fusión de las dos escenas que acontecen en el foso de los leones más la consiguiente presencia de Habacuc y, en condición embrionaria, la misma forma de
1
Ver ya el texto de San Marcial de Limoges: K. YouNG, The drama of the Medieval Church (Oxford, 1933), II 138-42. La profecía ocurre por primera vez, en forma
ligeramente diferente, en un Sermón de San Agustín obispo acerca del nacimiento del
Señor, escrito en el siglo VII, que es la fuente principal del ordo mencionado.
• Hilarii versus et ludi, ed. J. B. Fuller (Nueva York, 1929), 98-117.

307

�constituir la compos1c1on litúrgica a base de procesionales y de secuencias,
sino que ocurren también en ella elementos textuales y rítmicos concretos que
el Ludus desdobla o desarrolla. Así por ejemplo, la expresión inicial "Ad honorem tui, Christe" (v. 1) y el estribillo de un procesional cantado ante Daniel: "Gaudeamus, / laudes sibi debitas / referamus" (vv. 213-15 etcétera),
proceden de una laude a Darío: "Ad honorem tui, Dari, / quia decet [nos)
letari, / omnes ergo mente pari, / gaudeamus, / laudes tibi debitas / referamus", que se halla presente en la Historia. Y esta relación entre los dos dramas
hace posihle establecer la fecha de composición del primero entre el período
de la actividad literaria de Hilario (c. 1125-1140) y los años (entre 1227 y
1234) en que se escribió el manuscrito Egerton 2615, del Museo Británico, en
cuyos folios 95r-108r se conserva el único ejemplar conocido de aquél.3
El Danielis ludus -a cuyo texto acompaña una rica elaboradón musical,
apoyada en aproximadamente cincuenta diferentes melodías 4 - ha sido editado, con (m) o sin transcripción de la música, en (a) F. Danjou, "Le
théatre religieux et populaire au Xllle siecle: le Mystere de Daniel", Revue
de la Musique Religieuse, Populaire et Classique, 4 ( 1848), lám. 1-32 (primera
edición) (m) ; (b) E. de Coussemaker, Drames liturgiques du M oyen Age
( París, 1861), 49-82 (m) y lám. 3 (facsímil del fol. 95r del ms.) ; ( c) K.
Young, The drama of the Medieval Church (Oxford, 1933), II 290-301; (d)
G. Cohen, Anthologie du drame liturgique en France au Mayen Age (París,
1955; Lex Orandi, 19), 205-35 (con traducción); y (e) N. Greenberg, A
thirteenth-century musical drama: the plag of Daniel, edited f or modern performance (Nueva York, 1959), 3-111 (m) (con traducción). Al parecer, nunca había sido vertido al español anteriormente.
lncipit Danielis ludus
Ad honorem tui, Christe,
Danielis ludus iste
in Beluaco est inuentus,
et inuenit hunc inuentus.
Dum uenerit rex Balthasar, principes
sui cantabunt ante eum hanc prosam:

Principia el drama de Daniel
En honor a ti, Cristo,
este drama de Daniel
en Beauvais fue ideado,
y Jo ideó la juventud.
Mientras el rey Baltasar va llegando,
sus príncipes cantarán esta prosa delante
d e él:

• Para la fecha del manuscrito, ver E. K. CHAMBERS, The Mediaeval stage (Oxford,
1903), I 284-85. No se ve con claridad por qué Young acepta las Inismas fechas pero
declara que el manuscrito se escribió "durante la primera mitad del siglo XII" (op.
cit., 11 486).
• Ver W. L. SMOLDON, "Liturgical drama", en The new Oxford history o/ music, II:
Early Medieval music up to 1300, ed. A. Hugues (Londres, 1955), 213-19.

308

( 5) Astra tenenti cunctipotenti
turba uirilis et puerilis
contio plaudit.

Al todopoderoso que sustenta los as[tros
este grupo de hombres y de niños
reunido aclama.

Nam Danielem multa fidelem
et subiisse atque tulisse,
(10)
firmiter audit.

Porque las muchas cosas que el leal
sufrió y padeció,
[Daniel
las ha escuchado atentamente

Conuocat ad se rex sapientes
gramata dextre qui sibi dicant
enucleantes.
Que quia scribe non potuere
( 15) soluere, regi ilico muti
continuere.

Sed Danieli scripta legenti
mox patuere que prius illis
clausa fuere.

( 20) Quem quia uidit preualuisse
Balthasar illis, fertur, in aula
preposuisse.
Causa reperta non satis apta
destinat illum ore leonum
(25)
dilacerandum.

Sed, Deus, illos ante malignos
in Danielem tune uoluisti
esse benignos.
Huic quoque panis, ne sit inanis,
( 30) mittitur a te prepete uate
prandia dante.

Tune ascendat rex in solium, et satrape, ei applaudentes, dicant:
Rex, in eternum uiue!
Et rex apperiet os suum dicens:

Ante si convocó el rey a los sabios
para que le desentrañasen el Inisterio
de letras hechas por una mano.

Y como no les fue posible descifrar[las,
los escribas, mudos, frente al rey
permanecieron sin palabras.
Pero a Daniel, al leer lo escrito
luego se le manifestó lo que para ellos
estaba oculto.
[antes
Porque lo vio sobresalir,
Baltasar - e relata- lo antepuso
a ellos en palacio.
Una causa que se encontró, no lJlUy
[idónea,
luego lo destinó a ser desgarrado
por las fauces de unos leones.
Pero tú, Dios, quisiste que éstos,
malignos antes,
entonces con Daniel fuesen benignos.
También el pan, para que no des[falleciera,
le era enviado por ti, y, por el aire,
[un profeta
le llevó el alimento.
Entonces suba el rey a su trono y los
sátrapas, aclamándolo, digan:
¡ Vive, rey, para 'siempre!

Y el rey abrirá su boca y dirá:

309

�Vos qui paretis meis uocibus,
afferte uasa meis usibus
(35) que templo pater meus abstulit,
Iudeam grauiter cum perculit.

Vosotros que obedecéis a mis pa[labras,
traed para mi uso aquellos vasos
que mi padre retiró del templo
cuando con mano fuerte derribó a
Uudea.

Satrape, uasa deferentes, cantabunt
hanc prosam ad laudem regis:

Los sátrapas, al traer los vasos, cantarán
esta prosa en alabanza del rey:

(40)

lubilemus regi nostro
magno ac potenti.
Resonemus laude digna
uoce competenti.

Demos gloria a nuestro rey,
poderoso y grande.
Vibremos en su alabanza merecida,
con voz adecuada.

Resonet iocunda turba
sollempnibus odis.
Cytharizent, plaudant manus,
mille sonent modis.

Vibre, gozoso, este grupo,
con cantos solemnes.
Las manos toque la cítara, aplaudan,
suenen de muchos modos.

iudeorum templa
magna fecit, et hic regnat
eius per exempla.

Su padre, al destruir
los templos de los judíos,
realiro una gran hazaña, y él reina
por el ejemplo de aquél.

Pater eius spoliauit
regnum iudeorum:
hic exaltat sua festa
decore uasorum.

Su padre saqueó
el reino de los judios:
él da realce a sus fiestas
con la preciosidad de los vasos.

Hec sunt uasa regia

Es tos son los regios vasos
de los que fue despojada
Jerusalén, con los que se enriquece
Babilonia regia.

(45) Pater eius destruens

(50)

(55)

(60)

quibus spoliatur
Iherusalem et regalis
Babylon di tatur.
Presentemus Balthasar
ista regi nostro,
qui sic suos perornauit
purpura et ostro.

Llevémoslos ante
Baltasar, rey nuestro,
que tanto adorna a los suyos
con púrpura y múrice.

lste potens, iste fortis,
iste gloriosus,
iste probus, curialis,
decens et formosus.

El es fuerte, él potente,
él es glorioso,
él recto, él cortés,
pulido y hermoso.

(65) lubilemus regi tanto
uocibus canoris.

310

Demos gloria a rey tan grande,
con voz melodiosa.

( 70)

Resonemus omnes una
laudibus sonoris.

Vibremos todos a una
con alabanzas resonantes.

Ridens plaudit Babylon,
lherusalem plorat:
hec orbatur, hec triumphans,
Balthasar adorat.

Babilonia, riendo, aclama,
Jerusalén llora:
despojada ésta, aquélla, en triunfo,
a Baltasar adora.

Omnes ergo exultemus
tante potestati,
( 75) offerentes regis uasa
sue roaiestati.
Tune príncipes dicant:
Ecce sunt ante faciem tuam.

lnterim apparebit dextra in conspectu
regis, scribens in pariete Mane, Teche!,
Phares, Quam uidens, rex stupefactus
clamabit:
Vocate mathematicos,
caldeos et ariolos.
(80) Auruspices inquirite
et magos introducite.
Tune adducentur magi, qui dicent
regi:
Rex, in eternum uiue!
Adsumus ecce tibi.
Et rex:
Qui scripturam hanc legerit
(85) et sensum aperuerit,
sub illius potentia
subdetur Babylonia,
et insignitus purpura
torque fruetur aurea.

Illi uero, nescientes persoluere, clicent
regí:
(90) Nescimus persoluere
nec dare consilium
que sit superscriptio
nec manus inditium.

Alegrémonos, pues, todos,
por poder tan grande,
ofreciendo al rey los vasos
de su majestad.
Entonces digan los príncipes:
He aquí que se hallan delante de
[tu rostro.
Entre tanto, aparecerá una mano derecha a la vista del rey, escribiendo en
la pared Mane, Tecel, Fares. Al verla,
el rey, atónito, exclamará:
Llamad a los judiciarios,
a los astrólogos y a los adivinos.
Buscad a los arúspices
y haced venir a los magos.
Entonces serán traídos los magos, quienes dirán al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!
Henos aquí ante ti.

Y el rey:
A quien lea esta inscripción
y descubra su sentido,

Babilonia quedará sometida
a su dominio
y, revestido él de púrpura,
usará un collar de oro.
Pero ellos, que no saben resolverla,
dirán al rey:
No sabemos resolver ni dar dictamen
sobre qué sea esta inscripción
ni sobre el presagio de la mano.

311

�Conductus regine uenientis ad regem:

Procesional de la reina que viene hacia el rey:

Tune príncipes, inuento Daniele, dicant el:

Entonces los pr'mcipes, una vez hallado Daniel, díganle:
Varón profeta de Dios, Daniel,
ven al rey.
Ven, porque ·desea
hablar contigo.

Cum doctorum et magorum
omnis adsit contio,
secum uoluit, neque soluit
(95)
que sit manus uisio,

Pues de los doctos y magos
se reumo todo el grupo
y meditaron, pero no resolvieron
qué ha sido la visión de la mano,

Vir propheta Dei, Daniel,
uien al roi.
Veni, desiderat
parler a toi.

ecce prudens, styrpe cluens,
diues curo potentia,
in uestitu deaurato
coniunx adest regia.

he aquí que ---prudente, de linaje
rica en poder[ilustre,
con un traje dorado
se presenta la esposa regia.

( 125) Pauet et turbatur, Daniel,
uien al roi.
Vellet quod nos latet
sauoir par toi.

( 100) Hec latentem promet uatem

( 105)

per cuius indicium
rex describí suum ibi
nouerit exitium.

Ella hará que se revele un profeta
por cuya predicción
[oculto
sabrá el rey y será informado
de su ruina.

Letis ergo hec uirago
comitetur plausibus,
cordis orís que sonoris
personetur uocibus.

Acompañen, por tanto, a esta señora
jubilosas aclamaciones
que, del corazón y de la boca,
resuenen con voz sonora.

Tune regina, ueniens, adorabit regem
dicens:
Rex, in eternum uiue!
Ut scribentis noscas ingenium,
( 11 O) rex Balthasar, audi consilium.

Rex audiens hec, uersus reginam uertet
faciem suam. Et regina dicat:
Curn Iudee captiuis populis
prophetie doctum oraculis
Danielem a sua patria
captiuauit patris uictoria.
( 115) Hic sub tuo uiuens imperio,
ut mandetur requirit racio.
Ergo manda ne sit dilatio,
nam docebit quod éelat uisio.

Tune dicat rex principibus su1s:
Vos Danielem querite,
( 120) et inuentum adducite.

312

Entonces la reina, al llegar, adorará
al rey diciendo:
¡ Vive, rey, para siempre!
Para que conozcas
el pensamiento del que ha escrito,
rey Baltasar, oye consejo.

El rey, al oír esto, volverá el rostro
hacia la reina. Y la reina diga:
Con las gentes cautivas de J udca,
un sabio en oráculos de profecía,
Daniel, fue traido cautivo de su
por la victoria de tu padre. [patria
Puesto que él vive bajo tu imperio,
la razón pide que lo cites.
Ordena pues que no haya tardanza,
pues él te hará saber lo que la vi[sión oculta.
Entonces diga el rey a sus príncipes:
Vosotros, buscad a Daniel
y, hallado, traedlo.

)

( 130)

Te ditabit donis, Daniel,
uien al roi,
si scripta poterit
aauoir par toi.

Et Daniel eis:

Se halla temeroso y conturbado,
ven al rey.
[Daniel,
Lo que se nos oculta quiere
saber por ti.
Te enriquecerá con sus dádivas,
ven al rey,
[Daniel,
si lo que está escrito puede
saber por ti.
Y Daniel a ellos:

Multum miror cuius consilio
me requirat regalis iussio.
( 135) Ibo tamen, et erit cognitum
per me gratis quod est abscondi[tum.

Me pregunto con mucho asombro
por consejo de quien
me requiere el mandato regio.
Iré no obstante, y gratuitamente
revelaré lo que está escondido.

Conductus Danielis uenientis ad regem:

Procesional de Daniel que viene hacia
el rey:

Hic uerus Dei famulus,
quem laudat onuüs populus,
cuius fama prudentie
( 140) est nota regis curie.
Cestui manda li rois par nos.

Daniel:
Pauper et exulans,
enuois al roi par uos.

Príncipes:
In iuuentutis gloria
plenus celesti gratia,

Este es un verdadero siervo de Dios
a quien alaba todo el pueblo,
la fama de cuya prudencia
se conoce en la corte del rey.
A éste citó el rey por medio de nos[otros.
Daniel:
Pobre y desterrado,
voy hacia el rey por medio de
[vosotros.
Los príncipes:
En la gloria de la juventud,
lleno de la gracia celestial,

313

�(145)

satis excellit omnibus
uirtute, uita, moribus.

Cestui manda li rois par nos.

Daniel:
Pauper et exulans,
enuois al roí par uos.

Principes:

Hic est cuius auxilio
( 150) soluetur illa uisio
in qua, seribente dextera,
mota sunt regis uiscera.
Cestui manda li rois par nos.

Daniel:
Pauper et exulans,
enuois al roi par uos.

Veniens Daniel ante regem, dicat e1:
( 155) Rex, in eternum uiue!
Et rex Danieli:
Tune Daniel nomine diceris,
huc adductus cum Iudee miseris?
Dicunt te habere Dei spiritum
et prescire quodlibet absconditum.

( 160) Si ergo potes scripturam soluere,
immensis rnuneribus ditabere.

Et Daniel regi:
Rex, tua nolo munera;
gratis soluetur litera.
Est autem hec solutio:

( 165) instat tibi confusio.
Pater tuus pre omnibus
potens olim potentibus,
turgens nimis superbia
deiectus est a gloria.
( 170) N am cum Deo non ambulans
sed sese Deum simulans,
uasa templo diripuit
que suo usu habuit.
Sed post multas insanias
( 175) tandem perdens diuitias,
forma nudatus hominis
pastum gustauit graminis.
Tu quoque eius filius,
non ipso minus impius,
(180) dum patris actus sequeris,
uasis eisdem uteris.
Quod quia Deo displicet,
instat tempus quo uindicet:
nam scripture indicium
( 185) minatur iam supplitium.
Et Mane, dicit Dominus,
est tui regni terminus.
Teche! libram significat
que te minorem indicat.
( 190) Phares, hoc est diuisio:
regnum transportat alío.

aventaja mucho a todos
en virtud, vida y costumbres.
A éste citó el rey por medio de nos[otros.
Daniel:
Pobre y desterrado,
voy hacia el rey por medio de
[vosotros.
Los príncipes:
Este es aquel con cuyo auxilio
se descifrará la visión
por la que, al escribir una mano,
fueron agitadas las entrañas del rey.
A éste citó el rey por medio de nos[otros.
Daniel:
Pobre y desterrado,
voy hacia el rey por medio de
[vosotros.
Al llegar Daniel ante el rey, dlgale:
¡ Vive, rey, para siempre!

Et rex:

Y el rey a Daniel:

Qui sic soluit latentia,
ornetur ueste regia.

¿ Te llamas tú Daniel,

traído aqul con los infelices de Ju[dea?
Dicen que tienes el espíritu de Dios
y que adivinas cualquier cosa escon[dida.
Si, entonces, puedes descifrar esta
[inscripción,
serás enriquecido con presentes in[contables.

I

Sedente Daniele iuxta regem, induto
ornamentis regalibus, exclamabit rex ad
principem militie:

Tolle uasa, princeps militie,
( 195) ne sint michi causa miserie.

tu perdición se aproxima.
Tu padre, poderoso en otro tiempo
sobre todos los poderosos,
hinchado de arrogancia excesiva
fue derribado de su gloria.
Pues, no caminando con Dios
sino fingiéndose Dios él mismo,
arrebató del templo los vasos
y los tomó para su uso.
Pero, después de muchas locuras,
al fin perdió su riqueza:
privado de la forma humana,
probó alimento de hierba.
Y tú también, hijo suyo
no menos impío que él,
siguiendo la conducta de tu padre
usas de los misl!los vasos.
Porque eso desplace a Dios,
la hora de su venganza se aproxima,
pues el presagio de la inscripción
proclama ya tu castigo.
Y Mane, dice el Señor,
es el término de tu reinado.
Tecel sigr¡ifica la balanza
que te señala como leve.
Fares quiere decir separación:
tu reino transfiere a otro.

Y el rey:
A quien asl descifró lo arcano,
atavlesele con vestidura regia.

Una vez sentado Daniel junto al rey,
vestido con los ornamentos reales, dirá en
voz alta el rey al principe de los ejércitos:
Llévate los vasos, príncipe de los
[ejércitos,
no vayan a serme causa de infor[tunio.

Y Daniel al rey:

Rey, no quiero tus presentes,
gratuitamente descifraré lo escrito.
Esta es la solución.

Tune, relicto palacio, referent uasa
satrape, et regina discedet. Conductus regine:

Entonces, dejando el palacio, los sátrapas se llevarán los vasos y la reina se
retirará. Procesional de la reina:

315

314

�Soluitur in libro Salomonis
digna laus et congrua matronis.
Precium est eius si quam fortis
procul et de finibus remotis.
(200) Fideos est in ea cor mariti
spoliis diuitibus potiti.
Mulier hec illi comparetur
cuius rex subsidium meretur.
Eius nam fecundia uerborum
(205) arguit prudentiam doctorum.
Nos quibus occasio ludendi
hac die conceditur sollempni,
demus huic preconia deuoti
-ueniant et concinent remoti.

•

Conductus referentium uasa ante Danielem:

En un libro de Salomón se halla
[expuesto
un elogio digno y proporcionado a
[la mujer.
Su precio es como el de un esforzado
de lejos y de los confines más re[motos.
Confía en ella el corazón de su
[marido,
dueño de riqueza y de botín.
Sea comparada esta mujer
con el que hace servicio
en apoyo de su monarca.
Pues la elocuencia de sus palabras
supera la prudencia de los doctos.
Nosotros, a quienes este solemne día
proporciona ocasión de actuar,
démosle, reverentes, nuestras ala[banzas
-vengan los que están lejos
y canten con nosotros.
Procesional, delante de Daniel, de los
que se llevan los vasos:

(210) Regís uasa referentes
quem Iudee tremunt gentes,
Danieli applaudentes,
gaudeamus!
Laudes sibi debitas
referamus.
(215)

Llevando los vasos del rey
a quien teme la nación judía,
aclamando a Daniel,
¡ alegrémonos!
Las alabanzas que le son debidas
tributémosle.

Regís cladem prenotauit
cum scripturam reserauit,
testes reos comprobauit
et Susannam liberauit.
Gaudeamus!
(220)
Laud[es sibi debitas
referamus.]

Prenunció el desastre del rey
cuando explicó la inscripción,
probó ser reos los testigos
y liberó a Susana.
¡ Alegrémonos!
Las alabanzas que le son debidas
tributémosle.

Babylon hunc exulauit
curo iudeos captiuauit,
(225) Baltbasar quem honorauit.
Gaudeamus!
[Laudes sibi debitas
referamus.]

Cuando cautivó a los judíos
Babilonia desterró a éste,
a quien Baltasar honró.
¡ Alegrémonos!
Las alabanzas que le son debidas
tributémosle.

Est propheta sanctus Dei,
(230) hunc honorant et caldei
et gentiles et iudei.

Es el profeta santo de Dios,
lo honran tanto caldeos
como judíos y gentiles.

Ergo iubilantes ei,
gaudeamus!
et cetera. Statim apparebit Darius rex
curo principibus suis, uenientque ante
eum cytbariste et príncipes sui psallentes
hec:
Ecce rex Darius
(235) uenit cum principibus,
nobilis nobilibus.
Ei us et curia
resonat leticia,
adsunt et tripudia.
(240) Hic est mirandus,
cunctis uenerandus.
Illi imperia
sunt tributaria.
Regem honorant
(245) orones et adorant.
Illuro Babylonia
metuit et patria.
Curo armato agrnine
ruens et curo turbine,
(250) sterni t cohortes
confregit et fortes.
Illuro honestas
colit et nobilitas.
Hic est babylonius.
(255 ) nobilis rex Darius.
Illi cum tripudio
gaudeat hec contio,
laudet et cum gaudio
eius facta fortia
(260 ) taro admirabilia.
Simul orones gratulemur,
resonent et tympana,
cytbariste tangant cordas:
musicorum organa
(265 ) resonent ad eius preconia.
Antequam perueniat rex ad solium
suum, duo precurrentes expellent Balthasar quasi interficientes eum. Tune, sedente Dario rege in maiestate sua, curia
exclama bit:
Rex, in eternum uiue!

Por tanto, dándole gloria,
¡ alegrémonos!
etcétera. Inmediatamente después aparecerá el rey Darío, con sus príncipes, y
delante de él vendrán unos citaristas y
sus príncipes cantando esto:
He aquí que el rey Darío
viene con sus príncipes,
el noble con los nobles.
Y su corte
vibra de alegría,
y también hay danzas.
A él es preciso admirarlo,
venerarlo todos.
Y de él los imperios
son vasallos.
Dan honor al rey
todos, y Jo adoran.
Babilonia le teme
y también su patria.
Con tropas armadas,
lanzándose con ímpetu,
abate las cohortes,
despedaza a los esforzados.
La honestidad Jo adorna
y la nobleza.
Aquí está Darío,
noble rey de Babilonia.
A él, con sus danzas,
regocíjelo este grupo,
y alabe con regocijo
sus esforzadas hazañas,
tan admirables.
Todos juntos congratulémoslo,
resuenen también tambores,
los citaristas tañan las cuerdas:
los instrumentos de los músicos
resuenen en su alabanza.
Antes de que llegue el rey a su trono,
dos hombres, adelantándose, expulsarán
a Baltasar, como matándolo. Entonces,
sentado ya el rey Darlo en majestad, exclamará la corte:
¡ Vive, rey, para siempre!

317

316

�Tune duo flexis genibus secreto dicent
regi ut faciat accersiri Danielem, et rex
iubeat eum adduci. Illi autem aliis precipientes dicent hec:

Entonces dos, doblando la rodilla, dirán en secreto al rey que haga llamar a
Daniel, y mande el rey que sea traido. Y
ellos, dando instrucciones a otros, dirán
esto:

Audite, príncipes regalis curie,
qui leges regitis tocius patrie.
Est quidam sapiens in Babylonia,
( 270) secreta reserans deorum gratia.
Eius consilium regí complacuit,
nam prius Balthasar
scriptum aperuit.
lte uelociter, ne sit dilatio,
nos uti uolumus eius consilio.
(275) Fíat, si uenerit, consiliarius
regís, et fuerit in regno tercius.

Escuchad, principes de la corte real,
que dictáis las leyes de toda la paHay un sabio en Babilonia.
[tria.
que revela lo arcano por gracia de
[los dioses.
Su consejo agradó a un rey,
pues antes descifró
una inscripción a Baltasar.
Id en seguida, no haya demora,
queremos usar de su consejo.
Hágasele, si viene, consejero
del rey, y sea el tercero en el reino.

Legati, inuento Daniele, dicent hec ex
parte regís:

Los enviados, una vez hallado Daniel,
de parte del rey le dirán esto:

Ex regali uenit imperio,
serue Dei, nostra legatio.
Tua regi laudatur probitas,
(280) te commendat mira calliditas.
Per te solum curo nobis patuit
signum dextre quod orones latuit.
Te rex uocat ad suam curiam,
ut agnoscat tuam prudentiam.
(285) Eris, supra ut dicit Darius,
principalis consiliarius.
Ergo ueni, iam omnis curia
preparatur ad tua gaudia.
Et Daniel:
Genuois al roi.
Conductus Danielis:
(290) CMlgaudentes celebrcmus
natalis sollempnia,
iarn de morte nos redemit •
Dei sapientia.

318

Siervo de Dios, nuestra delegación
viene de parte del rey.
Tu probidad le ha sido encomiada
[al rey,
te recomienda tu sagacidad maravi[llosa.
Por ti solo nos fue manifestado
el signo de la mano, oculto a todos.
Te llama el rey a su corte
para reconocer tu prudencia.
Serás, según dijo Dario antes,
su principal consejero.
Ven por tanto, que ya toda la corte
se apresta al gozo de tu presencia.
Y Daniel:
Voy al rey.
Procesional de Daniel:
Celebremos, alegrándonos,
la fiesta de Navidad:
ya la sabiduría de Dios
nos ha rescatado de la muerte.

(295)

Homo natus est in carne
qui creauit omnia,
nasciturum quem predixit
prophete facundia.

Danielis iam cessauit
unctionis copia,
(300) cessat regni iudeorum
contumax potentia.

In hoc natalicio,
Daniel, curo gaudio,
te laudat hec contio.
(305) Tu Susannam liberasti
de mortali crimine,
curo te Deus inspirauit
suo sancto flamine;

(310)

testes falsos comprobasti
reos accusamine.
Bel draconem peremisti
coram plebis agmine,

et te Deus obseruauit
leonum uoragine.
(315) Ergo sit Iaus Dei uerbo,
geni to de uirgine.

Et Daniel regí:
Rex, in eternurn uiue!
Cui rex:
Quia noui te calliduro,
totius regni prouiduro
( 320) te, Daniel, constituo,
et surnmum locum tribuo.
Et Daniel regí:
Rex, michi si credideris,
per me ni! mali feceris.
Tune rex faciet eum sedere iuxta se.
Et alii consiliarii Danieli inuidentes quia

Como hombre ha nacido en la carne
el que lo ha creado todo,
aquel de quien la elocuencia del
[profeta
predijo que babia de nacer.
Ha terminado ya la unción
abundante de Daniel,
termina el poder obstinado
del reino de los judios.
En esta natividad,
Daniel, con regocijo,
te alaba este grupo.
Tú liberaste a Susana
de fatal incriminación
cuando Dios te inspiró
con su hálito santo:
probaste que los testigos eran falsos,
reos de su acusación.
Tú mataste al dragón Bel
frente a la multitud del pueblo,
y Dios veló por ti
en el antro de los leones.
Alabanza sea por tanto al Verbo de
[Dios,
que ha nacido de una virgen.
Y Daniel al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!

Al cual el rey:
Porque te supe sagaz,
Daniel, te constituyo
en procurador de todo el reino
y te otorgo el lugar supremo.
Y Daniel al rey:
Rey, si en mí confias,
por mí no harás nada malo.
Entonces el rey lo hará sentarse junto
a sí. Y otros consejeros, envidiosos de

319

�gratior erit regi, aliis in consilium ductis ut Danielem interficiant, dicent regi:

Rex, in etemum uiue !
Item:
(325) Decreuerunt in tua curia
principandi quibus est gloria,
ut ad tui rigorem nominis
omni spreto uigore numinis,
per triginta dierum spatium
(330) adoreris ut deus omnium,
o rex!
Si quis ausu tam temerario
renuerit tuo consilio
ut preter te colatur deitas,
( 335) iudicii sit talis firmitas,
in leonum tradatur foueam.
Sic dicatur per totam regiam,
o rex!

Et rex dicat:
Ego mando
(340) et remando
ne sit spretum
hoc decretum.
O hez!
Daniel, hoc audiens, ibit domum suam
et adorabit Deum suum. Quem emuli
uidentes, accurrent et dicent regi:
Nunquid, Dari, obseruari
( 345)
statuisti omnibus,
qui orare uel rogare
quicquam a numinibus
ni te deum, illum reum
daremus leonibus?
( 350) Hoc edictum sic indictum
fuit a principibus.
Et rex, nesciens quare hoc ·dicerent,
respondet:

Daniel porque éste ha de ser más grato
al rey, habiendo conspirado con otros
para matar a Daniel, dirán al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!
Asimismo:
Decretaron en tu corte
los que tienen el privilegio de man[dar
que, desdeñado todo poder divino
ante el rigor de tu nombre,
por espacio de treinta días
seas adorado como dios de todos,
oh rey.
Si alguno, con audaz temeridad,
no aceptase tu acuerdo
y diere culto a una deidad que no
[seas tú,
sea tal la severidad de la sentencia
que ése sea entregado al cubil de los
[leones.
Sea proclamado así por todo el
oh rey.
[reino,
Y el rey diga:

Mando yo
y vuelvo a mandar
que no sea desobedecido
este decreto.
¡Ohé!
Daniel, al oír esto, irá a su casa y
adorará a su Dios. Viéndolo sus rivales,
correrán y dirán al rey:
¿ Acaso, Darlo, no estableciste

que advirtiesen todos
que cualquiera que orase o suplicase
a cualquiera de los dioses sino a ti,
a ese culpable
[dios,
lo echásemos a los leones?
Este edicto fue prescrito así
por los príncipes.
Y el rey, sin saber por qué dicen eso,
responderá:

Vere iussi me omnibus
adorari a gentibus.
Tune illi, adducentes Danielem, dicent
regí:
Hunc iudem suum Deum
( 355)
Danielem uidimus
adorantem et precantem,
tuis spretis legibus.
Rex, uolens liberare Danielem, dicet:
Nunquam uobis concedatur
quod uir sanctus sic perdatur.

Satrape, hoc audientes, ostendent ei
legem dicentes:
( 360) Lex parthorum et medorum
iubet in annalibus
ut qui spreuit que deereuit
rex, detur leonibus.

Rex, hoc audiens, uelit nolit, dicet:
Si spreuit legem quam statueram,
( 365) det penas ipse quas decreueram.

En verdad ordené ser adorado
por todas las naciones.
Entonces ellos, trayendo a Daniel, dirán al rey:
A este judío, a Daniel,
lo vimos adorando
y suplicando a su Dios,
desobedecidas tus leyes.
El rey, queriendo librar a Daniel, dirá:
Nunca os será concedido
que este santo varón perezca de tal
[modo.
Los sátrapas, al oír esto, le mostrarán
la ley, diciendo:
La ley de los partos y los medos
manda en los anales
que quien desobedezca lo que decretó
el rey, sea echado a los leones.
El rey, al oír esto, a querer o no, dirá:
Si desobedeció la ley que establecí,
dénsele las penas que decreté.

Tune satrape rapient Danielemret ille,
respiciens regem, dicet:

Entonces los sátrapas prenderán a Daniel y éste, mirando al rey, dirá:

Heu! heu! heu! Quo casu sortis
uenit hec dampnatio mortis?
Heu! heu! heu! Scelus infandum!
Cur me dabit ad lacerandum
(370) hec fera turba feris?
Sic me, rex, perdere queris?
Heu ! Qua morte mori
me cogis ! Parce furori !

¡ Ay, ay, ay! ¿ Por qué azar de la

Et rex, non ualens eum liberare, dicet
ei:
Deus quem colis tam fideliter
( 375) te liberabi t mirabili ter.

[suerte
ocurre esta condena de muerte?
¡ Ay, ay, ay! ¡ Delito indecible !
¿ Por qué me entregará esta turba
[cruel
para ser desgarrado por las fieras?
¿Así, rey, intentas que perezca?
¡ Ay, de qué muerte me obligas
a morir! ¡ Calma tu cólera!

Y el rey, no pudiendo librarlo, le dirá:
El Dios a quien con tanta fidelidad
te librará milagrosamente. [das culto

321

320

H21

�Tune proicient Danielem in lacum.
Statimque angelus tenens gladium comminabitur leonibus ne tangant euro, et
Daniel intrans lacum dicet:

Huius rei non suro reus;
miserere mei, Deus,
eleyson!
Mitte, Deus, huc patronuro
(380) qui refrenet uim leonum,
eleyson!
Interea alius angelus admonebit Abacuc prophetam ut deferat prandium quod
portabat messoribus suis Danieli in lacuro
leonum, dicens:
Abacuc, tu senex pie,
ad lacum Babylonie
Danieli fer prandium.
(385) Mandat tibi rex omnium.

Entonces arrojarán a Daniel al foso.
E inmediatamente un ángel, llevando
una espada, amenazará a los leones para
que no lo toquen y, entrando en el foso,
Daniel dirá:
De esta culpa no soy reo:
apiádate de mí, Dios,
ten misericordia.
Envía, Dios, un protector
que refrene la fuerza de los leones,
ten misericordia.
Entre tanto, otro ángel intimará a Habacuc profeta que el alimento que traía
para sus segadores lo lleve a Daniel en el
foso de los leones, diciendo:
Habacuc, piadoso anciano,
al foso de Babilonia
lleva a Daniel ese alimento.
Te lo ~anda el rey de todos.

Hic transactis, angelus reducet Abacuc
in locum suum. Tune rex, descendens de
solio suo, ueniet ad lacum, dicens lacrimabiliter:
Tene putas, Daniel,
saluabit, ut eripiaris
a nece proposita,
quem tu colis et ueneraris?
Et Daniel regi:
Rex, in etemum uiue !
Itero:
( 400) Angelicum solita
misit pietate patronum,
quo Deus ad tempus
conpescuit ora leonum.
Tune rex, gaudens, exclamabit:

Cui Abacuc:
Nouit Dei cognitio
quod Babylonem nescio,
neque lacus est cognitus
quo Daniel est positus.
Tune angelus, apprehendens euro capillo capitis sui, ducet ad lacum, et Abacuc, Danieli offerens prandium, dicet:

(390) Surge, frater, ut cibum capias;
tuas Deus uidit angustias;
Deus misit, da Deo gracias,
qui te fecit.

Et Daniel, cibum accipiens, dicet:
Recordatus es mei, Domine;
( 395) accipiam in tuo nomine,
alleluia.

322

Al cual Habacuc:
La ciencia de Dios bien sabe
que desconozco Babilonia
y no me es conocido el foso
en donde Daniel ha sido puesto.
Entonces el ángel, tomándolo por el
pelo de la cabeza, lo llevará al foso, y Habacuc, ofreciendo a Daniel el alimento,
dirá:
Hermano, levántate para que tomes
[alimento,
que Dios ha visto tus angustias.
Dios te lo envió, da gracias al Dios
que te ha hecho.
Y Daniel dirá, recibiendo el alimento:
Te acordaste de mí, Señor:
lo recibo en tu nombre.
¡ Aleluya!

Danielem educite
et emulos imrnittite.

Hechas estas cosas, el ángel llevará de
nuevo a Habacuc a su lugar. Entonces el
rey, bajando de su trono, irá hacia el foso,
diciendo con lágrimas:
¿ Piensas, Daniel, que te salvará y
[arrancará
de la muerte proyectada
aquel a quien veneras y das culto?

Y Daniel al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!

Asimismo:
Con su acostumbrada clemencia,
Dios envió un protector angélico,
por medio del cual contuvo a tiempo
las fauces de los leones.
Entonces, alegrándose, el rey exclamará:
Retirad a Daniel
y poned dentro a sus rivales.

Curo expoliati fuerint et uenerint ante
lacum, clamabunt:

Y cuando hayan sido desnudados y
lleguen frente al foso, exclamarán:

Merito hec patimur, quia peccaui[mus
( 405) in sanctum Dei, iniuste egimus,
iniquitatem fecimus.

Esto lo padecemos con razón, pc¡rque
[pecamos
contra el santo de Dios. lnjustamencometimos iniquidad.[te actuamos,

Illi proiecti in lacuro statim consumentur a leonibus, et rex, uidens hoc, dicet:

Arrojados al foso, inmediatamente serán devorados por los leones, y el rey,
al ver esto, dirá:

Deum Danielis qui regnat in seculis
adorari iubeo a cunctis populis.

Al Dios de Daniel, que reina por los
mando que por la totalidad [siglos,
de los pueblos sea adorado.

Daniel, in pristinuro gradum receptus,
prophetabit:

Restituido a su rango anterior, profetizará Daniel:

323

�( 41 O)

Ecce uenit sanctus ille,
sanctorum sanctissimus,
quem rex iste iubet coli
potens et fortissimus.

Cessant phana, cesset regnum,
cessabit et unctio.
(415) Instat regni iudeorum
finis et oppresio.

Tune angelus ex inprouiso exclamabit:

Nuntium uobis fero de supernis:
natus est Christus, dominator or[bis
in Bethleem lude, sic enim pro[pheta
dixerat ante.
(420)

1

He aquí que viene ese santo,
el santísimo entre los santos,
a quien este fuerte y poderoso rey
ordena dar culto.

His auditis, cantores inc1p1ent Te
Deum laudamus. Finit Daniel.

Oído 'esto, los cantores comenzarán
Te Deum laudamus. Termina Daniel.

53 sunt : suut ms. // 106 orís que arisque ms. / / 154 exulans : exulaus ms. ¡ ¡ 278
nos : uos ms. / / 308 /lamine : flaflamine ms. // 34 7 numinibus : muminibus ms. / / 379
patronum : partronums( ?) rns. / / 397 rúbrica lacrimabiliter : lacrimabliter ms.

Terminarán los santuarios, terminará
[el reinado.
también terminará la unción
Se acerca el fin y la opresión
del reino de los judíos.
Entonces un ángel exclamará de repente:
'
Os traigo un mensaje de lo alto:
Cristo, el dominador del mundo, ha
[nacido
en Belén de Judá, habiéndolo predi[cho
así el profeta.'

Himno para la Epifanía, compuesto por Fulberto de Chartres (c. 975-1028):

Nuntium vobis fero de supernis:
natus est Christus, dominator orbis,
in Bethlem Judae, sic enim propheta
dixerat ante.

Os traigo un mensaje de lo alto:
Cristo, el dominador del mundo, ha na[cido
en Belén de Judá, habiéndolo predicho
así el profeta.

Hunc canit laetus chorus angeloruro,

Lo canta el jubiloso conjunto de los
[ángeles,
lo revela la estrella, vienen del oriente
príncipes, a dedicar con culto digno,
místicos dones.

stella declarat, veniunt eoi
príncipes, digno celebrare cultu
mystica dona.
Thus Deo, myrrham trochlotem humando,
bratheas regí chryseas decenter,
dum colunt unum, meminere trino
tres dare terna.

Incienso para el Dios,
mirra para inhumar al torturado,
hojas de oro como corresponde a un rey:
cuando adoran al uno, recuerdan los tres
dar tres dones al trino.

Gloriam trinae monadi canamus,
cum Deo divae genitore proli
flamini necnon ab utroque fuso
corde fideli.

Honor cantemos a la trina unidad
- al Dios generador, con él al hijo divino
y también al hálito de ambos dimanadocon un fiel corazón.

Texto según G. M. Dreves -y C. Blume, Ein Jahrtausend lateinischer Hymnendichtung:
eine Blütenlese aus den Analecta Hymnica (Leipzig, 1909), I 129-30.

325
324

�ALGUNAS NOTAS SOBRE EL MASOQUISMO
Y LA ESTRUCTURACIÓN DE LA "EGLOGA 1"
DE GARCILASO DE LA VEGA
DR. JuAN JosÉ GARCÍA GóMEZ
Escuela de Letras.

ITESM.

BIEN PUEDE DECIRSE que el sentimiento amoroso es el distintivo de la obra de
Garcilaso de la Vega. Es cierto que en algunas ocasiones es posible el advertir
en su verso "Resonancias Bélicas"; pero éstas son escasas comparadas con las
amatorias y deben ser consideradas como pertenecientes más al terreno de la
aventura que del sentimiento. El amor sobresale. Siempre el garcilasiano amor.
Y uno de los aspectos más obvios -aunque no por ello menos interesante-, es
el del amor frustrado.
Dentro de las desviaciones calificadas de mentales, existe un grupo en el que
el paciente no pierde contacto con la realidad. El mundo exterior -los sentimientos, las personas, los objetos--, están presentes en su "yo". Existe con independencia al pensante siempre y cuando no toque el punto afectado de la
realidad de éste. En el evolucionado mundo de la psiquiatría, dichas desviaciones se conocen como formas de psicopatía o trastornos de la personalidad.
Amplio es el conjunto de estas formas o trastornos. Pero para el caso actual
sólo interesa uno de los grupos que lo conforman: aquel que causa trastornos
en un rasgo patrón de la personalidad. Es aquí en donde se entremezclan fetichismo, voyeurismo, sadismo, masoquismo, exhibicionismo. . . En este caso específico -reduciendo todavía más el campo--, interesan mayormente los dos
últimos: el masoquismo y el exhibicionismo. Acudiré a los otros sólo en casos
especiales de la historia contada por Garcilaso en su "Egloga I".
El masoquismo implica la obtención de un placer sensual por medio del dolor. Este dolor puede recorrer - y de hecho recorre- toda la escala imaginada:
desde el dolor físico hasta el dolor moral. Pero aunque básicamente el masoquista
sea una persona a quien le gusta sufrir, al mismo tiempo está consciente de este

327

�sufrimiento. Por ende, del placer que con ello experimenta. Es más: busca el
sufrimiento ---0 lo imagina, en muchas ocasiones exhaustivamente-, para lograr una ininterrumpida cadena de dolor-placer.
Aunque el origen del masoquismo sea inconsciente, el masoquista busca conscientemente no sólo el placer ocasionado por el dolor, sino un goce extra: el
de ser advertido, en su dolor, por la humanidad. Lo dice. Lo grita. Lo exhibe.
Y se 'exhibe. Por ello es que con mucha frecuencia está tan ligado al exhibicionismo, que es difícil el precisar dónde comienza el uno y dónde acaba el
otro.
En la poesía amorosa de Garcilaso es forzoso advertir el elemento masoquista.
Biográficamente, sabemos que el poeta casa por interés y no por amor. Ya casado, conoce a Isabel Frnyre. Y se enamora de ella sin esperanza de ser correspondido. Quizá no sea tan ilógica la suposición de que se enamora de ella precisamente por eso. Sufre, pues, Garcilaso. Sufre de una manera gozosa, extrovertida. Masoquista. Poéticamente masoquista, en fin.
Los 421 versos que forman la "Egloga I", son un pretexto para que -y a
manera de diálogo--, aparezcan dos pastores: Salicio y Nemoroso. Ambos
lloran amores no afortunados. Salicio se lamenta de los celos. Nemoroso llora
la muerte de su amor, una pastora de nombre Elisa. Pero ambos sentimientos
---0 mejor, ambas expresiones de sentimiento--, están íntimamente ligadas una
con otra formando una sola. Uno es el dolor como uno es el amor lamentado.
La Egloga, en cuanto a sentimiento se refiere, es autobiográfica.
Continuando en este juego de desdoblamientos, volvamos a los pastores.
Mucho se ha hablado sobre la identidad real de los dialogantes. Se comenzó
por querer identificar a Garcilaso con el Salicio basándose en un supuesto e
incompleto anagrama: Salicio-Icilaso-Garcilaso. Creo que la identificación, sin
necesidad de recurrir al anagrama, puede ser aceptada tratándose de un autor
que siempre que pudo - y pudo much_as veces-, personificó los sucesos amorosos en sus obras.
Cabría hacer en este momento una pregunta ya que estamos hablando del
protagonista. ¿Realmente amó y sufrió tanto y tantas veces Garcilaso, o sólo
fue un seguidor formal de una italianizante moda? Me inclino a pensar que
partió de la última posibilidad - autor que se ve dentro de una corriente-;
pero, a fuerza de practicarla, terminó sintiéndola. El "pescador pescado" del
Renacimiento, sucumbió ante el juego.
En cuanto al Nemoroso, se ha pretendido identificarlo con muchos personajes contemporáneos del poeta. Incluso se ha llegado a hablar de que Nemoroso es nada menos que el otro gran poeta renacentista: Boscán. (NemusBosque-Boscán). Sin embargo, !1º puede aceptarse desde el punto de vista psicológico. Si uno es el amor, uno es el personaje. Lo cierto es que Garcilaso
328

1

se nos aparece bajo dos nombres en un desdoblamiento que, por otra parte,
era común en la época: para ellos, los personajes sirven solamente de pretexto para justificar un diálogo y suprimir la rigidez del monólogo. Pero el
amante es uno solo. La teoría no es nueva. Tampoco necesita serlo para aceptar que es la más convincente dadas las características del caso. Consideraré,
por tanto, en esta Egloga, que Salicio y Nemoroso son el propio Garcilaso
de la Vega.
Hay algo más que vendría en apoyo de esta teoría. El personaje femenino,
la llorada pastora. La amada imposible es llamada, en la obra, por dos nombres. Por Salicio, Galatea: "¡ Oh, más dura que el mármol a mis quejas, / y
al encendido fuego en que me quemo / más helada que nieve, Galatea!",
(Versos 57 a 59). Y por Nemoroso, Elisa: "Acuérdome durmiendo aquí algún hora, / que despertando, a Elisa vi a mi lado.", (Versos 257 y 258).
¿ Qué significa el nombre de Galatea dentro de la Egloga? Simplemente el
nombre pastoril que de una manera arbitraria colocaban los poetas a sus damas, una especie de pudoroso seudónimo que ayudaba a ambientar bucólica.mente los asuntos y disfrazaba un poco la extrema cortesanía de los diálogos.
En cambio, Elisa equivale a Isabel. ¿ Por qué, pues, si es una la amada, obedece a dos nombres?
La "Egloga I", tradicionalmente considerada como un solo poema sin divisiones, en realidad está formada por cinco secciones que se complementan
para contarnos dos aspectos distintos pero esenciales de la historia.
Para dividirla, tomaré como punto de partida los parlamentos de ambos
pastores. Primera parte: Parlamento de Salicio. Segunda Parte: Parlamento
de Nemoroso. Con lo que, considerando el resto del poema, resultaría estructurado como sigue:
I). Prólogo general.
II). Primera parte.
III) . Epílogo de la Primera parte.
IV. Segunda parte.
V). Epílogo final.
El Prólogo general, abarcará desde el verso 1 al 56. Por tratarse de un
poema en el que el autor se exhibe, está narrado por el propio Garcilaso que
adopta para ello una primera personalidad: la de Narrador.
La Primera parte es la correspondiente al parlamento de Salicio y cubre los
versos 57 a 224. Aquí Garcilaso se desdobla en ese pastor.
En el Epílogo de la Primera parte, vuelve de nueva cuenta el Narrador y
ocupa los versos 225 a 238. Hará una consideración sobre la antecitada.

329

�La Segunda parte va del verso 239 al 407. Garcilaso se viste de Nemoroso
en su tercera personalidad.
Y en el Epílogo final -que también funciona como tal para la Segunda
parte-, versos 408 a 421, reaparece por última vez el Garcilaso-Narrador,
ambientando con sus palabras el final de la historia y del poema.
Ahora volveré al personaje femenino. Aunque partamos del supuesto de
que Isabel Freyre murió en el año de 1533 y la "Egloga I" debió de ser escrita al siguiente, 1534, Garcilaso en ella quiere contamos --contarse, exhibirse-, en la línea completa de su amor. Por eso es que durante la Primera
parte encontramos dos personajes 'vivos': el Salicio, Garcilaso amante; y la
Galatea, Isabel amada. Vivos ambos, por la fuerza masoquista del autor. Y
ella, viva, debe de ser encubierta bajo un nombre ficticio "f protector.
En cambio, durante la Segunda parte, la amada ya habrá muerto. No se
tratará de hablar ni de celos ni de escarceos amorosos. Nada más existirá el
doloroso recuerdo de la ausente y el dolor-exhibición por su muerte. Difunta,
estará más cerca del poeta que viva. No será nunca completamente suya:
eso destruiría por completo su desviada visión. Pero se acercará. Y su nombre -ligeramente encubierto por aquello del sentimiento del honor, tan 'sui
generis' en Garcilaso-, se acerca también al original: Elisa-lsabel.
La obra, independientemente de su soberbia riqueza literaria, es todo un
tratado del amor sin esperanza. El poema comienza con el Prólogo general.
En él, Garcilaso va a contar, dedicar, prepararse y preparamos para su gozoso extrovertimiento. El Narrador está en acción:
"El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas, escuchando".

(Versos 1 al 6.)
Haciendo a un lado los recursos estilísticos -que requerirían estudio aparte y no simples notas-, dice el Narrador: "El dulce lamentar de dos pastores..." El lamento, la muestra del dolor, aparece ya en la primera línea calificado de "dulce". De placer. Tan es así, que la propia relación de los lamentos será un "cantar sabroso". Habrá lamentos y quejas. Pero sabrosos.
¿ No es un desviado modo d: enfocar el dolor, gozándolo?
El poeta continúa dirigiéndose ahora a un personaje determinado, a aquel
330

a quien dedica la Egloga: D. Pedro de Toledo, familiar de la Casa de Alba,
y a quien por lo mismo designa con el nombre de Albano. Este ofrecimiento
--cortesano tradicional: el~gio al dedicado, relación de sus hechos gloriosos,
exageración bondadosa de los nimios, petición de amparo protector para lo
dedicado y el dedicante-, llega hasta el verso 42. Sólo me detendré en los
dos últimos de esta sección. El primero de ellos, está relacionado con los cortesanos anteriores. Naturalmente puede decir en él:
" .. .y en cuanto esto se canta. ..",

o sea, algo así como 'una vez que he cantado tus alabanzas'. Pero el siguiente
verso, contradice el concepto y lo remite al principio del poema:
" .. .escucha tú el cantar de mis pastores. .."

Seguimos en el camino que comienza a marcarnos. El dolor se ha convertido en canto. Y cerno que cantar debe ser sinónimo de placer, de goce. Así
volvemos al placer-dolor.
Vienen ahora los catorce versos finales del Prólogo general, (43 al 56),
ricos en imágenes y en contenido.
El Narrador, abandonando el aspecto cortesano un poco, habla de Salicio
preparando al lector para la aparición del personaje. En esta descripción, después de haber situado al tiempo usando del sol como instrumento, aparece
" .. .Salicio, recostado
al pie de un alta haya, en la verdura. ..",

rara pose para un doliente que no fuera de esta época.
De inmediato, como un anticipo, la imagen complementaria de uno de los
aspectos exteriores del dolor: el agua:
" . . .en la verdura,
por donde un agua clara con sonido
atravesaba el fresco y verde prado,
él, con canto acordado
al rumor que sonaba,
del agua que pasaba,
se quejaba tan dulce y blandamente. .."

331

�Una dulce queja. Una blanda queja. Un dul~e y blando dolor que goza
exhibiéndose desde el principio, enmarcado por un riachuelo en cuyo rumor
Salicio ritma.
Ha terminado el Prólogo general. Se puede hablar un poco del GarcilasoNarrador. A pesar de la notoria cortesanía -no en vano fue hombre de
palacio, acostumbrado a tratamientos de esta índole-, no puede evitar el
anticipo de su posición masoquista cuyo máximo logro tendrá lugar en las
siguientes secciones. Es apenas un primer paso, pero bien logrado. Todavía
es el Narrador cortesano, no el poeta gozosamente desesperado. Un anticipo,
una preparación de lo que va a venir.
La Primera parte comienza en el verso 5 7, con el diálogo propiamente dicho. Salicio es quien lo inicia contándonos la causa de su dolor. Su amada lo
desprecia. Sin ella, la vida no tiene importancia. ¿ O es precisamente por esto
que la tiene?
«Estoy muriendo, y aún la vida temo;
temóla con razón~ pues tú me dejas;
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea".
(Versos 60 a 63.)
Salicio comienza a mostrarse. Siente, de momento, una vergüenza por su
estado. Pero ésta, lejos de obligarlo a romper los versos escritos -sería una
forma de hacer desaparecer la comunicación de su estado--, parece que le
sirviera de aliciente para continuar.
De pronto, casi me atrevería a decir impremeditadamente si no fuera porque conforme al proceso evolutivo del masoquismo es lógico, sale el llanto. La
exposición externa del dolor. Sobre todo, del dolor que se exhibe. Porque
no es un llanto callado, oculto, silencioso. Sino que nace en forma de un verso logradísimo, de gran musicalidad, que se repetirá a lo largo de la Egloga
como una especie de gozoso-doloroso-estribillo:
«salid sin duelo, lágrimas, corriendo".
Recordemos ahora cómo el mundo que rodea al masoquista existe con
independencia de él, siempre y cuando no toque su realidad. Es precisamente lo que describe en los versos 71 al 83 : el mundo circundante y el poeta
solitario en su desviación:
«El sol tiende los rayos de su lumbre
por montes y por valles, despertando
332

las aves y animales y la gente:
cuál por el aire claro va volando . ..
. . .do su natura o menester le inclina:
siempre está en llanto esta ánima mezquina,
cuando la sombra el mundo va cubriendo
o la luz se avecina".
Y, por segunda vez, el estribillo: "Salid sin duelo, lágrimas, corrjendo".
La amada interviene en forma mucho más directa en los versos 85 a 96.
¿ Cómo es posible -gime el poeta-, que no caiga un castigo divino sobre
la mujer que tanto lo maltrata y que ha llegado, en su desprecio, a casarse
con otro; la que del amante se olvida "sin mostrar un pequeño sentimiento"?
Por tercera vez, perfectamente escalonado entre las estancias, el estribillo.
En los siguientes versos, algo curioso. Si no estuviéramos tan lejos del Romanticismo, hablaría de él. Pero no es posible. Algunos de los seres que
rodean al poeta, abandonan su puesto al margen de sus acontecimientos y
los complementan como una premonición simbólica, (Versos 109 al 111):
"Bien claro con su voz me lo decía
la siniestra corneja repitiendo
la desventura mía".
Y por cuarta vez, el estribillo. Las varoniles lágrimas. Nada tiene de afeminado este llorar. Exhibicionismo. Masoquismo. Cualquier cosa menos afeminamiento:
«Salid sin duelo, lágrimas, corriendo".
En la siguiente estancia, hace una variante de la comprendida entre los
versos 99 y 113: la premonición. Sólo que ahora, en su recorrido, la lleva al
terreno del sueño. El agua vuelve otra vez como acompañante del llanto. y
por quinta ocasión, cada vez más motivado, el estribillo.
El camino del agua-llanto está abierto. Imposible detenerlo. Los celos lo
hacen brotar, (versos 133 a 139):
"No hay corazón que baste,
aunque fuese de piedra,
viendo mi amada hiedra,
de mí arrancada, en otro muro asida,
333

�y mi parra en otro olmo entretejida,
que no se esté con llanto deshaciendo
hasta acabar la vida''.

El agua-llanto, por sexta vez.
Lo que a Garcilaso-Salicio ha sucedido, va a romper las vallas de lo personal. Y, exhibicionistamente, va a proponer su proyección hacia todos los humanos, (versos 147 a 152):
"Cuando tú enajenada
de mi cuidado fuiste,
notable causa diste
y ejemplo a todos cuantos cubre el cielo,
que el más seguro tema con recelo
perder lo que estuviere poseyendo".

Ya no le basta el propio sufrinúento. Es preciso añadir el de los demás.
Si éstos rechazan el amor por el peligro que entraña, sufrirán. ¡ Difícil placer
en este su trastorno de personalidad!
Garcilaso, valiéndose del ·Salicio, ha ido subiendo en cada una de las estancias hasta casi llegar al clímax de su visión. Debe ir preparando el final.
¿Cómo? Mediante la reiteración, (versos 153 a 154):
"Salid sin duelo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo".

Ahora, el hecho. La descripción • de lo que ha motivado su dolor: el matrimonio de la amada. Y se me ocurre preguntarme: si Isabel Freyre hubiera
accedido a sus requerimientos amorosos, si la hubiera logrado, ¿ no se hubiera convertido Garcilaso en un don Juan dando muerte al masoquista poeta?
Por octava vez, lo que por bien colocado no fastidia a pesar de la repetición:
"Salid sin duelo, lágrimas, coniendo".

Algo le falta todavía. Ya nos ha hablado del medio ambiente. De las circunstancias. De la amada. De los celos. De la pérdida. Ahora nos va a hablar de sí mismo, directamente. No podrá alcanzar la plenitud del gocedolor si no lo hace:
334

"Siempre de nueva leche en el verano
y en el invierno abundo; en mi majada
la manteca y el queso está sobrado;
de mi cantar, pues, yo te vi agradada,
tanto, que no pudiera el mantuano
Títiro ser de ti más alabado.
No soy,_pues, bien mirado,
tan disforme ni feo;
que aun agora me veo
en esta agua que corre clara y pura
y cierto no trocara mi figura
con ese que de mí se está riendo;
¡ trocara mi ventura!

(Versos 169 a 181)
En ~edio de la ~utodescripción pastoril -¿ cómo podría olvidarla si ya
es una 1.IDagen esencial en el poema?-, el agua, espejo de su desdoblamiento
personal, como si fuera un yo juzgante y un yo juzgado,
. Qué clara vuelve a ser en esta ocasión la imagen del dolor-placer. El yo
Juzgado que sufre, al contemplarse en el espejo del agua por el yo juzgante,
no trocara con él su luciente aspecto físico, Trocara... su ventura. Y, ¿ cuál es
su ventura? El dolor de la pérdida y los celos. Ahora sí: ventura es igual a
dolor. Todo con el remate lógico e insistente de:
"Salid sin duelo, lágrimas, corriendo".

El poeta está llegando casi al final de su exposición en esta primera parte
de la obra. Nos ha venido preparando para llegar a la culminación. El llanto se apropiará del momento. Ha llegado su hora. Lo dirá y lo redirá. Nos
lo meterá tan adentro que en su exposición masoquista, logrará su máximo
triunfo: hacer del lector un instrumento más en su amoroso juego.
El exhibicionista llanto adquirirá proporciones tremendas, destructoras. Dos
veces todavía -hasta completar once-, usará el estribillo. Y lo reforzará de
tan manera que el llanto acabará quebrantando la dureza de las piedras, perturbando el sueño de las fieras, cambiando el paisaje, rompiendo todo orden. . . menos el corazón de la amada.
En esta última estancia, utiliza el máximo recurso de la exhibición: el sacrificio de lo circundante. Olvidará el tan personal estribillo para introducir
lo que considera la sublimación del amor: la entrega del mundo que ha per335

�t

tenecido al amante y a la amada para que ella lo disfrute con el tercero en
discordia: el esposo, (versos 211 a 224) :
"Mas ya que a socorrer aquí no vienes,
no dejes el lugar que tanto amaste,
qu.e bien podrás venir de mí segura.
Y o dejaré el lugar do me dejaste;
ven, si por sólo esto te detienes.
Ves aquí un prado lleno de verdura,
ves aquí una espesura,
ves aquí una agua clara,
en otro tiempo cara,
a quien de ti con lágrimas me quejo.
Quizá aquí hallarás, pues yo me alejo,
al que todo mi bien quitarme puede;
que pues el bien le dejo,
no es mucho que el lugar también le quede".

Pero al gritar la entrega, es él quien alcanza la cúspide del masoquismo.
Angustiosamente se gozará del sacrificio. Y a tal extremo, que cuando se l_legue al Epílogo de la Primera parte, (versos 225 a 238) , cuando vuelva a mtervenir el Narrador, estará el personaje tan impresionado, que Salicio-Garcilaso logrará su último y más perfecto goce: el de ser advertido y compadecido por la humanidad:
"Aquí dió fin a su cantar Salicio,
y sospirando en el postrer acento,
soltó de llanto una profunda vena.
Queriendo el monte al grave sentimiento
de aquel dolor en algo ser propicio,
con la pesada voz retumba y suena.
La blanca Filomena,
casi como dolida
y a compasión movida,
dulcemente responde al són lloroso.
Lo que cantó tras esto Nemoroso
decidlo vos, Piérides; que tanto
no puedo yo ni oso,
que siento enflaquecer mi débil canto".

336

Es así como hemos llegado a la Segunda parte del poema ( versos 239 a
407), a cargo del segundo de los pastores: Nemoroso. O sea -recordando lo
apuntado en el triple desdoblamiento de personalidad de Garcilaso en esta
Egloga-, al último 'yo' que emplea el autor: El Nemeroso-Garcilaso. Un
mismo tema, un mismo dolor, un mismo goce masoquista, externado desde
tres puntos de vista: el yo-narrador, el yo-amante-celoso-en-vida y el yo-amante-celoso-en-muerte.
Poco a poco Garcilaso nos ha regalado esta preciosa muestra del masoquismo en la Literatura. Hasta ahora -en el ya advertido elemento autobiográfico que le sirve de argumento-, ha usado del dolor-placer para hablarnos de
Galatea, la amada viva, y de los celos por la no correspondencia amorosa. Ahora usará ese mismo elemento para llorarla .muerta.
Los 182 versos que forman el parlamento de Nemoroso, están divididos en
trece estancias de las cuales doce corresponden a la Segunda parte y una, la
última, al Epílogo final.
Comienza Nemoroso-Garcilaso haciendo una regresión temporal. ¿ Cómo, si
no, podrá sufrir aún más de lo que ha sufrido -de lo que nos ha dicho que
ha sufrido-, sino trayendo a la memoria una época feliz para contrastarla con
la infeliz que le llega con la muerte de la amada? ¿ Podrá seguir -en su 'disturbación afectiva-, alcanzando nuevas cimas en su obsesivo dolor-placer?
Para lograr una unidad simbólica con la Primera parte, usa casi las mismas
imágenes: las "corrientes aguas" que sirven de espejo, las aves, la "hiedra que
por los árboles caminas"...
La regresión temporal, es hacia una época gozosa. Apenas dos líneas para
proyectamos el dolor, dos líneas tristes entre muchas felices, (versos 245
y 246):
" .. .yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento . .."

Mas de inmediato entra de pleno en la temática triste. La segunda estancia cimenta la ausencia causada por la muerte, (versos 253 a 266) :
"¡ Oh bien caduco, vano y presuroso! ...

¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada,
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!

337
H22

�•

Hay algo que podría haber salvado al poeta de la pena: la creencia de
que el ser humano está formado por un cuerpo y una alma; cuando el cuerpo desaparece, el alma asciende a la eternidad para seguir viviendo. Pero esto sería ya un consuelo. Le impediría sufrir. Y automáticamente lo rechaza.
No habrá nada que recuerde el posible consuelo. Simple y llanamente, un
cuerpo que desaparece:

•

¿ Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi alma doquier que ellos se volvían?
¿ Do está la blanca mano delicada,
llena de vencimientos y despojos
•
que de mí mis sentidos le ofrecían?
Los cabellos que vían
con gran desprecio el oro,
como a menor tesoro,
¿adónde están? ¿Adónde el blando pecho?
¿Dó la coluna que el dorado techo
con presunción gallarda sostenía?
Aquesto todo agora ya se encierra,
por desventura mía,
en la fría, desierta y dura tierra".

(Versos 267 a _281).
A continuación, ya el dolor en su persona. Hasta ahora, han aparecido nada más las causas. Se diría que por un momento ha abandonado su insistente desviación. Pero no. Tan sólo la ha graduado para causar mayor efecto
cuando reaparezca (versos 282 295) :

a

«¿Quién me dijera, Elisa, vida mía. ..
.. . que habría de ver con largo apartamiento
venir el triste y solitario día
que diese fin amargo a mis amores?
... y lo que siento más es verme atado
a esta pesada vida y enojosa,
solo, d_esamparado,
ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa".

338

Luego, (versos 296 a 309), casi una variante de algunas poses del Salido.
Para mayor similitud, un cambio a aquel soberbio estribillo de "salid sin duelo, lágrimas, corriendo". Sólo que llevado al paroxismo de la imagen:
" ... yo hago con mis ojos
crecer, lloviendo, el fruto miserable".

El llanto ya no es lágrima. Ni siquiera río. Ahora es lluvia. Una lluvia que,
al caer, origina una vida miserable. Nuevo juego masoquista: nacimiento-vida-dolor. La vida junto al fruto miserable.
Sigue el poeta, (versos 310 a 323), un maravilloso juego de luces. El sol y
la sombra, la "negra escuridad" y la "luz pura y hermosa''. Lo relacionado
con el amante, obscuridad. Lo tocante a la amada, luz. Apenas si un rayo de
esperanza en el más allá:
" ... hasta que muerte el tiempo determine
que a ver el deseado
sol de tu clara vista me encamine.",

que será borrado de inmediato en los siguientes versos (349 a 351):
"No me podrán quitar el dolorido
sentir, si ya del todo
primero no me quitan el sentido.",

que, al mismo tiempo, es el dolor autopublicado.
Ahora, un interesante nuevo aspecto. Con mucha frecuencia, el masoquismo aparece acompañado también del fetichismo. O sea, que el masoquista
-o el exhibicionista-, usa del fetiche para mejor lograr su propósito. Y,
¿qué mejor ejemplo de fetichismo se podría pedir que la siguiente estancia?
(versos 352 a 363):
"Tengo una parte aquí de tus cabellos,
Elisa, envueltos en un blanco paño,
que nunca de mi seno se me apartan;
descójolos, y de un dolor tamaño
enternecerme siento, que sobre ellos
nunca mis ojos de llorar se hartan.
Sin que de allí se partan,
con sospiros calientes,

339

�más que la llama ardientes,
los enjugo del llanto, y de consuno
casi los paso y cuento uno a uno;
juntándolos, con un cordón los ato".
Es notable esa minuciosidad enfermiza mediante la cual Nemoroso-Garcilaso prolonga sus ratos de agonía. Se puede imaginar -siquiera por un instante- ese placer en alargar el dolor ante el recuerdo efectuado por el
amante contando uno por uno los cabellos de la amada muerta, no para sufrir d~ante un momento -como sería en el caso de tomar el mechón-,
sino durante tantos que casi podrían convertirse en horas al irlos contando
"uno a uno...". Mientras, claro está,
"

mis

ojos nunca de llorar se hartan. .."

y va enjugando el fetiche con sus propias lágrimas.

Luego, un breve respiro. Un momentáneo descanso (versos 364 Y 365) :
"Tras eso el importuno
dolor me deja descansar un rato".
Pero, como dije, apenas un breve respiro; porque (versos 366 a 393):
"Mas luego a la memoria se me ofrece
aquella noche tenebrosa, escura,
que tanto aflige esta ánima mesquina
con la memoria de mi desventura. .."

¿Y tú, ingrata, riendo,
dejas morir mi bien ante los ojos?"
Es así como hemos llegado a la última parte del parlamento de Nemoroso-Salicio, Segunda del poema. A lo largo de él, hemos atravesado por todas las gradaciones imaginables del masoquismo. El tema queda sobradamente demostrado.
Sólo resta un pequeño detalle adicional. Garcilaso -en su personificación
nemorosiana-, va a callar pronto. En el último momento, quiere refugiarse
en la paz que le proporcionaría la creencia religiosa de 'otra vida' (versos
394 a 407):
"Divina Elisa, pues agora el cielo
con inmortales pies pisas y mides,
y su mudanza ves, estando queda,
¿ por qué de mí te olvidas y no pides
que se apresure el tiempo en que este velo
rompa del cuerpo, y verme libre pueda,
y en la tercera rueda
contigo mano a mano
busquemos otro llano,
busquemos otros montes y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos,
donde descanse siempre y pueda verte
ante los ojos míos. .."
Pero no puede permitirse este lujo. En la última línea, cae en la tentación
de escribir con todas sus letras el temor:
" .. .miedo y sobresalto de perderte".

El elemento biográfico es traído casi textualmente. Doña Isabel, muerta
durante el parto. Y Garcilaso, como buen renacentista, usa la mitología c!ásica para aplicarla al suceso. La diosa Diana -Lucina en el poema~, es mcrepada por el dolorido amante por no haber cuidado de la parturienta. En
su dolor, no sólo reclama. Sino que hasta insulta:
" .•• y tú, rústica diosa, ¿dónde estabas? ...

¿íbate tanto en perseguir las fieras?
¿íbate. tanto en un pastor dormido? ...

340

La Segunda parte finaliza. ¿ Cómo resolverá Garcilaso el término del poema para no caer en lo grotesco? Demostrando -una vez más-- su maestría
poética. Una última estancia que formará el Epílogo final. En ella, bajará de
tono. No de intensidad dramática (versos 408 a 421) :
"Nunca pusieran fin al triste lloro
los pastores, ni fueran acabadas
las canciones que sólo el monte oía
si mirando las nubes coloradas,
al tramontar del sol bordadas de oro,
341

�no vieran que era ya pasado el día.
La sombra se veía
venir corriendo apriesa
ya por la falda espesa
del altísimo monte, y recordando
ambos como de sueño, y acabando
el fugitivo sol, de luz escaso
su ganado llevando,
se fueron recogiendo paso a paso".

y queda en nuestro ánimo de lector la huella masoquista de un dolor, de
un goce, de una pena y de una tristeza con :
" ... la sombra se veía
venir corriendo apriesa
ya por la falda espesa
del altísimo monte, y recordando
ambos como de sueño, y acabando
el fugitivo sol, de luz escaso
su ganado llevando,
. d o paso a paso. ..,,
se fueron recogten

EN TORNO A LA "DEVOCIÓN DE LA MISA"
DE CALDERÓN DE LA BARCA
Lrc.

Y

DRA. MARÍA GuADALUPE MARTÍNEz B.
Universidad de Nuevo León.

Sumario: l. Apuntes biográficos de D. Pedro Calderón de la Barca.-2. Obras.-3. La
época de Calderón.-a). ler. estilo de su teatro: El Alcalde de Zalamea.-b) 2o.
estilo: La Vida es sueño.-4. El Auto Sacramental.-5. La Devoción de la Misa.
6. Conclusión.

l. APUNTES BIOGRÁFICOS DE D. PEDRO CALDERÓN DE

LA

BARCA

DoN PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA nació en Madrid el 17 de enero de 1600.
Sus padres, de familia hidalga, fueron Don Diego Calderón de la Barca y
Doña Ana María de Henao. Hizo sus primeros estudios en el Colegio Imperial de la Cía. de Jesús, en Madrid, donde cursó varias asignaturas: gramática, clásicos griegos y latinos, los comentarios a las Escrituras, los Padres
de la Iglesia, etc.
Es difícil trazar una biografía más o menos clara de este dramaturgo, ya
que tenemos pocos datos de su vida. A través de sus obras observamos que él
mismo hace algunos comentarios acerca de su familia. Sabemos que era descendiente de nobles, pues desde niño demostró una arrogancia y pulcritud de
aristócrata. Anota en cierta ocasión: "la mediana sangre en que Dios fue servido que naciera".
A los 22 años -1622- abandonó la carrera eclesiástica que había seguido,
orientado por sus padres. Posiblemente fue entonces cuando se dedicó a sus
lances de "capa y espada". De aquí también sus comedias de esos temas.
En 1637 don Pedro Calderón estuvo al servicio del duque del Infantado y,
es posible, de soldado en Fuenterrabía y Cataluña (Lérida).
En 1638 hay un cierto silencio y "reservas" alrededor de su carácter.

343
342

�En 1647, se supone que sea la época en que nació su hijo Pedro, mas en sus
obras no se tiene ningún dato emocional relativo. Este hijo había muerto hacia
1657. Acerca de su amada se encuentran recuerdos sentimentales y algunas
escenas de ternura en algunas obras teatrales.
En 1650 se hace religioso de la Orden Tercera de San Francisco.
En 1651 se ordena sacerdote: se vislumbra en sus versos un gradual apartamiento de las cosas terrenas y una cierta indiferencia hacia la Corte, haciendo
una vida retirada y modesta que está de acuerdo con su vida sacerdotal y la
filosofía moral que encierran sus comedias y sus autos sacramentales.
Calderón vivió mucho tiempo en Toledo con el beneficio que obtiene en la
Capilla de los Reyes Nuevos. Es famosa su poesía al entrar a la artística catedral de Toledo:

Al ámbito pasé, en cuyas
naves la vista engolfada,
sin peligro de tormenta,
corrió achaques de borrasca.
¡ Oh, cuántas muertas noticias!
¡ Vivas memorias, oh cuántas,
ofuscado el pensamiento,
resolvió al verse en su estancia! 1
Posteriormente, Don Pedro regresa a Madrid, donde vivió en su casa llena
de obras de arte, a la que llamara Gracián "el museo del discreto" y él mismo
"su museo íntimo".
En el auto "No hay más fortuna que Dios", notamos ese despego hacia la
vida mundana: "Humo, polvo, nada y viento..." y su amistad con Gracián.
En su testamento nos da notidas de toda esa gama de su tesoro artístico.
Escribe el 20 de mayo de 1681: "Hallándome sin más cercano peligro de la
vida que la misma vida, y en mi entero y cabal juicio..." pide sea "interiormente vestido del hábito del seráfico padre San Francisco, ceñido con su
cuerda, y con la correa del también su padre San Agustín. . ." y que "sea llevado a la Iglesia de San Salvador de esta villa" para mi entierro.
Don Pedro Calderón, murió en Madrid, el 2'5 de mayo de 1681.

1 VALBUENA PRAT, ANGRL. Historia de la Literatura' Española. Editorial Gil. Tomo II.
6a. Ed. 1960. (Poesía aludida: Psalle e Sile), p. 483.

344

2.

ÜBRAS DE

D.

PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

Entre las obras de D. Pedro Calderón de la Barca tenemos ciento once
comedias religiosas. Según don Rafael Gastón, en una carta que escribió don
Pedro un poco antes de morir al duque de Veragua, le envió una lista de ese
número de comedias, lista que sirvió a don Juan de Vera Tassis Villaroel para
las ediciones que comenzó en 1882, aunque no se sabe con certeza el número
exacto. Dice Calderón en la aludida carta: "Yo señor, estoy tan ofendido de
º!os muchos agravios que han hecho libreros e impresores (pues no contentos
con sacar sin voluntad mía a la luz mis mal limados yerros, me achacan los
ajenos, como si para yerros no bastasen los míos; y aún esos mal trasladados,
mal corregidos, defectuosos y no cabales), tanto que puedo asegurar a V. E.
que aunque por sus títulos conozco mis comedias, por su contexto las desconozco; pues algunas que acaso han llegado a mi noticia, concediendo el que
fueran mías, niego el que lo sean, según lo desmadejadas que las han puesto
los hurtados traslados de algunos ladroncillos que viven de venderlas, porque
hay otros que viven de comprarlas".2
En cuanto a los Autos Sacramentales se cuentan alrededor de sesenta.
Entre las Comedias Religiosas debemos señalar: La Devoción de la Cruz,
escrita hacia 1633, una de sus obras románticas de su juventud, que posiblemente refleja algunos datos autobiográficos y, asimismo, relativos a su familia
y El Mágico prodigioso, escrita en Toledo hacia 1637·, cuyo argumento procede
de la leyenda medioeval del pacto diabólico de Teófilo, que vende su vida
al demonio por adquirir bienes mundanos, o la leyenda del Dr. Fausto. Así,
El Mágico Prodigioso vende su alma al demonio por adquirir el amor de la
virgen Justina; La Vida es Sueño, escrita hacia 1635; El mayor encanto amor,
otra comedia mitológica escrita en 1635, que fue representada en el parque
de El Buen Retiro; Hado y divisa de Leonido y de Mar/isa, su comedia última
escrita en 1672; El Alcalde de Zalamea, en la que se plantea el problema del
honor, etc.
De los Autos Sacramentales, que los hay filosóficos, teológicos, mitológicos,
de temas del Antiguo Testamento, de relatos evangélicos, históricos y legendarios. sólo señalaré algunos como: El Gran Teatro del mundo, que gira sobre la
idea de "vida comedia"; No hay más fortuna que Dios, sobre la idea de la
vanidad de las cosas humanas; El Pleito matrimonial, idea de la "antinomia
del alma y del cuerpo"; El Año Santo en Roma, idea del hombre "peregrino
de la vida"; La Vida es Sueño, "historia teológica de la Humanidad -Crea• CALDERÓN DE LA BARCA.

La Vida es Sueño. Clásicos Ebro. Madrid, 1964. Prólogo de

Rafael Gast6n, p. 9.

345

�ción, caída y Redención del Hombre"; La Devoción de la Misa, sobre la idea
de la salvación del hombre a través del arrepentimiento y la fe, etc., etc.; auto
este último sobre el que enfocaremos nuestro estudió.

3. LA ÉPOCA DE CALDERÓN
Durante la extensa vida de Calderón -1600-1681-, ocupan el trono: Felipe
11, hasta 1621; Felipe IV, hasta 1665, y Carlos II. Calderón fue el poeta de la
Corte de estos dos últimos monarcas.
A partir de la muerte de Felipe II sus descendientes no saben defender el
solio español apareciendo el Tratado de los Pirineos que asesta un duro golpe
al orgullo español. Al ocupar el trono de España Carlos II, por la muerte
de su padre Felipe IV, Francia ocupa los Países Bajos y por el Tratado de
Lisboa se reconoce la independencia de Portugal; diez años después E-spaña
pierde el Franco Condado y trece ciudades de Flandes. El pueblo español siente
sobre sus espaldas el dolor de sus derrotas y el pensamiento se dirige cada vez
más hacia el único lugar que puede aliviar sus heridas: Dios. Los valores científicos van oscureciéndose mientras que el arte, por el contrario, alcanza su
mayor esplendor, y así el Greco hace renacer a Toledo y Velázquez después en
su ''Rendición de Breda" ; lienzo filosófico en donde demuestra que las glorias
terrenas son efímeras en el gesto cortés de Spínola aceptando humildemente la
derrota de su rival. La muerte de Velázquez y 46 años antes la de Dominico
Theotocopuli ( El Greco) así como la de Zurbarán 4 años después de la de
Velázquez y la de Alonso Cano, siete después de la del genio de Sevilla, influyen en el sentido ya anunciado por Quevedo en su Política de Dios o Gobierno de Cristo: que sólo Dios debe ser el centro de nuestras aspiraciones y por
esto el extraordinario desarrollo del teatro, enseñando al pueblo los valores morales y virtudes teologales que comenzarán en la Estrella de Sevilla, de Lope,
y culminarán en Calderón con sus Autos Sacramentales, al par que Baltasar
Gracián, en cuya filosofía manifiesta que el mundo es viento, humo, ceniza.
Vemos, por lo tanto, que la Contra-reforma iniciada por los jesuitas es aceptada por los españoles como un solo pensamiento.
En la juventud de Calderón, se extingue la vida de los grandes teólogos españoles: Molina, el dominico Báñez, Suárez, el Padre Escobar. Sin embargo,
suponemos que fue decisivo para el pensamiento calderoniano todo este ambiente artístico-religioso en tomo a él, que desemboca en sus obras cumbres
de su barroco. Churriguera, dentro de la arquitectura, influye también en el
enfoque de la escenografía en sus Autos.
346

De los grandes dramaturgos del Siglo de Oro Español, Lope de Vega, Tirso,
Alarcón y Calderón, se distingue una línea diversa y personalista entre Lope y
Calderón. Mientras que Lope escribe rápido y muchas veces sin revisar algunos
de sus dramas nacionales, fijándose únicamente en lo espontáneo, Calderón,
tomando los materiales de Lope, los perfecciona y supera los temas nacionales
con sus problemas de honor y de la caballerosidad, así como la forma poética,
ya conocida con anterioridad a Lope, en la que sus personajes son símbolos.
Este aspecto de su teatro lo podríamos llamar mundo metafísico.
En el teatro de Calderón tenemos dos estilos:
a) . El primero en el que, como decíamos, Calderón sigue la escuela de Lope,
tendiendo generalmente a unificar la acción en un personaje, o estableciendo
jerarquía de personajes en tomo a uno principal, como en el Alcalde de Zalamea, por ejemplo.
En la escena décimo séptima, del Acto 1, figura que Don Alvaro, aconsejado
por Rebolledo se las arreglan para que el capitán pernocte en la casa de Pedro
Crespo: el objeto era hacer la conquista de Isabel, la hija de Pedro, y para lo
cual simulan para verla que entre los dos hay una pelea y Rebolledo sube por
las escaleras al piso donde suponen que está Isabel. En efecto, a los gritos de
Rebolledo, Isabel sale y el ansia de Don Alvaro por la joven se acentúa. En
este momento entra Don Lope y se da cuenta de las intenciones de Don
Alvaro, ordenándole al capitán que se marche de aquella casa, ya que él va a
ser el huésped, estableciéndose este diálogo en donde se muestra el coraje de
un labriego en defensa de su honor:
CRESPO: Mil gracias señor, os doy
por la merced que me hicísteis
de excusarme la ocasión
de perderme.
DoN LOPE: ¿Cómo habíais,
decid, de perderos vos?
CRESPO: Dando muerte a quien pensara
ni aún el agravio menor. ..
DoN LOPE: ¿Sabéis, vive Dios, que es
Capitán?
CRESPO: Sí, vive Dios;
y aunque fuera el general,
en tocando a mi opinión,
le matara.
DoN LOPE: A quien tocara,
ni aún al soldado menor,
347

�sólo un pelo de la ropa,
viven los cielos, que yo
le ahorcara.
CRESPO: A quien se atreviera
a un átomo de mi honor,
viven los cielos también
que también le ahorcara yo.
DoN LoPE: ¿Sabéis que estáis obligado
a sufrir, por ser quien sois,
estas cargas?
CRESPO: Con mi hacienda;
pero con mi fama no.
Al Rey la hacienda y la vida
se ha de dar; pero el honor
es patrimonio del alma
y el alma sólo es de Dios.3

Y en la escena primera de la Jornada III, después de que Isabel es raptada
y violada por Don Alvaro de Atayde en un monte circundante de Zalamea,
regresa a su casa y narra a su padre, Pedro, los hechos ocurridos en el monte.
El dolor del padre se ve aminorado ante el anuncio del escribano de que es
nombrado Alcalde de Zalamea, estableciéndose el siguiente diálogo entre Crespo
y el capitán en donde el nombrado alcalde, puesto de rodillas delante de Don
Alvaro, le suplica la reparación de la ofensa y el capitán se niega, por lo que
Crespo manda que lo encierren para hacer con él justicia. Mientras tanto Don
Lope ha observado la desaparición de Don Alvaro de Atayde y sospechando
alguna mala acción por parte d~ éste, regresa precipitadamente a Zalamea.
Durante el trayecto un soldado le ha comunicado la prisión de Don Alvaro,
por lo que llega furioso Don Lope a casa de Pedro sin saber que éste es el
alcalde. En la conversación Don Lope de F. manifiesta a Pedro Crespo que
el alcalde ha hecho preso a Don Alvaro y que él lo va a rescatar. Don Pedro
socarronamente le manifiesta que no se lo entregará.
A la pregunta de Don Lope quién es el alcalde, Pedro Crespo contesta que
es él; exigiéndole la entrega del preso, contéstale Crespo con estas viriles
palabras en donde se enfrentan• las dos justicias: la militar y la ley natural (o
sea Dios).
• CALDERÓN DE LA BARCA.

pp. 50, 51 y 52.

348

El Alcalde de Zalamea. Taurus Ediciones. Madrid, 1959,

CRESPO: ¿ V os sabéis que me robó
a mi hija de mi casa?
DoN LoPE: ¿ Vos sabéis que mi valor
dueño desta causa ha sido?
CRESPO: ¿Vos sabéis cómo atrevido
robó en un monte mi honor?
DoN LOPE: ¿Vos sabéis cuánto os prefiere
el cargo que he gobernado?
CRESPO: ¿Vos sabéis que le he rogado
con la paz y no la quiere?
DoN LOPE: Que os entráis, es bien se arguya,
en otra jurisdicción.
CRESPO: El se me entró en mi opinión,
sin ser jurisdicción suya.
DoN LoPE: Y o sabré satis/acer,
obligándome a la paga.
ÜREsPo: Jamás pedí a nadie que haga
lo que yo me puedo hacer.
DoN LoPE: Y o me he de llevar al preso.
Y a estoy en ello empeñado.
CRESPO : Y o por acá he sustanciado
el proceso.
DoN LOPE: lQué es proceso?
CRESPO: Unos pliegos de papel
que voy juntando, en razón
de hacer la averiguación
de la causa.
DoN LOPE: Iré con él
a la cárcel.
CRESPO: No embarazo
que vais: sólo se repare
que hay orden que al que llegare
le den un arcabuzazo.
DoN LOPE: Como esas balas estoy
enseñado yo a esperar.
Mas no se ha de aventurar
nada en esta acción de hoy.
Hola, soldado, id volando,
y a todas las compañías
que alojadas estos días

•

349

�han estado y van marchando,
decid que bien ordenadas
lleguen aquí en escuadrones,
con balas en los cañones
y con las cuerdas caladas.
CREsPO: No fue menester llamar
la gente; que habiendo oído
aquesto que ha sucedido,
se han entrado en el lugar.
DoN LOPE: Pues vive Dios, que antes yo
haré lo que se ha de hacer. (Vanse) 4

En la escena XVII de la Jornada Tercera, aparece el Rey, que se supone
es Felipe II, estableciéndose con el rey el siguiente diálogo:
REY: ¿Qué es esto?

Pues ¡desta manera estáis
viniendo yo!
DoN LoPE: Esta es, señor,
la mayor temeridad
de un villano que vió el mundo,
y vive Dios, que a no entrar
en el lugar tan aprisa,
señor, Vuestra Majestad,
que había de hallar luminarias
puestas por todo el lugar.
REY: ¿Qué ha sucedido?
DoN LoPE: Un alcalde
ha prendido un capitán
y viniendo yo por él
no le quieren entregar.
REY: ¿Quién es el alcalde?
CRESPO: Yo.
REY: ¿Y qué disculpa me dais?
CRESPO: Este proceso, en que bien

probado el delito está,
digno de muerte, por ser
una doncella robar,
• CALDERÓN DE LA BARCA.

350

El Alcalde de Zalamea. Opus cit., pp. 131 a 133.

•

forzarla en un despoblado,
y no quererse casar
con ella, habiendo su padre
rogádole con la paz.
DoN LOPE: Este es el alcalde, y es
su padre.
ÜRESPO: No importa en tal
caso, porque si un extraño
se viniera a querellar,
¿no había de hacer justicia?
Sí; ¿pues qué más se me da
· hacer por mi hija lo mismo
que hiciera por los demás?
Fuera de que, como he preso
un hijo mío, es verdad
que no escuchara a mi hija,
pues era la sangre igual. ..
Mírese si está bien hecha
la causa, miren si hay
quien diga que yo haya hecho
en ella alguna maldad,
si he inducido algún testigo,
si está escrito algo de más
de lo que yo he dicho, y entonces
me den muerte.
REY: Bien está
sentenciado; pero vos
no tenéis autoridad
de ejecutar la sentencia
que toca a otro tribunal.
Allá hay justicia y así
remitid al preso.
CRESPO: Mal
podré, señor, remitirle;
porque como por acá
no hay más que sola una audiencia,
cualquiera sentencia que hay
la ejecuta ella, y así
está ejecutada ya.
REY: ¿Qué decís?

351

�•
CRESPO:

Si no creéis
que es esto, señor, verdad,
volved los ojos y vedlo.
Aqueste. es el Capitán.
CRESPO :

( Abren una puerta y aparece dado
garrote en una silla el Capitán)

(Vase el rey y el acompañamiento) 5

REY: ¿Pues cómo así os atrev~teis? ...

V os habéis dicho que está
bien dada aquesta sentencia:
luego esto no está hecho mal.
REY: El consejo ¿no supiera
la sentencia ejecutar?
CRESPO: Toda la justicia vuestra
es sólo un cuerpo no más;
si éste tiene muchas manos,
decid: ¿qué más se me da
matar con aquesta un hombre
que estotra había de matar?
Y ¿qué importa errar lo menos
quien ha acertado lo más?
REY: Pues ya que aquesto es así,
¿por qué, como a capitán
y caballero, no hicisteis
degollarle?
CREsPo: ¿Eso dudáis?
Señor, como los hidalgos
vive·n tan bien por acá,
el verdugo que tenemos
no ha aprendido a degollar.
Y ésa es querella del muerto,
que toca a su autoridad,
y hasta que él mismo se queje
no les toca a los demás.
RE,y: Don Lope, aquesto ya es hecho.
Bien dada la muerte está;
que errar lo menos no importa
si acertó lo principal.
Aquí no quede soldado
alguno, y haced marchar

CRESPO:

352

con brevedad, que me importa
llegar presto a Portugal.
V os, por alcalde perpetuo
de aquesta villa os quedad.
Sólo vos a la justicia
tanto supierais honrar.

b) . En el segundo estilo, llega el teatro de Calderón a lo meramente simbólico-poético. Aquí predomina la idea. Los personajes alegóricos tienen un
valor simbólico, como representación del Ser Humano o de alguna de sus virtudes o vicios insertos en él mismo, por ejemplo en "La Vida es Sueño".
Calderón compuso esta comedia en 1635 y trató el mismo asunto en dos
Autos. El primero pocos años más tarde y el segundo en la última época del
autor, 1673. Este último editado por Angel Valbuena, en Clásicos Castellanos,
vol. 69.
Las fuentes de la obra hacen remontarse a la leyenda de la juventud de
Buda y un cuento de las Mil y una Noches. (El mendigo narcotizado que despierto cree ser Rey y vuelve de nuevo por el sueño a su condición de mendigo) . El asunto de esta fábula es incorporado por Juan Manuel y llega al
teatro en el "Natural Desdichado", de Agustín de Rojas.
Lope trata de ella en "Barlam y Josafat". Es posible que de Lope se mspirara Calderón. El P. Olmedo dice que es posible que se inspirara en las
predicaciones que se hacían en las Iglesias sobre el escaso valor de la vida.
El análisis de la obra es el siguiente: Segismundo es el personaje central de
La Vida es Sueño, obra fundamental del teatro de Calderón. Algunas obras
pueden aventajarle pero sólo en el aspecto dramático, ya que en esta obra se
refleja más que en ninguna la personalidad del autor y es por tanto filosofía
por exceleñcia. Segismundo a través de Don Pedro es el símbolo que representa la inestabilidad de las cosas terrenas.
El tema no es nuevo. Sófocles decía: "No haber nacido es la mayor ventura y una vez nacido lo menos malo es volverse cuanto antes allá de donde
uno es venido". Así se expresa el Coro de Edipo en Colono, traducido por don
Ignacio Errandonea, S. J., Madrid, 1930. "A ningún mortal que esté aún en
espera del último día de su vida, llaméis jamás feliz;" dice el Corifeo en Edipo
Rey ( traducción idem) . Pero es más violenta la expresión de Segismundo al
afirmar: "el delito mayor del hombre es habqr nacido", de la escena segunda,
• Opus cit., pp. 134 a 138.

353
H23

�monólogo, cuando se ve a Segismundo con una cadena y vestido de pieles y
que comienza:
SEGISMUNDO:

¡ Ay, mísero de mí! ¡ Ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido:
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.6

Y este concepto tiene confirmación en la boca de su padre, el Rey Basilio,
al considerar el horóscopo de su hijo, ya que atribuye a éste como si se tratase
de un delito la muerte de su madre:
En aqueste, pues, del sol
ya frenesí o ya delirio,
nació Segismundo, dando
de su condición indicios,
pues dió la muerte a su madre,
con cuya fiereza dijo:
Hombre soy, pues que ya empiezo
a pagar mal beneficios.7

(Escena VI.-Jornada I) .
Este concepto es reproducido por otros autores, por ejemplo por Federico
Schiller, en su ''Don Carlos".
El pesimismo de Segismundo no manifiesta en tales actos que son imputables a su personalidad. En el monólogo ya referido en la Escena II, que contiene pensamientos de este tipo hay un clamor de angustia pero a la vez enérgico, con protestas de su injusta situación, pero sin embargo hay una esperanza
en la existencia de una vida mejor:
• CALDERÓN DE LA BAROA.

' Opus cit., p. 167.

354

La Vida es Sueño. Ed. Taurus. Madrid, 1959, p. 147.

Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas,
cuando las etéreas alas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma:
y teniendo yo más alma
¿tengo menos libertad?
Nace el bruto y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
gracias al docto pincel,
cuando atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez que no respira,
aborto de ovas y lamas
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas me mira,
cuando a todas partes gira
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío:
lY yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le da la majestad
del campo abierto a su huída:
y teniendo yo más vida
¿tengo menos libertad?

•

•

355

�En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón:
qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
exención tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal
a un pez, a un bruto y a un ave? 8
Vemos, por lo tanto, que en todas estas manifestaciones está expresando
la idea de Dios.
Segismundo, por lo tanto, no es pesimista por naturaleza sino pesimista en
el transcurso de su existencia dramática.
Es al terminar la Jornada II cuando en otro monólogo manifiesta los efectos
de su desengaño acerca de la vida:

•
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción, etc. 9

y este monólogo constituye el verdadero desenlace de la obra en cuanto
pensamiento filosófico.
La duda de Segismundo es en los términos de esta vida. En el Hamlet del
inglés es en el "más allá". (Morir... dormir... tal vez so~ar... ) .. (Traducci~n
de Astrana Marín. Acto III. Se. I). Segismundo no vacila en afirmar la eXJ.stencia de un "más allá". -Lo eterno, la fama venidera; donde ni duermen las
dichas- , etc., etc.
Edipo, Ha¡nlet, Segismundo y Don Carlos son personajes. rel~ionados Y sin
embargo distintos. Segismundo contrasta con los personaJes citados por su
pujanza y fortaleza. Así Hamlet y Don Carlos son espíritus débiles.
Sólo por ver si puedo
harás que pierda a tu hermosura el miedo. ..

y así, por ver si puedo, cosa es llana,
que arrojaré tu honor por la ventana.
(Escena VIII. Jornada I. -Segismundo-) .10
En la Jornada III, epílogo, se ve la transformación espiritual de Segísmundo por considerar que el vencerse es lo más difícil de vencer.
SEGISMUNDO:

Pues que ya vencer aguarda
mi valor grandes victorias,
hoy ha de ser la más alta
vencerme a mí.
(Escena XIV. Jornada III) .11

Acción secundaria de La Vida es Sueño.
Para la tesis calderoníana basta la figura de Segismundo, pero para la
adaptación a la escena necesita de Rosaura, tipo extraño de mujer que marcha
a Polonia acompañada de Clarín, su criado, para vengar una afrenta del Duque Astolfo, ya que no ha cumplido sus promesas de matrimonio. Por medio
de Clotaldo, su padre, Rosaura entra en palacio a servicio de Estrella para
vengarse. Y hecho el levantamiento del pueblo contra el Rey se une a la
causa popular que ha proclamado a Segismundo y así obtiene el esposo que
aspiraba. De todos los personajes es Rosaura el más interesante. Su carácter
femenino se manifiesta en el segundo encuentro con Se_gismundo. En la Jornada II, escenas 7 y 8, nos dice:
RosAURA: . . .cuando tan torpe la razón se halla
mejor habla, señor, quien mejor calla 1 ~
Estrella y Astolfo son los personajes menos importantes. No tienen las complicaciones psicológicas de Rosaura. Basilio y Clotaldo representan en la obra
el conflicto íntimo: el primero, victima de los errores de su propio saber, y el
segundo en el conflicto entre los sentimientos paternales y la libertad a su
Rey. Clarín es el vivo contraste del temperamento de su señora, Rosaura, y
adivina sin darse cuenta que Segismundo más que hombre es la representación de una idea.
10

• Opus cit., p. 149.
• Opus cit., p. 224.

Opus cit., p. 201.
Opus cit., p. 263.
" Opus cit., p. 201.
11

,,

356

357

�CLARÍN: Soy un grande agradador,

de todos los Segismundos.

(Jornada II. Escena III) .13
Estos dos estilos que hemos señalado, no se separan tajantemente sino que
tienen sus inmersiones en el uno y en el otro; puesto que son, generalmente,
problemas humanos los que plantea el teatro de Calderón.
Otro de los aspectos del teatro de Calderón es el costumbrista, en el que
refleja la sociedad de su tiempo como en sus dramas "de capa y espada"; o
sea simbiosis de costumbrismo y simbolismo por ejemplo en el Auto La Devoción de la Misa, que l~ego comentaremos, etc.
También cultivó la comedia burlesca, por ejemplo Céfala y Procris.

Como vemos, es la época de Calderón la de mayor vigor en el aspecto artístico y cultural de la España del Siglo de Oro, y esto influyó, decididamente, en el ser de nuestro biografiado. Quiso hacer una síntesis del arte de
su teatro: de aquí esa complejidad y dificultad para su comprensión. En sus
obras teatrales se une la música, la arquitectura, la escultura, la pintura, la
poesía, la metafísica y la teología. Esta última de difícil comprensión para
el pueblo español, y, en cambio, su forma era dada con sencillez para ser comprendida. Calderón es uno de los máximos exponentes del teatro de todos los
tiempos. Decía Don Marcelino Menéndez y Pelayo, en 1861: "La gloria de
Calderón, más que gloria de un poeta, es gloria de una nación entera; y mientras se hable en lengua castellana; mientras se conserve algo del espíritu de
nuestros padres; mientras la fe católica no huya de las almas; mientras en
Castilla quede un resto de honor1 de cortesía y de galantería; mientras el amor
se estime como una devoción y un culto, y no como un mero placer de los
sentidos; mientras lata, en fin, aunque sea en pocas y selectas almas, el fuego
que ardía en el pecho de El Príncipe Constante, o la fervorosa devoción que
animaba al Eusebio de La Devoción de la Cruz, tendrá Calderón admiradores,
y será considerado siempre como uno de los más gloriosos ornamentos que Dios
quiso conceder a la raza española. .. Calderón es la España antigua, con toda
la mezcla de luz y de sombras, de grandeza y de defectos con toda la pompa
aparatosa y las vanidades y sueños de nuestra decadencia; con el sentido de
orgullo nacional no vencido ni amilanado por las derrotas; con el sentimiento
religioso, con el sentimiento monárquico, con el sentimiento de la justicia y
13

358

Opus cit., p. 189.

de la libertad patriarcales; en suma, con toda la mezcla de impulsos que agitaban a la sociedad española" (Calderón y su teatro. Conferencia octava).i.

4. EL

AUTO SACRAMENTAL

El "Auto Sacramental" -según la definición que da el Dr. Angel Valbuena Prat- es una obra dramática en un acto, de sentido alegórico, referente a
la Eucaristía; la última forma del teatro litúrgico que había aparecido en la
Edad Media. 15
Y en otro lugar anota: "El auto sacramental es un género dramático típico
de la España Imperial. Deriva de las formas del teatro litúrgico y sacro de
la Edad Media, pero, corno en tantas otras cosas de arte y literatura y pensamiento, las formas más nuevas y modernas sirven para recoger el viejo espíritu
-eterno- de la catolicidad medieval, ampliada culturalmente en la exaltación apoteósica del Renacimiento".16
Dentro del teatro sacro medieval se representaban los Misterios y las Moralidades.
Los primeros tenían una trama muy sencilla, basada generalmente en un
Episodio de las Sagradas Escrituras, por ejemplo: La Adoración de los Reyes
Magos al Niño Jesús, mientras que las Moralidades tenían una complejidad
y construcción alegórica más consistente. Eran obras escénicas que tenían como personajes la Muerte, los Vicios, las Virtudes o tipos humanos, casi siempre abstractos que dialogaban con una finalidad moralizante.
Calderón llevó a su más alto rango el alegorismo y los símbolos de su teatro
religioso.
En España los "Autos Sacramentales" se cultivaron a partir del Siglo XIV,
predominando el elemento histórico-alegórico. Toman su nombre de las procesiones que estuvieron en boga para las fiestas del "Corpus Domini". Estos
cortejos cada vez eran más solemnes y pomposos, al principio de la Edad Barroca. Tomaban parte de la procesión carros que conducían "cuadros vivientes" que representaban un asunto religioso. El cortejo lo cerraba el Rey en
persona y gentilhombres de su Corte, detrás del Santísimo Sacramento con un
14
CALDERÓN. La Vida es Sueño, p. 13. Editorial Ebro, S. L. Undécima edición,
1964.
.
n CALDERÓN DE LA BARCA. Autos Sacramentales, p. XVII. II. Ed. Prólogo y notas
de Angel Valbuena Prat. Madrid, 4a. ed. 1958.
1
~ CALDERÓN DE LA BARCA, PEDRO. Autos Sacramentales, p. 11. Colección Clásicos
Ebro. Tomo l. 1959.

359

�cirio en la mano. Se solía hacer paradas durante la procesión y en la última se
representaba por los actores el drama edificante: el Auto Sacramental.
Con don Pedro Calderón, como sabemos, este género teatral llega a su perfeccionamiento y se sitúa la esquematización del teatro sistematizado. La
"jornada" del auto se alarga y se puede hacer diferenciación de etapas sucesivas dentro de la representación que va gradualmente ascendiendo hasta llegar a un punto-clave de elevación espiritual, lo que viene a ser "el nudo" de la
obra, por ejemplo, en La Devoción de la Misa, en la que en el arrepentimiento
y la fe estriba el nudo simbólico de la religiosidad del protagonista, para después desenvolverse la problemática filosófico-religiosa planteada Encontramos en el teatro de Calderón el antecedente del teatro neo-clásico.
En la línea teatral española, Lope y Valdivieso -S. XVI- cultivaban las
"farsas sacramentales" que aludían al Santísimo Sacramento sólo incidentalmente, y es Calderón el que eleva esa relación o alusión moralizante al aspecto simbólico de la temática moral-religiosa. Es pues, Calderón, el creador
de este género teatral: el Auto Sacramental, género apropiado para la exposición de la doctrina católica, en el cual se sublima la creencia cristiana, sus
dogmas y su teología.
Entre los dogmas y principios teologales tenemos el principio de la Gracia
y de la Fe, la Tran-Substanciación del alma, el de la Inmaculada Concepción el libre Arbitrio el Misterio de la Eucaristía, el de la Redención, etc., etc.
'
'
Consideramos que dentro de su pensamiento senequista tuvo Calderón influencia del Libro de Job, del Eclesiastés, de Quevedo, de Gracián y de Epícteto, con esa visión pesimista de la maldad ,y la tendencia al pecado del hombre, a causa del "pecado original", quien, por la Gracia y por la Redención de
Cristo, se salva si se arrepiente de sus pecados.
Por otro lado, Santo Tomás de Aquino, con su Suma Teológica, influye
en Calderón, de acuerdo con ias directrices de la Escolástica. Parker alude a
Calderón como el "dramaturgo de la Escolástica". Se supone, asimismo, que
la teoría del "Verbo Encarnado" y Calderón son un antecedente de Descartes en su "Discours de la Méthode" -1637- con su duda filosófica.

5. LA

DEVOCIÓN DE LA MISA

En La Devoción de la Misa -1637-, auto del último estilo de plena madurez, Calderón ensaya una técnica de paralelismo entre la historia y la
alegoría. Por una p~e, el Angel tutelar de Castilla, en un sentido alegórico, nos eleva a un sentido de trascendencia; de otra, Almanzor y el conde

360

Garci-Fern~dez, el protagonista, su amada y su criado en un plano real. Estos personaJes del mundo humano representan una comedia de costumbres
-el amor de Pascual por Aminta, su rapto y casamiento final- enlazados
paralelamente con el mundo de simbolismo metafísico.
Se supone que el asunto del auto lo tomó Calderón de la Crónica General 'Y ~osiblemente de las Cantigas de Alfonso X, mas sustituye la devoción
a la Virgen Maria, en las Cantigas, por la de la Santa Misa. Además de este
auto de ?alderón, tres comedias sacras tratan del mismo tema: La Devoción
de la Misa, de Luis Vélez de Guevara; Lo que puede oír Misa, de Mira de
~mescua (S. XVI) Y después, Por oír misa nunca se perdió jornada, de Antoruo de Zamora. Tanto en la obra de Vélez como en la de Amescua, un Angel
~telar toma la figura del caballero y lucha por él, como en el Auto calderoruano. _Es de suponer que Don Pedro haya tomado el asunto de alguna de estas
come~a_s y adaptado a su auto, pero lo más posible es que lo haya tomado de
la Cromca General, como señalábamos.
de la obra es el siguiente: Pascual Vivas, protagonista del au t o,
· El
b análisis
•
sun oliza al hombre en general, el que habiendo pecado pero con una devoción en la ~anta Misa, y ayudado de la Gracia, por medio de la fe, logra superarse y tnunfar en el mundo.
Al principio se oyen voces y una música triste que pronostica la guerra. Las
voces de Almanzor, representante de la Secta de Mahoma y las del Cond
.
'
e
Garc1-Fernández,
de la religión cristiana.
E~ _esta primera escena, el autor nos muestra a través de los personajes
alegoncos, la trama que va a desarrollarre: el sentido de la invasión musulmana y la Reconquista en España.
En seguida aparece un Ángel que habla con la Secta de Mahoma, que lleva
s~Iament; 500 años de existencia -Mahoma nació el 570- y Je dice que no
tiene razon de ser.
La Secta le contesta que antes de darle razones ideológicas, Je reta a Ja
lucha del acero que es más práctica iy así lo hace. Alude a que las ciudades
todas han luchado: Asia, África, Europa, Constantinopla y la España misma.
~ue una prueba. es la del último rey godo, Rodrigo, de quien por much~
tiempo no se supieron sus restos hasta que un día se encontraron en Portugal.
Por su parte, el Angel, símbolo protector de España, le replica que Dios
quiere a sus hijos como los padres a éstos y que los reprende no porque no les
ame sino para que se enmienden, que en ese caso estaba ella - la Secta- que
representaba el látigo.
Entretanto sigue la música tenue pidiendo "Misericordia y clemencia".
Mas, como la Secta insiste en la guerra, el Angel contesta que así sea: que
España será la defensora de la cristiandad con Garci-Femández al frente

'

361

�mientras que ella -la Secta de Mahoma- será "la hidra de siete cabezas"
a que alude el Apocalipsis y quien haría la guerra.
Dice:
... pues en ti la Idolatría
y Gentilidad se encierran,
Judaísmo, Apostasía
y Paganismo, soberbia
serás quien la guerra haga,
y el Hombre quien la defienda 17
Pascual Vivas, comunicado por el Angel, va a tomar parte en la guerra que
que se aproxima y así se lo hace saber a la Secta. Esta, que conocía bien a
Pascual, se alegra de que él intervenga en la lucha, ya que "estaba en pecado":
y así tendría fundamentos para atacarle.
La Secta nombra como su representante a Almanzor, rey de Córdoba, y se
&amp;eñala la plaza de Santiesteban de Gormaz como campo de batalla. El Angel
protege al Conde Garci-Femández en defensa de Castilla.
Así, una vez todo dispuesto, aparece en escena, en las tiendas de campaña, el Conde, viejo venerable, durmiendo en una silla, y en otra, Almanzor,
también durmiendo. (Escena II).
Surge luego, de aspecto simbólico-alegórico, una voz misteriosa celestial, que
habla al Conde, el que despierta de su sueño. Oye con claridad la voz d~I
Angel que le insta en su fe y religión y a la lucha en defensa de la Iglesia
y de España.
A su vez, la voz de la Secta aconseja a Almanzor a "encender su pecho en
iras", contra el Crucificado Cristo y a luchar por Alá y por Córdoba. Y como
contrapeso de la acción, en el fondo, se oyen las voces tristes de la música pidiendo: "Misericordia y clemencia".
En la escena IV, Pernil, escudero de Pascual Vivas, le reprocha a su amo
que si no se acordaba de Aminta y de los hechos ocurridos en León, ya que
hacía rato que lo buscaba y no lo encontraba. Pascual le contesta que había
ido al Convento de San Martín a "oír misa"; que ya sabía su devoción, que
allí lo hubiera encontrado.
PASCUAL:

11

CALDERÓN DE LA BARcA.

362

Pernil, un tanto necio, se burla de la devoción de su amo y también de
su amada. Mas Pascual le explica a su escudero que en la Misa se representa un misterio que es la síntesis de la humanidad, y que protege al devoto: Que encierra la Ley de Gracia, la Ley Natural, y la Escrita, así como
también la Redención del hombre a través de la Eucaristía y la Transfiguración: "la hipostática unión" de las dos naturalezas: divina y humana: Cristo. En este diálogo entre Pascual y su escudero, Calderón ha dejado una exposición doctrinal de las excelencias y misterios del Santo Sacrificio de la
Misa, síntesis de otro Auto. calderoniano: Los Misterios de la Misa.
Así dice:
PASCUAL:

Pónese la hostia en el ara
y en fe de que presto sea
carne y sangre de Dios hombre,
el vino y el agua mezcla,
la preparación del cáliz
significando la inmensa
divinidad en el vino
y en menos noble materia
la humanidad en el agua.
Por esto al vino no se echa
bendición y al agua, sí,
mostrando que una se eleva
por la hipostática unión
de las dos naturalezas,
y otra, aunque se abata siempre,
bendita está por sí misma.. .19

Y en otro párrafo expone:
PASCUAL: •• •de

manera
que conteniendo la Misa
la ley que culpas confiesa,
la que preceptos escribe,

Pues en tantas cosas malas
sabes que tengo esta buena

La Devoción de la Misa, p. 90. Clásicos Ebro. Autos

Sacramentales. l. Madrid, 1959.

de oír las misas que puedo
haberme buscado allí.18

18

Opus cit., p. 96. Escena IV.
,. Opus cit., p. 103. Escena IV.

363

�PERNIL:

la que misterios aumenta,
siendo el nombre de la Misa
traducido de la hebrea
frase hacimiento de gracias
y de la latina lengua
Misa enviada oblación
del Hijo al Padre, en ofrenda,
el no oírla cada día
no solamente es tibieza
del perezoso, sino
descortesía grosera
que se hace a Dios, pues de veinte
y cuatro horas que le entrega
de vida cada día aún no
le sabe volver la media.
Bueno es eso para mí,
que si la oigo un día de fiesta
es solamente pensando
si se alarga o si se abrevia.

CONDE GARm-FERNÁNDEZ:

Pascual le ofrece obediencia al Conde, pues está dispuesto a morir. Se despide de Aminta y se marcha.
En contraposición, Lelio y el Demorúo comentan que quieren atrapar a
Pascual en pecado.
DEMONIO:

(Tocan cajas a marchar)

PASCUAL:

¿Pero qué novedad hay
en el campo?
En orden puesta
la gente marcha no sé
a qué fin. 20

Entretanto, se oyen voces en el campo de batalla, y amo y escudero salen a
ver lo que pasa.
En la Escena V, aparece Aminta, vestida de soldado. Le cuenta a Pascual
que el Conde Garci-Fernández había ordenado que estuviese él pendiente
en la batalla y que, al no encontrarlo, ella había ido en su busca. Pascual,
después de decirle que la quiere, le ordena que se marche; mas en ese momento se acerca a ellos el Conde, que reprocha la conducta a Pascual, ya
que supone que había perdido el tiempo por conversar con Aminta en lugar
de estar en la lucha y le manda que esa noche esté de vanguardia. Dice :
"' Opus cit., p. 106 (Escena IV) .

364

Pues quiero que en la vanguardia
esta noche estéis de guardia
poniéndoos en ocasión
de que el valor que os desvela
logréis sin dudar jamás
ser de mi campo la más
avanzada centinela. 21

Infiernos, si hoy
muerte a Pascual Vivas doy,
de mi mayor enemigo
el triunfo mayor consigo,
pues cogiéndole en pecado
de su devoción vengado
quedaré, a cuyo fin sigo
en humana forma siendo
como soy aborrecido
espíritu, al que ofendido
en ira y cólera enciendo,
disimulando y fingiendo . . _ii

Pascual se estremece al paso del Demonio; suena un terremoto, y Vivas,
en un monólogo, uno de los más bellos, literariamente hablando implora a
Jesús que le ayude para resolver su situación de responsabilidad ~te el campo de batalla.
PASCUAL:

¡Qué medrosamente horrible
la noche de un punto a otro
ha convertido la hermosa
serenidad en asombro!
Las derramadas estrellas,
en quien como espejo roto

'" Opus cit., p. 109 (Escena VI).
" Opus cit., p. 112. Escena IX.

365

�se había quedado el Sol,
brillando en menudos trozos,
empañadas del tupido
velo de nubes, no sólo
a la Luna asisten, pero
ni aun ella su temeroso
trémulo semblante deja
que puedan humanos ojos
penetrar del manto de humo
la brújula del embozo. (Terremoto)
¡Jesús mil veces! ¡ Qué fiero
el trueno gemido es ronco
con que el embrión del rayo
siente la nube el aborto!
¿Pero qué me atemoriza?
¿De cuándo acá generoso
mi espíritu le vió al miedo
la pálida tez del rostro? (Terremoto)
¿yo espanto? ¿Yo horror? i Y o susto?
Mas ¡ay! que, si a hacer me pongo
discursos que siempre vagos
dictaron soledad y ocios,
no sin causa temo, pues
al ver ese obscuro globo
desquiciado de sus ejes,
desplomado de sus polos,
que sobre mí titubea,
imagen me reconozco
del primero padre, cuando
arrojado del hermoso
centro suyo, le asaltó
de la noche el pavoroso'
escándalo que a su culpa
le fué el retrato más propio. .. (Terremoto)
y si del concepto, ¡ ay triste!
toda la pariedad corro
no solamente en mi culpa
la imagen que soy supongo,
pero en que comprometido
está aquese numeroso

366

campo en mí, pues en mí estriba
o su blasón o su oprobio,
supuesto que si yo ahora
negligente o perezoso
faltar a a aqueste precepto,
en mí peligraran todos/ 23

En otro pasaje, el Demonio y Lelio tratan de matar a Vivas, mas Lelio
yerra el tiro y ambos huyen.
Luego sucede que Aminta es raptada por un grupo de "canes blancos" de
la Secta Mahometana, y Pernil acude a contárselo a su amo. (Escenas XIII
y XIV).
Poco después, Pascual entra a la Iglesia, de nuevo a orar, y la Secta le sigue mas no penetra al templo porque el Angel lo impide. (Escena XVIII).
Entretanto, en la lucha, el Conde es herido y es retado a prisión por Almanzor, o la muerte, mas el Angel, vestido como Pascual, le proporciona un
caballo al Conde, y éste escapa, quedando el Demonio ofuscado. El Angel
que ha ocupado el puesto del Conde lucha contra Almanzor; enseguida llega Pascual Vivas, arremete contra la Secta y contra Almanzor, lo vence y
lo hace prisionero y recobra a Arninta que es puesta en libertad. (Escenas
XXI y XXVI).
Pascual, viéndose vencedor, ofrece su mano a Arninta y le promete enmendar sus yerros antiguos. Así dice:
PASCUAL:

La mano a Aminta le ofrezco,
que es propósito que hice
de enmendar pasados yerros,
si a verla libre volvía,
en las Misas que hoy oyendo
he estado, por quien falté
de la lid. 24

Como escena final y apoteósica aparece el Ángel y el Santísimo Sacramento, en lo alto. El Angel explica su intervención en la victoria de León y de
Castilla por la fe de Vivas y por su devoción a la Misa.

"' Opus cit., pp. 113 a 115. Escena X.
" Opus cit., p. 138. Escena XXVI.

367

�ÁNGEL:

Y o fui quien en su lugar
peleaba por él al tiempo
que estaba él por mí ayudando
las Misas que estaba oyendo.. .25

Al final del Auto, como cuadro simbólico aparece Felipe III, a caballo, y
a sus pies la secta, representación de la expulsión de los moriscos, llevada a
cabo en España entre 1609 a 1614.
El estilo de Calderón es barroco. Se nota un dinamismo en la acción y un
retruécano en las hipérboles, metáforas e imágenes. El conceptismo llevado
a un último grado que nos da el aspecto simbolista de su teatro, una violencia en los personajes aunque un equilibrio estable matemático, sistematizado
de sus obras, equivalente al claro oscuro de la pintura de V elázquez. Lo decorativo y lo escenográfico dan una elevación contrastante entre la temática
seria y grave muchas veces, y la suntuosidad brillante. Sin embargo, dentro
de la técnica dramática encontramos esa ley de subordinación centrada en
un personaje que generalmente es el hombre. De aquí que su teatro sea humanista.

6.

CONCLUSIÓN

En el auto La Devoción de la Misa, notamos ese doble aspecto del drama
costumbrista y del auto simbólico con la apoteosis final del Santísimo Sacramento, como elemento esencial de este tipo de obras teatrales.
Conjuntamente al desarrollo de la acción principal: la luc~a entre Moros y
Cristianos hacia el Siglo X, en la que los principales personaJes son el Conde
Garci-Fernández y Almanzor, ca.da uno representando un bando, se va desarrollando una segunda acción: el amor entre Pascual y Aminta -tema mundano-, cuya problemática fundamental se presenta en torno a Pascual Vivas, quien viviendo en pecado, ya que había raptado a ~ta, logra, por
la intervención de la Gracia y su devoción a la Misa, arrepentrrse, ofrecer su
mano a su amada, y, por lo tanto, volver a la religiosidad cristiana. Este es
un problema ontológico y meramente humano que renueva la concepción
cristiana de que el hombre pecador si se arrepiente se salva. Este tema, podríamos decir, es el tema individualista que todo hombre se plantea para alcanzar su salvación. Mas, inserto en esta problemática, captamos el aspecto
,.. Opus cit., p. 140. Escena XXVII.

368

representativo socio-político-religioso de la España en el personaje Luis Vivas, ya que como español representa el Catolicismo de este pueblo.
Además, tenemos el simbolismo de la Religión Cristiana a través de la
Eucaristía.
Es pues, este Auto Sacramental, doblemente interesante, tanto desde el
punto de vista técnico-formal como temático, ya que funde en una rmsma
pieza teatral el tema religioso-sacra.mental y el humano.
En el simbolismo de Calderón se ve el reflejo de Dios en todo lo creado
para que todo venga a rendir a los pies de Jesús Sacramentado. No es cosa
rara hallar en los Autos de Don Pedro Calderón, las relaciones de Dios con
la naturaleza; del cuerpo con el espíritu y de los sentidos con el alma que
viene a ser el simbolismo como una grandiosa síntesis del órden visible e invisible y al mismo tiempo, una disección de la vida humana bajo la mirada
teológica con el conjunto de conflictos que forman el interior del alma; es
una disección con todas las Iniserias del hombre y su sustancia semidivina, es
decir, mitad fraile y Initad soldado, o bien, amasado con lodo y emparentado
con los ángeles pero siempre hombre hasta en el momento en que Dios obra
portentos por sus medios o bien cuando obedece al mundo, la carne o el infierno y se aparta de la Divina Gracia. Caen por tierra todo lo imaginario,
pesiinismo, y determinismo de Calderón, ya que sabe resolver a sus personajes en la elección consciente y libre de sus conflictos humanos.

BIBLIOGRAF1A

l. CALDERÓN DE LA BARCA. Autos Sacramentales. Tomo I. (La Cena del Rey Baltasar. El Gran teatro del mundo. La vida es sueño). Edición y notas de Angel
Valbuena Prat. Madrid. Ediciones "La Lectura". Clásicos Castellanos, 1926.
2. CALDERÓN DE LA BARCA. Autos Sacramentales. Tomo II. (El Pleito matrimonial
del Cuerpo y el Alma. Los Encantos de la Culpa. Tu prójimo como a ti). Edición,
prólogo y notas de Angel Valbuena Prat. Madrid. Ediciones "La Lectura". Clásicos Castellanos, 4a. Ed. 1958.
3. CALDERÓN DE LA BARCA, PEDRO. Autos Sacramentales. (El Gran Teatro del Mundo. La Devoción de la Misa). Colección Clásicos Ebro. Tomo I. Edición, estudio
y notas por Angel Valbuena Prat. 7a. ed. 1959.
4. CALDERÓN DE LA BARCA. Comedia:,s Religiosas (La Devoción de la Cruz. El Mágico Prodigioso) . Clásicos Castellanos. 2a. ed. Madrid, 1963.
5. CALDERÓN DE LA BARCA, PEDRO. Comedia. La Vida es Sueño. Colección Clásicos Ebro. Edición, estudio y notas por Rafael Gastón, 1964.
6. CALDERÓN DE LA BARCA. Autos Sacramentales. Plaza y Janés, S. A. Editores. Buenos Aires, Barcelona, México, D. F. Bogotá, Río de Janeiro. la. Edición, 1961.
7. CALDERÓN DE LA BARCA. El Alcalde de Zalamea. La Vida es Sueño. Tauros Ediciones, S. A. Madrid, 1959.

369
H24

�8. ~ALDERÓN DE LA BARCA. Autos Sacramentales II. (La Hidalga del V 11 A M
na el corazón) . Colección Clásicos Ebro. Tomo II Edici,
tud· a e.
ael D a·
V •
·
on, es 10 y notas por
, r. 1aco~o . aifro Sabatelli, O. F. M. la. edición, 1962.
9. D AMrco. Historia del Teatro Dramático. Tomo I u TE HA M' ·
1 Edi
ción, 1961.
· · · • • .
exico. a.
-

10.. V ALBUENA, PRAT. Historia de la Literatura Española. EditoriaL Gustavo Gili S A
Barcelona. Tomo II. 6a. Edición, 1960.
' · ·
11. VALBUENA PRAT, ANGEL. Calderón, su personal1·dad su arte •- estilo. Biblioteca
d e la Facultad de Filosofía y Letras, Madrid, Espana.
,_
'
m

CECCO ANGIOLIERI, POETA DEL "DUECENTO"
PROF. GIANCARLO VON NACHER M.
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

CEcco ANGIOLIERI es un poeta vagabundo, lunático, pendenciero, cínico, borracho, vividor, libertino, turbulento, impío, maldiciente, según los epítetos
que le han encajado los críticos, a lo largo de los siglos. Y una justificación
la hay: la de haberlos copiado tal como aparecen en las descripciones que,
en sus poesías, él hizo de sí mismo.
¿Realidad o ficción poética? Poco importa.
De su lírica irrumpen con calor, fuerza y espontaneidad, los acentos cómicosatíricos, burlescos, picarescos que lo colocan como el maestro más destacado
de toda la escuela de la poesía jocosa de fines de 1200 y principios de 1300.
En antítesis con la culta y refinada poesía del "Dolce Stil Nuovo", la poesía
burlesca -heredera también de una antiquísima tradición- renace como movimiento burgués-popular, polémico, realista, sensual. Poesía individual, la de
Ceceo Angiolieri, que entra violentamente en el juego realista de los contrastes, agudiza y enfatiza determinados aspectos vitales, resalta la belleza expresiva de las palabras, colocadas con precisión selectiva y apropiada disposición.
Contraste entre su naturaleza alegre, despreocupada, atraída por los placeres de la vida -las mujeres, el vino, el juego- y la tristeza, la honda desesperación, en la cual queda sumergido por culpa de la falta de dinero, q,ue sus
avaros padres no le proporcionan con la esplendidez que él hubiera deseado...
El noble miser Angioliero, banquero del Papa Gregorio IX, y madonna Lisa
de los Salimbeni, dieron vida al poeta en la ciudad de Siena, alrededor de 1260.
Miser Angioliero participó en la administración del municipio sienés, fue
miembro de la orden de los Frailes de María (los frailes gaudentes), peleó en
la guerra en contra de Arezzo, junto con su hijo, en 1288. Ceceo participó en
varias luchas en contra de los gibelinos. Varias veces incurrió en infracciones
370

371

�por haber salido del campo sin permiso ( quia fuit inventus de nocte post tertium sonum campane Comunis) . Se encontró envuelto en trágicos acontecimientos, entre los cuales el ataque a un zapatero...
Murió por los años de 1313. Sus hijos renunciaron a la herencia, cargada de
deudas, pero no pudieron evadir el pago de una suma que Ceceo debía al
municipio.
Seguramente por motivos políticos fue exiliado dos veces de Siena y se
refugió en Roma. Desdichadamente esto es todo lo que se sabe de él. Conoció
a Dante Alighieri, a quien estimó, aunque -con él también- entró pronto en
polémica.
Quedan, de su obra, 129 sonetos, de los cuales unos veinte se le atribuyen.
He escogido unos cuantos, en esta brevísima presentación, que me parecen los
más significativos, intentando una traducción de lo más literal con el fin de
perder lo menos posible el encanto de su espontaneidad y frescura lírica.

VIII
Quando veggio Becchina corrucciata,
se io avessi allor cuor di leone,
sí tremerei com'un picciol garzone
quando 'l maestre gli vuol dar palmata.
L'anima mia vorrebbe esser non nata,
nanzi ch'aver cotate afflizione;
e maledico el punto e la stagione
che tanta pena mi fu destinata.
Ma s'io devessi darmi a lo nemico,
e' si convien che io pur trovi la via
che io non temi el suo corruccio un fico.
Peró, s'e' non bastasse, io mi morría;
ond'io non celo, anzi palese 'l dico,
ch'io provaró tutta mia valentía.

X
La mia malinconia é tanta e tale,
ch'io non discredo che, S'egli'l sapesse
un che mi fosse nemico mortale,
che di me di pietade non piangesse.
Quella, per cu' m'avven, poco ne cale;
372

che mi potrebbe, sed ella volesse,
guarir 'n un punto di tutto'l mie male,
sed ella pur: -1' t'odio- mi dicesse.
Ma quest'é la risposta c'ho da lei:
ched ella non mi vol né mal ne bene,
e ched i' vad'a far li fatti miei;
ch'ella non cura s'i' ho gioi' o pene,
men ch'una paglia che le va tra' piei:
mal grado n'abbi Amor, ch'a le' mi diéne.
XIII
Il cuore in carpo mi sento tremare,
sí farte é la temenza e la paura,
ch'i' ho vedendo madonna in figura,
cotanto temo di lei innoiare.
E non podría in quel punto parlare:
cosí mi si dá meno la natura,
ched i' mi tengo in gran ventura
quand'i' mi posso pur su' piei fidare.
Infino a tanto che non son passato,
tutti color que me veggiono andando,
sí dicon: - Ve' colui, ch'é smemorato!Ed io nulla bestemmia lor ne mando,
ch'elli hanno le ragioni dal lor lato,
peró che 'n ora in or vo tramazzando.
LVIII
Sed i' f ossi costretto di pigliare
tra d'essere 'n inferno o 'nnamorato,
sed i' non mi pugnasse a consigliare,
unque Dio non perdoni 'l mi' peccato;
per ch'i' non posso creder né pensare
che sia neun dolare addolorato
maggio, ch'i' ho sofferto per amare
quella che m'ha d'Amor sí spaurato,
Ma, s'io prendessi di rinnamorarmi,
in questo modo mi v'accorderei;

�ch'Amor dovesse 'n prima sicurarmi
di quella che m'ha mort' anni fa sei,
che non dovesse su' pregio tornarmi;
se non, lo 'infern' a gran hoce cherrei.
LXV
Tutto quest'anno ch'é, mi son frustato
di tutti i vizi che solía avere;
non m'é rimasto che non quel di bere,
del qual me n'abbi Iddio per escusato,
ché la mattina, quando son levato,
el carpo pien di sal mi par avere;
adunque, di': chi si paría tenere
di non bagnarsi la lingua e 'l palato?
E non vorría se non greco e vernaccia,
ché mi fa maggior noia il vin latino,
che la mia donna, quad'ella mi caccia.
Deh ben abbi che prima pose 'l vino,
che 'tutto 'l dí mi fa star in Bonaccia;
i' non ne fo peró un mal latino.
LXVI
In questo mondo, chi non ha maneta
per forza é necessario che si ficchi
uno spiedo pero lo carpo o che si 'mpicchi,
se tanto é savia, che curi le peta.
Ma chi lo staio ha pieno o la galleta,
avvegna ch'i' nol posso dir per micchi,
di ció trabocca, niente men picchi
pero su' argento, che fa l' uom poeta.
Anear ci ha altro, che detto non abbo:
che l'ammalato sí fa san venire,
terre tenere, a que! ch'io vi dirabbo;
e 'l mercennaro sí fa 'ngentilire,
buono, saccente e cortese: s'io gabbo,
sí pre-go Dio che mi faccia morire.

374

LXXXVI
S'i' fosse foco, arderei 'l mondo;
s'i' fosse vento, lo tempesterei;
s'i' fosse acqua, i' l'annegherei;
s'i' fosse Dio, mdndereil'en profondo;
s'i' f osse papal, sare' altor giocondo,
ché tutti i cristiani imbrigherei;
s'i' fosse 'mperator, sa' 'che farei?
A tutti mozzarei lo capo a tondo.
S'i' fosse marte, andarei da mi' padre;
s'i' fosse vita, fuggirei da lui:
similemente faría da mi' madre.
S'i' fosse Ceceo, com'i' sano y fui,
torrei le donne giovani e leggiadre:
e vecchie e laide lasserei altrui.
LXXXVII
Tre cose colamente mi so 'n grado,
le quali posso non ben men fornire:
ció é la donna, la taverna e 'l dado;
queste mi fanno 'l cuor lieto sentire.
Ma sí me le conven usar di rada,
ché la mie borsa mi mett'al mentire;
e quando mi sovvien, tutto mi sbrado,
ch'i' perdo per maneta 'l mie disire.
E dico: -Dato lisia d'una lancia!Ció a mi' padre, che mi tien sí magro,
che tornare' senza logro di Francia.
Trarl'un denai' di man sería piú agro,
la man di pasqua che si dá la mancia,
che far pigliar la gru ad un bozzagro.

375

�CII

(A DANTE ALIGHmru)
Dante Alighier, s'i' so bon begolardo,
tu mi tien' bene la lancia a le reni;
s'eo desno con altrui, e tu vi ceni;
s'eo mordo 'l graso, tu ne sugi 'l lardo;
s'eo cimo 'l panno, e tu vi freghi 'l cardo:
s'eo so discorso, e tu poco raffreni;
s'eo gentileggio, e tu misser t'avveni;
s'eo so /atto romano, e tu lombardo.
Sí che, laudato Deo, rimproverare
poco pó l'uno l'altro di noi due:
sventura a poco senno cel fa fare.
E se di questo vói dicere piúe,
Dante Alighier, i' t' averó a stancare;
ch'eo so lo pungiglion, e tu se' 'l bue.•

VIII
Cuando veo a Bequina airada,
aunque yo tuviera un corazón de león,
temblaría como un estudiantillo
cuando el maestro le quiere castigar.
El alma mía quisiera no haber nacido,
más bien que tener tal aflicción;
y maldigo el momento y la estación
en que tanta pena me fue destinada.
Pero si yo tuviera que entregarme al diablo,
es necesario que encuentre el modo
para que no tema por nada su enojo.
Pero, si no fuera suficiente, moriría;
por lo cual no lo escondo, más bien claramente lo digo,
que usaré toda mi valentía.

Soneto VIII: Bequina, su amante, inspiradora de sus cantos es, en cierto
sentido, como afirma la crítica, la anti-Beatriz, por los acentos tan realistas y
sensuales de los cuales la reviste el poeta.

376

X
Es tal intensidad de mi ardor, insatisfecho,
que estoy seguro de que si quien lo supiese
fuera un enemigo mortal mío,
éste lloraría compadecido de mí.
Poco le da a aquella por la que estoy triste;
y bien podría, si lo quisiese,
sanar de golpe todos mis males,
con sólo decirme al menos: -Yo te odio--.
Pero ella me dice por única respuesta:
que no me quiere ni bien ni mal
y que sólo me cuide de lo mío;
que tanto le importa que yo goqe o sufra,
como una paja entre los pies:
malaya el Amor, que a ella me sujetó.

XIII
Tan fuerte es el temor y la pavura,
cuando estoy en presencia de mi dama,
que el corazón se me sale del pecho,
por el solo pensamiento de molestarla.
Y no podría entonces hablarle:
así se va perdiendo mi vigor natural,
que yo me considero ya afortunado
si yo puedo confiar en mis pies.
Hasta que no se hayan ido
todos aquellos que observan mi paso,
y que van diciendo: -Mira, ¡qué hombre atontado!y yo ninguna maldición les digo,
porque tienen razón en afirmar lo dicho,
pero poco a poco voy des/alleciendo.

LVIII
Si constreñido a escoger
entre ir al infierno o estar enamorado,

En los sonetos X, XIII y LVIII podemos observar el contraste con el "Dolce
Stil Nuovo", contraste hecho de exageraciones y de ironía.

377

�· no luchase intensamente antes de decidir,
nunca me perdonaría Dios el pecado;
porque yo no puedo creer ni pensar
que pueda haber dolor más grande,
del que ha sufrido por amar
a aquella que me ha vuelto miedoso del Amor.
Pero, si yo decidiera volver a enamorarme,
lo haría bajo el siguiente acuerdo:
ante todo el Amor debería asegurarme
de la que me hizo morir hace feis años
no me trastorne con sus belfezas;
si no, a ojos cerrados escogería el infierno.

LXV
Por todo el año pasado, me he despojado
de todos los vicios que acostumbraba tener;
no me ha quedado más que el del vino,
que Dios me lo perdone,
porque en la mañana al levantarme,
me parece que tengo el cuerpo lleno de sal;
te pregunto: ¿quién podría abstenerse
de mojar su lengua y su paladar?
Y no exijo vinos excelentes,
ya que me irrita el vino corriente,
tanto como mi mujer cuando ""!e echa.
Bien haya quien des~ubrió el vino,
que me hace feliz todo el día;
por esto no puedo hablar mal de él.

LXVI
En este mundo quien no tiene centavos
es necesario que se clave
un pincho en el cuerpo o se cuelgue,
si es sabio para curarse de todos sus males.

Soneto LXV: Alabanza al vino, uno de los tres elementos entre los cuales se
encuentra a gusto el poeta.

378

Mas quien tenga el cuarterón o el quintal que se desbordan,
aunque yo no lo puedo decir por mí mismo,
que como sea siempre haga
rendir su plata, la cual hace del hombre un poeta.
Hay algo más que no he dicho aún;
que hace, en verdad, sanar al enfermo,
terrateniente a. quien ya sabéis;
al mercenario, gentilhombre,
bueno, sabio y cortés: si miento,
que Dios me castigue con la muerte.

LXXXVI
Si yo fuera fuego, quemaría el mundo,
si yo. fuera viento, lo azotaría,
si yo fuera agua, lo ahogaría,
si yo fuera Dios, mandaría un temblor,
si yo fuera papa, estaría pues contento,
ya que a todos los cristianos engañaría,
si yo fuera emperador, &lt;.'sabes lo que haría?
A todos los hombres degollaría.
Si yo fuera muerte, visitaría a mi padre,
si yo fuera vida, huiría de él,
lo mismo haría con mi madre.
Si yo fuera Ceceo, como yo soy y fuí,
tomaría las mujeres jóvenes y bellas,
y las viejas y feas las dejaría a los demás.

LXXXVII
Tres cosas solamente me agradan,
que nunca puedo disfrutar como quisiera:
son la mujer, la taberna y el dado;
éstas me hacen sentir el corazón alegre.

Soneto LXVI: Alabanza al dinero, sin el cual -como sabe por amarga experiencia Ceceo-- no hay ni mujeres, ni vino, ni juego...
Soneto LXXXVI: es el más célebre poema de Ceceo, donde el pesimismo,
la invectiva, la maldición que invoca, hasta sobre sus propios padres avaros, se
resuelve, en los últimos versos, en una sonrisa entre lo picaresco y lo divertido.

379

�Pero raramente me las puedo permitir,
porque mi bolsa me lo impide;
y cuando me acuerdo, estallo en maldiciones,
que por dinero pierdo lo que deseo.
Y digo: - ¡ Que lo alcance una lanza!y esto por mi padre, que me tiene tan corto,
que de Francia tengo que regresarme sin cebo.
Sacarle un centavo sería más difícil,
así fuese domingo,
que hacer cazar la liebre por una tortuga.

UNA INTERPRETACIÓN PERSONAL DEL POEMA
"BLANCO" DE OCTAVIO PAZ 1
0RALIA

(A DANTE

ALIGHIERI}

Dante Alighieri, si yo soy bufón,
tú me pisas los talones;
si yo como en casa ajena, tú cenas;
si yo muerdo la grasa, tú chupas ávidamente el tocino;
si yo pongo la banderilla, tú la ahondas:
si yo exagero, tú no te quedas corto;
si yo me doy aires de noble, tú te los das de gran doctor;
si yo me hice romano, tú lombardo.
Así que, alabado sea Dios, reprocharnos
no podemos uno al otro, entre nosotros:
desventura sería, y de poca cordura hacerlo.
Mas si, a pesar de todo, tú insistes.
yo te cansaré, Dante Alighieri;
pues yo soy el aguijón, y tú el buey.
Soneto LXXXVII: otro poema famoso que podría muy bien ser una continuación del anterior, y, al mismo tiempo, representar su epitafio. . .
Soneto CII: contestación entre las más típicas de Ceceo a otro soneto, perdido, que le fue enviado por Dante.

BIBLIOGRAFIA
ÜECCO ANGIOLIERI, Rime - . Milano 1959.
FERNANDO PAuzz1, Le Opere e i Giorni -

380

RODRÍGUEZ ARREDONDO
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

CII

Milano 1945.

TENIENDO EN CUENTA los modernos recursos utilizados por los escritores, en
el sentido de aprovechar el espacio de la página para presentar sus obras en
una forma nueva que al mismo tiempo les sirva como recurso expresivo, y
considerando que de esta manera el espacio ha adquirido una extraordinaria
movilidad, Octavio Paz dice: "a espacio en movimiento, signos en rotación".
En un mundo que actuahnente se caracteriza por su inestabilidad, por sus
constantes cambios, transformaciones y mutaciones en el espacio y en el tiempo,
el lenguaje tiene que seguir el mismo camino: los signos en perpetua rotación,
que en algún momento y para alguna persona alcanzan un brillo inusitado,
pero inmediatamente se desvanecen para dejar lugar a otro instante de significación. Y así hasta el infinito.
Dispuesto en esta forma, el poema niega al lenguaje la capacidad de poder decir nada que sea absoluto; pero al mismo tiempo deja abiertas las
infinitas posibilidades de la palabra como portadora de significación, al permitirnos la libertad de interpretar el poema en tantas formas como lectores haya
y aún diferentes en cada lector según las veces que lo lea, en un intento de
crear un lector-autor de su propia interpretación.
Esto es lo que pretendo. Una interpretación personal, basada únicamente
en la primera impresión que me ha producido la lectura del poema.
En las notas previas, encontramos que el tema es "el tránsito de la palabra,
del silencio al silencio ( de lo 'en blanco' a lo blanco -al blanco-) , pasando
por cuatro estados: amarillo, rojo, verde y azul". Pues bien, yo creo encontrar
' PAz, ÜCTAVIO. Blanco.

F

381

�un paralelo entre el origen y evolución del lenguaje, con el origen y evolución
de la tierra desde el comienzo de su existencia.
El silencio original, el blanco de donde parte el poema, corresponde al estado
de incandescencia blanca en que se encontró la tierra en sus orígenes; pero ya
en su interior se encontraba latente la semilla de la palabra. Se encontraba en
potencia, pugnando por salir, pero muda:
el comienzo
el cimiento
la simiente
latente
la palabra en la punta de la lengua
inaudita
inaudible
impar
nula
grávida
sin edad
la enterrada con los ojos abiertos
promiscua
inocente
la palabra
sin habla.
sin nombre

En el proceso natural de enfriamiento, el color de la tierra (como _el d~l ~erro), va cambiando del blanco al amarillo; y en su interior, la matena º1:gmal
del lenguaje, el sonido en sus dos variantes: consonantes y vocalei:,, emp1ez~ a
tratar de salir, empieza a intentar liberarse de aquella muda confus1on y abnrse
paso hacia el exterior:
Bajo la piel de la penumbra
Late una lámpara.
Superviviente
Entre las confusiones taciturnas,
Asciende
Flor
(. . .)
Ni vista ni pensada:
Oída,
Aparece
Amarillo
Cáliz de consonantes y vocales
Incendiadas.

382

Continúa la pérdida progresiva del calor: el amarillo se va haciendo rojo;
los sonidos, ya liberados de su encierro, empiezan a reunirse en pequeños grupos: las sílabas:
Un pulso, un insistir,
oleaje de sílabas húmeaas.
Sin decir palabra
oscurece mi frente
un presentimiento de lenguaje.

Pero todavía las sílabas son tumultuosas, sin sentido, corren como ríos que
se extienden por el mundo y en los cuales empieza la vida animada: las sílabas
son como los diminutos y primitivos seres vivos que se encuentran en el momento de la transición entre lo vegetal y lo animal: no carecen completamente de sentido, ni son pensanúentos completos; pero serán los progenitores
de todas las demás especies, el principio de las genealogías, el ongen del
lenguaje:
el río de los cuerpos
astros infusorios reptiles
torrente de cinabrio sonámbulo
oleaje de las genealogías
juegos conjugaciones juglarías
(. ..)
agua de pensamientos
agua de verdad
verdad de agua.

Con la aparición de la vida, la tierra cambia nuevamente de color. Mientras campea lo verde, las sílabas tanto tiempo sueltas y libres de asociarse,
pero amordazadas, casi mudas por el transcurso de los siglos, empiezan un
movimiento de violencia y de dominación: forman un torbellino de tormenta
en la que predominan los sonidos reiterados deliberadamente para dar la sensación de un retumbar turbulento que hace temblar la tierra y el cielo, hasta
que en el momento culminante, la tierra se abre y nace la palabra:
La rabia es mineral.
Los colores
Se obstinan.
Se obstina el horizonte.

383

�Tambores tambores tambores.
El cielo se ennegtece
como esta página.
Dispersión de cuervos
Inminencias de violencias violetas.
Se levantan los arenales,
La cerrazón de reses de ceniza.
Mugen los árboles encadenados,
Tambores tambores tambores
Te golpeo cielo
Tierra te golpeo
Cielo abierto tierra cerrada
Flauta y tambor centella y trueno
Te abro te golpeo
Te abres tierra
Tienes la boca llena de agua
Tu cuerpo chorrea cielo
Tremor
Tu panza tiembla
Tus semillas estallan
Verdea la palabra.

Nacida la palabra, se posesiona del mundo, se diserrúna, se propaga, se
multiplica, creando todas las imágenes existentes:
se desata se esparce árida ondulación
se levanta se erige ídolo entre brazos de arena
desnuda como la mente
brilla se multiplica se niega
en la reberberación del deseo
renace se escapa se persigue
girando girando . ..
en torno a la idea negra. ..

Siguiendo la misma evolución: sonido
silaba
palabra
hemos llegado al momento presente: poesía

384

-

materia
animal
hombre,
poeta.

Hasta aquí la vida del lenguaje ha transcurrido junto con la de la tierrai
pero como no podemos saber lo que sucederá a la tierra en el futuro, en este
momento tierra y lenguaje se separan porque la palabra y el hombre sí siguen
evolucionando. Es decir, la materia de la tierra se ha detenido, o por lo menos, evoluciona más lentamente; en cambio, el espíritu humano puede aspirar a elevarse, y de hecho lo hace.
La tierra ha dado ya su producto más perfecto: el hombre con la palabra.
Ahora éste debe encargarse de su propio perfeccionamiento, de elevarse más
allá de sí mismo hacia un universo más acabado, sin limitaciones de ninguna
especie. Y esto, sólo lo logra el Poeta con esa sublimación de la palabra que
es la Poesía. El poeta es el único que puede deshacerse del tiempo y del espacio, y es el representante más puro de ese deseo de trascenderse a sí mismo.
La palabra, por consiguiente, alcanza un grado más alto: la Poesía, que
se eleva hacia la claridad, hacia el azul del firmamento, hacia un lugar de
pureza donde se hace real lo imaginado, donde se "ven" los pensamientos:
Del amarillo al rojo al verde,
Peregrinación hacia las claridades,
La palabra se asoma a remolinos
Azules.
Gira el anillo beodo,
Giran los cinco sentidos
Alrededor de la amatista
Ensimismada.
Traslumbramiento:
No pienso, veo
-No lo que veo,
Los reflejos, los pensamientos veo.

Cuando ha llegado a esa región de transparencia, el poeta se encuentra
con sus propios pensamientos, con sus imágenes, con los seres creados por su
imaginación. Pero tan pronto como aparecen, se esfuman, se deshacen en
una claridad tan intensa que casi vuelve al color blanco:
Las precipitaciones de la música.
El número cristalizado.
Un archipiélago de signos.
Aerofanía,
Boca de verdades,
Claridad que se anula en una sílaba

385
H25

�Diáfana como el silencio:
No pienso, veo
-No lo que pienso,
La cara en blanco del olvido,
El resplandor de lo vacío.

Al finalizar el poema, la palabra-poesía se ha posesionado del poeta y éste
de aquélla. Ambos se pierden en un lugar sin tiempo y sin espacio, en algo
parecido al lugar de origen, en una especie de vuelta al punto de partida,
de caer en el comienzo: parecen desvanecerse en la nada:

UN EXPERIMENTO FALLIDO: "EL PÁJARO MOSCA"*
HuGo RomÚGUEZ ALCALÁ

El árbol de los nombres
Real irreal
Son palabras
Aire
Son nada
El habla
Irreal
Da realidad al silencio.

Pero la palabra está ahí, se encuentra ( y se pierde) en el centro de ese
universo real-irreal. Inacabable, disponible para el que quiera alcanzarla, queda
como una especie de inspiración para el hombre:
El mundo

Es tus imágenes
Anegadas en la música
Tu cuerpo
Derramado en mi cuerpo
Visto
Desvanecido
Da realidad a la mirada.
El poema no pretende, en absoluto, tener una significación precisa e inmutable. Por el contrario, es sólo un conjunto de palabras que se han reunido en una página para buscar un significado: el que cada uno de nosotros
quiera darle aquí, ahora.

University of California

EN 1958, ESTO ES, A CINCO años de la publicación de El trueno entre las
hojas, Roa Bastos escribe "El pájaro mosca",1 uno de los relatos más ambiciosos de nuestro autor y, también, de los más extensos.
Por primera vez Roa, cuyos personajes suelen ser en su mayoría gente in.
culta, campesinos ignaros, peones, soldados, mendigos y alguno que otro representante de las clases superiores del Paraguay, escoge para este cuento la
gente más culta de su país. Es más: evoca vívidamente a un grupo de personajes históricos de primer rango en los anales literarios y políticos de su patria: Juan Silvano Godoy, Manuel Domínguez, Ignacio A. Pane, Arsenio
López Decoud, Hérib Campos Cervera.
Por otra parte, el escritor excluye en forma absoluta lo popular; se desentiende de los temas proletarios como podría hacerlo un autor de preocupaciones radicalmente diversas de las suyas, y se mueve en un ámbito de ficción
en que doininan pasiones de intelectuales puros. Todos los entes de ficción de
"El pájaro mosca" son escritores, estudiantes o profesores, y el suceso que
da. origen a un prolongado conflicto entre dos de aquéllos gira en torno a un
libro. Roa, además, evoca las sombras, digamos, de Cervantes, de Shakespeare y hasta de un iluminista francés, el ideólogo Georges Cabanis, y se vale de los dos primeros para esclarecer, con sutiles comparaciones o alusiones,
aspectos de los conflictos ficticios que inventa.
El estilo del relato, el ambiente en que transcurre, el hálito poético que lo

* Capítulo de un libro en preparación titulado El arte visionario de Augusto Roa
Bastos. Roa Bastos nació en Asunción, Paraguay, en 1917 y debe su fama continental
a su novela Hijo de hombre ( 1960) premiada varias veces y traducida a muchos
idiomas.
' Ver El baldío. (Buenos Aires. Editorial Losada, S. A., 1966). pp. 133-152.

386

387

�cruza y vivifica, son admirables. Se trata de un insólito experimento que
llamaremos de "ficción culta" que nunca había ensayado hasta 1958.
En esto precisamente consiste la unicidad de "El pájaro mosca". Acaso
constituya este relato un hito importante en la carrera del escritor, y el anuncio de una diversificación de temas, amén de la superación de una etapa en
que la insistencia sobre un número limitado de aspectos de la realidad paraguaya resulta monótona. Lo que, sin embargo, hace de este cuento un experimento fallido no consiste ni en la evocación del ambiente, ni en la caracterización de la mayoría de los personajes, ni en la utilización de Cervantes,
Shakespeare y Cabanis como "ingredientes", por decirlo así, de la ficción:
consiste, sí, en el desenlace súbito, que es lo único no bien justificado.
Es menester, pues, analizar el cuento en lo que mira a su argumento y estructura para elucidar con nitidez no sólo su unicidad, sino la razón de lo
que creemos ser su fracaso,

ARGUMENTO

El odio que siente el frustrado escritor José María Funes por el profesor Antonio Ozuna tiene cuarenta años de virulencia. Surgió este odio durante la
juventud de ambos, en la edad de oro de la intelectualidad paraguaya, cuando vivían (y convivían en cenáculos de charla chispeante) los primeros escritores de verdadero talento que tuvo el Paraguay: los ya mencionados Godoy, Domínguez, Pane, López Decoud y otros. ¿ Qué había sucedido entre
Funes y Ozuna? Pues que Ozuna, en una tertulia en que estaban presentes
los intelectuales nombrados, acusó a Funes de plagio. Además, le manifestó
que, obligado por razones de ética. intelectual, debía probar en una reseña
que el reciente libro de Funes no era en rigor de éste sino una copia del de
Georges Cabanis: Relaciones entre la naturaleza física y moral del hombre...
Esto había acontecido cuarenta años atrás y Funes nunca había podido perdonar el descubrimiento del plagio. Antes por el contrario, Funes consagró desde entonces toda su vida a la venganza; intrigas del plagiario arruinaron al
profesor Ozuna. Este, privado primero de su cátedra, víctima luego de prisión injusta, se halla hoy en la miseria. No ha mucho que ha enviudado.
Para pagar los gastos del sepelio de su esposa, ha vendido gran parte de su
biblioteca. ¿ Quién ha comprado los libros de Ozuna? El mismo José María
Funes. Porque Funes, desde el fracaso de su carrera literaria cuarenta años
antes, se había dedicado a .los negocios: compra y venta de tierras, de antigüedades y, muy especialmente, de ediciones raras.
388

Bien: la biblioteca del profesor Ozuna, entre otros tesoros bibliográficos, contaba con un ejemplar de la edición príncipe de la primera parte del Quijote,
encuadernado en amarillento pergamino y con notas marginales del puño y letra del propio Cervantes. La codicia de Funes anda hace tiempo encendida por
esta joya de coleccionista. Funes la ha examinado para verificar su autenticidad
y, tras minucioso análisis del que no excluyó ningún procedimiento antiguo o
moderno de comprobación, se convenció de que la joya era de ley. Ozuna, aunque en la última miseria, se ha negado, por mucho tiempo, a venderle ese
Quijote.
Al fin, forzado por la necesidad, viene hoy a la casa de Funes con un tomo forrado en pergamino, recibe una suma de dinero, y se va en seguida sin
despedirse de su ex amigo. Este, momentos después de partir el profesor, abre
el tomo y, con ira y asombro, advierte que no se trata del Quijote sino de
una novela autobiográfica, manuscrita por Ozuna, y titulada El prisionero.
Funes, lleno de curiosidad, domina su ira y comienza a leer el manuscrito
en voz alta: en él halla un minucioso relato del episodio del plagio y de
otros muchos sucesos posteriores.
Ozuna es padre de una muchacha hermosísima, enferma de meningitis, llamada Alba. "Mi pobre Ofelia, que también un día se me morirá ahogada",
ha dicho una vez de ella su padre, el viejo profesor. Alba se cree dueña de
un invisible pájaro mosca. El pájaro no necesita jaula ni alimentos. . . terrestres: come en el aire "granitos de 1uz".
El implacable odiador de Ozuna tiene también una hija. Se llama ésta
Delmira Funes. Sabemos que vive desesperada en Asunción, donde se sufre,
según ella, "una vida de enterrados vivos". Con Julio, su novio --o su amante- quiere marcharse del Paraguay y radicarse en Córdoba, Argentina, donde hay la posibilidad, para él, de una cátedra universitaria. Esto Delmira se
lo cuenta a Otilia, ex condiscípula y amiga cuyo papel en el cuento no es
otro que el de confidente de la hija de Funes.2 Una de las razones de la
desesperación de Delmira es el desprecio que siente por su propio padre.
Llegados a este punto, podemos decir que ya está resumido casi todo el
argumento. Poco falta, en realidad, para concluir la relación de los hechos
presentes, ya que el cuento es, principalmente, una evocación de lo que ha
pasado cuarenta años atrás y de lo que ha sufrido la víctima de Funes expiando la denuncia del plagio.
Sólo resta añadir lo siguiente: cuando Funes cae en la cuenta de que Ozuna le ha traído no el Quijote sino la novela autobiográfica, ordena a su
• Más adelante en el texto, se verá que Otilia tiene una significación muy especial no
en lo atinente al argumento mismo, sino como personaje insólito en la ficción de Roa.

389

�hija que vaya a casa del profesor y le exija la entrega del libro cervantino.
Delmira obedece pero tarda horas en regresar. Cuando al fin lo hace, informa a su padre que Alba ha sido violada por los soldados del Batallón Escolta; que ella, el profesor y Julio hallaron a Alba, después de buscarla por
toda la ciudad, medio muerta en uno de los zanjones de la Chacarita; que
Julio, habiendo ido a quejarse a la Policía, fue tomado preso; que el profesor, tras hallar a su hija violada, desapareció y fue encontrado luego, borracho, en un cafetín.
Poco después de terminar el relato de estos hechos, Delmira, súbitamente,
enloquece. En la última parte del cuento, en efecto, leemos que Delmira es
de pronto víctima de la misma obsesión que Alba: no contesta a las repetidas
preguntas de su padre, el cual, advirtiendo la extraña actitud que inesperadamente la muchacha ha asumido, le pide, en vano, una explicación.
Delmira, enajenada, distante, "tenía las dos manos apretadas contra el
pecho y empezó a arrullar suavemente a lo que estaba adentro". Es decir,
al invisible pájaro mosca de su amiga Alba.

ESTRUCTURA DE "EL PÁJARO MOSCA"

Roa divide su cuento en nueve partes indicando, por medio de espacios en
blanco, cada división.
En la primera parte nos presenta a Ozuna y a Funes frente a frente en el
despacho de este último: aquí se verifica la ansiada adquisición del Quijote
por el anticuario. Una vez que Ozuna recibe el importe del valioso libro, se
marcha sin despedirse, como queda dicho. Poco después de marcharse Ozuna, entra Delmira Funes en el despacho de su padre acompañada de su
amiga Otilia. Se produce entonces una nueva escena en el mismo escenario.
(Se puede, en rigor, hablar de "escenas" al comentar "El pájaro mosca", porque, en su mayor parte, el relato resultaría fácilmente escenificable y, más
que nada en él, el diálogo del viejo Funes con las dos muchachas).
Otilia abandona pronto el despacho de Funes y poco después hace lo propio Delmira. El escenario ahora es la cocina de la casa de Funes y, los dos
únicos interlocutores, las dos amigas. La conversación que sigue tiene por
tema la desgracia 'de los Ozuna, la crueldad del viejo Funes y lo sórdida
que, para Delmira, es la vida en Asunción. Ozuna ha sido un tiempo profesor de literatura de ambas muchachas. Delmira habla compasivamente de
Alba, la hija loca del catedrático, y describe a la demente como a una Ofelia
paraguaya. En esto hallamos el primer acorde shakesperiano, en la melodía
390

del cuento. A Julio, por otro lado, Delmira sólo lo menciona tres veces, y
muy de pasada. La primera, para manifestar que, poco antes, temió que
su padre se hubiera enterado de algo que afecta a Delmira y a su novio o
amante (pág. 137). Pero la alarma resultó falsa. La segunda, nada más que
para citar una frase de él (pág. 138) . Y la tercera, para confiar a Otilia el
secreto de que, exasperada por la actitud de su padre -su odio a Ozuna y
a todo el mundo-- se va a ir con Julio "a cualquier parte", acaso a Córdoba (pág. 139). Porque, según parece Julio es también un intelectual, un
profesor. Todo lo relativo a la identidad de Julio, a sus relaciones con Delmira y a su actitud ante Funes, etc., todo es muy vago, tan vago como ese
ofrecimiento desde Córdoba de una cátedra que no se sabe de qué disciplina sea.
Julio no va a ser mencionado de nuevo hasta la penúltima página del
cuento (pág. 151).
Pero no nos anticipemos. Consideremos ahora la segunda parte de "El
pájaro mosca". Esta consta de dos "escenas": 1) Funes -nos hallamos
ahora otra vez en el despacho del viejo-- ordena a su hija que vaya a casa
de Ozuna para reclamarle la entrega del Quijote recién comprado, pues acaba de descubrir que el profesor le ha dado "gato por liebre", esto es, un manuscrito en vez del libro. 2) Funes se queda solo en el despacho y comienza
a leer en alta voz la ''novela" de su ex amigo.
¿ Concibió el autor "El pájaro mosca" primero como un drama y sólo después decidió optar por el género del cuento? No lo sabemos. Me formulo esta pregunta porque la "escena" del viejo Funes, solo, en su despacho, leyendo en voz alta, más parece escrita para las tablas que para un cuento.
Ahora bien, esta que llamaríamos técnica dramática de Roa resulta sumamente expresiva y adecuada. La lectura (audible) del manuscrito nos
ofrece una vívida intuición de lo pasado entre Ozuna y Funes hace cuarenta años en Asunción, y evoca una época en que se supone que Ozuna y
Funes asistían a la tertulia de los Godoy, López Decoud, Pane, Domínguez, etc.
La caracterización de Ozuna y Funes, por otra parte, logra así el éxito más
completo. Lo curioso es que todo el esfuerzo narrativo de Roa se concentre en
revivir un pasado y no en "preparar'' adecuadamente las consecuencias que ese
pasado ha de tener en el futuro.
El cuento es, en rigor, excelente en lo que mira a la narración de lo acontecido desde el día de la denuncia del plagio de Funes hasta el día de la adquisición, por éste, del ejemplar del Quijote. Las "memorias" de Ozuna, en
efecto, retrotrayéndonos a la fecha del descubrimiento del plagio y narrando
los hechos hasta el momento en que Funes urge al profesor que le venda el
libro, son todo un tour de force de recursos estilísticos gracias a los cuales
391

-

�una Asunción ya lejana, de comienzos del siglo, y un ambiente intelectual
que ya pertenece a la historia, resucitan llenos de vida y sugestión.
Es más: en las partes séptima y octava del relato, el manuscrito de Ozuna
llega a un extraño epílogo: el profesor "recuerda el futuro", esto es narra
su suicidio en prosa muy poética. Pero este suicidio anticipadamen~e descrito -que acaso ha de verificarse- queda fuera del cuento. Este termina
con la locura de De~a sin que el lector sepa si aquel epílogo fue sólo "una
chanza fúnebre" como a sí mismo se asegura Funes, lector de la "novela" o
la anticipación literaria de una decisión irrevocablemente tomada por Ozu:ia.
Lo grave no es esto, sin embargo. Lo que hace fracasar, a mi juicio, este experimento de "ficción culta" es que a partir de la segunda parte del relato
hasta casi el final de la última, Roa se olvide de Julio, y no sólo de éste, sino
de hablarnos de las relaciones de Julio con Delmira. Delmira, reaparece sólo
una vez entre la parte segunda y la novena (que es la final) : el manuscrito
de Ozuna la menciona, aunque muy de pasada, en la quinta parte (págs.
147-148).
Ahora bien: como el desenlace del cuento consiste en la súbita locura de
Delmira, resulta evidente que Roa ha consagrado a la caracterización de Funes y Ozuna y a las relaciones que hubo entre estos dos personajes un esfuerzo y un espacio desproporcionados. En suma: "el suicidio" de Ozuna que
,
'
aparece tan solo como un recuerdo del futuro, se justifica mucho más plenamente que la locura de Delmira. O mejor dicho: el suicidio "ficticio" de
Ozuna nos parece, a nosotros lectores, algo perfectamente explicable, al paso que la locura de Delmira nos resulta un desenlace abrupto, demasiado
abrupto y sin preparación suficiente.
La estructuración del cuento, pues, fracasa por falta de proporción entre
lo que el escritor cabalmente presenta y lo que apenas indica o alude.
Toda o casi toda la atención d~ Roa se ha concentrado en "los dos viejos
Y-~u mundo", digamos. Cada uno de estós dos viejos, sin embargo, tiene una
hiJa. Y lo que sucede a estas dos hijas es esencial para el cuento. Pues bien:
Roa ha hecho que tanto Alba como Delmira sean nada más que figuras secundarias en el mundo lleno de fantasmas de los dos viejos. Fantasmas -entiéndase bien- que para los viejos tienen realidad de primer orden. Me refiero, por ejemplo, a los personajes históricos a cuya tertulia ambos siguen
imaginariamente asistiendo con la tenacidad que los ancianos ponen no en
lo que han de vivir sino en lo que han vivido ya.
Cabe, pues, afirmar que Alba y Delmira no logran nunca encarnarse cabalmente en "El pájaro mosca". Ellas sí que son fantasmas, pero fantasmas
de menos realidad que lós otros "fantasmas vivos" con quienes conviven los
viejos: sus recuerdos, sus odios, sus desdichas, sus regrets.

392

En verdad, resulta curioso que, en contraste con la rápida pero eficaz caracterización de Godoy, Domínguez y Campos Cervera, por ejemplo, un personaje viviente como Julio no merezca una sola línea que lo perfile física o
~spiritualmente.
El cuento, en rigor, debió de ser una novela o una nouvelle. Un desarrollo
más cabal de personajes que en aquél están apenas esbozados, hubiera resultado en una narración estructuralmente, artísticamente, equilibrada.
Porque a Roa no le falta talento para justificar tanto los hechos como actos que narra en su ficción. Al contrario. En el mismo relato que aquí comentamos y que definimos como "experimento de ficción culta", introduce
temas como los de Cervantes y Shakespeare, y nos admira, en el manejo de
estos temas, lo que llamaríamos su "talento justificativo". Veámoslo.

ÜERVANTES Y SHAKESPEARE

Insólitamente Roa, que según dijimos ya, prefiere narrar sucesos de gente
pobre, triste, explotada, ignorante, en "El pájaro mosca" dramatiza conflictos entre personajes que pertenecen a las clases superiores. Roa caracteriza
en el profesor Ozuna a un apasionado bibliófilo. Cuando Ozuna pierde la
cátedra, es en seguida víctima de una prisión injusta y luego objeto de persecución policial, se queda en la pobreza. Ahora bien: esta pobreza no es absoluta, a lo menos por un tiempo. Ha perdido todos sus bienes menos una
"muralla de libros y papeles". Es decir, su biblioteca está intacta. ¿ Qué hacer para seguir viviendo? La única solución para seguir viviendo él, su mujer y su hija, es que se decidan "a comer la muralla" (pág. 145).
El cuento, recordemos, se inicia cuando Funes cree comprar un ejemplar
del Quijote anotado por el mismo Cervantes. Roa, con suma habilidad, logra ante todo justificar convincentemente la posibilidad de la existencia de
ese volumen en manos de su personaje, en la ciudad de Asunción, hacia la
primera década del siglo XX. En la página 134, hace negar a Funes que el
ejemplar sea genuino -esto es, de la edición príncipe- y le hace también
negar el que Cervantes lo haya anotado. Funes, subrayemos, niega esto en
presencia de Ozuna, a quien pretende engañar. Pero, en la página 137, el
mismo Funes, ido ya Ozuna a su casa, afirma ante Delmira que el volumen
es auténtico: "Tengo bien fichado el ejemplar. Cuando me lo prestó Ozuna
por un tiempo, lo sometí a varios análisis. Rayos X, carbono 14, peritaje caligráfico, todas las garantías. Hasta esa carta de Menéndez Pidal confirmando mis
suposiciones. Es una joya auténtica... y debe estar valiendo una fortuna".

393

�( ¡ Menéndez Pidal! ¡ Qué extraño resulta este nombre en una página del autor de El trueno entre las hojas!) .
No contento con esto, Roa hace decir, en las páginas 146 y 147 al supuesto
dueño del precioso ejemplar -al profesor Ozuna- en un supuesto capítulo
de su supuesta autobiografía:

.. .Funes le tenía echado el ojo hacía mucho tiempo, y . .. lo llevó a
su casa para verificar si esas anotaciones eran genuinas o falsificadas.
Algo absurdo. No había más que verlas para saber, fuera de toda duda,
que la mismísima diestra del Manco las había escrito allí letra por letra, y que su espíritu había soplado sobre ellas. Si hasta el propio Funes
estaba fascinado, por algo sería.

Pero esto no es todo. Roa, para justificar la "presencia", digamos, de Cervantes, escribe hasta un pequeño cuento, cuyo personaje es el mismo Cervantes. Y es entonces cuando hace un alarde, modesto, pero muy adecuado y convincente, de erudición apócrifa.
En esa anotación -sigue diciendo Ozuna en su autobiografía- estaban prefigurados algunos elementos de la futura obra cervantina: ciertos conceptos que luego figurarían en el prólogo de la segunda parte,
con los cuales Cervantes contestó a los insultos del falso Quijote... Si
por ventura llegares a conocerle, dile de mi parte que no me tengo por
agraviado; que bien sé lo que son las tentaciones del demonio y que una
de las mayores es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede
componer e imprimir un libro...
Y también el borrador, acaso, _de esas misteriosas frases que más tarde iban a aparecer en la dedicación del Persiles al Conde de L emos, como escritas pocos días antes de su muerte, pero que de seguro le habían
gastado toda la vida para revelarle al final su último sentido: el tiempo
es breve... Las ansias crecen... las esperanzas amenguan...

Esta es la justificación de la "presencia" de Cervantes en la historia. Difícil que pueda ser más convincente, más ingeniosa, más oportuna: obsérvese
que Cervantes atribuye a Avellaneda, tentado por el demonio, la infundada audacia de imprimir un libro. Y recuérdese que Funes, también tentado por el
demonio, imprimió un libro que era un plagio...
Dejemos ahora a Cervantes y pasemos a Shakespeare.

LA

"PRESENCIA" DE SHAKESPEARE

La hija del erudito bibliófilo Ozuna, Alba Ozuna, es un caso insólito de
"mujer hermosa" en la ficción de Roa. (Los personajes femeninos de Roa no
son nunca hermosos) . Es hermosa, sí, pero demente. Al revés que la gran mayoría de las heroínas de Roa, campesinas miserables e incultas entre las que
abundan prostitutas como la de "Galopa en dos tiempos" y la María Rosa
y la Salú-í de Hijo de hombre, Alba Ozuna (o Alba Ofelia Ozuna) es una
doncella impoluta, educada en un hogar refinadamente culto.
Delmira Funes la describe de este modo:
Cada vez más hermosa. Fina, transparente, como esas enfermas de
leucemia. 'Mi pobre Ofelia, que también un día se me morirá ahogada'
-me dijo el profesor una tarde . ..- (pág. 138).

Estas palabras de Delmira Funes y las que cita del profesor Ozuna, constituyen, además de un "retrato", la primera alusión a Shakespeare que hallamos en el cuento. Y adviértase cuán hábilmente hace Roa la alusión pues
en rigor es el profesor Ozuna el que establece la comparación entre Alba y
la Ofelia de Hamlet; y Ozuna, como se verá pronto, es alguien que tiene
"autoridad" para hablar de este modo.
Delmira, en la misma página de que se extrajo la cita anterior, nos da
una visión bien shakespeariana de su amiga loca:
.. .una tarde en que me crucé con ellos (Ozuna y Alba), Alba venía
con los pies sucios de barro. Había andado vagando toda la tarde por
la costa de la bahía, en los bajos del Cabildo. Se me acercó con esos
ojos de alucinada que tiene y me dijo en voz baja, mientras me ponía
en la mano a escondidas su invisible pájaro mosca: 'Cuídamelo. Hoy
no puedo llevarlo a casa porque mi padre está enojado. No necesita
darle de comer ni ponerlo en una jaula. No le dará trabajo. No tiene
más que mirarlo todo el tiempo y se quedará quietecito en el aire comiendo sus granitos. de luz. . .' Y empezó a arrullarlo como si de verdad
el pájaro mosca estuviera en mi mano. ¡ Rompe el alma la pobre!

Sin duda, pues, Alba Ozuna es personaje de estirpe shakesperiana. En el
acto IV, escena V de Hamlet, Ofelia, loca ya, canta elogiando al "lindo y
dulce petirrojo que es toda su alegría":
For bonny sweet Robin is all my joy.

394

395

�Así, de manera muy similar, Alba delira. Pero el petirrojo de la Ofelia
ozuncena es un pájaro mosca invisible.
Alba, además, tiene los pies sucios de barro. ¿ No hay en el barro de los pies
de Alba un recuerdo de la muddy death de Ofelia, tal como se la describe
en el acto IV, escena VII de 1a tragedia?
Lo shakespeariano del cuento de Roa, sin embargo, no termina aquí, no se
reduce al retrato de Alba. La autobiografía de Antonio Ozuna, que Funes
lee en su despacho, trae un pasaje en que el autobiógrafo cita a Shakespeare
y hace una alusión cruel a la relación que existe entre Ozuna y Funes. En
efecto, Ozuna y Funes se comparan, respectivamente, a Antonio el mercader
y a Shylock el prestamista de The Merchant of Venice:

-¿Cuándo me vende el Quijote?
le ha preguntado una vez Funes a Antonio Ozuna. Y éste cuenta que le ha
respondido:

-Oh, ese no está en venta...
( ...)
-Siempre estoy dispuesto a pagarle un buen precio.
-Es que. .. -titubeé; no sabía muy bien cómo explicárselo- Es un
libro que está bajo mi piel. ..
-Vamos, don Antonio -dijo Funes-. Usted siempre haciendo bromas.
-Es quizás el mismo caso que el de mi tocayo en la pieza de Shakespeare. .. -Siempre mi manía de repetir frases, de sacar analogías y
símbolos de los libros; el hombre es lo que hace, dicen, y yo no había
hecho en mi vida otra cosa· que leer.
-No entiendo - dijo Funes sospechando tal vez que me estaba burlando de él.
-El de Antonio, en El Mercader de Venecia. A mi tocayo le exigieron una libra de carne que debía ser arrancada del sitio más próximo
al corazón. Y entonces vino la dulce Parcia. . . (pág. 147).
Aquí Antonio Ozuna interrumpe el relato de su conversación con Funes
porque Alba, o sea, Alba-Ofelia, canta por allí cerca y su patético canto interrumpe lo que Porcia iba a hacer para salvar al mercader Antonio:

. . .- me interrumpí un instante porque desde dentro llegó la deshilachada melopea de Alba, que se extinguió en seguida-. La dulce

396

Parcia habló de esas famosas gotas de sangre que no estaban estipuladas en el contrato. Un sofisma legal, una chicana de leguleyo que arruinó el negocio al prestamista.
-No sé qué está queriendo insinuar -dijo Funes, aturdiéndose.
-No quiero insinuar nada -dije-. Estoy tratando de explicar un
hecho (pág. 148).
Como se ve, Roa utiliza más de un "tema" shakespeariano para crear los
personajes de "El pájaro mosca": Alba es otra Ofelia; Antonio Ozuna es
otro Antonio; José María Funes es Shylock. ¡ Y qué bien justifica cuanto
hace decir a Ozuna, pues es Ozuna, el erudito, el que tiene la manía de las
analogías y símbolos sacados de los libros! ¡ Y qué bien simboliza el sacrificio
que para Ozuna sería vender su Quijote!

Lo INSÓLITO v- Lo TÍP1co
Ya hemos visto que lo insólito de este cuento consiste en la índole de los
personajes -todos cultos- y en la hábil utilización de lo que llamamos la
"presencia" cervantina y shakespeariana para dar altura intelectual a lo narrado y hasta para aprovechar, motivos de carácter biográfico, en el caso de
Cervantes, y literario, en el de Shakespeare, a fin de potenciar analógicamente, ora la situación de los personajes centrales uno frente a otro, ora la caracterización poética de la hija demente de uno de ellos.
Ahora bien: dentro de lo insólito se produce el fenómeno de lo típico.
¿Qué es lo típico en la ficción de Roa? Ya lo hemos subrayado antes: una
crítica severísima, generalmente iracunda, de las condiciones sociales y políticas del Paraguay. ¿Hay algo de este tipo de crítica en "El pájaro mosca"?
Sí, y no en pequeñas dosis.
Por ejemplo, en la página 134 Delmira aconseja a Otilia que vuelva a
Buenos Aires porque "aquí acabaremos todos locos". En la página 144, Ozuna describe al Paraguay como "un país que era una vasta y lóbrega zanja en
la que sólo pululaba la gusanera de las conjuras; una grieta pequeña y estéril en la corteza del mundo, en la que nada podía fructificar: ni la vida ni
la muerte".
Y, además, los violadores de Alba (pág. 151) son soldados del Batallón
Escolta, de la guardia presidencial, símbolos indudables de un régimen político.
Lo insólito, pues, se mezcla a lo típico de una manera digna de destacarse.

397

�Analicemos el caso de O tilia: aunque no sepamos mucho de ella, y su papel
en el relato sea muy secundario, es un caso ilustrativo en que lo insólito y lo
típico producen una extraña combinación acaso anunciadora de una evolución significativa en la ficción de Roa.
En primer lugar, Otilia es una intelectual de la clase alta. Ha estudiado
literatura en cursos del profesor Ozuna. No es, pues, la campesina analfabeta, sufriente e infeliz, enamorada de un leproso o hija de un sepulturero. Es,
además, una criatura ficticia enormemente poética, delicadamente femenina.
Habla poco en el relato, pero cuando habla nos revela una rica humanidad,
una fem.inidad muy distinta de la de las otras mujeres que Roa prefiere
presentar.
Es Otilia la que, frente a la actitud pesimista de Delmira ante su hogar y
ante el Paraguay todo, exclama :
-Bueno, no te pongas tan lúgubre, viejita. No es para tanto. En
todas partes se cuecen habas. .•

Y1 luego, Otilia, que ha venido de Buenos Aires y ha comparado dos formas de vida, la porteña y la asuncena, agrega "en una actitud forzadamente
festiva":
-Hay que mirar también el costado amable de las cosas. (El consejo parece dirigido al mismo autor).
Delmira responde:
-No sé qué de amable puede haber aquí.

Y es entonces cuando Otilia pronuncia uno de los más insólitos discursos
que uno puede esperar de un personaje femenino o masculino de Roa. Otilia
responde:
-Fíjate, Asunción me ha divertido mucho. Por lo demás, sigue siendo
la misma de antes lrajo su endomingamiento de calles y casas nuevas, de
coches de último modelo. El viento norte continúa soplando igualito. La
luna, los jazmines, las serenatas, todo igual. La vez pasada, paseando por
ahí y admirando las maravillas de nuestro cielo estrellado, que como se
sabe no tiene comparación en el mundo entero, encontré un· burro sentado en medio de la calle. ..
¡ Extraño párrafo en un 'personaje de Roa! Subrayamos, primeros el hecho
de que esta mujer -algo nada común- puede sencillamente ser irónica y
398

elogiosa, crítica y humorística. (Esto último, le veremos después). No es como
las d~más en Roa, incap_aces de trascender su infortunio, de hablar jamás como s1 no sellara sus labios, para cualquier efusión, la marca de fuego de un
destino aciago. Otilia ironiza, es cierto, contra el viento norte, pero en seguida habla de luna, de jazmines, de serenatas y, sobre todo alude a las maravillas
del cielo estrellado del Paraguay. En Roa las realidad:s bellas del mundo físico no_ ~parecen nunca. Y la misma palabra "maravilla", tan cargada de valor positivo, está desterrada del vocabulario de sus ficciones.
Pero no interrumpamos tanto tiempo el discurso de Otilia. Cuenta ella
-leíamos-- que ha encontrado un burro sentado en medio de una calle de
la capital, oriundo del distrito de Lambaré, sin duda, célebre por sus pollinos.
Y agrega en seguida:
-Me acerqué y ni siquiera se movió. Me miró con sus ojos grandes y
h~m_edos. "Ya te~és los ojos de una persona, burrito lambaré, le dije
alisandole las ore7as que removía inquieto, como si temiera que nos escucharan. Igual que la gente de la calle Palma. El país progresa. Hasta
los animales se están humanizando. Estas son las cosas que te consuelan
y te devuelven el humor . ..
i Que te devuelven el humor! Precisamente es esto lo que suele faltar en la
ficción de Roa: el humor. Y aquí está. Un humor poético, irónico y sarcástico en un discurso de quince líneas.

H~y, e~ efecto, en las palabras de Otilia una sátira de la vida paraguay~
que, msprrándose en la presencia pacífica del asno callejero, sugiere una asinificación de los humanos y no una humanización de las bestias. ¡ Pero hay humor, poesía, delicadeza, finura intelectual y no se sabe qué encanto de feminidad regocijadamente amarga -aunque no tan amarga, pues puede haber
mucho de broma- en este desahogo de Otilia.
¡ Qué lástima que Roa se olvide completamente de su personaje a partir
de la página 140 de su historia!
Humor, pero un humor corrosivo y cruel lo tienen otros dos personajes (históricos) de "El pájaro mosca".

El escritor Campos Cervera (padre de.I gran poeta) le dice un día a José
María Funes, en la juventud de éste: "Escribe tus poemas, pero no los ventiles. . . Las poluciones nocturnas son normales a tu edad y en un temperamento sanguíneo como el tuyo, a condición de que no te jactes de ellas". y
Manuel Domínguez, en clara alusión al plagio de Funes, exclama: "Este
Funes cree en serio que los actos heroicos y las grandes purificaciones vienen
por contagio" (pág. 143).
399

�CONCLUSIÓN
Hemos analizado los rasgos peculiares de "El paJaro mosca", rasgos que
hacen de él un relato excepcional de toda la ficción de Roa. En el estudio de
la estructura de la narración hemos indicado que se divide en nueve partes
y advertimos que existe entre ellas una desproporción, que condena el desenlace al fracaso. Vimos, en efecto, que la hábil caracterización de Funes y de
Ozuna -la cual ocupa la mayor parte del relato- sacrifica la de otros personajes tales como Delmira, de quien sabemos poco, y de Julio, de quien casi
no sabemos nada.
Este sacrificio de caracterización de unos personajes en beneficio de otros
-cuyo retrato es admirable-- priva al desenlace de verosimilitud.
No está justificada, hemos afirmado, la súbita locura de Delmira, y eso que
ella vive a disgusto en su hogar y en su país, circunstancia que Roa se cuida
muy bien de subrayar. Y es Delmira, precisamente, quien, en el desenlace,
asume, de súbito, el papel protagónico. Es ella la que enloquece y no su padre
ni la víctima de su padre.
En suma: existe una desproporción entre la excelencia de los retratos
de unos personajes y la deficiencia en la presentación de otros.
¿ Cuál hubiera sido la solución de Roa? Pues la respuesta está implícita
en lo afirmado antes y, además, ha sido indicada: el cuento exigía la extensión de una novela o de una nouvelle para que cupieran cabalmente en la
ficción una serie de antecedentes, una iluminación de situaciones individuales y no individuales que preparasen el desenlace y confirieran a la obra la
proporción adecuada en la dramatización de los conflictos de que trata.

MANUEL GALVEZ Y LA SOLEDAD INTERIOR
DR. MYRON

l. LICHTBLAU

Universidad de Syracuse.

No PENSAMOS GENERALMENTE en el argentino Manuel Gálvez (1882-1962) al
referirnos a la soledad interior como tema novelesco.1 Otros novelistas, en
particular su coterráneo Eduardo Mallea ( n. 1903), se han servido de este
tema como elemento primordial de toda su obra. Y, en efecto, la soledad
espiritual, el aislamiento emocional y la falta de efectiva comunicación entre
los hombres son temas más bien explotados por la generación que siguió a Gálvez; es decir, la generación que alcanzó su madurez en la cuarta década y
llegó a reflejar la inquietud existencialista de la posguerra (1940-1960). Aunque Gálvez continuó escribiendo novelas hasta su muerte en 1962, sus mayores
méritos dentro de la ficción latinoamericana descansan en lo escrito durante
las tres primeras décadas de este siglo, el período de La maestra normal ( 1914),
El mal metafísico (1916), Nacha Regules (1919), Historia de arrabal (192·2)
y Hombres en soledad ( 1938). Pero Gálvez, escritor tradicional en cuanto a
su concepto de la novela y su técnica narrativa, sintió, no obstante, la angustia
emocional del hombre en la compleja sociedad moderna, así como su tremenda
soledad interior, que le oprime a cada paso. En varias obras, Gálvez planteó
e1 tema de la soledad y del retraimiento dentro de un ámbito indiferente y
a veces despiadado. No procuramos colocar a Gálvez en la misma categoría
que aquellos novelistas analizadores de estados de alma; ni hay punto de comparación. Pero hay que señalar que esta misma inquietud la manifestó Gálvez
en varios cuentos y novelas, juntamente con su propósito central de pintar am' Al repasar el Volumen III de Recuerdos de la vida literaria, que lleva el subtítulo
Entre lf1, novela y la historia (Buenos Aires, Librería Hachette, 1962), llegué a captar
en todo su alcance la suma importancia, para Gálvez, de este tema de la soledad
interior. Gálvez alude el terna indirectamente al hablar de su vida personal, y lo comenta de manera precisa al referirse a sus propias novelas.

400

401
H26

�bientes: Buenos Aires, La Rioja, Córdoba. Incluso hay algunos escritos de
Gálvez relacionados con el tema de la soledad que son anteriores a la obra de
Eduardo Mallea. El objeto del presente trabajo es rastrear este tema en
Gálvez y analizarlo en sus manifestaciones novelescas más importantes.
En efecto, la soledad en Gálvez se deriva en parte del empeño de pintar ambientes argentinos, pues en ellos viven con mucha frecuencia personajes aislados de su ámbito. Son inadaptados en su propio círculo social, o fuera de él;
de ahí su tendencia a perderse ensimismados en su soledad. Carlos Riga en
Buenos Aires, José Alberto Flores en Córdoba y aun la ingenua maestra Raselda en La Rioja luchan contra la sociedad que los asedia y los conduce a
refugiarse en el aislamiento. De manera que la soledad interior del hombre se
compagina bien con la temática de muchas obras de Gálvez, aunque raras
veces representa el elemento fundamental de la narración. La soledad o angustia queda más bien en la periferia del asunto narrado; está presente, se
asoma de cuando en cuando, pero deja de calar por mucho tiempo en la sensibilidad del lector. Gálvez se enorgullece mucho de haberse anticipado a
Mallea en tratar este tema, y así nos recuerda en el segundo volumen de sus
Memorias, En el mundo de los seres ficticios,2 que ya en 1918 había escrito
un cuento titulado Historia de un momento espiritual, en que señaló el fenómeno de la soledad argentina. A continuación Gálvez afirma que tocó la soledad espiritual en las novelas La tragedia de un hombre fuerte (1922) y Miércoles Santo ( 1930), y en un artículo aparecido en la revista Número en enero de 1930, La tristeza de los argentinos. Debido a este artículo, nos informa
Gálvez muy ufanamente, un escritor compatriota suyo, Raúl Scalabrini Ortiz,
se puso a redactar su libro El hombre que está solo y espera. Por fin, es preciso
notar que en 1938 apareció la novela de Gálvez que más directamente se relaciona con el asunto de la soledad: Hombres en soledad. Después de esta novela, Gálvez no volvió a tocar el tema, ni siquiera indirectamente.
Como se ha indicado, Gálvez se muestra consciente de la cronología temática
de la soledad interior en la ficción argentina, e insiste en su propia prioridad
con relación a aquellos escritos de Eduardo Mallea que tratan el mismo asunto. Lo que no señala Gálvez en estas páginas de sus Memorias, y conviene
notarlo aquí, es que Mallea presentó plenamente el tema de la soledad en un
importante volumen de cuentos que precede a Hombres en Soledad. Esta obra,
La ciudad junto al río inmóvil, publicada en 1936, tiene como tema fundamental la fría e impersonal metrópoli de Buenos Aires, habitada por millares
de personas igualmente frías o indiferentes que andan por las calles porteñas
• Recuerdos de la vida literaria, Vol. II, En el mundo de los seres ficticios (Buenos
Aires, Librería Hachette, 1961 ) , p. 196.

402

sumergidas en su propio mutismo. Cabe notar aquí también que un año antes
de La ciudad junto al río inmóvil, en 1935, Mallea publicó su célebre ensayo
Historia de una pasión argentina, que contiene el germen de su pensamiento
e incluye muchos comentarios sobre la angustia solitaria del novelista.
Pasemos ahora a comentar las obras de Gálvez que tocan el tema del aislamiento emocional del argentino. El cuento Historia de un momento espiritual,
escrito en 1918 y publicado en la colección Luna de miel y otras narraciones
( 1920) , es la narración en primera persona de un músico retraído y extremadamente sensible que se dirige a un pueblo provincial para dar un concierto.
Soñador, idealista, y desorientado, Andrés Icarte siente una irremediable soledad al entrar en el ambiente del pueblecito. En unos párrafos de honda verdad introspectiva, el músico expresa su desilusión por la incomunicabilidad
emocional del hombre, por su incapacidad de entregarse a otros. Dice Andrés:
Siempre tuve la certeza de que el ser humano está solitario en la vida.
Y que solitaria transcurre su existencia. .. Los efectos, los amores, por
más hondos que sean, nunca, nunca penetran hasta nuestro yo más
íntimo. Hay algo en nosotros que no damos a los demás, ni a nuestros
padres, ni a nuestros hijos, ni al amigo del alma, ni a la mujer que
amamos. Nadie llega a ese rincón donde está nuestra esencia, nuestra
verdad verdadera.3

La inexorable soledad del músico le conduce a sentirse enamorado de tres
mujeres al mismo tiempo -cosa un poco forzada, aun dentro de la psique perturbada que Gálvez nos quiere presentar. El desarrollo del cuento es débil y
poco convincente; ni siquiera llegamos a compenetramos con la soledad de
que padece Andrés. El cuento llega a su punto culminante cuando Andrés, en
un momento de arrebato que es el resultado de su soledad, intenta seducir a
la mujer que más le atrae. Despavorida, ésta huye y desaparece, defraudada
en sus esperanzas de ver en Andrés un hombre superior a los demás.
Mejor creación es la novela Tragedia de un hombre fuerte ( 1922 ) , obra
bien concebida, pero difusa y muchas veces tediosa. Tiene como protagonista
al diputado Víctor Urge!, hombre dinámico y progresista, infeliz en su matrimonio con Asunción Belderráin,4 que encama lo tradicional, lo atrasado, lo
estático de la vida provincial de la antigua ciudad colonial de Córdoba. Al
• Luna de miel y otras narraciones (Buenos Aires, Editorial Tor, 1949), p. 61. La
primera edición es de la Editorial Patria, Buenos Aires, 1920.
• El padre de Asunción es Ignacio Belderráin, una de las figuras centrales de la novela La sombra del convento. Es hombre austero, autoritario, intolerante, fanáticamente
religioso, de un espíritu atrasado y peligrosamente cerrado.

403

�ansia de vida activa y renovadora del marido se opone la inercia inalterable y
la esterilidad afectiva de la esposa, producto del ambiente restringido de su
hogar paterno. Entre Víctor y Asunción no hay en absoluto la menor afinidad
emocional; existe una barrera infranqueable que obliga a Víctor a buscar la
comunicación espiritual en amores adúlteros. En La tragedia de un hombre
fuerte, Gálvez dedica cada una de las cinco largas secciones al análisis de
distintos tipos de mujeres a quienes Víctor enamora: amor-imaginación, amorpasión, amor-piedad, amor-intelectual, la voluntad de amor. Son análisis detallados, a veces profundos, pero carentes de un sostenido interés novelesco que
pueda mantener en vilo la atención del lector. Lo que entendemos claramente
es que la esencia psíquica de Víctor es su terrible soledad y que cada nueva
aventura no es más que una tentativa de ahuyentar esta soledad. El Víctor
visible, el diputado enérgico y rebosante de confianza en sí mismo, oculta al
mundo lo más íntimo de su ser. Ni su vida oficial de legislador, ni su vida
matrimonial, le permiten ser lo que realmente es. Y Víctor, sintiendo la necesidad de comunicarse íntimamente con otro ser compatible, se refugia en el
amor, a pesar de que ninguna de las cinco aventuras puede depararle la satisfacción que anhela. La vida de Víctor resulta ser una tragedia, como indica
el título de la novela, precisamente porque no hay salida ni solución, dados
su conflicto doméstico y la imposibilidad de realizar su deseo de darse emocionalmente a otra persona.
En un capítulo de La tragedia de un hombre fuerte, "Almas inquietas",
Gálvez generaliza su concepto de la soledad y el aislamiento del hombre:
Este dolor de no poder nunca salir de nosotros mismos hace que los
unos y los otros nos ignoremos fatalmente. Dolor muy hondo para aquellos que sienten la tragedia de la soledad. Pasamos sobre la tierra sin que
nadie nos conozca en nuestra esencia. El alma de un ser humano es, en
su íntimo fondo, un yermo a donde ninguna otra alma llega. Sufren
de la inaccesibilidad de este yermo los que aman. Y cuanto más aman,
más padecen del aislamiento espiritual y mejor comprenden la tragedia
de vivir. 5

A continuación, el novelista aplica las mismas ideas a los habitantes de la
bulliciosa capital y al caso particular de Víctor Urge!:

• La tragedia de un hombre fuerte (Buenos Aires, Los libros del Mirasol, 1961 ),
p. 160. Esta edición es la que Gálvez revisó un año antes de su muerte. La primera
edición es la de Mercatali, Buenos Aires, 1922.
0

En la Cosmópolis gigantesca, el alma está más sola. ¿ Quién podría
penetrar hasta la esencia de otra alma, en medio del tumulto de la vida
exterior? ¡ Ni siquiera es posible entrar en los caminos que conducen al
yermo! Así, Víctor sufría y todos ignoraban su sufrimiento. Le veían
con su rostro casi siempre amable y su espíritu juvenil; contar anécdotas
y reír; tener todas sus horas ocupadas, sin margen posible para el hastío;
triunfar en todo . .. amar la vida exaltadamente.
Nadie advirtió el pliegue de amargura que surgía de pronto entre sus
labios, aun en medio de sus contentos. Su conversación vivaz disimulaba
sus tristezas. Su imaginación creábale sueños felices, que no hacían sino
agravar el dolor de su soledad espiritual.6

Es evidente que estas palabras se asemejan mucho a las de Mallea. Y datan
de 1922, catorce años antes de que Mallea expusiera sus propias ideas en
Historia de una pasión argentina. Difieren los dos en que en la obra de Mallea la angustia resulta tan penosamente personal que se establece en seguida
una intimidad entre el autor y el lector; en tanto que en Gálvez la idea del
aislamiento, aunque tal vez tan hondamente sentida, no llega a conmover realmente al lector, quedándose más bien como simples, si bien acertadas, afirmaciones psicológicas.
La obra más significativa de Gálvez que trata el tema de la condición solitaria del hombre es Hombre en soledad ( 1938) , cuyo contenido no desmiente
el título. La soledad y el vacío del ambiente porteño no pueden menos de
contribuir directamente al aislamiento del habitante.
En el Volumen III de sus Memorias, Entre la novela y la historia, Gálvez
dice que siempre ha anhelado escribir una novela que revela el espíritu de
Buenos Aires, "una novela de poca acción en la que hubiese choques de almas
y diálogos intensos".7 Pensaba en un tema que mostrara la esencia misma
del espíritu porteño,"/ se le ocurrió el de la soledad, debido en parte al hecho
de que tantos porteños cultos o ricos tuvieran como meta importante de su
vida el irse a Europa, a pasar una temporada en una cultura tal vez superior
a la de la Argentina. Para Gálvez, éstos buscaban su identidad o autenticidad en
regiones foráneas, esperando encontrar allí lo que su propio ambiente les negaba.
Sirvié:q.dose del caso de los que disfrazaban su soledad huyendo a otras tierras, el
novelista nos describe un grupo de personas que en diversas formas encubren
una misma congoja emocional. Gálvez relata con toda franqueza la encuesta
• La tragedia de un hombre fuerte, 1961, p. 160.
' Entre la novela y la historia, op. cit., p. 348.

404

405

�que él realizó al prepararse para redactar Hombres en soledad. Trató de definir la soledad en la capital, su horrible monotonía y la falta de verdadera
comunión entre los habitantes que pasan su vida en completa indiferencia hacia el prójimo. Para huír de sí mismos, los personajes de la novela se meten
en la política, se refugian en Dios, se forman ridículas y desdichadas relaciones
amorosas, se marchan a Europa, o simplemente enmascaran su carácter genuino de una forma o de otra. Como retrato de la alta clase social de Buenos
Aires en la tercera década del siglo, hay pocas novelas que igualen a Hombres
en soledad. Como ejemplo de la cristalización de las ideas de Gálvez sobre la
soledad, no hay mejor novela. Pero como obra de arte, no puede figurar entre
las más logradas de Gálvez, por faltar un bien definido enfoque novelesco,
sostenido interés en el argumento y en los personajes, y sobre todo vivacidad
narrativa. Discusiones políticas y filosóficas, amores ilícitos, desilusiones y contratiempos, esperanzas destruidas, y toda especie de frustración emocional llenan las densas páginas de la novela. Todos los personajes terminan por sentirse
vencidos o cuando menos neutralizados bajo el peso de la sociedad moderna.
Figura central, y tal vez la más solitaria de todas en Hombres en soledad,
es el abogado Gervasio Claraval, cuyos verdaderos intereses están en la literatura y no en las leyes. Sueña con vivir en París, como todo hombre culto;
y cuando su situación económica no se lo permite, se toma cínico y descontento. Muchas veces pretendía escapar a su desilusión caminando solo por las
agitadas calles de la capital. 8 Quería ver gente, observar la muchedumbre,
topar con la masa colectiva para sentirse menos solo. Pero lo que veía le
desesperaba aún más, pues la soledad y el hastío patentes en la cara de los
transeúntes volvían a recordarle su propia angustia. Gálvez describe la escena
en su prosa clara y precisa:
Calle Florida, al atardecer. Gentes y más gentes, en oleadas constantes, como en una manifestación ininterrumpida. Centenares de hombres
solos, que desfilab_an con paso lento, o que contemplaban desde las esquinas el pasar de los otros. Hombres de expresión contraída, que miraban a las raras mujeres ávidamente, desesperadamente. Hombres que no
reían, que no sonreían. Si acaso iban de a dos o de a tres, no ,hablaban.9

• Muchos personajes de las novelas y cuentos de Mallea también se pasean por las
calles de Buenos Aires, pensando, meditando, observando, viviendo su angustia, y
pasando revista a la sociedad indiferente.
• Hombres en soledad (Buenos Aires, Editorial Losada, 1957), p. 131. La primera
edición es la del Club del Libro, Buenos Aires, 1938.

406

De la Calle Florida, Gervasio dirige sus pasos hacia la Avenida de Mayo,
donde la ociosidad y la soledad de los hombres en los cafés le causan una
profunda inquietud. El novelista emplea estas palabras:
Avenida de Mayo. Gente por las aceras. Cafés innumerables, llenos de
hombres. ¿Qué hacían esos hombres en esos cafés? En algunos, una
orquesta de señoritas derramaba tangos desde lo alto de sus tribunas.
Ojos estáticos en las piernas o en los ojos de las muchachas. Ojos extáticos en vaya a saber qué cosas lejanas, olvidadas o inaccesibles. Muchos
de esos hombres estaban solos, sin amigos, uno en cada mesa. Otros se
reunían en grupitos. .. le parecía que ahora hubiese más tristeza en esas
reuniones, más silencio, más fatalismo, más soledad.10

Un caso extremado de soledad interior en esta novela es Casilda, la hermana de Gervasio. En parte, el retraimiento de esta mujer proviene de la rigidez
social y moral de su padre, resuelto a no soltar la rienda de su arbitrario dominio. Para rebelarse contra su encierro emocional, Casilda entró en relaciones ilícitas con un tal Méndez Arcona, hombre de pocos escrúpulos que se
aprovechó oportunamente de su soledad. Casilda lucha por liberarse, por
salir de sus confines psíquicos, por romper las cadenas que la tienen presa. Y
lo que es I más, anhela ser como una tal Brígida, mujer de vida fácil, que
acepta el amor caprichosamente y que acaba por ser la amante de Gervasio.
La huída emocional de Casilda llega a ser cada vez más penosa cuando se
contrasta con la vida extrovertida y emancipada de mujeres como Brígida.
En escala menor, otras novelas de Gálvez muestran aspectos de la misma
soledad del hombre moderno, pero no hay necesidad de detenemos aquí en
estas obras. Basta con decir que en El cántico espiritual ( 1923), Miércoles
Santo ( 1930) y Cautiverio ( 1935) , se pueden notar casos del mismo fenómeno emocional, pero el propósito novelesco de Gálvez en estas obras es otro,
y sólo tangencialmente tocan el tema. En El cántico espiritual, la búsqueda,
por el escultor, de un amor espiritual o ideal lleva implícito el deseo de librarse de su angustia solitaria. Algunos de los penitentes, sobre todo los adúlteros, a quienes escucha el padre Solanas en Miércoles Santo, deben en parte
sus pecados a su propia incapacidad de mantener las adecuadas vías de comunicación con otros. Y por fin en Cautiverio, las muchas infidelidades de
María Elena se explican por la falta de un fuerte lazo emocional entre marido
y esposa.
Para concluir: En varias obras de Gálvez se hallan muchas de las ideas
1

•

Hombres ~n soledad, 1957, p. 133.

407

�relacionadas con un fenómeno importante del hombre contemporáneo: el
de sentirse solo y abandonado en el mnndo caótico de hoy. No cabe duda de
que Gálvez se ha mostrado sensible a esta angustia; ni dudamos tampoco de
que la haya reflejado en el ambiente que pinta y en los personajes que retrata. Pero Gálvez no sata el máximo provecho novelesco del tema de la
soledad, como ha hecho MaIIea, ni ha intentado hacerlo. Gálvez prefiere no
analizar al hombre como entidad psicológica en sí, sino al hombre metido en
un ambiente que le es antagónico. Gálvez no concibe al hombre tanto en conflicto con fuerzas interiores como en oposición a un determinado ámbito que
le coarta la vida. Reconocemos a Manuel Gálvez como uno de los novelistas
más importantes de la ficción argentina. Reconocemos también que fue uno
de los primeros escritores que sintieron la angustia de la soledad, y la reveló
en sus novelas. Pero si admitimos una prioridad galvesina respecto a la concepción narrativa de este tema, tenemos que reservar su completo desarrollo
novelesco a otro grupo de narradores de la siguiente promoción, en particular
a Eduardo Mallea.

408

Sección Tercera
HISTORIA

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143100">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143102">
              <text>1969</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143103">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143104">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143105">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143106">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143124">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143101">
                <text>Humanitas, Sección Letras, 1969, No 10, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143107">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143108">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143109">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143110">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143111">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143112">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143113">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143114">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143115">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143116">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143117">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143118">
                <text>01/01/1969</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143119">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143120">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143121">
                <text>2017275</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143122">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143123">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143125">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143126">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143127">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13914">
        <name>Devoción de la misa</name>
      </tag>
      <tag tagId="13916">
        <name>Manuel Gálvez</name>
      </tag>
      <tag tagId="13913">
        <name>Masoquismo</name>
      </tag>
      <tag tagId="13828">
        <name>Octavio Paz</name>
      </tag>
      <tag tagId="13915">
        <name>Pájaro mosca</name>
      </tag>
      <tag tagId="18">
        <name>Romance</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5335" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3899">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5335/HUMANITAS._1969._Historia.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>c558bb8592e28668a348ea74d6ce69c5</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146744">
                    <text>relacionadas con un fenómeno importante del hombre contemporáneo: el
de sentirse so1o y abandonado en el mundo caótico de hoy. No cabe duda de
que Gálvez se ha mostrado sensible a esta angustia; ni dudamos tampoco de
que la haya reflejado en el ambiente que pinta y en los personajes- que retrata. Pero Gálvez no saca el máximo provecho novelesco del tema de Ja
soledad, como ha hecho Mallea, ni ha intentado hacerlo. Gálvez prefiere no
analizar al hombre como entidad psicológica en sí, sino al hombre metido en
un ambiente que le es antagónico. Gálvez no concibe al hombre tanto en conflicto con fuerzas interiores como en oposición a un determinado ámbito que
le coarta la vida. Reconocemos a Manuel Gálvez como uno de los novelistas
más importantes de la ficción argentina. Reconocemos también que fue uno
de los primeros escritores que sintieron la angustia de la soledad, y la reveló
en su.s novelas. Pero si admitimos una prioridad galvesina respecto a la concepción narrativa de este tema, tenemos que reservar su completo desarrollo
novelesco a otro grupo de narradores de 1a siguiente promoción, en particular
a Eduardo Mallea.

408

Sección Tercera
HISTORIA

�ESBOZO msTúRICO DEL SEMINARIO DE MONTERREY
ISRAEL CAYAZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

QumN PRETENDE CONOCER el pasado del actual Seminario de Monterrey, tropieza con serias dificultades. Primero, su archivo, con las vicisitudes del plantel, o se ha destroi:do, o se ha extraviado; después, la información bibliográfica,
es punto menos que nula. El doctor González, da sólo la referencia de fundación, que repetimos, en más o menos iguales términos, quienes nos dedicamos
a las cosas de la .investigación. 1 Ricardo M. Cellard aporta noticias un poco
más amplias, en su reseña sobre la Instrucción Secundaria. 2 Carlos PérezMaldonado le dedica un breve capítulo en su Ciudad Metropolitana de Nuestra
Señora de Monterrey;3 y andan por ahi algunos artículos periodísticos, más
literarios que histbricos,4 amén de escasos y rarísimos folletos,, tales como discursos e informes de rectores, prospectos de estudios, pastorales, etc., en diversos
archivos parroquiales. Pero todo sin ofrecer una idea general de la importancia extraordinaria que para la cultura del noreste de México representa
este colegio prócer.
Y decimos "para el actual", porque sí hay alusiones a los dos primeros
intentos para establecer un Seminario en Monterrey. Las referencias a éstos,
son más o menos conocidas. Es necesario, sin embargo, referirnos a ellas.

1

Jost ELEUTERlO GoNZÁLEz, Colección de Noticias y Documentos .. . , Monterrey,

1867, p. 135.
• R1cARDO M. CELURD, Instrucción Secundaria, en Reseña de la Instrucción Pública. .. Monterrey, 1894.
• Impresora Monterrey, S. A., Monterrey, 1946, 344 pp., p. 123 ss.
• Uno de los artí.culos más completos lo publicó el P. Carlos Alvarez en El Porvenir, Monterrey, 31 de enero de 1944.

411

�SEMINARIO JESUITA

No existe, en nuestro medio, durante todo el siglo XVII, colegio alguno.
Los nuevoleoneses tienen que ser soldados, mineros, agricultores o ganaderos.
Ello no quiere decir que deje de haber hombres como Alonso de León, Juan
Bautista Chapa y Femando Sánchez de Zamora, que nos leguen crónicas valiosas; y humanistas como Martín de Zavala, fray Francisco de Rivera y
otros. Pero el privile,gío de seguir una carrera, ha de observarse sólo hasta las
postrimerías de la centuria y albores del siglo XVIII. Vemos entonces a un
Nicolás López Prieto, jesuita que llega a ser rector del colegio de San Borja,
en Guatemala, y del de Mérida; a un Juan de Dios García de Pruneda, ordenado en 1711, y que le toca ser rector del colegio del Espfritu Santo, de
Puebla, en 1737; o a José García de Pruneda, doctor por la Universidad de
México y hombre brillantísimo; o al regíomontano Lucas de las Casas, doctorado también en México y autor de numerosas obras jurídicas y literarias.5
De estos nuevoleoneses que raras veces vuelven a su tierra, el más importante
para Monterrey lo es el P. Jerónimo López Prieto, de los padres oblatos de
Guadalajara, originario del Huajuco, que sí vuelve a estas tierras. En 1702,
pide al gobernador don Juan Francisco de Vergara y Mendoza, un solar para
erigir una capilla a San Francisco Javier y un colegio anexo. Encuentra el apoyo económico necesario y logra I.tvantar el edificio, donde, ya para 1712, el
gobernador Mier y Torre certifica que hay varios colegiales, algunos de éstos
tonsurados.
De este colegio al que Gonzalitos no concede la importancia que en realidad
tiene, hemos logrado recoger nombres de alumnos, maestros y rectores. Nos
limitaremos sólo a estos últimos. Fue primer rector el P. Francisco Ortiz,
maestro de filosofía. Le sustituye el P. Juan Esteban de Areilano, nacido en
1a Estancia de San Nicolás y muerto en H28. Luego, el P. Ignacio de Treviñ.o,
y, finalmente, el colegio se cierra en 1743, en el rectorado del P. José de Nava.
La capilla y el colegio son abandonados.º Por los días de la Independencia,
el comandante Joaquín de Arredondo los convierte en Palacio de Gobierno,
y ahí habrán de estar los poderes del Estado hasta 1901.
• Véanse notas bibliográficas sobre estos personajes en: BERisTÁ:rN v SouzA, Biblioteca Americana Septentrional.
• Sobre la clausura del Colegio existen en el Archivo Municipal de Monterrey (se
citará en lo sucesivo: AMM) varios expedientes. Los más importantes son: "Remate
de la hacienda de San Francisco Javier, de los Padres Jesuít.as, en el Real de las Sabinas" (1746') Civil, Vol. 75, Exp. 4; y "Sobre que los bienes de los Jesuitas -pasen
a la Parroquial" ( 1753) Civil, Vol. 82, Exp. 11.

412

DOÑA LEONOR GóMEZ DB CASTRO

No acaba ron ello el deseo de cultura. Es Ja época de Clavijero, Alzate y
Alegre. El medio ha mejorado en el Nuevo Reino de León, y hay oportunidad
mayor para estudiar. La nómina de bachilleres, licenciados, etc., surgidos de
aquí, es verdaderamente importante. Citaremos solamente a otros dos personajes de la misma familia López Prieto. El doctor Matías, rector del Seminario
de Guadalajara, censor de obras y visitador del Obispado en 174-5 · y su sobrino de igual nombre, que un buen dfa se va de Monterrey con unos arrieros.
a Guadalajara y obtiene la licenciatura en 1776, y llega a ser canónigo del
primer Cabildo Eclesiástico en Monterrey. Y, más importante que ellos, el
Lic. José Antonio Martínez, colegial de San Miguel el Grande, docto,r y maestro por la Universidad de México,, catedrático de la propia Universidad, primer cur-.::1. de Salinas, y nombrado vicario general del Obispado de Guadalajara,
para el uevo Reino de León, $altillo y Mazapil. Es originario de San Antonio de los Martínez, hoy Marfa, y muere siendo canónigo de Guadalajara
en 1797.
Se observa en esa segunda mitad del XVIII, un auge económico notable.
Han sido descubiertos los minerales de la Iguana y Vallecillo. Ello propicia el
arte. Es construido el altar de Sabinas, único ejemplar de chUITiguera. Se está
labrando la fachada de la parroquia, hoy Catedrat y aparee.en po1· vez primera en nuestros templos, cuadros de Cabrera, Alcíbar, Miranda, etc. Ya
ofrecen mayor seguridad el establecimiento de las Compaillas Presidiales; son
creadas las Provincias Internas de Oriente, y es erigido el Obispado de Linares,
en 1777. No nos detendremos en pormenores, de sobra conocidos.
Es necesario hacer aquí una referencia a la mujer. Si el hombre tiene entonces poca oportunidad de figurar, ella sólo está destinada al hogar. En toda
Ja etapa coJonial, no Uegan a cinco las que saben escribir. Destacan, como
quiera, algunas. Doña Josefa Francisca Cantú, mujer del general Francisco
Ignacio de Larralde, es nombrada mayordoma de la parroquia, por el obispo
Martínez de Tejada. Doña Leonor Gómez de Castro, esposa del general Domingo Miguel Guajardo, se ha significado en múltiples aspectos. A sus expensas, ha edificado la capillita de la Purísima, en 1756. Mujer munífica, deja
en su testa.mento, otorgado en 1767, 2,000 pesos para el convento; 500 para
cerrar el cimborrio de la parroquia, entonces en construcción; y su cupé para
el Santísimo. Pero, el legado más importante, lo constituye el de la fundación
de una capellanía con 6,000 pesos -una fortuna entonces-- para el sostenimiento de una cátedra de gramática. Y fa cláusula testamentaria expresa con
claridad el propósito:
413

�.. .para mantener un maestro hábil y capaz que enseñe gramática a
todos los patricios e hijos de esta gobernación, que se apliquen a la carrera literaria. .. ~ para que de este modo se f acilíten ministros hijos de la
patria, cuyo amor les hará conservarse en ella y no habrá inopia de sacerdotes, como al presente se experimenta.1

Muere Doña Leonor en Monterrey, y es enterrada en la capilla de los Dolores, en la parroquial, el primero de febrero de 1768, hace justos 200 años.
La cátedra es establecida en ese año de 68, bajo el magisterio del Br. Juan
José Paulino Femández de Rumayor,S sobrino de la otorgante. Complementando esta cátedra, fray Cristóbal Bellido y Fajardo,9 guardián del convento, enseña filosofía y retórica. Es en esta escuela, que logra sostenerse durante 25 años,
hasta la fundación del Seminario actual, donde inician sus estudios, entre otros,
Servando Teresa de Mier, Miguel Ramos Arizpe y Bemardino Cantú, que
tanto habrían de brillar en los inicios del México independiente. Estos estudiantes pasan a complementar sus estudios al colegio de la Purísima Concepción, de San Miguel el Grande, y posteriormente a México. El doctor Cantú,
los concluye en Guadalajara.

Et.

SEMINARIO

La erección del Obispado viene a dar mayor relieve a esta provincia. Su
segundo obispo, fray Rafael José Verger, trae el proyecto de fundar un seminario, pero no logra su propósito. A su muerte, viene a gobernar la mitra un
ilustre maestro de la Universidad de Salamanca, el Dr. Gaspar Gonzálcz de
Candamo. En su informe de 17 de octubre de 1791, sobre la situación del
Obispado, dice que la parroquia puede servir de Catedral, y que
todo el costo que se había 1de invertir en la fábrica de la iglesia, podría
aplicarse a edificar '.Y dotar un buen seminario, que es lo que más se
necesita y urge más que todo. 10

• MS. "Inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte de Da. Leonor G6mez de Castro ... " Testamento, cláusula 26. AMM, Civil, Vol. 98, El&lt;p. 10, fol. 8v.
El expediente comprende 55 fojas.
ª Oriundo del valle de las Salinas. Muri6 en Monterrey el 11 de mayo de 1802.
• Franciscano. Nació en Mor6n, España. Pasó a la Nueva España en misiones. En
1791 era guardián del convenio de Monterrey y comisario de misiones.
JO JosÉ ELEUTERIO GONZÁLEZ, op. cit., p. 128.

414

En julio de 1792, entra a Monterrey el nuevo obispo, Dr. Andrés Ambrosio
de Llanos y Valdés. Es un prelado visionario. Trae consigo a un arquitecto
inteligente, Juan Crousset, y, ante el asombro y protesta de todos, inicia la
construcción de una nueva catedral, así como del hospital y el convento de
monjas capudúnas, al norte de la ciudad, en un sitio entonces completamente
extramuros. Este obispo criollo, nacido en Jerez, Zacatecas, ha sido rector del
Seminario de México y del de San Juan de Letrán, en la propia capital, y
su afán de fundar el de Monterrey lo señala en su petición de solares para las
obras que está realizando, diciendo que ahí había de edificarlo también.u Surgen desavenencias con el gobernador y con el Ayuntamiento, y las obras se
suspenden, privando a la ciudad de tener una catedral del más puro estilo
neoclásico, igual o mayor en proporciones a la de México.

El Real y Tridentino Seminario, como quiera, es canónicamente establecido,
bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora y de San Antonio de
Pa&lt;lua, el 19 de diciembre de 1792; aunque sus cátedras no han de abrirse hasta
principios de febrero del año siguiente.
Nace la institución en una de las décadas más representativas del enciclopedismo y de la ilustración. Aunque en expresión mínima, se advierten aquí
manifestaciones del nuevo orden de cosas: la confección de los primeros mapas
del reino y planos de la ciudad; la fundación del hospital y la presencia de los
primeros médicos y maestros de botánica; la introducción de la vacuna contra
la viruela, etc. La presencia de personajes franceses y la actitud de algunos
soldados del presidio de Lampazos, acusan el antecedente de algunas rewiiones de carácter marcadamente masónico. Algo hay de todo esto en el fondo,
a nuestro juicio, en la tirantez de relaciones del obispo con el mundo oficial.
Como uno de los recursos económicos para sostener el Seminario, asigna el
señor de Llanos, el 3% anual a los curatos y fábricas de la diócesis. Esta es
vastí.sima. En la lista, aparecen todos los pueblos de Tamaulipas, todos los
del norte de Coahuila, incluyendo Saltillo, y dos de Texas: San Antonio y
" "He pen$lldo que se haga la nueva Catedral en un bello campo que está al norte
de esta ciudad, distante de ella como mil y quinientas varas, en el camino que guía
. para el valle de Salinas. Y porque el dicho campo pertenece a los ejidos de esta ciudad, espero el consentimiento de V. S. para que se tome el terreno necesario para
dicha Catedral y sus oficinas, para el Colegio Seminario y para Palacio Episcopal; a
lo que no dudo condescenderá V. S. como tan amante del culto de Dios, de su servicio, de el del Rey, del bien público y del esplendor y lustre de esta ciudad y obispado.-Dios guarde a V. S. muchos años. Monterrey, 2 de abril de 1793. A¡idrés
Obpo. del No. Ro. de León.-A los Señores del M. Y. Ayuntamiento de esta ciudad de Monterrey". MS. Archivo General del Estado de Nuevo León. Asuntos Eclesiásticos, 1793.

415

�Espíritu Santo.12 Uno de los documentos administrativos más antiguos que
encontramos, es Ja fianza otorgada el 7 de febrero de 1793, por don Manuel
de Sada, nombrado por el señor de Llanos "mayordomo y administrador" del
colegio.13

se /zaya oído ni entendido cosa en contrario; y así es público y notorio,
pública voz y fama. 14

HASTA

PRIMER

RECTOR.

LurPlEZA

DE SANGRE

Como p~er rector, ha sido nombrado el Br. Domingo de U garte y Burgoa.
que ha de e1ercer este cargo durante 11 años, hasta 1803. En los albores del
siglo, obtiene el doctorado, y es nombrado canónigo de la Catedral. Autor
de unas Instituciones de la Gramática Latina, para uso del nuevo eminario,
impresas en México en 1803, escribe también una Historia de la Insurrección . .. , manuscrito del que sólo existe la portada en el Archivo General del
Estado. Nacido en Vizcaya, en España, es en Monterrey canónigo penitenciario, y muere aquí siendo maestrescuela, el 21 de abril de 1825.
Se advierte un interés extraordinario por ingresar al cole_gjo. Conforme al
espíritu de la época, no ha de ser admitido cualquiera; por lo menos hasta la
conclusión del régimen de la colonia. Es requisito indispensable, levantar información de legitimidad y limpieza de sangre, ante la autoridad competente,
y en presencia de testigos que juran su dicho "puesta una mano en el pecho
y la otra en el puño de la espada". Algunos expedientes son muy voluminosos
como el de Joaquín García, de Pesq11ería Grande, que después ha de ser
gobernador de Nuevo León. Es instruido en 1799 y consta de 59 fojas; todo
para probar que sus padres y antepasados
.. .han nacido cristianos viejos, limpios de toda mala raza de moros, judíos, mulatos y penitenciados del Santo Oficio de la .Inquisición, '.Y que
no descienden de alguno que haya tenido semejante mácula, ni de los
nuevamente convertidos a nuestra Santa Fé, ni han sido castigados por
otro tribunal con pena qtte cause infamia, y siempre han estado y están
en reputación de tales cri.stianos viejos, sin que ,en parte alguna jamás
"' MS. Decreto Pastoral, de lo. de enero de 1792. Archivo Parroquial de Salinas
Victoria, N. L. Libro de Gobierno. Esta disposición había de tener efecto retroactivo
desde el 31 de agosto de 1779, fecha de la división del Obispado.
11 MS._ Fianza. AMM., Protocolos, Vol. 22, fol. 35. La fianza es otorgada por el
Br. Dommgo de Ugarte y Burgoa y don Domingo de Aldazoro, y el cargo es de "mayordomo Y administrador de la distribución para los gastos necesarios de este Real y
Pontificio Colegio Seminario ..."

416

1825

El Dr. Ugarte ha de ser sustituido en la rectoría, por el Br. José Antonio
Gutiérrez de Lara, quien sólo obtiene el cargo durante el año de 1804 y la
primera mitad de 1805. Es importante consignar su nombre, por cuanto a que
~e trata de uno de los partidarios más apasionados de la Independencia, y de
los primeros en adherirse a la causa, en unión de don Bernardo, su hermano.
Encontrándose en su visita pastoral, en San Fernando de Tamaulipas, el
Ihno. D. Primo Feliciano Marín de Porras, nombra rector, con fecha 18 de
jwúo de 1805, al Lic. José Vivero, ilustre potosino que desde 1793 ha venido
sirviendo aquí importantes empleos eclesiásticos, vicario general en 93; cura
del Sagrario en 99 y gobernador de la Sagrada Mitra por muerte del señor
de Llanos. Posteriormente, ha de figurar como vocal de la Junta Gobernadora
en 1811; diputado a cortes por San Luis Potosí, va a España en 1813, y muere
en Monterrey en ] 817.
Recibe notable incremento el colegio en esta época, en que observamos
que dispone de vastos recursos que le permiten prestar cantidades a rédito a
personas solventes, como lo demuestran las frecuentes escrituras que hay en
los protocolos de entonces. Hay, por otra parte, benefactores importantes que
le brindan su valiosa ayuda. Uno de los más destacados, lo es, indudablemente,
D. José Santiago de Villarreal, pintoresco alcalde mayor de Salinas, quien,
" MS. Información ... AMM, Civil, Vol. 165, Exp. 3. El expediente fue promovido también para aspirar al beneficio de cierta obra pía fundada por Da. María Catarina Fernández, en el obispado de Guadalajara. En otras informaciones de
limpieza de sangre se hace constar que los deudos del aspirante a co]egial: han sido
reputados por personas decentes y del mayor lustre del fugar. (De José Manuel Lozano, del Real de las Sabinas, 1800). La información de José Antonio de Mjer Noriega,
promovida por don José Froílán, su hermano, dice: "que está inclinadísimo al estado
eclesiástico y para este fin muy resignado a tomar la fatiga de la adquisición de letras que lo hagan digno de aquel estado y deseando yo cooperar a tan distinguidos fines pido... información de ser hijo legítimo. . . y si unos y otros son de claros y distinguidos nacimientos y en qué empleos han visto y oído decir que se constituyeron
y si dkho mi hermano es limpio de sangre, si es noble y sí tiene buenas costumbres,
para que en todo tiempo y en todos tribuna.les se acredite no tener impedimentos por
falta de nobleza para ser constituido en cualquier dignidad eclesiástica ..." !bid. Vol.
150, Exp. 3, l 793. Otros expedientes importantes son los de Santiago Morales, 1794,
Vol. 154, Exp. 3, y Francisco de Treviño, 1806, Vol. 183, Exp. 9.

417
H27

�además, fuera gobernador insurgente de Nuevo León en 1811. En la leyenda
de su retrato existente en el Museo Regional de Nuevo León, en el Obispado,
se hace llamar: Padre Universal de la patria y amparo de la estudiosa jllvenhul, a cuyas expensas han estudiado y merecido subir al sacerdocio más de
doce jóvenes, sin otros ocho que ha apadrinado , con su hacienda.
No nace cl Seminario, como hasta ahora se ha creído, en el vetusto caserón
anexo al sur de Catedral. Cierto que ahí aparece en el plano de Crousset,
de 1798. Pero en la carta que el señor de Llanos envía al rey, pidiéndole, por
su disgusto con el gobernador, trasladar la sede a Saltillo, con fecha 5 de agosto
de 1797, le dice:
El Seminario es muy importante en todos los obispados, y más en éste,
por la escasez de eclesiásticos: por lo que luego que vine, se tomó en arrendamiento una casa en la que se puso provisíonalmente...

No hemos logrado situar la casa a que se refiere el señor de Llanos, quien
en su carta añade, no sin algo de piadosa exageración:
.. .y no logro los efectos que deseo, porque los jóvenes estudiantes quie-

bran notablemente su salud y batallan con ,fatiga poco frnctuosa eu
estudiar los escasos ratos que permite el calor, bochorno, sudor, chinches
y demás pensiones insufribles del país, incompatibles con el desahogo, amplitud y libertad de potencias que necesita el estudio.15

Por los días de la Independencia y hasta 1826, se halla frente a la plaza,
viendo al norte y haciendo esquina con la actual ca11e de Zaragoza, inmediato
al convento de San Francisco.
Desde los inicios de 1810, vemos como rector del colegio, a un hombre que
ha de consagrar exactos 50 años de su vida a la iglesia en Nuevo León: el
Dr. José León Lobo Guerrero. Natural de Saltillo. Ordenado en e1 Seminario
de México en 1801, se doctora en la Universidad. Es cura de Galeana, canónigo en Monterrey desde 1807; vicario general durante 40 años; deán de la
Catedral en 1840 y gobernador de la mitra en las vacantes de los obispos Marín, Arancibia, Belaunzarán y Apodaca. Enterrado en el presbiterio de la Catedral el 8 de abril de 1851. Catedrático de teología moral en el Seminario, es
rector por más de 10 años.

,. GoNzÁLEz,

418

op. cit.

LA

ESCUELA DE LEYES

Asoman días luminosos para el Seminario. Constituido apenas Nuevo León
en Estado Líbre y Soberano, recibe el impulso oficial del gobierno local y pasa
a convertirse en una institución semioficial. El 19 de enero de 1824 y en virtud
de decreto del Congreso General, ha quedado establecida en su seno la cátedra
de derechos civil y canónico. Su catedrático fundador lo es el Líe. José Alejandro de Treviño y Gutiérrez, oriundo de_ Marín. Se ha~ matric~do Juan
N. de la Garza Evia, Bernardo Ussel y GUUDbarda, Ramon Gregono Guerra,
José Ángel Benavides, Valeriano Borrego, Santiago Montemayor Y Leocadio
Garíbay, quienes para el 8 de enero de 1827 reciben la pasantía.16 De esta escuela salen, además, los licenciados J. Jesús Dávila y Prieto, Domingo :-1ar~
tínez, Francisco de P. Morales, Trinidad y Simón de la Garza Melo y Lazaro
Garza Ayala, todos gobernadores de Nuevo León.
.
En 1824, es rector del Seminario el cura del Sagrario, LiG. Juan Bautista
Valdés oriundo de Linares. Ha hecho una carrera brillante. En 1820 es
nombr~do diputádo a cortes, en Madrid. En 1832 es provisto canónigo de
Monteney y muere aquí el 22 de abril de 1838.
El decreto 104, de 28 de abril de 1826, habilita al Seminario para conferir grados mayores de teología y ambos derechos, sujetándose en todo a las
Constituciones de la Universidad de Guadalajara. Las cátedras impartidas
consisten en lengua latina, retórica y poética, geometría, aritmética, filosofía, teología y derechos. El Estado ha de aportar 1,000 pesos anuales para
su sostenimiento y además ha de crear la dotación de becas para 9 jóvenes.
Otro de los rectores más importantes por su calidad como maestro lo es,
de 1844 en adelante, el P. Felipe de Jesús Cepeda, hijo y profesor del Seminario. Originario de Saltillo, cura de Linares, y director de la escuela oficial de Monterrey. Con fama de agrimensor, traza con habilidad las calles
de la villa de Guadalupe; es autor de varios libros pedagógicos y forma los
primeros profesores de primeras letras.
.
Pasa Ja etapa difícil de la Invasión Americana. La situación se normaliza
con el segundo gobierno de D. José María Parás, a partir del 48. En la década de los 50, llega a tener hasta 163 alumnos, incluyendo, desde luego, menores y mínimos. Y es en esta misma década, cuan~o tiene ma~~r núm~:º
de rectores. En 50 y 51, el canónigo Alejandro Goozález Garza, h1Jo tambten
del propio Seminario. Durante 20 años, es encargado por el Sr. Verea, de la
construcción del templo del Roble. Nacido en Monterrey en 1817, muere
aquí en 74.
'" ÜELLARD,

op. cit., pp. 59 Y 60.
419

�Le sucede en ]a rectoría en 1852 el P. José Joaquín Orozco, potosino
( 1807-1875). Diputado al Congreso de Nuevo León en 1851; cura de Galeana y de Monterrey; canónigo magistral y muchas veces gobernador de la
mitra, por el destierro del Sr. Verea. Interviene en graves asuntos poüticos
durante la Reforma.
En 1853 y 54, rige el Seminario el P. José Guillermo Martínez, de Marín,
prebendado de la Catedral. De la gestión suya, vemos interesantes datos del
colegio, de tipo administrativo. El rector gana entonces 300 pesos al año; el
vice-rector, 150. Los catedráticos de teología, de prima y vísperas, 300 al
año; los de filosofía 200. La cátedra de derecho, es pagada por el gobierno.
No hemos visto constancias escritas, pero, por estos años el colegio se halla
en Zaragoza y Padre Mier, en el desaparecido hotel Iturbide.

DÍAS ACIAGOS

La vida del Seminario como que es reflejo de la situación imperante en el
país. Se adivina marcada inquietud política. Dos ex-alumnos: Simón de la
Garza Melo y Manuel P. de Llano, son diputados por Nuevo León y CoahuiJa al Congreso Constituyente, instalado en 1856. El gobernador Santiago Vidaurri, decreta, al año siguiente, la creación del Colegio Civil, llamado asi
justamente para establecer su diferencia con el eclesiástico. Los conflictos políticos no permiten por entonces su apertura. El interinato violento de José
Silvestre Aramberri, abre Jas cátedras en diciembre de 59. La tirantez llega a
su extremo con la promulgación de las Leyes de Reforma. Muchos párrocos
notables son expulsados del Estado. El P. Lorenzo de León, de la villa de Santiago, es internado en San Juan de Ulúa. El Ilmo. Sr. Verea, sale también de
su diócesis. El gobierno local, retira su apoyo económico al Seminario y cancela las becas de dotación, para trasladarlas al nuevo Colegio Civil. 17 El Seminario suspende, por su parte, la cátedra de jurisprudencia, entretanto su
catedrático el Lic. Garza Evia no se retracte de haber jurado la Constitución. Gobierno y rector intercambian acres comunicaciones, sin que nada se
consiga. El gobierno recurre entonces a la violencia, pero todo es inútil.
Es rector del plantel en 59, el P. José Maria Nuín, quien, en circunstancias
tan difíciles, asume una postura digna y ceñida en todo a la obediencia a su
" El Decreto 406, de 14 de septiembre de 1835, asignaba mil pesos anuales para
el Seminario. El gobierno sostenía, además, la enseñanza de nueve jóvenes, por decreto
número 73, de mayo de 1850.

420

prelado. Cura del Sagrario desde hacía 6 años, pasada esta situación es nombrado canónigo en 61, sin que al morir, 7 años más tarde, sea permitido su
entierro en la Catedral.

EN

LA INTERVENCIÓN FRANCESA

La Ley de Desamortización de Bienes, observada aquí escrupulosamente,
deja a muchas instituciones, y en particular al Seminario, en situación difícil, porque pierde todas las fincas que poseía para su sostenimiento.
¿ Qué fue del Seminario a partir de 1860? Existe el dato de que durante
dos años funciona en Sal tillo. ¿ Pero, en los días de la Intervención Fran-

cesa? No encontramos huella documental sobre esta época. En agosto de
1866, las fuerzas republicanas, triunfantes en Santa Gertrudis, entran a Monterrey que es desalojada por los franceses después de dos años de ocupación.
El Gral. Escobedo ordena la reapertura del Colegio Civil, y encontramos un
Aviso impreso, de que, en diciembre, quedan abiertas las matrículas del Seminario. Se habla de este pliego, de "considerables reparaciones al edificio"
y de admitir, por entonces, sólo alumnos externos. En enero de 67 se abren
las clases. Es ahora rector el Pbro. Antonio Vega, cuyo perfil no podemos esbozar, por .falta de datos. :El personal docente lo constituyen: lo. de filosofía~
el P. Eleuterio Fernández; 2o., el P. Romualdo EÜzondo; de música el P.
Manuel Martínez, y de latinidad, el Pbro. Santiago de la Garza Zambraoo,
que habría de ser segundo Arzobispo de Monterrey.18

P:ru.MEROS PADRES PAULINOS

En la década del 70, el Seminario queda .instalado en el entonces apartado
y ameno barrio de las Quintas, al poniente de 1a ciudad, en la doble manzana comprendida entre las actuales calles de Hidalgo, Bravo, 20 de Noviembre
y P. Mier. Se trata de un vastísimo predio, con amplios edificios, triple patio
de arcos, gran huerta y pila abundosa. Para este tiempo, afronta el Seminario
menores problemas. La apertw-a del Colegio Civil aquí, y del Ateneo Fuente,
en Saltillo, como instituciones oficiales; y la creación del Colegio de San Juan,
de Matamoros, en 1858 y el de San Juan, de Saltillo, así como del Seminario
18

Archivo General del Estado. Asuntos Eclesiásticos, 1866. Impreso.

421

�de Tamaulipas, fundado por su primer obispo el Sr. Montes de Oca, hacen
decrecer ]a afluencia anterior de estudiantes foráneos.
El aspecto educativo, ha progresado indudablemente. Ya desde 1856, el Sr.
Verea, bajo los auspicios del gobernador Vidaurri, había hecho venir a las hermanas de la Caridad, de San Vicente de Paúl. Ellas fundan aquí su Colegio
de Niñas, que, no obstante su expulsión, prevalece bajo el mi.stno régimen
por casi medio siglo, abriendo a la mujer regiomontana horizontes insospechados.
El mismo Sr. Verea hace también verúr para hacerse cargo del Seminario,
a los padres de San Vicente de Paítl. Es nombrado rector el P. Eduardo M.
Montaño, maestro de bien ganada fama. E tá aqw una temporada, y le sustituye un rector intermedio, "joven y capaz, pero que se vio rodeado de circunstancias difíciles" que motivaron la dispersión de los alumnos y el desaliento en los maestros. No hemos logrado identificarlo.19
El 19 de diciembre de 1883, vuelve a Monterrey, para encargarse nuevamente de Ja rectoría, el P. Montaña. Como primera providencia, dec-ide
ofrecer el plantel a todos los niños, no sólo a los que tienen vocación. Para
ello, abre la escuela primaria gratuita. Es un hombre de grandes entusiasmos. u ac-tividad se hace sentir en el medio social. Restablece la Conferencia de San Vicente, de señores, con los más destacados vecinos, y restablece
también la Conferencia de señoras, realizando obras benéficas que le ganan
el afecto general. Brillante orador sagrado, predica a diario en el Roble, y,
en época de ejercicios, los orgarúza hasta en la cárcel. Mejora los planes de
estudio y el plantel recibe, en fin, impulso notable. De esa época logramos recoger los nombres de algunos maestros: el P. Manuel Rodríguez, antiguo cura
de Jalpa y rector del Colegio en Guanajuato; el P. Manuel Corral, que edifica desde sus cimientos, la capilla de San Pedro, en Garza García, recién elevada a villa; y el P. Justo Alejos, vice-rector.

Es la época en que Monterrey sufre una metamorfosis incontenible. El Ilmo.
Sr. Montes de Oca, en su Brindis en verso, a su llegada a Monterrey, la
llama: Reina del norte, Monterrey ilustre. Se advierten ya los inicios de la
industria, y desde el 80 ha tenido lugar exposición industria]. En 82 llega el
ferrocarril, y la ciudad establece contacto con los Estados Unidos. Aparece
el primer periódico diario: La Revista, de Desiderio Lagrange. Angela Peralta, ha venido con su compañía de ópera al teatro del Progreso. Son hechos los primeros ensayos de luz eléctrica. La diócesis es elevada al rango de
EouARDO M. MONTAÑo, Discurso leído POT el Sr. Rector. .. en la solemne distribución de premios .. . el día 4 del a~ual. La Defensa, Monterrey, 13 de noviembre
de 1884.
10

422

arzobispado. Ponciano Díaz hace temporada en la plaza de toros del 5 de
Mayo, a espaldas del templo del Sagrado Corazón, entonces en construcción. Hay afluencia de extranjeros que impulsan lo mi.stno el comercio que
el protestantismo. El turismo incipiente cau a la natural alarma cuando, en
plena misa, una pareja de primos curiose-.an el interior de la Catedral, con el
sombrero puesto. Los gobernado1·es Viviano L. Villarreal, Genaro Garza
García, Canuto García y Lázaro Garza Ayala, exalumnos del Seminario, han
encauzado a Nuevo León por nuevos rumbos. Ha llegado ya en 85 el Gral.
Bernardo Reyes, y se empieza a dejar sentir el seUo poríiriano en todas las
cosas.
El P. Montaña, cuya obra hace que se llegue a decir que sucederá al Sr.
Montes de Oca, deja la rectoría el 13 de junio de 1886, y sale a Guanajuato
para hacerse cargo del Colegio de Santa María, muriendo allá en ese mismo
año. 20 Viene a sustituirlo otro paulino ilustre, el P. Manuel Aguilar y Casanova, guanajuatense, que ha de ser rector por poco más de diez aííos. Su
llegada, coincide con la del nuevo prelado, Ilmo. D. Jacinto López y Romo.
El Seminario vive entonces una de sus etapas más bonancibles.
El P. Carlos Alvarez, en algunos de sus escritos sobre el Seminario, subraya dos características esenciales de éste, la alegría y la disciplina. 21 Nosotros
las observamos, en especial, en esos años finiseculares. La alegría es desbordante en las fiestas del colegio. Son tradicionales, desde luego, las de la Asunción y San Antonio de Padua, sus patronos. El patrocinio y título actual de
San Teófimo, habría de establecerlo monseñor Herrera y Peña, en la década
de los veintes. En julio, la fiesta de San Vicente de Paúl, que concluye con
la veneración de las reliquias del santo; las del mes de Ma:ría y la del Sagrado
Corazón; la de la Medalla Milagrosa y la de Corpus Christi, todas de carácter religioso, pero con mucho de profano, y que concluyen, invariablemente,
con globos y piñatas.
Hay también las fiestas literarias, particularmenle en homenaje al Sr. Montes de Oca, quien impulsa estas disciplinas. Pero, las de mayor tradición y esperadas con ansiedad, son las de fin de cursos y distribución de premios. El
programa comprende catorce o más números. Hay tiempo para todo. Alocuciones, cuadros plásticos, coros de óperas, himnos, recitaciones, informe del
rector, reparto de premios, y finalmente un drama: El puñal del godo, José en
Egipto, Constantino, etc.; y un juguete cómico. Las orquestas de Epigmenio
R. Melo o Nicolás M. Rendón, con más de 20 integrantes, amenizan los ac00 Falleció de 49 años el 6 de agosto, en el callejón de la Cuesta cle Mendizábal.
Acta del Registm Civil No. 2398, obtenida por gentileza del historiador Jesús Rodríguez Frausto, director del Archivo Histórico de Guanajuato.
n Artículo citado en la nota 4.

423

�tos profanos y religiosos. A las fiestas de fin de año, llegan a asistir hasta 2,000
personas. La compañía del ferrocarril urbano, no da suficiente servicio, por
más que pone 8 ó 10 vagones especiales.
El año escolar, hasta 1886, se inicia el 2 de enero, para concluir en octubre. Posteriormente es establecido el de septiembre a junio, por el calor.
Por lo que atañe a la disciplina, los padres paulinos tienen fama de santos,
pero a la vez de severos. El decano del clero en nuestra diócesis, mi venerables paisano el P. Vicente González, que ingresa al Seminario en 1892, nos
cuenta que las faltas a la moral son castigadas con calabozo, y las de insubordinación al maestro, con bartolina. El mismo P. Vicente suspira al recordar los venturosos tiempos en que la cuota mensual del plantel es de 10 pesos; en que alcanza a comprar zapatos con un peso y sombrero en igual
precio, y en que la sotana más fina cuesta 20 solamente. Alguna vez se permite el lujo de comprar en "La Sonora News", un fonógrafo en 15.
El siglo XIX cierra para el Seminario con el nuevo rector, P. Bruno Álvarez, joven español de gran entusiasmo y excelente orador sagrado, quien
llega hacia el 98, y que permanece hasta 1903.

ÜTRA VEZ LOS PAULINOS

Los padres de San Vicente de Paúl se van de Monterrey. Durante su ausencia, la rectoría queda por breve tiempo a cargo del después canónigo Pedro María de la Garza y Garza. En 1904, es designado rector el P. Juan José Trevíño, a quien nos referiremos más adelante y que habría de consagrar
gran parte de su vida al colegio.
Sustituyendo al Ilmo. D. Santiago Garza Zambrano, que ha ceñido ya tres
mitras, la de Saltillo, la de León y la de Monterrey, viene a gobernar la diócesis el Ilmo. D. Leopoldo Ruiz y Flores. Educado en su juventud con los
padres paulinos, se interesa vivamente porque vuelvan a Monterrey. Por los
días del Centenario de la Independencia, en 1910, ya es rector el P. Patricio
Ataún, que más tarde fuera provincial de su orden.
En pos de información sobre estos años, acudimos al P. Guadalupe Garza Martínez, quien deja su empleo burocrático en la Recaudación de Rentas del Estado para matricularse en el Seminario en 1911. Recuerda con
afecto a los maestros Lorenzo Orcajo, Cirilo Morán, Rafael Cabrera, Medardo Pérez y Manuel García Sánchez.
En octubre de 1911 es designado rector el P. Manuel Coello, C. M.,
muerto hace algunos años en Oaxaca, y al año siguiente, el P. Santiago de
las Heras, que había sido abogado antes de ordenarse.

EN

LA REVOLUCIÓN

Sobreviene la Revolución Constitucionalista de 1913. En octubre la ciudad
es ocupada. Hay una etapa de violencia incontenible. Los templos son clausurados. Uno de los más antiguos, el de San Francisco, demolido. Los padres
paulinos españoles son expulsados. Los alumnos se dispersan y el Seminario
desaparece. Su vasto local del barrio de las Quintas, donde ha estado por espacio de más de cuarenta años, es intervenido por cJ gobierno federal. El arzobispo, Sr. Plancarte, ha salido al exilio a los Estados Unidos con numerosos
sacerdotes. Entre ellos va el P. Juan José Treviño. El prelado suaviza su amargo destierro, escribiendo su magistral Prehistoria de México.
Entretanto, ha quedado al cuidado de la diócesis el P. J. Guadalupe Ortiz,
muy ajeno a que después habría de ceñir la mitra. Unos cuantos padres obtienen permiso para abrir algunos templos. El P. Juan José Hinojosa, en el
del Sagrado Corazón, imparte lann al estudiante Garza Mart'mez. Este y el
seminarista David García, reciben filosofía con el Sr. Ortiz. Otros tres estudiantes han logrado ir a Castroville, en Texas, donde ha sido abierto el Seminario Mexicano a iniciativa de monseñor Herrera y Píña, entonces obispo
de Tulancingo, en el destierro. Dos de ellos, Antonio de P. Ríos y J. Trinidad
Ruiz, reciben allá las órdenes sagradas. El tercero, Carlos Ramírez, vuelve a
Monterrey, donde concluye su carrera años más tarde.
Con el P. Hinojosa, que ha logrado en 1918 darle forma y calor al Seminario en el edificio anexo al Roble, puede decirse que reinicia su vida el
Seminario actual. Allí están con él: J. Jes(1s López, Samuel Silva, Juan de
Dios Garza, José y Nabor Vi.llegas y otros. Nacido el P. Hinojosa en Agualeguas, desde su niñez, en el Colegio de San Juan, de Saltillo, ofrece ya las
primicias de su claro talento. Concluye sus estudios en Guadalajara y vuelve
a Monterrey. Secretario de la Sgda. Mitra, es a la vez catedrático de literatura latina y castellana en el Colegio, y por toda su vida director espiritual.
Canónigo y ecónomo de la diócesis, es nombrado deán en 1933. Varón místico y de relevante calidad intelectual, es fundador, director y mantenedor
de la Hoja Dominical y del Boletín Eclesiástico, hasta su muerte, en 1935, y
deja la huella de sus versos, de su modestia, de su silencio, de su dulzura, de
su santidad.

NUEVOS DÍAS DE ZOZOBRA

Vuelven del exilio el prelado y los sacerdotes. Reorganiza la iglesia el Sr.
Plancarte y dedica especial interés al Seminario. El 11 de junio de 1919, ex-

425

424

•

�pide nombramiento de rector, al mismo tiempo que de vicario general, a favor del P. Juan José Treviño. Es la segunda ocasión que rige el colegio. Nacido en Los Lermas, del municipio de Guadalupe, es ordenado por el Sr. Verea. Brevemente administra las parroquias de Candela y Villa de García. Secretario del Cabildo Eclesiástico, canónigo y capellán del Roble, mantiene
también durante más de 20 años su cátedra de teología, incluso en el destierro, en Castroville. "Humilde, retirado, laborioso", al decir de quienes le
conocen, concluye sus días en Monterrey en 1933.

centros de enseñanza, surgidos posteriormente aquí y en los estados vecinos,
y constituye el sólido cimiento del humanismo regional y la más fume base
de la vida espiritual del noreste de México.
Intentar aquí el análisis de sus logros, o el balance de su contribución a
la cultura nuevoleonesa, sería temerario. Baste a nuestro propósito en esta
conmemoración, rendir el tributo de homenaje a sus fundadores y a quienes
lograrnn preservarlo en las borrascas de Ja historia; y el tributo también para quienes, callada y anónimamente, le han tendido su mano generosa. 22

El colegio continúa funcionando en el Roble, de donde pasa a los anexos
del templo de San Luis Gonzaga. Y toca al P. Treviño administrar en una
de las etapas más difíciles. El conflicto religioso del régimen callista tiene
al garete al Colegio en diversos domicilios del barrio de la Purísima. Logra
sobreponerse de la tormenta y, a partir de entonces, con los altibajos de su
vida, que intencionalmente prescindimos de reseñar por conocidos y recientes, encauza sus pasos hasta nuestros días.
El fecundo rectorado del ilustre guanajuatense don Fortino Gómez, puesto en manos del P. José Gómez para ceñir la mitra de Oaxaca, ha de trasmitirse a aquel muchacho humilde de Matehuala, que hace de monaguillo
del P. Lupíto en Mier y Noriega, y que viene a la Apostólica con el P. Correa para alcanzar después el privilegio de realizar estudios en Roma: el P.
Juvencio Gonzálcz.
Y es en sa tiempo cuando nuestro digno pastor el Ilmo. D. AUonso Espino y
Silva, llevando al Seminario "en la niña de sus ojos", conforme al pensamiento de Pío XI, realiza el sueño de su vida y entrega a Monterrey la grandeza del actual Colegio, culminación sin límites de la incómoda casona infestada de bichos, que el Ilmo. Sr. de Llanos y Valdés rentara en el siglo

XVIII.

•
Agradable, pero difícil tarea, 1a de seguir paso a paso la trayectoria de una
institución casi dos veces centenaria, careciendo de fuentes, y, sobre todo, en
nuestra postura de seglares, desconocedores hasta de la terminología adecuada
para hacerlo. Las escasas notas que hemos logrado recoger, huérfanas de
todo aliño retórico y reducidas al apretado marco de esta rápida exposición,
ponen de manifiesto, sin embargo, lo que el Seminario representa en nuestra
historia.
Plantel educativo el más importante en el norte del país durante la primera mitad del siglo XIX, es la forja de los hombres que dan origen a los

426

" Este trabajo fue escrito con motivo del 1750. aniversario del Colegio y leído en
la velada conmemorativa en el teatro Florida, de Monterrey, el 8 de mayo de 1968.

427

•

�TOPONIMIAS AMERICA AS
PROFR.

HuMBERTO BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia., Geografía y Estadística
A don Manuel L. Barragán, generoso impulsor de 1a noble causa de la cultura nuevolconesa.

DEFINICIÓN y

OBJETO

DE LA

TOPONIMIA

SE HA DEFINIDO LA TOPONIMIA (de topos: lugar y onoma: nombre) como el
estudio del orjgen o significado de los nombres geográficos de lugares.

Hasta ahora Ja mayor parte de los investigadores de esta novísima rama de
la Geografía han encaminado sus vastos conocimientos en lenguas autóctonas
a traducir a sus respectivos idiomas los nombres indígenas de poblaciones,
montañas, ríos, parajes, cataratas, islas, etc., que aún perduran o desaparecieron, adulterados casi siempre por los conquistadores que descuidaron reproducirlos oralmente o por escrito con la mayor fidelidad posible. En cambio, nadie presta atención al estudio de los motivos que originaron los nombres geográficos de América de procedencia española, inglesa, francesa, portuguesa y holandesa, juzgando, quizá, que su relativa actualidad lo explica
todo. Si oímos hablar de las ciudades de Washington y Morelia, de inmediato sabemos que los nombres aluden a dos libertadores, pero no sacamos
ninguna conjetura inmediata de los de Buenos Aires, Montevideo o Veracruz.
¿ Cuántos de los que leen este trabajo conocen el origen, pintoresco muchas
veces, de las denominaciones de Cotija, Mich., Tijuana, B. C., Doña Cecilia (hoy Villa Madero) Tamps., o de Torreón, Coah.?
La Toponimia es la única rama de la Geografía que trabaja apoyada exclusivamente en el lenguaje. ''La lengua es el principal elemento arqueológico, el monumento único de reconstrucción -dice Volney- y en ella se
429

�halla puesta y conservada toda la esencia de un pueblo. La lengua es una
estratificación que revela al erudito que la estudia filosóficamente en sus diferentes capas, la índole, cultura y diversas evoluciones históricas del pueblo
que hizo uso de ella".
Por lo que atañe al aspecto indígena, Angel Rosenblat, del Instituto de
Filología "Andrés Bello" de la Universidad Central de Venezuela, nos explica: "El estudio de la Toponimia tiene enonne interés científico. De muchas
lenguas desaparecidas sólo quedan los nombres de lugares. Y así como en
Europa se hace paleontología lingüística y se trata de reconstruir una lengua
mediterránea y hasta la lengua de la edad de piedra sobre la base de Ja toponimia antigua, entre nosotros se pueden reconstruir algunos aspectos de
nuestra prehistoria. De los guaiquirícs de Margarita ¿ qué quedan sino los
nombres incorporados a Ja geografía margariteña? Esos nombres comparados
con los de otras regiones pueden resolver el problema de 1a filiación lingüística de los quaiquiríes y aclarar su parentesco con otros pueblos venezolanos".
Por su parte el colombiano Pedro José Ramírez Sendoya afirma: "Actualmente sólo la Toponimia sirve a nuestros historiadores para señalar la
marcha de las invasiones caribes, de las razas que poblaban las Jlanuras orientales y las procedentes de los andes peruanos, todas las cuales dejaron en
nuestro país huellas de su paso sucesivo por llanos, costas, valles y montañas".
Esas tribus a las que se refiere Ramírez Sendoya, de cultura muy inferior a la
de los aztecas o los mayas, no dejaron constancia deliberada de sus desplazamientos conquistadores. Sólo los nombres geográficos que sobreviven, impuestos a los distintos sitios por donde pasaron, han permitido trazar el itinerario
de sus migraciones. Los caribes, familia numerosa que contó entre sus tribus a
los pantágoras, panches, pijoas, colimas, muzos, quimbayas, putimaes, etc.,
tuvo su centro de dispersión entre los ríos Xingú y Tapajoz. De allí marcharon a ocupar el norte de Brasil y los llanos de Venezuela. Invadieron después
Colombia filtrándose por los pasos de la Cordillera Oriental, para dominar
gran parte de la costa y el territorio de los actuales Departamentos de Antioqufa, Chocó, Santander y Tolirna. Cruzaron el mar, pero el arribo de los españoles frustró la terminación de la conquista de las Antillas.
En México el estudio de la Toponimia no ha tenido ningún fin práctico.
Ha sido un alarde de erudición de un grupo muy selecto de investigadores que
encabe?an Cecilio Robelo y el Dr. Antonio Peñafiel, pero nada más. Quizá se
considera que las .migraciones pacíficas o las invasiones bélicas de nuestras
principales tribus han sido controladas por los historiadores en cuanto a desplazamiento geográfico se refiere, y no hay necesidad de seguirlas paso a
paso, como sucede en Colombia y Venezuela. Sin embargo conviene recordar que hasta la fecha no se ha esclarecido la ubicación, más o menos exacta,

del sitio donde estuvo la legendaria Aztlán, tierra de la que partieron en peregrinación hacia el sur, las tribus mexicanas. Se señalan como posibles lugares
el norte de Sonora y Sinaloa, una isla del golfo de California y el estero de
Aztatlán, Sin., cuyo nombre significa "tierra de garzas o tierra de aurora".
Alguna luz se haría en este caso si se Gonociera el nombre indígena que debe
haber tenido el sitio en que se yerguen las ruinas llamadas hoy Casas Grandes,
en Chih., conjunto de edificios de adobe de varias plantas que se supone levantaron los peregrinos en su tercera etapa de marcha. En Sonora y Chihuahua no existen nombres geográficos de procedencia náhuatl que debían haber
sobrevivido, aunque fuera en mínima escala, como prneba del pa o por esos
lugares de las tribus mexicanas. Aunque Féli.x Ramos y Duarte afirma que la
voz Chihuahua se deriva del náhuatl Xicuahua: ' así, seco y arenoso"; de xi:
"así" y cuahua: "seco, arenoso", existen otras cuatro acepciones completamente distintas que hacen muy aventurado seleccionar ésta como la auténtica.
En el municipio de Ibagué, del departamento de Tolima, Colombia, se yergue un cerro denominado Chiguagtta, nombre que se forma del chibcha chia:
"agua" y del quechua guagua: "hijo".

APARICIÓN DE LOS NOMBRES GEOGRÁFICOS

América fue poblada por oleadas sucesivas de hordas pertenecientes al perfodo histórico denominado "cultura recolectora", es decir, que aprovechaban
para su manutención los animales y vegetales que ofrecía libremente la naturaleza. Esas migraciones procedieron de Asia (mongoles y esquimales) y de los
mares del sur ( australianos y malayo-polinesios). La p1wera de ellas utilizó para llegar al continente el istmo que existió hasta hace 7 ó 10 mil años
en lo que hoy es el estrecho de Behring. Se calcula que arribó al final del
pleistoceno 30 ó 20 mil años antes de Cristo. Otra más se produjo 9 u 8 mil
años a.C. y la última, que se hace proceder de los mares del sur, se sitúa
7 mil años a.C. Entre unas y otras no eesó el torrente de inmigrantes en
pequeña escala
Ese modo de subsistir obligaba al individuo a vivir en grupos pequeños, en
constante movimiento, que se interrumpía en determinadas épocas del año
por la migración periódica de grandes rebaños de animales, bancos de peces
y maduración de frutos. Por el tiempo que duraban estos fenómenos penna.
necían en el mismo lugar aprovechando la abundancia. No es factible suponer
que hayan empleado nombres geográficos rudimentarios para designar esos
sitios de breve sedentarismo, dado que los abandonaban definitivamente tan
pronto finalizaban la caza, pesca y cosecha en gran escala.

430
431

�En algunos lugares de América la pesca y la recolección de frutos, no obstante ser factores típicos de nomadismo, permitieron el establecimiento de aldeas más o menos permanentes con habitaciones fijas. En el noroeste del continente los grandes ríos que desembocan en el Pacífico, por &lt;',uyas aguas suben
a desovar los salmones, propiciaron que en sus riberas y en las costas se fundaran poblaciones de pescadores sedentarios. En ciertas regiones de EE.UU. la
abundancia de bellotas, castañas y otros frutos aseguraron el alimento de los
recolectores por mucho tiempo y los obligaron a quedarse definitivamente. En
estos casos sí es posible que hayan surgido los primeros nombres geográficos
tales como '•agua grande", para designar el mar, o "tif'rra donde hay frutos",
para señalar las zonas frutícolas.
De la cultura recolectora el hombre americano pasó a la cultura agrícola.
La mujer que seguía los pasos del cazador recogiendo plantas nutritivas, se
dio cuenta de que las raíces, tubérculos o se.millas que abandonaba a flor de
tierra daban origen a los vegetales comestibles que no pocas veces escaseaban
a Jo largo de la ruta, o que había que buscar a grandes distancias. Ese hecho,
confirmado al regresar después de cierto tiempo a parajes ,ya recorridos, además de asegurar la subsistencia de una manera permanente echó las bases
de la vida sedentaria. El inge1úo del hombre creó el bastón de plantar (coa)
y otros instrumentos agrícolas, úliles no solamente para los trabajos de roza
sino para derribar árboles cuya madera iba a transformar las rústicas viviendas
en algo más seguro y confortable.
Establecidos ya en definitiva llegaron a tener un conocimiento profundo
del medio geográfico que los rodeaba y se hizo necesario designar de alguna
manera los sitios donde se hallaban los diferentes cultivos, las sendas abiertas
en el bosque por los animales salvajes, los rasgos más salientes de la comarca
en que moraban y las regiones desconocidas que se extendían a los cuatro
puntos cardinales. Así nacieron los nombres toponímicos y poco después la
cartograffa que consistió en un principio en toscos dibujos de zonas terrestres
y marítimas trazados sobre el suelo o en pieles curtidas de animales.
Los primeros nombres fueron siempre descriptivos del lugar. El hombre
buscaba algún rasgo característico y de él obtenía la denominación: Acala
(náhuatl) ''donde hay muchas canoas". Acámbaro (tarasco) ''lugar de magueyes". Al tata (mayo) "abundancia de agua". Arizpe ( del ópata aripa)
"donde hay muchas hormigas bravas". Ayacucho (quechua) "rinconada de
muertos''. Babajocori (cahita) "donde se resume el agua". Brabilá (misquito)
"entrada del carriza.1". Caborca (pápago) "objeto o cosa muy pequeña". Comondú ( cochiroí) "arroyo de piedras". Hopelchen (maya) "lugar de los
cinco pozos". Kentucky (shawnee) "tierra pantanosa". Michigan ( algonquino) "agua grande". Algunas veces echó mano de voces onomatopéyicas como

432

Cololó (arroyo del depto. Soriano, Uruguay) para imitar el ruido del correr
de las aguas, del trueno o el canto de los pájaros que abundaban en determinadas regiones. Más tarde aparecieron los nombres que expresaban semejanza.
Atzcapotzako y Chapultepec son dos ejemplos típicos. El primero significa:
''en el hormiguero", no porque abundaran allí esos insectos, sino porque era tal
el número de sus habitantes, inquietos siempre, que daban la impresión de
ser un hormiguero humano. La forma de Chapultepcc o "cerro del chapulín"
semejaba para los aztecas, desde lejos, un saltamontes giganteséo.
Así como el recuerdo de paisajes familiares llevó a los españoles a trasplantar a América los nombres de Granada, Extremadura, Santande1·, etc., anteponiéndoles 1a voz ueva, los aztecas que marcharon a Guatemala con los conquistadores hispanos encontraron en las márgenes del río Selegua una población mame llamada Chinabjuk a la que rebautizaron como Huehuetenango
( lugar de viejos) por encontrar allí muchos sabinos o ahuehuetes cuya vista
les recordó la tierra natal
El alma sensible de los indígenas aplicó nombres poéticos a lugares maravillosos que los impresionaron en su primer vista. Con una sola palabra expresaron todo lo que un soneto podría decir en nuestro tiempo y la denominación
misma suena agradablemente. Tales fueron: Minnehaha: "agua sonriente"
Cupatitzio: "río que canta", ldaho: "gema de las montañas", Tzaráracua:
''cedazo".
Los aztecas llevaron su idioma por todos los rumbos de sus conquistas y
borraron los nombres geográficos -totonacas, olmecas, mixtecas y zapotecas para
que prevalecieran los suyos. En América Central se corrompió la lengua náhuatl originando entre otras variedades el pipil. Las terminaciones toponímicas tepec se transformaron en tepeque: Alotcpec, Alotepeque; Coatepec, Coatepeque; Jilotepec, Jilotepeque; Ocotepec, Ocotepeque, etc. Papaloapan cambió a Papalhuapa. En los estados de Campeche, Yucatán y el territorio de
Quintana Roo las denominaciones mayas constituyen mayoría abrumadora.
En todo Perú, ~l norte de Chile, Bolivia, Ecuador y el sur de Colombia prevalecen nombres quechuas y aymaras. En Paraguay, la región este de Argentina y Uruguay, el guaraní. En Chile, el araucano. En Brasil e.mten miles de
lenguas distintas correspondientes a familias que no formaron unidades tan
compactas como los demás pueblos precolombinos. En grandes zonas de EE.UU.
y Canadá dominan los nombres de todas las ramas de las grandes naciones
algonquina e iroquesa. En las Antillas, e1 caribe y sus derivados. En Alaska,
el esquimal.
A diferencia de la época actual en que el culto a la personalidad es todo
un tratado de servilismo, los indígenas americanos no perpetuaron el nombre

433
H28

�de caudillos o gobernantes con denominaciones geográficas. T enochtitlán y
México son dos de las rarí.símas excepciones del caso.
Los descubridores y conquistadores eurnpeos encontraron a su arribo a estas
tierras una nomenclatura geográfica que rivalizaba en propiedad con la del
Viejo Mundo. Si los españoles abolieron muchos aspectos de las culturas aborígenes, conservaron en cambio las denominaciones de lugares con el añadido
del nombre de algún santo: San Juan Bautista Tuxtepec, Santa Ana Huista&gt;
San Andrés Cuilco, San Sebastián Huehuetenango, Todos antos Cuchwnatán, San Gaspar Ixchil, Santa Fe de Bogotá, Santiago de León de Caracas,
San Francisco de Quito. Ingleses y franceses aceptaron también los toponímicos
de las zonas que dominaron. El 54% de los nombres de los. Estados que fonnan
la Unión Norteamericana son indios. Los de igual procedencia, en México,
constituyen el 65%.

LA

TOPONIMIA A PARTIR DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

El espíritu religioso que dominaba gran parte de la vida europea durante la
época de los grandes descubrimientos geográficos influyó en la imposición de
nombres que llevaron a cabo españoles y franceses. Los ingleses y holandeses
que habían abrazado poco antes el protestantismo se apartaron un tanto de
esta costumbre y bautizaron sus fundaciones con los nombres de monarcas o
de nobles: Baltimore, en honor de sir George Calvert, primer Lord Baltimore.
Carolina, por Carlos II de Inglatena, aunque existe la duda de que el explorador galo Jean Ribault la haya Llamado así en 1560 en honor de Carlos D{,
de Francia. Delaware, por Lord de la Warr, Gobernador y Capitán General
de Virginia, en 1630. Georgia recuerda a Jorge II. Maryland puede honrar
a la infortunada María Estuardo o a Henrietta María, esposa de Carlos J.
Nueva York alude a Jacobo Estuardo, Duque de York. Virginia fue llamada
así por el galante sir Walter Raleigh para adular a Isabel I la "reina virgen".
Annapolis, Charleston y Jamestown son derivados del nombre de personajes
reales.
Cristóbal Colón impuso el primer nombre religioso en América a la isla
donde desembarcó: an Salvador. Los que tras él Llegaron en son de exploración o de conquista observaron la misma regla. En la fundación de poblaciones o descubrimientos de nuevas tierras se tenía muy presente la festividad
religiosa del día pru:a aplicarla de inmediato. Eso originó, entre otros muchos,
los nombres de Asunción, Paraguay; Florida, EE.UU. y Veracruz, México.
Las deidades católicas favoritas como Nuestra Señora de la Antigua, imagen
434

pintada en la catedral de Sevilla y Nuestra Señora Santa María del Buen
Aire, patrona de los navegantes a vela, dejaron huella en una isla de las Pequeñas Antillas y en la ciudad capital de Argentina.
Los conquistadores, gente ruda que hizo gala de privaciones sin cuento
para añadir a la corona española w1 territorio gigantesco, no se atrevieron a
perpetuar su recuerdo con nombres geográficos. Si aparecieron los de Alvarado,
Valdivia y otros muchos, ello fue posterior o sin un propósito deliberado. La
excepción de inmodestia en este caso la constituye don Juan de Gríjalva. En
cambio procuraron repetir los de sus ciudades o provincias natales. Hernán
Cortés ordenó a su lugarteniente Gonzalo de Sandoval que en su camino a
Coatzacoakos, en son de conquista, fundase una población con el nombre de
Medellín, población extremeña donde había nacido. Así lo hizo en territorio
de lo que hoy es Estado de Veracruz. La villa nunca ha alcanzado las dimensiones del conquistador. Asimismo Nuevo Santander, Nueva Galicia, Nueva
Extremadura, Nueva Granada, etc., son recuerdo perenne que nos dejaron
personajes de la Colonia, nativos de esos lugares.
La incultura de los españoles no concedió mayor importancia a la conservación más o menos fiel de les nombres indígenas que repitieron como Dios
les dio a entender corrompíéndolos hasta lo indecible. Las expresiones Cones
Cotoch y Culúa se convirtieron en Catoche y Ulúa. Cuauhnácuac, en Cuemavaca. Los ingleses no se quedaron atrás en esta tarea y así Quonoktacut sonó
en sus labios como Connecticut. Ah-hee-oo-ba se transformó en Iowa. Mishigamaw en Michigan, Maugh-wau-wama en Wyoming, Iliniwek en Illinois, etc.
Los franceses también hicieron de las suyas.
Navegantes y exploradores como Vitus Behring, Magallanes, William Baffin,
Samuel Champlain, Simon Fraser, Henry Hudson, Alexander Mackensie, George Vancouver y muchísimos otros deJ·aron sus nombres en estrechos mares
'
'
canales, rí.os, lagos, islas y todo tipo de accidentes geográficos.
Después de la independencia un afán patriótico por recordar a los héroes
se hizo patente en todas las naciones americanas y los nombres de ellos se
multiplicaron en las divisiones pol1ticas de los países surgidos de la emancipación. Casi no hay Estado de la República Mexicana donde no encontremos
lOs nombres de Aba.solo, Aldama, Allende, Galeana, Guerrero, Hidalgo, Juárez y Morelos. En Estados Unidos abundan los de Adams, Jefferson, LincoJn y
Washington . .Bolívar dejó el suyo a una nación.
La expansión de Estados Unidos hacia el oeste desató una fiebre coloni1:adora jamás vista. De la noche a la mañana surgían poblaciones que reclamaban un nombre y pioneros desconocidos, mujeres abnegadas, frases triviales,
sucesos escandalosos o individuos pintorescos los proporcionaron. Arizona,
uevo México y California están llenos de ellos.

435

�La inventiva se ha visto en apuros para denominar las contadas poblaciones
de habla hispana surgidas a fines del siglo XJX o principios del XX. Con
fines de halago interesado se adoptan los de gobernantes regionales o nacionales en turno o se producen nombres compuestos como Mexicali o Caléxirn.
El acto más irreverente ocurrió poco después de 1930 cuando el dictador
dominicano Rafael Leonidas Trujillo cambió el nombre de la ciudad primada
de Santo Domingo, fundada por el Adelantado don Bartolomé Colón, por el
suyo, pretextando que el pueblo agradecido así lo demandaba por haberla reconstruido a raíz de un ciclón que la devastó. Al ser asesinado el tirano la
ciudad recobró su histórica denominación.

Nor.rnRES DE VARIADO ORIGEN o SIGNIFICADO

En algunos casos no existe constancia veraz del origen de algunos nombres
y conjeturas sin fundamento alguno se repiten hasta alcanzar patente de legi-

timidad. Igual sucede con no pocas denominaciones indígenas de las que se
han dado hasta díez traducciones distintas. Empecemos por:
California. La versión más socorrida achaca a Hernán Cortés el hecho de
que al pisar en mayo de 1535 las ardientes costas de la península las llamó
Callida Fornax, es decir: "horno caliente". Esta versión la hizo suya el historiador Clavijero sin explicar las fuentes en que se basó para ello. El conquistador había estado con anterioridad en regiones tan calurosas como California
y es extraño que con la facultad que le atribuye Clavijero para imponer nombres certeros, no haya llamado así a las tierras del Istmo de Tehuantepec.
El jesuita José Campoy afirma gue California se compone de las voces cala
y fórnix: ensenada pequefia y bóveda, respectivame.nte, aludiendo a una roca
en forma &lt;le bóveda que se localiza en 1a costa occidental de la pequeña ensenada del cabo San Lucas.

El nombre de California, aplicado a la península, apareció por vez primera
hacia 1556 en una obra impresa en Europa por Giovani Ramusio, reproduciendo eJ diario de viaje de Francisco Preciado, de 1539 a 15401 por suelo californiano.

El historiador norteamericano Edward H. Hale llegó en 1862 a la conclusión de que el nombre de California, una isla fantástica poblada de amazonas negras, había sido tomado de la obra de caballería Las Sergas de Esplandián escrito por Garci Ordóñez de Montalvo en 1508.
Estando en Colima el conquistador don Hernando, oyó hablar de una isla
situada muy al norte, rica en perlas y oro, habitada únicamente por mujeres.

436

No es dificil pensar que la crédula imaginación de los españoles, lectores asíduos de los libros de caballería, haya visto una segunda California y decidió
perpetuar tal nombre.
C oahuila. Según don Manuel Payno significa: "tierra hennosa, tierra feliz".
Esteban Portillo lo traduce como: "culebra o víbora que vuela", refiriéndose
a la especie conocida vulgarmente como alicante. Se hace también provenir
de Jas voces Coahuilaua: "lugar donde se arrastran las culebras'' y Quahuitlehua: "reverdecimiento de los árboles o donde abundan los árboles".
Chihuahua. Al principio de este trabajo mencionamos la acepci6n que del
nombre nos da Félix Ramos y Duarte. Otras son: "lugar de fábricas", refiriéndose a las haciendas de beneficio de metal establecidas en las márgenes
del río Chuvíscar en el primer tercio del siglo XVIII. La ciudad se fundó con
el nombre de San Felipe de Chihuahua el 15 de agosto de 1705, según unos,
o el 12 de octubre de 1709, según otros. Si ]as haciendas de beneficio fueron
postetiores a estas fechas, el signjficado que pretende dársele al nombre se desvanece por sí solo. El autor de 1a traducción dice que la voz no es tarahumara
pero no especifica de qué otra lengua pudo ser.
La unión de los ríos Chuvíscar y Sacramento en las cercanías de la ciudad
originó este otro significado: "junto a dos aguas"; de cru: "lugar" y hua:
"agua", que por repetición expresa: "dos aguas".
Se menciona además que el nombre pudo formarse invirtiendo las sílabas
de Guaguachí o Guaguachiqui que corre panden a un pueblo del municipio
Urique y que quiere decir: "lugar de la piedra agujerada", refiriéndose a una
curiosa formación pétrea del Cerro del Coronel. En el municipio de Urique
encontré únicamente el nombre de Guahuachic y no es pueblo, sino rancho.
La última acepción es: "costalera o saquería"; de chihuahuira o chihuahuara,
voz gue corresponde a una bolsa de cuero donde guardan los indios el pino]~
y otras cosas que consumen en sus viajes.
Guatemala. El nombre Guatimala se dio a conocer por vez primera, hacia

1527, en un documento geográfico: el Mapa Oficial Español que se atribuye
a don Fernando Colón, hijo del Gran Ahnirante. El nombre ha variado muchísimo hasta quedar en lo que es hoy y algunas de sus variedades y sigrúficados
son: Coctemalán: "palo de leche". Quatemali: "palo podrido". Guhate-zmalhá: "cerro de agua" (probablemente se refiere a Antigua). Guahitemala: "Ju.
gar arbolado". Quahitemallá11: "paraje cubierto de árboles". Guahutimal:
"fuente de donde se extrae betún amarillo". Tecpán Quauhtemallán: "palacio del árbol podrido" y Coatl-montl-lán; ''lugar del ave serpentívora". Dejé
e.xprofeso para lo último la hipótesis más que fantástica y sin pruebas de que
proviene de la voz egipcia Gua-tem-ra: "senda del sol poniente".
Saltillo. Ciudad cabecera del municipio de su nombre y capital del Estado de

437

�Coahuila. Se afirma sin mayor base que procede de una voz chichimeca equivalente a: "tierra alta de muchas aguas". Como no se dan las raíces no se
puede aceptar esta versión.
Cuéntase que uno de los fundadores de la ciudad al arribar al sitio en
que hoy se levanta, exclamó viendo un manantia_l y escuchando cierto estruendo: "parece que se nos ofrece al paso un salto mlly profundo". Al comprobar la magnitud de la cascada, que no era con mucho lo que se pensaba,
modificó su opinión con estos términos: "se nos ha vuelto el salto, sallillo".
Otra conseja dice que a] preguntar los impacientes que se disponían a
colonizar esta tierra, si estaba muy lejos, los conocedores de ella, en son de
burla, les infonnaban: "no hay más que un sa1tillo".
La tercera versión que, como las anteriores, obedece a pw·a y simple fantasía, menciona entre los primeros pobladores a un sujeto habilidoso, especie
de pícaro, notable por Ja gracia e ingenio de que hacía alarde, a quien apodaban el "Saltillo".
Realmente lo que motivó el nombre del paraje fue una pequeña caída de
agua.

S011ora. El nombre pudiera dedvarse de la voz ópata sonotl: "hoja de maíz",
material usado por los indígenas de la región para techar sus cabañas. Hay
quien lo hace derivar de las voces zona áurea, atendiendo a las riquezas auríferas del territorio.
Alvar Núñez Cabeza de Vaca y sus compañeros de travesía, en su peregrinar
de la Florida a Sinaloa, se establecieron por breve tiempo en un sitio ubicado
a 4 kilómetros al norte del actual pueblo de Huépac donde la tradición dice
que erigieron una rústica capillita para venerar una imagen de Nuestra Señora
de la$ Angustias que dibujaron toscamente sobre una piel de cíbolo. Los
indígenas ópatas que acudían a curiosear nunca acertaron a pronunciar en
español "nuestra señora", diciendo en cambio "la senora" y por último "la
sonora". Valle de la Señora fue la denominación que impuso Cabeza de Vaca
a este lugar. En un principio se llamó La Sonora a la región comprendida entre
Ures y Arizpe. Más tarde se extendió el nombre a una zona más amplia ya sin
el ''la".
Tegucigalpa, Honduras. El significado más popular que se le atribuye es
el de "cerro de plata", que obedeció sin duda a la topografía del terreno y a
la calidad argentífera de la tierra que hizo posible su explotación en el siglo
XVI hasta agotarse.
Membreño da como nombre correcto Teguycegalpa, que hace provenir del
náhuatl y traduce como: "en las casas de las piedras puntiagudas", -aludiendo
al pedregal que abunda en el cerro de Zapusuca en cuya base se asienta la
población. Lardé y Larín ofrece otra equivalencia: ''la ciudad de las amatis-

438

tas" aduciendo que tequci o tewci es el nombre míhuatl de la amatista y

galpa corresponde a: ''pueblo o poblado".
El Dr. Peñafiel lo da como: "en los palacios reales". Scbuller: "en el Jugar
donde está la casa de la amora". Aguilar Paz: ''en la casa de los nobles o
de los señores" y Barrera Vázquez: "en las casas de las piedras amarillas''.

NOMBRES ORIGINADOS POR HECHOS FORTUITOS

Muchas veces curiosos sucedidos con sabor a leyenda determinaron el nombre de una población. Tomemos como ejemplo los siguientes casos:

Rosario. C'..iudad, cabecera del municipio de su nombre, Estado de Sinaloa. El
caporal León Rojas al servicio de un rico hacendado español que vivía en Agua
Verde, salió una tarde a caballo en busca de una res extraviada. Desde lo
alto de la Joma de Santiago divisó el animal Y. al descender al galope sintió
que e1 rosario que llevaba al cuello se le caía. Desmontó para buscarlo, pero la
oscuridad de la noche que se echaba encima no se lo permitió. Decidió entonces
pernoctar en el sitio para reanudar la búsqueda al siguiente día y encendió
una fogata a cuya vera tendió su lecho. Al amanecer (4 de agosto de 1655)
descubrió bajo la hoguera una plancha de plata que el fuego había fundido.
Más tarde se dio un tajo a la loma hasta donde la veta se clavaba en tierra.
Por ello la mina fue llamada del Tajo y al Real se Je denominó del Rosario.
Wetaskiwin. Ciudad de la provincia Alberta, Canadá. El nombre proviene de
una voz cree que signi!ir,a: "colina de paz" aludiendo al tratado de convivencia pacifica que negociaron en este sitio las tribus indias de los Crees y
los Pies Negros.
Payo Obispo. ombre que llevó en un principio la actual ciudad de Chetumal, capital del territorio de Quintana Roo. De acuerdo con una leyenda
que trasmite el mayista Santiago Pacheco Cruz, un obispo protestante que
resiclia en Belice visitaba este lugar frecuentemente con miras a lograr la conversión de los indígenas, que no sólo se mostraron refractarios a la labor evangelizadora sino que lo hicieron objeto de toda clase de burlas, llegando al
extremo de "torearlo". Pay, en maya1 significa: "torear o lidiar". De allí Payo
Obispo.
Modesto. Población del Estado de California, EE.UU. Es una de tantas
localidades surgidas durante la fiebre de colonización. Al contrario de lo que
usua1mente acostumbraban los españoles, el primer paso de la comunidad era
apoderarse del mejor terreno y edificar sus viviendas dejando al último la
tarea de dar nombre al lugar. Por lo que respecta a Modesto, los habitantes
439

�l

' 1

1

f

fueron convocados cierto día para opinar sobre la denominación que convenía adoptar. Se acordó que cada uno de los presentes sugiriera una, que
escrita en una boleta se depositaría dentro de un sombrero. Las opiniones fueron leídas y ninguna obtuvo aprobación. Como la cosa se prolongaba sín llegarse a un acuerdo, alguien sugirió obviar tiempo dándole al pueblo el nombre
del más prominente de los vecinos. El agraciado, como es de rigor hipócrita
en estos casos, se deshizo en cumplidos diciendo que "era mucho el honor
que se Je hacía", que ''.no creía merecer tanto", etc. Un mexicano presente
exclamó: "el señor es muy modesto". El calificativo de modesto sonó gratamente en el oído de todos como para convertirlo en nombre geográfico y
a.sí se quedó.

'

1'
1 '

Sobre la margen derecha del Tacuarembó Grande, departamento Rivera,
Uruguay, existe una elevación conocida como Cerro de los Ministros. En 1892dos ministros efectuaron una visita al lugar en el ferrocarril que apenas se
construía. Uno de ellos preguntó al jefe politice del departamento e1 nombre
de la elevación y éste respondió: ''Hasta ahora ninguno, s~ñor ministro, pero
en lo sucesivo le llamaremos Cerro de los Ministros".
l ,

j '
1

PIRATAS QUE DEj ARON HUELLA TOPONÍMICA

1 :

1

1

1

~

1

! '1
1

!1
11
1

¡

Los piratas fueron un mal endémico de los primeros siglos de la colonización europea. El mar de las Antillas se convirtió en madriguera naval de escuadras bucaneras de todas nacionalidades siempre al acecho de galeones españ.olcs. Veracruz, Panamá y Maracaibo, en tierra firme, resintieron más de
una vez el ataque feroz de los corsarios que incluso extendieron sus correrías
por el Pacífico subiendo hasta Acapulco y las costas de Baja California. Los
nombres de Henry Margan, Thomas Cavendish, Lorencillo, Pedro el Olonés,
sir Francis Drake, Barbanegra, Jean Lafitte, etc., quedaron registrados en
la historia y en la literarura novelesca, pero fueron piratas de tercera categoría los que lograron imponer sus nombres al teatro de sus hazañas.
El territorio de Belice recuerda a un corsario inglés de apellido Wallis,
Wallace o Wallice, que acostumbraba refugiarse en la dc;sembocadura de los
rios regionales. El nombre, muy adulterado, sirvió para denominar a lo que
más tarde se constituyó en posesión de la Corona Británica.
Por las costas de la actual Nicaragua merodeó el pirata holandés Bleeveldt,
apellido que, por ignorancia del idioma, se escribió incorrectamente Blewfields, para terminar en Bluefields que es el que lleva hoy la ciudad capital
del departamento Zélaya.

440

En las cercanías de la ciudad de La Paz, capjtal del territorio de Baja California, existe un balneario llamado Coromuel, cuyo nombre es corrupción
del fnglés Cromwell, un pirata que se dice vivió en el siglo XVIII y que entraba a la bahía aprovechando el viento de las tardes de verano. No se recuerda históricamente ningún bucanero así llamado que asolara por esa época el lugar.
El nombre de la bahía de Pichilingue, también cercana a La Paz, corresponde al mote con que fueron conocidos en la Nueva España los piratas holandeses que al mando de Boris van Spilbergen tocaron en 1615 Acapulco, el
puerto de Navidad y el cabo Corrlentes, descubriendo de paso las islas Revillag-igedo.

11

EXPRESIONES CONVERTIDAS EN NOMBRES GEOGRÁFICOS

Es curioso que simples exclamaciones provocadas por sentimientos de toda
índole hayan motivado la denominación de los lugares que menciollamos en
seguida:
Arequipa. Ciud. capital de la prov. y depto. de su nombre~ Perú. Cuando
las tropas quechuas regresaban de una expedición guerrera en el año 1134, quedaron tan admiradas del paísaje que se extiende al píe del Mlsti, que manifestaron al soberano inca sus deseos de establecerse en el lugar. El monarca
accedió diciendo: "ari q uepai", es decir "bien, quédense", origen del nombre
que se tita.

Boca Grande de los 1Jragos. Lugar de la costa de Venezuela donde ancló
Colón el 12 de agosto de 1497. Dice el padre Las Casas que el gran navegante
expresó refiriéndose a lo peligros del litoral: "que si de allí se escapaban podían hacer cuenta que se escapaban de la boca del Drago" (dragón) y por
ello se quedó el nombre y con razón.
Brazos. Río que nace en el condado Stonewall, Edo. de T exas, EE. UU. y
desemboca en el golfo de México, cerca de Freeport. El nombre primitivo
completo fue Brazos de Dios que le impuso la expedición de Francisco Vázquez
de Coronado a punto de morir de sed de_spués de la penosa travesía del Llano
Estacado. El encuentro de la corriente los hizo gritar de júbilo: "benditos
sean los brazos de Dios", o cosa por el estilo.

Cotija. Población del Edo. de Michoacán fundada a fines del siglo XVI.
Una leyenda relata que uno de los primeros españoles avecindados en una
aldea cercana decía todos los doming-0s a su hija: "ponte tu cota, hjja, y vamos a misa al valle" ( ?).

1
i

1

1

1
1

1
1

1

'

1

:

1

'1

1

1'
1'

: ¡;

:i

1

!

!.

1¡ '1
1,'

'

1'l
1

441

'1

�Gracias a Dios. Depto. de Honduras creado el 21 de febrero de 1957. Cristóbal Colón al doblar en 1502 un cabo de 1o que hoy es litoral nicaragüense,
después de una espantosa tormenta exclamó aliviado: "Gracias a Dios 'que
hemos salido de estas honduras". La última palabra denominó al país.
1guata. Ciud. cab. del mpio. de su nombre, Edo de Guerrero. Refiere cierta
leyenda que en tiempos remotos hubo m1a gran inundación que obligó a los
moradores del pueblo a refugiarse en un cerro ubicado al oeste. Los indígenas designados para bajar y ver el nivel de las aguas regre aron informando:
"yogua la, yoguala" que significa : "ya vino el buen tiempo".
Laguna de T étminos. Internación del golfo de México en la costa del Edo.
de Campeche. Asegura Berna! Díaz del Castillo que al llegar a este sitio la
expedición de Juan de Grijalva se creyó que era la desembocadura de un río
llena de lenguas de tierra, las que según expresión del piloto Antón de Ala.minos "partían términos con la tierra".
Nombre de Dios. Pobl cab. del mpio. de su nombre, Edo de Durango. Nació de una misión fundada a fines de 1561 por fray Gerónimo de Mendoza,
fray Diego de la Cadena, fray Pedro de Espinareda y fray Jacinto de San
Francisco. Según otros la fecha debe ser 1556 o 1560. Dice el P. Torquemada que estos religiosos al encontrarse en el sitio destinado para erigir su misión dijeron: "comencemos esta obra en el nombre de Dios", y se le cho taJ
nombre primero a la misión y luego a la villa.
Orosí. Volcán de la cordillera de Guanacasta, Costa Rica. Debe su nombre al cacique Orosí al que visitó Gil González Dávila en el primer cuarto
del siglo XVI, pero existe una leyenda relacionada con un fraile que ascendiendo al volcán sintió que retumbaba y trepidaba por lo que volviéndose a
sus acompañantes les dijo: "aquí debe haber minas de plata". Una voz misteriosa replicó: "plata, no;_ oro, sí", y desde entonces se le llamó de tal manera.

CONTRJBUCIÓN FEMENINA

La mujer llegó a América poco después del arribo de los conquistadores.
Junto a ellos compartió todas las penalidades de la época y echó con firmeza los cimientos del hogar criollo y mestizo. En las guerras de independencia
alentó insurgentes y bordó banderas. En las guerras de intervención extranjera y en el derrocamiento de tiranos ocupó lugares de avanzada. Por desgracia muy pocos nombres de ellas figuran en la geografía, que se reserva
egoístamente el derecho de admisión. Algunos de tales pertenecen a personas
cuyos méritos no justifican esa perpetuidad.

442

Alejandrina. Villa de la jurisdicción de Dolores, depto. Soriano, Uruguay.
El nombre corresponde a Alejandrina de la Sierra, esposa del fundador del
lugar, Domingo Ordoñana.
Angelina. Río tributario del Neches en el Edo. de Texas, EE. UU. La denominación recuerda a una muchacha india de la tribu hanai que al ser convertida al cristianismo tomó ese nombre, desempeñando más tarde un papel importante en el desenvolvimiento de la región.
Angelita. Estación de ff. ce. en el km. 124 del ramal a Tepehuanes, Etlo.
de Durango. S~ llama así recordando a la señora Angela Flores, propietaria
de varias fincas de la región.
Doña Cecilia. Nombre anterior de la actual Ciudad Madero, Edo. de
Tamaulipas. Alude a la madre del Gral. don Felipe de la Garza.
Louisa. Condado del Edo. de Iowa, EE.UU. Se le llamó así en honor de
Louisa Massey, heroína pionera de 1837.
Mariscala, Rincón de la. Dilatada zona ubicada entre los ríos Olimar y
Cebollatí depto. Minas, Uruguay. Perteneció al mariscal de campo y primer gobemador político y militar de Montevideo, José Joaquín de Viana,
del cual lo heredó su esposa la Mariscala, célebre en la historia por su carác~
ter "desenvuelto y despreocupado".

DETALLES CURIOSOS

Antequera, nombre pmmbvo de la ciudad de Oaxac.a, es voz latina derivada de Antiquaria o Anti.karria, que Je dieron los romanos a una población española que consideraron muy anti!$Uª·

Duran go y Cela,,a son términos vascos que significan: "más allá del agua"
y "tierra llana", respectivamente.
Guadalajara es voz árabe que proviene de Wad-al-hid-jara: "río que corre entre piedras" o Wad-il-adjara: ''río de las piedras'' como llamaban los
árabes al Henares.
Guadiana, nombre con que se fundó la ciudad de Durango, se deñva también del árabe. Guadi o Uadi: "río" y Ana o Annas, nombre romano de un
río que corre por España y Portugal.
Valladolid, denominación que llevó hasta el 12 de septiembre de 1828 la
actual ciudad de Morelia; procede del latín Vallisoletum al que se le dan
como significados: "valle de olor", "valle de olivos", "valle de lides" y "valle
de Utit'', aludiendo este último a Ulid Abaplaz, caudillo árabe muerto en
San Esteban Gormaz a manos de Ordoño II.

443

�Ea algunas zonas de Dw-ango y de 1a frontera norte del país es común
encontrar denominaciones formadas con nombres o apellidos a los que se les
agregan las terminaciones eño o eña. En Durango tenemos: Man¡ueseña,
por el marqués de Valdivieso. Pedriceña, aludiendo a un capitán español
Pedriza, de fines del siglo XVIII, y Velardeña, recordando a otro militar de
igual grado y nacionalidad, de apellido Velarde. En Vallecillo, N. L., existe
un Ayaleño, en Tamaulipas un Tomas.eño y ha:ce poco debe haber desaparecido dentro del vaso de la presa Falcón la población texana del Ramireño.

rango. Inst. Panamericano de Geografía e Historia. Publicación No. 80. México,
1946.
Rurz, Lic. EDUARDO. Michoacán, Tradiciones y Leyendas. México, 1940.
ToRRE foLEsIAs, MANm:x.. Geografía del Territorio Sur de la Baja California, México,
1957.
VILLA, EouARDO W. Historia del Estado de Sonora. Hermosillo, Son., 1951.
WEBB HoooE. FuDERlCK. Handbook of American Indians. North of Mexico. New
York, 1959.

Los apodos han inspirado también nombres geográficos. Perote (Ver.) alude a un soldado de la conquista de elevada estatura cuyo nombre, Pedro,
degeneró por ello en el aumentativo que hoy corresponde a una población.
Cajeme (Son.) fue el mote del cacique yaqui José Ma. Leyva.
Existen nombres desconcertantes. En la parte oaxaqueña de la cuenca del
Papaloapan encontré estas joyas: Dicha Tuerta y Chisme. Hallé otros muy
pintorescos: Arroyo Jolote, Cerro CabaJJo y Pescaditos de Enmedio. Suspire no pocas veces al ver en el mapa dos poblaciones, también oaxaqueñas,
que evocaban tierras lejanas o sonaban a poesía : Flor de Batavia y Camelia
Roja. La decepción que experimenté al conocerlas prefiero no relatarla.

BIBLIOGRAFIA

R. Diccionario de Historia, Geografía y Biografía Chihuahuenses. Chihuahua, 1827.

At.MADA. FRANCTISICO

ARAUJO, ÜREST.ES.

Diccionario Geográfico del Uruguay. Montevideo, 1912.

BUENTELLO C:aAPA, PROFR. HUMB:ERTO. Nombres Geográ/i;;ós de América. Su Origen
o Significado ( próximo a publicarse).

DrTTMER, DR. K.oNz. Etnología General. Fondo de Cultura Económica. México. 1960.
FLORES, PROPR. Y BACHILLER FRANCISCO A. Monografía del Departamento Gracias
a Dios. Tegucigalpa, D. C., Nov. de 1966.
JORDÁN FERNANDO. El Otro México. Biografía de Baja California. México, 1951.

M.ARrimz,
MEDINA,

PAJ.11.0

L. Historia de Baja Califomia. 'México, 1956.

FRANCrsco. Monografía de Sonora. Méxic"o, 1941.

CRUZ, SA 'TIAOO. Diccionario de Etimologías Toponímicas Mayas. Mérida,
Yuc., 1950.

PAcBECO

EsTEBAN L. Catecismo Geográfico, Político e Histórico del Estado de
Coahuiltt de Zaragoza. Saltillo, 1897.

PORTILLO,

RAMÍREz S1!NoóYA, PEDRO JosÉ. Diccúmarw Indio del Grl111. Tolíma. Bogotá, 1952.
llECINos, AnRlÁ~. Monografía del Departamento de Huehuetenango. Guatemala, 1954.

RouAJX, lNG.

444

PASTOR.

D'iccionario Geográfico, Histórico y Biográfico del Edo. de Du-

445

�COMPOSICIÓN ÉTNICA DE LA POBLACIÓN DE NUEVO LEóN
A LA CONSUMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tetnológico de Monterrey

de estadística del Archivo General de Gobierno de
Nuevo León, un censo recopilado a fines del año de 1820 y principios de 1821.
Este fue levantado en virtud de una circular, de fecha 2 de diciembre de
1820, en la cual el gobernador y comandante general de las Provincias Internas de Oriente, don Joaquín de Arredondo, ordenaba el cumplimiento de
"Jo prevenido en el capítulo 2, artículo 13 del decreto de las Cortes de 23
de junio de 1813".
El censo consiste en una serie de informes presentados por los diversos municipios o jurisdicciones, como se les llamaba entonces. Estos informes contienen datos que serán comunes en censos levantados posteriormente: número
de habitantes desglosados por edades y estados; actividades a que estaban
dedicados e información económica sobre comercio, artesanías, agricultura,
ganadería y minería. Sin embargo, el censo de 1820-1821 contiene una información que faltará en los que se levantarán después de la Independencia y
es esto lo que especialmente lo hace interesante. Esta información consiste en
que los habitantes vienen desglosados en castas, hecho que permite conocer
la composición étnica de la población de Nuevo León a la consumación de la
Independencia.
Desgraciadamente, de las veinte jurisdicciones en que entonces estaba dividida la provincia de Nuevo León, sólo se encuentran en el Archivo los informes de quince, y en el de una de ellas, Cadereyta, no se encuentra la población desglosada en castas. Sin embargo, las catorce jurisdicciones restantes, con un total de 38,909 habitantes, contaban casi con el 53% de la·
población total, que aparentemente tenía Nuevo León en esa época. Además,
aunque el informe de Mont.eITey no se encuentra en el Archivo, existe un
cómputo de matrimonios, bautiws y entierros de esta jurisdicción en el año
EXISTE EN LA SECCIÓN

447

�--..

. "'
~ ""'
~º~s
1'tJ
., o
o·........ ...

e&lt;')

t.O

. .
$:!

. . . &lt;:j

de 1820 dividido por castas. Es de suponerse que el número de nacimientos,
casamientos y muertes era proporcional al número total de habitantes de
cada casta, por lo tanto es posible conocer muy aproximadamente la composición racial de la población de Monterrey. Si se considera que esta jurisdicción, con 11,044 habitantes, tenía entonces casi el 15 % del total de la po•
blación de Nuevo León, es posible tener idea de la composición étnica de
casi un 68% de la población de la provincia.
La mayorla de los informes existentes dividen la población en cinco castas:
europeos españoles (peninsulares) ; españoles (criollos)· indios, castas y mestizos; de origen africano y extranjeros. Las jurisdicciones cuyos informes se
conservan no consignan ningún extranjero y la primera categoría puede eliminarse, pues los peninsulares enumerados son muy pocos, la mayoría de ellos
varones de más de cincuenta años.
Tomando en cuenta solamente las otras tres divisiones se pueden obtener
algunas conclusiones interesantes. El pueblo de San Miguel de Aguayo, ahora
Bustamante, poblado desde el año de 1686 por indios tlaxcaltecas, seguía
siendo a la consumación de la Independencia, la jurisdicción más indígena
de la provincia, pues consignaba un 94% de indios, castas y mestizos. Otras
poblaciones con más de 50% de este grupo eran: General Terán 69%, Montemorelos 68%, Villa de García 59% y China 58%.
En cambio Cerralvo, con un 95% de la población clasificada como españoles, resultaba la población más criolla de la entidad. Otras jurisdicciones
en donde predominaban los criollos eran: Marln 79%, Santa Catarina 69o/o,
Vallecillo 64%, Villaldama 61 %, Salinas Victoria 60%, Villa de Santiago
59% y Lampazos 51%.
Resulta interesante que Sabinas Hidalgo sea la única jurisdicción que consigna una población numerosa de origen africano, pues 63o/o de los habitantes aparecen en el censo clasificados en este grupo. Sin embargo, es posible
que en otras poblaciones se hayan incluido bajo esta dominación solamente
a los negros y no a las castas de sangre negra. De Villaldama, por ejemplo
eJciste el informe de los nacidos el año de 1820, y éstos están divididos en
cuatro castas: españoles 40, mestizos 25, indios 19 y mulatos 19. Si el número de nacidos es proporcional al número de habitantes de cada casta, los
mulatos deben haber sido como un 18% del total.
También existe el informe de nacimient-os en Bustamante el año de 1820
y éste está dividido en cinco castas, 1·esuJtando curioso qu~ los tlaxcaltecas
fueran clasificados separadamente de los otros indios. Este cómputo consigna
los siguientes nacimientos: tla."{caltecas 56, mestizos 15, indios 8, mulatos 1
y españoles l.
Respecto a Monterrey, se indicó anteriormente que ba desaparecido el cen-

448

Cl"'

-

l

.
-i-~*-

...

"'

"&lt;to

..!=! '-, ~ Q

O)

o~:: l

&lt;.O

t~&lt; ~. -~:;:; ()~

__,

.....!::"" -;s
:.-.;

.......

~ti

&lt;.O

. ., ~"" o

ª§~

....

co

..;,.--

~~

E

';:$

~

" ...., ...

"l:S"
o ¡::

.. &lt;:!

E~
,;s"'

COCI

-

C(")

t.O

~~

~;x:

.,;:
()

U") o
~'&lt;I"

C') e&lt;')

ro

C\I e&lt;")
C&lt;lt---

.,..;U")
0)0

"&lt;t' r-

_(-.,

-

co

et')

c--r·

coi;--.

C"l

,r,

r-

e&lt;')

&lt;.OIO
r- r-,.

"3"
l0

C"l

C'I

(,O

'7'

--4...

Ñ

º~
....

co lt')
7'~

.

...
..-tnC.OlO~.,....; ,q,:'C()r&gt;

~

........... 0 0
C'JNNN
coro coro

iN

r-,. O)

t--C(")

-q

O)

u') r- N

-

(") C&lt;)(N~

°'

1)()0)001(')0
C--,.... ,-t:... J.",.._,, ,,...¡ ,-...In u,"'

....

'f""'"'t ......

...-t Y"""I

co
.......

.....
C0

H 1--0•-&lt; ,_.
1-l ,_. ..... H

~

O&gt;-

'° r-tO r-,.
IO

&lt;.O c&lt;'1

t.O IO ..,¡,,

O)

r--- &lt;.O

C0

~:;;~

';,º~º~
,...., .,.... CN

00
NC'I
roro

-o
NN
coco

..........
HH

Hl-4

H

.,"'

C"l

...... e&lt;')

C'I-

º"""..__-._
.....
....... T""'tcoNC'I
C'1

~

.........

H

~~XX X

-.i:::

,_.

o -o
NNN
coco ro

H

,_. H

,-u-i

x:x: ~X :&gt;&lt;:~X

--

"Si'

N

e&lt;')

¡::

'CJ

s

;o

t;

e

...

,(lj

roo

--

O)~

"1.

C&lt;)

&lt;.O

"Si'C"l

c&lt;&gt;--d'

c:&lt;')~(N

...., ....

·¡::

...

~ !j

E
()

..o

E~~&lt;l!c~1 o.
CUCl,l&lt;l!So;!QJ_
~'Ul::,!!5C&lt;16
;::l &lt;ll el,) .e: C&lt;I
;:¡ e&lt;!
i:QOOOóO::C:i-,:i

4J

4.l

6
&lt;ll

...
&lt;

¡.:;

&lt;I! ;,-.O

QJ

"'

E-&lt;-~ "'
;::l

(11-

2«l

C&lt;I ...

('$
, (.)

~

HH

HH
ro

58 ~"'

.µ

C&lt;I
·_;:J

..,

,-.

~

~~§§]:.§

·-;:s
~~
i-:1

&lt;11 C&lt;I

(/"J(/J

(ll

Q)

C&lt;I

Q)

-e; ,:1

~,!!

ti!

a~&lt;11 ~~

..-1

ioS

E--.

,:1

+,,l

M .,. i::
....

coro

o

C&lt;I

,~

NN

.. w
.s
o
o
¡::
...
é1 ·...«: o:a {/.) s
~ ~::r:·~
º f &gt; J¿@
cu
·o 'U
]l.~

"'

.

~

u') IO

IN

~
~

~

Nu')
&lt;.O ...,

Ctl O')
......

-------- --- -- ---- ------- -----m~

-¿j

~

...... ro
;t'C"l

m'&lt;t&lt;,......

~J

CO-st--.t&lt;iO'li
t- lt') .-t
N

......

o
N

NO
-t.O

r-,. C'I
~N

...

t.O cr,
U")

-

CN

cr, IN

r-,.

N,.....c&lt;')(Or-t--&lt;.ON
r-U")-&lt;ro(Olt')c&lt;')&lt;.0
oo...¡.,....,c&lt;')l,()s:t--ro-st-

t&lt;'lq_

-st='

C'I
0)-:!"
LC)

-st-r-

&lt;.O
Ol

,.... ro
C'I &lt;O

Ol

"q'

O)

o
NCO

--

.,~

O)

t.O

U")

r-,.

~-2~C'I

"i'CO

-

.....

r-

O)

!::

~~

·""' .....
v.i&gt;&gt; &gt;&gt;

�so correspondiente a estas fechas, pero existe el informe de matrimonios, bautizos y entierros para el año de 1820, y éste viene dividido en cuatro grupos
raciales; españoles, indios, mestizos y castas. Suponiendo que los bautizos
sean proporcionales al número de habitantes de cada uno de los distintos grupos, éstos indicarían una población de 59% de españoles, 25o/o de indios,
15% de mestizos y 1% de castas. Es indudable que los clasificados como españoles, al igua1 que en las demás jurisdicciones, no se refiere a peninsulares,
sino a criollos.
En resumen se puede llegar a la conclusión de que para la época de la Independencia la población de Nuevo León era .muy mestizada, pues es probable,
como sucedía en otras partes, que aún muchos de los clasificados como españoles fueran mestizos. Los datos con que se cuenta no indican un patrón uniforme en la distribución de las distintas castas, porque predomina la población criolla en Villaldama y Vallecillo en el norte de la provincia, en Monterrey, Marín, Santa Catarina y Villa de Santiago en la parte central y Cerralvo en la oriental. Los indios y mestizos se encontraban en mayor abundancia en Villa de García en el orcidente de la entidad y en China, General
Terán y Montemorelos en el extremo oriental. De5¡,o-raciadamentc no existen
los censos de ninguna de las jurisdicciones situadas al sur de Montemorelos,
que pudieran proporcionar alguna información respecto a la distribución racial en la importante zona del sur de la provincia.
Una revisión de los archivos parroquiales correspondientes a la colonia, en
que se consignaban la casta de los nacidos, casados y difuntos, podrá proporcionar una mayor información sobre la composición étnica de la población
de Nuevo León en los tiempos anteriores a la Independencia.

LA ACTUACió DE LAS DIPUTACIONES DE COAHUILA,
NUEVO LEó
Y TAMAULIPAS EN EL CONGRESO
CONSTITUYENTE DE QUERÉTARO DE 1916- 1917
DR.

E.

VÍCTOR NlEMEYER

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LAs oos FECHAS MÁS IMPORTANTES del movimiento Constitucionalista de la
Revolución son el día 26 de marzo de 1913, cuando rm puñado de mexicanos
determinados a no aceptar la usurpación de Victoriano Huerta firmaron el
Plan de Guadalupe; y el día 5 de febrero de 1917 en que la Constitución de
1917 fue promulgada oficialmente por don Venustiano Carranza. Este último hecho fue el resultado lógico de lo primero. La elimmación de Huerta
y la derrota de Francisco VilJa, cuya defección amenazó con destruir la causa
Constitucionalista, 1·esultó en la reinstalación del gobierno constitucional bajo
una nueva carta magna encarnando los logros socio-económicos y políticos
de la Revolución. Mucho se ha dicho y escrito sobre los valientes generales y
las ensangrentadas batallas de este período de cataclismo y sufrimiento, pero
esos hechos fueron 1·ealmente de menor relevancia. El evento de mayor importancia en la historia de la Revolución fue el Congreso Constituyente de 19161917.1 Como dijera Luis Espinosa, Diputado del 4o. Distrito Electoral de
Oaxaca el 16 de diciembre de 1916 durante los memorables debates sobre el
Artículo 3: " ... la revolución en estos instantes solemnes es este Congreso
Constituyente. La guerra arrnada no fue. no ha sído más que un medio para
llegar a la realización de este Congreso Constituyente". 2
La Constitución que resultó del Congreso Constituyente representó eJ triunfo legal de la Revolución a todas las reformas que han conducido a México
1

~

Peacc by Revolutíon (New York. 1933), p. 166.
Diario de los Debates del Congreso Constituyente, 1916-1917 (México, 1960), I,

FRANK TANNENllAUU,

p. 770.

451

450

�al Siglo XX, transformando así la vida de su gente, las cuales se basaron en
la Constitución de 1917. Sin embargo, estas reformas, algunas radicales en
sí mismas, y la controversia sobre su implantación, han eclipsado a aquellos
ho~res que las formularon, los mismos delegados al Congreso Constituyente.
Es nnportante recordar que la Constitución de 1917 fue el producto de los
constituyentes que poseían ideas reformadoras, ya que los artículos 3, 27, 115, ·
123 y 130 fueron redactados por los constituyentes. Estos no provinieron de
Don Venustiano Carranza cuyos puntos de vista eran básicamente moderados.
Tarnpoc~ provinie_i-on de los consejeros que lo rodeaban y vuelvo a repetir,
que las 1deas detras de estas reformas surgieron de los constituyentes mismos.
Por lo tanto, es necesario determinar qué papel jugaron en el Congreso Constituyente los delegados de estos nobles estados de Coahuila, uevo León y
Tamaulipas, y cuáles eran las ideas que e&gt;q)resaron. Sobre todo, en qué forma contribuyeron durante los debates oficiales y extraoficiales en la redacción
de los artículos más importantes de Ja Constitución de 1917. La lista de miembros de las &lt;lieutaciones de los Estados del oreste que asistieron al Congreso
Constituyente de Querétaro es:

CoAHUILA

Número

Distrito

Diputado Constituyente

Sal tillo

2
3
4
5

Parras
Torreón
Monclova
Piedras Negras

Manuel Aguirre Berlanga
José Rodríguez Gonzá.lez (suplente)
Ernesto Meade Fierro
José María Rodríguez
Jorge Von Versen
Manuel Cepeda Medrano

TAMAULlPAS

Número

1

2
3
4

Monterrey

2

Cadereyta

3

Linares

Lorenzo Sepúlveda (suplente)
Luis Ilizal.iturri

4

Salinas Victoria

Ramón Gámez

5

Galeana

Reynaldo Garza

6

Monterrey

Agustfo Garza González

Pedro A. Chapa
Zeferino Fajardo
Emiliano P. Nafarrete
Fortunato de Leija

Durante las sesiones preliminares de noviembre 21 al 30 de 1916, relacionadas con las credenciales de los presuntos diputados, tres delegados del Noreste desempeñaron papeles importantes: Manuel Ama ya ( lo., Nuevo León),
Lic. Manuel Aguirre Berlanga (lo., Coahuila) y el Dr. José María Roclríguez (3o., Coalmila). Manuel Amaya, un empedernido fumador de cigarros
de hoja de maíz oriundo de Candela, Coahuila, y quien se con irtió en un
próspero comerciante después de su llegada a Monterrey, fue electo Presidente de la Mesa Directiva el día 21 del mes y siete días más tarde se desencadenó una amarga diatriba con relación a sus propias credenciales durante la
cual fue atacado como "Garzagalanista" por no ser revolucionario, sino uno
que había tao sólo vivido de la revolución. Contestando a su acusador, Coronel Juan Aguirre Escobar, miembro de ]a diputación zacatecana pero también oriundo de Coahuila, se ganó la simpatía de todos con las siguientes
palabras:

.. . no nos venga usted con cosas me¡as, agua pasada 110 mueve molino .. (1isas). Preguntan ustedes cuál ha sido mi labor revolucionaria
desde 1913 a la fecha y verán si soy o no revolucionario; en Chihuahua,
señores, cuando la batalla de Tierra Blanca, cuando faltaban elementos
para la lucha, compré trescientos mil cartuchos hipotecando mis fincas
por veinticinco mil dólares. ( Aplausos).3

Manuel Amaya
icéforo Zambrano

Plutarco Gomález (suplente)

Matamoros
Ciudad Victoria
Tula
Tampico

Diputado Constituyente

De los dieciocho diputados propietarios y suplentes que asistieron al Congreso, se sabe que cuatro eran abogados, tres eran médicos, cuatro eran militares ( 2 generales y 2 coroneles) , do eran comerciantes, dos eran profesores,
dos eran periodistas, y uno era empleado federal.

NUEVO LEÓN

1

Distrito

]bid. I, p. 249. Un garza.i;alanista fue partidario del Coml. José María Garza
Galán, gobernador y hombre fuerte de Coahuila entre 1885 y 1893. Cuando sus violaciones de las garantías individuales de la Constitución y la dureza de los jefes pollticos bajo su mando habían provocado una fuerte y abierta oposición en 1893, fue
destituido de su cargo por el representante del Gral. Díaz en el noreste, el Gral. Bernardo Reyes, Gobernador Constitucional de Nuevo León.
3

452
453

�B

Sin embargo, Manuel Amaya no fue considerado por los demás diputados
para el difícil cargo de Presidente del Congreso. Su determinación de aplicar
1a regla de que no se permitiera fumar no le ganó muchos amigos entre los
fumadores que, durante las sesiones prelimmares, terúan que entregarse al
hábito a hurtadillas. Según las palabras de un diputado, Don Manuel, como
buen ranchero, siguió la regla de "aquí se hace lo que yo mando y nada más".
Y como si fueran estudiantes de primaria, les deda "cállese" o "siéntese" al
dirigirse a los diputados oradores, lo cual, como es natural, les irritaba:.¡ En
realidad, Don ~anuel carecía de las cualidades necesarias para desempeñar
un puesto tan importante, en el cual se requería habilidad y conocimiento de
los procedimientos parlamentarios.
Si~ embargo, alguien que fue seriamente considerado para el puesto de
Presidente Permanente del Congreso era Manuel Aguirre Berlanga, nacido
el 28 d_e enero ~e 1887 ~n San Antonio de las Alazanas, Municipio de Arteaga,
CoahUJla. Curso sus primeros estudios en escuelas de Saltillo y en el Ateneo
Fuente _de la misma ciudad y posteriormente pasó a an Luis Potosí para
prosegwr la carrera de abogacía en el Instituto Potosino, donde se tituló.
Como Sub-Secretario de Gobernación, Aguirre Berlanga, un confidente de
Don Vcnustiano, tomó la palabra en varias ocasiones durante las deliberaciones de credenciales para verificar el cumplinüento del reglamento del Congres_o. A él fue a quien el Primer Jefe envió su famoso telegrama del 20 de
~oVJembr~ a nombre de los renovadores de la XXVI Legislatura que habían
s~do elegidos al Congreso Constituyente, pero la posesión de cuyas credenc1ales fue atacada por otros presuntos diputados que pusieron en tela de duda
su lealtad a la causa Constitucionalista. Un poco antes de la elección de la
~!,esa Directiva permanente, el día 30 de noviembre, Aguirre Berlanga anunc10 haber obsen,1~do que él estaba siendo prnpuesto por varias planillas para
el cargo de Presidente, pero que le era imposible aceptar dicho cargo en el
caso de re.sultar electo, porque Jesús Acuña acababa de renunciar como Secretario de Gobernación y Don Venustiano lo había nombrado para substituir
a Acuña en el puesto. Aun así recibió 68 votos para la presidencia, la cual
ganó el Lic. Luis Manuel Rojas ( lo., Jalisco) con 86 votos. Aguirre Berlanga,
a pesar de que no asistió a las sesiones del Congreso, y en su lugar lo hacía el
Prof. José Rodríguez González, su suplente, regresó el 31 de enero de 1917
a firmar la Constitución. Esto dio Jugar a una disputa con Rodríguez González sobre quién debería por derecho firmar y al no lograr llegar a un
acuerdo, los dos firmaron. 5
• Dpm BóRQtIEZ (seudónimo de Juan de Dios Bojórquez), Crónica del Constituye11te (México, 1938), p. 119.
• Entrevista con el Prof. José Rodríguez Goll7.ález, SaltilJo, l de febrero de 1966.

454

Otro Coahuilense que participó notahlemente en las sesiones preliminares
fue el Dr. José María Rodríguez. Como Secretario de la 2a. Comisión Revisora de Credenciales, cuya responsabilidad era dar validez a las credenciales
de 15 miembros de 1a Primera Comisión Revisora; él consideró necesario
hablar en defensa de las decisiones de la Comisión de la que en numerosas
ocasiones fue miembro. Otros diputados de los estados del noreste que hicieron uso de la palabra durante las sesiohes preliminares fueron el Coml.
Pedro A. Chapa (lo., Tamaulipas). Jorge Von Versen (4o., Coahuila), Manuel Cepeda Medrano {5o., Coahuila), Ernesto Meade Fierro (2o., CoahuiJa), Lic. Luis Ilizaliturri (3o., Nuevo León) y por supuesto Manuel Amaya. Hablaron ya sea con relación a Ja interpretación de \llJ cierto párrafo del
reglamento de debates o en favor o en contra de dar asiento a varios presuntos diputados. A pesar de que Meade Fierro atacó al Dr. Ignacio Roe!,
presunto diputado del Territorio de Baja California. llamándolo "porfirista"
y "enemigo formidable de la revolución ccnstitucionalista'' salió entonces en
su defensa Luis Ilizaliturri, quien pensaba que los habitantes de ese distrito
no debían de ser negados del privilegio de representación ante el Congreso
Constituyente. Finalmente, Roe) fue aceptado, pero después de considerable
discusión. Debe hacerse notar que Amaya, Cepeda, Medrano y Meade Fierro
fueron acometidos durante los debates por haber sido elegidos al Congreso
como consecuencia de su amistad con Don Veuustiano. Sin embargo esto
era también cierto de muchos otros delegados. Los norteños se sentían especialmente orgullosos de su amistad con Carranza, como lo admitió Cepeda
Medrano la tarde del 19 de noviembre diciendo: "uno de los grandes defectos
que he tenido en mi carrera política ha sido ser completamente Carrancista.
Lo he gritado a los cuatro vientos y lo he dicho siempre ... " 6 En realidad
un diputado que estaba en posibilidades de conocer la verdad, clasificó a
Nicéforo Zambra.no (2o., Nuevo León), Lorenzo Sepúlveda (suplente de
Zambrano que asistía a las sesiones en su ausencia), Manuel Amaya y el
Dr. José María Rodríguez como "incondicionales y devotos de Don Venustiano" .7
Hacia el fin de la tarde del 30 de noviembre, el Congreso eligió la mesa
directiva para su período único de sesiones que daría principio al día siguiente y terminaría el 31 de enero de 1917, de acuerdo con el Decreto
No. 9 del Primer Jefe fechado el 14 de septiembre de 1916. Como se dijo
anteriormente, el Lic. Manuel Aguirre Berlanga figuró prominentemente
como candidato a la presidencia, pero su nombramiento como Secretario de
Gobernación a fines de noviembre lo forzó a. retirar su nombre de la candi• Diario de los Debatl!s, I, p. 274.
7 B6RQUEZ, Crónica del {:onstituyente, p. 176.

455

�datura. El único otro miembro de una diputaci6n de un estado del noreste
que fue elegido a un puesto en la directiva permanente fue Ernesto Meade
Fierro. Por 80 votos contra 70 de su contrincante, Enrique Recio (2o., Yucatán), Meade Fierro ganó Ja elección para Segundo Secretario. Nativo de
San Pedro de las Colonias, él representaba a Parras en el Congreso Constituyente. Contaba entonces 29 años de edad y siendo periodista de profesión,
había ingresado a la Revolución en 1910. Sirvió como secretario a los generales de la División del Noreste en su junta con los generales Villistas en
Torreón en julio de 1914, en la cual sin éxito se trató de allanar las diferencias entre VilJa y Carranza. Meade Fierro estaba fomemente dedicado a la
causa de la libertad. En la última quincena de enero escribió en el álbum de
su compañero del Congreso Constituyente, Dr. José Pilar Ruiz ( lo., Michoa~
cán), que "sólo el amor a la libertad dignifica el alma de los pueblos".8 En
el álbum del Lic. David Pastrana Jairnes (5o., Puebla) también escribió: "Los
hombres del presente siglo sólo deben tener una religión) la patria• y dentro
de esa religión venerar a un solo Dios: 1a libertad".ª

In taJado el Congreso el lo. de diciembre y habiendo escuchado el discurso
del Primer Jefe en la apertura de las sesiones, e-l Congreso inició sus labores.
Había mucho que hacer en el período de dos meses, el cual contrastaba notablemente con los once meses de sesiones de los Congresos Constituyentes
en los que se redacta-ron las Constituciones de 1824 y 1857. Don Venustiano
abrigó la esperanza de que los diputados al Congreso Constituyente de 19161917 aceptaran su proyecto de reformas a la Constitución de 185 7 con pequeñas modificaciones, pero menospreció la determinación de los diputados
con ideas reformadoras de escribir una constitución más de acuerdo con el
entendimiento de los problemas de México y la forma de resolverlos. El proyecto de Carranza fue profttndamente atendido y un nuevo concepto fue inh·oducido a la ley constitucional mexicana: los derechos de la sociedad en
conjunto tienen prioridad sobre los derechos del individuo. Ahora veremos
cómo los diputados constituyentes de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas
contribuyeron a formular la nueva Constitución.
Los debates de mayor significado se suscitaron durante las primeras sesiones sobre la formación del Artículo 3 relacionado con el papel de la iglesia
en la educación. Mientras que el proyecto de Don Venustiano estipulaba que
habría plena libertad de enseñanza, y laica la que se impartiera en los esta~ Ernesto Meade Fierro en Album del Congreso Cónstituyente de 1917, QuerétaroJPR (Album del Dr. José Pilar Ruiz, Agrarismo 57, Morelia, Micb. ).
• Ernesto Meade Fierro en Constituyentes-1917 (Album del Lic. David Pastrana Jaimes. Propiedad de la Srita. Emma Villaseñor, Palenque 372, Col. Narvarte, México
12, D. F.).

456

blecimientos oficiales de educación, y gratuita la enseñanza primaria, superiory elemental que se impartiría en los mismos establecimientos; la primera Comisión de C-0nstitución bajo la jefatura del dinámico Gral. Francisco J. Múgica ( 150., Michoacán) y compuesta de cinco izquierdistas. produjo un dictamen en el cual se piilió el rechazo del artículo 3 de Carranza y en su
lugar uno mucho más railical que exigía libertad de enseñanza pero laica,
en establecimientos oficiales, así como en establecimientos particulares que impartían educación primaria, elemental y superior. Además, prohibía a corporaciones religiosas, ministros del culto o personas pertenecientes a algunas
a ociaciones semejantes que establecieran o dirigieran escuelas de instrucción
primaria ni impartieran enseñanza personalmente en ningún colegio. Finalmente, pidió que la enseñanza primaria fuera obligatoria para todos los mexicanos. Los debates sobre este dictamen con duración de tres días, fueron los
más acalorados del Congreso, eargados de amargura, ataques personales y
contra-ataques cuando los defensores del Artículo 3 de Don Venustiano trataron de derrotar la radical propuesta de la Primera Comisión de Constitución. Dos carrartcistas leales que participaron en estos debates fueron el Gral.
Emiliano Nafarrete (3o., Tamaulipas) y el Cornl. Pedro A. Chapa (lo.,
Tamaulipas).
Sin lugar a duda uno de los oradores más pintorescos del Congreso lo fue
el Gral. afarrcte, nativo de Sillaloa pero diputado del distrito electoral de
Tula, uno de los más siseados también, quien, según las palabras de un constituyente, frecuentemente ''hablaba sin ton ni son". 10 Era hombre sencillo
pero bueno cuyos conocimientos de política eran tan rudimentarios que ciertamente aprendió más escuchando los debates que lo que logró aportar al
Congreso. Aunque en contra del reporte de la Comisión, no se podía expresar
con coherencia. Por otra parte, Pedro Chapa de Matamoros habló con lógica
Ja tarde del 4 de diciembre en contra del informe radical y diJo que el Artículo 3 de la Comisión de la Constitución era Uila contradicción porque prin~
cipiaba asegurando que habría libertad de enseñanza y continuaba imponiendo
restricciones a esa libertad: el requisito de que la enseñanza oficial y pai·ticular fuera laica; otro que ninguna corporación religiosa fundara escuelas
y "no contento aún con todas estas violaciones a la libertad de enseñanza"
prohibía que miembros de sociedades religiosas, aunque no fueran ministros
del culto, impartieran enseñanza. Para Chapa esta era una restrrcción al derecho más elemental del hombre: el de enseñar y el de aprender lo que se
desee. A pesar de estar de acuerdo en que la enseñanza primaria debiera ser
laica no lo estaba así en la manera de lograr ese fin. Mientras que la ComilD

BóRQU.EZ,

Cr6nica del Constituyente, p. 176.

457

�sión deseaba que el Gobierno se impusiera en todas las escuelas particulares
y clausurara de un golpe las sostenidas por corporaciones religiosas, el diputado Chapa creyó que esto era un "atentado infame contra la libertad de
enseñanza". Reiterando su oposición al Artículo 3 como era presentado por
la Primera Comisión de Constitución, Chapa di jo:
Si cada artículo ck la Constitu.ción se aprueba con el espíritu, las tendencias y el significado del Articulo 3 propuesto por la Comisión, habremos hecho una Constitución de un jacobinismo rabioso. 11
Como transacción propuso que el Gobierno debiera ser el único que impartiera la educación primaria, gratuita y obligatoria de la edad de seis a
doce años y que el P'oder Legislativo fuera el que decretara el plan ele estudios.
A pesar de que la proposición de Chapa no fue considerada, su crítica del
Artículo 3 en la forma que era propuesto por la Corrúsión junto con las c_ríticas de los otros diputados -Alfonso Cravioto de Hidalgo, Félix F. Palavicini del Distrito Federal, Luis Manuel Rojas de Jalisco y José Natividad Macias de Guanajuato- eran suficientes para for7.ar al General Múgica a retirar
su proposición y volver a presentarla el dfa 16 de noviembre con las siguientes modificaciones: eliminación de la disposición prohibiendo a ministros del
culto impartir enseñanza en los colegios y el requisito de que la enseñanza
primaria fuera obligatoria. Durante la tarde del mismo día después de casi
seis horas de debate, la versión modificada del Artículo 3 fue aprobada por
una votación de 99 contra 58 con "aplausos, hurras y voces de: ¡ Viva la
revolución!, ¡ Viva el ciudadano Primer Jefe!, ¡ La patria se ha salvado!"
(Aplausos prolongados) .12
¿ Cómo votaron los diputados del noreste sobre un artículo que despojaba a
la Iglesia de su privilegiada posició.n en el campo de la educación? La votación se efectuó en la siguiente forma: Tamaulipas, dos en favor y dos en
contra· Nuevo León, dos en favor y cuatro en contra; Coahuila, todos los
cinco en contra.
Un diputado que brindó una explicación sobre por qué votaba en la forma
que lo hacía fue Jorge Von Versen, el pelirrojo delegado de Monclova quien
subía a la tribuna durante las sesiones con su larga pistola que siempre parecía estar a punto de salírsele de la funda, diciendo :
Cuando discutimos el Artículo 3o., señores, yo temblaba, no precisa~
mente porque le íbamos a quitar el poder al clericalismo, yo odio a
11

ª
458

Diario de los Debates, I, p. 692.
!bid, I, p. 774.

muerte al clericalismo, hubiera sido partidario de la castración completa de ese partido; pero, señores, temblaba a11te el temor de que miles
de niños se quedarían sin conocer el alfabeto, si11 esa antorcha que los
ilumina en el camino obscuro de la vida, pot eso témblaba. •. u
Como indicio de que no fue aceptable el Artículo 3 tampoco a algunos de
Nuevo León, el día 17 de enero se principió a dar lectura a un memorial de
protesta contra el Artículo 3 enviado por varias damas de la ciudad _de Monterrey que solicitaron la reconsideración del asunto. Al ser anunaada esta
petición, el joven José Rivera (80., Puebla) no pudo decir más que: "ya
nos imaginamos lo que podían decir las beatas: 'Que helDOS hecho muy mal'."
En realidad, la lectura provocó gran confusión y desorden entre diputados
que querían se leyera y los que no deseaban escucharla, tanto que entre murmullos, confusión y toques de campanilla, se suspendió su lectura. 14
Otros dos artículos concernientes a la cuestión religiosa eran lo~ Articulos
24 y 129. El número 24 estipulaba libertad de creencia religiosa y probabl~mente hubiera sido aceptado con poca o nada de resistencia si Enrique Reoo
no hubiera expuesto un informe de la minor'ia solicitando dos cláusulas adicionales: que se prohibiera al sacerdote de cualquier culto impartir confesió~
auricular y que el ejercicio del sacerdocio se limitara a los cíudadanos mexicanos por nacimiento, los cuales deberían ser casados civilmente si eran menores ele cincuenta años de edad. La lectura de este reporte la noche del 27
de enero despertó la atención de los diputados inmediatamente. Toda la discusión que siguió se relacionaba c-on las proposiciones de Recio. Aunque nadie del noreste participó en los debates el record de votación indica sus sentimientos. Podemos asumir con toda confianza que un voto en contra del
Artículo 24 indicaba el deseo de que las provisiones de Recio fueran incororadas y que un voto en pro era señal de rechazo a la proposición de Recio.
ie los presentes y votantes por Coahuila, todos los tres estaban en pro; todos
los cuatro de Tamaulipas en pro; y de los tres presentes y votantes de Nuevo
León, dos en pro y uno, el Gral. Reynaldo Garza (5o., Nuevo León) en contra.
En cuanto a los debates sobre el Artículo 129, que fue más tarde el número
130 de la Constitución, el cual impone restricciones sobre la Iglesia en México
especifica que incumbe a los poderes federales ejercer, en materia de :ulto
:eligioso y disciplina externa, la intervención que designen las leyes; nadie de
"' ]bid., I, 984: "Las leyes fundamentales de un país deben ser tan ~ónicas q~e
respondan a las necesidades del conglomerado social. La falta de armonia en la legislación produce daños incalculables". Jorge Von Versen en Album del Congreso Constituyente de 1917.
&gt;&lt; Diario de los Debates, II, pp. 520-521.

459

�las diputaciones de Coahuila, Nuevo León, ni Tamaulipas, partIC1paron en
los debates. Se puso a votación el artículo muy de madrugada el día 28 de
enero en votación nominal, pero nunca se anunció el Tesultado ni en qué
forma votaron los diputados. Sin embargo, a juzgar por el índice de votación
de los diputados del noreste sobre los Artículos 3 y 24, con excepción de
Reynaldo Garza. no estaban inclinados al radicalismo anti-clerical. Todo lo
contrario, mostraron una completa actitud de rechazo.
Los artículos más trascendentales de la Constitución de 1917 se consideran
los números 27 y 123. Ellos son los que han transformado la vida mexicana
proporcionando las bases fundamentales para el cambio socio-económico ocurrido desde 1920. En qué forma se redactaron los artículos es en sí una historia interesante. No pro,-rinieron de Don Venustiano, resultaron del Congreso,
mejor dicho de dos pequeños comités {pétits comités) de diputados que redactaron ex.ira-oficialmente y en forma preliminar los dos artículos que posteriormente fueron aprobados por el Congreso.
En lo que se refiere al proyecto del Artículo 27 que fue redactado por un
comité bajo la jefatura de Pastor Rouai'C ( JOo., Puebla) y asesorado por el
Lic. Andrés Malina Enríquez, que aunque no era diputado había escrito un
resWI1en bastante penetrante sobre el problema agrario mexicano, Los Grandes Problemas de México, un diputado de Tamaulipas, el Cor-onel Pedro A.
Chapa, fue uno de los que contribuyeron mayorn1ente "con sus luces y su
~1)eriencia" a la redacción. Otro que partici:¡:,ó en las discusiones del pequeño
comité (petit comité) y aportó sus conocimientos, fue Jorg Von Versen, el
fogoso diputado laboral y periodista de Coahuila.15 Chapa, sin embargo, fue
el único diputado del noreste de los dieciocho que fim1aron la iniciativa sobre
el proyecto del Artículo 27 que fue presentado al Congreso el 25 de enero de
1917. El mencionado proyecto fue aceptado por la Comisión de Constitución
con pocas modificaciones.
En las discusiones que se entablaron durante Ja sesión permanente del 29,
30 y 31 de enero, Manuel Cepeda Medrana de Piedras Negras, fue el único
norteño que objetó el proyecto. Con treinta años de edad y habiendo cw·sado
sus estudios primarios en Sierra Mojada, Coahuila, posteriormente inició la
carrera de maestro normalista, la que se vio forzado a abandonar por causas
de enfermedad; se dice que estuvo en contacto con los precursores de la Revolución, los hermanos Flores Magón y que había actuado como orador en
la campaña presidencial de Francisco l. Madero. Sabemos que él se unió al
Plan de Guadalupe y subsecuentemente colaboró con Don Venustiano en el
'-' PASTOR Rou.ux, Génesis d~ los Artículos 27 y 123 de la Constituci6n Política
de 1917 (México, 1959), p. 153.

460

gobierno de Coahuila. 16 En la madrugada del 30 de enero durante la discusión del Artículo 27, Cepeda Medrana objetó el párrafo tercero de la fracción VII declarando nulas todas las diligencias, disposiciones, resoluciones,
etc. que habían privado de sus tierras, bosques, o aguas a los pueblos, congregaciones, tribus, etc., que existían todavía desde la ley del 25 de junio de
1856, la cual for.ro a la Iglesia a disponer de sus bienes agrícolas. De acuerdo
con su opinión, la .redacción del artículo era muy confusa y pidió que esta
importante fracción no fuera aprobada en la forma como estaba. Especialmente molesto para él era la cue~tión de indemnización, ya que la fracción
no especificaba si el gobierno o los primitivos dueños debían pagar a los
tenedores del terreno. Sería una injusticia, dijo, esperar que los desventurados
indios tuvieran que pagar por las tierras que les habían sido arrebatadas.
Asimismo, el gobierno no estaría en posibilidad de pagar porque no poseía oro
y los dueños actuales rehusarían los infalsificables casi sin valor.17 Cepeda
Medrana tenía un aigurnento muy legítimo sobre este punto. Para contestarlo debemos analizar las intenciones de los forjadores. La iniciativa sobre
el Arúculo 27 declaraba que las tierras serían pagadas por aquellos que las
obtenían, el Estado solamente garantiw.ría el pago. Aparentemente los forjadores creían que al final el Estado tendría que asumir esta obligación financiera porque el General Múgica aJ contestarle a Cepeda Medrana, aseguró enfáticamente que el gobierno y no los grupos comunales (congregaciones) pagarían la indemnización. En cuanto a la clase de dinero que se
emplearía para pagar al propietario, eso era una cuestión secundaria que no
correspondía al Congreso tocar. 18 Aparentemente Cepeda Medrana quedó
satisfecho con la contestación al no presionar el punto y la fracción completa
quedó a reserva de votación sin ningún cambio. Para esta fecha, la Prestdencia observando que algunos de los delegados se habían dormido, les tirgía a permanecer despiertos: de lo contrario no sabrían cómo votar cuando
llegara la oportunidad. A las 3: 30 de la mañana del día 30 de enero, el artículo más importante de la Constitución, el número 27, fue aprobado por
unanimidad de votos de los 150 delegados presentes, de acuerdo con el expediente oficial. Sin embargo, el Lic. Andrés Malina Enríquez nos dice que los
"' 50 Discursos Doctrinales en el Congreso Constituyente de la Revolución Mexicana, 1916-1917 (México, 1967), p. 421.
n Los infalsificables eran billetes autorizados por el decreto Carrancista del 21
de julio de 1915, como dinero respaldado por reservas en metálico. Durante algún tiempo tuvieron un valor de 20 centavos (oro) por cada peso de papel. Sin embargo,
cuando las prometidas reservas metálicas no llegaron a materializarse, los billetes se
depreciaron prontamente y hacia fines de 1916 tenían un valor menor a un centavo.
,. Diario de los Debates, IT, p. 1113.

461

�primeros quince votos fueron en contra.19 De cualquier manera, probablemente hubo muchos que votaron sin estar totalmente enterados del significado del artícuJo por el cual estaban votando.
El Artículo 123, el cual era lo suficientemente importante como para justificar una sección completa de la Constitución, Título VI, "Del Trabajo y
de la Previsión Social", tuvo su principio en el Artículo 5, el que fue discutido por primera vez el 26 de diciembre de 1916. Las deliberaciones de
dicho artículo, relacionadas con trabajos personales, servic.ios públicos obligatorios, contratos de trabajo y la jornada máxima de trabajo. principió el
26 de diciembre de 1916. Pronto fue evidente, a juzgar por las discusiones
de este artículo, que muchos de los diputados con una actitud pro-laboral
consideraban que el artículo no concedía suficientemente al trabajo los derechos que le correspondían. Uno de los que compartían esta opinión era
Jorge Von Versen. En nn dramático discurso pronunciado el día 26, pidió
que la Comisión de Constitución reconsiderara s.u proyecto del Articulo 5,
diciendo:
Esos millones de obreros que forman la mayoría de la patria, esos millones de hombres que han asegurado nuestra i11depen.dencía, esa mayoría de hombres que deben ser la base en que descanse nuestra independencia y nuestra nacionalidad, deben tener mayor número de garantfos, deben tener asegurado su porvenir.

Refiriéndose a la cláusula en los contratos laborales con duracióa no mayor de un año, él temía que Jos capitalistas se aprovecharan del contrato laboral por un año, comprometiendo a los trabajadores por un sueldo bajo,
cuando sabían que el precio del producto manufacturado aumentaría, de esta
manera evitando a los trabajadores, en el caso de la manufactw-a de ropa,
la posibilidad de poder comprar ni siquiera "un metro de manta con que
cubrir sus desnudeces". El pedía un Artículo mucho más enérgico diciendo :
... que no teman a lo que decía el señor Lic. Liz.ardi / quien había declarado anteriormente que a causa de las contradicciones el Artículo iba
a parecer un Santo Cristo con un par de pistolas / .. .porque si es
preciso para gara11tizar las libertades del pueblo, que ese Santo Cristo
tenga polainas y 30-30, ¡bueno! (.Aplausos) ... pero que se salve a nuestra
,.. ANorls MouNA · ENRÍQUEZ, Esbozo de la Historia de los Primeros Diez Años de
la Revoluci6n .iJ.graria de MA:i:ico (México, 1936), V, p. 179.

462

clase humilde, a nuestra clase que representa los tres cofores de nues~
tra bandera y nuestra futuro y nuestra grandeza nacional. ( Aplausos).20

Los debates del Artículo 5 continuaron durante tres días y en este período
se hacía cada vez más evidente que los diputados deseaban un código laboral
más detallado, encamando todas ]as diferentes proposiciones que se habían
formulado sobre el trabajo y el bienestar de los trabajadores. Como el capítulo sobre las garantías individuales, el cual contenía el Artículo 5, no era
el lugai: apropiado para este códígo, la única alternativa posible era índuirlos
en un lugar separado de la Constitución. El discurso de Von Versen deJ 26
de diciembre fue una alocución que hizo cambiar el sentimiento de los diputados constituyentes sobre el bienestar laboral, además del Artículo 5, como
una eJi.+presión más completa en la ley 1:onstitucional~ lo cual más tarde se
convertiría en el Artículo 123. Sin embargo, otro diputado de CoahuiJa jugó
también un papel en este pWito. El 28 de diciembre el Congi·eso recibió una
proposición solicitando que no se votara sobre el Artículo 5 mientras no se
firmara el capítulo conteniendo las bases del problema obrero. La proposición
estaba rubricada pm· tr~ diputados, uno de ellos el Dr. José María Rodríguez
y fue aceptada.
Una vez más al Ing. Pastor Ro.uaix le corresponde el honor de haber encabezado otro comité pequeño de constituyentes que formuló el proyecto
preliminar del Artículo 123, conteniendo las bases para la solución al problema laboral, tanto el presente como el futuro. Junto con el Artículo 27
forman el aspecto más significativo de Ia Constitución de 1917. Rouaix dice
que entre los cato,rce diputados que "con más eficacia laboraron en la realización de la empresa" estaba Pedro Chapa. Cuando el proyecto fue presentado al Congreso el 13 de enero, estamparon en él su firma Rouaix y otros
seis diputados. Sin embargo, quince más firmaron en carácter de "conforme
en lo general". Entre estos últimos estaban Chapa y Ernesto Meade Fierro.
Todavía existía otro grupo más compuesto por 46 diputados que firmaron
bajo la siguiente declaración: "apoyamos el presente Proyecto de Reformas".
Entre este último grupo encontramos a Reynaldo Garza, José Rodríguez
González, José Ma. Rodríguez y Jorge Von Versen.:11
El debate sobre el Artículo 123 tuvo lugar dw·ante las se:¡iones de la tarde
y noche del 23 de enero. A medida que se daba lectura a cada una de las
fracciones, solamente el Dr. Rodríguez de los miembros del noreste objetó.
Con relación a la Fracción XXVIII sobre los bienes que constituirían el patrimonio de la familia, bienes que serían inalienables y que no podrían suje,. Diario de los Debates, I, p. 984.
RoutúX, Géiusis de los Artículos 27 y 123, pp. 107, 106.

21

463

�tarse a gravámenes reales ni embargos, Rodríguez inquirió si esta fracción
trataba de la casa morada del trabajador, porque ra de u conocimiento
que en algunos estados de los Estados Unidos de América, la casa habitación
no era embargable bajo ningún concepto. Solkitó que las casas moradas, los
muebles y todo lo que constituye el menaje de casa no fuera embargable y
que todo eso fuera respetado. Sin embargo, recibió una contestación del General Múgica en el sentido de que la fracción XXVIII estaba lo suficientemente clara en la forma presente y que todo lo que el Dr. Rod1íguez solicitaba ya aparecía en ella. Esto puso fin a la discusión. Obviamente Ro&lt;lrígue-¿
estaba considerando la institución del homestcad, o sea patrimonio familiar,
conocida en las leyes sobre derechos de propiedad rural en los Estados Unidos, una palabra que Ja Comisión de Constitución había usado en ese párrafo sobre el mismo tema en la iniciativa que introdujo el Artículo 123. Es
suficiente decir que los Artículos 5 y 123, dos grandes actos de justicia social,
fueron aprobados conjuntamente a las 10: 15 P. M. del 23 de enero mediante
el voto afirmativo de 163 diputados. No existe ningún dato de que alguno
haya votado en contra.
Para Jorge Von Versen es el honor de luchar por la intrusión de una provisión en el Artículo 28, Ja cual beneficiarfa el desarrollo del sindicalismo en
México. Como se dictaminó el 12 de enero y se ventiló el día 16, este artículo concerrúa a los monopolios, cuáles serían permitidos y cuáles no lo
serían. También estipulaba que todo acto o procedimiento que evitara o tendiera a evitar la libre concu1Tcncia en la producción, industria o comercio o
servicios al público sería contra Ja ley. Von Versen alegó cu contra de esta
provisión porque en elJa vio una amena;,;a al derecho de declararse en huelga.
Si los trabajadores emplazaban a huelga reclamando salarios más altos o mejores condiciones de trabajo, las autoridades podían interpretar esto como un
acto que evitar'ia. la libre concurrencia en la producción y por Jo tanto actuarían de una manera contraria a los intereses de los trabajadores. Su mayor
interés era proteger el derecho a huelga. Contestando a Von Versen, el Gral.
Heriberto Jara ( 130., Veracruz) dijo que la omisión no tenía importancia,
que nada se decía en el artículo en el sentido de negar el derecho a huelga.
El era partidario de que la libertad de asociación era concedida por la Cons.
titución en su Artículo 9 y que por lo tanto era innecesario incluir este derecho en el Artículo 28, específicamente con referencia a los sindicatos de
trabajo. No obstante esto, la objeción de Von Versen aparecía razonable a
los miembros de la Comisión de Constitución ya que en la sesión del 17 de
enero el General Múgica anunció que Ja Comisión había reformado su informe añadiendo e.l siguiente párrafo: " o constituyen monopolios las asociaciones de trabajadores formadas para proteger sus propios intereses".

464

Von Versen, por mucho que estu iera satisfecho aún no había concluído.
Habiendo obtenido lo que deseaba para proteger el sindicalismo, su siguiente
ataque fue contra la parte del artículo que declaraba que las asociaciones de
productores que vendían sus productos en el mercado extranjero las cuales
constituían 1a principal fuente de riqueza de una región en partirular, no
debían ser consideradas como monopolios. Aunque la delegación yucateca habló en términos halagadores del trabajo de la Comisión Reguladora de Henequén, particularmente bajo la administración de Salvador Alvarado, Von
Versen explicó que otras organizaciones similares de productore.s no siempre
podían esperar contar con oficiales honestos. Estos, dijo él, podían actuar
fraudulentamente para dañar la nación. A manera de ejemplo cit6 el caso
de los ferrocarriles:
¿Quién de ustedes, señores, no sabe que muchos generales, sin tener
accfones en los ferrocarriles, twnen más carros y locomotoras que los
ferrocarriles mismos? ¿Quién de ustedes, .seííores, si sois de veras representantes de la revolución, no sabe que el ixtle que se produce en la
República no va a la bolsa de los dueños del terreno donde se produce
el ixtle, sino a la bolsa de ciertos políticos que les ha tocado en suerte
haber sido gobernadores ,, haber llegado a ministros? 22

Fara Von Versen era necesario eliminar cualquier organiz:;tción con olor a
monopolio o interés especial. Como otro ejemplo citó la Comisión Reguladora
de la Laguna, la cual, di jo, no estaba formada por los verdaderos productores
de algodón, pero por políticos que la usaban para provecho propio. En su
opinión, el Artículo 28, como estaba redactado, favorecía a los intereses especiales y esto debía ser evitado. Tan tempestuosos eran los debates sobre
este artículo, con frecuentes alusiones personales, varios oradores tratando de
hablar al mismo tiempo, el presidente teniendo que llamar a orden constantemente, murmullos y desorden general· que fue un alivio llegar a la conclusión de que ya se le había prestado suficiente atención y se debía votar
sobre el mismo la. tarde del 17 de enero, siendo aprobado por rma. mayoría
de 120 sobre 52 votos. Von Versen perdió la partida y ni siquiera votó, perp
su coterráneo, el coahuilense, Prof. Rodríguez González, quien votó probablemente en forma negativa, expresó sus sentimientos al decir:
"Ahora pido que se haga constar que los que hemos votndo por la afirmativa (sic) en esta ocasión el Artículo 28, lo hemos hecho únicamente
" Diario de los Debntes, 11, p. 548.

465
H30

�po, la última parte, donde se habla de que no constituya monopolio lo
que realmente Lo es . .. " (aplausos) 2 ª

Uno de los artículos más importantes de la Constitución, el 115, que versa
sobre el municipio libre, despertó considerable interés por parte de dos miembros de la diputación coalmilense y un tamaulipero que participaron en los
debates. Siendo presentado la tarde deJ 24 de enero, estipulaba que cada municipio sería administrado por un ayuntamiento de elección popular directa·
que los municipios administrarían libremente su hacienda, recaudarían todos
los impuestos y contribuirían a los gastos públicos del Estado en la porción
y término que señalaría la legislatura local. También proveían que los conflictos hacendarios entre el municipio y los poderes de un Estado serían resueltos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Para el Prof. José
Rodríguez González, buen sabedor de los problemas educativos de México, esto significaba una gran concesión de libertad a los municipios. Introduciría, dijo él, política en el sistema educativo de cada municipio, colocaría
maestros imptcparados en las escuelas y obstaculizaría la centralización de control por el Estado. El incitó a que se suprimiera la palabra "libremente" y
que se agregara un inciso declarando que en lo relativo a la enseñanza se
sujetarían los municipios a las leyes de los estados. Temía él que los municipios, si teman completo control de su hacienda, no proveerían el dinero
necesario para educación 1·ecomendado por eJ estado y no podrían ser forzados
a hacerlo. Sin embargo, sus compañeros delegados no simpatizaron con su
opinión.
Manuel Cepeda Medrano también habló en contra de la fracción II del
Artículo 115 que establecía que los municipios recaudarían todos los impuestos y contribuirían a los gastos públicos del estado en la porción y término
que señalaría la legislatura local. El dudaba seriamente que los municipios
pudieran recaudar su parte de los impuestos y la correspondiente al Estado.
Como uno que había desempeñado los cargos de visitador, agente fiscal, recaudado( de rentas, inspector de oficinas públicas y últimamente Tesorero
General del Estado de Coahuila, conocía el terreno que pisaba. Dijo que en
Coahuila había observado que la "inmoralidad fue grande, la torpeza fue inaudita, y la contabilidad no se conocía por parte de los empleados ... Nosotros
hemos visto en todas las tesorerías municiP.ales el desbarajuste y desorden".
Consideraba que la fracción II robustecería al municipio a costa del Estado
y que esto era un error. Aún más, opinaba que la provisión en el sentido de
que la Suprema Corte de Justicia debería resolver los conflictos hacendarios
entre el municipio y los poderes del estado, era absurda. Dijo entonces:
" lbid., II, p. 556.

466

Esto, sencillamente, señores, es contrariar todo sentido común, porque
nosotros no podemos admitir que dentro del Estado, un presidente municipal, porque se le antoje quejarse a la Suprema Córte, tan sólo por-que
no se le aprueba u11 pr-esup11esto, venga o impo11erse al ciudadano gobernador o la Legislatura del Estado. 24

Concluyendo su ataque al artículo, dijo que "si nosol.ros llegamos a aprobar el dictamen de Ja 2a. Comisión, sencillamente habremos firmado la sentencia de muerte de la mayor parte de los Estados de la República Mexi&lt;-aoa".
No obstante que la fracción del Artículo 115 estipulando la administración
de cada municipio por un ayuntamiento de elección popular y la que trata
de su personalidad jurídica, fueron aprobadas fácilmente, la fracción II, el
blanco de oposición de Rodríguez y Cepeda Medrano, fue rechazada la noche
del 25 de enero por votación de 110 a 36. Los coahtúlenses habían ganado su
argumento. Presentada una verz más por la hostigada 2a. Comisión de Constitución Ja noche del 29 de enero, cuando los exhaustos delegados se apresm·aban
a dar por terminado su trabajo, decía como sigue:
Los mu11icipios administrarán libremente .su hacienda, la cual se formará de las contribticiones mu11icipales necesarias para atender sus díversos ramos, y del tanto que asigne el Estado a cada municipio. Todas
las controuersias que se susciten entre los poderes de u11 Estado y el municipio, serán resueltas por el Tribunal Superior de cada Estado, im los
términos que disponga la ley respectiua. 25

Aunque esto era más aceptable, todavía no estaba acorde con los deseos del Congreso. A último momento, Pedro Chapa sugirió que la fracción
pertinente del proyecto del Primer Jefe fuera aprobada, pero esto solamente
awnentó la confusión. Finalmente Gerzayn Ugarte {3o., Distrito Federal), un
constituyente que también desempeñaba el puesto de secretario del Primer
Jefe, propuso la siguiente substitución como un compromiso que daifa la
autonomía económica al municipio sin otorgarle mucho poder:
Los municipios administrarán libremente su hacienda, la cual se formará de las contribucio11es que señalen las legislaturas de los Estados, y
que, en todo caso serán Las su/icientes para atender a sus necesidades. 26

u lbid ., II, p. 892.
,. lbid., II, p. 1129.
" /bid., II, p. 1135.

467

�11

¡1

Esto fue aprobado por una votaeión de 88 a 62. U nicamente existe constancia de los votos negativos y entre ellos encontramos el nombre de un solo
diputado del noreste: Ramón Gámez (4o., Nuevo León). Aparentemente los
demás que votaron lo hicieron en favor.
Le corre5Eonde al Dr. José María Rodríguez el honor de haber luchado
por el establecimiento de un Departamento de Salubridad General de la República en la Constitución de 1917. Contando con ruaren ta y seis años y
siendo nativo de altillo, él también había cursado estudios en el Ateneo
Fuente, habiéndose titulado en la Escuela Nacional de Medicina como Médico-Cirujano en 1895. Uno de los fundadores del Partido Liberal de Coahuila, había respaldado a Madero y en ocasión de la Decena Trágica, se
unió a Don Venustiano quien le otorgó el cargo de Cónsul en San Antonio,
Texas, y comprador de armas y materiales de guerra para las fuerw.s Constitucionalistas. Más tarde como Jefe del Consejo Superior de Salubridad de la
ciudad de México, llegó a conocer a fondo los problemas de salubridad pública en la capital, así como en todos los estados. Pugnando por el establecimiento de un Departamento de Salubridad General de la República que
dependiera del Poder Ejecutivo y cuyas disposiciones serían obligatorias por
parte de los gobiernos estatales, el Dr. Rodríguez pronunció un largo discurso
la noche del 18 de enero de 1917 en defensa de sus ideas. Recordando a su
auditorio que "el grado de civilización de una nación se mide actualmente por
la perfección de la higiene", subrayó la necesidad de formar un departamento
con suficiente autonomía para resolver los problemas de salud del país. Al
mismo tiempo, snlicitó una campaña en contra del alcoholismo y la venta
de substancias que envenenan al individuo y degeneran la raza. Era una súplica, un discurso pleno de estadísticas aterradoras sobre la criminalidad en
relación con el alcohol que claramente clamaban acción. El artículo 90 sobre
la creación de departamentos ejecutivos, fue finalmente aprobado por el voto
unánime de 137 diputados durante Jas primeras horas del 19 de enero, proporcionando flexibilidad en la creación de dichos departamentos al no especificar los nombres y dejando a elección del Congreso el ní1mero que sería
creado. Esta era la misma redacción que la del proyecto de reformas de
Don Venustiano.
Sin embargo, la tarde del mismo día, el Dr. Rodríguez dio a conocer su
proposición relacionada con la creación del Consejo de Salubridad General
en forma positiva, como una adición a la fracción XVI del artículo 73 en
el sentido de que se facultara al Congreso para dictar leyes sobre ciudadanía,
naturalización, colonización, emigración e inmigración y salubridad general
de la República. La adición estipulaba el establecimiento de un Consejo de
Salubridad General que dependería directamente del presidente de la Repú468

blica, sin la intervención de ninguna Secretaría de Estado; que un DepartamJen~o de Salubrid_ad estaría obligado a controlar todas las enfermedades epidermcas que ocumeran en cualquier lugar de la Rep6Wica; y que las medidas
que e1 Departamento de Salubridad pusiera en vigor en la campaña contra e]
alcoholismo serían más tarde revisadas por el Congreso de la Unión. E] Dr.
Rodríguez logró crear tan magnífica impresión entre los asistentes sobre el establecimiento del propuesto Consejo y Departamento de Salubridad, que ninguno arguyó en contra de tal cláusula y fue aprobada por votación de 143
contra 3. Esto representaba un monumento al Dr. Rodríguez, el noble médico
de Coahuila, quien veía en este logro la realización de un sueño acariciado
toda su vida. 27
Como ~onsecuencia directa de la firme posición del Dr. Rodríguez contra
el alcoholismo, un grupo de setenta y un diputados con ideas puritanas presentaron el día 22 de enero una iniciativa demandando acción. Específicamente prop~nían que en el Articulo 117 que enlista los derechos negados a los
estados, se incluyera la fracción prohibiendo a los Estados, el Distrito Federal
y Territorios, el derecho de elaboración y venta de pulque, alcohol de magu~y _Y de ~a de azúcar para la preparación de bebidas embriagantes; la
practica ~e Juegos ~e ~ ' las corridas de toros, las peleas de gallos y toda
clase de Juegos o d1vernones en que pudiera haber ineludible derramamiento
de sangre; así como la venta de drogas cuyo uso fuera perjudicial a la salud.
Entre los que firmaron la anterior proposición, encontramos los nombres de
tres de los cuatro tamaulipecos ( todos excepto Chapa); de Coa.huila Rodríguez González y Von Versen; y Reynaldo Garza y Ramón Gámez de Nuevo
León. Los demás miembros del noreste eran tal vez menos abstemios.
Es de sorprender que cuando la adición fue deliberada la tarde cid 25 de
enero, el principal orador en su contra fue el mismo Dr. Roddgut&gt;z. Anteriormente había enumerado los beneficios que resultaron de la prohibición de
venta de pulque en México mientras desempeñaba el cargo de Director de
S~l~bridad Púb!i~;, sin embargo, ahora se oporúa a la enmienda de prohiblC!on que restnngma la venta de bebidas intoxicantes en toda la República.
Como lo señaló el Dr. Rodríguez en fonna realista, aunque él estaba contra
el alcoholismo, era necesario extirparlo poco a poco. En primer h1gar, estando
el país al borde de la bancarrota después de una sangrienta guerra civil y
con muchos estados dependiendo de los impuestos erogados de la venta de
• 21 "La higiene es la base de vivir bien y de vivir mucho; por eso el Congreso Constituyente ha dado grandes prerrogativas al Consejo de Sanidad de la República consecuente con los más altos principios de la ciencia moderna". Dr. José María Rodríguez en Album de Aut6grafos y Retratos de los Constituyentes de 1917 coleccionado
en Querétaro por José AJvarez y Alvarez, Constituyente Miclioacano.

469

�licor como gran parte de su ingreso, no sería atinado en términos económicos
eliminar esta fuente de entrada. Además, hizo notar que más de cuatrocientas mil personas de la Mesa Central vivían de la industria del licor y un número mayor todavía se alimentaba con los productos obtenidos del maguey.
¿ Qué harían estas gentes entonces? No podían recurrir a la agricultura porque sus bueyadas, mulas, arados, etc. habían sido destruidos dw·ante la revolución. La mejor forma de combatir el alcoholismo, sugirió él, era que el
Consejo Superior de Salubridad General de la República estudiara el problema y tratara de eliminarlo paulatina y progresivamente, no solamente en
la Mesa Central pero en todo el país. El primer paso a dar sería establecer
una ley prohibiendo la venta de bebidas embriagantes en las calles. Esta sería
seguida por otras prohibiciones de venta dentro de las cantinas, restaurantes,
casinos, pulquerías, etc., con d resultado final que se habría "acabado de
una vez para siempre con los corrillos que traen siempre como consecuencia
la corriente a la ebriedad consuetudinaria". Otra ley, por ejemplo. que podría dar el Consejo, sería una prohibiendo la fabricación de pulque con intervención del fermento pútrido, la venta del producto en lugares desaseados, no
refrigerados, etc. Al parecer del Dr. Rodríguez, esto resultaría en un aumento
considerable al precio del pulque y la disminución de la cantidad que los individuos con pocos ingresos podrían tomar.
El Doctor también alegó contra la prohibición de las corridas de toros por
considerarla fuera de lugar dentro de la contextura de la Constitución. Aún
más, dijo él lo siguiente:
.. . es una fiesta de la raza; una fiesta a la que concurre lo mejor y más
.,gran,ado de todas las sociedades; es tLn sport verdadero, el primero ,µe
todos los sports, en do,ide se ve11 los derroches de valor, e11 donde el arte
tiene sus más grandes y bellas manifestaciones y en donde se adunan el
arte y el valor; el único sport donde se ve la concurrencia de la inteligencia, del valor y del arte dominando la fuerza bruta . .. 28

¿Por qué, preguntó, esos que desean la prohibición de las corridas de toros
por considerarlas como el sacrificio de un bravo animal, no piensan en los
millares que se sacrifican diariamente en los rastros? "Estos recuerdos no les
vienen a la mente cuando todos los días llevan a su boca los sabrosos bistecks
que comen con placer". Tampoco había escuchado él ninguna protesta contra actos aún más desagradables todavía que la muerte misma del toro. "¿ Por
qué no se pone aquí en la Constitución también que queda prohibida la cas"" Diario de los Debates, ll, pp. 941-942.

470

tración de los animales?" Para el Dr. Rodríguez era "mil veces peor, mil
veces más doloroso, mil veces más inicuo este acto que la misma muerte".
En cuanto al sacrificio de los caballos en las corridas de toros el Dr. Rodríguez consideraba que eran animales de desecho cuya muerte en las plazas de toros era mejor que en el campo en donde perecían de "hambre y sedientos o agobiados por las enfermedades''. Reiterando su opinión de que
tales prohibiciones no deberían aparecer en la Constitución, el Dr. Rodríguez
concluyó su crítica de la adición diciendo que si deseaban evitar a los nobles
brutos sus sacrificios, esto
... vendrá obteniéndose con la ilustración, con el cambio paulatino también de este género de sport por otro; si queréis, cambiadlo por el turkeytrot o baile americano; cambiad entonces, si queréis, nuestra fiesta de
raza por la inocente fiesta del civilizado del Norte. Copiadle desde sus
bailes hasta sus cinematógrafos, en donde se enseña al piíblico a burlar
a las autoridades, a asesinar, a matar para robpr;. . . pero no pongáis
por pretexto que la corrida de toros es una fiesta inmoral, llamándola
fiesta bárbara. 20

Se pregunta uno cuánto más enfático hubiera sido el Dr. Rodríguez si además del cine, ¡ la televisión hubiera existido también en aquella época! Aún
más, a la acusación de Federico E. !barra (3o., Jalisco) de que el Dr. Rodríguez había demostrado ser partidario de las corridas de toros por ser dueño
de una p.laza de toros en Saltillo, no hubo contestación.
A pesar de un elocuente ruego del Gral. Francisco Múgica de que se aprobara la adición,, el punto de vista del Dr. Rodríguez prevaleció. En la noche del
25 de enero por votación de 98 contra 54 la adición fue rechaza.da. Contra
la cláusula votaron tres de Nuevo León (Amaya, Plutarco González e Ilizaliturri), dos de Coahuila ( el Dr. Rodríguez y Cepeda Medrano) y Chapa de
Tamaulipas. Del noreste solamente votaron Fajardo y de Leija afirmativamente.
Con referencia a varios otros artículos de la Constitución, los diputados del
noreste participaron en debates al respecto en los siguientes términos: La
tarde del 22 de diciembre, Pedro Chapa, Jorge Von Versen y Zeferino Fajardo (2o., Tamaulipas) tomaron parte en los debates sobre e1 Artículo 9
como era prese¡itado por la Comisión de Constitución, Chapa en oposición
y Von Versen y Fajardo en pro. Este artículo, relacionado con el derecho de
asociarse o reunirse pacíficamente, que en el proyecto de Carranza enumeraba en un párrafo por separado una lista de las circunstancias bajo las cuales
"" lbid ., 11, p. 943.

471

�una rewuon podía ser considerada ilegal, siendo una de ellas el que hubiera
individuos armados que rehusaran entre.gar sus armas, o el hecho de abandonar la reunión si se los pedía la autoridad. La Comisión de Constitución
procedió a eliminar este párrafo y Chapa objetó. Alegando que él se en.contraba en el Congreso para defender los intereses de los obreros, Von Versen
dijo que había sido necesario omitir el párrafo en cuestión porque su observancia durante el Rorfiriato bahía perjudicado a los trabajadores a] tratar
éstos de unirse en defensa de sus derechos. A esto, dijo Von Versen, se le debe
poner un alto. 'Los trabajadores deben tener el derecho de asociarse sin temor de que sus reuniones sean disueltas por las autoridades. Fajardo estuvo
de -acuerdo con Von Versen y pidió al Congreso aprobar el Artículo 9 como
lo proponía Ja Comisión, porque les daría a las reuniones la libertad que necesitaban y "no habrá motivo ninguno, no habrá farsa alguna que justifique
alguna autoridad para poder disolver a los que pacíficamente se reúnan para
tratar los asuntos de su país (aplausos)". Finalmente, Chapa pidió una vez
más que el informe de la Comisión fuera desaprobado. Dijo, refiriéndose en
parte a la necesidad de retener la provisión del proyecto del Primer Jefe que
especificaba que una junta no sería disuelta solamente cuando hubiere algw10s
hombres armados en ella:
No debemos penniti.r a ningún obrero que . .. por la fuerza o por la
violencia haga que otro abandone su trabajo, porque se va a coartar
una de las libertades, precisamente una de las garantías que sanciona
esta Constitución: la libertad de trabajo, y eso es lo que han hecho
todos los obreros y es lo que 110 deben hacer; sí tienen derecho y deben
asociarse y formar sindicatos para las huelgas. La huelga es muy saludable, pero cuando se lleva en orden; no tienen derecho los obreros
para impedir que los que quieran ir a trabajar lo hagan. 80

En realidad las fuerzas opositoras deseaban la misma cosa pero diferían
en Ja forma como debía ser obtenida. Como lo dijera Chapa: "todos somos
liberales; unos pardos y otros negros ... " Finahnente, las ideas de Von Versen y Fajardo prevalecieron. La versión de Don Venustiano fue rechazada y
a su vez aceptada la de la Comisión por 127 votos contra 26. De los diputados
del noreste, nueve (Fajardo, Gámez, Garza, Leija, Nafarrete, Rodríguez, Rodríguez González, Sepúlveda y Von Versen) habían votado
pro y cuatro
(Amaya, Cepeda Medrano, Chapa y Meade Fierro) lo hicieron en contra.
El Dr. José María Rodríguez, padre de la proposición sobre el establecimiento del Consejo y Departamento de Salubridad, no siempre era muy afor-

"n

tunado en lograr que sus ideas fueran aiíadidas a la Constitución. En la discusión sobre el Artículo 18 pertinente a los castigos y el sistema penal, consideraba él que se debía especificar que a los Estados les fuera dado el derecho
de poseer colonias penales para castigar a sus reos encarcelándolos en ellas,
pero con la obligación de enviar a dichos reos a colonias penales de la nación
cuando el estado en particular careciera de estos establecimientos. Su sugestión
no fue ace~tada. Ya finalmente aprobado, el párrafo en cuestión simplemente
establecía que "los Gobiernos de la Federación y de los Estados organizarán,
en sus respectivos territorios, el sistema penal --colonias, penitenciarías o presidios-, sobre la base del trabajo como medio de regeneración". El Dr. Rodríguez también participó en los debates alrededor del A1tícu.lo 21 sobre la
imposición de las penas y el papel de la autoridad judicial y de la autoridad
administrativa a ese respecto. Solicitó facultades fuertes para la autoridad sanitaria en imponer castigos a los que faltaran al reglamento del Código Sarútario, pero el Congreso no simpatiw con su idea y fue él uno de los que
votaron en eontra del artículo cuando por último se aprobó el 13 de enero
por 158 votos a 3.
El Artículo 124 examinado el 25 de enero, produjo comentarios de Zeferino
Fajardo, el abogado de Cd. Victoria, quien solicitó una cláusula al mismo.
Dicho artículo decía como sigue: ''Las facultades que no estén expresamente
ooncedidas por esta Constitución a los funcionarios federales se entienden
reservadas a los Estados''. Fajardo entonces solicitó que el artículo fuera
enmendado para estipular "se entienden reservadas a los Estados y al pueblo
respectivamente", lo cual era similar a la redacción de la décima enmendatura de la Constitución Americana. Fajardo deseaba evitar la repetición de
cualquier desapropio de territorio nacional, como Santa Anna lo había hecho
en 1853 con La Mesilla, por otra parte de un jefe del ejecutivo sin antes
consultar con el pueblo quien nunca consentiría en tal traslado. La soberanía
descansa en el pueblo y es él quien debe ser inquirido en tau importante
asunto. El opinaba que la Constitución debía ser explicita sobre este punto
de las facultades reservadas, pero nadie más estuvo de acuerdo con él y el
artículo quedó reservado para votación.
Cuando constó a todos que la acosada Comisión de Constitución nunca
podría rendir un informe sobre cada artículo constitucional en las cinco semanas restantes, la Mesa Directiva nombró el 23 de diciembre la Segunda
Comisión de Constitución para la consideración del Congreso. Esto se aprobó
de inmediato. Entre los cinco miembros de esta Segunda Comisión estaba el
Dr. Agustín Garza González (60., Nllevo León), cuyo nombre aparece entre
los firmantes de 35 artículos redactados por la Comisión sobre la soberanía
nacional y la forma de gobierno, las partes integrantes de la Federación, la

• Ibid., I, pp. 886-887.

473
472

�elección e instalación del Congreso, la iniciativa y formación de las leyes, las
facultades del Congreso, la Comisión Permanente, y el Poder Ejecutivo. Con
cerca de 43 años de edad y titulado de la Escuela de Medicina de Nuevo León
en 1899, había sido electo Presidente Municipal Suplente de Monterrey en
1911 y un año más tarde lo fue en calidad de propietario. Al estallar la "decena trágica" abandonó Monterrey para ingresar al movimiento revolucionario y cuando no encontró ningún grupo armado al que pudiera unirse, se
trasladó a San Antonio, Texas en donde fue designado por comisionados del
Primer Jefe para desempeñar el cargo de Cónsul Constitucionalista en Brownsville. Es muy probable que mientras se encontraba en Texas conoció al Dr.
José Ma. Rodríguez quien estaba allí en una misión similar. Lamentablemente,
el Dr. Gar7..a González contrajo una .infección intestinal durante su estancia
en Querétaro y aparentemente no pudo continuar como miembro de la Segunda Comisión después del 8 de enero. S.in embargo, nunca fue substituido
en la Comisión y su lugar permaneció vacante durante el resto de las sesiones.
A pesar de que los Constituyentes de Nuevo León dejaron muy poca constancia escrita de su participación en el Congreso, sí conocemos algo de su manera de pensar cuando se redactaba la Constitución por sus pensamientos
escritos en }os álbumes de cuatro diputados compañeros, quienes, en la última
quincena de enero, tuvieron la previsión de anotar para la posteridad las opiniones de varios de sus colegas, incluyendo a miembros de la diputación de
Nuevo León.
Para Manuel Amaya, era una cuestión de derechos y deberes. A su amigo,
David Pastrana JaÍIDesJ diputado de Puebla, le escribió:

La revolución constitucionalista iniciada por el ciudadano Primer Jefe del Ejército Constitucionalista Encargado del Poder :Ejecutivo de la
Unión, dorz Venustiano -CarranzaJ ha enseñado a los Ciudadanos a ser
e.rforzados y viriles en la defensa de sus derechos y espontáneamente
e.'(actos en el cumplimiento de sus deberes. 31
Ramón Gámez parece haber tenido algunas dudas acerca de la efectividad
de 1a Constitución, al menos como una solución al problema sociológico de
México. Lo que la Constitución no podía bacerJ pensaba él, la naturaleza lo
haría. Su pensamiento completo~ escrito el 30 de enero de 1917, se cita como
sigue:

comprender que hoy llamamos patria al territorio en que hemos nacido
esclavos: esclavos e11 la conciencia, esclavos en la razón, esclavos en la
libertad. Entretanto, y ya que nuestra obra redentora en este Congreso
Constituyente trascienda poco al fondo del problema sociológico dejemos a la Naturaleza que obre por sí misma. Ella al menos, no es transgresora de sus leyes. 32
0

Al Dr. Lorenzo Sepúlveda le tocó escribir sus pensamientos sobre el patrimonio y el progreso. Dijo él: "En la Constitución están escritas las leyes.
El patriotismo consiste en cumplir con ellas".33 También dijo: "El origen del
patriotismo es el hogar. Hay que darles hogar a los Mexicanos pa' hacerlos
muy patriotas".:kl A Pastrana Jairnes también le expresó el sentimiento que
sigue:
En la Constituá.ón están escritas las leyes, pero hay una ley, la de{
progreso, que la dicta cada ciudadano en su es/era de acción. Nuestro
deber es ser progresista. El progreso no es sino un simple mejoramiento.35
No cabe duda de que el diputado Sepúlveda vio claramente el nexo entre
el progreso y e] mejoramiento si México se reconstruía. 36
Después de analizar los debates en el Congreso Constituyente en los que
participaron los diputados del noreste, debemos concluir que se trataba de
un grupo de personas de término medio; que si no hombres brillantes, cierta•
mente algunos no eran impreparados para la gran responsabilidad que asumieron. Tal vez los más bien documentados, de acuerdo con nuestro estudio
en lo que quedó escritoJ eran el Dr. José Maria Rodríguez, Pedro Cha:pa,
Manuel Cepeda Medrano, Jorge Von Versen, el Dr. Agustín Gara González
y Zeferino Fajardo. Estos habían estudiado la historia y eran ilustrados. Eran
conocedores de los enormes problemas que habían provocado la Revoluci6n
y la necesidad de formular una Constitución realista y proveedora de bases
para resolver esos problemas. Otros, como Luis Ilizaliturri, poseedor de una
considerable experiencia como abogado consultor dd ayuntamiento de Mé" RAMÓN

Ghn;;z en ibid.
en AJbum de Autógrafos y Retratos de los Constituyentes

" LORENZO SEPÚLV&amp;DA

de 1917.
en Album del Congreso Constituyente de 1917.
en Constituyentes-1917.
• En cuanto a los pensamientos de los demás diputados de Nuevo León, véase E. V.
NIEMEYER, JR., "La Presencia de Nuevo León en el Congreso Constituyente de Querétaro de 1916-1917", Humánitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos, No.
9, Universidad de Nuevo León, 1968, p. 401.
" LORENZO SEPÚLVEDA
'"LORENZO SEPÚLvw11

Cuando el pueblo mexicauo llegue a tener verdadero carácter nacional -carácter del que hoy carece- entonces, y sólo entonces, podremos
"

474

MANUEL AMAYA, en

Constituyentes-1917.

475

�x:ico y quien ciertamente estaba preparado para cliscutir problemas municipales, simplemente no tomó parte en los debates. Exceptuando a Chapa y
posiblemente a Ramón Gámez, los militares no estaban capacitados para intervenir en la redacción de la carta magna.
Para orgullo de los norteños, debe decirse que generalmente ellos se reprimieron de atacar en Jo personal a otros dentro o fuera del Congreso, como lo
comprueba el Diario de los Debates, a diferencia de los diputados de otros
estados que .sí lo hadan. En efecto ellos deploraban las pequeñas divisiones y
la amargura que tendía a separar el Congreso en grupos. En dos ocasiones
Chapa y Von Versen trataron de calmar los ímpetus de sus compañeros y
ante una de estas situaciones, Van Versen dijo durante las deliberaciones sobre el Artículo 20:
.. ..si queremos más divisiones todavía, podemos amontonar aquí más leña
para que arda esa pira; todavía, señores, se puede herir el cuerpo de la
patria, se puede derramar la sangre de la patria, pero los hvmbres libres,
los hombres que no tenemos compromisos 11i con la izquierda ni con la
derecha, ni con Dios ni con el diablo, nosotros, señores, vamos a decir
la verdad pura y a laborar .sincera )' honradamente por la patria
( aplausos). 31

Un indicio más de esto se encuentra en el Manifiesto a la Nación firmado
por 94 diputados del ala izquierda del Congreso el cual formuló acusaciones
contra los lideres de la derecha, los diputados J. Natividad Macías, Luis Manuel Rojas, Félix F. Palavicini y Gerzayn Ugarte, calificándolos como "retardatarios", ''aduladores" y "obstruccionistas". Este Manifiesto fue el último
brote de amargura en una serie que había estallado desde los primeros días
de.l Congreso entre los dos grupos de diputados. De los 94 firmantes, sola~
mente se encuenti:an entre los diputados del Noreste los nombres de Reynaldo
Garza y Ramón Gámez, los dos de la diputación neoleonesa. 38
El récord de votación indica que algunas veces los diputados formulaban
su voto en contra o por los diferentes artículos del proyecto del Primer Jefe.
En otras ocasiones lo hacían en favor o en contra de los informes de las dos
Comisiones de Constitución sobre los artículos cuando no estaban conforme
al proyecto. Bien puede decirse que a pesar de la amistad personal que muchos sostenían con Don Venusliano, estaban dispuestos, de acuerdo con el
dictado de sus respectivas conciencias, a votar por lo que creían era Jo mejor
para México.
., Diario de los Debate&amp;, II, p. 97.
3" BóR.QUEZ, Crónica del Constituyente, pp, 555-562.

La sesión permanente que había dado principio el dfa 29 concluyó el 31 de
enero de 1917 con la rubricación de la Constitución. Este acto fue desarrollado
por los miembros de las diputaciones en orden alfabético, de tal manera que
los propietarios representando los estados de Coahuíla, Nuevo León y Tamaulipas firmaron, así como dos suplentes de Nuevo León, el Dr. Lorenzo Sepúlveda y Plutarco González, y uno de Coahuila, el Prof. José Rodríguez González.39 Agregando a la emoción que representaba el acto, Don Venustiano envió por medio de Gerzay,1 Ugarte la misma pluma que había sido usada para
firmar el Plan de Guadalupe. Era el fin apropiado para la lucha reivindicadora que comenzara el día 26 de mar.to de 1913. De los Estados de Aguascalientes hasta Hidalgo, los diputados firmaron con esta pluma, y cuando
Gaspar Bolaños ( 7o., Jalisco) firmaba, la pluma se rompió. El resto de los
miembros continuaron rubricando con la pluma de Bolaños,-4° de tal manera
que de los tres estados del noreste solamente la diputación de Coahuila tuvo
oportunidad de usar la pluma del Plan de Guadalupe, lo cual como es natural,
representaba un honor especial para ellos, tomando en cuenta que la Hacienda de Guadalupe se encuentra en Coahuila.
El acto concluyó entonces con la sesión solemne de clausura que principió
a las 4:00 P.M. Primeramente el Presidente y luego los diputados protestaron
guardar y hacer gµardar la nueva Constitución. A continuación de este dramático evento llegó el Primer Jefe, siendo aclamado entusiastamente por todos.
Después de dirigir unas breves palabras él a su vez tomó la protesta en medio
de fuertes aplausos. Para este terco norteño, el momento constituía un triunfo.
El Congreso Constituyente se debía a él. Durante los dos meses que tomaron
las sesiones su presencia no dejaba de sentirse y el respeto que Don Venustiano inspiraba a todos era profundo. El había aportado el proyecto de re~
formas a la Constitución de 1857, pero algunos de sus artículos habían sido
modificados radicalmente por un grupo de revolucionarios con ideas reformadoras.
Es encomiable que Carranza aceptara la nueva Constitución sin ninguna
protesta. El que la Carta Ma_,ona fuera aceptada por un jefe del ejecutivo
que podía o no poner en vigor sus provisiones no es tan importante como el
hecho de que hubiera sido formulada, que existiera como un monumento al
hombre en su lucha por la vida, la libertad, la justicia social, y la búsqueda
111 "Si perdura en los Constituyentes de 1917 el mismo espíritu patriótico que los
animó en las sesione.o¡, la patria mexicana dará un gran paso hacia el progreso". José

Rodríguez González en Constituyentes-1917.
'° Entrevista con Emma Villaseñor y Juan José Manzano, hijos de constituyentes,
México, 27 de marzo de 1965.

477
476

�del biene.c;tar, La Constitución Mexicana de 1917 es la base para alcanzar
estos objetivos y el Congreso Constituyente que la formuló puede con toda
razón sentirse orgulloso de esta magna labor. Los diputados de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas brindaron su perdurable contribución. Habían
cumplido con sus compromisos ante sus respectivos estados, su patria y la
humanidad.

COMPOSITORES NUEVOLEO ESES
MANUEL NEIRA BAAAAG.ÁN
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

"Los ORÍGENES DE LA MÚSICA son tan misteriosos como los orígenes de la
misma vida humana -dice nuestra nunca bien llorada musicóloga, Alba Herrera y Ogazón- en Historia de la Mú,si.ca, y continúa: seguramente, porque la música es la emanación privativa del alma y participa, necesariamente,
de su arcano insondable. Si el sentimiento del arte --como todas Jas facultades anímicas- ha existido siempre, siquiera sea en estado latente, la tendencia musical debe haber aparecido, a modo de presentimiento, con el uso
de la voz, en la entonación mudable del habla, en las modulaciones que expresan toda la escala de la emoción, en la necesidad instintiva de declamar en
medio de un arranque de dolor, cólera o alegría, declamación que posee, ya,
ruclimentos rítmicos y melódicos".
Y Clemente Cimarra, en su interesantísimo libro El Cante fondo expresa:
"El grito humano, la canción, la melodía. . . A veces uno se pregunta con
cwfosidad e interés acendrados, desde cuándo canta el hombre, y piensa que
el hombre canta desde que existe sobre la tierra y articula el sonido maravilloso de la palabra. Más aún; cuando la palabra y el vocabulario del hombre
eran -no eran apenas- balbucientes, es de creer que cantaba disciplinado
de un modo tosco sus gritos semibestiaJes. Y la canción acompañaría a la
danza cuyos principios se pierden -usando la imagen vulgar, la certeraen la noche de los tiempos.
"Tan pronto como los antiguos pobladores de la tierra domaron el grito,
comenzaron a modular las expresiones de sus sentimientos, sus quejas y sus
alegrías, sus .furores bélicos y sus iras de venganza, su.s apetitos de cazado.res
y su dolor, hasta llegar e] ritmo, a la melodía, a Ja diferenciación de los tonos, las tonadas, que caracterfaándose en parentescos diversos e inconlundi-

478

479

�bles, perfilaban, acusaban, fijaban la modalidad de cada zona y cada grupo
de habitantes".
Así a través de los tiempos sucedidos sobre la vieja piel del mundo, fueron ~aciendo tonadas rudimentarias primero: bifónicas y tr.ifónicas, hasta
alcanzar la perfección de lo que se llama Música, que como arte y como cien-

cia tiene dimensiones infinitas.
La música es un movimiento perpetuo. Como la naturaleza, vive en eterna
evolución. Cada vibración es tma nota arrancada milagrosamente del pentagrama del cosmos que nos mueve las fibras del alma.
Si todo vibra, en todo hay música: en el viento en su paso verti~oso; la
brisa en su suave correr; el agua al brotar de los límpidos manantiales, ,al
correr por sus pequeños cauces entre las pie(:h-ecitas hasta llegar a ~os nos
que en su eterno caminar hacia el océano van murmurando su salvaJe canción. Canta tarobién el Océano su tremenda sinfonía en el rumor de sus olas
y en los estmendos que hacen sus montañas liquidas cuan~o lo azo~ la
tempestád; vi"bran los árboles y las flores, y hasta las rocas ttenen su VJbración, para los profanos~ imperceptible.
De alli, de la natw·aleza misma, han captado los semidioses del arte musical sus mejores obras.
No cabe duda: la música es el más hermoso regalo que brindó Dios al
hombre para deleite de su espíritu.
México tiene un acervo musical prodigioso, y en particular Nuevo León
dentro de su gernrrafía ha tenido y tiene músicos que le han dado fama,
Compositores qu/han contribuido fecundamente a engrandecer "E1 Folklore
de las Ciudades", como lo llama Rubén M. Campos.
Bien merecen un recuerdo de todos los nuevoleoneses aquellos bohemios,
los inspirados cuanto humildes maestros que nos legaron un bouquet inmarcesib1e de encantadoras melodías y canciones que siempre serán nuevas,
porque entrañan añoranzas sublimes, pasajes íntimos de nuestra, vida y que,
cada vez que las escuchamos sentimos 1-enacer en nosolrns los días azules _&lt;le
la juventud y para los jóvenes de hoy y de mañana siempre .tendrán un mterés y sugestión de misterio, porque añoran a sus seres queridos cuando en
su infancia fueron arrullados con esas melodías y exclaman llenos de emo:
·, . "ese vals lo tocaba mi abuelita en el piano; esa canción la cantaba lill
ClOD.
·~ ,,
abuelita"; 0 bien: "a mi padre le escuché esa canción cuando yo era runo .
Vamos a remontamos a los años postrimeros del Siglo XIX cuando la
vida era quieta, romántica, sin las inquietudes propias de estos años en que
nosotros vamos viviendo ahora, cuando las charangas, las orquestas de pueblo
0 un dueto compuesto por una arpa y un violín bastaban para amenizar

480

aquellos bailes que era cosa corriente se verificaran en alguna casona particular de las que abundaban en aqueJlos encantadores años.
Me concretaré a estudiar con amplitud a cuatro compositores que se destacaron por sus obras no sólo en esta tierra, sino en toda Ja república y en
todo el mundo, pues sus composiciones traspasa.i·on las fronteras más lejanas
con éxito clamoroso.

Ellos son Alfredo M. Gana, José Mauro Garza, Belisario de Jesús García
de la Garza y nuestro Armando Villarreal; claro que nos referiremos de paso
a ot:J:os aedas que nos regalaron con seductoras obritas melódicas que hoy
como ayer siguen escuchándose en las orquestas de la .radio, de la televisión
y aun en las películas cinematográficas.

Alfredo M. Garza
Principiaré por hacer una semblanza del primero: Alfredo M. Garza; cuya
popularidad fue inmensa, pues por su inspiración, por su dilicil facilidad para
crear sus melodías y por lo accesible de las mismas, eran las predilectas de
todos los saraos, tertulias, días de campo, fiestas, ferias, loterías, "gallos", serenatas en las plazas- y en todas partes.
A Alfredo M. Garza, ya lo asentamos alguna vez, por su popularidad, por
el crecido número de sus composiciones, pues pasan de mil, lo podríamos
llamar "el Agustín Lara de principios de siglo". Nació en Sabinas Hidalgo,
N. L., el 11 de noviembre de 1877, de familia humilde. Cursó su instrucción
primaria en la escuela "real" de su pueblo natal y desde pequeño acusó te~
ner grandes facultades para el arte musical.
Fueron sus padres don Espiridión Garza y doña Salomé González de Garza.
Muy pequeño tuvo que lamentar la muerte de sus padres y lo criaron sus
abuelos don Jesús González Mart'inez y doña Beatriz González de González.
A los 12 años ya ejecutaba violín, instrumento que él escogió y aprendió
solo. Recibió clases de solfeo de un maestro, que era tío suyo. A esta edad
ya principiaba a tocar en las charangas. La precocidad del violinista Uam.aba
mucho la atención a los sabinenses y éste era motivo para que el conjunto
donde él tocaba~ fuera el preferido de todas las clases sociales.
A los 13 años compuso su primera melodía, una mazurka, y más luego un
vals, cuyos nombres no he podido recordar. Desde entonces se le despertó
el anhelo de seguir componiendo, habiendo llegado a reunir más de cien
composiciones para el año de 1899.
En este año compone un vals para despedir al Siglo XIX y saludar al XX,
que tituló: ~iglo Viejo y Siglo Nuevo, que fue estrenado la noche del 31 de

481
H3l

�diciembre en el tradici6nal baile de fin de año en una de las principales
casas de Sabinas.
En 1901, cuando principiaban a ponerse de moda los two-steps, que. nos
llegaban de los Estados Unidos, compone Rasgos de Buen Humor, e~ ,ntmo
de seis por ocho, el que alcanzó un auge estupendo pues se esparcto esta
melodía por todo Mé.--rico y por Estados Unidos. Con este two-steps Alfredo cobra fama en todas partes, lo edita la Casa Wagner y rec;ibe por la
propiedad cincuenta pesos ¡ todo un capital! pues la Wagner tiene una his~oria tan dolorosa para los compositores de México que vale más no mencionarla. En 1905 compone el vals Quiero Verte, que dedicó a la Srita. Conchita de los Santos.
En 1906 abandona su pueblo y se va a la tierra de promisión que lo era
entonces
región minera de Coahuila (Las Esperanzas, Palaú El Menor, El
Nacional, Nueva Rosita, La Agujita~ El Mezquite, San Felipe y Hondo -estas últimas fueron las fundadoras de la minería carbonífera de México-) .
Se establece en Sabinas Coahuila y es aquí donde compone a diario, una, dos
y más melodías; valses, marchas, flamencas, danz as, mazurkas, " sehoti ses" ,

b

two-steps cake-wal.ks, polkas, paso-dobles y toda aquella serie de ritmos bailables de la primera decena del siglo XX.
Los clubes de Sabinas, Agujita, Rosita, etc., se disputan su orquesta, todos quieren que amenice sus fiestas y bailes; Alfredo es el hombre del día,
es el compositor de moda, es el consentido de la sociedad.
Era Alfredo de mediana estatura, blanco, de pelo castaño, casi rubio, usaba
crran melena descuidado en el vestir, estupendo flautista, pues para esta fe:,cha era su instrumento
'
preferido, y el que ejecutaba con delicad eza.
Existía en Sabinas una cantina a la que concurrían los altos jefes de las
compañías y los señores adinerados de la región. Tenía por nombre "La
Central". Allí al medio día y en la noche tocaba la orquesta de Alfredo.
Tiene u.na bonita marcha que se llama precisamente La Central, dedicada
al dueño del establecimiento, la que se tocó hasta la saciedad.
Allí los jóvenes se daban cita para gozar de la magnífica música que tenía
Alfredo el autor del vals No me Olvides, que bacía más de tres años era el
preferido de la juventud.
Se acercaba al fecundo compositor algún joven y le pedía que le compusiera una pieza a la dueña de sus sueños y Alfredo, con aquella amable sonrisa que fue de sus caracteósticas más peculiares, contestaba: "¿ Lo quieres
'ahorita' 0 para después? Si es para escucharlo 'ahorita', ya sabes: te cuesta
tres cervezas, y si para después ... pues ... entonces hay que hablar. ¿No te
parece?"
-Para "ahorita", maestro, porque quiero llevar gallo a mi novia esta no-

~e. -Y Alfredo, sacando. de su bolso unas hojas de papel pautado que él
~smo rayaba, se senta?a Junto a una mesa y escribía la melodía. Luego la
instrumentaba, en media hora más o menos. La orquesta estrenaba aquella
mazurka, v:115 o tw°-:steps ... ¡ Qué facilidad tan asombrosa tenía para escribir!
Fue _aqm en Sabinas donde compuso ese bellfaimo vals titulado: Manuel
,, A:arma, estrenado en el enlace de esta pareja; en 1908 compone La Fronteriza, paso-doble
que dedica a la Cía. Cervecera Sabinas, S. A., maugu·
_
d
ra a ese ano.
En 1909 su numen c«:a el inmortal vals Cuánto te Quiero, que ha sido
escuchado en todos los rincones del mundo; también en este año compone
el flamenco Amor de Torero, que con Cttánto te Quiero y Quiero Verte
rompe _todos los récords musicales de la época; nos regala también el va~
Montanas de Anáhuac, con letra de Amado Nervo, el ~\'o-steps Amor por
Amor, los valses Alma del Alma, y el paso-doble-flamenco Más Vino.
En_ ~910 se t~lada a Cuatro Ciénegas donde se hace cargo de la Banda
M~cipal_ Y allí compone una preciosa danza titulada Ven, con letra de
Ol~a "?nbe. Su estancia en esta villa es breve. De allí va a estaWecerse a
Muzqwz.
:ara esta fecha ya se había casado y tenía varios hijos, entre ellos Alfredo,
~1en hered6 de su padre el sentido musical pues a los diez años era un buen
eJecutante de cornetín }' violín. Este digno hijo de su padre, falleció en Villa Acuña en 1965.
En Múzquiz se hace cargo de la Banda Municipal; organu:a una orquesta
de cuerda que pronto se hace popular, tanto por su acoplamiento cuanto
por su vasto repertorio, abun~ando en él las composiciones de Alfredo que
para esta fecha ya. pasaban, sm temor de equivoqi.rme, de seiscientas. Ojalá
Y ~ste_ acervo 1;1~1cal de nuestro biografiado pueda obtenerse algún día.
Sena 1mport&lt;}nt1Suna su recuperaci6n.
Aqui en Múzquiz v~_elve

ª. romper

un récord con su two-step Muchachas

M_odernas, el q~e como parejas en popularidad con aquel que se llamó Tres
Pie~r_as, de Velino M. Presa. También Múzquiz entre otras muchísimas compos1oones nos obseqlúó con un vals menor muy hermoso que se titula: 'Siempre te amaré.

La Revolución le sorprende en Múzquiz y cuando Jas fuerzas federales al
~do ~e Joaquín Mass se acercaban a este lugar, Alfredo M. Garza se dirige a Piedras Negras donde nos obsequia, para estar a tono con el momento, ¡ Viva Carranza.' y Ejército Constitucionalista, que ~e pusieron de moda
en unas semanas y siguieron siendo las obligadas en tocias las fiestas.
En novi~bre de 1913 se va a San Antonio Texas y allí vive algunos años
hasta el tnunfo de Ja Revolución. Entonces regresa a México y es nombrado

483

482

•

�, C
I mártir asesinado
.
de ban das militares
mspector
. , ~por don Jesus arranza, e
por el traidor Manuel Santibanez.
Alf edo M Garza que era
d
V nustiano Carranza,
r
.
'
.
En 1920, muerto on e
,
1 Estados Unidos y estando res1. d d 1 p . er Jefe regreso a os
un admira or e run
'
d" ,
a terrible enfer.
d d Amarillo Texas, lo sorpren io un
diendo en la ouda
e
~
todo
buen
bohemio de esa
0
0 de licor pues com
medad causada por e1 e:xces
'
,
bl
de los sueños
d . . arse con e\ nectar aneo
época tenía la costumbre . e i~spdi1: d
1
ta
lo sorprendió la muerte
azul es, que podríamos decir parn an ° poe ' Y

ª

el día 11 de abril de 1928 ·

,
1s C ' t te
da, ero basto su va
uan
Su obra ya he dicho que bfue muy e.::-eres ;ternos en el cielo de México.
Quiero para cincelar su nom re con car

°

f

Don José Mauro Garza
b"'

ha dado dos

La muy noble y leal ciudad de Cadereyta Jiménez, tamG iensu o adentrar
ue como Alfredo M. arza
P
compositores, sobre todo uno, q
d li . sas melodías des, de las gentes con sus e c10
,
profundam~te e~ el corazodn 11
los corazones por caminos de ensueños.

ertar emoaones msospecha as y evar a
d
.
dmirable se llamó José Mauro. Garza, . e
aeda
ese
artista
a
b
Ese. hom
re, ese · ·ta' y de un corazon
, tan grande como su propia modestla.
. •,
una mspirac1on exqws1 '
.
,
d Alf do M. Garza, pues
., J , M o Garza en la rrusma epoca e re
.
Florecro ose a~
. . . de si lo la obra de ambos compoSJtores,
personalmente conoc1 a pnnc1p10s b g d
da 1· unto con el famoso sonoto el uno como el otro esta an e mo '
porque tan
, ·co cu os valses también son inmortales.
rense Rodolfo Campodoro '
y
.
el día 21 de no.,
ositor en la cmdad de Cadereyta,
Nacio nuestro gran comp
.. "- d
s1·endo sus padres don An. t ~ os mayor que rlllle o-viembre de 1870 -Sie e an
.
humilde En la escuela muC, did Santacruz de ongen
·
tonio Garza y dona an a .
.:
un· an·a y cuando hubo terminado,
Crt.17.Ó su mstrucc1on pr
,
.
nicipal de su te~o . . ,
l di . arte de Euteree, se dedicó a la música.
• , :. , d se por mtwc1on a
vmo
mclllian o
edi
conómicos prel;tÓ sus
.
b
ara proporcionarse mayores m os e
.
.
Sm eID argo, P
. "El León , de la que era prop1etano don
servicios como ~µleado en la Bol tlcaplaza Hidalgo esquina sureste. Así durante
Genaro García, situada frente a a
.'
, .
el tiempo que le dejaba libre este trabajo, esrucliaba musica. ,
d 1
llá or 1885 formo parte e os
Siendo un buen ejecutante de bílautalas aharanp gas que amenizaban la&amp;. fiesil
, ·
que forma an
e
grupos de f_ arm~m:: e fundara el capitán don Alonso de León.
tas en la qweta ciu
qu
.
· el afi de 1893
.
.
.oso de tener su propio negocio,
o
Tw.baJador mcansable y ans1
1 l en uno de los departamentos,
estableció un puesto de frutas, en cuyo oca ' -

p

#

hacían escoleta
484

Prestó sus servicios al magisterio durante los años de 1896 y 97, como ayudante de los queridos profesores Rosendo Gana y Bruno VV. Leal.
Contrajo matrimonio en ocrubre de 1898 con la señorita Elisa Garza Fox,
pero su felicidad fue breve, pues esta su compañera falleció al año siguiente
en una terrible epidemia de viruela.
Para esta fecha, ya don José Mauro había compuesto varias pjczas que tocaban los grupos de aquella ciudad y se habían avecindado en Monterrey y otros
lugares de Nuevo León y Coahuila.
Solo, triste, desalentado por la pérdida de su fiel compañera, decidió trasladarse a Monterrey, como lo hizo, y, en 1904 compuso su marcha two-step
Gran Purmio.
En esta misma época arrancó a su inspiración su precioso vals Feliz Cumpleaños, que seguimos escuchando hasta la fecha; éste cobró simpatías grandísimas y era podemos decir, Las Mañanitas Nuevoleonesas. En 1908 cuando
vinieron aquellos aviadores franceses a Monterrey les dedicó un two-step que
llevó sus nombres: René-Simón y Santos Dumont; por este último año lanzó
sus valses Consuelo 1, las danzas Risas y Rizos, las polkas Siga la broma y Qué
te importa, la pollea Topo Chico, su encantador vals Sueño de Amor, todo un
poema musical repleto de sensibilidad.
Nos olvidábamos decir que en 1903 se hizo populatisimo su two-step Chaqueteros, que compuso con motivo de aquella famosa justa eleccionaria que
culminó con los trágicos sucesos del 2 de abril de ese año.
También por estos años publicó en el Arte Musical, cuadernos mensuales
que se editaban en Ciudad Victoria, Tamaulipas, sus valses María y Elvira:
este último dedicado a su prima hennana la Sra. Margarita Ibáñez de Ruiz,
madre del periodista José Ruiz lbáñez, quien fue a morir a San Antorúo, Texas.
Debe de haber sido por 1909 cuando compuso su inmortal vals Violetas,
el que, como Cuánto te quiero, de Alfredo, Sobre las Olas de Juventino Rosas
y la marcha Zacatecas, de Genaro Codina, volaron en alas de la fama por
todo el orbe.
Compuso también en 1909, El Pájaro Cautivo. que dedicó a mi culto amigo, el nunca bien llorado escritor y periodista don Eduardo Martínez Ce-Jis,
que gustó mucho y era tema de conversación en todos los bailes y fiestas, no
sólo aquí sino en toda esta región. Violetas, sirvió de tema a Ja película "El
Globo de Cantolla", y cuando su hija, única superviviente de su familia, doña
Josefina Garza Viuda de Mier, reclamó los derechos de autor, le dijeron que
la propiedad era de una casa musical . . . y. . . punto.
Otras lindas composiciones son sus valses Juar1ita_, Julia, Nunca te Olvidaré,
Tuya hasta la muerte, y otros más, schotises, two-steps, marchas, destacándose

485

�en éstas Viva Madero y Viva la Paz, compuestas en 1911. Entre los twosteps se distinguieron entre otros Julieta y Alma de Oro.
Y aquí, permítaseme que deje a mi estimado amigo don José NavatTOj ese
emotivo escritor y periodista regiomontano, ese hombre que es como un patriarca del Círculo Mercantil Mutualista, describir al inspirado compositor

cadereytense:
A fines del siglo pasado - dice José Navarro- se estableció en Monterrey un joven alto, delgado, blanco, de ojos cafés y pequeño bigote
castaño. Nervioso y ágil, dentro de su pronunciado tipo provinciano, a
la legua se notaba ser un hombre soñador, de aspiraciones; en rus profundas ojeras, en su frente alta y despejada, en su melena acicalada y
en su corbató11 negro, anudado con cierta displicencia, se adivinaba al
artista. Era José Mauro Garza el inolvidable compositor del vals Violetas, que andando el tiempo habría de convertirse en el más popular de
los compositores de estas tierras y cuyas obras llenaron, no sólo aquí,
sino en todo el país, toda una época.
Fue con su two-step estrenado en 1903 y que tituló Chaqueteros, con
el que José Mauro .se dio a conocer como compositor de altos vuelos.
Chaqueteros fue una genuina expresión del sentimiAnto popular que
apttntQ-ba hacia una renovación de hombres y sistemas imperantes en
el país por aquellos días y, rápidamente, inconscientemente se co_nvirtió
•en la rúbrica de los bandos políticos, que incipientes auunciaban fa
transformación social que pronto habríamos de experimentar. Y en plazas, y fiestas íntimas, en r&lt;gallos" y serenatas, el two-step de José Mauro
Garza era t-0cado siempre.
Al principio José Mm1,rn, que había venido a Montérrey en busca de
mejores horizontes, formó parte de varios conjuntos orquestales, ganando apenas para el diario sustento con su flauta. Más tarde, aprovechando sus conocimientos y su vocación inició stts estudios de piano.
y así, el artista, el "Músico de Rancho", como envídiosamente mucho
le llamaban, se convirtió de la. noche a la maña11a en el compositor y
maestro de piano má.s en boga en la ci1tdad, aunque sin mejorar mucho su sit'Uación económica.
El inesperado éxito de su primera pieza sirvió de aliciente para que
José Mauro Garza aguzara su ingenio y produjere más composiciones,
siendo la Casa W agn.er la encargada de im{J'fimir y distribuir su música
"iyo diría de explotar".
La épo~a a que nos referimos abarcó de 1907 a 1913, cuando su fJOpularidad era mayor y sus obras eran ejecutadas por todas las bandas,

486

por t?das las or~tt~stas y por todas las cluuango.s; pero sin que su popularidad y ~us ex1t~s /~eran suficientes a envanecerlo, pues él más que
na~a, prefe~ia seguir siendo maestro de sus discípulos y discípulas, a
quienes dedicaba todo o la mayor parte de Slt tiempo, haciendo a un
lado lisonjas y felicitaciones.
. La inspiración_ de nuestro músico era inagotable ,, así siguió compomendo nuevas piezas, siendo las que más pegaron y vinieron a enriquecer nuestro acervo de música popular las marchas Viva la Paz y Viva
Madero, estrenadas en 1911 durante los turbulentos días del derrocamiento d~l General Díaz y que gustaron muchísimo; también su polka
Topo Chico y los val.res Pájaro Cautivo y Violetas hicieron furor en
aquellos años, el que traspuso la.s fronteras pues fue conocidísimo en
varios ~aires de América. Otras de sus composiciones fueron los valses:
Nostalgia, Juanita, Sueño de Amor, Ernestina, Minerva Picaruela y
Preludios de Amor.
'
·

En los últimos años de su vida, José Mauro Garza, adelgazó mucho,
presa de desconocida enfermedad, pero aún así, todavía a fines de
1913, se le veía por las calles de Monterrey en su constante it y venir
para. dar clases )' asistir a conciertos. Era un luchador incansable y un
apasio":,ado de su arte y jamás tejó en su propósito, hasta que lo sorprendio la muerte trabajando.
Hasta aquí nuestro querido amigo José Navarro.
Aquella terrible enfermedad que lo atacó fue inmune a la ciencia y por fin
el 23 de marzo de 1914, salió de este mundo habiendo sido sus funerales una
verd~d~ra manife~°:ción de ~u~lo pues asistieron todos sus compañeros filannomcos, sus discipulos y dismpuJas y numerosas amistades que,. supo captarse . por su modestia; por su sencillez y por su ahna de artista sensitiva, y
emoc10nal hasta ]as lagrimas.
Belisario de Jesús García de la Garza

Presentaré ahora la figura gallarda, varonil, elegante, del compositor montemorelense Belisario de Jesús García de la Garza, uno de los cuatro maestros del pentagrama y de la clara inspiración que ha dado Nuevo León y
quien dejó grabado su nombre con letras de oro en esa su meloclia inolvidable, ~se vals que es todo ternura, un dechado de sencillez melódica titulado:
Morir por tu Amor. ; Quién no conoce esta melodía, saturada de romanticismo
toda ella! Y su letra, del propio Belisario lo enmarca a la perfección: Morir
por tu amor . .. .' Qué bello ha de ser. . . Morir por t1,.r ojos divinos. . . que

487

�/

son la expresión del placer ... Morir, sí, morir ... canta el ruiseñor .. . que
todo en la vida es amor. . . Amor, etc.
y su canción .mexicanísima, un pedazo arráncado del agro mexicano, una
queja, un lamento ... un desamor del campesino que ve rotas sus ilusion~ ...
toda su vida ... ¿que cuál es? ¿Que cómo se llama? Pues las Cuatro Milpas,
la que se han querido apropiar varios ••tíos vivos" de esos que hoy se hacen
llamar "geniales compositores" ...
Nuestro amigo y compañero de armas durante la Revolución tle 1913, Belisario de Jesús García de la Garza, vio la luz primera en la risueña ciudad
de Montcmorelos, en ese paraíso donde el ambiente se embalsama con flores de azahar, y cuyas huertas se nos antojan Ínlllensos vestidos nupciales que
lucen las novias cuando van al altar. AlH nació el día 13 de noviembre de 1894.
El atildado compositor de Morir por tu Amor, hizo sus primeros estudios
en la ciudad que antaño fuera San Mateo del Pilón.
Allí lo sorprendió la Revolución de 1913 y, cuando las íuenas del general
Eablo González llegaron basta la región cítrica, el joven García se incorporó
al ejército Constitucionalista con el grado de teniente.
En las noches de vivac, mientras se asaba un pedazo de carne y se saboreaba
un café caliente con uno que otro traguito de. mezcal de San Carlos, el teniente Jklisario de Jesús García, acompañándose de una guitarra propiedad
de un sargento, cantaba las canciones que había compuesto en su adolescencia. El muchacho apuntaba admirablemente en esta actividad. Sus compañeros lo animaban, lo conminaban para que continuara escribiendo y que llegando a México, al triunfo de la causa, ellos le ayudarían para que fueran

editadas sus canciones.
¡ Cuántas veces fue interrumpida su canción de Las Cuatro Milpas, por
los disparos del enemigo en una emboscada, cuando aprovechando las sombras de la noche llegaron a atacarlos!, cambiaba el teniente su guitarra por
la 30-30 y ¡ a echar bala!
Así se deslizó parte de la juventud del delicado compositor de Morir por
tu Amor.
En el año de 1916, triunfante la causa, dedicó una marcha militar a su
jefe don Pablo González, la que fue editada por cuenta del pro~io don.
blo. Ento¡1ces principió a sonar mucho su nombre como compositor; dedico
una danza y una marcha al Gral. Alfredo Rodríguez, Jefe de Estado Mayor
del Cuerpo del Ejército de Oriente, otra danza con letra de él mismo A
veces pienso que no me quieres, que dedicó a mi hermano, el mayor Y profesor Félix Neira Bárragán. Continuó produciendo con una fuer-a sorprendente, al grado que siempre que nos encontrábamos le preguntaba: ¿ Qué

~ª:

488

has compuesto ahora, mi Capi? Y respondía: ¡pues ésta! y tarareaba la
nueva melodía.
El número de sus composiciones es muy elevado. Ignoro en realidad cuántas sean. Voy a citar algunas solamente de cuyos nombres me acuerdo: La
Canción de las Novias, con letra de Adolfo León Osorio; El Charro Enamorado, El Vals París, Gracia, otro primoroso vals: Marcha de los Cazadores,
la marcha
Acapulco;
otra estupenda marcha titulada: Piedras Negras) é•Por
,
•
que no me Quieres? danza, el vals Tenue, Reliquia de Amor, vals con letra,
muy popular también, en su tiempo casi tanto como Morir por tu Amor·
Aroma Tropical, Danzón; La Mañana está de Fiesta, canción con letra suya:
el popularísimo Tango Negro y el otro tango que estuvo en voga much~
tiempo: Como Prin.cesa de un Cu.en.to Azul; El Caballo Criollo; una marcha
El Primer Jefe, en homenaje a don Venustiano Carranza; y otras muchas
gue se pierden en el laberintQ de los años.
S~ -~~ón Las Cu~ro Mi/,pas, sirvió de tema para una película que se
exhibm mas de dos anos en la República y en los países de habla española.
Desp~és de 1~ tragedia de Tla.xcalantongo, Belisario de Jesús García, que
ya babia obterudo el grado de Mayor, continuó en el ejército pero en su
verdadera actividad, por donde lo inclinaba su vocación; primero fue director de una o dos bandas militares y después inspector de bandas del Ejército.
El año de 1949 sus compañeros de armas y de arte le rindieron un homenaje. el que se v_erificó en el Hemiciclo "Juventino Rosas", del Bosque de
Chapultepec, habiendo estado eJ programa musical a cargo de la Banda del
Estado Mayor Presidencial, que a la sazón dirigía el Mayor Silverio Prieto Pérez.
En el año de 1951, en el mes de septiembre partió para el viaje sin regreso en medio del dolor de los suyos y de sus numerosos amigos y compañeros que todavía lanientamos su partida. Falleció ostentando dignamente el
pado de Coronel.
Morir por tu Amor, es otra de nuestras glorias mundiales que han paseado
exitosamente por todos los ámbitos del mundo y sigue en cartel.
Otros Compositores

Nuevo León si no ha sido muy pródjgo en compositores, sí podemos decir
que los pocos que ha tenido han logrado una popularidad bien definida.
Contamos por ejemplo a Pomposo Caballero, oriundo de Marñn, a quien
bastó su marcha Tierra Blanca, dedicada a Francisco Villa, para fijar su nombre definitivamente entre los más distinguidos compositores de música popular de México.
489

�,Don Casimiro Rodríguez, de Cadereyta Jiménez, quien durante su juventud dio al acervo musical sus bellísimos valses: Dicha Perdida, en 1910; Rayo
de Luna y Susana Grandais en 1911 y 12, este último dedicado a la famosa
estrella del cine francés Susana Grandais, que fue de tentadora belleza algo
así como las estrellas de hoy, la ·Pampanini, la Taylor. Esta trilogía de vaJses
colocan a don Casi.miro en un digno lugar entre los compositores nuevoleoneses.
Su obra que vale muchísimo más que ésta, permanece inédita. Toda ella
muy copiosa, por cierto, se concreta a música sacra y juguetes musicales in-

fantiles.
Conozco sus misas, una de Requiero, admirables· motetes un Ave María;
Las Sietes Palabras y una cantata a seis voces y coro, que bien pudieran ser
firmadas por cualquiera de nuestros mejores creadores de este tipo de música.

Gabino Calderón: oriundo de Monterrey. Perteneció también a los años de
1895 y falleció en 1932. Tuvo escuela conservatoriana; un buen violinista
llegando a ser concertino de la Cía. de De la Vega. Dejó entre otras muchas
composiciones sus valses: Amor Sublime, Rebeca, Ramo de Azucenas, Anita,
Violetas y un tango titulado Lamento de Amor y la música de la Revista
Monterrey al Día, con letra estas últimas de su propio rujo el vate Humberto
Calderón Navarrete.
Don Miguel F. Martínez. El famoso flautista y catedrático de la Escuela
Normal, por quien lleva el nombre dicho plantel. Es fama que don Miguel
fue un notable flautista y compositor de obritas musicales para las escueJas.
Cuentan que cuando Luisa Tetrazzini visitó Monterrey, el flautista que le
acompañaba no pudo ejecutar la cadencia del Aria de la Locura de la ópera
Lucía de Lamermour y lo hizo don Miguel, y lo hizo de tal manera que la
gran cantante italiana, aquella excelsa diva rival de, nuestra Angela Peralta,
lo subió al foro, lo abrazó y le besó felicitándolo plena de entusiasmo.
Tenemos también a Lucio M. Dávila, que allá por 1908 ó 9 compuso su
vals Pensando en Ti, y más luego A.sí te Quiero, otro hermoso vals; su mazurka Ausencia, que frecuentemente la escuchamos en la radio y en las orquestas de música antigua.
y gara no hacer más larga esta lista recordemos a Jesús Gar~a Galindo, que
hacía una y dos composiciones (valses por lo general) por semana y los dedicaba a las parejas que contraían matrimonio. A Garza Galindo lo he perdido de vista, hace tiempo, parece que abandonó Monterrey, en busca de mejores
horizontes. Otros dos compositores muy queridos fueron nuestros maestros Antonio Ortiz y Gustavo Quiroga.
A 11 tonio Ortit, fue violinista de concierto, organizador de la primera Sinfónica que tuvo Monterrey Ja que él mismo dirigió; uno de los fundadores de la

490

Aeademia Musical Beethoven, de la que fue director el maestro Daniel Zambrano, notable pianista y catedrático musical.
Inició sus actividades musicales desde niño al lado de su padre. Andando
los años se fue al Conservatorio donde hizo buenos estudios, regresó a Monterrey figurándo como primer violín en las orquestas de teatro.
Es autor de la danza Tus Miradas, con letra del poeta potosino David Alberto Cossío que principia: De la divina luz de tus miradas . .. tomaron las
estrellas resplandores . .. ; y de una serie muy interesante de canciones de finísimo corte, de esas que gustan mucho, pero que por su refinamiento musical
y lit&lt;!rario no llegan a hacerse populares. Su marcha Unión y Adelanto, dedicada a la Sociedad Filarmónica Nicolás Rendón, fue muy popular.
Falleció hace pocos años cuando todavía estaba en plena producción, cuando era un maestro que podía rendir muy ricos frutos. Lástima grande que
tan pronto se apagara su vida.
Gustavo Quiroga, el bohemio incorregible, el incansable maestro Quiroga,
violoncelista magnífico, director de bandas y orquestas y delicado compositor,
llevó una vida propia de estos seres que están predestinados para las cosas
del espíritu. Se encastilló en su arte y así vivió siempre. Su danza Guadalupe,
preciosísirna; su vals C onchita, encantador; y podemos citar otras obras como
éstas: Beatriz, vals; Lindo Monterrey, marcha; Los Refugiados, schotís; Ca11to
a Mo11terrey, Por tu Gracia, bulerías y un popurrí con temas de canciones
mexicanas.
Su Sinfonía, que fue estrenada por la banda .deJ municipio de Monterrey,
bajo su dirección el 5 de febrero de 1953 es toda una obra que merece ser
conocida por los amantes de la buena música. Hizo su tránsito, el 28 de febrero
de ese mismo año, esto es, veintitrés días después de haber estrenado esta
Sinfo11ía, Sus composiciones citadas, están editadas en un álbum que todavía
puede conseguirse en los repertorios de música de Monterrey.
También Leonorcita Flores y su hermano político Juan Montemayor Escamilla crearon varias obras de música popular que en su tiempo fueron muy
apreciadas. Con toda intención he dejado para el final de este ensayo, la semblanza de nuestro tan estimado compositor, el maestro

Armando Villarreal
El estupendo autor de Moren ita Mía, esa canción que es orgullo de Monterrey. Armando Villaneal nació en Sabinas Hidalgo, la tierra de Alfredo M.
Garza, el 9 de agosto de 1900, siendo sus padres don Guadalupe Villarreal y
doña Porfiria Lozano de VillaiTeal. A Ja edad de cuatro años trasladaron sus

491

�padres su residencia al mineral de las Esperanzas, Coah. donde casó su hermana María con un violinista de nombre Manuel Calvillo,
Armando había nacido para ser músico pero músico de los buenos. Allá por
el año de 1905, una noche, después de estudiar el Sr. Calvillo unas obras
que estaba poniendo, dejó su violín fuera del estuche. Toda la fanúlia estaba reunida en el comedor haciendo sobremesa y Armando, de puntillas entró al cuarto de su cuñado, cogió el violín y comenzó a tocar la primera parte
de un viejo vals que se llama La Noche. ¿Quien toca el violín? ... interrogó
su hermana, si aquí. está Manuel. Y la otra hennana, Francisca, gritó: ¡ es
Armandito, mamá, es Annandito!
Eumeclio de gran expectación familiar aquel chiquillo mbio, avergonzado,
dejó el instrumento y echó a correr; pero su madre dijo con énfasis: "Mañana mismo me le.encargan a Armando un violín para que lo enseñe Manuel".
Y así fue. Días después recibía las primeras lecciones de su entonces hermano politico Manuel Calvillo.
Cuando supo que el maestro Alfredo M. Garza estaba radicado en Múzquiz, Armando fue a vivir allá para terminar su instrucción primaria y tomar
clases de soHeo y violín con el compositor de moda en aquellos tiempos.
Alli permaneció hasta el año de 1913, año en que se trasladó a Piedras
Negras porque las fuerzas federales venían persiguiendo a los constitucionalistas que eran dueños de esa región.
Llegó Armando a Piedras Negras, al mismo tiempo que Alfredo M. Garza
y con éI tocaba en la orquesta a la que yo mismo tuve el honor de incorporarme, tocando violín. Allí nos hicimos amigos, nuestro celebrado compositor y yo.
En Múzquiz había compuesto varias melodías: La Reina d~l Baüe, una
elegante mazurka; varios valses, entre otros: Amor con Amor se Paga y Cuquita, un two-step; Club Popote, El Barrililo Aquel, polka llena de alegria,
muy jacarandosa; entre otros valses Caricias y besos, Amelia, fox-trot y otras
muchas que me confiesa haberlas perdido en los cambios de domicilio y de
ciudad a ciudad.
En noviembre de 1913 marchó a San Antonio donde siguió figurando en
la orquesta de Alfredo M. Garza y en la filarmónica de esa ciudad.
En Piedras Negras compone General Jesús Carranza y Ejército Constitucionalista que muy pronto se pusieron de moda. Armando iba ganando terreno como compositor a pasos agigantados. El chico prometía. Ya el tiempo
nos convencería que había en realidad nacido para ser maestro de música.
En 1919 regresa a Múzquiz y en 1919 hace su primer viaje a Monterrey
para inscribirse en la Academia Musical Beethoven, de la que eran dire~
tores los maestros Daniel Zambrano y Antonio Ortiz.
492

Admitido, vino a radicarse desde entonces a esta ciudad siendo uno de
los más destacados discípulos del maestro Ortiz, quien además de la técnica del violín le enseñó composición, contrapunto y armonía. Con estas
armas, Armando pronto .se colocó en primera. fila entre sus compañeros. En
1920 nos regala con su fox-trot TonnJ• Fuentes, dedicado a aquel célebre
boxeador de El Paso, Texas; en seguida Monle:rrry-Blues, y poquito después el fox-trot Melenitas, cuando se puso de moda el pelo corto en las
damas, fox que ganó simpatfas por millares. En 1921, Garage Modelo, otro
fox, y luego el &lt;lanzón Tenía Dinero en el Banco y. . . su obra cumbre. . . la
que le ha dado fama, satisfacciones y pesos, su romántica canción Morenita
Mía, que dedicó a su novia la Srita. María Guadalupe Salazar, con quien
contrajo nupcias el año de 1926. ¿ Qué más puede pedir un a.i'tista que ver
su nombr~ viajar por todos los paí.ses aureolado por las luces de Ja gloria?
Todo el dinero del mundo no vale para el artista de corazón tanto como esa
satisfacción de ver su obra coronada por el éxito.
La más tierna, la más sensible es esa canción que va todavía regando amoIes, despertando emociones y creando ideales en los corazones de Ja juventud
actual del universo, porque la canción de Armando ya no pertenece solamente a Monterrey, a Nuevo León y a México, sino que ya como todas
las grandes obras, es mundial.
Tras de Morenita Mía, vinieron Dos Almas en una Sola, el fox Celaje, Morelos 88-90 que dedicó a la Wagner y Levien; Merito frente de tu Ventana,
una canción mexicana con letra de mi hermano el Profr. y Mayor Félix t&gt;ira
Barragán, que es la que le sigue en popularidad a Morenita Mía; Entre Naranjos, un tango al que yo le puse letra y lo estrenamos en la premier de
aquella pelkula del cine mudo del mismo nombre, de la novela de Vicente
Blasco Ibáñez y que interpretaron Greta Garbo y John Gilbert; Mis tristezas
Y Tu retratito querido, ambas tienen letra de quien esto relata; Serenata de
Amor, La Pastorcita, dos romanzas de corte semiclásico; los valses María Luisa,
Dos Corazones, Bodas de Plata y El Milagro de un Sueño; unas cazardas, una
danza sueca, su célebre marcha Canto a la Reuolución con letra del poeta
David Alberto Cossío; Elba y Grata Remembranza, dos valses; y otras obritas más cuyos nombres no reruerda en el momento de entrevistarlo.
Funge como primer violín en las orquestas de Teódulo Velázquez y Gustavo
Quiroga, organiza un sexteto en el Hotel Ancira y también forma parte de la
inolvidable orquesta del teatro salón Variedades de la que era director el
maestro Alberto Barrón, quien todavía a los ochenta y pico de años, fue maestro de capilla en el templo del Roble.
Figuró también como violín concertino en las temporadas de ópera, de ope493

�retas, y zarzuelas de aquella época de oro del Circuito Rodríguez del 29
al 1940.
Desde 1927 en que el cine dejó de ser mudo, cuando ya llegó el vitáfono y
que fueron desp.laia,das las orquestas de los teatros, Annando Villarreal principió a dar clases en varios colegios así como a ser el maestro pianista del
Círculo Mercantil Mutualista en las clases de gimnasia. Es autor también del
Himno Deportivo del mismo Círculo donde todavía presta sus servicios musicales.
Armando ha recibido varias preseas: medalla de oro del Gobierno del Estado de San Luis Potosí por su canción Potosina en un concw'SO en que se
disputaron el primer lugar cerca de cuarenta compositores. Esta canción tiene letra de la distinguida maestra María Valdés; medalla impuesta por el
Ayuntamiento de Monterrey en las bodas de plata de su canción Morenita
Mía; medalla del Círculo Mercantil Mutualista y varios pergaminos que le
han otorgado sus discípulos por sus triunfos con la misma canción, que está
por cumplir sus bodas de oro, para lo cual algunos de sus compañeros y amigos Je están preparando un homenaje digno de tan distinguido compositor;
y por último medalla por su canción Monterrey con letra del que habla, en
el concurso del 3500. aniversario de la fundación de Monterrey.
Al perder a la amada de su corazón, a la mujer que le inspiró su melodía
inmortal, Armando se vio agobiado por tan justo dolor, pero hombre de
buena fe, buen creyente, se armó de valor; haciendo un esfuerzo sobrehumano supo sobreponerse a este doloroso trance y continuó sembrando estrellas melódicas en el pentagrama de Monterrey.
¡ Qué deuda tan grande tiene nuestra ciudad con estos hombres que le han
dado fama! Con cuánta justicia el Ayuntamiento de Monterrey ha impuesto
a una plaza el nombre de "Armando VillaITeal".
Si Santa Cruz, Gto., tuvo un Juventino Rosas, que dio a México la gloria
de su vals Sobre las Olas; si así también Zacatecas es cuna del célebre arpista
y compositor Genaro Codina, auloJ de la marcha Zacatecas, considerada como el Himno Popular Mexicano; Cadereyta dio un José Mauro Garza que
ofrendó su vals Violetas, que junto con Cuánto te Quiero, de Alfredo M.
Garza y Morenita Mía, de Armando Villarreal, forman la trilogía musical
que es emblema de Nuevo León, porque han Uevado el nombre de esta tierra,
orgullosamente por todos los más apartados rincones del mundo y que son
una bandera que va pregonando en todas partes: ¡México. . . México ...
México!
Noches de embrujo, de ensueño y esperanzas; noches románticas bañadas
de luna y aromadas a flores de azahar; noches pasadas al pie de la reja de
la bien amada; coloquios amorosos repletos de promesas ; todo un caudal

de ensueños desfilando por el pensamiento que nos hace suspirar hondo, muy
hondo al ver Ja realidad tremenda de la vida, esto y otras añoranzas de los
años juveniles de inefables sencilleces, pero inolvidables parn quienes las vivimos ; ideales truncos, días de embriagante alegría, de esperanzas sublimes, de
quimeras que se esfumaron entre las gasas diamantinas de los dieciocho años.
Todo esto y más todavía envuelve nuestro ser cuando volvemos a escuchar
melodías que fueron mensajes de amor en las noches de aqueJlos "gallos"
en que gemían los cellos y arrullaban los violines el dulce sueño de la bien
amada ...
Melodías que son gajos del alma y el corazón de esos bohemios que supieron plasmar en el pentagrama, sus sentimientos más puros, más bellos.
Es por todo esto que no quiero concluir este artículo sin hacer un elo!ri.o
muy merecido para una persona modesta, sencilla, un hombre que no obstante haber alcanzado un triunfo muy digno en los negocios, sigue siendo el
mismo bohemio de ayer; no ha podido olvidar por un momento, nunca jamás,
su primera profesión y nos deleitó con el encanto de las melodías de ayer;
primero lo encontrábamos en los tradicionales bailes del Círculo Mercantil
Mutualista allá por los 20 y los 25 y durante treinta y un años domingo a domingo nos regaló un maravilloso bouquet de rosas musicales con todo el perfume antiguo, que nos envolvía el alma en w1a azul espiritualidad. Me refiero a mi gran amigo don Fidel Ayala Jiménez, quien con su conjunto orquestal mantuvo viva esa rama de nuestra música popular. Don Fidel Ayala
Jiménez, merece el respeto y cariño del Monterrey que todavía sueña, porque
Monterrey vibra al más ligero toque del espíritu, porque así son sus hijos.
Por algo dijo el bardo alguna ve-.t: "Monterrey ciudad de acero, con eJ. alma
de poeta, que en silencio adora a Dios mientras su brazo golpea".
Vaya nuestro recuerdo y reconocimiento para toda esa insigne pléyade de
compositores populares que tan agradables momentos nos han proporcionado
en la vida y que sin quererlo fueron amables intérpretes de nuestros amores,
porque, ¡ cuántas veces llevaron a la novia, en sus melodías~ un tierno mensaje
que no pudimos decir con palabras!
~

BIBLlOGRAFIA

Historia de la Música. ALBA HERRERA Y ÜOAZÓN
Antología Biográfica de Cadereyta. CARLOS VJLLAJUH!AL A.
Revista Hemisferio (Monterrey, N. L.), Artículo de José Navarro.
Laureles. Poemario de IRENE GóMEZ REYNA .
El Cante Jondo. De CLEMENTE CIMORRA.

'
494

495

�LAS DOS CHINAS POBLANAS
EXÉGESIS DEL TRAJE NACIONAL

DR. GUTIERRE TIBÓN

¿ QUlÉN ''INVENTÓ" LA LEYENDA de la China Pohlana? No es ningún secr.eto.
Lo hizo el coronel Antonio Carreón, en su Historia de la Ciudad de Puebla
( 1896). Can-eón estaba "avezado a estas flaquezas", es decir, a las falsificaciones históricas, según apunta el doctor Nicolás León; no sólo inventó a la
China Poblana, princesita del Celeste Imperio, sino a un religioso dominico,
fray Martín Durán, quien trató de introducir en México la reforma protestante y fue sacrificado por la Inquisición. José María Vigil "pulverizó" esa
mentira en 1888.

•

La de la china encontró, por lo contrario, el apoyo del mitómano licenciado Ramón Mena ( a quien todavía alcancé a conocer en Córdoba, ya muy
entrndo en años). Mena aceptó como verdades las fantasías ("impudor histórico", dice el doctor León) del coronel, y les añadió otras de su cosecha:
"Con la desaparición de la China Poblana acabó el ángel bueno de las clases
desheredadas de la Puebla de los Angeles, pero el pueblo, siempre grato,
siempre noble y siempre grande, conservó la memoria de la santa, la imitó en
el vestir, y de ahí cl origen de ]as chínas". Ni el propio coronel Carreón se
había atrevido a afirmar tal eosa. Sólo sugirió que "tal vez' se debiera a
Cata.rina de San Juan "el origen de las enaguas llamadas castor poblano ( tejido de lana rojo) y el apodo de chinas poblanas que se da a las hermosas
criollas de Puebla".
La venerable Catarina de San Juan, uno de los más singulares personajes
de la Puebla virreinal, es una mística y asceta nacida en Ja India hacia 1613
y muerta en olor de santidad en la Angelópolis a principios de 1688. Apresada por corsarios portugueses cuando tenía nueve o diez años, fue llevada
a Cochín, en la costa de Malabar ("otro puerto ya muy lejos de mi tierra",
según declaró a su confesor), y bautizada por los jestútas, con el nombre de

497
H32

�Catarina de San Juan. En el mercado de esclavos de Manila Ia compró el
agente del capitán poblano Miguel de Sosa; ]legó a Acapulco, según parece,
en enero de 1625.
En Puebla vivió algunos años en la casa del capitán Sosa y de su mujer,
Margarita de Chávez; muerta Ia pareja al poco tiempo, Catarina pasó a casa
del sacerdote Pedro Suárez, donde llevó una vida casi conventual. Se casó
con otro esclavo chino, es decir, también procedente de Filipinas, pero "con
separación de lechos": entre su cama y la del esposo colocó una imagen de
Cristo. De esta suerte conservó su virginidad. Al enviudar se retiró a un
"aposentillo" en una casa de vecindad. .Entregada a una vida de penitencias
y ayunos, recibía la visita de Dios y de los ángeles. En una de sus alucinaciones vio a Cristo sentado en la cabecera de una mesa puesta c-on exquisitas
viandas, y oyó que le decía: "Quiero que comas conmigo". Rehusó Catarina:
"Yo, Señor, de tales mercedes no merezco: ¿qué dirán si saben que una
bozal china, que un caballo, ha comido con vuestra Divina Majestad? Vuestro convite es muy bueno para los justos, no para una bestia y pecadora
como yo".
Durante muchos años, hasta su muerte, Catarina de San Juan l:UV'o visiones
celestiales, hizo profecías, realizó milagros. Fue ~pultada en la Iglesia de la
Compañía. En la lápida de tecali de su tumba se lee: "Condidit hic tumulus
venerandam in Christo virginem Catharina de San Juan, quam Magore
( el Mogol) mundo, Angelopolis coelo dedit". Los pobJanos la consideraron
santa. Sus retratos se multiplicaron, y según la Inquisición, recibieron veneración excesiva.
A los trece años de muerta la "china", los inquisidores prohibieron "cualquier retrato del obispo Palafox y de Catarina de San Juan, so pena de excomunión mayor". Había estampas en que ambos taumaturgos, Ia esclava
india y el humanista español, aparecían juntos. En un edicto de 1691 el T1ibunal de.l Santo Oficio mandó recogerlas. Nunca prosperaron las causas de
canonización de las dos más eximias figuras de la Puebla del siglo XVII.
Hay constancia de un caso en que la fe en la santidad de Catarina se vuelve más fuerte que la amenaza del Santo Oficio: tengo en mis manos su
retrato, que me ha prestado el historiador poblano José Miguel Quintana. Es
probable que Pedro de la Rosa, el grabador, haya conocido a la anciana. Los
rasgos de Catarina no son por cierto orientales. Lleva en sus manos juntas un
rosario; su atuendo es el sayal que describe uno de sus confesores, Castillo
Grajeda: "no salió de un vestido pardo de lana ... El manto con que modestamente se cubría fue siempre el más grosero, el más tosco". Vestía, pues,
como las monjas capuchinas; el traje de la china poblana -'"enaguas con
lentejuelas, hasta media pierna, dejando ver su pie sin media, calzado por
498

Án,1tÍJ,\/,,.~1L

' rH~.fir.,t,

.
_!ll- ~~

' ''))) - . t«i:&gt;
,#J'!',r'I\Jy' .·- ' .

-:-': .~~~'-~

~ . _..,..,....

RETRATO DE CATARINA DE SAN JUAN

"La venerable Catarina de San Jua11~ natural de Gran Mogol, m,urió de
edad de 82 años a 5 de enero de 1688 en la Puebla de los Angeles. Enterróse
en el Colegio del EspEritu Santo de la Compañia de Jesús".

�un zapato de raso verde; ceñida la estrecha y mórbida cin~ra por .una ban~~
carmesí. mal cubierto el provocativo seno por una camisa de li~dnzotiis~ ,
bordada• caprichosamente con sed as d e co¡ores. . . ,,- no
. se. puede 1 en 1car,l
a la buena volwitad del coronel Carreón y deJ licenciado Meo~, con e
pesel d Catarina de San Juan. La descripción que precede es de N1cet? .Zasaya e
.
d la Pl
d S Juan en MeJOCO.
macois ( 1855) • y se refiere a las chinas e
aza e an
'
'
. duda pero en el sentido que se daba entonces a la palabra en
bl
po anas, sm
,
• d1
bl
toda la América hispana: aldeana, pueblerina, mu1er e, pue .º·
.
El confesor Castillo Grajeda sama que la rcli?iosa habia nacido en ~1 :un. d I Gran Mogol la India. sin embargo dice que hablaba como todas
peno e
,
'
•
" hin
.,
hina" La propia Catarina se define como una c a
las que son d e nacion e
•
. , 1 •d tifca
bozal". China, y de Puebla: esto es, china poblana. De, ~qUI a a l en i ción con la elegante y salerosa pueblerina, el paso es facil.
, .
La " untada" del coronel prosperó, pese a la completa fa~ta de logica :_
. pd 1 chi es de fines del XVIII o de principios del siglo XIX, casi
el traje e a
na
hind' El
dos siglos después de la llegada a Puebla de la pequeña esclav~
u.
tosco sayal de la religiosa se ha metamorfoseado en el castor TOJO,

"bello firmamento
de lentejuelas de plata".
Una burda mentira se repite tanto que se vuc1ve,una verdad generalmente
Ceptada Yo mismo recién llegado a México, ca1 en la tre~. Poco antes
ªhabía visitado
·
' ded
el puerto
Cochín, don e se emb ar~'Ctannarumboa
a
M nil . me seducía la idea de la princesita oriental, luJa de un Gran Mogol
a a'
, .
. il
t
aquí se vuelve taumade Delhi que llega a MeXIco casi m agrosamen e, y
.
.,
tur a fundadora del traje nacional. Me desengañé al leer la af~rmacion de
M g yl T O ~ t : "Nada tiene que ver este traje de nuestra China Po~lana
anue
, •
·
'
cubnr su
de ho con la .indumentaria paupernma que Catanna uso para . . .
y,
C o esclava ningún lujo o gala puede haberse perrmb.do. y,
desnu aez... om
,
n·
t d
m
.
p ebla, esclava de sus amos y esclava
de ms ante o o, su ya muJer en u
.,
t ca
dumento 'se reducía, como dice su confesor y b1ografo, a saya, ~a~ta y o. .
Com árese esto con el castor rojo bordado de le~tejuelas, la prodiga _carrusa
pd . d" . ar la opulencia del seno, las medias blancas, las zapatillas, ~l
que eJa ivm
d d
los opuestos li. ºtante ' y convendremos en que se trata e os po
re bozo lDCl

ª

gados por un guión misterioso".
Para volver a los mitómanos responsables de la difusió~ de 1~ "ley~da"
de la china poblana, hay que recordar que la presun~ prmcesa m~a, ata. roa una mitómana de primera fuerza; mocente,
rina de San Juan, era ella nus
.,
. ,
por histérica, pero dotada de un singular poder de sugesuon. Sm este, sus

500

confesores no hubieran escrito los libros que describen las fantasías de Ja antigua esclava china. El padre Alonso Ramos, S. J., publicó 3 tomos de 400
páginas cada uno, que la Inquisición prohibió "por contenerse en él revelaciones, visiones y apariciones inútiles, inverosímiles, llenas de contradicciones
y comparaciones impropias, indecentes y temerarias, y que sapiunt bJasphemiam ... sin más fundamentos que la vana credulidad del autór''. Del tercer
tomo quedó su único ejemplar, que fue joya inestimable de la biblioteca del
lústoriador Pérez Salazar (ignoro su actual paradero). De la biografía compendiada, escrita por otro confesor, el ya mencionado padre Castillo Grajeda, S.J., se han hecho tres ediciones: una a raíz de la muerte de la venerable Catarina; otra en 1767 y una tercera, prologada por Manuel Toussaint,
en 1946.
¿ Cómo se explica que un hombre culto como el padre Ramos creyese verdad el cuento de la pobre esclava inda, bija de un "príncipe dueño absoluto
de algunas tierras del Gran Mogol" y nieta, por parte de madre, del emperador del Oriente, Maximiliano? ¿ Cómo creyó que durante el bautismo de
Catarina, en Coclún, asistieran Ja Virgen, San Joaquín y Santa Ana, dando
muestras del más grande regocijo? Es un misterio tan inquietante como el de
que, al cabo de sesenta años de vida en Puebla, la "china" no logró hablar
el castellano ni medianamente.

Lo cierto es que todos los autores serios, desde hace medio siglo, están concordes en negar cualquier relación entre el traje de Catarina de San Juan,
la mística del siglo XVII, y el de la china poblana del siglo pasado, esa linda
y eterna- compañera de las aventuras, de las penalidades y de las alegrías del
mexicano del pueblo. El deslinde de las dos figuras antitéticas: la pobre religiosa que sufre martirios y la mujer descocada y algo equívoca, es imprescindible. Un infundio, aunque sea simpático, no se puede pe1petuar.
He aquí otra referencia a la china poblana, no menos fehaciente que la
de Zamacois: la que dejó la marquesa Calderón de la .Barca (1840). Tanto
le gustó el traje que quiso asistir, ataviada en él, a un baile de disfraces.
Al mediodía recibió Ja visita del ministro de Relaciones, el de la Guerra, el
de Gobernación y otros personajes, que la disuadieron de presentarse en ese
traje: "they assured us that poblanas generally were femmes de rien" y que Ta
esposa de un ministro español no debía ponerse semejante traje ni por U11a
sola noche. La señora Calderón de la Barca dio las gracias al consejo de ministros por su oportuna advertencia. En ]a tarde recibió iliia carta confidencial de un viejo caballero, José Amáiz, quien insistía: "The dress of a poblana is that of a woman of no character" : el traje de poblana es el de una
mujer de reputación poco envidiable.
Manuel Payno, en su Víaje a Vemcruz ( 1844), dice de la china que era

501

�"una mujer del pueblo que v1v1a sin servir a nadie y con cierta holgura a
expensas de un esposo o de un amante, o bien de su propia industria. Pertenecía a la raza mestiza y se distinguía por su aseo, por la belleza de sus formas, que realzaba con su traje pintoresco, harto ligero y provocativo, no
menos que por su andar airoso y desenfadado ... "
Al cabo de un viaje a Puebla en 1849, Guillermo Prieto se refiere a las
chinas que el pintor Arrieta representaba en sus cuadros junto a otras figuras del pueblo :

"Son las chinas salerosas y provocativas; son los muchachos juguetones y
audaces; son los léperos taimados y astutos. Hay una china con un plato de
mole en la mano, que sería a la vez el tormento de un hambriento y de un
enamorado, porque no se sabe si brinda con un refrigerio o con un mal pensamiento ... "
Prieto espera con ahinco el jueves que "se considera con el pretexto del
mercado, el día de los cuchicheos, la congregación de las chinas. La china,
añade, es el sueño del oro y el ciprés de la plata para el natural y para el
viajero ... "
''A aquel lugar concurren en tropel ya las criadas viejas de los señores
canónigos, de armador y zorongo, zapato adusto y media de los indios, ya la
señora de casa con sus chicuelos y una criaduela minúscula con un enorme
canasto, ya en fin, la china primitiva con su camisa calada, con su descote
subversivo, con su refajo malicioso y con todo ese aquel y aquella endenidá
que confieso francamente, que me ataca los nervios ... "
"El tráfico del mercado dura toda la mañana, alegrando corazones, derramando el contento, atrayendo algunos pisaverdes que van a una distancia
respetuosa a formar corrillo y cosechar dengues y miradas expresivas.
- No se canse usted -me decían en uno de esos corrillos--. Esto no sirve,

se acabaron las chinas.
-Los americanos las perdieron, ahora todas quieren túnico y soguillas de

rango! i Fuera las majas y manolas de Es aña
.
porque ahora sale mi china.
hi. d P , . Y las gnsetas de Francia!
· esa Jª e Mexrco tan lind
azul ... Apenas cuenta veinti•--'
•
.
.
' a como su cielo
... es anos Y ya bene veinti h
•
el tendero de la esquina y el hi" d l .
oc o amantes, mcluso
viera desde luego pensaría q
JO ~ mspector. . . No conoce el corsé: si lo
. .
ue semeJante aparato f
d
.
que suvieron para martir. d
ue uno e los mstrumentos
10 e santa U rsula y
•
fuerte de la china es el as
sus once m1l compañeras. . . El
eo, Y tanto en su perso ·ta
muebles ostenta Ja mayor lim ieza
. ru c~mo en sus vestidos y
Jo interior, cosa que no sucedep , . correspondiendo siempre la fachada a
.
en ciertas Evas
E ta
.
ciendo. . . Triste es decirlo. ho
,.
. . . s muJer va desaparepera en Querétaro la tag."'"";: enconDtrarelS la elaniz.ada en Oaxaca, la lé.
'
_,.,..,a en urangoyM t
l
,
G ua d alaJara. . . pero la chin
.
on errey, a tapatía en
ya no la verélS com
·
paseo de la Retama o en la pl
I d p
o en otros tiempos en e]
· azue a e acheco ni
¡
Ani ta. . . La china esa Iind hi" d 1
'
en as canoas de Santa
excelente, dentro d~ pocos
Jª ,e pueblo, de bondadosa índole y corazón
anos sera un ti
Rivera nos presenta a la hi d 1
po que pertenece a la historia".
apellido. "Por parte de mi ~drna e anVteillde la_autoridad; ésta le pregunta su
.,
e soy
a M1 padre
1
•
taro b1en era Villa'' El co · .
·
· · · i pues.• .. m1 padre
.
.
llllSano apunta. "de la V-lJ
,,
C
1
Rivera atribuye tal apellido
hl ·
on toda evidencia
a 1a c na para sub . .
'
aldea, del pueblo, o sea de la villa. L a 11 ama aderayai
que Jprocede de la
' 1
plebeya, hija del pueblo: esto es, pobJana.
'
mas, a p ebeya china":

ª

ª-

ª·

(&lt;

Poblana, no angelopolitana p tualiz.a
del traje llamado de chin f . un I
el doctot Nicolás León: ''La área
a ueron e Distn·to Fed eral, Puebla Oaxaca q . ,
y un poco G dala.
ua
Jara. El centro de irradiación d be
' .
, wza
de México y en su mayor aug
.
.
e haber sido la Ciudad
e Y persistenCia la ciud d d p bl ,,
.
a 1a convergencia de las palab as " W
a
e ue a . Debido
beya", y por el otro oriunda ~ ppobl ana", por un lado "pueblerina", "plehan 'd
,
e uc a, comprendemos la "
,,
cai o la marquesa Calderón de la B
.
trampa en que
propios poblanos a los cuales d d 1
arca, el pmtor Carlos Nebel y los
.
'
, es e uego les hala J •d
nacional se haya originado en su ciudad '
ga a I ea de que el traje

ámbar y cinturones y pañoletas.
- Y eso cuesta un sentido; siendo indispensable la china.
-Vea usted, un poblano sin china, es como un barbero español sin guitarra, como un partido sin periódico. Aquí tiene todo el mundo su china.
-Cuestan mucho, y aniquilan a los cristianos para el pago del mercader

Carlos Nebel, arquitecto alem, aut
cado en París y México en 1840an,
del famoso Viaje pintoresco publifamoso cuadro titulado p bl , coDn pro!lago de Humboldt, nos ha dejado el
.
o anas. e as tres
U
l
baJo las enaguas de dos asoma el r .
u~a eva_ a falda de castor;
tas enchiladas" L .... f
. efaJ~ que termina en picos, llamados "pun. as ._.es uman cigarnllos.

o de la mercadera''.
El auge de la china en Puebla es indiscutible; con todo, hay otros autores
que se refieren a la china en la Ciudad de México años después del viaje de

En tanto que las Poblanas de Nebel son f
cés de la misma época cas·
amasas, las de Fossey, pintor fran• ,
,
1 no se conocen Las im rimi ,
,
lirografo a quien se deben las JI .
d
.
p
~ en Pans el mismo
blanas de Fosrey son tres.
ammf as e Nebcl: Lemerc1er. También las po.
' una urna; olra luce el clásic
f . .
1o smgularmente importante de las lit
r,
d
o re ªJº picudo. Pero
ogra1-1as e Fossey es su titulo bilingüe,

Guillermo Prieto a la Angelópolis.
José María Rivera hizo esta p_icaresca descripci6n de nuestro personaje el
mismo año en que lo retrató Zamacois ( 1855): "¡ Fuera la gente de alto

º:

503
502

�modesta piedra de Rosetta para la interpretación de la voz "poblana". Dice:
Poblanas (Paysannes). No se trataba de Femmes de Puebla, sino de pueblerinas, campesinas. Junto a las chinas poblanas aparece un ranchero (fermier)
y, a caballo, un cavalier mexicain y una dame mexicaine que reeresentan la
clase al ta en opasición a la baja: el ranchero y las poblanas.
Luis Castillo Ledón recuerda que la ''especie" de la china poblana empezó
a formarse durante la guerra de la independencia, a favor del relajamiento
que ésta vino a producir en la austeridad religiosa y en las costumbres. "Las
muchachas del pueblo, no bien cumplían los 15 años y se daban cuenta de
sus atractivos, ardían en deseos de lucir el ostentoso vestido, que arrebataba
la mirada de los hombres".
A mediados del siglo pasado, como hemos visto, la ''especie" y la indumentaria de ]a poWana estaba en decadencia; sólo sobrevivió su atuendo usado
como disfraz carnavalesco o en las tablas, por bailarinas o cantantes folclóricas;
la más conocida entre ellas es Julia Gamica.
No hay duda de que el traje de la china poblana es adaptación de wio
español; deriva ta1 vez del de la maja andaluza o la lagarterana. La china
es la pareja indispensable del charro, cuya indwnentaria es de origen salmantino. Los de china y charro se consideran hoy trajes nacionales. El "guión
misterioso" al que alude Toussaint no es más que la "leyenda" debida a la
fantasía del aludido coronel Ca.rreón y aceptada hasta nuestros días. Se han
adueñado de clla los maestros normalistas que en ciertas fiestas escolares pre•
sentan, corno antepasada de la china poblana, a una "princesa" vestida a la
usama del Celeste Imperio.
"China" es voz quechua; significó en origen "hembra de los animales",
luego pasó a denominar una sirvienta, una india o mestiza, una mujer del
bajo pueblo. La primera documentación de esta palabra es de 1553 : Santillán, en sus Tres relaciones (página 98) refiere que los soldados españoles
en Perú tenían "para chinas de sus mujeres y a veces por man&lt;;ebas de eJlos
y de otros".

En 1673, Pineda y Bascuñán, en su Cautiuerio feliz, se refiere a "dos chinas, chin.illas o cbinuelas". Juan y Ulloa, en su Relación histórica del viaje
a la América MeridionaJ, describe su visita a Quito hacia 1740 y dice de las
chinas "que así llaman a las indias mozas solteras, criadas de las casas y
conventos" ( tomo I, página 368) . En el lenguaje bogotano del siglo pasado,
china, según Rufino Cuervo, equivalía a chica, muchacha, rapaza; el ilustre
lingüista confirma el origen quechua de la palabra.
¿Cuándo y cómo llegó a México la china? La versión de Castillo Ledón es
plausible. Conocemos, además, las características de la china mexicana .gracias a los autores, todos dignos de crédito, que hemos citado: la marquesa
504

�La china poblana,

ei1

Lo.s mexicanos pintados. por sí mismos, México, 1855.
Litografía de H. Jriarte.

D_egeneraci6n del traje de la china poblana F
,
dr.rfraz de seudo china poblana en
fena
. popular
. otograf1a
de una muchacha en el
(C a 1emaco, 16 de Juli-0
•
F una
.
de 196B)
oto. Ruth D. Lechuga.
.

�Calderón de la Barca, Payno, Prieto, Zamacois y Rivera. También Joaquín
García Icazbalceta afirma que alcanzó todavía a conocerla. Ya que nació en
1825, probablemente aludía a las últimas chinas de la Ciudad de México,
en los cincuentas: "Sus trajes y modales -se queja- han desaparecido por
completo". Supone García Icazbalceta que después de su desaparición en
México las chinas permanecieron algún tiempo en Puebla : de ahí los cuadros de Arrieta y la descripción &lt;le Guillermo Prieto. A su auge y supervivencia en Puebla, según nuestro autor, les vino el nombre de poblanas.
García lcazbalceta escribía en 1893; su interpretación de "poblana" aplicado a la china es, desde luego, sujeta a seria discusión. Sabemos que poblano,
en Hispanoamérica, equivale a pueWerino, campesino, lugareño, habitante
de aldea. Esta acepción se conserva todavía en Yucatán. Por la convergencia
de poblano-pueblerino y poblano-gentilicio de Puebla, se ha creado una evidente confusión, que ha señalado, a justo titulo, el jurista Roberto Molina
Pasquel ( actualmente embajador de México en Australia). El mole poblano
era, en origen, un mole al estilo campesino y no al estilo angelopolitano; en
otras palabras, un mole poblano podía ser del Bajío o de Jalisco. Análogamente, una china poblana podía ser de cualquier región de México. Al leer
la Musa Callejera, de Guillermo Prieto, parece manifiesto que el poeta, que
tan eficazmente describió las chinas por él conocidas en Puebla, y ya curado
de los ataques de nervios que le producían, usa ''poblano" con el valor de
"pueblerino" y no de "angelopolitano":
Y viva lo de la tierra,
castor, sombrero jarano
y penca y mole poblano . ..
y jarabe hasta rabiar.

En El tímido y el zagalejo el poeta pregunta:
Por Dios~ ¿ quién sufre embudo
de lienzo? l Una linda china
a quien el cielo destina
al aire libre, al amor?

Esas cárceles de lienzo
sirvan a la aristocracia;
pero a las chinas la gracia
y la enagua de castor.

505

�,

FUENTES PRINCIPALES

Dos veces, en el poema, la china es llamada "poblana":
La linda chfoa poblana
más linda que las estrellas . ..
Era la china garbosa,
la linda china poblana
sobre la nube de grana
de su enagua de castor.

JosÉ DEL CAsTILLO GRAJEDA, Compendio de la vida y virtudes de la venerable Catharina de San Juan, Puebla, 1692 y 1767; México, 1946.
CARLOS NEBEL, Viaje pintoresco y arqueológico por la República Mexicana, 1829-

1834. París y México 1840.
Lífe in Mexico, Londres, 1843, p. 63.
Viaje a Veracruz en el invierno, en el Museo Mexicano, México,
1844, t. 111, pp. 166-167.
Gun.LERMO PRIETO, Ocho dlas en Puebla (1849), Bibliófilos Me-xicanos México 1967.
,,.
,
,
'
JosE MARÍA RIVERA, La china, en Los mexicanos pintados por sí mismos, México, 1855,
pp. 89-98.
N1cETO Zu!:Aco1s, México y sus alrededores México, 1855.
MANO.EL PAYNo, Tardes 11ubladas, México, 1871, p. 343.
GUILLERMO PllmTO (Fn&gt;EL), Musa Callejera, Biblioteca del Estudiante Universitario,
México, 1942, pp. 69-73.
Gun.LERMO PRIETO (Fmn), Semana Santa de antaño, en La Colonia española, México, 14 abril- 1879.
La República Literaria, pp. 683-691 y 731-736, GuadaJajara, 1888.
Lms CASTil,LO LEDÓN, La China Poblana, en El Universal, México, 15-II-1924.
Da. N1coLÁs LEÓN, Catarina de San Juan y la china poblana. Estudio etnográfico
crítico. México, 1924.
RAMÓN MENA, La China Poblana (apunte hist&amp;rico).
RAFAEL CAR.RASGO PUENTE, Bibliografía de Catarina de San Juan y de la China Poblana, México l950, p. 73.
MARTÍN ALoNso, Enciclopedia del idioma, Madrid, 1958, tomo 111, pp. 3326, 3327.
MARQUESA CALDERÓN DE LA BARCA,

MANUEL PAYNO,

.

En otra estrofa el poeta alude a
los encantos soberanos
de los piecitos poblanos.

Nunca, en la lectura de esta apasionada defensa del atuendo tradicional
de la clúna, se encuentra una alusión a la ciudad de Puebla. "Viva lo de la
tierra'', o sea, lo genuino, lo lugareño, lo de ]a costumbre consagrada.
Por otra parte Payno, en tres de sus libros, sólo usa la palabra "china", s,in
la añadidura de "poblana", y Somoano escribe:
Es la trigueña chinita,
la mujer más resalada
que en el suelo mexicano
naciera de sangre hispana.
FJ doctor Molina Pasquel duda de que varias conocidas expresiones injuriosas se refieran a los poblanos en tanto que angelopolitanos; más bien se
relacionan con el sentido originario de poblano, o sea pueblerino, tosco, burdo, grosero: exactamente como el vecino de la aldea o villa se porta como
un villano, en contraposición con el habitante de la ciudad, de Ja urbe, bien
educado, cortés, esto es: urbano.
Si los habitantes de la Puebla de los Angeles no se llamaran poblanos, sino
poblenses, como los de Puebla de Don Fradique, o poblanchinos, como los
de Puebla de la Calzada, no se habría presentado la confusión con poblano,
aplicado a la china y al mole, ambos pueblerinos y no angelopolitanos. Desde
luego, la convergencia de P.Oblano, aldeano, con poblano, gentilicio de Puebla, lleva a la anfibología, que se aprovecha con fin agresivo, y para la cual
se buscan incluso justificaciones históricas.
Lo que es cierto y positivo es que el traje de china poblana ha sobrevivido
y que forma, con el del charro, la popular pareja que se ha depurado, estilizado y dignificado, hasta volverse el traje nacional de México.
·

506

507

�LA COLONIZACIÓN ESTANCIERA
EN NUEVA ESPA.&amp;A
JEsús RooRÍouEz FRAUSTo
Universidad de Guanajuato

Proemio
1949 no habíamos advertido la presencia de este
singular sistema de colonización, que coadyuvó a la conformación territorial
del llamado Reino de Nueva España. Todavía un año antes, cuando inic"iábamos la carrera de maestro en historia de México, en la Escuela de Filosofía
y Letras de la UNAM, no tuvimos inconveniente en 1·edactar una tesis escolar, sugerida de antemano por el maestro, sobre la Evangelización en Guanajuato, sustentado en las normas establecidas por los medios de colonización
hasta entonces conocidos. Mas, a1 tratar de confirmar el contenido de un articulo histórico publicado en El Sol de León, diario de la ciudad de León,
del estado de Guanajuato, México, el 20 de enero de dicho año de 1949 y
suscrito por Eduardo Salceda López, hoy licenciado en Derecho y gran amigo nuestro, descubrimos con no poco desencanto que de aquella tesis escolar
sólo tres cuartillas, el prólogo y las conclusiones, tenían aJgún interés. El resto, en cuanto fueron avanzando nuestras investigaciones, se fue desmoronando
poco a poco.
Del sustancioso contenido de aquel artículo de Salceda L6pez, lo que más
Hamó nuestra atención fue la mención que hace de los colorrizadores de lo
que más tarde sería la alcaldía mayor de León. "Los primeros españoles que
emprendieron la conquista y colonización de la parte geográfica que riega el
río Turbio hasta sus fuentes en el Valle de Señora o de Huastatillos, pequeña
porción territorial de la vasta y desconocida Provincia de los Chichimecas
-afirma de inmediato Salceda López- fueron en el orden de su interven,.
ción, el encomendero Villaseñor: el conquistador compañero de Cortés~ don
Juan Jaramillo y el cabaUero Juan de Jaso.
HASTA LA PRI.MAVERA DE

509

�, d
de los imprescindiJuan de Villaseñor personalmente y va li en ose
.'
'Don . .
.
d Ibarra desde el año de 1527. . . explo10 la
bles sel'VlClOS de don Diego. e
b.', la sierra de Comanja. Fueron los
del Turbio y tam xen
.
d
expresa a cuen_ca ..
los indios taraScos, los que prunero
hombres de Villasenor, auxiliados por
hasta ahora se había afirpisaron el suelo del Valle de ~e~ora, y nJo co~;o esposo de La Malinche,
.
1 .
P dro Alméndez de Chirinos. . . aranu '
mado e
. . ,
d
. d pero en la primera rwtad de s1también expedicrono en fech~=nocx a,el 25 de octubre de 1550, el virrey
glo XVI, por el país de los _e.
ecas,
do.le oficialmente la propiedad de
• b us servtcios reconocten
Mendma preD11a a s ,
'. dad
habérselos ganado en guerra a los
once sitios que ya tema en
i:iguido lo fue el andariego Juan de
indios nómadas. . . Otro co omza or
dos con los nombramientos de Co. •0 le fueron remunera
Jaso ... sus servici s
1 . . 1 Yuriria y Comanja y con abundanrregidor y Akalde ma'!or de Xot ~:°de Señora -suya fue la estancia de
tísitnas mercedes de uerra ,en :a f:ndar León- siendo de esta manera como
este nombre que se despoblo pa
., Vill Jaramillo y Jaso -insiste
. . , dcl BaJIO
asenor,
coadyuvó a la coloI11Z~1on
."
ue conquistaron el territorio leonés
Salceda- son las tres figuras guerre1as q
. dios guachlchiles . • •
.
d los IIl
e
· d ad de bastís1ma comard C tilla obtuvo 1a prop1e
"Den Pedro Lorenzo e as_
bleció el ueblo de San Franca, desde el valle donde pos_tenormdenFte, se es~olaños po~ medio de mercedes
.
dcl Ri 'n hasta la hacienda e nas Y
•
CISCO
co
.
bº, por compras que hizo. . . suf
los vtrreyes y tam ien
otorgadas a su avor. por S ti o La Concepción, La Sauceda, Frías, Boyas fueron las estancias de . an, ag '
ll trabajaron gran número de valaños y la Estanzuela del Rincon, y en e as"
- 1 · dios negros y mulatos ...
queros espano es, m
'
.
, af
"ba transcritos caímos
Empeñados en verificar el conterudo de lo~ pai:r os _am., histórica' que se
.
da
sosteru:da mvestJ.gac1on
. y
d
- de 1949 y que habría de
Poco a poco en una apasiona
¡
prunavera
e ese ano
,
dich0
inició como hemos
,
al cabo de los cuales
'
ºbl
or espacio de vanos anos,
prolongarse insensi emente p
.
todavía ahora no hemos
t . 1 que recog1.IDos, tanto que
copioso fue el ma ena
"dad s·
bargo sí lo hemos aprovechado
u totali . . m ero
,
.
1 1
podido contro ar o en 5
ta ·ón de artículos y estudios
P:""ci~lmente desde el ~o de~:~~=~::: p:o a poco se han v~nido
históricos, cuyas conclusiones
J • tifi" d
a:un ampliándolas cooclus1ones
'
pedecciouando, ya ratificando ' rec can Y · hi ~ ·
sumen al final del presente estudio stonco.
que ahora se re
. d haberse mercedado por
Con el pretexto de celebrar el ~uar~ cen:n~::o :1 20 de marw de 1551,
el Virrey don Luis de VelascoSa - on u~ eque ~ás tarde se despobló para
.
llamaría de enora, IDJSma
la estancia que se
tudio t..:stórico que titulamos pre.
d L , redactamos un es
m
fundar la villa e eon,
l dian·o El ~ol de
.
cfunos a la estampa en e
cisamente IV Centenario y que
'

'!,

r~pl~

ª

.

.

°

-

Le6n, dividido en varias partes a las que dimos diferentes subtítulos. La primera de estas partes se publicó el 17 de noviembre del mencionado año de
1951, con el subtítulo de: "¿Dónde se fundó León?"; pero de todas esas
partes, ocho en total, la sexta y sé,Etima subtituladas "Avances Coloniales" y
"La Estancia de Señora", respectivamente y publicadas el 13 de diciembre
de 1951 y lo. de enero de 1952, son las que recogen ]as primicias de nuestras observaciones sobre la colonización estanciera en Nueva España.
Como el tema era específico o sea el recordar las circunstancias en que
había sido creada la población estanciera conocida geográfic.amente por de
Señora, cuatro centurias antes, hecho un tanto singular, pues nunca antes
se había realizado celebración semejante, no pudimos e:&lt;..1:endemos todo Jo
que hubiéramos deseado, teniendo que esperar algunos meses, los necesarios
para dar un paso más en las observaciones que sólo habíamos dejado apuntadas en el trabajo anterior. El lo. de julio del mismo año de 1952 publicamos en El Sol de León también, un artículo que intitulamos "Las estancias
chichimecas". Su extensión fue la suficiente para señalar un número mayor
de poblaciones guanajuatenses que habían tenido por antecedente histórico
a una estancia de ganado mayor o menor, así como la de hacer notoria la
gran diferencia que existió entre la estancia que surgió en el Valle de México y la que se estableció al norte del río Grande o Lerma o sea en los dominios chichimecas.
Para entonces ya habíamos recibido el aval del ilustre antropólogo e investigador leonés Wigberto Jiménez Moreno, quien, al visitarlo el J2 de junio de 1952 en su gabinete de trabajo en el lastituto Nacional de Antropología e Historia y conocer a grandes rasgos nuestras observaciones sobre el
desconocido sistema de coloni7..ación, nos instó a que profundizáramos Jo más
que fuera posible y publicásemos cuanta novedad fuésemos descubriendo sobre
el tema. Semanas más tarde de esta entrevista, de la cual conservamos como
recuerdo, un ejemplar de su estudio intitulado La colonizaci6n y evangelizaci6n de Guanajuato en el siglo XVI que tuvo la gentileza de dedicamos,
dimos a la estampa el mencionado artículo "Las estancias chichimecas", precisamente con motivo de unas conferencias que tuvieron lugar en la ciudad
de León, organizadas por la corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana. Fue entonces cuando el doctor Jiménez Moreno, uno de los conferenciantes, conoció en letras de molde lo que días antes le habían expuesto verbalmente, constituyéndose desde entonces en un entusiasta y constante propagandista de la colonización estanciera en Nueva España. Un conato de
divulgación nacional se produjo en el verano de 1953, cuando en , el diario
de la capital de la República Excélsior en su sección dominical "Diorama de
la cultura" se publicaron sólo dos artículos sobre el particular con el título

511
510
\

�"Colonización estanciera de Guanajuato", gracias a la colaboración del profesor Antonio Pompa y Pompa; pero, repetimos, aquello fue sólo un conato.
Hasta entonces todas nuestras actividades habían tenido por escenario a
la ciudad de México. Llegados a ella en 1933, allí realizamos parte de nuestra instrucción primaria, la secundaria, la preparatoria y la profesional, y
sobre todo, allí despertóse nuestra vocación con inclinación hacia la investigación en historia, iniciándonos en esta apasionante y bellísima actividad
en 1943, o sea que estamos ce.lebrando en el presente año nue.stras bodas de
plata como historiógrafos. Asi que todos nuestros estudios históricos se originaban en la capital de la República, pero se publicaban en la ciudad de
León, nuestra tierra natal, del mismo modo en que el presente estudio sobre
la colonización estanciera en Nueva España, se ha originado aquí en León al
calor de unas vacaciones, y sale a la luz en la progresista ciudad de Monterrey, gracias a la gentileza de los realizadores de Humanitas.
Interesados profunda y exclusivamente en e1 pa ado poco menos que desconocido de Guana juato, nuestra entidad prócer, fue para nosotros un singular privilegio el que se nos llamara para organizar y dirigir el Archivo Histórico de la ciudad capital de nuestro Estado. Radicados allí el 3Q de abril
de 1954 y en un ambiente ciento por ciento propicio a nuestras inquietudes,
continuamos investigando sobre la colonización estanciera en Nueva España, logrando a poco recoger nuevas e insospechadas noticias, que vinieron a
sustentar la ponencia intitulada Lo mexicano en la Constitución de Apatzingán y que presentamos en el Symposium Nacional de Historia sobre la
Constitución de Apatzingán convocado por la Sociedad Mexicana de Geografia y Estadística y que tuvo lugar en la ciudad de México entre los días 13
y 16 de octubre de 1964. La ponencia no obstante haberse salido del temario,
se le premió con diploma y medalla de oro.
Tal es a grandes rasgos la forma como se originó, desarrolló y ha llegado
al umbral de su culminación el lema que ahora eJC2onemos a la consideración
de eruditos y estudiosos, a través de estas páginas de Humanitas, de Monterrey, Nuevo León.
La Profecía

Humeantes aún y chorreando sangre nativa e hispana en macabra conjunción se encontraban las ruinas de la antigua TenochtitJán, cuando los tentáculos insaciables de la conquista europea comenza1on a extenderse por todos
los ámbitos de la tierra por conquistar. Un lustro sólo había sido suficiente
para que los antiguos reinos de los meshica, de los purépecha, de los m.ixtecozapotecas, de los mayas, de los totonacas, etc., cayeran al golpe espectacular

512

del• invasor,
que impulsado por su sed de pode no
, Y nqueza,
.
, eJ te.
recorna
rntono en todas direcciones, ho1lando con sus plantas 1 s 1
,
tado D t d
'l 1
.
o ugares mas apars. e ~ o, so o e centro y el norte permanecían inexplorados.
~o fue smo hasta ·el año de 1526 cuando, después de atl'avesar el inm
oce~o, el nombre de los chichimecas, habitantes de las regiones í11timamen:
menc10nad:5, res~nó por primera vez en el recinto mismo de la o
Corte espanola, siendo el propio capitán extremeño don Remando pC l'
el que los presentó ante su sacra católica majestad al .
.
or es
descorría el cortin .
b ,
.
'
mismo bempo que
aJe que cu na el clilatado y maravilloso escenario dond
se gesta y se desarrolla nuestra hístoria.
e
Precisamente es, en )a carta e1wn
· ta de sus ce1ebérnmas
, .
Cartas de Relación
en la que . despues de
hablar
largamente
de
la
extensión
y magru·r·1cenc1a
. d,e
,
, -

ul::~

su~ conq~s~, Cor~ revel~ al monarca Carlos V que "entre la costa norte
y
provincia de Michoacan hay cierta gente y poblacilm que llaman chichimecas,
. . son gente muy bárbara --dice- y no d e tanta razón como estas
Provtncws ... "

.ª

En segw
. "da, con ese aire de alta suficiencia, peculiar en él a la vez q e
una b e d . d . f
.
'
u con
u na OSlli e ma cli~lomacia, anuncia al rey que para que "no haya
cos~ superfl~~ en toda la tierra, ni que deje de servir ni reconocer a vuestra
ma¡estad.
. . ,« promueve ya la conquista de estas tegiones,
. .
.
.
.,
para continuar
d1c1endole que entre estas gentes he sabido que hay cierta parte muy poblada
de muchos y muy grandes pueblos y que la gente de ellos vive l
d
los d
,
l
a a manera e
e aca,_ aun a gunos de estos pueblos se han visto por españoles. Tengo
por ,_nuy cierto --concluye con grave acento profético-- que poblarán aquella tierra porque hay grandes nuevas de riqueza de plata".
Aunque ignoraba lo que en realidad era esta gente, el victorioso conquistador no estaba del todo mal informado. Cortés al comunicarse con el emperador
.. , conocía de. los. chichimecas lo suficiente tamb·'
1en como para laD.Zal',
con v1S1on extraordmana, su profética expresión.
¿_Que cuánto tiempo fue necesario para que lo dicho por el soldado cxtremcno se cu~pliera? Mucho, mucho más de Jo que se supuso en un principio.
Po~emos afmnru: que la colonjzación de los dominios chichimecas comenzó
ab mtentaJ·se,
segun. los datos histórícos que tenemos a la vista, desd e Ios a1
d
_ores e la conqutSta de Nueva España y se prolongó por un lapso de varios
siglos. Para
encuentro entre chie¡11mecas
·
. nosotros el primer
.
y ew·opeos tuvo
Jugar hacra el mes de agosto o septiembre de 1520, en aquella ocas10n
·, en que
id d
so b a. os del entonces gobernador de Jamaica don F rancisco
·
d e G aray, descu neron y desembarcaron en la costa con intenciones de poblar, a la altura

513
H3]

�del río Pánuco. 1 La hostilidad de los indios y la rápida ínten:ención de Cortés frustraron los propósitos de aquellos invasores, siendo al fin el propio don
Remando, quien, al advertir el pcligro que corrían aquellas tierras lejanas,
establece en 1521 un pueblo de españoles que denominó San Esteban del
Puerto, el primero y e1 más al septentrión que fwtdó en la Nueva España.
Consumado lo anterior, las expediciones colonizadoras y conquistadoras se
sucedieron basta cercar a los chichimecas. En 1522 un tal Parrillas descubre la
hermosa y fértil provincia de Michoacán, que en seguida explora basta Colima el inquieto capitán don Cristóbal de Olid. A los finales de 1529 tuvo
lugar la famosa expedición del sanguinario Nuño de Guzmán que recorre y
conquista una porción del rico y amplisimo territorio que más tarde se denominaría Reino de Nueva Galicia. dejando como remate a su grandiosa obra
el pueblo de españoles de San Miguel de Culiacán ( 1531} .

Delirios de Conquista

Cuando don Remando con pasmoso optmusmo afumaba que el llamado
País de los Chichimecas no quedaría al margen de los vastos dominios de su
rey y señor, lo bacía con un perfecto conocimiento de causa. Como pocos él
sabía que habiendo plata estas tierras no permanecerían inexploradas. Lo
que sí, ta1 vez, no presintió fue que su colonización costaría "mós gente española en número que costó ganar toda esta Nueva España . .. ",2 que tal
empresa se prolongaría por espacio de varias décadas y que los medios para
lograr dicha colonización, serían bien distintos a los conocidos.
En efecto, si observamos a través de lo que nos refiere en sus cuatro estupendas Cartas de Relación, nos encontraremos con que Hernán Cortés
promovió la conquista y colonización entre los totonacos, meshicas, purépechas,
mixteco-zapotecas, mayas, etc., utilizando idénticos procedimientos. Las formas más usuales, las que más prndigó, fueron las siguientes: Cuando él estaba interesado en la conquista de una determinada región, aderezaba su
armada, escogía entte sus capitanes al de mayor confianza para que con antelación recorriera la ruta por seguir, era "el adelantado". De$pués, perfectamente informado de las tierras recorridas, emprendía la marcha espec;ta.cular con sus huestes preparadas regularmente para la guerra. Venía en seguida 1a aparatosa toma de posesión y siempre en nombre de su majestad .. ~or
otra parte, si Cortés no era el que actuaba directamente, armaba expedic101. HER.NÁ.N CORTÉS, Cartas de Relación áe la Conquista de México, Espasa Calpe,
Argentina, S. A., Buenos Aires. México, 1945, p. 376.

1

nes que ponía bajo las órdenes de uno a varios capitanes a los que invariab_l:mente encargaba avanzaran lo más que fuere posible y trajeran una relacion amplia y eicplícita de todo lo que se mostrara a sus ojos O conocieran a
través de veraces informaciones.
En cuanto a la colonización, muchas veces se efectuaba sobre la marcha
en ~ugare~ que se consideraban propicios, regularmente en los pueblos que
hab1an ca1do y~ por ]a f~e17.a de las armas o por propia voluntad. En algunos casos los DlISlllos caciques o reyes indígenas se llegaban hasta el conquistador pa:ra entregar las tierras dominadas por ellos. En este último caso sólo
se levantaban brigadas colonizadoras que se dirigían al Jugar O Jugares señalados. Por lo antes expuesto, no es de extrañarnos que Cortés y con él todos
los que lo e~~a~on, desarroUaran sus actividades conquistadoras y colonizadoras con 1dent1co mecanismo.
As~ cuando el conquistador de México tuvo noticias sobre )os chichimecas
procedió de igual manera al enviar a "sesenta de caballo y doscientps peones,
c~n ~uchos de los natural.es. . . amigos, a saber el secreto de aquella provmcza _~gentes .. .'~ ordenando que si encontraban en ellos "alguna aptitud
o habilidad para vi~i:, como éstos viven, vivir en conocimiento de nuestra fe
Y reconocer el servicio que a vuestra majestad deben, los apaciguar y traer
al ~go de ~uestra majestad y pueblen en ellos en la parte que mejor les pareciere; y sz no lo hallaren. . . y no quieren ser obedientes~ les hagan la guer~a Y los tomen como esclavos . .. "} esto es, lo mismo que había prescrito al
disponerse a dominar los dominios de Michoacán, Oaxaca, Vera.cruz, etc.,
con la única diferencia que si en éstas foe todo un éxito, en los chichimecas'
por el contrario, fracasó rotundamente, lo cual nos revela que el audaz conquistador no conocía todavía a estas gentes un lustro después de haber tomado
la gran Tenochtitlán.

Pero esta deficiencia no era propia de don Remando. Tres años más tarde
el entonces presidente de la Real Audiencia de la Nueva España uño d;
Guzmán, tratando de superar ]as hazañas del capitán extremeño, 'se dispuso
a emprender una fabulosa expedición. Para esto, según informó el mayordomo
de Cortés a su amo, en carta fechada el 30 de julio de 1529, envió a "un
Godoy que fue arriero de Renando Alonso Herrero, porq,ie llevó la.s nuevas a Nuño de Guzmá11 a Pánuco, como venía por presidente", para agregar
renglones abajo que Nuño de Guzmán "entiende ahora a mwy gran priesa en
aderezarse para ir a pacificar a los teoles chichimecas '.Y llevar por su teniente de capitán al veedor Pedro Almíndez Cherino y hace prcgo7lar que
• liERNÁN CORTÉS,

Cartas de Relación, p. 376.

Actas de Cabildo, Libro LX, p. 32.

515
514

�todas las personas que tienen i1ldios vayan c~n él so pen~, de suspemión de
que había de qúedar la ciudad sola .. .
ellos, por manera
. . d
uista y coJon:izaci6n
Castillitos en el aire en medio de aquel de~m e conq os autores prohiplanes fantásticos que sólo las me~tes calentu:1en~s ?e ~~ar que Nuño de
.
1 dre fray Antomo Tello, quien ego a
~ron, _co1~':o:q~:tó a Querétaro, Gua11ajuato, Pénj_m~o el ~randcd Apyos y
uzman_
de uerra
que le recibieron bien y e az y
Huastatillos, que era gente
g
.· · ·
algunas personas graves se
tomó posesión de ellos por su conqu~ta, _aunqdu_e . d que era de su enco..
t' l rmente Villasenor, icum o
lo contradi¡eron, par icu ª
.
,
bstante eso lo metió e11 su
. d a, por la provincia de M1choacan, y no o
,
nuen
.
t
JJ 5
co11quis a .. •

Una Triste Realidad
instrucción rubricada por el
. .
Cl. erto día se recibió de allende los mares una
, tulos mandaba que se recogieran noticias
rey de España, en uno de c~yos cap1
t tierra /)a Nueva España) está11

'' l ( as y provincws que en es a
\
sobre . as ierr
,
d .d
. t ídas al servicio de Dios y de su
e no estan re uci as m ra
·¡.
de guerra y qu
. .
y ,; sería provechoso que se paci ,.
d
, ti as y provmcias son
••
ma7esta y que err
d l
te ·. el señor licenciado Juan Salmed .
" Enterado e o an nor
.
casen y re u¡esen .
,
.d d l Real Audiencia de México, dio pnnrón, presidente a la sazo~ y o~ or_, e ªha.e. do comparecer a graves testigos
·d dosa 10vest1gac1on
ien
c1p10 a una cm a
'
· titubeos proportanto engolada a veces y otras con notorios
,
que con voz un
.
. .
clonaron aJgunas interesantes noticias.
.
d 1
don Juan de Sabcedo, vecmo e a
Entre los testigos nos encontramo~ c~n d
d laró '·que .. . puede

, .
. con conoclIIllento e causa, ec
ciudad de MeXIco, qUien
d
isitador que era visitando la
.
h
eses
andan o ..• como v
.
,
.
haber siete u oc ·º 111
•• •
á
.6 desde Xalisco a la dicha
, Nt'tño de Guzm n enui
d M.h
provincia e
ic oacan,
.. ,
A t . de Godoy para que con
.I
,
provmon a 11 omo
,
provincia de Mic ioaca11 u~a i b
, pañoles como indios, fuese a apallí pudiese ,ta er, as, es
,

toda la gente que a
.
d d' h provincia de Michoacán estan, que
. l
p eblos que cerca e ic a
1 lá
ciguar cier os u
l dº h Godoy fue al dicho zt n con
, C .
y otros
el cua ,e o
. l
dicen Iztlan, umao
...
l
l d. h Iztlán está a cinco o seis e- l
. dios de paz e cua &amp;e o
ciertos espano es e tn
,
..
f
l dicho Godoy por ver la
. d" d paz y este testigo ue con e
guas de los m ios e_ h
bl de Jztlán medio de guerra y medio de paz,
tierra y hallaron al dtc o pue o
• FRANClSCO DEL PASO

142 y 148.
• GARCÍA lcAZllALCETA,

Y

España' tomo I, PP·
T RoNcoso, Epistolario de N ueva

eoleccL'ófl

HistoTia de México, tomo
de Documentos pa'l'a 1a

II, p. 345 (Historia de la Nueva Galicia, L650).

516

porque álgunos de ellos se defendieron y l&lt;&gt;s demás se ausentaron a las

sierras ... "
Don Juan de Sabcedo al continuar en su relato nos informa que de ese
lugar se fueron a unos peñoles y pueblos "que está11 en unas lagwzas )' alrededor de ellas que son cuatro o cinco leguas adelante del pueblo de Jztlá11
y los hallaron de guerra '.)' los indios de él salieron de guerra con canoas . ..
y de alU fueron por otros pueblos comarcan os y los hallaron que 110 estaban
de paz y que 110 sirven a nadie y como viero11 a los españoles se de(endieron
algunos )' otros fueron a los montes y al presente no hubo remedio de poderlos conquistar ni apaciguar, porque hay muy grandes lagunas y en ellas peñoles y fuerzas donde se meten por razón de lo cual, se acordó de los dejar .

ªJ' que asimismo a la sazón tuvieron in/ ormación y noticia de muchas provincias '.)' pueblos que cslán por toda aquella tierra, en mucha cantidad que
no se ha visto 11i conquistado y que están de guerra y que no sirven a nadie
)' que toda la tierra que. este testígo vido es mu,, buena tierra ,, muchos ríos
y aguas J' fértil para labranzas y ganados'.}' muy poblada. En especial tuvieron
noticias de las dichas provi11cias de Cuinao, de otra provincia que se dice
Cuinato ,, otra Cuino y Acámbaro y del Valle de Milpa '.)' la província de
Acuicua )' de otra provincia que se dice T axi.maroa y otras muchas. . todas
las cuales . .. caen en medio de la tierra entre la costa norte y sur, desde el
camino que ha llevado el presidente Nuño de Guzmán hasta la tierra de
Pánuco~ la cual que así no se ha conquistado ni visto. . . La dicha tierra de
guerra comie11za diez y ocho o veinte leguas de esta ciudad . . . '
Lo anterior fue confirmado por el testigo AJvaro de Santisteban, al declarar que "puede haber treinta días poco m&lt;Ís o menos que ( el) y Godoy, Francisco de Perwya y Mateo de Vera fueron desde la ciudad de Michoacán a un
p1,eblo que se dice lztlá11 a la ti.erra de los chichimecas, el cual dicho pueblo
está quince o diez y seis leguas de la ciudad de Michoacán, y qu,e cuando
llegaron a dicho J&gt;Ueblo y a ciertos peño/es comarcanos en él no hallaron indio
11ingu110 porque parece, todos huyeron y ausentaron viendo a los cristianos . ..
La tierra que este testigo vid o y anduvo es muy fértil y buena para labranzas
y ganados y es muy proveída de mantenimientos . . . "
Muy importantes datos aporta también don Jerónimo López al afirmar
que desde la villa de Colima camino arriba a la banda del norte, está todo
de guerra "porque cinco o seis leguas del dicho camino a la mar del sur ha
pasado con temor, porque ha oído decir . .. se le han quejado españoles que
el dicho camino les han salido los indios de guerra a darles grita y flechar/os,
los cuales les han hecho huir y en el dicho camino españoles y se han sabido
que los dichos indios los han muerto y a este testigo le faltó un criado que
le. mataron en el dicho cami110. Y que este testigo entró por aq'l,lel/a tierra
517

�de guerra con gente, conquistando y pacificando mttchas provincias de la
parte de la costa de la mar del sur, cerca de ellas. . . hasta el pueblo que le
pusier-0n de Palmas ... Toda la otra tierra hasta la costa del mar del norte,
está de guerra. . . hay gran población y muy buenas y la tierra fértil. .. abu11dosa de maíz y algodón que son las cosas más principales de la tierra y la
tierra de muchas insignias de minas, y entre los indios se trata plata y oro . ..
los indios hacen raya con los de paz de la provincia de Michoacán .. ,''

Los testigos de oídas

Hasta estos momentos hemos presentado solamente el testimonio valioso de
personas que en alguna ocasión y en circunstancias diversas, estuvieron muy
cerca del país de los chichimecas. Ahora conoceremos lo que declararon dos
testigos más y que bien pueden representar al pueblo, a esa parte del pueblo que discute y comenta con entusiasmo todas las noticias que llegan a sus
oídos y hasta se atreve a opinar, sugiriendo solucíones a todos los problemas,
aun los más difíciles. Nuestros hombres no interviniernn en expedición alguna
contra los chichimecas, ni había visto sus dom.iJ1ios, pero eso no obsta para
que hablen con todo lujo de detalles y expongan sus puntos de vista sobre
los "indios que estaban de guerra".
Escucharemos pues a don Antón Caycedo, quien como los anteriores rindió
su declaración el 27 de febrero de 1531. Don Antón dijo sobre el particular
que "desde que se dice Macuilsuchil que comarca con Mestitán, que es treinta
leguas de esta ciudad ( de México) hacia Pánuco en adelante va liiscu,rricndo
la tierra por unos pueblos de ( don Juan) / aramillo y hasta dar con otros
pueblos de Villegas y de allí a Michoacán y hasta aquí que es veintisiete leguas poco más o menos de esta ciudad, está de paz. . . Y de allí en adelante,
por la tierra de los chichimecas. . . hasta dar con la provincia de Pánuco,
sabe este testigo que hay mucha cantidad de tierra y provincias que no están
reducidas ni traídas al servicio de su majestad y que la dicha tierra toda
está de guerra y lo sabe porque . .. ha visto parte de la dicha tierra ... los
dichos indios de guerra dan guerra a los que así están de paz. . . Muchos de
l-0s indios comarcanos que sirven (a su majestad) se pasan a las dichas tierras
de guerra por no servir y de los tres años a esta parte. . . han muerto en la
dicha tierra de guerra a legua y media de la tierra de paz siete españoles . ..
Es tierra fértil -termina Caycedo-- de grandes poblaciones y aparejado para
labranzas y crian.zas . .. "

Alonso Lucas en el nombre de otro de los testigos y al contestar las pre-

guntas concspondientes, puntualizó que usabe que la provincia y tierra de

toda , la .tierra que está entre d;,.zl
. .
..,,, a provincia
y la d p ,
demas tierra que está adelante de l d" J
. : • • d M'
e .anuco
a ic ia provinci
, y toda la
de ahora va Nuño de Guzmá
.
a e
tchoacan, por donn con.quistando hasta el p . d .1 ,
d e mar a mar y por toda aq ll e·
d
ara1e e1, no Palmas
, .
ue a ierra a e/ante hast
l
.
,
Espirit-u Santo y hasta la Florida ha estado .
a e para7e del no del
de ello está pacífico según las
....: .
siempre de guerra y que lo que
,
no~.cias que al p
t
dad, por donde ahora va
.
d
resen e se tienen en esta ciuconquistan o ,,, pa if'
d
.
Guzmán...
J
c ,can
el dicho Nuño de

°

"Al parecer de este te,rtigo y según lo qu t d d'
Núño de Guzmán conquistar t d l .
e o os, icen, no puede el dicho
.
o a a tierra que esta de g
la d icha provincia de Michoaca'n l
. .
uerraJ porque entre
. .
Y a provzncta de Pán
1
l
c/nchimecas a los cuales el d" h N _ d
uco aay mue zos teules
'
zc o uno e Guzm , p 1
no ha podido lleuar y esto s b
,
.
an or a parte que ha ido
_
ó'
a e es,e testigo porque z t ·
.
Nuno de Guzmán partió de esta ciudad
~ tempo que el dicho
capitán en la provincia de p '
l
,
Jo proveido de un teniente de
anuco e cual es fa t d
.
está, para que entrasen conquistando por l d. Jc or_ e su maJe-stad que allí
. h
a ic ia tierra de guerra
p
aque l Para¡e asta ¡·untarse con el d'te Iio N uno
- de Cuz ' l
... y . or
f actor 110 ha podido hacer po
d'
.
man, o cual el dicho
y termina Al
L
_rq~e- uque no ha tenido posibilidad de gente
,,
onso ucas ms1sbendo en que s , di
«
• · •
eón y tierra larga por aquella parte para od egun . cen, hay grande rinsu majestad serían muy servid
p er conquistar de lo cual Dios y
póblada, había dónde poblar espos, _Plorque, hallándose como dizque ha)' tierra
ano es y riace7 rep rt · ·
d
que fuesen remediados y q
. .
.
. ª zmumtos e pueblos para
.
ue asimismo, se dice tiene por
.
cilmente y sin riesgo de espa110
- l es ye1l d o con
muy
cierto muy fábl
.
a caballo y de pie se podría
' .
".°-:-º 11 e cantidad de gente de
,
conquistar y pacificar . .. ,,

de.,

ª

Así pensaban dominarlos

Como vemos, nada de lo que acontecía más 11'
escapado a la perspicaz observ . ,
a
del grado veinte había
de Guzmán y sus fallidas ~~~ popular. Todo lo que se decía sobre Nuño
e.... J:A-'-llc1ones sobre los chichim
captado con admirable fidelid d. Has 1
ecas todo lo había
conquista de esta tierra salva. a . .dta os planes para la colonización y
.
Je, comCJJ en con los propuestos hasta entonces
Ef
ectivamente• basta exammar
·
l as declarac1ones
.
·
de los testi
pasado ante nosotros, para tener una idea li
d l
gos que han
el particular Don Alvaro S tisteb
gera e o que se pensaba sobre
si seria prov~choso que se p:rt.casenan, pord ~jemplo, cuando se le preguntó
Y re uJesen las tierr
b
guerra' contestó que "Ant,on G odoy que estaba en Michas que
esta
an de
,
. b

ª

!-

esta Real Audiencia por provisión ara OT
• •
oacan, envza a a
testigo vido y le parece
que
h p . ello pacificar. y que lo que este
...
a ic a tze,rra se podría pacificar y traer al

¡'

los teules chichimecas que confinan con la provincia de Michoacán, que es

519
518

�. . d
ma1·estad fácilmente por estar cerca de esta tierra y que por
servicio e .su
,,
t el dicho Godoy se ofrecía hacerlo. • •
P
este res ec o,
.
, .
,
''será gran serRatificando la opi1úón antenor, Jerommo López JO que t
ntendida
. . de D.
conquistarlos y pacificarlos. . . porque es gen e e
victo
tos· · ·
l h ,
si un pueblo pro, de
omo este testigo vida que o acian, que
.
,
y vendnan ¿·paz c , de paz y que la dicha pacificaci6n y conquista serta
baba pelea, I iez uen;:ntierra an.sí para su majestad, como para remedio de
mU)' provee iosa en
, N
E p -a
porque se harán poblaciones,
h
t
e hay en esta ueva 's ª 11 • · •
mue a gen e qu
.
.
ll
,, Alonso de Avil a insiste en que
porque la tierra es muy buena
e o . . : lar , traer al tervicio de su ma"la tierra es muy grande, se podria co11qws
'
..
la dicha
.
el principio serían menester muchas costas, porq1u
1estad, y para
.,
d st ciudad ~• e11 esta ciudad mucha gente ,,
t'
de guerra esta cerca e e a
J
ierra.
.,
se lo susodicho, se evitaría de matar, como por
apare10 para ello, y ~a~umdo
nas lean muerto españoles los dichos
aquella tierra y provincw de paz comarca

ar

Pª;ª

· dios de guerra. • •"
in

.

muestra don Antonio Caycedo al deter-

En un tono francame~te belicoso se

. • de su ma¡·estad la dicha tierra,
"para reducirlos y traer a servicio
d
minar que
ar ser la tierra, como es, mucha y mtl'.}' pobla a
es meneste~ gente de guerra, ~ lo demás podría hacerse fácilmente por ser,
y que habiendo gente Y arm '
d l . d d
Asimismo sería provechoso
.
b
~, muy cerca e a ciu a . • .
como es, tierra uena J
¿· h .
de guerra los i11dios comarcanos
a de esta ic a tierra
,
hacer porque a c~us
, f
·a para cometer cualquier cosa contra
que sirven a espa1tolesbesta11 avo¡eci ::ado estos españoles en algunos de dilos españoles, y aún sa e que no wn . .
,
,, s
•os
pueblos
porqite
a
causa
de
lo
susodicho,
se
temia11
.
.
.
Cl
•
h" him
propuso una ae-

.

do Cortés planteó la reducción de los e ic
ecas.' .
. ~u~
. tó
us emisarios a que primero los invitaran a ace?tar
non nnxta, esto es, ms a s
. .
1
debían . mas, Sl no
la li 'ón católica y reconocer el servicio que a rey
, 1 . U
a
re gJ
. .
1
erra y los tomaran por ese a\OS. n
querían ser obedientes, l: lncte:; v:r gutal concepto continuaba en completa
lustro después, como ac~ ~mos b., 1' . se ;nelinaban por un plan paci.
.
. d • de ensur tam 1en os que
~
vigencia, sm eJar
.d
d 1 padre Fray Pedro de Gante,
1
.
l
taban acordes con as t cas e
fista y os que es
. .
"dad español entrase a ellos, p-or
.
,
• pidiera "sin extrema necest
qtuen sugena se un
, alborotarlos así porque les piden o toman
vía de estar en ellos, porque sena
•
,, 7
lo que tienen . ..

,

El enigma chichimeca

Dos ideas fundamentales sobre cómo controlar los dominios chichimecas
hemos conocido: Una que preconizaba la violencia, sostenida generahnente
por los militares o integrantes del gobierno virreinal, y la otra. difundida por
los religiosos que pugnaba por la ocupación pacüica. sin alardes y exenta de
todo acto que provocara a los indígenas. La primera se puso en práctica desde un principio y casi siempre dio resultados negativos, no así la segunda
que. aunque de efectos más lentos y menos aparatosos acabó por imponerse
en forma absoluta
Por otra parte, un impresionante e ininterrumpido festín de sangre fue en
realidad la vida inquieta de los nómadas chichimecas. Quienes han pretendido fijar la fecha o la época en que comenzaron a realizar sus incursiones
devastadoras, se engañan rotundamente. El modo de ser los chichimecas, en
nuestro concepto, llevaba ya algunas décadas en estas latitudes. El hecho de
atacar a los europeos desde los primeros momentos en cuanto los tuvieron
a su aJcance, no fue sino la continuaeión de lo que antes habían hecho con
los pueblos indígenas circunvecinos. Un simple cambio de color en la piel
de sus víctimas y nada más ...

En 1o único que sí encontramos diferencias y que es motivo de nuestro estudio, es en los resultados1 en las consecuencias que trajeron algunas de sus
correrías, principalmente cuando comenzaron a caer al golpe feroz de ]a macana y de la su flecha hombres venidos de allende los mares.
La primera sangría española que provocaron los chichimecas fue en los
soldados de don Francisco de Garay, en la fecha que en su o_portunidad hemos señalado y, lo más importante, fue entonces también cuando se suscitó
la primera controversia sobre el derecho de colonización en dominios bárbaros. 8
A partir de entonces, los asaltos se sucedieron con variantes de intensidad y
de resultados. De las entrevistas violentas o pacíficas que se produjeron entre
chichimecas y españoles, son tres para nosotros las que tuvieron mayor trascendencia histórica,
La primera fue cuando cautivos de los inclios "Alonso del Castillo Maldonado, natural de 'Salamanca, hijo del doctor Castillo )' de doña Aldonsa Maldonado . . . ; Andrés Dorantes, natural de Béjar . . . ; Alvar Núñez de Cabeza
de Vaca, hijo de Fra11ci.sco de Vera y nieto de Pedro de Vera, el que ganó
a Canarias, y su madre se llamaba Teresa Cabeza de Vaca, natural de Jerez
de la Frontera y . .. Estebanico, negro alárabe, natural de Azamor", náufra-

gos de aquella aparatosa armada del infortunado capitán Pánfilo de Narváez,
• FRANCISCO D&amp;L

P-"SO

y

T RoNcoso ' Epistolario de Nueva España,

tomo

II.

~ Cartas de

Relación, p. 42.

, Carlas de las Indias, tomo I, p. 101.

521
520

�recorrieron el norte, siocruiendo en parte la cuenca del río Bravo. Nimbado
por la traclici6n y la fantasía ha pasado a la historia ese viaje trascontinental
que iniciaron en un lugar cercano a la desembor.adura de! dicho río Bravo
hasta el pueblo de San Miguel de Culiacán, a donde llegaron en 1536, nueve
años después de sentir en carne viva el impar.to de una vida completamente
salvaje. De ellos se recogen las primeras noticias sobre los chichimecas y que
magníficamente registra el padre Motolinia en su Historia de los indios de
Nueva España, fechada en 1541, mismas que años más tarde amplió extraordinariamente don Gonzalo de las Casas, cuando escribi6 su estudio que conocido por La guerra de los Chichimecas. La segunda corresponde a la famosa
incursión que se realizó en contra de los alzados de Jalisco y que trajo como
consecuencia, entre otros hechos importantes, el principio de la colonización
de Jos dominios chichimecas y tercero, los frecuentes ataques que durante toda
la segunda mitad del siglo XVI se hicieron más frecuentes y sangrientos'. pe~o
que influyeron extraordinariamente para que surgieran a la luz de la lustona
pueblos, villas y ciudades de españoles que trasformadas, aún subsisten. .
Por muchos años la región de los chichimecas fueron para los conqwstadores un indecifrable enigma. Todavía en 1534, cuando por real cédula fechada en Toledo el 20 de febrero de dicho año, en virtud de la cual quedó
dividido el Reino de Nueva España en cuatro provincias y en cuatro obispados, al señalar los límites entre los obispados de México y Michoac,~ se
indica que "se vuelve a tomar la mojonera desde J.fichoacán, donde comien;ra
desde tierras de A.cámbaro, de esa otra parte del río hacia la parte del norte
y va a dar la dicha mojonera por tierra de los chichimecas, que no se saben
los nombres de ellos y ha de salir a la ra}'ª y términos de o:-:itipan ... " 9
"Estos chichimecas. . . digo los g11amares, guachichi/es antes ni al tiempo
del visorrey don Antonio de M e11doza, de buena memoria, hicieron la guerra
a la provincia de Jalisco, que fue por los años de 41 y 42 -dice d~n Gonzalo de )as Casas-- no eran co11ocidos ni su tierra tratada de espanolcs, m
poblada con estancias de ganados, porque solamente había algunas empezadas
a poblar en la Sabana de San Juan. ¿El cómo fueron cono~idos? de e~ta manera: De los esclavos que se hicieron en la guerra de Jalisco se tra¡eron a
Taxco y otras minas de Nueva España y de ellas se hu!eron algu~os . .. se metieron en los zacatecas. . donde como diestros en mmas, conocieron los metales y los mostraron y dieron a los españoles y este principio tuvieron aquellas
minas nombradas de los zacatecas . . . " &gt;º

• MANUEL

O&amp;ozco

y BERRA,

México, 1881, p. 127.

'º

522

GoNZALO DE LAS CASAS,

Apuntes para la Historia de la Geografía en México,

La Guerra di! los Chichimecas, p. 41.

Al conjuro del oro
i a~timos que toda obra que se emprende debe necesariamente qu6
pe~u- un fin ~eterminado, según el concepto que se tenga de la vida, en
r~lidad la colomzación del corazón de los chichimecas parecía no tener
º~!eto alguno, ya que, de acuerdo con las ideas de los conquistadores, la region no aportaba ~neficio notorio y sí, en cambio, bastantes perjuicios, porque la muerte casi segura de los que por aquí se aventuraran, hubiera sido
del todo inútil. La necesidad, entonces sí se puede decir que imperiosa de
explorar la zona de los chichimecas, se \/UlO a sentir cuando surgieron a la
l~ -~e la historia los minerales de Guanajuato, Zacatecas, Comanja, etc., convJitiendola en algo tremendamente atractiva.
Bien sabido es que de no haber sido por el oro, quién sabe cuántos años
se h~biera retar?ado la exploración de lo que hoy es nuestra República
Mexicana. Aménca misma no hubiera sido asaJtada verdaderamente por tan~os ~ventureros, como sucedió, de no haber sido por el áUJ"eo metal que tanto
mqwetaba a los hombres de la época. Cierto que la humanidad siempre ha
d~lirado en la riqu~, pero el medio para obtenerla no ha sido siempre el
~mo. Hoy, por eJemplo, la mayoría sueña con ascender a un puesto público, a tal punto privilegiado que le permita amasar millares de pesos con
la mayor impunidad y ho1ganw posibles. Inglaterra en el siglo pasado impuso la moda de las industrias, teniéndose a éstas como un medio infalible
para enriquecerse; pero antes, durante los siglos A'VI, XVII }' XVTII no
había más alJá de una mina en bonanza a cuyo conjuro se podía alranzar riqueza, poder y títulos nobiliarios.
Dado este peculiar concepto de la existencia, no es de extrañarnos que
apenas descubiertas las fabulosas minas del centro y norte, un mundo de gente
se despla1.ara hacia estas regiones con intenciones de poblar y de ese modo
disfrutar de los incalculables beneficios que proporcionaba W1 venero de metales preciosos y que el camino que bosquejara de de 1542 el más tarde beato
Fray ebastián de Aparicio, entre México y Zacatecas, se viera constantem nte
hollado por las plantas de audaces aventurero que in mf'dir los peligros,
se lanzaban en busca de la fortuna o ... de la muerte.
"Tratándose el camino de esta ciudad de .México y de la de Michoacrfo
y Guadolajara a las dichos mi11os -dice De las Casas-,.-.. fue 1lecesori.o pasar
por las tierras chichimecos, y a los principios se mostraron conversables con
los españoles . .. y los españoles viendo la tierra desembarazada y apta para
estancias, porque ellos no siembran ni cultivan. LA EMPEZARON A POBLAR DE
ESTAJllCfAS DE GANADO POR LA
11

DIVERSAS .PARXES Y A.SI TRATANOOSE LA TIERRA.

Op. cit.

523

�SE :EXTENDIA LA POBLACION DE LOS

cmcHIMF.CAS
'

y darles doctrina
con todo
.
[

calor~ porque los padres de la orden de Señor S~.n Francisco, _tomaron 4
mano de ellos e hicieron monasterio en ellos en la villa de. San Miguel, donde
·untó mucha gente de estos chichimecas guamares y con ellos po~laron
se J
•,
bl, p.,. - mo de lor pmneros
otros indios otomíes y tarascos y tambien se po o en 1a
.
guam.ares . .. ,,
.
· b
J'
"Hasta entonées --dice por su parte nuestro ilustre paisano vV1f§ er~o iménez Moreno-- había sido costumbre otorgar merce~es par() estancias de
anado en la región de Zumpango -al norte de la capital-_, en el Valle de
}oluca Pero vencida la resistencia de los cazcanes y de sus alt~dos,_{ue posto~e
la colo~ización del oriente de Guanajuato, lo que sólo adqwere importancia
desde 1542 cuando se dan las primeras mercedes en la comarca de dApo.seo
,
.., de los colonos y hasta
se . a una
y Chamacuero
atrae entonces la atencion
.
d

Provisión a Juan Jaramillo en 1542 para que vaya a descubrir las ti.erras e

, dd
''' .12
que algunos indios le habwn
a o razon
.
don Gonzalo
p ebas fehacientes de 1o que nos d icen
. de las Casas
. Y el
mae:ro y doctor Wigberto Jiménez Moreno se encuentran en el :11-chivo Gel de 1a Nación ;n Ramo de Mercedes. Allí se registra~ las pnmeras ;er::~: en las tierra: colindantes con los chichimecas, por cierto no muy a
.
dantes
lo que nos revela la extraordinar··ia cautela con que se [ue preparan
.
if' o,
.
ómadas
y
que
se
m
tens
1co
1
d
la colonización de Jos dominios e os ameos n

t:-

al conjuro de los metales pre&lt;:iosos.
Avanzadas de colonizaci6n
Ya consignamos de acuerdo con De las Casas y Jiménez Moreno: q~e no
.
l
d ' , de la sangrienta guerxa dirigida contra los UJdígenas
fue smo iasta espues
edir con cierta profusión mercedes
de Jalisco cuando se comenzaron a exp
,
• para ganado mayor
o menor,
en los chich.imecas
para sitios d e estancias
.
·.
d para
1
¡
cual
dio
lugar
-a
edif
an0
t
b Ilerías de tierra sitios para ventas, etc., e c.,
ca a.
b ' .,
a un tipo de colonización completamente
eternos nuestra O servacionde acuerdo con
rente a la empleada por Cortés y los que lo emularon, y muy

las tendencias pacifistas de los 1·eligiosos.
. ,
Lar ión de los chichimecas, a diferencia de otras ocupadas por mdíge~,
eg
colonizarse propiamente con la llegada de los europeos. Aqm n_o
:::n;~::1: de naturales con una cultura suficiente como paca reconstrwr
u W
Jtld.ÉNEZ MoaENO, La Colonizaci6n y Evangelización de GtJ~1:aju.atlo944en
IGBERTO
A
.
,, A~ III No 1 Mexico,
,
el siglo XVI. Sobretiro de "Cuadernos mencanos ' n 0
,
. .
pp. 15 y 16.

524

algo de su pasado. En los chichimecas y demás regiones del norte, la vida
propicia a ser historiada se inicia con el establecimiento de un real de minas,
una estancia de ganado mayor o menor, un sitio para venta, un presidio, una
misión o cuando mucho con un pueblo de indios 'importados', a los que se
daba el nombre de un santo, del dueño de la estancia o venta, o bien, de
alguna provincia de España. Estos rudimentarios núcleos de población aparecían en el territorio del Reino de Nueva España sin gran aspaviento, tímidamente, como aquello que se intenta sin determinar sus resultados.
No obstante su simplicidad; estos avances de coloni7.ación tenían sus caracterlsticas perfectamente definidas que señalan, en cierto modo, su importancia
y categoría. De todQS el real de minas era .indiscutiblemente el que gozaba
de mayores atenciones y preferencias por parte de todos los sectores sociales,
pues, como lo vimos en su oportunidad, para los hombres de la décima sexta
centuria no había más allá de una veta de metales preciosos a cuyo .influjo
se podía conseguir Lodo. . . Después vienen las estancias de ganado mayor
o menor que,. con las tierras que se medían en caballerías de tierra, constituían
una importante unidad agropecuaria, proveedores de granos, semillas y ganados de todos tipos. Las ventas, que desempeñaban un importantísimo papel
dentro de la organización caminera de la Nueva España, pues era.11 sitios de
descanso y de refrigerio para los trajinantes, instalados de acuerdo con un
breve, pero riguroso reglamento.
Los presidios que, lejos de tener relación con los lugares de reclusión para
criminales, eran entonces \Illa especie de campamentos militares, que se estableáan en sitios estratégicos para la defensa de los caminantes que iban
de la capital del virreinato a algún lugar del septentrión y las misiones, centros de población destinados normalmente a la evangelización, atendjdos por
uno o varios religiosos. Como es fácil suponer, Jas misiones fueron las que
menos atenciones recibieron de parte de 1a corona y las autoridades de ]a
colonia que todo lo calificaban de acuerdo con el oro que se podía obtener;
no obstante, estos centros de población en cierne~ fueron antecedentes históricos de lo que hoy son grandes y prósperas ciudades que se extienden al centro y norte de nuestra actual República Mexicana.
Dado e] tema de nuestro estudio histórico y para no divagar demasiado,
fijaremos nuestra ateneión desde ·estos momentos en las estancias, en esos sitios de estancia de ganado mayor o menor que tanto coadyuvaron a la colonización de la extensa región que se localiza más allá del río Grande o Lerma,
y que por esas rarezas de la vida, no ha merecido de parte de nuestros historiadores la más breve observación, estudio que ahora nosotros intentamos,
convencidos de que con él sentaremos las bases de futuros estudios sobre la

525

�colonización de nuestro Estado de Guanajuato y demás que se encuentran
al septentrión de nuestra nación.

U na merced no conocida
En el transcurso de los capítulos precedentes hemos estado mencionando con
cierta frecuencia a las estancias y hasta hemos señalado algunas de sus características. Dijimos que, como los reales de minas, los presidios y las misiones, las estancias habían sido avances de colonización en las provincias
septentrionales. Señalamos también entre sus particularidades el haber sido
centros agropecuarios, proveedores de elementos necesarios para la subsis-

tencia. Pero
¿ Qué origen tienen las estancias?
Desde que el hombre conoció el arte de domesticar a los animales, tuvo la
necesidad de paseer tierras eseecialmente destinadas a la cría de ganados, par
lo mismo, no debe extrañamos el que al planear la fundación de poblaciones,
tomara este hombre especial cuidado el proponer y señalar las tierras ganaderas necesarias.
En América, donde los naturales no habían tenido el cuidado de observar
a los animales susceptihles de ser domesticados, la colonización ganadera adquirió caracteres de obsesión a tal punto, que no hay plan para organizar un
pueblo que no contenga uno o varios incisos relativos a los sitios para ganados. El plan del cardenal Cisneros, el primero quizás que se elaboró
las
Indias, propone. según la síntesis que hace el ilustre jurisconsulto leonés, dori
Toribio Esquivel Obregón "que para poner en práctica lo ordenado, podían
tomar las tierras y el ganado necesarios para establecer pueblos con sus
tiuras y ganados ... El ganado debía estar al cuidado del cacique principal (y)
que cada pueblo de 300 habitantes había de tener, si era posible, 10 ó 12 yeguas, 50 vacas, 500 puercas y 100 puercos, mantenidos en común hasta que
los indios aprendieran a tenerlos en propiedad".1 3
"Como casi todo lo que a la cultura occidental se refiere, ----dice Esquivel
Obregón- la ganadería m ereció atención especial de Cortés, quien cuidó de
propagar los animales domésticos y familiarizar a los naturales con su crianza. Y hay un rasgo con este m otivo que reuela la visión del conquistador, su
propósito de crear la nacionalidad en M éxico, y de defenderla económicamente contra las otras provincias de las Indias. En su Cuarta Carta de Re-

para

EsQUIVEL OsREOÓN, Apúntes para la Historia del Derecho e11

ª

º,

1:

.?

1. Que si algún vecino o morador o otra
.
sitio señalado por el die/ o
.
cualesquiera persona tuviere
i
conse¡o para trancas de pu
dar alguno otro en media l
la
ercos, que no se pueda
egua a
redonda y q
· al
.
d entro de este término el P .
,
ue si gu110 puszere sitio
,
rimer poseedor no p d
l
d ,
dole la primera uez ante testigos
ue a ec iar e el y requiriénhaciéndolo, lo mande matar al di;;e saque su !'l1~ado ~el dicho sitio y tlO lo
22 Q
.. l .
o ganado mi incurrir e11 pena alguna
. ue si e dicho fuere para ganado vaci:no u
.
.
dado terreno de una legua y
d' l
ove¡uno este le sea guardicha pena. . .
que na ze e entre en el dicho terreno, sin la

23. Que si
• algún traedor de puercos quts'.tere mu d a, su tra d
Par te que ninguna p ersona pueda entr
..
ar eu el sitio
d:,•· na oh a otra
.
meses primeros siguientes
, .
.
. . . que e7a1e asta sets
. . . y ast mismo ninguna p
d
montear el dicho sitio
s p
d h
ersona pue a entrar a
•· · 0
ena e urto ...
24. Que ningún sitio de ganado de cualquier
. manera q e
poner media legua a la redond d
.
u sea, se pueda
a e ninguna labra
, d
de naturales I\J que ..; lo p .
l
nza., aSz e espanol como
, .,
~• s usiese y a gún daño
'b.
.
que el dueño de ello sea obligado a l p
reci u:re del dicho ganado,
o agar . . .
25. Que
, si
- algún quisie re liacer a zguna labra11za de11tro del sitio t' .
que esta senalado que ha de te.ner. los a.s1.entos
.
. .
y criadores.
de los y ermino
d
que lo pueden hacer sin que el señor del dicho an d
~ana ~s,
con tal que la tenga cercada no le pueda hace; d o se llla pueda z~pedirJ
ano a e a y que si se lo

ª_

lación, dice a Carlos V:
" Ltc. ToRIBlO

"A . .

simismo, muy católico señor, he sido inform
uan de las islas, que los jueces y oficiales d
ado de !ºs navíos que ahora
Española residen han prov,,,:d
d e vuestra ma7estnd que en la Isla
'
.,. o Y man ado prego
l
.
todas las otras que no saqu
.
nar en a dicha Isla y en
en yeguas ni otras cosas q p d
. .
por esta Nueva España so pen" d
ue ue an multiplicar
'
«
e muerte hanl h h
¡·
pre tengamos 11ecesidad de cou p l
,
o ec o a tn de que siem1 rar es su ganado y b 1.
venden por excesivos precios. y t l d b .
es ias y ellos nos los
deservicio qu.e a vuestra maJ~ t dw
e ieran hacer por estar notorios del
..
s
se iace excusar q
t
·
y pacifique, pues saben cuanta necesidad ha d
t
ue es a ~r_ra se pueble
Un ,
d
y e es.o que ellos defienden
,, H
.
ano mas tar e, en 15251 encontrándo
,
,
.. .
vidad en su trágicamente célebre exp di . ' se Heman Cortes en plena actie cion a las "H'b
" di
ordenanzas, las que r irían lo
.
I ueras '
eta algunas
tividad de Nuestra s=:ora y
:es;os..~e- las recién fundadas villas de Naras, y para "todas las demás
e ~Jl o, en el puerto y cabo de Honduordenanzas Cortés desp , dquel aquz_ en adelante se poblaren". En dichas
,
,
ues e os pnmer
·
. .
siguientes:
os veinte .mc15os, redacta así los

Mé-

" Op. cit.

~ico, tomo I, México, D. F., 1937.

526

527

�hiciere, no le pague pena ninguna por ello, ni pueda hacer ningún daño al
dioho ganado y que si lo hiciere, pague con las sentenas ...
26 Que todos los tenedores de cualquier género de ganado que sea tengan
.
. •
•en-al el cual ret1istre11 ante el escribano del cabildo y no lo puedan
Ju.erro
o"
, ·
º
•
l d' ¡ / ·
.
. d e d;cho
cabildo, y el que no tuviere e te io iwrro y
mudar sin l.icencza
•
•
,, 15
señal que pierda las reses que tuuiera . ..

Medidas para Tierras

Sabemos perfectamente que al surgir a la historia el _Reino de Nueva Es.
metido a una serie de leyes generales dictadas desde la mepana. se VIO so
.
.
uxili d de inmediato por
tr, poli leyes que como hemos visto, se vieron a
a as
.
u:a serie de ord~zas, con las que se procuró regular la vtda ~e ~ pue•
t e Y por cauces de mqu1etante
blo que se desarrollaba extraord.manamen
originalidad.
se dictaron en
Como fácil es suponer. muchas fueron las ordenanzas ~ue
E - Se puede asegurar sin caer en exageraciones que no hubo
ueva spana.
.
rf"&lt;Tida por solemnes ordenanzas. De eJlas
actividad humana que no se viera --~. . E
·a
1
dictadas
por
Cortés
que
extraña
a
don
Tonb10
hemos conoci o ya as
'
· d d ds,
.
en
las
actas
de
Cabildo
de
Ja
cm
a
e
q uivel Obregon no se mencionen
,
.
seguramente
no
advirtió
que
tales
ordenanzas
fueron
expeM
exico y es que
. .,
''flib
" · en
elidas ara las villas fundadas durante la exped1c1on a 1as
ueras , ~
se .d~ r-esentaremos algunas en su parte substancial, las cu~~ nos Jlus~ !bre Ja forma cómo se fueron sucediendo los aconteclllllentos que
traran s
.
do rnavor O menor
llevaron a la creación de los sitios de estancia para gana
' .
.
Entre los primeros acuerdos que los señores del Cabildo de la cmda! d~
México tomaron para mercedar tierras, lo tenemos en 1~ acta levanta e
. b d 1524 cuando al referirse a la medida de las huertas,
16 de septiem re e
,
midieren para las dichas
« dichos señores (acordaron) que los pasos q1ie se
l d. h
h uertas, sea ca da Paso de tres pies de hombre, por manera que os ic os
cien pasos han de ser trescientos pies• • •"
.
d
1537
ya
se
habían
concedido
algunas mercedes
Aunque para el ano e
~ b b' die
·u· d estancia para ganados e inclusive el rey de Espana a ia , para Sl os e
1527
1 veremos mas

d l
disposiciones sobre el particular en
, como o
:1:n:e~ algunos detalles que nos hacen deducir que p:ira entonces~:
meseselida
era usua1 conced er t Odavía. esa. clase de mercedes. En los. pnmeros
• ,
ese año de 37, por ejemplo, después de advertir que no eX1st1a una me
D. LucAs Al.AMÁN, Dise1taciones so b te la Historia de la República Mexicana,
tomo I, Apéndice II.
10

528

fija para otorgar tierras, el virrey don Antonio de Mendoza "manda hacer
una medida así para esta ciudad (de México) como para toda la Nuevo.
Espaiía porque toda la medida sea igual, manda. . . que se midan todas las
tierras que se hubieren de medir así en esta ciudad como fuera de ella l'
que esta ciudad lo tenga por patrón y que el número para suerte de tierra,
sea y se dé por cabezada 96 varas de la dicha medida por largo doblada,
que son 192 varas. . . por cabezada y doblada de por el largo que son 384
varas de la dicha medida. Y así al respecto, vidose y midiose la dicha medida de ella y tiene cada vara de medir, menos una ochava ... "

Días más tarde, el 9 de febrero del mismo año, los señores de1 Cabildo
acordaron que "los dichos solares que en el principio de del fundamento de esta
ciudad ( de México) se mandaron y dieron por medida de 60 pasos en cuadra, 1° según el tamaño y medida cada paso el primero de tres pies y los
demás de dos, que son en los dichos 60 pasos 141 pies de la cual medida y
como hay diferencia ... acordaron y mandaron que los solares que de aquí
en adelante se dieren ,, los que estuvieren por labrar y edificar que hubiere
de medir, se den y midan de tamaño de 150 pies de marca en cuadra . .. "

Como vemos, en estas ordenanzas sobre "medida de tierras", no se incluye
las destinadas a estancias y que estas mercedes todavía en 1540 seguían siendo
poco solicitadas. Los ganados, aún en contra de las ordenanzas, seguían haciendo destrozos en ejidos y huertas, destrozos a tal punto cuantiosos que los
señores del Cabildo, tuvieron que tomar medidas bastante drásticas, y sobre
la marcha, eJ 21 de marzo de ese año, suscribieron la siguiente ordenanza:
"Por cuanto en la ordenanza que en esta ciudad se tiene hecha de los ejidos
y de los ganados que en ellos han de andar, ordenaron y mandaron que
cualquier ganado que hiciese daños en heredad de ot,ro. . . o en huertas que
estén fuera del ejido, paguen de pena, además del daiio, por cada cabeza
de ga11ado menor que es ovejuno, cabras y puercos, un cuartillo de plata por
cada cabeza hasta SO cabezas, si el daño se hiciese de día, y si ... fuere o se
hiciere de noche, sea la pena doblada. Y si fueren de 50 cabezas arriba, tenga
de pena tres pesos de oro lo que corre y siendo de noche seis p esos. . . y por
cada cabeza de ganado mayor, así como yeguas, vacas, novillos y mulas y
machos de arrias y otras cualesquiera bestias, tenga y pague de pena por cada
cabeza que hicieren daño, siendo de día dos reales y de noche por cada cabeza, cuatro realés . .. "

Advirtiendo también los señores del Cabildo que "sobre la guarda y umservación de los ejidos. . . no hay ejecución, estando los ganados en los dichos ejidos que solían estar a causa de 1zo haber persona que se encargue de
la guarda de (la ordenanza) ... mandaron . . . que los regidores .. . visiten

529

�los dichos ejidos . .. ",16 extremando de esta manera la \'igilancia para que
se cumplieran las ordenanzas arriba insertas y que en nuestro concepto coadyuvaron extraordinariamente a la propagación de los sitios de estancia para
toda clase de ganados más allá de la "raya" o "frontera de indios".

Se habla de Estancias

En realidad, antes de 1527, no encontramos por ninguna parte aplicado
este término. En los albores de este año, precisamente el 7 de enero, los señores del Cabildo de la ciudad de México hacen 1ncrced a Alonso Dávalos,
vecino de la misma ciudad, de un terreno con "lice11tia ¡,ara que pueda hacer
de él estancias para puercos y esclavos, en lo despoblado de Zacatula, co,i
tanto que 110 sea en perjuicio de españoles )' naturales de esta tierra y con
que no dañe la propiedad y señoría de ella . .. "
Un año y medio más tarde los mismos señores capitula.res con fecha 14
de agosto de 1528, hacen merced a Ruy González de "un sitio y asien to para
sus gmiados que está en el camino que va a Tncuba a las sierras· de Matalzingo, por donde se pasó el río que viene por bajo de la Ermita de Nuestra
Señora, que se llama dicho río Tepezalaque '.Y el dicho sitio se llama Techa-

choli". El mismo día también don Pedro Sánchez Farfán consigue que se le
coneeda una merced semejante a la anterior, consistente en "un asiento para
sus ovejas que es a media legua abajo del sitio que se hizo merced a Ru)1

~-~ más adelante, el 19 de diciembre de 1
"
,
peticwn para lo cual pide
pz·
. . 530, Juan de C111ares dio una
.
.
)1 su tea le l11czesen
d
d
la proumc1a de Michoacán d d .
merce
e uno estancia en
' on e tume sus ganad
l b
comarca de indios que t •
os '.1-' a ranza, cerca y en
b
ienen encomendados l
l 'd
ca allerías a los dichos se1íores (del Cabil
, o ~u_a pt e le diesen por
estancia para que tenga en l'do) [e hicieron merced de dicha
e w sus ganados
d.
y haga lo que quisiere com
.
.' que izqtte se llama Rotuero
.
o cosa propia si p · · ·
tierras ni labranzas ni d
t
, n er7uicw de indios ni de sus
.
e o ro tercero . .. " 1s
En
estas merced es, absolutamente aislad
.todas
.
,
concesiones para solares 1
as en aquella vorao-ine de
Y iuertas, no se especifica J
·,
"'
don d e estaban los puercos y
1 , d
,
a extens1on de los sitios
ese a\ os e Da va los y J
d

González v Sánchez de F f'
d·
.
,
aran y e
rios. En 1o único que sí se. ob

·os gana os de Cásares
mo· pe
'
. , . ro creemos que fueron arbitra.
serva uniiorrrudad
l d
nenas, pues, aunque en la ..
es en e estino de dichas
pllmera merced se ha
.,
puercos, debemos recordar que p
,
ce me. nc1on de esclavos y
tuab
ara esta epoca escla
.
a exactamente igual.
vo Y amrnal se concep-

Sin duda
·
"Hib
,, que las. .orden anzas expedidas
por Cortés d
ueras sobre sitios para ganados tu .
.
urante su viaje a las
•
.
,
vieron
Vlªencia
1 .
del nrremato y sus alrededo
'
;::,
en a cmdad capital
res,
pues
en
tooo
1
q
h
.
a 1go d e su espíritu y ma's e
d
o ue emos ,,sto sentimos
'
uan o vemos q al f I
Actas del Avuntamiento co
d'
ue
ma del Libro U de las
.
,
rrespon tente a 1530
contraJ]los registrados ciento y p' d hi
y anos subsecuentes, en.
ico e erros que clisf
,
cnadores de ganados.
mgwan a otros tantt'&gt;s

Go11zález, junto a la acequia de agua que viene del moli110 de don Fernando Cortés''.

Para entonces los ganados que se guardaban en las estancias ya habían
comenzado a provocar dificultades entre los habitantes de Nueva España. Días antes a la concesión de las mercedes anteriores, el 3 de julio,
los señores del Cabildo dijeron que "por cuanto que por vista de ojos hallan

y parece que la estancia de ovejas y sitios donde ahora tiene Domingo Niño
su ganado es 11wy perjudicial y está dentro de la h-uerta y pue.blo de indios
de Tacuba)ia y les impide y les ocupa mucha tierra y muy buena gue no
puede labrar y sembrar y los diputados de la ciudad, no miraron bie11 lo
que seií.alaron1 por tanto que le mandaba y mandaron que 11Q tenga allí las
dichas ovejas y estancias y que lo busque en otra parte, so pena de cíen pesos
de oro, la mitad para la cámara de su majestad y la otra mitad para las
obras públicas, lo cual, )'O, dicho escribano, notifiqué al dicho Domingo
Niño ... "

17

" Actas de Cabildo de la Ciudad de México. Libro IV, pp. 71, 73 y 199.
11

530

Algo que re.partir

Al verse seriamente amenazados l
.
des virreinales y propensos a
fuos pnme~~s estancieros por las autorida.
una erte sanc10n en caso d
cometieran destrozos en algun' e11··a o lmerta o he ed d
e.
1 que sus ganados
menzaron a soliri.tar con mas' . ' .
r a ' ta es pobladores ca.
wgencrn que nunca ti .
.
tmadas a la cría de sus cabezas d
d
e1 ras especialmente des.
e gana os al mis
t'
las tJerras disponibles.
,
mo iempo que escaseaban

Un día don Gonzalo Mejía vecino
. •
nuxtitán", en nombre de ]a J'.,..; .
y re_gidor de la "gran ciudad de Tcu.,ucia y regidores de l
.
h'
ante su majestad el rey de España
«d d
a rrusma. IZO relación
el pueblo de Cu)'Oacán lzay t e l que
es e el pueblo de T enayuca hasta
r s eguas en. las
l
,
y hay distosición para ser repartidas y .dadas
es esta~ rmuhas tie~raJ
de esta ciudad, conquistadores de
t N
p
c~ba!lenas a los vecinos

::ª

es a

uet.to Esparta y se les podía ansí

,. Op, cit. Libro II, tomo I, p. 78.

Op. cit. Libro II, tomo I, l&gt;P· 116, 181 y 178.

531

�mesmo encomendar los naturales de las dichas tres leguas, viven para que
los dichos vecinos pudiesen tener labranzas y crianzas, la cual redundaría en
mucho servicio de vitestra majestad y bien y provecho de dichos vecinos y
conquistadores y de los naturales de la tierra que les estén encomendados . .. "
Termina fejía suplicando a S.M. les hiciese la merced de mandar repartir
las dichas tierras y los naturales que en ellas viviesen.
A tal petición el rey suscribió, en Valladolid el 23 de agosto de 1527, la
siguiente cédula real: "El Rey. Nuestro presidente y oidores de nuestra audiencia ,, cancillería real que hemos mandado proveer para la Nueva España, Gonzalo Mefia, vecino y regidor de la ciudad de Tenuxtitlán, México,
en nombre de los conquistadores y pobladores de Nueva España, m.e hizo
relación que desde T enayuca hasta Cuyoacán puede haber tres uguas. . . y
que se hiciese merced de él a dichos conquistadores donde tuviesen sus caballerías, harían en ellas sus esta11ci.as y heredades y redundaría en bien general
y provecho de la dicha tierra. Y me pidió por merced, hiciese merced de
dicho término, donde tuviesen sus caballerías, sementeras y otras granjerías,
como se hacen en las Islas Española, San Juan y Cuba, y que los indios que
en dicha comarca viviesen, se encomendasen e11 las dichas caballerías y las
personas que les cupiesen, paro que en cuenta de sus regimientos porque
dizque son en poca ca11tidad y con ellos harían sus haciendas y labranzas y
crianzas y ellos se estarían en sus casas y serian muy bien tratados y administrados en las cosas de Nuestra Santa Fe Cat6lica, y la tierra se poblarían de
cristianos y todo redundaría en servicio nuestro y provecho de ella . .. '' 19

Carlos V termina mandando que se baga una información sobre el particular, pero por causas que ignoramos, no fue síno hasta casi dos años después cuando tuvo lugar lo indicado por su majestad y entre los días 10 y 26
de julio de 1529, comparecieron varios testigos para ratificar -tenía que
ser así- lo referido por Gonzalo Mejía. Ya hemos expresado que originalmente no era frecuente Ja concesión de estancias; mas ante la presión de
los que en alguna forma habían servido a la corona, se vieron obligadas las
autoridades a expedir algunas mercedes con tales características.
No vamos a repetir los no,mbres de los que podríamos conceptuar como
los primeros estancieros que en Nueva España hubo. Más interesante es que
aumentemos la lista con aquellos que consiguieron una merced para sitios
de estancia y que son el índice que marca el grado de auge a que había
alcanzado la ganaderia en estos dominios. El 8 de junio de 1537, los señores
del Cabildo de la ciudad de México, "dieron lice11cia a FranGi.sco Santacruz,
'
regidor, para que tenga sus estancias que tiene e11 términos de Tepeapulco
lll

532

Epistolario de Nueva España, tomo I, pp. 123 a 135.

:,z SU.S: ga_nados en ellas. . . a Bernardino V ázquez de tma estancia que tiene
. l , para que tenga una es
t terminas
.
.de Tenayuca . .. a A11toni.o Carba¡a
a11cuz que tiene en términos de Zacatlán
al alcalde J , .
R .
La Mata (
)
. · ···
erommo uiz de
. para que tenga una estancuz en términos de Xilotepec CI .
a un cerrillo que. es mojón de los dich p bl
y
uapa,
en ella
a Ju
.
os ue os y para que tenga sus ganados
de Zac~;ldn a r~bner de :aldebi:so, para que tenga una estancia en términos
y f lm,
as e un no y que tenga sus ganados en ella . .. ,,
ma ente, en 1542 se hito merced a don Gonzalo de S 1
.,
llegado y nombrado factor « ,
.
.,
a azar, recten
términos de Tecito h'lp
' a su supbcaczon, de u11 sitio de estancia en
.
c t a, que es en el valle donde nace un o ·o d
que tzene ganado ovejuno ,, ad . f d
J
e agua,
,.; P . . . d
···
vrr ien
como a los demás con que "sean
y co n que guar d e las ordenanzas de esta
'
Ia,n er¡uicto e tercero
.
ciudad ue
1ablan sobre el asiento de estancias . .. ,, 20
q

°,

Ordenanzas sobre Estancias

y cabe preguntarnos ¿ qué ordenanzas son las que hablan
tos de estancias?
sobre los asienhe~~=st !:h~ordena~~ se pueden deducir perfectamente de lo que
gna
ta aqm; sm embargo, no se había advertido hasta
to~~ sobre lo perjudicial que resultaba el que entt·e estancia , ta . eneXIStiera una fa· a d ·
lib
Y es ncia no
tonio de Mend~za ;
ª~~:ria~e
los señdores virrey don An"p
XICO, acor aron en 1536 que
or cuanto los que tienen y toman estancias
.
'
cas )' yeguas y ovejas están y se ponen una a oi:t,::;s/:,:~i!an;:Tos;a::
de la cual se hacían da~os los unos a los otros y reciben perjui;ios de ue
muc~as personas _se que¡an. Para remediarlos ordenamos que los qu t' q
Y asientan estanetas par
d
, .
e tenen
d
a gana os en terminas y comarca de esta dicha ciuad, las pueden tomar, tener y asentar para vacas y yeguas, una de otra
30 pasos, los cuales lian de tener 5 pies de marca y n 0
té
.
d
t
· #•
,
e.s n m pue an
omar ni .ener nt poner estancia alguna, a menos cantidades n; te' . . d
l
d' I
• rminos e
0 que
ic to es, porque de esta manera cesará el dicho perjuicio
·
pena a./. que de otra manera tuuiese, toma.se estancia o asient/ qlue¡as, so
derribe
't
d l
a guno, se
. y qui e a costa e a persona o personas que fueren en cont d l
que dicho es".21.
ra e as

1!e7:1

m:r~v~,

De indiscutible trascendencia es la determinación que arriba tr
'b'
·
U 1
.
.
asen rmos,
graetas a e a as autoridades vrrreinaJes se encontraron en posibilidad

pues

"' Actas de Cabildo. Libro IV.
" Ordenanzas de tierra.s j' aguas, por

MAfuANO GALVÁN.

México, 1885, p. 154.

533

�de contar con una franja de tierra suficiente para trazar un camino, sin tener que solicitar la anuencia a los dueños, ni tener que recurrir a ]a expropiación, a la vez que impedía que se confundieran los linderos,. en perjuicio
de los respectivos dueños. Una interesante ordenanza más tenemos y se
refiere a los que trabajaban en las estancias. e expidió en enero de 1537
y en su contexto, dice así:
"Viviendo a saldada algunos españoles. . . con uecinos y criadores, los
dichos mozos )' por tener mandado, sin tener ganados señalados y toman
estancias para ganados, se aprietan e11 el pasto, como pMque los dichos mozos hacen lo que dicho es tan notorio el perjuicio practicado en ello . .. "
Ante tal proceder y «por bi,m de la República", los señores del Cabildo
acordaron y mandaron que "ninguna persona que estuviere o viuiere con
otro por sí, ni por sus mozos ni en olra manera alguna, durante el tiempo
del dicho servicio 11i un año después cumplido el primero siguiente, 110 J,ueda
señalar, tomar ni tener directa o indirectamente en manera alguna sitio de
estancia de ganados. Y si los se1ialare a tomare, no valga, o que cualquier
vecino o criador de esta ciudad se prefiera a ello J lo pueda tomar y se11alar
para sí, guardadas las ordenanzas que cerca de las dichas esta11cias y ganados que esta dicha ciudad tiene hechas o hiciese. Y que en lo que e.stá aqui
se ha señalado y tomado J,or los dichos mozos, se e11tienda lo mismo si no
estuvieren las tales estancias pobladas y con ganados en ellas de la persona o
persona.r que tuvieren y para que lo contenidí&gt; en esta ordenanza a la que antes
de esta se guarde y halla e/ ecto, pidieron y mplicaron (los vecinos criadores de ganado de la ciudad de México) al ilustrísimo señor don A:1tonio de
Mendoza. . . que apruebe }' confirme estas dichas ordenanzas }' confirmadas,
se pregonen y guarden. Pregóne.re en la plaza pública de esta ciudad en 22
de enero por voz de monterilla, pregonero en haz de gente . .. " 22
Repetimos que las demás ordenanzas se pueden deducir de lo que hemos
visto hasta -ahora y por lo que veremos más delante podremos advertir otras
más. En lo que sí tenemos que hacer hincapié es en la importancia que tienen las disposiciones sobre los sitios o asientos para ganados mayores y menores, importancia que aumenta considerablemente en cuanto las estancias
aparecen colonizando los dominios de los irreductibles chichimecas. Cabe
hacer notar que las ordenanzas de Nueva España, a diferencia de las leyes
venidas de allende los mares, tuvieron Ja maravillosa virtud de estar inspiradas en los problemas y las necesidades apremiantes de un pueblo que. se
encontraba en pleno desarrollo ...

,. Acta.s de Cabildo de• .. Libro IV, tomo I, p. 67.

534

Hacia los dominios de los bárbaros

Saturada ya la campiña novohispana en su comprensión del Valle de México, Michoacán, etc., y ante el apremio a veces .inconsecuente de los ambiciosos conquistadores que exigían la debida remuneración por los servicios
prestado al rey, principalmente después de la victoria alcanzada sobre tos
alz~dos de Jalisco, las autoridadt",s virreinales se vieron agobiadas por um
sene d: problemas que sólo pudieron resolver hasta que pu ieron sus ojos
en las tierras que se encontraban más acá del río Grande o sea más acá ele lo
que se conocía por "Frontera de indios".
Efectivamente, Ja casi promiscuidad en que vivían ganados y naturales del
pueblo de Cuautitlán, obligó a doña Leonor de AJvarado a trasladar sus
de~esas al valle de Chamacuero, previa merced que le hizo el virrey don Antoruo de Mendoza, el año de 1543, surgiendo así la estancia de San Francisco
Chamacuero, que dio lugar al pueblo del mismo nombre, hoy ciudad de
Comonfort, en el Estado de Guanajuato. En el Ramo de Mercedes dcl Archivo General de la Nación encontramos también varios testimonios ---entre los
muchos que se pueden tener como ratificación de nuestra observación sobre
la trascendencia de la colonización en Nueva España- relativos a estancias
q~e surgieron en tierras colindantes con los chichimecas. La merced, por
eJemplo, que ~e le ~to~ó a don Juan Sánchez Alaniz, personaj~ cuya vida
en~e legendana, e ~~t6nca se desarrolló entre los indios bárbaros, ocupando
vanos. P~~tos ?ubhcos y aca~an~o por vestir el hábito franciscano, para una
estancia en tierra de los clnchimecas en la Gobernación de Nueva Galicia
entre los pueblos de Nicachúa y los Chichimecas . .. "; la que se dio a AJons;
Dávila, para un sitio de estancia en "el lado que dicen Chichimecas ... en
l~ ,ladera de la cordillera que se dice lramoco, sobre el arroyo que sale de La
cumega .. . "
También en el mismo año de 1543 se inició la colonización estanciera en
el valle de P~~jamo, con una merced que en noviembre, se otorga a "Diego
de Orozco, lu¡o de Juan de Villaseñor, en Cuerámaro, linde a la parte una
estancia que dicen Tupá-taro y al poniente otra que dicen Tétaro y al medio
día una sierra que dicen Cuerámaro y hacia el norte una estancía de chichimecas que dicen Coma11jani .. . " Un año más tarde don Juan de Villaseñor alcanzó una merced más, aledaña a la anterior, de parte del presidente
de la gobernación de Nueva Galicia, tierras que con el tiempo se convirtieron en pueblo y hoy son el asiento de la actual ciudad de Cuerárnaro Gto.
cabecera del municipio del mismo nombre. 23
,
'
" Archivo General de la Naci6n. Ramo de Mercedes, tomo II, Frs. 147 vta. y 230,

535

�En la imposibilidad de señalar todas y cada una de ]as poblaciones estancieras que coadyuvaron a la colonización del centro y norte de la ueva
España, para lo cual remitimos a nuestros lectores al Ramo de Mercedes
del Archivo General de la Nación, como fuente primordial, nos limitaremos
a llamar la atención sobre las que fueron antecedentes históricos 'de varias
ciudades en el actual Estado de Guanajuato, que otros investigadores se encargarán de señalarnos ejemplos en otras entidades y que será confirmación plena del tema que nos ocupa.
Los ríos han sido siempre rutas de conquista y colonización. o pocos son
los pueblos y regiones que en su historia no lleven unido a su nombre el ~
tórico y legendario de una corriente de agua o el de un lago. Su denommación suelen tomarla del lugar por donde corren, pero no es extraño el caso
en que un río haya dado su nombre a varios centros de población. Un eje~plo Jo tenemos en Guanajuato, nombre purépecha o tarasco, como me1or
les parezca y que originalmente lo llevó, y lo lleva todavía, el río, lo tomaron
más tarde algunos poblados estancieros y al Iin vino a inmortalizarse en las
minas fabulosas que a su paso se descubrieron, en una ciudad, en una imagen taumaturga y al fin en una entidad de nuestra República.
Los documentos que nos hablan del río Guanajuato no van más allá de

1546, que quizás marca el año en que se inicia la colonización de su cuenca.
Se puede afirmar que el primer jirón donde nacieron guanajuatenscs fue en
una estancia de ganados, mercedada por el "irrey don Antonio de Mendoza
a don Rodrigo Vázquez, el 3 de julio de 1546. Poco tiempo después encontramos a esta pequeña población estanciera, en el incipiente mapa novollispano, nominada Guanajuato. Por un tiempo creímos que esta estancia había
sido el antecedente histórico de la actual ciudad de Guanajuato, pero por los
registros que se hicieron para asientos de minas para el beneficio de los metales [undamento del Real de Santa Fe de las Minas de Guanajuato, no hay
tal, ~ues se asentaron sin contradicción alguna. Poco antes, ~1 _13 de roa.y~ . el
mismo virre}', había hecho merced a don Juan de Jaso el vieJo, de dos s1bos
para que tuviera sus ganados en los Chichimecas, 'en un sitio que se dice '.)!
nombra Comanja, donde hay dos lagunas que la una seca en verano y la otra
tiene muého atole y entra en ella el río que viene de Comanja y hay ojos de
agua caliente en ella . .. " El encuentro de minas dio lugar al Real de Comanja,
que aún subsiste precariamente.
El 4 de junio de 1547 se hizo merced de una estancia de ganado mayor a
Miguel alcedo~ en el "valle de Jalpa, al oriente, junto a la cié11ega grande,
en medio de dos sitios, el uno de Pedro Salcedo y otro de Miguel López, . . "
Esta propiedad agropecuaria Salcedo la vendió a don Francisco de Velasco y
a su vez éste a don Pech-o Lorenzo ele Castilla, cuyos herederos dejaron las tie-

536

rras sin labrar, lo que fue aprovechado por un grupo de quince indios otomíes
para fundar el pueblo de San Francisco del Rincón. Sobre tierras de la misma
estancia, a media legua de San Francisco, se fundó también el pueblo de Purísima del Rincón, Ambos son ahora ciudades con el mismo nombre la primera
no así la segunda que hoy lleva el nombre de Purísima de Bustos.
Un caso interesante son las actuales ciudades de San Miguel de Allende y
Huanímaro. La primera Iue fundada el año de 1542 con indios otomíes y chichimecas pero no pudiendo sostenerse desmantelaron a poco el pueblo, reduciéndose a una ranchería que lleva el nombre de San Miguel Viejo, muy cerca
de la hoy ciudad de San Miguel de Allende antes el Grande. Huaiúmaro fue
autori7ado por el virrey en 1548 para que allí se fundas~ un pueblo de indios
chichimecas; mas dicha población no prosperó, pues a poco la encontramos
convertida en estancia, propiedad de un español, subsistiendo así por \'arias
décadas hasta hoy que la vemos como una ciudad cabecera del municipio de
Huanímaro.

Las estancias en los chichimecas
Con lo visto basta aquí bien podemos afirmar que las estancias en el Reino
de Nueva España surgieron en el Valle de México, al conjuro de los grandes
centro~ d~ eoblación. Aparecen como complemento, como prolongación, como
un apendice de ellos. Las estancías en tales condiciones nacen, crecen y se desarrollan como un hijo mimado, al cuidado eficaz y constante de sus dueños
Y ~~jo la _pr~tección inmediata de las autoridades virreinales. Las estancias primit1v:15, s1 bien se extendieron en el campo un tanto lejos de la ciudad, siempre
estuvieron conectadas con la zona urbana, cuyo calor y mimos se proyectaba
constantemente, creando ese ambiente de unidad que siempre prevaleció en
las grandes ciudades novohispanas.
Consecuentemente, las estancias que se extendieron en el Valle de México
Michoacán, Nueva Galicia, etc., se caracterizaron por su homogeneidad. Lo:
que poblaban estas unidades agropecuarias eran en gran parte tan española
como la de 'banqueta'. Entre el opulento criador de ganado y su mozo asalariado sólo existía una diferencia de carácter económico, diferencia susceptible
de desaparecer en cualquier momento, pues las mismas posibilidades que había
tenido el primero, atesoraba el segundo. Si hoy era un vulgar aventurero que
se apoder~ba ilícitamente de "estancias para ganado en los baldíos y pastos",
en cualqwer buen momento se podía convertir en un español tan rico como
el patrón ...
Debernos hacer notar que, dada la situación tan especial de esas estancias
pudieron convertirse en poco tiempo en seguros centros recreativos, en Jugar~

537

�- como para sus amistades
de divertimiento, tanto para sus duenos
.
, advirtiéndose
,
ésta y las demás características en todos los sitios de estancia que se extendían
hasta la frontera de los indios nómadas y aun en muchas que se encontraban
mordiendo ya tales dominios.
.
.
En los Chichimecas, el nacimiento y desarrollo de las, p~Waciones estan~~eo prolonganon
ras f ue cosa b 1·en distinta · Aqui no surgieron como apend1ce
.,
·d d
de ~na ciudad que por su importancia absorbía toda la atenc~on de auton a es
y habitantes sino como un vital elemento geográfico, no ~ lado desde luego
porque tcní~ relaciones con otras estancias, sí bastante aleJado de 1~ grandes
centros de población. En tales condiciones, al crearse una pohlac1on estanciera en los Chichimecas, se le lanzaba a la vida para que luchara contra los
más variados y hostiles elementos y se bru;tara a sí mi~.
su
La estabilidad y fuerza de una estancia en estas lat~tudes ema~aban de
propia energía. Situadas en una región preñada de ~ligr~s y aleJada mue~
1 as de la tutela de sus dueños y las atenciones 11uned1at:as de las autonegu virreinales, tenían que subststrr
· · atena·id a por .un personal completadades
te diferente al de las estancias suburbanas perdiendo por completo la
men
,
, • ¡·
q e
homogeneídad racial que advertimos líneas alTiba. Aqu1 1o umco ~spano u
· en el nombre del propietario·' fu era de esa referenc1a,
se hace notono
, • en
d todo
lo demás palpita con fuerza incontenible un espíri~ nuevo, el espmtu e una
orresponde ni a la conquistadora m a la subyugada, era una
raza que no C
.
rbe .
raza que fatalmente se habría de impregnar de ideas • rtanas. . . .
Si observamos, nunca tierras destinadas a la crianza ~e ganados situadas
1 Valle de México y sus alrededores llegaron a evolucionar. Generalmen~e
e 'ti de estancias eran absorbidos por las ciudades o por los pueblos, dios si os sus caractensticas
, .
luyendo
en un todo que favorecía invariablemente
.
, a los
.

t

grandes centros urbanos, o, cuando mucho conservaban su propio caracter sm

llegar a más.
En los dominios chichimecas no:
.
Aquí, lejos de los tentáculos de las grandes ciud~d_es los siti~s de estancia
d lando al ritmo original de sus múltiples necesidades Y que
se Í ueron mo e
.
d
tal f rma
los hacían suscepnbles de evolucionar en sentido aseen ente, Y en
o
,
que SI LAS ESTANCIAS PRIMITIVAS SURGIERON AL CONJURO DE LOS GRANDES,
CENTROS DE POBLACION, AQUl, POR EL CONTRARIO, PUEBLO~, VILLAS Y. CllJD~-

hecho rigurosamente_ vendico del que los historiadores, en forma inexplicable, no han parado Illlentes.

DES SURGIERON .AL CONJURO DE LAS ESTANCIAS,

Dentro de la organización general del Reino ~e Nueva España, la tras~dencia de las estancias en los Chichimecas se ag1ganta ~ta alca~r- altwas
·
had~.rea1mente UlSOSpec
...,_ Desde el punto de vista geográfico estos
, sinos eran
_1
rencia.
Económicamente
hablando,
solo
los Reé:Ll.es
un preciso punto de refe
538

de minas les aventajaban. Llama la atención el gran celo con que los obispados se disputaban el derecho a los diezmos estancieros. Como centros de
pobJación, estas tierras agrícola-ganaderas, según lo hemos asegurado ya,
fueron auténticos avances de colonización que mientras tanto hicieron las veces de Jas grandes ciudades. Y, por si todo lo anterior fuera poco, los poblados estancieros fueron, según nuestras personales obsen·aciones, los que abrieron las puertas de oro del centro y el septentrión de la Nueva España.

La conversión de la estancia
Aqu~ y siguiendo los dictados del concepto historiográfico moderno, abordaremos un asf&gt;ecto que no titubeamos de conceptuar de importante en cualquier estudio de carácter histórico-geográfico. Para esto, nos trasladaremos
hasta el momento en que recibió las riendas del virreinato don Luis de VeIasco. primero de este nombre, el año de 1550. Don Luis en relación a la
colonización de los Chichimecas. continuó con la misma política de su antecesor, sólo que perfeccionándola, pues fue el primero en realizar la primera
conversión de poblados estancieros en pueblos o villas, este primer ensayo se
realitó con San Felipe, popuJarmente conocido por 'torres mochas', en el Estado de Guanajuato.
El año de 1551, don Luis de Velasco otorgó varias estancias y caballerías
de tierra a don Juan de Jaso, el viejo, sobre los ríos de San Miguel y Comanja. Cuando se determinó la fundación de San Felipe, fueron ocupadas
en 1562 las propiedades estancieras de Jaso, las de los hermanos Lope de Sosa
y Alonso de Estrada, hijos y herederos de don Juan Alonso de Sosa, así como
las de don Luis de Castilla. En la e tancia que se extendió sobre el río de
Coman ja y que llevó el nombre de eñora por espacio de un cuaito de siglo,
se fundó en 1576 la entonces villa, hoy ciudad de León, también en el Estado
de Guanajuato.
El ai1o de 1556, el mismo virrey Velasco, mcrced6 a Francisco Hemández
la estancia de Irapuato, misma que después di idió en tres partes, de dos
de las cuales hizo graciosa donación a sus compadres don Pedro Hemández y
don Jerónimo Jiralde. Precisamente esta última párte o sea la de Jiralde, ya
en manos de doña Isabel Hernández, su nieta. su marido don Juan Pérez
Quintana propició la fundación de w1a congregación al donar a descendientes suyos y a otras personas, solares con el compromiso de poblar, construir casa y aun la iglesia prfocipal, hacia los setentas del siglo XVI, según
testimonios que se guardan en el Archivo Histórico de Guanajuato, a nuestro
cargo, y que viene a echar por tierra la versión de que frapuato se había
fundado el año de 1547.

539

�y continuando en Jos ejemplos, el año de 1562, el 28 de julio, don Luis
de Velasco, encontrándose a la sazón en el pueblo de ~an Agus~ de 1~
Cuevas, hoy Tialpa11, mercedó al Br. don Alonso Mart:1nez, vecu:1"? de a
· d d d México Ja estancia de Cuitzeoy que más tarde se conoc10 por la
ciu a
e
,
.
· , al
·
hacienda de Cuitzeo de los Naranjos, en cuya capilla se baut:17..o
pnmer
libertador de América, don Miguel Hidalgo y Costilla, el ~ ~e mayo de
1753. Hoy es la ciudad de Abasolo, cabecera de mismo muruc1p10, en ~l Estado de Guanajuato, desde el 12 de enero de 1~50, salvo ~gunos anos, a
tir de 1953 en que se le llamó Cuitzco de Hidalgo. El ano de 1564, el
par
'
· · d M' .
6 de octubre, el presidente y oidores de la R~I Aud1enaa e exico, m~rcedó a don Gaspar Salvago, una estancia para ganado ~yor Y ~os ca~lenas
de tierra, un herido y sitio de molino de pan, a la orilla del r'.o (LaJa) _que
viene de San Miguel. Aprovechando el ámbito de esa población estanciera,
así como la de Juan de Illánez, se fundó la actual ciudad de Celaya.

!

Conviene recordar que la ceJebérrima hacienda de Corralejo,_ lugar donde
naciera el libertador don Miguel Hidalgo, inició también su vida como un
poblado estanciero el 11 de agosto de 1565, cuando fue .mercedada p~r el
presidente y oidores de la Real Audiencia, a don Alonso _Angulo Montesm~.
Re,sulta interesante observar también que las grandes haciendas de labor'. originadas en las mercedes agropecuarias que venimos consid~rando, estuv1ero~
constantemente amenazadas de ser convertidas en congregacmnes, puebl~, villas O ciudades como lo revelan los numerosos expedientes que se reg:is_tran
en el Ramo de' Tierras del Archivo General de la Nación: Tenemos un e1emplo en la famosa hacienda de Jaral de Berrio que en non:mbre de 1857, por
decreto del Congreso constituyente del Estado de GuanaJuato, se le ele~6 a
la categoría de pueblo, con el nombre de Mina, pero por razones que ~~oramos no llegó a prosperar como tal. Por cierto que en conc:p~o del distmeuido investigador potosino don Joaquín Mea.de, en los d~mm10s de la hacienda de Jaral y sus aledaños, se originó la cbarrerí~ nactonal,, ~on todo el
carácter de sus costumbres, el peculiar colorido de su mdumentana y lo bra-1
, de su espectáculo. Por algo se dice: 'Para los. toros de Jaral,
VIO
. , l los ,caball~s
de allá mismo'. En síntesis, en territorio guanaJuatense nacio o mas mexicano de todo lo mexicano.
Legalizando una colonización

Si bien es verdad que desde el primer momento en que se dictara~ las primeras ordenanzas sobre el particular, el establecimiento de. estancias p~ra
ganado mayor O menor adquirió personalidad j~rídica. propia,_ no fue smo
hasta después de muchos años cuando tal personalidad vmo a afmnarse, ador-

nándose con matices netamente mexicanos o, si se quiere, novohíspanos. Buscando Jas primeras condiciones impuestas a los estancieros, advertimos que
no difieren en nada de las señaladas a las mercedes de tierras para otros deS6
tinos: "Con tanto que no sea en perjuicio de españoles J' naturales de esta
tierra y C01l que no dañe la propiedad y señoríos de ella . .. " decía la premisa
general, alrededor de la cual se imponían otras condiciones, como estas: "Que
dentro de un año las tengáis pobladas con dicho ganado y si pasado dicho
año no las poblades, en tal caso la puedan pedir por despoblada. . . dentro
de seis años no la podréis vender so pe1¡.a que esta merced será en sí ninguna
y de ningún valor y efecto y crimpliendo lo susodicho sea vuestra y de vuestros herederos y sucesores. . . con tanto que no sea a Iglesia, monasterio ni
otra persona eclesiástica . .. "
Tal parece, de acuerdo con estas condiciones, que desde el siglo XVI ya
se trataba de restringir el poder temporal de Ja Iglesia, aunque infructuosamente, pues precisamente la fuerza económica del clero novohíspano se sustentó en estas unidades agropecuarias. Tale$ condiciones no variaron en lo
absoluto para los primeros estancieros que colonizaron el 'país de los Chichimecas'; mas, pasados algW1os años, los problemas se sucedieron y con ellos
Jas disposiciones virreinales que trataban de resolverlos, disposiciones inspiradas en el eaisaje y en las grandes posibilidades de la región.

Entre las disposiciones que se dictaron para los pobladores de los chichimecas, tenemos esta que eJ virrey don Luis de Velasco dirigió en noviembre
de 1563 a Bias Mejía, Teniente de Alcalde mayor de Jas Minas de Guanajuato, en la cual le dice que le hiciera merced a 13emardino Santa Cruz de
una estancia en los Chichimecas, siempre y cuando "no sea en perjuicio de
su rnajestad ni de otro tercero alguno y con que guarde los términos de las
estancias y tierras comarcanas, y con que no hayan quitado y denegado [(l.$ dichru tierras a ninguna persona, ni sea 81' térmÍTlos de Querétaro, Xichú, San
Miguel ni con ocho leguas en torno de la villa nueva de San Felipe . .. " al
mismo tiempo que ordenaba al Alcalde mayor de dichas Minas que ratificara o rectificara las medidas de las estancias que se encontraban desde las
Minas de Guanajuato al río Grande, pues sabía que algunas personas tenían
ª con un título dos o tres sitios y labran más tierras de las que les p ertenecen. .. "N
Pero sin duda que la disposición más trascendental y que vino a propiciar
la conversión de las estancias en otros centros de población, es esta que el
año de 1567, el virrey don Gastón de Peralta, dejó en la merced que suscribió a favor de Juan Ruiz, para un sitio de estancia para ganailo mayor
y dos caballerías de tien-a en los Chichimecas, "con cargo y condici6n que si
u Archiuo General de la Nación. Ramo de Mercedes, tomo VII a Fs. 191 y 202.

540
541

�dentro de los límites y términos de la dicha estancia y tÍJJrras por su majestad y por mi real nombre se mandare hacer alguna pob!ación ~ villa de
,spañoles ,, fuere necesario para este hecho dar por repartir las tierras por
ella, se puede hacer libremente sin _cargo de e~a _m~rced . .. ,_. 25
En esta forma, -inteligentemente dispuesta se bqmdo el proble~ del regateo entre las autoridades virreinales y los dueños de las estanc1aS, que . en
no por-as ocasiones presentaron fuerte resistencia a d~ar sus pertenencias,
para la fundación de alguna población o villa de cspanoles.

Hombres para las estancias

Al señalar ahmnas
de las características de las estancias
enclavadas en
;:,
.
los dominios chichimecas, decíamos que por haberse situado en una reg1on
preñada de peligros y alejada muchas leguas de _la tutela de los dueñ~s Y
las atenciones de las autoridades virreinales, tuvieron que estar atendidas
por un personal completamente diferente al de las estancias suburbanas.
Ahora bien · a qué clase social pertenecía dicho pctsonal?
Para co~t~tar esta pregunta, no nos remontaremos más allá de los albores de la segunda nútad del siglo XVI, pues, aunque el problema de estos
personajes se observa antes, creemos que no es_ sino hasta _entonces cuando se
define y se hace más propicio para su estudio. Es precisamente cuando el
segundo virrey don Luis de Velasco toma posesión de su cargo. Para entonces el Reino de Nueva España era ya una tierra de tremendos contrastes
desde el punto de vista social y económico. Aparecen con perfiles definid~s
y grotéScos ]as fatídicas castas frente _al es~~ol ~~tivo y pedant;_ que se cr:ia
con derecho a todo, menos a trabaJar, d1stmguiendose entre estos el calificado como "conquistador" _ Seguía en rango el criollo, cuya única preo~pación inicial fue la de conservar los privilegios lograd~ por sus progenitores. Más abajo tenemos a los indígenas y allá en los sedimentos del estrato
social a los mestizos y demás castas.
En cuanto a la distribución de la población era sumamente desproporcionada, pues mientras que el Valle de México '. otras provincias se encontraban pobladas al máximo, en las vastas regiones del noreste y noroeste,
había unos cuantos colonos que luchaban por su supervivencia, incrustándose
dolorosamente en el corazón mismo de la naciente colonia, los enigmáticos
domirtios de los cbichimecas, que apenas si se comenzaban a poblar con estancias. Problema que se agravaba con unas leyes que trajo consigo Velasco
y que re&lt;limían a los indios de la esclavitud, las cuales produjeron, según las
,. Archivo General de la Nación. Ramo de Mercedes, tomo L'(_ a Fs, 14-5.

542

propias palabras de don Luis, "en los españoles ... gran descontento y mucha pobreza y en los indios más soltura y regalo. . . Con sospecha estoy que
de parte de una nación o de La otra han de suceder inco11uenie11tes malos de
remediar porque está la tierra tan Llana de negros y mestizós que exceden
en gra11 cantidad a los españoles. . . y esta mala nación júntase han los que
se revelan, ahora cou españoles o indios . .. "
"México Y sus comarcas --dice eu otra parte en carta que fecha el día
pos~re~o de agosto de 1562- está tan cargada de gente que faltan los mantenimientos _y con gran dificultad se proveen las provincias de Miclwacán
Coli'1}-a, Zacatula
la villa de Purificación de Pánuco, que son lugares
espa11oles, se ua11 desj&gt;oblando a causa de ser /Jarte de tierra caliente y haber pocos indios . .. " ~6

y

a:

Ya .antes, don L'."s de Velasco, había hecho patente al i-ey su temor de que
esta berra se perdiera, y para evitado le proponía entre otras cosas, "mandar proveer• · - el repartimiento que tiene ofrecido a los conquistadores y
~obladores - •.. Que V. M. mande que se entresaque parte de la gente espanola ~ mestzz~ ~ negros, que hay sobrada en la tierra, para hacet alguna
conquista, )' si esta 110 se Ita de hacer, que mande V.M. cerrar las puertas
con tod~ manera de españoles, para que no pasen a esta Nueua España, y
los mestizos q_ue _s~ pudiera llevar en los naufos que. fueren a España, porque
son muy per1udzciales a los indios . .. 4 ' -:i 7
Ratificando lo anterior, un grupo de conquistadores antiguos pobladores y
encomenderos, suplican al rey en carta fechada el 17 de febrero de 1564
"dar asiento }' perpetuidad a esta tierra, porque los españoles de ella ere~
cen Y s~ multiplican muc!io y si los españoles que aquí nacen y uienen de
es~s Reinos: hay gran numero de mulatos y me.iti.-!os, gente muy mal inclmada, pero valiente JI determinada para cua/q1áer desvergüenza . .. "2s e
insiste el Dr. Ceynos, uno de los oidores de la Real Audiencia, al afirmar
que "los que hacen más daños son casi forzados por naturaleza, que son
españoles que vagan por la tierra, mestizos, 11eg-ros, mulatos Ubres y esclavos,
hombres Y mujnes, 110 tienen qué comer ni co11 qué sustentar ni hay quién
los haga servir por la mayor parte. Y son como las yerbas y crecen y se
aumentan de cada día esta inicua e infiel gente . .. " 29

= Cartas

de lr1dias_. p. 275.
: Op: cit. ~ta al Rey de D. Luis de Velasco. fechada el 4 de mayo de 1553, p. 269.
Epistolario de Nu.eua España, por FRANCISCO on. PASO y TRoNcoso. Tomo X

~lt

'

" Colección de Dornmentos para la Historia de México, por JOAQUÍN GARGÍA ICAZBALCETA. Tomo II. México, 1866.

543

�El imperio de lo mexicano
, .
bre I modo de ser de cierto sector de la poEl clamor era unarume so
e
.
. ta a las castas es el
.,
.
.
ro sin duda el que meJor pm
"
blaaon novohispana' pe
d dice al rey que una
. e don Martin Enríquez de Almanza, cuan o
. •
no lo
VUT y
d'
oniéndose e11 peor estado y si Dios y V.M.
.
sola cosa va cada ia p
d" . , de esta tierra y es el crecit
e venga a ser la per icwn
d.
reme ian, emo qu
.
d los mestizos no hago cau.
d
e van los mulatos, que e
miento grarz e en qu
..
, nse riempre con las ma-

Los mulatos que son hi1os de negros, cria
.
dal. . .
.
d
~ueden tomar buenas costumbres, y como
dres ,, ni ellas ni de los pa res J
d"
y muy pocos se aplican a ofih en de sí lo que pu wrerz
bº
l .b
personas i res, ac
se deja creer la ha iios y donde anden con libertad, y es cosa que n O
la fuerza que tienen universalmente. . .
,
i a
y
. .
tinúa diciendo don Martín- por
"Siempre andan entre los indios -c,on 1
de los cuales los indios
ll
•
de que mas se wnran,
la parte que de e os tumen .
tidad de negros a esta tierra
.
h t d cada ano vume gran can
reciben ar o ano. . .
h
ella otro servicio así para
h
d
· porque no ay en
'
y que forzoso an e venir
Las indias son gente muy flaca . ..
las minas, como para otras cosas. . .
llas antes que con otras neLos negros se casan con e ,
d
1
por os negros. . .
.
I . . l"b
pues viniendo tanta suma ca a
,
.
.M
P r razón de de1ar a sus u¡os i res,
g~as d o
los mulatos yéndose multiplicando tanto, mire V ... son
ano e negros y
.
ll
·ados son hombres que osan
señores los indios como nacidos ent:_ele ohs y cri el :.nundo pues, si los in.
b ·,
mo cuantos es pano es ay en
'
morir tam ien, co
.
ll s
sentencia solemne/
' t
¡untasen con e O dios viniesen a ma ear y es os se ,
e sería parte para resistirlos . .. ,,
te Enriquez de Almanza- no se yo qu

;.d d

meo
.
las rovidencias que había tomado para remeIntercala en lo antenor
e "en las estancias de ganados mayodi.ar lo que él advertía, entre e as qu
d
I lla lista de los que

iJ

I
que es donde ellos acu en. . . ta
res, que son mue ias,
l d - s de las estancias señalen los que cada
¡ b·
y que os ueno
.
en ellas tu zere.. .
f
d 'st s se hallare en las estancias, sea
. . d
t Y que el que uera e e o
uno a menes er
d. d drástica termina p1clien o
. ad
a abundo ... " y como me J a
'
castzg. o como v g
. .,
rohiba los matrimonios entre negro

al rey que, previa autor~zac~on pap~ pe declarando esclavo al hijo mulato.
. dia y que su desobediencia se cas gu
.
e lil
.
o con
e se nutrió la colonización estanciera
Tal fue el matenal h~an
qu
, b'to que hoy corresponde al
E
pr.inCJpalmente en e1 am 1
en Nueva spana
. . .,
l libertad es evidente, así como
Estado de Guanajuato. Su mclmac1on a a
.
de las ar1 desempeño de menesteres camptranos,
su ~uena y valor pa~ e ara debilitar a la esclavitud, etc. . . Lo extraordiguc~as de q~et se sanvalt1:
todo esto es que esta gente asi fue y casi durante
nanamente m ere
los tres siglos de dominación española.

cie

544

El J1ombre que se encaminaba hacia el norte, atravesaba el río Grande o
Lerma y se internaba en los dominios dúchimecas, alcanzaba en rigor un
pasaporte a la libertad, se despojaba de todo complejo para respirar a sus
anchas. Tal parece que prefería luchar contra el indómito nativo que soportar una condición inferior ante el que había venido de ultramar. Para
el conquistador el único atractivo que tenían las tierras chichimecas era
poseerlas, pero nunc.a habitarlas. En cambio, para el hombre de casta constituía un medio de vida que ninguna otra región podía ofrecerle, &gt;' no sólo
a él, sino también al indígena culto, en un principio, y finalmente a] mismo criollo.
La porción mayor de nuestro actual Estado de Guanajuato, que es el
ejemplo mayor de nuestro tema, se colonizó fundamentalmente con indios,
negros, mulatos, mestizos y crio11os, todos emigrantes semicristia1úzados procedentes del Valle de México, de Michoacán, de Tiaxcala, etc. Eran emigrantes en los que los efectos de la conquista estaban poco concentrados y
sólo el establecimiento muy posterior de monasterios y la creación de villas
con sus ayuntamientos, vinieron a detener la absoluta desaparición de dichos efectos.

En la porción que antes habían ocupado .los dúchimecas, no se conocieron jamás las encomiendas; la esclavitud siempre se sintió como algo
extraño. Ante el impacto del medio, eran frecuentes los casos en que un
moribundo dejara como herencia a sus esclavos, su libertad. No obstante
que la colonización estanciera en los chichimecas, se inició en la última década de la primera mitad del siglo XVI, no se conservan monumentos eclesiásticos de esa centuria, lo que revela la nula influencia del evangelizador
y del encomendero.
Originalmente, por el simple hecho de encontrarse en zona de guerra, el
poblador de las estancias en los chichimecas fue susceptiWe de que se le
permitiera usar arma y e.aballo para su defensa, detalle que lo equiparaba
en cierto modo con el aventurero europeo que osaba internarse en estas
latitudes o a la soldadesca recluída en los campamentos militares llamados
presidios. Todo Jo anterior, unido a la distancia a que se encontraba el dueño
de la población estanciera, único que podía provocarle complejos, fue lo
que modeló el carácter altivo y fuerte del guanajuatense, por ejemplo, síntesis de los mexicanos, y le encauzó desde siempre por el camino luminoso
de Ja libertad.
El sentimiento de independencia fue el crisol gigantesco que tuúó a aquellos emigrantes, procedentes de todos los puntos cardinales. El mismo español aún, que no fue abundante, tuvo que diluir su insolencia y su altivez,

545
H35

�· d ad , en Ia que n o se conocían la despara poder convivir en aquella socie
criminaci6n ni los complejos.
.
.
.
Hasta ahora se había creído que solamente las fuertes cliferen~ias sociales
·ca hab'ian lanzado a los mexicanos a luchar por su mdcpendeny econ6 nu s
,
.
d 1
·
cia, porque se ignoraba que en el centro, en el corazon nns~~ . ,e a pa~,
· ·
, ¡eo d e pohlación , que desde que se 1IllC10 la colorue,ushera
un f uerte nuc
zación estanciera había venido cultivando con esmero un mundo en el que
0 se conociera :n ninguna de sus formas la opresión, un mundo en el q;e
:i·de O temprano se habría de gestar un movimiento p~-~ alcanzar ºº, ~olo
•
d enCla,
· sino
·
Ja igualdad, principio de todo. regimen democratico.
la mdepen
fu
,
·
las
dilerencias
sociales ni el despilfarro
Aqu 1 no cupieron
. .
li de
• es erzos en

beneficio exclusivo de una. comunidad, ya fuera etvil º. re. !1osa.
.
Tales son las características que presenta Ja co1oruza.c1on est:mcrera en
Nueva España, vista desde el ámbito guanajuatense; ~uevas e i~ahnente
trascendentales facetas deben advertirse desde otras latitudes, tan dignas . ~e
consideración como las que nos han dado motivos para el presente estudio
histórico.

FACTORES QUE INFLUYERON EN LA COLO. IZACióN
DE LA FRONTERA DEL NORTE A MEDIADOS DEL
SIGLO XVI Y PRINCIPIOS DEL XVII
ANDRÉS MONTEMA YOR HERNÁNDEZ

El Colegio de México

LA COLONIZACIÓN ESPAÑOL!\. se extendió paulatinamente hacia el norte desde
mediados del siglo XVI, dejando atrás una región favorecida por su situación geográfica y por el estado cultural de sus habitantes indígenas. Climatológicamente, esta zona estaba caracterizada por sus bosques de coníferos y
por su clima húmedo y templado. La hidrografía y la orografía de esta altiplanicie era exuberante. Este medio geográfico tan agradable había favorecido en cierta forma el desarrollo de una cultura indígena superior.
La civilización sedenta.iia que vivió en la altiplanicie de Mél!ico tenía
como peculiaridades generales una economía basada en la agricultura y en
el comercio; socialmente había creado una división de dases muy jerarquizada; su religión era poligámica con rasgos muy complicados; su técnica le
había permitido desarrollar un planeamiento de edificios -tanto públicos
como religiosos-- y de ciudades, así como una explotación más racional de
la agricultura por medio de terrazas y de chinampas y la utilización de instrumentos de labranza.1
En fin, esta sociedad sedentaria favorecida ell parte por un medio geográ1
Sobre este tema en general se pueden ver los siguientes libros: ALFONSO CA.so,
Cultura Mixteca y Zapoteca. México, 1941; ALFONSO CAso, El pueblo del Sol. México, Fondo de Cultura Económica, 1953; JnrÉNEZ MORENO, Not.as de Historia
.d.ntigua de México. México, Ed. Mimeogr. American School, 1961; JU.Ó:NE:Z MORENO
y ÜARGÚ. Rmz, Historia de México. México, l. de A. e H., 1962; KiucKEBBRO, Las
antiguas culturas me.ricanas. México, Fondo de Cultura Econ6míca, 1961; Mo&amp;LBY,
La civilización Maya. México, Fondo de Cultura Económica, 1956; THOHPSON, Gran•
deza y decadencia de los mayas. México, Fondo de Cultura Econ6mica, 1959; VAILLANT,
La civilización .d.zteca. México, Fondo de Cultura Económica, 1944.

546

547

�fico casi ideal, permitió al conquistador español, cuando la dominó, utilizar
sus progresos -principalmente en lo social y en lo económico-- para establecer su cultura hispánica.
Sin embargo, el colonizador se clirigió a otras zonas del virreinato cuyas
características geográficas eran diferentes y cuyos habitantes aborígenes no
tenían el desanollo cultural ele los indios de la altiplanicie.
Este desplazamiento de la población ~lle a mecliados del siglo XVI era
europea, mestiza, indígena, negra, etc.- se orientó hacia el norte que era,
y es, una zona que pierde poco a poco huellas de to,da humedad; don?e la
vegetación, más a.Uá del Bajío, se reduce e~ las serranias y, !~anos a cactáceos,
magueyes n arbustos espinosos; donde la hierba crece raqwtica y rala Y luego
desaparece excepto en los lugares donde hay algo de agua. El suelo, a menud~
calizo y permeable, agrava todavía más la aridez y la de.mudez de estos paisajes; después vienen los desiei:tos ~el bolsón de_ ~a~imí donde los arroyos
casi no existen y la arena domma siempre el prusaJe.
.
. ,
En esta región en donde el paisaje natural es hostil y poco atractivo, vivtan
indios nómadas reunidos en numerosas tribus y con multitud de dialoctos. Se
puede decir que se alimentaban con bayas silvestrf'.s y raíces, pero sobre todo
de tunas. Su Status cultural les pemútía el conocimiento de arcos y flechas
rudimentarios, con que se dedicaban a ca7,ar venados, liebres y ?tros anima~es.
Los hombres andaban generalmente desnudos, mientras las mu1eres no tratan
otra cosa que un pedazo de cuero o hierbas colgadas de un cinturón con que
cubrían sus partes verendas. Debido a la situación geográfica y a su estado
cultural viajaban constantemente en una trashumancia que nunca sobrepasaba una región determinada; dormían a ~a intemperie: y mientras no tuvieron contacto con los españoles no conoaeron la agncultura. Eran muy
belicosos y representaron más tarde para el coloniza~or un gra~e- problema,
Porque atacaban constantemente sus convoyes, sus villas, sus JDlSlOnes Y SUS3
., una zona de "Guerra v·va"
reales de minas, haciendo de toda esta region
1
•
• Entre las descripciones coloniales se pueden ver los siguientes libros: N1c01...Ás DE
LAFORA, Relación del uinje que hizo a los presidios intern~s. situad~s e~ la frontera de la
América Septentrional perteneciente al Rey de España. Mexico, Ed1tonal P~dro Robredo,
1939· ALoNso DE LA MOTA y EscoBAR, Descripción geográfica de los remos de Nueua
Gali;ia, Nueva Vizcaya y Nuevo Leó11. México, Pedro Robre~o, 1940; Pw~o luvEAA,
· ,·0 y Derrotero de lo caminado, visto y observado en el dm:urso de la vista general
D ,a
i
~
M' .
B C ta
de presidios, situados en las provincias Ynternas de Nueva E_spana.
~co'. • os Amic, 1945; Jos:É ANTONIO DE Vn.LASEÑOR, Theatro .A":er?ca_no, desc~t~cifm general
de los reynos y provincias de la Nueva España y sus 1unsd1cctones. ~einco, Ed. Na. al 1952 2 vols Para un estudio moderno véase: JoRGE A. Vrvo, Geograf-ía de
c1on '
,
.
( T"
F.
N 37)
México. México Fondo de Cultura Económica, 1948
1erra urue o.
•
, Para ana~r mejor la situación cultural de los indios nómadas se puede ver los
siguientes libros: JosÉ DE Aru.Eou1, Crónica de las provincias de N.S.P.S. Francisco

548

Este eonjwito de indios nómadas fue ]Jamado en un principio por los españoles "Chichimec.as" que en lengua náhuatl significa "Linaje de _perros" :1
Pero al poco tiempo empezaron a tomar nombres muy peculiare.s según
]a región donde viYían, como Gua.chichiles, ]forrados, Hualalmises, Rayados,
Boca Negras, etc. Estos indios. aparte de su belicosidad, no podían ser para
el colonizador un medio e.stable de conseguir tributo o de sumirústrarse mano
de obra suficiente como en el centro de la colonia. Pero sin embargo, a pesar
de todos estos obstáculos, el colono seguía introduciéndose a esta zona que
no tenía límites, que se extendía hacia el infinito.
¿ Por qué el colonizador se dirigió a esta región desde mediados del siglo
XVI y en el XVII? ¿ Cuáles fueron los incentivos que empujaron al español
a expandirse en esta Nueva España septentrional? Indudablemente no existió
un factor determinante que interviniera en una forma decisiva en 1a conquista. de estas .fronteras consideradas infirutas, sino un conjunto de factores
que se entrelazaron entre sí y se ayudaron muLuamente, convirtiéndose en
fuerza impulsora de la colonización.
Entre los muchos y diversos estímulos que recibió el colonizador para decidirse a ir a esta zona del virreinato, podemos reconocer los factores económicos, el agente social, el religioso, el poñtico y hasta la leyenda, que jugó
W1 papel muy importante; todos en primer plano, todos formando una unidad, todos atrayendo una población, todos creando una situación favorable
para la expansión.
Lo que pretende este trabajo es desmembrar un poco este núcleo heterogéneo pero compaclo, y presentar cada uno de estos factores en forma individual, separados e independientes, pero sin olvidar q_ue son part~ de una
gran urudad.

de Zacateca,. México, Ed. Cumplido, 1851; ALoNso DE LEÓN, JuAN BAUTlSTA CuAy FERNANDO SÁNc1IEZ DE ZAMORA, Hisloria de Nuevo León, con n-0ticias sobre
Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escritas en el siglo XVII. Escrito preliminar y notas de Israel Oavazos Garza. Monterrey, Centro de Estudios Humanísticos de la Universrdad de Nuevo León y Gobierno del Estado, 1961 (Biblioteca NL.
No. 1). Se puede ver también los trabajos de W. J1MÉNEZ MORENO y de PAUL KmcHHOFl', titulados TribUJ e idiomas del norte de Mb:ico y Recoleclores cazadores de
México. En la Tercera Reunión de Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología, México, 1944, pp. 121, 133 y 133-144.

l'A

' Sobre este tema se puede consultar a PRILrP WYNE PowELL, "Spanish Warfare
Against the Ohíc.himecas" y "The Chichimeca Scourge of che silver frontier in Sbrteenth
Century in Me.xieo", The Hispanic American llistorical Review, tomos XXIV y XXV,
1944 y 1945, pp. 580-604 y 315-338.

549

�Factores eco11ó111icos

La economía de la rueva España tu,·o fuertcmcnt • iníluida por las
ideas mercantilistas, cara tcñzadas, en fom1a general, por con iderar el oro
y la plata orno las riquezas fundamental s; la prosp rielad de un país se
medía por la cantidad de numerario cir ulante y icndo l oro y la plata
los denominadores comunes de todos los valor :s, aquel país que tuviera más
oro y plata sería más próspero; por tanto, se tendía a arnmular mu hos metales pre iosos. 5
Estas ideas mercantilii;tas que imperaban en el ambiente de la época hacían que la minería fuera \'ista como esencial y decisiva para la vida económica de la ueva España; así por ejemplo, Gómez de Cervantes nos dice
en sm esuito que ''los meta.les preciosos son el sustento del gobierno. de la fe
y de mercaderías, heredades de la tierra, casas y otras posiciones no tuvieran valor". 11 Como podemos notnr. los metales prcci,,:o eran el rec1u.i ito
indispensable para estructurar la prosperidad económica, social, poHtica y
religiosa.

Esta concepción influirá grandemente para justíficar la ne esidad de xpansiones y descubrimientos en bw.ca de metales preciosos. Al porn tiempo
de habe1se dominado la altiplanicie mexicana, t.&gt;mpe7.aron a organizarse e.,pedieioncs por mar a la Florida a las Californias, a las Filipinas. Pero por tierra
y hacia d norte casi no hubo intentos de descubrir o colonizar en fonna sistemática, debido a que ta zona no aparecía atra ti,·a a cau a del medio
geográfico y lo · indios nómada,;. A mediados dd siglo • ~I ( 1546) con los
de ubrimiemos de las minas de la plata de Zacatrcas, los e pañol , p ído·
de la "fiebre de la plata'' se dirigieron a esta zona del virreinato, pues la atracción de la riqueza minera fue tal, que para 1550 - a dos años de la fundación de aqu Ua ciudad-, Zacatecas era el r&lt;'ntro demográfico más grande
• Claro que esta explicación sobre el mercantili. mo t~ muy general y para comprender la complejidad de este tema se puede ver lo libros: J.
auy, An lnlroduction to Eriglish Economic History. London, Ed. Longmans, 1929 · HERBE.RT lhTON,
Eco11omic Ristory of Europt. London, Harper, 1936; E.F. HECKSCDP.R, La época Mtrcan1ililla. México, Fondo de Cultura Económica, 1943; Gv.sTA
CHMOLL.E.R, The
Mercantil System. London, Macmillan, 1940.
• GONZALO GÓIUZ Cuv"-NT'"s, La vida económica y Social d~ Nutua España al
/inalizar ti siglo XVI. México, Antigua Librería Robredo de José Porrúa e hijos,
1944, p. 139. Tambifo se puede ver al respecto en el Arc.hivo General de la aci6n,
Reales Cldulas, volumen 12, Ep. 148, "lnfom1c sobre los bienes en la Nueva España;
paguen los derechos por el. .. que produren". 8 de mayo de 1628.

después de la ciudad de México, y se cuenta c¡ue había cinc
cuenta explota iones mineras.r

i ,le-~ias y cin-

La producción minera de Zacatecas creció rápidamenl •.
ún 1 fota y
1
E cobar a finales del siglo XVI, de "un qtúntal de tierra ( equivalente. a 46
kilos) salían dos arrobas (cada arroba eran 11 kilo } dt· plata, p ro gen ralmente acudían a los principios a diez, quince. \'CÍJlt }' treinti marcos (230
gramos cada marco) por fundidón de cada quintal" ;8 o sea, que la producción de -i5 kilos mezclados con otros el 'mento·, daba un promedio de do· a
seis kiJos de plata despué de la amalgama ión, rendimi ·nto muy considerable
tomando en cuenta que las minas de a..'Cco producían un promedio de uno
a cuatro .kilos de plata después del proceso de amalgamación -1583-. 11
Esta producción tan considerable en w1a t"ttión en que e caseaba todo lo
necesario para la ·ubsistencia, hizo que los precios de los productos de consumo inme&lt;liato -animales domé ticos, trigos maíz, etc.-. fueran muy altos. Esto, a su vez, hizo que una gran parle de la población se empei.ara a
dedicar a la ganadería y a la agricultura; por otra parte surgió Ja necesidad
de
uir adelante, en busca d nuevas tierras para desarrollar estas actividades y poder abast cer a los rea le· de minas: así, poco a poco, ·t,. fuentes ele
riqueza fueron un medio de atracción para atraer a nuevos colonos a estas
fronteras.

En los alrededores de la iudad de Zacatccas se emper.1.aron a dcsarrolhr
centros mineros-ganaderos como an Martín, Aviño, ombrerete, ieves, Chalchihuites, Fresnillo, Bonanza y Mazipil. Estos nuevos centros de población
formaban una cxll'l1sa e importante zona ·conómica, y fueron a su yez apo ·o
y punto de partida para nuevos tlescubrimientos y colonizaciones¡ así, de estos
sitios salieron las expedicion que fundaron con el tiempo la UC\ a Vizca}-a,
el uevo México y el Nuevo Reino de León. Tocias e tas nuevas exploraciones estu ieron influidas en la búsqueda de rique-,.as mineras tan fabulosas
como la de Zacatecas.

' itado por FRAN~o1s CnF.VALll!R, La fo,mació11 de los grandn / .nti/undios en
México. iéxico, Probl m:u Agrícolas e Industriales de México, 1959, pp. 36-37. También se puede ver a Mom:sTo BAROALLÓ, La Mineria y la Metalurgia tn la América
española durante la /poca colonial. México, Fondo dt" Culwra Económica, 1955, pp.

206
1

a

209.

ÍOTA y ESCOBAR,

op. cit., p. 149.

Archivo G neral de la ación. Reales Cédulas, t.
V. Exp. 418. "Infonne de
Agusún de Casares, :i.l Presidente de la Audiencia de Méxiro, Don Pedro Forlán,
- 1583-".

550
5jJ

�•
A1 mismo tiempo, a esta corriente migratoria se unieron muchos infractores
de la ley que buscaban refugio en los territorios que eran prácticamente incontrolables por 1a Corona. Así llegaron a estas r~giones deudores, hombres
"llovi~os" -llamados así por haber entrado ilegal.mente a la Nueva España-,
extranJeros, solteros recalcitrantes, casados que dejaban a sus esposas y familias en España; todos ellos condenados al castigo y a la deportación inmediata,15 también llegaron a esta frontera del norte los persegµidos por la Inquisición por blasfemos, sacrilegos, bígamos, herejes, judaizantes, etc. y jWJto
ton todos ellos, criminales fugitivos de las cárceles o con juicios pendientes.la
Se puede decir que casi todas las personas desarraigadas de la sociedad colonial se dirigieron a estas fronteras en bmrca de nueva vida
Sin embargo algunos historiadores han idealizado basta el máximo a estos
emigrantes que se dirigieron al norte y los presentan como seres escogidos y
privilegiados que se dirigieron a estas vastas fronteras con el fin de llevar
a todos los rincones la civilización hispánica. Pero parece que no fue así, ya
que los documentos comprueba.u que hasta los descubridores más destacados
de estas regiones tuvieron conflictos con la ley. Asi Joannes de Tolosa descubridor de las minas de Zacatecas, tuvo un juicio de amancebamiento; a Francisco de UrdíñoJa, colonizador de Coa.huila, se le acusó de uxori~idio; Antonio
de Espejo, descubridor de Nuevo México, fue procesado por asesinato; Alberto
del Canto, fundador de Saltillo y de los primeros establecimientos en el Nuevo
Reino de León, fue acusado de muchos crímenes y delitos; Diego de Monternayor, fundador de la ciudad de Monterrey, fue perseguido por haber dado
muerte a su mujer. Todos ellos, sin haber ninguna excepción, fueron acusados
después de hacer esclavos a los indios y ele venderlos en los reales de minas.17
En su conjunto la población errante no fue en un princiJ1io la base de la
colonizaci~n de las fronteras norteñas, ya que su propio nomadismo, su anhelo de nquezas y su situación de fugitivos de la ley, la lanzaba a aventuras
y a la busca de nuevo$ territorios. Llegaban a un lugar y permanecían en él
mientras les convenía a sus intereses y después, al desaparecer el imán que
los retenía, salían poco a poco a otros lugares, sin ninguna organización, sin
ningún rumbo y casi siempre en forma individual. Alonso de León nos relata
que en el Nuevo Reino de León los soldados de Carvajal se dedicaron a cazar

El Factor Social

•

La toma de Granada en 1492 puso fin a las campañas de Reconquista y
dejó libres a muchos hombres, que marcharon a Italia, las Antillas y más
tarde a "Tierra Firme".
Estas personas provenían de las zonas pobres de la península, como las
Sierras de Extremadura, las tierras altas de León o de Asturias y sobre todo de
las dos Castillas. 10
Los hombres que llegaron a estas tierras de la Nueva España no querían
seguir en su antiguo Status social y deseaban sobre todas las cosas privilegios
y honores; ya que el español que llegaba a América se sentía por el hecho
mismo de pertenecer a la raza dominadora un conquistador y esto significaba pertenecer a la más alta jerarquía social y merecer, por tanto, toda distinción y halago. Frente al indio se sentía superior por el hecho de ser soldado de un rey poderoso y al mismo tiempo se sentía señalado por la Providencia como un ser superior ante un pueblo conquistado; u esta situación tan
peculiar es vista claramente en una carta de fray Jerónimo de Mendieta a1
rey Felipe II en 1565, donde le dice: "hasta el más vil y desventurado quieren ser señores y vivir por sí y no servir a nadie sino ser servido .... " 12
Esta mentalidad social permitió que una gran parte de la población estuviese presta en busca de aventuras, rique;,.a y posición bonoríiica y que fuera
una fuerza disponible para ir a colonizar las fronteras del norte. En busca
de hacer realidad todos sus anhelos esta gente formó una población Dotante
en todas las nuevas villas o reales de minas que surgían en las fronteras. Fray
Antonio Tello nos dice al respecto: " ... de un pueblo a otro sin pensamiento
de permanecer ni poblar ningw1a tieITa. . . andan como corcho sobre el
agua ... ,, 1:1
La colonización en la zona septentrional del virreinato reclutó a este.tipo
de personas que eran generalmente gente ''valdía, viciosa, vagabunda i tahura,
que por la abundancia de las provincias en qualquiera parte de ella hallaban
de comer, sin trabajos ... "u

'º NoRMAN F. MARTIN, Los uagabundos en la Nueua Espaiía. México, Ed. Jus,
1957, pp. 9-10-11 y 14.
.u JoSÉ Du.RAND, La transformaúón social del aonquistador. México, Pon:úa y Obregón, S. A., 1953 t. I, pp. 45-46-47.
" JOAQUÍN GARCÍA. lcAZBALCHTA, Carta de religiosos. Mé,cico, Ed. Salvador Chávez Hayhoe, 1941, pp. 117-119.
" FRAY ANTONIO TELLO, Crónica Miscelánea. Guadalajara, Ed. Josl Cornejo Franco, 1942, p. 325.
" NoaMA.N f. MARTIN, op. cit., p. 42.

552

I

" Se puede consultar la ponencia del profesor Eugenio del Hoyo, titulada "El carácter de la conquista y colonización española en e1 nore.ste de México (siglos }l...'Vl y
XVII)". San Luis Potosí, Décima Mesa Redonda de Antropología, 1963. Y también,
en el Archivo General de la NaGi.ón, Reales Cédulas, Volumen 27, exp. 156, "Retorno
de los delincuentes que se encuentran en la Nueva España". 2 de julio de 1637.
" EuoEmo DEL Hovo, op. cit., p. 5.
11
Ibitkm. Sobre Antonio de Espejo, ver en el Archivo General de la Nación, Provincias Internas. Vol. XLIX, Exp. 236.

553

�•
indios y venderlos después a los reales de minas. Esta actividad lucrativa
reunió en la villa de León -hoy villa de Cerra1vo-- a más de doscientos soldados, pero la Corona prohibió estos abusos y al poeo tiempo estos soldados
que "no tenían otro entretenimiento ni de qué comer, se iban saliendo fuera,
ya cuatro, )'ª diez ... " 18
Paulatinamente esta gran masa de vagabundos, delincuentes y aventureros
empezaron a dejar remanente de familias e individuos que formaron una
base estable para constituir el núcleo principal de la población. Estos hombres que por diferentes causas -familia, nueva vida, etc.- abandonaron
su vida errante, volvieron o empezaron a dedicarse a distintas actividades
para las cuales la zona era más propicia, como la ganader'ta, la agricultura, la
llllllería y más tarde el comercio. Precisamente esta transformación es constatada por Mota y Escobar cuando dice: "se convierten los soldados en labradores y tienen haciendas y heredades ... " 19

La Reconquista española a través de sus ocho siglos de lucha contra los
infieles, dio al español una gran bandera de unión y de combate: la fe católica y su expansión en el mundo de los infieles. Aparenteme.nte por este
ideal se luchaba y por este ideal se moría. Toda la expansión tenitorial española, primero en la península, después en las Antillas y más adelante en
América, fue justificada por este anhelo. No hay cronista que no mencion~
esta misión; así, Bemal Díaz del Castillo afirmaba que la conquista era para
llevar la doctrina de Dios a esta parte del mundo ; 20 también Gómara n0-s
dice textualmente: ''la causa principal a que venimos a estas partes es para ensalzar y predicar la fe de Cristo ... " n
Como podemos ver, la conquista se justificaba por el fin de extender los
dominios de Dios y llevar su doctrina basta los puntos más recónditos. En la
expansión hacia las fronteras del norte esta actitud religiosa siguió vigente;
no hay fundación de cualquier villa que estudiemos en la que en una de las
partes de los documentos no se diga: " ... con intento de que el Santo Evangelio se propague ... "; 22 tampoco hay colonizador de esta región del virrei'-' ALONSO DE LEÓN,

EscoBAR,

554

Dí.-.z

op. cit., pp. 195-96.
op. cit., p. 136.

Historia de la co11quista de la Nu,va España. México, Ed. Porrúa, 1962 (Sepan Cuántos ... 5), p. 85.
21 FRANCISCO LÓP&amp;Z DE GÓMARA, Historia de la conquista de México. México, Ed.
Pedro Robredo, 1943, t. I, p. 63.
" Archivo Municipal de Monterrey, Rollo IV. Sección de Originales; de la selec'" BERNA!.

La lucha y la extensión de la fe en esta zona de la colonia, según lo entendían entonces,, sin duda ennoblecía en grado sumo a estos aventureros, ya
que ella parecra borrar todos sus malos procederes anteriores y daba un fin
nohle a todos sus actos. Por ello no había ninguna expedición que no llevara
un estandarte con Wla Virgen o un santo como símbolo del avance de la fe.
Al tener contacto con el indio el conquistador le decía que su tarea era llevar
l~,fe a su _co~ocimicnto y práctica y más adelante la explotación y la dominaCion del mdJgena eran justificadas en parte, para darles oportunidad de
cono_cer
Santos E~gelios. _En fin, todo acto de expansión, colonización,
dommacron y extenruruo, fue siempre envuelto en el velo de la religión que
justificaba Y explicaba, por lo menos en forma aparente, tocios los actos del
perpetrador.

~?s

Factor religioso

,. MoTA Y

nato que no destaque que ha luchado por la fe y su extensión entre los indi~en~. Exist~n un sinnúmero de documentos en que se dice: " ... reduje al
mdio Y_ le_ di ~ conocimiento de Dios Nuestro Señor ... "2a La propia lucha
Y el ~quilanuento de la población indígena eran justificadas por este ideal.
Por eJemplo, fray Antonio de Arreola, decía al respecto: " ... si se le da religión Y policía a estos moros (indígenas) y nos siguen atacando ... no sólo es
un deber sino una obligación aniquilarlos ... " 2~

DEL CASTILLO,

Factor político

Este factor siempre acompaña al religioso: se hace todo y se permite todo
"para engrandecer la fe y los dominios de ]a Corona".25 Por un Jado se enarbolab~n ideales ~versales, como es la propagación de la religión, y por el
otro, ideas de la epoca como el de una nacionalidad cuyo símbolo era la Corona ~pañola. ~~~os dos estí:°1ul~s dan el toque necesario para empr.ender
cualquier expedic1on de dommac10n en estas &amp;onteras norteñas.
La Corona por su parte no dejaba sin protección a sus coloniz.adores en el
avance_a ~u destino; así, en el norte para proteger de los constantes ataques
de los mdios se creó un sinnúmero de presidios -fortalezas-- en puntos estratégicos desde San Miguel el Grande hasta Zacatecas, San Luis Potosí
Nuevo Reino de León, Coahuila, Nueva Vizcaya, Nuevo México, etc. y cad~
una de estas regiones a su vez construía otras. Su misión era proteger los cación. d~ documen_tos microfilmados del estado de Nuevo León, que se encuentra en
1a Btbhoteca Nac10nal de Antropología e Historia.
" Archivo Municipal de Monterrey, Sección Encomiendas, op. cil.
" Archivo G~neral de la Nación, Provincias Internas, vol. 138, Exp. 57. "Informe
de•.Fray AntoDio de Arreola sobre matanza de indios Guachichiles", 1645.
- DURAND, op. cit., t. I, p. 81.

555

�minos, las villas, las haciendas y los reales de minas, dentro de sus muros se
protegían los viajeros y los convoyes que transitaban esta zona. Como podemos
ver, su tarea era facilitar en lo má.ximo la e.,-pansión, protección y comunicación en esta frontera.
Las misiones de religiosos fueron otro instrumento que utilizó la Corona
para e:&gt;rpander su dominio; reunían indígenas nómadas por intermedio de
los soldados de los presidios y los congregaban en pueblos para enseñarles religión y al mismo tiempo, artes manuales. Por este medio se lograba una pacificación aparente ya que se reunía a todos los indios en un lugar determinado
donde podían ser mejor controlados y se daban facilidades para que el nuevo
colonizador se pudiera movilizar- con mayor facilidad sin el peligro que pudieran representar los indios nómadas sin ningún control.
Pero aparte de dar protección militar y dar medios de dominación por intermedio de las misiones, también dio cosas que atraían más al español a
estas fronteras: privilegios, honores y poder. Felipe II, dictó una promulgación en 1573, que era muy atractiva para fomentar nuevos descubrimientos,
ya que otorgaba eJ derecho de obtener encomiendas, solares y tierras y conservarlas ellos "y sus sucesores perpeluamente,, ; esta ley preparo en par te
que conquistadores como Francisco de IbaJTa en 1563 organizara las incursiones a la Nueva Vizcaya; Francisco de Urdiñola en 1582, iniciara sus penetraciones a Coahuila; en 1580, Luis de Carvajal empezara la exploración del
Nuevo Reino de León; Juan de Oñate a finales del siglo saliera a Nuevo
México y Sebastián Vizcaíno pasara a las Californias.
J

Todas estas e.'Cploraciones fomentadas por la Corona y protegidas por lo
menos en teoría por ella, daba a la colonización de las fronteras del norte una
salida decorosa a estos advenedizos que se concentraban en zonas ya pobladas
y permitía que todo colono encontrara un aliciente para dejar su "mala vida"
y dirigirse a una tierra que era su única esperanza de mejorar su ucrte e
imitar en cierta forma a los primeros conquistadores en sus grandes hazañas
de dominación y de adquisición de riquezas.
Factor que jugó la leyenda

La leyenda, al igual que los factores anteriores, tuvo un papel importante
en 1a colonización de la frontera; en ella se encuentran en última instancia
todos los deseos, anhelos y ambiciones de los colonizadores, ya que ella refleja
sus afanes de riqueza, de poder y de honores. Las leyendas incitaron a seguir más adelante en busca de tierras desconocidas donde se localizaban lugares extraños e inverosímiles, por su riqueza insospechada, que solucionarían
las necesidades, no de uno, sino de todo el que deseara emprender esta aventura.

556

La mayoría de las leyendas que se desarrollaron en la Nu va España y en
América del Sur tuvieron sus orlgenes en la Antigüedad o en la Edad Media.
Estas ideas se entrelazaron con ideales renacentistas íbéricos donde se destaca
el ideal caballeresco, representado por Amaclis de Gaula, que reunía en él el
honor militru· y el deber caballeresco; todo este pensamiento se entremezcló
con ideas religiosas de encontrar el paraíso y, al mismo tiempo, de encontrar
otros fines más terrenales, que eran el de satisfacer todas sus necesidades materiales por intermedio de una riqueza fabulosa; aparte, estos ideales fueron
siempre reforzados por Jos indios que fomentaban sus deseos fantásticos diciéndoles dónde se encontraban sus imaginarios deseos, comentándoles que
ese lugar que tanto buscaban se localizaba "más allá". 26
Entre las leyendas más famosas que fomentaron en crear un ambiente favorable para e."\.-plorar nuevas zonas del virreinato destaca la de Jas Amazonas•
su origen se encuentra en la cultura griega y desde estas épocas se creía que'
estas mujeres guerreras se amputaban un seno para poder usar mejor sus
arcos y flechas. Estas creencias se sostuvieron en la Edad Media y en el Renacimiento con las versiones que dieron viajeros como Marco Polo, MendivilJ
y Pedro Tafus.
En un -principio, las localizaban imaginariamente en Africa, después en Finlandia, más adelante en Asia y por último en América; en estas tierras se
pensó gracias a los textos de Las Sergas de Esplandidn ( novela de principios
del siglo XVI) que 1as tie1Tas de estas mujeres guerreras se encontraban en
una isla de las Californias " ... a mano derecha de las Indias cerca del paraíso
terrenal'' ;27 pero aquí· estas amazonas adquirieron otras caracterlsticas complementarias como, por ejemplo, que nunca tenían contacto con hombres excepto una vez al año, y después de dar a luz, los bi jos varones eran muertos
de inmediato, pero aparte de ser tan belicosas, sus armas y vestiduras eran de
oro debido a que este era el único metal que existía en esa isla. Conquistadores como Diego de Velázquez, Hemán Cortés y Nuño de Guzmán, se preocuparon por encontrar esta región imaginaria; ahora bien, los indios por su
parte, fomentaban esta idea al máximo y aseguraban que esta clase de mujeres se encontraba en Cihuatlampa -"hacia el país de las mujeres"- 28 y
que poseían casi todas las características mencionadas en un principio.
.:o Sobre este punto se puede ver el libro de IRVING A. LEONAJW, El libro del Conquistador. México, Fondo de Cultura Económica, 1954. Y H.E. BoLTON, Wider Horizont o{ American History. Nueva York, 1939.
.., Citado por CnEVALll!R, op. cit., pp. 29-30.
_:s Sobre este tema se puede ver a lRVING A. LEONARD, "Conqueros and Amazonas
in Mexico", The Hispanic Americ@ HiJtorical Reoiew, l. XXIV, 1944, pp. 561-580.
W. JwiNEZ MORENO, "Cilutla1npa". Cuaderno.s Americanos, t. III, 1944, p. 130.

557

�Otra Jcyenda que .influyó como la anterior al avance hacia la frontera
del norte fue las "siete ciudades de oro"; su origen es desde la época medieval
y en este virreinato los indios Ja situaban aJ N.O. de México y se decía que
ahí se encontraban fas siete cuevas de donde surgieron las siete tribus nahuas.
Su fuerai de atracción hacía que los españoles estuvieran muy interesados en
encontrarla; así, el inglés Enrique Hawks dice al respecto: "los españoles tie•
nen noticias de siete ciudades. . . y han puesto y ponen todos los días gran
diligencia en buscarlas ... "; 20 la riqueza que se decía que poseían estas ciu•
dades eran fabulosas ya que todo estaba hecho de metales preciosos.
Aparte de estas leyendas que eran conocidas y comentadas por lodos los
colonizadores y conquista&lt;lores fronterizos de la Nueva España, se clesanollaron con gran ímpetu leyendas locales que fomentaban la expansión en esa
zona, un ejemplo muy ilustrativo fue el "ceno de la plata" en el uevo Reino
de León, que " ... era un incógnito a los que hoy viven ... es hacia el norte" ;30
se organizaron dos expediciones entre 1644 y 1648, pero ambas fracasaron.
Ahora bien, cada una de las expediciones en busca de estos lugares imaginarios donde se encontraban riquezas fabulosas según decían, fueron fracasando, no debido a su no existencia, sino debido a fuerzas sobrenaturales y
diabólicas que impedían a toda costa la localización; así Hawks dice que es
"tanto el poder de los indios heclúceros -de las siete ciudades de oro- que
cuando los españoles pasan cerca de esas ciudades, las ocultan aquellos con
una niebla, de modo que no puedan ser vistas" ;31 aparte de estas fuerzas misteriosas e inexplicables, hubo otras más raci.onales como la belicosidad de los
indios, así Alonso de León nos dice respecto a los Cracasos de las expedí·
ciones al "cerro de la plata" " ... que estorbaron algunas conmociones e inquietudes que. los indios Ala.zapan tenían ... " 32

rado o considerarse como principal; la minería creó un medio propicio para
el de.sai:rollo de otras actividades como la ganadería y la agricuJtura que osci•
!aron sm lugar a dudas alrededor de los reales de minas• estas fuentes de
t~abajo_ fueron_ esen~iales para la atracción de la población,' pero esto no hubiera stdo posible stn tomar en cuenta la situacíón social a que pertenecía
el colono que facilitaba sobremanera la movilización de esta masa desarraigada ~ qu_e P~~tía una ~pansi_ón casi continua sobre un territorio que se
extendía sm límites. Al nusmo ruvcl que los factores económicos y sociales
se desarrollaron los agentes religiosos y políticos, que permitieron una unidad
religíosa Y nacional, que les daba las banderas para la lucha contra el indígena, que les permitía crear el ideal y la razón para seguir adelante en busca
de nuevas tierras y so?re todo, les abría el camino hacia el ennoblecimiento y
1~ aseguraba ~onsegurr lo que en la PenínsuJa les estaba negado por su propio ~~atus social: hon_or~ y privilegios. Junto con todos estos factores importantJsunos la leyenda Jugo un papel de la misma relevancia que los anteriores
porque permitió eJ despliegue de la fantasía en la mente de] colonizador y~
que todos sus anhelos se encuentran casi a la mano "más allá" en un territ~rio
que es necesario descubrir y colonizar.
En fin, estos factores entremezclados enb·e sí y formando un núcleo com~acto: unidos con el medio geográfico de esta zona de la ueva España y la
s1tuaCJÓn cultural de los indios nómadas, crearon en esta frontera características muy peculiares de colonización.

A manera de co11clusión
Todos los factores mencionados son de una importancia vital para la colonización de las fronteras del norte y ninguno de ellos puede verse por sepa:o ENJUQt.re HAwKs, Relación de las producciones de la Nueva España y costumbres
de sus habitantes; hecha por . .. , mercader que pasó cinco años en la dicha tierra, 'Y
escribió a instancias de Mr. Ricardo Halrluyt de Eiton en el condado de Hereford,
15 72. Ed. por Joaquín García Icazbalceta, Opúsculos Varios, IV. México, Ed. ?
1898, p. 57. Este problema también lo trata RoBERT RtCARo, "AzemmoUI et Sali en
Amérique" Hesplris, t. XVII, 1933, pp. 92-95.

"°
11

:a

558

At.oNso DE LEÓN, op. cit., p. 51.
HAWKs, op. cit., p. 57.
ALoNso DE LEÓN, op. cit., p. 51.

559

�LAS RECLAMACIONES DE PATRICIO MILMO
RoNNIE C. TYLER
Texas Christian Uruversíty

1

1

PARA 1864, PATRICIO Mn.Mo había acumulado un tremendo imperio financiero y se decía que poseía ''la casa de negocios más grande" del noroeste de
México. Con la ayuda y la cooperación del gobernador Santiago Vidaurri,
había establecido una red de sucursales en Matamoros, Piedras Negras y otras
ciudades importantes, manteniendo su base en Monterrey. Su prestigiosa firma dominaba el próspero comercio fronterizo rivalizando con famosos financieros texanos como Charles Stillman, Richard King y Miffin Kennedy, que
utilizaban a Brownsville como su centro de operaciones.
Por varias razones afortunadas, Milmo acumuló rápidamente su capital.
Arribó a México en diciembre de 1848, e inmediatamente entró en negocios
convirtiéndose en poco tiempo en uno de los financieros más influyentes en
la frontera. Después de que Vidaurri anunció su plan de Monterrey y se
apoderó de la capital de Nuevo Leó,n, Milmo prosperó más al casarse con
la hija del gobernador ya que se asoció con su suegro (así pues, se encontraba en una posición ideal para fomentar un comercio activo) . En abril de
1861, cuando los Estados Confederados de América entraron en lo que sería
con el tiempo la Guerra Civil americana se encontraron afectados por un
bloqueo marítimo en las costas del Atlántico hecho por los Estados de la
Unión; ante esta situación se fomentaba el contrabando -en especial el algodón- a través de la frontera Noroeste de México. La posición neutral de
este país evitó que los estados de la Unión bloquearan los puertos de Mata.moros y T ampico. Así pues, México le dio al Sur una vía segura para su
comercio. Milmo comerció con el Sur casi desde el principio de la. guerra,
firmando un contrato en septiembre de 1862, para entregar harina a cambio
de algodón.
La participación de Milmo en este negocio crecía continuamente hasta el
punto de verse en la necesidad de presionar a los Confederados en 1863, en
561
H36

�esta fecha reclamaba a los estados del Sur 500,000 toneladas de algodón que
le debían y les exigía que le pagaran $16,000.00 en papel confederado Y que
le fueran puestos a su nombre en Piedras Negras. Mientras tanto él confiscaría cualquier carga de algodón localizado en la ruta entre Oasia y Piedras
Negras. Forzados a tomar una decisión drástica para mantener su vía de comercio abierto, el Sur suspendió todos los cargamentos a México hasta que
las reclamaciones de Milmo fueran arregladas satisfactoriamente. Los comisionados sureños encargados de este asunto le entregaron a Milmo todas sus
peticiones• este incidente puede considerarse como un mal augurio pan Milmo. Sin d~da él visualizó con gran acierto los eventos que sucederían en 1864.
Los franceses estaban en proceso de establecer un imperio regido por el
joven príncipe Ma.ximi.liano de Hapsburgo. Los invasores ya habían conquistado Puebla y México y seriamente amenazaban a ]as ciudades de Matamoros
y Monterrey. El presidente :Benito Juárez presionado por este gran avance
había abandonado la capital y se establecía en San Luis Potosí, después en
enero 9 salió a Saltillo esperando establecer en esta z.ona una base firme para
reconquistar su patria. En el mes de febrero el presidente indieó su deseo de
establecerse en la capital reinera, encontrándose con un firme obstáculo de parte de Vidaurri.
Las presiones que recibía e1 gobernador neolonés eran muy fu~rtes, por
un lado Juárez lo intimidaba en Saltillo, y por el otro, el general Aquiles Francisco Bazaine le demandaba en una carta que decidiera qué partido tomaría
el estado de Nuevo León: guerra o paz, Francia o Juárez. Nunca hubo una
decisión tan importante; Vidaurri trataba de hacer tiempo, contestando que
sólo los eiudadanos podían tomar tan importante solución. Para tal fin, proclamó un Referendum y antes que se supieran los resultados huyó a Texas
con los Archivos y el tesoro del Estado, no se sabe si porque no quería o no
podía decidir entre la República y el Imperio.
El presidente Juárez afrontó graves problemas cuando él y sus ministros
entraron en ]a ciudad de Monterrey en abril. o siendo la menor la lealtad
de los norteños influyentes y comerciantes que se habían enriquecido con las
relaciones muy cercanas que Vidaurri bahía mantenido con la Confederación.
Así pues, sus oficiales tomaron medidas en contra de estos amigos del ex-gobernador; el primero que atacaron fue a Patricio Milmo, el irlandés yerno Y
socio de Vidaurri.
Los documentos siguientes hablan sobre el arresto de Milmo, el tratamiento brusco y la detención, así como sus esfuerzos para usar su ciudadanía británica como un medio para asegurar su libertad y su arreglo eventual de
pagar 50,000 pesos para conseguir su liberación; las reclamaciones de_ este
personaje se alargarán por casi un cuarto de siglo con el apoyo del gobierno

562

británico que lo apoyaba en una reclamación total de $ 1.721.857.67 en contra de México.
_Por daños a su persona y negocios ---causados en su arresto y cncarceJa$855,857.67, siendo la reclamación más grande. Estas
p~~c1ones no fueron aceptadas porque el general Felipe Berrio7..ábal -el corrus10nado mexícano- insistió en que Milmo había renunciado a.nterionnente
el derecho de hacer cualquier reclamación cuando obtuvo su libertad en
1864, arguyendo que este arreglo no había sido anulado por ningún "tribu~al competente". La segunda reclamación ascendía a $ 279,000 pesos por los
mtereses que Milmo había perdido en sus mercancías y propie&lt;la&lt;les coníiscadas (en algunas de eUas él sólo poseía el 50%) . .Esta· también fue rechazada por el general Berriozábal, declarando que este asunto ya había sido resuelto por una comisión en 1871 y que por tanto no podía ser reexaminada de
nuevo. Finalmente, Milmo reclamó que le habían quitado 20,000 pesos a
la fuerz,a durante los años de 1864 y 1872. Die7.. diferentes artículos compre~día esta lista. El comisionado británico, Lionel Carden y Berriozábal estuvie~on de acuerdo que cuatro de las reclamaciones que sumaban 5,890 pesos
debenan de ser pagadas, y que cuatro de las peticiones que sumaban 5,742.52
pesos deberían de ser disueltas, pero no pudieron ponerse de acuerdo en
las dos últimas que ascendían a 8,367.48 pesos.
IDI~n~o- demandaba

Estos documentos demuestran clara.mente las dos actitudes, así como la
r~gnación de Milino de rendirse al gobierno al tener noticia de no poseer
mnguna ayuda e inclusive a pagar 50,000 pesos para obtener su libertad.
Pero quizás lo más importante fue la preocupación demostrada por varios
oficiales britáiúcos por el bienestar de tmo de sus ciudadanos. Hay que hacer
notar que en el siglo XIX los ciudadanos británicos usaban su ciudadanía
con _mucho orgullo, y se sentia.n protegidos por el gobierno de Su Majestad,
no unportando cuan duro fuera su problema; esta actitud se puede notar
claramente en el caso de Milmo donde el comisionario británico estuvo siempre de su parte aunque sólo pudo obtener una sola reclamación.
Los documentos siguientes son seis cartas y dos informes de los comisionados y comprenden ochenta y una página de treinta y uno y veinte centímetros; localizadas en la Colección de la Oficina Foránea que están depositadas en el ''Public Records Office", en Londres; hay que mencionar que
sólo las puntuaciones menores y algunos párrafos han sido cambiados para
asegurar la claridad.

563

�(F. O. 50/383).
Monterrey, abril 22 de 1864.
Señor ( Cónsul Británico en Matamoros) .

permitido hablar con ninguna persona ni siquiera con mi esposa y mis pequeños hijos.

Deseo rogarle y p1·esentarle a usted las siguientes afirm~ciones, q~e como
súbdito británico demando que tome las medidas necesarias para liberarme
de la persecución y el robo.
El 29 último, a las 9 a.m. me encontraba en mi oficina, cuando fui solicitado por el Ministro de Guerra del presidente Juárez, el
~M~el!
Negrete; cuando me encontraba en su despacho ,me ,Pre~to, s1 terna mis-~bros comerciales en mi oficina a lo que conteste: s1 senor; el entonces diJo
"yo los requiero y usted se los entregará a estos caballeros" apuntando a
caballeros que me acompañaron hasta mis oficinas; al llegar les pregunte Sl
tenían una orden escrita, pues supuse que ellos la debían de traer. Me contestaron que no traían ninguna orden. Les dije que consideraba que una orden
era muy necesaria. Ellos estuvieron de acuerdo en que. ~a orden era necesaria y uno de estos señores regresó de _nu~vo con el, numstro ~e Guerra para
solicitarla. En ese tiempo yo me comunique con el consul espanol --en ause~. del cónsul británico- para que hiciese las consideraciones necesarias baJo
aa
'd
tales circunstancias. A los pocos minutos el caballero que había sali o a conseguir ]a orden regresó diciéndome que el ~ t r ~ ( egrete! quería ve~e
otra \'e't.. Esta petición no me gustó y consulte al Cónsul espanol para decirle
que si sería mejor entregar los libros sin la o_rde.n escrita. _El cónsul me aconsejó que sería más prudente ir, y por consiguiente lo hice .. Al ~ntrar a 1~
oficina del Ministro de Guerra me demandó en una forma rrasc1bJe porque
no entregaba mis libros sin ]a orden escrita y que si me negaba él me oblig~ía
a hacerlo ya que tenía noticias que en mis manos se encontraban muchos mtereses de e&gt;..i.ran jeros y que sólo mis libros serían las únicas pruebas contra
ellos. Ante esta petición me negué y dije que no lo haría a menos que fuera
obligado a hacerlo. El ministro replicó que me fusilarla en el acto y que me
quedaría sin ningún interés como el traidor (Santiago) Vida~ri, Y_ que era
un ladrón. Yo respondí finnemente que podía mandarme fusil~ s1 e~e era
su deseo y que era un ciudadano britárúco y que no le tenía rmedo ~ a la
muerte ni a él. Entonces él dijo que yo me estaba burlando y empezo a pegarme varias veces con su mano y con un bastón que lo rompió en mi brazo
amenazándome con golpearme Ja cabeza. Después de este incidente llamó a
varios soldados y ordenó que fuera mandado a las barracas donde sería fusilado. Ahí permanecí dos días y después fui trasladado a la prisión de esta
ciudad, donde aún estoy encerrado. Durante diecinueve días no se me ha

g:ne.ral

?º~

Después de dieciocho días fui mandado con el director del penal y ahí
declaré; al día siguiente este funcionario vino a mi celda y me dijo que había
reportado que no existía ninguna causa para que yo estuviera encarcelado y
que cuando estaba presto a liberarme en cuanto recibiera orden del general
en jefe de ponerme bajo las órdenes del ministro de Hacienda.
El día 18 del actual fui conducido a través de las calles a la oficina del Juez
de Distrito, como un vulgar delincuente, entre un sargento y cinco soldados.
El juez me preguntó algunas cosas y me dijo que permanecería en la
cárcel por falta de respeto al Ministro de Guerra, por desobediencia a Jas
órdenes del Supremo Gobierno y por ser cómplice de don Santiago Vidaurri
y por último me permitió que recibiera amigos en mi celda.
He hecho una solicitud por mis libros (que fueron tomados en el momento
de mi arresto) y a] mismo tiempo solicité dar una fianza suficiente y que
me presentaría en cualquier momento que lo solicitaran, pero estas dos peticiones no fueron aceptadas.
Con respecto a los cargos en mi contra son infundados pues yo demostré
claramente que no he hecho ninguna ofensa al Ministro de Guerra y mucho
menos negarme a entregar mis libros a menos que no fuera por una orden escrita.
En referencia al cargo de "Desobediencia a las órdenes del Gobierno", como
no recibí ninguna, ni desobedecí ninguna, todo lo que yo pedía era una orden escrita, pues una verbal no constituía ninguna prueba para mí.
Respecto a ser cómplice de don Santiago Vidaurri, esto es infundado. He
hecho varios préstamos en varias ocasiones al Gobierno del Estado y en este
caso he hecho solamente lo que cualquier comerciante estaba obligado hacer,
exceptuando que generalmente yo daba la suma más grande.
También tengo que reportarle que este Gobierno ha tomado y vendido
ciento sesenta y cinco mil (165,000) yardas de telas Imperial bajo las siguientes circunstancias. El Administrador de la Aduana de Piedras Negras exigió
a mi agente unas letras de cambio y éste se las dio a la vista a favor del Administrador que a su vez las endosó al jefe de la Tesorería Federal y esta oficina las endosó a la Tesorería del Estado que las presentó para su pago. Al
exigirme este pago lo hice puntualmente; Ja cantidad era por 22,904 pesos,
_eero el Ministro de Hacienda o Tesorero del Presidente Juárez demandó el
repago porque el gobernador estaba en rebelión. Yo me negué a pagar ya
que esas letras habían sido pagadas en sus propias oficinas ( el jefe de la
Tesorería Federal) en esa ciudad; y me negué a pagar de nuevo esta deuda
y por consecuencia las 165,000 yardas de Imperial fueron tomadas y ven-

564
565

�elidas ayer a 14½% para cubrir ]a cantidad de $ 22,100 y el resto de $ 8?0.00
fue tomado de la caja de mi oficina. El valor del mercado del Impenal es
de $41,250.00.
Copias de lo anterior y de las letras con el procedimiento y la toma y
venta del Imperial le serán mandadas cuando usted lo requiera induyendo
los papeles relativos a la recolección a la fuerza de mis libros.
Todos estos procedimientos son ilegal€S y ... es muy probable que continúen
mientras yo tenga ... cualquier propiedad que el gobierno de Juárez pueda
poner sus manos a menos de una rápida protección del gobierno de Su
Majestad ...
(firma)
PATRICIO MJLMO

(F. O. 50/383).
Vice-Cónsul Británico.
Matamoros, abril 12 de 1864.
Señor (Capitán E.V.B. Von Donop, H.M.N. Jason off the Río Grnnde)_He sido en forma veraz informado que Patricio Milmo, ciudadano británico y rico comerciante de Monterrey que por sus negocios y relaciones
familiares con don Santiago Vidaurri ( el depuesto gobernador de Nuevo
León) desde la entrada de las fuerzas del Presidente Juárez en Monterrey ha
sido tratado brutalmente y puesto en prisión, por la mera sospecha de que
oculta propiedades o dinero perteneciente al dicho Vidaurri y como consecuencia de negarse a pagar una cuenta de veinte y cinco mil dólares en efectivo ( por cuya cantidad ninguna seguridad ofrecida por sus amigos fue
admitida).
He sido requerido por el socio del señor Milrno que reside en Matamoros
a extender inmunidad consular a su amigo y que reclamara el injusto tratamiento a un ciudadano británico, pero temo que por no tener comunicación con el Supremo Gobierno, é.sta sería completamente desatendi~a Y no
tendría el efecto deseado; así pues pongo el asunto ante usted, de1ando a
su consideración, si a su juicio su interferencia en este caso, tomando en
cuenta su comunicación directa ron el Gobiemo de Juárez en Monterrey,
sería propio y aconsejable para el efecto. Yo remitiré debida y prontamente
el citado despacho a su destino tan pronto sea recibido de usted.
Tengo el honor de ser suyo.
señor
su más obediente, y humilde servidor
PAUL ZURN

Vice-Cónsul de Su Majestad.

566

(F. O. 50/380).
Monterrey, diciembre 14 de 1864.
Señor (John. Walsham, Encargado de los Asuntos Británicos en México).

Tengo el honor de acusar recibo de su carta del 30 del pasado y poner
ante usted el siguiente pequeño bosquejo de mis perjuicios.
El 29 de marzo último, a las nueve a.m., fui notificado que el Ministro de
Guerra, don Miguel Negrete, requeria mi presencia en el paJacio y yo fui
inmediatamente, pregwitándome si tenía en mi posesión mis libros de ofic.ina, y yo le contesté que sí; entonces apuntando a dos hombres me dijo que
se los entregara y les or!;lenó que me acompañaran. Al regresar a mi oficina
yo les pedía (a los hombres) una orden escrita que suponía que tra!an, pero
no traían ninguna y uno de ellos regresó a la oficina de Negrete para conseguirla ... Mientras tanto, temiendo alguna ~cultad me comuniqué con
el vice-cónsul de España, para que me diera un consejo. La persona que
fue con Negrete regresó y me dijo que eJ Ministro de Guerra deseaba que me
presentara de nuevo con él. No me gustó presentarme nuevamente ante él y
Je propuse al Vice-Cónsul si no sería más prudente entregar los libl'os inmediatamente&gt; pero me dijo que no los entregara a menos que fuera obligado a ello o con la orden del ministro, y me recomendó que fuera de nuevo
con Negrete y pidiera la ordtm. Así lo hice, me presenté ante él y me preguntó
que por qué no entregaba mis libros, y yo le dije que tenía en mi poder
muchos intereses de comerciantes que residían ~n Inglaterra y en Los Estados Unidos; que mis libros eran la única prueba de sus inversiones, y no
pensaba entregárselos a menos que me obligara a ello y exigía por esta razón una orden escrita para mi protección. El me contestó muy ex:citado que
no estaba interesado en mi propiedad sino por las del traidor Vidaurri y
que yo era un ladrón, un miserable extranjero que mataría como a un perro.
Yo le contesté calmadamente que no le tenía miedo a la muerte, y que no
tenia derecho de insultarme de esa manera en su oficina. Entonces él me
pegó con su mano y después con su bastón . . . siendo rodeado por su guardia
estaba impedido de hacer nada excepto quital'me los golpes, lo mejor que
podía; ordenó que me llevaran a las barracas y que alú daría la orden para
que me fusilaran. Ahí estuve dos días y de ahí me llevaron a la cárcel, estando incomunicado hasta el día 16 de abriJ, cuando fui llevado al juzgado
del Distrito, rodeado de una guardia de soldados. Allí respondí a varias preguntas y fui notificado que estaría en prisión "por irrespetuoso con el Ministro de Guerra, desobediencia a las órdenes del gobierno y cómplice de don
Santiago Vidaurri".
Desde esa fecha, 6 de mayo, he podido ver a mi familia en la prisión. Desde
567

�el 6 de mayo he estado de nuevo incomunica.do hasta el 26, que mandé una
carta al cónsul de Su Majestad en Matamoros ( copia de esta carta está en
mi oficina). El 18 de junio me fue permitido hablar con mis amigos en la
prisión.
Habiendo sufrido ochenta y dos días en prisión, la mitad de este tiempo sin ver algún ser humano y sin poder hablar con mis hijos y convencido de que sólo podría conseguir mi libertad comprándola resolví hacerlo
de mala gana, ya que mi salud estaba cada vez más delicada, por esto estuve
de acuerdo en pagar $ 50,000 -$ 46,300 al gobierno: un tercio al contado,
1/3 en 30 días y 1/3 en 60 días; el resto de $3,700 sería para el corredor
del. . . Ministro (José Maáa) Iglesias. Los pagos finales serían después de
la salida de Juárez de esta ciudad. Pero el poseedor de la nota me demandó
y apelé al general Tomás Mejía que ordenó que el procedimiento quedara
suspendido; este asunto se turnará al Emperador. Hasta ahora no se ha
dado ninguna solución.
El día que fui encarcelado mis libros fueron tomados de mi oficina por la
fuerza armada e incluyendo las copias de mis cartas desde el año de 1855
y éstas fueron entregadas a los interventores nombrados por el gobierno que
debería de llevar adelante mi negocio. Objetos con valor de $41,000 pesos
fueron tomados de mis bodegas y vendidos en subastas. Mi sucursal en Piedras Negras, con gran cantidad de mercancías y 840 pacas de algodón fueron
tomadas· también mi sucursal de Matamoros, con grandes conspiraciones de
artículos' procedentes de Londres y destinados a Texas y una gran cantidad
de algodón fueron sustraídos por los interventores del Gobierno nombrados
para que continuaran mis negocios. Mi socio el señor Thomas Giligan fue
encarcelado, pero liberado bajo palabra por (Juan N.) Cortina.
La cantidad de 13,000 pesos en oro que se encontraba en mi caja de seguridad desapareció cuando los interventores tomaron posesión, varias vasijas que estaban a consignación en mi casa de Matamoros tuvieron que
regresarlas de nuevo a Nassau, los papeles y la consignación cambiados allá,
para poder salvar estos bienes.
Todos mis negocios fueron suspendidos desde el 29 de marzo hasta el 6 de
julio, ya que hasta ese día entré de nuevo en posesión de mis negocios y libros en virtud de los arreglos con el ministro Iglesias y por consejo de amigos, me retiré a Texas en donde permanecí hasta el arribo de los franceses.
Pruebas: estoy casi preparado para probar todas mis declaraciones y pérdidas de las cuales no se me pueden objetar.
No apelé a la Legación de Su Majestad con anterioridad esperando tener
noticias de si el Imperio había sido reconocido; además no quería molestarlo

hasta poder presentarle a usted una declaración completa con las pruebas
necesarias.
No tenía yo conocimiento que era necesario apelar al Cónsul de Su Majestad para un certificado de nacionalidad y por esta razón nunca hice aplicación y no tengo documentos que mandarle como pruebas, excepto un poder de un abogado que tenía yo de mi padre y mi certificado de bautismo
"Cartas de Seguridad". Siempre he sido reconocido con estos documentos
por el Gobierno del Estado, ya que no hay cónsul aquí.
Nací en la parroquia de Ballysodare, condado de Higo, Irlanda el 27 de
septiembre de 1826 y llegué a este país en diciembre de 1848 y he residido
desde entonces, excepto durante el verano de 1861 que estuve en Inglaterra
e Irlanda por negocios.
Puede usted escribir al Vice-Cónsul de San Luis Potosí el señor George
L. Chabot con relación a mis derechos de reclamar protección británica; sí
ésto no fuera suficiente le suplico tenga la bondad de aconsejarme qué tengo
que hacer para probar mi nacionalidad.
Siento mucho que la duda de la obligación del presente Gobierno de compensarme de mis injurias y pérdidas infligidas por el Gobierno del Presidente
Juárez. No tengo deseos de hacer reclamaciones exorbitantes, pero quedaría satisfecho en recibir la cantidad especificada que me fue tomada en
efectivo, en bienes y que la persona que me trató en esta forma tan bnital
sea castigada.
Sin embargo, insertaré un presupuesto de las pérdidas que tuve por la
suspensión de mis negocios, para que 1a injusticia que se me hizo sea estimada en lo que vale.
Mi suegro, don Santiago Vidauni, ahora en la capital, es de opinión que
en primer lugar debo de hacer una apelación al Emperador para una compensación siempre rese.tvando mi derecho de ciudadano británico.
El señor Vidaurri quiere que actúe condescendientemente, con el deseo de
evitar en todo lo posible la necesidad de poner el problema en manos del
Gobierno británico. Yo mismo prefiero arreglar el problema como él propone
y le he pedido al señor Vidaurri que le visite con relación a este asunto.
Debo de disculparme por escribir tanto, pero no podía darle una idea de
mis problemas en pocas palabras.
Tengo ( el honor) etc.
Firma.-PATRICio Mn.Mo

568
569

�estuvo en prisión aJ gobierno de Juárez y que se refugió en Texas, y que se
encuentra en San Antonio ...

(F. O. 50/383).
Vice-Cónsul Británico.
Matamoros, mayo 10 de 1864.
Señor (Capitán O.

J.

Yo soy

J.

Ü.

Jones, H.M.S. Shannon, of llio Grande).

jONES

Capitán

El e.aso del señor Thomas Giligan4 representante de la casa Milmo y Compañía, que está en estrecha conexión con Patricio Milmo en Monterrey, bajo
cuyo cuidado el capitán (E.V.B.) Von Donop ha mandado una comunicación al Presidente Juárez que a mi conocimiento no ha sido contestada. La
propiedad de Milmo y Com:pañía en Monterrey está a mi entender, bajo el
mando del gobierno de Juárez con vías de ser confiscadas. Yo creo que
eJ procedimiento que se lleva en contra de él está fuera de toda justicia. La
01·den de proceder contra Milmo y Compañía, vino del Supremo Gobierno
en Monterrey y fue ejecutada. . . en presencia del ministro de Hacienda, el
señor (José María) Iglesias, que retomó a Monterrey esta mañana; el general J. N. Cortina, Comandante Militar y Gobernador de Tamaulipas, residiendo en Matamoros, puede usar su poder para hacer justicia a pesar que
el problema no pertenece a su autoridad inmediata, y tengo entendido que
está inclinado favorablemente hacia el señor Thomas Giligan, ya que lo
tomado en su custodia en vez de ponerlo en prisión como demanda el juez ...
Tengo el honor de permanecer, señor, como su más obediente humilde
sirviente
PAUL ZORN

H. M. Vice-Cónsul Activo

(F. O. 50/383).
H. M. Barco Shannon.

Señor ( Secretaría del AJmirantado) .
Con referencia a su comunicado del 13 y 17 de mayo de 1864, tengo el
honor de poner en su conocimiento la información de Lores Comisionados
del Almirantazgo que una carta recibida de Paul Zum Vice-C6nsuJ en Matamoros de la 16a. instancia que dice "que el señor Milmo en Monterrey fue
puesto en libertad después deJ pago de 45,000 pesos al gobierno". También
he sido informado hoy por el señor Lancaster de la casa Milmo, que fue
ordenado fuera del país, que el señor Milmo pagó 50,000 pesos mientras
570

(F. O. 50/380).
México, 28 de dieíembre de 1864.
Mi Lord (Russel).
C',on referencia al despacho No. 35, del 26 de octubre tengo el honor de
h·asmitir una copia de la carta que recibí antier del señor Patricio Milmo.
Previamente había yo llevado el caso ante el Gobierno mexieano en w1a
forma no oficial, pero me ha sido imposible hacer una reclamación directa
en favor del señor Milmo por la evidencia contenida en los documentos acompañados en los despachos de Su Señoría, le escribí y le rogué que me diera
una declaración sobre su caso desde la fecha de su encarcelamiento hasta la
entrada de las tropas francesas a Monterrey.
El señor Milmo no ha mandado ninguna opinión donde exprese sus esperanzas, ni me ha sido posible hablar con el general Vidaurri; asl que por
el presente, no me ha sido posible intervenir más adelante en este asunto,

inclusive en uno de los párrafos concluyentes de la carta del señor Milino
del día 14 me he enterado que no requiere mi asistencia inmediata.
Parece que sería muy difícil para el gobierno de Su Majestad insi$tir sobre el pago de la suma precisa que la firma Milmo y Giligan puede haber
perdido en consecuencia de lo que ocurrió en Monterrey y Matamoros cuando estos pueblos estuvieron en posesión de los partidarios de Juárez, a pesar
que quizás se puede pedir alguna moderada indemnización y el señor Vidaurri debería consultarme sobre este asunto, yo no pondría ninguna objeción para hablar sobre el particular.
Mi Lor, el más obediente y humilde sirviente
JonN

WALSHAM

571

�(F. O. 97 /516).
Rt-damaciones de Patricio

filmo (CXVI).

o. 244. lnjustificable arresto y encare !amiento.
Embargo de sus propiedadl's y negocios.
Pérdidas y daños . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . , 855,857.67
Reclamación No. 244. Desaprobada:
El reclamante en este caso era el señor Milmo, qu era eJ hombre más
rico y propietario indudablemente de la casa de negocios más grand del norte de México. HabiéndOf.e rasado ron la hija de Vidauni gobernador del
estado de uevo León, incurrió en d error de ponerse en mano del Partido
Liberal y en negocios donde ·e demo tró mala voluntad en •I cobro de unas
letras de cambio cuando él defendió la causa del Impt.:rio sin tomar parte
activa en la política.
Cuando el Gobierno Liberal tomó po~ ··ión de ~ fontcrrcv en 1864, él fue
hecho víctima de unos arbitrario· e injustificables procedimientos que e -tán
completamente detallado. en la siguient opinión, } es solamt&gt;nté' nec •sario
agregar que, a pesar de la gran cantidad de reclamaciones qu apare&lt;"en como
muy grandes sus negocios en la c-ompra de algodón a los ·tadns sureño· de
los Estados Unidos era muy xtensa, y en C'Íecto. que cuando lo· precios
del algodón empe7.aron a bajar como consecuencia de los 1&lt;&gt;vese· que tenía
el ejército Confederado, él e·tuvo en prisión y no podía atender personalmente su negocio que tenía en distintos puntos de la frontera y to prO\'OCÓ
pérdidas de gran magnitud.

O pi11ió1i drl Comisio11ado Británico
El ornisionado en México deniega esto basado en que un arreglo del asunto principal de fa demanda se había turnado al Gobierno a solicitud del
mismo demandante y sobre su anterior renuncia formal de la demanda él
ahora sale con que el arreglo que fue hecho hace veinte y cuatro años sólo
podrá ser anulado por un tribunal competente y que hasta que e.5to se haga,
los perjuicios que reclama no se pueden investigar.
El que firma, omisionado de S.M.B. se encuentra obligado a diferir radicalmente con el señor (Felipe) Bcrrio7.ábal en este caso, basado en que
la cantidad que Milmo tenia que pagar en virtud de tal convenio del 19 de
junio de 1864 fue forzado mientras él estaba en prisión y este punto fom1a
parte de las reclamaciones y sólo forma la parte mínima en comparación
572

con las otras pérdidas que él sufrió injustificadamente en la rárceJ y por habérsele embargado s11 propiedades también en forma injustificable.
La sustancia de e le arreglo ( la nulid:id del cual basado en la intinúdación se reS&lt;'rva para ser tratado en su propio lugar) fué Ja retractación que
el propio Milmo expresa en una carta dirigida al Vic-e-Cónsul de fatamoros, consid rada por el gobierno como ofensiva y su compromiso de pagar
46.239.2·1 ; en considcraci 'u de lo cual el gobierno condonó su pretendidas
responsabilidades finanderas a la tesorería y abandonó la demanda en su contra.
na referencia al documento mismo ... , demuestra que no hay men ión
en ella sobre ninguna reclamación que Milmo a su \'e'.l pudo haher hecho en
contra del gobierno por las pérdidas y sufrimientos que había pasado los
cuales con ·ecu nlcmente no pueden con iderarse parte del dicho arreglo, las
bases real · de la pn sentc redamación son como siguen:
1. En marzo 29 d 186·1-, el demandante fue injustamente arrestado por
orden del linistro d • Guerra ( ~eneral . figucl egrct ) ( confirmado wios
días después por el Presidente de la Repúbli a) }' confinado a una cárc 1
como un malhe hor común por 82 días, durante Jos c-uale , la mitad tuvo
incomunicado y no se le pem1itió conferenciar ni con su abogado o su familia.

2. Que ·n abril 26 us propiedades f uernn tomada· por la corte )' puestas
a (·argo de dos íntervcntores nombrados por I jue-✓, el reclamante fue notificado ubsccuentemcute "c1u podía nombrar una persona que lo representara en su rasa de negocio, sobrentendiéndose que la administración de
los negocios continuaría siendo conducida por Jos interventor judiciales,
pero bajo la exclusiva responsabilidad de Mihno y por sus pérdidas, así que
en túngíin tiempo puede él alegar alguna excusa que lo exon re de esta
responsabilidad ó fundar una reclamación de cualquier clase''.
3 Que las únicas bases para infligir estas penas fueron: 1) pretendida
falta dt' re·pcto al Ministro de uerra. 2)
r.galiva de entregar a los oficiales con una orden verbal los libros de su negocio. 3) Responsabilidad por
alegar fraude a la Tesorería del Estado en pago d los Impuesto Aduana.les.
•1 . Que aparte de sus penas J&gt;éI ~ na) •s, ru encar elamicnto y embargo de
sus propiedades produjeron una confusión en sus negocios debido a lo extenso
y ornplicado de su naturaleza, en especial por la transacción del algodón,
le provocaron pérdidas direc-tas de gran magnilud.

LDI&gt; factor

en el caso son como sigu n:

l. El 29 de marzo de 1864

filmo fue Uamado por el general egrete,
fi.nistro de Guerra, }' le ordenó que le entregara los libros comerciales de
sus negocios. rgrete acordó que dos prrsonas lo acompañaran, , a estando
en su casa, Milmo, pidió una ord ·n crita para poder entregar sus libros y
pidió que por favor fueran a conseguir esa orden. egrete mandó de nue\'O

!&gt;73

�por él amenazándolo con castigarlo si no obedc ·ía. Allí Jo insultó y lo castigó en fonna corporal, amenaz.índolo con fusilarlo: tilmo le co11t tó que
no le tenía miedo a él ni al gobi 1110 es por é·to c¡ue consideramos que la
reacción de nue:;tro drmandante era natural y creemo · que no comc&gt;ti{, ninguna ofensa y sin embargo fJ recibió un trato poco amable, ya qul• fue
mandado prisioncro a unas banacas militares.

El tr de ab1 il fue trasladado por órdenes cld PrC'. ident · a una prisión
com1111 r pue to en disposición del jt1l'Z de Distrito, ·on lo· car~os de falta
ele re.·peto al !iuilitro d Guerra y de negar la rntr ·ga de sus libro·.
El quince e.Je abril se dictó su fonnal prisión sin nin"una acusación en :u
contra.
Aunque no existía ning(m cargo en su contra Milmo estuvo en prisión hasta
el 19 de jw1io.
Al referirse a la evidencia, rn razón de lo cual E'J reclamante fue rnnminado
a pri ión, nos mue tra que los alegatos de us acusadore · no contenían cargos
on la suficirnte gravedad que lo ameritara.
De las personas que dieron una evidencia: el Ministro de Guerra. declaró
que Milrno "me contestó en un tono de burla y me dijo que no me tenía
miedo ni a mí ni al gobierno. tratando de ridiculizar no a mi persona sino
aI Ministerio ... obligándome a mandarlo a pri ión". Ramón Cuéllar dC'daró
que Milmo 'replicó en un lenguaje irrespetuoso descouO&lt;'iendo toc.Ja autoridad
(la deJ .Ministro) ... " Francisco de la Garza en su c.alidad de juez declaró 'que
Milmo elijo que no entregaría sus libros i no re&lt;:'ibía una ord n escrita o sólo
si los tomaban a la fuer;.a deseando en esta forma poner al iini tro en
ridículo".
Esto constituye todos los cargos.
El reclamante argumenta al enseñar la ilegalidad de los prO&lt;'edimicntos
como sigue:

J. Es ilegal que c1 grneral , egrete demandara que le entregara los libros
( la única prueba de sus propios interf! · s y Je la de los otros , en una orden
verbal, (El Título I, ección I,) artículo 16 de la Constitución (de 1857)
especialmente dice que ningún pap I o propiedad de nadie pueden ser intervenidos "e:uepto c1i virtud de w1a orde11 escrita por una autoridad t'l&gt;mpetn,te".

11. Así pues, es ilegal que el general

egretc amenazara a filmo rnmo
aparece en u declaración y que lo castigaría si no le entregaba los libros
bajo w1a orden verbal.
III. Fue aprobac..lo el te ·úmonio de tre testigos oculares -uno de lo males fue el juez GaI7.a-, que ·egrete golpeó a Milmo más de una vez, lo cual

es induclablement · iJ 1 aJ n vista de la posición del oficial, lo cual se deduce
que fue brutal cobardía en vista d la posición indefensa del otro.

IV. La detención ele Milmo d ·I 29 ele mar1.0 al 15 de ahril cuando e
declaró su fonnal p1isic'.in, fue una violacié&gt;n al artículo 19 de la .onstitución.
pro\'ocando a,;í que todos los concernientes en e·te ca o son responsable·.
V. En I enjuiciamiento no se especifica ningt'm car(To y en la comunicación
del Ministro de Guerra aJ juez se menciona c¡11e la única ofrnsa infligida fue
la de faltas de respeto al Mi11istro y la rcsi tenria de entregar ciertos libro ;
run w10 de esto· cargo: se raJ tiga con la cárc •l.
I. El 'ttcarcclamiento fue un agra,·io a todos los prncc•Jimiento · lega le_·_
2. En la comuni ación hecha por ¡ 'egrete al Juez de Distrito el 13 de
abril de 1864, aparecen unas introducriones rlc tomar Jos libros de filmo
porlJUC el gobierno «fut· pnsuadirlo'' que la mayor parte de las propiedades
qu pertenecían al trnidor \'i&lt;laurri ) por esta fonna se 1• podrian confiscar
todas u· tierras; aparte "aa notorio'' que ~filmo había tomado parte en
\'arias transaccione fraudulentas l'll perjuicio de lo· intrrcses pí1bli, os.
Despurs de un concienzudo examen de los libros, demostr6 c¡ue las sospe&lt; has del gobirrno no tenían fundamento, en relación con el primer punto;
c1 fücaJ fonnuló el 25 de abril de 186-1 una acusación en contra de lfilmo,
donde :;e le mencionaba que. había "/untes i11dicncio11cs'' que filmo junto
con Vidamri había defraudado el erario; además, se sabía que había ayudado financiando uua rebelión contra el gobierno, exponiéndose asimi ·mo a
la confiscación de todos su· bienes, bajo la previsión de la ley del 10 de
julio de 1863. Así pu se dispuso que un interventor debería de ser designado por la corte para que tomara a su cargo la asa de negocios de Milmo
y también debería d s r sancionado por la falta de timbres fiscaJes que faltaban n algunos re ihos.
En conformidad con esta &lt;lrden &lt;los inten·entores fueron designados por la
cort }' se publicaron varias circulares, enviadas a las personas que tenían
relaciones con • filmo para que tu, ieran const'lncia del cambio; asimismo se
les decía que ninguna transacción tendría valor si no estaba firmada por
ellos: mientras rl juez le notificaba a 1i1mo ste cambio como se ha mencionado anteriormente.
in entrar en mu ho detalle en los argos de acusación es en contra de
Milmo que ya son tratados exhaustivamente por el s iíor (¿, evero?) del Ca:tillo, es suficient enumerar que e ·tán pecificado en el llamado arreglo del
19 de junio, que demuestran que no está envuelto en ningún acto criminal.
Primero: Milmo obtuvo una reducción de impuestos en algunos bienes
importado· por él en Tam¡,ico en virtud de un adelanto de din ·ro que le

574

575

�había hecho a1 gobierno del estado, y del que el gobierno federal alegaba que
el gobernador del estado no tenía ningún derecho de hacer esta reducción.
Segundo: Que en el momento que el gobierno tuvo necesidad urgente de
dinero ( abril de 1863) Milmo adelantó 10,000 pesos, con 1a condición de que
esa cantidad y una deuda de 25,000 pesos en la cual él tenía un gravamen,
fuera incluída en la SUSEensión de pagos, deberla de ser pagada por impuestos
aduanales como fue; tercero, que W1os recibos pagados por él no llevaban
timbres fiscales.
A las primeras dos acusaciones se puede contestar que desde tiempo inmemorial la reducción de impuestos en consideración de adelanto fue una forma
reconocida por el gobierno, que muchos otros comerciantes de Monterrey le
habían prestado dinero a Vidaurri, pero ninguna responsabilidad había contra ellos; y, finalmente, que Vidaurri había sido designado en 1862 Comandante en Jefe del estado de Tamaulipas con autoridad para disponer de los
ingresos aduanales de esa entidad y, que por lo tanto tenía derecho de hacer
esta clase de arreglos. En relación con el tercer cargo se puede decir que el
gobierno federal debido a su retirada de la capital no había mandado a los
estados fronterizos los timbres fiscales que según la ley del 9 de febrero de
1863 deben de tener ciertos documentos y debido a esta carencia de timbres era una ley muerta en esta ciudad y aún más, que los retiros y el monto
de los timbres en los que constituyeron una ofensa fueron retirados por faltas del gobierno.
En esta forma no había ni siquiera el más mínimo grado de criminalidad
que se pudiera alegar en relación con estas transacciones.

3. El otro punto en que puede haber procedimiento es si se puede considerar que hubo realmente una ofensa, es si se toma en cuenta la acusación de
insultar al gobierno.
Milmo tiene una carta privada donde el gobierno le solicita 25,000 pesos
para que saliera libre de la prisión. El gobierno mismo acepta este trato,
como lo demuestra la carta del general Manuel Doblado dirigida al señor
George L. Cabot, el Ministro de Guerra dió instrucciones para demandar esta
suma a Milmo, en cuenta de las posesiones que él tenía y que pertenecían a
Vidaurri y como esto no ha sido probado es necesario devolverse. Sin duda
esta es una acción muy impropia del gobierno de demandar 25,000 pesos
a Milmo para lograr su libertad; como también es impropio considerar que
tenía propiedades de otro señor y esto es claro porque nunca ha sido probado. Exigir este dinero fue un procedimiento ilegal por parte del gobierno,
ya que fue exigido bajo presión.
En resumen:

I. Que es injustificado e ilegal el arresto y el encarcelamiento durante 82
576

días, acompañado de un brutal tratamiento recibido de parte de Negrete,
la incomunicación durante 40 días y 1a amenaza coñstante de ser fusilado,
que son demostradas por varios testigos.
II. Como se ha demostrado por la corte no puede haber ningún cargo
criminal en contra suya y sólo cabría una acusación civil si acaso se comprueba algo.
III. Que sus negocios y lransacciones fueron totalmente paralizados en su
ausencia, haciendo que perdiera grandes cantidades de dinero. Por esto y
sus sufrinrientos personales pide una recompensa.
Es por esto que considero que fue .ilegal el procedimiento que se llevó con
lilmo; el llamado acuerdo con el señor Berriozábal, tiene una referencia
muy pequeña y de escasa importancia; y que es para el gobierno un deber
demostrar que las pérdidas alegadas por el señor Milmo no son suficientemente probadas o son exageradas.
Firmado por
LroNEL CARDEN

(F. O. 97 /516).
Reclamaciones de Patricio Milmo ( C:XXJX) .
No. 280. Sus intereses en propiedades son, junto
con las de Vidaw·ri confiscadas por el
gobierno ...................... . ... . . . $ 279,000.00
No. 281. Préstamo forzoso desde 1864 a 1872 .. . $ 20,000.00
Suma total reclamada . . . . . . . . . . . . . . . .

$ 299,000.00

RecJamación No. 280. En desacuerdo.
El siguiente reporte, es el acuerdo mandado por el Gobierno Mexicano,
conteniendo el material del general Berriozábal y algunos puntos de este caso.

Opinión del Comisionado Británico
El comisionado mexicano no toma en cuenta esta reclamación, bajo las bases de haber sido rechazada en el año de 1871, por el departamento de finanzas con el cargo de revisión y liquidaciones de las reclamaciones que bajo la
cláusula III del artículo 17 de Ja ley del 22 de junio de 1885 donde se menciona que las reclamaciones ya negadas no podían ser reexaminadas.

577
H37

�El firmante comisionado de S.M.B. se encuentra asimismo obligado en este
caso a diferir con el señor Be.rriozábal en los tétmínos que una administración
adversa no puede excluir toda posible esperam.a de reexaminar este caso.
Este precedente puede ser encontrado en las reclamaciones que han sido de
nuevo abiertas bajo las leyes existentes, aunque anteriormente fueron detenidas
en revisiones previas y como prueba muy conocida está la de Abra Mining Co.,
para demostrar que inclusive en los casos de una decisión formal por un tribunal internacional el gobierno mexicano opinaba que debería de ser reexaminado y así lo hizo.
Si entonces el gobierno mexicano sostuvo este argumento en contra de la
decisión de un tribunal internacional, no puede en ningún grado declinar o
admitir este caso puramente administrativo una decisión Cómo la presente en
la que ellos y solamente ellos fueron los jueces.

A consideración de los siguientes argumentos en 1a opinión del -firmante,
demuestra claramente que la equidad se inclina al examen, por segunda vez,
de las reclamaciones de este caso.
Los factores en este caso son :

1. En 1857, don Santiago Vidaurri compró, en sociedad con don Luis Zepeda, una considerable extensión de tierra conocida como la "Mesa de Catujanos".

2. Con fecha 27 de noviembre de 1858, Zepeda vendió su parte al seño1
Patricio Milmo.
3. En 1864, la propiedad de Vidaurri fue confiscada por el gobierno y entre
otras cosas tomaron la Mesa de Catujanos, con todos sus edificios y animales,
por orden suprema de junio 16 del mismo año, y poco después se anunció su
venta por medio de un remate público.

4. El 8 de julio de 1864, Milmo, a través de su abogado, (Lic. José de Jesús)
Dávila y Prieto, pidió al gobierno que restringiera la venta anunciada a la

mitad, que era la que pertenecía a Vidaurri, presentando el original del contrato que demostraba Ja compra de Zepeda.

5. A esta petición el Ministro de Hacienda, general (Ignacio) Mejía, replicó
que el 11 de junio de 1864 el presidente había aceptado esta petición y que
su parte comprada a Zepeda no sería afectada.

6. No fue hasta el 25 de noviembre de 1867 que el agente encargado de
~ta. confiscación escribió desde Monclova al señor Manuel Rodríguez, depos1tano gubernamental de la Mesa de Catu janos comunicándole el acuerdo tomado por el presidente de que se restituyera la propiedad con todo, bajo inventario al señor Milmo o su representante ...
La presente reclamación es debida a la .retención ilegal de esta propiedad

578

por más de tres años y por la falta de gran cantidad de caballos, mulas y ganado que no había al ser entregado de nuet·o a su dueño.
La sustancia del informe que los dos oficiales del Ministerio de Hacienda
hicieron en 1869, es la siguiente.
l. E] jefe de la sección de la liquidación recomendó que la suma de
16,500.00 pesos debería de se.r donada, por el hecho de que la propiedad de
Mibno había sido intervenida por el gobierno y administrada por éste y que
consideraba el valor mucho menos que el alegado.
2. El contador general opinaba que debería ser negado completamente, porque la sociedad del reclamante con Vidaurri en esta propiedad no había sido
legalmente probada.
3-. Porque el certificado presentado en su reclamación no había sido por
actos de hostilidad al gobierno y que no había sido retirada por el Ministro
de Relaciones Exteriores.
A estos argumentos, las contestaciones fueron las siguientes:
l. El jefe de la sección de liquidación, al formar su valor estimativo del
ganado existente en la propiedad al momento de su confiscación valuada con
el testimonio dado ·por el señor Pascual Lecea, que declaró que en el año de
1865, había ofrecido comprar todo el ganado de 1a "mesa" por 26,000 pesos,
pero que Vidaurri había pedido 41,000.00 pesos. La discrepancia entre estas
dos cifras y las del inventario firmado por Vidaurri que formaba las bases de
1a reclamación fue aceptada por el jefe de la sección, como prueba de Ja naturaleza exagerada de la reclamación y que, basándose en esto, se trabajaba
bajo un error. Como bien se puede ver por el certificado del general (Francisco) aranjo, la propiedad fue intezvenida en abril de 1864 y en octubre
del mismo año las tropas federales se retiraron y Vidaurri y Milmo gozaron
de nuevo de estas tierras; en marzo de 1865, las tropas francesas en su retirada la ocuparon de nuevo.

Así pues, el ganado fue ofrecido por Vidaurri a Lecea en 1865 no era en
la cantidad que había en 1864, sino lo que había quedado después de seis
meses de hall.arse en manos de sus enemigos.
Un testimonio más acertado sobre la cantidad de ganado existente en esta
propiedad dice que en 1864 fue llevado enteramente por las tropas del gobierno y esta cita se encuentra en la comunicación al jefe de Hacienda de
Coahuila mandada al jefe de la sección de liquidación el 15 de diciembre
de 1869 ...
2. La primera razón aludida por el contador general donde se niega la
reclamación es una directa oposición a la evidencia de que Milmo, había
sido fonnalmente reconocido por el gobierno como el dueño de la mitad de
esta propiedad y esto es probado por el despacho original del Ministerio de

579

�F.inanzas el 11 de julio de 1864 y si mayores pniebas son ctesc.adas pueden

encontrarse en la orden mandada al agente el 25 de noviembre de 1869 donde
se le dice que debe regresar toda la propudad con todas .sus cosas, bajo inventario de Milmo.
3. La segunda razón dada por el mismo oficial es que el certificado demostraba que Milmo no había viciado su reclamación por actos de hostilidad al gobierno y que no había sido presentada por la oficina foránea, en
vista de este factor de que el requerido certificado fue hecho por las autoridades locales es escasamente increíble que la omisión de la confonnidad de
pasarla por la oficina foránea deberla ser aducida seriamente bajo los terrenos
de una absoluta negación a la reclamación y en vista de este punto eqwtativo no se puede considerar como perjudicial a los derechos del reclamante.
En resumen se puede probar claramente:
I. Que el gobierno tomó posesión de la propiedad de Milmo bajo el falso
concepto de que pertenecía a Vidaurri.
II. Que después de haber admitido que les pertenecía a Milmo no se la
entregaron hasta tres años después, sin ninguna razón.
III. Que no había sido intervenida en forma legal y bajo inventario, sino
simplemente le fue anebara.da por los soldados.
IV. Que el gobierno habiendo confiscado la propiedad, que se admite-que
era de gran extensión, sin hacer ningún inventario, es probahle que acepte
el inventario del reclamante, a menos que se prnebe con evidencias de que
la cantidad manifestada es exagerada.
V. En entendimiento de estas razones la administración sigue manteniendo
la misma opinión contra el reclamante que dio en 1871 y que no es aceptable, ya que no refleja la evidencia; que el reclamante ha sufrido considerables pérdidas, por lo cual el gobierno es directamente responsable, y, finalmente, que falta que al gobierno demuestre que la cantidad pretendida
es excesiva.
Firmado
LroNEL CARDEN

Reclamación No. 281.
Esta fue hecha por diez diferentes términos, algunos de los cuales fueron

bien establecidos.
Por mutuo consentimiento cuatro de éstos sumaban el monto de 5,890.00
pesos, y fueron permitidos y otros cuatro fueron negados, pero no estando
de acuerdo con los restantes que suman la cantidad de 8,367.48 pesos ale-

gando a la decisión de mandar .infoones E&lt;)r separado sobre este asunto. El
reporte es el siguiente:
Opinión del Comisionado Británico

El comisionado mexicano está permitiendo que ciertos elementos de la
reclamación sean base para declarar una insuficiencia de evidencia.
El firmante, comisionado de S.M.B., mientras admitía la fuerza de esta
reargumcntación en contra de algunas cantidades del reclamante se encuentra obligado a estar en desacuerdo con el señor Il9fl"iozábal en dos puntos que
incluyen la suma de $8,361.58.

l. El 27 de julio de 1869, el reclamante entregó al jefe de Hacienda de
Matamoros seis documentos valuados en la cantidad de $7,867.48 bajo diferentes cuer,tas al Gobierno Federal en los años de 1864, 1865 y 1866. De
acuerdo con el artículo 14 ele la ley y artículo 1 de la circular del Ministerio
de Hacienda de 29 de enero de 1869 se establece que los jefes de Hacienda
tenían que recoger dichos recibos en su liquidación o decisign de la reclamación, por lo cual los documentos habían sido entregados. El hecho de que
el recibo era presentado en su orighlal por el reclamante demuestra que la
reclamación no ha sido adjudicada y que los documentos deberían de estar
en poder del Gobierno.
El argumento de pruebas insuficientes no puede ser aducido en contra del
reclamante, que, después de esperar veinte años, no tiene más que mostrar
excepto de un recibo de oficina y el gobierno deteniendo estos documentos
evita que estas pruebas sean aceptadas para soportar el caso y aparece como
dararnente responsable por la suma reclamada, fracasando naturalmente en
la presentación de documentos y el establecimiento de su insuficiencia.
2. En e] año de 1872, el señor Milmo fue obligado a pagar quinientos dólares para obtener una orden de viajar hasta Linares. La comunicación del
Comandante :Militar de Montemorelos, Rayones -y Allende ad:rrute que dará el
permiso con la condición de lll1 pago por la suma mencionada y el recibo
firmado por el mismo ha sido presentado como prueba.
No se necesita ningún argumento para demostrar la ilegalidad de esta
acción: el reclamante es un hombre libre y como tal tiene derecho de viajar
libremente por el país y esto está asegtU"ado por el artículo II de Ja Constitución: o está detenido bajo un cargo civil o penal y sujeto a dar una fianza y
sobre esto se sabe que ninguna autoridad judicial tiene conocimiento de algún caso reciente en contra del demandante.

En cualquiera de los dos casos la acción del Comandante militar es un

580

581

�innegable abuso de podér, por Jo cual el gobierno que lo nombró y lo mantuvo en ese cargo es claramente responsable.
El firmante es así pues de la opinión de que las anteriores razones sumadas a la cantidad de 5 890.00 pesos en la cua1 el Comisionado mexicano tuvo
que ver y la suma posterior de $ 8,367.48 debería de ser reembolsada al señor
Milmo a cuenta de su reclamación.

LIBROS

FUENTES

MAR.Es,

JosÉ, Juárez

OwsLEY,

FRANK

LAWRENCE,

Jus, 1962.
King Cotlon Diplomacy: Foreign Relations o/ the
Con/ederate Stales of America. And. ed. Rev. Cbicago, University of Chicago Press,
1959.
RowER, RALP, Juárez and His Mexico. New York: The Viking Press, 1947. 2 vols.
RoEL, SANTIAGO, Nuevo Le6n, Apuntes Hútóricos. lla. ed. Monterrey, 1963.
y la Iritervención. México. Ed.

Firmada
LIONEL CARDEN

(Traducción de Andrés Montemayor. FJ Colegio de México).

Tests

INÉDITAS

GRAP, LERoY P., "The Ecooomic History of the Lower Río Grande Valley, 1820-1875".
Harvard University, 1942, 2 vols.
MosLEY, EDwA.R.O HoLT, "The Public Carccr of Santiago Vidaurri, 1855-1858".
University of Alabama, 1963.

BIBLIOGRAFIA

MANUSCRITOS

Correspondencia de Santiago Vidaurri. Archivo General del estado de Nuevo León,
Monterrey.
Despachos del Consulado Norteamericano en Monterrey, México, 1849-1906: registro,
1849-1906 y volumen II, noviembre 15 de 1849-diciembre 9 de 1869. Registro general del Departamento de fütado, Grupos de registro 59, Archivos Nacionales,
Washington, D. C. Copia microfilmada en la biblioteca de The Texas Christian
Universily.
Papeles de la Oficina Exterior. 50/380, 50/383, 97/516 ; Registro Público, Londres,
Inglaterra.
Papeles de John T. Píckett; Biblioteca del Congreso. Washington, D. C.

DocUMENTOS

RoEL,

SANTIAGO, Correspondencia particular de Don Santiago V-idaurri, Gobernador
del Estado de Nuevo Le6n (1855-1864}. Monterrey, Universidad de Nuevo Le6n, 1947.

The War o/ the Rebelioll: A Compilation o/ the Oflicial Records of th6 Union and
Con/ederate Armies. Washington: Government printing Office, 1880-1901. Series
I, vol. LIIL

PERIÓDICOS

Boletín Oficial, Monterrey, 1864.
The Houston Daily Telegraph. 1864.
El Pájaro Verde. Ciudad de México, 1864.

583

�ESTUDIOS PREVIOS PARA UN TRABAJO SOBRE LOS REQillSITOS
AL TÍTULO DE PROCURADOR Y SOBRE LOS ORÍGENES
SOCIALES DE LOS PROCURADORES EN EL
IMPERIO ROMANO

PRoFR. DR. DmTRicR lIAuGK B., M. A.

A mi amigo Arturo Ordóñ~
EN EL TRANSCURSO DE MI CLASE SOBRE "Problemas fundamentales de la gramática histórica española", que yo imparto desde enero de 1968 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Nuevo León, me percaté
frecuentemente, de lo e,,•draordinariamente débil que es el acervo de conocimientos que poseen los estudiantes sobre el Imperio Romano. Desgraciadamente no cabe dentro de mi responsabilidad el ocuparme en forma. intensiva sobre los problemas históricos al impartir una clase de lingüística. Sin
embargo es necesario referirse una y otra vez a problemas sobre la organización administrativa de las diversas provincias del imperio Romano, ya que
solamente así se llega a comprender claramente la distribución lingüístic.a de
la Romania.
Afortunadamente hay una larga lista de buenos manuales históricos - también en español- cuya lectura puede recomendarse a los estudiantes.
Asimismo las obras especializadas en filología contienen con mucha frecuencia una introducción que proporciona al principiante una información
amplia. escrita en forma sencilla, sobre las circunstancias históricas.1
1 Recomiendo con gusto las siguiente; obras clásicas: WARBURG, W. vóN, La fragmentaci6n lingüí.tlica de la Romanía. Madrid, 1952; Vmos, B. E., Manual de lingiils•
tica romdnua. Madrid, 1963; wusBERG, H., Lingül.stica románica. Madrid, 1965;
Cosmuu, E., La geografía lingüística, en: PLU&gt;ls. del Depto. de Lingüística 11. Montevideo, 1956; MEant H., Die Entstehung der romanischen Sprachen und Nationen.
Frankfurt, 1940; Roaus, G., Die lexiléalische Differenzierung der rnmanischen Sprachen, München, 1954; Rom~ G., Manual de filología hispánica. Bogotá, 1957; TA-

585

�Por este motivo no hay aquí un vacío que llenar, es decir, sería como "llevar trigo a un granero" si se quisiera agregar a los ya existentes, otro trabajo
del mismo tipo o ensimismarse para producir un librito sintético sobre el
desenvolvimiento de las P.rovincias romanas; Mommsen se retorcería en su
tumba.
Sin embargo se tropieza uno con frecuencia con problemas de detalle,
también en la historia romana, que comparada con otras épocas de la historia
de la humanidad, puede considerarse como algo verdaderamente bien estudiado. En -tales casos hay todavía vados que llenar y enigmas por resolver.
Tomé conciencia de este hecho cuando tomé otra vez hace poco en mis
manos el libro del conocido hlstoriador antiguo parisino, HG. Pflaum, que
tiene por titulo: Les procurateurs équestres sous "le Haut-Empire romain. 2
Pues aunque la obra se ha escrito con gran erudición y extensión -haciendo
gala de la típica predilección francesa por los detalles- no se puede evitar
hacerle a Pflaum el reproche de no haberse ocupado suficientemente de dos
problemas: en primer lugar de los prerrequisitos del curriculum de procurador en el Imperio Romano y en segundo lugar de los orígenes de las personas que podían llegar a serlo. Evidentemente este reproche sería vano si
existieran otras investigaciones que dedicaran a estos problemas la atención
que yo creo merecen. Sin embargo no existen. Incluso en el artículo "Procurator" en la RE XXIII, 1 del mismo autor da poca información extra; y
las indicaciones que aparecen eon bastante poca frecuencia en otros e.studios
especializados 3 tienen que ser consideradas como superficiales. Por ello creo
yo que no es superfluo hacer algunas observaciones al tema, las que quisiera
considerar como estudios previos.
Para tener una base inicial, indicaremos los siguientes detalles sobre la
procuraduría: cuando Augusto se enfrentó como primer funcionario romano
a ]as extraordinarias responsabilidades que traía consigo su cargo, tuvo que
percatarse de la necesidad de conseguir ayudantes que le hicieran posible
hacer frente a los :emblemas administrativos que se le presentaban. Para este
objeto tienen que haber parecido especialmente capaces los "equites" en contraste con las demás capas sociales.
C., Le Migini delle ling1u neolatine. Bologna, 1959; GRANDGENT, C. H., An
introduction to uulgar Laiin. New York, 1962; WARTBURG, W. VON, Les origines des
peuples romans. París, 1941; l.APBSA., R., Historia de la lengua española.. Madrid,
1962; MENÉNDBZ PmAL R., o~ígenes del español. Madrid 1962; Enciclopedia lingiií-stica. hispánica.; 2 tomos; 1960-62, etcétera.
s París, 1950.
1 Véase por ejemplo el trabajo de Dor.tASZEWSKJ, Die Rangordnung des 1omischen
Heeres que apareció en 1908 en los "Bonner Jahrbücher" o el libro de HmscBl"BLD,
Die kaiserliclien Ver1.11a{tungsbeamten bis auf Dioclttian; Berlín, 1905.

GLIAVJNI,

586

Entre ellos se encontraban por supuesto los capitalistas romanos, que ya
desde hacia un siglo, se habían apropiado de todo el poder ejecutivo en la
administración, que poseían la rutina de los negocios, que se encontraban
distanciados de los senadores por barreras muy difíóles de romper y que solamente podían aspirar a satisfacer su ambición y deseo de lucro mediante una
conexión estrecha con el ''Princeps". El problema parece claro y yo me pregunto por qué Pflaum al referirse al origen de 1a procuraduría opina que eJ
problema es discutible y difícil de resolver.
Los "equites" estaban entonces, como también en tiempos de la República,
organizados jerárquicamente en "turmas", probablemente eran seis (sobre esto
no sabemos nada con exactitud). En el nivel más alto se encontraban los llamados "serviri equitum Romanorum". De estos círculos en sí cerrados, pero
como veremos más adelante, siempre capaces de crecimiento, surgió la nobleza ecuestre administrativa, que se adquiría por investimiento de altas procuradurías.
¿ Qué eran entonces estas procuradurías, cómo se distribuían y en qué fo1ma
era expuesto el cargo al cambio a través de los siglos?
El título de "procurator Augusti" era tomado por personas de la casa imperial privada Jo cual demuestra que estos funcionarios no debían ser considerados como magistrados, sino solamente como ayudantes del emperador,
sío tener verdaderamente un puesto oficial y que podían ser nombrados por
cl emperador mismo cuando éste lo desease.si El mencionado Hirschfeld opina, que ya desde C]audio este título llegó a ser prácticamente el de los servidores directos del emperador.

Las funciones de los procuradores: 5
Estas fueron (principalmente desde Adriano, en que ya se pueden reconocer normas más fijas) :

1. Administradores del tesoro privado del emperador (procw-atores patrimonii, rationis privatae);
2. Jefes de la cancillería imperial y de la hacienda en Roma ( a memoria,
ab epistulis, a libellis, a studiis, a cognitionibus, a declarationibus Latinis,
a rationibus, procuratores sununarum rationum, ad bona damnatorum,
etcétera);
• Este punto de vista es defendido mediante convincentes argumentos por A. V.
en su trabajo: Von Wesen und Werden des Prinzipats; München, 1935.
' En lo sucesivo me adhiero estrechamente a un artículo de RENÉ ÜAGNAT, referente al mismo tema, que se encuentra en el Dictionna.ire des Ánliquités IV, editado
por Darcmberg y Saglio,
PREME:RSTl.\lN

587

�3. Directores de diversos ministerios en Roma (procuratores hcreditatiwn,
lucli magni, ludi mah1tini, aquarum, monetae, operum publicorwn. ab
silices, etcétera) ;

gos de algún emperador que vivió mucho, permane ieron durante decenios
en sus puestos.

4. Administradon.-s de la caja imperial en la· provincias imperiaJe y en

personas lo cual in embargo era tan poco hereditario como el mismo pu to.
Por ejemplo para el título superior se usaba "vir cminentissimus", para I sigui&lt;&gt;ntc "vir ¡x·rfoctissirnu " y a rontinuación "vir egrcgius". AJ entrar ahora
al primer problema que debe ocupamo , que
I d los prerrequisitos
que conducíat1 a la procuraduría quisiera indicar que mi conceptos no se
pueden generalizar en forma absoluta, ya 4ue se presentaban e- 11 tante y

Jas provincias deJ senado;
S. Gobernadores de las llamadas provincias procuratoriales: Judaea, Ractia, oricum, fauretania, Ca sarie, • , Mauretania Tingitana, Thrada,
Epirus, Alpes Cottiae, Alpes faritimae, AJpc Graiac, Sardinia, Con;ica,
Osrhoene y Liburnia;
6. Dirc tores de secretarías de finanzas y administración fuera de Roma
(procuratores bercditatium, publici portarü annonae portus} alimentorum, malallorum, etcétera).
Como estos funcionarios solamente eran responsables ante el emperador,

ran nombrados directamente por él mediante diplomas de contratación llamados "codicilli"; en contraste con ello para las patentes de ofiriales era su-

ficiente una '"epistufa". Aunque el príncipe podía nombrar a quien él quisiera (excepto esclarn ), sin embargo jugaba un papel importante el "suffragium": w1a C'Specic de carta de re omendación.
Los rangos se clisti11guían entre sí según los sueldos, lo que se r flejaba por
el título correspondiente. Bajo Claudio que -como post riormentc indica-remo~ lle\"Ó a cabo una rdonna, había dos clases, e dC&lt;"ir dos niveles ele
ueldo • lo "&lt;lucenarii" y los "cenlenarü" . .Esto correspondía a sueldos de
200,000 y 100,000 sestercios por año respectivamente. Bajo Adriano había
ya cuatro; ya se habían fonnado •·trect·narii" y "sexagenarii". Los "uc cnarii"
t nían sin excepción su sede en Roma y di ·frutaban en el siglo III dt'l título
de "magistri''. En lo referente al nt"w1ero total de procuradores (Jo d talles
se pueden leer en el artículo ya mencionado de la RE, ya que no qui ·iera
sobrecargar te orto trabajo con material estadístico) se puede decir, que
éste estaba constantemente Ct ciendo hasta S ·ptimio c,·ero. Dajo Augusto
había 23 bajo Domiriano 63, bajo
ptimio Severo, 170.

far o Aurelio 124, y bajo el emperador

Los requi ilos para el ascenso de una clase a la inmediata superior son
difíciles de conocer para la carrera ccue tre, porque nw1ca hubo nonnas
para ella como las que hubo para la de lo senadores. ólo desde Adriano se
formó algo parecido a una clasificación de rangos; aunque ningún emperador
estaba obligado a r petarla. En la mi ma forma la duración de cada una
de las funciones era indeterminada; ésta dependía también libremente del
emperador. Alguno procuradores que habían ganado prestigio o eran ami-

588

Poco a poco surgieron tambi tn ciertas

:presiones para dirigirse a estas

frccuentemcnle excepciones que depcndí~n &lt;'seuciálmente de la característi as prrson le de &lt;'ada emper.tdor; no había a e te respecto lUJ reglamf'nto
C tri&lt;'tO.

"in &lt;·mbaJ1.;o se pueden rc&lt;'onocer al no puntos que son dign de interé·:
antes de Claudia la actkidad de ofi ial ra I punto de partida d cada caTICra ecuestre eJ vada. Así según la c turnbr de la Roma antigua omenzaba una carrera ecu tre on el servicio en 1 efrcito. Ya Au usto pare e
haber con\'ertido en condic-ión I t·a,go del tribunato militar tanto para la
ac ·ptación a la "quae tura" por parte de los •nadores corno para las funrione d , la pr uradnría por parte d Jos equit . Las demá íuncion
militares todavía no estaban ordenadas de acuerdo con su importan ia, pero
casi Lodo los procuradores eran romanos.
El primer reglamento se hizo bajo Clandio. Cito como prueba d ello a
uetonio en su biografía del emperador Claudio: "Equ ·tri militias ita ordinavit ut post cohortcm alam post alam tribunatum legionis daret". 8 O sea
se comenzaba con la prefectura sobr una cohorte auxiliar de 500 hombres,
se tomaba de pu · una "ala" de 500 caball ros y se avanzaba entonrc a tlibuno de una cohorte de legionario de J,000 hombres o también de una auxiliar de 1,000 hombr .
Este ordenamiento no es siempre atestiguado por Jas insnipciones; 7 el orden pare e haber estado vigente durante poco tiempo.
pesar de elJo las
tres categorías de oficiales mencionadas representaban frecuentemente el escalón previo para la c:arrera de procurador. sin r1ue por ello fuera obligatorio
el dt"SCmpeño de los tres grados. Sólo desde Trajano se hizo regla que los
procuradores fueran previamente prefectos de caballería.

A este respecto se expresaba Mommsen en la siguiente forma: "Está comprobado que las 'tres tnilitae ec¡uestres', tal como s nos muestran en su des.a• De Vita Caesarum; st'gundo tomo de la "Colle tion des Universités de France".
Parí., l957.
' Inscripciones inttres..1.ntes de las que se pueden sacar inwcaciones contrarias se
encutntran distribuidas en pequeño número en todos Jos tomos del CIL y del ILS.

589

�U total en el siglo II no habían existido romo tales hasta Claudio, asi

~o
~
t
que antes de este emperador los tribunatos d~ las legiones y ev1 enternen
también los tribunatos urbanos tienen que cons1d rar

como verdaderos pu •

tos de oficiale en el sentido d c1ue eran inacc ·ibles para los !iOldados rasos.
La barrera de separación que en tiempo de la rcpúblira representaba un ,_erdadcro abismo entre oficiales y soldados fue ero -ionándose ~ . lo largo el 1. u~. . un soldado raso ,--·
nn,-Jía entone escalar desde el ser.·1c10 de 1un 'pnnc1pcno,
,
1

palis' (subofi ial) a través de I diversos e nturionatos hasta e ~as ~ to
d un 'primuspilus'. y en algunos ca&lt;;OS era esta situación de pnmuspilus
. "ª
ele primer escalón en la esc.alera para ingresar entre.1os equ1tes
,
D pués de la gran reforma d Adriano. el empuJ · ~~ la rual, ':ee ade~_ru.
Pflaum haber encontrado principalmente n la habilidad pohttco-admmtS-trativa de Domiciano, se Je dio w1a importancia mucho mayor que antes a
la prestaci6n del servicio militar. Ahora un primuspilus podía ~ dificultad
ser ascendido a procw·ador. Pero también se abría ahora por pnmera vez 1
camino hacia altos puestos para los funcionario civiles, los "advocati fisci".
e produjo una separación entre las carreras militar y c~v~.
puestos ~
funcionarios se multiplicaron. Para las persona· que se d1stmgu1an no hab1a
más obstá ulos en su ascenso. Había dos catt•gorías de ''aclvocati fisci":
J. Los que había ontratado personalmente el emi,erador con un determi-

u:s

nado sueldo;
..
.,
2. Aqu U.os a los que se había co1úiado sin sueldo f1J , la 1epresen~c10~
del fisco en diven;os casos, probahli:mente dep.i:ndiendo de procuradore.; md.ividuaks.
Estos cargos eran llenados preferentemente con ~·rsonas \'ersadas ~n le~
y que ya tenían experiencia como abogados. El trabajo de esto func1onanos
civiles, que proc •&lt;lían de gentes que por cual~uier r~ón_ no habían hecho el
servicio militar, se aracterizaba por desemp 11arse pnnc1palmentc en Roma.
Así creó Adriano un tipo &lt;le funcionarios qu&lt;' poseía preparación y conocía
la rutina de su trabajo y que era independiente de la carrera militar.
Los primeros puestc para estos hombre eran de muy diwrsos tipos. _e
les ocupaba por ejemplo con la administración de las carreteras, con la_ adrmni traci6n de lo impuestos · bre la herencia, con las
uelas de gladiadores
urbanas con Ja reclutación de legionarios, etcétera. E importante que ellos
solamen,te llegaban a ~ cquitcs por el nombramiento de la procuraduría,
mientras los otro ya de de antes eran equites, ya que el v r&lt;lad ro cques ?ebía tener Jas "tres militae" . .. Bajo Adriano el 82 procuradores 20 proveruan
de la carrera civil. Esto es la cuarta parte, lo qu no necesariam nte se puede
considerar como revolucionario.
• MOJIWSEN,

T., Romischts Staatrrecht; 3 tomos. 4a. ed. Tübingeo, 1952.

Hasta el comienzo del reinado de ptimio Severo no parecen haber tenido
lugar cambios esenciales. in embargo, entonces se produjeron modifitacionc
n la estro tura social, qu hadan cada \'ez todavía más fácil a las personas
de los más bajos rangos d tacarse a través de méritos militares. Incluso la
misma carrera militar se había transformado: la "prael tura fabrum'' d aparece de las inscripciones; el antes romún avance de la "pra!'foctura cohortis'' a la "prat-fc-ctura ala " aparece al1ora sólo n pocas inscripciones lapidarias de procuradores del siglo III.
Para esta época resumiendo, se puede decir lo siguiente: Antes era el scr\'Ício d los equites eu el ejército considerado como preludio t'Sencial de la
c.arrera Í\ i1; ahora las procuradurías son la coronación a un largo servicio
militar }' se conceden como recompensa para oficiales de grandes méritos.
Esta personas se en uentran a menudo como gobernadores de provincias
ecu ·tres más pequeñas. n ascenso suplementario es raro, ya que en la
ma&gt;oría d Jo· casos al tomar su nu ·o puc to estas personas se encontraban
ya en edad avanzada. Esta situación se mantuvo esencialmente hasta el tiempo ele Diode iano.
En relación a lo que he indicado hasta ahora teóricamente, quisiera incluir
aJgunos ejemplos de inscripcion ·, para que no dé la impresión de que b
inventado lo anterior. Al mismo tiempo se pued anali7.ar nu tro · gundo
problema; ¿ de qué apas social s se complementaron l · equite romano ?
l. De la clase de lo · libertos: esto era especialmente típico para la époc.a
de los Julios y los Claudios, en c-uyo servicio abundaban antiguos esclavos.
El siguiente ejemplo procede sü1 mbargo d I tiempo de Antonino Pío. • e
trata en él de un liberto de Luciu · eliu Caesar, qu había sido elevado hasta
la clase ecuestre por Pío. D la in ripción falta una parte:
" ... a divo Antonio Pio eguo publico et sa erdotio Caeninien i, ítem pontificatu minore exornalu ·, ab eodem procurator ad silices et praefectus vehicuJorum factus . .. " 0
De esta inscripción lapidaria se desprende, además, que ta persona reconocía abiert.am ole su orig n, lo ual era caso raro; al contrario, e sabido
qu se procuraba ocuJtar lo mejor posible un nacimi nto no libr'. En raro ·
caso este tipo de personas parecen haber ido gent con fuerte personalidad,
ya que Stein opina que los "liberlini" que esc.alaron a lo largo del imperio
el puesto de procurador, habían pertenecido en su mayoría a Jo más bajo
entr la población romana de origen oriental.'º También Pílaum compart
este punto de vista e incluso so:.ticne: " e pued • decir, que t odas laf reformas
• C[L VI, 1598
pletadas por mi.
,. STEtN,

.,

= 1740. Las abreviaturas incluidas en e.ta inscripción fueron com-

Da romische Ritterstand; München, 1927.

590

591

�del imperio tenían como fin, ir sustituyendo a los procuradores libertos de sus
puestos por personas de nacimiento ecuestre". Esto me parece algo ex~gerado,
sin embargo la tendencia en alguno~ períodos fue d~ ha~, pretendido, ~na
disminución de la influencia de los libertos. Que esta mtenc10n no tuvo muto,
lo demuestra el ejemplo citado por mí, que proviene del siglo II Y no era
m1a excepción.

Seguiremos ahora con el problema antes planteado sobre la constitución
de los equites. Esta se completaba además:
..
, .
2. Por extranjeros prominentes, especialmente por hCJOS de pnnc1pcs galos
y geimanos, que todavía en el siglo I recibie~on, co~o comandantes, de sus
propios contingentes de tropas nacionales, la cm_dadan1a romana, el titulo d~
"eques" y un rango correspondiente como oficiales. Merece destacarse aq~
el caso especialmente marcado de Tiberius Julius Alexander, de ascendencia
judía procedente de Alejandría, y que llegó a alcanzar ,los más :Utos cargos
ecuestres y el mayor prestigio. En el año 42 d.C. todavia ei·a epistratega de
la Tebaída, desde aproximadamente el año 45 a 48 era procurador de la
Judea además se invistió de un alto cargo militar bajo Corbulo en la guerra
contra'. los Partos y después e1 de prefecto de Egipto del 66 a 70. Tomó parte
en la conquista de Jerusalén en el generalato bajo Tito.H
La casta de los equítes tenía además otro complemento:

5. Legionarios que habían comenzado su carrera militar sin ningw1a graduación y que a través de méiitos extraordinarios habían alcanzado altos rangos de oficial, lograban también algunas veces el ingreso en la casta de los
equites. Para esto quisiera yo indicar un ejemplo que corresponde a la primera mitad del siglo I y gana por eso eu interés para nosotros, pues parece
que en tal época esto era verdaderamente una excepción:
"Puhlius Palpdlius Publii filius Maecia Clodius Quirinalis primuspilus
lcgionis XX, tribunus militum legionis VII Claudia pia fidelis, procurator Augusti, praefectus classis, dedit''.ª
En tiempos posteriores la casta de los eq1útes fue siendo completada por
un porcentaje cada vez mayor procedente de la casta de soldados rasos, lo
que encuentra una explicación clara, dadas las circunstancias políticas de
la época.
Son entonces dos problemas que según mi punto de vista requieren aún un
extenso estudio, y que se refieren al complejo histórico "equites-procuraduría".
Lo que yo aquí ofrezco, debe ser considerado solamente como un esqueleto,
como el núcleo de un estudio más profundo que fundamente mejor cada uno
de los puntos mencionados y que incluirá en especial bastantes ejemplos epigráficos. Es probable que incluso se introduzcan varios cambios en Jo aquí
esquematizado; y quizá se agreguen también algunos puntos suplementarios.
Creo que este tema es digno de un esfuerzo científico.

3. Por ciudadanos romanos que habían comenzado su carrera en el servicio civil estatal o imperial y que habían logrado franquear su situación en
puesto de funcionarios subalternos para ingresar en los equites. Un ejemplo

del tiempo de Adriano:
"Dis manibus. Lucio Domitio Lucü filio Quirinali, rogato pontifici minori,
procuratori Augusti provinciae Dalmatiae, procuratori monetae Augus~i, ab
epistulis Lucii Aelii Caesaris, praefecto egues~ alae I _Aravaco~m, tnbuno
militum legionis VI Victricis, praefecto cohortls I FlaVlanae eqwtatae, praefecto co11ortis I Dalmatariae, accenso velato, Domitia Venusta marito optimo
et sibi".12
4. También personas de la élite municipal de las provincias y ciu~des
de derecho romano podían algunas veces ascender a la casta de los eqwtes.
Entre éstos cabe por ejemplo un cierto Titus FJavius Germanus, que ~abía
tenido a su cargo en Praeneste una serie de oficios municipales antes de mgresarse como procurador. Al final de su vida fue él "curator triumphi" del
emperador Cómodo en eJ año 180 d.C.13
" Para más detalle.s véase en la RE X, 1 (pp. 153-l57) .
Un "accensus velatus" era un típico funcionario subalterno. Yo completé las abre-

.u

vjaturas.
11

11 Las abreviaturas fueron
completadas. De gran utilidad para la epigrafía sigue
siendo la obra de RENÉ ÜAGNAT, Couts d'Epigraphie Latine; París, 1914.

V~ en el ClL XIV 2922=DI 1420.

593
592

H38

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143072">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143074">
              <text>1969</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143075">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143076">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143077">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143078">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143096">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143073">
                <text>Humanitas, Sección Historia, 1969, No 10, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143079">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143080">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143081">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143082">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143083">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143084">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143085">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143086">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143087">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143088">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143089">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143090">
                <text>01/01/1969</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143091">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143092">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143093">
                <text>2017274</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143094">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143095">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143097">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143098">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143099">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13912">
        <name>Chinas poblanas</name>
      </tag>
      <tag tagId="13911">
        <name>Compositores nuevoleoneses</name>
      </tag>
      <tag tagId="13910">
        <name>Congreso Constituyente de Querérato</name>
      </tag>
      <tag tagId="13909">
        <name>Población de Nuevo León</name>
      </tag>
      <tag tagId="13907">
        <name>Seminario de Monterrey</name>
      </tag>
      <tag tagId="13908">
        <name>Toponimias americanas</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5334" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3898">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5334/HUMANITAS._1969._Filosofia._0002015880.ocrocr.pdf</src>
        <authentication>a52f7d9faf4c86e2c09f46bcf4b56dbb</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146743">
                    <text>HUM A NI T A ·S
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

10

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN

19 69

��falOIINMIWMIO

llJl:

,.

t

,.e üN

•

.....

r

'\

BIBLlvrt=cA

•

HI

�~

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

10

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN

1969

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD DE NUE O LEóN

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERN ÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
Lic.

EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:
PROF. ISRAEL CAVAZOS

GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic.

ALBERTO GARCÍA

GóMEz

Jefe de la Sección Editorial:
DR. FRANCISCO Bucro

10

1969

PALOMINo

�HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de.la. Universidad
de Nuevo Le6n, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México.

INDICE
SECCIÓN

PRIMERA

FILOSOFIA

(A)
PRIMERA EDICION
Marzo de 1969. -

1,000 eje¡nplares

Dr.

Dr.

INVESTIGADORES Ll)CALES

BASAVE FBRNÁNDEZ DEL VALLE: Estructura y Sentido
del Lenguaje . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . .
FRANCISCO Bucro PALOMINO: Situación Filosófica del Estructuralismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . .. .

AcusriN

~

(B)

13

23

COLABORADORES FORÁNEOS

J. VON R.INTELEN: H istoricidad y Sentido Transtemporal .

Dr.
Prof.

MICHELE FEDERICO ScIAcCA:

35
Gorgias y Aristipo como Precedentes Históricos del "Estetismo" Moderno . . . . . . . . . . . . .
43
Dr. ALAIN Guv: Filosofía e lnteric&gt;ridad según Jacques Chevalier . . 57
Dr. J. A. DoERIG: Suiza Crisol de Razas y Puente de Culturas . . .
79
Dr. J. E. BoI.-ZAN: Un Capítulo Olvidado en la Historia de la Química: Aristóteles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85
Prof. ENzo FARINELLA: Michele Federico Sciacca . . . . . . . . . . 107

Dr.

ADOLFO

FRITz

MuÑoz ALoNso: Las Peculi,qridades de la Filosofía Actual

123

La Idea del Tiempo y de la Historia e1i la
Filosofia de Sciacca . . . . . . . . • . . . . . . . . . . .
137
Prof. SERGIO SARTI: Significado y Presencia . . . . . . . . . . . . . 167
Dr.

Derechos Reservados @
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.
La Tesponsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corre¡;ponde exclusivamente a sus respectivos autores.

ALBERTO CATURELLI:

El Problema de la Libertad en la Ética . . 191
Lic. CAiu.os GoNZÁLEz SALAs: Metafísica y Fe11ome11ología de la Muerte etz la Filosofía de Agustín Basaue Fernández del Valle . . . . 233
Dr.

lsMAEL Dmco PÉREz:

7

�Prof.

Lic. MANUEL MENDOZA S.~CHEZ: Crítica de Algunas Corrientes Filosóficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
243
Dr. PATRTCK ROMANELL: Locke, 1m M édico Ecléctico . . . . . . . 259
Dr. PEDRO FÉLI:x HER.N,\NDEZ 0RNELAS: "La Teoría Aristotélica sobre
los dos Entendimientos" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 273

Dr.

Composición Étnica de la Población
de Nuevo León a la Consumación de la bzdependencia . . . . . .
ISIDRO V1ZCAYA CANALES:

La Actuación de las Diputaciones de Coahuila, Nuevo L eón y Tamaulipas en el Congreso Constituyente de
Querétaro de 1916-1917 . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

E.

VÍCTOR NLEMEYER:

Dn. MANUEL NEIRA
SECCIÓN

447

BARRAGÁN:

Compositores Nuevoleoneses .

451
479

Jf'

SEGUNDA

(B) CoLABoRAooREs FoRÁN1;:os

LETRAS
Dr. GuTIERRE TmóN: Las dos chinas poblanas . . . .

497

La Colonización Estanciera en Nueva Es. . . . . . . . . . . .
. . . . . . . 509

JESÚS RoDRÍCUEz FRAUSTO:
(A) INVESTIGADORES LOCALES

Lic.

Algu11as variantes textuales c11 el
roma11ce "a filia do reí de Frnncia" del romancero popular gallego
Lic. Luis ASTEY: El "Danielis ludus" de la Catedral de Bea1wais . .
Dr.
JuAN JosÉ GARcÍA GóMEz: Algunas notas sobre el masoquismo y
la estructuración de la "egloga l" de Garcilaso de la Vega . . . .
Dra. MA. GUADALUPE MARTÍNEZ B.: En torno a la "devoción de la
misa" de Calderón de la Barca . . . . . . . . . . . . . . . .
Prof. GJANCARLO VON NACHER: Ceceo Angiolieri, poeta del "ducce11to"

paña . . . .

291
307

Factores que influyeron e11 la colonización de la frontera del norte a mediados del siglo XVI y principios del XVII . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 547

32l·

C. TYLER: Las R eclamaciones de Patricio Miimo . . . . . . . 561
Dr. DIBTRJCH fuucK B.: Estudios previos para w1 trabajo sobre los re-

A:NoRÉs MoNTEMAYOR 1-lJ.:RNÁNDEZ:

EuuAROo GUERRA CASTELLANOS:

RoNNIB

\

quisitos al título de procurador y sobre los orígenes sociales de los
procuradores en el Imperio Romano . . . . . . . . . . . . . . . 585

343
371

Profa. ORALIA RomÚGIJEz A.: Una interpretación personal del poema

"blanco" de OGlavio Paz . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

(B)

ÜOLAJ30RAD0RES

381

SECCIÓN

CIENCIAS SOCIALES

FORÁNEOS

Dr. Ruco RooRÍGUEZ ALCALÁ: Un experimento fallido: el pájaro mosca 387
Dr. MYRON I. Lict-1TBLAU: Manuel Gáluez ,, la Soledad Interior . . . . 401

(A) INVESTIGADORES LOCALES

Lic.
Líe.
SECCIÓN

TERCERA

JORGE PEDRAZA:

De Lo Nacional a lo Intemacional

La Educación en el M éxico Independiente .

(n)

(A) INVES'I'IGADOR.ES LOCALES

Prof.

Esbozo Histórico del Semi11ario de .Mo11terrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
411

Prof.

HuMBERTO BuENTELLO CnAPA:

8

ALBERTO GARCÍA GóMEZ:

Dr. GtoRGlo BE.RNI: Ferdinando Galiani: Economista desconocido

HISTORIA

ISRAEL CAvAzos GARZA:

Toponimias Americanas . . . .

CUARTA

429

597
611
619

COLABORADORES FORÁNEOS

Prof. ANTONIO PoMPA Y PoMPA: Estructura de la Sociedad Coaltuilenu
en la Segunda Mitad del Siglo XIX y Primera del Siglo XX .

629

Prof. GroRGTO DEL V Eccaio: Moral, Derecho y Téc11ica . . .
Dr. JosÉ SALVADOR GuANDIQUE: Dilthey, Sociólogo . . . . . . .

641
645
9

�SECCIÓN

QUINTA

NOTICIAS Y RESEÑAS BIBLIOGRAFICAS
Filosofar de Leo Gabriel sobre "Hombre y .Mundo eu la Encrucijada.'' DR. AausTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, 673.-.Marcel Proust uisto por Jaime
Tones Bodet, DR. AGUSTÍN BA AVE FERNÁNDEZ DEL VALLE-, 679.-Congreso lntemacional de Filosofía en Viena, DR. AousTÍN BASAVE- FERNÁNDEZ DEL V ALI.E, 683.-Bartolomé de las Casas, Apologética historia sumaria, por ANDR:És MoNTEMAYOR .lIERNÁNDEZ, 684.-Alfredo López Austin:
juego Ritual Azteca, por ANDRÉS MoNTEMAYOR lIERNÁNDEZ, 685.-Francisco López Cámara: La Estructura Económica y Social de México en la
época de la R eforma, por ANDRÉS MoNTEMAYOR HmrnÁNDEZ, 686.-Los
Bárbaros,, por Hol',tBERTO BUENTELLO CHAPA, 688.-Meynaud Jean: Les
Grou.pes de Pression, por JtJAN SANDOVAL TRVJILLO, 690.-Baruk Hc.mri:
La Psychiatrie Sociale, por JUAN SANDOVAL T1w1n..w, 692.-Lecaillon
Jacques: La Politique des Reuenus, esp.oir ou illusion, por JUAN SANOOVAL
TRUJILLO, 694-.-Antonio Sánchez Barbudo: Los Poemas de Antonio Machado, Los temas. El sentimiento y Ja expresión, por- JuAN ANTONIO AVALA, 697.-Gaetano Righi: Historia de la Filología Clásica, por JUAN ANTONlO AYALA, 700.-Camilo José Cela: Diccionario Secreto, por J UAN
ANTONIO AYALA, 705.- Publio Virgilio Marón: Bucólicas, Introducción,
versión rítmica y notas de Rubén Bonifaz Nuño, por JuAN ANxomo AvALA, 710.-Francisco Larroyo: El Positiuismo Lógico. Pro y Contra, por
BENJAMÍN MORQUEGHO GUERRERO, 713.-Manuel Mugica Lamez: Crónicas Reales, por JuAN JosÉ GARCÍA Gó1,rnz, 714.- Antonio de Undurraga : Autopsia de la Nouela. Teoría y Práctica de los Narradores, por J uAN
JosÉ GARCÍA Gór.mz, 717.- La Lingüística Estructural desde el punto
de vista europeo: la Escuela de Ginebra y el Círculo de Praga. (Algunas

notas a propósito de "La Lingüística Strutturale" de G. Lepschy), por
719.- The problem of inductiue logic,
por MARÍA J UANA DE MENEZEs LoPEs, 722.
EDUARDO GUERRA CASTELLANOS,

Sección Primera

FILOSOFIA

�ESTRUCTURA Y SENTIDO DEL LENGUAJE

DR.

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Universidad de Nuevo León

l.~entido y Función del Lenguaje -Una Exclusiva de la Persona. 2.Vida y Lenguaje. 3.-Exce)encia y miseria del lenguaje. 4.-El lenguaje como instrumento de perfección y de .salvación.

Su.MARIO:

VIVIMos EN UN ESPACIO DE PALABRAS. Sólo hay verdad a la altura de la

palabra. La palabra es mensajera de la verdad. Pero el lenguaje no agota
la comunicación concreta. Se da, entre los espíritus encamados, una experiencia originaria de contacto que es previa a cualquier dase de comunicación indirecta. Trátase de un contacto y de una apertura pre-reflexivos. Dentro de una misma lengua, cada hombre que la habla ha de constituirse un
universo articulado en función de valores. El lenguaje esencializa la vida espiritual. No se trata, tan sólo, de un medio para comunicar sucesos, sino de
una vida espiritualizada que se realiza en el hablar. "El lenguaje -ha dicho
Romano Guardini- no es un sistema de signos de entendimiento por medio
del cual entran en comunicación dos hombres, sino que es el ámbito de sentido en que todo hombre vive" .1

l.

SENTIDO Y FUNCIÓN DEL LENGUAJE

-UNA EXCLUSIVA DE LA PERSONA-

El lenguaje es un instrumento indispensable para que el acto del filosofar
pueda verificarse. En soledad, meditando el filósofo, no hace sino hablar
íntimamente. No hay vida anímica sin lenguaje y no hay vida humana sin
vida anímica. Hablar es expresar el estado del alma, es comunicarse con un
1

Mundo y Persona, p. 203. Ediciones Guada.rrama.

13

�"tú'' que rnmpr nde 1 comuni ado. La operación de hablar, incluye tr
elemento : I) un ·o parlante; 2) una comunicación, indicación, o notificación; y 3) un tú que r roge el men ·aje. En los monólogo·, un tú ideal o
uno mismo ba e las ve e· d I tú. Cabe también 7':()r~r situa iones puramente afectivas como en el caso ele las xclamacionl' ·.
El que me e: ·u ha di~pone de un pensamiento y de una atención qu
pu de voluntariamrnte fijar en mi comm1icado. Sin estr pr ·upueslo no habría diálogo. Est mr lleva a conduir qu la conversación pr supon , en última instancia, a un ser que se posea w1 "su.i-ser", · decir, la persona. Porque es justamente la p rsona quic-n eJ·trac la unidad de sentido en w1a comunicación. E ta , por lo menos hoy, la más reciente } rigurosa filosofía del
lenguaje.
En cl I nguaje hay signifirnr.ión y sonido. Y no podrían darse conv rsaciones ·nlr personas si la unión de sonido y i ,nificado no fuese unívoc·a.
El medio e piritual y cultural en que hcrn 11a&lt;'i&lt;lo no· brinda una lenrua.
Y con el lcn"uaje se nos da una peculiar manera de contrmplar y valorar
las e-osa . Esta condi ionalida&lt;l hi ·tórica es inso. layablc.
Karl Bühler afirma en su Teoría del lenguaje la tripl función de hablar:
Xl)r -ión, ap )ación ) H'prcsentació11 o sirrnifü·ación. La cxprc ñón devela
en algún modo mi intimidad. La apelaci(m
&lt;lirig a un oye.nt para suscitar n él d&lt;'t rmu1ado efecto. La i~nifiración dice algo obre las rosas. Eu
todo hablar van incluidas las lr f undon s de pr ar, apelar y r presentar,
aunque pr pondcr alguna de llas. Julián fañas cjrmplifica: "en una int rj cción o una poesía lírica predomina la c,qn i6n; en una \"CY.i: de mando
la función apelativa; n un l'llunciad leóriro. la r presentativa ... ":
La palabra como sonido, como f nómeno físico, remite a otra cosa. El
oyenl dirige su at nción a otra realidad el tenninada y mmca se queda con
I puro sonido. El lenguaje, en ·te sentido, e un conjunto de signos. Cuando
no e comprende un lenguaje xtran j ·ro nos qu damos on I puro soni o
&lt;l las paJabras y asociamos este fenómeno físico a qui ·n stá hablando, pero
•1 lenguaje no se cumple en 11osotros porque no captamos su intención significativa.
G&lt;·stos y sonidos pr t nden decir lo que las cosas son. Pcrn, en rigor, nunca
llegan a :--1-&gt;rcsar n plenitud e-1 ser de las cosas. Todo lenguaj es impotente
para reflejar con exactitud las vivc-ncias psíquicas, Lo único a que se puede
aspu-ar
a una mayor o menor aproxima ºón. Hay que tener p1 nte que
lod sistema tiJ1güí t.ico es una realidad comunal abstra ta mostr nea. Y
mi decir pu~rna por r individua) concreto, propio. En
d juslc. triba
Jo que n 1 len
je xist d frustrado.
~

J ULIÁN J.úws,

lntroducci6n

ll

lo Filosofía, p. L02.

Pfander ha ob rvado que la proposición ,q&gt;rcsa el juicio, p ro el juicio
no ex-presa la proposi ión. El juicio anima con pcnsamienlo la propo ición
qu~ ~~r sí mis~ &lt;:5tá vacía de pl"nsamiento. En te sentido cabe decir que
el JUlCJO e lo mt nor y la propo ición es lo ext rior. na misma proposi ión,
en casos diverso , pu de x-presar juicio muy distintos y un mismo juicio
pu de ser xpresado, en di"crsos idi mas, c-on prop icio11cs diferentes. La
corrección de las proposiciom·s st.á regida por la grarnáti a; la rrc . 100
de los jui ios está regida por la lógica. En rigor no abe d •cir, sino en sentido traslaticio, que una proposición s f Isa.
De manera imilar las palabras cobran contenido y significación m rced
a los con pl s. P{ander e en I palabras un poco de apoyo para llegar
desde llas a lo concepto d rminad s. Y lo obj to son I
orrelatos inl ncionales de los conceptos. 3
Aristótelc 11am' " }-'lllbola''
igno ) a las palabras, , "pr •n-nata ·, ( imág n ) a los onr pto . En su tratado d 'interpr talion " afirma que "las
H&gt;&lt;:es son prim rament signo d las pasiones del alma y ' ta · n imá, enes
de las cosas". Post riorm ntc dijo anto Tomás t¡u "la voz · signo del entendí.mí nto, }' el entendimiento t' i;""no ú la róSa '. Pront
· dvirtió, Út
embargo que esta as vcración &lt;lcl Doctor ngéli o requ.i r una aclaración.
Duns ~scoto obse:vó que 'la ,. z rs si mo mas 110 ·i ado • el •oncepto ment I es Sl 1ado y signo; la o es algo siguaclo, 1 ro no i1,,,11 '.
Lo orígene h.ist6riros del lenguaj · son muy curo . o discurramos, pu ·,
por ·t caminos. Tampoco ,·ab bt n r may r da.rielad en I probl •ma d
d lem1inar la r ·la ión entr I fon ma y el ignificaclo, p rqu esta relación
sencialm nt arbitraria. xi ten t'
·i, d&lt;·tenninant
fí ico psi
!!ir
y sociales en la evolución del len°uaj&lt;•. P n lo lf\te n todo aso iotresa
dejar bien e tablecido
que I lcnguaj surge del impulso de comunica ¡_
lídad del h mbrc, de u sencial abertura ha ·ia I co · · y hacia los tros
hombres, de su dimensión
ial.

or

El lenguaje om ·01Jjw1to organizad ele signos supo -11.Jvo , o que mamo n lugar d Jas cosa ,
w1a xdusiva de la pe1 ona.

2.

IDA Y l.E GUAJE

Para transmitir Jo que aprehcndemo en el act

sulta impre ·cincliblc. En este sentido munció

ideatorio, el lenguaje reuillcnno dr Humboldt su

• Pl'ANT&gt;ER, Lógica, pítulo primero &lt;le la parte primera y d ·apítulo primero d Ja
parte segunda. Editado por Espasa. alpe Argeotina, S. A.

14

15

�célebre definición: el lenguaje es "la tarea siempre repetida del espíritu de
utilizar sonidos articulados para expresar pensamientos".
Los- animales, en su expresión fonética no carecen de la función emotiva,
como lo ha observado Kohler, sino de la función indicativa y de la función
representativa. El pensamiento hwnano busca, intencionalmente, expresarse
en palabras. Y por las palabras, podría decirse, se constituye realmente en
pensamiento. Pero el lenguaje no expresa tan sólo el pensamiento; es fonció.n de la vida íntegra: razón, sentimiento, emoción, acción. o basta, sin
embargo, decir que el lenguaje es instrumento y producto de la vida. Es preciso añadir su carácter de actividad lúcida e independiente, su aspecto de
ejercicio y obra del espíritu. Para comprender la vida del lenguaje hay que
partir, como Jo señala KaJl Vossler, 'de lo concreto a lo abst,racto, del lenguaje como creación genial al lenguaje como sistema, del lenguaje como
valor autónomo y como fin propio al lenguaje cono instrumento, de su ser
uno con la vida a su funcionar para la vida de su devenir y de su historia a
su ser y naturaleza, de su actividad consciente a su automatismo y mecanismo, del comprender endopática interpretativamente su proceso a determinar explicativamente su persistencia y sus leyes, de su labor de crear, de
buscar y de hallar el juego de sus categorías psicológico-gramaticales".-1
Es preciso recordar, una vez más, que la lengua viviente es lengua de hom-

bres vivientes. Hombres que, por su dimensión histórica, renuevan incesantemente su lengua. Hombres que sobrepasan su personal incertidumbre, aJ
dar vocablos a las cosas; al constituir y asumir su situación en el mundo de
las palabras. Alguna vez dijo Nietzsche que los hombres de genio ordinariamente son "nombradores". 5 Alguien ve de pronto alguna cosa que siempre
había estado bajo los ojos de todo el mundo, sin llevar todavía nombre. Y
entonces la nombra; y con el nombre confirma un derecho a la existencia.
Vivimos en un espacio de palabras, porúendo orden en los vocablos para
poner orden en las relaciones humanas .. La palabra es mensajera de la verdad.
Corresponde a cada hombre buscar y encontrar su vocablo propio y asumir
su lenguaje. Sólo hay verdad a la altura de la palabra. Las frases no son
sino un testimonio -auténtico o inauténtico- de nuestro ser. No son las
palabras quienes mienten; es e1 hombre quien se traiciona y traiciona a la
realidad.
Desde el punto de vista de la antropología filosófica, "el Lenguaje es para
el hombre -como lo nota Georges Gusdod- w1 medio privilegiado de
abrirse un camino a través de los obstáculos materiales y morales para llegar

a ser, es decir, a los valores decisivos dignos de orientar su destino.,_s- Mientras baya vida habrá siempre la posibilidad de pronunciar la última palabra
que afirme nuestra persona y que manifieste el orden, Vivimos, mientras
tanto, persiguiendo el ser, ensayando un cosmos que acabe con el desorden
de las impresiones y de las cosas. Y es justamente en esta tarea en donde se
pone de manifiesto Ja esencia del lenguaje.
Sin c1 lenguaje, el hombre no podría revelar plenamente al mundo. Pero
esta revelación no es para el mundo, sino para el hombre y para Dios, en
último término. No hay lenguaje, sino entre hombres. El ser racional del
hombre existe en la reciprocidad con el otro. Hablamos para hacernos entender para desembocar en las cosas, para agregarnos conscientemente a la
realidad. Por otra parte andamos en busca de los otros y hablamos con función comunicativa. Quisiéramos -cosa imposible- decir todo a todos. En
el encuentro con los demás reordenamos nuestra vida personal, descubrién•
donos en una comunión de amor.
Nos expresamos y nos comunicamos. El fondo para esta expresión y comunicación no está dado con el lenguaje. Hablando y escuchando tomamos conciencia de nosotros mismos. La etimología misma de la palabra eón-ciencia
nos hace evocar el desdoblamiento de un ser con, la salida de Ja soledad, la
comunicación creadora. Nuestro yo se revela en el mundo de la palabra,
al relacionarse con el otro. En esta reciprocidad se edifica la vida personal
y se explicita el valor. Sin este descubrimiento del semejante, sin esta comunicación, la vida lmmana sería imposible. Ahora bien, la comunicación supone la ex-presión del hombre es decir, la acción de salir fuera de sí para
instalarse en el mundo y para adherirse a lo real. La palabra es el medio
más perfecto de expresión aunque no el único. EJ lenguaje de. todos está
siempre ahl, para que cada uno de nosotros encuentre la paJabra de su situación y recupere su estilo personal. Con esa palabra, el hombre, en el mo•
vimiento de su destino, impone su sello al ambiente. Palabra de circunstancia
dicba en su contorno geográfico y en un momento histórico que la torn~
decisiva.
El lenguaje es un puente temporal de comunicación del hombre al hombre; es un entre-dos que nos permite la comunicación, pero que no es la
comunkación misma. "No hay frontera fija del lenguaje -observa penetrantemente Gusdorf-, sino fronteras del hombre y toca a cada vida personal llevarlas más o menos lejos en lo que le concierne. El lenguaje es uno
de los agentes de la encarnación; en él se corporiza la exigencia del hombre
en la lucha por su propia manifestación. La obra humana por excelencia es

• KA1u. VossLBR, Filosofía del Lenguaje, Editorial Losada, p. 129.
• NIETZSCHE,

16

El gay sabeT, 261.

• G.BORGl!s GosDORF,

La Palabrn, Ediciones Galatea• ueva Visión, p. 40.

17
H2

�esfuerzo de prcsenria en el mundo y persecudón de valores" .7 ¿ Hasta &lt;lónde
llevar esa frontera moved.iza del lenguaj ? Cada hombre, en u afán de plenitud y de a]vación, está comprometido a manifestarse auténticamente, a
ser fiel a su vocación. Cabe considerar el lenguaje, en c-ste sentido, como instrumento de perfección y d salvación humana.

3.

EXCELENCIA Y MISF.RI

01',L LF..NGUAJ'E

Los sonidos de una palabra nada denuncian acerca del hombre que los
pronuncia. La expresión sensible del lenguaje inmediato y simbólico e muho más rica n material sensitivo, que 1 habla espiritual La palabra espiritualizada se independiza y libera de la intimidad subjetiva; se alza por sobre lo sensible y se convierte en palabra dialógica. Los signos hablados o escritos son signos de nuestra actividad espiritual que se objetiva al comunicarse. Por ellos conocemos indirectamente la situación espiritual de los otros.
El lenguaje nos permite transmitir a lo otros nuestros mensajes -pensamientos, sentimientos, decisiones-- y nos permit también, recoger de los
prójimos sus xpresiones y significaciones. Es claro que la comunicación de
las vivencias discurre por moldes prefabric-ados, convencionales. La peculiaridad individual de la vivencia singular escapa, las más de las veces, a la
expresión erbal. La subjetividad rnás íntima no se deja aprisionar por las
mallas del lenguaje abstracto. La totalidad concr ta del individuo apenas si
se deja entrever en una mirada, en un ge to en un ademán. Las palabras
son, con frecuencia, equívocas, engru1osas; lo mismo son mensajeras de la
verdad que de la menlira. Abundan las 'disputas de palabra'' y los "malenl ndidos". El lenguaje mismo supone un medio de comunicadón previo, originario, natural. Algunos le llaman -la denominación no s muy afortunada,
por cierto- lenguaj "natural" al que experimenta el niño uando quiere
comunicarse, antes de conocer el I nguajc artificial. Entre los adultos -y s
caso ejemplar el de los amantes- se da una comprensión sin palabras. Si
no hubiese un "contacto previo· entre los espíritus en amados, 110 habría
habido nunca lenguaje convencional.
El lenguaje no agota la comwúcarión concreta. La realidad -apuntaba
Bcrgson hace alguno años- dcsb rcla infinitamente !os esquemas i.nt lectuales forjados para apresarla como el poema tra,;oende al texto encargado
de contenerlo. La existencia es medularmcnte inquieta, mó il, huidiza, frágil.
La palabra congela el fluir de mis e,--periencias itales y detiene la vida de
' GKOROES Gusooi:tF,

18

Opus cit., p. 75.

mis pensamientos en un conjunto de fórmulas estereotipadas capaz de producir errores crasos. Todo esto es cierto, pero en determinado sentido inútil,
porque el hombre no puede prescindir de la palabra. El pensamiento sin
palabras carecería de apoyo y no podría organiuu-se y progresar hasta constituirse en saber sist mático. Sin el sostén de la palabra no habría tampoco
comunicación entre los hombres.
Por las acciones "exteriores' de los hombres ouocemos su estado interior.
Los signos expresivos de una persona nos llevan al interior de su conciencia.
Las expresiones, la mímica, las reacciones exteriores, nos muestran los sentimientos y las voliciones de nuestros semejantes. Por analogía con nuestra
experiencia psíquica concreta, inferimos, de los signos expresivos individuales
de los otros su estado interior. El concepto de igualdad esencial entre todos
los hombres opera orno base de la deducción analógica. Las reacciones corporales on el escenario y el ampo de expresión del espíritu. Es preciso, sin
embargo, no hacerse demasiadas ilusiones. Hay un círculo vicioso en el método de la analogía que ha sido advertido por el pensamiento más reciente:
1 conocimiento de los demás depende de nosotros mismos y el conocimiento
de nosotros núsmos depende de los demás. Además, hay situaciones interiores
en los otros que no podríamos inferir por deducción analógica, de vivencias
propias, sencillamente porque nunca las hemos experimentado.
Se da, entre los espíritus encarnados, una experiencia originaria de contacto que es previo a cualquier clase de comunicación indirecta. Trátase de
un contacto y de una apertura pre-reflexivos. La palabra supone ese contacto y esa apertura entre los espíritus. Con ella comiema la existencia propiamente humana de los hombres que e ocan su ser e invocan al ser de los
otros. F.! pasado y el porvenir se abren, por la palabra, a la inteligencia de
los hombres. Un nuevo modo de realidad, que escapa a la cautividad del
medio, surge ante los parlantes. En el encuentro del hombre -fruto de una
originaria coexistencia y no de una casualidad- se van a dar el diálogo, la
polémica, el sermón, Ja barla y el monólogo. Hospitalidad espiritual que
beneficia a los dialogantes que intercambian valores comunes.
El lenguaje oral se conserva por la memoria personal y por la tradición.
El lenguaje escrito reviste siempre, por su estilo, mayor dignidad que Ja lengua vulgar. La presencia carnal de la expresión oral, cargada de sentimientos
y de tufo humano, se torna, por la palabra escrita, en presencia espiritual,
en significación racional. Gracias a la escritura se perpetúan los grandes e _
píritus. Pero es preciso que el lector reviva todo I sentido personal del autor
restituyendo globalmente su realidad, su voz, su cosmovisión.
No bas~ considerar al lenguaje como un signo de recordación para quien
lo ha forJado y de adopción para sus seguidores. Hay un proc so de inven19

�ción del que precisamente emerge el lenguaje como producto. Producto con
gran riqueza, por cierto, de composición en sus aspectos fonético, gráfico ,Y
semántico. Pero producto insuficiente para expresar el ser o el valer. Mas
allá de las palabras queda siempre el residuo inapresable del su jeto que piensa, qruere o siente y de las cosas que, son o valen. Y sin emba:r;go, la voluntad
de comunicación y de manifestación no podrá ser detenida mmca por la
doble inslúiciencia del l~o-uaje. La actividad subjetiva que se objetiva en
fonnas --signos, gestos, palabras- es un fenómeno esencial a· la vida humana.

4. EL

I;ENGUAJE COMO INSTRUMENTO DE
PERFECCIÓN Y DE SALVACIÓN

La palabra -afirmación de la persona- es la puerta que da acceso al
mundo del hombre. Supone un complejo ejercicio de conjunto: dispositivos
anatómicos y fisiológicos que se prolongan en montajes intelectuales. Al nacer
nos encontramos ya con un vocabulario y una gramática. Este depósito sedimentario, que tiene el valor de institución, tiene que ser asumido, encamado
personabnente por cada uno de nosotros, para que se actualice en expresión
hablada, con toda ]a carga individual de intenciones.
Tan importante como es, la palabra no puede servir de base --como algún autor lo quiere- para la definición esencial del hombre. i decimos:
"eJ hombre es el animal que habla'', bien podríamos también decir: "el hombre es el animal que ríe", o el "hombre es el animal que guisa y manufactura". Trátase de p.,ropiedades que dimanan directamente de Ja esencia:
espíritu encarnado, animal espiritual. La palabra no tiene un órgano propio
y exclusivo. Cuerdas vocales, pulmones lengua boca, aparato auditivo y
determinadas estructuras cerebrales prestan su concurso para la función. Todo
esto es cierto, pero nó decisivo. Lo decisivo no es la función orgánica, sino
• la función intelectual y espiritual que pone de mauifiesto una originaria vocación humana.
En tanto que el animal vive subsumido en el contorno, el hombre interpone entre el contorno y él un conjunto de signos supositiuos -palabrasque usamos en lugar de las cosas. Gracias a la palabra podemos escapar a
la coerción del instante. Y esto es de fundamental importancia, porque nos
permite tomar posición más allá de las situaciones fugaces. Abstraída de la
situación, ]a palabra humana nos Eermite estar en la seguridad de la distancia y de la ausencia, ante elementos estables de la realidad. Los animales
permanecen en un mundo de sensaciones y de reacciones sin llegar jamás al
universo de ideas y de designaciones. Universo humano, a la medida del

20

hombre, sólo puede haberlo con notaciones objetivas y con índices de valor.
Nuestras actitudes condensan la realidad y remodelan el contorno para el
establecimiento del universo humano. Vivimos en un mundo de sentido. Las
intenciones valorizan las denominaciones.
La Jengua es instrumento de perfección y de salvación humana. Con ella
nos expresamos y nos comunicamos. Hablamos a los otro y nos hablamos a
nosotros mismo . Damos un nombre a las cosas, definiéndolas. Frente a la
pesadez y espesura del mundo la paJabra humana aclara perfiles y hace
que fulgur n esencias. Por la lengua penetramos las reconditeces del prójimo y nos hacemos transparentes. Instrumento de unión y de diálogo la lengua en su relación i.m:nanente con el orden, recrea el uní-verso, e ilumina
las huellas y las imágenes del Supremo Hacedor. Por la lengua nos individualizamos, afirmamos nuestra personalidad. Hay una serie de posibilidades,
en el lenguaje establecido que reclaman su realización. Estamos comprom~
tídos a ser veraces en un mundo histórico que se renueva constantemente.
Afirmarnos permanentemente en la veracidad es nn imperativo ético. Nunca
debemos hablar por hablar. La palabra. cuando es \•erdaderamente humana,
comunica la armoníaJ manifiesta el orden, proclama nuestra condición de
criaturas de Dios. Lo mismo expresa la tristeza de las cosas -''lacrimae rerum", "Welt
en"-, que la alegría de la creación. El eco de las cosas
- u resonan · y su consonancia- lo escuchamos en la palabra que revela,
que alumbra, que compone, que recrea ...
De nosotros depende establecer una justa adecuación entre las palabras y
las cosas. El lenguaje nos insta a usar las palabras acomodándolas a la realidad. Servirse de la lengua para decir mentiras es atentar rnntra Ja palabra
humana misma, es desnaturalizar nuestra vocación de hombres. El que se
sirve de la lengua para encubrir o desfigurar la realidad no es decente ni
digno. No importa que se haga profesión de saber y de comunicar este saber
a los demás. Se puede ser una figura "interesante" y de a,,,o-uda inteli&lt;1encia,
sin dejar por ello de ser sofista. El sofista no es un contemplativo o '~amigo
de mirar'' la verdad, sino un retórico que habla para que se le aplauda y
para que se le pague, con vistas al éxito y a la clientela. Utiliza la palabra
para hacer de ella un instrumento de poder, de la fortuna, y con frecuencia
del engaño. Al dar la espalda a la verdad absoluta, concluye que todo es
verdad para quien sabe argumentar, o que nada es verdad para el que no
sabe. En moral, en reJjgión, en política, el sofista agita a su antojo las pasiones del populacho, hasta confundirlo en sus nociones del bien y del mal,
de lo falso y Jo verdadero, de lo útil y lo nocivo. Con el, la filosofía -o
para ser más precisos, lo que se cree que es la filosofía- sufre tremendo descrédito. Y no se piense que el sofista es tan sólo un tipo humano que perte-

21

�nece a un país -Grecia- y a una época histórica -siglo V a. de C.-. Aun
en nuestros días nos han invadido esa turba de impostores que trafican con
cosas tan respetables como la razón y la verdad. No advierten estos malabaristas de Ja palabra que la teoría de la verdad relativa conduce a la falsedad
absoluta, pues que hay poca distancia entre afirmar que no hay más que
verdad aparente y el decir que no hay verdad alguna. En labios de los sofistas, la palabra humana pierde todo sentido.
El lenguaje es algo eminentemente dialógico, social. Vehículo natural de
la cultura el lenguaje es uno de los mejores medios humanos de unión y un
modo de ser hombre y de ser culto. Conservar nuestro idioma y expandir su
conocimiento y literatura es contribuir a extender nuestro estilo colectivo
de vida.
Dentro de una misma lengua, cada hombre que la hable ha de constituirse
un universo articulado en función de valores. Su palabra debe transcribir el
valor de la vida, tornándose, por eso mismo, valiosa. Toda palabra, al ser
pronunciada, lleva implícita una promesa humana. En este sentido cabe decir
que la palabra mide la autenticidad personal, nos compromete. La cifra de
nuestra vida personal es leída por los otros, en nuestra palabra en acto. La
palabra humana, para .que sea p.lena, ha de ser wra garantía del ser íntimo
y una afirmación del hombre en eJ núcleo de la ambigua milidacl. Ante las
circunstancias indecisas y en presencia de un porvenir que e 'esgo y que es
incertidumbre, el hombre de palabra formula una profecía -válgame el
término-, traza un camino y va tras de su anticipación elegida.

22

SITUACió

FILOSÓFICA DEL ESTRUCTURALISMO
DR. FRANcrsco Buaro PALOMrno
Universidad de Nuevo León

la realidad tiene una estructura ... ; cuanto hay no puede permanecer siendo sino porque está estructurado. Convertida en afirmación, cuanto en ella se dice parece ser del
todo sencillo: ningún ente es amorfo, siempre tiene una fisonomía y ésta tiene
u ra.7..Ón de ser (la que le da solidez y consistencia) en un arreglo de sus
partes, las cuales, al quedar solidarizadas, ofrecen por resultado la unidad
de aquél. La cuestión de la estructura vendría siendo por consiguiente la
misma que la de la unidad del ser, o más bien dicho de los entes. El tono de
"trascendental" que tiene la constatación acerca de la unidad de los entes lo
tiene también la afirmación sobre la necesariedad de su estructura. O si se
quiere, la constatación que se hace a nivel fenoménico de la unidad de un
ente supone, como condición de su posibilidad, la afirmación de su estructura. Lo que condiciona la unidad de un ente como un todo cerrado hacia
dentro es el hecho que "por dentro" aquél mantiene sus partes es~cturalmente articuladas. El hecho aludido no es de pronto aprehendido como tal,
sino solamente postulado. Y la postulación de la estructura llega a ser así
del mismo orden trascendental (en el sentido que confiere a este concepto la
escolástica) que 1a unidad misma: el ser se concretiza c-ada vez como unidad
gracias a la estructura interna que cada ente "debe" tener.
La indivisión interna que, por ser unitario, cada ente debe tener, se hace
patente en su distinción con respecto a todos los demás (ens. . . indivisum in
se, divisum a quolibet alío, enunciaba la referida escolástica) . Para ser diferente a todos los demás, en esta precisa y fundamenta] alteridad, cada ente
"necesita" de una estructura aquella que, por mantenerlo bien integrado, le
impide disolverse en lo que no es él-mismo. El "no ser otro" sino "ser sí-mismo,,
le dura al ente por su estructura; y es la estructura la que, al preservar la
PARECE TRATARSE DE UNA SIMPLE CONSTATACIÓN:

23

�identidad del ente, se convierte en el objeto mismo de un conocimiento positivo de. aquél tendiente a identificar su ser.
En cuanto el concepto de esencia ha servido en otros contextos epistemológicos para señalar la mismidad de toda realidad individual, el saber eidético
se ba erigido en pauta para la búsqueda de la verdad en los diferentes procesos cognoscitivos. La esencia era la fórmula misma de la contención del ser
en cada ente. En sí cada ente se da como verdadero por cumplir su propia
definición, por ser sí-mismo con toda fidelidad sin posibilidades de alterarse.
Só.Io que la identificación de un ente por parte de un saber eidético no tenía
por qué suponer que de hecho se diera en el ente ningún grado de cohesión
interna que avalara en forma principial aquella mismidad · que, por el contrario, sólo era afocada de manera práctica como una incógnita. Evidentemente existe aquí una declaración de principio: "Todo ente tiene su esencia";
pero con ello apenas se trata de precisar los términos de la interrogante que
es válido formular a propósito de todo ente: ¿ quid sit? Más aún, se está tan
alejado de la intención de prejuzgar sobre una manera básica de ser de todo
ente, que la pregunta sobre la esencia no se da como pregunta de un proceso
cognoscitivo reaJ sino precedida de la cuestión ¿ an sit? y sólo en la hipótesis
de una re.spuesta a.finnativa que introduzca en la presencia misma de un ente
como realidad.
Conviene, a este respecto preguntarse si la universal afirmación de la estructura incluye como contenido a priori una determinada forma genérica
de ser; o si, acaso, al igual que la universal afirmación de la esencia, su sentido es el de una verdadera interrogante que, a propósito de cada realidad
específica, inquiere cada vez por el módulo propio de su ser. Para responder a esta cuestión hay que tener en cuenta que los estructura.listas no entienden descubrir la estructura de una realidad en su sencilla organización
interna sino en las leyes de composición de sus partes. Un tal procedimiento,
en sus aplicaciones prácticas, define al estructuralismo menos como un método que como un sistema teórico o, mejor dicho, como un campo epistemológico que fundamenta diferentes posibilidades de teoretización para las diversas áreas del saber. La fundamentación que una ciencia puede pretender
encontrar en dicho campo epistemológico es la que permite a sus postulados
erigirse en axiomas que dan fuerza de ley a los modelos empleados para representar la arquitectura de la realidad. Dice Marc Barbut, definiendo el concepto de estructura tal como ba de entenderse en el terreno algebraico, que
no es sino "un conjunto cuyos elementos son cualesquiera pero entre los cuales
están definidas una o varias leyes de composición, o (sinónimo) operaciones"
(Problemas del Estructuralismo, trad. Julieta Campos y otros, Siglo XXI
Editores, S. A., p. 102); y Jean Pouillon, en el mismo volumen, comenta que,

24

por consiguiente, se trata de "un 'grupo abstracto', del cual se obtienen tantas
realizaciones concretas, '1·epresentaciones', como sentidos particulares que es
posible dar a sus elementosu ( Op. cit., p. 13). Es, pues, la estructura una
"lengua" desprovista de "semántica", según los términos que el mismo Pouillon
se apropia, y, como tal su aplicación consistirá en una teorétíca legislación
sobre los múltiples significados que en principio es capaz de tomar Ja realidad así estructurada. Las agrupaciones de los elementos que, en el orden de
lo real, dan por resultado "conjuntos" que pueden ser estudiados, abren
brecha para un tipo especial de saber: el que se da como exploración de
las leyes según las cuales el ordenamiento concreto de las partes de un todo
se hace visible, o más bien inteligible, en el nivel de la lógica de las categorías de cada ciencia particular.
Y qué ¿ no es función específica de las ciencias "conocer" los fenómenos
por sus causas, la apariencia de las cosas por las leyes que la regulan? ¿No
será el estructuralismo, por consiguiente, sino la toma de conciencia de los
principios epistemológicos en que toda ciencia se apoya? Más que eso, el
Estructuralismo pretende sobrepasar, mejor que toda ciencia positiva, las limitaciones que una epistemología verusta proponía como linderos al campo
de su investigación. Si desde la Edad Media se había creído que las "differentiae substantiales quia smit ignotae, tanturn per differentias accidentales
manifestantur", el nuevo espíritu científico debería (para acordarse a las pretensiones del Estructuralismo) empezar por forjarse modelos de las diferencias substanciales de la realidad. A esto invita el estructuralismo cuando se
ofrece a las ciencias como el recurso más adecuado para trascender una organización cualquiera de hecho y llegar hasta su ley de composición, en la
cual se dé la razón explicativa de aquélla y de todas las otras que, como
otras tantas posibles organizaciones con la misma calidad de contingencia
("accidentales"), se presentarían como posibles "variantes" de una misma
lógica sintá,dca. Es esta sintaxis, nos recuerda Pouillon, la estructura buscada
en cada caso: "el estructuralismo no define simplemente un orden, sino que
fundamenta en él el dinamismo práctico. Consiste, por consiguiente, en descubrir bajo los hechos observados esta razón oculta de su apariencia, en poner
al descubierto esta configuración subyacente, que puede entonces llamarse
estructura. En todo caso, es preciso no olvidar que, siendo subyacente a la
organización, también la desborda, puesto que la convierte en una variante
cuyas transformaciones explica, y esta es ]a razón de que se haya comenzado
por definir la estructura wmo wia sintaxis. De hecho la estructura es a la
vez una realidad -esta configuración que el análisis .descubre- y una herramienta intelectual la ley de su variabilidad" ( Op. cit., p. 12) . No ha de
verse en el estructuralismo (como podría hacer pensar lo que queda acla-

25

�rado en esta larga cita que acabamos de consignar) w1 simple prurito de
establecer las condiciones de posibilidad abstracta para las futuribles variantes de una realidad; se trata más bien de dar cabida en una misma raíz
explicativa, a realidades parientes que de hecho exist~n y que, de tal suerte,
pueden ser entendidas como "dialectos de una lengua común" ... , lengua
definida en su pureza como sintaxis depurada y en cuanto tal, ley de Jas
variantes que en sí son las realidades en cuestión. La realidad susceptible de
un tal estudio es, pues, avisorada en la facticidad de sus diferencias contingentes ("accidentales"), pero con la intención de trascenderlas en un proceso cognoscitivo que llegue a dar con las diferencias "substanciales" que son
aq'-!ellas que en la realidad se descubren como testimonio concretizado de
la eficacia concretizante de su pertinente estructura o ley.
No creo estar foF~do en nada la explicación para descubrir esta perspectiva substancialista que, en mi opinión, va i.mplicita en las miras del estructuralismo. Trátase de hecho, en un tal proceso cognoscitivo, de poner de
manifiesto precisamente las diferencias substanciales de la realidad. En éstas,
y sólo en ellas, reside el dinamismo de la realidad que pretende ser apresado
por el Concepto de estructura. Dicho dinamismo -que no es en efecto ntendido sino como el po'der, en las variables, de relación unas con otras o de
relación, en una misma, con las distintas fases de su propia evolución (el
caso, por ejemplo, de una sociedad que se desarroJla en diferentes etapas históricas)- debe el origen de su principia} polivalencia a la multiplicidad orgánica de un "grupo substancial" de diferencias. Estas diferencias, concebidas como determinaciones en el sentido hegeliano funcionan en la forma
requerida para que por su virtud tenga efecto la identificación de la realidad (es decir, el constante hacerse idéntica a sí misma) ; de donde, para
efectos del conocer, aquellas diferencias fundamentan, en un mismo acto,
tanto el proceso cognoscitivo tendiente a identificar una realiclad reconociéndole su identidad, como aquel otro que intenta situarla con respecto a las
demás y primeramente frente a aquellas con las que guarda relación más
estrecha.
Las diferencias de que se trata no son las "accidentales", o específicas e
individuales, pues éstas no conducirían más que a establecer los rasgos definitorios de la situación que de J1echo guarda una realidad consigo misma.
Tales determinaciones no permitirían Uegar sino a un conocimiento fáctico,
el del ser que de hecho, y no de derecho tiene una realidad: el conocimiento
que, en su formulación, equivale a la afirmación de una identidad como negación sencilla de toda alteridad.
Sólo las determinaciones substanciales ofrecen pie a un conocimiento más
abierto, y por tanto positivamente fecundo, por ser ellas las que, por una

parte, dan lugar a una vida activa de las partes o el~mentos integrantes de
una realidad y, por la otra, existen en su forma orgamzada como tronco _c~mún de otras realidades (actuales o posibles ... ) hacia las cuales, como dina
Heidegger, la primera deja ver cuando se tiende Ja vista a través d~ eUa. El
concepto de substancialidad, en este caso, no es diferente al cartesiano. Lo
que se quiere dar a entender por "diferencias subs~ciales" no es o~~ c~sa
que "aquellor que, tras las mutaciones de una realidad, pe·rmanece 1denh~o.
Sólo que eso "aquello" substancial a que venimos refiriéndonos como la mcógnita del estructuralismo no es caracterizado por su unidad sino por sus "diferencias" . Y esto basta ciertamente para hacer notable la distancia con
respecto a la postura propiamente cartesiana. En efecto: a) para Descartes
la cuestión del verdadero conocimiento del ser de la realidad se plantea en
los términos de la localización de una primera manilestación de la substancia
de aquella realidad y que ha de ser justamente la determinación con Tespecto
a la cual las restantes puedan ser concebidas como us 'modos". En el caso
de la res corporea, por ejemplo, su primera manifestación es la exte11sio y
en tal primera determinación vienen a enclavarse todas aquellas otras, siempre secundarias, que la suponen para poder ser. La extensio es esa primera
determinación de la res corpórea, y por ende la manifestación de la substancia
material, porque en ella, o más bien mediante eJJa, estalla el ser de dicha
realidad conservándose en su estrictísima unidad. La permanencia en sí, que
la define como substancia, está plenamente garantiza.da por esa unidad fundamental que es propiamente su identidad. Las determiuaciones secundarias
(accidentales) se relacionan con esa unidad fundamental en un "referirse a
ella' para ser identificadas como pertenecientes a la misma realidad. b) Para
el estructuralismo, en cambio, el conocer lo que la realidad es se presenta
como un saber trascender todas las dete1minaciones de la realidad hasta la
ley de las relaciones que organiza a aquéllas en una unidad. Dicha ley es
buscada en el nivel de la substancia, o sea en Ja dinámica operacional del
ser que sostiene su identidad tras las múltiples manifestaciones a que da lugar su potencialidad. La dinámica operacional referida es, si se quiere, má
guardiana de la permanencia de la identidad que la misma substancia cartesiana. En efecto, es ella la que define a priori todas las posibles variacio,nes
que puede sufrir una realidad sin atentar contra su identidad en sus respectivas concretizaciones. Si para Descartes la substancia es postulada lo suficientemente permanente para que pueda darse frente a ella un conocimiento
en el que las posibilidades correspondan a las condiciones de aquélla ( y este
conocimiento es sólo la intellectio de tipo matemático), para el estructuralismo la permanencia es asegurada por las condiciones del conocimiento que
se 2ostula para que éste se adecúe a las posibilidades de la substancia. Por

�esto para el estructuralismo la 1ey que explica las múltiples posibles variantes
de la realidad queda convertida en una ley de las diferencias ubstanciales,
postuladas en este punto de partida como necesitando ser más de una. Estas
ruferencias son llamadas genéricamente elementos o entidades, pero el tipo
de relaciones sobre las que Ja supuesta ley e tructural legisla, les confiere precisamente e1 carácter de diferencias entre las cuales pueda darse el dina.mismo dialéctico adecuado en cada caso. Y de todas maneras, tales diferencias
no pueden ser sino substanciales por cuanto que el tipo de relaciones que
las conectan es postulado en función primeramente de la necesaria preservación de la identidad formal de la estructura. No es otra cosa lo que Suppes
(en su Introduction to Logi.e) da a entender al definir la estructura como el
con junto de entidades que tienen entre sí una relación consistente sostenida
por axiomas.
En El Pensamiento Salvaje (Traducción del Fondo de Cultura Económica) Claude Lévy Strauss trata de encontrar la estructura de los fenómenos
culturales en esa especie de sintaxis de las diferencias substanciales a la que
nos venimos refiriendo. Sirva como ilustración al respecto esta aseveración
de principio: "Por consiguiente un mismo tipo de operaciones lógicas vincula
no sólo a todos los dominios internos al sistema clasificatorio sino a los dominios periféricos de los que se podía pensar que, por razón de naturaleza,
se le escapan: en un extremo del horizonte ( .... ) el sustrato psicogeográfico de la vida social, y esta vida social misma, pero extravasada fuera del
molde que ella se habría forjado. Y en el otro extremo ( .... ) la últúna
diversidad de los seres inruviduales y colectivos de los que se ha pretendido
que no estaban nombrados por no poder ser si.gnificados" (p. 249). En su
estructuralismo antropológico Lévi-Strauss tiende a explicar los hechos de
cultura reduciéndolos a las formas culturales que proceden de instituciones
primarias de las que aquéllos son una simple expresión. En una tal intencion
la cultura es estudiada como una realidad que sólo puede entenderse como
una sintaxis normativa en la que interesan las relaciones de los elementos que
la definen, y no la relación que con ella guardan los hombres que la viven.
Las instituciones en que se norman las conductas particulares, en una situación cultural dada, son las que se erigen en material sintáctico para el establecimiento de las leyes o regl~ explicativas de los hechos culturales que
representan, en cada caso, aquellas conductas. Por esta razón, en lugar de las
conductas "difusas", son las actitudes "estilizadas" las que retienen su atención, por ser éstas las que componen un sistema propiamente significativo.
Y es justamente a un "sistema significativo" al que pretende llegar una
explicación estructuralista, pues a partir de él pueden ser lógicamente entendidos como aspectos orgánicamente estructurados de una realidad todos los

28

elementos que la integran. Y como un tal "sistema significativo" no alcanza
su summum de consistencia sino cuando se lo define como un con junto
coherente de reglas que explica axiomáticamente los hechos para los que
aquél fue concebido, la ambición secreta del estructuralismo viene a ser la
de crear un modelo formal que resuma las condiciones lógicas de la posibilidad de los hechos. Siempre, claro está será construido tal modelo en función de los hechos que se quiere explicar; pero, ¿ cómo evitar el riesgo de
la arbitrariedad consistente en escoger los hechos en función de un modelo
preconcebido del modelo formal?
Parece difícil impedir el desenlace formalista del estructu.ralismo. La confianza en sus modelos y en los axiomas que los fundamentan se nutre de una
fe más radical en la lógica como estructura del mundo. Pero como esta fe
no es fecunda ( como para el formalismo de Carnap o de Wjttgenstein) sino
traducida como fe práctica en la correspondencia entre la lógica de la realidad y la lógica de su representación, equivale para el estructuralismo a la
esperanza hegeliana del "advenimiento" del sistema. Y es, de hecho, un sistema formal, cabalmente explicativo de la realidad, lo que proyecta -sin
querer, quizás-- el estructuralismo como su Filosofía. Un sistema por cuya
lógica absoluta la reflexión avanzaría en pensamientos progresivamente develadores de la realidad.
Como el formalismo, una "filosofía' de la estructura relega en muy segundo plano al sujeto que piensa o explica la realidad. Dado que el modelo
de la explic,ación de una realidad concreta tiene sus raíces en "el sistema"
la' correspondencia entre la imagen representativa y la realidad misma sólo'
puede ser garantizada por la "estructura lógica" de aquél. La fe en el logos
que estructura la realidad preside toda explicación estructuralista. Es el sistema _lógico el que se expresa. Como diría Wittgenstein no somos nosotros
los que expresamos por medio de signos lo que queremos, sino que es la
naturaleza de los signos la que enuncia su propia estructura y la lógica del
sistema. El investigador se equivoca al decir que la explicación que da de la
realidad es suya: propiamenle hablando no es él quien ''tiene" tal explicación, sino que es ésta la que en verdad lo posee. Así como el artista se siente
"poseído" por la fuerza cósmjca que lo impele a convertirse en el canal adecuado para que aquélJa se extrovierta en el mundo de lo sensible, así el investigador se siente involucrado en la misma "necesidad lógica" por cuya
virtud la estructura de la realidad y la estructura formal que la explica se
corresponden.
o resulta nada extraño que el campo más propicio para los primeros ensayos del estructuralismo haya sido la lingüística. Por una inclinación natural, esta rama del saber busca darse el acabado de ciencia por medio de una

29

�formalización que llega a parecerle indispensable. So pena de abdicar de
sus pretensiones de ser ciencia la lingüística cree tener que oponer la sintaxis
a la semántica, el signo al significado. Pero como Ja relación entre WlO y
otro es indestructible, ha necesitado retener en su trato de los signos, su esencial relación de "abiertos" al significar lo que quiere decir que ha tenido que
investigar su "significancia". Es en esta investigación en donde viene el estructuraJismo a prestar sus mejores servicios, pero sólo para convertir la
ciencia de la lengua en una lógica del lenguaje. La gramática de la lengua
tratada como la lógica del lenguaje y la palabra sólo es considerada como
su expresión contingente. El ex-presar de la palabra sólo interesa a Ja lingüística estructurnlista en tanto que ofrece campo para la aplicación de una ars
combinatoria entre los signos, los cuales no son lo que son ni guardan en el
lenguaje el lugar que deben conservar sino por la providencia que sobre
ello ejerce Ja lengua como totalidad cerrada y coherente, es decir como sistema formal.
Su carácter de metodología, sus postulados filosóficos de tinte hegeliano,
su tendencia substancialista y sus ocultas aspiraciones al formalismo, coniieren a la teoría de la estrucluxa un estatuto lu'brido intelectualista-organicista.
Su filosofía de base es del tipo de las que Mikel Dufrenne apellida "epistemologías arqueológicas". La búsqueda arqueologizante que lleva a Heidegger
a encontrar el fundamento de las manifestaciones de la realidad en el ser,
conduce al estructuralismo a desenterrar Ja estructura para evidenciar el
todo supuestamente ordenado de la realidad. Su fe en la razón sacraliza a
la episteme haciendo comunicar el poder-saber del hombre y el logos que Jo
alienta en el mi!&gt;mo a to creador con que estruct_ura organizadamente la
realidad.
El mejor padrino que puede encontrar el estructuralismo por el lado de
su intención organicista es Gaston Bachelard, de qwen por otra parte muchos se reconocen una fectiva aunque lejana filiación. Todavía más que en
Michel Foucault (Las Palabras y las Cosas), en Bachelard se da una experiencia original del orden n que tiene una excelente inspiración el concepto
Iilosófico de estructura. Para este autor, en efecto, el orden es una conquista
que se da constantemente en la realidad como resultado feliz de la lucha
intestina que se opera en su substancia. En Ja intimidad de Ja substancia se
da muy concretamente una dimensión de profundidad que es sostenida por
su estructura. La exterioridad de la misma substancia, que es más bien sólo la exterioridad de la realidad, se vuelve fascinadora para el conocer ( y por
ende motiva todo un ejercicio de la imaginación), el cual localiza a priori
en la substancia ' la calidad más valorizada". Basta como ilustración este
jemplo en el que Bachelard analiza el sentido filosófico de] alquimista: "La
30

realidad, para ellos, es un trompe-l'oeil. El azufre, cargado de olor y de luz
no es el verdadero azufre, no es la raíz del verdadero fuego. El fuego mismo
no es el verdadero fuego. Ese no es más que el fuego-flameante, ruidoso,
hwneante, ceniceante. Lejana imagen del verdadero fuego, del fuego principio, deJ fuego luz, del fuego puro, del fuego substan ial, del fuego-principio.
Se ve que la imaginería de las substancias se lleva a cabo contra los fenómenos
de la substancia, que la imaginería sobre la intimidad es el de enir de un
secreto. El caráctel' secreto de la alquimia no corresponde a un comportamiento social de la. prudencia. e origina más bien en la naturaleza de las cosas.
Correspomle a la natw·aJeza de la materia alquimista. o es un secreto que
!&gt;e conoce. Es un secreto esencial que se busca, que se presiente. A este secreto
puede uno acercarse, está ahí, bien centrado, encerrado en los cofres empalmados de Ja substancia, eero todas sus aperturas son engañosas" (La Tene
et les Reveries du Repos, Librairie José Corti, p. 50). La substancia o intimidad del fuego, como explica más adelante, es el calor. "El fuego se exterioriza estalla, se muestra. El calor se interioriza, se concentra, se esconde. Es el
calor, más exactamente que el fuego, el que merece el nombre de la Tercera
dimensión" ( Op. cit., p. 52) . ¿ De dónde nos viene, como al alquimista, ese
afán de valorizar antes de observar y simplemente constatar, si no es de
nuestra participación en ese secreto presentido de la substancia? El entusiasmo del conocimiento se desborda en comparaciones exagendas por su prisa
de toparse con Ja substancia misma de la xealidad. En eUa se organizan todas sus manifestaciones, pero éstas apenas si retienen nuestra atención: en el
objeto blanco, deseamos sorprender la blancura inmaculada, la substan~
blancura, o 'la blancura en su acto, en sus actos naturales".
Bachelard oCrece la plata.forma ideal para elaborar una arquitectura de la
realidad. Una arquitectura, decimos, y no una estructura (la primera se hace
y la segunda se sufre), porque queda siempre dependiente de un arquiteeto
qu la planea y la ejecuta, como un sujeto que en el caso es el que piensa,
imagina o explica la realidad. Lo que Sartre "criticó" en la razón dialéctica,
Bachelard lo explica en la dialéctica de la imaginación. Esta se ofrece a la
filosofía como testigo de !a manera dialéctica del ser de la realidad. En efecto, la imaginación dialectizada no se contenta con la oposición entre las cualidades de la sub tanda, sino sólo se satisface con la oposición entre la subs1ancia y sus cualidades. La razón dialéctica que explica los "conjuntos" a que
da lugar la diversidad ordenada de las diferentes manifestaciones de la realidad, encuentra su complemento práctico en la imaginación dialéctica que
vive la contradicción o discordia profunda de la substancia en donde se originan aquellas apariencias. Entre las dos refuerzan la intención de una ontologia de la lucha, en la ual el ser se gana o se conquista en la batalla que
31

�libra con el contra-ser y que se lleva a efecto al nivel de las relaciones entre
la substancia y sus manifestaciones. En todo caso, más allá del proyecto de
una tal ontología la intención explicativa abre sobre un terreno de cosmovisión. La razón y la imaginación se saben dependientes de su propia intención y, sobre todo, se hacen cargo de no poder más que empeñar su proyecto
en el sujeto que las encarna y que, cada vez es el que piensa, explica y planea
tal arquitectura de la realidad como su propia filosofía. La referida dialéctica entre la razón y la imaginación (por lo menos en Bache!ard) promueve
una axiomática con funciones exclusivamente propedéuticas: las teorías axiomáticamente explicativas de una realidad no deben atentar contra la concreción de Ja realidad, pero tampoco deben impedir el ejercicio de las normas de autocrí.tica que la razón se da para convencerse de la correspondencia
entre la imagen representativa y la realidad. Para un organicismo de este
tipo, el sujeto cognoscitivo no es ni el sujeto de la lógica formalista, ni el
sujeto de la lógica trascendental (Kantiana o Husserliana), sino más bien es
el sujeto de la intención dialéctica entre raron e imaginación en el cual se
fundamenta la necesidad que ostenta la estructura, presentada como la explicación axiomática de la realidad.
Pero el estrueturalismo no puede identifícan;e simplemente con este organicismo, en el cual no encuentra asiento más que para ejercerse como metodología. La ambición de constituirse propiamente en una filosofía lo lleva
a buscar el cuadro lógico de su propia estructura en un idealismo del tipo
del que Charles Foucault pregona en su neocomptiana visión de las ciencias,
según puede leerse en el siguientt~ texto con cuya cita, y por apoyarme en su
testimonio, cierro esta breve investigaci6n: "Interrogando en este nivel arqueológico, el campo de la episteme moderna no se ordena según el ideal
de una .matematización perfecta y no desarrolla a partir de la pureza formal
una larga serie de conocimientos descendientes más y más cargados de empiricidad. Es necesario representarse más bien el domirúo de la episteme moderna como un espacio voluminoso y abierto de acuerdo con tres dimensiones.
Sobre una de ella se colocarían las ciencias matemáticas y físicas, para las cuales el orden es siempre tlll encadenamiento deductivo y lineal de proposiciones
evidentes o comprobadas; en otra dimensión estarían las ciencias ( como las
del lenguaje, de la vida, de la producción y de la distribución de las riquezas)
que proceden a poner en relación elementos discontinuos pero análogos, de tal
modo que pueden establecer entre ellos relaciones causales y constantes de
estructura. Estas dos primeras dimensiones definen entre si tlll plan común:
aquel que puede aparecer, según el sentido en el que se le recorra, como campo de aplicación de las matemáticas a estas ciencias empíricas o como dominio de lo matematizable en la lingüística, la biología y la economía. En cuanto

32

a la tercera dimensión, se trata.ría de la reflexión filosófica que se desarrolla
como pensamiento de lo Mismo; con la dimensión de la lingüística, de la biología y de la econorrúa dibuja un plan común: allí pueden aparecer y, de
hecho, aparecie~on ~a_s diversas filosofías de la vida, del hombre enajenado,
de las formas ~bólicas ( cuando se trasponen a la filosofía los conceptos y
los problemas naodos en diferentes dominios empíricos) ; pero allí aparecieron
también, si se interroga desde un punto de vista radicalmente filosófico el fundamento de estas empiricidades, las ontologías regionales que trataron de definir lo que son, en su ser propio, la vida, el trabajo y el lenguaje; por último
la dimensión filosófica definió con la de las disciplinas matemáticas un pi~
común : el de la formalización del pensamiento".
(Las Palabras y las Cosas, trad. de Eisa Cecilia Frost, Siglo XXI Editores, S. A.,
pp. 336-337).

33
83

�HISTORICIDAD Y SENTIDO TRANSTEMPORAL
PROF. DR. FRCrz

J.

VON RrNTELEN

Universidad de Maguncia

l. Si decimos que bajo el concepto de historia s-e debe entender no so.lamente
una formación biológica sino una evolución de sociedades humanas, definida
por acontecimientos y la espontaneidad de la vida personal, aquél nos pone
ante un curso ininterrumpido de un acontecer temporal. "The true being
of man is his historical being" ( de Koninck, Canadá) .1 Bajo el concepto Historia se entiende también la investigación y reflexión histórica, pero eso carece de importancia aquí.
La Historicidad, pues, sería entendida no en el sentido particular de la
filosofía de la existencia sino como la situación histórica cada vez presente
en que estamos nosotros !os hombres, que acotada por el pasado y dirigida
hacia el futuro, nos lleva en el curso lineal que se establece entre ellos. Sin
este ciclo temario no existe ninguna historicidad creativa para el individuo y,
según nos enseña la historia, tampoco para la sociedad.
Ahora se impone preguntarnos si finalmente no todo lo que anhelamos
en nuestros esfuerzos humanos está sometido integralmente a la formación y
al cambio de la entidad, de modo que incluso pareciera absurdo hablar de
un sentido transtemporal. El llamado historicismo sí admite (hablando como
Ernesto Troeltscb) la existencia de una pasajera ' totalidad del sentido" dentro de las "tesis culturales", las cuales tenemos que "tratar de comprender''
(según Dilthey) aunque nunca lo logremos plenamente. Esto también es base
de las acabadas Almas de cultura de Spengler. ¿Quién pondrá en tela de
juicio este cambio de tiempos? En caso de que no se pueda hablar de ningunos postulados categóricos propios del Oikeion, como dijeron los griegos,
1 CHARLES DE KoNINCK, The nature of man and his historical being (Haval, Theologie et Philosophie V, 2; 1949), p. 271 f. Trad. "El verdadero ser del hombre es su
ser histórico".

35

�de la esencia del ser humano, entonces, digámoslo con sinceridad, fracasaremos al caer en situaciones críticas y apenas se podrá hablar de una obligación moral Entonces repetimos con Heráclito: "dadme el punto donde pueda apoyarme". Finalmente todo lo ocurido se presenta con Schopenhauer
como un "barullo de greñas". Sólo si lo aceptamos de este modo, el pensamiento en el poder y el esfuerzo por el placer dejarán ver la vida razonable.
Al mismo tiempo se impone la idea de que en la historia todo "una vez
ha terminado mal" y fue condenado, para hablar con Jaspers, al fracaso.
¿No hay en esto una tragedia histórica interiormente imprescindible? ¿Es ésta
la última contestación, o podemos atrevemos a mirar hacia un horizonte transtemporal?. . . Y podríamos hablar también del derrumbamiento de la grandeza de la destrucción.

2. Con eso nos preguntamos de nuevo por el sentido de nuestra historicidad. Quv.ás podemos hablar, con Theodor Lessing, solamente de una "1·evelación de lo absurdo". No, eso nadie lo tomará en serio. Llama la atención
sin embargo que hoy en día se hable de Ja carencia de sentido de nuestra
vida y también, por esto, del miedo de la nada y de la plena falta de recogimiento del hombre moderno, porque no se puede conseguir el argumento
de una satisfacción plena y fundada de la vida en una hiper-crítica unilateralizada, u.na hiper-crítica que dominantemente conoce la ''nada" de los valores sólo cuantitativamente definibles, aunque eso condujera en su campo
a los éxitos más grandes. Esta pregunta por el sentido abordada en esa dirección es tratada más contundentemente por Alfred Stem, U.S.A., en su obra
Filosofía de la Historia y problema del valor ( 1967) : ¿ qué significa sentido
en el uso del idioma alemán?, pregunta que fue investigada detalladamente
por Erich Heyde. Yo diría que en primer lugar entendemos bajo el concepto
un sentido de valor intrlnseco de significado unívoco y sin antinomia en si.
La palabra "sentido" puede incluir también un momento más decisivo en
la medida en que 1o razonable contenga en sí una índole de valor como contenido de un afán consciente o inconsciente. Entonces no se trata de un fenómeno cuantitativo -para repetirlo con Gabriel- sino de algo cualitativamente
"interior sin sentido" como dice Spranger. Su cumplimiento, en parte concreto en la historicidad, proporciona una satisfacción interior, sea que ocurra
por sí misma como valor propio ( value in itself), o sea que sirva a un reglamento más amplio como valor relativo ( instrumental value) .
En este sentido habla Battaglia Bologna de "La historia como realización
de valores".
Con esto, sin embargo, estamos enfrente de un concepto real, y no enfrente
de un concepto idea~ solamente pensado, al cual corresponde cierto valor
constante, trátese de un efecto de gran trascendencia o de una acción parti-

cular en Ja hora histórica. Por eso dice Goethe en Israel en el Desierto, 1797:
"Todas las épocas en las cuales domina la fe -yo interpreto fe por sentido( trátese de cualquier clase de fe), son magníficas y fecundas para los contemporáneos y para la posteridad". El historiador no puede evitar, aunque
lo quisiera, ver las grandes épocas productivas bajo los aspectos de realización de sentido y valor -y esto aun cuando su juicio dependa de la época
contemporánea-, si pensamos por ejemplo en el período de Periclcs o en
la época de la cultura Hindú, en las obras creativas de la Filosofía de los
Vedas.

3. Muchas veces se ve sin embargo la respectiva realización del sentido en
la participación al desarrollo continuo de la humanidad en el sentido del
progreso. Ya los estoicos creían en el dominio cada vez mayor de la razón
divina en el logos dentro de nosotros. El racionalismo habla del progreso
perpetuo (Christian Wollf). Fichte confía en "el desarrollo del espíritu en
la consciencia de la libertad" y H egel en el devenir del propio ser del espíritu divino-absoluto por el espíritu humano. Carlos Marx localiza las garantías del logro de una feliz meta social en un proceso dialéctico económico, y
Teilhard de Chardin conoce también un desarrollo, imprescindible según él,
hacia una humanidad superior. El modo de distribución del punto esencial
es diferente.
¿ Pero es posible que esta pueda ser la última respuesta, aunque el esfuerzo
en el progreso incluya un elevado momento simbolizador de valor? Preguntémosnos por eso con Sorokin, si se puede observar realmente en la historia
un progreso constante a través del fracaso. En tal caso, aquél se daría cada
vez en lo nuevo hacia lo cual se inclina la juventud, la generación joven, lo
eternamente mejor, lo que de veras no ocurre si pensamos en el transcurso
de la historia y especialmente en nuestros propios decenios pasados.
Los grandes resultados que antes se lograron como creación del sentido,
sedan entonces totalmente irrelevantes y sin valor y quizás solamente significativos en tanto que constituyeron la preparación a nuestro progreso de hoy.
Pero justamente eso casi se niega frecuentemente y sólo se dice conocer el
futuro.
Es cierto que se puede comprobar en los últimos tiempos un progreso impresionante y continuo en el conocimiento y el aprovechamiento de las fuerzas
naturales. Pero lo que significa bajo un respecto progreso, muchas veces se
transforma en su contrario, como propiamente lo vio Ortega y Gasset ...
Pero se puede decir con Eduard Meyer: "Lo que construye, descompone y
lo que descompone, construye"; es decir, un desarrollo unilateral causa un
contrapaso, la tesis una antítesis para repetirlo con H egel. Así, nosotros estamos viviendo hoy según Einstein en una época de medios perfectos pero de

36

37

�metas confusas época ·de información casi exclusiva, pero sm orientación.
Lowiht habla de la "fatalidad del progreso (exterior) '. El hombre desvía
natmalmente hacia la "inautenticidad" y está som tido a la "alienación de
la vida", según las palabras de Heidegger. Pero eso solamente se puede decir
si tratamos de una mera oonsideración liorizon.tal del desarroJlo histórico
Resulta diferente si logramos también una reflexión vertical y no preguntamos por lo qu proporciona a la vida humana un rango lleno de sentido,
independiente de las relaC'iones temporales, tal como se ha realizado o pu de
realizarse en la historia.
4. Por so de nuevo la pregunta: ¿Puede hablarse de un sentido iridependiente de !a existencia temporal? Cierto ella nos ex:ige siempre postulados de
un modo incondicional según la 'structure of man" como dice Aldrich,
Aunque aquéllos hayan sido desdeñados en demasía en la rustoria, siempre
...11elve a presentarse el pensamiento de una humanidad auténtica y plena, así
como se habla hoy en día del hombre integral. En su defecto, abandonamos
el hombre al egocentrismo ilimitado llegándose a formar según Spranger,
como dominante "el tipo" individual y colectivo 'de autoridad y poder", lo
cual nos enseña terminantemente la historia.1 ¿ o es finalidad de la filosofía superar hasta cierto grado el tiempo en vez de entregarse a él enteramente? olamente así puede lograrse un espesor de relieve intelectual
Es sabido que el Neo-kantismo ha establecido normas de valoración deduciéndolas de la conciencia trascendental como valores ideales a los cuales
la vicia histórica debería adaptarse aunque les contradiga tantas veces en la
ofuscación y desorientación. Pero la pregunta es: ¿ Podemos contentamos aquí
con el sentido neo-kantiano, con conceptos comunes deducidos a priori para
abarcar la multiplicidad de la vida y de los rasgos individuales que definen
el rango aunque \ ind lband y Bruno Bauch se hayan mpeñado en ello?
Más bien, 'el mundo del desarrollo (¿ devenir?) y de la r alidad del espíritu", según Rothacker,. no debe ser indiferente. Yo pondría de relieve que
los conceptos son una cosa eminentemente condicionada histórica y filológicamente y preferiría hablar de contenidos de sentido, así como por ejemplo el contenido del sentido de la palabra "persona'' en el ciclo cultural ja.
ponés es totalmente auténtica, mientras que no pudo formarse un concepto
correspondiente sino relativamente tarde y con cambio del significado en el
pensamiento europeo.
5. Tratemos por eso de dar una contestación. La problemática es terminantemente la siguiente: ¿Puedo hablar de contenidos de sentido transtemporales que estén en una relación directa de la vida con nuesh·a existencia hu1

38

EDUARD SPRANGER,

Hebensfarmen (1925), 215, 230 f. (Formas de vida).

mana en su concreta historicidad, a pesar de los cambio de las épocas y la
diferencia de las culturas? i esto es posible entonces no se tratará de una
"super-estructura ideológica" sociol6gicamente definida o de una ideología
de un riel intolerante como se suele decir hoy, sino de una llamada existencial a la persona como una preocupación originaria, aunque sólo se podría
cUIDplir con esto cada vez en diferentes grados. Pero esto se puede lograr
solamente si la vida (individual) y el espíritu (colectivo-esencial) no se pasan por alto y no se excluyen. Eso supone una llamada al hombre íntegro que
se empeña como lo explica Gabriel en su obra Lógica iritegral {1965) en
una amplia reflexión, en ver con un ente11dimiento total del sentido, del integral sentido atado a la realidad. ¿ o nos damos cuenta que en todas las
épocas y culturas, especialmente en culturas elevadas, se han venerado ciertos modos de actitudes humanas, como por ejemplo la caridad, la fuerza de
carácter, eso que es grande en el ser humano, igual que lo bello y lo noble,
la entrega a la comunidad aunque eso haya sido percibido muy diferente~
mente en el horizonte total y se encuentre a veces sólo embrionariamente?
En toda hora de la historicidad existe la posibilidad de tal realización de
sentido. Pero al mismo tiempo escucho la objeción real de que el saldo de
culpabilidad de la historia {-pensemos en el pasado más reciente-) es tremendamente alto y quizás tanto que vuelve ilusorio cualquier elevado esfuerzo de sentido. ¿ Quién garantfaará que un día no llegará la guerra atómica? Así recordamos las palabras de Shakespeare sobre la historia en el

Enrique IV
The happiesl yottth, viewing his progress throttgh,
What perils post, what crosses to ensue,
W ould slwt the book, and sit him down a11d die.
Para elevarnos sobre la desesperación dirigimos una vez más la vista hacia
aquello que significa una superación parcial de la situación que desacredita
al hombre, lo que se puede descubrir de positi o en cualquier hora histórica
y lo que incluye por eso mismo una verdadera realización de valor. ontibuamente estamos preguntando por eJlo en la vida diaria, especialmente en la
actitud valorativa hacia nuestro prójimo sin diferencia del ciclo de cultura
en el que estamos viviendo.
6. A ello hay algo que añadir. Si hablo de wia satisfacción de sentido o
realización de valor en la concreta historicidad, se trata siempre de una cosa
i11.dividual. Debería hablarse aquí de un carácter de gradacwn hacia una jerarquización lo más perfecto posible. Yo puedo realizar el alor portador
de sentido de riesgo para el prójimo de una manera insignificante o con el

39

�peligro de mi propia vida, por ejemplo en la salvación de un náufrago. Cuanto
más profundamente hago mío el valor de Ja entrega, trátese del asunto de
que se trate, tanto más rango corresponde a la realización individual; y hasta
se podría hablar en este sentido de una vertical dimensión de profundidad.
Pero este caso se da solamente en un aspecto del valor donador de sentido y
no en un aspecto del mero ser, o sea, si solamente hago constar hechos, legalidades y magnitudes de relaciones.
Así, no existe ningún aspecto suficientemente profundo para comprobar
plenamente el contenido de un valor portador de sentido, como se podría
hablar a propósito de una idea, dicho con Toynbee un "Ideal inasequible".1
Claro que hay también diferencias de rango de los distintos dominios. El
aspecto vital es conservador de la vida y base de todo, pero aún no 'i)Cnetra
en un campo más alto de valores humanos de la existencia. Cuanto más alto
es el rango tanto más cerca está de la existencia humana, y podemos hablar
de una dimensión básica de alt-ura de los distintos dominios de sentido y
valor.
Pero hay el problema de cómo es posible unir estas singularidades totalmente distintas y concretas con un sentido transtemporal. Sin embargo se
ofrece este postulado moral y preciso, esta llamada a la existencia del hombre en todos los tiempos. Cierto, dijimos que lo funda.mental del valor es que
cumple el sentido que puede realizarse hacia distintas dimensiones a las cuales por supuesto pertenece la esencia íntima del sentido que puede realizarse
tan variadamente. Se da un momento relativo, pero que no es sino un relativismo relativo, porque se conserva lo fundamental y se relaciona con la
acuñación concreta. He aquí un ejemplo: el contenido espiritual del sentido
en cuadros pictóricos puede presentarse según su rango cualitativo de una
manera muy distinta. Diríamos: en la historicidad puede existir el intento
cada vez único en una realización siempre diferente e incanjeablemente efectuada aunque .limitada de cualidades legítimas de valor que tienen en sí un
carácter transtemporal. Eso proporciona a la realización según Spranger un
"sentido determinante". Así se combina aquí un contenido transtemporal de
rentido, o digamos valores básicos, con los rasgos cada vez históricamente distintos y con los grados concretos de consumación en relación a la profundidad
y a la altura. No se puede ofrecer aquí una revelación más inten~ en teoría
del conocimiento en el sentido de una ya mencionada lógica integral.
1 La juventud más feliz, contemplando su progreso, qué peligros pasó, a qué problemas
tiene que enfrentarse cerraría el libro y se sentaría y moriría. A. ToYNBEE: Sinn oder
Simbosígkei Hinn der Geschichte heransgegeben von Remich 1961 2. Auflage (sentido o
falta de sentido. Sentido de la historia ed. por Remich 1961, segunda edición).

40

7. Ahora hay que contestar todo el problema respecto a !as cultu1'as y épocas distintas. Observando la propia tradición histórica podemos fijar bien el
rango de cualidad, o sea el rango del valor de tiempos pasados si recordamos
figuras como Platón-Aristóteles, las creaciones de Fidias_, la dimensión humana del estoico o el proceso de purificación, así como también poetas: Dante, Shakespeare. Por supuesto, vemos las creaciones de Goethe o del humanismo del Renacimiento también bajo el punto de vista de nuestras propias
preocupaciones. Esto resulta difícil sin embargo, cuando se trata de otras
culturas. Pero también aquí pueden realizarse rasgos parecidos en la consecución de altos valores humanos, como puede verse si nos referimos al pensamiento del orden de Tao, al inmutable (shang) del Pneuma (miao) de un
Laotzé, que dijo: bueno con los buenos y también bueno con los no-buenos,
este es el camino correcto de la caridad (Tao-te-king 49, trad. U1ar) o si
nQs referimos al pensamiento del amor absoluto de la perfección (Kaivalya)
de los Upanishades, etc.
Por eso quisiera decir que ciertos valores básicos humanos se encuentran
muchas veces en una muy distinta dimensión de uaríación, así como lo vimos en la pregunta de la realización correspondiente. No debemos cometer
el error de observar solamente las diferencias sino que debemos ver también
los euntos de contacto. Eso crea un entendimiento mutuo universal y favorece la verdadera tolerancia. Esta no consiste en la libertad de no tener una
opinión, lo cual lleva a la disolución, sino en la franqueza para con el prójimo, bajo la suposición de que él mismo es un hombre que lucha. Pero no
se puede hablar de lo común aboliendo y prescindiendo de todas las peculi;r1·idades y dirigiéndose con conceptos abstractos formales del género más amplio hacia la realidad de la vida. Entonces nos escapa lo más fundamental y
queda poco. Pero un pluralismo puro sin 1a existencia de algo común equivaldría a un desmoronamiento.
Jus~ente eso ~~ía decir: es la observación del sentido y valor la que
proporciona la posibilidad de ver cada vez lo típico según su rango distinto
Y nos da la visión para la abundancia de posibilidades humanas de realización
del sentido y se ofrece de otra manera a los valores básicos que son expresados. En la medida que lo veamos claramente, se nos manifiestan en una
índole que obliga como una invitación moral aunque a veces parezcan históricamente como latentes o aún no desarrollados. Eso ocurre con el sentido
absoluto seguramente raras veces, porque apenas si podria indicar una época
en la cual hubiera sido negado por completo digamos el amor al prójimo y
una misión alta en la sociedad, la pretensión de lo bello o los esfuerzos para
el conocimiento de la verdad.
Es cierto que el valor básico, del amor por ejemplo, ha encontrado am-

41

�biente occidenta~ en el antiguo Eros, en el cristiano amor al prójimo, en el
amor humanitario y en el altnusmo social.
8. Así hemos tratado, a pesar del escepticismo que nos afecta interiormente
hoy en día en relación con el problema del sentido y del valor, de mirar
hacia rma panorámica que da sentido en. la historicidad. Puede darse un sentido en la cónsecución real de valores que según su esencia hacen hincapié
en lo transtemporal. Eso se efectúa concreta y realmente en actuaciones, modos de comportamiento, creaciones, es decir obras de diferentes rangos, que
podemos afirmar también echando una ojeada hacia el pasado. No se trata
solamente de una referencia totalmente en relación con lo que podríamos
decir cada vez que es útil o de lo que proporciona gozo, en sentido superior:
alegría. Lo primero, sin embargo, puede servir a un pretendido valor propio,
y lo último puede ser su consecuencia. Como se trata aquí siempre de un
acontecimiento concret-0, estaríamos dispuestos a hablar de un realismq axiológico aunque se refiriera a una realización en y por el sujeto en el sentido
más profundo de la existencia personal o a un contenido objetivado de sentido en el cual Nicolai Hartmann ha conocido un "espíritu objetivado".
Tal realización de valor llena de sentido está siempre en un amplio contexto y solamente puede entenderse desde una visión integral.
Este punto de vista no alcanza su significado especial sino hasta en tanto
que hayamos esclarecido que se trata siemp.re de singularidades concretas que
logran su rango clefinido por su gradación interior. Me parece de suma importancia vei- estas singularidades si valoramos lo que jamás ocurrió en la
historicidad del pasado y en otros ambientes de cultura a los cuales no pertenecemos. Aunque los aspectos del sentido y los objetivos sean muy diferentes,
sin embargo pueden ponerse de manifiesto ciertas relacions básicas comunes
de 1a conducta humana que incluyen como contenidos transtemporales del
sentido un imperativo íntimo para realizarlos en variacjones distintas pero
enriquecedoras. Lo definitivo está entonces en la realización específica según
su rango. Termino con una frase de Heinemann-Oxford: "La jerarquía de
los valores es el problema del cual depende la vida y la muerte de los pueblos de este mundo", concepto que expresó en su tratado: En búsqueda del
sentido en un mundo roto ( 1960).

42

GORGIAS Y ARISTIPO COMO PRECEDENTES HISTÓRICOS
DEL "ESTETISMO" MODERNO
MtGHELE FEDERICO SCIAGCA

Universidad de Génova

como de un precursor o un precedente del estetismo, no
signific;a que el gran sofista tenga una concepción estética de la existencia
en el sentido del estetismo verdadero y propio, de un Gautbier, de un Beaudelaire o de un D'Annunzío, si bien por otra parte se encuentran en Gorgias
elemento.s o motivos que vuelven en los autores del e,stetismo.
Gorgias, según algunos testimonios, es el filósofo que puede hablar de todo;
Arist6fanes, en La.s Aves, lo pone en la categoría de los lenguaraces. Que
pudiera hablar de todo, no significa que fuera un parloteador o un charlatán,
sino tiene un sentido más profundo: si el contenido no cuenta, porque el uno
vale lo que el otro, si no ha)' verdad, se puede- hablar de todo. Otro testimonio, en el Menon, donde Platón escri.Qe: "Gorgias de todo se podría acusar, menos de una cosa, de haber prometido a alguien ser maestro de virtud".
Así, añade Platón, "se burlaba de los que prometían ser maestros de virtud".
Todavía Platón, en otro diálogo, e1 Gorgias, nos suministra el motivo de tal
actitud: Gorgias erefa necesario "formar buenos habladores", no maestros
de virtud; maestros del logos y de la palabra, que, añade, según el sofista, es
creadora de persuasión.
Este testimonio platónico significa que para Gorgias el contenido es indiferente, no teniendo importancia lo que se dice, sino cómo se dice. Según lo
digo, puedo hacer aparecer el blanco negro y el negro blanco; así pues es
ihdiferente que hable del negro o del blanco; del mismo modo es indiferente
hablar del vicio o de la virtud, de lo justo o de lo injusto. Lo que cuenta
es. la forma, la potencia de la palabra que genera ]a persuasión; no interesa
persuadir para el bien., interesa persuadir. Será éste uno de los cánones del
estetismo romántico: lo que cuenta es la pura forma estética, cuyo contenido
es indiferente.

HABLAR DE GoRGIAS

43

�fra!-

Gorgias es autor del Elogio de Elena del cua~ p~mos ,un largo
mento, traducción inexacta, siendo exacto traduar: apologia de ~~lena ·
') Gom~i- este sofista estetizante, se hace defensor de la bellísuna Y
En e,
•t,-,
·
d f' d l
turbadora adúltera, la mujer de Menelao, que huyó con Pans; . e 1~n e e
.ideal de la belleza personificado por Helena. La Helena de Gorg1as tiene_ algunos requisitos infaltables en todas las heroínas del estetis~o: el altí:lffiº
nacimiento, en cuanto desciende de los dioses; una belleza ~e diosa que~ ,anade
Gorgias, mantiene inalterada; además ha osado transgredir la ley, deJandose
persuadir por eJ logos, por la palabra poética.
Gorgias se plantea el problema de si Helena sea culpable o no de ~ber
dejado al marido y desencadenado la guerra de Troya; responde ~egatJ.vamente: Helena no es culpable, porque lo que hace, lo /urce por necesidad.
Examinemos uno de los argumentos: admitamos, dice Gorgias, que Helena
lo haya hecho porque fue persuadida par el logos de Paris; pero ,"~ fue la
palabra la que persuadió y engañó su mente, aun en este caso es facil defenderla de la acusación". No se trata de la palabra vulgar, banal, sino d: la
que tiene el encanto, el embrujo de la poesía, la palabra que sabe engm1ar.
De hecho, dice Gorgias, "la palabra es un gran dominador, que con un
-, ·
· · ºbl e -nadie ve a la palabrasabe consumar
cuerpo pequeruslillo,
e 10V1S1
,
,
·
'
;..,...,.,,,
igualmente
que
la
palabra
de
la
poesia.
El
arte
y la poes1a
di
cosas VlDlS.LU.li&amp;o&gt; '
•
•
tienen pues una potencia tal que actúan como una ne~~dad, conqwstan,
seducen, engañan. En efecto, a través de la palabra poettca, podemos ~~oducir escalofríos de espanto, hacer llorar, reír, suscitar trist~ - compas1~n,
y de este estilo. "Si luego -continúa Gorgias-- a1 estado de ammo se anade la potencia del encanto de la palabra que con su fascinación nos halaga
y nos persuade nos arrastra, entonces se genera la magia de la palabra"• El
poeta es un i'.nago, con la palabra transforma, ~ansfigura, todo, crea
engaño más grande que la realidad; así dirá Novalis y, con el, otros romanticos y estetas. y Gorgias añade: "y ¿ qué impide c~eer que He~ena_ haya
sido arrastrada por la magia de la palabra de Pans, por las lisonJa5 de
palabra y no por su voluntad; qu~ nos .impide creer que" Hel~na no ~aya
sido arrastrada por Paris con la violencia de la pala~ra? As1 pues, SI ~
Palabra poe'tica tiene tanta magia que genere persuas16n y un e?canto a
· ·de que p ans
· se haYa servido de la.
cual no puede resistir, ya que nada imp1
potencia de la palabra poética, se concluye que Helena no es culpable.

:ro

Gorgias la absuelve.
, .
Aquí el logos está entendido como vio1encia mágica ~e la _pal~~ra poettca,
superior a la violencia física, Si París hubiese usado v10~enoa f~1ca, Helena
hubiera podido también resistirle, pero frente a la potencia magica de, l_a palabra poética, no puede. Así pues la violencia del logos sobre el espmtu es
1

más fuerte que la violencia sobre el cuerpo, violencia espiritual producida
por una palabra que tiene el poder de persuadir y engaitar: característica
del Jogos poético es la persuasión y el engaño.
Los griegos, atribuyendo a la palabra persuasiva tal potencia, la habían
personificado en una diosa. De hecho Gorgias entiende aquí la persuasión
como una entidad demoníaca, y la producida por el logos, que no es razón
ni intelecto, como un poder tremendo de persuadir irracionalmente sin que
la decisión suceda por conocimiento, arrastrados como si fuera por la fuerza
irracional del poder del logos su persuasión actúa entonces como una necesidad
ineluctahle. El poder de persuasión produce el engaño, que es propio de la
palabra poética, al cual es pues esencial la irracionalidad. De hecho, el logos
poético no hace leva sobre la razón, sino sobre los sentimientos, sobre la emotividad, sobre las fuerzas ciegas del alma: impone, como una necesidad, lo
irracional, el mundo de las pasiones, de las tentaciones, haciéndolo aparecer
válido -pero es un engañ0- según las circunstancias. En efecto, dice Gorgias, en ciertos casos, es justo ser injustos, en otras injusto ser justos.
En otro fragmento gorgiano sobre la tragedia, se lee: "con sus ficciones
y pasiones, la tragedia crea un engaño en el cual quien logra engañar actúa
mejor que quien no engaña, y quien se deja engañar es más sabio que quien
no se ha dejado engañar". ¿Por qué quien acierta a engañar actúa mejor
que quien no acierta? Gorgias responde con un razonamiento típicamente
sofista: cumple lo que ha prometido: si prometo a alguien engañarlo con
la potencia mágica de mi palabra, actúo bien si logro engañarlo, si no vengo
a menos en mi promesa. ¿Y por qué quien se deja engañar es más sabio
que quien no se deja engañar? Responde Gorgias: "porque se deja vencer
por el placer de las palabras aquel que no está privado de sensibilidad". En
este sentido Helena, que se ha dejado engañar por Paris, ha sido más sabia:
no otra cosa ha demostrado, dejándose vencer; el poseer una sensibilidad;
a su vez París ha actuado bien Eorque había prometido persuadirla y lo ha
logrado.
Para Gorgias el logos es pues un encantamiento inspirado por la belleza,
una potencia mágica que hace que la consejera de nuestra mente no sea la
razón o la mente, sino la fantasía; si nos dejamos aconsejar por la fantasía
a través de la potencia mágica de Ja palabra que obra como una necesidad
invisible, la potencia de la persuasión y el embrujo fascinador transforman
la voluntad.
Aquí reside
potencia, una
su fascinación
adquiere toda

para Gorgias la potencia del arte. El logos poético tiene su
"dúnamis" suya constituida por la fuerza irracional que con
trastorna las opiniones; las "doxa?'. Aquí el texto gorgiano
su fuerza y su dramatismo: de un lado, tenemos un discurso

45

44

�poético de un inmenso encanto que seduce, enera un cngañ , una ilusión,
pero engaño e ilusión tupendos. ¿ Vale la pena r nunciar a llas sabiendo
que es una ilu ión ; y luego, vale la pena i, rcnun iando al logo en cambio
quedan las "doxai", las opiniones comun ·? La fuerza y el tetismo d I di curso de Gorgias consisten en e} conflicto no entre I logo poético irra ional
y la verdad, ino entre el logos y la opinión porque la verdad no cxíst · así
pues, si la verdad no existe y todo lo que llamamo verdad (principio ) no
· más que un sist ma de opinioues, no vale la pena por opiníon comun
y banales renunciar al encanto d I ngaño, a la magia del Jogos poético qu
lo genera, porque te engaño ale más que cualqui r opinión.
Para Gorgias no hay v rdades: Jas que llamamos tale', son opinion ·; J
principios moral
opiniones: así pues es mejor dejarse engañar pla enteram ntc, que vivir mediocremente según la doxa. Las opinion , luaares comun , on pasivas, !áticas· nos impiden de.se.ar tien n fuer1.a d in r ia
que amalgama una masa de onvenciones social
de prejuiri s: para orgias son prejuicios todos los principios.
En ta niptura con la moral tá su estetismo: Gorgias es el prim r e critor 'maldito', que afirma que fr nte a la pasividad de las pini nes que
nos obligan a una vida tálica y al hecho de que no xistc una ver&lt;lad
absoluta vale el poder mágico del lagos poético, que rompe Ja pasÍ\;idad de
las opinion
on el dinamismo de la p rsuasión. ólo el logos poético no
pe uade y engaña, embruja y domina como una necesidad pero sólo 1
logos poético nos hace actuar con decisión; si falta esta fuerta, tamos d tenidos por la fuerza de la incr ia de la doxa.
múnmente decimos que a una persona enamorada no la d tiene nadi :
a H lena, persuadida por París, no Ja para nadie, arrolla la doxa, que trataba
de Ulmovilizarla. , lo on la dúnamis d I djscurso poético lo ramo · saltar
el peso d las opinion pruivas y mortificant s, la usanzas, todo lo que hay
de istalizado n la sociedad, que n s arrastra por la fuerza d la inercia
todos los prej uici s que pasan por principios· ella nos ha e actuar no razonand sino arrastrados por la b111jería de lo irracional: pcr, , para orgias
s mejor ser arroJlados por 1 Iogos, que tar !áticos.
La elección no tá pues entre elezeia y logos en añador - i admitirramos
la ,. rdad, tendría una fuerza igualm nte potente que la del logo poético-;
pero, ya que para orgias no existe rdad, el duelo no
ntr do cosa po ilivas, sino entre lo positivo d l logos qu con su encanto n s permit eJ goce de
la belleza, y del otro lado, la miserable doxa de 1 hombre mediocres, la
masa estática de Jas convencione que nos ligan: fr nte a t mundo opa o
de Ja doxa, ya que no hay verdad nos queda omo arma álida sólo el ngaño; pero, viva I engaño porque es producto d I logos bello poético fas-

46

inador, que ha
com ter tonterías -pero para Gorgias es mejor hacer
tonterías- que n lleva sobre alas de la in cionalidad sin las amonestaion molestas de la razón, 1 Iogos que nos engaña y nos hace saltar allend
las opiniones.

ta fascina ºón de la belleza, qu no e preocupa del contenido de 1,
a cion s. rá un motivo típico del e tetismo.
Gorgias ontin(1a n ta observa ión: sólo un discurso escrito con art
pero no inspirado en la verdad pu de del itar y persuadir a la multitud.
¿ Quién pu · cond na a Helena? o la verdad que no existe sino la doxa.
¿ Quién la absu lv ? El logos poético.
En ef to, i H I na
imputada fr nte a la doxa a la opinión común,
·qui' n la puede de timar por no haber seguido ' ta y de haberse .dejado
G
,
transportar por I logos? i fuera imputada fr nte a la \'erda d, s1, esta.na
rrada, pero si la erdad no xiste; frente a la doxa debemos com·enir qu
Helena ha hecho bien n seguir un engaño de belleza; ha dado prueba de
bersc abandonar al hechizo de lo irracional.

a aquí un probl ma que será fundamental en I tetismo mod mo: la
palabra por su magia intrínseca, el discurso bello por su potencia arrastradora,
se impon como una n
idad prescindiendo de su contenido, por la cual se
vu l\'
·w1dario que se diga la verdad o I falso que
haga I bien el
mal. El contenido se vuelve indiferente: lo que importa
la b lleza embrujadora y ' fatal' , sea de la palabra poética sea del arte, del paisaje d la
muj r o del hombre. El problema del ontenido de Jo qu di 'º, ni siquiera
se plantea ( up ne) en tanto que no ha}' erdad y sólo la ilusión o el sueño
de beUcr.a son ciertos.
En el fondo d esta concepción hay una inmensa tri teza: al mismo ti rnpo que se xalta la vicia,
la vacía. Por esto, quien se deja engañar es más
sabio que quien no se deja engañar: no solamente porque da prueba d sentir la fascinación de la belleza d saber asir lo matices del logo poético,
sino también porque sólo d jándose persuadir, no qued al arbitrio d la
d xa medio re, de las tentaciones banales.
Por ' to
sabia Helena que se ha dejado persuadir por Paris a quien
había dado el fu
de la bell za
nu misma· si no se hubi ra dejado persuadir se hubiera marchitado mediocrem nte cabe M n lao. Pero añade Gor'
gias: las palabras son como las medicinas: así omo hay fármacos que curan y fánnacos que envenenan, asi hay también palabras que con alguna
• persuasión maligna hechizando, enven nan I alma. sí pues el logos poéti o puede jer itar su imperio n ualquier ~ntido: puede ser bueno o malo
puede producir n cualquier di.rección su encantamiento o la que llama Gorgias la perstlasión o sugestión; pero también la persuasión maligna es bella.

ªº

47

�Para el estetismo del siglo XIX, también, mientras más envenenan las palabras son más bellas, porque el mal es bien; todavía más, el verdadero bien
es el verdadero mal.
Pero para Gorgias la necesidad nos es dada también por la sensación: el
mundo de las sensaciones actúa con la misma necesidad de la sugestión del
logos; nuestra alma se modela, trasmite los sentidos, segú~ las sensacion';
que deseamos o aborrecemos. Así pues, si la belleza se nos _unpone ~ traves
de los sentidos como una necesidad, podría darse el caso, dice Gorgias, que
Helena no haya sido persuadida por Paris, sino que se haya en:imorad_o_ de
él; ni siquiera en este caso podría hacerse nada, porque fa~ sensaci~nes VJStvas
auditivas que buscaba en Paris se lo imponían. Para Gorgias tamb1en el amor
actúa como una fuerza necesaria : la sabiduría consiste no en el fervor con
]a doxa -la acción de las sensaciones no vale la pena para la doxa, de privamos de sensaciones agradables-- sino en el abandonarnos a las sensaciones,
de modo que la ilusión amorosa nos persuada, y nos trastorne. Profunda tristeza hay en este conocimiento que sólo si nos dejamos arrollar por las cosas
y los engaños tengamos algunos momentos de felicidad.

discurso, la sugestión del logos no duran srempre, porque no se puede vivir
toda la vida encantados por el hechizo de un discurso poético. Ahora bien,
terminado el hechizo del discurso poético, el drama no está en aceptar la
doxa, sino en volverse a plantear el problema de la alézeia. Además, para
el que sueña, cuando sueña, el sueño no es sueño, sino realidad; se vuelve
sueño cuando se despierta. Del mismo modo, para quien está engañado por
la magia de la palabra que genera la persuasión y por consiguiente el engaño,
esto no es engaño sino verdad, porque si se sabe que es engaño ya no se
engaña más: el logos tiene una potencia mágica en cuanto hace creer que
el engaño sea verdad; lo fascinante de la persuasión nace del hecho de que
quien está persuadido cree que sea verdad y no engaño. Entonces el conflicto no está entre logos y doxa, sino está siempre entre logos y verdad, o
Ja que se ha creído tal EJ mismo Gorgias parece no darse cuenta en el último período de su escrito, que concluye asi: "He querido escribir este discurso que fuera para Helena un .elogio y para mí un pasatiempo"; golpe
final amargamente irónico y también estetizante: el arte y el amor como
juego serán temas típicos del estetismo.

Con el admitir que Helena no sea culpable termina el discurso de Gorgias. La defensa de Helena dejaría suponer- que el culpable sea _Paris, si. el
discurso hecho por Gorgias no se pudiese repetir tal cual para el mlSillo Pans:
aquí e] sentido de vanidad de todas las cosas, presente en el discurso gorgiano. Tratemos de repetirlo para París: ¿París es culpable? No, P?;que aún
adnútiendo que haya seducido a Helena con Ja palabra ¿por qwen le fue
inspirada sino por Helena misma? Tanta fuerza mágica emanaba de su belleza, que actuaba en París como un estímulo inesístible, como un_a nec~~ad.
También Paris sucumbe entonces a la necesidad de las sensactones VJS1vas
auditivas, a la ineluctabilidad del amor: el engaño y Ja persuasión son recíprocos.
Un moralist.a. podría inquirir: ¿ Y el adulterio? Gorgias responderla que
el adulterio pertenece sólo al mundo de la doxa, es una opinión que va s~perada con la dunamis ( así responderían también todos los es tetas del siglo
XIX), es una fuerza de inercia que pertenece al contenido, ~diferente, porque lo que cuenta es lo bello; además si obedecen a la necesidad, no hay ya
responsabilidad.

La concesión de Gorgias, de un mundo sin verdad, sino todo opiniones y
engaños del logos, contra las apariencias, no es del todo trágica: es melancólica -triste- amarga, pero le faltan muchos elementos para ser trágica;
le falta ante todo la lucha entre eJ bien y el mal. En Gorgias falta también
1a tentativa de una posición que trata. de ponerse más allá del bien y del
mal, de la moral común, como en la posición verdaderamente trágica de
iet.zsche. Faltan además las categorías de lo sagrado y de lo religioso, necesarias para una concepción trágica, falta una voluntad desesperada de tener
la verdad. En efecto, Helena y París son recíprocamente seductores y seducidos y en este juego obedecen a una necesidad : Helena obedece a la fascinación del logos de París, que a su vez se ha movido por la necesidad de las
sensaciones provocadas por la belleza de Helena: obedecen, no deciden nada;
se abandonan a la necesidad, arrastrados por la persuasión hacia la satisfacción de sus pasiones. Nos encontramos frente a dos personajes ciertamente
sensibles a la belleza, pero cuya belleza y sensibilidad está en el fondo privada de sentimientos, sobre todo de sentimientos en conflicto. U na característica del estetismo será justo la sensibilidad privada de sentimientos: para
el esteta., justo porque es esteta, el amor puede ser sólo un juego, de otro
modo termina por ser "es~tico". Ay del e.steta que se enamora porque cesa
de ser esteta; debe tener una fortísima sensibilidad por la belleza, pero no
de los sentimientos; debe ser árido.

Mas sería muy fácil decir que todo es. un prejuicio, doxa: muy cómodo
sería identificar o reducir cualquier principio a prejuicio; además, osar a
despecho de la. doxa, no es ponerse contra los prejuicios, porque se puede
hacerlo sólo en nombre de algo que no es prejuicio. Quien considera que
todo es prejuicio, no tiene verdaderamente ningún juicio. Este estetismo, como c1:1alquier estetismo, tiene además dentro de sí un límite: la magia. del
48

En este punto la palabra de Paris1 por fascinante y sugestiva que sea, parece simplemente una embriaguez.

49
H4

�Si se reflexiona qué cosa sea la necesidad del logos de que habla Gorgias,
se descubre que no es sino el concel!to griego del destino desconsagrado, sin
alma religiosa, no ya destino, una necesidad que viene de lo alto con 1.m poder
misterioso y terrificante (el destino de los trágicos griegos y de la mitología)
sino la fatalidad de las cosas, la necesidad de las sensaciones y de los instintos, su mecanismo.
La belleza de Helena desencadena en efecto inexorablemente las pasiones
de París que produce la magia de la palabra persuasiva y engañadora, y ellas
desencadenaban a su vez la pasión inexorable de Helena: dos voluntades sojuzgadas y por consiguiente fuera de juego, porque no se empeñan en ninguna
lucha: no de Helena para defenderse de la fascinación de la palabra de Paris~
no de Paris para defenderse de la fascinación de la belle7..a de Helena. Dos
voluntades pasivas, como la doxa: Gorgias no se percata de que el mundo de
su logos termina por identificarse con el mundo de la doxa, porque no hay
ninguna verdad por la cual combatir, por la cual ini iar un conflicto de sentimientos; todo está al nivel de la pasión, del instinto, de la sensación: pero
de esta manera Gorgias no ha humanizado, ha desnaturalizado todo, aun la
misma belleza de Helena y la palabra poética de Paris, engaño, juego, que
simplemente aburre. Y el estetismo moderno, con su vacío, ba acabado por
aburrir.
Ya de este primer ''precedente" se pueden individuar algunos límites de
esta concepción, casi para prevenirse, en sentido pedagógico, contra de este
tipo de autores.
Fuera de este tipo de estetismo de 1a beJleza, Grecia ha teorizado otro, el
del hombre filédonos, amante de los placeres, representado por Aristípo,
alumno de Sócrates y fundador de la escuela cirenaica, modelo viviente del
filédonos, y no solamente el teórico del edoné.
Refiere la tradición que en Cirene, ciudad riquísima, Aristipo desde chico
nacido rico - aunque no bastan las riquezas para hacer un esteta- se mostró
amante de todos los placeres que se J?Ueden obtener de la vida. Inteligente
y dotado de una refinada educación, tenía el gusto por la buena mesa refinada, tenía la predilección por los perfumes, de los cuales sabía sacar placeres sutiles; y a quien le hacía ver que los hombres a los que les gustaban
los perfumes eran afeminados, respondía que esto es signo de afeminamiento
solamente para los hombres aferninados, no para los otros. Naturalmente era
desprejuiciado, gran señor de la vida. Se cuenta que en la muerte de Dionisio
de Siracusa (no se sabe si el viejo o el joven) Aristipo no dudó en danzar en
veste de púrpura, mientras Platón se rehusó, no pareciéndole serio. Era amante de la conversación agradable, elegante, urbana; le gustaban las bellas mujeres y cuanto podía contribuía a hacerlo vivir placenteramente; en este sen50

tido Aristipo es el modelo del hedonista, de quien pone el fin de toqa acción
El hedonismo así entendido se opone a toda teoría,
retenida por mediocre y banal, que asigna como fin de la voluntad la virtud, la obediencia a la ley moral; su antítesis, por ejemplo, la ética kantiana
del deber por el deber. Para Aristipo, Kant sería un aguafiestas que no ha
sabido vivir. Superior a los prejuicios moralísticos, At-istipo está muy lejos
de retener inmoral vivir j el lujo y agradablemente; así Ja riqueza ale si
se la sabe empeñar en la satisfacción de nuestros deseos; del resto, él observa, hay lujo también en los ceremoniales religiosos. Si todo lo que da
placer tiene una cierta belleza y todo lo que es bello es placentero, no puede haber mal en el placer, que por esto es el solo bien. ¿ Y las leyes? Nada:
convenciones humanas que valen para aquellos que no saben vivir, pero que
el filósofo sabe despreciar. Hay pues, como en toda posición estética rotura
con la moral, superioridad deJ esteta sobre lo.s demás, y sobre foda norma
estética y jurídica, válida para la "masa". En efecto, según Aristipo, la superioridad de los filósofos consiste en el hecho que, aunque fueran abolidas
todas las leyes, ellos vivirían igualmente como viven, porque de las leyes tienen necesidad sólo los otros, los que necesitan de freno~ esto es, que no saben vivir.
en el placer que le da.

Aristipo era amante de la cultura, pero de Wl cierto tipo; no de la erudición, pero sí de la cultura que enriquece la humanitas; de aqtÚ su desprecio por las ciencias naturales y la matemática, motivo común a los estetas
de todo tiempo. «Humanista" en el sentido más mundano pero también formativo de la cultura, solía decir: "mejor ser un mendigo que inculto", esto
es mejor carecer de riquezas que de "humanidad"; "humardtas" que significa sensibilidad -que no hay sin la cultura pero que potencia la cultura
m.is.ma- por gustar el placer de la cultura y los placeres que nos. da, para
gozar la vida placenteramente, teniendo el gusto por la inteligencia, de una
buena conversación, de buenas lecturas de bellas poesías, de manera de ser
placenteramente (a.¡,,oradablemente) sociables, sutilmente espirituales mordaces y gentiles al mismo tiempo; en breve, humanitas es goce de los placeres
dignos de los hombres libres. Aristipo se puede poner entre el dandy y el
viveur de alta clase.
La doctrina de Aristipo nos ofrece motivos que interesan a aquella particular forma de estetismo, llamado "estetismo del placer".
"Vive sólo el presente", las sensaciones activas, el placer en el instante en
eJ que se genera; no un status placentero, sino "el placer en movimiento", la
volubilitas in motu · "vive sólo el presente", la sensación del placer momentáneo; ya que se ha gozado no existe ya, ha pasado, y lo que se gozará no
51

�existe aún y por lo tanto es incierto si se podrá gozarlo o no. La sensación
del placer es el fin de nuestra vida: nuestra única felicidad reside en su instantaneidad sin recuerdo de los placeres pasados y sin esperanza de los placeres futuros, porque el primero genera el pesar y envenena las sensaciones
presentes; la otra. incierta y obscura, genera preocupaciones· entonces, a fin
de que eJ placer de la sensación inmediata en su in tantaneidad no sea turbado y 1o podamo gozar en su pureza y plenitud, se necesita aislarlo en su
momentaneidad. A la observación de que también el instante pasa Aristipo,
como verdadero esteta, respondería que justamente porque se sabe que pasa
y no regresa más, no necesita dejárselo huír. Buen comentario puede ser
el carpe diem horaciano.
La característica esencial del estetismo de Arist-ipo se nos da en su célebre máxima; poseer es no ser poseído; dominar el placer sin ser por él
dominados, permaneciendo siempre dueños de nosotros mismos. Si me dejo
dominar pierdo mi libertad, la "elegancia de la voluntad", no soy ya amo
de mi goce: ser dueños de nosotros es ser grandes señores dentro de nosotros.
Es necesario saber dominar las circunstancias, saberse procurar el placer con
inteligencia, desinter' s, argucia, humorismo. En breve: se necesita dejarse
impresionar por todo lo que puede procurar placer pero hasta el punto de
no quedar esclavos de alguna cosa y de modo que ninguna nos procure
preocupaciones; para Aristipo, en efecto, un placer preocupado no vale la
pena perseguirlo. El goce es fruto de una refinada sapiencia, de un bien logrado cálculo entre el empeño requerido y el placer que se puede obtener.
En conclusión: el placer debe ser mayor que los inconvenientes que pueda
causar; dominio de sí, de modo de enseñorear las circunstancias exteriores;
perseguimiento de los deseos sin abandonarse a las pasiones; conservación de
la propia libertad frente al placer mismo; indiferencia o desprecio hacia las
conveniencias sociales; capacidad de coger el instante del placer sin pensar
en el pasado o en el fu~ro. Esta doctrina prohibe los excesos sólo por antiestéticos, pero exhorta a gozar la vida en cualquier situación según las reglas
del buen gusto y de la despreocupación, que va empujada hasta la indiferencia para los demás: desinterés total del mundo que nos circunda, de modo
de alcanzar un severo equilibrio equidistante del goce animalesco y del moralisrno tedioso, o sea, ruptura con la sociedad.
He aquí en Aristipo algunos motivos e ingredientes del estetismo moderno.
obre este propósito es aclarador el divertido diálogo entre ócrates y Aristipo que Jenofonte nos refiere en sus Memorables (libro 2o. cap. lo.), sin
olvidar de tener presente que entre Aristipo y Jenofonte, entrambos discípulos de Sócrates, no había simpatía por la diversidad de temperamento, sien-

do el moralismo conformista de Jenofonte la antítesis del estetismo despreocupado Y refinado de Aristipo; todavía no hay razón para dudar de la autenticidad del diálogo, que saca a luz hasta los dos diversos tipos humanos de
Sócrat~ y de su sibarítico discípulo, que debía tener una cierta repugnancia
por Sócrates hombre, al lado de la estima por el maestro. En este diálogo
S~rates invita a ~os presentes a ser atemperados en los placeres, pero Aristipo no es del ID1Smo parecer. "Si tú debieras educar a dos jóvenes -le
pregunta entonces Sócrates-, uno para mandar y otro para 00 estar deseoso
jamás del mando, ¿cómo los educarías? ¿ o es c,ierto que a quien educamos
para el mando lo habituarnos a 1a templanza en 1a gula, en el sueño, en los
placeres carnales, etc., de modo que sepa dominar todas las incomodidades
inherentes al mando?" Aristipo no lo duda, hasta concuerda eon el maestro
en todo punto. Pero cuando Sócrates lo interroga en cuál de los dos géneros
de hombres, el que manda o el que no manda, quisiera colocarse responde: « yo no me _eongo en efecto entre los que quieren mandar; porque
'
me
parece tonto tener que proveer no sólo de las cosas necesarias a nú sino también de las que son necesarias a los demás: las ciudades se sirven d~ quien las
manda como de esclavos, y yo quiero que mis siervos me abastezcan en abund_ancia de las_ cosas que me sirven y ellos no las toquen; lo contrario exige la
cmdad de qlllen 1a manda; así pues aquellos que aman estas molestias para sí
Y para los otros, los pongo en el número de aquellos que son aptos para el
mando; yo en vez me pongo entre aquellos que quieren vivir 1o más desahogada Y su~vemente posible". Aristipo, como todos los es tetas que se respetan,
no d ~ smo buenos gobernantes que se sacrifiquen de modo de poder gozar la vida en paz. Frente a semejantes argumentos Sócrates no se sabe defen~er con ~ habitual habilidad. Egoísmo despiadado, ciertamente, es el del estehsmo antJ._guo y moderno: los otros existen sólo para servirnos, y entre menos
nos ocupemos de ellos, más disminuirán nuestros quebraderos de cabeza. El
resto de los demás son brutos e ignorantes que no saben disfrutar de la vida:
así pues que trabajen para quien la sabe disfrutar y sabe recoger sus más
agradables y refinados matices.
O~ra sabrosa anécdota: Aristipo anda de viaje por el mar junto con su
he~ra; se desencadena una tempestad y el filósofo, que temía bastante por
su vida, se espanta Y no se abstiene de manifestarlo; los marineros le pre~tan ~ue por qué él tan sabio, tiene tanto miedo de morir. Responde:
o es cierto para la misma alma que cada uno de nosotros esté en ansias"
respuesta que denuncia el profundo desprecio por los demás, característico
de su filosofía y continente de aquella carga antisocial, propia del e tetismo
moderno. El estetismo del placer es diverso del gorgiano de la belleza: Gorgias

52
53

�aconseja dejarnos transportar por las pasiones suscitadas por la fascinación
del discurso poético: Aristipo, controlar los deseos y las pasiones por un
placer bien calculado, elegantemente vivido. Aquí, además de Ja ruptura con
la moral, común a los dos filósofos, hay ruptura con la sociedad, que no
existe en Gorgias; pero el gorgiano al tomar en cuenta a los demás no comporta su bien, sino el de quien gobierna, dado que el que gobierna se preocupa
de su interés, y los demás, el pueblo, son como instrumento aun si hace creer
que gobierna por su bien: el saber hablar es como arma para engañar a la
multitud de los ignorantes. Las dos concepciones tienen en común el pJano de
las sensaciones y de lo sensible, al cual reducen toda la vida; para Aristipo se
expresa en la momentaneidad del placer, para Gorgias en la magia del discurso.
Pero es bien pesimista Aristipo, si pone la única felicidad en el placer
s€I1Sible en su preseneia actual, instantánea. La felicidad resulta compuesta
de una serie de instantes "aislados" sin recuerdo de los placeres pasado,s y sil1
pensar en los futuros; el placer mismo, un fragmento fugaz, existe y pa.sa.;
imposible un placer continuo; por esto es imposible wia felicidad continua.
Pero entre un instante y otro de placer, un int~o: ¿de qué cosa se le
llena? Si de nada, es el tedio; si de algo, no es el placer, es el dolor. Entonces
la vida no es placer, sino tedio y dolor entremezclados de instantes de placer. Para Aristipo sólo quien goza es feliz, y quien no goza es tres veces infeliz y desventurado; pero aun quien goza tiene Ja más desesperada experiencia de tedio y dolor, perseguido por ios in tantes fugaces del placer.
En semejante teoría, donde el único estimulo es el placer momentáneo, el
dolor @s un absurdo por vencer y por olvidar siguiendo los placeres; pero
llega inevitablemente el tedio desconocido por las personas sencillas ("de
poco momento", dirá Leopardi) que 'se div:ierten" con poco, y propia de
los espíritus "superiores" · justo los Aristipos se aburren_, aún del placer momentáneo y refinado. En efecto, a la escuela cirenaica de la cual Aristipo
es el fundador, pertenece Egesia, llamado "persuasor de muerte''. Si el fin
de la vida es el placer instantáneo, sin sentido, el dolor, tedio el mismo placer,
buscado sólo para vencer la desesperación : la felicidad es sólo una máscara
del pesimjsmo de una vida s'm objeto, pesimismo propio de todo estetismo
antiguo y moderno.
El estetismo moderno, en efecto, a partir de los románticos y a diferencia
del antiguo, elimina el concepto de felicidad: vivir estéticamente no significa
alcanzar la felicidad, puesto que no hay ninguna felicidad que conseguir. He
aquí una de las profundas diferencias entre los dos estetisrnos; el dolor no
es lo opuesto al placer; el placer verdadero está en su síntesis, lo bello ver-

dadero en la unión de lo feo con lo horrendo, la "gran síntesis" de que habla
F1:ubert, las "mezcolamas heterogéneas" que señaló primeramente Novalis.
1:81 p~es el verdadero placer, la verdadera belleza están "contaminados". Tal
s~ntesis un griego no podría pensarla, le repugnaba: ella puede concebirse
soJo en un contexto cultural cristiano.
Traducción del

DR. JORGE RANGEL GUERRA

54
55

�FILO OFf E
TERIORIDAD
JAQUE
HE ALIER

EGú

DR.

LAJN

UY

Universidad de Toulouse
"Mi habitación, como hubiera dicho mi viejo
roa tro Lachrlie.r,
compone de dos pi os,
ciencia y fe, entre las uales se encuentra una
e.rea/era, qu recorro constantemente subiéndola y bajándola" (Jacques
hcvalier, prólogo
a la obra de Bernard Grasset, Comprender e
inuentar, París, Ed. Grassct, 1953, pp. 32-33).

EL

GRAN ÉXrro QUE E TÁ TENIENDO los últimos años, enlr el públit
ulto
tanto en Francia orno en el
tranj ro la monumental Historia del Pensomi,mto (París FJammarion 1955-196 ) e rita por Jacques hevaüer ( 18821962) justifica ahora el que consagremos nu tra atención a st pensador
profundo y Jaro (¡como las torr •nt de los Pirine qu no podrían ondearse, a pesar de su incomparabl limpidez!), a quien así I cr emo , aún no se
ha hecho cabal justicia, habiéndolo más ien desconocido muy a m nudo. 1

' Jle aquí la lista completa d sus obras:
Etude cntu¡ue du dialogu.e pu11do-plato11icien l'Axiochos, sur la mori el l'immortalité
de l'dme (París, lean, 1914).

La notion du nécessafre che; Atíslote et chez ses prédécerseurs, parlicuh rffllenl
c/ie;; Plato11. (París, Alean, 1915).
Descartes (París, Pion, 1921 ).
Pascal (París, Pion, 1922).
Bergson ( París, Pion, 1926).
Essai sur la /ormalion de la national,t,! et dts rlvcils religieux au Pays de Galles,
des origines a la fin du V 1cme siecle (París, Alean, 1923).
T,ois conféren&amp;es d'O:cford (París, Spes, 1928).
L'habitude. Euai de métaphysiqut1 s,;ienllfique (Pari Boivin 1929).
La For2t. Tronfais-en-Bourbonnais (Parí, Horizon d Fraocc, 1930).

57

�En mi tiempo de estudiante de filosofía en la Facultad de Letras de Grenoble ( antes de ser maestro agregado en la orbona), de 1935 a 1938, tuve
la oportunidad de seguir con asiduidad, durante aquellos 3 años ricos de
enseñama y de experiencias, todas las clases impartidas por el decano Chevalier, que estaba entonces en su al.me; de ellas he guardado un recuerdo
imborrable, como muchos otros condisclpuJos de distintas opiniones doctrinarias o políticas.:i La cálida palabra del maestro, en sus lecciones públicas y
en las que tenían por auditorio a especialistas, llegaba de lleno a cada uno
de los presentes en 1o más profundo de su -espíritu y de su corazón. Me parece
ver todavía el gran anfiteatr de la Univ rsidad plaza de Verdun, cuyas
amplias calzadas se abrían hacia la calle nevada de Ja alta y vasta montaña
de Belladona : en ese cuadro grandioso de los Alpes (que me hacía pensar en
el del cuento de J. Ruskin, The ki11g of the golden river, en el cual el peLa vie de l'es/nit (Grenoble, Arthaud, 1931).
L'idée et le riel (Grenoble, 1932).
Sa.i nte Thérese et la vie mysliqu.e ( París, Denoél, 1934).
Pascal (Flam.marion, 'ollecrion "Les grands coeurs", 1936).
La vie morale et l'au-dtlil ( Flammarion, 193 7).
Cadenus (París, Pion; tomo I: 1939; tomo II: 1951 ).
La Légende de la Forel (París, Crépin-Leblond, 1950).
Lefons de philoJophie (Grenoble, Arthaud, 1943).
Avant-Propos de l'ouvrage de Bemard Grasset, Comprendre et inventer ( París,
Grasset, 1953).
Bergson et le Pire Pouget (París, Pion, 1954).
PADRE PouoET, Logia: pensamientos y enseñanzas presentadas por Jacques Chcvalier
( París, Pion, 1955) .
Histoire de la Ju11sée: Tomo l. La pensée antique {Par'is, Flammarion, 1955).
Tomo 11; La pensé e chrétienne ( París, Flammarion, l 956).
Tomo 111: La pcnsée modeme. I: De D e-artes a Kant
(París, Flammarion, 1961).
Tomo IV: La pensée moderne. I1: De Hegel a Bergson
( París, Flammarion, 1966).
La scicnce et la pensée, estudio publicado en la obra colectiva 8cience et progre5'
liumain ( Parls, Cl'lltre économique et social de Pcrfeclionnement des Cadres, 1958).
Entretiens avec Bergson (París, Plon, 1959).
Connaltre, c'est reconnaitre (Madrid, Ed. de la Rea l Academia de Cien ias morales y políticas, l 959) .
Le souvenir de Bergson (Monlrcal, Ed. de Radio-Cantldá, 1960).
Ediciones: Les Pensées de Pascal (con comentario continuo, París, Gabalda, 1926).
letlres de Desearles sur la morale (París, Boivin-Hatier, 1935). Philosophie, manuscrito inédito de Claude Bernard (París, Boivin-Hatier, 1938), Oeuvres completes de
Pascal (París, Gallimard, La Pléjade, 1939).
• Como testimonio de este entusiasmo de mi primera juventud se puede leer: Alain
Guy, Métaphysique et intuition: le meuage de Jacques Cheualier, París, Ed. harles•
Lavauzelle, 1940 XXVIII y 190 pp.

58

queño Gluck contempla las poderosas montañas de St}Tie), la m rotación se
elevaba espontáneamente hacia las cimas de la especulación espiritual, y ante
nosotros, se desarrollaba como a través de una casa de cristal sin maquillaje
ni jerga pretenciosa, simplemente un pensamiento vigoroso y generoso, ávido
de absoluto, pero respetuoso del misterio.
En una muy bella conferencia madrileña del 13 de diciembre de 1958, en
la que se empeñó en consignar solemnemente todo lo que debía a España y
a su ultura Jacques Che\"alier proclamaba: "el verdadero reconocimiento no
depende del cuerpo como el hacer presentes los recuerdos; depende del alma,
única capaz de conservar y reconocer Jos recuerdos como tales; va de dentro
hacia afuera, de nosotros hacia las cosas, de la idea hacia la per epción, gracias a una tensión de la conciencia que va a buscar en el santuario íntimo
del alma la intención profunda que le permite interpretar las cosas proyectando sobre ellas su luz. Y es esto lo propio del amor, cuya esencia es dar y
no recibir''.ª Un tal espiritualismo de la interioridad plena, alimentado tanto
con la ciencia como con la mística, nos parece llegar a buen tiempo para responder a las aspiraciones más o menos bien formuladas, de una época revuelta,
como es la nuestra. Para cercar este mensaje y captarlo en tocios sus matices, intentaremos llegar directamente hasta la intención y el proyecto central d la
doctrina de Chevalier, la cual quiere ser un realismo espiritual integral hostil
tanto al idealismo, como al naturalismo.
Jacques Chevalier rechaza todo sistema a priori, fruto de una medita ión
personal hecha en una intimidad cerrada y que fuera orgullosamente definida como un todo intangible y definitivo. Su reflexión, en cambio parte de
una escrupulosa toma de conciencia de nuestro mundo actual, terriblemente
decepcionante a pesar de sus magnüicas conquistas técnicas. Las guerras infernales (según la justa palabra de León Séché) el dinero-rey, el egoísmo
incontrolable e hipócrita, el desenfreno de la sexualidad, las perversiones del
juicio público, la desnaturalización del hombre y de la civilización o las amenazas de acabar con el mundo hacen, y esto nadie lo ignora, que nuestro
siglo sea uno de los más sombríos de toda la Historia; como lo ha hecho ver
Bertrand Russell, '150 años de ciencia han manifestado ser más mortíferos
que 5,000 años de civilización precientífica". . . Sin abandonarse al pesimismo o al escepticismo, Chcvalier se aplica a investigar las causas de ste "desequilibrio moderno", y después intenta descubrir sus remedios. Su dialéctica
se muestra como una obra de salvación y de renovación; sin caer en el pragmatismo, vuelve sin embargo la espalda en forma deliberada a la fría e in• Connaitre, c'est reconnaltre, Madrid, Ed. de la Real Academia de Ciencias morales y políticas, 1959, pp. 10-11.

59

�sensible teoría y se adapta } hace suya. tocias las inquietudes de'! alma contemporánt.'a, mismas que intenta conjurar y sobrepasar.
Ad lantándose a ciertos tema· de José Ferrater Mora -El hombre en la e11crurijada (Bueno Aire Ed. udameric.ana, 1952) · •, Jacqucs hevalier establee analrnrías entre la risis de nuestro tiempo y las crisis anteriores, como
la de los sofistas griegos en el VI siglo antes de nuestra ra o la de la decadencia romana o la de la disolución del imp rio de :arlomagno y sobre
tocio, la d I siglo XVI que fu consecuencia del abandono d la armoniosa
sínte i medieval y que se realizó por lo golpes que le dieron el nominalismo,
el neo-paganismo, el capitalismo y el nihilismo. El diagnósti o a que llega
en us diferent obras y arlículos, imputa el desatino univ rsal al rechazo de
1 equilibrio natura.le , constituti\'os de la vida humana, tanto como a la
negación de toda trascendencia. En su opinión, la pérdida de la cre&lt;'ncia n
la post-\"ida es la fuente del desamparo contemporáneo y del terrible de encadenamiento de lo ap tito incontrolables. i no existe n el más allá sanciones para nue tros actos, ninguna justicia ha de perarse después d • la
muerte y será la nada la que habrá de acoger a todos los humano . Per por
lo tanto ¿ ómo impedir el struggl / or life y l cinismo? Por otra parte, · cómo
obtener del hombre la abnega ión y el altruismo? Rebajar la vi&lt;la y ha ria
onsislir en su (mi a dimensión t rr strc, ¿ no es fatalmente llegar a la anarquía y a la tiranía? i la moral no tien más íundam nto · atoló i o que
ontológico, sino .olamente un fundamento utilitario o social, peligra volver.;
tremadam nte frágil y abdicar ant la l •y de la jungla. El más gra\' error
d l'Ste igJo de hien , · 'el absolutismo humano" 1 el cual ha por así decirlo. divinizado al hombr en lugar de Dios y, particularmente, al hombre
anónimo, al hornbre masa según el famoso título d 01 lega y Gas.set. "La
humanidad nos ha he ho olvidar al hombre. . . El hombre col ctivo se ha
.
sustituido por todas partes al hombre concr to. . . a 1a persona' ,~ mientras
qu , así como lo ha dicho Miguel de Unamuno, el hombr d cam, y hueso
sigue siendo la realidad primaria y fundamental, a la ual no podna J nuniarse sin mutilar nuestra más esencial , ·oc.ación.
El mal d que ufrimos es d ord n metafísico y aun religioso: · ría un
error p nsar para él en una terap~utica política, a la manera de todas las
"r tauraciones" ( d donde
sigue que 1 maurr i mo sea un radi al allejón sin salida cuando afirma: "¡ política n primer lugar!" ) · no es la
policía ni la ayuda conómica las qu podrían rnlver a implantar la armonía
en la iudad y en I corazón del hombre. i se quier impedir que el mundo
se pierda, no p drá lográrselo tampoco con la icncia: la ci ncia
enea• La Vie rnorale et l'au-dela, titulo de capitulo.
• lbíd., p. 6.

60

mina siempr , según la definición de ristóteles hacia Ja captura de 1
gen r 1 • lo nec sario. La iencia s, podría decirs el con imiento &lt;le las
rc]aci n relativamente universalizadas y relativamente n ::cesarías que hay
entre los fenómenos artificialmente simples. La ciencia
fu r-z.a por re ponel r a la pr unta ¿cómo?; pero ya pasaría por encima de us pretensiones i
intentara I ponder a la pregunta · por qué? o quizás, al no poder dar una
r spu sta simplem nt negaría aquella uestión' .6 El cienti mo, tanto orno
1 po ·iti\'ismo, ha quedado compl tamente d moclado· si a ve e pued toda\·Ía resolver I problema de Jo medio , en cambio se ha vuelto ent rament in apaz de resolver el de los fines pu este último pertene e al dominio
d las opc:iones metafísicas. Por consigui nte, nos
n cesario pr eder a fortal cer las fuent d la metafísica en un esfu rz por localizar de nue\' las
rand líneas de fue17.a tle la realidad, las cual no se r du en de ninguna
manera a lo temporal, a lo pa ia1 o a lo contingente, y much men a lo
ab urdo. o hay en ,erdad una "moral inde ndiente" ·. además, 1·j de
poder ser la moral la que fundamente a la metafísica (como l
Kant)
la metafísica la que fundamenta, 1 ilima y promueve la moral.

•
¿ Cu: les son pue lo procedimientos acle uados de un método sano en filosofía capaz de hacemo acceder a \Crdades metaií icas regeneradora ?
"Toda la filosofía de De cartes,
ribe hevalier,7 como toda su ciencia no
es n cierto sentido ino un método, e. de ir una "ía. hora bien. toda grande
y sana filosofía es, ante todo o: un esfueno, intele tua) y moral para alc.an7.ar la '" rdad. El hombre no puede abrazar aquí abajo toda la verdad;
no puede contemplarla f1ente a frente. Pero si la busca. s.i se ori nta hacia
ella. con toda su alma, quiere decir que ya la encontró". La filosofía auténtica
es 'conversión e piritual" ( · gún la justa expre ·ión de eorges Ba tide) : 8
consiste en orientarse r sueltamente hacia lo real, en pon rse n camino ha.
ia la strclla, en lugar de e perar pasivament una iluminación o de repetir
una escolástica ualquiera. 'La rdad para ser onocida, exige del hombre
qu éste se volte hacia ella ,0 en un mo\imiento lú ido } perseverante.
En esta inducción espiritual el prim r imperativo es el d I recurso incesante
a la experiencia más extensa posible. Chevalicr quier co11Stituir una 'metafísi a po itiva", es d cir verdaderam nte apoyada obre los hechos, aprendi• cicnce et pensée, p. 15.
' Descartes, p. 158.

• La conuasion spirituelle París, PUF. "11\itiation philo ophique", 1954.
' Bergson, p. 300.
61

�dos éstos con toda su plástica y toda su significación. o hay que reducir 1a
experiencia a la experimentación de lo sensible o de lo cuantitativo; es indispensable tener cuenta también de la intcriori&lt;lad, de lo espiritual, de lo cualitativo y hasta de la alta mística; en cambio nada sería tan negativo como
complacerse en un egotismo voluntarista o íntelectualista (a la manera de
cierto idealismo inmanentista) que identificara el pensamiento con la textura
del universo. Por el contrario, es necesario someterse siempre a lo que es.
''Sumisión, uso de la razón", decía en este sentido Pascal.:ll Chevalier ha predicado con el ejemplo a este respecto; es así c.-omo primeramente emprendió
en Inglaterra, junto con Miers, investigaciones sobre la cristalización de las
soluciones hipersaturadas, siendo así como llegó a observar la tendencia de
la materia a cristal.izarse simétricamente (mientras que la disimetría es característica de la vida~ es decir de un reino nuevo y superior) ; y fue de la
misma manera como, estudiando sistemáticamente los ritos funerarios entre
los pueblos más diverros, debió constatar la universalidad de Ja creencia en
la inmortalidad como algo implícito en aquéllos; y de la misma manera, finalmente, al escrutar los estados místicos (y precisamente los de Santa Teresa
de A vila) pudo convencerse de que los verdaderos místicos disfrutan de un
perfecto equilibrio que los habilita para la vida práctica, lo cual debe incitamos a tomar en serio sus testimonios.
Es necesario saber interpretar los hechos, sin solicitarios, pero recogiendo
con docilidad todo su significado. 'La moral se apoya sobre los hechos, y no
sobre un vago ideal. Pero para discernir los hechos es necesario tener una
justa noción de los valores. . . Lo que nos hace ver el hecho como un hecho
es su valor, su significación, su sentido real y único, todo lo cual nos permite
discernir un arreglo, una estructura, un designio detrás del que aparece como
una simple coincidencia".U Ahora bien, para comprender e integrar la experiencia es necesario tener criterios y un instrumento riguroso de comprensión,
el cual no puede ser sino la razón. Como cartesiano fiel, Chevalier ve en la
razón nuestra facultad por excelencia, la cual caracteriza específicamente
nuestra naturaleza humana y a la cual no podríamos renunciar sin enajenarnos deliberadamente. La etimología sánscrita ~e la palabra "rat", parece ~ndicar una referencia a una armonía, a un orden, a un arreglo que nosotros
no hemos hecho y que existe antes de nosotros, pero que somos capaces de
reconocer y de res2etar: juzgar bien~ es tomar las medidas de lo real y de su
estructura. F.l racionalismo de Chevalier es audaz y sin compromisos; considera como rebuscado el de Augusto Comte y sus discípulos, el cual reducía
lo racional al campo de los fenómenos y, más especialmente, al de los fenó"' Pensées, NR.F, Ed. J. Chevalier, p. 154, No. 463.
" Cadences, pp. 354-355.

62

menos .materiales y extensos; para Comte, o para Bacon, vere scire, per cawas
scire; las verdades profundas y numénicas también nos son accesibles, a condición que nos coloquemos en 1a órbita adecuada para alcanzarlas. La razón
es capaz con sus solas fuerzas de descifrar con certeza amplias esferas de lo
absoluto, tales como el libre arbitrio, la inmaterialidad y la postvida del alma
o la existencia de un Dios personal y creador, el carácter sagrado del deber y
la existencia d sanciones del más allá, etc. El fideísmo comete el error de
reservar estos conocimientos a la Revelación o a la fe·, al contrario como lo
ve Pascal~ "la fe está por encima y no en contra de la razón"; u la fe perfeccióna, dándoles acento de sobrenatural, las conquistas de la fa.7.Ón y de
la naturaleza, pero sin contradecirlas ni abolirlas. egún la palabra de Coumot,
el fondo de lo rea] no es irracional, sino más bien "t;ransracional": Dios
nos ha comunicado un poco de lo que posee en grado eminente es decir de
su poder racional. Esta es 1a razón por 1a que Chevalier se decl:U.a hostil (a
pesar de haber sido miembro del Sitlan) a todo autoritarismo doctrinario 0
adm.inístrativo, pues el extrincesismo ( clerical o laico) le parece una violación al derecho natural y a las normales ambiciones de la razón.
Sin embargo, el decano de Grenoble no llega hasta el olvido ridículo de los
límites co~stitutivos ?e la _razón hum8:°'1. Para él, sigue habiendo, a pesar de
todo una 1D.1Densa distanaa entre lo finito y lo infinito, entre nuestra razón y
la razón de las cosas ( o si se prefiere la razón divina). Por encima de los
praea7:2bula rationabilia fidei, hay otras verdades aún más importantes que
las pnmeras: se trata de Jo que todas las religiones Jlaman ".misterios", y que
toman generalmente la forma de dogmas, y a los cuales nuestro espíritu se ve
~vitado a dar su asentimiento. Hay en ello algo de inefable y de incompren~1ble que ~r supuesto seria presuntuoso querer reducir al campo de nuestro
mtelec~, siendo que ést; .está ~tado por su origen, por su estatuto y por
su destino. Nuestro espmtu es unpotente, y lo será siempre, para abrazar
toda la complejidad y toda la riqueza del ser: por ello no debe nunca despojarse de la humildad intelectual Pero si Chevalier toma por su cuenta la
fórmula desencantada de Du Bois Reymond: "ignoramus, ignorabimus"
esta confesión d~ los ~tes de nuestra comprensión no Jo lleva de ningun;
manera al desaliento. Citemos un texto en el que muestra muy bien )a calidad mixta del conocimiento humano: "cualquiera que haya sido la cuestión que se le propusiera, el P. Pouget ( un Lazarista. que Chevalicr tuvo por
maestro toda su vida) nos iluminaba con luces decisivas. Estas no suprimían
las sombras (según la divisa del cuadrante de York, lucem demanstrat umbra,
la sombra demuestra la existencia de la Juz), pues doquiera entra el Infinito
permanece el misterio, y no podría ser evacuado, como por otra parte tarn.
u

Pensées, Ed. NRF, p. 153, No. 459.

63

�poco los milagros, decía con firmeza e] padre Pouget, sin arrcinar y minar al
mismo tiempo los fundamentos mismos de la religión. Pero la luz que nos
aportaba hacía comprender el porqué de la sombra y no se convertía en
objeción de ésta sino en coruirmación de lo verdadero· por esa luz nosotros
tocábamos lo real inefable" .1 3
En su orden propio es decir el plano de lo finito y de lo natural, nuestra
razón puede por asi decir sublimarse gracia a las extraordinarias posibilidades
de la intuición. Según el autor de Cadences nuestras capacidades intuitivas
quedan a menudo insospechadas,. pues sobrepasan con mucho nuestro uso
común; también en esto, la etimología puede instruirnos mucho: intueri significa "ver hacia dentro" lo que se encuentra generalmente escondido, y la
intuición es literalmente una visión aguda. Bergson que fue el maestro venerado de Chevalier, ha analizado finamente esta noción de intuición, misma
que él concibe como una 'simpatía intelectual, por la cual uno se transporta
hasta el interior de un objeto para coincidir con lo que tiene de único y por
consiguiente, de inexprcsable".1 l A diferencia del discurso, "que procede por
análisis y por silogismo, estudiando las cosas desde fuera, la intuición aprende la interioridad y el corazón de su objeto. Inscribiéndose en la vieja tradición de Platón, de Plotino de la Edad Media, de Descartes, de Pascal o de
Enrique Poincaré, así como de los grandes poetas o músicos, Chevalier lanza:
'~conocer una cosa absolutamente es conocerla desde dentro, en ella misma,
como simple; conocerla relativamente es conocerla desde fuera en función
de otra cosa como compuesta". 15
Este intuitus mentís, que magnifica el autor del Discurso del método, es
pues el nervio mismo de la mayéutica metafísica; en suma, se trata de lo que
Pascal llama el corazón, como se ve por lo que Chevalier observa y aclara
elocuentemente: "la razón prueba, e.1 corazón sabe. Ahora bien ¡ cuántas cosas
se prueba sin saberlas, y cuántas otras se sabe sin poderlas probar! La intuición es como el corazón, ella sabe". 16 He ahí por qué el decano de Grenoble no vacila en traer a cuento, con prioridad, las intuiciones de los artistas
y de todos los que, sensibles a lo :invisible, e les parecen y sobrepasan la abstracción en provecho de la comunión; sería conveniente releer todas las páginas extraordinarias de La Foret de Troncais, en donde el maestro (originarió de Cérilly, en .Bourbonnais, en las orillas de la vieja selva) recoge
piadosamente las sencillas lecciones de los campesinos, los cuales a su vez se
ponen a escuchar a la gran "naturaleza" y, en particular, el mensaje de los
u
u
1•
18

64

Bergson et le Pere Pouget, pp. 55-56.
La Pensée et le mouuant, 1934, "Introduction a la metaphysique", p. 3.
Bergson, p. 83.
Bergson, p. 107.

árboles. y orno los extremo se tocan, Chevatier que registra con cuidado
1a sabiduría de las naciones, emparenta el saber popular, la paremiología Y
el folklore con la intuición de los grandes pensadores como, por ejemplo con
esta observación de Bergson a propósito de los singulares misterios o coincidencias que encierra el mundo: "Hay muchas cosas en el mundo que nosotros ni siquiera sospechamos. Así, pienso que los árboles deben tener un interior, una especie de sensibilidad. Había en nuestro jardin d la finca Montmorency un árbo1 magnífico que yo nunca había mirado con cuidado. Un
día que estaba sentado detrás de mi escritorio lo miré por primera vez y me
percaté de su presencia. Ahora bien, unos minutos después, ucedió imprevi tamente una andanada de viento extraordinariamente fuerte que abrió el
árbol en dos de arriba a abajo. ¿Me habrá solicitado acaso una mirada antes
de morir? O mi mirada habrá hecho pesar su acción sobre él? Misterio pero
misterio que es un hecho" Y Sería necesario también referirse a la extraordinaria predilección de Chevalier por la música de César Franck o de Beethoven, cuya inspiración le parece verdaderamente una Gotterfunken, tochter
auns Elysium . ..

En fin el método de Chevalier es infinitamente respetuoso frente de las
' valiosas de todos los filósofos que lo han precedido. En lugar
adquisiciones
de hacer tabla rasa de los sistemas anteriores intenta con convicción sacar de
]as antiguas filosofías toda la parte aceptable y, por a.si decir, eterna que aquéllas guardan, para confrontarla con sus propios descubrimientos. Existe así,
en su opinión toda una tradición de la filosofía perenne, jalonada por estos
grandes seres (como diría Carlyle) que son Platón, Aristóteles San Agustfo,
San Anselmo, Santo Tomás, San Buenaventura Santa Teresa de Avila San
Juan de la Cruz Fray Luis de León, 18 Descartes, Malebranche~ Leibniz, Pascal Maine de Biran, Ravaisson, Lachelier y Boutroux: son ellos junto a los
que Chevalier gusta refugiarse en sus horas de angustia y son estos grandes
genios con quienes él dialoga constantemente.

•
Su organon así circW1Scrito y explicado es puesto a la obra inmediatamente
por el decano de Grenoble para atacarse a los problemas esenciales que lo
asedian. Su "metafísica positiva" presenta 3 puntos de impacto: primero Ja
meditación de la epistemología; enseguida, una dialéctica espiritual; en fin,
Bntretiens avec Bergson, p. 237.
"" Pueden leerse las bellas páginas que consagra a estos tres españoles en l'Histoire
de la pensée (tomo II) en donde cita y utiliza las tesis sobre Fr. Luis de León y sobre
la Escuela de Salamanca (París, Vrin, 1943).
u

65
HS

�una defensa en favor de la ciencia de lo individual. Conviene ahora exponer
en detalle cada uno de estos temas.
La significación metafísica de las más grandes adquisiciones científicas actuales ha sido recogida con cuidado por el autor de Cadences. Uno de los
primeros descubrimientos es el del cambio de signo que afectó el lugar del
hombre en el cosmos~ se sabe a qué alto grado el heliocentrismo \'mo a conmover los espíritus débiles del siglo XVI y XVII, a quienes parecía muy
mezquino el .ínfimo volumen de la tierra y de nuestro cuerpo en el seno de
la inmensa pléyade de las galaxias; ahora bien, después de haber observado
lo infinitamente grande, los sig1os XIX y XX ban pasado al estudio de lo
infinitamente pequeño; en la era atómica o electrónica, el hombre aparece
como un gigante frente a las partículas submo1eculares: "si el estudio de los
astros nos había rebajado al rango de un átomo, el estudio de los átomos nos
ha elevado al rango de un mundo. Si esto está bien, el hombre parece ser
más bien ( como en la célebre visión de Pascal) ' un medio entre nada y
todo", y esta Eosición privilegiada puede ser el indicio de un destino propio
deJ hombre, llamado a comprender intelectualmente y a dominar un mundo
que lo desborda materialmente en todas las dimensiones del espacio.
Asimismo, la física moderna de los quama ha arruinado la vieja concepción de un determinismo integral que pretendía negar la libertad psicológica y moral; las "relaciones de incertidumbre", debidas a Heisenberg en
1927, han establecido sólidamente el principio de indeterminabilidad, definiendo como una imposibilidad la determinación, en un instante t, de la situación y a la vez de la velocidad de una partícula electrónica. En lugar del
mecanismo universal, que se atrincheraba siempie detrás del azar o inversamente, detrás de la fría necesidad, la ciencia contemporánea mantiene una
concepción más elástica que deja un lugar bastante uotorio a Ja finalidad.
"El determinismo no designa un singular, sino un plural. . . Hay en el universo varias escalas, en las que los fenómenos y los seres no se repiten según
una fórmula idéntica afectada por un cierto coeficiente. a semejanza perfecta no existe, ni siquiera en mecánica: un avión pequeño no es la simple
reducción de uno grande. Así el movimiento de los átomos no se reduce a
las foyes que rigen el movimiento de los astros; el organismo y los comportamientos de un ser vivo no son determinados como la estructura y el crecimiento ~e - ~ cristal; ~ ~uando yo ~fectúo un acto, después de haberlo pensado, enJUic1ado y decidido, no actuo como una piedra que cae" _20
Hay que añadir a esto las notables implicaciones de la degradación de la
energía. Desde el punto de vista de Chevalier, el principio de Carnot-Clau ius,
'"La Vie de l'esprít, p. 18.
"'La Vie de ['esprit, p. 21.

66

según el cual la energía se conserva en cuantidad, pero se degrada en cuali~
dad, nos plantea las más graves cuestiones. Con el flujo del tiempo, el universo físico se encamina de lo heterogéneo a lo homogéneo, de los estados
menos probables a los estados más probables, de la desnivelación a la nivelación; en otras palabras, la materia tiende hacia la desorganización y la muerte.
Parece pues inevitable suponer, en la base del mundo y sobre todo de la
vida, una iniciativa de creación, nn arranque dado por una conciencia supel"ior• o seaJ como lo decía C1aude Bernard, una "idea directriz", una "idea
creadora", que nos lleva ineluctablemente a sospeehar la intervención de un
Dios,
Por otra parte, el estudio d,el hábito conduce a Chevalier a ciertas aproximaciones metafísicas no menos innovadoras. Se sabe que, para Co.ndorcet,
Lamarck y la mayor parte de los biólogos del siglo XIX y de principios del
XX, hay transmisión hereditaria de los caracteres adquiridos, de suerte que
el progreso viene a ser automático e indefinido. Ya .Bergson, en La, Evolución creadora, objetaba que lo que se transmite a los niños no es el hábito adquirido sino solamente la "aptitud 11atural" ;21 de la misma manera, Lucien
Cuénot subrayaba el hecho de que la ciencia todavía no conoce ningún ejemplo de transmisión de hábitos adquiridos. En su libro sobre El Hábito, Chevalier pasa en 1·evista numerosos experimentos y concluye que desde ]a fusión
de los dos gametos sexuales qua dan nacimiento a un individuo se efectúa
una refundición total ·«en la cual desaparecen todos los caracteres adquiridos
en el curso de la existencia de Ios padres -todos con excepción de las taras,
las cuales, por afectar al germen al mismo tiempo que al organismo, han
alterado las fuentes de la vida en los mismos progenitores'' ;22 de esta suerte,
el progreso humano no es obra mecánica y fatal, sino más bien el fruto de
un esfuerzo consciente y que debe siempre volverse a empe7.ar. La hexis no
puede transmitir 1o espiritual: esto es más bien el papel de la educación, es
decir de 1a tradición plenamente asumida.
También el examen de la m emoria ofrece varios temas a la interrogación
metafísica. Desde Broca a Charcot, la teoría de las localizaciones cerebrales
sostenía que el cerebro encien-a sectores neuronales muy específicos que corresponden a otros tantos haces de funciones psíquicas tan ligados a ellos que
al desaparecer las estructuras corticales desaparecen también las imágenes y
las ideas que aquéllos soportan. Esta concepción entrañaba evidentemente
un materialismo: en la muerte, la personalidad se desvanece, como base fisiológica de la vida. Se sabe cómo Bergson, en 1906, consignó en Materia y memoria, los resultados de sus investigaciones sobre la afasia que venía reali"' l'Evolution créatrice, p. 87.
: La Vie morale et l'au-dela, p. 130.

67

�zando desde 1897, y demostró que los recuerdos no están de ninguna manera
contenidos en las células cerebrales y gue hay nna profunda independencia
entre el -cerebro y la memoria pura es decir entre el cerebro y el espíritu.
Discípulo predilecto de Bergson, Chevalier sacó de este des ubrimiento todas
sus consecuencias espiritualistas estahleciendo la seria probabilidad de la inmortalidad del alma.
Habría que añadir a toda esta cosecha otras lecciones que pueden sacarse
de la obse1vaci6n científica tales como la noción de los equilibrios naturales y compensadores: así como, por ejemplo si se mata a los pájaros las
cosechas serán destruidas por los insectos, de la misma manera en el mundo
moral, i se afecta a la familia se altera el conjunto del orden social. De manera semejante, en la alta mística el vacío efectuado por el ascetismo es de
inmediato colmado por Dios el cual acuerda a sus elegidos una gracia transfiguradora. En opinión de Chevalier, los mismos curiosos fenómenos metapsíquicas merecen una atención particular, con tal de tener en 'cuenta Jas precauciones necesarias contra las supercherías y Jas supersticiones.

•
Una vez fijados estos peldaños sostenidos por la ciencia contemporánea
Chevalier empieza a describir todo un ascenso espiritual, aquello que, a su
parecer, nos permitiría acceder desde este mundo bajo ( evidentemente secundum quid), hasta las más altas y más secretas realidades espirituales. A
la manera de todos los contemplativos ( desde Sócrates hasta BlondeJ, pasando por el obispo de Hipona, Santa Teresa de Avila, Descartes y Maine
de Biran) el maestro paite del método de inmanencia, es decir del retomo
sobre sí mismo, por medio del cual el ser humano practica el gnothi seauton.
A quienes le reprochaban el no empezar por Dios respondió muy oportunamente que en la Edad Media sin duda "se iba tan naturalmente de Dios a
las cosas porque Dios lucía más claro a los espíritus que sus creaturas o sus
símbolos. Casi no tenía necesidad de ser probado o demostrado ante su pueblo: Más bien, por él se probaba todo lo demás. Pero el mundo moderno
quiso desalojar a Dios de todas partes ... Y ahora Dios no está para nadie
en ninguna parte; cuando mucho, está en el punto de llegada. Ya no es
más el principio universalmente admitido del que se concluye a todo lo demás
por vía demostrativa: es 1a conclusión a la que se eleva después de muchos
esfuerzos, y ello cuando se logra verdaderamente elevarse". 23
Una vez expulsada la diversión (en el sentido pascaliano del término), el

ascenso espiritual va a desarrollarse en tres etapas muy típicas : la vida sensible, la vida interior o racional y la vida mística. En el nivel de lo sensible,
el hombre se deja seducir únicamente por las apariencias y se contenta con
los espejismos de la caverna: tal es el caso de los libertinos, de los avaros,
de los maniáticos de la voluntad de poder, y también el de los diletantes que
se satisfacen con la sola naturaleza. En filosofía esta actitud corresponde al
positivismo y al empirismo materialista. o sin fervor, Chevalier orienta sus
pasos en pos de Platón, el cual 'va hacia lo alto" y nos exhorta a evadirnos
de las sombras y de lo sensible para elevarnos de inmediato a lo intangible
y a las ideas eternas; pero dócil a la escuela franciscana o dominicana, no denigra los valores materiales y corporales y se limita a pedirnos gue los trascendamos leyendo en el gran Libro de la Creación todos los símbolos que
nos permiten subir ha&lt;;ia Dios. Con particular entusiasmo adopta la duda
metódica y provisional de Descartes o la noche oscura de los sentidos, tan
cara para San Juan de Ja Cruz y los otros contemplativos. Critica duramente,
con Pascal, todas las potencias carnales y les reprocha ser engañosas {desde
Jos tribunales hasta ]a medicina, hasta el ejército o hasta los pedantes de la
enseñanza); sobre todo, junto con Maine de Biran (mostrando que el esfuerzo es irreductible a sus condiciones orgánicas) Chevalier está convencido que los mecanismos materiales representan poca cosa en el acto de la
voluntad.
Precisamente es la vohmtad (y su correlato la razón) la que nos incita
a subir hasta la segunda vía, esta vía propiamente interior que tiene por
homólogos: en Platón la dianoia, en los escolásticos el discurso (o ratio abstractiva), en los místicos 'el espírih1 propio" o la voluntad propia, en Bergson
la inteligencia. . . Aquí el hombre se hace mayor y se interroga sobre la signíficación de la realidad y sobre su propio yo, sobre ese nescio quid que "cada
quien lleva consigo desde la cuna hasta la tumba" 24 y que es lo que hay
de único en e] seno de eada persona. Tal es por ejemplo el nivel de la sabiduría estoica centrada sobre la ataraxia y sobre la autosuficiencia.
Pero esta razón discursiva, tan brillante como pueda ser su fmicionamiento,
no nos permite acceder según Chevalier sino a un conocimiento muy parcial
y relativo. Avido de absoluto, el hombre debe renunciar a su amor propio
practicando la "noche del entendimiento" (según la palabra de San Juan
de ]a Cruz) y abriéndose poco a poco a una tercera vía, la del amor que es
la misma vida de Dios. "El gran obstáculo es e] espíritu propio y la voluntad
propia: el gran obstáculo es el orgullo humano. El apasionado o el maniático
de la montaña, para quien todo se reduce a la dilicultad vencida, acaba por
no saborear ni a Dios ni a la montaña. Y es que a éste le importa más pro-

"' Trois Conférences d'Oxford, pp. 53-54.
" Essai sur le Pays de Galles, p. XV.

68
69

�barse a sí mismo no tanto su propia fuerza, lo cual no estaría mal, sino su
propia suficiencia, lo cual es el error y el vicio por excelencia. Aún más, muchas almas, en su anhelo de una rara perfección que les halaga y satisface
secretamente al asegurarles un sitio diferente al de los demás llegan a des-preciar las perfecciones comunes de las que no se saca ninguna gloria; a5l
le sucede a quien por apuntar demasiado alto desatiende su deber de estado
y rehusa obedecer a su superior si juzga indigna para él la tarea que se le
prescribe. Y es que en todas las cosas tendemos a sustituir nuestras vías propias a las vías naturales". 25 En este í'$tadio, es necesario adquirir la virtud
de noluntad (según la palabra propuesta por Juan Domínguez Berrueta en
1925, en su libro llam,\do así: La noluntad), que es "la negación de una negación" ;26 gracias a ella diremos ¡ no! al orgulJo personal a fin de acoger en
nosotros la voluntad divina. Tal operación, que permuta todos los valores
habituales y corrientes del uomo qualunque es llamada por Chevalier: ' la
in versión necesaria de las imágenes". En efecto, ¿ cómo olvidar el papel capital que desempeñan las imágenes en nuestra existencia, cuando el mismo
Taine veía en el yo un simple "polipero de imágenes"? Chevalier nos sugiere
actuar sobre ellas orientándolas hacia Ja verdad y hacia el Soberano Bien.
"¿ Cómo, decía Chevalier/ 7 encontrar remedio contra la tiranía de las imágenes? No hay que tratar de abolirlas: el intento sería vano. Es necesario,
como lo hace la voluntad frente al mecanismo a propósito de los hábitos, esforzarse por reducirlas a la realidad misma a la que aquéllas están destinadas a servir y manifestar. Ahora bien, todo cambio de la eternidad al tiempo
se opera por inversión, y lo mismo todo cambio de la realidad a la apariencia.
Entre los dos órdenes, infinitamente distantes, las equivalencias se establecen
por cambio de signos. Cristo lo ha dicho: el que quiera salvar su vida la
perderá y el que pierde su vida por mí causa la encontrará (MateoJ XVI,
25). El que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado (Lucas, XIV~ II). Hay que perder su yo aparente para encontrar su yo real. Es
necesario humillarse en el mundo de la apariencia para ser ensalzado en el
reino de la realidad verdadera. Todos los maestros de la vida interior lo han
proclamado después del Maestro. Cum infirmus sum tum potens sum, nos
dice San Pablo. Tanto más eres Dios cuanto más te reconoces hombre nos
dice la sabiduría antigua, traducida por Montaigne. Cuanto más se humilla
el alma en la oración, tanto más la eleva Dios, dice Santa Teresa. El sentimiento de nuestra miseria es el que hace nuestra grandeza, escribe Pascal.
u Cadences, p. 356.

Reflexionando sobre mí ser imperfecto fue como aprendí a pensar en el Ser
perfecto, escribe Descartes. Por medio del no-~ber es como nuestra alma
llega a la verdadera ciencia, declara San Juan de la Cruz. Renunciando a
su voluntad propia es como se encuentra su voluntad verdadera, afirma Elondel junto con Maine de Biran. . . Así pues, el espejo en el que según San
Pahlo (I Corintios, XIII, 12) vemos las cosas aquí abajo en enigma, nos
rnfleja la imagen invertida; es necesario conocer la imagen como imagen y
saber que está invertida para conocer lo real tal como es".
Así será trascendido en nosotros todo "lo humano, demasiado humano",
es decir el orgullo de la inteligencia y de la voluntad que constituye "el pecado contra el espíritu". De hecho, el hombre sobrepasa infinitamente al
hombre y debe persuadirse que es causa activa frente a su cuerpo y que no
puede ser sino sustancia pasiva con relación al espíritu superior a cuya sumisión se ve llamado y esto según su libre voluntad. En este nivel, el hombre
accede a la caridad por medio de un conocimiento de género particular, puramente intuitivo: la noesis de Platón, el intuitus de los medievales, el corazón o e1 'espíritu de finura" de Pascal, el amor de Bergson o la simpatía
ontológica de Max Scheler. Aquí, nosotros podemos indicar lo Absoluto, gracias a una iluminación gratuita que nos otorga Dios en su soberana libertad.
"Potenti dabitur" . . . Chevalier lo proclama: 'Es necesario que los sentidos
se sometan al eseíritu por medio de purificaciones activas y pasivas, y que
luego el espíritu mismo se someta enteramente a Dios, pues Dios obra en el
alma mientras que ésta permanece pasiva y vacia delante de El". Aquí, según la palabra del padre Pouget, "Dios opera y el hombre coopera". Llegando
a esta cimá, desde la cual todas las cosas nos aparecen según su orden propio,
el alma podrá unir estas tres formas de 1a realidad jerarquizándolas, pues el
hombre "es un ser completo que resume en sí todas las formas de la existencia; no debe sacrificar ninguna de ellas, sino más bien debe mantenerlas en
su propio rango" ,29 en una síntesis armoniosa y reconciliadora. Este movimiento de ida y de vuelta espiritual es el que Chevalier describe en estos términos: cuanto más entramos en nosotros, tanto más descendemos dentro de
nosotros mismos y nos elevamos a la vez por encima de nosotros. Altius, e.n
latín quiere decir: lo más alto -y lo más profundo. La misma palabra sirve
para designar los abismos del mar y las cimas de las montañas. Lo mismo
sucede con los dos infinitos de Pascal, el hombre que Bergson admiraba por
encima de todos los demás: a fuerza de haberse alejado, dice Pascal, se vuelven a encontrar en Dios y solamente en Dios". 30

"" La Vie de l'esprit, _p. 76.
:, Cadences, p. 362.

"°

'" La V ie de L'esprit, pp. 75-76.

.. Le Souuenir de Bergson, p. 14.

70

La Vie morale e't l'au,dela, p. 104.

71

�•
Para coronar este valioso itinerarium mentir ad Deum, el decano de Grenoble se empeñó en precisar en qué consiste predsamente la ayuda específica que nos auxiliará en esta elevación hacia el Ser de los seres: se trata
de la "ciencia de lo individual"; y será fácil advertir, en esta original concepción del maestro, el reflejo más íntimo de su alma de artista y de instrumentista ( es sabido que en Ja iglesia de su pueblo natal de Cérilly, Cheva1ier
se ocupaba de los órganos durante sus vacaciones y componía pie-taS musicales con exquisito sentimiento). Citemos este texto característico: ''Vamos
repitiendo desde hace 25 siglos que no hay cienQÍa sino Ja que se da acerca
de lo general y de lo necesario. ¡ Qué error! Una madre conoce a su niño
con verdadera ciencia1 no a la manera del pedagogo que lo reduce a un
tipo o lo hace entrar en una ley; sino que, puesto que lo ama, lo conoce en
la medida exacta en la que ella discierne 1o que en él es él mismo y no algo
diferente de él. Ahora bien, esto es Jo que pasa con todo lo que es: 1a realidad nos presenta por doquiera w1 orden que le es propio, un orden individual, articulado, infinitamente variado, al cual deben plegarse nuestra arte
y nuestra ciencia en lugar de pretender someter aquel orden a la razón. Con
una poca de atención se podrá descubrir en esto el principio de una revolución inmensa en el mundo de la especulación como en el de la acción". 81
Estas líneas significativas nos colocan muy bien enfrente de la milenaria
alternativa que se ha inlpuesto a la humanidad pensante desde el Estagirita
y que consagra la irreductibilidad del conocimiento y de la realidad; si no
hay ciencia sino acere&lt;!, d lo general y de lo necesario, mientras que no hay
realidad sino individual, nos será entonces necesario escoger entre una ciencia que trata únicamente de abstracciones irreales o la ignorancia total. Ya
en su tesis principal de doctorado,82 Chevalier abordaba directamente este
delicado problema mostrando que los griegos eran incapaces de elevarse hasta
la idea de libertad moral y hasta el conocimiento de lo individuaJ, por causa,
de su opaca cr~ncia en la Fatalidad y en la eternidad del universo: será
necesario esperar la venida del cristianismo para que la filosofía pueda librarse de aquella disyuntiva, gracias a la idea de creación por la cual se
introduce 1a contingencia en el mundo, disminuyendo con ello el imperio de
la Anagke. En su célebre introducción a su volumen sobre El País de Gales/"ª
Chevalier volvió con soltura sobre la misma cuestión: según él, los continuan La Foret de Tronfais, p.

149 .

., La Notion du nüessaire chez Aristote et chez ses prédécesseurs.
31

72

dores de Aristóteles y, sobre todo, los modemos, han agravado aún más el
dilema propuesto por el autor del Organon y de la Etica a Nicómaco, pues
no han vacilado en subestimar y aun negar la existencia de lo individual, llegando a proclamar ( como lo hace Hegel) que lo general, lo colectivo, es lo
único verdaderamente real. En tal convicción, las ciencias se ban limitado
a los aspectos generales y analíticos del mundo, callando deliberadamente
frente a su textura profunda la cual es individual. "De tal suerte, la ciencia
mode111a, cuyo fin es aseguramos el dominio más bien que el conocinliento
del mundo, no se interesa sino por los elementos y la ley mecánica de sus conjunciones": ~1 la ciencia se hace ser una interpretación seca y mutilante del
u.ni erso, que permite sin duda el desarrollo indefinido de la praxis, pero
que se desliza en un tejido de conceptos y de artificios, alejándose cada vez
más de la vida, de lo concreto y de la persona.
Como contrapartida de este abandono de la realidad, Chevalier estima que
el individuo puede ser conocido en una amplia medida. "¿ Podrá acaso decirse, declara Chevalier,35 que un hombre que es mi amigo me es menos conocido que un hombre que no es para mí sino una unidad de una muchedumbre? A decir verdad, me es mucho mejor conocido aunque el segundo
debe serme conocido en forma diferente, de la manera como se conoce en
ciencia. Pero este último aserto está muy lejos de ser justificado. ¿ Acaso los
actos de un individuo debido a su convergencia, no me penniten en efecto
llegar basta la naturaleza verdadera de tal individuo y formarme una idea
general y típica de ella, así como los fenómenos me indican en su repetición
la existencia de una ley? ¿En qué c.onsiste lo menos satisfactorio, menos completo y menos científico de una obra consistente en el estudio de un hecho
concreto e individual para definirlo e integrarlo en el conjunto complejo de
sus con&lt;liciones y de sus causas, en comparación con aquel otro tipo de obra
consistente en aislar un elemento de este hecho para referirlo a los elementos
análogos que nos muestran hechos del mismo género y con el fin de decantar
ciertas constancias semejantes a las que el físico decanta? Este segundo punto
de vista es seguramente un punto de vista científico: ¿Pero acaso es el único? Alú está toda la cuestión". Pero podrá preguntarse ¿ cuáles son precisamente los caracteres de un ta1 conocimiento? Su primer requisito es el de
utilizar preferentemente los procedimientos sintéticos. Todo método, en efecto, debe modelarse sobre la realidad: ahora bien, la naturaleza procede siempre sintéticamente, a ]a inversa de las producciones debidas a la mano del
hombre. "Cuando queremos construir, e.scribe Chevalier, o reconstruir una
cosa, reunimos las partes o los elementos previamente disociados; la natura-

Essai sur les reveil religieux au Pays de Galles.

" !bid., p. XVIII.
'" Ibid., p. XVI.

73

�Ieza crea primeramente el conjunto y saca por deducción las partes constitutivas; así procede también sin duda con los seres vivientes· en cuanto a los
demás, es decir los que estudian la astronomía, la biología, la mineralogía,
la misma cantidad de sus generaciones nos impide descubrir claramente este
carácter; pero es seguro que el mundo no ha sido hecho de la misma manera
como nosotros hacemos una casa. Para llegar a coincidir, en el acto del conocimiento, con la naturaleza, en el acto de la producción, es necesario que
nuestra idea sea sintética, así como la idea-en-obra en las producciones naturales" .36 Consiguientemente, en lugar de recortar pedazos fragmentarios en
el seno de la realidad o estudiarlos sin coordinación y a partir de puntos de
vista radicalmente diferentes, la ciencia de lo individual recurre a la síntesis:
acumulando, en primer Jugar todos los datos aportados por ]as ciencias particulares sobre el objeto estudiado, esta ciencia los trasciende enseguida con
un movimiento completamente sui generis, el cual consiste en aprehender en
este objeto lo que tiene de invenciblemente original o individual.
Algunos objetarán tal vez que esta ciencia de lo individua] arriesga perderse
en las arenas de lo indefinido, pues agota :¡us fuerzas en conocer todo lo que
es particular. El decano de Grenoble replica de antemano precisando con
rigor el dominio de lo individual: la ciencia de lo concreto que él predica
"no se avoca sino al estudio de las individualidades que cuentan, las que
designa un juicio de valor"· 37 deja de lado a sabiendas lo accidental y no
se interesa sino a los hechos cargados de significación dotados de fecundidad
cognoscitiva. Así entendida, la ciencia de lo individual es sin duda la más
alta de las ciencias, en cuanto que se enfoca sobre la realidad misma y no
sobre categorfa.s forjadas más o menos convencionalmente por nuestro intelecto.
Chevalier ha dado por lo demás una muestra muy esclarecedora de su método en su gran obra, arriba citada, sobre El País de Gales. Encontrándose,
en 1905, entre los mineros de Gales le fue dado asistir al célebre "despertar''
( revival) religioso que se produjo bajo el impulso del humilde pero dinámico
obrero Evan Roberts; así entró en contacto con las múltiples sectas de creyentes ingeniosos que ahí pululaban; su libro estudia este curioso fenómeno
histórico y lo reconstituye en la integralidad de su cuadro hic et nunc, aprovechando para este efecto ]a ayuda de las ciencias más diversas, desde la geología hasta Ja sociología y la teología. Una vez terminada esta encuesta
exhaustiva, Chevalier intentó desprender el sentido de este episodio místico
muy inglés y aun específico del país de Gales, y reveló su significación para
la psicología, la ética la metafísica y la historia de la espiritualidad.
Pero el autor de Cadences amplió aún más estas perspectivas haciéndose
"' !bid., p. XVII.
31

74

!bid., p. XIX.

ardientemente el apóstol de lo individual y afirmando que las realidades más
altas ( como la de Dios mismo) son más accesibles a las personas que a 1~
colectividades. En la alta mística, por ejemplo, la unión de amor pone pnmeramente en relación tal alma particular con el espíritu y solamente en un
se!!Ulldo momento esta alma consuma en el seno de Dios, la comunión con
todos los hombres. ¿ 1o decía Santa Teresa de Avila que 'el alma debe pensar a menudo como si no hubiera en el mundo más que Dios y ella"?
El parentesco de la ciencia de lo individual con el arte resulta ~uy_ íntimo.
Todo artista en efecto, es un intuitivo que, más allá de las apanencias y de
'
los signos, enfoca
la forma escondida que aquellos. expr~: " para e'l 1as
cosas tienen una interioridad; no se reducen a especies, a generas, a leyes, a
esquemas abstractos; cada una es ella misma y no otra cosa que ella misma
v sólo en la medida en que ella misma está individualizada pertenece al arte.
El botánico no conoce sino el roble, quercus pedunculata, quercus sessiflora;
el artista conoce y ama el roble, Apolo o el Cabelludo, y es este roble al que
pinta es este roble al que llora cuando lo ve arrancado ~or la tempestad" .38
El médico mismo que nunca tiene ante sí sino casos partlculares ( a pesar de
sus analogías) resulta ser también, como lo dice un modo de hablar popular
pero muy adecuado, "un hombre de arte", y su ciencia sobrepasa a la biolmna aeneral para convertirse en ciencia de lo individual.
"'
t,
•
Como profundo historiador de la filosofía, Chevalier converge SUl pena en
las principales corrientes doctrinarias del pasado, gracias a esta promoción de
]o singular a un rango tan insigne. De hecho, ¿no aconsejaba Platón al filósofo tomar ejemplo del arte del cocinero, el cual destaza al animal siguiendo
cuidadosamente sus articulaciones que son siempre particulares? ¿En la Edad
Media el conocimiento intuitivo de lo singular no fue acaso ardientemente
defendido en Oxford por los Franciscanos como Roger Marston? Los tomistas mismos a pesar de ser discípulos de Aristóteles, lo han reconocido implícitamente pues ha llegado a ser parte integrante del mensaje cristiano. "Lo
singular que es lo real, es también en sí lo supremo inteligible, porque lo es
para Dios".39 Pascal insistió en muchas ocasiones sobre este tema: "a medida
' h b
. . al " 40
que se tiene más espíritu, se ncuentra que, h ay ~ . o~ res on?m. es ..
y Leibniz ha repetido la insistencia en su celebre pnnc1p10 de los mdiscerrubles. Deseoso de obtener lo que Augusto Comte llamaba ' la con ergencia
mentalº' hevalier se ve ampliamente colmado con todos estos testimonios de
los maestros de antaño.
En conclusión, la especulación bergsonizante de Jacques Chevalier consti"' La Vie de l'esprit, pp. 53-54.
-" Trois conférences d'Oxford, p. 41.
'"Pensées, p. 19,

o. 17.

75

�tuye, a nuestros ojos, una magistral renovación del espiritualismo, y más aún,
una poderosa introducción al c1istianismo, pues pese a la discreción del maestro ( que rechaza la amalgama de los géneros y no pretende de ninguna manera ser teólogo~ a pesar de su gran competencia en el dominio de la religión
positiva), su realismo de la interioridad y de la trascendencia nos encamina
insensiblemente hacia la religión de Jesús, y más precisamente hacia la fe católica, la cual fue siempre muy cara a su corazón. Su lucha despiadada contra
el monismo radical (o el de la materia) emana de su constante preocupación
por esposar todos los contornos de lo real en su inagotable complejidad y por
reconocer el dualismo inSC1ito en el seno de.l ser, entre Dios y su creación.
Una vez que haya distinguido el orden espiritual divino, e.l hombre debe, según Ghevalier, confo1marle toda su vohmtad. 'El hombre no es lo que es sino
cuando es Jo que debe ser. No es el que debe ser sino cuando se somete a
Dios". 41 En esta vía, el autor de Cadences invierte la fórmula orgullosa y
vana de Protágoras: 'el hombre es la medida de todas las cosas" y la reemplaza por la de Platón (Leyes, N, 716 c): "en verdad Dios, y no como se ha
dicho, el hombre, sería para nosotros la medida de todas las cosas". Este
teocentrismo es sin duda en Ghevatier el rasgo más constante; según él, un
ta1 Dios, persona amante y providente, sancionará en el más allá nuestra conducta y nos acordará toda la dicha que su gracia y nuestros débiles méritos
nos hayan valido; desde aquí abajo, el consensus de todos los hombres sobre
una norma Suprema e infinita, la del Padre co¡nún sería suficiente para procuramos un mí.ni.mum de equilibrio y de paz, en la espera confiada de un más
allá. Para terminar demos una vez más la palabra a Ghevalier, pues no podría. definirse mejor que como él lo hizo esta apertura del pensamiento a la
fe y esta incesante circulación de la ciencia a la religión por la mediación de
la filosofía. "De hecho, escribe Chevalier, si uno se esfuerza por subir, más
allá de las formas exteriores, hasta el principio interno de donde proceden
la ciencia y la religión, tanto en su génesis eomo en su desanollo, no puede
fallarse en reconocer en ellas dos ai;pectos complementarios de la actividad
humana a parte subjecti, y a parte objecti, dos maneras distintas pero inseparables de aprehender el ser en su totalidad como apariencia y como realidad
dos etapas jerarquiza-das de la experiencia por la que el hombre entra en contacto con lo que es. . . ( ... ) . El esfuerzo de este pensamiento por liberarse
del idealismo que tiene el sentimiento de llevar en él el Dios interior, pretende construir el universo con los conceptos del hombre y no llega sino e
sustituír la fe en el Deits creans con el mito de un homo hominans, lo lleva
naturalmente a la doctrina realista según la cual el universo es un conjunto
" La Vie morale et l'au-dela, p. 31.

76

de ideas de Dios realizadas fuera de él por un gran acto de contingencia
inicial, y cada una de las cuales representa si.ngularm~te_ ~a manera como
los existentes según su orden, participan de la esenaa divma en tanto ~ue
ésta es imitable por las crea turas. . . ( ... ) . Estos testimonios de, lo~ mísb.c~s
auténticos nos libran una experiencia trascendente de un valor practico y ~oetico sin par. . . Nos enseña que el homo faber gana norma~ente con deJa~se !ru.Íar por el horno sapiens, y que éste a su vez, convertldo en homo relzgio;us y más específicamente mysticus, debe hacer desprender su norma de
la volun~d del Creador tal como nos la revelan sus poemas ( San Pablo, Rom.,
J 20) los hechos, de los cuales el más elevado es la persona h~an~ · • ·
·
de nues tras explicaciones
(' ) ' E sta experiencia nos hace ver que nmguna
··· ·
.
· d1 '
es suficiente• nos abre un gran camino hacia el porvenir, el ca.mi.no e mas
allá del cu;l el hic et nunc del espaC"io y del tiempo no se separan Y Jo cual
nos' permite comprender el juego de los mecanismo~ naturales, d~ estos mecanismos que Dios montó y de los que permanece st~nd~ su dommador, a~
cuando reposa y los deja jugar aparentemente por s1 IlllS~os, para conducu
la vida y el mundo en su marcha ascendente por un ~la.gro permanente
. ua' ante nuestro,s 01·os contra todas las probabilidades ylaque consque se con tm
.,
tituye nuestra mejor garantía de la imposibilidad de que la obra de
creacion
.
pudiera terrm.narse
en un fracaso» .42

.. Ilistoire de la pensée, tomo IV, pp. 478, 479, 480, 489 y 490.

77

�SUIZA CRISOL DE RAZAS Y PUENTE DE CULTURAS

DR.

J.

A.

DoERIG

su CONTEXTURA RACIAL problemas tan complejos como
el conjunto de Europa que fácilmente puede competir en este aspecto con
América. Con la sencilla diferencia de que en el viejo continente hemos contado con más tiempo para suavizar y mitigar los antagonismos, sin que, descontando a Suiza, ellos hayan desaparecido por completo. Para no complicar
las cosas les voy a dar una síntesis de las razas que en tiempos históricos sucesivamente se radicaron en el suelo helvético. En la época romana el territorio de la Suiza actual fue el habitat de las tribus celtas que fueron romanizándose a consecuencia de la invasión de las legiones romanas. Los celtas por
su parte fueron desplazados en substancia por tribus germánicas llamadas
helvéticas que procedieron del Norte de Europa. Estas, a su vez, fueron conquistadas por las huestes aguerridas romanas y por el genio mi.litar de Julio
César. Los helvéticos, junto con los restos celtas refugiados en valles perdidos se iban romanizando igualmente, después de varias tentativas fracasadas
de lib~rtarse del yugo de Roma. Hay que reconocer que la civilización romana
trajo grandes beneficios en los distintos campos de la vida, sobre todo la agricultura, 1a viticultura y la fruticultura, todavía hoy bases fundamentales de
nuestra vida económica fueron introducidos por ellos. También la arquitectura y la urbanización romana dejaron numerosos vestigios en el territorio helvético. La invasión de los borgoñones en el siglo V procedente de Suecia, trajo
un nuevo elemento étnico que se estableció en la región del lago de Ginebra
mezclándose con la población romana cuya civilización superior aceptaron.
Otra invasión paulatina de tribus germánicas de los alamanos tuvo lugar a
partir de la segunda mitad del siglo V, éstos tomaron posesión de la meseta
y de las regiones pre-alpinas y del centro. El desmoronamiento del imperio
romano impidió la romanización, de ellos, de modo que conservaron su idioma nativo germánico. Esta situación sufrió otra importante modificación por

SUIZA PRESENTA EN

79

�el empuje expansivo de los francos que se apoderaron del territorio de la
Suiza de hoy. La ocupación de la parte alemánica no era tan intensa, de
suerte que aquí se impuso para siempre el alemánico como lengua, mientras
que en la parte occidental los francos se rnmanizaron pero mezclándose poco a
poco con los borgoñones ya romanizados. Esta es la razón por la cual se
habla francés en el oeste y alemán en el nordeste y centro del país. El sur,
es decir, la parte meridiana] de los Alpes siguió en la órbita de la cultura
latina y se incorporó sólo mucho más tarde en el estado suizo. Mucha sangre había de correr y muchos esfuerzos hacían falta hasta que la confederación se plasmase en la forma como hoy se presenta. El resultado fue una
simbiosis orgánica de razas sin que exceptuando muy contados casos temporarios, los elementos étnicos perdiesen su personalidad propia. El secreto de
esta evolución tan rara en la historia europea y universal está en el hecho
de que el nacimiento y la expansión de la Confederación Helvética se basó
en el principió, no de la conquista sino de aliamas espontáneas. Este principio presupone el respeto de la personalidad étnica y cultural de los estados
confederados. Sólo así se explica la circunstancia tan sorprendente para el
observador extranjero de que las numerosas crisis políticas europeas no produjesen fuerzas centrifugas peligrosas para la nación. La vida cultural propia
de los estados-miembros, pequeños o grandes, estuvo y está tan asegurada y
salvaguardada que no nació y no puede nacer el deseo de incorporarse a núcleos estatales más fuertes de la misma familia étnica. Si jamás la libertad se
había revelado como fuerza cohesiva, entonces es el caso de Suiza que desconoce y rechaza, en principio, el concepto de la minoría, reconociendo los mismos
a su propia vida cultural, tanto para los grandes como para los pequeños
miembros. En 'u.iza no hay minorías en el sentido fatídico de la palabra, sino
sólo distintos núcleos étnicos y raciales que dentro de la familia helvética
están completamente eqwparados. A nadie entre nosotros se le ocurriría por
ejemplo como me sugirió un norteamericano en su afán de eficiencia de imponer un solo idioma obligatorio para todos. Esto sería un pecado contra el
espíritu de la nación. En mi opinión, la tragedia histórica de Europa estriba
precisamente en que una nación poderosa quiera imponer su cultura y su
manera de pensar a la fuerza. La falta de respeto con los menos fuertes ha
sido la maldición de Europa. Yo veo en e ta doctrina del respeto mutuo la
herencia más aliosa y más esencial que nos legó la sabiduría política de
nuestros antepasados. No que las tentaciones para olvidarse de tan sabios
principios hubiesen faltado, pero en trances difíciles siempre hubo hombres
que se los recordaron a sus contemporáneos. El resultado alcanzado tras
largas y múltiples luchas intestinas es, como ya señalé, una simbiosis de

80

ráz.as sobre 1a base de un concepto del estado común pese a las diferencias
étnico-lingüísticas y religiosas.
En vista de tal estado de cosas cabe preguntarse si hay algo así como una
cultura suiza. El problema no es tan sencillo de resolver. La complejidad de
la cuestión queda explicada por la pregunta que me hizo un día un extranjero, secretario de una escuela, hombre de mediana cultura: Dígame: ¿ uiza forma parte de Francia o de Alemania? O cuando un alemán, un alemán
del orte me preguntaba si Suiza tenía Universidades. Ahora bien aunque
estas preguntas representaban cierta falta de cultura, plantearon sin duda,
un problema de bastante delicadeza, para no decir de bastante gravedad.
Es que si muchos países han podido desarrollar e imponer su cultura por
medio de la unidad lingüística -Castilla es un ejemplo clásico-, Suiza tiene que repartir ~u patrimonio cultural por medio de tres, mejor dicho, cuatro
idiomas, que todos con justicia y razón, se llaman lenguas nacionales, a saber,
enumerados según su importancia numérica: el alemán, el francés, el italiano
y el retorrománico. Para no complicar las cosas, no dejamos entrar en línea
de cuentas el carácter multidialectical del alemán, del italiano y en parte
también del francés.
La gravedad del problema no estriba, sin embargo, en las complicaciones y
dificultades que resultan de este fenómeno cuadrilingüe que consiste en la
necesidad de traducir todas las leyes y los decretos públicos. Aparte de obli~os a aprender idiomas, hasta los mismos juristas y legisladores sacan provecho de este fenómeno porque ya al traducir y comparar los textos hay que
darse pe1íecta cuenta del sentido y alcance de las leyes para bien interpretarlas, porque toda buena traducción es un gran esfueno de interpretación.
Pero todo esto tiene importancia secundaria, señoras y señores. La gravedad
del problema está en el hecho de que participamos de tres distintas culturas
cuyos centros están fuera de Suiza, y al pretender poseer cultura propia nos
creemos con derecho a hacerlo. Por otro lado, la existencia cultural suiza reviste carácter de mayor complejidad aún, si tenemos presente que los cuatro
elementos que integran la familia suiza, son numérica.mente muy diferentes. ,
En efecto, calculado en tantos por mil, el cuadro se presenta así: 726 conesponden al núcleo alem.ánico, 207 al francés 52 al italiano y 11 al retorrománico. Salta pues a la vista que esa desproporción, este desequilibrio
étnico podría acarrear graves inconvenientes y peligros, no sófo para las
cuestiones de cultura y educación, sino, y hasta principalmente para las más
importantes y delicadas: para la paz interior de la propia Suiza. Estos inconvenientes y peligros, empero, han sido superados gracias a la estructurn
política del país y al principio de alianzas voluntarias que caracteriza el
desarrollo de nuestro Estado.
81
H6

�Conviene indicar otro factor todavía que podría resultar desintegrador: la
diferencia de las creencias religiosas. Los países iberoamericanos, tanto como
los demás países de cultura latina son, como sabemos, en su aplastante mayoría católicos. Suiza no presenta un cuadro tan claramente delineado. Nuestra nación cuenta con 575 protestantes, 410 católicos y 5 israelitas por cada
mil habitantes. El resto se reparte entre creencias diversas. Lo que vuelve
aún más complejo el problema es que las fronteras religiosas no son idén~
ticas, excepto en el Tessin, a las lingüísticas. Hay cantones en donde pred0mina una u otra confesión -en mi propio cantón de Appenzell, la religión
produjo la división política.

guerras sanguinarias. El ejemplo de los pueblos americanos resulta mucho
más importante todavía. Refiriéndome únicamente a Europa, al viejo mundo, con todos los defectos que sin duda ninguna tenemos, somos los últimos
en no admitirlo, a pesar de que todo nos parece lícito, reivindicar el mérito
de haber suministrado a Europa y en cierto modo al Mundo, el modelo de
una Unión Europea. Un modelo además que ha dado pruebas de una vitalidad y consistencia desde hace unos 650 años. Un modelo en fin, que fue
practicable, por ser, en lo que a su estructura politica se refiere, el producto
natural de carácter corporativo, creciendo y desarrollándose orgánicamente
sin ejercer la menor presión sobre los demás y sin fines imperialistas.

Etnicamente los núcleos lingüísticos reflejan sustancialmente, Jas diferencias de diversas razas europeas con claro predominio de la raza germánica
pero con fuertes y valiosos núcleos latinos. Sin adherirse a teorías racistas, a
las que nunca nos adherimos, no se debe pasar por alto este factor tampoco.

Suiza no es el producto de conquistas, sino de alianzas contra enemigos
potenciales más fuertes; contra la malicia de los tiempos, según reza la carta
fundacional de ]a Confederación. En esto se puede decir que preconiza nuestro Estado la Unión Europea, que también nació de la necesidad de protegerse de posibles ataques y agresiones de fuera.

¿No rnsulta disparatado hablar de una nación? Según ciertas teorías, constituimos, políticamente hablando, un disparate, pero un disparate tan dichoso
que desvalida todas estas teor.Ías a que aludimos. Este fenómeno tan sorprendente, señores y señoras, se explica por el hecho de que todos estos problemas
por más complejos que sean, han encontrado siempre soluciones helvéticas y
soluciones sustancialmente equitativas.
Desde los albores de nuestra existencia política, el mutuo respeto de los
principios ideológicos y culturales por parte de los miembros de la comunidad ha venido siendo inherente a nuestra estructura estatal. El suizo, muy diferente en sus convicciones a 1a mayor parte de los estados europeos, tiene la
plena seguridad de que el dfa en que se hablase un solo idioma y que hubiese un solo tipo étnico, su país dejaría de tener razón de ser. Es más: estos
mismos hechos de la diversidad étnica y por lo tanto diversidad lingüística
y cultural, se convierten hasta en fundamentos de una unión superior, más
perfecta, más íntima de las :partes antagónicas, es decir de una unión moral
y espiritual. Esto contradice manifiestamente la trágica leyenda tantas veces
secular de que las razas alemana y francesa no pueden convivir pacíficamente. Leyenda que ha costado a Europa tanta sangre y tantas energías mal
gastadas. Lo que se acaba de realizar bajo la presión de una terrible amenaza, la unión defensa europea, Suiza lo ha llevado a la práctica desde hace
siglos, por cierto en un plan más limitado. El antecedente suizo demuestra a
todas claras que elementos latinos y germánicos pueden coexistir sin, como
aconteció basta hoy y lo que se ha ve11ido considerando como un destino
fatal, destruirse. De un modo u otro nuestra historia y nuestra estructw:a
nacional nos ha educado a pensar en términos europeos lo que los demás
pueblos deben aprender todavía en duras y penosas lecciones en horribles

82

Para volver sobre nuestro tema: si cultura significa actividad de una literatura propia, de un arte propio, de una filosofía propia exclusiva, Suiza
nunca tuvo ni tiene una cultura típicamente suya. Ha creado sí, o por lo
menos en cierta medida contribuido a crear una cultura alemana, una cultura francesa y una cultura italiana, dándoles -siempre que hizo esto- un
fuerte sello suizo. Porque -y tengo interés en insistir en ello- nunca nos
sentimos provincia de cualquiera de estas grandes culturas. Como tampoco
los distintos cantones por pequeños que sean, se sienten provincia de otro
más potente. Poseemos -¿ cómo decirlo?- existencia cultural peculiar independiente, como las naciones americanas la tienen sin dejar de participar de
patrimonio cultural común. Suiza debe mucho y sigue recibiendo influencias
que nos llegan de fuera, por otro lado nos es lícito afirmar que impulsos esenciales partieron de nuestro pa.Ís para fuera. No es una cuestión de dependencia
o de independencia. sino de intrapendencia. Perm.Ítanme citarles un ejemplo
típico: Goethe nos pertenece a nosotros como GottheU, Keller ha enriquecido las letras alemanas. Rousseau, Madame de Stael y Ramuz dieron a
Francia ideas y sugerencias artísticas tan valiosas como nosotros recibimos
de Víctor Rugo y Cláudel. Francesco Chiesa es también en Italia una figura
saliente como Carducci lo es para nosotros. Poclriamos seguir en adelante.
Claro que hay que tener presente las proporciones. Suiza no es capaz de
producir tanto como Francia, que tiene 10 veces tantos habitantes como
nuestro país. Sin embargo, si estableciésemos un bal;¾nce, no tendríamos que
temer el resultado.
Hay otra cosa todavía: Poseemos mayor disposición y libertad mental

83

�para apreciar lo que viene de donde fuere. Un suizo lee un libro francés o italiano y hasta inglés o español con psicología distinta de la de un alemán.
Yo oigo su pregunta, muy justificada además: en qué estriba lo típicamente suizo de lo que ha contribuido a las distintas culturas europeas. Como
resulta bastante fácil reconocer cierto acento en los suizos alemánicos al hablar el alto alemán, es pasible también detemúnar el carácter típicamente
suizo de las obras de un sector que por la lengua y su origen pertenece a
cualquiera de los grandes grupos culturales. A mi modo de ver, lo suizo está
en una íntima relación que existe entre los fenómenos culturales con las cosas
del Estado. Trataré de e.&gt;.-plicarme mejor. o quiero decir de manera alguna
-entiéndase bien- que el Estado suizo dicte normas literarias y artísticas como acontece en ciertas democracias del otro lado del telón de acero. Muy
lejos de eso. Antes al contrario, bastada para que los artistas y escritores hicieran todo lo opuesto a lo que se prescribe. Además, el Estado, en ~ uiza, siempre ha manifestado poco interés en intervenir en las actividades artísticas y
literarias. Es muy curioso observar que el suizo por hondas que sean sus convicciones democráticas lleva una desconfianza hacia el Estado a quien no
considera un Dios omnipotente ni una panacea para todos sus achaques. Así,
tampoco tiene mucho de mecenas y nunca se le ocurriría usurpar el derecho
de dictar normas artísticas. o, aquí la manifestación es unilateral. Procede
del escritor y del artista, pues son ellos que se interesan por las cosas del Estado, por la res pública. Este rasgo es común a todas las zonas culturales de
Suiza. Es el caso de Rousseau, Pestalozzi, Ramuz, Gotthelf, Keller y en tiempos más recientes Max Frisch, César von Arx Robert de Traz, René Morax,
Fr. Chiesa, Zoppi. Todos en sus obras manifiestan interés, hasta preocupación por las cosas del Estado. Sin embargo, tengamos presente que es e.l interés del ciudadano, no del ftmcionario. Ahora bien el Estado suizo no es
--gran error sería el suponerlo- una construcción hegeliana. No es tampoco
para un suizo una sociedad anónima de responsabilidad ilimitada. Ni puede
considerársele como un producto de la Revolución francesa, en su forma
moderna, aunque hubiese sufrido influencias de ella al adaptarse a la exigencia.. El Estado suizo se basa en la idea corporativa y en el federalismo que
nada deben a ]a Revolución francesa, antes, en cierto sentido, la están opuestas. La estructura democrática de Suiza, la más antigua de Europa y casi
del Mundo tiene su origen en una alianza libre de campesinos libres de la
Suiza Central cuando recibieron la sencilla y al mismo tiempo, magna idea,
de defenderse.

84

UN CAPÍTULO OLVIDADO E LA HI TORIA
DE LA QUÍMICA: ARISTÓTELES

J.

E.

BoLZAN:

"Please, you, l'll tell yott as we pass along,
That you will wonder what hath fortuned".
(SBAKESPEARE,

The two

gentlemen

of

Verona).

Preludio filosófico. o es ciertamente Aristóteles autor fácil de abordar; y
menos lo es cuando se lo encara sin una adecuada perspectiva histórico-filosófica Y, para colmar la medida, se extraen sin más los textos pertinentes de su
contexto natural. De aquí que estimemos útil encabezar nuestro trabajo con
este aparentemente insólito preludio.
Aparece Aristóteles en un período histórico donde existe ya un notable cúmulo de conocimientos, pues le han precedido los jónicos y sus especulaciones
fisiológicas; el misticismo científico de los pitagóricos, quienes tan bien habían
apuntado ya hacia la magia de las relaciones numéricas; y los grandes nombres que marcan el apegeo de la filosofía griega, creadores del "milagro griego": la escuela eleática con Parménides a Ja cabeza y su desde entonces irrenunciable metafísica; Heráclito, con su esencial dinamismo· las conciliaciones
que pretenden marcar, por un lado, el mecanicismo atomista 'de Leucipo-Oemócrito; por otro, la moderación que significan Empédocles y Anaxágoras. La
sofística marcará el momento de decadencia al degenerar prontamente en el
escepticismo y relativismo latentes ya tanto en los eJéatas (divorcio total entre
experiencia y realidad) cuanto en Demócrito (pura subjetividad del conocimiento sensible) . Súmese a todo ello Sócrates y su método dialéctico-inductivo
que señalará tan claramente el período sistemático en la búsqueda de la ver:
dad; y el "divino Platón", maestro inmediato del Estagirita y prototipo del metafísico místico, para quien sólo interesa la pura perfección de las cosas.
Pues bien, todo este complejo panorama será el que habrá de enfrentar

85

�Aristóteles; panorama no sólo de matices ideológicos sino aun de soluciones
diametralmente opuestas a veces, como es el caso de las metafísicas de Parménides y Heráclito. Matices y soluciones pretendiendo alcanzar las cosas en su
intimidad, según su ser y existir; arduo problema que exigía incluso la búsqueda de una adecuada terminología, rudimentaria para entonces y que el
mismo Aristóteles se encargó de reformar, acuñando nuevos términos en tanto
lo exigían las circunstancias, juntando a su labor de naturalista y filósofo, la
de pionero filólogo.
Será con toda esta impedimenta con la cual atacará el problema del ser
y del devenir, y frente a las aparentemente irreductibles opiniones de Heráclito
con su ser-puro-cambio, y de Parménides rnn su ser-puro-estatismo, llegará
a su brillante concepción de la analogía del ser: "el ser es" no agota toda
su realidad; como no la agota decir que se trata de un puro cambio. Por el
contrario, la innegable muJtiplicidad de seres existentes exige que ninguno
de ellos agote o realice plenamente el ser: todo ser es (en acto) y puede ser
(potencia de ser) . Doble aspecto de permanencia y cambio que exige como
explicación adecuada de la realidad ese doble principio de ser: el acto, principio de perfección, de ser ahora esto que la cosa es; y la potencia, principio
de poder ser, de imperfección actual, de no ser totalmente en acto ]a cosa
que es, principio de cambio y variedad de los seres existentes. El ser es y no
es al mismo tiempo, según el punto de vista que se considere: una bellota
no es ( en acto) wi roble, pero una bellota es (en potencia) un roble. Ser en
potencia es un modo real de ser; es no ser en acto, mas no absolutamente
no ser ( de un ladrillo no podrá decirse de modo alguno que es un roble
en potencia) .
Analogía del ser que hallará, en el terreno físico, su expresión equivalente
a través de la teoría hilemórfica, donde el principio potencial o principio de
ser en potencia aparecerá como próte hyle (neán:17 iíl17) o materia prima;
y el principio de ser en acto, como morphé (µoecp,f¡ ) o forma substancial.
Principios primeros absolutos y absolutamente necesarios del ser material, si
éste no ha de significar una contradicción en sí mismo al decir de él que es
y cambia. Principios ciertos, universales, punto de partida incondicionado y
a los cuales se llega indefectiblemente como necesaria conclusión del análisis
intelectual de todo proceso natural: si el ser es, si este ser en concreto de
que se trata ahora existe aquí y ahora con estas sus características, debe haber
un principio o razón de ser de su ser ahora, un principio de ser ahora lo que
ahora es; mas si también puede mutar, puede ser después lo que no es ahora, debe existir un principio o razón explicativa de ese poder transformarse
desde el ser que es.
El principio de poder ser, en el orden substancial, la próte hyle, no posee

86

contenido inteligible alguno de por sí sino sólo con referencia a la substancia
de la cual es principio; y será el sujeto último en sentido lato, analógico, de
las determinaciones y propiedades del ser.1 Es algo por lo cual existe el ser;
imposible de definir, estrictamente, por cuanto no ha de poder atribuírsele
género ni diferencia específica; por ello es que Aristóteles se contenta con dar
de ella dos descripciones, negativa una,2 positiva la otra.3 Resulta así absolutamente incorrecto hacer de esta próte hyle el resto que quedaría una vez
despojado el ser material de sus determinaciones o cualidades: muy mucho
ha de cuidarse de substancializar este principio de ser. 4
Junto a esta pura determinabilidad, a esta total potencialidad~ total poder
ser, debe existir ese principio de actualidad, de determinación a la existencia
efectiva del ser para que éste se constituya como tal o cual substancia: principio de especificación, de acto o perfección primera que es la morphé: esta
da el ser simpliciter, sin cortapisas. Todas las demás formas (accidentales)
dan el ser como modificación del ser substancial.
Estos principios del ser material no son de sí experimentables sino puramente inteligibles, a través de una experiencia lograda con los seres materiales reales: precisamente la captación cabal de éstos exige aquella composición hilemórfica. Materia prima y forma substancial no son, cada una separadamente, algo que existe sino algo por lo cual existe un determinado
ser. Razón esta de que ninguno de ambos principios pueda ser objeto de observación o experimentación directa sino únicamente de intelección a través
de un exigente comporuurtjento del ser material: la experiencia sólo puede
alcanzar la cosa que es, no los principios por los cuales es. Por consiguiente,
el cometido de Jas ciencias experimentales comienza cuando les es dado ya el
ser tanto hilemórficamente constituido cuanto cuali y cuantificado.5 Aquí,
sobre este dato prenden las ciencias con todas sus posibilidades.
Por donde se verá que es malentender esencialmente a Aristóteles establecer un paralelismo o comparación entre próte hyle y materia en el actual
sentido cient'úico, pues próte hyle no es una como materia rudimentaria y
arcilla ontológica; ni una suerte de «primordial stuff", como pretenden habitualmente los bistbriadores de la ciencia. 8
1 AlusTÓTELEs, Met., 1029 a 20; Phys., 192 a 31. En adelante daremos sólo los
lugares sin mención del autor cuando se trate de Aristóteles.
• La de Met., 1029 a 20.
3 La de Phys., 192 a 31.
• Met., lib. IV, ce. 1-3 para distinción entre principio, causa y elemento. Cfr. S.
ToMÁs, ln I Phys., lect. 1, n9 5 ed. Marietti.
• Ya que si bien la forma da la especie, concomitantemente da los accidentes propios o cualidades especificas a las cuales se agregarán las no específicas o accidentales.
• Dejamos a los rejos del lector perito aportar su experiencia al caso.

87

�EL

CONCEPTO DE

[por e7.: calor, frío]; en tercer lugar, son principios el fuego, el agua

ELEMENTO

y demás análogos". 10

Mas aquella explicación de la estructura del ser material a través de los
primeros principios no es sino una explicación genérica, absolutamente última e irreductible en la vía anaJítica trazándose asr los lineamientos maestros que deberá respetar toda explicación específica de los ~bios ~ncretos
que se den en la naturaleza. Aristóteles, como buen estudioso de es~, ~e
hacía cargo de la necesidad de una explicación específica, pues la expenenc1a
muestra que los cuerpos son descomponibles o analizables en otros cuerpos
sean éstos de la misma o diferente especie:

"Los cuerpos son simples o compuestos de simples; llamaré simples
a aquellos que poseen un principio de movimiento según su natura peculiar, tales el fuego y la tierra".1

Es decir, que sólo en tercer orden son principios los clásicos cuatro ele..

mentos, porque ellos se transforman unos en otros --contrariamente a la opinión de Empédocles-- presuponiendo entonces la existencia previa tanto de
la materia prima cuanto de J.as contrariedades fundamentales y gracias a las
cuales se produce el cambio. En consecuencia, la noción de elemento es noción análoga: algo es elemento según el punto de vista que se considere.
Los elementos de los cuales se trata ahora son aquellos que surgen como
principios inmediatos de la combinación y el análisis de los cuerpos naturales en el plano sensible. No nos interesarán ahora su justificación de los
'cuatro elementos", con sus pares caracterizantes, ni la superioridad de ,¡¡u
razonamiento con relación a Empédocles,11 sino que yendo a lo positivo de
su obra nos detendremos en su definición de elemento:

Es decir, que el ser material estructurado fundamentalmente según materia
y forma, puede ser, además, el resultado de una combinación de seres, los
cuales se comportarán ahora como elementos tle ese complejo en este plano
específico considerado. Por lo cual, habiendo dilucidado la cuestión acerca
de aquella estructura hilemórfica,

"Denominaremos elemento a un cuerpo en el cual pueden ser resueltos otros cuerpos, que se halla presente en éstos actual o potencialmente
-quede esto así por ahora- no siendo él mismo divisible en cuerpos
áe natura dif erente". 12

Texto donde habla claramente de la naturaleza corpórea de esos elemen"resta por estudiar los denominados elementos de los cuerpas",8

tos; tal como lo aclara en un ejemplo inmediato:

y sus alteraciones, puesto que

ª en el caso de la substancia natural la corrupcio-generaci6n no ocurre
independientemente de los cuerpos sensibles''. 9

Estos elementos de las cosas· han de ser considerados según una gradación
ontológica precisa:
•

" ... porque la carne y la madera y cuerpos similares contienen potencialmente fuego y tierra".13

Paso que si bien particiea del error de la época, se refiere indudablemente
a Ja corporeidad de los elementos: estos cuatro no son, para Aristóteles y
contra lo que suele sostenerse a veces/1 propiedades fundamentales de la
'" De Gen. Co11" 329 a 30ss.

"Debemos considerar como prime:r principio a la materia la cual, no
existiendo jamás separada, resulta el sujeto de los contrarios [ ... ]. Consiguientemente, en primer término principio es aquel que es en potencia
un cuerpo sensible [la materia]; en segundo término, las contrariedades
' De Caelo, 268 b 26.
5 De Ge11. Con-., 328 h 32.

' De Gen. Corr., 328 b 34.

88

11

De Gen. Corr., ce. 2 y 3.

11

De Caelo, 302 a 16.

" De Caelo, 302 a 21-25.

"' Cfr. por ej. J. R. PART1NGTON, Historia de la qu,mica, trad. española, EspasaCalpe, Buenos Aires, 1945, pp. 31-32; M. E. W&amp;&amp;KS, The discovery o/ elements,
Joumal of Chemical Education, Easton, 6th, 1960, p. 4; R. TAToN (curador) , Hisloire génér-ale des sciences, P.U.F., París, 1957 vol. I, 2eme partie, liv-re 1: "La science
hellene" (P. H. Micha.e l}; M . STILU.IAN, The story of alchemy and early chemistry,
Dover, New Yo:rk, 1960, p. 125; etc.

89

�materia, sino verdaderas substancias, cuerpos simples constituyentes de los
compuestos:

"Son substancias los cuerpos simples: fuego, tierra y demás términos
de la serie; y las cosas por ellos compuestas, por ejemplo los cielos en
conjunto y sus partes; los animales y plantas y sus partes". 15

substancias simples" de Lavoisier con su inclusión de luz y calórico ( ! ) ·19
considerando cuánta delicada experimentación fue necesaria para llegar a los
actuales elementos químicos -obra sólo posible en estos últimos años (mas,
¿ cuáles son los verdaderos elementos?)- aquel error pierde toda importancia a favor de una firme doctrina todavía insuperada. Cuando Boyte da su
definición de elemento, considerada como punto oficial de partida de la
química moderna, dirá:

Y aún en su M etafísica la noción de elemento es claramente substancialista.16 Mas por cuanto estos elementos son substancias simples pero del
mismo orden material que las compuestas, deben exigir también para su
cabal comprensión una estructura hilemórfica,17 siendo precisamente esta
composición última la que explica absolutamente la posibilidad de mutua
transformación de los cuatro elementos señalados, los cuales convienen en la
p16te hyle o materia, como simplilicadamente la denomina Aristóteles en sus
textos citados.

Mas no siendo nuestra intención sino destacar los rasgos más importantes
de la teoría, precisamente aquellos que hacen a nuestro cometido, señalemos
el valor de la definición de elemento, la cual, en fuerza de su lógica interna,
es tan válida hoy como cUando la formulara el Estagirita y no obstante cuanto
se discuta en punto a cuáles son los erdaderos elementos de las cosas o substancias materiales; se trate del centenar de la Tabla Periódica o bien de electrones, protones, etc., siempre resultará cierto que
"elemento es el componente primarw e inmanente de una cosa, e indivisible según la especie". 18
Que se equivocó Aristóteles al señalar cuáles eran elementos, es innegable;
mas si no se pierde de vista Ja perspectiva histórica, ba de asombrar realmen1e cuánto de positivo tiene su trabajo. Efectivamente, frente a tantos
siglos posteriores de suma de errores sobre el tema; ante tantas teorías científicas acerca de los "tres'' o los "cuatro" principios; frente a la ''Tabla de
11

De Caelo, 298 a 28.

,. Met. 1014 a 25 y 1041 b 32. Y tan manifiestamente que S. Tomás hará notar:
"Por lo cual resulta claro que los elementos pertenecen a la causa material", In IV
Met., lect. 4; dr. también In VJJ Met., Ject. 17.

" De aquí que en sentido amplio los elementos universales sean próie h.yle y
morphé; dr. Phys., 190 b 16ss.
u Met ., 1014 a 26. La definici6n de los estoicos, que nos conserva DrÓOBNES LABR•
c10, Vitae ... , VII: "Elemento es aquel de quien proceden primeramente las cosas que
nacen y en quien se resuelven cuando acaban", resulta mucho más general e imprecisa.

90

" ... I now mea11 by elements, as those chymists, that spelk plainett,
do by their principles, certain primitiue and simple, or perfectly u11mingled bodies; which nol being made of any other bodies, or o/ one
another, are the ingredienis, of which all those called perfectly mixt
bodies are ultimately resolved",2°
siendo claro que no hace sino repetir, sin proponérselo tal vez, las ideas y
casi las palabras de Aristóteles. Y téngase en cuenta cuán superiores resultan
ambas definiciones con relación a la de Lavoisier:

' ... if we apply the term

elemeots, 01 principies of bodies to express
our idea o/ the last point which analysis is capable of reaching, we must
admit, as ele-ments, all the substances i:nto whzch we are capable, by
any means, to reduce bodies by descomposition".n

Tanto Boyle cuanto Aristóteles dan una verdadera definición operacional
de elemento, puesto que algo será elemento como consecuencia de ciertas operaciones que el científico ejecute sobre determinadas substancias a fin de verificar si le es posible resolverla en substancias cada vez más simples, hasta
llegar a aquella ya indescomponible. Pero se arribe o no al vrdadern elemento
por análisis, siempre valdrá la definición dada, siendo así que no serán elementos porque sean homogéneos sino porque no sufren ser divididos en cosas
específicamente diversas:
10 Siendo así que el cal6rico o calor-substancia babia s.ido negado ya en tiempos de
S. Tomás, por lo menos. Cfr. nuestro trabajo: ''Temperatura, s:antidad de calor y
cal6rico: la doctrina de Santo Tomás sobre el calor", Sapientia, 1962, XVII, pp. 264ss.
29 R. BoYLE, The scepticol Chymist, The Works, vol. I, p. 562, cd. Tbomas Bircb.,
reprografischer Nacbdruck der Ausgabe London 1772 G. Holms Verlag, Hildesheim,
1965. Para J. R. PAATlNOTON, A history aj chemistry, Macmillan, London, 1961, vol.
ll, p, 501, "Boyle's definition is practically identicaJ with tbe stoic doctrine", sin más.
:i A. L. LA vorstER, Elements of chemistry, t:rans. R. Kerr, 1790, reprod. Dover, New
York, l965, p. XXN.

91

�"No todo lo que posee partes semejantes [homeómeras] es elemento,
sino s6lo aquello que no puede dividirse en cosas específicamente di/ erentes".n
Lo homeómero da lugar, por simple separación, a partes de la misma naturaleza que el todo; partes que, a su vez, podrán ser escindidas en los elementos componentes del todo. En tanto que la definición de Lavoisier es
completamente empírica y práctica, tal cual él mismo lo reconoce al decir :

•

"Al we dare venture to a.ffirm of any substance is, that it mmt be
con:.sidered as simple in the present state of our knowledge, and so far
as ohemica!. anat,1sis has hitherto been able to show". 2ª
Si para Stillman la definición de Boyle "was as accurat-e a definition as
the knowledge of thc time permited", ¡ cuál no habría sido su elogio de haber conocido el antecedente aristotélico! u
Pero no sólo hasta aquí llegó Aristóteles, sino que con sorprendente perspicacia se dio cuenta que una cosa es definir esos cuatro elementos --0 simplemente, qué sea elemento- y muy otra distinguirlos según existen en la
compleja realidad natural. Es cierto que cada elemenio queda caracterizado
por cada uno de los pares posibles : el fuego es caliente-seco· el aire cafümte' cada' uno rehúmedo; el agua, húmeda-fría; la tierra, seca-fría; por lo cual
sulta conceptualmente convertible con el par que lo define. Mas en cuanto
a la existencia natural,

uno se
. trata que el fuego, el aire y cada uno de los dichos elementos,
sea stmple: de hecho, cada uno de ellos es complejo. Los cuerpos verdaderamente simples son de naturaleza similar, mas no idénticos con
aquéllos. Así, el cuerpo simple correspondiente al fuego es ígneo, pero
no fuego; el correspondiente al aire, aéreo; etc." 26
Lo cual viene a significar que los cuerpos más o menos complejos que designamos como fuego, aire, etc., son como a modo de encarnación o partici" De Caelo 302 b 15ss.
.. A. L. L,worsmR, o.e., p. 177.
.. M. STILLMAN, o.e., p. 397. Pero de Aristóteles sólo cita la versión alemana de un
tratado absolutamente sin importancia y para colmo espurio, cual es Das Steinbuch
des A.
"M Cfr. nuestro trabajo:
"El agua, es fundamentalmente fría o fundamentalmente
húmeda, según Aristóteles", Sapientia, 1967, XX.U, 30lss.
,i,, De Gen. Corr., 330 b 22.

paci6n de la elementalidad teóricamente concretada en los anteriores. Así,
dirá Aristóteles que

"llamamos fuego al elemento caliente y seco, puesto que no existe palabra plenamente adecuada a ca.da estado de evaporación fumosa sino
que utilizamos esta termin.ología porque este elemento es, por natura,
el más inflamable de todos [ . . . ]. Nótese que esto que denominamos
fuego se debe entender como extendiéndose en torno de la esfera terrestre, cual una especie de combustible, y de modo tal que un ligero
movimiento basta a menudo. para inflamarlo".27
Es decir que el fuego natural es más bien un material combustible complejo. Opinión interesantísima de comparar con la de Paneth/8 por ejemplo,
en cuanto significa. una clara distinción entre elementos teóricamente definidos y elementos prácticamente existentes; tema que dejamos ahora aquí
para no desviamos excesivamente de nuestro cometido. Apnntemos solamente
un detalle actualisimo : la ecuación de Schrodinger parece permitir ahora
una definición teórica de los elementos químicos de la Tabla Periódica, regida
hasta estos momentos por un puro empirismo. Pero baste lo dicho para dejar
suficientemente claro tanto la originalidad cuanto la real actualidad del pensamiento científico aristotélico con respecto a los elementos que denominamos
químicos.

LA COMBINACIÓN QUÍMICA

Resta ahora ocuparnos cle la ex:isteneia y condiciones de la combinación
de elementos. En su tratado sobre la corrupcio-generación de los seres, trata
Aristóteles, entre ottas cosas, del problema de la µl~t~, término que trasladamos por combinación química; y con un encabezamiento dialéctico admirable por la precisión con que sitúa el problema:

"Debemos preguntamos ahora qué sea la. combinación y qué los combinables; de cuáles cosas y bajo cuáles condiciones se predica la combi'"' Meteor., 341 b 14ss.
"" F. A. PANET:e:, "The cpiste:mological status o[ the chemical concept of element",
British J. Philos. Science, 1962, XIII, 1 y 144. Reptoducci6n de una conferencia de
1931; lo cual indica la pobreza de estudios sobre el tema. Se trata de un trabajo
importante.

92
93

�nación y, además, si de hecho se da combinación o sólo se trata de un
error". 29

Porque, efectivamente,
"algunos filósofos han sostenido ser imposible exista combinación entre
dos cosas puesto que -así arguyen- o ambas persisten siempre y entonces ninguna ha sufrido alteración ni están ambas más combinadas
que antes sino que permanecen en su estado original; o bien una de
ellas ha quedado destruida y entonces no existe combinación sino que
resta una mas no la otra. En tanto que la combinación exige que ambas existan bajo una única condición. Lo mismo ocurriría si cada una
de aquellas desapareciera seguidamente a la unión, pues no podrían
decirse tampoco combinadas en tanto que ya no existirían". 3º

Argumentación, como se ve, exigente y cabal: la existencia será o de ambos combinables, dando como resultado una simple yuxtaposición; o bien exis_tirá uno de ellos con desaparición del otro; o bien se dará desaparición de
ambos a favor de un tercero y el compuesto así existente no podrá ser designado propiamente como surgido por combinación de los anteriores. De algún
modo debe existir cierta continuidad entre combinables y combinación, puente que tiende Aristóteles a través de sus simples pero geniales nociones de acto
y potencia. Y así,
"puesto que los seres existen unos en acto y otros en potencia, es concebible que las cosas que entran en combinación existan y no existan,
según se entienda. El compuesto puede ser actualmente diverso de los
componentes de los cuales procede, en tanto que cada uno de ellos
puede ser en potencia lo que era esencialmente antes de entrar en combinación, sin que necesariamente haya desaparecido''. 31

Aceptación de este nuevo modo de ser que es necesaria si ha de lograrse
alguna explicación de los hechos experimentales, ya que
"los combinables no sólo pueden pasar del estado separado al combinado, sino que también pueden ser separados nuevamente del compuesto". 32
.. De
30 De
lt De
= De

94

Gen.
Gen.
Gen.
Ge11.

Corr.,
Corr.,
Corr.,
Corr.,

327
327
327
327

a 30ss.
a 35 - b 5.

b 22.
b 27.

Con otras palabras, lo que intenta salvar aquí Aristóteles es nada menos
que los fundamentos mismos del análisis y la síntesis químicos. Este estado
virtual de los elementos componentes en el compuesto exige alguna aclaración puesto que tras ser un término no común actualmente en las ciencias,
es a menudo mal interpretado o desconocido en su real significación. 33 En
sus términos fundamentales el problema se plantea así: cada ser substancialmente uno ha de poseer necesariamente su propia y única morphé definitoria {pues por definición la morphé es quien lo hace ser tal determinada
substancia). Ahora bien, cuando a partir- de dos substancias se logra como
resultado una tercera como combinación, y que debe poseer su propia morphé,
¿ qué ha sucedido con las formas substanciales anteriores, de los componentes?
Podría decirse que han desaparecido a favor de la forma substancial del compuesto, con lo cual se salvaría la unidad de éste, pasando los componentes al
puro estado potencial. Mas si se considera que a partir del compuesto pueden regenerarse, con mayor o menor facilidad, los componentes originales,
específicamente los mismos, ya resulta inadecuada por defecto aquella explicación. Si los componentes han quedado totalmente subsumidos en el compuesto es porque han pasado al estado de potencia total, a la hyle correspondiente a cada uno; pero hyle significa de sí total indiferencia hacia wra
determinada actualización, pues como puro poder ser que es, sólo pide de sí
forma o acto, mas no determinada forma; quedaría así sin explicación suficiente el hecho experimental innegable de la constante aparición de los mismos componentes originales, y aun bajo diversas condiciones de operación.
Es decir que admitido el paso de los componentes a la pura potencia con
el consiguiente surgimiento de la forma substancial del compuesto, quedaría
salvada la unidad de éste, roas sin .razón suficiente la reaparición posterior
de aquellos componentes ( y aun se pierde, en realidad, la noción misma de
componente) . Si, por el contrario, se sostuviera la permanencia actual de las
formas substanciales de los componentes se estaría en el caso típico de una
simple mezcla, no existiendo ahora razón suficiente de la unidad substancial
del compuesto, el cual de hecho no sería una combinación. Es la misma
e}¡,¡&gt;eriencia quien obliga a admitir un modo intermedio de subsistencia de
los componentes en el compuesto:
11 Así, por ej., PARTINOTON, o.e., vol. U, p. 381, no parece haber comprendido el
alcance y sentido de tal solución, pues al tratar el tema de las formas substanciales y
la virtualidad de los elementos en el compuesto según S. Tomás, señala que "The
difficulty that an element wh.ich no longer existed could possess properties and develop
aetivity as postulated for its essential form was not explained by Thomas and has
nevcr been explained since"; mostrando así desconocer toda la tradici6n aristotélica
y, específicamente, el opúsculo de S. ToMÁs, De mixtione elementorum.

95

�"Los componentes ni persisten en acto ni se corrompen uno ,, otro,
sino que permanecen según sus virtttalidades". 34
Este denominado estado virtual o de potencia próxima al acto está además
de acuerdo con la metafisíca aristotélica según la cual existe una verdadera
escala de perfección de las formas substanciales y donde las más perfectas
contienen virtualmente a las menos perfectas ;35 y con la doctrina de los "grados de potencialidad", acotados por los extremos de la pura h,,le y la pura
morphé. Siendo una explicación tan buena como la que pudiera exigirse hoy
día sí se explicita adecuadamente la terminología. Acostumbrados como estamos a nuestras ecuaciones químicas casi insensiblemente hacemos del compuesto una simple suma de componentes:

Ca

+ C + 1,5 02 --) CaC03

Pero esta yuxtaposición condicionada por una convencional graffa no debe
hacer olvidar que estamos frente a un nuevo "modo de ser", frente a un
comportamiento bien definido y que~ convenientemente tabulado, señala al
ente "carbonato de calcio", nueva substancia química con su modo peculiar
de ser -con su nueva morphé- irreductible a] mQdo de ser de los componentes. Innecesario es extenderse en la novedad que supone todo compuesto
químico; y si no se admitiera esa virtualidad existencial de los componentes,
quedaría estrictamente hablando inexplicada la ley de Proust y en última
instancia, sin fundamento ontológico suficiente la química toda.
Ahora bien, ¿ cómo se generan los compuestos o combinaciones a partir de
los elementos? La respuesta sólo podrá hallarse admitiendo aquel substrato
común a todos ellos que es la hyle,36 ~orque de otro modo todo se reduciría
a agregados. Pero aún la misma solución de Aristóteles va a ser objeto de
autocrítica, pues

"aún para quienes postulan una materia única de los elementos, surge
cierta dificultad al pretender explicar cómo puede provenir algo de la
suma de dos elementos: de lo frío y lo caliente; o del fuego y de la
tierra, por ejemplo". 37
Dificultad que explana con un ejemplo arcaico pero suficiente:
~•
,.,
""
"'

96

De
De
De
De

Gen. Corr., 327 b 29.
Anima., 414 b 28.
Gen. Corr., 329 b 30.
Gen. Corr., 334 b 2.

"Si la carne consis.tiera de ambos ffuego y tierra] no siendo ninguno
de ellos ni una composición donde esos elementos permanecen inalterados, ¿ qué otra alternativa queda sino identificar la resultante de ambos
elementos con sus materi.as, puesto que la corrupción de cualquiera de
ellos producirá el otro o bien la materia?" 38
Hasta ahora la teoría aristotélica de los cuatro elementos había hecho
aceptable: a) el substrato o materia común de la tetrada; b) la consiguiente
posibilidad de recíproca transformación de esos elementos o bien la de ellos
en el substrato. Por consiguiente no parece quedar salida alguna, porque si
la ca,rne no es ]a suma de los elementos, significa que éstos no permanecen
como tales; si no permanecen como tales han debido sufrir transformación;
si han sufrido transformación sólo podrá quedar como resultado uno de ellos
-mas la carne no es tierra ni fuegc- o bien la materia común. Pero es absurdo admitir que ésta tenga existencia actual de por sí; ergo .. .

"Tal vez pueda ser esta la solución: existen diferencias de grado en
lo cálido y lo frío; cuando uno de ellos existe totalmente en acto, el
otro lo hará en potencia. Mas cuando ni uno ni otro existe según la
plena actualidad de su ser, sino que al combinarse han destruido mutuamente sus excesos dando lugar a un caliente qtte es relativamente frío
y a un frío que es relativamente caliente, lo que resulta de ambos contrarios no es ni la materia ni ninguno de los elementos existiendo en
acto puro, sino un como intermedio". 39
Siendo Jas cualidades primarias de los elementos, sí bien contrarias, capaces
de intensión y remisión puesto que la experiencia indica que los cuerpos son
susceptibles de ser más o menos cálidos, secos, etc., se sigue que es posible
no sólo la directa transmutación de un elemento en otro por corrupcio-generación -y donde se daría siempre en acto pleno uno de los pares de cualidades primarias- sino también una a modo de existencia intermediaria de
esos pares o elementos, los cuales existirían ahora en estado virtual. Los cuerpos complejos resultan, por consiguiente, un modo de ser medio entre aquellos
extremos: lo frío es tal con relación a lo caliente; lo seco lo es respecto de
lo húmedo; etc. En los cuerpos naturales complejos no se da lo absolutamente
frío, seco, húmedo o caliente; apareciendo entonces el complejo como un
compromiso resultante de la acción-pasión entre elementos, o térnúno medio
entre la mezcla y la corrupcio-generación, tal como lo manifiesta práctica.. De Gen. CoTT,, 334 b 5.
"" De Gen. Corr., 334 b 8.

97
R7

�mente la mayor o menor facilidad con que puede resolverse una combinación; facilidad que se sitúa experimentalmente entre los extremos de la resolución mecánica de una mezcla y la regeneración ( término estrictamente hablando inadecuado) de un ser substancial traru¡formado. Perspicaz conclusión
de Aristóteles.
Nada obsta, pues, desde el punto de vista doctrinario para que pueda existir combinación; mas que de hecho exista y no se resuelva en simple composición mecánica, es algo que sólo la experiencia puede decir mostrándonos, si
es el caso, la realidad de cuerpos complejos no reductibles según su comportamiento, a la simple adición de comportamientos elementales; ni podrán
distinguirse en ellos partes específicamente separables. Es decir que Aristóteles echará implícitamente mano del principio según el cual "agere sequitur
esse": el modo de comportamiento de un ser es el resultado lógico de su
modo (estructura) de ser. Principio fundamental de todo conocer, de toda
ciencia y rechazado el cual nada podría decirse de una reaJidad que se presenta siempre y necesariamente dinámica.
Sin detenemos ahora en los ejemplos aducidos por el Estagirita para probar que de hecho e."&lt;iste la combinación, señalemos ya la nomenclatura que
acuñará al referirse al proceso. En primer lugar, distinguirá entre combinación (µl~ is) y mezcla ( cn'w8 ee1,q) y aún creará un término especial para
el caso de µí€tS entre líquidos: la combinación entre éstos será propiamente
xea&lt;1tq.4'0 La av118Eatt; es una simple mezcla resultante de la yuxtaposici6n de elementos; en tanto que µl~,q o xea'1tq significa un resultado tal
que se logra una verdadera unificación de los compuestos o elementos de
partida: la nueva substancia, compuesta necesariamente de todos los cuatro
e1ementos 41 ha de ser homogénea en toda su extensión -será óµotoµE(!ijt; no pudiendo distinguirse en ella partes de diversa naturaleza. Es notable
destacar que no se conforma Aristóteles sólo con el criterio práctico de decisión acerca de si se trata o no de una combinación verdadera en un caso

el legendario argonauta de la "vista de lince". Por el contrario,
"sostenemos que si ha ocurrido combinación, el compuesto resultante debe
ser de textura uniforme, siendo cada una de sus partes igual al todo, tal
como cada parte de agua es agua [ ... ] caso contrario los constituyentes
estarán combinados sólo según la percepción".,1,a

Es decir que su concepto de combinación química -para decirlo ya con
nuestra moderna terminología- no depende, tal como no lo hacia el de elemento, de la rudimentaria percepción asequible a su época y de la cual, evidentemente, se hacía cargo, sino del concepto mismo de unidad y homogeneidad del ser substancial, de 1a resultante de una combinación. Todo cuanto
se produzca como simple suma de substancias será siempre mezela, heterogénea por consiguiente si se desciende suficientemente en su intimidad.
Dijimos ya de la composición de toda substancia natural a través de todos
los cuatro elementos; si agregamos ahora que los tales se transforman recíprocamente y que tal transformación es según el modo más directo y natural, cíclica,44 tenemos entonces un claro antecedente y muy bien fundamentado ahora, del "Principio de conservación de la materia", que recién conocerá la química por obra de Lavoisier en 1789, y más bien como postulación
gratuita por necesaria.
Ahora bien, para que pueda hablarse de combinación, de aparición de una
nueva substancia como resultado de la interacción (acción-pasión), los componentes o combinables deben alterarse mutuamente de algún modo, Por
consiguiente,
~s claro que s6lo son combinables aquellos que poseen alguna contrariedad, pues s6lo ellos son tales como para mfrir acción recíproca".45

«

Con lo cual

dado, ya que
"los constituyentes pueden estar combinados sólo según la percepción,
apareciendo como combinación para quien no posea aguda visión, mientras no ocurrirá a.si a los ojos de Linceo",42
... Puesto que la combinación entre líquidos suele ser más fácil de llevar a cabo,
Aristóteles utiliza a menudo xeáa~ como único término para "combinación"; cfr. el
importante trabajo de H. H. JoAamld, "Aristotle's conception of cheroical combination", J. Philology, 1903, XXIX, 72ss.
"' Cfr. De Gen. CMr., 335 a 8.
" De Gen. Con., 328 a 15.

98

"combinación es la unificación de los combinables y como resultante de
sus mutuas alteraciones''; {G

siendo
"combinable todo aquello fácilmente adaptable según configuración y
43 De Gen. Co11., 328 a
.. De Gen. Corr., 331 b
45 De Gen. Corr., 328 a
.. De Gen. Corr., 328 b

10.
2.
32.
22.

99

�capaz de accionar y reaccionar; si.endo combinable con otro análogam.ente dotado ( porque combinable es relativo a combin(lble )".17

Esto declarado, rechazará la teoría de Demócrito acerca de la combinación
o generación de nuevas substancias por simple yuxtaposición de átomos: tales
mal llamadas combinaciones no pueden ser sino simples mezclas, sin más
unidad que la accidental provocada por compulsión exterior. Para Aristóteles, lo hemos visto, el todo resultante de un proceso de combinación es más
que la mera suma de sus partes, posee un comportamiento propio y exige, por
consiguiente, una Tazón suficiente, una estructura justificante y donde los
componentes existen en estado virtual.
Revisando un tanto estas condiciones aristotélicas en función de nuestros
conocimientos químicos, no podemos menos que sorprendernos en punto a
su actualidad. En primer lugar, su exigencia de acción y reacción por medio
del contacto 48 es aún hoy válida en tanto todo compuesto químico se logra
por interacción de reactivos, donde ninguno resulta absolutamente activo o
pasivo y donde 1a teoría electrónica de la valencia exige a su modo pero bien
concretamente esa "contrariedad" que da razón de la posibilidad de reacción.
Y esto último no sólo en e1 caso de los compuestos iónicos, donde el ejemplo
resulta más claro, sino aún en aquellos de carácter covalente, en cuyo caso
esa "contrariedad" puede muy adecuadamente ser entendida como mutua
compleción de una estructura estable y en la cual siempre aparecerá algún
tipo de dipolo marcando los extremos "contrarios". Por donde también el
compuesto es "reactivo", puede entrar en procesos de combinación con otro
compuesto "análogamente dotado". En segundo lugar el compuesto así logrado es algo más que la suma de sus componentes los cuales ni desaparecen
totalmente a favor de la nueva substancia, tal cua] lo muestra la posibilidad
del análisis, ni están simplemente yuxtapuestos, ya que bien claramente resultan las nuevas propiedades del compuesto distintas de la adición de ]as
prop_iedacles de los componentes, pues a fuer de rigurosos ni el principio de
adición de masas se cumple, sino el de conservación de la masa-energía. Estado que la físico-química puede definir mejor, por supuesto, que Aristóteles; pero conceptualmente sigue siendo válido hablar de estado virtual.
Pero lo que más sorprenderá, tal vez y especialmente a aquellos que han
sido acostumbrados a pensar de Aristóteles como de un peyorativo metafí., De Gen. Cor,., 328 b 20.

" Principio que enunciara primeramente Aristóteles y no Newton, al decir: "Porque actuar sobre el movible en cuanto tal equivale a moverlo; lo cual, ocurriendo por
contacto, significa que el motor sufre concomitantemente una pasión", Phys., 202 a 5.

100

sico, apriorista y dogmático, será su descenso al plano definidamente práctico. Hemos visto que combinable es aquello "fácilmente adaptable según
configuración", texto un tanto oscuro, que se aclara con otro:
"Entre las cosas que son recíprocamente activas y pasivas, algunas resultan fácilmente divisibles [ ... ]. A.demás, las tales se combinan más fácilmente si se las yuxtapone en pequeños trozos, ya que en tal condición
se tra11sforman recíprocamente con ma3•or facilidad y rapidez; en tanto
que cuando se hallan en grandes trozos, el efecto lleva más tiempo".«i

Luego aquella facilidad de adaptación configurativa significa facilidad de
reducción a pequeñas partículas; so y si el lector es tan exigente como para
solicitar un ejemplo, allá va:
"Los líquidos son los más combinables de todos los cuerpos, porqu.e
de todos los cuerpos divisibles es el líquido el má.s adaptable según configuración, a menos que sea viscoso".n

Otrosí digo:
"Es fácilmente divisible aquello que puede ser limitado con facilidad;
'.Y más lo es aquello que más fácilmente puede serlo. Así, el aíre posee
esta cualidad más que el agua; y el agua que la ti.erra".&amp; 2

La exactitud y el cuidado puesto en estas observaciones hasta alcanzar el
concepto y propiedades de la viscosidad -que ha de entenderse más bien
como inmiscibílidad- pueden ser apreciados y valorados sin mayor dificultad. Y téngase en cuenta que Aristóteles nada podía saber por entonces acerca
de la existencia de los gases. Sea como fuere, son todas estas exigencias prácticas que bien casan con 1a teoría puesto que si toda acción-pasión -condición necesaria de combinabilidad- exige como disposición material el contacto,53 se ha de ver facilitada por el estado de subdivisión de los reactivos,
'" De Gen. Corr., 328 a 23-33.
'" De Gen. Corr., 328 b 2.
01 De Gen. Corr., 328 b 3.
"'" De Caelo, 313 b 8. Como nota aquí J. TRICOT, Aristote: traité du ciel Vrin
París, 1949, p. 176, "Los evóe,~a (bene determinabilia) son aquellas cos~ cuy~
figura es fácilmente modificable y que toman, en ra.z6n de la gran movilidad de sus
parúculas, la forma del continente. Se los puede denominar flúidos o cuerpos plásticos",
como caso extremo, agregamos.
" De Gen. Corr., c. VI.

101

�estado que aum~ta considerablemente la superficie de contacto. La interacción se da concretamente entre seres cuantos, por lo cual la actividad específica de cada uno se verá extendida por la cantidad -el accidente que hace
extensa a la substancia-. En otras palabras, a igualdad de intensidad, mayor
actividad total a mayor extensión. Recuérdese que en las reacciones heterogéneas la veloGidad de reacción es proporcional a la superficie de contacto
entre las fases (en las homogéneas resulta proporcional a la concentración
de los reactivos disueltos lo cual sólo constituye una variante del caso anterior}.

EL ATOMISMO ARISTOTÉllCO

Tan se está acostumbrado a asociar a Demócrito con el atomismo que bien
puede llamar la atención el título de este apartado. Y sin embargo nada difícil resulta justificarlo a poco que se lean con cuidado ciertos textos aristotélicos, precisamente aquellos en los cuales se refiere el Estagirita a la teoría
de las "semillas" según Anaxágoras, de acuerdo con la cual todo se compone de &lt;1nieµa-r:a, infinitas según el número y la especie, M existiendo todas
las especies posibles en cada una de las cosas ~5 sin que nunca pueda llegarse
a un estadio final en la división de los cuerpos: la "materia'' ha de ser infinitamente divisible porque de otro modo habría que admitir que el simple
proceso de partición conduciría a la aniquilación del ser. 56 Situación que
criticará Aristóteles distinguiendo, en primer término, entre divisibilidad matemática y divisibilidad física; sólo en cuanto extenso es el continuo divisible
al infinito 5T pues
"toda magnitud es divisible en magnitude:s",58

porque en tanto haya extensión, en cualesquiera de lt&gt;s estadios eo que se
detenga el proceso de división será siempre admisible posterior partición, al
menos en cuanto posible. Mas en tanto se trate de un cuerpo específico, que
no sólo comporta cantidad sino que es una cantidad de determinada substancia, las cosas cambian fundamentalmente: aquí debe admitirse ya necesariamente punto o puntos de detención en aquella monótona secuencia sepa"'FTag. 4; según H. Dnu.s - W KRANz, Die Fragmente der Vonokratiker, Weidmannsohe Verlag, Berlín, 8a., 1952.
..- Frag.
""Frag.
"" Phys.,
""" Phys.,

102

6.

3.
185 b 10.

232 a 23.

rante. Ha de aceptarse que existiendo naturas -es decir, substancias en
tan.to que activas- ha de existir la cantidad concomitante, pues que el
cuerpo natural es siempre una cantidad de substancia; cantidad que habrá
de tener un valor mínimo compatible con ser el ser de tal o cual natura o
especie, pues la cantidad es el accidente primero y específico del ser material y, por consiguiente, el accidente necesario y generalísimo de aquel ser ya
dentro del orden físico.
Esta necesidad de admitir una cantidad mínima de substancia la ejemplificará Aristóteles con una experiencia ideal, dirigida precisamente contra la
teoría de Anaxágoras según la cual todo está en todo y de cualquier cosa
podría extraerse on·a cualquiera por simple separación. 59 Si es esto cierto,
"extráigase carne a partir del agua, repitiendo el proceso de separaci6n
sobre los sucesivos restos: ocurrirá entonces que aun cuando la cantidad
separada disminuya constantemente, no caerá por debajo de cierta magnitud. Por consiguiente, si el proceso tiene un fin, no todo estará en todo,
porque entonces no habrá ya carne remanente en el agua. Mas si no se
llega a un fin, siendo posible siempre una posterior extracción, existirá
una multitud infinita de partículas finitas iguales en una cantidad finita,
lo cual es imposible. Más aún: puesto que todo cuerpo ha de ver disminuído su tamaño cuando se le quita algo, estando la carne definida
tanto en grandor cuanto en pequeñez, es claro que nada podrá separarse
de la cantidad mínima de carne ya que la carne restante sería entonces
menor que el mínimo de carne".ªº

Texto del cual surgen inmediatamente tres importantes consecuencias: a)
No se da división al infinito de wi ser substancial en cuanto tal; b) toda divisi6n real de tal ser debe acabar en "partículas finitas iguales"; c) tales
partícu.las son los minima naturalia -romo los denominó posteriormente la
tradición latina- de la substancia y que se definen como la mínima cantidad de una substancia que es aún tal substancia; concepto que coincide adecuadamente con los actuales de átomo y molécula.
Sin duda alguna que no es Aristóteles demasiado explícito en su atomismo
naturalista, ni se ocupó ya casi del desarrollo de esta idea fundamental; y
tal vez precisamente por esa su fundamentalidad que la hacia tan obvia
como para excusar aclaraciones de poca o ninguna monta y cabida dentro
del marco de sus intereses filosófico-naturales, como resulta claro a poco que
se lean sus tratados De Caelo, De Gen. et Corr., y Meteorologica, ~or ejem'" Frag. 6 y 11.
"' Phys., 187 b 27 • 188 a l.

103

�plo y donde ninguno de los problemas que allí trata exige una paladina recurrencia a los "mínimos". No obstante, en IV Meteor., verdadero tratado
de química práctica, hará algunas referencias que pueden considerarse bastan te claras respecto al tamaño relativo de ciertos mínimos; así, al referirse
al proceso de solidificación de ciertos materiales por sucesivos calentamiento
y enfriamiento, sostiene que en tales condiciones
u el

enfriamiento hace tan compactos a esos cuerpos que no puede penetrar ya ni la humedad"; 61

y en el caso de la arcilla de alfarería, que sólo se compone de tierra

''el agua no puede penetrar a través de sus poros, los cuales sólo dejan escapar el vapor [durante la cocción]". &amp;t

Material sobre el cual insistirá como ejemplo de una conclusión general:
"Los cuerpos [que solidifican] por ausencia de humedad, funden por
el agua, a menos que su estructura Jea tal que resulten sus poros demasiado pequeños como para dejar penetrar las partículas de agua, tal
como o¡;urre con la arcillu'.,_ 63

Análogamente con el fuego:
"Son combustibles aquellas cosas cuyos poros son tales que permiten
pasar el f1tego". 64

Sea como fuere en el detalle y dejando de lado ahora todo desarrollo histórico posterior,65 esta idea aristotélica, tras ser metafísicamente incontrover•• Metwr., 384 b 9.
112

Melern., 384 b 20.

Meteor., 385 a 28.
"' Meteor., 387 a 20. Cfr. un curio.so caso de poros y asado de carnes en 381 b.
Otros ejemplos del uso de "poros" para explicar el comportamiento de los cuerpos
en 386 a 1§, 386 b 2, 387 a 2, etc. Doctrina esta de los poros que es discutida entre
los eruditos y que aparece bien resumida por H. D. P. LEE, Aristotle Meteoro/ogica,
text and English trans. by. . . 1..oeb Class. Library, 1962, p. XVU; lo cual no quiere
decir que estemos siempre de acuerdo con sus opiniones.
80 Podrá consultarse al caso: A. G. VAN MELSEN, From Atamos to Atom, Duquesne
U.P., Pittsburgh, 1952 (versión española: Ayer y hoy del átomo, Sudamericana, Buenos Aires, 1957, con varios errores de imprenta, algunos importantes), y A. MAIER,
63

104

tible, está en pleno acuerdo con la experiencia tanto vulgar cuanto cientlfica:
sus mínimos naturales poseen todas las muy pocas ventajas de los átomos de
Demócrito sin sus defectos y además están concordes con Ja linea de razonamiento que, precisamente ahora cuando se ha mostrado desde la ciencia
de la materia y muy claramente la insuficiencia de toda imagen mecanicista
de la realidad, adopta la atomística actual. la cual habiendo pasado desde
el átomo de Dalton al modelo de Rutherford-Bohr, y desde éste al cuasiesquema de los orbitales y, finalmente, al concepto de átomo como un ente
que se comporta según determinadas ecuaciones matemáticas, ha mudado
desde un "modelo" a la expresión matemática de un comportamieto, de
una natura. El átomo actual resulta así una cantidad mínima de cierta especie,
una natura cuanta, un mínimo natural, si no queremos seguir soslayando ya
una concordancia que se está imponiendo hasta en la nomenclatura.
La rigidez improductiva del atomismo democríteo brota de su carácter
fundamentalmente apriorístico e impuesto a la natw:aleza como consecuencia de una previa posición metafísica, parmerúdea en esencia; por el contrario, cl atomismo naturalista de Aristóteles -atomismo relativo pues sus
átomos son tales sólo en cuanto substancias- mantiene aún hoy su vaJor
precisamente por la flexibilidad que le otorga tener en cuenta no sólo las
exigencias filosóficas pertinentes sino también las condiciones experimentales
decisivas; de aquí que no temamos hablar de atomismo pero agregando inmediatamente nuestro epíteto de ''naturalista" y donde se admite multiplicidad tanto numérica cuanto específica de los tales mínimos, pero estando
regulado el número en ambos casos por lo que diga la experiencia, sin imposiciones previas.
De aquí también --consecuencia que no explicitaremos por ahora- que
la teoría atómica de Dalton y la nuestra actual sea no ya democrítea sino
fundamentalmente aristotélica.
Acabamos así este resumen de la química aristotélica,6 6 de la que podríamos
denominar 'química teórica"; de propósito dejamos de lado la "química
práctica" y de la cual trata ampliamente Aristóteles en su ya mencionado
Meteor. IV, pues por depender en sus muchos detalles de Jos conocimientos
y aun de la nomenclatura de su época -nada fácil está de definir- exigiría
de por sí otro más amplio trabajo. Nuestro intento ha sido simplemente llamar la atención sobre un tema casí desconocido en la historia de la química
por su dificultad misma, exigente a doble extremo -filosofía aristotélica y
An der Grenze von Scholastik und Naturwissenrcha/tJ Ed. di st:oria e Jetteratura,
Roma_. 2a., 1952.
• Esperamos, D.v., publicar próximamente una obra dedicada precisamente a la
química de Aristóteles y donde daremos amplia noticia también de la química práctica.

105

�química- y que tal vez explique cómo es posible pueda decirse todavía hoy
que "Aristotle's che.roist:ry, like Socrates' books, does not exist". 67 Y tema a
cuyo valor intrínseco de tan actuales ideas ya en el siglo IV a.C. ha de
agregarse el panorama que queda abierto con respecto a las vicisitudes de
esta físico-química aristotélica a través de los siglos que van desde Teofrasto
y Estratón de Lampsaco hasta el renacimiento mecanicista del siglo XVII,
por lo menos, No resulta aventurado decir que de haberse mantenido hasta
entonces y correctamente esas ideas aristotélicas, muy otro y más fructífero
habría sido el desarrollo de la físico-química y de toda ciencia de la materia,
pues en tal caso el mecanicismo, que es buena muleta pero magra pierna, se
hubiera mantenido en su apta condición de andamiaje circunstancial mas no
como estructura fundamental de la naturaleza, tal cual lo fue para la ciencia
hasta bien entrado nuestro mismo siglo.

J.

E.

MICHELE FEDERICO SCIACCA
PROF.

ENzo

FAruNELLA

Pontificia Facoltá Teologica
Napoli

BoLZAN

Facultad de Filosofía. Pontificia Universidad Católica "Santa Maria de

los Buenos il.ires", Buenos Aires,
Argentina.

Así R. A. HoRNE, "Aristotelian chemistry'', Chymia, 1966, 11, 21ss; breve trabajo que conteniendo casi tantos errores cuantos párrafos, constituye paracligma de
cuanto dijimos acerca de la dificultad del ten&gt;..a.

"LA FILOSOFÍA PARA MÍ HA smo v ES VIDA ... " 1 Esta es la confesión de un
hombre que ha dedicado todas sus fuerzas, su vida entera a la comunicación
de una idea, que ha encontrado en la especulación un estímulo al trabajo
lleno de confianza, a la búsqueda ser~ y segura de encontrar.
Michele Federico Sciacca es un filósofo que vive todavfa. Actualmente enseña Filosofía Teorética en la Universidad de Génova; mejor enseña humanidad, cómo vivir, y no sólo en Italia sino en muchas otras partes. Sencillamente él enseña a existir. Filosofa no por deporte, sino por necesidad vital
humana. "Es necesidad mía -nos confiesa- fecundar espíritus, suscitar problemas y sentirme fecundado por los otros". 2 Esa necesidad íntima, consciente,
le lleva a encontrar a los otros para comunicar con ellos, estimularlos en un
trabajo sereno, enriquecerlos de sus descubrimientos en el campo del espíritu.
Su dinamismo, su actividad, además de un factor caracteriológico, brotan
de una interna convicción : la conciencia de su misión de apóstol de la idea,
de sacerdote de la creación. No es siempre fácil para el hombre colocarse
en su campo de actividad específica para colaborar con Dios en la obra de
rendición, contribuyendo, según todas sus posibilidades, a que la historia
vuelva a su origen y meta.
En esta perspectiva la divulgación de una idea no sólo se hace exigencia
íntima, deber moral, sino penetra 1a vida toda, llegando a ser parte constitutiva de ella. La inercia o el temor de superficialidad significarla incoherencia
de vida y de principios, inconfesión de la misión que cada hombre debe
actuar, negación de la propia autenticidad creatural.

81

106

1

M. F. SciAc;cA, La lnteriorita Oggettiva, III ed. Marzorati - Editore - Milano -

1960, p. 9.
2

M. F. ScIAcCA, La Clessidra, VI eclic., Marzorati. Edit. Milano, l963, p. 91.

107

�La vida de Sciacca nos está continuamente indicando esto, a través de sus
viajes. sus publicaciones, sus relaciones humanas, la entrega plena a la especulación filos6fica, la aceptación incondióonada de una misi6n humana y
divina la fidelidad t-0tal, en los límites asequibles al hombre, a un ideal. "La
filosofía para mí ha sido y es vida y no académico ejercicio o clrriosidad intelectual". 3 Esta postura de autenticidad constituye el magisterio fecundo del
Profesor Michele F. Sciacca, más fecundo toda ía si. se considera la crisis de
nuestro pensamiento filosófico actual
Filosofía y vida: un binomio inseparable para nuestro filósofo. Sí, porque
la filosofía, como nos la define en Filosofía y Metafísica, "es búsqueda sobre la
realidad espiritual finita y creada, que, descubriendo en sí la presencia mediada de la Verdad absoluta carente, se dirige a la búsqueda esencial y total
de la Realidad espiritual infinita".
Ya en germen está anunciado todo su programa filos6fico 1 que, a través
de la Interioridad Objetiva, de El hombre, este desequilibrado, y, sobre todo,
de Acto y Ser y La libertad y el Tiempo, llegará a su plena y madura formulación. El hombre, en toda su complejidad, estará en el centro de este concepto de filosofía: "investigación del hombre sobre el hombre". "El hombre
que indaga será el mismo objeto primero de su indagación" y la interrogación
acuciante de la filosofía será la misma de la metafísica, que como tal, se
constituye en metafísica de. la experiencia interior". La filosofía así, igual
que la metafísica se convierte en reflexión sobre la vida espiritual en su concreción existencial.

1. Hacia la madurez
Para juzgar y penetrar en la obra de Sciacca es necesario examinar. aunque sea de paso, la evolución que le ha conducido a stl madurez, y 1as diversas circunstancias amb~entaies en las que ha tenido que vivir, si es que,
como nos enseña sabiamente la psicología experimental, éstas influyen en la
formación de la personalidad.
Michele Federico nació el 12 de julio de 1908 en Ciarro, cerca de Catania
en Sicilia Si el presente es el resultado del pasado, ]a Sicilia actual, además
de una lejana antigüedad, cuenta con culturas como la sicana, sícula, fenicia,
griega, romana - más notable de cuanto comúnmente se crea-, árabe, normanda, etc. El puesto que la posición geográfica, la historia, el arte y la cultura le asignan a la ''isla del sol" es el de eje o centro del Mediterráneo. No
podría ser de otra manera por la E.atria de grandes nombres como Empédocles,
• La lnteriorila Oggettiva, op. cit., p. 9.

108

Parménides y Gorgias por la antigüedad y modernamente por los nombres
de Bellini, Verga, Pirandello, Gentile,. sólo por citar algunos.
Giarre (Catania) está a pocos kilómetros de Taormina y cerca de la "Riviora dei Cicclopi", donde todavía aletea el espíritu de los "Malavoglia".
Mientras que de una parte se asoma al mar, a través de Riposto, de otra, el
gris-plata de los milenarios olivares y el verde de los viñedos que trepan por
las colinas recostadas bajo el enorme cono del Etna, con su constante penacho
de humo sobre el fondo azul del cielo, dan al ambiente un tono muy sugestivo. Alrededor es toda una danza de naranjales y limoneros, cargados de
fruta como de moniles, festantes por haber vencido la lucha contra la lava.
Es algo verdaderamente inefable. Todo fundido en un paisaje armónico que,
sin duda, tiene ]os elementos dramáticos que describe Verga en sus novelas
realistas y lo romántico, lo idílico, lo propio de una tierra de sueño. Cielo,
tierra1 mar, llenos de una delicada ternura, donde el corazón respira profundamente y el alma se eleva hasta más allá del azul. Aquel azul del cielo,
junto al azul intenso del mar se reflejan en d alma cándida del hombre que
vive en contacto con aquella naturaleza virgen.
Esta descripción de la Sicilia no concuerda mucho con la que tiene Sciacca
en sus primeras páginas de la Clessidra. La visión austera que él nos da de
los sicilianos es verdadera_, pero no hay que olvidar el carácter sensible y
sentimental de hombres que viven a menudo por una parcela de cielo azul
que brilla delante de sus ojos o por un paisaje pintoresco que buscan crear
si no ]o tienen. Estamos llenos de ensueños los sicilianos : en nuestras venas
corre sangre raliente y del corazón sale un amor que todo arrastra y arroja
atrás de si.
En este ambiente transcurrió la juventud de Sciacca, y sin duda de ese
ambiente heredó su precocidad, su exquisita sensibilidad, su alma vibrante,
su carácter volcánico, su dinamismo, su actividad y el sentido hondo de responsabilidad que le Uevaron a afirma~ muy temprano en la vida.
De su formación filosófica hay mucho que decir, pero no es posible detenernos en ningún detalle particular, considerados lo límites del presente trabajo.
Michele Federico empezó como discípulo de Aliotta. El mq&gt;erimentalismo
y el relativismo inmanentista del maestro napolitano tenía que ser necesariamente el primer punto de partida del futuro filósofo, que ya había captado
el ínmanentismo, a través de la lectura del T estelo de Platón y de otros diálogos, cuando era todavía joven bachiller.
Pe.:o pronto se destacará ]a importancia para su pensamiento de Giovanni
Gentile. Insatisfecho del contacto con Benedetto Groce, cuya influencia, juzga
el mismo Sciacca que "fue mala y se limitó a problemas de métodos", recibió
un impacto ital del gran maestro siciliano.
109

�De Gentile tenía que impresionarle la riqueza de su hwnanidad, e! sentido
vibrante de la dramaticidad interior de su pensamiento, la centralidad del
problema de la persona, su aguda sensibilidad, para el pro~lema _moral, la
autenticidad del hombre y del filósofo. "Decisivo -nos confiesa Sciacta- el
encuentro con Gentile, con el cual todavía hoy estoy haciendo las cuentas• • •
"tela" de filósofo temple de metafísico, Gentile no tiene la riqueza de problemas culturales ' de Croce, ni se le puede parangonar como "litera to" , per~
en cierto sentido es más "escritor", como cualquiera que piense en profundidad y tiene algo' que decir. Sus escritos teóricos, en los años juveniles, ~ueron
no s6lo mi asidua meditada lectura, sino mi filosoña; veía en Gentile "el
Fichte explicito a través de Hegel" y por tanto la plenitud cumplida del idealismo. Estudiante en N ápoles, era un gentiliano . . . escolar de Alotta". 4
El actualismo de Gentile enseñaba que no existe nada que pueda anteponerse al pensamiento, pues el objeto se convíerte con el sujeto, Y el pensar
siempre en acto autoconciencia o pensamiento pensante, absorbe del todo
el contenido del pensamiento, de modo que fuera del acto del pensar no hay
objeto concreto. Es el pensamiento pensante que se ha traducid~ ~n _pensamiento pensado múltiple, objetivándose a través de un proceso dialecbco del
espíritu como unidad multiplicidad y multiplicidad unidad. Pero se~ ~
ley dialéctica, cuyos momeJ1tos son el arte (subjetivídad pura). Y l~ religión
-su antítesis- (objetividad pura), para encontrarse en la filosofia, en la
que el espíritu logra su plenitud, ~gún e~~ ley, el pe~~nto se ago~a,
si no llevase lo múltiple a lo uno, s1 no unificase la mull:lpltcrdad de los objetos empíricos en el acto del Espíritu, Yo trascendental, única realidad , f~ndamental fuera de la cual no es posible pensar la realidad del Yo empmco.
De este modo Gentile disolvía la realidad del singular en la del Espíritu absoluto y ésta en la del yo concreto: el acto actual del pensamiento que piensa;

sin la posibilidad de escapar al pante'tsmo.
Esta pos.ición Sciacca la describía así: Su ideal es "actuar en el hombre Y
a través del hombre y sólo en el orden de la naturaleza y humano ("histórico") la perlección total y su finalidad última, es decir1 su ple~~~ Y perfección". Así el hombre encuentra "la solución última y la inteligilidad suprema de sí ( de su existencia y de su destino) en sí mismo y en la vida, es
decir, que el mundo (ciencia) y la historia Jo adecúa pe~~tamen~~,, • P~r?
tal adecuación importa: a) la reducción del hombre a lo fimto; b) amplificación" del mismo a lo infinito, pero a Wl infinito puramente "retórico",
porque tal amplificación encuentra siempre su satisfacción, "inmaoentística-

mente, en lo finito" .5
• La Clessidra, op. cit., p. 80.
0 La Interiorita Oggettiva, op. cit., PP·
57-58.

110

Los influjos que ejerció Gentile en la maduración intelectual de Sciacca
fueron Juego dirigidos con un estudio específico que éste hizo sobre el empirismo: desde Bacon hasta Hume, a que lo condujo su disertación de Líeenciatura, titulada La filosofía de Thomas Reid".
Continuando en la 1edura de la Clessidra nos encontramos también con
las relaciones Sciacca-Blondel, "cuyas obras he meditado largamente", confiesa el mismo Míchele Federico. Sobre todo, a través de La acción se despliega la influencia Blonde]iana sobre el precoz joven italiano.
En 1935, casualmente, Gentile pxopuso a Siacca la preparación de dos
obras de Rosmini para insertarlas en una colección suya. "Aunque no muy
gustoso, acepté", cuenta Sciacca. Y esta fue la circunstancia que le condujo
al descubrimiento del auténtico Rosmini, que había de constituir en su fecundidad, el horizonte definitivo de la estructuración de todo su pensamiento.
~escubre en ~e primer contacto con el Roveretano, que Gentile no había
mterpretado obJetivamente a Rosmini: y al mismo tiempo, que el gran fil~~fo se ha_lJ~ba en la üoea clásica del pensamiento cristiano: la línea platórnca-agusblllana.

Este contacto junto con la meditación continua de Platón será decisiva en
s~ vida. Después de cerca de veinte años de vagabundeo intelectual se convte_rte y, en_ 1939, vuelve al seno de la Iglesia. "Yo) como pensador, no sería
qUI~~ soy sm Rosmini y, en los ümites de mi itinerario intelectual, ni siquiera
catolico, en cuanto, como he dicho arriba, fueron sus obras que me dispusieron "intelectualmente" a la conversión o a la vuelta, después de casi veinte años; el resto fue ~onquista interior, obra de la gracia de Dios"; o y en
otro lugar en el prefacio de La metafísica de Platón, concluyendo afirma: "la
meditación tenaz del paganismo me ha hecho eristiano". 7 La profundización
en el pensamiento platónico le descubre la necesidad de la trascendencia metafísica, trascendencia que sólo el cristianismo explica plenamente porque
sólo él llega al Dios Amor y Persona.
'
Rosmini estudiando y profundizando conduce a Sciacca hacia S. Agustín,
que tendrá que ser el fundamento último de su especulación filosófica. En el
prólogo de su Sant'Agostino manifiesta su propósito de compenetrarse con
Agustín ~~ aclararse a sí mismo mejor su pensamiento; "asimilar a Agustín
~ara ~evtvirlo en una, participación íntima" y reconoce que del agustinismo
se alrmenta y sobre el construye su verdad, por mínima que sea".8 Con s.
Agustín, también Pascal, en la misma línea, condiciona Ja opinión de Sciacca
sobre la filosofía cristiana.
• La Clessidra, op. cit., p. 114.
1 lbid., p. tll.
• M. F. SCIACCA, San Agustín, Miraele, Barcelona, 1955, p. 9.

111

�Todos estos hombres han influído más o menos en la estructuración del
pensamiento de Miche1e Federico Sciacca. Sus mismas palabras dan testimonio: 'Tenía ya claros mis problemas y su impostación, sobre todo un punto
de vista que radicado en el surco Platón-Agustín-Pascal-Rosmini-Blondel, me
consentía utilizarlos personalmente sin adherir al punto de vista de cada uno
de ellos y de integrarlos en una visión unificadora de sus diversas exigencias,
en modo de aprovecharlos críticamente también en los confrontos de la otra
línea Cartesio-Espinoza-Kant-Fichte-Hegel -hegelismo de izquierda- Gentile, los cuales, a su vez, enriquecían mi perspectiva y me imponían de hacer
las cuentas con su problemática en un diálogo cerrado entre los "dos idealismos" .9

2. El Pensamiento de Michele Federico Sciacca
"Yo creo -escribe Sciacca- que todo pensador tiene el deber de insertar
su meditación personal en el ro.omento histórico en que vive. o lo digo en
sentido historísístico ( cada época tiene su verdad y la verdad es una cuestión
estacional), ni en cl sentido práctico o empírico de un interés limitado solamente a los Ql"Oblemas contingentes de un determinado período. Hablo de
inserción teorética, es decir, en el grado de descubrimiento de la verdad, cuyo
descubrimiento es histórico, y como tal sucesivo y progresivo en el tiempo" .1 º
Hecha esta observación se puede entender mejor por qué el propio Sciacca
con tanto celo declara: " ... no soy agustiniano, ni pascaliano, ni rosminiano,
ni blondeliano, si con estas etiquetas se quiere decir que yo repita posiciones
filosóficas de Agustín o Pascal, de Rosmini o Blondel". Pero siendo el ser
histórico un "resultado" de todo el pasado y el presente, y aún, del futuro,
en cuanto proyecta en él su realización o su devenir, dándole aquel sesgo que
quiere, nuestro filósofo italiano nota: "por lo que quedaría inexplicable mi
personal posición a quien quisiera entenderla sin tener cuenta de estos pensadores que, junto a Platón y también a Gen~e, han influido en medida mayor o menor sobre mi formación intelectual''. 11
Después de haber examinado las principales escuelas que han intervenido
en la formación de Sciacca nos preguntamos ahora cuál es su pensamiento.
Como es obvio, sería difícil penetrar en la formulación de la filosofía de la
integralidad, sin contar con su proceso genético.
En el pensamiento Scíaquiano nos encontramos, sobre todo, con dos cons• La Clessidra, op. cit., p. 120.
" La Interiorita Oggettiva, op. cit., p . 16.
11 /b id., p. 15.

112

tan tes, siempre presentes a la mente de nuestro Autor: e1 problema del hombre y el problema moral, constantes que se repiten en todas sus obras. Sciacca,
ateo, era ya agustiniano.
Ya desde los años de su fogosa juventud, cuando se alimentaba de la lectura de Nietzsche y D' Annunzio nos enfrentamos con esa preocupación suya
humana, entonces profunda y solamente humanística, es decir, del problema
del hombre como tal, fin a sí mismo y en sí mismo, lejos de su Dios; la expresión de Nietzsche "Dios ha muerto" le parecía la conquista definitiva de
la historia del pensamiento y la alienación del hombre en la visión del Superhombre era algo que le entusiasmaba. Por aquel entonces para él, el problema central de la filosofía era ·el hombre.
A esta misma conclusión llegó con su estudio de Kant a través de los estractos de Aliotta, captando aún, y estamos alrededor de 1926, su "indiferencia casi espontánea por los problemas no humanísticos''.
Es este el primer paso del itinerario intelectual de Sciacca. "Aceptación del
inmanenti.smo en la forma de humanización de lo absoluto: no existe prohlema de Dios, sino sólo problema del hombre, que tiene que autojustificarse
y darse una respuesta intt;:,oral". Pero esa respuesta no pudo encontrarla en
el inmanentismo. Fue eso el motivo de su orientación hacia el idealismo
trascendental.
Fichte, después de la lectura de Kant, señaló su decisiva orientación hacia
el idealismo trascendental. Pero también aquí al joven siciliano le quedó una
espina clavada, no logrando jamás convehcerse plenamente cómo cl idealismo trascendental pueda fundamentar la persona y los valores que la constituyen como persona de valor.
1

Sciacca empezó su actividad co.mo historiador de la filosofía. El estudio
del pensamiento anterior es siempre la base de todo filósofo. El resultado de
este estudio está compendiado en Studi sulla filosofia antica y Studi sulla filosofia mediavale e moderna (Perella, Roma, 1935). La misma editorial le publica, en el mismo año su tesis de licenciatura La filosofía di T ommaso Reíd
con la que supera del todo al empirismo para lanzarse en manos del idealismo. Estas obras representan el resultado de sus investigaciones. Pero Michele Federico maduraba un pensamiento personal. El "pío'' ateo idealista
en estos años publicaba: "La crisis dell'idealismo". Con este ensayo el magisterio de Aliotta está superado y el de Gentile, puesto en crisis. Aquí el discípulo sostiene contra el maestro la exigencia de una trascendencia, aunque no
se haya completamente liberado del actualismo, que le ha llevado a esta conclusión. Expresa su insatisfacción, "nacida de la consabiduría que el actualismo no era más para mí la filosofía, sino una filosofía, una filosofía y no
una "fe" filosófica y del no saber c6mo resolver los problemas que me hacían

113
BS

�inquieto dentro del idealismo rmsmo y me empujaban más allá del actuaIismo.12
Pero la superae10n de la fase gentiliana y el comienzo de la orientación
espiritualista ocurre con su primera obra teórica: Lineé di uno spiritualismo
critico. En esta obra Sciacea elimina el sujeto trascendental de Gentile y
afirma, con reflexión personal sobre el relativismo de Aliotta, la realidad de las
personas singulares. Como se puede leer en la Clessidra, la conclusión más
importante a la que llega en esta obra es este descubrimiento: "Si la interioridad es un problema que trasciende a la interioridad misma, y la autoconsciencia aspiración perenne del Absoluto que la aclara y la satisface, todo hombre exige la integración teológica, la existencia de Dios ... " :i.a Esta obra
representa, sin duda, en el itinerario intelectual de Sciacca, el primer tentativo sistemático de hacer valer dentro del idealismo y a través de la integración metafísica del relativismo aliotano las nuevas exigencias de trascendencia que "venían madurando en mí, aunque mi formación idealística trapela en cada línea y el esfuerzo de superar el actualismo es toda otra cosa
que conseguido y menos todavía teóricamente justificado". Son los primeros
pasos inciertos de quien formulará sólidamente su Rensamiento en un Idealisrno Objetivo, pasando del actualismo al agustinismo. El contacto con Guzzo,
Carlini, Blondel, Bergson, tenía que influir mucho en esta nueva orientación.
Por eso, "nosotros un tiempo actualistas, cuando hemos querido ser como
queria Gentile, integralmente espiritualistas, hemos cesado de ser actualistas
o inmanentistas", porque "el principio del espíritu .implica un elemento incompatible con una po&amp;ción inmanentista".H La nueva orientación se diliuja
en Programma metafísico y se concretiza gradualmente más y más al comicn20 de su Teoría e Practica della Volontá {1938), ya bajo el influjo de Rosmini. Esta obra representa su primera tentativa de construir una filosofía
cristiana integral. Notamos sólo de paso los cuatro enunciados de la Jey moral, según la cual tiene que obrar la vohmtad buena: 1) "Obra siempre, en
la práctica de tus acciones, de modo que quieras el bien de los otros y jamás
tu utilidad"; 2) "Obra siempre, en la práctica de tus acciones de modo que
respetes, reconociéndolo, el orden intrínseco a la existencia de toda ereatura";
3) "Obra siempre, en la práctica de tus acciones, de modo que uniformes tus
particulares voliciones a la universalidad de la verdad"; 4) 'Obra siempre,
en la práctica de tus acciones, de modo que ames universalmente el ser en
su grado de perfección". Esta es la ley que tiene que disciplinar toda vida y
" La Clessidra, op. cit., 102.
" lbid., p. 107.
" La lnteruJ1"ita Oggettiva, op. cit., p. 29.

114-

todo interés: "Tú tienes que amar". No se olvide que estamos ya en la vispera de su conversión.
Pero Sciacca no puede ignorar y no ignora el gran mérito del ideafümo y
del actuaJismo de Gentile: el descubrimiento de la "interioridad' y del concepto de "espíritu' 1• Lo reconoce, estudia a fondo estas dos verdades y al
fin llega a esta conclusión: "La recuperación del verdadero concepto del espíritu a través y contra eJ idealismo, proporciona al espiritualismo cristiano
liberarse del panlogismo completo -identificación del Espíritu con el pensamiento lógico y de la verdad con el concepto ... -, que no_ justifica más
ni arte, ni moral, ni :r:eligión".15
Es interesante notar también aquí cómo el pensamiento de Sciacea se ha
enriquecido con la lectura de grandes pensadores humanistas como Dostoyewski, y Pirandello y con sus estudios históricos. Dostoyewski, sobre todo,
significa su orientación hacia el cristianismo. Sus páginas le suscitan e] problema del bien y del mal. El gran ruso le fortaleció en su convencimiento
de que "un pecador generoso es más cristiano, y más susceptible de redención que un virtuoso árido1 soberbio, sentencioso e inhumano" .16 Cuanto a su posición filosófica, Dostoyewski significó lo siguiente: El ' por primero me enseñó que el problema del sentido integral de Ja persona no
puede prescindir del cristianismo y que hay perfecta correspondencia entre
el problema 'filosófico' de las exigencias ontológicas del hombre, el solo esencial~ y la 'revelación' de Cristo" Y En tal encuentro de espíritus Sciac&lt;'.a se
convenció que el problema integral del hombre integral no podía resolverle
el idealismo, o el actualisrno, o cualquier otra filosofía inmanente, sino sólo
el cristianismo.
De Blondel, Michele Federico acepta las instancias de L' Action, pero supera su exigencialismo de Revelación en el momento cumbie de su filosofía
de la integralidad.
Pero lo que cambió la ruta intelectual de Michele Federico fue la lectura
de Platón y el contacto con Rosmini. El contacto con Rosmini es sin duda,
como hemos notado, el más significativo para la estructuración del pensamiento del nuevo filósofo. De este contacto nació La filosofía morale di Antonio Rosmíni. El Roveretano comunica a Sciacca el fundamento de toda
su filosofía: la idea del Ser, que Micbele Federico va a llamar: ser como Idea.
"Rosmini descubre y demuestra que el pensamiento es pensamiento por la
intuición fundamental del ser, Idea universalisima, que, como idea abraza
al ser en su infinitud y totalidad. Esta presencia objetiva del ser al pensa,. lbid., p. 30.
" La Clessidra, p. 105.
" Ibid., p. 55.

115

�miento (y por la que el pensamiento es pensante) es la intuici6n radica[, 1a
síntesis ontológica originaria, la fuente de todo conocimiento y, por consiguiente, el descubrimiento de la vertical del ser, en la cual y por la cual,
es toda cosa que es" .u
A su vez cl Roveretano lo que hizo fue vivificar el conocido argumento
platónico de la prioridad de ]a Idea; por ]o que Sciacca podía afirmar: "Platón ha descubierto el valor apriorístico trascendente y ontológico de la Idea",
es decir. la esencialidad de toda metañsica; sólo reconociendo esto, se puede
hablar de idealismo y de espiritualismo.19
Así Michele Federico Sciacca, a través de la objetividad de Aliotta Y de la
interioridad de Gentile, con el estudio de la historia de la filosofía y, sobre
todo con el examen de la filosofía italiana contemporánea, a través de la
' de Dostoyewski y Pirandello, y el contacto con los espiritualistas franlectura
ceses, especialmente Blondel estructw-a su pensamiento a la luz del cristianismo de Rosmini y de la realidad agustiniana.
Empiezan ahora los años del "espiritualismo cristiano" de nuestro filósofo.
Sciacca siente profundamente el problema de 1a trascendencia hasta el punto
de afirmar que 'una filosofía consciente de sí misma no puede no ser cristiana".2º Pero todavía en estos años de espiritualismo no se siente al seguro,
pues la posición en la que se encuentra no le proporciona una solución filosófica de sus problemas, sino postula una exigencia satisfecba por la fe. Es
una filosofía abierta a la fe religiosa y en armonía con ella.
Concluyendo, resumimos con Sciacca su itinerario. Punto de partida "a)
aceptación del inmanentismo en la forma de humanismo absoluto: no hay
problema de Dios, sino sólo problema del hombre, que tiene que autojustificarse y darse una respuesta integral; b) imposibilidad de esta respuesta, inevitable reproponerse del problema teológico, consiguiente abandono de toda
forma de inmanentismo, como aquello que no resuelve el problema que es
su misma razón de ser, y precisa orientación hacia un humanismo teístico;
e) que se configura como "espiritualismo cristiano", es decir, como aquello
que constatada Ja insuficiencia del humanismo absoluto, busca la respuesta
integral en la fe religiosa, pero sin haber todavía conseguido darse una fundamentación en sede filosófica; d) profw1dización teorética de ·este espiritualismo, para fundarle especulativamente como ontología del hombre más allá
del momento exigencia~ necesariamente fideístico y filosóficamente estéril
o sólo descriptivo o fenomenológico". 21
'" La Interiorita Oggetiva, p. 94.
u M. F. SCJAcCA, Atto ed Essere, IV ed., Marzorati, Editore, Milano, 1963, p. 158.
"" La Clessidra, p. 115.
., lbíd., pp. 119-120.

116

Ya Sciacca se encuentra, atrás de esta profundización en la posición espiritualista, en el camino que ]e Uevará a la maduración de su sistema filosófico
y le distinguirá netamente de los espiritualistas italianos como Carlini, Guzzo,
Stefanini y de sus amigos franceses como Blondel Le Senne, etc.

3. La Filosofía de la integralidad
Actualismo, espiritualismo, hasta la filosofía de la integralidad, son las
etapas a través de las cuales ha pasado la filosofía de Sciacca 'para purificarse de aquellas escorias que cada una de éstas lleva consigo, y llegar al
hombre total, al hombre cual le ha revelado Cristo Jesús y que S. Pablo ha
sintetizado en la fórmula: "horno novus". Hacia este hombre "novus", completo y visto en su integralidad, se dirigen todos los esfuerzos de quien ha,
encontrado en la filosofía no un "mestiere", sino su misma vida.
La filosofía de la integralidad constituye la etapa de madurez de Michele
Federico, en la que supera al mismo espiritualismo, abandonando definitivamente el exigencialismo blondeliano.
Un hecho que ha dejado una huella profunda en Sciacca agudizando su
fe, su espiritualidad, ha sido la guerra "equivocada e idiota". De este período
son Lettere dalla campagne, "meditaciones y pensamientos solicitados por la
lectura del Evangelio, el libro que me tenía en pie cl espíritu". 22 Esta publicación pertenece al período de Espiritualismo Cristiano v abre el camino a
otras publicaciones: J n S pirita e V erita, Come si vine a a W aterloo y Cosi mi
parlano le cose mute, publicaciones sugeridas de la lectura del Evangelio,
el libro que, durante la guerra idiota, "me tenía en pie el espíritu". Más o
menos contemporáneos son: Filosofía e Metafísica, S. Agostino, JI problema
di Dio e della religione nella filosofía attuale, La filosofía oggi, precedidas
de otra publicación de unos años antes ll secolo XX. En 1945 la fundación del
Giornale di M etafisica nos indica claramente la vuelta definitiva de su orientación filosófica.
"Y así sobre Jas costas del mar de Génova, se me presentaba todavía una
vez el problema nacido a los pies del Etna, a los bordes del Jonio el problema
del hombre pregunta y respuesta de sí a sí mismo, o del hombre que preguntando a sí mismo recibe la contestación de Dios en su interioridad; pero volvía a presentarse como problema de resolver filosóficamente, probando, sobre
la base del análisis más radical del existente en su singularidad irrepetible o
integral, que problema y solución están intrínsecas en su misma estructura
ontológica". 23

= M.

F. SCIAcCA, Lettere dalla Campagna, Marzorati, .Editore, Milano, 1966, p. 9.
,., La Clessidra, p. 122 .

117

•

�•

Esta nueva orientación de Sciacca la podríamos definir de este modo:
-Idealista, pero de un idealismo objetivo. en el que se ha recuperado el verdadero sentido de la Idea. "En el problema del origen, del signilicado y de
la profundidad de la Idea, está para nosotros el problema crítico de la filosofía de la profundización del cual es posible reconstruir críticamente la sola
metafisjca válida, la de la verdad".24- El idealismo subjetivo tenía necesariamente que autodisolverse en su razón parabólica, porque la crisis del inmanentismo es crisis de fundamento.
-Existencialista. Su filosofía es filosofía del existente, pero un existente
proyectado en la transcendtmcia, un existente que "consiste" en Ja aspiración
al Absoluto. Contra esta posición se delinea el otro existencialismo, el de
Sartre, que Sciacca califica como ".inmanentismo reducido al absurdo". Porque Sartre acepta dogrnátic.amente y ratifica el inmanentismo historicista,
materialista y ateo. Tal existencialismo es ya un epígono del inmanentismo
que precipitará su derrumbamiento. Pues, para Sartre, son mitología la moral, la libertad, el progreso laico. Después del hundimiento de tales mitos,
sólo queda de la persona el ser nada, el absurdo. Esta es la critica que Sciacca
mueve, anclado en su posición, al pseudo-existencialismo, que es, en definitiva, un hegelismo consecuencial, un inmanentismo que avanza hacia su autodescomposición.
-Trascendentista: Sciacca no procede de la inmanencia a la trascendencia,
sino de la presencia en nosotros de un contenido que nos sobrepasa y nos
orienta a la trascendencia. Ese contenido está constituido por el ser como
Idea, la verdad, la interioridad objetiva, algo "intimior intimo meo", que
pone al ser humano en contacto con la trascendencia, no por un exigencialismo extrínseco, sino por la misma constitución del ser personal.
-lntegralista, con cuya expresión se califica la filosofía de Michcle F. Sciacca:
filosofía de la integralidad, que, como hemos ya notado, signilica la superación del mismo espi.rituali5mo. Con esta filosofía eJ pensador italiano considera al hombre, .su constante y única preocupaci6n, en su integralidad. "Nosotros. . . tendemos a lá actuación del hombre entero, de ]a razón en el corazón
y del corazón en la razón" .2 ª
Para poder apreciar y valorar la filosofía de la integralidad, hace falta penetrar en lo que es su núcleo íntimo: "la dialéctica de la implicación y co•
presencia". Aunque "una dialéctica no se enuncia y no se define -como ob~
serva Sciacca-, en cuanto no es antes ni después del discurso filosófico, smo
" La Interioríta Oggettiua, p. 41.
" M. F. ScIAcCA, L'Uomo que,sto squilibrato, V edic., Marzorati, Editare~ Milano,
1963, p. 277.

118

a él inmanente y de él inclisoluble",26 intentaremos ver brevemente en qué
consiste. No se trata de dialéctica de "~clusión" de los contrarios, o, de "resolución" de los opuestos, cualificada por Sciacca, como "errónea y estéril".
En el sistema sciaquiano, que considera la vida espiritual concreta) e.1 diverso,
el opuesto y el contrario. . . se implican sin excluirse y resolverse o anularse
el uno en el otro. En el interior de esta dialéctica identidad y c;ontradicción
se implican. 27 Tal es ]a dialéctica propia de una filosofía de la integralidad,
la cual, sin negar el ser de una cosa, implica el ser de su contrario en nuevas
síntesis. ''Ante todo hay Wla dialéctica de implicación y copresencia de esencia accidente. Los accidentes 'no son' sin la esencia y la esencia 'no existe sin
los accidentes'. La esencia no es reductible o resoluble en sus accidentes ni los
accidentes son reductibles a la esencia, pero, precisamente por esa irreductibilidad recíproca, 2or la que la esencia es la esencia y no es los accidentes,
que son los accidentes y no son la esencia, (identidad y oposición) forman
una unidad conci·eta indisoluble; aquella unidad cuyo 'ser' permanece en
el 'devenir' pero está presente e implicado en él y cuyo devenii: deviene en
el ser, lo determina, lo ~resa. La esencia se hace: no en el sentido que 'se
hace' otro de sí negándose como esencia, sino en el otro que se desarrolla, se
enriquece a través del devenir; los accidentes son: no en el :rentido que se
anulen en la esencia o se hipostatíceo sino en el otro que, como accidentes
que traducen la esencia, se esencializan. Todo ente es su integralidad".28
Como tal, esta dialéctica constituye el alma de toda realidad, no solamente
de las más sublimes -siempre quedando en el orden de la naturalezacomo el hombre, sino también de lo que existe para el hombre. Así admi-'
rando una obra se descubre lo bello y lo no bello en la misma: pero lo bello
es lo bello de aquel no bello y viceversa. En la vida no se da el placer y el
dolor, el bien y el mal, etc. sino que existe "el dolor difuso de placer y el
placer desposado con el dolor" . . . Por eso en un plano más elevado, podemos
afirmar con el Profesor Sciacca: "El ser es el contrario de lo no ser y cada
uno es idéntico a sí mismo; pero los dos idénticos-contrarios son copresentes
y forman (en el ser finito) una unidad, a pesaT de que uno queda ser y
el otro no ser. El no ser no está fuera del ser, sino es su limite esencial;
como el ser no está fuera del no-ser que está inmanente a él y hace que el
ser sea tensión a la plenitud de sí mismo. Mi no-ser está dentro de mí, dentro
de mi ser, sin el cual no sería; mi ser sin su límite o no-ser. No existe el ser
que excluye el no-ser o el ser que se niega en el no-ser y, negándose, deviene.
El devenir es dado por la permanencia, en su identidad, de los dos contraAtto ed Essere, _p. 26.
" Ibid ,, pp. 26-27.
111 lbid., pp. 29-30.
:a

119

/

�•

1

1

!
¡

¡
1

i

t

!;

'

1

rios; no permanencia estática, sino su unidad dinámica: del ser el no-ser el
límite esencial del ser, ya el ser está constituido por su esencia como ser en
hacerse, en tensión a la actuación de su ser pleno. El devenir está ya inmanente a la síntesis ontológica ser no-ser es decir, ser-límite del ser; el ser,
que se capta con su límite esencial. deviene, no en el sentido que se anule en
el devenir para volver a ponerse todavía y anularse siempre, sino en el otro
que, en la copresencia de su contrario, permaneciendo ser, está tendido a
ser la plenitud de sí mismo. ( ... ) El devenir está ya en la misma copresencia e implicación de la presencia (ser) y de la ausencia ( no ser), cada
una "presente" como presencia y como ausencia (presencia de la presencia
ser en la ausencia y presencia de la ausencia no-ser en la .eresencia) , por lo
que la presencia tiende a rellenar de sí la ausencia, para que nada falte al
cumplimiento de sí misma" .29
Está en síntesis la fecunda doctrina de Michele F. Sciacca contenida sobre todo en La lnterioritá Oggettiua, L'Uomo, questo 'Squilibrato, Atto ed
Essere -a nuestro parecer la obra más profunda-, Morte e Immortalitá, y la
Libertad y el tiempo. En el centro de toda esta especulación tenía que estar,
como núcleo fundamental y atractivo, lo que hasta ahora, ha constituido
siempre la gran preocupación del Profesor Sciacca: la persona, compendio
de todas las formas del ser y. por tanto, objeto propio de la ontología.
Podríamos paramos aquí. Pero nuestra rápida mirada. al pensamiento
sciaquiano quedaría unilateral, si no tuviéramos en cuenta su "momento místico" representado por Come si vince a Waterloo, In Spirito e Verita y Co.si
mi parlano le cose mute. Estas obras más que en un plan filosófico están
llevadas en un plan nústico-poético. En ellas está claro el influjo de los grandes místicos españoles que Sciacca. hubo de leer con gran interés.
Nos gusta subrayar cómo el misticismo sciaquiano es también él un acercamiento a la creatura, que en el éxtasis operante, llega a la cumbre de su
humanidad divinizada. A través de un estilo poético Sciacca nos presenta una
experiencia viva y vivida. "Para ganar verdaderamente, no sólo es menester
experimentar y aceptar el fracaso, sino también hacer consistir la propia victoria en la pérdida y tener el sentido vivo de la disfacta precisamente cuando
ganamos la más espléndida victoria en el mundo". 8º

bajo esta enseña se puede ganar y lo inorgánico puede ser vivificado. De
este modo el hombre Sciacca, filósofo y místico, se coloca en el justo medio,
de donde percorrer el itinerario de la libertad.
Vasto sin duda y grandioso es el mundo filosófico de MicheJe Federico
Sciacca, donde hemos encontrado armonía de construcción, unidad y coherencia lógica, visiones profundamente filosóficas junto a una humanidad
palpable y viviente.
El haber subrayado la preocupación humana del filósofo Sciacca a lo largo
de su vida, quisiéramos que fuera el contributo mejor para estas páginas de
homenaje con ocasión del cumplimiento de sus 60 años en honor de un hombre que ha consagrado hasta ahora toda su existencia a los más acuciantes
problemas del ser humano.

l
,1

1.

1

,,I

1

.1

'

¡

'

~
1

1

1

j

1

1

1
1

1

1
1

1

1
1

1

1

'" lbid., pp. 32-33.
"" M. F. SCIAcCA~ Come si vince a Waterloo, IV Edic., Marzorati, Editore, Milano,
1963, p. 11.

120

.1
,,

1

Este es el modo para ganar la propia vida. Pero el místico Sciacca piensa
también a rescatar lo inorgánico, dándole vida y forma, incorporándole a la
existencia concreta de la criatura, escuchando su voz en Cosi mi parlano le
cose mute, a la luz de una realidad purificadora y soberana: la Cruz. Sólo

1'

'

121

�LAS PECULIARIDADES DE LA FIT.,OSOF1A ACTUAL
ADoLFo MuÑoz ALONSO

Universidad de Madrid

LA EXPRESIÓN "FILosoFÍA ACTUAL" no es sinónima -esto parece claro-- de
1 filosofía moderna". En el ámbito de la historia de la filosofía, esta imposibilidad de .sinonimia se nos antoja evidente. Precisamente de lo que se trata
es de determinar y señalar los rasgos que configuran a la "filosofía actual"
en cuanto distintos de Ja llamada "filosofía modernd'. Tampoco cabe una
equiparación rigurosa entre Jas expresiones "filosofía actual" y "filosofía contemporánea'\ aunque por muy distintas ra20nes que las que podemos aducir
para la cuestión anterior. La filosofía contemporánea se presenta como un
alto en la prosecución más o menos evolutiva y progresiva de la filosofia moderna, o de las exigencias que la fi10s0fía moderna ha compprtado. Respecto
a la filosofía contemporánea, la filosofía actual goza de presencialidad cronolpgica, pero la filosofía actual se levanta sobre la filosofía contemporánea como la expresión expresiva y co.nfiguradora del pensamiento palpitante de
nuestro tiempo. Así, a lo menos, lo entendemos nosotros. No toda la filosofi.a
contemporánea alcanza Ja categoría histórica de filosofía actual, aunque coexistan en el tiempo y en el espacio. La filosofía contemporánea es algo así como
la filosofía que se desarrolla en nuestro tiempo; y la filosofía actual pasa a
ser la filosofía de nuestro tiempo.1
Ensayemos en primer término una caracterización de la filosofía actual en
cuanto contrapuesta a la filosofía moderna·. Expondremos después algunas de
las notas que permiten hablar de filosofía actual en cuanto distinguible - aunque no por eso separahle- de la filosofía contemporánea.,
1 ROMJIACH, Heinrich, Die Gegenwwart der Philosophíe (El presen te de la filosofía),
Frciburg, Abber, 1962; 119 pp.

FERRATER MoRA J., La Filosofía en el mundo de hoy. Madrid, Revista de Occidente, 1959 (2a. ed., 1963, 214 pp ).

123

�La filosofía en nuestro tiempo --en la que cabe subsumir la contemporánea
y la actual- se encuentra con una realidad distinta de la realidad aprehendida y atendida por la filosofía moderna. No es que la filosofía en nuestro
tiempo elabore una nueva idea de la realidad, es la realidad que se trata de
explicar la que reclama una visualización o conceptualización distinta. La filosofía moderna fue una aliada generosa de la ciencia. De la ciencia moderna,
claro está. Las propias formas de conocnniento que funcionan en la filosofía
moderna son formas analítico-empíricas. Más aún, lo que el filósofo moderno
pretendía era alcanzar una seguridad individual y personal en el reino que la
ciencia había edificado y regido. Quizás pudiéramos decir que la filosofía moderna es la filosofía de la .inteligencia -o del pensamiento racional o pensante- de la realidad elaborada por la ciencia. La filosofía moderna, podríamos
agn:gar, no rompe con el dato fundamental y primario de la filosofía clásica, que es, por lo demás, el que sustenta a la filosofía medieval La filosofía. moderna realiza la interpretación subjetivista y radicalmente i.w:ñanentista de esa realidad. Es un pensar distinto, pero la realidad que s~
somete a juicio o examen sigue orientando el modo peculiar descubierto por la
mentalidad griega.
Cierto que la subjetividad del hombre ocupa en la filosofía moderna un
primer plano. Pero esta misma subjetividad no se desencaja del cuadro conceptual o modal de la realidad naturalística. La filosoña moderna no alumbra
n.ingún mundo nuevo, sino que interpreta con novedad el mundo conocido.
Esta novedad aparece de una manera expresa y consciente en Descartes, y es
depurada y estilizada - o si se quiere, a¡,&lt;TUdizada- por el idealismo y por el
empirismo.
Resulta excesivamente superficial contraponer racionalismo a empirismo,
como si fueran dos corrientes irreductibles. Desde una perspectiva de resultados, la distinción entre empirismo y racionalismo se reduce a la prevalencia
de enfoques, pero no afecta al dato inicial del problema filosófico ni a la
conclusión. El punto de partida y el terminal son más coincidentes que divergentes. En Descartes, en Kant, en Locke o en Hume el método es idéntico: el analítico, ya que ni siquiera para captar al pensamiento pensante se
desligan del imperio de la ciencia en la figuración de lo que la realidad sea
y en el método para mejor explicarla. La filosofía moderna gira sobre sí misma aunque las evoluciones que efectúa sobre la realidad sean distintas a las
de la filosofía clásica o a la medieval, y aunque la prepotencia se conceda a
la inmanencia subjetivística. La filosofía moderna es un nuevo rumbo sobre
el mismo mar.
La filosofía de nuestro tiempo se caracteriza por la originalidad que atribuye a la realidad con que se encuentra. Es una nueva realidad o, me1or

124

qwzas, una realidad no prevista ni atendida por la filosofía moderna. Es
la realidad la original, y por lo tanto han de ser nuevos y originales el
método y el lenguaje. El filósofo que no se percate de la nueva situación,
no es un filósofo actual; y el que percatándose de la novedad de la situación
no adopte el punto de vista que le permita penetrar y recorrer el ámbito situacional, sin degfigurarle al enfocarlo, no es filósofo de nuestro tiempo.

En qué consistan esa nueva situación y el punto de vista para comprenderla. será el objeto de nuestro estudio. Pero adelantamos que la novedad de la
situación, como ámbito en el cual se incardina la realidad, consiste precisamente en la situacionalidad radical de la realidad, y en las peculiaridades
q:iie ofrece para el nuevo punto de vista. Y que sólo manteniendo la originalidad, también del punto de vista, exigido por la situacionalidacl radical de
la realidad, se desarrolla una filosofía actual.
Ahora se puede ya apuntar la distinción entre filosofía contemporánea y
filosofía actual. La filosofía o, mejor, las filosofías contemporáneas desarrollan la temática y la problemática sin subordinarlas a la radicalidad de situación y punt'o de vista, aunque, como es obvio, la puedan tener y muy en
cuenta. De ordinario todas las neo, son filosofía contemporánea. Los 11.eismos
comportan un tímido reconocimiento de la originalidad de la situación, pero
sin comprometerse en el pw.ito de vista hasta llegar a complicarle situacionalmente. Son filosoíía en la situación, algunas quizás también de situación,
pero no son la filosofía situacional, ni de la situación. La filosofía actual actualiza filosóficamente la radicalidad situacional de la realidad, otorgando a la
perspectiva o punto de vista la organización filosófica de la realidad actual.
Para Ja filosofía actual la realidad originaria situacional no es un producto
filosófico~ sino que se considera previa a toda analítica. Empeñarse en actualizar los métodos de reflexión, o esforzarse en modernizar el lenguaje o los
modos de expresión, sin la previa aceptación de la originalidad radical de
la realidad, equivale a retardar el proceso filosófico, sin entender las exigencias que impone el nivel histórico de la filosofía. La filosofía actual, o filosofía de la actualidad, es la filosofía de la presencialidad y, a su vez, la filosofía de la presencialidad equivale a presentar la auténtica presencia de la
filosofía, hoy.
Este comportamiento puede inducimos a pensar que de lo que aquí se
trata es de una transformación de la idea misma de filosofía. Como si fuera
la filosofía la que hubiera cambiado de signo y de dirección. De hecho, Ortega
y Gasset ha llegado a escribir: " ... el pensamiento occidental -y me refiero
al mejor- ha empezado, bajo ese nombre ( el de filosofía), a comportarse
en formas cuya calificación como "filosofía" es sobremanera cuestionable".
,cSin que yo ahora pretenda expresar opinión formal sobre el asunto, me per-

125

�mito insinuar Ja posibilidad de que lo que ahora empezamos a hacer bajo el
pabellón tradicional de la filosofía no es una nueva filosofía, sino algo nuevo
y diferente frente a toda filosofía". 2 Ortega ha hablado así en diálogo con
Wilhelm Dilthey ( 1911) que enseña la historicidad como carácter constitutivo del ser humano, aquejada de pob1·eza de términos y equivocidad d significado. Esta advertencia es necesaria, puesto que es precisamente Dilthey
uno de los filósofos que primero percibieron la radical originalidad de la
realidad y uno de los que pretendieron esclarecerla.
Nada tan huidizo y tornasolado como la filosofía actual vista y mirada por
un contemporáneo. La presencialidad de la filosof:ía adquiere en la contemporaneidad irisaciones muy diversas, y desde luego valor muy relativo. El
rostro --que es lo que vemos los contemporáneos- no es siempre fiel espejo
del alma, sino los ventanales por donde huye, a veces, embCYatda, el alma.
Esta observación vale incluso para apreciar en su justo valor las visualizaciones que c.ada época obtiene de las filosofías anteriores. o son infrecuentes
los desniveles en la valoración crítica de los filósofos y de las filosofías. No
estoy de acuerdo en que el historiador tenga necesidad de una historia acabada y cumplida, afirmando que sólo se ven bien las cosas muertas, como
estimó Stan:islas Bretón.3 Y no estoy de acuerdo porque ni una frase ni otra
valen para caracterizar la historicidad de la filosofía. Lo único que queda
claro es la dificultad del empeño y el cuidado exquisito con que hay que
proceder cuando el filósofo-historiador forma parte del paisaje, y ese paisaje
es además movimiento continuo.
Lo que sí parece que puede afirmarse es que la filosofía actual, o de nuestro tiempo, r.s irreductible en su problemática a la filosofía moderna, a la
medieval y a la Eilosoüa clásica, o habida como tal· que la Iilosofía actual
presenta en la galería de la filosofía contemporánea unos cuadros y unos
planos originales; y, finalmente, que en la filosofía actual andan metidos en
cuestión la idea de filosofía, los m' todos y formas de pensar y las formas de
exposición y de expresión. Quizás acontezca algo semejante en biología, en
psicología, en medicina, en física, en teolog'ia; pero parece ser que es la filosofía la que se ha prestado con mayor intensidad y totalidad a este proceso
revolucionario.
El subsuelo sobre el que descansa la tierra que pisamos y la estratósfera
abierta a nuestros ojos y asombrada por el hombre actual, aparecen estremecedoramente removidos y corunoV1.dos. Yo no sé si para esta operación, minadora de resquebrajamiento del subsuelo y ensanchadora de la verticalidad
• ÜRTEGA v GAsSET, J., Origen y epílogo de la filosofía. Mé¡uco, Fondo de Cultura
Económica, 1960, pp. 80-81 (o. c., IX, p. 397 ).
• BRETON, S., Sítuation de la phüosophie contempo,aine, Lyon, Viue, 1959, p. 5.

de la estratósfera, la filosofía ha facilitado azadones, picos y proyectiles pero
~
lo .
oerto es que la filosofía actual no resulta inteligible si no se presta atención al subsuelo espiritual, social y político y a la estratósfera humanizada.
El mundo en que habitamos es un mundo en conmoción, y de esta conmoción
no puede desentenderse el filósofo, por muchos que sean los esfuerzos para
ensimismarse. Entre otras razones, por una, sencillísima: el fiJósofo se dispone a filosofar aquejado por la inseguridad del subsuelo. La filosofía actual
--esta es la verdad- no ha aceptado una misión soterológica, sino de expectación reflexiva o meditativa, y, con frecuencia de mera descripción fenomenológic.a; no ha procw-ado resolver Ja situación en que el hombre de nuestro
tiempo nace, vive y piensa.
Dando de mano, con un terrible esfuerzo de abstracción al temblor y terror bélicos provocados por la zozobra de un posible fallo en el control de la
energía atómica desencadenada, podemos aceptar como rasgos comunes de la
sociedad contemporánea en la que está inscrito el filósofo, los tres que señala
Ferrater Mora: primero, y ante todo, Ja tendencia a la unificación ( con su
secuela, la tendencia a la universalización); segundo, la tendencia a la masificación · tercero, la tendencia a la tecnilicación. Estos tres rasgos se hallan
de hecho intrínsecamente enlazados.4
Sobre esta capa se extienden y asientan las comunidad del planeta reflejando rasgos y peculiaridades que son los que de una manera más ostensible y escalofriante suel n servir para caracterizar lo que Von Rintelen denomina "el mundo b'ágico del presente". 5 Al tragicismo del mundo presente
han ~ontribuido y están contribuyendo también los filósofo actuaJes, pudiendo afirmarse que en la representación de la tragedia son los filósofos -con
los poetas- y en general los habidos como intelectuales los que mejor la
montan, Ja ensayan, la interpretan y la sostienen pero sin virtudes c.atárticas.
Sea como fuere, una carga de irracionalismo sí que se advierte en la filosofía contemporánea. Irracionalismo en el sentido más amplio y neto de la
expresión· es decir, desconsideración de la razón como fundamento necesario en la interpretación y esclarecimiento de la realidad y de sus posibilidades; posibilidades que constituyen una de las notas C$enciales de la realidad
y que de la realidad humana quizás sean su esencia. Otra de las peculiarida~
des de 1~, filosofía actual es Wl interés por la persona concreta singular; lo
que pudieramos llamar personalismo, pero dentro de la dinámica social im• O. c., pp. 154v., El hombre en la encrucijada, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1952; sobre todo los capítulos IV y V de Ja Segunda Parte, pp. 238-330.
• RrNTELEN, FritZ"Joachim von, El m,mdo trágico del presente, er1 "Anais do
Congresso Internacional dt&gt; Filosofia de Sao PauJo" (1954), pp. 507-514v. La fi,,it1Id actual Y la infinitud agu:stinim,a, Madrid, Librería Editorial AgusLinus, 1959.

•
126

127

�placable y planificadora. Un aspecto de la filosofía en nuestro tiempo es la
atención que se presta al desarrollo y evolución de la dinámica social de la
realidad, considerada como la esencia real de lo esenciable de la realidad.
Otra dimensión de la filosofía actual es la que reduce el campo de la filosofía
al "análisis" filosófico~ entendido como actividad derivada del estudio del
lenguaje y de la verificabilidad de las proposiciones.
Sospecho que la actualidad filosófica o, si se prefiere, la presencialidad de
la filosofía hoy, suscribe una cuestión prnvia, .sentida por todos. Esta cuestión
previa afecta a la filosofía en su formalidad expresiva; es decir, a las- formas
de expresión y de exposición. La filosofía ha llegado en nuestro tiempo a un
grado de saturación.y de diversificación de contenidos y de formas de expresión tan inabarcables, que el pmhlema más acuciante y urge,nte es el de intentar señalar --señalar, no ya establecer- unas bases mínimas de lanzamiento.
Esta tarea no se identifica con ninguna de las posiciones o actitudes que, como
ensayos de solución, propone Ferrafer Mora,ll «ante la azorante variedad de
doctrinas filosóficas y de ideas acerca de la filosofía", sino que se señala como
previa y provisional, por vía de sugerimiento. No es, pues, una actitud dogmática, puesto que no se rechaza filosofía alguna, ni se declaran como no
filosóficas; no es tampoco una postura o actitud ecléctica, ya que prescindi.
mos del valor de verdad o del alcance significativo de las doctrinas; tampoco
representa una actitud escéptica~ si se tiene presente que nuestro señalamiento
no surge por la inadmisibilidad de doctrina alguna, y mucho menos de todas
ellas; y no seria correcto que se considerase a nuestro empeño como actitud
dialéctica, pues no pretendemos encontrar una síntesis superadora, sino abrir
una senda e iniciar un diálogo.
Lo primero que habrá que recordar es si para segwr hablando de filosofía
se requiere o se exige que la temática y la problemática atendida como filosófica por los filósofos actuales, baya de ser considerada como filosófica en
atención a criterios que nos vienen dados por la filosofía anterior. Pues bien,
uno de los rasgos que pres1mta la filosofía actual es la de trasponer el ámbito
en el que se desarrollaba lo tenido como "auténticamente filosófico". Y ello,
tanto en las formas de expresión como en los llamados contenidos, en las
ideas como en el lenguaje. En este sentido bien cabe decir que una de las
características de la filosofía actual es la posible recreación de la originalidad
radical del cometido filosófico y de la actividad filosófica. Negar a este cometido y a este comportamiento altura o nivel filosóficos, no lo consideramos
justificable. Esta falta de justificación de ese intento negativista no nace ~ólo
de no conside.r ar la posibilidad absoluta de que la filosofía haya podido alcanzar un nivel que la desencuadre del pasado, sino que surge de no apreciar

• o.

c., pp. 97-98.

•

la originalidad del mundo actual y d,e la situación par.ticularísima del hombre en él.
¿ Vetdaderamente la filosofía, históricamente originaria, fue un producto
de la peculiaridad mental del hombre griego en el ámbito situacional de una
cultura, de una ciencia, de una poesra o de una religión, superables por la
razón? ¿ O fue más bien ~mo hemos escrito en otras páginas- la expre.
sión radicalmente humana de una expresividad recóndi~ que late en Ja rea.
lidad? De todas formas, el signo que marcó a la actividad filosófica .fue Ja
reflexión o meclitacíón reflexiva como repertorio de pr%011ntas y respuestas
en interdependencia mutua entre la realidad fenoménica y el hombre inquiriente y ontologizador de la realidad dada. No creo que pueda negarse fácilmente
el hecho de que la actividad filosófica es "escéptica", en el sentido más pur.o
y original del vocablo. Y que la exigencia de esa actividad no es sólo una
expresión del deseo natural de saber o conocer del hombre, por la extraña
manera de comportarse en los surcos móviles del tiempo que presenta esa
realidad. Quiero decir con esto que la ocupación socrática&gt; la sofística, la
estoica, obedecen sin di&lt;;torsión alguna a la amplitud total que los griegos
concedían a la realidad, sin que se les haya ocurrido restringirla a la natura•
leza física, tal como hoy es entendida, sino incluyendo en la realidad la realidad hu.mana y sus manilestaciones todas.

Entiendo, pues, que es legítima la posición adoptada en nuestro tiempo por
la filosofía actual. Descalificar como no filosófica a una temática, a tl.tla pro.
blemática o a unas formas de expresión, por cl hecho ostensible de que no
se engloban en el horizonte conceptua.lizado o divisado por la filosofía an•
terior delata, a 'mi entender, una falta de lógica elemental y un contrasentido.
Si la realidad histórica condicionó el origen de la filosofía, y la situación cultural, científica, religiosa y humana connotó el punto de vista o perspectiva
de los filósofos, y señaló el ritIIio de su reflexión y abrió las sendas de la especulación, me parece que se puede afirmar que en un nivel lústórico deter•
minado, la realidad, la situación y la perspectiva se resuelven en la originalidad radical de la actividad filosófica. Lo único que queda suficientemente
claro en todo ello es que la filosofía se presenta como una constante en Ja
evolución progresiva de la humanidad, y que no es un repertorio utópico y
ucrónico de problemas artificiales, ni puede ser tampoco una elaboración
anacrónica de problemas artificiosos o una especulación fonnalística de idealidades lógicas. Como también queda claro, a mi entender, que la filosofía
sigue siendo la actividad que muestra al hombre, de manera más patente,
como a un ser cósmico, entrañado en la realidad del mundo y de su mundo.
Es decir, como la realidad consciente del cosmos. O, s.i se prefiere, como la
conciencia del mundo en que vive; como los ojos, los oídos y el alma del

128
129
H9

�mundo. La filosofía es sencillamente la conciencia y la responsabilidad intelectuales del mwido y del hombre en el mwido. Nada más que eso; pero
Lamhién nada menos que eso.
De la situación real hoy, no se puede decir que sea unívoca. El mundo como
representación antepredicativa se ofrece en ambivalencia. La ambivalencia
les parece a algunos como tan polarmente irreductible que puede inducir a
pensar que sea ambigua. No entramos por ahora en la cuestión. Lo que sí
decimos es que¡ previamente a un enfoque filosófico de la realidad, la realidad es asumida por muchos filósofos con polaridad. No parece correcto
pues, hablar de una situación real, sino de dos situaciones reales claramente
contrapuestas. Una de estas situaciones es radicalmente cósmica; la otra es
fundamentalmente humana. En la primera, el hombre consiente en su calidad
de pieza cósmica, como un eslabón en la cadena, el más importante, quizás,
pero no necesariamente el más significativo; en la segunda, el hombre es la
inteligencia ordenadora del cosmos, como la luz en la llama la meuos importante qu.izás, pero ciertamente la más significativa. Estas simplificaciones resultan extremadamente. peligrosas, lo sé· pero son imprescindibles sin otras
pretensiones que las de menos pwltos de apoyo provisional.
La filosofía comienza, para la filosofía de nuestro ticn:tpo, cuando la perspectiva actúa en interdependencia de la situación y con ella. Y no es infrecuente que la filosofía de nuestro tiempo se reduzca a esta interacción entre
perspectiva y situación. Muchos "historicistas' quizás a&lt;'.eptaran esta reducción de la actividad filosófica considerándola como la verdaderamente posible, deseable y admisible en el nivel de La época. Lo que acontece es que
cada filósofo otorgará a la perspectiva y a la realidad radical en situación un
nombrej una importancia y una valoración distinta. Pero siempre considerando
a la perspectiva como "uno de los componentes de la realidad" -la frase
es de Ortega 7- y a la realidad radio.l como vida, o como historia, o como
existencia, o como posibilidad; pero -eso sí- siempre como estructura originaria enteriza de la que los procesos y manifestaciones no son sino sus diferentes aspectos, como anunció expresamente Dilthey. 11
La filosofía de nuestro tiempo, al otorgar reconocimiento a la situación
histórica como estructura originaria, y al integrar Ja perspectiva o punto de
vista en la composición del mundo o realidad percibida, ofrece la vida histórica como sustancia de la actividad filosófica. La distinci6n y diversidad de
filosofías no deponen entonces contra la wúdad de la íilosofía, ya que el
plural, cuando se habla de "filosofías", no supone la multiplicidad de la "fi1 El tema de nuestro tiempo (o. c., III, 199).
• Introducción a las Ciencias del Espíritu, México, Fondo de CultUia Econ6micá,
1944; p. 7.

130

losofía" en singular, sino que la pluralidad afecta tan sólo a las distintas
manifestaciones o intereses temáticos de cada .fil6sofo. Como se aprecja claramente, también ahora cabría la expresión "filosofía perenne"; sólo que esta
frase adquiriría en la filosofía de nuestro tiempo un significadó diametralmente opuesto al refrendado por Leibniz y acogido por la tradición escolástica.
. o deja de ~er curioso y sintomático que la filosofía actual presente las
mismas tendencias que se advierten eu ]a sociedad contemporánea. Tendenc-ia a la unificación, a la nivelación y a la tecnificación aunque como es
obvio, con los rasgos que consient la filosofía, que son de distinto trazado
y con surcos diferentes a los de la sociedad. La filosofía actual busca la unificación en la realidad radical considerada como situacional. La situación
es como la base común de la posibilidad de una actividad filosófica que
merezca con rigor el ser habida como actual, Se tiende a considerar como
principio originario a la situación vigente y efocti a, sin que entre en ella
la idea de finalidad ontológica. De esta forma el vocablo "principio" sufre
un cambio radical de significado, ya que no sólo no implica la causalidad, sino
que elude la originación óntica ontológica y lógica a que se refirió Aristóteles. La filos~fía actu~l su~?ne, pues, ~ue 1~ realidad se presenta siempre
como una reahclad en s1tuac1on; que la s1tuac10n comprende y eno'loba -englobar dice algo distinto que condicionar- todos y cada uno de lo~ elementos
que puedan ser considerados como pertenecientes a la realidad; que la realidad así entencüda se resuelve en una eshuctura funcional de interdependencias; que el hombre, en singular no es sino una de esas funciones activas
actuaUzadora de la realidad a la que pertenece y en la que está ena]obado.º
0
La unificación que se aprecia en la filosofía actual, derivada de considerar la situación como englobante de la realidad, permite disolver la ambivalencia de la situación, de 1a que hablamos antes, en valencia única de la
situación real, ahora ya como apertura de posibilidade . La filosofía actual
presupone un repertorio indefinible de posibilidades; la filosofía actual da
por sentado que e.l hombre es un ser social ametafísico. Es decir un ser social
n sentido distinto al enunciado por la filosofía y por la sociología clásica. La
soci~lidad entrañable del hombre es la que veda a 1a filosofía actual el seguir
considerando al hombre ser social por naturaleza, ya que el concepto de naturaleza del hombre y el de naturaleza de la sociedad care¡.:en de significación
sociológica vigente y efectiva.
La tendencia a la unificación la actúa la filosofía actual por vía de disolución de la metafísica de la esencia y de la lógica categorial.
La tendencia a la nivelación, que observa la filosofía actual, se advierte en
la penetrabilidad de la filosofía en todos los géneros literarios y los distintos
• TtTSRNo GALVÁN, ENRIQUE,

Sociolog!a y situación, Murcia, Aula, 1955.

131

�órdenes de la vida y de la cultura. Hasta tal punto el fenómeno se h~. producido, qüe se desacredita a la filosofía que no p_ennita esta pen:1eabilidad.
Son s'mtomas cutáneos e internos los que nos autonzan a hablar as1. Entre los
epidérmicos pueden anotarse la creciente e insistente acusación contra_ la filosofía profesoral. Se considera que la filosofía no es asunto de profest0nales
de la cátedra -eosa, por otra parte, evidente. si no quedan ellos excluídos
por principio, como parece desprenderse de la denuncia- y se oto~ga categoría filosófica al ensayismo, a la creación literaria, a las teorías científicas,
económicas, poüticas o sociales. Entre los síntomas internos aparece la del
sociológico de la filosofía actual.
De nuevo se ha desnaturalizado la afirmación clásica de que los hombres
-todos- desean saber, y que el hombre atesora la posibilidad de actuar filosóficamente su pensamiento. Desvanecido el concepto de esencia y naturaleza y sobrevalorada la autocracia de lo histórico situacional, la filosofía aparece como una expresión palpitante de la actividad del intelectual, del parlante o del escritor. Ya sé que un filósofo puede descubrir de inmediato una
serie de equívocos -paralogismos unas veces y otras auténticos sofismas- en
los fundamentos que se aducen para establecer esta tendencia a la nivelación,
pero los filósofos de la filosofía actual despacharán el expediente alegando que
esos equívocos son una nueva muestra de la persistencia retrógrada de la fi.
losofía clásica. La filosofía actual arranca del hecho incuestionable de la masüicación y nivelación de la sociedad contemporánea, aceptándola como situación real, cómo el mundo efectivo, como naturaleza histórica. Por eso, la
filosofía actual no sólo tiene en cuenta esa peculiaridad, sino que es, a su
vez, la expresividad de ese mundo; algo así como su producto y su esclarecimiento. La especialización que se multiplica y diversifica cada día con mayor aceleración, no sólo no singulariza o jer~quiza a la soc'.edad. ,sino qu_c
hace más ostensible la nivelación social En Virtud de esta nwelac1on, la fi.
losofía actual acepta la misión de esclarecer la situación considerada como
irremediable en cuanto sujeta a la legalidad funcional de la historia. Cierto
que de la nivelación a la banalización no hay más que un paso, facilísim~ de
dar; pero eso no empece para que la filosofía actual sea la filosoña en Situación de la situación dada.
Los filósofos de la actualidad dirán que es la originalidad de la situación
dada la que presenta como extraña esta peculiaridad de la filosofía hoy. De
hecho, cada situación ha engendrado su filosofía, y la filosofía de cada época
ha sido, a su vez, expresión de la situación epocal; el mundo griego, el medieval y el renacentista son clara muestra de la validez de esta afinnación.
Lo que acontece es que es el concepto mismo de situación el que ha sufrido
una transformación inadvertida por los filósofos anteriores. El ensayismo de

132

la filosofía actual, o la filosofo.ación de la literatura, no supone, pues -se
dice- una infravaloración de la filosofía o una degradación, sino la autenticidad y el rigor antiformalista. La prueba es que la penetración de la psicología descriptiva -y desde luego la comprensiva ( verstehen de Psychologi.e),
como traduce Zubiri 1 º- es más aguda y rica que la psicología explicativa,
y desde luego, más fecunda; y que la anaütica existencial, la fenomenología o
la filosofía de la sociedad revelan una profundidad difícilmente comparables
con la de épocas anteriores.
La tendencia a la nivelación, como característica de la filosofía actual, no
depone, pues, en contra de la agudeza, de la finura, de la penetración o del
análisis, sino que n-presa la correspondencia intelectual y reflexiva con el
mundo en que la filosofía se da.
Esta tendencia a Ja nivelación interp1·etada como una equivalencia en la
planificación de las ciencias y de los conocimientos o saberes, ha sido agudamente apuntada por Xavier Zubiri, encontrando su origen, en la positivización de la ciencia actual, sembradora de confusión. 11 En principio, esta positivización niveladora del saber o de la función intelectual no invalida el saber
filosófico de nuestro tiempo, desde el momento en que el concepto de situación es el predominante, desjerarquizados los saberes.
La tendencia a la tecnificación que se observa en la filosofía actual no contradice, como pudiera parecer, la tendencia a la nivelación. La tecnificación,
de que aquí hablamos, consiste en atribuir a los conocimientos logrados y a
la in estigación para alcanzarlos una dependencia y subordinación pr~&lt;&gt;'Illática, vital o social. La filosofía actual reconoce en la tecnificación de la sociedad uno de los caracteres de su desarrollo y de su evolución progresiva, y
se ha convertido en gran medida en una especie de filosofía de la técnica.
No se trata tan sólo de que la filosofía cuente con el progreso científico-técnico, como expresión de la sociedad, sino de que la filosofía participe de ese
progreso científico-técnico como situación real y como perspectiva ineludible.
La filosofía actual se ha convertido en una entre las varias modalidades o
aspectos de la técnica en la interpretación, descubrimiento y aceleración del
progreso humanos. No se reduzca, pues, esta tendencia a la tecnificación a una
prevalencia de la técnica en las formas o modos de expresión o de investigación filosóficas, sino que hay que considerarla como una convicción por utilizar la filosofía como una técnica del hacer humano, y no como una especulación del saber teorético. Vuelve el uso de las ideas-fuerza, pero no porque
las ideas puedan ejercer esa función, o porque algunas la realicen, sino por10

Cinco leccio11es de Piloso/ ía. Madrid, Sociedad de Estudios y Publicaciones, 1963;

p. 255.
11

Naturaleza, Historia, Dios. Madrid, Editora Nacional, 1963 (5a. ed.), pp. 5-7.

133

�que sólo las ideas-fuerza son ideas, y lo son precisamente por su verificabilidad como fuerzas.
El problema que se plantea, a la vista de estas tendencias, es el de revisar
con detenimiento el carácter problemático de nuestra situación penetrando
en la situación misma con mirnda Iilosófic-.a. E ta pretensión exige de nuestra parte, para no quedar extrarradiados de la filosofía de nuestro tiempo,
analizar la situación para descubrir los ingredientes filosóficos que se puedan
encontrar en ella.
Pues bien, desde un principio comenzamos a sospechar que la situación
actual~ y el concepto :mismo de situación en su reducción sociológica, se ha
producido por anemia filosófica. e ha dado de mano a la filosofía para la
etaboración del concepto, y el concepto ha sido posible gracias precisamente
a la ausencia de la filosofía. Tan cierta se nos antoja esta observación que no
nos arredra el escribir que nuestro tiempo es tiempo de ausencia de filosofía.
Más aún_. ha sido un juicioSó temor de no pasar como amante de la paradoja
el que nos ha aconsejado no decir que la filosofía actual representa un supremo
esfuerzo para suplir 1a ausencia de la filosofía con filosofías a las que viene
ancho el término original e Jústórieo de filosofía.
A Ortega le parece el vocablo "Eilosofía" extraño, amanerado y poco expresivo. 12 Ortega lo cree así en atención a la formación de] sustantivo, a la situación pública, "nueva y original" que dio origen al nombre, y al significado de las dos palabras que lo componen. Nada extrañe, por tanto, que lo
que ahor,a comenzamos a hacer bajo el pabellón tradicional di la filosofía sea
algo nuevo y diferente frente a toda filosofía. Es 16gico si se atiende a la
situación pública ''nueva y original" en que se debate nuestra época. Esta situación pública "nueva y original" ha conseguido deglutir a los filósofos
unciéndolos a sus exigentes solicitaciones. En el diagnóstico de Ortega, los
pensadores buscaban refugio intelectual, cambiando el disfraz de los vocablos
o de los términos con que aparecían en público, para librarse de las iras del
contorno social. En nuestro tiempo, los filósofos que se consideran Fepresentativos de la actua:lidad, han adoptado el procedimiento de cambiar de oficio, en vez de seguir ejerciéndolo valiéndose cle otro término. Si se reflexiona
con cierto detenimiento se llega a la conclusión de que la filosofía actual es
una filosofía dimisionaria ante la situación.
La filosofía surgió en Grecia y se mantuvo en la Edad Media y en la Moderna como un esfuerzo intelectual superador de la 1·ealidad · en nuestra época
la filóSOfía parece tepresentar el papel de conciliadora de las distintas y diversas manifestaciones de lo real, sin trascender la situación en la que emerge.
Estamos plenamente de acuerdo con Ortega en que esta actividad no es
" Origen y epílogo de la Filosofía (o. c., IX, pp. 426 y sigts.).

134

"filosofía", pero por razones totalmente contrarias a las que Ortega ensaya.
No porque la filosofía en su versión tradicional haya agotado sus pollibilidades y virtualidades, sin.o porque en el diálogo entre inteligencia y reaHdad, ha
quedado subsumida la inteligencia en el núcleo de la realidad indiscriminada.
En definitiva, ha sido la inteligencia, como razón vital, la que se ha vuelto
constitutivamente problemática. Las consecuencias de esta degradación de la
inteligencia pura se presentan como tremendamente imprevisibles; imprevisibles por lo alucinantes y terroríficas. Considerar a la mente o a Ja inteligencia
como un ingrediente de la realidad en su totalidad evolutiva, y no como una
luz original encamada personalmente en la realidad, equivale a entregarse
maniatados a la naturaleza, sin que valga como ali io sobrevolar como historia a la naturaleza.
Se dirá, que el cuadro que acabamos de dibujar peca de excesivamente simplista, y que en nuestro tiempo son muchos y con nombre propio los filósofos
que no entran en la composición del conjunto. ¿Y quién osaría negarlo? Pero
la cuestión está en saber si los filósofos que abominan de la situación, o los
que, sin abominar de eJla, discurren y Iilosofan para salvarla o salvarse, han
elegido una senda practicable por la inteligencia, o han entrado por holzweges,
o callejones muertos, mejor o peor iluminados en los primeros pasos.
La radicalización de la filosofía como análisis técnico de la situación es
'
decir, Ja filosofía actual como negatividad socio-política. de la filosofía tradicional, lo representa el llamado materialismo dialéctico. La radicalización de
la filosofía como análisis científico de la situación, es decir, la filosofía actual
como superación científico-mística de la filosofía tradicional, lo intenta cumplir el psiquismo dialéctico. La radicalización de la filosofía como humanismo
espiritualista de la situación, es decir, la filosofí.a actual como interiorización
integradora de la filosofía tradicional, lo ha acometido el persona(ismo cristiano. La radicalización de la filosofía como formalización lógico-matemática
de la situación, es decir, la filosofía actual como subversión de la filosofía tradicional, la ha ensayado la analítica lingüística. La radicaliY,.ación de la filosofía como e.xpresividad dramática de la situación, es decir, la filosofía actual como originalidad existencial liberadora de la filosoüa tradicional es
'
empeño asumido por los existencialismos. La radicalización de la filosofía
como metafísica de la situación, es decir, la filosofía actual como profundi~
zación ontológica de la filosofía tradicional, es la tarea. del objetivismo integral.

¿ Cómo se ha llegado a una situación de la que brota la exigencia de una
radicalización de la filosofía? Cualquiera que sea la respuesta, ha de contar
con la presión apremiante e impresionante de Hegel. La fecha para la comprensión de la filosofía actual se remonta a los primeros años del siglo XIX.

135

�Es certera la observación de Zubiri: "Sea cual fuer~ nuestra posición última
frente a él. toda iniciación actual a la filosofía ha de consistir, en buena parte, en una "experiencia", en una inquisición, de la situación en que Hegel
nos ha dejado instalados" .13

LA IDEA DEL TIEMPO Y DE LA HISTORIA EN
LA FILOSOFÍA DE SOIACCA
DR.

ALBERTO CATURELLI

Universidad de Córdoba

l.

NATURALEZA 'i FORMAS DEL TIEMPO

a) Tiempo inicial, tiempo vital y tiempo ir.finito de la existencia.
LA LIBERTAD IMPLICA EL TIEMPO. Y como la libertad es, originariamente, iniciativa en el ser, Ja iniciativa se hace una con la síntesis primitiva cuya primera
especificación es la autoconciencia. Pero entonces, en aquella síntesis se implica
el tiempo. Más aún, la libertad pone su propio tiempo. En consecuencia, en la
filosofía de Sciacca, el tiempo entra en el ser sin disolverlo; por el contrario, el
tiempo, como veremos, dinamiza el ser --que siempre es ser personal-, dialectiza en dialéctica viva de libertad y tiempo; pero como la libertad es iniciativa
en el ser, como pertenece constitutivamente al ser, también el tiempo es, constitutivamente, el ser mismo. De ese modo, decir el par de palabra "ser" y ''tiempo" no es otra cosa que expresar la íntima estructura del ser núsmo. Pero ya he
dicho que el ser es la persona. Luego cada e,ástente recibe, con la libertad,
todo su tiempo; y, desde que es, intenta salvar la infinita distancia hacia su
propio fin como creatura: "La voluntad libre, iniciativa en el ser, da comienzo
al tiemE_o en sus formas y en sus modos internos a cada una, correspondientes
a las formas y a los modos de la libertad" .1 Sciacca pone el tiempo en el ser y
no el ser en el tiempo si por esto se entiende la historización absoluta del ser;
la iniciativa en el ser determina el comienzo del tiempo; cada hombre, con su
libertad, genera su propio tiempo; por eso, no existe "un" tiempo para todos o
de todos, sino el tiempo de la interioridad objetiva. Brevemente, la libertad
,. Naturaleta, Historia, Dios. Madrid, Editora Nacional, 1963 ( 5a. ed.), p. 145.

136

1

La liberta e il tempo, p. 113, Opere Complete, vol. 22, Marzorati, Milano, 1965.

137

�genera el tiempo; esto es lo mismo que decir que "el tiempo existe por el hombre".2 Yo no existo en el tiempo, sino el tiempo en mí y mi voluntad lo genera
y lo "gasta" bien o mal: "Existe el tiempo porque existe la libertad" y, por lo
tanto, no hay tiempo sin libertad aunque existe libertad sin tiempo que es la
libertad de Dios. Si es verdad que cada hombre recibe todo su tiempo, es
también verdad que "el tiempo es por el espíritu, por la conciencia" ~ que,
en cada momento, debe actuarlo.:. Luego, el hombre recibe el tiempo de la
vid a, intervalo entre el nacimiento y la muerte,6 tiempo "bidimensional" 1
pues el nacimiento no tiene pasado y la muerte no tiene futuro; también recibe el hombre el tiempo de la e x is t e n c i a , abismo entre el existente y
Dios y que solamente Dios puede colmar: corresponde a la dialéctica de la
'tensión" finito-infinito. 8 EL tiempo de la vída es solamente un breve intervalo
del tiempo infinito de la existencia: por eso, todo hombre es iniciativa ininterrumpida, es tensión, recomenzar constante: 'la voluntad siempre tiene tiempo,
siendo ( su tiempo) inagotable".

La inagotabilidad del tiempo de la voluntad excluye la finitud del tiempo
del hombre y, por eso, la muerte no es el fin del tiempo de la persona; es decir,
allende el tiempo de la vida es infinito el tiempo de la existencia 9 pues, si no
lo fuera, estaría en contradicción con la esencia del ser o ser como Idea; el
tiempo de la existencia es infinito como la voluntad que lo genera. Por eso, el
tiempo de un solo hombre trasciende todos los "hechos" humanos y eventos del
universo. El tiempo entonces, es el espacio i11terior generado por la voluntad
en los momentos (pasado-presente-futuro) medidos por el espíritu. Pero así
como Ja libertad de elección es asumida, unificada, potenciada, por la libertad
de escogimiento, así desde el primer átomo de vida ( que es un dato) hago de
ella un acto de la conciencia, "distentio" de la conciencia que contiene el
tiempo infinito y sobrepasa todo eJ devenir natural.
El tiempo generado por la libertad inicial es el tiempo i n i c i a l puesto
por el acto con el cual cada existente acepta o rechaza su ser; es libertad inicíal supuesta a toda volición. Este tiempo inicial es interior y, en éJ, la identidad de medida mensurant.e y movimiento medido corresponde a la identi.• Mo:rte e immortalita, p. 211, Opere Complete, vol. 9, Manorati, MiJano, 1959.
ª La liberta e íl tempo, p. 114.
• L'interiorita oggettiva, p. 117, Opere Complete, vol. 1, ibidem, 1967.•
• Op. cit., p. 118.
• La liberta e il tempo, p. 114.
' Morte ed immortalita, p. 199.
3 Atto ed Essere, p. 51 · Opere, vol. 5, ibidem, 1963: también Filosofía e Metafísica, II, pp. 227-228; Opere, vols. 13-14, 1962.' L'uomo, pp. 163 y ss, opere, vol. 4,
ib., 1963."
• La liberta e il tempo, p. 115; Morte ed immortalita, pp. 212, 216, 219, 220.

138

dad, en la libertad inicial, entre volente y querido. En otras palabras, la
voluntad, iniciativa en el ser en la forma primera de libertad inicial (aceptación o rechazo de sí mismo) genera el tiempo inicial ya como tiempo vital,
ya como tiempo cxistencial. 1º
Veamos pues las formas del tiempo generadas por las formas de la libertad:
"Tiem.p o de la. vida, generado por la voluntad como libertad de elección, en
los dos modos de tiempo empírico o exterior o del devenir, propio de Ja voluntad como libertad de elección o producción subjetiva aun de los bienes
objetivos a nivel de la carnalidad (tiempo carnal) o de la animalidad (tiempo animal}; y de tiempo hi tórico o sucesi6n dinámica, propio de 1a elección
y producción obj tiva de bienes subjetivos: o temporaneidad de un presente
que pasa solicitado por un ••advenir" sólo para nosotros y por eso muert-0 en
cada momento suyo -el espíritu se distiende en la carne o en el animal y
el tiempo es espacio o lugar donde acaece mi ivir y mi morir-; o temporalidad vital -tiempo de la libertad de la vida en el mundo- que mide eJ
movimiento "cadencioso" de la voluntad que la genera determinándose como
elección y producción objetiva de los valores vitales y mundanos, rescate de
la carne en el cuerpo como vítalidad y de éste en la coordinación de ]as necesidades de la ida con las exigencias de la existencia.
' Tiempo de la existencia, generado por la libertad de escogimiento inclusive de las otras formas, o existencial -en armonía con el fin de la existencia implicante del de la vida-; o interior, correspondiente a la libertad
interior o del mal· o duración, de la libertad que dura en el bien escogido
reproponiendo la iniciativa sin el pasaje a las otras elecciones: temporalidad
exi.ltencial, tiempo de la libertad de la e.~istencia en el mundo unido al de la
libertad de la vida; tiempo de la historia. El escogimiento engloba las fonnas
y los momentos del tiempo en el presente, continuo vuelo hacia el "futuro"
-Ja infinita expectación del espíritu, la posibilidad siempre actual y para
él siempre imposible- el instante del escogimiento absoluto, reconquista por
don de Dios, dei tiempo original de la creación en expectación del instante
de la muerte que, aboliendo toda elección y sucesión, cumple la Iústoria de
cada existente y hace a todo acto suyo significante e inmodificable".11
upuesta la síntesis primitiva, la iniciativa en el ser pone su primera especificación que es Ja libertad inicial; la libertad inicial genera el tiempo inicial
que implica sus dos formas fundamentales eomo tiempo vital (generado por
la elección) y tiempo existencia (generado por el escogimiento) ; a su vez,
como veremos después, el instante es el tiempo del escogimiento absoluto,
como el "tiempo nuevo" o de la Gracia. En consecuencia, lo éxtasis del tiem:Jj)

-u

La liberta e il tempo, p. 116.
Op. cit., pp. 117-118.

139

�po corresponden a sus formas así como las formas del tiempo a las formas
de la Jibertad: los átomos correspondientes al tiempo vital (empírico, exterior, del devenir), agotables, "físicos", que pasan sin volver; los momentos
correspondientes al tiempo existencial (interior, duración, desarrollo), reversibles, inagotables, metañsicos, personales, inscriptos en el tiempo infinito de
la existencia inmortal; el Instante que es la duración existencial elevada a su
perfección, presente de la contemporaneidad, tiempo de la Gracia que ya no
corre ni pasa, presencia de todo el tiempo personal y, por fin, reconquista
del tiempo original 12
El hombre es tiempo, pero el tiempo del hombre no tiene un fin porque,
como ya vimos, el existente inmortal es duración que no termina.18 Así nos
percatamos que el hombre es tiempo infinito y, por eso, no es histórico en el
sentido de la temporaneidad vital; la infinitud del tiempo existencial constituye la historicidad del singular, pero solamente es histórico el tiempo de la
vida y, por consiguiente, es histórica sólo la hbertad de elección. Luego, no
es histórico el tiempo de la existencia, aunque su historicidad incluye la historia mundana cumplida con la muerte: esencialmente, eJ tiempo existencial
es trans-histórico H en cuanto es el tiempo de su inmortalidad (constitutiva
" He intentado confrontar comparativa y críticamente los siguientes textos: La
liberta e il tempo, pp. 193-194, 293, 323-324, 330, 331; Atto ed Essere, p. 97; Morte
ed immortalittl, pp. 141, 211, 324; puede ser útil el siguiente cuadro sinóptico:

libertad de
elección

empírico, exterior,
producción
}
subjetiva
de bienes

tiempo
VITAL

producción
objetiva de
bienes subjetivos

del devenir
.
~empo ~al
l:Iempo animal
átomos

libertad
inicial

,¡,

tiempo
INICIAL

tiempo histórico,
} temporaneidad,
temporalidad vital

de la existencia, interior, duración,
del desarrollo
libertad de
escogimiento
tiempo

EXISTENCIAL

temporalidad
existencial

escogimiento absoluto
tiempo original

u

La liberta e il tempo, p. 118.

1•

Op. cit., pp. 119, 121, 124, 125, 128, 131, 219.

140

omentos

Escogimiento obje} tivo del Bien en
cada momento

1

instante

de la persona) que puede ser elevado al tiempo original por el escogimiento
absoluto.
b) Dialéctica de las formas del tiempo.

La duración existencial es acto sintético de los momentos del tiempo e
implica (y exige) atención constante que es, agustin:ianamente, la attentio
animi. Sciacca asimila aquí y, en verdad, sobrepasa potenciándola, la doctrina
de San Agustín 15 pues los momentos de la attentio son el contuitus del presente, la expectatio del futuro y la memoria del pasado, pero la "attentio" es
duración, acto, es el peso de la historia personal en la historia de la humanidad porque cada volición genera el tiempo histórico rescatando la temporaneidad de manera que todos los momentos de la persona sean solidarios y
convergentes en cada volición. 16 Cuando el hombre abandona esta dignidad
del tiempo del escogimiento (duración) en favor de la producción subjetiva
de bienes a nivel de la carnalidad o de la animalidad, la "attentio" se transforma en "dis-tentio" del mero cuerpo satisfecho. La recuperación de la verdadera duración implica, por cl contrario, la libertad "dis-tensa" en el tiempo
que ella genera con sus elecciones, pero unificada en la tensión hacia el escogimiento. Es allí donde recupera todas las formas del tiempo. El hombre,
por consiguiente, se hace y hace; solamente Dios crea. El hombre es el presente de un acto creativo, pero su tiempo histórico, tanto al comienzo como
al fin, "existe abierto hacia un easado y un futuro trans-histórico".17
En este sentido, yo comienzo desde mí; es decir, desde mi libertad inicial,
que es el comienzo del tiempo de mi historia personal. La voluntad volente
actualiza sus posibilidades generando así el pasado; por consiguiente, "el
advenir no sucede al pasado sino a la inversa porque las posibilidades son
primero y el pasado es después que han sido actuadas por la voluntad" . .FJ
advenir pertenece al tiempo vital ( empírico, exterior) y el futuro a] tiempo
existencial (metafísico, interior). Cuando la historia es pensada como proceso I6gico-gnoseológico se sostiene explícita o implícitamente que es el resultado de causa (en el pasado) y de efecto (en el futuro) ; pero aquí se trata
solamente del tiempo del &lt;advenir" que implica nada más que "hechos" y
la "cadena'' de acontecimientos, sin futuro. Entonces el pasado no sucede al
"' Confessiones, XI, 20, 26: "tempera sunt tria, praesens de praeteritis, praesens de
praesentibus, praesens de futuris. Sunt enim haec in anima tria quaedam et alihi ea
non video, praesens de praeteritis memoria, praesens de praesentibus contuitus, praesens
de futuris exspectatio".
'" La liberta e il tempo, p. 120.
" Op. cit., p. 121; cf. también nota 12.

141

�advenir como si éste fuera su causa: Tal es la ilusión determinista Y fenomenista. En efecto el advenir "no es un dato, sino un con junto de posibili'
. .
dades entre las cuales la libertad hace libremente sus elecciones y escogumentos motivados pero no determinados": 18 el pasado nace del advenir y, por
ese motivo&gt; de la voluntad que también genera el advenir llevándolo hacia el
presente de la volición que, nuevamente actuada, lo pone. en un nuev~ presente. En consecuencia, la voluntad libre es la madre del tiempo y su tJempo
es la "distentio" que la estimula, por su orden objetivo a elegir las necesidades vitales y a escoger las exigencias del espiritu. De esto se sigu la insuficiencia del advenir y la apertura absoluta, inexhausta del futuro. Tanto el
pasado que miro en el presente, como el adv:nir, que es ':'pectación en_ el
presente, son presentes en nosotros. Como dec1a San Agustín, In te, amme
meus tempora metior; 19 en Sciacca esto significa que mido el tiempo en el
acto que pasa, no en cuanto pasado; significa que es presencia de un "ya"
(mi pasado) trans-histórico. Por la intuición del ser como Idea que hace
infinita la iniciativa, es también presencia de un "después" ( mi futuro) siempre actual e inactuable en todo acto de mi advenir que es también superhistórico. En ese sentido, el presente de mi tiempo es memoria de Dios, expectación de mi advenir en el mundo. Por eso, la libertad es acto que recomienza
siempre y el tiempo generado es inagotable, en cada existente: Este acto inagotable, renace siempre de la voluntad volente: Es advenir temporal (histórico)
producido por el presente; es futuro trans-histórico preparado por el mismo
advenir 20 de mi jornada mundana. Existencialmente, hay pues el tiempo
infinito de la infinita libertad originaria todo recogido en el instante del escogimiento absoluto. Del mismo modo, el advenir es finito, el futuro infinito. 21
Para Sciacca, no obra el hombre en el tiempo sino que el hombre genera su
tiempo; o sea que la libertad existe antes de todo tiempo y ella es quien
genera el tiempo y sus diversas formas. La libertad genera su tiempo histórieo; pero, en ese caso, como veremos más adelante, en la historia personal
se imµlica la historicidad de la libertad vertical que tiene un fin trans-histórico. Pero cada nivel de la libertad que es nivel del tiempo, son recuperados
en el orden del ser.

u Op. cü., p. 123.
10 Confessiones, XI, 27, 36; cf. In spirito e verita, p. 69.

'" La liberta. e il tempo, pp. 125, 131.

"' Op. cit., pp. 125-126.

142

c) Ser y tiempo, m11,ndanidad y transm11,ndanidad del tiempo.

Para comprender a ciacca respecto de la relación ser-libertad-tiempo, debo
suponer como suficientemente asimilada la relación ontológica entre el ser y
la existencia y entre existencia y realidad. El ser no plantea, por su inmediata
presencia, la necesidad de una pregunta por su sentido. Y desde que es presencia que debe ser afirmada ( aun cuando se la niega y precisamente porque
se la niega) no parece posible considerar ni siquiera la posibilidad de un
"olvido'' del ser aunque se pueda especular finamente sobr ello. Supuesta
esta primera afirmación del ser, en Sciacca el ser es personal; por eso puede
decirse a Ja inversa: Ja persona es el ser. El modo primario de ser presente el
ser es el ser como Idea (esencia del ser) en el cual el ser-acto pone el sentiracto el entender-acto, el querer-acto· en consecuencia, el querer acto que es
el querer-puro (iniciativa en el ser) pone el tiempo como tiempo inicial;
que es lo mismo que decir que la libertad inicial (voluntad inicial) orea el
tiempo. o quiere decir esto que libertad y tiempo sean realidades contrapuestas, realmente distintas; por el contrario, el tiempo es acto de la libertad.
Por eso la libertad crea el tiempo. Pero como he dicho antes que el ser es la
persona, constituyen momentos intr'msecos del ser mismo libertad y tiempo.
El tiempo es el ser. En consecuencia, ser y tiempo se convierten en el ser
finito porque el sm- finito es la persona; en cambio, no es el tiempo todo el
ser porque Dios es el Ser absoluto fuera del tiempo. Entonces, en la finitud
de la existencia humana, ser y tiempo se implican y son copresentes, pero el
ser no es disuelto por el tiempo ni es el tiempo solidificado en un ser estático;
el ser es dinámicamente tiempo y el tiempo es el ser mismo. En consecuencia, en el pensar de Sciacca, el tiempo "entra" en el ser, por así decir, sin
peligro alguno de reducir el ser a temporaneidad o a historicismo antimetafísico. Por otra parte, en cuanto la persona "existencia" la realidad ( que no
existe por sí sino por la persona) coordina y eleva la realidad al nivel del
tiempo eiástencial; por eso, todo ente finito es tiempo (existencia-realidad)
por Ja libertad que, precisamente, es creadora del tiempo. Ni inmovilismo esencialista que se ve forzado a reducir el tiempo a mero devenir cósmico o a la
medición del movimiento cósmico, ni "existencialismo" temporalista. Tampoco
es una precedencia como lugar originario ( de ser y tiempo) que debe entenderse ~liéndose de la metafísica, sino la originaria y metafísica unidad
integral de ser, libertad y tiempo.
La libertad pues, como acto que es, es el mismo hacer-se del hombre. En
esto consiste la dinamicidad del ser y de la voluntad. Todo acto suyo es comOp. cit., p. 129. Para el sentido originario del acto como hacerse (/arsi) cI. Atto
ed Essere, pp. 20 y ss.
21

143

�pleto y perfecto aunque no es perfecta la voluntad porque _si bien es madre
de sus acciones no es sus acciones: Sobre_easa a todas y a mnguna pues cada
acción es finita {en cuanto cumplida); y, nuevamente, la voluntad reemprende su camino constituido por actos que son especificaciones de un solo acto:
la iniciativa en el ser. Inadecuable por sus acciones no es adecuable por la
historia que ella produce. Por eso no existe ni puede existir una adecuación
entre hombre y mundo: La historia del hombre existe y se desarrolla (no
deviene) en su propio estado trans-natural con un destino incumplible en el
mundo; precisamente porque la mundanidad del tiempo del hombr~ es medida por el espíritu, el tiempo del hombre es trans-mundano, trasciende el
tiempo histórico, trasciende el tiempo de la historia mundana, trasciende el
tiempo emp'trico, tiempos subordinados a su tiempo infinito. Es finito el
tiempo de la raz6n, es infinito el tiempo de la inteligencia ~• sobre todo,. si
la inteligencia está orientada a lo eterno, el Instante es el bempo de 1~ mteligencia. zs El mero tiempo mundano (temporaneidad) se ~ueve ha_oa ~
advenir de la perfectibilidad también mundana; pero este tiempo es insuficiente para el futuro de la perfeccwn de un solo hombre concreto, a cuyo
secreto ontológico apenas si se tiene acceso por el amor a la irúinitud abierta
e incaptable del otro y de m't mismo.
Por supuesto que es dificilísima tarea de la voluntad mantener la unidad
dialéctica de los momentos y de las formas del tiempo. Su actitud más propia
no es ni nostalgia del pasado ni anticipación del advenir. No es nostalgia del
pasado en cuanto retorno a un tiempo que ya no-es más; aparente compromiso del regreso que es, en realidad, des-compromiso y re-vocación de la
acción: 2• En el fondo, es sólo pasado del pasado ya que todos los tiempos
irían al pasado y, más aún, es nostalgia que niega el mismo pasado y di~e no
al ser y sí al no-ser. No es anticipación del advenir que pone en lo adverudero
todo lo positivo huyendo del presente,25 porque sigue siendo negación de la
libertad y el tiempo en cuanto. evasión q_ue, a su vez, niega el mismo advenir
pues no podrá jamás ser. Llegado a ser, hoy, ya será entonces el mal. Ambas
actitudes tienen en común la fuga del presente q_ue aparece de hecho como
mal. En un caso, mito del pasado; en el otro, mito del advenir. Quien existe
a la altura del ser, existe, en cambio, colmado de presente donde son presentes todos los momentos del tíemi20; no existe en el subjetivo recuerdo que
es fuaa del presente; existe en la memoria objetiva que coincide con el movim.i:Oto de la voluntad que hace entrar el pasado en el presente.26 Desde
23 La liberta e il tempo, p . 131.
"' Op. cit., p. 134.
..- Op. cit., p. 136.
., Op. cit., p. 138.

144

este punto de vista, no existe tiempo largo ni corto, pues se trata del tiempo
existencial o metafísico: Es el tiempo del singular en el ser cuyas elecciones
y escogimientos "se concentran en la disponibilidad al escogimiento absoluto,
hacia el futuro en el cual son contemporáneos' presente, pasado y ad enir". 27
de este modo, el tiempo (y la libertad) es separación de todo lo inesencial y,
por eso el presente se muestra como el tiempo de la esperanza.

2. EL

TIEMPO DE LA LIBERTAD DE ELECCIÓN
LA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA

a) Temporaneidad empírica y sentido del progreso.
Primer planteo del problema del sentido de la historia.

Resuelta, en una primera instancia, la dialéctica de las formas del tiempo,
corresponde ahora poner la atención en el tiempo creado por la libertad de
elección: Tiempo vital, empírico, exterior, del devenir, carnal, animal, histórico. Lo primero de lo cual nos percatamos, si el tiempo es creado por la
voluntad, es que no puede ser pensado como un "continente", ilusión pseudorealista que lo piensa como medida extrinseca y convencional deJ mero permanecer temporáneo de una sustancia supuesta al devenir sucesivo y continuo. Es lo que Sciacca denomina tiempo anagráfico cronológico, cuantitativo, abstracto, tiempo de los hechos acaecidos y por acaecer. Tal es el tiempo
griego ( cosmológico y naturalista) como medida del movimiento. 28 En ese
sentido, el concepto aristotélico de tiempo como "medida del movimiento según lo anterior y lo posterior",29 pone en evidencia que, si bien tiempo y movimiento se distinguen realmente, no hay tiempo sin movimiento; es verdad
que la "medida" la pone la inteligencia, pero el movimiento cósmico es su
fundamento: de él depende en su misma realidad de tiempo y habria tantos
tiempos cósmicos según el número de inteligencias capaces de enumerar el
antes y el después del movimiento del ciclo, de las esferas del mundo. Pero
Aristóteles (y los griegos en general) no ha ido más allá dcl tiempo empírico.
Y del tiempo que Sciacca llama "de uso", para las cosas útiles, que se alarga
en átomos sucesivos: Ayer, hoy, mañana. Pasado, presente, advenir: El pasado, la serie de átomos vividos ; el presente, apenas el átomo que está pasando; el advenir, la multiplicidad de fragmentos alineados y solidificados,
"' Op. cit., -p. 139: el subrayado es mío.
" Op. cit., p. 192 .
,. Phys., IV, 11 , 219bl.

145
HIO

�generados por el movimiento de mi voluntad, inscripta en el mecanismo de
los instintos, necesidades, pasiones; en fin, no historia del s.ingular sino crónica individual 3º de mis días, uno después del otro, todos en fila, en el orden
de las elecciones, continuidad mecánica o en realidad discontinuidad de
impulsos y caprichos. En tal caso, mi tiempo aparece como mera extensión
que me empequeñece y me pierde como persona; vivo asi en el "espacio",
siendo espacio aun el mismo tiempo. Y yo, cosa entre Jas cosas. El ser del
tiempo es, al cabo, el no-ser del tiempo. Sciacca es particularmente ácido
cuando hace alusión a este tiempo movido por las pasiones y la envidia, al
cual califica como tiempo de la cupiditas de niños adultos e inmaduros, armados de lógica elemental y estulta, de lugares comunes elegidos según lo
exige "la sociedad". Tal es el tiempo idiota de la pura mundanidad del hombre. Es el tiempo del devenir "según el cual la ciencia 'organiza' los así llamados fenómenos naturales". 31 El devenir se contrapone al "desarrollo" del
acto, puesto que corresponde al hecho, a la mera cosa, dotada de "actividad", no de actualidad. 32
Precisamente en este sentido, el tiempo de la ciencia es el tiempo natural
o del devenir; tiempo de las cosas: "las cosas nacen; y caen, insensiblemente,
en la 'temporaneidad' : nada dura o permanece; el tiempo mismo se desvanece en la nada de la nada". 33 Tal es el devenir de los entes entre los cuales
la especie humana es uno de tantos. Tiempo medido por el reloj que no significa, desde sí mismo, el paso a un plano superior, precisamente porque
es el tiempo exterior del devenir. 3 ~ De ese modo, la unidad espacio-tiempo,
válido para el hombre s6lo en el nivel vital, tiene su advenir en el ' hombre"
de la ciencia; respecto de los "acontecimientos", tiene su historia sólo a nivel
del tiempo empírico. Pero ese nivel científico e "histórico" del tiempo es infinitamente trascendido por la historicidad del hombre, por el tiempo existencial infinito, por su futuro no natural, que es el fin de la misma libertad. 35
Todo el tiempo de la historia (eventos calculados, organizados, previstos) no
es conmensurable con un solo momento del tiempo infinito de un solo hombre! Por eso, si pusiéramos nuestro tiempo existencial en el nivel científico,
la libertad quedaría al nivel de la libertad de elección subjetiva, del tiempo
exterior de la ciencia, que es tiempo anulado. El tiempo exterior volvería al
hombre al "infantilismo" de sí mismo, esclavo de un solo nivel de la exis"' La libertá e il tempo p. 194.

op.

cit., p. 197.
" Atto ed Essere, pp. 58, 59.
" In spirito e verita, p. 69, Opere Complete, vol. 11, ib., 1960.'

11

$1

La liberta e il tempo, p. 198.

" Op. cit., p. 199.

146

tencia. 86 Con agudeza, aprovecha Sciacca para señalar que si la ciencia crece
y crece siempre, debe ha.cedo porque es intrínsecamente inmadura; si este
plano de la inmadurez de la ciencia fuera el del hombre, entonces no habría
lugar para los otros niveles y ni siquiera sería posible la misma ciencia. La
ciencia no tiene por objeto el infinito espiritual y, por eso, está fuera del
plano de la "inteligencia" del ser en el cual se inscriben la libertad y el tiempo: Queda a nivel de la "razón" cuyo objeto es el ente "real", determinado
y finito.
En este plano, en efecto, la elección subjetiva de bienes a nivel de la carnalidad ( tiempo camal) y a nivel de la animalidad ( tiempo animal) genera
los átomos del tiempo empírico como sucesión mecánica según los deseos subjetivos, en un continuo de elección (temporaneidad). 37 El hombre temporaneizado en los acontecimientos, no tiene historia sino apenas crónica de hechos en mecánica sucesión: Hacia adelante tiene el advenir, lo de mañana•'
una vez acaecido, advenido, otro hecho se agregará a los anteriores aumentando el bagaje del "pasado". La historia es así toda "material", de Ja pura
libertad exterior y de su tiempo sin esperanzas de futuro; será historia de individuos, no de personas; será historia de lo que ha sido "realmente", exteriormente producido, no "existencialmente" vivido; será, en fin, el conjunto de
hechos acaecidos (advenidos) en la distensión del tiempo exterior narrados
según el orden cronológico ( rerum gestarum) y que es la "historia'' en cuyo
nombre se procesó a Sócrates y a Cristo. 38 Tal es, pues, la historia de los
"hechos gruesos" (no grandes con grandeza espiritual) entre los cuales el
grado más alto es idéntico al infimo ( apoleón y el anónimo burgués); para
Sciacca se trata apenas del "infantilismo" de los supuestos "grandes'' y de los
nacionalismos que quieren solamente hacer para poder y poder para hacer
más, todo lo contrario de Dios que no es un "poderoso" ni "comanda" -nada
de nada. 39 En este sentido, la actividad del hombre "sá.rquico" se sitúa aún
por debajo de la naturaleza animal, constituido como un amasijo de infantiJismo y de avidez que hacen de él un "grande de la carne" ,4º un poderoso,
uno de aquellos que "pasan" a la historia, dos veces esclavos: de la esclavitud
de los demás a quienes no ayudan a liberarse y de la propia: Gigantes infantiles tanto en el pensamiento como en la acción, cuyos instintos ejercitan
sus derechos, pero cuya voluntad, en la línea de la mera elección animal es
'
subjetiva porque siempre elige y hace subjetivamente.
.. Op. cit., p. 201.
., Op. cit., p. 204.
" Op. cit., pp. 205-206.
21

Op. cit., p . 207.

" Op. cit., p. 208.

147

�Ya puede apreciarse el carácter de la crítica sciaquiana a la idea de progreso que permite un primer acercamiento a su filosofía de Ja historia. Claro
que la idea vulgar de progreso tal como, dogmáticamente, es aceptada por
la ciencia y el -inmanentismo, proviene de una concepción mundana deJ tiempo y tiene su origen doctrinario en Bacon y el Iluminismo; para esta concepción del tiempo, la historia del hombre se transforma en sociologia y en
economía como inversión del Cristianismo ;u por eso el progreso se demuestra como sustitución y como lo contrario de la Providencia: es la razón contra la fe. Nace así el mito del progreso que cree que los "malos tiempos"
(o sea todos los tiempos si bien se mira) deben ser sustituidos por los del
reino del Hombre que adviene por el progreso; por eso el mito del progreso
va de desesperación en desesperación de entusiasmo en entusiasmo, absurdo
que se consume en contradicciones infantiles. En esta línea, Hegel piensa la
historia como fin de sí misma, como totalmente mundana, lo cual es contradictorio: Porque es contradictorio atribuir a la historia un cumplimiento en
la historia, que es lo mismo que sostener que lo que deviene y lo relativo tienen su cumplimiento en lo deveniente y en lo relativo;42 por eso el dialectismo hegeliano aniquila no solamente la sustancialidad la persona y la religión, sino también la historia misma. 43 Esta aniquilación universal depende
del mito del progreso que jamás podrá responder por la historia de cada
hombre singular, que sólo vale para él. Y la contradicción es evidente: "o
el mal será definitivamente vencido y entonces ( ... ) cesará el progreso mismo
y toda forma creativa de actividad humana, la historia no tendrá más desarrollo y todo estará al nivel de la flora y de la fauna ( ... ) o el progreso nos
libertará de algunos males pero no del mal y, en tal caso, este último cambiará sólo en los modos; por lo tanto, es una vez más contradictorio que (el
progreso) sea por sí solo el fin último de la historia y el sentido definitivo
y satisfactorio del hombre" _-w ciacca no quiere significar con esta crítica
la desvalorización plena del progreso, sino valorarlo en el nivel que le corresponde: En efecto, si por progreso se entiende "producir objetivamente bienes vitales y mundanos y elegirlos objetivamente por la libertad de la vida en
el mundo, fin último del 'tiempo histórico' y no más empíúco", entonces el
progreso constituye la legítima solución del problema de la vida. Pero cuando
este fin es puesto como fin supremo de la historia y, por lo tanto, del homOp. cit., pp. 211-212.
" Op. cit., p. 215 ; en el mismo sentido cuando se refiere al marxismo, La filosofia,
oggi, 1, p. 31 , Opere Complete, vols. 6-7, ibidcm, 1963.◄
" Historía de la filo so/la, p. 470, trad. española de A. Muñoz Alonso, Ed. L. Miracle,
Barcelona, 1954.1
.. La liberta e il tempo, pp. 216-217.

bre, el progreso pierde su positividad pues debe estar coordinado a la tempo~dad existencial El progreso, extrapolado, se convierte en una ficción
a~al. Y, en el fond~, no es ya una cuestión de optimismo o pesi.mismo:
S~plemente, el adverur de la perfectibilidad en el mundo es siempre insufzcie_nte Y el futuro de la perfección existencial del singular ( de la persona)
es Siempre tra~sm~n~~no; como se ve, son dos planos diversos pero unidos,
cuya copresencia_ s~1ca que toda la libertad del singular y todo el tiempo
del hombre son infimtos; por eso la historia se salva y se inscribe en Ja ''historicidad' integral del singular en su propio fin trans-histórico.t5 En cambio
la historia a niv~l de la práxis es historia del hombre animal, permanec:
como_ me~o negocio, como cosa. Y pragma es cosa, hecho ( no acto) pra.'CJsmo.
La lustona de la persona, por el contrario, para que sea tal debe estar a
nivel del poiein al cual pertenece el problema metafísico de la, libertad como
principio que opera desde lo interno. Luego, el progreso, el verdadero progreso, debe_ ser _puesto como _pro~lema personal y, en ese sentido, no es pro~ extenor smo progreso interior. Por eso, para Sciacca, solamente las acciones plenamente personal~, objetivas, constituyen el progreso interior que
hace que sea progreso el mismo progreso exterior; en ese sentido, simultáneam_ente las acciones objetivas se ordenan a la actuación del fin último de Ja
vida y del fin supremo de la existencia.te Se ve así que ]a libertad de elección
( Y de hacer) euede (y debe) ordenarse al bien objetivo en cada persona
y que no co~is~e en mera re,moción de obstáculos, sino en iniciativa personal
de que_rer obJet1va1:11en~e segun el orden del ser. Por consiguiente, se entrevé
el sentido de la histona personal en esta coordinación de libertad de elección al fin supremo de la existencia y por eso la misma voluntad constituye
la única ley de la historia: "cada hombre es todo el sentido de la historia
prueba para su destino trans-histórico"; es lo mismo que decir que "el ad~
venir de la vida y de la existencia en el mundo converge y significa en el
futuro de la existencia misma":47 Como decía al comienzo, el modo como
ciacca pone el problema del mito del progreso y la solución del mismo como
progreso interior, equivale al primer paso, inmediato, para la reflexión sobre
la misma filosofía de la historia.

-0

148

" Op. cit., p. 219.

" Op. eit., p. 22 l.
Op. eit., p. 223 .

•1

149

•

�b) La filosofía de la historia en su dogmatismo.
Historicismo naturalista y escatología mundana.

•

Pese a la reducción de todo a proceso histórico el progresismo racionalista e iluminista considera, en el fondo, que la historia es el ámbito de lo
oscuro en el cual y de lo cual no hay ningún concepto racional. A esto se
debe la valoración del pensamiento de Vico realizada por Sciacca porque
es precisamente Vico quien vuelve el interés filosófico sobre el mundo histórico concreto!8 Mientras para el Iluminismo la humanidad infantil no tenía
ningún interés para Vico, por el contrario, el origen tiene el máximo interés anteponiendo el valor de la idea de tradición. Pero esta idea hace crisis,
al menos en el sentido cristiano al cabo de un proceso de inmanentización
del pensamiento 49 que es, en el fondo, crisis religiosa. El primer elemento de
la crisis es el Iluminismo que constituye un "proceso contra el Cristianismo"
considerado como el "desecho del desarrollo de la cultura Occidental". La
culminación del proceso es alcanzada en Hegel en quien el concepto cristiano de Providencia es sustituido por el de "razón" que pone la mediación.
Aplicado al Cristianismo, el concepto de mediación significa que el Dios cristiano aparece como mito; en el fondo, no es más que una manifestación de
Dios-Razón que deviene y se manifiesta en el mundo. Mientras para el Cristianismo Dios está al principio, para Hegel está al final del proceso y es el
hombre quien crea a Dios, no Díos al hombre. Naturalmente, desaparece el
misterio puesto que todo es razón que sustituye el principio teológico por el
principio racional de la historia; pero Hegel confiere a la filosofía un sentido
religioso que no tiene más carácter propiamente "teológico" sino "teologal"
puesto que se trata de la mentalidad del teólogo aplicada a la pura dialéctica
mundana. 5º A la categoría del universal hegeliano, Kierkegaard opuso la
del singular y, con ella la exigencia ( contra el sistema que cree explicarlo
todo) de saber qué soy yo como persona singular. Y como Kierkegaard quiebra la dialéctica de la mediación no queda más que la exigencia religiosa (a
través del "salto") del destino singular: Dios y yo.
43 Para esta expasición utilizó la pequeña obra aun inédita de Sciacca, Lecciones de
filosofía de la historia, versión taquigráfica y traducción de Celia C}alídez de Caturelli,
Introducción de A. Caturelli; estas conferencias, actualmente en poder de la Editorial
Troquel de Buenos Aires, fueron dictadas en la Universidad de Córdoba (Argentina)
en el año 195 7. Me veo obligado a citar solamente el titulo y número de la eonferencia
sin referencia al número de página.
"' Véase mi libro Metafísica de la integralidad, pp. 161 y ss., Córdoba, 1959, donde
he oonsiderado la autodisolución del idealismo subjetivo.
.. Lecciones de filosofía de la historia, I; también La liberta e il tempo, pp. 227-

Pero la coherencia total del hegelismo en el tema de la historia debe buscarse en Feuerba:11 y Marx; para ellos, Hegel aun hace teología y, para
lograr un humarusmo total no es necesaria la realización de lo sacro en lo
real (como hace Hegel) sino la transformación de lo ~agrado haciendo de
l~ teología aquello que ella efectivamente es: antropología. Claro que todavia Fe~erbach acepta una "transformación" de lo sacro y lo que verdadera~en«: l.Illporta, para Marx, es su negación radical. Mientras para Hegel la
histona es proceso del pensamiento, para Marx el fenómeno histórico no es
sino fenómeno y el pensamiento es un fenómeno de la realidad externa• no
es la Idea quien produce la historia, sino la historia quien produce la id~.Sl.
Mie~tras Hegel racionaliza la religión, Marx teologiza la filosofía: En efecto,
precisamente porque la vida cristiana ha muerto, el hombre tiene conciencia
de vivir aq~í p~ra fabricarse la casa en la tierra; es suficiente que e] hombre
se salve a st rrusmo y, en esto, el trabajo cumple el papel esencial. Es el fin
deJ trabajo mismo. Mientras para Hegel el trabajo representa el momento
negativo de la alineación, Marx lo considera el momento positivo puesto que
el trabajo es_ el mediador, en~e la naturaleza y el hombre, precisamente porque el trabajo opera la smtesis entre el momento teórico y el práctico, transforma lo real y funda la fraternidad entre los hombres. De ese modp «Marx
confiere al trabajo la función que el Cristianismo reconoce en Crist~". Pero
es precisamente aquí donde la crítica de Sciacca pone al descubierto el mo~ento do~á~co de la razón_ que quiere explicar la historia en su propia
~encia: _Si Marx n~ hubiera negado lo sacro, aun admitiría la posibilidad de la idea de D10s porque aceptaría la posibilidad de la existencia
d~ Dios. En cambio, Marx sostiene que en el momento en el cual la humarudad se haya convencida a través del proceso d.ialéetico de que la casa de
queremos construir en el ciclo se construye en la tierra y que en lugar de
construirla Dios la construye el hombre, la úníca posibilidad será el ateísmo.
será el ateísmo una demostración innecesaria sino una mera comprobac1on. Pero entonces el ateísmo no tiene más sentido precisamente porque es
la negación de Dios: si es la negación de Dios, supone también implícitamente la hipótesis de la existencia de Dios. En cambio, para Marx la sociedad que haya realizado la transformación por el trabajo no tendrá necesidad
de religión alguna. Esto significa no el ateísmo sino la negación de la negación; y como es la negación de la negación es negación del ateísmo. En otras
palabras, en cuanto planteo !a cuestión, también la acepto; para que ésta
desaparezca completamente es necesaria la negación del ateísmo, es decir,

~?

" Lecciones de filosofía ~e la h~toria: I; El humanismo antihegeliano en el hegelismo de Marx, pp. 4-6, versión taqwgráf1ca y traducción de Celia Galídez de Caturelli
Córdoba, 1954 (Separata de Rev. de la Univ. N. de Cba, XLI, 3-4, 1954).
'

228, 233.

151
150

�la negación de la negación. Tal es el camino sin salida de una razón dogmática, carente de un conceI?_to crítico de sí misma y, por lo tanto, de un concepto crítico de la filosofía de la historia. El inmanentismo ha puesto la his-toria a nivel de la libertad de elección subjetiva creadora del tiempo empírico,
de la temporaneidad mundana que, por sí, carece de un principio ru.-plicativo
que disuelva la contradicción.
e) La filosofía de la historia en su concepto crítico:
El singular concreto.

Es menester plantearse el problema de la filosofía de la historia como crítica, no más de modo dogmático. Y esto es lo mismo que preguntarse si es
posible tener ciencia filosófica de lo particular ya que no hay historia sino
de lo particular, es decir, conocimiento racional de lo concreto y contingente.
Para el pensamiento griego, no existe problema de la historia porque la filosofía es conocimiento del "ser universal", como acontece en Santo Tomás
mismo. En Aristóteles no hay ciencia de la historia porque la historia es la
inteligibilidad de lo particular y de lo particular no hay ciencia; en verdad,
Aristóteles tiene un concepto muy pobre de la historia porque no distingue
entre un fenómeno físico y un fenómeno histórico; no se percató q~1e un hecho
físico es radicalmente diverso de un acto humano espiritual; un evento físico
e,s pues diverso de un acto histórico, que es siempre una experiencia humana.
Un terremoto, por sí mismo, no es una experiencia, salvo que sea la experiencia de un hombre. Y la experiencia es un acto espiritual. Luego, mientras la naturaleza es objeto de experiencia sin ser sujeto de la misma, 1a historia unifica en sí misma objeto y sujetó: El hombre es, simultáneamente,
sujeto y objeto de e»-periencia y, por eso, sólo existe historia del hombre, no
de la naturaleza.
Precisamente por no haber entendido el problema, los griegos acudieron
a categorías irracionales para explicar la historia (fatum, eterno retorno,
ananké), actitud que continúa en la escolástica, en el RenacÍmiento, en Francis Bacon, quien sostiene que la historia es historia de individuos, de cosas
particulares y que la filosofía trasciende las cosas particulares; entonces la
historia apenas si es memoria de los hechos superpuestos en el espacio, en
el lugar y en el tiempo, en el tiempo puramente vital, exterior y empírico,
para Sciacca tiempo de la libertad de elección subjetiva, pero sumida en la
irracionalidad oscura de lo particular. Sólo Vico vio el problema de una filosofía de la historia porque intentó encontrar inteligibilidad en el singular
mismo· esta es la razón por la cual Vico ha ejercido influencia sobre Sciacca,
pero se trata, natw-almente, no del Vico "idealista" según Ja interpretación

152

de _Gentile y Croce, sino el Vico agustiniano y cmtlailo. En efecto es necesano ~us~ una cie~cia _racional de la historia; pero, en tal caso, el objeto
de l~ filosoJ1a de la histona no es Jo universal sino el singular histórico. Cuando
alguien se planteó esto por primera vez, nació la filosofía de la historia.
, Si es posible un conocimiento inteligible del acto histórico concreto, simultáneame~te n~ce ( con Vico) el problema de la posibilidad del juicio histórico
que hubiese Sido una contradicción en los términos para Aristóteles. En efecto,
los ~tos de las personas constituyen lo contingente porque su contenido es
contmgente; la forma inteligible es lo que debe ser determinado. y esta J bo
.
l fü
a r
~nst:t~ye a ·osofía de la historia. Podría precisamente aquí investigarse la
si~acron del mun~o m~dem~. que permitió este interés por lo concreto; pero
evidentemente ~a filosofía enoca de la historia nace de esta exigencia de lo
concreto pues s1 se descubren leyes del singular de lo histórico éste se el
. li ·w
,
,
vu ve
mte gi e. Pero como las leyes que se buscan son universales, de hecho queda
pJ~teado el problema del universal concreto, que es el verdadero problema de
la filosofía
de la historia. Lo cual , a su vez, plantea una nueva concepc1on
·,
.
del ~versal que se ~lcanzaría ya no por la abstracción de los particulares sino
como mmanente al smgular mismo. Si se reduce el universal concreto a una
categoría del pensamiento (Kant-Hegel) es necesario encontrar las categor~ que explican _lo particular; pero como tales categorías son las del pensanuento, cl s~r nus~o ~ pura categoría lógica y así, con el idealismo, ha
mue~to la llllSma filosof1a, al menos como la concibe el pensamiento clásico.
La
· • del esp1,
. filosofía
(.
. se reduce, en cuanto a su obJ.eto, a construi r Jas ciencias
ntu idealismo) o solamente las ciencias de la naturaleza (positivismo). Esta
~s la causa ~r- la cual, desde Jos escritos juveniles, Sciacca sostiene que ldealismo Y p~s1tl~o
oponen solamente porque uno sostiene que filosofar
~ co~trw.r las c1encras del espíritu y el otro que filosofar es construir las
c1en~as de la naturaleza; pero, en el fondo, hay un acuerdo fundamental
consIStente en reducir la filosofía a Ja categoría que construye J
· ·
d 1 ,•
as ciencias
e ~:m~ o de _la naturale~. ~e una posi~ón se puede llegar a la opuesta;
tamb1en, s1 ~I ob!eto de la filosofía es lo pamcular, el único objeto de la filosofra es la histona, con Jo cual ha nacido el historicismo. Por consiguiente la
filosofía tiende a presentarse como una metodología de la historia en el idealismo, aparentemente opuesta a una metodología de las ciencias naturales
el positivismo. Pero, en ambos casos, deja de ser filosofía de la naturalezaen
filosofía de la historia. Así se ha llegado a la negación de la filosofía de
historia, ya porque la historia es lo irracional, ya porque el momento filosófico se reduce enteramente al momento histórico pulverizando la filosofia
misma en el proceso histórico.

s:

1:

El problema está críticamente mal planteado. Porque cuando se mienta
153

�lo "particular" debe distinguirse entre los meros "hechos'' y los hombres_ concretos. Más aún: Cuando Sciacca hace esta distinción, creo que debe mterpretarse así: Lo "particular" es término algo ambiguo; es necesario precisarlo
porque parece convenir tanto a los hechos cuanto a los hombres; entone~,
aun cabe distinguir entre los hechos y los actos del hombre concreto, es decir,
no el individuo sino eJ singular que es la persona. Luego, la historia no es
historia de un hecho particular como la batalla de Cannas, sino de Aru'bal,
no de Waterloo sino de Napoleón: La historia pues no es historia de hechos
particulares sino de hombres singulares. Más aún, de los hombres que. hacen
los hechos. Entonces, interesa más, infinitamente más, conocer el desbno de
un solo hombre singular que el de todos los hechos. Cuando Sciacca dice esto
no quiere decir, naturalmente, historia del "hombre unive~" qu~ ~. una
abstracción y, como tal, no existe, sjno conocimiento del destino y significado
del singular. Por consiguiente no hay una filosofía de la historia de la humanidad, en el sentido de Compte. pues semejante humanidad abstracta no
existe; salvo que se entienda "humanidad" no respec;to_ del ho~bre en general
sino de todos y cada un-o de los hombres, permaneciendo smgulares; todos
ellos constituyen la comunidad que denominamos "humanidad", no como
mera abstracción de los singulares sino como el conjunto de los hombres en
su singularidad concreta. La filosofía de la historia tiene la obligación de
explicar el destino de cada singular, es decir, de la persona: Tal_ es el problema verdaderamente crítico de la filosofía de la historia: el universal concreto.
El universal concreto no es categoría cultural, sino el singular; Sciacca evidentemente lo distingue del individuo constituido por los principios vitales,
sensitivos, instintivos 52 que hacen de él un mero ente real, inescindible, uno,
incomunicabJe.53 y la persona es el sujeto espiritual como tal, incluyente del
individuo, del sujeto, del yo mismo; luego, la persona es el singular concreto.
Por consiguie:i;ite, la elección subjetiva como raíz del tiempo vital tie~e su
origen en el individuo, mientras el escogimiento objetiv~ como matnz del
tiempo existencial, tiene su origen en la persona (o en el smgular} que asume
y potencia el individuo. Por eso, cuando Sciacca habla del singular como
del verdadero objeto de la historia, designa cl se-r que es persona; no se trata,
es claro del ser &lt;funiversal" aristotélico sino del ser en su singularidad, como
persona• y en primera persona: yo. Yo soy el ser, yo soy la persona. Dicho a
la inversa., el ser es personal.u- Y si el ser es persenal, entonces la persona

ª

L'umo, p. 44.
ISO Op. ,it., p. 38.
.. Además de las Lecciones que tengo aquí presentes, cf. L'umo, pp. 13-14; Atto ed
Essere, p. 23; Filoso/la e Metafisica, l, p. 193.

154

es la historia. 55 La historia de cada singular es la hlstoria misma y es historia
universal solamente como comunidad de las personas. Precisamente porque
el ser es personal renace aquí 1a filosofía del ser, pero como el mismo singular; en ese sentido, la primera y verdadera filosofía de la hlstoria no ha
sido tantO' De Civitate Dei sino las Confesiones de San Agustín. Problema
metafísico que es problema personal, tal es la lústoria; en cuanto es la misma
persona la historia es la historia del singular concreto, que se comporta no
ya como su principio lógico o gnoseológico, sino como su mismo pri1u;ipío
ontológico.
d) La filosofía de la historia en su concepto cristiano. Revaloración
de Vico. Exi.stencialidad, esencialidad de la historia y el juicio histórico.

Decir que la historia es personal significa que todo el problema de la filosofía de la historia consiste en la explicación de las exigencias, leyes, principio, sentido y destino de la persona. Luego, la filosofía de la historia se identifica con la persona; pero la persona es el principio ( en cuanto ser} de la
metafísica y, a su vez, la metafísica, para Sciacca, se identifica con la antropología. Recuérdese que, para él, la metafísica era meta ta anthrópeia 56 que
es, por eso mismo, "ciencia de los principios de la persona humana". Tal es
el concepto cristiano de la metafísica 57 para la cual ( en contraposición al
concepto griego) el objeto de la filosofía es el hombre y el de la ciencia la
1taturaleza. Por eso para Sciacca Ja metafísica es antropología; pero no significa tampoco que la filosofía de la historia sea mera biografía que está constituida sólo por los "hechos" del devenir del individuo; pero se vuelve histoi;ia cuando se trata del desarrollo de los actos de la persona en cuant~ persona. Luego, la historia no es historia de los datos biográficos sino "historia
de las personas a través de los datos biográficos"; es decir, 1a persona es el
principio metafisico de la historia, los actos personales son el contenido de
la misma: Lo primero es 1a forma, los segundos la materia; la unión a priori
(para decirlo kantianamente) del principio ( la persona) aon el contenido
constituye el juicio histórico que e.s "juicio de la persona sobre la persona".
Entonces, parece tener razón Hegel cuando sostiene que el único conocimiento
verdadero es el conocimiento históriq:i, pero solamente es verdad en cuanto
es conocimiento del hombre como sujeto de su "hecho". En ese sentido, cono.. La liberta e il tempo, p. 236.
N Iglesia -y mundo moderno, p. 181; trad. de J. Farrán y J. Ruiz Cuevas, Miracle,
Barcelona, 1957. Atto eá Essere, p. 17.
.., Lecciones de filosofía de la historia, III; d. más adelante, Parte Quinta, cap. I,
sobre el concepto de la filosofía cristiana.

155

�cernos mejor el yo que la naturaleza ( que "existe" solamente por el acto de
la persona) porque lo conocemos en la intuición inmediata: El hombre tiene
inteligibilidad de sí mismo porque él mismo es el principio de su propia inteligibilidad; por eso forma y contenido se identifican y el hombre el singular
histórico, es el universal concreto inteligible. El idealismo descubrió el problema pero su error consiste en haber puesto el universal concreto sólo como
principio gnoseológico y no metafísico.
Yo soy el principio de mí mismo. Sciacca puede afirmar esto porque identifica el principio del conocimiento y el contenido de aque11o que conozco.
Por consiguiente, decir que soy el principio de mí mismo significa identidad
entre lo que hago ( el factum) y el principio según el cual lo conozco ( el
verum) . Es lo mismo que decir que hay identidad entre el contenido ( lo
hecho) y su principio de inteligibilidad. De esa manera surge internamente
al pensamiento de Sciacca una revaloración profunda de Juan Bautista Vico: 58
"" Esta revaloración de Juan Bautista Vico en su verdadera dimensión y originalidad,
completamente extraña a una interpretación positivista o idealista, ha tenido también
en Sciacca a uno de sus principales propulsores. Quizá pueda sospecharse ya esta actitud en los escritos juveniles, como, por ejemplo, cuando al referirse al libro de Gaetano
RIGHI JI pasajero del Vico nela sua continuita, vol. I, Bologna, 1931, sostiene la
insatisf;cción respecto de la inmanencia idealista y hace notar (a propósito del libro
de R. Dus1 sobre la Estética de Vico, S.E.I., Torino, 1931) que el verdadero problema
actual no es otro que el de la trascendencia, aunque fuera de la solución tradicional
(Studi vichiani, en Dall'attualismo allo spiritualismo critico, pp. 32-33). Diec~si:te
a.ños después, contamos con cuatro escritos sobre Vico en uno de los cuales anticipa
sus propias ideas sobre la filosofía de la historia: En efecto, ha considerado las correspondencias internas entre Galileo y Vico (Alcune pagine di Galilei confrontate
con altre di G. B. Vivo, en Studi sulla filosofía moderna, pp. 348-357) y las diferencias
esenciales entre el "verum ipsum factum" con el pensamiento de Kant y Fichte (op.
cit., pp. 358-372); pero, principalmente, es necesario tener presente ll criterio de la
verita e lo storicisnw del Vico, en Studi sulla filo sofia moderna, pp. 373-385; en este
estudio supuesto el concepto de ciencia como conocimiento por las causas, se muestra
que el 'conocimiento sería total, absoluto, sólo cuando el su.jeto que conoce es el mismo
que produce o crea la realidad conocida: Si es inmanente el proceso histórico, Vico
sería historicista; si no lo es, está entonces dentro de la tradición cristiana. Pero, al
mismo tiempo, el hombre es capaz de verdad sólo en cuanto Dios lo hace partícipe
de ella• el criterio humano es reflejo, en la mente creada, de la Verdad en sí. Sciacca
se pre;unta entonces en qué sentido es ciencia la historia: E~ juicio histórico, para
Vico, es síntesis de fiJología y filosofía, es decir, de un contenido (hechos) ordenad.o
(conocido) según principios universales a través de los cuales se ~esenvuelve el d.eve~
histórico (op. cit., p. 381). Esto es lo que, en las Lecciones de filosofla de la historia,
llama "hechos" (factum) al contenido y "forma" o principio del conocimiento (verumi)
al mismo hombre como principio de inteligibilidad. Asimilándose esta doctrina de Vico,
el Jactum es la "existencialidad" de la historia y el uerum es su "esencialidad", de
cuya síntesis surge el juicio hist6rico; como es evidente (y Sciacca lo dice ya expresamente en aquellos escritos sobre Vico) la metafísica viquiana es su antropología ( no

156

En efecto, en la historia, que es Ja ciencia verdaderamente "nueva", el principio cognoscente y el contenido son idénticos porque son el hombre; el
hombre es el mismo principio que piensa y que "hace'': Verum et factum
convertuntur; o bien, Verum ipsumfactum. En la historia conozco (verum)
Jo que hago (factum) . En términos sciaquianos es lo mismo que decir que la
historia es la persona en cuanto persona; en cambio, tanto en la matemática como en la física, forma y contenido están separados: La primera es
ciencia abstracta eues, aunque la matemática está hecha por el hombre, su
contenido es abstracto; la física es ciencia empírica que conoce sólo fenómenos. Mientras la matemática es formal, la física es "material" y sólo la
historia es "ciencia concreta del nniversal". Naturalmente, la historia no está
constituida solamente por los "hechos" pues son el contenido; para que lleguen
a ser historia deben alcanzar el nivel del verum que, para Sciacca, es la
persona. Recuérdese que esto es lo mismo que "existenciar'' el hecho por la
persona, que poner el ' dato" en el "acto" de la existencia, ya que solamente
existe la persona; 59 ella misma es valor y personaliza todos los valo1·es haciéndolos personales. 60 Los hechos mismos, aceptados como tales en Vico por la
filosofía, son expresión de personas y, por lo tanto, de valores: "El hecho es
lo cierto de la historia y el valor que expresa es la verdad de la historia" que,
a su vez, supera la filosofía en la filosofía de la historia. Este paso del verum
y del factum como principios de la persona, es expresado por Sciacca como
esencíalidad y existencialidad de la historia. La existencialidad es el contenido concreto, la esencialidad es su verdad; en consecuencia, el juicio hi.stórico es la síntesis gnoseológica y ontológica del principio de la esencialidad y
del principio de la existencialidad: Las batallas de apoleón, en cuanto actos
de la existencia, pertenecen al principio de la existencialidad, son el contenido, el factum; pero tales actos expresan valores humanos y representan, en
la existencialidad misma, su esencialidad. El momento existencial es absolusu «historicismo") que, agustinianamente puede llamarse "metafísica de la experiencia
interior". En ese mismo sentido, Sciacca reivindica el verdadero sentido de Ja "interio.ridad" y del "idealismo" viquiano ( op. cit., pp. 386-389). Igualmente, expone el pensamiento de Vico "agustiniano", en Historia de la filosofía, cap. XXIV, pp. 369-375
y en El problema de la educación, p. 358-363, donde con¡¡idera a Vico el fundador
de "una metafísica espiritualista Y cristiana". En este sentido han sido decisivas las
obras de Emilio CmocceETTJ, La filosofía di G.B. Vico, Vita e Pensiero, Milano,
1935 y, muy principalmente, la monumental monografía de Franco AMERIO, J ntroduzio11e a/lo studio di G. B. Vico, 558 pp. S.E.I., Torino, 1947, sin olvidar la obra de
JuJes CHAJX-Ruv, La formation de la pensée philosophique de ]. B. Vico, P.U.F.,
París 1942 y, sin contar sus otros trabajos sobre Vico, su reciente y preciosa obrita
/. B. Vico et les ages de l'humanité, Editions Segbers, París, 1967.
,. Atto ed Essere, pp. 77-82.
•• Op. cit., p. 89.

157

�tamente necesario pues los valores se manifiestan en el tiempo histórico, pero
el momento del valor es necesario para que la existencialidad exprese su esencialidad : Esta es la síntesis ontológica que es el hombre mismo, el universal
concreto, en quien la unidad existencialidad y esencialidad constituye, como
di je antes, el juicio histórico. En el proceso histórico los valores se vuelven
existenciales, y lo existencial, por el hecho que expresa valores, se welve
esencial.
La existencialidad significa contingencia y la contingencia implica una infinita serie de posibilidades; pero esto es libertad que se actualiza por la iniciativa personal que es la libertad en la contingencia. Por consiguiente, la historia es la historia de la libertad humana, que es~ precisamente, lo contrario
del "progreso en la conciencia de la libertad" del hegelismo; en cuanto sucesión de actos interiores, es tiempo. Se trata del tiempo histórico coordinado
al tiempo existencial metahistórico. Pero en este punto descubrimos que hay
tres categorías fundamentales en el momento de la existencialiclad: contingencia, libertad y tiempo. Lo contingente no es principio de sí mismo ( ontológicamente) y, por eso, su principio es necesario, no temporal¡ porque si yo
soy principio de la historia ¿quién me pone a nú mismo como principio? Así
entra en el tema de la historia el principio teológico, Dios, que pone a la
persona en su autonomía (no autosuficiencia); este principio que es Dios
no aparece entonces como extrínseco sino como intrínseco a la persona. Y
como la persona es el principio de la 1:ústoria, la historia misma se encuentra
entre dos eternidades, entre dos silencios. El proceso histórico aparece así
como la condición, la prueba, para ]a salvación del hombre, aunque la salvación no está en la historia porque en la historia no está tampoco el fin
supremo del hombre. En el fondo, esta es Ja verdad fundamental del humanismo cristiano.GJ. La historia, en cuanto es historia de la persona implica el
problema de mi' origen y de mi fin, lo cual no es ya problema de la ciencia
sino de la sabiduría; el principio absoluto de la historia es la creación que
introduce en 1a historia una categoría teológica que puede designarse como
el principia de creatureidad que, a la vez que pone el origen de la historia,
pone el fin de la misma. No ya el advenir sino mi futuro no está fuera sino
dentro de mí en cuanto creatura, pero sí está allende de la historia. Así, las
categorías históricas son internas a la persona, pero la persona tiene el sentimiento de creatureidad porque mi ser histórico es obra de Dios· luego, el
principio teológico en la historia es la traducción metafísica del concepto
teológico de Providencia. Así como el fin no puede ser distinto del pxincipio,
si somos de Dios, somos hacia Dios, expresión que es la traducción del con" Véase Qué es el humanismo, pp. 49-58, trad. de A. Vaccaro, Ed. Columba, Bu~
nos Airel!, 1960.

158

c_epto re~gi~s~-teológico de la Gracia. De este modo se produce el paso del
tl.empo
histonco
elecc1ones
·
1
ti
. al Instante como tiempo de la Gracia, de L.obºJesuspendidas por el escogimiento absoluto en el nivel del ti..
infiº
to d 1
.
.
empo
ru
e a existencia, al momento trans-histórico de la Sabiduri'a 62 D d
t
td ·
.
eseese
pun
e vista, ~s, verdad que la historia es la historia de la libertad, pero
entonces es tamb1en
verdadero que la historiª la escn"b e D ios
· con la libertad
·
b.
d el Jzomb re. 62 is

=

:as,

°

e) Implicación de tiempo histórico y tiempo existencial.

retrospectivamente
el camino recorr1·ao, es c1aro que el
. Si contemplamos
d
.
.,
tiempo e la libertad
de
elecc10n
es
histórico
cuando la elecc10n
·, es ob¡etiva
· •
.
d b
63
aunque
e •tenes subjetivos.
Es decir' si el tiempo de Ja e1ecaon
·, eXJSte
· '
din sea
d
.
coor a o al tiempo existencial del escogimiento . La historia
l ·
tegral d be
t
.
persona' in, . : . en onces ser. pensada como la unidad del advenir 'Y del futuro
transh~onco, que es urudad del tiempo histórico y del tiempo
· te ·a1
de la libertad de elección objetiva y de la libertad de escoguru·• t texistal nci '
lid .
.
en o, o , cump a, enton~es, cuando la libertad elige objetivamente los bienes vital
mundanos ( tJ.empo histórico) sus actos electivos no se fragm tan
es] y •
"temporaneidad" ni carnal ni
. l .
. ,
en
ya en a
.
.
.
.
aruma, smo que se contmuan en la temporane1dad vital. El . tiempo :1tal no será ya más pura sucesión de eventos ( de
meros hechos). smo sucesi6n
dinámica ' • disten ti.. " coordinad a a la durac1on
·,
.
Entonces
el
tternpo
vital
se
convierte
en
tiempo
histó
·
.
,
his ·
·
neo• asi se ve que la·
to~a VItal ~nc!uye aunque ninguna existencia tiene fin. 64 La historia es
asunu~a Y conStl.~da- por ~a persona: "en cada hombre, en todo átomo vital
el sentido
de la historia umversal a nivel de la vitalidad coordinad a a 1a exis·'
·
tencia en todo momento de la duración hacia el instante" ss E ta
•
· di ·, d ,
·
s es 1a me1or
m. rac10n e como la persona
"re-siste a la temporan.,;dad
.
.....
y por eso su d esbno
no se cumple en el uempo; per-siste, y por amor de Algwen,
·
•
' allá d l ·
que e,aste
mas
e _tJ.emp_o; algo. que, durando, con-siste en tender a lo intemporal" _s«
Pero. , la consistencia del smgular implica, en él, la l uch a del b'1en y d el mal
tens1on en la cual el éxito depende de cada decisión personal ( que es genera~

°,

.. Lecciones de f iloso/ía de la historia, III in fine· La liberta
·z t
'
e I empo, PP- 314.. bis L
.
d fi
· de la verita e lo
t · · ecc1ones
d · · e losofía de la historia' III in fine·, Jl , •..•t erzo
s oricismo I Vico, en Studi sulla filosofía moderna, p. 385.

317; Morte ed immortalita, p. 236.

.. La liberta e il tempo, pp. 237, 239; también p. 117.
.. Op. cit., pp. 238, 323 -y SS •
... Op. cit., p. 239.
"" In spirito e verita, p. 70.

159

�dora del tiempo) : del tiempo histórico, generado por la libertad de elección
objetiva, pero también del tiempo existencial, infinito y de cumplimiento
trans-histórico. o se trata, por supuesto, de la anulación del tiempo histórico sino de su elevación a la duración: Es la co-presencia y convergencia del
tiempo vital y del tiempo existencial, interior. Luego la historia integral es
la síntesis de tiempo histórico y tiempo existencial; e1 tiempo de la -.,;da, finito;
el tiempo de la existencia, infinito. Por eso, el tiempo vital se ordena a un fin
último que, coordinado al tiempo infinito de la existencia, es "suspendido"
de su futuro trans-histórico que es la salvación: fin supremo del existente en
la integralidad de su ser entero. Así, para Sciacca, toda la historia Ii.ruta,
coordinada a la duración infinita, se hace disponible para el Instante donde
se cumple la historia personal.67 Desde esta perspectiva, es evidente que la
única ley de la historia (si puede hablarse de "ley") es la misma estructura
de la voluntad (ley de la libertad) .68 Y también se percibe que hacen más
historia que "grandes'' personajes del mundo dueños del poder y la notoriedad, tantos y tanros desconocidos entregados al bien común y personal.
Dueños de la verdadera historia integral que, casi siempre, no pasa por el
poder y la notoriedad, sino por la "debilidad" y e1 anonimato, como el grano
· de mostaza, escondido, ínfimo, invisible, interior.

3. EL

TIEMPO DE LA LIBERTAD DE ESCOGIMIENTO

a) La duración como tiempo in.finito y la historicidad
metahistórica del singular.

Ya se dijo que cada hombre genera su tiempo, inicia su historia personal:
Su tiempo no es solamente el tiempo histórico-vital sino el tiempo existencial del escogimiento. El hombre consiste, en su integralidad en la misma
unidad del tiempo de la vida y del tiempo de la existencia. Como ya vimos,
los valores vitales y mundanos constituyen el contenido histórico de la historia de cada persona singular, pero solamente hasta el fin de su vida; es
decir, hasta que "termine su vida". Por eso, el progreso, el mayor de los bienes vitales, la historia misma, pueden ser ( y lo son de hecho) términos del
tiempo histórico, pero no constituyen el fin del tiempo existencial. El tiempo
existencial no existe sin el tiempo de la vida y de él se diferencia como la
elección del escogimiento, pero la conclusión del tiempo vital no implica el
"' La liberta e il tempo, p. 240.
68 Op. cit., p. 223; Lecciones de filosofía de la historia, Il, III.

160

fin del tiempo existencial: Ambos constituyen en su unidad, Ja historia ord_en~~ del singul~ y _de la humanidad (como comunidad de personas) y el
f m ?Jt:uno ele_ la ~tona. Así como el escogimiento es la libertad integral, así
el tiempo eXJStenc1al generado por ella es el tiempo integral, convergencia
de las otras formas del tiempo en relación al futuro. 60 La dialecticidad del
tiempo implica que ~n la urudad del presente se actúa el advenir y es re-propu~to como memona; pero en el escogimiento presente, advenir y pasado
~eJan de ser meFOs átomos del tiempo de la vida, para ser momentos del
tiempo de la existencia, que es ti e m p q infinito y, por eso, orientado
a su futuro trans-histórico, sin advenir) .70 Se trata ya de un futuro no advenible pero que hace futwib1e al existente en su integralidad. De ahí el arduo
compromiso en el escogimiento como voluntad de durar. Este tiempo genera
la. d u 7 a e i ~ ~ como medida, de su movimiento metafísico y la duración
~d~ _el m~Vlllllen~ de ~erfecci~n
los entes, pero no ya según el tiempo
histonco smo segtm el tiempo mten.or ontológico, de la existencia. La dur~ción ( ~ga~ de tocios los presentes) suspende todas las -elecciones y el
tiempo eXIStenc1al ( o del escogimiento) se dirige a su plenitud. En otras palabras la duración es el durar del mismo escogimiento en el cual los momentos coexisten en el presente en un perenne movimiento de innovación• porque
la duración es el tiempo infinito de la voluntad volente. 71 Esta duración constitutiva de la. persona que escoge e1 bien infinito, es el tiempo interior ql.le
genera 1a voluntad en su esfuerzo por liberarse del mal, como disponibilidad
a!&gt;5oluta a Dios; es también el tiempo de la voluntad de amor que, existena.ando los v~lo~, porque los existencial.iza los personaliza; es el mismo proc~o de la histona personal y comunitaria. n Es también el tiempo de la fide~id~~ a °:'1 v~or, ~ una persona en el fondo a Dios. La duración pues, tiempo
mf!lllto, mtenor, tiempo de la voluntad de amor y de la fidelidad, trasciende
el presente y potencia en sí el advenir, mueve el tiempo de la historia hacia
el futuro trans-histórico incluyendo así nuestra historicidad total.

d:

La fidelidad significa "anticipación de todo el tiempo" tanto del escogido
como de quien escoge; es "testimonio" de yo mismo todo entero por el otro,
en lo cual uno edifica al otro con referencia a Dios; nace allí una sociedad
en la que cada uno de sus núembros existe en la presencia de los otros y de
Dios. Tal es el hábito de amor, el tiempo del amor en el cual existimos yo,
tú y nosotros porque Dios existe. Para Sciacca se trata ( como vimos antes)
de la comurucación como comuruón de personas; pero porque la persona

• La liberta

e il tempo, p. 296.
"' Op. cit., p. 297.
11

Op. cit., p. 298.

" Op. cit., pp. 300-301.

161
1-{Jl

�existencia Jo real en cuanto "sentido" ,73 los valores son personalizados y los
entes "reales" son significantes: Nuestras historias singulares son "disponibles"
respecto de su futurn puesto que todo es testimonio de Dios, el cual es fin
supremo de todo existente y, en cada uno, de la historia misma. Por tocio
ello, mientras de nosotros depende el compromiso total (escogimiento en el
ser por el Ser) no depende de nosotros el compromiso absoluto, propio del
escogimiento absoluto cuyo tiempo es la reconquista del tiempo original : El
escogimiento absoluto eleva todas las elecciones y escogimientos, fin último
de la historia, religándolo al fin supremo de cada singular y de la humanidad: Es la historia integral tanto del hombre como de lo creado.76
Como en la libertas maior de San Agustín correspondiente no ya a la ciencia sino a la sabiduría, lo esencial es durar en el escogimiento sin "anticipar''
las situaciones porque tal cosa sería saltar allende el tiempo para procurarse
una eternidad usurpada. 76 En \•erdad tal ha sido el pecado de Adán, rebelde
y "previsor". El escogimiento y su tiempo hace superflua toda previsión porque existe sin estar pre-ocupado por conocer anticipadamente. implemente
está disponible porque su tiempo está cargado de todas las posibilidades en
la siempre abierta inteligencia de amor. Por eso, la duración (que es su tiempo) es el tiempo de Ja libertad de ser; es decir, de ser cada uno todo su ser
y también de tener según los modos que contribuyen a ese fin. 71 Ser y tener
se unen en la unidad de la libertad de ser.
Cada persona tiene su historicidad que no se cwnple en el tiempo de la
vida. El tiempo de la vida concluye cuando concluye la vida, y con ella, 1a.
historia temporal; luego, la muerte no es una interrupción de la vida sino
su cumplimienlo porque es el "acto que lo pone (al hombre) en la condición
de realizar sus fines supertemporales". 18 La vida por eso, se vive con desasimiento y con amor, superflua en cada átomo de tiempo empírico, preciosa
en cada momento de la duración; en consecuencia, e} tiempo de 1a historia
es proceso personal en el cual se ve que la historia no son los meros hechos
sino Jos actos de nuestra autobiografía, sin que por esto se reduzca la historia
a biografía en el sentido de la serie de datos empíricos;7 9 se trata, en cambio,
de diálogo continuo, ''confesión'' ininterrumpida. La historia comienza en
cada hombre, desde él mismo: Es bidimensional el tiempo del nacimiento y
de la muerte (nada de pasado, nada de porvenir) pero el tiempo propiaAtto ed Essere, p. 79.
•• La liberta e il tempo, pp. 302-303.
,. Op. cit., p. 303.
,. O p. cit., p. 305.

10

" Op. cit., p. 307.
" Morte ed immortalita, p. 150.
,., La liberta e il tempo, p. 308; Lecciones de filosofía de La historia, II.

162

mente histórico es tridimensional ( pasado, presente advenir) so en el cual
dur~ en la te~por~meidad;81 con sus voliciones el hombre genera este tiempo
µomendo la_ histona en el acto que inicia su historia personaJ; en cada momento connenza nuevamente siempre tensionada por el conflicto entre el
~ien y el mal,82 conflicto que no se puede leer en los "anales", pero que se
libra en el secreto de la libertad interior. Como se ve, el tiempo históricó es
mo7:al porque dura Jo que nuestra vida en el mundo· el tiempo existencial
es mmo1:'11 en n_uestro espíritu ( que quiere la muerte del cuerpo porque
desea la mmortahdad) y es eterno en Dios. Si, como dije antes la historia
es la _sín~ del tiempo de la vi.da y del tiempo de la existencia ~l tiempo de
la existencia no se agota en esta unidad; como tampoco el juicio Jústórico
{~ín~~is de existencialidad y esencialidad históricas) es solamente un juicio
histonco. En consecuen_ci~: si bien el juicio histórico es juicio sobre )a persona que la muerte defmthvamcnte personalizaJ 83 es también verdad que algo
queda en el mundo de la historia de los singulares y que es historia común:
Tal es la tradición, siempre personal en la medida en que se inserta en la
historia ~e cada uno ;8' la tradición comienza en cada hombre y, por eso, debe
ser asumida en la voluntad de iniciativa que renueva la tradición en el presente. Pero todo esto1 ti.e mpo histórico y tiempo existencial implican la elecc~ón_ del fin ~timo de la vida y de todas las vidas objetivamente, y el escogimiento del fm supremo de la existencia y de todas las e ristencias escwiendo
todo bien Y_ ~~a _bien en el escogimiento del ser.85 Lo contrario ~onsti~ye el
mal, como 1D1oat1va contra el ser ;80 y como esto se realiza en la interioridad
de Ja persona, Sciacca reasume críticamente el tema de las dos ciudades de
San Agustín siempre en lucha dentro del singular· por eso, no hay "razón"
de 1a historia, sino "~teligencia" del problema de cada hombre allende y
aquende todos los particulares problemas "históricos". Una vez más es necesario recordar que ~ incum~lible en el mundo la historicidad del singular;
por ello tampoco bene sentido la historia en la temporaneidad sino en la
eternidad; es decir, en Dios creador del singular en el instante primero de su
historia personal. Luego ' Dios (es) el sentido de la historia universal en la
historia de cada criatura"· 7 y la historia misma se presenta, al cabo, como
el juicio de Dios sobre cada creatura y no como la «Jlü;toria universal" , abs"' Morte ed irnmortalita, p. 199.
01 In spirito e venta, p. 69.
" La liberta e il tempo, p. 308.
"' Morte ed immortalita, p. 277.
.. La liberta e il tempo, p. 311.
.. Op. cit., p. 314.
MI Op. cit., pp. 100; 101, 147-149, 190.
"' Op. cit., p. 316.

163

�tracta de pueblos y de razas. En otras palabras como ya se dijo, es la historia del universal concreto,88 como desarrollo de la libertad humana 89 que
es destinación transhistórica del singular. Pero esto. unido a la idea de la
historia como juicio de Dios es la salvación como fin supremo al cual todos
los existentes son disponibles.ºº Por lo tanto la historia (tiempo de la el~cción objetiva) está destinada a ser canc lada, pero son ~mortales las existencias personales. y así la historia encuentra su esr.ato!og1a sup~m~ en la
misma historicidad del s.ingular porque u futuro no está en la historia aunque la historia fuese perpetua. 91

b) El Instante como tiempo del escogimiento absoluto.
Sciacca, a partir de la síntesis primitiva como intuición d~l ser, en el cu~l
se inserta el tiempo, no solamente ha desarro1lado toda la f~osofia como f 1losofía de la persona, sino que ha justificado así desde las IDismas est:ucturas
profundas del singular, la escatología cristiana. Desde el punto de V1Sta teológico el tiempo bíblico es tiempo erístico y Jesús cumple la larga expecta. d de 1os tt·e~ pos" •92 En
ción i'udía; por eso, con Cristo se cumple "I a plerutu
cuanto.... persona singular, Jesús, durante su vida (tiempo de la vida) ~ume
toda nuestra e,..-periencia del tiempo, cotidianamente; pero a la vez en virtud
.1
amor infinito llevó al tiempo a su cumplimiento e:i....-presado en aquel
ue su
,
1' ·
. o "todo se ha consumado".9 ª El tiempo entero es pues escato
og1co; pero
úlbm
, .
después de la Resurrección, en los miern?ros de ~~ C~erpo M1St1co, .~~ 4 prolonga la escatología cuyo fin supremo está cerca: El b.eropo e corto : . que
es 1o que le hace decir a San Agustín que somos ciudadanos de los
. ulltmos
tiempos. Pero, teológii;amente, hablo aquí del tiempo de la Gr~cia Y_ ,no es
de otro tierneo del que habla Sciacca cuando se prop~e la con_s1derac10.n del
tiempo del escogimiento absoluto; en efecto,. la urudad de tlem~o vital Y
tiempo existencial (historicidad integral del smgular), _la _presenCia del pasado en el presente más )a del futuro a través del ~vemr, u.ende a _sobrepas~
la presencia en la contemporaneidad y la dur~c.10~ en la duración piira.
Pero precisamente esto es el tiempo de la Gracia, dispuesto al Instante aun.. Lecciones de filosofía d e la hzstoria, II in fine; Filosofía e M etafísica, I , pp. 186-187.
•• Lecciones de filosoíla de la historia, III.
,. La liberta e il tempo, p. 318.
• 1 Op. cit., pp. 320-321.
.. Gal •,, 4 1 4 ,· E/ ., 1, 10·' d. también Mac., 1, 15; Le., 4, 2l.

.. Jn., 19, 30.
" I Cor., 7, 9.
•s La liberta e il t1Jmpo, p. 323 y ?ota 12.

164

que no fuese todavía la Gracia, "pero sí la disponibilidad a ella". Por otro
lado, el mismo presente existencial, en cuanto copresencia y convergencia de
todos los momentos de.l tiempo aunque no es aún el in tante, es la contemporaneidad de todo el tiempo personal y sus momentos, de la historia y de
la historicidad, de la creación y de la caí~ de risto y de cada persona·
por consiguiente, "e] instante, presente de la contemporaneidad, es Ja duración elevada por la Gracia, la inserción de Jo sobrenatural, la irrupción de la
eternidad en el tiempo del singular, la medida regenerada en el es que no
tiene un antes y un de pués fuera de sí mismo; no ur:1 pasaje ino un nu vo
comienzo: la voluntad instat, su in-stantia, aquel que es presente, es Dios hasta cuando dura en el escogimiento absoluto''."~ Este tiempo original reconquistado es el tiempo nuevo, en cuanto duración elevada a su perfección, es
decir, al instante, donde no es posible la sucesión de los átomos del tiempo
exterior. En el instante, no es posible para Sciacca, hablar de 'presente" ele
los momentos del tiempo porque se trata del presente ele la contemporaneidad
que "quema" los momentos y "arde" en el futuro. Mernoria-intuición-expectación, todo uno en el instante que no pasa, que simplemente es. Es el tiempo
del Santo todo entero en el escogimiento como instante de la Gracia 117 que
anticipa el escogimiento absoluto como entrada en el presente eterno. El
Santo dura en la Gracia, como si cada instante fuese definitivo, que s el
tiempo de 1a adoración y Ja plegaria. Es, pues, el tiempo de Cristo y, por eso,
porque El es persona escatológica, cada momento puede ser instante escatológico que encierra el futuro del cumplimiento del escogimiento absoluto. 9 8
Y así en virtud de Cristo, coinciden el momento escatológico con el momento
soteriológico, que es el retorno a Dio por Cristo. Su presencia salvífica es
irreparable, absoluta: "Sólo el silencio salvífico de Dios es irreparable, no
nuestros pecados, cualquiera que sea su misérrima grandeza".ª~ Y este oculto misterio personal implica, cada día cada momento, el instante como presencia del futuro escatológico de la historia del singular. Es decir, de mi
mismo, aquí y ahora.
Dios creó el tiempo infinito del hombre y es el tiempo de Adán antes del
pecado. Pero Adán y Eva ( el hombre) salieron del escogimiento cayendo
en la elecci6n subjetiua; 100 eligieron la rebelión. Y así como Dios ha creado
el tiempo del bien, Adán generó el tiempo del mal dando comienzo a la historia del hombre hecha con el tiempo creado por Dios y malgastado por el
"" Op. cit., p. 323; cf. también 329, 331.
01 Op. cit., p. 325 .
,i:, Op. cit., p . 327 .
"' Come si vince a Wa terloo, p. 221.
100

La libe11a e il tempo, p. 330.

165

�!

hombre. Adán abandona el instante de la gracia santificante
penet_ra en
el átomo que sucede a la caída como el primer átomo de la sene del t.J.empo
exterjor.101 La historia mundana comienza&gt; pues, con el pecad~. No es de
+--ri~~ entonces que Seiacca, como los Padres, sostenga en mnwnerables
e.x .... - ...... ,
'
d la " J' . "
lugares la negatividad tanto de la rustoria :nundana ~orno e .
po itic~
de los "grandes" del poder terreno. Dcspues de la ca1da, el tiempo se distiende hacia el Prometido. Pero la historia debía prepararse para El En este
contexto teológico, Sciacca cree que Grecia ha sido la ~~durez de la mente,
Roma la madurez de la vida, Eara que, maduro el espmtu y el cuerpo,_ se
produjese el advenimiento de ~o.1º 2 Co~~ meen los místicos, por
es posible volver a existir en el bempo ongmal en el cual toda la histona
es sacra: "Y el que tenga sed, venga, y el que qmera tome gratis el agua de
la vida".103

?ns~

Homenaje a Michelc Federico Sciacca
en sus sesenta años ( 1908-1968)

SIGNIFICADO Y PRESENCIA:
PROBLEMÁUCA DEL LENGUAJE METAFÍSICO

PRoF.

SERGIO

SARTI

Universidad de Trieste

-1Sr Es CIERTO -según la célebre propos1c10n wittgensteuuana- que "de lo
que no se puede hablar se debe callar' , es también cierto que de la metafísica se debe callar, porque no existe, hoy, un lenguaje con el cual ella pueda ser expresada. Pero es también igualmente cierto que de la metafísica no
se puede callar, porque el hombre -animal metaphysjcum- no puede pasarse sin hacer metafísica, si no quiere negar su misma esencia. Por esto el
problema es hoy, el de fundar y elaborar el lenguaje metafísico.
Problema complejo, que implica varias cuestiones, ciertamente no resolubles en el ámbito de este breve. Queremos tentar, de cualqmer modo, de
inrucar algunos aspectos o algunas soluciones posibles.
Se podría objetar que, antes de preocuparnos de fwidar el lenguaje de la
metafísica nos deberíamos preocupar de justificar la metafísica misma, que
padece tantos ataques y que parece atravesar una grave crisis, tal vez la más
grave desde que existe la especulación filosófica. A esta objeción respondemos
que la metafísica, si hubiera jamás necesidad de justificar su legitimidad, lo
podría hacer sólo exhibiéndose a sí misma: lo que no podría hacer, obviamente, si no hubiese encontrado el propio lenguaje. El problema de la legitimación de la metafísica presupone el de su lenguaje, y no viceversa.

-2-

,o,
m1
101

166

Op. cit., p. 331.
Op. cit., p. 335.
Apoc., 22, 17.

Sin duda, la metafísica había encontrado, en el pasado, su lenguaje; y no
ocurre referirnos a un pasado tan lejano. En la época que va, grosso-modo,

167

�del Cartesio a Kant, la metafísica se había creado su lenguaje, diferente del
del período clásico y medieval~ modelándolo sobre la matemática ( ¿ c6mo no
recordar la spinoziana "Educa more geometrico demonstrata,,?). Pero justamente este tipo de lenguaje, hoy aparece decididamente inadecuado a la
metafísica, mientras triunfa en el ámbito de las ciencias.
Ha sido, por lo demás, Emanuel Kant quien ha hecho sumaria y definitiva
justicia a aquella metafísica. Es cierto que ae en el equívoco de creer haber
abatido para siempre toda metafísica racional; pero no se le puede dejar de
re&lt;:onocer el mérito por el contrario de haber abatido aquella metafísica,
justamente aquella que de un lado pretendía ponerse por encima de las otras
ciencias como su premisa y su cumbre (colmo), y del otro se ponía del mismo
modo suyo, asuroiendo su lenguaje.
De semejante metafísica nosotros suscribimos sin dudas la condena formulada por Kant; y estaremo dispuestos a extender nuestro consentimiento
hasta al neopositivismo lógico, que, en nuestros días vuelve a tomar con nueos argumentos tal condena. si no fuera por dos motivos: que, ante todo,
esta corriente perpetúa el núsmo equívoco ya señalado en Kant, con justificaciones mucho menores; y que, en segundo lugar, añade luego otro equívoco
por cuenta suya: el de retener que el solo discurso dotado de significado
pueda ser el matematizante de la ciencia moderna.

Esta actitud dogmática, vuelve a entrar demasiado claramente de hecho
y de derecho, en el án1bito de una bien definida visión del mundo, típica de

la edad mode?3a, por la cual e~ hombre está destinado a consumar integralmente su &lt;lestmo dentro del honzonte mundano: visión del mundo que, u ando d~uestra, como en este caso, su incapacidad de plantearse problema,
demmcta en su fondo la presencia de un elemento mítico ineliminable.2
El hecho de que e] neoempirismo, que debería decirno cómo se debe hablar, no sabe ni quiere deciros por qué se deba hablar, ni de qué cosa ocurra
hablar, ni, en fin, qué cosa sea el hablar. De donde ello envía más allá de
í mismo: envía a lo de que -según sus cánones--, se debería callar pero
de lo que no se puede no hablar, si no se quiere que aquellos mismos cánon
permanezcan privados de justificación y apoyen su fundamento en el mito.
Es pues en el interior del mismo neopositivismo lócico donde se manifiesta
1
.
z,
,
a exigencia de un leugua.je significante que no sea el científico-matemático
esto es 1a exigencia de aquel lenguaje metafísico sobre el cual estamos inda~
gando. Este lenguaje deberá realizarse en un discurso que pueda fundar e.l
mismo disc~-so científico: deberá plantearse, pues, re.c;pecto a esto, como un
metalengua¡e, donde el prefijo meta sirve para indicar un efectivo "más allá'',
un auténtico ''ultra'', en resumen una nueva dimensión lingüística.

-4-3Se nota que el equívoco del neoempmsmo ( o neopositivil mo) lógico, no
está tanto en el haber declarado al lenguaje científico como e.l único válido
sobre el plano &lt;le la significancia lógica, cuanto en el haber asumido esta
proposición como ,·erdad dogmática e jndiscutibJe. De lo escritos de los neopositivistas surge demasiado claramente que la exclusión de las cuestiones
metafísicas del ámbito de las sensatas, no ha sido un resultado conseguido a
través de una discusión del problema, sino que ha sido un presupuesto previamente aceptado y nunca puesto en duda. Los iniciadores del movimiento
estaban apriorísticamente convencidos de que la metafísica no sea ino el
p;roducto de confusiones lógico-lingüísticas y fuente de logomaquías interminables: por lo tanto, no se pregunta si, y eventualrriente por qué, la metafísica debería ser borrada del número de las disciplinas humanas; buscaron
simplemente cómo podría serlo, y presentaron su tesis como un método triunfal para obtener tal mira. 1
1 A. J. AYBRJ en su célebre Lenguaje, verdad y 16gica de 1935 (Tr. it. Milano, Fettrinelli, 1961) deja transparentar claramente, de un lado su absoluta ignorancia sobre
el significado de la metafísica (la cual se hace surgir principalmente "de la supersti-

168

Pero será bueno preguntarnos, ante todo, cuáles sean las condiciones dentro de las uales un lenguaje pueda ser simificantc,
Los recientes, numerosísimos estudios de lingüística,3 han reronfírmado
ción ... que de toda palabra o locuci6n ... deba corresponder en algún Jugar una entidad real". p. 27), del otro, su dogmática persuasión de que la metafísica esté compuesta de proposiciones carentes de sentido y que por tanto sean obra meritoria barrerlo del horizonte del saber humano. Véa~e este brillante ejemplo: " ... Pero en este
ca~o, 'dios'. es término metafísico. Y si 'dios' es un término metafísico, entonces que
cx1~ta un dios n~ puede ser ni siquiera probable" (p. 150 ). Entre las muchísimas imputaciones de las ideas de Ayer, me agrada citar un jugoso arúculo de E. LrsSERRE
"Lenguaje y libertad", en Fuego, ene.-feb., 1965.
'
• obre el elemento mítico que está en el fondo de la mentalidad moderna reconduci!Jle al mito humanístico del Regnum Hominii;, el autor del presente ensayo ha tenido
m~do_ de e cribir varias vece~: v. especialmente: "yo c-0gitante y yo problemático",
Pa1de1a, 1962. Pero véanse sm embargo los fundamentales trabajos de 1f. GENTILE
El problema de la filosof!a mcderna~ especialmente el prefacio y el ¡er cap. de la ta'.
Parte (La Scuola. Brescia. 1950): y M. T. A~rnNELLJ, ,·Eidos o Praxis.' (especialmente
los dos primeros capítulos), Morcelliana, Brescia, 1955.
* Es imposible destacar estudios de lingüística (a menudo estudiada en onc~ón con
la semántica) sabidos en estos últimos años aún limitándose a los wás importantes.

169

�deben ser usados.
Se da un lenguaje significante, cuando posee reglas sintácticas aptas para
construir un discurso, por medio de un cierto número de signos adecuados.
¿Qué cosa se debe enrender por adecuación de un signo?

Es sabido cómo en la signalética vial se tiende a usar símbolos figurativos,
reduciendo al mínimo, o aboliendo directamente, la palabra escrita. En efecto, la figuración ofrece mayor rapidez de lectura y es, además, mucho más
accesible, estando la imagen desvinculada de la necesidad de conocer una
u otra lengua y el respectivo sistema alfabético.
En otras -palabras, el cartel vial desempeña tanto más su función, cuanto
más evita atraer sobre sí la atención, para despacharla, en vez, al peligro
señalado o a la información que quiere dar.
Ahora bien, este fenómeno es típico de cada orden de sistemas sígnicos.
Es propio deJ signo en cuanto taJ, tender a hacer tanto que la propia consistencia objetual --que llamamos opacidad sígnica-, desaparezca, para dejar
lugar a un puro rebote al otro. Llamamos transparencia sígnica la actitud de
un signo de suministrar este rebote o reenvía a aquello de lo cual ello es signo.
Un signo es pues adecuado, cuando realiza, al lado de un mínimo de opacidad, un máximo de transparencia.

-5-

-6-

Un ejemplo muy simple y universalmente conocido del sistema sígnico, es
el constituido por los carteles que señalan peligros o dan otras indicaciones

Mientras la ciencia moderna se ha creado un lenguaje simbólico, cuya adecuación está fuera de discusión, 1a metafísica ha alcanzado, desde su primera
eclosión, al patrimonio del lenguaje común, asumiendo los términos en su
contexto, con nuevas acepciones.
¿Ha llegado a tener a .su disposición en este modo, un conjunto de símbolos adecuados?
in embargo la respuesta no puede ser, al menos en línea de máxima, más
que negativa.
Tengamos presente que, en el lenguaje común, las palabras presentan dos
dimensiones: una histórica o etimológica, que consiste en el significado originario de la palabra núsma, sobresaliente en el momento en que se ha formado el fonema determinado que la expresa; y una funcional o de uso,
consistente en el significado actual y corriente. Estas dos dimensiones -interaccionan entre sí, aunque aparentemente la primera parece absorta en la
segunda.
Pero en el contexto de un discurso doctrinalmcnte elaborado como es el
' ya señade la metafísica, las palabras del lenguaje común asumen (lo hemos
lado) una tercera dimensión, la propiamente técnica: ésta consiste en el significado que el autor asigna a ellas en el ámbito determinado y específico en
el cual él las coloca. La dimensión técnica del vocablo viene determinada
por la definición, y debería absorber la dimensión frmcional, como ésta debería haber agotado en sí la dimensión etimológica. En realidad, todavía,

que el lenguaje debe considerarse fundamentalmente como una unidad orgánica. El mismo "estructuralismo". hoy tan difuso, implica esta unidad como
su presupuesto."Naturalmente esta unidad no excluye sino exige, una multiplicidad de
elementos que entran para constituir el lenguaje; con base en ella, sin embargo, estos varios elementos interactúan entre sí como fuerzas vivas, como
partes activas de un cuerpo viviente.
Detengamos nuestra atención sobre dos de estos elementos. Un lenguaje se
nos presenta a primera vista ya sea como un sistema articulado de signos, q~e
remite a un más o menos vasto repertorio lexical, ya sea como Wl compleJo
de reglas sintácticas, que pongan las normas a través de las cuales los signos

respecto a la viabilidad. 5
Citemos sin embargo algunas voces entre las más notables: Gn.BERT RYLE, The co11cept
of Mind, Londres, 1949; "Ordinary Language" en Philowphycal Review, 62 (1953);
BRUNO SNELL, La estruttura del linguaggio, tr. it. Bologna, ll Mulino, 1966; A. MAR·
TINET Elementi di linguistica generale, Bari, Laterza, 1966, y La con.siderazione funcionaÍe del linguaggio, Bologna, Il Mulino, 1965; RoLAND BARTHES, Elem.enti di semiologia, Lr. it. Torino, Einaudi, 1966.
G. R.ÉNESZ OTigen et préhistoire du language, tr. fr., París, 1959; G. C. LEPSCBY,
La li11guistic: strnteurale, tr. it., Tocino, 1!166; C. ScrucK, El lengua;e, Torino, 1960.
~ Como es sabido, el origen del estructuralismo se puede hacer resaltar en los estudios de F. DE SAussuRE, cuya obra principal, salida al inicio del siglo, ha sido ahora
reimpresa: Cours de linguistique générale, París, Payot, 1964. (Sobre De Saussw:e ha
hecho un estudio notable G. DEROSSIJ Segno e struttura linguistici nd pensiero di F.
di S., Udine, Del Bianco, Ed. 1965). Ahora un punto fundamental del pensamiento
saussuriano es que el lenguaje es un sistema unitario; el estructuralismo se propone
recoger y evidenciar las variaciones estructurales, que, justo en la unidad del todo
asumen particular significado.
• El uso de la signalética de la ca11e como ejemplo elemental del sistema de signos
y símbolos, nos ha sido sugerido po.r J. MoRIA DE EsTRADA, que lo ha usado. en su
Ensayo de antropología filosófica (B. Aires, Club de Lectores 1958) donde el signo se
define como lo que, "además de poseer un propio ser, una consistencia propia envía
a otro" (pp. 58/59).

170

171

�las cosas no son tan imples. Muchas de las dificultades que se encuentran,
por ejemplo en la lectura de los textos aristotélicos y kantianos nacen just-0
de este hecho: que el significado corriente subsiste, en la mente del autor
al lado del técnico, y el uso del vocablo le resulta así abierto a ubentendidos
e incertezas.
Ademá , no se debe olvidar que la definición, que debería precisar el ignificado técnico, "ª formulada en términos diversos del definido, y así, sobresaliendo de definición en definición, se debe llegar 1ucesariame11te a algunas definiciones de base, que son dadas en términos no definidos, esto es
asumidos del lenguaje corriente en el mismo sentido en el cual apare en
en éste.

-7Puede por lo tanto suceder que el meta.físico se sienta reprochar el significado desproporcionadamente solemne que da por habitual al término "espíritu", cuando esto no significa, para sí, nada más que aliento o respiración;
así como no significaban nada más que aliento y respiración los vocablos griegos "psyché" y "pneuma" y el vocablo latino "a.ni.mus", cuya homofonía con
"ánemos" (viento), ha sido al fin descubierta.
A este género de reproches el metafísico puede responder de varios modos.
Puede, por ejemplo, retorcer el argumento a quien lo usa contra él. En efecto,
quien supone que los griegos y los latinos primitivos, diciendo "psyché'' o
"spiritus", entendieron exactamente lo que nosotros, hoy, entendamos con
"respiración", comete un anacronismo grosero. La {unción respiratoria que
para nosotros, hoy, es un fenómeno puramente fisiológico, para ellos encerraba algo sagrado, di ino, "espiritual", precisamente: allí donde el sentido
dado por el metafisico al ténnino "espíritu", lejos de ser una yuxtaposición
arbitraria es en todo caso una 1·ecuperación (y juntos, ciertamente, también
una clarificación y una precisión) del valor semántico originario.
Pero con este o con otros argumentos, el metafísico no puede liberar del
todo su léxico de la sospecha de una cierta inadecuación de fondo. u sistema sígnico permanece en todo caso contrasignado por la ambigüedad de
origen: la dificultad no esl.á tanto en las relaciones entre el metafísico Y los
oti:os -adversarios interlocutores o secuaces---, cuanto en las relaciones entre
el metafísico y su mismo trabajo. Los materiales con los que construye su
discurso, no son nunca tan adecuados para adaptarse perfectamente
a su
.
proyecto, po.r la persistente opacidad sígnica que le caractenza.

172

-8Decíamos ha poco que no creemos posible el descubrimiento de un remedio radical para esta situación. Si tal remedio debiera consistir en una acentuación del formalismo técnico, ' te también e taría en neto contraste con
la esencia misma de la metafísica.
Ayer 6 considera a la metafísica como una especie de doctrina oculta un
saber esotérico, afín a la mística. Esto e , naturalmente, sólo un buen pretexto
para eximirse de estudiarla seriamente; en realidad, en su raíz, la metafísica es
exactamente 1o opuesto.
Pero se volvería justo lo que Ayer cree que ella sea, desnaturalizándose a
sí misma, si se crease un léxico todo suyo, críptico, asible sólo a los iniciados,
secuestrándose del flujo incesante de la realidad.
i por casualidad, es justo por la vía opuesta que se nos puede encaminar
a una mayor transparencia sígnica.
En nuestra opinión, en e.l momento en el que, dentro de su discurso, el
metafísico define el significado de sus términos él debería recuperar también el significado profundo y originario, ya sea depurándolo y clarificándolo
( como habíamos ejemplificado más arriba a propósito del término ''espíritu"),
y juntos indicar a los otros la vía para repetir esta recuperación en la propia
experiencia interior. La verificación semántica de un vocablo dentro de la
propia experiencia, ya sea de pa.ite de quien la adopta, ya sea de parte de
quien 1o aprende, ayuda a anclarlo en lo concreto, a sustraerlo a la excesiva
formalización ( que, al límite, deja transparentar un componente arbitrario
y asimismo juguetón) y a volverlo más adecuadamente utilizable.
Ocurre precisar, todavía, que e1 significado originario no va identificado
así nada más con el significado etimológico, según un uso al que parece perdonar a veces hasta un gran pensador como Heidegger." El significado ctimo• Al principío de la obra ya citada de AnR, éste .imagina discutir con un metafísico
y atribuye la convicción de "haber sido dotado de una facultad de intuición intelectual
que lo pone en grado de conocer los hechos no conocibles por experiencia sensible"
(p. 10). También aquí, como en la frase citada en la nota 1, Ayer identifica la metafísica con la doctrina del "realismo exagerado', esto es con aquella roza Ja interpretación del platonismo aparecida alrededor del siglo X y desaparecida todavía antes del
adviento del "realismo moderado" de la escuela tomista. Sin embargo la identificación
de la metafísica con formas deterioradas del platonismo es frecuentísima v no sólo entre
los incultos.
' '
' En todos los escritos de M. II:EIDECCER, especialmente en aquellos posteriores al Sein
und Zeit ( 1927), se recurre frecuentemente a la etimología. ( Es muy notable la utilización teorética que él hace de la etimología de la palabra griega aletheia). Sobre el
valor filosófico del lenguaje y su hermenéutica, Heidegger ha escrito varios ensayos,
recogidos en Unterwegs zur Sprache, eske, Pfullingen, 1959. Entre estos ensayos, es

173

�•

lógico va considerado sólo como un medio, un trámite, para alcarl7_.ar a coger
la reacción primaria y fundamental del hombre en cuanto tal frente a la
cosa. nombrada. Muy a menudo se olvida que la etimología nos lleva en
contacto con una época histórica determinada con una cultura determinada,
y que por lo tanto nos da, por sí misma, sólo un aspecto limitado y restringido de.l auténtico significado originario.
El deber del metafísico, pues, a este propósito, no es en efecto de carácter
histórico erudito. Se trata de muy otro: se trata de ponerse, libre de prejuicios y de preconceptos, a la presencia misma de las cosas. Que es precisamente el acto de nacimiento de la metafísica en cuanto tal.

-9Pero antes de profundizar este punto de extrema importancia, es necesario
examinar el otro aspecto de esta compleja unidad que es el lenguaje: el aspecto sintáctico.
La relación entre léxico y sintaxis pudiera ser aclarado con varios parangones. Podríamos decir por ejemplo, que 1a sintaxis es el alma del lenguaje,
como el léxico es el cuerpo: es, en efecto, por medio de aquélla, que éste se
articula y se hace discurso.
Todavía este parangón no es de.l todo justo. Mientras el alma ( al menos
en la acepción consiente eon el cual el término es asunto de nuestro parangó~)
es un elemento que encuentra en sí el propio principio organizador, la smtaxis no tiene en sí tal principio. La sintaxis organiza el repertorio lexical
pero sólo en base a un gnncipio extraño a ella, un principio libremente acogido
por e1 autor del discurso, y que nosotros -por razones que aclararemos dentro
de goco- llamamos criterio de conmensurabilidad ( c. de c.) .
Por lo tanto al ilustrar las relaciones entre léxico y sintaxis; el parangón
más adaptado nos parece el del esquematismo kantiano. Como el esquema
trascendental organiza según reglas los datos de la intuición en vista de su
inmisión en las categorías, ast la sintaxis da las normas según las cuales los
términos Jexicales vienen organizados para poder ser subsumidos al criterio
de corunensw·ab.ilidad y volverse así significantes.
En efecto, el c. de c. de cada lenguaje determina, juntos, el tipo de sintaxis y la validez de significancia de ca~a elemen~o de! le~guaj~ mi~mo. Así
el lenguaje de la signalética de la calle tiene una smtaXJs figuratlva, unpuesta
notable el titulado Au.s einem Gesprách von der S-prache del cual ha hecho un interesante comentario A. Ü/uL\CCroLo, "Evento e linguaggio in un recente scritto de M. H.",
en Giornale critico della filos. italiana, fase. llo., 1961.

174

de su c. de c., que consiste en Ja utilidad y en la salvaguardia del usuario de
la calle. Y un aviso de calle que contenga una larga frase escrita antes que
una representación figurntiva 1 aunque significante desde el punto de vista
de la sintaxis literaria, sería insignificante para la signalética vial, en cuanto,
no respondiendo a su c. de c. no reentraría en su sintaxis.
Será bueno notar que la signilicancia de un discurso tiene dos aspectos: uno
constituido por su cogerencia, que compete a los nexos internos del discurso
mismo; el otro, constituido por su comprensibilidad o comunicabilidad intersubjetiva, que compete a la posibilidad de los nexos lógicos puestos en acto por
el autor del discurso, de ser receptivos y reconstituidos mentalmente y así comprendidos por parte del receptor o disfrutador del discurso mismo. Este segundo aspecto tiene una importancia particular, porque da la garantía de
la validez del primero: un discurso que aparece coherente a su autor, pero
que no es comunicable a los otros, tiene muchas probabilidades de ser el discurso de un loco.

-10 Sin pretender querer dar un ejemplo de aquella ''recuperación del significado original'' de Ja cual habíamos hablado en el parágrafo 8 queremos
ahora hacer w1a bteve puntada en el campo de las búsquedas etimológicas.

El Egípto faraónico conoció ampliamente el culto de la diosa Moat,8 uyo
nombre se identifica con un tén:nmo abstracto que vale lo que orden, justicia,
verdad. El mismo vocablo se vuelve a encontrar en copto y en babilónico,
mientras que en griego tenemos las raíces afines -ma,-math,-met, que dan
mathema y mathesis ( conocimiento, disciplina, ciencia) , mathematiké (matemática) , mathetéuo (instruyo) y metréuo (mido) . En latín tenemos mens
( mente, mentalidad, pensamiento) rne11tior ( miento o sea elaboro con la
mente}, y también mensura (medida), mensis (mes, en cuanto medida de
tiempo), materia (materia, entidad mensurable: en espaiiol, análogamente, madera). El italiano pensare (pensar), como el afín ponderare ( ponderar), viene del latín pendere (pesar) coligado con pondus (peso) , a su vez
conexo con el griego ponos ( carga y peso) .
Parece en suma que para la antigua sensibilidad medüerránea, los conceptos de pensar, conocer, aprender, comprender, han estado estrechamente
coligados con los de medir o de sopesar ( que es, obviamente, un tipo determinado de medición) .
• Ved: :BoRIS DE RocHEWITZ, "L'uníverso matematico degli egizioni antichi", en
Sa-pere, nov., 1961).

175

�Este coligamiento se puede interpretar en el sentido de q1~e la actividad
intelectual se sentía no tanto o no sólo como vuelta a conexionar entre sus
diversos conceptos, cuanto \'llelta a relacionarlos a una medida ideal, a sopesarlos en base a un término de confronte, a conmensurarlos, en sunia, a un
criterio previamente asumido.
.
Es este criterio, esencial -como hemos ya VISto- a cada lenguaje, que
llamamos criterio de conmensurabilidad ( c. de c.) .

Una cultura superior puede admitir, ~n su ámbito, más tipos de lenguaje,
y en consecuencia más c. de c. ( es de notar sin embargo que, si la cultura
es auténtica, éstos deberían enc;ontrar a su vez u.na unidad en un c. de c.
superior) ; así, un astrónomo de .l¼uestros días puede, discurriendo con un amigo literato, llamar "estrella", aquel mismo cuerpo celeste que, en una comunicación a sus colegas, llamaría "galaxia" o "nube cósmica». En estos casos,
el pasaje de un tipo de lenguaje a otro depende de las circunstancias y de la
voluntad de cada uno.

-11-

Por el contrario, una cultura primitiva habitualmente admite un salo c.
de c., un solo lenguaje y un solo tipo de proposiciones significantes.

El c. de c. es el centro focal del lenguaje~ del cual dependen las modalidades de las reglas sintácticas que 1o gobiernan.; es el princip~o con base al
cual los términos y las proposiciones que ahí entran, so~ _asumtdas po~ aquel
lenguaje como significantes, mientras términos ~ p~~pos1~10nes que ahí no se
reconducen, son rechazados como carentes de s1gnilicanc1a.
, .
Nos proponemos llamar subsumibidad a la propiedad de un tennm~ o de
una proposición por la cual éstos puedan reentrar o ser reconducrdos a
nn~~~
.
Con base en cuanto se ha dicho, es claro que sólo la correspo~~:ncia_ o
menos al c. de c. asumido, determina 1a significancia de una. propos1~~n: significancia tanto interna a un determinado discurso, cuanto intersub7etwa,. entre los varios disfrutadores de aquel disctU"so. Así, cuando Bertr.and Russell
reprochó a Frege haber caído en una notoria antinomi_a lógica, Y Frege te~minó por reconocer la exactitud del relieve trató obviamente de una polernica que se desenvolvía en el ámbito de un único c. de c. aceptado por entrambos. interlocutores.
, _
d extrema importancia darse cuenta que los c. de c. son multiples
P
ero es e
.
eíinid
· d
de número y diversos de género. Hay simples y comple1os, d
os e ~ efinidos, definitivos y no definitivos. Cada civilización, cada cultur~, ca~ epohi t' ·ca se ha expresado con su lenguaje, ha adoptado una smta.'GS s~ya,
ca s on
. .,
t oen
con base en su c. de c. Juzgar Ja signifícancia de una propos1cron per_ene
te a un determinado lenguaje, por medio del c. de c. de otro lenguaJe, es ,un
!!rosero error de perspectiva: en-or al cual sin embargo no se han sustrai.do
:1gunos de los actuales neopositivistas, con éxitos a veces grotescos.9
o Es sabido que RVDOLl' CAR AP ha sometido a. la critica, neopositivista una frase
sacada del Was ist Metaphysik? de Heidegger, relacionada con la nada. Como e~ de
la frase sometida a cánones extranjeros al cliscurso al que pertenecia, se
espelr¡u-6se,
" 'on sen.se" {Ved. R CARNAP, "Veherwindung dcr Metaphysi.k duch
revc como un ll
•
·
) Anál
t
ha
logische Analyse der Sprache'', en Erkewat nis, vol 2o., 19 32 .
,º~en e, n?s.
sido referido que en uoa Universidad italiana ha sido sometido a la critica neoempmsta,

176

-12Juzgamos útil, en este punto, abrir un paréntesis de una cierta amplitu~
para examinar dos tipos de lenguaje, que, en su contraposición, puedan resultar particularmente iluminados: el lenguaje mítico y el metafísico. Este
examen nos permitirá, de un lado, verificar algunas aseveraciones ya hechas;
por el otro, anticipar algunos resultados que tendxemos en la continuación
de nuestro discurso.

El argumento del mito es extremadamente complejo y debatido,1º y no podemos, aquí, sino tocar algunos aspectos. Nos parece sea como fuere poder
decir que Jo mítico tiene su fundamento en la tendencia del hombre a alienarse a las cosas, cargándolas de significados emotivos.
El mito nos aparece como una reacción típica frente a los eventos, por
medio de la cual el hombre predetermina el propio comportamiento futuro
de parte de los estudiantes, el Símbolo Niceno: también aquí naturalmente el resultado fue el calificativo del "non sense" al texto dogmático fundamental del catolicismo.
Se trataba, en este caso, sólo de una ejercitación: peto la mentalidad con la cual ha
sido propuesta es igualmente significativa.
10

Como a prop6sito de !os estudios de lingüístiea, así también a prop6sito de aquellos sobre el mito, nos limitamos a indicar algunos títulos entre los más relevantes. L.
Livv BRUBL, L'ame primitive, París, 1927, precedida de La menta/ité primitive, París,
1923 y seguida de Le surnaturel et la nature dans la mentalité primitive, París, 1931;
E. CASSlRER, Filosofia delle forme simboliche, vol. 2o., Il pensiero mi.Jtico tr. it. Firenze,
La Nuova Italia, 1964; y Linguaggio e mito, tr. it., Milano, II Saggiatore, 1961, jUNG
&amp; KBRRIJYT, Prolegomeni allo studio sdenti/ico della mitologia tr. it. Torino, Einaudi,
1948. ]ElISEN, Mythes et cultes chez les peuples primitives, París, Payot, 1954, R. CANTONI., Mito e storia, Milano, 1953; ll pensiero dei primitivi Milano, U Saggiatore, 1963.
E. DE MARTrno, Magia e civilita, Milano, Garzanti, 1962; 1l mondo magico, Torino,
Einaudi, 1948. MmcEA ELtADE, Mito e realitá, tr. it., Torino, Borla, 1966. P. GRIMAL,
L'experience mitique, París, 1956. Otras obras serán citadas más adelante en la nota 13.

177
H12

�en las confrontaciones del repetirse de aqu l evento, volviendo imposible

--0

al menos extremadamente difícil-- una reacció11 de tipo diverso.
Al aparecer un cometa, el sentido de terror que invade al primitivo frente
al hecho nuevo, viene objetivado, y por as' decir incorporado, en el mismo
cometa; cuya noción vendrá difundida y transmitida como cosa q_ue traé desgracia y de la que por consiguiente necesita probar miedo. De este modo,
una reacción particular, históricamente situada, frente a un hecho, S6 vuelve
determinante de toda reacción posterior frente al mismo hecho: tal reacción
está en efecto proyectada sobre el evento, y se vuelve una característica esencial. A partir de ese momento, escindir la no&lt;.'ión de cometa del sentimiento
de terror, se vuelve extremadamente difícil, e implica el pasaje a un diverso
estadio de cultura y de lenguaje.
En el ámbito del lenguaje mítico, el c. de c. parece coincidir con las cosas
mismas: pero no con las cosas tal como se presentan a una mirada libre de
p1·ejuicios y de pre-conceptos, no las cosas "de carne y hueso" sino, aJ contrario, las cosas previamente cargadas (y por lo tanto defonnadas) de significados emocionales que, objetualizándose, se vuelven partes integrantes de ellas.
Porque, por otra Earte~ los elementos emocionales que van a enriquecer
las cosas, son cliversos de pueblo a pueblo, de situación histórica a situación
histórica; los cliversos lenguajes míticos -aunque fundados sobre el mismo
principio-, de hecho son entre sí difícilmente permeables y comunicantes,
salvo para aquellos elementos que cada lenguaje logra ''traducir'\ reducién~
dolos al propio c. de c.11

-13Si se hallan dificultades de entendimiento entre diversos lenguajes míticos,
en el interior de cada lenguaje, en vez, los diversos elementos forman un todo
extremadamente coherente, y, para quien disfruta de aquel lenguaje, del
todo significante.
El polinesio que está persuadido de que el escollo sobre el cual vive ha estado sacado del fondo del mar por Dios y por El llevado a la superficie,
n Toda cultura mítica tiene su unidad orgánica y no puede asimilar elementos de
otras culturas sino transformándolas según los propios cánones. Sugestivos ejemplos se
encuentran en el estudio de los fenómenos de la aculturación de los pueblos primitivos
(sobre este argumento, hay un interesante estudio de ALPBONSP.. DuPROJ'IT, un capítulo
del cual ha sido publicado en Sapere, sept., 1966, con el título: "Problemi dell'accult:urazione"). El caso más sabido, es el del "cargo cult", nacido del modo --grotesco y
político juntamente--- con el cual los indígenas polinesios han interpretado a su modo
la afluencia de bienes que los aéreos de transportes determinaban entre los soldados
de E.U.A. residentes en su isla.

178

identifica inmediatamente el hecho real ( el emer_g ir deJ esoollo del mar) y
la .interpretación fantástico-emotiva que él le da (la pesca divina). Al europeo civilizado y racionalista, que le pide cómo puede probar su aserto, el indígena responde triunfante que la prueba está en el hecho de que l escollo
está allí, justo allí en la superficie, y no bajo el .mar. ¿ Quién podría haberlo
sacado de las aguas sino Dios mismo? ~2
Como en el caso antes citado del cometa, así también aquí, el acto de
escindir la realidad de la juntura fantc'1Stico-emoti a, éonstituiría un a to de
problcmatización de Jo real de la cual el polinesio del estadio etnológico es
absolutamente incapaz. Un acto semejante pondría en crisis toda su cultura,
significaría más bien la superación de la misma mentalidad mítica.
Hasta que permanece en el propio habitat ocio-cultural, el primitivo actúa
un discurso que, respetando pedectamentc el c.. de c. de su lenguaje, es
absolutamente significante para él y para quien quiera que comparta ese
habitat, y ninguna lucubración "lógica" del avispado accidental puede sacudir o rasguñar esta significancia.
Hemos visto ( parágrafo 9) que la subsumibiliQad de un término es la
propiedad de tal término de poder reentrar en wi c. de c. ¿ Cuál procedimiento usa el mito para obtener la subsumibilidad? Lo hemos dicho: el de
cargar subrepticiamente Ja experiencia de elementos emocional . De este
modo, la experiencia se recibe ya condicionada -por así decir- en forma
tal de ser preordenada al c. de c. Es justo este condiéionamiento preventivo,
lo que vuelve extremadamente difícil la separación de los elementos fantásticos de los reales; pero también es este mismo condicionamiento preventivo,
el que garantiza el valor de la signiíícancia a los elementos del discurso mítico.

-14Regresemos, por un momento, al. ejemplo del cometa. Hemos señalado el
hecho de que la primitiva reacción de terror frente. al ]1erho nuevo, determina cada reacción sucesiva. ótese ahota que de este. modo el evento cesa
de ser "nuevo , dado que su efecto emocional sobre el ánimo hwnano ha
estado pre-determinado desde siempre y para siempre.
Nos encontramos aquí frente a un nuevo aspecto del mito, de excepcional
importancia: ese aspecto por el cual eJ mito constituye una fuga de la historia.
u Evidentemente el polinesio en cuestión, sacando del mar todos sus medios de sustentación, ha acabado por concebir al mar como el conservatorio de todas las cosas
existentes y por consiguiente de Sll misma isla. o han logrado rastrear la fuente de
este episodio, leído por mi hace algunos años, creo, en la relación de un antropólogo.

179

�Los estudios de Mircea Eliade 13 han mostrado que el mito del eterno regreso no es un mito entre los otros, pero tiene c-asi el valor del núto originario
de rafa de todo mito. Y su significado es justo el del aniqttllamiento del nuevo
en cuanto tal y de la fuga de Ja responsabilidad histórica.
i el aevum -el curso del tiempo- no es más que un "año grande" modelado sobre el solar, en el cual las estaciones regresan con inmutable regularidad ; si pues cada hecho está destinado a repetirse perennemente; es claro
que un evento no puede ser jamás propiamente "nuevo", cualesquiera que
sean las características con las que se presenta: ello no es sino la repetición
eterna de cosas iniciadas desde siempre y para siempre proseguidas. Y nótese
que el siempre pierde todo significado propiamente temporal; porque si e.l
tiempo tiene un valor en el interior de un ciclo, ¿ qué cosa puede ser el
tiempo en el que se coloca la infinita sucesión de los siempre idénticos ciclos?
Según Lucian Bloga,14 esta tendencia a transformar toda novedad en cosa
resabida y descontada, explica cómo el campesino rumano haya podido conservar intactas sus características psicológicas y étnicas, aun a pesar de las
trágicas vicisitudes de su historia, constelada de invasiones y de influencias
culturales de bizantinos, turcos, rusos, alemanes. Considerando los eventos
históricos como fatalmente recurrentes, el campesino rumano logró anular
el influjo: se encerró en sí mismo y se dejó recorrer sin sentirlo. Pero con
esto mismo se secuestró de la historia y no conoció evoluciones ni progresos.
"' Existe la que se puede denominar "la escuela rumana del mito", constituída por
estudíosos de origen rumano, pero trasplantados en varios países europeos. El más ilustre representante de la escuela es MIRCEA ELIAOE, del cual véase Le Mythe de l'eternelle
rétou-r, París, 1949, y Mythes, Reves, mysteres, París, 1957. Entre los otros representantes, notemos: VrnTELA HoJUA, P-resencia del mito, Madrid, 1956; ÜEORCE VscATEscu, Escatología e historia, Madrid, 1959. Una de las más interesantes consecuencias
de Ja teoría de la "escuela rumana", es que el sentido de la historia ha sido introducido en el mundo del Cristianismo: idea, ésta, ya afirmada casi universalmente, aun
entre quienes no toman en cuenta otras tesis de la escuela rumana. Véase, por ej.:
A. CATURSJ,LI, El hombre y la historia, B. Aires, Editorial Guadalupe, 1956; KARL
LOEVITH, Signifu:ato e fine della storia, tr. et., Milano, Ediz. Cominita, 1965. M.F.
SC1ACCA, La liberta e il tempo, Marzolati, Milano, 1965. Un breve resumen de la
cuestión, se puede encontrar también en un opúsculo del autor del presente ensayo:
Mito e Rivoluzione, Udine, Scuola Catolica di Cultura, 1966.
•• El iniciador de la "escuela rumana" dé quien se ha hablado en la nota precedente,
es el original pensador LUCtAN BLOGA, único de grupo que ha-ya operado en su patria.
Mientras que sus obras en lengua original no son halladas fácilmente, no me parece
que hayan sido traducidas por nosotros (salvo una, que sin embargo no trata el tema
del mito sino cuestiones estéticas; Orizzonte e stile, Milano, 1946). Se puede ver una
interesante, aunque breve exposición de su pensamiento, hecha a la obra de VINTILA
HoRIA en Les grandes courants de la pensée mondiale contemporaine, vol. 2o., Panorames Nationaux, obra en colaboración directa con M. F. ScrACCA, Milano, Marzorati,
1959. ( Véase sin embargo nuestro opúsculo cit. en la nota precedente).

180

Por otra parte es común de todos los pueblos primitivos -justo aquellos
que se mueven dentro del horizonte cultural del mito- el estar desarraigados del devenir histórico, el permanecer encerrados en arquetipos de vida
inmutables, que a menudo retroceden al neolítico y a veces hasta el paleolítico.

-15Si ahora pasamos a considerar el lenguaje de la moderna ciencia físicomatemática, podemos in:mecliatamente observar que también aquí la realidad, para traducirse en proposiciones científicas significantes, debe venir previamente preordenada o predeterminada al c. de c. típico de la ciencia misma.
Las causas finales, que por milenios habían sido objeto de estudios reverentes, al inicio del siglo XVII fueron bruscamente repudiados por la fisica,
y hasta ahora (no obstante alguna tentativa esporádica) ,15 no han sido
vueltas a admitir. Si nos preguntamos la raz{m de este hecho, no podemos
suponer que las causas finales hayan sido reconocidas inexistentes en aquel
tiempo: aparte la consideración de que, por lo menos en el organismo viviente, Ja télesis es indudable, no es con este argumento que han sido rechazadas?6 La única razón que podemos traer, es que ellas no se prestaban a ser
expresadas en términos físico-matemáticos: no .se sometían a las reglas de
aquella sintaxis que el nuevo lenguaje científico justo entonces andaba asumiendo.
También aquí, pues, encontramos que la signíficancia de un elemento lingüístico, no depende de otra cosa que de su correspondencia con el c. de c.
adoptado por aquel lengua-je.
El proceso por el cual e.l lenguaje cientüico llega a la subsumibilidad de
sus elementos, es profundamente diverso, hasta opuesto, respecto al usado en
el mito. La mentalidad mítica carga, enriquece, enturbia: la científica reduce, empobrece, depura. Ella procede a eliminar de la experiencia todo lo
que Je impide volver a entrar en el c. de e. preconstituido.
" Un matemárico italiano desaparecido prematuramente, Lurc1 FANTAPPIE, ha elaborado una teoría matemática en la cual se tenía cuenta de las causas finales. Ver:
G. y S. ARcsIDIACONO, Visione unítaTia delfunive'r.ro a la luz de las teor!as de L. F.,
Roma, U.C.I.T.M., 1958. Una enérgica invitación para tener en cuenta las causas
finales~ se encuentra en: J. ALVAREZ: LÓPEZ, El valor del hombre, Córdoba, Imprenta
de la Universidad, 1960. La ciencia moderna, todavía no parece aún preparada para
una mutación tan profunda.
'" F. BACONE, por ej., rechaza las causas finales no patque las niegue la exigencia,
sino porque Jas considera "estériles" ("tamquam virgines Deo consecratae", dice con
sarcasmo; v. "De Augmentis scientorum·•, IIIo, 5); estériles, bien se entiende, para los
fines de la nueva concepción científica que él mismo contribuía a elaborar.

181

�Mientras el mito tiende a darnos un mundo sobrecargado, inilado, frondoso, como una selva e.cuatorial, la dencia tiende a &lt;laníos un mundo árido,
desecado helado y despojado como una landa polar.
Pero no obstánte ésfa profunda diversidad, existe un parenteséo pmfundó
entre ciencia y mito: también la ciencia, como el mito, tiende al aniquilamiento de lo nuevo.
"Savoir pour prévoir": así se define el cómputo de la ciencia moderna.
Pero prever el futuro significa anularlo como ftlturo~ significa quitarle lo
que, ju to porque es imprevisible, es sólo de él ignifica en suma hacer qu
el e.vento previsto, una vez vuelto presente, caiga bajo la categoría de lo
óbvio, de lo resabido, de fo descontado.
Como el mito, ta_mbién la ri ncia predetermina la actitud (postura) de la
conciencia hacia las cosas, anulándole la historicidad.

-16hora e tiempo de volver a tomar el hilo de nuestro dis ur o.
Preguntémonos pues: si todo lenguaje tiene su c. de c. ¿cuál será el c. de c.
del lenguaje metafísico?
Difícilmente a esta pregunta se podrá responder de otra manera que de
este modo: el c. de c. del lengu.aje metafísico es el S er. Pero con una precisión: que el ténrúno Ser debe ser entendido sin ninguna calificación que le
perjudique el significado. Esta precisión tiene un alean e más amplio de lo
que puede par€cer a primera Yista y que será aclarado dentro de poco; por
ahora lo proponemos solamente como necesaria instancia metodológica. Cualesquiera que sean las características que pueden calificar al Ser en este o
aquel metafísico, no hay duda de que para cada uno ae ellos, cada elemento
de lo real sea aceptado y traduddo en proposiciones metafísicas significantes,
en relación con el crit.erio de conmensurabilidad constituido por el er.
Establecido el c. de c. es el momento de preguntamos cuál método adopte
el metafísico para obtener que las proposiciones que él formula se arti ulen
en discurso, o sea cuál método adopte para obtener la subsumibilidad de las
proposiciones a1 c. de c. del Ser. ¿ Se tratará de un proceso de locupletación
emodonal, como en el mito, o de depuración crítica, como en la ciencia?
i la metafísica tiene su propia fisonomía y su razón de ser, es evidente
qu su método no tendrá nada que hacer con estas dos citadas ahora ni con
otras consemejantes. Rechazando obviamente el método del mito, porque la
metafísica quiere ser racional, ella debe rechazar también el método de la
ciencia moderna. Esto le es impuesto por el hecho. de tener por c. de c. al
Ser. Descarnar lo real, separar\e ciertos aspectos de ciertos otros, para salvar

182

los primeros y rechazar los segundo , sería condenar a estos· últimOll a la
-insígnificancia del no er. Pmque, en verdad, todo lo que es es Ser; y sólo
el no Ser no es. Y así pues el na S~r pu€de ser cortado fuera del cliscun;o del
meta.físico ( o estar allí incluso sólo para decirnos que no es) .17

-17Las consideraciones ahora heclias, nos llevan a una primera conclusión de
fundamental importancia. El c. de c. de la metafísica, diversamente del de
cualquier otro lenguaje, exige que los eleme11t&lt;&gt;s asnmidós a discurso no sean
en. ningún modo pre-constituidos o pre-manipulados. Toda elaboración preventiva constituiría una falsificación y perjudicaría lo resultados que el metañsico se ha propuesto con su trabajo.
Ahora se comprende cómo la precisión hecha en el parágrafo precedente,
por el (;ual el er debe ser acogido sin calíficativo que lo determine, no tenía
sólo valor metodológico en los cuidados de nuestro escrito. EUa tiene un significado extremadamente más vasto: que el Ser no sea calificado anticipadamente, apriorísticamente, es u11a condición esencial de la existencia misma
de la metafísica. Así como condición esencial de la subswnibilidad de los elementos de la realidad en un discurso metafísico, es que ellos sean acogidos
en su total franqueza, sin elaboraciones preconstituidas.
Esto significa que el metafísico debe, ante todo y fundamentalmente, ponerse frente a lo real carente de] todo de preconceptos y de prejuicios. La
metafísica nace cuando el hombre se pone "'en presencia ' &lt;le las cosas.

-18Ponerse "en preséncia" de las cosas; es la misma ex:igencía qu nos estaba
ya manifestada en el fin del parágrafo 8 ahí donde decíamos que el metafísico debe volver a encontrar el sentido originario de los vocablos. que usa1
justo poniéndose directamente ante la realidad.
Todavía más claramenteJ ahora. nosotros podemos ver cómo la originan.edad de recuperar poniéndose en presencia de las cosas, no sea int rpretado
como regres~ón cronológica, retorno a un pasado lejano pero sin embargo
~r Sin duda, no todo lo real es Sel" al mismo título: sino quien al metafísico socorre
la fundamental noción de la analogía. El ser i:s análogo: todo lo qw: es, es Ser a su
modo. L~ importancia en la analogía entis es reivindicada particulamic:nte por ANGl!.Lo
SmvoLETTo, de quien véase: 1l discorso analogico, Firenze, 1958, y sobre todo Ji
segno della ragione, Padova, Libr. Gregoriana Ed. 1963.

183

�siempre histórica.mente fechado sino como redescubrimiento radical de la
actitud espontánea de la ciencia humana frente a las cosas.
Que la metafísica nazca de esta actitud de libre observación de las cosas
en presencia, no es nuestro descubrimiento. La grande tradición de la metafísica clásica, había identificado el fenómeno, y, aun sin hacerle objeto de
tratamiento temático profundo, lo había designado con un nombre: thaumasia.1.s
Thaumasia e.s el sentido de atónito estupor que las cosas suscitan a quienes, sustraídos a peso económico-práctico les contemple con actitud desinteresada. Ellas entonces se les despliegan delante como milagro ( nótese que en
el thaurna.iein está implicito el sentido de lo milagroso que aparece, por ejemplo, en la palabra "taumaturgo''; así como, en latín, hay una estrecha afinidad entre mirari y miraculum.), con toda su riqueza y complejidad, sin arbitrarias simplificacioJ1es, sin superposiciones deformantes.
Y la thaumasia es acto propiamente y exclusivamente humano: el animal
permanece ligado a la dinámica de las cosas, está oprimido, envuelto, no
logra liberarse de su e.eso afectua1: sólo el hombre es capaz de mirar las cosas
con esta mirada pura, que revela su relieve, y junto a su superioridad, sobre ellas.

dentro del cual todos los problemas aparecen resueltos y donde el adepto se
mueve embriagado de potencia; pero se trata sólo de un cerco vacío, que
se mantiene soldado sólo con el pacto de secuestrarse de la realidad, en contacto de la cual se desbarataría como una pompa de jabón.
La fenomenología, al contrario, se propone como programa justo este contacto con las cosas. No se limita a anunciar este programa; ella nos da también los medios para actuarlo, sobre todo a través de aquella reducción fenomenológica "epoche", la cual, al menos en la primera faz de Ja especulación husserliana,2° tiene por fin relacionar al filósofo en contacto con las
cosas - con ''Jas cosas mismas" con "las cosas de carne y hueso". Ella tiende a desprender de la conciencia las sedimentaciones milenarias. que la tradición alú ha depositado y que se interponen como un velo de artificios culturales preconstituidos entre la conciencia misma y la realidad. De este modo, las
cosas se revelan, así se ofrecen a la mirada, como ellas verdaderamente son

La f enomenologfa por lo tanto, sin ser por sí metafísica, puede servir al
metafísico para alcanzar aquel estado de thaumasia que es ]a premisa esencial de su discurso.

-20-19Si el tema de la presencia aparece., a través ae la thaumasia, en tiempos de
Aristóteles, es también actual en nuestros días,19 y esto sobre todo por obra
de la fenomenología husserliana.
Se nota en la fenomenología una actitud del todo opuesta a la del neopositivismo lógico, que sin embargo divide con aquélla el privilegio de polarizar
la atención del mayor número de pensadores contemporáneos, El neopositivismo tiende a cenarse en lo abstracto de un formalismo absoluto; tiene de
común con el idealismo (pienso sobre todo en un cierfo idealismo, por ejemplo
el actualismo gentiliano), el hecho de constituirse en un cerco encantado
is Ya Pu.TÓN, en Teetetes, 155 D, había visto el origen de la filosofía en la maravilla; el d~unte platónico es vuelt-0 a tomar por AR1sTÓTEL.l!S en: Meta/. A. 2, 982a,
4. La relación entre th:i,umasia y filosoüa está hoy puesta vigorosamente en relieve por
la escuela metafísica de la Universidad de Padua, representada por Marino Gentile,
Pietro Faggiotto y otros.
u PEDRO CA11" ha hecho de la presencia el tema fundamental de su especulación:
La presencia como fundamento de la Ontología, Madrid, 1965; Filosofía de la presencia humana, México, Ed. Herrera, 1961. Sin embargo en Caba este tema se pierde
en una profusión de palabras y de temas secundarios que ahogan los aspectos interesantes de su pensamiento.

184

En la problemátic:a contemporánea, el tema de la presencia se pega de
nuevo a los otros temas entre los cuales emerge por importMcia el del

tiempo.
En efecto, se revela rma relación de complementaiiedad entre la presencialidad de las cosas a la conciencia y de la conciencia a las cosas (los dos
aspectos son "unum et idem'')J y la presentidad en la cual la presencialidad
se verific.a.
La recuperación del sentido original de las cosas, es también 1a recuperación del tiempo originario. La reducción fenomenológica, mjentras libra a
la conciencia del pe$O del pasado, la libra también de la sugestión del futuro,
de aquel futuro hacia el cual la empujan las preocupadones pragmáticas: de
modo que no queda más que una relación de presencia (entre cosas y conciencia) que se actúa en el presente temporal.
Presencialidad y presentidad son pues complementarias e inescíndibles. No
se vive en lo concreto del presente sin estar en presencia de las cosas, y las
'" Oomo es sabido, con las Meditaciones cart,erumas, H11ssER.L ha pretendido epoquizar las cosas mismas, para aislar la conciencia trascendental, no es este desarrollo
de la fenomenología ---&lt;liscutido hasta entre sus secuaces.'- lo que nos interesa.

185

�•
cosas no ofrecen su presencia a nuestra mirada si en esto no hay conciencia
de estar en el presente.~1
Si, ahora, volvemos sobre algunas consideraciones hecbas precedentemente
(parágrafo 14 y últimos' párrafos del parágrafo 15) nos damos cuenta de
que ha.y len
jes -como el del mito y el de la ciencia-~ cuya sintaxis no
apta para expresar el presente t mporal. Mito y ciencia arla uno por
vías di er as llegan al anulami nto de Ja historia y desvanecen 'pues el pre,;
s n e en una genérica perpetuidad. Neutralizando lo que de nuevo pued
presentar el vento, tanto el mito cuanto la c-.iencia matan no sólo al futuro
i.ino al mismo presente: en lugar de la directa relación entre cosas y conciencia, ponen la relación entre el evento y Jas fuerzas ternas e inmutables
de las cuales esto depende. Pero las cosas separadas del presente, huyen con
esto mismo también en presencia.
En lugar de las cosas "de carne y hueso", el prinútivo don1inado por el
mito y e.l acienzado encerrado en su doctrina no tienen enfrente sino fantasmas: lo cuales, como todos los fantasmas se presentan infaliblemente en
plazos fijos, se disuelven en niebla cuando se trata de atraparlos.

-21Hemos designado precedentemente con el término de '&lt;thaumasia" la postura de la conciencia frente a ]as cosas en presencia; esa postura que mito y
ciencia necesariamente eliminan, eliminando la presencia núsma que Jo vuelve posible. Ahora quisiéramos sustituir tal término -de sabor más psicológico que lógico- por otro más preciso y adecuado: el de problematicidad.
Problematicidad, bien se entiende, total, radical, absoluta, que no se, confunda con una prob1emática parcial y circunscrita. Entendida en este sentido
la problematicidad no es sino la traducción sobre el plano lógico del se,ntimicnto psico.lógico de la thaumasia.
En verdad también I mito y la ciencia nacen de la problematicidad frente
a las cosas; no podría ser de otro modo. Pero al surgir y afirmarse ahogan a
la problem~ticidad misma que las ha hecho surgir. Hambriento de seguridad
,ital, de certidumbre pragmática, el hombre se confía en el mito, en un
ti Una sugestiva confirmación de la relación entre presenciahilidad y presentidad,
nos viene del conocido socio-psicólogo ERic BERVE, en su ensayo Carnes people plays
(tr. it.: A che gioco giochiamo, Milano, Bompiani, 1967). En la pág. 206 Y sig. de
la tr. iL, el autor analiza el significado de la noticia ( conocimie11to) e insiste sobre
el hecho de que "La noticia exige que se viva presente, en cuanto aJ lugar y a1 momento, 'Y no de otro modo, en el pasado o en el futuro" (p. 206}.

186

cierto estadio culturnl, en la ciencia, en otro estadio cultural, para exorcizar
de sí la turbación -erofunda de la problematicidacl radical ~2
El metafísico es el que acepta la pr-0blematicidad hasta el fondo, y que al
construir su sistema, no la rehuye, no la anula, sino que Ja '\'l.lelve a proponer
a sí y a los demás: aun si estos otros quieren permanecer en su quietud y
tienen siempre lista la cicuta para hacerlo callar.
La relación ntre si$t-ema y problema en la nietafís~a está contrafümado
por 1a neta preminencia del problema: el sistema existe porque el problema
adquiera dimensiones concretas y no se fuma en una .inquietud genérica
sin éxitos. o se nos apega seriamente a la metafí ica sin haber entendido la
centralidad que en si asume el problema. 23

-22Hemos visto (parag. 17) cómo el c. de c. del Ser envía al metafísico a la
presencia de las cosas, y es por el hecho de que el Ser es acogido por el
metafísic-0 sin calificaciones que lo predeterminen y que l)Or consiguiente lo
induzcan a premanipular las cosas para volverlo subsumible a sí.
Hablando de la extrema variedad de los c. de c., se ha señalado de huída
(parag. 11) que los hay definidos e indefinidos, definibles y no definibles. Por
cuanto se ha dicho ahora ¿ podemos sin más colocar el c. de c. del Ser en la
catt:goría de los indefinidos; debemos colocarlo además en la de los indefinibles?
Creemos que la respuesta no deba ser otra que positiva.
Un c. de c. es definible cuando el pensamiento puede comprenderlo sin
residuos. Ahora bien, comprender ( cum-prehendereJ significa abrazar, envolver, tener un ámbito más amplio de lo que se comprende y se define. Se
sigue que mientras Ja razón domina totalmente un c. de c. définible, en cuanto lo comprende, no puede por otra parte ser dominada, porque no puede
ser (seros) comprendida.
Ahora, si el criterio del Ser fuera definible sucedería que la razón, no siendo comprendida en el Ser, debería declararse a sí misma como no-Ser · en
otras palabras, debería declarar su inexistencia.
.. ÜRTEGA y GASSET ha proclamado con excepcional claridad que la matriz de las
ciencias es la sed de certe2a vital (v. particularmente: El tema de nuestro tiempo,
Madrid, Revista de Occidente 1963), pero ha cometido el grave error de asimilar
totalmente la filosofía a la ciencia, sin darse cuenta de la fundamental importancia
en la filosofiaJ del elemento problemático y por tapto de la inquietud.
"' La escuela metafísica paduana ya citada en la nota 18, pone el acento de modo
particularmente vivo sobre la preeminencia del problema sobre el sistema; véase:
MARINO GeNTILE, Come si p-0ne il problema metafisico7 Padova, 1955.

187

�del Ser no puede pues ser sino indefinible, y esto es mucho más
vasto que la razón, comprende también la razón misma dentro de sí.

EJ. c. de

&lt;;.

..

¿Significa esto que el c. de c. del metafísico

p

:8 ~n tanto c~nto i.n:cl?~ •

No, absolutamente: significa solamente que mn~ acto racional ~toncamente situado, puede agotar totalmente su esenua y. ~or ende defimrlo. ~
metafísico podrá así -en cierto sentido, deberá- def mrr el Ser, pero debera
al mismo tiempo tener la clara conciencia de 1a provisoriedad y de la parcialidad de la definición, de la propia situacionalidad histórica Y por ende de
la propia finitud, tanto más tadiealmente advertida en los confrontos de la
infüúdad del c. de c. asumido, esto es el Ser mismo.
Esta conciencia no es otra cosa que la problematicidad : la cual pu':. no
preside solamente ( como ya habíamos dicho) al nacimiento de ,la m~tafis1~,
sino que la acompaña a lo largo de toda su carrera, y, por as1 dear., la mvade totalmente.
Ahora podemos ver cómo estos elementos, que en ~uesa:o. ~s_curso hemos
encontrado sucesivamente: el c. de c. del Ser y su mdefinibilidad · el ponerse con mirada libre de pre-conceptos en presencia d~ las co~as; ~ ~roblematicidad, no son sino aspectos solidarios, interdependzentes e inesandibles
de aquella realidad unitaria que es la ·metafísica.

-23Pero con la verificación de la indefinibilid.ad del Ser, hemos tocado la
última' y más grave dificultad del lenguaje metafísico.
Si e_n un lenguaje cuyo c. de c. es definido, se puede definir ~bién _la :elación entre los varios elementos de tal lenguaje Y el c. de e:. mismo; SI es O:,
en este caso, se puede constituir una sintaxis rigida y ~guros~ ( como es el
caso de la ciencia moderna); esto resulta evidentemente 1IDpos1ble en el caso
de un lenguaje cuyo c. de c. sea indefinible.
, .
Por lo tanto, si eJ poseer una sintaxis rigida y rigurosa es 1~. caractenstl~
distintiva de la cientificidad, debemos conduir que la metaf1s1ca ~o podra
jamás ser, propiamente, ciencia: la cientifici~~d para e~a será un ideal por
perseguir, no una meta alcanzada, una defirutiva conquista. .
Todo metafísico tiende a la definición del Ser -lo hemos visto en ~1 precedente parágrafo---, con la conciencia de su finitud bistóricame_nte situada
y condicionada: y es con esta conciencia que él debe _ con trabaJO JJ:rsonalmente empeñado del cual ninguno puede sustraerlo, elaborar por propia cuenta su sintaxis. El trabajo del metafísico comienza con todo hombre que a
ello se dedica, y jamás ninguno puede cumplirlo par cuenta de los demás.

Pero todo esto ¿no perjudica la significación del lenguaje metafisico? ¿No
se ternúna por decir aquí, en sustancia, que el metaf'tsico es semejante al
poeta, que habla W1 lenguaje todo suyo- (si bien comunicable a los demás,
pero sólo a través de la sugestión fantástica y no a través de la comprensibilidad lógica) , convalidando así una de las más comunes acusaciones cliri- gidas a la metafísica, de ser una subespecie de la liricidad?
Si tenemos presentes los elementos que .hemos venido desenredando de mano
a mano en nuestro discurso, podemos tranquilamente rechazar esta acusación
y afirmar la plena signilicancia del discurso meta.físico, no obstante la situacionalidad de su sintaxis.
Entre estos elementos recordemos particularmente: a) que la significancia
es dada por la subsumilidad al c. de c.; b) que la significancia de un discurso implica sea su coherencia lógica interna, sea· su comunicabilidad intersubjetiva, y que esta última es garantía de la primera; e) que la metafísica no
es principalmente sistema, sino esencialmente problema.

Las proporciones de la metafísica son subsumibles al Ser justo en cuanto
están formuladas con la conciencia de su inadecuacidad para agotarlo. Esta
condición de su subsumibilidad es también condición de su significancia.
Cuando el metafísico pretende haber logrado sujetar lo real entre ]as redes de una sintaxis definitiva y exhaustiva cuando cree orgullosamente haber superado la thaumasia frente a las cosas y haber construido, para sí y
para todos, el perfecto castillo para sustituirlo al real, cuando cree haber
restituido la integralidad del mundo del Ser cual él lo concibe, entonces él no
problematiza ya: la sintaxis que se ha compuesto le suministra las lentes
deforman tes a través de las cuales lo real se sustituye adecuado al c. de c.; la
interna coherencia de su discurso da un significado a las proposiciones, que
es válido sólo para él, él está en la misma situación del discurso mítico ( así,
en verdad, el suyo es un discurso mítico) ; pero en este caso se trata de un
falso metafísico; su actitud está opuesta a la que hemos delineado como propia
del metafísico auténtico.
Muy diverso es el caso del metafísico para el cual la problematicidad .invade el sistema. Cuando un hombre se encuentra problemáticamente en
presencia de las cosas, habla al otro hombre, y el otro hombre lo entiende:
sus proposiciones son intersubjetivamente significantes, no por lo que aseveran~ sino por aquel tanto de inquietud problemáticá que llevan en sí incorporado 31 que logran comunicar. La comunicabilidad se actúa no sobre el
plano del sistema sino del problema.
Y la historia de la filosofía nos da una singular conf-innación de cuanto
estamos diciendo. Lo.s gr·andes metafísicos, a través de los tiempos y el mutar
de los climas culturales, han dialogado entre sí, se han enriquecido el uno

189
188

�con las doctrinas del otro, han aprendido el uno del otrn. Y nosotros podemos acercarnos a Wl gran pensador del pasado. sin eondiviclir una sola de
sus asevei:acione.s, per-0 no sin 1·evivir en nosotr9s su pasión de buscador
inexhausto.
Justo la metafísica, acusada de ser el lugar de l, disputas vacías y de la
incomprensión, nos da en vez el ejemplo más noble y conspicuo de una búsqueda en común perseguida a lo lar_go de milenios por los espíritus más .nobles
de la humanidad.

EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD EN LA ÉTICA

DR.

lsMAE-L

DJEGo PÉREz

El hombre tkne [ibre albedrío para elegir
su vida moral: El cristianismo

La Etíca cristiana se fundamenta en gran part~ en la Etica de Aristóteles.
La mente y la conciencia del hombre son páginas en blanco donde el hombre
ha de -escribir su historia morat dentro de Ja libertad de elección de medios
y fines. De esta foTIDa se justifica el premio a la sanción.
La clivisión más profundii, de la Historia del pensamiento la señala el cristianismo; es una idea nueva que vuelve a dar sentido a la existencia del hombre y del ffilmdo. El cristianismo está basado en e] hebraísmo y comienza con
la palabra del Génesis, que es el primer libro bíblico: en un principio rnos
creó el cielo, Ja tierra y todos los seres que pueblan el universo.
La división se produce sobre todo con la filosofía griega. EJ problema de
los filósofos griegos foe el movimiento; todo lo que existe es problemático,
porque se mueve, porque llega a ser y deja de ser· un hombre lo vemos hoy
y mañana puede morir y no lo vemos; lo opuest0 al ser de las cosas es el no
ser, el vacío; el no ser lo que se es.
El cristianismo presenta una imagen opuesta, porque comienza de la nada.
De la nada Dios fo hfao se dlcc en la Biblia. El filósofo griego no comprende el mundo que siempre está cambiando. El nsb.anismo asegura que
el ser nace de la nada y el ser de las cosas es un no sér, una nada.

,.El fil6sofo griego estudia el movimiento que se encuentra en los seres de
la naturaleza y estudía el ser que -se elabora en el pensamíento puro del hombre. Esta teoría arranca de lo.s filósofos Heráclito y Parménides.
Para Heráclito todo cambia siempre.

i un hombre se baña en un río dos

veces, no se baña en el mismo río, puesto que las moléculas del agua han

cambiado.
190

191

�Para Parménides, el ser puro del pensamiento ha sido siempre y será
siempre.
Estos dos principios son los de toda ciencia y toda filosofía.
El cristianismo dice que el término ser tiene dos significados distintos: el ser
de Dios y el ser del mundo. Interpretar el ser del mundo desde Dios es la
creación. De una parte el verdadero Ser o el Creador. Y de otra parte, el
ser creado, la criatura creada por Dios.
Esta idea cristiana justifica una Etica basada en el cristianismo, donde el
hombre puede alcanzar la perfección moral e intelectual, para acercarse a
Dios o semejarse a Dios, que es la perfección ideal.
San Agus(m es una de las figuras más interesantes de su tiempo, dcl cristianismo y de la filosofía, dejando una huella profunda en todo lo que intervino: la filosofía y teología medievales, la doctrina cristiana en general y la
creación de la filosofía del espíritu y de la filosofía de la Historia.
Los antecedentes filosóficos de la Etica cristiana se fundamentan especialmente en San Agustín. San Agustín es además un filósofo actual.
El Renacimiento está influido por San Agustín en el filósofo Renato Descartes, que parece repetir las mismas palabras y los mismos argumentos de
este filósofo cristiano. Igualmente la Reforma religiosa de Martín Lutero
en el siglo XVI, que era un fraile agustino. Y .la Contrarreforma religiosa,
reunida en la Giudad de Trento, repite los argwnentos de San Agustín para
combatir a Lutero.
San Agustín es africano y por tanto de temperamento ardiente y apasionado: el norte de Africa está en su tiempo romanizado y cristianizado, pero
al mismo tiempo se propagan allí distintas doctrinas religiosas. San Agustín
tiene dos influencias en u vida: de una parte, su padre llamado Patricio,
que es hombre violento y de religión pagana. Y de otra parte, su madre Santa
Mónica, que es una mujer dulce y de hondas virtudes cristianas.
Lee el Evangelio cristiano y le · parece una lectura para niños sin ninguna
importancia. Busca la verdad en la religión maniquea, que fue fundada por
Manes, un profeta persa, que fue decapitado y que seguía la doctrina de
Zoroastro, o Ja religión de los magos, quienes creen en dos principios inconciliables del bien y del mal Como el mal consiste en tener cuerpo físico,
cuando el hombre muere lo llevan a la cumbre de una montaña, donde es
devorado por los buitres y de esta forma queda el alma libre del principio
del mal.
San Agustín acepta el cristianismo, estando una noche en un jardín de
Milán; oye una voz de niño que le dice: Tolle, lege. Y recibe un libro que
es el Evangelio cristiano, lee un versículo de la Epístola a los romanos, que

192

hace referencia de la vida de Cristo; se siente lleno de luz y desde ese momento ya es cristiano.
La Filosofía griega penetra en el cristianismo por San Agustín, quien la
adapta a las necesidades de la Filosofía cristiana y es además el primer contacto del helenismo y del cristianismo.
La Filosofía de San Agustín tiene un contenido fundamental en los Soliloquios. San Agustín afirma que quiere saber de Dios y del alma. Son los dos
temas de ]a Filosofía agustiniana. El centro de la especulación será Dios y
de alú su sentido teológico: el hombre que se encuentra dentro de su alma
es un alma de confesión. San Agustín nos lega así la primera Filosofía del
espíritu. Y Ja relación de este espíritu, que vive en eJ mundo, en contacto
con Dios, le llevará a escribir un libro llamado La ciudad de Dios y con este
horo la fundación de la primera Filosofía de la Historia.
El problema filosófico agustiniano se centra en Dios, en el alma humana
y en el mundo.
El conocimiento de Dios no se logra por medio de la inteligencia, sino por
el amor y caridad. ¿ Qué significa el amor y la caridad para el cristiano?
Tiene el significado de sentir o padecer con otro, porque el otro padece
o siente y es el máximo principio cristiano, porque está fundado en el amor,
que es el signo central de la predicación de Cristo.
El conocimiento de Dios no se da sino por amor. Por eso dice San Agustín que no se penetra en la verdad, sino por la caridad. La raíz de su pensa~
miento está movida por la religión y es la religión la que pone en movimiento su filosoffa. La Etica cristiana lógicamente se ha de fundar en la
perfección moral y espiritual que proporciona la enseñanza de la palabra
de Cristo, la Filosofía de los místicos y de los filósofos del cristianismo dentro de la libertad de pensamiento y de acción.
La creencia es para San Agustín la que hace posible eJ. entendimiento de
Dios, "credo ut intelligam". Esta idea repercute en toda la mística cristiana
sobre todo en San Anselmo y en Santo Tomás de Aquino y promueve el problema de relación entre la fe y la ciencia o entre la religión y la teología.
San Agustín cambia el pensamiento de Platón, partiendo de él. En Platón,
el punto de partida son las cosas exteriores, y en cambio, para San Agustín, el
punto de partida es el alma del hombre, entendida como realidad íntima o
lo que llama el hombre interior. La dialéctica agustiniana busca a Dios en
la confesión de sí mismo y San Agustín cuenta su vida. Su autobiografía
da la clave de su pensamiento.
El alma se eleva de los cuerpos a ella misma, luego se eleva a la razón
y por último a la luz que 1;L ilumina, a Dios mismo.
El hombre es una imagen de Dios y la encuentra como en un espejo, en

�la intimidad de su alma. Por ero apartarse de Dios es como arrojarse las propias entrañas, vaciarse y ser cada Ve'l menos. Cuando el hombre penetra
en sí mismo d~ubre la divinidad. Aunque sólo por medio de una luz sobrenatural puede el hombre conocer a Dios de un modo directo.
Dios ha creado el mundo de la nada por decisión de su voluntad. Las
ideas de Platón están alojadas en la mente divina· son los modelos ejemplares con los que Dios ha creado todas las cosas, y en cambio, an Agustín,
encuentra a Dios en la propia intimidad de su alma y por este conocimiento
llega al conocimiento de Dios.
La actitud moral del cristianismo es tratar de semejarse a la voluntad y
a la moral divinas.
El alma del hombre es espiritual; es la facultad de entrar en sí mismo.
El es_eíritu tiene una interioridad, en la que puede recluirse, adentrarse y
es un privilegio que no comparte con ningún otro ser de la naturaleza. Por
eso en el interior del hombre habita la verdad.
El hombre es racional como el ángel y mortal como el animal, teniendo un
puesto intermedio entre los dos, es imagen de Dios por tener una mente o
un espíritu y en las tres facultades del alma, memoria, entendimiento y voluntad, descubre San Agustín una huella de la Trinidad divina; es el yo personal que recuerda, entiende y ama, hallando en la unidad esencial una
perfecta distinción de las tres facultades.
La ciudad de Dios. En la historia humana se produce una lucha entre dos
reinos, el reino de Dios y el reino del hombre. El Estado e tá encargado de
regir las cosas temporales y procurar el bienestar, la paz y la justicia entre
los hombres. Por eso el Estado tiene una misión divina, ya que toda autoridad o potestad viene de Dios. Los valores religiosos no son ajenos al Estado
y debe estar éste percatado e influido por los principios cristianos.
La Etica y la política no pueden separarse de la conciencia moral de que
el fin último del hombre no termina en la tierra, sino en el cielo. Y para
eso hay que descubrir a Dios en la verdad de que está en el interior de la
criatura humana.

Otras teorías morales dentro de la libertad
En el siglo I de la Era cristiana surgió la Filosoña estoica cuyo representante más importante fue Séneca, nacido en Córdoba. La teoría de los estoicos es muy parecida al cristianismo. Séneca asegura en su libro De la felicidad que el hombre es más feliz cuanto menos necesidades materiales tiene
y el carácter lo fundamenta dentro del hombre en sus ideas espirituales, no
en el mundo exterior, donde los hombres sufren por la posesión de bienes

194

materiales. Por eso Séneca afirma su Etica en la austeridad y honestidad de
las costumbres, atesorando bienes de espíritu, de libertad y de ind pendencia
y no bienes materiales.
La Etica de Arturo Schopenhauer, fundamentada en sus libros El mundo
como voluntad y representación y en Parerga y Paralipomena son la imagen
opuesta a la Eti.ca de Aristóteles. La moral es congénita o que nace con el
individuo y la experiencia solamente sirve para reconocer el carácter tal
como es, sin que el hombre pueda hacer modificación alguna. Schopenhauer
se inspiró en ideas orientales, donde los hombres son una relación de dharma
y kharma.
Lo que Aristóteles llama carácter adquirido no es otra cosa que el reconocimiento de la personalidad por medio de la facultad inteligible, o que el
entendimiento nos da a conocer como somos pero que en modo alguno podemos modificar. La Filosofía moral no es la repetición de actos y hábitos
morales, como en la Ética aristotélica, sino que más bien es un descubrimiento
del carácter.
Otros filósofos, como Bourke, aseguran que todo acto deja una huella en
el carácter y que no puede ser sólo congénito, como asegura Schopenhauer.
acemos con un carácter y enriquecemos nuestro carácter con la e&gt;--periencia moral.
Los hombres nacemos con cuatro facultades: el entendimiento, la voluntad
y los apetitos concupiscibles e irascibles.
En todo acto moral entran en juego estas facultades y cada hombre adquiere en el curso de su vida una estructura mental diferente de los hábitos
morale que ha adquirido. Su personalidad moral se ha formado por algo
que se ha añadido a sus potencias congénitas.
El carácter no es un concepto práctico que se manifiesta o modifica directamente, sino por medio de actos y hábitos morales, constituyéndose entonces
la Etica en una ciencia práctica, pudiendo afirmarse que sólo por los hábitos
morales conocemos el ethos, es decir, que aunque los actos y los hábitos morales no constituyen el carácter de una manera total, sí contribuyen a su formación y reconocimiento.
La Ética de Aristóteles está más universalmente aceptada, por estar más
cercana a la verdad o ser la verdad misma del cristianismo. La repetición
de actos y de hábitos morales es lo que genera la constitución del carácter,
prolongándose a lo largo de la vida entera. Ni un día de verano hace el verano, ni una sola golondrina anuncia el buen tiempo. Los días de verano se
prolongan durante todo el período de esta estación y cuando las golondrinas
llegan para anunciar el buen tiempo, lo hacen en bandadas. Un acto moral
aislado o actos morales en un breve tiempo, no forman del todo el carácter;

195

�el hombre se forma día a día, año a año y a lo largo de su vida, ofreciendo
el balance de lo que ha conseguido en el orden moral o de lo que ha sido.
A todo hombre se le puede preguntar en un período de tiempo de varios
años cómo ha sido el balance creador de su vida en el orden moral. La mayoría nos daría un balance pobre, con escasas ganancias morales y muchas
pérdidas de tiempo.
Podemos afirmar que el hombre al Eerder el día, perdió la noche y el hombre que perdió su juventud, perdió su vida.
El objeto de la Etica es la ejecución de actos morales, encontrándole una
unidad temporal, que nos daría su medida moral.
Los actos y los hábitos morales transforman la vida del hombre en su totalidad. El hombre inmoral se distingue a sí mismo y su vida es corta, con
poca felicidad 1 aunque otra cosa aparente. El hombre moral que ha formado
su carácter con el cumplimiento de acfós y hábitos morales, alcanzó e1 triunfo
que siempre aguarda a un carácter perseverante.
Nos preguntamos : ¿Cómo entender la vida en su unidad de seotido? ¿Cómo alcanzar su significado para que el hombre encuentre su verdadero destino?

Contestamos que existen dos caminos; a) realmente; b) vivencialmente.
Cuando decimos realmente es porque nos referimos a la naturaleza del
hombre y a la naturaleza del universo. Cuando decimos vivencialmente nos
referimos a 1~ experiencia moral de la vida por medio de la cual adquirimos
un saber, que nos proporcionan la razón y la intuición.
El ethos es el resultado práctico y la razón y la intuición son las facultades de las que nos valemos para llegar al resultado del &lt;'Mácter.
¿Qué significado tiene el ethos? Es donde hemos ido formando y decantando ese fluir y pasar de la vidaJ donde nos vamos dando cuenta de la e,a;periencia propia y ajena y donde podemos establecer la comparación con
nuestra propia vida.
Los actos vivenciales son reconocidos por actos discursivos y actos intuitivos. El discurso se entiende en Lógica como el uso recto de la razón. Y
los actos intuitivos se entienden en Psicología como aquello que conocemos
en un momento de lucidez sin que nadie nos lo haya enseñado.
Los actos discursivos hacen referencia a todas y a cada una de nuestras
acciones, a la vida entera, al fin último que es lo que constituye el tema de
la moral en un orden teórico.
Por los actos intuitivos se descubre la unidad de sentido de nuestra vida
y estos actos intuitivos son síntesis o definiciones de todo conocimiento.
Los actos intuitivos son privilegiados, por la profundidad que con ellos se
alcanza; es lo que vivimos como propio, lo que experimentamos emocional-

196

mente, a diferencia de los actos discursivos, que son un examen crítico de las
razones o de las conveniencias en el orden moral.
Los actos intuitivos se reconocen en tres momentos :remejantes: El instante,
la repetición y el siempre.
El instante es un momento en que se .resume toda la vida moral, lo que
llamaríamos el hoy eterno, producido como un estado superior de la conciencia y como resultado de un proceso moral. Y al término de este proceso
examinamos si hemos logrado la meta prop11esta generando la fruición, que
es un instante en que se reconoce el pasado y el presente.
Todo acto de intuición intelectual o sentimental aparece de repente en
nuestra conciencia con resplandores nuevos y brillantes.
Lo que llamamos repetición es lo que hemos estudiado hasta ahora como
hábitos mentales o como hábitos morales, porque nada surge en un momento,
sino que es el fruto del esfuerzo de varios años en la misma dirección.
No olvidemos que el hombre es un animal de costumbres y lo que se acostumbra forma en él una segunda naturaleza, que es la que Je da un estilo
y personalidad y ésta es el reflejo del carácter.
Los actos intuitivos ya hemos dicho que son privilegiados y el acto privilegiado máximo sería la hora de la muerte; es entonces cuando contemplamos
la vida entera en su totalidad y podemos hacer un balance de cuáles han
sido los objetivos morales que hemos conseguido.
Por eso el instante es la eternidad en el tiempo o el descenso de lo infinito
a lo infinito, como dos términos de la existencia, lo mismo que el nacimiento
y la muerte.
El instante pm~de tomar distintas formas en quien lo experimente. Las más
elevadas son el éxtasis o la contemplación mística que se da especialmente
en el hombre religioso. Y el hombre que no lo es, siente la unidad moral de
toda su vida en el momento definitivo en que su vida va a terminar, y es una
contemplación de todo lo que se ha vivido y de todo lo que se ha logrado.
El instante con sentido religioso puede significar unión moral, de revelación que en su vida temporal no tuvo o de aceptación de un mundo de ideas
que durate toda su vida fue una lucha contradictoria. O bien puede tomar
la forma de una conversión moral y religiosa.
Por eso el instante suele tomar el significado de un sentimiento de angustia o de lucha moral interior, presentándose algunas veces en la conciencia
con la forma de rapto, de serenidad, de plenitud o de paz.

En el acto de repetición puede presentarse en la forma de un reencuentro
con un camino perdido, dándole también la visión total de su vida. El hombre cuando va a morir repite lo que ha vivido o vuelve a vivir su vida en
un instante.
197

.

�La unidad formal del tiempo y su esencia moral la encuentra el filósofo
Bergson en la memoria de las cosas pasadas, considerando que la materia
es el medio físico y la conciencia es el medio moral, para vivir las experiencias vitales y obtener la unidad de experiencias en la memoria como resumen
de todo lo vivido.
El filósofo Javier Zubiri distingue la esencia moral en el siempre, donde el
pasado y el eresente, si son firmes, alumbran con seguridad el futuro.
El siempre es de una vez por todas el fundamento de los cambios temporales y el ahondamiento en la posesión moral de sí mismo. Asegura Zubiri
que cuando no tenemos el sentido del siempre, vivimos pegados a las cosas
temporales y nos perdemos con frecuencia en el fluir o cambio de la vida.
El ethos termina con la muerte. Por eso el objeto material de la ~tica es
un mostrarse o revelarse fundamentalmente en el ethos o en la personalidad
moral.
Conclusiones

El hombre se proyecta, se propone, se esfuerza y se afana en el tiempo,
pero el hombre dispone de un tiempo limitado para realizarse a sí mismo
y hacer su obra como una cualidad ética; el hombre está situado en el
tiempo, en una esencia cualitativa, mucho más importante que su realidad
cuantitativa, y ese tiempo de que dispone no es reversible o que no lo puede
volver a empezar.
Si lo que hizo fue inmoral, al término de la vida no puede volver a ser
moral, es decir, no puede ser intercambiable. El paso del tiempo deja su
huella y cada día debemos tener el afán de realizar nuestra obra pensando
que si no lo hacemos, llegaremos al término de la vida sin un contenido moral y con la conciencia dramática de una frustración. No podemos olvidar
que la formación del ethos es temporal y la Historia no es un retroceso, sino
una realización abierta en cada momento.
Por eso Jos conceptos de oportunidad son esenciales en la tarea moral.
Cada hombre tiene su hora, sus oportunidades y la plenitud de su vida moral; es un esfuerzo para llegar al perfeccionamiento moral y a la integridad
creadora del hombre. Pero la perfección moral es cualitativamente distinta
de un hombre a otro, no sólo Eara su persona sino para cada oportunidad,
es decir, que las oportunidades no son iguales para todas las personas.
Lo que sí es importante es no olvidar que la formación del etbos se produce en un tiempo limitado. Por eso asegmaba Séneca que nos diferenciamos
de los dioses cuyo tiempo es infinito y el del hombre que es un tiempo que
acaba, debiendo aprovecharlo como un don precioso de la naturaleza.

198

Las ideas morales como rememoració11 en la filosofía platónica
Partimos de la siguiente pregunta: ¿ Qué es el bien moral en sí mismo,
es decir, el ethos en su contenido?
Comenzamos por la idea del bien en Platón.
El concepto del bien es para Platón una idea universal. Se da en los hombres particulares, pero abarca un concepto abstracto en el que caben todos los
hombres del pasado, de los que vivían en la época de Platón y de los hombres
que sucedan a la humanidad actual. La idea del bien es un concepto unívoco o un género en el que abarcamos las especies y los individuos.
Los bienes de la tierra lo serían por participación en esa idea universal.
Los bienes de la tierra son siempre imperíectos, contaminados de impurezas
individuales. El bien como idea universal estaría siempre en el reino puro
de la unidad.
Aseguraba Platón que la multiplicidad o la variedad es lo imperfecto y
es perfecto y universal lo que está en el reino puro de la unidad.
Aristóteles aseguraba que el concepto del bien mantenido por Platón no
es totalmente urúvoco: la idea del bien excluía los otros bienes. De la idea
del bien separaba los bienes útiles a todos los bienes reales, los bienes de
este mundo que para Platón no son otra cosa que reflejos del verdadero bien,
de Ja idea d-el bien.
Aristóteles escribe por eso una Ética basada en los bienes reales, no en el
bien ideal. La Ética aristotélica es aplicable a los seres particulares, aunque
de ellos podamos llegar a un bien universal.
Para Aristóteles toda la realidad es buena; todas las cosas y entre ellas
el hombre como realidad; con todo lo que el hombre apetece, no como simple realidad, sino como ley, obligación, exigencias o conveniencia, de acuerdo
con su naturaleza racional, buscando una perfección. El hombre no es perfecto y busca la perfecci6n moral; es un ser vivo real, que sueña, que siente,
que busca la perfección en todos los actos de su vida y es una imagen opuesta a la idea de Plat6n, quien se limita a la contemplación pura de la idea,
donde el hombre particular queda desconocido por la abstracción de la idea.
Platón contempla la idea del bien en sí. En Aristóteles es una exigencia racional la realizaci6n del bien y el bien se da en el hombre como realidad y
como obligación y uno como una idea pura.
En Manuel Kant se produce un intento de franquear la distancia entre
el deber ser y el ser. El ser es un concepto de reflexión intelectual y el deber
ser es, ser lo que se es, o la proyección moral del hombre. El hombre en sí
mismo sólo se justifica i;:on una conducta moral y una reflexión intelectual
que le lleve como postulado a conclusiones morales.

199

�El conocimiento del ser en sí mismo sólo podemos comprenderlo en su
vida moral. Kant habla de la moral como una buena voluntad para la realización de] bien, aunque del bien en sí mismo no tengamos conocimiento.
Las sociedades no tendrían razón de ser, si no hubiese un principio moral
superior que les gobernase y los hombres con buena voluntad cumpliesen la
exigencia moral.
Aristóteles a diferencia de Platón aseguraba que el bien en sí mismo no
puede ser una idea universal, separada de los seres individuales, porque entonces el ser universal no podía ser operado o poseído, es decir, el ser viviente, porque la idea universal de Platón es una mera especulación de la
mente, sin posible aplicación a los seres individuales vivientes.
El bien en sí mismo es para el Estagirita una apropiación moral de cada
hombre, con el esfuerzo constante de la vida moral, que es lo que constituye
el 'ethos". La obligación moral no está separada del ser del hombre, ya que
el deber ser y el ser es la misma cosa, porque el ser del hombre en su personalidad moral no es concebible sin una vida moral. El ser es una entidad
moral que mueve su voluntad en el ejercicio y conquista de su obra creadora.
El bien o la moral es lo que todos los hombres desean, como exigencia de
su propia naturaleza espiritual, y son deberes u obligaciones del ser: elaboración de ideas, gestación de pensamiento, los bienes morales propiamente dichos y los valores morales.
Estos deberes u obligaciones proceden del ser y vuelven al ser; es como
una acción y reacción circular, donde el hombre se proyecta y recibe el fruto
de su misma proyección.
Por eso el hombre es el artífice de su propio destino; lo que el hombre
siembra es lo que .recoge y todo lo que hace tiene una respuesta de la misma
naturaleza o una réplica equivalente a su obra.
Estudiemos ahora en qué consiste el bien en sí mismo y cuál es su proceso
de estructura moral.
La realidad total del hombre en cuanto tal hombre es siempre moral y la
moral es propia de los seres humanos y dentro de la libertad, porque sin
libertad no existiría la vida moral.
Ahora bien, todo lo que hacemos tiene siempre una finalidad moral; el
conocimiento que adquirimos de la ciencia o de la técnica o cualquier actividad hwnana, está fundamentada en algo moral, tiene una finalidad o un
objetivo. Y toda decisión que tomamos la hacemos desde un proyecto o una
finalidad moral, que consideramos la mejor o lo que está de acuerdo con
nuestras posibilidades.
Los fines y los medios para realizarlo son proyectos hasta que no se rea-

200

lizan y su finalidad es que llegue un día para verlos realizados. Todo proyecto
nace de la realidad y sobre la realidad debe construirse.
El yo personal de cada hombre está inquieto hasta que no está seguro de
lo que quiere y las cosas van y vienen. Las situaciones de cada hombre, por
estables que parezcan, no pueden prolongarse; es el hombre el que debe crear
sus propias circunstancias favorables y estables. Siempre se sale de una situación y se entra en otra y este tránsito de una situación a otra se hace
siempre desde un proyecto. El paso de una realidad creada en una situación
a otra realidad, en otra situación, se hace a través de un proyecto irreal, porque aún no se ha realizado.
El hombre se mueve libremente, porque es condición indispensable para
la vida moral. Pero las ideas separadas del mundo real, no ofrecen resistencia y permiten ensueños~ fantasías, castillos en el aire. .E.ste estado es propio de 1a imaginación poética y no es adecuado para la vida moral; todo
proyecto ha de traducirse en obra, es el resultado del esfuerzo de cada día.
Por eso la realidad dentro de la más pura doctrina aristotélica, está exigiendo
volver a ella.
Ahora bien, Aristóteles distingue dos clases de bienes: a) los bienes que
se buscan por causa de sí_ mismo; b) los bienes que se buscan por causa
de otros.
La formación de ]a personalidad moral está determinada por es.tos dos
factores psicológicos.
El hombre busca siempre su bien moral; no sería justo que el hombre olvidase sus propios bienes morales y además porque el perfeccionamiento mtelectual y moral lo ha de hacer cada hombre y lo debe hacer en su propio
beneficio personal.
Pero el bien moral no se completa, si es verdaderamente justo, si el hombre no labora además para los otros. Ya decía Aristóteles que el hombre es
un ser social. Lo observarnos desde las primeras comunidades primitivas, lo
que llaman los historiadores clases o grupos de familias que se juntan para
hacer vida social, cuyos beneficios son para todos los individuos de Ja comunidad y como defensa contra otras clases.
Este mismo ejemplo lo dan los animales. Cuando los caballos presienten
un peligro, forman un círculo con sus cabezas y patas traseras, dispuestos a
defenderse entre todos contra un enemigo común.
En primer término es el perfeccionamiento moral del :individuo y en segundo término es el P.erfeccionanúento de Ja sociedad. En el orden moral
es siempre nuestra vida una apropiación de bi.enes morales. Lo :mismo que
nos apropiamos virtudes, también nos apropiarnos vicios. La virtud construye nuestra personalidad y el vicio la destruye. El hombre debe tener salud

201

�física y mental, porque nadie desea estar enfermo. Si nos comportamos con
una mala conducta moral o una mala conducta física, entonces originamos
la enfermedad de la conciencia y del cuerpo físico.
A veces hacemos el mal en función del bien. La intención subjetiva es el
bien, pero hacemos el mal por error o por ignorancia.
El hombre busca la felicidad y la felicidad está en nosotros si hacemos
vida moral En la naturalez.a del hombre no existe la desgracia o la enfermedad, sino que existe de modo natural la felicidad y Ja salud.
La estructura moral del hombre es siempre :felicitante. El hombre proyecta
la felicidad que radica· en su propia naturaleza.
Pero existen errores en los camina1 de la felicidad. Hay hombres que buscan la felicidad como una fortuna exterior a ellos mismos. Otros la buscan
como una suerte. Los que buscan Ja felicidad en bienes materiales exteriores,
corren el peligro de que esos bienes pueden perderse.
La historia del hombre demuestra que unas veces tiene fortuna material
y otras veces es pobre. Los que hoy son pobres mañana son ricos; es una ley
de compensación de la sociedad, que en un tiempo o en otro se produce.
Si los bienes que buscamos son intelectuales o morales, la experiencia
demuestra que nunca se pierden, porque nos los vamos apropiando como un
tesoro a lo largo de nuestra vida y es lo que constituye nuestro patrimonio
no enajenable.
Otro error es buscar la felicidad en un estado puramente subjetivo o como
sentimiento psicológico de la felicidad .individual.
El verdadero sentido ético no consiste en ninguno de esos errores, pues la
felicidad únicamente puede basarse en 1a apropiación última de nuestra
mejor posibilidad en el orden moral, que es la obra del hombre en sí mismo
o la práctica de su propia posibilidad real. La posesión de bienes materiales
fiándolo de la suerte, o el creer que la felicidad es un estado contemplativo
interior, no nos lleva a la felicidad, que es siempre la realización del bien
en sí n:i.ismo y en los demás: Estas dos realizaciones morales nos las vamos
apropiando y formando parte de una segunda naturaleza moral, que es lo
que en Ja ttica llamamos la perrooalidad moral.
Se nos ocurre preguntar ahora: ¿Será la apropiación moral e] único camino para conseguir la felicidad?
Aristóteles contesta que la vida entera es como una pirámide de medios
y fines. En 1a base de la pirámide, pone los bienes que no se buscan por
causa de .sí mismo. Y en lo alto de la pirámide, coloca la vista y la .inteligencia superior del hombre, los placeres, los honores, que se buscan por
causa de sí mismo y que constituyen el supremo bien.

202

Buscar los bienes por causa de sí mismo es un anhelo perfecto, porque con
el bien propio buscamos el bien de los demás y en eso consiste la felicidad.
Establecemos una finalidad con fines distintos e iguales, puesto que la busca
del propio bien conduce al bien de los otros; es una concepción intelectual
de propósitos o de fines, en los que interviene la razón y el análisis de la
voluntad, expresando un bien de carácter único, al que lleva esa inclinación a la felicidad que buscan todos los hombres.
Aristóteles afirma que la felicidad consiste en la felicidad personal y no
en otra realidad. El hombre más se conoce a sí mismo que a los demás.
Ahora bien, la felicidad no puede ser exterior al hombre, por dos razones:
a) porque si fuera exterior no se daría una apropiación moral de carácter
íntimo y necesario, con el que nos sentimos ligados profundamente. b) porque el bien perfecto en el orden moral ha de ser autosuficiente y no necesitar nada ajeno al hombre.
La felicidad es siempre un estado de salud mental. Por eso el suicida es
un enfermo de la mente, quien voluntariamente ha cortado sus posibilidades
de felieidad. La actitud normal del hombre es la búsqueda de la felicidad.
Pero la felicidad humana es distinta de la beatitud religiosa. La beatitud
en el sentido religioso trasciende el sentido moral del hombre o está fuera
de las posibilidades de la comprensión humana. La felicidad se da en el hombre y consiste en una determinada actitud felicitante, que vamos ganando
en cada situación de nuestra vida, porque sabemos que toda situación es cambiante, pasajera, insostenihle. Y el hombre ha de entrar en cada situación
de la mejor manera posible, buscando la perfección moral.
Si la situación es desgraciada y las salidas morales están cerradas y también
las situaciones religiosas, entonces el hombre puede ejercitar un acto que es
malo en sí mismo y este acto sería el suicidio. En la muerte creerá encontrar
el suicida la evasión del sufrimiento, del deshonor y el encuentro con la paz.
Pero esta actitud representa una perspectiva errónea, porque el hombre
solamente vive una vida y en esa vida ha de realizar su obra, la que é1 libremente ha elegido, realizando su personalidad moral.
El suicidio corta sus posibilidades y e1 suicida es como un derrotado o frustrado, sobre todo pensando que una situación angustiosa, dfücil, puede traerle
una situación feliz, en que vuelva a encontrarse con la felicidad.
Las posibilidades de la felicidad son los bienes apropiables y entre ellos
son unos vividos como apropiados y son los deberes morales.
Lo que confiere a las posibilidades de felicidad su carácter más o menos
apropiado es un poder para la felicidad y una vez que la felicidad está apropiada, el hombre se siente ligado a ella.
Los deberes van unidos a la felicidad, porque no hay felicidad si no hay

203

�deber cumplido. Los deberes son imperantes y son apropiados. Su carácter
nace de la exigencia moral del hombre para cumplir su:s fines de felicidad.
Y son apropiados porque constituyen una naturaleza apropiada del carácter y lo que nos apropiamos tiene la categoría moral de apropiando.

Crítica del bien por la felicidad o de la felicidad por el bien
Manuel Kant se opone a este concepto de la felicidad aristotélica y cristiana, diciendo: la felicidad como estado que se desea o se busca, le es al
hombre natural. Lo que puede constituir un deber como proyección natural
del ser, es más bien una inclinación que está en la constitución misma del ser.
Kant y Aristóteles son coincidentes en la necesidad deJ acto moral. Kant
rechaza la ética de los bienes por la ética del deber. El bum es un hacer y
el bien es lo que se debe hacer.
o es el concepto del bien lo que determina la ley moral, sino la ley moral
la que determina el bien.
Santo Tomás dice que toda la razón de amar a Dios por el hombre, reposa
en el hecho de que Dios es el bien del hombre. El hombre encuentra su perfeccionamiento moral pensando que Dios es el máximo perfeccionamiento o
la máxima moral.

Teoría del conocimiento en la Ética amorosa
En el idioma griego existían tres formas de concebir el amor. Eros era en
el concepto platónico, o desear lo que no se tiene; el amor es siempre una
insatisfacción, un anhelo. El amor es una insuficiencia amoróSa, porque el
verdadero amor es el amor de Dios, y entre el hombre que ama y Dios, no
existe la proporción o la adecuación necesarias. El hombre es limitado y
Dios es infinito. Por eso no existe la adecuación necesaria entre la limitación
del hombre y la infinitud de Dios.
Otra forma de amor es la filia, en el concepto aristotélico, que significa
amistad, trato frecuente o cuidado por la persona que consideramos amiga.
Existen varias formas de la amistad. Una amistad desínteresada entre dos
amigos o entre dos amigas. La amistad amorosa que se produce entre hombre y mujer. Y la amistad entre países por afinidades culturales o por conveniencias económicas.
Existe la tercera forma del amor llamada agapé y que en latín se llama
dilectio; es una estimación o amor redproco. Esta forma de amor es menos
frecuente, porque el perfecto amor entre los humanos debe ser recíproco

204

y por la insuficiencia de nuestra naturaleza, esta clase de amor es sólo amor

aproximado al concepto total del agapé.
El agapé fue modificado por el cristianismo con el término "charitas'', empleado por anto Tomás y San Agustín y que significa sentimiento de uno
hacia los otros, sintiendo alegría o tristeza, si los otros sienten alegría o tristeza.
El hombre está esperanzado en el sentido de que siempre espera algo que
quisiera er realizado, y cuando lo reali7.a, surge otra esperanza de algo nuevo que piensa realizar. El hombre siempre está esperando.
Por eso el hombre es amante, porque el amor le hace ser en otro o en otros,
Así nacen las virtudes morales, porque el amor transfigura y eleva al hombre.
Santo Tomás afirma que el amor es una virtud apetitiva del bien, porque
en todo amor siempre se busca el bien. Y cuando se posee el bien, se produce
la delectación, que es recrearse con deleite en el deseo realizado. El movimiento hacia la delectación es lo que se llama concupiscencia o deseo.
El acto de voluntad pone en movimiento al deseo y es lo que se llama fruición. Pero no está sólo al final del acto, sino en la puesta en marcha y a lo
largo de todo el proceso. Por eso el amor está siempre en la base de todo
apetito. Santo Tomás considera al amor como la primera de las pasiones
irascibles.
El amor como apetito o como querencia constituye la estructura fundamental de la existencia; la vida es una suma compleja de apetitos. El hombre es
un ser insuficiente. Siempre le falta algo y siempre desea alcanzar lo que
no tiene; existe lo que se llama una actitud esperante o de esperanza, que
tanta importancia tiene en el orden moral. Cuando algo se ha conseguido,
surge una nueva esperanza para alcanzar otro objetivo, como estímulo y
razón de la existencia.
El amor es ante todo amor al propio bien amor de uno mismo, aunque no
ha de ser amor de sí mismo y menos lo que se llama egoísmo.

El auténtico amor a uno mismo es una tendencia a la felicidad y a la
busca d la perfección moral. Nadie puede onseguir Ja felicidad de otros,
sino su propia felicidad aunque pueda arudar a otros en su respectiva felicidad, como nadie camina por otro ni piensa por otro, aunque pueda ser
ayudado a bastarse a sí mismo.
El amor de sí mismo es amor de uno mismo y en este amor va incluido el
amor a Dios.
an Agustín no estable e la menor contradicción entre el amor de sí mismo
y el amor de Dios. Cuando el hombre tiene amor de sí mismo es que valora
su propia estimación personal en busca de perfección moral y el hombre es
más perfecto, en el concepto de Espinosa, cuanto más se acerque al conocimiento de Dios.

205

�Dios es el único bien supremo que pueda satisfacer el amor del hombre.
La contradicción es más bien con el amor del mundo, si se considera a
éste como bien supremo. San Agustín aseguraba que la finalidad del hombre
no es terrenal, sino celestial. El mundo puede amarse como subordinado al
amor de Dios.
El amor de sí mismo es un movimiento afectivo éticamente neutral Ya
sabemos que el amor es siempre amar a alguien o amor de algo y nunca es
amor para sí mismo, porque entonces el sentido del amor no tiene cumplimiento, aunque todos los hombres se aman a sí mismos en el sentido de que
todos quieren su propio bien.
El problema moral comienza al poner el sumo bien o la felicidad en una
realidad o en otra, en los placeres del mundo o en Dios.
Según el objetivo que nos hayamos propuesto, así serán los resultados. Si
buscamos la felicidad en los placeres del mundo, encontraremos una insatisfacción al final de nuestro objetivo.
La suma de todas las experiencias o de todas las realidades que podamos
tener como norte de nuestra felicidad, servirán para ir perfeccionando nuestra conciencia moral. Aunque el objetivo del bien como categoría suprema
siempre es ideal.
Cada hombre se forja una idea o un concepto de la felicidad y es un ser
cuyo destino está íntimamente con él y el mundo, aunque también es un ser
que trasciende el mundo. En este concepto de trascendencia puede tener o
no un carácter religioso.
Aristóteles ase¡,,aura que el vicio es contra la propia naturaleza y que el
verdadero amor de sí mismo es un amor racional de sí mismo. Este amor
constituye un principio ético fundamental, porque es la búsqueda calculada
y prudente de la propia felicidad.
Junto al amor racional de sí mismo se da también Ja benevolencia o buena
voluntad, que es una racionalizáción de la simpatía, en el sentido de sentimiento hacia los otros, como un dictado de la razón; es un amor razonable
hacia el prójimo, lo que llamaron caridad en el cristianismo y en lenguaje
civil filantropía. Los filósofos positivistas le llamaron altruismo, que es lo
opuesto aJ egoísmo.
Pero entre el amor de sí mismo y la benevolencia, encontramos un tercer
principio ético, lo que se llama conciencia moral, que es la llamada a decidir
entre el problema del yo y de los otros.
La relación justa entre el egoísmo racional y la benevolencia racional,
es el problema más profundo de la Etica.
El amor como apetito sensible, puede ser sentimiento espiritual, pero no

206

es una virtud, porque es tendencia hacia el bien o un bien que no se posee
completamente, ya que su satisfacción no satisface al apetito.
Es la idea platónica del amor, que siempre es afán de posesión de algo
que no se tiene. El deseo es siempre de bienes infinitos, y aJ ser infinito, no
puede satisfacer el apetito del amante.
El amor se distingue de la amistad, porque el amor es pasión o padecimiento y la amistad es de carácter intelectual, donde no hay padecimiento.
La amistad es desinteresada y el amor es interesado; la amistad es voluntaria y el amor es involuntario. La amistad se caracteriza por un sentido
razonable de cooperación y ayuda mutuas.
El amor busca lo que nunca acaba de encontrar, porque es inaccesihle y
el amor no tiene límites. El amor infinito es un amor que se nos da, o el
amor de Dio en nosotros, como una virtud teológica.
El amor platónico era una aspiración o una tendencia de lo inferior a lo
superior, de lo imperfecto a lo perfecto y este es el concepto que penetra la
mentalidad griega y cristiana.
La filia o Ja amistad más bien consiste en amar que en ser amado y exige
que el superior sea más amado de lo que ama.
Aristóteles se pregunta si debemos desear que los amigos lleguen a ser
dioses, porque entonces dejarian de amar a los que antes eran sus amigos.
El amor es siempre un impulso o movimiento ascendente hacia Dios. Este
movimiento ascendente es un metaxi o un demonio intermediario entre los
dioses y los hombres. Sócrates decía que un demonio le inspiraba y mucho
hay de demonio en toda aspiración amorosa, porque el amor es siempre un
deseo de tener lo que no se tiene.
Afirmación de la libertad en el hombre y conocimiento de las
decisiones humanas en la mente de Dios, en la ética de C. C. Leibnitz.

Las obras de Leibnitz son de matemáticas, de física, de historia y de filosofía.
Escribe sus Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano, concebidos
como una dialéctica contra el Ensayo sobre el entendimiento humano, de J.
Locke.
En su Teodicea se fundamenta 1a Etica. Justifica la existencia de Dios,
tratando de conciliar la bondad y la omnipotencia divinas con la libertad y
la maldad humanas. Esta idea fue tomada de Luis de Molina, que vivió
en el siglo XVI.
En su libro Discurso de Metafísica plantea los principios de la naturaleza
y de la gracia, fundados en la razón.
207

�En su pequeño libro Monadología habla de unidades filosóficas, llamadas Monadas, del mismo modo comparativo que existen células en el organismo biológico y el con junto de las células forman la armonía de los organismos vivos.
Leibnitz toma como punto de partida la filosofía de Descartes, aunque
oponiéndose a ella. Descartes decía que el ser era pensante y extenso. Pero
el mundo físico era e&gt;..1:ensión, concebido como algo estático. La energía o la
fuerza le parecía a Leibnitz confusa, oscura incapaz de traducirse en conceptos geométricos y el movimiento era posición de un móvil con respecto a
un punto de referencia y los puntos eran intercambiables. Podría ser demostrado geométricamente, pero no moralmente.
Por eso Leíbnitl: asegura que 1a Física cartesiana es estática geométrica y
que un movimiento no es sólo un cambio de posición, sino algo vivo y Teal,
producido por una fuer1..a. El concepto de fuerza para Leibnitz era un ímpetu, un conato y esta idea de fuerz.a es fundam ental en la física y en la

metafísica.
La naturaleza de Leibnitz era concebida como una idea dinámica. Desde
Grecia era la naturaleza principio de movimiento.

MonadtJS. La estructura metafísica del mundo está constituida de unidades formales, llamadas "Monadas". Monas en griego significa "unidad".

hablarse, sin embargo, de percepción y de apercepción. Es el nusmo caso
de 1as monadas.
~s formas _supe~iores de las monadas tienen conciencia y memoria, bajando
hac1~ grados 1nfenores de monadas donde se pierde la conciencia y la memona hasta llegar a un estado inconsciente.
Todo Jo que acontece a la Monada surge del mismo ser de sus internas
posibilidades, sin ninguna intervención e&gt;.'terior.
'
~e~bnitz da a _la _subs~cia un carácter individual, el mismo que le daba
Anstoteles. Y Le1b01tz a!mna que existe una absoluta pluralidad de substancias monádicas, quienes encierran en sí mismas la totaljdad de sus posibilidades ontol6gicas.

La armonía pre-establecida por Dios
Dios ha establecido un orden para cada monada y que unido al orden de
las ot~as monad~, forman u~ armonía general, dentro de su soledad y
de su independencia. La armoma pre-establecida sólo pudo haberla hecho Dios.
Dios ha creado primero el alma o bien otra unidad espiritual de modo
que todo nazca de su propio fondo. Las substancias individuales deben tener
una comunicación entre ellas. Plantea un problema idealista en Descartes
en Espinosa y en Leibnitz Ja comunicación de las substancias. Julián María~
lo e~resa por medio de la metáfora del relojero.

Las monadas son las sustancias simples, sin partes, que entran a formar los
compuestos. on los elementos primarios y formativos de las cosas, rigurosamente indivisibles, es decir, son átomos y por lo tanto no tienen extensión.
La monada es un átomo formal, no material. Las monadas no pueden
corromperse porque la corrupción significaría que eran materiales. o pueden perecer por disolución ni comenzar por composición, puesto que el compuesto es diferente a la unidad. La monada llega a ser por creación y deja
de ser por aniquilamiento.

En Baruch Espinosa se afirma que no hay relojes, sino uno, con dos esferas
au~~ue con Ja Dlism.a maquinaria. Estas dos esferas son el pensamiento y J~
accion, o los dos atnbutos de la Substancia única que coinciden con Dios.

Las monadas no tienen ventanas, puesto que entre ellas no existe comunicación y no hay nada que irúluya en la otra. Las monadas tienen cualidades
propias y son distintas entre sí por lo tanto; cambian de un modo continuo,
no por extensión de más a menos o de menos a más. Más bien cambian por
despliegues de sus propias posibilidades internas.

. En Leib~tz los relojes son machos, sin relación entre ellos ni el relojero
nene_ ne~:51da~ ~e ponerlos ~onstantemente en hora; en virtud de su propia
constltuc10n d1vma, los reloJes marchan de acuerdo armónicamente. esta
armonía general de todos los relojes o de todas las monadas es lo que '11ama
Leibnitz la armonía pre-establecida.

La monada es fuerza representativa, energía. Cada monada representa el
Universo entero desde su propia visión y son insustituibles.

Cómo actúa Dios dentro de las monadas

Ahora bien, no todas las monadas tienen la misma jerarquía o graduación
y reflejan el universo por lo tanto con distintos grados de claridad, lo mismo
que los peces viviendo en el fondo de los océanos, a los que no llega la luz
del Sol y son ciegos, aunque de ello no tengan conciencia y memoria. Puede

Todas las cosas las sabemos o las conocemos por Dios y no hay causa externa que actúe sobre nosotros, excepto DioS", quien se armoniza con nosotros
por nuestra continua dependencia de su voluntad. Las ideas de todas las

208

~ Descartes el relojero es Dios, quien da cuerda constantemente a dos
reloJes y que son los atributos del pensamiento y Ja extensión. Entre ellos
no hay relación directa alguna y es Dios el que establece las relaciones.

209
Hl4

�cosas están en nosotros, por la acción continua de Dios. Todas las monadas
están en comunicación directa con Dios, pero no lo están entre ellas. Solamente están abiertas a la diufoidad.
Nos valemos de Dios para probar la existencia de las monadas. Si Dios
no existiera, no podríamos probar nada sóbre las monadas.
Leibnitz toma la prueba ontológica de San Anselmo, donde prueba la
posibilidad de la existencia de Dios: porque la mente humana puede concebir un ser infinitamente omnipotente y bondadoso, podemos probar que
Dios tiene existencia.
Dios es el Ser A SE. Dios no encierra ninguna negación ni contradicción
desde el punto de vista lógico y entonces concluimos que Dios existe.
Si no existe el ser necesario a se, no son tampoco existentes los seres posibles, pero los seres posibles existen. Antes de que el Ser sea, ya hay una
posibilidad de su e.'tistencia en la mente de Dios. Existe el ser A SE, luego
hay algo que existe y ese algo es Dios.
Aceptada así la existencia de Dios, tienen existencia las monadas, con la
razón de ser que antes hemos explicado.

Posibilidad de una teoría del conocimiento de las monadas
Leibnitz distingue dos facultades de la inteligencia: percepción y apercepción.
Las percepciones no son siempre iguales. Pueden ser claras y oscuras, distintas y confusas. La jerarquía de las ideas es siempre una función superior de
la inteligencia y la sensación es una impresión. La verdadera idea es una
abstracción de la realidad o una elaboración del pensamiento que transforma
la realidad en categorías intelectuales.
Cuando ]as percepciones se presentan con claridad y conciencia, acompañadas de la memoria, se llaman apercepciones.
Las apercepciones son propias de las almas. Pero dentro de ]as almas existe
una jerarquía, puesto que no todas las almas tienen el mismo grado de apercepción. Por medio de las apercepciones, el hombre llega a conocer ~erdades
universales y necesarias, tales como las leyes generales de la matemática o de
la abstracción filosófica.
Puede hablarse entonces de razón superior y el alma es espíritu; en la cumbre jerárquica de las monadas está Dios, que es el acto puro en sí mismo.

210

Verdades de razón y verdades de hecho
Las verdades de razón tienen una categoría lógica y son necesarias, elaboradas por el pensamiento. Las verdades de razón no pueden concebirse que no
sean como son. Están fundadas en el principio lógico de contradicción.
Las verdades de razón son evidentes, a priori y fuera de la experiencia.
Un triángulo es la figura de tres lados y tres ángulos y la suma de los tres
ángulos de un triángulo es igual a dos rectos.
Las verdades de hecho no se pueden justificar a priori y se fundan en el
principio de razón suficiente.
El General Zaragoza venció a los franceses en Ja batalla de Puebla: es una
verdad de hecho, que requiere co1úirmación histórica. Pudo ser el General
Zaragma o el General Porfirio Díaz.

El innatismo de las ideas
Todas las ideas proceden de ]a interna actividad de las monadas y no se
adquieren por la experiencia, ni su conocimiento es recibido desde fuera. Conocemos lo que ya está en nosotros. Por eso para Leibnitz las ideas son innatas
y tienen su origen en la propia mente del hombre o en la fuerza representativa
que las produce.

La Etica de Leíbnitz se fundamenta en este innatismo de las ideas. Las ideas
morales están ya en el hombre, no necesita del conocimiento exterior, sino
sólo hacerlas conscientes en sí mismo. Es un apriorismo ideológico que recuerda a Platón.

La Teodicea de Leibnitz

La Teodicea es w1a ciencia filosófica que pretende por medio de pruebas
racionales demostrar 1a existencia de Dios. A su Teodicea le pone Leibnitz el
siguiente subtítulo: Ensayos sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre
y el origen del mal.
En la Teodicea se encuentra el fundamento de la Etica.
Dios es omnipotente y bueno, pero existe el mal en el mundo. El hombre
es libre y responsable, pero todo lo que le ocun-e al hombre, está incluido previamente en la. monada. La Monada divina conoce lo que ha de acontecer al
hombre antes de que acontezca.
Es lógico preguntar a Leibnitz: ¿ cómo es posible la libertad y responsabilidad del hombre, si Dios sabe lo que el hombre ha de hacer en todo momento?

211

�¿Acaso Dios se complace con crueldad en que el hombre realice la maldad
para después sancionarle?
Leibnitz contesta : El hombre puede en su libertad hacer el bien o el mal.
Y cuando hace el mal, el hombre encuentra en su propia experiencia las
consecuencias del acto malo y sufre el dolor del mal. Pero con la e::,,.-pedencia
del mal, se eleva e11 el camino del bien. Lo que se regala no tiene mérito y lo
que se gana con e.l esfuerzo diario, a veces con dolor, es mucho más importante.
La Etica de Leibnitz concluye on esta idea : el hombre es libre y responsable y Dios conoce todo lo que va a suceder; todo está previsto en la Monada divina.
La idea de Leibni12 es optimista. El hombre tiene en sus manos 1a belleza
y la feliciclad y el mundo que conocemos es el mejor mundo de los posibles.
Tres males le ocurren al hombre para hacerlo mejor :

humanas. El hombre es libre, porque puede escoger entre todos los caminos
posibles, después de deliberar. La pre-ciencia divina permite que Dios pueda
ver el ser de las monadas, sabiendo lo que ha de acontecer en todo tiempo y
lo que han de hacer.

Leibnitz toma estas ideas de su Elica de Luis de Malina, que vivió en el
siglo XVI.
Ahora bien, para Leibnitz, Dios tiene tres tipos de ciencia:
A) Ciencia de la pura intelección, por la que Dios conoce todas las cosas
posibles. Antes de que las cosas sean en la realidad, lo son como posibles en
la mente de Dios.
B) Ciencia de la isión, por la que Dios conoce las cosas reales, las que
antes fueron posibilidad y hoy son actualidad.

A) El mal metafísico, que consiste en la imperfección del hombre y en la
finitud del mundo y del propio hombre. Hoy vemos a un hombre y mañana
dejamos de verlo, porque su vida ha terminado. El mundo que conocemos
no fue igual para los hombres del pasado, ni será igual para las generaciones

C) Ciencia media o ciencia de los futuros condicionados, los que se llaman futuribles. Los futuros condicionados serán si una condición determinante
los produce, sin que esta condición sea puesta por Dios, para que el hombre
tenga libertad.

del futuro.
B) El mal físico, que consiste en el dolor o en las desgracias de toda naturaleza. El hombre puede estar mutilado, perder algunas de sus facultades fí.
sicas o tener dolencias de sus órganos corporales.
C) El mal moral, que consiste en la maldad, la perversidad o el pecado,
como transgresión o quebrantamiento de las leyes morales.
El mal metafísico es la imposibilidad de que el mundo sea infinito para el
hombre, como infinito es para su Creador.
El mal físico se justifica para dar lugar a merecimientos más altos en el
orden moral. La adversidad o el infortunio originan la fortaleza de ánimo, la
firmeza de carácter, el heroísmo la abnegación.
La vida no es mala y hay mayor placer que dolor. El mal moral es más bien
un defecto, algo negativo y Dios no quiere el mal moral, pero lo permite para
alcanzar otros bienes mayores en el orden moral.
No conocemos los planes totales de Dios, ni la totalidad de sus designios,
pero como Dios es omnipotente y bueno, e] mundo es el mejor de los mun-

Por la primera ciencia, Dios conoce todas las cosas posibles. Admite la comparación con la con-iente de un río, cuya corriente es una potencia dinámica
capaz de transformarse en energía eléctrica. La posibilidad es siempre una

dos posibles.

Teoría del conocimiento sobre la libertad de las monadas

potencia de ser.
Una potencia de ser

Por la segunda ciencia, conocemos nuestro mundo de realidad, entre otros
mw1dos de realidad que no conocemos, aunque para Dios sea posible todo
conocimiento.
Por la tercera ciencia, Dios conoce los futuros condicionados, los casos que
serán, si se pone Wla condición. Dios conoce lo que haría la voluntad libre, pero
prefiere la libertad en la acción, para que el hombre sea premiado o castigado
en él mismo.
Dios crea a los hombres y los crea Ubres para que obren libremente y son
determinados por Dios a existir, porque en la existencia se da la vida moral.
Dios permite que el hombre pueda pecar, porque es mejor la libertad que
1a falta de libertad. El pecado es un mal posible, que condiciona un bien superior en el orden moral.

Las monadas son espontáneas y nada externo puede coaccionarlas ni obligarlas a nada. Pero no son libres. Les hace falta la deliberación y la decisión

212

213

�Negación de la libertad PM indemostra.ble en
la filosofía de Mam,.el Kant

Manuel Kant adopta ante todo una actitud o examen crítieo de la Filosoña.
Pretende tener un conocimiento científico de la Metafísica, empleando los propios métodos de la ciencia. positiva. Para Kant es la Metafísica un conocimiento
puro, dado a priori, con independencia de la experiencia. Pero el conocimiento
de la realidad únicamente es posible cuando a los principios formales se les
jlUrta Ja sensación o la experiencia. La Metafísica antes de Kant era formal y
a priori. Kant quiere completarla con elementos a posteriori, es decir, basados
en la experiencia.
¿ Será posible tener conocimiento de Dios en un orden científico, lo mismo
que lo tenemos de la Historia natural o de la ciencia física-química?
En la Dialéctica trascendental plantea el problema de si es posible esa Me' tafísica, que no ha encontrado el camino seguro de la ciencia. La Metafísica
anterior a Kant intent6 tener un conocimiento real, a priori, del alma, del
mundo y de Dios, que son oonocimientos más allá de toda experiencia posible.
Y aquel intento fue un fracaso.
Los temas fundamentales de la Metafísica tradicional fueron ]a inmortalidad
del alma, la libertad del hombre, la finitud e infinitud del mundo, la existencia de Dios.
Esos temas eran logrados en su conocimiento como síntesis infinitas del razonamiento, pero el hombre no puede tener las condiciones necesarias para
tener intuición de ellos. Es decir, no puede tener conocimiento científico de
la Metafísica.
Kant examina las demostraciones de la Psicología racional, las antinomias
de la cosmología racional y los argumentos de la teología racional, tales como
la prueba ontológica, la prueba cosmológica y la prueba físico-teológica de la
existencia de Dios. Pero ninguna de esas pruebas tiene validez suficiente, porque no se basan en la experiencia, sino en la especulación teórica.
El argumento ontológico de San Anselmo se funda en la idea del ser como
predicado real, pero Kant no acepta que el ser teórico tenga un predicado real.
Kant afirma que todo lo existente no contiene nada más que la cosa pensada. El ser no puede ser un predicado real El ser será un predicado trascendental, pero no un predicado real.
La Metafísica tradicional tomaba al ser como real y admitía las pruebas
ontológicas. A esa actitud la llama Kant dogmatismo y es ignorancia del ser
como trascendental. La Metafísica no es posible como ciencia especulativa.
Sus temas no entran en la ciencia, pero quedan abiertos a la fe.
Renunciamos al saber científico y aceptamos la creencia Manuel Kant,

214

como otro hombre cualquiera, lo que pretendía en oplllion de Miguel de
Unamuno, era salvar el principio divino como postulado.
El hombre tiene una tendencia natural a buscar lo absoluto. Los objetos
de Ja Metafísica son más bien ideas o nuevas categorías superiores, logradas
en síntesis de juicios, aunque de ellas no tengamos intuición y las regulamos
con el pensamiento.
Ahora bien, el hombre debe comportarse como si su alma fuese inmortal
como si fuese libre o como si Dios existiera, aunque con la razón teórica n~
pueda demostrarlo.
Las ideas trascendentales tienen validez hipotética en la razón especulativa
y son además postulados de la razón práctica. Aquí surge el conocimiento
moral, que no es especulativo, sino práctico. La Etica kantiana es una vivencia autónoma de la moral.
Kant distingue el mundo de la naturaleza y el mundo de la libertad. La
naturaleza está determinada por la casualidad natural y en eJ hombre está
determinda por 1a cualidad de la libertad.
El hombre es una naturaleza física y psiquica, sometido a las leyes de 1a
materia y del espíritu; es lo que llama Kant el yo empírico.
La materia obedece a las leyes de la gravedad, la voluntad es movida por
los ímpu~s y no es libre. Pero al yo empírico se opone el yo puro, que no
se determ.ma naturalmente, sino por las leyes de la libertad. El hombre como
ser racional pertenece al mundo de la libertad. Pero la razón teórica no puede
penetrar en ese mundo, no puede conocer la libertad tal como sea en sí misma.
Y se pregunta Manuel Kant: ¿Dónde encontrar entonces la razón de la
libertad? Y se contesta: Unicamente en el hecho de la moralidad. Ahora aparece Ja Razón Práctica, que no se refiere al ser, sino al deber ser. No se trata
ahora de un conocimiento especulativo, sino de un conocimiento práctico
de la moral.

El hecho de la moralidad
Manuel Kant renuncia a la razón teórica y acepta postulados, que no son
demostrables, pero que tienen una evidencia absoluta, inmediata, irrefragable
para el sujeto que los vive. Y esos postulados son admitidos de un modo incondicionado. Kant se encuentra con un hecho, que es el · punto de partida
de su Etica: La, moralidad y la conciencia del deber. El hombre se siente
responsable ante él mismo y ante la sociedad, siente el deber o la proyección
de su vida moral, exigida por su voluntad. Pero este sentimiento del deber
y esta conciencia de responsabilidad suponen que el hombre es libre. Más
bien es una idea especulativa, pero demostrable por 1a razón teórica.

215

�Por esta idea regulativa el hombre obra como si fuese libre y la libertad
aparece como algo absolutamente cierto, exigido por el imperativo del deber,
aunque no podamos saber cómo es posible.
Y se llega a esta conclusión: el hombre como persona moral es libre y la
libertad es un postulado de la Razón Práctica.
La inmortalidad del alma o la existencia de Dios, que no se podían probar
en la Crítica de la Razón pura, se constituyen ahora en postulados de la
Razón Práctica.
Los objetos de la Metafísica son ahora para Kant ideas teóricas regulativas y postulados de la Razón Práctica. Y en este doble fundamento se basa
fa Etica kantiana.
El imperativo categórico
En la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres se plantea el
problema de la Etica, como bien supremo. Los bienes pueden ser bienes en
sí mismos y bienes en relación con otros. Lo único que es bueno en sí mismo
es la buena voluntad; el problema de la moral no estriba en las acciones, sino
en la voluntad que mueve a esas acciones.
Se construye una Etica del deber ser y una Etica imperativa, que obligue
a la realización moral. Se busca un imperativo que obligue, pero la mayoría
de los imperativos se sirven para la Etica. Son hipotéticos o dependen de una
condición. Así por ejemplo: obra bien y ganarás el cielo. El obrar está condicionado por la ganancia celestial.
Se necesita un imperativo categórico que obligue sin condiciones. La obligación del imperativo categórico debe radicar en él mismo. El bien supremo
es la buena voluntad y la calificación mornl de una acción cae sobre la buena
voluntad con que ha sido hecha, no sobre la acción misma. Es la buena voluntad que lo quiere por puro respeto al deber. No tiene valor moral una
acción si la hago porque me gusta, por un sentimiento, por un temor. Solamente el puro sentimiento del deber.
El imperativo categórico se expresa con diversas formas, pero su sentido
radical es como sigue: obra siempre de tal modo que tu obrar sirva de 11orma
para una legislación universal.
Ahoza bien, la Etica kantiana es autónoma, o que el legislador de la moral
es el propio sentimiento individual del deber, no por algo ajeno al yo mismo.
La Etica es formal, no material, puesto que no determina una acción en su
contenido, sino la forma de la acción: obrar por exigencia del deber, cualesquiera que sean las acciones.
Se debe hacer lo que _se quiera, no lo que desee, apetezca o convenga, sino

216

lo que quiere_ Za voluntad racional. Que el hombre sea libre, que sea autónomo,
que no se deJe obligar por causas ajenas a su propia voluntad, que es la que
da sus leyes a sí misma.

La persona moral
La Etica kantiana es una definición de la persona moral. Una Etica es
una Ontología_ del hombre, para que el hombre realice su esencia, para que
sea ~º. ser racional. La Etica kantiana no se refiere al yo empírico, ni a las
c?ndic1ones de la especie humana; es una Etira del yo puro, de un ser raCIOD:11 puroJ puesto que el hombre como yo empírico está sometido a la casualidad natural y pertenece al reino de los fines. Y en la Etica kantiana todos, los. hombres son, fines
en sí mismos. La inmoralidad es tomar al h omb,re,
..
a s1 rmsmo o al propmo, como medios para algo, puesto que el hombre es
un fin en sí mismo.
Precisiones sobre la Etica kantiana

La~ ~tica kantiana es el fundamento mismo de su filosofía y el imperativo
categonco es el problema de la moral, planteado en su Fundamentación de
la Metafísica de las Coshtmbres. Culmina en el concepto de persona moral 0
una Ontología del hombre, basada en la Etica. La persona moral es autónoma . Y no heterónoma. La ley moral está dictada por la conciencia moral
del SUJeto y no por algo ajeno al yo personal y que se tradu~ en una buena
volunta~ o un deber ser. El imperativo categórico se expresa en este apotegma:
Obra siempre de manera que tu conducta sirva de norma para una legislación universal.
El hacer o la praxis tiene primacía sobre la teoría. Por eso la Metafísica
de la Razón pura, termina en una filosofía moral de la Razón práctica.
Los bienes son en sí mismo y no en algo fuera del hombre. Por eso el
hombre debe realizar su esencia, realizando lo que es en sí mismo en verdad
como ser racional.
'
Las ideas de libertad y hacer son necesarias para la vida moral. La conciencia de la libertad la adquirimos, porque la libertad es la razón esencial
de la ley moral y la ley moral es la razón del conocimiento de la libertad.
Si no hubiera libertad, no podríamos hablar de ley moral. Las ideas de Dios
y de inmortalidad del alma, no condicionan la ley moral. La ley moral está
condicionada por la aplicación de la voluntad al deber ser. La moral está
determinada por un objeto que le es dado a priori, el Bien Supremo, que

217

�condiciona una necesidad legal de suponer algo, sin lo cual no puede suceder
Ja intención de hacer y dejar de hacer.
El concepto de libertad se hace realidad por una ley apodíctica de la razón
práctica. Gracias a la realidad de la libertad los conceptos metafísicos de Dios
y de inmortalidad, toman existencia y realidad objetiva, y la ley moral es
real manifestada en la libertad de las acciones. Y dice Kant: ''La ley moral
es la' condición para tomar conciencia de la libertad, puesto que la libertad
es la razón esencial de la ley moral y la ley moral la razón para el conocimiento de la libertad".
La dialéctica kantiana sobre la ética tiene este doble concepto: Las categorías en su realidad objetiva que se aplican a los noumenos, negados en el
concepto teórico y afirmados en el práctico. Y la exigencia paradójica de
hacerse a sí mísmo noumenos, como sujetos de la libertad y al mismo tiempo fenómenos en relación con la naturaleza, en su propia conciencia empírica.
Asegura Kant que el concepto de libertad es la piedra de escándalo de los
empiristas, pero también la clave para los principios prácticos más sublimes
de los moralistas críticos. Estos últimos comprenden la necesidad de proceder racionalmente.
En la fundamentación de la Metafísica de las Costumbres debió fijarse
antes el concepto del bien que el principio moral. Fue una crítica que se
hizo a Kant. Debió hacerse una idea del todo y sobre ella, en una facultad
de la razón pura, todas las partes en sus mutuas relaciones, derivándolas del
concepto de ese todo.
Pero Kant asegura que no hay en absoluto un conocimiento a priori ni
puede haberlo. Podemos decir que conocemos algo con la razón, cuando tenemos conciencia de que habríamos podido saberlo, sin que se nos hubiera
presentado en la e,q&gt;eriencia. Por eso conocimiento racional y conocimiento
a priori es lo mismo.
Lo que importa aquí es hallar la diferencia de imperativos en motivos de
determinación problemática, asertórica y apodíctica. Y en las ideas morales de perfección práctica de distintas escuelas filosóficas, distinguir 1a idea
de sabiduría y santidad, llegando a la conclusión objetiva de que en el fondo
son idénticas.
No por el hecho de que se tenga universalmente por verdadero un juicio,
se demuestra su vaJidez objetiva o su validez como onocimiento, puesto que
sólo la validez objetiva constituye el fundamento de un acuerdo necesario
uní ersal.
En el uso práctico de la razón, nos ocupamos de los motivos determinantes
de la voluntad, como facultad que produce objetos de representaciones o se
determina a sí mismo E~ª lograrlos, determinando su causalidad.

218

El uso de la razón pura
únicamente inmanente y sirve de fundamento
al uso práctico. En la razón especulativa, empezábamos con los sentidos y terminábamos en los principio ; en la razón práctica, empezamos con los principios y pasamos a los conceptos y de ahí pasamos a los sentidos.
Ahora bien, son juicios subjetivos cuando son válidos para la voluntad del
sujeto, y objetivos, cuando son válidos para la voluntad de todo ser racional.
La regla práctica es producto de la razón, ya que señala Ja acción para la
real.Í7.ación de un propósito. Si decimos a alguien que no prometa nunca en
falso, es una regla prácticamente acertada y es una ley porque es un imperativo categórico.
En Ja Conclusión de la Razón práctica ante la imposibilidad del conocimiento metafísico, asegura Kant: Dos cosas me llenan de admiración y respeto: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral que hay en mí. (El primero
es la experiencia y el segundo es e] conocimiento a priori).
Y dice te.xtualmcnte: "La primera arranca de] sitio que yo ocupo en el
mundo sensible externo, y ensancha el enlace en que yo estoy hacia la inmensamente grande con mundos y más mundos y sistemas de sistemas, y además
su principio y duración hacia los tiempos sin límites de su movimiento periódico.
"La segunda arranca de mi yo invisible, de mi personalidad, y me expone en
un mundo que tiene verdadera infinidad&gt; pero sólo es captable por eJ entendimiento y en consecuencia al mismo tiempo también con todos los demás
mundos visibles y me reconozco enlazado, no de modo puramente contingente, sino universal y necesario".
Pero el cielo terminó en Astrología y la moral terminó en exaltación y
superstición. Conocimiento puro quiere decir cierto o científico. Tomemos
los ejemplos de la razón que juzga la moral. Busquemos los conceptos elementales y empleemos un procedimiento análogo al de la química y separemos lo empírico de lo racional y sometámoslo a la piedra de toque del entendimiento. La sabiduría consistirá en Jo que debe hacerse y lo que podemos conocer.
La ciencia buscada con crítica y con método nos conduce a la sabiduría
moral. Pero la ciencia debe tener siempre como guardiana a la filosofía.
Las leyes morales provienen de una legislación de la propia voluntad. Por
eso el imperativo categórico y la moralidad nos preocupan, porque son cosa
propia y nos pertenecen. La Razón Práctica solamente tiene valide-L inmediata para el yo y se detennina a sí misma. Kant establece I primado de la
Razón Práctica sobre la especulativa, siendo anterior y superior a esta última.
Lo primario en el hombre no es la teoría, sino la práctica, un hacer de la
persona moral, entendida como libertad.

219

�Negació11 de la libertad en la Etica de Baruch Espillosa
Baruch Espinosa nace en el siglo XVII y s un judío español emigrado a
Holanda. Gran parte de familias judías españolas se refugian en los Países
Bajos y d sde allí continúan su creación humanística.
La Filosoüa ética de Espinosa representa la expresión más pura del pan·
teísmo filosófico de Occidente.
Este filósofo afirma que solamente existe una Substancia úrúca, que es Dios,
entendiendo a Dios como la misma naturaleza: Sive Deus, Sive natura. O
Dios y naturalez.a en la misma ubstancia.
Una idea semejante la expresó Descartes, al afirmar que solamente existe
una ubstancia que es Dios y dos ubstancias además que son la sub tancia
pensante y la substancia extensa.
La substancia pensante es el hombre que puede compr nder y la substancia
extensa es la cosa que puede ser comprendida.
Pero Espinosa difiere de Descart al definir la substan ia como aquello que
es en sí mismo y para sí mismo, o aquello uyo concepto no necesita de otra
cosa para ser conocido.
La ubstancia de Espinosa
una ubstancia Unica, que lo informa todo,
que lo penetra todo, que lo mismo está n la hoja de un árbol qu en el fulgor
de una estrella, en la vida de las plantas y de los animales y en el pensamiento
del hombr ; es como un gigantesco cuerpo, sin medida, donde se hallan
incluídos todos los seres exist ntes y Dios mismo.
Podríamos preguntarnos que si e.xiste una ubstancia única en el orden
mental, ¿ qué son todas las cosas que no sean en la mente que piensa?
o hay nada fuera de la Substancia. Espinosa di.e qu todos son atributos
de la ubstancia única, aunque el atributo no quiere decir que ~ diferente de
la Substancia; es como el árbol que conocido en su conjunto le llamamos
árbol, pero el árbol tiene tronco, ramas, hojas, flores y frutos; todo esto que
son onceptos de partes del árbol, suman un todo que es el árbol.
La mente pensante percibe los atributos como onjuntos de la esencia única
que en todos
encuentra; existen infinitos atributos, como infinita es la naturaleza e infinita es la mente de Dios.
El intelecto del hombre solam nte conoce dos atributos: el pensamiento }'

la acción.
Sin el pensamiento del hombr no podríamos onocer a Dios, ni podríamos
con er la naturaleza, pero cJ hombre al pensar solamente conoce lo que ya
está en él, aunque sea desconocido mientras no se conoce; en realidad lo que
conoce es su propia naturaleza, como parte de la naturaleza divina, en que
el hombre al

220

onocer es uno con la Divinidad.

Tiene cierto paralelismo con el filósofo Plotino de AJ . d ,
.
maba · el h b
·
eJan na uando af1r. . . om re ,·1 ne de Dio. y vuelve a Dios. es un orden de , olución

~:! t:m~;:

yald:::: ~ al hombre y a la naturaleza toda, pero el destino
os seres, es volver a la patria divina de origen y set _
rse otra vez en la naturaleza de Dios.
l
. _os tpe1n;:t~íamos esta comparación: es como una prlota qu en tm momuen o re eJo fuese lan7.ada contra Wl muro y después rcrn-r
1 •
hombre que J h I
d
o-- sara a rru.smo
ª
a
anza
o,
para
volver
a
lanzarJa
de
.
.
mi t
. ula
nuc, o, en un monc_~ o circ . r,. en que la propia acción del hombre es absorbida por 1
ti

acc1~n o movuruento del que la ha ejecutado.
a
Dios es la identidad absolutamente · f •
de inf ·t
ºb
m mita o 1a substancia Uni a que con ta
El
~::~t:;: :~ de éstos expresa una en ia etern~ e infinita.
Tod C
e as partes y la suma de las partes forman cJ
. o. omo cada parte es un dc-stello de la misma Substan . U .
.
c1pa de su misma n tur I
c.ia mea y parhtodas las
f
a a~' n cada parte hay una expresión del Todo y
L , _partes orm.an en_Junto la ausa Unica que es Dios o la Natural~a
a uruca substan ia posible es ]a identidad neC'esaria A SE
, . .
y se identifica con Ja ubsta •
.
,
o
por
s1 misma
neta mea.
La Sub 'tancia
· A S'E
nec idad de otron:=p1:, • • ,len_ eltiII~ _encuentra su propia ju tificación, sin
.
.
que a JUS 1que.
La u~ tan J~ Umca tiene una naturaleza singular y no admite &gt;lu .
porque s1 es Umca no euede ser dos o más.
1 raüdad,
. de Dio. y n·
• Los atributos d la , ubstancia son lo atrºb
1 u tos .m r·1mtos
,gua~ a la ubstancia única, que es la aturalc-za.
ios
. Dios es naturaleza y la Naturale7,a es Dios, expresada en I f
S1ve Natura.
a rase ive Deus,

;:t: ::

La idea de aturaleza tiene un doWe sentido:
A) Todas las cosas proceden de Di .
B~, Dio no enge~dra nada distinto de su propia naturaleza.
As, pod_ emos explicar por qué Dios está lo mismo en la P ·1edra que en cl
d h
pensanuento el ombre.
Todo es ~íos y los atributos son manifestaciones de Dios; todas las cosas
brotan de Dios o proceden ele Dios.
La filosofta de · spinosa es panteísta, que quiere de ir aceptación d Dios
en la naturaleza, orno suce&lt;le en el "V danta" ind"
1
,
filosofías orientales.
io o en a mayona de las
¿Existe una omunica ión de los distintos atributos con la ub tan · ? n
díamos prcgu t
Q , 1 .,
c1a . .co' ,
n ar: ¿ ue rc_ac1on
tiene? o hay pluralidad de ubstantia; no
ha} mas que un~ ~~tanc,a con dos atributos: el pensamiento y la acción.
o hay comurucac1on de los atributos con la Substancia
pe ro s1, J1ay corr .
'

221

�f
pondencia. La correspondencia de unos atributos y otro de la . ub·tancia, está
determinada por la mayor o menor jerarquia que en la naturaleza tienen.
o es lo mismo la piedra que la planta, no es lo mismo la planta que el
animal, no es lo mismo el animal que l hombre. El hombre constituye dentro
de la naturale:za el atributo superior o más rcano a la • ubstan ia única.
Podemos pensar que el orden ideal es el mi mo que el real, pero en este
caso no se trata de especular sobre una realidad ideal, sino de la realidad
misma, porque idea y naturaleza es lo mismo y no cabe separación.
La filosofía de Espinosa viene a negar la filosofía de Aristóteles, o cuando
dice que Dios es trascendente al hombre o inmanente al hombr . En Espinosa
el ser no es creado por Dios, sino que participa de la naturaleza de Dios; todos
los seres que forman la naturaleza son partículas de la Substancia únira, }'
todas las partículas sumadas constituyen la naturaleza ele Dios. Una partícula
no es Dios, aunque partici_ec de la naturaleza de Dios; todo es naturaleza y no
tiene sentido oponer la naturale?.a al espíritu. Por eso el espíritu del hombre
o la piedra están onstituidos por la misma naturaleza de Dios.
El hombre es pensamiento y el pensamiento es tan naturaleza como la piedra.
El hombre es un modo de la Substancia, una simpll' modificación de Dios,
con los dos atributos de acción y pensamiento. Los seres de la naturalc--a son
cambiantes en sus formas, pero no lo son n su substancia que es eterna. n
hombre na e y muere, pero otro nace con otra forma aunque semejante. La
forma ha cambiado, pero la sustancia del hombre se renueva siempre en su
propia eternidad. Igual sucede con todos los seres. La piedra que hoy vemos
formando parte de una montaña rocosa, en el futuro, esta pied1·a será polvo,
y el polvo de dicha piedra podrá otra vez volver a ser piedra y formar parte
de otra montaña rocosa. La idea de la piedra como ubstancia es lo que permanece y sus formas son cambiantes, igual que la de otros St&gt;res.
Espinosa dice que el hombre tiene uerpo y alma; el alma es la idea del
cuerpo, porque un cuerpo sin alma no tendría movimiento, ni estaría animado
por la fuerza penetrante del espíritu divino, el que le anima; todas las formas
de la naturaleza, aunque en distinto grado tienen la misma substancia y el
mismo modo de ser.

Cuanto. más sa~io es un hombre, es más libre, porque tiene menos necesidad Y la 1gnoranc.aa le crea la esda,,jtud. El propio Espinosa dio tm ejemplo
con _su conducta: hebreo de raza, conservó siempre u espiritualidad indepen~ente y fue expulsado de la comunidad hebrea ganándose mod tamente
su VIda como tallador de vidrios para ópticos.

Existe un paralelismo entre el alma y el ucrpo, uya existencia es inseparable como Substan ia eterna. El cuerpo no sería, si cl alma no le diera la forma.

En esta idea de la libertad, sólo Dios es libre y su libertad se reparte entr
todos los atributos de la naturaleza.
e

Antes de que las cosas sean, ya son en la mente de Dios, y antes de que el
cuerpo sea, ya está prefigurado en el alma. El alma configura, conforma y
da el ser al cuerpo.
Todo lo que acontece en el hombre con sus propias pasiones, es naturaleza
y sigue el cur.;o de la naturaleza.
A los otros seres, en duerente gradación, les acontece lo mismo. La planta

222

tiene un m taboli mo_ d~ su savia que determina su crecimiento y es lo que
de_be ser e~ el cumpluruento de su naturaleza divina. Pero en todos Jos seres
existe la libe~d como una necesidad de su naturale7.a, y cada ser O cada
cosa se determman a obrar por sí mismos; cada cosa es lo que debe ser y
los frutos son la determinación legítima del obrar en la naturaleza. El hombre es hombre y la flor es flor por la libre determinación de su naturaleza
o de su fruto, cumpliendo eJ natura} destino que le corresponde.
Poddamos decir con Espinosa que Dios y la naturaleza hacen siempre su
voluntad y la voluntad de cada ser es cumplir su propia naturaleza, que es
la voluntad de Dios.
Esta teoría de Espinosa demuestra que únicamente la libertad está en Dios,
puesto que todos los seres cumplen su libertad· es un detennini mo Cilosófico
en que las cosas suceden porque deben suceder, y Ja voluntad de los seres
está en~denada en la Substancia única; todo sucede cuando Dios lo quiere
en su libre determinación.
Esta doctrina niega la doctrina cristiana del libre albedrío en virtud del
cu~ todo hombre
libr para elegir el camino que quiera, 'in que Dios Je
~Jete a su ~oluntad. ~I hombre es bueno o malo, porque libremente ha elegido el canuno del bien o del mal. El determinismo es un fatalismo de los
hechos,_ en -~ue el l~ombre n~
mueve mo\;ido por su voluntad, sino por la
dctcmunac1on de r1rcu.nst.anr1as y de hechos exteriores que Je obligan a veces
a obrar en contra de su voluntad.

Y. en e1 caso de Espinosa es la propia voluntad divina Ja que mueve la
propia voluntad del ser. El hombre es esclavo porque se cree libre y se ve
arrastrado por la necesidad; en est caso es la necesidad imperiosa fatalista
de la voluntad divina y la única libertad deJ hombre e fa Jºbertad,
1'
• •
1
para e
COnOClllllento.

L_a acción d~ Di~~ se ejcr e en todos los seres, porque Dios Jo quiere en
su hbre dete~ 10n, o Dios ejer e siempre su voluntad sobre todos los seres. ~sta doctnna supone que el hombre no es libre, ni el mundo tiene una
~al1dad, y que tocio es necesariamente det •nninado por la causalidad divma. 8:epetim~ que no hay más libertad para el hombre que el conocimiento.
La razon es libertad para conocer que no somos libres y obedecer a Dios es

223

�la libertad, o cumplir las leyes de la naturaleza en nosotros mismos; todos los
saberes son un saber de Dios.
En este conocimiento supremo reside la libertad y la felicidad; conocer es
solamente conocimiento de la naturaleza y de sus leyes; en el amor intelectual
de Dios es donde culmina el saber y la vida.
En 1a Ética de Espinosa toda cosa es en cuanto es en sí misma y tiende a
ser como la esencia actual de cada cosa que se muestra en un tiempo infinito. Podría resumirse este proceso en el ser ético, en el hombre y en todos
los seres, en seguir siendo siempre, porque la Substancia divina de la que
están formados todos los seres es infinita y no cambiante.
Todos los esfuerzos de la mente en el hombre tienden a una voluntad de
ser ellos mismos o integrarse cada vez más por el saber consciente en 1a Substancia única.
Si se trata de la mente y del cuere_o, se llama entonces apetito o deseo
de conseguir lo que no se tiene, mientras el hombre no tenga conciencia plena
de la Substancia única de la que forma parte.
Hay siempre en el ser un apetito o un deseo de ser que 1e lleve a e¡;e conocimiento absoluto, pero este conocimiento no le es dado al hombre, porque
si así fuera, quitaríamos razón y sentido al progreso humano.
Todo lo que el hombre consigue, lo hace a veces con esfuerw y dolor, pero
el camino o el propósito es llegar a un conocimiento absoluto o a integrarse
dentro de la Substancia única, de la cual todos los seres forman parte.
Creemos que algo es bueno, porque el apetito o la tendencia del hombre
es siempre el bien, y si no lo realizamos, negamos nuestra propia naturaleza
divina; el bien lo queremos o lo deseamos con un contenido más o menos
consciente, determinado por nuestro mayor o menor saber.
El sabio es el que tiene más elevada conciencia moral, y el ignorante puede realizar actos morales, sin que de ello tenga conciencia.
Pero sabio no es el que tiene un determinado conocimiento intelectual de
la materia o de la inteligencia, sino el que tiene especialmente un saber mo-

ral o un mayor saber de la Substancia.

La alegría y la tristeza se corresponden con el aumento o disminución del
ser y de la perfección. El ser es más feliz o más perfecto cuanto más se acerque al conocimiento de la Causa única o de la Substancia única de la que
él mismo está formado.
El ser de los seres, es siempre un esfuerzo, un afán de llegar a ser, o un
afán que le acompaña siempre, del que no puede prescindir, porque todo ser
aspira a Ja perfección. Especialmente el hombre tiene conciencia de este afán

de ser; en los otros seres hay un perfeccionamiento biológico, que Jes permite
lograr cada vez un mayor perfeccionamiento de funciones.

224

~l caballo de hoy procede de los equinos toscos de las primeras edades de
la herra, llegando a un perfeccionamiento en la ligereza y en el refinamiento
instintivo, que le hace superior a los animales pasados o a sus edades pasadas.
El hombre de nuestros tiempos no es igual que el que vivía en el Cuaternario; todo su proceso cultural es el fruto de milenios de tiempo.
Encontrar la fundamentación racional de la cantidad y el número dio Jugar, a la ciencia matemática. El saber buscar las leyes generales que rigen los
fenomenos de la Naturaleza, fue un considerable progreso, o al establecer las
~ey~s _del pensamiento en la abstracción filosófica, lo que antes eran realidades
md1:'1du_~les, sin ordenación y sin sentido, se convirtieron en leyes que dieron
e&gt;..'!1licae1on de todos los seres clasificados en especies y géneros del pensaIlllento, estableciendo la ciencia universal que liga a todos los seres entre
ellos y Dios.
Todo este proceso son grados de sabiduría en la conciencia del hombre
usando 1a libertad de conocimiento para llegar a explicar y a reconocer e~
un orden intelectual, la Causa o Substancia única de que está formado.'
Ser es querer ser siempre, puesto que formando parte de la Substancia
única, gozamos de ansia infinita de eternidad.
En. ~oda acción ~~~na hay algo que cambia y algo que dura. La perduracion es la explicac1on de la Substancia única. Pero entre todos los seres
es el hombre el que tiene en su esencia un deseo de ser siempre y saber lo
que desea, que es el fundamento del conocimiento.

Fundamentos metafísicos de la Ética de Espinosa
La Ética es la filosofía teológica de Ja Substancia y la Substancia es la
esencia aristotélica que en Espinosa implica la existencia. Pero la esencia en
Espinosa implica la existencia como concepto, pero no como realidad. En
Espinosa es la razón la que determina la realidad y es evidente por sí misma
como concepción de la realidad, concebida por sí miSJna. En la esencia de
Ja Substancia divina se identifica con la verdad, pero no en la criatura O en
el mundo. La operación realizada es una abstracción mental no adecuada
con la realidad. Debo reconocer aquí las enseñanzas del Se~ario de Metafísica del Doctor José Gaos, mi ilustre maestro.
Espinosa realiza un paso del intelecto a la naturaleza o del pensamiento
a la realidad, convirtiendo la esencia en existencia.
Espinosa forzaba la creación de una metafísica del universo y una Ética
basada en el teocentrismo de la Substancia, unificada con la esencia indivi~
sible de la existencia. Quiso resolver en una batalla pírrica del entendimiento
el no ser y el ser de Aristóteles. La esencia y la existencia se unifican en un

225
H15

�trascendental ético. Y esta idea de la esencia implicada en la existencia es

el argumento ontológico de San Anselmo.
Hay una existencia finita y una esencia infinita. Si lo pequeño tiene potencia para existir, a Dios o lo infinito no le podemos negar la potencia para
existir. Luego, Dios e.'Cisle como infinito como e~'"l.Ste lo finito.
Podemos señalar en Eseioosa la siguiente doctrina:
Una teoría de la esencia y la e.xistencia.
na teoría del conocimiento y la verdad.
na teoría substancialista.
Una teoría escncialista.
Esta implicación de la esen&lt;"ia y la existencia es un postulado, porque la relación ntre la esen ia y la existencia es una antinomia, que nace d la antinomia de los trascendentales aristotélicos. La verdad de los postulado· depende de la verificación de los teoremas de la realidad.
En Aristóteles, la potencia y el acto entrañan l ser y no ser o e.l ser y la
existencia; Espinosa trata de unirlos en un postulado moral.
Ahora bien, la teoría d la Substancia es la teoría de la distinción y la
comunidad, porque de otra forma nada habría de consistente para nu stro
intelecto.
A la Substancia se le conoce por sus infinitos atributos. Pero la pluralidad
exige eJ no ser. Y la Substancia para Espinosa no es divisible en partes.
· Cómo conciliar la unidad de la ubstancia con la pluralidad de modos y
a~butos? Espinosa conCJ'be fácilmente a la Substancia, pero concibe dillcilmente al mundo, conciliado con la unidad de la Substancia.
El no ser está siempre presente en I mundo y los modos y los atributos
son necesarios para concebir dinámicamente a la Sub tancia.
La Substancia es para Espinosa la causa de sí misma, donde la esencia implica la existencia. Substancia es lo que es en sí y concebible por sí. O aquello
que no necesita de otra cosa para ser concebido o formado.
y el atributo es lo que el entendimiento percibe de una Substancia, como
constitutivo de su esencia. Las afecciones de la ubstancia es el modo o lo
que e.xiste en la ubstancia que nos permite concebirla.
Dios s el er absolutamente infinito o una Substancia concebida por infinitos atributos expresando una es ncia eterna e infinita.
Espinosa asegura que la Substancia es anterior en naturaleza a su afecciones o modos. Confirma la definición de la ubstan ia. Y si hay dos substancias con atributos diferentes, nada tienen de común entre elJas.
n la dos proposiciones primeras y la tercera de la Ética. La propo ición
cua1 ta afirma: dos o varias cosas distintas se distinguen por la diversidad d
atributos de las substancias respectivas o por la diversidad de modos.

226

En la proposición quinta, afirma que sólo hay una Substancia de la misma
aturaleza. No puede haber en la naturalC7.a dos o varias substancias d la
mis~la natural~ r atributos. i existen varias, deben distinguirse por Ja diwrs1dad de atnbutos o modos. o podrán existir ,-arias substancias, ino solamente Una porque una Substancia, se dice en la Se:&lt;ta proposición. no puede
ser producida por otra substancia. Ya en la definición de Substancia se afirma que era aquello que no necesitaba de otra cosa para ser concebido o
formado.
En la proposición séptima se afirma la implicación de la esencia y la exis, tencia, asegurando que pertenece a la naturale7..a de una Substancia el existir por sí misma. Y en la octava que toda ubstancia es necesariamente infinita porque Jo es desde la eternidad y no ha sido causada por otra que implicaría las limitaciones temporales.
'

En la propo i ión nueve se dice que en proporción de la realidad o del
ser que posee cada cosa, tiene mayor número de atributos o que existe una
proporción de mayor o menor de todos los seres, en relación con el er único
o Substancia única.

En la proposición diez se afirma la pnmacía de la Substancia al conocer
a los atributos o su concepción csencialista; cada uno de los atributos de una

ubstancia, deben ser concebidos por sí mismos.
En la proposición once se afirma en el argumento ontológico de San An-

misma

selmo, al decir con énfasis teológico: Dios o una ub ·tancia constituida por
una infinidad de atributos donde cada uno e.q&gt;resa una esencia eterna o infinita, existe necesariamente.
E? la propo~ici~n doc_c se defiende Espinosa del no ser que le preocupa
Y afuma: de rungun atnbuto de una Substancia puede ser formado un conrepto verdadero. o puede admil.irse que una ubstancia pueda ser dividida.
Sólo de la ubstancia puede formarse un concepto verdadero.
Por eso se afirma en la misma concepción en la proposición trece: una
Substancia absolutamente infinita e indivisible.
Esta concepción teocéntrica está c01úinnada en la proposición catorre. y
aquí el énfasis afirmativo es concluyente: inguna Substanria fuera de Dios,
puede ser dada• ni concebida. Y en la proposición quince e tá sin duda peni.ando en Descartes con sus tres substancias y se afirma en la unidad de la
Causa sui: todo lo que es en Dios está y nada puede ser sin Dios ni ser
ronr bido.
En la proposición diez y seis, afirmada previamentl: la Substanda ú1úca ,
conrt'de la •.&gt;..;stencia del mundo como formando u ser en el ntcndimiento
divino y die textualmente: de la ne idad d la naturaleza divina, podemo

227

�cole · una infinidad de modos en una infinidad de cosas o todo lo que puede
ser rnnc bido por el entendimiento dh·ino.
.
,
E pino·a acepta las pas.ion y quiere regularlas por mecho ~e la raz?n. Hay
Wla dualidad d ser r no r n el hombre. que le es esencial. y as1 se e.xplican lo trasc ndental s y I concepto de Dios en la Unidad a~soluta .. Pero
hay w1 conflicto ntr la natunle?.a y Dios. ¿Hasta qué punto Dios explica la
moral y hasta qué punto la moral ei,.-p)ica a Dios?
.
Lo trascendentales son ideas coníusas de imágenes inabarcables. La conungt.."Ilcia de una ·plicación psicológica de la ignoran ia y I existencia e concebida por la costumbre.
.
El problema de la di tinción de la esen ia y la. xi.stencia, se explica por
ios, qu lo unifica. Los valores pueden dar explicación de Dios para el
hombre y pueden ser a11lropológicos, sociológicos, te.
Los atores p rm.iten conocer a la di,·inidad o por lo \'alores morales conocer a Dios.
Espiuo · qui ene ntrnr la unidad de la reali~lad en ~ios. Pero e~ vez
de una realidad, hay pluralidad de realidades. Espinosa qmso forzar_ su mterpretación de la filosofía, tratando de explicar la unidad y la pl~ralidad.
El historicismo fue su imagen opuesta, valorando la pluralidad que es
ausencia de toda unidad.
El estudio del ser tradici nal es para Espinosa la Ética. Hace ine: · tente
el concepto del bien o del mal, del amor y el odio en la Substanda única.
La aclccuacióo d la mente del hombre con la mente &lt;li~a es la .m~r~l
por exc lencia. produ íénd
una unidad subjetiva, y el conJuto de mdt\'1duos forman una subjeti,·idad absoluta. La Sub tancia los unifica en su
sencia.

La renovada creació11 del tiempo. I mael Diego P~rez
Los filósofos y los fí icos se han preguntado por el tiempo. in entender
lo que sea el tiempo no podemos saber Jo qu~ sea el espacio o t habitáculo
donde lo seres del niverso moramos o hah1tamo .
.
.,
Por de pronto y desde el punto de vista del hombre es una mvenc1on el
tiempo.
La duración
diferente porqu duración es la razón del r de las cosas
que hoy son y mañana dejan de ser. Y el tiempo ha de ser durader~ y eterno.
Aristóteles a guraba que la duración del ayer, del hor }'. de_l i_nanana, constituía el tiempo. Pero cl tiempo para lo griegos ra un env Jecmuento. ~ramos
y dejábamos de ser, como el mayo1· de los males. Por eso ~¡ pueblo gnego se
horrorizaba ant la muerte y pensó en ha er una hwnamdad t ·rrena bella

&lt;"antando a la juventud, que era el tiempo de los héroes y de lo· amantes.
us templos o sus mo1adas procuraban que fueran bello y d ·cubrieron la
proporl'ión de los materiale y de las formas. Y Atenas y toda su proyección
rn el mundo mediterráneo pobló de templos de dioses o de héroes que inmortalizaban la belleza y la sabiduría.
Y cl mármol blanco de las canteras del Pcloponeso y de Ja Itálica facilitó
los materiales dignos para las formas escultóricas o arquitectónicas.
Amaban la vida que \"Ívían como el mejor de los mundos posibles y se
horrorizaban ant Jo desconocido, después de la muerte. Hay un pasaje de
la Odisea en que 1a maga 'irce, que había acO!!i&lt;lo a Ulises n su periplo
mediterráneo. de.salentada por la partida dd navegante, le ofrece para r tenerlo, 1 amor eterno y Ulist · cont ·ta: iás quiero ser esclavo en el mundo
que principe en el reino de las sombras.

En un mundo que aceptaba la esclavitud y que la consideraba el mayor
de los males, remm iar a ser príncipe para ser esclavo denotaba el terror
ante las sombras que esperaban al fallerid . El barquero Carontc. on sus
barbas fluviales y su sonrisa nigmática invitando a pasar la laguna, rcaba
toda clase de terrores en el alma de lo de clichad que habían perdido u
cuerpo.

El tiempo es una creación continua del hombre, porque la crea ión no puede ser por una sola vez, sino constante } esta creación e hija de la libertad
y de la capacidad creadora que en todo hombre existe. adíe puede aspirar
a una creación única. Tal ez Don Quijote y Fausto sean eterna&lt;: en su simbolismo, como c1 eaciones permanent s de la candencia humana. Pero nadie
puede asegurar que sean así siempre en otras dimcnsion del tiempo que
hoy no podemos sosp char.
Bergson ~ruraba que el tiempo es una in\'cnción o no es nada en absoluto.
Creamos nuestro tiempo con la reación de nuestro universo, lo mismo
que creamos nuestro mundo de belle-La o imarinamos nuestro demonios que
nos atonn ntan.
Espinosa no cree en el tiempo, porque el tiempo como creación del hombre, sería imaginar algo fuera de la naturaleza de Dios y eso no s ría posible.
toda cr ación stá en la mente de Dios y reconocerlo está en la libertad de
pensamiento para pensar en Dios y 'lo en Dios. Otra libertad no es posible
ni otra ciencia tampoco. Espinosa sólo reconoce como v rdadera cienda la
ciencia de Dios o de la aturale-La, como una Substancia única, de la que
se proyectan todos los accidentes, aunque todos participen de la naturalezi
divina, en proporciones o jerarquías diferentes, unificadas en la Supr ma
nidad de Dios.
El tiempo es pues mo\'imiento

rcativo, invención constante y renovada.

228

229

�Los filósofos han reconocido varias clases de movimientos. El llamado desplazamiento, como una bola de billar o un ser humano que camina y se traslada de un lugar a otro. Es el movimiento estudiado especialmente por los
físicos. Este mO\i.miento es reversible. Podemos volver al lugar de donde hemos partido o a otro diferente.
El tiempo cícljco como nuestro organismo o los sistemas estelares, en que
los ciclos se repiten, como el sístole y diástole de nuestro corazón o los movimientos de la luna dando vueltas a la tierra. O los proceso lústóricos que a
juicio de algunos filósofos es un curso y r curso de acontecimientos.
Por eso afirmaba ietzsche que otra vez vo]v rán la maldad, la perfidia,
la envidia de las generacione · y otrn ,·ez nacerán los hombres que enseñarán
todos los idealismos, que sólo el "superhombre" podrá superar. Pobre Federico: alumbró monstruos } nos legó el tartamudi.smo y la obscuridad de los
profetas históricos. Y dejó escrito aquel pensamiento: entre el hombr y el
superhombre sólo existe una cuerda, pero una cuerda tendida sobre el abismo.

,,.

Y el movimiento de evolución que se manifiesta en todos los seres. Esta
idea está en Bcrgson y en Thailhard de Chardin. Es la génesis, el crecimiento
y la maduración de los organismos biológicos. Este mm, imicnto como el desplazamiento es irreversible. unca los seres que fueron, vuelven a ser.
rán
otros semejantes pero nunca los mismos. Es el movimiento por excelencia y
que para Chardin permite alumbrar nuevas especies superiores hasta llegar
a la hominización o la aparición de 1a conciencia del hombre. La Ultra física
alumbrará w1a especie del hombre superior al actual que conocemos y que
habrá madurado su conciencia en nuevas dimensiones de la inteligencia y
del espíritu.

En el
uevo Testamento alcanza
ta
• .
se mee. "C
.
.
~
conc,_encra del tiempo creador y
.
ump~~o es el tiempo y el remo de Dios está cercano". "El tiem o
es una madu.rac1on, como 'el tiempo de la siega' o el •a·
d I fru p
La
"6
empo e os
tos'
e;carnac1 n ~ un n~cimiento, que llega a Israel y desde Israel a todo ei
mun o ,Y no J_JOdn~ realizarse n cualquier tiempo.
y as1 se d1ce: Aprended la parábola de la higu .
d
están t"
b
.
era cuan ° sus ramos

iemos y rotan las hoJas, conocéis que el estío se acerca"
Por eso Jos griegos b
b l
•
·
l
usca an a esencia de la substancia y aseguraban que
~d O que responde acerca de lo que es una cosa que es. Lo que posee el inruv1 uo como causa de su se
d
. d
tenciaJ.
r y e su m ependencia, su constitución subsisvie~:::~onocer lo_ que ~ el ser es comprender la fuente de donde pro.,
sus manifestaCJones y para ellas comprender el tiempo 'i la du

rac10n.

•

. Bergson_ aseguraba que la realidad se nos aparece como un manantial no
mterrump1do de no\'edades o de creaciones sucesivas.

Observemos la naturaleza. Crecen los vegetales, la vida engendra especies
nuevas, como el equino y los actuales caballos, el mundo se renueva con nuevos progresos de la ciencia y de la sociología. Vemos niños que nacen y pasan
por todas las etapas de su desarrollo, desde la itúancia a la vejez; es una
génesis viviente que todo lo modifica y perfecciona.
El descubrimiento de la evolución lo acabamos de descubrir. Para los griegos era el mundo algo terminado definitivamente }' para nosotros, como muestra Chardin y la biología, es una cosmogénesis hasta llegar a la antropogénesis.
Para los judí.os es la evolución un ascenso y una conquista, en que todo se
crea por el esfuerzo de maduración de la inteligencia &lt;le! hombre
el
pulso ascensional de todo los seres ,ivos. La evolución bíblica muestra la fecundidad y la bondad de Dios, como la muJliplicidad de los seres y la lústoria es una maduración que va desde el génesis al hombre que ha descubierto
la energía de la materia y su núcleo capaz de desintegración o de aplicación
al progreso.

y un-

230

231

�METAFfSICA Y FE OME OLOGíA DE LA MUERTE E LA
FILOSOFfA DE AGUST1N BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE
Lic.

CARLOS

Go z.ú.Bz

SALAS

de la metafísic.a o de la ontología -si admitimos la djstinción que se viene repitiendo desde Walff hasta Karl Jaspers-era hasta hace poco relativamente inusitado. La misma Escolástica no hablaba de la muerte dentro de la metafísica quizá porque dentro del puro especular filosófico no existe la "muerte del ser", sino la muerte de "este ser".
Por lo mismo qu no existe la muerte en abstracto, no quiso hacer ciencia, o
porque consideraba "lo vivo" dentro de la psicología llamada "racional".
Hablar de "la muerte del ser" implica considerar no sólo a los seres vivos,
sino también a los inanimados ya que todos más o menos desarrollan el proceso entre ser y desaparecer o entre aparecer y transformarse, proceso más
difícil de apreciarse en los seres del reino material que no en los del reino vegetal y animal donde palpablemente aparece el proceso de IJa.cer, desarrollarse
y morir. Sin embargo, en todos los entes en concreto se puede apreciar aquello
que inquietó a las Escuelas primitivas: la mutación, el cambio. Porque en
toda mutación hay algo que primero es y después deja de ser, y por tanto,
en cierto sentido, hay muerte de lo que deja de ser. Los presocráticos entre
otros muchos problemas que se plantearon --su mérito radica en eso, más
que en sus soluciones, seg{w el P. Guillermo Fraile---1 elaboraron sobre la
marcha las nociones del ser y el deshacerse. Les impresionaron los cambios
cíclicos de las cosas, la generación y corrupción de los seres, comenzaron inquiriendo de qué están hechas las cosas, cómo se hacen y cuál sea el primer
principio de ellas. Lo cual equivale a formular el dualismo entre el ser y el
aparecer, entre las esencias y los fenómenos, Y a vislumbrar por deba jo de
las mutaciones incesantes, algo permanente. Si algo deja de ser, algo muere
en eJ sentido de dejar de ser. Así planteada la cuestión: podría hablarse de
INSERTAR LA MUERTE DENTRO

' FRAU.E,

O. P.,

GUlLLERMO,

Hútori.a de la Filoso/la, tomo [, BAC, p.

233

�"la muerte del ser". La propia metafisica escolástica no trataba la muerte
como objeto de estudio porque parece estar excluída de la misma definición
tradicional de la metafísica como "la ciencia del ser en cuanto ser'' y reservaba, en cambio, alusiones a ella, sin proponer una doctrina especial, al tratar
del "ser vivo" en la psicología racional.
La Teología presenta la muerte como "novísimo" en sentido escatológico
personal para todo ser hwnano y el necesario encuentro con el Dios Juez
Eterno. La muerte como "postrimería" que le ocurre a todo hombre en consiguiente enfrentamiento con lo eterno. El cristiano no mira sino de modo
completo, total e integral la realidad. No puede considerar distintos el orden
del ser y del acontecer, el metafísico y el real; por consiguiente la muerte
entra de lleno dentro del objeto de lo teológico lo mismo que dentro del
evangélico. La novedad de la filosofía contemporánea es que la ha considerado dentro del mismo ser, objeto por tanto del considerar metafísico. A
partir de Martín Heidegger la metafísica ha incorporado el tema de la muerte. Heidegger "se encierra en el análisis de la muerte dentro del más acá en
cuanto que se limita a hacer la exégesis del fenómeno bajo el punto de vista
de entrar en el ser ahí". 2 Independientemente de la consideración nihilista o
no de su filosofía, al formular al hombre como un "Sein-zum-Tode", como
"ser para la muerte", da carta abierta a ésta dentro de la metafísica que
parece ser uno de los legítimos méritos de su filosofía.

•
Las anteriores reflexiones quieren ser la justificación cabal del título de
una obra, plena de madurez y de sentido, del Dr. Agustín Basave Femández
del Valle: Metafísica de la muerte 3 que, como el destino de todos los libros
que verdaderamente valen, no he visto comentado ni mucho menos justipreciado por ninguna crítica. El Dr. Basave aporta no pocos puntos de vista
originales, llenos de claridad y sobre todo abiertos a Ja esperanza, y para ello
no deja afuera ninguno de los imprescindibles nexos y aportaciones de otros
filósofos ni siquiera los nexos teológicos imbricados por fuerza. Creo también
que dentro de su antroposofía del hombre, que es lo más elaborado y personal que conozco de su pensamiento, es un paso firme y seguro. Nos ofrece
un volumen jugosísimo como pasto de seria meditación -lo digo por experiencia personal- y un ensayo de propia interpretación que además de reSer y Tiempo, México, 1951, p. 284.
• BASAVE FERNÁNDBZ DEL VALLE, AousTÍN, Metaflsica de la Mutrle, Librería Editorial Augustinus, Madrid, 1965.
• HEIDEGOER, MARTÍN,

234

coger lo más importante que en filosofía -y aun en la novela- se ha dicho
sobre 1a muerte, sistematiza jwito con los suyos aquellos puntos de vista
completándolos a veces y otras rectificándolos.
. Por fl•atarse, de un libro ~ denso y bien organizado creemos oportuno
~rtar los ep1grafes de los bien armados nueve capítulos para tener una
idea global de cómo el filósofo mexicano encara el tema y asedia todos los
flancos posibles de ese enfrentamiento: Cap. I. Ubicación de la muerte dentro del sentido de la vida. Cap. JI. Significación y sentido de la muerte. Cap.
III. La muerte como situación límite de un ser-para-la-salvación. Cap. IV.
La muerte y sus nexos ontológicos. Cap. V. Puntos de vista y actitudes ante la
muerte. Cap. VI. Visión pagana y visión cristiana de la muerte. Cap. VII.
La muerte en la novela. Cap. VIII. El suicidio. Cap. IX. Fundamentos de la
inmortalidad anímica personal.
Como se deja suponer obviamente, el Dr. Basave considera la muerte dentro del contexto hwnano y cifra desde el principio la tarea que se propone
al elaborar su metafísica de la muerte: "La tarea central de la metafísica de
la muerte estriba en buscar sentido a la realidad -vida y muerte- en que

está el Hombre"."
Al estar localizada en la vida, la muerte no puede ser separada de ella
en la consideración de su ser. Esa me parece haber sido la deficiencia de la
Escolástica: no haber encarnado la muerte en la totalidad del "hombre". El
punto de vista de Basave está en ello en la línea de Heidegger, de José Ferrater Mora y del mismo Jean Paul Sartre. Inserta el problema dentro de la
problemática humana, de lo que también Unamuno, paralelamente, se propuso al hablar del "hombre de carne y hueso" y conectarlo con su "hambre
de inmortalidad". Pero Basave no se contenta con ahondar el pensamiento de
los grandes pensadores como Platón, Séneca, Heidegger, Nietzsche, sino que
establece una interpretación de su pensamiento y rectifica más de alguno
de los modos de ver de aquellos filósofos.

TERMINOLOGÍA NUEVA

Más que q_uerer hacer una exposición completa de cada uno de los capítulos de este rmportante hbro y un análisis y una crítica a cada uno de ellos
prefiero exponer algunos de los grandes aciertos y algunos apuntamientos crí~
ticos según los cuales no estoy de acuerdo en ciertos enfoques.
Usa Basave Femández del Valle una terminología original creada por él
• .BASAVE

F.

DEL VALLE,

op. cit., p. 9.

235

�mismo sumamente clara y original, que si por un lado no desdena el contenido
los términos de la filosofía contemporánea de la aristotélico-tomista,
desborda a menudo su contenido y los abastece de mayor significado. Por
ejemplo, la persona como ~•ser-para-sí" es verdad a medias, más bien está
decir que "siendo para sí, es para Dios" pero, evidentrunente este es un choque con las filosofías nihilistas. "El amor desordenado (libido) nos lleva a la
disloca-ción". 5 Esa dis-locaci6n. es la que se vive ordinariamente en el placer.
La definición del Yo es precisa: "Soy un ser viviente, cognoscente, dotado
de actividad físico-espiritual". 6 El hombre experimenta ( todo hombre), ansia
de "plenitud subsiste11cial", entendiendo por ésta la complementarieda~ del
ser en la eternidad. En cada acción tiende el ser humano a consegwr su
pleno desarrollo. Y así se explica esta feliz expresión que él se ufana de acuñar
usándola con frecuencia porque, además, cifra su creencia en el más alla, y
al propio tiempo, la justifica: "El múverso entero DOS esá diciendo, a toda
hora, que venimos de Dios y vamos a Dios".7 Basave distingue a la perfección entre el ''ser" y el "llegar a ser" o sea lo que se es y a lo que se aspira,
"la vocación", y así se entronca con la filosofía del proyecto que asimila y
toma de los actuales fil6sofos ( Ortega, Sartre) . El legos debe primar sobre
el ethos, DO obstante que "la voluntad y los afectos dejan sentir su impacto
sobre la inteligencia":!! De ahL el moralista consejo: "Debemos procurar, no
obstante amar la verdad sobre todas las pasiones para llegar a la libertad
del espÍl~tu". 9 En esto tal vez se inspire en una de las frases más profundas _de
las Escrituras: "La verdad os hará libres" (Amar la verdad Y- .. ) El bu:n
saciante es la felicidad buscada del hombre. Así el tiempo es "oportunidad
y salvaci6n" al mismo tiempo qu_e opresión de la vi~. Habla de una ul~r~:
vida sensible que hace perder el nnedo al no ser y supnme el verdadero monr.
A Dios lo nomina como al "Ser fundamental y fundamentante" :11 A la vida
la apela "ofrenda meta-vital". El hambre de salvación constitúyese en antípoda del "hambre de inmortalidad'' unamunesca.
.
Ya había advertido esa nueva fraseología con que Basave renueva continuamente los conceptos tradicionales y explora nuevas vislumbres de realidades que, como buen filósofo, intuye. En este libro queda confirmada su
magnífica capacidad para hacerlo.

a:

F. DEL
F. DEL
BASAVE F. DEL
BAsAVE F. DEL
BAsAVB, ]bid.

• B,i.sAVE

VALLE,

0

VALLE,

•

•
•

BASAVE

1•

BASAVE,

:u .BASAVE,

236

RECTIFIOAClONES

y

VALLE,
VALLE,

op. cit., p. 91.
op. cit., p. 93.

op. cit.,
op. cit.,
op. cit.,
op. cit.,

pp. 27-28.
p. 30.
p. 39.
p. 41.

Filósofo con personalidad_, si no con un sistema completo -¿ cuál filósofo
contemporáneo lo posee?-, Basave ha redondeado al presente un muy completo concepto o filosofía del hombre en que cada vez ahonda perfeccionándolo. Original en parte, en parte apegado a la doctrina tradicional y siempre
alerta a cualquier avance positivo y aprovechable de algún Ii16sofo. Recordemos que es autor del volumen Filosofía del Hombre -Fundamentos de Antroposofía Metafísica,1 2 de un Ideario Filosófico 13 y de una Filosofía como
propedéutica de saluación en p1·eparación que forman el núcleo fundamental
de su pensar filosófico. Eso y sus amplios conocimientos de todas las filosofías,
le confieren autoridad para poder rectificar no pocas de las postmas de filósofos tan importantes como Martín Heidegger.
Dos rectificaciones encuentro en su obra res¡:,ecto del filósofo alemán autor
de Seind und Seit: la. Siendo el hombre ''pastor del ser" ("acaso porque
el hombre no reúna todos los entes en la luz del Ser''), "pero al develar los
entes, dejándolos ser lo que son, descubre su radical contingencia, temporalidad y finitud. Colige entonces -y Heidegger no parece advertirla- el fundamento necesario eterno e infinito".ª Una consecuencia que se sigue de
una premisa que el filósofo de Heidelberg no ha sabido o no ha querido ~n
su evasión continua y notoria de la trascendencia en toda su obra- extraer.
El hombre al testimoniar esencialmente lo que es y dar testimonio del Ser
que es por sí mismo responde al ser de los entes y al ser de Dios. Por eso,
más que pastor del ser llama al hombre "notario del universo".
Otra de las más rotundas afirmaciones -aportación valiosa sobre todo
para los creyentes-- es la sustitución victoriosa del "ser para la muerte"
heideggeriano por el "ser para la salvación": "frente al ser-para-la-muerte heideggeri..ano afirmo que el lwmbre es 1m ser-para-la salúación. La existencia
-independientemente de toda teología positiva- es un hecho radicalmente
religioso".1 s Y con la frase siguiente justifica con precisión y brevedad la rectificación: "el valor precario de lo terrestre. la vacuidad final de lo mundano
nos instan a reconocer lo otro, lo trascendente''. 16 Solamente por vía de con,.. IlASAv;E F. DEL VALLE, ÁGUSTÍN, Filosofía del Hombre , Fundamentos de Antroposofía Metafísica, Prólogo de Michele Federico Sciacca, Fondo de Cultura Económica,
México, 1957.
"' BASAVE Fl?.RNÁNDEZ DEL VALu:, AousTÍN, Ideario Filos&amp;fico, Eclitorial Jus, México,
1961 (Prólogo del Dr. Fritz J. von Rintelen).
14 BASAVE, Metafísica de la Muerte, p. 94.
u BASAVE, op. cit., p. 95.
u BASAVE, op. cit., pp. 95-96.

237

�firmación citamos el otro párrafo donde el argumento parece ser más explícito. "¿ Ser para la muerte o ser para la salvación?", se pregunta. Y responde
con el siguiente párrafo que parece ser contundente: ''Estamos implantados
o embarcados en la existencia. La experiencia de nuestro propio nacimiento
no está vedada. Cuando emerge nuestra. conciencia estamos en pleno viaje,
comprometidos a realizar una vida que no hemos pedido. Vida amenazada
por la fragmentación, la dispersión y la muerte. Amenaza que pone de manifiesto el cuidado existencial para salvarnos, por tomar imperecedero lo que
ha sido, porque ha sido valioso" .17 "Salimos de nosotros mismos, deviniendo,
porque somos, trascendentalmente, abertura a lo otro (cosas), a los otros
(prójimos) y al otro (Dios). Somos con relación a lo que no es. Específicamente somos por nuestra relación con el Ser fundamental y fundamentante.
Este fundamento ontológico fontal no se altera con los pasajeros eclipses de
Dios que sufra nuestra vida moral" .18 El párrafo citado así como todo el
capítulo III intitulado ''La muerte como situación limite" me parece de los
más ilustradores y aportadores del autor.
A la cerrazón del existencialismo heideggeriano a la trascendencia, Basave,
como filósofo católico, se opone también al análisis de la muerte dentro del
más acá "en cuanto que se limita a hacer la exégesis del fenómeno bajo el
punto de vista de su manera de entrar en el "ser ahí'' del caso en cua~to posibilidad de ser éste". 20 Eso mismo el filósofo mexicano lo completa sm temor
alguno, diciendo: "Y nada habría que objetar si tras la exégesis ontológica
de la muerte dentro del más acá, se diese la especulación óntica sobre el más
allá. Pero Heidegger nada se pregunta sobre lo que será después de la muerte.
Habiéndose limitado en los confines de la muerte fisiológica y bif6rmica, resulta natural concebir al hombre como un ser para la muerte. Bajo esa luz
aparece la infinita vanidad de la vida" .21 Heidegger hace derivar de ahí la
angustia vital, sustancial · anticipándose constantemente a la muerte, él percibe la profunda inanidad de toda acci6n. De ahí la irase trágica: T odeist
wessenhaft A12gst (el ser para la muerte es sustancial angustia). Basave deduce de su oposición al "Ser para la muerte" y de su antípoda "ser para la
salvación", frente a muchas otras consideraciones (Scheler, Unamuno y Niet.7-5che), así como de lo que espera al hombre detrás de la muerte, su concepto
de esperanza. "Esperar confiadamente la plenitud de ser en la vida eterna,
u BASAVE,
•• BASAVE,

ª

BASAVE,

:o BASAVE,
11

238

BAsAv.i.,

op.
op.
op.
op.
op.

cit., p. 93.
cit., ibid.
cit., p. 93.
cit., p. 95.
cit., p. · 95.

a pesar de la muerte, es tener esperanza". 2 z De ese modo su pensar filosófico
entronca con un existen~i~lismo c_ristiano abierto a la trascendencia a la esperanza y como el de Zubm, Berdaieff y Gabriel Marce}.
Contra la t!Jcistencia como absurdo propuesta por Camus también se alza
la ~ncepción de Basave. Ante el dilema planteado por el propio filósofo
a.i-gelmo_ rechaza el absurdo: "Para el espíritu humano no hay sino dos mundos posibles, el sagrado ( o hablando en lenguaje cristiano --&lt;lice Camusel de la gracia) o el de la rebeldía". Camus eligió la rebeli6n. Pone en claro
que el existencialismo profesado por Camus ~ que una filosofía es un testim~nio singular.' Y llevando muy hondo el análisis parece desarmar al pen!~ento &lt;:amuslallo encontrándolo en flagrantes y graves contradicciones:
S1 todo es absurdo, ¿ no será también absurdo filosofar sobre lo absurdo?" 2a
Este razon~~ento roe parece muy semejante al que enarboló San Agustín ~ontra los escepticos de su tiempo: "Si nada hay verdadero, es verdadero que
nada es verdadero. Y si algo es ya verdadero, es verdadero q_ue hay algo
verdad~o": Basave sigue adelante con su demoledor ataque: "Haciendo gala
de un ilogismo extremo, Alberto Ca.mus pretende construir íntegramente su
c~~cepción de la realidad sobre algunos postulados -a priori, sin demostracion- que hay que aceptar ciegamente. ¿Cómo puede tener valor de ciencia
su producción, si el propio autor reconoce como absurda 1a confrontación
del _Pensamiento --desenfrenado deseo de claridad- con e] absurdo mundo?
Y sm embargo, los que nos empeñamos en filosofar hoy, no podemos eludir
el encuentro del pensamiento con la existencia en el testimonio desgarrador
de un hombre del siglo :XX". 24
A la . ~once~ción cerrada e inexplicablemente gozosa de Sísifo, opone la
concepc1on
del filósofo cristiano para quien "toda ]acrea_
.,
. abierta y alegre
,
Cion es tnunfo Y alegna, donde cada criatura encuentra su sitio y misión.
Amam~s la vida bio!ógica, porque favorece la otra vida, la vida del espíritu.
Nos_ onentamos hacia valores y percibimos nuestro destino perdurable. Nos
~ntlmos res~onsables ante alguien que nos espera y nos juzga. Todo este existrr
despliegue, ¿ no está testimoniando acaso el vínculo, la conex:ión con
un msoslayable sentido existencial trascendente? Acaso estudiando el dinamismo del ser humano podamos poner de relieve ese sentido existencial trascendente". 25

:º

.. BASAVE,
"" BAsAVE,

°'

BASAVE,

..- BAsAVE,

op.
op.
op.
op.

cit.,
cit.,
cit.,
cil.,

p. 145.
pp. 33-34.
p. 34.
pp. 34-35.

239

�FENOMENOLOGÍA DE LA MUERTE

o contento con filosofar para elaborar una verdadera metafísica de la
muerte de enfoque cristiano in desbordar los cotos filosóficos, Basavc elabora en bien pensados y agudos rasgos una fenom nolo0 'Ía de la muerte. Este
aspecto vivencial es el más popular y u-abajado por l pueblo, c¡u no akama
las profundidades del razonar y del intuir. El pueblo enúen&lt;le de corazonadas,
ele presentimiento, de que no hay hora fija, de que nadie ·abe la forma de
su muerte. Pero hay olras on ·ideracion qu no alcanzan la esencia, la naturaleza, ·ino que se bordan acerca del mismo ser de la muerte. o son ac idcntes en el sentido que la Escolástica da a este término. caino: algunos de
estos ac rcamientos. " 1i muerte, la puedo anticipar imaginativameul •, pero
no la pu •do experimentar". "Sé -y saboreo por anti ipado- mi impotencia
ant mi propia muerte''.2 6 El experimento de la muerte es intransferible,
cada uno experimenta ]a suya. i se quiere vivir de preocupadamente, i.naut'nticamente en términos heideggerianos, e suprime toda anticipación de la
muerte. Los americanos no quieren saber nada de la muerte hasta en el
nombre -Memorial Park- que le dan a los cementerios. Y c.ómo puede
antiriparsc la muerte: Basa.ve dice: "Tocio hombre auténtico "·ive su vida
desde la muerte o con la muerte a uestas".' 7 1 o hay muerte en abstracto.
sino en concreto. "Se muere desde ·í }' para sí". 2 Pero tiene el morir un
sen Lido de re istencia. " e muer resi~tiendo", y lo e. ·plica él mismo etl.S('guida:
'La resisten ia a la muerte es la r puesta natural del cuerpo que pugna por

~c~irsc que, n conjunto, ningún aspecto se le escapa y que su visión se jus~•ca por todos los flancos en que puede ser atacado el tema. Las consideraciones s0~1-c la ~id~, la eternidad, &lt;."l suicidio y la supervivencia del hombre
resultan unpr ·ctndibles en una consideración filosófica de la muerte.
En
Jºb
, . r sumen, del Dr.
· Agustín Basave Fernández del alJe nos da un1ro
o~aruco, _un_a octnna perfectamente definida que tiene en cuenta todo el
nucleo mas 11Dportante del pensamiento ajeno y que, en el fondo, constituye
uno_ de los tratados ~ás completos, originales y esperanzadores que se hayan
escnto sobre esa realidad -verdad y mist rio- ante la ual tamos abocados
todos los entes humanos.

conservarse".29
En esta densa obra del Dr. Agustín Basa\·e abundan otras muchas iluminaciones que, por razó11 de la brevedad, no podemos hacer e¡plíritas ni mucho m nos comentar. Cada capítulo tiene atisbos. descubrimientos y rev laiones magníficas conclusiones legítimamente emanadas de sus consideraciones mu jug sas para la conducta ética cotidiana. Pero fundamentalmente el
Dr. Basave quiere hacer metafísica. :ro desapro,· cha, sin embargo. ningún
punto de vista, se vale de cualquier pens:nni nto ajeno de modo de iluminar
mc1or la do trina haciendo pal nte ese apetito de claridad de que dice está
adornado el hombre.
Creemos que, en su afán de abarrar una v1 ·ión lo más completa po ihle del
fenóm no de la muerte sobrepasa los límites de la filo.ofía y no pocas veces
se introduce en el terreno religioso, así vangélico como teológico. sí podría
.. BAsAVE,

op. cit., p. 98.

op. cit., p. 98.
op. cit., p. 98.
Op cit., loe cit.

:rr BAsAVE,
•

240

BAsA\·E,

241
Rl6

�CR1TICA DE ALGUNAS CORRIENTES FILOSúFICAS
LIC. MANUEL MENDOZA SÁNCHEZ

I
Los FRANCISCANOS

Y LA

CmNCIA NATURAL

Los FRANCISCANOS SIGUEN A SAN AGUSTÍN por afinidad de su sensibilidad
interior con la mística neoplatónico-agustiniana, pues el franciscanismo entendió amorosamente el universo como reflejo de la bondad divina en las creaturas.
Amar a la naturaJeza es identificarnos en ella todos los seres como creaturas del mismo Dios. Dios nos creó con amor de padre (la creación se le
atribuye al Padre), y en respuesta filial hemos de hermanarnos con todos Jos
seres de la creación.

A partir de la hermana agua y el hermano sol, la comunión entre el hombre y la naturaleza fue ampliándose intelectualmente por vías agustinianas,
pero ¿ cómo? El amor franciscano luvo que convertirse en deseo de conocimiento, y de esa manera el amor a la naturaleza se convirtió en pensamiento y
ciencia naturales.
"Ha sido preciso el partir de una concepción neoplatónica antes de llegar

a los métodos empíricos de la investigación", nos dice Maurice de Wulf en su
Historia de la Filosofía Medieval. Una causa del adelanto neoplatónico en la
nueva ciencia natural fue el ataque al aristotelismo en sus doctrinas más medievales: la Física y la Lógica. El tinglado escolástico aristot-élico de estas ciencias desapareció con las estmcturas puramente cirQmstanciales de la Edad
Media.
Por esto nos explicamos cómo es un crítico de Aristóteles, Roberto Grossetete,
el que inicia desde el siglo XIII 1a investigación de la naturaleza "que no se
contenta con los textos aristotélicos, sino que procede mediante el razonamiento y la experiencia", en palabras de Nicolás Abbagnano.

243

�Y en efecto, contra Aristóteles, que en el II Libro de la Metafísica sostiene
c¡ue "no debe exigirse rigor matemático en todo, sino tan sólo cuando se
trata ele objetos inmateriales. Por eso el método matemático no es el ele los
físicos, porgue tratan la materia de la naturaleza", Grossetete, que en muchas
otras cosas se tenía por aristotélico, inicia 1a investigación matemática de la
naturaleza diciendo: "La utilidad del estudio de las líneas, ángulos y figuras,
es muy grande, porque sin él nacla puede conocerse de la filosofía natural" (De
Luce, citado por Abbagnano). Razonamiento matemático y experiencia son
elementos de ciencia moderna de la naturaleza que se inician con la toorfa
de la luz de Roberto Grossetete en que contrapone la corporeidad de la materia informada a la incorporeidad de la materia prima cuya esencia es la luzespacio, es decir, tiene esta sola forma común que permitirá después medirse
y experimentarse modernamente. Roger Bacon, el discípulo de Grossetete, será
quien fundamente la experimentación como el único medio de investigación
científica valedera, junto al método matemático de su maestro.
Pero esta experimentación, fundamentada en la vida interior y en la iluminación agustiniana, es W1 camino místico, advierte Abbagnano, cuyo grado
inferior o primer grado corresponde al puramente científico, y otros seis superiores a instancias de la vida religiosa. Por eso concluye e1 mismo historiador que "el experimento baconiano está todavía cargado con el carácter mágico y religioso de los alquimistas y de los magos", mas nosotros concluiremos
que-" antes que eso, esJá car.gado de afectividad emotiva, de, amor- a Dios y
a la nat\ITTl.leza,
Porque precisamente lo franciscano es el amor a los seres de la creación,
amor a las creatoras de Dios. Su contrario es el espíritu. moderno de dominio,
sin amor~ de la natu+aleza. Este espíritu de dominio tuvo que destruir previamente en los seres la dignidad de creaturas y convertirlas_ en simples cosas
de ·percepción jnmediata y sin reflejo ninguno de su origen bíblico: la Creación.
Esta desconexión de los orrgenes y la idea de dominar a la naturaleza, en vez
&lt;le ai;narla, fue precisamente lo que le faltó a la uiencia medieval para ser
moderna.
Con el franciscano Duns Scoto mantiénese el amor de Dios en los límites de
la Gracia, muy más allá de la naturaleza. Por eso, el saber natural adquiere
desde entonces indepenc;lencia como W1 saber puramente racional. Así empieza
la laicización de la filosofía y la constitución de una ciencia pura y estrictamente racional.
Esta ciencia 'ldepurada'' es aún aristotélica en Scoto perb, por lo que hace
al estudio de la naturaleza, el aristotelismo póst-tornista ,lle desprenderá gradualmente de toda consideración de lo trascendente para limitarse a lo í.mnediatamente racional y- empírico.

244

Así sucede con Guillermo de Ockham.
Este autor, aun en la metafísica va a proceder con principios empíricos
pues afüma que el ser, que en Santo Tomás es un trascendente inteligible:
para él es sólo objeto de experiencia sensible. La sustancia, dice, la conocemos
pmamente en sus accidentes o cualidades sensibles, pues no conocemos el fuego
en sí sino en su accidente calor; la materia, que en toda ]a tradición franciscana deja de ser ya sólo potencia o posibilidad metafísica para adquiúr
actualidad o realidad física, en Scoto es corporeidad, y en Ockham es extensión. Pero lo importante de este autor, que ya no es aristotélico como Scoto,
es que ataca a Aristóteles desde la metafísica para llegar a conclusiones contrarias en lo científico. Así, al principio de causalidad lo hace también empírico y
exige tanto a la causa como al efecto su propia experimentación para ser conocidos, anticipándose al empirismo inglés. Igualmente, desde la filosofía primera va Ockham a destruir muchos errores de la ciencia aristotélica de ]a naturaleza, con las siguientes tesis: que los cuerpos celestes y los cuerpos sublunares no son de naturaleza diversa o superior; no sólo hay un mundo sino es
posible la existencia de muchos mundos; las determinaciones espaciales no son
absolutas sino relativas; puede e.'Cistir el infinito real cuyo centro, según le
atribuye Abbagnano el desenvolvimiento de esta idea al posterior Renacimiento, puede estar en todas partes y constituye una infinidad de magnitud y de
división.
Todo esto constituye un antecedente medieval de la nueva Física que na-

cerá Y se desarrollará como ciencia independiente cuando Galileo y Newton
la doten de los recursos internos de vida y crecimiento que ron : la observación
en su forma de experimento y la razón en forma de matemáticas.

II
DESCARTES COMO INICIADOR DE LA EPISTEMOLOGÍA

en las Meditaciones Metafísicas.
No me propongo hacer una exposición y crítica de la epistemología cartesiana sino examinar sólo algunos problemas en una de sus obras. Se trata de las
Meditaciones de Prima Philosophia in quibus Dei existentia et animae immortalitas demonstratur, obra ésta publicada por Descartes en 1641, 4 años después del famoso Discours de le méthode.
Estas Meditaciones Metafísicas constituyen la continuación lógica inmediata
del Discurso, por cuanto que en ellas trata de hacer la primera y fundamental

245

�aplicación de dicho "método de la idea clara", como se llama también al comúnmente denominado "Método de la duda universal". Contra esta última
denominación prefiero la anterior porque el tal método de dudar deja de ser
univ rsaJ, y, más aún, pierde su razón de ser, una vez que se encuentra el
"principio evidente de toda la filosofía", e.s a saber, el "píenso) luego existo")
que termina y resuelve las dudas. En él acaba la duda para comenzar la
ciencia, y esta ciencia se construirá en adelante a base de ideas claras e indubitables.
La afinnación de que las Meditaciones de Prima Philosopliia sean la primera
aplicación del ''Método" y le sigan por ello en consecuencia lógica inmediata,
la aclararemos de.spués, al tratar de la necesidad de Dios como base de la
objetividad del conocimiento. (III medit.).
Por otra parte, aun cuando la obra que consideramos "trata de Dios y del
alma", y al mismo tiempo, nos dice Descartes, "establece los principios de la
Filosofía Primera", podemos muy bien analizarla desde el punto de vista de
la epistemología, ya que se trata de ideas metafísicas en que Dios y el alma
no se consideran en orden al ser, sino al conocer~ Dios es el fundamento objetivo de la ciencia, como el alma es su principio subjetivo. En efecto:
Desde la primera meditación indie.a Descartes la necesidad de la existencia
de un Dios que me ha creado a mí como "cosa pensante" y me ha hecho un
ser cuya certeza de ciencia está en proporción al infinito respecto a la perfección
divina. No por otra cosa dice que "cuanto menos poderoso sea el autor que
asignen a mi origen, tanto más probable será el que yo me engañe". Dios es la
máxima garantía de la validez de mi conocimiento. De modo que si El no
existe, a pesar de que su existencia está claramente incluida en mi idea de
Dios, la ciencia fallaría la evidencia del único Ser que fuera de mi yo., se
muestra a mi pensamiento como existente por necesidad. Por la evidencia del
cogito afirmo dos cosas: mi existencia y la existencia de todo lo que se me
presenta como existente en forma evidente.
Mas, cuando Descartes nos dice que lo único cierto es que ha}' ideas en mí
es decir, es evidente que pienso, pero me equivoco si creo que "hay fuera
de mí algunas cosas de donde proceden tales ideas", porque ello no es evidente sino más bien es un modo de pensar fondado en la costumbre de creerlo
así, surge de inmediato e1 problema de1 origen de las ideas.
Hay dos clases de ideas: innatas y adquiridas. Las innatas, como las de Dios,
el alma y los seres que no puedo concebir por las puras fuerzas de mi razón
(por ejemplo, los ángeles), provienen de Dios.
Las adquiridas no las recibo de la experiencia sensible, sino que las concibo
a partir de mi propia idea del alma. Así me formo, por ejemplo, las ideas de
los demás hombres, los animales, los cuerpos...

246

Si seguimos el proceso cartesiano en el análisis del pensamiento, encontramos
este orden: 1o. Descubre en una intuición eidética su existencia personal y la
esencia del yo como pensante ( y de ahí, por oposición a la idea de cuerpo,
demuestra la inmortalidad del alma). 2o. Establecido el principio subjetivo
de su filosofía, o sea el sujeto de las ideas, pasa a los objetos de las mismas,
entre quienes Dios es el primero y principal, pues su idea, nos dice, es la más
objeti,·a Aquí demuestra la existencia de Dios porque Ja idea que de El
tenemos: a) es la de un Ser perfectísimo que no lo sería si no existiera (San
Anselmo) ; b) esta idea es superior a nuestro espíritu y sólo un Ser con la
perfección de Dios la puede ' causar" en nuestra alma; e) ella fundamenta
la objetividad y garantiza la veracidad de "nuestras" evidencias. 3o. Descartes
concibe la idea de cuerpo como extension porque: a) la extensión es lo único
indispensable y esencial al cue1po y lo que debe constituir su definición· b) ésta
es la propiedad corporal que se contrapone al alma, que es inextensa.
Sobre tales supuestos estructura su sistema filosófico del modo siguiente:
Funda la Psicología convirtiendo al alma, psique, en ''pensamiento", al cual
se le llamará después ••conciencia". Al excluir del pensamiento válido los juicios y dejar sólo las ideas, éstas serán los "contenidos de conciencia'' de ]a
psicología posterior.
Inicia una Teodicea en la que no se estudia la esencia de Dios con fines
religiosos, sino sólo se demuestra su existencia, con propósitos cientüicos.
Funda la Mecánica al considerar a los cuerpos como extensión dotada de
movimientos lineales, geométricos.
Sugiere una Moral estoica, por excluir al propio cuerpo y su vida sensible
de la privilegiada existencia del yo pensante.
La Epistemología, como crítica de la objetividad y validez del conocimiento,
se inicia con Descartes y con tituye el punto de partida de la filosofía moderna,
que no empieza en el ser sino en el conocer, y no parte del mundo exterior
a los sentidos, sino del «yo" que, en actitud autocrítica, quiere conocerse
a sí mismo antes que a cuafqujer otra cosa. El Discurso del Método, que nos
lleva al descubrimiento del "yo existo", termina antes de asomarse al mundo
del no-yo y preguntarse por otras existencías fuera de la propia.
Para Descartes la duda versa sobre las esencias de las cosas, que son problemáticas, y no sobre la existencia de las mismas, pues él no es escéptico. Prueba de ello es que resuelve sus dudas en la indubitable existencia del yo. Mas,
si las esencias son las dubitables ¿ por qué no buscar entr ellas alguna evidente, en vez de refugiarse en el mismo sujeto dubitante? Si los objetos son
los inciertos, ¿ cómo resolver esta duda sobre las esencias objetivas con la evidente existencia de un sujeto? A la pregunta sobre las esencias se responde
con una existencia, a la de los objetos se contesta con un sujeto.

247

�La explicación sería que Descartes recorre todos los objetos conocidos y
no encuentra ninguno cie1io, porque las ideas que de ellos lenemos no nos
dan en sí mismas, en su esencia, su necesario existir; no nos muestran (fuera
de Dios) una existencia inherente a ellas.
Por eso retrocede al sujeto, de donde partió la duda, y como tal retroceso
es a través del pensamiento, al dudar o pensar llega a conocerse como su jeto
precisamente pensante. Al conocerse como pensante, se reconoce como existente. Y e,gto es por lo siguiente :
Al despojarse el yo o la conciencia de todo contenido especificador, desaparece la diferenciación de sus operaciones. Al sujeto pensante le da lo mismo ser,
como nos dice en la II meditación: "algo que duda, entiende, concibe, afirma, niega, quiere, no quiere, y también, imagina y siente".
En esta forma, el su jeto pasa a ser algo que se designa indistintamente por
el ''ego" o por el "cogitans". EJ "cogitans", a su ve:z., viene a fundirse en el
"ego" y a convertirlo en actividad pensante, llegando el pensamiento a constituir en ésta la primera y única actualidad. Y la primera actualidad es precisamente la existencia.
Más aún, por no tener el "ego" forma alguna especificadora fuera de la
actividad de "pensar", esta actividad le da también su esencia: Así es como
queda definido el yo ( conciencia, alma o espíritu) como "cosa pensante».
Descartes tampoco distingue, sino corúunde, "el yo" como término impersonalmente sustantivado, cualquier yo, con ••yo" o mi y como sujeto personal
y único. No se pregunta "¿qué es el yo?" sino"¿ quién soy yo?", y sin embargo
contesta con lo primero, con el concepto impersonal de "el yo" como una
"cosa", algo pensante. Por eso también excluye el cuerpo, pues si bien mi
cuerpo forma parte de mí, yo consto de cuerpo y alma, el concepto cuerpo
no forma parte del concepto alma o del concepto yo. En rigor, Descartes debería haber dicho: "El yo es algo pensante. El yo no es cuerpo. El cuerpo
no forma parte del yo". Pero este enunciado, sólo posteriormente posible,
quedaría como mero supuesto filosófico de una psicología del yo y carecería
del valor metafísico que necesitó para fundar la filosofía moderna.
Confundidos el "yo", el "pensamiento,, y la "existencia" en la sola y misma
cosa que soy yo, Descartes capta en forma inmediata en wia única intuición
eidética, no en un silogismo, el principio de "pienso, luego existo". De este
modo: yo soy una cosa pensante, con un cuerpo anexo, y me actualizo o
existo por el hecho de que pienso y al momento de pensar.
Después de reconocerse el yo en el dudar mismo como único indubitable,
tanto en el orden de la esencia como de la existenci~ quedan por indagar
nada menos que las esencias y existencias del Universo entero.

248

En esta inmensidad, tPOr dónde empieza Descartes? El mundo objetivo
quedó vacío, nada hay en él válidamente conocido. Entonces, vuelve a sí
mismo como sujeto dubitante.
Se compara a sí mismo con Arquímedes (en la med. JI), y dice que, como él 1 sólo pide un punto de apoyo para mover el mundo. Este punto de
apoyo tiene que ser algo singular, no universal, una "cosa" concreta y firme,
no un principio filosófico, puesto que ese primer principio pertenecería -ya
a una filosofía dada y no podría se:r principio de cualqurnr filosofía posíble.
(Esta será la pretensi6n explícita de la fenomenología: hacer filosoüa de la
nada, sin supuestos previos ni ajenos). Hay que advertir pues que, cuando
Descartes habla del "cogito" como pdmer prwcipio de su filosofía, se entiende
sólo un "punto de partida" del prooeso del filosofar y no un principio estructural de una filosoffa determinada. Solamente el idealismo de un Fichte
convierte al "yo" en un todo absoluto de donde saca al mundo como por
ensalmo. Descartes no reduce ninguna realidad a 1a del "yo", como debería
hacerse si fuera éste un principio filosófico.
Pasa luego a examinar la identidad del propio yo preguntándose: "¿ Quién
soy yo, que sé que soy?", y responde con la ya mencionada definición en tercera
persona: '1.Jna cosa que piensa. ¿ Qué es una cosa que piensa? Es una cosa
que duda, entiende, concibe, afirma, niega, quiere, 110 quiere, y, también,
imagina y siente". emos que e] "también" le da a la imaginación y a los
sentidos, facultades no racionales pues que los animales sienten y sueñan, una
incongruente participación en un yo pensante que pretende la simplicidad
de un espíritu puro. ( Maritain habla deJ "angelismo' de Descartes).
Donde empieza fonnalmente a tratar e1 probl ma epistemológico de la
validez objetiva del conocimiento es en la III meditadón, cuando expone el
"principal argumento para demostrar la existencia de Dios", argumento que
funda precisamente en la objetividad de las ideas.
Si no es evidente, atendiendo a Descartes, que nuestras ideas provengan
de cosas exteriores y sensibles, sino que lo creemos así por mera "costumbre",
al preguntarme yo por el origen o procedencia de las ideas objetivas que veo
en roí on evidencia incuestionabl , lo primero que debo hacer es excluir el
juicio como continente de verdad. En efecto, en ol juicio es donde radican
los errores de "juzgar que las ideas que están en mí, on semejantes a cosas
que están fuera de mí" y de formar a voluntad juicios con ideas no evidentes.
Me quedo, pues, con las ideas solas, desligadas de toda conexión extraña.
Estas, en su inmanencia a mí espíritu, no en juicio alguno, me indicarán su
objetividad, cuando la tengan. (Ej. la idea de "frío" tendrá forma objetiva,
no de "juicio", sino de idea una en sí, cuando la pienso como "hacer frío",
y forma subjetiva si la entiendo como "tener frío").

249

�Entre las ideas que encuentro en mi espíritu, son las de sustancias las que
presentan mayor objetividad, no las de accidentes. Y de las sustancias -pues
Dios es sustancia- la idea de Dios es la que tiene mayor "realidad objetiva"
que la de cualquier sustancia finita.
Aquí vemos cómo, de la objetividad de una idea pasa a la "realidad objetiva" y de la "realidad objetiva'' llega a la "existencia real", existencia del
objeto significado Por la idea en cuestión. Descartes, descubridor del vo,
no lo entiende aún como sujeto, ni menos lo investiga como conciencia de
sí y de las cosas. La epistemología empieza con él a medio camino, en el tránsito del sujeto al objeto, en el proceso, no en los términos, del pensar.

III
EL RIGOR METAFTS1CO DE LA FILOSOFÍA

al margen de
La Filosofía como Ciencia rigurosa
de E. Husserl.

1

La pureza y rigor del saber filosófico es un problema que puede plantearse
desde dentro o desde fuera de la filosofía. Husserl examinó esta cuestión desde
fuera, de modo de poder enjuiciar a la filosofía en su totalidad. Para juzgarla
así se situó en el terreno nuevo, no filosófico, de la fenomenología. Esta ciencia no es filosofía en sentido estricto porque sus principios pretenden establecerse con independencia de cualquier filosofía histórica y con anterioridad lógica a toda Metafísica o Filosofía Primera. Si nuestro investigador de los principios científicos de la filosofía hubiera discutido la validez de los mismos
desde un punto de vista "rigurosamente filosófico", habría examinado críticamente las bases y estructura interna de la metafísica, como lo hizo Kant.
La ciencia pura, directa, no puede juzgarse a sí misma. Necesita trascenderse
en la conciencia como reflexión sobre las propias relaciones intencionales de
conocimiento. La fenomenología ha efectuado este desdoblamiento o duplicación de la intencionalidad cognoscente en un movimiento hacia la subjetividad trascendental. En este movimiento reflejo quiere entregamos una ciencia
consciente de su propio conocer.
Si la fenomenología es la que obtiene en la conciencia trascendental ese desHussERL: Philosophie ais strenge Wissenscha/t, estudio publicado en la
Revista "Logos", vol. 1, en 1910.
1

250

EmdUND

,

doblamiento de la intencionalidad científica, ella no sólo será la que arraigue
y entronque en la conciencia a la ciencia y a la filosofía, sino que tal vez le
podrá dar a ésta Wla estructura científica.
Desde un punto de vista metafísir.o trato de analiz.ar aquí y comentar un
libro de Husserl que se ciñe textualmente al problema de la "filosofía como
ciencia rigurosa". Utilicé una traducción francesa de Quentin Lauer, y los
textos citados corresponden a las páginas de la misma. 2
Breve reseña del libro de Husserl.

EJ ideal de la Ciencia ha estado siempre operando activamente en la historia de la filosofía, pero hasta ahora no ha llegado a realizarse. Para poder
realizarlo hay que llevar a cabo un cambio radical a partir de una crítica a
fondo de las filosofías que no aceptan el verdadero conocimiento científico.
Las podemos reducir a tres: el naturalismo, el historicismo y la Weltanschauung.
De aquí, tres partes:

!.-Naturalismo.
Para la filosofía naturalista todo es naturaleza, aun la concienrja con sus
ideas, normas e ideales. Los seres psicofísicos son fundamentalmente naturales
y la psicología es la que los estudia en sus aspectos básicos. Esta psicología
naturalista o experimental queda, pues, como la ciencia fundamental de la
naturaleza y al mismo tiempo pretende poner las bases de una teoría "científica" del conocimiento y aun de una filosofía "científica". Sin embargo,
"todo juicio psicológico implica o supone la posición existencial de la naturaleza". La conciencia se incorpora a la naturaleza y queda como algo que
se da en la experiencia inmediata. Consiguientemente, "toda ciencia de la naturaleza es ingenua" puesto que nos ofrece una visión inmediata de algo que
ya está ahí. Esta experiencia es la última instancia en cualquier proceso de
verificación. Es claro que las ciencias naturales someten a crítica a la experiencia, pero lo hac.en sólo en forma parcial y dentro de límites del conocimiento puramente natural. Se necesita una crítica que "juzgue la validez de
toda experiencia y pensamiento nacido de ella" (p. 78), pues aWl cuando ha
desarroJJado una trama de sutiles métodos experimentales, no los ha fundamentado todavía conceptualmente en "esencias''. La realidad psicofísica debe
estudiarse en una "fenomenología de la conciencia pura opuesta a una ciencia natural de la conciencia empírica" (p. 69). Sólo de esta manera podremos
entender los fenómenos psíquicos, puesto que, al contrario de los naturales, no
• E. HussERL: La Philosophie comme Science Rigoureuse, trad. Quentin Lauer,
Presses Universitaires de Fra.nce, París 1955.

251

�están ahí e.sperándonos que los examinemos. o son seres, * sino puros Ien6menos que no permanecen inalterables en clos momentos distintos. on experiencias vivas en continuo fluir. Por tal razón, los fenómenos no tienen naturaleza, sino esencia, y si Jos tomamos como «esencias", podemos captar su
sentido fenomenológicamente. Esto puede obtenerse en una "intuición de esencias" que fije los fenómenos fluctuantes en un ser-esencia, no en un ser-ahí.
Esta intuición no es de tipo experiencia!, no es un conocimiento verificable
o denegable por la experiencia. Tampoco es wia introspección. Es simplemente
la captación de lo universal en la conciencia.
Mas, ¿ cómo es que el naturalismo pretende encontrar en la p icología los
fundamentos de las ciencias naturales y de la filosofía científica? Husserl afirma en una nota al pie de la pág. 97 que esa idea constituye "un axioma muy
claro al menos para los que se interesan en las ciencias naturales dentro de
las escuelas de filosofía ... y además, hay actualmente una desbordada literatura sobre filosofía supuestamente científica, que trata de f imdar todas las
disciplinas filosóficas sobre una filosofía natural y una psicología experimental".

Crltica de este punto.
El psicologismo fue un problema importante en la época de Husserl, pero
ahora, en gran parte debido a su labor crítica, ya no nos preocupamos mucho
de si la psicología está o no en la base y origen de las ciencias y la filosofía.
En Jugar de la psicología, el pensamiento naturalista de nuestro tiern~ l~
puesto a la A TROPOLOGÍA como síntesis natural y última base de la c1enc1a
de los fenómenos humano-culturales, los cuales trascienden a los fenómenos
puramente psicológicos. En esta forma, de la subjetiva psicología pasamos a
las objetivas ciencias de la cultura y así nos movemos ya en el campo de las
ciencias del espíritu. Es decir, de la incomunicable y privada subj tividad de
la psique hemos pasado al abierto y libre mundo del espíritu que en_ los objetos mismos (no sólo en las relaciones intersubjetivas) crea sus prop~~s medios de expresión y comunicación. La cultura ha ganado. Pero el spmtu no
sólo es creador de los objetos de goce comunicable que se dan en la cultura;
además de comunicarse, el espíritu se trasciende. Por eso, así como Husserl
roxnpié el encerramiento del sujeto "natural" de la psicología,_ ahora se n esitan romper los cercos de los objetivos culturales del naturalismo antropológico, y abrir el espíritu a su trascendencia. Esta apertura corresponde, en lo
intelectual, a la Metafísica, y si los caminos husserlianos no nos conducen a
ella, hemos de buscar otros nuevos.
2. El historicismo.
El historicismo se asemeja al psicologismo en la relatividad de sus hechos• Ver la contraparte de

252

to en pág. 27.

Estos no sólo son relativos a los indh,i duos, sino a las épocas. Como la de la
naturaleza, también las estru turas formales de la historia son mudables y se
someten a las condiciones del tieippo. Dilthey ha estudiado históricamente
muchas formas de las WeltanscbauWJgen y dice que "si la anarquía de las
filosofías es una de las más poderosas razones en favor del escepticismo. . . el
desarrollo de la conciencia histórica destruye más efectivamente la creencia
en la validez general de cualquier filosofía" (p. 101). Esta es una verdad
de hecho, pero¿ lo es igualmente. de principio? Las ciencias más riguro as pueden considerarse como formaciones culturales de un momento histórico, pero
también son unidades de validez objetiva en sí mismas.
La hi toria, como conocú.uiento empírico, no puede hacer dii;tinción al_guna
entr un vaJor mudable y un valor objetivo o una forma esencial (p. 103-).
Y si hemos de examinar el problema de la filosofía como ciencia estricta,
tt'ndremos que formamos un juicio en el plano de la validez absoluta y no en
el de rúngún conocimiento empírico o histórico. "La afirmación incondicional
de que la filosofía ientífica es w1a quimera ... no sólo es falsa como una inferencia de la historia. sino falsa como un absoluto absurdo" (p. 104). Aun
para entender realmente una filosofía del pasado necesitamos entenderla desde
adentro a partir de sus principios intrínsecos y por ello su verdadera intelección no rá hi tórica, sino esencial fenomenológica.
Comentario.
Estoy de acuerdo con Husserl en su crítica del escepticismo histórico. in
embargo, reo que, al contrario y más al1á del conocer científico puro, que es
anhistórico, el pensar-entender de la filosofía tiene la doble dimensión, relativa y ah !uta de la historia y de la ciencia. Por lo que tienen de ilógico y
relativo el saber del mundo y de la vida, no puede hacerse de ellos una "ciencia' rigurosa pero sí una auténtica y rigurosa Ii:losofía. in embargo, este
asp to de la filosofía lo di ute Hu rl en su crítica a la eltansahaUl.ui$·

3. La \lveltanschauung.
Esta filosofía es, para Huss~rl, una consecuencia del escepticismo histórico.
uienes la profesan se resiJPlan a aceptarla como una simple "visión del mundo", incapaz de convertirse en una "ciencia del mundo" (p. 107). e trata,
pues, de la ele a ión intelectual de la experiencia vivida hasta el plano de
una sabiduría histórica. Má a{m, "todas las filosofías del pasado fueron filosofías de la We]tan chauung en tanto que el móvil de sus creadores era una
aspiración a la sabiduría" (p. 112).
La \ eltanschauung, c;9~iderada como sabicllll'ía, es una ((plena y constante
aptitud para encauzar toda las orientaciones posibles de las actitudes humanas -conocer, formarse juicios de valor, querer" (p. 110). La visión filo-

253

�sófica del mundo leva a u grado teorético más alto la conciliación de todas
las luciones que la sabiduría d la experien ia da a los problemas del mundo
y de la vida. En una palabra, esta sabiduría se realiza Cilosóficarnente cuando
la experiencia se convierte en cultura filosófica. in mbargo, el id al de todo
conocinúento científico tiene que colocarse por encima del simple perfeccionamiento cultural. Hasta aquí el tudio de Husserl.

i lo e aminamos un poco en su crítica a la W ltanschauung, pod mos distinguir dos tipos d sabiduría: una derivada de la historia (sabiduría cultural
que puede alcanzar el grado d "cultura filosófica") y otra derivada de la
naturaleza ( la cual es un primer paso ha ía la ciencia estricta). Respecto de
esta prccí o tífica sabiduría d la naturaleza, no dice lo siguiente: "Todas las
ciencias se proyectan sobre un horizonte d ciencia inacabada. ¿ Qu' va a
hace
de ella, A11schauung o doctrina rigurosa? El teórico, que investiga
la naturale7.a profcsionalment , no dudará en fi • ponder. Dond pu da hablar
la ciencia, aunque haya que esperar iglos, rechazará desdeño am nt las vagas Au1uchauu11gm" 'p. 116). En c-uanto a la sabidw-ía de la historia, f"lla
es cultura y es válida aun cuando qued en un plano inferior a la ien ia.
Hay que tener cultura para ha r filosofía, pero lo que ha ' que an-ancar de
la filosofía estricta es una ''sabiduría" que, al igual que el tratamiento pr científico de la naturaleza, quiera san ionar y aprobar condiciones anticientíficas tales como "mist rio, bscuridad, profundidad", etc. "La profundidad
es uestión de sabiduría", mas "la filosofía ha de pasar en las disputas de hoy
-así lo espero- &lt;le la edad de lo profundo e insondable a la de la claridad
científica" ( p. 122 .
i descarta, pues las llamadas sabidurías histórica y natural -qu más
que sabidurías deberían llamarse saberes ingenuo del homb y del munder-,
Husserl no exclu) , d la filosofía la sabiduría de la Metafísic.a. Esta sería el
saber sapien ial d un SER qu alcance a ser conocido más allá de todo conocimiento histórico y natural. En el "más allá" de este conocimiento no hay
un proceso de "profundización ' en la o uridad del misterio, ino todo lo contrario, un pr ceso de limpieza o clarificación racional por «abstraC'ción" de lo
ininteligible, d lo no puramente inteligible. Aquí h de recurrir a los tres grado de "abstracción" e tablccido d finitivamente por Aristóteles: lo. onser. va ión de la materia ensible de la que se ha excluido lo indiddual contingente
cienc-ias o filosofía de la naturalc7.a). 2o. D sprendimiento de lo scnsibl y
retención de lo imaginable (matemáticas). 3o. Separación de lo
nsible '
imaginabl y con rvación de lo puramente int ligible (el ser metaíísico) . Este
adquirirá en sí una claridad que pu de tran ·lucir a través de la opacidad
de la materia . n~íbl y d las
uematiza i ne fi rales o imaginables d
l

objet

254-

no~~W:~!~~~=:lu:o

~ distingue c~pr~ente, la

sabiduóa metafísica
o es una sab1duna del mundo sino una abstrae
c1on de el y una penetración de lo puramente inteligible El metaf' .
preocupa por el m d
•
.
.
·
mco no se
.
un o, smo se mqm ta por lo que sub ·ista más ali' d l
do del tiempo } la tura!
E l
· a e mund
d
na
eza. s e aro que vive e intelectuafüa la e&gt;...-pcricn ia
e mun o. pero a éste lo entiende s6lo como una región del ser. Conoce el
~undo ~~e trc puntos de enfoque: I de u r su~tancial y coruistente sólido y fm1to (aquí la metafísica es ontología) el de la fuente
d. .
ser ( n este punto es teol , )
lm
,
. o causa e su
ogia ' Y ma ente, desde d punto de vista del
en uan ~ ser ( y aquí tenemos la pura metafísica).
ser

.,

,

g.

I

e·

bl La sabiduría, metafí ica, ~ue incluye la conciencia de los ümites infranqueaes de la razon natural implica tambi tn la contrana· t d
. h .
be 1
·
en enc1a ac1a un
sa r peno y absoluto que nunca poseer mos n la vida nat l
'I
•
ura Y que so o
pod emo J
s a canz.ar negattvamente, por ab tracción intelectual de la cxpe . .
del mundo.
nencta

~~ f~nomenólogos no_ han hecho fetafísica porque su oncepci6n del ser
esta limitada por un radical sentido del mundo 'Podr:.. mos dec"r''. . d. , 1
d t
·
.....,
1 • m 1co e
oc or . rosson en un curso de F o
J ,
1 U
Dame "
omeno g1a en a niversidad de rotrc
n.
,, qu el se~ es para Santo Tomás lo que el mundo es para los fenomeolog~ .' Es decir, el ser o el mundo constituyen las últimas . ta . d 1
conocmuento.
UlS nc1as
e
Pero el fenomc-nólogo Husserl no hizo M taf' .
,
e 1S1ca, segun el padre H L
d
B~eda,, por una razón má beUa: por hwnildad intelectual. El cientili~
e a f1losofra no se atrevió a tocar los problemas cJ I ser
t
J d 1
Ser Puro.
en cuan o ta y e

V

ª;

En .uu ,·olumen de homenaje, 1mblicado por el 'tºmpoSJ· um d e R oyaumont
P
rancia, en 1957, el padre Van Breda compara a Ht•- J
J
'
lla
~r con a campana que
ma a otros a la frtafísica y se queda fuera. Uno qu entró 11 ella escuchando
los llamados del ma tro Husserl , fue H jd ggcr a:.~n e 1 nusmo
·
,
•
•
cn0
ttco. ; m emba_rgo. yo diría que ntró por un pasillo estrecho y trun O O se
quedo en un nnc6n. Me par ~e difícil enrontrar en Hcid ggcr una metaíísica
desanoU~da e~ to~a u amplitud. E te filósofo tiene inten iones metafísicas
pero sus_ m~·esttga~•~n sobre el ser son más bien ontológicas debido al carácter restnng1do y fm1to de ese ser.
Filósofo, en un sentido ab · luto es el J&gt;ensador que tiene u h ·
n onzonte me1. •~, ~]~C no se detiene en los objetos o esencias de las co as como Jo hacen
los 1ent1f1cos y lo fenomenólogo
todo logicista, sino que todo lo ve sobre
el fondo d I SER.

taf ·

f' ~ 11 n_ue 'tra ép°:a, abierta ~I mundo y cerrada al ser, no puede haber metaca smo a parar de una filosofía reli ·osa.

i tenernos un sentido reli ioso

255

�de la vida, podremos formarnos el sentido del ser que se nos da en el cultivo de
una sensibilidad interior alentada -por el ejercicio de una abstracción y separación mental del mundo. Este movimieñto es contrario al de atención y
entrega al mundo, de cuya .experiencia, externa, obtenemos el sentido de las

lidos para todos y comunicables . t 1
de la razón e ilimitación o inf ~ edecdtualment:. Mas la conciencia de limites
IDltu
el ser, solo puede evo
. di 'd
mente. La aspiración a la sa b"d
,
carse m
VI uall una metafísica relio-i
.
comunicable.
'
'
o-0 sa, es una vivencia in-

cosas que necesitamos en las ciencias.
El sentido del ser tiene que desarrollarse plenamente en las intenciones metafísicas. El ontólogo~ como vimos de Heidegger, no lo desarrolla sino parcialmente, en los límites del ser finito. En Husserl no encontramos propósitos
metafísicos, sino lógicos. La Fenomenología, que opera con elementos y meedios de conocimiento, puede compararse a la Lógica en el orden didáctico,
como un examen preparatorio de los instrumentos racionales y científicos del
filosofar. Husserl en su fenomenología nos entregó un nuevo instrumento, indispensable para la filosofía moderna. Mas su doctrina fenomenológica no
tiene consistencia como filosoüa porque ni constituye una completa teoría del
conocimiento ni, menos, una metañsica. Ahora bien, ¿se puede emplear el mé-

Tras la comunicación intelectual del sentido d 1
.
fenomenológico, viene la estricta comuni .6 ~ ~~ realizada por el método
trinas del ser desarrolladas en el I
dcale1 n filosofica, teorética, de ]as doc-.
p ano e o puram t . li "bl
de abstracción en Aristóteles) E t d
.
. en e ~te gi e. (3er. grado
•
· s as octnnas s1 son ngur
,
sicas, no pueden ser so'lo c1'entíf'1cas smo
. tamb",
,
·
•a1 osamente metaf1la finitud de la razón h
d '1a .
. ien sapienct es, conscientes de
, .
umana Y e
inf1D1tud del Ser.
La Metaf1S1ca tiene que enfrentarse a
,
se dan en la conciencia pero . en q , d selares, no solo a fenómenos. * Estos
•
'
' t
ue se a conciencia;, -N
¡
•
rrusma un fenómeno que necesita
;, L
.
. . .t o es a concrencía
encarnaron esta conciencia en ] .und -~dr. os existeno.alistas, contra Husserl,
, .
e m IVI uo o yo existe t
hi .
metafísica más q
l
. . '
'
n e, pero no c1eron
ue os pensadores cnst:J.anos como G Marc 1
cama.ron la conciencia en el aut' ,-:
l
..
e, porque no enb
en ....co ser e ser radical
taf' · d 1
re, ser que se distingue del mundo El ~
, .
}'." me lSICo e homes el único ser subsistente d l h. ba
o espmtu, ob1eto de la Metafísica,
.
e
om re en que puede
te
conciencia.
sus nta.rse y ser la

todo husserliano en una investigación metafísica?
Si queremos investigar en Metafísica con el método fenomenológico de
Husserl, tendremos que tomar la "Erlebnis" (Ortega la dice "vivencia," ) en
un sentido más amplio que la "vivencia'' de la "Lebenswelt" {del "mundo
vital" o "mundo de la vida ordinaria", como Jo traduce José Gaos). Ciertamente no podemos trascender el mundo natural y el de la historia o cultura
en cuanto fuente de. n11estras experiencias, pero podemos penetrar intelectua.Iroente dentro de tales'Vivencias y buscar en ellas un elemento de sensibilidad
espiritual que nos dé y nos sostenga el sentido del ser. Este elemento sensible
tiene "táctiles" puntos de contacto con el mundo -y sus vivencias; está inmerso
en la vida del mundo, pero al mismo tiempo puede abstraerse de él como lo
hacen por ejemplo d sentido de los valores o el de las esencias lógicas o matemáticas. Aquí no hablo de la abstracción aristotélica, puramente intelectual,
del ser. Hablo de la abstracción vital del "sentido del ser". Este elemento sensible puede ser identificado en la cQnciencia y separado, abstraído vitalmente,
par la fenomenología. Tras separarlo, puede describirse, analizarse, presentarse
objetivamente, científicamente, como fenómeno espiritual cuya existencia -si
no vivencia- a todos conste, al menos intelectualmente. Así puede estructurarse la parte científica de la Metafísica.
Sin embargo, .se presenta la siguiente paradoja: No puede construirse la
Metafísica con rigor científico sin tener clara conciencia de que su objeto no
se puede alcanzar científicamente, racionalmente, porque los límites del ser le
son inalcanzables a la razón. Esta es una verdad de valor paradójicamepte
científico y sapiencial.
Los descubrimientos fenomenológico-c-ientífieos del sentido del se.r, son vá•

256

La filosofía no es puramente conoc1.ID1ento
. .
como la c· ·
· 'l
como el saber del vieio n .
. I d
ienc1a, m so o reflexión
J ,
I un SlIDp e
eseo de sabe .
be
como el del analfabeto (Descarte tu
r sm un sa r anterior,
.
s
vo
que
conocer
al
me
his
, .
Ias ideas que rechazó) s·
.
nos
toncamente
ífi
, mo que, parbendo de] conocimiento direc
.
t co, de las cosas, es reflexión últuna'
to, c1en.,
.
, total de lo que se sabe Et
ref] ex10n críbca en que se hace al
,
'
• s a es una
bido o suspender el ¡u· . .
go m~, que dudar cartesiana.mente de lo sazcio en una epoJe husserlian E
, . d
Pero esta crítica
¡ hac 1
.
ª· fle
s enoca e la razón.
,
no a
e a propia razón en un
.,
.. . .
solo termina en la exaltación d , .
a r~ xion al mfm1to que
una crítica ,acional. Tampoco e s1 nusm~,. como Jo hizo el idealismo. No es
es una critica o reclamo a carg d 1 .d
como quiere Ortega, porque eso significa viola . , d
o e a VI a,
no estableció la
,
oon e un orden real que
. .
ramo y que no puede ella imponérnoslo, ni dárnoslo sin
lo.drecibrmos en 1a conciencia, en el esp'm"tu , al reci'b"rr la vida.
.
(R , ·b· o que
l
V1 a no al nacer, sino al darnos cuenta de ella) E te
d
. J eCl unos a
espontaneidad como quiere O
. s or en VIta es el de la
español equiv~ el e1·emplo drteg~d' y no pu;de hacer violencia. El filósofo
e VI a espontanea· Don Ju
lo contrario de la espontaneidad este .
1 d .
an, pues es todo
eJemp O e una total viole ·
la d
con lujo de detalles, deliberada, nunca espontánea.
,
ncia, P. nea a

* En esto se opone 3 la F enomenología (p. 17) _ ; Podemos
partir de los fenómenos?
~
conocer los seres

3

257
ll17

�El orden espontáneo le viene a 1a vida de la libertad de ~spír~tu, lil~ertad ~ue
se obtiene en la intención del bien y la verdad. Amar sm violencra el bien
y la verdad es más que vivir "espontáneamente"; es vivir l~ libertad.
, .
En esta auténtica vida en libertad, la crítica de la razon por el espmtu,
ya no es para supeditarla, con violencia, a la "vida espontánea". Es p~a
. abrirla libremente, cada uno, a un nuevo sentido del ser, a un nuevo sent:tdo
que puede despertarse y desarrollarse en la conciencia.
Este sentido del ser, sentido metafísico, no científico, es el que le da a la
filosofía su absoluta validez y rigor.

LOCKE, UN MÉDICO ECLÉCTICO *
Poa

PATRICK RoM..wELL

Universidad de Texas,
El Paso, Texas, E.U.A.
(Traducción del inglés por
el Lic. Alberto García Gómez) .

I
EN UN ARTÍCULO PUBLICADO hace aproximadamente una década acerca de
John Locke (1632-1704 y Thomas Sydenham 1624-1627), el que esto escribe
llamó particularmente la atención, de paso, en lo relativo a la existencia y
signilicancia de un fragmento de Locke no publicado, el que, para aquel entonces, "no había sido todavía aludido por los estudiosos"/ y que había sido
escrito con anterioridad a los otros dos fragmentos médico-filosóficos atribuidos
a él, principalmente, la "Anatomía'' (1668) y "De Arte Medica" (1669) .2
Desde entonees, según mis conocimientos, dos tratadistas 3 han hecho referencia

* Este estudio fue originalmente emprendido con la ayuda de la Sociedad Filosófica
Americana y del Servicio de Salubridad Pública de los Estados Unidos. El autor debe
especiales gracias al personal de la biblioteca John Crear, en Chicago, por la prontitud
de los servicios prestados.
' PATRICK RoMANELL. ''Locke y Sydcnham: un Fragmento acerca de la Viruela.
(1670)". Boletín de la Historia de la Medicina, 32 ( 1958) , 308.
' Recientemente, KENN BTH M. Dawe:URST en el Dr. Thoma.s Sydenham (1624-1689) ,
Berkeley, Prensas de la Universidad de California (1966, 73) ha puesto en duda la
autoridad de Locke de estos dos manuscritos, atribuyéndolos a Sydenham, pero su
"evidencia contemporánea" en John Locke: Médico y fil6sofo, Londres, Welcome Historical Medica! Library ( 1963-38) es insuficiente y no del todo concluyente.
• DEWHURST se refiere al "Morbus" en John Locke, 28, sin tener conocimiento de
su fuente de información. DAVID L. Cow1rn en "Comentarios del Artículo del Dr. Romanell acerca de Locke y Sydenham", Boletín de la Historia de la Medicina, 33, ( L959 ),
175, da a conocer el descubrimiento de "este" documento.

259
258

'

�al fragmento literario en cuestión: una larga disertación ( cerca de 1,200 palabras), que como introducción, fue titulada "Morbus'' por el propio Locke,
encontrado en un manuscrito suyo en el Museo Británico, llamado el "Libro
del Lugar Común Médico". 4 Uno de tales tratadistas se queja, ciertamente,
de que en el otro se "dedican solamente 19 lineas" 5 a la introducción. No
existe fecha de esto, pero tanto la evidencia interna como la externa, las
señala haber sido escritas en algún período del año de 1666.6 Aquí el factor
tiempo excede a toda importancia.
La pieza de Locke en "Morbus" ( 1666) antecede en un año o algo así, al
tiempo ( 1667) en que nuestros injertados médicos-filósofos encontraron a
Sydenham.7 El "Hipócrates inglés'' que había de ejercer, dentro del curso debido, una tremenda influencia en Locke, a tal grado que, y de acuerdo con
nuestros propósitos, podemos dividir aquí su propia carrera intelectual en dos
períodos principales: pre-Sydenham y post-Sydenham.8
Una confirmación independiente de esto nos llega del propio libro de notas
médicas que incluye la introducción del "Morbus". En el "Libro del Lugar
Común Médico", cuyos tópicos cubren los años de 1659 a 1666, del que es
posible leer cuando más una especie de "Quién es Quién en medicina y en
filosofía", de mitad del siglo XVII, es de notarse que la persona que es conspicua por su ausencia en ellos, es precisamente a quien Locke habría de alabar
• B. M. Add. MS. 32, 554. Este manuscrito tiene dos partes confusas de paginas.

Para empeorar las cosas, el manuscrito del "Morbus" mismo, parece haber sido escrito
en diferentes intervalos, ya que su paginación empieza en la página 232, fol. 119, fol
121, fol. 126, fol. 127, página 24-9, fol. 12:8. Aunque la nota sobre "Enfermedad" está
.intitulada en latín, está escrita en inglé"s y (literalmente) con una no clara caligrafía
de puño y letra de Locke. Aunque en este respecto la escritura ilegible podría uno
asociarla con las recetas de un doctor, es una penosa recordación de Locke, el médico.
• La queja ap~ce en la revisió11 de Cowen, del libro de Dewhurst sobre John
Locke, en Journal of the History of Medicine and Allied Sciences, (19-1964), 426.
• La más temprana fecha en el "Libro del Lugar Común Médico" es el "25 de
febrero de 1659" y estoy en deuda con Cowen por haber Uamaao la atención acerca
de que la última' fecha sobre ésto es 1666. El que los apuntes del "Morbus" no pudieron haber sido escritos antes de 1666, está comprobado, no solamente por el hecho de
que apareció prácticamente al fin del manuscrito en cuestión, sino también por el hecho más significativo de que el contenido de los apuntes en sí mismos presupone el
trabajo filosófico mayor de Boyle, publicado en Oxford en 1666. El Origen de las
Formas y Cualidades (de acuerdo con la filoso/la corp1,1.scular), de aquí en adelante referido simplemente como título El Origen de las Formas y C-ualidades. Ver la cita 46,
' MAurucE CAANSTON, JoBN LocK.&amp;: Una Biografía. (London, Longma.ns, Green),

1957, 91.
• Véase nú artículo (citado en la referencia), Boletín de la Hi.5toria de la Medit:ina,
(1958 ) , 293-321 , para detalles de las relaciones intelectuales entre Locke y Sydenham.

260

después (1669) como el •~gran genio de la medicina, el Dr. Sydenham".9 Tal
ha sido el caso del "Morbus" de Locke de 1666, que es de lo más sobresaliente
acerca de toda la cuestión relativa para determinar el origen y la evolución
de su filosofía médica en general.
En virtud de u existencia, según todas las apariencias, el primero y único
de sus escritos existentes acerca de los aspectos históricos y filosóficos de Ja
medicina, pertenece al período pre-Sydenham; permitiéndonos así el fragmento
del "Morbus" comparar al Locke del principio con el del final, y, consecuentemente, trazar el actual desarrollo de su pensamiento sin tener que recurrir
a hacer conjeturas.
A11ticipando nuestros descubrimientos en el contenido principal del fragmento del "Morbus" de 1666, Locke inaugura su carrera filosófica como un
ecléctico
en la teoría de la naturaleza y en la teoría de la enfermedad, ter.
mmando con un Ensayo Concerni.e11te a la Comprensi6n Humana, de 1690,
como un agnóstico en "filosofía natural", que es, en suma, ciencia natura1. 1º
Esta conclusión, no obstante, en ninguna forma significa que el eclecticismo
y el agnosticismo científicos sean actualmente de clase distinta. Su diferencia,
a pesar de todo, es de terminología. Un ecléctico es un pensador, quien como
Locke en sus principios, encuentra necesario utilizar y reconciliar ideas provenientes de varias fuentes, porque, en su opinión, ningún sistema único de
pensamiento puede llenar tocio el vacío o es completamente satisfactorio. Con
el propósito de que esto sea así, el ecléctico está ya en el camino del escepticismo~ lo que es agnosticismo, empujado a sus límites lógicos. Ast, la diferencia entre el eclecticismo y el agnosticismo es una diferencia entre un grado
más bajo o más alto de escepticismo, respectivamente. Aplicado al caso a
estudio significa que, conforme Locke maduró intelectualmente, se hizo más
Bodls. MS. Loeke f. 21, 16.
JoH~ LocKE, Un Ensayo Concerniente a la CompTensi6n Humana, ed. A. C. Frase
(New York, Dover, 1959) II, 217-218, 349-350. La rawn por la cual Locke llegó a
ser eventualmente agnóstico en ciencia na~I (Incluyendo la medicina) es porque,
empezando como éJ lo hizo con una definición cartesiana del conocimiento como de
certeza absoluta, se vió forzado, lógicamente, a concluir que el "conocimiento sensible"
(su término ideológico para conocimiento científico, significando el conocimiento de la
naturaleza adquirido por la vía de los sentidos) llega, inherentemente, de una fuente
limitada que no se ajusta a la estricta norma de la verdad. Aquellos que se mantienen
interpretando equivocadamente a Locke eomo un empirista Baconiano, no ven la irorúa
de esta consecuencia agnó · ca, oponiéndose ultimadamente a una definición racionalista
del conocimiento. Para completar la irania de todo ésto, aparentemente Locke no fue
en ningún tiempo un agnóstico en matemática pura y ética, pennaneciendo sólo en
teligión - lo que significa que cambió a ser agnóstico solamente en lo que respecta al
conocimiento que descansa sobre la experiencia sensorial o conocimiento científico. Locke
es el más peculiar empirista moderno. ¡ No hay duda!
0

1o

261

�escéptico acerca de la posibilidad de hacer una ciencia exacta, fuera del verdadero campo en que actúa la mente moderna y que constituye su orgullo y
su gozo: el estudio de la naturaleza. Tal es la ironía de la épica historia del
Empirismo Británico, como se refleja en su no-oficial escéptico, John Locke.11.
Pero regresemos al Locke del inicio, como ecléctico, que tal es el principal
propósito de este estudio.
Con objeto de sostener nuestra proposición central acerca de que el autor
del "Morbus", es un ecléctico cientüico y médico, es necesario, primeramente,
identificar las principales fuentes de sus ideas, en especial, desde que todos
sabemos ampliamente que la nota no fue escrita bajo la inspiración de Sydenham. Desgraciadamente, el propio Locke no sirve aquí de mucha ayuda y
Sir Charles Sherrington está perfectamente justificado cuando declara que
en el siglo XVII, "el conocimiento de la fuente de puntos de vista fue relativamente poco practicado en los escritos cienúficos de aquel tiempo". 12 El "Morbus" de Locke, no da nombres del todo, pero, afortunadamente, es un tanto
claro del contexto al texto y en el propio 'Libro del Lugar Común Médico",
como en otras anotaciones del mismo, así como su biblioteca personal y sus
primeros años en Oxford, cuyas doctrinas están específicamente involucradas.
Para hacer corta una larga historia, podemos decir que, descontando los
pesados ecos del viejo humoralismo contenidos en el fragmento del "Morbus",
en lo principal, comparativamente, hay tres nuevas fuentes las que presupone.
Sus tres fuentes del siglo XVII ( detectables sólo mediante un examen cercano)
son: J. B. van Helmont (1579-1644),1ª Robert Boyle (1627-1691) u y René
~ Como todos en este campo saben, un muy agudo obispo Anglicano de nombre
George Berkley, trató hasta sus extremos de terminar con el Empirismo Británico,
yendo erróneamente y cayendo en -el eu:epticismo, pero sin pr-0vecho, históricamente hablando, como es evidente en la brillante obra de David Hume, escéptico oficial de la
tradición empírica británica de la filosofía moderna europea.
" Sm CHARLES SHERRJNGTON, Man on his Nature (El Hombre y su Naturaleza),
Segunda Edici6n. (Garden City, Doubleday, 1955) , 159.
13 HELMONT a quien se Je ha llamado "el más grande de los paracelsianos:
An lntroduction to Philosophical Medicine in the Era of the Renaissense. (Una Introducción
a la Medicina Filosófica en la Era del Renacimiento), Base], S. Karger (1958, 349), es
tradicionalmente llamado en la historia médica, "iatroquemista"; pero el marbete en
realidad no Je es apropiado porque sus categorías básicas son, estrictamente hablando,
mucho más cercanas a la bioleg'ia que a la química. Desde que regresa a Thales presocrático y presupone como vivo todo lo que hay, en la naturaleza, (hilozoísmo), el más
apropiado marbete para él como pensador médico debería ser "iatroo:oísta" como Jo
mejor y "iatroficista" como lo peor. Cf. MARm BoAS HALL, Robert Boyle on Natural
Philosophy (Robert Jloyle en Filosofía Natural), Bloomington, Indiana University Press,
( 1965), 83-84,
" El fragmento del . "Morbus" es solamente una confirmación parcial de la afirma-

262

Descartes ( 1596-1650) .1 G Locke leyó a todos estos autores con cuidado y
ahora sabemos que práctic-..amente tuvo todas sus obras en su biblioteca ~rivad~.16 P~eba de que también los leyó con sentido critico, está reflejado en
la p1eza rwsma del ••Morbus",' la que sube a un rudo resentimiento de sus conflictivas ideas dirigidas a acabar con un compromiso de trabajo.
Sin estar de acuerdo, en principio, tanto con Hehnont, el Paracelsiano vitalista, o con Boyle, el mecanicista Cartesiano, Locke, en el "Morbus", es lo
suficientemente astuto, no solamente para no incitar a pelear a un hombre
contra otro. Como buen estratega, hace uso de las fuertes facciones de estos
dos hombres para atacar al tercero (Descartes), intentando explicar los procesos de la vida con la cruda analogía mecánica de un colador o tamiz.U EJ
tiempo precluye en esta ocasión para comparar línea por linea el texto del
"Morbus" de 1666, con las relevantes obras de los tres autores mencionados
arriba Basta decir al presente, que de la primera a la tercera parte, 0 algo
así del texto, contiene la primera teoría general de la naturaleza de Locke
.
'
m nuce; el resto, con su correspondiente teoría de la enfermedad. Las dos teorías
están cuidadosamente entretejidas, la última siguiendo como corolario a la
anterior.

II
La introducción de Locke en '~Morbus" (1666), abre con las siguientes
palabras, declarando todo su propósito: 18 ''Yo supongo que otra y más ración biográfica de Craston de que Boyle fue el "principal mentor científico de Locke
(op. cit., 75), por la sencilla razón de que el autor que tuvo igual, si no mayor influencia originalmente en Locke, es precisamente el "Espagirista", a quien Boyle en
1661 censurara por sus "muy extravagantes" pretensiones, es decir, "el audaz e ingenioso Helmont''. (The Sceptical Chymist, London, Everyman's Library, 1911, 5).
15
La influencia de Descartes en el Locke del principio es un tanto negativa, pero no
importa menos. La pieza del "Morbus" revela que antes de que Locke llegara a ser
anti-Cartesiano en la teoría de] conocimiento, había sido anti-Cartesiano en 1a teoría
de la naturale-La. Cf. referencia 20 y 37.
10
JoxN l-IARRISON r PETER LASLETT, The Library of John Locke (La Biblioteca de
John Lockc) (Oxford, Ox:ford University Press, 1965) 91-93, 101-I02, 152.
u Para la analogía de los "cedazos" en Descartes, The Philosophical W orks of Descartes (Las Obras Filosóficas de Descartes), traductores E. S. HALDANE and G. R. T.
Ross (New York, Dover, 1955, I, 115,335); también L'U-0mo (traducción de L'Homme
[El Hombre] de 1664, por B. CANTELLI, Torino, Borlingbieri, 1960), 39-40, 46.
JJJ La gramática, escritura y puntuación han sido modemi1.adas por conveniencia. A
menos que se indique en otra fonna, todo el material citado de aquí en adelante ( en
forma modernfa:ada) está enteramente tomado de este fragmento de Locke.

263

�cional teoría de las enfermedades puede establecerse sobre otros principios
que no son ni de los Galerristas ni de los Paracelsianos".19 Del siguiente pasaje
en el texto podemos inferir, no solamente qué son los "otros principios''; podemos, además, inferir también, que tal vez bajo }a influencia de Helmont,
el bombástico archicrítico de Galeno, Locke en ese tiempo ( cierto o equivocado) interpreta los viejos principios naturales de los galenistas en los nuevos
términos mecánicos de los cartesianos. "Considerando que en el gran mundo
algunas cosas son producidas por principios seminales y algunas otras por la
sola míxtura de las partes", se sigue necesariamente de esta clara división territorial de la naturaleza, que los "otros principioi' que Locke tuvo en mente
como conductores a una "teoría más racional de las enfermedades", son precisamente eclécticos, tanto como implican la negación de ambos, la doctrina
vitalista de los Paracelsianos, de que en el mundo natural todas las cosas "son
producidas por principios seminales" y la opuesta doctrina mecanicista (atribuida a los viejos galenistas, así como a los nuevos cartesianos), de que todas
ellas, son producidas por una "sola mixtura de las partes". Este ecléctico acceso
de la etiología de la naturaleza, constituye la premisa mayor de todo el fragmento del "Morbus", proveyendo Loc.ke con otro fundamento sobre el cual
constituirá su propia teoría de la enfermedad.
La evidente implicación de su alternativa de la vieja filosofía natural con
la nueva, es de que hay dos partes en la naturaleza: 20 orgánica e inorgánica,
cada una de las cuales tiene su propio proceso o "forma de producción".
Mientras el segundo pasaje citado arriba, acerca de los dos distintos procesos de la naturale7.a -el «seminal" y el mecánico-, es la más fundamental
afirmación de todo el texto del "Morbus", el que sigue, es de lo más sorpresivo, a primera vista, dada la obvia fuente de Helmont, al referirse a los
"principios seminales". 21 De cualquier manera, lo que Helmont y los seguido10 CoWEN se ha confundido por el término "racional" puesto aqu1, pensando, que
significa "racionalistico" (en el sentido Cartesiano) . Más bien significa "plausible"
(en el sentido de Boyle), esto es, sensible o razonable. (Cf. BoYLE, The Sceptical Chymist,
Everyman's Library0 175). Si todo el "tenor'' del "Morbus" fuese tan "racionalístico"
como Cowen pretende ( en la página 1 75 de su artículo anotado en la referencia 3), la
subsecu~te maduración como un anti-racionalista o empirista no sería inteligible.
"' Compárese esta definición operante de la naturaleza en el "Morhus" con su eco,
y elaboración en el Ensayo (Fraser ed., I, 442-444). Aún así, el acento del Ensayo
mismo es de las dos "partes de la naturaleza" como "Jo corporal y lo espiritual" (Fraser
ed., I, 406). De aqu1, el Locke del principio parece más naturalista en s11 concepción
de la naturaleza q11e el Locke de la madurez, quien intencional o inintencionalmente toma
como aceptado el dualismo cartesiano en metafísica.
.. Ilm.MONT, Oriatrike or Physick Re/ined ( traducción, J. CBANDLER, London, Lodwick Loyd, 1662), 322.

264

res vitalistas tuvieron como tales, él los define en un sentido especial, como
sigue: "Por principios seminales o fermentos, entiendo algunas pequeñas y
sutiles partículas de materia que son aptas para transmutar más allá, más
grandes porciones de materia en una nueva naturaleza y nuevas cualidades-cuyo cambio no puede ser llevado a cabo por otros medios". Parece como si
Locke estuviera definiendo a los "fermentos seminales" en el sentido •~corpuscuIariano" o mecánico de Boyle, pero no obstante, en un más cercano examen,
no lo hace. Lo que él entiende por "fermentos'' (término de Helmont), son
esas especies de "corpúsculos" de materia ( término de Boyle), que operan
en "alguna forma más poderosa" ( empleando las propias palabras de Locke)
que un puramente sistema mecánico de fuerzas ciegas, lo que, como una consecuencia, sirve para tomar en cuenta en un fenómeno orgánico (por ejemplo, el empolla.miento de un huevo) , en contradicción al fenómeno inorgánico
(por ejemplo, la composición química) .22 Como su antecesor y compatriota,
Francis Bacon (1561-16261, Apóstol de Ja Nueva Ciencia y Animador del
Empirismo Británico, el Locke del principio, es un "lingüístico conservador". 28
Retiene el término "fermentos" ( o "principios seminales"), pero no lo emplea en el mismo "incorpóreo" (vitalístico) sentido como Helmont, o, en el
opuesto (mecanicista) sentido como Boyle.u En breve, la definición de "fermentos seminales", como agentes físicos, pero no~mecánicos, de la causación
en el mundo de la naturaleza, es la base de su intento inicial para aproximarse
"' La temprana definición de Locke neo-corpusculariana de los "fermentos seminales"
(o "principios seminales") pudo haber sido sugerida de la lectura del más popular libro
de B~YLE, 1'he Sceptical Chymist, (1661). Comentando sobre los Thalesianos, y sobre
la "hipótesis Helmonsiana" concerniente a la reducción de la "materia universal" en
agua, Boyle concibe a la prima materia "consistente de una. variedad de principio,s seminales", esto es, de ''corpúsculos de una muy variada naturaleza" (Everyman's Library,
75-76). Cinco años más tarde, sin embargo, en su obra más sistemática, cambia su
campo de un •análisis sustantivo, a uno adjetivo de los "corpúsculos", con el énfasis
esta vez puesto sobre la materia, como consistiendo de una "variedad de diferentes cua.
lidades", derivable mecánicamente del movimiento y de la "peculiar textura" de sus
partes (The Origin of Fomis and Qualities [El Origen de la$ Formas y Cualidades],
1660, 180). Incidentalmente, en una forma ecléctica o reconciliadora, Boyle aún en
1666, mantiene la puerta abierta a su más temprana consideración de la existencia de
los diferentes corpúsculos cualitativos, cuando admite que él "no niega prontamente
que pueda haber algunos más nobles y sutiles corpúsculos" ( Ibid,em, 359) . A pesar de
todo, él procede festivamente como si fuera un cartesiano mecanicista completo, sin
preocuparse- acerca de que ésto sea consistente o no. C. F. referencia 28.
:o HAu., op. cit., 62.
"

HEL,MONT, ÜRIATRIKB,

504; BoYLE, The Sceptical Chymist (Everyman's Library),

75.

265

�al viejo y gran debate del mecanicismo en contra del vitalismo en un compromiso o forma ecléctica.25
Debe quedar perfectamente claro del compromiso de Locke de 1666, que
en sus comienzos, es un dualista etiológico en cosmología, postulando, como
lo hace, dos tipos de causación en el "gran mundo" de la naturaleza, uno,
exclusivamente, para la parte orgánica y el otro, exclusivamente, para la
parte inorgánica. Por el contrario, de acm~rdo con Helmont, nada se ha producido jamás en el mundo de la naturaleza por una simple ca-mixtura de las
partes ; 26 de acuerdo con Descartes/' más que con Boye,28 nada se ha producido jamás así. El Locke de 1666 no acepta ni una ni otra posición. Para
abreviar nuestra exposición de la porción cosmológica del texto del "Morbus",
el Locke del principio es un ecléctico en la teoría de la naturaleza, debido a
que, en virtud de no ser un completo vitalista como Helmont, ni un biomecanicista completo como Descartes, astutamente evita los dos extremos del
argumento, asignándole cuidadosamente a cada uno de los dos tipos de causación postulada a sus áreas peculiares de operación. Volvamos en lo que sigue a
la porción noseológica del texto a estudio.

UI
Después de haber presentado un no muy afortunado esquema de su teoría ecléctica de la naturaleza en su contexto etiológico, Locke procede entonces,
lógicamente, a sus implicaciones a la patología y con eso, volviendo a su meta
original de sometimiento a una "más racional teoría de las enfermedades" que
la de los galénicos y paracelsianos. Guardando la lógica de la cuestión, la pieza
del «Morbus", de Locke de 1666, empieza con los problemas de la etiología
de 1a naturaleza en general y cierra con el problema de la etiología de la enfermedad en particular. Para una mente médica como la de Locke, como para
la de cualquier médico, el último problema es aún más crucial, prácticamente
hablando, que el anterior. Para las causas de las enfermedades, definitivamente
afecta "el método de curar'', especialmente desde que todo el objeto de la
terapia es "encontrar remedios para destruir" aquellas causas y "fortificar las
partes en eontra de su operación". Este último pasaje muestra que Locke
"" Este debate languidece de vez en cuando en la historia de la biología y de la
filosofía, para estar seguros, pero aparentemente nunca muere.
,. Oriatrike, 84 l.
" lLu.DANE and Ross ed., 296-297.
,. El Origen de las Formas y Cualidades, 180, 18,3, 242. Bovu: como un científico,
es un convencido mecanicista.

266

reconoce la verdad médica del Inglés, diciendo: "una onza de prevención vale
más que una libra de curación", y de aquí en adelante toma en cuenta el
valor de lo preventivo, así eomo la medicina curativa.
Que Locke está muy agudamente adverlido de la importancia médica de
toda su empresa, aparece claramente en el pasaje que tiene sonido de Helmont
en el texto del "Morbus'' : ~como esos pequeños e insensibles fermentos, este
potente Arqueus trabaja, confieso no poder comprenderlo satisfactoriamente,
aunque los efectos sean evidentes, pero aún creo que debe ser valioso el considerarlos, encontrando qué enfermedades brotan de estos fermentos, que según
creo, son contagiosos y lo suficientemente evidentes en la sarna". Este es el único
pasaje de todo el texto del "Morbus" del cual, debido a su tono subyacentemente escéptico nos da un anticipo de lo que vendrá en Locke. Aún, suficientemente curioso, el pasaje mismo es tomado actualmente ( en parte. por lq
menos), casi al pie de la letra, de un parágrafo de un capítulo llamado
"De las Enfermedades Arqueales'' en la más grande obra de Helmont, Oriatrike.29 Aún, a pesar de la actual de.1Dostración del pasaje, el pensamiento en
sí, es característico de lo que sería en Locke y no característico en Helmont. 30
Mas aún, lo que hace Locke a este importante parágrafo en Helmont es aún
más importante, librándolo de la mayoría de su alto tono pseudo-platónico,
poniéndolo en tierra y reestableciéndolo en términos menos oscuros.
Habiendo asunúdo al principio que los dos tipos de causas productivas o
eficientes 31 operan en «el gran mundo de la naturaleza", el Locke de la primera etapa, llega a 1a implícita conclusión de que los mismos tipos operan, correspondientemente, en el más pequeño mundo de la enfermedad. Esta
conclusión en turno, afirma: a) que lo que es cierto de la etiología para el todo
de la naturaleza, es necesariamente verdadero para aquella parte de la naturaleza que tenga que ver con las enfermedades, y b) que la "más poderosa"
forma de causación en la parte más compleja (orgánica) de la naturaleza, necesariamente presupone su menor contraparte de poder en su más simple (inorgánica) parte. De la dualidad de las causas postuladas en patología, Locke,
tácita y correctamente :infiere en el "Morbui;" una doble clasificación de las
enfennedades: °'enfermedades seminales" 32 ( cuyas causas son materiales, pe"" Oriatrike, 549.
00 Ihw,tONT es rouy confiado en la mentalidad para ser sensitivo a la falibilidad
humana, especialmente en lo que a él respecta. Ver Oriatrike, 458, por su anormal
sentido de la infalibilidad científica.
~ 1 En vista del hecho de que Locke debió atnnnentarse con el problema de la causalidad en el Ensayo de 1690, deberá anotarse que en 1666 se adhirió al concepto
clásico de la causa y no fue muy precavido entonces de sus dificultades.
a: También en líELMONT, op. eit., 491.

267

�ro no mecánicas) y no seminales, u "otras enfermedades" ( cuyas causas son
ambas, materiales y mecánicas). Esta verdadera forma de clasificar las enfermedades es precisamente lo que hace a Locke en su principio, un médico
ecléctico. En tanto que Helmont, de hecho, mantiene que todas las enfermedades son "seminales" 33 ("Arqueales" o "fermentales") en la naturaleza, mientras que Descartes sostiene, en principio,34 que todas las enfermedades son
mecánicas, Locke en 1666 piensa que algitnas enfermedades son seminales y
algunas son mecánicas. En una palabra, en sus comienzos, Locke es dualista,
Helmont o Descartes, monistas, en noseología y etiología de la enfermedad.
No es necesario agregar que el dualismo etiológico en la teor'ta de la enfermedad, sigue, lógicamente, del dualismo etiológico en la teoría de la naturaleza.
Lo más de la pieza del "Morbus", está dedicado al tipo "seminal" de enfermedades, esto es, e1úermedades causadas, presumiblemente, por algún "fermento hostil". Aquí, nuevamente, el Locke del principio, recurre a la terminología de Helmont; pero una vez más, da a entender por el término "fermento hostil" 35 de Helmont, un agente material no mecánico, el que es
"suficientemente poderoso" para producir enfermedades tales como la "sarna",
las "úlceras" y "la plaga''. Esto se sigue, necesariamente, de la definición inicial
de Locke aceréa de los "fermentos'\ en general, como esas "pequeñas y sutiles
partículas de materia", las que no operan a la manera mecánica de los Cartesianos, de las "partículas insensíbles" y de los "corpúsculos" de Boyle. Locke,
triste es decirlo, nos habla en el "Morbus", de cómo los "fermentos" no ope•
ran, pero, infortunadamente, no explica cómo lo hacen, excepto vagamente.
Tal vez la razón por la que no explica exactamente cómo operan en "alguna
forma poderosa", sea la de que simplemente no pueda.
"" Ibídem, 619.
.. Como Descartes actualmente explica (para tomar su propio ejemplo ) mecánicamente la digestión comparando el proceso digestivo con la obra de los "diferentes cedazos" (IlALoANE and Ros•s ed., 115; L'Uomo, 39-40, 45-46), debía, en principio,
mutatis mutandir, tener que explicar la indigestión de la misma manera. Como una
cuestión de hecho, sin embargo, Descartes se concentra en la fisiología del cuerpo humano y dice muy poco, desgraciadamente, acerca de su patología. Véase AuGUST.E T&amp;"LLTER, Descartes et la Medicine (Paris, Marce! Vigne, 1928), 43-44, 52-54.
16 Oriatrike, 860. Las obras de Helmont fueron publicadas p6stumamente en Amsterdarn, en 1648, bajo el título de Ortus medicinae. Locke se refiere en su ''Libro del
Lugar Común Médico" (pág. 78 ó fol. 42) a esta edición original, y él tuvo una
copia de la nueva edición publicada en Amsterdam en 1652 ( HAJUUsON and LAsTED,
op. cit., 152). El término "fermento hostil" es de la propia traducción de Locke del
latín. JoHN CaANDLER, el traductor inglés de Ortus medicinae, le da carácter de
"fermento extraño" en la edición aparecida bajo el título griego latinizado, Oriatrike
( 1662). A propósito, no hay mención en el "Morbus" de la "amistosamente" opuesta
clase de fermentos en "Helmont'' ( Oriatrike, 905).

268

De cualquier forma, así como el Locke del comienzo, toma Ja noción vitalista de Helmont, de un "potente fermento" 36 y lo convierte en uno material,
pero no como factor causal mecánico del cambio natural, en su teoría del
doble proceso de la naturaleza,37 así, hace la misma cosa en su teoría de la
enfermedad con la noción correspondiente de] "fermento hostil". No obstante,
definitivamente se coloca con Helmont y toma partido con los galenistas en la
cuestión médica de cómo establecer las enfermedades. El médico paracelsiano
de Bruselas había argüido desde un punto de vista localista, el que las enfermedades no son debidas a un mal funcionamiento del sistema sanguíneo en
su totalidad, sino a los «fermentos 1ocales" ,38 los que invaden órganos particulares del cuerpo venidos de afuera. He aquí la propia versión de Locke en el
"Morbus ' acerca del tema del Localismo contra el Holismo en patología: "No
puedo ver si las úlceras fueron debidas a la sutileza y depravacion de la sangre,
el porqué la sangre debe, al mismo tiempo, corroer una pierna tan cruelmente
y así cautelosamente nutrir a la otra -la misma masa de sangre circulando
indistintamente en ambas-, a menos que hubiere algún fermento seminal
que en su paso, corrompa a una, mientras no disturbe, cuando pasa, a la otra".
Hablando con mayor generalidad, Locke en 1666, también acepta la concepción substantiva de la enferrnedad,39 como un "ser real" 40 en sí mismo,
.. lbidem, 315.
01
Estamos tan acostumbrados a identificar al materialismo como una teoría de la
substancia con el mecanicismo como una teoría del proceso, que nos será difícil el
concebir que el Locke det principio pudiera conciliar una doble teoría del proceso
de la naturaleza, o ser un materialista, por lo menos~ como los últimos constituyentes
del mundo externo, sin ser un completo mecan.icista de acuerdo con su modo de operación. Suficientemente irónico, Descartes, el científico, que concibió la totalidad de
la nancraleza (incluyendo el cuerpo del hombre) como un conjunto de una Gran Máquina, original y continuamente en movimiento por la mano invisible de Dios, i:s un
completo mecanicista en el mundo externo. Más aún, Descartes, el filósofo no es
oficialmente un materialista, sino u.n dualista metafísico, debido a que a sus ojos el
"alma racional" del hombre no es una pieza de maquinaria. El Locke del "Morbus"
guarda silencio acerca del alma humana y sabemos que el Locke del Ensayo sigue siendo tradicional y e.artesiano en esta cuestión, excepto que la capacidad de la mente para
captar la esencia del alma es categóricamente puesta en duda. Esto es precisamente en
e.~ta última anotación que Locke y Descartes dividen ca.minos. El último yendo por la
vía de lo agnóstico.
"" Oriatrike, 430.
"' Pagel describe el punto de vista de Helmont de la enfermedad "ontológica" (The
Religious and Phylosophical Aspects of van Helmont's Science a11d Medicine) (Los Aspectos Religiosos y Filosóficos en la Ciencia y en la Medicina de Helmont) (Baltimore,
Johns Hopkiru; Press, 1944, 39); también "Harvey y Glisson on Irritability: with a
Note on Van Helmont", Bu,'letin o/ the History o/ Medicine, 41, (1967) , 511.
'° Oriatrike, 164, 491 494, 599, 546, 559.

269

�invadiendo el cuerpo, y así rechaza la concepción adjetiva de la enfermedad
entre los galenistas, cuyo aproxima.miento funcional a la patología no es en
términos de diferentes entidades de enfermedades del paciente en sí mismo. Aún
así, siendo un médico ecléctico, el Locke del principio, está inclinándose a
hacer más bien una importante concesión hacia los galenistas, al reconocer que
aunque "la particular constitución del cuerpo" nada tiene que hacer con la
ocurrencia de "muchas enfermedades" de la variedad "seminal", "algunos
temperamentos", están mejor dispuestos, para oontraerlos, mientras algunos lo
son menos, siendo más inmunes.
Para resumir la relación y reacción de Locke de 1666 con Helmont en patología, la reafirmación en cápsula, de la teoría del "fermento" de la enfermedad en el '"Morbus••, es equilibrada en comparación con la prolija de Helmont
de ella, originalmente. No hay del todo 1a furia "del Arqueus"/1 ni la patética
falacia en gran escala, en la pieza de Locke. Hehnont es una de esas paradó-jicas figw·as en la historia de la ciencia y de la medicina, con "una doble
personalidad" y es para gran crédito del fragmento del "Morbus'', el que su
autor obtenga mucho mayor sentido que Helmont, debido a que, por una
cosa, él no suscribe aquel lado de los que siguen a Helmont, que es tontería
pura desde un punto de vista científico.
Como buen ecléctico que entonces era, Locke menciona cerca del final del
texto del "Morbus", "otras enfermedades", al lado de las "seminales", y es
aquí en donde la influencia positiva de su amigo de toda la vida, Boyle, el
químico, es del todo evidente. Locke se refiere a las "otras enfermedades" sin
especificar su nomenclatura, pero es sencillo ver del contexto que pertenecen
al tipo susceptible de una explicación mecánica: "otras enfermedades, supongo,
pueden probablemente concebirse de ser producidas por la simple mixtura
de dos ingredientes no correspondientes, como cuando un ácido y sales volátiles
son mezcladas se produce una ebullición y entonces las dos diferentes sales se
coagulan en una tercera substancia, lo suficientemente diferente de cualquiera
de los ingredientes, - lo cual, según ere~, no sea hecho por ningún principio
seminal''.H La comparación misma de esas "otras enfermedades" a determiJbidem, 525, 545, 594, 626, 952, 974, 975, 984, 1009, 1010, 1099, 1133 ; 1160.
.a HELMONT, el Cat6lico Romano, como Martín Lutero, el Reformador Protestante, es
agustiniana en su genealogía de la enfermedad: el pecado es el origen de toda enfermedad. ( Ibídem, 497, 793).
0 RALPH H. MA.JOR. A History o/ Medi.cine (Springfield, Charles C. Thomas, 1954),
u

I, 501.
.. La explicación mecánica de Locke acerca de cienas enfermedades en términos de

270

nadas reacciones químicas, viene de Helmont,"15 pero la terminología y la interpretación mecanicista, están tomadas precisamente del trabajo de Boyle, de

1666."6
Aunque en sus comienzos Locke no especifica ninguna enfermedad (excepto la embriaguez) bajo "otras enfermedades", probablemente tuvo en mente,
por ejemplo, la litíasis, respecto de la cual Helmont escribió un fantástico
libro. 17 Cualquiera enfermedad que Locke haya tenido en mente, exceptuando
la embriaguez, la cosa importante acerca de su distinción entre "enfermedades
seminales" y "otras enfennedades" es ésta. En el primer tipo de enfermedades
el efecto se produce por un agente casual, el que "usualmente" opera en una
forma "uniforme" o permanece "]atente e insensible" en otras palabras, "opera
parecidamente en todos los cuerpos, o en otros no del todo"; mientras que en
el segundo tipo, "en el que el efecto es producido por la mezcla y unión de
diferentes cuerpos, aparece lo contrario, como que ahí debe haber una sensible
y proporcionada cantidad de ambos ingredientes". Esto es, digamos en breve,
que las enfermedades seminalmente inducidas, están gobernadas por todos o
ningún principio; las mecánicamente inducidas, por un principio de proporciones definidas. ¿ Esta es la manera del Locke del principio, para distinguir entre las enfermedades agudas y las crónicas, respectivamente? Ya sea así o no,
la introducción del "Morbus'' de Locke de 1666, cierra con Wla familiar ilustración de la diferencia entre los dos tipos postulados a enfermedades que
sirve para recapitular todo su caso como médico ecléctico: "Es fácil observar
la diferencia que hay ( como forma de producción) entre la ebu Llición de la
sangre que se causa por el mucho beber vino, de aquella que se produce por
"simple mixtura" de "ingredientes discordantes", da a conocer su fondo como gumucomédico, así como el impacto de Boyle sobre él Por contraste, el mecanicismo Cartesiano,
con su énfasis sobre el movimiento y el arreglo espacial de las partes de la materia,
refleja el fondo diferente de Descartes, el médico matemático. Para una moderna identificación de los químicos, referidos como "sales" en el pasaje señalado del "Morbus",
consúltese a HALL en la clasilicaci6n de Boyle acerca de Jas substancias químicas, op. cit.,
289.
•• Oriatrike, 841 .
.. The Origin o/ Forms and Qualities, (El Origen de las Formas y Cualidades), 316.
Una comparación de esta página (sobre las reacciones de ciertas "Sales" cuando se
mezclan) del libro de Boyle de 1666, con su correspondiente pasaje citado del texto
del "Morbus,,, mostrará porqué el último presupone lo anterior, una vez que hemos
sido capaces de establecer la fecha probable de la introducción de Locke, como el año
de 1666. Cf. referencia 6.
•• A Treati.se of the Disease of the Stone (Un Tratado de la Enfermedad de Piedra).
(Oriatrike, 827-929).

271

�la picadura de alguna bestia venenosa, en donde, aunque la fuerza del calentamiento pueda ser con mucho la misma, la manera de producción y el mé,
todo de curar, son muy diferentes". ◄ 8

LA TEOR1A ARISTOTÉLICA SOBRE LOS DOS ENTENDIMIENTOS

DR.

PEDRO

F.

liERNÁNDEZ, PH.

D.

Louisiana $tate University.

I. Introducción. Intento de exponer. No se llllpugna ni se defiende. Caso

omiso de teorías preestablecidas. Método de interpretación: filológica, crítica
y filosófica) graduahnente subordinadas.

II. Difiwltades de exposición. Ambiente de la doctrina. Sugerencias sobre
el método apropiado para la exposición : más bien prospectivo que retrospectivo. Una palabra sobre la cronología del Corpus Aristotelicum y el Tratado
De Anima.

III. Precedentes de la teoría. La doctrina aristotélica del conocimiento en
general. Comparación con los sentidos. Incorporeidad de la mente. Principales
problemas hasta aqui.
IV. Teoría de los dos entendimientos. El texto original. Sus consecuencias y
problemas. Cualidades del entendimiento agente. Cualidades del entendimiento
paciente. Incógnita final.
V. Conclusiones. Sugerencias aristotélicas. Doctrina final sobre la intelección
humana. Posición histórica verdadera.

I. IN:J'RODUCCIÓN

.. La ilustración es de toda probabilidad tomada de HELMOWT, la ''bestia venenosa",
siendo un perro rabioso (Oriatrike, 629, 966). Sin embargo, la interpretación ofrecida
de la diferencia entre la embriaguez y la hidrofobia, no es Helmonciana,, de seguro, pero
sí peculiar del Locke del principio, como médico ecléctico. Su obvia explicación de la
embriaguez como una condición calorífica debida a una simple cantidad de consumo,
ea evidentemente el producto de un hombre que apela al sentido común, del cual Locke
a través de su vida tuvo más de su parte.

272

EL PRESENTE ESTUDIO tiene un campo de accron pequeño, pero muy bien
determinado. Quiere exponer, en un balance objetivo, la doctrina de Aristóteles
acerca de los dos entendimientos que intervienen en su teoría del conocimjento.
Esta doctrina, como está expuesta en el Tratado De Anima, especial y preferentemente en los capítulos IV y V del Libro III, tratamos de comprenderla
y exponerla en su aspecto psicológico. Esto es, intentamos describir esas facul-

273
Hl8

�tades, dar razón de su existencia y de sus operaciones características en el
proceso de la intelección humana.
Quizá no venga fuera de camino una advertencia desde los principios. Aquí
no vamos a impugnar ni a defender la doctrina psicológica del Estagirita; ni
siquiera -con el debido reconocimiento de las modernas corrientes de crítica-,
tocaré, sino de paso, la paternidad adecuadamente aristotélica del Tratado del
Alma.
Consecuentemente, pasa a segundo plano, en este trabajo, lo que justamente
llaman los actuales comentaclores "la teoría tomista del conocimiento'',1 y la
valoración psicológica de la misma.
En cambio, adquieren por de pronto mucho interés los argumentos de filología, los histórico-críticos y no menos los de correlación lógica de pensamiento
y de evolución dentro de las mismas obras y fragmentos que componen el Corpus Aristotelicum.
Tratamos de ver qué elijo y qué enseiíó Aristóteles sobre el punto que nos
ocupa.
Esto no significa que pretendamos aislar al filósofo y presentar su pensamiento como una maravilla que nació de la nada, sin influencias anteriores
decisivas para su personalidad y sin proyecciones trascendentes para la filosofía y la cultura que han venido en pos de él.
Como se verá por la trama de estos renglones, no poca luz sobre esta cuestión
la ofrecen realmente los comentadores del Estagirita, en particular, los insignes
escolásticos precedidos por el Angélico. Al lado de ellos, sin embargo, y ahora
quizá con más razón que ellos (dado el avance de la investigación moderna),
es preciso tener en cuenta las razones de cientüicos que han dedicado su vida
al estudio del pensamiento aristotélico, de su peculiar expresión en la lengua
de Alejandro Magno, de su evolución personal y de las influencias que ambientaron su vida.

II. LAs

DIFICULTADES DE EXPOSICIÓN

La teoría de los dos entendimientos no puede comprenderse fuera de la doctrina de los libros De A1iima. 2 Estos representan no sólo la aportación psicológica más importante en los escritos de la antigüedad grec.o)atina, sino también
la plimera .sistematización filosófica de una psicología coherente y digna de
' Cfr. HA.Ns MEYBR, Thomas von A.quin, Bonn, Hanstein, 1938, pp. 213 a 219.
• Cfr. FRANQO.LS NuYsNs, "L'Evol!ltion de la Psychologie d'Aristote" {tr. del holandés), Louvain, l. S. Phil., 1948, Chap. I.

274

tal nombre.3 Ahora bien, el tratado D·e Anima, como apunta Jaeger y reconocen los comentadores/ pertenece a los escritos de la última época de Aristóteles.
La tesis central que da unidad a los tres libros que forman este tratado
es una solución -la mayor contribución del Estagirita al estudio del hom~re-- ~ problema de las relaciones entre el alma y el cuerpo: "el alma es la
e,&gt;u,le,.::t~ (412a2?~b24) o ~ la primera actualización de un cuerpo natu.raJ otgaruco que tlene capacidad de vivir''.
Para 11eg"3.r a concebir, a enseñar esto, el pensamiento filosófico de Aristóteles Y su misma personalidad, según advierte Jaeger, 5 tuvo que sufrir una profunda evolución que va desde el concepto platónico del alma, ( substancia
co~pleta, inmortal, violentamente unida al cu~rpo), doctrina e&gt;..--puesta por
Anstóteles en el diálogo a Eudemo; hasta la explicita determinación del alma
como el acto propio del cuerpo, defendida en los libros que estudiamos.
Tal evol~~ión, ahora plenamente reconocida por los investigadores, plantea
no pocas dificultades para exponer el pensamiento de Aristóteles.
Desde hace treinta años, el Aristóteles de W. Jaeger conmovió a los hombres de estudio. Aristóteles, dice el autor, es "la única gran personalidad de la
antigua filosofía y literatura que nunca ha tenido renacimiento". 6 Esto se debe, según él, a la interpretación unilateral de nuestros antepasados --ortodoxos
Y heterodoxos-, que vieron la doctrina del Corpus Aristotelicum como un
sistema cerrado y perfecto. Se impone ahora, por el contrarío, el uso de un
método de desarrollo orgánico ( el que hace un siglo comenzaron a aplicar a
Platón), método prospectivo o genético, en oposición al retrospectivo; y atender también, como dicen los críticos actuales, 1 a las razones filológicas, históricas y filosóficas del texto.
Alguien ha dicho muy bien que "la historia no puede comprenderse sin la
filosoffa, pero que la filosofía sin la historia no puede llegar a la vida". 8 Y,
¿ qué lugar tiene en la historia de Aristóteles y en el desarrollo de su personalidad el Tratado De Anima?
Es conocida ya la doble tesis de Josef Zürcher defendida en una obra recién
salida de las prensas, que- tiene traza de ser un libro trascendental, al menos
• ANTONIO ENrs, S. I., Aristóteles, Tratado del Alma, versión e introducción, Bs.
Aires, Espasa-Calpe, 1944, pp. 11-15. CLARENCB SnuTB, "La Psicología de ATistóteles"
(tr. E. San Martín) , Puebla, J. M. Cajica, 1946, pp. 15-19.
• Apud NUYE.Ns, op. cit., p. 16.
• WERNBR }ABOER, Aris16tel'es (tr. R. Robinson), 2a. Ed., Oxford Clarendon Press,
1948, pp. 4 y 5.
• Ibíd., p. 5.
' V. gr. M. DE CoRTE, La Doctrine de fintelligence ohez Aristote. Essai d'exégese
(Preface de E. Gilion) París, 1934, apud uyens, op. cit., p. 30.
1 G. ÜALOOERO, apud NUY1!NS 1 p. 43 (op. cit.).

275

�por la .investigación que suscite. El Corpus Aristotelicum presenta un con junto
de libros tuya doctrina arranca, cronológicamente, de los afanes metafísicos
de Platón, hasta la predilección de las investigaciones experimentales de los
últimos años de Aristóteles 9 (naturalmente, sin dar en extremos). Pero hay
algo más para Ziircher. Las diferencias entre dos partes del C. A., (tratados
de vulgarización o exotéricos, y tratados de investigación y enseñaw,a más elevada o esotéricos), son tan radicales, y, temporalmente, tan distinta su composición, que parece muy verdadero que debamos atribuir al Estagirita sólo
una de ellas. rn
Tal vez la segunda afirmación de la resis de este sabio .investigador alemán
no tenga el mismo valor crítico que la primera. Esto es, parece más discutible
atribuir a Aristóteles solamente los libros exotéricos.u
Respecto al Tratado De Anima, Zürcher djce que su filiación aristotélica
es, cuando mucho, un 20% de la obra,12 y de ella el primer libro (el que menos nos importa aquí), es el más aristotélieo.111

el ser ni el no ser en sentido propio, sino análogo: es alguna cosa que no
existe en sí misma sino en hmción de la substancia. Su "devenir" es funcional:
yíveuOat xdi:a utµ{Je{J'l]xÓ 17 o "ens quo" de Santo Tomás. 18
Sin embargo, como se deja ver en el primer libro del Tratado,19 Aristóteles,
aunque pone el alma como "entelecheia" del cuerpo, no Ja entiende exactamen~
te igual al acto de otros seres vivos. La exclusíva actividad pensante del hombre no le permite, por así decirlo concebir igual a todos los actos el acto &lt;lel
cuerpo humano.

Háblase también, en la pregunta, de una parte separable del alma: por
tales partes entiende Aristóteles las facultades, particularmente el voíís-. 2º
El ,,.ovi;, como se define en el primer libro De Anima, es diwaµt,; nee¿ -d¡v
a,hí0Etav (404, a 30-3 l) : "un principio de acti'1idad que se refiere a 1a verdad".
En Platón (Leyes XII, 963 A)~ la mente o vovi; es la parte superior del alma:

TO A.O'llt&lt;1nxó,,. asiento de la personalidad y como esencia de la persona humaIII.

DOCTRINA PRECEDENTE A Los Dos ENTENDIMIENTOS

El capítulo IV del libro III del De Anima, se abre con esta compleja pregunta: la parte del alma que conoce (,u,,,.w&lt;1xe1, ~n oposición a afo071r:at), y
que juntamente ejerce la prudencia, ¿es o no separabJe del cuerpo?; y, si Jo
es, puede físicamente separarse o sólo por nuestra razón, o cuál es su diferencia (específica) ,14 ¿ y cómo se verifica el conocer?
Sigamos paso a paso la respuesta en el mismo texto; pero antes fijémonos
bien en los términos de la pregunta. Háblase aquí de una parte del alma.
Para el autor no son sinónimos alma y espíritu. 1 5 EJ alma, según la definición
dada, es algo unido al cuerpo de la manera más estrecha. Es la "entelecheia"
de la cual, según la cloc~ de los libros de Metalí.sica,1° no podemos predicar
• Cfr. NuYJ;NS, op. cit., pp. 13-17.
'º JosEF ZÜRcmrn, "Aristoteles Werk u.nd Geist" - untersucbt und dargestellt-, Paderbom, F. Schoningh, 1952, pp. 17-19.
u Cfr. ELEUTERTO ELORDUY, "El Nueuo Aristóteles de J. Zürcner", Pensamiento,
núm. 31, vol. 8, 1952.
u ZÜRcHER, op. cit., p. 283.
u Ibid., p. 288.

" Según P. SrwsK, Aristóteles, De Anima Libri Tres (Ed. trad. y notas), Roma,
Pont. Univ. Gregoriana, 1946, p. 247.
16 Como se verá más adelante, por los textos.

•• Met. Z 15, 1039 b20-26.

na. Aristóteles, según la opinión hoy cada día más general, 21 siguió considerando
el vov,; como el espíritu, la parte superior del alma. Sin embargo, algunos lugares puedén suscitar inquietud. Al comenzar el Tratado De Anima,22 se dice
que el 'Vov,; es una cierta substancia: ov&lt;1Ía r:t,; que nunca perece ( ov
&lt;p8eíew0at); algo divino e impasible (OetÓUf!O'V n xat &amp;r.a8e,;), pero
cuya actividad (dta'Voei&lt;18ai) mucre con el hombre, porque no es e] alma la
que se compadece o aprende algt'm objeto o razona, sino el hombre por medio
del alma. Existe, pues, en la doctrina precedente a nuestro problema, cierta
sustancia pensante, voíís-, imperecedera, cuya actividad es corruptible como
lo es el mismo sujeto de tal actividad.
Ahora comprenderemos mejor Ja respuesta esperada en el Capítulo N: lo
que llamamos entendimiento del alma (429 a 10-30), no es, dice Aristóteles,
ningún ser en acto antes de entender; y, además, si la intelección es realmente
análoga a la sensación y consiste en padecer algo de parte de los objetos inteligibles, hemos de decir que la inteligencia es, por una parte, impasible, y, por
otra, capaz de recibir forma, más aún, ser en _potencia la forma que vamos a
entender, sin ser idéntica con ella.
Además de la impasibilidad de la mente ( ana811,;), que, de paso la nota" Met. Z 8, 1033 a24-31.
" Quaest. Disp. De virt. in comm., a. XI.
u De Anima, 402, a 7-20.
'° Sic passi.m UYENs, DE CORTE, Ross en las obras aquí citadas.
n Cfr. Nuv.eNs, op. cit., -p. 58 y ce. III, V, VII.
,. 408, b 18-29.

276

277

�mos con Nuyens y Boni~,23 y, sobre todo con Santo Tomás/~ no es contradictoria de un cierto padecer, náaxuv ·d, intelectual; pónense tres cualidades
esenciales en el entendimiento: el voiís- es receptivo de formas, según dijimos,
«5t'1:'Z"t"Óv
r:ov eíoovi; (429, a 16), o sea, ordenado a la esencia que no
existe en sí misma, sino en las cosas individuales; y es, también, inmixto:
aµiy17q. Esta cualidad la explican 25 diciendo que es una facultad no mezclada con intelecciones o conceptos. Es, en fin, el entendimiento xwei~óc;,
que signífica lo mismo separable que separado.
A pesar de ser así, separable, el voiíq no puede ser substancia completa:
]os textos paralelos sobre el xroeiar:óc;,2° no pueden traer dudas en este respecto. En sí mismo, por la hilación del Capítulo IV, xroetO'r:Óc; parece significar sencillamente ávev awµar:os- sin cuerpo.
Pero el recuerdo de las definiciones dadas más arriba, acerca del entendimiento, puede levantar una legítima inquietud. Se dijo (404, a 30-31 y 408,
b 19), que el voiíc; era Júvaµic; neei r:11v al.170eui,r una actividad acerca
de la verdad,, y, por otro lado, una cierta substancia, of)ctÍa nq. ¿Cómo se
compaginan ambas cosas? Parece lo más sensato decir, como 1a trama del
capítulo sugiere, que el autor distingue en el voiíq una facultad intelectiva y
una substancia pensante, cosa que no es nueva en muchos intérpretes.:n

~e

Esta doble concepción del entendimiento nos lleva de manera natural a la
última parte del trabajo, cuya materia está casi exclusivamente desarrollada
en el Capítulo V del mismo libro III De Anima. Es cierto que nos falta responder cabalmente a la pregunta formulada al principio del capítulo anterior,
¿ cómo se verifica el entender?; pero advirtamos que la última palabra será precisamente la teoría de los dos entendimientos formulada, a su vez, para tratar
de penetrar en el misterio del conocimiento humano.
Queda, sin embargo, algo de importancia antes de llegar allá: algo que
salta a la consideración del peusa,dor, cuando se establece la comparación o
analogía mencionada entre el conocimiento sensitivo y el intelectual Ese algo
es el objetQ del conocimiento.
El hombre conoce los seres individuales y sus conceptos o esencias univer'" Cfr. NUYENS, pp. 280 y SS.
" Commentarium in "Arirtote{is De Ariima Libri Tres" (Ed. Pirotta), Jectio 7a, No.
675.

= Hoy con más argumentos críticos, según uYENS (op. cit., p. 286), y muchos
comentaristas desde Alejandro de Afrodisía; vs. el Ps. Filoponio que interpreta át1tv
&lt;1áJµaroi; como "sin cuerpo".
"' V. gr. PaYS. I, 2, 185 a 31.
~ Cfr.
uYENS, op. cit., p. 289.

~les,23 pero se apodera de los conceptos y de los individuos por facultades dis~~: el entendimiento aprende el concepto y el sentido las concretizaciones
mdivid_u~es. Advirtam~s, como explica Santo Tomás/O que no se niega al
entenduw.ento la capacidad de conocer lo individual.
De todo ~t~ se desprende, como deducción muy importante, que para la
facultad sensitiva el objeto del conocimiento es lo particuJar: TOOt ¡.,, r:w
(429, bl4), y para la facultad intelectiva r:o Ti iv lwai (429, b 19), e) universal ( i-a vo1p:á) , que no existe independiente, sino en los individuos como
forma_ ~cial. De aquí se sigue, en rigurosa lógica, la necesidad de que el
conocumento sensible coopere al conocimiento total ''La esencia de ]a intelección y del_ con~ento -~omo dice Nuyens-, es formar una unidad que
englobe al IDJfil.IIO bempo al SUJeto cognoscente y el objeto conocido".~º

IV. Los nos

ENTENDIMIENTOS

De ellos se ocupa un c.apítulo ( el quinto) del tercer libro De Anima.
Hay comentaristas como Siwk 31 que pretenden aplicar el capítulo anterior al "entendimiento pasivo'" y el capítulo presente, al "activo", cuando el
texto, realmente, no creemos que dé para tant 0 .s2
Como lo vimos hace poco, en el Capítulo IV Aristóteles ha hablado del
entendimiento, del voiíc; en general y de cómo se produce la intelección:
~~S" no~i ylvnat 1'0tiv: y no de otra cosa. Al fina.liz.ar esta exposición, el
filosofo tJene ante sí este problema: los objetos del conocimiento intelectual
son los inteligibles, r:o: 'l'OtJtr:&lt;1., que de una u otra manera vienen por los
sentídos. Ahora bien, ¿ cómo pueden los objetos sensibles y los mismos sentidos,
que nunca están sin cuerp9s, ov" avev awµo.r:oc; (429, b5), influir en el entenctimiento que está precisamente sin unirse a ningún cuerpo xweetnó,-?
(ihid.).
,
"'
A esta dificultad responde Aristóteles, ya desde el principio del Capítulo V,
poniendo un principio de actividad que hace actuales los inteligibles y, consiguientemente, hace posible la acción receptiva del entendimiento para aprender esas formas inteligibles. La teoría es, pues, algo que fluye de la doctrina
" Así en todo el párrafo 429 b 10-29.
~ Cfr. Commentarium in De Anima {Ed. Pirotta), Nos. 712-713.
30 " •• .L'essence de la connaissance consiste dans la fonnation d'une uníté engiobant
a Ja fois le sujet connai~t et l'objet connu" ( op. cit., p. 294).

"' Cfr. Editio De Anima {supra cit.), pp. 246-255.
e Cfr. UYENS, ibid (p. 294) .

279
278

�del acto y la potencia; no menos debemos reconocer su relación con la doctrina de las causas.
He aquí el texto del breve capítulo que nos pondrá en ambiente para comprender los graves problemas que encierra:
n·Puesto que lo mismo que en toda naturaleza, hay en cada género de
seres algo que es la materia ( y esto es en. potencia todos los seres), y
algo también que es causa y principio activo, porque lo ar;túa todo,
y con ello tiene la relación que el arte con la matería; así también en el
alma debe haber necesariamente tales diferencias. Existe, pues, un entendimiento tal que se hace todas las cosas y otro que hace todas las cosas,
el cual es una especie de hábito, como la luz lo es; porque la luz hace
en cierta manera que los colores en potencia sean colores en a.eta. Y
este entendimiento es separable, impasible y no mixto, ya que por su
naturaleza está en acto. Siempre, en verdad, es superior lo que opera a

lo qtie padece; el principio a la materia.
La ciencia en acto es idéntica a su objeto. En un individuo determinado,
la ciencia en potencia es anterior a la qctual; pero, considerada en absoluto la ciencia en potencia no la precede. Pero el entendimiento activo n~ es tal que ahora entienda, y luego ,zo. Sólo cuando está se parado
es lo que es inmortal y eterno. Pero no nos acordamos, porque es impasible; en c:mbio el entendimiento pasivo está sujeto a la cortupción, ,,
sin él nada puede entender". (Cfr. nota número 33).

En. estas pocas palabras 33 es indudable que el Estagirita ha dej~o una contribución valiosísima para Ja noética y la psicología de todos los tiempos.
.. He citado la traducción del P. Enis, S. l., Antonio, "Aristóteles", Tratado del Alma,
traducción directa del griego Cf?n estudio introductorio ; Buenos Aires, Espasa-Calpe,

1944, p. 221.
· tifi J
(En las partes subrayadas la traducción es mía. Creo que el "en verdad" JUS ca a
transición causal que falta en la versión del P. Enis. El lector puede comparar nuestra
cita con el original puesto a con1Í.lluación).
De Anima, 430, a 10-25.
• ª
'End- ó' á,ance &amp; áttá.a-tJt:ij tp'ÍJau lcn:l n -z:o µJ;,, iíA-11 É&gt;Uldt:W yi,m, TOÜfO Ót o
:nána ovváµt1 E"t,,,a, tt:tf!011 óe TO afr«w )((U noi117:ow'II, TW :nou:i'I' :n~,,t:a, oía,,, '1
t:EX,,,, TC(!O', r;,,, ;;i,,,, :nfuO'llrJt'II «'IIY&gt;t1J "ª' lv rij vroxii &lt;1}1f~l!X~W T,a{n;~ t:~ º'4.,,'Pº~ª'&gt;·
"ª' É&lt;n:1'11 ó µJ;,, t:OIOVTO', 'IIOVt; 1:00 nána ,,,,,ta8a.i, o oe rw :naVt:a no_1e,,,, OJt; ttti;
t:i',
?:Ó &lt;prot; -,;f!Ómn' rae n11a "ª' TO &lt;pWt; nou:, ra &amp;v,,áµ.t, ona Xf!Oµa..a. • • •
~al OVTOt; ó 'IIOVt; xwe,rnói; &gt;tal a.m,.871t; xal a,-ur,ít;' •ii oiiaia e:,,, e'l'Ef!rt•a 11€, rae
~tµtÚJTtMW .o no,oiil' 1:oií fflÍ&lt;IXOVt:'Ot; "ª¡ 1Í aex~ 1:ij~ íJl11~~
o::-·
• ~1
• "-'
•
t:O o aiiró Et.11:i'II 'Í xai" &amp;ieyeu,.'ff úudd¡µ71 TW neáyµan 1J ue· xa:ª. OV'l'flP-',, xeww
•
• 1:W
- t11,,
• ' oulA~;. ov· xnA,,(l)
· a.U' oiix ód µe'II '110€&amp; Ot:.t Ó 0V 'l'Oti.
tcf!(nf:t!a
t'I'
n.v; u~
c:c-

º'º"

280

Primeramente, notemos que a esos princ1p1os de intelección, a esos dos
"algo,., que deben existir en toda natuu]eza y, consiguientemente en el alma,
no les pone Aristóteles desde luego, rm nombre propio. El principio que hace
es, sencillamente, el notrp:t,uw. Por seguir con más rigor al Filósofo, así. lo

llamaremos aquí al entendimiento agente. El otro principio, "que es en potencia
todas aquellas cosas" ( en este caso, los inteligibles) : ó na11i-a tSv11áµst lxsi11a,
sólo hasta el último renglón del capítulo es llamado na87Ji-t-x6,; 'Jloií.,.-; entendimiento receptivo, nombre que sólo una vez se encuenta en el tratado De
Anima.

No es inútil hacer hincapié en que el texto aristotélico sólo nos permite traducir el :rca811nxóc; en forma de. atributo o adjetivo: "entendimiento receptivo" y no, como algunos lo hacen/" en forma predicativa: "el entendimiento
como facultad receptiva"; porque esto último, gramaticalmente, rebasa el significado de :rca87Jrt-xóc; 11oií.,.- y tiene trascendencia en 1a interpretación.
Por su parte, el not-r¡nxó.,.- -voií,;, aunque no fue llamado así por Aristóteles,
no está mal usado, pues el texto contrapone llanamente el "agente" al entendimiento receptivo o paciente. La expresión :rcot?J1:txd,; 11oií,;, empleada así por
Alejandro de Afrodisíta, no se debe a él, según lo ha demostrado Van Schilfgaarde,3~ ni menos habló el famoso comentarista de un "voiíq not7Jux6~":
"entendimíento como facultad que hace".
¿ Qué papel tiene en la intelección el principio causal y agente, aínov xat
not7J1:t-xÓ'JI? Siguiendo la comparación de Aristóteles podemos decir, con la
Escolástica de todos los tiempos, que el not7'J1:txó,- -entendimiento agente-,
ilumina. Es, dice el texto como un hábito étiq 1:iq, una disposición permanente, como la luz. Y notan con mucho juicio los comentaristas, que dicho
entendimiento, no,,,,nxó-v, al igual que la luz con la que se compara, 36 no
ejerce acción directa sobre la potencia receptiva, sino sobre los objetos, 'l'a
1I07'J1:á, de ella; y esto es tma rigurosa conclusión de la doctrina citada antcs. 31

La esencia del not7Ji-",¿,, o entendimiento agente es ser actividad o actualidad: 1:ij ovc,ía wv l11eerua; pero no hay que olvidar que no podemos
considerarlo como una actividad ajena al sujeto que conoce; ni tampoco conxwe,a8t'lt;

o lan

µ.ó,,o,, roii8' DnEf! la-d, :ital t:oiíi-o µÓ'IIO,, a8&lt;i'ffaW'II xai cúJ,oy.

oii µ'ff7Jµonvo¡uv 8é, Üt:t wii·co µb, arca8ét;., ó oi na8r,n,ió~ 'l'OV', tp8ae1:ót;., &gt;ta,
'E'OVT01'

OVTJe!I

IÍl'E'I'

"l'Oti''.

.. V. gr. DE CORTE, apud NuYENs, op. cit., p. 30L
"De Zielkunde van Aristoteles" (Diss. Amsterdam), Leyde, 1938, p. 263; apud
NunNs, op. cit., p. 302.
.. Cfr., v. gr. NUYENs, op. cit., pp. 301 y 302.
37 Recuérdese Jo dicho sobre los colol"f'$ en acto ( 460, al 6- l 7) .
u

281

�sidera:rla, sin más como una substancia -al menos completa-, separada del
alma; porque no es despreciable la advertencia de Hertling,8 8 cuando nota
que el entendimiento, si es considerado como una disposición o hábito f?;1,,; Ttq,
supone un sujeto de inhesión.
Pero aquí vienen ya los problemas más arduos. Al lado de esa primera cualidad esencial que apuntamos, Aristóteles pone otras tres en el entendimiento
agente. Dice (430, a 17-18), que es impasible, inmixto y separable, o, como
dijimos antes, sin cuerpo, ó:vw &lt;1ooµa1:or;.
Causa no pequeño asombro ver que estas tres cualidades, aplicadas ahora
expresamente al entendimiento agente o no,711:1,"ó,,, sean las mismas que en
diversos lugares del capítulo anterior fueron puestas (429, al 15-b5) en el
entendimiento en general. No hay duda que este es tm argumento de correlación muy poderoso para sostener la igualdad de condiciones del entendimiento pasivo frente al activo ( v. gr., su independencia del cuerpo y, lógicamente, su inmortalidad), como lo hacen los grandes escolásticos de la Edad
Media y no pocos de los actuales. 39
Sin embargo, apegándonos más a la hilación y desarrollo del contexto, quizá
sea más prudente decir que Aristóteles, desde el Capítulo N, prepara la doctrina del entendimiento ~ente -al cual ahora, di;: modo tan explícito, atribuye estas cualidades-, o, en última instancia, no precisó en este problema
su pw1to de vista.~º
Después de todo, a quienes p1-etendan sostener, a propósito, la interpretación
amplísima de Brentano, por ejemplo, parece legítimo responderles con una
"retorsio argume11ti" usando de la misma distinción que ellos oponen a la crítica moderna. Sobre el texto:
ov-r-oi; ó 'VoiÍ~ xweun:ói;, xa, ana8i¡r;
'H..aµtyi¡r;, es este entendimiento (not1J?:t"Ó"), separable, impasible, inmi.xto,
(430, a 17), dice el P. Siwek que se trata de una proposición asertiva. no ex.clusiva. H A lo que se puede contestar, sobre los lugares paralelos del Capítulo IV,42
que allá se trata de proposiciones asertivas, no exhaustivas, esto es, de frases que
no están determinadamente puestas sobre alguno de los dos entendimientos. Y
aun suponiendo que las cualidades dichas pertenezcan a ambos, la impasibilidad,
cma8i¡r;, es manifiestamente usada con analogía y no con identidad en ambos
capítulos. Cuando Aristóteles llama impasible, a todo entendimiento -en e]
Capítulo IV- , no lo pone en contradicción con cierto padecer.

"ªi

Cfr. S1WEK, op. cit., pp. 320-327 y 329.
it Ibid.
'° Cfr. UYENs , op. cit., pp. 272-302.
" Op. cit., p. 235. El autor cita en su favor a Brentano y a Hertling.
18

.._ 429, a 15-b 5.

282

Es corriente y aceptada como aristotélica la doctrina de Filoponio (y
no de Esteban de Alejanclr'm),¼3 acerca de la pasión corruptible, rpf3ae1:tx.ó 11
náOoi;, y la pasión pedectiva, reAeiwnxó11 :riáOor;, que es la propia del espíritu. A este propósito viene lo que nota juiciosamente Brentano: 44

"Lo que Aristóteles llama pasión no es, en modo alguno un elemento
conceptual simple ... : 1TWvimiento y pensamiento son considerados como pasión porque es de su. naturaleza el ser producidos por un agente ... ;
es un nuevo momento añadido a la intuición de substancia y Aristóteles
varía con despreocupación el uso de esta palabra, (pasión), hasta hacer
de ella una categoría superior a la de relación, haciendo consistir lo
producido en el pensante como tal y no en el paciente como tal".

Con todo, si el texto actual deja un problema en estas ti-es cualidades es
.
' J
en carob10, muy llano en las atribuciones del entendimiento agente o not1J1:t"&lt;»'
una yez que se ha separado efectivamente •5 del cuerpo46• En tal estado, el
nOt1J1:t)(Ó,,, es inmortal y eterno: &amp;8á11a1:011 xai aÍOtO'II.
Es un término rara vez usado por Aristóteles, pero su significación no ofrece
dificultad. El aí.oio11 -inmortal-, en el Estagirita significa, a su vez, absolutamente eterno, y no con la eternidad que nosotros atribuimos al alma. 47
Así pues, de las siete cualidades del 1tot711:t1,ÓY, tres sólo las posee en
estado de completa libertad, fuera del compuesto humano. La unión del entendimiento agente con el hombre, no parece - al menos por el texto actual- que pueda ser unión personal y sub tancial. No son pocos los textos
paralelos de Aristóteles que afirman la mortalidad del individuo y la inmortalidad de la especie.is De aquí se concluye, obviamente, que el Tratado De
Anima, como lo conocemos, no parece dar pie para concluir la inmortalidad
personal humana •49 sin que neguemos, como advierte el P. Morán,5º que la
controversia sobre este punto está liquidada. 51
No desconocemos Ja mente y la interpretación de Santo Tomás y hasta de
algunos que están muy lejos de la Filosofía Escolástica.
~ Cfr. NuYENS, op. cit., p. 294, nota (103).
•• "A ristóteles", (tr. M. Sánchez Barbado), Barcelona, Labor, 1930, pp. 59 y 60.
.. La actual libertad implica unión anterior.
" Según N UYENS ( op. cit., p. 306) , el asunto es controvertible.
•, De Part. Anim., I, 1, 640, a6;-Met., N, 2, 1088 b23-24; 1091 al2. Eth. Nic.,
VI, 1139 b23; De Gen et Corr., II, 11, 337 b35, etc.
.. De An. II, 4,415 b3-7; De Gen. Anim., ll, 1, 731 b31 732 a 1.
.. Cfr. tJYBNS, op. cit., p. 309.
111 Psychologia, Vol. II, Buena P ~ México, 1949, p. 242 .
"' Cfr. J. FROEBES, Psychologia Speculativa, Vol. II, Herder, Friburgo, 1927, p. 281.

283

�El Angélico afuma, en su Cammentarium al De Anima, que Aristóteles
enseñó la mrnortalidad de todo el entendimiento humano y 1a unió11 personal
del not-r¡1:txóv con el individuo. En este respecto no dejan lugar a duda sus
párrafos de la Lectura X del Libro Tercero. 52 Veamos el fundamento de su
interpretación.
Tanto en el Commimtarium dicho, corno en la Summa Theologica 5:r y en la
Quaestio Disputata de Anima, ( art. 5), su última razón es esta pal~bra de
Aristóteles que se encuentra al principio del capítulo que ahora analizamos:
( 430 a 13) ;,, 1:ij 'lj)VXfí --el contexto dice "que es necesario que haya en el
al.ma estas diferencias" ( principios de intelección) .
A esto, sin embargo, se puede conte.star, con la misma llaneza del texto aristotélico) que en ninguna parte, como dice Nuyens,u se ha _dicho ~~ el De
Anima que esas dos diferencias, principio activo y pasivo de mtelecc1on, sean
potencias del alma. Se afirmó, cierto, que la inteligencia, 11oiíc,, lo era; 55 pero
no se ha dicho esto de los dos principios de la mtelección.
Tal vez podamos objetar que esta manera de interpretar es averroísta. Aquí
vienen muy bien -para testimoniar, así mismo~ nuestro respeto por el ~gélico-, las palabras de un egregio comentador moderno de Santo Tomas,
el P. Mandonnet, O. P.:
"Creemos también, que Averroes casi siempre profundizó en la inteligencia de las doctrinas del Filósofo; dedujo de los principios de Ari.vtóteles las consecuencias que estaban allí contenidas. 1
En el fondo, el único reproche fundado que habría merecido Averroes,
sería llevar hasta el extremo ciertas teorías de Aristóteles que éste sólo
había ligeramente esbozado, porque tal vez presentía las dificultades e
inconvenientes". ~6

Además no hemos de olvidar que Aristóteles, en ocasiones, llama al entendí'
:r,,'
,,8,'r
miento 'cierta substancia imperecedera" óvaia ·m; ov&lt;Ja xai ov &lt;p ELf!E t. · 2

Ed. Pirotta, Nos. 728-745.
.., I, Q. 79, a. 4.
" Op. cit., p. 300.
.. Cfr. p. 5 (nota 7) .
'" "Nous pensons aussi gu'Averroes est généraJment entré dans l'intelligenc~ des ~octri
du Philosopbe· iJ a déduit des principes d'Arlstote les conséquences qw Y etaient
00::nucs. Au fond,' le seuJ reproche fondé serait celu~ ~u•a~ait °?érité A~erroes •en
poussant a l'ex-treme certains théories d'Aristote que celw:ci av~t _Jeg~ment ébauchees,
parce qu'iJ en pressentait peut-etre les difficultés et les mconvements . (Ap. NunNs,
o. c. p. 300).
&gt;=

(4-08 b 19) ,51 que los comentaristas, apoyados en firmes bases, interpretan
como una insinuación del not171:txóv al paso que las fórmulas, 68 µóeiov 1:ij&lt;;
V'VXií&lt;; (429 a 10-11), "parte del alma" y Mwaµu; neei -Z:?]'V dliíOeta,r . .. ,
"potencia acerca de la verdad" (404 a 30-31), parecen indicaciones de]
nafJe:rt'XÓ&lt;; voií&lt;;, entendimiento pasivo. En buena lógica., ninguna substancia ovaía ·dq formará unión personal con otra substancia -el compuesto
humano- completa, en l:a doctrina metafísica de todo el Corpus Aristotelicum.
Por otra parte, decir que el not'lJ'l:tXÓY es entendimiento separado. no es,
rigurosamente, una posición averroísta. El filósofo árabe interpretó el entendimiento agente de modo deísti.co, lo cual es también contrario a Ja doctrina que
hemos exammado en el texto aristotélico. Y esto por la sencilla razón de que el
Estagirita nunca fo dijo -al menos en las obras que conservarnos--, y, además, porque tal interpretación del entendimiento agente como divinidad, sería
una contradicción manifiesta con la doctrina de Dios expuesta en los libros
de Metafüica que pertenecen al mismo tiempo de los últimos años del Filósofo.6 9
En contraposición al not1]1:txóv se halla el entendimiento receptivo. Lisamente se analoga, como el autor enseña al principio del Capítulo V, con la
potencia. Como no está siempre recibiendo formas y, por otra parte, es incorpóreo (como lo es toda intelección), según lo dicho en el capítulo anterior,
rectamente suponen los comentaristas que hay que darle un substratum que
no puede ser material, como absurdamente lo puso Kampe 60 en el éter, sino
que debe ser in.material, la misma alma, ''entelecheia" del cuerpo.
La única cualidad que Aristóteles le asigna expresamente, al contraponerlo
con el "agente'', como se recordará por el texto, 61 es su corruptibilidad:
&amp; lU: :n:a8111:tKÓc, voiíq &lt;pfJae-cót;... , el entendimiento receptivo perece -al
perecer el compuesto humano.
Hay otro pasaje del Capítulo V que también hace alguna relaci6n con el
entendimiento receptivo: cuando se habla de la ciencia en acto y de ]a ciencia
en potencia, en un mismo sujeto cognoscente. El Pseudo Fíloponio,62 veía en
este pasaje interpolación, porque obviamente parece interrumpir el hilo del
discurso sobre el entendimiento agente o :n:ot-r¡t:tKÓV. En el fondo no parece
haber ninguna contradicci6n con las doctrinas metafísicas del acto y la potencia. En efecto, en el individuo (no en la especie), la potencia tiene una
"' De Anima, Libro I, capítulo cuarto.
u Cfr. UYENs, op. cit., p. 311.
"" Cfr. W. D. Ross, "Aristotle", 5a. Ed., London, Methuen, 1949, Cap. V.
"' Apud Srwn, op. cil., p. 321.
u 430 a 24.
.. Apud NuvENs, op. cit., p. 305.

285
284

�prioridad temporal respecto del acto. Éste, a su vez, tiene sobre la potencia
una prioridad lógica y ontológica que nadie discute.
Lo que sí plantea una dificultad, al parecer insoluble -y de hecho no resuelta hasta el presente-, es la última línea del capítulo que estudiamos. El
texto dice llanamente (transcribo las dos últimas líneas): "no tenemos memoria -de las cosas únicamente ultraterrenas-----, porque éste ( el entendimiento ag:nte, not17nKÓV, separable) es impasibJe; mientras que el entendimiento
receptivo- es corruptible y sin él nada entiende" .63
¿Quién es el que nada entiende? El sujeto de la frase es un v~rdader~
juego de romper la.n7.as. Frente a él han luchado todos los comentanstas. Limitémonos a confesar que la solución más obvia, dada la trama del texto Y
de la ai:gumentación, es, indiscutiblemente, o bien el noi71n,cm, ( entendimiento agente) o bien el mismo sujeto pensante.64
Por úl~o una interpretación bastante personal del P. Siwek,°5 sobre el
entendimien~ receptivo, parece carecer de solidez crítica: decir ~ue este e~tendimiento es una cierta materia (hasta aquí sigue la comparacron de Anstóteles), de la cual saca el entendimiento agente las formas in~gibles.
.
Acerca de un tercer entendimient-0, ,ioií~ ov-váµet, que mtroduccn casi
todos los escolásticos medievales, sin exceptuar a Santo Tomás, cuando interpretan al Estagirita, parece que su filiación aristotélica no es, desde lueg~
e:ll.-plicita en todo el tratado De Anima, y, consecuentemente, el asunto mamfiesta un carácter de cosa supuesta (sic en Santo Tomás y en Averroes), cuya
necesidad está en función de un sistema preconcebido.6~

v.

cuya función es "iluminar" de modo misterioso los objetos sensibles para
hacerlos inteligibles y capaces de ser recibidos en un entendimiento pasivo,
corruptible, que es el que realmente entiende, en el estado actual del hombre...

b) . Que Arj tóteles, como se ha dicho en una fórmula concisa,61 "no ofrece
en sus escritos un sistema completo acerca del origen de las ideas, sino más
bien lo insinúa de modo fragmentario". Especialmente en nuestro caso~ como
también lo han dicho los especialistas,68 ''propuso el problema del entendimiento, pero no llegó a resolverlo", al menos, puédese añadir en los textos que
de él conservamos...
c) . Ciñéndonos, en fin, a esos mismos textos, no tenemos derecho a creer
que la figtrra del eximio pensador resulte opacada o venga a caer en menos
estima sólo porque sufra algún detrimento el Aristóteles rígidamente tradicional y algo etéreo ( aunque parezca paradoja), cuyo fantasma vive muy
lejos de la realidad histórica.
A este respecto, una palabra feliz de Sir David Ross,69 puede condensar
nuestro esfuerzo por conocer no sólo el mundo: "die Weltgeschichte ist das
Weltgericht", el juicio del mundo es la hist-oria del mundo, cosa que con recto
criterio podemos aplicar al hombre y al filósofo.

En último término, hay en la mente humana una sed inextinguible de conocer las cosas de la manera más perfecta, del modo que más nos asemeje a
Dios, ante cuya vista "no hay criatura invisible".rn

BIBLIOGRAFIA
CONCLUSIONES

Fuentes-ppls.

Con licitud creemos poder afirmar, según el texto analizado:
a). Que la explicación psicológica del conocimiento humano, tal como,~
encuentra en los capítulos 4o. y 5o. del III libro de Anima es así: apr~ns10~
del objeto sensible por la facultad sensitiva; percepción de las cos:15 m~eligibles, encerradas en el sensible, por un entendimiento no ~e_zclado, JIDpas1ble
e incorpóreo en el cual existen dos principios; un entendimiento age~te~ absolutamente etemo y capaz de sobrevivir al compuesto humano; entendimiento

ª

430 a 24-25 .
., Así ZELLRR, Bram., K.AMPB, PRANTL, etc. (apud STWEK, o. c., p. 32~).. SiwEK op. cit. pp. 326 y 325 (nota al No. 400) ... "agens educit ex eo {patiente} ~quam
materia quadam, formas {species) intelligibiles... ( !)

e:.

"' Cfr. SrwEK, op. cit., p. 326.

286

"De Anima Libro 111" (3 fasdculi); Texto y Versión. (Ed. P. Siwek. SI);
2a. Ed., Roma, Pont. Univ. Gregoriana, 194-6, 358 pp.
-Metaphysicorum Libri X (Ed. Tredernick), 2a. Ed., Loeb Classical Libr¡uy, Harvard,
1947.
-Physicorum Libri Vlll, (3 vols.), Texte établi par H. Cartei:on, -a,·ec trad. du m.2a. Ed. Paris, Belles Lettres, 1926.
PLATÓN. Oeuvres Completes ( tt. vi. vii, viii, 2eme. partie) : La Republique - Phédon . Le
Banuqet - Phedre - Paris, Belles Lettres, 1947-1949.
ARisTÓT.ELES.

., P. MoRÁN, Psycholcgia, Vol. cit., p. 56.
"" Sic NUYENs, op. cit., p. 312; etiam Copleston y Armstrong, en los lugares dedicados
a la Psicolog:ia de Ar. (Vid. Bibliografía, al fin}.
"" Op. cü., Introducción, p. V.
" Ep. ad Hebr., rv, 13.

287

�To. Dl!,. !!11 Aristo/.elis "de Anima" c_ommentarium (Ed. A. Pirotta) , Turin&gt;
Marietti, 1925. I \.'.ol. XII-307 pp.
-Summa Theologica, Ed. B.A.C., Madrid, 1952. (5 vo1s.).
-Quaestiones Disputatae -2 vols- (Ed. R . Spiazzi), Ed. VIII, Turin, Marietti, 1949.
AQUINO

Otras fuentes:
AAMSTlto, G,

A. H., An lntroduction fo Ancíe11t PhiJosophy, Westminster~ Newman

Press, 1949, xvi-241 pp.
BRENTANO f"AA.NZ, Ariftóteles (tr. M. Sánchez Barbado), Barcelona, Labor, 1930, 190 pp.
l., ANT0N10, A.RrsTÓTELES, TratQdo del Alma, (Texto, traducción directa
del griego con estudio introductorio), Bs. Aires, Espasa-Ca1pe, 1944, 264 pp.
FROEBIIS, S. l., JoSEF, Psychologia Speculatiua, 2 vols., Friburgo, Herder, 1927.
]AEG-ER WERNER, Aristotle -Fundamentals of the History of his deve!opement- ( tr. R.
Room.son), 2a. Ed. (with two app.), Oxford, Clarendon Press, 1948, 475 pp.
MEYER liANs, Thomas uon Aquin -Sein system und seine geistesgechichteliche stellung-, Bonn, Hanstein, 1938, xii-64-1 pp.
MoRÁN, S. l., lACOBUS, PsyclUJlogia, 2 vols. (Cursus Philosophicus Collegii Maximi
Ysletensis, S. l., Pars V), MéxiCQ, Buena Prensa, 1949.
NUYENS FRANt,;:ors, L'Evolu.ti-0n de Psyehologie D'Aristote -prólogo de M. Mansion-,
( tr. del holandés por M, Théo Schillíngs), Louvain, Editions de l'lnstitut Supérieur
de Philosophie, 1948, xv-353 pp.
Ross , W. DAVID, Aristotle, 5a. Ed., London, MctJ1ueo, 1949, vü-300 pp.
SHUTE CLAR-ENCE, La Psicología de Arist6teles (tr. E. San Martín), Puebla, J. M.
Cajica, 1946, 203 pp.
SrwEK, S. T., PAuLus, Aristotelis De Anima Lib1'i Tres, Grece et Latine (Edidit,
vers.ione auxit, notis iílustravit), Roma, Pont. Univ. Gregoriana, 1946 (en tres
fasdculos), 358 pp. en total.
SÜRCHER JosEP, Aristoteles' Werk Uiid Geits -untersucht und dargestellt-, Paderborn, F. Schoning, 1952, 453 pp. y 3 láminas.
CoPLESTON, S.

_

Sección Segunda

LETRAS

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143044">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143046">
              <text>1969</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143047">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143048">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143049">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143050">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143068">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143045">
                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1969, No 10, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143051">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143052">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143053">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143054">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143055">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143056">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143057">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143058">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143059">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143060">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143061">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143062">
                <text>01/01/1969</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143063">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143064">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143065">
                <text>2015880</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143066">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143067">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143069">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143070">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143071">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13905">
        <name>Aristóteles</name>
      </tag>
      <tag tagId="13903">
        <name>Estetismo moderno</name>
      </tag>
      <tag tagId="13867">
        <name>Estructuralismo</name>
      </tag>
      <tag tagId="13904">
        <name>Jacques Chevalier</name>
      </tag>
      <tag tagId="13901">
        <name>Lenguaje</name>
      </tag>
      <tag tagId="13906">
        <name>Michele Federico Sciacca</name>
      </tag>
      <tag tagId="13902">
        <name>Sentido transtemporal</name>
      </tag>
      <tag tagId="6735">
        <name>Suiza</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5333" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3897">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5333/HUMANITAS._1969._Comntarios_y_Resenas_Bibliograficas.ocr.pdf</src>
        <authentication>1c95e2dc20701af47f9019cca47a1ebf</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146742">
                    <text>•
Y Baroja, cáusticamente: "En muchas afirmaciones Ortega no ha acertado
porque creo que es hombre de más cultura que intuición. Yo lo siento, porque
como he dicho en otra parte, lo consideraba como la única posibilidad de filósofo que había en España en nuestro tiempo (flechazo al Tema, sentimos),
y me parece que esa posibilidad de filósofo no se ha realizado y creo que va
quedando en escritor brillante". (El Escritor según Él y según los Críticos, Ed.
Biblioteca Nueva, Madrid, 1952, p. 152).
Ortega pasará cual literato, no filósofo, ni siquiera pensador de alguna
originalidad, pese a los ditirambos de sus partidarios. Y le preocupa "la pelusidad" mientras Zubiri se encuentra anhelante de esencias. "A Zubiri sólo
le preocupa la verdad y de ahí que no repare en el brillo de las imágenes ni
en la belleza de la expresión del pensamiento". (Julián Izquierdo Ortega,
La Filosofía Española en los últimos años, "Cuadernos Americanos", México,
enero-febrero, 1963, p. 147).
Pocos quieren reconocer lo indudable, y los años se encargarán de probarlo :
Zubiri es un filósofo, mejor, el filósofo español de nuestra etapa, perteneciendo
al pensamiento y no a las letras cual "su" maestro... Ese "discípulo", a diferencia de los demás (Gaos, Recaséns, García Morente) , expone su doctrina
rigurosamente y nunca desciende a divulgador o propagandista, tal Sobre la
Esencia, habiendo allí más meollo que en muchos de los tomos y folletos
orteguianos: "es, quizá, el mejor filósofo, en el sentido canónico del término
que tiene hoy España" (Sciacca, obr. cit., p. 508).
En otra oportunidad hemos practicado con amplitud ese contraste, pero
basta lo anterior para captar cuánto debe Ortega a Dilthey, hasta títulos y
planteamiento. Lo mismo a Scheler, a Hegel. .. en fin. Apenas resta darle
término a estas conexiones mentales con algo de Dilthey, al concluir su Sueño:
"La melodía de nuestra vida lleva el acompañamiento pesado. El hombre se
libera del tormento del momento y de la fugacidad de toda alegría sólo
mediante la entrega a los grandes poderes objetivos que ha engendrado la
historia. Entrega a ellos, y no subjetividad del arbitrio y del goce; sólo así
procuraremos la reconciliación de la personalidad soberana con el curso cósmico".24
belión de las Masas, muestra de microensayismo interjeccionista, cabe en la segunda,
cuando naufragó en meras exclamaciones: ¡ ah, el hombre-masa! ( el bárbaro tecnificado de Keyserling); ¡ oh, el hombre sin la nobleza que obliga!, y por el estilo.
•• Estupendamente expresó Vasconcelos, en el Prólogo a mi Itinerario Filos6fico,
cit.: "Y ya se sabe que, así como un poeta, todo mortal es un poco filósofo. Padecemos todos la inquietud de lo desconocido: afán de poesía, necesidad de filosofia". Dilthey, desde su altura, no representa la excepción, por más que muchos no hayan reparado en el afán por quedarse en la necesidad.

670

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�FILOSOFAR DE LEO GABRIEL SOBRE "HOMBRE Y
MUNDO EN LA ENCRUCIJADA"
Por el DR. AcusTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

I
EL PRoF. DR. LEo GABRJEL ENSAYA, en su obra Hombre y Mundo en la Encrucijada,
una visión amplia de la situación espiritual de nuestro tiempo. Una crítica del psicoanálisis, del existencialismo y del materialismo dialéctico y un estudio de la libertad desde
la idea cristiana de lo personal, muestra, en todo momento, un serio conocimiento
de la extensa zona del moderno desarrollo de las ciencias naturales y físicas. Sabe
descubrir, con verdadera agudeza, los puntos vulnerables del psicoanálisis, del existencialismo y del materialismo dialéctico. Pero no se trata, tan sólo, de una lúcida
crítica. Se pretende ofrecer andamios para las ideas, apuntar la "lisis" después de la
crisis. Sabe que para el hombre de la actualidad es sin duda algo fundamental no
fracasar en cuanto hombre" (p. 13). En rigor, no estamos ante la nada; estamos en
el todo. Y el todo se centra en el Ser. El pensamiento de la época contrarresta las
tendencias de nihilidad con el sentido por el todo. Para la física clásico-mecanicista el
mundo es materia, compuesta de átomos, que llena el espacio absoluto. Los átomos
se agrupan en moléculas y éstas a su vez en cuerpos de distintos tamaños. Sólo las
partes serían reales. La teoría unitaria del campo, buscada por Einstein, parece haber
sido lograda con la reciente fórmula del universo publicada por Heisenberg. Se intenta una síntesis máxima, contemplando al universo como estructura plástica de espacio-tiempo que se actualiza en los diversos puntos y en formas relativamente distintas.
La teoría de los quanta de Max Planck nos viene a decir que "la naturaleza da saltos". Sommerfeld emplea la imagen del salto del gato, que dispone dirección y fuerza
del salto en orden al fin que ha de alcanzar. No han faltado intentos - fallidos por
cierto- para vislumbrar el primer indicio de libertad sobre el terreno físico. Acaso
pueda decirse que a través del velo que se transparenta en el mundo físico, nos mira
hoy el ojo del Creador, quien con la virtud de su pensamiento y visión transforma
el orden de la naturaleza y de la historia, orientado a la unidad como universo, en el
orden pulsante del Ser dentro del todo que El arrancó --al crear- a la nada. En
todo caso, cabe advertir que el orden del ser es el campo metafísico directivo lo
mismo en la física que en la vida del hombre.
Resumiendo el aspecto de la materia, Leo Gabriel afirma: "el átomo no es una
última porción; es el todo primario. Desde este todo se levanta el nuevo universo. Y

673
H43

�tanto demuestra el átomo la urgencia del todo, que por su desintegración interna en
la fisión del núcleo se provocan justamente reacciones que originan una enorme
destrucción. Es oportuno, en este punto, apuntar al hecho claro de que únicamente
el todo y su orden tiene consistencia y otorga consistencia.
Por la independización del tiempo como cuarta dimensión corresponde también un
momento histórico al cosmos físico, que la astrofísica hace resaltar por su orientación
hacia la cosmología y a los problemas del origen del mundo.
Determinaciones y constataciones astrofísicas, como el desplazamiento del rojo en el
espectro de sistemas celestes lejanos, ponen de manifiesto un movimiento centrífugo
de los cuerpos siderales y asi una expansión global del universo entero, que tiene
que haber recibido un día su comienzo. De este modo se completa la finitud espacial
del mundo de Einstein y de Sitter por la finitud temporal a base de la nueva cosmología" (p. 24).
La esencia de la vida se afianza en el sistemático apoderamiento de la materia en
medio de la multiplicidad de formas especificas de evolución y de estructuras de
ambiente. Trátase de un movimiento inespacial de la configuración creadora de las
formas. Hay una incondicional preeminencia del todo ante las partes y una señera
disponibilidad sobre las leyes de la materia y del espacio. El grado de libertad en el
movimiento creador de la fonna de la vida se hace diáfano y patente. Hemos trascendido la esfera del movimiento de probabilidad del mundo físico.

11
La imagen del hombre es compleja. Estamos ante un microcosmos. Pero cabe decir que estamos también, como lo apunta Gehlen, ante un ser "deficitorio". Su pobreza de instintos, su inseguridad frente a la situación de la naturaleza así lo atestiguan. "El hombre no puede existir desde la inmediatez de un mecanismo de reacción
a los estímulos como el animal, sino apoyado en la mediación consciente, por el
pensamiento y la libre autodeterminación, desde la dimensión de interioridad de su
propio ser sí mismo. Por eso dice el biólogo Portmann con mucha razón: 'el animal
vive su vida, el hombre guía y encauza su existir, todo el conjunto somático-anímico
de la vida del hombre se proyecta derechamente en el marco de sus deficiencias
biológicas al reducido ámbito de la libertad, al área de la autoconfiguración propia
consciente y firme". (p. 42). Max Scheler había llamado al hombre el gran decidor
de "no", el asceta de la vida. Leo Gabriel nos dice ahora que "el hombre" se construye su mundo y se esboza en él asimismo en cuanto hombre. No contradice las leyes
de la naturaleza; las sobrepasa. Al hombre no le corresponde un ambiente, le pertenece el universo. El espíritu transpone espacio y tiempo. El cosmos se precipita hacia
la interioridad del hombre. Y retoma desde dentro a una configuración nueva en las
obras y creaciones del espíritu: arte, ciencia, técnica. Al desligarse del clausuramiento
en el universo, al penetrar en su intimidad y encontrar su verdadera mismidad, el
hombre -ser dialógico-- se toma persona. Pero la personalidad no debe absolutizarse
ni aislarse. El ser es el ultimero e insondable fondo en que se fundamenta el hombre.
Resulta urgente, para un filósofo de la actualidad, la fundamentación del verdadero todo. El mundo de hoy precisa, más que nunca, la unidad densa de una realidad
que abarque al todo. La libertad de la personalidad y del todo universalista de un
orden de la humanidad y del humanitarismo se yergue contra el totalitarismo de los

674

?

ts~emru: _materialista
~ecarucista de _la fuerza. Los fundamentos de la realidad reg:¡oso-etlca son los umcos que garanttzan en su origen toda verdad bondad
b _
lleza_. Hasta aquí las líneas directrices del Capítulo I del libro qu' e comentamos,
y e
dedicad o a la situación espiritual.
En el capítulo 11, "Psicoanálisis -El Problema de la Personalidad-" L
G
b· 1
·
, eo ane emp1~za por_ h~blar~os de los antecedentes en el hallazgo del "subconsciente":
San Agusun, Le1bruz, Bauer. Equivocaciones, sueños, libido, neurosis, instinto de
muerte son puntos clave en la interpretación y crítica del pensamiento freudia
E
· ·, d 1 •
no. s
as~irac10n e ps1co:inálisis ir hasta el fondo de los fenómenos por una consideración
one~~da a ~a totalidad Y teleología por un esclarecimiento del sentido total. La for~ac1on de _cifras en el sueño la pone Freud expresamente en relación con un mecamsmo 3:c:uco de . la _formación de la escritura (jeroglíficos). Esta retroreferencia es
caractenstlca
del 1nstmto
freudiano de remontarse hasta las "primi..:
·
· · d
.,
uvas" f ormas ongmanas e expres1on en la historia. La incursión llega hasta el pasado más remoto
Con resp~cto a la vida, se arri~a a lo~ protozoos. -Con respecto al hombre, llega Freud
ontogenéticamente
hasta
la primera infancia' y filogenéticamente hasta 1os mismos
·
lb
· ••
.
a o~es p~rm1t1vos e mta~tos en la cultura del género humano. En el mundo de los
apetitos Juega la sexuah~ad ~n papel decisivo en la formación de la personalidad
hum~a. La ,5?ltura o aislamiento del apetito sexual en el hombre, respecto a la
func10n específica de la procreación, se irradia a la totalidad de la personalidad M
parece que Leo_ Gabriel omite, en el problema de la líbido, el aspecto esencial. Freu;
post~a dogmátl~ente que la energía afectiva es por esencia sexual. No parece advert1r que el afluJo de la energía afectiva indiferenciada hacia las funciones s peri
del al
ta "
l"
u
ores
es n norma como el que conduce a la líbido hacia la sexualidad. Resulta ridículo pretender dar cuenta de la obra de un Cervantes, de un Goethe, de
un ~hakespeare o de un San Juan de la Cruz, mediante el análisis de supuestos
confli;tós sexual_es ?e sus autores. En Freud, el yo no queda amenazado y sojuzgado
tan ~o.lo por. el_ mstlnto subsconsciente, sino primaria y primordialmente por el super-yo
( es~mtu ob1et:1vo). El desmoro_namiento de la personalidad se produce por el aplas~ento del elemento_ subconsciente y la tendencia represiva del superconsciente. Ademas, no hay que _olV1darlo, Freud habla del retroceso de la vida a lo anorgánico.
Contra
la tendencia de unidad actúa siempre una tendencia de diV1s10n,
· ·' d e d.1sgre.
gación que lleva a la muerte. Hay -freudianamente hablando-- un verdadero apetito
de la muerte.

1?ª,

El capít~~ 111 de la _obra, Marxismo y Existencialismo, se centra, sobre todo, en
la problemati~ de la _libertad. El marxismo es incapaz de comprender la historia
como. ;l despliegue existencial de todo el hombre en las múltiples formas de sú
conexion con el mundo y la circunstancia. "En este proceso dialógico se caracteriza
al hombre, desde ~l ángulo de su creacionismo, como sujeto de la historia -escribe
e~ Pr~f. Leo_ Gabriel,-:-;- Y no como mero objeto. El hombre tiene historia, y no la
hist?na le tiene a el . (p. 87). Contra un sector del existencialismo, Leo Gabriel
advierte que el hombr~ no es todo, que no podemos caer en una totalización del
hombre, en el antropologismo. Sartre, por ejemplo, no traspasa la divisoria de sujeto
Y objeto. Pierde la auténtica dimensión ontológica para quedarse en una perspectiva
psico-fenomenológica-vivencial. Su existencialismo es un materialismo epifenomenístico.
Me parecen especialmente penetrantes las páginas que dedica Leo Gabriel a Martin
Heidegger y a Peter Wust. Peter Wust es el único entre los pensadores existencialistas que toca, en su meollo, el problema crítico del conocimiento. El distingue las

675

�formas de certeza: así la "certitudo mathematica" -la certeza matemática-, la
"certitudo metaphysica" -la certeza filosófica-. Cuanto más se vuelva, desde los
objetos reales del mundo, la naturaleza, el pensamiento hacia el hombre, ta~to más
deberá abandonar la exactitud y certidumbre. La filosofía guarda una especial relación con el hombre. Es la "scientia humana". No puede abstraer del hombre, ya
que sólo él posee filosofía y se puede expresar a través de ella. Por es~ ~o~parte
ella también -y así lo muestra la historia- el destino del hombre en lo hIStonco. E~
espejo de este destino lo fluctuante e inacabado de una constante lucha. De ah1
:; continuo cambio denir'o de los contenidos del pensamiento filosóffco, la lucha de
direcciones y de sistemas, y de ahí la falta de logros (pues la filosof1~ no ~tesora un
do definitivo) lo inconcluso y sin embargo enormemente conf1gurat1vo de sus
resu lta
,
•
'h
conocimientos. La filosofía es de esta forma una imagen de la e~tencia uman_a.
Más aún, no mera imagen, sino ella misma: "con incertidumbre Y riesgo" (Ungew15sheit und W agnis") .
El fenómeno característico de esta existencia es la índ~le de !nseg~dad en todas
las vertientes del existir: la "insecuritas" . Peter Wust persigue la ms~gund~,d Y d ~ paro de la vida, en la esfera racional. ,del conocimiento, en la dimens1on religiosa

¡,

ante la incertidumbre de nuestra salvac1on.
Es una filosofía agustiniana del "cor inquietum" que encuentra su ~o1:11plemento
pleno sólo por la entrega a Dios, al fondo originario del ser. Este conocmue~t~ _debe
ser transido por la reverencia ante el ser. En esto radica la ver~a~era ob¡etlv1dad,
. u· "dad es una cuestión de postura. Por eso en el conocnmento el acto de
pues ob ¡e VI
d"
.,
·
reflexión debe entrelazarse con el acto de devoción. ~sto e':1':esa una 1mens1on eXIs:
tencial del acto del conocimiento desde la postura €t1co-~elig1osa, a la ~ue. ya presto
atención Kierkegaard y a la que Peter Wust dio testimomo ~n forma autentl~ co~ su
ºd
1 (pp 103-104) Séame permitido expresar ----&lt;i1cho sea entre parentesIS-Vl a persona
•
·
afº "d d
· ·
t Wust es el filósofo europeo con el cual siento tener mayor iD1 a espmque P e er
• d f
'f
L
t
h b le
tual, más estrecho parentesco en el estilo y en la acutu iloso 1ca. amen o no a er
conocido antes de escribir mis 3 obras filosóficas fundament:iies. Acaso en el futuro se
ponga de relieve la influencia de Peter Wust en mi pensamiento.

III
'tul IV y V Leo Gabriel se ocupa de enjuiciar críticamente el "diamat
·
hi , ·
E n 1os cap1 os
soviético-ruso" y de proponer una superación del materialismo. ~~ el 0~1~en st_or:co
del "diamat" (abreviatura oficial de los soviets para e~resar, matenali~mo _d1alectico") distínguense 3 fuentes: pensamiento occidental, 1deolog1as revoluc1onar1as rusas, y '1a personalidad de Lenin que funde creadoramente ambas. Marx Y ~~g~ls --con
todas sus raíces- son las fuentes occidentales. Sabemos que Marx p:etend10 1mpl~tar
n cabeza idealista sobre base y pies materialistas. Todo filosofar de la idea
a H egeI Co
. , •
·
'lO na
depende funcionalmente del vivir económico. La d1alect1ca m~sta _no era so ~
dialéctica conceptual (Hegel), sino una dialéctica político-revoluc10na~~- El pens:1nue~to de la ciencia y de la filosofía se ponen al servicio de la transformac1on revoluc1onar1a
de la sociedad.
El leninismo hace evolucionar el marxismo en 3 puntos: 1) el marxismo decimonónico
representa el extremo grado de densidad de elementos y tensiones con polarida~, opuesta
-idealismo y materialismo- en los sistemas de esa época, pero no es absorc1on Y su-

676

peración. 2) La ideología del materialismo dialéctico es la derivación última y el más
consecuente producto de la dialéctica del espíritu occidental en la época moderna. 3)
Se pretende lograr una síntesis de elementos opuestos, sobre la realidad de la materia
con preferencia e independientemente de toda conciencia. Lenin acentúa dialécticamente el punto de vista realista. Pensar es, para Lenin, un acto puesto en obra.
Pensamiento dialéctico significa actualización revolucionaria de una ideología política. Lenin construye el mecanismo de sociedad y de estado que Stalin lleva a cabo
como un ingeniero su máquina. El superhumanismo despiadado niega, con pasión,
la existencia espiritual personal. La voluntad colectiva de transformación se siente
a sí misma absoluta. El ateísmo -verdadera pasión- pertenece esencialmente a
esta concepción del mundo. Apunta Bochenski que el materialismo dialéctico soviético-ruso no es una filosofía en el sentido occidental sino más bien una fe
ideológico-dogmática con alardes filosóficos y científicos infund~mentados. 'En contenido y forma, el materialismo dialéctico soviético-ruso es incomparablemente más
pobre Y más primitivo que los sistemas afines de occidente. No puede negarse su
cariz oriental. Dialéctica es una palabra mágica para la solución de todas las dificultades lógicas y teóricas del sistema. Se combate a la metafísica sin advertir que el materialismo dialéctico mismo es un sistema metafísico, una "religión disfrazada". La disolución colectivista de la libertad y de la personalidad encamina a una existencia de
masa dominada por leyes funcionales.
La concepción materialística es una simplificación física de la realidad, un acortamiento unilateral de la perspectiva de conocimiento y un encogimiento del contenido de realidad en este sistema totali.tario. "Desde un pensamiento integral que
ha logrado adentrarse en las ciencias de la naturaleza y del espíritu, se pone ya de
relieve el primer triunfo sobre el materialismo, el cual no era posible en el ámbito de
la dialéctica por no caber en él. La ley dialéctica es de tal naturaleza, como ya lo
hemos visto, con respecto al principio spinozista, que es incapaz de trascender en su
contenido las antítesis, por afianzarse en un nexo de relaciones puramente formal.
En el dominio dialéctico fue asimismo posible y tuvo de hecho lugar la desmembración de opuestos entre idealismo y materialismo. La síntesis que sigue en el proceso
dialéctico a la tesis y antítesis no es superación de la oposición. Hegel hace "resolver"
( aufgehoben werden), en la síntesis, tesis y antítesis; esto quiere decir expresamente
según él, ser guardado, conservado (conservare), pero al mismo tiempo, de todas ma~
neras, ser quitado formalmente como opuesto (tollere). Lo que con esto se consigue
es una asimilación formal no una existencia yuxtapuesta de los miembros contrarios
sin contrariedad" (p. 143).
El VI y último capítulo de la obra Hombre y Mundo en la Encrucijada, está consagrado al estudio de la "Libertad y personalidad en el ámbito occidental: esencia y
existencia de la libertad". Necesitamos un conocimiento de la esencia y existencia. La
libertad pertenece al hombre, a su el{istencia y no a un sistema, es el modo de existir
humano. La libertad es el hombre. Es indivisible e indivisa en el todo, presente en el
existir concreto no en conceptos abstractos. Por algo ha dicho Kierkegaard: "el hombre no es sino que se hace". La libertad tiene que ser conquistada y a lcanzada por
el hombre comunicando una impronta a su vida personal. La ciencia contemporánea
se aplica a afirmar y mantener segura el área de su libertad. La cumbre espiritual
del existir -y en ella la libertad- está, de continuo, en tensión con el subfondo de
apetitos y de materia en él. El existir, siempre amenazado, se halla bajo el peligro
de una dinámica de antagonismos.

67·7

�El hombre, a: diferencia del animal, no está inscrito ni entretejido_ en un de_terminado reducto de la vida, ni en un determinado contorno. Es un ser abi~to al universo.
No es mundo, pero tiene mundo. Se convierte en sí-mism~ _por e~ propio_ acto en que
se dictancia y se evade del mundo. La libertad no es dehruble _m fara~tizable por un
sistema ideológico. Subsiste en el horizonte abierto del todo. Nmgun sistema es_ capaz
de suplantar al hombre. Sólo el pensamiento abierto puede rebasar, en la m:did~ en
que se abre camino en el mundo, las formas de siste~s ~talitarios en su peligros1s°:10
mortal para Ja libertad. Hoy buscamos de nuevo la mtegndad del hombre :n la eXIstencia. "Sólo merece la libertad y la vida aquel que la tiene que conqwstar todos
los días", afirmaba Goethe.
Leo Gabriel ha pretendido mostrarnos, desde el ángulo de un nuevo deb~t: d~l
hombre con el mundo, la nueva manera de dominar la existen~a, la autosufic1enc1a
y el logro del hombre eterno por su permanencia y ser en_
tl~mpo dei:de . la eternidad. No ha querido separar la profundidad de su superf1c1e, ~u la _verticalidad del
de Ja horizontalidad de su estratificación ramificada en la existencia. El mundo es
ser,
l' .
, .
t
de a
una cuestión de dominio, de logro. La actividad po 1t1ca que umca~en e res~n
las necesidades fortuitas de cada día, a las apetencias pujantes de mtereses, sm sentido ni coordinación con ull todo que esté sobre ese orden, e~ verdaderamente del~znable. ¿Hemos cruzado ya la media noche del nihilismo? Para u de ~ara al nuevo d1a,
que ya clarea desde nuevas riberas, tenemos que o~or~a_r a nuestra libertad un nuevo
sentido para mantenerla. Hemos de saber para que v1v1IDos.
.
Leo Gabriel no quiere ofrecernos un sistema más que sea desbordado por la realidad.
Intenta penetrar en el hombre contemporáneo ~, en la ~ag~n de su mundo._ Apunta
una encrucijada y ofrece criterios de comprension. Nos mvita _a trazar cammos Y a
ejercer una libertad responsable. He aquí los méritos sobresalientes de la obra del

:1

filósofo austriaco y universal.

MARCEL PROUST VISTO POR JAIME TORRES BODET
Por el DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

JAIME TORRES BoDET INCURSIONA, con tranquila audacia, en la obra de Proust. Su
meditación de crítico y sus dotes de artista se centran en la temática-clave de los escritos proustianos: tiempo y memoria. Haber reanudado el estudio de Proust, con
nuevos y fecundos aportes, será siempre un saldo positivo -y de gran mérito- que
arroja el nuevo libro de Jaime Torres Bodet. Más que un nuevo método crítico, Torres
Bodet nos ofrece una valoración integral de las categorías estéticas en Marce) Proust.
Su revaloración no surge de una manufactura hechiza de conceptos más o menos abstractos, sino del estudio concreto de los textos de Marce! Proust. El delica&lt;lo encanto
de ese arte enfermizo aparece, en la pluma de Torres Bodet, iluminado con nueva y
penetrante luz. Para muchos, la lectura de este libro permitirá descubrir la formación
mundana y un tanto artificial de Marce! Proust. A otros les llevará a profundizar aún
más el significado de la obra de este gran artista. Jaime Torres Bodet --el poeta y el
crítico- logra una fina captación de la obra de arte proustiana, auxiliada con una
cierta versación filosófica. Yo diría que a Torres Bodet le importa, sobre todo, expresar
una forma de la presencia total del hombre Marcel Proust en el mundo.
Seis capítulos, debidamente articulados, constituyen la estructura del libro que comentamos: 1) El tiempo perdido; 2) La fecundidad del olvido; 3) La lucha contra
el tiempo; 4) Trabajo, composición y psicología en la obra de Proust; 5) La estética
del sueño; 6) Resurrección.
Hijo de un médico distinguido y de una dama de ascendencia judía, Marcelo Proust
fue siempre un ser vulnerable, exclusivo, tierno, exigente y original. Vida aparentemente absurda e irregular pero en el fondo apegada a sus aptitudes. El asma que
sufrió desde niño se halla asociada a conflictos y deseos inconscientes. Esa enfermedad
le marcó singularmente y le permitió -al retirarse del mundo- producir una obra
de gran alcance. De su profesor Darlu aprendió "La importancia de subrayar al lado
de la física de una anécdota, la metafísica de un relato" (Tiempo y memoria en la
obra de Proust, pág. 12, Editorial Porrúa, S. A.). Durante años, Proust fue un voluntario del esnobismo, un espectador del gran mundo. Aunque hoy nos suena un poco
cursi aquello de "la belle époque", es preciso situar a Proust en esa realidad - artificial, egoísta, asfixiante-- que nuestro autor compara con un invernadero lleno de
plantas atormentadas. Marce! Proust, no hay que olvidarlo, era un homosexual que
pensó, allá en su juventud, en "la posibilidad de quién sabe qué amores normales
e irregulares, aunque complejos y elaborados, como perfumes de sabias ev~escencias"

678

679

�( opus cit., pág. 14). Antes de gustar la realidad inmediata, compacta y cruda, Proust
la colocaba primero en "el refrigerador hermético del olvido". Su arte refinado, moroso, no es, en verdad, muy sano. Y sin embargo, quedan algunas lecciones confortadoras, el anhelo de un gran perdón.
Recibió la influencia de Ruskin con el fervor de un discípulo y con la pasión de un
propagandista. Gracias a Ruskín gustó de las iglesias góticas, de Venecia y de la riqueza esclarecedora de la metáfora. En dos años Proust pierde a su padre -a quien
había aprendido a estimarlo y a respetarlo sin comprenderlo- y a su madre -un
extraño sujeto de admiración y acaso de rencor, una consejera y amiga adicta, pero
nunca una auténtica confidenta-. Proust se levantaba después de las seis de la tarde
y se acostaba al amanecer. Odiaba los ruidos y tenía terror al insomnio. Le atormentaban los vicios que padecía y sentíase vulnerable y mortal en grado sumo. Iba a
cumplir treinta y cinco años cuando sintió el imperativo de buscar, con insistencia,
la expresión escrita, para recuperar el tiempo perdido. Estaba cansado de los "salones" desencantado de sus esfuerzos de hombre de letras. Ahora quería escribir su
libr;. La materia prima estaba en su sensibilidad y en su memoria: acumulación del
tiempo; estilo lento, envolvente, musical, sinuoso. Del detalle exacto llegaba a la metáfora repentina y de la metáfora repentina realizaba una nueva ascensión hacia la fantasía. Y allí, en la cumbre de la fantasía, se encontraba con la imprevista constancia
de lo real. Corregía y perfeccionaba continuamente sus manuscritos. Tres años antes
de morir recibió el Premio Goncourt. Murió de pulmonía el 18 de noviembre de 1922.
Trató de rescatar el tiempo perdido, hasta el último instante. "Hay que alejar a todos
los que quieren impedir mi trabajo" le decía a su ama de llaves. Torres Bodet concluye su perfil del hombre con estas palabras: "Así, heroicamente, encadenado a la
vez a la enfermedad y a la poesía, terminó sus horas mortales un escritor para quien
el tiempo fue el supremo protagonista -y el más implacable rival" (Opus cit., pág. 34).
La memoria de Proust -¡ qué duda cabe!- era prodigiosa. Recordaba el tono de
una pregunta, el sabor de las fresas con crema, el matiz de una duda, el olor de una
vieja alcoba, la humedad de un jardín nocturno. . . Mientras la mayoría de los hombres dejan desvanecer y pulverizar los recuerdos, Proust tenía una capacidad, casi
policiaca, de indagación auténtica y minuciosa. Todos los elementos dispersos de la
observación y de la memoria consciente, eran llevados a unidad por la poesía. El recuerdo de Proust ya no parece recuerdo sino visión esencial de la realidad. Todo el
inmenso olvido que protegía, de la deterioración de las horas, la impresión Y la atmósfera del pasado, se descubre, de golpe, por el autor de En Busca del Tiempo Perdido.
Paisajista y retratista se asocian fraternalmente en el arte de Proust. Arte que era
para él la única inmortalidad concebible en vida. La belleza eterniza lo fugitivo, exige
algo indemne a la destrucción de los hombres. Pero el arte -perrnítaseme apuntar mi
distancia de Proust- no hace las veces de la religión. En definitiva no nos salva. La
inmortalidad que nos ofrece es sólo sombra de inmortalidad, como diría Unamuno. Nos
desvía de la amenaza, pero no trasciende la amenaza. Nos libera momentáneamente
del fardo de la existencia para que, fortalecidos, podamos recomenzar el asalto de
la altura.
El tiempo es el verdadero protagonista y el peor enemigo de Marce! Proust. Quisiera
vencer al tiempo, recuperarlo, trascenderlo. "Los verdaderos paraísos -advierte Proustson los paraísos que hemos perdido". Pesimismo, seguramente. Pero creador o recreador, si se prefiere.
Proust, autor de memorias y novelista, nos pinta un mundo vicioso, incómodo, a

menudo ridículo y repugnante. Su incansable relato --difícil, pausado, minucioso-,
e~oca un recuerdo, sin cara al porvenir, que se pierde en la eternidad. "Lo que aproxuna a los seres -escribe Marce! Proust en el libro A la Sombra de las Muchachas en
Flor- no es la comunidad de las opiniones, sino la consanguinidad de los espíritus"
(/bid., pág. 75). La obra de Proust -obrserva Torres Bodet- está imaginada en
tiempos de música: largos, prestos, andantes y rápidos allegrettos. Entre los períodos
lentos, emplea, también, las frases cortas. "El intento de Proust nos demuestra -al
decir de Jaime Torres Bodet- dos conclusiones complementarias y melancólicas: la
'.nu~lidad. de la vida, pues se llega -a lo sumo- al lugar donde principiamos, y la
uoma sutil del arte, que mantiene la vida, inmortalizándola; es decir, privándola de
la calidad esencial que posee la vida. Porque la vida, para cada uno de nosotros es
inevitablemente fugaz, transitoria, perecedera" (]bid., pág. 84).
'
~n un mismo capítulo, el sexto, Torres Bodet analiza trabajo, composición y psicoJog1a en la obra de Proust. Si la vida le trajo desencantos a Marcel Proust, se conformaba pensando que la verdadera vida está en otra parte. No en la existencia misma
ni después; sino fuera de ella. Es el arte como religión que hemos tenido la oportu~
nidad de criticar. Lo mejor de Proust es que quiso trabajar mientras tenía todavía
la luz, y trató de ser misericordioso mientras tenía todavía misericordia.
Su obra tenía que ser, a la vez, una novela realista y una autobiografía idealista.
Es un novelista de la memoria y ur. inventor que se sirve de ella para el trabajo de
su imaginación. Su cortesía, su enfermizo deseo de ser amable, importunaba a sus •amigos y vencía en ocasiones al narrador frente al novelista. Todo es musical en la obra
de Proust. Diríase que su obra crece por intususcepción. Después del "Tiempo perdido" sobreviene el tiempo recuperado, una especie de "eterno retomo". Su ironía
está hecha de veracidad y de piedad. Más que reproducir la realidad, le gusta suscitarla, crearla de nuevo. "La materia -nos dice-- es real sólo porque crea una expresión del espíritu".
¿ Cabe hablar de una estética del sueño? Así lo cree Jaime Torres Bodet en su
capítulo quinto. El sueño es metáfora viva. Proust no fue un discípulo de Freud. La
obra maestra de Proust podría tener como subtítulo las palabras "psicopatología de
la vida cotidiana". Salud y enfermedad de la mente están entrelazadas, sin claras fronteras, en los personajes de Marce! Proust. Pero, ¿ acaso podríamos consideramos nosotros como absolutamente normales? Los más dignos, los más serios, los más normales
poseen en su conciencia cierta ventana por donde suele entrar hasta ellos no sé qué
soplo de inquietud, qué desasosiego, qué enajenación, el relente de una noche inconfesable, el espectro de una vida frustrada, la connivencia con una mentira que no
quería serlo del todo, pero que acabó siéndolo -por miedo de ser verdad" (]bid.,
pág. 122). Así como hay una geometría en el espacio, para Proust hay una psicología
en el tiempo. El narrador nos lleva de la mano a esta psicología del tiempo: "Me preguntaba qué hora sería; oía el silvar de los trenes; y ese silvar, más o menos lejano,
como el canto de un pájaro en el bosque, me señalaba las distancias; me describía
la extensión del campo desierto por donde se apresura el viajero hasta la estación
cercana ... " El tiempo sale fuera del tiempo, si se me permite la paradoja; se fija
en el espacio y se eterniza en la evocación. "Para un especialista del tiempo -escribe
Jaime Torres Bodet-, el sueño constituye una trega y un desafío. Dormir -y dormir
nada más- es la tregua en que estoy pensando. Tregua del tiempo y de la memoria
consciente: abdicación continua e inevitable del narrador, que se ve forzado, durante
horas, todos los días, a suspender esa lucha intrépida contra el tiempo, que es su exis-

681
680

�tencia misma: la lucha en la que suele emplear los ardides más ingeniosos de la memoria, hasta la resurrección poética del olvido" (]bid., pág. 128). Sueños de plomo
a la vera de sueños alados, reino de la libertad con el ego como centro de imputación
intelectual y afectiva. Mientras otros autores ensayan el procedimiento de los monólogos interiores, Proust utiliza lo que Torres Bodet llama la estética del sueño. Sueño
que experimentan no tan sólo los que duermen, sino los que despiertos inventan
mientras viven. Podríamos hablar de ensueños entre penumbras. Proust no es solamente el creador de sus personajes, sino también su cómplice, su hijo, su narrador
siempre. "Al describir un semblante, una flor, una nube, una torre, un árbol, un rayo
de sol, una cualidad o un vicio, se describía. Y, en cierto modo, se confesaba" (]bid.,
pág. 138).
Frente a la sociedad de su tiempo, Marcel Proust sólo puede vencerla, inventándola
nuevamente. Su gloria huele a veces un poco a azufre. No estoy seguro, como parece
estarlo Jaime Torres Bodet, de que Marcel Proust siga siendo el más releído entre los
grandes contemporáneos franceses ( Claudel, Gide, Valéry), ni mucho menos que sea
el de influencia más duradera y el de presencia más positiva. No es esta la ocasión
de señalar nuestras distancias de Proust y nuestras radicales preferencias.
Por encima de la idea de patria, Proust puso el respeto de esa "patria interior".
Ignoró el placer y el dolor del trabajo humilde de los seres humildes. Su yo se ensancha hasta cubrir el mundo de los otros. Pero es, más que un ensanchamiento, una
suave absorción. No hay en él ni despotismo ni misantropía. Anhela suscitar una confesión, descubrir un secreto oculto del universo, vencer al tiempo. Alguna vez declaró
- ¡ cómo olvidarlo!- que "no es posible tener talento si no se es bueno". Proust tenía la simplicidad y el entusiasmo y la pureza del artista. Amaba la belleza que dura.
Su universo artístico nace y muere con él. Pero nos queda como un resplandor "de
tiempo en estado puro, un trozo de vida intacta del que no sabemos exactamente
qué preferir: si el prestigio de los recuerdos, conquistados por la memoria, o el valor
de la realidad, protegida por el olvido" ( Opus cit., pág. 164).
Poeta, ensayista y crítico literario, Jaime Torres Bodet con su libro Tiempo y Memoria en la Obra de Proust, trasciende los límites de la critica o de la historia literaria
en su acepción común y vigente. Torres Bodet renueva el concepto romántico de la
crítica --en su más profundo significado-- como penetración de la obra de arte, como
interrogación respecto a su secreto, como asedio a su más íntima contextura. Yo diría
que la crítica es para él un paso a la filosofía, un órgano o instrumento de la conciencia pensante y sentiente.

A. B. F. DEL

v.

CONGRESO INTERNACIONAL DE FILOSOFIA EN VIENA

ACABA DE CELEBRARSE EL XIV Congreso Internacional de Filosofía, en la ciudad de
Viena, del 2 al 9 de septiembre del año en curso. Una gran cantidad de trabajos y
de secciones pusieron de relieve la riqueza temática del Congreso. El lunes 2 de septiembre de 1968, el Sr. Presidente Federal de la República de Austria, Dr. h.c. Franz
Jonas inauguró, en el Teatro de la Opera, el magno evento cultural. El Congreso se
realizó bajo la presidencia del Prof. Dr. Leo Gabriel. Hubo sesiones plenarias: una
de ellas dedicada al tema "Espíritu, Mundo e Historia" y la otra al tema de la
"Libertad: Responsabilidad y Decisión". Han salido ya a la luz pública los dos primeros volúmenes de las actas del XIV Congreso Internacional de Filosofía, que contienen las comunicaciones presentadas en estas dos sesiones plenarias. Las actas están
editadas por la Universidad de Viena, en colaboración con la editora Verlag-Herder;
Wien. Me cabe la honra de haber participado en la segunda sesión plenaria con la
comunicación intitulada: "Liberty: Responsibility and Decision" que está incluida
en el volumen I (págs. 188 a 192).
A más de las sesiones plenarias, el Congreso de Filosofía ofreció 8 coloquios: 1)
Marx y la filosofía contemporánea; 2)Brentano, la psicología filosófica y el movimiento fenomenológico; 3) Wittgenstein, el "Wiener Kreis" y la filosofía analítica;
4) Lógica deóntica y su importancia para la ética y el derecho; 5) El significado de
la síntesis en el pensamiento integrativo en relación a las estructuras integrales; 6)
Cibernética y filosofía de la ciencia técnica; 7) El tiempo; 8) La naturaleza del hombre y el problema de la paz.
Las secciones del Congreso de Filosofía -muchas de las cuales trabajaron simultáneamente- fueron las siguientes: Lógica, Teoría del Conocimiento y de la Ciencia,
Filosofía del Lenguaje, Ontologia y Metafísica, Etica y Filosofía de los Valores, Estética y Filosofía del Arte, Filosofía de la Naturaleza, Filosofía de la Cultura, Filosofía
de la Historia, Antropología Filosófica, Filosofía Social, Filosofía del Derecho, Filosofía de la Política, Filosofía de la Religión, Investigación en Historia de la Filosofía.
En términos generales, puede ' decirse que la organización y la hospitalidad del Comité Organizador del Congreso fueron excelentes. Acaso haya que hacer notar el
excesivo número de participantes en las discusiones y el reducido número de minutos
que se concedía a los que intervenían en ellas. En muchos casos se trataba de monólogos más que de diálogos. Lo más interesante del Congreso es, a mi juicio, el encuentro y el diálogo en la ciudad de Viena con destacadas personalidades en el mundo

682

683

�de la Filosofía. Y también -menester es decirlo- las actas que podremos leer, en
cuyas comunicaciones está lo más avanzado y reciente de la filosofia, lo que todavía
no ha llegado al libro.
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, Apologética historia sumaria. Edición preparada
por Edmundo O'Gorman. México,
UNAM. 1958, 2 vols.
CoN MOTIVO DEL cuarto centenario de
la muerte de Bartolomé de las Casas,
el Instituto de Investigación Histórica de
la Universidad Nacional de México, promovió una nueva edición de la Apologética Historia sumaria que fue preparada en el seminario de historiografía
de la Facultad de Filosofía y Letras que
dirige el Dr. Edmundo O'Gorman.
Esta edición, que presenta cambios
importantes frente a las dos ediciones
anteriores, fue cotejada con el manuscrito original de la Colección Muñoz.
En ella, aun cuando se conserva la numeración corrida de los capítulos, la
manera de dividir la obra ( tres libros y
un epílogo) es ya diferente. Los encabezados de capítulos agregados al manuscrito en las dos ediciones anteriores, aparecen suplidos, en · la edición que comentamos, por títulos en redacción
moderna que indican el desarrollo conceptual del argumento de la obra. Esta
nueva edición respeta integramente las
citas, referencias y "testaduras del manuscrito original, las cuales sirven de fundamento documental a la interpretación
que sobre la Apologética propone el Dr.
O'Gorman. La edición va enriquecida
con un estudio preliminar y seis apéndices, entre los cuales podemos destacar
las noticias biográficas y bibliográficas de
Fray Bartolomé, en los que se agregan
y corrigen algunos datos y fechas referentes a la Apologética; la lista de obras

y autores citados en esta obra, que puede complementarse, en lo referente a
México, con la preparada por O'Gorman para su estudio sobre Los Indios
de México y la Nueva España ( 1966);
por último, los datos sobre la idea de
América como parte de Asia en el pensamiento de Las Casas. Además de todo
lo anterior, el lector tiene a la mano
un índice analítico completo de gran
utilidad.
En el estudio preliminar, O'Gorman
recoge algunas interrogaciones abiertas
por A. M. Fabié y M. Bataillon, se apoya fundamentalmente en el examen minucioso de las testaduras, correcciones
y adiciones de los manuscritos originales
de la Historia de las Indias y de la
Apologética, y después de desarrollar un
ejemplar análisis de estos documentos y
revisar la cronología de las actividades
de las Casas, pone en cuestión la tesis
establecida por Hanke, Menéndez Pidal,
Pérez de Tudela y Giménez Femández
sobre el origen, carácter y significación
de la Apologética Historia en la obra
de Fray Bartolomé. El estudio preliminar
de esta edición se inicia, pues, con el
examen de esos trabajos anteriores, "el
estado actual de la cuestión". Del análisis de esos trabajos y de su crítica se
afirma la hipótesis que propone O'Gorman.
Paso a paso el lector puede ver estructurarse lógica y coherentemente la
concepción primero, la estructura después, de "la articulada argumentación
teórico-histórica en favor de la plena racionalidad de los indios americanos" que
es la Apologética.

O'Gorman muestra cómo del "inci· dental propósito" de incluir descripciones de la tierra y de sus habitantes en
s~ Historia de las Indias, esas descripc10nes se convierten en la básica de una
nueva obra de Fray Bartolomé: la Apologética historia. Explica O'Gorman cómo Las Casas, al vincular lógicamente
dos demostraciones, la primera (a priori)
que considera al hombre en su aspecto
orgánico, y la segunda (a posteriori)
que considera al hombre en su aspecto
histórico y al llevar esa argumentación
a sus últimas consecuencias, establece
la prueba de la perfección corporal de
los indios y de su plenitud racional, después del fracaso ideológico de sus tesis
en Valladolid.
El estudio que sigue al planteamiento
de la hipótesis de O'Gorman y que trata
sobre el sentido y la significación histórica de la Apologética, ilumina también,
con nuevas perspectivas, la vida y la
obra de ese hombre extraordinario que
fue Fray Bartolomé. Hombre medieval
Y moderno, que logra condensar en su
obra, desde el punto de vista antropológico" el esfuerzo más completo y mejor
realizado de cuantos produjo el siglo
XVI frente a la crisis que suscitó la invención de América".
Puede seguirse en el estudio de O'Gorman el pensamiento de Las Casas que
al estudiar la cultura de los indios americanos presiente, en pleno siglo XVI,
que los sacrificios humanos practicados
por los indígenas, son prueba de devoción ( y prudencia) pues "se ofrece a
Dios aquello que más se estima". Puede
comprenderse a Las Casas que, consecuentemente con su universalismo ontológico, su universalismo histórico no
puede -en el momento mismo e; que
se concretan las ideas nacionalistas modernas-- romper con el esquema clásicocristiano de unidad ecuménica y sigue
afirmando, ya tardíamente, que América forma parte de Asia.

Las aportaciones del estudio de O'Gorman son de gran importancia y su Estudio será de lectura obligada para comprender la significación de la obra de
Las Casas. Todo lo anterior, aunado al
valor intrínseco de la Apologética, hacen de esta nueva edición una edición
clásica. Esperamos que a este esfuerzo
le sigan muchos otros y que en todos
ellos predomine el mismo espíritu crítico
que ha enriquecido a esta nueva Edición de la Apologética historia.

ANDRÉS MONTEMAYOR liERNÁNDEZ
El Colegio de México

ALFREDO LóPEz AusTIN, Juego Ritual
azteca. Versión, introducción y notas
de .. : México, UNAM, 1967, 90 pp
( Instituto de Investigaciones Históricas
Cuadernos, Serie documental 5).
'
DENTRO DE LA IMPORTANTE labor que
ha emprendido el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad
Nacional de establecer, traducir y dar
a conocer los textos nahuas, se inserta
este pequeño volumen de Alfredo López
Austin, quinto de la serie documental.
En la introducción, nuestro autor informa sobre las fuentes de que fueron
tomados los textos: el Códice Matritense del Real Palacio, el Códice Matritense de la Real Academia de la Historia, y el Códice Florentino; y pondera
el valor de esos textos recopilados por
Fray Bernardino de Sahagún. Después
se plantea el problema de si los juegos
rituales que acompañaban a las fiestas
que se celebraban en México-Tenochtitlán pueden ser considerados propiamente
como deportes ("¿Existía el deporte entre los Aztecas?"), y para responder
acude, sobre todo, a una comparación
con el deporte griego, del que considera
que depende el actual. La idea que desarrolla López Austin es que los juegos griegos y los mexicanos no tienen

685
684

�prácticamente nada en común, pues si
bien aquéllos tuvieron un origen mítico
y religioso, Jo perdieron más tarde, para
quedar como meros entretenimientos públicos; mientras que los juegos mexicanos,
con excepción tal vez del ollomaliztli o
juego de la pelota, estuvieron siempre
estrechamente ligados a las ceremonias
religiosas de que dependían; a esto agrega otros argumentos menores como el
carácter general a todo el mundo griego,
en un caso, y el carácter local en el
otro. El sentido de su conclusión a este
respecto no llega a ser del todo convincente: estaría por ver si los juegos griegos perdieron tanto y realmente su sentido religioso, y aun así no se trataría,
en última instancia, más que una diferencia de grado ( en el mismo sentido
podríamos decir que no hay arte azteca,
si lo comparamos con el arte griego: las
palabras son comodines que colocamos
a posteriori, y por descontado se debe
dar que implican significados familiares,
pero no iguales), ese peculiarísimo fenómeno de nuestra época, si puede decirse, sin duda, que hay muy pocos puntos en común con los juegos rituales de
los mexicas. En la introducción se hace
también una corta comparación con los
juegos gladiatorios romanos.
Tal vez el mayor valor de esas comparaciones no sea el_de las conclusiones
parciales a que llega, sino el hecho de
irnos dando una imagen de conjunto Y
muy coherente de los juegos mexicanos,
y de su sentido religioso, y al mismo
tiempo el de irnos señalando la gran
variedad de ellos, que van desde el ollomaliztli al sacrificio gladiatorio o a la
carrera del Páinal. Todo lo cual va complementando con un análisis de las palabras nahuas relacionado con esas actividades, que es ampliamente ilustrativo. Por último se hace una breve
referencia justificativa al carácter cruel
-para nuestros ojos- de esos juegos.
La obra de López Austin presenta

diecisiete juegos diferentes. Para cada
uno hay una introducción, ricamente documentada, que describe en su totalidad
el juego de que se trate, lo relaciona con
la celebración religiosa de que forma
parte o con las otras ceremonias ligadas
con él, e indica en cada caso su sentido
religioso. No pocas veces acude al análisis etimológico para enclarecer el sentido verdadero u original de un término.
A esto sigue la traducción de los textos pertinentes: sabidos son los conocimientos del autor en el náhuatl clásico,
y lo cuidadoso de sus traslados. El español de sus versiones no sólo es correcto, sino también armonioso. Cuando la
traducción ofrece algún problema o alguna característica especial, las notas lo
aclaran o muestran en cada caso el criterio seguido.
Por último el libro trae un apéndice
en el que se presentan los textos en su
idioma original. Los Juegos Rituales Aztecas es, pues, una obra cuidadosa, de
altura académica, útil sin duda, que contribuye a formar el corpus de textos
mexicanos, y avanza en el conocimiento
de aspectos particulares de aquella cultura.
ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ
El Colegio de México

FRANCISCO LóPEZ CÁMARA, La estructura Económica y Social de México en
la época de la Reforma. México, Siglo
XXI, Editores, 1967. 244 pp.
EL PROPÓSITO FUNDAMENTAL de este libro es hacer un estudio sobre la estructura económica y social de nuestro país,
referido a los años de 1853 a 1867,
esto esy al período denominado en la historia de México como Reforma.
El autor ha dividido su análisis en tres
partes fundamentales que ha denominado: Estructura tradicional y procesos
emergentes; la vida comercial y las fi-

nanzas y por último la sociedad mexicana. Cada uno de estos apartados es
un tema de investigación por sí solo,
pero precisamente su unificación en un
todo logra formalmente presentar una
imagen más general y de mayor amplitud, que ayuda a la mayor comprensión
del problema. Pensamos que este esquema tiene importancia en vista de la falta
de estudios generalizadores tan necesarios y escasos en nuestro medio.
La síntesis que se obtiene después de
la lectura de esta obra, da una idea
de la situación que vivía el país, en lo que
se refiere a los principales sectores productivos, esto es, la agricultura, la minería, la industria, el comercio interno
y externo, las finanzas; además, caracteriza a la población por su papel económico dentro de la producción.
Plantea cuáles son los principales problemas con los que se enfrentaba el país:
estancamiento del crecimiento de la población, la falta de comunicaciones la
'
carencia de un mercado nacional dado
el predominio de pequeñas economías
autosuficientes, todo Jo cual repercute
en los diferentes sectores productivos. En
relación con la agricultura señala que
la forma de propiedad se había mantenido inalterable desde la Colonia y perseveraba en técnicas de producción atrasadas, y precisamente por la existencia
de economías autosuficientes su papel
productivo --en relación con el comercio
exterior, por ejemplo-- se veía menguado, por no decir casi nulificado.

.

Señala que no se puede hablar de industria propiamente, sino de manufacturas y talleres artesanales que se enfrentaban tanto a la carencia de capital
como a la falta de mano de obra.
La minería es la rama productiva de
mayor importancia en el país, pero este
hecho a su vez produce un desequilibrio
en relación con las otras ramas, dada la
preferencia que se le da a la extracción de metales, pues este sector pro-

porciona los medios para el pago de las
importaciones. A pesar de ello, la falta
de una técnica más desarrollada se empieza a manifestar. Como las otras producciones, la minería se ve afectada por
la falta de comunicaciones internas· se
encuentra, además, en buena parte' en
manos extranjeras.
El comercio se consideraba como ta
mayor fuente de capitalización interna
que a su vez es invertido en otros sec~
tores; el comercio interno se enfrenta al
igual que los otros sectores, a la fitlta
de consumo interno, a la ausencia de
transportes y a una gran anarquía fiscal.
El comercio exterior presentaba una balanza deficitaria; los principales productos de exportación eran en su gran mayoría productos no renovables. Las casas
que controlaban el comercio estaban en
manos de extranjeros, lo mismo el trasporte interno o externo. Por otro lado
el monopolio del puerto de Veracruz er~
casi absoluto en lo que se refiere al tráfico. El viciado sistema fiscal también
tenía fuertes repercusiones en este sector ya que los altos impuestos propiciaban el contrabando en gran escala.
Las finanzas estaban en una situación
deplorable: carencia de capitales con
la consiguiente falta de inversiones ade~ás de la constante salida de éstos,' principalmente de los extranjeros. Gran parte de esta situación era resultado del
desequilibrio que había ocasionado el
movimiento independiente. La inestabilidad política era un reflejo fiel de la
situación que existía en el país; así la
falta de crédito y los déficits presupuestarios aumentaban la deuda pública interna Y externa, y las medidas fiscales
eran incapaces de aliviar la situación.
La carencia de crédito había facilitado
el desarrollo de la especulación y del
agiotismo como una forma rápida de enriqueciiniento, Jo cual, a su vez, empeoraba el estado de cosas.
La sociedad de la época se caracteri-

687
686

I

�zaba por una división de clases marcadas; los grupos coloniales alcanzaron en
esta época su consolidación en sus di~tintos matice~: terrateniente, clero, pres•
tamistas, comerciantes, etc. La burguesía
estaba formada en su mayoría por extranjeros dedicados a distintas actividades
económicas -minería, finanzas, etc.-.
La clase media estaba formada por profesionistas; y en un estrato inferior los
campesinos, sector mayoritario de la población, constituido en gran parte por
indígenas; por otro lado el grupo de
obreros y artesanos, numéricamente inferior al de los campesinos. Por último
se menciona el lumpen proletario integrado por vagos, mendigos, y otros desocupados que se concentraban en las ciudades.
Señala el autor que la Reforma es la
primera gran modificación de la estructura social heredada de la Colonia; se
da entonces la contradicción abierta entre nuevos grupos y los ya existentes.
Pensamos que el libro de López Cámara cumple una función al señalar de
manera general la situación del país en
la época de la Reforma, y al mostrar
a grandes rasgos cuáles eran entonces los
principales problemas económicos y sociales. Pero las conclusiones son un tanto
vagas muchas veces y a menudo poco
coherentes. Tal cosa _nos parece que se
debe a varios motivos: por un lado el
tipo de fuentes utilizadas -archivos diplomáticos de correspondencia francesa
y británica de la época, principalmente-lo que arroja una visión demasiado personal del problema y muchas veces más
una idea que una realidad concreta; las
descripciones y datos estadísticos de los
cónsules, interesados la mayoría de las
veces solamente en determinados problemas, dan una información que debe ser
tomada con reservas y que resulta generalmente incompleta (valga como ejemplo la carencia de datos sobre la agricultura). El uso de este tipo de docu-

688

mentación no deja de ser interesante,
pero hubiera convenido utilizar otro tipo
de fuentes, más variadas, con lo cual la
obra habría adquirido mayor validez e
importancia.
Otras cuestión que conviene destacar
es la que se refiere al método y concepción del estudio, esto es, al esquema
sobre el cual se trabajó basado en la
tipificación de categorías de clases sociales en atención a su función productiva y a los diferentes modos de producción; tal cosa nos parece de suma importancia en tanto que interpretación,
pero en muchas ocasiones se advierte una
actitud demasiado apriorística y que invalida la investigación en ciertos aspectos.
En resumen, pensamos que este tipo
de estudios económicos es de gran importancia para el conocimiento de nuestro pasado y el libro de López Cámara,
independientemente de lo que queda dicho en párrafos anteriores, ayuda particularmente a la comprensión de ese tipo
de cuestiones. Hacer una obra interpretativa es ciertamente meritorio, por
más que de ahí provengan -como el
mismo autor lo indica- no pocas dificultades. Ojalá veamos aparecer investigaciones de este tipo y, quizá, dedicadas a períodos más largos.
ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ

El Colegio de México

Los Bárbaros.
EL TÍTULO de La Invasión de los
Bárbaros al Noreste de México en los
Años de 1840 y 1841, la Biblioteca del
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey ha editado la publicación número 7, de su serie Historia.
Es autor de ella el Ing. Isidro Vizcaya

CoN

Canales.
He leído la obra con mucho interés,
subrayando en el texto conceptos y pa-

labras y escribiendo anotaciones al margen, cosa que suelo hacer cuando el contenido me apasiona. Considero que para
el estudioso del desenvolvimiento histórico de nuestro Estado y de las causas
reales que originaron la pérdida de Texas, este trabajo, que revela paciencia,
orden y método para investigar, viene a
ser una contribución valiosa y necesaria
sobre un aspecto muy poco conocido y
apreciado de la vida regional: la lucha
constante de hombres y mujeres nuevoleoneses contra los indios, desde 1596
hasta 1882, con su secuela de zozobra,
despoblación y retroceso económico.
Las primeras cincuenta y nueve páginas del libro, que el auto:r titula con modestia "Introducción", ofrecen un panorama general de la guerra permanente
entre españoles e indios: de mediados
del siglo XVI a mediados del siglo XIX.
Trescientos años de pavor en el ánimo
de los colonos que se movilizaban hacia
el norte mientras apaches y comanches
lo hacían hacia el sur. El choque de dos
razas y dos civilizaciones se tradujo en
disparo de arcabuces y silbido de saetas
de pedernal. Cabelleras rubias colgando
como trofeo del cinturón de los "bravos" y trenzas negras presentadas ante
el gobierno a trueque de una prima de
doscientos pesos. Nos describe minuciosamente el funcionamiento de las "compañías presidiales" y las características
que debían reunir los combatientes que
las integraban: individuos de valor a
toda prueba, rápidos para disparar y cargar de nuevo el arma, diestros en el
manejo de su caballo, infatigables y excelentes rastreadores. Vemos asimismo la
tolerancia de los texanos hacia los indios
con objeto de desviar hacia México la
furia guerrera y el papel que jugaron
muchos "renegados" blancos que se unían
a los saqueadores, o cautivos asimilados
que perdonaban a veces la vida de sus
víctimas recordando su procedencia racial. Finaliza describiendo las tres gran-

•

des invasiones llevadas a cabo de septiembre de 1840 a enero de 1841. Tres
mapas muy detallados acaban de completar el panorama.
Don Isidro seleccionó, después de prolijas búsquedas en archivos, una serie de
comunicaciones de autoridades civiles y
militares que informan con vivos colores,
con expresiones arcaicas y con impotencia, las depredaciones que llevaban a
cabo con aterradora frecuencia bandas
de "gandules" que iban de cuatro o cinco comanches, a cientos y cientos de feroces guerreros.
Atacaban rancherías y poblaciones mayores, desfilaban con insolencia frente a
Saltillo, merodeaban por las cercanías
de Monterrey e incursionaban hasta San
Luis Potosí, Durango y Zacatecas dejando a su paso una huella sangrienta.
Cosechas destruídas, hatos de ganado
arreados a fuerza rumbo a Texas, comercio agonizante por inseguridad en los
caminos y éxodo de familias, eran el horizonte uniforme de aquella época.
Dos factores hubieran podido frenar
las invasiones de los "bárbaros" : la colonización de la frontera y la evangelización de los indios. La frontera norte del
México colonial y del después independiente la constituyó el río Bravo. Aunque en teoría nuestro territorio se prolongaba muy al norte de este sitio, en
realidad Texas, Nuevo México, Arizona
y California eran solares de nadie. San
Antonio de Béjar, Bahía del Espíritu
Santo y Nacogdoches naufragaban de
mexicanidad en un océano de indios salvajes y treinta mil emigrantes de raza
blanca. La población del México de principios del siglo XIX ascendía a poco más
de seis millones de habitantes para cubrir una superficie mayor de cuatro
millones de kilómetros cuadrados. Si los
habitantes, escasos de por sí, se aglomeraban en el centro y sur del país ¿de
dónde iba a sacarse el material humano

689
H44

�Luego se llega al soborno con dinero, regalos, subsidios o regalías, o creación ~e
incondicionales, corrompidos en su dignidad, que siempre respondan "sí" a
todo. Algunos detalles a simple vista son
anodinos: invitaciones a comidas, viajes
de fin de semana, estancias en casas,
etc., pero que en el trasfondo se proponen la presión por el soborno o compromiso. También se recurre al sabotaje
de las actividades que traigan entre manos las autoridades ante quienes se trata
de influir. Finalmente se echa mano de
la acción directa que es ya una prueba
de fuerza o confrontación y lucha sin
cuartel. La más comúnmente usada es
la huelga que se ha generalizado a todos
los campos" (pp. 53-61). El autor no
deja de advertirnos que ya cuando se
llega a estas alturas es normal que un
sentimiento de inquietud por la pérdida
de las instituciones democráticas se apodere de nosotros, y que "tales lineamientos son graves si se considera que la negociación y el compromiso siguen siendo
los rasgos sobresalientes o características
más destacadas del funcionamiento de
una sociedad democrática" (p. 62).
En cuanto a los resultados de la lucha son muy difíciles de evaluar, por
muchas razones, entre las cuales la falta
de documentación es, por el momento, la
más poderosa. Por otra parte, como nos
Jo dice el autor, dada la variedad de intereses en la vida socio-económica de un
pueblo, no puede negarse "que toda
reivindicación de cualquier grupo de presión siempre repercutirá en contra de
otro sector de la Comunidad" (p. 100);
de allí que ¿ bajo qué criterios podríase
apreciar el monto de los resultados ... ?
Sobre todo cuando se sabe que quien
más soporte las consecuencias nocivas es
el consumidor de raquíticos ingresos, que
está por completo desorganizado.
Y termina el autor haciéndonos una
exhortación a la toma de conciencia del
hecho incontestable de que "en nuestras

692

grandes sociedades industrializadas, la
organización constituye la única puerta
abierta al ciudadano y el único recurso
para hacerse oír en sus inquie~u~es Y
preocupaciones y exponer sus opm10nes.
Ni por mal pensamiento podemos creer
en una sociedad individualista ... " (p.
118).
JUAN SANDOVAL TRUJILLO

lliNRI, La Psychiatrie Sociale.
Presses Universitaires de France, collection "que sais-je?", París, 1958.

BARUK

XX se ha
caracterizado por multitud de fenómenos
o hechos a cual más trascendentales.
Cada uno por sí mismo podría arrogarse el privilegio de simbolizar a su tiempo. Pero tal vez ningún título para representar con mayor propiedad a la fase
histórica que iniciamos, que llamarle
"La Epoca del reino de las ciencias sociales'', dado el auge que ha venido tomando cada vez más su aplicación. Lo
más probable es que no nos percatemos
del alcance de semejante acontecimiento
que significa, entre otras cosas, el tránsito de la Humanidad de su etapa de
niñez y pubertad analítico-individualista,
a la de su juventud y madurez sintéticosocial en la que habrá de alcanzar la plenitud de desarrollo.
El hombre, en una primera etapa de
su existencia, intentó aprehender la realidad de las cosas y saberlo todo, en una
forma un tanto anatómica y Ininuciosa,
parte por parte, siendo egocéntico e individualista; mientras que en esta segunda etapa de su devenir histórico, intrigado por la cantidad de interrogantes
e insatisfacciones encontradas en su progresión desmenuzante, se lanza en busca
de una interpretación científica del conjunto, de una proyección sintético-social
generalizada que Je permita comprender
la realidad de las cosas globalmente. Ya

LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO

no Je bastan los conocimientos unidimensionales ni parciales, mucho menos unicausales que al fin y al cabo le deforman
tanto lo aprehendido como lo ignorado.
Ahora prefiere abarcarlo todo y explicárselo así en la vasta complejidad de sus
interrelaciones. Pretenderlo captar en sus
partes es un equívoco falso, porque de
hecho el todo no es igual a la suma de
sus partes.
Es en este afán de macro-visión del
hombre de ahora, que se inquieta de
abarcarse a sí mismo y de explicarse en
toda su magnitud la sociedad a que pertenece y en la que es y se mueve, como
han surgido las llamadas ciencias sociales: La Antropología Cultural, la Política, la Economía, la Psicología Social,
la Demografía, la Historia en cierto modo
y la Geografía Humana, así como la Sociología, la Ciencia Social por an tonomasia. Viene a sumarse a las mismas,
aunque cavilosa y titubeante, la Psiquiatría Social, cuyo campo o dominio está
todavía un tanto impreciso; opinión que
se fortalece aún más después de la lectura meditante de la obra que a continuación se examina y comenta.
El profesor Baruk comienza disertándonos acerca del cambio semántico experimentado por la palabra "social", a lo
largo de la historia que hace remontar
como todo buen judío hasta el Pueblo
hebreo. Sin embargo pronto abandona
esta empresa para advertimos que lo social que antes decía lo concerniente a la
Comunidad de todos, ahora se constituye
en una entidad separada de los demás,
que se protege y guarda por sí misma,
gobierno o estado. Y dedica toda la primera parte de su libro que es la más
amplia, a explicaciones de orden moralizante, cuando no condenatorio de los
acontecimientos registrados durante la
Segunda Guerra mundial -relativos naturalmente al Pueblo judío y a su tragedia-, bajo el estado hitleriano.
Es una tentación grave en que suele

caerse muchas veces al abocarse al estudio de las Ciencias Sociales: constituirse en moralista o ferviente predicador de
valores. Escollo demasiado peligroso que
debe a toda costa evitarse, porque las
Ciencias Sociales de sí no pueden ser
axiológicas o normativas, si no, ¿ cómo
podrían ser objetivas? Muy al contrario,
el científico social para mayor garantía
de sus constataciones, hasta de sus propios valores deberá hacer caso omiso en
sus observaciones investigadoras.
Indiscutiblemente el autor posee muy
amplios conocimientos y experiencia no
menor, en medicina psiquiátrica, que nos
deja entrever por la multitud de casos
de enfermos mentales que nos relata, pero
que a pesar de lo numerosos que sean, no
constituyen en sí el objeto de estudio de
la Psiquiatría Social que permanece muy
vago. Con todo, en el trasfondo se deja
vislumbrar un contenido socio-psiquiátrico de gran interés, cuando enuncia la
ley psicológica de que "todo hombre
tiende a transferir sobre los que le rodean y sobre su medio social los sentimientos de inferioridad o de culpabilidad que resiente para consigo inismo" y
nos la ejemplifica con suma claridad (p.
55) . De donde se colige que "el complejo de perseguidos" tan connatural al
Pueblo judío, hinca sus raíces históricopsicológicas ep esa su "conciencia moral" como Pueblo, culpable de deicidio
y que los judíos han logrado "transferir
sobre los demás que los rodean". De suerte que ya "no se sienten culpables, sino
víctimas y de una inocencia y pureza
tales que rayan en lo sublime". En esta
forma eliminan como Pueblo su propio
sentimiento interno de culpabilidad, designando a todos sus vecinos que no sean
de su raza, como a sus propios perseguidores, a quienes a partir de ese momento
les declaran la guerra (muy grave caso
de Psiquiatría Social) .
En la segunda parte el autor vuelve
de nuevo a intentar un acercamiento y

693

�un frente decisivo y eficaz de lucha por
el equilibrio).
Ahora bien
. , "La Política de los
. Ingresos persigue dos objetivos princ1pa1es:
1 ) man tener la estabilidad de los precios a la par que asegurar un desarrollo
económico acelerado y el pleno em~leo
de la mano de obra naciopal; 2) realizar
una repartición más equitativa de los
frutos del crecimiento" (p. 45) ·
En cuanto al primer objetivo, .resulta
.
sobremanera difícil, por no decir imposible, conciliar los tres puntos, . ya
inflación por Jos costos precisaque 1a
.
la
mente repercute en los precios, con
diferencia de que su remedio no está
una reducción de los créditos o en
en
.
lo
un aumento del impuesto, srno por
contrario parecería estar en una fuerte
inyección de moneda, -~on Jo _cual se estará atisando la inflac1on, amen de otras
.
repercusiones
en e¡ comercio interna. .
cional. y si no se hace, se prop1c1a
la recesión fuente de desempleo. ¿ Entonces .•. ?
De allí que muchos economistas acet
ten que el mundo occidental dado s_u s1st ma no puede subsistir sin inflaciones,
e '
• .
y
so pena de menguar su. crec~ento.
hasta se defiende que la inflac10n es provechosa. El único camino posible para
llegar a lograr el equilibrio s~ría el control de los intereses de los diversos gr~pos en juego moderándolos en sus ~Xlgencias, así como la c~nc~~ción debida
entre las aspiraciones rnd1viduales y las
necesidades colectivas. Pero pretender semejante control y conciliación ~~ un
.
toma de dec1s1ones
mercad o lib r e, Sm
centralizada y sincronizada, resulta pura
utopía.
En efecto, dado el divorcio d~ ~~et~nsiones o competencias entre la m1c1auva
privada y la pública, aquella se lanza
a la inversión productiva en los renglon es qu e le Parecen los más rentables,
invadiendo luego los mercados con sus
artículos, sin parar mientes en las con-

secuencias ni mucho menos pr~veer p~r
cierto a las necesidades colecuvas suscitadas por su acción en el mercado: ~or
.
1o, un fabricante de automoviles
eJemp
,
al programar su producción, to1:1ar~ ~uchos factores en cuenta, pero Jamas mcluirá en sus planes de inversión alg~na
partida destinada a carreteras, ~osp1tales alojamientos, educación, med1~as de
' ·dad, etc·, tan íntimamente ligados
segun
,
con el funcionamiento de sus articu1
pero que en cierto modo afectan s~s mtereses egoístas y los rehuye. De alh que
el estado tenga que subvenir a tales pr~videncias mediante un enorme gasto publico que ha de financiarse naturalmente, o con un déficit presupuesta! o por
el impuesto indirecto, ambos ca~nt~s
de desequilibrio. y hay que advert1: que
a todo el ajetreo económico anterior se
nos pasó añadir el abuso exagerado qu_e
se hace en nuestros países, de la pu~~cidad, abortadora de necesidades artificiales, con la única divisa de aumen~r
las ganancias de una empresa determinada; Jo que agudiza aún más e~ problema, ya que por el ansia de satisf.acer
aspiraciones individuales, hasta el IDJsmo
impuesto debido se anda buscando es.
qmvar
a toda costa · Lo que favorecen
las mismas instituciones privadas con tal
de congraciarse con sus súbditos, sin e~pacho de las perniciosas consecuencias

?s,

(pp. 70 y SS.)•
En cuanto al segundo objetivo, también parece incompatible dentro del mundo neo-capitalista, con los demás pu~tos, más directamente con el mantemmiento de una tasa de expansión acel~rada. Porque una repartición más eqmtativa de la riqueza producida, tendiente
a disminuir las desigualdades de ingr~os,
estimularía el consumo, puesto que iba
a las capas más necesitosas, Y por ende
se coartaría el ahorro, fuente de la inversión. Excepto naturalmente en caso
de recurrirse a medidas de ahorro for-

zado, pero entonces se lesionaría precisamente a quienes se trataba de beneficiar.
Por otra parte, hay que reconocer sin
género de duda que ninguna política de
ingresos que tenga como única meta conseguir la estabilidad de los precios o -un
freno a los salarios, podrá rendir los
efectos deseados o pretendidos, si no se
propone al mismo tiempo y logra un
control severo de las ganancias e ingresos del capital y recursos n aturales.
"Esto significa que una verdadera política de los ingresos no puede concebirse
independientemente de una acción innovadora sobre las estructuras. . . Las
rentas de situación de ciertas categorías
profesionales, la importancia del fraude
al fisco, la especulación en terrenos e
inmuebles, la carga de los intermediarios,
son otros tantos problemas que están urgiendo cuanto antes reformas de estructuras capaces de eliminar el carácter crónico de la inflación" en los países occidentales -termina diciéndonos Jacques
Lecaillon.
JUAN SANDOVAL TRUJILLO

ANTONIO SÁNCHEZ BARBUDO, Los Poemas de Antonio Machado, Los temas.
El sentimiento y la expresión. Colección
'Palabra en el tiempo', Editorial Lumen,
Barcelona 1967. 473 páginas.
UNA NUEVA OBRA de análisis y de crítica
de extraordinario valor viene a sumarse
a la ya abundante bibliografía sobre Antonio Machado y su poesía. Se trata,
en nuestra opinión, si no de una obra
definitiva, sí de algo que se acerca a !o
que sería el libro clave para la interpretación de la obra poética del Autor de
Campos de Castilla: su autor el profesor
español de la Universidad de Wisconsin,
en M adison, Antonio Sánchez Barbudo,
uno de los críticos más objetivos y más
perspicaces de la literatura contemporánea española y, especialmente, de los
hombres del 98. Sus obras anteriores so-

bre Unamuno y Juan Ramón Jiménez
asentaron su sólido prestigio como uno
de los mejores conocedores de esta porción de la literatura española. En la
obra que hoy nos ocupa, Sánchez Barbudo ha cimentado este prestigio con
una base mucho más amplia y definitiva. El autor, por otra parte, además
de trabajar con un material hacia el que
siente una profunda simpatía ( esta es
la base auténtica y real de toda crítica),
conoció íntimamente tanto a Unamuno
como a Machado, de modo que puede
develamos muchas veces el secreto personal de las circunstancias que contribuyeron a la creación de estos autores.
Lo importante de esta nueva obra
crítica sobre la poesía de A. Machado,
es que el autor no se ha limitado a estudiar una temática o la forma poética
de acuerdo con esquemas generales previamente trazados. No se trata, como en
el caso de otras obras que consideramos
valiosas, de encajar las realizaciones poéticas especiales y peculiares de Machado
dentro de un sistema o de estudiar la
ideología que domina en los poemas y
la sensibilidad general que muestra ante
el fenómeno vital y poético. Sánchez Barbudo ha seguido un método muy especial
y, también, muy simple. En primer lugar, su atención se hfl fijado en los poemas mismos. En todos y cada uno de
los poemas, sin entrar muy detalladamente en las generalidades. "Esto -afirma el autor- permite decir algunas generalidades, no sólo sobre estos libros
vistos en conjunto, sino también a veces
sobre determinados grupos de poemas.
Pero inmediatamente después de las generalidades, se pasa, y esto es lo principal, a considerar los poemas aisladamente -unas veces con más extensión
que otras-, claro es sin tener ya muy
en cuenta el carácter o valor que tengan o puedan tener los otros poemas
que siguen o preceden".
Lo importante de la técnica seguida,

697
696

�na. Antonio Sánchez Barbudo definitivamente nos asegura de la real existencia
de Guiomar y del tipo de relaciones ( algo
más que platónicas) que sostuvo con
A. M. entre los años de 1929 y 1934.
Quién era la dama y demás datos personales que puedan ayudar al lector a identificarlo, no es de tanto interés para un
estudio poético. "Lo importante para
nosotros -afirma S. B.- es saber que
Guiomar fue el segundo y último gran
amor de Machado" (p. 419). Lo importante es, cómo a partir de un sentimiento básico en la vida de Machado, el
amor, se plasma una poesía auténtica Y
sentida que tiene todos los visos de haber sido inspirada en la realidad de una
relación íntima y personal. El análisis de
S. B. es penetrante y fino y nos va descubriendo, plasmado en formas poéticas,
cómo Machado elaboró estos poemas que
formaban, ya de antemano, parte de su
vida.
De importancia también, aparte del
análisis a que los somete, son también
las páginas dedicadas a los poemas escritos por A. M . durante la guerra civil
española de 1936-1939. Sánchez Barbudo
tiene testimonio de primera mano, para
explicarnos el qué de esos poemas, escritos en terribles momentos de depresión
y desconsuelo: su trato personal de Machado. Su nota en la página 459 es un
testimonio de biografía que no nos resistimos de transcribir para nuestros lectores: "Le vi yo en Barcelona, acabado
de llegar de Valencia, en el hotel Majestic, en el mes de abril de 1938. Estaba mal instalado allí, provisionalmente
hasta que se encontró casa, en un piso
alto, con toda la familia. Hablamos de
pie, junto a unos baúles. Yo iba, además
de a saludarle, a llevarle unos cigarrillos, que agradeció mucho y comenzó a
fumar inmediatamente. Nos acercamos a
una ventana. Era un día de mucho sol.
Se oía fuerte el zumbido de los aviones
que venían, otra vez, a bombardear. Ma-

700

chado estaba muy deprimido. Sabia bien
que la guerra estaba para nosotros perdida. Pero me habló entonces, mientras
se oían las explosiones, de la necesidad
de adoptar hasta el fin una actitud numantina. Me fui yo días después de Barcelona, y ya nunca más volvi a verle".
Repetimos que creemos que éste es
uno de los libros fundamentales que se
han escrito sobre la poesía de A. Machado y que viene a sumarse a la bibliografia tan rica que existe sobre nuestro poeta. Creemos también que cada comentario aislado de cada poema o grupo de
poemas, es una lección de sinceridad,
de honestidad y de apreciación humana de una de las más humanas poesías
de nuestra literatura.
JUAN ANTONfO AYALA
GAETANO Rma1, Historia de la Filología
Clásica, Nueva Colección Labor, No. 41,
traducción de J. M. García de la Mora,
apéndice de José Alsina, Barcelona, 1967.
260 páginas.
LA EDITORIAL LABOR a través de su
"Nueva Colección Labor" ha emprendido una tarea cultural en la que se combinan la modernidad de los temas con
el prestigio de las firmas de los autores
que colaboran en la misma. La antigua
Colección Labor, una de las más prestigiosas publicadas en lengua española,
durante muchos años cumplió con una
función educativa y cultural que llenó
positivamente el vacío que existía dentro de las publicaciones españolas durante los años 20 y 30. Esta Nueva Colección Labor viene a modernizar y a
superar el contenido de la antigua, sin
que por eso venga a sustituirla definitivamente. Uno de los titulos de esta nueva Colección tiene especial interés para
nosotros, en primer lugar por nuestras
preferencias personales y, en segundo lugar, porque a pesar de tratar de un tema
más bien relacionado a épocas pasadas,

sin embargo nos abre una amplia perspectiva para comprender las presentes. Se
trata de la Historia de la Filología clásica de Gaetano Righi, en excelente traducción de J. M. García de la Mora, y
con un Apéndice sobre la filología clásica en España por José Alsina.
La novedad de esta nueva historia de
la filología, aparte de la magnifica aportación de datos, reside en la valiosa introducción, en la cual se tratan asuntos
generales sobre la naturaleza de la filología y su posición dentro del cuadro general de las ciencias. Existe, incluso entre
la gente educada, un falso concepto sobre
el objeto y la función de la filología;
vagamente sospechan que tiene cierta
oscura relación con la literatura y con la
historia, con la interpretación de viejos
manuscritos, pero no logran desentrañar
en qué consiste exactamente su posición
dentro de los estudios literarios e históricos. "El titulo de filólogo -afirma el
autor- hace pensar en una persona capacitada para descifrar, leer, interpretar,
examinar con sus propios ojos y reconocer la integridad de un documento, para
dar razón del mismo, juzgarlo, valorarlo
o determinar con precisión su forma original" (p. 12).
Sin embargo, es esta una definición
simplista de la función de la filología y
que no tiene en cuenta ninguna de las
profundas implicaciones y relaciones que
la constituyen como una ciencia de valor excepcional. Sus limites son extensísimos, ya que comprende en su espectro
las técnicas de diversas ciencias. "El filósofo -añade el autor-, el historiador,
el lector de textos literarios y el entendido en poesía propenden a limitar lo
más posible los dominios y la potencia de
la filología, dejando de este modo mayor espacio para lo que más les interesa:
para la historia propiamente dicha, para
el pensamiento filosófico, para el buen
gusto literario y la agudeza interpretativa o crítica, que son sus aptitudes y ocu-

paciones peculiares. La aptitud o especialidad filológica atribúyensela fácilmente los historiadores, los filósofos y
los críticos literarios a aquellos de quienes dan por averiguado que poseen menos dotes y no tan alta categoría intelectual como ellos mismos" ([bid., p.
12). También, por parte de los cultivadores de la filología, ha habido repetidos
intentos de poner su disciplina por encima de todas las demás y de asignar al
filólogo un papel imprescindible e insustituíble dentro de los estudios filosóficos, históricos y literarios. Es necesario,
pues, antes de entrar en la descripción
histórica del curso que ha seguido la filología, determinar exactamente cuál es
su especialidad, cuál es su importancia
y cuál es el papel que le corresponde
desempeñar. El autor nos dice que: "Las
extremas divergencias en la valoración
que de la filología hacen sus cultivadores, y los diversos conceptos en que la
tienen los que no la cultivan, tampoco
impiden el que cuantos discurren acerca
de ella o emplean el término que la designa o sus derivados, o la practican,
tanto al hablar como al escribir o al leer
den por supuesto un sentido inequívoco:
el de que la filología es ese interés por
conservar los textos, ese afán por fijar
con exactitud los documentos, por establecerlos y documentarlos para poderlos
describir fidedignamente y reproducirlos
de un modo sensible como depósitos de
la sabiduría cierta del pasado" (p. 13).
Antes de deslindar este campo, el autor expone cómo dos de los máximos
exponentes en el campo de la filología
no se ponen de acuerdo en la definición
de la ciencia que constituye su quehacer. El profesor Gino Funaioli la define
en la forma siguiente: "La filología es
y quiere ser comprensión crítica e histórica, interpretación de la palabra, de los
sentimientos, de las ideas de un escritor,
exploración de su personalidad, conocimiento científico, íntima compenetración

701

�f

te de los fenómenos históricos, que, como tal, interesa a todo hombre culto;
2) hacer transparente al pensamiento lo
que significa el multisecular trabajo de
la filología, de modo que los profanos
puedan comprender su función histórica
cognoscitiva, como obra del pensamiento de seriedad intelectual, a la que se
h~n dedicado determinados hombres.
Cumpliendo con estas funciones, la filología se convierte prácticamente en una
liberación de los espíritus y en una ampliación de los horizontes culturales de
cualquier hombre que se sienta como
una prolongación necesaria y nueva de
un pasado y de una herencia cultural
de la que es producto y prolongación.
Para afinar aún más el concepto verdadero de lo que es la filología, el autor
expone el juicio que ésta le mereció a
Wagner y el concepto contradictorio de
Benedetto Croce. El compositor alemán,
en una carta dirigida a su amigo Nietzsche, expresa "una antitesis profunda entre el reino de las Musas que se ;actaban
de promover ciertos filólogos y la real
y 'entristecedora miseria de la ciencia
filológica'. Era la venganza del autor de
Tristán e !solda, desengañado de sus juveniles entusiasmos clásicos e irritado
contra la infecunda pedantería de las citas y de las notas y de 'todo ese monstruoso aparato erudito', que denunciaba,
en la casta de los filólogos clásicos, una
actitud de lo más ajena al 'espíritu de
la Antigüedad' y al reino de las Musas"
(p. 26). También Benedetto Croce, años
más tarde, señala este carácter degenerante de la filología, "cuando les negó
a los filólogos, basándose en ciertas manifestaciones suyas, aquella cualidad de
hombres que sí poseen, en cambio, en
la conversación con los demás hombres,
y juzgó que sus actividades eran dispares o indiferentes con respecto a la verdadera inteligencia de la literatura y de
la poesía" ( Letture di poeti, p. 258).
Sin embargo, Croce, en muchas ocasio-

704

nes expresó su opinión sobre la filología
y esto lo hizo en forma altamente contradictoria, lo cual acredita muy poco
su papel de filósofo y de hombre de honda penetración intelectual. El autor dedica varias páginas a exponer todas las
opiniones de Croce, a contrastarlas entre sí y a hacer una crítica profunda de
las mismas.
El paso fundamental que debe cubrir
toda investigación filológica es de la crítica textual a la comprensión del texto,
que es precisamente donde se muestra
el poder creador o recreador del filólogo. El autor afirma: "La búsqueda de
la lección correcta del texto se convierte
así, sin más, por necesidad intrínseca y
espontáneo impulso, gracias al pensamiento filológico que se busca a sí mismo, en comentario hermenéutico. Es la
crítica textual la que provoca y exige
la interpretación cuando, de pensamiento implícito, debe o quiere convertirse
en pensamiento explicito" (p. 34).
La filología así concebida requiere de
quien la practica una serie de pasos integrados y de capacidad reconstructiva.
Partiendo de la veracidad e integridad
de un texto y dependiendo de la potencia intelectual, creadora y evocativa de
quien lo maneje, el filólogo lo va interpretando, va reconstruyendo todas las
implicaciones histórico-filosóficas que contiene, hasta llegar a una síntesis de
forma y contenido que es precisamente
la gloria de la verdadera filología. Esto
"dependerá del vigor de su espíritu. Su
calidad de especialista no implica que
el filólogo se haya de detener necesariamente en un punto determinado o en la
primera etapa. . . Más propio sería preguntar: ¿ Este avance lo hace el filólogo
como tal o como crítico, historiador o
filósofo? Claro que la pregunta es ociosa.
Quien, sin dejar de ser filólogo puro,
se salga de su campo, podrá responder
bromeando que es porque siente inflamársele en su interior e iluminársele una

{

segunda alma; pero que él es siempre él,
igual a sí mismo: Aliusque et idem ..•
La reconstrucción cognoscitiva requiere,
repetimos, intuición y sensibilidad adecuadas a la altura de la inspiración o del
contenido del autor . .. " (p. 35). De
aquí, pues, que la filología no sea sólo
erudición, constituye y debe ser una sensibilidad en acción. Evidente que la filología es una técnica, pero debe convertirse en una técnica humana interpretativa, en una verdadera humanitas
para que tenga pleno significado en nuestro tiempo, en que vivimos de revisiones
fundamentales de nuestras bases en el
pasado. Reducirla al mero manejo de
los textos y a su escrupulosa fijación, sería
apartarla del torrente vital dentro del
cual tiene que moverse y con el que no
puede perder su contacto.
De aquí que Righi, al finalizar su valiosa introducción define y fija los rasgos
propios de la filología tal como debe
entenderse y practicarse en el momento
presente. Dichos rasgos son los siguientes: I) Requiere y atestigua, suscita y
mantiene el esprit de finesse; 2) necesita el apoyo de una forma sensible y
representativa, esto es, surge y se realiza en presencia de la certeza textual;
3) educa el sentido positivo de lo concreto, evitando las generalizaciones, la
superficialidad, el dilettantismo del que
habla de oídas o por boca de ganso y,
a la vez, evita igualmente la pura especialización, que tiene un no sé qué de
incivil y de mentalmente trunco, pues
no siente la necesidad de una ulterior
integración de su ser y de su saber y
4) el sentido filológico es condición necesaria e impulso para la precisa evocación y percepción de un hecho, de una
idea que eduquen la mente y la habitúen
a gustar el placer que produce el ir
aumentando nuestro propio patrimonio
espiritual.
El cuerpo de la obra va desenvolviendo por etapas históricas el desarrollo de

la filología desde sus incipientes balbuceos en Grecia hasta los más modernos
desarrollos de esta ciencia. Señalamos
también como de capital importancia el
Epílogo del autor, y sentimos que la extensión de esta nota nos impida comentarlo en detalle. Dado que la traducción
de la obra está dirigida al público de habla española, el Apéndice añadido por
José Alsina tiene particular interés por
describirnos rápidamente el desarrollo de
la filología clásica en España, en un
panorama completo y necesario en esta
clase de obras. Lástima que el autor no
dedique espacio alguno a los estudios clásicos en Latinoamérica que cada día,
también, 'Van cobrando mayor importancia y amplitud.
JUAN ANTONIO AYALA

JosÉ CELA, Diccionario Secreto,
Tomo I, Series Coleo y afines, Colección Hechos e Ideas, Alfaguara, Madrid,
Barcelona 1968. 348 páginas.
CAMILO

y de
todos aquellos que cuidan celosamente
el convencional 'buen decir', consideramos que estamos ante el libro más importante publicado en lengua española
en este año de 1968. El Diccionario Secreto de Cela, además de estar magníficamente pensado y realizado, viene a
llenar dentro de los estudios de lexicografía española una necesidad urgente
y perentoria. Muchos habrán tomado la
publicación de este Diccionario como la
escalada definitiva hacia el tremendismo del autor de La Familia de Pascual
Duarte y de La Colmena. Para otros
será sencillamente un libro sucio; sin
embargo, lo primero que se puede decir
es que se trata, en esta ocasión, de un
libro serio, de un profundo estudio lingüístico de una de las zonas del idioma
en que la expresividad ha dado sus mejores frutos y en la que es riquísimo el
CoN PERDÓN DE LOS TIMORATOS

705
H45

�español. Hasta hace poco tiempo, los
convencionalismos sociales, esa especie
de calvinismo intelectual que ha dominado en muchos campos de la literatura,
habían impedido que se estamparan en
letras de molde ciertas palabras que estaban permitidas en las conversaciones
entre hombres pero que eran 'tabú' ante
las damas. Incluso en el campo de la
filología académica esas palabras 'irregulares' se evitaban en virtud de un pacto
tácito dentro de nuestra sociedad. El traductor inglés del Satiricón, de la colección Loeb, todavía no se atrevía a traducir ciertas expresiones referentes a la
actividad heterosexual y las conserva en
latín; el traductor francés de la misma
obra, en la Colección Les Belles Lettres
designa al órgano viril como 'esa parte
del cuerpo'; en un Manual de Teología
Moral para Seglares, publicado en 1942,
el sexto mandamiento es tratado en latín
por aquello de.. . Cela fue de los primeros que llevaron a la literatura española esas expresiones escatológicas que,
sin razón alguna, habíamos desterrado de
nuestra lengua literaria a partir de la
colonización francesa del siglo XVIII.
Nuestros clásicos no le tenían miedo al
lenguaje 'secreto', que hoy nos descubre Cela en todo lo que pudiéramos llamar su limpio y puro esplendor.
Camilo J. Cela en el Preámbulo nos
ha expuesto una interesante teoría sobre
la forma del lenguaje en general y sobre
el vocabulario escatológico en particular.
Partiendo de la teoría platónica del lenguaje expuesta en el Cratilo, el autor
señala las alternancias fundamentales
que ha habido en el devenir del uso
del lenguaje y los cauces por los que
ha seguido la corriente de la formación
lexicográfica. Y señala, acertadamente,
el papel que, tanto a la Academia como
al pueblo, le corresponde en el proceso
lingüístico. Señala el autor el siguiente
punto que consideramos de suma importancia para el tema que nos ocupa:

706

"El problema de las Academias está
determinado por los dos ejes sobre los
que fluctúan: su tendencia conservadora,
que les lleva a no admitir muy ilustres
voces con el inválido y acientífico argumento de su convencional grosería, y el
miedo a que se les eche en cara esa su
tendencia conservadora, que les fuerza
a admitir nada ilustres voces con el ingenuo y también acientífico supuesto de
su uso ( que habría que demostrar, en
cada caso, con autoridades)".
Un segundo problema planteado por
el autor en este Preámbulo, y básico, pues
5e va a tratar de la 'lengua secreta', que
todos y cada uno de los hablantes usamos a diario, es el de las 'voces válidas
y no válidas, de palabras pronunciables
e impronunciables, artificiosa clasificación que repugna al buen sentido y atenta, cuando menos, al histórico espíritu
de la lengua'. En este punto teaemos
que luchar, una vez más, contra ese colonialismo del buen gusto francés que
se nos impuso arbitraria y solapadamente en el siglo XVIII; de aquí es de
donde parte la artificiosa dicotomía de
que unas palabras pertenecen a la poesía y otras a la prosa, de que haya palabras 'feas' y palabras 'no feas', etc., etc.
Y sin embargo esas palabras existen y
las usamos, las usamos en momentos de
suprema expresividad y vitalidad. El
autor, por supuesto, toma una actitud
clara: "¿ Existen o deben existir, realmente, dicciones admisibles y términos
que no lo son? En el probable -y nada
científico-- supuesto de una respuesta
afirmativa, ¿ quién es, en saludable derecho, el encargado de deslindar la frontera entre unas y otros?: ¿ La Academia,
que regula la lengua y la encauza?, ¿ los
escritores que la fijan y autorizan?, ¿el
pueblo, entre la que nace y se vivifica?
De otra parte: ¿qué destino debe darse
a las palabras condenadas?, ¿por cuáles
otras han de ser sustituidas?, ¿qué garantía de permanencia podrán brindar-

rros, y qué garantía de legitimidad podremos exigir a las palabras que h:1yan
de suceder a las rechazadas? Pero ¿ a
qué todo esto? El problema, no más planteado, amenaza ya con escapársenos de
la mano, ágil como un pez vivo. ¿ Es admisible la suposición de que pueda haber meras palabras -abstracción hecha
de las ideas que quieran señalar- a fas
que pueda colgarse el sambenito que las
aparte de su función? Caminemos con
suma cautela sobre tan movedizos arenales".
Vivimos, obviamente, en un mundo
de eufemismos, las más de las veces inexpresivos, para evitar y dar un rodeo alrededor de esas palabras que cumplen
una función designativa y que ocupan
un lugar, como cualesquiera otras, en el
registro del idioma. Muchas veces se trata, nos dicen, del 'buen gusto'; otras, se
implica un falso concepto de la moral.
Y todo lo que logramos es engañarnos,
pues sustituimos por un término a otro
término y acabamos designando a la cosa por lo que es, claro dando un rodeo
que quita expresividad, función de señalamiento y que viene a convertirse
en lo mismo que se trataba de evitar. Por esto Cela nos dice: "Ya no
es tan admisible, sin embargo, la actitud de huir de la palabra conservando la idea que la palabra proscrita
quiere señalar y para cuya expresión se
busca, cuando no se inventa, otra palabra. Pienso que, invalidado el concepto,
no es admisible el recurso del eufemismo aplicándose a la substitución de la
palabra que no fue descartada, al menos en principio, como fonema o grupo
de fonemas sino como expresión de un
algo concreto. Confundir el procedimiento con el derecho, como tomar la letra
por el espíritu, no conduce sino a la
injusticia, situación que es fuente- y a
la vez secuela- del desorden".
En la discriminación ejercida sobre el
uso del vocabulario 'secreto' o 'escatoló-

gico', hay implícita una buena dosis de
hipocresía, pues nunca podremos vetar
las ideas, lo que se veta es, únicamente,
una serie de fonemas señalativos de las
ideas; pero éstas subsisten, existen y están ahí siempre presentes esperando el
acto del señalamiento. Hay en esta proscripción del lenguaje secreto una quiebra moral injustificable y cruel. Los moralistas más exacerbados no tienen más
remedio que recurrir a nuevas formas
lingüísticas para el acto del señalamiento, si no ¿ cómo iban a denunciar, condenar y estigmatizar aquello que subsiste
aun después de que la palabra ha sido
eliminada? "Insisto -afirma Cela- en
que podría invitarse a diálogo a los gramáticos moralistas, esto es: aquellos que
preconizasen un lenguaje de trasfondo
moral o, lo que es lo mismo, un lenguaje
en el que se desterrasen las voces señaladoras de los conceptos vulgares, tras
haber borrado de las cabezas -y por la
persuasión, que es la única goma de borrar que la cabeza admite-- esos conceptos vulgares. Ya no podría decir lo mismo
de los paladines del lenguaje afinado o
distinguido: que se regodean en el concepto aunque se desgarren las vestiduras
ante las palabras, y que llaman -ignorando que con azúcar está peor- cocottes, a las putas, y popis, al culo. Aquel
lenguaje moral sería respetable, sin duda,
aunque ajeno, claro es, a la expresión
científica literaria y coloquial, ya que pudiera abocarla al peligro del anquilosamiento. Sobre este otro lenguaje afinado
o distinguido, ni merecería la pena insistir, de no ser evidente el grave riesgo
que supone para la necesaria lozanía de
nuestra herramienta de comunicación".
Riquísimo como es el español en su
expresividad, ha sido amordazado y limitado, en primer lugar, por la pudibunda vergüenza de los paladines del
buen gusto y el refinamiento académico
que ha sido el obstáculo permanente para
un crecimiento más frondoso del idio-

707

�ma. Añádase a esto las enormes variantes regionales en el léxico tanto dentro
de la misma España como entre los países
hispanohablantes de América, y el problema se nos complica aún mucho más.
Es peligroso, mucho más peligroso de lo
que se cree, el plurivalismo de la lengua
entre nuestros hablantes. Muchas veces
la experiencia lingüística de América es
traumática para un peninsular, y viceversa. Muchas veces quien esto escribe
se ha visto en la penosa situación social
de usar inocentemente una palabra con
la semántica peninsular en un medio ambiente en que la mb=a pertenecía a la
lista del lenguaje 'secreto'. Por eso,
creemos que una de las funciones de este
Diccionario Secreto de Cela será el de
una maravillosa terapéutica en el uso
diario de las palabras 'feas', en cualquier latitud de la geografía hispanohablante. "No se me oculta -señalaque se precisa cierto valor para enfrentarse, cara a cara, con el toro violento
de la lengua, pero entiendo que alguien
tenía que echarse, con todas sus consecuencias, al ruedo, ya que los llamados
a pr:econizar una lengua amplia y eficaz
(los escritores) de raíz tradicional (la
Academia) y de base científica (los gramáticos), sí cabe exigirles, como al torero en la plaza, el valor necesario para
que puedan, si no llevar a último buen
fin su cometido, sí al menos ponerlo en
el camino que a él pudiera conducirle. . . No vale agazaparse con la cabeza
debajo del ala al tiempo de hacer tablarrasa, no ya de palabra sino también
del concepto, ya que cayendo por tan
violento despeñadero corremos el peligro
de legar a quienes nos sucedan una jerigonza que, lejos de nombrar, proceda
por aproximativas paliaciones".
Aparte de estas consideraciones de carácter general, en la segunda parte del
Preámbulo, el autor analiza y explica
el por qué del título de secreto a su diccionario. En primer lugar la acepción

de secreto usada por él no está admi•
tida por la Academia (bueno, esto no
importa, pues la Academia no admite
muchas, muchísimas voces que usamos
a diario). La acepción usada por Cela es:
"venéreo, perteneciente o relativo a la
venus, al deleite sensual considerado, da•
ro es, en su más vasto sentido. Esta
acepción que propugno puede encon•
trarla viva cualquier paseante por las
ciudades de España, sin más que prestar
atención a los rótulos de las consultas
de determinados médicos especialistas;
en letra impresa y con el significado que
aquí conviene, veo esta voz en Gregorio
Marañón (Vocación y ética, p. 77).
"Hay aún enfermedades que se llaman
secretas . .. " De otra parte, el adjetivo,
en el valor que ahora cobra, tiene escaso parentesco con los conceptos oculto,
ignorado, escondido, callado, silencioso,
reservado, que le da el diccionario de
la Academia ya que -sigo con Marañón- "son justamente (aquellas enfermedades) las que se anuncian con carteles en el balcón de los doctores, de
suerte que el enfermo pierde su secreto
con sólo atravesar el portal". En mi
diccionario o, al ménos, en mi propósito, caben en consecuencia todas aquellas voces que, de un modo u otro,
ostentan una filiación venérea, mayor o
¡nenor, directa o indirecta, expresa y aun
tácita; algunas coinciden con los turpia
dictu, de que habla García de Diego, y
otras en cambio se nos presentan diáfanas y como recién aseadas; declaro
que ni la mugre de aquéllas ni el jaboncillo de éstas ha pesado en mi voluntad ... "
Desde el punto de vista metodológico,
Cela se detiene para explicamos su especial concepción de la teoría de la
sinonimia, que juega un papel tan importante en el vocabulario 'secreto'. El
sinónimo, según Cela, no enriquece al
lenguaje; todo lo contrario, lo empobrece
paulatinamente, con lo que desaparece

la función prevista para el sinónimo en
el momento de su invención. "Mi idea
general -afirma Cela- pudiera expresarse en muy breves palabras, aunque
su argumentación no cuadre demasiado
a este lugar: los sinónimos, pese al concepto que la etimología de esta voz quiere señalar, no existen ya que, considerándolos con una mínima exigencia, no
hay dos palabras que profundamente alcancen a significar lo mismo y que, en
el lenguaje, pueden comportarse como
piezas en todo valor intercambiables . . .
por debajo del aparente igual significado
late un matiz diferencial que escapa, por
ahora, a la ciencia".

Tanto la sinon~a como el disfemismo operan sobre el problemático campo
del lenguaje 'secreto' y es aquí donde
la imaginación popular, el pudor, el deseo de ocultamiento, han operado en
forma intensiva, de modo que, en la actualidad muchos sinónimos se han apartado de su intención primitiva y han
venido a crear nuevos campos significativos, de donde se ha derivado cierta
obscuridad en el lenguaje. "Resumiendo
-afirma el autor- por cuanto antecede
Y porque pienso --como más o menos intento explicar- que, a veces, el excesivo afán de claridad no acarrea sino
obscuridad mayor, incluyo en el grupo
nombrado la lista que reúne, por el orden del abecé y sin otra indicación que
las distinga, las formas de expresión que
atrás fueron señaladas y aquellas otras,
pocas ya, que ahora indico: las homonimias metafóricas {arrancada a huevo
cojón ) ; las metonimias (seno, teta, qu;
sobre galicismo es, por su origen etimológico, metonimia: un bello seno una
bella sinuosidad) ; las sinécdoque: (las
hembras, las mujeres); los parónimos
(cojín, cojón); los que me permito Hamar piadosismos ( diez por Dios, para
evitar la blasfemia) y que, en realidad,
no son sino eufemismos por motivación
respetuosa o tabú religioso; los nonismos,

que implican un absoluto cambio en la
expresión (¡ cáspita! o ¡ córcholes! por
cualquier otra interjección tenida por
malsonante) ; las hablas, esquina que en
mi propósito abarca tanto a los gitanismos ( magué, pene) como a las voces
de germanía (iza, puta), el lunfardo
( cafisbio, proxeneta), etc., y por último,
los provincialismos ( coyol, cojón) y dialectismos ( coyón, cojón), con no poca
frecuencia de muy ilustre antigüedad y
limpia prosapia literaria".
Este primer volumen del Diccionario
Secreto está dividido en seis apartados
que facilitan su manejo y que siguen un
orden perfecto de clasificación: 1. Serie
coleo, -onis; 2. Serie 3. Serie testis,
-is; 4. Voces de origen prerromano o
precolombiano, creaciones léxicas, dialectalismosJ provincialismos y jergalismos, y
casos por semejanza y contigüidad; 5.
Los nombres de las partes constitutivas
del testículo y 6. Voces en algún modo
relacionadas con el tema.
La Bibliografía que acompaña al volumen es completa y exhaustiva, así como la Tabla cronológica de Fuentes. En
la bibliografía se ha dado cabida a toda
clase de fuentes, desde el diccionario de
origen académico hasta las obras más o
menos clandestinas que han estado fuera
de la circulación por mucho tiempo, así
como las obras clásicas en las que no
operó jamás el prejuicio contra el vocabulario 'secreto'.
En suma, creemos que este primer
volumen del Diccionario Secreto de C.J.
Cela tan cuidadosamente preparado y
planeado, abre, por fin, una perspectiva
nueva sobre una zona del lenguaje que
estaba virgen y que los estudiosos habían cuidadosamente evitado durante
tanto tiempo. Repetimos una vez más:
no se trata de un libro sucio, se trata
de un libro serio y definitivo.
JUAN ANTONIO AVALA

709
708

�Vmorr.ro MARÓN, Bucólicas, Introducción, versión rítmica y notas de
Rubén Bonifaz Nuño, Coordinación de
Humanidades, Centro de Traductores de
Letras Clásicas, Universidad Nacional
Autónoma de México, México, D. F.,
1967. CXXVIII
47 páginas.
PuBLIO

+

LA 'Bibliotheca Scriptorum Graecorum
et Romanorum Mexicana', una de las
más valiosas contribuciones en lengua
española al cultivo y conocimiento de
la filología clásica, nos ofrece periódicamente nuevos volúmenes de particular
interés para los amantes de las letras
clásicas y el público en general. La última publicación de esta serie que llega
a nuestras manos es las Bucólicas del
poeta latino Virgilio en una excelente e
inmejorable versión rítmica del poeta Y
filólogo mexicano Rubén Bonifaz Nuño.
Hace cinco años R:B.N. publicó en esta
misma colección su traducción de las
Geórgicas, que, a nuestro juicio, constituyó un verdadero hito en los estudios
virgilianos en lengua española. En su
publicación de las Bucólicas R.B.N. ha
seguido la misma dirección y principios
establecidos en las Geórgicas. El sentido
auténtico de una verdadera filología no
sólo es interpretar un texto ya fijado de
antemano: su labor verdadera consiste
en situarlo dentro de un medio cultural,
social histórico y filosófico para darnos
la ve~dadera interpretación de obra Y
autor· en ese sentido la filología es una
'
,
auténtica creación que está mucho mas
allá de la mera técnica en el manejo
de los textos. Bonifaz Nuño, partiendo
cuidadosamente del análisis del texto
virgiliano nos da una nueva y original
interpret:ción del sentido de las Bucólicas, obra escrita en un momento de crisis en la historia de Roma y que refleja
las inquietudes de los hombres ante el
cambio político que se estaba operando
ante ellos.
Después de las crueles guerras civiles

710

que habían acabado por destruir la República romana, el ideal perenne del
ciudadano no había cambiado, es más,
se había afianzado más poderosamente
en el programa de la vida civil: la libertad, que constituía el eje de todo el
derecho y de la vida política. Según
R.B.N.: "según la tradición romana, la
libertad es un bien que el hombre disfruta por el solo hecho de ser hombre.
La misma libertad lo convierte en un
ser autónomo, con capacidad para hacer cuanto le plazca, fuera de lo que le
prohiban la ley o la fuerza". (Intro., p.
VII). Las doctrinas epicúreas, que estaban en gran boga en la época de Virgilio, vienen a ampliar, según B.N., y a
confirmar este concepto de la vida que
tradicionalmente había tenido el romano, por eso "es comprensible y claro
cómo la filosofía de Epicuro, al encontrarse con la tradición del pensamiento
romano que colocaba la libertad sobre
todas las cosas, como un ideal necesario
a la plenitud de la vida, viene a coincidir con ella en el espinazo esencial. La
vida sólo se justifica por la felicidad que
tiene por fin, en el hombre concreto, y
la felicidad se identifica con la libertad.
Sólo es verdaderamente deseable pues,
en la vida, el hecho que conduzca a la
libertad, a la única salud del alma".
( loe. cit., p. VIII). Con estos presupuestos sobre la libertad, es como Bonifaz
Nuño se aproxima a las Bucólicas, para
tratar de demostrar que la emoción dominante que está presente en ellas, es,
por encima de todo, la libertad individual como ideal político y humano.
El proceso intelectual de Virgilio para
llegar a plasmar en formas poéticas este
ideal de la libertad, esencia de la vida
romana, es simple y complicado al mismo tiempo. Simple, porque se basa en
un sentimiento único, el de la libertad;
complicado, porque el ejercicio y la consecución de la libertad está condicionado
a otros factores importantes de la vida

y del proceso social e histórico. Pero lo
que trata de demostrar Bonifaz Nuño al
asediar las Bucólicas es, precisamente,
este punto fundamental en la creación
de los poemas. "Así pues -nos dice- el
hombre busca la libertad, y se encuentra
con el muro que le tienden en torno el
deseo y el miedo. El deseo, porque no
pudo cumplirse plenamente, ya que lo
que se alcanza deja de ser deseable, al
no ser ya lo que se deseaba, y el temor,
porque destruye la paz del alma. Salvado del temor y del deseo, el hombre es
libre. Por lo tanto, para ser feliz ha de
lograr primero la libertad por medio de
la independencia moral. Pero el hombre,
haya nacido libre o no, está sujeto por
cadenas que pueden nacerle de sí mismo, o venirle de las circunstancias exteriores. Las primeras pueden ser, por
ejemplo, las que originan el amor o la
ambición; crea las segundas la injusticia
de los hombres que tienen el poder de
ejercerla" (loe. cit., p. VIII-IX). Enfocado así, el problema de la libertad, puede ya verse claro que el Amor no es el
sujeto central de las Bucólicas como había venido sosteniendo la crítica tradicional, basada equivocadamente en expresiones del mismo Virgilio. Con innumerables testimonios sacados de los mismos poemas, Bonifaz Nuño demuestra un
punto cardinal en su crítica, esto es, que
"en las Bucólicas el amor es lo que no
debe ser", sino que es un peligro que
amenaza Jo más valioso que hay en las
vidas humanas y que limita peligrosamente la libertad del individuo. Los testimonios son demasiado numerosos para
que nos detengamos en ellos; pero revelan, eso sí, un cuidadoso examen de
lo que Virgilio dice entre líneas y que
hasta ahora no se había comprendido. El
amor, concluye el traductor, no es en
forma alguna el motivo central de estos
poemas: "Y entonces -afirma- ¿ es posible o lícito afirmar que esto es una
apoteosis del amor? ¿No, más bien, se

trata de la mera aceptación de un hecho no querido que se impone por la
fuerza, violando lo más precioso de la
vida humana} "Todo lo vence el Amor''
no es más que la expresión de un hecho,
y no la postulación de una norma de
contenido moral; es nada más que la admisión, a medias resignada, de algo negativo, dañino y pernicioso: el amor demencia, el amor placer que arrebata, el
amor que tuerce los rectos sentidos del
espíritu, el amor que coarta y encarcela
y sujeta e impide el desarrollo armonioso de las potencias del hombre; el amor
concupiscente, en fin, opuesto al ideal
de libertad que profesaba el epicureísmo"
( loe. cit., pp. XI-XII).
Otro de los temas recurrentes de la
poesía latina y que puede también ser
un obstáculo para la libertad, es la ambición. Esta, como el amor, somete el
alma a una serie de esclavitudes y servilismos que crean necesidades exteriores
y dependencias sociales y "el hombre íntegro, para ser libre, sólo de sí mismo
tiene necesidad". La Egloga IV es básica para la comprensión de este principio de la filosofía virgiliana y Bonifaz
Nuño hace un extenso análisis para demostrar este papel limitador de la libertad que juega la ambición en la vida
del hombre. Este mismo contraste entre
la serenidad natural del alma y la violencia limitadora de las pasiones, se encuentra también en la Egloga VI, en la
que en dos partes claramente definidas,
Virgilio contrapone "el remolino oscuro
del alma y la serenidad emancipadora
de la naturaleza".
En la búsqueda de una respuesta a la
pregunta de cuál es el sentimiento que
dirige la creación de las Bucólicas, al
eliminar el amor, Bonifaz Nuño vuelve
al análisis detenido de los poemas para
descubrirnos su sentido de interpretación
romana de la libertad, fecundada por las
ideas del epicureísmo. Desde la Egloga I, en que Títiro proclama que la

711

�libertad ha sido el móvil que lo ha llevado a conocer a Roma, "esta sola palabra es bastante a abrir la puerta a una
comprensión más cabal o más exacta.
Porque, efectivamente, el sentimiento de
la libertad constituye, a Jo menos así Jo
creo, el esqueleto orgánico de las Bucólicas" ( loe. cit., p. XV). El Virgilio
que escribía estos poemas, aparentemente siguiendo una tradición de poesía eglógica, era un hombre atormentado que
había presenciado cómo las guerras civiles, el ansia del poder de unos cuantos
políticos ambiciosos iban limitando pau. ·latinamente las libertades individuales y
creando el instrumento de un Estado poderoso y monolítico; es el Virgilio que
nos ha pintado Bloch, agonizante y derrotado, que muere obsesionado en un
ansia de libertad. "Es necesario pensar
-afirma Bonifaz Nuño-- que el espíritu
de Virgilio, expuesto al choque de las
circunstancias de toda índole que lo tocaban y lo herían, tuvo que reaccionar
y conmoverse desde el fondo por los
acontecimientos que se desenvolvían frente a sus ojos. Virgilio ha sufrido los trastornos sociales de su época, y ese sufrimiento lo inclina hacia los demás seres
humanos. De este modo advierte al hombre, poseedor precario de una libertad
combatida por cadenas internas y externas" (loe. cit., p. XV).
En un análisis certero y definitivo
R.B.N. analiza el contenido político y
social de las Eglogas I y IX. Su análisis
no solamente refleja la profunda penetración en el significado de los temas virgilianos, sino que como auténtico poeta
y filólogo, recrea un sentimiento profundo que atormentó el alma de Virgilio por
los temas fundamentales que conforman
la vida y la tragedia del hombre: la injusticia de la organización social, el desarraigo involuntario de la tierra, el
amargo destino colectivo de todo un pueblo, el alejamiento de la felicidad constituída por unas pequeñas posesiones y,

712

en una palabra, el despojamiento de la
dignidad interior por un vencedor militar, cruel y pragmático. Saltan los temas
a la vista y las visiones particulares de
un tiempo histórico; pero todo ello, todo
irremisiblemente está condicionado por
la libertad que es la única fuente y fundamento de la felicidad. Y aquí es donde también cobra significado la esperada
y deseada "edad de oro" que, nostálgicamente, proclama Virgilio. Para R.B.N.
"la edad de oro viene a ser entonces, el
símbolo máxímo de libertad. Durante ella
es creado un mundo en que el hombre,
dueño de una naturaleza dócil y servicial,
adquiere mediante ella el dominio de sí
mismo, y con éste la sabiduría, la templanza y la paz". (loe. cit., p. XXI).
Después de haber demostrado con plenitud de pruebas este tema central en las
Eglogas, Bonifaz Nuño hace una breve
explicación exegética a cada una de ellas,
explicando el contenido y las circunstancias en que fueron escritas, y hace proceder a cada una de ellas de un esquema que facilita su total comprensión.
Unas pocas palabras acerca de la traducción. Bonifaz Nuño no se ha dejado
llevar en esta traducción por la tentación
de "imitar los ritmos latinos en español",
tentación a la que han sucumbido otros
traductores de los poetas latinos. La tra•&lt;iucción que tenemos ante la vista es,
ante todo, fidelísíma al texto latino; el
principio que ha guiado al traductor ha
sido símple y básico: " ... pienso que la
literalidad en el traslado de un clásico es
el mejor camino para alcanzar la fidelidad, y que la traducción fiel de la palabra incluye naturalmente la fidelidad en
la traslación de la idea"; en segundo lugar es una traducción rítmica en la que
se ha escogido el verso variable entre las
trece y las diecisiete sílabas ( tradicional
en español desde los primeros balbuceos
de nuestra literatura), con sólo dos acentos obligatorios, con lo que la perfección
rítmica del hexámetro virgiliano se ha

reflejado en la forma más aproximada en
nuestro verso cualitativo. De aquí que se
haya conservado en la traducción la límpida virginidad de la lengua de Virgilio
Y su exactitud formal. Creemos que, en
nuestra opinión, Bonifaz Nuño ha superado y perfeccionado a todos los ilustres traductores anteriores de Virgilio
poeta querido y aquerenciado y con lar~
ga tradición en la vida cultural de MéXIco.
JUAN ANTONIO AYALA

FRANcrsco LARRoYo, El Positivismo Lógico. Pro Y Contra. Editorial Porrúa México, 1968.
'
EN MARZO DE 1968, la Facultad de Filosofía Y Letras de la Universidad de
Nuevo León inauguró la cátedra honoraria "Alfonso Reyes" con tres ciclos de
conferencias sobre Ja palabra, desde las
pe1;P_ectivas filosófica, literaria y psico~og¡ca; el doctor Larroyo ocupó el
p~ero la cátedra, con una serie de
cmco conferencias cuyo texto editó co
1 ,
n
e titulo de El Positivismo L6gico y que
salió de las prensas de la Editorial Porrúa, en noviembre del mismo año.
En el mismo e&gt;,.-pone el doctor Larroyo, en líneas esquemáticas la corriente filosófica que algunos co:isideran como "expresión viva Y consecuente de
nue5tra época" Y que suele designarse con
los nombres de positivismo lógico análi~i~ lógico del lenguaje, fisicalism~, empmsmo, filosofía analítica y otros.
Al situar la corriente Larroyo la señala
como característica de un tipo de filoso{~ señalable en forma muy aproximativa, a la región angloamericana. Esquemáticamente se pueden entender
actualmente cuatro tipos de filosofar correspondientes a otras tantas regiones
geográficas: Una filosofía de Oriente inspirada por un saber de salvación · una
filosofía cultivada en Rusia y
do-

s:s

minios: el marxismo o, mejor, la línea
Marx-Engels-Lenin; una variedad la
más rica Y compleja, de corrientes' filos~ficas en la Europa continental y, espectalmente, el empirismo lógico en la región angloamericana.
Se caracteriza este nuevo movimiento
~ositivista ( el tercero; después del compuano Y del "neopositivismo" de Poincaré
Y Mach) por su tendencia a llevar la
mente científica al campo y problemas
de la filosofía, por el rechazo de toda
consideración especulativa y su intento
de ser un pensar analítico y crítico.
Según Larroyo el punto de partida·
de esta corriente es el movimiento de
la crítica de la ciencia iniciada a vuelta
del siglo por Poincaré y Mach Y, más
tarde, en cuatro momentos integra su
actual estructura:
. a) Con Bertrand Russel, pensador casi _centenario, suyo estilo de filosofar
aspir~ al rigor y exactitud de la ciencia
Y_ qwen propugna una reforma de la lógica que lo lleva a identificar a ésta
con la matemática. Su doctrina de las
prop~siciones atómicas y moleculares es
especialmente importante para el desarrollo del positivismo lógico.
b) La segunda etapa la cubre el pensador austríaco Luis Wittgenstein cuyo
Tractatus logicus philosophicus, saludado
por Russell como un acontecimiento de
suma importancia en el mundo filosófico, trata de hacer ver, en una serie
de proposiciones concisas y numeradas
mediante los principios del simbolism~
Y de las relaciones necesarias entre las
palabras y las cosas, que la filosofía anterior es errónea.
c) El círculo de Viena constituye la
tercera etapa del desarrollo de la nueva
corriente. No es extraño que allí se constituyera. Perduraba allí la influencia
de Mach Y de los positivistas alemanes
Ernesto Laas y Eugenio DiilÍring y una
fuerte, ~radición ,antirracionalista y antimetafmca. El circulo se integró a fi-

713

�nes de los años veintes y en el mismo se
destacaron Moritz Schlick, Philip Frank
y Rodolfo Karnap; más tarde_ se fortaleció con los lógicos Hans Re1chenbach
y Tadeo Kotarbinski. Desde 1929 el
círculo celebró una serie de congresos
en Viena Konigsberg, Copenhague, Praga, París' y Cambridge con lo que_ ~egó
a representar un importante movmuento internacional y a relacionar a notables
investigadores de los países escandinavos,
de Inglaterra y Norteamérica; pero a
mediados de la década de los treintas
el círculo mismo se disolvió y sus miembros, que tuvieron que emigrar principalmente a Estados Unidos e Inglaterra,
fueron suavizando en gran parte sus actitudes más radicales. En líneas generales el círculo de Viena propugnaba una
oposición a toda concepción filosófica
especulativa; una oposición a las corrientes que signifiquen una ruptura de
la unidad de la ciencia; una nueva lógica y una filosofía científica con un
lenguaje riguroso.
El positivismo lógico rechaza toda
metafísica a la que considera como integrada por conceptos y proposiciones
sin sentido: pseudoconceptos y pseudoproposiciones. En el fondo, dicen, la
metafísica no es sino una concepción
emotiva de la vida.
En cambio cultivan y desarrollan en
varias direcciones la Lógica mediante la
inclusión de un lenguaje técnico altamente desarrollado, la inclusión del concepto de polivalencia lógica y su semiótica que distingue distintos niveles de
lenguajes y metalenguajes.
Larroyo, al término de su exposición
asume una postura en relación con la
corriente expuesta no sin antes referir,
en líneas esquemáticas, la autocrítica de
sus mismos cultores. El propio Reichembach rectifica su empirismo radical en
atención a la imagen del universo de
la ciencia moderna. Poper, por su parte,
hace serias objeciones al método de ve-

714

rificabilidad propugnado por la escuela.
Por su parte Larroyo objeta a los neopositivistas su confusión en la concepción de métodos, y en particular en referencia a la actitud asumida por éstos
con relación a la metafísica, aunque manifiesta compartir con éstos una actitud
antimetafísica, señala empero la pobreza
de la "superación" neopositivista de la
metafísica, basada en Proposiciones protocolarias que, según él, están muy lejos de ser verdades absolutas. Para él,
más bien hay que rechazar la metafí~ica
por la vía de la crítica epistemológica.
BENJAMÍN MoRQUECHO GUERRERO
MuGICA LAINEZ, MANUEL, Crónicas Reales. Editorial Sudamericana, S. A. Buenos Aires, 1967. 332 pp.
LA HERENCIA APORTADA por la Literatura Anglosajona a la actual Hispanoamericana, es algo indudable. Y también reciente, la más reciente de todas aquellas que, a manera de legado, hemos
recibido. Bien podría añadir que es lógica teniendo en cuenta la trayectoria
influencia! que las letras en español de
esta parte del Atlántico han venido adoptando en el transcurso de las generaciones.
De la Española -tan esencial en nues. tras raíces y cuya duración efectiva se
extiende durante varios siglos- , hemos
pasado por la Francesa - primero filtrada por la Española, después directamente
desde sus fuentes de origen-; la Inglesa
-Scott durante el Romanticismo, Poe
cuando el Modernismo-; para llegar
nuevamente, dentro del panorama anglosajón de nuestra época, a James Joyce,
Virginia Woolf, William Faulkner ...
Estas influencias han sido decisivas Y,
de hecho, han ayudado efectivamente a
marcar épocas.
Sin descartar en lo más mínimo las
intrusiones de otros autores, los anglosajones nos han heredado uno de sus te-

soros, algo de lo cual carecíamos puesto
que los únicos puntos a destacar en este
respecto eran simples puntos y no logros
definitivos: la Literatura Fantástica.
Manuel Mugica Lainez es uno de los
autores que con mayor notoriedad han
recogido este interesante aspecto literario. De los Hispanoamericanos que actualmente cultivan el exitoso género fantástico, es uno de los que lo hacen de
una manera más personal. No el más
perfecto, desde luego, sino el más personal. Porque este sello de distinción es
advertible más por sus defectos -un poético afrancesamiento del que nunca ha
sabido despojarse. . . un escapismo de
"vieja ola" . . . - , que por sus cualidades. Pero en esta forma queda más al
descubierto el andamiaje neomodernista
que sustenta la obra. Porque MML, al
no abandonar del todo el suntuoso vestuario heredado de los modernistas -hasta el romanticismo lo recibe de ellos-,
y complementarlo con una especie de
capa anglosajona, ha podido dar a sus
obras un sello característico de su tiempo
y persona.
Con Crónicas Reales se inicia lo que
podríamos definir como una tercera época fantástica dentro de su trayectoria.
La primera estuvo marcada por aquellos sus volúmenes de cuentos -Aquí
vivieron, Misteriosa Buenos Aires ... - ,
en los que intentó algo muy rara vez
usado por los escritores hispanoamericanos: dar unidad novelística a la obra
partiendo de unos cuentos. Estos, independientes entre sí, formaban sin embargo una trama mediante la cual quedaban enlazados unos con otros: algo
como capítulos de novela, pero con la
independencia del cuento. Y lo fantástico surgía desde aquellos sus temas muy
Siglo XVI (La Sirena ... ), XVII, (El
Lobisón. . . El Cofre . •. ) , o muy siglo
XVIII ...

La segunda época fue privativa de la
novela. Un poco como continuación de

la primera, los iniciales cuentos parecieron perder su esencia. Así llegaron: L&lt;JS
[dolos, La Casa, Los Viajeros, Invitados
en el Paraíso. Con estos cuatro títulos,
MML dio un paso adelante. Fue como
si los cuentos priinitivos se agrandaran
hasta convertirse en novelas, pero guardando aquella estructura particular de
unión e independencia al mismo tiempo.
En cuanto al elemento fantástic9, subió de categoría. Abandonó aquel su
aspecto de anécdota histórica, se hizo
más actual, más argentino, más poético, más universal. Y más neomodernista. Había en él un poco del "quiero y
no puedo" del elemento que einigra sin
lograr, por más esfuerzos que hace, liberarse del origen.
En estas dos primeras épocas se anticipa lo que precisamente habrá de caracterizar a Ia tercera y que será una herencia faulkneriana en cuanto a temática se refiere: la creación de un Joenapatauwah, hijo de las Literaturas Anglosajona y Francesa, pero apadrinado por
la Argentina. Una perfecta muestra del
Neomodernismo.

Crónicas Reales está formada por doce
cuentos colocados por su autor bajo la
advocación de Rubén Darío ("¿Cuentos
quieres, niña bella? / T engo muchos que
contar ... ") , como si desde las primeras
líneas advirtiera el seguir dentro de la
estética del nicaragüense. En los mismos
títulos de los cuentos es advertible este
aroma: "El Rey Artificial" ... "La Gran
Favorita" ... "Monsignore" ... "La Princesa de los Camafeos" ...
Imagina MML, para esta su obra, un
faulkneriano reino situado -por otra
parte muy lugonescamehte-, en una no
exacta posición geográfica mediterránea.
El tal reino tendrá tantas características
parnasianas, que podríamos situarlo en
la Grecia mítica de cualquier modernista. Y en esas latitudes, conoceremos
la fantástica historia del reino partiendo
de las historias de sus soberanos, los des-

715

�huestes fascinados- para conseguir que
cendientes de su fundador el mítico Concada uno volviese a su tarea• • · Las vade B-enno Von Orbs zu Orbs, también cocas eran insultadas y azotadas y retornocido con el nombre de el Demonio.
naban a sus praderas, deteniéndose a
Como detalle característico --de MML
menudo para mirarlo con añoranza mepero en especial de esta obra-, una trelancólica; los pedruscos, eliminados a
menda y cortesana ironia que en ocapuntapiés, quedaban como recargados
siones llega a la violenta sátira. Sobre
de oscuras tensiones, a la vera de los
todo en el capítulo-cuento titulado "San
caminos O en el seno de los arroyos; Y
Eximio".
las mujeres y los hombres, empujados en
Es uno de los más logrados de todo
rebaños hipnóticos hacia su cotidiana
el volumen. San Eximio, nieto del Conobligación de placer o fastidio,, cumplían
de Benno con una sintaxis y léxico digdurante una semana sus monotonas tanos del n:ejor dariísta, nos es descrito en
reas, con rigidez de autómatas. El, enla siguiente forma:
tre tanto, ausente del descalabro Y_ de
"Las palabras que San Zeón de Carla maravilla que provocaba, se ale1ab~
en medio de un extraño fulgor y de ditago dedica a la hermosura de S~n
Eximio la definen mejor que cualqwer
vinas músicas y perfumes" (p. 28).
tentativa elocuente. 'Era tan peregrina su
La sátira va en aumento conforme
belleza --dice el africano fervoroso-avanza el relato de la vida del santo.
que los animales, los árboles Y hasta las
Su fama se extiende por los cuatro punpropias piedras la advertían'. Añade el
tos cardinales y Eximio vuela hacia la
hagiógrafo detalles de los cuales se deperfección a pesar de los obstáculos del
duce que cuando Eximio andaba por los
mundo. Entonces, como en una vida de
campos de Wurzburg, las vacas lentas lo
santos, aparecen los primeros y desconescoltaban como matronas, fijos en él
certantes milagros, se agrandan los raslos ojos pensativos; los ágiles conejos
gos personalistas del santo, co~enzan las
brincaban alrededor, como juglares; las
peregrinaciones desde los mas re~otos
mariposas tejían aureolas trémulas a su
lugares Y, como sucede en seme~an!es
frente· se apresuraban los escarabajos, a
casos, pasando por el tráfico de_ reliquias
fin de' no perderlo; las flores acompañaEximio alcanza la rotunda santidad graban su marcha girando y abriéndose,
cias al martirio obtenido de manos de
como si Eximio fuese otro sol fecundo;
sus propios familiares, quienes nunca lolos pinos entrelazaban sus ramas, fo~gran comprenderlo en su marcha hacia
mando una bóveda encima en su clarila perfección y santidad.
dad ; se estremecían, soñadoras, las peLa tercera y última época de MML.
ñas; y los guijarros se echaban a rodar
tiene muchos puntos en común con las
para seguirlo". (p. 27).
dos primeras. Pero también grandes
O sea, algo así como un 'Flos Sancavances en lo que a técnica narrativa se
torum' neomodernista, con el detalle
refiere. La estructuración de la . obra
característico de la ironía, personal de
--demasiado ligada a la de la primera
lo fantástico en MML. Sigue:
como para olvidar este dato-, vuelve
"El les sonreía, desde aquella la soa tomar como elemento primario al cuenledad de su hermosura, como desde un
to, pero adquiere mayor fluidez y homotrono, y se requerían serios esfuerzo~ po·
geneidad. y si es cierto que en los 3:5liciales - a veces inútiles, pues los IJ11smos
pectos netamente modernistas -~ xonspolicías, con ser más inquebrantables
mo, advetivación, cosmopolit!Smo ...
que las rocas, solían desprenderse de polenguaje--, no ha evolucionado mucho,
rras y silbatos Y se incorporaban
sus

ª

también lo es que su sentido satírico se
ha agrandado hasta no hacer tan notorio el defecto.
Porque es precisamente en el manejo
de la sátira en donde reside la originalidad del libro. Podría intentar definirla
como una sátira-poética-fantástica.
Tiene, además, la "meditada composición" -tan anunciada por los editores-, propia de este autor, digno de
ser tomado en cuenta en la lista de sus
contemporáneos de primera fila por el
agudo sentido crítico que lo caracteriza
y por la ironía que aporta al género literario tan de actualidad de la Literatura Fantástica.
DR. JuAN JosÉ GARCÍA GÓMEZ

Escuela de Letras.

ITESM.
UNDURRAGA, ANTONIO DE, Autopsia de
la Novela. Teoría y Práctica de los Narradores. B. Costa Aroic, Ed. México,
1967, 238 pp.

No ES PRECISAMENTE Costa Aroic un
editor que se caracterice por su descuido
ni por su error al elegir los textos que
imprime bajo su rúbrica. Sin embargo,
cuando en esta ocasión llega una obra
como la Autopsia de la Novela, surge
de inmediato una duda que desemboca
en tres posibilidades de solución. Primera: ¿ Se tratará de un texto cuya edición fue forzada por recomendaciones
de peso? Segunda: ¿ Es que acaso --con
un agudizado y personalísimo sentido
irónico--, se quiere poner ante nuestros
ojos una muestra de lo que no debe_escribirse? Tercera : ¿ Comienza a fallar
la visión crítica de un editor?
No sé por cuál de las tres decidirme.
El libro está tan lleno de errores críticos;
tiene una visión tan apartada de la realidad literaria hispanoamericana; sostiene unos postulados tan avejentados
sobre lo que debe ser la obra literaria,

que no puede tomarse sino como una
aberración.
Pero comencemos por el principio. La
obra viene precedida ( en hoja aparte,
sin paginación, pero cuidadosamente pegada al original), de una nota en la
que se nos comunica: "Antonio de Undurraga ha publicado". Luego, las muy
envidiables cifras de: veintitrés títulos
de obras -entre originales y antologías-; una traducción; y la noticia de
un libro crítico sobre ADU.
El indice, para estar de acuerdo con
lo anterior, es también prometedor respecto a los nombres de los capítulos. Y,
para cerrar con broche de oro, una
"Entrevista con ADU ... " y dos textos
de 'creación' del multicitado autor: La
mano de Carlota Pau y Ultimo viaje
a Jeric6 y presencia de Zaqueo.
Todo, pues, parece indicar un texto
respetable. Pero .. •
El libro comienza por unas palabras
del autor, bajo el título de "Prefacio
para los Amanuenses del Lugar Común",
del que entresaco las siguientes lineas.
Pero antes debo de hacer la aclaración
de que me voy a limitar, casi exclusivamente por hacer la presente, a citar párrafos de ADU ya que considero que
por sí solos se explican ( ?) perfectamente. Comienza:
"Estos ensayos han sido escritos en
la bella marcha forzada de la inspiración, apoyada en muchos estudios que
suponen sacrificios y en medio de la luz
de corazones puros. Rehacerlos, eliminar las repeticiones que de uno a otro
se pasan como cuerdas de alpinistas que
vuelven a enlazarse al mismo clavo, habría sido quitarles su frescura, sus gotas
de rocío o fuego. Finalmente, no olvidemos que la gran pedagogía vive de
insistencias, de pasos sobre la misma huella descubridora. Estamos seguros de que
Thot, en el tribunal de Osiris, reconocerá la integridad de nuestros corazones,
cuando sean pesados en su balanza"
(p. 8).

717
716

�Luego, pocas líneas para echar por
tierra años de discusiones sobre la poesía y la prosa y llegar a conclusiones que
nada tienen de práctico ni original:
"En suma, cuando labora el poeta
hay poesía y ella puede expresarse en
seis géneros diferentes: poesía lírica,
cuento, teatro, novela o epopeya, ensayo y crónica ( que incluye los diarios
íntimos y la historia tratada por poetas).
Al eliminarse la nomenclatura de poesía
y prosa, tenemos que escoger otra: escritura poética y escritura servicial, que
sería la de los gobiernos, la de los códigos y las leyes, la de los textos escolares, etc., etc." (p. 12).
Ahora, una serie de opiniones, variaciones reiterativas sobre un mismo tema que, por lo visto, obsesiona al señor ADU:
"Ahí están los casos de Joyce con su
Ulyses, el de Proust y muchos otros que
caminarán con los años, irremediablemente, al olvido" (p. 13). "El telón de
fondo de esta decadencia artística que
rompe los límites de los géneros y los
anula, es la obra de Dostoiewski, Proust
y Joyce, alrededor de los cuales se han
forjado mitos de injustificada adoración.
Dostoiewski, a todas luces, pierde los
hilos de sus personajes, la mayoría abrumadora de las veces, en su tinglado novelesco. Es posible que a la sombra de rawnes políticas y románticas, se haya pretendido darle tan cabal importancia. Otro
tanto -y con mayor razón aún- puede
decirse de Proust y J oyce ... " (pp. 4950). "He dicho en diversas tribunas que
la decadencia de la narración en el Siglo XX procede de Dostoiewski, Proust
y Joyce .. . " (p. 77).
La única aclaración que puede hacer,
es que los subrayados son míos, y esta
'Otra, digna de ser puesta toda ella en
subrayado:
"A los hombres de hoy 'La Iliada'
nos cansa y no nos dice nada. Es posible que se siga leyendo por aquello que
he llamado la superstición sobre la in-

718

superable calidad de los clásicos. Su misión ya debe estar cumplida... Nosotros nos quedamos con el poeta de 'Sin
novedad en el frente'. Es nuestra 'lliada'. Sin embargo, los guionistas y cineastas norteamericanos que filmaron
'Helena de Troya' hicieron una creación
original y maravillosa ... " ( p. 15) .
Y así van transcurriendo las páginas
y los capítulos brindándonos cada uno
de ellos sorpresas semejantes a las descritas, tales como la de negar, en los
medios culturales y editoriales hispanoamericanos actuales, la importancia que
se concede al cuento:
"Tejemanejes egoístas, unidos a la
mezquindad humana de algunos creadores del cuento latinoamericano de hoy,
han llevado al género al bloqueo editorial casi absoluto, pues el negocio de
esta índole ha quedado casi aislado"
(p. 51).
Con lo cual ignora -es tan fácil ignorar, después de todo--, a Carlos Fuentes, Macedonio Fernández, Julio Cortázar, Julieta Campos, Horacio Quiroga,
Juan Rulfo, Gabriel García Márquez ... ,
etc., cuyos cuentos han sido editados y
reeditados en múltiples ocasiones durante
los últimos años.
El resto del libro, es semejante a lo
anterior.
Aunque la respuesta sea obvia, ¿ qué
es lo que ADU entiende por auténtica literatura hispanoamericana? Dos respuestas podía encontrar: la teórica y la
práctica. Creo que dará mejores resultados la segunda. Tomaré algunos párrafos de uno de los dos 'cuentos' mcluidos al final de la Autopsia ...
"Cuando ella tenía sólo quince años
y pasaba sus vacaciones en la finca de
sus padres en Catemu, en una tarde de
verano en que el sol irrumpía violento
y las amapolas rojas del jardín parecían
heridas gloriosas, oyó en el corredor de
la casa, muy a lo lejos -pues Carlota
tenía un fino oído de garza- que su

tío Vicente le decía a su interlocutor:
'Carlota es tan bella, que desnuda parece una potranca belga que fuese de
oro ... ' La frase la encendió, y la excitó,
le dio una inmensa alegría... Eso de
compararla con una potranca la inquietó un poco, pero cada cual -se dijo-compara como puede y evocó su lectura del Cantar de los Cantares en que
el poeta del texto bíblico dice que su esposa se asemeja a 'las yeguas del carro
del Faraón ... ' ' ... Hay que ser muy
vigorosa -meditaba Carlota- para dar
la sensación de una rubia potranca belga ... ' De seguro es preciso ( cómo decirlo pulcramente), pensaba enardecida,
para sí, 'nalgas de super diosa' . . . para
despertar esas figuras tan ásperamente
poéticas ... " ( "La mano de Carlota
Pau", pp. 215-216).
Y cerraré con una frase, la última,
tomada de la entrevista citada al principio:
"Realmente, debo dar gracias a
Dios. . . por no haber tenido tiempo para fracasar" (p. 212).
Creo que es cierta. ADU ha ocupado
el tiempo en Autopsias que no merecen
ni el fracaso.
DR.

JosÉ GARCÍA GóMEZ
Escuela de Letras.
ITESM.

JUAN

La Lingüística Estructural desde el punto de vista europeo: La Escuela de Ginebra y el Círculo de Praga. (Algunas
notas a propósito de "La Lingüística
Strutturale" de G. Lepschy).
1.1. En La Europa de hoy persisten dos
tendencias en la lingüística:
A). La lingüística trascendente: con
base en postulados ajenos a la esencia
del lenguaje. Predominio de logicismo,
psicologismo, fisicismo y fisiologismo. No
se determina lo que es el lenguaje. Se
permanece en las fronteras de su esencia.

B). La lingüística inmanente: considera al lenguaje como fin en sí mismo.
Se le estudia con una metodología apropiada para el fenómeno mismo.
Esta última tendencia surge a partir
de F. de Saussure, y es la base de las
escuelas estructuralistas europeas.
1.2. Presupuestos básicos: En el Cours
de linguistique generale establece Saussure una tajante división metodológica:
"La lengua puede ser considerada o bien
como un estado de fenómenos simultáneos, o bien como una evolución de fenómenos sucesivos; en el primer caso,
la simultaneidad origina necesariamente
una organización sistemática de los fe.
nómenos; en el segundo, la sucesividad
no requiere de dicha organización". Tenemos pues dos lingüísticas:
A). Lingüística Sincrónica, semejante,
aunque con métodos renovados, a la gramática tradicional.
B). Lingüística Diacrónica: transformación de la tradicional Gramática Histórica.
Por otra parte distingue Saussure entre lengua y habla.
A). Lengua: Patrón de normas para
comunicarse que reside en la masa de
los hablantes. Entidad supraindividual
que se impone a todos los miembros de
una misma comunidad idiomática. Totalidad en sí y principio de clasificación.
B). Habla: Acto individual de voluntad y de inteligencia en donde se deben
distinguir:
1. Las combinaciones por las que el
sujeto hablante utiliza el código de la
lengua con miras a expresar su pensamiento personal.
2. Mecanismo psicofísico que le permita exteriorizar esas combinaciones.
Al separar lengua de habla, se separa
a la vez:
A ) . Lo que es Social de lo que es
Individual.
B). Lo que es esencial de lo que es
accesorio y más o menos accidental.

719

�1.2.1. Principios generales: El signo
lingi.i!stico.
El Signo Lingüístico es para Saussure,
una entidad psíquica de dos caras: Concepto e I magen acústica (Significado Y
Significante).
La Imagen Acústica no es entendida
como sonido material, cosa meramente
física, sino la huella psíquica, la representación que del concep to nos da testimonio de nuestros sentidos.
Los elementos constitutivos del Signo
están íntimamente unidos y se reclaman
recíprocamente.
1.2.2. Caracteres del Signo Lingi.i!stico:
En la concepción de Saussure el signo
lingüístico posee dos caracteres principales:
A). Lo Arbitrario del signo: El lazo
que une el significante al significado es
arbitrario.
B). El carácter Lineal del significante: el Significante por ser de naturaleza
auditiva, se desenvuelve en el Tiempo
únicamente y tiene los caracteres que
toma del tiempo:
1. Representa una extensión.
2. Esta extensión es mensurable en
una sola dimensión: es una línea.
1.2.3. Inmutabilidad y mutabilidad
del Signo Lingi.i!stico:
A). Inmutabilidad: Con relación a la
comunidad lingüística que utiliza el signo éste no es libre, es impuesto. A la
m.:Sa social no se le consulta si el significante elegido por la lengua podría ser
reemplazado por otro.
Factores que hacen al signo ínmutable:
l. El carácter arbitrario del signo.
2. La multitud de signos necesarios
para constituir cualquier lengua.
3. El carácter complejo del sistema.
4. La resistencia de la inercia colectiva a toda innovación lingüística.
B). Mutabilidad: El tiempo que asegura la continuidad del signo, ~Itera
más o menos rápidamente a los mismos,
de modo que, en cierto sentido, se pue•

720

de hablar a la vez de mutabilidad e inmutabilidad de los signos. ( A pesar de
que F. de Saussure se muestre paradójico, en realidad subraya una gr~ verdad: la lengua se transforma sm que
los sujetos hablantes puedan transformarla. Se puede decir que la lengua es
intangible, pero no inalterable).
1.2.4. Proyecci6n del pensamiento
saussureano: A la muerte de Saussure,
le sucederá en la cátedra de lingüística
Charles Bally quien, junto con A. Sechehaye, H . Frei y S. Karcevskij, fundan
la Escuela de Ginebra. Posteriormente,
en Praga, y siguiendo en cierta medida
los postulados de De Saussure, V. Mathesius, J. Mukarovsky, B. Trnka, J.
Vachek y M. Weingart, fundan el Círculo Lingüístico de Praga cuya principal
ocupación será la fonología. Influjo más
directo se verá en la Escuela de Copenhague cuyos fundadores son: Brondal Y
Hjelmslev, quienes trazan una línea lógica en la metodología lingüística. Hay
que mencionar también el influjo Saussureano en R. J akobson y A. Martinet,
quienes representan la tendencia Funcional en la Lingüística.
2.1. La Escuela de Praga: Tal como
se ha afirmado antes, el Círculo Lingüístico de Praga toma algunas bases de
Ferdinand de Saussure. Sin embargo lo
inlportante radica en su visión estructuralista que se deriva de su proyección
fonológica.
El Círculo Lingüístico de Praga fue
fundado en octubre de 1926 por iniciativa de V. Mathesius. Participaron activamente Havranek, Mukarovsky, Trnka,
Vachek, Weingart, el holandés De Groot,
el alemán Bühler, el yugoslavo Belic, el
inglés Jones y los franceses Brun, Tesniere, Vendryes, Benveniste y Martine_t.
Sin embargo fue de mayor trascendencia
la participación de los lingüístas rusos:
S. Karcevskij, R. Jakobson y N.S. Troubetzkoij, quienes, al presentar una tesis
de gran resonancia en el Congreso In-

ternacional de la Haya en 1928, hicieron
que los de Praga pusieran su atención
y empeño en la Fonología.
En 1929, en el Congreso de Filología
Eslava, el Círculo de Praga presentó el
prinler volumen de los "Travaux", el
cual contenía nueve tesis fundamentales
-C-Obra colectiva del Círculo- dedicadas, las tres primeras a una exposición
programática de los intereses del Círculo
Y, las otras seis, a la señalación de búsquedas orientadas hacia la Eslavística.
En l 930, tiene lugar en Praga una
reunión internacional de fonólogos y se
funda una Asociación Internacional para el estudio fonológico. Esta Asociación
es autorizada en el Segundo Congreso
Internacional de Lingüística, celebrado
en Ginebra en 1931. Es importante mencionar que, en el discurso de apertura,
J. Van Ginneken reconoce que la fonología no obstante su origen autónomo
" n,est autre ch ose que Je couronament'
de L'oeuvrc entiere"; ella sintetiza el
resultado de toda la ciencia fonética.
De esta manera la Fonología era rápidamente afirmada y entraba, oficialmente, a formar parte de los estudios lingüísticos.
2.2. Las tesis del Círculo de Praga:
Es interesante notar que las tesis del
Círculo, sobre todo las tres primeras antes citadas, derivan de ciertas posiciones
metodológicas.
2.2.1. La primera tesis propone el examen: a). "AJ problema de método que
se deriva de la concepción de la lengua
como sistema" así como el "sistema funcional" porque la lengua, producto de
la actividad humana tiene un carácter
de finalidad, es un sistema de medios de
expresión apropiados a un fin; el fin
consiste en la realización de la intención del sujeto de expresar y comunicar.
b) . El análisis sincrónico del hecho actual --el cual ofrece material completo
y del que se puede tener un sentimiento
direc~ es el medio mejor de conocer

"la esencia y carácter" de una lengua.
Esto sólo es posible no poniendo barreras infranqueables, como lo ha hecho
la Escuela de Ginebra, entre el método
diacrónico y el método sincrónico. c). El
método comparativo debe ser utilizado
no sólo para fines diacrónicos sino también para sincrónicos usándolo para descubrir las leyes de la estructura de los
sistemas lingüísticos. d). Estas leyes contribuirán a la substitución de la teoría
del cambio aislado y producido casualmente con la teoría de un encadenamiento de hechos evolutivos según ciertas leyes ( monogénesis) ; con respecto
a la hipótesis de la evolución convergente
se acuerda la preferencia hacia ésta en
lugar de la de expansión mecáni~ y
fortuita.
2.2.2. La segunda tesis afirma: a).
Respecto al aspecto fónico de un sistema
lingüístico es necesario distinguir el sonido como un hecho físico, objetivo, la
representaci6n (acústica) y el elemento
de sistema funcional. El principio estructural del sistema fonológico atribuye aJ
hecho físico, objetivo, una conexión indirecta con la ciencia de la Lingüística
así mismo, a las imágenes ( acústico-roo~
toras) una importancia relativa a su
función diferenciadora de significado.
Cuentan más s11s relaciones recíprocas en
el seno del sistema que su contenido sensorial.
El campo de acción de la Fonología
será así:
I. Caracterizar el sistema fonológicogracias al repertorio de los fonemas y
a la especificación de sus relaciones.
II. Determinar la combinación de fonemas realizados en relación a sus posibilidades.
III. Determinar el grado de uso y la
densidad de realización de los fonemas
y de sus combinaciones en su "Carga
Funcional".
IV. Describir el uso morfológico de

721
H46

�1

'!

las diferencias fonológicas (Morfofonología).
b) . Respecto al estudio de la palabra y de los grupos de palabras se
tiene:
l. La teoría de la denominación lingüística, por la cual la palabrn: es el
resultado de la actividad denominadora
( que descompone la realidad en elementos lingüísticamente captables).
2. La teoría del proceso sintagmático
( esencialmente del acto de la predicación).
3. La teoría del sistema de la forma
de palabra o grupo de palabras, o Morfología, que no se alínea a las dos precedentes, pero interesa a ambas.
2.2.3. La terura tesis examina las
diversas funciones lingüísticas en cuanto
que modifican la estructura fónica, gramatical y léxica de una lengua.
En ppmer lugar interesa distinguir el
elemento intelectual del afectivo, el punto de vista social del individual, la función de la comunicación de lo propiamente poético.
En la función de la comunicación se
distingue una dirección de gravitación
sobre el lenguaje práctico ( de situaciones) que toma en cuenta mucho de elemento extra-lingüístico, y una dirección
de gravitación sobre el lenguaje teóri~
(de formulación) que tiende a consh·
tuirse tanto como es posible, utilizando
"f
. . . ,,
"palabras-términos" y rases-Ju1c1Os .
Naturalmente no se cometerá el error
de confundir la lengua intelectual con
la lengua y la lengua afectiva con el
habla.
Mientras en la función de comunicación el lenguaje está directamente mon·
tado sobre el significado, en la función
poética está sobre el signo, '!1-ismo; 1~
descripción de la lengua poebca d_ebei;a
tener en cuenta el hecho de que, smcronicamente, el lenguaje poético tiene la
forma de habla y es un acto creador
individual que toma su valor del fondo

de la tradición poética actual (Lengua
poética) y también de la len~ua d~ comunicación contemporánea; smcrómca y
diacrónicamente el lenguaje poético tiene con estos dos sistemas una serie de
relaciones extremadamente complejas Y
varias. La obra poética es estudiada como una estructura funcional, cuyos elementos no son comprensibles fuera de
su relación con el conjunto.
2.2.4. Conclusiones: Con esta sumaria
exposición se podría tener una falsa i~ea
de la actividad y, sobre todo, de la m·
fluencia del Círculo de Praga. Pero, a
pesar de que Troubetskoij y i_nucho~ de
los miembros del Círculo tuvieron intereses más amplios, tanto culturales co·
mo literarios -tal como se desprende
del número de investigaciones en este
orden en los "Travaux"-, el argumento
que tiene mayor desarrollo e impulso
en su estudio es la Fonología.
Lic. EnuARDO GuERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos
U.N.L.

The problem of inductive logic, proceedings of the Intemational Colloquium in
the philosophy of Science, editado por
Imre Lakatos, Amsterdam, North-Holland, 1968, VIII. 418 pp.
EN LOS ÚLTIMOS AÑOS, la lógica inductiva ocupa un lugar cada vez más
portante en los trabajos de un gran numero de autores.
Estos trabajos conciernen a un dominio vasto de cuestiones ligadas a la problemática de los fundamentos o de la
"justificación" de la inducción y a las
diferentes dificultades que se encuentran
en el desarrollo de la lógica inductiva
propiamente dicha.
Se puede decir que, en gran parte, es
la obra de Rudolf Camap -Logical
foundations of probability (cuya ?rirnera edición apareció en 1950 segwda de

m:·

w1a segunda en 1962, ligeramente modificada)_y la controversia CamapPopper en torno a la noción de confirmación, ligada a la de la probabilidad, las
que se han constituido en factores decisivos para el desarrollo de este movimiento cada vez con mayor amplitud.
Las concepciones de estos dos autores
están presentes a todo lo largo de casi
todas las comunicaciones y discusiones
respectivas, tales como las que se han
llevado a cabo en una de las tres secciones del Coloquio de filosofía de la ciencia, verificado en Londres del 7 al 17 de
julio de 1965 y que han sido publicadas
en la obra que analizamos.1
Los autores de los artículos reunidos
en The problem of inductive logic son:
H. FREUDENTHAL ( Realistic models in
probability), W. C. SALMON (The justification of inductive rules of inference),
H. E. KY11URG JR. (The rule of detachement inductive logic), R. C. JEFFREY
(Probable knowledge), J. IlmTIKKA (lnduction by enumeration and induction
by elimination), M. B. HESSE (Consiliense o/ inductions) e I. LAKATOS
(Changes in the problem of inductive
logic). Muchos otros intervienen en las
discusiones, entre ellos K. Popper y también l. Hacking, Y. Bar-Hillel y W. C.
Kneale.
Para no tener que analizar el contenido de todos los articulos, y dado también el lugar especial que ocupa Carnap
en este dominio, fijamos especialmente
la atención de nuestros lectores en su articulo lnductive logic and inductive induction, señalando los aspectos más importantes de su contenido.
Carnap afirma ahí que pretende discutir "algunas cuestiones sobre la naturaleza de la lógica inductiva, el papel
de la racionalidad en los fundamentos de
la lógica inductiva y, finalmente la cues-

tión epistemológica de la fuente de nuestras concepciones sobre la validez en lógica inductiva: una fuente que propongo se llame 'intuición inductiva'." (p.
258). Estas cuestiones tienen relación
con dos problemas importantes de la lógica inductiva: el problema de la justificación y el problema epistemológico.
En lo que concierne a la justificación,
Carnap reafirma su convicción de que
la determinación de los valores de la
probabilidad ( entendida en el sentido de
la "probabilidad lógica") constituye el
problema esencial del razonamiento inductivo, puesto que la lógica inductiva
es la teoría del concepto inductivo de
probabilidad. Al reanudar de la suerte
con el punto de partida de sus Logical
foundations of probability, recuerda también que su probabilidad inductiva, acerca del grado de creencia de Ramsey, pero
afirma que es necesario distinguir bien
entre las dos teorías del grado de creencia: una de ellas que es empírica y que
pertenece al dominio de la psicología y
la otra que tiene por objeto el grado
razonable de creencia. Los grados razonables de creencia deben ser buscados en
relación con la teoría normativa de las
decisiones: la cual " ... determina los
grados de creencia razonables como siendo los que llevan a decisiones razonables"
(p. 260).
Camap discute en seguida las exigencias de racionalidad a las cuales debe
obedecer una función de creencia ( es decir un sistema de grados de creencia para
un determinado dominio de proposiciones).
En lo que concierne a ll). cuestión
epistemológica de la validez del razonamiento inductivo, también debe ser entendida al fin de cuentas en relación a
la de la racionalidad de las decisiones.
Se han invocado varios factores para jus-

' Los trabajos de las dos otras secciones han sido publicados en la misma editorial:
Problems in the philosophy of mathematics, editado por l. Lakatos, 1965 y Problems
in the philosophy of mathematics, editado por l. Lakatos, y A. E. Musgrave, 1968.

723
722

�tificar esta racionalidad en el curso de
la historia: la lógica deductiva o razonamiento deductivo, el razonamiento inductivo, la experiencia pasada y los principios sintéticos generales tales como el
principio de la uniformidad del mundo.
Carnap afirma que, en este artículo,
se interesa sobre todo al segundo factor
y nos dice que: " ... no solamente es legítimo sino indispensable hacer un llamado al razonamiento inductivo para defender este mismo razonamiento" (p.
265). ¿No hay ahí un círculo vicioso?
Carnap mismo responde que él cree que:
" . .. todos los procedimientos de autoclarificación, son de cierta manera circulares, si es que deveras aclaran cuanto
tenemos en la mente" (p. 265). Concretamente, según él, no podríamos aprender nada acerca del razonamiento inductivo sin la habilidad de la intuición inductiva ( el término de "intuición" no
debe sin embargo ser interpretado aquí
como una fuente infalible de conocimiento). Si esto puede parecer una base
muy frágil para la construcción de una
lógica inductiva, Camap nos recuerda
sin embargo que lo mismo acontece en
la lógica deductiva: alguien que fuera
"ciego" en lo que concierne al proceso
inductivo jamás podría comprender la
validez del "modus ponens". Ello equi-

1

vale a decir que también se tiene muy en
cuenta la "intuición deductiva".
Camap toma la precaución de declarar que este artículo no tiene la pretensión de trascender el plano de las "sugerencias preliminares".
A nuestro parecer, la vía que Carnap
trata de abrir en este artículo puede revelarse muy fecunda para su pensamiento. Recordemos que en los Logical foundations of probability él justificaba la
inducción a partir de la noción de "grado de confirmación" y por el principio
de la uniformidad del mundo, posición
que había sido ya varias veces criticada.•
Creemos que se podría tratar de aproximar este artículo de Camap a las afirmaciones que Nelson Goodman hace sobre la validez de las reglas deductivas e
inductivas en su obra Fact, fiction and
f orecast: • "los principios de la inferencia deductiva son justificados por su conformidad con la práctica deductiva corriente" (p. 63) y "las predicaciones
quedan justificadas si son conformes a
los eánoncs válidos de la inducción y los
cánones mismos son válidos si codifican
con exactitud la práctica inductiva corriente" (p. 64).

PUBLICACIONES RECIBIDAS
ALEMANIA:
JüRGEN HoRCH HANS, Castro Alves Sklavendichtung und Abolition. Ibero-Amerikanisches Forschungsinstitut, Hamburg, 1958.
PETRICONI, lliLLMUTH, Spanisch-Amerikanische Romanae der Gegenwart. Ibero-Amerikanisches Forschungsinstitut, Hamburg, 1950.
lnstitut für Auslandsbeziehungen Stuttgart. Ausland-lnstitut, Stuttgart. Heft 4, Jahrgang 16, 1966.
Mundus. A quarterly review of german research contributions on Asia, Africa and
Latin America. Stuttgart, Vol. 111, No. 4, 1967, Vol. IV, No. 2, 1968.
U niversitas. Revista alemana de letras, ciencias y arte, edición trimestral en lengua
española. Vol. VI No. 1, Junio 1968.
ARGENTINA:

MARÍA JUANA DE MENEZES LOPES

•

•

• Véase, por ejemplo, J. W. LENZ, Carnap on defining "degree of confirmation",
Philosophy of science, 23 ( 1956), pp. 230-236.
• Nueva York, The Bobbs-Merrill, 1965.'

724

CANJE

ALBERINI, CoRIOLANO, Problemas de la Historia de las Ideas Filosóficas en la Argentina. Instituto de Estudios Sociales y del Pensamiento Argentino, Departamento
de Filosofía, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad
Nacional de la Plata, 1966.
MuR, MANUELA, Luz entre sueños. Buenos Aires, 1966.
Ro10, ARTURO ANDRÉS, Los Orígenes de la Biblioteca Pública "Gral. San Martín".
Mendoza, 1966.
Bibliografía Argentina de Artes y Letras. Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires,
No. 24, 1966. No. 25/ 26, Enero-Junio de 1966. No. 27/28, 1966. No. 29/30,
1966. No. 31/32.
Boletín Bibliográfico. Universidad Nacional de Cuyo, Biblioteca Central, Mendoza,
No. 37, Diciembre, 1966.
Boletín Informativo. Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, No. 41, Noviembre
1966/Febrero 1967. No. 44, Julio-Agosto, 1967.
Estudios. Revista argentina de cultura. Buenos Aires, No. 580, Enero-Febrero-Marzo,
1967. No. 581, Abril, 1967. No. 582, Mayo, 1967. No. 584, Julio, 1967. No. 585,
Agosto 1967.

725

�Fichero Bibliográfico Hispanoamericano. Buenos Aires, Vol. 6, No. 7, Abril, 1967.
Philosophia. Revista del Instituto de Filosofía, Mendoza. ~úm-_ 31, 196~.
Realizaciones Universitarias, un año de labor 1966-67. Umversidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 1967.
.
.
Renovación de Autoridades. Universidad Nac10nal del Litoral, Santa Fe, 19_67.
Revista de Filosofia. Universidad Nacional de la Plata, Fa~ultad de _Hum:i-mdades Y
Ciencias de la Educación, Departamento de Filosofía, Instituto de Filosof1a, No. 18,

1967. No. 19, 1967.
d d F"l
Revista de Literaturas Modernas. Universidad Nacional de Cuyo, Faculta
e 10 sofía y Letras, Instituto de Literaturas Modernas, Mendoza. No. 4, 1965. No.
6, 1967.
Ai
O
Sapientia. Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos res. rgano
de la Facultad de Filosofía. Año XXIII, No. 87, 1968.
·
"d d Publicación de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe. No. 66,
U niversi a .
• S · b
1967
Octubre-Diciembre, 1965. No. 67, Enero-Junio, 1966. No. 72, Julio- eptlem re,
•
Versión. Biblioteca Pública "Gral. San Martín", Mendoza. No. 5, 1966.

Islas. Revista de la Universidad Central de Las Villas, Santa Clara. Vol. VIII, No.
3, Septiembre-Octubre, 1966. Vol. VIII, No. 4, Noviembre-Diciembre, 1966. Vol.
IX, No. 1, Enero-Marzo, 1967. Vol. IX, No. 2, Abril-Junio, 1967. Vol. IX, No. 3,
Julio-Septiembre, 1967. Vol. IX, No. 4, Octubre-Diciembre, 1967. Vol. X, No. 1,
Enero-Marzo, 1968.

COSTA RICA:

Revista de Ciencias Jurídicas. Universidad de Costa Rica, Escuela de Derecho. No. 8,
Noviembre, 1966. No. 10, Diciembre, 1967. No. 11, Julio, 1968.

ECUADOR:

CANADA:

Anales. Universidad de Cuenca. Tomo XXII, Nos. 3 y 4, Julio-Diciembre, 1966. Tomo
XXIII, No. 2, Abril-Junio, 1967. Tomo XXIII, No. 4, Octubre-Diciembre, 1967.
Tomo XXIV, NoJ&gt;. 1 y 2, Enero-Febrero, 1968.
BoletÍII de la Academia Nacional de Historia. Quito, Vol. XLIX, No. 108, JulioDiciembre, 1966.

Annales de L'Acfas. Association Canadienne-Fran~ise por I' Avancement des Sciences,
Montreal, Vol. 31, 1965. Vol. 32, 1966. Vol. 33, 1967.

ESPARA:

COLOMBIA:
DÍAz DÍAz, OswALDO, Teatro. Publicaciones Editoriales ~ogotá, 1963..
,
Colegio de Bibliotecarios Colombianos. Editorial Universidad de Antloquia, Enero a
Diciembre de 1966.
.
.
Estudios de Derecho. Facultad de Derecho y Ciencias Politicas de la Uruvers1dad ~e
Antioquía. Año XXVII. Vol. XXV, No. 70, Septiembre, 1966. Vol. XXVI, Ano
XXVIII, No. 71, Marzo, 1967. Vol. XXVII Año XXIX, No. 73, Marzo, 1968.
Franciscanum. Revista de las ciencias del espíritu, Colegio Mayor de San Buenaventura, Bogotá, Año X, No. 28, Enero-Abril, 1968.
Thesavrvs. Boletín del Instituto Caro y Cuervo, Bogotá. Tomo XXI, No. 2, MayoAgosto, 1966. Tomo XXI, No. 3, Septiembre-Diciembre 1966. Tomo XXII No. 1,

Archivo Ibero-Americano. Revista trimestral de estudios históricos publicada por los
PP. Franciscanos, Madrid. Año XXVI, No. 104, Octubre-Diciembre, 1966. Año
XXVII, No. 105, Enero-Marzo de 1967. Año XXVII, No. 106, Abril-Junio, 1967.
Convivium. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Barcelona. No. 22, EneroAbril, 1966.
Naturaleza y Gracia. Revista cuatrimestral de Ciencias Eclesiásticas. Colegio de los
PP. Capuchinos, Salamanca. Vol. 15, 1968.
Revista de Indias. Instituto Femández de Oviedo, Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, Madrid. Año XXVI, Nos. 103-104, Enero-Junio, 1966.

ESTADOS UNIDOS:

Enero-Abril, 1967.
BARRETE, PAuL, Robert de Blois's Floris et Lyriopé. University of California, Publications in Modern Phllology, Vol. 92, 1968.
CUBA:
BRtTO, FEDERICO, Venezuela Siglo XX. Premio Ensayo 1967. Casa de las ~éricas.
GRANDE, FÉLJX, Blanco Spirituals. Premio Poesía 1967, Casa de las Amer~cas.
IzNAGA, ALcIDES, La Roca y la Espuma. Universidad Central de las Villas, Santa
Clara, 1965.
RoA, RAÚL, Escaramuza en Zas Vísperas y otros engendros. Universidad Central de
las Villas, Santa Clara, 1966.
Casa de las Américas. La Habana, No. 39, Noviembre-Diciembre, 1966. No. 45, Noviembre-Diciembre, 1967. No. 47, Marzo-Abril, 1968. No. 48, Mayo-Junio, 1968.

BEELER, MAmsoN S., The Ventureño Confesionario o/ fose Seiián, O.F.M. University
of California Publications in Linguistics, Vol. 47, 1967.
BLANCO AouINAGA, CARLOS, Lista de los papeles de Emilio Prados en la Biblioteca
del Congreso de los Estados Unidos de América. Library of Congress, Washington,
D.G., 1967.
BRODO, FENJA, A Review of the Subfamily Cylíndrotominae in North America (Díptera: Tipulidae). The University of Kansas, Science Bulletin, Vol. XLVII, No. 3,
April, 1967.

727
726

�CORNISH, RoBERT L., Studies of Gifted Chíldren Completed by Stude11ts at the University of Kansas. University of Kansas Publications, School of Education, Lawrence,
Vol. 17, No. 1, January, 1967.
CRAro, BARBARA M., La creacion, la Transgression and l'Expulsion o/ the Mistere Du
Viel Testament. University of Kansas Publications, Humanistic Studies, Lawrence,
Kansas.
FILIPPis, M1cHELE DE, The Literary Riddle in ltaly in the Eighteenth Century. University of California Publications in Modem Philology, Vol. 83, 1967.
GARDNER, MARY A., The lnter-American Press Association. Institute of Latín American
Studies, The University of Texas, Austin, 1967.
GREENE, RoBERT W., The Poetic Theory of Pierre Reverdy. University of California
Publications in Modero Philology. Vol. 82, 1967.
HALL JR., C.C., The Eriophyoidea of Kansas. The University of Kansas. Science
Bulletin. Vol. XLVII, No. 9, October, 1967.
JANZEN, DANIBL H., lnteraction of the bull's-Horn Acacia ( Acacia Cornígera L.)
with an ant lnhabitant (Pseudomyrmex Ferruginea F. Smith) in Eastern Mexico.
The Universíty of Kansas, Scíence Bulletin. Vol. XLVII, No. 6, October, 1967.
KNUTSON, HAROLD C., The lronic Game: A Study of Rotrou's Comic Theater. University of California Publications in Modem Philology, Vol. 79, 1966.
LEE BENSON, NETTtE, Mexico a11d the Spanish Cortes 1810-1822. Published for the
Institute of Latín American Studies by the University of Texas Press, Austin &amp;
London, 1966.
LoTHERS, JoHN E., Sperm Transport Fertilization and Preimplantation Loss in PHH
and PHL Mice. The Uníversity of Kansas, Science Bulletin, Vol. XL VII, No. 4,
April, 1967.
MILLER, WJCK R., Uto-Aztecan Cognate Sets. University of California Publications in
Linguistics, Vol. 48, 1967.
MITCHEL, WILLARD H., CSUCA: A Regional Strategy for Higher Education in Central
America. The University of Kansas, Center of Latin American Studies. April, 1967.
SHINN, ALVIN F., A Revision of the bee Genus Calliopsis and the Biology and Ecology
of C. Andreniformis (Hymenoptera, Andraenidae). The University of Kansas,
Science Bulletin, Vol. XLVI, No. 21, Jan. 1967.
SmVERS, RicHARD R., Fine Structure of Cr~)•/ish Optic Ganglia. The University of
Kansas, Science Bulletin. Vol. XLVII, No. 10, October, 1967.
ToBÍAs, JosÉ ANTONIO, O Ensino da Filosofia nas Universidades Brasileiras. A Filosofia e a Universidade, Union Pan-Americana, Washington, D.C., 1968.
WEINER, JAcK, A Trip Across the Pampas of Buenos Aires. Occasional Publications
Number Eight, The University of Kansas, Center of Latín American Studies, May,
1967.
WJLLIS, HARoLD L., Bionomics and Zoogeography of Tig13r Beetles of Saline Habitats
in the Central United States (Coleoptera: Cicindelidae). Science BuUetin, The
University of Kansas, Vol. XLVII, No. 5, October, 1967.
WINSBERG, MoRTON D., Modern Cattle Breeds in Argentina: Origins, Dif/usion and
Change. The University of Kansas, Center of Latin American Studies, September,
1968.
WoNG, CALVIN L., A Study of the Biology of two Species of Podocinidae (Acarina:
Mesostigmata). The University of Kansas, Science Bulletin. Vol. LXVII, No. 8,
October, 1967.

728

Books for Fall 1968. The University of Chicago Press. Chicago, Illinois.
BPR. American Book Publishing Record. Vol. 6, No. 11, Noviembre, 1965. Vol. 7,
No. 3, Marzo, 1966.
Bulletin of Editcation. The University of Kansas Publications School of Education
Lawrence, Kansas, Vol. 22, No. 1, November, 1967. Vol'. 21, No. 2, Februa;
1967. Vol. 21, No. 3, May, 1967. Vol. 22, No. 3, May, 1968.
Catálogo de los Manuscritos del Archivo de Don Valentín Gómez Parías. Preparado
por Pablo Max Ynsfran. Published for the Institute of Latin American Studies, The
University of Texas, 1968.
External Morphology of Adult and Coperiodid Stages of Diaptomus Clavipes Schacht
1897. By Ahmad Kamal and Kenneth B. Armitage. The University of Kansas,
Science Bulletin, Vol. XLVII, No. 7, October, 1967.
H. A. Bulletin. American Bibliographical Center, Santa Bárbara, Calif. Vol. 12, No.
3/4, December, 1966.
Handbook of Latín American Studies. University of Florida Press, Gainesville. No.
28, 1966.
Hispanic Review. A quarterly joumal devoted to research in the hispanic languages
&amp; literatures, Department of Romance Languages, University of Pennsylvania, Philadelphia. Vol. XXXV, No. 1, January, 1967. Vol. XXXV, No. 2, April, 1967. Vol.
XXXVI, No. 2, April, 1968. Vol. XXXVI, No. 4, October, 1968.
Historical Abstracts. American Bibliographical Center. Vol. 11, 1965.
lnter-American Review of Bibliography. Pan American Union, Washington, D. C.,
Vol. XVI, No. 4, Octubre-Diciembre, 1966. Vol. LVII, No. 1, Enero-Marzo, 1967.
Vol. XVII, No. 2, Abril-Julio, 1967. Vol. XVII, No. 3, Julio-Septiembre, 1967.
Vol. XVII, No. 4, Octubre-Diciembre, 1967. Vol. XVIII, No. 1, Enero-Marzo,
1968. Vol. XVII, No. 2, Abril-Junio, 1968.
Journal of English and Germanic Philology. Published by the University of Illinois
Press. Vol. LXVI, No. 1, January, 1967. Vol. LXVI, No. 4, October, 1967.
Journal of Inter-American Studies. University of Miami, Coral Gables, Florida. Vol.
IX, No. 1, January, 1967. Vol. IX, No. 2, April, 1967. Vol. X, No. 2, April, 1968.
Latin America. Stechert-Hafner, New York, N. Y., catálogo 359, 1968.
Latin American Theatre Review. Center of Latin American Studies, University of
Kansas. No. 1/2, Spring, 1968.
Nisenan Texts and Dictionary. By Hans Jorgen Uldall and William Shipley, University of California Publications in Linguistics. Vol. 46, 1966.
Papers of the Michigan Academy of Science, Arts, and Letters. The University of
Michigan Press, Ann Arbor. Vol. LI, 1966. Vol. LIII, 1967.
Science Bulletin. The University of Kansas. Vol. XLVIII, No. 2, September, 1968.
Vol. XLVIII, No. 1, September, 1968. Vol. XLVIII, No. 3, September, 1968. Vol.
XLVIII, No. 4, September, 1968.
Shakespeare -The Roman Plays- by Derek Traversi, Stanford University Press
Stanford, California, 1961.
Symposium. A quarterly journal in modern foreign literatures, published by Syracuse
University Press, Vol. XXI, No. 1, Spring, 1967. Vol. XXII, No. 2, Summer, 1968.
Vol. XXII, No. 3, Fall 1968.
Temas Universitarios: Seminario de Paracas, Perú. The University of Kansas, Center
of Latin American Studies, October, 1967.
The Hispanic American Historical Review. Published in cooperation with the Confe-

729

�INGLATERRA:

rence on Latin American History of the American Historical Asociation. Published
quarterly by the Duke University Press. November, 1966. Vol. XLVII, No. 2, May,
1967. August, 1968.
.
The Journal of Aesthetias and Art Criticism. Published quarterly by th~ Amencan
Society for Aesthetics at Wayne State University. Vol. XXV, No. 2, Wmter, 1966.
Vol. XXV, No. 3, Spring, 1967. Vol. XXVI, No. 3, Spring, 1968. .
The Personalist. An international review of Philosophy, Religion, and Literature. T_he
School of Philosophy The University of Southern California, Los Angeles, Calif.,
Vol. XLVIII, No. 1, January, 1967. Vol. XLVIII, No. 2, April, 1967. Vol. XLVIII,
No. 4, October, 1967. Vol. XLIX, No. 2, Spring, 1968.
.
.
The Philosophical Review. Edited by the Sage School of Philosophy, Comell Uruvemty.

Bttlletin of Hispanic Studies. Liverpool University Press. Vol. XLV, No. 1, January,
1968.
The British Journal of Aesthetics. Published for the British Society of Aesthetics by
Thames &amp; Hudson Ltd. London, WCl. Vol. 8, No. 3, July, 1968.

ITALIA:

Annales de L'Université de Paris. Revue Trimestrielle, a la Sorbonne, París. 36 Année,
No. 4, Octobre-Décembre, 1966. 37 Année, ·No. 1, Janvier-Mars, 1967. 37 Année,
No. 3, Juillet-Septembre, 1967. 37 Année, No. 4, Octobre-Décembre, 1967.

CAsULA, MARro, L'Illuminismo Critico. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofia dell'Univer.sita' di Genova, 1967.
CucrnFFO, MrcHELE, Morale e Politica in Rosmini. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofia dell'Universita' di Genova, 1967.
DENTONE, ÁDRIANA, ll Problema Morale in Romagnosi e Cattaneo. Pubblicazioni dell'
Istituto di Filosofia dell'Universita' di Genova, 1968.
MANGANELLI, MARIA, Persona e Personalítii nell'Antropologia di Antonio Rosmini. Pubblicazioni dell'lstituto di Filosofía dell'Universita' di Genova, 1967.
PrGNOLONI, EMILIO, Genese e Sviluppo del R osminianesimo nel Pensiero di Michele F.
Sciacca. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofía dell'Universita' di Genova, Vol. II,
1967.
ROGGERONE, GmsEPPE AGosTINO, James e la Crisi della Coscienza Contemporanea.
Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofía dell'Universita' di Genova, 1967.
SALMONA, BRUNO, La Libertii in Plotino. Pubblicazioni dell'lstituto di Filosofía dell'
Universita' di Genova, 1967.
VERONDINt, ENRICo, Lettere sulla Spiritualita Rosminiana. Pubblicazioni dell'Istituto
di Filosofía dell'Universita' di Genova, 1966.
Giornale di Metafisica. Rivista bimetrale di filosofia, diretta da Michele Federico
Sciacca, Universita di Genova, Anno XXII, No. 4-5, Luglio-Ottobre, 1967.
Giuseppe Rensi, Atti della '"Giornata rensiana" (30 aprile, 1966). Pubblicazioni
dell'I~tituto di Filosofía dell'Universita' di Genova, 1967.
Il Mito della Pena. Archivo di Filosofía, Organo dell'Istituto di Studi Filosofici.
Direttore En rico Castelli, 1967.
Pubblicazioni dello lstituto di Studi Filosofici e del Centro lnternazionale di Studi
Umanistici. R oma, 1968.

GRECIA:

JAPON:

Bulletin de Bibliographie Hellénique. Ministere a la Présidence du Conseil, Direction
Générale de la Presse, Direction des Etudes. No. 12, Vol. III, 1966. No. 14, Vol.
IV, 1967. No. 15, Vol. IV, 1967.
Hellas. Ministry to the Prime Minister, Press and lnformation Department, No. 4,

Bigaku. Is published quarterly, in collaboration with Bijutsu Shuppan-sha by the
J apanese Society for Aesthetics, c/ o Faculty of Letters. Tokyo University, Tokyo.
Vol. 18, No. 1, June, 1967. Vol. 17, No. 3, December, 1968. Vol. 18, No. 4, March,
1968.

July, 1968.
.
.
The Policy Sciences. -Recent Developments in Scope and Method. Edited _by Daruel
Lemer and Harold D. Lasswell. Stanford University Press. Stanford, Calif.
The Psychological Record. A quarterly journal in theoretical and experimental psychology. Published at Denison University, Granville, Ohio. Vol. 17, No. 1, January,
1967. Vol. 17, No. 4, October, 1967.
The Role of Manuel Doblado in the Mexican Reform Movement 1855-1860. The
University of Texas, Austin, August, 1967.
The Southern Review. Published quarterly at Louisiana State University. Baton Rouge,
Louisiana. Vol. II, New Series October, 1966. Vol. 111, No. 2, April, 1967. Vol.
III, No. 4, October, 1967.
.
.
The Story of Fabian Socialism. Por Margaret Cole. Stanford Uruvemty Press, Stanford,

Calif., 1961.
The University of Kansas Science Bulletin. University of Kansas. Lawrence, Kansas.
Nos. 18, 19, 20, December, 1966.
.
Twenty Years of Stanford Short Stories: Edited by Wallace Stegl;ler ~nd Richard
Scowcroft with Nancy Packer. Stanford University Press. Stanford, Cahf., 1966.

FRANCIA:

/

February, 1968.
MEXICO:
HOLANDA:
Het Spaans, Portugees en Ibero-Amerikaans lnstituut. Utrecht, 1967•

730

DE MORFI, FRAY JUAN AGUSTÍN, Diario y Derrotero (1777-1781). Publicaciones del
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Serie: Historia, 1967.

731

,/

�GÁMEZ, BENITO, La Decisión. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1967. Once treinta a.m. 1968.
GARCÍA ROBLES, ALFONSO, El Tratado de Tlatelolco -Génesis, alcance y propósitos
de la proscripción de las armas nucleares en la América Latina. El Colegio de México, 1967.
ORTIZ Gn., CARLOS, EL candidato llega mañana. Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey, 1967.
ROJAS GARCIDUEÑAs, MANUEL, Apuntes sobre Historia de las Ciencias Naturales. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1967.
RosENBLAT, ANGEL, La Población de América en 1492, viejos y nuevos cálculos. El
Colegio de México, 1967.
ScHULMAN, IvAN A., Génesis del Modernismo. Publicaciones de El Colegio de México
y Washington University Press. Segunda edición, 1968.
Abside_, revista de cultura mexicana, Año XXVIII, No. 2, Abril-Junio, 1964. No. 3,
Julio-Septiembre, 1964. No. 4, Octubre-Diciembre, 1964. No. 1, Enero-Marzo, 1965.
No. 2, Abril-Junio, 1965. No. 4, Octubre-Diciembre, 1965. No. 1, Enero-Marzo,
1966. No. 1, 1967. No. 2, 1967. No. 2, 1968.

PERU:
Letras. Organo de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima. Año XXXVI, Nos. 72-73, 1964.
PUERTO RICO:
Asomante: Revista de la Asociación de Graduadas de la Universidad de Puerto Rico,
San Juan. Año XXII, Vol. XXII, No. 3, Julio-Septiembre, 1966. Año XXIII, Vol.
XXIII, No. 1, Enero-Marzo, 1967.

URUGUAY:
Revista Histórica. Publicación del Museo Histórico Nacional, Montevideo, 1959, Año
LIII, Nos. 85-87. Nos. 97-99, Diciembre, 1962.

Bibliografía Histórica Mexicana. El Colegio de México. No. 1, 1967.
Boletín del Archivo General de la Nación. Secretaría de Gobernación, Archivo General de la Nación, Palacio Nacional, México. Tomos de 1965 y 1966.
Educación Superior, Ciencia y Tecnología en el Desarrollo Económico de México. Un
estudio preliminar, por Víctor L. Urquidi y Adrián Lajous Vargas. El Colegio de
México, 1967.
Et Caetera. Revista de cultura. Guadalajara, Jal., No. 6, Año II, Julio, 1967. No. 7,
Año II, Octubre, 1967.
Factores Sociológicos de la Fecundidad. Ronald Freedman, Kingsley Davis, Judith
Blake. El Colegio de México, 1967.
Historia Mexicana. El Colegio de México, No. 69, Julio-Septiembre, 1966. No. 1, JulioSeptiembre, 1967. No. 2, Octubre-Diciembre, 1968. No. 3, Enero-Marzo, 1968.
La Educación Pública entre los Aztecas: una Crítica de las Fuentes y de la Bibliografía
Secundaria. Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey. Serie: Historia, 1968.

VENEZIA:
ATTI. Istituto Veneto di Scienze, Lettere ed Arti. Tomo CXXV, Anno Accadernico
CXXIX, 1966-67.
VENEZUELA:
Catálogo de la Investigación Universitaria. Universidad Central de Venezuela, 1960-63.
Catálogo de Revistas Científicas. Universidad Central de Venezuela, 1959.
Cultura Universitaria. Revista de la Dirección de Cultura de la Universidad Central
de Venezuela, Abril-Junio, 1966. Julio-Septiembre, 1966.
Oriente. Revista de Cultura de la Universidad de Oriente, Cumaná, Año 1, No. 1,
Septiembre, 1966.

La Palabra y el Hombre. Revista de la Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver., No.
40, Octubre-Diciembre, 1966. Enero-Marzo, 1967. No. 42, Abril-Junio, 1967. No.
43, Julio-Septiembre, 1967.
Memoria de El Colegio Nacional. Editorial de El Colegio Nacional, Tomo VI, No.
1, Año 1966.
Mesoamerican Notes. Department of Anthropology, University of the Americas, A. C.,
México, 1966.
Primeras Exploraciones y Poblamiento de Texas (1686-1694). Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Serie: Historia, 1968.
Resurgimiento. Revista cuatrimestral de los estudiantes franciscanos de la Prov. de
Sn. Francisco y Santiago de Jalisco en México. Año XXIV, No. 1, 1968.
Universidades. Unión de Universidades de América Latina, Hemeroteca Universitaria
Latinoamericana, México. 0ctubre-Diciembre, 1966. No. 27-28, Enero-Junio, 1967.
No. 29, Julio-Septiembre, 1967.

732

V

733

.

�T erminóse de imprimir el día 8
de marzo de 1969, en los Talleres de la Editorial ]us, S. A.
Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El tiro
fue de 1,000 ejemplares.

0856

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143016">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143018">
              <text>1969</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143019">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143020">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143021">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143022">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143040">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143017">
                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1969, No 10, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143023">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143024">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143025">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143026">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143027">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143028">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143029">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143030">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143031">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143032">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143033">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143034">
                <text>01/01/1969</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143035">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143036">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143037">
                <text>2017273</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143038">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143039">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143041">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143042">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143043">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13775">
        <name>Antonio Machado</name>
      </tag>
      <tag tagId="11406">
        <name>Bárbaros</name>
      </tag>
      <tag tagId="13898">
        <name>Bartolomé de las Casas</name>
      </tag>
      <tag tagId="13896">
        <name>Encrucijada</name>
      </tag>
      <tag tagId="13899">
        <name>Estructura económica</name>
      </tag>
      <tag tagId="13900">
        <name>Estructura social</name>
      </tag>
      <tag tagId="13897">
        <name>Marcel Proust</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5332" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3896">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5332/HUMANITAS._1969._Ciencias_Sociales.ocr.pdf</src>
        <authentication>46f379e06cbbeb9a8eafeea677dac21b</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146741">
                    <text>-

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�DE LO NACIONAL A LO INTERNACIONAL

LIC.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad de Nuevo León

circunstancias prevalecientes en el mundo, se observan ciertas corrientes de pensamiento que necesariamente se reflejan en
la actitud del hombre frente a los problemas que le aquejan, destacándose en
forma clara el importante proceso que va de lo nacional a lo internacional, en
una época que está caracterizada por esa tendencia.
DENTRO DE LAS ACTUALES

Como determinados acontecimientos lo ponen de manifiesto, algunas ideas
inspiradas en doctrinas, cuando no la doctrina misma, ha venido modificando o substituyendo a otras que tuvieron su vigencia en el orden de lo nacional, las que ahora parecen diluirse frente a ese proceso de integración internacionalista,1 y de hecho, no solamente ha operado, tanto el incontenible
avance científico, proyectado a lo tecnológico, como la llamada explosión
demográfica a escala mundial, sino también lo ideológico -cuya naturaleza
habría que estudiar de acuerdo con la forma que modernamente se le utiliza-, la que ha venido colocando a los hombres en grandes zonas diferentes de pensamiento y de acción, advirtiéndose, frente al fenómeno natural
internacionalista, los síntomas de una pretendida nueva forma o tendencia de
internacionalización ideológica, distinta en fines y ser a la primera.
De acuerdo con nuestro punto de vista, cabe aclarar que el tema de nuestro estudio, obedece fundamentalmente a las causas naturales mencionadas, o
sea -para no citar sino a las más importantes-, la explosión demográfica
a escala mundial y el alto nivel del progreso científico con sus naturales influencias y consecuencias, pese a los inconfesables designios de cualquier
ideología carente de ética en su doctrina, que tenga contenido y afanes de
1

Lic. ALBERTO GARCÍA Gó1rnz. Internacionalismo y Universalismo. Humánitas, vol.
V, p. 533. Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, 1964

597

�'I

dominio mundial (libido dominandi) y que se pretenda imponer a través de
una "coexistencia pacífica", en tanto llegan otros acontecimientos, como si
la Humanidad no pudiera encontrar otro camino para dignificarse y cumplir con su destino histórico dentro de ese turbio devenir y no caer en la esclavitud "ideológica" materialista, que lleva al hombre por caminos que no
no son los del amor, la caridad y la comprensión, únicos medios viables para
una posible integración de verdadera convivencia internacional.
Así, es necesario establecer el proceso natural de la internacionalización, el
que no es compatible con cualquier paralelismo de otra índole, ni con los vicios y falacias congénitas de una pretendida internacionalización de carácter
puramente ideológica. En otras palabras, la realidad sociológica internacional que apunta una dinámica hacia la posible integración internacional, encuentra sus causas principales en los citados factores de la explosión demográfica en un aspecto y, por otro, en los adelantos notables de la ciencia.
Claro está, que en el trasfondo se encuentra otra serie de importantes elementos cuya conjugación y precipitación queda sujeta a las presiones que
de todo orden se operan en el seno de las sociedades nacionales, los &lt;fue también coadyuvan en ese proceso, pero que no son estudiados aquí.
Tomando en cuenta el innegable grado de influencia que en los tiempos
modernos ha venido cobrando el hecho de lo ideológico, es consecuente el
que se haya despertado un interés por su estudio, así como el de su influencia en las diferentes comunidades sociales, hecho que es analizado por los
tratadistas a través de materias aplicadas a ese campo, así como en importantes obras y estudios, tomando en cuenta, además, su empleo como anna
de penetración política y de conquista.
Por lo que respecta a lo ideológico, considerado como una corriente de
pensamiento que opera del exterior hacia el interior, ya se ha advertido desde las comienzos de la última Guerra Mundial, la prevención en contra de
ella, en medidas legislativas con un carácter penal proteccionista, no solamente de naturaleza anti-bélica,2 las que, en la mayoría de los casos, no tuvieron la eficacia que hubiera sido de desearse, atentos a los resultados negativos que hubo de contemplarse.
De acuerdo con el aforismo: "Las ideas no tienen fronteras", resulta innegable que lo ideológico ha venido tomando un inusitado incremento, como así fue posible observarlo, por ejemplo, en los graves disturbios reciente• En México, el llamado Delito de Disolución Social, contemplado en los artículos
145 y 145 bis, del Código Penal para el Distrito y Territorios Federales. En Estados
Unidos de Norteamérica, en disposiciones legales, en la existencia de un Comité encargado de contrarrestar las actividades anti-Norteamericanas y en la gran mayoría de

mente acontecidos en diversas partes del mundo, los que tienen una sospechosa sincronización y que aunado a otros motivos e inquietudes características de las juventudes de nuestro tiempo, han producido un debilitamiento
de afirmación nacional al seguirse una línea ideológica y política de repercusión internacional.
Así, pues, este proceso ideológico que se ha venido operando cada vez con
mayor intensidad en un radio siempre creciente, ha arrollado ideas y conceptos que, hoy por hoy, resultan obsoletos para ese proceso, o bien han
caí~o en el_ anacronismo o la ineficacia, o, en última instancia, ese proceso
es. inadvertido por la masa --otro fenómeno moderno--, que es nutrida y
onentada en fuentes extrañas a su propio ser y estilo de vida, dentro del límite
de lo nacional, masa que resulta fácil presa de control en manos de expertos
de agitadores o de políticos, los que para sus propósitos, en algunos de lo:
casos, anteponen su interés personal, al de su nación y utilizan todos los modernos cuanto poderosos medios a su alcance -como profesionales-- para
atacar los puntos débiles de esa masa, alcanzando casi siempre con éxito las
metas propuestas. Además, no es un simple juego de palabras el entender
que no es lo mismo nutrirse que ser nutrido, referido esto a la cuestión intelectual.
Por lo que respecta al hecho social de la masificación, característico de las
modernas sociedades y que aparece como producto inmediato de la explosión
demo~áfica, a su vez ha permitido la ósmosis ideológica con mayor celerid~d, s1 se ~ºn:1ªn. :n cuenta las presiones y la menor resistencia, lo que permite la soc1ahzac1on gradual, encontrándose el hombre atrapado en alguna
de las estructuras que forman la gran red. Esto ha provocado un cambio en
la ubicación y estimación de la persona al ser convertida en individuo con
las trascendentes consecuencias que son de apreciarse.
'
Con razón Peter A. Calver ha escrito: "Dentro de la terminología angloamericana, la formación de las actitudes políticas entre los elementos de un
grupo humano se califica generalmente de socialización política. Este término indica que se trata de una operación entre una serie más vasta de operaciones sociales estudiadas por los sociólogos, gracias a las cuales el individuo puede ser admitido en el seno de la comunidad e instruido acerca de
la manera de comportarse en relación con ella".3 Debemos recordar también
'
la frecuencia con que se utiliza el concepto de "cultura de masas".
La Nación. Por lo que respecta a la Nación, y su derivado, la nacionalidad, se ha afirmado que se originan con la presencia del Estado, sin em. • C. F. Gabriel Almond y James S. Coleman, editores: The Politics of the Deuelopmg Areas. Princeton, N. J., 1960, (pp. 26-31). Citado por Peter A. Calvert. La Formación de las Actitudes Políticas. Aportes No. 7. Enero 1968.

países.

599
598

�bargo, no es posible confundir a la concreción jurídica de lo sociológico cuya
raíz está en la Nación misma, siguiendo el proceso natural de su desarrollo
a través del tiempo.
Así, Recaséns Siches eslima que la Nación, elemento básico de la nacionalidad en el sentido en que hoy empleamos esta palabra, es una sociedad
moderna. Aunque el hombre es conocido desde antiguo, hasta entrada la
Edad Moderna, no se formó ninguna estructura nacional en el sentido que
hoy damos a esta expresión, pero en cambio, antes de que se formaran
las modernas nacionalidades encontramos comunidades, las cuales desempeñan un papel parecido al que hoy le corresponde a la Nación, en los pueblos adelantados, y las cuales, aunque con características diferentes, vienen en
el fondo a significar algo parecido a lo que la Nación hubo de significar
después. Así, por ejemplo, las tribus, las confederaciones de tribus y la CiudadEstado de la antigüedad clásica.4
La Nación, de acuerdo con las concepciones que de ella se tienen, se nutre
de sus propias substancias, o sea de ideas y conceptos que, con mayor o menor
grado de eficacia, con aciertos o con errores, ha hecho suyos, los que a su vez,
han hecho permisible el florecimiento de determinadas instituciones políticas
-en el más alto nivel del concepto de política-, especialmente en aquellos
pueblos que han tenido el acierto de crearlas, adecuándolas a su tradición
histórica y a su peculiar forma de ser, lográndose así su mejor asimilación y
perfeccionamiento. De la inobservancia de esto último, algunas naciones han
lamentado graves consecuencias.
Interesante, pues, resulta el caso observado hasta el presente, de uno de
los conceptos que han tenido mayor arraigo entre las diversas comunidades
del mundo: la Nación. Y es precisamente este concepto, cuya historia se
remonta inicialmente a formas de agrupamiento humano que alcanzaron una
mayor cohesión social, el que ha llegado hasta nuestro tiempo y cuyo valor sobrepasa una mera circunscripción de tipo sociológico, ya que sus raíces han
penetrado profundamente en el alma humana, desde sus primeras manifestaciones, hasta llegar -equivocadamente, por cierto-, a los excesos negativos de un nacionalismo exacerbado, mal entendido y peor practicado.

Mas si el concepto de Nación, que en nuestro tiempo parece -dentro del
proceso mismo de la evolución histórica-, y bajo la influencia del internacionalismo, como próximo a convertirse en inoperante, esto no significa que
haya perdido todavía su plena validez sociológica, jurídica y política. Es también probable que tal eventualidad no acontezca, por más que determinados
hechos permitan registrar la presencia de tendencias hacia ese fin.
• REcASÉNs Sicm:s. Sociología, p. 451.

600

Sobre este último punto resulta interesante observar cómo en el campo
de lo económico se han venido sucediendo determinados hechos en América
Latina que son elocuentes en lo que se refiere a un tipo de internacionalización, que bajo el nombre de integración, y dentro de la estructura internacional, aparece como integración internacional, obedeciendo a la tendencia
que venimos señalando.
Entre los días 8 y 26 del mes de julio de 1968, se llevó a cabo, en La Paz,
en la sede del Instituto Boliviano de Estudios y Acción Social (IBEAS), un
curso sobre "Bolivia y la Integración de América Latina", organizado por el
INTAL (Instituto para la Integración de América Latina), bajo los auspicios
del Banco Central de Bolivia.5
En el discurso de clausura del director del INTAL, señor- Gustavo Lagos, se
advierten en algunos de sus conceptos, ideas sumamente reveladoras de la tendencia internacionalista, que si bien están inspiradas en la integración, en boca
de una autoridad en la materia, resultan de la mayor importancia. He aquí
algunos pasajes: ..."Cabe destacar, en primer término, que el proceso de
integración económica ofrece ventajas indudables a la economía boliviana y
por ello la política del Gobierno de Bolivia de decidido apoyo a la integración
constituye una clara interpretación de los auténticos intereses nacionales y
de la vocación histórica de Bolivia dentro de América Latina. Como si los
fundadores de esta nación hubieran tenido el presentimiento del rol estratégico que el país podía jugar en el proceso de integración económica, le dieron
el nombre que hoy lleva, derivado del propio nombre del gran libertador,
precursor y primer actor del movimiento de unidad latinoamericana. Porque
dentro del proceso general de América Latina, Bolivia aparece como un país
puente colocado por la geografía y por la historia en un lugar de encuentro
de los distintos esquemas de integración que se están desarrollando. Su ingreso
a la ALAC ( Asociación Latinoamericana de Libre Comercio) le ofrece un
gran mercado para el desarrollo de sus planes en los distintos sectores productivos, y le permite la concertación de acuerdos sectoriales, generales o parciales en el ámbito del Tratado de Montevideo. En su calidad de país de menor
desarrollo económico relativo, Bolivia puede obtener ventajas no extensivas y
además está autorizada por la Resolución 176 para llevar a cabo el programa
de liberación comercial en condiciones más favorables. Ello le permite formular una política de negociaciones que no comprometa el cumplimiento de los
objetivos nacionales, como ya se demostró en la primera negociación de Bo• Boletín de la Integraci6n. Agosto 1968, pp. 462 y 463. Buenos Aires, Argentina.

601

�livia en la ALAC, durante el séptimo período de sesiones ordinarias de la
conferencia.
"Su ingreso al Grupo Andino la vincula a un conjunto de países y a un
esquema de integración destinado a desempeñar un papel estratégico dentro de
la integración general de América Latina. Este ingreso no solamente responde
a imperati~os de s~ geografía sino que también le permitirá gozar de un régimen especial, con1untamente con Ecuador, en el acuerdo andino en o-esta.,
"
b
c1on...
Termina, el señor Lagos con estas palabras: "Cuando se organizaba en
Mendoza el Ejecutivo Libertador que habría de liberar a Chile, alguien pre~tó a San_ Martín por qué siendo él argentino se interesaba tanto por la
mdependenc1a de Chile. Y el gran General respondió: 'mi país es la América
entera Y me importa tanto la independencia de Chile como la independencia
de las Provincias Unidas del Río de la Plata'. Es el espíritu contenido en
:sta gran afi~mación el que podrá hacer posible esta segunda etapa de nuestra
md~~endencia. que es la integración de América Latina. Unidos en una gran
nacton de naciones como sería una América Latina integrada, no diviso tarea
alguna que esté fuera de nuestro alcance. Mas para ello necesitamos compenetramos del espíritu sanmartiniano y considerar que el desarrollo de cada
uno de nuestros países es tan importante como el desarrollo de los demás países
latinoamericanos. Es dentro de este espíritu que hizo posible la primera independencia de América Latina..."
Ciertamente vamos de lo nacional a lo internacional, mas si esta mutación,
hoy por hoy, un tanto prematura, supondría, en principio, un nivel internacional
e~ el que ~ igualdad permitiese tal mutación; una igualdad que comprendiendo los diversos factores operantes en el seno de lo social, de lo económico
de lo religioso, de lo jurídico y de lo político, pero sobre todo de lo cultural'
permitiese tal cambio, lo 9ue, a ojos vistas, por ahora resulta imposible d;
alcanzar de acuerdo con un somero análisis de las diversas situaciones de esos
órdenes nacionales a nivel internacional, máxime que las bipolaridades, riqueza-pobreza, cultura-ignorancia, fuerza-debilidad -que son reflejos vivos del
ser del hombre-, destruyen cualquier intento actual de una factible posibilidad a ese respecto en el plano de lo internacional.
No se ignora, por otra parte, la nobleza de los postulados internacionales
contenidos en el Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas y que resulta
un patétic~ reconocimiento de la infortunada realidad internacional, al proclamar la igualdad de los Estados, como principio, cuando en la parte relativa
se asienta: "reafirmar la fé en los derechos fundamentales del hombre en la
dignidad y el valor de la persona, en la igualdad de derechos de ho:ibres y
mujeres de las naciones grandes y pequeñas. .. Establece también el artículo 2

602

"

de la propia Institución: ( 1). La Organización está basada en el principio de
la igualdad soberana de todos sus miembros.
Esta colocación de desigualdad de las situaciones nacionales en el plano
internacional, permite inferir determinadas consecuencias y de que estamos
también ante la posibilidad -trágica expectativa- de que no solamente se
paralicen los intentos o el proceso mismo de la integración internacionalista,
sino que esa desigualdad que, como fermento, es propicia para que se produzca un conflicto bélico como nunca antes lo padeciera la Humanidad. Posibilidad que nos lleva a la conclusión de que se ha llegado -tomando en cuenta
las características y posibilidades de ese futurible bélico-, a dos situaciones que
en síntesis son definitivas: la guerra -problema central del Derecho Internacional- y la paz.
En el caso de la primera, o sea el empleo de la violencia para la solución
de los conflictos como arma suprema y como ultima ratio, ha determinado
importantes y profundos cambios en las sociedades de todos los tiempos, sólo
que ante la eventualidad de un conflicto bélico, dada la enorme y total potencialidad destructiva de los medios a emplearse, ya que ahora se trata no
de una guerra limitada, sino de una guerra total, colocan a la Humanidad
ante la situación imposible de rehacerse y sí de fenecer ante tal circunstancia.
Lo nacional, como parte de un todo afectado, dados esos medios destructivos,
desaparece, no ya por factores de proceso integrativo de carácter internacionalista, sino por la amenaza o aplicación de la violencia física, cuyas consecuencias serían definitivamente aniquilantes y destructoras, si se toma en cuenta que ahora las causas -cuya conjunción se presenta por primera vez en la
historia- son totalmente distintas a cuantas hayan operado en el pasado.
O bien, cabría la posibilidad de la integración impositiva -ante el temor- de
un solo bloque, que a su vez fundiría lo nacional y lo internacional.
En el otro aspecto de la cuestión, la paz, en última instancia, sería el camino
que permitiera la posibilidad del proceso gradual de integración de tipo internacional por sus propias fuerzas naturales, lo que significaría una serie de
problemas relativos de ese proceso, no solamente difíciles, sino sumamente complejos para ser superados sino con el paso del tiempo. Lo que parece utópico,
si se miden los futuros alcances, tanto de la explosión demográfica mundial,
como de la incontenible marcha del proceso científico, o bien, de la conjunción de ambos, lo que al menos permitiría un intento de integración. Y de aquí,
entre la antítesis guerra-paz, se llegaría, en última instancia, al problema, al
eterno problema del predominio de la razón o de la fuerza. Habría que estudiar las posibilidades de lo ideológico, que sirviendo a los fines de la violencia
dejaría postergada a la propia razón, al convertirse en un fin y no en un medio
603

�para llegar al entendimiento del que tanto necesitan los hombres de nuestro
tiempo.
Por lo que toca al tema de nuestro breve estudio, vemos que la tendencia
internacionalista se puede apreciar en múltiples aspectos. Hemos escogido un
artículo escrito por Jaume Miravitlles en que bajo el título de "Imperios
Verticales", el escritor advierte esa tendencia, cuando afirma: "Ha sonado,
-se dice- la hora de poner las bases de la unidad mundial. Las técnicas industriales de que dispone el hombre, los fabulosos avances tecnológicos en el
transporte y en la comunicación, hacen posible aquel proyecto hasta ahora
quimérico. Tenemos ya satélites artificiales capaces de proyectar a un auditorio mundial, programas de televisión, se está trabajando en sistemas que
podrían llevarnos a cualquier lugar de nuestro planeta en pocos minutos. Teóricamente, es perfectamente posible trabajar en Nueva York y vivir en la Costa
Azul. Es decir, teóricamente, estamos preparados para hacer de toda la Tierra
una unidad económica y social. ¿Lo estamos política y culturalmente? ¡ Ciertamente no!
"Vivimos en una época -agrega el autor- , de significativa contradicción:
a medida que se uniforman las formas materiales de la vida, se exacerban los
particularismos locales, no ya desde el plan de nación, sino desde el más elemental de la región, comarca o tribu. Esta reacción no es necesariamente negativa y constituye una defensa saludable de la originalidad de la persona humana que se resiste a convertirse en un robot sin alma ni corazón".
Así, vemos que el fenómeno de la internacionalización, además de ser observado por el escritor, es un tema que interesa por igual a todos los hombres,
ya que todos los hombres estamos comprometidos en él, y es necesario reconocer
que esa realidad, que a primera vista pudiera parecer fácil de desentrañar
entre la urdimbre de complejos problemas, de interesadas actitudes ideológicas,
así como de la mayor diversificación de opiniones, y en el que, pese a los
esfuerzos realizados, la persona humana, la que debe ser considerada en primer
término como tal, se vé seriamente amenazada por los efectos deshumanizantes
de la masificación y por la penetración ideológica que está caracterizada precisamente por el ataque a su ética y a su dignidad, desconociendo el alto valor que representa, no como símbolo ni como número. De aquí que también sea
digno de alabanza el esfuerzo realizado en el seno de la Organización de las
Naciones Unidas, para rescatar, exaltando, el reconocimiento de los derechos
humanos, esencia y condición natural de la persona humana en momentos en
que tal reconocimiento, especialmente en la órbita de lo nacional, esos valores
de la persona no están debidamente realizados, pese a lo impecable o a la
intencionalidad en la letra y en el espíritu de las diversas legislaciones en el
mundo.

En la nación, el hombre encontró una de las formas más adecuadas para
verificar su propia proyección y la de sus congéneres. Esto así se demuestra
con un estudio comparativo en el plano histórico de las diversas instituciones
políticas de los pueblos y la historia tiene destellos de gran contenido humano
cuando se inicia la gestación de las nacionalidades. Ciertamente, cambian las
circunstancias en el tiempo y en el espacio, pero es bajo el influjo de ellas que
el hombre emerge --&lt;:orno persona-, dotado de los medios que le permitirían
· con el paso de los días, llegar al advenimiento de la democracia y este hecho
es bastante significativo, si se considera que la democracia es una de las más
completas formas políticas que el hombre haya podido alcanzar, y que, además,
habría de permitir el nacimiento, el desarrollo y el progreso de las propias nacionalidades, así como el afianzamiento de los valores morales y cívicos que le
darían un "porqué" más satisfactorio a su espiritualidad, pudiendo llegar así
a grandes expresiones, pese a lo elemental del concepto de lo nacional en sus
formas primarias.
"En efecto -dice Antonio de Luna- se creyó que el nacionalismo y su
aplicación a las naciones que todavía no habían logrado constituirse en Estados
independientes -'principio de las nacionalidades'- era una etapa necesaria
hacia el internacionalismo y no se dieron cuenta de que en lugar de ser el
apogeo del individualismo y la democracia, aplicación a las mismas de los
derechos del hombre y su mejor garantía eran la negación de los mismos. Ello
proviene de la confusión entre 'principio de autodeterminación' y 'principio
de las nacionalidades', que son cosas distintas. Para que ambos coincidieran
haría falta que la nación se definiera. como 'un plebiscito cuotidiano', como
upa asociación voluntaria de hombres que quiere vivir bajo un Estado que
los una; pero precisamente tal definición es una confusión de lo político con
lo nacional. Renán define al Estado, no a la Nación, dejándose llevar de la
sinonimia de ambos términos en francés. Pero lo que hace que la nación sea
problema, lo que explica que a partir de la Revolución francesa se haya convertido en la categoría suprema de integración social y política, es precisamente el que se la considera como algo objetivo -natural o metafísico; y
entonces, si la cualidad nacional es algo independiente de la voluntad, el
principio de las nacionalidades es, como sostiene Lord Acton, incompatible
potencialmente con la democracia, ya que "pone límites al ejercicio de la
voluntad popular y la sustituye por un principio más elevado". Si antropomórficamente se trasladan todos los derechos del hombre a las naciones, éstas conquistan la libertad, pero desaparece la de los individuos".6
• ANTONIO DE LuNA. Fundamentación del Derecho Internacional. Ponencia. Actas del
Primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional. Madrid. MCMLI.

605

604

�11

Pero no es posible soslayar la importancia trascendental del hombre con
sentimiento de nacional. Desde luego no son las formas más altas de su espiritualidad. Así tenemos la expresión de la cultura griega, o bien, el Siglo de
Oro hispánico, dentro de organizaciones humanas en donde la fórmula democrática incipiente empezaba a penetrar, ya fuera gracias a la Ciudad-Estado
o en las conquistas alcanzadas por los comuneros españoles.
Cuando los insurgentes de América luchaban por liberar a sus pueblos,
aspiraban a una democracia, en contra del despotismo, aunque las formas jurídicas no fueran en muchos casos de tal naturaleza.
Y cuando hablamos de esos comienzos de la Nación, no está por demás recordar que en el hoy distante año de 1899 podía decirse que Europa entera
estaba gobernada por solamente dos monarquías, dos Estados secundarios:
los Países Bajos y Suiza y una que otra villa libre de Alemania o de Italia eran
la excepción; dos monarquías, solamente dos: Inglaterra y Suecia, estaban
limitadas por instituciones parlamentarias, las otras no conocían las ventajas
y los inconvenientes del poder absoluto, más o menos temperados por las disposiciones personales de los "Déspotas Esclarecidos".7
He aquí que un nuevo actor, el Pueblo, comenzó a aparecer en la escena
internacional. Es en este punto que se observa una irresistible evolución: la
Filosofía Política de Bossuet no conocía más que el Estado. Montesquieu y
Voltaire mostraban más su simpatía por la Nación, y por su parte Rousseau
y Mably no admitían otra soberanía que la del Pueblo. Ciertamente, los Soberanos de aquel tiempo no reconocieron de buen grado la pretensión de sus
pueblos a disponer de su status político; la Santa Alianza se constituyó expresamente para liberar parcialmente de acuerdo con las manifestaciones, la renovación del espíritu revolucionario, o bien la institución de ese Pacto que
llegó a un resultado que los componentes no proveyeron ni imaginaron: el
evitarles a los pueblos oprimidos el sentimiento de su solidaridad.
Al presente -de ac;uerdo con Royssen-, la importancia de ese hecho es
posible resumirla de la siguiente manera: el problema de las nacionalidades
llegó a ser un "Affaire" internacional; en nombre de la paz, los aliados se
pusieron de acuerdo para constituir en común la policía de Europa; en nombre
de la justicia, las nacionalidades reclamaron la invocación de la conciencia
universal, como así es posible observarlo durante más de medio siglo, en la
prensa, en los debates políticos y en la literatura de toda Europa. El progreso
de las nacionalidades provino, lógicamente, del desenvolvimiento de las instituciones democráticas.8
• THEODORE RuYSEEN. Les Sources Doctrinales de l'ltiternacionalisme. Presses Universitaires. Vol. III, pp. 18 y sigs.
• Ibid., p. 134.

606

Dentro de las diversas teorías que lógicamente se han elaborado en tomo
a la nación, la que por su propia naturaleza ha despertado la atención de esclarecidos pensadores, se ha llegado a una división de ellas en naturalistas y
espiritualistas, siendo, por tanto, necesario buscar los elementos subyacentes en
el concepto, ya que en los tiempos modernos algunas ideas acerca de él, están
superadas, como acontece con la de raza, que ha sido declarada sin fundamento
por muchos autores que con sólidos argumentos han hecho evidente su carencia
de razón. Otros autores sólo se han detenido en algunos de los aspectos o de
los elementos fundamentales del concepto de la nación, olvidándose del todo.
Sin embargo, es posible extraer algunas notas esenciales que son características
y permanentes en la nación con objeto de ver qué posibilidades tiene la internacionalización, en el aspecto de su t;volución natural, que es en síntesis, el
objeto de nuestro apuntamiento.
En Francia -de acuerdo con J. T. Delos 9- y en los países que han seguido
su ejemplo, se ha superado la influencia de sus revoluciones, al despertar de la
conciencia nacional. No se ha hecho ningún llamamiento al sentimiento racial. La nación que se subleva, de 1789, es en realidad el "Pueblo Soberano"
que toma conciencia de sus derechos. Se alza contra un sistema político, contra
el feudalismo y contra la monarquía absoluta; reivindica los derechos del
hombre, y no los de su raza; invoca la razón y no la sangre; y no piensa en la
diversidad de las razas, sino para proclamar su igualdad ante el derecho y su
libertad.
Sin embargo -prosigue este autor- mientras esta forma del sentimiento
nacional ligado más tarde al ideal democrático, gana paso a paso y derrumba
la estructura política, aparece otra que no cesa, que no deja de ganar terreno
a su vez, bajo la influencia del pensamiento germánico principalmente, invoca
a los derechos históricos, la sangre y el suelo; cree en el alma colectiva, en las
fuerzas oscuras e instintivas que prevalecen en la vida de los pueblos y en el
desarrollo de sus instituciones sobre las decisiones de la libertad individual más
próxima a la naturaleza y a las condiciones físicas de la vida, menos política,
menos racial y más voluntariamente mística, esta concepción de la nación se
orienta por sí misma, hacia las diversas formas del racismo.
Pero si la Nación ofrece evidentemente al hombre un medio, conjuga, al
parecer, la acción de los elementos físicos como el territorio, el clima, y la de
los factores institucionales, históricos, políticos y sociales.
Del conjunto de conceptos que sobre la Nación se han elaborado y de entre
la diversidad de notas o elementos que se le atribuyen, destaca, predominantemente, la idea de comunidad, como elemento aglutinante, ya que todos los

• J.

T.

DELOS,

p. 38.

607

�atributos del concepto coinciden en esa característica en la que participan todos
los miembros de una determinada agrupación social. Sin caer en un vitalismo
exagerado, sin embargo, no es posible negar la existencia del ser contenido en
la nación, porque en última instancia, éste requiere de una organización, que
se traduce en vida comunitaria política, religiosa, cultural, social, etc., dentro
de un orden jurídico y social que es precisamente el que la caracteriza, haciéndola diferente de otras, y aunque resulte un tanto discutible la afirmación de
que la nación es un organismo vivo, al cual algunos autores la atribuyen hasta
alma y conciencia nacionales, como hipérboles románticas, es indudable que la
nación tiene en sus atributos esa comunidad que le otorga el sello característico de una personalidad, no solamente de naturaleza jurídica sino también
moral.
En la relación existente en las clásicas instituciones Nación y Estado y entre
los Estados y la Organización Internacional, se han venido observando ciertas
diferencias o bien, siempre bajo el influjo omnipotente de la soberanía -celosamente guardada y defendida en razón natural de la aparición de los pueblos
jóvenes-, como, en nombre de esa soberanía, paradójicamente, el Estado se
ha visto precisado a coordinarse con la soberanía de otros Estados y para
esto ha sido necesario superar muchos escollos para preservar lo inmaculado
de la propia soberanía, si bien en su nombre se han realizado grandes cambios
en el tiempo actual.
El hecho es que en nuestros días todos los Estados se han comprometido
moral y jurídicamente a participar en la resolución de los graves problemas
que aquejan a la Humanidad, no solamente en el ámbito de lo internacional,
sino que han utilizado a la Organización de las Naciones Unidas para recibir
ayuda en lo nacional. Tal es el caso de la preservación de la paz, tal es el
caso cada vez más importante de la participación de los Estados en la creación y fomento de las instituciones de tipo económico, como hubimos de ver,
de organismos para la educación, etc. Se podría preguntar si se llegará a la
situación de si el hombre, como persona, no encuentra ya el debido reconocimiento de protección en su esfera nacional, cuarido organismos internacionales
acuden en su ayuda. Lo ideológico tiene otros caminos y otras metas, atendiendo a que es o debe ser, producto de una doctrina, que tenga un profundo
contenido ético y humano, porque no es la desesperación ni la miseria las que
pueden conducir a la Humanidad a través de una ideología que preconiza la
violencia y el apoderamiento. No sería una ideología, sino una disfrazada actitud política con fines imperialistas la que arrastraría al hombre a su fin. ¿Sería la civilización, contradictoriamente hablando, la forma de conducir al
hombre a su final? Debemos pensar, por hoy, que si el proceso de internacionalización habrá de realizarse, el hombre debe poner su razón para conducirlo,
608

utilizando los frutos alcanzados por el progreso científico aplicado a la erradicación de los problemas que determinan el clima favorable para la proliferación de ideologías negativas y aniquilantes, recordando aquellas palabras
de aquel judío víctima de la persecución nazi, cuando las maldibujara en la
pared de su escondite:
Creo en el sol, aunque no brille,
Creo en Dios, aunque esté en silencio,
Creo en el amor, aunque esté escondido. ..10

'º Citado por IiARoLD

BLAKE WALKER.

Chicago Tribune. 2 de mayo de 1968' p. 2.

609
H39

�LA EDUCACIÓN EN EL MtXICO INDEPENDIENTE
Lrc. JoRGE PEDRAZA
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

EL LICENCIADO Y PROFESOR Germán Cisneros Farías, tiene un interesante estudio sobre el artículo tercero constitucional, en donde señala que "el primer
documento jurídico en materia educativa, de que tenemos noticia, es el que
se refiere a la Constitución Española de 1812".1 Esta Constitución, jurada en
Cádiz el 19 de marzo de 1812, entró en vigor en la Nueva España el 30 de
septiembre de ese mismo año.
Este primer antecedente constitucional del artículo tercero lo encontramos
en los artículos 131, 335, inciso quinto; y 366 al 370 de la Constitución Política
de la Monarquía Española:
Artículo 131. Las facultades de las Cortes son:
Vigésimasegunda: Establecer el plan general de enseñanza pública en toda
la Monarquía, y aprobar el que se formó para la educación del Príncipe de
Asturias.
Artículo 335. Tocará a estas diputaciones (provinciales) :
Quinto: Promover la educación de la juventud conforme a los planes aprobados; y fomentar la agricultura, la industria y el comercio, protegiendo a los
inventores de nuevos descubrimientos en cualquiera de estos ramos.
Artículo 366. En todos los pueblos de la Monarquía se establecerán escuelas
de primeras letras, en las que se enseñará a los niños a leer, escribir y contar,
y el catecismo de la religión católica, que comprenderá también una breve
exposición de las obligaciones civiles.
Artículo 367. Asimismo, se arreglará y creará el número competente de
1

GERMÁN CrsNERos FARÍAs. El Artículo Tercero Constitucional. Monterrey, México,

1965, p. 13.

611

�'

'l

universidades y otros establecimientos de instrucción, que se juzguen convenientes para la enseñanza de todas las ciencias, literatura y bellas artes.
Artículo 368. El plan general de enseñanza será uniforme en todo el reino,
debiendo explicarse la Constitución política de la Monarquía en todas las
universidades y establecimientos literarios, donde se enseñen las ciencias eclesiásticas y políticas.
Artículo 369. Habrá una dirección general de estudios, compuesta de personas de conocida instrucción, a cuyo cargo estará, bajo la autoridad del Gobierno, la inspección de la enseñanza pública.
Artículo 370. Las Cortes por medio de planes y estatutos especiales arreglarán
cuanto pertenezca al importante objeto de la instrucción pública.2
Con la conquista, la Nueva España dependió en su legislación de España.
Privada esta tierra de facultades legisladoras, sus negocios más importantes se
ventilaban en las Cortes Españolas. La vida de España llegaba tiempo después
a América.
En 1812, ante las Cortes de Cádiz, don Miguel Ramos Arizpe presentó una
memoria en la que apuntaba que "la educación pública es uno de los primeros
deberes de todo gobierno ilustrado, y sólo los déspotas y tiranos sostienen la
ignorancia de los pueblos para más fácihnente abusar de s~s derechos. ~a situación de estas cuatro provincias internas de Oriente, su sistema de gobierno
interior y en general de la monarquía tan notoria y prolongadamente aletargada han' influido desgraciadamente en que no se conozca en estas infelices provinci:s un establecimiento ordenado de educación popular. Sólo en la villa de
Saltillo, primera de la provincia de Coahuila, y en Monterrey, capital del Nuevo
Reino·de León, hay una escasa dotación fija para la subsistencia de un maestro
de primeras letras. Los presidios y villas de más numerosa población sostienen,
de los fondos de las c~mpafüas y contribuciones voluntarias de algunos padres
de familia, a algunas personas ineptas o de mala conducta con el nombre de
maestros que regularmente se entretienen en mal enseñar la doctrina cristiana,
siendo p~r lo común incapaces de enseñar principios de una regular educación
pública; en las haciendas que ocupan gran número de sirvientes, suele hab~r
también una u otra escuelilla, habiendo yo observado más de una vez el cuidado que se pone en que los hijos de los sirvientes no aprendan a escribir, por
creer algunos amos que llegando a esa que se llama ilustración, solicitarán.o_tro
modo de vida menos infeliz, rehuyendo la dura servidumbre en que han vivido
sus padres. ¡ Desgraciada juventud americana! ¿ Es posible que se intente re• Derechos del Pueblo Mexicano. Tomo III. XLVI Legislatura. México, 1967, p. 87.

612

primir las más bellas disposiciones de la naturaleza y mantener al hombre en
una brutal ignorancia para más fácilmente esclavizarlo? ..." 3
El panorama que nos muestra Ramos Arizpe es lamentable y habla precisamente de las cuatro provincias internas de Oriente, entre las cuales se encontraba el Nuevo Reino de León, con su capital: Monterrey, y una gran
cantidad de poblados, en donde apenas había un maestro de primeras letras
y en la mayoría de esos lugares ni siquiera eso.
El 22 de octubre de 1814 es sancionado en Apatzingán el Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana, en cuyo Artículo 39 se
estatuía que "La instrucción, como necesaria a todos los ciudadanos, debe ser
favorecida por la sociedad con todo su poder".4
El movimiento de Independencia, iniciado por Hidalgo, es consumado por
Guerrero e Iturbide y muchos hombres más. Es así como México se quita la
tutela de España y se inicia, en esta forma, una nueva vida: la vida del México Independiente.
"Con el movimiento de Independencia --es Larroyo quien habla- nacen
propósitos político-educativos suficientemente amplios para delimitar una tercera época: la de la enseñanza libre, que se caracteriza por un anhelo de organizar la vida pedagógica del país sobre la base de una política liberal; sin
embargo, aquí y allá se percibe la segunda intención de sustraer la dirección
educativa del influjo del clero para ponerla en manos del Estado (Valentín
Gómez Farías). Dicho ideal nutre la doctrina que sustentan los destacados
políticos de la educación, hasta la época de la Reforma". 5
El cuatro de octubre de 1824 es sancionada por el Congreso General Constituyente la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, en cuyo
Artículo 50, fracción I, señala las facultades exclusivas del Congreso:
1. Promover la ilustración: Asegurando por tiempo limitado derechos exclusivos a los autores por sus respectivas obras, estableciendo colegios de marina, artillería e ingenieros; erigiendo uno o más establecimientos en que se
enseñen las ciencias naturales y exactas, políticas y morales, nobles artes y
lenguas: sin perjudicar la libertad que tienen las legislaturas para el arreglo
de la educación pública en sus respectivos Estados" .6
El Congreso General Constituyente de 1824 tomó como sinónimo de la palabra instrucción el vocablo ilustración, según se puede apreciar en el texto
anterior.
• lbid., p. 88.
• lbid, p. 88.
• FRANCISCO LARROYO. Historia Comparada de la Educación en México. Editorial
Porrúa, S. A. México, 1964, p. 41.
• Derechos del Pueblo Mexicano, p. 89.

613

�Tan pronto como se consumó la Independencia se habló ya de trabajar
por la educación popular. En 1825, el Primer Presidente de la República,
general don Guadalupe Victoria, al cerrar -precisamente el 21 de mayoel período de sesiones ordinarias de la Cámara, expresó:
"El poder ejecutivo no ha perdido ni puede perder de vista la moral y la
ilustración, y por lo que a ésta hace, una Junta está actualmente entendiendo
en un proyecto grandioso de enseñanza pública, a fin de que los mexicanos no
tengan que ir a buscar socorros a otros países". 7
Pero, es ya bien sabido, sólo fueron proyectos. Así vemos, en informes sucesivos, cómo se lamenta Guadalupe Victoria.
Las Escuelas Lancasterianas.

La primera manifestación escolar, fuera de las causas que habían guiado
la educación durante el largo período de la Colonia, la constituyen las Escuelas Lancasterianas ( 1822) que por más de 70 años habían de influenciar
con su estilo peculiar. La Compañía Lancasteriana se fundó el 22 de febrero
de 1822.
Señalaremos aquí que las Escuelas Lancasterianas deben su nombre a José
Lancaster, nacido en Inglaterra en 1778 y quien intentó la transformación de
la sociedad mediante la instrucción de las clases más humildes.
La Compañía Lancasteriana en México recibió desde 1823 subsidio oficial
que fue incrementándose con el tiempo y además le fueron donados varios edificios. Su influencia fue decisiva en 1840 al grado que, el 26 de octubre de
1842 fue erigida en Dirección General de Instrucción Primaria en toda la Nación. Durante los tres años que tuvo ese carácter oficial, la Compañía abrió
escuelas primarias y escuelas normales en varias ciudades de la República.
Algunos autores púntualizan las principales características de este sistema:
1. Utilizar a los monitores, alumnos mayores y adelantados, para instruir a
los pequeños y menos avanzados; los monitores recibían del maestro las instrucciones del caso, se rodeaban de diez o veinte alumnos y repetían las lecciones.
2. Los "ínspectores" vigilaban a los monitores, distribuían el material e indicaban al maestro quiénes de los alumnos debían ser sancionados.
3. La disciplina se mantenía por su severo sistema de castigos y permisos;
7

Innovaciones Pedagógicas de la Enseñanza Primaria.

El deseo de suministrar a todas las clases sociales los rudimentos de la
cultura humana obligaron a descubrir métodos más racionales, prácticos y
eficaces en los dominios de la instrucción elemental. Las primeras innovaciones en la enseñanza primaria, de las cuales fueron autores los religiosos dominicos Matías de Córdova y Víctor María Flores, se orientaron a la enseñanza de 1a lectura y la escritura, y fueron los primeros esfuerzos en el terreno
del método fonético. Gran éxito y significación obtuvieron en las tierras Chiapanecas, sin lograr vencer, sin embargo, el peso de una rutina generalizada
en el país.
La Escuela y el Estado Mexicano.

La educación cívica y política del pueblo fue iniciada con gran energía en
1833 por Valentín Gómez Farías, primer político de la educación en el perío-

La Educación Pública en México a Través de los Mensajes Presidenciales Desde

la Consumación de la Independencia hasta Nuestros Días. Publicaciones de la Secretaría de Educación. México MCMXXVI, p. 3.

614

se llevaba récord disciplinario en cuadros de honor y listas de de!I\érito; se
usaron las orejas de burro.
4. "La escuela lancasteriana introdujo algunos métodos nuevos y más efectivos que los que hasta entonces se usaban como, por ejemplo, el empleo de
mapas y carteles, los areneros y los ejercicios de dictado".
5. El programa se circunscribía a lectura, escritura y operaciones matemáticas elementales.
6. La enseñanza se impartía en una sala espaciosa; había una plataforma
para el maestro, mesabancos para los niños, una especie de telégrafo, consistente en una tablita con un aditamento especial para que por medio de sonidos
convencionales, se pudieran transmitir direcciones y órdenes a monitores inspectores...8
Hacia 1870 decayó rápidamente la escuela lancasteriana por dos razones:
Una intrínseca, derivada del sistema mismo que, de moda por algún tiempo,
llegó un momento en que resultó superado. La razón extrínseca estribó en
que tanto el Gobierno General como los Municipios principiaron a fundar y
sostener mejores escuelas primarias. En 1890 fue disuelta la Compañía Lancasteriana después de 68 años de existencia. Pese a las deficiencias de métodos y resultados desempeñó su papel histórico y representó el primer esfuerzo
para solucionar el g~ave y delicado problema de la enseñanza primaria popular.

8
EMMA MARTÍNEZ DuÉÑEz y CAMILO AluAs
en México. SEP. México, 1962, pp. 109 y 110.

ALMARAZ.

Historia de la Educación

615

�•

do independiente. Lucas Alamán y el doctor José María Luis Mora, fueron los
primeros ideólogos de un programa educativo del Gobierno. Alamán, en su
Memoria del siete de noviembre de 1823 pregonaba que sin instrucción no
podría haber libertad y que la base de la igualdad política y social era la enseñanza elemental. Para ello propuso un plan que fue aceptado y en el que
se trabajó hasta 1832. En 1833 trataron de implantarse sus reformas.
Por su parte, el doctor Mora apoyó esta renovación de la enseñanza en un
plano político, lanzando la idea de que habría de ser la base de la política
escolar, de hacer que las orientaciones y tendencias de la educación estuvieran
acordes con la política general del Estado Mexicano.
Todo ello coincidía con la conciencia de una urgente generalización de la
enseñanza elemental. Se trataba de una necesidad política; la educación de la
nueva nación debía de estar de acuerdo con las nuevas instituciones políticas,
sí éstas habían de perdurar. Tal fue el sentido de la Memoria de Alamán y de
toda la obra posterior realizada por el doctor Mora.
Considera el licenciado Carlos Alvear Acevedo que "Lo grave era el pretender que se estableciese por parte del Estado, un sistema educativo que reflejase las ideas y principios de ese mismo Estado. Lo grave era que se pretendiese una cabal identificación entre los dos términos: El jurídico-político,
y el educacional, sin tolerar discrepancias de criterio. Y esto podría ser todo
lo estatista y efectivo que se quisiese, pero en modo alguno podía titularse
democrático, porque si en un sistema democrático el Estado debe respetar los
valores nacionales -y no imponer los suyos coercitivamente-, el pensamiento del doctor Mora llevaba implícito, en ello, no sólo la lucha enérgica contra
el Catolicismo de México, sino también el embrión del absorcismo por parte
del Estado en materia educativa, con la consiguiente exclusión, gradual, pero
firme, del derecho propio de los padres de familia..." 9
Después de dar a conocer la opinión anterior, señalaremos que ambos partidos -el liberal y ~l conservador- comulgaban con la idea de orientar la
educación hacia la libertad; pero discrepaban en el modo como el país debía
evolucionar políticamente y ello motivó muy pronto conclusiones opuestas
respecto a la orientación de la educación.
Los conservadores consideraban la unidad r~Iigiosa del pueblo mexicano
como un valor nacional y no concebían que la libertad democrática exigiese
la 'aceptación de una libertad en la orientación ideológica de la enseñanza,
extraña a la tradición del país, y sobre todo, a la realidad escolar que estaba
casi totalmente en manos de la Iglesia. Los liberales, en cambio, pugnando
por la transformación radical del país, reclamaban el control de la educación
• CARLOS ALVEAR ACEVEDO.

616

La Educ(lción y la Ley. Ed.

Jus.

México, 1963, p. 57.

por el Estado, como único medio para asegurar la educación democrática de
los ciudadanos, y exigían que se sustrajera la enseñanza de las manos del Clero.
Las Leyes de 1833 de Valentín Gómez Farías, constituyeron el primer paso decisivo en esta dirección, si bien frustrado en sus resultados inmediatos.
Por estas Leyes, se suprimió la Real y Pontificia Universidad de México y
se creó la Dirección General de Instrucción Pública para el Distrito y Territorios Federales. Estableció que la enseñanza sería libre, en el sentido de
que todo ciudadano tenía derecho a abrir escuelas. Pero a la Dirección General que creó, atribuyó el control de todos los establecimientos públicos de
enseñanza, la facultad de expedir reglamentos, la designación de maestros, la
determinación de los libros de texto, y, en general, la dirección y orientación
de la educación en el país.
He aquí los artículos, del primero al cuarto, del Decreto que clausuró la
Real y Pontificia Universidad de México, fechado en la ciudad de México
el 21 de octubre de 1833 :
Artículo lo. Se suprime la Universidad de México, y se establece una dirección general de instrucción pública, para el Distrito y Territorios de la
Federación.
Artículo 2o. Esta dirección se compondrá del vicepresidente de la República y seis directores nombrados por el gobierno. La dirección elegirá un
vicepresidente de su seno, para que sustituya en él al de la República, siempre que se encargue del gobierno supremo o no asistiere a las sesiones.
Artículo 3o. La dirección tendrá a su cargo todos los establecimientos públicos de enseñanza, los depósitos de los monumentos de artes, antigüedades e
historia natural, los fondos públicos consignados a la enseñanza, y todo lo
perteneciente a la instrucción pública pagada por el gobierno.
Artículo 4o. La dirección nombrará todos los profesores de los ramos de
enseñanza.10
Concluiremos este breve trabajo, diciendo que con esta medida estatista
hizo su aparición la libertad de enseñanza en la legislación mexicana. Se trató
de hacer intervenir al Estado en la educación nacional como en un terreno
propio y de arrancarla de las manos de la Iglesia.

'º

Derechos del Pueblo Mexicano, pp. 89 y 90.

617

�FERDINANDO GALIANI: ECONOMISTA DESCONOCIDO
( 1728-1787)
DR. GIORGIO BERNI
Jefe del Departamento de Economía
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey

INTRODUCCIÓN
ESTAS RESUMIDAS NOTAS que aparecen por vez primera, representan el inicio
de un estudio más completo que el autor quiere realizar sobre este economista
que ha tenido el destino de ser desconocido a la mayoría de sus contemporáneos, de los economistas que siguieron y aún de los actuales. Son pocos los autores que reconocen a Galiani, el lugar prominente que tiene en la historia de
la Economía, entre ellos cabe citar: Loria, Marx, Einaudi, Gonnard, Gide y
Rist, Bousquet, Heimann, Schumpeter, Graziani, etc.
La American Economic Association acaba de darle su justo reconocimiento
traduciendo su obra más interesante, desde el punto de vista económico, Della
Moneta; obra aparecida anónima en Nápoles en 1751, y que el autor escribió
entre 1745 y la fecha de su publicación.
En estas cortas notas examinaremos en forma muy resumida algunos de los
problemas más interesantes considerados por el autor. Sus obras tienen un
sabor de modernidad por la manera realista con la cual están escritas y por
no tener ninguna objeción de perjuicios.
Schumpeter afirma que si el Galiani metodólogo es sorprendente, el Galiani teórico puro no lo es menos.
Galiani nació en Chieti, que entonces pertenecía al reino de Nápoles, murió en Nápoles. Religioso y diplomático, logró fama de economista con la
obra: Della Maneta (primera edición 1751) y de polemista antifisiocrático
con los Dialogues sur le Commerce des Blés ( 1770) .
Desde su juventud mostró una inteligencia aguda y llegó a ser un alto fun-

619

�cionario público, como miembro de la Suprema Mesa Directiva de Comercio de Nápoles. En 1759 fue designado secretario de la embajada napolitana
en París y viajó por muchos países de Europa. Publicó sus Dialogues sur le
commerce des Blés ( 1770), obra que lo hizo conocido a través de toda Europa.
En 1773 fue llamado otra vez a Nápoles y empleado en un alto puesto
público, el cual cubrió a satisfacción del rey.
Los escritos de Galiani fueron muy importantes y abarcaron varios campos, recordamos su trabajo Sui Doveri dei principi Belligeranti, publicado durante la guerra de los siete años, durante la cual el reino de Nápoles permaneció neutral. Investigó con mucha originalidad los problemas fundamentales de la ciencia económica, abriendo el camino a sus progresos futuros. En
su notable trabajo Della Moneta, analizó los fenómenos del valor elaborando una teoría que puede tener algo en común en los detalles con los otros
sistemas conocidos en su tiempo, pero diferenciándose esencialmente de las
otras.
Galiani colocó esto en la concreta utilidad de solas cantidades de riqueza;
la utilidad, de acuerdo con él, está determinada por diferentes grados de
demanda; hace observaciones acerca de la influencia del tiempo y la influencia recíproca de la demanda sobre el valor que a su vez influencia al
anterior, esta teoría de las limitaciones de la utilidad forma un sistema completo en el cual los varios elementos son primeramente investigados y luego
reducidos a uno solo. Este último no es ni el trabajo ni la rareza, separadamente considerados, ni siquiera la riqueza en sí misma. De acuerdo con Galiani, debe considerarse el valor normal, como una mezcla de varios elementos, todos tendientes a dar la idea de utilidad en su sentido más amplio y diferentemente distinguido en grado y demanda. Además de los modernos conceptos de la utilidad Galiani discutió la paradoja del valor y la resolvió con
base en los principios de la utilidad rara. -:-Es suya la famosa paradoja del
ejemplo del becerro de oro que está evaluado más que un becerro de carne.
La base teórica de Galiani no tiene nada en común con los que Locke y Cantillion generalmente aceptaban, anticipa las teóricas de Jevons y Menger. En su
obra: Della Moneta defiende el interés. El capítulo relativo al curso de cambio está impregnado de opiniones mercantilistas y muestra algunas inconsistencias en las observaciones del comercio internacional.
Sus ocho diálogos (Dialoghi sul Commercio dei grani) tienen grandes méritos, ya que son los más brillantes escritos publicados hasta esa fecha en
apoyo a la economía práctica.
En esta obra el autor declara que no es partidario de ninguna escuela; y
de acuerdo con el comercio de trigo el único sistema a seguirse, no es seguir
ninguno y llega a la conclusión de que algunos fenómenos económicos obedecen
620

ª. tendencias frente a las cuales es más conveniente que el hombre político se
nnda, secundando así las manifestaciones que derivan. Como él escribió subsecuentemente en su ''Corrispondenza", los diálogos nunca fueron completados y trató de añadir otro capítulo más, el IX, que nunca fue publicado.
En los Dialoghi Galiani no habla de la agricultura como la única base de
la riqueza, como lo hacen los fisiócratas: algunos países tienen territorios
bastante insuficientes para todas sus necesidades. Elogia el edicto de 1764
que establece el libre comercio de trigo en Francia porque no lo hace esto ~
trav~s de ~a convicción de corrección de la teoría. Cada nación, cada época
reqmere diferentes leyes; por esto es. absurdo para resolver los problemas de
la legislación económica con referencia a los abstractos principios absolutos
como quieren los fisiócratas, porque la consideración deberá hacerse desd~
una cantidad indefinida, la cual no podrá ser determinada, este es el hombre, quien podrá ser completamente modificado por los hábitos. Muchas objeciones estuvieron en contra de estas opiniones y todos los economistas de la
época se opusieron a Galiani.
En la historia de las doctrinas económicas, Galiani ha tenido el gran mé~ito de ha~er observado en la segunda edición de Della M oneta ( 1780) la gran
unportancia de Antonio Serra y de su obra: Breve Trattato delle Cause che
possono /are abbondare i reini d'oro e d'argento dove non sano miniere (Nápoles, 1613), que había sido injustamente olvidado por todos. Con su obra se
anticipó a dos importantes escuelas de pensamiento económico: la neo-clásica
y la histórica.

CONCEPTOS DEL VALOR, DE LA MONEDA, DEL INTERÉS

. Galiani fue uno de los primeros escritores italianos que han largamente analizado la naturaleza del valor de los bienes, demostrando que es producto de
muc~as circunstancias distintas, es decir, de la rareza, de la utilidad, de la
cano.dad, de la fatiga, del tiempo, etc.
Este análisis es muy notable para su tiempo; un adelanto en el que más
tarde desembocaría en la moderna temía del valor, siendo el valor, una idea
de proporción entre la posesión de una cosa y la posesión de otra en opinión
de un hombre o sea un juicio que se hace acerca de la utilidad que proporciona un bien dado y la rareza existente del mismo.
La utilidad que posee un bien consiste en la aptitud inherente del mismo
para hacer feliz al usuario, o bien sea, para satisfacer necesidades y pasiones.
La rareza viene dada por la proporción entre la cantidad existente del bien
621

�,

en cuestión y el uso que se hace del mismo, impidiendo con ello la satisfacción
de deseos que tengan otros sujetos. La cantidad que deriva de la rareza del
bien es producto de la tercera circunstancia que Galiani señala como componente del valor, es decir una cierta producción: producto directo del trabajo
sóbre el que se basa fundamentalmente el valor o sea que es la fuente o razón
de la rareza que junto con la utilidad es el elemento autónomo que forma el
valor.
La combinación de la rareza y la utilidad permite explicar por qué cosas de
poca utilidad tienen mayor valor que otras, que brindan mayor utilidad. Galiani claramente distingue dos clases de bienes según la posibilidad de un suyo
aumento cuantitativo: aquellos cuya c:ntidad depende de la naturaleza, y
aquellos que aumentan con el trabajo.
El trabajo como única fuente del valor de las cosas, consta de tres elementos: del volumen de la demanda necesaria de alimentos que permite mantener al trabajador en la eficiencia necesaria lo que influye en el precio de los
mismos, el tiempo requerido para el trabajo junto con el de reposo durante el
cual el consumo de alimentos se mantiene, y, como tercer elemento el salario
que depende del talento humano. Aquí Galiani profundiza su análisis hasta el
valor de la inteligencia de los hombres, afirmando que esta se aprecia en la
misma forma usada para los bienes inanimados, apoyandose sobre los mismos
principios de la rareza yío utilidad, juntos: sin embargo el valor de la capacidad depende no del ingenio que posee cada uno, sino, que del mismo que
cada uno madura o desarrolla.
De lo anterior puede notarse que se distingue las nociones del valor objetivo y del valor subjetivo, y que da al valor en general como origen, la rareza
y la utilidad.
Galiani desarrolló el concepto del valor-utilidad opuesto al concepto de
valor-costo de producción, y más específicamente de valor-trabajo. Acepta la
teoría de que el valor depende de la utilidad y de la rareza, y esta última está
causada o por condiciones naturales o por el trabajo necesario.
Del encuentro de la utilidad y la rareza en que fundamenta Galiani la teoría del valor, resulta la tentativa de mostrar la influencia concomitante de la
demanda y de la oferta sobre el valor de los bienes y de señalar cómo de esta concatenación nace el grande y utilísimo efecto del equilibrio del todo.
Galiani aun antes que los clásicos había vislumbrado la importancia de la
utilidad en la explicación de los fenómenos económicos relativos al valor de
los bienes.
Por lo que ahora nos ocupa respecto al valor, ya que adelantó no sólo en
tiempo sino también en profundidad a muchos escritores posteriores y sólo
hasta más tarde logró ser superado con la actual teoría del valor. A este res-

622

pecto Schumpeter, en su obra póstuma History of Economic Analysis, afirma
que si los clásicos ingleses hubiesen conocido al que Caterina de Rusia llamaba "mon petit cousin le napolitain" la ciencia económica se hubiera anticipado de por lo menos 100 años.
Respecto al valor de los metales, éste es intrínseco y depende del uso que
se hace de ellos con respecto al desgaste y se usan como moneda porque valen y no valen por su uso como moneda.
La utilidad de la moneda viene dada por el servicio que presta al comerciar, ya que con ello se permite eliminar el trueque y además garantiza el interés privado, y porque representa el crédito que uno tiene contr2. la sociedad,
que precisamente está representado y medido por la moneda.
Lo anterior es una indicación, que hace notar la obra de Galiani como algo más que un buen tratado.
Galiani hace una diferenciación de la moneda en real, ideal e imaginaria. La
ideal es una medida común para conocer el precio de las cosas, o sea que sirve
para valorar, o bien conocer el valor proporcional que existe entre una cosa
y otra; en el sentido real, la moneda consiste en piezas de metal, divididas
por la autoridad pública en partes iguales o proporcionales entre sí y aquí el
uso de la moneda consiste en comprar los bienes, además se recibe a cambio
de los mismos y se tiene como una seguridad y una prenda de poseer el equivalente de lo que fuese dado o de adquirir lo mismo por lo cual se recibió;
cuando la moneda se emplea sin que exista, para medir la proporción en que
están todas las cosas, es imaginaria, o bien se llama moneda de cuenta y se
usa como una referencia.
Galiani tiene una visión muy clara, ya que advierte que se trata de una
relación entre tres variables: la unidad monetaria imaginaria, la unidad monetaria corriente y la unidad del bien económico. Haciendo esto, procede en
la misma manera en la cual el economista de hoy se orienta en la relación
entre dos unidades de medición como, por ejemplo, el dólar y la tonelada de
trigo, o también, se pudiera añadir, entre estas dos unidades y una tercera
que pudiera ser el oro y cualesquiera otras mercancías que nos interese evaluar.
La moneda real además de su uso --comprar los bienes--- debe tener otras
cualidades: como el valor intrínseco que consiste en el valor del trozo de metal
fino que contiene, el sentido de valor dentro de la moneda, que no es fruto de
una convención humana, sino producto de la escasez (rareza) del metal con que
está hecha. La segunda cualidad es la facilidad de identificación, dificultad para hacerla sujeto de fraude y por último, larga duración. El valor extrínseco de
la moneda está otorgado por la autoridad pública y debe comprender el costo
de acuñación.
Galiani no da preferencia definida a ningún metal para usarse como mo-

623

�neda, sólo hace notar que si la proporción entre el oro, la plata y el cobre,
con respecto a la cantidad del metal que contenga y el valor de la moneda, es
fijado con exactitud, equiparan a las cosas indiferentemente en cada una de
las monedas, evitando así la huida o atesoramiento de las monedas del metal
que no guarda la debida relación.
El autor dedica mucha atención al problema de las alteraciones monetarias que tan frecuentemente se daban en su época para cubrir las deudas de
los gobernantes o de las necesidades públicas. Esto, para Galiani, consiste en
alterar por ley el valor extrínseco sin que lo mismo pase con el intrínseco y
dentro de estos movimientos reconoce los particulares y los generales. El alza
particular consiste en una desproporción de la relación del valor entre las dos
clases de monedas, y esto causa variedad de precios, congela una parte de la
moneda, y produce una ventaja para el extranjero, lo que provoca que la
buena moneda sea exportada. El alza general es menos perjudicial ya que, según Galiani, no causa huida de moneda al igual que la otra y distribuye el daño a la generalidad de la población: consiste en una disparidad entre la mercancía y la moneda en cuanto a sus precios, lo que se remedia por sí mismo
con un alza de éstos. A este respecto Galiani sostiene la tesis ya expuesta por
Malestroict en Francia, que en el alza general de todos los bienes los precios
aumentan nominalmente y no de hecho, ya que realmente nada aumenta como valor.
La sobrevalorización ( revaluación) o el debilitamiento (devaluación) , son
el resultado, en parte, dice Galiani, de las guerras, señala que el lujo de las
monarquías es la guerra, consecuencia de ella son aquellos movimientos que
sirven pata cubrir los gastos. La moneda representativa (papel moneda), requiere para representar la moneda real, la certeza de la deuda, la puntualidad
del deudor y la autenticidad de la pieza que se tiene a la mano. Así, la moneda
representativa es una deuda que llega a ser igual a lo que representa, cuando
existe un tenedor que la acepte. Los atributos del papel-moneda no son intrínsecos, sino que nacen de la aceptación.
La cantidad de moneda no influye, en el caso de la representativa, en el
valor de la misma, como sucede con la metálica.
La riqueza se acrecienta pero no es aumentada por la cantidad de dinero,
éste sólo ayuda a agilizar los cambios; lo que importa no es la cantidad de
oro sino la de los bienes que puedan adquirirse por lo que aquella cantidad
debe corresponder a las necesidades de mercado, ya que la abundancia exagerada del circulante, causa alzas en los precios y provoca la emigración de
la moneda. El alza de los precios no sólo puede significar carestía, sino todo
lo contrario, prosperidad y es posible debido a una aceleración de los cambios y a un curso del dinero que es señal de abundancia y bienestar económi-

624

c_o. Galiani enfoca la riqueza hacia el hombre u
, .
tituye, ya que ésta está implícita en 1 1 . , q e es lo uruco que la consal desear uno lo que otro posee en a re acion que s~ da entre dos hombres
Galiani es precursor de la te~ría :::::~::~ el p1:mero q~e el segundo.
car la disminución de la utilidad d l bº
cambio y del mterés al expli,
e os ienes en expectaf
.
res es la igualación entre el din
iva; ya que el mte.
ero presente y el f tur
1 .
igualar el verdadero valor intr'
l
. u o en e tiempo, o sea
.
'
mseco, y e cambio es 1 . 1 .,
mero
presente
y
el
dinero
dº
ta
.
, _ a igua acion entre el
d
IS nte en el espaCio
L
..,
.
a oprmon de Galiani respecto al interés es
,
,
con el mercado o sea lib
'
que este vana de acuerdo
,
remente' por lo que haY que evitar
.
dinero.
el monopolio del
Para Galiani e 1 mteres
·
, no es una verdadera ananciºa
un complemento destinado a equilibrar la r g.,
' sino simplemente
Desde el punto de vista de 1 . . .
p estacion y la contraprestación.
a Justicia ambas debe t
1 .
como el valor" es la proporción entre
co
n ener e_ nnsmo valor. y
pletamente erróneo buscar la
. 1 _sas y nuestras necesidades, sería commero de cosas o de su formaeqwtv~ encial en la igualdad del peso, del núex enor·· 0 que m
· teresa es que aparezca su
utilidad.

la;

D'
IALOGOS

SOBRE EL COMERCIO DEL TRIGO

Esta obra fue publicada en 1770 e
.
? n ella, considera el edicto Francés de
e comercio y exporta · , d 1 •
alcance un cierto precio llega a
1•
cion e trigo hasta que éste
,
conc Uir que en 1
,
,
por tanto pobres en trigo debe d .
líb
.
os paISes poco fertiles y
,
eJarse i re la rmp tacº,
se encuentren en el caso co tr . la
or ion y en aquellos que
.
n ano
exportacº,
d b
tiene con lo anterior que no es ' ºbl fº.
IOn no e e ser controlada. Sospos1 e 1Jar normas p
,
,
rentes, sino que éstas debe d
ara paISes y epocas difen a ecuarse al pa's
1 ,
según las necesidades que e'se y , dº
I y a a epoca en que se está y
·
esa 1cten
Analiza los países agrícolas c 1
.
ben dedicarse a las artes l y oufnc uye que a causa de su miseria, éstos de' as man acturas y el
· d
es donde puede radie la .
comerc10 e1 mar, ya que ahí
. ar riqueza que no encontrarán en la agricultura
En esta obra
Galiani critica a "Lo1· d e 1a nature" dici d
.
.
¡
no debe CUidarse de nosotros s·
en o que a naturaleza
, mo que nosotros de ella
Ih
bate más contra la naturale
, ya que e ombre com1
.,
za que o que aprovecha de
b 'fº
poruendose así en contra de los fº . ,
1
sus ene icos efectos,
1s1ocratas a os que lT
d "
1
re monopolizar ¡ · ·
, .
ca ica e secta que quiea ciencia econormca".

1764 que da la libertad d

En esta obra llega a conclusiones sobre aranceles y provIS·iºo'n d e viveres
,
o ma-

625
H40

�teria anonaria, al considerar las causas de la carestía que afligieron a Italia
entre 1764 y 1765.

CONCLUSIONES

No se intenta llegar a un sintético resumen de la obra de Galiani o destacar la importancia real que representa en el campo económico, sino tan sólo
de constatar aspectos generales que desde luego lo hacen importante.
La aportación mayor de Galiani se encuentra en el terreno del valor en
que lo profundiza y se adelanta a sus contemporáneos y a algunos de sus
antecesores proporcionando los que ahora son los fundamentos de la teoría
en una forma muy clara, que como ha sido señalado, aún más tarde, no dieron ni Condillac, ni Smith.
De la misma forma señala la mutua dependencia existente entre el precio
y la demanda por lo que se puede considerar precursor de la escuela moderna
del equilibrio de W alras y Pareto.
En el terreno del interés y el cambio es también precursor de la teoría moderna, ya que plantea en términos muy peculiares lo referente a la naturaleza y justicia del interés en los préstamos que no es una verdadera ganancia
sino el equilibrio de la prestación y contraprestación.
En cuanto a la moneda, llega a la conclusión de que el papel moneda se
presta a abusos e inconvenientes, pero no investiga las condiciones teóricas
que pudiesen hacer posible que esto subsistiera y substituyera con ventaja a la

Bou~Q.UET G. H., Esquisse d'une histoire de la science Economique en Jtalie Des
ongines a F. Ferrara, Marcel Riviére, París, 1960.
Lur?1diEINA~r, Saggi Bibliografici e Storici l ntorno alle Dottrine Economiche Edizi
ru
Stona e Letteratura, Roma, 1953 _
,
ogALIANr FERDINANDO, Dialoghí sul Commercio del Grano. Boringhieri P., Torino 1958
ALIANI FERDINANDO, De~la _Moneta, Feltrinelli Editore, Milán, 1963.
'
.
G~9~~1 AuousTo, Saggi di Storid; del Pensiero Economico, Morano Editore, Napoles,
H;.17i;NN EDUAR~,. History of Economic Doctrines: an l ntroduction to Economic
ory, 4th. Pnntmg Oxford University Press, New York, 1949.
KRETscaMANN
GruzroTTI, H.istona
. de 1as Doctrinas Económicas Editorial
A
d . A ' JENNY
.
ssan n, rgentma, 1951.
'
Palgrave's Dictionary of Political Economy Edited by Henry Hi
L d
QuEsNAY FRANcois Scritti E
. .
'
.
ggs, on on 1926.
. ,
conomict, a cura di Renato Zanghieri Arnaldo Forni
Editore, Bonorua, 1966.
'
RoLL ERICH, Historia de las Doctrinas Económicas Fondo de Cultur E
, ·
,
xico, 1958.
'
a conormca, MeScHUMPETER, JoSEPH A., History of Economic Analysis Edited b
Schumpeter, Oxford University Press, New York, 1954.
y Elizabeth Boody
SPmGEL, HENRY WILLIAM, The Development of Economic Thought John Wiley and
Sons, Inc. New York, 1952.
'

moneda metálica.
Galiani puede ser considerado un maestro de teoría y al mismo tiempo un
combatiente en contra de la excesiva simplificación teórica y las demasiadas
rápidas conclusiones derivantes por la política práctica. Realizó un benéfico
equilibrio entre abstracción teórica y análisis histórico que ni la teoría ortodoxa ni la escuela histórica se demostraron capaces de mantener.
No podemos situarlo fácihnente dentro de una corriente económica o quizá
no tenga lugar en alguna de ellas, puede señalarse como un ecléctico de las
doctrinas fisiócratas y mercantilistas, como señalan entre otros Toniolo, Schumpeter, Niccolini, etc.

BIBLIOGRAFfA
BoNHM-BAWERK EuoEN (von), Capital e Interés, Historia y Crítico. de las Teorías sobre el Interés, México, Fondo de Cultura Económica, 1947.

626

627

�ESTRUCTURA DE LA SOCIEDAD COAHUILENSE EN LA
SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX Y PRIMERA DEL SIGLO XX
PROFR. ANTONIO POMPA

y

POMPA

Instituto Nacional de Antropología e Historia
México, D. F.

EL PRESENTE ENSAYO ES una colaboración al estudio integral de la estructura de la sociedad coahuilense en la segunda mitad del siglo XIX y primera
del siglo XX, tema importante si se quiere interpretar la evolución de ideas
y circunstancias que contribuyeron a la conformación de ese estadio histórico
nacional en que se delineó la Reforma y sus efectos, en esta porción de las
provincias internas de Oriente, más tarde de la Intendencia de San Luis Potosí; provincia de Coahuila y Texas y finalmente estado de Coahuila, tras la
desmembración de la referida provincia de Texas.
Importante es tener una visión del paisaje de la región de Coahuila, variado y variable, que es atravesada por la Sierra Madre Oriental en forma
diagonal, entrando por su extremidad sureste para salir por su extremo noroeste, dividiéndolo en dos zonas de características diversas con variadas altitudes
y distintas condiciones de clima; la primera zona que constituye el grupo de mesetas boreales de la altiplanicie central; la segunda toda ubicada en el declive
levantino de la Sierra Madre Oriental. La primera forma casi toda una
cuenca interior y la segunda pertenece en su totalidad a la vertiente del Golfo de México.
En consecuencia, el paisaje que ofrece el medio geográfico encierra la sensación de la belleza que dan las zonas áridas o semiáridas del norte del país,
con su flora y su fauna peculiar, con sus sugerencias de desierto y sugerencias
también de pequeños oasis, valgan los términos; con un potencial económico
al que haremos referencia con mayor amplitud en 1a secuencia de este ensayo;
valga pues hacer notar que hay valle y montaña y que su territorio se presta
para la ganadería por sus pastizales y para una agricultura selecta y algunos
barruntos de industria minera en ép9ca avanzada.
629

�Al referir Alessio Robles las actividades de Balcárcel y Juan Larios en
esta región, afirma que toda la provincia de Coahuila permaneció completamente abandonada hasta fines del año 167·3 en que el citado Juan Larios
hizo su primera entrada partiendo de Saltillo. Así afirma que fundó varias poblaciones al norte del río Sabinas, río hasta el que llegó D. Francisco de Urdiñola en 1607 con su expedición y después, Juan Larios, acompañó a don Antonio Balcárcel de Rivadeneyra y Sotomayor, nombrado gobernador de Coahuila, fundando el día 8 de diciembre de 1674 la población de Nuestra Señora
de Guadalupe de Nueva Extremadura sobre las ruinas del nuevo Almaden
fundada en 1585 por don Luis de Carvajal y de la Cueva; casi diez años
después, o sea en 1684, la movilidad obligada por las circunstancias hizo que
fuera abandonada y algunos escasos pobladores españoles se refugiaron en el
aledaño pueblo tlaxcalteca de San Miguel de Luna, y en 1689 el general
Alonso de León volvió a repoblar Guadalupe de Nueva Extremadura y la historia de esta población a la que León le nombró Santiago de la Monclova, es
más o menos la misma en las demás poblaciones de la época en la zona coahuilense.
En el mismo siglo XVII la corona española activa su política de frontera
a base de misiones y presidios que como se ve en otras porciones del norte
de Nueva España, se desarrollan en Coahuila, dentro de múltiples vicisitudes,
ya que las misiones congregaban no a hombres de tribus sedentarias que labraran la tierra, sino a nómadas cazadores recolectores que hacían la permanencia transitoria, tan sólo mientras lograban aprovisionarse; agréguese a esto
la carencia de caminos y la movilidad de indígenas en busca de elementos que
les convertía en una continua amenaza sobre las pequeñas poblaciones o congregaciones de sedentarios; a pesar de ello la energía de los que llamaremos
pioneros de la región, quizás vascos en buena parte, hicieron que se fueran
sentando las bases de una economía agrícola y ganadera, dentro de una región
accidentada, con pequeñas mesetas y escasa agua, empezándose a formar una
sociedad ganadera que poco a poco tendió a una burguesía, y a un grupo extenso
dedicado al pastoreo y estas bases semejantes en su estructura a las antiguas
estancias ganaderas, dio base y fundamento a uno de los renglones de mayor
productividad en la zona coahuilense.
Si consultamos el Informe del virrey Revillagigedo en la parte que nos interesa para este ensayo, encontraremos que ya en el siglo XVIII no se amplía
la política de misiones, más sí se fundan algunos pueblos. El informe que Revillagigedo fecha el 27 de diciembre de 1793 señala para Coahuila ocho misiones que son: San Miguel de Aguayo, San Francisco de Tlaxcala, Santa Rosa
de Nadadores, San Bernardino, San Francisco Vizarrón, Dulcísimo Nombre
de Jesús de Peyotes, San Juan Bautista y San Bernardo, con una población
630

wu~t--1~r.;-4~u_-1_~
t- .....

z

-te

LJj

o

�t

total de un mil seiscientos cuarenta y un individuos, muchos de ellos descendientes de los admirables colonizadores tlaxcaltecas, misiones que ocupaban una
enorme extensión territorial. Mas esta política de reducción y educación estaba en continua lucha, muchos de los individuos permanecían poco tiempo
y desertaban, y epidemias como la de la viruela diezmaban la población; política que fue tremendamente dura económicamente para la corona española,
pues según el mismo Revillagigedo "la corta población de indios reducidos en
la provincia de Coahui½, ha causado el erario del Rey el dispendio de millones
de pesos en el discurso de ciento diecisiete años desde el de 1676, en que fue el
establecimiento de la primera misión, para mantener, sosegar inquietudes de
los mismos indios con tropas volantes y conservar el dominio de un dilatado
país, que aunque cubierto de numerosa gentilidad, nunca ha sido posible atraerla a la religión y al vasallaje"; ello hizo que no pudiera hacerse reparto de
tierras ni que se asignara ejidos a padres de familia, y sólo en cuatro misiones
intentaron siembras de comunidad, dentro de un sistema en demasía precario.
El virrey Revillagigedo asignó a Coahuila según los padrones de 1780 una
población total de ocho mil trescientos diecinueve individuos, haciendo notar
como destacadas las jurisdicciones de Saltillo y Parras. Población que se modifica para 1803 según el censo de Humbolt a treinta y dos mil ciento setenta
y dos habitantes.
Estos factores nos están dando con relativa claridad los prolegómenos de la
estructura de esa sociedad que se va conformando poco a poco para dar una
fisonomía de mayores perfiles en la segunda mitad del siglo XIX, aunque con
la tónica que le va dando el desenvolvimiento económico de la región, por la
formación de los extensos latifundios como el del marquesado de San Miguel
de Aguayo, que comprendía aproximadamente la mitad austral de la provincia de Coahuila; el latifundio del Colegio de los JesUÍÜJ.S deSanta María de
las Parras, en la región de Hornos, en la Laguna, y el del canónigo Miguel
Sánchez Navarro en la región central; no es este el momento de explicar la
significación de estos latifundios en la estructuración de la sociedad coahuilense, pero si, nos va diciendo oómo se van creando las estructuras sociales
que van a determinar las circunstancias peculiares de más adelante.
Para entender la posición común de diferentes niveles de clase, es suscepbble de profundizar para implicar valores, creencias y modos de actuar semejantes, aunque con diferencias, muy particularmente entre personas nacidas
dentro de una misma clase y aquellas que llegan a ella por su propio esfuerzo.
Estas características comunes pueden generar, y generan, una idea de corporación, o conciencia de clase que vincula a los miembros todos dentro de una
unidad social, y conduce probablemente a una acción colectiva. Problema para
los sociólogos es identificar las condiciones bajo las cuales ocurren los cambios
632

....

:e

.."'

�de una categoría social a un grupo, y entender sus consecuencias; ello nos
indica la actitud de lo que podremos llamar castas sociales frente a un problema
que atañe en común y así encontramos en la historia de Coahuila, cómo hacían
causa común en defensa de intereses comunes, aún cuando en otras situaciones
se perfilaba una crisis de conciencia común. Ello obliga y presiona cada vez
más en forma imperativa al estudio profundo de la ecología humana de esa
región, tanto en la vida campesina como en la urbana, ambas correlacionadas
en múltiples aspectos. Es indispensable, y qué diré, imprescindible obligación,
el estudio ecológico que contemple la potencialidad del medio y a su vez las
interrelaciones humanas, y aún los enfoques culturales en relación con los medios humanos; además, como lo hacen ver Anderson y Evans deben tenerse
presentes las herencias de las tradiciones desde las primeras faces. Es necesaria
información histórica lo más veraz posible de lengua y costumbre, alimentación,
vestido, oficios, tradición oral, folklore y música popular; como también profundizar en estudios antropológicos e históricos en general; en una palabra,
conocer al hombre y al medio para tener una visión más clara de su ecología,
base y fundamento para entender al hombre en el espacio y en el tiempo y
así podernos explicar el porqué de sus actitudes y frecuente movilidad, explotación de su medio y dominio de su territorio; como los equilibrios y desequilibrios por el aumento de población y lento desarrollo tecnológico y como una
consecuencia, escasa productividad o lo contrario. Así también esta base económica cómo hace el cambio social y cultural de la colectividad.
Hemos considerado someramente el ámbito en que se ha desarrollado una
comunidad, la comunidad propiamente coahuilense; hemos considerado a grandes rasgos su estudio ecológico; hemos dejado traslucir que existe y existió
urbanización y por consiguiente civilidad, así como también colegimos un sistema rural de tipo agrícola ganadero y por consiguiente una estructura social
con dos particulan$ matices: una pequeña burguesía que fue estructurándose
a gran burguesía y un mundo proletario formado por agricultores y pastores
de ganado, y esto se viene manifestando desde los inicios de la colonización
por decir así estanciera-ganadera y esto lo encontramos con perfiles de una
mayor conformación y a fines del siglo XVIII, cuando ya se podía hablar de
latifundios, pues ya hemos hecho referencia a esas tres grandes porciones que
abarcaron el territorio coahuilense.
En consecuencia, perfilase una comunidad humana inmigrante en su mayor parte, la que es raíz y fundamento de la sociedad coahuilense, mestiza de
europeo, en su mayoría absoluta español-vascuence, e indígenas del sur muy
particularmente tlaxcaltecas, llevados a colonizar por sus peculiares cualidades
y como ejemplo a los nómadas, como sedentarios que se sugiere en buen número, pues poco, muy poco mestizaje hubo con grupos nómadas del norte, de
634

\

~
"
-~~-a.--¿;~

)

!,~~
;/~

,,.,

,-A~,
,

'

'.

R'~

!r.·~

~

~"-

,fe,

-&lt; .v.&amp;...

Mapa de la Provinci~ _d e Coahuila o Nueva Extremadura, por Don Juan Ignacio de Castilla
Y R101a i 1743? Original en el Archivo de Indias, en Sevilla.

�una extraordinaria movilidad, pues recuérdese de las movilizaciones continuas
de los llamados "comanches" que fueron el azote de la colonización del norte
del país y que los Presidios y las Misiones que en algunos otros lugares como
en la California y quizás en la Sierra Gorda dieron resultado, en esta zona
coahuilense prácticamente dieron poco fruto por la irreductibilidad de esos
cazadores recolectores, nómadas increibles que eran los "comanches".
Así, en este ambiente de frontera, puesto que desde el antemural del ~
tunal de San Luis Potosí hasta las tierras del norte, fue frontera, tuvo Coahuila
además la gran reservación indígena natural del Bolsón de Mapimí que mantuvo en jaque continuo a los pioneros de la colonización del norte.
En estas circunstancias con este potencial humano débese pensar un poco
más en el panorama de la estructura económico social, en un territorio desértico O semidesértico formado por materiales del mesosoico (cretásicos y jurásicos) ; en el este la Sierra Madre Oriental con estribaciones que penetr~n
hasta el centro del Estado que en algunos sitios se presentan como escape hacia
la planicie costera, careciendo de vertiente interior; el Occidente de origen
sedimentario y en buena parte reciente, es plano, árido y forma cuencas endorreicas que alimentan vasos en proceso de extincion. La cuenca sudoeste, forma
y conforma la región llamada la Laguna donde se pie~den los ríos Nazas, y
Aguanaval en las lagunas de Mayrán y Viesca, respectivamente; ambos nos
se aprovechan y se han aprovechado para el riego, en la actualidad con una
mayor utilidad. Los ríos del oriente son afluentes del Salado ~ del San Juan,
que alimentan al río Bravo, y así, planificando t~n:mos van~dad ahora ~e
producción agrícola, ganadera y minera que modifica la antlgua econom1a
del ixtle y de la candelilla; Nueva Rosita zona carbonífera; San P~dro de las ~olonias con productividad agrícola decreciente; en el suroeste tngo y algodon,
vid en Saltillo y Cuatro Ciénegas; algodón en las riberas del Bravo; carbón,
como uno de los grandes productores del país, Piedras Negras, algo Progreso,
San Juan de Sabinas y otros lugares de menor importancia; plomo )'. cob~e
tampoco son ajenos a la región. La producción considerable de matenas pnmas ha dado últimamente un grande y definitivo auxilio a la industria de
transformación, como se advierte en Monclova, con planta siderúrgica, además
de toda esa gama de productos como: algodón, aceite, jabón, molinos de harina y la muy destacada industria vinícola, todo lo que nos da a grandes rasgos
una panorámica de elementos fundamentales para entender la estructura económica de esa comunidad que p6r razón natural aplicándole una escala de
valores nos enseña situaciones interrelacionadas que forman una conciencia en
común con matices particulares que perfilan su devenir, así como diferencias,
algunas fundamentales, habiendo dentro de todo ello una organización y una

636

política con manifestaciones propiamente regionales, que dan al individuo en
particular y a la colectividad en general una muy especial personalidad.
Hemos considerado pues que desde antiguo se fue formando una burocracia
cuya naturaleza le fue imponiendo la circunstancia imperativa del medio, del
paisaje, de su forma obligada de vivir, nació y se fue estructurando dentro de
los imperativos de frontera, con todas las vicisitudes propias del tiempo, mas
esta sociedad creado ya su statu económico y su vivencia, pensó en su conformación cultural, en la preparación de las generaciones por venir, desechando
en mucho la crisis de conciencia que le imponía el devenir del medio, y así
hubo de luchar seguramente.
La transformación que creó la doctrina de la Ilustración en la Nueva España, seguramente introducida en esta región por aquellos jesuitas que fundaron
el colegio de la Compañía de Jesús en Santa María de las Parras, aledaño a su
residencia, que parece desapareció en 1745, despertó ese deseo de saber, tan
manifiesto en la Coah1úla de fines del siglo XVIII y principios del XIX.
Esta doctrina de la Modernidad, germen y alimento de las ideas que gestaron
la evolución que transformó la conciencia de los hombres de fines del siglo
XVIII y principios del XIX en el México todo, es la preparación para ese
cambio radical que se operó en la segunda mitad del siglo XIX y principios
del XX, es la manifestación en México de la gran revolución filosófica, preparada por los pensadores italianos y españoles del siglo XVI, que estalló en
el siglo XVII con inusitado brío, llevando su influencia a todos los órdenes
del conocimiento humano, que consolidó en el siglo XVIII en su segunda mitad una fisonomía, que cuajó en el siglo XIX y proyectó al XX.
Roto por Renato Descartes el cetro de la autoridad tradicional, y erigida
la afirmación de propia conciencia en base y fundamento de toda filosofía,
cambió de pronto bruscamente el punto de partida y con él cambiaron los procedimientos todavía más que la solución. He ahí la raíz y la razón de la nueva
doctrina que empezó a estructurar el nuevo pensamiento en la Nueva España,
en México, pues si bien es cierto que desde el siglo XVIII se manifestó muy
particularmente en los colegios jesuitas, que trataron de canalizar las corrientes modernas del pensamiento, hasta el siglo XIX en su primera mitad empezó
a tomar fuerza, que en su segunda aparece con franqueza enérgica en el
partido rojo que, nos dice Francisco Bulnes, era un grupo marcadamente demagógico tendiendo a socialista. "Por eso Ignacio Ramírez -afirma Ignacio
Manuel Altamirano-- estaba solo e iba a luchar contra aquellos que podía
suponerse eran sus correligionarios. Los avanzados iban a creerlo un soñador;
los moderados iban a ser tan enemigos suyos como los mismos clericales".
Es que el liberalismo radical aún no tenía carta de naturalización, la conciencia del mexicano estaba indecisa como se advierte en los mismos postu-

637

�lados del partido Republicano, el más avanzado de la época, y esta doctrina que
va evolucionando de la Ilustración a desembocar en los prolegómenos del Positivismo, es la que alimenta los primeros barruntos de ilustración superior en
la docencia coahuilense; este espíritu es el que forma y conforma a los primeros liberales de la región, y en consecuencia la estructura de la sociedad coahuilense de la segunda mitad del siglo XVIII y todo el XIX hace entrar a los
cauces de una nueva estructura y deja la semilla de la idea liberal que va
a poner las bases de la nueva era en la segunda mitad del siglo XIX y a
crear una nueva estructura política, jurídica, económica, y dentro de este espíritu se crea la constitución de una "nueva" colectividad que estableció modalidades especiales para una tipología nueva de sociedad.
Son, como he dicho, los prolegómenos de un franco positivismo, de una
doctrina para discutir no sólo en círculos culturale\ sino en la plaza pública;
y esta doctrina la utiliza una elite como instrumento de determinado grupo
de mexicanos, de ahí que como asegura Leopoldo Zea, no sea posible desligar
al positivismo de una determinada forma de política y de un determinado grupo social. Los positivistas mexicanos eran muy concientes de este carácter instrumental de su filosofía. Cuando afirmaban el valor universal de su filosofía
estaban afirmando en forma bien conciente el derecho a la preeminencia social de la clase que representaban. Quizá es este uno de los pocos ejemplos en
que la filosofía se presenta menos enmascarada, diciendo más abiertamente lo
que quiere.
Este carácter del positivismo en México -asevera Zea-, abiertamente ligado a un grupo social y con pretensiones políticas precisas, ha determinado
las interpretaciones políticas que casi siempre se le han dado. Las interpretaciones que se han dado al positivismo en México han estado determinadas por
la posición social, política o religiosa de sus intérpretes.
W. J. H. Sprott en su introducción a la sociología, nos trasmite el concepto
que sobre esta ciencia sustenta Guinsberg y que define a esta disciplina como
el estudio de la urdimbre o tejido de las interacciones e interrelaciones humanas; materia sugestiva, basta y aparentemente compleja que los sociólogos como Durkheim diseña en tres encabezamientos: Morfología Social, que se ocupa del medio geográfico; la densidad de población y otros datos preliminares
análogos, Fisiología Social, que estudia procesos dinámicos tales como la religión, la moral, el derecho, la vida económica, etc., cada una de las cuales pueden ser objeto de una disciplina especial y Sociología General, que es el intento
de descubrir las leyes sociales generales manifiestas en los procesos sociales más
específicos, y dentro de esta tónica y de esta metodología hemos apreciado,
ayudados por la Historia, una interpretación sociológica de la evolución de la
sociedad coahuilense en la forma que lo hemos enunciado, y hemos hecho tam638

~ién pres;~te esa sociología del conflicto por interculturación y todo ello nos
eva a a mar ~uestros conceptos, aún no satisfactoriamente a entender esa
estructura m u'ltJpIe d e 1a. socre
· d~d coahuilense en su segunda' mitad del si lo
XVIII, _como tomada baJo la dirección de la doctrina de la Ilustración degl
Moderrudad' q ue provoco, el advenuruento,
· .
por propia evolución a 1 , ta ª
prolegómena del positivismo en la primera mitad del s·gl
~a
1 0 XIX Y' quea ese raIZ
' d 1
·
y ~azo~ ,e. as cor~ente~ ~ue germinaron no sólo en el aspecto político-econórmco: 3und1co y aun religioso en la siguiente etapa o sea en la prim
·tad
del siglo XX
,
•
'
era fil
' que procuro, qui'! propició, que fundamentó que hizo realidad 1
~tapa franca del mo~ento que preconizó la Reforma, 'en que se lle ó a 1~
lindes de un nuevo penado de la Historia en México.
g

FUENTES CONSULTADAS:

Archivo General de la Nación índice d I R
. .
Archivo de Saltillo. Diversos ;amos.
e
amo de Provmc1as Internas. México, 1967.
ALEssro ROBLES, Vrro. Coahuila y Texas desde la consu
.,
hasta el tratado de paz de Guadalupe y·d l
macion de la Independencia
1 ª go, tomos I Y 11 México 1945
AL
R
~ssro OBLEs, Vrro. Francisco de Urdiñola y el Norte de Í N
'E ~
xico, 1931.
a ueva spana. MéANDERSON NELS. Sociología de la
México, 1965.

eomuni.dad Urbana

·

Fondo de Cultura E
, •
conomtca.

CHI~OY, E~':· La Sociedad, una introducción a la Sociología. Fondo de Cultura E
,
rruca. Mexico, 1966.
conoNAVARRO GARC~A, Luis. Sonora y Sinaloa en el Siglo XVII. Sevilla 1967
NAVARRO GARCIA, Lurs José de Gálvez
lh Comandanc1a
. de las Provincias
'
.
SevilJa, 1964.
.
y
Internas.
NAVARRO GARCÍA, Luis. ~ Provincias Internas en el Siglo XIX. Sevilla, 1965.
ME~TON, RoBERT K. Teoria y estructura Sociales. Fondo de Cultura E
, ·
xico, 1965.
conorruca. MéPo~PA Y POMPA, ANTONIO. La Reforma Liberal en México. Anales d el Institut0 N
c1onal de Antropologí~. e_ Historia, tomo VIII. México, 1956_
aZEA, LEOPOLDO. El Positivismo en M éxico. El Colegio de Me'xi·co. México, 1943.

639

�•

MORAL, DERECHO Y TÉCNICA
PRoF. GIORGIO DEL VECCHIO

EsTÁ FUERA DE DUDA que el derecho se funda en la naturaleza humana, de la
cual irradia con necesidad categórica; y sus caracteres lógicos, si bien se mira,
son constantes y perfectamente discernibles a través de la variedad de sus manifestaciones. Pero en la naturaleza humana tiene raíz también otra legislación, la moral, la cual no es menos categórica, ni menos imperativa de la jurídica, y tiene incluso caracteres propios bien distintos. A ella podemos y debemos pedir la solución de muchas dudas y cuestiones que se proponen continuamente a nuestra conciencia. A nosotros nos basta en efecto conocer cuáles son
los confines de nuestro derecho con respecto a los demás; si bien es necesario
saber también cuáles directivas debemos seguir dentro de tales confines, en
cuáles criterios y principios debemos inspirar nuestras acciones, en todas las
contingencias de la vida.
La moral pues puede y debe integrar el derecho, como a su vez el derecho
es un complemento paritético y necesario de la moral. Entre las dos distintas
categorías éticas no hay contraste, sino congruencia, como ha sido muchas
veces demostrado, aún bajo el aspecto puramente teorético o lógico. Si luego
observamos de hecho un sistema que rija la vida de un pueblo, descubrimos
que los preceptos de una y otra especie están ahí, generalmente entre sí en una
cierta correspondencia; y al desenvolverse de una de las dos series se acompaña
o sigue constantemente una análoga evolución de la otra.
Es cierto que en momentos de graves perturbaciones políticas, cuando los
poderes públicos se salen de sus propias funciones, pueden ser emanadas leyes
en contraste con la conciencia moral, y también jurídica, del pueblo al cual
se imponen. Pero esto significa justo una crisis, que se resuelve, de regla, con
la abolición de aquellas leyes, y a menudo también con el abatimiento de los
poderes que las emanaron. Las monstra legum (la experiencia histórica lo demuestra) no pueden p ermanecer mucho tiempo en vigor; porque el espíritu de

641
H41

�justicia, que está siempre vivo en las conciencias aunque esté oprimido o desviado, debe al fin resurgir, y reestablecer un cierto equilibrio, al menos relativo,
con las leyes que son deliberadas de las autoridades públicas. Una cierta discordancia entre moral y derecho se verifica todavía, cada vez que se descuida
su integración recíproca. El mayor peligro en tal propósito se da al prevalecer
un sórdido espíritu legalista en detrimento de aquel más sano y general espíritu ético, en el cual las exigencias del derecho se moderan con el de la
moralidad.
El hecho de que en toda sociedad exista una "clase de juristas", y más especialmente de jueces (sin duda necesaria para la función específica del derecho
en la vida común), mientras no hay ni podría haber una "clase de moralistas",
induce a los observadores superficiales a pensar que sólo en el respeto del
derecho consista el cumplimiento de todos los deberes; y esto si bien los mismos
juristas, que componen aquella clase, sean personalmente inmunes a tal error.
Está también muy difundido otro prejuicio, que se conecta con aquél: que
cada uno pueda, en cada caso, valerse hasta el extremo del propio dere~ho, sin
faltar a ningún deber; ahí donde la Ética enseña en vez que la renuncia total
0 parcial y hasta el perdón, son en muchos casos preferibles a lo~ medios, c~rcitivos, aunque consentidos por el derecho; el cual, por lo demas, en maxnna
no se opone a esas mitigaciones.
Siempre en consecuencia de la naturaleza y función específica del derecho,
hay necesariamente, para la preparación técnica de los jueces y de los abogados, una compleja organización didáctica, que no tiene cotejo ~n el campo
de la moral. Este permanece así, si se parangona al jurídico, casi abandonado
e inculto.
A los extraordinarios progresos técnicos ocurridos en los últimos tiempos no
ha correspondido, sin embargo, un igual progreso moral; algunas especies de
delincuencia han tal vez disminuido, pero otras ciertamente han aumentado,
y aún en el campo de las costumbres se han notado peligrosas formas de extravío. El problema es sumamente complejo y no se puede esperar resolverlo con
solas reformas escolásticas. Pero cada esfuerzo debe hacerse también en la
escuela, para encaminar a los jóvenes al bien y desviarlos del mal.
Disociar la moral del derecho es ciertamente un error, como fue demostrado
por Romagnoli, Rosmini y otros. Un autorizado jurista inglés, F. Pollock, ha
observado: "The theory of legislation must take its most general data from
the most general facts of civilised human society. It must equally take its first
principies, avoivedly or tacitly, from Ethichs. Ethical Jurisprude~ce: therefor;,
is to a certain extent not only legitimate, but neccesary''. Un JUUSta frances
igualmente autorizado, G. Ripert, en ~a obra muy co~ocida se ha pr?p~esto
demostrar 'que le droit dans sa part1e la plus techmque reste domme par
642

la loi morale". Y es superfluo citar otras obras, en las cuales los vínculos, ideales y reales, entre las dos ramas de la Ética han tenido amplias demostraciones.
La opinión, ya sostenida por algunos filósofos, de que derecho imponga solamente obligaciones negativas (abstenciones), reduciéndose a la máxima del
neminem laedere, es ciertamente inexacta, porque no son solamente morales,
sino también jurídicas cíertas obligaciones de asistencia y socorro como por
.
'
eJemplo,
las sancionadas por el artículo 593 del Código Penal y por 'los artículos
463 y 467 del Código de la Navegación. Y nadie ignora que el vínculo familiar, y el que liga al ciudadano al Estado, implican obligaciones no meramente
negativas.
. No obstante la coherencia fundamental entre la moral y el derecho, es posible que en las complejas vicisitudes de la fenomenología moral y jurídica se
manifieste alguna desarmonía. Así sucede a veces que las persuasiones morales
prece~~ en su desen~olvimiento a las correspondientes normas jurídicas; lo
que fac1lmente se explica, porque aquellas persuasiones no están ligadas a los
rigores de formas propias de la legislación jurídica; mientras ya pueden ejercer una cierta eficacia en la interpretación de las leyes vigentes. Un ejemplo de
esto se nos ofrece en la gradual penetración de elementos de la moral cristiana
e~ el derecho romano, antes de la codificación justiniana; y otros análogos
e1emplos pueden sacarse de la historia de sistemas modernos. No sin funda~e~to, pues, se dijo que la caridad de hoy es la justicia de mañana, como la
Justicia de hoy fue la caridad de ayer.
De las normas éticas (morales y jurídicas) deben mantenerse bien distintas
las normas de la técnica. La diferencia resulta evidente de esto, que en ningún
caso es suficiente la simple transgresión de normas técnicas para justificar una
condena moral, debiéndose para esta segunda especie de juicio, tener cálculo
de todos los elementos que- constituyen la personalidad del sujeto, sus posibilidades y sus intenciones en las circunstancias concretas en las cuales se encuentre. Así, por ejemplo, nadie pensaría en censurar al que, poco experto en natación e incapaz de seguir bien las reglas, se arroje a pesar de todo al agua para
salvar a los demás en peligro de ahogarse; ni en general a ninguno que contravenga las reglas técnicas, cuando este sea el único medio de manifestar aunque imperfectamente, una intención que puede a veces ser nobilísima.' Sólo
cuando las circunstancias lo permitan, la moral aconseia, en máxima, obrar
con diligencia, observando entonces las normas técnicas propias de las diversas
materias.
Pero es de notar que la observancia de las normas técnicas está habitualmente
presupuesta en las relaciones contractuales. Así, por ejemplo, quien confía a
un escultor la ejecución de una estatua, o a un abogado la gestión de una causa,
o a un ingeniero la construcción de un puente presupone que aquel a quien
643

�se confía el trabajo, y que acepta ejecutarlo, se obliga con esto mismo a respetar las reglas propias del arte respectivo o profesión. -~sto llega a ser, ~ues,
un elemento integrante del contrato de orden o de locac1on de la obra; y s1 las
respectivas reglas técnicas fueran violadas por culpa del profesionista o artist~,
de esto él hubiera sido justamente responsable del otro contratante. Hay aqm,
en tales casos un encuentro real entre normas técnicas y jurídicas. Pero en
sí, las norma: técnicas, no son jurídicamente obligatorias. La obligatoriedad
se confiere a estas normas solamente cuando su observancia llegue a ser el
contenido de una relación contractual.

DILTHEY, SOCIÓLOGO
(Capítulo de un libro en preparación)

Traducción: DR. JoRGE RANGEL GUERRA
DR. JosÉ SALVADOR GuANDIQUE

ENTENDEMOS POR historicismo no la mera reminiscencia, ni el culto al pretérito, ni el argumentar mediante especiales procediinientos criteriológicos, sino
aquella tendencia que introduce, dentro del problema cognoscitivo, una constante temporal. Se trata de problema y soluciones, jamás meros antecedentes
o consecuentes. Dicho a la llana: ser y deber ser, naturaleza y cultura, ciencia
y técnica radican, para decirlo con el glorioso Wilhelm, en un mundo histórico,
y no al revés.
Filosóficamente el historicismo desemboca no en "tener en cuenta la etapa",
al modo un tanto superficial de las generaciones, que Ortega tomó de Dilthey;
va más allá, caló a lo hondo. Toynbee señalaba al estudio de la historia como
una de las importantes tareas sociológicas, pero ese papel auxiliar nunca
podrá satisfacer a quienes pretenden captar estructuras socio-históricas, no ilustrar la historia con la sociología o viceversa. Historia - al viso moderno-equivale a Sociología, es decir, que al presente, se hace una historia sociológica. De lo contrario tenemos esos catálogos aburridísimos, con fechas y nombres, en los cuales la "&lt;latería" abruma al lector y aún al especialista. Sociología e Historia sostienen duelo manifiesto, que se está resolviendo a favor de la
primera.1
1

Al aparecer mi libro "Presbítero y Doctor José Matías Delgado" (Ministerio de
Educación, San Salvador, 1962 ) quien, en su alta estirpe de Prócer, puede parangonarse con Hidalgo, sólo que aquél logró forjar la Independencia de Centro América,
al aparecer dicha obra -repetimos-- algún comentarista dijo ser sociológico y no histórico, agregando, incluso, que la historia a lo siglo XX se hace sociológicamente, tesis
que de una manera tácita sostuve allá. Ello nos introduce en preámbulos indispensables
para examinar desde otro enfoque las tesis historicistas, cuyos autores muchas veces han
transitado atajos, abandonando las vías correctas, según sus propios principios.

644

645

�Marc Bloch, en su pequeño gran libro: "La palabra historia es muy vieja,
tan vieja que a veces llega a cansar. Cierto que muy rara vez se ha llegado
a querer eliminarla del vocabulario. Incluso los sociólog~ d: la escuel~ d~rkheimiana la admiten. Pero sólo para relegarla al último nncon de las ciencias
del hombre; especie de mazmorras, donde arrojan los hechos humanos, considerados a la vez los más superficiales y los más fortuitos, al tiempo que reservan a la sociología todo aquello que les parece susceptible de análisis racional" (Introducción a la Historia, FCE, México, 1957, p. 21). Dic~o.t~timonio ilumina la pugna entre la ciencia de Herodoto frente a la disciplina
bautizada por Gomte.
Algunos se entusiasman, declamando: "Una de las revoluciones espirituales
más grandes acaecidas en el pensar de los pueblos de Occidente". O con fraseología menos ampulosa: "La médula del historicismo descansa en. la, ~ustitución de una consideración generalizadora de las fuerzas humanas histoncas
por una consideración individualizadora". Y, por si algo faltase, el mismo
Meinecke, en giro nacionalista: "Ante todo el historicismo no es más que la
aplicación a la vida histórica de los ~ue_vos principios descubiert~s por el_ gr~
movimiento alemán que va desde Leibmz a la muerte de Goethe (El Historicismo y su Génesis, FCE, México, 1943, pp.11-2). Tal entusiasmo, desembocando en germánica propaganda, poco ayuda a esclarecer el meollo del asunto... 2
Para nosotros -más allá y más acá de aspectos filosóficos, historiográficos o
olíticos- el historicismo no se agota en la simple o detallista crítica del con~epto de la historia o en renovarlo, mediante recu~os m~tófic~s ~pecíficos,
representando, por sobre esas posiciones conocidas, mgrediente mdisp~nsable
en el qué y en el cómo del saber, porque el sujeto comparte con el ~b3eto su
-proceso vital, contrar~tándose la neta distinción e~tre ambos términos, llevada al extremo por Husserl. De ahí la controversia entre el padre de la
Fenomenología y Dilthey, cual tendremos ocasión de indicar luego,. en uno
de los encuentros intelectuales de mayor envergadura en el presente siglo, tan
importante cuan desconocido, sobre todo para Latinoamérica, dónde, a veces,
nos llegan minucias al instante y las cosas trascendentales tardan lustros en
atravesar el gran charco.

,
• Los calificativos de F. Meinecke resaltan bastante extremosos: "revolución esp~tu I" hasta "movimiento alemán" sin que pueda captarse bien el nexo entre aquella
y :st;. Y, por muchos esfuerzos q~e se hagan, Lei~niz fue más filós~fo-matemático ~ue
historiador no digamos historicista, y a Goethe le mteresaron en primer lugar las cien-

cias natur~les más atento a los descubrimientos de Cuvier, que a la llamada maestra
de la vida, a~que Meinecke le dedique lo mejor de su obra, pp. j79-495.

AYER Y

Hov

El contraste entre dimensión pasada y momento actual llevará a Dilthey a
aleccionantes respuestas, no atendiendo a propósitos aislados, ni por afanes investigativos, sino para estructurar otra ciencia: "Las líneas fundamentales de
su pensamiento están logradas con igual maestría arquitectónica, pero el cará,cter concreto e irúinito de su filosofía -elevar a conciencia la vida mismahace de él la figura atormentada que ha adivinado en el retrato de Miguel
Ángel por Vasari". (Prólogo, Eugenio Imaz, Introducción a las Ciencias del
Espíritu FCE, 1949). Y en otra ocasión, afrontando la alternativa: "La historiografía aplica el patrón metódico más riguroso para la comprobación de
cada hecho, mientras que por lo que se refiere a las relaciones causales, las
que en definitiva nos patentizan la Historia, se suele satisfacer con una gran
libertad artística para trabar los hechos y redondear cuadros históricos sobre
la base de una interna verosimilitud. En este punto la Historia necesita urgentemente un reforzamiento de su conciencia lógica". (Prólogo a El Mundo Histórico, FCE, 1944), también de aquel especialista en Dilthey, a quien tratamos mucho en México, por la década 1940-50.
Por referirnos directamente a lo historiográfico que no a lo filosófico, cabe
inquirir por ese causalismo en quien comienza reconociendo cuánto se debe
a Dilthey, no a Husserl. Nada hay más acausalista que la Fenomenología. La
intuición diltheyeana es comparable a la de Husserl apenas en paralelos, diríamos pedagógicos, tal l¡s de García Morente en sus conocidas y equivocadas
Lecciones. La correspondencia entre ambos exponentes aclaró, al máximo, sus
discrepancias.
Tampoco caracterizó esa manera "de fundamentar el estudio de la sociedad
y de la naturaleza y de la historia" -subtítulo a Introducción a las Ciencias del
Espíritu- el rpero antipositivismo (muchos tildan antisociologismo, erróneamente por cierto, inferido de las censuras de Dilthey a ciertos iniciadores, a
saber: "Las respuestas que Comte y los positivistas, Stuart Mill y los empiristas dieron a estas cuestiones me parecían mutilar la realidad histórica para
acomodarla a los conceptos y métodos de las ciencias de la naturaleza" (obr.
cit., p. 5).
Aquéllos, en especial, los seguidores de Comte, pretenden unificar las disciplinas, a tono con su complejidad y extensión, de las Matemáticas a la Sociología, paralelamente al ideal kantiano de una Razón, así con mayúscula,
cabal y completa, desde la pura a la práctica pasando por la del juicio, puente
entre las dos primeras en nuestro criterio. En cambio, Dilthey se propone abrir
el camino a procedimientos que conduzcan a un mundo histórico, espiritual.

647

646

�Ante un fenómeno, el rayo, por ejemplo, nuestro Yo recurre a los expedientes de la ciencia natural para obtener conocimiento indirecto, causa~. Por el
contrario, la vivencia capta en forma directa, fundiéndose objeto y sujeto. Las
ciencias del espíritu proceden así, mientras las causales apelan a la representación. Aquéllas explican, identifican (Meyerson); éstas com?ren~en. Max Weber
· t tara armonizarlas en su colosal edificio socioeconónnco, sm lograrlo, pese
men
'
T Kuf
a las numerosas opiniones en contrario. La exposición de Fe IX a mann en
"Metodologia de las Ciencias Sociales" (FCE, México, 1946), muy ~lecdonadora al respecto, no obstante a sus elogios a quien supo aunar Sociedad y
Econoroía.3
.
Nada tiene entonces de extraño que la sensibilidad sociológica de Dilthey
proteste, pues Comte, profesor de matemáticas en el Politécnico _de Pa¿s, no
en la Sorbona, subordina la materia que designara con un neolog1Smo. comodo
( ráJZ latina y desinencia griega) , a 1~ cienci~ _del número. Para ~ilthey l,a
Sociología debía construirse cual ciencia del espmtu, c~ltural graba1:a despues
el neokantiano de Baden, Rickert, simplificando a Wmdelb~n~, rruentr~ _sus
émulos de Marburgo, Cohen y Natopor se dedicaban a la logica-matemab~
Hay más: la razón his/iórica quiere enl~:rr. a la. razón p~a c~n la razon
práctica no mediante razón estética (del JUICIO) , smo con viven~:as que denoten una realidad socio-histórica. Dilthey fue, en verdad, soc10logo _e~forzándose por la filosofía; así se demuestra en su Prólogo a E: Mundo Espiritual
_ Introducción a la filosofía de la vida, escrito en 1911, ano de su deceso,_ ~o
·
rmsmo
que en El ueno de Dilthey, tal rubró Ima.z, antepuesto a Introduccion
.
a las Ciencias del Espíritu, cit., p. XVII: "Cuando daba yo los primeros pasos
en la filosofía, el monismo idealista de Hegel había sido desplazado po~
señorío de la ciencia natural. Cuando el espíritu científico-natural se co~vrrtio
en filosofía como ocurrió con los enciclopedistas y Comte, Y en Alemama, con
los investi¡adores de la naturaleza, trató al espíritu. coro~ un producto de la
naturaleza y de este modo lo mutiló. Los grandes mvestigadores. de la naturaleza intentaron abarcar el problema con más hondura. Esto, ~o volver la
· d
Kant" Aquel kantismo sin crítica, ejercido mayestaticamente por
rmra a a
•
•
· 4
·
·
Comte, 1mtaba a D.lth
1
ey. En el fondo, era la lucha de causa contra vivencia.

s -

~!

• Allí Kaufmann: ¿ Existen junto a las ciencias naturales, ciencias del espíritt~ inde.
di · · ' un síntoma nada más de la etapa poco evolucionada
pendientes O es esta vis1on
en que se encuentran todavía las llamadas ciencias del espíritu, una etapa a 1a que
caracteriza que los conocimientos exactos ausentes son. reemplazados por construcciones especulativas? La tesis última es la del naturalismo, que se presenta :mora
, d
d
"fisicismo" al tener en cuenta los resultados de la mvesen forma mas epura a como
tigación natural más reciente" (obr. cit., p. 168).
• Desarrollamos ampliamente este punto en Datos de Sociología, prólogo por Reca-

¿ETAPAS

O

ENFOQUE?

Saltó arriesgada la disputa en torno a psicología descriptiva o hermenéutica,
considerándolas 2 etapas en el desarrollo diltheyeano e insistir en lo epistemológico como correspondiente a la primera y lo sistemático a la segunda. El
proceso no admite diferencia tan tajante. Muchos defienden opuestas opiniones sobre el particular, dado el enlace interior de la obra toda, sin faltar quienes afirmen que ella constituye neta introducción a las ciencias del espíritu,
calificada por su autor mero ensayo. Y de su carácter fragmentario quedan pocas dudas... Dilthey era más problemático que sistemático.
En la estructuración del mundo histórico por las ciencias del espíritu, valga
la fórmula, surge aquella hermenéutica, clave del misterio. Desde el estudio a
Scheleiermacher su énfasis impide restringirla al método. No se trata de interpretar lo escrito, al modo ordinario, ni siquiera jurídico, pues integra el conjunto de vivencias, capaz de descifrar los signos. No se trata de otra exégesis
documental, sino de ir al contenido psicohistórico o sociohistórico, palpitante
' en la inmanencia de estar en el mundo. Heidegger declara deber mucho a
Dilthey. 5
Dilthey reaccionó en contra_ del empirismo imperante a su hora, haciendo
lo propio frente al sistema; positivista no por psicologismo, a la manera spenceriana, porque formuló una tesis objetiva en cuanto su psicología descriptiva
no era introspección ni introyección sino camino para forjar un mundo que,
si se le examina bien, resulta más sociológico que histórico; sociológico, no
a la luz comtista o spenceriana desde luego. Un admirador, y lo veremos,
de las Investigaciones Lógicas no podría ser psicologista de segundo orden,
escuela castigada por Husserl en el primer tomo de su creación monumental.
Las Meditaciones Cartesianas no se entienden sin la labor demoledora de
aquélla.
Esa hermenéutica repudia las tesis relativistas: una vivencia constituye su
FUNDAMENTO. El prurito clasificador compara teoría e historia, separándolas
artificialmente, y desnaturaliza, no interpreta, pese a la laboriosidad en la
séns Siches, San Salvador, 1947, Cap. III, "Iniciadores de la Sociología": Comte, en
Francia; Spencer en Inglaterra; y Hegel, en Alemania. Aunque éste murió sin que
la Sociología tuviese rubro y cuerpo, su influencia sobre los autores germanos amerita
el rango, si bien muchos lo reservan, de acuerdo con sus tendencias, a Tonnies o Marx.
• lmaz opina: "Sí, queremos advertir que la declaración de Heidegger de que su
obra está al servicio de la de Dilthey, se nos antoja un poco irónica cuando no deliberadamente socarrona. Lo que ha hecho Heidegger, con perfecto derecho, es poner
la obra de Dilthey al servicio de la suya. Como ha puesto también la de Bergson y la
de Husserl". ( Pr6logo a Introducción a las Ciencias del Espíritu, cit., p. XI ) .

649
648

�documentación y citas. Dilthey bucea la vida a través de dicha autognosis y ve
a la historia mediante la hermenéutica, valga el lugar común, cara y cruz de
la misma medalla. Autognosis implica organizar las ciencias del espíritu desde
la vida, muy sui géneris psicología descriptiva que no puede aparearse ni con
los empiristas ingleses, menos con Brentano. La hermenéutica opera sobre dicho material hasta volverlo historia. Ambas radican en la vivencia: La moral el derecho la economía el Estado, forman un todo, la vida práctica de la
'
' en Max Weber, en Freyer...
Sociedad.
Hay' algo de Dilthey
De otro modo, la intuición diltheyeana sería simple modalidad volitiva, y su
vertiente que nutrió a los sociólogos culturalistas, inexplicable. Basta confrontar, sociológicamente, a Dilthey con Husserl, para captar que ni Vierkandt, con
su fina técnica, ha logrado crear una sociología fenomenológica
Ya reseñamos el ataque de Dilthey a los iniciadores de la Sociología, pero
ello no le impide admitir una disciplina de la convivencia social que comprendería también, como objeto suyo, el derecho, la moral y la religión, Y
que tendría su paralelo, igualmente admirable, en una "ciencia natural general. Semejarían párrafos de Tonnies en Comunidad y Sociedad, mas el planteamiento sociológico no deja lugar a dudas. Dilthey fue, sin percatarse, un
precursor de la Sociología Alemana, categóricamente un sociólogo cabe la mira
6
filosófica, cual hay tantos en la patria de Nietz.sche.
Y guardamos expresa probanza: "Yo mismo, antes que Simmel, he caracterizado en mi Introducción, la organización exterior de la Sociedad como un
campo especial en que, desde un punto de vista psicológico, operan relaciones
de señorío y dependencia, y relaciones de comunidad". Dilthey conectó con
Tonnies, aunque pasa lo propio también con Simmel, superando el formalismo
de éste que, al fin, resultó el Kant de la Sociología. Tales conceptos del Prólogo a El Mundo Histórico, justifican el título de estas líneas que pareciera
sorpresivo, cuando se lós expresé, de palabra, a un grupo de ex-alumnos.. •
Por tanto, la psicología-descriptiva diltheyeana no admite parangón con otras
de tipo, dijéramos, "individualista" o aún de tipo social, pero distintísimas. Bien
aclaró Imaz, comentando lo transcrito: "No hay psicologismo en el sentido
habitual y funesto ( tan combatido por Husserl, entrecortamos) y sí una mejor
• Como es sabido los tratadistas franceses utilizan una ciencia al formular sus doctrinas: Comte, a la física; Tarde, a la psicologia; y algo similar pasa con los ingleses,
así Spencer, con la biología. En cambio, los alemanes, basan filosóficamente sus respe~tivas posiciones: Tonnies sigue a Nietzsche, el extraordinario de Sils-Marías Y al
misógino magistral, Arturo Schopenbauer, capaz de refutar a Kant en su fundamentación de la moral ante la Real Academia sueca; Simmel a Kant, para decirlo con una
palabra. Wiese, por su relacionismo inter-relacionismo, a Ross. De ahí que no puedan
entenderse bien los germanos sin cierta preparación filosófica.

650

constitución de la vida total para comprender mejor la vivencia poética 0
metafísica que ha brotado de ella".
~n--el contr~te con el tercer iniciador de la Sociología, Hegel, el espíritu
objetivo de Gwllermo Federico no es la organización exterior de la Sociedad
si bien o~tentó bastante semejanza. Hegel estatiza, mientras dice Dilthey: "l~
fo~as diversas en las que se ha objetivado en el mundo sensible la comunidad
existen entre los individuos". Tal objetivización -y recuerda mucho a Hans
Freyer- surge en el inmanentismo de la vivencia, que sitúa al hombre dentro
de lo col_ectivo. Ese criterio sociológico eliminó cualquier tesis subjetivista.
Es la realid~d de los históricos (patentizada por la autognosis) , no causalidad
(Comte), m valores (Scheler), ni dialéctica (Hegel), ni crisis (Alfred Weber).
Al~os aleg~n pr~venir Hans Freyer de Hegel, no de Dilthey, interpretando
s~, reali~ad, s~cial, d~ecto trasunto del espíritu objetivo, es decir, una concepc10n soc10log1ca denvada del logos. Mas la descendencia no es tan sencilla
.
.
.
'
com~,a pr~era vista pudiera creerse, si bien Francisco Ayala, en su Introduccion al hbro de Freyer, destaque en él más a Hegel que a Dilthey.
F~eyer re~udió las disciplinas lógicas al elaborar su sociología, ciencia de la
realidad social. No quiere repetir a Simmel con sus formas sociales de ra'
ide~lista. Pero tampoco tal postura desemboca en el hegelianismo. La realida~
social encadena con la objetivación diltheyeana, según las formas exteriores
de la Sociedad, algo que se ha escapado a la avizora pupila de los comentaristas
freyerianos. Allí preexiste nítida hermenéutica temporal, pariente de la de
Wilhe~, quien nos confía: "La cultura es, antes que nada, un tejido de
nexos fmales. Cada uno de ellos, lenguaje, derecho mito relio-iosidad poesía
fil f
,
'
o,
'
o~ 1a, posee una legalidad interna que condiciona su estructura y ésta determina su desarrollo. Por entonces se comprendió la índole hisoorica de los
~mos (era el año cincuenta del pasado siglo, puntúa). Esta fue la aportacion de Hegel y Schleiermacher, pues impregnaron la sistemática abstracta de
esos nexos con la conciencia de la historicidad de su ser. Se aplicaron a ellos
el método comparado, la idea de desarrollo. Y ¡ qué personajes a la obra!
¡ Un Humboldt, un Savigny, un Grimm!" (El Sueño de Dilthey -Documentos
Autobiográficos, Introducción, ya cit., p. XV).
Lo expresado: Freyer está más cerca de Dilthey que de Hegel, no cronológica sino ideológicamente. E historiza debido a que sus formaciones colectivas
correlacionan: "Nuestro conocimiento tiene que habérselas con una realidad
que somos nosotros mismos; con un acontecer en el que nos encontramos activamente insertados, lo cual aleja toda asimilación a un historicismo ordinario
yendo aún más lejos de la realidad social como una individualidad histórica~
mente_ cambiante" (La Sociología como Ciencia de la R ealidad, Losada, Buenos Aires, p. 112) . Freyer recibe a Hegel por intermedio de Dilthey...
651

�Y tal vez por eso permanece, tal vez sin imaginárselo, en una actitud a
kilómetros de otras objetivizaciones, verbigracia, los valores sociales de Scheler,
las esencias colectivas de Vierkandt, y doctrinas por el estilo.7
Dilthey comenzó, en El Mundo Histórico, a develar su cardinal noción de
estructura (de nuevo Tonnies aflora casi aquí): "un orden con arreglo al cual
los hechos psíquicos se hallan enlazados entre sí mediante una relación interna:
cada uno de los hechos referidos así recíprocamente constituye una parte de la
relación estructural".
Freyer desarrolló esto: "Hago observar todavía ( aun cuando es cosa obvia)
que esa separación de la Sociología respecto de la Historia pretende una significación puramente lógica y debe extenderse tan sólo a la diferencia de la
formación conceptual, pero no a los límites del trabajo científico práctico. La
mayor parte de las formaciones sociológicas de conceptos con una impregnación
histórica máxima ( como la Roma de los Césares, el capitalismo alemán del
cuarto decenio del siglo pasado) serán ejecutadas prácticamente por los historiadores" (obr. cit., p. 227).
Resurge la antinomia Sociología-Historia en giro diverso; pero Freyer confunde: ¿Qué es eso de ejecutar prácticamente? Y las ambigüedades persisten:
"Tanto sin pretenderlo como deliberadamente la ciencia histórica ha elaborado conceptos de estructura llenos de valor. En las obras de nuestros grandes
historiadores (para los alemanes, apenas, Gregorovius, Ranke y Mommsen:
Ludwig, biógrafo y Zweig, cronista, interrumpimos), se encuentra sin duda
más visión sociológica que en muchos sistemas abstractos de Sociología. La meditación teorético-científica acerca de lo que sea Historia o lo que sea Sociología, no es ni desvirtuada ni hecha superflua por esta fecunda interpretación
de las cuestiones en la investigación práctica. La teoría de la ciencia no pretende establecer qué puntos de vista están bien colocados en la Historia de
Roma, de Mommsen; eso tan sólo al propio Mommsen le correspondió fijarlo.
Pregunta tan sólo qué puntos de vista son Sociología para una consideración
lógica". (Obr. cit., p. 228).
Examinar lo anterior, en detalle, nos llevaría demasiado lejos, y sólo interesa
por su orientación hacia Dilthey. Los historiadores clásicos, abundan en usuales
juicios valorativos; poco sirven al sociólogo que de verdad lo es. Y respecto a
1
Allers, al referirse a Freyer: "Cuando hablamos de espíritu objetivo no nos referimos, naturalmente, a la desafortunada tricotomía cuerpo-alma-espíritu que tiene su
origen en los gnósticos y desempeña un papel tan importante en todas las filosofías
y teorías seudofilosóficas imaginables. Para nosotros, espíritu objetivo quiere decir
únicamente el conjunto de valores que se han realizado ya en el mundo real del
espacio y del tiempo, sin que se haya de suponer, por ello, una metafísica determinada
del mundo de los valores" (Naturaleza y Educación del Carácter).

652

las aseveraciones de Freyer basta preguntarse: ¿ por qué la teoría de la ciencia
no va a juzgar la distribución de Mommsen... ? Separar artificialmente, meditación teórica y objeto sociohistórico será siempre absurdo, con o sin realidad
social freyeriana. Pero retornemos a Dilthey, abandonado por Freyer en un
giro valorativista que nos recuerda mucho a Max Scheler, quien alguna vez
dijo a Nicolai Hartmann, un tanto achispado: "con mi cerebro y tu orden
podríamos hacer ética".
La estructura diltheyeana no emerge vacía, formal, a priori sino exhaustiva
y fecunda: "De esa insondabilidad de la vida procede que la misma no pueda
ser expresada sino en un lenguaje figurado. Reconocer esto, ponerlo en claro
por sus razones, desarrollar las consecuencias, he aquí el comienw de una
filosofía que dé razón real de los grandes fenómenos de la poesía, de la religión y de la metafísica, concibiendo su unidad en su último núcleo. Todos
estos fenómenos expresan la misma vida, unos en imágenes, otros en dogmas,
otros en conceptos, pues ni los mismos dogmas bien entendidos, hablan de un
más allá". Al leer el legendario Wilhelm queda bastante inoriginal Ortega,
tal lo señalaremos luego. Y Dilthey formula una sociología vital, salvadora,
optimista, muy lejos de Schopenhauer que tanto influyó a Tonnies. Y en
pocas confrontaciones campea Dilthey, sociólogo, cual en memorable correspondencia con Husserl.8

DILTHEY ANTE HUSSERL

Cuando ocurrió aquel intercambio epistolar, trascendente, Dilthey hacía lustros estaba consagrado, pero Husserl no le iba tan a la zaga. Tomamos las citas
de Dilthey-Husserl -En torno a la Filosofía Idealista como Ciencia estricta y
al alcance del historicismo. Correspondencia entre Dilthey y Husserl de 29-junio, 5 /6 julio y 10-julio de 1911, Edición, Introducción y Notas por Ernesto
José Wender, Traducción de la carta de Husserl por Julio Heise, Revisión del
8

Walter Biemel, en 1a introducción a dicha correspondencia, cuyos perfiles damos en
el texto: "La idea fundamental de Husserl es que la Filosofía desde su comienzo pretendió ser una ciencia estricta, pero no puedo satisfacer esta pretensión. La Fenomenología
debe por fin llevar a la Filosofía a convertirse en ciencia estricta. Para alcanzar esa
meta, para exponer con claridad la particularidad del método de investigación fenomenológica y ante todo para explicar su necesidad, Husserl la destaca de dos tendencias predominantes según él hacia fines del siglo: por un lado, el materialismo y, por
otro, la Filosofía de la concepción del mundo. Husserl mantiene una guerra de dos
frentes, por un lado contra el naturalismo y por otro contra el historicismo". Aquí era
donde enfrentaría a Dilthey, tildado de mero historicista, sin mayores distingos.

653

�texto alemán por Ernesto J. Wender, todo en la Revista de Filosofía de la
Universidad de Costa Rica, San José, julio-diciembre 1957, pp.103-13, dirigida
por Constantino Láscaris Comneno, una verdadera primicia, al menos en
castellano. Y por ello incluimos lo anterior aquí.
Husserl comienza por declarar: "Fue el mismo Dilthey quien inició nuestra relación, pues, desgraciadamente, bajo la influencia de la brillante crítica
de Ebbinghaus (el mago de la nemotecnia teutona, intercalamos) yo no había
creído necesario leer el gran trabajo de Dilthey; en suma, sentí además en
aquellos años poca predisposición para captar la importancia de los escritos
de Dilthey".9
Husserl calibraba a Dilthey relativista y aún positivista, algo incompatible
con su afanosa brega por las esencias puras, fenomenológicas, capaces de llevar a su último grado la revolución coperniquiana de la filosofía iniciada por
Descartes, así se desprende expresamente de las Meditaciones Cartesianas. El
artífice de la Fenomenología -la husserliana, no la del espíritu, a lo Hegelse sorprendió al comunicarle el orfebre del Mundo Histórico, que la segunda
parte de Investigaciones Lógicas estaba en armonía con las Ideas sobre una
Psicología Descriptiva y Analítica. Entonces llegó el lapso del desafío, muy
ilustrativo por cierto. . .
Fue el relativismo historicista que se achacaba a Dilthey motivo directo del
ataque husserliano, no por cortés menos virulento. Reconocido está cómo en
el fundador de la fenomenología coexisten los psicologistas. (Dilthey lo era, al
menos en apariencias). Y otra, constructiva, Meditaciones Cartesianas, con la
ambición de erigir una ciencia sin supuestos, dotada de radical autenticidad.
Para Husserl pareciera Dilthey, en sus forcejeos con la historia, otro positivista

más.
Edmundo sentiría el afán de llegar a un cartesianismo definitivo, porque el
del cogito se quedara en medio camino y lo que hizo en El Discurso del Método,
lo deshizo con las Meditaciones Metafísicas. La ciencia husserliana serfa invencible, absoluta, sin permitir ni de lejos los avatares historizantes, tal la enhiesta
roca vence al mar embravecido. La universalidad radiosa de sus normas lógicas no se contaminaría con las alternativas de quienes dependen de un pasado tenebroso y de un incierto futuro. La Fenomenología era una gran señora
que no podía mezclarse con plebeyas.
• Biemel explica: "Expresamos finalmente al Prof. P. von Breda, Director del Archivo Husserl de Lovaina, nuestro más cordial agradecimiento por haber permitido publicar este desconocido intercambio epistolar, por el cual nos desplazamos, dentro del
suceder de la Filosofía, a principios de nuestro siglo (Revista cit., p. 107). De Ebbinghaus hablamos mucho con Werner Woolf cuando estuvo en México, allá por 1953-4.
Woolf lo comenta en su Introducción a la Filosofía editada por el FCE.

654

En ,~bio, Yª, lo ano~os, D~~e! se lanza al torrente de la vida, pues su
metafrsrca abrazo la realidad histórico-social, dejando las alturas esenciales
~ara penetrar en las anfractuosidades de esa arena movediza que es lo pretérito y lo presente, con miras al porvenir.1 º
Biem_el ~racterizó mu_y bien: "Husserl antepone a la Ciencia Natural de
1~ concrenc1a, la nueva ciencia (otro Vico, aunque con ruta opuesta, interrump~o~), la ~e~om~nología de la conciencia, que no tiene que ver con la conciencia empmca smo con la conciencia pura". Y más adelante: "Si Husserl
pues, ataca a Dilthey, lo hace por considerar que en estos análisis estructural~
morfológicos
, . se ,encuentra precisamente el germen de un relativismo" . y , aclarando ge,nes1s: ~~~rl parte en el fondo de la validez de las formas lógicas
que, ~egun su oprruon, son a-históricas. El punto de partida de Dilthey, en
cambr~, lo forman las obras de arte y las creaciones espirituales que sólo son
concebidas como históricamente hechas, pertenecientes a
determinad
,
di
a
epo~, me ante un estilo determinado, a saber, como expresión de la vida,
mediante las cuales ella se comprende a sí misma" (Revista cit., pp. 195-6).
: en la desc:ndencia se acusa el contraste, dentro del terreno sociológico,
cuanto va de V1erkandt a Freyer, del esencialismo a la historicidad de lo arquetípico a lo trasmutante, de lo hierático a lo cotidiano, de lo esta~ario a lo
sugerente, de lo estático a lo dinámico. Mas sigamos el hilo de aquellas cartas
memorables:

un:

Dil~ey se dirige a Husserl -29 de junio de 1911-: "Muy estimado colega:
No qmero que apare~ca la pequeña disertación sobre Niebuhr, que nació de •
una ~ueva ~onferenc1a en la Academia, sin dar por fin mi parecer sobre su
~;°d10 publi~do en Logos. Tengo que confesar que, bajo la primera impresmn, me era difícil formular tal parecer, porque su caracterización de mi punto
10

Para ciertos filósofos, a la alemana, lo mismo que para sociólogos estilo Vierkandt
la fe~om;~ología resulta imposible de confundirse con la psicología descriptiva ni co~
Ta ~sicof~ca, dadas sus_características distintivas. Lessing afirma que la prun'era "no
explica smo esclarece", indaga lo que pueden significar en último término todos los res~lta~os de la ciencia. Por consiguiente, eo ipso reconoce las determinaciones de las
crencras, ~~a ~ de l~s cuales posee sus objetos específicos así como sus métodos y
leyes específicas (F:stuá10 Acerca de la Axiomática del Valor, UNAM, 1959, p. 13). y
en otro lu~r de dicho ~púsculo, Theodor Lessing insiste en que Edmundo ejerce poder.ª tra:es de las esenaas... En suma, la Fenomenología constituye una superciencia,
no mvestiga pero controla, no explica pero esclarece, en una ambición aún más des~orda~te que la ~e los, sociólogos en_cicl~pédicos, quienes, al modo de Worms, declaraban,
si~ m'.'5, a ~ Soaolog1a como la C1enaa General de las Sociedades o la Filosofía de Jas
C~enaas Sociales, en su libro pequeño más altivo La Sociología, Su Naturaleza, su Contenido. Sus Agregados, Madrid, 1925, cuya primera edición francesa data de 1921
donde, paradójicamente, aconseja modestia a los sociólogos ... Cap. IV, p. 24 y Cap'.
V, p. 29.

655

�de vista como historicismo, cuya consecuencia legítima sería el escepticismo,
debía asombrarme justamente. Gran parte del trabajo de mi vida está dedicado a formular una! Ciencia de validez general que debe dar a las ciencias
del Espíritu una base firme y una relación interna para con un todo. Era ésta
la concepción original de la tarea de mi vida en el primer tomo de las Ciencias
del Espíritu. (O sea Introducción a las Ciencias del Espíritu -Ensayo de una
Fundamentación para el Estudio de la Sociedad y de la Historia, 1883).
Y continúa argumentando Dilthey, patéticamente, defendiendo la labor de
toda una vida: "Este punto de vista, si entiendo bien su definición del historicismo, no es susceptible de ser calificado como historicismo. Y si, según el
uso general del idioma, el escéptico niega la posibilidad del conocimiento en
general, es imposible que se me considere a mí como escéptico o en cualquier
relación con el escepticismo". Y párrafos después: "De la disertación se desprende claramente que mi punto de vista no conduce al escepticismo; excluye
su interpretación de mis frases. Pues me refiero allí, para demostrar la imposibilidad de una Metafísica de validez general a 'los argumentos de Voltaire,
Hume y Kant'. Mas bien concluyo (su imposibilidad) de la relación general
entre su tarea y nuestros medios de solución que no del fracaso hasta ahora
en la Metafísica" .11
En su concepción del mundo, Dilthey concluyó:· "No soy, según eso, ni un
filósofo intuitivo, ni un historicista, ni un escéptico, y considero también que
la argumentación de su tesis no prueba que la consecuencia de aquellas frases
conduzca al escepticismo. Usted ve que verdaderamente no estamos tan alejados el uno del otro como usted supone y como aliados en puntos esenciales
muy discutidos". (Revista cit., pp. 109-13).
Husserl respondió por misiva -5/6 julio de 1911- que obra en el archivo
suyo, de Lovaina, empleando tono bien distinto, con aquel retintín de los
dogmáticos: "Le agradezco, señor Consejero Privado, todas sus aclaraciones,
muy estimables y valiosas para mí como expresión decisiva y aguda de su
espíritu. (Nótese el juego de palabras con las Ciencias del Espíritu, tan amadas
por Dilthey). Pero usted debe convencerse de que el supuesto de que usted
parte no es adecuado; a saber, como si mis argumentaciones estuviesen dirigidas
11 Dilthey es explícito, no sibilino como Husserl: "Al análisis de la sociedad humana se le ofrece al hombre mismo como unidad viva y el análisis de esta unidad de
vida constituye, por consiguiente, su problema fundamental. En este dominio empieza
a posponerse el tipo de consideración de la vieja metafísica porque tras el agrupamiento teleológico de formas generales de la vida espiritual se buscan las leyes explicativas". (Introducci6n... cit., p. 355). Tanto él, cual Edmundo, rechazan la antigua
metafísica, refutada a partir de Kant con su metafísica del futuro, pero difieren en la

contra usted. De inmediato publicaré también
.
malentendidos". y entrando a fondo· "Tod
e;d Logo~ ~a nota para evitar
sus principios en el a priori. (Aq , Edm da va e~ obJetlva_ a posteriori tiene
K
UI
un o sale mas formalista que 1
.
ant, acotamos) . Análogamente
li . ,
e propio
su "verdad"
"
' una re gion puede ser "verdadera relioión"
relativa"' a saber, en relación con una "humao·
Y
nidad"
. ser meramente
.,
que vive en relac10n con una "naturalez "
estado de desenvolvimiento" L
d
a ' que se encuentra en cierto
depende en este caso de la . uego e esas frases cabalísticas: "La verdad
determinada ''Hum "d d" manera de captar sus presupuestos (Idea de una
de una naturaleza ;:~:da : : :_les :u~ales caract:rísticas específicas; idea
manera tá
.
. .y
manera, idea que, de tal o cual
s~arnos :od~==~:d;r::;:::~:n: in!~:::~:do social:s, etc.~. Si pennmguna religión la "verdadera" p ta
l
o esencial, sena otra o
algo relativo y no obstante c . otrd nto a verdad de una religión sería
.
'
' orno o a verdad, un ideal est
f .d
relac10nes que, por ser su contenido esencial determinan '
re en .o ~
como condiciones de la posibilidad de seme¡ante
.
p c1p10sl" a Hpnon,
verdad en
respetado comillas y subrayados. Husserl obseso or eri .
gen:ra . . . emos
puestos, deriva la verdad d
'll
'
p,
gir una cienc1a sm su- dento, frío y distante de la ~:~:ere:iiJa;~o:~~ev;s, como t~do id~alista irrenada, y a veces se hunde, Dilthey.12
' e esa cornente VJtal en que

r: .~'

y Edmundo pontifica. "Cuand
ted h b
Ciencia del Es íri
.
o us
a la de un análisis propio de la
ºbilid d d l p tu ~ ~or el cual usted conduce la demostración de la imposi
alimitado
e a Metafisica), esto coincide grandemente con lo que yo -solamente
1' .
. y conformad? _d_e acuerdo con ciertos puntos de vista metodoogicosconsidero
como
. y naturalmente: la imposibilidad de una
, . anahsis fenomenol'og1co.
1
d
~etaflSlca -en aquel sentido especialmente ontológico falson~ o ~ue e manifestar tal "análisis propio de la Ciencia del Espíritu". (Revi~ta cit., ~P: 115-19). ~ recuérdese aquella pasión de Husserl que lo hacía
re acer multiples veces, Cien veces el mism t b .
El
. .
'
o ra ªJº· ..
gran vieJo contrarreplica con una comprensión desusada en figuras de su
u Hay pasajes diltheyeanos tangenciales a Husserl
,
. ,
o si se quiere pasajes husserli
ró .
' aunque este Jamas lo reconoció,
ción de creer ~ue Husserl hab:~anlo~d p XlIIlObs. a Dil~ey, pues no escapó a la ten ta= e1 o muy ien a Wilhelm {as' O t ) . bº
bos lo negaron. "Pero el iro
,
•
1 r ega , s1 1en amse da de mod~ inmediat . pu1so que guia rms trabajos exigía algo más. La vida no
samiento Para ue
o s1~? que es ~clarecida mediante le objetivización del penque es eiaborad¡ po~ :P:::nd;e lad~da no se_ convierta en dudosa por el hecho de
objetiva del pensar Se puede
r s el pen~ento, es menester mostrar la validez
génesis {aquí difie;e de los
e pensarmento y su logi~mo._ No se trata de su
sencia de actividades que lo p I
gi tas 1[anotamo~~)' de su h1stona, sino de la pretroducci6n, cit., p. XlX). en azan con a percepc1on: se trata de su fundación" (In-

::¡~za-:

ciencia que debe substituirla.

656

657
H42

�estirpe -10 de julio de 1911-: "Estimado amigo: Muchas gracias por_ su
bienhechora y detenida carta y por el esclarecimiento de mi malentendido.
Ante todo, puede usted estar seguro de que sus bondadosas ma~estacio~es _no
me inducirán nunca a estimar falsamente la relación del trabaJO de rm vida
con su fresco laborar. Admiro en usted un genio del análisis filosófico. Me
alegra el deducir de sus palabras que mi trabajo no ha sido sin utilidad para
usted; que usted siente, como yo, y yo incluso en una época en que se necesitaba algo de coraje para luchar desde distintos lados de mancomún contra
el dominio de las Ciencias Naturales sobre la Filosofía, que estamos de acuerdo
acerca del esfuerzo por lograr una fundamentación de validez general de las
Ciencias reales, en oposición a la Metafísica constructiva y a todo suponer un
En-sí tras de la realidad dada a nosotros". Y se despide: "Con fiel sentimiento,
suyo. Wilhelm Dilthey". (Revista cit., p. 121). Estas líneas aclaran más que
volúmenes de exégesis...
Husserl, deseoso de superar a Descartes, añoró una ciencia
. sin. supuestos,
.,
a priori, perfecta, pura. Así combate denodadamente al psicologismo, ~wza
por haber tributado en ese altar, porque, finalizando el prólogo a la prunei;1
edición de Investigaciones Lógicas, cita a Goethe: "contra nada somos mas
severos que contra los errores abandonados". Y no es inoportuno rememorar
su primer principio, tan conocido: "No hay teoría concebible que pueda h~cemos apartar del principio de todos los principios: toda intuición que dé originariamente algo, es una fuente legítima de conocimie~to; todo lo que se
nos ofrece en la intuición originariamente debe tomarse simplemente como se
da". O sea: la visión directa e inmediata de las cosas constituye el primer
principio de todos los principios, siempre que dé algo. De ahí el certero flechazo de Dilthey cuando le escribe, cual transcribimos "No soy, según eso,
ni un filósofo intuitivo, ni un historicista, ni un escéptico", viniendo lo de
intuitivo al principio, lo que era Husserl, con su supercartesianismo fenomenológico, pues oigamos esto: "Al llegar aquí damos, siguiendo a Desc~r~~' el
gran giro que, llevado a cabo de la manera justa, conduce,ª ~a subJet1~dad
trascendental• el giro hacia el ego cogito, como la base apodícttcamente cierta
y última de ;odo juicio en que hay que fundamentar toda filosofía radical".
Por algo esos textos son de las Meditaciones Cartesianas. 13
Wilhelm no ha tenido nunca los elogios de Edmundo, quizá por menos estudiado,
privilegio que este servidor alcanzó desde que iniciara estudios filosóficos en la UNAM,
por su trato con Eugenio Imaz. Así Gaos, La Lebenswelt de _Hu~serl: "L~ fe~ome~ología sería, en suma, ciencia por ser aquello por lo que las aenaas son ciencia segun
Husserl: abstracta, general y objetiva" (Revista Mexicana de Filosofía, XIII Congreso Internacional de Filosofía, septiembre 1963, p. 27). E igualmente en su Prólogo Y
Traducción a Meditaciones Cartesianas: "No obstante las seductoras novedades pos13

658

En Dilthey no hay más que un Yo, el avizor a las' formaciones del Espíritu.
En Husserl, dos: uno, el ego psíquico, opuesto al mundo exterior, mientras el
ego trascendental o cogitans aparece luego de poner entre paréntesis el mundo
objetivo, mediante la reducción fenomenológica o epojé, o sea "el método
radical y universal por medio del cual me aprehendo como un yo puro". Husserl
declaró: "Todo esto designa Descartes, como es sabido, con el término cogito".
Nos atreveríamos a resumir, husserlianamente: Todo existe, inmanente, en
el ego cogitans, dado que: "Limitaremos desde luego los conjuntos coherentes
de intencionaJidad en los cuales el Ego se constituye en su SER PROPIO y constituye las unidades sintéticas inseparables de sí mismo, que es menester, por
consiguiente, atribuir al ser propio del Ego".
Dígase cuanto se quiera, la Fenomenología ejemplifica un idealismo, tan
trascendental como fuese, pero idealismo. Contra lo expresado por Teodoro
Celms creemos implicarse, correlativamente, método fenomenológico y sistema
idealista. La reducción fenomenológica sólo es posible dentro del ego cogitans
y la intuición eidética, por esencial, si la colocamos fuera de los lineamientos
del idealismo, conduce -lo afirmó el Maestro Caso- a la hipóstasis de las
esencias, a lo Platón.14
Y cabe inferir por lo expuesto que, del abstraccionismo husserliana a la comteriores a él, a Husserl habrá que volver, de él habrá que partir durante bastante tiempo aún, hasta que haya advenido definitivamente el de tratarle como un gran clásico
más". Pero, sociológicamente, y también filosóficamente, el mensaje de Dilthey representa una cantera, esperando, todavía, la piqueta de los que estamos al lado de la
vida, pese a sus desvíos y emboscadas, y no por el hieratismo dogmático, ni las inalcanzables esencias.
" Sin embargo, Kaufmann, en su Metodología de las Ciencias Sociales: "La crítica
que Husserl ha hecho del psicologismo en sus Investigaciones Lógicas ha subrayado
que la validez de los principios lógicos no es "tener que", como el de las leyes naturales, sino un deber ser y esta distinción ha cobrado gran importancia en la teoría de
las ciencias sociales, puesto que ha conducido a oponer a las ciencias del ser las ciencias normativas". p. 54. No estamos de acuerdo: los principios lógicos ostentan una
validez de certeza distinta al deber ser, que es normativo, algo sabido desde que Kant
planteara las reglas técnicas o principios problemático-prácticos, no normativos, con o
sin Laun, que sólo a éstas censura, cuando nosotros hemos hecho Jo propio con los
segundos, los principios asertico-prácticos o reglas de la felicidad, cual aquéllos son
de la habilidad. El auténtico deber ser viene en el imperativo categórico, según la fórmula de la Fundamentación para una Metafísica de las Costumbres o de la Crítica de
la Razón Práctica: obra de manera que la máxima de tu conducta pueda volverse regla de aceptación universal. Por ejemplo, en la ciencia jurídica, una de las sociales,
lo que torna a la proposición lógica en precepto jurídico es el poder del Estado, tal
lo de$arrolló, refutando la Teoría Egológica del argentino Carlos Cossío, en estudio
publicado por la Revista JUS - julio 1951- siendo profesor del Tecnológico de Monterrey.

659

�.
. , .
ente hablando no puede plantearse paraprensión de D1l~ey, soc10logi~d
l desce~dencia mejor, con el método
lelo. Esto lo examinaremos ense~1 a ~n a
'
fenomenológico aplicado a la soc10log1a.

DE HussERL

A VIERKANDT

,
ntecedentes son Brentano, con su Psicología
La Fenomenolog1a, cuyos a ~
d "El Origen del Conocimiento
Descriptiva (Viena, 1874) 15 anos antes enf
cia dada por mí el 23 de
"d
1"
p, blico es una co eren
Moral", ofrec1 o...a gran u
d v·
lle aba por título· "De la
enero de 1889 en la Sociedad Jurídical" e ;ena~en:a el prólogo del autor
lO ru·sto y lo mora ; as1 co
sanción natural de
d Ga , Morente) . y Bolzano, con su
,
p la M' . o Trad e
rc1a
'
.
(Ed. Angel o '
exic '
. 1 , aho- ce'lebre ha prnvocado su apli.
·
Fenomeno
og1a
~.'
Teoría de la ciencta, esa
, '
timo de Husserl sino por
I
sociológico no solo por e1 pres t&gt;'
' •
•d d
cación a terreno
.
1'investigador de lo colectivo. La intencionali a
ofrecer un nuevo canuno_ ª
.
do or Husserl.
, ·ca de Brentano revive en V1erkandt, pasan
p
. . .
o
ps1qw
1953 etnólogo 3/ etnógrafo, se m1C1a com
Alfred Vierkandt, muerto ~n
' b
pli do el método fenomenoló.
1 para contmuar su o ra a can
d
S
seguidor e imme
. .
edista por formación y escuela, pre.
bl
sociales Ant1enc1c1op
.
gico a 1os pro emas
·
, de la interacción colectiva cua1
.
l f
lismo que remata en una teona
. 'f' ,, is
here e orma
"
f damentales de sociología filoso ica .
concepto clave de sus problemas un
.
.
D rkheim- ni
.,
b t ta -Simmel- m coactiva - u
Esa interacc1on no es a s rae
l' . Resulta indispensable, para
d
· profunda fenomeno ogica.
externa -Tar e- smo
' ,
. 1 acias a la metódica husserVierkandt, precisar el meollo_del _fenomenodsoc:l ~onde únicamente la Fenoli
Al como una expenencia trascen en '
ana. ,go
.
o El discí ulo persigue, como su mentor, meras
menologia puede abnrse pas .
1 p 1 , de los demás y sufrir con su
descripciones puras. Alegrar~e con a a egr1a
d
tn'steza sin egoísmo ni mezqumdades.
d
Gestalt, que ahon e
A la manera de una psicología configurativa, e una
• tas Bases para una Fundamentación de
,. Manuel Cabrera Maciá ha. intendtado. Clb~r , te no aparece en la Bibliografía ni
la lín de V1erkan t S1 ien es
la Sociología, en
ea
d ' tr b .0 enuncia las tesis constitutivas de una
1
en el texto. y dice:. "la_ tercera
\un:a:e~tación filosófica de la sociología, sin
metafísica de la solidaridad qu
d 11 " p 2 y luego a p. 67' se pre. d
llar los fundamentos e e as
. .
'
lid . d d
desarrollarlas, ru esarro .
~ . de la solidaridad? El principio de so an a. '
gunta: "¿Cuál es el senado metaf1S1co .
. le raíz metafisica: a) la esencia
la conciencia de la especie. lo nuestro,. nene una :~encía de la universalidad". Ello
del individuo, b) la esencia de 1~ ~OC1edad;u~tiones de sociología, que para nosotros
ejemplifica el proceder feno~enologico en
d . &lt;leales. de realidad, no de esencias.
. . fáca·ca, no normativa; de hechos no e J
,
es c1enc1a

:~:~a

660

mucho más allá de los hábitos yeístas, la colectividad, aparentemente mudable
( oh, Heráclito), permanece idéntica en sus rasgos esenciales. Vierkandt concluye en un universalismo fenomenológico que mucho alcanza de platónico,
lastre de Husserl; no cabe duda que, en medio de sus fallas, la introspección es
más segura que la introyección, con sólo percatarse de que la segunda encierra
la primera, y, por tanto, multiplica sus puntos débiles. De ahí que Vierkandt
reacomode la polaridad de Tonnies, Comunidad-Sociedad, en modalidades
no muy afortunadas, debido al sincretismo inicial que designaríamos con el
binomio Simmel-Husserl.16
Vierkandt, sobre todo en sus últimos escritos, se empeña en conformar una
tipología esencialista, en contraposición a la de Comte o Spencer, pues al principio la etnografía y la etnología lo tuvieron tangencial a éstos. El grupo es
una totalidad, valga la comparación, una gestalt -Kofka o Kohler- apenas
cognoscible a través del método fenomenológico.
Husserl, para quien el filósofo merece, un tanto burocráticamente, el epíteto
de "funcionario de la Humanidad", encontró en Vierkandt "su" sociólogo,
si bien nos parece más filósofo de lo social, mejor, lógico de lo colectivo, con
una lógica muy cerca de ciertos neo-kantianos para quienes la sociología viene
a ser una lógica de las ciencias sociales. Y en los desarrollos del discípulo, se
se palpan los zig-zag del maestro, ya la fenomenología es, a veces, psicología
descriptiva -y Dilthey se lo hizo ver a Husserl en la correspondencia comentada-, y otras, un adentrarse en las cosas, sin mengua de calar en las
esencias. Esto, en la Sociología, complica demasiado el objeto de estudio,
si escuchamos al fundador en la Introducción a sus Meditaciones Cartesianas:
"En primer lugar, el que quiera hacerse filósofo deberá una vez en su vida
replegarse sobre sí mismo dentro de sí; intentar vencer todas las ciencias hasta
aquí admitidas, reconstruirlas. La filosofía -la sabiduría- es en cierto modo
un asunto personal del filósofo. Debe constituirse en tanto que es suya, ser su
sabiduría, su saber que, bien tendiendo a lo universal, sea adquirido por él, y
justificado desde el origen en cada una de sus etapas, apoyándose en intuiciones absolutas".17
•• Husserl es un neo o ultra-cartesiano: dentro de la misma neoescolástica francesa,
con Jolivet, Maréchal y Gilson, hay una corriente desde hace lustros por interpretar,
realista y no idealistamente, al cogito cartesiano. De acuerdo con estos autores el idealismo del Cartesio vino del método matemático, no del cogito ... (pienso luego existo).
Régis Jolivet llama a esto "La Querella del Cogito" en su libro, Le Thomisme et la
Critique de la Connaissance. (Ed. Desclée de Brouwer, Paris, 1933, p. 19).
" El viraje de Husserl en Investigaciones L6gicas con respecto a sus primeros escritos de tendencias más realistas hizo que Scheler lo refutara. . . En los medios académicos alemanes de la época se relata una anécdota: Husserl le dijo a Scheler que
tenía rango de pensador pero que no entendía nada de Fenomenologia; y éste res-

�Semejante metódica personal, a tono con las declaraciones del fundador,
no puede rendir mucho en Sociología, y así lo sufriera Vierkandt en carne
propia. Tanto él como Husserl bien pudieron atender a Naphta, el implacable jesuita de La Montaña Mágica por Thomas Mann, quien le concede mucho a Dilthey:
"Vuestra ciencia sin premisas es un mito. Hay siempre una fe, una concepción del mundo, una idea; en una palabra una voluntad, y atañe a la Razón
el interpretar y demostrar, siempre y en todos los casos. Se trata de llegar al
quod erat demostrandum. Ya la concepción de la prueba contiene, psicológicamente hablando, un elemento voluntario muy claro". Y esa dialéctica de
Naphta que paralizaba el humanismo siglo XIX de Settembrini, ante el estupor de Hans Castopr y su primo Joachim, en Davos, bien pudo esgrimirla
Dilthey en sus cartas a Husserl, si su finura y su caballerosidad no se lo hubieran impedido, tal constatamos.
Vierkandt incurre en las ceguedades de los fenomenólogos, inmersos en sus
esencias que, con frecuencia, ni ellos captan. Atendamos las redundancias de
Merleau-Ponty, miembro del trío en la Escuela de París, junto a Sartre y
Simone de Beauvoir:
"Las ciencias del hombre ( la psicología, la sociología, la historia) y la filosofía se encontraban en una situación crítica. Las investigaciones psicológicas, sociológicas e históricas, a medida que se desarrollaban tendían a presentarnos todo pensamiento, toda opinión y, en particular, toda filosofía, como el resultado de la acción combinada de las condiciones psicológicas, sociales e históricas exteriores. La psicología tendía hacia lo que Husserl llama el psicologismo, la sociología hacia el sociologismo y la historia al historicismo. Al hacerlo ellas mismas venían a desarraigar sus propios fundamentos. (Las Ciencias del Hombre y la Fenomenología, Revista de la Facultad
de Humanidades, Universidad de El Salvador, mayo-diciembre 1961, p. 10).
La simple lectura delata las arbitrarias "tesis", comunes en muchos fenomenólogos ortodoxos: No señala de quiénes habla; si cada uno de los especialistas diviniza su ciencia, los herederos de Husserl, imitando al progenitor, han
llegado en ello a múltiples aberraciones; nadie podrá negar el clima, la
p ondió: "lo sabía, y por eso he venido a verlo, aunque hoy entiendo menos que
antes..." No garantizamos la veracidad, mas resulta bastante ilustrativa: Husserl defendió uná intuición lógica; Scheler una emotiva, mejor, humana. Llambías de Azevedo afirma: "Efectivamente, Scheler aprendía en lo vivenciado inmediatamente más y algo más significativo que otros hombres. 'A su lado, Husserl parecía un pedante', me
dijo un filósofo que había sido discípulo de ambos" (MAx ScIIELER, Exposición Sistemática y Evolutiva de su Filosofía, Ed. Nova, Buenos Aires, 1966, p. 14). Biográficaroente, Husserl es poco explorado, quizá por su hermetismo personal. Y escasean hasta sus

t-0pografía
' e1 patsaJe
· · con factores sociológicos de influencia indis u
bl
. , ' y aun
e, qmeranlo o no los continuadores de Descartes
1
. p tapracticando las dos e o·é o al
' .
.: con aque ego cogitans y

Mon:esqWt antes d: \. geo;:':ra":'c':u::~:~p!;~i:::":D: ;;:'~°!

r~a !, yen o a lo ~uestro, contraprobamos ya como el mismo Husserl. "d
grac1ad:iment:, baJO la influencia de la brillante crítica de Ebbin h.
esno hab1a cre1do necesario leer el gran trabajo de D'lth
"
l
g
aus,
yo
1
para que le m
·
ey , o que no obstó
l
enosprec1ase tomo relativista, escéptico e historicista . V,
; ~o por lo otro! Algo parecido practica el alumno, Merleau-Ponty. 'tiray~e
ec as a rumbos desconocidos a fin d
' an o
nomenología.. _1s
e que resalten las bondades de la Fe-

El intento de Vierkandt fallara deb'd
punto de origen a priori p
~ I ; a su punto de partida, ese erróneo
ego cogita..11s en' mo' d ' . uro, aseen ental, cambiando a los hombres en
,
na as sm puertas ni
tan
solipsismo si no es mediante 1 . . . ' ven as, que no pueden salir del
,
a mtmc1on analóo-ica
t
aquel, mas se derrumba la om o
. . . &lt;&gt;· ' y, en onces, se supera
p p sa c1enc1a sm supuestos trabaJ·osam t 1
vantada por Husserl.
,
en e ePor sobre las objeciones de A ala tr d
1ntroducción, desde pronto vale : ,
a. ul~t~r de Freyer en la mencionada
.
as, socio og1camente que y- ka dt
to media de Dilthey a Husserl:
'
ier n ' cuan"Mas,
habiendo reconocido -y no podía haber deJa
. dO de reconocerloque
en cad
presente,
.
das no una 1í
, . en dcada complejo estructura1, se encuentran contem'
nea umca e evolución sino una 1 lid d d
abiertas a la voluntad
. d
'.
P ura a
e alternativas
tiem
'
' ese eJe e 1a actitud cognoscitiva deberá ser al mismo
. . po, y mas resueltamente, el eje de la decís·,
. 1 l
.
c1c1O de la libertad creadora De do d
1 ~o~ vi~ , e punto del e1ernoc· .
. ' .
.
n e resu tara mevitablemente que el co. lnn:ento soc10_Iogico queda supeditado a la voluntad práctica. que la So
se convierte en una pura tecruca
, • al servicio de la Política"
'
CI't0 ogia11)
(Obr•

ª

Cl .,

p.

.

.

segund

r esu~; D'lth
• que Hegel, tal hemos distinguído·Primero en1Freyer
.
I
ey, meJor
'
o, a mterpretac1on de Ayala es corta, miope: esa decisión vital
esa voluntad en la vida, constituye lo medular del sistema dilthe
'
como fuere_ de fragmentario, pero creativo. Dejemos al traductor p:r7i;ut:;
,. Vamos a repetir lo escrito en uno de mi lib. . "E
.,
realizar una ciencia sin supuestos auténti~ent;°s~ . . n ~elac1on ,con el anhelo por
puesta negativa. El fenomenólogo, 'para salir de la ,ngmana, podn~ darse una ressuperar el solipsismo, tiene que recurrir a las , dcarcel de su prof10 pensamiento y
a la intuición analógica salvándose ,
mona as _Y a la annorua preestablecida o
,
as1, pero ya no eJGste la c'e · •
gonada por Husserl" (Itinerario Filosófico Prólogo de J , V 1 nc1a
supuestos pretenberg, tercera edición, San Salvador, 1963, p. 152). ose asconce os, Imprenta Gu-

tm

retratos.

663
662

�Freyer asienta lo ya dicho: "Contra esa Sociología y sólo contra ésta (la de
Comte, Spencer, Schaffle, Lilienfelde, los últimos organicistas sin remedio al
par que Bluntschli, interrumpimos) se dirige la recusación de Dilthey. Su ~rea es insoluble. Su método, falso. No reconoce la posición de la ciencia histórica respecto de las ciencias especiales de la sociedad. "El único camino
posible para una investigación de la conexión histórica: escisión de ésta en
conexiones especiales, se encuentra contenido en las teorías especiales de la
cultura y de la organización exterior". Y, por si fuese poco, Dilthey adelantó:
"Como se ve la Sociología, en el sentido de una ciencia especial, no queda rechazada, sino que, por el contrario, se le asigna una posición muy señalada en el sistema del trabajo en las ciencias del espíritu. Su campo especial
es: la organización exterior de la sociedad'." (obr. cit., p. 58).
Esa voluntad nada tiene que ver con la técnica ni con la política: representa el motor capaz de organizar derecho, moral, arte y Estado al servicio
de la Sociedad, magna tarea que compete a la verdadera Sociología, no a
aquellas desviaciones de Bluntschli preguntándose si era superior el Estado a
la Iglesia, siendo el primero masculino y la segunda femenina. En esto, Freyer resulta diltheyano ortodoxo, por haber recibido a Hegel, a través d_e
Wilhelm: "El carácter no anímico de los sistemas de la cultura es caracterizado por Dilthey con el concepto hegeliano del espíritu objetivo" ( Obr. cit.,
p. 63) . y así nos ilustra con muchos pasajes de su realidad social cuestiones
fundamentales en el estudio del forjador del Mundo Histórico, especialmente cuando lo minimiza:
"• Cuál es la estructura lógica propia de esa ciencia? ¿Cómo se comporta
e
d
respecto
de las ciencias del Logos? En la respuesta a esa cuest·'
10~ pone
e
relieve que la sistemática de Dilthey está cortada con arreglo al ideal cognoscitivo de las ciencias del Logos, y que en el fondo sólo concede espacio a
aquellas ciencias particulares que satisfacen ese ideal. Por muy claramente
que ha.ya separado Dilthey las ciencias de la organización exterior de las
ciencias de los sistemas de cultura, resultan construidas también de hecho
como ciencias del Logos" ( Obr. cit., p. 62).
Dilthey escribió incansable, agónicamente; atendamos a Imaz, autoridad
en esta lucha titánica frente a su propio demonio interior: "En el invierno
de 1895-96 pensaba Dilthey poner en pie los materiales acumulados desde la
aparición del primer volumen de la Introducción ( 1883) y acabar la obra
definitiva con la publicación del libro tercero, histórico, y del cuarto, gnoseológico y sistemático. No abandonó, no pudo abandonar la idea hasta poco
antes de morir, pues fue en el verano de 1911 cuando redactó el prólogo que
había de presidir a todos los materiales acumulados para la parte ~istemática y de los que él se desprendía envolviéndolos con un título común: El Mun664

do espiritual. Introducción a la Filosofía de la vida (lo~ volúmenes V y VI
de la colección publicada por sus discípulos), por considerar, luego de un intento fallido en 1907, que sus ideas habían logrado una etapa superior con 'La
estructuración del mundo histórico por las ciencias del espíritu' ( 1910) que
sus discípulos han publicado en el volumen VII de la colección. ¿ Se me permitirá repetir a propósito de Dilthey lo que ya dije una vez, un poco tímidamente, con respecto a Kant: que Dilthey murió, a los 78 años, prematuramente?"
Tal Imaz ( Introducción, p. VII), pero, acariciando esas fechas, cabe establecer abcisas y coordenadas temporales: Dilthey, hombre del siglo XIX, es
aún hoy, actual. Los reparos de Freyer lo evidencian de plano. En esta segunda mitad de la centuria, con años y años de elaboración sociológica, bien
puede criticársele a Wilhelm, cierto apego a las ciencias del Logos, caras a
Hegel. En su Sueño relató: "Y ¡ espectáculo admirable! de la mano, como
en sus años de juventud, marchaban los dos grandes pensadores suabos, Schelling y Hegel''. (Introducción ... , p. XXII) . ¿ Cómo iba Dilthey a eludir el
panlogismo hegeliano?
Esa estrechez criteriológica, achacada por Freyer, hay que medirla en su
minuto, no desde nuestras perspectivas. Desde lustros, vengo insistiendo en que
la Sociología constituye una disciplina fáctica, no normativa, real no ideal,
de hechos no de preceptos, y por ello, los autores formados en las disciplinas
jurídicas o morales, si no prescinden de sus criterios, salen sociólogos dogmáticos, no auténticos. El logos, el derecho, la moral son materia de cánones,
directrices mentales, no descripciones explicativas de los hechos. La Sociología es ciencia de la realidad, no del sentido. Por ello, salta innegable el
aporte diltheyeano en el desarrollo de nuestra ciencia.1 9
No queremos terminar estas lineas sin referirnos a un punto de importancia
que nos ha traído más de una polémica, bien venidas por cierto. Y pasamos
a exponerlo.

DILTHEY Y ÜRTEGA

Para asombro de muchos apresurados lectores de solapas que padecemos,
el pontífice de la Escuela Madrileña emerge harto inoriginal. Esto lo sabíamos,
Esto exponemos, con respecto a lo político-jurídico, en Realidad y Sentido del
Estado (Primera Edición, Excélsior, México, D. F., 1945; segunda, Editorial Universitaria, San Salvador, 1962), cual cuestión previa para enfocar los hechos-índices de la
crisis estatal y sus posibles soluciones.
1
•

665

�a partir de 1940, alternando con Imaz -también traductor y comentarista
de Kant (recuerdo su versión de La Paz Perpetua)-, experto de muchos meandros filosóficos. Pero en estos últimos años, he publicado radiografías de la
obra orteguiana, que provocaron elogios, réplicas veladas y hasta alguna polémica,2º sobre todo porque pusimos en circulación el rubro de orteguitis, signando así esa endemia casi incurable por estas latitudes, donde cualquiera pretende presumir de pensador con citar algún pasaje del brillante escritor, del
hábil literato, nunca filósofo y menos sociólogo Ortega. Y no faltaron quienes
se quejaron, dolidos, de esos análisis, conformándose, en sus vanos lloriqueos,
con telefonear a los periódicos en los cuales salieron las publicaciones de este
servidor, extremo fácil para los adoradores, porque sí.
El asunto tiene su miga..• Escuchemos a Imaz (en el Epílogo de Introducción a las Ciencias del Espíritu, Primera edición alemana, 1883; tercera,
1933; y primera en castellano, 1944), algo sin desperdicio: "Esta idea de que
la historia de la evolución filosófica ha de servir de propedéutica al sistema de
la filosofía la recoge Ortega y Gasset de un borrador de Dilthey que lleva
el título de ¿Qué es Filosofía? y que corresponde a los años 1896-7. En el
apartado 3 de ese borrador dice Dilthey: "La filosofía tiene como tarea primera y parte preparatoria la elevación de la disposición y de la necesidad filosófica que radican en el sujeto, a través de las etapas de la historia, hasta la
conciencia actual históricamente llana. Esta historia constituye la propedéutica
indispensable de la filosofía sistemática. Porque la conciencia plena, de la
que ningún pensamiento puede prescindir sino que, más bien, puede analizar,
es histórica". En otro trabajo de fecha indeterminada pero que Dilthey respeta cuando en 1904 proyecta su continuación, el que lleva el título: El hombre moderno y la pugna de las concepciones del mundo (Volumen VIII de
20 A raíz de algunos artículos de este servidor: "Ortega contra Unamuno" ( I y II),
El Diario de Hoy, 22 y 29 mayo 1966. Y en el mismo, "De Nuevo Ortega contra Unamuno" -12 julio 1966-, el profesor Carlos Sandoval, también egresado de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, alumno de Gaos, ripostó con "A la Orilla de Ortega", lo. julio y 3 del propio (habiéndole contestado el suscrito con "La Orteguitis,
¿endemia incurable? -12 julio- y "Los Malabarismos de Ortega". A su vez Sandoval, con "Ortega ¿Literato o Filósofo?" -14 agosto-- y nosotros, "Las Fobias de Ortega" mientras Sandoval "La Filosofía de la Razón Vital". Proseguimos con ''La Inoriginalidad de Ortega", La Prensa Gráfica -30 noviembre-, "Navarrete corrige a
Ortega", Diario Latino, 24 septiembre. Sin mengua de "Los malabarismos de Ortega",
El Diario de Hoy -7 septiembre, "Los Desvaríos de Ortega", Diario Latino -21
septiembre-, "Testimonios Españoles acerca de la Orteguitis", Diario Latino -22 septiembre-, "La Escuela de Madrid, La Prensa Gráfica -31 octubre- y ''Dilthey y
Ortega", Diario Latino -14 diciembre. Todos periódicos de San Salvador, Centro
América. Tenemos en preparación un estudio con todo este material.

los Gesammelte), precisa ese pensamiento de la propedéutica histórica en los
siguientes términos: "El cuchillo del relativismo histórico que ha disecado
como si dijéramos, toda metafísica y religión, debe procurar también la salud'.
Pero te~em~s que ir a fondo. Tenemos que convertir a la filosofía en objeto
de la f1losof1a. (Ello nos ilustra sobre esa "novedad" (?): la filosofía de la
filosofía, con que lectores de alemanes pretendieron sentar cátedra en nuestras
latitudes, acotarnos).
. Y, ~ilthey c?ntinúa: "Es necesaria una ciencia que, mediante conceptos
histonco-evolutivos y métodos comparados, tenga por objeto los sistemas mismos. (Recuérdese La Historia como Sistema por Ortega, enfatizamos). Se
compo:ta con la historia de la filosofía lo mismo que la ciencia comparada del
lenguaje con la historia del lenguaje y si alguien quiere superar la separación
de las. dos, seré yo el último que se oponga a ello. Siempre es lo mismo: en
cada sistema cultural no hay más que etapas de la misma ciencia" (p. 413).
Hasta aquí el germano: las coincidencias con el hispánico no son como las
leyendas cinematográficas sino casi literales, y podríamos eliminar el casi, pues
el título es el mismo, que tomara éste de aquél: ¿ Qué es Filosofía?, demuestra
lo asentado. Ese recurso corrobora, no inoriginalidad, sino plagio. Y le sirviera
a Ortega, en su minuto, para blasonar de creador, entre el coro de sus discípulos y seguidores, anhelantes por ganar siquiera un poco de gloria O del
estruendo...
Ortega, I de España y V de Alemania, provisto de una carta que Unamuno
e~~ó a uno de sus amigos en la patria de Goethe, en donde constaba que era
hijo de Ortega y Munilla, el respetado periodista español. De retomo, Ortega
comenzó su labor, cuidándose mucho de traducir las obras fundamentales de
los :°desc?s, por ejemplo, las Éticas de Scheler o Hartmann, porque así no
corna peligro. En cambio, los opúsculos de Scheler: El Saber y la Cultura,
El puesto del Hombre en el Cosmos, El resentimiento en la Moral, etc., salían
constantemente en las ediciones de la Revista de Occidente, bajo el ojo avizor del maestro en su orquesta. Párrafos, verbigracia, de "La querella del Hombre y del Mono" están "trasladados" de Scheler, así aquello de que el horno
sapiens constituye un "callejón sin salida, biológico, de la naturaleza". Y si
espigamos en los dos tomos de las Obras Completas encontraríamos mu_chos
más...
Ortega volvió de Alemania declarando no conocer el magisterio de Dilthey, lo cual, toda proporción guardada, sería cómo si este servidor, al retornar a su tierra, allá por 1945, ya rematados los estudios de Leyes y Filosofía
en la UNAM, hubiese salido aquí con la peregrina ocurrencia de que no
sa~ía nada de don Antonio Caso. Ni le creemos a Husserl que, debido a la
brillante crítica de Ebbinghaus, no se preocupó de leer a Dilthey, y menos a
667

666

�Ortega, ex-alumno de Marburgo, ávid~ por entonces y siempre, de novedades
filosóficas teutonas...
Atendamos a Sciacca: "El pensamiento de Ortega está estrechamente ligado al alemán (Fichte y Nietzsche por un lado y Dilthey y Simmel por otro),
aunque también revela influencias bergsonianas y pragmatismo. Después de
doctorarse en Madrid, Ortega estudia en las Universidades de Berlín donde
tenía cátedra Simmel; de Leipzig y de Marburgo, donde oyó a Cohen. La influencia de Simmel es directa; la de Dilthey, indirecta" (La Filosofía, Hoy, Ed.
L. Miracle, Barcelona, 1956, p. 117). Es preciso llevarle la contraria en lo
último -que haya sido alumno de Cohen o Natorp, le conserva marburgiano),
porque fue al revés: la influencia de Dilthey es directa, e indirecta, la de
Simmel. Bien supo Ortega ocultar sus verdaderas fuentes:
"¡ Ah, no faltaba más! ¡ Buen siglo XIX, nuestro padre! ¡ Siglo triste, agrio,
incómodo! ¡ Frígida edad de vidrio que han divinizado las retortas de la
química industrial y las urnas electorales! Kant o Stuart Mill, Hegel o Comte,
todos los hombres representativos de ese clima moral bajo cero, se han olvidado de que la felicidad es una dimensión de la cultura" (El Espectador, ~iblioteca Nueva, Madrid, 1950, p. 117). Independientemente de tantas fobias
en un solo párrafo, repleto de admiraciones e interjeccionismo, surge claro
que Ortega heredó a Kant por los de Marburgo; y Hegel es un~ de sus guías.
Así desoriente el madrileño a los estudiosos, disfrazando de odiosos a sus favoritos.21
y en otra ocasión, contradiciéndose, algo peculiar en él, sediento de la
palabra bonita, no del concepto, menos del sistema: "El siglo XIX fue esencialmente revolucionario (y los epítetos denigrantes que le cuelga en El Espectador hablando de Baroja, inquirimos). Lo que tuvo de tal no ha de buscarse en el espectác_ulo de sus barricadas que, sin más ni más, no consti~yen
una revolución sino en que colocó al hombre medio -a la gran masa socialen condiciones' de vida radicalmente opuestas a las que siempre le habían
rodeado" (La R ebelión de las Masas, Colección Austral, Buenos Ai~, 1955,
p. 77). ¿ En qué quedamos por fin? Era frígido y bajo. cero el s~g:o XIX
revolucionario... situando a la gran masa social en meJores cond1e1ones de
0

vida. ¡ Malabarismos orteguianos! ¡ Trucos de retórica!
La orteguitis, fiebre española y latinoamericana, especie de end_einia casi
incurable, no repara en estas antinomias palpables. Ortega ha servido a mun En mi libro En la Ruta del Estado, Ministerio de Educación, San Salvador, t. II,
1965, San Salvador, Capítulos "Crisis Politica" y "Conflicto Social", desarrollo más
ampliamente estos recursos orteguianos. Demás está decir que esa obra, laureada por
cierto, corrió serio peligro de no serlo, dados esos análisis en tomo al timonel de la

chos aficionados de la Filosofía y de la Sociología para presumir de entendidos,
cuando ~ta los rubros los toma de los germanos. Así del Diagnóstico de
Nuestro Tiempo por Karl Mannheim, salió El Tema de Nuestro Tiempo y
hay otros casos.22
'
Mas volvamos a la ~ophía: "Nos parece que Ortega ve claramente algunos
problemas del pensamiento contemporáneo, pero que no los resuelve filosóficamen~e; Y esto s!~ica p~seer una sensibilidad, incluso fina, para la filosofía
(especia~e?~e, s1 esta es vista desde el aspecto histórico y cultural que es el
menos filosoÍlco), pero no una mente propia para hacer verdaderamente filos_ofía. (Obr. cit., p. 118). ¡ A buen entendedor, pocas palabras! y el mismo
Sciac~a: "es un_ ensayista, no un sistemático (tampoco un problemático de altura, mterrumpunos). La metafísica de la razón vital no existe en sus libros
Y no puede existir, porque la razón vital, tal -como es concebida por él y~
ha negado la metafísica al plantearse" (p. 121).
'
Jamás Ortega examinó, a fondo, a un autor, menos a un sistema, conformandose ~on revolotear capric~osamente en torno de ellos, entre parábolas y
comparaciones restallantes, valido del repertorio teutón traducido a cuenta
gotas,
sus discípulos y adláteres. Pero era un prodigi~ mezcland~ imágenes
Y_parad~Jas ~ue s_educían ~ españoles y latinoamericanos, no muy preparados
ni en F1los0Íla
m en Soc1olo&lt;11a
·
de
•
i:,• • Léanse, verbi1ITac1·a
o
, Kant, R eflexwnes
Cent~narto, donde aparece más Ortega que el cfo las Críticas, en contraste con
Menendez y Pelayo, quien en sus Jdeas Estéticas, sin dárselas de filósofo nos
ofrece una nítida exposición del viejo de Koenisberg.2a
'

Pº:

•z Véase cuánto ~esfi~ Ortega sus propias fuentes: "Y, en efecto, nada acont~e que no haya sido prevtsto cien años antes. 'Las masas avanzan' decía apocalípllco, Hegel (no señaló dónde y la terminología no es muy de aquel ti.e:Upo ) "Sin un
nuev
· · 1 nuestra época, que es una época revolucionaria, producirá
···
, 0 Poder esp1:1tua
una
ca~Sttofe, anunciaba Augusto Comte. (Tampoco indica el lugar añadimos) • Veo
su_brr la ple~r del nihilismo! gritaba desde un risco de la Engadi.na el mos~chudo
Nie~che. (i~em) ,~s falso de~r que la historia no es previsible. Innumerables veces
ha
· y d e 1a ma¡a: pre. sido profettzada (La Rebelion de las Masas, cit., p . 75) . Reto'nea
cisamente ~egel, Comte. y Ni:tzsche, si bien afecte menospreciarlos, son sus mentores.
¡ Truculenoas, bastante mfannles de Ortega! Desde luego absurdas en quien blasona
de filósofo...
. "' García Morente_ ~eredó de Ortega ese afán de expresarse metafóricamente sin ton
ru son, aunque no V1IUesen al caso. Bien le tilda Constantino Láscaris: "La lite tu
'b"1en un estorbo para el decir filosófico. La filosofía ha rde
aser
~
en cu~nto ~1, es mas
~ura f1los~f1a; hay que saber llegar al tercer grado de abstracción y mantenerse en él
sm recumr a imágenes. La filosofía ha de hacerse con ideas con términos p=r•
táf
" (E d.
.
'
,~sos,
no con me oras
stu 10s de Filosofía Moderna, Ministerio de Educación, San Sal;-tdor, 196, p. 264). Eso de García Morente vale también para Ortega "metaforista"
mcurabl~ tanto en filosofía como en sociología, pues no faltan quienes cr:an que La Re-

Escuela Madrileña.

669
668

�•
Y Baroja, cáusticamente: "En muchas afirmaciones Ortega no ha acertado
porque creo que es hombre de más cultura que intuición. Yo lo siento, porque
como he dicho en otra parte, lo consideraba como la única posibilidad de filósofo que había en España en nuestro tiempo (flechazo al Tema, sentimos),
y me parece que esa posibilidad de filósofo no se ha realizado y creo que va
quedando en escritor brillante". (El Escritor según Él y según los Críticos, Ed.
Biblioteca Nueva, Madrid, 1952, p. 152).
Ortega pasará cual literato, no filósofo, ni siquiera pensador de alguna
originalidad, pese a los ditirambos de sus partidarios. Y le preocupa "la pelusidad" mientras Zubiri se encuentra anhelante de esencias. "A Zubiri sólo
le preocupa la verdad y de ahí que no repare en el brillo de las imágenes ni
en la belleza de la expresión del pensamiento". (Julián Izquierdo Ortega,
La Filosofía Española en los últimos años, "Cuadernos Americanos", México,
enero-febrero, 1963, p. 147).
Pocos quieren reconocer lo indudable, y los años se encargarán de probarlo :
Zubiri es un filósofo, mejor, el filósofo español de nuestra etapa, perteneciendo
al pensamiento y no a las letras cual "su" maestro... Ese "discípulo", a diferencia de los demás (Gaos, Recaséns, García Morente) , expone su doctrina
rigurosamente y nunca desciende a divulgador o propagandista, tal Sobre la
Esencia, habiendo allí más meollo que en muchos de los tomos y folletos
orteguianos: "es, quizá, el mejor filósofo, en el sentido canónico del término
que tiene hoy España" (Sciacca, obr. cit., p. 508).
En otra oportunidad hemos practicado con amplitud ese contraste, pero
basta lo anterior para captar cuánto debe Ortega a Dilthey, hasta títulos y
planteamiento. Lo mismo a Scheler, a Hegel. .. en fin. Apenas resta darle
término a estas conexiones mentales con algo de Dilthey, al concluir su Sueño:
"La melodía de nuestra vida lleva el acompañamiento pesado. El hombre se
libera del tormento del momento y de la fugacidad de toda alegría sólo
mediante la entrega a los grandes poderes objetivos que ha engendrado la
historia. Entrega a ellos, y no subjetividad del arbitrio y del goce; sólo así
procuraremos la reconciliación de la personalidad soberana con el curso cósmico".24
belión de las Masas, muestra de microensayismo interjeccionista, cabe en la segunda,
cuando naufragó en meras exclamaciones: ¡ ah, el hombre-masa! ( el bárbaro tecnificado de Keyserling); ¡ oh, el hombre sin la nobleza que obliga!, y por el estilo.
•• Estupendamente expresó Vasconcelos, en el Prólogo a mi Itinerario Filos6fico,
cit.: "Y ya se sabe que, así como un poeta, todo mortal es un poco filósofo. Padecemos todos la inquietud de lo desconocido: afán de poesía, necesidad de filosofia". Dilthey, desde su altura, no representa la excepción, por más que muchos no hayan reparado en el afán por quedarse en la necesidad.

670

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142988">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142990">
              <text>1969</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142991">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142992">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142993">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142994">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143012">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142989">
                <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1969, No 10, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142995">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142996">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142997">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142998">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142999">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143000">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143001">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143002">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143003">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143004">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="143005">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143006">
                <text>01/01/1969</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143007">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143008">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143009">
                <text>2017272</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143010">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143011">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143013">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143014">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="143015">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="12690">
        <name>Derecho</name>
      </tag>
      <tag tagId="6488">
        <name>Educación</name>
      </tag>
      <tag tagId="13892">
        <name>Ferdinando Galiani</name>
      </tag>
      <tag tagId="13891">
        <name>Internacional</name>
      </tag>
      <tag tagId="13894">
        <name>Moral</name>
      </tag>
      <tag tagId="11773">
        <name>Nacional</name>
      </tag>
      <tag tagId="13893">
        <name>Sociedad coahuilense</name>
      </tag>
      <tag tagId="13895">
        <name>Técnica</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="5331" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="3895">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5331/HUMANITAS._1968._Letras.ocr.pdf</src>
        <authentication>d87bcbad73af5a81ea123a3342cfec3f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="146740">
                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�LA EVOLUCióN CONSONANTICA COMPARADA EN DOS
DIALECTOS IBERORROMANICOS: CATALAN
Y CASTELLANO
LIC. EouARDo GUERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos de
la Universidad de Nuevo León.

Introducción:

No es -y lo sabemos- ninguna aportación para la Romanística, el presente trabajo. Su finalidad, muy humilde, es la de presentar, en forma accesible, las resultantes de estos dos dialectos en su desarrollo histórico.
No es éste, lugar de discutir si el catalán pertenece o no al grupo lingüístico lberorrománico. Los trabajos de Amado Alonso, en este campo, son de
indud_able validez.1
Castellano y Catalán:

Es perfectamente conocido que Castilla, por su posición en la geografía
de España, se convierte en un centro donde confluyen las diversas formas
del habla peninsular. Por- lo general se puede decir que el Castellano adoptó todas las principales innovaciones que venían de las regiones vecinas, aunque dándoles características propias. "Las circunstancias favorecieron, pues,
la constitución de un dialecto original e independiente".2
El Catalán, cuya extensión lingüística abarca el Principado de Cataluña,
los valles de Andorra, el departamento francés de los Pirineos Occidentales,
la zona oriental de Aragón, la parte mayor del Reino de Valencia, las Islas
1

Véase sobre todo: ALONSO, AMADO, Estudios Lingüísticos. Temas Españoles. (Biblioteca Románica Hispánica. Col. Estudios y Ensayos). Edit. Gredos. Madrid, pp.
11 a 105.
2

LAPESA, RAFAEL, Historia de la Lengua Española. Edit. Escelicer. Madrid, p. 131.

205

�Baleares y la ciudad Alguer en el N.O. de la Isla de Cerdeña, recibe de
manera segura el influjo de la lengua de Oc. Esta circunstancia, aunada a factores de índole cultural que traspasan las fronteras de Provenza y se extienden por todo el territorio catalán, han hecho afirmar a algunos investigadores que dicho dialecto no es sino una simple variante del Provenzal. Sin
embargo, tal como afirma Francisco de B. Moll, en su Gramática Histórica
Catalana: "El provenzal, nacido en Provenza, ha ejercido influencia en el
catalán, nacido en Cataluña, pero las razones de la composición léxica y de
la estructura del Catalán no pueden buscarse en los elementos de cultura
gala, que afluían también por otros pasos pirenaicos a Navarra y a la misma
Castilla".3
Hay que hacer, por otra parte, la observación de que el Catalán ofrece,
con respecto al léxico, un mayor número de voces latinas cultas en relación
con el léxico del restp de España.4

Catal., án: Se conserva con soru'do 1'd,enuco
..:
o mu
'd
en L atm. En algunos casos se
.
y pareci o al que tenía
•
sononza en "B" p
P1Sce &gt; PEZX, pravu &gt; BRAU.
. assu &gt; PAS, pelle &gt; PELL,
"B"
Castellano: Se conserva. Bucea

bonu
re

&gt;

BUENO.

Catalán: Se conserva.

&gt;

BEURE.

B ucca

&gt;

&gt;

&gt;

BOCA, badiu

BOCA basiu
'

&gt;

b
BEs, eccu

Para proceder en forma sistemática hemos ordenado nuestro material de
€omparación en cinco grandes grupos:
A) CONSONANTES INICIALES.
B) CONSONANTES INTERVOCÁLICAS.
C) CONSONANTES FINALES.
D) GRUPOS DE DOS CONSONANTES.
E) GRUPOS DE TRES CONSONANTES.

BAJO,

&gt; _BEc,

bibe-

"F,,

Castellano: Por contacto con el vasco se .
la cual se pierde hacia el s'gl XI
hizo una aspiración en "H"
Ficu &gt; HIGO, fumu &gt; Hu~~ f , ~unque conservándose ortográficament/
, ormica
HORMIGA f l
se conservó en la lengua lit
.
.
, e
HmL. La "F"
erana ante diptongo "UE"
o en otras circunstancias m 1 d f' .d
Y a veces ante "IE"
e lill as. Folle &gt; FUELLE, feru &gt; FffiRo,
oedu &gt; FEO, fide &gt; FE.5

&gt;

La evolución éonsonántioa comparada:

&gt;

BAYO, bassu

/
Catalán: Se
talce
&gt; FALQ.

&gt;

.

ª

conserva Fumu
.

&gt;

¡·

.

FUM, icaria

&gt;

FIGUERA, fenu

&gt;

FE,

"V"
Castellano: Se conserva, aunque con pronunciación bil b'
.
&gt; VACA, vz·nea &gt; VINA.
_
a 1al. Vmu
Catalán: Se conserva con pronunciación 1 b'

&gt;

VINO, vacca

En estos grupos hemos admitido subclasificaciones fonéticas que permiten
una visión más clara de la evolución.

A) CONSONANTES INICIALES

T
a wdental en los dialectos de
e arragona
1 •
, en e pnorato y en el Vaec1r, no carente de 'bil
hecho bilabial en todo e! resto del
tal,
~1 antes sonoras) . Se ha
ca an continental V al
ventu &gt; VENT, vinea &gt; VINYA uoce &gt;
l
.
ere &gt; VALER,
,
VEU, UU pe &gt; VOLP.

l. Labiales

2. Dentales

"P''

"T"

Castell~o: Se conserva, aunque hay casos de sonorizac1on en "B" por
contacto con el árabe. Porta

&gt;

PUERTA, pilu

&gt;

PELO, pastinaca

&gt;

BISNAGA.

las Baleares y Alquer en el camp d

'
1enciano no "apitxat" (es d .

Castellano: Se conserva. Terra
TULLm, turre

&gt;

TORRE.

Catalán: Se conserva. Taliere
• MoLL, FRANCISCO DE B., Gram ática Hist6rica Catalana. (Biblioteca Románica
Hispánica. Col. Manuales) . Edit. Gredos. Madrid, p. 33.
• Cfr. GARCÍA DE DIEGO, VICENTE, M anual de Dialectología Española. Edic. Cul-

&gt;

TIBRRA
' timere

&gt;

TEMER, tollere

&gt;

&gt; TALLAR, (mea &gt; TINYA, trigmta
.. &gt; TRENTA.

• Cfr. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, Manual de G
, .
.
Espasa-Calpe. Madrid, p. 122.
ramat1ca Hist6rica Española. Edit.

tura Hispánica. Madrid, pp. 266 y ss.

206

207

�''D"

4. Nasales

Castellano: Se conserva. Domnu &gt; DUEÑO, digitu &gt; DEDO, damnare &gt;
DAÑAR.
Catalán: Se conserva. Damnu &gt; DANY, digitu &gt; DIT, domna &gt; DONA.

"M" y "N"

"S"
Castellano: En algunos casos se conserva. En otros palataliza en "J".
Por otra parte puede transformarse en "Q", la cual puede ser "C" o "Z"
modernas. Saltu &gt; SALTO, seminare &gt; SEMBRAR, sensu &gt; SESO, syringa &gt;
JERINGA, sucu &gt; JUGO, sapone &gt; JABÓN, setaceu &gt; CEDAZO, siccina &gt; CE-

Castellano: Se conservan aunque a vece
d" . ·¡ .,
hacerse "N" y lu
"L"
1 " "
s, por ISlIDl ac1on, puede la "M"
.
ego
, Y a N puede hacerse "M" M
minus &gt; MENOS, natare &gt; NADAR, nouu &gt; NUEVO neb~la anu &gt; MANO,
morare &gt; NEMBRAR &gt; LEMBRAR
t .
'
&gt; NIEBLA, menas urciu &gt; MASTUERZO.
Catalan: Se conservan, aunque hay
'
casos d e cambio de "M" en "N".
M anu &gt; MA, mediu &gt; MIG, nasu &gt; NAS, nouu &gt; NOU, muscata &gt; NOSCADA.
I

'

CINA.

5. Líquidas

Catalán: Se conserva con pronunciación ápico-alveolar. Cuando es segui-

da de vocal palatal tiende a pronunciarse como fricativa sorda. Sapere
SABER, sedere &gt; SEURE, syringa &gt; XERINGA, simplice &gt; XIMPLE, sibilare

&gt;
&gt;

XIULAR.

3. Palatales y velares
"C"

Castellano: Ante "A", "O", "U" se conserva. Ante "E", "I" se conserva, pero en algunos casos palataliza en "CH". Carru &gt; CARRO, castellu &gt; CASTILLO, cena &gt; CENA, cepulla &gt; CEBOLLA, cicer &gt; CHÍCHARO, cista &gt; CHIS·
TERA.
Catalán: Ante "A", "O", "U" se conserva con sonido velar. Ante "E"
"1", después de pasar la etapa "TS", se convierte en "S" alveolar conservándose "C" ortográficamente. Canna &gt; CANYA, cuppa &gt; COPA, caelu &gt;
CEL, circare &gt; CERCAR. En algunos cas~s c+1 se ha palatalizado convirtiéndose en "X", pronunciada "S" fricativa sorda. Ciccu &gt; xrc, cimice &gt;

"R"
Castellano:
Se conserva. Rota &gt; RUEDA, rapidu &gt; RAUDO, ridere &gt;
'
REm.
Catalán: Se conserva. Su articulación es alveolar García
.
Manual de Dialectología le atrib
.. . ,
de Diego, en su
uye una pronunciac1on 1
•
b
esto no es sino un defecto articulatorio.6 Radere &gt;
ve ar, sm em argo
ruta &gt; RUDA.
RAURE, rota &gt; RODA,
"L"

Castellano: Se conserva. Lupu

XINXA.

B) CoN SONANTES INTERVOCÁLICAS

"G"
Castellano: Ante "A", "O", "U", se conserva. Ante "E", "1", acentuadas, conserva el mismo sonido prepalatal latino. Gutta &gt; GOTA, gula &gt; GOLA, gallu &gt; GALLO, generu &gt; YERNO, gypsu &gt; YESO, gelu &gt; YELO.
Catalán: Ante "A", "O", "U", se conserva con sonido velar. Ante "E",
"I", se palataliza conservándose ortográficamente "G" pero pronunciándose
como fricativa sonora rehilante o como fricativa sorda en los dialectos "apitxats". Gallu &gt; GALL, gula &gt; GOLA, gutta &gt; GOTA, gelu &gt; GEL, gibbu &gt;
GEP, gingiva &gt; GENIVA.

208

&gt;

LOBO lacu
'
? LAGO, lacte &gt; LECHE.
.
. acu &gt; LLAC, lzttera &gt; LLETRA lutu &gt;
LLOT. E n cultismos se conserva la "L".. z·zteratura logic
. lub · 'E
,
rzc.
n voces
dialectales por influencia de "N" e íI b . . ,
sión de "L"
1
~ s a a siguiente se determina la converen nasa sonora. p. eJ. : NYENYA (leña) .

Catalán: Palataliza en "LL'' L

1. Labiales

"P"
Castellano: Se sonoriza en ''.B". Lupu
pere &gt; RECIBm.

Catalán: Se sonoriza en "B". Ripa
REBRE.
• Cfr.

MOLL, FRANCISCO DE

&gt;

&gt;

LOBO, sapere

RIBA, opacu

&gt;

&gt;

SABER, reci-

OBAC0 recipere

&gt;

B., op. cit., p. 109.

209
H

�"B"

"S"

Castellano: Se conserva, aunque se pierde en algunos casos ante "U" y
ante "O". Bibere &gt; BEBER, cibu &gt; CEBO, nube &gt; NUBE, sabucu &gt; sAuco,
saburra &gt; ZAHORRA, El sufijo -bundo da -ondo. P. ej.: foetibundu &gt;

Castellano: La sorda se sonor.12a,
.
1a sonora se conserva Casa &gt;
&gt; _Huso, usu &gt; uso, thesauru &gt; TESORO.
'
CASA,
Catalan: Después de vocal acentuad a se manti
acento desaparece. Causa
.
como sonora. Ante el
&gt; COSA, asmu
&gt; ASEene
rosa &gt; ROSA, accusare
'
&gt; ACUAR.

f

uso

HEDIONDO.

Catalán: Se convierte en labiodental. Faba &gt; FAVA, gleba &gt; GLEVA,
probare &gt; PROVAR. Ante "U" y ante "O" acentuadas desaparece. Fabuta
&gt; FLAÜTA, saborra &gt; saorra &gt; SORRA.

3. Palatales y V e/ares

"F"
"C"
Castellano: Se sonoriza en "V". (En la actualidad escrita como "B").
Raphanu &gt; &amp;\VANO &gt; WANO, trifoliu &gt; TRÉBOL, profectu &gt; PROVECHO.
En las palabras compuestas la "F" se trata como inicial, dando "H". Subfumare

&gt;

SAHUMAR.

Catalán: Se sonoriza en "V". Raphanu

&gt; RAVE, pacificare &gt;

Castellano:
Sonoriza en "G"· F OCU &gt; FUEGO f
•
' &gt; HORMIGA.
.
' ormica
Catalan: Ante "A" "O" "U"
"S"
'
'
, sonor12a en "G" Ante "E" "I"
.
' pasa a
• • sonora y luego desaparece• Fo rmzca
&gt; FORM.
•'

vzcmu

VEI.

IGA, urtica

&gt;

ORTIGA,

"G"

"V"
Castellano: Se conserva, aunque en algunos casos, cuando está entre "O E", desaparece. Novem &gt; NUEVE, nive &gt; NIBVE, movebile &gt; MUEBLE.
Catalán: Se conserva. Cavare&gt; CAVAR, juvene &gt; JOVE, ovicula &gt; oVELLA.
Delante de "O" y "U" acentuadas desaparece. Pavore &gt; PAOR &gt; POR.

2. Dentales

Castellano: Se pierde, salvo la que rocede
" "
casos desaparece. Rumigare &gt;
fp . de C que en muy raros
,
RUMIAR, umzgare &gt; HU
¡·
igare &gt; LIAR.
Catalan: Seguida de "A" aparece conservada detrásMEAR,
d 1
acento desaparece. Ante "O" "U"
. .,
e acento. Ante e}
. .
,
, en pos1c1on postónica
· d
.
que en pos1c1ón protónica se conse
S .
se p1er e, rruentras
desapareció ya de d ¡ 1 ,
rva. egmda de vocal palatal ("E" "I")
.
s e e atm en algunas voces L.
.'
RUMIAR, ¡ugu &gt; JOU tegula &gt;
l
· zgat &gt; LLIGA, rumzgare &gt;
,
TEULA, egumen &gt; LLEGUM, cogitare &gt; CUITAR.

"T"

4. Nasales y Líquidas

Castellano: Se sonoriza en "D". M oneta &gt; MONEDA, rota &gt; RUEDA.
Catalán: Se sonoriza en "D". Fata &gt; FADA, cleta &gt; CLEDA, potere &gt;

"M,,

''D"
Castellano: Se conserva después de acento, con excepción de cuando va
entre "E - E". Nidu &gt; NIDO, nudu &gt; DESNUDO, fide &gt; FE, videt &gt; VE.
Cuando va antes de acento se pierde. Radice &gt; RAÍZ, medulla &gt; MEOLLO.
Catalán: Si va detrás del acento se conserva, pero modificada en el sonido "S" sonoro. Si va antes del acento, desaparece. Alauda &gt; ALOSA,
lampreda &gt; LLAMPRESA, sudare &gt; suAR, fidele &gt; FIBL.

I

Castellano:
Se conserva. Fumu &gt; HUMO, ramu &gt; RAMO
,
Catalan: Se conserva. Famella
&gt; FAMELLA, rumore &gt; ·REMOR.
.

PODER.

210

&gt;

APAIVAGAR.

"N"
Castellano:
, S Se conserva. Manu &gt; MANO, p·znu &gt; PINO luna &gt; L
,
_uNA.
Catalan: e conserva, aunque en algunos
disimilación en "R" 0
"L" M'
casos aparece convertida, por

&gt;

'
en
· tnare
NORANTA, barcinone &gt; BARCELONA.

&gt;

MENAR luna
,

&gt;

LLUNA, nonanta

211

�"R"
Castellano: Se conserva, aunque en alguno~ casos se reduplica. Muria &gt;
. &gt; CARRIZO, cithara &gt;d"GUITARRA.
MUERA, feru &gt; FIERO, cariceu
inrila en "L". AraCatalán: Se conserva, aunque en algunos casos se i_s
tru &gt; ARADA, eruca &gt; ORUGA, feramen &gt; FERAM, peregrinu &gt; PELEGRI.

Catalán: Se conserva, aunque desaparece en las terminaciones verbales
"-amus", "-imus", "-emus". Res &gt; RES, tabulas &gt; TAULES, homines &gt;
HOMES.

Castellano: Ha desaparecido en todas las voces tónicas como:

A)

"L"

. &gt; PELO, t e¡a, &gt; TELA, caelu &gt; ,CIELO,
Castellano: Se conserva en: Pilu
.
S
.
t
en
"R"
en.
filu &gt; HILO. e convier e
· M espitu &gt; NIS
, PERO, poculu &gt; BUCARO.
Se hace "N" en: Subtulu &gt; SÓTANO, metula &gt; MEDANO. d" simil d
"R"
Catalán. Se conserva aunque en algunos casos aparezca I
a a en
.
Palatiu &gt; ~ALAU, vela&gt; VELA, volare &gt; VOLAR, calamellu &gt; CARAMELL.

VERBOS:

DETERMINATIVOS Y PRONOMBRES:

&gt;

I stam

NUEVO.

&gt;

ESTA,

novem

NUEVE.

Iam

&gt; YA.

Se convierte en "N" en los proclíticos: Cum

&gt;

CON,

tam

&gt;

TAN,

quam

CUAN.

Catalán: En los monosílabos catalanes vacila entre la desaparición; Jam

C) CONSONANTES FINALES

&gt; JA, o la conservación como "N":

t. Finales Latinas

Tam

&gt; TAN, suum &gt; SON.

"N"
Castellano: A) En los neutros en "-en", en el acusativo igual al nominativo, la "N" final se anticipaba. Vimen &gt; VIMNE.
B) En las voces tónicas debía perderse: Non &gt; NO.
C) En los pro'clíticos no se pierde por ser "N" interior en la
frase: In &gt; EN.
Catalán: Se conserva en los monosílabos. In &gt; EN.

"T"

&gt;

B)
C)

D) ADVERBIOS:

&gt;

Castellano: Se pierde. Caput
Catalán: Se pierde. Plorat &gt;

Scutum &gt; ESCUDO, novum &gt;
Sum &gt; so, secabam &gt; SEGABA.

NOMBRES:

CABO.

PLORA.

"D"

&gt; A, illud &gt; ELLO,
&gt; A, apud &gt;. AB o AMB.

Castellano: Se pierde. Ad

Dialectalmente se conb
p . Ao
serva "AD" en enlaces con vocal inicial de algunos pronom res.
. eJ.

Catalán: Se pierde. Ad

Castellano: Se mantiene, aunque hay algunos casos de retracción de "L"
final. M el &gt; MIEL, f el &gt; 'HIBL, simul &gt; SEMBLE, insimul &gt; ENSEMBLE.
Catalán: Se conserva en monosílabos. M el &gt; MEL.

AQUELL.

"C"
Castellano: Se pierde. Illic

Catalán: Se pierde. Hoc

&gt;

ALLI,

nec

"L"

&gt;

&gt; HO, nec &gt; NI,

NI,7

sic

&gt;

illac

&gt;

ALLA.

"R,,

SI.

"S"
Castellano! En las formas heredadas Se ha mantenido la "S" • Deus
DIOS, corpus &gt; CUERPOS, tempus &gt; TIEMPOS.

&gt;

Castellano: En monosílabos se conserva. En voces no monosilábicas se retrae al interior de la sílaba. Cor &gt; CUER, ínter &gt; ENTRE, semper &gt; SIEMPRE.
Catalán: En los monosílabos se conserva. En los polisílabos se retrae al
interior de la sílaba. Per &gt; PER, cor &gt; COR, semper &gt; SEMPRE, ínter &gt;
ENTRE, pastor &gt; PASTRE.

cree que "NI" procede de "NEC"
_ convertido en ''NEI" por vocali.
Espana
., de "C"• Esto ocurre en Francia y en
.
zac1on
1

212

eorominas

213

�•

0.

GRUPOS DE DOS CONSONANTES

"PR"

Castellano: A) Se conserva: Pratu
l. Grupos iniciales.

plaga

&gt;

LLAGA,

plumbu

&gt;

PLOMO,

PROA.

&gt;

PESEBRE.

Catalán: Se conserva, aunque en algunos casos la líquida se pierde por
dere

PRAT,

pren-

"BR"

Castellano: Se conserva, aunque en ocasiones por metátesis pase la "R"
al final de la primera sílaba. Bracea &gt; BRAGA, brachiu &gt; BRAZO, brutu &gt;

"BL"

&gt; BLEDO, blandu &gt;

&gt;

&gt;PENDER.E ( ort: PRENDRE} .

&gt; PLA, plumbu &gt; PLOM, plenu &gt; PLE.

Castellano: Se conserva. Blitu

&gt;

asimilación, aunque se conserve escrita ortográficamente. Pratu

Catalán: Se conserva, aunque en una parte del Ri'bagorza 1a "L" del

grupo se palataliza. Planu

prora

C) Por metátesis la "R" pasa a sílaba siguiente: Praesepe

· te en "LL", aunque en algunos casos se conserva.
Castellano: Se convier

&gt; LLORAR, planta &gt; LLANTA,
&gt; PLACER, plangere &gt; PLAÑIR.

PRADO,

B) Por asimilación a la sonoridad de "R" se ha hecho "BR"
en: Prunu &gt; BRUNO, pravu &gt; BRAVO.

"PL"

Plorare
Placere

&gt;

BURDO.

BLANDO.

la "L" del grupo se
Catalán: Se conserva, aunque en algunas reaiones
o·
palataliza. Bldnk &gt; BLANC.

Catalán: Se conserva: Brachiu

&gt; BRAQ.
"FR"

"FL"

Castellano: Se conserva. Fratre

Castellano: Se hace "LL'' en algunos casos, en otros se conserva. Flamma
&gt;

LLAMA / lammula &gt;

flore

LLAMBLA,

&gt;

FLOR.

Catal~: Se conserva, aunque en algunos casos. la líquida se pierde por
disimilación. Flamma &gt; FLAMA, flore &gt; FLOR, f lebzle &gt; FEBLE.
"CL"
Castellano: Se h ase "LL" · Desde la Alta Rioja hasta el Mediterráneo, se
lave
conserva. C

&gt;

LLAVE

,

clamare

&gt; LLAMAR, clavicula
&gt; CLAVIJA."L" del
.

Catalán: Se conserva, aunque en una parte del Ribagorza la

po se palataliza. Clave

&gt;

CLAU,

claudere

-.

&gt;

Catalán: Se conserva. Gleba&gt;

GLEVA.

FRENTE,

fraxinu

&gt;

Castellano: Se conserva. En algunos casos, por disimilación eliminatoria,
se ha perdido la "R". Triticu &gt; TRIGO, traiectu &gt; TRECHO, tremulare &gt;
TEMBLAR.

&gt; TRAURE.
"DR"

Castellano: Se conserva. Dracone &gt; DRAGÓN.
Catalán: Se conserva. Dracone &gt; DRAGO.

"CR"

&gt;

Castellano: Se conserva aunque por asimilación a la sonoridad de "R" es
frecuente la conversión al gi·upo "GR". Se observa que por metátesis la "R",
en algunos casos, pasa a la sílaba siguiente. Crescere &gt; CRECER, crasu &gt;
GRASO,

214

&gt;

"TR"

CLOURE.

&gt; GLANDE.

fronte

Catalán: Se conserva. En algunos casos la disimilación ha determinado un
cambio de ''R" en "L". Fronte &gt; FRONT, fratre &gt; FRARE, fragrare &gt; FLAIRAR.

Catalán: Se conserva. Trahere

Castellano: A) Se hace "LL'' en glarea &gt; LLERA, glande &gt; LLANDE.
B) Se hace ''L" en glatire &gt;.LATIR, glirone &gt; LIRÓN.
C) En la Alta Rioja hacia Oriente se conserva. Gluttone
glande

FRADE,

gru-

"GL"

GLOTON,

&gt;

FRESNO.

crepita

&gt;

GRIETA,

crebar

&gt; QUEBRAR.

215

�•
Catalán: Se conserva aunque hay casos de asimilación a la sonoridad de
"R" transformando la "C" en "G". Crescere

&gt; CREIXER, crypta &gt; GRUTA.

Castellano: Se simplifica. Bucea

&gt;

BOCA.

Catalán: Se simplifica con sonido "K" ante "a", "o", "u", y con sonido

"GR"

"S" ante "e", "i". Baccinu

Castellano: Se conserva. Granu &gt; GRANO, graecu &gt; GRIEGO, grege
Catalán: Se conserva. Graculu &gt; GRALL, grossu &gt; GROS.
"S

"CC"

&gt;

BACI.

&gt; GREY.

+ Consonante"

Castellano: A la "S" líquida se le antepone, ya desde el latín vulgar, una
8
"E" o una " l". Scamnu &gt; ESCAÑO, scribo &gt; ESCRIB0.
Catalán: Sufre prótesis de "E" solamente en el caso de "S"
oclusiva''.
Speculum &gt; ESPILL, storea &gt; ESTORA, scuma &gt; ESCUMA.

+

"SS"

. Castellano: Se mantuvo durante mucho tiempo, luego tendió a simplificarse. Con pronunciación disilábica tendió a confundirse con "CS" y como
tal, se convirtió en "J". Sessu &gt; SIEso, vessica &gt; VEJIGA.

Catalán: Se conserva ortográficamente aunque fonéticamente sea "S" sorda simple. M assa
MASSA, ossa
ossA.

&gt;

&gt;

"RR"

&gt;

2. Grupos Interiores

Castellano: Se ha hecho fuerte y prolongada. Carru
CARRO cirrn
CERRO. Con pronunciación disilábica se ha transformado en "RD"'
Catalán: Se conserva con pronunciación prolongada y fuerte. · Cirra
CERRA, currere &gt; CORRER.

"PP"

Castellano: Se simplifica. Stuppa &gt; ESTOPA, cuppa
Catalán: Se simplifica. Cuppa &gt; COPA.

&gt; COPA.

&gt;

Castellano: Se simplifica. Abbate &gt; ABAD.
Catalán: Se simplifica. Abbiberare &gt; ABEURAR.

Castellano: Se simplifica. Reddere .&gt; RENDIR.
Catalán: Se simplifica. R eddere &gt; REDRE (Forma antigua).

"TT"

"MM"

pasa Calpe. Madrid. p. 127.

216

LLAMA, gemma

&gt;

Castellano: Palataliza en "Ñ". (Durante siglos, ya p alatalizada se siguió
utilizando la grafía NN). Pannu
PAÑo, canna
CAÑA.
Catalán: Se palataliza. Banna &gt; BANYA, grunnire &gt; GRUNYIR.

&gt;

&gt;

"PT"
Castellano: Se as.mu.Ia 1a "P" a la "T" y eI grupo se reduce a "T". Septem &gt; SIETE, roptu &gt; ROTO.
Catalán: Sufre asimilación, primero en "TT" y luego se reduce a "T''.
Cuando el grupo es secundario pasa a "BD". Baptismo &gt; BATISME, captivu &gt; CAT.m, capitale &gt; CABDALL.

Castellano: Se simplifica. Gutta &gt; GOTA.
Catalán: Se simplifica. Mittere &gt; METRE.

• MENÉNDEZ ProAL, RAMÓN.

Castellano: El grupo latino disilábico se ha hecho "LL'' prepalatal. Villu
VELLO, collu &gt; CUELLO.
Catalán: Se palataliza. Colligere &gt; coLLIR, illa &gt; ELLA.
"NN"

"DD"

&gt;

&gt;

"LL"

"BB"

Castellano: Se simplifica. Flamma
Catalán: Se simplifica. M ammella

&gt;

YEMA.

&gt; MAMELLA.

Manual de Gramática Histórica Española. Edit. Es-

"BT"
Castellano: Por asimilación se ensordece "B" en "P" y se reduce a "T".
Subtus &gt; SOTO.

217

�Catalán: Pasa a "S" fricativa sorda (ortográficamente "X" o "IX") .

Catalán: Sufre asimilación en "TT" y se reduce a "T". El grupo secundario da resultado de "UT". Subtile

&gt;

SOTIL,

debitu

&gt;

Discipulu

DEUTE.

&gt;

DEIXEBLE,

crescere

&gt;

CREIXER.

"PS"

"SP"

Castellano: Desde tiempos latinos se trató al grupo como si fuera "SS".
I pse &gt; esse &gt; ESE.
Catalán: Se conserva. Capsa &gt; CAPSA.

Castellano: Se conserva. Vespa &gt; AVISPA, crispu &gt; CRESPO, mespilu &gt;
La "SP" inicial hay que considerarla como -interior. Spata &gt; ESPADA, spica &gt; ESPIGA.
Catalán: Se conserva. Vespa &gt; VESPA.
NÍSPERO.

"PR"
Castellano: Se convierte en "BR". Capra
Catalán: Se transforma en "BR". Capra &gt;

&gt;

"ST"

apricu &gt; ABRIGO.
opera &gt; OBRA.

CABRA,

CABRA,

Castellano: Se conserva. Mustu

Catalán: Se conserva. Crista

&gt;

CRESTA.

"SC

+ a"

"BR"
Castellano: Se conserva. Labru &gt; LABRO, febre &gt; FIEBRE.
Catalán: Se transforma en "UR", aunque en cultismos se conserve. Bibere &gt; BEURE, debere &gt; DEURE, fabrica &gt; FABREGA, libru &gt; LLIBRE.

"DR"
Castellano: Tomado unisilábico se conserva. Tomado como disilábico,
evoluciona a "R". Quadru &gt; CUADRO, cathedra &gt; CADERA.
Catalán: Normalmente da "R", aunque hay que hacer notar que la etapa
·mtermed'1a entre "DR" -"R" debio' ser "IR" así ·• Quadru &gt; cAIRE, cathe.
dra &gt; CADIRA, considerare &gt; CONSIRAR. Existen
casos de "DR" &gt; "UR"
como: cadere &gt; CAURE, credere &gt; CREURE, que bien pueden tener una
explicación analógica.

Castellano: Se conserva. Musca

&gt;

Catalán: Se conserva. Piscare

PESCAR.

&gt;

iste

&gt;

ESTE.

MOSCA.

"CT"

"TR"
Castellano: Evoluciona a "DR". Patre &gt; PADRE, matre &gt; MADRE, latrone &gt; LADRÓN.
Catalán: Se transforma en "DR", aunque en algunos casos continú~ la
·' hasta "R". En algunas ocasiones, tal como lo observa Corommas,
evo1uc10n
el grupo da: "IR", por influencia occitana. Patrastru &gt; PADRASTRE, patre
&gt; PARE, matre &gt; MARE, patrale &gt; PAIRAL.

MOSTO,

&gt;

Castellano: La "C", primeramente, vocalizó en "I", ésta a su vez, palatalizó la "T", convirtiendo el grupo "IT" en "ICH", después la "I" se
embebió en la "CH". Pectus &gt; PECHO, lectu &gt; LECHO, tectu &gt; TECHO.
Catalán: El grupo primario ha dado "YT", con inflexión de La vocal
precedente conforme a lo siguiente:

A) Después de "E" breve, diptongada en "IE", se ha formado un triptongo "IEI" que se reduce, desde temprano, a "I". Jectat &gt; GITA.
B) Después de "I" larga, la " Y'' del grupo "YT" se funde con aquella
vocal. Ficto &gt; FITA.
C) Después de "A" o ."E", se formó un diptongo "El" que generalmente
se reduce a "E". Facta &gt; FEYTA &gt; FETA. .
&gt;

D) Después de "O", "U" breves, el diptongo resultante es "UI". Cocta
CUITA, tructa &gt; TRUITA.
En algunos casos el grupo se conserva; fundamentalmente, en cultismos.
"CR"

"SC

+ e, i"

Castellano: En la zona de Burgos, Rioja Alta y Palencia el grupo se reduce a "Z" o "C". Pasee &gt; HAZ, pisce &gt; PEZ.

218

Castellano: Unisilábica da "GR". Macru

sacratu &gt;
Catalán: Primario da "GR". Secundario da "UR". Macru &gt;
coc(e)re &gt; couRE, plac(e}re &gt;PLAURE.
&gt;

MAGRO,

SAGRADO.
MAGRE,

219

�. . . l dando "H", en 1os compuestos conscientes.
.
Se tra t o' como "F" rmc1a,
Confec-

"GR"
Castellano: Unisilábica se conserva. Nigru &gt; NEGRO, integrare &gt; ENTEGRAR o ENTREGAR. Disilábica se pierde "G".
Catalán: Generalmente se reduce a "R". Pigritia &gt; PERESA, agranione &gt;
ARANYO. Se conserva en nigra &gt; NEGRA, y da "IR" en flagrat &gt; FLAIRA.

tare

&gt; COBECHAR, confortare &gt;

COHORTAR.

Catalán: Se conserva. Infante&gt;

INFANT,

Castellano: Se conserva. Funda&gt;
Castellano: Vocaliza la "C" en "l", la cual palataliza la "S", escribiéndose como "X", posteriormente ésta se escribirá "J" al hacerse la "X" fauca}.
Exire

&gt; EXIR &gt; EJIDA.

Catalán: Da el mismo resultado de

se

+ E, l.

Examen

&gt; EIXAM.

CONFIT.

HONDA,

&gt;

mundu &gt; MONDO.
demandare &gt;

CANELA,

DEMANAR.

"NS"

&gt; MESA, pensare &gt; PESAR.
&gt; ADESAR, defensa &gt; DEVESA.

Castellano: Se reduce a "S". Mensa
Catalán: Pasa a "S" sonora. Addensare

"NG"

"GM"

Castellano: Tras el acento se convierte en "~". En formas débiles se hace
"NZ" o ''NC". Cingit &gt; CIÑE, gingiva &gt; ENCÍA.
Catalán: Ante "A", "O", "U" se conserva. Ante "E", "I", palataliza en
"NY''. S yrmga
.
&gt; XERINGA, p langere &gt; PLANYER.

Castellano: Se reduce a "M". Stigma &gt; ESTEMA.
Catalán: Se convierte en "UM". Phlegma &gt; FLEUMA.

"MN"
Castellano: Se convierte en "~". Domnu &gt; DUEÑO, somnu &gt; SUEÑO.
Catalán: Primario aparece convertido en "NY". Secundario ha pasado a
"MR" y luego a "MBR". Damnare &gt; DANYAR, seminare &gt; SEMBRAR.
"MB"

Castellano: Hay asimilación del grupo y reducción a "M". En algunas
regiones hay conservación del mismo. Plumbu &gt; PLOMO.
Catalán: Se reduce a "M". Camba &gt; CAMA, columba &gt; COLOMA.

"NC"
Castellano: Se conserva. luncu &gt; JUNCO, uncinu &gt; ENCINO.
Catalán: Ante "A", "O'' se mantiene con sonido "NK". Ante "E", "1",
si es protónico se reduce a "C"; si es postónico se conserva. Branca &gt;
BRANCA,

mancipu

&gt; MACIP, vincere &gt;

VENCER.

"LB"

Castellano: Se conserva. Torre alba&gt;
Catalán: Se conserva. Alba &gt; ALBA.

"MP"
Castellano: Se conserva. Tempus &gt; TIEMPO, campu
Catalán: Se conserva. Ampulla &gt; AMPOLLA.

&gt;

"ND"

Catalán: Se reduce a "N". Candela

"CS"

confectu

&gt;

CAMPO.

TORRALBA.

"LD"

Castellano: Se conserva, aunque en ocasiones vocaliza la "L" en "U".

"NT" .
Castellano: Se conserva. Ponte &gt; PUENTE, fonte &gt; FUENTE.
Catalán: Se conserva: Cantare &gt; CANTAR, fontanella &gt; FONTANELLA.

"NF"
Castellano: Desde el latín se reducía el grupo a "F". Esta "F" intervocálica se convirtió en "V", en los compuestos donde no se sentía la composición.

220

&gt; CALDO, recaldare &gt; RESCODAR, RECODAR.
Catalán: Se conserva. Falda &gt; FALDA.

Caldu

"LC"
Castellano: Vocaliza la "L" en "U" y en algunos casos se conserva. Calce

&gt;coz, falce &gt; HOZ, dulce &gt; DULCE.
Catalán: Se conserva. ll(i)cina

&gt; ALZINA.

•
221

�"LT"

Castellano : Tras "A" unas veces vocaliza la "L" en "U", otras veces se
conserva. Tras "O", "U", se vocalizó la "L" en "I", palatalizando la "T" y
convirtiéndose en "CH". Saltu &gt; SOTO, saltare &gt; SALTAR, multu &gt; MUCHO.
Catalán: Se conserva. Multa &gt; MOLTA, voltare &gt; voLTAR.

Catalán: Primario da "BL". Secundario, pasado ya a "CL" en el latín
vulgar da en Catalán "LL''. D uplicare &gt; DOBLEGAR, replere &gt; REBLIR, manuplu
MANOLL, populu
POLL.

&gt;

&gt;

"B'L"

&gt; TRILLO, sib(i)lare &gt; CHILLAR.

Castellano: Dió "LL". Trib(u)lu
"RB"

Catalán: Se convierte en "UL", aunque se mantenga en formas semicultas.

,-

Fabula

&gt; HIERBA.

Castellano: Se conserva. Herba

Catalán: Se conserva, aunque en algunos casos, por disi_milación se convierte en "LB". Barba &gt; BARBA, arbitrare &gt; ALBIRAR ( OVIRAR en la actualidad).

&gt; ARCO, circu &gt;
Circare &gt; CERCAR.

Catalán: Se conserva.

&gt;

ESTABLE.

"C'L"

Castellano : Se hizo prepalatal "S", convertida en "J" faucal a finales del
siglo XVI. En ocasiones la prepalatal ha llegado a "CH". Auric(u)la &gt;
OREJA, spec(u)lu
ESPEJO, oc(u)lu
OJO, fac(u)la
HACHA.

&gt;

&gt;

&gt;

ORELLA, lentic(u)la

&gt;

LLENTILLA.

Castellano: Se hizo prepalatal "S" y a finales del S. XVI
Teg(u)la

&gt; HORMA.
&gt; DORMIR.

&gt;

TEJA, reg(u)la

&gt;

"J"

faucal.

REJA.

Catalán: Se transforma en "LL". Reg(u)la

&gt;

RELLA.

"T'L"

"RG"

Catalán: Se conserva. Virgine

NEULA, stabulu

"G'L"

Castellano: Se conserva. Forma

Castellano: Se conserva. Sargu

&gt;

Catalán: Da "LL''. Auric(u)la

CERCO.

"RM"

Catalán: Se conserva. Dormire

FAULA, nebula

&gt;

"RC"

Castellano: Se conserva. Arcu

&gt;

&gt; SARGO.
&gt; VERGE.

Castellano: Ha dado prepalatal "S" y luego

"J"

faucal. Mot(u)lone

&gt;

MOJÓN.

Catalán: El grupo evoluciona, en Catalán Continental, por palatalización a "TLL". Rot(u)lare &gt; R1JTLLAR.

"RT"

&gt; SUERTE.
M artellu &gt; MARTELL.

Castellano : Se conserva. Sorte

Catalán: Se conserva.

3. Grupos finales

"RS"

"NT"

Castellano: En unos casos se conserva y en otros se asimila a "SS" o "S".
Persicu

&gt;

PRISCO, cursu

&gt;

coso.

Catalán: Se reduce a "SS". Bursa

&gt;

BOSSA, versare

&gt;

V'ESSAR.

"PL"

Castellano: En la zona norte da "LL'', en voces semicultas da "BL".
Cop(u)la

222

&gt; COLLA, scop(u)lu &gt; ESCOLLO, duplu &gt; DOBLO.

&gt; FACEN.
&gt; CANTEN.

Castellano : Se reduce a "N". Facent

Catalán: Se reduce a "N". Cantant

"CS"

Castellano: Cambia la "C" en "I". Vix

&gt;

VEIS, sex

Catalán: Se conserva el elemento sibilante. Sex

&gt;

&gt;

SEIS.

SIS.

223

�E)

GRUPOS DE TRES CONSONANTES

":tvIPL"

Castellano: Se convierte en "NGH". Amplu

&gt;

ANCHO,

implere

&gt;

HEN-

CHIR.

Catalán: Se conserva. Amplu

&gt;

AMPLE.

LA LITERATURA FOLKLóRICA "PROYECCIÓN" DEL
FOLKLORE LITERARIO *

"NCL"

Castellano: Se transforma en "NCH". Trunc(u)lu

&gt;

Catalán: Se conserva. Aunculu

&gt;

TRONCHO.

Lrc. ELISABETH K. DE HrNOJOSA
I.T.E.S.M.

ONCLE.

"SCL"

Castellano: El grupo "CL" se convirtió en "CH" y se perdió la "S".
MAsctJLu

&gt;

MACHO.

&gt;

Catalán: Se conserva. Scloppu

ESCLOP.

"NDR"
Castellano: Se transforma en "NTR". Coriandru

&gt;

CULANTRO.

Catalán: Se conserva, aunque dialectalrnente se disimile en "NR". Prendere

&gt;

PENRE,

vendere

&gt;

VENRE.

BIBLIOGRAFIA GENERAL
ALONSO, AMADO, Estudios Lingüísticos. Temas Españoles. Madrid, 1961.
BADÍA MAR.GARIT, ANTONIO, Gramática Histórica Catalana. Barcelona, 1950.
GARCÍA DE DIEGO, VrcENTE, Gramática Histórica Española. Madrid, 1961.
GARCÍA DE Draoo, VICENTE, Manual de Dialectología Española. Madrid, 1959.
GRIBRA ANTONI Gramatica Historica del Catala Antic. Barcelona, 1931.
LAPES:, RAFAEL Historia de la Lengua Española. Madrid, 1959.
MENÉNDEZ PIDAL, RAMÓN, Orígenes del Español. Madrid, 1964.
MENÉNDEZ PIDAL, RAMÓN, Manual de Gramática Histórica Española. Madrid, 1952.
MoLL, FRANCISCO DE B., Gramática Histórica Catalana. Madrid, 1952,

EL TÉRMINO "FOLKLORE" aparecerá con frecuencia en este trabajo; por lo
tanto es necesario comenzar por aclarar el término. Según un diccionario la
definición es la siguiente: Conjunto de leyendas y tradiciones populares. Conocimiento, o estudio de las leyendas y tradiciones populares.
El Dr. Ralph Steele Boggs en su ensayo El Folklore, Definición, Ciencia
y Arte, nos da esta explicación más extensa: "El folklore alude a un cuerpo de materias, a la ciencia que las estudia y al arte que aplica estas materias, así como a las conclusiones científicas que se desprenden de ellas pa.ra fines prácticos: Como un cuerpo de materias, el folklore, el 'lore', la
erudición, el saber o la enseñanza de un 'folk', pueblo, grupo social, grupo
emparentado o congéne~ una tribu, una raza o una nación, es un núcleo
completo de cultura tradicional, o modos convencionales del pensamiento y
la acción humana, creado informalmente dentro de un grupo de personas
para sí, pero aceptado de una manera suficientemente extensa para haber
adquirido uso corriente y durante un tiempo suficientemente largo para haber obtenido rasgos tradicionales, tales como el de anonimato de autor y
pautas histórico-geográficas de variantes de formas básicas" .1
Como vemos, el término de folklore se aplica a las diversas actividades
de la vida de cualquier pueblo: a su música, su religión, lingüística, comida,
indumentaria, vivienda, festividades, etc. Estos fenómenos son populares, funcionales, tradicionales, empíricos y no son transmitidos por medios institucionalizados ni escritos. Son tradiciones anónimas, regionales y orales.

* Tema de una conferencia sustentada el 2 de diciembre- de 1965, durante la Segunda Semana Cultural de la Sociedad de Alumnos de la Escuela de Letras del ITESM.
1
DR. RALPH STEELE Booos,. "El folklore, Definición, Ciencia y Arte". Anuario- de
la Sociedad Folklórica de México, 1942. México, 1943, p. 7.
224

225
H

�La actividad que por ahora nos interesa, es la literaria. El folklore lite•
rario abarca manifestaciones folklóricas en prosa y verso, como cuentos, coplas, baladas, proverbios, fábulas, adivinanzas y romances. De éstas tomaré
el cuento para demostrar el tema en cuestión. Las coplas, cuentos y demás
manifestaciones literarias folklóricas son, como ya se dijo, obras populares,
anónimas, grabadas en la memoria del hombre y transmitidas oralmente,
es decir que se han venido desarrollando independientemente de la palabra
escrita y son una creación colectiva.
Un número considerable de los cuentos populares, tiene su origen en fuentes orientales, en la India, Persia, y se han propagado en las diversas naciones. Han pasado fácilmente de una lengua a otra, de un país a otro,
de ahí que también reciban el nombre de "cuentos migratorios". No se pue- '
de fijar la fecha o el lugar de origen exacto de los cuentos. Los rasgos regionales, nacionales o actuales en ellos se deben a la forma que cada país
le ha dado a un tema.
Estos cuentos de gran interés humano, al ser adaptados al carácter de cada pueblo, influyeron mucho en la literatura. Tenemos en la literatura española la traducción de los apólogos orientales de "Calila e Dimna" de 1251.
Estos apólogos son cuentos simbólicos que encierran una enseñanza moral.
En 1335 aparecieron los cuentos ejemplares del "Conde Lucanor", cuentos
de filosofía práctica, moralizadores, que tienen como fin dar una lección.
Este tipo de cuentos fue muy popular en la Edad Media y eran divulgados
por los predicadores que tomaban los temas de las leyendas, de la Biblia,
la historia y el folklore. Más tarde aparecen las grandes colecciones de Perrault, de los hermanos Grimm y de Andersen, entre otras. Los coleccionadores de cuentos han ayudado a conservar el caudal de cuentos que han
recogido de corrientes populares anteriores. El folklorista puede estudiar,
analizar e investigar las diferentes modalidades de los cuentos en esas colecciones, ya que de otra manera no sería difícil, sino imposible, tener a la vista
las numerosas versiones que existen.
Las principales características de los· cuentos del folklore literario son: 1)
motivos universales, elemento necesario, podría decirse esencial del cuento.
Los motivos son rasgos comunes, situaciones o personajes típicos que se repiten y persisten en la tradición. El cuento típico está formado por una
serie o combinación de motivos o temas folklóricos. Hay ciertos motivos tradicionales que no surgieron en un país dado, por ejemplo el nuestro, sino que
fueron traídos de Europa y han recibido el aporte de la tradición y superstición indígena. Como ejemplos de motivos tenemos el de la zapatilla perdida que sólo le queda a una joven, el anillo partido en dos que sirve para
reconocimiento de dos personas, la lucha entre padre e hijo que no se re226

conocen&gt; la princesa encantada y muchísimos otros más. 2) Personajes que
no se individualizan, que no se localizan. Se habla por ejemplo de un pobre
campesino, de un sastre, de un rey, un fraile, una princesa. 3) Seres sobrenaturales que aparecen en muchos cuentos. Podría creerse que este elemento
le restaría realidad a la narración, pero no sucede así, más bien al ser
aceptados, le confiere cierto aspecto de realidad,
La explicación del término "proyección" y de literatura folklórica, la encontramos en la obra Folklore y Literatura de Augusto Raúl Cortázar, en
la que califica a la literatura folklórica como "proyección" del folklore literario. Dice de las "proyecciones" que: a) son expresiones de fenómenos folklóricos b) producidas fuera de su ámbito geográfico y cultural c) por obra
de personas determinadas o determinables d) que se inspiran en la realidad
folklórica 3) cuyo estilo, forma, ambiente o carácter trasuntan y reelaboran
en sus obras f) destinadas al público general, preferentemente urbano g) al
cual se transmiten por medios técnicos e institucionalizados, propios de cada
civilización y de cada época.2
(Ejemplo de esto último el ballet folklórico de nuestro país) . Refiriéndonos a las obras literarias, se califican como "proyecciones" aquéllas "cuya autoría es perfectamente determinada, pero que se inspiran en la realidad folklórica cuyo estilo, formas, ambiente o carácter trasuntan reelaboran e
.
'
mterpretan, con miras a un público general, preferentemente urbano y desde luego letrado". Estas proyecciones "son verdaderas creaciones artísticas
originales ( no meras imitaciones) en cuyo estilo influye la tradición literaria
popular con algunos o todos SU$ rasgos: habla, asunto, temas, ambiente, tipos,
episodios, etc". 3
De acuerdo con estos rasgos las colecciones que tenemos de los hermanos
Grimrn, los cuentos del Conde Lucanor, el Calila e Dimna, son proyecciones
literarias, ya que han recibido una forma artística. Por otra parte tenemos
otras colecciones de cuentos populares como las de Aurelio M. Espinosa y
su hijo en donde los cuentos han sido reproducidos fielmente, tal y como
fueron narrados, sin cambiar palabras, pronunciación ni sintaxis. Se puede
decir que pertenecen a la tradición escrita.
Las colecciones de cuentos producen en muchas ocasiones el fenómeno
literario de folkl ore-proyección-folklore, es decir que un cuento popular se
vuelve creación erudita y regresa más tarde al folklore. Por ejemplo, las versiones que recogieron los Grimm han vuelto al folklore, ya que los cuentos
se han extendido en numerosos grupos populares. ·
• Cfr. AuousTo RAÚL CoRTÁZAR, Folklore y Literatura. Eudeba, Buenos Aires,
1964, p. 13.
• lbid., p. 56.

227

/

�Tenemos casos en que un escritor toma uno o vanos temas del folklore
y modificándolos y adaptándolos al nuevo medio social, crea una obra literaria. No se puede hablar de plagio, sin acusar a multitud de autores por
ello. Se habla en literatura de préstamo de temas, motivos, ideas y fuentes.
El préstamo no disminuye la originalidad del autor ni el valor estético de la
obra. Al renovar el escritor el material, agregándole sus propias observaciones
y vivencias, logra conmover estéticamente, produciendo un efecto artístico
y con ello una creación literaria. En este caso no importa tanto conocer la
fuente de su obra, sino ante todo comprender por qué el autor eligió el tema,
con qué objeto lo ha desarrollado, cómo lo aprovechó. Esto es lo que tiene
validez.
Como ejemplo de la "proyección" tomaré un cuento que existe en la tradición de varios países de Europa y en el nuestro. Es el cuento de Macario
de Bruno Traven. Debido a la falta de material para investigar con más
amplitud el tema, sólo tomaré otras tres versiones del cuento, dos españolas
y una alemana, aunque sin duda existe el mismo en nuestra tradición mexicana.
En los Cuentos populares de España de Aurelio M. Espinosa, publicada
de 1923-26 aparece entre los cuentos ejemplares y religiosos el cuento La muerte madrina. El médico y la muerte es uno de los cuentos ejemplares y religiosos de los Cuentos populares de Castilla coleccionados y publicados por
Aurelio M. Espinosa hijo, en 1945 y La muerte madrina (Der Gevatter Tod)
es la- versión alemana publicada por los hermanos Grimm en su colección
de cuentos populares de la tradición oral en 1812.
Este cuento con el tema de la "muerte engañada" pertenece a los "cuentos tipo", término usado por los folkloristas en la clasificación de narraciones
características cuya existencia se manifiesta a través de los siglos, países, culturas y lenguas más diversas. 4
Los cambios sufridos por los cuentos al pasar de un país a otro o de una
época a otra, son varios y están sometidos a las llamadas "leyes folklóricas".
En las versiones que presento se notan las siguientes: 1) olvido de un detalle, 2) adaptación o aclimatación de rasgos, episodios o cosas extrañas, 3)
alteraciones en el orden relativo de los episodios integrantes, 4) agregado de
un pasaje, especialmente al comienzo o al final del relato, 5) en general adaptación al medio, ya teniendo en cuenta el desplazamiento geográfico, ya la
modernización de rasgos arcaicos, ya las peculiares condiciones del ambiente
físico, humano y cultural.:.
Con frecuencia ocurre que las alteraciones que no caben dentro de los
• Cfr. !bid., p. 99.
• Cfr. !bid., p. 101.

228

gustos o ideas de un grupo, debidas a equivocaciones, faltas de memoria o
inventiva individual, son contrarrestadas por la "ley de la autocorrección"
formulada por Walter Anderson 6 y entonces el cuento vuelve a su forma
regional.
A continuación doy un breve resumen de cada uno de los cuentos utilizados en la comparación:

MAcARI.o (Bruno Traven) .

•

Macario es un pobre leñador con 11 hijos. El autor nos presenta la miseria extrema del pobre indio que siempre se queda con hambre. Macario
tiene el deseo, la obsesión de comerse un pavo asa.do entero él solo. Su mujer
ahorra tres años, centavo por centavo y al fin el día de su cumpleaños le
consigue el pavo más gordo de la plaza, se lo prepara y se lo da de regalo.
Macario se va al bosque, a un lugar apartado, a gozar su pavo. Al querer
comenzar a comerlo, aparece:
1) El diablo, vestido de charro. Macario lo reconoce, se niega a compartir
el pavo con él pues no tiene necesidad de que le den, y a él le perjudicaría
aceptar algo en cambio de un pedazo de pavo.
2) Cristo. También le pide una parte, pero tampoco le da Macario nada, pues sabe que no tiene necesidad ya que su Padre es dueño de todo.
3) La Muerte. Al principio no sabe si es o no la Muerte, pues se confunde por un cronómetro que trae en lugar del tradicional reloj de arena.
Macario al comprender lo irremediable de su situación invita a comer al
tercer huésped,' ya que, como le dice, al preguntarle la Muerte la verdadera
razón: "cuando usted se aparece ya no da tiempo de nada" y quiere ganar
tiempo invitándola a comer.
La Muerte le ofrece convertirlo en un doctor famoso, hace brotar agua
de la arena y le llena el guaje. Sólo tiene que seguir sus instrucciones. Si
ella está a los pies del enfermo, éste sanará, a la cabecera, morirá.
Maca.río se hace rico y famoso. Ya viejo lo llama el virrey para que cure
a su hijo; si no lo cura lo mandará quemar en la plaza pública por hechicero. La Muerte está a la cabecera, Macario le pide clemencia y ayuda.
Se le niega. Coge la cama y le da vueltas y más vueltas tratando de cambiar de sitio a la muerte, sin resultado. El niño muere . •Macario cae extenuado. La Mu~rte se coloca a su cabecera. Lo recompensa dándole un fin
tr.anquilo. En realidad todo ha sido un sueño, ya que la mujer de Macario
· • Cfr. !bid., p. 102.

229

�lo encuentra a la mañana siguiente reclinado en un árbol, con una sonrisa
en los labios y medio pavo frente a él sin consumir.

LA MuERTE MADRINA (Hermanos Grimm, 1812)
Se trata aquí de un pobre hombre con doce hijos. Al nacer el número
trece sale a buscarle madrina. 1) Pasa el Señor y le ofrece hacerlo feliz.
Se niega el hombre porque dice que Él le da al rico y le niega al pobre que
se muere de hambre. No comprende la sabiduría de Dios.
2) Pasa el Diablo y Je ofrece dinero y goces. No lo acepta porque engaña
y lleva al hombre por mal camino.
3) Pasa la Muerte que dice que hace iguales a todos. La acepta como
madrina del hijo y ella le ofrece riquezas en recompensa.
Al crecer el niño lo lleva la Muerte a un bosque y le muestra una hierba
como regalo. Con ella se hará doctor famoso. Pero le advierte que si ella
está a la cabecera, sanará el enfermo; si a los pies, morirá, y que no se atreva
a engañarla.
Se hace el hombre famoso y rico. Se enferma el rey. La Muerte está
a los pies. El médico voltea al rey y engaña a la muerte, que por esta vez
lo perdona. Se enferma la hija del rey sin remedio. El rey ofrece hacerlo
esposo de su hija si la sana. Vuelve el hombre a engañar a la Muerte.
Aquí entra el episodio de la Cueva de las Velas. Las velas, símbolo de vida, representan a los vivos; son de todos tamaños según el tiempo que le
queda a cada mortal. La muerte le muestra como suya una que está por
extinguirse, el médico le pide que coloque encima otra para que siga ardiendo.
La Muerte hace como que va a cumplirle su deseo, pero al colocar la nueva
vela sobre la otra, la tira al suelo y así se venga del engaño.

LA MUERTE MADRINA (AuRELIO M. ESPINOSA. Cuentos Populares de España
publicados de 1923-26).
Esta versión trata de un matrimonio con un solo hijo. En este cuento no
aparecen ni Dios ni el Diablo.
El hombre le decía a su mujer que aunque se apareciese San Pedro no lo
escogería de padrino porque repartió muy mal los bienes.
1) Se presenta la Muerte y la elige de madrina, porque hace a todos igua230

les. La Muerte aconseja a nuestro hombre que su hijo estudie medicina y
le dice que no morirá mientras no rece un Padrenuestro.•
Al crecer el muchacho se finge médico, se presenta ante la Muerte y ésta
le dice que se hará famoso curando a los enfermos. Les puede dar una purga,
hierbabuena, cualquier cosa. Le hace la advertencia de que si está ella a los
pies del enfermo, éste sanará; si a la cabecera, morirá. Y que no se
atreva a desobedecerla. .
Se enferma la hija del rey sin remedio. Coge el hombre a la Muerte
y la pone a los pies. Se casa con la princesa. La Muerte está furiosa.
Salen un día de paseo los dos. La Muerte para vengarse se finge un pobre muerto en el camino. La reina sugiere se detengan a rezar un Padrenuestro. El hombre olvida la promesa de la Muerte y reza. En ese momento
se levanta la Muerte y le dice: "Me desobedeciste y no eres nadie, muere".

EL MÉDICO y LA MuERTE (Aurelio M. Espinosa, hijo. Cuentos Populares de
Castilla, 1945).
En este cuento tenemos a un zapatero con siete hijos. Hambriento vende
su herramienta y compra arroz, bacalao, pan y vino para comer a llenar
una sola vez. Se va con sus provisiones a una ermita solitaria a comer.
1) Cristo envía a San Padro, disfrazado de pobre, a pedirle algo de comer, pero nuestro hombre no le da nada, ni por Dios, pues a él no se le ha
dado nada.
2) Manda Cristo a la Muerte, vestida también de pobre. La Muerte le
dice quién es y el zapatero la convida a comer, porque la considera su amiga.
Ésta, en recompensa, ofrece hacerlo médico y rico. Debe seguir sus instrucciones. Si ella está a la derecha del enfermo, éste sanará; si a la izquierda,
morirá. Comienza nuestro zapatero a curar y se hace rico. Pasan los años,
el hombre está en la opulencia. Viene la muerte por él. Le pide que lo deje
rezar un Padrenuestro, pero no lo termina, y así la Muerte no se lo puede
llevar. La Muerte, viéndose engañada, busca la manera de vengarse. Se le
presenta colgada de un árbol en el camino que recorre el médico en coche.
Manda éste al cochero parar para rezar un Padrenuestro por el pobre colgado. Al terminarlo ve que el "colgado': cae al suelo, y reconoce a la Muerte,
que se dirige a él a pasos agigantados.

231

�....o

¡¡¡

Q.)

t:

&lt;

O)

(/)

o
z

:;:
(/)

~

:i
o
:3
ol

o:

::,

&lt;

;::I

El

g
Q.)

1

.g

f

o

N

('j

bO

.s:,
o "'
o
P. .....

a ..e:
;::I

"

&lt;.)

a ~

~...
Q.)

ª

~

Q.)

&lt;
(/J

o
z

&lt;IJ

o
....:&gt;

:;:

-o
o

'ª~
aQ.)

(/J

~

:i

Podemos apreciar en las distintas versiones los cambios y adaptaciones que
han sufrido los cuentos, unas versiones han conservado ciertos elementos,
cambiado otros y perdido algunos. También se ha efectuado la sustitución
de algún detalle tradicional, por ejemplo el pavo por el arroz y bacalao.
En el Macario, el personaje es un pobre indio, siempre cansado y hambriento,
cargado de familia, resignado con su suerte. A los personajes sobrenaturales
los ve con los ojos del hombre del pueblo. El lenguaje es sencillo. La filosofía
popular, y la obra posee, según la crítica, los requisitos de la tradición cuentística, que son: "claridad de exposición, contenido poético y tema filosófico".
El autor nos presenta con acierto el espíritu del indio, su resignación, el
temor inmediato ante la muerte, no sólo del mexicano, sino en general de la
humanidad entera. La sonrisa es señal del hambre satisfecha, del deseo cum,plido de comerse el pavo. A través del relato aparece el pavo como "leitmotiv"
ya que es el motivo alrededor del cual se teje la acción, lo que motiva el
cuento. Tenemos aquí un buen ejemplo de "proyección" o literatura folklórica. Traven tomó el tema y los motivos del cuento tradicional y los
adaptó al ambiente mexicano. En forma eficaz y emotiva logró expresar algo
ya muy conocido logrando crear una obra llena de interés humano que divierte y conmueve.

BIBLIOGRAFIA

2...
Q.)

;::I

El
~
Q.)

-o

..

('j

@
bO
aQ.)

...- :&gt;
g
0

~
Q.)

-o

CoRTAZAR, AucusTo RAÚL, Folklore y Literatura. Ed. Universitaria de Buenos Aires,
1964.
ESPINOSA, AURELIO M., Cuentos Populares de España. Col. Austral. Espasa-Calpe
Argentina. Buenos Aires, 1946.
ESPINOSA, H!Jo, AuRELio M., Cuentos Populares de Castilla. Col. Austral. EspasaCalpe Argentina, Buenos Aires, 1946.
GruMM, BRÜDER, Kinder-und Hausmiirchen. Gesammelt durch die Brüder Grimm. Jubilaumsausgabe. l. Band. N.C. Elwert'sche Verlagsbuchhandlung, C. Braun. Marburgo, s/ f.
KAYSER, WoLFGANG, Interpretación y análisis de la obra literaria. Gredos, Madrid, 1954.
STEELE Boccs, RALPH, "El Folklore, Definición, Ciencia y Arte". Anuario de la Sociedad Folklórica de México 1942. México, 1943.
THOMPSON, STITH, Motif Index o/ Folk Literatura. Indiana University Press, Bloomington, Ind., 1955-58.
TRAVEN, BRUNO, Macario. Col. Ideas, Letras y Vida. Cía General de Ediciones, México, 1964.

233

�GRATA COMPANfA: UNA SABROSA CHARLA ERUDITA
DE MARfA ROSA CON DON ALFONSO
Dr. JAMES WILus RoBB
The George Washington University
Washington, D.G., U.S.A.

EL EPISTOLARIO DE MARÍA RosA LmA y de Alfonso Reyes que se conserva en
el archivo de Don Alfonso en su biblioteca (La "Capilla Alfonsina") en
México, D. F., ofrece el precioso testimonio de una encantadora amistad
literaria entre dos grandes eruditos para quienes la erudición era a la vez
materia de sabrosa charla rebosante de "simpatía", de "cortesía" y de sensibilidad, salpicada de agudas alusiones, de buen humor y de mutua crítica
constructiva: o sea, un perfecto ejemplo del perdido arte de la buena conversación entre dos finos intelectuales.
En el extracto que aquí reproducimos se destacan las perspicaces observaciones de María Rosa provocadas por la sucesiva lectura de diversas obras
de Don AHonso, y sus confidencias respecto a su propio libro, entonces en
elaboración, sobre La Celestina. Las cartas abarcan el período de 1952-1959
(los ocho últimos años de vida de Alfonso Reyes) y se cruzan casi todas
entre María Rosa en Berkeley, California, EE.UU., y AHonso Reyes en México, D. F. (a excepción de una de María Rosa desde Madison, Wisconsin) .
Incluímos además tres poemas de AHonso Reyes dirigidos a María Rosa,
los cuales figuran en la sección "Cortesía" de su obra poética recogida, Constancia poética (Obras completas, X, México: Fondo de Cultura Económica,
1959) , que son precisamente amenos versos de circunstancia que cruzaban
como cartas entre Reyes y sus amigos; y citamos por añadidura otro poema
de casi igual índole dirigido por María Rosa a Don AHonso y que figura
' Quedamos siempre agradecidos al Dr. Alfonso Reyes Mota y a Alicia Reyes por
la oportunidad de consultar y reproducir porciones de este epistolario.

235

�en el Libro Jubilar de Alfonso Reyes, libro de homenaje editado por la Universidad Nacional Autónoma de México.
En la primera carta de nuestra colección, María Rosa ofrece a Don Alfonso
sus comentarios comparativos sobre dos libros suyos, es decir dos ediciones
del mismo poemario Homero en Cuernavaca: ( 1) La primera edición apareció
en una edición de la revista Abside (México: "Abside", 1949), impresa en
páginas color de rosa. (2) La segunda edición, Homero en Cuernavaca (19481951), considerablemente revisada y aumentada (con treinta sonetos. en vez
de quince), México: Tezontle, 1952, es la definitiva, recogida en las Obras
completas (X) , y la que da lugar al comentario de María Rosa. Por su
temática clásica y su carácter erudito, es una obra que forzosamente había
de atraer de manera singular a María Rosa I,.ida:
Berkeley, 15 de marzo de 1952.
Muy admirado'.}' muy querido don Alfonso R eyes:
¿Quién dijo que nunca s-egundas partes fueron buenas? Aunque, claro,
este Homero en Cuemavaca no es la segunda parte, sino la entelequia
a que el otro aspiraba.
Ahora puedo confesar que fuí al Homero de 1952 con un poco de
temor: ni para Alfonso Reyes me parecía cosa fá.;il igualar la gracia '.)' la
gallardía de las páginas sonrosadas de Abside. Figúrese Ud. con qué
multiplicada delicia fui saboreando los sonetos nuevecitos, cotejando los
"renovados'' y admirando todos. En cierto modo, más me admiraron los
"renovados" que los nuevos. Porque un buen soneto, de manos de Alfonso
Reyes, no es sorpresa; pero un buen soneto certeramente mejorado cuando lo difícil era columbrar dónde cabía mejora, sí lo es. Lo asombroso
es el rumbo seguro que tanto retoque y variante llevan al ritmo más
unitario, a la expresión más castiza y concreta, al sentimiento más grave.
Y va de -ejemplo. ..
No me atrevo a disecar la perfección ganada retoque a retoque en los
tercetos de Tersites: don Pedro H enríquez Ureña sí los hubiera subrayado, con ese lápiz suyo, fino como su entendimiento ...
En cuanto a los sonetos nuevos, ¿recuerda l!,d. aquel dicho de que el
buen soneto se abre con llave de plata y se cierra con llave de oro? Se
me vino a las mientes · al releer Hera, Instante de Glauco y Diomedes.
Oro puro es el final de los sonetos "exegéticos'", "no la oculta raíz, sino
la rosd', "la ruta vertical, la poesíd', o el de "Desengañado Aquiles--..."
con su adecuación de ritmo romántico a desolación romántica: "su frío
desamparo, su arisca soledad". No conozco, en lengua alguna, mejor

lo:;:~:

"impresión" de la Ilíada que el Galo e T d
serie, pero éste más palpablemente q~eson~~os :e la preciosa
una contradictu in adiecto. poes'
't.
E
' rea iza o que parece
.
.
ia crt ica. stá Ud en bu
-,
querido don Alfonso. Pienso que desde su cielo m;d.
,ena compania,
de_ Gád~ra, Patrono del delicado género, le tiend it;;draneo, lMeleagro
millete libresco.
e
su o oroso ra-

ª

•

Con toda mi admiración
MARÍA RosA

Don Alfonso, cornnovi"dO por la reacción de M ,
siguiente:
ana Rosa, le contesta lo

México, D. F., 22 de marzo de 1952.
Sra. María Rosa Lida Malkiel
1 Arlington Lane
'
Berkeley, Califor~ia,
U.S.A.
Querida amiga María Rosa:
Le escribo a vuela pluma
D . d
juicios, que agradezco de
... , e¡an o aparte la generosidad de sus
corazon me encant p 'b •
recoja todas mis intenciones poéti:as. N
a erci ir que ha~ quien
el placer de conversar con usted l
o por defender errores, sino por
' e contesto sus dos objeciones
.. .Notaría usted que en general paso
.
. ..
tono se me había vuelto alg d l
u~a espon¡a dondequiera que el
.
o ec amatorio Observ
t d 1
maczón del soneto a mi p d
p
·
e use a transfora re. ues a los padres y l 'P . h
amarlos, pero no hay que con t arlo a tod as hor
a a 1 atna
ª'Y que
h
patriotas mexicanos qu-e ab
d l
. . as como o acemos los
'
usamos e sentimiento
· l h
anunciar una purga por la radio.
naciona asta para
Un afectuoso abrazo de su muy agradecido y devoto.
A. R.

El "soneto a mi padre" es el titul d "
.
X, p. 418)' uno de los finos y sincero: ~ De ~1 padre" (Obras completas,
a su padre el General Bernardo R
2
o~enaJes rendidos por Don Alfonso
eyes, aqu1 evocado entre sus lecturas horne,
• V. especialmente: "-9 de febrero de 1913" O
d~ Cultura Económica, 1959, pp. 146-147 .
' _bras ~o~pletas, X, México: Fondo
c16n del 9 de f b
M' .
' Parental1a, MeXIco: Tezontle, 1959,· y Orae rero, exico: Era, 1963 _

237
236

�• de la rmsma
·
·
h ero1ca
· d e AleJ'andro, César, Rodrigo "Mío
ricas como
esorpe
Cid", Aquiles y Odiseo:
Navegando la Ilíada, hoy otra vez lo veo:
de cóleras y audacias -Aquiles y Odiseoimperativamente su forma se apodera.

Luego sigue María Rosa expresando su admiración por la manera en que
Reyes va siempre superándose a sí mismo:
Berkeley, 6 de mayo de 1952
Señor Don Alfonso R eyes
Querido amigo:
La exigencia de Ud. para consigo mismo me asombra. A su lado, todos somos chapuceros. . .
.
Las cuatro correcciones, admirables. . . Cuatro enmiendas: cuatro lecciones.
Le agradezco, querido don Alfonso, la confianz~ con que U~- me
honra. Bien sabe Ud. que sigo maravillada el camino de perfeccion de
su magistral guirnalda de sonetos homéricos.
MARÍA RosA

Más adelante, la primera edición de la Obra poética (1906-19~f }, Méxi~:
Fondo de Cultura Económica, 1952, de Reyes suscita esta reacc10n de Mana
Rosa:
Berkeley, 30 de noviembre de 1952.
Querido don Alfonso:
. Qué difícil poner en palabras la delicia de este fin de semana que
se 'me ha escurrido leyendo y releyendo la Obra poética de U~.! Porqu~
hay allí la variedad inagotable de un alma inusitadamente rica, l~ diversidad de experiencías y escenarios a pocos deparada y, a traves .di
todo una fuerte unidad de calidad, hecha de sentido de la lengua, fino
y es;ricto, de hondura intelectual, de gracia torneada y exacta, de p~rfección "como plomada de albañil segura". En lo grande y en. lo pe~u;no,
en Ifigenia y en los versos de ocasión: ¡ envidiables, los destinatarios.
Pero echo de menos a antiguos amigos. ¿No le he contado a Ud.

238

Y fué maravillosa cosa
que de la espina nació la rosa.
Me embelesaron tanto esos versos que corrí a buscar en Rivadeneyra
el "original", y descubrí entonces que los únicos versos hermosos de
Santa María Egipcíaca eran los de Alfonso R eyes. Desde entonces tengo
ojeriza a aquella venerable ristra de eneasílabos.
Nació la rosa. Y, asido a la rosa, el bicho utilitario, es decir, yo que
chupo ahora la primorosa Estampa de San Pascual Bailón ( nombre y
apellido que parecen invento de Valle I nclán). Pues tengo en prensa
unos papeles en que enumero a algunos tahures de tiempo ( Jeremías,
Esdras, Onías, San Amaro, el monje de la pajarita), y San Pascualín ,
me viene de perlas. Pregunta confidencial: el tiempo abreviado del éxtasis
de San Pascual ¿es vox populi o vox Regum?
Con todo mi cariño, con toda mi admiración,
MARÍA RosA

P/s Un saludo muy cordial de mi marido.

Con afectuosa admiración,

•

nunca mi encuentro con su Santa María Egipcíaca? Hace infinidad de
años -pero lo recuerdo como si fuese ayer- trajo Raimundo [Raimundo
Lida] la revista con los versos de Ud. que empezaban:

El poema de Santa María Egipcíaca de Reyes no se encuentra en su Obra
poética ni en su Constancia poética (OC, X), sino dentro de su libro en
prosa Horas de Burgos.3 En su último párrafo, María Rosa parece haberse
contagiado del gusto de Don Alfonso por el que éste considera su santo patrón, San Pascual Bailón, saQto cocinero que se durmió y se comió el tiempo
a lo Rip Van Winkle, como lo explica Reyes en varios lugares, incluso al
evocarlo como santo protector en su menú en verso, Minuta (OC X, pp.
381-384) .
Entre esta carta y la próxima, Don Alfonso · le dirige a María Rosa un
saludo de Año Nuevo en verso, contestando a la vez un reciente envío (OC
X, pp. 300-301) :

• A.R., Las tres hip6stasis: María pecadora, María asceta y Santa María, modernización de algunos pasajes de la Vida de Santa María Egipcíaca, poema español del siglo
XIII" (V. OC X, p. 491), recogido en OC II, pp. 104-106.

239

�A MARÍA RosA LmA

DE

MALKIEL

por sus páginas sobre "el patagón"
y la métrica de la Biblia
,,,
Yo que no soy "pt
a agon
- jactancias del "pie pequeño"ni he practicado jamás
la métrica del hebreo,
a celebrar me dispongo
y a felicitar me ofrezco
a María Rosa Lida
de Malkiel, en su Año Nuevo.
Le mando en esta "postal",
como justo rendimiento,
la imagen del belvedere
donde recogerme suelo,
arriba de mi azotea
donde alcanzo a ver el cielo
y donde algunas vecinas
me avisan con el pañuelo
que ya se acaba diciembre
y que ya comienza enero.

traje de todos los días, cuántas nobles voces resuenen... ¿Quién puede
sinceramente desamorarse de la vida? Y Ud. pone el dedo en la viva
llaga: desde cada respuesta acecha el mismo terror. Así es: su Vendedor
de la felicidad, como toda la grande literatura, no se acuerda de happy
ends y nos fuerza a enfrentarnos con las cosas como son. · Por todo, mil gracias y mil buenos deseos.
MARÍA R.

Otra lectura de terna helénico en la obra de Dofi Alfonso merece este comentario:
Berkeley, 2 de mayo de 1953
Querido y admirado amigo:
Mil gracias por el sobretiro de las Edades hesiódicas.4 L eerlo fué un
raro placer (también en sentido aurífero). Pues ¿acaso es cosa de todos
los días hallar tan discreta exégesis en tan sabroso español?
Por asociación: ¡cuánto desearía que hablase Ud. de la poesía didáctica en sí! Amalgama más extraña y preciosa que el oricalco y el electrón: díganlo el propio Hesíodo y Lucrecio y Virgilio ¿y por qué no
Landívar?
Con toda admiración,
MARÍA

R.

27 de diciembre, 1952.
El referido belvedere, como lo explica Don Alfonso, es un cuarto_ ~onstruido en la azotea de su casa, adonde a veces se retiraba para escnbrr, y
situado por encima del escritorio que se encuentra en el balcón dentro de su
biblioteca. A este poema ahora se refiere María Rosa corno El Romance del

Cuando María Rosa se encuentra en la Universidad de Wisconsin, Don
Alfonso le encarga la búsqueda de algunos datos que le puedan ayudar en
sus propias investigaciones:
M adison, Wisconsin,
11 de febrero de 1955

Belved ere:
Querido don Al/onso:
Berkeley, 19 de enero de 1953
Querido don Alfonso:
Si algún año he comenzado bajo el patrocinio de las M_usas, ese año
es 1953, en el que me interno con doble pasaporte: el precioso Ro~ance
del Belvedere ("Y o, que no soy patagón. . .") y El vendedor ,de fehc1dad.
i Qué hermoso, don Alfonso, qué hermos~ es el la:go ~arra/o de la
última página! En ese sobrio español, que tiene el refinamiento de llevar

\

240

.. . No sé, querido don Alfonso, si este magro informe le servirá de
algo. De tódos modos, me halaga mucho que de cuando en cuando
pueda yo creer que U d. cree que yo creo que le puedo ser útil.
Muy afectuosamente
MARíA R.
• A.R., "Interpretación de las edades hesiódicas", recogido en Estudios helénicos,
OC XVIII, México: Fondo de Cultura Económica, 1966, pp. 36-39.

241
H

�Dos primorosas epístolas en verso de Don Alfonso (OC X, pp. 308, 309-310)
se interponen antes de la próxima carta que encontramos conservada en el
archivo:

y la erudición alfonsina a la actitud con que se acerca María Rosa a L a

Celestina en su nuevo libro: 5

Berkeley, 5 de abril·de 1958.
Querido don Alfonso:
A MARÍA RosA LIDA DE MALKJEL

Hoy, prosa. Después de leer los versos deveras de Ud. me avergüenzo
de mis Pa11asadas con el metro y la rima, y entro en razón, i.e., me reconozco y renuncio. ¡Felices los que pueden no renunciar!

que jugaba con temas y metros de Sor J uana
María, Rosa y Estrella
- ¡ que radiosa trinidad/prestan su radiosidad
para alumbrarme con ella.
Si Sor Juana se querella
de quien hoy la desafía
cantando en su compañía,
díganle al punto a Sor Juana:
-No es tu rival, es tu hermana,
Estrella, Rosa María.

He saboreado con delicia todo el tomo ~ qué amplitud, qué agudeza-,
y me he detenido especialmente en la magnífica serie de estudios sobre
Góngora. Esa es filología a mi gusto. Como todos los libros inteligentes,
este tomo VII tiene, por añadidura, cierto mágico don de oportunidad.
Pues estos días, reelaborando el cap. XI de mi Celestina -¡ojalá esté
pronto bajo el ala de U d.! -me desazona la actitud de dos críticos tan
estimables y capaces como Gilman y Bataillon que, provistos cada cual
de su llave maestra ( conflicto existencialista, didactismo moral), resuelven
cuanto hay por resolve1 en La Celestina, incluso género literario autoría
técnica teatral, estilo. A mí, que abordo La Celestina filológica:nente, l;
audacia y el simplismo de estas panaceas me desconciertan. Y sospecho
que los críticos más aficionados a revelar las entretelas del alma del
autor que a examinar la obra, expresan así su anhelo fallido de ser artistas, y no críticos. Ud., cabal artista en sus obras de creación, es cabal
erudito en sus obras de erudición. Yo creo que el artista "vale" más que
el crítico -en términos absolutos-, pero que el crítico que reconoce su
papel vale más que el crítico con veleidades que no le alcanzan para
artista y le embrollan como crítico.

22 de febrero, 1957.

A MARÍA RosA LmA DE MALKJEL

que andaba entre mis libros a la vez
que leía a Alfonso el Sabio y a
otros de sus autores
Prenda de María Rosa,
de su pluma y de su labio,
correspondo a su gustosa
misiva con emoción,
que, sin ser Alfonso el Sabio,
soy el de la soledosa recordación.

Gracias, don Alfonso, por la relectura tranquilizadora de sus Estudios
gongorinos; gracias por el resto.
Con el invariable afecto y admiración de
MARÍA R.

La
sobre
lucha
Jorge

próxima carta de María Rosa nos trae, junto con sus observaciones
Los tres tesoros de Reyes, unas conmovedoras palabras respecto a la
de María Rosa con problemas de la vista, un poco reminiscentes de
Luis Borges en su problema con la ceguera:

22 de marzo, 1958.
El séptimo tomo de las Obras completas de Alfonso Reyes ( aparecido en
1958) despierta este comentario de María Rosa que nos lleva de Góngora
242

• MARÍA RosA LIDA DE MALKIEL, La originalidad artística de La Celestina, Buenos
Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1962.

243

�Berkeley, 23 de enero de 1959

Berkeley, 26 de febrero de 1959

Querido don Alfonso:

Querido don Alfonso:

¿Permite V d. que le aburra con impertinencias personales? Tengo la

vista en pésimo estado; ya no me es posible leer sin hacer pausas cada
20 ó 30 minutos. Pues bien: ayer, cuando acababa una de estas dosis de
lectura, el correo me trajo Los tres tesoros. Confieso que por un momento
vacilé, porque conozco demasiado el dolor que me atenacea los ojos
cuando me excedo en mis miserables dosis. Pero la vacilación no duró
mucho y, una vez empézado el libro, ni qué decir tiene que lo leí de
una sentada ¡ sin dolor de ojos! Y luego dirán que no hay Apolo, que no
hay Musas.
Yo no sé cómo poner en palabras, don Alfonso, el goce vivísimo que tuve
al saborear su parábola-comedia, con sus dos notas que rara vez andan
juntas: novedad y perfección. ¡ Qué señorío en todo! R iqueza y sobriedad, sabiduría y sencillez, hondura e ingenio, "sotil artificio, fuerte e claro mental". Porque entre tantos primores me encantó, como V d. comprenderá, la factura celestinesca: acción y diálogo archidramático más
acotación no externa. Nada me gustaría más que oír leer Los tres tesoros
en círculo de amigos, en alta voz "a vezes con gozo, esperanfa y passion,/
a vezes ayrado con gran turbacion", como recomendaba el bueno de
Alonso de Pro~a. ¡Cómo destacaría en una lectura dramática esa esencial finura de la obra, que inevitablemente trae el recuerdo del otro
mexicano, don Juan Ruiz de Alar__cón, el único "gran señor" en la Comedia del Siglo de Oro!
¿Dije "la leí de una sentada"? No: al llegar a la página 62, me levanté a buscar un lápiz y sub!ayar lo mejor que se ha dicho y se dirá
nunca sobre los clásicos:
Con un pequeño esfuerzo de imaginación, hallo en ellos cuanto necesito.
Otra enmienda. ¿Los tres tesoros? No: un tesoro que vale por tres y
por trescientos.

I'

Admirada y agradecida
MARÍA

R.

Una pequeña carta de enhorabuena a Don Alfonso viene envuelta en su
ropaje de sabrosa erudición medievalista:

Según Berceo, San Bernardo de Claravalle dice a la Virgen que
ella le cuenta cómo pasó la Pasión, las gentes

si

sabrán maiores nueuas de la tu alaban~ia
que non regun~ian todos los maestros de
Fran~ia.
Maravilloso colmo: contar más que los maestros de Francia. L o recordé al enterarme -con mi acostumbrado retraso- del grado de doctor
con que la Universidad de París le ha honrado a Ud. -y recíprocamente. Bien por ella y bien por Ud., maestro de América y maestro de
Francia.
Con todo afecto,
MARÍA R.
Gracias por los sabrosos boletines de la Bibliot_eca Alfonsina.

Y luego sube a la superficie la mutua bibliofilia, estimulada por el Boletín de su propia biblioteca que le envía Don Alfonso :
Berkeley, 16 de abril de 1959
Querido don Alfonso:
Magnífica la fotografía de la hermosa biblioteca, toda llena del espíritu y presencia de U d. Creo que R ose M acaulay incluyó entre los
"minor pleasures of life" la lectura de catálogos. /'Minor"? No cuando
el catálogo es de biblioteca como la suya. Y o picoteo con delicia en
los sabrosos comentarios del Boletín. Después de leído el No. 3, miro
con más amor mi ejemplar del Siglo pitagórico ( segunda edición, claro),
que compré en Buenos Aires, en 194{), con lo que me pagó Gonzalo
Losada por mi edicioncita de Horacio.
Por correo ordinario tengo el gusto -y no es fórmula, don Alfonsode enviarle a Ud. mi T.W. Allen, The homeric catalogue of ships, que
figura en las obras solicitadas: será para mí un gran honor saberlo i~
corporado a la colección de U d.
Muy afectuosamente
MARÍA R.

244

245

�La siguiente meditación tras nuevas reflexiones sobre su libro d.e La Celestina:

Con los más cariñosos votos por su salud, preciosa para todos, y con
la gratitud e_ntera de

Berkeley, 26 de mayo de 1959

MARÍA

R.

Querido Don Alfonso:
Hay pocas cosas más conmovedoras en la mitología griega que el
mito de las H oras o, si Ud. prefiere, la sensibilidad de los griegos al proceso del tiempo, y su muy especial sensibilidad al término del proceso
personificado como daqor de lo producido durante su duración: la H ora,
la Sazón, con las manos colmadas de los frutos en perfecta madurez.
(En mis mocedades, de empleadilla nacional, siempre pensé que si los
griegos hubiesen conocido ese raro modo de vivir que se llama, por
excelencia, "empleo'~, habrían hipostasiado el lo. de mes una diosa juvenil, portadora del mágico cheque). L os griegos tenían razón: al fin
el regodeo romántico en el proceso es puro egoísmo -o virtuosismo: tanto
da. Lo que cuenta es el acabamiento, lo que se ofrece, hecho, a los demás, lo que los demás pueden juzgar.
El mito de las H oras me ha rondado estos últimos días, querido don
Alfonso, porque el girar de las estaciones y el rodar de los años. .· . ha
acabado por traerme -imposible parece- el cumplimiento de mi libro.
Ayer acabé mi libro La Celestina, empezado en octubre de 1947, repensado y rehecho ya no sé cuántas veces. Se lo he enviado al buen
amigo Alatorre [Antonio A latorre de El Colegio de México], y nada me
daría más felicidad que verlo incorporado a las Publicaciones de la Nueva
Revista de Filología H ispánica: "que sea pronto y en nüestros días",
como reza la plegaria hebrea.
Es un libro largo, no una declamación retórica so pretexto de Rojas.
Tampoco es un ensayo freudist~, existencialista, racista o alegorizante.
U d., como verdadero scholar que es, podrá apreciar m ejor que ninguno
lo que he querido hac_er: sencillamente estudiar una maravilla que ha
sido tema de mucha (seudo) literatura y de poco estudio. El propósito
no puede ser más a contracorriente, como Ud. ve. Pero
¿A quién contaré mis cuitas si a vos no? ¿A quién si no a Ud., querido don Alfonso, puedo pedir simpatía y apoyo para un trabajo de
esta índole? Confieso que he temblado al entregar al correo la carga de
papeles en que van casi doce años de mi vida; pero pienso que mi pobrecita hija Celestina no se hallará sola, peregrina y errante en México
-país que ha sido ya tan generoso con Raimundo [Raimundo Lida] y
conmigo--, pues cuenta en la persona de Ud. con el padrino ideal que
la llevará a buen término.

246

•

Y finalmente estas observaciones en torno al J'omo IX de las Obras de
Don Alfonso:
Berkeley, 28 de julio de 1959.
Querido don Alfonso:
Nueve, el número de las Musas. ¡ Qué cosecha, la de este tomo IX!
Y lo que más he paladeado -lo que siempre echo de m enos en libros
españoles- es ese espíritu abierto, esa curiosidad y simpatía que convence de provinciano tanto libro europeo y estadounidense. Ud., con
don Pedro H enríquez Ureña, Jorge Luis Borges: ¿será este espíritu
excelencia hispanoamericana? ¡ Ojalá! ( Escribo esto y recuerdo sus observaciones --exactísimas- sobre el nacionalismo argentino. Bueno fuera
que yo, con mi horror a todo nacionalismo, fuese a caer en un continentalismo).
Para hacerle sonreír, transcribo aquí mis apostillas:
Pág. 42. México en una nuez y, pág. 187, El Brasil en una castaña.
¡con qué ganas me he quedado de la Argentina en una almendra! (Esto
no es nacionalismo, sino caridad bien entendida) .. .
Pág. 461. Bien por la novela policial. Muy de acuerdo en que su
boga es esencialmente reacción aristotélica -forma, inteligencia- a
la novela al uso, desarticulada, sensiblera e indecente. ¡ Viva la novela
policial, viva Edipo rey ( rey, entre otros, de los whodunits), viva Aristóteles! ¡ viva! ...
Dios bendiga a U d., don Alfonso,
MARÍA

R.

Así dos eruditos amigos mantenían abiertos los vasos comunicantes de cordial intercambio, tan esenciales para Don Alfonso ( y para ambos) en su
vivencia de humanista cabal.
Cerramos recordando el modelo de erudita juguetonería con que María
Rosa Lida rindió homenaje a Alfonso Reyes en su cincuentenario de escritor
o "bodas de oro con la pluma": después de ofrecerle la exégesis de un poema
en latín sobre el chocolate _«brindemos al autor de Minuta el poema didáctico en tres libros De mentís potu siue de cocolatis opificio, añejo choco-

247

.,

�late en jícara de hexámetros latinos"- María Rosa termina con este epílogo
de su propia cosecha:
Tal, en pleitohomenaje a don Alfonso
( nombre de reyes), escribí, a la vera
del Pacífico oceano, aunque nacida
en la llanura del leonado Plata;
a tiempo que Crujiente y Raja/erro,
uno en Villalavante [= Washington],
otro en M oscovia,
empuñan el timón de Este y Oeste.
¡ Así merezca yo, secuaz del mate
-que es agua sola y sólo olor de patria-,
el elixir de México, exquisito
y denso, cual la tierra mexicana!6

LA CONCIENCIA DE LATINOAMERICA
EN TRES DRAMAS CONTEMPORANEOS
DR.

•

MYRON I. LICHTBLAU
Syracuse Universicy

CoMo TEMA IMPORTANTE EN EL drama contemporáneo de Hispano-américa
figura el despertar de la conciencia de América en sus valores más profundos.
Por un lado, el concepto es algo abstracto, como toda ideología; por otro, es
de una significación real para quienes viven la realidad latinoamericana y
procuran entenderla y mejorarla. El teatro ofrece campo abierto a las facultades creadoras del escritor para explotar este tema, desarrollarlo imaginativamente y forjar una visión artística de lo que se observa. El propósito de
este artículo es examinar las diversas maneras en que tres dramaturgos contemporáneos tratan este tema, notando su técnica y los recursos teatrales de
que se valen para lograr la finalidad artística. Estas tres obras son Col/acocha, del peruano Enrique Solari Swayne; 1 V ejigantes, del puertorriqueño
Francisco Arriví; 2 y L os invasores, del chileno Egon Wolff. 3
1

• MARÍA RosA LIDA DE MALKIEL, "Elíxir de América", en Libro jubilar de Alfonso
Reyes, México: UNAM (Dirección General de Difusión Cultural, 1956, pp. 191-201.

La edición de Collacocha ·utilizada en este trabajo y a que se refieren todas las
citas es la siguiente: Teatro peruano contemporáneo (Madrid: Aguilar, 1963) , págs.
317-409. Solari Swayne nació en 1915. Según Frank Deuster, en su Teatro hispanoamericano: Tres piezas (Nueva York: Harcourt, Brase &amp; World, 1965), p. 181,
Collacocha es la única obra del autor llevada a la escena, aunque ha escrito dos más.
No hay mayor indicio del espíritu humanitario que ha guiado a Solari Swayne
que las palabras de la dedicatoria: "Dedico esta obra, en general, a todos los que
están empeñados, generosa, sana y vigorosamente, en forjar un Perú más justo y más
feliz. En forma especial, la dedico a todos aquellos que están empeñados en la habilitación de nuestro suelo como morada del hombre. Porque, quizá, ellos también
podrían decir, cor;¡ el protagonista de la obra: 'Estamos combatiendo la miseria humana y estamos construyendo la felicidad de los hombres del futuro'." (p. 319).
• La edición de Los vejigantes que utilicé y a que se refieren las citas es la siguiente : Teatro puertorriqueño (San Juan: Instituto de Cultura puertorriqueña, 1959) ,
págs. 279-407. Arriví (n. 1915) es un hombre dedicado por completo al teatro,
no s6lo como autor, sino también como director de escena y jefe del movimiento de

248
249

�Collacocha, presentado por primera vez en 1958, es uno de los mejores
dramas que han salido de Hispanoamérica. En su esencia más fundamental
representa la lucha por el progreso y la dignidad individual en América; en
su tema más específico la obra señala el heroico esfuerzo de un ingeniero por
realizar su sueño de mejorar las condiciones sociales de su país. La acción
del drama se coloca en una región de los Andes, donde el protagonista
Echecopar4 y su cuerpo de ingenieros y obreros se ocupan en la enorme tarea
de construir una carretera en una zona extremadamente escabrosa. Los obstáculos y peligros que encuentran durante su trabajo forman la parte dramática de la obra y dan relieve al tema. Pero si la acción misma está localizada
y se refiere a una sola empresa, el alcance de la misma es mucho mayor,
extendiéndose a toda tentativa por superar los impedimentos físicos y dificultades sociales de toda índole en L"atinoamérica. Lo que da empuje dramático a este mensaje ideológico es la habilidad de Solari Swayne de integrar
los elementos de tema, caracterización de personajes, y acción. Eje central
de toda la trama es Echecopar, hombre impulsado por el más puro sentido
de la justicia social. Gran patriota, pero no a ciegas ni por mera fórmula
verbal, Erhecopar domina la obra con su imponente presencia y su fuerza
moral. Odia las falsas ideologías que predican muchos de los poderosos de su
país, pero él mismo posee y practica la más alta ideología de todas, la fe en
el porvenir de América mediante la ardua labor cotidiana de sus ciudadanos,
persistentes en su misión a pesar de las adversidades, Lo más interesante de
este drama es que Solari Swayne hace vivir esta ideología, la hace tomar
cuerpo dramático a través de toda la obra. Es decir, este leitmotif, que es la
conciencia de América, está puesto al servicio de un argumento bien delineado aunque no sin toques melodramáticos y a veces exagerados. La personalidad df Echecopar como voz profética lleva una estampa de exaltación,
renovación teatral ·en Puerto Rico. Entre sus piezas, amén de Vejigantes, hay que
citar María Soledad ( 1947), Club de solteros ( 1953), y Bolero y plena ( 1956).
• La edición de Los invasores us~da en este estudio y a que se refieren las citas
es la siguiente: Carlos Solórzano, ed., El teatro hispanoamericano contemporáneo.
Antología (México: Fondo de cultura económica, 1964), págs. 124-190. Egon Wolff
nació en 1926. Aunque es licenciado en ingeniería química, su interés principal
es la literatura, y sobre todo el teatro, al cual se dedica desde 1956. Entre sus obras
teatrales, además de su obra maestra Los invasores, figuran Mansi6n de lechuzas
(1957), Discípulos del miedo (1958), Parejas de trapo ( 1959), Niñamadre (1960),
y Esas 49 estrellas (1962).
• Frank Dauster llama a Echecopar una de las creaciones más destacadas en el
drama moderno de Latinoamérica. (Teatro hispanoamericano: Tres piezas, op. cit.,
p. I 81). En esta antología figuran dos de las obras estudiadas aquí, V ejigantes Y
CoUacocha, además de Rosalba y los Llaveros del mexicano Emilio de Carballido.

250

tanto por la expresión verbal de su ideología, como por los actos mismos
presentados en el drama para revelarla.
El autor alista al público para la entrada de Echecopar con la conversación
entre dos trabajadores que representan las dos actitudes opuestas respecto
a la difícil labor realizada en los Andes: la de Díaz, que está a punto de
abandonar la empresa por lo arduo y fútil que es; y la de Fernández, su
reemplazante que tiene gran fe en su tarea. El diálogo entre los dos prevé la
lucha entre Echecopar y los que se oponen a su credo. No sólo se percibe la
lucha ideológica en esta primera escena del primer acto, sino que se percibe
la persona de Echecopar en toda su idiosincrasia, su ardiente pasión, y su
actitud intransigente frente a sus antagonistas. Es decir, las alusiones y las'
referencias al protagonista nos preparan para mejor recibirlo en la escena.
Díaz refiere a Femández, en tono confidencial para mayor efecto dramático, el pleito ruidoso que se sostuvo entre Echecopar y una Comisión de
Lima. Parece que Echecopar, ante todos los obreros reunidos en la asamblea
rudamente atacó a los que \integraron la comisión, llamándoles "una band~
de ociosos y desalmados". Con la referencia al exagerado interés que tiene
E_checopar por las flores sigue en otro plano la caracterización del protagonista, pues esta preocupación suya también sugiere una extraña pasión individual. Coincidiendo con la exclamación que hace Fernández, "¡ Qué hombre
extraño!", se Óye la voz lejana y con eco de Echecopar, que profiere en tono
estrambótico y dilatado su propio nombre. Fernández queda aturdido ante
esta _inusitada ocurrencia y en efecto refleja la reacción del público que presencia la rara escena. Díaz se ve obligado a ofrecer una explicación mientras
el público espera la llegada de Echecopar. El efecto escénico de todo está
bien logrado y muy impresionantes las risas y los gritos y los saludos de Echec~par a ~edida que avanza por el túnel; los obreros, linterna en mano, que
circulan silbando y hablando mientras aguarda su jefe. La voz de' Echecopar
se les acerca; por fin el patrón se detiene y con ademán grandilocuente anuncia su presencia con el tono apasionado que va a caracterizarlo a lo largo
de~ drama: "¡ Salud, hijos de la noche y el silencio, primos del frío y del
abismo, hermanos del cóndor y del viejo Echecopar!" 5 Se aceptan esta exageración verbal y la exaltación emocional; se las acepta teatralmente del
mismo modo que se aceptan todo idealismo y fe que necesitan cierto lujo
de palabra para su expresión.
Echecopar es figura romántica por su rebeldía y por su irrefrenable egoísmo
.
,
.
'
~ero es este mismo egoismo el que le impulsa a mantenerse firme en su peligro~a empresa. La lealtad de los obreros y la total dedicación a su trabajo
son mquebrantables, principalmente porque en los grandiosos planes de Eche• Collacocha, p. 328.

251

�copar figuran ellos mismos de una manera muy importante. El diálogo revela
bien esta relación humana y personal entra Echecopar y sus subalternos.
Saliendo de la obscuridad del túnel, Echecopar pregunta a los obreros si
es de día o de noche; y por fin dice: "No es de día ni de noche : es de
túnel".6 Las risas de los obreros forman un concierto dramático de fraternidad. En la misma escena Echecopar muestra su sincero interés por el bienestar de sus hombres, preguntando por la salud de la esposa encinta de uno
de ellos. Cuando éste le informa que su esposa ya dio a luz y le ruega que sea
padrino, Echecopar contesta con lacónica generosidad: "El bautismo, para
el sábado al mediodía. Yo llevo el pisco".7
Se mantiene el interés en las rarezas de Echecopar cuando Díaz continúa
hablando de su jefe al joven Fernández y cita sus palabras para poner su
persona en mayor relieve:
Me dijo: "Oye, monigote : toma una silla y anda a sentarte al túnel".
Le pregunté qué debería hacer allí, y me respondió:
"Nada. Absolutamente nada. Pones la silla en el suelo, te sientas y te
quedas sentado. Así comenzarás a conocer tres cosas fundamentalmente:
el silencio, el frío y la oscuridad. Son los tres elem entos que te rodearán
constantemente. Conócelos, aprende a dialogar con ellos, arráncales sus
secretos, porque para individuos como tú en el país hay sólo dos caminos: o te enfrentas a los elementos, que en nuestro país son hijos de
la cólera de Dios, o te vas a Lima, a adular a los potentados, a ver
si les caes en gracia y te hacen rico".8

Pronto el cárácter de Echecopar adquiere vigorosa forma real, cuando empieza a imponer su voluntad a los demás obrer~s, hablando ya en un tono
irórúco, ya mordaz, ya autoritario de su misión y su realización. Nunca languidece el diálogo. En frases cortantes y sucintamente expresivas de su fuerte
dominio de sí, Echecopar puede revelarse corno duro pero justo capitán; en
largos discursos llenos de desprecio y amargura por los que exponen una
hipócrita moralidad social, Echecopar pone a descubierta la médula de su
pensamiento. Y la conciencia de América llega a ser la conciencia de Echecopar:
Además no hay sino dos cosas, hombre: los grandes apóstoles, que ni
tú ni yo lo somos, y las grandes mentiras y la conversación, y el negocio
y el arribismo. ¡Me indignas! pero ¿piensas tú en la situación del
• lbid., p. 329.
' lbid., p. 330.
• lbid., p. 331.

252

país? ¡Nadie trabaja! ¡ Todos conversan! Los directores conversan de
mujeres. Los indios conversan de su hambre. Tú conversas de tus her.manos del Turquestán. Y, entre tanto, los puentes se tienden solos, los
túneles se abren solos. No sé. Debe ser un milagro de Fray Martín.9

Su modo de hablar es atrevido, soberbio, a veces descarado, lleno de un
no sé qué de interés y encanto que mantiene nuestra atención. La conciencia
de las lacras sociales a veces se expresa en paralelismos de pensamiento, en
antítesis o en sutiles agudezas, los cuales divierten artísticamente al público.
Echecopar reprocha a su hermano, un inveterado adulón, pues "es débil con
los fuertes y fuerte con los débiles, al revés de lo que debe ser". En otro
comentario, dice Echecopar: "Rojas es revolucionario porque ama a los de
ah.ajo; Bentín, porque odia a los de arriba". 10 Su impaciencia con los que
no pueden o no quieren entender su idealismo se revienta con palabras como
las siguientes, que forman la contestación a Bentín, que habla de la plutocracia que ha participado en la construcción de su camino: "¿Quién? La
Compañía Quiñones y Quiñones puso el dinero. .. entiendes?, el dinero, que
es lo más anónimo e impersonal que existe. Un millón de soles, venga de un
santo o de un bribón, es siempre un millón de soles. Que se ponga cualquiera de los directores en la puna, cargado de millones y amanecerá en
la panza de un buitre".11 Pusilánime, Bentín contesta con una pregunta:
"Y si los desprecia tanto, ¿por qué trabaja usted para ellos?" En esto, Echecopar se enfurece y exclama: "¿Para ellos? Yo trabajo para mi país... ¿entiendes? . .. , ¡ para mi pueblo! ¡ Niégalo! ¡ Anda, atrévete! Niégalo y te aplasto corno a una cucaracha".12
Echecopar simboliza la eterna esperanza del ho~bre frente a la inexorable
adversidad. El segundo acto de Collacocha es un continuo y vigoroso movimiento dramático, en que Echecopar demuestra que su valor no sólo es espiritual sino también físico. En la catástrofe de la inundación y el derrumbe,
Echecopar se comporta como noble capitán de su tripulación, dispuesto a
arrostrar los peligros con denuedo y resignación, preparado a sacrificar su
propia vida por sus obreros. El tercer acto, que hace las veces de una mirada
profética al porvenir, tiene lugar cinco años después de los trágicos sucesos
del segundo. El efecto dramático del intervalo temporal es notable, pues podemos enfocar con mayor entendimiento la significación de la tragedia, considerándola más allá de la perspectiva inmediata. La escena del tercer acto
• lbid., p. 346.
p. 339.
11
Jbid., p. 350.
" Ibid., p. 350.

'º Ibid.,

253

�es la misma que los dos actos anteriores, para realizar aún más la catástrofe
y para juntar el tiempo pasado con el presente. Más aún: lo que en los
dos primeros actos fue una reacción sumamente emocional a la tragedia del
aluvión, en el último se toma reflexión más profunda y pensada. Presentes
en la escena están Fernández, que ha llegado a reemplazar a Echecopar, y
Bentín, que parece haber adquirido más fe en las masas indígenas. Y la
charla sostenida entre los dos en forma de reminiscencias de aquellos funestos días, clarifica el papel heroico que desempeñaron Echecopar y algunos
de sus hombres en momentos de crisis. La reconstrucción de la catástrofe
añade otra nota de efecto dramático, en que el público no puede menos de
reaccionar fuertemente. Aunque las obras de Collacocha están ahora a cargo
de Femández, aún se le considera a Echecopar como jefe espiritual que va
a guiar a los obreros en las difíciles empresas de ingeniería. Vive de una
manera casi primitiva en el mismo sitio en que ocurrió la tragedia, y se le
llama ahora "el viejo de las montañas". La muerte de muchos de sus fieles
obreros le remuerde la conciencia, pero no le aplasta el espíritu, pues cree
que el progreso exige un sacrificio. La conciencia de América luce más brillante que nunca en la mente de Echecopar, que profetiza que del martirio
de estos hombres vendrá el feliz mundo del porvenir.
En este tercer acto, Echecopar se reúne otra vez con sus antiguos compañeros de trabajo. Vuelve a saludarlos con el mismo entusiasmo que antes,
pero también con igual firmeza de carácter. Exige el mismo respeto como
antes a Fernández y a Bentín, que todavía guardan vívidas memorias de
sus extravagancias. Cuando Bentín, sin ironía intencional, se refiere a Echecopar como "el constructor de Collacocha", éste reacciona entre "colérico y
sombrío": "Yo no soy el constructor de Collacocha. Y si has venido aquí
para hacer bromas estúpidas, tómate tu trago y lárgate".13 Pero Fernández
no deja de alabar los esfuerzos de su antiguo patrón y le anima diciendo:
"¿ Me puede usted decir quien construyó Collacocha si no fue usted?" Echecopar contesta con cierto tono de resentimiento: "Si quieres saberlo, tus
directores de Lima, don Alberto Quiñones y Quiñones. O los Derechos del
Hombre, me es igual. Yo soy el asesino de Collacocha".14
El parlamento de Echecopar se torna crítica acerba de la moderna política
peruana. El tono es apasionado, vehemente, a veces lírico, como cinco años
atrás. Para indicar su fe en el futuro, dice él:
Me sentaré a la puerta de mi casa, en Collacocha, observaré el lento
despertar de mi camino a la vida. Seré el testigo de la justificación de
13

1◄

254

]bid., p. 398.
Jbid., p. 398.

todo. Y cada mañana, al levantarme, me diré: "Ayer pasaron sesenta
camiones. .. , ayer pasaron ciento cincuenta camiones. Llevaban fruta,
medicinas, madera, maquinaria". ¿Comprenden ustedes eso? 15
En Los vejigantes ( 1958), tal vez el mejor drama escrito en Puerto Rico,
la conciencia de América corresponde a la conciencia de la composición racial del país, del mestizaje étnico que es su herencia. En particular es el
elemento negro el que Francisco Arriví trata aquí, con los conflictos emocionales que resultan al fundirse las dos razas en tres distintas generaciones. Lo
valioso en esta obra no es tanto el problema social o racial, sino el manejo
artístico de la materia dramática para elevarlo por encima de la presentación pedestre de un tema ya tratado muchas veces. Una antítesis proporciona el conflicto dramático que cala en la esencia más fundamental de la
obra: el orgullo racial de la negra Mamá Toña frente a la testaruda negación de su propia herencia racial por parte de su hija Marta. Mamá Toña,
que durante años vivió con "el gallego" como su esposa, pero no en matrimonio oficialmente reconocido, engendró a la mulata Marta, que puede
pasar por blanca si no fuera por su pelo ensortijado. No es tanto que Toña
defiende su raza, como que defiende la quintaesencia de su propio ser. Su
conciencia del valor de su propia persona se convierte en la voluntad -de
América que busca su identidad y lugar en el mundo moderno. Y Marta,
al rechazar la realidad de su mestizaje no sólo niega su propia esencia, sino
que desvaloriza su dignidad. La conciencia racial de Marta es negativa,
dañina, destructora. La tercera generación la representa Clarita, mujer aceptacja como blanca, que ni niega su herencia racial ni se avergüenza de ella.
Y su noviazgo con el racista americano Bill pone en juego dramático estas
tres generaciones y la ideología representada por las tres mujeres. Marta y
Bill se complementan en sus prejuicios; la una es tan intolerante como el otro.
El tremendo conflicto racial de Marta se ve con mucho acierto mediante
varios recursos escénicos. T al vez el más importante es que Marta siempre
lleva puesto el turbante para ocultar su pelo; de manera que el turbante llega
a simbolizar la misma máscara o disfraz que llevaban los bailadores en el
magnífico primer acto del drama. También en el tercer acto, cuando Bill
y Marta se enfrentan, él con sus sospechas sobre la herencia racial de la familia, ella con sus mentiras para encubrir su origen, ésta dice con avergonzosa
ironía, al mismo tiempo que se arregla el turbante: "Mamá era española
también. Nació en Andalucía. De ella heredé el tipo siciliano. Andaluces
y sicilianos se parecen mucho".16 Muy bien llevado está este diálogo, en que
1

• l bid., p. 4-01.
,. Vejigantes, p. 361.

255

�Marta critica con descarado disimulo al mismo tipo de puertorriqueño que
ella misma representa, es decir a aquellos mulatos que quieren pasar por.blancos para asociarse con gente de más rango social. Las sospechas de Bill _están a punto de desvanecerse ante la máscara de Marta, cuando su prometida
Clarita se lo revela todo. Y luego, en el gran momento dramático de la obra,
Mamá Toña hace su entrada en la escena, precisamente cuando Bill está
maltratando a Marta, ya descubierta. Una regla de familia ti.ene ~ T~~a
escondida en la cocina cuando hay huéspedes en casa, pero esta d1scus1on
acalorada la conmueve tanto que se siente obligada a hacer sentir su presencia. Cuando Bill quiere saber su identidad, Mamá Toña, magnífica en
su dignidad, le contesta: "Una ovejita negra del Señor" .17 Y cosa i,rónica_:
el objeto de más vergüenza, Mamá Toña, resulta ser la perso~a mas d~c~dida, más vigorosa y más honesta en la ~irmación de su~ propio se~. Dmgiéndose a Marta, le dice: "Marta, Martita, te has empenado en mirarte el
pellejo, no el alma, y vives fuera de ti, como los peces varados en la _ma~ea
baja".1 8 Achicada, Marta no da contestación_ al reproche; pero Clanta ~tenta una débil justificación de la conducta intolerante de su madre. Tona
continúa:
" Perdóname unas palabritas más, que poco tiempo me queda en est~
laberinto . .. Marta, hija. . . , si quieres casar a Clarita con un americano comienza por probar su decencia, que algunos, como pasa con
muchos puertorriqueños., no la tienen. No te importe que el novio venga
de las sínsolas, pero, eso si, que trate a Clarita, haga sol o se nuble, con
el respeto que merecen las personas. Si los colores de la piel le sofocan
el alma, hazle la cruz, porque algui~n se ocupará de venderle el secreto
del turbante. Amén".19

Es Mamá Toña quien supera moralmente los elementos perversos de su
ámbito, y lo que es de igual significación, quie~ es capaz de hacerla renunciar a Marta su intolerancia racial. En la últuna escena, ecos del pasado
resuenan dramáticamente en el presente, pues Mamá Toña se pone a cantar
ufanamente la canción negra "Joyalito, ay Joyalito", entonada tan briosamente por los timbaleros borinqueños en el primer acto
fijar: el tono
temático de la obra. Esta vinculación es un recurso dramatico bien acertado para unir los dos períodos de tiempo y para volver a afi~ar .el orgullo
de la raza negra en Puerto Rico. Y en efecto el nexo es casi indispensable,

Pª;~

Ibid., p. 383.
,. Ibid., p. 386.
,. Ibid., p. 387.

11

256

puesto que median cuarenta años entre el primer acto y el resto de la pieza.
Y parece que en la actitud de Clarita, que pertenece a la tercera generación,
estriba la conciencia del porvenir de Puerto Rico, y en efocto ésta afirma:
"He actuado con toda la verdad de mi conciencia. Quiero librar mi corazón del disfraz de vejigante y amar a mi gente como es".2º Por su parte,
en la última escena Marta se quita el turbante por primera vez, como para
indicar que ha comenzado a templar su actitud racial intransigente y a aceptarse a sí misma tal como es.
Con Los invasores ( 1963) del chileno Igon Wolff, la conciencia de América se revela mediante un recurso dramático muy distinto de aquellos empleados en las otras dos obras ya tratadas. Este recurso es la utilización del
elemento de fantasía, de lo sobrenatural. Pero la no-realidad en este caso
necesita definirse con precisión para apreciar su importancia y relacionarla
con el propósito de este articulo. El tema del drama es la justicia social,
pero lo que le da interés teatral es la fusión de lo real y lo irreal. Por un
lado tenemos la realidad inalterable y claramente expuesta, representada por
los varios miembros de la familia Meyer, encabezada por el rico industrialista Lucas; por otro lado tenemos el fenómeno sobrenatural en la persona
de China y sus secuaces, que pueden simbolizar la fuerza subconsciente que
reclama la reivindicación del hombre común y la afirmación de sus derechos
humanos y sociales. Lo que aparece aquí, en efec'to, es una irrealidad superpuesta en una realidad convincente y muy tangible. Caso interesante es éste,
dramatizado con mucho vigor, en que la realidad fundida íntegramente con
los fenómenos irreales nunca pierde su efecto de realidad, nunca degenera
en lo absurdo.
En otro sentido, con una interpretación muy ancha del tema, se presenta
en Los invasores un sueño, una visión de algo que pueda ocurrir en plan de
vasta revolución social en pro del obrero y de las masas oprimidas y subyugadas económicamente. Es decir, la invasión de China en la casa y en la
vida de !os Meyer se conceptúa como una verdad para la familia, pero una
fantasía, ante todo, sirve para realzar el concepto de los fenómenos reales
o las posibilidades de los mismos. China, quien en el primer acto irrumpe
en la casa de Meyer bajo pretexto de pedirle pan, está concebido en la misma
matriz como Echecopar -fuerte, decidido, individualista, intrépido. Como
Echecopar, domina la escena dramáticamente cada vez que habla en su característico tono irónico y socarrón. Como Echecopar, su voz portentosa quiere ser la voz del continente en busca de su propia auténtica identidad. Más
iconoclasta que Echecopar, más heterodoxo, menos convencional en la ejecu20

Ibid., p. 391.

257
H

�ción de sus planes, China anhela ser el impulsor dinámico para forjar una
nueva sociedad latinoamericana. Para Meyer, la identidad de China presenta
un gran enigma, tanto más porque en la mente del industrialis~ ~ay una
posible asociación entre "los invasores" y varios obreros de ~u fabr_ica: En
una ocasión Meyer le pide a China que se identifique. Este dice lo s1gmente,
en un tono entre amenazante y lírico, que puede dar una idea del carácter
de este personaje:
Me llaman "China", ya le dije. Soy un hombre que merodea. Me he
sentado en cada piedra del camino. Cada puente solitario me ha servido
de techo. He mirado el rostro de millones de 'tlagabundos, y he visto el
dolor, cara a cara. (Va hacia la ventana). Hay mucha tristeza en el
mundo, señor Meyer ... pero hoy día, la estamos venciendo ... (Indi?a
afuera). Ese muchacho, Esteban Mirelis, trabaja ahora como tract~rzsta en el ladrillar; le queda tiempo para pensar en la ofensa. La viuda
teje en las grandes Tejedurías de lana; ha encont-rado un nuevo oficio,
y Toletole canta ahí, en lo alto de las colinas, siguiendo su ara~o. Todo
el mundo trabaja afuera; es una lástima. .. que usted no entienda. El
pueblo no se ha alzado contra usted; esa obsesión le viene de creer que
su vida tiene alguna importancia. ¿Es tan difícil pensar que eso, ahí
afuera, es sólo una cruzada de buena fe? ¿Un juego ingenuo de la justicia? ¡ Venga! Lo invito a mirar la realidad. Es un espectáculo que recrea el espíritu. Venga, únase a nosotros. Venga. Sígame. 21

Unas palabras finales. En las últimas tres décadas · se ha madurado el
teatro hispanoamericano. Lo que antes fue la mediocridad teatral se ha tornado acierto literario. El antiguo drama sin grandes valores artísticos se ha
vuelto producción teatral en que se funden armoniosamente los elementos
estéticos y el interés social o moral. El teatro se cultiva en la actualidad como
género que aspira a compararse con la novela o la poesía. Así como la n~vela latinoamericana no llegó a adquirir gran valor hasta reconocer ! l propio
suelo americano como fuente literaria, el teatro tiene que reflejar los problemas y los conflictos del hombre americano para tener significaci~n verdadera. y la conciencia de América, pues, representa uno de los camm~s para
lograr este fin. Pero el tema es muy ancho y puede bifurcarse en muchos
otros caminos o senderos. Las tres obras tratadas aquí han explorado con acierto
tres distintas veredas para alcanzar la presentación teatral de la esencia de
América.

"' Los invasores, pp. 186-187.

258

INTERPRETACIONES DE LA LITERATURA
MEXICANA
Luis LEAL
U niversity of Illinois.

UN ESTUDIO DE LA CRÍTICA en tomo a la interpretación de la literatura mexicana nos revela que existen, cuando menos, tres puntos de vista distintos.
El primero, que predominó durante el siglo XIX y que todavía cuenta con
sus adeptos, sostiene que la literatura mexicana es un reflejo de las literaturas extranjeras, sobre todo la española. Típica del crítico mexicano del
siglo XIX es la opinión de don Francisco Pimentel, quien consideraba 1a
literatura mexicana como hija de la española.1 Lo mismo sostenía don Marcelino Menéndez Pelayo, el mejor crítico español de las letras mexicanas.
En su excelente Prólogo a la Antología de poetas hispano-americanos, escrito en 1892, dice : "La literatura hispano-americana. . . ha seguido en todo
las vicisitudes de la general literatura española, participando del clasicismo
italiano del siglo XVI, del culteranismo del XVII, de la reacción neoclásica
del XVIII, del romanticismo del presente y de la influencia de la novísima
literatura extranjera, especialmente de la francesa y de la inglesa".2 En nuestros días, la misma teoría ha sido expuesta por dos autores de historias de
la literatura mexicana, don Julio Jiménez Rueda y don Carlos González Peña.
Aquél dice: "El estudio de la literatura mexicana debe hacerse derivándola
del tronco común: la literatura peninsular. Como ella ha seguido en su
desarrollo todas las vicisitudes producidas en el tiempo".3 Para González Peña la literatura mexicana es "una rama de la española. Como ésta, sírvese
de un mismo instrumento: el idioma común".4
1
FRANCISCO PIMEN TEL, Historia crítica de la literatura y de las ciencias en México... Poetas (México, 1885), p. 712.
' (Madrid, 1927), I, viii.
• Historia de la literatura mexicana, 2a. ed. (México, 1943), p. 9.
• Historia de la literatura mexicana, 2a. ed. (México, 1940), p. 3.

259

�La teoría opuesta, la que afirma que la literatura mexicana no es una
rama de la española, tiene menos partidarios. Pero los tiene. En el Prefacio
a la antología Cuatro siglos de literatura mexicana, leemos: "La literatura
mexicana no es una rama de la literatura española como se viene repitiendo,
con evidente falta de comprensión, en manuales de historia y en ensayos de
crítica" .5
El tercer punto de vista -y es éste tal vez el más común- es el que considera la literatura de México como parte de la española solamente hasta
cierta época, o cierto año. Rubén Salazar Mallén, en sus Tres temas de literatura mexicana, dice: "La historia de México se inicia con su independencia y, paralelamente, la historia de las letras mexicanas tiene su principio
en el nacimiento de un México independiente, dotado de personalidad o de
aspiración plena a conseguir personalidad" .6
No todos los críticos, sin embargo, hacen coincidir el origen de la literatura nacional con la i,ndependencia política. Hay quien considere el siglo
de la conquista como el único perteneciente a la literatura española. Un
crítico afirma: "Al hablar de la poesía mexicana del siglo de la conquista,
hay que reconocer que forma parte de la literatura peninsular".7 Silvestre
Moreno, al hablar, a principios de nuestro siglo, de la obra de Carpio,
dice que en la época en que dicho autor se formó, esto es, durante la primera parte del XIX, "aún se conservan en la literatura española, de la cual
la nuestra no había sido hasta entonces más que un pálido reflejo, muchos
resabios de la escuela prosaica".8 Otros críticos, entre ellos José Luis Martínez,
retrasan la im:lependencia literaria de México hasta los años de la Reforma.
Al hablarnos de la época de Altamirano, Mart'mez nos dice que "se gestaba
en ella lo que podemos llamar con propiedad literatura mexicana".9 Y, más
tarde, con mayor claridad: "La preocupación por la conquista de una literatura nacional y original, que de hecho ya era una práctica en nuestras
letras a partir de la obra de Fernández de Lizardi, sólo aparecerá con Ignacio ,
Manuel Altamirano hacia 1868".1º
No son las anteriores las únicas fechas propuestas para indicar el nacimiento de una literatura nacional. Hay quienes afirmen que los modernistas,
al repudiar los modelos españoles, declaran así la independencia de la expre• Seleccionada por Emilio Abreu Gómez, Jesús Zavala, Clemente López Trujillo y
Andrés Henestrosa, (México, 1946), Prefacio.
• (México, 1947), p. viii.
• FRANK DAUSTER, Breve historia de la poesia mexicana (México 1956), p. 17.
• Obras (México, 1901), p. 288.
• !GNACIO MANUEL ALTAMIRANO, La literatura nacional, ed. de José Luis Martínez
(México, 1949), I, x.
'º JosÉ Lms MARTÍNEZ, La expresión nacional (México, 1955), p. 28.

260

sión literaria; a otros les parece que no existe dicha independencia intelectual
antes de la Revolución de 1910.11 En cambio, para don Federico de Onís
"La originalidad de la literatura hispanoamericana (y por lo tanto de la
mexicana) existe desde el principio, desde el momento en que existe América. No es, como suelen pensar y decir algunos que estos pueblos desarrollen
poco a poco su personalidad, su originalidad; originalidad viene de origen,
quiere decir algo que está en el fondo de uno mismo; y la originalidad americana está en el hecho de ser América y no ser Europa".12
A pesar de lo que dice Onís, el problema de determinar el momento en
que una literatura deja de pertenecer a la matriz para convertirse en literatura
nacional no es, como ya han indicado Wellek y Warren, fácil de resolver.
Al discutir el asunto, dichos autores se preguntan: ¿ Cuándo deja la literatura norteamericana de ser literatura colonial inglesa para convertirse en
literatura nacional? Y también: ¿coincide dicho cambio con la independencia política? ¿Es el factor determinante la conciencia nacionalista de los
autores, o el uso del color local y de temas nacionales? ¿ O es, tal vez, el
desarrollo de un estilo nacional bien definido? 13 Las mismas preguntas podrían hacerse acerca de la literatura mexicana.
En la crítica anterior a Menéndez Pelayo no encontramos un análisis del
problema. Sin embargo, algunos críticos procuraban dar consejos a los jóvenes
escritores, marcándoles la trayectoria que deberían seguir. Heredia, por
ejemplo, aconseja a Rodríguez Galván que se deje de imitar a los románticos
europeos, que no falsifique las costumbres y que pinte la naturaleza fielmente. 14
El consejo lo repite, treinta años más tarde, Ignacio Manuel Altamirano:
"En cuanto a la novela nacional, a la novela mexicana, con su color americano propio, nacerá bella, interesante, maravillosa. Mientras que nos limitemos a imitar la novela francesa, cuya forma. es inadaptable a nuestras costumbres y a nuestro modo de ser, no haremos sino pálidas y mezquinas imitaciones, así como no hemos producido más que cantos débiles imitando a los
trovadores españoles y a los poetas ingleses. Las poesías y las novelas men Por ejemplo, Max Aub, en la p. 13 de su Poesía mexicana 1950-1960 (México
1960), dice: "Sucede que la independencia literaria, siguiendo los cauces de 1~
política, tardó más tiempo en manifestarse como realidad innegable. Lo es para todos los géneros: para la novela, desde Los de abajo; para el teatro, desde la obra
de Usigli; en poesía, desde López Velarde".
" FEDERICO DE ÜNÍs, "La originalidad de la literatura hispanoamericana", en España
en América (Ediciones de la Universidad de Puerto Rico, 1955), p. 120.
13
RENÉ WELLEK and AusTIN WARREN, Theory of Literatura, 2a. ed. (New York
1956), p. 41. Traducción libre.
'
14
Ver M. GARCÍA GARÓFALO MEsA, Vida de José María Heredia en México (México,
1945), pp. 666-667.

261

�xicanas deben ser vírgenes, vigorosas, originales, como lo son nuestro suelo,
nuestras montañas, nuestra vegetación".15 Lo anterior no implica, por supuesto, que las literaturas extranjeras deban ser rechazadas. Al contrario;
Altamirano quería que todas ellas fueran leídas, no para imitarlas, sino para aprender de ellas. "No negamos -wntinúa diciendo- la gran utilidad
de estudiar todas las escuelas literarias del mundo civilizado; seríamos incapaces de este desatino, nosotros que adoramos los recuerdos clásicos de Grecia y Roma, nosotros que meditamos sobre los libros de Dante y de Shakespeare, que admiramos la escuela alemana y que desearíamos ser dignos de
hablar la lengua de Cervantes y de Fray Luis de León. No; al contrario,
creemos que estos estudios son indispensables; pero deseamos que se cree una
literatura absolutamente nuestra, como todos los pueblos la tienen, los cuales
también estudian los monumentos de los otros, pero no fundan su orgullo
en imitarlos servilmente" .16
Mas es Menéndez Pelayo, sin embargo, quien primero trata de definir
lo americano en la literatura. Como ya vimos, creía que la hispanoamericana
era una rama de la española; empero, no dejó de observar que posee ciertas
características que le dan originalidad. Tal originalidad, nos dice, no debemos buscarla en la influencia de las culturas indígenas, sino en la contemplación de "un mundo nuevo, en los elementos propios del paisaje, en
la modificación de la raza por el medio ambiente, y en la enérgica vida que
engendraron, primero el esfuerzo de la colonización y de la conquista, luego
las guerras de separación, y finalmente las discordias civiles" .17 Para Menéndez Pelayo el americanismo no estriva en el uso del color local: "Hay
--dice- gran número de autores americanos, aun de lo más dignos de
estimación, en quienes el americanismo no existe o está latente; así como
en muchos que a cada paso le. afectan, es cosa falsa y postiza. Tal cualidad,
o es innata o no se adquiere con estudio; Bello y Heredia la encontraron
dentro de una escuela académica, y todavía no es seguro que hayan llegado
a ser tan americanos los muchos poetas que de propósito deliberado han
querido pasar por aztecas, guaraníes y araucanos" (lbid.). La anterior cita
implica que para ser original no es necesario abandonar las formas tradicionales. Lo esencial consiste en ser sinceros en la expr~ióp de los sentimientos
y el modo de pensar.
Las ideas de Menéndez Pelayo tuvieron gran repercusión. Fueron aceptadas, en su totalidad, por los críticos que ven la literatura mexicana como
1•

La literatura nacional, I, 13-14.

1

]bid., pp. 14-15.

•

" Ob. cit., p. ix.

262

una rama de la española, y rechazadas por el bando contrario, debído
principalmente a que desconoce la influencia de las culturas indígenas.
Independientemente, otros críticos han propuesto diferentes criterios para
determinar la originalidad de la literatura mexicana. Para Urbina, lo esencial
es la nota melancólica: "Y es de notar --dice- que si algo nos distingue
principalmente de la literatura matriz, es lo que sin saberlo y sin quererlo
hemos puesto de indígena en nuestro verso, en nuestra prosa, en nuestra
voz, en nuestra cara, en nuestra música: la melancolía".18
De mayor trascendencia son las observ~ciones de Pedro Henríquez Ureña,
hechas a propósito de la obra de Ruiz de Alarcón. Para el crítico dominicano
la característica principal de las letras mexicanas es el tono "crepuscular,
otoñal, discreto, mesurado, sobrio" .19
Concepto que, por lo vago, lo subjetivo, es casi inútil para apoyar una tesis
sobre la originalidad y ser propio de una literatura. Es digno de atención el
comentario de Xavier Villaurrutia sobre la idea de Henríquez Ureña: ' 1La
obra del indiano Ruiz de Alarcón - Villaurrutia dice- ha servido para señalar, con algún éxito, · el carácter de nuestra poesía, sus calidades de sobriedad, su medio tono crepuscular. (Ese medio tono insistente, monótono,
que pesa en nuestra lírica y que hasta parece un molde escogido a priori
para limitar las inspiraciones. Ese medio tono que nuestros poetas nuevos,
Pellicer el primero, empiezan a asesinar)". Hay que tener presente, sin embargo, que H enríquez Ureña ideó su concepto del medio tono crepuscular
principalmente con el objeto de reintegrar la obra de Ruiz de Alarcón a la
literatura mexicana.
Debido al interés en lo autóctono, despertado por la Revolución de 1910,
algunos críticos por primera vez comenzaron a tomar en cuenta los factores '
sociales y raciales que _en mayor o menor grado han desviado la trayectoria
de la literatura, y que hasta entonces habían sido ignorados. Ya vimos cómo
Urbina atribuye a la influencia del indio la melancolía que él halla en las
letras. Otros críticos, de quienes es representativo Abreu Gómez, han hecho
resaltar la influencia racial y geográfica: "Las condiciones étnicas -nos
dice Abreu Gómez- , con sus derivaciones geográficas y lingüísticas, son de
inapreciable valor para el conocimiento de lo que podríamos llamar el paisaje
cósmico de la literatura. Este paisaje influye no sólo en la expresión sino
"' La vida literaria en México, 2 vols. Ed. de Antonio Castro Leal (México, 1946),
I, 14.
1
• PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA, Don Juan Ruiz de Alarcón. Conferencia leída en México el 6 de dic. de 1913 (La Habana, 1915); tamb. en sus Seis ensayos en busca
de nuestra expresión (Buenos Aires-Madrid, 1927).
•• La Poesía de los jóvenes de México (México, 1924).

263

�también en la naturaleza prmugenia de la concepc1on literaria".21 La posición de Bernardo Ortiz de Montellano es contradictoria. "La literatura
mexicana -dice- por la razón fundamental del idioma en que está escrita,
pertenece a la literatura española" .22 Sin embargo, continúa, "se advierte
en la literatura mexicana un desarrollo autónomo propio y con tendencias
a ser característico que sigue las mismas leyes del idioma adoptado a distinta naturaleza y a nuevas combinaciones raciales. El medio físico y la
presencia del indígena prestan carácter especial y determinado a nuestra
psieología que se expresa, por medios estéticos, en la literatura" (]bid.).
Esta aparente contradicción en Ortiz de Montellano la resuelve Agustín Yáñez
de la siguiente manera: "La fuerza emotiva del hombre, cuando carece de
idioma propio, constitucionalmente apto de su indiosincrasia, coge el idioma
extranjero y le injerta palabras nuevas, modismos regionales, transformaciones de significación y morfología, que cambian la estructura castiza, algunas veces por modo tan radical, que el proceso culmina en la perfecta
integración de un idioma nuevo".23 Es Yáñez precisamente quien ha propuesto la más redondeada y equilibrada teoría sobre la mexicanidad en la
literatura. Para él, dicha mexicanidad consiste en la incorporación de lo
español y lo indígena; la literatura nacional debe reflejar la realidad mexicana.
Dicha realidad la encuentra en el angustioso drama del mestizaje: "Las
obras -nos dice--- que aspiren a expresar lo mexicano por el solo colorido
del paisaje, o por el cuadro de las costumbres típicas en lo que éstas sean
pintorescas, o por la transcripción de palabras y giros regionales, o por el
derroche vulgar de sentimientos, apenas lograrían rozar la superficie de la
mexicanidad que, ante todo, es hondura, y lucha, y angustia: el drama del
mestizaje -lo heterogéneo-- que quiere anular sus negaciones, encontrar su
espíritu y centrarlo en el m•agnífico escenario de la naturalidad" (lbid.).
No han faltado tampoco críticos que han visto el problema desde un punto
de vista enteramente distinto. Alfonso Reyes, en su obra Letras de la Nueva
España,2 4 ya nos habla de una "primavera colonial". El sistema de aplicar
los ritmos que encontramos en la naturaleza para explicar el desarrollo de
una literatura, según han propuesto algunos críticos europeos,25 lo ha utilin E. ABREU GÓMEZ, Clásicos, románticos, modernos (México, 1934), p. 9.
Literatura indígena y colonial mexicana (México, 1946), "Pr6logo".
23 Crónicas de la conquista de México, Introd., sel. y notas de Agustín Yáñez (2a.
ed., México, 1950). "Introducción".
22

" (México, 1948).
,. Ver RAIMuNDo LIDA, "Períodos y generaciones", en Letras hispánicas (México,
1958), pp. 25-44, y la bibliografía en las pp. 309-313.

264

zado también Octavio Paz al discutir la poesía mexicana, y nos habla de
poetas cuya hora es el crepúsculo, el amanecer, la madrugada, la mañana
o la noche. No ha tratado, sin embargo, de aplicar el sistema a la literatura
mexicana €n general.26 No creernos que la aplicación de dicho sistema sea
de provecho para explicar la formación de la literatura nacional mexicana.
El principio es aplicable a cualquier literatura del mundo; explica lo genérico, mas no lo específico. Y el problema que nos confronta es determinar
cuándo y cómo ocurre la fusión de los elementos autóctonos y extranjeros
que dan origen a un estilo que pueda ser llamado mexicano.
Es evidente por las anteriores citas que los críticos han mezclado dos problemas: el de la existencia de una literatura nacional, y el de la originalidad
de esa literatura; el primero es histórico, el segundo estético y sicológico. Es
obvio que no puede existir una literatura nacional si no existe una nación
como no lo era México antes de 1821. Pero tampoco una nación puede bro-'
tar de la nada. Si México no existía como nación independiente antes de
1821, sí existía como nación en la conciencia de los habitantes nacidos en el
territorio. Por lo tanto, desde el punto de vista de la historia de la literatura
mexicana nos parece injusto despojarla de las obras escritas durante la
época colonial, y aun durante el período prehispánico. Para el estudio de
la historia de la literatura mexicana, por lo tanto, creemos que pueden considerarse como mexicanas todas aquellas obras escritas por autores nacidos
en México desde antes de la conquista hasta el presente, lo mismo que las
de autores identificados con la cultura mexicana. Si un autor pertenece 0
no pertenece a la literatura mexicana pensamos en Ruiz de Alarcón, en
Heredia, en Traven, en Max Aub, es problema que carece de importancia,
ya que podemos establecer normas objetivas para solucionarlo. Más importante
sería preguntar: ¿qué influencia ha tenido este o aquel escritor en el desarrollo de un estilo nacional? Porque creemos que es el problema de la creación
de un estilo original mexicano lo que debe preocuparnos, y no el que gira
en torno a los autores que deben ser incluidos o excluidos de una historia
de la literatura. Decir que la literatura mexicana es una rama de la española o hija de la española son simples metáforas sin trascendencia crítica.
Decir que México no tiene literatura antes de ser independiente sería decir
que Sor Juana no pertenece a la literatura mexicana, o que El Periquillo
Sarniento no es obra mexicana porque fue publicado antes de 1821, excepto,
por supuesto, la cuarta parte.
Para que un estilo pueda ser llamado original no es necesario que use
•• ÜCTAVIo PAZ, Las peras del olmo (México, 1957), pp. 50-60.

265

�una lengua única, o que se aparte por completo del de otros pueblos de
lengua afín. Pero sí es indispensable que presente rasgos a través de los
cuales nos sea posible identificar una visión nacional de la realidad, visión
que en el estilo se refleja en las imágenes características de los escritores
cuyas obras forman esa literatura nacional.
El estilo mexicano sigue muy de cerca los gustos europeos de cada época;
sin embargo, hay algo más que lo identifica. Ya hemos visto que para Menéndez Pelayo esa nota original se debe a la lucha del hombre contra su
ambiente, y no a las influencias de las razas autóctonas; para Urbina, a la
meláncolía indígena; para Pedro Henríquez Ureña, al tono crepuscular; para
Abreu Gómez y Ortiz de Montellano a la influencia social y geográfica; para
Yáñez, a la incorporación de lo español y lo indígena.
Personalmente creemos que la originalidad de la literatura mexicana no es
debida a una sola de las anteriores circunstancias, sino al conjunto de todas
ellas, y a otras no estudiadas debidamente, como lo es el entrecruzamiento
entre la literatura popular y la literatura erudita, ocurrido en México con
mayor frecuencia que en otros pueblos, tanto europeos como americanos.
La originalidad estilística no podría ser debida, como quiere Menéndez Pelayo,
a la lucha contra la naturaleza, característica también de la literatura argentina, de la literatura de los Estados Unidos y de tantos otros países.
Tampoco puede ser debida a la melancolía indígena, como quiere Urbina,
ya que la melancolía no es una característica racial o nacional, sino humana.
Pero sí puede ser, como quieren Ortiz de Montellano, Abreu Gómez y Agustín Yáñez, debida a la influencia del medio físico y racial; a la influencia
de las culturas indígenas, y al drama de la fusión de esas culturas y las culturas europeas, sobre todo la española; y también, añadiremos, a la supervivencia de la visión de la realidad característica de la mentalidad indígena,
que se refleja en su sistema metafórico y de imágenes.
Cuando se habla de la conquista de México, por lo general se da como
un hecho la destrucción de las culturas indígenas. No hay que con.fundir,
sin embargo, la destrucción de los monumentos religiosos de los aztecas y la
de algunos de los códices con la destrucción de la cultura. La supervivencia
de la cultura indígena en México es un hecho. Que no haya predominado
de 1521 e~ adelante, es evidente; mas no desaparece. De su fusión con lo
español resulta lo mexicano. Don Federico de Onís lo ha expresado de
esta manera: "Aunque en el Perú hubiera también una gran suma y acumulación de cultura española, ésta y la india no llegan nunca a fundirse
en unidad total nacional como en México, del cual puede decirse con razón
que es a la vez el país más indio y más español de Am~rica. México en rigor

266

•

no es ninguna de las dos cosas, ni indio ni español, sino mexicano, es decir,
una cosa nueva, resultado de la fusión de las otras dos".21
~as dos culturas, sin embargo, coexisten por largos años: la cultura espanola ~ntre los criollos, la otra entre los indígenas. Fue el patrimonio de
los mes~os el ll~gar a fundirlas. Durante los años de la colonia, el escritor
cu!to. vive Y escnbe completamente alejado de las masas. La característica
pnnc1pal
· "den
, . de su producción literaria es la universalidad . (En ello COIIlCI
dos ci:incos, es~~ol el uno--don Federico de Onís,2s- mexicano el otro
Oct:1'vio Paz.~ S1 algo distingue a la poesía novohispana de la española
--cbce ,Octav10 Paz- es la, ausencia o la escasez de elementos medioevales.
Las ra1ces de nuestra poes1a son universales, como sus ideales. Nacida en
la _madu~~ del idioma, sus fuentes son las mismas del renacimiento espan~l. HiJa _de G~cila¡,, Herrera, Góngora, no ha conocido los balbuceos
heroicos,
la mocenc1a popular, el realismo y el mi·to. A diferenc1a
· d e tod as
.
las ht~raturas ~odernas,_ no ha ido de lo regional a lo nacional y de éste a
lo uru~ers~, smo a la inversa. La infancia de nuestra poesía coincide con
el medio~1a de la española, a la que pertenece por el idioma y de la que
d~ante s1~los no difiere sino por la constante inclinación que la lleva a prefenr lo ur,uversal a lo_ castizo, lo intelectual a lo racial" ( O p. cit., pp. 4-5) .
Lo q~e dice Paz es cierto si nos limitamos a la poesía culta, a la poesía de
Fr:111cISco de Terrazas, Balbuena, Ruiz de Alarcón, Sor Juana, Sigüenza y
Gongora. Mas hay otra poesía, la popular -y así lo reconoce Paz en una
nota a la anterior cita- que hace uso de las foonas tradicionales españolas
~orno roma~ce, antecedente del corrido. Lo mismo sucede con otra:s forro~
literanas cul~vadas por el pueblo, como el teatro misionero, diferente del
t~atro ~e Rwz _de ~!arcón; la poesía religiosa popular -alabados, despedidas,
villancICos, manamtas, alabanzas--, diferente de la mística cultura de los imi, ·
, ·
¡tadores
" · de Fray
,, Luis de León y San Juan de la Cruz., las d eCimas
anorumas,
1
os eJemp os en prosa, los pasquines políticos. Hay que hacer notar sin
em~argo, que el _pu~blo que cultivaba esta literatura no estaba formad~ exclusivamente
también a gran parte de los cno
· 11os y a 1os
_
. de md1os; ,incluía
.
espanoles salidos de las mfrmas clases sociales. A este pueblo pertenecían los
~ldados como Berna! Díaz del Castillo, cuya crónica de la Conquista es tan
diferente de la que escribió Cervantes de Salazar; los frailes Durán y Molina
expertos
tanto en la lengua castellana como en el náhuatl., ¡os cno
· 11os como'
,
Suarez de Peralta,
quien
nos
dice·
"No
quiero
tratar
más
d
ta
· por
.
,
·
es mat ena,
ser como es peligrosa, y mas para los que no somos letrados como yo, que ·

:1

.., "Cultismo y popularismo en Méxi·co" , en Espana
- en A menea
' ·
(Ediciones de la
Úniversidad de Puerto Rico, 1955), p. 135.
"" / bid., p. 136.

267

•

�en verdad, sus romances no pasan de simples coplas. Un eco de lo popular
sí resuena en el "Auto del triunfo de la Virgen y gozo mexicano" que aparece
al fin de la novela pastoril Los sigueros de la Virgen sin original pecado obra
de Francisco Bramón publicada en México en 1620. El "Auto" termi;a con
un tocotín, baile y canto esencialmente mexicanos. Lo mismo sucede en algunos de los entremeses de González de Eslava, en donde predomina lo criollo, tanto en el vocabulario como en el espíritu de los personajes. Mas es Sor
Juana quien primero da amplia cabida, en sus villancicos, a lo popular. En
e_llos encontramos versos para ser cantados por los indios, los negros, los mesbzos; versos escritos en náhuatl, o en una jerga mezcla de español y náhuatl
o español y las lenguas de los negros. Las formas que emplea son tambié~
reflejo de la literatura popular; encuéntranse allí con frecuencia ensaladas
ensaladillas, romances, coplas, jácaras y tocotines. Este tipo de villancico re~
ligioso-popular estuvo de moda a fines del siglo de Sor Juana; lo cultivan
también Ramírez de Vargas, Montoya y Cárdenas y otros poetas menores.
Alfonso Reyes lo considera como "españolísima fusión, que resultó mexicanísima, entre las diversas clases sociales, los distintos niveles de la inspiración
y la cultura, lo chocarrero y lo divino, el cielo y la tierra: punto de confluencia, inestable y delicioso equilibrio que por desgracia duró un instante".32
Otro criollo contemporáneo de Sor Juana, don Carlos de Sigüenza y
Góngora, demostró grandes preocupaciones por lo mexicano. Estudió las ci~lizaciones prehispánicas, y de ellas se sentía orgulloso. Era, además, ferviente entusiasta de la Virgen de Guadalupe, representante de lo mexicano
f~ente a lo extranjero. A ella dedica su Primavera Indiana, poema gongorino que, por lo demás, no refleja la realidad mexicana. Su mexicanismo
hay que buscarlo, más bien, en su afán de glorificar lo perteneciente a su
• 33 L
.
hace Sandoval y Zapata, cuyo soneto "Vencen las rosas
patria.
o mismo
al Fénix" no puede ser comprendido en su totalidad por quien no conozca
la historia de la aparición de la Virgen de Guadalupe.

no tengo sino una poca de Gramática, aunque mucha afició~ de lee~ ~storias".29 La asimilación del pueblo de origen hispano al medio es casi mstantánea. Ya Sahagún observa: "No me maravillo de las tachas y ~eslates
de los naturales de esta tierra, porque los españoles que en ella habitan, Y
mucho más los que en ella nacen, cobran estas malas inclinaciones ~~y al
propio de los indios: en el aspecto parecen españoles, y en las :°ndic1ones
no lo son. Los que son naturales españoles, si no tienen mucho aviso, a pocos
años andados de su llegada a esta tierra se hacen otros, y esto .parece que
lo hace el clima O constelaciones de esta tierra".30 Para fines del siglo ~VI la
mezcla de los elementos raciales ya estaba bastante avanzada; Mendieta e~cribe: "Y así podemos decir, que de lenguas y costumbres y personas de diversas naciones, se ha hecho en esta tierra una mixtura o quimera, que no ha
sido pequeño impedimento para la buena cristiand~ de esta nueva gente.
Remédielo Dios como puede".31
En la literatura, el entrecruzamiento entre lo culto y lo popular es poco
común, pero existe ya desde el siglo XVI. La literatura culta fecun?a a la
popular, y ésta a su vez da vigor a aquélla. "Las f~rmas más cOI_npltcadas;
artísticas de la poesía española del Siglo de Oro -dice don Fedenco de ~ms
en la obra citada- llegan a ser popularizadas en México, como en otros, ~aISes
de hispanoamérica, y se conservan hasta hoy. Esto ocurre co~ las decimas,
composición complicada y difícil que no se desarrolla hasta el Sigl~ de &lt;;&gt;ro Y
que nunca llegó a ser popular en España, mientras tanto que lo sigue, siendo
desde entonces en Hispanoamérica. Igualmente eran populares en esta ~as
glosas de máximo artificio que tomando como b~ una cuarteta o una q~tilla hacen que cada uno de sus versos sea el fanal de :ada una de l~ decimas que forman la composición . . . Igualmente la poes1a pop~lar mexican~
está fuertemente influida por las formas métricas, el vocabulano y los sentimientos de la poesía romántica, que tiene influencia nula o sum~ente escasa en la poesía popular española". La influencia contraria, la d~ la htera~ra
popular sobre la culta, es menos evidente. Los poetas novoh1~anos viven
ajenos al espíritu popular, que -eon pocas excepciones-- ~o. trasci.ende en ~us
obras. El único poeta que refleja ese mundo popular anommo es el esp~~~l
Rosas de Oquedo; sin embargo, apenas podemos considerar su obra poetica
como perteneciente a la poesía culta. "Coplero" lo llarria Alfonso Reyes, Y
.. JuAN SuÁR.Ez DE PERALTA, Noticias históricas de la Nueva España (Madrid, 1878) ,

p. 44. (Compuesto en 1589).
so FRAY BERNARDIN O DE SAHAGÚN,

•

Historia general de las cosas de Nueva España,

lib. X, cap. xxvii, ed. Bustamante, Ill, 73.
.t ·
l ºástº
31 FRAY JERÓNIMO DE MENDIETA, H IS oria ec esl
nes del siglo XVI. (México, 1870), pp. 552-553.

"ª

268

•

La corriente literaria popular de fines del siglo XVII y primera parte del
XVIII está representada por un personaje de fama folklórica: el Negrito
poeta. Es de interés, por demostrar el entrecruzamiento de lo culto y lo
popular, la anécdota que Fernández de Lizardi refiere acerca del debate
poético entre Sor Juana y el Negrito, en el cual sale victorioso el poeta popular. Cuenta el Pensador que habiendo entrado el Negrito en una botica, le
32

Op. cit., p. 100. Véase también la p. 99.

03

,·ndiana. Obra escrita a fi.

Ver RAMÓN IGLESIA, " La mexicanidad de D. Carlos de Sigüenza y Góngora" en
El hombre Colón Y otros ensayos, México 1944, pp. 119-143. También Abreu
op. cit., pp. 13-55.
'

Gói'uez

269

�recen innumerables folletos y corridos protestando del acto.37 Tal solidaridad
del pueblo con las clases cultas es digna de atención. Los jesuitas habían sido
los representantes de la tradición literaria culta. La única diferencia entre
este grupo y el del siglo anterior consiste en que, como ya observó Henríquez
Ureña, tiene mayor influencia en la dirección de la vida intelectual del país.
Entre ellos encontramos a los historiadores Cavo y Clavijero, este último defensor de la superioridad de las culturas prehispánicas y pintor del indio en
términos que anticipan los de Chateaubriand; a los cultivadores de la poesía
clásica, los latinistas Abad, Alegre y Landívar; al filósofo Díaz de Gamarra;
al jurisconsulto Francisco Javier Gamboa. Todos ellos criollos conscientes de
su nacionalidad.
A fines del siglo XVIII, sin embargo, la decadencia de la cultura, en todos
sus aspectos, es evidente. La desorganización social y el decaimiento moral
ha de traer la revolución. Este primer conflicto, tres siglos después de la
Conquista, acelera la integración de las dos corrientes culturales. En la
literatura, por primera vez, surge el elemento popular en las obras de Payo
del Rosario y de Fernández de Lizardi. Al mismo tiempo los poetas cultos,
constituidos en Arcadia, se interesan en la vida social y política del país y
escriben fábulas en el Diario de M éxico, atacando a los malos gobiernos.
En dichas poesías aparecen los rasgos nacionales en la substitución que los
poetas hacen de los animales europeos por los del país, como el coyote en
vez de zorra. Sin embargo, aunque el contenido sea mexicano, las formas
siguen siendo europeas: la novela picaresca, la fábula esópica. Lo mismo
ocurre con los románticos, quienes imitan el cuadro costumbrista de Mesonero R?mano y la novela francesa de folletín. Aunque don Guillermo Prieoo,
el autor más popular de sus tiempos, introduzca nuevos tipos folklóricos -el
charro y la china-, en su Romancero nacional trata de crear una épica a
imitación de la espa.ñola . .

dieron el siguiente verso para que 1o tr~vara: "lo~ cabellos penden d6. • •",
ofr~ciéndole un peso si lo hacía. El Negrito contesto:

y a ese peso lo gané
si mi saber no se esconde;
quítese usted; no sea que
una viga caiga, y donde
los cabellos penden, dé.

·
Se le dio el mismo
Lizardi comenta: "Esto fue muy pu, bl.ico en M'exico.
.
pie para que lo trovara a la madre Sor Juana Iné_s de la Cruz, p~ro :1t~ha
reli ·osa no pudo trovarlo y se disculpó muy bien en unas re º,11 _1 as, y
elo!ó la facilidad de nuestro poeta" ·ª4 Aunque la anécdota sea apocrifa, demuestra el interés de lo popular en lo culto.
.
El eríodo barroco mexicano, cuya literatura se caracteriza por el uso
de m!ivos indígenas, tiene su fin a mediados del sig_lo XVII!; c~a~do se
inicia una nueva era en la cultura mexicana con la mtrod~cc10n e neoclasicismo y de las ideas del racionalismo francés. _No es la literatura,. cuy~
d 0 rmecidas debido al agotamiento del barroco, smo a
formas permanecen
.
da mitad del siglo
fl f y la ciencia lo que predormna durante 1a segun
.
l oso ia
. l · 1 ran cambio ocurre en
XVIII No hay cambios en la estructura socia ' e g
.
.
.
t "d l' meas Por primera vez en el desarrollo cultural mexicano
1as cornen es 1 eo ºº· •
.
.,
aparece. una influencia que no proviene de España. La mtroduccion en
México del racionalismo francés por el filósofo Dí~ de _Gam~r~a y ot~os
. ºtas culmina en la lucha por la independencia
pohtica· a li
prmpensadores 1esm
.,
• • d 1 · 1 XIX as Como resultado de la introducc1on del raciona smo
cip10s e s1g o
·
B t
aumenta el interés en las ciencias físicas. Los nombres de _Alzat~ y ar olache van unidos a ese movimiento, ya que fueron ellos q~iene~ unpulsar~n
su estudio por medio de las Gacetas, con las que ayudan a difundir la cu~tu1a,
ue tanta importancia había de tener en el siglo siguiente.as Durante la epo~a
que nos ocupa, sin embargo, el movimiento se ceñía ~ 1~ clases cultas, s~~
~e ar en absoluto a las masas del pueblo. El único moVImlento que-~onmov10
g.
a dichas
masas en 1a segund a rm•tad del siglo XVIII fue la expulsion de los

ª

jesuitas. El fervor religioso las hizo simpatizar con ellos Y, por lo tanto, apa, F ERN A'NDEZ DE L1zARD1, El Periquillo Sarniento (Barcelona,
ed.
.. JosE, J OAQUIN
•
Sopena, S. A.) , P· l?l.
.
, ·
33 61
.. V A
N IO CASO ( Apuntamientos de cultura patna), Mexico, 1943, pp.
- .
er NTO H
,
z UREÑA Antología del Centenario (México, 1910)' II,
,. Ver PEDRO
ENRIQUE
,

661-665.

270

•

En 1867, con el triunfo del partido de la Reforma, Altamirano --como ya
muy bien ha apuntado José Luis Martínez- trata de crear él solo una
literatura nacional. Este interludio nacionalista, sin embargo, tiene cortos alcances. Ya en las obras de sus contemporáneos se encuentran los gérmenes
de otras preocupaciones. En las páginas de don Justo Sierra ya apunta el
modernismo; en algunas de las poesías de Acuña, el positivismo científico
que predomina en la filosofía europea de fin de siglo. En verdad, la cultura
durante la época de don Porfirio vuelve a ser, como a fines del siglo XVIII,
de orientación enteramente europea. Los políticos y los filósofos aceptan el
positivismo introducido por Barreda; los literatos se bifurcan en dos grupos:
31
Véanse los versos reproducidos por don Julio Jiménez Rueda en Literatura mexicana en el siglo XIX (México, 1944), pp. 28-30.

271

�los modernistas y los realistas; aquéllos imitan a los escritores franceses; éstos
a los escritores españoles. Las tendencias vuelven a ser, como durante la
época de la Colonia, universales y no nacionales. Los escritores, sobre todo
los poetas -Dí~ Mirón, Nájera, Nervo, Urbina-, ignoran las corrientes de
la poesía popular. Son poetas de torre de marfil, cuya divisa es el arte por
el arte. Los novelistas -López Portillo y Rojas, Delgado- imitan a Galdós
y a Pereda, o a los naturalistas franceses, como en el caso de Gamboa. Los
dramaturgos ---Chavero, Peón y Contreras-- aunque introducen temas históricos nacionales, en la forma y el estilo siguen los pasos de los autores
españoles de la época. Don Vicente Riva Palacio, en 1892, se queja de que
lo mexicano no tiene éxito en el teatro. "Por eso -nos dice- es perdonable
que algunos escritores se firmen el Duque Job, Raoul o simplemente Moi,
y llenan columnas enteras con palabras francesas. . . Las cosas de México
parece que les caen mal a las gentes de México; por eso Chavero ha encontrado tantas dificultades y ha podido apenas salvar del naufragio a Quetzalcoátl y a la reina Xóchitl. Ha querido mexicanizar la escena en México,
38
y su gran mérito no está sólo en eso, sino en que no se desalienta''. Este
retorno a lo europeo -a Francia, no a España-, sin embargo, tiene gran
importancia en el desarrollo del estilo mexicano, que tendía a anquilosarse
en las formas estilizadas de los románticos.
Gutiérrez Nájera logra crear un estilo que, a pesar de la influencia francesa, es
original, ya que no imita la sintaxis española. Su influencia sobre los ateneístas, que rechazan el positivismo oficial, es decisiva. Para esta época la
conciencia nacional, la sicología nacional, ya están formadas. La revolución
de 1910 viene a solidificar y a afianzar esa conciencia nacional. De aquí en
adelante los escritores pueden darse el lujo, como lo hacen Alfonso Reyes,
Xavier Villaurrutia o José Gorostiza, de dar expresión a temas universales
sin dejar por ello de ser tan mexicanos como los que hacen uso de temas nacionales, esto es, los escritores de novelas de la revolución -Azuela, Romero-o novelas indigenistas, López y Fuentes, Rojas González. La literatura de la
época de la Reforma quería ser mexicana desde afuera, usando temas y
motivos externos. La literatura postmodernista es mexicana desde adentro,
y por lo tanto no importa que dé expresión a temas mexicanos, como lo
hacen los escritores de la Revolución, o a temas universales, como lo hacen
Los contemporáneos. El caso de López Velarde es extraordinario. En su obra
poética logra fundir las dos corrientes, la erudita y la popular, creando así
una poesía que puede ser llamada genuinamente mexicana. Don Arturo
Torres Ríoseco ha escrito: "Poeta originalísimo, López Velarde crea su propio idioma, su propio sistema metafórico y visión única de la realidad. No es
ss

272

Los Ceros, por Cero (México, 1892), p. 155.

atrevimiento
.
.
en
su
. aseaurar
º . que este poeta es e1 pnmer
ejemplo
de originalidad
11
hpatr1a. Ha dejado pocos discípulos, pero una influencia duradera que
ega asta ~oy; su obra es escasa pero intensa y ejemplar".ª9
Las ~tenores observaciones creemos que demuestran que el estilo mexicano
;;2;ac10 en 1519, como quiere Onís, o durante el período barroco o en
. ' o en 1868, o en 1910. La formación de ese estilo ha sido lenta' !abo
r~~sa; ~ ~eces se ha detenido, a veces ha retrocedido, a veces su ava:ice h~
s1 o rap1do. A través de los años sin embargo se h f . dO
, .
un estil
·
· ·
'
'
orja
en MeXICo
o ~rop10, ongmal, ~ue llega a su madurez con López Velarde sus
contempliodrandedos.l Es
estilo que tiene sus raícet históricas y que refl/J.a la
persona
a.
e ,meXIcano ·' un estilo que, participando
· ·
un
l
de los elementos de
~guaJe comun_ en otros pueblos americanos, muestra modalidades ue
constituyen una entidad perfectamente distinta
q
Una interpretación válida de la literatura ~exicana
,
~e~elara la formación del estilo mexicano, problema q~:r:1:q~:!:sq~::~
a o en este ensayo y que queda por investigar.

ª

~

.. Antología escolar de la poesía mexicana (GuadalaJºara, 1960), p. 132.

273
H

�LOS GUSANOS ROJOS*
-Memorias de soldados contemporáneos de CervantesDR. SERGIO FERNÁNDEZ
Facultad de Filosofía y
Letras U.N.A.M.

TENEMOS ANTE NOSOTROS un tipo de narrativa muy poco comentada y, acaso
por lo híbrido del género -mitad literatura, mitad historia-, es importante
para quien desee leer mejor en los signos españoles del período que va de
1581 -fecha del nacimiento del Capitán Alonso de Contreras- hasta 1630 en
que comienza la relación de sus memorias. Tal período abarcará las producciones
de otros hombres de armas: J erónimo de Pasamonte, Don Diego Duque de
Estrada y Miguel de Castro. Esta narrativa comprueba en sus terrenos (como La Dorotea en el suyo) que el hombre del siglo XVI, configurado por
la fuerza y la apetencia de su época, cambia paulatinamente hacia otras zonas
de la existencia histórica, mismas que habrán de llevarlo a una concepción
negativa y melancólica del mundo y sus valores.
Las causas del trueque espiritual que se registra del Renacimiento al Barroco
pueden conectarse directa e indirectamente al fracaso político (de entraña
económica) que sufre España en las postrimerías del siglo. Entre otras causas se debe a que el Imperio ha sido vulnerado por la derrota de la Armada
Invencible y que tal derrota es resultado, en lo político, de una falta de
administración en todos los ór-denes y de una total carencia de miras prácticas. En lo moral, a una conciencia excesiva del propio valer y a la confianza -también extrema- depositada en un sistema religioso que a ellos,
a los españoles, los amparaba sin reservas. Por eso el episodio de la Armada
-elegido por ser preponderante- no es el único que marca el descenso y
bien puede tomarse como símbolo: el de la sorpresa de encontrar un tope

* Este ensayo está incluido en "Las Grandes figuras del Renacimiento y el Barroco".
Edit. Pormaca. Méx. 1966.
275

�a la colectiva ambición del hombre realizador de la Conquista. La derrota
de Felipe II ( quien, en parte por soberbia, en parte por ser un espíritu
mítico, la justificó por medios naturales) implica saber --conocimiento no
necesariamente confesado-- que en el concierto universal de los acontecimientos hay otras voluntades que cuentan y ver, finalmente, que un mundo distinto --el llamado "moderno"- surge sin necesidad de apoyarse en las propuestas españolas que van desde Loyola y la mística hasta Cortés y Alfonso
de Valdés, el humanista. Bien conocido es que es ésta la época del desmembramiento interior; que, no obstante el fracaso de la expedición española
para derrotar a los ingleses, deberán pasar aún muchos años para que la
enfermedad dél Imperio se haga perceptible. Se sabe, se comenta, se dice
a hurtadillas que algo adverso acontece, pero el fantasma de la decadencia
aún no se aproxima demasiado como para que el español pueda, en rigor,
hacerse cargo de su inoportuna y grave carga.
Como es natural, varias son las reacciones que se presentan ante esta realidad confusa y dependen, en lo fundamental, del individuo en sí más que
de la colectividad; de la clase social a la que pertenece, de lo agudo o romo
de la inteligencia para comprender el momento; de la cultura personal. No
hay aún un "clima" histórico definitivo y es por ello que los libros que ahora
comentamos son, en cuanto documentos, un rico material en el cual podemos
atisbar cómo en un cierto tipo de hombre se gesta, a las claras, la transformación que va de una conciencia que conquista a esa otra que, ya en el
dintel de la derrota, entorpece el gozo de la vida con amargura, resentimiento y soledad. En estos libros no habrá un profundo velo literario que
impida sorprender la trayectoria. Al contrario, son fuentes evidentes de un
ser histórico en transición, cargado de energía contradictoria y por ello patética. Hay un abismo entre Cortés, surgido en el más álgido momento histórico de España, y estos hombres de armas que, no obstante el vigor, la
temeridad y la fortaleza de su espíritu, arrastran gérmenes de melancolía
porque España -pese a lo que aún se piensa de ella en la Europa del tiempo- no responde (en los hechos de guerra tanto como en los otros, de naturaleza humana) a la elección que de ella Mio Dios. Más adelante la justificación la dará el mundo barroco al vivir la derrota política en el tablero
europeo como evidente signo de su incondicional triunfo en el más allá.
Son cuatro los libros que analizaremos: la Vida del capitán Alonso de
Contreras, la Autobiografía de Jerónimo de Pasamonte, las Memorias de don
Diego Duque de Estrada ( Primera parte de el libro intitulado Comentarios
de El desengañado d e sí mesmo, prueba de todos estados y elección del mejor de ellos, o sea vida del mismo autor, que lo es don Diego Duque de Estrada)

276

y finalmente la Autobiografía de Miguel de Castro.1- Ya el extenso título del
libro de don Diego y la materia por él amparada (es un des~ngañado de sí
mesmo) cambiaría el tono de la literatura reinante en el siglo XVI. Sin
embargo aún queda, debido a lo primitivo, a lo burdo de la naturaleza de
estos soldados escritores, algo de ese espléndido cerco de placer que anunció
La Celestina; algo aún de ese "no podemos errar" de la alcahueta, común a
las producciones españolas del Renacimiento. Algo de ello y, además, una
desmedida conciencia de los méritos personales que involucra un altivo sentido de nacionalidad. Pero en general se caerá en una actitud de fatalismo e
hipocondría que, si bien ensombrece la vida, exaltará los valores del arte a
regiones extraordinarias y nunca repetidas en la historia de España. Al analizar estos libros sorprendemos mezcladas las dos actitudes -alegría y desengaño, placer y desilusión- en una línea tendiente al triunfo de lo neo-ativo
o
'
de lo enfermizo; a una atmósfera donde el pecado se adueñará de la conciencia y el hombre quedará reprimido 'a tal grado que el siglo XVII será
el renacimiento de una Edad Media enriquecida y revitalizada. Nada más
corto, nada más efímero que la conquista española del siglo XVI. Y es esta
época de gran esplendor la que, de ahora en adelante, paradójicamente, ensombrecerá con su altura la memoria del ser que la hereda obligándolo a
suspirar y sonreír con indiferencia fingida ante la grandeza ya extinta.
Pero reparemos en que el hecho de que un soldado escriba es singularmente dÍgno de atención. Esta literatura es índice de una gran cultura ambiental, congénita históricamente y que hace posible el nacimiento de un Lope
de Vega o un Baltasar Gracián. Quienes redactan estos libros son hombres
que se entregan a la vida --como los pícaros, como los religiosos- a temprana hora. A los trece, a los quince años a lo más los soldados están ya
en funciones. Se empieza pronto porque muy pronto se termina. Y estos
adolescentes recorren los caminos que los llevarán -olfateando de pasada
la Corte- a servir en los tercios o en las galeotas por tierras y mares ene•
migos. ¿Qué tiempo hay para leer, para pensar, para analizar? Lo hay, en
cambio, para matar, para ultrajar, para comer y gozar de las delicias de
la cama al lado de una prostituta; lo hay para la crueldad, el arrepentimiento, la gula o el hambre. Lo hay para rascarse los piojos o para decir
imprecaciones; para ir a misa y confesar los pecados, para robar a una turca
o tomar venganza en el amigo que ha cometido la traición. Lo hay para
perseguir una goleta en la que se asoma una bandera con tres medias lunas
y para intentar dar caza a Guatarral; 2 para coquetear con una monja míen1

Véase Biblioteca de autores españoles. Continuación de la colección Rivadeneira.
Tomo X Autobiografías de soldados (siglo XVII), Madrid, 1956.
2
Sir Walter Raleigh.

277

�..

tras se aguarda la sentencia de muerte, para comer una gallina entera Y
distraer la angustia del patíbulo; para degollar al moro, jugar a los naipes,
emborracharse en la Corte pontificia y "quebrar", en la plaza, un toro Y
otro toro. Lo hay, también, para escribir. Y estos soldados que tienen una
cultura elemental se dan el lujo no sólo de redactar sus memorias, sino de
lanzarse a la peregrina tarea de hacer comedias al estilo de Lope de Vega
o sonetos que imitan a Garcilaso y aún a Góngora. Por ello la literatura
que tenemos ante los ojos -si bien dista mucho de ser obra de arte- está
escrita con la conciencia de aquel que sabe que lo asombroso de la hazaña
personal hará que el lector beba con avidez las páginas.
Por lo general estos soldados escriben con propósitos confesados de ascetismo y pedagogía. Pasamonte afirma que no desea "vanagloria" y que pretende el "remedio de católicos". Y es que el desparpajo y la violencia de
experiencias como la suya los obliga a un decaimiento moral que lleva aparejado el anhelo de la vida monástica. Así las cosas hemos de leer, entre
líneas, que existe la conciencia moderna de la fama: el soldado metido a
franciscano desea conservar su nombre en el mundo y nada mejor para lograrlo que escribir sus gloriosas memorias. Es ésta, además, la mejor manera
de no cesar de ser lo que se ha sido, de perpetuar la aventura dentro de la
calma del convento o en la postración a la que conduce la vejez. Resulta
natural que estas biografías estén ampliamente conectadas no sólo a la vida
de este período, sino también -y con mayor razón- a la literatura. Son
el documento precioso que pone en tela de verdad la paradoja de Wilde
que afirma a la vida como imitadora insistente del arte. En la Vida del capitán Alonso de Contreras seguimos una noche al propio capitán quien, con
unos amigos, encuentra a un hombre, que, escondido en· 1as sombras, se entrega al amor. C~mo las· bravatas surgen a cada instante y hay la necesidad
de encontrar el pretexto de la injuria, misma que afirma virilidad, un soldado valenciano que los acompaña se rezaga. Los otros oyen voces y minutos más tarde se les reúne llevando consigo, a modo de trofeo, la capa y
el sombrero del desconocido. Entonces les dice que "No se quejará más el
sinvergüenza, que le he enviado a cenar al infierno y me ha dejado la capa".
Nadie exige aclaración alguna, como si el hecho en sí mismo se justificara
y, sin hacer caso de la muerte, entran a una hostería "Por un postigo, y diciendo y haciendo, comenzaron a dar tras el patrón y dando cuchilladas a
las garrafas de vino, que eran muchas, y coces a las botas de vino, de suerte
que las destaparon, corriendo el vino como un río". La violencia del episodio no impide que observemos en él, dos tiempos: el primero --el del asesinato- parecería estar tornado del Burlador de S evilla de Tirso de Molina:
igual desparpajo, igual cinismo, la misma falta de moral y de sensibilidad.

En cuan~~ al segundo ¿ quién no recuerda los muchos desatinos que ofrece
Do~ QwJote Y_ en particular aquel en que destroza las barricas de vino?
Qmen esto escnbe lo mismo_ cele_bra una matanza y un desorden que aplaude a Lope cuando en Madnd asiste a las representaciones de su teatro
El caso de Alonso de Contreras no es excepcional. Don Diego Du~ue de
Estr_ada mata a s_u "hermana y mujer" con la misma fruición con la que
escnbe sus comedias o participa en un concurso literario.
. Estarr_10~ en un ámbito de pasiones contradictorias donde caracteres soberbios e rrntables
.
dan lugar a. un realismo crudo y fatídico . N o busquemos
~onos medios, o suaves, o smgularmente matizados. Aquí no se ahorra un
atomo de plebeyez, de ruindad, antes bien, se exagera porque hasta un atavismo
~l presen~ cuadros como los que desfilarán ante nosotros. Se anticipa ese
tipo de literatura procaz a la manera de Estebanillo González obra con la
que descendemos hacia los más profundos abismos de la con~iencia de los
homb:es, d~ su bestial comportamiento. La diferencia estriba en que en las
au~ob1ografias de estos soldados hay también un alto sentido de la caballerosidad heredad,ª, de 1~ dignidad, del honor, del culto por formas que, aunque huecas, están en cierto modo vivas y que la novela picaresca desconoce
completamente. En vano intentaríamos encontrar otros libros donde más
detall~da Y novelesc~ente ( a veces a propósito, en ocasiones sin conciencia)
se nos entrega un ntmo tan febril y alterado de la vida, misma que completa la naturaleza de la literatura. Nada hay que distraiga la atención de
estos seres ~ue forman corros en las aldeas y en los caminos; que pelean por
su fe en tierras de herejes·, que aman por un día a una mu1er
· a la que
segur_amente -por celos u honor falsamente dañados-- habrán de matar en
~a pnmera oportunidad que se les brinde. Nada habrá que nos aburra cuando
izan las, velas y se hacen a la mar para combatir al turco, al veneciano 0
al frances.
~n amplio_ códice de costumbres florece al seguir las huellas de este conqwstador hendo, en el ;lma, con gérmenes de una derrota escondida y profunda que pronto habra de verse a plena superficie. Pero por lo pronto el
soldado recorre Europa con el convencimiento de quien se sabe dueño absol~to de una pat~a que guía a la humanidad. Sabemos que por lo general
el ideal al que aspira este hombre sucio, rudo, bestial en ocasiones, es el doble
c?rnpuesto de guer:ero y letrado proveniente del Renacimiento; ideal implícito en las _m:x_rionas que son la prueba máxima de este supremo anhelo.
Su ~lma pnm1tlv~ 1~ _lleva a caminos sinuosos y no siempre explicables por
la via . de un raciocm10 escueto. Al contrario, este soldado con a sp·rraciones
·
a esc~tor combina la rudeza de su idioma ( de su legal jerga de guerrero)
con giros conceptuosos o cultistas, los de un idioma que -aun cuando a él

279
278

�pudiera parecerle el mismo-- no le pertenece. Y así, entre lo espontáneo Y
lo sofisticado, entre lo natural y lo grotesco, aparece la cortesía que alterna
con lo ruin lo mercenario de ciertas faenas con la generosidad y la valentía propias 'del caballero andante. Alonso de Contrer~ es ca~az. de apuñalar a la Quiraca porque lo ha traicionado, sin mencionar s1qwera que lo
hace para limpiar su honor. Pero también rnata por infidelidad, en Monreale, a su mujer, agregando que "de cuanta hacienda había no _to~é una
sola moneda". Es capaz de una cosa y otra porque puede, al propio bempo,
cansado de que lo cele una prostitutilla, de buscarla y "alzando sus faldas,
tan a propósito estaba, que le di en las asentaderas dos rebanadas, _como . de
un melón". Y es que el honor, para esta clase de hombre, lo mismo implica ferocidad que desprendimiento, afabilidad que rudeza. La "negra honrilla" no le da lugar a ser pacífico a don Diego Duque de Estrada y por
el padre de un ser tan desenfrenado y monstruoso como él nos damos cuenta
de lo que en la época se entiende -al menos teóricamente- por caballerosidad: "no pidas la vida (le dice al hijo cuando éste escapa de la cárcel)
a quien te venciere, ni la niegues a quien te la pide, pues tener vida rendida es muerte infame, y matar al rendido no es victoria, sino cobardía _e
infamia. Esto es en cuanto al honor del mundo; pero el verdadero conseJo
que te doy es que temas a Dios, reverencies a sus ministros y defiendas su
ley''. Tal la idea; la práctica -que va por vías distintas-- completa al
hombre y hasta lo enriquece. Es este mismo ser quien tiene una profunda
conciencia de la desigualdad social y lamenta el sufrimiento al que están
sometidos los soldados. Nadie sirve por amor, sino por interés, anuncia don
Diego enfáticamente, pues sus memorias respiran miseria y lujo, desenfreno
moral y ascetismo, orgullo y desengaño. Es así como la pobreza (ele~~~to
inherente a la novela y a la narrativa en general y que elude, con artific10sidad la Comedia barroca)" se adueña de estas páginas candentes y magníficas.' Pero jamás encontramos la queja directa hacia la política o hacia la
sociedad del tiempo. Los ayes personales conducen (ya por ira, ya por resignación o fatalismo) a que nos encontremos con una idea providencialista
de la vida. Es la divinidad quien a cada instante interviene, como cuando
las huestes españolas entran a Zembra, tierra firme de Berbería. Alonso d~
Contreras sabe que ha sido Dios quien los vuelve locos ese día y que s1
reciben la derrota es porque "guardado Dios por su justo juicio" les tenía
reservado el castigo a los españoles.
En medio de una maraña de actos brutales y terribles, el lector irá adivinando el modo que el soldado tiene de sentir. Pero por lo pronto (ya
analizaremos más adelante este problema) uno cae atrapado por estas obras
empapadas de sangre, de gritos, de crueldad; de despotismo, de mugre, de

280

vicio, de impiedad. Múltiples serían los ejemplos de la impudicia en la que
el soldado se envuelve a sí mismo para expresar lo que ha experimentado.
Impudicia que a él no le parece, como es natural, sino un episodio más,
en todo caso desmedido, de los muchos en los que participa. Alonso de Contreras cuenta en cierta ocasión que al piloto de la nave "le desollaron vivo,
hinchando de paja su pellejo, que hoy está en la puerta de Rodas". La
frase no se acompaña de un solo comentario que nos permita penetrar en
la intimidad del capitán. La escribe con la misma indiferencia con que
comenta que los soldados (cuando les están prohibidos los naipes) usan de
piojos a manera de juego de azar ya que, encerrados en dos círculos del
tamaño de un puño, el que los rebasa triunfa sobre los demás adversarios.
Pero aquí comenzaría la lista de atropello y barbarie. A don Andrés de
Silva los moros lo parten en canal pues no se deciden a ceder ( un bando
a otro) la presea. Pasamonte escribe que "Cortaron miserablemente a cuatro cristianos las orejas y narices hasta el caxco y los dientes". Al italiano
Jerónimo Patti ( acusado de haberle metido un clavo en el cráneo a un turco)
los enemigos de la fe le rompen piernas y brazos para luego abandonarlo en
la playa donde "Un renegado a media noche lo degolló y los griegos lo
enterraron como a santo".
Y ¿qu'é decir de la época escolar de Alonso de Contreras? Como el maestro le ha dado azotes por culpa del padre de un amigo suyo (que era -aclara- más rico que el propio) toma venganza: "eché al muchacho en el suelo,
boca abajo, y comencé a dar con el cuchillejo. Como me pareció que no lo
hacía mal le volví boca arriba y le di en la tripa; dijeron todos los muchachos
que le había matado, me fui, y a la noche volví a casa como si nada hubiera
hecho". En el episodio hay ira, refinamiento y cinismo, características propias de un ser crudo e insensible por antonomasia. Estos tres estados conducen no al arrepentimiento, sino a la má.,;; total indiferencia. En todo el
libro jamás se h ará ya referencia a este acto porque muchos otros de igual
o peor índole cubren la existencia, de tal manera que el asesinato es parte de
lo cotidiano. No es extraño que por una palabra mal !iOnante la gente se
mate con el pretexto de la honra y es fácil notar que los cánones de la vida
van por una vertiente en donde la pintura deja paso libre a la caricatura
a la exageración del ser y del hacer. Tal desbocamiento ~onsiderado co~
mo natural- sería uno de los muchos rasgos de la vida barroca. En este
sentido el Buscón es copia fiel del alma del hombre de su tiempo, aun cuando parezca exagerado el comentario.
Si seguimos hilvanando en este terreno -uno de los más importantesningún mejor ejemplo que el ofrecido por las memorias de Don Diego Duque de Estrada. Seguramente -entre los de la época- es el documento

281

�que encierra mayor dosis de violencia y ferocidad. Sus " notables sucesos"
·
· to de su "esposa y hermana" ' ambivalente frase. que
empiezan
con e1 asesina
nunca se aclara suficientemente pero que por ciertos datos de la obra 1a ~terretamos como real ya que se enamora de su media hermana~ Y -~on Diego
ia mata una noche cuando la eneuentra encerrada en su habitacion con un
alán al que en medio de su arrebato y desconcierto,. no reconoce, ~ que a
fa postre resulta amigo suyo. El futuro soldado -seme1ante a u~ c,alixto co'd por celos- sube la escala que prende de la terraza al Jardm Y apurrm O
-~
nf
"dí coces a
ñala al supuesto desconocido. Después de la rma co 1esa que
.
la puerta de mi hermana O mujer, la cual hallé en la cama, o dormida o
desmayada basta decir que no despertó y no volvió del desmayo de ~uchas
uñaladas 'que le dí". Una vez cometido eJ crimen ~uye Y_ en ~l libro_ se
~egistran varios asesinatos más, todo~ efectuados por incontinencia de rra,
de órgullo o de amor propio herido. Lo cruel se haya ~re~nte a ca~~ vuelta
de página y si alguna tuviéramos que seleccionar, sena esta la t~mca q~e
envolvería las memorias de don Diego. Pocos relatos tan escalofnan:es _c?la tortura a la que lo someten cuando la Justicia
mo e1 que nos haCe de
• d
lo prende. Sólo así tenemos una más plástica imagen .de e~te tipo e sucesos públicos que enloquecen de placer y frenesí a las multitudes. El reo,
sujeto al porpalo, al potro, a la impiedad del fuego o del agua pasa tres
horas expuesto a los más espantosos dolores corporales. Entendemos perf~c~mente el martirio de un San Lorenzo, por ejemplo, o de ~ San Maun~io;
el arte, en pintura, no es sino pálida referencia a la r:alidad de la vida.
Una vez efectuada la tortura, el reo es conducido a la carc_el dond~, por
haber confesado, se le alza en hombros, vitoreándolo. Se nen; la m_ipres1on
de que en lugar de hombre, son despojos sangrientos los que asi_ transitan por
las tinieblas de la prisión. Al día siguiente el verdugo (medi~nte una re:
compensa de dinero) lo curará del todo y se supone que don Diego esperara
el momeñto de ser condenado a la horca.
Aunado a tales episodios va, invariablemente, el gusto por lo macabro,
por los aparecidos, por todo indicio de comunicación del ~ás ~llá. Empieza
a aparecer la necesidad de conexión con un tras~undo mqmetan:e, como
si la vida en cuanto tal ya no entusi~a~a debid~ente. La hter:a:~
barroca será terreno propicio para que la srrruente prolifere y se ~~ga c
terística de la mentalidad del hombre del siglo XVIII. Al cap1tan Alonso
de Contreras y a sus huestes los moros les tienden, en el Cabo de ~onanrica una emboscada en la que parcialmente caen. V anos sold rea, en Af ,
. .
1
dados españoles mueren y son enterrados. A la mañana siguiente os cuerpos
son hallados encima de la arena y el capitán piensa que los lobos los han
..~~ sin narices sin orejas y sacados los corazones.
d esenterrado porque es

-~º

l,(l.11

282

La razón de tan monstruoso atropello es que los moros llevan a Mahoma los
despojos en señal de la merced que les ha concedido al obtener una fácil
victoria. Pero el capitán, en venganza, toma a sus prisioneros y a su vez
les corta las narices y las orejas, arrojándolas a la arena con estas palabras:
"Llevad también éstas". El relato es perseguido acuciosamente por el escritor, quien por lo visto se encuentra en su medio al describir escenas a las
que pronto -por repetidas- el lector se acostumbra. Hay un gusto en estas situaciones no privativo del soldado. Quien lea la descripción de la
muerte de Felipe II, escrita por Fray José de Sigüenza, comprenderá que
el entusiasmo por lo macabro es síntoma colectivo.
En la vida de Pasamonte se comenta el asesinato de la posadera efectuado
por el marido, quien, después de darle varias puñaladas, regresa a la casa
pues se ha olvidado de arrancarle, al cadáver, unas arracadas "que vallan
veinte ducados". Después huye. El médico le dice al soldado: "Señor Pasamonte, por la herida de las tripas de aquella mujer le han salido un pañizuelo de gusanos gordos y rojos". A lo cual él responde: "Señor, que no
son sino dragones de la muerte que ella quería darme a mí". El cambio
de una realidad alterada o deformada no satisface y se desea la intervención
de un mundo mítico que la complete. En cuanto a Miguel de Castro, empieza su vida diciendo que su madre está enterrada -"Según dicen los doctores"- con dos criaturas en el cuerpo.
Es claro que quienes así piensan y actúan están sumergidos en un ámbito
de magia y encantamiento, preludio de los torturados seres que deambulan
por la escena trágica de Lope, Tirso y Calderón. Los soldados, para distraer
sus ocios en el mar, hablan por ejemplo de que la isla de Lampedusa está
encantada. Son seres para los que el milagro se hace presente con frecuencia.
¿ Qué importa que un día antes hayan destrozado a mujeres indefensas en
tierras griegas tomadas por el turco? Comentan con piadosa unción que a
la Virgen habrá que llevarle una ofrenda que consiste en bizcochos, queso,
• aceite, tocino, vino y dinero: "Toda esta limosna, tan grande, no consiente
la imagen que la tome ningún bajel de cualquier nación, salvo las galeras
de Malta, que la llevan a la iglesia de la Anunciada de Trapaní, si otro lo
toma, no puede salir del puerto". Estos soldados, en medio de la inconsciencia en la que viven, gozan la vida de una manera brutal y paradójica no
obstante la miseria, las adversidades climatéricas, los dolores físicos debidos
a la enfermedad o a las heridas. Por lo general son hombres sencillos en lo
individual, pero complejos e ininteligibles desde un punto de vista histórico.
Quien lea las memorias de esta gente se dará cuenta, como ya advertimos,
de la ingerencia del más allá en los acontecimientos cotidianos. Bastará el
ejemplo que nos ofrece Pasamonte (torturado, el más, por la idea de una

,

283

�permanente persecución) para ilustrar esta modalidad del esp'iritu: "Un día
de la semana de Albis, a la noche, yo estaba en mi cama rezando, creyendo
me había de morir entonces, y bajó aquella buena mujer con su marido, y
el marido traía una candela en un candelero encendido. Ella entró delante
y el marido se paró en mi cabecera. Ella me preguntó cómo estaba y yo
le dije que mejor, y en este ins¼Ulte comenzaron a dar vueltas tantos demonios unos tras otros, en hábitos de frailecicos de San Francisco, como muchachos de ocho o doce años y de quince el mayor, y tantos que se hinchó
la cámara. Yo, espantado, le dij~: ' ¡ Oh, qué bien acompañada viene, señora Catalina!', y ella me respondió: 'Bien, por cierto, que vengo con
marido'. Y estando mirando el maldito espectáculo, vi otros frailes de diferentes regiones dalle vueltas alrededor, y éstos no eran muchachos, sino
como hombres grandes, y de la religión de Santo Domingo no vi ninguno.
Y entonces volví la cara a la pared, llorando mis ojos; y tornando a mirar
la mala mujer, vide un demonio en hábito de clérigo y sin cuello, que daba
grandes saltos el derredor della con mucha alegría. Juzgue Dios y vuestras
reverencias el caso, que yo no me atrevo a decir nada ni quiero, sino que
digo que no fue sueño, sino que lo vide con estos ojos corporales. El marido
no sé si veía nada. Dijéronme si quería algo. Yo dije que no, y ansí en
aquel instante una multitud de demonios de aquellos se hundió hacia la
mano izquierda y dos otros, que estaban encima de otros (que no cabían en
la cámara) se hundieron al rincón de la mano derecha". Páginas como ésta,
cercana, la más, a una pintura de Breughel o de Bosco, llenan de fantasmagórica vivacidad el libro. Los últimos capítulos presentan el espectáculo de
una mente alucinada y enferma; no son sino las letanías u oraciones que el
soldado escribe para alejar de sí a los "malos ángeles". Vive Pasamonte asaltado por la idea de que los .daños llegan a los católicos porque se privan
de la comunión; de que son víctimas de sus propios pecados. Por ello reniega del demonio y a todas horas se santigua. Tal actitud lo enardece y
sería capaz de dar la vida por el triunfo de sus más íntimas creencias.
Por lo demás una especie de apatía, de conformismo, empieza a adueñarse ele la mentalidad de la época. "Bien venga el mal si viene solo" grita
Pasarnonte. Sus lamentos nos remiten a estados de ánimo poco o nada favorables al goce de la vida. El hambre, el frío del inviemo,. un dolor de
muelas atroz, la prisión o el cautiverio lo ameritan, sí, pero la fortaleza
moral apuntada en un Hemán Cortés ya no existe. De hecho se soporta al
mundo y se superan las adversidades, pero Pasarnonte no tiene el ingenio
de un Lazarillo de Tormes ni la alegría o el vigor de una Teresa de Jesús.
La sensibilidad, encallecida, se r~signa a la mala fortuna aunque físicamente
el hombre es tan recio que puede, en dos meses enteros, no comer "otra cosa

284

sino un panecico y bien pequeño, y una taza de vino que me daba en Santiago, mañana y tarde". En parte por el hambre y la debilidad corporal,
en parte por la imaginación, desenfrenada y loca, cualquier acontecimiento
se llena de signos misteriosos y fecundos. Es fácil entender que, legales he,.
rederos de mentes como ésta, Don Quijote o Segismundo se debatan entre
el sueño y la vigilia, la realidad y la realidad inventada por la fantasía. Existen también escenas que, por ser prefijadas, resultan imposibles de calificar
como no sea dentro de una atmósfera de hechizo. Estando un grupo de
soldados españoles de paso por Francia, reciben del correo la noticia del
asesinato del rey, Enrique IV, varios días antes de que el suceso aconteciera. Otras hay rodeadas de misterio: Miguel de Castro encuentra a un
perro al bajar por una escalera. Con la espada lo traspasa y toca la pared
pues el bulto ha desaparecido. Tales escenas menudean con otras que pa~
recen estar arrancadas de la novela picaresca, todo lo cual hace de estos libros verdaderos documentos de entretenimiento y sorpresa. Don Diego Duque de Estrada explica lo que ocurre en el interior de las iglesias a las que
"concurrían mujeres de la vida penosa a gastar lo que con tan ~enosa vida
ganaban; allí se descartan hombres de palabra; se amenaza a muerte. se
dan pólizas de vida al quitar; se cuentan hazañas nunca oídas ni aún hechas se mata en creencia y se da vida en fiado; finalmente, aquí tiene el demoni~
fragua y ministros y posesión dentro de sagrado".
El amor se toma generalmente como una anécdota más, entre las muchas
que ofrece la vida. El soldado, como el pícaro, está demasiado ligado al
azar para_Jue logr~ encaden:irse ~ las redes de un vínculo no siempre fácil.
~aptos, nn~ afect:J.vas, conv1venc1as fortuitas, duelos de honor, escenas erót:J.cas desproVIStas de pudor, licenciosas costumbres en casas de cita, acuciosos
~el~tos con _putas y, con_ -~onjas hacen de esta literatura algo vibrante y
agd. D~n D1~go, ~egun dr3nnos, mata a su "hermana y mujer" y después de
una eX1Stenc1a agitada, en la que recorre Italia y Francia repetidas veces
se_ en~ora de Doña Francisca y abandona, por ella, a su mujer y a su~
seis hi3os. Como en la mejor comedia de Tirso de Molina la protagonista
vestida de hombre, escapa con el soldado para huír del 'amante cornudo'
íntimo amigo de don Diego. Miguel de Castro, el menos literario y el má~
feroz de todos, envenena a Virginia por piedad, es decir, para que no sufra
más el tormento al que la han sometido después de que Miguel ha matado
-en defensa personal- al padre y al hermano de la italiana. Más adelante
conoce a w1a prostituta por 1a que padece infinitos males pues se enamora
p~r~damente de ella. Con los "sentidos privados de la razón" este ser prirmtivo nos cuenta el dolor amoroso, mismo que lo impulsa a escribir versos
y sonetos. La imprudencia lo lleva a desobedecer al capitán del cual es

285

I

�criado; a faltar a la palabra prometida porque "¿ qué razón o qué prudencia
puede tener un hombre de aquesta suerte y privado de ella"? El capitán le
dice que parece encantado y en efecto pues "ni era señor de mí, y no podía,
aunque contra mi voluntad, dejar de darle disgustos". Pero este amor macerado y terrible es la excepción. Lo que existe es la aventura fácil y el pronto
olvido, sin que ello excluya celos, desilusiones y la desconfianza que conduce a la agresividad cuya máxima etapa es el asesinato. En estos documentos
se habla del sexo o de sus relaciones con desenvoltura, con un descaro inusitado si reconocemos que el tema -fuera de La Celestina- es siempre
prohibido tanto en la literatura como en la vida. Esta desfachatez, este
cinismo que a veces se presentan se deben, por una parte, a la índole social
del personaje mismo; por la otra, a la vecindad con Italia, donde acontecen
generalmente estos sucesos. Tenemos la impresión de que el sobrio carácter
español se expande y cobra espontaneidad en la medida en que incrementa
sus relaciones con los italianos, seres libérrimos, optimistas, sensuales, frívolos
y poco, o nada, religiosos. El sexo no se encubre: al contrario, se disfruta
sin delicadeza, con la brutalidad propia de quien no conoce el refinamiento
ni el lujo.
Por todo lo dicho anteriormente es lógico deducir que el gran problema
-para un historiador que enfocara estas narraciones como parte _d e una
historia de los sentimientos- es la carencia de los mismos si por ellos entendemos la más elemental forma de sensibilidad. Este soldado que narra,
o no abriga el sentimiento, o lo expresa torpemente, o lo excluye al escribir.
A Pasamonte ya le pueden romper varios palos en la cabeza, que sigue tan
campante. Fuera de unas cuantas excepciones no hay amor, ni hay manifestaciones de dolor; tampoco hay piedad, temor o alegría. Como es natural
la insensibilidad se refleja en cada acto -aún el más insignificante- de la
vida. Tal humanidad (estos soldados que llevan el germen del desengaño
barroco) infestará la vida y el arte del siglo XVII y es lógico que en Lope o
en Tirso las mayores crueldades se cometan sin que un solo signo de misericordia acompañe a la acción. Susceptible pero no sensible, este hombre se
rodeará de un caos íntimo que lo llevará a un petpetuo asombro, a una
perplejidad permanente, como es el caso de los personajes dramáticos que
ofrece la escena de Calderón.
Pero ¿a dónde conducen estos minuciosos relatos de los hombres de armas?·
¿A dónde este mundo de aventura, de pasmo, de admirable osadía? Ya lo
dijimos al principio: al ascetismo, a la retirada vida del anonimato o de la
celda. Porque la "adversa estrella" -culpa, por lo general, del demonio, los
lleva de fracaso en fracaso hasta que, cansados de su ser (que implica fanfarronería, orgullo, lascivia, ira y codicia) reconocen, como don Diego Duque

286

de Estrada que " ¡ Cuán desengañados v1vunos los mortales en esta vida!
¡ Qué falaz es el tiempo, qué vanas las esperanzas y qué frágil la confianza
a donde funda un hombre su descanso!"
Estamos ya a leguas de distancia del ambiente de La Celestina y del Renacimiento; de esa actitud que hace del hombre un ser nacido para el placer
de los sentidos. Y es que no sólo los signos de la realidad se trasmutan sino
que, al lograrlo, el ser humano se empecina en vivir la nueva realidad y
desplaza, poco a poco, los signos de la realidad exterior. Este juego, en
parte mental, en parte imaginativo, será el marco propicio para el hombre
barroco quien -contrariamente al romántico- deja, por esta diversión, el
dramático ángulo de los sentimientos. Ya en seres tan primitivos como estos
soldados y en especial algunos, como Pasamonte o Miguel de Castro, podemos sorprender la química espiritual a la que están expuestos. Ya vimos
que los gusanos que salen de las heridas de la muerta son, para el narrador,
dragones que habrán de perseguirlo por ese mar de confusión y desengaño
que es la vida. Lo que va de gusano a dragón es la misma distancia que
lleva de la realidad a la realidad barroca. Este hombre necesita forzosamente crear un mundo más allá de sí mismo porque la ambición de la
Conquista lo ha desilusionado. ¿Qué esperar, entonces, de mentalidades superiores, del llamado ingenio de la época? ¿Cómo asombrarse ante un licenciado que se creía de vidrio o de unos perros que hablan? ¿ Cómo de un
diablo cojo encerrado en un redoma o de un caballero que se lanza contra
los molinos de viento de la Mancha al confundirlos con gigantes?
El desconcierto vital se ha sembrado. Un Imperio próximo a derrumbarse
oscila sobre las cabezas y las hace irradiar rencor y genio, ira y esplendor
artístico. Todo será gris y sombrío y nada habrá de quedar de la fortaleza
de los místicos o de las grandes hazañas de Cortés, como no sea el recuerdo.
Pero aún hay, en la literatura, el esfuerzo de creer en el engaño de un
mundo de armonía. Se trata de un escritor cuyo vicio supremo es la virtud; cuyo pecado es la gran altura de su espíritu. Y este paso -que da Cervantes en las Novelas ejemplares- será el último que dé el Renacimiento
antes de llegar al esplendor artístico barroco.

287

�APROXIMACIONES A UNAMUNO
DARDO CÚNEO
Buenos Aires.

DosTOYEUSQUI
¿ QuÉ APORTACIÓN -vibración, reflejo, coincidencia- le ha acercado a este
Unamuno de la universalidad española la hermandad provista por le~turas insistentes de un ruso que, en las contradicciones de su enorme país y en el
amor a su pueblo, compuso una unitaria -absoluta- visión de profecía? Es
en sus comentarios de 1933 -preavisos de guerra civil en campos de toda
España-, en los que Unamuno apela a Dostoyeusqui (con tal ortografía
escribe su nombre) ; y por uno de esos comentarios sabemos que el Diario
de un escritor era para él libro de reelecturas; y lo llama profeta. Dostoyeusqui, profeta. Mas advirtámonos ya que un profeta para Unamuno no es
quien formula anticipaciones; no es el agorero que se empeña en predecir lo
que habrá de ocurrirnos por suponerse tocado de una suerte de poder de
adivinación; ni es un diseñador de futuros. Es algo distinto y es mucho más:
vendría a ser - digamos- quien posee -o ejerce- el sentido en curso entre
los días presentes, desentrañando de ellos lo que permanece y trasciende; es
decir, quien sabe tratar a lo que viene quedando, sedimentándose, para
de esa manera saber asentar -y explicar- al hombre en su calidad de
aspirante de perduración. Y aunque Unamuno no haya sido demasiado explícito para caracterizar al profeta en su quehacer dialéctico, podemos seguir
suponiendo que su ocupación se desplaza entre estas dos ilimitadas alternativas: tradición y eternidad. El profeta -poeta- expresa -y esa sería su
misión- a esa tendencia de eternidad desde su vertiente propia, es decir,
desde la tradición de su pueblo -pueblo que, como tal, anhela ser eterno
y que por anhelarlo rehace, trabaja, todos los días su tradición incorporándole los significados vivificantes de sus nuevos pasos. Con los materiales de

289
H

�su pueblo ruso trabajó Dostoyeusqui. Uno de ellos: la lengua, la lengua nacional, popular. Ahí estaba Unamuno esperándolo. En el Diario de un escritor, Dostoyeusqui: "La lengua es, sin duda, la forma, el cuerpo, la envoltura
del pensamiento". Unamuno, completando: "yo digo que la lengua es el
pensamiento mismo". Luego, este acuerdo. Dostoyeusqui: " ...pensamos, en
todo caso, por la fuerza elemental de esa lengua en que hemos escogido
pensar". La lengua: creadora. ¿No centra, por lo tanto, la vida toda del
pueblo? U namuno: "La lengua encierra toda la tradición de un pueblo,
incluso las contradicciones de esa tradición, toda su religión y toda su mitología". Ya reconoce -y avisa- este enlace decisivo: lengua y religión. "La
lengua nacional, la lengua patria, la lengua popular, esto es, laica -hay que
repetir a cada paso que laico no quiere decir sino popular-, es la substancia
de la tradición popular, de la religión popular''. Es decir: ¿religión popular
española derivada, creada, o recreada, por la lengua nacional española? Por
aquí también, anda Dostoyeusqui. Sí, religión popular, religión nacional. En
Rusia. En España. Anotemos, primero, las afinidades en los destinos --conflictos- nacionales de Rusia y España, afinidades a las que Salvador de
Madariaga vinculó, directamente, a Dostoyeusqui y a Unamuno. "Su conflicto eterno entre la fe y la razón -dice Madariaga de Unamuno en sus
Semblanzas literarias contemporáneas-, entre la vida y el pensamiento, el
espíritu y el intelecto, el cielo y la civilización, es el conflicto de la misma
España. País frontera --como Rusia-, en el que Oriente y Occidente
mezclan sus aguas espirituales, España vacila sin reposo entre dos filosofías
de la vida. En Rusia, este conflicto emerge en la literatura durante el siglo
XIX cuando Dostoyeusqui y Tolstoy representan la tendencia oriental y Turguenev se hace abogado de Occidente. En España, país menos consciente de
sí mismo, y en el que, además, la mezcla de Oriente y Occidente es mucho
más íntima por haber hallado ambos un solvente común en la civilización
latina, el conflicto es menos claro, menos en la superficie. Hoy, Ortega y
Gasset es nuestro Turguenev; no sin vacilaciones Unamuno es nuestro Dostoyeusqui, pero pen@samente penetrado de la fuerza del ideal contrario".
Aquí termina Madariaga la anotación sobre la afinidad entre Rusia y
España. Ahora, volvemos a la certidumbre de la religión nacional, popular,
fraguada en las fraguas de la lengua del pueblo. A partir de la tradición
nacional, necesariamente expansiva, y en el curso de Ía lealtad popular hacia
ella, lo que ya va suponiendo -y componiendo- una voluntad de absolutismo, se llega a la religión nacional, al culto y a la Iglesia nacionales. La
lengua, en que la oración se pronuncia hace nación, porque centra y transmite toda la vida espiritual que se ha acumulado en sus enormes y laboriosa.e;
venas; porque desde éstas se derrama a diario volviendo a crear y recrear
290

comunidad, pueblo y nacion en un ejercicio. de aspiraciones unitarias en
toro~ a, n:cesarios centros poderosos de fe; todo lo cual va dando vida a
Iglesia Uillca Y a Imperio en expansión.. . Mas este ya es trámite oriental•
más, i:uso que~ español, a pesar de las cargas de Oriente que aún tiene e~
deposito Espana. En España, la fe es, a la vez, fe y disidencia. En Rusia, no.

Darío
¿Salmista? Es Darío, precisamente Darlo, quien dirá, por Jo menos: "Lo
que parece claudicación es u_so de sabio procedimiento. y notad que entre
e~os poemas que parecen recitados de súbito, entre aplicaciones raras, consciente ve~olibrism~'. suelen brotar profundos y melodiosos sones de órgano
que _.habnan regoc11ado al Salmista. Esto es lo que más gustó en él: sus
efus1_ones, sus escapadas jaculatorias hacia Jo sagrado de la eternidad". Era,
precisa.mente, lo que Unamuno, a esas fechas, quería que se dijera de él de
su poesía: salmista.
'
Ese jui~io de D~río ocurría entre ya encendidos fuegos de polémica: aprestaba Dari~ ~~ articulo sobre Unamuno para La Nación, en el que iría fundad~ ese JUlCI~,. :uando algún malévolo -no sabemos quién, porque Valle
lnclan, que refmo el pecado, no hizo constar nombre de pecador- Je recordó
que el vasco salmantinado había dicho que debajo del sombrero se le veían
las plumas del indio. Desconcertó Darío al malévolo: no laboró rencor y el
artículo apar~ció -marzo del 909- con aquella generosidad; mas 'antes
de que el articulo llegara a conocimiento de Unamuno le llegaba un c ta
,
"Mi quen.do amigo: Ante todo para una alusión. Es con
a ar
q ue 1e decia:
una
pluma que me quito de debajo del sombrero con la que le escribo...". Por
entonces
personalmente y se dieron las manos. Unamuno exli , se, conocieron
.
p cana pu~li~e~te. -poco hay de privado en este hombre de grandes
dramas subJebvos, mtirnos- los sentidos de aquella alusión: "Con esta lengua que el, demonio nos ha dado a los hombres de letras, dije alguna vez...
que a ~ano se le veían las plumas - de indio- debajo del sombrero. . . Si
~e hubie~a dejado guiar -aquí comienza la explicación- por lo que de
el me recitaban los que decían admirarle más, no le hubiera leído nunca.
i ~ortun~ ~ande q~e le _conocí y descubrí al hombre, y éste me llevó al poeta. Al mdio, lo digo sm asomo de ironía, más bien con pleno acento de
reverencia, al in~o que temblaba con todo el ser, como el follaje de un árbol
az?~do por el ci~rzo, ante el misterio". Pero, ya existían en él -y seguirían
ex_istiendo- motivos de desentendimiento. El primero, la admiración del
criollo por ~arís. "Debo decirle - lo había escrito un año antes de que se
cerrara el siglo- que no acabo de comprender del todo esa atracción que
291

�sobre ustedes ejerce París, ni ese anhelo de que sea precisamente París y no
Londres, o Berün, o Viena, o Bruselas, o Estocolmo, o... Heidelberg, donde
los descubran". Unamuno le derriba, de paso, a Darío su santo: Verlaine,
"cuya grandeza apenas vislumbro". "Estoy volviendo a leer literatura francesa, que me ha sido siempre tan poco simpática -le escribe en el 902-;
y a pesar de mi empeño por gustarlo todo y comprenderlo todo, no me entra". "No puedo -agrega- con esos monos de Europa, ni con su literatura
tan clara, tan fácil, tan bien hecha, tan fría". Al París de Darío, opone su
solitaria Salamanca eterna; a la vida frívola de la metrópoli, su orden de batalla interior, su "¡ Adentro!" Carta del 900 le ha dicho a Darío: "En vez de
decirte, pues, ¡ adelante! o ¡ arriba!, me digo ¡ adentro! Me reconcentro para
irradiar; me recojo mejor para mejor darme a los demás" . Son los temas de
su próximo ensayo decisivo. ¿ Por qué se los comunica a Darío? "Porque me
los sugirió ahí, en Madrid, un estado de ánimo muy análogo al que usted
me describe como hallándose en él. Esta soledad hermosa es mi salvación".
Y recuerda que Darío le dijo: "Necesito cambiar de aire", a lo que le responde, incitando: "Pues, cambie de ellos, amigo Darío; pero créese, ante todo, su
aire interior".
La riña de Unamuno al Darío parisino y cosmopolita cursa varios años. Al
primer impacto -fue el año ant~ de cerrarse el siglo-, Rubén había procurado defensa en términos de explicación hasta respetuosa. "No sabe usted
-le dice a su impugnador- lo que yo he combatido el parisianismo de importación, que he tenido la mala suerte de causar en buena parte de la juventud
de América; y en el prólogo de las Prosas Profanas he dicho bien claro que
no puede tomarse como modelo y guía lo que en mí es producto de mi individualidad y de mi educación literaria''. Con respecto a París, había estas
razones que allí lo llevaban y retenían: "La innegable indigencia mental de
nuestra madre patria, nos ha hecho apartar los ojos de ella; no es culpa
nuestra". Tras explicaciones y disculpa, propósitos de amistad. "Podrá haber
diferencias entre usted y yo --lo dice en carta del 907-; pero jamás se
dirá que no reconozco en usted a una de las fuerzas mentales que existen hoy,
no en Europa, sino en el mundo". Y solicitaba pacto de comprensión de
esta especialísima manera: " .. .Y luego, yo soy uno de los pocos que han
visto en usted al poeta". Poeta. ¿ Qué más puede requerir, desear este Unamuno de este Darío? Darío, generoso niño grande, se lo volverá a decir en
el juicio del 909 "y que Unamuno aprovecha para apadrinar, en el 20, su
Teres&lt;i', con estas palabras: "Ciertamente, Unamuno es amigo de las paradojas -y yo he sido víctima de alguna de ellas-; pero es uno de los más
notables renovadores de ideas que haya hoy, y, como he dicho, según mi

modo de sentir, un poeta". Y con estas otras: "Es lo que él se considera:
escultor de nieblas y buscador de eternidades".
Unamuno seguirá riñendo. Su riña al modernismo 1 es riña casi siempre
directa a Darío. Este se ve envuelto, sin quererlo, en. ella; mas, de su parte
será para apresurar descargo, no para devolver o recomponer agresión. La
agresión no forma parte de la naturaleza de Darío así como en ella se
complacía la de Unamuno. Cuando Unamuno ha acosado a Francisco Grandmontagne por su M a/donada, Darío, en página que recogería en su España
contemporánea, sostuvo que el vasco salmantinado se condujo "con un desconocimiento que tenía por consecuencia una injusticia". ¿Cuál era el tema
de la agresión de Unamuno? El parisianismo de la literatura argentina. Darío
atrevió defensa de lo francés alegando que ello no molestaba lo regional;
"que mis Prosas Profanas, pongo por caso, no hacen ningún daño a la literatura científica de Ramos Mexia, o a la producción regional de J. V. González; ni las maravillosas Montañas del oro de nuestro gran Leopoldo Lugones
perturban la interesante labor criolla de Leguizamón". Darío seguía devolviendo explicaciones, disculpas y amistad. En esas mismas páginas de España
contemporánea refirió a la primera novela de Unamurto así: "Esa admirable
y fuerte Paz en la guerra". Y así de su autor: "Es un maestro de meditación,
un pensativo minero del silencio. Este es uno de los cerebros de España, y
una de sus voluntades. Lo que su paisano de Loyola, San Ignacio, enseñó
con sus Ejercicios a Maurice Barrés, él le ha aprendido en los ejercicios de
su alma, en la contemplación de la vida de su tierra honorable y ruda, con la
rudeza de lo natural y de lo primitivo incontaminado y sano" .
De tanto desacuerdo que Unamuno no ha perdido ocasión de remarcar y
de estas tentativas de aproximación -que no hacían sino advertir que existían
las distancias-, ¿ dedujéronse duelos personales? Unamuno ponía en sus opiniones toda su persona; su opinión era todo él, entero. Acaso, de su parte
justificaría al biógrafo chileno de Darío~ su compañero de París, quien hizo
suponer que la riña tuvo alguna expresión más que la epistolar. De parte
de Darío esto, sólo esto, según su biógrafo: "Frecuentaba sobre todo a los
escritores nuevos, quienes lo acogieron fraternalmente, con excepción tal vez
de Unamuno, agriado ya de antifrancesismo".
Ortega

Guillermo de Torre recontó las diferencias. Lo hizo en La aventura y el
orden, libro bien poblado de noticias y agudezas. En el 904, Ortega escribe
' DARDO CúNEO, Sarmiento y Unamuno; capítulo sobre Modernismo, pp. 152-164,
tercera edición, 1963, Buenos Aires, "Pleamar''.

292
293

�•
cartas de desacuerdo que Unamuno recoge y contesta en su ensayo Alma de
jóvenes. Ortega sostenía que todo era de esperarlo de la labor de un centenar de medianos talentos, pues malo es ponerlo todo en la espera del genio.
"Si fuéramos Francia, otra cosa hablaríamos". En España urge tenacidad y
honradez. De ahí que se crea obligado a confesarse frente a Unamuno: "pero
le he de confesar que ese misticismo español clásico, que en su ideario aparece de cuando en cuando, no me convence; me parece una cosa como musgo,
que tapiza poco a poco las almas un poco solitarias como la de usted, excesivamente íntimas ( no se indigne), y preocupadas del bien y del alma por
vicio intelectualista". Por su parte, se promete trabajar sobre los hbros nueve
y diez horas diarias. Unamuno no rechaza -le responde- los libros, pero
mucho prefiere, también, voces vivas de pueblo. No descarta el genio y admite
que es un método esa anhelosa inquietud que lo espera. Los tonos cordiales
de cartas y respuestas no aproximarían, sin embargo, al que se acerca a los
cuarenta años y al que acaba de sobrepasar los veinte. Ortega se encamina
hacia el ensayo de rigor objetivo sin destruir la luz que aporta la subjetividad.
Unamuno se complace en dar paso franco a sus poderosas energías subjetivas,
sin preocupación alguna de objetividad. Ortega desconfía del genio y pide
milicia ordenada de talentos. Unarnuno no renuncia de aquél y desconfía
de toda medianía. Racional, Ortega. Pasional, Unamuno. Ortega se va a
Europa. Unamuno se llena de España. Unamuno escribe, en el ensayo Sobre
europeización: "Los papanatas que están bajo la fascinación de los europeos".
Ortega --es en el 909- recibe el reto: "Yo soy plenamente, íntegramente,
uno de esos papanatas". La palabra Europa es su propia palabra desde que
comenzó a escribir. Y agrega: "En esta palabra comienzan y acaban para
mí todos los dolores de España". Y devuelve el reto con esta calificación :
"Miguel de Unamuno, energúmeno español". Disparo a quemarropa. Ninguna cortesía para quien sabe no ejercerla. Se sellaron así las distancias.
Ortega lleva a todas partes sus diferencias. Se las trajo a Argentina, en su
primer visita, en el 16. Alberto Palcos nos ha dado testimonio de ello. Hablándole a Ortega sobre Sarmiento, Palcos se aproxima al tema: •
-Cuenta España, actualmente, con quien se parece mucho a nuestro Sarmiento.
Como desentendido Ortega:
-¿Quién?
-Unamuno.
-Pero Sarmiento -le respondió inmediatamente Ortega- observa mayor
lealtad a las ideas.
Lo que no era tan exacto, precisamente.
La expresión de Ortega descubría su cultivada desamistad. Y las pendientes,

294

dec-isivas diferencias. Keyserling las puntualizó: Unamuno, un español, un
español auténtico, eterno, mucho español; Ortega: un buen europeo, y además uno de los mejores. ( Ser buen europeo -deduzcamos- significa participar del culto, o lealtad, hacia las ideas; ser español, buen español, mucho
español consiste en usarlas, consumirlas, haciéndolas sangres, tal como Unamuno y como. . . Sarmiento) . En la propia revista de Ortega -año II,
número XVI-, Giménez Caballero ocupándose de afectar con un punzante
brulote la memoria ---convencional- de don Juan Valera, provee de estas
distinciones: "Del modo que al final de la línea Costa está U namuno, con
sus aires de iberos, de santones, de profetas en desierto, al fin de la línea
Valera está Ortega, con sus preocupaciones europeas, de cultura refinada,
de modales de organización y de categorías".
Subsistentes, imborrables las diferencias; no así la enemistad. Ortega dio
noticia de la pausa final: "Unamuno, de quien había vivido unos veinte
años distante, se aproximó a mí en los postreros días de su vida, y hasta
poco antes de la guerra civil y de su muerte, recalaba la prima noche en
la tertulia de la Revista de Occidente, con su cuerpo prócer, ya muy combado, como un arco próximo a disparar su última flecha".
Creer y descreer, 1.

Ocupábase Jean Cassou en preparar la edición de L'Agonie du Christianisme ' (primero apareció en francés, en la serie Christianisme publicada bajo
la dirección del P. L. Couchoud, Edición Rieder París 1925) cuando se
'
,
'
acercó a Paul Claudel en solicitud de un prólogo. Claudel respondió:
-No prologaré a un herético.
Era la respuesta del ortodoxo. En nombre de la Iglesia no se prologará
a Unamuno. En nombre de ella, no podrá incurrirse, tampoco, en interesado
epílogo. Imposible llevárselo tras algunas idas y venidas razonadas con sorpresa de asalto, hacia confesionario. Unamuno se confiesa a solas, o en la
plaza. Nadie se lo puede llevar. Unamuno sigue llevándose a sí mismo, con
su propia fe, su propia herejía, su propio -y mism~, grito de creyente y de
hereje.
El es aventura religiosa en días y ambientes en que la religión es una forma
de relación, no un trabajo personal, íntimo. El es militante del convencimiento en días y ambientes en que la religión despliega violencias militantes.
Acerquémonos, ahora, a unas posibles claves a través de Jacinto Grau. "Lo
más hondo de su tragedia, que todavía no ha advertido nadie - advierte
Grau-, fue la incapacidad para la fe". ¿ Era suya, propia, esa incapacidad
para la fe? Estaba conformado para ser un creyente, un gran creyente. Grau
295

�ayuda a comprender: "Su imposibilidad de ser místico, teniendo una fuerte
naturaleza de tal". Sólo puede sabérselo paradójico a distancia, en borrosa
impresión de lejanía; acercándosele, la paradoja se desvanece. Grau ayuda,
ahora, a liberar a Unamuno de esas impresiones que lo mienten. "Unamuno
--dice- se es&lt;;apa siempre, por la condición de su naturaleza, de todo sistema.
No hay en él paradoja. Las paradojas de Unamuno no están más que en
el espejismo de los que lo leen". Agrego: de los que lo leen a distancia.
Suprimida la distancia quedan los elementos ciertos de una verdad que habita a un lado y al otro lado, y no tanto alternativamente como en un mismo
turno sin orden, sin lógica. Donde la distancia termina, termina la paradoja;
donde termina la sorpresa y la apariencia, comienza la tragedia. Vuelvo
a los apuntes de Grau y transcribo: "Unamuno es más trágico que sus antecesores en agonía cristiana" (Tragedia sin coro). Sigo transcribiendo: "Siempre al desnudo y siempre quemándose ante las cosas, sin un momento de calma, entre un mundo la mayor parte del cual se resiste a arder" (Tema de
la tragedia: a su lado no quieren creer).
Creer y descreer, 2.

No hay un Unamuno que cree y al lado un Unamuno que descree. No
se lo sorprenderá en varias y simultáneas placas; menos posible será la empresa, el imposible inventario (a U namuno no hay manera de inventariarlo) ,
de recontar las fuerzas del Unamuno que cree para medirlas con las del que
descree, y evidenciar (Unamuno no quiere evidencias, no se presta a ellas,
de ellas huye) que las primeras eran superiores a las segundas. Decir -imaginar- un Unamuno del partido A y a su lado, a su frente, otro Unamuno
del partido B, y que el partidario de aquel partido A vence, o silencia, en él,
al partidario de este otro partido B, es desconocer, de entrada, la verdad
que aporta el trato y amistad de Unamuno: que Unamuno es solo uno,
entero, que no se fracciona para creer a una hora y descreer a otra, sino
que, lejos de desdoblamientos, sin funcionar a horarios, era un mismo Unamuno el que a un tiempo creía y descreía.
Paréntesis para anotar las tristezas de quien separa esos términos: (En
días de la guerra de España, le correspondió a José Bergamín, por quien
lo sé la misión de llevarle al descreído Presidente Azaña una cuota de
' y para poner ese alimento al alcance de aquel espíritu que se turaliento,
baba sólo descreyendo, procuró hablarle de las luchas del soldado del pueblo en los frentes que recién había visitado, diciéndole: Esa es epopeya,
Presidente". A lo que el Presidente Azaña -el no creyente, el que había
puesto en él fin al diálogo, al duelo entre el ejercicio de creer y el de descreer,

296

respondió con voz de consumida esperanza: "Epopeya la ve usted, que es
poeta. Pero, no yo. Yo estoy en el intestino de la epopeya y sólo veo la
porquería". Se cierra el paréntesis) .
Unamuno es siempre cuenta abierta. Ejemplo: Cristianismo es palabra
que, en verdad, no le gusta del todo: es palabra que en nuestro idioma se
cierra sobre sí, que finaliza en ese ismo que actúa como categórica fron;era
terminal. Cristiandad es, en cambio, palabra que queda abierta; queda su d
final sin compañía, como tenso arco tendido para mantener pendiente su
intención, inacabables sus sentidos. Más: para el ejercicio de creer, Unamuno se encarga de elaborar -síntesis del acto constante de creer y descreer- su desasosegada fe, su propia fe, a su exclusiva cuenta, sin acatamientos, en acto de creador de plenas autonomías. Dios es su Dios• Cristo
es su Cristo. Su fe no pacta con nada: ni con letra muerta ni co~ fraile
'
vivo. El escribe la letra; el hace de pastor. Su fe es él. Cuando llama a
Cristo es ~ara que le acompañe, para hacer juntos campaña, para hacer
guerra conJunta, y en campaña y guerra adueñarse de Cristo y a ese Cristo
ofrecerse. Le dice al Cristo de Velázquez, en jubilosa congoja:

.

¡ Y tú, Cristo que sueñas, sueño mío,
deja que mi alma, dormida en tus brazos,
venza la vida soñándose Tú!

No se ha visto -semidios provocativo-- quien supiera pecar más golosamente de soberbia. Con la misma soberbia que elabora su fe, la desgarra.
Creer y descreer es un mismo ejercicio de soberbia; es el mismo pecado.
Y es su oficio. Gran pecador.

Dios está aquí.
A Dios lo llevamos con nosotros. Cuando lo negamos nos hace incluso
señas de entendimiento y confianza que nos siguen uniendo a él. Así 1~
ocurre a Avito Carrascal, de Amor y Pedagogía, el pedagogo de su propio
hijo, cuando éste le sorprende con la sorpresa de una respuesta demasiado
esperada. " ¡ Gracias a Dios, hijo, gracias a Dios!", sólo atina a contestarle
Avito a ese hijo, su ere.ación pedagógica, "mientras al demonio familiar que
le susurra: "¿A Dios, Avito?, ¿a Dios? Caíste, caíste y seguirás cayendo",
le contesta en su interior: "¡ Cállate, tonto!"

Le había ocurrido a Avito Carrascal lo que le ocurrió - muy español
esencial- al miliciano ateo de la guerra del año 36 que, estando de guardia
en un camino, debía requerir a quienes conducían automóviles los papeles

297

�que los identificaban, y habiendo sido ya a varios a quienes, después de examinarles esos papeles, los había despedido con estas palabras: "Salud, camarada", respondiéndoles ellos con el convencional "Adiós", despertó en él
la insistencia de este saludo una violenta cólera ideológica. "¡ Adiós, no,
que estamos en la República Social!" Y así fue amonestando a los conductores y despidiéndolos con su "Salud, camarada", sin conseguir, por ello,
recibir el saludo innovado. "Al próximo que me conteste Adiós, se dijo, le
quemo los neumáticos a balazos". Y ocurrió que el próximo le dio al despedirse el saludo innovado: "Salud, camarada"; y al miliciano ateo se le desprendieron, desde adentro -guiño del negado- estas palabras: "¡ Gracias a
Dios!"
Buho.

Cuando Enrique González Martínez (en pacto con la reminiscencia de
Verlaine: Prens l'eloquence et ters-lui son cou) hace de su soneto Córtale
el cuello al cisne el pregón que prevé la liquidación del ~odernismo -que,
de origen latinoamericano, tendría liquidador de tal origen, también-, acude
al enfrentamiento de un término zoológico contrario para apresurar así el
retmplazo de aquél. Y elige al buho. Buho versus Cisne. Buho: sabiduría.
Pedro Salinas incurrió en comentario de este enfrentamiento de símbolos,
remarcando en el ave de la proposición del mexicano esta seña, entre otras:
"mirada profunda y desdeñosa de lo superficial".
Unamuno que no había adoptado en ningún momento al cisne, no tiene
por qué aceptarle reemplazante forzándose a elección. Pero hace al caso, sin
esfuerzo alguno y tangencialmente con respecto a su abusivo encono antimodernista, recordar que su propio rostro facilitó, en varias, reiteradas ocasiones, la labor de dibujantes y caricaturistas -Bagaría, el primero- que coincidieron en presentarlo en aproximación de buho.
Muy de cerca.

Hemos escuchado un Un?J]lunO en inmediatas vecindades de labios de
Don Federico de Onís. Onís puso en la tribuna, junto a él, delante de él
y delante nuestro -entre él y nosotros-- la temblorosa imagen compleja,
gigante y ardiente de su profesor de griego en lejanas mañanas salmantinas.
El profesor dictaba clase a primera hora, entre terrestres nubes de frío castellano; tenía su propio método para vencer la baja temperatura y presentarse ante sus alumnos sin excesivo arropamiento, sin temblor exterior: se
298

duchaba con agua fría y antes de secarse se estregaba el cuerpo con una raqueta de las que se usan para las caballerías. Aquello le quitaba el frío por
el resto del día. En clase, ninguna gramática. Profesor sin plan, sin método. Se leía a un griego y leyéndolo se desvanecía el misterio del idioma.
Gramática, nunca. Ninguna palabra se le ocurría más horrible que ésta:
pluscuamperfecto. Finalizada la clase, al despacho de rector. Ahí escribía.
Ahí, escribió su correspondencia, es decir su obra.
Dijo Don Federico de Onís con acento de rústico castellano y vitalidad
de profesor yanqui.
La presencia de Onís suscitó el debate en torno de los usos que hará el
escritor de los materiales literarios. Oní,s sostuvo: no será posible la universalidad de una literatura sin haber elaborado y reelaborado materiales propios. Lo propio lleva a la universalidad, no lo postizo, no lo arrendado.
Poesía y política en
ordenada caligrafía.

La pasión que ordenó el oficio de dos artesanos de la imprenta ha hecho
posible que tengamos en este momento, en nuestras manos, los originales del
Románcero del Destierro. En 1928, los hermanos Araujo editaron -hasta
ahora única edición- este segundo libro de poemas que Unamuno compone
en el destierro. Los originales quedaron a la custodia de ellos. Hoy, buscamos en sus carillas esa comunicación que habilita - más allá de las costas
tipográficas-- el conocimiento de una caligrafía. ¿ Se lo comprende a Unamuno a través de la suya? Unamuno es desborde, es tumulto, es rebelión.Su caligrafía, no; es regular, es pequeña, es ahorrativa (¿Tacañería, aquí?
En Cómo se hace una novela, esta confesión: "cierta inclinación a la avaricia me ha acompañado siempre") . No se limita en rasgos, pero el rasgo
no avanza y limita, sí, sus planes. No hay anarquía posible. Esta letra no
muestra un ardiente laboreo de creación, sino el rigor del copista medioeval.
El renglón no tiende a escalar la página, sino a descender; mas, no desciende como si una voluntad saliera al punto para contener la decisión de
descenso. Tomo del manojo de manuscritos la poesía que Unamuno dedica
a Valery (cuando va a su casa y no lo encuentr~, se la deja como tarjeta
de visita), y vuelvo hacia las páginas del prólogo. En él,- confesiones sobre
las relaciones que en su torno concerta el tema político, la política; y luego
de decirnos que la historia es política, ya que así la concibieron Tucídides y
Ranke, insiste en exclamar: "Actualidad, pues, y actualidad política. Y en
ella historia viva y en la historia poesía o sea creación". Tema de Unamuno desterrado: la política como historia y como poesía. En De Fuerte299

'

�/

ventura a París, se jacta de que "nadie ha hec!J.o en España más política
que él". En Cómo se hace una novela recoge un cons-ejo, o reproche, así:
"Existen desdichados que me aconsejan dejar la política. Lo que ellos, con
un gesto de fingido desdén, que no es más que miedo, miedo de eunucos o
de impotentes, llaman política y me aseguran que debería consagrarme a
mis cátedras, a mis estudios, a mis novelas, a mis poemas, a mi vida. No
quieren saber que mis cátedras, mis estudios, mis poemas son política".
Hacia fin de acto.

En m desesperación -española- quiso Unamuno saber -y sentirlo suyoel conflicto del hombre de nuestros días como el conflicto del hombre de
todos los tiempos. Unamuno huía, renegaba de la actualidad. En una de sus
últimas páginas escribió, como para pregón de guerra: "Odio a la Diosa Actualidad" (La enfatizaba con mayúsculas, como para odiarla más). Para él
no existe el hombre actual, el hombre de un solo tiempo. Sin embargo, el
hombre Unamuno que haciendo renuncia de la actualidad se consumía y
recreaba para lo eterno, que hubiera querido ver a sus manos urdiendo "los
telares de la eternidad", de que dijo Saavedra Fajardo; ese Unamuno que
huía de lo cotidiano desesperando con todas las antiguas fuerzas españolas,
resultaba ser un guión trágico de actualidades (de actualidades tan importantes
como que le eran vísperas de imposibles) . Y era, en verdad a un mismo
tiempo de delirio -de júbilo y congoja-, lo imposible eterno y lo insuficiente cotidiano. Era los dos tiempos. La actualidad y la eternidad, que,
en su lenguaje se leen, también, con estos otros signos: aquendidad y allendidad, y que se enlazan así : · "La eterna actualidad, la actual eternidad".
La actualidad se eterniza cuando se la sabe -y siente- a profundidad,
cuando a todo nos compromete y llega hasta los huesos.
"¡ Actualidad política!", grita en el prólogo de R omancero del destierro.
"La actualidad pol_ítica -explica- es eternidad histórica y por lo tanto
poesía. Y nada más actual que lo circunstancial cuando se lo siente en eternidad. Las obras más duraderas -se ha dicho mil veces- son las de circunstancia".
En sus últimos años, el ejercicio de desesperar lo entristecerá de toda
tristeza. Rastros firmes de esa angustia en Cómo se hace una novela, donde
se duele de la ausencia de nietos, que era advertirse de la ausencia de los
puentes naturales que salven sus sangres. ¿ Ni en la carne de posibles descendientes se congregarán los ecos de su tránsito? Los nietos vendrían, y,
por esos años que ya llegaron, en la Universidad salmantina ponen en piedra
300

su imagen que lo recordará antes de que comience a ser recuerdo. Dicen que
desde el día que inauguraron su estatua prefirió evitar los pasos que conducían hacia ella. No quería verse en piedra eterna el desesperado de eternidad. Una tarde de esos mismos años -1933: primeras crisis de la nueva
República-, en que ha salido a la calle a sorprender el aire cargado de
desazones, con las que escribir su comentario del día para la prensa madrileña, pone fin a su excursión disconfornústa envidiando a Nietzsche, que
"menos mal que murió sin saber que se moría, libre de la razón", y ordenándose: "A casa, a soñar", y encontrándose en la casa con la voz interrogadora -e_ternidad de la interrogación- del nieto: "Abuelito, ¿ por qué
no cae el cielo a la calle"? "Y recordé -escribía en el comentario del díalo que escribí antaño: Después que el lento sol tomó ya tierra, y sube al
cielo el páramo..." . Ese día, esa tarde, ese atardecer, el drama de la actualidad
se hace, en su comentario, drama eterno. La actualidad le eterniza el drama.
¡ Qué imposibilidad de lo eterno hay en ese "Odio a la Diosa Actualidad!"
Por esos días -lo contó Baroja-, los chicos, en la calle, le tiraban piedras.
Cada uno en su rincón . . .

Veinte años después de aquella fecha que dio sales bautismales a su generación -y fue, según noticia que Gómez de la Serna ha dado Gabriel
Ma~ra quien transformó a aquella fecha del siglo viejo en designa~ión diferencial, en nomenclatura de partida, en signo simbólico; y según Baroja
fue Azorín "El bautizador y casi inventor de esa generación"-· veinte años
después, Unamuno hace acusador recuento. "¿ Qué se ha hech~ de los que
hace veinte años partimos a la conquista de una patria?" Recuento exigente·
cifra desconsoladora al cabo del recuento. El desconsuelo abre esta pregunta:
Y agrega su respuesta: "¿Qué nos queda? Morir cada uno en su rincón".
En la impresión iba una profecía. Los del 98 morirán cada uno en su rincón
al~jados ~os unos de_ los otros, peregrinos desolados en la inconquistada pa~
tna, munendo de tristezas españolas, erguidos o arrodillados, muriendo a fechas fijas o inciertas, cada uno en su rincón. "Morir solos y sin patria ni
hermandad", anunció Unamuno. Solo en su rincón lejano, en aguas extranjeras, había muerto el primero, el adelantado, el que dispuso de mayor fuerza
para la meditación del tema común, España, y cuyo nombre se cubre con estas
letras enteramente dramáticas: Ganivet En su rincón, que no fue polémico
lo que suscitó que, a veces, no se le enrolara junto a los otros, al lado de lo;
que llevaban dedos y alma ardidos de tanto buscar significados; en su rincón,
ha muerto, año de 1930, Gabriel Miró. Miró tenía diez y nueve años el 98 ·
.
.,
'
su mcorporacion a mundo y letras se hace ese signo; y ese signo debió in301

�fluir para acercarlo al objeto de tanta inquietud y tanta angustia: su España. Y si otros la supieron en el curso de meditación y dijeron de ella en
términos de problema, su redescubrimiento tomó el cauee estético y se dirigió al paisaje: redescubre el dormido paisaje español, el secreto de la piedra,
el encantamiento del agua; acaso, sus mejores páginas hayan sido confiadas
al encantamiento del agua... En su rincón luminoso de Galicia -ya es el
año 36, que será año de muertes nacionales", encendido como un viejo cirio
que se ' desvanece sin ceder su entera llama, mito bohemio, como "fantasma
blanco, blanco", según Gerardo Diego, muere --0 entra en pactos encantados
con la muerte- Valle Inclán, el que más lejos llevó entre sus camaradas de destino generacionista la bautismal adhesión al modernismo: muerte de artista,
como turbada por los júbilos de un encuentro. En su rincón de · cárcel madrileña, muere Ramiro de Maeztu de muerte totalmente adversaria, entre
los iniciales estruendos de la guerra en que tenía participación, y en la que
de no ser muerto hubiera, seguramente, matado. Se mueren los del 98.
Preparemos el corazón como para plegaria, porque vamos a decir, ahora,
la muerte de Antonio Machado: muere en exilio, cuando la guerra, entre
estruendos crueles y por decisión extranjera, termina, y apenas la caravana
se ha alejado de la frontera española. Es hora esa en que ya ha muerto solo,
enteramente solo, en su delirio, en su ira, en su rincón, el realizador de la
profecía. Cada uno en su rincón.

Centenario.
Ya, por fortuna, se han alejado suficientemente los homenajes con que
se centenearizó a Unamuno. Como ocurría a su orden convencional, es decir,
desorden, en cuanto no hay orden sin espontaneidad, de ellos salió magullado el recuerdo. Se da como habitual que el culto conmemorativo sea el
encuentro de los que, por desacuerdos con la imaginación, ineptos para
crear la propia oportunidad, se socorren en el almanaque, en sus prestablecidos pretextos, y acuden, cuanto menos imaginativos más puntuales, a abrir
la mochila en la que llevan depositados, para las variadas y distintas invocaciones, la misma y regular cuota de lugares comunes que Flaubert hubiera
codiciado para su diccionario de la insuficiencia mental. Los industrializadores de aniversarios, decenarios, centenarios y sesquicentenarios han intentado apoderarse -rapto y violación a la luz del día, en uso de impunidad- ,
esta vez de Unarnuno como barberos, bachilleres y duques -y otros máslo habían hecho, según advirtió él, con el sepulcro de Quijote. No del todo
lo lograron. Unamuno terminará por escaparse siempre de la opresión de
los lugares comunes por más tesonero que sea el empeño en encerrarlo en
302

ellos: Unamuno se zafa; no hay manera alguna de apresarlo y menos a e$(!
bajo nivel, porque -elemental, estrictamente elemental- toda la vida pasión
'
'
sangres, carnes, huesos, contradicciones, paradojas, monólogos y conversaciones de Unamuno dan incesante batalla contra la tentativa de contener, reprimir, d~s~igurar, desnaturalizar a la aventura humana, sometiéndola, fijándola, clasificándola, encerrándola. "¡ Cómo no compartir el desdén de Unamuno por todas las formas de pereza espiritual!", se adelanta a decirnos
Ezequiel de Olaso desde Los nombres de Unamuno. Quien se deja llevar
por esa pereza, agrega, será "locuaz esclavo de todos los lugares comunes".
¿Entendido? No lo entienden. A otra cosa: Vuelvan al almanaque, ampárense en otros pretextos; no se metan con él.
En los días de estas abusivas conmemoraciones me he procurado personal
op~ración de recaptura de ese Unamuno en cuanto ocasionalmente. alcanzado,
lesionado, contuso : he tomado el pequeño libro de Ezequiel de O laso: me
he acompañado de él; lo leo y releo mientras me muevo hacia la ciudad en
el tren; mientras me demoro en un café; hago buena amistad con este libro.
En sus primeras páginas plantea el conflicto que significa el trato con Unamuno por parte de lector adolescente. Unamuno se nos ha entrado -a
Olaso, a mí, acaso a ti, lector- justamente en la adolescencia. Este es el
momento de su asalto, de su inicial turno sorpresivo. ¿Hay otro escritor
español -y los hubo como para hacer difícil la elección- que nos proveyera,
entonces, de mayor sensación de comodidad? Nuestro encuentro con Unamuno se hace en calle ancha, en plaza abierta y soleada. No nos consiente
nada su amistad; no nos facilita disculpas; es amistad con incitaciones exigentes;
no se descansa a su lado; no quiere pacto de deserción u ocultamiento•
incita, reiteradamente, a enraizarnos en el problema; nos lleva a tomar e~
nuestras manos su raíz y desde ahí a hacemos cargo, --carga a nuestra entera
costa- de las más desgarradoras angustias, de los más riesgosos júbilos. No
n~s consentirá suponer que la vida es una operación ya bien concertada y
dispuesta como la prosa de Ortega, encorsetada, con soutiens: no nos exculpará de nada; nos meterá entre los remolinos de las contradicciones esenciales que han atormentado -y salvado- a los dialécticos a los heterodoxos
'
'
a los hombres para quienes dos más dos no son siempre cuatro, tal como pudo
rectificar Dostoyevsky, su par. Y, sin embargo, al lado de quien no da cuartel,
y, en cambio, llama a guerra, es posible saberse cómodo, desenredado y armonizado. Esto viene desde lejos por quien dijo que venía a traer guerra,
no paz; y él mismo volvió a reenunciarlo así : sólo en la guerra hay paz,
sólo en la lucha sosiego. ¿Dejarse asaltar por él? ¿Delegarle el dominio
absoluto de su turno? El conflicto no queda, entonces, resuelto del todo,
pero el mismo Unamuno que insistirá en avasallamos nos tironeará, a la
303

�/

•
vez, para recordarnos que su misión es la de incitarnos a la difícil empresa
de que cada uno de nosotros sea uno mismo, de manera que quien nos asalta
nos quiere dueños de nosotros mismos, no satélite de él. Con lo que ya es
posible ir armando esta teoría para reelecturas de Unamuno: ante la fuerza
con que Unamuno, autor, arrolla al lector no hay otra suerte que darse,
pero, a la vez, arrollándolo como si la presencia y actuación de sus fuerzas
tuvieran por destino alertar, suscitar y movilizar las nuestras, como si sus
maneras de arrollar quisieran en él respuestas de igual intensidad de nuestra
parte. Con lo que no se diseña regular frontera divisoria entre autor y lector;
no se lo lee desde afuera de él o desde fuera nuestro; frente a las de Unamuno, autor, el lector de Unamuno, no cualquier lector, sino el suyo, carea
-prueba- los recursos y potencias de su espíritu, y concurre a fusión, y
la lectura les resultará, así, experiencia total, juego unánime, un intercambio
de sangres: con las suyas, Unamuno moviliza las del lector; con las propias,
el lector de Unamuno rehace el curso, la actualidad y la eternidad de las
de Unamuno. No se lee, evidentemente, a Unamuno porque sí; se lo lee
lidiando con él y asociándose con él, adueñándosele en la misma medida en
que nos provee la sensación de que él se adueña de nosotros. El lector lo
hace a él, lo seguirá haciendo, porque él quiso que no declináramos de hacernos nosotros por propia cuenta. Conflicto -y responsabilidad- de leerle.

¿ También de este otro nombre: El Pro-vocador? Este otro nombre alude al
que demanda en cada hombre su propia salida hacia su vocación; una vocación que no se inhiba a nada, que fuerce a sobrevivir. En este de El
Pro-vocador, Olaso suspende su ronda. ¿Suspende? Es que Ezequiel de Olaso
más allá de este libro, su primero, y tal como lo dispone la índole del que
viene, desde la adolescencia, haciendo trato con Unamuno, sigue recreándolo
para júbilo de sus propios conflictos, para alimento de experiencia. Que es
como saber que se salvará, en todo momento, de la parálisis espiritual de los
· lugares comunes, tan estrictamente distante de su lúcida juventud.

¿Y de nombrarle? Esta es la pista en que se desplaza Ezequiel de Olaso.

Ya viene sabiendo Olasco que Unamuno es innombrable, que no hay posibilidad de alojarlo en clasificación alguna, ni de calzarle rótulo cualquiera.
Es decir, no lo mide la palabra. La palabra será instrumento dramático, su
canal esclarecedor y recreador la tomará él como punto de referencia del
ejercicio del pensamiento como que "en un diccionario de Unamuno -lo
aclara Olaso-- pensar es .volver del objeto a que nos consigna la palabra y
quedarnos en ésta para pérforarla y por allí llegar al momento en que fue
creada"; pero que la palabra lo cura a él, no. La palabra puede crear; no
definir. Al crear, puede dar nombre. La creación, ¿ no es, al mismo tiempo,
nominación? Recreándonos a Unamuno, ¿no tenemos derecho a nominarlo?
Olaso lo recrea una y varias veces, y ensaya uno y otros nombres. Por
ejemplo: Aparecido, Opinante, Paradojista, Creyente, Inquietador, Suscitador. Cada uno de estos nombres tiene su comienzo de explicación; no los
trae Olaso del azar; los acerca en las caras de esta imagen que Olaso ronda
y que puede darle fundamentos tan correctos como para explicar al Paradojista así: "el que hace de ese choque entre sentimiento y razón que es
paradoja, el núcleo de todo"; mas, el hecho de que a un nombre suceda muy
fácilmente otro y que sin desdeñar a aquél este otro tampoco lo nomine del
todo, nos va confirmando en que Unamuno es innombrable. Se nos escapa.
304

305
H

�"LA ÉPOCA DE LA NOVELA NORTEAMERICANA"
20 AAOS DESPUES
JOHN

L.

BROWN

HACE MENOS DE VEINTE años, en 1948, que Claude Edmonde Magny, en su
brillante libro, proclamó que estábamos viviendo L'Age du Roman Américain.1
La novela norteamericana había sido aceptada por los intelectuales europeos como "la literatura más contemporánea de mediados de siglo", la más
auténtica expresión de la "época posthumanista".2 "Las traducciones del
americano" predominaban en las listas de las casas editoras de todo el Continente a finales de la década de los años cuarenta, y las novelas clásicas que
leía la generación joven no eran ya las de Proust, Gide o Mann, sino más
bien las de Faulkner y Hemingway, Dos Passos y Caldwell, aun las de John
Steinbeck.3
Al regresar a París en 1944, fui recibido con expectantes preguntas: Jean
Paulhan quería saber todo lo relativo a "Henri Miller"; André Gide derramaba elogios en torno a "ce grand écrivain Dashiell Hammett". El entusiasmo
por la novela norteamericana era desbordante como también lo era la falta
de criterio. Los editores compraban derechos de publicación sin haber visto
las obras, con tal de que los autores fueran norteamericanos, preferentemente
si pertenecían a la escuela realista, y había escritores de menor rango como
Horace McCoy 4 y James Cain 5 que disfrutaban no sólo de ventas ascendentes
' ÜLAUDE-EDMONDE

MAGNY,

L'Age du roman américain ( París, Editions du Seuil),

1948.
• CESARE PAvEsE, Saggi sulla letteratura americana (Torino, Einaidi), 1953.
• JOHN L. BiwwN, Panorama de la Littérature Contemporaine aux Etats Unís
(París, Gallimard), 1953 y también JoHN L. BROWN, "Traduit de l'américain", La
Parisienne (abril de 1957), pp. 468-472.
• HoRACE McCov, No Pockets in a Shroud (1937) and They Shoot Horses, Don't
They? (1935).
• JAMES CA!N, The Postman Always Rings Twice (1934).

307

�sino también de reputaciones igualmente ascendentes. Al princ1p10 experimenté cierta inquietud acerca de lo que a mi juicio era una descarada inflación de valores, pero acabé por acogerme al calor que me reflejaba la
gloria de la literatura contemporánea de mi propio país, el cual ( después de
habérsele considerado primo de la literatura inglesa) súbitamente había adquirido la preeminencia de sede de "la literatura mundial de nuestros tiempos".
El "descubrimiento de la novela norteamericana" se había iniciado ya, por
supuesto en círculos avant garde, durante los años previos a la Guerra Mundial,
8
7
6
cuando críticos tan distintos entre sí como Malraux y Vittorini, Sartre y
Cesare Pavese 9 proclamaban la novela norteamericana como la más auténtica expresión del "hombre posthumanista", el modelo a seguir para el escritor europeo que deseaba escapar del atolladero de la tradicional novela
psicológica. En el período inmediatamente después de la Guerra, durante la
"Epoca de la Novela Norteamericana", la mitología dominante en todo el
mundo occidental era la norteamericana, y se expresaba a través del jazz, el
cine y la novela.1 º En 1967, todo ese alboroto se antoja muy distante.
La Epoca de la Novela Norteamericana ha terminado. Quizá había terminado ya aun cuando se le estaba proclamando. Los gigantes de los años
veinte -Hemingway, Fitzgerald, Faulkner- o han muerto ya, como Dos Passos
y Caldwell, o hace mucho tiempo que realizaron su mejor trabajo.
Ahora se estudian como clásicos en las universidades norteamericanas y
europeas,11 han llegado a ser académicamente respetables y constituyen temas
para las tesis. Sus innovaciones estilísticas se han explotado y asimilado a
tal grado que realmente ya no nos damos cuenta de qué tan genuinas fueron
y cuán profundamente modificaron nuestro modo de hablar y de escribir, así
como nuestra visión del mundo. En la década de los treinta y los cuarenta,
los norteamericanos fueron asimilados e imitados por los escritores europeos;
• ANDRÉ MALRAUX ha escóto un ensayo famoso sobre Faulkner publicado en la
Nouvelle Revue Franfaise ( 1933) en el cual dice que la novela Sanctuary representa
"l'intrusion de la tragédie grecque dans Je roman policier".
_
• Euo V1TTORINI publicó una importante antología de la literatura americana
"Americana" en 1933.
8 JEAN PAUL SARTRE ha escrito para la Nouvelle R evue Franfaise ensayos importantes sobre John dos Passos y Faulkner.
• Ver CEsARE PAVESE, op. cit., p. 27 y también AoosTINO LOMBARDO, Jtalian Criticism o/ American Literature: An Anthology, número especial de Sewanee Review
(vol. LXVIII, N&lt;1 3, verano 1960).
• Ver JoHN BROWN, JI Gigantesco Teatro (Roma, Opere Nuove), 1963, pp. 150-151.
1
u Todas las universidades importantes en Europa occidental tienen cátedras de "Estudios Norteamericanos". Ver la revista America Studies News y también SIGMUND
SKARD, American Studies in Europe: Their History and Present Organization (University

Srtr~

en un famoso artículo publicado en el Nouvelle Revue Frant;aise proe ~o a Dos Passos como "el más grande novelista viviente" y con 1a,dedi
cac1~b~, que presta al estudio un pasante de la Escuela Normal Superio;
escn
de USA en su Ob ra L es Chemins de la Liberté.12'
(V . io una
_ adaptación
d
,
emte anos espues, en la América Latina, Carlos Fuentes imita Manhattan
Tra;f.er en La -~egión Más Transparente). Esta influencia norteamericana
se a VIerte· tamb1en
en la obra de Vittorini,ia U omine e No;•, as'1 como en su
Co
· · s· . .
Pa;~:s:i~ni in icili~, en Saggi Sulla Letteratura Americana, por Cesare
· as tard~, los pioneros de la nouveau roman de Francia 14 descubrieron
1
enl os ndorteamencanos una decidida tendencia rechazando la interpretación
d.e mun o en términos
de ps1co
· 1ogia,
, as1, como un talento para pintar obJ·e.
b.vamente la realidad extenor,
·
d e presentar " las cosas como son" sin dist s10nes .causadas
por
la
intrusión
de la sens1
- ºbili'dad h umana -en breve una
or
, . . .
expreSio~ mstmtiva, tentativa, de muchas de las actitudes y práctic~ ue
ellos mlSillos habían de sistematizar intelectualizar
. .
q
hasta sus limites l' ·
'
Y segmr ngurosamente
d
· . ogicos. Y ahora, en la década de los sesenta, algunos de los
~ta~dos. novelistas norteamericanos de la presente generación están examman .o ciertos conceptos europeos de la novela, que, a su vez proceden de
d:te~ados elementos de las exportaciones literarias norteamericanas de los
anos tremta y cuarenta.
ejemplo, el· novelista norteamericano John Barth,1s d esd e su pnmera
·
bPor(Th
ra
e Floatzng Opera, 1955) hasta su más reciente (Giles Goat Boy)
a estado consultando a los literatos europeos como Sartre y Queneau. Re~
curre ,;onstantemente al tema de la libertad total que adquiere el individuo al
verse enfrentad
" o por nna infm1·da d de rutas posibles que se abren al rechazar
los absolutos , y pr~enta al Hombre simplemente como "el papel que opta
rr re~resentar, la mdumentaria que usa". Expresa estos conceptos con un
umonsmo mundano y bufón, que recuerda el de Raymond Queneau 1s
el Queneau. de L es Fleurs Bleues' 17 que es una "novela histo'nea
· " d e una manera
'
muy seme1ante a lo que pretende ser The Sot W eed Factor. Las novelas
de Barth (como las de un número considerable de sus con temporáneos) son
~

,. Tres volúmenes han sido publicados: L'Age de raison · Le S
· . L M
l'8me (Gallimard, Paris ), 1945.
'
ursis, Y a ort dans

: L~ influencia estilística de Hemingway es evidente en la obra de Vittorini
Vease NATALIE SARRAUTE, L'Ere du soupfon (Gallimard Paós) 1956 · M
CRAN_AKI e lvoN BELAVAL, Natalie Sarraute en Ja colecció~ La Bibli0 th, y id~M~CIA
(Gallimard, Paris), 1965.
eque ea e
,.d V'ease ( RI¡CHARD KosTELANETZ, "Le Roman aroe'ri·c~;n
'
b
~
surde'" en L es Temps
m~. emes vo. 239, abril de 1966), pp. 1856-1866.
J&amp;AN Qu&amp;vAL, Raymond Queneau (Seghers Paris) 1958
11
GALLIMARD, Paris, 1965.
'
'
·

ª

of Pennsylvania Press, Philadelphia, Pa.) , 2 vols., 1958.

309
308

�'
bufonadas, parodias intelectuales de gran agudeza de espíritu, en un estilo
que, según da a entender él mismo, ya no puede tomarse en serio y debe
emplearse (como lo hizQ Queneau) en tono asiduamente juguetón. Lo que
Bloch-Michel ha dicho acerca de la obra de Michel Butor, Degrés, puede
aplicarse igualmente a Barth: "JI s'agit bien d'un auteur a qui voulu faire le
roman d'un roman qui ne se fait pas" .18
Le nouveau roman también ha encontrado sus adictos y sus imitadores en
19
los Estados Unidos, notablemente Susan Sontag, en The Benefactor. Aunque en términos generales el joven novelista norteamericano de la presente
década se interesa más en llevar la autorrevelación apocalíptica hasta el límite
que en experimentar con la forma. Una notable excepción es William Burroughs con sus cut-ups Dada.20
Los novelistas norteamericanos de los años sesenta aún laboran a la sombra
de sus "grandes antecesores" de los -veintes y los treintas. Dice Norman Mailer
( Advertisement for Myself, p. 436): -"qué gran generación fueron elloscuántos más impresionante que la mía. Si bien es cierto que sus obras no nos
prepararon para el choque, el estupor y el ingenio desarraigado de nuestra
época, eran hombres que todavía sabían escribir novelas vigorosas, or!ginales,
de un estilo personal y muchos de nosotros nos dispusimos a convertirnos en
escritores gracias al mundo que ellos nos abrieron". Porque a pesar del lustre,
la variedad la maestría técnica y el arrojo intelectual de Mailer y sus contemporáne:s, la novela como forma no impera ya en la escena literaria,
como sucedió en otros tiempos. En verdad, -y así lo he dicho en otras
ocasiones-- la poesía posiblemente sea más importante que nuestra literatura
novelesca como instrumento que refleja el temperamento de una época que
es más cósmica que social, más alucinadora que objetiva. A pesar de las
"novelas de moda" como The Catcher in the Rye de Salinger, The Lord
of the Flies de Golding, o Catch 22 de Heller, la novela no es ya el medio
que expresa con mayor acierto lo que la presente generación considera realmente intresante en la vida contemporánea. Los profetas de la juventud
anterior a la Guerra generalmente eran escritores, con frecuencia novelistas.
Pero los profetas de la posguerra-¡ si es que se encuentren!- tienden a ser
técnicos visionarios como Bucky Fuller,21 o pintores, o músicos de jazz, com-

1•

r

JEAN BLOCH-MICHEL, Le Présent de l'indicatif (Gallimard, Paris), 1?63,
27.
FARRAR, STRAus, Gmoux, New York, 1963. Véase también sus estud10s crittcos en
Against ln.terpretation (Farrar, Straus, Giroux, New York), 1~66.. ,
.
"' PmRRE DoMMERGUES, Les U.S.A. a la recherche de leur 1dentite (Grasset, Pans),
111

1967, pp. 306-317.
.
. .
21 Entre los numerosos libros de FuLLER, Education, automation (Southem Ilhno1s
University Press, Carbondale, Illinois), 1963 e Ideas and lntegrities (Prentice-Hall,
New York, 1963.

310

positores de vanguardia como John Cage 22 o filósofo-psicólogos apocalípticos
como Norman Brown 23 o Timothl' Leary o Marshall McLuhan,24 más que novelistas. Los motivos son evidentes. Decididamente en el transcurso de nuestra época y sobre todo en los años posteriores a la Guerra, los instrumentos
de la cultura se han hecho más variados y más accesibles que nunca en la
historia del hombre. En el pasado, el libro era indiscutiblemente el instrumento número uno de la "cultura" y el hombre culto era el hombre que leía.
No se esperaba que tuviera más que un conocimiento somero de la música
de la danza o de las artes plásticas. Hoy, con el advenimiento de los
todos audiovisuales de comunicación, la reproducción en gran escala de las
obras de arte, las grabaciones técnicamente impecables, .la cultura contemporánea depende menos y menos del libro, así sea para la instrucción O para
la diversión. Susan Sontag, en su libro Against Jnterpretation, una obra que
quizá haya recibido más atención de la que merece, ha insistido en que "el
principal atributo de la 'nueva sensibilidad' ( pretencioso término) estriba en
que su producto modelo no es la obra literaria, menos aún la novela". La
novela, a medida que han aparecido nuevos sistemas de comunicación ha dej~do de disfrutar de su privilegiada situación de antaño. En su pap:l tradicional de "contar una historia", ahora se ve obligada a competir con el cine
Y la televisión. Natalie Sarraute ha reconocido esto cabalmente en L'Ere du
Soupfon al instar al novelista que descubra formas distintas de explorar las
nuevas áreas de sensibilidad, ya que muchas de las que antes pertenecían
exclusivamente al terreno de la novela han sido invadidas progresivamente por
otros medios. Dice (pp. 75-76) : "Le nouveau roman laisse a d'autres arts
--et notament au cinéma- ce que ne luí appartient pas en propre. Comme
la photographie occupe et fait fructifier les terres qu'a délaissées la peinture, le
cinéma recueille et perfectionne ce que luí abandonne le roman... Le lecteur
peut satisfaire au cinéma, sans -effort et sans perte de temps inutile son gout
des 'personnages vivants' et des histoires". Eso por supuesto en ningún sentido implica necesariamente la "muerte" de la novela; implica, sí, su modificación, su ajuste a una función más limitada (o cuando menos, a funciones
distintas), debido a la creciente competencia de otras formas de comunicación.
Por ejemplo, la narrativa o ese género de evocación panorámica de los rasgos

mi

22

CAGE ha publicado Silence (Wesleyan University Press, Middletown, Cono.), 1961
y A Year from Monday (Wesleyan University Press, Middletown, Cono.), 1967.
,. NoRMAN O. B&amp;owN, Life Against Death (Wesleyan University Press Micldletown
Conn.), 1961 y Love's Body (Random House, New York), 1966.
'
," NAIM ~:TAN, "Une forme nouvelle de déterminisme" Preuves (Paris) (vol. 17,
nurn. 202, d1c1embre de 1967), pp. 76-78; también JoHN M. CuLKIN, "A Schoolman's
Guide to Marshall Me Luhan", Saturday Review (18 de marzo de 1967), pp. 51-58.

311

�'

\

naturales del mundo exterior, como los experimenta la sensibilidad humana,
que antaño figuraban entre los principales elementos de interés para el novelista, posiblemente puedan realizarse mejor en cinta cinematográfica. El
novelista, en consecuencia, se ha dedicado más y más a la descripción de los
aspectos olvidados de ~uestro panorama interior, a la cartografía de los mundos
de la fantasía íntima o a la presentación en forma diminuta y microscópica
de los objetos del mundo exterior ("le monde sans l'homme"): esto es, a una
"subjetivización" o a una "objetivización" externa de la realidad. El hombre
y el mundo exterior parecen haber perdido conexión el uno con el otro. La
novela tradicional trataba de reconciliar al hombre con el mundo, de aceptar
a la sociedad y definir la relación del hombre con ella. Pero estas actitudes
extremas prevalecientes en la novela contemporánea revelan la crisis en el
concepto de la realidad que ha penetrado todas las manifestaciones del arte
moderno y a la cual me referiré más adelante.
Sin embargo, algunos aspectos de la novela norteamericana están firmemente arraigados en la realidad contemporánea y acondicionados reciamente
por ella. Porque la novela forma parte de la producción total de la industria
editorial, la cual, en los Estados Unidos -y de manera creciente en Europase ha convertido en un gran negocio.
Quienes ven al mundo con optimismo y gustan de hacer resaltar nuestro
progreso intelectual, quienes hablan embelesadamente de la "explosión cultural" que actualmente tiene lugar en los Estados Unidos (y hasta cierto
punto en el resto del mundo "desarrollado"), quienes citan cifras acerca de
la asistencia a los conciertos y las exposiciones de arte, inevitablemente ofrecen
estadísticas sobre las ventas de libros también.
Un examen superficial de la prosperidad que goza la industria editorial
norteamericana puede llevarnos a la conclusión de que estamos en el apogeo
de un Renacimiento literario nunca jamás •visto por el hombre. Desde la
Guerra, las ventas de libros se han elevado enormemente de 700 millones
de dólares en 1954 hasta 2,500 millones calculados para 1967, un aumento
de cuatro veces más en menos de 15 años. Pero estas cifras no deben engañarnos respecto a la verdadera situación de la novela.
Porque los "libros comerciales" -es decir, novelas, poesía, crítica, historia
y otros géneros de literatura no ficticia- en 1965 constituían un poco más
de un 7% de las ventas totales de libros. 51 % de las ventas y 91 % de las
ganancias proverúan de libros de texto y libros técnicos. Sé por experiencia
personal en los años que dediqué a la edición de libros, cuán inferior se
siente inevitablemente el departamento mercantil ante los colegas de los departamentos de textos y libros técnicos. El departamento me_rcantil de ~uchas
de las firmas más prolijas, nuevas y eficientes, es en realidad ~ luJo que

312

m~ntienen por razones de prestigio, una tía vieja, culta y respetable, pobre
e mcapaz de sostenerse, pero a quien no se le puede echar de la casa.
Pero ¿ qué de las novelas que se convierten en gran éxito de librería y
se supone ganan millones par~ sus autores y editores? Primeramente (a pesar
de excepciones como H erzog) no son novelas que se comentan en Kenyon
o en el Partisan Review, ni que se discuten en publicaciones semejantes.
El gran éxito comercial de los Estados Unidos en los últimos dos años
ha sido The Source, de James Michener, del cual se vendieron 402,000 ejemplares en 1965 y 1966. En primer Jugar, hay que notar que The Source,
como In Cold Blood, de Trumao Capote, es lo que se conoce como "nonfiction novel", o sea, "novela no ficticia". Nótese también que The Source
no pudo ni remotamente competir con las ventas de How to Avoid Probate
consejos sobre testamentos por Norman Dacey -575,000 ejemplares tan sól~
en 1966; ni con los 7 millones de ejemplares de las obras de Mickey Spillane.
Esta preferencia por lo real en vez de lo ficticio en Ía novela norteamericana ( y en la europea también) ha venido haciéndose más y más evidente,
resaltando marcadamente en el reciente éxito de In Cold Blood de Trumao
Capote. El novelista, cada vez menos seguro de su facultad para crear la
"realidad" en sus obras, menos seguro hasta de lo que es la realidad, se
vale de "los hechos" para novelados. Además, entre los editores tiene mayor
aceptación una novela de "interés tópico", que pone el dedo sobre "un
problema", como el de las relaciones raciales, o la delincuencia juvenil, 0
el aborto. Edwin O'Connor es un hábil practicante de este tipo de n◊vela.
En su Last Hurrah relata la carrera de Jim Curley, el ex alcalde de Boston,
y su más reciente "best-seller", All the Family, es una semblanza apenas disimulada de la dinastía Kennedy.
Quizá sea, como dijo el novelista Philip Roth, que "Nuestro mundo actual
turba e incomoda la magra imaginación del novelista. La realidad continuamente supera a la fantasía, y la cultura contemporánea día a día produce
personajes que un novelista no podría inventar". Personajes que son su envidia y también su desesperación. Porque la "sobrecarga de información"
( valiéndonos del término de Marshall McLuhan) de nuestros tiempos, la
enorme disponibilidad de "hechos", constituye un grave problema para el
pensador y el artista contemporáneos. El novelista, en particular, a menudo
se siente anonadado por todos los "hechos" asequibles, datos que en suma
no significan nada, que no forman un conjunto, que parecen proyectar una
visión de un mundo sin secuencia, sin forma, sin continuidad, un mundo
demasiado complicado para que el escritor encuentre significado en él, 0 en
sí mismo, o en el lugar que en ese mundo ocupa, un mundo en el cual las
únicas respuestas consisten en "enunciar el problema". La novela tropieza

313

�con la dificultad de tener que avenitse con la brutalidad real en sus múltiples aspectos y ha seguido dos caminos distintos en busca de una solución:
uno, el de vanguardia de un Burroughs o un Mailer, el que rechaza los
hechos totalmente en favor del Yo, del "Hombre Intimo". El otro, el que
sigue una Mary McCarthy, en The Group, o Truman Capote, en In Cold
Blood, u Osear Lewis, en Los Hijos de Sánchez, es el de escribir sociología
o reportajes disfrazados de novela. Además, nuestra sociedad ya no es aquella
estructurada sociedad de clases en la que echó raíces y floreció la novela tradicional. La sociedad de clases era una sociedad de maneras, maneras que
indicaban las formas en que los seres humanos se acomodaban a las desigualdades de clases, las diferencias de temperamento, los contactos sociales. La
novela examinaba esos elementos y trataba de comprenderlos.
Pero las maneras, en nuestra sociedad funcional, no son tan importantes
como los simples sistemas al determinar el comportamiento y el destino del
hombre. Burroughs y otros escritores, haciéndole eco a Kafka, recurren a
este tema constantemente: "Documentos emitidos con tinta que se desvanecía
para convertirlos en boletas de empeño. Se requerían nuevos documentos constantemente. Los ciudadanos corrían de una ventanilla a otra tratando desesperadamente de cumplir con plazos !IDPosibles". La literatura busca la forma
de utilizar estos sistemas. Hannah Arendt, en Eichman in Jerusalem hace un
excelente estudio no de las maneras de los nazis y sus víctimas, sino precisamente de esa clase de sistemas grises e inhumanos.
Hoy, debido a los rápidos medios de comunicación con el gran público,
todo el mundo tiene la ilusión de estar participando directamente en los hechos -en los acontecimientos mismos- y siente menos necesidad de lo ficticio.
No había geografía, ni transcurso de tiempo, ni indigencia, absolutamente
ninguna necesidad capaz de impedir a nadie que compartiera en alguna forma
los terribles días subsecuentes al asesinato del Presidente Kennedy. Es cuando
un acontecimiento -podría decirse una serie de acontecimientos-- alcanza
esa magnitud, cuando llega a compartirse a tal grado, que las novelas empiezan a perder su importancia. Brock Brower lo ha expresado así: "La imaginación tiene otra misión. Debe ayudar a encontrar el significado de los
hechos escuetos, para no caer en la vacuidad de la novela sin argumento,
sin carácter, en la pobreza temática inherente al hecho escueto". Mientras
tanto, se hace más difícil definir la línea -si acaso esa línea alguna vez
existió-- que separa a los sociólogos empeñados en dramatizar su material y
darle "interés humano", de ciertos novelistas que se preocupan más y más
por los problemas sociológicos. En realidad, puede ser que algunos sociólogos
imaginativos, como Osear Lewis (particularmente en Los Hijos de Sánchez)

314

ze

o. David Riesman
(The L one y rowd) , estén
, mas
, cerca de la novela tradi
.
c10nal del siglo XIX que los novelistas "serios" de h oy.
.

..

•

fi:::~~~:~ :!::

La verdad
· d
literatura "no:.f~::~i
~;em:nte prolijo }~ner~ de la
0
veladas", encontraremos que sólo una minorí .1, . sea, las hi~onas nodémicos y cuasi acad' .
a re at.Ivamente pequena de acaf
ermcos producen y leen novelas contemporáneas "serias"
q_ue una vez ueron la forma literaria imperante en una cultur
. ,
c~pales componentes eran "literarios". Un creciente núme d a cul'.os p~mnos" son profesor
• . .
ro e nove IStas semayor parte de :t;;:;~~:rari:~~~iecialmente,flos de vanguardia. La
l
h
n son pro esores La lectura de
nove as se a convertido en una de
di
.
.
.
tiva ni 1
,
.
.
esas versiones y no siempre la más atraeal
a m~ satisfactoria emocionalmente que en la acmalidad están al
canee de casi todo el mundo: paseos en automóvil ro
d
.. ,
y radio, grabaciones fonográficas cine etcéter p' p gramdas e tel:vision
ed ·to
· ' d b
'
'
ª· ara po er competir los
i res qmza e erían preparar "fiction kits"
d . .
. '
novelas, libros parlantes con un , .
d
' es ecrr, Juegos surtidos de
'
illllllmo e texto letras grand
li
mer¡.te ilustrados con láminas a 1
b . '
.
es y amp ala v d
.
co ores, gra aciones en cmta magnética con
. I oz_ el autr, tiras
películas, música electrónica de fondo etcétera

?;

}¡:~;:;sej::~:~u;:◊:uque ~odría realizarse con la obra de Michener:
y hasta bombard p d.
y p_osible que el homme mayen sensuel, rodeado
. ea o por semejante plétora de placeres lle aría en u
turo no muy leJano a considerar la lectura de libros una ;nfe~edad
n. fu.
· f"icientemente
•
nerviosa
de una minon'a msu
socializada
.
. .
No es necesario · · tir
•
.
Y potencialmente permciosa.
msIS . en 1as afrrrnaciones de Marshall McLuha
1 dr
Ong Y otros, sosteniendo que ha surgido una
ul
~' e !'ª e
cu
li · ·t·
nueva e tura no literana de
yo amp o sigru icado los intelectuales del mundo d 1 1
'
d d
b I
e as etras no se han
e:te:a~ue~ta
a 1· Pero la mayor parte de los novelistas "serios" sí están
os e e o, o que es dolorosamente evidente en una o en tr f
en s~s obras. ¿Quiénes son estos novelistas y de ~ué manera re;e.: orm~,
tuacion de la novela en los Estados Unidos a finales de la d' d dJ nl la ~SJ.sesenta?
eca a e os anos

e;

En 1965, la sección de libros del Herald Tribune lle ,
b
cuesta e tr
50 , •
vo a ca o una enn e unos
cnt.Icos y escritores norteamericanos
l
.
los 20 autores que consideraban haber escrito las meJ·ores ' y los deditores de
20 añ .
di
nove as urante los
os mme atamente después de la Guerra La 1 . ,
selecciones de esta índole es falible Pero en . . ~ :ccion, como todas las
d
b
'
.
un eJercic10 como éste debemos
ar nom res. He aquí los que fueron propuestos: Saul Bel!ow e:cabeza la

31.5

�lista, seguido por Vladimir Nabokov, William Faulkner, Be_rnard Malamud,
J. D. Salinger, Ralph Ellison, Norman Mailer, Emest Hemmgway, Flannery
O'Oconner, R. P. Warren, John Updike, William Styron, John Cheever,
Eudora Welty, J. F. Powers, John Hawkes, John O'Hara, Nelson Algren,
Katherine Anne Porter, John Barth.25
Al hablar de la novela de la década de los sesenta, varios nombr:5 podrían ser suprimidos de inmediato: sobre todo los de autores q~e realizaron
sus obras más características antes de la Guerra: Faulkner, Hemmgway, _John
O'Hara, Katherine Anne Porter. Y ¿ acaso no seremos culpables ~e unperialismo cultural al "anexar" a Vladimir Nabokov? Al haber escn~o obr~
directamente en ruso, alemán y francés, así como en inglés, y al sentrrse ~as
en su casa quizá en Europa que en los Estados U_~do~, No?°k?v da 1~ rmpresión de ser una superproducción de cooperac1on hterana internacional.
Pero ningún norteamericano ha descrito mejor que él lo que es nuestra desarraigada república de moteles y supercarreteras. Y_ ~l pro~io _Nabokov ~a
dicho que el verdadero protagonista de Lolita es el ~dioma mgles -o meJor
dicho el americano Hay omisiones notables en la lista: Carson McCullers,
por ejemplo, y Tru~an Capote y Henry ~iller, el padr~ de Kerouac y de
los beats. y el mismo Kerouac, por abumdo que sea, as1 como James Baldwin (aunque podría sostenerse con fundamento que su fue~ es el ensayo
más que la novela) ~y Wright y Morris y Mary McCarthy. Sm d~~a se encontrarían, además, partidarios, apasionados algunos de ellos, de William Burroughs, James Purdy, Paul Bowles, James Donleavy, Jean Staf!o~d, Herbe~t
Gold, Harvey Swados, Vanee Bourjaily, Frede~ick ~uecher, W111i~- &lt;?add1s
y muchos otros. y aun en estos tiempos de lo irracional y lo apoca~puco en
las artes, los novelistas que con talento y sinceridad siguen defend1end_o los
valores tradicionales no deben ser totalmente pasados por alto -escntores
como Paul Horgan,' John Hersey, James G. Cozzens, Lo~s Auchinc~o~quienes reciben escasa atención de la crítica pero que sostienen un publico
lector constante.
Casi todos estos novelistas ilustran algunos aspectos de la novela de los
años sesenta. La mayor parte de ellos, por ejemplo, pertenece a grupos minoritarios de índole social, racial o religiosa. La sociedad de la posguer_ra ha
venido haciéndose más y más homogénea, amorfa y fluida, no permite ya
una definición clara; en ella, muchos de los problemas que formaron el roa.. Para comentarios sobre la mayorla de estos novelistas, véase JoNAT8:AN BAuMThe Landscape of Nightmare: Studies in the Contemporary American Novel
(New York University Press, New York) 1965 y l!ARRY TaORNTON MooRE, C~nt~_m pdrary American Novelists (Southern Illinois University Press, Carbondale, Illinois),

BACH,

1964.

316

terial de los novelistas del pasado han sido superados. Sus conflictos mayores
son demasiado grandes y abstractos y no es posible dramatizarlos satisfactoriamente en términos meramente humanos. En una sociedad como la nuestra, es una ventaja para el escritor sentirse "excluido de todo", disfrutar de
la libertad de no ser asimilado, de la moda de ser rechazado, de poder contemplar al mundo desde el punto de vista propicio del individuo que es diferente a los demás. Muchos de estos grupos minoritarios -los judíos de los
centros urbanos, los negros, los no conformistas sexuales, y sobre todo los
sureños que aún viven al margen de la economía próspera del norte- han
convertido su situación en capital literario. Pero a medida que han logrado
éxito, su material ha perdido el impacto dramático progresivamente. En la
actualidad, por ejemplo, hay una sobreproducción de novelas que tratan
la homosexualidad más al estilo de "Pollyana" que en forma escabrosa y
también hay muchas sobre la violencia racial. _Consideradas novedos~ y
atrevidas en su época, ahora se han convertido en drogas comerciales en un
mercado que exige más y más excitación específica, más y más violencia,
un efecto estimulante que la palabra por sí sola -tan desvalorizada por abuso-- ya _no puede proporcionar.
~~s de las mejores novelas de la posguerra han sido escritas por hijos
de lililllgrantes, en su mayoría judíos, que se sentían desligados de un mundo donde los valores aún eran Blanco, Anglosajón y Protestante. Este movimiento cuya figura central es Saúl Bellow ( quien a la par con Norman Mailer constituye el novelista más dotado de su generación) ha producido, como
vemos en la obra The Adventures of Augie March,26 un nuevo tipo de novela
judía, urbana y picaresca. Como hace notar Leslie Fiedler (Midstream IV
W in ter 58) " ... la manera de hablar de los judíos, sus experiencias de la ni~
ñez y la adolescencia, los olores y sabores de la cocina judía, los sonidos
de la sinagoga se han convertido desde 1930, y especialmente desde la Segunda Guerra Mundial, en elementos básicos de la novela norteamericana".
Estos escritores poseen una experiencia común, rica y llena de sugerencias.
Son esencialmente urbanos. Hombres y mujeres cuya temprana juventud
se deslizó entre las dos grandes guerras, habiendo sufrido el efecto de la
guerra civil española y el peso de la depresión económica. Siguen siendo
extraños en un mundo de prosperidad, en el que hoy viven con comodidades.
Están vinculados unos con otros y separados del resto de su generación por
haber aceptado y rechazado el comunismo. ¿Ejemplos? Primero, Saú] Bellow, quien evolucionó del estilo de Kafka que caracteriza sus obras Víctim
y Dangling Man, al de personajes que actúan sin convicción, como Augie
March y Herzog. The Assistant (1967) y A New Life ( 1961) de Bernard
'" RICHARD

PoJRIER, "Bellows to Herzog", Partisan Review (vol. 22, núm. 2), 1965.

317

�Malamud, Fathers de Herbert Gold, Farewell, Columbus y Letting go de
Philip Roth, The chronicles of the class Family de J. D. Salinger. En una
categoría de término medio, lrwin Show, Herman Wouk y Budd Schulberg
han explotado sus antecedentes judíos y numerosos escritores de menor importancia han inventado memorias acerca de sus juventudes en hogares judíos y sus madres judías.
Ciertamente, en el terreno de la literatura, este grupo ha producido en
los últimos veinte años un buen número de escritores que en la variedad y
riqueza de sus temas sólo encuentran rivales entre los sureños -Carson Me
Cullers, Eudora Welty, R. P. Warren, Flannery O'Connor, Reynolds Price,
con la gigantesca figura, al fondo, de Faulkner, quien sigue siendo el más
grande de los novelistas norteamericanos de este siglo. No tiene caso explicar nuevamente por qué el vencido Sur, viviendo a base de sus leyendas,
agobiado por el sentimiento de la fatalidad humana y su trágico fracaso,
atormentado por la presencia física del esclavo negro, con una visión poética
y violenta de la vida en vez de razonada, llegó a producir algunas de las
mejores obras literarias de nuestra época. "Sólo el corazón doliente concibe
las obras de arte eternas", escribió Yeats, y en forma semejante a la región
del sur de los Estados Unidos, la Irlanda atrasada, humillada y apasionada
también encontró su consuelo y su justificación en el arte. Muchos fueron
quienes creyeron que el dinamismo literario del Sur se había agotado con
las últimas obras de Faulkner. Pero la producción literaria de escritores como Flannery O'Connor revela que en el Sur aún no se integra plenamente
una sociedad próspera y que sus problemas y su poesía violenta siguen siendo la inspiración de las mejores novelas norteamericanas.
La novela del negro -particularmente la de la categoría de Native Son,
por Richard Wright- tiene· raíces en el Sur. Pero en los años de la posguerra, la novela acerca del negro ha experimentado una significante transformación, ha cambiado su postura de una protesta naturalista de carácter
social -como la que expresa Richard Wright- a la injuriada actitud de
violencia apocalíptica manifestada en la obra de Ralph Ellison, The Invisible Man, y la de James Baldwin, In Another Country, que, por supuesto,
ya no es en absoluto una simple novela de protesta del negro.
Al igual que el negro, el homosexual es un forastero en la sociedad moderna, como lo ilustra James Baldwin con abundante detalle en Giovanni's
R oom y Another Country. La novela de anomalía sexual ha ve~do haciéndose más y más común y más y más clínica desde la Guerra. Si alguien me
hubiera dicho durante el tiempo que trabajé en la industria editorial a fi21

ToNY TANNER, "The New Demonology'', Partisan R eview (vol. 33, núm. 4 ),

pp. 547-572.

318

nales ~e la dé:1da d: los cuarenta que una novela acerca de la prostitución
masculina podía publicarse en los Estados Unidos, lo hubiera declarado loco.
~ero en los año~ seseQta no sólo_ se publica City of Night, de John Rechy,
smo que se. c~nvi~rte en gran éxito de librería, inspirando la producción de
numerosas IID.1tac1ones y _formando parte de los estudios modernos y serios
sobre la novela norteamericana de las casas editoriales universitarias, uno de los
cual:s (a ~esar de la torpeza ridícula y el sentimentalismo excesivo de la obra)
elogia _el_ libro de esta manera: "Imágenes tan convincentes de una realidad distmta a la_ nuestra son en extremo raras y deben apreciarse cabalme~te, pues constituyen el elemento que da a la literatura de los románticos
s~ J1:15to valor". El tero~ de la homosexualidad -o digámoslo usando el
te~? que puso de moda Norman Brown, el tema de la "perversidad poli1;1orfa - se ha convertido por abuso en uno de los clisés literarios de la
epoca moderna, comparable en cierta forma con el clisé del siglo XIX de
la ramera .de corazón de oro. Las novelas de la década presente están en
com~etencia con sus des~ripciones de todas las formas posibles de goce carnal sm reserva alguna (eJemplos recientes: el libro de John Selby, Last Ent1'y
to Brooklyn, ~ el de Burt Blechman, Stations, al cual se refiere el respetable
New York Times como "una novela cruda y poética acerca de un homosexual en los retretes del Metro de Nueva York".
Lo~ Estado_s Unidos es uno de los países del mundo occidental que más
:1'ansi~e a~tonzan~o la producción y venta de libros dichos pornográficos. El senor Girod1as, ~r~pietario de la Olympia Press, ha trasladado su negocio de París
(donde era vict~a perenne de las campañas degaulistas de moralización)
a Nuev~ York, cmdad que se ha convertido en uno de los centros mundiales
del tráfico de los "D.B." ( dirty books) . El adicto a las drogas como miembro de una crecie~te minoría de los Estados Unidos, frecuent:mente se alía
con el no conforrmsta sexual, como sucede en el libro de William Burrou hs
The Naked Lunch.
g '

Podrta pensarse ~ue el católico, como miembro de una minoría religiosa
dentro de una sociedad W ASP (White, Anglo-Saxon Protestant) tamb·'
h b, d
'b .
'
ien
a na e ,contri wr a este movimiento literario de "forasteros". Sin embargo, excepción hecha de J. F. Power y de Flannery O'Connor (quien tiene
a su favo~ la triple ventaja de ser sureña, mujer y católica), tenemos muy
pocos escntores que traten el problema de los papistas. Quizá la explicación
sea que durante la época en que se perseguía a los católicos lo suficiente
para hacerlos interesantes, todavía no eran lo suficientemente cultivados en
las artes literarias para aprovechar su situación. Cuando llegaron a serlo,
ya no se les perseguía lo suficiente -se habían convertido en parte respetable del Establecimiento.

319

�•
Pero probablemente es sólo cuestión de tiempo para que las voces de estos
grupos minoritarios se asimilen al concenso de la opinión general. (Ya manifiestan cierto snobismo y una actitud condescendiente hacia la mayoría square,
0 como se diría en México, "desintonizada", "fuera de onda"). El vigor
literario de estos grupos proviene en parte de su oposición a la sociedad
-en el futuro, el argumento del homosexual hostigado y el de los matrimonios interraciales pueden llegar a considerarse tan anacromcos como nos
parecen a nosotros, en esta époc_a de la píldora an~conce~tiva y la mujer
emancipada, las novelas del siglo XIX que tratan q,e Jovencitas que han perdido la lionra. Más y más el novelista del futuro, cuando se hayan resuelto
ya los problemas de las minorías, tendrá que enfrentarse con los asu_ntos f~~damentales de la naturaleza y el destino del hombre. La decadencia de la
novela naturalista de fondo social" a partir de la Guerra ha traído unida
la decadencia del postrer concepto trascendente del hombre -como víctima o como beneficiado del orden social. En el mundo amorfo que nos
rodea, como sostiene Beckett, ya no hay ni víctima ni beneficiados -más
y más el artista moderno ha dejado de creer que la "Sociedad" realmente
existe.

•
Algunos de los problemas que arrostra el novelista norteamericano de los
años sesenta le son peculiares como norteamericano y como artista. Pero
sus dificultades fundamen~es son comunes a todo artista en una sociedad
tecnológica de masas.
y a nos hemos referido al obvio problema que se le presenta al novelista
norteamericano de la posguerra al tratar de los escritores cwnbres del período entre las dos conflagraciones mundiales: quiere ser tan hábil como
Hemingway.
Pero más grave aún, la generación de Hemingway y Faulkner fue la última que pudo utilizar significativamente algunos de los temas fundamentales de la literatura norteamericana del pasado. Tomemos, por ejemplo,
el tema de la inocencia y la sencillez del norteamericano en contraste con
la experiencia y la sabiduría mundana del europeo, aspecto que se ha tratado interminablemente en las novelas y cuentos norteamericanos. Nos halagaba pensar en esa época que éramos hijos sencillos de la naturaleza,
adanes en el Paraíso del Nuevo Mundo, muchachos del campo de &lt;;orazón

320

puro, enfrentando con candor natural y buen sentido todas las artimañas
y engaños de la civilización.

~ terminar_ la Segunda Gu~rra Mundial, sin embargo, los Estados Unidos,
habiendo surgido co~o potencia mundial, se convirtieron en el nuevo "viejo
mundo" de la sociedad tecnológica, mientras que Europa, y aún más el
r~to _del globo, constituían la agreste, nueva y exuberante frontera para la
maq~. No nos quedó más que reconocer que definitivamente habíamos
perdido nuestra muy alardeada inocencia. Daisy Miller había llegado a la
madurez, y se había convertido en agresora en vez de víctima. Los norteameric~os viaja?an por todo el mundo con un nuevo aplomo y gesto mundano, siendo obligados a asumir las responsabilidades a la vez que los placeres del poderío. Nuestra radicalmente distinta situación en el mundo convirtió en anacrónico el tema de la inocencia del norteamericano frent~ a la
sagacidad del europeo,· e impuso al escritor la tarea de crear una nueva imagen, de redefinir el papel del norteamericano en el mundo. La novela europea de la posguerra también refleja el surgimiento de los norteamericanos
como "~os viejos': de la ~ueva sociedad tecnológica. En Lettere da Capri,
de ~ano S~ldati, por eJemplo, los tradicionales papeles quedan invertidos
y la inocencia del galán latino lo hace víctima de la mundana experiencia
de su rapaz amante norteamericana.
Sin embargo, en un nivel aún más fundamental, el novelista norteamericano de los años sesenta lucha con ciertos conflictos filosóficos que son com~es a nuestra sociedad entera y que, como hemos visto, se reflejan con
clandad en la novela europea también.
L? que sucede es que hemos perdido fe en la razón humana y en los
sentidos humanos como instrumentos para comprender la realidad del mundo en que vivimos. La crisis que hay en el concepto de la realidad se ha
convertido en el factor determinante en la evolución de las artes contemporáneas -primeramente en la pintura y después en la novela. Esto condujo al escepticismo respecto a la realidad del mundo exterior a un violento
an~telectualismo, una exaltación de los sentido~, un persi;tente afán de
reba1ar al hombre, de conside~arlo sólo un bulto borroso, de eliminar lo "meramente humano" del arte, y aun negar la existencia misma de "lo humano".
Esta sus~icacia, este desdén, hacia la "realidad normal" se encuentra presente
dondeqwera en la novela contemporánea, que frecuentemente trata de convencernos de que las imágenes de los enajenados y los transportes de los adictos a las drogas representan una realidad más intensa, más auténtica que
aquella que nos es accesible por medios racionales. Leslie Fiedler ha dicho
que a la postre es la sinrazón lo que llegan a admirar y a emular los "fu.
turistas", así como optan por perseguir la visión en vez de la sabiduría, la

321
H

�alucinación en vez de la lógica. El esquizofrénico reemplaza al sabio como
su ideal. Los jóvenes hippies ( término que proviene de hipster de la obra
de Norman Maiier, White Ne gro), no están solos en su gusto por la demencia. Los lectores en general responden al extravío en la literatura en todos
sus aspectos, tanto en los escritores establecidos como en los experimentalistas. Es Norman Mailer en lo más intenso de su psicosis, la criatura más
que el dueño de sus fantasías, lo que nos conmueve hasta la admiración;
mientras que en el caso de Saúl Bellow, toleramos el optimismo teórico (el
cual nunca me ha convencido plenamente) y lo aceptamos en homenaje a
su fértil paranoia. Aun los ensayistas y analistas nos atraen actualmente por
un cierto desvarío redentor. (N. O. Brown, M. McLuhan) . Nuevas formas
de psiquiatría social ( en las que se anticipó la literatura) se inclinan a considerar la esquizofrenia no como una enfermedad que debe curarse, sino como
una incursión en el mundo psíquico desconocido, una especie de exploración del espacio interior, como en la obra de Ken Kesey, One Flew Over
the Cuckoo's Nest. Es significativo que una de las revistas humorísticas de
mayor éxito que haya existido en los Estados Unidos desde la Guerra tenga
eJ título de Mad. Muchos de los novelistas contemporáneos consideran que
una forma de hacer frente a un mundo desquiciado que no parece tener
sentido, es no tratar de dárselo, sino más bien mofarse de él - generalmente
con un humorismo siniestro y extravagante, l'humour noir, que nada tiene
que ver con la sátira intelectual. Es la misma risa absurda que se escucha
en los teatros de Brodway en "Dad, poor day, they have hung him in the
closet and I aro so sad"; la misma que provoca Charles Adams con sus cartones. Es una reacción ante la experiencia sin causa, ante sus hilos cortados,
ante sus eslabones rotos. Algunos de los escritores que practican esta clase de
humor, inclusive en la novela, son Ellison en Invisible Man, J. P. Donleavy
en Ginger Man, Heller en Catch 22, Burroughs en Naked Lunch, y James
Purdy.
Lo que me parece claro al examinar la novela norteamericana de la posguerra es que ha ocurrido un rompimiento en la continuidad histórica y que
el pasado ya no está presente como consideraban los humanistas que debía
estar siempre. La idea que se tenía en el Renacimiento de que la historia
está relacionada orgánicamente con el presente y que le es significativa, ha
sido rechazada en forma más absoluta de lo que hubiéramos creído posible
quienes nos dedicamos a la investigación del pasado y cuyo instrumento de
investigación es la palabra. No só1o se han derrumbado las estructuras sociales e intelectuales del mundo occidental bajo el impacto de una nueva
sociedad tecnológica de masas -sino que la noción fundamental del Hombre aceptada por la cultura occidental, ha sido socavada también. No sola-

322

mente estamos presenciando la formación de un
.
Posiblemente tamb",
.
ª Nueva
Sociedad de Masas.
ien somos testigos de Ja f
·,
de Hombre el cual segun' 1
ormac1on de un nuevo modelo
'
,
o presentan muchas de l
francamente monstruoso ha d "ad d
. as nove1as modernas, es
•
'
eJ O e ser esencialmente h
M h
escntores han jugado con esta idea d 1
.,
umano.
uc os
ler habla de ella con relac·,
l e a mutac1on de la especie -Leslie Fied'
ion a a presente ge
·,
·
• .
brillante y profético estudio titulad "Th N nerac1on uruvers1tana, en un
Partisan hace unos dos an~o ( t ~o d e19 ew Mutants" publicado en el
s o ono e
65)
tal
.
haber ocurrido ya antes d
-y
eventualidad puede
1
cuenta. La litera~ra m, e que a ~ayor parte de nosotros se haya dado
as nueva -as1 se trate de Beckett o B
.
ler o Genet- nos revela un
d
l
urroughs, Ma1mun o en e que lo p ain
h
ha desaparecido.
ur ente umano casi
Todo esto representa grandes problemas ue l
.
si realmente se preocupa co
q
e novelista debe solucionar
.
'
roo corresponde a un artista enuin
prender y dejar constancia de la "realid d" d
,
g
o, por comgesticulaciones del pasado.
ª e su epoca, en vez de repetir
Porque ciertos elementos
básicos de su arte como lo practicaban
.
•
d ecesores - 1a sociedad y el • d" "d
.
sus prem ivi uo Y sus relaciones entr '
h
ante sus propios ojos. En el "m d
. '
e s1- se an roto
.
un o extenor' ya no cree l "Y "
crec1entemente evasivo y desconectado ese y
.
' e
o _se toma
brantándose la realidad exte . )
,h
o ( a _medida que ha vemdo quenor se a convertido en el su
, •
punto de referencia para el escritor moderno y "l
I b ,-r:remo : umco
abandonándolo la alabra
_
·
pa a ra también está
y el mundo e~tre ~ d" "dque anltano ~onstituía el eslabón entre el hombre
'
IVI uo y a sociedad
Además, debe tratar de expr
. ., .
continuidad y s·
,
esar su vision de este nuevo mundo -de dismrazon- con palab
histórico y (en parte cuand
ras, dque son 1as creaciones de un pasado
'
o menos) e una me te
.
l
.
En cierto modo el n· ovelIS.t
n raciona y consciente.
'
a que contempla J
f "d d
los músicos los danzantes y l
d
as ac ivi a es de los pintores,
'
os pro uctores de
lí ul
•
quienes no dependen de la palabra y pueden utilb:.e \bas cmematográficas,
recursos de la Ciencia quizá sienta
, . . ar
remente los nuevos
por la época de los j¡ts Ciertament;u; está ;1a3ando en coche de caballos
por excelencia de la civilización de I aalnobve ª. que era el arte -la forma
ª Pl a ra rmpresa -ha descen&lt;lido en
el mundo durante un período
en que la comunicación humanae:e
:!alabr~ y~ nlo si~i~an nada,
nos verbal.
Y mas VISUa Y auditiva y me-

ª

m"

r:ce

323

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="305">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="3234">
                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="479096">
                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142960">
              <text>Humanitas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142962">
              <text>1968</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142963">
              <text>9</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142964">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142965">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142966">
              <text>Anual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142984">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142961">
                <text>Humanitas, Sección Letras, 1968, No 9, Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142967">
                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142968">
                <text>Ciencias Sociales</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142969">
                <text>Filosofía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142970">
                <text>Historia</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142971">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142972">
                <text>Humanidades</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142973">
                <text>Publicaciones periódicas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142974">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142975">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142976">
                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="142977">
                <text>García Gómez, Alberto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142978">
                <text>01/01/1968</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142979">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142980">
                <text>tex/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142981">
                <text>2017271</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142982">
                <text>Fondo Universitario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142983">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142985">
                <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142986">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="142987">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13888">
        <name>Conciencia de Latinoamérica</name>
      </tag>
      <tag tagId="13886">
        <name>Dialectos Iberoamericanos</name>
      </tag>
      <tag tagId="13885">
        <name>Evolución consomática</name>
      </tag>
      <tag tagId="13889">
        <name>Gusanos Rojos</name>
      </tag>
      <tag tagId="13887">
        <name>Literatura folklórica</name>
      </tag>
      <tag tagId="10163">
        <name>Literatura mexicana</name>
      </tag>
      <tag tagId="13890">
        <name>Novela norteamericana</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
