<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items?output=omeka-xml&amp;page=67" accessDate="2026-06-21T17:19:30-05:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>67</pageNumber>
      <perPage>20</perPage>
      <totalResults>16277</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="20375" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16734">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/441/20375/La_Pluma_1920_Vol_1_Ano_1_No_5_Octubre.pdf</src>
        <authentication>ae8c7371094b1637d8e6604ee7e87d76</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="567955">
                    <text>LA PLUMA
Tia se ha quedado-al menos esa era su (iltima palabra-dofia Sofía Casanova.
El embajador-un ave rara entre nuestros diplomáticos, que se preocupaba inteligentemente de cada español que a él acudía-y yo, hicimos lo imposible por
convencerla de que saliese de Varsovia. Un automóvil tuvo a su disposición,
mientras centenares de pobres mujeres esperaban toda la noche a las puerta
de las agencias de viaje por ver si conseguían aún un billete&gt;.
La infanta doña Paz se quedó, pues, en Varsovia para poder contar lucio
en el A B C horrores bolcheviques.

-m
m
-Lo que ustedes oyen. Años ha, de paso Su Alteza en Salamanca para Alba

i

,1

'"1'i

...¡.
- 11

,.

de Tormes, donde a la sazón propugnaba la construcción de una basílica, obsequió a lo principalito de la población con un té literario. Una de las señoritas
invitadas, felicitándose con otra de la admiración que juntas- profesaban por
dofia Paz de Borbón, entonces colaboradora de La Correspondencia, insinuó:
-Escribe unos artículos preciosos, sobre todo los que firma con el pseudónimo cSofía C.,asanova•.
Por cierto que la señorita en cuestión, a quien en vano buscamos _pan
ofrecerle la crítica literaria en LA PLUMA, como le presentaran luego a un distinguido escritor, de tournle de feria por aquellos días con la Compañía Guerre•
ro Mendoza:
-¿Cómo?-exclamó ingenuamente-. ¿Don Gregorio Martí11.ez Sierra? ¡Y a
mí que me tenían dicho que era un pseudónimo de su señora!

Nosotros, no.-Ambos interesados nos han contado el caso en sendas cartas publicadas en los periódicos. La Internacional publicó una Balada de los /J,u.
nos burgueses, escrita por D. Pío Baroja, quien al saberla denunciada por el fis•
cal de Su Majestad solicitó de su amigo el Sr. Azorío que intercediera, dadas
sus relaciones con personajes influyentes, por ver de arreglar el asunto. Ello
es que el juez, oída declaración al Sr. Baroja, ha procesado al director de L,z
/nternacio11al, Sr. Nuñez de Arenas(!!!), quien, acostumbrado a padecer persc•
cución por la justicia en calidad de socialista, ha aceptado sin protesta el endoso
Pero el Sr. Baroja, soliviantado por uo justo comentario del semanario España, se confiesa cobarde (quizá por emular a otro amigo del Sr..Azorío, Mon
taigne, no por su cobardía glorioso, sino por filósofo), y aún dice que el señor
Nuiiez de Arenas no es un Cid...
El A B C manifiéstase conforme con el insigne escritor. Nosotros, no.

A1'i O l.

1·

MADRID, OCTUBRE 1920.

NÚM. 5.

la condena de Unamuno

S

se midiera el valor de los sucesos por la atención y el espacio
que les consagra la Prensa diaria, nos parecería, al recordar ahora la condena de Unamuno, que desenterrábamos un tema fabuloso.
Pero el le~tor sabe que la lesión inferida por aquel fallo al derecho
justo no se ha reparado, el escándalo perdura. ¿Y en qué ha de mostrarse más tenaz el escritor sino en la defensa de la libertad de escribir? No por franquicia profesional. Combate por un derecho que no
es sólo de su gremio, sino investido naturalmente a la conciencia
humana.
En España se disfruta virtualmente de cierto número de libertades: a condición de no usarlas. Así la de emitir el pensamiento. ¿Qué
importa proclamarla en una ley, si luego los intereses de una familia, de una corporación, de una compañía la aniquilan a fuerza de
definir como delitos todos los embates posibles de un juicio independiente? La condena de Unamuno descubre a los más distraídos lo
monstruoso de esa legalidad. Tan monstruosa, que no se atreverá a
llevar hasta el fin sus rigores. Tiraniza, pero se esconde si la opinión
I

193

rl
t1

:...

�LA PLUMA

.
1

general, más sensible que la ley, sirve a Unamuno de salvaguardia.
Lo deja para otra ocasión, para víctimas menos notorias. Mas la vejación subsi,c;te. Ni deja de ser cierto que unos jueces han marcado a
Unamuno para cliente del penal. Eso es abominab!e.
Nosottos no pedimos perdón para Unamuno. En un periódico
que publicaba el facsímil del autógrafo de un parricida, hemos leido
una reverente petición de indulto en pro de Unamuno. ¿Qué dejaremos para el parricida, la víspera del garrote reparador? Q1.üen sale
condenado de esta aventura es la ley. Quítenla. Pero la sentencia
debe quedar, por cualquier medio que se busque, soberanamente incumplida.

ltalía en 1920

A D. Ramón del Valle-Inclán.

,,

El aire está impregnado, en Italia, de acre aroma
de sangre humana. Un viento de social cataclismo
agita almas y fábricas. Es q;,_e la vieja_ Ro~a,
la vieja loba, muerde a su lttJO, el ~apztalwno.
Por Oriente, otra vez el evangelio asoma
como hace veinte sirlos asomó el cristianismo,
y otra vez esta tierra, en su mágica redom~,
futtde emoción y nfJrrna, la ley y el bolchevismo.
Aquí la vida Iza roto su _se~ular durez_a,
y sólo tiene como el Re1taczmzento, u,n dique
de gracia, perfecéi-ón, equilibrio y bellew.
.
Vos, don Ramón, que sois el primer botchevique,
y el último cristiano- que sois fuego y juste~aconsentidme que nuev~ tan buena os comunique.
Lu1s
Milán 26 de septiembre de 1920.
194

JORNADA TERCERA

LA PLUMA

En estos días Luis Araquistaio viaja por Italia. Desde allí le ha enviado a
D. Ramón del Valle-Inclán el soneto siguiente, que nosotros publicamos-sin
licencia del autor, merced a la complicidad amistosa del destinatario-porque
en él se condensa la emoción que los albores de la revolución italiana han suscitado en su espíritu:

,,,'

facsa y licencia de
la Reína Castiza ==

ARA.QUISTAIN.

oeCORAClOJi

e

ande(abeos con. algaeabía ~ de eefleíos. Consolas de
pan2.a ~ y ~n los mueos bailando una dama ~ (os
reteatos de la Oinastía~
~ Gean. ~otonda. Oos damas caducas ~ ag~upadas a(
pie del beaseeo ~ picotean con pico agoeeeo, ~ tembloe.Jsas las tueetas pelucas~
~

ESCENA PRIMERA

=

H

'ABLA una Dueña. Gesto de intriga, - la voz un leve rumor áivulga, =Y la otra Du,e,ia, bajo la liga, - con un remilgo
caza una pulga. ,-...

UNA DUEÑA.

¿Mulliste las almohadas y has hopado
bien el edredón?
1

9s

�LA PLUMA

ÜTRA DUEÑA.
UNA DUEÑA.
ÜTRA DUEÑA.
UNA DUEÑA.
OTRA DudA.

UNA DUEÑA.
ÜTR A })UEÑA .
UNA DUEÑ A.
OT.11A D uERA.
UNA DUEÑ A.
ÜTRA Dui,;R •\.

UKA Dm:ÑA.
ÜTRA DUEÑA.

..

UNA DmtÑA.

,

ÜTRA D UEÑA.
UNA D UEÑ A.
ÜTRA DUEÑA.

¿Está dispuesto el ponche? ¿Lo has cargado
de azúcar y ron?
¿Pusiste en la cama dos garrafas
por calientapiés?
¿Y dos vasos de agua? ¿Y unas gafas?
Hoy no es el marqués.
Tú sigues esa cuenta. Yo me pierdo.
Lleva apuntación.
¿Pero tú no lo fías al acuerdo?
¡Qué exageración!
¡Ya las luces del alba, y la Señora
sin dejarse ver!
¿Le habrá ocurrido algo?
La demora
me da que temer.
¡Y en la casa parece que hay jaleo!
¿Qué malicias tú?
Que aquel rufo del tufo y del manteo
demanda alhajú.
Quiere vender dos pliegos de aleluyas
con corona real.
¿Qué ha pedido?
¡Un millón!
¡Las cosas tuyas
me dejan mortal!
Yo presiento un escándalo.
¿De veras?
Tengo para mí
que el Rey Mambrú tramó con sus gateras
un atraco aquí.

LA PLUMA

C ÚBITA

U

bulla resuena; . . las madamas se hacen cruces - y hace su entrada en escena ... 111 Señora, entre dos luces. _

UNA DUEÑA.

LA SEÑORA.

¡Santo Dios! ¡Santo Fuerte! ¡La señora
con un almirez!
¡Qué mareo de luces! ¡Es traidora
la viña de Jerez!

~

ESCENA II

-:.=.

M

ARIMORENA de ganchete-=, con el majo de Lavapiés . . y el
señor don Gargarabete -=-e- aparecen dando traspiés. ~ Con
risa chispona conjuga._. la alegría del peleón-.:. la Señ~ra. Y es su
pechuga -=-e- hiperbólico acordeón. .:-=LA SEÑORA.
LAS DUEÑAS.
LA SEÑvRA.
LAS DUEÑAS.
LA SEÑORA.
LAS DUEÑAS.

LA SEMO.R.A.

DON GARGARÁBUE.

LA SEÑORA.

¡Cuánto me he divertido, bailando el agarrado!
¡Pero es posible! ¿Cómo? ¿Con quién?
Con un soldado.
¡Me convidó a buñuelos y copas de aguardiente!
¡Mañana se despierta General, de repente!
¡Me habló mal de la Reina! ¡Y del Rey, un espanto!
¡Qué infamia! ¡Qué insolencia!
¡Nunca me reí tanto!
Pues como era un cobista, me dijo: Barbiana,
tú eres la que debía ser nuestra Soberana.
¡Y marcó unos compases de la polka-habanera
entornando los ojos, que me dieron dentera!
Y don Gargarabete en un rincón, más soso,
dormitando...
Señora, porque estaba celoso.
Pasemos a mi alcoba, pues tengo humor reumático
y corre un gris más fino que un joven diplomático.
1 9T

�LA PLUMA
LA PLUMA

_. ESCENA III -=
'óLO quedan en la rotonda .-o el manolo y Marimorena. -=- Él
como un (falto hace la ronda. .:-e- Y ella ríe de la faena . . .

S

LUCERO DEL ALBA.

MARlMORl'.NA.
LUCERO DEL ALBA.
MARIMORENA.

Lucno

"

DEL ALBA.

MARIMOR1tNA.

LUCERO DJ:L ALBA.
MARIMORENA.

LUCERO DEL ALBA.
MARIMORENA.
LUCERO DEL ALBA.
MARIMORENA.

LUCERO DEL ALBA.
MARIMORENA.

LUCERO DEL ALBA.
MARIMORENA.

LUCERO DEL ALBA.
MARIMORENA.

¡Vaya que la comadre se trajo una faena
con aquel militar, de lo más macarena!
Y la que tú con mangue trajiste, no se diga.
Y ahora me alegro verte bueno. ¡Dios te maldiga!
¡Lucero, yo contigo espántome la murria!
Estuviste templada, igual que una bandurria.
¡Pues sí que me camelas!
¡Y te camelo un poco!
¡Vamos, mírame, niña!
¡Lucero, tú estás loco!
Con ser taa resalada, eres un caramelo.
Descifra esto que digo, que no es ningún camelo.
Agradezco, Lucero, tan finas alabanzas,
pero ahueca.
¡Gitana!
Acabaron las chanzas.
¡Ahueca!
No me voy, por menos de un abrazo.
¡Ahueca, mala sombra:
¡Me das el jicarazo!
En durmiendo la curda, se te pasa el berrinche.
¡Dame un beso, paloma!
¡Te lo daré por chinche!
Uno y no más, Lucero.
Con tal que sea muy largo.
Tú no me pongas prisa.
¡Tú no hagas un embargo!

ALE una Dueña de improviso -= y da en la puerta una espdntada ..:-. poniendo en las cejas el viso
temblón de su mano anugada . .:-=-

,S

LA

DUEÑA.

MARIMORENA.

LA DUEÑA.
MARIMORENA.

LA

DUEÑA.

LUCER0 DEL ALBA,

LA

DUEÑA.

LUCERO DEL ALBA.
LA DUEÑA.
LUCERO DEL ALBA,
MARIMORENA.
LA DUEÑA.
LUCERO DEL ALBA.

LA DUEÑA.
MARIMORENA.

=

¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡No he visto igual descaro!
¡Perdiste la cabezal
¿Dar un beso es tan raro?
¡Réplicas todavía!
Pregunto.
¿Tú no sabes
que al juntarse los picos hasta pecan las aves?
Y qué puede saber, si acá es una chiquilla.
Cuando menos, las máximas del Barón de la Andill a
¡Qué corrupción de tiempos y qué contaminados
los jóvenes de ahora! ¡Qué siglo de pecados!
Diez años fuí casada, y ese beso imprudente
no le di a mi marido. Le besaba en la frente.
¡Pero no son iguales todas las criaturas)
Pues que tengan recato, y que besen a obscuras.
Oye, Marimorena, yo no te predicaba
esa doctrina.
¡Cierto! Pero es una tan pava.
¡Qué ejemplo escandaloso en los mismos umbrales
de la cámara regia!
Somos dos criminales.
Pero usted nos perdona, señora doña Pepa,
y nos guarda el secreto para que no lo sepa
la Comadre.
¡Es posible que le diese un insulto
al saberlo!
¡Ay, mi madre, el Rey llega en tumulto
con toda la caterva de su tertulia!

�LA PLUMA
LA DUEÑA.
MARIMORENA.
LA DUEÑA.
MARIMORENA.

LA PLUMA
¡Cielos!
No falla, que a la Reina viene a pedirle celos.
Misia doña Pepa, hay tremolina en ciernes.
¿Si quiere entrar, qué hacemos?
Decirle que hoy es viernes.
~

CON

ESCENA IV-=-=-

=

su camarilla llega
el Rey. No falta ninguno: ,_. Don Tragatundas, el Tuno-.... con sus hábitos de pega,-=--=- Torroba con
su talega.-= El Intendente, la arisca-=, Infanta Doña Fraucisca y sus madamas chillonas-= con las mismas cucamonas= que en el·
juego de la brisca.

=

EL REY.
LA DUEÑA.

/ 1
..,, 1

Buenas noches, señoras damas.
Buenas las tenga el Rey mi Amo.
¿Qué os trae, Señor?
Las dulces llamas
de Himeneo, con su reclamo .
Abridme la alcoba.
LA DUEÑA.
¡Imposible!
MARIMORENA.
Hoy es viernes con abstinencia.
INFANTA FRAN'.CISCA. Lunes, niña.
MARIMORENA.
Me es muy sensible
oponerme a vuestra creencia,
y sosteneros lo contrario.
Hoy es viernes.
INFANTA FRANCISCA.
¡Qué disparate!
MARIMORENA.
Eso reza mi calendario.
DON TRAGATUMDAS. El calendario de un orate.
EL REY.
Est6y aquí con mi derecho.
de Rey Conso rte.
200

¡Celebrándolo!

MARIMORENA.

EL REY.

Y quiero llegar hasta el lecho

de la Reina.
¡Jesús qué escándalo!
¡Hoy es viernes!
¡Qué paparrucha!
Hoy es lunes.
LA DUEÑA.
¡Vaya un antojo!
MARIMORENA.
Hoy es viernes y está malucha
la Señora.
EL JOROBETA.
¡Mírame este ojo!
Abre la puerta de la alcoba
para que entre el Rey Consorte,
que al Rey sostiene la joroba
de Torroba.
LUCERO DEL ALBA.
¡Vaya un soporte!
Pues el peso de estos diateles
Sostiene el Lucero del Alba.
EL JOROBETA..
Lo celebro, que sus laureles
me voy a poner en la calva.
Luc.rno DEL ALBA. Sueña usted con la Lotería,
compadre.
EL JOROBETA.
Y acierto en los sueños.
LUCERO DEL ALBA. Usted tiene la fantasía
de todos los hombres pequeños.
LA DUEÑA.
MARIMORENA.
EL JOROBETA.

EL

-:-o

ESCENA V=

=

Gran Preboste acude
blandiendo su bastón,
elude ,_ el Rey tras un sillón. -=--::•

=y

la figura

EL GRAN PREBOSTE. Con este paso inverecundo
habéis colmado la ancha copa
201

�LA PLUMA

LA PLUMA

de mi paciencia. Todo el mundo
fuera de aquf. ¡Vaya una tropa!
Ved
que los pleitos se transigen
EL SOPÓN.
donde la gente oye razones,
y éste cortabais en su origen
para siempre, con dos millones
¿En
dónde vi tu catadura
EL GRAN PREBOSTE.
antes de ahora?
¡Qué pupila!
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE. ¡Tú tenias la guilladura
de ser prelado de Manila!
Señor, reconozco mi yerro.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE. Lo vas a pagar en el palo.
Tened presente que en mi entierro
EL SOPÓN.
os hará la Prensa un regalo.
EL GRAN PREBOSTE. Yo me río de esa amenaza
encubierta. Con un plumazo,
a la Prensa pongo mordaza
y a las Cortes doy cerrojazo.
Si declaras en dónde escondes
las susodichas escrituras
eres libre. Si no, respondes
con la vida de tus diabluras.
EL SOPÓN.
Dejad tranquila la garrota,
que por romperme a mi la crisma
no adelantábais una jota
en la solución de este cisma
TRAGATUNDAS.
Señor Gran Preboste, los fueros
del Rey defiendo.
EL GRAN PREBOSTE,
¡Para chasco
que a mí me asustasen tus fieros,
Tragatundas, y tu charrascol
¿Qué pretende la Real Persona?

EL REY.

MARIMORENA.
EL REY.
MARIMORENA.
INFANTA FRANCISCA.
EL GRAN PREBOSTE.

EL REY.
EL GRAN PREBOSTE,
INFANTA FRANCISCA.

EL GRAN PREBuSTE.
EL REY.
EL JOROBETA.
EL GRAN PREBOSTE.
TRAGATUNDAS.
EL REY CONSORTE.
EL JOROBETA.
LUCERO DEL ALBA.

M

ETIENDO mano a la faja= escupe por el colmillo, - y el
muelle de la navaja,= ¡crac!, ¡crac!, canta como un grillo.=

EL JOROBETA.
202

•

Dar un escándalo esta noche,
porque estoy hasta la corona,
cansado de hacer el fantoche.
¡Abrid esa puerta!
¡Imposible!
¡He de entrar; estoy decidido!
No seais, Señor, irascible.
¿'{ sus títulos de marido?
Con un decreto en la Gaceta
mañana os declaro demente.
Vuestra pretensión indiscreta
me obliga imperativamente.
¿Por qué te mostraste avaro
para mis justas pretensiones?
¡Si no hay un cuarto!
¡Qué reparo!
Recarga las contribuciones.
No diseutas lo indiscutible
Me va faltando la paciencia.
¿Quién es ahora el irascible?
No lo puede negar vuecencia.
¡Qué colección de botarates!
¡Defendemos al Rey Consorte!
¡No consiento que los maltrates!
¡Habrá un escándalo en la Corte!
¡A quien Cristo se la depare,
que San Pedro se la bendiga!
Señor Jorobeta, repare
que no le pinche la barriga.

¡Será lástima que en la jeta

�LA PLUMA

LA PLUMA

le pinte a usted otro lucero!
LUCERO.
Usted, compadre, es un poeta.
EL JOJWBETA.
Y usted, compadre, un embustero.
EL REY CoNSOR.TE. ¡Ulpiano, no seas Quijote,
que con la sangre me desmayo!
INFANTA FRANCISCA. Ya desenfunda el chafarote
Tragatundas. ¡Qué Dos de Mayol

CON

simultáne~ !ªpateta,= como en un drama JaJ:~nés, -=-i:- se derrumban d Jorobeta
y el mam,lo del Avapzes. -=---

=

EL GRAN PREBOSTE. Se viene al suelo la Monarquía,
como ,ma vieja, de un patatús.
Vuestra celosa monomanía
tiene la culpa.
EL REY CONSORTE.
¡Jesús! ¡Jesús!

..

·'

Q

r

=

=

eJ

=

LA REINA.

¡Me despertasteis con el ruidv!
¿Qué es lo que ocurre?
Quiere pasar
a saludaros vuestro marido.
Ya oi los trinos de su cantar.
¿Y estos dos muertos?
¡Una desgracia!
¡Qué cosas pasan!
¡Un aire fuél
Para llevarlos a la farmacia,
ponlos derechos de un puntapié.

MARillfORE'&lt;A.

EL REY CONSORTE.

¿Entre dos muertos ahora, qué hacemos?
¡Quien daba coba se va de aquí!
TRAGA.TUNDAS.
Con los fusiles gobernaremos.
EL REY CONSORTE. Se necesita de un maniqul.

MARIMORENA.
REINA.
MARIMORENA.
LA REINA.
LA

C

=

=

ON los nudillos
tras de la puerta,
golpe de alerta ,:;c. pide
atención.
Marimorena
tose, pretende
que tenga el
duende~ contestación . .=-z.

=

=

¡Con nuestros gritos ya la Señora
se ha despertado!
EL REY CONSORTE.
¡Pobre de mi!
EL 1NTENDENTE.
De arrepentirse pasó la hora.
MARI MORENA.

204

~

ALE la Se1iora, con la papalina
puesta sobre un ojo, y da11do
gzei1i.:das.
Las fofas mantecas, tras la muselina ~ del
camisón blanco, tiemblan sonrosadas. -=--=,

UiEBRA el b11stón en la rodilla
y se filtra por un t~piz -=saludando a la camarilla
con el pulgar m la narzz. .a-:-

,

¡Ya no podemos salir de aquí
¿Y aqul qué hacemos?
T.1tAGATUNDAS.
Estar alerta,
y no movernos.
EL REY CONSORTE.
¡Válgame Dios!
Ya mi consorte tras de la puerta
está llamando con una tos.
Me pongo enfermo.
TRAGA.TUNDAS.
Si desertamos,
habremos hecho tan sólo el buey.
Quedad. Ahora somos los amos
y mis espuelas dictan la ley.
EL REY CoNSORT:1.

=

RESUCITADOS por la punta con una mueca cejijunta

EL JOROBETA.

=

del chapín de Marimorena
saltan los muertos en escena.

=
-=-i:-

Me resucito bajo la coba
205

�LA PLUMA

EL REY CONSORTE.
EL JOROBETA,
EL REY CONSORTI!.

LA REINA.

e

LUCERO DEL ALBA.

....

de tus pedales. ¡Vaya calor!
¡Con peteneras, vuelves, Torroba,
del otro mundo!
¡Cuestión de humor!
Esto me barre las telarañas.
Me habéis tomado por maniquí.
¡Marido mío de mis entrañas,
me congratulo de verte aquí!
La luz apago con el trabuco
como en el baile del Avapiés,
y desenredo con este truco
todos los hilos del entremés.

Apuntes
paea una qeogcafía musical
de eucopa.::1920.
1:1i

{(

LA VOZ DE UN CIEGO EN LA PLAZA:

¡Extraordinario a la Gaceta con el nombramiento del nuevo arzobispo
de Manila!

REGONES y campanas el alba simboliza, ~ aptJ;ga d~ ,·epe_nte
sus luces el gitiñol,
y en el reino de Babia de la Reina Castiza ~ meda por los te.fados la pelota del sol.

P

=

=

FIN DE LA FARSA

RAMON DBL V ALLB-INCLAN

206

RUSlA

N

o se pretendfrá que Rusia, que fué quien comenzó la revolución musical que hubo de renovar totalmente el ambiente, dando fin a la
hegemonía alemana, haya arreglado ya sus asuntos artísticos de manera que
sea fácil para el observ,idor trazar un cuadro de su estado presente y examinar su porve111r probable. Lo fácil es, sobrevenido un cambio, ver cual
era el sistema de ideas o de cosas que el cambio da por canceladas y, establecido su programa, definir la orientación que quiere seguirse. Pero estas
intenciones siguen luego cauces muy distintos de los proyectados, empiezan
a embarullarse las líneas de conducta trazadas en un principio con tanta claridad, surgtn tendenchs de todas clases y en todas direcciones y el final es
un conjunto perfectamente complejo, cuyo factor común es la voluntad de
cambio respecto al primer estado de cosas.
La reja del arado de Glinka y Dargomijski penetró muy profundamente en el suelo musical ruso. Los cinco artistas de la Koutchka no fueron
sino los primeros sembradores en ese terreno tan hondamente removido. Y
la colecta fué espléndida; ningún pafs de Europa puede oponer una más
rica consecuencia a una revolución artística; ni aun Alemania, que verificó
con Beethoven el más grande cambio de concepto estético que haya sufrido
arte alguno.
.
·
El estado musical en Rusia durante la épo:a de los &lt;cinco&gt; es de una
definición fácil: dos ramas, una cada vez más poblada, que era la de los nacionalistas innovadores. Otra, cada vez más escuálida: la de los occidenta207

�/
LA PLUMA

..... .

listas, en la cual, sin embargo, ~e daban brotes de una notable riq~eza; tal,
Tschaikowsky. Más tar_de, sobrevieQe la época de los contemponzadores:
gente de raíz vieja que acepta un barniz moderno y gentes de procedencia
Izquierdista que aceptan puestos oficiales y comienzan a pregonar el moderantismo.
Por haber aceptado Rimsky un puesto er. el Conservatorio de Petrogra.
do, comenzó a relajarse el fuerte espíritu de comunidad que unía a los cinco. Y sin embargo, aunque puedan discutirse ciertos escrúpulos técnicos
suyos y aunque sus óperas sean ya para el artista ruso actual un tipo
de música envejecida, pocos músicos han llegado al fin de su carrera con la
juventud de inspi_ración que dictó el Gallo de ~r~, obra que nos sirve de
partida para considerar el periodo actual de la mus1ca rusa.
Giasunof fué la hechura perfecta de ese eclecticismo á que aludíam os, y
traza un camino en el que se encuentran músicos capaces, pero cuya influencia nos parece exigua en el arte del siglo nuevo: Taneief, el gemelo de
Glasunof; Rebikof, que pretende un titulo de precursor por sus atrevimientos de escritura; Rachmaninof, Medtner, Tcherepnin, en quien se hace más
visible la nueva forma del antiguo «eclecticismo• a lo Tschaikowski; Grechaninof, cuyo eclecticismo tiene mayor percentaje de s¡mpatías • kutchkistas•· en fin otros varios, cuya personalidad no levanta del nivel medio.
Este art'ículo no es simplemente informativo. Así, pues, estos músicos,
más o menos notables, no entran en nuestra consideración, hoy, más que
que n o entraron en la papeleta pr\~era de estos Ap_untes. l~s nombres,
mucho más sobresalientes, de los mus1cos que en Francia se s1tuan entre los
fundadores de la Societé Nationale y los de la Societé lndependante, esto
es de Fauré, Saint Saens y Franck, hasta Debussy y R3vel.
' Nuestro objete-acaso convenga repetirlo-es, simplemente, 1:1 ~e trazar
el ambiente musical de la época de guerra, y ver, después, los mustcos que
comienzan la época nueva. Pocas son las ideas anteriores a 1914, que han
resistido al vendaval. Son las figuras que han podido resistirlo las que nos
interesan: la época nueva, la de la músic~ 1920, comienza con ellos Y de
ello!'" vienen los músicos de hoy, confiesen o no, les agrade o no, esa
genealogía.
.
.
Igor Strawinsky parece haber nacido del h~evo eng endra~o por el
Gallo de Oro. Ejemplo alquitarado de las mas puras . esencias_ rusas,
Strawinsky mira ansiosamente hacia Europa, donde es mas conocido que
en su propio país.
_.
.
Alejandro Scriabín pare.:e conc~ntrar en ~us am?1c1ones de pr?fundtd~d
todo lo que fué núcleo del arte omdental, e tnfundulo en su ardiente misticismo moscovita. Scriabin es el repatriado ,espiritual que vuelve a Rusia
cargado de ideas europeas.
208

LA PLUMA
Strawinsky y Scriabin, marcan los lfmites extremos del mapa musical
ruso. Poderosamente renovadores, son, cada uno en su puesto las más
altas fi_guras d~l arte ruso en la época guerrera. Pagano el uno: hasta la
barbane. Místico el otro, hasta la barbarie también. La desenfrenada sensualida~ ~n uno_, es ardiente continencia en el otro. Vuelca Strawinsky todos
los arcoms posibles en su orquesta. Scriabin se limita hasta una monocromía monástica.
En su inquietud por recónditas complejidades del espíritu, Scriabin se
entenebrece; su música se hace obscu ra de lenguaje, confusa en la intención
y negra de colorido. Resplandores rojizos al fondo· llamas sombrías
rosas negras, titula a sus obras, en busca siempre del éxtasis de la divin;
embriaguez prometeica.
Strawinsky, en cambio, como el príncipe de su cuento, salta alegre al
país de la fantasía. Pocas fantasías más ricas que la suya, pletórica de imágenes extraordinatias, de paisajes maravillosos, en una verbosidad inagotable, con un singular cuidado de la precisión y de la claridad, del t ono puro
del tra~o ~alien~e y decidido, de la expresión mordaz, aguda e incisiva. '
Scnabm sena a la Edad Media, lo que Strawinsky al Renacimiente.
¿Y no fué, precisamente, toda esa ideologíc1 y sentimentologfa medioeval
lo que la guerra arr~stró, para dejar más ciará la atmósfera? Apenas comenzó esta frontera ternble del mundo de ayer y del actual, Scriabin moría de
un envenenamiento de la sar,gre. Acaso sus ideás no fuesen más que un
síntoma. Y fué, en 1914, cuando el «Ruiseñor» de Strawinsky comenzó a
cantar sus trinos, nacidos en la flora exquisita de jardines lejanos.
*

*

*

Es solamente en el aspecto exterior de su música, esto es, en el colorido,
en las formas generales de su melodismo, de su instrumentación, en el
•corte» de su estilo, en Jo que Strawinsky muestra ser un discípulo de
Rlmsky. Pero el íntimo carácter de esas obras suyas, la estética que yace
en el fondo de ellas, le acerca más a Mussorgsky. Conforme el admirable
autor de «Petruchka» avanza en su carrera, más clara se hace en nuestro
concepto esa filia.:ión con el genio que escribió «Boris Godunoh. Las primeras obras de Strawinsky son, claramente, las de un discípulo del autor
de «El Gallo de Oro•; alguna de ellas está basada en las mismas leyendas
en las que su maestro halló fundamento para las suyas; a veces los personajes son los mismos de la pintoresca tradición popular; otras, hasta son
las mismas melodías, sacadas del común acervo. Pero después de La
Consagración de la Prímavera, de la segunda redacción de El Ruiseñor,
209

�LA P L U ~1 A

......

l1

-

LA PLUMA

de las piezas pequenas para teatro o para instrumentso, apenas qued~ .Y.ª
un lejano aire rimskiano para dejarnos ver, clara y desnuda, una sens1b11tdad pareja a la de Mussorgsky.
y aun, seguramente, es la personalidad de Modest~ Mussorgsky la más
grande más profunda y más intensa y a la vez la más ignorada, después de
Beetho~en. No llevó un arte ya maduro a la exalta_ción más brillante--:como
\Vagner hizo con el romanticismo post-beethovemano-, pero removió su_s
cimientos estéticos de una manera tan profunda como el autor de la Her_oica; con unas consecuencias menos inmediatas, porque su _obra estaba JeJos
de poseer la necesaria perfección técnica, y porque su¡¡ ideas corrían. ~or
cauces muy lejanos a los que seguían las grandes corrientes de la mus1ca
europea.
i
ta · d
Estamos mal acostumbrados, además, a j~zgar de 1a. mpor nc1a e un
artista por lo que consigue y no por Jo que sugiere; prefenmos una obra perfecta, aunque de una estética caduca-tal el wagnerismo~a un~ obra nue~a
que ensanche considerablemente el horizonte-tales Berltoz, L1szt, Chopm
mismo-. Los casos como el de 13eethoven y el de Debussy, 1enovadores y
perfectos, son poco abundantes.
.
.
.
Realismo y nacionalismo, a Jo que puede atiac!use otro factor. -~umonsmo, son los cimientos de Mussorgsky, ya preparados por Dar~?m11sky. ~stos tres datos, ¡han sido tan mal entendidos! Una fal~a c_oncepc1on ~el r~absmo mussorgskiano se extravió en el «verismo• a la 1taha~a; el nac1ona!!smo
de los Cinco, visto de un modo superficial, engendró lo •pintoresco• _regional
en que abunda la música espai'lola. En cuanto al humor, es una piedra de
toque para los espíritus: su finura o su grosería salta al punto.
Sólo después de comprender bien el alcance de las obras pequ~ftas de
Mussorgsky-el Cuarto de los niños, sobre todo-, es _c~ando com_1enza a
verse con claridad el arte moderno: verdad en la ex~res1on,_ naturalidad en
la manera expresiva, sinceridad en el acento, ause!'c,a d_e ltteratura-(¡qué
fácil es el reproche de quienes creen que la ausencia de )t~era~ura excluye la
imaginación, concediendo sólo el naturalism?l)-sl~~l1f1c~c1ón en los pr~cedimientos, desdén por los dogmas escolá~llc~s, ehm!n~~ón de superflut•
dades· en total una aspiración hacia la virgmahdad pnmtt1va.
E;, precisa:itente, Jo contrario de Scriabin y Jo !undamental ~e Strawinsky. Los jóvenes músicos de Francia no andan leJOS de esta tesis. Veamos si no, nuestra primera papeleta.
.
Tres razones alejan a Strawinsky del impresionismo fin de siglo: pnmera, su concepto de la limitación y del equilibrio e~ la f~r~a, adecuada armonfa de continente y contenido; esto es, un «souci• clas1co; _segunda, claridad, justeza y verdad-a veces elementalldad-e!l l~ ~xpres1ón: otra norma
clásica; tercera, fantasía y humor. Acaso este pnnc1p10 sea el más honda:zJ()~

mente clásico de los tres; pero nos ahorraremos hoy la impertinente exé¡es~;l vez el propio músico, hombre de agudo cultivo espiritual, definiría
esos tres principios diciendo que eran: el primero, clásico; el si:gundo, primitivo; el ttrcero, arcaico. Protéstese si se quiere. Ya volveremos sobre esto
en alguna ocasión.

** •
Strawinsky, que del nacionalismo «tradicional» de Et pájaro de fuego y
Petruchka pasó al nacionalismo •sustancial» de La consagración de la
Primavera, muestra en sus últimas obras un nacionalismo «elemental&gt;, es
decir, de las «esencias• que forman el carácter de un pueblo. No es otro el
nacionalismo de Mussorgsky o el de Beethoven o el de Debussy.
Los músicos que le siguen no podían caer en el «nacionalismo programlstico•, que siendo la conquista de los cinco es hoy tan antl::uado y trivial
como t-1 programa romántico de los «poemas sinfónicos». Añadamos como
inciso que solamente van en Espaf!a más allá de eso Manuel de Falla y Osear Esplá. De los músicos posteriores a Strawinsky, ninguno que yo sepa
puede llé,marse discípulo suyo. En rigor, alguno puede haberle sobrepasado en la agresiva exteriorización de sus inspiraciones; pero me parece que
nadie en su pafs ha aguzado más que él su sentido estético. La influencia de
Strawinsky se ejerce más en Francia, en Inglaterra, en Italia y en Espai'la
que en la misma Rusia. Los dos músicos jóvenes de Rusi~, Sergio Prokofief
y Nicolás Roslavetz, no han tenido aún tiempo de llegar a esa fina depuración del último Strawinsky, alquitaramiento que, como en Ravel, casi podía
llegar a considerarse como una cristalización académica, en su noble significado.
Hay aún en ellos ciertas confusiones, especialmente técnicas, de procedencia scriabiniana, ambiciones de trascendencia estética contrarias tanto a
Strawinsky como a los •seis• franceses; pero estas ambiciones no son nada
«literarias•, sino puramente musicales, acercándose en esto a Schoenberg y
a algunos italianos, que son tambien simpáticos a los jóvenes fran~eses. Esta
atracción, sensible en Roslavetz, no lo es apenas en Prokofief, cuyo furioso
anti-occcidentalismo corre parejas con su feroz vocabulario y lo agresivo de
sus modos de expresión. Este indómito autor de la Suite escita se une al
Strawinsky del Sacre du Primptemps, en cuanto a nacionalismo «sustancial&gt;. Y, sin embargo, acepta sin grandes protestas los bastidores europeos
de forma, como hicieron los músicos viejos de su país de los que antes se
habló.
Roslavetz prefiere los pequeftos moldes de la música de cámara. Partida -

,

211

�LA PLUMA
rio, al parecer, de un cierto impresionismo constructivo, su música no es tan
rebelde como la de Prokofief; pero en cambio, no tiene su poder rítmico, y
su poco agradable colorido no va suplido por lo enérgico de la expresión,
má!: bien incierta, nebulosa, tefiida de una incertidumbre mística y visionaria.
Algún escritor ruso considera a Nicolás Myaskowsky como representativo
de una «derecha&gt; moderna, y a Miguel Gniessin como el de una «izquierda&gt;
strawinskista. Lo poco que de ellos conocemos nos hace mirar con escasá
confianza esta opinión; más viejos ambos que los otros dos músicos mencionados nos parecen también mtlnos representativos de una tendencia «actual&gt;, contemporánea, 1920. Con mayor simpatía mirábamos a otro joven,
Stantchinsky, que murió apenas comenzó la guerra sin hacer más q11e promesas, aunque bien atractivas. Se nos habla de otro Nicolás Oboukov
(sus Poemes liturgiques han hecho que un critico f~ancés le considere como
una especie de «Dostoiewsky musical&gt;), como del verdadero producto
«post-guerre&gt;. Acaso lo sea.
Hemos hecho omisión de un sin fin de nombres de menor interés al que
Roslaveti y Prokofief presentan para las consideraciones que guían estos
Apuntes. A la hora en que los escri bimos nos parece ver claro que el músico nuevo de Rusia, posterior al vendaval guerrero, el músico de 1920 es
todavla lgor Strawinsky.

ADOLFO SALAZAR

CMlSC&lt;::LÁ)'i&lt;::A)

' ' 1920
(libco inédito)

''

I

JAmocl
las rosas son la misma rosa,
¡amor!, la únz"ca rosa;
y todo queda contenzao en ella,
breve imafen del mundo,
¡amor!, la únz"ca rosa .
TODAS

....

-

2

(la verdad y Gtiünewa(d)
LA pena te defó
sin alma, como muerta.
Y te caúte, iºngrávi~a y pesada, entre los brazos
de quien te lastimaba,
en una concesión total de vzaa y muertt.

212

�LA PLUMA

LA PLUMA

¿Qué flor marchita
más tristemente bella así, az"ucena
de carne exacta y leve, dulce nardo de este mundo,
entonces casi estrella de otro mundo;
nardo de entre dos mundos?
No cuerpo con el alma en ascensión,
sino alma caída de cuerpo celestial
parecías allí, en el suelo negro
-mal tenida ;or brazos
que no te comprendían - ,
¡lunar de luna errante
sobre la miserable escoria;
lunar de luna errante!

J
Canción
COJEREMOSflores

y nos las daremos.
Los ¡adi"ós! serán
-¡alegres/para al punto vernos:
¡Qué qui"etos los OJOS
en tos OJOS grandes!
Besos porque sí.
214

¡Si'fendol
Los divinos árboles.
De oro será el río,
si"empre, aunque anochezca.
Si vamos al delo
por algo,
diremos: ¡Espera!
4
¡JlfISERIA del iºnstante!

Pensé destrozar todo
el diºvi'no trabafo de tantos días puros
-de tantas horas solas,
de tantos máJi"cOs mi·nutos
y de tantos segundos innni"tos-;
desbaratar en un instante, ¡ay!,
por inúti"l, por feo, por absurdo,
el camino de fue.

Y echarme al barro
miserable y con#nuo ...

Y dí gopes a bellas JºYªs fráfiles,
y maldife el amor y la hermandad,
y me gustó comer, hablar, dormir ...

�LA PLUMA

LA PLUMA

5

estío

'

¡EL salto!
¡Qué gozo en las blancas piernas,
gradosos brazos!

IJ

Debafo, el agua.
¡Son flores;
flores del prado y la carne;
secretos, voces!

sobre mz"s manos sangrientas
y aplastadas de las moles
que tienen que separar,
que soportar, que rafar,
hasta sacar la sonrisa,
la floredlla, la estrella,
la lágri·ma, la üusión!

7

Anoebeeee
(Beisa y agua)

Corri·endo, el agua.
¡Son lunas;
henas del cuerpo y del delo,
mufer desnuda!

6

líbet?tadoe
¡(ON qué dz1/i,cultad, tz"empo,
te voy robando tus foyas
-¡tantas foyas, tantas!,tus silendos-entre carro
y grz"to, entre bailoteo
y luz agria!¡Cómo brülan
216

\

RIILLOS tenues, puros,
en lo oscuro corren
-red plata en lo azul-,
trayéndome flores ...
-¡Ay, el agua eterna,
por la #erra negra;
la infinz"ta brisa,
por la sombra fría!··· Trayéndome estrellas;
y estoy en lo oscuro,
como un árbol lúgubre
nutrido de mundos.
217

�LA PLUMA

LA PLUMA
8

el solo amigo
No me alcanzarás, amigo.
Llegarás ansi·oso, loco;
pero yo me habré ya ido.

,v

~.

qué espantoso vacio
todo lo que hayas de_¡ado
detrás, por venir conmigo!

¡Madre mía, tierra,
sé tú siempre ;oven,
y que yo me muera!
- Y tú, mt"entras, madre
mía, con más frescas
hofas en las piernas.-

-¡Y

¡Y qué lamentable abismo
todo to que yo haya puesto
enmedio, si·n culpa, amigo!No podrás quedarte, amigo..
Yo quizás volveré al mundo;
pero tú ya te habrás tao.

~,

__; ¡

1

"'"e1

9

·-1

Pcímaoeea total
¡MADRE mía, #erra,

otra vez más verde;
más plena, más bella!
- Y yo, mientras, hifo
tuyo, con más secas
hofas en las venas.218

y

IO ·

AL lado de mi cuerpo muerto,
m·Z: obra viva.
¡Oh día
de mi' vida completa
en la nada y el todo,
-la flor cerrada con la abZ:erta flor-;
el día del contento de alefarse,
por el contento de quedarse,
-de quedarse por ale_;arse-; el día
del dormi'rse gustoso,sabiéndolo,por si'empre,
tnejable dormt·rse maternal
de la cáscara vana y del capullo seco,
al lado del eterno fruto
y ta in/i,nita mariposa!
JUAN RAMÓN JIMBNBZ

�LA PLUMA

leteas italianas.

(t)

Oiscuvso pt?e(ímínae.

Q

quiera, de una ojeada comprensiva y sintética, abrazar los
varios fenómenos y diversas corrientes de la literatura italiana del
día, sin asomarse un momento al pasado, a fin de indagar, aunque
no sea sino aproximadamente, las causas psicológicas e históricas que han
influido sobre los escritores de hoy, llevará a cabo un esfuerzo estéril. E1
p asado próximo está por entero lleno de un nombre, que fué asimismo
fenómPno moral y psicológico de toda una generación: nombre y fenómeno que se llamaron d'Annunzio. Este escritor, durante. un periodo
de cerca de treinta años, ha tenido nuestra literatura sometida a su férula,
impidiendo a otros escritores originales y fuertes el contacto con el público, y, por tanto, la luz de la fama. No parezca esto absurdo. La producción
de d' Annunzio en los años que corren del go al grn fué tan continua y·
férvida, que el público, y no sólo el italiano, de nadie más que de él se
preocupó. Únicamente cuando su producción se debilitó, y las crónicas,
empezaron a abandonarle, se oyó alguna otra voz; y no siempre voces
nuevas, frescas, del momento.
UIEN

(1) Inaugura hoy LA PLUMA su colaboración extranjera con una crónica italiana de Mario Puccini.
En poco más de treinta años de edad, puede Mario Puccini presentar una
obra que tiene valor sustantivo. En espera del libro Essere o non essere, que
está a punto de publicar, hablan por él dos volúmenes recientes: La Vergine e
la Mondana, novela, e I Bn"vidi, cuentos y narraciones breves;; hay en ambos
páginas rpuy bien logradas, trasunto de existencias humanas directas, vistas y
vividas. Mas acaso en obras como Jioville, de 1914, o en los p,1isajes y cuadros
de guerra publicados en uno de los cuadernos de eLa Voce•, Come ho visto il
Friuli, aparezca mejor que en esos antes nombrados, libros de público, ante
todo, la sensibilidad refinada y moderna, en el pensamiento y en el e-stilo, de
220

La fama de Giovanni Pascoli, de Giovanni Verga, de Alfredo Panzini, de Luigi Pirandello, de Adolfo Albertozzi, puede decirse que es de
ayer; y tened en cuenta que los tales son contemporáneos de d' Annunzio,
o desde luego bastante más viejos que él. Giovanni Verga, por ejemplo, que
es nuestro más grande novelista vivo, ha cumplido en septiembre ochenta
años. Cierto que su fama es más antigua que la de d'Annunzio; pero sus.
obras más fuertes, e incluso las dos maestras: I Mala voglía y Mas/ro Don
Gesualdo salieron a la luz precisamente cuando se delineaba el fenómeno
d'Annunzio; de suerte que sólo algunos críticos y un público restringido se
dieron cuenta de que Verga, con aquellas dos novelas, se unía de pronto
a la gran tradición manzoniana, fuera de toda escuela o programa. Apagada un tanto la fama de d'Annunzio, o por mejor decir, una vez acallada un
tanto la curiosidad de críticos y lectores en torno al poeta de los Laudi y
al novelista del Fuoco, en la aclarada atmósfera de la república literaria
italiana, surgieron casi de pronto algunos de los escritores hasta entonces
en la sombra. Mas, como sucede en los momentos de rebusca, presto se
cayó del énfasis d'annunziano a melancólica pobreza de tonos y sonidos. Los
poetas que antes habían imitado a d'AnnuAzio, repitiendo sus defectos con
mucha modestia y sin originalidad, se acercaron a los poetas de FrdnCia y
de Bélgica, a las 1zón famosos, a Jammes, a Maeterlinck, a Rodembach. De
los cantos heroicos se pasó, sin tránsito lógico, a los humildes cantos de
las cosas pequeñas y modestas. Pascoli, poeta, encontraba en tanto imitadores y lectores; y en la prosa narrativa empezábanse a silabear los
nombres de AUredo Panzini, de Luigi Pirandello, de Adolfo Albertozzi
este escritor italiano. Foville es, con justicia, en opinión nuestra, el más celebrado de sus libros; novela en que el accidente y el episodio tienen menos significación que la resonancia de los más leves acontecimientos exteriores en el
alma del personaje central; la dolorosa agudeza de ks impresiones y el indeciso fluctuar del alma adolescente son expresadas por Puccini en páginas de
segura belleza.
Actualmente sigue con atención la literatura española en los cuadernos de
la Rivista d'Italia. Sus crónicas de LA PLUMA tendrán, por tanto, a más de su
importanci;, particular, el atractivo que ha de comunicarles un escritor que conoce las letras espaiiolas y sabe cuáles son las corrientes que hoy dominan en
nuestro espíritu.
E. D. C.

•

221

�/

LA PLUMA

..
..,,
....
t:1

..... l

-

LA PLUMA

y de Federico De Roberto. Ahora bien, unos cuantos años antes
de la guerra hubo un verdadero despertar artístico, por obra, sobre
todo, de una revista batalladora, La Voce, de Giuseppe Prezzolini.
Esta hoja, de apariencia modesta, surgía de las cenizas de una revista noble y luchadora también, el Leonardo, donde habíanse adiestrado escritores originales y de fuerza, como Papini, Soffici, Cecchi, Borgese, Jahier, el
propio Prezzolini. Las batallas de La Vc,ce quedarán en nuestra historia literaria como un índice de renovación de las conciencias. Muchas famas, y
no ciertamente la última la de d'Annunzio, fueron discutidas con severidad
y justicia, y se dieron a conocer, señalándose a la admiración de los jóvenes, muchos escritores hasta entonces obscuros. Como la revista estaba
hecha por jóvenes y a los jóvenes hablaba, su éxito fué enorme. Contribu•
yó indudablemente a mejorar el gusto del público y a dar a los jóvenes
en formación una dirección coherente con los tiempos. Desaparecieron
,como por encanto, o quedaron adocenados los escritores falsos, los imitadores de d'Annunzio, los novelistas de vena fácil, y la atención de los lectores inteligentes se volvió al grupo aquel que, por imprimirse la revista
en Florencia, se llamó florentino . Papini, antes ignorado o poco menos,
fué buscadisimo, y los nuevos libros que escribía o los de antaño reimpresos, encontraron lectores a millares; Soffici, Jahier, Prezzolini, obtuvieron
-en poco tiempo notoriedad y fama. Pero la eficacia de La Voce no sólo
reverberó sobre los escritores de quienes la revista emanaba, sino que diremos que benefició a todos los artistas nobles de Italia, y más que a na-die a Croce, a Di Giacomo, a Panzini, a Lucini, a Chiesa y otros escritores
honestos y olvidados. Los jóvenes en ;ría de formación sintieron en sus pulmones un aire que no era el mismo que al nacer habían respirado, y casi
.automáticamente se propusieron algún problema !erio, y no los últimos, el
estilo y el conocimiento de sí mismos.
Incluso aquellos que habían sido arrastrados por la verbosidad de Marinetti y aceptado las cláusulas que Marinetti imponía a los adeptos del
futurismo, renegaron los dogmas del ruidoso jefe futurista por un arte menos eléctrico y tonante, más de acuerdo con su temperamento. Comenza•
ron, en fin, en tal momento a tomar cuerpo los pocos escritores que hoy
222

•

cuentan algo. Había, es verdad, el caso Gozzano, poeta enfermo de
tuberculosis, que, en pleno d'annunzianismo, había cantado con arte finísimo _pequeñas cosas tristes de provincia; el caso Lucini, poeta enfermo
también, todo cerebro, que había reaccionado, puede decirse que por sí
solo, contra el d'annunzianismo, y el caso Cena, poeta sobrio encerrado en
u~a vis!ón ~lásica y fiel a los antiguos ritmos; pero potente ~n la concepción e icástico en el estilo; los más de los jóvenes, sin embargo, y de los
~u~ Y~ no lo eran, buscaban todavía un camino a fuerza de pruebas, de
1m1tac1ones, de calcos.
Tal el período de ante•guerr~, que pudiéramos decir, aunque de transición, felicísimo; porque cada día marcaba un nuevo descubrimiento. Cier•
to que d~spués muchos jóvenes de aquel tiempo murieron en la guerra 0
reaparecieron después muy cambiados; no obstante lo cual quedan de algunos el nombre y tal cual pequeñ.i joya. Palazzeschi, Serra, Govoni Linati, Onofri, Pea, Cecchi, Jahier, Baldini, Cardarelli, Cicognani, Rébora,
Ungaretti, Saba, De Robertis, Pancrazi, Moretti, Boine, Moscardelli, etcétera, quiénes en un campo, cuáles en otro, despertaron no pocas esperanzas e hicieron en verdad pensar que se acercaba para nosotros también
una hora dichosa. Pero del mismo modo que mató La Voce, la guerra dispersó estas fuerzas jóvenes y bien dispuestas. De todas suertes, ese período, si no ha dado a Italia un gran poeta y un verdadero gran prosista, ha
apagado el énfasis, que habla llegado a ser la expresión natural de quien
hacía versos o novelas. Y mientras que de la guerra volvían inmutables,
Y aun con nuevas fuerzas en cierto sentido, los Soffici, los J ahier, los Baldini, otros jóvenes se libertaban de la imitación y volvían a la prosa y a la
~oesía con una simplicidad de medios de expresión y de imágenes que
sin duda alguna indicaban un progreso sobre los balbuceos de la anteguerra.
Pero los beneficios de la guerra no paran aquí. Aquella necesidad de
honradez y de orgullo, aquella inquietud y aquella ansiosa rebusca de la
J&gt;elleza, se reflejaron, como era natural, en todas las expresiones del ingenio, y aun puede decirse que en todas las esferas de la cultura. Las casas
editoriales, antes cerradas en torno a los autores propios, y deaicadas a ·
223

�LA PLUMA

LA PLUMA

un comercio tranquilo y metódico años hacía, buscaron fuera de Italia y
en lejanas épocas obras dignas de ser conocidas por el público curioso; y
mientras Laterza, de Bari, se convertía en editor de Benedetto_C~oce _y
de algunas colecciones perfectas como el f:~rpus ~e ~os Scrltton d /taita,
los Jtiloso.fi antichí e moderní y los Classzcz stra~teri, y ~arabba, de Lanciano de colecciones fáciles y modernas, a módico precio, como los Antíchí ; moderní, Scrittori n,,strí y Cultura delfanima (dirigida po~ Borgese
la piimera, y por Papini las otras dos), en las cuales velan la luz ignoradas
obras de otras literaturas y de la nuestra, Treves, Bemporad, Sandron,
Barbéra, Lemonnier, Lattes, Formiggini, Ricciardi, todas las demás grandes casas editoriales que pareclan encerradas de cincuen~a años atrás en
un programa inmutable, despertaron_ publi,ca~do obras de Jóven~s y de extranjeros, y acogiendo con sincera s1mpatta, mcluso a los escntores más

.. ,◄

...

-

J

audaces.
· d
La guerra entretanto hacia aumentar aut~má~came_nte las tira as.
Mientras antes de la guerra el editor italiano no 1mpnmfa smo 1.000 ó todo
lo más 2 _000 ejemplares de un volumen, durante la guerra, y despu~ sobre todo, !as tiradas se elevaron a un mínimum de 3.000 y a un máXJmum
de 6.ooo, y los libreros afirmaron que nunca como entonces habla estado
tan buscado el libro.
Por desgracia esta avidez no siempre era noble. Leían más ~os jó~enes,
si; pero leían más también las mujeres, los des~cupados, q~1enes Jamás
habían abierto un Libro y ahora lo buscaban por simple necesidad de entretenerse· de suerte que, terminada La guerra, y aún dura, comenzaron a
prevalece: sobre los buenos escritores los med_iocres, los que halagan los
bajos instintos humanos y escriben novelas fáciles, de lectura agradable Y
ligera. Cierto que no toda la producción actual es de ese género; que
casas editoriales como La Voce, de Roma (nacida por obra d_e Pr_ez~oh~1
• as de Ja anti'gua revista)·' Vallecchi, de Florencia; R1cc1ardi,
sob re 1as cemz
ú
de Nápoles; Treves, Bemporad y otros de la vieja guardi~, que dan al P a.
blico obras de arte y sanas tentativas; pero no es menos cierto que la m •
yor parte de los lectores se nutre de malas novelas _Y. cu:ntos menos qu~
mediocres. Para un libro de Alfredo Panzini, de Lmg1 P1ran_dello, de
zia Deledda, de Federico de Roberto o de Adolfo Albertazz1, que es sie •

~ª!

?:

224

pre una obra de arte digna y seria, ¡cuántos volómenes de conocidos o ignorados manipuladores de drogas eróticas no ostentan los escaparatcal
Algunos jóvenes, seriamente dotados, reaccionan, y se comprende, contra
literatura tal, fácil y adocenada. Y hay UD Marino Morctti, prosista de
raza, con una visión modesta, pero sentida, de la vida; hay un Michele Saponaro, que en sus no•elas, todo sol, hace vivir a sus campesinos puglieses con vigorosa sensualidad agreste; hay un Guido da Verona, escritor
que imitaba en sus primeros ensayos a d'Annuazio y que ahora ha encontrado su drama en una nostálgica rebusca de mundos y horizontes lejanos, •
y habla un Federigo Tozzi (muerto en Roma a los treinta y siete año1)
musculoso, sólido, el prosista más robusto que ha tenido Italia después de
Verga, y otros que es inútil recordar puesto que tendremos ocasión de
encontrarlos en nuestras crónicas futuras.
Jóvenes serios y fuertes no faltan, en fin, y mientras los Panzini, los Pirandello, los Albertazzi, es decir, los ya célebres y que tienen un público
fie,, continúan imprimiendo uno o dos libros al año, los escritores de
treinta años trabajan febril e intensamente y superan muchas veces a los
viejos en productividad.
Giovanni Papini, que durante cuatro o cinco años ha sido el ídolo de
los jóvenes, calla desde hace algunos; pero corren voces de que su silencio preludia un trabajo ferviente, su obra maestra. Esa lit~ratura fácil y de
tono erótico a que hemos aludido, tiene por ahora su centro en Milán
tanto que algún critico que la combate culpa de toda esta enfermedad literaria a la gran ciudad lombarda, que enriquecida con la guerra tal vez alimenta natural e inconscientemente el cáncer del erotismo. Nosotros creemos, sin embargo, que el mal es más profundo y que está menos localizado, y que debe buscarse más que en una ciudad, en toda la nación, a la
desbandada aún en busca de un apoyo firme y moral. Roma, entretanto
da prueba, literariamente al menos, de mayor seriedad, y algunas casas edi:
toriales surgidas en la capital en estos últimos años, primera entre todas
la de Arnoldo Mondadori, que es al par tipógrafo de finísimo gusto, parecen contraponer la seriedad de su obra a la fácil labor de las casas edito•
riales milanesas. Entre estas últimas, ha adquirido mucho crédito y públi-

us

�LA PLUMA

...

....

:)

l
""

..

co la Vitagliano, dirigida por Cavacchioli, poeta y autor dramático de ágil
ingenio. Pero todos estos fenómenos y tentativas, repetimos, son transitorios y de prueba; y, por lo demás, lo que importa es que de veras nazcan
el gran poeta y el gran prosista, que hoy por hoy no aparecen aún en el
horizonte. Hay en Roma una revista, La Ronda, que lucha a su vez por un
principio de sana reconstrucción. Sus tres o cuatro redactores no hacen
las primeras armas y todos tienen grandes dotes de ingenio y preparación;
pero si el retorno a las fuentes clásicas que los escritores de La Ronda
propugnan es laudable, no me lo parecen tanto las prosas y poesías de
estos poetas, que escriben con fidelidad y nitidez italianas, pero que tienen
muy poco o nada que decir. Son ingenios bien educados y despiertos,
pero con la sola excepción de Baldini acaso, esterilísimos. De todas suertes la tentativa de La Ronda es un fenómeno ·de este trabajoso momento
histórico que no hay que olvidar, porque representa el esfuerzo, en una
hora de obscuridad, por mantener viva, aunque no sea sino con medios
pobres, de poco aliento, la luz de la tradición. Todo consiste en ver si nace,
mañana o cuando sea, el poeta potente que refuerce esa luz y la levante
más en alto.

MARIO PUCCINI

...

-

lA AJY(lStAO flRJY(e eJi lOS JY(ARes CAÓtlCOS

.Ea amistad, firme en los mares caóticos,
-ola indecisa entre ser y no ser,
vagos vientos de versátiles rumbos,
impulsores de velas simultáneas,
tropel de nubes en flúido tránsitoes un frágil esquife zozobrante
en las aguas precisas de los puertos.
JORGE GUILLEN

teAtROS
lnaugut?ación de tempoeada
en efecto, el espectáculo dentro del espectador? Bien puede ser que
haya algún aforismo cierto. La3 circunstancias concurren a evidenciarlo a nuestros ojos, por lo que hace a los teatros de Madrid. Volved la
vista atrás en cuanto alcanza vuestra memoria de los fastos teatrales y
convendréis conmigo en la fatal vulgaridad de afirmar la excelencia de cualquier tiempo pasado sobre los que ahorá, más que correr, se arrastran lánguidos. Un dilema se ofrece a nuestra consideración: o es mustio collado,
en verdad, lo que fué Itálica famosa, o los campos de soledad que Fabio
con dolor contempla no son sino la ruina del propio ánimo, mejor dispuesto antafio a distraerse con mentidas ilusiones. .,El caso es que la solemnidad ritual de que aparece rodeada en nuestro recuerdo la inauguración
de la temporada en los teatros ha perdido todo prestigio, y apenas si solicitan nuestra atención las falaces promesas que los carteles pregonan por
las vallas de los derribos .
No hace tantos afios que la apertura de la Comedia, precedida de profusos programas con la efigie fotográfica de la primera actriz coquetonamente apoyada en frágil góndola de boudoir, suscitaba nuestra avidez por
asistir a los estrenos en que había de seguir luchando con la indiferencia
del público pagano-profano-e\ autor que entonces significaba la europeización, por decirlo así, de la escena espaflola; europeización que consistía en imitar el amsiente bulevardero, favorable a las toi'lettes del modisto
Antoine, con que realzaba su natural encanto la susodicha primera actriz.
Hoy, clasificado ya aquel dramaturgo innovador en el primer puesto de
una escala de mutuas claudicaciones con su público actual, desaparecida o
punto menos aquella primera actriz, la inauguración de la Comedia ha ido
perdiendo poco a poco el ficticio empaque de que se envaftecia el circulo
STÁ,

E

227

�LA PLUMA

...
• iJ

.. ,
,f

....

-

estrecho de sus abonados, hasta perecer del todo a manos del Sr. Mufioz
Seca, principal proveedor de la casa.
Se me antoja, sin embargo, que en tal desmerecimiento hay alguna ventaja para el arte, por más que pueda parecer paradójico lo que digo. 8s
ésta: creían antes los Intérpretes del Sr. Benavente, ponio por caso, que
estaban representando comedias cuasi divinas en fuerza de humanas, lo que
no era cierto. Los cómicos condenados a aprenderse los papelones del seftor Muftoz Seca saben que aquéllo no tiene sentido común. Procedimiento
exclusivo para ir discerniendo cuáles son las obras buenas.
1 Y conste que, en punto a las llamadas astrakanadas, discrepamos de la
mayor pane de cuantos críticos y gacetilleros ilustran nuestro desayu~o
con referirnos el resultado del estreno de la noche antes. Es decir, de qmenes se pronuncian, ante las comedias del Sr. Muftoz Seca, en contra del
género grotesco. De una vez, y para siempre, nos complacemos en afirmar
que entre una atrocidad del autor de El rayo o un bombón empachoso,
mal oliente a perfumer~a barata, de los que con :a.moroso empefio co_nyugal
nos sirve con torpe insistencia el ~utor de Cancion de cuna, prefenmos la
producción del hijo predilecto del Puerto de Santa Maria. Claro que el seftor Mufloz Seca parece hallar un gusto especial en revolcarse en la barbarie
seftoritil que le ofrece el público de la Comedia. Pero la farsa es un género
literario siempre más digno que las ñofieces escritas pensando en los padres
de las hijas de familia.-Las hijas suelen tener un gusto más cerca del bueno cuanto más natural.
Es posible, pues, que el Sr. Escudero, que, en legitima defensa de sus
Intereses de taquilla, tan diver~os gé~eros ha ensayado en el.teat_ro de q_ue
es empresario, no haya procedido guiado de la menor conve~1e~c1a artística
al imprimir a la Comedia el carácter que lo disting-uia estás ultimas !emporadas. Pero había conseguido formar un cuadro de Compaflfa bufa cien veces mejor como escuela de actores, que las hechas ai manerismo verista propio de lo~ de Lara, feudo por derecho de conquista del Sr. Linares Rivas,
verdadero representante de la beocia espaflola contemporánea. El Sr. Escudero ha prescindido este afio de las primeras figuras de su Compaftia por
cuestiones de índole económica, en que toda la razón estaba de parte de los
actores. Ha contratado otros más jóvenes y ha ascendido merecidamente a
algunos como la seftorita Redondo, lindísima, graciosa, y que tal vez sea
de tas p~cas damas de que podría hacer una buena actriz un director artí~
tico que tuviera alguna idea de las posibilldades del teatro moderno. Lástt•
ma que, como es de temer, se malogren esas esperanzas con representar
comedias sin sentido.
No es fácil, por otra parte, ballar un director artístico que tal nombre

LA PLUMA
merezca. Desde que el Sr. Martfnez Sierra se dedicó de lleno al pingüe ofi.
do de mixtificador teatral, amparado ante el público tras el éxito de la excelente ingenua Catalina Bárcena, se ha puesto de m~ el que las CompHfas
se anuncien dirigidas por un literato. Apenas•si se aprecia resultado propicio para el arte. El pabellón, lejos de cubrir la mercancía, arrastrado por las
tablas se mancha, o se descolora cuando menos. Leed los carteles de la
temporada recién abierta. ¿Qué ofrecen, no ya de sugestivo, de meramente
decoroso?
Se ha descentralizado de pocos aflos a esta parte el arte dramático espaflol, en cuanto los teatros de provincia se ven más frecuentados por los
primeros actores y actrices que, erigidos en capitanes no bien oyen el pri•
mer aplauso de la claque en un muús, constituyen en torno suyo un eúnco
de aprendices y se lanzan a representar un repertorio trasnochado. Imitan
semejantes_Compafilas el procedimiento usual en las italianas que antafto
nos visitaban asiduamente de paso para América. Imitación que trae consigo, claro está, el defecto característico de aquellos cómicos: la propensión
a exagerar el tipo central del protagonista, en detrimento del conjunto escénico, sin que, por otra parte, nuestros actores sientan la misma neceslda&amp;
de renovar el repertorio, antes bien repitiéndolo precisamente en cuanto tiene de deleznable, sólo porque la maestría de un Novelli o de un Zacconi
ilustraron la representación de un Papá Lebonnard o de un Oswaldo.
Y no se me escandalice el lector al ver equiparados personajes taR dispares. El Oswaldo de Los espectros que representan nuestros cómicos adolece de la grave enfermedad con que lo deformó, ¿para siempre?, a nu~stros
ojos la genialidad de Ermete Zacconi. Tal como se hace desde que lo mterpretó este gran comediante, el drama de lbsen puede alternar en el cartel
con La carcajada, pongo por melodrama. El público, sometido al error de
los actores, no ve más que la imitación repugnante de una parálisis progresiva. Se siente sobrecogido como cuando en la calle se detiene a contemplar
los espasmos de un accidentado. Habrla una manera fácil de probar mi opinión. Bastaría repres~ntar la obra sin primer actor, con cualquier galán joven discreto, desempeftando, en cambio, una primera actriz el papel de la
madre. Tal vez el drama recobrara su virtud perdida.
En la confusión ayuna de todo criterio con que comienzan este año los
teatros de Madrid, presa los principales de Compa~las de paso, atenta~ tan
sólo a la seguridad de las buenas entradas del domingo por la tarde, sm la
menor preocupación por dar a su trabajo una dirección ordenada, obsérvase, no obstante, un curioso fenómeno: la coincidencia en querer honrar la
memoria artística de D. Benito Pérez Galdós-tan a duras penas soportado
por los directores artísticos y empresarios en vida del maestro-dando

.,.

�LA PLUMA

.o
t1

..
')

l

-

pomposamente el nombre de homenaje a la simple representación de aquellas de sus obras que menos necesitadas estaban de una revisión, bien porque el públko háyalas recibido siempre con aplauso entusiasta, ya porque significaban en su labor no tanto el punto culminante de su batalla con
los espectadores habituales de los teatros, como la propensión a condescender, en menoscabo de la propia personalidad, con ciertas prácticas viciosas
de la época. Ni Borrás, ni Morano, ni la sefiorita Palou han intentado una
representación cuidada de Realidad, de La fiera, de Alma y vida, atentos exclusiva y equivocadamente al lucimiento personal que supone el hacer los protagonistas de El abuelo, de Amor y Ciencia, de La de San Quintín. Hora es ya de que vayan enterándose los directores de que, no obstante la excelencia de los dramas y comedias de D. Benito Pérez Galdós sobre
los de su tiempo, en el mundo hay más, y, sobre todo, de que es sobremanera ridículo el jurar en vano por su glorioso nombre, y sacarlo, como el
cuerpo momificado del santo Patrón de Madrid, en abono de la propia holgazanerfa artística.
·
¿Cómo ha respondido el público a las insinceras solicitaciones que con
motivo de la inauguración del Centro, de la Princesa, de Eslava.se le han dirigido en sueltos de Contaduría y recensiones oficiosas? El público ¡e ha limitado a ir al teatro, sin más, pervertido por su afición a ver los cómicos,
no las obras, que en la constante feria provinciana que es ahora Madrid, se
sostienen en los carteles un número de veces más en relación con el censo
de forasteros que con su mérito literario, o con el gusto-de los espectadores. Sin embargo, menester es confesar el deprecio de la producción sentimental, de la alta comedia, como se decfa hace algunos afios, que se observa con la vuelta al teatro que en términos generales podemos llamar
romántico, clasificación que damos aquí en su sentUo más amplio, y que en
el repertorio qae estos días se hace, tanto lo representa el drama de Víctor
Hugo con que abrió sus puertas la Latina-tan favorable por su situación
a un ensayo de verdadero teatro popular-como el Don Alvaro, los amantes de Teruel, el Cyrano del Circo de Price, o las pellcultu habladas del Cómico. Refúgiase la comedia burguesa en Lara y el Infanta Isabel, campa la
opereta infecuada en el Reina Victoria y la Zarzuela y agoniza el género
chico en Apolo y los teatroa de barrio.
¿Será cosa de cantar unas honras por la eterna salvación del género chico? Sea. Pero con una condición, con la de que esté de veras muerto. En
pleno florecimiento del sainete lírico en Apolo, cuando había en el teatro de
lá calle de Alcalá una Com pafifa tan adecuada a las obras que se hacían en su
escenario, que sus primeras figuras fuera de aquel marco no han prosperado
artísticamente, la alta crítica discutía en serlo los engendros de D. José

LA PLUMA
Echeiaray, y menospreciaba los cuadritos de D. Carlo~ Arniches. Nos amenaza el peligro contrario. Es posible que de la Restauración a láfecha el mayor
precio de la literatura dramática espafiola esté en los pequeftos modelos de
o Ricardo de la Vega. Ahora bien; desde que el achabacanamiento d~I gén~ro inundó Espafia entera de chulos sensibleros exportados de Madnd en
piececitas de hora, de cuya sensibler!a ~ueda~ ¡~7! nefand~s rastros en boca
de tas tonadilleras al uso, dió esa publica opm10~ que se 1_mprovisa e~ las
redacciones de los periódicos en considerar el s~mete cas:tzo con la misma
actitud prosopopéyica que una novela de D. R1c~rdo Leo?, valga por E~paña tradicional, y combinado todo ello con las fiestas sat~etescas, las peinetas, las mantillas, el Goya de cuadro vivo, lo_ falsamente pmtore~co en fin,
se ha inventado una aureola absurda a un~ ltteratura! c~yo ménto era la
simplicidad, la gracia popular, el buen sentido de lo com1co..
Muy bien nos parece, por tanto, que ~I grupo de •Amigos de Vallelnclán&gt; que tiene anunciado para este invierno un ensayo de teatro docente, es decir, dirigido a intentar una restauración de la buena literat~ra ~n la
escena, se proponga comenzar sus tareas r~presentando ~r~ actos s1gmficatlvos de una estética modernísima, depuracton de un clas1c1smo generalmente ignorado como tal: La guarda cuidadosa, de Cervantes; el Manolo, de
D. Ramón de la Cruz; El hombre del destino, de B~rnard 5haw.
. .
La concisión, la brevedad son notas caracterfsttcas del actual mov1m1ento artlstico en todos los órdenes; un drama de Shakespeare ?ºs parece _más
una novela que una obra escénic~. De ~u~vo cobra oportuntdad la antigua
discusión entre clásicos y románticos, s1 bien los térmmo~ en q_ue antaflo se
apoyaba estén hoy subvertidos. Será menester tantear, ~tscerntr !?ara ver de
hallar la fórmula de colaboración entre el autor dra111:áttco, sus tntérpretes
y su público. Esa colaboración no puede producirse sm una buena ~oluntad
y una buena fe de que carecen los empresarios, los autores, los cómicos, los
espectadores de los teatros abiertos en Madrid.

UN CRITlCO INCIPIENTE

231

210

�LA PLUMA

LA PLUMA

Ofos gcises
Me place mt'rar tus ojos,
porque mirándolos, veo
pat'sajes entrt'steet'dos
bajo encapotados delos,
con horizontes lluviosos
y con árboles escuetos...
Me place ver tus pupilas,
porque son vivo reflejo
de las mañanas de norte
junto al escampado puerto,
mientras combaten las olas
desgarradas por el viento...
Como los de los 'lttarinos,
qtu Jaben mirar muy lej'os
y descubrir en las rutas
más distantes los veleros,
ius ojos, grt'ses,profundos,
absortos, ausentes, bellos,
parecen estar mirando
a la distancia, un ensueño...
Por eso adoro tus ojos;
y aunque no me quieran elfos,
he de contemplarlos siempn,
porque mirándolos, creo
atravesar los paises
que son mi amor y están lq"os;
porque mt'rando tus ojos
vimen a mt' pensamiento,

un las tempestades /oroas
M los cantdbricos puertos,
los ancl,os mares de Islandia
bajo el reposo de inflierno...

.MARIA BNRIQUBTA

tnciso
.Amo a tas mujeres con cara de chico,
de nervz"os modernos y at're comercial
(la que hace cake/a esa me es igz.al).
&amp;usto de las damas del cheque§ del éter,
las que nunca olvidan que siempre es un rato
(la gatita tímida, esa... para el gato).
Adoro a la Eva de sensorio equivoco
que al amor prefiere el turbio amorío
(las z'ntelectuales de los eztrav{os).
Las que ,;on la borla de sus ojos dt'cen
qui morbo es la clave de nuestro apetito
cuales los resortes de nuestrDs delt'tos.
La mujer lzt'stn'ónica maquülada y frívola
que sabe angustiarme y sabe embrujarme

y sabe reirme y sabe engañarme
y siendo honorable es cocotte y artista,
de nervz·os actuales y aire comerdal,
la que nunca olvida que siempre es un rato.
( La gatita tímida para Don Torcttalo.
LA que hace caketa para Don Vital.)

ANTONIO BSPINA GARCIA

�LA PLUMA
A. de la Sota.-Divagaciones de un transeunte.-Con pró)og~ de Joaquín ~e

•u

llBROS Y ReDIStAS
.J. Moreno Villa.-Velázquez, con 39 fotograbados.-Colección Popular de
Arte.-Calleja, Madrid.

_

Sincérase el autor de esta interesante monografía en las Breves consideraciones -/inale~ de haber seguido, en gracia a la idea divulgadora de los editores

..

.. 1

de la colección en que figura, el camino tradicional en estudios más extensos
;as líneas c~onológic~s trazadas por el Sr. Beruete (padre), del que le separa l¡
mterpretación estética.
¿Cómo resume la suya el poeta Moreno Villa, sutil exégeta de Velázquez?
Dos tipos hay de pintores, según Wickoff: los que buscan la Naturaleza, lascosas, y los que buscan las impresiones de las cosas (naturalismo e ilusionismo).
El proceso de Velázquez va del naturalismo al ilusionismo, de sus primeros bodegones, en que aprendió a dar carácter propio, material, a las cosas, a sus cuadros _de_ apogeo, e!l que proyecta como un realista y pinta como un ilusionista.
Siguiendo la vida y obra del pintor desde los estudios de sus maestros sevillan_os Herrera y Pacheco a su postrera elevación al cargo de aposentador de
Palacio, apunta Moreno Villa la influencia innegable que en el carácter flemático de "."elázquez ejercieron Italia, los Países Bajos y, directamente, no obst~nte el mdocto no sepa apreciarlo, el Greco. De Velázquez en adelante, todo
pintor, en vez de copiar la realidad, inventa un convencionalismo para dar la
impresión de lo que ve. Deducimos, pues, del ensayo de Moreno Villa que ese
punto de culminación del arte pictórico qqe señalan el retrato de Inocencio X,
o Las meninas, estriba en que resumen la composición clásica, a la que añade
Velázquez la pintura de la atmósfora.
Nos parecen discutibles algunos curiosos extremos de la teoría que Moreno Villa extrae de la contemplación del gran pintor español. Tal, por ejemplo,
la negación de cierto sentido irónico en el Esojo y el Menijo del Prado. Agudísima nos parece, en cambio, la observación relativa al estatismo de los Borra-

chos-cóacanal paralftica&gt;.

C.R. C.
2,94

• **

Zuazagoitia.- Ilustraciones de Aurelio Arteta. -Editorial Vasca. - Bilbao, 1920.
cSi yo acertara a dar a las cosas un aire importante, podía titular este ~r_ólogo cDe:cómo descubrí un humorista&gt;, nos dice D. Joaquín de Zuaza_go1ba.
cEsperemos que estas y otras muchas páginas-aún no escritas-de Aleian_dro
de la Sota sean con el tiempo como los pequeños anales de nuestra generación,
de esta generación unida, como pocas, eR un mismo amor hacia su pueblo Y en
un mismo deseo de su engrandecimiento espiritual.&gt;
Las crónicas recet::idas en las Divagaciones de un transeunte nos muestran a su autor como hombre joven, simpático, fino, de mundo, del verdadero
gran mundo. A través de sus páginas, veréis que no pr_etende deslumbraro?,
abrumaros ni imponer su gravedad sobre nuestro descuido. Mas ta_mp?co solicitará constantemente vuestra risa, ni el disloque de vuestra adm1rac1ón ante
paradojas, chistes, ocurrencias más o menos literarias. Es simplemente_ un observador amable de su pueblo, a la vuelta del extranjero. Un hombre b;en edu_cado, en toda la extensión de la palabra. Ni os dirá todo lo que sabe as1 de primera impresión, ni ocultará su afición por descubrir en las cosas m~nudas, en
la vida diaria d~ su pueblo, cierta trascendencia, apenas apuntada, Jamás traspuesta en exageradas hipérboles.
.
Adolece su estilo de localismo, inevitable acaso, pero aun eso le da c1crt&lt;&gt;
gracioso desgaire, que, lejos de irritarnos, nos seduce por su lige~eza. ~• lo que
es más, se advierte en todo el libro un sincero deseo por hallar hteraname~te
la fórmula, encontrada ya por el magnífico dibujante Arteta, cuyas ilustra~10nes, sobre todo la que acompaña a la dedicatoria, rev~lan esa p~rfecta unión
de la tradición clásica con la emoción del momento, mconfund1ble sello del
arte grande, del Arte simple.
c. R. c.

Eugenio D'Ors.-Glosas. Páginas del Glosario de Xenius (1906-1917).-Versióo
castellana de Alfonso Maseras.-Biblioteca Calleja.
Nada menos que cder Socrates des modernes SpanienS• cuenta el trad11;ctor
de estas Glosas, que llamó a Xe:iius un crít_i~o alemán; de «sumn~a d~ los tiempos nuevos&gt; parece que las calificó un cnhco francés. «En el 1ardm de Academo ha aparecido el prescriptor por excelencia, p~nsado_r y poeta a la vez,
moralista y rápsoda, constructor y conductor, a u!1- mismo tiempo, de un pueblorejuvenecido. Este prescriptor, este filósofo y artista, este constructo:. Y normalizador es nuestro Eugenio D'Ors•, dice su introductor al lector espanol, D. Alfonso Maseras.
Semejante ditirambo nos parece excesivo y desde luego induce a que el lector se prevenga en contra del libro. Eugenio D'Ors, ha hecho popular en Barcelona, desde las columnas de La Veu de Catalunya el seudónimo_ de Xenius,
con que ha firmado diariamente, durante algunos años, el GIDsari de que nos.
235

�LA PLUMA

LA PLUMA

....

ofrece ahora la Casa Calleja escogida muestra. El suceso cotidiano, la noticia literaria, el acontecimiento internacional, hallan en Xenius un comentador siempre agudo, justísimo a veces, y (l,rbitrario las más. Arbitrario se proclama el
propio Xenius en un sentido filos6fico. Las pretensiones filos6ficas de Eugenio
D'Ors son quizá el motivo de que la lectura de sus glosas no despierte entre él
y nosotros esa corriente de simpatia que precede a la captaci6n del lector por
parte del autor de un libro. No pretendemos discutir su sistema; es cosa que
DO Dos compete, ajenos como somos al cultivo científico de la filosofía. Pero
hay en la literatura de Xenius, pese a su deseo de universalidad, un sabor inconfundible, que para cuantos no han nacido en el Principado, le sitúa en su
verdadero lugar: el sabor catalanista. Ese sabor, al par que le confina dentro de
la Mancomunidad política en cuyo servicio, tan mal correspondido en fin de
cuentas, se han malgastado basta ahora los más puros anhelos de Eugenio
D'Ors, hace desmerecer su obra, en la cual se adviene esa desproporción entre la apariencia y el fondo, característica de muchas obras del separatismo, literario o no.
Por lo demás, ¿cómo no estar de acuerdo con la teoría clásica que Xenius
pregona en contra del sentimentalismo romántico? Es muy posible que en líneas ge.e.erales aceptemos su programa literario, ya que no su tono magistral.
Valdría la pena de estudiar comparativamente la influencia de Xenius en Cataluña y la del señor Ortega y Gasset en tierras de Castilla; influencias que no
sabemos si serán tan divergentes como la direcci6n respectiva de sus corüeos,
pues Xenius aspira a la serenidad clásica y el señor Ortega se anega en barroquismo.

c. R. c.
Strindberg.-Et viaje de Pedro, el afortunado. Traducido del sueco por Rafael
Mitjana.-Colección Grnnada. Jiménez Fraud, editor, Madrid.
La personalidad literaria de Strindberg es aún poco conocida entre nosotros. De sus numeresas obras, creo que es esta la primera que se traduce al
castellano. El viaje de Pedro, el afortunado, a través del mundo de sus deseos
para hacer la experiencia de la vida, llevado por el ímpetu de una juvenil generosidad, es ameno, interesante, satírico y tiene un desenlace moral. Resulta
pues, un viaje... entretenido. A pesar de t&lt;,&gt;dos los desengaños que el héroe sufre, la vida sigue llamando ardientemente a su corazón; y el mundo continúa
poblado para él de cosas maravillosas, llenas de ir6nicas significaciones, que
dialogan entre sí, animadas por una superabundancia de energía.
La belleza de la obra de Augusto Strindberg me parece que radica no sólo
en la espontaneidad y viveza del diálogo, ni en el sostenido movimiento de la
acci6n, rápido como el vuelo de la fantasía, sino en el espíritu que la informa,
optimista, de confianza en un más allá mejor. El caso de un hombre que pretende realizar la felicidad, individual o colectiva, y fracasa, y que encuentra su
salvación en sí mismo o en el amor, aunque lo último sea tan difícil como el
ll6

propio autor nos dice, es ciertamente un caso que ofrece poca novedad. Lo
que nos interesa de todo ello es la fácil resignaci6n con que el héroe acepta las
lecciones de la experiencia y el entusiasmo con que acomete nuevas aventuras, puesta en alto la espada de la esperanza, cuando aún no se ha repuesto de
los descalabros que acabara de padecer.
La traducción ha sido hecha por Mitjana con gran respeto al original, según se desprende de las r.otas que la acompañan en un castellano correcto y
sobrio. Un estudio literario de Strindberg la precede.
J.A.P.

*

* et*nofl•e temjs.-Un volumen. París, ChiLes amia de Proudhon.-Proudlwn

ron, 1920.
En los primeros años de este siglo las enseñanzas de Proudhon, eclipsadas
por la difusi6n del marxismo, recuperaron la atenci6n de algunos sociólogos y
economistas franceses considerables, y fueron «utilizadas• por antidem6cratas
militantes, venidos de campos opuestos. Se form6 un grupito de gentes (radicales, socialistas, sindicalistas) que tenían de común su amor a Proudhon, al
país y a su tiempo. Se constituy6 también un Ce,·cle Proudhon, donde algunos
teorizantes del sindicalismo revolucionario y los más notorios propagandistas
del nacionalismo integral colaboraban para extraer de los escritos de Proudbon
un sistema, o siquiera argumentos, cuando no diatribas contra la democracia,
Los trabajos de aquel Cercle nos han dejado, por lo menos, un volumen: Ca/ziers du Cercle Proudhon (París, Nouv. Lib. Nat., 1913). Los «amigos de Proudhon, , que pretenden servirse del espíritu proudhoniano para ayudar a la democracia francesa a reorganizarse, no para conducirla a renegar de sí misma,
han empreudido la publicación de una serie de monografías en que se estudia
el pensamiento del fil6sofo en función !le los problemas de reorganización social derivados de la guerra. En este volumen de que hablamos colaboran
MM. Augé-Laribé, Berthod, Bouglé, Guy-Grand, Harmel, W. Oualid, R. Picard,
G. Pirou y J. L. Puecb. El valor del orden político frente al econ6mico y profesional, la formación de una ideología de la tendencia revolucionaria, la enseñanza técnica y la organizaci6n del taller, el socialismo y los problemas agrario~, y otras cuestiones del día se ilustran en este librito con la aportación de
las doctrinas, planes y previsiones de Proudhon acerca de ellas. Nos han interesado especialmente el estudio de M. Pirou (Proudlzonisme et Marxisme), que
al revisar el pensamiento de Jaurés, tentativa de conciliaci6n entre Proudhon
y Marx, rehace con brevedad un capítulo de la historia de las ideas socialistas
en Francia antes de la guerra; el de M. Puech (Proudhon et la guerre), que restituye su sentido exacto a la filosofía de la guerra de Proudhon, de quien se
había intentado hacer un apóstol de la violencia, y el de M. Bouglé (Proudhon
fédéraliste), que admite como problable un ensayo de soluciones federativas
por reacción contra los resultados de la concentración política y econ6mica,
reprobadas por Proudhon. Nos placería ver restaurados en España los estudios
proudhonianos, puesto que el pensamiento de Proudhon habría de ocupar en
una historia de las ideas de nuestro país en el siglo xix un lugar importante,
M.A.
237

�LA PL U ~1 A

LA PLUMA

Reviata de libros.-Enero- .11arzo rpzo.

,U

~.

-... j
t1

'.)

...,l
~ )'

.&gt;v

En el ambiente morbosamente antiliterario en que se asfixia la vida española, una revista como la que Luis Bello dirige con tan acertada orientación es
elemento de primera necesidad.
No obstante el retraso, ofrece este último número singular interés. Y de
entre la lucida colaboración crítica, destácase especialmente a la consicteraci6n
del lector un artículo, muy sugestivo, del propio Luis B~llo, sobre La n011el#I
rus• 1n España.
El tema es por demás atractivo. De las innumerables traducciones de que se
surte, con exceso, a nuestro entender, el actual mer,:ado de libros, las novelas
rusas llévanse la palma en el favor del público. Es natural que así~ea. Bastaría
la revolución social de Rusia para justificar tal curiosidad. Luis Bello atribuye
gran parte d1&gt;l éxito a lo que pudiéramos llamar el dinamismo iliterario de la
literatura rusa, a su aparente falta de composición, a su bárbaro naturalismo, o
ausencia de las cualidades clásicas de la novela francesa.
¿Hasta qué punto es esto cierto? Y, dado que lo sea, ¿hasta qué punto puede
,ser beneficioso? Se cierne sobre la literatura española un grave peligro, el del
hechizo eslavo, proverbial en todo el occidente- de Europa de tiempo atrás. Aficionados como solemos ser a tomar, cual vulgarmente se dice, el rábano por
las hojas, es de temer una reacción antiliteraria promovida por los :r.isrnos lite•
ratos, iafluídos tal vez del exceso de intelectualismo que en Francia, por ejem
plo, se observa, pero que en España ha de·tardar todavía muchos años en constituir un mal cuyo remedio sea la invocación a la barbarie.
Luis Bello no hace más que plantear, en esta primera parte de su articulo,
tan considerable problema. Creemos que es cosa de meditar las consecuencias
-de abrirnos incautamente a la invasión del caos rus6filo. ·
C.R. C.

'*

* '· *México y sus luchas internas. Bilbao,
Libros recibidos.-Luis F. Seoane:
1920.-Kahlil Gibran: El loco. Costa Rica, 1920. García Moage, Ed. «El Convivio,.-Alberto J. Ureta: Florilegio. ,Costa Rica, 1920. García Moage: Ed. «El
Convivio•. - Ricardo Fernández Guardia: La miniatura. Costa Rica, 1920.
García Monge, Ed.-K. Hamsun: Hambre. Madrid, 1920, «Editorial América•.E. Heine: Literatura alemana. ldem, íd.-W. Shakespeare: Ensuei,o de ur,a noche
de ve,·ano. Idem, íd.-E. ~escltanel: Las cortesanas griegas. ldem, (d.-D. F.
O'Leary: El Congreso Internacional de Panamá en I8Z6. ldem, (dem.-Vice~te
Lampérez. Los grandes monasterios espa,ioles. Colección Popular de Arte, Madrid,
Calleja.-Ramón Pérez de Ayala: Promete@, Luz de domingo, La caída de los
limones. Novelas poemáticas de la vida española. Biblioteca Calleja.
*

* *
Revlstas.-Hermes. Bilbao, septiemb1e.-Spanien.
Hamburgo, números t
y 3.-Hispania. París, junio.- Vida Nuestra. Buenos Aires, julio.-D1e Aktion
Berlín, septiembre.- Tlida. La Coruña, agosto.-España y América. Cádiz, sep·
tiembre.-España. Madrid.-.Revista de libros. Madrid, enero-marzo. -Pegaso.
Montevideo; julio.-Ariuitectura. Madrid, marzo.
2

238

Gacetilla.
Los preTlsores del poi:venir.-Se asegura que el Sr. Muñoz Seca, no
contento con inundar los esce11arios con las flores de su fecundo ingenio para
e dilatar el bazo• a las generaciones actuales, se ha precavido contra la esterilidad de la vejez. •Ahora que tengo talento-ha dicho a unos amigos suyos-escribiré treinta argumentos y los guardaré en un cajón, para hacer otras tantas
comedias cuando ya no se me ocurra ainguna intriga.• La anél"dota, aparte de
la amenaza que encierra, sirve para probar que el Sr. Muñoz Seca ha cceído
tener talento una yez en su vida.

***
Non voglio raggiouar niente di novo ...-Se va a dar en el Español La
Bofetada, de Novo y Colson. ¡Ahí nos las den todas! El director de la Academia
Española,deseoso de reverdecer los laureles de sus colegas, ha influ(do-dicenpara que esa obra se represente. Si el Sr. Novo, adelantándose al ejemplo del
Sr. Muiioz Seca, hubiese escrito hace treinta años dos docenas de comedias de
reserva, no estaría tan borrado de la memoria de los hombres. «He tenido doce
éxitos verdad en el teatro-dice el Sr. Novo en una página autobiográfica-;
pero sólo de una obra mía he logrado ver la rep1'ise•. Para disponernos a presenciar la de La Bofetada nos hemos acercado a un volumen en 4.º, de cerca
de 900 páginas, titulado Teatro de Novo y Colson, con prólogo del Sr. Fernández
de Bethencourt. El prologuista se disculpa con el lector en este estilo:
e Un muy sincero afecto, la fraternidad académica, una idea, por su parte, de
mis medios literarios, te lo aseguro, y por ti mismo lo verás, de todo punto superior a la realidad, parecen ser la razón única de esta sinrazón, que hace que
Teas al pie de este prólogo, o lo que result&lt;1re, el nombre de un modesto historiador... • Las razones que a juicio del prologuista justifican la publicación del
cTeatro• del Sr. Novo deben de ser las mismas que van a justificar la nprise
de La Bofetada: • ...los más de los que llenan de su producción nuestros teatros, en lo que les permiten y toleran franceses, belgas, italianos y hasta suecos y noruegos, o traducen descaradamente de los primeros, o piensan en francés y en francés hablan. La poesía nacional, no la remilgada, tísica, contrahecha y deforme de nuestro absurdo modernismo, apenas se refugia en tres o
cuatro, cuyos nombres simpáticos me cuesta mucho trabajo no estampar aquí
con todo el elogio que les es debido.• Tras el prólogo hemos leído La Bofetada. Es muy buen drama. En la imposibilidad de reproducirlo aquí todo, ofrecemos al lector, íntegra, la escena IX del acto I:
«MARQds.-¡Alberto!
ALBKRTO.-¡Padre!
MA11.GAIUTA.-¡Ah!
z39

�LA PLUMA

...
"l

l

~~ ¡·
. ")" ,1
►

1

¡

ALBERro.-¡Ellal&gt;
y un trozo de la escena X. Alberto, oficial de húsares, regresa de la guerra
carlista y describe una carga de caballería:
cALBERTo.-Mi puño vigoroso movió el acero como un relámpago lejos y
cerca, sin tregua ni piedad y en sangre tinto. La gente, acobardada, ensanchó
el cerco; lancé el caballo, y un jefe enemigo se interpuso. Empuñaba un sable
como yo; el furor le cegaba como a mí; sus ojos brillaban como los míos...
¡Plaza!, gritamos, ¡Plaza!, y nuestros aceros chocan y chispean prontos al quite.
De un tajo cercené su mano izquierda al par que él con su diestra armada deshizo la testuz de mi caballo.
MARQUÉS /muy agitado).-¡Caballos había muchos!
AtBERTo.-El mío me arrastró a tierra.
l'l!ARQUÉS (con ansiedad).-Pero un tigre salta.
ALBERTo.-¡Y salté como un tigre!&gt;
La crítica estuvo acorde al proclamar el triunfo del drama: •Todo el mundo
estaba conforme-escribía El hstandarte-en que la obra del Sr. Novo y Col•
son pertenecía a las que poseen el raro privilegio de acallar los gruñidos de
los descontentadizos, de los envidiosos•. Pero no lo estuvo al apreciar su tendencia: «El Sr. Novo y Colson-decía D. José de Laserna en Et Imparcial-no
fué anoche a plantear en el teatro Español ningún problema jurídico, ni sociológico, ni teológico, ni de ninguna clase, como viene siendo uso y costumbre
en estos últimos tiempos». Ea cambio, para el Sr. Ruiz Contreras: «Dos problemas tenebrosos perturban a todas horas nuestra sociedad, amenazando el
pedestal en que ésta se apoya: la familia. Estos dos problemas, enunciados
concisamente, se reducen a estas interrogaciones: Si el hombre duda, no ya del
amor de su mujer, sino de la concepción de su hijo, ¿cómo .se cerciora?, ¿cómo
castiga? Si el hombre, seguro de la concepción de su hijo, no fía en la pureza
de su mujer, ¿cómo se decide,, ¿cómo perdona? En uno y otro caso faltarán
siempre definitivas pruebas. El primero de estos problemas ha servido al s.e ñor
Novo para escribir un poema tan abundante de verdad y poesía que seduce y
convence.,
Nosotros deducimos que la importancia del drama del Sr. Novo estriba en
haber propuesto un medio de prueba (cuando menos sorprendente), para cerciorarse de la «concepción del hijo»: abofetearlo.

AÑO l.

1

l\'.IADRID, NOVIEMBRE 1920

NÚM. 6.

Apuntes y canciones.

I

f.lCay una mano de niño
dispersa en la tarde gris,
o en la tarde gris se borra
una acuarela infantil.
tJtoño tiene en el sueño
un iris de abril.
...no sueñes más, cazador
de escopeta y galgo.
'1/a quiebra el albor.
241

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="441">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560786">
                  <text>La Pluma</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560787">
                  <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567027">
              <text>La Pluma</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567029">
              <text>1920</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="52">
          <name>Volumen</name>
          <description>Volumen de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567031">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567032">
              <text>5</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567033">
              <text>Octubre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567034">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567035">
              <text>Mensual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567051">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753230&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567028">
                <text>La Pluma, 1920, Año 1, Vol 1, No 5, Octubre</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567036">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="567037">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="567038">
                <text>Poesía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="567039">
                <text>Poemas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="567040">
                <text>Ensayos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567041">
                <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567042">
                <text>Imprenta Artística de Sáenz Hermanos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567043">
                <text>Azaña, Manuel, 1880-1940, Redactor</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="567044">
                <text>Rivas Cherif, Cipriano de, 1891-1967, Redactor</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567045">
                <text>01/10/1920</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567046">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567047">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567048">
                <text>2020428</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567049">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567050">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567052">
                <text>Madrid, España </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567053">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567054">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36587">
        <name>Condena de Unamuno</name>
      </tag>
      <tag tagId="4819">
        <name>Italia</name>
      </tag>
      <tag tagId="13666">
        <name>Juan Ramón Jiménez</name>
      </tag>
      <tag tagId="36291">
        <name>Luis Araquistain</name>
      </tag>
      <tag tagId="36581">
        <name>Ramón del Valle Inclán</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20374" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16733">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/441/20374/La_Pluma_1920_Vol_1_Ano_1_No_4_Septiembre.pdf</src>
        <authentication>8414e6740910c8c551c6884a98d2f2af</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="567954">
                    <text>LA _PLUMA
Gautier no vió Avila; algunos dioses menores se han aplicado a manifestar sil
reacción espiritual frente a la ciudad de la Santa: así Martinenche, en sus Propos d' i:!,spagne, y P. Suau en su Espagne, Te,·re d'epo/le, entre otros. M. Pitollet,
que fué profesor de lengua y literatura españolas en Hamburgo, trató hace
años de sintetizar los rasgos específicos de una ciudad de Castilla en una conferencia titulada: .Muy noble, leal y lteroica ciudad. Ahora quisiera hablar de Avila
en su realidad objetiva. Dejemos a un lado, por de pronto, a la Virgen de Avila. Santa Teresa es un hecho de historia que cada cual puede interpretar seg6n
sus propias teorías. Dejemos también la arquitectura. Las murallas se desmoronan, escandalosamente abandonadas, en torno de esta Siena en decadencia,
cdonde las calles son horribles, donde las viviendas, de granito grisáceo, hielan
el alma; donde la catedral es una fortaleza, donde nada es del presente, ni
siquiera las dos posadas con pretensiones de hotel, que uno se apresura a abandonar por el oasis de Madrid, donde, al menos, el Palace y el Ritz constituyen
dos islotes de vida europea en ese gran aduar de prostitución, de caciquismo,
de haraganería y de verbalismos.• En Avila florece la miseria castellana rural;
unos cuantos señoritos iletrados perpet6an, sobre la plebe harapienta y pueril,
el antiguo sistema de explotación de la ignorancia y de la superstición en provecho de una casta que ni siquiera tiene la excusa de monopolizar la elegancia
del espíritu. Quiere recordar tao sólo que en Avila, además de Torquemada,
inquisidor general, duerme su &lt;iltimo sul"ño El Tostado; con ellos se completa
el tríptico: Teolog{a, Inquisición, Misticismo, en que se resume la expresión espiritual de Avila.

• ••
Grecia.-Revista decena! de literatura.-Director: Isaac del Vando-Villar.Madrid.
Ha reaparecido en la corte esta revista literaria que antaño se publicaba en
Sevilla. Ultraístas, creacionistas, dadaístas colaboran en ella, más que con ardor
apostólico, con académica insistencia. Traducen al español el último grito europeo, del cual nos Jlega amortiguado el eco a través de los Pirineos-todavía
los hay-. Pero revelan, pese a todos los distingos que pretendamos oponerles,
y aun a su pesar a veces, un sincero afán revolucionario por trocar los medios
de expresión que la antigüedad clásica nos ha legado con el Renacimiei:to, del
que las artes viven.
·
No todos los humoristas líricos de Grecia solicitan por igual nuestra atención. Gerardo Diego, Adriano del Valle, la gnbadora en madera Norah Borges, y especialmente Jacques Edwards nos parecen dotados de cierta personalidad, difícil de destacar entre las estrechísimas reglas de la nueva estética.
Bien venida sea Grecia, juvenil vanguardia de la batalla que compartimos
contra las fósiles fortalezas en que adolece nuestra literatura contemporánea,

c. R. c.

ARO l.

1

HADRID, SBPTIÉMBRB 1920.

Nú.M.

4.

fat?sa Y licencia de

la Reina Castiu

==

JORNADA SEGUNDA
OeCORAClÓJ"l

N

ocf)e de oe1!ano. ~ luna en la t
Ho f1!agante de t?osa Y faam{n
4 ' Un pa::
ca la t,~mula tnaaa ~ con fuegos dsu encafe cal=
e baldosín~
e Cuna sobt!e
'
et cá
inte1!columnio deseu b1!e e ( espacio ~ donado
de ~
uasta
mat!a vea( ~ CeistaUnas (á
'
el topacio nr de (a ( ·
__
mpa1!as quieb1!an
~. U en t1!t.S palpita el C1!istal ~

J l,

:/:-a;a·

144

1.45

�LA PLUMA

LA PLUMA

-

-----

-=- ESCENA PRii\1 l{RA -=DoN LINDO.
·I
1

P

'LATICAN en el estrado -= bajo el círculo dorado -=- 'Y trén,u/o
de la luz . . Don Lindo, y un jorobado, o=. guitarrista de ta-

EL JOROBIITA.

ólado - . tn el género andaluz. o=EL JOROBETA.

DON LINDO.
EL JOROBETA.
DON LINDO.
EL JOROBETA.

DoN LINDO.
EL JOROBETA.
DoN LINDO.
EL JOROBETA.

..

DoN LtNDO.
EL JOROBETA.

DoN LINDO.
EL JOROBETA.

DoN LtNDO.
EL JOROBETA.
DoN LINDO.
EL Jea.OB&amp;TA.
146

I

Parece que esta noche pendonea,
en un baile de trueno la patrona,
la veremos llegar con una pea.
Si te diese lo mismo decir mona.
Cómo te pagas del hablar finústico.
No se aviene conmigo el modo chulo.
Del castellano sarraceno y rústico,
prefiero recibir la coz de mulo.
A ti te gusta la extranjera parla,
corbatas de París, te de Inglaterra,
y donde esté una furcia anonadarla
diciéndola: pardón. Nombre de perra.
¡Ay, Torraba\ ¡Torraba, yo me muero!
¿Qué tienes, Querubín?
¡Que mi alma llora!
¡Torroba, ya no estoy en candelero!
¡Iguales el Señor y la Señora!
Torroba. en prenda de amistad...
Supongo
que pretendes tocarme la joroba
para mudar la suerte, y no me opongo,
que la amistad la entiende asi Torraba.
En h desgracia se agradece un acto
tan lleno de ternura.
No seas niño.
Yo pongo a tu servicio mi artefacto,
y tú me das un duro. ¡Ole el cariño!
¿Por qué no hablas al Rey en mi provecho?
Ya no atiende el patrón mis letanias.
Confórmate a tu suerte: a lo hecho pecho.
Tú privas siempre aqui.
Son tus lllanias.

DoN LlNDo.
EL JOROBETA.

DON LINDO.
EL JOROBETA.

DON LINDO.
EL JOROBETA.

DON LINDO.
EL JOROBETA.

DON LINDO.
EL JOROBETA,

DoN LINDO.

EL JOROBETA.

DoN Lnmo.

¿Te figuras que a estar en capitales
me t_ocas por un duro la joroba? •
¿Que es un duro, gachó?
Veinte reales.
¿Y e~o es P~gar su mérito a Torroba?
Aqu1 no existe protección al arte
Y tendr~ que volverme a los cafeses
con la tior~a. Oyeme un aparte:
me está sahendo el Rey, Plata-Meneses.
Los reyes son volubles.
¡Ya lo veo!
¡Pero luciera yo cuatro entorchados!
Tal como soy, a nadie aguanto un feo
y tengo hecha_ la cruz a estps estrados'.
Pero _tras la m1 cruz de Caravaca
me Vln? con empeños cierto Ieg~
que_ quiere hablar al Rey, y naturaca,
Ulp1ano To~roba que haga el ruego.
¡Poco que tienes tú la cara dura
para saber negarte!
¡Asi se pasa!
No has gastado conmigo esa fi nura.
La, finura del hombre es en su casa.
¡T_u estás con el patrón en candelero!
Mientras le traigo historias del Casino
o de las Cucas. Acabando, cero.
A _otr? le cuentas ese cuento chino.
Mi remo fué una nube de verano
aun ~uando no lo creas. La tortllla
volv1óseme en un vírame la mano
Y hoy nada pinto con la Camarilla'.
Por lo cual, me verás tomar soleta
tan y cuanto al patrón y al lego a;iste.
No volverás a 01rme una falseta.
En los cafeses ganaré mi alpiste.
Tu lego es un fantasma.
Cuando veas
al lego entrar.-Si el Rey le otorga audiencia
que si le otorgará. Sé sus ideas
'
en par~cidos casos de conciencia.
¡No quieres ayudarme!
147

�LA PLUMA
EL JoROBBTA.

LA PLUMA
Mira, niño,
una venda le pones a tu herida,
pues nunca vuelve, si se fué, el cariño
¡Torraba sabe mucho de la vida!

-ESCENA TI-=-

E

=

L Rey sale de su alcoba:
calzones de mameluco, .._ melifula
voz de eunuco, -=-:- saludo amable de coba. -=--=-

EL

REY CoNSORTE.

EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.
EL JOROBETA.

Et

REY CONSORTE.

EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.
EL JCJROBETA.

EL REY CONSORTE.
EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.
EL JOROBETA.

EL

REY Co:-.soRTE.

EL JOROBETA.
I'

EL REY C&lt;:&gt;NSORTE.
148

¡Buenas noches! ¡Me alegra tu visita,
Ulpianol ¿Por dónde se flanea?
Por el mundo ganándome la guita.
¿Y por el mundo qué se ~hismorrea? .
¡Hay de todo, Señor! Chismes de hamo~
chismes de vecindad, de portería,
y hay alguno también, extra()rdinario,
que tiene premio de la lotería.
¡Ya me lo contarás!
.
Tengo un amigo,
que me deja a mi chico, si lo cuenta.
En la antesala está, vino conmigo.
Deja marrullerías, y revienta.
Es el caso, Señor, que con el ruego
de hablaros, me ha venido un franciscano~
varón de mucha ciencia, aun cuando lego,
Que da consultas para el Vaticano.
¿Y sabrá divertirnos?
¡Se diquela!
.
¿Y en la antesala está?
Matando un sueño.
¿Queréis que le haga entrar?
¿Y esa novela
merece oirse?
¡Mi palabra empeño!
1Dos cartas extraviadas! ¡Dos palomas
que llegan a posarse en vuestro alerol
¡Ulpiano, no gastes esas bromas!

EL JOROBETA.

[

EL REY CONSORTE.
EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.
EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.
EL JOROBETA.
EL RE·, CONSORTE.
EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.

EL JOROBETA.
EL REY CoNSORTB.
EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.

¡Os las quieren vender!
¿Cuánto dinero?
Ha de pedir para sacar su escote,
que es un tío más listo que Cardona.
¿Le has metido los dedos?
Por el lote,
un millón pagará la Real Persona.
Rebajará si es hombre de conciencia.
No es sujeto cerrado a las razones.
¡Tendré que revestirme de paciencia!
¡Le sacais al Gobierno dos millones!
¿Trae encima las cartas?
¡Es muy guaje!
Veré de averiguarlo.
¡Justamente!
Si las trae le enfrío de un viaje.
Don Lindo, hazle pasar. Tú sé prudente.

-= ESCENA III

-✓~

LAS

alabardas con sus regato11es -=-z- baten. Sale una bruja de e,rtremés. ,oo, En las manos, calzadas con mitones,= alzado pulcramente el guardapiés. -

UN ü]IER.
LA INFANTA.
EL RRY CONSORTE.
LA INVANTA.

EL JOROBETA.
LA INFANTA.

EL JOROBETA.

LA INFANTA.

¡Su Alteza la Infanta Francisca!
¡Me vengo aquí con mi calceta,
y a echar una mano de brisca,

hasta perder una peseta!
¡Estoy sin humor, abuelita!
¡Jesús, con tus malos humores!
¿A ti qué te pasa?
¡La guita
que no le da sus resplandores!
¿Ese, quién es?
Un tío camama.
Y sobre todo un atrevido.
Tú guardas silencio.
149

�LA PLUMA

LA PLUMA
EL JOROBETA.
LA INFANTA.

EL REY CONSORTE.
LA INFANTA.
EL JOROBl!.TA.
LA INFANTA.
EL JOROBETA.
LA INFANTA.

EL REY CONSORTE.
LA INFANTA.

EL JOROBETA.
LA INFANTA.

~

EL REY CONS..)RTB.
LA INFANTA.

¡Madama,
perdone vu si la he metido!
¿Dónde hallaste a ese jorobeta?
¡Abuelita, Ulpiano Torrobal
¿Es tocador?
Es un chancleta
que a la guitarra le da coba.
¿No sabes callar?
¡Soy San Bruno!
Y aunque me ahorquen no hago chis.
¿De dónde sacaste a ese tuno?
Me lo han mandado de París.
¡Yo recuerdo a este jorobeta!
Fué punto fijo mi joroba
un año entero en la saleta.
¡Mi amigo Ulpiano Torrobltl
Ven, echaremos una mano
de malilla, ya que mi nieto
está de non.
Con Ulpiano,
quería tratar un secreto.
Para decirme que me vaya
no me vengas con fah1edades;
me voy sacudiendo la saya,
que yo soy Doña Oaridades.
oo

ESCENA IV

-:.o

EL

Sopón,_fingido lego me~dica_nte, r.-:. asoma m la puerta, humildes
los o;os. r.-:. La alfor¡a a la espalda llena de rebojos . . y po,la capucha oculto el semblante. .:::e

LA INFANTA.

EL RBY CONSORTE.

LA INFANTA.
EL JOROBBTA.

LA INFANTA.
150

¿Oye, ese lego franciscano,
quién es? ¡ Me parece un bendito!
Es un pariente de Ulpiano.
¡Qué gracia tiene!
¡Baila el vito!
Como el lego de aquella historia,

EL JOROBETA.

Et
LA

SOPÓN.
INFANTA.

EL SOPÓN.
EL JOROBETA.
EL SOPÓN.

EL JOROBETA.
EL REY

CONSORTE.

EL SOPÓN.
EL REY CONSORTE.
EL SOPÓN.

EL REY

CONSORTE.

EL SOPÓN.
EL REY CONSORTE.
EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.
EL JIJROBETA.
EL REY CONSúRTE.

EL JOROBETA.
EL SOPÓN.
EL R ,;:y CONSORTE.

EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.

que bailando por los mesones
llenaba la alforja. ¡Y la gloria
ganó con esas oraciones!
¡Hay que ver la sabiduría
que se guarda en esa sentencia!
¿Mucha verdad?
¡Mucha Misia!
¡San Pedro es un pozo de ciencia!
Una limosna te prometo:
pasa por mis habitaciones.
Os dejo con vuestro secreto
y con vuestras conspiraciones.
¿Cuántas reverencias debo hacer, hermano?
Tres reverencias es bastante.
¿Diga, hermano, debo besarle la mano
al Rey?
Si os la pone delante...
Llega, buena pieza; bésame la mano.
¡Ya tus intenciones por Ulpianol
¿Esas dos palomas que de tu capillo
vienen a posarse sobre mi bolsillo,
en cuánto las tasas?
Piden dos millones.
¡Jesús!
La pareja.
¡No me desazones!
Hijo, te las llevas; pues no tengo antojos.
¿Verdad que es muy caro? ¡Pídeme los ojos!
Os las regalara, si fuese su dueño;
pero un penitente me metió de empeño...
Tú no me la pegas.
Aquí sabe mucho.
¡Las cartas! ¡Las cartas!
Le entró el arrechucho.
¡Con tu regateo me das un sofoco!
Vea, hermano lego, de bajar un poco.
Son las instrucciones de mi penitente.
¡Pero ese sujeto debe ser un ente!
¡Y la otra, la tonta de la pandereta!
¡Se pierde de buena!
¡Y de algo coqueta!

sé

�LA PLUMA

LA PLUMA
EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.
EL SOPÓN.
EL REY CONSORTE.
EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.

EL SOPÓN.
EL REv CONSORTE.

O

¿Tú no la conoces?
¡A bien que uno es lego!
¡Y la susodicha encubre su juego!
Hablemos, hermano, sin hacer sondajes,
y sin chalaneo. ¿Cuánto son sus gajes?
Corriendo el peligro de extralimitarme,
cincuenta mil duros.
¡Igual que matarme!
Esas escrituras pondrás en mi mano
mucho más baratas. ¿Verdad, Ulpiano?
¡Verdadl Dos millones son mucho dinero.
Con uno es bastante.
¡Calla, majadero!
Uno es justamente cincuenta mil duros.
¡Con tus metimientos me sacas de apuros!
¿Dónde están las cartas?
Donde las esconde
aquel penitente.
¿Y quién me responde
de que no es engaño? Trata tú, Torroba,
el negocio, y mira cómo le das coba.

VN un mohín adecuado = hace mutis el monarca,
beta se enarca
como un Ministro de Estado.

EL JOROBETA.

EL SOPÓN.
EL JOROBETA.
EL SOPÓN.
EL JOROBETA.
EL SOPÓN.
EL JOROBETA.
EL SOPÓ,,.

=

=

=

EL JOROBB1' A.

EL SoPóN.

EL JOROBETA.

EL SOPÓN.
EL JOROBETA.
EL SOPÓN.
EL JOROBETA.
EL SOPÓN.
EL JOROBETA.
EL SOPÓN.

No haga cucamonas.
Ulpiano Torroba, ve por el talego,
y tendrás lo hablado de mano del lego.
Verás un milagro de lo más sencillo:
que las susodichas vuelan del capillo.
Me asalta una duda, y he de ver primero
si son milagrosas, igual que el dinero,
mis manos. La chunga aquí finiquita.
¡Afloja las cartas!
Afloja la guita.
El hábito al suelo.
¡Me quedo en pelota!
¡ 1 a mí qué me importa esa chirigota!
¡Jesús qué impudencia!
¡Dame esos papeles!
Guárdatelos, hijo, que para babeles
me basta el convento. A mi penitente,
de lo aqui pasado, le póndré al corriente.

=

ESCENA IV=-

y el jorfJ-

¿Diga, hermano lego, rezan aquel cuento
de la buena pipa, allá en su convento?
Si esconde las cartas en la bocamanga,
sáquelas, hermano, para que haya changa.
Siempre aquel que paga pone condiciones.
¡No se encuentran en la calle los millones! ·
¿Se permite, hermano, que pregunte al lego?
Diga usted, hermano.
¿Dónde está el talego?
No se apure, hermano, porque está en recaudo
contra los rateros.
¡Previsión que aplaudo!
¿Y cuál es el cuño?
Onzas peluconas.
¿Quiere las contemos?

'T'RABANDOSE en los hábitos, el lego se escabulle, . . y sale corre-

J - teando el Rey, del camarín.= La vágula libélula de la sonrisa bulle
sobre su boca belfa, pintada de carmín.

=

=

EL REY CONSORTE. ¡Te dejó las cartas! ¡Se fué sin dinero!
EL JOROBETA.

¡Le vuelvo su fama, que es un caballero!
Me dijo: cTorroba, las pongo en tu mano.
Cobra, que en mi celda te espero, Ulpiano.•
Y al hombre que pone esa confianza
en mi, no le juego una mala chanza.
EL REY CONSORTE. ¡Pero yo no tengo tanto numerario!
EL JOROBETA.
Se pide al Gobierno, como extraordinario.
EL REY CONSORTE. No he visto las cartas, y no sé siquiera
el valor que tienen.
EL JOROBETA.
¡Una friolera!
¡Valen dos millones, como dos pesetas!
EL REY CONSORTE, ¡Tanto!

�LA PLUMA

LA PLUMA
EL JOROBETA,
EL REY CONSORTE,
EE JOROBE.TA.
EL REY CONSORTE.

EL JOROBETA

E

¡Tienen golpes, que ni los poetas!
¡Dame que las Jea!
¡Os dan un sofoco!
SI son como dices, quizá pida poco.
Hazme tú lectura de algunos renglones.
¡Mala letra tiene en las ocasiones!

L Rey f)one en la oreja-:-=- la mano, en curvatura, -:-=-y con la voz
perpleja, -=- Torraba hace lectura.

=

EL JOROBETA.

EL REY CONSORTE.
EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE,
EL JOROBETA,
EL REY CONSORTE,
EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.

EL JOROBETA.
EL REY CONSORTE.

e Ayer te he guipado, yendo de paseo,
&gt;Y esta pavitonta cegó e~ t~_mante?·
&gt;¡Me muero por verte, rn1 mno grac1osol
&gt;¡Te quiero por tuno y por asqueros~l&gt;
¡No sigas! ¡~o sigas\ ¡Conozco su est1l?I
¡Viene una metáfora que levanta en vilo!
¿Se dice metáfora cuando hay un descaro?
¡Metáfora! ¡Vaya un boquible raro!
Para el Gran Preboste escribí este pliego.
Pido dos millones.
Uno para el lego.
Y según te explicas, quizá pida poco.
¡Pedidle la luna!
¡Dirá que estoy loco!
Pido dos millones.
Quien pide la luna,
en buena gramática, pide una fortun_a.
Pido dos ir.iliones, que es lo categónco.
Al pedir dinero, no hay que ser retórico.

"RUZÁ Don Lindo la azotea_. y melancólico_solfe~ ~ !'Uspiros.,
que al viento se van. .a- Y el Rey con som zsa aszatica o.::- aco•
ge la melodramdtica o-::- desesperación del galdn. -.i.

O

EL REY

CONSORTE.

¡Ven acá, Don Lindo! Llama a mi Intendente.
Quiero consultarle, que es hombre prudente.
Y a Don Tragatundas pasa igual recado.
Quiero consultarle, que es hombre bragado.

-= ESCENA V=
R

ECHINA una puer~a:

-=-:- Sale repentino o-::- un viejo la~ino . .
que estaba debas. ~ Y enfrente aparece, -=o torciendo el
mostacho,-=-=- otro mamarracho-=-=- al mismo compds.-=-:-

A vuestro real deseo el Intendente
acude. Y por allí Don Tragatundas.
EL lNTENDl!:NTE.
¡A la orden del Rey me bago presente!
¡ Yo saco mis pistolas de las fundas!
TRAGATUNDAS.
EL REY CONSORTE. ¡Ya llegará ocasión!
¡Ni oste ni moste!
TRAGATUNDAS.
EL REY CONSORTE. Mándale sacar filo a la matona.
Quiero envidarte contra el Gran Preboste.
¿Y qué voy a hacer yo con esa mona?
TR.AGATUNDAS.
¡A mi hombres duros y de pelo en pecho
¡A mi los demagogos proletarios!
Uno por uno me los escabecho,
y que haga la Prensa comentarios.
¡A vuestros pies está vuestro Intendente!
EL INTENDENTE.
EL REY CONSORT&amp;. Reclamo tu consejo de hombre cuco
para sacar el máximo cociente
de ciertas cartas que me &lt;lió un frailuco.
EL INTENDENTE.
¿Hay cartas otra vez?
¡Con indulgencia!
EL JOROBETA.
EL INTENDENTE.
¡Ya pesqué esos rumores por palacio!
¿Y qué hay que hacer?
EL JOROBETA.
Estúdielo vuecencia.
Bueno es pensarlo y resolver despacio.
EL INTENDENTE.
Llfs dos palomas portan en los picos.
EL JOROBETA.
Dos ganzúas que abren las gabetas
del Gobierno. ¡Llegó la de ser ricos!
TRAGATUNDAS.
¿Qué se puede pedir?
¡Muchas pesetas!
EL JOROBETA.
EL REY CossoRn. Al Gran Preboste mand o este despacho
conminatorio. Pido dos millones.
EL INTENDENTE.
En el pedir no debe haber empacho.
TRAGATUNDAS.
Se piden tres, y son tres particiones.
DoN LINDO.

1 55

�LA PLUMA
LA PLUMA

O

VERA el Intendente el pliego -=- con un guiño de gitano,
cobrarlo, palaciego, ~ al Rey le besa la mano. -

EL

JOROBETA.

TRAGATUNDAS.

EL JOROBETA.

TRAGATUNDAS.

EL JOROBETA.
TRAGATUNDAS.

El. JOROBETA.
EL REY CONSORTE.

EL JOROBETA.

oc-

y al

Mi general, c:mmigo no se cuenta.
¡Ahora reparo ~n ti, Domingo Siete!
Desarruga ese ceño de tormenta,
que a mí no se me asusta con membrete.
Yo no suelto las cartas sin la guita
de un millón, para el lego franciscano,
y a quien no esté conforme se le invita
a tomar una copa con Ulpiano.
¡En presencia del Rey no hay desafíos!
¡Es un convite!
No te pongas jaque.
Te doy un puñetazo de los míos,
y revientas igual que un triquitraque.
Pruébelo su merced.
¡Que está empalmado!
¡Ulpiano Torroba, no me irrites,
que estoy de tu joreba jorobado!
¡Buena correspondencia a mis convites!

=

ToRNA el l1ltendente
con andar pausado,= solemne la fre11J te ~ y el cuello estirado. ?=EL INTENDENTE.
EL REY CONSORTE.

EL INTENDENTE.
EL REY CONSORTE.
EL INTENDENTE.
EL

REY CONSORTE.
DON LINDO.
EL REY CóNSORTE.

156

Hice del dos un tres.
¡Perfectamente!
¿Hallas bien los conceptos, la manera... ,
lo del impedimento dirimente
y del divorcio ...?
¡Todo de primera!
¡Es un escrito digno de la Historia,
¡Me complace que sea de tu agrado!
Yo me lo aprendería de memoria,
si no estuviese tan desmemoriado.
¡Don Lindo!
¡Majestad'
Al Gran Preboste

TR.t.GATUNDAS.

D

lleva este pliego. Aguarda que lo lea,
y vuelve aquí.
Que sepa ese armatoste
que si niega los cuartos, hay pelea.

ON LINDO toma el Mensaje ,:.e. e indinándose, suspira . .::--:- Y
Si, Majestad-un guaje- ~ sopla haciendo tararira. e-::-

~ESCENA VI._.

L

=

LEGAN dando voces atorbellinadas
la Infanta Francisca y
dos de sus dueñas,~ torcidos los moños, las lenguas trabadas,
- y un mimo grotesco de niñas pequeñas• .:-.:LA INFANTA .
UNA DUEÑA.

LA ÜTRA DUEÑA.
LA lNFANTL
UNA DUEÑA.
LA ÜTRA DUEÑA.
LA INFANTA.

EL JOROBETA.
LA INFANTA.

Et. REY CONSORTE.
LA

INFANTA.

¡Qué espíritu mundano! ¡Qué sacrilegio!
¡Disfrazarse de lego de San Francisco!
¡Y qué hablar renegado(
¡Su florilegio,
Son las fulminaciones de un basilisco!
¡Vengo muerta del susto! ¡Jesús qué lucha!
¡Yo le arañé la cara!
¡Yo el colodrillo!
¡Yo traje entre las uñas, con la capucha,
esta tripa con pelos!
¡Toma el cerquillo!
¡Qué endiablada ocurrencia la de ese tuno!
¡Si parece un Demonio de pesadilla!
¡Ay, si con él no sueño, mañana ayuno!
¿Qué gritan esas lenguas de taravilla?
Manda hacerme una taza de malvavisco,
pues vengo con el pulso sobresaltado.
¡Aquel lego no era lego francisco!
¡Un pícaro muy grande, y un deslenguado!
¡Las barbas que llevaba, barbas postizas!
¡El cerquillo lo tiene puesto Ulpianol
¡Y las cartas! ¡Las cartas! ¿No te horrorizas?
¡Dos cartas que te afectan, tiene en su mano!

�LA PLUMA

LA PLUMA
EL REY

C()NSORTELA INFANTA.

EL JOROBETA.
LA INFANTA.

EL REY CONSORTE.
LA INFANTA.

EL REY CONSORTE.
EL JOROBETA.

E

L REY CONSORTE.

¿Dónde visteis al lego?

EL }OROBErA.

Fué a visitarme.
Me vendía las cartas por cierto pico.
¡Vino como el Demonio para tentarme!
Ya no tiene esas cartas.
¡Cállate el picol
Entre las tres logramos meterle preso.
Lo guardo Pn un armario, bajo esta llave.
A mis años no pueden achacar eso
a una concupiscencia. ¿Verdad?
¡Quién sabe(
¡Mi honor inmaculado[ Le daré suelta.
Ya no paso la noche con ese pillo.
Hay que mirarse mucho, que en cada vuelta,
sacándonos los trapos, hay un corrillo.
¡Heroico Tragatundas, corre a salvarme!
Es el segundo armario que hay en el fondo.
¿Adónde vas, Torraba?
Voy a e&lt;:lipsarme.
¡Aún ha de regalarnos tu cante jondol

LA INFANTA.
EL Jo1toBEfA.
EL REY CONSORTE.
LA INFANTA.

EL JOROBETA.

LA

INFANTA.
CONSORTE.
LA INFANTA.

EL RJty

EL JOROBETA,.

LA INFANTA.

=

=

EL REY

CONSORTE.

LA INFANTA.

EL REY CONSORTE.
EL, JOROBETA.
LA INFANTA.

EL JOROBETA.

LA

INFANTA.

¡Explícame, abuelita, qué pretendías
tP.niendo en un armario cerrado al lego!
Esta noche bailarnos unas folías.
¡Qué preguntas las tuyas, y qué borrego!
La gazuza le hiciera cantar de plano
dónde esconde las cartas de esa simplona.
¡Si las dichosas cartas tiene Ulpianol
¿Me permite ausentarme la Real Persona?
¡Que tú tienes las cartas! Dámelas, niño.
Toma, para que fumes, una peseta.
Se agradece, Misia.
Si es un cariño.

COLTANDO el naipe sobre el tapete= s; alza una dueña de mal
cariz,
y la otra dueña grita en falsete, -=-o- y acompañando su
sonsonete ~ abre los palmos en la nariz. .:-o

U

C'ONANTES las espuelas, que despiertan los ecos
fabulosos dt
tantas hazañas en Marruecos.= parte Don Tragatundas, ti bigote teñido.= R.etemblón en la adusta brama de im resoplido.
Y
entretanto las dueñas de la lnfanta Francisca, . . apartadas dtl
corro, se entregan a la brisca. ~

U

¿Oye, vendrán las cartas a mi estafeta?
Irán magnetizadas.
¿Cuándo?
Mañana.
Si las tiene escondidas en el capacho.
¡Pide un millón por ellas este Juan Rana!
¡Llega acá que te huela! ¡Tú estás borracho!
Niño, como no busques que te remoje,
vas a darme las cartas. ¡Yo las reclamo!
El ejemplo del lego me sobrecoge;
pero quiere las cartas el Rey mi Amo.
¡Mira que otros más listos no te las roben!
Ya las tengo escondite.
¡Dios alabado!
Tú no puedes leerlas, que eres muy joven.
Ya sabe lo que dicen.
¡Te habrás volado!

=

UNA DUEÑA.
LA ÜTRA DUEÑA.
UNA DuEÑA.
LA ÜTRA DUEÑA.
UNA DUEÑA.
LA INFANTA.
LA ÜTRA DUEÑA.
UNADUBÑA.
LA ÜTRA DUEÑA.

¡Te gané! ¡Te gané!
¡Qué tramposa!
No se puede jugar contigo.
¡Te gané! ¡Te gané!
¡Qué gran cosa!
¿Tú nunca pierdes?
¡Y lo digol
Mari-Rosita, cuando pierde
siempre se enoja unas migajas.
¡No me enojo!
¡Y está que muerde.
Lo que digo es que no barajas.

�LA PLUMA

LA PLUMA

= ESCENA

VII -

E

NTRA Don lragatzmdas, una mano aferrada oe. del espantadt&gt;lego, en la cerviz rapada.= Y exprimiendo los ojos,y doblando
,I zancajo ~ saca el iego la lmgua a modo de badajo.
Aflojad un poco la mano,
que voy a escupir el galillo.
Lo tengo en los dientes.
Hermano,
TRAGATUNDAS.
se lo traga, y es más sencillo.
EL REY CONSORTE. ¡Parece que fuiste a la guerra!
¿Sales del saco de los gatos?
EL JOROBETA.
Eso granjean en mi tierra
LA INFANTA.
los terceros de malos tratos.
Yo no m(:rezco ese reproche
EL SOPÓN.
por proponeros un negocio.
Quisiste estafarme esta noche.
LA INFANTA.
Te ganó la mano este socio.
EL JOROBETA.
EL SOPÓN.
:Ulpiano, no seas iluso!
Tú sólo guardas una copia.
¡Me la has pegado! Y por tu abuso
EL JOROBETA.
otra vez me sumo en la inopia.
Yo pido a todos mil perdones,
EL SOPÓN.
pues el amor a la Corona,
más que el amor a los millones,
me trajo aquí.
Y esta persona.
EL JOROBETA.
EL SOPÓN.
Del negocio nada se saca,
divulgado que sea el secreto.
Haya prudencia.
¡Naturacal
EL JOROBETA.
Tiene pupila este sujeto.
EL SOPÓN.
Dejemos el guiño de engaño,
hablemos con claras razones,
y sin jugar a hacernos daño.
¡Muy buenas amonestaciones!
EL JOROBETA.
Procedamos honradamente
EL SOPÓN.
repartiéndonos los dineros.

=

EL SOPÓN.

1

160

EL bITUIDENU.
ELSoPóN.
El.JOROBETA.

¡Se juntó demasiada gente!
¿Pues cuántos somos, caballeros?
Tres y no más. El Rey Mi Amo,
este lego de San Francisco,
y el que le trajo.
LA lN:P'ANTA.
¡Yo me crispo!
EL INTENDENTE.
¡Yo me hago cruces!
TRAGATUNDAS.
¡Yo me inflamo!
LA INFANTA.
~Quién ha cerrado en el armario
a este tuno?
LAS Dos DUEÑAS.
¡Con nuestra ayuda!
LA INFANTA.
¡Un lnctimiento innecesario!
Me bastaba sola.
EL SOPÓN.
·¡Sin duda!
TRAGATUNDAS.
¿Quién ante el Rey te puso ahora?
EL INTENDENTE.
¿Quién dió el consejo más prudente?
EL SOPÓN.
,!Y quién inflamó a la Señora? ·
UNA DUEÑA.
¡Ay, qué lego concupiscente!

ROMANT!CA se desmaya, _.Y com_o ~iern s de Ayuno, . . al pe.
cado dando baya o:, un zanca10, inoportuno, . . asoma bajo
la saya.=
LA INFANTA.

Ex. REY CONSORTE.

,;

EN

¡Ay que le ha dado un patatús,
a esta niña q•le quiero tanto
por tu culpa! ¡Jesús! ¡Jesús!
No enseñes las piernas!
¡Qué espanto! :

=

ESCENA VIII -

el salón, con una morisqueta, ~ atortolado irrumpe et majadero-=-:. que portó al Gran Preboste la estafeta - del Rey,y el
casó erplica aspaventero. Do:N L1Nno.

¡Traigo turbados los sentidos!
¡Qué juras y qué palabrotas!
¿No os cantan, Señor, los oídos?
¡Ay, que viene! ¡Siento sus botas!
161

�LA PLUMA

LA PLUMA
EL REY CoNSOlt.TI!.

RANDO hacia la puerta, .o-e, en zoeobrante alerta, ~ calla l11
reunión. oc, Las pisadas, con eco~ difust1, por ti hueco . .
rodaban cu/ salón. .oo Ponía un estr11,mbote
al re.&gt;onante trote .,.

M

=

EL SoPÓN,
LA lNrANTA.
EL SoP6N.

EL JoaOBBTA-

¡No es oportuno que me vea!
¿Te conoce?
¡Seguramente!
1Tú has tenido la mala idea
de ir con las cartas a ese ente!
¿Qué has pedido por las mi6ivas
al Gran Preboste?
La bicoca
de un destino en Oases Pasivas.
¡Con poco sellaba tu bocal
¿Y dinero?
•
¡Ni una moneda!
1Mas ved que me atrapa!
Te escondo
de mi meriñaque en la rueda.
¡Pero sé formall
¡Yo respondo!
oc,

E

se oculta el lego Francisco . .oo Lleta
el Gran Preboste: Llamas
y bramas cu basiliseo . .::-o

EL GRAN Pn»osTB.
LA INFANTA.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN. •

=

¡La docta tertulia del Amo!
¡Faltabas tú!
¡Y acudo al reclamo!
¡Cúcúl

• VUELTA de fantoche,
del viejo 11iandónl

'

oc,

oc, golpe

=

de bastón,

Deja ese gesto de amenaza.
LA INFANTA,
EL GRAN PREBOSTE. ¡No se burla nadie de míl
Es el cuclillo en 'a terraza,
LA INFANTA.
que se alegra de verte aqui,

t

S

=

ACA las orejas, ,=,o guiña la pu1&gt;i/a
otra vez se asila.
r , ,.. .11 cabe las viejas -

LA INFANTA.

ESCENA IX . .

N el ruedo de las damas

~EBOSTE.

?º~

tlgolpttkl bastón• .,,..
EL SOPÓN.
EL R.Ev CoNsoan.
EL SoP6N.
LA INFANTA.

Por mi nota est4s al rrl
Una ofuscación
co ente...
se os puso, Señor, en la frente
como un moscardón.
EL REY CONSOlt.TE. Teng~
cartas de una damL
LA INFANTA.
¡De ptttmtnfl
EL REY CONSORTE. Y tú, celoso de su fama
me das a mi...
'
EL GRAK Pauosn. Por la camama
un potosi.
¡So.~ dos carta" falsificadas!
LA INFANTA.
¡D11olo Bias!
EL JOROBETA.
¡Yo tengo las cartas!
EL GRAN Pu»osn.
.
Copiadu
de man? aJena las tendrás.
En la pista de esa impostura
he dado orden de prisión '
contra un tuno que en su frescura
pretendía la sinecura
de una mitra.
EL SOPÓN.
¡Era la ocasión!

EL GRAN

No te inquietes: Es uipiano
EL JOROBETA.
que hace dos voces.
'
EL GRAN PREBOSTE Las
t
¡De chipén!
CONSORTE.. ¿Pue~~eª~:i~~?n de su mano.

iL ~RY

E~ R!:Nc::;Bosu. De. un_ escritor republicano.
EL GRAN PRE~~:~~ C1~ueopc1eosas q~e e~toy en Belén!
·

,a.e,

mirada ftrocht . .

n conc1enc1a
qu~ estáis tocando el violín.
EL REY eONSORTE. 1N t un. dfa más en evidencia!
LA INFANTA.
Hoy pido el divorcio.
EL REY CoNSORTK
L
.
¡En latín!
EL GR p
· 1 e escnbo al Papal
1 AN
REBOSTE.
~
R
No hari caso
•
S enor y ey.
Pongamos las bestias al paso
Y hablemos a ley.

�LA PLUMA

SOS OE Nlet2SCttE
Et REY CONSORTE. Mi nota no cierra el camino
de una transacción.

(Páglna1 de un Hb,o en p,enaa.)

Et GRAN PREBOSTE. Pero lo hace tan supino,
Et RBY CONSORT&amp;.
Et GRAN Paimosn.
Et REY CoNSORTE.
Et GRAN PREBOSTE,
LA MANTA.

Et GRAN PREBOSTI!.
Et JoROBBTA.
Et REY CONSORTE.

que no siendo del Club Alpino
es imposible la ascensión.
Siento decirte que no es cuerdo
buscarle al gato los tres pies.
Tomaré en Consejo el acuerdo
de meteros en Leganés.
~Te niegas a todo convenio?
¡Claro que sil
¡Abusas! ¡Conoces su genio de gilll
Me vendían por un destino
esas cartas, y no piqué.
Si no ha picado en un comino,
imagino
que voló el parné.
¡Mi divorcio, como otras veces,
no quedará en conversación!
1Apuré las últimas heces!
¡Mi pundonor hizo explosión!

C'us regios ojos el velo .::-::- de las

u·

lágrimas ofusca, .::-::- y en la faltriquera busca,.::-::- para sonarse, un pa,iuelo. -=-o-

Et GRAN PREBOSTE. Bebed uná taza de tila,
Majestad.
Y tras una noche tranquila
meditad.
Con vuestra venia me retiro
y os beso los pies.
LA INFANTA.
¡Tragatundas, pégale un tirol
No lo dejes para después. ·
Et REY CONSORTE. ¡No, Tragatundasl ¡Me horroriza
que corra la sangre por mí!
¡Una pali'za,
eso sn

EL

Rey vuelve la pupila;,.... mete, como el avestruz,,::,:, el pico baj•
la axila ,::,:, y se le apaga la luz . .:o
PIN DE LA SEGUNDA JORNADA

16-.

RAMON DBL VALLB-INCLAN

Beomas, Aedides y Oenganzas

Probad mis platos, señores,
comiendo abriréis la gana
y os parecerán mañana
me.fores.
Repetid, os aconse.fo
(JUe mezcléis con apetito
lo reciente con lo añe.fo
os t'nvr:to.

Ayer me cansó buscar
hoy encuentro;
y cuando el viento me azota
si navegar contra el viento.

�LA PLUMA

LA PLUMA

-----COlOQUlO

¿Estuve enfermo? ¿He sanador
~ Y quién mi médico Ita sidor
¡Ah! si todo lo he olvidado:
mi médico fui el olvido .
t1A6lA el PROOER610

Sená'llo y raro, dulce y severo,
pulcro y astroso, fi,no y grosero
ser todo quiero.
Y que se cuente:
Hombre viviente
fué loco y cuerdo;
era paloma, era serpiente
y, a veces, cerdo.
ttecce ttorrto

Soy la llama; soy la llama,
y al alumbrar me consumo,
y lo que toco se inflama,
y queda ceniza y humo.
¡Soy la llama, soy la 1/amaJ
166

el PR011MO

Quien del pró;imo se fú
un guía a su lado aguante:
yo voy solo, que me guíe
quien t¡ztt"era, pero delante.

el

l16€Rt0

Me detengo y escucho
el latir de mis venas:
m rumor me Iza engañado;
pensaóa oír cadenas,
¡qué mucho
si" estuve encadenado!

ett oeRAtlO
"Hay que comer nuestro pan
,on el sudor de la frente",
te dirán:
¿Sudandor ¡Qué desatino!
/ Vaya un consefo imprudente!
Con el sudor de la frente
hay que beber nuestro vino.

�LA PLUMA

LA PLUMA
LOS MUY SU'ttLeS

Entran mefor de puntillas que a gatas:
por el ofo de la llave y no por la puerta fra,ica.

¿lnvestigarr ¿Cómo, cuándor

y auNp,U escribo a grandes bazor
cada ras{fo es una falta.
En cambio, lo que concibo'
de un modo que no se usa
jcon qué claridad transcribo,
Al que leerme rehusa
¿qué más le da si es confusa
la letra con que lo escribor

Al peso
del libro impreso
r,as arrastrando tu vida
y cayendo y levantando
lzasta la última caída.

El que ha de llegar, llega, porque puede

y porque le place,
y nada le importa que diga la gente •
si es temprano o tarde.

Mi pluma no corre, salta
voy escribiendo a pedazos

Una mufer me decía
al despuntar la mañana
¡Si eres feliz en ayunas
qué será si te emborrachas!

Cuando hablo,
para no cansarte, amigo,
con las cosas que te digo
me pongo disfraz de diablo:
nzas no me sirve de nada
el diabólico disfraz,
fa bondad de la mirada
no la cubre el antifaz.
Traduoclón do

PRANCISCO A. DB !CAZA

�LA PLUMA

Peeegeinos cueiosos
1oege 8011~ow y + +
la Bib(ia en españa

T

Borro~, de familia de labradores, establecida desde muy antiguo
c~rca de L1skeard, en Cornwall, se fugó de su casa, siendo todavía mozo,
por esqmv_ar las consecuencias de una fechoría juvenil, y sentó plaza de soldado
en 1783. Diez años más tarde, cuando era sargento, se casó con Ana Preferment
hija de un agricultor de East Dereham, Norfolk, de abolengo francés prnbable~
mente. En 1798,_ ~omás Borrow obtuvo el grado de capitán, del que no pasó
en su carrera w1htar. En 1800 le nació un hijo, Juan Tomás, que fué pintor y
solda_d o y acabó por emigrar a Méjico en busca de fortuna, murie ndo en aquellas berras e? 183~. El S de julio de 180~ nació, en East Dereham, el hijo segundo del m~tnmomo Borrow, Jorge Enrique, el cual, treinta y tres años más
tar~e, ha~1a de ser popular en Madrid con el nombre de Don '.Jorgit, el znglés.
La rnf:mcia de Jorge transcurrió en diferentes poblaciones de Inglaterra y de
Escocia, ~ ~;ce~ a los cambios de guarnición del regimiento en que se rvía su
padre. V1a¡o primeramente por las provincias de Sussex y Kent, y en 1808 y
1810 estuvo otra vez en su pueblo natal. Jorge era •un niño triste que gustaba
de permanecer horas enteras en un rincón solitario, con- la cabeza caída •sobre
el pe~ho, dominado ror ~n abatimiento peculiar; a vece~ sentía una impresión
de miedo muy extrana, sm causa reah. Sus padres le de¡aban vagar libre mente
por los campos. En 181~ conoció a Ambrosio Smith, el gitano a quien después
repre s1;ntó en sus escritos con el nombre de Jasper Petulengro, y se juraron
f~atermdad. El_ desarrollo mental de Jorge fué algo tardío. Comenzó los estudios ~e humamdades en Dereham, y los continuó en Edimburgo, después en
Norw1ch, Y el_ a~o 181 S en la «Academia. Protestante , de Clonmel (Irlanda),
adonde e l re gumento de su padre fué destrnado. La vida escolar Je curó de su¡
OMÁS

"'70

hábitos insociables y de su reserva. A Jorge le gll6taban los estudios pero no la
sujeción de la escuela. Sentía inclinación natural por los idiomas, /Ios aprendía con desusada facilidad; su memoria era descomunal. Amaba la vida al .iire
libre y los deportes. Las aventuras, propias o ajenas, reales o soñadas1 encandila?ªº su imagin~_ción. En Irl~nda, además de aprender la_ lengua del país, se
babia hecho gran Jinete. Termmadas las guerras napoleómcas y licenciado el
regimiento, los Borrow se establecieron en Norwich. Jorge leía griego en la
Gramma,· School, y de un emigrado francés tomaba lecciones de este idioma
de italiano y de español; cultivaba, además, la caza y el pugilismo. Los gusto;
y las costumbres de Jorge Je hicieron antipático a su padre; no se Je parecía en
nada; ten~ale por un verdadero ~itano, y, desentendiéndose de él en Jo posible, le deJaba hacer cuanto quena. En 1818, Jorge se encontró de nuevo con
Ambrosio Smitb, o Jasper Petulengro, y, yéndose con él a un campamento de
gitanos, los acompañó por ferias y mercados, se inició en s 11s costumbres y
aprendió su idioma.
Llegado el momento de adoptar una profesión que le diese para vivir, Jorge, dudoso entre la Iglesia y el Foro, se decidió por el último; así se lo aconsejó un amigo en situación semejante a la suya, diciéndole que la abogacía cera
la mejor carrera para quienes (como ellos) no pensaban ejercer ninguna, . El
padre de Jorge le costeó el aprendizaje, colocándole en 1819 de pasante en casa
de 11.nos curiales de Norwich. Pel'.O Jorge debía de tener mediana afición a los
.pleitos. Aprendió galés, danés, hebreo, árabe, armenio, y en el despacho de sus
maestros trabajaba en traducir de esas lenguas al inglés; su amigo William
Taylor le enseñó el alemán. Así vivió el pobre cinco años, amarrado a un oficio tan opuesto a su vocación. Quizá la lectura de libros de viajes y aventuras
le fué entonces más gustosa y necesaria que nunca, como desquite de la aridez
de su empleo. A Jorge Borrow le gustaban mucho Gt1 Bias, el Peregrino d&lt;Bunyan, Steroe, el Chi!de Harold, y, sobre todos, De Foe. ,¡Oh genio de De Foe,
yo te saludo!-exclama en su autobiografía- . ¡Cuánto no te debe el mío pobrísimo!,
En 1824, el capitán Tomás Borrow murió, dejando por heredera de sus escasas rentas a su mujer. Jorge, que llegaba entonces a la mayor edad, se marchó a Londres a buscarse la vida en cuanto terminó su contrato de pasantía.
Llevaba por todo capital un legajo de traducciones; pero sus esperanzas eran
muchas. Su primera estancia en Londres fué poco placentera. Luchaba con la
escasez, con la falta de salud, con la inseguridad del trabajo, y padeció además
la crisis característica de la juventud al encararse indefensa con la vida y las
amarguras de la vocación, que busca a tientas su camino. Jorge se interrogaba
acerca del valor de la existencia y de la verdad. «¿Qué es la verdad? ¿Qué es lo
bueno y Jo malo? ¿Para qué he nacido? ¿Todo perecerá y será olvidado, todo es
nnidad?&gt; Y no encontraba respuesta. satisfactorid. El futuro misionero era en!onces ateo empedernido; su amigo Taylor, además de enseñarle el alemán, le
inculcó la irreligión. La tristeza y el descorazonamiento de Jorge fueron tales,
que sus amigos temie ron verle poner fin a sus días. Por aqueJla época publicóBorrow algunas traducciones de poesías e xtranjeras (var ios romances espa-.
171

�'
LA PLUMA
LA PLUMA
fioles) (1); escribió, por encar~ de un editor, una colección de «causas c61ebres• (2), y tradujo para una revista fragmentos de leyendas danesas (3). Pero
en ,825, el periódico en que escribía desapareció; riñó, además, con el editor
que le daba trabajo y se quedó en la calle con sus manuscritos y un puñado de
-dinero. Supónese que el ammcio de un librero le indujo a escribir, para zafarse de sus apuros del momento, una Vida y aventu1·as de José Sell, obra publicada, al parecer, con otros cuentos y narraciones en una colección que hoy no se
aabe cuál fué. Vendida la obra, Borrow se marchó de Londres, abandonando la
literatura, y viajó a pie en busca de salud corporal y de paz para su ánimo.
Cuatro meses duró su vida errante. Volvió a encontrar a Jasper Petulengro, y
se fué con él a vivir en hermandad con los gitanos, trabajando en hacer herraduras, y preso en las redes honestas de una linda moza de la tribu. Dt"spués
compró un caballo y recorrió Inglater,ra e~ b~s~a
aventuras. Cuando cst~s
\•iajes concluyeron, Jorge Borrow tema vcintidos anos. Era alto, flaco, zanquilargo, de rostro oval y tez olivácea; tenía la nariz encorvada, pero no demasiado larga; la boca bien dibujada y ojos pardos, muy expresivos. Una canicie precoz le dejó la cabeza completamente blanca. Las cejas, prominentes y espesas,
ponían en su rostro un violento trazo obscuro.
·
Jorge Borrow, al escribir, andando el tiempo, sus narraciones autobiográficas se empeñó en rodear de misterio ciertos años de su vida (1826-1832), y con
alu~iones más o menos veladas quiso dar a entender que se había visto envuelto en misteriosas aventuras y dado cima a dilatados viajes por países como la
India, China y Tartaria. lgnórase, en efecto, lo que Borrow hizo en esos años;
pero en sentir de sus biógrafos más autorizados, es excesivo tanto misterio. Probablemente, Borrow vivió todo ese tiempo sin ocupación fija, viajó un poco y
escribió por gusto y por encargo. En 1826 se publicó una colección de sus traducciones del danés (4) con otras composiciones suyas. Dos años más tarde apareció una traducción de las ,Memorias de Vidocq (s; atribuída a Borrow; insertó en
-algunas revistas trabajos de menos importancia. Viajó por la Europa occidental y parece que estuvo en Madrid, pero este viaje no pudo entrar en el marco
de La Biblia en España.
.
Un gran cambio sobrevino en la vida de Jorge Borrow durante el año 1833,
que decidió de su destino. Conocía Jorge Borrow a una familia residente en
Oulton Hall, cerca de Lowestoft (Suffolk), de la que formaba parte Mrs. Mary
Clarke, de treinta y seis años, viuda de un marino. Un reverendo pastor, relacionado con esa familia, indujo a Jorge Borrow a solicitar de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera un empleo donde pudiera utiliz~r su conocimien-

d:

(1) cBcroard's Address to his army•, aballad from the Spanisb; cThe aingiqg Mariner•, a balla4
from the Spanish¡ cTbe French Pcincess•, a hallad from the Spanish. En cMonlhly 'M agazine• , vol. S1
(1S.4),

, ,

.

,

.

(2) cCelebrated Trials, and ~Remark..able Cases oí Cr1manal JUns.prudence, from the earhe1t recorda to the year 1825&gt;. 6 vo1s. Knigbt and Lavv, London. 182s.
(3) cDanish Traditions aod Superstitions.• En cMontbly lfagazine&gt;, vols, sS, 59, 6o.
(4) cRomantic Ballads&gt;, translated from the Dinish, and Miscellaneous pieces, by Geor,e Bonow; Norwich, S. \Villdn, 1826.
.
(s) c)1emoirs of Vidocq&gt;, principal agent of the P'rcnch police unli\ 1827. Wntco by him■elf
translated from the French, 4 •olt, London. Whittaker Treacber and Arnof, 1828•19.

to de los idiomas. Jorge se fué a pie a Londres, y en veintidós horas recorrió

una distancia de ciento veinte millas. En su frugal pobreza, Jorge sólo gastó en
el viaje cinco peniques y medio, en un litro de cerveea, medio de leche, un pedazo de pan y dos manzanas. Los señores de la Sociedad Bíblica, después de
examinarle de lenguas orientales durante una semana, le preguntaron si estaba dispuesto a ap1ender en seis meses la lengua manchú. Aceptó Jorge, y con
un buen viático se volvió a Norwich, ya en diligencia; estudió con ahinco, y a
los seis meses triunfaba en las pruebas a que sus futuros jefes le sometieron.
Por aquellos mismos días, Jorge Borrow se retractó de su ateísmo; ya fuese
por influjo de Mrs. Clarke, o porque las ideas que le inculcó su amigo Taylor
arraigaron poco en su espíritu y se marchitaron al acercarse la treintena, lo
cierto es que Borrow profesó un protestantismo t.m fanático como el ateísmo
que abandonaba. No tardó en asimilarse el «tono misionero• ni en adoptar la jerga propia de sus patronos. Cuando aún se hallaba en curso su nombramiento, uno
de los secretarios de la Sociedad Bíblica censuraba así el estilo de una carta de
Borrow: «Perdóneme usted si, como sacerdote y mayor que usted en años, aunque no en talento, me atrevo, con la mejor intención, a hacerle una advertencia
que podrá no ser inútil.&gt; Acota una frase que ha llamado la atención de alguno de
dos excelentes miembros de nuestro Comité•: aquella en que «habla usted de
la perspectiva de ser útil a la Divinidad, al hombre y a usted mismo. Sin duda
quiso usted decir la perspectiva de glorificar a Dios, pero el giro de sus palabras
nos hizo pensar en ciertos pasajes de la Escritura, tales como Job, XXI, 2, cte.•
La respuesta de Borrow debió de ser tal, que el mismo reverendo le escribía:
«El espíritu de su última carta es verdaderamente cristiano, en armonía con
aquella regla sentada por el mismo Cristo y de la que Él dió, en cierto sentido,
tan prodigioso ejemplo, que dice: «El que se humille será ensalzado.• Finalmente, la Sociedad Bíblica aceptó los servicios de Borrow y le envió a Rusia,
para donde salió sin dilación, a mediados de año, a colaborar en la transcripción y colación del manuscrito de la Biblia, traducida al manchú, y en la impresión del Nuevo Testamento en la misma lengua.
Jorge Borrow estuvo en Rusia hasta septiembre de 1835. Sirvió con celo y
buen éxito a la Sociedad Bíblica; visitó Moscú y Nowgorod y proyectó t1n
viaje a China, a través del Asia, para distribuir el Evangelio por el Oriente. El
Gobierno ruso le negó los pasaportes. Ese proyecto de viaje fué, en opinión de
uno de sus biógrafos, el único motivo que tuvo Borrow para creer, y hacérselo
creer a sus lectores, que había estado en el Oriente remoto (1). Durante su
estancia en Rusia tradujo al ruso unas homilías de la Iglesia anglicana, y publicó en San Petersburgo dos colecciones de poesías traducidas por él al inglés:
Targum (2) y el 1 alismán (3).
(1) «¿No le ha chocado a usted nunca-le escribía en una ocasi6n su amigo el danés Hasfeldt-cuánto
se parece usted al buen hidalgo Don Quijote de la Mancha? A mi juicio, podría· usted pasar fácilmente
por hijo suyo,&gt; W. Knapp cLife, writings and correspondeace oí George Borrow&gt;. London, Murray
1890, Vol, I, pág. 1qo.
(2) cTargum, or metrical translations from thi rty Janguages and dialects•, by George Borrow. St. Pe,
tersburg, Schulz an Beneze, 1835.
(3) cT?ie Talisman», from the Rusiam of Alexander Pu1hkio 1 with other pieces. St. Petersburg,
Se bulz and Benere, 1835.

173

�LA PLUMA
En octubre de 1835 volvió Jorge Borrow a Inglaterra, y, apenas llevaba un
, mes en su país, la Sociedad Bíblica decidió utilizar de nuevo sus servicios, enviándole a Lisboa y Oporto con encargo de acelerar la propagación de la Biblia
en Portugal.
Ni la Sociedad Bíblica ni Jorge Borrow preveían entonces que sus campa. das en la Península iban a tener la importancia que después adquirieron. Para
la Sociedad, el envío de Borrow a Portugal era un empleo interino, en espera
•, de que se decidiese su viaje a China. Borrow ignoraba si tendría o no en Portugal libertad suficiente para lanzarse a una propaganda intensa ni si el ánimo
,de la gente se hallaría bien dispuesto para recibirla.
Jorge Borrow se embarcó en Londres el 6 de noviembre de 1835, y llegó a
,Lisboa_&lt;;! 13 del mismo mes (1); visitó los alrededores de la capital, hizo una
excurs1on por el Alemtejo, y de estos viajes y de sus conversaciones con el representante de la Sociedad Bíblica en Lisboa nació la determinación de aplazar
· sus trabajos en Portugal. Borrow resolvió pasar a E~paj'ía, Salió de Li,boa para
Badajoz el I de enero de 11361 cruzó la frontera el día 6, detúvose-en Badajoz
·-diez días, y por Mérida, Oropesa y Talavera llegó a Madrid. Por el camino fué
madurando su plan de campaña: le pareció necesario, ante todo, hacer una
tirada de la Biblia en castellano, porque sólo podían circular las impresas en
el reino. Pero lo difícil no era eso· lo difícil era obtener permiso para imprimirla sz'n notas, Desde la invenciód de la imprenta, hasta 1820, no se había impreso en España ninguna traducción de la Biblia descargada de comentarios Y
notas. y que fuese, por tanto, de tamaño manual y de precio reducido, accesible a todos. En 1790 apareció la traducción de Scio, en diez volúmenes en folio,
y en 1823, la de Amat, en nueve volúmenes en cuarto. Al amparo de la fugaz
libertad política instaurada por la revolución de 1820, se imprimió en Barcelona (1820) el Nuevo Testamento, traducción de Scio, pero sin notas; desde entonces, hasta la llegada de Borrow a España, nada más se había hecho. La J:&gt;ropaganda de las Sociedades Bíblicas no consiste1 esencialmente, en predicar
una confesión determinada, sino en difundir la lectura de la Biblia, poniendo al
alcance ~el. mayor número el texto genuíno de la Escritura. Como, en opinión
de l&lt;?s cristianos reformados, los dogmas y prácticas de la Iglesia romana con·
trad~cen la letra y el espíritu del libro sagrado, basta la lectura de su texto aut~nhco, y la :estauración del sentido propio en su inteligencia e interpreta•
c1ón, p~ra m(nar J.as bases de la dominación papista. Así, Borrow, abundando
e_n las 10tenc1ones de sus directores, y con autorización expresa de ellos! ge~tionó desde !~ego el permiso que necesitaba para imprimir el Evange!t&lt;? sin
-notas, y_, ,vencidas no pocas dificultades, se dispuso a reimprimir en Mad~1d la
tr~d~1cc1on del Nuevo Testamento, de Scio, editada sin notas po,r la Soc1ed_ad
Bibhca en Londres, 1826. Borrow y la Sociedad lilíblica desconoc1an las vers10•
~es caste!l~nas de la Biblia, hechas por los antiguos reformistas españoles,
libros rans1mos entonces.
•
Borrow se fué de Madrid a los pocos días de la revolución de La Granja
(r¡ Fechas establecidas por Mr. Knapp, separándose de las que Borrow da en cThe Bible •
.:".5pain•.

174

LA PLUMA
-estuvo en Granada y Málaga (viaje no referido en La Biblia en España) se embarcó en Gibraltar, llegó a Londres el 3 de octubre, instó en la Socrcd¡d Bíblica la inmediata apertura de la campaña de propaganda en España, y, aceptados sus planes, se reembarcó el 4 de noviembre, llegando a Cádiz el 22 del
mismo mes. Por Sevilla y Córdoba se dirigió Borrow a Madrid, adonde llegó
·el 26 de diciembre. No perdió el tiempo. En 14 de enero de 1837 firmaba con
~d_rés Borrego ~l cont:ato para la impresión del Evangelio, y en I de mayo
-s1gu1ente se publicó el libro (1). Borrow obtuvo de la Sociedad Bíblica autorización para repartir en persona la obra por los pueblos, y, dejando en Madrid
encargado d&lt;: sus as.untos a don 1:uis Usoz y Río, emprendió, acompañado de
s? famoso cnado gnego, el larguísimo viaje por Castilla la Vieja, Galicia, Astunas Y, Sa_ntan?e:, que duró· desde mayo a noviembre de 1837. De regreso en
Madrid, 1mpnm1ó dos nuevas traducciones parciales del Nuevo Testamento·
u~a traducción _del Evangelio de Sao Lucas al caló (2), hecha por él, y otra dei
mismo Evangelio al vascuence, por un señor Oteiza (3).
La publicación del Evangelio en caló, la apertura tic un Despacko de la Sociedad Blílica en la calle del Príncipe, los métodos empleados por Borrow para
llamar la atenció°: del público hacia su obra y ciertas imprudencias de otros
agentes de la Sociedad en España, provocaron la intervención de las autorida~es y desencadenaron u?a borrase.., en la que naufragá la propaganda evangélica, f, a la larga, puso fm a los trabajos de Borrow en España; de ella nació
también 1:1n primer disentimiento entre la Sociedad y su agente, disentimiento
que termmó en ruptura. En enero del 38 el jefe político de Madrid secuestró
los libros existentes en la tienda abierta por Borrow; en mayo fué preso Do,i
Jo, ge por desacato a un agente de la autoridad y por vender libros impresos
fuera del reino, introducidos en España con infracción de las leyes vigentes.
Borrow ~uen~a en La Biblia en_ España la historia del secuestro y de su prisión;
pero om_1te ciertos hechos que mfluyeron grandemente en aquellas resoluciones
del Gob1,erno1 hechos que Borrow no conoció hasta después de salir de la cár-cel. Hab1a por entonces en España otro agente de la Sociedad Bíblica llamado
GraY,don,_q~e operaba principalmente en las provincias de Levante. Graydon,
-q1;1e _1mpnm1ó en Barcelona una edición del Nuevo Testamento y otra de la
B1b!1a (A: y N. T.), sin notas, en 1837, no se limitaba como Borrow a propagar
el libro, srno que repartía folletos, prospectos y opú~culos atacando al Gobierno moderado, y al clero español y sus doctrinas. Esta conducta produjo algunos
( 1)
l:l Nuevo Testamento, traducido al español de la Vulgata Latioa, por .el Rmo. P. Phelipe Scio
:e S. M...iguel, de las Escuelas Pías, obispo electo de Segovia. ~fadrid, imprenta a cargo de Don Joaquia
e laBarrera1 1837. En s.•, 53-4 páginas.
r·
( 2)
Embeo e ·Majar6 Lucas. Brotoboro rodado andré la chipé grie¡a, acána chibado andré o Roma·
a6 o chipé es Zincalés de Seoé.
El Evangelio. según S. Lucas, traducido al Romani, o dialecto de los gitanos de España1 Madrid,
2837. En 16."1 177 páginas.
Se¡unda edición: Criscote e Majar6 Lucas, chibado andré o Roman6 1 o chipé es Zincalés de SeséEl Evangelio según S. Lucas, traducido al Romaní, o dialecto de los gitanos de España. Lund.ra_.
1872. En 16."1 177 págs.
(3) Evangelio a San Lucas en Guissan, El Evangelio según S. Lucas, traducido al vascuence, [Ma,
?\d 1 imprenta de la Compañía Tipo¡rá6ca, &lt;838. En 16.º, 176 pá¡1•

175

�LA PLUMA
LA PLUMA
escándalos en Valencia, Murcia y Málaga; y como Graydon se pro~amaba, no
sólo agente de la Sociedad Bíblica, _sino íntim~ colaborador y asociado de Borrow, dió pretexto para que el Gobierno, mov'.do por lo~ _curas, desfogara su
inquina tratando a ~o~ Jorge ~on _extrema~o ngor. La pns1ón de Borrow y las
reclamaciones del mm1stro bntámco produ1eron, com&lt;? ~ucdc sup':m~r~e, una
reunión precipitada del Consejo de ministros, un ofrec1m1cnto de d1m1s~ón por
parte del jefe político e interpelaciones en las Cort~s. ccnsur_and? al Gobierno...
por su lenidad. Excarcelado Borrow, supo por el mm1s_tro británico la par~c que
la conducta de Graydon había tenido en sus pers~cuc1onc;5, -y se le ocur~1ó es•
cribir sendas cartas al Correo Nacional y a la Sociedad Bibhca des~utorizand~
y condenando el proceder de su_ colega. En la ca_rta al Correo_ Naeton~l, publicada el 27 de mayo, se titula «~mco agente autorizad~ en Espana d~ la~· B.• E~
la carta a sus directores de Londres, luego de rcfenr la&amp; entrevistas del ministro británico con Ofalia, dice respecto de Graydon: •Hasta ~I ~omento P:C·
sentc, ese hombre ha sido el ángel malo de la c~u~a de la B1bha e_n Espana,
y también el mío, y ha emple_ado tales proccd11_n1entos .Y :scog1do de ta~
modo las ocasiones, que casi siempre ha conseguido dern~ar IE&gt;s planes h~
cederos trazados por mis amigos y por mí para la propagac~ón del Evangelio
de una manera permanente y segura.• La respuesta de la Sociedad fu~ 1;1n cruel
desengaño para Borrow: rcconocíase en ella que Graydon era tan le~1ttmo representante de la Sociedad Bíblica como él; no se accedía a desautorizar Y con•
dcnar su proceder, y, además, se le advertía a Borr?w que en adelante se abs•
tuviese de publicar cartas como la del Correo Nacional. Por su _parte, el Go•
bierno español, tras algunos artículos oficiosos en que ~e. le exc1ta_b~ a proce•
der •con mano dura• contra los escarnecedores de la rehg1ó11, proh1b1_ó de Real
orden (25 de mayo) la circulación y venta del Nuevo Testamento editado por
Borrow.
En relaciones poco cordiales con sus jefes,, y frente.ª la hostil ida? resuelta
de los gobernantes españoles, Borrow no pod1a ya realizar en la Penmsula una
obra duradera ni fructífera. Aquel verano del 38 anduvo Don Jorge por la Sagra y por tierras de Segovia. El 24 de agosto llegó a sus manos_ la orden de sus
jefes llamándole a Inglaterra, y allá se fué, a través. de Fr_anc1a, Y en. tres o
cuatro meses que permaneció en su país zanjó sus d1fer~nc1as con los d1rect~res y logró que Je enviaran a España por tercera y última vez. El 31 de d1•
cie~bre de 1838 desP.mbarcó en Cádiz, y, salv? los tres _primeros meses qu_e
pasó en Madrid dedicado a la propaganda, casi todo el ano 39 est~vo en ?evilla, en relativa inacción. Allí fueron a buscarle l\~s. Clarke Y( su h1Ja, a qu~e!1cs
instaló en su propia casa de la Plazuela de _la Pila Seca. _Hizo, solo, _un VJaJC a
Tánger, donde Je alcanzó la orden del Comité de la Sec1edad Bíblica, dando
por terminada su misión en España, y en Tánger se aca~a brusc.-m_ente _la narración de sus aventurns. De retorno en Sevilla, anunció su matnmomo con
Mrs. Clarke (la Señá Biuda con Don Jorgito et Brujo), y comenzó l&lt;?s prepar~tivos para volver a Inglaterra. Una disputa con un alcalde de bar~10, en Sevl•
lJa, le costó ir a la cárcel, donde le tuvit:ron treinta hor~s; todav1a ~stuvo en
Madrid gestionando las reparaciones debidas por el agravio, Y en abril de i84o
176

.e embarcó para Inglaterra con Mrs. Clarke y su hija y su corcel árabe. Apen~ tomó tierra, se casó y fué_ ª. instalarse en Ou/lon Coitare (Lowestoft), pro~•edad_ de su esposa, donde VIVIÓ muchos años entregado a las pacificas tareas
hterarias.
~ primero que publicó foé su obra sobre los gitanos (1), en la que había
t,:abaJad~ m_ucho durant~ su perma~encia en, España. Contiene una descripc16n prelimmar de los gitanos de diversos pa1ses, y un estudio de la historia y
costumbres _de los de España, compuesto de observaciones personales y extractos de hb~os referentes a ellos. Siguen una colección de poesías populares
en caló, ~ecog1das verbalmente por Borrow, y un vocabulario. En Tñe Zincoli
se aprecia cuna fuerte personalidad y una observación extraorclinaria&gt; ( 2 )·
per~ cualquiera puede advertir el desorden con que está compuesto el libro'.
Es importante para conocer las costumbi;:es de los gitanos, y completa además
algunas aventuras que en La Biblia en España sólo están indicadas.
La publicación de Tñe Zincali puso a Borrow en relación con Ricardo F ord
docto en cosas hispánicas, que preparaba por entonces su Manual de Espa:
ña (3). Ford acons7jó a Borrow que publicase sus aventuras personales y se deJara.de ~xt~ac~ai: libracos españoles.. Al saber!que tenía entre manos una Biblia
en
!ns1shó en sus advertencias: nada de vagas descripciones, nada d~
erudición libresca; hechos,_ muchos hechos observados directamente; arrojo
para no caer en las vulgandedes; no preocuparse del buen decir· evitar las
g~oñerías y la declamación. Borrow se aprovechó de esos con~cjos. En su
r~t!ro de Oulton ordenó y completó los materiales de que disponía: diarios de
na1e, cartas a la Sociedad Bíblica, y en diciembre de 1842 se publicaba la
obra (4), que velozmente le llevó a la celebridad.
. S~ triunfo fué inmenso. En el primer año se agotaron seis ediciones de a
nul eiemplares en tr_es volúmenes, y una e~ición de diez mil ejemplares en dos
tc:imos. Dos veces reimpresa en Norteaménca aquel mismo año 43, fui'. tradu~a al _alemán, al francés y al ruso: en 191, iban publicadas más de veinte edi~ooes mgle?as de la obra. Borrow saboreó la popularidad; sus escritos postenores contribuyeron poco a sostenerla. Sus aventuras en España despertaron
en el p~blico un deseo muy vivo de conocer otros hechos de la vida del «héroe•. lt1cardo Ford le aconsejó que es~ibic~ su auto~iografía. Don Jorge, sin
levantar m~no, compuso el Lavengro, historia de su miíez y juventud, continuándola anos después (5), hasta la fecha en que comienza aquel misterioso pe-

lu/'!"ª•

h) The Zioeali, • · An Accouot of the Gyp1ie1 of Spain With an orifinal colleclion of their Sonp
ud Poet,y,and a cop,.,us DictionaryoftheirLanguace. ByGeor¡e Borrow ... ID two volwnes. London

Joha

M.urray, 1141.
'
t vol. London Chapman and Hall , u .
9
(3) • ~Hand-Book_ for Travellers in Spaln and Reden at Home.• London: Murray, ,s45 , •· ; 0 1. g,•
Laa ed1c1onea postenorea ~,tán abreTiadas o adaptadas a 101 itioervioa del ferrocarril. El •erdadero
•Jlord, no ha vuelto a parecer•. (Knapp.)
(4j Th_e Bible in Spain, or the Journeya, AdYeDture., and lmprisonements of u Eollilhman io a.o
• ttempt to c1rculate the Scripture1 in tbe Pen insule. By Georce Borrow, author of •The GypaÍea in
8 paln,, ln three To!ume,; London Jobo Murray, 1843.
1
.a.... (s)
Lano¡ro; the Scbolat"the Gypsy-the Priest. By Geor¡e Borrow... In three -,olume1, Lon•
_,,Lo, Jobo Murray, 1'51.The Romany Rye; a aequel to La...nrro. By Georie Borrow... h two •olumea
ndoa. John Munay, 1857.

(•) E. Thomu: George Borrow, the man and bis book1.

,

�LA PLUMA

LA PLUMA

.
a se hizo mención. La obra defraudó las esperanzas del
ríod&lt;? de su v1d,a_de que Y . . d" nación del autor, pronunciaron sobre cl!a un
público: los cntlcos, con gran m tg
"6 ri urosamentc veraz, y aparec1a un
fallo adverso; se aguardaba u?a n~rra~t má~ uc suficiente para desorientar
revoltijo de sucesos reale\ ~ ~~!11:;~~e de lo\ue algunos llamaron su !fracaal lector. Borrow se.~onso -~ 1 t\ntribuir a suavizarle el humor, cada d1a más
so•. La vanidad hen a n:&gt; i ~ a c . c·a la vida sedentaria de escritor. Sentía,
.áspero y.agri?· Llevaba ~o.n tm?ac1cn
uos • terrores• le atormentaba~. Bo.además, i~qu~c~udes rfh1tsas, ~~~0ufra de su patria: misiones li~e.ranas en
rrow quena v1a1ar y so ic1 emp . ero sin resultado. Hizo un v1a1e por el
Asia, el Consulado de Ho~g-Kong, pdatos acerca de la vida y lenguaje de sus
-oriente de Europa, Y recogt~ nuevos .
Macedonia Anduvo también por su
amigos los gitanos en H~ngna, V~aqu1a y y recogió parte del fruto de estas
país; visitó Gale~, Escocia y o¡rosl u~1~f!s~ obra importante que publicó. Desde
jornadas en un libro (1), que /é .ª -~ catorce años sin producir nada después de
1860 r~s~día en L~nd~s,l don e 1~v~oen tanta obscuridad, en tal silenci&lt;?, que &amp;!·
la apanc1óo de W1ld a es,_sum
or el deseo de conservar su antigua pr1guoos le creían m~erto; Estimulado
cultivaban ya con diferente método, se
macía en los estudios gitanoS, qu~ ~ r. ( ) del dialecto de los oitanos ingleses,
lanzó a publicar en 1874 un vocat_u ard10 E2 suma· Borrow se ,.sobrevivió; tan
·
• d perd"d
1 a.
obra que, al apareCcr , -•ra yaKana 1cua
_ a.odían devolverle
la notoneda
sólo la muerte-observa Mr. n pp p
hó de Londres en 1874 y se refu•
La muerte tardaba en llegar. ~orr&lt;?wdse dm=~~ 1869 El arriscado Don Jorge de
gi6 en su casa de Oulton;_ esta a v1u o e
ue v·ivía tr;ste y solo en una casa
otros tiempos era ~o anciano de ::~~:~~1~ q por el jardín recitand? poemas
de campo mal cuidada, Y se P
I dad y «sus conversaciones con
de su cosecha. S~ extraño c.o!1tincnte,ai~~nsfaefinca, crearon en torno s~yo una
los gitanos, a quienes permit~a a~am~n viéndole pasar le gritaban: ¡Gitano! o
especie de leyenda. Los fc ac ~-~• stra fué con su]~at:ido a vivir en su com•
¡Brujo!• Muy ce:,ca ya d~ 6md:u•uJi de 1881 el matrimonio se fué a Lowestoft
pafüa. En la man~na de 2
J m letamente solo; mucho les rogó quc,no se
a sus asuntos, de1ando ,ª Bor~~~ co o 1e di" eroo que ya otras veces hab1a exfuerao, p_orque se sen?afmo~u~~~~o alguJo. Cuando volvieron, a las pocas hopresado igual temor sm un ª
ras, se lo encootra.1:on ?1uert~.
f
en tér'lninos absolutos, el mejor libro
Aunque Tlle B1ble in Spain no uese,
diferencia respecto de sus otros
de Borrow, sería en t,odo caso, c~n eoo::~ción de nuestro público. El mérito
~scritos, el que. más bful~s tefdna ;;:ación de España le hicieron pop ula: en
intrínseco del libro y a.s1ogu ar re. do en varias naciones de Europa, motivos
Inglaterra y Nortearnénca y _conoc1_
e nuestro aís con más el de ser los
también valederos para ~u d1vulga~1ón a~te ioterefada'. actol'CS en las escenas
~spañoles, no lectores distantes, smo p

s"

:¡

tos

f

B Geor,:e Borrow... ¡,. three -.ol11m•.
(r) Wild Wa!es: its people, Lao,:uare, and Scenery. 1
•
Londoo, John Murray, ,~6_•1.' W d·B k ofthe Romany, or Bn,:li1h Gypsy Lan,:uar;e••. By G9oll
(2)
Romano Lavo•L1 .
or
oo
Borrow. London, John llurray, 18H·

y su tierra marco de aquella narración. No es muy honroso para nuestra curio-

sidad que hayan transcurrido cerca de ochenta años desde que vió la luz, sin
.ponerlo hasta hoy, traducido, al alcance de todos.
El libro fué compuesto, en su mayor parte, en los lugares mismos que describe. Borrow redactaba un diario de viaje, y remitía, además, a la Sociedad
Bíblica, cartas de relación de sus aventuras y trabajos. La Sociedad prestó a
Borrow las cartas luego de cerciorarse de que, al aprovecharlas, no cometería
ninguna indiscreción. c¡No he revelado los secretos de la Sociedad!» decía después Borrow; en efecto, no mienta su desacuerdo con los directores, y tribut?
a Graydon, el «ángel malo• de la causa bíblica, ardientes elogios. Las cartas d e
Borrow a la Sociedad Bíblica (1) son tan extensas como la mitad de Tlze Bible
in Spain; pero sólo aprovechó la tercera parte de ellas en la composición del
Jibro; lo demás salió de sus diarios, fundiéndose todo al calor de su espíritu
cuando recordaba y revivía a distancia las impresiones indelebles recibidas.
Tres son los temas de la obra: la difusión del Evangelio, Don :Jorge el inglés
y Espaiia. Los tres se enlazan en un conjunto armónico; la propaganda evangéJica es el propósito deliberado de que remotamente trae origen el libro, y
constituye su armazón interior; todas las idas y venidas de Don Jorge, todos
sus pensamientos van encauzados a la divulgación de la palabra divina. Los
homb1·es y las tierras de España, materia de su experiencia, constituyen, no
sólo una decoración de fondo, asombrosa por el relieve y el color, sino el ambiente en que se mueve y respira un personaje extraordinario, algo distinto
de Borrow, pero que es Borrow mismo, despojado de toda vulgaridad y flaqueza, elevado a la categoría de semidiós. De esos temas, el evangélico es el que
nos importa menos. España, país de misiones, España, país de idólatras, era
un punto de vista nuevo, dentro de nuestro solar, en 1835, e irritante para
quienes, dueños de la religión verdadera, habíanla exportado durante siglos.
No será hoy menos irritante para buen número de personas el antipapismo d e
Borrow; pero es improbable que los españoles descontentos, los no conformistas, rompan a gritar: ¡Al &amp;ampo, al &amp;ampo, Don :Jorge, a prnpagar el Evangelio de
Inglaterra! En el fondo, la preocupación de Borrow es de la misma índole que
la de los e idólatras•, sus enemigos. La regeneración de España por la lectura
&lt;lel Evangelio sería un programa que acaso hiciera hoy son reir.
El mayor número ~eguiría una opinión análoga a la de Mendizábal, que a la
insistencia con que Bonow solicitaba el permiso para imprimir el Testamento,
salvación única de España, respondía: «¡Si me trajese usted cañones, si metrajese usted pólvora, si me trajese usted dinero para acabar con los carlistas!.
Pero Don :Juan y Medio, y los liberales que hicieron la desamortización eclesiástica, no se atrevían a permitir que circulase el Evangelio sin notas. Aunque
movido por un fanatismo antipático, en favor de Borrow hablan su osadía personal, la consideración de que luchaba contra un poder omnímodo, irresponsable, y la de que formalmente pugnaba por un mínimo de hospitalidad y de
Hbcrtad, sin las que los hombres en sociedad son como fieras, y eso está siem(1)

•Letters oí Georre Borrow to tbe Bible Society•, edited by T. H , Dar!ow, 1911.
1 79

�LA PLUMA
pre bien, hágase como se haga. El libro de Borrow es un precioso documento
para la historia de la tolerancia, no en las leyes, sino en el espíritu de los españoles.
The Bi/Jle in Spain es un libro autobiográfico. cEl principal estudio de Borrow fué él mismo, y en todos sus mejores libros él es el asunto principal y el
objeto principal.. (1) No emplea en esta obra las confidencias, no se confiesa
con el lector; su procedimiento consiste en dejar hablar a los que Je tratan
para pintar el efecto que su persona y sus hechos causan en el ánimo del prójimo; asomándonos a ese espejo vemos la imagen de un Don Jorge muy aventajado: subyugaba y domaba a los animales fieros; los gitanos le adoraban; era
la admiración de los manolos; temíanle los pícaros; confundía al posadero ruin
y a los alcaldillos despóticos; encendía en sus admiradores devoción sin límites; era afable y llano con los humildes; trataba a los potentados de igual a
igual y hacía bajar los ojos al soberbio; nunca se apartaba de la razón, ni perdía
la serenidad; en suma: el héroe y el justo se funden en su persona; es un apóstol que propaga la palabra de Dios, pero sin el delirio de la Cruz, sin romper el
decoro; es un caballero andante que se compadece de la miseria, y a cada momento cree uno verle emprender la ruta de Don Quijote, pero ._sin burlas, sin
yangüeses, en una España que creyese en él y le tomase en serio. Apóstol y
caballero están bajo el amparo del pabellón británico.
Borrow se colocó, o colocó a su héroe en un escenario sin segundo, de tal
fuerza que, para nuestro gusto, el aventurero se borra, se disuelve en el paisaje o queda a la zaga de la muchedumbre española que suscita. Es difícil encontrar otro caso en que un escritor haya triunfado con más brillllntez de la
hostil realidad presente. Borro-:v lucha a brazo partido con la realidad española, la asedia, poco a poco la domina, y con la lentitud peculiar de su procedimiento acaba por poner en pie una España rebosante de vida. No se atuvo a
una realidad de cguía oficial&gt;. Lo que le importaba era el carácter de los
hombres, y no de todos, sino de los de la clase popular, donde los rasgos nacionales se conservan más puros. Labradores, arrieros, posaderos, gitano3, curas de aldea, monterillas, mendigos, pastores, pasan ante nosotros, y al verlos
gc&amp;ticular y oírlos hablar, creemos encontrarnos con antiguos conocidos. Unos
son pícaros, otros santos; unos son listos, otros muy zotes; casi todos groseros, muchos con sentimientos nobles, y unidos, en general, por un aire de familia inconfundible, y la verdad es que, con todas sus picardías o su zafiedad,
no puede uno dejar de quererlos. Tuvo además Borrow una espléndida visión
del campo, y lo sintió e interpretó de un modo enteramente moderno. Así.
Don Jorge descubrió y pintó, en realidad, lo que quedaba de España. Arranca•
dos los árboles, agostado el césped, arrastrada en mucha parte la tierra vegetal, asomaba la armazón de roca, con toda su fealdad y su inconmovible fll'•
meza.
El lector de La Biblia"en España apreciará seguramente el novelesco inte·
rés de algunos pasajes que parecen arrancados de un libro picaresco, el moví-

LA PLUMA
miento de ciertos cuadros propios de un cepisodio nacional&gt; el sabo d O tr
csce_nas de cos!umbres,
bosquejos de tipos y caractere; con t r e
as
méntos que es mnecesano ,eñalar; pero lo mismo ante ellos que ant:i~~sdo~ros
tos del_ hbro, y frente a la repulsión que ciertos juicios-ex resos
e ec~ntend1dos_-del autor puedan suscitar en el ánimo de un es _P 1
~ sobreta~ Pf.tv_emdo para no i?currir en las descarriadas apreciad~~~~ q~~n:;:~c:
e~ ~ 1 1~ se han proferido en nuestro país. La Bibita en Espaiia es un libro de
v1a1es, c~erto; pero _hay que entenderse acerca de su calidad. No es un informe
a la Sociedad Bíblica acerca de los progresos del Evangelio en Es - 01·
•cuadro
del
político,
~ana,
un
'é
d estado
·
- social' etc· • • de la naci'ón , 01• u n 1•t·merano
para rec1 n casa os, 01 una resena de las catedrales v otros monumentos p
- d
para ueo de lo~ snobs de ambos mundos; La É_iblia en España es unae~t~:ªd:
a~e, una creación, y con ª:reglo.ª eso hay que ¡uzgar de su exactitud del par •
czdo del retrato y de las «10venc1ones• del autor. Los paisajes los 1u' ares 1:a
figuras, están notados co~ puntua~idad; es excelente en la inteligencia le las'cos~~mbres y no hay en 4:l hbro ca11catura ni falsificación de sentimientos. Episo1os ~ompuesto~, no vistos por Borrow; personajes inventados a Jutinando rasgo~ d1sper~os, sm duda los na de haber; pero eso ¿es ilícito? PudYera compararse a creac~ó1;1 de Borro~ a una estatua de mayor tan,año que el natural La
verdad arlíshca del con1unto y su efecto conmovedor son innegables El Úb 0
no es s6 lo verdadero; es, en ciertos puntos, revelador.
·
r

!ºª

d~

-MANUEL AZA8A

.'

(1) 'Bd. Thomu, cap. IL

18o

11

�L.A PLUMA

-· castillo

M

famoso.

sin ser todavía el reino de Dios, es ya el Edén de los mendigos. Madrid incuba pordioseros, acoge a los de fu~ra, los pro!ege, los retiene. Circular por Madrid es he°:dir masas de m1serables-c1egos, tullidos, pustulosos-, 9u_e acosan, o g_1men, o cantan, o blasfem?n, o
insultan, o profieren amargu1s1mas seotenc!as sobre _el valor de la_ vida Y
de los bienes de este mundo. El paseante, s1 no mendiga, parece un mtruso
en ese vasto coto de la hermandad de la roña: los dueños son los pobres.
y en cuanto llegado el estio se marchan de ~adrid l?s. dos ~ocenas de
familias a quienes su fabulosa fortuna les p~rm1te no v_1v1r de hmosna, las
calles de la capital quedan por su,as. Madnd es un asilo suelto.
.
Sería un exceso decir que envidio a los pordioseros; pero los _admiro,
como a gente capaz de adaptarse sin vacilación al géoe~o. de vida más
acorde con el ambiente. En Madrid, donde todo está proh1b1do, cada :ual
hace lo que se le antoja. Recontar las vejaciones a que uno vive suJeto,
desde la Constitución del Estado hasta el minúsculo deber de conservar
los billetes del tranvfa, pasando por los mandamientos de la S~nta Madre
Iglesia y el Reglamento de la SocIEDA~ ~ILARMÓNICA, es operación penosa
y aflictiva. Un madrileño observante v1v1ría emparedado entre ordenanzas.
Pero Madrid es incoercible: el buen madrileño «se mata con su pa_dre• ~or
mantener su prestigio personal, fundado, como se sabe (remm1scenc1as
del fuero de hidalgufa), en el privilegio de hacer alguna cos~ q_ue al
común de los mortales se le prohibe. La cualidad de madnleno se
adquiere poco a poco a medida que se -aprende a quebrantar condesenvoltura normas que sólo acatan las gentes si? importancia. ~ -yida en
Madrid es un compromiso, renovado a cada mmuto, entre arbitrariedades.
ADRID,

18 2

individuales. Los mendigos perfeccionan el sistema. Quienes, saltando
sobre los falsos respetos humanos, profesan la mendicidad, abrazan una
vida libérrina, sin Dios, sin Estado, sin Trabajo, vida anterior al pacto
social, y se mueven con holgura entre dos infinitos de arbitrariedad: la
limosna y la policía.
Los pobres de pedir cuentan en la villa con el apoyo de la opinión
pública. Ante todo, por la secreta admiración de quienes no se atreven a
mendigar y quisieran una libertad ígual para su orgullo. El público protege a los pobres contra la autoridad cuando de tarde en tarde pretende
darles caza para encerrarlos en un asilo. El público (y no hay que decir los
pobres, que se defienden a mordiscos) acierta. Se sigue la angosta senda
de la mendiguez por conservar el albedrío, prefiriendo a la pitanza la
libertad. Encerrar a los pobres es malear la profesión. Si algún estadista
ininteligente, abundando en la manía de ordenarlo todo, hiciera de la pordiosería un organismo oficial, con su cuerpo de aspirantes, ingreso por
oposición, escala cerrada, jubilaciones y derecho a usar uniforme, nadie
querría, en términos tales, ser mendigo. Después, los madrileños amparan
y respetan a los pordioseros por motivos de religión. Los pobres son de
Dios. Un pobre es el arquetipo del cristiano. Veinte siglos de cristianismo son aún más fuertes que veinte siglos de literatura, y aun en el incrédulo la vista de un pobre remueve no se sabe qué confusos remordimientos y pavor, reliquia de emociones fenecidas. Perseguir a los pobres les
parece una impiedad tan grande como quemar los muertos.
Los pobres se reparten el imperio de las calles e imprimen sobre el
rostro de Madrid sus dedazos mugrientos. Hay pobres de puesto fijo,
que Madrid está habituado a ver como partes integrantes de los inmuebles junto a los cuales posan; si un día. los quitasen, el taadrileño no se
encontraría a gusto en sus calles, le faltaría algo, como si la fuente de la
Gbeles desapareciera por ensalmo. Sirven para computar el paso rápido
del tiempo, y uno se da cuenta de la brevedad de la vida al observar cómo
engorda y encanece la ciega del jardín de Riera, y cómo se le apaga la voz
al tullido de San Luis, y cómo, en general, se estragan y arruinau los más
recios ejemplares de la cofradía. Un puesto de pedir limosna, con su zona
de influencia bien definida y su parroquia fija, es uno de los negocios más
pingües a que pueden aspirar los jóvenes talentos sin empleo; y las familias que por ventura poseen algún monstruo y consiguen un lugar céntrico
para exhibirlo, ya no tienen que preocuparse del mañana. Menos importantes son los pobres que no están fijos, sino sometidos a un movimiento
de traslación rigurosamente medido, como el de los astros: pasan por los
mismos sitios a las mismas horas: la ciega gorda y sentimental, que aún
no ha concluido de cantar al son de su guitarra el vals que empezó hace
183

�LA PLUMA

....

veinte años; el ciego de la ocarina; el empresario de teatros arruinado
(según proclama el cartel que lleva al pecho); ese otro ciego misterioso
que recorre solito todo Madrid sin más que imprimir al brazo derecho un
giro natatorio; el chicuelo que clava en el cráneo de sus clientes un horrible cantar, a grito herido (voz impostada en el entrecejo), mientras su
acompañante, mocosa soñolienta, pasa el platillo de latón (¿hay algo para
el pobre ciego...?) y se restrega los párpados: tales son los más notorio$
de esta categoría. Debajo pululan las tropas ligeras de la hermandad, que
libran batalla a toda hora y en cualquier terreno, saquean al liberal y asedian al escaso, se desplegan entre dos esquinas, se concentran sobre un
café, envuelven a las familias dadivosas, cortaa la retirada al transeunte
esquivo. Son tantos y enseñan tales miserias, que algunos días Madrid
parece una ciudad atacada de la peste. Los muñones, las llagas, las cicatrices, por muy horrendas que sean, no pueden esconderse: son el orgullo
y la mejor arma de los pobres: hay que resignarse a verlos, como _nos
resignamos a ver los caballos destripados en la Plaza para que haya
fiesta.
No a todos les repugna la miseria astrosa. Hay quien come y bebe
en la terraza de un café, conversando amigablemente con un mendig&lt;1
que, en pie a su lado, paga con chuscadas la limosna. La buena armonía
en que viven ciertos pobres con los señoritos madrileños es un espec táculo único en el mundo. Ea los cafés de moda, donde se reúne la gente
aficionada a exhibir sus módicos placeres, circulan los mendigos por
entre las mesas, se mezclan en la conversación de la clientela, conocen
algunos de sus enredi\los, le sirven de correveidiles, hablan el mismo lenguaje y, en el fondo, tienen las mismas aspiraciones e ideas. En la otra
punta de la escala, el señorito es también un caso de adaptación cabal al
ambiente. En Madrid, para no chocar, hay que ser mendigo o señorito, y
de hecho, un señorito suele ser un pordiosero en vías de hacerse.
La mendicidad presta a la vida de Madrid un tono patético que por
otros lados no tiene. El hecho trivial de rehusar un periódico se complica
con emociones penosas cuando una voz lastimera nos dice que es cpara
ayuda de un panecillo•, o e para dar de comer a estos niños•; ·al salir del
café, en las noches de invierno, se tropieza con turbas de chicuelos desnudos que brincan de frío en el asfalto y hacen chistes a costa de su hambre; y si es en verano, ccuando los pobres viven•, no falta ninguna noche
esa pareja de ciegos que con voces cavernosas canta: • ¡Shiquiya, shiquiya.. .l 1Shiquiya delarmamiáa ...l• Y uno se aflige pensando que la copla, la
guitarra, las voces y el imbécil expresionismo de los ciegos, despiertan en
los oyentes una congoja placentera... En fin, los mendigos están en Madrid para curarnos de vanidades. Pero ellos, personalmente, no sufrea
184

LA PLUMA
nada; su vida no es menos fecunda en ioces que la de cualquier mortal.
Hace años andaba todavía por esas calles un mendigo monstruoso, cargado de años y de enfermedades, en verdad horrible de ver. Se arrimaba a
l?s transeuntes, y recreándose en el asco que producia, rezongaba: cSe!ionto, t_engo más _hambre que _un oso;·· Est?Y ~ás aburrido que la virgen,
señontol• Alguien le aconsejó un d1a: cMira, tu ya no puedes vivir mucho:
y para lo que haces en el mundo... ¿Por qué no buscas la celebridad? Coge
una bomba y tírala desde el galliaero del Real...&gt;
-¡La vida es muy amable, señoritol-respondió.

BL PASBANTB BN CORTB

Don Cacique (óleo)
Personaje torvo
MalJín
Alfondo la dramática Sierra tk Pancoróo
Sobre la nariz
Espe_juelos verdes
Donde se o_jeriza tu1 bio mal carl,:
Tipo de Satán
Mano de Caín
Muy Rey tk los NaÍIJes ji m~ sacn'stdn
El semblanteJalde
Capisayo gn's
Empinada m alto la vara de Alcalde

y

A pesar de eso
Un breve infeliz
De malas costumbres y muy poco seso.'
Personaje torvo
De un pueblo de la áspera Sierra de Pancorho
(Oh!
Lejos _de Parls...)

ANTONIO BSPINA GARCÍA

�LA PLUMA.

llBROS Y ReOlStAS
R. Blanco-Pombona.-Dramas mínimos.-Biblioteca Nueva.

...

«En estas cortas historias-nos dice su autor-trasudan el dolor y la imbecilidad del hombre en campos, pueblos y ciudades de América; en campos,
pueblos y ciudades de Europa. Lo más corriente en estas historietas-dramas
mínimos-ha sido observar al hombre viviendo su vida y con sus costumbres
peculiares en el país donde el autor nació. Pero como el autor ha salido de su
país y conoce otros pueblos, pudo, en otros pueblos, ver al hombre, y procuró
observarlo.
&gt;Ha descubierto, y en todas partes, cosa igual: un fondo idéntico de estupidez, de maldad y de dolor.•
De los cuentosji·anceses, y,¡nquis, de cualquier parte, americanos-el campo,
los pueblos, la ciudad-y españoles, en que divide su colección de D,·amas mínimos el Sr. Blanco-Fombona, los americanos nos interesan espedalmente, y si hu•
biéramos de elegir uno entre todos, el titulado El Catire llevaríase la preferencia, incluso sol;ire Los salvado1n de la Patria, sátira cruel de un levantamiento
revolucionario en Venezuela. Tal vez no consigue el Sr. Blanco-Fombona la variedad que se propone, en detrimento acaso de la fuerza con que se acusan los
caracteres que le son más familiares. Quizá ese fondo de estupidez, de maldad
y de dolor com6n a todos sus cuadros produce en el lector la impresión de un
prejuicio más que de una experiencia. En todo caso, sólo después de cerrado
el libro le es dado reaccionar al crítico. Tan sugestiva es la lectura de estas páginas, escritas en un estilo animadísimo, cortante, apasionado, cuya v;olenta
ironía recuerda a veces la de otro americano pesimista: Luis Bonafoux,
C. R. C.

*

*

Valery-Larband.-Poétes espagnols et lzispa110-américains contemporains.-lA
Nom,elle Revue F,·an;aise.-I 'Juillet 1920,
El Sr. Valery-Larbaud, distinguidísimo escritor francés, cuyas novelas, y so•
bre todo cuyas notas y traducciones de literatura inglesa, constituyen uno de
186

los .Pr!ncipales, atractivos_ de la Nouvelle .Revue Fran;aise, dedica en el númerode ¡uho un articulo muy 111teresante a algunos poetas españoles. No sin excu·
sarsc modestamente por tratar un tema extraño a sus estudios habituales
lle.vado de su :tmor a la lengua castellana y en atención al afectuoso requeri~
miento que ?esde las ~olumnas de F.sjaña le hiciera Enrique Díez-Canedo
Le symbol,sme_ fran;a,s et la ¡,_oésie espagnole moderne, libro del Sr. Zerega-F ombona, sug1érele algunas atmadísimas observaciones, tal la que apunta
como más eficaz en los poetas españoles la curiosidad que despertó la lectura
de Los Raros, de Rubén Darío, que la influencia directa del gran americano. No
obstante ser és.ta tan grande. Muy acer_tada nos parece, asimismo, la invitación
que hace a D1ez-Canedo-a quien diputa primero entre los críticos españoles ~onternporáneos-alentándole al estudio de que no es, en todo caso sino
prefacio el del Sr. Zerega-Fombona.
'
Habla d~spués con gran elogio de Ricardo Guiraldes, cuya novela Rauclzo
(Buenos A_1res, 1917), como antes su libro de versos El cencerro de cristal
(Buenos_ Air~s, 19!6), le co!oca entre los primeros, y el primero acaso, de la
generación hterana argentma más reciente.
Y por último, c_on ~olivo de Et humo dormido, de Gabriel Miró, insiste en
proclamar su ad_m1rac1ón por _Raf!1Ón Gómez de la Serna, de quien ya se había
ocupado, Y a quien
traducido incluso (Hispania, núm. 3, 1918, y Litteralure;
scptembre, 1919). Miró y Gómez de la Serna, con Juan RamónJiménez le pare
cen los más notables poetas españoles.
'
Y aquí se nos ocurre una reflexión, que no es esta la primera vez que nos
a.salta. ¿Cóm,o espírit_u~ tan franceses como_ e_l :del Sr. Valery-Larbaud (y entié~~ase aqu1 por espmtu _francés ~se claro JU1c10 de que Francia se enorgullece
lcg1timame_nte en sus escntores) pierden al contacto con la realidad española su
característico sentido de la justicia literaria?
Compartiendo, como compartimos, con el Sr. Valery-Larbaud la admiración
por Ju~n Ramón Jiméne~, .por.?abriel ~fir?, por Ramón Gómez de la Serna, ¿no
se advierte luego la prec1p1tac1on que s1gmfica,no ya el preterir algunos nombres
más! que acaso no conoce, no ?~stante s'-! larga estancia en España, pero aún
la cita en un solo haz de prestig10s tan dispares? Y si en ciertos aspectos .Miró
le.puede parecer un Jamm~s español, ¿cómo comparar su lírico preciosismo humilde con la pompa y sonondad d'annunzianas, pretendiendo asimilar la labor de
uno y otro en sus respectivos idiomas?
He~10s de congratularnos, con todo, de que la literatura española empiece
• .cons1_derarse allende el Pirineo con un criterio menos limitado que el de los
laispamstas de cátedra.
C.R. C.

?ª

•••

Clandio de la Tor.re.-La lzuella ¡,erdida.-Rafael Caro R:tggio.-Editorial
Madrid.

Es es~e el segundo libro de su joven autor, cuya asidua colaboración en el
IICm~nano España muestra la fina distinción espiritual característica de Et can1• diverso, volumen de poesías con que se dió a conocer recientemente.

�LA Pi..UMA
LA PLUMA
En el prólogo de La huella ;erdida sincérasc con graciosa modestia del
aparente desorden que preside sus páginas. Gustaba, dice, cuando niño, de ha•
-cer pequeñas escapatorias a cierto lu~ar llamado los Arenales, junto al mar de
su tierra canaria. Y al volver pretend1a 1 como ahora en sus .andanzas literariaa,
descubrir la propia huella, que ya no encontraba.
Revela desde luego tal preocupación cierto empeño, juvenil por excelencia:
el de renovarse para no morir en prematuro agostamiento. Y con ser pocos los
años-de 1914 a la fecha-que separan los cuentos e impresiones reunidos CD
este tomo por demás simpático y sugestivo, adviértese en La kuella pe,-dida el
propósito de condensar e intelectualizar cada vez más la expresión. Pero no
hay en realidad el desorden de que, excesivamente riguroso consigo mismo, se
.acusa. El tono sentimental es el mismo, y muy de nuestro tiempo, en las dos•
dentas páginas del libro. Un buen tono en que el sentimiento lírico corrige dignamente todo exceso con cierta prudente ironía, templada a su vez con cierto
romántico decoro. El apunte titulado Florín e Hijos (Compañía ilimitada) 5
quizá el más representativo del límpido humorismo de Claudio de la T_orre
acaso el primer escritor en quien empieza a vislumbrarse una posible literatura canaria, caracterizada en la sensualidad nativa del cuento Sur, que el comer•cio inglés de las islas, inteligentemente dirigido en un afán espiritual, atempera a la sonrisa del mundo civilizado.
c. R. c.

•••
.Manuel Ugarte.-EI pon,enir de la A.mlrica e~añola.-Valcncia, Editorial,
Prometeo,

....

1920.

«Un político ad usum-escribe el Sr. Ugarte-es un hombre que dice las
,cosas oportunas que pueden serle útiles. Un escritor, en la alta acepción de la
palabra, ...dice las cosas necesarias, aunque éstas puedan perjudicarle.• Guiado por esa idea de su profesión, el señor Ugarte no les escatima las verdades
.a sus compatriotas al hablar de los peligros que amenazan el porvenir de su
tierra, como no se las escatimó a los españoles, hace años, al escribir sobre Es•
paña. El señor Ugarte da la voz de alarma a los hispanoamericanos, excitándolos a defenderse contra la ascendente marea anglosajona. Agrupados los
hechos capitales de la política exterior de los Estados Unidos durante un siglo
-como los agrupa y repasa el señor Ugarte-es difícil sustraers:: a la impre•
sión de que el peligro es cierto y creciente: sean ejemplo Méjico, Cuba, Pana•
má, Santo Domingo. Y desde que la obra se publicó por vez primera-afirma
,el autor en el prólogo de esta edición, la definitiva-la salvación se ha hecho
más difícil.
En la composición del libro, como en toda la propaganda que ha hecho en
América y en Europa, el señor Ugarte se inspira en un patriotismo continental
y de raza, superior a las divisiones arbitrarias del territorio americano en. estados independientes. «No es posible hacer brotar de cada una de las veinte
repúblicas, nacidas de divisiones convencionales, una razón superior y diferell·
188

te que au1_1c la voluntad c,n _vista de un e&amp;fuc~zo seguro y un fin alto.• Esa ra•
aón superior ?rota de_)a unidad de raza y de idioma; por tanto, desde la frontera septentrional meJ1cana hasta el cabo de Hornos (incluída la variante O -.

tuguesa) ,debe formarse un bloque único-salvando en cuanto sea precisnp l~s
autonom1as locales-para oponerse, moral y materialmente al bloque sajón d 1
Norte.
'
e
Los sentimient~s del ~eñor Ugarte. respecto de España y sus opiniones
acerca de la her&lt;:nc1a espanola en América nos parecen justos; cualquier español de buen sent~do los aceptará. ~o.ternos que del programa de remedios propuesto po~ el senor Ugarte en la ultima parte de su libro, resulta que los hispano~mencanos, para no ser devorados por los yanquis, necesitan curarse de
los m1sm~s defectos y desechar er~ores muy ~arecidos a los que, según opinión
gene~al, t_1enen post~ada y desvalida a Espana. No somos bastante doctos en
amencamsmo pa~a Juzga~ de la e~~ctitud de la pintura, ni, sobre todo, de las
esperanzas de meJora! quizá el leg~tlmo temor al predominio de los sajones no
~aste para f!Oner en_Pte una América española robusta y unida: como que el pehgro yanqui no es smo el &lt;"xponente de la debilidad y desgobierno de nuestros
~ermanos de ultramar. En la contienda que el señor Ugai-te bosqueja, a Espana le cabe p~co que hacer, hoy por hoy; pero ningún español leerá sin cierta
ª!Dargura el hbro d:l ~ñor Ugarte, escrito con pasión contagiosa; como ocurre
s1empr~ que un esp1ntu noble concibe una mejor ordenación de las cosas que,
luego, implacablemente, no son.
M.A.

•• •
Manuel Conrotte,-La intervendon de E~aña en la independencia de los Esta.., dos Unidos de la América del Norte.-Madrid, Suárez,

1920.

¿Cuáles fu:ron, en definitiv~, la cuantía y la eficacia de los auxilios prestados por Espana a los colonos mgleses de Norte América rebelados contra la
metr?poli? Al proteger, andando el tiempo, las insurrecciones de las colonias
espanolas, en la forma y con los resultados que nadie olvida, los Estados Unido! fueron general~e!1te acusados de ingratitud. La excelente monografía del
senor Co1!r~tte se dmge a esclarecer aquella cuestión, y, de rechazo, muestra
que este ultimo cargo carece de fundamento «por haber sido la intervención
que España tuvo en la eman&lt;;ipac_ión de los Estados Unidos tan secundaria, que
sólo puede tomarse como ep1sod1O de escaso relieve en sus crónicas nacionales., Contien_e el lib~·o. una puntual .relación sacada de fuentes originales ( correspondencia de f!lm1stros y embaJadores_ de los países interesados, y notas
r~servadas de_ Flondablanca), de las negociaciones que precedieron a la conce116n de los pnmeros_socorros, de los térmi~?s y modo como se concedieron, y
de los pl~nes y conc1e~t?s, ya de orden m1htar, ya político, que los beligerantes estudiaron o suscribieron, hasta llegar al ajuste de una paz en la que todos,
ulvo los colonos rebeldes, salieron perdiendo. El auxilio a la insurrección ame181)

�LA PLUMA

LA PLUMA
·ricana fué para las dos Cortes borbónicas uo episodio de la dilatada contienda
con Inglaterra, disputándole la supremacía naval, España consideró que el teatro principal de la guerra estaba en Europa y concentró sus esfuerzos en dos
objetivos de carácter nacional: .Mahón y Gibraltar. Lejos de sentir el Rey simpatía por la causa de los rebeldes, el proyecto de auxiliar poderosamente a los
americanos en su propio país tropezó con la oposición decidida de Carlos 111:
cel reparo... de la inconsecuencia y mal ejemplo que el Rey daría para sus propios súbditos revoltosos del PerCi, Río de la Plata y Nuevo Reino de Granada,
era absolutamenk invencible sin faltar a lo que Su .Majestad debe a las más estrechas obligaciones de su soberanía.• La política de España en todo este negocio pecó de indecisa en los procedimientos; el hecho de que la potencia católica y conservadora por excelencia ayudase a unos revolucionarios protestantes y liberales implicaba una contradicción radical que el malhumorado don
.José Moñino no podía resolver, y menos podía sustraerse a las dificultades
de una política invariable, heredera de tradiciones ¡:randiosas y empeñada cu
sostener un programa mundial, pero sin súbditos, sin industria, sin dinero; asl,
· al final de cada aventura no cosechaba más que sinsali&gt;ores. El siglo que· pretendió regenerarse, continuó en demasiadas cosas la historia de España, ya esquilmada. La verdad es que, salvo la restauración de algunos estudios o la introducción de otros nuevos, nos interesa poco el siglo xvm español, tan melan· cólico y apagado como los Sitios Reales de sus monarcas cazadores.
M. A.

•••

.

Tomás M.orale1.-Las rosas de Hércules.-Madrid, Librería Pueyo, XCXIX
La mu a de este poeta no va vestida a la moda del día, mas tampoco se adorna con carnavalescas antiguallas. Si no está desnuda no ciertamente por pudor.
antes bien por mejor encendernos el deseo con los pomposos laureles que decoran más que encubren su mitológica monstruosidad. La musa de Tomás MoTales es una sirena arribada del más puro mar latino a las africanas playas canarias.
En cuatro partes se divide este segundo libro de Las rosas de Hércules (en
cuyo volumen primero, todavía inédito, anuncia su autor la reimpresión, con
otros nuevos, de los Poemas del Amor, de la Gloria y del Mar, publicados en
1908); Los himnos fervorosos; Alegorías; Epfstolas, Elogios, Elogios fúnebres; Paemas de la Ciudad Comercial, amén de un Preludio y un Envío a Leonor, su com·
pañera. La disposición exterior-incluso las viñetas de Nestor y Miguel de la
Torre y las guardas de Hurtado de Mendoza-recuerda li inspiración de lo_s
Laudi de D'Annunzio; la dignidad musical de los versos está -;in duda aprend!·
•-0a en la pauta cosmopolita de Rubén Darío; no pretende el poeta desmentir
su buena casta. Pero sin duda habría que buscarle más segura genealogía en algún robusto lírico español del siglo de oro, cuyo sentimiento se aviene me-

j~r a los poderosos ecos de la trompa épica que a los plácidos sone1 de la
hra.
Y así canta en la Oda al Atlántico:
cEl mar, el gran amigo de mis sueños, el fuerte
titán de hombros cerúleos e inenarrable encanto.•
y ve al otoño que
,Desnudo bajo el húmedo verdor de la espesura
la rubia sién corona con detonantes flores
y un sarmiento flexible que arrolla su cintura
deja caer uo pámpano que cubre sus pudores.•
y le reza a cRubén,
arca del sacro pensamiento latino!,
tu índice iluminado nos señaló un camino.•
-o llora serenamente En la muer/e de Fernando Jiortún:
cEspíritu apacible,
fino mancebo de la faz hermosa,
¡a qué lugar sensible
se partió, milagrosa,
tu juventud, que era como una rosa?•

..:r~·

¡; ;~~1;; ~4~¡1¡; ...

~i&gt;~~ii~~á~,' ~~~que en el mundo tuviste,
y a un mismo tiempo, era cortés y triste... •
Siempre acordada la voz elocuente al rumor sonoro del mar, que baña la
clara ciudad de la Gran Canaria, patria del poeta, cantor en ella de un vasto
horizonte surcado de velas latinas y humeantes chimeneas de acorazados britanos.
c. R. c.
Libros recibidos:

-E. Ontañón: Breviario sentimental, Madrid; Pu"yo, 1920.
-C. R. Avecilla: Mademoiselte Gris, Madrid; Sociedad G. E. de Librería.
-Luis Esteso: La Lujuria, Madrid; Pueyo, 1920.
-Luis del Valle: Emociones, Editorial «Atheneum•, 1950.
-Juan Sin Tierra: Ante la a'llalancha, Málaga; 1920.

Gacetilla.
La infanta Paz, los bolcheviques y la critica salmantina.-Hace
ya algunos días recibimos una carta de un amigo nuestro que escapaba de
Vai:sovia, y entre otros detalles menos interesantes, nos decía: cEn Varso191

190

�LA PLUMA
Tia se ha quedado-al menos esa era su (iltima palabra-dofia Sofía Casanova.
El embajador-un ave rara entre nuestros diplomáticos, que se preocupaba inteligentemente de cada español que a él acudía-y yo, hicimos lo imposible por
convencerla de que saliese de Varsovia. Un automóvil tuvo a su disposición,
mientras centenares de pobres mujeres esperaban toda la noche a las puerta
de las agencias de viaje por ver si conseguían aún un billete&gt;.
La infanta doña Paz se quedó, pues, en Varsovia para poder contar lucio
en el A B C horrores bolcheviques.

-m
m
-Lo que ustedes oyen. Años ha, de paso Su Alteza en Salamanca para Alba

i

,1

'"1'i

...¡.
- 11

,.

de Tormes, donde a la sazón propugnaba la construcción de una basílica, obsequió a lo principalito de la población con un té literario. Una de las señoritas
invitadas, felicitándose con otra de la admiración que juntas- profesaban por
dofia Paz de Borbón, entonces colaboradora de La Correspondencia, insinuó:
-Escribe unos artículos preciosos, sobre todo los que firma con el pseudónimo cSofía C.,asanova•.
Por cierto que la señorita en cuestión, a quien en vano buscamos _pan
ofrecerle la crítica literaria en LA PLUMA, como le presentaran luego a un distinguido escritor, de tournle de feria por aquellos días con la Compañía Guerre•
ro Mendoza:
-¿Cómo?-exclamó ingenuamente-. ¿Don Gregorio Martí11.ez Sierra? ¡Y a
mí que me tenían dicho que era un pseudónimo de su señora!

Nosotros, no.-Ambos interesados nos han contado el caso en sendas cartas publicadas en los periódicos. La Internacional publicó una Balada de los /J,u.
nos burgueses, escrita por D. Pío Baroja, quien al saberla denunciada por el fis•
cal de Su Majestad solicitó de su amigo el Sr. Azorío que intercediera, dadas
sus relaciones con personajes influyentes, por ver de arreglar el asunto. Ello
es que el juez, oída declaración al Sr. Baroja, ha procesado al director de L,z
/nternacio11al, Sr. Nuñez de Arenas(!!!), quien, acostumbrado a padecer persc•
cución por la justicia en calidad de socialista, ha aceptado sin protesta el endoso
Pero el Sr. Baroja, soliviantado por uo justo comentario del semanario España, se confiesa cobarde (quizá por emular a otro amigo del Sr..Azorío, Mon
taigne, no por su cobardía glorioso, sino por filósofo), y aún dice que el señor
Nuiiez de Arenas no es un Cid...
El A B C manifiéstase conforme con el insigne escritor. Nosotros, no.

A1'i O l.

1·

MADRID, OCTUBRE 1920.

NÚM. 5.

la condena de Unamuno

S

se midiera el valor de los sucesos por la atención y el espacio
que les consagra la Prensa diaria, nos parecería, al recordar ahora la condena de Unamuno, que desenterrábamos un tema fabuloso.
Pero el le~tor sabe que la lesión inferida por aquel fallo al derecho
justo no se ha reparado, el escándalo perdura. ¿Y en qué ha de mostrarse más tenaz el escritor sino en la defensa de la libertad de escribir? No por franquicia profesional. Combate por un derecho que no
es sólo de su gremio, sino investido naturalmente a la conciencia
humana.
En España se disfruta virtualmente de cierto número de libertades: a condición de no usarlas. Así la de emitir el pensamiento. ¿Qué
importa proclamarla en una ley, si luego los intereses de una familia, de una corporación, de una compañía la aniquilan a fuerza de
definir como delitos todos los embates posibles de un juicio independiente? La condena de Unamuno descubre a los más distraídos lo
monstruoso de esa legalidad. Tan monstruosa, que no se atreverá a
llevar hasta el fin sus rigores. Tiraniza, pero se esconde si la opinión
I

193

rl
t1

:...

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="441">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560786">
                  <text>La Pluma</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560787">
                  <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566999">
              <text>La Pluma</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567001">
              <text>1920</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="52">
          <name>Volumen</name>
          <description>Volumen de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567003">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567004">
              <text>4</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567005">
              <text>Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567006">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567007">
              <text>Mensual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="567023">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753230&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567000">
                <text>La Pluma, 1920, Año 1, Vol 1, No 4, Septiembre</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567008">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="567009">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="567010">
                <text>Poesía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="567011">
                <text>Poemas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="567012">
                <text>Ensayos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567013">
                <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567014">
                <text>Imprenta Artística de Sáenz Hermanos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567015">
                <text>Azaña, Manuel, 1880-1940, Redactor</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="567016">
                <text>Rivas Cherif, Cipriano de, 1891-1967, Redactor</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567017">
                <text>01/09/1920</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567018">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567019">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567020">
                <text>2020427</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567021">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567022">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567024">
                <text>Madrid, España </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567025">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="567026">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36586">
        <name>Antonio Espina</name>
      </tag>
      <tag tagId="23833">
        <name>Biblia</name>
      </tag>
      <tag tagId="36585">
        <name>Castillo</name>
      </tag>
      <tag tagId="3588">
        <name>Libros y revistas</name>
      </tag>
      <tag tagId="3071">
        <name>Poesía</name>
      </tag>
      <tag tagId="36584">
        <name>Versos de Nietzsche</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20373" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16732">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/441/20373/La_Pluma_1920_Vol_1_Ano_1_No_3_Agosto.pdf</src>
        <authentication>617e2b0ed331be4d0d36424eb1161ffe</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="567953">
                    <text>LA PLUMA
hay en sus filas proletarios subyugados y patronos abusivos. «Se comprende la
sindicación de aquéllos contra éstos; pero la de todos juntos, ¿contra quién?•
El libro es muy personal, escrito con brioso desenfado, a veces excesivo; no
h,.biera perdido nada con filtrar un poco más ciertas ideas, como en Jo relativo
a la especialización en las «profesiones científicas•; ¿y qué significa aquello del
«doctrinarismo que siembra la duda y el sensualismo que perturba nuestra
moral?•
M. A.

*

* *1920), Jules Romains inserta una nota
En la Nouvelle Revue Fran;aise (abril
acerca del «movimiento de los espíritus• en Cataluña. No pretende atraer las
reflexiones ni la simpatía del lector sobre la situación política del Principado,
ya que los franceses se han afanado durante un siglo en descubrir naciones
oprimidas y no es seguro que los resultados hayan sido buenos. El nacionalismo catalán, además, no es una doctrina de catástrofe; los catalanes no preparan metódicamente una guerra civil; piensan que una civilización elevada y armoniosa es un arma poco menos eficaz que la artillería. Veneran su poesía y su
lengua. Un pueblo ignorado, negado, se agrupa en torno de su centro espiritual
y comprueba su razón de existir ai contacto de su poesía. La nueva Cataluña
ha sido fundada por los libros. Una antología francesa de la poesía catalana
mostraría al lecter francés que la concepción corriente del carácter español,
aun despojada de ciertos rasgos de burda composicion, evidentemente falsos,
no puede aplicarse a los catalanes. La amistad intelectual de Francia y Cataluña se recomienda, además, porque en la obra de reconstrucción que ha de
hacerse en Europa para equilibrar u11a gran civilización intelectual, debe Francia buscar con cuidado a los que por sus dotes naturales y sus aspiraciones espontáneas son sus colaboradores inmediatos. Los catalanes poseen buen sentido, optimismo, gusto por la vida, sin el énfasis ni la ligereza meridionales,
justamente odiadas por los hombres del Norte. l'ero no es seguro que sean in vulnerables a las malas intluencia&amp; que puedan corromperlos.

Gacetilla.

1,

Gracias sean dadaa.-A todos los colegas que han acogido con palabras
corteses el nacimiento de LA PLUMA. Muy ruborizada, porque es jovencita, LA
Purra promete acentuar sus cualidades, y, ya que no pueda suprimirlos del
todo, promete al menos cambiar de defectos, que es también un modo de mejorar.
Nos place haber hallado en Castrovido, qur. nos dedicó en El Pafs un saludo tan inteligente y cordial. un coadyuvante para nuestra campaña de urbanismo madrileño. Llamado a colaborar en un diario más joven aún que LA
PLUMA, Castrovido abre una sección con el mismo título que la de nuestro Paseante en Corte. ¡Muy bienl Espernmos que dentro de poco todos los periódicos
reconoce~án a la estética de la villa la importancia que nosotros le hemos dado.
96

AÑO J.

1

MADRID, AGOSTO 1920.

NÚ.M. 3,

Fansa Y licencia de
(a

Reina Casti~a :: ~
APOSTILlÓN

~ovte tsabeUna. ~ Befa Setembvina. ~ i:;at?sa de
muneC05 •'--'J•i.a
M~rtctososecos~delossemanaeios
.
~.

eevo(ucion:irios ~ la Gotda, la flaca Y ec ~
Blas.• ~
Mt musa
.
.
b
d moderna ~ enat?ca la pierna,~
se( cim
va,
se
on.
ula,
_
se
comba
se
ac"u(a
.
•
,
lJ
~ con
e t?tngot?vango .._. titmico del tango ~ Y t?eeoge la
falda dettás. ~
PeRSOJ'iAJes
Re·la Reina. ~
· e{ Re"
.. eonso,t e. ~ lucel!o, JY[anolo, compadl!e de {a
ma.
~ JY[a11i=JY[o11ena, Aaafata. ~ e1 e,an Preboste -.. Un f
7
· -.IU U::
97

�LA PLtJMA

LA PLÜMA

11

diante sopiSta. e.-,c.... Don Gaogárabete, 1'ta,qu~ Lecbugutno, amante de (a
Reina. e.-,c.... Don t,inito, Genti(,,)1omb11e del Re1,1. ~ toln!o ba, fo11obado
guitan!sta, faoo11ite del Re1,1. ~ el estudiante eon düf•a~ de lego. ~
La lnfanta fiianc!sca. ~ El Ma11011 Gene,al Don 't11agatundas. ~ el ln,:;
tendente del Re1,1. ~ Dos camall!stas de la Reina. ~ Dos Damas de la
lnfanta. e-,.... Ronda de mafos calamucanos. ~

oeCOAACIÓ)'i

LucERO DEL ALBA.

Mil.1-MORBNA.
LucBRo DEL

ALu.

MARI-MORBXA.
LUCERO DEL ALBA.

n oet?de y eosa, una tfotesta ""?&gt; de fatdines u suetido:::
ie~. ~ los oioline, de la ovqucsta ""?&gt; ()acen papel de
,msenot?es. ""?&gt;
~ Cala la luna los follajes. ~ Y albea e( palacio eea( ~ que
act?obático en los mh!afes ""?&gt; del lago, da un salto moetal. ""?&gt;

e
,·

MARI-MORENA.
LUCERO DEL ALBA.
MARI-MORENA.
LUCERO DEL ALBA.

JORNADA PRIMERA,:,.- ESCENA PRIMERA

o::-

MARI-MORENA.
LUCERO DEL ALBA.

J l'N Manolo y

V

una azefata ..a- conversan bajo los negrillos.
Muere la tarde. Serenata~ de ranas y grillos. ,o.::,
MAiu-MORENA.

LUCERO DEL .ALBA.

MARI-MORl,NA.
LUCERO DEL ALBA.
MARI-MORENA,
LlJCERO DEL ALBA.
1

1

MARI-MORENA,
LUCERO DEL ALBA.
MARI-MORENA.

¡Con que está la señora soberana,
mi comadre, tan guapa y repolluda!
¿Y hay novedades?
Para la semana,
mediante Dios, saldremos de la duda.
Pues que nos traiga un príncipe.
¡Así sea!

LUCl!RO DEL ALBA.
MAII.I-MORENA.
LUCERO DEL ALBA.

Recibido el recado, acá roe vine.
¿Qué se ocurre?
Tuvimos una idea.
Puede que sin decirla la adivine.
¡Vaya que nol

MARI-MORENA.
LUCERO DEL ALBA.

r
98

Me llama la Señora
porque sabe que en mí tiene un te~plado,
que carga su trabuco en toda hora
para ~Ha. ¿Es verdad? ¿Fué bien hablado?
1Chap1ón, hablaste como un loro viejo!
No me hagas cambalaches con el nombre
El que llaman Chapión es un pendejo,
•
y Lucero del A!ba todo un hombre.
Perdona, Chapión.
. .
1No haya un disgusto!
AntoJa ir de mantón a la verbena
la Señora.
¡La Reina es de mi gusto!
¿Y cuál es mi incumbencia en la fae ?
L
d.
na
uego ispone ir de tapadillo
a un baile de candil.
, .
tViva la Pepa!
¿Tu tienes quien nos guarde?
El Tempranillo
el Zaino, el Mengue, el Toño Y Paco Che~a.
Los de siempre. ¡La flor!
¡Ténlo secreto!
Como el dar pasaporte a un cristiano
y para no olvidarte del respeto
.
hay _que ver de no estar calam:cano.
Mari-Morena deja que presuma
un poco, al escuchar tus dicharachos
El Lucero del Alba, si se ajuma
•
es más fino que el Rey de los g~bachos
¿Y cuál ~aile ha de ser el preferido?
.
El que vieras mejor.
¡Todos son buenos!
El del Rango, el Manolo, el Buen Cumplido...
99

�LA PLUM.A
MARI-MORENA.

·'

LUCERO DEL ALBA.

No faltan en ninguno calvatruenos..
Yo me najo. Pudiera el Gran Preboste,
si en conversa nos ve, ca~r de la luna.
Caso de preguntar, ni oste ni moste.
¡De mi nadie sacó verdad alguna!

E

L talle.ondulante con ondulaciones ,:,,e, de gata,y pimpante-=-=- rit11zo de tacones - .huye la azafata, y su risa fresca ,.. en la escalinata canta picaresca. ,:,,e,

'"'ESCENA II -

E

'L fraque azul abotonado, media guedeja, ,:,,e, y la gavina tkrribada
sobre ia oreja, -=-=- pintando chirlos en el aire con el bastón ,:,o

hace su entrada el Gran Preboste: un fantasmón. ~ Tose su excelencia, un ojo guiñado -=-=- bajo la humareda tk su
tagarnina. e,:, Con~toses, Lucero se marca,y alzado -=-=- el catite, a su
excelencia se avecina. EL GRAN PREBOSTE.
LUCERO DEL ALBA.

...
EL GRAN PREBOSTE.
LUCERO DEL ALBA.
EL GRAN PREBOSTE.
LUCERO DEL ALBA.
EL GRAN PltEBOSTE.
LUCERO DEL ALBA.

EL GuN PuaosTE.

LUCERO I,)EL ALBA.
EL GRAN I'ItEBOSTE.
LUCBRO DEL ALBA.

¡Me parece!

S ALUD~ y se a~eja Lucero

e,,,:, con marchoso compás de pies
apretandost pinturero -e,:. a la cintura el marsellés ,::-=,

~

¡Tú por acá!
Me tira aquella prenda;
la ando por camelar, y es piedra dura;
lleva sobre los ojos una venda,
y no sabe apreciar esta pintura.
¿Y aquellos barrios cómo están?
Lo mismo
que una balsa de aceite.
¿No hay barruntos
de jollfn?
Al que chiste lo descrismo,
y me engraso las botas con sus untos.
Si algo observas...
No tenga usía canguelo.

Allf nadie conspira. Por ahora
en su olivo se está cada mochuelo.
Saben que es mi comadre la Señora.
¿Quiere usía un cigarro? Es contrabando
de Gibraltar. ¡Tabaco peluquillal
Precisamente yo lo estoy buscando!
¡Procúrame una buena pacotilla!
No quiero despistarte de la caza
amorosa que sigues.
Se agradece.
Cuando observes jaleo por la Plaza
de Antón Martín, me avisas.

~

ESCENA III =

R EV?LANTE el suelto manteo ~ y al aire el tricornio, un So.. pon, salta en la arena del paseo -.:. con .flexible g-enu.fierzon.-=-.:Et SOPÓN.

EL GuN PREBosrn.
EL SoPóN.
EL GRAH PREBOSTE.
ELSoP6N.
EL CuN PREBOSTE.

Perdone su excelencia si interrumpo el discurso
genial de sus ideas, y en falta soy incurso.
Pero el ser pretendiente justifica mi falta
que la liebre se ha de matar en donde s;lta.
¿Tú me tomas por liebre?
Metafóricamente.
Prescinde de metáforas para ser pretendiente.
Al colgarme ese mote, también fuí metafórico.
¡Plaga de Salamanca es tu verbo retórico!

100
IOJ

�LA PLUMA
LA PLUMA
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE,

EL SOPÓN.
EL GRAN PllEBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE,
EL SOPÓN.

EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.

...

EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE,
EL SOPÓN.

¡No olvidemos Sevilla!
¿Eres tú sevillano?
Bautizado en la misma pila que Cayetano.
Bachiller in utroque.
¡Sopón! Y a lo que veo,
por alcanzar la sopa, arrastras el manteo;
despacha en tres palabras lo que quieres, taimado.
En tres palabras solas: ¡Quiero un arzobispado!
¡De oir tal insolencia, mi bastón se enarbola
para romperte el cráneo!
¡Es muy dura esta bola!
Sal de aqui, que pudiera costarte tu insolencia
tratos con el verdugo.
Espere su Excelencia
que exponga mis razones, y verá si hay pupila
al pretender el Arzobispado de Manila.
¡Sin duda que eres loco!
¡Loco! ¡Y la sinecura
pretendo de una mitra!
¡Ahf está tu locura!
Repasad este escrito.
¿Quién lo firma?
Paquita.
.
Da en la carta una cita.
¡Nunca tuvo estos rasgos la real escri~ural
¡A voces pide un trato de cuerda tu impostura!
Ese papel es copia.
¡Qué cosas la Señora
escribe! ¡Reconozco su pluma pecadora!
Pues la carta es trasunto de otra que está en recaudo;

EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL

GRAN

PREBOSTE.

EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.

EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.

EL

GRAN

PREBOSTE.

¡El nombre de la Reina!

si merezco la mitra declare V'Qestro laudo,

EL SOPÓN.
EL GRAN PRE:aOSTB.
EL SOPÓN.

EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN hEBOl!TE.

No te daré la mitra, pero haré tu fortuna,
si esas cartas me entregas.
¡Yo sueño con la luna!
¡Sólo os daré las cartas vestido de encárnadol
¡No admito condiciones, cuando estoy enfadado!
¡Entrégame esas cartas!
¡A cambio del anillo!
¿Pero estás ordenado?
¡He sido monaguillo!
Con el tricornio llevo oculta la tonsura.
Dame las cartas, deja dormir esa locura,
y no quieras que en una mazmorra te sepulte.
¿Dónde están esas cartas?
Permitid que lo oculte.
¡Despidete del dial
¡Le hago mi reverencial
Hablarán las gacetas de mi caso, Excelencia.
Les pondré una mordaza.
Jugando del vocablo,
puede el gacetillero asestar su venablo.
¡Meditad!
Si me pides la Insula Barataria,
te doy su virreinato. Pero a la estrafalaria
pretensión de una mitra, hazle cruz de renunoio.
Si te nombro arzobispo te pone veto el Nlmcio.
Señor, hay precedentes.
¡No seas embustero!
¡Mi palabra!
¡Es posible! ¡Los desconozco! Pero
si existen precedentes, ya no es un desatino.
Obispo de Pamplona ha sido el Valentino,
con sólo la tonsura, que luego fué casado.
¡Pues no tengo noticia yo de ese desahogado!
IOJ

�LA PLUMA

LA PLUMA
¿Quién hizo el n0mbramiento?
Su padre, que era Papa.
Tú llevas él Demonio debajo de la capa.
¿OíHeis de César Borgia, Duque del Valentino?
¿Ese que los poetas nuevos llaman Divino?
¡Con el hijo de un Papa te quieres igualar!
Atended que la mitra la pido en Ultramar.
¿Quieres ser Intendente?
Arzobispo es bastante.
Más gana un Intendente.
Pero queda cesante.
Pues te zumba esa mosca borriquera en el cráneo,
irás con ella a sepultarte en un subterráneo,
y educarás ratones, mientras te pudres vivo.
Permitid, Excelencia, que antes tome el olivo.

EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL S@PÓN.
EL GRAN PRJ,;BOSTE.
EL SúPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.
EL SOPÓN.
EL GRAN PREBOSTE.

EL SOPÓN.

CE salva por pies = con el ¡fú! del gato = y

U

gro garabato.

EL GRAN PREBOSTE.

...,

=

el manteo es .., ne-

1

¡A ese tuno que escapa! ¡A ese del manteo!
¡A ese del tricornio! ¡A ese... 1 ¡No le veol
Haré que me lo arreste esta noche la poli
y recobre las prendas de una pluma panoli.

,e.e,

ESCENA IV=

'ACI ¡Tac! ¡T:Jc! Don Gargarabete ~ surge con fatuo taconeo .-c.
y el bastón con un moliuete
bajo las sombras del paseo.-.
¡ Tac!¡ Tac!¡ Tac! D~n Gargarabete.

T

EL GRAN PREBOSTE.

1'

DoN GARGARABETE.

=
=

¡Al veros, don Gargarabete,
sin querer se fruncen mis cejas!
¡Dejad, que me sigue el copete!

EL GRAN P1tRBOSTE.

Esperad que os diga mis quejas.
Ved esta copia. ¡Os han robado,
señor mfo, el originall
DON GARGARABETE.
¡Nunca a mi mano fué llegado
· este mensaje!
EL GRAN PREBOSTE.
¡Hay un rival!
DoN GARGARABETE.
¡Mañana le paso un florete!
¡No lo tolero!
EL GRAN PREBOSTE.
¡Calma!
DON GARGARABETE.
¡Por
mi gracia de Gargarabete
le llevo al campo del honor!
EL GRAN PREBOSTE.
Querido amigo, a lo hecho pecho.
¿Su merced en quién para mientes?
DON GARGARABETE.
En uno del Circo sospecho.
EL GRAN PREBOSTE.
¡Esas mallas concupiscentes!
DON GARGARABETE.
¡Los caprichos de la Señora!
EL GRAN PREBOSTE.
¡Y si la atajo en sus caprichos,
me lava la cara y me llora
con unos golpes y unos dichos!
¡Pero me extraño del secreto!
DON GAR.GARABETE.
¡Ha puesto los ojos tan bajo!
EL GRAN PREBOSTE. Convengamos que ese respeto
no hace honor a su genio majo.
Do;x GARGARABETE.
¡Y el Rey Consorte esto tolera!
EL GRAN PREBQSTE.
¡Para esto es el Rey Consorte!
DON GARGARABETE.
¡Y no le rompe la mollera!
EL GRAN PREBOSTE.
¡No son los usos de la Corte!
DON GARGARABET.E,
¡Aun ayer con sus embelecos
me retenía en los rincones!
¡Qué idilios en aquellos huecos!
EL GRAN PREBOSTE.
¡Qué ejemplos para los ratones!
DON GARGARABETE,
Vos pebiérais de poner coto

�LA PLUMA
a los idilios cortesanos.
Y promoviera un alboroto
inútil. ¿Quién ve tantas manos?
DoN GARGARABETE.
Pues el motln se viene encima;
todo el mundo protesta.
EL GRAN PREBOSTE.
¿Pero
porque la Reina se comprima
van a echar carne en el puchero?
Sin las intrigas de Inglaterra
no se moviera aquí una paja,
yo conozco mucho mi tierra,
pero el oro inglés Je trabaja.
Hoy tenemos ya puritanos
que hablan en contra de los toros,
de los garrotines gitanos
y nuestra indolencia de moros.
Puritanos que a toda hora
sacan a cuento la moral,
sin comprender que es la Señora
una Reina Meridional .
Esos tontos de mojigata
pretenden un grano de anís:
¡Que tenga la sangre de horchata
la Señora, como una mis!
DoN GAI!tGARABETE.
¡Pues está la gente que arde!
EL GRAN PREBOSTE.
Para acallar esos babeles
irá a les toros una tarde
con pañolón y con claveles.
No tratan con ningún doctrino;
he sido antes tabernero
y sé poner el agua al vino.
Este pueblo es muy novelero.
¡La señora tiene qna falta!

LA PLUMA
¡Una no más! La incontinencia
epistolar. ¡Su 'pluma exalta
el amor, con una inocencia!
Las palabras las lleva el viento,
pero las cartas son traidoras,
no dejan de hablar un momento,
son voces de todas las horas.

EL GRAN PREBOSTE.

IQ6

R

VMOR de risas. La fronda . . cruzan con paso sutil= dos tapadas,y la blonda -a,o, de sus mantillas enronda - con un misterio ti perfil.~
EL GRAN Pttl!BOSTE.

DoN GARGARABETE.
EL GRAN PREBOSTE,

DoN GARGARABETE.
EL GRAN PREBOSTE.

C

Allá van dos de zagalejo,
las caras con el rebocillo
muy cubiertas. Me llega el dejo
de un enredo de tapadillo.
¡Válgame Dios, una es la Reina!
No se irá sin darle un consejo.
Si acaso llora o se despeina,
vos tan terne.
¡Soy perro viejo!
¡Ingrata! ¡Perjura! ¡Traidora!
Es preciso llevarla el son.
Os ha tratado la Señora
igual que a la Constitución.

=

ON la ckiste,-a de soslayo - y un grito terrible m falsete
se
eclipsa Don Gargarabete o:. para no hacer un Dos de Mayo. -::;::.

�LA Pt tJ,MA

LA PLUMA
1, 1

~ESCENA

LA SEÑORA,
EL GRAN PREBOSTE.

LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.
!,.A SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE,
LA SEÑORA.

1111

1
1

' 1
1

EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.

1

'",11

...

EL GRAN

'L palacio entre los ramajes o-&amp;o del jardín se muestra y recata; -.:.
tiembla invertida en los mirajes . . de las fuentes, su columna:a. ~

EL GRAN PREBOSTE.

,. ,

LA SEÑORA.

E

1

'

ti:t GRAN Pitnosn.

v ..

¿Adónde se encamina la Señora,
me pudiera decir?
No te lo digo
porque vas a reñirme.
¡A buena hora
os acuerdan mis rifíasl
Ven conmigo.
¿Pero adónde, Señora?
¡Ven y calla!
¡Sin saberlo no voyl
¡Qué terco eres!
A un baile de candil.
¿Y esa canalla?
¿Quieres que vayan solas dos mujeres?

=

E

PREBOSTE.

LA SKÑOR.A.

EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.
EL GRAN PREJSOSTB.
LASEÑou.
EL GRAN P_REBOSTI.
LA SEÑORA.
EL GRAN PRnOSTE.
LA SEÑORA.

Et GRAN PREBOSTE.
fa. GRAN PREBOSTE.

EL GRAN PitEBOSTE.

LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.

LA SE~ORA.

A

MONADA la escolta cabecea .::-e- y bajo el cielo del jardín, levanta
una grotesca imagen de Y udea r.;:,. como aquel Paso de
Semana Santa~ que un indiano 1'8faló a mi aldea.~
108

=

¡No es sensato!
Mañana me presentas el decreto.
Hay Prensa, y puede darnos un mal rato.
Con la censura guardará el secreto.
¡Ya no hay nadie que crea sus embustes!
¡Ojalá fuera así!
¿Vienes conmigo?
Hay un asunto grave.
¡No me asustes!
Dos cartas que escribisteis a un amigo.
¿Y son, sin duda, comprometedoras?
¡Son cartas incendiarias!
¡No me cuentes!

¡Las cartas que escribimos las señoras

'N la sombra se inicia ia patrulla de jaques
que a Lucero del
Alba pidió Mari-Morena. ,.. Y en el claro de lun&lt;J los huecos meriñaques oo abren su rododendro sobre la blanca arena. ._
¿Pero sabéis, Señora, que en los bailes
de candil el Diablo hace las suyas?
¡No seas camastrón! ¡Harto los frailes
me cantan ese pliego de aleluyas!

¡lmagino que todo es una chanza!
¡Muy mal imaginado, señor mío!
Pues si alguno se entera de la danza
nos arman en las Cortes el gran lío.
Se disuelven las Cortes.

LA SEÑORA.

LA SEÑORA.

en cierto estado de delicuecentesl
¿Y qué piden por ellas los mambises?
¡La Mitra de Manila!
¿Dénde es eso?
Viene a caer allá por los palses
de Ultramar.
Les daremos ese hueso.
¡Y los vaticanistas son capaces
de arrancarnos los ojos!
rAy, qué empeño
por aguarme la noche! ¡Y qué incapaces
todos, para sacarme de un empeño!
Si no le das la Mitra, lo haces Duque,
Embajador, Ministro, General.

�LA PLUMA
EL GRAN PREB09I'E.
LA SEÑORA.

EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.

LA SEÑOR.A.
EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑOR.A.

EL GRANPuBOSTE.

L•- SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.

.

:Í...A SEÑORA.
EL GRA,, PREBOSTE.
LA SEÑORA.
EL GRAN PRBiOSTE.
LA SEÑORA
EL GRAN PREBOSTE.

LA SEÑORA
EL GRAN PREBOSTE.

LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.
110

Mi amada Reina no se me en(urruque;
haremos a ese tuno concejal.
¡Dichosas cartas de un corazón tierno!
¿Y a quién van dirigidas?
Aún se ignora.
¡Yo escribo muy formal por el invierno!
¡Serán de este verano!
¡Son de ahora!
De ahora no son.
¡Se tratará de un timol
¡Y tú eres el gatera, el de pestaña,
el que las ve venir! ¡Valiente primo!
¡Mira que haberte dado esa castaila
No me enojara de que fuese engaño,
aun cuando la Señora me moteje.
Serán cartas antiguas.
Pero el dailo
lo hacen igual.
¿Y quién será ese peje?
De estudiante sopón lleva bayetas.
¡No pudiste buscarme amor más bajo!
Pensé fuera disfraz.
Las enjaretas
con un maravilloso desparpajo.
¡Es favor que me hacéis!
No seas irónico,
y dime alguna frase de esas cartas.
Vuestro verbo de amor es anacrónico
en la boca de un viejo.
¡Ya me hartas!
¡Quién puede retener en el meollo
aquel volcán de vuestro diccionario!
¡Dime, al menos, qué trazas tiene el po llol

LA PLUMA
EL GRAN 1&gt;.REBOSTE.
LA SESORA.

MARI-MORENA.
LA SEÑOR.A.

MARI-MORENA.
LA SEÑORA.
MARI-MORENA.
LA SEÑORA.
Mur MORENA.

EL GRAN PREBOSTE.

MARI-MORENA.
fu. GJtAN PREBOSTE.
MARI-MORENA.
EL GRAN PREBOSTE.

l&gt;ues las trazas de ser un perdulario.
Estoy por recordar, y cuando creo
que voy a conseguirlo, doy de bruces
y se_ me va la idea de paseo.
Man-Morena llega a darme luces.
¿Qué manda la Señora?
,
Llega, hija.
¿Tu recuerdas si tuve una novela
en un baile de Poi?
Un estudiante.

No estoy muy fija.

¡Ha sido en la Zarzuela!
¿Hubo algo, verdad?
Un ramalazo
sanguíneo, que os duró sólo tres días.
Ya me acuerdo, mujer, de aquel pelmazo
¡Qué memoria la tuya ea cosas mías!
.
¡Ramalazo ~e sangre! ¿Y no diquelas
lo l1_ue requiere el caso, Mariquilla?
¡Yo, no señor!
¡Un par de sanguijuelas!
¿Dónde, señor?
¡Sobre la rabadilla!

LA f

alrulla calamucana -=-:. ba:fo la luna hace .
,
JO de la fontana . . al zambullido de la
zzg-zas oc. y el esperana -=o hace ¡cltás! ~

VoCEs oa T.A PATRULLA. ¿Qué ocurre? Q
LUCERO.
A .
¿ ué sucede? ¡Preveaidosl
EL
¿ qu1é11 hay que diñár 1
GRAN PREB9STI!
¡Qué ab d
se a, Excelencia?
LA Sl!ÑO!lA.
"
sur o es éste!
Con tus alaridos
los despertaste, Y es la somnolencia.
111

�LA i&gt;L u1iA

l

t de rer
J. ,1,,ona -=-=- bermeja
'NFLA la luna los carrillos -:,c. y su caro~
de risa detona ,e-e- por encima de los negrillos. -

EL GRAN PREBOSTE.
LUCERO.

EL GRAN PREBOSTE.
MARI-MORENA.
EL GRAN PREBOSTE.

LUCERO.
EL GRAN PREBOSTE.
MARI-MORENA.
LA SENORA.

Guarde la buena gente cortesla.
Ha sido un sobresalto motivado
a tanto tener ojo en la vigia
de la Señora.
¡Ya me he penetrado!
¿No gasta usla reloj.&gt;
Lo gasto, pero
no lo saco de noche entre estos pillos.
1No hay uno que no sea un caballero!
l 1
¡un caballero de cortar bolsil os ?
¿Y por qué antojas tú saber la hora
Porque el baile ha de estar en su momento
y no debe perderlo la Señora.
.
¡Siempre tienes mi mismo pensam1entol

Divagación a (a (ua
de las candilejas. ==

.

L

,110 • ..,
VCERO se precia con toses de guar
=-c. Rie la comadre feltz Y
carnal - y un temblor cackondo le baja del papo a1 anca
fondona de yegug, 'real. Ven , Lucero, a mi lado, y dame rosca.
LA St!ÑORA.

EL GRAN PREBOSTE.
LA SEÑORA.
EL GRAN PREBOSTE.

L

¿Disolveré las Cortes?
1Ya lo creo!
¿No te di mi palabra?
¡Que otra mosca
no pique a la Señora en el paseo!

A luna desde su ventana -=-=- celeste, contempla _el ran~afe ...~ : .
salta bu1lona la rana-=-.:- en la lttz de un móvil enca¡e. .:-::
la
un volatin .,.. en
na l a arquesta _,_ los grillos o=- y kace la luna l'
cima de los negrillos, - que le sirven de trampa m. ,_

=

PIN DE LA JORNADA PRIMERA.

RAMON DBL VALLB-INCLAN
Il:Z

Espejo de costumbres llaman al teatro los retóricos. ¡Qué mucho si los
moralistas fruncen el entrecejo considerando los espectáculos al uso! Y no
es que yo quiera romper lanzas ni cañas en pro de ningún pudoroso bombero de servicio. La moralidad de mis reflexiones es muy otra.
Pornefandas que puedan parecer las costumbres reflejadas en la escena,
nunca lo serán tanto como la de llenar el público los teatros donde todo
mal gusto tiene hoy aberrado culto. Y si, por lo quf' de otras partes hemos visto o nos cuentan, la epidemia ha prendido en el mundo civilizado
en general, en España adquiere ya los mismos caracteres endémicos que la
grippe, pongo por universal azote.
Nunca como ahora ha habido tan poca afición al teatro. Basta considerar los innumerables que funcionan, incalificables todos, con pingües rendimientos, sin duda. Desde la altiva Princesa a la ruin pesquería de la
Chelito, por no citar sino los coliseos madrileños de que toman bárbaro
ejemplo los de provincias y América, no hay un solo lugar donde distraer el ánimo de las miserias cotidianas.
En España no hay teatro, con sobra de ellos. Faltan el autor dramático, el cómico y el público. Con el género chico ha desaparecido el último
vestigio de literatura teatral, siqaier fuera de baja estofa la de los saineteros que en estos tiempos de pan llevar acertaron todavía a crear una
generación de intérpretes y espectadores, en la fecha postrera de un teatro iniciado por el batihoja Lope de Rueda, y culminante en la producción dramática del XYlIJ.
8
lll

�LA PLUMA

ol
ITT''

La decadencia actual del espíritu público, el derrumbamiento de la
-sociedad española, el desolado ambiente en que se consume la burguesla
de la Restauración y la Regencia, adviértense sobre todo en los espectácu¡os. No soy de los que juzgan más triste que otro alguno el del Congreso
de los Diputados, ni más vergonzoso el de las corridas de toros. Peores
me parecen el oropel, la ñoñez, el caótico escándalo que infestan los escenarios; sobremanera abominables las infames mixtificaciones a que suele darse el nombre de uatr,s artistícos. Contra ese mercantilismo de
mala fe debemos esforzar la voz cuantos defendemos en el arte un patrimonio común del artista y el público.
Los llamados teatros de arte, de que no hemos tenido en España
sino tal cual parodia esporádica, nacieron varios lustros ha, en pleno éxito del realismo escénico francés, al triunfar en el Boulevard los autores y
actores educados en el Teatro Libre de Antoine. Surgieron entonces los
teatros de arte como protesta estética contra el verismo fin de siglo. Opusieron al naturalismo la estilización. Ello ha dado lugar al romanticismo

dec01 ativo de ahora.

..

Estos términos antagónicos no se:emplean aquí de una manera definitiva, ni se pretende con ellos clasificar estrictamente las últimas tendencias de las artes escénicas. Diferenciadas en esencia, aseméjanse muchas
veces en tantos detalles exteriores cuantas son las influencias recíprocas
entre las formas tradicionales y las modernísimas normas. Intento señalar tan sólo las manifestaciones que jalonan, en la época critica que vivimos, el camino del porvenir.
Wágner, con su concepto sinfónico de las bellas artes, puestas a contribución en el drama sin esa supeditación de valores, esa jerarqula que
presupone todo teatro cldsíco, inaugura en la segunda mitad del pasádo
siglo la confusión estética en que se afanan hoy vanamente_ los direc~o~es
de escenas &amp;rtísticas. Al querer fundir la plástica, la dramática y la mus1ca
en la suprema slntesis de Bayreuth, erige una nueva Babel. La pretendida
armonia degenera en tumulto. Perece la idea monstruosa y sólo el músico se salva.
De los despojos del wagnerismo, de la simiente esparcida aqul y allá
114

LA PLUMA

;J

por los vientos antiwagnerianos
.
Renace remozada la danza· Lo'1· geFrllllllnanl nuevos modos del arte teatral.
•
•
e u er sadora D
sentido musical a los antiguos cá
d'
uncan, prestan color y
ra Imperio y Antonia la Ar en:one~ e la estatuaria. En España, Pastoprodigiosa intuición a que s·g
oáa epuran el zapateado de tablao con
.
,
1rve m s que de
ñ
c1ón que les dispensan literatos
f
cose anza de acicate la atenbailes rusos.
y ar istas. Corren Europa en triunfo los
. ~l apogeo del ballet difunde la afición a 1
.
mfluJo en el arte dramát·
.
a pantomima decorativa cuyo
1co anuncia la bo
d
'
ahora relegado a unos cua t
.
ga e1 teatro artístico, hasta
. .
n os escenanos de Mos , d M .
el prestigio de los cuales debf
ás
cu, e umch, de Parls
•
ase m a su rareza q
fi
.
'
e d ucac16n estética del p 'bl"
L
ue a su e cac1a en la
u ico. os nombres d
R •
antagonista Gordon Craig i"lust
e un e1nhardt, o de su
•
ran una nueva mod p
, .
no, las vastas escenas y com licada m
. . a. ero en ultimo térmificticia sencillez del otro i
_aqumana teatral del uno, como la
la decoración sobre el te~t:~;:::t~cn:. inversión nefasta: el predominio de

¡.

. La restauración de la paz ofrece dil d
.
c1onado al teatro Por do .
l
ata o campo a la cunosidad del afi.
quier, sa vo en Espa~
d .
terés por ver de hallar el es ectá
na, ~e a vierte el mismo inpúblico removida por la gup
clulo corres~ond1ente a la sensibilidad del
erra Y a revoluc1ón E F
·
te, tenemos este año diversos
. n rancia, especialmendramaturgia de los ti"
ensayos teatrales, susceptibles de incubar la
.
empos nuevos. No suel
p
para tnvenciones arduas d
. ,
e ser arfs lugar adecuado
.
e mnguo orden en c
t
• .
na se eJercita. Fiel guardad
.
uan os 1a actividad humaora, en cambio de un t d" "6
ea grado sumo la facultad d d"
.
,
a ra 1c1 n crítica, posee
•¡
e 1scern1r y elabor
f.
•
m1 able, la primera materia a t' ti
.
ar, en orma fác1Imeote asifrancesas. Tal es su prioci
i~ c~ import~d~ de allende las fronteras
donde el ciudadano un·
pla v1prtu -tal as1m1smo su limitación-. Por
.
1versa , en arfs mejo
c1clopédico resumen de los I b t .
r que en otra parte, halla ena ora onos del mu 0 d 0 d
.
tura experimental.
Y e toda exótica aven-

t

. Asf, pues, vemos a Lugné-Poe reanud I
.
ve10te años con el c1·cto "b .
ar a labor emprendida hace
•
1 semano que ha co ft 'd
.
la temporada actual del teatro de 'z•o
ns i u1 o casi exclusivamente
euvre, amén de tal cual novedad de

�LA PLUMA

1

.1

'l

..

segundo orden. La representación de Casa de Muñeca, interpretada este
invierno por esa Nora, cuyo temperamento sólo admite parangón con el
patetismo de Eleonora Duse, por esa colaboradora póstuma del propio
Ibsen-he nombrado a Suzanne Despres-bastarfa para justificar la obra
de Lugué-Poe que persistente en una tradición propia, aunque un tanto
estricta, rehuye el gran público, limitando el número de espectadores de
su teatro, a semejanza de algunas sociedades inglesas importantísimas en
el movimiento dramático contemporáneo; práctica beneficiosa para suscitar
la comunicación entre el escenario y la sala, pero que puede degenerar en
una especie de pseudo aristocraciaartistica, perniciosa para el arte mismo.
Opuesto al pequeño teatro ideal de l'Oeuvre, Fermln Gemier, Shylock
imponderable en el Mercader de Venecia que poco antes de la guerra le
consagró entre los primeros directores de escena, propónese lograr esa
comunión de actores y público en la obra dramática que constituye la virtud esencial del teatro antiguo. \Jno de sus primeros empeños ha sido el
de romper el marco habitual de los escenarios, guiado de una opinión fecundísima en futuras posibilidades, ya que no cierta en su realización ac.
tual; la de que la escena imprime carácter y suscita un género obligado. Y
así, ensayando grandes representaciones con numerosas comparsas en que
figuran gimnastas y atletas, movidas con un criterio plástico y musical, con
amplia arquitectura por fondo, en el anfiteatro de un circo, pretende crear
un espectáculo que corresponda a la conciencia social contemporánea en
la misma medida que el teatro y los juegos de la antigüedad clásica resumían artísticamente el espíriru del pueblo congregado para presenciarlos.
Si el resultado no responde a la intención de Gémier, débese a un error
de concepto, hijo de la confusión wagneriana antes aludida. La decadencia del teatro no consiste tan sólo en el aislamiento material del escenario, en el alejamiento tradicional de la perspectiva, en el estrecho marco
de la embocadura usual. Prueba de ello es que Gémier, suprimiendo los
prejuicios exteriores de la ficción teatral, en las tres obras represeatadas
esta temporada bajo su dirección en el teatro Antoine y en el Circo de Invierno, ha roto la divisoria entre las tablas y la platea, ha hecho que en
diversos pasajes de la representación los personajes circulen por entre el
116

,

LA PLUMA
. público, e incluso reciten desde un palco·
tisfechos o no del espectáculo h
, y c?n todo, los espectadores, sa, an permanecido a1·eno I d
,
s a rama, sin abandonarse por un momento a la e mociº6 n comun
que Ge .
tar. Pero es que ni la Maria d. l C.
mier pretende suscide Murcie-, ni el Edi"o rl'11 'Ieabrmedn'.fide Feliú y Codina-A~jardlns
.
-r , -J
as, i uso que no ref d'd
ta Samt-Georges de Bouhélºier en un .,,also estil d
. un. i o por el poe•
la Gran Pastoral adaptada de 1
• o e misteno medioeval, ni
as representaciones
1
podían tener para el públi·co d p f
popu ares de Provenza
e ar s más que u · t é •
'
de teatro de la Naturaleza s·10 ., d
nin er s pintoresco. Mezcla
•
,on o natural de j
lí .
dio, de escena clásica sin tragedi 1
,
uegos o mpicos sin esta.
a, e ensayo de Gém ·
más, h fbndo producto de la confus'ó d l
ier es un monstruo,
El Vimx-Colombler-que d 1 i~l e as artes, no de su armonía.
inicia vict~riosamente una reac;ió: sal:d:~l~ue se alza toma su nombreponderancia de la obra dramát"
S d'
en los teatros de arte: la pre.
tea. u irector artísti J
presande de toda representac1'ó . t'ó .
co, acques Copeau,
n pie nea del lu
d 1
•
ma, Y encomienda a la luz y 1 .
gar e a acción del dra.esHlo del autor, el sugerimie:t~u~:~ad: los a~tores, fieles servidores del
absoluta, tal es el camino La b
ecoración. De no ser esa la verdad
·
o ra de arte no
l
.
cosmos, pero sf la sugestión qu 1 .
.
es a representación del
pectador para que éste co
e e .amsta eJerce sobre el ánimo del esta contemplación que aquélmlponfga ideCalmente los términos que faltan en
e O rece. uando el h b ·
nuevo el universo se pierde en l
. . . om re intenta crear de
bidurfa clásica.
e caos. La hm1tac1óo es fuente de toda sa .

;.e

. El teatro del Vieuz-Colombler quizá adol
.
literaria, capaz de reducir verbi
.
ezca de excesiva contención
ámbitos de la catedral gó't·
glrac1a, el a~to sacramental propio para los
ica a as comedidas
·
.
proporciones de una capiUa protestante. Acaso Shak
espeare necesite más lib
d
con el vulgo, que no el tono en d
¡
erta , más contacto
tores harto cultos; tal ve h
emas a erudito y meticuloso de unos acque el austero recogimie:toa~a ~eo~ster el tabladillo al aire libre, mejor
ción de su nombre s·
be a se ecta asamblea educada en la venera•
Colombier paréce~e 110 e; argo de lo cual, la orientación del Vieuxtioción de géneros y ta s aclerlt~da, en cuanto implica ante todo la disco a 1teratura dramática.

7e

117

�LA PLUMA

~,

.· li!

;,¡

Más audaz, aunque menos consistente, existe ya en germen un teatro
futurista, es decir, que mira al porvenir. Sólo un espectáculo-concert ha
dado hasta ahora bajo la dirección del esteta Jean Cocteau. Hace ya
unos años, Marinetti-que ensaya hoy en Italia un teatro sumamente sintético, de acción quintaesenciada-proclamó en delirante programa la
supremacia del music-hall, expresión purísima, a su entender, del arte teatral contemporáneo. El intento de Cocteau y sus amigos, influido de los
bailes rusos, de las teorías de Gordon Craig acerca de la inferioridad de
la mímica del actor respecto a la máscara, y del marinettismo susodicho,
ha tenido brillante [realización, merced al apoyo de los ricos de pronto
y a los intérpretes de la pantomima, escogidos entre los mejores acróbatas y payasos, finamente caracterizados con grotescas cabezas de cartón,
y adiestrados en una mecanización humorística de verdadera gracia decadente. Porque, en último término, semejantes modos de arte revelan un
espíritu aristócrata gastado en agudas elucubraciones escépticas. La época
critica que el mundo atraviesa exige la creación de ese teatro social,
que de antaño apunta en diferentes tentativas. Tal se proponen las Fiestas
del Pueblo, organizadas recientemente en París con progr~as musicales
propios para grandes multitudes. En el pasado abril, los coros_de obreros
y la orquesta formados por monsieur Doyen bajo su batuta, interpreta·
ban en la sala del Trocadero la Novena Sinfonía ante una muchedumbre
fervorosa.
En España, la Escuela Aueva de educación socialista ensaya un teatro
fundado en el mismo criterio por que se rigen actualmente las escenas
efidalu de la República rusa. Pues que todo nuevo teatr_o propónese. ~l
renacimiento del drama legendario, de los graµdes mitos, cifra de cada c1v1lización, en tanto no surge el poeta trágico capaz de plaamar la historia
de su tiempo, menester será levantar el ánimo público con las representaciones heroicas de los tiempos caducos. Y que los grandes griegos, el
inglés único, los monstruosos españoles, los claros franceses, los ro~ánticos alemanes, el noruego fuerte, los rusos delirantes, abran caIWno al
futuro.
La reciente representación de Un enemigo del pueblo, de Ibsen, interu8

LA PLUMA
pretado por actores bisoños, ante un público popular, en el Teatro Español, con motivo del último Congreso de la Unión General de Trabajadores, ha revelado hasta qué punto es fácil la regeneración de nuestra
escen.a a base de.actores y espectadores no contaminados por el ambiente.
.Mientras subsista la organización actual de la sociedad, corresponde al
artista ~antener el fuego sagrado del arte puro, es decir, trascendente. Ha
de suscit~r la creación del tipo cómico universal, en el espectáculo de
cuya pasión purgue la Humanidad su afán, el Arlequín, el don Juan, el
Char~ot. Para ello es preciso luchar sin tregua contra el rebajamiento in~uStnal del teatro. Hay que orear la escena, organizar espectáculos al aire libre, fundar cooperativas de cómicos y autores en sustitución de las empresas explotadoras del negocio teatral, reeducar al cómico y al espectador libertándolos de los hábitos adquiridos en una rutina ayuna de ideal.
~ordon C.raig pr?pone como remedio la sustitución del actor, que humaniza excesivamente las proporciones y el tono de la obra dramática por
I
.
•
'
.ª manoneta mgrávida. Entre nosotros, D. Ramón del Valle-Inclán cuya
Juvent ud mtenor
·
· reverdece a cada primavera, ensaya con mano maestra
'
e.n su teatro la farsa heroica fuera del tiempo y el espacio de los escenanos actuales. Se habla de la posibilidad de contratar por una temporada
el Teatro del Pic,o'·
.
.
~· ~z, d e R orna, cuyas r~presentac1ones
descubnrían
como
antaño, los b a1·1es rusos, nuevos horizontes
.
'
a nuestros ojos cansados
de
tanta pobretería y desamparo artísticos.
'
. Pero nunca se insistirá bastante sobre la necesidad de fijar bien los térmmos y señalar difierenc1as,
·
· ·
.
en ev1tac1ón
de las confus10nes
a que suele
dar lugar nuestra ignorancia de las cosas más elementales. Hay que tener
: cuenta que en Madrid, donde no halla empresario para sus obras don
iguel de Unamuno, se llama todavía teatro popular al ~·an &lt;ros!. de
J,.
J•
,
Joaquín fficenta (padre), que aún se forman Compañías capaces
de representar los dramas imberbes de Joaquín Dicenta (hijo) y que de cuando en
cuando se e tr
.
.
'
. '
,
s ena, con pretensiones de renovación artística, una tragedia
del Sr. Grau.

C. RIVAS CHBRIP.

�.~.....:••-,•Mltt•Ye7. . . . .~........ ~ ~ - - - - • • ._

Poloo de Otoñ
...,. . .

............................,...•• •.I.

.... -~·--•"-~

I
Alza el viento otoñal sobre la lierra
potvo que antaño palpz"tó de vida,
y la nube reseca nos convz'da
-memento-a meditar; pero se cierra
con los ofos la mente, que en la guerra
no hay que pensar en paz, y la partz'da
sz'endo a muerte, la muerte el alma olvida
y a luchar por luchar no más se aferra.
Diríase que el corazón del mundo
se paró de latir, y en un momento
bafo el pálz'do cielo moribundo
nos llama al polvo seco el bafo vúnto
con sz'lbo de agonía gemebundo
en ocaso de otoño amarillento.

II
Es ocaso de otoño; dulcemente
va el río-una ola sola, llana y lenta120

LA Pi.UMA
llevándose la manta amarz·llenta
de las hofas que el viento del poniente
arranca de los chopos; contra elpuente
presa el agua entre pt'edras se lamenta
y el sol al enterrarse la ensangrienta
de luz; el delo pésame en la frente.
Las horas todas son una sola hora,
hora amarilla y tierna, hora de ocaso,
tinta en sangre que presto se evapora;
abierto al delo el corazón es vaso
donde la noche su rocío llora
cuando nos abre, al fin, el postrer paso

III
Postrer paso que vienes de ta cuna,
vas cediendo ya al canto que te briza;
el viento del otoño al agua rzza
con rzzo en que se rompe de la luna,
.que nace llena-¡espefo de fortuna!-,
el retrato en el agua; se agudiza
el oído al silencio y se enhechiza
d alma, lz'bre de z'lusz'ón alguna.
En este atardecer del tardo octubre
terrz'ble paz espesa, zrrespz'rable,
121

�LA PLUMA

como polvo de plomo el cielo cubre;
el mundo calla para que nos hable
este viento otoñal que nos descubre
las heces del reposo inacabable.

1 11

•
IV
Del fondo del reposo que no acaba
brotaste, mi alma llena, a contemplarte
sola y desnuda de universo, aparte
de la vida de muerte que se traba
con el polvo otoñal; se coronaba
de almas el cielo-espefo-al asomarte
y era el espefo celes#al del arte
tu creación, de que te hiciste esclava.
Pronto otra vez desnuda, tse testigo
potvo i·nerte ha de hacérsete, y el poso
de ese polvo será tu último abrigo,
quieto, mudo, i·ntangi·ble y tenebroso,
y a él llevarás lo que nació contigo
y arma fué de tu lucha y blanco)! coso.

...

MIGUBL DB UNAMUNO
Salamanca 24-9-1919

quía musical de Amécica
o

indigenismo y eut?ope1~ac1on
.,

., JI

D

de una temporada de orientalismo agudo y de más largo·
tiempo aún de orientalismo más tranquilo-y más convencional-,
comienza a quererse en la música un color «occidental• que no sabemos
todavía con clarid~d qué es lo que sea, pero que no nos ilusiona demasiado si lo que se entiende por «occidental&gt; en música es poco más o
menos el «color europeo&gt; con que se distinguieron siempre las consecuencias del germanismo musical.
ESPUÉS

Precisamente este exceso de europeización fué lo que provocó la•
reacción orientalista. Los pueblos que tenían música de un color propio
se resistían bastante bien a la intrusión germánica. Ésta se verificaba en
los planos pretendidamente superiores de la actividad artística de cada·
País; es decir, que los músicos so{-disants sabios, debían serlo por hacer
música alemanizante. No así los compositores de menor cuantía, que se •
refugiaban en la música popular. Tenidos en menos, gozaban, en cambio,
de los beneficios de la inmunidad. Y, por eso, cuando los efectos de la
inoculación germana se dejaron sentir con violencia y cuando, para antL.

12.1
123

�LA PLUMA

..

doto de ella, se pregonó el «nacionalismo», fueron aquellos músicos
menospreciados quienes se convirtieron en modelos para la gente que
vino después.
Tal fué lo ocurrido en Rusia. Munich y Leipzig se habían colado en la
vida musical rusa con grandes aires de plancheta; pero la reacción fué
fuerte y aquellos músicos rusos que hadan «música para cocheros» limpiaron bien el ambiente viciado. Como abrieron las puertas de Oriente,
todo un mundo nuevo de color, de melodía, de ritmos se derramó por su
país como una avalancha, y tan grande, que no sólo los inundó a ellos
sino que se extendió por toda Europa, tan beneficiosamente como un
desbordamiento del Nilo.
Estas curas de exotismo son remedios admirables, pero son remedios
heroicos: a vida o a muerte. Hay que reaccionar pronto; si no, se sucumbe.
Y Europa, después de asimilarse todo ese orientalismo, se afirmó vigorosamente en un retoñar simultáneo del arte musical de cada una de esas
naciones.
Y por eso se habla ahora-como consecuencia de ese impulso- de
buscar algo que pueda considerarse como típicamente occidentalista.
No sin peligro, porque el exagerado creerá necesario para mostrarse
«occidentalista&gt; el abominar del orientalismo anterior y caerá en un cerebralismo seco y frio, casi peor que el germanismo aquel que aborreda. El
occidentalismo nuevo paréceme que lleva malas trazas. Ya lo examinaremos en otra ocasión. Pero por el momento pensamos: ¿y si este movimiento hacia Occidente fuese tan vivo que impulsase a los músicos más
allá del Atlántico? Pues he aquí una nueva cura de exotismo que podría
volver a atemperarnos.
.
-Siempre y cuando que América fuese considerada como cosa exótica y no como la sucursal de Europa. (Artísticamente, a lo menos.)
Ahora bien, habría que decir a los americanos: Si nosotros hemo~ de
ir a buscaros, haced el favor de no venir a nuestro encuentro. Amencanizaos bien vosotros mismos, evitad las inoculaciones europeas.
Yo creo que esto lo sienten ya algunos músicos del doble continente.
,Hay aún muchos que con la cara negra o los rasgos aztecas se ponen cuello
124

LA PLUMA
planchado y fabrican música europea. 1Qué error profundo! ¡Como si no
fuera mucho más interesante ser negro o ser azteca! Mientras que Darius
Milhaud hace un coktail de ritmos del •quartier chocolat• neoyorquino
y de machichas auténticamente negro-brasileñas, pues hay cada ColeridgeTaylor que sueña con los ciclismos franckistas y canta a Hyawatha con
un romanticismo alemán que da tristeza. ¡Si a lo menos nos hubieran
sabido hacer un romanticismo longfellowiano, menos mal! Para el norteamericano de los Estados interiores, una música basada en las costumbres
aviejadas de esos Estados podría ser un buen descubrimiento. Encontrar
hoy la sensibilidad de hace un siglo y sus modas, 1qué cosa interesante!
. Más aún los negros auténticos, cuya música es prodigiosamente sugestiva: (Desde Dvorak hasta nuestros días de cabaret, el negrismo nos ha
enviado buenas cantidades de •color&gt; a los europeos.) Mayor confianza tenemos en Henry T. Burleigh y en Will Marion Cook, con sus «espirituales»,
tan llen~s de carácter y de fuerza-alegría y nostalgia en rara y exquisita
proporción-que en compolsitores como Charles-Martín Loeffler, que
ponen en música a Maeterlink (La Morte de Tintangiles), siquiera Loeffler
sea,con Parker-Carpénter y alguno más,un compositor muy distinguido.
El peor de los males musicales de los Estados U nidos es su furiosa
importación. Sus revistas de comercio musical dan vértigos a fuerza de
retratos, reclamos, bombos zepelinescos y la más absoluta vaciedad en el
fondo. Aunque desfila por todos sus Estados una tropa de virtuosos de
toda calaña, la labor de un Kurt Schindler, por ejemplo, haciendo cantar
~úsica regional, música negra, música de todos los países de Europa que
tienen algún carácter-España, Escandinavia, Rusia, Irlanda...-es mucho
más sana y más fecunda. Si la iniciativa cundiese por el interior de la gran
república podríamos ver multiplicados ejemplos análogos a la colección
de • Viejas canciones inglesas en los Appallachias del Norte&gt; y a colecciones de música indígena.
***
Esa riqueza indígena parece ser extraordinariamente grande en Méjico~
Algunos escritores como Manuel M. Ponce han hecho estudios interesan125

�LA PLUMA

..

,tes que nos informan de los bailes y tonadas que llegados de Europa
hacia el siglo xvm se aclimataron allí, mientras que se perdieron o poco
menos en España. Tal el «jarabe• descendiente probable de nuestro «zapateado• 0 de las «seguidillas» manchegas, mientras que hacia la costa, los
«&lt;lanzones•, «tangos• y «guajiras•, parecen haberles llegado de Cuba. La
vida musical de Méjico es hoy bastante activa. Conocemos los nombres
de muchos compositores y críticos. Escriben música y escriben artículos
que parecen di-stinados a demostrar que alli no s~ les pasa ~ada_ de lo que
,corre por Europa. ¡Lástima que esta preocupación les d1stra1ga en su
interés de lo que queda quieto allá al fondo de su tierra! En los libritos
que escriben leemos mucho sobre Beethoven, sobre Chopín, sobre Mussorgsky inclusive, junto a una constante loa a la_ músic_a. universal. ~l d~a
que la señorita Alba Herrera Ogazón pueda añadir a su mteresante h1stona
del arte musical mejicano un capítulo dedicado a los «músicos autóctonos•
(passtz le mot...) nos alegraremos vivamente.
.
¡Y cómo debe sonar esa manigua antillana! Cuba y Santo Dommgo
tienen una riqueza espléndida en música indígena, de un carácter y de una
originalidad potentemente acentuada, algun?s ~e cuyos acen~os no n~s
son desconocidos a las gentes de Europa, s1 bien se hayan ido desvirtuando a lo largo de nuestras costumbres coloniales. Ni Persia ni Arabia
•tienen más vivos colores ni más deliciosas inflexiones, ni ritmos más insinuantes1 ni timbres instrumentales más llenos de sugestiones. Un músico
genial y sin educación sofística podría crear con ellos algo tan rico y tan
, espléndido como un Borodino o un Rímsky...
.
.
Las Repúblicas Centrales reconstruirián a buen seguro una preh1stona
musical si estudiasen los instrumentos indígenas encontrados, y aun hoy
si vigilasen las costumbres musicales de sus indiÓs. La músic~ i~cásica, de
la que algo se ha recogido, está llena de interés, y las descnpc1ones qu_e
.se nos hacen de sus danzas y de sus instrumentos populares. En el Peru,
algunas colecciones de • Yaravies• quiteños han servido a compositores
españoles, y creemos que a alguno de su país. En cambio :n Santo
Domingo, junto a la «media tuna• y al «punto y llanto•, acompanados por
«cuatro• (guitarras pequeñas), al aristocrático «galeron• y al «zapateo»,
120

LA PLUMA
-~~rente del'd: Cuba, se encuentran aú::i en vigor los «areitos» típicamente
indios... También la «danza» de Santo Domingo, aun semejante a la habanera, conserva su original irregularidad rítmica. Muchos músicos dominicanos-la educación musical en Santo Domingo fué con la universitaria la
más antigua de América-ensayaron a llevar la «danza• al terreno artístico, Y muchos nombres sobresalieron en ese empeño, llevando la • danza
tropical» a Méjico, a Cuba (donde cedió su puesto al «danzón» de ritmo
más monótono y elemental) y a Colombia, donde se mezcló con el «bambuco» (otro pariente cercano de la habanera), a las «cumbias• características de los negros de la costa, a los •pasillos» y demás típicas canciones
-de los llanos Y a los ligeros «torbellinos» netamente colombianos y uno
de los más claros ejemplos del primitivismo constructivo en la músita
popular.
Algunas muestras de la música cultista de Chile han figurado en programas dedicados exclusivamente a músicos argentinos. Hoy es probablement: la Argentina la República que más trabaja por asimilarse en sus producci~nes «de arte• el canto pampero; pero es, creemos, la más pobre en
melodta popular. •Gatos» y «vidalitas» animan la ya abundante cantidad
de ~úsica debida a artistas del país que alternan en los programas de la
Sociedad Nacional de Música de Buenos Aires, quienes siguen ávidamente el movimiento de renovación musical de Europa y vigilan el rumbo
de las nuevas tendencias. Y como éstas son francamente contrarias a los
viejos dogmatismos, a los anquilosados criterios y a los formalismos caducos es seguro que la mejor lección que sacarán de ello será la de comprobar que es dentro de la misma América donde sus musas tienen el refugio.
Para ellos Y para nosotros, entre la decrépita Euterpe de nuestras longitudes Y la virgen musa cobriza inca, azteca o araucana, la elección no
parece dudosa.

ADOLFO SALAZAR

127

�LA PLÚMÁ
las otras! Algún día hablaremos de ellas.) Tengo todo eso que he dicho,
y tengo más: tengo cuatro veraneos en el magín y todos tiran de mí con

furia.

Ct?ónieas

dé "la Dame de
,Cuándo se va usted2 o el
vet?aneo de Bucidán. ~
. tos de conversación, todavía los ojos
no llevamos tres mmhu
·do por entero en ese exa.
. n nos habla no nos an recorn
'
.
e qw: .d
hostil sobre todo de las mujeres, que le deJa a u~o,
men r p1 o y
'
. d
ced de la sonrisa de aprobación
a no ser que toro!! la misma acti~~ ': ~::tiva y ya salta la irritante prepasajera o del signo de compas1 n e
,
gunta:
-¿Cuándo se va USt ed?
lo diga desde el
0
Porque es necesario que uno se lmharche&lt;Íici:e ~:n veces a la misma
.
d calor y aunque se e aya
. .
pnmer asomo e
,
b
firme de las conv1cc10-·
persona la fecha fijada, como para compro ar 1o
nes, nunca deja de preguntar:
.

T

•

ODAVÍA

d

-¿Cuándo se va usted?
.
rta A cualquier parte fuera de
Cuándo y no adónde. Esto poco impo .
Madrid. Al cabo Norte o a Pozuelo:
' y o sé cuándo, porque no sé·
Yo yo no sé cuándo he de irme.
n
.
la
, ···.
un kilométrico intacto; unos ahorrillos, porque. soy
adonde ir. T:ngo . ,
. . libertad tan completa, que m se me
escritora me1or retnbu1?~ que e(Px1ste, las otras?, se me preguntará. ¡Ah,.
ocurre pensar en el femm1smo. ero, ¿y
128

Oeeaneo oasc.J
La babia es de juguete; la playa, también. Pero el puerto, ría adentro,
es una cosa seria. Negra, apestosa como todo lo serio. Sobre la bahía de
jyguete, unas montañas, las únicas salidas al mundo, por donde va la carretera. Aquel lado, a la estación. Por allí viene, bamboleándose, cargado
de gentes, de baúles y cajas y de más gentes encima de las cajas y de los
baúles, el automóvil grande, a dejar en la plaza unos veraneantes afanosos, En los días de fiesta hay música en la plaza y los bailarines van y viene]J sueltos, altas las manos, de un lado para otro, con una rapidez convulsiva; primero se agitan los más cercanos al quiosco de la música; luego
· los inmediatos; y así se van contagiando, de grupo en grupo, todos, hasta
los chiquillos en los alrededores, como una aureola de la danza. La noche
es tranquila. Una voz de barítono en la fonda. Quizá, por la otra carretera, los vivos focos de un automóvil rápido. En las bajas sidrerías un doble
coro marinero. Y las luces del muelle, trazando la limpia curva, todas
iguales, menos las dos de la boca, más altas y de más profundo reflejo,
una verde, otra roja.

'

Oeeaneo leoantino
Sin movimiento, se suda. La tierra un horno, el mar un ascua, el cielo
como la imagen de la impiedad. Hay que tener cerrados los postigos, vestir trajes leves, conservar el abanico en la mano, poner los ojos en el cantarillo rezumante. Se van muriendo las moscas sobre el papel vinoso; parece que todas las del mundo vienen a ver morir a las elegidas por el destino. A lo lejos, el cabo se mete en el mar, coronado de pinos de alta
copa; la mirada cala el pinar por entre los troncos. Al anochecer, bajo las
frondas negras hay un incendio que no las consume. Por la parte llana,
9

�LÁ PLUMA
LA PLUMA
una nube de polvo es la carretera; dos palmeras, un huerto, una palmera,
otro. Nada más se levanta del suelo. Todo el día es una larga espera de la
noche divina, sin rumor, con todas las estrellas arriba, o en el plenilunio,
con una lechosa claridad que penetra hasta los huesos y deja transparente el alma, perdida, con la luz, en el cielo, en la tierra y en el mar.

Oe eaneo bl!itánieo

~

,¡
·11!•

.1....,.,,,,
111

,:111 ~

1
..

Pero aquí ¿no hay tierra? Suave felpa verde es el suelo combo; verde
la luz de las enramadas espesas, verde el rfo cortés, casi artificial. No hay
más que dos colores, el verde y el blanco: son blancas las canoas, blancos
los trajes de sport, blancas las aves, que al posarse en el cesped parecen
más blancas todavía. Y un cielo que no se atreve a ser azul, que no logra
ser verde o blanco y se mantiene gris, neutral. Los amigos recién afeitados, al aire los antebrazos musculosos, hechos a la raqueta y al rem~, las
sonrosadas amigas de rubio pelo y boca chiquita, del tamaño de una pasta para el te, y capaz, sin embargo, de tragarse, entero, un ensangrentado
rosbif, me aguardan. Y va volando la canoa por el río tardo, impelida por
el rítmico esfuerzo unánime, y salta la pelota casi rasando la red, y ·,asa
la bandeja substanciosa, complemento del trabajo abrasador, y la carne
roja pasa en el plato. Deporte, alimento, salud. Todo lo demás es cortesía.

Oe.eaneo septcmtrional
Dejamos el fijord de Trondhjem a bordo de un recio bergantín-el

Bjornstjerne o el Kong Haakon-y vamos, como los. vikings, hacia el botín, en demanda del sol de media noche. La costa, como partida a golpes
de hacha. El mar, como un mediterráne0. El crepúsculo lento, lento, lento. Conversación erizada de nombres raros, que luego correspoden a lo
más sencillo, a lo más patriarcal. Y, compañeros inseparables, los prismáticos. Todo Julio Veme renace en nuestra memoria; ¿habrá pemmícan suficiente a bordo? ¿Nos veremos atacados por el escorbuto? Y este aire, que
130

ho podríamos soportar más que aquf y en 1
ta, duro, el verano... Un día se a b, 1 e ~ue, a pesar de todo, palpi.
ca a e contmente· 1
claro; a tierra; más más arriba El k d k
.
, e mar se abre, más
'
·
o a , el hbro de
ver lo que nunca hemos visto.
apuntes ... Vamos a

* **

Estos son los cuatro paisajes que tiran de mf
.
potros de fuego. No sé cuál preferir Al l d d , descuartizándome, como
Buridán, que se muere de hamb É.l
a o e los potros veo al asno de
re.
se muere de h b
ceur se queda en la corte.
am re y la Dame de

e

Pero no se lo digan a nadie, por n·10S•••

LA DAMB DB CCEUR

li.tS OtOlet~s
Cuando en los huertos paternos vivía yo au'n
.
u ·
b
,
Y mz seno

P ro ignora a el ajan y las venganzas de amor,

una mujer tras la cerca pasaba a menudo· vol ,
lueo-o , 'l',,
,
vza
º mas pa zua, y eran como violetas sus ojoJ.
Mazos de violetas eran ba7J·o las ce1·as s
.
D'.
J
us OJOS.
z;e: ¿Por qué has de volver todas las tardes asír
Dijo, riendo: Un día sabrás este dulce mi., .
Nada
s,erzo.
en eI mundo es tan dulce: Y esto te basta por hoy.
Luego se fué sonriente. Yo busco lafiuente Y m
.
todos l d'
,
e mzro
os zas, por ver las violetas brotar
.
.

GWSBPPB LIPPARINI
(Tr. de B. D-C.)
131

�LA PLUMA
As( tendrá una continuación la maravilla del Exodo.
Hasta pronto, pues, y ah( le envio eso para la revista.
Suylsimo siempre.-Rubén.

Número 3.

Pata los amigos de Rubén Dacio
el primer número de L., PLUMA dimos cuenta de ~na pequeña cole~ci6n
de cartas de Rubén Darío, publicada por V. Garc1a Calder6~ en P~ns.
A título de colaboración, para la nueva edición de ese ep1stolano, publicamos once cartas de Rubén Darío a Amado Nervo, encontradas entre los
papeles de éste.
A. R.
N

E

Carias de Rubén Oa1?1o

De París a México.-Par!s 28 junio 1904.
Querido Amado: Estas Hneas son un post-scriptum de mi carta de ayer.
El articulo enviado servirá de prólogo a un (tachado: «pequeño•)
volumen de versos de Blanco-Fombona, titulado Pequdia Opera Lírica.
Vale et me ama.-Rubln.

Número 4.
Parls II noviembre 1905.
Mi siempre querido y admirado Amado: Fué en verdad una mala ocurrencia de la suerte el que, estando en España juntos, no 001 hayamos visto.

Número 1.

Su carta me ha traído su recuerdo y una prueba más de una de las
pocas amistades, entre iguales, que yo haya encontrado.
Mentalmente, es inútil que le diga que le he seguido a través de tiempo
y espacio, y que veo en usted al más admirable, sin discusión, de nuestros
poetas.

De Madrid a México.-(Recibida en México _el 21 de febrero de 1904)
Al Sr. D. Amado Nervo.-México.-Mi quendo poe_ta: Le ~ando_ un
O Estoy aqui con Francisca. He tenido un chico que tiene siete
gran ab raz •
·
b ·¡ y le
meses.-Me Voy a Africa • y estaré en París de vuelta en a n . - a
escribiré largo y cosas.-Ri,bén.

Su coto no es pequeño como usted dice. Caben en él montes y lagos
de la más pura belleza, que yo me he complacido en visitar.
Ya nos veremos, porque estamos a un paso.
No me deje de escribir cuando pueda.
Le abraza, Rubén.-Francisca le envia sus buenos saludos.

Número 2.

Número 5.

De Paris a México.-30,.rue Feydeau.-Parls, Junio 27, 1904.
Querido Amado: ¡Un gran abrazo! ¡Me dice Quintanilla que usted ven·
drá pronto! ¡Soberano!

30, rue Feydeau.-Paris 16 abril 19()6.
Querido Amado: Siquiera un saludo, ya que me encuentro relativamente mejor de mi dolencia. Acabo de leer dos preciosas cosas suyas en
los dos últimos nümeros de la .Revista Moderna.

a Amado ~evo + + +
•

132

133

�LA PLUMA

LA PLUMA
¿Cómo sigue usted? Ye tengo grandes ganas de ir a Madrid para que
hablemos¡ largamente. ¿Cómo sigue eso? ¿Publicó Chocano su libro? ¿Qué
«potins&gt; nuevos hay? París, por su parte, goza de su primavera.
Le abraza su, R. Dario.-.-¿Sabe usted si V. Vila está en la corte?

Número 6.
7 octubre 1909.
Querido Amado: Recibí su «mot&gt; a mi vuelta de París, donde he
pasado cerca de un mes. ¡Viaje indispensable!
Cuando quiera echar un párrafo, venga a la calle Claudio Coello, 60
-señas sólo para usted-, de preferencia por la tarde, tempran_o. Y quiero
saber también cuál es su hora en su casa.-Muy suyo siempre, R. Darío.

Número 7.
Claudio Coello, 6o.
Querido amigo: Voy a partir definitivamente dentro de poco, y antes
de irme tendría gusto en verle y despedirme. Me encontrará usted a cualquier hora. Suyo afectísimo, R. Dan.o.

Número 8.

' .,

(En papel del Mundial Mag-azz·ne.)
París 3 julio xgn.-Sr. D. Amado Nervo, Madrid.
Mi &lt;:J.Uerido Amado: Vamos siguiendo con Mundtal. ¿Cuándo me envía un cuento o versos? Mándeme cosas. Cuentos ·sobre todo. Harl
pagar al recz'bír.
¿Cómo lo trata el «Nuevo&gt; México? Yo, de mí, no sé nada aún. Más
bien malos barruntos, según algo que hablamos con Gamboa. Ya veremos.
¿Conoce usted al npevo Ministro de Instrucción Pública?
No he recibido los ntmeros de Revista Moderna. De todos modos, que
no nos traten tan duro, que no hemos hecho ná.
«Au revoir&gt;. Suyo afectísimo, R. Darío,

Número 9.
(En papel del Mundial.)
4 rue Herschel.-Paris 8 septiembre 19n.
Querido Amado: Sus Filosofías me encantan, y es, sobre todo, porque las mias son muy semejantes. Nos encontramos ante las cosas, y cambiamos una mirada de vaga iniciación.
A lo práctico: ¿Querria usted escribir una de esas «cosas&gt;, pero con
destinación plutot femenina, para Elegancías? Además de esto, ¿cuánto
cobraría usted si fuese esa colaboración fija, una página para cada número?
Esto es, dos al mes. Si ello está dentro del presupuesto de la Administración, crea usted que el «affaire&gt; está hecho. Y comience a enviar.
¿Es cierto que Pichardo ha desaparecido? ¿Qué hay de eso?
Su afectísimo y viejo amigo, R. Darío.

Número 10.
(Papel de Mundial-Elegancias.)
133, rue Michel Ange.
Querido Amado: Recibí sus nuevos versos. Ya vería los otros publicados. «Ella&gt; le inspirará más, igualmente bellos.
Un ruego: hágame el favor de averiguar si el Gobierno de Nicaragua¡a quien envié una nota conminatorial-en vez de enviarme a mí mis cartas de retiro, las ha remitido al Gobierno español. Le digo esto, entre
otras cosas, para saber si no me registrarán mi equipaje aún ... Es decir: si
sigo siendo tenido como miembro del Cuerpo diplomático en España.
El 25 salgo para Barcelona; diez días después estaré en Madrid. ¡Ya
nos veremos! Muy suyo, R. Darlo.

Número 11.
(Papel de Mundíal-Eiegancz'as.)
133, rue Michel Ange.
Excmo. Sr. D. Amado Nervo, Encargado de Negocfos de México,
Madrid,

�4A PLUMA
Mi querido Amado: No he podido antes de ahora anunciarle mi venida. Espero que haya algo de más calma en su justa tristeza.
Estamos muy gozosos de su continua colaboracién en Mundial y
cElegancias•, y esperamos se sirva seguir favoreciéndonos.
Durante mi viaje, tuve el pesar de saber la muerte de D. Justo. Sentí
no estar en París para que Mundi'al hubiera hecho el homenaje que aquel
buen maestro se merecía.
Querido Amado, mándeme sus bellos versos y sus lindas prosas.
No se extrañe de que esta carta no vaya escrita por mí, pues me
encuentro en este momento en cama, sufriendo una de aquellas crisis que
usted conoce, desde nuestra antigua intimidad.
.
Soy, mi querido Amado, su amigo de siempre, Rubén Darío.
París 28 diciembre 1912.

llBROS y ReOtStAS
Ramón del Valle-Inclán.-Divinas palabras.~ragicomedia de aldea. Opera Omnia. Vol. XVII.

PO€MAS oe CtRCUJ'lSíAJ'{ClAS PR0SAlCAS
es

UttA fACtUAA

..

Sueño roto por el Extraño
-tan pertinaz ante la puerta,
inmóvil quizá todo un mio
en su tintineante alerta
si de un vuelo no despestaño
la pupila en el alba muerta-:
reverencia al sabio e.rmitañB,
durmiente en su cueva sin puerta,
sueño roto por el Extraño.

JORGB GUILLBN
136

Don Ram6n del Valle-lnclán ha avalorado la edición en curso de sus obras
completas con esta tragicomedia que s6lo conocíamos, ridículamente mutilada,
con un criterio de sábado blanco, al publicarse antaño en El Sol. La obra ahora
aparece restituida en las frases y pasajes que la irrespetuosa direcci6n del periódico consider6 necesario supri11J.ir entonce¡;_
Un primer impulso reflexivo muévenos, sobre todo, a comparar las nuevas
lecturas que Valle-lnclán nos ofrece con el resto de la producción española actual. Contingencias, sin duda, del mercado de libros, han decidido en estos últimos años a coleccionar en serie sus obras, a escritores en plena madurez,
cuyo propósito no puede ser en modo alguno el dar su labor por cumplida, con
proporcionar al lector una visi6n de conjunto, que induce, desde luego, a la
crítica definitiva. La circunstancia, sin embargo, de pertenecer esos escritores
la generacz"ón del 98, obligado jalón en la Historia de España, y en la litera.
na por ende, ayuda a considerar semejante empeño editorial, como ese a
modo de público examen de conciencia, que corona con la numeración de sus
obras la vida activa del literato.
. En efecto, las recopilaciones de Azorín, de Pío Baroja, sugieren cuándo la
idea de caducidad, de agostamiento progresivo y prematuro, cuándo la del voluntario retiro al remanso de la serena crítica, en el caso más favorable, o de
la perdici6n en políticos sofismas indefendibles. La emoción que volvemos a
sentir leyendo las felicísimas promesas de una juventud que parecía pletórica,
apasionada, llena de esperanza, se quiebra gustando los frutos de ahora, sin
virtud germinativa, tristes ecos de un grito moceril, perdido luego en el propio vacío interior.
Muy otro es d caso de D. Ramón del Valle-Inclán. Gusta él de ponderar risueño su lozanía, y a fe que no le engaña la confianza en sí mismo. No hay en

ª.

in

�LA PLUMA

...

LA PLUMA

en España escritor más joven; condición, ajena al correr del tiempo, cuyas excelencias estimamos en más que todas las sabidurías que los años enseñan.
Como todo aquel que en el propio ~sfuerzo se complace, Valle-Inclán experimenta de continuo la necesidad de proponerse una nueva dificultad que vencer. No se abandona jamás a la e.noción circunstancial, ni se rinde a la hacedera repetición de lo ya logrado. Una vez que trascienden a su mirada, cobran
las cosas un sentido taumatúrgico, se desdoblan, se nos revelan en cambiantes
insospechados, se trasmutan por arte y gracia del creador que nuevamente las
saca de la nada en que la ceguera espiritual de los hombres las tiene sumidas.
Pero no obedece simplemente al capricho de la fantasía descarriada. Incluso en
las extravagancias a que se entrega alegremente, un concepto puro preside la
divagación. He aquí por qué nos parece de los raros escritores de conciencia,
para quienes la literatura se confunde con la moral más alta.
El escenario de Divinas palabras es el mismo de las Comedias bárbaras, perfumado de los mismos A1·omas de leyenda que difunde la música d~ la Sonata
de Otoño. La clásica unidad de lugar tiene en la obra de Valle-Inclán una intención más comprensiva que la¡eñalada en las retóricas. La decoración no varía:
las tierras de Galicia. El tiempo permanece asimismo detenido en la perenne
continuidad del paisaje que encuadra los sentimientos primitivos del hombre.
La acción está regida por las leyes naturales. En cada escena se desarrolla un
drama, insertado a su vez en la general tragedia. Cambia, eso sí, la luz intelectual que el autor proyecta sobre los temas eternos de la historia del mundo.
Ha querido D. Ramón del Valle-Ioclán en Divinas palabras extender el dictado genérico de tragicomedia, dándole una acepción más en consonancia con
el espíritu moderno, que la de mera sucesión de acontecimientos fatales contrastados con otros livianos, llamados a cortar con la risa la tensión dolorosa
que aquéllos suscitan en el ánimo. Ha intentado depurar esa norma, deduciendo la emoción tragicómica, no de la parodia que sigue a la escena grave, sino
del monstruoso desacuerdo entre la acción dramática y la contemplación del
público. Es decir, que en tanto los actores se rinden al espanto con que la terrible fatalidad los domina, el espectador ideal se siente movido a risa. Mientras que cuando los personajes del drama se elevan con hiperbólica ironía sobre las circunstancias macabras de la intriga, el espectador se siente sobrecogido. Efecto que consigue con una contrapo~ición de perspectivas sentimentales.
·
Y aún resuelve en Divinas palabras otro problema que solicita la atención
del crítico: el del estilo, quintaesenciada armonía en que se funden con un vigor
representativo, sobriamente obtenido, los tonos peculiares de la paleta de Valle-Inclán. El trabajo de eliminación, de condensación, de simplificación, con
que ha castigado la pluma, en una labor cada vez más consciente, ha reducido
ya el concepto casi dialectal de su prosa a los límites de la expresión pura.
Las palabras, henchidas de un sentido popular sutilizado, adquieren esa virtud
universal capaz de imbuir en cualquier efímera fi~ura humana el alma bíblica
de un mujik.

C. R, C.

Ramiro de Maeztu.-La crisis del Humanismo

B"br t
derna y contemporánea.-Barcelona EditoriaÍ-M' I 10 eca de Cultura mo'
10erva, 1 92 0 .
La obra de Ramiro de Maeztu es •
't" d
tad como fundamentos del Estado :n ~na en ica . e la autoridad y de la liberdes en el principio de función&gt; Una ?d erno Y u~ intento de basar las sociedaa este libro, a saber: cla de u~ los h~;a centra -y nu_eva-;-sirve de armazón
unos con los otros, como crien las escu bres
1 !1° se asoc)an mmediatamente los
ser genérico transindividual como m t: ª5 h~erales, m están asociados en un
que están asociados y se as¿cian en
ienen as escuelas _conservadoras, sino
en bienes colectivos y últimamente e11 as lcomune:, materiales y espirituales,
duce el autor la doctri~a ue llama 'L va_ ore~ umversales•. De esta idea detenida por el Renacimienio en la fó • \Pn¡naci~ de las cosas•, frente a la sostítulo, algo equívoco, de la obra.
rmu a • a pnmacía del hombre•. De aquí el
Al descubrir el Renacimiento el gra
, • .
.
didad, por lo menos en el campo de la n pr1n_c1_p10 de relatividad, cuya fecuntrasladaron los humanistas al homb si c1e~c1as exactas, no_se ha agotado aún,
creerse en la existencia de una mo rf o~ e1es todos de la vida moral. Dejó de
en sí mismas y porque participó.hara dob¡et~va, en la que las cosas eran buenas
absolutos• de Ja física de
. n . e ª ondad suprema. Con los «lugares
Renacimiento fué la crisiss~~f~ec;tr?n los &lt;v~lores absolutos• de la ética. El
Tras el_ período orgánico que si:ai&amp;!faºE~e~u~r~! Y de la f: en lo absol_ut?.
tada, viene, como dirían los sansimon.
ª ~ ia coi;i _su vida alegre y hmina, que todavía no ha llegado a su fin'.anos, el periodo critico de la edad modei-Una moral subjetiva reemplazó a ¡
t·
se as:ntaron los principios autoritari: anl;gua ¡nora! p~atónica y sobre aquélla
dos diferentes organizaciones de la S .Y d der;._ que sirven de fundamento a
mente por haber olvidado que el ho oi1e a . mbas han fracasado definitivapasada guerra es un reciente test' m. re es, por naturaleza, un pecador; y la
¿Sobre qué bases sería u
i°:10010 que confirma una vez más esta teoría.
La respuesta a tan rav~ p es, posible e:tablecer una organización social firme?
Sr. Maeztu Como v~rsad¿reg~?-t~ c~nSht~ye la parte constructiva del libro del
contestación sin cimentadae~e;~1p mas losóficas, el autor no aventura una
los capítulos: •Rebasamiento de \aª~in~t)Son fundamei_itales, a este respecto,
las cosas• y •Funciones y valores •.) e1 a y de la autoridad•, «La primacía de
Sobre el fondo de una fil
f' . r
. .
lucha en las escuelas medioei:1~ ra rea ista, idénh~a a la que suscitara áspera
con valor intrínseco-el Poder 1 Je~~~~ ue se ~J_an en cuatro los universales
tu profesa una moral ob'eti ,
.
' a Justicia y el Amor-, el Sr. Maezbién. Según éste nirigfu{h/\qu~_su·vedde apoyo a un derecho objetivo tammismo le ocurre' a un Esta rn re iene erecho a nada, corno tal hombre, y lo
nacen de la función ue de~~- Los_ derechos del Estado, como los del hombre
mial destinada a sustltu·
mpenan. De aquí, una sociedad sindicalista O gre~
1
Roma, en los dos siJJare:Jei3.im~~~i~~!11aldmelnDte e:Ó_sten, fundadas, como la de
-r
Y e omzmum.
.,_ He
. intentad o t razar como un
esquema
·
,. t
1 libro del Sr. Maezt
• muy imper,ec o por su brevedad,.
u, esquema o resqmen que no deja traslucir el profundo

:::S

!•

=

1

�LA PLUMA

LA PLUMA
interés y el singular valor de esta obra, que constituye, sin duda, el esfuerzo
más considerable realizado por un español en el extenso campo de las ideas
filosóficas desde hace mucho tiempo. De estricta justicia es reconocerlo, y si
las presentes líneas tienen algún propósito, aparte del de contribuir a la mera
propaganda de la obra, es el de estimular a su autor para que escriba otras,
animándole con el convencimiento de que sus palabras no son acogidas con
zafia indiferencia, sino con el respeto y la atención que merecen.
Libros análogos a La Crisis del Humanismo-que no es, por otra parte, cla
obra de un periodista atareado•, como modestamente dice su autor, sino labor
de largos años de incesantes estudios y de viva agitación espiritual-debieran
publicarse en nuestro país, al menos uno cada tres meses, y mientras así no
suceda, por lo que revela la falta, tanto como por la falta misma, España significará muy poco en el comercio intelectual del mundo, por mucha oceanogra•
fía o por mucha filología que se ha~a.
J. A. P.

***

J. Maynard Keynes.- Tite economic consequences of the peace.-London, Mac•

millan, 1920.
Este libro, de universal resonancia, se dirige a demostrar que las condicio•
nes de paz impuestas a los alemanes en Versailles son una violación de la p~labra dada y de la moral internacional comparable a la violación que c?metió
la propia Alemania al invadir Bélgica, y además, en el orden _económic~, de
imposible cumplimiento. Alemania rind~ó las armas en la creenci~ de que_ iban
a aplicarse los cCatorce Puntos» de Wdson; las notas y mensa¡es cambiados
entre los beligerantes para llegar al armisticio constituían un pacto obligatorio
para ambas partes. Pero la Conferencia de París, .Y e! Consejo de los Cu~tro,
en vez de limitarse a regular los •detalles de aplicación• del programa wilsoniano, cimentaron una •paz púnica», estran¡tulando a los vencidos, sin nin¡tuna
preocupación de humanidad ni de reciprocidad, y sin enterarse siquiera de lo
que pedhn el porvenir y la vida de Europa. Las causas de tamaño des~str~ son
principalmente de orden psicológico. ?.fr. Keynes_ muestra cói:n? han 1d~ influyendo en las resoluciones cde los Cuatro• la presión de la opim~n pó.bhca_ sobreexcitada, las combinaciones electorales de Lloyd George, las ideas arcaicas
de Clemenceau y la imprevista inferioridad de Wilson. Las P,áginas en que míster Keyoes describe los propósitos y el proceder de cada uno de los miembros
del Consejo de los Cuatro, sus métodos de discusión, y su manera de obtener
cfórmulas» que salvasen las apariencias, son fortísimas y de sabor muy amargo. El autor no habla de oídas: era representante oficial de Ja_Teso~e~í~ inglesa en la Conferencia, y dimitió el cargo al convencerse de la i!11pos1billdad de
obtener una modificación real de las proposiciones de paz. El libro es una acusación abrumadora: la incompetencia y la impostura se reu~iero~ para reorganizar el mundo, entre sorbos de te y las boutades de un a oaano violento y d_es·
ilusionado. Ya estamos viendo que el mundo no se somete; pero cla ~elegac16n
germánica-escribe Mr. Keynes-no acertó a exponer con palabras inJlamadas

y proféticas la cualidad que principalmente distingue a ese Tratado de c . t

· 1a ms~ncendad,.
· ·
•
uan las
os
1e han prece,d1_'do en 1a h'1st ona:
Mr. Keynes deja a 11n lado

cláusulas po!1t_1cas del Trata?o; estudia solo su parte económica.
~as cood1c1ones de paz henden ª. destru!r el sistema económico alemán,
arrumando ~us fundamentos: comercio exterior, explotaciones mineras, transpo~es y régimen aduanero. Per? después de arruinar a Alemania, el Tratado
le impone una cuenta de rep~rac1one~ que podrá llegar a doscientos mil millones. _Mr. Keynes, con estad1sticas cop!osas, p~u~ba que no se ha dejado a Alema~ua rec~so~ para pag~, y acaso m para v1v1r. Rectifica, además, la cuenta
de 10demmzac1óo por danos, y no es ésta la parte menos interesante de la ob
Por último, tras una _descripción del estado en que ha caído la Europa ceotr:t
y_que amenaza también~ ~os vencedores, Mr. Keyoes propone ciertos remedio~, que abarc~n: }a rev1s1?n del Tratado; el finiquito de las deudas interaliadas, el empréstito mter~ac1onal y reforma de la moneda, y las relaciones de
Europa central con Rusia.
El l!b_rp (Evangelio de_ l?s revisionistas) debe ser leído y difundido. Hay ya
~na ed1c1on francesa (Edzltons de ta Nouv. Rev. Fr.) y veo anunciada otra italiana. No será en Francia ~onde menos impresión cause el libro de Mr. Keynes,
que ~xpone en forma sencilla y con calma verdades que era imposible formular sin ser tachado de bochojite y defaitiste de la paix.
M.A.

León-Pelipe.-Versos y oraciones de caminante.-Madrid, , 9 20.
La apari?6n ~e un nue1:o poeta señálase siempre en los fastos del tiempo.
1:,os anales hterar!os del ano que corre datan ya con piedra blanca el primer
libro de León-Felipe. Se ha celebrado su advenimiento con inusitado aleluya
en este pozo del silencio que suele ser ttladrid. Bienvenido sea este poeta que
pretende permanecer «lejos de toda escuela y tao distante de los aotig11os ortodoxos ret~rico~ como de los modernos herejes•, porque e Mi voz-añadeC;l opaca y sin brillo y vale poca cosa para reforzar un coro. Sin embargo me
sirve muy bien para rezar yo solo bajo el cielo azul... ,
'
~on todo, pese a la soledad que desea para sus oracione31 como reza bajo
el cu:lo azul,__y; no en obscura capilla, le toma el alma cierto vago anhelo de comunión espmtual con sus hermanos los hombres:
•Poesía...
tristeza honda y ambición del alma..•
¡cuándo te darás a todos.. a todos...
al príncipe y al paria,
a todos...
sin ritmo y sin palabras!,
. No quiere •el verbo raro ni la palabra extraña,, sí que sus versos tengan el
mismo corte de recio paño que 1el manto de Manrique, coplero de su padre
141

140

�LA PLUMA
Chirrían los goznes rotos de una puerta;
el viento vellones de la nieve arranca,
y la vieja calle, dormida y desierta,
parece una cinta de seda muy blanca.

á dolo él coa un gesto propio, nuevo. Quiere que de su
muerto,una
auaqued
llehvecaho, so'lo queden, como de la rosa, el brillo y el aroma.
verso,
vez es
«Así es mi vida,
piedra,
como tú, piedra pequeña.

Una luz opaca de las sombras sube,
y el reloj-pupila de un monstruo de mitolas horas recita con voz destemplada.

.. . .. ... .. ········· ....... .

~¿~~

t~; 4~~ ~~- ii~; ·;~r~ict~-.

En el cielo negro se rasga una nube,
y por la ventana que da al infinito
se asoma la luna, curiosa y helada.•

para ser ni piedra
de una lonja,
.
.
ni piedra de una Aud1enc1a.

...........................

...........................

como tú,
que, tal vez, estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera.•
.
·
t
mo un balbuceo, silabeando casi las
Cortado el ntmo constantemea ~ co
t h mildad mal avenida sin
.
F ga de cierta compues a u
'
emociones, Le6 n- e 11pe se P~
. d
do Pero cuyos acentos nos ganan
duda con el clamor revoluc1oaano e 1 mua •
desd~ luego con su austero lirismo.
C. R. C.

* *
.
C
balán
"aminos
.Martinez or
.-..,,
•··-(Poemas.)-Editorial Levante.

...

é
r donde el poeta nos lleva, aliviándo•
No son ciertame_nte nuevo~ éstos po ellos las huellas de otros pasos, los
noslos con sus canciones. Adv1 r~enfes ~:ales vamos harto próximos. Pero se
ecos de otros can\ores, a la zag~ e ? ·tual para glosar temas marchitos ya_ en
da tan buena gracia nuestro gwa espvi
suave música a la letra conocida,
fuerza de repetidos, tan agudamde~te 1e p~:eescasa afición a descubrir nuevos
que no po_demos por menos de iscu par
.
sendei;os ideales..
.6
. ide los Poemas diversos, los Poemas s:n·
Una gran digmdad de exp~es1 n pres n Caminos ... A veces, el acierto p1ctimentalea, los Poemas ~eblil!Jdeddio fire~~~~s :a humorismo lírico de la mejor ley.
tórico revela una sens1 1 a
m:;i '
Tal el soneto Nieve:
«En las altas horas, el viento remueve
de los ventanales la cristal&lt;:ría. ,
La iglesia del pueblo es, baJO la, meve,
de una arquitectura de confitena.

C. R. C.
***
Luis Pemández Ardavín.-Láminas de folletín y de misal.-Editorial Pueyo.
Madrid,

1920.

Pocos poetas han logrado, como Ardavín, tan halagüeña fama con el primer
libro de versos. Ved la lista de sus obras, que preside esta nueva edición de
sus poesías, publicadas en diversos periódicos de 1914 a la fecha, y comprobaréis que el r~ombre de que goza se cimenta en Medit.:zciones y otros poemas,
' volumen publicado seis años hace, y ea una pieza dramática, La campana, representada por Enrique Borrás con aplauso y editada en 1919.
La labor de Ardavín es harto más copiosa, sin embargo. En ese mismo
tiempo ha estrenado un drama en colaboraci6u con Federico García Sanchíz, y
dos comedias musicales con el maest,-o Vives. No sé si la exclusión de estas
producciones en el somero catálogo susodicho significa voluntaria desconsideración a modo de feliz expurgo, o se debe a circunstancias ajenas a la autocrítica. No podemos sustraernos a la inquietud de semejante duda. La estimación
que por Ardavín sentimos no es, en modo alguno, independiente de su virtud
poética. Vemos en él un compañero de fatigas. No queremos que se rinda a la
primera sonrisa fácil del éxito falaz, ni al blando calorcillo del sol que más
caliente. Nos causa ~rto espanto que pueda ser presa de las malas compañías. La de Catalint13árcena-tan mal acompañada a su vez-, la del autor de
Bohemios, temas de sus versos actuales, llevan, ¡ay!, quizá a continuar la historia de España ante el abono de Za Princesa. Una vez estropeado el paladar
¿cómo discernir el buen gusto? Pasan los figurines de las modas y sólo la belleza queda. Todo el resto es ¿lite1·aturar Protesto: también la hay buena. El
autor de Meditaciones y otros poemas, el autor de La campana, sabe dónde está
la verdad, cuya amistad no excluye la nuestra.
c. R. c.

* * •

En Les Marges (junio d·e 1920), M. Camille Pitollet cuenta sus impresiones
de Avila. ¡Qué de sensaciones re~erva a sus devotos la tierra de España! En
punto a notación de paisajes hay que volver siempre al Viaje de Gautier; pero
143

�LA _PLUMA
Gautier no vió Avila; algunos dioses menores se han aplicado a manifestar sil
reacción espiritual frente a la ciudad de la Santa: así Martinenche, en sus Propos d' i:!,spagne, y P. Suau en su Espagne, Te,·re d'epo/le, entre otros. M. Pitollet,
que fué profesor de lengua y literatura españolas en Hamburgo, trató hace
años de sintetizar los rasgos específicos de una ciudad de Castilla en una conferencia titulada: .Muy noble, leal y lteroica ciudad. Ahora quisiera hablar de Avila
en su realidad objetiva. Dejemos a un lado, por de pronto, a la Virgen de Avila. Santa Teresa es un hecho de historia que cada cual puede interpretar seg6n
sus propias teorías. Dejemos también la arquitectura. Las murallas se desmoronan, escandalosamente abandonadas, en torno de esta Siena en decadencia,
cdonde las calles son horribles, donde las viviendas, de granito grisáceo, hielan
el alma; donde la catedral es una fortaleza, donde nada es del presente, ni
siquiera las dos posadas con pretensiones de hotel, que uno se apresura a abandonar por el oasis de Madrid, donde, al menos, el Palace y el Ritz constituyen
dos islotes de vida europea en ese gran aduar de prostitución, de caciquismo,
de haraganería y de verbalismos.• En Avila florece la miseria castellana rural;
unos cuantos señoritos iletrados perpet6an, sobre la plebe harapienta y pueril,
el antiguo sistema de explotación de la ignorancia y de la superstición en provecho de una casta que ni siquiera tiene la excusa de monopolizar la elegancia
del espíritu. Quiere recordar tao sólo que en Avila, además de Torquemada,
inquisidor general, duerme su &lt;iltimo sul"ño El Tostado; con ellos se completa
el tríptico: Teolog{a, Inquisición, Misticismo, en que se resume la expresión espiritual de Avila.

• ••
Grecia.-Revista decena! de literatura.-Director: Isaac del Vando-Villar.Madrid.
Ha reaparecido en la corte esta revista literaria que antaño se publicaba en
Sevilla. Ultraístas, creacionistas, dadaístas colaboran en ella, más que con ardor
apostólico, con académica insistencia. Traducen al español el último grito europeo, del cual nos Jlega amortiguado el eco a través de los Pirineos-todavía
los hay-. Pero revelan, pese a todos los distingos que pretendamos oponerles,
y aun a su pesar a veces, un sincero afán revolucionario por trocar los medios
de expresión que la antigüedad clásica nos ha legado con el Renacimiei:to, del
que las artes viven.
·
No todos los humoristas líricos de Grecia solicitan por igual nuestra atención. Gerardo Diego, Adriano del Valle, la gnbadora en madera Norah Borges, y especialmente Jacques Edwards nos parecen dotados de cierta personalidad, difícil de destacar entre las estrechísimas reglas de la nueva estética.
Bien venida sea Grecia, juvenil vanguardia de la batalla que compartimos
contra las fósiles fortalezas en que adolece nuestra literatura contemporánea,

c. R. c.

ARO l.

1

HADRID, SBPTIÉMBRB 1920.

Nú.M.

4.

fat?sa Y licencia de

la Reina Castiu

==

JORNADA SEGUNDA
OeCORAClÓJ"l

N

ocf)e de oe1!ano. ~ luna en la t
Ho f1!agante de t?osa Y faam{n
4 ' Un pa::
ca la t,~mula tnaaa ~ con fuegos dsu encafe cal=
e baldosín~
e Cuna sobt!e
'
et cá
inte1!columnio deseu b1!e e ( espacio ~ donado
de ~
uasta
mat!a vea( ~ CeistaUnas (á
'
el topacio nr de (a ( ·
__
mpa1!as quieb1!an
~. U en t1!t.S palpita el C1!istal ~

J l,

:/:-a;a·

144

1.45

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="441">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560786">
                  <text>La Pluma</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560787">
                  <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566971">
              <text>La Pluma</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566973">
              <text>1920</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="52">
          <name>Volumen</name>
          <description>Volumen de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566975">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566976">
              <text>3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566977">
              <text>Agosto</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566978">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566979">
              <text>Mensual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566995">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753230&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566972">
                <text>La Pluma, 1920, Año 1, Vol 1, No 3, Agosto</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566980">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566981">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566982">
                <text>Poesía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566983">
                <text>Poemas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566984">
                <text>Ensayos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566985">
                <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566986">
                <text>Imprenta Artística de Sáenz Hermanos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566987">
                <text>Azaña, Manuel, 1880-1940, Redactor</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566988">
                <text>Rivas Cherif, Cipriano de, 1891-1967, Redactor</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566989">
                <text>01/08/1920</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566990">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566991">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566992">
                <text>2020426</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566993">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566994">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566996">
                <text>Madrid, España </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566997">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566998">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36582">
        <name>Adolfo Salazar</name>
      </tag>
      <tag tagId="6178">
        <name>Alfonso Reyes</name>
      </tag>
      <tag tagId="36583">
        <name>Lipparini</name>
      </tag>
      <tag tagId="13942">
        <name>Miguel de Unamuno</name>
      </tag>
      <tag tagId="36581">
        <name>Ramón del Valle Inclán</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20372" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16731">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/441/20372/La_Pluma_1920_Vol_1_Ano_1_No_2_Julio.pdf</src>
        <authentication>2d3b44e8dc93d9b8860d87d1e868c1d6</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="567952">
                    <text>,LA PLUMA

Gacetilla.
Parangón.-En Le Correspondan/ del 25 de enern de este año, M. Marius
André, hablando del lugar que corresponde a la obra de Gald6s en la literatura española, escribe: «La Prensa conservadora y cat61ica rindi6-con una sola
excepción, a lo que creo-un homenaje justo, al par que mesurado en sus reservas, a aquel que no obstante sus errores y sus faltas quedará en la historia
como una de las más grandes figuras de la literatura española. El homenaje iba
dirigido al talento del autor, a su dilatada existencia de obstinado trabajo, y
también a una sinceridad, a una probidad superiores a toda sospecha, a una dignidad, gracias a las cuales, aun en la época de sus peores extravíos, cuando
proveía de armas a los enemigos de la sociedad, de la familia y de la religión,
supo conservar la estimación personal y la amistad de un Antonio Maura.•
Cervantismo. - La idolatría cervantista y el culto católico se van contaminando bajo los auspicios de la R. A. E. Leemos en un peri6dico:
«Con motivo del aniversario de la muerte de Cervantes, se celebraron ayer
mañana en la iglesia de las Religiosas Trinitarias, donde yacen los restos del
glorioso alcalaino, solemnes exequias por las almas de cuantos escritores cultiyaron las Letras patrias.
En el centro del templo se elevaba un severo túmulo, que ostentaba en la cabecera, sobre un almohad6n de terciopelo negro, cuatro tomos de una de las
primeras ediciones de «El Quijote&gt;, rodeados de laureles.
Una Comisión del Cuerpo de Inválidos, formada por doce mancos, daban
guardia de honor al túmulo, en recuerdo del famoso Manco de Lepanto.
La presidencia del duelo la constituían: el director de la Academia Española, D. Antonio Maura; el ministro de Gracia y Justicia, Sr. Guarnica, en representación del Gobierno; el general Fidrich, por el Ejército; el censor de la Academia y el secretario.
Las Madres Trinitarias cantaron una misa de «Réquiem&gt;, en la que ofició un
fraile dominico, asistido por dos capellanes del convento.
Terminada la misa ocupó la sagrada cátedra el obispo de Vitoria, que pronunci6 una sentida oración fúnebre ensalzando la vida épica de Cervantes y su
maravillosa obra literaria.
Después se cantó un solemne responso y se di6 por terminado el acto reli¡ioso con que todos los años conmemora el aniversario de la muerte de Cernntes la Real Academia Espafiola.•
Palinodia-Esta Revista NO CUENTA CON u cou.Bouc1ó11 de D. Mariano de
Cávia, D. Jacinto Benavente, D. Pío Baroja, D. José Ortega y Gasset, D. Ricardo
Lc6n, D. Julio Camba, D. Eugenio D'Ors, D. José Martínez Ruiz (Azorín), la
condesa de Pardi&gt; Batán, ni, probablemente, con la de D. Gregorio Martínez
fil=a.
Imponiéndonos cuantiosos sacrificios, hemos adquirido la SC"11'idad de que
•• colaborará en LA PLUM.A.
DON JULIO SENADOR GÓMEZ

A:R'O J.

1

MADRID, JULIO 1920.

1

NúM. 2.

e( abanico de MUe. MaUaemé.

-~ , •,

A

~

ve_ces, deDtodo un jardín sólo conservamos las alas de una ma
nposa. e la hija de Stéphane M 11
,
conservamos ya el recuerdo d
b . a arme, apenas muerta, sólo
tro le ha dedicado el busto d e,su 8.. ª?1co. En la poesía que el maes,
e a senonta Malla ,
d' .
entre las curvas electrizadas
t
rme se a ivma, etéreo,
que raza en va· é
b .
retrato casi invisible y s , l
'
iv n , e I a amco. Es un
•
'
era e menos pereced • meJor aun, trazo en el aire N
ero. raya en el agua, o
neutraliza los símbolos del ; o p_arece hecho de palabras: el poeta
ideas como si llevara alas enerl1ogutaJle, saltando sobre las puntas de las
s a ones La po ,
.
bro que una brisa leve d .
.
es1a es casi un requieeJa caer en los oíd d
Pero circula por toda ella
1 .,
os e una dama inefable.
una pu sac10n anh J
d el abanico. El abanico, encandilad
e osa, como el agitarse
zalete, y crea poco a poc
t
o, revolotea sobre el ascua del brao, en orno a la da
.
·
te (¡y tan dinámico!) donde . 1 b
ma, un espacio envolven.
,
vis um ramos u
•
_
mecidos; la mano fina que merece
. . nos OJOS sonadores, adorto de aire; la comisur~ de la boca apns1onar un ala; el pecho sedienY, tal vez, en un parpadeo, el brazo

�I'
1
11

11
I

LA PLUMA

LA PLUMA

1

blanco. El «país• (¿crepúsculo de rosa y oro quizá?), como el abanico
aletea, se borra. Del varillaje sólo queda un vago relámpago. Y
creemos escuchar, a modo de madrigal, el ris-ras del abanico, cuando
se deja caer en vuelo blanco.
La poesía de Mallarmé, tan recóndita como se quiera, nos aparece,
4esde luego, dotada de cierta innegable «belleza fisicu-primera condición que debiera exigirse siempre a los versos. La traducción en
prosa, tan literal como lo consienta la índole del idioma, nos permitirá «entender&gt; todo lo que haya que entender: trazar la línea de las
oraciones, y fijar la escena dramática que hay en todo poema (escena
dramática: escenario, personaje y acción). La segunda traducciónrítmica-nos acercará más al calor emocional, que no viene sólo de
«entendeu. La idea original, redibujada, irá entrando más en nuestros hábitos de expresión poética, merced a las infidelidades ligeras
que aquí-como en todo-son indispensables a la verdadera fidelidad. Así, además de entender, podremos gustar. Finalmente, la tercer
traducción procura crear de nuevo la poesía de Mallarmé, sujetándo·
se a la ley severa de su estrofa, con una equivalencia que esté más
allá de la literal. Algo perderemos de camino (lo que va de cparadis
farouche• a «huraña ventura&gt;), y no es extraño: ya saben los técnicos cuánto cuesta reducir a nueve sílabas castellanas las ocho sílabas
francesas. No me jacto de perfección; me conformo con saber que aspiro a la perfección.
I
O reveuse, pour que je plonge
au pur délice saos chemii:1,
sache, par un subtil mensonge,
garder mon aile dans ta main.

U_ne frakheur de crépuscule
a chaque battement
dont
le
co
·
. recule
l'h .
up pnsonnier
onzon délicatement.
te v1ent

Vertige! voici que frissonne ,
l'espac
.
e comme un grand baiser
qw, fou de naitre pour
ne peut . 'lli .
personne,
Jat r m s'apaiser.
ai S~ns-~u le paradis farouche

ns, qu un rire enseveli
se couler du coin de ta b
h
au r, d d ,
ouc e
on e I unanime pli?

Le sceptre d es n. vages roses
stagnants sur les soirs d'or
,
ce blanc vol fermé
, ce I est,
contre le feu d' bque tu poses
un racelet.

n
Oh soñadora para
en la pura deJi~·1 . que !º me sumerja
ª sin cammo
sabe, por una suti"I mentira
.
,
guardar mi ala en tu mano.'
te

~=

frescura de crepúsculo
-.,a a cada compás
cuyo golpe prisionero hace
el horizonte d 1· d
retroceder
e ica amente.
¡Vértigo! He aqu(
el espacio como
que se estremece
un gran beso

50
51

�LA PLUMA

LA PLUMA

que, loco de nacer para nadie,
no puede estallar ni apaciguarse.
¿Sientes el paralso feroz,
lo mismo que una risa enterrada,
fluir del ángulo de tu boca
il fondo del pliegue unánime?
El cetro de las riberas rosa
estancado sobre las tardes de oro, éste lo es,
este blanco vuelo cerrado que tú dejas posarse
contra el fuego de un brazalete.

III
Oh, soñadora, para hundirme
en la pura delicia sin senda,
aprende, con sutil error,
a guardar mi ala en tu mano.
Una frescura de crepúsculo
te llega, entre palpitaciones,
cuyo latir opreso ahuyenta
delicadamente el horizonte.
¡Oh vértigo! Ya se estremece
el espacio como un gran beso
que, loco de nacer en vano,
ni estalla al fin ni se apacigua.
¿Sientes el fiero paraíso,
como una risa subterránea,
fluir del rincón de tu boca
hasta el fondo del pfü·gue unánime:

He aquí el cetro de las playas rosas

suspensas en tardes de oro:
¡vuelo blanco que cierras y posas
junto al fuego de tu brazalete!

IV
Oh soñadora, para hundirme
en delicioso vuelo arcano
quieras-sutil error-asi:me
del ala, cogida en tu mano.
Hay frescor de ocaso en la lenta
pulsación Y, al preso latido
delicadamente se ahuyenta'
el horizonte estremecido.
¡Oh vértigo! Ya, tembloroso
el espacio un beso parece
,
que,
loco de nacer ocioso,
.
ni estalla ni se desvanece.
¿No sieni.es la huraña ventura
-y sorda como risa exánime-

que mana de la comisura
de tu labio hasta el pliegue unánime?
¡Oh cetro de la tarde rosa
que, en oro quieto, reverbera:
~!aneo vuelo que al fin se posa
Junto al ascua de la pulsera!

ALFONSO RBYBS

�LA PLUMA
-¡Pero si tienes todavía pegado el cascarón! ¡Qué has de saber
1

ú, infelizl ¡Si no has visto el mundo por un agujero!

1

Luego había un agujero para ver el mundo.
1

'

II

1

11 1

111

Alegoeía de }iaeeíso o el
mundo oísto poe un agujeeo.
1

.
llamaba doña Prudeucia.
abuela de Narciso se
·¡¡ Porque la buena señora ciEl nomb_re 1~ cudat::n~;:~ª:n:~ cuantos refranes y máxifraba su expenenc1a e
mas tormento de su nieto:
. - s hablan , cuando las gallinas mean.&gt;
«'1os nmo
«Cuando seas padre, comerás huevo.&gt;
hay ropa tendida.&gt;
«Callarse, que
d
casi siempre en menoscabo de
y otras advertencias por e1 or en,
. o «de los mayores en
. 'dad de Narciso1 naturalmente enem1g
.
1a CUflOSI
•

L

A

edad, saber y gobierno&gt;.
b. a su abuela se lo debe.
· Narciso es hoy un sa 10•
t d
Con o o, s1
·. to día sus imberbes dereEllo fué que defendiendo el nmfio _c1erde la vida sin esos limites
,
ti · ción en los bene c10s
chos a la par c1pa
ducación absurda, doña Pruarbitrarios de edad, inventados por ~na e
dencia le replicó con sorna compasiva:
54
1 .

A Narciso se le ocurrió en seguida que, pues el mundo era tan
ancho y los árboles estorbaban la contemplación del panorama, sin
duda el agujero a que su abuela se refería había de estar en alto.
La torre de la iglesia tenía cuatro ojos abiertos a los cuatro puntos cardinales. Se captó la voluntad del hijo del sacristán, valiéndose
como señuelo, por disimular su ambición, de los nidos que colgaban
del alero del campanarie, y una mañana de primavera hicieron «novillos&gt; a la escuela y se aventuraron por la retorcida escalera, fría y
oscura, que daba acceso a las campanas.
Una vez arriba, quedóse Narciso suspenso, prendida el alma en
aquella atmósfera azul y verde del cielo y del campo. Del mundo subía un rumor confuso en que triunfaban los gritos agudos de las golondrinas volanderas.
Allí estaba el mundo entero ante sus ojos. De un lado cerrábanlo
altas montañas, que se entraban por las nubes, sosteniendo el firma_
mento, de otra parte daba en el mar conf~ndido a lo lejos con el cíe_
lo en un beso azul; por la falda de los montes abajo corrían cien
arroyos de plata viva, reunidns al pie en un ancho río que, partien·
do la tierra en dos, vertíase al cabo en el mar.
Ya iba Narciso a cantar victoria. Cuando l!egó en esto a su oído el
eco distante de otras campanas cuya voz casi se perdió en el aire.
~1irando entonces hacia el lugar ile donde el eco procedía., acertó
a ver en lo más alto de la sierra que limitaba el horizonte terrestre
otra torre más elevada que la de su pueblo.

�LA PLUMA
LA PLUMA
Pasaron los años. Narciso, ya mozo, pudo comprobar desde aqueya torre serrana que el mundo de su niñez no era sino el angosto
valle natal, y que del otro lado de la cordillera, anchos campos y vastas ciudades perdíanse bajo la niebla que el alta torre rompía.

. Los carabin~ros leyeron en el pasaporte el nembre de Ja fugitiva:
Irene. Y la deJaron pasar el puente. Narciso le ofreció su automóvil.
V

III

'I'

Andando andando, Narciso, dueño de sí (que ya no tenia abuela), llegó otro buen día a la entrada de una caverna. Se metió de rondón por ella y siguió a través de una galería cada vez más estrecha
y oscura, hasta que, aguzada la luz que de fuera llegaba en sutilísimo hilo que apenas si horadaba la tiniebla, Narciso tuvo que volver
pasos atrás.
En el pueblo vecino contrató un zapador, por ver de abrir en las
entrañas de aquel monte la boca opuesta a la caverna, el agujero en
fin, por donde columbrar la variada extensión del mundo.
_
Pronto no bastaron dos zapadores, ni tres, ni ciento. La berra,
cada vez más dura y negra, resistíase al asalariado ahinco del ejército de minadores.
Así descubrió Narciso su mina de carbón.

IV

Tan~o bailaron_ Irene Y Narciso al compás del último vals tzigano
Y del pn~er rag-ttme de jazz-band en el hall del Gran Neutral-Hotel,
que los romeros levantaron los puños en alto.
Al des~ertar de un nuevo día, Irene se marchó, portadora de una
rama de oltvo, a reinar católicamente entre los príncipes cristianos.
VI

Narciso tomó el primer billete Cook de la nueva era.
Hasta llegar a una ciudad
t
- .
.
, cuya es ampa prod1g1osa conocía por
las taq~tas postales. Venecia contemplaba su morbosa hermosura en
el espeJo de la laguna.
1

Y .ª c~bo, Na_rci~o, como se asomara al pozo del gran patio ducal
t
con dtS raida cunos1dad de turista, luego sintió que le tomaba el
alma la fría sirena que en su fondo duerme. Absorto en la lejana luz
q~e del ~gua muda fluía, acertó a ver en el hondo agujero sus propias puptlas.
Así descubrió Narciso el mundo de su abuela.

Narciso se compró un Roll-Royce para acortar el tiempo.
Y un mal día, al llegar a un puente, cerráronle el paso los carabineros. Del otro lado del río fronterizo, venía corriendo, destrenzado
el cabello, una mujer, cuya túnica color de bandera, empujada por
furioso vendaval, ajustábasele al cuerpo en pliegues contrarios a
ritmo de la Victoria de Samotracia.
56

C. RIVAS CHBRIF

~

57

�1

1

"1
1

LA PLUMA

Oeesos oiejos.
(De un libro en prepat?ación.J

r ··-

"'J:,. •.;.

•..... ' ........................- · - - ... -~ ,.;v- •

la cendolilla que dan~a
Eres cándida y perversa,
llena de gracia pri'mz'tiva,
llena de grada natural,
llena de gracia z'rreflexz"va.
Eres como una brisa salitrosa
y atemperada que desde ta mar
viene y pasa riendo sobre la tz"erra seca,
que eso es mi alma.
.Sabes de las malicias, sin haberlas gustado,
adormeces los ofos lúbricamente;
toda entera palpz'tas, como una llama:
y eres fría y no sientes latir la carne,
esa carne que yo deseo.
A tu gracia espontánea de anz'rnal foven
¿quién le ha enseñado el gesto torpe, lascivo?
¿Por qué no te sonríes, como los ángeles,
con tu boca divina, que yo he besado,
yo solamente... sin que tú me besaras?

' 1
!

1
111

1

1 '1
1
1

1

1

' 1

Te adoro; yo te adoro, virgenci'ta
insensible y alada.
Te adoro por tu alacridad maravillosa
'
cuando en torno mío giras,
cuando en torno mío danzas
-como ante un sultán viefo una esclava
enamorada de un, pastor ausente-,
cuando brincas con pies rítmicos
alocadamente,
ebria de la danza
ebria de ti misma,
con las nariátlas rosadas tremantes
al aire los brazos como al.as·
el incipiente seno, fadeante ...
luego te apoyas en mí y tu alz'ento me halaga.
¡Oh, cómo te amo cuando en torno mío gzras y danzas,
Y me envuelves de anz'malidad z'nocente
Y como que me abres los sentidos a los días remotos
del padre Adán Y las selvas intactas:
la primera salida del sol
)

)

)

...

)

)

)

el mullz'do de la yerba tierna, infantil,
por donde volaban las prz'meras mariposas
que Dios crió Y luego te había de dar por pensamientos•
1910

RAMON PBRBZ DB AYALA

58
59&gt;

�LA Pi-UMA
Sabía yo que mis caballos nu servían en modo alguno para ir a Finisterre, porque los caminos y sendas corrían por barrancos pedregosos, por

el camino de Finistecee. '

1
'

L

a Padrón al caer la tarde, de vuelta de Pontevedra y de ~igo.
Tenía el propósito de enviar a mi criado con .l~s. c~ballos a ~an~ago
y alquilar un guía que me llevase a Finisterre. D1f1c1l m~ .serla Justifica~
con alguna razón plausible el ardiente deseo que tenia de ~ISltar e~te lugar,
pero recordaba que el año anterior me babia librado casi por milagro de
naufragar y perecer en los peñascales que bordean aquel punto extremo
del Viejo Mundo, y pensé que llevar el Evangelio a un_lugar ta~ apartado
y agreste sería acaso una peregrinación acepta a los OJOS d,e m1 Hacedor.
Verdad es que sólo me restaba un ejemplar de los que hab1~ llevado con~
migo en esta última etapa; pero tal reflexión, lejos de desa~1marme en mt
proyecto, produjo el efecto contrario: consideré que el S~nor, desde que
se reveló al hombre, se había servido siempre para cumphr la~ a:iás ~andes obras de medios insuficientes en apariencia, y pensé que el umco eJemplar restante podría por sí solo causar tanto bien com~ los otros cuatro
mil novecientos noventa y nueve de la edición de Madnd.
LEGUÉ

1

'

1

.
Giménez
Fraud, editor
(1) A punto de pnbhcarse
en la co1ecc1'6n GRANADA
ofrecemos
a nuestros
lectola
primera
versión
caste!la~a
dde
T
l~b
E
Bl~LE
~e~:gAINe
Borrow
de
cuyas
andanzas
-r es un capítulo car actensttco e 1 1 ro .e
,
,
por la Península hablaremos en el próximo numero.

ásr,eras y empinadas montañas; resolví, pues, dejarlos atrás con Antonio,
a quien tampoco quería yo exponer a las penalidades de un viaje como
aquel. Sin pérdida de tiempo mandé buscar un alquilador y le expliqué
mis intenciones. Díjome que tenía a mi disposició'l una excelente jaca de
montaña y que él en persona me acompañaría; pero al propio tiempo aña- .
dió que el viaje era terrible para hombres y bestias, y esperaba que se lo
pagase con largueza. Consentí en darle cuanto me pidió; pero con la expresa condición de acompañarme él en persona, como me había ofrecido,
pues no tenía yo gana de internarme en las montañas con el último bigardo del pueblo que se le antojase buscar, y que sería muy capaz de jugarme una mala pasada. Replicó con la frase que los españoles usan invariablemente para desvanecer la desconfianza o la duda: «No tenga usted cui- .
dado, yo mismo iré.&gt; Arregladas así las cosas satisfactoriamente, a mi parecer, tomé una cena ligera y me retiré a dormir.
Había yo eacargado al alquilador que me llamase a las tres de la mañana siguiente; pero no apareció hasta las cinco; supongo que se dormiría, .
pues eso fué lo que me ocurrió también a mí. Me levanté de un brinco;
me vestí; puse unas cuantas cosas en la maleta, sin olvidar el Testamento
que pensaba regalar a los habitantes de Finisterre, y luego salí, encontrando a mi amigo el alquilador, que tenía por las riendas la jaca en que había
yo de hacer la excursión. Era un animalito muy bueno, fuerte y sano, al
parecer, sin un solo pelo blanco en todo su cuerpo, negro como las alas.
del cuervo.
Detrás permanecía en pie un bípedo de singularísima catadura, en
quien por el momento no puse atención, pero del que he de contar mucho en lo sucesivo.
Pregunté al alquílador si estaba todo listo, y obtenida respuesta afirmativa, me despedí de Antonio, puse en marcha la jaca y con paso vivo.
salimos del pueblo, tomando al principio el camino de Santiago. El tipo
aquel de quien he hablado antes venía pegado a nosotros; pregunté al al-quitador quién era y por qué motivo nos seguía, a lo cual respondió que •

60

61

�1
1

1

LA PLUMA

,,

1,

1

1

,,
1

1

era un criado suyo y que nos acompañaría un rato para volverse luego.
Continuamos a buen paso, hasta llegar a menos de un cuarto de milla del
convento de la Esclav#ud, un poco más allá del cual, según me habían dicho, tendríamos que dejar el camino real; en tal punto, el alquz"lador se
detuvo bruscamente, y al instante todos hicimos alto. Pregunté la razón de
la parada, y no obtuve respuesta. El alquilador tenía los ojos clavados en
el suelo y contaba, al parecer, con intenso cuidado, las huellas de las va&lt;:as, mulas y caballos estampadas en el polvo de la carretera. Repeti mi
pregunta con voz más fuerte, cuando, después de una larga pausa, alzó un
poco los ojos, aunque sin mirarme a la can,, y dijo que creía que yo estaba en la idea de que me iba a acompañar hasta Finisterre, y que, si era así,
lo sentía mucho, por ser cosa imposible de cumplir, pues ignoraba completamente el camino, y además era incapaz de hacer un viaje tan largo
por tan mal terreno, no siendo ya el hombre que antaño había sido, y que
él estaba comprometido a llevar aquel mismo día a Pontevedra a un caballero que le aguardaba.
-Pero-continuó-como me gusta quedar siempre &lt;;orno un caballero
con todo el mundo, he tomado mis medidas para no dejarle a usted plantado. He hecho un ajuste con este individuo-añadió señalando al tipo
raro-para que le acompañe. Es de toda confianza y conoce muy bien el
camino de Finisterre, pues ha ido allá muchas veces con esta misma jaca
que usted monta. Además será un buen compañero de viaje, porque habla
•francés e inglés muy bien, y ha recorrido todo el mundo.
El hombre cesó al cabo de hablar; su engaño, desvergüenza y villanía
me produjeron tal efecto, que pasó algún_ tiempo antes de poder hallar una
•respuesta. Le reproché en términos muy duros su falta de palabra y le
dije que se me pasaban muy buenas ganas de volver al instante al pueblo
y denunciarle al alcalde para que le castigase a toda costa. A esto replicó:
-Señor caballero, con hacer eso no se encontrará usted más cerca de
,Finisterre, adonde tiene tantas ganas de ir. Siga mi consejo: meta espuela
a la jaca, porque, como usted ve, se hace tarde, y hay doce leguas largas
a Corcubión, donde pasará usted la noche; y desde allí a Finisterre, tam1poco es grano de anís. Con este hombre no tenga usted cuídado: es el me62

LA PLUMA
jor guía de Galicia, habla inglés y francés, y le servirá de agradable compañia.
Ya entonces había yo reflexionado que con volver a Padrón sólo conseguiría gastar tiempo, y que el intento de hacer castigar al individuo
aquel no me reportaría ventaja alguna; además, como me parecía un tunante :n toda la extensión de la palabra, tan buena era la compañía de
cualquier otra persona como la suya. Manifesté, pues, mi resolución de
segui~ a~elante, le diJe que se volviera, y le conjuré por Dios a que se
arrep~ntlese de sus culpas. Vencedor en este punto, pensó sacar nuevas
ventaJas; se colocó a una vara delante de la jaca, y me dijo que el precio
que yo me había comprometido a pagar por el alquiler de la jaca (todo
lo que me pidió, dicho sea de paso) era muy poco, y que antes de continuar había de prometerle dos duros más, pues sin duda estaba loco 0
boi:racho al hacer el t~ato conmigo. La cólera me dominó por completo,
Y sm pararme a reflexionar metí espuelas a la jaca, que le derribó en el
P?lvo ~ le pasó p_or enc_i~a. A cien varas de distancia volví la cabeza y le
VI en_ pie en el mismo sitio; el sombrero caído en el suelo, y que sin dejar
d: m1rarnos se santiguaba con mucha devoción. Su criado, o Jo que fuese,
leJos de socorrer a su principal, en cuanto la jaca se movió echó a correr
a .su lado, sin proferir palabra, 01· h acer otro comentano
· que golpearse
vigoro~mente u~ muslo con la mano derecha. No tardamos en pasar de
Esclavitud, Y un ln~tante después volvimos a la izquierda, metiéndonos
por ~n sendero desigual Y pedregoso que llevaba a unos maizales Pasamos Junto ª varios caseríos, Y llegamos, al fin, a una cañada cuya~ laderas estaban cubiertas de bl
'
.
ro es enanos, y que descendía suavemente hasta un nachuelo obscuro somb d
,
rea o por los árboles, que atravesamos por
u~ tosco puent~cillo. Ya entonces había tenido tiempo de examinar detem damente de pies cabeza a mi singular compañero. Su estatura estíráo ose todo lo posible quizá h b'
11
'
d
'
u tera egado a cinco pies y una pulgaª• pero el hombre tenía ciert t d ·
habla dotado de in
a en e~c1a a encorvarse. La Naturaleza le
que entre la . mensa cabeza, ponténdosela a ras de los hombros, por•
cuello A
t:zas q~e entraron en su composición faltó, por lo visto, un
.
a os se alanceaban unos brazos largos y musculosos. Era,

ª

lo:

63

�LA PLUMA

LA PLUMA

·i :

1

61" d como la de un atleta. Sus.
en conjunto, de armazón tan fuer!e
~ :u rostro, largo, largo, hubiera
P iernas eran cortas, pero muy gi e '
t o humano a no haber la
t
me1·anza con un ros r
,
.
guardado cierta remo a se
do su sitio natural a la nanz,
hos o1· os parados usurpa
b
boca tuerta y los anc
, de tres prendas: som rero
. . • 'bl Su vestido se compoma
que era casi mv1s1 e.
d I
ie1·0 y andrajoso; una esped
a y angosto e a as, v
'6
portugués, ancho e cop
b d Quise trabar conversac1 n
lzones de tela ur a.
é
cie de camisa, y unos ca
·¡ dor me había dicho, le pregunt en
con él, y, recordando lo que el alqu1 ª1 fi . de guía Al oirme volvió los
b . d ·empre en e o c10
.
6
inglés si babia tra aJa o ~1 .
clavándomelos en el rostro solt
ojos ~acia mí c?,n expresión s~~!~~:~ :res veces por encima de su cabeuna nsotada, d10 un salto y p
,
e babia entend'd
1 o,. r epetí fa pregunta en francés,
za. Comprend1 que no m
1 . el salto y las palmadas. Al cabo, en
y me respondió de nuevo con a nsa,

'

' 1

1

l.¡¡,
1 11

'

'

1

1

mal español, dijo:
de Dios y le entenderé a usted,
h bl n español por amor
,
Oí 1
-Mi amo, a e e
'
d prometerle otra cosa.
0
Y mejor aún si habla en gallego; no lpue o embustero de la tierra, y le
'lado
.
pero
es
e
mayor
lq
que le decía el a uz
r, al rometerle que le acompañaría. A su serengañó a usted en eso, como p
l hora dejé el profundo mar y
vicio estoy por mis pecados; que en ma
me dediqué a guía.
.
de oficio y que había pasado
de Padrón marinero
,
1 .
Me contó que era
'
d
-ola· sirviendo en el a, v1rte de su vida en la Escua ra espan ' la mayor pa
d la América espanola.
sitó Cuba y otras muchas p~rtes ~ d"
usted que yo sería un buen
-Cuando mi amo-contmuó- ed llJO ~ . verdad que ha salido de
. . 1 d" la verda , a umca
d
compañero de v1a1e, e lJO
11
. Finisterre se habrá uste
. ucbo antes de egar
su boca en un mes, ~
1 amo haya venido con usted; m1 amo
alegrado de que el cnado, y no e
,
d
do y yo soy como uste ve.
es muy torpe y muy pesa , 1
l ió a reirse a carcajadas y a pa1Dió dos o tres saltos morta es, vo v

ª

•

motear.
continuó-que ayer vine de La
-Seguramente no se figura usted- 11
os a Padrón a las dos de
•
uy buena carga· egam
h
Coruña con esa Jaca y m
.
' o estamos dispuestos a acer
la madrugada, y, a pesar de eso, la Jaca y y
64

este nuevo viaje. Como dice mi amo, no tenga usted cuidado; nadie ha tenido queja de la jaca ni de mi.
Hablando de esa suerte recorrimos un buen trecho del camino, por
terreno pintoresco, hasta llegar a una aldea muy linda en la falda de una

montaña.

-Este pueblo-dijo el guía-se llama Los Ángeles, porque su iglesia
la hicieron los ángeles hace ya mucho tiempo; debajo de ella pusieron
una barra de oro traída del Cielo, y que había servido de viga en la propia casa de Dios. Va por debajo de tierra desde aquí hasta la catedral de
Compostela.
Atravesamos el pueblo, que, según me dijo también el guía, tenía unos
baños muy visitados por los santiagueses. Torcimos hacia el Noroeste,
dando la vuelta a una montaña que alzaba majestuosamente sobre nuestras cabezas su cumbre coronada de peñascos desnudos; a nuestra derecha, en otra orilla de un valle espacioso, corría una elevada cadena de
montañas, que iba a enlazarse con las del Norte de Santiago. En la cima
de esa cadena alzábanse unas torres almenadas, llamadas de Altamira, al
decir de mi guía, restos de un antiguo castillo, ya en ruinas, que fué en
otro tiempo la residencia principal que los condes de ese titulo tenían en
la provincia. Volviendo después hacia el Oeste, no tardamos en encontrarnos al pie de un puerto muy empinado y escabroso, que conducía a
uaa región más alta. La subida nos costó cerca de media hora, y las dificultades del terreno eran tales, que más de una vez me alegré de haber
dejado nuestros caballos y de montar aquella intrépida jaquita; acostumbrada a los caminos, trepaba con mucho ánimo. y nos puso al fin, sin
daño, en lo alto de la subida.
Allí entramos en una choza gallega para reponer nuestras fuerzas y las
del caballo. El cuadrúpedo comió un poco de maíz, y los dos bípedos nos
regalamos con /n-oa } aguardíente, servidos por una mujer que encontramos en la choza. Salí fuera unos minutos a observar el aspecto del país,
Y al volver encontré al guía profundamente dormido en el banco donde
le dejé. Estaba sentado, muy tieso, con la espalda apoyada en la pared y
las piernall colgando a unas tres pulgadas del suelo, porque eran dema-

s

�LA PLUMA
él Cinco minutos lo menos estuve contemplansiado cortas para llegar a .
.
l de la muerte. Su rostro
f ndo y tranqmlo como e
.
do su reposo, tan pro u
fi
omías de santos y monJes que
h esas singulares son
me recordaba mue o
.
d los muros de los conventos en
tr en las hornacmas e
bl t
a veces se encuen an
. 1 b de vitalidad en su sem an e,
ruinas. No babia ni el _m_ás ~ge;~¡;;: ;:re~:r de piedra, tan informe y tan
que por el color y la ngtde p d
. d de Icolmkill que han desafiado
de esas cabezas e pie ra
,
e
tosco como una
.
Mirándole estuve hasta que empece as nlas intemperies de doce siglos.
ºd
d' haber huído de aquella malensando que la v1 a po ta
l n
tir cierta alarma, p
dí on fuerza por un hombro, y e trecha y extenuada máquina. L~ sacu cb do y luego los cerró. Durante
tó abrió los OJOS asom ra ,
,
d
tamente se esper ,
ºd . dóndé estaba. Le di voces
o con toda ev1 eoc1a,
unos momentos no sup ,
, d
·endo en luoar de llevarme
urmi
,
"'
b
P reguntándole s1• pensaba pasarse el dia
b l piernas arrebató el som rero
l .
se dejó caer so re as
,
.
a Finisterre; a o1rme,
r ó por la puerta corriendo y gnque yacía en la mesa, y en el acto sa 1
tando:
,
en un
-Sí, si, ya me acuerdo; s1game,
cap1ºtán , y le llevaré a Finisterre
vuelo.
.
todo correr la misma dirección que anLe seguí con la vista y tomó a
M vas a dejar aquí con la
e
tes traíamos-. Es pera-le grité-·' espera.
t ¿ Espera-.
Pero no volVI.ó l
1
J•aca? Espera; aún no hemos pagado e gas
to se perdió de vista. La
. h os
cabeza ni un instante, y en menos de ua
l mmu
h
comenzó a dar relmc
rincón
de
a
e
oza,
J·aca atada al pesebre en un
. de un modo extrano.
'
terroríficos,
a manotear y a erizar la cola Y 1a cnn
!ara
·
?
1
al ue temi que se estrangu
Tanto tiraba de ram , q
d qué significa todo esto
.
,
1 é ¿dónde anda uste Y
1
- Mu1er!-exc am - ,
·n t bién, y aunque recorn 1a
Pero la huéspeda había desaparec1 o am
obtuve respuesta.
choza dando fuertes voces, no
.
l s tirones que daba al ramal
Continuaban los relinchos de la ¡aca, y o
e ran cada vez más fuertes.
. do sobre la mesa una
~
ºté y arro1an
1
-¿Estoy rodeado de _ocos.-~n:rle el bocado, pero no lo consepesela desaté el caballo e tntenté p ó 1 . a a tirar hacia la puerta,
gui. Apenas solté el ramal comenz a 1ac

º:

66

ª

LA PLUMA
a despecho de cuantos esfuerzos hice para impedirlo.-Si te escapas
-dije -mi situación va a ser divertida.-Pero todo tiene remedio; de un
brinco monté en la silla, y un instante después el animalito me llevaba, en
repido galope, por un camino que supuse sería el de Finisterre.
La situación, divertida para el lector, era para mí bastante apurada.
Hallábame a lomos de un caballo fogoso, sin medio alguno de gobernarlo,
a todo correr por un camino peligroso y desconocido. No parecía ni rastro
del gula, ni encontré a nadie a quien pedir noticias. La verdad es que,
dado caso de alcanzar a un pasajero o de cruzarme con él, apenas habría
tenido tiempo de dirigirle la palabra: tan veloz era la carrera del caballo.
c¿Estará este animal enseñado a estas cosas?-pensaba yo-. ¿Me llevará
a una cueva de ladrones, que me corten el cuello? ¿No hace más que seguir por instinto a su amo?» No tardé en desechar ambas suposiciones.
La velocidad de la jaca amenguó; al parecer, había perdido el camino.
Miró en torno con inquietud; al cabo llegó a un arenal, pegó el hocico al
suelo, y de pronto se tumbó, revolcándose de una manera verdaderamente caballuna. No me hice daño, y al instante aproveché la ocasión para
ponerle el bocado, que antes llevaba colgado del pescuezo. Volví a montar y me puse a buscar el camino.
No tardé en encontrarlo, y seguí adelante. El camino iba por un yermo poblado de brezos y tojos y sembrado de pedruscos. El sol, ya muy
alto, calentaba de firme. Encontré alguna gente, hombres y mujeres, que
me miraba sorprendida, maravillándose, probablemente, de que una persona como yo anduviese sin gula por tales sitios. Pregunté a dos mujeres
si habían visto a mi guía; pero no me entendieron o no quisieron entenderme, Y después de cambiar entre sí unas pocas palabras en uno de los
cien dialectos de Galicia, siguieron su camino. Luego de atravesar el
descampado, llegué de improviso a un convento al borde de un profundo
barranco, por cuyo fondo corría un rumoroso arroyo.
. El lugar era bello y pintoresco; espesas arboledas poblaban las vertientes del barranco; del otro lado surgía una montaña alta y obscura. El
convento, muy capaz, parecía abandonad~. Pasé junto a él, y al instante
llegué a una aldea, tan desierta, por las muestras, pues no hallé ser vivien67

�LA PLUMA
LA PLUMA
te, m siquiera un perro que me saludara con sus ladridos. Me detuve en
una fuente de piedra, que vertfa sus aguas en una pila. Sentada en la pila,
con los brazos cafdos y los ojos clavados en la montaña vecina, estaba una
figura humana, que aún se presenta frecuentemente a mi fantasla, sobre
todo cuando duermo y me oprime una pesadilla: era mi fugitivo gula.
Yo.-Buenos dfas tenga usted, caballero. El tiempo está caluroso, y ese
agua exquisita convida a beberla. Tentado estoy de apearme y regalarme
con un trago.
EL GUfA.-Su merced no puede hacer mejor cosa. Hace mucho calor,
en efecto; lo mejor es que beba un poco de agua. También yo acabo de
beber. Pero le aconsejo que no dé agua al caballo, está jadeante y muy
sudado.
Yo.-Ya puede estarlo. He venido galopando lo menos dos leguas en
busca de un individuo que se comprometió a llevarme a Finisterre, pero
que me ha abandonado de la manera más exrraña del mundo: tanto, que
he llegado a creer que era un bandido, no un hombre honrado. ¿No le ha
visto usted, por casualidad?
EL GUfA.-¿Qué señas tiene?
Yo.-Bajo, grueso, muy parecido a usted, giboso y, con perdón de usted, muy feo.
EL GUfA.-¡Ja, jal Le conozco. Hemos venido corriendo juntos hasta la
fuente, y aquí me dejó. Caballero, ese hombr1t no es un ladrón; si algo es•
es un nuveiro, un hombre que anda por las n ,bes, y que, a veces, un soplo de viento se lo lleva. Si alguna vez vuelve usted a viajar con ese hombre, no le permita beber más de una copa de anis cada vez; de lo contrario, se subirá a las nubes, le dejará a usted y andará por ahi corriendo
hasta que dé con un arroyo, o pegue con la cabeza en una fuente; entonces, con un trago, vuelve a ser lo que era. ¿De manera, señor, que va usted a Finisterre? Pues vea usted qué rareza: un caballero !muy parecido a
usted me ajustó esta mañana para que le llevara allí también; pero se me
ha perdido en el camino. Me parece lo mejor que continuemos juntos hasta que encuentre usted a su gula y yo a mi amo.
Podian ser las dos de la tarde cuando llegamos a un puente, largo y
68

~inoso, muy antiguo al parecer, llamado, según el guia, puente de D
onso. ~travesaba una ensenada, o más bien una rfa, por ue el m on
estaba leJos; a nuestra derecha quedaba la pequeña ciudad ~ N
ar no
-Cuando at_ravesemo~ el puente, capitán-di" 0 el uf _::. oya.
a país desconocido, porque yo no he pasado nun~a d gNa , llegare~~s
terre, no sólo no he estado allf
. . . e oya, Y de Fm1s•
preguntado a dos o tres
nunca, pero nt siquiera he oído hablar. He
personas, desde que nos pus·
saben tanto como yo. Sin embargo bien . d
imos en camino, y
es seguir hasta Corcubión a u ' .
mira o todo, creo que lo mejor
,
nas cmco leguas de aquf d d
.
antes
de
cerrar
la
noch
.
d
,
a
on
e
quizá
11eguemos
.
e si amos con el cam·
quien nos gule; porque, como ya le h d" h
mo o encontramos
soluto.
e •c o, yo lo desconozco en ab. -~n buenas manos he caído-res ondl- C
Jor es ir a Corcubión y allf qu· á
p
. reo, en efecto, que lo me'
tz sepamos algo d F" ·
tre un gula que nos lleve.
e imsterre y se encuenEntonces, con nuevos brincos
b .
pido, deteniéndose a veces en
y ; ; nolas, echó a andar con paso ráformes, supongo yo aunqu
una e za con el propósito de adquirir in,
e apenas entendí una palab d 1 .
Y
sus
interlocutores
hablab
ra e a Jerga en que
él
an.
A poco llegamos a un terreno por demás a rest
mos y bajamos barrancos· vad
g
e y montuoso. Subi'
eamos arroyos y nos a ñ
1
manos en las zarzas, deteniéndonos a v
,
ra amos a cara y las
que había cosecha abundante p
e~es a coger moras silvestres, de
despacio. La jaca iba detrás d. 1 orí cammo tan duro avanzábamos muy
en el hombro con el hocico
gu, a, tan pegada a él, que casi le tocaba
.
.
pa1s era cada vez má á
que de1amos atrás un mor
.
s greste, y una vez
molino estaba en el fo dmod, ya no v_imos rastro de vivienda humana. El
n . e h una
hondonada, som breada por grandes
'
árboIes, y sus ruedas, al girar,
acfan un ruid tr·
.-¿Llegaremos a Corcubión esta n
o iste y monótono.
salir del valle, nos encont
oche?-pregunté al gula cuando al
ramos en un descamp d . lf .
'
L GUIA.-No· no pod
a o sm m1tes, al parecer
1E
'
emos, y este desea
d
.
so va a ponerse en seguida e
mpa o no me gusta nada. El
remos a la Estmka.
'y ntonces, como haya niebla, nos encontra-

;I

°

69

�LA PLUMA
LA PLUMA

1 .

1

'¡
'1

Yo.-¿Qué es eso de la Estadea?
EL GufA.-¡Qué es eso de la Estadea! ¿Me pregunta mi amo qué es
la Estadi'nha? No me he encontrado a la lfstadz'nha más que una vez, y
fué en un sitio como éste. Iba yo con unas mujeres, y se levantó una niebla muy espesa. De pronto empezaron a brillar encima de nosotros, entre
la niebla, muchas luces; había lo menos mil. Se oyó un chillido tremendo,
y las mujeres se cayeron al suelo, gritando: ¡Estadea, Est~a! Yo también me caí y gritaba: ¡Estadinha! ¡Estadinha! La Estadea son las almas
de los muertos que andan encima de la niebla con luces en las manos. Con
franqueza, mi amo, si encontramos a las almas, me escapo y no paro de
correr hasta tirarme de cabeza al mar. Esta noche ya no llegamos a Corcubión; mi única esperanza es que encontremos por aquí una choza donde
podamos defendernos de la Bstadt"nha.
La noche se nos echó encima antes de atravesar el despoblado; pero
no hubo niebla, con gran contento de mi guía, y un pico de luna alumbraba parcialmente nuestros pasos. Estábamos, sin embargo, en una situación muy triste: aquel era el páramo más desolado de la provincia más
agreste de España, ignorábamos el camino y apenas si sabíamos adónde
íbamos. porque el guía me dijo repetidas veces que no creía en la existencia de un pueblo llamado Finisterre, que sería, todo lo más, alguna montaña
solitaria señalada en el mapa. Si me ponía a reflexionar sobre el carácter
de mi guía, no encontraba grandes motivos de tranquilidad ni de aliento;
en el caso más favorable, era evidentemente un hombre medio tonto, SU•
jeto, por confesión propia, a ciertos paroxismos que no se diferenciaban
e!'!encialmente de la locura. Su insensata huida de cerca de tres leguas,
aquella misma mañana, sin causa aparente para ello, y últimamente su
loco y supersticioso temor de encontrar a las almas de los muertos en el
despoblado, caso en el que se proponía, según me dijo, abandonarme y
correr en busca del mar, me impresionaron fuertemente. Pensé también
en la posibilidad de que no estuviésemos en el camino de Finisterre ni en
el de Corcubión, y resolví acogerme a la primera choza que encontrásemos, para no correr el riesgo de rodar a un precipicio y rompernos la
nuca. Pero no se veía cabaña alguna; el despoblado parecía intermina-

ble, y por él anduvimos hasta que se puso la luna, dejándonos en casi
total obscuridad.
Al cabo llegamos al pie de una cuesta muy escarpada, a la cual subía
un agrio sendero.
-¿Será este nuestro camino?-pregunté al guía.
-No nos queda otro, capitán-respondió el hombre-. Subiremos, y
cuando estemos arriba veremos el mar, si es que está cerca.
Eché pie a tierra, porque subir a caballo por tal sendero en plena
obscuridad hubiese sido locura. Trepamos en hilera: primero, el guía; detrás, la jaca, con el hocico pegado, como de costumbre, al hombro de su
amo, a quien quería apasionadamente, y yo a retaguardia, agarrado con
la mano izquierda a la cola del caballo. Dimos muchos traspiés y más de
una caída; cierta vez rodamos todos por la falda del cerro. A los veinte
minutos llegamos a la cima; miramos en torno, pero no vimos el mar; un
páramo obscuro, apenas entrevisto, se extendía, al parecer, por todos
lados.
-Vamos a tener que acampar aquí hasta mañana-dije yo.
De pronto mi guia me tomó una mano.
-Allf hay lume, senhor-decla-; allf hay lume.
Miré en la dirección que me indicaba, y después de esforzarme un
r~to, me pareció ver a cierta distancia, muy por bajo de nosotros, un débil resplandor.
-Eso es luml'-exclamó el guía-, y procede de la chimenea de una

choza.

A la bajada del cerro vagamos sin rumbo no poco tiempo, hasta que
nos encontramos en medio de seis o siete chozas negras.
-Llama a la puerta de una cualquiera-dije al guía-y pregunta si
pueden darnos asilo por esta noche.
Así lo hizo, Y al instante apareció un hombre con una tea encendida
en la mano.
-¿Puede usted guarecer a un cabalhet"ro contra la noche y la estadeaJ
-preguntó el guía.
-Sí puedo, gracias a Dios-dijo el hombre.

�11

LA PLUMA

,,

I ¡

1'

l.

1

,,

Era de figura atlética; no llevaba zapatos ni medias, y, en conjunto, le
encontré muy parecido a los campesinos de los pantanos de Munster.
-Hagan el favor de entrar, caballeros; podemos acemodarlos a ustedes y también a la cabalgadura.
La choza donde entramos estaba dividida en tres compartimientos; en
el primero había yerba, en el segundo estaban las vacas y en el tercero la
familia, compuesta del padre y la madre del hombre que nos babia abierto y de su mujer e hijos.
- Usted es catalán, señor caballero, y va a buscar a sus paisanos de
Corcubión-dijo el hombre en regular español-. ¡Ah! Ustedes los catalanes son buena gente y tienen muy buenos establecimientos en las costas
gallegas; la lástima es que se llevan todo el dinero fuera del país.
No tengo, en cualquier circunstancia, el menor inconveniente en pasar por catalán; en aquel caso más bien me alegré de que una gente tan
salvaje creyera que yo tenía en las vecindades amigos poderosos y compatriotas que estaban, acaso, aguardándome. Favorecí, pues, su error, y
empecé a hablar, con fuerte acento catalán, de la pesca en Galicia y del
impuesto sobre la sal, El guía me miró ua momento con expresiói:i singular, entre seria y burlona; sin embargo, no dijo nada; se dió un palmetazo
en el muslo, como de costumbre, y pegó tal brinco que casi dió en el techo con su risible cabezota. Preguntando, supe que aún faltaban dos
leguas hasta Corcubión, y que el camino, por cerros y páramos, era
difícil.
Nuestro huésped nos preguntó si teníamos hambre; le respondimos que
sí, y trajo una docena de huevos y un poco de tocino. Mientras se aderezaba la cena, mi guía sostuvo con la familia una 13:rga conversación; pero
como hablaban en gallego no pude entenderlos. Creo que principalmente
se referían a brujas y hechicerías, porque nombraban mucho la estadea.
Después de la cena pregunté dónde podría descansar; el huésped me señaló una trampilla en el techo, diciendo que encima había un desván a
propósito para dormir, y en él encontraría paja limpia. Por pura curiosidad
pregunté si no habla en la choza ninguna cama.
-No-replicó el hombre-; ni las hay hasta Corcubión. Yo nunca me
72

LA tPL UMA
he acostado en cama, ni nadie de mi familia; dormimos en el suelo O en
la paja con el ganado.
Como viajero experto me abstuve de lamentarlo; subí por una escalera al desván, bastante ancho y casi vacío; puse la capa por almohada y
me tend( en las tablas, prefiriéndolas por más de un motivo a la paja. Durante un buen rato estuve oyendo a la gente aquella hablar en gallego, y
~ntre los intersticios del piso vefa los resplandores de la lumbre. Las voces se extinguieron poco a poco; el fuego se fué apagando y dejé de verlo. Me adormecí, desperté, me adormecí de nuevo, y caí por último en
profundo sueño, del que sólo desperté al segundo canto del gallo.

G.BORROW.
(Traducci611 de Manuel ~aiía.)

73

�LA PLUMA
1

l1

desprende un amigo, tendiendo la mano, a hablar de todo menos de
arte. Lo mismo que la Exposición Nacional.

11

I'
1
1

1

1

* *

Ceónicas

1

'

1,

de "la Dame de Cozue".

Para verla hemos tenido que volver otros días. La Dame de Creur
no ha perdido aún todas sus ilusiones. Todavía se figura que lamaravilla está acechando detrás de una puerta, y que sólo aguarda a que
la busquemos para mostrarse. ¡Ay! ¡Malogrado optimismo, expuesto
sin cesar a los golpes más rudosl
Cn «amigo del arte»-en el pequeño sentida de la palabra-,.
acompaña a la Dame de Creur.

Sa(ón.

E inauguró

1,

I

1

'

1

1

1

S

-Enséñeme usted lo esencial de la Exposición, lo indiscutible, lo
nuevo.

1

lo que llaman Exposición Nacional de -~ellas Artes
el 1.º de junio. En los jardines, todas y todos, se apmaban frent~
a las escalinatas inaccesibles aún para resolver, cada cual
s1,
una seria duda: ¿Está el Rey más pálido? ¿Está más delg~d:i. la Rema?
Cuando aparecieron en el pórtico, entre uniformes y levitas, Y desfiló la tropa, y resbalaron hasta el pie del palacio los charolados ~~tomóviles, ya la duda estaba resuelta, Poco después t~dos se precipitaban al asalto de las salas francas, dejando sola, banada en la verde
luz de las frondas, con raros manchones de sol en el cuerpo, a la Serenidad de Ciará que no se atrevía a seguir al público.
Un primer vi~tazo a las salas justifica plenamente 1~ actitud ~e la
diosa. Cierto que hay allí, visibles desde la entrada, mas c~mpaneras
suyas; pero sin duda las conoce bien y lo demás no le mteresa. A
nosotros, francamente, tampoco. Buscamos, entre la muchedumbre,
una sonrisa de amiga, una toilette, no un cuadro: a veces, por entre
dos cabezas, asoma un lienzo espantoso; pero ya, por fortuna, del
todo Madrid que se apretuja, sudoroso y risueño, entre los cuadros, se
74

Pº:

Él vacila un poco y se para delante de un Julio Moisés, un retrato
. de mujer joven, con ciertas pretensiones de elegancia. La Dame de
Creur ha debido hacer una mueca, porque su acompañante ha pasado de prisa a otro asunto. Ahora están los dos ante Za Senda, de·
Alcalá Galiano:

-A usted como mujer le interesará esto.
¿Como mujer? ¿Qué idea de la mujer tiene mi encopetado amigo?
A una mujer pueden interesarle las monjas, y hasta puede ser monja
ella misma, cosa imposible para un hombre, fuera de los cuentos de
Lafontaine (1).Pero ¿éstas.. .? ¡Ni pintadas! Es decir, ni aunque estuvieran bien pintadas. Esas monjas, ese mar, esa fantasmagoría de lu:c
que no parece sino el gabinete iluminado por bombillas rojas de las
casas cursis, no son de este mundo. Más de pintor hubiera sido el baño
de las monjas. Pero, para un asunto así, hay que tentarse la ropa... y
quitársela al modelo.
El acompañante quiere mostrarnos un Huidobro que nos rubori(1) ¡Qué horror de cita! ¿Qué pensarán de mí los eruditos? Dése por retirada.
75,

�LA PLUMA

111

,

1¡: 1

¡ 11

11

1

1

11

1
,¡
1

1

¡,

.za, a pesar de que estamos curada (así en singular) curada de espanto, y huimos, no tan de prisa como de otra sala, para imitar a la S11!0mé, que, en el fondo de ella, huye para ocultar una cabeza que ha robado, o quizá para que no vean 'iUS malas formas.
Hemos sonreído a unas criaturac; cte Hermoso que nos enseñan
los dientes, nos han atraido como en una tienda de chamarilero los
•. cacharros talavereños, los encajes de Lagartera, de Ramón de Zubiaurre, y en un gran Vázquez Díaz se ha encendido de repente a
nuestros ojos el arabesco de llama del San Mauricio de Teotocópuli;
sólo que aquí es una llama de alcohol, muy tenue. Pero éste es un
pintor. Si sus toreros no bastaran, véase un retrato de mujer, metido
en un rincón por el clarividente Jurado. Un retrato superior a casi todos los del concurso, al de Piñole, a la Madre de Grosso, a los de Zaragoza. Algún Llorens, algún Frau, algún Gómez Alarcón, algún Meifrén (sin que se enteren mis amigos, que no me lo perdonarían nunca) me atraen. ¿Y los Solanas? Si el ~amigo del arte• me dejara verlos
bien, yo los preferiría a toda la Exposición ... Pero me lleva ante unos
paisajes que le extasían y le hacen abrir mucho la boca: Regoyos.
.¿Regoyos? Migajas de Regoyos, honradas ahora por los mismos que
le colgaban, vivo, en la sala del crimen.
Pregunto:
-¿Y los maestros?
He ahí a Chicharro, distinto esta vez de su manera habitual, me
-dicen. A mí me parece que si Dolor no fuese de Chicharro merecería
serlo; y me parece con su mesa rústica y sus enlutadas figuras de
pueblo, tan artificioso como el tríptico de Armida. Ahí está Rusiñol,
con un paisaje, para no hacernos olvidar sus lienzos en que la Naturaleza se quedaba encantada, y Mir, con obras de menos quilates que
otras veces, bastantes, sin embargo, para sorprender al que no le conozca. Y nadie más...

LA PLUMA
Los maestros ya no van a las Exposiciones, o van por compromiso, o por la medalla de honor. En la Exposición de este año hay obras
estimables: faltan los diez o doce cuadros que hacen una Exposición
y a cuya sombra los mediocres parece que ganan.
Comparada con la pintura, la escultura es aún más mezquina. Ciará es imponente; el torso de Inurria me ruboriza; los otros... ¡Hace
tanto calor y está tan lejos y va tan poca gente al palacio de cristal!

***
-Una eximia escritora-no hemos de nombrarla-fué, hace años
elegida para la presidencia de una sección liter~ria en cierta doctt
casa que tampoco mencionaremos. Cuéntase que, reunidos por ella
en su morada particular, los individuos que formaban la sección detuviéronse a contemplar un busto de la dama, hecho tiempo atrás' por
un artista de renombre.
. L~ eximia escritora, dirigiéndose a uno de sus compañeros de sec
ción, llustre autor dramático, y mirando complacida la obra de arte
le preguntó:
'
-¿Verdad que entonces era yo muy hermosa?
El autor de Canción de cuna-ya dijimos que no nombraríamos a
nadie-, un poco azorado, contestó:
-Señora, y todavía...
En esta Expos1c10n
· · · Nac10nal
·
1 las Artes parecen formular una pre- guata análoga:
-¿Verdad que todavía somos bellas?
La Dame de Creur se azora y no sabe qué contestar.

LA DAME DB CCBUR

.76
177

1 1

�LA PLUMA

... castillo famoso.

M

está sin hacer porque lo hemos pensado po~o. M~drid crece en libertad, como zarza al borde de un camtno. S1 pensásemos más en él , Madrid seria una proyección de nuestro espíritu; a
fuerza de explicarnos Madrid unos y otros, acabaríamos por crearlo. Lo
contrario sucede hoy; cuantos aceptan el Madrid carreteril y polv iriento
que la espontaneidad desenfrenada va formando, y pretenden extraer de
la pobreza triste de lo pintoresco madrileño un valor duradero, se encierran, con abnegación poco envidiable, en una perspectiva no más amplia
que el horizonte de la calle de Tudescos y llevan a su esplritu, por todo
fermento, un puñado de broza municipal. El apetito de una mente activa
es sobreponerse al medio que la rodea, y transformarlo, adaptándolo a su
norma.. Mi ambición, es claro, no llega a tanto: la indolencia me retiene,
y el alma de déspota constructor que llevo dentro, dormita. Pero si yo
pudiese derribar Madrid (sin exceptuar la fachada del Hospicio, ¡qué diablo!) y, cediendo al insinuante Tentador, me comprometiese a reedifi-:arlo
en tres días, no iba á formarlo a imagen y semejanza de un concejal. Sin
ofensa de nadie, el alma de un concejal es el último arquetipo a que uno
quisiera acudir. La mente crea, por decirlo así, la realidad, y el concejal es un ser increado que se inserta en ella sin que nadie le llame y, por
,añadidura, la administra.
AL&gt;RID

11

78

Años hace, hablaba yo con un edil no del todo mal intencionado. Le
conocí de vista mucho tiempo antes de su advenimiento a la concejalía: corpacho musculoso, poca alz.ida, bigotes foscos y mofletes colorados. Vestido con una blusilla a rayas azules, y liado a la cintura un mandil
/ verde, cruzaba a diario por mi calle a la misma hora, de vuelta del matadero. Acompañábale un camarada y llevaban al hombro uno5 dornajos,
llenos, al parecer, de las sustancias innombrables de que hacían provisión para su casquería. Avanzaban con andar solemne, echando a compás
los remos protegidos por gruesos zapatones, y departían en un castellano
cazcarrioso, difícil de reconocer bajo aquella prosodia de la periferia. Pasado algún tiempo, le vi una noche en el palco municipal del Español:
más gordo, con piedras preciosas en los dedos, raya hasta el cogote y
mostachos corniveletos, mal domados por las tenacillas. Era cacique electorero, miembro de no sé qué partido histórico y primera vara del Municipio. Pasaba por ser un tipo madrileñisimo y él se lo creía. Ante todo,
estaba por Goya, y con ferocidad de hiena pugnaba por desenterrar el
cuerpo del pintor para llevarlo a la rnargen del rio, donde, a su parecer,
se pudriría más a gusto, arrullándole el sueño los pianos de la Bombilla.
Era entusiasta de la BANDA MUNICIPAL, cuando aún nos la envidiaba
el extranjero, y todos los veranos, durante la época de su mando, organizaba por Santilgo un desfile de la e histórica guardi I amarilla., tropel de
bigardos que daba escolta a una procesión de barrio, ofreciéndonos un
trasunto emocionante de nuestras vetustas glorias. En cuanto me aventuré a decirle que 1~ verbenaa son fiestas horrendas, tan faltas de amenidad como sobrada~ de aceite frito, se enfadó y me echó el fallo, llamán•
dome intelectual, con lo que me di por muerto en su aprecio. A pesar de
este fracaso, podría rehacerse Madrid metiendo en el cerebro de sus cachicanes lo que otros han pensado. Ninguna imposibilidad racional se
opone a ello. Si el filósofo animaba una estatua acercándole una rosa a la
nariz, podría probarse a poner un entendimiento concejil al alcance de
una idea; por mucho que digan, acaso le hiciera tanto efecto como al
bloque de mármol la fragancia de la flor. La dificultad nace del número.
Tan enteco y desmedrado está Madrid que no es capaz de digerir y asi79

�1

'1 '

1

: ',1

¡ lrf
:¡

1

1
11
11
1" 1
1 11

11

:
·I

11

I¡

11,

11

11

11,
1

LA PLUMA

LA PLUMA
milacse el aluvión irrestañable de seros «primarios• que de todos los ámbitos de la Península viene sobre él y le pasa por encima. «Todos los días
entra un tonto por la puerta de San Vicente•, se decia antaño; esa estadística, establecida acaso por un timador, me parece fraudulenta; pero
aun siendo exacta, Madrid no tiene solera bastante para ennoblecei; al
tonto que viene por la puerta de San Vicente ni a los que entran por las
otras puertas. Madrid no es un hogar prei.tigioso. Es un parador. O si se
quiere, un campamento donde lai. generaciones se suceden como caravanas, y cada una encuentra por todo legado de las precedentes los tres
cantos ahumados en que se pone a hervir el put:hero.
Si no existe una idea de Madrid es que la villa ha sido corte y no capital. La función propia de la capital consiste en elaborar una cultura radiante. Madrid no lo hace. Es una capital frustrada como la idea política
a que debe su raniº· La destinaron a ciudad federal de las Españas, y en
lugar de presidir la integración de un imperio no hizo sino registrar hundimientos de escuadras y pérdidas de reinos. No conoció los tiempos de
esplendor. Carecía de fuerza propia, al revés de aquellas repiblicas de
mercaderes que arribaban a la cultura superior ahítas de riqueza. No tuvo
tampoco un tirano de gran estilo, de esos que sacian su amor a la yloria
levantando monumentos. Iba a ser emporio de dos mundos y quedó reducido a sede de una dinastía de locos, albergue de millares de frailes,
donde pululaban unos burgueses famélicos a quienes se permitía vivir
en casuchas inmundas emparedadas entre los conventos y los palacios
de la grandeza. El pueblo siempre ha estado ausente de la historia de
Madrid, salvo para gritar de hambre; y salvo también aquel día, madrileño como ninguno, en que se sublevó al saber que le ral?taban un infante que por casualidad era imbécil. Madrid, macerado por la pobreza
y aislado del mundo, no ha conocido más gloria ni diversión que las pompas regias. Tres siglos se ha pasado comentando los saraos palatinos,
los bailes de la grandeza y los entierros, corridas y bodas reales.
Madrid, extasiado ante las carrozas de los reyes, admiraba el esplendor
luiscatorceno de los arneses con orgullo apenas velado por una sonrisa
de superioridad benévola, como si alabase con ligereza elegante blasones
So

propios. Y ahora que la corte se ~ierde cada vez más en la baraunda de
la villa en auge, nos cuesta trabaJo captar la admiración y el respeto de
las tribus alcarreñas.
Pero el caso es que España necesita un Madrid Part1·endo de
"d
de Espana,
~ Ma d n·d se obtiene
•
por pura deducción· Co
. una
. I ea
drid participa de la perennidad de una idea que t l.
mo desrgmo,
a vez nunca se reahce.

:""ª-

BL PASBANTB BN CORTE

•

�LA PLUMA

el espícitu público en fcan::
cía ducante el atmistícío.
1.-Rawn de una ac.titud peesonaL

A

no pretendo que desde hoy se tome por defi~it~v~ mi punto
de vista, creo que se puede hablar del año d~l ar~1st1c10 como de
·
lar por que ha pasado la conc1enc1a francesa, y del
l\ln momento smgu
•
¡ t· d ¡
más leJ·os. El tiempo que media entre e 1n e as
que cada dia está
•
·d b
.. d
¡
tifiicación de la paz es una etapa de mcertt um re y
host1hda es Y a ra
d ~
1 . d No era ya la guerra; pero la sociedad movilizada para la e ensa
::1t~dÍa volver a sus antiguos quicios con
misma pron~itud que los
dej!, ni era tampoco posible que los combatientes, ya estuviesen ena~decidos por la victoria, 0 exasperados por las penalidades de la· campana, o
• lemente deseosos de soltar la pesadumbre de las armas, se acomodasimp
ºd · ·1 p
roo
ran de buenas a primeras al blando descuido de la v1 a c1v1. arec~ co
de
.
.
111• entre e ¡ momento el.e abandonar la trinchera y el de zambulhrse
nuevo en la oficina O en el taller hubiese habido una parad~, un s1lenc10
solemne, en que el espíritu público, recogido sobre sl mismo, esperó.
Subsistía la tensión de las almas; los pechos se hablan esforzado tanto
UNQUE

.1ª

que albergaban naturalmente la esperanza en una paz de grandeza moral
equivalente el sacrificio cumplido en la guerra. La opinión pública se cebaba de ilusiones y proy!ctos: el pais, salvado de la destrucción con tanta gloria (ignorábase aún a cuanta costa) iba a inaugurar una vida grandiosa. Germinaba el deseo de renovarse; más que deseo, era la convicción
de la ne~sidad de inventar. Todo tendria que ser nuevo: la economía, la
democracia, la universidad, el arte, el ejército; todo nuevo, y muy francés;
decíase que la nación, por salir depurada de aquel trance, y luego de hacer un leal examen de conciencia, iba a consagrarse, al amparo de garantfas razonables y con el apoyo mural y material de sus aliados, a enmendar yerros antiguos y a restañar la sangre de sus heridas.
El mundo nuevo engendrado por los diplomáticos tardaba en nacer; y
al irritarse las primeras esperanzas insatisfechas se acentuaba la impresión de vivir en lo interino y provisional. La lentitud y el sigilo de las
negociaciones, el prestigio intacto aún de ciertos hombres, a cuya sombra se agrupaban ya intereses bastardos que pretendían alzarse con la representación del interés general, y el incansable celo de la censura, manten:an en suspenso el juicio público. Los tópicos de la guerra subsistian,
y aunque eran inútiles o falaces, casi nadie echaba de menos otros. La
gente se dejaba gobernar por consignas caducas: unión sagrada, silencio,
aplazamiento de las discordias políticas; durante un año, la acción de los
directores de Francia ha consistido en aplazar la discusión de los problemas planteados por la paz. Al despertar de una pesadilla de cuatro años,
la gente mostraba un buen humor y una conformidad inverosímiles. Cada
cual a su manera se puso a crecuperar el tiempo perdido,: o trabajando
o divirtiéndose. El ansia de innovar no era menor que la avidez de goces;
asl fué de fascinador el espectáculo de la capital en esos meses. Nunca
ha sido París más olvidadizo y jubiloso. Un himno a la vida parcela levantarse de entre las ruinas; costaba trabajo descubrir, bajo la máscara risueña, la fatiga y el aplanamiento verdaderos.
Si se quiere dar a la interinidad que representa el año 1919 su significación propia, debe ser mirada como el tiempo que le ha hecho falta al
espirito nacional para percibir, entre las alegrias y los bienes de la paz,
83

�LA PLUMA
Ji
11

1

'111 11

el costo de la guerra. El terrible contenido de la paz, es decir, el problcde rehacer un país arruinado y exangüe, ha tardado en revelarse a la
ma
.
é
conciencia francesa tanto como tardó la guerra misma en ap~rec rsele en todá su magnitud. Mas por fatigada o distraída que estuviese la
atenc1·ón pu'blica , se ha visto al fin compelida a echar ciertas
. cuentas;
.
. hoy
.
·
&lt;Yn"ra
en
Francia
la
pesadumbre
de
la
carga.
La
msmuac1ón
se
ya nad 1e 1.,, v
•
•
•
ha ido haciendo poco a poco, por cammos muy diversos, ya que la sen~1bilídad para una misma cuestión es diferente según la _zona de la ~oc1edad que observemos. Desde la_ comprobació~ de~ despilfarro de vidas !
.
s hasta Ja del fracaso de ciertos valores 1mphcados
en la causa
antib1ene
.
.
.
alemana, pasando por la incomodidad actual de la vida, por las 10ext~1~ables dificultades económicas y por las amarguras y reveses de la pohuca
interna y exterior, no hay ahora ninguna consecuencia de
guerra que
no h aya Producido ya su máximo efecto en el ánimo..colectivo. Yo no he
hablado con ningún francés que no vea en las cond1c10nes de la paz un
chasco penoso. El sentir general ha ido moviéndose des~e la co~fiaoza
al desengaño. Si la unión de todos los franceses se cambió en untó~ de
todos los buenos franceses, hasta declarar «fuera de la ley de_ la nación»
a los proletarios intransigentes, la preven_ción contra lo_ extranJero ha paado a ser manifiesta hostilidad. El entusiasmo por el aliado generoso (en:usiasmo momentáneamente superior a las irreductibles diferencias de los.
caracteres nacionales) y la frialdad, entre burl?na y recelosa,_ con el neutral, son ahora aversión y desprecio. Las dificultades crecientes, al socavar la confianza y difundir la inquietud, hao incub~do un hu~or quebradizo, pesaroso, no limpio de encono. Quien descnba los cammos por
donde tal mudanza se ha operado, habrá escrito, en cuanto afecta a la
opinión francesa, la historia del armisticio.
.
El solo intento de esbozarla pone ante el curioso un caudal de hech~s
tan. fecundo en enseñanzas, que al escoger para estas notas lo~ más capitales me he visto en un apuro del que no sé si he logrado sahr. Trátase..
en suma , de sorprender el momento en que el país recobra
. la libertad para
.
uzgar y somete a discusión el azote de la guerra con ánimo de descubnr
~uién se lo ha impuesto y por qué motivos, o de parangonar los estragos

!ª

1 1

1

•

84

LA PLUMA
materiales y morales causados por la guerra con el principio que obliga a
participar en ella &amp;in consultar la conciencia individual, o de sopesar los
frutos obtenidos de tan terrible trabajo, aun habiéndolo aceptado con
mansedumbre o con gusto. Por desacordes que estén las respuestas que
cada cual obtenga, y por intrincados que sean los numerosos problemas
de orden histórico, o económico, o politico, que al liquidarse la guerra se
- plantean, la preocupación mayor es de orden moral. Se trata de valorar la
guerra. El hombre-en este caso el francés-, rebelde a su destino, interroga al ídolo que le devora. Escogeré, pues, ante todo, un cierto número
de testimonios, ya sean juicios proferidos directamente sobre la guerra,
ya estén formulados por modo indirecto en obras de imaginación. Es ajeno
a mi propósito examinar la influencia de la guerra en la literatura; las novelas y comedias en que se estudia los conflictos morales por aquélla suscitados, obras compuestas bajo la impresión de los sucesos por quienes los
han visto y sufrido, tienen valor excepcional en esa galería de testimonios;
sólo por ello las citaré aquí. Igual motivo nos lleva a hacer el alarde de
ciertas cuestiones de orden político, cuyo fondo es, en definitiva, una apreciación de la guerra, propuesta, no por un observador solitario, sino por
masas en movimiento.
No estoy seguro de que a todos interese tanto como a mí esta cuestión,
que además de su importancia intrínseca me solicita con la emoción retrospectiva del camino recorrido para proponérmela. Pero no voy a asociar a
nadie por capricho a un mero episodio de una biografía intelect11al.
¿Adónde nos ha llevado la guerra? ¿Qué ha destruído en nosotros? Estas
son cuestiones de interés general. Las devastaciones más terribles no son
acaso las que se ven en los campos de batalla, sino los estragos en los espíritus, que no se podrá reparar. La observación del caso en Francia es el
medio de abarcar una cuestión que importa a todos, aislándola en un campo de experimentación local. No es la primera vez que procedo asi. El
examen de la sociedad española contemporánPa me ha llevado, como a
muchos, al de otra u otras sociedades europeas más robustas y activas.
En las cuestiones de orden moral y práctico, en las que la persona que
observa es a la vez actor y espectador, conviene buscar los lugares en que
85

�LA PLUMA

1

'

la razón pueda ejercer con frialdad su función crítka para que el deber de
probidad intelectual no se quebrante en provecho de otros apetitos, también nobles, que nos estimulan a la acción. De las diferentes vocaciones
que pueden ofrecerse en la vida, yo preferiría siempre aquella que más
en derechura me llevase a ser con plenitud hombre de mi tiempo, es decir a incorporar a mi vida personal todos los problemas que agitan el
m:dio social en que me muevo. Es más dificil de lo que parece conseguir•
lo. El desdén, la timidez, pueden despistarnos. Hay que confundirse y dejarse confundir; hay que aceptar de antemano las limita~iones que e~a
sumisión impone. Si la romería pasa por el llano, prefiero 1r en la romena
a epilogar sobre ella desde un otero; prefiero ir en la procesión a repi.car
en la torre. Puestos a considerar las cosas de España, lo que más me importa es determinar bien mis relaciones personales con el medio; ?radúo
los sucesos que me circundan en lo que valen como pábulo de mis apetitos. La confluencia de la vida intelectual, puramente interior, con la vida
social y exterior, hecha entre todos, es el torbellino donde uno quisiera
estar siempre, como en el foco donde se condensan todas las actividades.
La síntesis formidable en que la idea es una pasión y los conceptos banderas, quisiera verla realizada en cada minuto. Si el deber es discur~ir con
pulcriturl y ahinco, paréceme que en el orden de la acción lo heroico es
proceder como un sectario, conocidas de antemano las relatividades Y con
la resolución de agotarlas. El riesgo es aminorarse hasta perder de vista
el punto de partida y deformamos engañándonos a nosotros mismos. Pero
en las cuestiones de orden político, en cuanto la razón se aplica a ob11ervar lo que al corazón no le interesa, el placer intelectual puro arriba sin
obstáculos al primer plano. Observar un medio con el que no est'á uno ligado por ningún interés personal, en busca de una verdad o de una información, cualquiera que sea el fruto que pueda dar, es un ejercicio indispensable para que el equilibrio no se rompa; ejercicio que he practicado
por instinto en más de ur.a ocasión.
Nacido en pafs llano, cuando por vez primera, siendo niño aún, estuve
en país montañoso, lo que aprendí a conocer no fué tanto la montaña
como la llanura. Al comparar la sociedad española con cualquier sociedad
86

LA PLUMA
europea robusta, que viva plenamente en el fragor de la vida contemporánea, lo que se descubre es el tardo paso de nuestro pueblo, aspeado,
rezagado, divagador; y el contraste entre el destino normal de un español
y el de otro europeo, nos enseña que la prerrogativa que gozamos o el
permiso que nos tomamos para zigzaguear, dispersándonos sin esfuerzo
por entre las mallas de una sociedad sin cohesión ni disciplina, no es
compensación suficiente del fracaso cierto de nuestras vidas.
El azar, tanto como mi gusto personal, me llevó años hace a tomar la
sociedad política francesa como pantalla sobre la que proyectar la silueta
española, y ver qué tal parecía. En aquel tiempo Francia vivía según ciertas normas que eran la trasposición de la ideologia que uno fraguaba cuando, puesta la vista en España, se entregaba al placer de rectificar lo tradicional por lo racional. Parecía el ámbito donde sin menoscabo del fondo
peculiar de la nación, más hueco se abría a 'lo universal humano. La autoridad concedida al espíritu critico placía a la soberbia intelectual. Reconociamos en tales normas algunas de esas verdades que uno acepta a fuer
de hombre y por las que, intransigente y violento, quisiera combatir como
español. La pasión que a todos nos mueve en cuanto nos vemos implicados en los problemas nacionales y la atrac•ción irresistible de una verdad,
superior a las contingencias locales, juntaban así sus fuerzas. La oposición
de intereses en política se transforma en un fanatismo espléndido cuando
se combina con el desprecio hacia el hombre a quien vemos sumidv en
un yerro intelectual.
Al preguntarnos ahora lo que ha devastado la guerra en el espíritu
francés, queremos averiguar lo que permanece en pie de aquella ideologia, no sólo en Francia, sino en nosotros; cuál era su fuerza de resistencia
y hasta qué punto han cambiado, no sólo el pensamiento, sino nuestra capacidad de entusiasmo y nuestros móviles de acción.

87

�LA PLUMA

Pío Batoja.- Lti caverna del humoris1M, Madrid, 1919.-Rafael
Caro Raggio, editor.

ltBROS y ReOtStAS
Pío Baroja.-Divagacio1tes Jobre la cu/tura.-Madrid, Caro Raggio, 1920.

Una conferencia leída en Bilbao y convertida en opúsculo por el editor. A
muchos literatos desencanta la Ciltuna fase de Barnja; yo no puedo considerarla sin emoción. E\'idcntcmcntc se viene preparando de tiempo atrás. Sorprende a muchos este deseo de conocer y buscar en campos ajenos al arte, propios
de la filosofía; pero, ¿no les sorprende que en estos ensayos ideológicos, el lenguaje sea positivamente el más apto que pndiéramos soñar para la conducción
del pensamiento? El literato, en Baroja, venía trabajando ya de antiguo, sin
darse cuenta tal vez, su prosa didáctica (muy lejana, sin embargo, del lenguaje
científico). Una p1osa clara y recta, sin anfibologías; e,1 cierto modo clásica,
puesto que no emplea mas que lo necesario para tocar la inteligencia o la sensibilidad.
Este opúsculo y el libro anterior La caverna del humorismo, se apoyan en dos
interrogaciones: ¿qué es :a cultura?, ¿qué es el humorismo? Parte de preguntas
como los filósofos; pero en el libro, por estar más cerca tod:wía de sus producciones lit&lt;!rarias, anda vacilando entre lo arbitrario y lo serio, mientras en el
opúsculo se encara con la pregunta severamente. ¿Viene de aquí el desencanto
-de alg~mos? Baroja, en efecto, tira por la borda la última taracea, el último sistema ornam~ntal. Ya la teníamos libre de todo convencionalismo retórico; pero
le quedaba la pirueta intelectual, el pensamiento giratorio y divertido. ¿Hace.
bien?, ¿hace mal? No creo necesarias estas preguntas. Baroja cambia. Sigamos
a ver lo que anda y lo que re:;bte. Lo interesante es la inquietud que con ello
revela. Por de pronto, acomete con brío juvenil los problemas que debieron
abordar ya los técnicos o documentados. Acaso no tuvieran interés sus aportaciones en un país extranjero-lo cual sería grave desde el criterio de universalidad-; pero en España tan remolona, ¿quién duda que camina sobre tierra
virgen?

J.

M. V.

En la dedicatoria a una joven lectora, excúsase Baroja de no poder ofrecerle
Falerno ni Cécubo guardado en cántaros sabbos, y sí sólo una bebida fantasista
más agria que d~lce y con más esp~ma que alcohol, elaborada por él mism~
con los frutos ácidos de su huerta. Smcérase después con un joven literato.
«Todos los escritores-dice-tenemos un ciclo parecido y vamos, tarde o temprano, a pasar por el mismo signo del zodiaco. Yo ya he pasado por el de la
novela, el del cuento, el de la crónica y el de la autobiografía. Ahora estoy en
el de las teorías estéticas.•
. Para expo~erlas se vale. de una ficción literaria sin intriga novelesca. Vanos cxcurs1omstas a las_ rcg1?i1e~ ;&gt;ola~es_ e_ntre los cuales el doctor Guezurtegui,
profesor a~~egado a la 1mag1nana Umvcrs1dad de Lezo, sorprendidos al rcgre•
s? de su v1aJe por J~ guerra, son internados en un c~mpo inglés de concentración. Descubren alh cerca la caverna de Humour-pomt, y con las conferencias
que dan otros profesores tudescos, compañeros suyos de amable cautiveria
Y sus i~pres_iones personales, e~vía el doctor Guezurtcgui sus comunicacione~
a la Umvers1dad de Lezo, escritas en los respaldos de las facturas del hotel.
en los prospectos de las sombrererías o los music-halls.
f:a caverna de Humour-point, confortabilísima, con calefacción central, con•
vertida en musco del humorismo, está comprendida, con el antro de Trophonius,
el antro de Baco, la caverna de Platón y la cueva de Zuaarramurdi en la espc1cología espiritual.
"
'
Al doctor Guezurtegui le parece que en el fondo de toda obra humana no
h~)'. sino egotismo y ~istema. Y se le antoja absurdo que sabiéndose cosas lejan1~1mas de astronomia, no sepamos qué es el humorismo. El doctor Guezurtc•
gu, n_o se sa~isface_ con las teorías de Bergson y de Kant acerca de lo cómico y
el ongen p~1cológ1co de Ja_ risa. De lo cual deduce que e hay que marchar, pues,
a la casua!1da~, tomar la idea del humorismo en bloque y llevarla de la dere~ha a la 1zqu1er?a, empujándola, y_ a ver si, a medida que se avanza en esta
taiea, v!n _apareciendo puntos de vista nuevos•, método que él mismo reconoce pnm1ttvo y malo, pero al cual impresionismo se entrega a falta de agarradero mejor.
. ;stima el catedráti_co in~enta?o por Baroja que el humorismo da, más que
nm.,un_a
otr_a for~a l1terana, la impresión de algo temperamental. Y así, cada
1
hu~ onsta literario le hace el efecto de una isla, sin comunicación con sus se
1~eJantes. De ~onde_ tenemos la isla de Shakespeare, la isla de Cervantes, la
s_la d_e Rabela1s, _la isla de Juan Pablo y la isla dt• Dickens. No dicen el doctor
n! .su mtérpr~te s1 en ese vago mapa tales islas constit,1yen al menos un archip1t:lago estético o moral.
El h~morismo para Guczurte¡:ni es un arte de contrastes violentos, un arte
suhvc-rsivo de los valoreg hum auos. •La tesis está c:n d humorismo· la antítesis
en el romanticismo; la ~ínte;.is en el humorismo. »
'

�LA PLUMA
Por otra parte, cel humorismo es improvisaci6n, la ret6rica es tradición. La
una aspira al orden por la sujeción, el otro al orden por la anarquía.&gt;

Al cerrar el libro, el lector ingenuo acaba por hacer suya la opiai6n que Baroja atribuye a su protagonista¡ es decir, que ccomo no tenemos un acuerdo definitivo para el uso de las palabras- o por lo menos, pensamos nosotros,
para el modo de usarlas el doctor Guezurtegui-ni un diccionario de conceptos
exactos y bien determinados, todas nuestras nociones son :mixtas y confusas.•
c. R. c.

Eugenio D'Ors.-l.a Bien plantada dé Xenius.-Traducción del
catalán por Rafael 1farquina.-Colección Universal Calpe. MadridBarcelona, xcxxx.
La Colección Universal inaugurada por la Compañía Anónima Calpe en julio
de 1919, con amplio criterio de divulgación popular, quizá desmedido, pero
plausible y alentador, inserta en el número 176 de los 20 correspondientes al
mes de marzo, La Bien plantada de Xenius.
Hace ya algunos años que este censayo teórico sobre la filosofía de la catalanidad• vió la luz paulatinamente en los Glosari que su autor publicaba en
La Veu de Catalunya. Suscitó entonces el interés de los círculos lite,·arios.
y a l decir de Ors en el prólogo a esta segunda edición castellana, pasó
luego a desordenar las mentes de algunas mujeres que con el delirio de
creerse la Bien plantada se albergan hoy en algún manicomio de Cataluña.
No se decidía, pues, Eugenio D'Ors a reeditar su obra. temeroso de contribuir
con ella a envenenar el ambiente. De 1912 acá no se había reimpreso. Si ahora
consiente en ello, es por creer que ha empezado a mejorarse ya e l gusto catalán. •perdido antes entre las abominaciones de un arte radicalmente reñido
con Jo clásico y con la simplicidad•, y que en esa mejora puede haber influido
algo la Bien Plantada.
¿Quién es la Bien Plantada, que tanto preocupó antaño a los habituales lectores de los Glosari, de Xenius?
La Bien Plantada es un arquetipo de mujer catalana, mide un metro ochenta y cinco de altura, viste a la moda holgada- del verano de 1911 1 tiene buen
apetito, es dormilona, poco dada al rubor, callada, y de tan distraída, casi sonámbula; no Je importan los hombres, pero le gustaría tener criaturas que fuesen suyas; llega, de improviso a veranear con su familia en un pueblecito de
la costa. Se llama Teresa, nombre lleno de gracia cuando se pronuncia a lamanera de los catalanes, «nombre simbólico, ardiente, amarillo, áspero• en Castilla, pero que adquiere otro sabor en la tierra del Sr. Ors, cun sabor a un mismo tiempo dulce y casero, caliente y sustancioso como el de la torta azucarada•.
Teresa es la segunda de tres hermanas. «La razón humana-dice Xeniushalla un profundo placer en distribuir cada una de las realidades que contempla, en tres partes ordenadas. Así tenemos: Esparta, Atenas, Macedonia- Es-

LA PLUMA
quilo, S6fo?es, Eurípi~es-..-~.-y Florencia, Roma, Venecia- ...y en la vida
v~get~l, _primavera, esho, otono», etc. Y Teresa siete amigas, nó.mero que «tamb!én satisfac7 a la razón&gt; ~ semejanza del número tres y sus múltiplos, que pres1?en la gracia ~e la Beatnz dantesca de la Vita Nor)(i. «La Bien Plantada: a la
G1oconda: La Gwconda: a Botticelli•.
En resumidas cuentas, Teresa tiene un novio y acaba por casarse con él.
«La Anécdota devora la Categoría.• Porque la bien Plantada era un símbolo de
la raza cat~l~na. La Bi~n Plantada, _com? alguna prima espiritual suya del otro
lado del P1rineo-Xenrns no nos dice s1 el padre de Teresa es algo pariente
de la madr~ de Colette Baudoche-! ~s como un árbol, raices en tierra y raices en el cielo-las ramas-. cLa d1vma carne en que está fabricada Teresa
bebe la noble savia de todos los muertos de su raza, que·es la nuestra, y d~
su cultura,.
•
_Se casa, en fin, la Bien Plantada, y asciende' a la gloria de las puras entelequia_s. _Se casa _con un _buen moz~, y al perderse en la vida cuotidiana, cobra
meridiana claridad a OJOS de Xemus, que al pensar en ella piensa en la danza
de la sardana, en_ Ampurias, en la escultura de Ciará, en el Canto Espiritual de
Marag~l, en el Liceo ~e Barcelona, en los grandes Trabajadores, capitanes de
Industria, y en el Presidente de la Generalidad, es decir, Repó.blica de la gentes de Cataluña.
. Eugenio D'Ors, dimitido recientemente de la Dirección de Instrucción Pó.b!1ca de la Ma~comunidad catalana, ha publicado hace un mes en La Jnterna&amp;tonal de Madrid una carta al subsecretario francés M. Emmanuel Brousse renegando, con ocasión de la visita de Joffre a Barcelona del catalanismo ofi~ial
opuesto al suyo, que no qu iere saber nada de catalane~ contra castellufos po r ~
que el suyo es el de Pí, el de Maragall, el de Arago.
'
C. R. C.

Rafael Calleja. - Rusia. füpejo saludable para uso de pobres y de
ricos. Madnd, 1920.-Biblioteca Calleja.
_Este libro es el primero de su autor, copropietario de una de las casas editonales ~spañolas más antiguas y fuertes. En el título, araciosamente literario
Y s~es~1vo, m~éstr~s~ ya la prindpal virtud del texto: ia sinceridad.
.
~biérale sido facll al Sr. CalleJa, como hacen otros empresarios de concienc~a me.nos escrupulosa, unirse con voz de falsf"te al coro de alabanzas revolu~ionanas en loor de los soviets de Rusia. Podía por el contrario haberse
acogido. C6 mo_d ame!l t e al seguro beneplácito de los conservadores
'
a •ultranza,
0 afil_iarse hteranamente a la Acción Ciudadana Pero el Sr Calleja es un ese,~
~mtu hbera_I, ~an consciente y organizado, en su caÍidad de bu~gués, como puea serlo _el ultimo de sus obreros, un hombre de buena fe.
«Considero tan justas-dice-las leyes que rigen la vida industrial, tan a decuadas a la naturaleza humana, tan beneficiosas para el interés común, que mi

�LA PLUMA
LA PLUMA

cVeláz~e~ pinta lo que ve, )?ero escoge lo que le gusta en lo que ve y sabe

10 que pue .e 10tentar reproducir¡ es uno de los secretos de su genio

visi6rt del problema social y de sus soluciones consiste en aplicar esas leyes
industriales a toda la vida social; que no será, o será siempre una lucha por
la vida, un predominio del más fuerte.•
Pero la fuerza cuyo predominio afirma el Sr. Calleja, no es la del ciego despotismo. Antes bien, el valimiento del vencedor en un régimen de nonesta
concurrencia.
Avaloran el ensayo del Sr. Calleja los apéndices que lo ilustran, en apoyo
de su opini6n. Complétalo el curioso esbozo de progrnma reformista, que cierra cumplidamente las 500 páginas del texto.
Lo afean cierta prosopopeya y esforzada altisonancia que en algunos pasajes entorpece su fácil lectura, tanto como en otros un mal disimulado desaliño
con apariencias de sencillez. Pero defectos son éstos de primerizo. No es el estilo literario cosa que se improvise, sino que requiere aprendizaje duro. Tiempo sobrado tiene por delante el Sr. Calleja para adquirir la maestría que hoy
le falta, pero que el lector ve suplida con cualidades harto raras, como son la
.ingenuidad, la valentía, la probidad, en fin, de que hace gala el joven autor de
Rusia. Espejo saludable.

C. R. C.

Auguste Bréal.- Velázquez.-Avec huit phototypies et un fac-simiJe.-París.-Edition George Crés et C.ª-xcx,x.

1

·•

La primera edici6n de este ensayo se publicó en inglés hace quince años.
'Había sido escrita a la vuelta del primer viaje de su autor a España. Al cabo
de diez años de estancia en Sevilla ha variado un tanto la impresión que:en
tonces le produjo la contemplación de la obra de Velázquez. Prefiere dejar, sin
embargo, sus anotaciones tal y como las escribiera a la sazón. El libro no pretende ser sino una invitación al viaje.
Cuenta M. Bréal en el prefacio una anécdota sabrnsa y por demás significativa. Todos los datos que le han servido para su estudio están tomados de Steveosoo, de Beruete y, sobre todo, del Diego Ve!ázquez y su siglo, publicado p&lt;;&gt;r
Car!Justi, en Bonn, en 1888, cuyas novecientas páginas de texto han contnbuído no poco a la boga europea del pintor espaijol. Ahora:bien, como M. Bréal
sintiera ciertas dudas acerca de la autenticidad de un Diario de Velázquez extractado por el erudito alemán, pregunt6le a éste reiteradafueote referencias
detalladas de tan curioso hallazgo. Al cabo, Justi confes6 que se trataba de una
composición suya ;obre documentos de la época, sin otro propósito que el de
seguir el ejemplo pe los histo1 iadores romanos y de su imitador Macaulay.
Muy otro es el procedimiento de M. Bréal. Doscientas páginas de clara prosa bástanle para trazar una preciosa introducción a la pintura de Velázquez.
cDisc 1tían-dice-cierto día dos críticos acerca del arte de la pintura, ante Corot, que les escuchaba con respeto y asombro. Quitóse, al cabo, la pipa de la
boca y dijo suavemente: La pintura no es una cosa tan complicada como ustedes dicen. Y se puso a pintar.
92

&gt;~~os. o¡os mai:avillosos, abiertos ante un país de luz.• Tal es la ·definición
que e pintor sevillano da este pintor francés.
C. R. C.

Luis Nueda.-De música. Epistolario de un melómano. Madrid,
1920.

ner~~ libro ~ifícil ~e co~entar con una noticia bibliográfica: pertenece al é1
ción en~r:º~~i~~e:: ~ eP1stolar en el que.llega pronto a hacerse difícil ]a distYn1
creencias del autor d 1u\pro~ne Y quién es el que rebate las teonas o las
1 ro. ay, desde luego, un tono general y es, con la
admiración total ha .
cosas y las ideas I cm ág~r y su ob~a, una simpatía también general por las
de •libelos, a Josa em~~s. o ~~nta, sm embargo, que no Je permita calificar
No es
. ~os hb,os de Nietzsche contra aquel gran dramaturgo musical·
un exc 1us1v1sta aunque no tema s J0 ¡ S N d
tra «interesantís·
'
er , e r. ue a, Y por eso eocuento nada vulgan
•i;u_ybellas¿, •muy originales•, •reveladoras de un talenky Rimsk R
r as ~ gmas de ebussy, de Strauss, de Borodin, de Strawins1
ge~io y el~~lea;e • "tch pero no pue~e por ellas modificar su opinión sobre el
por excelencia~~ que_ ace que cons!dere a Wágner como el •genio musical
Nueda. Todo eli' o m1smdo que D. Juho C~sares, que prologa el libro del señor
•bello y lo subt razon~ º. en vanos cap1tulos, en los que distingue entre lo
creadora» y la ~me»Ít d sc1erne ac~rca de _la ~emoci6n estéti~•. la •facultad
H
. • acu a cqmprens1va musical».
juicioi ::;~ libro de_l Sr. Nueda una cualidad esencial: el entusiasmo. Si sus
que se fea conn no stabs~acteréa algunos, la virtud simpática de su literatura hace
gus o e 10 er s su obra.

\vi

~1t;tt•

s.
Brnest Newman.-A Musical Motley.-London. John Lane.

1920.

Muy pocas de las obras qu
bl ·
, .
verdadero sentid d
be se pu .1can sobre mus1ca son •obras» en el
fondo y la raz6 o e 1a pa1a ra. Son libros en la .forma, y periodismo en el
la m6~ica y la dffi~~t~g~ra:ente, la ~alta de ?º concepto. estético general de
pio de unidad .
a
e. acer un libro &amp;~X:1~meote crítico y con un princilector general s; q~e ese hbro no resulte d1fic1l, pesado o sin interés para el
libros que habie s c ~ro ?ue .e~ Espafia este elector general, no existe para
el del Sr. Newm~ns°E reI a tus1ca, ~unque sea.de un modo fácil y variado como
ba creído n
. · . n _ng aterra 51• Y en cantidad abundante. Por eso el autor
ae trata sol=~esa{'od¡ustificar el ~arácter misceláneo de su libro advirti~ndo que
que su carácte:ºg: e ~na tcáoldecfinc1~n de_ artículos de periódicos diarios, r.on lo
ncra ea
e ido: ligereza y brevedad. De cincuenta artícu93

�LA PLUMA

LA PLUMA
los se compone esta colección, algunos en serie, como los que tratan del •pequeño poema musical,, los tres muy ingeniosos sobre •T~e elastic l~~uage•,
la «Música sin sentido común• y el ensayo sobre •Colocación en su s1t10•, de
los clásicos.
Newman es uno de los escritores sobre música más agudos y más perspicaces de su país. Su estilo es incisivo, rápido y seguro. Ve las cosas inmediatamente y atina siempre cou su lado flaco. Un ¡::olpe certero_ y desp~és un c~mentario irónico. Ha pasado el tiempo de la literatura musical dulcmea al estilo de Mauclair. Hoy el crítico tiene forzosamente que ser mordaz; le invitan a
ello tres cosas: la psicología de los compositores, siempre elemental aunque
quiere parecer complicada; el len~uaje de la ,ºb:ª• osci!ante entre_ la ~andidez
o la pretensión, y, por fin, el púbhco, este pubhco musical, con su mstmto para
escoger con toda exactitud la posición más desacertada.

s.

Daniel J. Mason.-Contemporary Composers.-New-York.-The

;

1

i
!
1

1

!,,,

"'

Macmillan Company.
Este libro no es absolutamente reciente. Su «copyright» data de 1918, pero
como hasta ahora no ha llegado por nuestras longitudes ni se ha visto antes de
ahora su anuncio por los periódicos americanos, podemo~ dar cueuta de é) co~o
nuevo. En rigor, su novedad no es tampoco mucha: consiste en una recopilación
de artículos de revista que viene a completar la serie de obras en las que Mason recorre la historia del arte musical. Después de «Ileetboven and bis forerunners•, de «Tbe Romantic Composers• y «From Grieg_ to Brahms,, el volumen actual presenta a las figuras contemporáneas más sa!tentes: Strauss, Elgar,
Debussy y D'Indy, según el oraen seguido por el autor, que prece_de a sus ~ocetos crítico-bio&lt;1ráficos con un ensayo sobre cDemocracy and Mus1c• y termina
su libro con un :rtículo informativo sobre la música en la América del Norte.
Mason no es un «ecléctico•, felizmente para él, pero no es un intransigente,
felizmente para nosotros, que no participamos en sus entusiasm~s por Strauss,
Elgar y D'Indy. Ese escritor pertenece a la clase «mesurada• que mvoca el erespeto para las ideas ajenas• en compensación a su suave desdén para a9uellos a
los cuales son sus propias ideas las «ajenas,. En todo caso, se lee con mterés y
no sin cierto provecho. No deja de tener puntos de vista acertados y una buena
ponderación de valores, que es, en resumen, la base de la crítica.

s.

Camile Mauclair.-Les kéros tk l'Orchestre.-París, Fischbacher,
1919.

Con este título aparece un volumen parejo a aquel de la • Religión de la
Música• que, hace algunos años, constituyó un casi Nuevo festamento de los
aficionados. Ahora, ambos volúmenes llevan el título general de «Ensayos sobre la emoción musical&gt;. Es la misma literatura blanda, cálida, confidente, muy
94

para e) _u!o instit';1cionist~ y de estudiantes residentP.s. Camile Mauclair fundó
esta religión musical, ~ap1lla de 1~ otra religión de la belleza ruskiniana; pero
los santos que Mauc_la1r revercwc1a ~an sufrido un rudo golpe después de la
gu~rra. «No~ posso 10 cantar comm 10 soleva•, y el autor nos advierte que el
ruido del canón ha asustado al Hada. Si ahora publica recuerdos del tiempo
pasado, laud~s en aquellos m_ismos tonos que en su volumen primero, adviertt
que es en calidad de bomenaJe sobre la tumba de los genios, que en otro tiempo fueron el encanto de una tarde de conciertos.
. _Tales ecos de lo pasado son aún esa literatura convencional y ya desprestigiada ~or su exceso. •Escuchando la Novena•, ,La misa en re mayon, •Beethoven f Miguel Ang~h, «Al margen de J. S. Bach,. Ante las tumbas de Schumann
d~ Liszt, de _Chopm, de Pugno... «Un pcu de trop•, todo esto. Pero está muy
bien ese articulo sobre Gluck, músico checo, y es curioso otro sobre Karsavina
Y Mallarmé, per? DO aseguraríamos que les complaciese a ella ni a él.
Ya estaban ~ien en 1908 los artículos de un recelo antiwagneriano. Hoy noson más que evi_dentes. El gran pedan_tón de Baryeuth ha pasado a la gloria con
Meyerbeer,Berhoz y los de~ásteatrahstas románticos. Sic transit... , La de Wág.ner, para muchos, es todav1a un artículo de fe.

s.
A. Ossorio.-E/ alma de la toe-a.-Madrid, Pueyo,

1920.

h La Universidad_ no forma científicamente al alumno. La Facultad de Dere~o~m•a~Ylroduce smo v~gos, rebeldes, destructores, anarquizantes y hueros. La
los ab n de~ hombre Viene después.• Para contrihuir a ella, el autor ofrece a
.
og~dos Jóvenes el fruto de su ya dilatada esperiencia en punto «a la func~6n social_del _abogado, sus tribulaciones de conciencia, sus múltiples y heterogAbneas obligacwnes, la coordinaci6n de sus deberes a veces antaaónicos» es el que dema nd ª JUS
· t·1c1a
· an t e 1os T nbunales
·
·
"su consejo
·
d ogado
y dispensa
Ior ~oral tanto como
técnico, en los conflictos de intereses y de pasione~
sabre parti_cl!lares. Rl norte del abogado no ha de ser la ley, sino la justicia, y
er perc~?irla en cada caso es la suprema maestría. El Sr. Ossorio habla de
una sensac,on d.e .JUS
· t· ·
·
.
.
.
definid
teta, ~specie de revelación interior, que por no estar bien
á ti ª s¡ par_ece demasiado a la corazonada vulgar o al ojo clínico del médico
~~ \ ~- venguado que la justicia está de su parte, debe el abogado servirla
«h: 0 os 1os !ecursos que le sugiera su ingenio al manejar los textos legales:
deb~ que ser~ir_ el fin bueno aunque sea con los medios malos.• El abogado
u hé confi;~ unicamente en la fuerza interior; no ha de ser solo un docto sino
n roe.
cuadro que sirve de fondo a este parangón es desconsolado; y re::an~estro ánimo l?s posos de una aversión antigua. El Sr. Ossorio
Sal/suele ~ nza por la Magistrat~ra, que no es tan incapaz como dicen: «en cada
pañol a n/ber _más de un m~gistrado que atienda y discurra.• El letrado esd
pe 5 lee, el Sr. Ossono le aconseja que se gaste cuando menos diez
couros anufles en literatura. En lo económico, los abogad~s DO pueden l~char
mo exp otados frente a los explotadores; no pertenecen a una ni otra casta·

e!/ª

::v:

.

9S

�LA PLUMA
hay en sus filas proletarios subyugados y patronos abusivos. «Se comprende la
sindicación de aquéllos contra éstos; pero la de todos juntos, ¿contra quién?•
El libro es muy personal, escrito con brioso desenfado, a veces excesivo; no
h,.biera perdido nada con filtrar un poco más ciertas ideas, como en Jo relativo
a la especialización en las «profesiones científicas•; ¿y qué significa aquello del
«doctrinarismo que siembra la duda y el sensualismo que perturba nuestra
moral?•
M. A.

*

* *1920), Jules Romains inserta una nota
En la Nouvelle Revue Fran;aise (abril
acerca del «movimiento de los espíritus• en Cataluña. No pretende atraer las
reflexiones ni la simpatía del lector sobre la situación política del Principado,
ya que los franceses se han afanado durante un siglo en descubrir naciones
oprimidas y no es seguro que los resultados hayan sido buenos. El nacionalismo catalán, además, no es una doctrina de catástrofe; los catalanes no preparan metódicamente una guerra civil; piensan que una civilización elevada y armoniosa es un arma poco menos eficaz que la artillería. Veneran su poesía y su
lengua. Un pueblo ignorado, negado, se agrupa en torno de su centro espiritual
y comprueba su razón de existir ai contacto de su poesía. La nueva Cataluña
ha sido fundada por los libros. Una antología francesa de la poesía catalana
mostraría al lecter francés que la concepción corriente del carácter español,
aun despojada de ciertos rasgos de burda composicion, evidentemente falsos,
no puede aplicarse a los catalanes. La amistad intelectual de Francia y Cataluña se recomienda, además, porque en la obra de reconstrucción que ha de
hacerse en Europa para equilibrar u11a gran civilización intelectual, debe Francia buscar con cuidado a los que por sus dotes naturales y sus aspiraciones espontáneas son sus colaboradores inmediatos. Los catalanes poseen buen sentido, optimismo, gusto por la vida, sin el énfasis ni la ligereza meridionales,
justamente odiadas por los hombres del Norte. l'ero no es seguro que sean in vulnerables a las malas intluencia&amp; que puedan corromperlos.

Gacetilla.

1,

Gracias sean dadaa.-A todos los colegas que han acogido con palabras
corteses el nacimiento de LA PLUMA. Muy ruborizada, porque es jovencita, LA
Purra promete acentuar sus cualidades, y, ya que no pueda suprimirlos del
todo, promete al menos cambiar de defectos, que es también un modo de mejorar.
Nos place haber hallado en Castrovido, qur. nos dedicó en El Pafs un saludo tan inteligente y cordial. un coadyuvante para nuestra campaña de urbanismo madrileño. Llamado a colaborar en un diario más joven aún que LA
PLUMA, Castrovido abre una sección con el mismo título que la de nuestro Paseante en Corte. ¡Muy bienl Espernmos que dentro de poco todos los periódicos
reconoce~án a la estética de la villa la importancia que nosotros le hemos dado.
96

AÑO J.

1

MADRID, AGOSTO 1920.

NÚ.M. 3,

Fansa Y licencia de
(a

Reina Casti~a :: ~
APOSTILlÓN

~ovte tsabeUna. ~ Befa Setembvina. ~ i:;at?sa de
muneC05 •'--'J•i.a
M~rtctososecos~delossemanaeios
.
~.

eevo(ucion:irios ~ la Gotda, la flaca Y ec ~
Blas.• ~
Mt musa
.
.
b
d moderna ~ enat?ca la pierna,~
se( cim
va,
se
on.
ula,
_
se
comba
se
ac"u(a
.
•
,
lJ
~ con
e t?tngot?vango .._. titmico del tango ~ Y t?eeoge la
falda dettás. ~
PeRSOJ'iAJes
Re·la Reina. ~
· e{ Re"
.. eonso,t e. ~ lucel!o, JY[anolo, compadl!e de {a
ma.
~ JY[a11i=JY[o11ena, Aaafata. ~ e1 e,an Preboste -.. Un f
7
· -.IU U::
97

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="441">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560786">
                  <text>La Pluma</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560787">
                  <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566943">
              <text>La Pluma</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566945">
              <text>1920</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="52">
          <name>Volumen</name>
          <description>Volumen de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566947">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566948">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566949">
              <text>Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566950">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566951">
              <text>Mensual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566967">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753230&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566944">
                <text>La Pluma, 1920, Año 1, Vol 1, No 2, Julio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566952">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566953">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566954">
                <text>Poesía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566955">
                <text>Poemas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566956">
                <text>Ensayos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566957">
                <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566958">
                <text>Imprenta Artística de Sáenz Hermanos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566959">
                <text>Azaña, Manuel, 1880-1940, Redactor</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566960">
                <text>Rivas Cherif, Cipriano de, 1891-1967, Redactor</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566961">
                <text>01/07/1920</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566962">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566963">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566964">
                <text>2020425</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566965">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566966">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566968">
                <text>Madrid, España </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566969">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566970">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36579">
        <name>Alegoría de Narciso</name>
      </tag>
      <tag tagId="6178">
        <name>Alfonso Reyes</name>
      </tag>
      <tag tagId="3588">
        <name>Libros y revistas</name>
      </tag>
      <tag tagId="36577">
        <name>Manuel Azaña</name>
      </tag>
      <tag tagId="36580">
        <name>Ramón Pérez de Ayala</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20371" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16730">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/441/20371/La_Pluma_1920_Vol_1_Ano_1_No_1_Junio.pdf</src>
        <authentication>9bf092bdec129fe952101e9eee8bec44</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="567951">
                    <text>��I
SlSL.IOiECA

CENTRAL

U.A.N.L

VOLUMEN PRIMf&lt;.RO

I 1J

o; ,(--f

MADRID
I

9 2 O

..,

�.....

-·

•

1

-

ÍNDICE DEL VOLUMEN I

1920
coronas, reyes
«.Ca pluma es la que asegura castillos,
y la que sustenta leyes.&gt;

IMPRENTA ARTISTICA, DE SÁ.EZ HEJI.MANOS
NORTE, 21 , MADRID : TELÉFONO

17-65 J.

NOMBRO 1.0 (JUNIO)
Dos palabras que no están de más .....•......................
Enrique Dlez~Canedo: Madrid, poesías . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Manuel Azaña: A las puertas del otro mundo. . . . . . . . • . . . . . . . . . .
Pedro Salinas: Voz de jugar, poc:sfas.. ..... .. ............... ..
Adolfo Salazar: Apuntes para una geografía musical de Europa:
l. Francia....... . . • . . . . . • . . . . . . . . • . . • . . . . . . • • . . . . . . . . . .
La Dame de Cceur. Crónicas de..............................
El paseante en Corte: ...castillo famoso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
~ - Alfonso Reyes: América.... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Libros y Revistas: Ramón del Valle lnclán: Et pasajero. Farsa de
la Enamorada del Rey.-Luis Bello: Ensayos e imag{nadones
sobre Madrid.-Ramón Pérez de Ayala: las Mdscaras.-Manuel Azaña: Estudios de política franctsa contempordnea.-Renner (A.) y Castro (A.): Vida de Lope de Vega. -Paul-Louis Couchoud: Sages et polles d'Asie..............................
Gacetilla ..... • ...•. • .. , .....•. , • . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

3
6

23
25
31
33
37

42

48
n¡

�LA PLUMA

LA PLUMA

NOMBRO 2.0 (JULIO)
Alfonso Reyes: El abanico de Mlle. Mallarmé., . , , • , • •: , • • • · • · · ·
C. Rivas Cherif: Alegoría de Narciso, o El mundo visto por un
agujero ...............••.....•... •, •, • • • • • • · · · · · • · · • · · •
Ramón Pérez de Ayala: La cendolilla que danza, poesía.,••••••••
G. Borrow: El camino de Finisterre, ...•......•. • • , • • • • • • · • · · •
La Dame de Cceur: Crónicas de .....••....... , • • • • • • • · • • · · · · •
El paseante en Corte: ... castillo famoso ... , ...•. •., • • • • • • • •. · ·. ·: ·
Manuel Azaña: El espíritu público en Francia durante el arm1st1cio.
Libros y Revistas: Pío Baroja: Divagaciones sobre la cultura. La
caverna del kumorismo.-Eugenio d'Ors: La Bien plantada.Rafael Calleja: Rusia. Espejo saludable para uso de ~o~res :Y efe
rlcos.-Auguste Breal: Velázquez . . Luis N ueda: De n_ius1ca. Epts•
tolario de un melómano.-Ernest Newman: A Musicce Motley.Danie1J. Mason: Contemporar§ Composers. - Camille Mauclair: Les keros de l' Orckestre.-A. O&amp;sorio: El alma dt ta toga.
Gacetilla .....•• , ..........•.•........... • • , • • · · · • • · · · · · ·: ·

NUMBRO 3.0 (AGOSTO)
Ramón del Valle Inclán: Farsa y licencia de la Reina Castilcl. Jornada 1.ª•••••••••••••••••.••••••• • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •
C. Rivas Cherif: Divagación a la luz de las candilejas...•..... •••
Miguel de Unamuno: Polvo de otoño, poesías ..•... ,,.,••,••• • •
Adolfo Salazar: Guía musical de América ...... , • , , • , • • • • • • • • • ·
La Dame de Cceur. Crónicas de ..•.....•••.... , . • , • • , • , • • • · · •
G. Lipparini: Las violetas, poesia .......•••... , • , • • , • • • , • • · • • ·
Alfonso Reyes: América .........•............ , , , • • , • • • • • • · · ·
Jorge Guillén: Poemas de circunstancias prosáicas.... , • • •, • •, • • •

49

54
58
6o

Libros y Revistas: Ramón del Valle Inclán: Divinas palabras.Ramiro de Maeztu: la crlsi.r del Humanismo.-J. Maynar Key•
nes: Tke economlc consequmces o/ tke peace.-León Felipe: Versos y oraciones de caminante.-Martinez Corbalán: Caminos.Luis Fernández Ardavin: Ld.minas de folletit. y de múal--Re
vistas .•.•..••.•..•• , •. , , • • • • • • • • • · · • · · • · · · · · • · · • · · · · · · ·

137

74

78

NUMBRO 4.0 (SBPTIBMBRB)

82

88
99

I

Ramón del Valle lnclán: Farsa y licencia de la Reina Castiza. Jor•
nada 2. ª ..........•.....................•.•........ , ...
Francisco A. de Icaza: Versos de I1ietzsche .• . ......•..........
Manuel Azaña: Jorge Borrow y la Biblia en España. . ........... .
El paseante en Corte: ...castillo famoso ••.•.•.••.•.............
Antonio Espina: Don Cacique, poesla.. . . •. . ...••... .. . . ... . ..
Libros y Revistas: R. Blanco Fombona: Dramas minímos.-Valery
Larbaud: Poltes espagnols et kispano-americains contemporains.
Cla11dio de la Torre: La huella perdt"da.-Manuel Ugarte: El
porvenir de la América española.-Manuel Conrotte: La intervención de España en la independencia de los Estados Unidos
de Amlríca.-Tomás Morales: Las rosas de Hércules . ....... .
Gacetilla ................•......•.•......................•.

186
191

97
ll3
120

NOMBRO 5.0 (OCTUBRB)

123

128
131

132
IJ6

La condena de Unamuno ..••..••.•.••..•••...•.....••..... ,. .

193
Luis Araquistain: Italia _e n 1920, poe~ía.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 194
Ramón del Valle Inclán: Farsa y licencia de la Reina Castiza. Jornada 3.• . .•....................... , ....._.............. .
195
V

IV

I

�LA PLUMA

LA PLUMA

Adolfo Salazar: Apuntes para una geografia musical de Europa.
II. Rusia ..•...•..•..•.•.....•.••.•••••.•...............
Juan Ramón Jiménez: 1920, poesías ......••..•.....•.•...••...
Mario Puccini: Letras italianas .•..........••..•.•.•.••.•...•.
Jorge Guillén: La amistad firme en los mares caóticos, poesfa.....
Un critico incipiente: Teatros ....•...••••.••••••.....•...•...
Maria Enriqueta: Ojos grises, poesla ••.••.••.•.•..•.....••....
Antonio Espina: Inciso, poesla. . • • . . • • • . • . . • . • . . . . . • . . ..... .
Libros y Revistas: J. Moreno Villa: Vtlázqtuz.-A. de la Sota: Divagadones de un tranuuntt.-Eugenio d'0rs: Glosas.-Strindberg: El viaje de Pedro, el afortunadc.-Les amis de Proudhon:
Proudhon et not,e tnnps.-Revistas ..•.•......•..•••..•....
Gacetilla ... , ....••...............•..•..•..•.••....•.......

207
213
220
226
227
232
233

234
239

241
243
26o

262
26~
268

282
288

NOMBRO 7.0 (DICIB.MBRB)
Rubén Darfo: Versos inéditos•.•...•.....••........•.•.......

NUMBRO 6.0 (NOVIB.MBRB)
Antonio Machado: Apuntes y canciones .......•....••...•.....
G. Jean-Aubry: Mérimée.......•..........•..•......•........
Nilo Fabra, poeslas .•.••.......•..•...•.......•.•........•.
La Dame de Creur: Crónicas de ...•.......••...•.......•.....
Pedro Salinas: Onematógrafo, poesías • . . . . . . • • • . • . . • . . . . . . . . .
Francis Jammes: Los trabajos del hombre, poesía . . • . . . . . . . . . . .
Adolfo Salazar: Proposiciones sobre el Hai-Kai............ . . . . .
El paseante en Corte: .,.castillo famoso.. . • . . . . • • . • . . . . . . . . . . . .
C. Rivas Cherif: Soneto blanco...............................
Francisco Vighi: Ferias en Cervera, poesla.....................
Ada Negri: El muro, poesia................ . . . . • • . • . . . . • . • . • .
Un critico incipiente. Teatro , ..•........•.......•. , . . • . . . . . .
Libros y Revistas: Pfo Baroja: La sensualidad pervertida.-Alfonso
Reyes: El plano ohlicuo.-S. R. Caja!: Chácharas de café.-Fran•
a

dsco Giner: Ohras completas. -Julien Tiersot: Un demi·-s{ecle
dt Musique FraníaÚe.-Paul: Landomry ,Brahms.-Carl van
Vechten: Tht mu.{ic o/ Spain ............................. .
Gacetilla..•.•......•.•.••.........•....•............•......

J. R. Jiménez: Edad de oro ................................. .
J. Moreno Villa: Cargos, poeslas............................. .
L. y A. Millares: El Viejo........•.•........•...............•
E. Vighi: Calendario, poes!a ..••.....•....•........•..•..•..
L. G. Bilbao: Melodlas lfricas................................ .
A. Salazar: Apuntes para una geografla musical de Europa. 1920.
ll. Italia .............................................. .
C. Rivas Cherif: La costumbre .............................. .
X. Improntu ..•................... .'..........•.............
Un crlttco incipiente: Teatros. PigmaHón ..•......•......•.....
Libros y Revistas . ......................................... .
Gacetilla.•.•.•..•....•.........•......•......... l.......•..

289
294
299
302
316
317
319
323
328
329
3J 1
336

26g

272
275
276
278
279

m

�AJl.o l.

11

Madrid, Ja.aio 1920.

l

ERRATAS

Oos pa(abeas que
no están de más.

.

~d~ subsanarse a tiempo, apaPor un e1Tor de aJuste, que no p .
e· matógrafo&gt; págil
de Pedro Salmas, e me
'
rece trastrocado e poema
t h que intercalar entre los
nas 26~ 268.º Pdaeralalep;gtl?n:º~~c~~:~ ~os ª;ersos de la página 267, a
versos 2. y 3.
,
partir del 3.0 , y quedará así:
.
con dos líneas horizontales.
y el caos tomó ante los ojos

!

etcétera.
á ·
68·
Tras el 2.º verso de la página 267, cóntinúa en la p gma z .
que vivieron en valles floridos de la tierra
y besaron labios lzumanos.

Página 275 soneto blanco: 6.o verso d.t ce·. las cosas señaladas C01I
'
. l
as señaladas con un nombre.
mi nombre. Debe dectr: as::e· fiormar lo nuestro. Debe decir: buscar
Página 3171 verso 14
·
lo nuestro.
TI.U

periódico, que hoy por vez primera, desconocido lector&gt;
llega a tus manos, apenas te dará en su forma actual el bosquejo de nuestras esperanzas sin límites; pero quisiéramos
que desde ahora se defendiese ante ti con algo más que la buena voluntad de sus fundadores.
Mientras fué sólo un designio, pábulo de nuestra fantasía doproyectistas, lo adornábamos con todas las perfecciones imaginables
y nos parecía muy bueno; por haber distraído unas horas nuestro
tedio y habernos hecho reir de gozo alguna vez pensando en et inesperado suceso de su nacimiento, nos es caro. Al arrojarlo, por decreto de nuestra providencia, a los embates del mundo, se emancipa~
toma puesto en la vida pública, y en cierta medida ya no nos perteaece; pero antes de echarlo a volar, clavámosle este cartel, para qu•
STE

,.

�LA PLUMA
todos sepan qué criatura es ésta y lo que se esconde bajo su titule,
y cuáles fines nos han movido a extraerla de la nada. Si después se
tuerce o descarría, la culpa será suya, no de sus primeros hacedores,
que se acogen, como es propio de su papel divino, a un augusto misterio y no darán más explicaciones sobre su obra.
LA PLUMA será un refugio donde la vocación literaria pueda vivir e11
la plenitud de su independencia, sin transigir con el ambiente; agrupará en torno suyo un corto número de escritores que, sin constituir
escuela o capilla aparte, están unidos por su hostilidad a los agentes
de corrupción del gusto y propenden a encontrarse dentro del mismo giro del pensamiento contemporáneo; romperá el silencio, astuto
-0 bárbaro, en que la producción literaria languidece; las letras, proscritas de casi todas partes por los empresarios, alimentarán estos coloquios, donde no se dará al olvido ningún esfuerzo personal que
nazca de aspiraciones nobles y se presente con el decoro formal indispensable para merecer la atención de inteligencias cultivadas.
LA PLUMA no es otra torre de marfil, como se usaban-de alquiler la•
había-hace años; léijos de eso, sueña con adquirir una difusión proporcional al ímpetu de que nace. Si LA PLUMA vive, la unidad de s11
obra será más que aparente y mostrará esa faceta de la sensibilidad
española actual, que, al adopt:u el modo literario, enfrena los retozos
del temperamento y ve en la sobriedad, pureza de lineas y claridad,
los estigmas inconfundibles de la obra del talento acendrado por la
disciplina.

MADRl
Quietud, pereza, sol; la vi.da
se paró de repente.
Las
. voces, como de otro mundo·,
t-rreal, pasa un tren por el puente.
Un organillo, y otro, y otro,
mezclan su alegría extraurbana
Pobres porfiados, no cefan
'
en su petición chabacana.
Uno Y una al fin se deciden
como de limosna, sin gana.

y otros después: a todos los mece
la musiquitla embaidora.
Con el ri'tmo de las pare.fas
da vueltas, st"n huir, la hora.
Altá lefos, en el horizonte
ólanca y azul, la Sierras; evapora.

�LA PLUMA

Sttena"o... Luego, dando tum!Hs,
pasa un simón desveneqado.

LA PLUMA

BRONCA

\
l.,

Espesas, como el vino tinto,
como los naipes resobados,
como el puñetazo en la mesa,
resonaron las palabrotas.
Y tembló el mechero de gas,
y en los frascos medio vados
del anaquel, y en el cinc sucio
del mostrador, y hasta en el negro
eafón lleno de calderilla,
se contestaron sordamente
el soez insulto y el golpe.
Pero todo los repelía.
Saltó la puerta, se hizo añicos
un vidrio, se lanzó a la calle
todo el grupo forcefeando.
Voces, blasfemias, y, prudente,
¿a curi·osidad en la acera: ·
trasnochador~s, prostitutas.
Unos arrastran al más dócil.
Al otro, despet"nado, terco,
un borracho, con voz pastosa,
le dice frases que no escucha.
Vuelven los dos a la taberna.
La calle, otra vez sol#aria.

~1eoo
Arrabal de la canalla.
Mis pasos; no hay otro ruido.
Un /aro/junto a una valla
trémulo, solo, perdido.
Corta el sz"/encz·o la tralla
de un pavoroso silbido...
Me detengo, estremecido...
La nocht, siniestra, calla.

BNRIQUB DIBZ-CANBDO

s

�LA PLUMA

A las puet?tas del oteo mundo.

I

vejez del prof~sor Benedicto, do la ~acuitad de Cie_ncias,
babia sido labonosa, setena como su vida entera. Un noclaro, de sesgo curso, de márgenes llanas, tal le parecía, al volver la vista atrás, el medio siglo ofrecido a su vocación docente. La
falta de peripecias no le inducía a lamentar la brevedad del camino,
tan corto en la perspectiva: habíalo medido paso a paso y gustado
el sabor de cada minuto merced a la insaciable voracidad de su pensar. En el umbral del último sueño, Benedicto iO persuadía de no
haber rehusado a su inteligencia en tiempo, cebo ni ejercicio, cuanto
pudo darle sin hartura, y estaba contento. Gozó su espíritu de libertad
precoz: una madurez temprana le eximió del arrebato, desquite de la
juventud, que se anticipa al ser; la disciplina sofocó las llamas de la
fantasía, horno de su vida interior; una ·prevención taimada, reliquia de su progenie rural, le mantuvo distante de los émulos. Emancipado de la ambición y del amor, túvose por el hombre más independiente del mundo. Su libertad interior le permitió arribar a la
contemplación y reducir toda su actividad al juicio. Estaba contento
y no le remordía el despilfarro de la vida porque había asistido at
paso de la realidad, externa e interna, como al de un raudal sobro el
que el entendimiento vigila y medita.

'

A.

Benedicto se insertó con lealtad en la vida , de su tiempo. Benetlicto era leal, pero no ingenuo; la lealtad no excluye la cautela. Fundó
■na familia, desempeñaba un cargo público, y cumplió siempre con
parsimonia los deberes, a veces enojosos, nacidos de su nombradía.
Pensaba poco bien de las personas, sin inquina: la capacidad deconcebir una Humanidad mejor no le ensombreció el carácter, ni se
nlió de su propia excelencia para ceñirse las ínfulas de conductor
de pueblos ni de escultor de almas. Conducíase a veces con timidez
siempre con reserva. Su obra maestra era el silencio, asilo de su dis:
ereción, creado por su voluntad tenacisima, que poco a poco dominó
1 apagó las explosiones de ira con que de joven acogía los renuevos
de la estupidez verbosa, pululante en torno suyo. Menos tardó en
conocer su falta de originalidad: equel talento vasto y rápido, certero
no ~bía inventar. Benedicto no se descoyuntó, ni se embadurnó par¡
fingir lo que no era; por pura decencia se libró del histrionismo. Encerr~do_en sus límites, ~ada dejó dentro.de ellos sin explorar. Y así
habt~ visto pasar los a~os, sin prisa ni susto, indiferente a los signos
exteriores con que el tiempo va contando la rapidez de su andadura.
La vejez, limpit1. Y ágil, ya tan dilatada, habíale traído en recompensa-pensaba Benedicto sonriendo-un descubrimiento inesperado:
en contra de las prevenciones juveniles y de la edad viril se ufanaba
do vivir una vida valiosa.
'
. Toda España conocía de nombre al profesor, pero muy pocos sabian a qué atenerse respecto de su persona. Cultivaba una ciencia
abstrusa, _s~n provecho actual ni clientela de discípulos y aficionados
que le hiciesen coro. Su nombre no servía p~ra exhibirlo en hilera
eon otras glorias del país al evaluar la aportación española a la cultur~ europea. Benedicto era popular por motivos aj:mos a la sabi•u~1a. Recordábas~ que había estado en las Cortes de 1869 a 1873
•~hado a un partido antiborbónico, no se sabía cuál; la Restauración le apartó de la política y \'Í vió I uengos años en la obscuridad

•

•

�LA PLUMA
sin más ocupación que la cátedra y los libros. No iba a misa; en la
Universidad y en la Academia votaba siempre con la oposición; teníasele por hombre muy de la izquierda. Al morir los caudillos de la
Revolución y de la República, la figura del profesor Benedicto comenzó a iluminarse y a ocupar la atención, como resto venerable de mejores días. Él no alteró su vida ni consintió en salir de su soledad
gustosa; pero en la presidencia honoraria de todos los Comités de
reorganización posibles leíase su nombre; los manifiestos renovadores
carecían de autoridad si no los suscribía Benedicto; los jóvenes aprendieron a venerarlo en el Ateneo al oir contar los fastos de la casa, y
los periódicos liberales moderados comenzaron a discernirte el título
de «insigne república». Benedicto no entendía bien lo que eso quería
decir, ni tampoco el mote de «maestro de maestros, que sus enemigos le arrojaban al disponerse a fallarle al respeto; pero dejaba hacer,
abroquelado en su indiferencia por las cosas ajenas a su vocación,
hostil a cuanto no pudiera remozar sus ideas o su ingenio. Su silencio parecía amenazador, o astuto, o profundo. Los hombres de orden, no oyéndole gritar, se hartaban de llamarle sensato. En la Academia solían decirle: «Si lodos fueran como usted, ya podíamos
aceptar sus ideas.» Benedicto, alarmado, trataba de adivinar cómo
parecería él a los demás para merecer tamaño elogio.
Nadie sabía si la vida del profosor era decente o pecaminosa, nadie sabía si Benedicto era ladrón, incendiario, estuprador o sodomita;
pero como no se le había visto cometer ninguna de las pequeñas
ruindades que en la vida pública van consagrando a tantos hombres
al odio, al desprecio o a la mofa de los demás, una admiración humillante dominaba a casi todos; la virtud de Benedicto pareció sobrehumana; los informadores políticos escribían: el austero profesor. Tan
sólo los hombres ebrios de ideal pero sedientos de soluciones concretas le zaherían: «¡Es un hombre puro; pero es un ideólogo!» Era,
en fin, Benedicto una especie de mito, un símbolo tanto más venerado
1

LA PLUMA
cuanto más vetusto; como el sol y la lluvia doran las piedras, así la
.admiración y las injurias de los hombres le habían por igual cubierto
de prestigio. Ni siquiera era seguro que para muchos fuese un hombre vivo.
Una noche la muerte le salió al través del camino y sin pedirle
licencia se le puso al lado. Benedicto, viejo y todo, no la esperaba
todavía; nunca la había visto tan de cerca, y la miró dudoso antes
de reconocerla, mientras su corazón, soliviantado por la incertidumbre, quería·escapársele del pecho. Iba por Recoletos oon mucha pausa,
atento a la delicia de la noche, noche de la recién nacida primavera
-de milagrosa dulzura, oreada por el húmedo aliento de los campos:
En los claros del cielo, de azul transparente, límpido, ardían pocas es1rellas. Mirábalo Benedicto, y su alma, al contristarse de súbito, exhaló sobre la belleza del mundo un vaho de lágrimas, porque había
entrevisto la inminencia de la despedida. Sintió en su cuerpo la mor-dedura de un accidente amer.azador; tal vez aquello no sería nada;
pero antes de apelar a los recursos defensivos de que podía echar
mano en su apuro, sudó y se angustió, atosigado por el pavor de la
-carne, como una bestezuela en la agonía: tuvo la evidencia dolorosa
&lt;1~ su fin próximo, Y como si lo leyese en caracteres de metal, cuyas
anstas se le clavaban en el cerebro, vió que aquel mal inexcusable
era el mal absoluto, sin enmienda ni desquite, y que los arbitrios a
-que los demás, Y acaso también él, pobre hombre, acudirían para su
consuelo, no eran sino engañosos afeites y lenitivos para ar.1inorar la
feal~ad Y aspereza del trance. Sondeó el abismo que la razón no podía
medir; saboreó:la amargura de aquel daño infinito; padeció en un segundo la tristeza de toda la eternidad en que iba a no ser. La sombra
volcaba sobre Benedicto un silencio frío, denso, tan grave, que el profesor dobló la cerviz y siguió andando en su insólita compañía.
A poco se serenó con un esfuerzo que le hubiera enorgullecide
menos de haber visto cobijada en lo profundo de su alma la espe-

•

�LA PLUMA
ranza de errar en el pronóstico. La dudafué su reírigerio bienhechor. Eo
la noche jocunda, de tan amorosa ternura, los negros pensamient~s sedeshacían como el humo: el dolor parecía abolido, la muerte una idea
anacrónica. Benedicto, riéndose de su pánico, se dejó _contaminar por
la infantil frivolidad del mundo y aguzó los sentidos. Sóplaba el viento,
en frescas bocanadas, trayendo olores campesinos, olor a yerba jugosa a tierra mojada. En el cielo bogaban nubes negras, espesas, bajas, de bordes plateados por la luz de l~ invisible luna. Barrunta~do
la lluvia, el pecho se dilataba cgn el ahento de la noche. Benedictorespiraba a pulmón lleno, se golpeaba el tórax con la palma de la
mano, pisaba recio. Llegó a su casa cuando las primera~ gotas de
lluvia se enterraban en el suelo polvoriento. Tan confiado iba, que searriesoó a la prueba de subir a pie, y echó escaleras arriba con paso
ligero~ sonriendo de su calaverada: Cerca ya de su piso,_el terror, más.
que el agotamiento físico, le paraltzó. Su corazón trabaJaba como un
fuelle roto; le pareció sentir inflársele las venas, en las que pugnaba.
por abrirse paso con punzantes latidos la sangre embalsada-. «¡E_stoy
deshecho-pensó-, estoy deshecho!&gt; Subió casi a gatas, poqm~o a
poco, los últimos peldaño~, estupefacto con el éxito d~ su tentativa.
El profesor rehusó por mucho tiempo darse a pa~bdo. Cuando la
esperanza no fué posible, Benedicto se amputó heroicamente el a~etitn de vivir, sin improperar a la vida ni al mundo ni cerrar los OJOS
a su hermosura. No fué rápida la amputación, ni menos, placentera.
La ruina fulminante de su cuerpo le irritaba, como la deserción de
unas fuerzas auxiliares, hasta alli serviles. Sus hábitos éranle cada
vez más caros y se aferraba en cultivarlos, aun los muy penosos.
Cumplía con ostentación sus deberes oficiales. Se dispus~ a ~o~mar
en los tribunales de la Universidad, e intrigó como un prmc1pianteambiciosuelo para que el Gobierno le enviase a cuchichear con otros.
sabios recónditos en cierto Congreso de Copenhague. Otra embestida del miedo le decidió a consultar con el médico.

LA Pi..UMA
En un día suspenso, ap1tcible, salió de su casa a la hora habitual
J bajó a la Castellana. Anduvo despacio, deleitándose en la súbita

aparición de los jardines. Aunque ya corría mayo no los había visto
tan frondosos y exuberantes como ese día. Creyó verlos por vez pri-mera en el momento de plenitud de su nueva vida. Era un milagro.te la luz. Nubarrones obscuros, preñados de agua, estaban suspendidos en el cielo, velado por celajes blanquecinos. Una luz igual, sin
reflejos, sin brillo, sin fuego, hacía valer con suavidad las líneas y
tonos de los segundos términos. Sobre las fachadas innobles de )as.
casas, a lo largo de las calles, r~bosando de las verjas o en los parques opulentos, los árboles se enseñoreaban del ámbito, desalojado.
por el sol deslumbrador. Las masas de verdura adquirían un valor
inusitado. Sus formas temblorosas, ufanas, lanzadas en el aire, se esponjaban en reposo. Benedicto apacentó sus ojos atónitos, dejando
escapar de sus labios exclamaciones de contento; parecíale no haber
gozado nunca un placer sensual tan puro; pero en su ánimo, traba-jado ya por la tristeza, trasminaba una emoción suave, una dulce congoja, muy semejante a la gratitud. Veíase como nunca en las cosas
que amaba: eran su imagen, casi su obra, donde se le aparecía su vida,
concreta. En esta elevación de amor, proyectaba sobre el infinito por-.enir el haz luminoso del entendimiento, y al pensar el mundo sinil, se desolaba.
Benedicto creyó siempre muy en serio vivir transido de humanismo; pero esa comunión terminaba en la muerte; su próximo fin manifestaba los límites de su don de simpatía. Su acabamiento persona) era la extinción del placentero fenómeno que llamamos realidad
exterior. Benedicto podía concebir el mundo sin él, pero no a él sin
el mundo. Sin temores ni esperanzas, aferrábase a lo que daba testimonio de su propia vida. En su emoción ante las cosas descubría
ahora un fuerte caudal de amor de sí mismo, y empezó a creer que
llabia vivido mucho menos encastillado y remoto de lo que siempre,

�LA PLUMA
',i&gt;ensó. Reconocerlo así, era de su parte, un acto grande de humildad.
Desahuciado por el médico, Benedicto halló que su hábito de ne
rebasar con el deseo la realidad, cautelosa prevención de su egoísmo,
exigía de él por una vez un esfuerzo ímprobo; pensó que ese sacrificio réscataba con creces las pequeñas fruiciones solapadas que la abstención Je granjeó en su vida. Lo cumplió a ojos cerrados, como quien
•pasa un brebaje; en fin de cuentas, lo que hacía era disminuir su dolor. Su enfermedad era una cárcel, o más bien la capilla de un reo,
de la que se fugaba por la imaginación. Esas evasiones le alegraban;
pero luego moría mil muertes, y Benedicto, como Juan Jacobo, quería
morir una sola vez. La soledad del verano le fué propicia. Cuando al
reanudarse el curso se supo en la Universidad que Benedicto no pro,fesaría más, los que habían de ser sus alumnos se alegr!lron, porque
era meticuloso, preguntón y, como un dómine antiguo, obligaba a
empollar.
.
.
Benedicto había dado el paso más dificil al aceptar su mmedlata
-destrucción; en las disposiciones que tomó luego y en las palabras
•que dijo para prevenir d desorden en su familia y templar su dol?r
y el de sus amigos, puso una serenidad fría, como si fuese de cor~on
duro y seco. Su mujer, muy devota, se escandalizaba de aquella lmpasibilidad, que le parecía simplemente pagana; sus hijas lloraban a
~scondidas; sus amigos visitábanle rara vez, por no alarmarle; pera
nadie dudaba de la proximidad de su fin, del que Benedicto no volvió a hablar ni permitía que le hablasen, para evitar todo riesgo do
,enternecerse y de parecer sentimental.
.
Un periódico salió cierta mañana «con la gravedad del sabio B~nedicto&gt;; el gran público se tonvirtió en espectador de aquella ag~nía. Que su enfermedad postrera y su muerte ascendieran con celen-dad a la categoría de sucesos públicos, contrariaba la displicencia del
profesor. Benedicto creía tener bastante con la desgracia de morirse,
y no podía pensar sin repugnancia en la curioiidad frívola de las gen12

LA PLUMA.
tes que peñoraba con millones de ojos los muros de su casa. Postraclo ·en un sillón, miraba Benedicto a través de los cristales declinar el
sol de cada día de invierno y desteñirse las nubes rojas del poniente
en el azul blanquecino del cielo. Una similituJ fácil presentábase a su
espíritu, y gustaba de estar solo, en silencio, para contar con melancolía los últimos latidos de su corazón y decir adiós a la vida, amable
aón como una esperanza antigua que no hubiese llevado fruto. La esposa de Benedicto no pudo ni quiso respetar el recato del moribundo. Sacó primero de la curiosidad pública una manera de consuelo
.
'
persuadiéndose que el mundo no había hecho hasta entonces cabal
aprecio de los méritos de su marido; pero la notoriedad del trance
agravó en el ánimo de la esposa el sentimiento de su responsabilidad ..
La muerte de Benedicto podía ser un ejemplo, y aunque sabía bien a
qué atenerse respecto de la irreligión del catedrático, era pecado no,.
esperar, Y pecado también no hacer todo lo posible para evitar al roer.os un escándalo. Mucho pensó y maquinó la buena señora; al recordar que Benedicto tenía amistad con un cura, correspondiente de
la Academia a que el profesor pertenecía, le hizo venir y con pocos
preámbulos le introdujo en la alcoba. Benedicto le sonrió y con el
cesto le invitó a sentarse. Parecía que le aguardaba.
_-Yo no quería venir, qwerido maestro-prorrumpió el cura-;.
me1or dicho, me hubiera privado del gusto de venir para no alarmarle sin motivo. Estos hábitos nuestros, cuando entran en casa de un
enfermo, parece que anuncian un peligro inminent~, y causan miedo;.
tal_es el mu.ndo. Pero mi deseo de hablarle era tan vivo, y aquellos
senores se mteresan tanto por usted, que me ·he decidido. Usted no.
es un hombre vulgar con el que hayan de tomarse muy en cuenta esas
preocupaciones, ¿verdad?
. -Ha hecho usted bien en venir, si era su gusto-repuso Bened~ct_o-, Y ~i mujer ha hecho mejor rompiendo la consigna de no recibir a n1d1e. Será tal vez lo último que yo haga en obsequio de us--

•s

�LA PLUMA
ted ... Para saber lo que tengo encima y lo que me espera, no aguarda·ba, es claro, la venida de usted; me basta con el médico y con míi
-observaciones propias. Yo no había previsto conexión algu~a entre
.mi muerte y la presencia de usted aquí; si usted no me lo dice ... nt,
hubiera caído en ello.
-¡Oh alma serena! Si yo no fuese cristiano y además sacerd~te,
tendría que admirar la tranquilidad de usted. El mundo aplaudirá,
porque ve en ello valentía y orgullo, pero yo no ap~ueb_o, ami~o mí~.
Ese desprecio por la vida es el resultado de la sab1duna; es_a 1m~as1bilidad ante la muerte es fruto de la irreHgión. Sólo la creenc1~ ~n
:Dios podría estremecer y caldear su alm~, aprisi~~ada en un esto1c1smo rígido, casi extrahumano; la creencia derrehna su corazón e~durecido cuando se acercase ese instante de comparecer ante su Juez,
•que hace temblar a los más justos.
.
..
.
-·Entra usted en materia sin rodeos! ¡Muy b1en!-d1Jo Benedicto rie~do-. Evíteme usted una polémica tardía. Si tiene usted un
fuego comunicable, abráseme, yo no me opongo, pero no me as~sto
•un argumento. y 0 no quiero defenderme, nunca me he _defendido;
no tengo sistema, no tengo ideas sobre el otro . mun~o °,1 sobre ~¡
destino. Sólo sé lo que encuentro al explorar m1 conc1enc1a:·· Per~iame usted que le rectifique en un punto: yo no dt:sprecio la v1da
ni estoy impasible ante la muerte...
.
.
,
-¿Teme usted el más allá? ¿Lo desconocido? ¿Temena usted ... •
Dios?
-¿Temer? ¡No! Hubiese querido vivir aún ~lgo más; no estoy
cansado, no he concluido... La vejez me ha ensenado a gustar el valor de la vida; hoy la encuentro más bella que nunca. ¿Cóm? s~rá
sin mí después de muerto? Desde el fondo de un cuarto sohtano,
entre papeles y libros, puede uno insertarse en la trama del ~mndo
con más vigor que sus apasionados dominadores. El ~estmo, la
Naturaleza, el Dios de usted, ¡quien sea!, son crueles conmigo Y coa

LA PLUMA
tantos otros que quisieran y merecerían vivir. Doblo la cabeza ante
la necesidad y de su mismo rigor inevitable extraigo la calma; no
tengo dolor, ni rebeldía, ni conformidad; tengo tristeza... La muerte
misma no es nada. Después de mi hora, bien sé que no me tentarán
las cosas que dejo aquí.
-Voy a rezar por usted y por mí; rezaré por los dos. Yo tengo ese
fuego que usted dice, porque tengo fe; si no acierto a comunicárselo a usted es que soy un gran pecador. ¡Sí!, yo tengo fe en Dios, en
Jesús vivo, que nos juzgará a todos, a usted también; conozco su justicia infinita y su misericordia, que ni a usted ni a mí nos abandonará si se lo pedimos de coraz9n. Usted no cree: ¡yo rezaré por los
dos! Abandone usted, amigo mío, esa pteocupación por las cosas tenenales que le ciega a usted. Si en su vida-vida retirada, tranquila,
:austera, según el mundo-no encuentra usted caídas graves, si ha
c~mplido usted incluso con lo que su conciencia racional Je pide,
piense que su deuda para con Dios no está pagada...
-¿Mi conciencia? Verá usted. Mi conciencia de nada me acusa ·oh
.
'¡
•
no me mire usted así!, ni me condena, porque no es un juez ... Es
una crónica donde se empalman los fastos de mi vida. Me miro en ella
Y veo cómo fui, cómo soy; es como una cinta que va arrollándose por
-una de sus puntas. Ni sé quién la puso en marcha ni cuándo se romperá. Mis gestos van pintados a lo largo de ella. Unos me parecen
plausibles, otro~ ridículos, feos. A Jo más que llego es a desear que
algunos no hubiesen existido; pero ¿acusarme?· 1de qué por qué ante
'é ?
't
,
'
quin
_-Plausibles unos, feos los otros. ¿No está usted viendo ahí la acusac1ó~? ¿Y cómo pueden ser ungs plausibles, otros no, sin una regla
supenor que sirva de contraste, y cómo... ?
-Amigo mío-interrumpió Benedicto-, no se sofoque; si no, la
c?nversación dejará de ser gustosa para los dos. Yo le estoy describiendo a usted un sentimiento mío, que es así como yo se lo pinte,,

•s

�LA PLUMA

LA PLUMA
sin que de mi parte pueda ser de otra manera. Usted me quiere replicar con un raciocinio; es perder el tiempo. Ni la ocasión ni mi gusto
se prestan tampoco a eso. Sepa usted, además, que esa regla superior
de que habla, yo la poseo. Tengo una moral. Cuando le he dicho a
usted que unos actos míos me parecen feos, no lo he dicho a tontas
y a locas. La fealdad y la inmoralidad se confunden.
-¿Y cuál es su moral, si puede saberse?
-Sí, sí. Mi moral es... ¿cómo decir?, la moral del bien ajeno, la sumisión a lo que pide el grupo en que uno está enclavado: familia,
,iudad, nación; el sacrificio, la anulación de los apetitos e instintos
personales ante la regla del bien colectivo ...
-¿Una moral de sacrificio sin Dios? ¿Una moral que pretende
domar las pasiones sin ofrecer recompensas ni amenazar con el castigo? ¡Qué absurdo y qué fracaso, amigo mío! ¿En nombre de qué esa
sumisión, en qué aras ese sacrificio?
-En nombre y en las aras de nuestra condición humana, de la
cual nace esta aspirabilidad sin límites que nos entristece, per0 también nuestro orgullo noble. Somos la conciencia del Universo. Frente
a mí, la Humanidad es eterna. Mis actos valen si concurren a aumentar esa vida de la especie y amplían la inteligencia y la libertad.
-¡Palabras, pedantería, orgullo tan antiguo como el mundo! Afeites con que la impiedad quiere encubrir su rostro corrompido. Debajo
de esas fórmulas vanas, de las que Dios está ausel)te, ocultáis vuestro egoísmo, vuestros apetitos adorados.
.
-Amigo y señor-dijo Benedicto extendiendo un brazo hacia el
-cura-, yo le he tenido a usted siempre por hombre despierto Y de
buena fe. Más candoroso que inteligente, lo digo con sinceridad, pero
libre de la impertinencia proselitista, libre, sobre todo,de aquel abyecto fanatismo que niega al disidente toda rectitud, toda pulcritud Y el
honor. ¿Será usted un cura absolutista, un cura guerrillero, ca~~ de
edio, capaz de perseguir, refugiado hasta hoy en las matematicas?
1i

t,erá usted de aquellos que a un error de la inteligencia le atribuyen
por causa una perversión moral?
-¡Perdóneme usted, perdóneme usted! He sido orgulloso no he
tenido caridad. Yo soy el más pecador de los dos. ¿No quer:á Dios
servirse de mí para esta obra? ¡De rodillas le pido a usted perdón!
No con palabras, con mis lágrimas quiero volverle al sentimiento cristiano...; es mi deber... , es mi más vivo deseo. ¡Me pesa haber sidoduro'y violento al hablarle!
-¡Oh, o~! ¡Basta... í ¡Qué escena! ¿No ve usted que me altera, que·
me hace sufrir? ¿Para esto ha venido usted? ¡Qué ofensas ni qué perdón! Serénese. Me desagrada que nadie se rebaje o se humille ante
mí ni por _causa mía. Si yo no tengo fe, no es de usted la culpa.
~en~?1cto entornó los ojos, fatigado. El cura se rehizo un poco y
pros1gu10 con voz más grave:
-Si no tiene usted fe, ¿le pesa no tenerla? ¿No desearía creer?
-Nunca me he sorprendido la menor veleidad de ello.
-¿Y no ec~a usted de menos a Dios, un Dios de amor a quien
ofrecer ~us acc10nes buenas, y aun ese mismo dolor que ahora siente al deJar este mundo?

-Sinceramente, no lo echo de menos. La actitud de los incrédulos que van por el mundo lamentando su incredulidad y envidiando
su fe a los creyentes me parece una superchería necia.
~~etlexione u~ted siquiera en la posibilidad, nada más que en la
pos1bll~dad de e~mvocarse. Examine la posibilidad de que haya Dios,
Y un cielo! un mfierno... ¿Qué sería de usted? ¡Vamos! ¡Conteste!
-Habna hechv un malísimo negocio.
-~ntonces, ¿no cree usted que vale la pena de pensar en ello y
de excitarse a la f~ Y a la penitencia, ya que no por amor, por miedo?
-La prudencia más elemental lo aconseja así. Pero dígame: ¿es
que no tengo que hacer sino tomar un salvoconducto expedido por
usted?
2

'

�LA PLUMA
LA PLUMA
-Tomarlo, sí. ¡Habiénd0lo merecido! Confiese sus culpas y arrepiéntase de ellas.
-Confesarlas, fácil es. ¡Hasta donde mi memoria alcance! Arrepentirme, no sé si sabré. Cuando repaso los sucesos culminantes
de mi vida encuentro muchas cosas que quisiera no haber hecho,
por ejemplo: alguna vez me he quedado con bienes ajeno~. ¡Oh, no
crea usted en un hurto infantil, no! Antes de ser catedrático, ante~
de casarme, cuando yo era un misterio para los demás y
mt,
unos cuantos miles de pesetas del Tesoro público, que yo tema que
administrar en un destinillo, pasaron a mi bolsa. Mal hecho, ¿verdad,
Pues mire usted, sobre eso se funda mi vida entera: ese dinero ~e
permitió vivir independiente, viajar, tener buenos libros, esp~ra~ ano
tras año mi aqvenimiento a la cátedra ... Yo ~reo que he restituido a
la sociedad con mi trabajo aquel anticipo forzoso.
-iQué abismo de sorpresas es la vida! Usted tiene a su carg•
un hecho así, y está sereno.
-¿Un hecho así? ¡Y algunos otros que le sorprenderían a u~ted
más! Todos ellos 00 me han impedido ser un hombre honrado. Mt corazón no se ha corrompido, siempre quise ser mejor Y me esforcé
por serlo.
-Si sus fechorías llegan a divulgarse, habría dado usted en la
cárcel con su honradez; el mundo Je habría despreciado...
_
-Ya me lo figuraba yo; por eso tuve buen cuidado en ocultar~•
delito. Lo conseguí. Era hombre honrado, y la justicia ~edía que mis
faltas no me perdiesen. Los delitos de los hombres h_onrados-es decir, de los que no han roto el equilibrio de la morahdad en favor del
mal-deben quedar, y casi siempre quedan, en la sombra.
-¿ y su conciencia? ¿Y su moral del bien ajeno?
.
.
-Mi conciencia se limita a recordarme eso que hice a mis vemte
años. Si ojease un periódico de entonces, recordaría los sucesos que
más me llamaron la atención y reconstituiría una parte del mundo

Pª;ª

11

exterior en que viví, como rehago un poco de aquel muchacho ya
olvidado. Muy bien sabía yo entonces que lo hecho era malo; tal vez
mi inteligencia me lo hacía ver así; pero no luché, no me atormenté.
Medio siglo después, ¿quiere usted que me aflija por lo que hice? Si
hoy poseo una norma de conducta elevada es que he progresado;
he vivido en el estudio, en la meditación, soy casi otro hombre.
-Sea usted cristiano un segundo al menos; vea su miseria, mire
que está a punto de oír su sentencia y piense que será terrible. ¿No
siente haber ofendido a Dios,
-¿Dios? ¡Desconocido!
-¡Infeliz! ¿Quiere usted condenarse?
-De ninguna manera, ya se lo he dicho. Una eternidad de tormentos es un peso superior a la resignación y a la ironía. ¿Qué hacer?
Recorniéndeme usted, por si acaso, a las potencias celestiales.
-¡Haga un acto de fe, dígame que cree en Diosl
-¿Basta decir si, aunque por dentro no crea?
-¡Oh! Aprovéchese al menos del terror de la carne. ¿No sabe
usted que va a morir, que su fin está próximo, más próximo de le
que cree, que tal vez esta conversación es la última tabla que la misericordia de Dios le arroja para salvarle? La hora llega, es inminente
despertar en la otra vida, ¡y qué vida si es para padecer sin fin!
-Me asusta usted, sí; me asusta usted; creo que me hace sudar
de miedo. Sería un destino bárbaro el mio; pero no me enciende usted
la fe, no estoy contrito; y yo no me niego, yo estoy bien dispuesto.
¡Qué más quiero que no ir al infierno, si lo hay!
-Satanás habla por boca de usted.
-No lo crea; soy un hombre de buena fe. ¿Volverá usted otro día
a continuar su obra? Hoy estoy cansado, muy cansado.
-¿No quiere ·usted humillar su orgullo, pedir perdón para que yoie absuelva?
-Absuélvame si puede y quiere; yo no roo oponge.

,,

~

�LA PLUMA
-¡Dios mío, Dios mio! ¡Qué obstinación! Ofrézcame al m:nos
hasta que yo vuelva que pensará en estas cosas, que se esforzara en
tener buena voluntad, que deseará lo mejor para su alma y se pon- ·
drá en las manos de Dios.
-Lo que yo le ofrezco es no cortar el hilo de mis pensamientos.
Su rumbo no sé cuál será. Y ahora, hasta más ver. Escuche: como
hombre y como sacerdote, prométame una cosa: usted no entrará aquí
sino mientras pueda conversar conmigo.
-¿Cómo?
-Que si pierdo la cabeza o el habla o los movimientos, usted no
pondrá más aquí los pies. '¿Estarnos?
.
·-sea. ¡Que se cumpla la voluntad de Dios!
Después de llorar con la esposa la contumacia del incr~dulo, el
cura se retiró sin perder por completo la esperanza. Su candad era,
por decirlo así, belicosa; quería expugnar el corazón de Benedicto
como una fortaleza guarnecida por Satanás. Y una voz secreta, la voz
.de su celo cristiano, decíale que aquella obra la cumpliría él, instrumento, aunque indigno, de la bondad celestial. Pe~cibió señales_ del
an eJ·emplo que Dios quería hacer en la conversión de Benedicto;
gr uelta al redil iba a ser notoria, como su descarno.
. p or vias
. mis
. tesu V
.
" .•
· sas se esparció la noticia de que Benedicto habia pedido
no
. co01es1on.
e Ya le han metido un curángano en la alcoba&gt;, decian unos, rechinando los dientes, en lo que se conocía su espíritu _infernal.
c·Oh la muerte les baja a muchos los humos!», decían otros, con
1 de
' triunfo, como si en la conversión d el enemigo
.
. an el
sonrisa
v1er
desquite de una humillación antigua.
Al día siguiente un periódico católico aludió veladamente _al suceso: cConforta el ánimo pensar-decia-que, como ha escnt~ un
gran historiador de nuestra gloriosa literatura, muy pocos espanoles
mueren en la impenitencia.•
El cura se preparó con muchas meditaciones y rezos para el nue-

LA PLUMA
vo combate de aquel dia; en lo mejor de su piadoso ejercicio paróse
a considerar la hedionda miseria del corazón humano, aun en sujetos
de vida pulcra en apariencia, como su amigo. ¡El austero profesor era
ladrón! Había robado, y pretendía además explicar y justificar su
desafuero con razones al alcance de cualquier salteador. Comenzaba
a sentir el cura, ante la iniciada confesión de Benedicto, un fervor
compasivo, cuando una idea de inspiración diabólica se enseñoreó
de su mente. El profesor ¿habría mentido? Toda aquella historia del
robo, el glacial cinismo con que la contaba, ¿no serían embustes improvisados para burlarse de su furia apostólica? Al cura le repugné
la idea y empezó por desecharla; pero era impaciente y soberbio; en
la posible chanza de Benedicto vió un agravio person:il, según el
mundo, y se consideró en ridícula. Coligió todos los rasgos del carácter de su amigo que abonaban sus sospechas, y pronto fueron casi
certidumbre. Después de todo, el tal Benedicto, ¿no había sido siempre un egoísta desalmado, un zorro, un burlón frío, en quien se prolongaba «el último eco de la risa de Voltaire?» El cura concluyó por
indignarse, y se lanzó a la calle encaminándose a casa de su amigo,
resuelto a poner las cosas en claro. Benedicto le deparó el chasco
final. El profesor había muerto dos horas antes, !:in pedir nada ni h1tblar con nadie, llevándose el secreto de su austeridad. El cura sintió
derrumbarse su cólera; sobrecogido de pavor, rezó ante el cadáver.
No se habrá olvidado aún el alboroto de que fué ocasión el entierro de Benedicto. La Iglesia, ayudada por la familia, reclamaba s~
despojos; los librepensadores querían, por su parte, hacer propaganda con el muerto. La disputa, breve, fué intensa, tanto, que se pensó arreglarla incautándose el Gobierno del cadaver para enterrarlo
con pompa militar. Al fin, Benedicto era una gloria nacional. e El espíritu ecuánime del Presidente del Consejo-decía un periódicoaccederá seguramente a_lo propuesto, con lo que se daría además una
prueba del amplio criterio liberal del régimen.&gt; El testamento de Bo21

�LA PLUMA
nedicto zanjó la cuestión: «Prohibo que me vistan después de muerto-decía-; prohibo los honores de toda especie. Quiero que me
entierren en el cementerio civil, en un hoyo sin losa ni nombre.•
Así se hizo, una tarde de márzo en que el vendaval, duro como granito, arrastraba locamente por el cielo jirones de nubes. Los secuaces de Benedicto congregáronse a mHlares para tributarle el homenaje postrero. Los más acérrimos subieron al piso, se apoderaron del
ataúd, y sin admitir que lo cargasen en el carro, se dispusieron a
eumplir el rito a que están sujetos los hombres de tal categoría. Consiste en llevarlos a los lugares que más frecuentaron en vida para figurar el hecho de la separación material causada por la muerte. A Benedicto le pasaron por delante de la Universidad y de la Academia,
por delante del Ateneo y del Congreso. Este rito, probablemente
local, no implica ya ningún sacrificio sangriento: se ha perdido la
costumbre de degollar, para enterrarlos con el muerto ilustre, a un
cierto número de sus colegas, camaradas y conmilitones. El paseo por
Madrid es sólo fatigoso; aquella vez lo fué como nunca. El frío arrancaba lágrimas a los portadores del muerto. La muchedumbre fué aclarándose. Ya anochecía cuando el cortejo llegaba a la carretera de las
,ventas. ~ntonces se echó de menos el carro fúnebre que los entusiastas habían despedido casi con amenazas. Dejaron el ataúd en la
cuneta, refugiáronse algunos en los ventorros del camino, volviéronse los má&amp; a Madrid, y cuando pasó un coche fúnebre, de regreso
del cementerio, se consiguió que recogiese a Benedicto ~ lo llevase,
ya Roche cerrada, al depósito, donde lo dejaron tendido. Pero Madrid había visto en sus calles una manifestación grandiosa. «Pueblo que así honra a sus muertos-escribía el redactor de un periódi•o-se honra a si mismo.&gt; El redactor tenia-y en gran manera lo
admiraban por ello-el don de elevarse de lo particular a lo general, que es en esencia el don de la sabiduría.

MANUEL AZA~A

Esta 11,ocke se me ha hu1'dido
casti'/lo de naipes.
El juego era serio. Un
casti1/o de naipes puede
ser albergue bienhadado
por toda la viaa. ¿Acaso
110 ltay hombres (Jut ta/tan mármoles
y ponen pi·edras encima
de piedras, supremo arte
que llaman de arquitectura?
Yo iba poniendo los naipes
u110 al lado de otro, todos
trabados por voluntad
y no por su peso propio.
Pero el azar pudo más:
a/tí estdn las cartas todas
desparramadas, y dicen '
fut ellas son para jugar,
para ga,iar lo perdt''do
u,, víspera
1se

�LA PLUMA

y perder lo que se gana
otro día. Nada más.
Para deshacer y hacer
como las aguas del mar.
«¡Jugador, fzuga tu carta
seriamente, que ya está
preparándote un castillo
mefor que et tuyo, el azar.. .!
¡Si es que ganas...!»
Pero yo p1:enso en que tengo
mue/zas cosas que guardar.
Y mientras el alma oye
voz de fugar y dudar,
las dos manos
sobre los naipes se van
a salvarlo todo, y vuelven
a empezar.
PBDRO SALINAS

APUNtes
paca una geogcafía musical
de eucopa.
(1920)
- Trrrcrrrrrrrr...
-¡Ras! ¡Rasl
-Se ha déscorrido el telón. lQué se ve en el escenario?
-Un cielo limpio, una luz suave, unos arbolitos tiernos, un arroye
daro.
-¿Será un paisaje nuevo o una segunda parte de la misma~
-La escena se ha cambiado, el ambiente es otro, los personajes soa
gente bisoña. Todo es distinto. No se quiere proseguir más la comedia
vieja. Conceptos, creencias, sentimientos, voluntades, todo titme un norte
diferente; se ha mudado de orientación. Hay otros dioses en los altares y
son más armoniosos los sacrificios. El nuevo mundo es una isla alegre, luminosa y florida en medio de un mar pagano. No profundo, sino transparente. No grandioso, sino lleno de reflejos. El aire es tibio y perfumado.
Corazón liiero y vinos claros.

I

Francia.

.

En estos apuntes para una geo~afla musical de la Europa contemporánea, Francia se lleva la papeleta más extensa. Ayer se la hubiera lleva-

ª•

�LA PLUMA

1
1

LA PLUMA

do Rusia; antes Alemania, Italia, Francia otra vez en tiempos más viejos.
No ahora, sino antes de la tormenta, Francia se babia preparado ya para
el cambio; virtualmente lo habla realizado ya, pero sólo después del
estruendo es cuando esto se comprueba, cuando se ve que el arte nuevo ha
p erdido todo contacto con el de antes de la guerra.
La transformación se opera en Debussy. Nos basta detenernos en Debussy sin remontarnos más atrás. La revolución debussysta es la primera
fase del cambio. Vamos a ver cuáles son sus aspectos diferentes; esta primera parte, o sea el periodo debussysta, es una protesta de la sensibilidad.
Primero, contra el cobjeto•, esto es, el asunto tratado. Segundo, contra los
«medios•, esto es, los procedimientos para tratarlo. El asunto fué, pues,
en slntesis, una protesta de orden estético; la cosa protestada fué el almacén sentimental del romanticismo y la técnica alemana con que se expresaba.

**•
Con Debussy la música cambió de clima, de atmósfera, de perspectiva.
Otro paisaje y otro ambiente.
Después de Beethoven, la música adquirió un valor de 01'den ético totalmente distinto al que tuvo en tiempos de Mozart y, con más razó:i en
tiempos anteriores. En este nuevo aspecto, el arte musical llevaba una ganancia y una pérdida. Parecidamente a lo ocurrido con la pintura, el arte
se elevaba en «consideración&gt;, pero bajaba al mermar su función natural;
decoración, embellecimiento de la vida. La «pintura de museo• se emparejaba con la «música de concierto•. Ganaba diariamente en intensidad, en
intimidad, en agudeza; pero se hada especialidad de competentes. To.davla
en tiempos de Mozart y de Haydn el arte de salón era sensiblemente el arte de la calle: no había diferencias profundas; los compositores se diferenciaban sólo por la calidad de alma. La «sinfonía• fué el vehfculo de la transformación. En la «danza•, elemental de construcción, comenzaron a trastro•
carse los términos. Se dió sin cesar cada vez más importancia a la trama y
menos importancia al bordado. Nada eso que se llama el «tecnicismo&gt; por
los profanos y el «sinfonismo• por los profesionales. La música se hacia
~

llD arte

de mover el corazón (valga la frase) en vez de ser un arte de tren-

.zar los pies. Beethoven le dió patente de trascendencia; y luego todo el si--

glo XIX se cebó furiosamente con el pobre arte sonoro, al que hizo exclusivo intérprete de sus enervamientos y lo utilizó de alcahuete.
La reforma debussysta es de una incomparable depuración y dignidad.
~brió las ventanas, entró el sol y el aire claro. Su música fué una música,
sensual que reemplazó a la música sexual y a la música intelectual del siglo
caduco. Quería volver a ser, como en tiempos del clave, un arte ingenuo
J valedero por su estructura sonora. Todavía, sin embargo, estaba lleno
de petulancias del mil ochocientos. Es verdad que babia acercado la
música más a los nervios y a la sangre, más al juego divino y eternamente·
nuevo de los sentidos; pero lo hizo precisamente con el mismo procedimiento vicioso de los románticos: por especialización, no generalizando.
Es verdad que habla abierto las ventanas, pero eran las ventanas del museo. Hizo entrar la luz clara en el salón, pero no sacó al jardín la estatua..
Llevó el fauno y la tarde de julio al concierto, pero no consiguió desnudarnos y llevamos al paisaje griego.

. Al lado de_ Debussy, que es el agente transformador, el más grande·
agitador artlstico después de Beethoven, existen dos factores muy notables
en el proceso de la renovación musical francesa. Además del valor puramente particular de cada uno de ellos, tienen una importancia general y
es la de haber hecho continuar el movimiento, dentro de su mismo pals,.
cosa no ocurrida en otros, según se verá más lejos.
Probablemente esos dos músicos a quienes nos referimos no aceptarlan de buen grado este papel de colaboradores. Entiéndase bien que no
lo~ señalamos nosotros como colaboradores del debussysmo. Nada más
lejos: lo que entendemos es que por ellos dos continúa el movimiento de
reforma, el proceso de evolución, la transformación, en una palabra, aún,
no conseguida.
Uno de ellos-Mauricio Ravel-, porque no se considera influido por·
la técnica ni las ideas de Debussy-y a muy ju,;to título. El otro-Erik.
27

�LA PLUMA
LA PLUMA
Satie-, porque en cierto modo se considera un' precursor de Debussy.
Y aun el ver citados juntamente a ambos artistas parecerá a muchoa
cosa chocante. En efecto, objetivamente, sus obras son profundamente diferentes y el concepto respectivo sobre la •categoría• del arte también.
Para Ravel el arte es t odavía la superhombria: por caminos de perfección
se encuentra el Olimpo. Satie es un tipo de nihilista. ~Superioridad? Hace
una mueca y se sonríe. Pero ambos creen en la profunda necesidad de la
construcción y de la depuración de todo lo supérfluo. Sólo que en Ravel
la complicación •material&gt; es natural y en Satie su sencillez aparente es el
extracto de un complicado alambicamiento. En el límite, ambos representarían la cristalización pura e inmácula de un tipo: esto es, el academis1110
en su más elevado concepto. El aspecto burlesco de uno y otro, el frío
sarcasmo que sus obras aparentan es, en cambio, un trait-d'union menos
importante de lo que pudiera creerse; pn'meramente, porque la ironía en
que se mueve casi todo el arte actual es una resultante de su puntó de
vista respecto a la triple posición del creador sobre el arte (antes), como
realización (en) y respecto al público (después); segundamente, porque la
ironía en Ravel está in adjecto y en Satie in objecto. Ravel hace muy seriamente su broma. Satie toma muy irónicamente su seriedad.
La importancia de Ravel, como copartícipe de la transformación podría definirse: consagra la radicalidad en el procedimiento. Pero la de Satie es mucho mayor: prepara al cambio de concepto ético, defunción y lo
thace precisamente afirmando la sustancialidad del principio clásico. En
casi todos l,os dichos y los hechos de la más joven gente francesa hay el
,mismo doble anhelo: quüar importancia y equilibrar como k,s c/dsícos.
0

•••
Los últimos retoños del laurel francés son gente bisoña que se ha agrupado alrededor de Erik Satie. Se titulan los •nuevos jóvenes», o mú corrientemente los •seis&gt;. Tienen un portavoz: Juan Cocteau (1).
1( 1) Véase su op6sculo Le Cog el r Arleguin. Lo qu.e citamos entre comillu
pertenece a este librito tan rico de sentido.
28

,Qné harán los •seis,? Extremar las cualidades que ~encontramos en el
arte post-debussysta: llevar cada cosa hasta lo colindante con el absurdo.

Al criterio de libertad técnica oponen un no-euclidismo aún más radical,
por eso, por ir a lo más interno de la rali. A la pretendida ekvación de
pensamiento, una buscada trivialidad, un caire fácil&gt;, sin grandezas ficticias; las sonatas de Poulenc son el mejor ejemplo. No quieren comprar
•valores firmes•; esto lo consideran en un joven como una verdadera vergüenza. Ni tampoco debe ponérselos en la piedra de toque; •todo valor
que se prueba es un valor vulgar•. Esto lleva consigo un renunciamiento
a la historia. Es· verdad y es trabajo costoso. • Es duro el tener que negar,
sobre todo, las obras nobles. Pero toda afirmación profunda necesita una
negación profunda.•
•Nada de sueños; pero sobre todo, si te afeitas la cabeza no te dejes.
tupé para el domingo.• •No se trata de cambiar de traje. De cambiar de
piel es de lo que se trata.• No se preocupan de adoptar una actitud de
vanguardia meramente decorativa. Saben que hay que ir escalón por escalón, so pena de tener que volver a subir para bajarlos. Están donde deben estar; •si una obra parece avanzada sobre su época, es simplemente
porque la época retrasa,.
Hombres vivos y artistas póstumos, proclama Cocteau. Les interesa, sobre todo, este aspecto de la vida ligero, fácil, gracioso, divertido, al dfa,
•música a la medida del hombre. Nada de nubes, ni de olas, ni de acuariums, ni de ondinas, ni de perfumes nocturnos. Una música a ras de tierra es lo que precisa; una música de todos los días,. •No más músicas en
las que uno se deja flotar largamente; quiero que se me construya una
música en la que pueda vivir como en una casa.» Satíe respondió escribiendo su •Musique d'ameublemenb .
Si están ya lejos de Debussy es porque velan que el impresiQnismo no
era más que el •contrecoup• del romanticismo, los últimos rumores de la
tormenta. Y su música es aún de la que hay que escuchar con la cara
entre las manos. No. Una música de tal índole es todavía sospechosa. Lejos, lejos del teatro y del teatralismo. cEl teatro está siempre corrompido;.
el café-concierto a menudo es puro.» Conviene adoptar una cierta actitud
frlvola. ~Comienza la gente a reírse? Buena señal. cNo es que todo lo que
29

�LA PLUMA

' que l1J bello y nuevo excita
haga reir a la gente sea bello o nuevo, sino
, fatalmente la risa de la gente.•
.
En Darius Milhaud acaso el más granado de toda esta cosecha, aun
verde; en Francis PouÍenc, acaso el más frescamente jovial, el más puro
(su rapsodia negra es netamente bella, y los trozos de. pi~º.º y las sonatas
positivamente deliciosos); en Georges Amic, el .•~ás mc1~1vo, más agudo
y más perspicaz; en Mlle. Germaine Tailleferre-lmsmo pn":1avera_l, verde
·-tierno- en Luis Durey, en Honneger, hay además de sus mtenc1ones un
rico val~r •objetivo•. No creo que su obra pueda ser con,iderada como
un movimiento sin consecuenci~.
.
Ciertam,.nte no es cosa tormentosa al buen viejo estilo romántico: ea
cosa simple y sonriente. Viento suave que ondula el mar dorado. C~b•ado
•el sentido de la •importancia•, ésta no se hace ya en hondura stno en
superficie. Los •nuevos• aspiran a hacer del arte un objeto de t~d?s loa
dias, que 'ayude al agrado del momento y que contribuya al ah_v10 del
trabajo cotidiano. Si se permite el juego de palabras, su obra quiere s~r
, profundamente ligera, en contra del romántico, que no pasaba de ser ligeramente profundo.
ADOLFO SALAZAR
• 1

de "la Dame de Cozue".

II

Dame de C&lt;.r.ur está en Madrid. No la busque:1 ustedes en Parisiana, porque esa no es la verdadera, y porque podrfa saltarles otra
figura u otro color. Bien cerca la tienen: ella misma les sale al encuentro en estas columnas impresas, si no con el corazón en la mano, con
dos corazoncitos gemelos en sendas esquinas del naipe.
Estos dos corazones se los ha dado el azar, padre suyo muy respetado, si no del todo respetable, para que corra por la vida como cumple a
una señora de su alcurnia. La Dame de Creur, como Magdalena, ha amado
mucho; lo cual equivale a decir que ha sufride mucho. Pues, en una época
en que tuvo que hacer de mecanógrafa, cuando vivía en Londres y la llamaban Miss Proserpine Garnett, se ocupó, aprovechando raros momentos
de ocio, en clasificar amores y penas por orden rigurosamente alfabético,
y en guardar los unos en un corazón y las otras en el corazó n de la otra esquina. Pero nunca pidió a su musa-la Musa de la Mecanograffa, claro está,
A

U1tjiort

en- famore
t jJtr fodio una s&lt;Ulta,

porque amores y sufrimientos no llegaron a dejar semilla de odio en nin-guno de sus corazones: los dos están igualmente floridos.
Sin querer, y dejándose llevar por su alma, femenina al fin y a la postre, la Dame de Creur ha sido indiscreta. Ha faltado, para empezar, a
la elementalfsima discreción que manda callar lo propio y sólo hablar de lo
Jl

�LA PLUMA
ajeno. ¿Quién le mandaba a ella decir que ha sido mecanógrafa? ¿No la
hará desmerecer tal profesión en el concepto de las lectoras linajudas?
Para consolarse, no le queda otro camino que el de una nueva indiscreción. a expensas propias: recordar otros tiempos, más lejanos aún, por
desgracia, en que fué pajarita de ciudad y atendía por Mimí Pinson. Entonces le importaban poco cuna y linaje: lo que le hace sentirse orgullosa de
aquellos días,
ce n'estpas, on se l'ímagíne,
un manteau sur un écusson
fourré d' her•nt'ne.

Advierte ahora la Dame de Creur que desde entonces le ha quedadocostumbre de acompañar su trabajo·con cancioncillas en boga; sólo que,.
para andar entre literatos, gente asaz burlona, lo disimula citando a los.
poetas-en el buen sentido de la palabra. P«rdónesele esta debilidad en
gracia a la sencillez con que la confiesa.
Otro grave defecto tiene aún, y este sí que teme que no se lo han de·
tolerar las gentes graves de la revista: es charlatana hasta dejarlo de sobra.
No necesitará probarlo de manera más elocuente que con este primer articulo, en el cual ha dicho de si misma cosas que a nadie le i~portaba
saber, y no ha llegado, en cambio, a decir nada de lo que se proponía..
Achaquémoslo a falta de espacio, puesto que ya, como todos los escritores, y aunque no tenga ni la idea más remota del original acumulado en la
revista, sabe que con esa excusa siempre se acaba bien un articulo.
En los próximos hablará de cosas más sustanciosas, si Dios no lo remedia. Y cuando no halle a mano asunto de actualidad palpitante, le bastará
echarla a uno de sus dos cor:azoncitos, que no han dejado de palpitar, y
extraer un recuerdo de amor o de pena, con que, lectoras mías, os pongáis
soñadoras. Ya sabéis que están perfectamente clasificados. De lo que nunca os hablará, tenedlo por seguro, es de los bailes de Tórtola Valencia;.
tampoco de trapos, plumas y modas: eso es cosa de hombres.

LA DA..'113 DB CCBUR

•·· castillo famoso.

I

no me insp_ir~ una afición violenta. Si el amor propio de mis.
paisanos. no se 1mta, añad"iré que Madnd
. me parece . ó d
desapacible y en la ma
1nc mo o,
Madrid es un poblachón
I yor parte de sus lugares, chabacano y feo
ma construido en el que
b
•
pita!. Madrid se apelmaza e
'
se es oza una gran cal
n unas costanillas en u
d
b
o alto de unas colinas (yeso d V 11
, ..
nos er~um aderos, en.
justicia) y no se atreve a esp::cir: ecas,. guIJiu:os. puntiagudos, sol de
(Prado-Castellana), es como plaza dee,: saltr de s1 m1sm_o. Su gran Coso
a contemplarse; no le sirve ara ir p eblo, a la que baJa Madrid a verse►
tad (asila llamaron unos c:nce·a1~ ~arte a_lguna: la Avenida de la Liberotras avenidas madrileñas
1
~publtcanos) desemboca, igual que
, en un rastroJo Más de u
'lió d
d orosos se debate en la angostu d
.
n m1 n e cuerpos su. i r
ra e estas calles grit
in e ices bestezuelas que se hubiesen d .
,
a y se atropella, 1,:omo
En Madrid lo único es el sol La 1 . ~Jado coger en una jaula sin salida_
ria, y se abate sobre las co~s couz :~~ a~able descubre toda lacra y miselas aniquila. Por el sol es M d "dn a una, que las incendia, las funde
n una población
J
•
d eI eorpus: suspensión del ªtráf:
.
para ueves Santo O d(a.
dos desfiles... (y en las casas
tiendas cerradas, formaciones, pausafresca penumbra con las ,dqw as ya las esteras, está el comedor en
'
ma eras entornada h
nn de la Castellana). Mad "d
s, asta que las niñas vuelMadrid cambia menos de lon no ~e parece alegre, sino est111endoso.
3
que se piensa. Cierra los ojos, lector: lqUé
ADR_ID

ª:d

u

�LA PLUMA

LA PLUMA

1

1

ves al acordarte de la villa? La mole blanca de Palacio y unas torres y cú•
pulas bajas perfilándose en el azul, sobre las barrancadas amarillas que
bajan al rio y dominan el Paseo de Melancólicos. .
Basta lo dicho para saber que yo no soy madrlleiiista. El madrileñisroo es necedad importada de la periferia. Hace años, un catalán que le
vendla adoquines al Ayuntamiento, quiso ser concejal, y en sus carteles
electorales se tituló madrileñista. Era una idea de empresario; después la
han hecho suya algunas casas de juego. Pero sin que el madrileñismo me
ciegue, conozco que Madrid solicita al desocupado paseante con alicien •
tes muy gustosos. Primero, en Madrid no hay nada que hacer, ni adonde
ir, ni (para un madrileño) nada que _ver, porque no es cosa de llegarse
todos los días al Museo a preguntar si han cambiado de sitio Las Meninas. Segundo, Madrid es un pueblo sin historia. Una «vieja ciudad• histórica empieza por infundirme un recelo provisional que se torna en ale•
jamiento definitivo en cuanto la historia que revela es, como acontece,
apestosa de estupidez. En Madrid nunca ha pasado nada, porque hace
más de dos siglos que en Espafia no ocurre casi nada, } lo poco que ha
ocurrido ha sido en otros sitios. Toda la historia de Madrid son unos besamanos y unas intrigas de cámara y alcoba regias. Con las Mmwrias de
Mesonero, la Estafeta de Palado, y la colección de Crímenes cllebrts, se
conocen todas las fuentes de emoción de los madrileños durante siglo y
medio. Entre Madrid y una ciudad histórica, hay la misma diferencia de
calidad que entre la Píazza de San Marcos y la calle Ancha de San Bernardo. Reconozo que el no ser Madrid una «vieja ciudad prócer&gt; es acaso
el más elegante atractivo que para mi tiene este pueblo.
Como en él he de pasar la vida, quisiera verlo acomodado del todo a
la honesta moderación de mis gustos. Yo no voy al teatro. Desde que los
gorilas escriben comedias para los analfabetos, asistir a un teatro es ac•
ción vergonzosa de las que se abstienen las personas pulcras. No voy
tampoco a las tertulias, donde la amistad es rara y la camaraderia irrespetuosa. No cuento en la tribu de los melómanos ni en la de los taurófilos, ni soy casinista, peñlsta o ateneísta, y hace muchos años que por higiene corporal y mental me abstengo de aquellas frecuentaciones a las
que mi lozana juventud debió las más violentas efusiones sensuales, enO

J4

tr~veradas de sentimentalismo
miento que de mozo me
exasperado. {Aludo al pasmo
no duermo .
produdan las funciones de . l .
y arrobati
, o1 leo, o me resigno al fastidi d
. ig esta.) Las horas que
empo, o paseo solo por las caU
o e m1 hospedaje, si hace m
&lt;l~a en invierno, de noche casi sie: y los alrededores de este Madrid :~
gusto
pre en verano. Debo a tan tno,ens1vo
. " '.
M
d · una rara erudición en personas
b a nd, por lo menos al todo Madrid y cosas madrileñas. Conozco a todo
~es y la mayor parte de su historia que sale a la calle; s~ sus costun
m sospechan mi existencia pud' . ¡A cuántos millares de personas
•
;uya y demostrarles que nada h:;:::tcontarles ep_isodios secretos
ero a un paseante 1 .
o para la mirada d 1
las calles El
e importa sobre todo la di
. . e que callejea!
·
reposo de la . d
spos1c1ón y el as
serenidad del es ¡ .
nura a y la comodidad d l
.
pecto de
apacible. M d .dP ntu ~ue devanea, y permite
e_ os pies, labran la
.
a n necesita enmenda
.
n cammar con descuido
porte me haga sufrir menos
rse y me1orarse para que mi ú . d
L
d. .
·
meo ea con ictón irritable de los ma .
::~ :e;estral razonador y sentencio:1:::• ~¡ del señorito alalo como
a ~umor a un defecto de la RAZA· amfiesta. Pero yo no atribu
otro motivo seria comer! 1
, hablar de la RAZA
yo
valla en torn .
. e e terreno al señor Alta .
con ese u
Homb
o, yo atribuyo ese mal humor 1
mira, que ha puesto una
re no tuvo d d
ª empedrad s·
de posar los pies : : ;u:er:~r ~a cabeza, el hijo de Mad:d n10e!:ijo del

d;~:

;=:::~.·:·.:·.~"í:!:ff·,:¡,::~:..:'/;:,=:.:::~::::::;
m:~~~~:

ª:~:::;

~~se~::::~:: ~:::an mejore~
;~:0
:uese más el~t~:o~
al
. .
sas y 1os monument
marga más la vida
p _paso. M1 existencia callejera ha tra os ~ue a cada instante nos salen
c:::e~as~achadas «modernistas» en lan~:m: entre la aparición de las
iru,
e orreos, con la apertura de I G e
yor, y la terminación de la
. ortunada época de perverso
a ran Vfa a manera de e iso .
1~, albote, dei"m0 .;';;:
. orresponde a la é oca
o el «estilo español del .
rhccer la cupletista francC:a en qluoe enblo grotesco teatral empieza al siglo
ambra
b
s ta lados d A
apa' y aca a en la entronización d 1
. e c_tualidades y de la Ale a MaJa castiza de Goya, articulo

=•

~coocluye, pot hoy, co!:;~;;:::; ;•oce

35

�LA PLUMA
exportable, en el que ya no somos tributarios del extranjero. Esa •reintegración del gusto nacional en lo decorativo&gt; corresponde, por otro lado,
a un movimiento de ideas que va desde la desolada adjuración de lo español hace veinte años, a la xenofobia y patriotería incubadas por la
guerra.
..
.
Al atravesar por esas calles, el paseante se afhJe. Tantos pmáculos, coiomnillas y voladizos, tantas lineas rotas, tantos insultos a las leye_s de la
proporción, tamaña arbitrariedad, tal violencia, manti_enen el ámm? ~n
susto perpetuo y nos hacen saludar con alegría cualqwer caserón trivial
de la calle del Sacramento, que al menos no pretende torturar nuestro
gusto sometiéndolo a un canon indemostrable: Mad~d, ~n vías de_transformarse, es la capital del abandono, de la 1m?rov1sac1ón, de la mcongruencia; el paseante sería feliz si viese los· corr.ienz_os de_una era de moderación, en que el sentido critico, por recobrar su 1mpeno, refrenase l~s
ímpetus del genio frustrado y la audacia de los falsificadores, a caza de n-

1.-Para loa

...

amigo■

de Rub6n Darlo.

(Rubén Dario, Ejis/11/ario, con un estudio preliminar de Ventura García Calder6n. París, 1920, s.•,
73 páginas.-Biblioteca Latino-Americana, dirigida
por Hugo D. Barbagelata.)

., ,¡

eo• nueTOI.

BL PASBANTB BN CORTB
de prólogo al libro una traducción española del excelente artículo sobre Darlo que V entura García Calderón publicó en el M"curt &lt;k Franct del I de abril de 191.6. Hay cartas a Unamuno; entre
ellas, la célebre carta-célebre por tradición oral entre los amigos de Darío-con que contestó a cierta salida de mal humor del maestro de Salamanca, quien-si la tradición no engada-se dejó decir cierta vez que los
americanos traíamos las plumas debajo del sombrero. La carta de Darlo
comienza: •Le escribo a usted con una pluma que acabo de quitarme de
bajo el sombrero.&gt; Y acaba: • Usted es un espfritu director. Sus preocupaciones sobre los asuntos eternos y definitivos le obligan a la justicia y a la bondad. Sea, pues, justo y bueno.&gt; Hay también cartas a Julic,
Piquet, •Buen Samaritano de nuestro gran Rubén&gt;, escritas desde Mallorca, donde el poeta logró en sus últimos años-tan atormentados-algunas horas felices. Hay un fragmentQ de carta a Gómez Carrillo, que
Ventura dice publicar •no sin reservas mental~&gt;, por si Gómez Carrillo
hubiere colaborado con Daño al hacer la copia del fragmento. Hay algunu
cartas a Alberto Ghiraldo, que fué buen amigo del poeta. Finalmente, hay
1RvE

3f'

�LA PLUMA

I

1

1 1

11 1

,,
1
1

1

,1

1 1

1

,1

una carta a Piquet de Juan Sureda, escrita en Mallorca-enero de 1914-.
que se ha crefdo conveniente publicar a titulo de docqmento sobre la
vida que hacia el poeta en la isla. ¡Ayl A trayés de esa carta ingenua vemos a Darlo, una y otra vez, presa de lo que él mismo, con respetuoso
acatamiento del Hade, llamaba sus «crisis&gt;,
Puesto que no se ha retrocedido ante esto, bien pudo Ventura haber
recogido en el tomito unas cartas-sé yo que las posee-cambiadas entre Dario y Luis Carlos López, el originalísimo poeta colombiano, con
motivo de la colaboración de éste en el Mundial Magazine. Darlo se
puso solemne, y López lo despertó con gracia al sentidq del humorismo.
También sé yo de alguien que hubiera podido proporcionar interesantes
cartas de Dado a Amado Nervo, y acas0 acaso algunas dirigidas a otro
poeta mejicano que se refieren a un curioso incidente entre Dado y Salvador Rueda.
Según resulta de este pequeño epistolario, Darlo tuvo el propósito de
émprender, en América, al estallar la guerra, una cruzada por la paz, «que
es la única voluntad divina&gt;. Quería comenzar por los Estados Unidos,
«y el Méjico devastado por fraternales rencores&gt;. Las iuchas internas de
Méjico siempre le preocuparo'n como cosa propia. (En una carta a Piquet,
quejándose de sus males, dice: «A mf se me han declarado ya francamente Panchos Villa intestinos y riñones.&gt;)
Salvo algunas de las dirigiclas a Unamuno, las cartas son de carácter
francamente intimo. Se habla aquf de las «crisis», de los teóricos deleites del régimen de agua pura; de Francisca Sánchez y los ciento cincuenta francos que el poeta le obsequia para comprarse un abrigo; de las dificultades que nacen de la diferencia ~e caracteres, a pesar de catorce años
de unión; de enviar al chico a la escuela vecina... El libro sólo debe llegar
a manos de los amigos de Darío, para quienes parece destinado.
Días pasados he tenido ocasión de releer todas las cartas que nos quedan de Góngora. Salvando distancias, la nota fundamental de aquéllas se
repite en las cartas de Rubén Darlo: ¡La pobreza, la horrible inseguridad
económica, que es uno de los peores enemigos del almal «¡No tengo UD
reall»-exclama el poeta cordobés-. Y «¡No tengo un reall&gt;-contesta,
a través de los siglos, el poeta nicaragüeño-. Quién sabe qué pasa; que
38

LA PLUMA
no le pagan puntualmente los Guidos. «El Mundial no es mio-escribe a
Ghiraldo-. ¡Las cosas de siempre! Si yo hubiera tenido capital para esto,
estada muy rico dentro de poco ... &gt; Y más adelante: «... mi magazine Mundial. Digo mfo porque soy director. El negocio es para los capitalistas, ya
se sabe.» Y luego, lo de la Argentina no es seguro; ni siquiera lo de La
Ntu:ión, diario ,benemérito de las letras hispanas, que merece la gratitud
de tantos escritores. Verdad es que los libros producen dinero, sí; pero
· no para el autor, sino, como él mismo dice, e para este o el otro bandido». Y es que sólo queda una disyuntiva: o hacerse rico a toda costa,
como todos los que se hacen ricos, o acabar cuanto antes con el actual régimen del dinero: anular, neutralizar para siempre el problema económico.
Dejad pasar la noche de la cena
-¡oh Shakespeare pobre, y oh Cervantes manco!y la pasión del vulgo que condena.
Un gran Apocalipsis horas futuras llena:
Ya surgirá vuestro Pegaso blanco

II.-ijn memoria de José de Armas.
Ha muerto recientemente en la Habana, adonde habla sido llamado,
tras de varios af'los de ausencia, para dirigir un periódico, el escritor cubano José de Armas y Cárdenas-hermano de Augusto de Armas y Colón,
el de las Rimas bizantinas-, «Justo de Lara», por nomiy-e literario, y
Pepillo en la intimidad.
Pepillo foé huésped de Madrid durante mucho tiempo, y alguna vea
dió conferencias en el Ateneo sobre Shakespeare y Cervantes. Era muy
versado en literatura comparada de España e Inglaterra. Deja varios
libros de critica e historia literaria. A propósito de él, escribe José Maria
Chacón:
«Vivió Armas, durante los años de su niñez, en un impresionante ambiente polemista y luchador. Fué su padre un gran periodista, que ponía
el mismo ánimo de violencia y combate en las páginas polfticas, que mucho tiempo escribió para los principales diarios de la Habana y en el exa39

�LA PLUMA

'il

I'
1

men retórico de las poesías completamente inofensivas y completamente
-0lvidadas de López de Briñas.
&gt;Eran aquellos tiempos, en Cuba, de exaltación tribunicia: sus cualidades coinciden con las de la España de la Restauración. Armas, sin embargo, y como nuevo ejemplo de autodidactismo americano, realiza en ese
tiempo una obra de información segura, de espíritu sobrio, de critica mesurada y certera.
&gt;Su conferencia sobre Lope de Vega, sus páginas sobre La Doroúa, su
examen del falso Quijote, no fueron sólo una obra de utilidad critica, sino
la afirmación de una modalidad distintiva· en su pr:oducción, que es también singular característica en un selecto grupo de escritores cubanos:
la moderación, la clar,idad, el sentido preciso de la palabra adecuada .
Contra una aparente tendencia de las letras cubanas, que pudiéramos
designar con el pintoresco nombre de tropícalismo, estos escritores, dispares en el tiempo y en la obra realizada (Domingo del Monte, Nicolás
Heredia, José de Armas, Enrique José Varona ...), evitan todo matiz oratorio en su estilo, aspiran a una perfecta sencillez en la expresión, consiguen una justa correspondencia entre la idea y la palabra, dando a,i a su
obra un vivo sentido de claridad y armonía.
&gt;Armas, en su contrastada vida de escritor, fué depurando más y más
estas cualidades. Su excelente libro sobre Cervantes-obra divulgadera.
en gran parte, pero con capítulos muy personales y atrayentes-expresa
el momento de máyor perfección en este proceso. Y junto a las nobles
cualidades del estilo, en correspondencia con las notas más espirituales de
:la producción, hay en el escritor una curiosidad fecunda, un deseo fervoroso de contemplar con libertad la vida. En la lista de sus ensayos vere- ,
mos los temas más peregrinos para ser tratados por una pluma española
o americana: el Fausto de Marlowe, el diario de Samuel Pepys, el humorismo de Sterne. Ya, entonces, adquiere un pleno dominio de la lengua
inglesa, ejerce el periodismo en los l:stados Unidos, escribe largos años
en Tlze Sun, hace frecuentes viajes, como redactor del Herald, de Nueva
York, por América y Europa. (En uno de estos viajes, por su solo prestigio de periodista, consolidado en los Estados Unidos, salvó de una muerte
cierta a un presidente de Haitl, con su Consejo de ministros, sentenciados
40

1,

LA PLUMA
,a en juicio sumarísimo. Estos viajes, descritos con un sentido directo, en
la forma atractiva de conversación con el amigo a quien hacia tiempo no
veíamos, son unas de las páginas literarias más bellas, más llenas de intimidad que dejó Armas.)&gt;
Usted, amigo Diez-Canedo, recordará seguramente a Pepillo: solíamos
ir juntos a saludarlo. Vivía, casi desterrado, en un hotelito de la Guindalera. ~No es verdad que su trato era cautivador, y que no aparentaba los
muchos años que ya tenla, en aquella su complexión robusta de Júpiter
bondadoso? Se enteraba con el · mayor interés de los cvalores nuevos•, y
manifestaba sus opiniones con una sinceridad que no caía nunca en rude.za. No se adaptatia muy bien a la vida española._Sospecho que no llegó a
conocerla. Ya he dicho que vivla como desterrado, en destierro que compartía con él su hijo, el pintor; en destierro impuesto por los males de su
-esposa. La pobre señora padecía una enajenación mental que, a veces,
producía efectos exquisitos y encantadores. Su locura era la locura de la
.afabilidad, de la solicitud: le daba por ser maternal y hospitalaria con todo
-el mundo. Y como conservaba aún destellos de inteligencia, el resultado
-era tan hermoso que hacia preferir la locura a la cordura. Y el pobre Pepillo la contemplaba y llevaba con paciencia, con respeto, sin atreverse a
gustar de aquellos deliquios de bondad que no eran hijos de la razón: com~
se soporta un mal sagrado. La contemplaba y llevaba con paciencia ... pero
¡ya no podía escribir! Fuera de su obligatoria tarea como corresponsal del
New York, Herald, le resultaba muy dificil cultivar la viña del alma, amargad~ por el dolor y la ausencia. Además, una sorda enfermedad lo minaba.
Se pasaba los d[as en cama; en cama recibfa a los pocos amigos de su
confianza. Cuando se sentla muy solo, era frecuente que recibiera uno
alguna esquelita con una letra regular y clarísima, recordándole el caminG
de La Guindalera ... ¡Pobre Pepillo, tan superior y tan bueno, que viviend•
,en Madrid no vivla en Madrid, y teniendo una compañera amorosa no tenla
-compañera! Los hombres de su tiempo hablan muerto en gran parte. Y
cuando al fin, como Rip Van Winkle, regresó a su patria, fu~ sólo par•
-regr~sar a la patria de todos. Descanse en paz.

ALFONSO RBYBS
41

�LA PLUMA

1

vierte en su prédica ese tono de dómine fastidioso que acos~umbran algunos .
ensayistas a la violeta. El estilo limpio, claro, suavemente teñido de dulce ironía, nos gana, apenas abrimos el libro. Lo leemos sin sorpresa, pero sin reparo, no subyugados, mas sin desconfianza ni empacho. No es un maestro quien
nos habla; e~ un ami~
•
··C. R. C.

1

-

l t B RO S

1

11

'I

Y Re O t S t AS &lt;i&gt;

Ramón del Valle-lnc14n.-El Pasajero. Claves lírfras.
Farsa de la EnamfJT'ada del Rey.-Sociedad General de Librería, 1920.
•Este gran D. Ramón del Vallc-Inclán me inquicta,-~ijo el gran Darío-.
y la inquietud espiritual, el perpetuo afán de rcl!1ozam1ento, son a nucst~os.
ojos las virtudes cardinales de este a quien no vacilamos en ll~mar el más JO·
ven de los escritores españoles. Ved, si no, lectores de sus últu_nos poemas Y
de esta farsa en que la invención del Boceado cobra una gracia actual, una
estilización modernísima de las formas antiguas, ved cóm_o a ~- ~amó1;1 del
Valle-lnclán no le sirve la maestría adquirida en una expencnc1a htcrana_de
cinco lustros, sino de trampolín divino en que apoyar un salto, más parecido
cada vci: a uo vuelo.
C. R. C.

.

Ramón Pérez de Ayala.-Las Máscaras.-Vol. I y 11.-Biblioteca
Calleja.

,,,

Reúne Ramón Pérez de Ayala en estos dos tomos su labor de crítica teatral, dispersa en diferentes periódicos y revistas de 1910 a la fecha. Mas con
haber nacido sujetos a la actualidad de las representaciones que los sugirieron,
no adolecen estos ensayos de esa efímera liviandad característica de las usuales crtf,ricas de estrenos. Antes bien, cobran a ojos del lector la unidad de concepto con que fueron escritos, la norma estética a que se ajustan, su teórica,
compostura, en fin, cualidades difíciles de considerar a primera vista en la intermitencia con que vieron la lw: primera en la Prensa.
Pérez de Ayala es ua escritor clásico. Y no se quiere decir con esto que nos
limitemos a gustar en él un estilo cuya principal virtud, a nuestro entender,
reside en la graciosa ironía que templa su nabtral elocuencia. Es clásico. en
cuanto no traza rasgo su pluma, por muy al vuelo que improvise, que no obedezca a un criterio propio, sí, pero nunca caprichoso ni mudable a par del
viento que sopla. Porque nutrido de buenas letras, cultivado su temperamento castizo con saludable disciplina británica, propóncsc en su literatura miras.
universales y trascendentes.
C. R. C.

Luis Bello.-Ensayos e imaginaciones sobre Madrid.-Biblioteca
. Calleja.
Está dedicado el libro a D. Benito Pércz Galdós, patriarca de Madrid. Ocupan buena parte de él las páginas dedicad~s a c?n~idera_r el Madrid de 1º!"'
Benito. Apunta de nuevo Bello con ese mohvo la ms10uac1ón ~e _a~gunos cnhcos al juzgar la obra de Galdós a la hora de ~u !lluertc. El m~r,lemsmo, ¿ha restado universalidad a nuestro novelador del s1gloxor?En realidad, con estos ~enísimos Ensayos e imaginaciones no se propone su autor otra cosa q~c suscitaren el ánimo de los lectores la propia preocupación. ¿Cómo compagma el amor
filial por Madrid con la conciencia de ciudadano del. mundo? Has~a aquí la
villa y corte no ha hecho sino pugnar contra el frío aliento de la sierra .Y el
soplo asfixiante de la Mancha, que alternativamente la p:15man y calc1nan.
Bello predica optimista la cruzada civil contra esas dos Furias. Pero no se ad(1) Daremos cuenta en esta sección de todo¡¡ los libros de que se nos remitan dos ejemplares.
•42

Manuel Azaña.-Estudics de política francesa contemporánea. La,
política militar.-Madrid, 1919. Biblioteca Calleja.
Este libro, del que apenas se ha ocupado la crítica, es el primero de una
serie que, bajo los títulos específicos de: l. La politica militar; II. El:lai&amp;ismo,.
y lll. La organiuz&amp;ión del sufraKJo, ha de tratar temas básicos, alrededor de los,
cuales ha girado la política fram:csa de fines del pasado siglo y principios del
presente
El propósito del autor al publicarlo no ha sido, como él mismo nos dice,
•abordar ciertos temas rigurosamente militares tocantes a la preparación técnica de un ejército para la guerra: tratamos-añade-de p0lítica militar, comprendiendo en el vocablo polítka no sólo aquellos hechos que atañen por modo•
inmediato a la gobcrnaci6o, sino cuantos puedan revelarnos la opinión de un
país y las fluctuaciones del espíritu público&gt;. Tales fluctuaciones de la opinión
pública se ordenan en la obra que nos ocupa con relación a una sola medida:.
43 ,

�LA PLUMA
·1a política militar, y así, viene ést.t a ser el hilo conductor que guía al Sr. Au.!1a
en su excursión a través de la vida pública francesa de los últimos cincuenta
años. Pero si el propósito o plan del trabajo eli el que se indica, otras son tu
razones que el autor tiene para escribirlo, y en el prólogo que Jo encabezaadmirable programa político, pleno de energía y de modernidad-quedan perfectamente determinadas.
Entre las obras que la exaltación provocada por la pasada guerra y sus problemas concomitantes ha sugerido, ocupan lugar preferente, en mi opinión, el
libro de Ramiro de Maeztu, La crisis del humanismo y estos Estudios de pollti&amp;a
francesa, de Manuel Azaña. Una y otra obra son como la refracción que en dos
espíritus selectos sufrió todo el caudal de pensamientos y emociones que la
magna contienda suscitara. Mas en tanto que la obra de Maeztu es un ensayo de
,.fundamentar filosóficamente una teoría de derecho público, mostrando los nuevos aspectos que en él introduce el principio funcional, el libro de Azaña, es,
-en esencia, una obra de historia, llena de interesantes indagaciones literarias
y de finas observaciones acerca de la vida intelectual del pueblo francés. Y he
aquí otra de las coyunturas del trabajo del Sr. Azaña, tal vez la más importante de todas, desde el punto de vista político, sobre todo para nosotros los españoles, acostumbrados como estamos a que la gobernación de nuestro país siga
rumbos desconcertantes, coyuntura que articula el libro entero y le presta UD
interés verdaderamente dramático, vivo y humano; y es que su autor ha tratado, yo creo que con singular complacencia, de poner de relieve el nexo que
existe en Francia entre la política y la inteligencia, esa inteligencia y sensatez que tanto echamos de menos en la dirección y cuidado de nuestros asuntos
•comunes.
El propósito del Sr. Azaña ha sido, en efecto, •descubrir la conexión de loi
hechos notorios, resonantes en la vida cotidiana, con los impulsos inteligentes
·&lt;J.Ue aspiran a dirigirlos o a crearlos•. Pero cuando se logra establecer una relación de dependencia, aunque sólo sea a título hipotético, entre los impulsos
espirituales que determinan una acción y sus resultados prácticos, se hace
•obra de verdadera historia, y este es, repito que a mi juicio, el mérito principal y singularísimo de los Estudios de polftica francesa, en los cuales los hechos
quedan explicados por Jo que hay en el hombre de original y de creador, por
sus ideas y sentimientos, sin escamotear el drama que resulta del choque de
tales ideas con el elemento pasivo o neutro de la realidad o de la vida. Así, y
para decirlo de un modo quizá demasiado conciso, los hechos quedan explica.dos por los hombres, frente a esa otra interpretación de la hiMoria en la que
los hechos se explican por las cosas.
No siento el menor escrúpulo, antes al contrario, tengo verdadero gusto 'f
,satisfacción en declarar públicamente que no he leído libro alguno en estos
ftltimos años que me haya producido mayor inte~és }'. deleite qu~ la obra d_e
Azaña de que tratamos. A una cantidad extraordmana de mat~nales_ reum-dos para llegar a la determinación de los hechos y de sus causas inmediatas y
remotas, a una copiosa y variada lectura y un conocimiento p~ofundo de. la
-vida pública y privada de la Francia contemporánea, une este hbro un es~~
.admirable, índice de la exquisita sensibilidad de su autor, en el que la 1lenb1-

,.

¡,,

1'

1 '

44

11

¡,

LA PLUMA
lidad y la sencillez se combinan para producir un conjunto armonioso. Nada hay
en él de afectado, de barroco o deslumbrador. Es un libro francés, del mejor
francés, no ya por su asunto sino por su orden y proporción internos. El método y la claridad, esas dos virtudes cartesianas, lo presiden. Capítulos como
eLa restauración del optimismo•, o como •La teutomania y la guerra de 1870,,
o como •Reforma de la oficialidad: el espíritu militar,, están escritos con un
buen gusto, una sagacidad y una visión tan firme de las cosas, a que no estamos acostumbrados. Del mismo modo, el capítulo quinto, en el que se estudian y entresacan las opiniones antidemocráticas de Renán y Taiue, y las
nacionalistas de Barrés y Maurras, constituye el más feliz ensayo que conozco
de sistematización de las ideas de aquellos hombres, representantes de un extenso sector de la vida intelectual francesa.
Y junto a los análisis penetrantes y minuciosos, junto a las afortunadas reconstrucciones filosóficas, al lado de cuadros estadísticos y cifras de efectivo&amp;
'f reservas, el Sr. Aiaña va poniendo una velada y suave nota de ironía y de
buen humor, esa disposición espiritual, ya perdida, de los españoles de otras
épocas; porque, como el autor nos dice, •no hay que estar siempre a mal con la
frivolidad, pues es a veces una a:anera amable que tiene el talento de no darse importancia a sí mismo&gt;.

J. ÁLVAUZ PASTOR
Renner (A.), C. de la R. A. E., y Castro (A.), del Centro de Estudios Históricos: Vida.cu Lope cu Vega (1562-1635).-Madrid, 1919(12 pesetas).
Hay en la literatura española un alto monte inexplorado aún en toda su incente Y Pª".ºr.?sa mole: l_a obra de Lope de Vega. Su obra y su vida, aunque

los a~o~tec1m1entos más importantes de ésta, los más públicos, y también los
más 10timos, hayan hecho correr mucha tinta. En el siglo pasado, un erudito,
D. Cayctano Alberto de la Barrera, edificó, en las vertientes de aquella monta~a colosal! una imponente fábrica, poco menos intrincada y frond0sa que ella
m_1sma. Abnéndose _p~o en~re s_us macizos, apoyado en la lab&amp;r de otros estud10110s y en la pr?p1a 10vestigac16n, un norteamericano, Mr. Hugo A. Rennert,
lev~nt~. en la misma ladera, una mansión mb clara y ventilada, de accc-so.
fácil, ª!º secretos._ Esta obra, The Life of Lope de Vega, es la que se propuso .
~aducir D. Aménco Castro, acabando por refundirla, complementarla y precisar!~. Es ahora, en su versión castellana, mucho más cómoda y al gusto del
día, s10 _que le falte n~da sustancial; y todavía el Sr. Castro, en una parte suya
en totalidad, el apénd1ce B, ha añadido a la casa una glorieta o belvedere desde-·
donde se otean persp_ectivas y se descubren senderos y veredas. El que en
adel,ante baya de estudiar a Lope, deberá tener presente este libro, en que está
al d1a cuanto se sabe-y no es poco-de la vida del F enix de los Ingenios, y en
'l\le IC ap1U1tan, por obra del autor caatcllano, 1011 problemáll e11tético11 y Iitera45

�!1
111

LA PLUMA

LA PLUMA

'I'

.rios que su enorme producción suscita. Muchos habrá que quieran y deban
empezar por ahí a leer este buen libro.
E. D.-C.

Paul-Lui1 Couchoud.-Sages et Poetes d' Asie.-París, CalmanLevy.

¡

1

Y asf un centenar de hJikais en este sugestivo libro. El Halkai, estrofa de
tres versos-el segundo, de siete sílabas, los otros dos, de cinco-, son siempre, como se ve, apuntes gráficos de color y emoción populares, al alcance de
todos, y viene a representar la reacción frente a la poesía clásica y profesional. Como todo arte japonés, viene influyendo en Europa desde el siglo pasado. En España mismo podríamos citar algún influido.
Pero en Francia, durante la guerra, se ha cultivado mucho. Realmente, para
los momentos de emoción y peligro, nada se presta como el apunte, el /r.aikai.
·· Los otros capítulos del libro están destinados al ambiente japonés, al Japón
en armas y a Confucio. En todo rige un i-spíritu selecto y evocativo.
J.M. V.

No te hieles
-mamá ya no tiene dientesiarrito de agua.

-Rodó y sus críticos (Clarín, Valera, Rubén Darío, Jesús Castellanos,
Unamuno, Francisco García Calderón, Maria Eugenia Vaz Ferreira, V.
PérezPetit,MaxHenriquez Ureña,Ricardo Rojas, A. Gómez Restrepo, Pedro Prado, G. Zaldumbide, Alfonso Reyes, F. de Miomandre, C. Le Senne, C. de Castro). París, 1920, 8.0 , 348 páginas.-Biblioteca Latino-Americana dirigida por H. D. Barbagelata.
-Carmen Lira, Los cuentos de m{ Tía Panckita, San José ,te Costa
Rica, ediciones de J. Garcfa Monge, 19191 8.•, 16o páginas.
-Enrique González Martinez, Los cim mefores poemar de..., con un estudio preliminar de Manuel Toussaint, México, «Cultura&gt;, 1920, 8.º,
1 52 páginas.
-ldem, Jardines de Francia (traducción de poesías francesas), 2.a
edición, México, «Cultura&gt;, 1919. 8.•, 174 páginas.
-Rómulo Tovar, En el taller del platero, San José de Costa Rica, edición J. Garcia Monge, 1919, 8.°, 54 páginas.
-José Vasconcelos, Dívaraciones literarias, México, «Lectura Selecta&gt;, 19191 8. 0 , 100 páginas.
-Omar Kbayyam, Ruba~at, traducción en verso por José Castellot.
Prólogo de José Juan Tablada, Nueva York, 1919, 8.0 , 94 páginas,
-Artemio de Valle Arizpe, Ejemplo (novela). Dibujos de Roberto
Montenegro, Madrid, 1919, 8.•, 280 páginas.

El viento tendido
desordena las sabias rúbricas
de las gaviotas en el espacio.
Sobre una rama pelada
un cuervo tieso.
Fin de Otoño.

11

¡Olt, luna brillante!
¡Quisiera renacer
pino sobre una loma.

El autor, un discípulo de Anatole France. El libro me interesa especialmente por el capítulo titulado «Epigramas líricos del J~pón•, poemitas enanos, d_e
47 sílabas, que aun perdiendo mucho al ser traducidos, hacen su efi-cto. Poes1a
-discontinua, nada oratoria, ni explicativa, tal como la soñaba Mallarmé. Un
tanto insuficiente para el público latino, acostumbrado a vivir en el foro, llenándolo de ademanes y frases ampulosas. Aconsejaría su lectura a todo flOeta
español, sin embargo. No como diciéndole que nuestra poesía debe se: esto
-esto, es la poesía japonesa-, sino para que guste la belleza de l,a sobned~d,
y vea la perfecta armonía que reina en todas las cosas d,e un pa1~ con estilo
propio. Verá cómo se corresponden exactamente _la poe~1a y su p_mtura._Rara
vez los elementos visuales van mezclados con los 1deológ1cos: son unpres1ones
breves, y al mismo tiempo extensas, de la Naturaleza. El gran saber de los
orientales radica en la esquematización; así en la gotita de agua vemos reflejar·se el panorama y el carácter de todo el país.

¡Espanto!
He pisado en el cuarto
el peine de mi mujer muerta.

,\

Acosada por el joven,
la criada
traza una espiral.

Preñada de nueve meses
vientre adelante,
ella planta el arroz.
Al menor viento
las hojas tiemblan:
joven bambú.

,,.

Libros americanc,s

47

�,LA PLUMA

Gacetilla.
Parangón.-En Le Correspondan/ del 25 de enern de este año, M. Marius
André, hablando del lugar que corresponde a la obra de Gald6s en la literatura española, escribe: «La Prensa conservadora y cat61ica rindi6-con una sola
excepción, a lo que creo-un homenaje justo, al par que mesurado en sus reservas, a aquel que no obstante sus errores y sus faltas quedará en la historia
como una de las más grandes figuras de la literatura española. El homenaje iba
dirigido al talento del autor, a su dilatada existencia de obstinado trabajo, y
también a una sinceridad, a una probidad superiores a toda sospecha, a una dignidad, gracias a las cuales, aun en la época de sus peores extravíos, cuando
proveía de armas a los enemigos de la sociedad, de la familia y de la religión,
supo conservar la estimación personal y la amistad de un Antonio Maura.•
Cervantismo. - La idolatría cervantista y el culto católico se van contaminando bajo los auspicios de la R. A. E. Leemos en un peri6dico:
«Con motivo del aniversario de la muerte de Cervantes, se celebraron ayer
mañana en la iglesia de las Religiosas Trinitarias, donde yacen los restos del
glorioso alcalaino, solemnes exequias por las almas de cuantos escritores cultiyaron las Letras patrias.
En el centro del templo se elevaba un severo túmulo, que ostentaba en la cabecera, sobre un almohad6n de terciopelo negro, cuatro tomos de una de las
primeras ediciones de «El Quijote&gt;, rodeados de laureles.
Una Comisión del Cuerpo de Inválidos, formada por doce mancos, daban
guardia de honor al túmulo, en recuerdo del famoso Manco de Lepanto.
La presidencia del duelo la constituían: el director de la Academia Española, D. Antonio Maura; el ministro de Gracia y Justicia, Sr. Guarnica, en representación del Gobierno; el general Fidrich, por el Ejército; el censor de la Academia y el secretario.
Las Madres Trinitarias cantaron una misa de «Réquiem&gt;, en la que ofició un
fraile dominico, asistido por dos capellanes del convento.
Terminada la misa ocupó la sagrada cátedra el obispo de Vitoria, que pronunci6 una sentida oración fúnebre ensalzando la vida épica de Cervantes y su
maravillosa obra literaria.
Después se cantó un solemne responso y se di6 por terminado el acto reli¡ioso con que todos los años conmemora el aniversario de la muerte de Cernntes la Real Academia Espafiola.•
Palinodia-Esta Revista NO CUENTA CON u cou.Bouc1ó11 de D. Mariano de
Cávia, D. Jacinto Benavente, D. Pío Baroja, D. José Ortega y Gasset, D. Ricardo
Lc6n, D. Julio Camba, D. Eugenio D'Ors, D. José Martínez Ruiz (Azorín), la
condesa de Pardi&gt; Batán, ni, probablemente, con la de D. Gregorio Martínez
fil=a.
Imponiéndonos cuantiosos sacrificios, hemos adquirido la SC"11'idad de que
•• colaborará en LA PLUM.A.
DON JULIO SENADOR GÓMEZ

A:R'O J.

1

MADRID, JULIO 1920.

1

NúM. 2.

e( abanico de MUe. MaUaemé.

-~ , •,

A

~

ve_ces, deDtodo un jardín sólo conservamos las alas de una ma
nposa. e la hija de Stéphane M 11
,
conservamos ya el recuerdo d
b . a arme, apenas muerta, sólo
tro le ha dedicado el busto d e,su 8.. ª?1co. En la poesía que el maes,
e a senonta Malla ,
d' .
entre las curvas electrizadas
t
rme se a ivma, etéreo,
que raza en va· é
b .
retrato casi invisible y s , l
'
iv n , e I a amco. Es un
•
'
era e menos pereced • meJor aun, trazo en el aire N
ero. raya en el agua, o
neutraliza los símbolos del ; o p_arece hecho de palabras: el poeta
ideas como si llevara alas enerl1ogutaJle, saltando sobre las puntas de las
s a ones La po ,
.
bro que una brisa leve d .
.
es1a es casi un requieeJa caer en los oíd d
Pero circula por toda ella
1 .,
os e una dama inefable.
una pu sac10n anh J
d el abanico. El abanico, encandilad
e osa, como el agitarse
zalete, y crea poco a poc
t
o, revolotea sobre el ascua del brao, en orno a la da
.
·
te (¡y tan dinámico!) donde . 1 b
ma, un espacio envolven.
,
vis um ramos u
•
_
mecidos; la mano fina que merece
. . nos OJOS sonadores, adorto de aire; la comisur~ de la boca apns1onar un ala; el pecho sedienY, tal vez, en un parpadeo, el brazo

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="441">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560786">
                  <text>La Pluma</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560787">
                  <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566915">
              <text>La Pluma</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566917">
              <text>1920</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="52">
          <name>Volumen</name>
          <description>Volumen de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566919">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566920">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566921">
              <text>Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566922">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566923">
              <text>Mensual</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566939">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753230&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566916">
                <text>La Pluma, 1920, Año 1, Vol 1, No 1, Junio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566924">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566925">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566926">
                <text>Poesía</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566927">
                <text>Poemas</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566928">
                <text>Ensayos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566929">
                <text>En junio de 1920 apareció el primer número de La Pluma, sin nombre de director o de editor, solamente con la mención “Redactores: Manuel Azaña y C. Rivas Cherif”, aunque seguidamente se indicaba: “Pedidos y suscripciones a Manuel Azaña, Hermosilla, 24, duplicado – Madrid”, que era el domicilio particular del redactor, y en consecuencia podía suponerse que hacía también de editor y de administrador. Subtitulada “Revista literaria” anunció en sus primeros números: “Se publica mensualmente en Madrid en fascículos de 48 páginas”, lo que fue cierto hasta el número 7, pero del 8 al 25 los fascículos tuvieron 64 páginas, y desde el 26 al 37 alcanzaron las 80 páginas, excepto el 32, extraordinario dedicado a Valle-Inclán, que llegó a las 96, el doble del tamaño inicial. Se vendía el ejemplar suelto a dos pesetas, y los suscriptores se beneficiaban de un interesante descuento, ya que se les enviaban seis fascículos por nueve pesetas y doce por quince. Lo que no se modificó fue el formato, de 22,5 por 15,5 centímetros, así como el diseño, que era obra de Azaña, lo mismo que el título y el lema que lo justificaba: “La pluma es la que asegura / castillos, coronas, reyes / y la que sustenta leyes.” La cubierta llevó inicialmente un adorno tipográfico, pero después incluyó el sumario del número. Se encuadernaba con tapas facilitadas por la revista, en volúmenes de seis números, excepto el primero, que reunió las siete iniciales del año 1920. Se compuso en la Imprenta Artística de Sáez, sita en el número 21 de la calle del Norte, Publicó 37 números, o fascículos, todos de gran interés histórico.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566930">
                <text>Imprenta Artística de Sáenz Hermanos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566931">
                <text>Azaña, Manuel, 1880-1940, Redactor</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566932">
                <text>Rivas Cherif, Cipriano de, 1891-1967, Redactor</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566933">
                <text>01/06/1920</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566934">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566935">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566936">
                <text>2020424</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566937">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566938">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566940">
                <text>Madrid, España </text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566941">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566942">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6178">
        <name>Alfonso Reyes</name>
      </tag>
      <tag tagId="36576">
        <name>Enrique Diez Canedo</name>
      </tag>
      <tag tagId="14732">
        <name>Gacetilla</name>
      </tag>
      <tag tagId="36578">
        <name>La Dame de Coeur</name>
      </tag>
      <tag tagId="36577">
        <name>Manuel Azaña</name>
      </tag>
      <tag tagId="28400">
        <name>Pedro Salinas</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20370" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16895">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20370/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_20_Julio_27_n.pdf</src>
        <authentication>02ed958dcfa00bee1b711e6bbf03a40a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="570595">
                    <text>REVISTA ILUSTRADA

Esta es la casa proveedora
de las damas elegantes
LA CIUDA.::) DE LONDRES

~

:)¡ ;¡
1

¡, \

, ,,t •" " 1

¡

RETRATO DE IDA RUBINSTEIN , POR ANTONIO DE LA GANDARA

NUM. 20.

PRECIO: 20 CTS.
JULIO 27 DE 1 91 7

�Ayer

~

...

Hoy ....

PERDIDA DE TIEMPO
PERDIDA DE DINERO
PERDIDA DE SALUD

Sin el uso ~e la ElEClRICIOAO

w

WESTIMGHOUU
ELECTRIC

AHORRO DE TIEMPO
ECONOMIA DE DINERO
GARANTIA DE SALUD

PEGASO

REVISTA SEMANAL ·

DIRECTOR: JESUS B. GONZALEZ

GERENTE: JOSE BALLESCA.
~El:I:&gt;.A.00:E&lt;&gt;N,

Efrén ReboUedo.
Jesús Urµ.eta.

JuliQ 'Torri.

Mariano Silva.

Ramón López Velarde.
1
Enrtque González Martínez,
Rafael Cabrera.
Rafael López
José~- Frías.
Jenaro Estrada.
Anton_,o Caso.
Jesús Villalpando.
Enrique Fernández Ledesma.-Juan Noveell Ruiz.

1

Alfonso Cravioto.
Manuel Toussaint.
Antonio Castro Leal.
Esteban Flores.

OC&gt;L.A.B&lt;&gt;~.A.O:E&lt;&gt;N,

Con el uso ~e la ELECTRICIDAD

SEÑORA:
Venga a visitar nuestro Departamento de
APARATOS DE CALEFACCION ELECTRICA.

Je_:,ús T. Acevedo (El Paso}
Ricardo Arenales.
·
Ml\riano Brull.
María Enriqueta. .
Gustavo E. Campá.
:R,ubén M. Campos.
Bartolomé Carvajal y Rosas.
All&gt;erto María Carreña.
francisco José:Castellanos.
Luis Castillo Ledón
Ignacio B. del Castillo.
José María Chacón y Calvo.
E4uardoColín.
Eduardo Dfa:z. Dufoo, jr.
J\rnulfo Domínguez.
Enrique Fernández Granados.
J~n¡,.ro García.
.Augusto Genin.
Francisco González Guerrero.
Luis González Obregón.
Saturnino Herrán.
Jorg" Enciso.
Albert0 Garduño.

Carlos González Peña.
Max. Henríquez Ureña.
Pedro Henríquez Ureña.
Alba Herrera y Ogazón.
Manuel Herrera Lassso.
Mateo Herrera,
Jesús García Gutiérrez.
Juan B. Iguíniz.
Manuel Ituarte.
Carlos Lazo.
J. López Portillo y Rojas.
Federico Mariscal.
•
Pablo Martínez del Río (Madrid).
Amado Nervo (Madrid).
José de J. Núñez y Domínguez.
Eduardo Pallares.
Emilio Pardo Aspe.
Manuel de la Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Prune'da.

Manuel Puga y Acal.
Alejandro Quijano.
Joaquín Ramírez Cabañas.
Adriin Recinos.
Manuel G. Revilla.
Alfonso Reyes (Madrid).
Manuel Romero de TP.rreros.
Francisco Verdugo Fálquez.
Jenaro. Fer.aández Mac Gregor.
Artem10 de Valle Arizpe.
Samuel Ruiz Cabañas.
Enrique Santibáñez.
Nicolás Rangel.
José Juan Tablada.
Alfonso Teja Zabre.
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina .
José Vasconcelos (Perú).
Alberto Vázquez del Mercado.
Atanasia G. Saravia.

:J:&gt;:EB'D' J' .A.N'TE&amp;,
Carlos Neve.
1
José Tovar.
·
Alfonso Garduño.

.

Leandro Izaguirre.
Antonio Gómez.
Francisco de la Torre.

1

Gei'mán Gedovius.
Roberto Mont"éne&amp;"ro.
Angel Zárraga . .

FC&gt;TOGR..A.FC&gt;&amp;: Antonio Garduño.-Gustavo F. Silva.-Alfonso Sosa.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
En los ESl~do5 , 10 1:úmeros. · · · ··· ··· ,$ 2.50
En el Extranjero lOn'
$
.
En la Capital, 10 numeras ........... , 2.00
Números sueltos.'.•... ~~~:~~-~:::::::· -4.00
OFICINAS: Avenida 5 de Mayo, 32.-Edlficio
O.ZO
. .de la Bancaria
. . .
•-Departamento • 122 . -Apart a d o p osta I• 1408.
La correspondencia debe ser dmg1da a la Gerencia. Apartado 13.

Cía. Ingeniera,· Importadora y Contratista, S. A.
Sucs. de G. y O. Braniff y Cía.
3a. de la Palma 34.
Apartado 303.

Fábrica de Hilados y
Tejidos de Algodón

,Sombreros TARDAN "Mix"
Para lluvias, para la
ciudad y para viaje.

04

La Magdalena'~

l!ABJJCA. DEARTICULOS
DE PUNTO 'LA LOVERA'
C¡\Ml&amp;ETAS, SWEATERS,
• • • ETC., ETC. • .•
~pecialldad en paragua•
• impermeables para aeñoraa J ~•balleroa : : :

Reunen las condiciones de elegancia, flexibilidad y duración.

Fábrica de Hilados
y Tejidos de Lana
ºSanta Teresa"
CASIMIRES PEINA•

DOS ESTILO INGLES
PONCHOS, ZARAPES,
COBERTORES, TILMAS
ETC.

"La Francia Marítima"
GRAN CAJON DE ROPA Y NOVEDADES

.

MANUEL LINARES RIVAs.-·E1 sembrador.
REPIDE.-La torre sin puerta.
VILL~ESPESA.-E1 alcázar de las perlas.
AZORIN,-Los Pueblos.
HOYOS Y VINENT.-E1 amor de Jaime Estrada
LINARES RIVAS Y RÉPIDE.-E1 poder de la il,;sión.
El camino de los brazos
BELDA.-Un Van· Dyck auténtico.
E. CARRERE.-La Leyenda de San Plácido.
DI CENT A. · Los bárbaros. .
GALDOS.-Sor Simona.
DICENTA. -El hijo del odio.
AMADO NERVO.-El diablo desinteresado.
VARGAS VILA. - El maestro.
VALLE· INCLÁN.-Eulalia.
POMPEYO GENER.-Un Pontijic• ,ul ocultismó.

DICENTA.-]uan José.

Calidad 6·rantizada.
--

LA NOVELA CORTA

-

Fabricación Especial pará

la Soinl,rerería TARDAN

l

Plaza Constitución 5 y 7.
MEXICQ.

-Por cada Vapor recibimos constantemente de Londres
y Parfs l~s últimas novedades en telas de seda, lana y
,1,odón que podemos ofrecer a nuestra distinguida clien.
t•I• a precios que no admiten competencia.
Surfido completo de PERFUMES de ROYERS y GALLET
y de las mejores casas de París

- - VEYAN JEAN y Cía S.

en

C.

ESQUINA ~SABEL LA CATOLICA Y CAPUCHINAS

RUSIÑOL. -El pueblo gris.
•
VARGAS VILA.·-E1 Alma de la Raca.
FELIPE TR!GO.-E1 moralista.
PARDO BAZÁN.-La ventura de Isidro.
FELIPE TRIGO.-La altísima.
ALVAREZ QUINTERO.-Pepita Reyes.
HOYOS Y VINENT.-El caso clínico.

Todas estas obras por TRES PESOS
Por correo $ 3. 25 Pídalas usted enseguida.

Mbreria de .1\ndrés ijotas e Hijo
la. Bolívar No. 9.
Apartado 941.
MEXICO, U. F.

�EL MEJOR PRECIO

1

1 .1 1

BACH

REVI~TA SgMANAL

Registre.do como articulo de segunda clase el día 17 de mt1.rzo de•1917

TOMO 1

11

MEXICO, D. F., 27 ,DE JULIO DE 1917

NUM. 20

LA LOCURA DEL BIEN VIVIR

Un Restaurant

POR MANUEL TOUSSAINT

a donde puede ir una persona
decente y de buen gusto.
EL MEJOR SERVICIO
1
Blusas de todos estilos,
camisas y en general
toda clase de ropa
blanca para señoras,

Ropones, camisitas
y todo lo que es
necesario para vestir
a mi niño.

Nuestros precios no admiten competencia.
PONEMOS ATENCION ESPECIAL A LOS PEDIDOS FOJUNEOS,

''La. Reforn1a Industrial''
CARLOS B. FARFAN
3a. de Medinas No. 93.
Apartado Postal No. 4519.

Teléfono Ericsson 206.

MEXICO, D. F.
1

1

Llega un momento en la vida en que todas
las energías del sér, coligadas al parecer contra
ellas mismas, se yerguen y formulan una tremenda pregunta: "Tú, amo y señor, ¿a dónde te diriges? estás seguro de aprovecharnos bien en esta ruta
que llevas?" Claro que hay hombres que no ·permiten a sus ideas hombrearse con ellos: esos no ~acilarán qn punto: sus grandes y pesados pasos desconocen la inquietud, como sus ojos no ven las
huellas rojizas del otoño sobre la arboleda del ,bosque. A este personaje de cuenta, muy señor mfo,
pequeño Falstaff cuyo único tesoro, la triple arruga del vientre bajo la rica tela del chaleco, es envidia de los muchos, yo le dedicaré mis admjracio.
nes sinceras en ocasióu futura.
Pero hay también otros. Estos piensan. Piensan y dudan. Piensan mucho; tanto, que su vida
es un ajetreo .constante de aquí para allí, de abajo
para arriba. Víctimas de su anhelo interior, de su
loco pensamiento siempre en tensión, ellos no supieron jamás sino una cosa; de la duda perpetua
de si mismos. Cuando a estos hombres se formula
el dilema, acontecen actos de inusitada pujanza.
Yo creo que su mundo, su delirante mundo, les
presta entonces el espiritualismo de los seres sobrenaturales. Parecidos a dioses, llevan su locura doquiera, i Iu minados por fuegos de crepúsculos desconocidos.
Y va pasando la lucha y los débiles tiemblan.
Y al fin ceden, y ante todos los peligros del mundo que se levantan contra ellos, doblan la cabeza y
reniegan de su locura. Apóstatas! La vida los absorve en sus ondas de cieno que nunca reflejaron
la claridad del astro. Pero los renegados llevarán
siempre en sí mismos el estigma . del recuerdo del
:lios ·que arrojaron del pecho; el odio en que confunden a sus antiguos hermanos-este odio mezclado de despecho que se siente por aquel a quien
se quiso y a quien ya no puede quererse-revela
bien que no eetán satisfechos de su suerte; mas,
que im¡.,orta! nadie tan fiel como el Mundo; por
una hora de vida, os dará arrobas de tierra; cada
gota de sangre la paga con la esplendidez de un
Sátrapa que fuese el más rico y el más desprendido de sus bienes horribles.

Poco ti¡mi,po después ha concluido todo, ¿comprendeís bien? Todo! Después de dos generaciones,
no resta nada de él en el Mundo .a,quion tanto
amó, sino su nombre grabado en una losa de piedra, con la observación quizás que pusieron l9s_herederos a' uno de aquellos difuntos del macabi·o
cuento de Mark -Twain:
Ha obtenido la recom¡:,ensa de sus
acciones en la tierra.

Luego vendrá el Diluvio de los tiempos. Acaso algún erudito capricho dése a investigar, armado de paciencía, y en el producto de su tarea de
algunos ,a fü¡s,-son tan dilatados síempre los sefiores eruditos!-aparezca él como la real persona de
Ramsés .II en los manuales de historia: como una
momia. El libro puede llamarse: La vida bwrgutsa a principios del S'iglo XX, o por estilo aniílogo.

***
Por cada mil 1uchadores vencidos, aparezca
quizás un vencedor. Es decir, no propiamente vencedor, sino fuerte, muy fuerte para seguir combatiendo y seguir siendo vencido. "¡Siempre vencido!", podía ser su lema y os garantizo que se enorgullecería de él. Y todas las inquinas de los hombres se levantarán contra él, y aparecerá en los
libros de los sabios que estudian las degeneraciones
del cerebro humano, pongo por caso el doctor
Nordau, y procurarán fotografiarle los etnólogos y
reproducirán su imagen en todas las escuelas con
un rótulo que diga: " Tipo anormal de hombre, degeneración visible." El parecerá no darse cuenta
de nada porque sus oios miran el vacío; sin apresurarse, que una vida tiene su tiempo medido con
buenos cronómetros, pasará sus días (¿bien? mal?)
hasta que llegue su fin.-'·¿De qué edad murió?
"Tengo tantos años como el Mundo", dice Eugenio
Marchbanks en la Cándida de Bernard Shaw. Así
fué su existencia.-Pobrecito!
Pobrecito! nadie murmuró una plegaria. ¿Cómo se llamaba? Misterio! Ninguno lo sabe de modo
preciso; unos dicen que se llamaba Louis; otros,
que Aloisius. Su apellido, de fijo, era Bertrand.
¿Quién ha oído hRblar de Aloisius Bertrand? ...
Silencio.

�PU LGARCl,LL,O
POR AMADO .NERVO
Mi amigo se muestra muy desencantado
de la diplomacia. Por poco que le apuraren, exclamaría. como Stephane Lausanne: (cEsa coja siniestra e imbéciL que se
llama la. diplomacia y que no sabe impedir la.s guerrasn.
La acusación es, empero injusta. Sin la
diplomacia desde Agadir se hubiese encendido esta. horrenda. conflagración europea. A1gunos atios la evit6, y no digo
un año 4::UD solo día de guerra que la diplomacia evitase&gt; santificaría a la. &lt;coja.
imbécil&gt; ...
Claro que nó es infalible y que cuando
se encuentra, como en el caso actual, entre pueblos que luchan por su existencia.,
por el ser o ~o Se'r, su eficacia tiene que
amenguarse y nulificarse en parte. , Quién
sabe, empero 1 si ella. sea. la. que nos traiga, antes de lo que pensamos, la paz.
Mi amigo, el decepcionado, está en otro
error: cree que la diplomacia sólo es eficaz cuando la. esgrimen los fuertes; y yo
creo justa.mente lo contrario. La diplomacia es, sobre todo, para los débiles. Sus
inagotables recursos han sido forjados
para. los países pequeños. Son el arma ·d e
los desl'alidos.
!
Recuerdo que hace un tiempo, un hispa.no-americano ilustre que se preocupaba
hondamente de nuesti:o problemas intern&amp;cionales, me escribió en demanda de
una opinión (él decía modestamente de mis
consejos), acerca del porvenlr de su patria.
Yo le escribí la siguiente carta ... que no ·
le envié janiás y que yace entre mis pape•
les desde entonces. (Un entonces en que
los conflictos no se habían agudizado como se ag~dizaron después):

.«Mi querido a.migo X, Y; Z (le escribía
yo):

«Me pide_usted ... algunos eoJ)§ejo3&gt; _ que
acaso pudieran servir un poco,_ un~po_quito, na.da más, &amp;' alguno de los hombres
que esián al frente de su nación.
¿Consejos yo? ¡Bueno!
_
11Por qué no ha.bía de dárselos si es lo
único que todo hombre lleva siempre en
la escarcela!
«!Hay poquísima gente quedé dineroen
este mundo; pero consejos quién no da!
«El consejo es l&amp;i moneda de que por
excelencia somos pródigos; moneda un
poco despreciada, pero que sin embargo
no ea.rece de valor.
«Claro que al pedírmela U$ted me honra
un poquitín, porque muestra que me cre0
ea.paz de opinar en asuntos vitales para
nuestras patrias. Más, a tal honra, debo
yo contestar con una actitud sincera, ingenua, necesariamente modesta.
&gt;Sé que no sé nada&gt; ...
&lt;Usted empero, previniendo mi objeción
insiste y yo recuerdo las palabras de un
sabio: 11Jamás he hablado con un hombre,
por ignorante que fuese, de quien no ha·
ya avrendido algo».
&lt;Y a mí personalmente me pasa lo mismo. Yo aprendo a diario alguna cosa; a
veces muchas cosas. ¿Y de qujénes le1i1
aprendo?
•Pues de todos los seres que merodean,sea. cual fuere su nivel mental, o el ple.no
de existencia. en que se mueven: de una
j,lanta, de ul'.l pájaro, de un insecto; de un
palurdo; de no importa qué hombre eleganie, distinguido, deportista, ... o jugador de bridge...
·

CARICATURA EXTRANJERA

E.S, rEC.1ALlo.qo
PCLO
O€
c°ASQCIE.1"~

-Pase, G~ermo: usted sigue ... !

L

«Por tanto usted:podrá, sin.d:uiiü, :á.1&gt;render algo de mí, sea cual fuere el nivel in\electual en que me juzgue colocado.
&lt;Va.mes, pues, al grano:
«Dice usted que no hay vecindad peor
que la de una potencia limítrofe, imperi&amp;•
lista, que tiene fauces tamañas y a la cual
no le vendría mal comerse al vecino, de
uno o de muchos bocados ...
&lt;Tal vecindad sin duda, es peligros&amp;,
tan peligrosa como fatal, yo ·q ue -qn p~s
no puede mudarse de casa, y el probleDia.
es grave, aunque no nuevo.
&lt;Desde que el mundo exiSte; y va par&amp;
rato, los países grandes quieren meren~
dar8-e a los países pequeños; y a veces lo
logran. Pero no siempre ...
«Es casi axiomático esto que voy a decir a usted: cuando uno no quiere que se
lo coman ... n0 ~e lo comen.
&lt;Siendo yo niilo me contaba mi •nan&amp;tt
un caso de historia natural, probablem~nte fantástico, pero de un amplio simbolismo.

nSllele acontecer que ciertas serpientes
quieren comerse a las ranas, cuya ca.me,
ya lo sabemos, es exquisita.
&lt;Cuando ven una rana, empiezan como
buen~s serpientes que son, por fascinarla ... lentamente.
&lt;Pero la rana no es tonta: luego que se
siente influida por aquella fuerza que no
puede contrarrestar, y antes de que tal
influencia. sea absoluta, busca por allí cerca una ramita., lo más larga y lo más sólida posible. Si es espinos&amp; mejor que
mejor.
&lt;Se pone esta ramita. en la boca, en sentido horizontal; la afianza. lo mejor que
puede y se deja pasivamente asediar por
su enemigo.
&lt;Este acaba por tenerla casi en sus fauces; pero la. ramita le impide tragarse el
batracio, que, naturalmente, se guarda
bien.de soltarla.
&lt;En vano los verdes ojos del monstruo
&lt;lardean sobre el triste anima.lito sus avideces y s:us ir-as todas: la, rana afianza su
rama ... y se salva)).

.::.:CSéfior Ogro, a vos que sois tan grand~, ian poderoso, tan fuerte, os sientan
bien 1_,., Justicia y la generosidad. Ayer,
po:' divertiros., seguramente, me quitásteis
la_ esmeralda que llevaba yo en el pecho
que era mi único joyel. ¡Os la pido!
'~volvedmela! Todo el mundo aplaudirá
vuestra actitud. Yo quedo b1·en , porque
~eco b ro dignamente lo mío; pero, vos meJ?r, _vos &lt;como las propias rosas&gt; porque
se dirá !{este ogro, que es el más poderoso
de los o~ros todos, es también el más justo. Nadie Jo fuerza-y qu en pudiera. forzarlo-a restituir la esmeralda, y sin embarg.o, la restituye. y ¡a quien! ¡a PuJgarc~llo! tan pequeñíó... Seguramente Pulgare1llo es un chico muy listo y seguran;i.ente el ogro es un gigante muy bueno.
«Debemos advertir que los fuertes tienen
&lt;debilidad&gt; de querer aparecer siempr
Ju sto s. La justicia es tan poderosa qu!
~un a los que nada pueden temer se les
impone Y hacen cuanto aJcanzan porque
cuando menos las apariencias de sus actos reluzcan de equidad
cHay otro tecleo aun, Y en él cabe de
cuerpo entero la diplomacia de Pulgarcillo: el tecleo de la conveniencia:
iiPulgarcillo puede asimismo decir al
Ogro:
;.
-«¡Senor Ogro, oídme, Y os probaré
hasta la evidencip., que no os conviene
apoderaros de mi esmeralda!
cY se lo probará, con sobra de razones
porqile la diplomacia de los chicos es má;
sagaz, más afiliada, que la de los grandes.
«Co~ e~te sistema acerca del cual pudiera decir rnnumerables cosas sin el "temor
de alargar desmesuradamente mi carta
de seguro, Pulgarcillo logrará conserva;

!

!ª

i~definidamente au esm~ralda. y aun pu.
diera suceder que el ogro proclamase con
voz estentórea:
-&lt;Esía eameralda es de mi exeele~te
a.migo Pulgarcillo Y me opongo resueltamente &amp; que alguien la toque&gt;.
•Pulgarcillo, empero no debe dormirse
sobre sus laureles.
«Q~e h~~~ Pulgarcillo mientra, el ogl'o
le deJa vivir y lucir su piedra preciosa?
«Pues éstudiará día Y noche la. vida ·étel
ogro Y de los otros ogros que tengan ~intereses análogos a los de éste ... A verie-Uará por qué el ogro es tan fuerte, de Qué 88
nutre, cómo se las arregla para :sobr8Í,a.s~~• de tod~ el hombro, como Sa-.11, a "los
hiJos de Israel.
r~ .,
«También Pulgarcillo puede crecer, imit~ndo _los sistemas del ogro; puede cl'9Cer
srn rmdo; puede crecer hat11ta tener derechos y prerrogativas que a nadie ni Por
mal pensamiento, se le ocurra v~lner&amp;r.
cYa hemos asistido en el m,,1ndo al desarrollo sorprendente de muchos Pu1garCi11os con voluntad... para que podamo1i1 'dudar de esto.
,
_&lt;El alimento de los gigantes y d&amp; los
dioses: &lt;the food ol the Gods&gt; de que hablaba Wells en una de sus novelas, no es
más qu_e la «Fe&gt;, no e1 más que la «Perleveranc1a&gt;; creer en uno mismo en persia·
tir!

•
&lt;Dijimos que el otro cabo de la vara
que sostiene la rana en sus mandíbulas es
1~ coh?si6n mJ,litar: a. saber, no s6loej~rc1to, smo o.n ejército homogéneo moralizado, imbuido en altos ideales; ~n fé-en
su mando supremo.

. «Yo quiero ■uponer que su país de usted
tiene cuatro millones de habitantes.
_•Pues bit;m, en caso de guerra, cuatro
millones de ~a.bitantes pueden d&amp;r, por lo
menos, tresc1eDtos mil solda.dos, perfectamente équipado11 armados. Y trescientos mil hombres que luchan apoyados por
todo su pueblo, dentro de sus fron"ter&amp;s naturales, que están animados por un soplo
de entusiasmo austero; gue conocen .palmo a palmo su terreno; que tienen un ni.
vel moral que les permite darse cuenta de
lo que es la patria, de Jo que vale, de lo
que le debemos, son invencibl8s.
&lt;El ogro diría en este caso:
--c:Pulgarcillo es duro de pelar ... C1a.ro que al fin y al cabo me lo comería: pero me costaría mucho dinero, mnchos sacrificios;:no me proporcionaría P-loria ninguna su vencimiento, y quién ;abe si al
fin el manjar se me indigestaba y tendría
que vomitarlo ...
&lt;Quizá se acordaría el ogro de Jos cuarenta mil boeros que durante treinta y un
meses se defendieron admirablemente de
tresci~ntos mil_ ingleses, les hicieron gastar miles de millones; perdieron s6lo cua.
tro mil hombres 1 han acabado por obtetener k&gt;das las liberta.des políticas. yacaso, si se traía.se de un ogro práctico pen~
sa.ría éste:
-«Más vale ser amigo del Pulga.reillo,
que, por lo demás, se desvive por complacerme en todo aquello que no se opone a.
su dignidad.
«Porque no hay que olvidarlo, amigo
mío, Y esta es la clave (sobrado diffciJ a
veoe_s) ~e la diplomacia de los pequeñosn
la digmdad de Pulgarcillo debe usiempre:

DE LA GUERRA EUROPEA

•••
•Pues a.migo mío dilecto, esta rama. de
dos cabos ... como todas las ramas, ,aunque bien mira.do pudiera haberlas de tres
o de cuatro, deben nuestros pueblos de
América, sobretodo aquellos queno pueden eomo puede la Argentina oponer a su1
enemigos una fuerza juvenil, pero ya eIperta y contundente, cogerla bien entre .sua
dientes ... y no se los comerán.
uUno de los cabos se llama diplomacia,
lo consideramos primero.
&lt;El otro se llama cohesión militar, lo ·
consideramos después.
tcLa diplomacia, ya lo insinué al principio, ha nacido en· los pueblos débiles;
los fuertes, ¡para qué la necesitan!
«Las pequeñas repúblicas y prin_cipa•
dos del Renacimiento, que subsistieron
hasta. que se consum6 l,a brillante unidad
de la península italiana, fueron admirables de diplomacia, porque no eran fuertes, y a esta diplomacia debieron mucha.s
veces su existencia.
&lt;Cuando Pulgarcillo es amigo del Ogro,
cosa que sucede a veces, no debe exigirle
ostensiblemente na.da.; el ogro se lo tragaría en un santiamén. Pero sí puede decirle•:

4

.
.·•c.:
.
L ~
~
.. ,La tumba del Mayor Redmond en el Ja:dín de J M ·
'.'~
.
la aldea. Después ds recibir heridas mortales' en Ja cªsr º:JasMen ~re: ha sido Oecorada~on::a.ores por los niños de
chaete, el Mayor Redmond fué llevadQ a un cam O O 1
e essi~~s'. durante el ataque frJandés en el bosque Wyts.
recobrado el sentido. Su cuerpo fué llevado a 1:tpehos~ita\~e lad D~ión Ui ster pero_ murió a . las pocas horas sin haber
enterrado en el jardín del Convento cerca de u a quena ª ea e
ere, algunas millas detrás de la línea de fuego
pellanes de las Divisiones Irlandesa'y de Uls'-•••f•• st,ªtua Y una eruta .en honor de Nuestra Señora de Lourdes Los
1
u::
e uaron
con .auores. Soldados pertenecientes
• la
d a a. ceremonia,
h. .y .los n1·ñ os de IA a Idea decoraron el ·sepulcro
. .
s oa 0 1v1s1ones 1ctc1eron 11na salva de despedida.

~ª

~l.

5
1

�LA ACTUALIDAD POLITICA

~

RECONSTRUCCION NACIONAL

LOS POETAS JOVENES

do en detractores por hábito de
los caudillos revoludonarios, dentro
Un asunto de gran trascendencia
nuestro
Gobierno si jamás llegarán
de los principios conquistados y
política para la marcha administraa comprender los ideales por los que
convertidós en Ley Constitucional.
ti va de la Nación, se ha tratado en
se ha luchado!
Nosotros, que no _somosyankó!ilos.
estos días, entre los Gobiernos de
El Gobierno mexicano haentrado
ui tampoco yankófobos, sabemos
México y Estados Unidos. Nos refe.en el período de reconstrucción naver en el acto del levantamiento de
rimos a la entrega de las municiocional y serenamente sigue y seguiembargo de municiones, por el Prenes que estaban detenidas en la fronrá su obra de ·redención. Nuestro
sidente Norte-americano un deseo
tera del norte, y que para la imporpneblo conoce los hechos y supo sa
de relaciones cordiales y un sentitación de ellas ya ba librado el C.
crificarse; en la bom en que los ceremiento de afecto y de justicia, entre
Presidente Wilson las órrlenes pertibros laboran y las ideae germinan,
aquel pueblo y el nuestro, romo pronentes a las aduanas americanas.
sabe también nuestro abnegado pueducto del intercambio de espíritu y
Hemos dicho que el asunto es de
blo continuar unido como antes, al
materia, de donde se deriva la espelado de los hombres que se preocutrascendencia, porque representa,
ranza convertida en realidad y exipan por el engrandecimiento de la
aparte de la justicia del caso, una
gida más que por los impulsos dela
confirmarión del reconocimieuto,
Patria.
codicia, por la natural tendencia al
Lo inconcuso para todo mexicano,
por parte de las autoridades ameriequilibrio de los pueblos que se preoes el altísimo concepto que políticacanas, hacia la obra reconstructiva
cupan por su porvenir.
mente merece nuestro país y nuestro
de nuestro país.
¡Qué importa que en la frontera
El Gobierno norteamericano ha
actual Gobierno en el extranjero.
americana bayaindividuosquemalcerrado las puertas para los detracEsta e• la base para nuestro fl.otraten con saña a nuestro pueblo y
tores sistemáticos de México, a los
recimient,o y prosperidad. ·
a nuestro Gobierno! ¡qué importa
eternos deturpadores del alma naJUAN NOVELL RUIZ
que de nuestra misma casta tengacional mexicana de euya regeneraJulio
de
1917.
mos individuos que se han convertíción y redención están encargados

COMO UN MANSO VENERO.,.
Como un manso venero mi juventud claudica, ...
Soy como un ala rota, ·como esperanza trunca·•
la vida mis internos espejismos complica.,
con sus torvos paisajes de tísica. espelunca.

MI MÁS CARO AMIGO
Es un mar levantisco que ni con malecones
ha podido aquietarse: es un mar muy lat·1n o ...
D
e la túrgida. a.gua los movibles montones
truenan bárbaramente: -tal el verbo marino.

C6mo sangra la herida sobre la vieja hora!
Qué transparente y mansa, qué glutinosa y triste
esta canción ignota de mi ser se evapora.
¡Todo porque fué tuya y tú no la quisiste!
MIGt¡EL D. MARTINEZ-RENDÓN

DESALIENTO MATINAL

Regando flores se asomaba el día
primaveral. Un ave en el vergel
manchado de granadas, desprendía.
por el pico su cáiiamo de miel.

Rue~a. en rápidas ondas el rebumbio pon tino,
y al distanciar la espuma de sus c uerpos
, \rotones
es porque en las aristas del malecón salino
soberbiamente proclamó sus evasiones.
Mar levantisco y fuerte de vi'b rante ambulancia·
11:1ar que asusta a la fácil Y vibrante el
.
i
d
eganc1a
I
e palmar que parece que agarrará la brisa.

y no h.ay nada tan be11amente enorme y retante
como la mmensidad y ]a ;alvaje prisa
&lt;leste mar ondul an te , rebotante y triunfante!
CARLOS PELLICER C.

salir incólume en sus rel&amp;ciones con el
ogron.

•

«Ya sé que los ogros, aunque bastos y
rudos, suelen set' pérfidos; sé también que
saben estorbar en cuanto pueden el crecimiento de los peque'ños. Pero ésta. ley del
crecimiento, am:go mío, es una ley de Dios
y todas las insidias y trapazas ogrescas
se estrellan fatalmente contra ella.
«Hay muchos países en el mundo, que
han crecido entre las fauces de ogros sin
misericordia, hasta que 11eg6 su día. de
sol, día. que no deja. de llegar jamás para
todos, absolutamente para todos los pueblos, como llega para todos los hombresl
«Sabe cuanto le quiere, etc.&gt;

buenas pruebas de cómo se vence a. los
gigantes ....

•

En cuanto a la manera de vol verse gigante (aprendiendo de los fuertes la ciencia de I a fortaleza.) nos la b&amp; mostrado
el Japón.
Hace muchos a,ños, en el palacio real

de Potsdam, en una fiesta, Bismárck, cuyas bromas y bravatas no eran de lo más
fino, cogió entre sus brazos de coloso al
entouces ministro de1 Japón, que era muy
pequeñito, y mostrándoselo a Guillermo
I, le dijo:
-..-¿Señor, veis aquí a Pulgarcillo? Pues
e~te Pulgarcillo pronto será un giga.ate&gt;.

6

MARTÍN GóMEZ-PALACIO

ASÍ COMO SE BORRAN LOS REFLEJOS.
Así como se borran los ;eflejo~
De luna ·sobre el agua del estanq1,1e,

Confundidos por un soplo q·u e p.as&amp;,

lQUIÉN ME PUSO EN EL ALMA?

CARICATURA EXTRANJERA

Se borraron los suenos imposibles
Sobre el silencio triste de ·...,1
- . ama
1 ...

¿Quién me puso en el alma esta ambición? ...
¿Qué águila o qué le6n fué mi ancestral? ...
¿En qué estrena latió mi corazón? ...
¿Qué cuerda me ha la.nzado a lo inmortal P...

•
Y aquí acaba, lector, mi buena carta de
hace algunos años
La diplomacia tiene posibilidades infinitas, aíiadiri'.a yo ahora, y debe procurar
siempre ser el triunfo de la. inteligencia.,
sutil, ágil, fuerte, de aquellos a quienes
]a naturaleza providente, que no deja a.
nadie sin defensa, otorgó tan eficaz arma..
¿Crees tú, lector, que existirían, por
ejemp1o los ratones aun, y serían tan poderosos como son en este mundo si los gatos fuesen omnipotentes?
Hay a veces masas enormes que caen
sobre los pequeños; pero siempre quedan
huecos en la superficie que_ aplasta y en
esos huecos se guarece la astucia qüe ma,ñana ha de burlar el contundente acero .. ,.
Ulises, que debía ser el patrono de lo ■
diplomáticos y que simbolizaba .el ingenio griego en lo que tuvo de más sutil, de
m4s agµdo, elegante y simpático, nos di6

Y como me invadiera el desaliento
del desliz taciturno de la tarde:.
Dios mio, exclamé tierno y cobarde
'
Y ser tan matinal este momento!

Así como se borran los re.flejog
De luna sobre el algua ...

En la. penumbra vaga
Soy romero de un orbe inmemorial
y ahora cruza este mundo mi can CIOn
. , ...
no podrían atraparme el bien ni el mal
¡ni siquiera torcer mi dirección!
'

Que idealiza. las cosas ' van s,·n h acer ru ¡ do
Por el sendero enarenado de silencio,
A mirar los reflejos en el agua
Irse perdiendo a1 roce de la brisa
Q~e trae una fragancia

¿Quién ha dicho el pl"incipio, quién el fin?
¿Qué pupi_la podrá mirarme sin
admirarse del vértigo en que voy? ...
¿La última vez que muera

Se a.garra macizo, pero...

m,· al ma,

en

qué abismo caerá mi fuerza? tQuién
podrá decirme cuyo anhelo soy? ...

De hojas secas y de flores marc"hitai.

Así como se borran los reflejos
De lÚna sobre el agua,

Se borraron en mi alma
Las estelas de todos mis ensuenos.

Jost M. SoLls

JAIME TORRES-BÓDl!:T

,

7

�ANTONIO DE LA GANDARA

ROR ALFONSO REYES

El cable ha transmitido ·recientemente, con su concisión espartana, la
noticia de la muerte de Antonio de
la (}ándara. Nosotros queremos consagrar a la memoria lamosa del
gran pintor, el pequeño holocausto
de nuestra admiración. ¿Fué · de lti
(}ándara realmente mexicano, como
la refieren personas serias que dicen
conocer asu familia? Sea como fuere,
el artista se nacionalizó francés y
francés tué su arte, en cuanto tal
adjetiva implica de elegancia y buen
gusto. Si México encierra la cuna
del artista, ¿podíramos enorgulle
cernos de ello, y no avergonzarnos
por no haber podido ofrecer un me.
dio propicio a su arte?
De la (}ándara es de los pintores
que supieron crear, para su bien y
para su mal, un tipo inconfundible
al que ajustan hasta donde pueden
sus modelos, según una idea perfectamente estudiada de antemano.
Como Botticelli, como Leonardo,
como Rafa'el, como ese gran visiona-

(DEL PROXIMO LIBRO "CAUONES DE MADRID", EDICION "CULTURA")

SúBITAMENTE.-Don Ra.món Mador: la eara es el dogma y la mano
rfa del Valle Inclán ha pronuncianea. Y aquí, al .hablar del sexo de
es el comentario.
do, en el Ateneo, una conferencia
los ángeles y establecer que toda
Habla
bien;
adivina
la
migromanteológica sobre el «quietismo estétiobra de arte es un andrógino, nos
cia española. Es gálante: ofrece la
co». Súbitamente: ¿qué conexión
ha recordado a Anatole France
teología
en
bomboi,era.
Pero
no
puede tener el asunto con la hora
cuando glosa a los filósofos griegos
sólo hace de abate florido, y, una
actual, como no sea una conexión
y a los Padres de la Iglesia; pero
vez
traspuesto
el
preámbulo,
sus
negativa y paradógica? ¿Acaso
también nos recuerda ( él se asom.
ojos comienzan a centellear, su voz
la reciente exposición de pintores
brará de oirlo) 11.J Padre Feijóo.
se
torna
cáJida,
y
su
mano
de
cele hizo volver sobre las contienAfronta la áetinición de la magia,.
ra,-más elocuente aún que sus padas del dinamismo y del quietis
¿La magia? El conferenciante valabras,-dibuja
y
discorrecontiuua.
mo? Él, por lo menos, no fo concila... Lleva la mano a la frente,
mente una curva rítmica isócrona,
fiesa. Habla como si viniera de otro
como si se acomodara la tapa de la
trascendental.
La
mano
va
y
viene.
mundo; ¡cómo si no supiera lo que
cabeza (un nuevo escalofrío ha coPor momentos, el índice parece alarnos está sucediendo! Es decir,-inrrido por el auditorio), y dice con
garse
para
apoyar
un
corolario
que
sisto,-súbitamente. Habla para
voz sofocada:
se quiere escapar. Otras veces, se
negar el movimiento IY todo, ante
. «¡Voy a ver zi puedo ezplicarme!
despliega aquella larga aleta de pez
sus ojos, está moviéndose, pintán.
La magia es, en uno de sus aspecy azota el aire, o bien se ostenta
dose y borrándose como los juegos
tos, aceleramiento de la vida, nuecomo
un
plano
de
proyección
para
de niños en la arena que decía Heva carga dinámica en el dinamismo
las ideas. Lanzadera metafísica, la
ráclito! Ac,;tso ese mismo estrépito
de la vida: don Illán el Mágico ha
mano
va
y
viene.
La
cara
es
fecunle ensordece; acaso el movimiento
visto desfilar la historia en un seda como una cifra, y la mano deabsoluto que nos embriaga ha acagundo, y en el reflejo de una redoma
senmadeja
las
infinitas
connotaciobado por asentarse en su ánimo
bemos leído todos nuestro~ años
nes de la cara.
porvenir.
con una impresión de constancia,
Afronta
el
absol11to
sin
caer
en
el
de_quietismo.
Valle Inclán el Mágico nos ha heridículo. Cuado habla de la muerte,
UNA CONFERENCIA TEOLÓGICA.cho
vivir varios años de vida in tenlo hace con conocimiento personal,
¿Qué nos importa, en efecto, el preen
media hora. 1
asumiendo la responsabilidad de
texto estético a que el conferencianDespués
de la conferencia, a la vez
haber estado muerto algún día.
te se acoge? Estético tiene que ser
que una emoción da linda y precioAconseja
olvidar,
después
de
aprensiempre su procedimiento, litera- .
sa finura, nos llevamos el sabor de
der y conocer, para no conservar
rías sus alusiones, artísticos sus realgo áspero, bronco y hasta sa 1más
que
él
olor
del
conocimiento:
cuerdos, porque todos hablamos el
vaje. ¿Qué ha sido ello? Lo diré: ¡la
Hagamos,-decíá el quietista Milenguaje de nuestro oficio. ¿Qué nos
manga vacía!
guel
de
Mo1ihos
en
el
siglo
XVII,importan sus fugaces definiciones
LA MANGA VA@ÍA.-Comoesosdescomo la nave que, llegada a puerto,
del clasicismo, ni qué sentido pue•
pertadores que vibran y brincan al
olvida
el
oficio
de
lavelaydelremo.
den tener? No es eso lo importante.
disparo de una potente maquina.
Busca nuestro teólogo una ilustraTampoco lo es lafalsacombinación
ri_a, aquel frágil :opaje huma:~o ha
la
doctrina:
se
acuerda
de
ción
a
que ensaya entre dos o tres teprías
vibrado y ha brmcado tamb1en·sa.
Velázquez:
Lo
imagina
trabajando
modernas, y ya viejas, y dos o
cudido por una idea más grande
en su galería de Palacio, a toda b otres teorías antiguas y eternas. En
que él. Entonces, al abrirse la mara
de
la
mañana
y
de
la
tarde.
No
rigor lo que nos seduce es el teo.
no derecha como un ala, al desarropinta
la
luz
occidental,
la
que
pasa,
logismo nativo de su discurso. En
llarse el brazo derecho como un re.
la que no existe; no pinta el acaso
esta nación de teólogos armados,
mo en una tempestad, el muñón izdinámico
d'el"momento
y
ni
repara,
el manco de Madrid cumple un sa.
quierdo se ha erguido, tremolando
en
«el
flemón
que
le
salió
aquel
día
·
cerdocio renovando el prestigio de
al aire,-con una elegancia ya sanal buen señor». Pinta lo estable,
las argumentaciones sobre el Para.
. grienta,-uóa manga vacía.
pinta
la
luz
general,
pinta
el
día,
cleto. Y, por geometría, por mate.
pinta el tiempo.-Y, para llegar a
t "Tengo la sensación de que atento y que ViTo a
mática, con constante referencia al
su lado. una Tlda más Intensa. y mis dura".
esta
compri,nsión
de
lo
estático
y
lo
punto, la línea, el círculo y la esfeperenne,-así como el místico árara, emprende,-coram populo, anbe
tratando del éxtasis, aconsejaba
te un auditorio de Ateneo,-la exenkegarse
'al movimiento girato.
posición del misterio del Espíritu
rio,-él
aconseja
mirar las cosas en
Santo, la homilia de la Trinidad y
el
recuerdo,
evocándolas
con razón
la definición de los Pecados Morquieta
de
amor.
.
tales.
Afronta
la
definición
de
losenemi.
EN EL ATENEo.-La sala está llegos del alma: el mundo perece con
na y hay más mujeres que hombres,
los ojos que ,Jo contemplan, es una
como sucede ya siempre en este
creación
de la luz; la cttrne perece
mundo. (¿Por qué amigos míos, por
con la carne. ¡Pero el demonio! El
qué?)
orgullo, el amor y el aborrecimienDon Ramón es una figura rudito; los pecados anteriores al hommental, de fácil contorno: el mirarlo
bre, anteriores a Adán, son los úniincita a dibujarlo: con dos circulicos que nos•eternizan. (Por el au.
tos y unas cuantas rayas verticales
ditorio ha corrido un temblor. No
queda hecha su cara (quevedos y
se
oyen aplausos, sino resuellos agibarbas); y con cuatro rectas y una
tados).
curva, su mano derecha(índice, corAfronta la difinición de la obra
dial, anular, meñique y pulgar),
creadora. Compara al hombre con
Cara y mano: lo demás no existe, o
el animal porque, como éste, produes sólo un ligero sustentáculo para
ce imágenes que se le parecen; pero
esa cara y esa mauo. De hecho, na-¿Sabe usted porqué no me simpatiza?
lo compara también con el ángel
da más necesita el maestro definí- j ........ !
porque, como éste, produce accio-Porque es usted horriblemente limpio.

"ª

ria Teothocopulos, cuya,~ espiritadas figurasserán pasmo de indoctos
y admiración de iniciados, De la
(}ándara será reconocido en los siglos por sus _figuras _fem~nin_as, esbeltas y le ves como si se 1mc1ara en
ellas un asalto del idealismo contra
materialidad: En esa,s alargadaS'
manos de mujer hay algo más que
simples caprichos de artista; en e~os
oios y en ese mstro de Ida Rubmstein hay algo más que un per~ecto
dibujo y un refin&amp;miento exqms1to.
Ese algo más es tal vez el secreto de
este pintor de mujeres que arrost;a
hasta el peligro de , la monot?ma,
que es algunas veces forzad? ~ mexpresivo, pero quenorenunc,a¡amás
a su idea antes se delecta en ella sabiendo q~e, llegada la hora, había
de concederle más de una obra ma·
estra.
Reproducimos algunos desus?ua·
dros, con la certidumbre de satisfacer la curiosidad de nuestros lecto-

res.
8

VALLEINCLAN,TEOLOGO

9

�LOS UL TIMOS MOSQUETEROS

a serlo, a costa de cinco vidas de aviadores alemanes. El as de ases fué más allá:
fué todo lo lejos que pudo ir, y a sus cinco pri~eros muertos sumó otros cinco, y
otros cinco y otros cinco; y pro·s igue la
terrible suma, hasta que en un mal día
llD&amp; bala enemiga, una traición del motor o un antojo del viento, pongan raya
a la cuenta y fin a la vida del héroe y a
su empeño .. .

POR ANTONIO G. LINARES
rarlo-los últimos mosqueteros de todos
los tiempos ...
Hablemos, si os place, de ·estos hombres, que son los favoritos de la gloria:
de esa gloria en pos de la cual van, sin
embargo, ahora millones de cortejos ...
Y yo os diré cómo un as comienza el
terrible juego de su carrera, y cómo le
acaba: prisionero como Garros; muerto,
como Pégoud, o loco de a.tar, como Navarre . ..

•••

Mas en tanto ... En tanto, ~ntFecomba"8 y combate, se obtiene un permiso un

•••

El ·&lt;ias de ases&gt; Jorge Guynemer,
que lleva derribados más de treinta aeroplanos alemanes, en otros
tantos duelos amuerte, de los que
salió victorioso.

No es que los mosqueteros fueran los
hombres más bravos de su tiempo ...
Fueron, sencillamente, los que sacaron
de su bravura mayor y 1IJ,ejor partido; los que supieron de arrogancia.&amp;
oportunas y de ostentoso .valor; los que
aparentaron prender sobre su capa de
heroísmo los alegres ca.sea.beles de la. locura: de una locura. gentil y ruidosa. 1 que
no fué sino ladina sensatez y maestría. en
el arte de lo que hoy llamaríamos, comercialmente, l'auto-1·éclame ...
Junto a los mosqueteros, y entre ellos,
vi vieron y murieron muchos hombres,
muchos héroes anónimos que no gustaron de notoriedad o que, aun gustando
de ella, no acertaron el conseguirla, por
desconocimiento de ese savoir-faire cuyos
dos capítulos esenciales son: saber vivir,
el primero, y el segundo, saber morir ...
No fueron, pues, los mosqueteros los
hombres más bravos de su tiempo. Fueron, en algún modo, los profes_ionales de

ia bravura.
Hoy, los ases, las grandes figuras de la
aviación de guerra, las humanas águilas
que ciernen su cruento prestigio sobre
las batallas del aire, son los mosqueteros de nuestro tiempo, y-hay que espe-

E ~ . ~" Dorme, qu_e abatió ve~nte
;,cr0 iJ,.,1.nos enemigos, y quien,
f,Jr su n'étodo especial de comu .ite, l\,,111;,n sus compañeros el
p1lvlv cieutí6.co.

10

Los menos, entre los ases que ahora
combaten, son los aviadores d9 historia:
los que, como Védrines y Gilbert, fueron
ya pilotos célebres dans l.e civil antes de
comenzar la epopeya que había de trocarlos, de inofensivos chombres-pájaros&gt;,
que eran, en temibles aves de presa, que
ahora son . .
Los más, y los más famosos mosqueteros del aire, no pensaban, ni re.mota.mente, en serlo, allá por Ju:io de 1914, al correr los últimos días de paz. Movilizados, fueron infantes algunos; coraceros
otros ; artilleros, no pocos; y más de uno
formaba en las tranquilas y un poco cómicas legiones de los escribas militares,
esgrimidores de pluma en campo de circu1ares y en columnas de libros mayore~ ...
Pero a sacar de sus quicios a estos
buenos muchachos vino la ínquietante, la
irresistible ambición... Los futuros héroes diéronse a pensar que en una trinchera, o al pie de un cañón, o galopando
en el torbellino de una carga, e incluso ante una máquina de escribir o ante un libro de cuentas, en un cuartel general, se
p~ede morir de un balazo, de una cuchi•
Hada, o del zarpazo triturador de un
obús; y esto con tan escasa gloria como
sobrada facilidad ...
En cambio, a bordo de una av1ón, allá
arriba., en el cielo y en 'la luz, la guerra,
en fuerza de ser nueva. y moderna, vuelve a ser vieja y antigua ... Y las más de
las veces, la lucha se convierte en un duelo singular, refiido, sobre.campo de azul,
por dos hidalgos ca.balleros del viento:
por dos fantásticos, maravillosos jinetes,
hacia los cuales, en la hora mortal, se
alza, admira.ti va y emuladora, la contero~ ·

El 1as1 Juan Navarre, que no ·
perdió la serenidad en veinte
duelos mortales, y que, en cam·
bio. perdió la razón en las veinte 1,jaergast con que celebró sus
victorias.

as es el que se ha contenta.do con llegar

Nungesser, el nas• que, con vein•
ticinco aviones a su activo, dis•
putó a Guynemer el 11recordn de
la victoria en el aire .

plación de amigos y enemigos: de cientos
de miles de hombres que abajo, sobre la.
tierra. dura, ·se agitan sobre la metralla.,
como bajo el piedeun giga.ate las hormigas ...
Razonando así, los inquietos, los ambiciosos, abandonarón la trinchera., el
escuadrón o la baterht. por el aeroplano ...
Fueron, en los campos de aviación, aprendices primero; luego, auxiliares; después,
pilotos; más tarde ametralladores; y al
fin, sumado el completo dominio del avión
el del arma que el avión utiliza, llega.ron
a doctorarse pilotos de combate ...
Entonces, volaron solos... Dos alas,
una ametralladora, y entre las alas y
tras de la a.metralla.dora, el hombre, con
la cifra de su destino y a.l amparo de su
suerte ...
Fueron águilas ... Lucharon ...
Para llegar a ver sus nombres impresos
en los comunicados del ejército, y sus
estampas traídas y llevadas por diarios
y revistas; para alcanzar la popularidad;
para ser ases, sabían que eran menester
las cinco victorias reglamentarias en cinco duelos a muerte ...
Lucharon ... Muchos, cayeron . . . Otros,
los hoy famosos, triunfaron ...
Pero hay ases, y hay ases dt ases ... El

Gilbert, uno de los raros y uno
también de los más valientes
aviadores de combate, que ya
antes de la guerra había logrado
fama como pacifico hombre-pájaro.

El 1asn Vialet, valiente y fiero
como un águila, vencedor en los
diez encuentros que ha tenido
con los aviadores enemigos, des·
de que tomó parte en la 1uerra.

viaje a París y una bombe formidable ...
No hay en la accidentada historia de
las «jnergas&gt; del mundo entero, nada que
iguale o que de lejos se acerque a lo que
· -tion, en París, las cjuergas&gt; de los ases .. .
En el automóvil que la Intendencia pone &amp; su disposición, y en el que las más
I
bellas cortesanas se disputan un puesto
(U honor, el as permisionario rueda mafia.na Y noche de resta.urarit en restaurJLnt,
de hotel en hotel, de teatro en teatro de
taberna en taberna ... Hay derroche~ dfl
champaña: hay avalanchas de• obsequios·,
h ay truenos de aplausos; hay femeninas
batallas, disputadas con estrategia de
sonrisas y metralla de besos ... El paso del
por las calles provoca una ininterrumpida manifestación de entusiasmo ... La
aparición del as en el bar de la Paix ori~
gina un tumulto, en el que se mezclan y
confunden las aclamaciones de todos los
idiomas y los delirios de todos los pueblos ... La entrada del as en el comedor
de Poccardi o del Maubertcausaundesbarajuste uní versal: el gerente abandona
su puesto para brindar al héroe la mesa
mejor situada, los más rancios vinos, los
manía.res más e~quisitos, las frutas más
perfumadas; y mientras el héroe come y
bebe, las mujeres f"ln las mesas vecinas,
vuelven la espalda a sus prosaicos gal anes, a sus gallos desplumados, para clavar en los ojos del águila caudal las ftecha.s de oro que esgrimen las pupilas de
una hermosa encendida en amor . .. ·
Ni los conquistadores, ni los caudillos,
ni los tiranos en su máximo día de poder
y de gloria, fueron jamás por una senda
triunfal comparable con esta. senda que,
al través de París, recorren los últimos
mosqueteros: loe inquietos, los insaciables ases los Guynemer, los Na.varre, los
Heurteaux, los Dorme . ..
A veces, sobre este cami".lo de rosas,
hay guijarros y espinas ... Días pasados,
el más famoso entre los pilotos, el as de
~es, al que jamás tocó la metralla. alemana, fué herido en pleno París y en el promenofr de un gran teatro, por una amante celosa que tiró a matar. De milagro la.
bala. no cruzó el corazón, pero no anduvo lejos. Y tendido sobre un lecho de hospital, el héroe medita acerca. de la seguridad que ofrece el campo de batalla y
a.cerca de los peligros que encierra el parisiense y tentador trotoir ...
Otro as de ases, Navarre: que no perdió
la. serenidad en veinte duelos mortales,
ha perdido 1 en cambio, la razón, al cabo
de las correspondientes veinte cjuergas&gt;
con las que París celebró sus victorias ...
Y la. otra noche, después de a.palear a
unas cuantas mujeres y de hacer trizas
los espejos de varios cafés, montó en su
-au\omóvil y, lanzándolo a toda marcha.

por calles y plazas, consagr6se a derribar agentes de Policía. Fué nna. batalla
campal, durante la q~e, inútilmente, trataron los cachazudos flics de defenderse
a tiro_ limpio contra el auto fantasma, al
que nmguna bala podía al"',anzar. Seis
agentes quedaron aplastados sobre las
aceras, Y N avarre, procesado por seis
homicidios ilegales, luego de haber sido
· glor~ficado por veinte homicidios legales,
h~ s1~10 declarado irresponsable por los
ahemstas, y encerrado
. en un manicomio ,
no es ya un héroe, smo la sombra, el recuerdo de un héroe que no acertó a morir

·a tiempo y en bel1eza . . .
~osqueteros son estos ases de ases, fa. vor1tos de la gloria en días en que millones de hombres la cortejan . . . Mosqueteros también como aquellos otros que esgrimían sus pesadas armas aferradas a
sus brazos nervudos, y apoyándolas en
sus pechos a manera de bastiones vivos,
ponían ante el enemigo una cortina de
fuego, la metralla de sus mosquetes -y
una muralla de gr anito-sus corazones
esforzados. . . Esperemos que sean también, los últimos mosqueteros de ~odos
los tiempos .

-a,

«Este Zeppelin fué_ de~ribado presa de las Úamas por un piloto de los regimientos:aéreos realesJ.
_, A!-1':'que-las maqmnas alemanas para la campaña aérea han causado daños en nuestra poblacion ~1vil, han sufr!do grandes pé:rdidas. En una sola semana fueron destruídos dos\Zeppelines y
dos h1droplanos, mientras en el frente e~an derribados 22 aeroplanos y 21 puestos fuera de combate. Re~pecto a la de:rota del Zeppehn que se ve la fotografía que reproducimos {uno de los
que perecieron en las pt1meras h.oras del 17 de junio), Lord French dijo: ((El segundo globo efectuó un ataque sobre una población de la costa de East Anglia cerca de las 2.30 a. m. fué bombardeado duramente por nuestras baterías de defensa y escapó.

ll

�OR'GULLO MATERNAL

O PARIS O VERDUN
O LA INTRIGA
Desde muchos afios antes de la guerr&amp;,
los alemanes seguían una política insinuante y. sagaz, dejando bastante abajo
-a los ingleses que han sido los de la fa.
ma, he.Sía ahora. La propáganda hábil
de lOs· a.lema.aes encubría perfectamente
la calida4 de sus procedimientos · , en
cambio·prócuraba inclinar las opiniones
1, la ide&amp; de tj_üe la rubia Albión era el
propfo"geñiÜ del mal, convertido en isla
por un absurdo fenómeno.
Hassa a.hora, es insondable el origen de
la propaganda germana. Ninguno de nosotros ipuede meter la mano a la lumbre
pá.ra &amp;segurar que cada frase denigrante
enderesada a Inglaterra. no procediera
de la -p'rem"edi.t ación imperial. Cada «Pérfida Albiówi, en letras de· molde, se viene tasando en marcos desde hace muchos
anos ...
Pero• enfin, antiguamente era soportable tal coSa. Hoy día la conducta que siguen los alemanes en su propaganda, es
irritante.
Se propusieron llegar a Paris; a.hulla.ron a las inmediaciones de la capital ll1z;
alberga.ron 1a. esperanza de convertir en
cenizas y escombros el Arco del triunfo,
a Mon M4tre, pero la furia republicana
rechazó el peligro. El Krompi-inz lanzó el
reto de que se &amp;poderaría de la herofoa
Verdum en quince días y aún las ruinas
de los fuertes franceses son resguardadas
por los poilus invencibles que contemplan
desde sus pu.estos las fraca.sadas huestes
del casco puntiagudo. Pensaron qu!3 serían dueños del mar con su famosa campaf'ia submarina y los· trasatlánticos de
los aliados suÍ-Can los mares llevando de
uno a otrO. lado coritingenie de tropas y
de víveres. La represalia ha sido insuficiente, t!!i·ta. . amplfa.mente probado, pero
aún les queda otra arma: la intriga.
En Irlanda constantemente encienden
una llamarada de discordi'a, que por fortuna., constantemente el l'eino logra comprimir; en España ya existen inconformi-.
da.des tremendas por virtud de la. intriga,
en complicidad con el marco y últimamente l!an· querido hacer fracasar el movimiento de libertad en Rusia, en los momentos mismos en que la nación jigante,
con la torpeza na\ural, da los primeros
pasos democráticos.
Loyd, George con su inconmensurable
talento hace abortar la acción germana
en Irlanda; el prudente Alfonso XIII man'iene de un mod.o penoso y difícil el equilibrio y, Kerensky I el flamante demócrata
rnso, con sabia energía, hace fracasar la
pérfida maniobra de los alemanes.
Pero ástos siguen pensando que su fallido inten\o de llegar a Paris, su imposible deseo efe apoderarse de Verdún y su
pretensión de adueñarse de lps oceanos,
deben compensarlos ·con· ,&amp;1go .''..

Frente al Palacio-de la Legión d~ Honor: Una anciQ.Jle. c~mpesina del brazo de su hijo recientem_enteJ J;lsetcho,
t : le¡ionano.
Dibu10 de • mon .

La práctica de disparos de torpedo se hace regularmente, por los pequeños navíos de
la gran flota inglesa, como el tiro de artille¡ ía se practica por las mayores unidades y cruceros. La primera ilustración muestra el momento en que un torpedo bien disparado entra en el agua para ej~utar ·s u «travesfai1-que puede ser extendida hasta algunas millas,
límite extremo de los nuevos torpedos británicos.-El torpedo cae, como puede verse, se·
gún un ángulo''muy'Cerrá'do respecto a la superficie del agua. Sn sumerge rápidamente de
cabeza-se esconde en su conejera, por decirlo así-para hacer su recorrido bajo el agua,
que es regulado por un mecanismo interior que maneja ciertos timones exteriores. Na,·ega al principio a una velocidad tremenda que va disminuyendo poco a poco, conforme
van vaciándose los depósitos de aire comprimido que dan fuerza a la máquina del aparato. El giróscopo guía el torpedo. En disparos de práctica, el torpedo vuelve a la superficie, como puede verse en lo segunda ilustración, para ser reco¡ido por un bote del navío
qu.e 1o• disparó, y llevado de nuevo a bordo.

13

•

�LA GRAN GUE·RRA

CINES Y TEATROS

APLICACION DE PANTALLAS DE HUMO PARA OCULTAR LOS BUQUES,

'

' t·

PRINCIPAL

DES'l'ROYERS INGLESES EN MANIOBRA

En este tea.tro se estrenó el último sábado e-Los Húsares Alegres&gt; de N an de
Allaril.:, obra. perfectamente mala. que llevó al ánimo de los concurrentes un deseo
horrible de obsequiar al autor un revólver y un en\ierro.
El Sr. Nan de Alla.riz tiene dereeho a.
la existencia, pero siempre que deje de escribir y sobre todo que no haga operetas.
Le preguniamos a un buen amigo de la
empresa por qué razón ponía.o en la escena obras (bueno, es decir) 1 como la de
Allariz y nos contestó que por que no
hay, que no ' nega.n.
Nosotros leemos en la prensa. espaftola.
que recientemente se ha estrenado en Madrid &lt;El Amor de los Amores&gt; resista.
original de D. Manuel Monc&amp;¡yo y que ha.
obtenido un buen éxito.
Desde hace mucho que se viene haciendo en Espafla y Sud-América una opere-

'

"

"

h, italiana. ' que ha gustado a todos 101
públicos y que se thula i&lt;L~ Duquesa. de
Ta.baríon, de Alfonso Sola y Geo Bard.
\. propósito de dicha. opere,a una artista. que ha regresado r8Cientemente a M~drid después Qe una gir&amp; por la Amério&amp;
del Sur, dijo a sus amigos:
«La. Duquesa de Taba.rin ha sido la obr&amp;
que nos puso a. flote en Buenos Aires ...
S in ella., hubiésemos tenido que regres4r
a nado&gt;
El Principal, según pudimos advertir,
está pasando por una situación difícil, y
si no se a.pela a mover bien Jo relativo a
obras ya estoy viendo a Poncho Castil1o
en calzoncil1os de bailo.
Diez, es un hombre inteligente y de fijo
ya. se ocupa. en buscar la solución a. l&amp;
crisis.
En mi concepto, ha.'brá que pedir «al¡ro•
al Sr. Torres Belefla.

TODA DAMA
debe cuidar su cutis.
Tengo lo que ella
necesita eara
ser hermosa.

USOLA &gt;-

•

·u

Los artículos
sola
le harán bien.

Vaselinas medicinales
"Aliviarán lu enfermedade.
de su piel."

Vaselinas para tocador
"Darán freacura y belleza a
su piel."

Gold cream·
"Conservará maravillosamen
te la piel auave."

Pomada para el pelo
"Dará brillo y perfume a su
cabello."

.

.

---

-.-

.
~~,
. - ·"" . ·- . ,,,,.~ :c.;

~ • .,-.

ddi

La táctica de las pantallas de humo tom.a parte importante en las acciones
":iªr Y e~ c~::~:::~i: :so:am;;á:~:
· · · · d formación de batalla y algunas de nuestras escua ras aceo an
practicada en lo~e1crc1c~os e f é randemente empleada por los alemanes, principalmente en la batalla de Dogger Bank,
ca del humo, de recor arsc, : g
d t o ers sus más grandes navíos, y permiti~ cambios de dirección y poder así es·
con objeto de cubrir con hbumo e bsus es r ~ a los cañones ingleses de grande alcance. Los destroyers y los torpederos
capar. Otra razón era cu rir sus uques c:_~.. -•.. lla-de...b.wno..y. el co111bustible...depetr6leo que usan les permite baceJ1'
son gener-almente. los encargad.os .de. laacer.
_____.
el humo m61 denso a la menor sena1.

Polvos para tocador
.

Jorge Plasencia, actor de la Coi;npañía;de Julio Taboa~a.
que actúa en Arbeu.

"Harán
ca."

H

piel teraa y blan-

Agente único

LEA USTED

CULTURA
EL PRÓXIMO NÚMEl~O PUBLICA

CAR.TONES DE MA0RID

Po~ ALFONSO REYES,

R. A. Day
Av. 5 de Mayo 32.
De1;1pachos, 3J.0 y 311.
15

�--LIBROS--

EL LIBRO

Nuestros Agentes

F, VILLAEBPEBA
Aben Humeya. (Tragedia) ..... .... f 2.50
La Cilte?·na (poeala,) .............. ,, 1.25
Pouia.s Selecta.a .•••. .•• .- •.•....... ,, 1.15
Teatro lírico:
I-En el Duiertc. Una parlidade

DE LA FUERZA,
DELA BONDAD
Y DEL ENSUE~ü

HA SIDO NOMBRADO

AGENTE EXCLUSIVO

ajedrez. . . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . " l. 25
JI-Don Ramón dt Capichuelo,.
El triunfo dtl amor. . . . . . . . . . . . . 11 l. 25

EN

LARRUBIERA

TORREÓN, EL SEi'iOR

ULTIMO LIBRO DE·POEMAS
DEL======

DE ESTE PERIÓDICO
LA

"EL PALACIO DE HIERRO"

11

DR. GONZALEZ
MARTINEZ.

CIUDAD DE

Vida fantá.,tica.. .. . . . . . . . . . . . . . ,, 2.26

DE VENTA EN LA LIBRERÍA DE

Leandro R. Flores

BARBADILLO

POB.B.U.&amp; :l:z::n.&lt;&gt;••
ESQ. DONCELES Y RELOX:

Cancionero del amor . ........... ,, 3.00

TALLERES M( XICANOS DE PIANOS

111". DEL BUEN SUCESO LUENGO

Pianos en eomisión para su venta

Pagajeras (poesía3) .... • ........ ,, 2.00

PIANOS EN ABONOS COMODOS

E. DE OSTOS

IMPRENTA

.Moral Social. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . , , Z. 50

JOSÉ · BALLESCÁ
De vent.a en la libreri•
"ATENEA"

3A. DE REGINA, 88

COMPOSTURAS GARANTIZADAS
RECIBO ORDENES POR CORREO

ANTONIO SANCHEZ JR.
71. ALFONSO HERRERA 130 DEP. 10,

¡¡:

MBXICO, D. F.

Gante No. 1.

LOS MEJORES TRAJES
•

Y MEDID DOBLES
PARA VENTANAS

VIDRIOS PLANOS,
SENCILLOS

CAFE Y DULCERIA

"EL GLOBO"

David Bloch
Antes Esc-leri11as núm. 14.

ESQUINA MADERO
Y BOLIVAR.

TBLEF"ONOIS,

Mexicana 22-13 Neri.
Apartado Postal No. 9.

Bricsson 704.
MEXICO.

EMLIO HOMMEL

l,;:;;=:::::::::::::::-=~===:::::::::;::;.:::==::2

~ ª,q,

Hechos de los mejores casi
mires, cortados según los figurines más recientes en los
colores y estilos más de moda, con 1 bolsas de seguridad
contra robos,
.

1• CALLE DE SANTA TERESA NUM. 12.

'
~ º◊

.

. $40.00 Y $45.00
,

N osotro Podemos Probarle
que para

-===========================

PIANOS AUTOMÁTICOS
SOLO ESTA. CA.SÁ PUEDE COMPLACERLO

11/1/Wllllllllllill!I

IMPERMEABLES INfiLESES DESDE $30.00
'

Extenso surtido de Paraguas, Capotes, Mangas y
Zapatos de aule para Señoras, Caballeros y Niños
_ EN NUESTRO DEPARTAMENTO DE MAYOREO, OCAMPO NUM, 3,

Grandes Descuentos en compras por mayor
Avenida Juáre• 46.
MEXICO.
Apartado Postal 1014.
CASA ESPECIALISTA EN PIANOS AUTOMATICOS.
lti

''EL PALACIO DE. HIERRO''
===================-']

�Tenemos cuanto haga falta para hacer un
traje a la ó.ltima moda.
Hay sedas, listones, telas, flores, gasas, etc., etc.
Rogamos su visita, seguros de complacerle.

EL CENTRO
MERCANTIL
La Casa de la Gente Elegante
Apartado472. Méxice, D. F.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566865">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566867">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566868">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566869">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566870">
              <text>Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566871">
              <text>27</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566872">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566891">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566866">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 20, Julio 27</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566873">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566874">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566875">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566876">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566877">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566878">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566879">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566880">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566881">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566882">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566883">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566884">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566885">
                <text>27/07/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566886">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566887">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566888">
                <text>2020423</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566889">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566890">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566892">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566893">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566894">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36713">
        <name>Antonio de la Gandara</name>
      </tag>
      <tag tagId="36715">
        <name>Jorge Guynemer</name>
      </tag>
      <tag tagId="36712">
        <name>La tumba del mayor Redmond</name>
      </tag>
      <tag tagId="36716">
        <name>Nungesser</name>
      </tag>
      <tag tagId="6008">
        <name>Presidente Wilson</name>
      </tag>
      <tag tagId="36714">
        <name>Valle Inclán</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20369" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16894">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20369/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_19_Julio_20_n.pdf</src>
        <authentication>c34959c135def24de21bde5c35d7e25a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="570594">
                    <text>-

·REVISTA ILUSTRADA

:rf¡-ttfl''', J?' .
.tWiP.

,r

!~•

• f'

r;.·.:•

..
,..

~~;.r
.',";•,:

.;!~
,.....

.-·•.

I

:.,;;::}!

i,&gt;·

,¡¡¡_/Í',A/¡:F'\
.:;:-.

~ :•···

El personal de

\W

~.

•:•;¡/':

LA CIUDAD DE LONDRES,
en el dia de su fiesta nacional, hace votos
sinceros por la pronta victoria de los gloriosos ejércitos que luchan por
la Humanidad,

'
\.
7'

POR EUROPA.-LA PAZ EN CAMINO.
DE "ESPAÑA"

PRECIO: 20 CTS.

�.•

-

..:a '\

La Casa TARDAN, acaba de recibir los
Sombreros para la Estación de lluvias.
,

PEGASO
DIRECTOR: JESUS B. GONZALEZ

su
visita.

La misma form~ para todas las edades.
Plaza Constitución 5 y 7.

GERENTE: JOSE BALLESCA.
R.EJD.A.00:EC&gt;N:

Efrén Rebolledo.
Jesús Urueta.
Julio Torri.
Mariano Silva.

Jesús T. Acevedo (El Paso)
:Ricardo Arenales.
Mariano Brull.
María Enriqueta.
Gustavo E. Campa.
Rubén M. Campos.
Bartolomé Carvajal y Rosas.
Alberto María Carreño.
Francisco José:Castellanos.
Luis Castillo Ledón
Ignacio B. del Castillo.
José María Chacón y Calvo.
EduardoColín.
Ednardo Díaz Dufoo, jr.
Arnulfo Domínguez.
Enrique Fernández Granados.
Jenaro García.
Augusto Genio.
Francisco González Guerrero.
Luis González Obregón.

Esperamos

REVISTA SEMANAL

Ramón López Velarde.
1
Enrique González Martínez.
Rafael Cabrera.
Rafael López.
José D. Frías.
Jenuo Estrada.
Antonio Caso.
Jesúl' Víllalpando.
Enrique Fernández Ledesma.

OC&gt;L.A.BC&gt;R..A.O%C&gt;N1
Carlos González Peña.
Max. Henrfquez Ureña.
Pedro Henrfquez Ureña.
Alba Herrera y Ogazón.
Manuel Herrera Lassso.
Mateo Herrera.
Jesús García Gutiérrez.
Juan B. lguíniz.
Manuel Ituarte.
Carlos Lazo.
J. López Portillo y ·R ojas.
Federico Mariscal.
Pablo Martínez del Río (Madrid).
Amado Nervo (Madrid) .
José de J. Núñez y Dom(n¡uez.
Eduardo Pallares.
Emilio Pardo Aspe.
Manuel de la Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Pruneda.

Alfonso Cravioto.
Manuel Toussaint.
Antonio Castro I:eal.
Esteban Flores.

Manuel Puga y Acal.
Alejandro Quijano.
Joaquín Ramírez Cabañas.
Adrián Recinos.
Manuel G. Revilla.
Alfonso Reyes (Madrid).
Manuel Romero de Terreros.
Francisco Verdugo Fálquez.
Jenaro Fernández Mac Gregor.
Artemio de Valle Arizpe.
Samuel Ruiz Cabañas.
Enrique Santibáñez.
Nicolás Rangel.
José Juan Tablada. '
Alfonso Teja Zabre.
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina.
José Vasconcelos (Perú).
Alberto Vázquez del Mercado.
Atanasio G. Saravia.

D:I:B"C'J'.&amp;.NTB&amp;1
Leandro Izaguirre.
Carlos Neve.
Germán Gedovius.
Antonio Gómez.
JoH Tovar.
Roberto Monteneero.
Francisco de la Torre.
1
Alfonso Gardnño.
Angel Zárraga.
FC&gt;TC&gt;GR..A.FC&gt;&amp;: Antonio Garduño.-Gustavo F. Silva.-Alfonso Sosa.
En los Estados, 10 números.•....•.•• •1 2.50
En el Extranjero, 10 números .......... $ 4.00
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
En la Capital, 10 números............ 2.00
Números sueltos.................... . . 0.20

Saturnino Herrán.
Jorge Encisci.
Alberto Garduño.

OFICINAS: Avenida 5 de Mayo, 32.-Edlflclo de la Bancarla,-Departamento, 122.-Apartado P~stal, 1408.

La correspondencia debe ser dirigida a la Gerencia. Apartado 13.

Es más caro el
carbón que la
ELECTRICIDAD
ahora que han bajado las tarifas de calefacción.

Fábrica de Hilados y
Tejidos de Algodón
"La Magdalena''

Fábrica de Hilados
y T'ejidos de Lana
••santa Teresa"

LA NOVELA CORTA

FABRICA DEARTICULOS

DE PUNTO 'LA LOV~RA'
CAMISETAS, SWEATERS,

--~----------UD. debe usar en su casa
nuestros aparátos

W·ESJINGHOU SE

• • • ETC., ETC. • • •
Especialidad

en

paraguas
e impermeables para señoras y caballero• : : :

CASIMIRES PEINA-

DOS ESTILO INGLES
PONCHOS, ZARAPES,
COBERTORES, TILMAS
ETC.

".La Francia ·Marítima"
GRAN CAJON DE ROPA Y NOVEDADES

MANUEL L!NARES RIVAs.--El sembrador.
REPIDE.-La torre sin puerta.
VILLAESPESA.- E l alcázar de las Perlas .
AZORÍN.-Los pueblos.
HOYOS Y VINENT.-El amor de Jaime Estrada.
LINARES RIVAS Y RÉPIDE.-El poder de la ilusión.

El camino de los brazos
BELDA.-Un Van·Dyck auténtico,
E. CARRERE.-La Leyenda de San Plácido.
DICENTA.-Los bárbaros.
GALDOS.-Sor Simona.
DICENTA.-El hijo del odio.
AMADO NERVO.-El diablo desinteresado.
VARGAS VILA.-El maestro.
VALLE· INCLÁN.-Eulalia.
POMPEYO GENER.-Un Pontífice del ocultismo.

DICENTA.-Juan José.

Por cada Vapor recibimos constantemente de Londres
y París las últimas novedades en telas ,e seda, lana y
algodón que podemos ofrecer a J!nestra distlngl!idll clientela a precios que no admiten competencia.
Surtido completo de PERFUMES de ROYERS y 6-ALLET
y de las mejores casas de París

Cía. Ingeniera, Importadora
y Contratista, S. A.
Sucs. de G. y O. Braniff y Cía.
3a. de la Palma 3'4. ~':t~;
Ap. 303.
,. · ,_..,...- .... ,_. -~ ....... .

VEYAN JEAN y Cía
S. en C. - ,,
ESQUINA ISABEL LA CATOLICA Y CAPUCHINAS

RUSIÑOL.-El pueblo gris.
VARGAS VILA.--El Alma de la Raza.
FELIPE TRIGO.-El moralista.
PARDO BAZÁN.-La ventura de Isidro.
FELIPE TRIGO•....,..La altísima.
ALVAREZ QUINTERO.-Pef,ita Reyes.
Hovos Y VINENT.-El caso clínico.

Todas estas obras por TRES PESOS

~r correo $ 8. 25 Pídalas usted enseguida.

ltibrerfa de llndrés ijotos e Hijo

1a. Bolivar No. !&gt;.

Apartado 941.
MEXICO, U. F.

�EL MEJOR PRECIO.

1

BACH

••• t·

1

1

-1.-.:-.._-_.O

1 1 ,6-2

REVISTA SgMANAL
Registrado como articulo de segunda clase el día 17 de marzo de 1917

TOMO l
11

MEXICO, D. F., 20 DE JULIO DE 1917

1

NUM. l9

Un Restaurant
a donde puede ir una persona
'
decente y de buen gusto.

LITERATOS Y MUJERES
POR RAMON LOPEZ VELARDE

EL MEJOR SERVICIO.

11
Blusas de todos estilos,
camisas y en general
toda clase de ropa
blanca para senoras.

Ropones, camisitas
y todo lo que es
necesario para vestir
a un niilo.
•

Nuestros precios no admiten competencia.
PONEMOS ATENCION ESPECIAL A LOS PEDIDOS FORANEOS,

''La Refo-r ina Industrial''
CARLO.S B. FARFAN
3a. 4e ·Medinas No. 93.
Teléfono Ericsson 206.
Apartado Postal No. ~l.~19.
MEXICO, .D. F.

Nadie podrá tacharme de parcial de Villespesa. Ape.
nas si he hablado con él dos veces. Y, todavía más, en
ocasi6n pública he señalado su abundancia verbal como un defecto. Pero el artículo que contra él publica en
un diario matutino el señor Linares Rivas, muéveme en
favor del poeta,, con traza de bedel, que hoy mora aquí.
Terribles son los celos de las mujeres, mas los celos de
los literatoa hol'l'ipilarían a la celosa má,xima. Un mohín , una entonación ele voz, una l'eticencit1, suscitan
odios mortale~. Y no parece sino que el señor Liuares
Rivas, mal contento con su propia reputación, quiere
cebarse en la de Villaespesa, desafiando a los submarinos. El desahogo del autor de La Garra no vale, empero, la estampilla quE leíranqueó las víasd-el Atlántico.
Lo que hay que deplorar. Por que el señor Linares Rivas goza merecidamente de un prestigio, y muestra gallardía hasta cuando se enea rga de macear en deleznables temas ·sociales, como el de Fantasmas. Su numen
es más propicio que el de Benavente: (¡Oh penoso engendro de La Ciudad Alegre y Confiada!)
El numen traicionó al señor Linares Ri vas al empujarlo contra Villaespesa. Villaespesa no se nos ha presentado como embajador, sino modestamente. Villaespesa no ha hablado mal ele los españoles, sino bien.
Villaespesa ha censurado a Rueda y lo ha alabado.¿ Por
qué, entonces, nos insinúa el señor senador y dramatur.
go que Villaspesa carece, en su tierra, de crédito mercant,il? ¿Juzga 9.caso que los mejicanos medimos la porci6n

de eternidad que se contiene en cada poeta por sus facilidades o dificultades para adquirir dinero, con firma o
con esc,,itura? Ni en Marruecos procederían así.
Don Manuel ha querido no sólo maltratar a su compatriota sino tratarlo vilmente. La senatorial impugnación resbala ele hablilla en hablilla, como si los lectores
mejicanos no merecieran algúu respeto. Es triste brincar el Océano con el prop6sito de desnudar a su colegA,,
nacido en el mismo solar. Que si tomaste de Goyena ...
Que si eres hipócrita ... Que si vales más ..... Que si .vales
menos .....Yluego, el estribillo: No sé cómo te calificarán en
Aléxico; en Mad~id ya sabei:nos qué pensamos de tí. Y Madrid va, y Madrid viene, y Madrid vuelve a ir, y Madrid
vuelve a venir. ¿Serán las vanidades del señor Linares
Rivas las de un baturro? Nosotros, señor senador, igno.
ramos cómo se llam,trá en Madrid un artículo como el de
usted contra Villaespesa; aquí, se llama nn artículo
chismoso.
Quizá el hábito de la política impulsa al señor Linares
Rivas a atropellar los fueros de la ética y de la estética,
ora relegando a Gabriel D' Annunzzio a un segundo término, ora insistiendo en el gobierno del bolsillo de Villaespesa. El señor senador pudo hablara nuestras multitudes
con 11ires relativos de oráculo y a nuestra oligarquía
mental con el decoro que presumíamos·en su lenguaje.
Pero el celo, el celo del oficio, la rivalidad que coloca a
los literatos en nivel inferior al de la mujer, lo ha hecho
hablar como un maledicente oscu,ro.

r
.....--.. ,!!lli.

(

:, ,,. ¡ .;'..;;_;!

�11

0EL LIBRO E:l\l PRENSA ANIMULA VAGULA"
POR MARIANO SILVA
LOS GRANDES OJOS DE LA VACA

En rµedio de la inquieta movilidad de los hombres es
dulce,t consoladora la indolente lentitud de los ganados. l',os _pB§tores de las églogas son tiernos y apasionados como las ovejas en tiempo de crías y los rústicosc
que para tanto entran en la novela y el cuento mexicanos, son fieros y sumisos como una vaca de ordeña o
rencor0sos y vengativos como el buey taciturno de una
fábula.
El ganado decididamente hace a los pueblos pastores
y muchos conservan esa fisonomía durante toda su historia. P «ra gozar cabalmente de la simplicidad de nuestras costumbres campestres-es necesario simpatizar no
poco con la excentricidad de los cerdos.
.El ganado que vive en las ciudaaes, que es el único
que puede ver un niño vagabundo, es ya otra especie
de ganado. El tiempo de una vaca que vive en un cortijo de la ciudad, está casi tan arreglado como el de cualquier empleado de una oficina. En esos animales, sobre
todo, _h emos hecho perder todo instinto de maternidad
a fuerza de educarlo~ para nuestros fines interesados•
Ante una vaca mansa que pasa cada tarde por l11s calles de la ciudad camino del establo, puede cualquiera
no sólo acariciar las crías, sino maltratarla11 y aun matarlas sin que la madre parezca entender que se trata de
Ja mitad de su alma. Esas vacas,gracias alas casas continuas y alineadas que les hacen imposible todll. esperanza de perderse unas de otras y a la vida de colegio
que tienen, han olvidado casi por completo el bramar y
tan lógicas rnn las costumbres de escuela, que cuando
nos presentamos en un establo y están todas las vacas
en sus corrales, bien comidas y limpias, vueltas hacia
la pila del centro que se surte de agua clara, hay un
momento en que nos parece que con su gran cabeza mu.
tila:da uniformemente nos saludan.
La mansedumbre del ganado no es sino la inacción
de la tristeza. Esa vaca, como su bisabuelo, podfa vivir

en el monte espeso sin conocer a los hombres y hacer
su vida noblemente sin regla ni aviso, bañada por el.sol
en las montañas o echada bajo un arbolen la sílista
o defendida del frío en una cavidad salvaje. PerQ e11t11
desde su nacimiento conoció a un dueño que la acarició
tiernamente, le dió alimento y Je enseñó costumbres
muy metódicas que le han dado enfermedades y la tie.
nen siempre achacosa y envejecida.
.
Todo esto y algo más en.contraríamos al asomarnos
a la dulzura de sus grandes ojos mientras pensativamente rumia la yerba.
LA CASA DESDE LA CIUDAD

Los niños que van perdidos por la Ciudad no distin.
guen, naturalmente, las casas por su arquitectura. Esta tiene en México, la moderna sobretodo, una tradición
muy difícil de descubrir para los que no han seguido
punto por punto la curiosa historia de nuestra civilización. Las distinguen solamente por el cuadro interior
que les deja ver la puerta cuando se abre. Si la puerta
está cerrada, la casa no existe para ellos y pasan ade
Jante. Por el contrario, con qué fijeza se detienen horae
largas en mitad de una calle tranquila, frente al patio
soleado de un" vieja casona en donde hay notas de color muy vivas y personajes pintorescos! Descubrir desde
afuera una ropa blanca tendida al sol y que se mueve
con el aire, es ya un motivo serio para detener los pasos de un niño que camina sin preocupaciones. Ver subir
a una anciana encorvada una penosa escalera de piedra,
ayudándose de su bordón y murmurando imprecaciones o seguir con la vista a un perro que entra con aire
confiado y sigue sin detenerse a través de los patios o
corredores, entre ruidosos muchachos que le arrojan
capas y sombreros y lo persiguen sin perturbar la idea
fija que lo lleva, son otros tantos motivos, simples pero
justos, de la atención de un niño vagabundo.
En las ideas de ese niño las calles fueron hechas para

~irar los interiores de las casas y no para notar que
das gentes grandes pasan de largo por la acera, siguíen- dándoles el ,mejor sueño en el hueco de una puerta
proporc10pap9oles la ocasión de un pequeño hurto p,!
d O la calle, sm asociarse a él ocuandomásdesaparecien. raque tengan pan.
"
o nesperadamente en la primera esquina
___ Los dioses de la calle, como es fácil suponer a des
Aunque al niño que va solo por la calle~ no se inquie- clío de las otras divinidades son enterament'e c· ·¡_pe1v11zata por en_contrar su caaa, las demás gentes no le intere- . dos ' y su ocupac1.6m m s seria consiste en formar
con
san pr_op1amente, puede haberocasionesen que le sirvan el humo de s1;1_s . pipas, las nubes cambiantes ~e se
para f1Jar un rumbo difinitivo a su vida: Pudiera ser ~en En todo el prón de cielo que limita lo largo deqla cae. f ste trab~¡o, lo desempeñan, por cierto, con respeto
que_ la figura del niño Goethe, arrojando con gran enpro nodo hacia la edad y costumbres más arraigadas
tusiasmo contra las piedras de la calle las t
t .
d e la calle que protegen. Pero si alguna nueva calle
brad·
d
ras os que.
izos e una coci11a, le sorprendiera en su camino· apare_ce en la Ciudad, se dan el gusto de un descuido·
o, con m_ás probabiblidades, ¡08 niños Juan y Margot ge alh resulta una verdad que, intrerpretada fríamenJ'
entretemdos, co:"o pasa en México, ,,on juegos muy hu- ...ª hecho fracasar, en México,a muy adelantadospaisa'.
JIStas, o sea: que las calles nuevas tienen un cielo inexmanos: En el prnner caso, sentiría la chispa del heroís- pres.1vo.
mo _Y s1 la responsabilidad le har.e temblar la voz pam
f¡1mque parezca frivolidad indigna, el orgullo de 00 ,.,
pe,;hr que le lleven con sus padres desde
t
te d á
,
·
ese mamen. ca, e es verse representada en una Carta Municipal a 1
o, no n r ya qué anotar en s11s Memorias
igual q~~ su mayor.disgusto es mudar el nombre 'con
Todos los símbolos de la falicidad doméstica,. desde un que. uac10 ;Y ha c~ec1do en años y experienria. En nin upar de p3:ntullas bordadas qne calienta el sol, hasta el na Patte ,está me¡or representada la firme dirección gde
gato _rollizo que_ duerme eternamente sobre un mueble, su_~ mu'.·os, que en_Jas líneas paralelas de un plano topo¡?¡I af1co, Y sólo alh se da cuenta de su importancia en la
adq~:eren en el mterior que el niño contempla, una pro. Crndad. Por eso las calles aman tiernamente a los topoporc10n desmesurada, y sirven para em µezar a eritén- gráfos,_:r en las crndades cultas como México, en ninguder a los hombres en su mejor aspecto.
~ oftcma,.falta un plano de la Ciudad.
_Uh"hiño', por el hecho de perderse, se asonia al porvemr Y se · convierte en el único personaje con quien la
EL CIELO DE UNA CALLE
calle-puede enviar sus mensajes a los hombres · por eso
le _encontraremos algo de superior en su semblante ¡0
Las
calles
tienen
alegrías
v
ratos
de
mal
h
'
mismo
_cu~ndo está 'Varias horas contra un poste, 'mi.
t"
d.
.
umor como
1enen mses y i;scla vos. En México, la torcida del A - ar- dando los Juegos divertidos de las nubes en el cielo O la
taqo se alegrar1a _s_eguramente si una cortesana, ~on
esen_:"Uelta de la luz en el ·crepúsculo que cuando se
" d o extrana del paso silencioso de un cbrtéjo fúnebre 0
1qmen
. bromea
d
. fam1harmente~, la atrav 1·esa y ' perd 1en
a pisa a, viene a enlodar su magn ífiéa bota en un ip- · aplaudé el de una banda de tambores.
8mndo charco. ¿Qmén podrá negar el desagrado de Ja
Las y~ri¡¡:á,q~a's d~ 'taa' ~alles son terribles. Yo supe,
!lota Veracruz con la presencia de un sombrero alto? un'/; ':'')~, .d~ U\l uovehsta mexicano, que colocó un episoS1 por acaso se det,iene allí largo rato, le descargará ¡~ dio ri_mcuh1 €11_una de l&amp;s más antiguas call~s de Méxilluvia Y el trueno para hacerlo doblar la primera esqui- co, Y d~sde que su libro salió a luz, no le faltó incidenna. La d~ Medmas, grave, se paga de los carruajes ele
te callejero que lamentar, mcluyendo la carrera trágica
gantes; s1 un tranvía llegara a pasarla se cambiaría de de lc~l ~ab_a llos de s_u c~che, desbocados el día de la bonoml;&gt;re.
o_n b1~n ..coqoc1dos de todos, los contratiempos de
En los retablos ?e las esquinas o en las cornisas de
o~ac10 rn l¡t V1a Sacra; y en los títulos de novelas
las ca,sas más antiguas, se albergan los dioses de. quie- pdohc!acas, s~ .~ a cuenta de la severidad a que han lleganes al¡i-u~os morta~es aseguran que son muy viejos, pe- , o algunas ~a)iell ..
ro con vigor todayia para decir malicias.
_Por últim'?, creo que el Cinematógrafo tiende a correLos perros calle¡eros y los niños v..gahundos son sus
gir
en los mnos, _desde temprano, cualquier descuido ¡¡_
~randes am1¡,i;o~; en ellos ve a los seres más perfectos
e una Repubhca, por eso los protege y los ampara, terar10 con_motivo de las calles, exagerando a la vista
las de&amp;grac¡as que pued~n ocurrirles.
.
'
á.

'

'fi3'

',,

EL ATAQUE DEL 6 I:E MAYO SOBRE "EL CAMINO DE LAS DAMAS"

•

El

Los p•imeros elementos, salen en pequeños grnpos, dq )as f'rincheras construídas en el terreno conquistado desde la ofensiva de abril.

progreso

.

'

'

''

•

sobre la meseta, detrás de la barre·ra móvi"I he'Cha ·por h

,_.

•

·,i7. -~

. '

á.rtilterfiCliá.ct{·ia~-fista·,q~e

•

d · ·
1 11· d I
omma e va e e a

•

o

A_.I
1

0

ettt:1).
5

�SOBRE LA CELEBRIDAD MUSICAL
POR ALBA HERERRA Y OGAZÓN

Refiriéndose a la fama,-&amp; la verdadera,
tos de ninguna. especie por la. opinión
se entiende, a la que persiste en trompedel pilblico. No podemos imaginar a Ba.ch
tear hasta que el mundo entero presta OÍ·
o &amp; Beethol'en preocupados por el "qu~
do-,cierto humorista. inglés ha proporciodirá.o," y ansiosos, ant.e todo, de vender
nado una definición carifiosa: dice que
bien sus efectos. Natura.lmente, no son
"eso no se publica a seis céntimos duranpopulares. Si el verdadero músico sabe
ie la vida de uno".
lo que representan estos dos genios, para.
La observación posee, ciertamente, un
muchas otras personas que se creen mufondo de verdad: la. grande y perdurable
sicales, son nombres solamente,-con esnombradía no puede ser, en ningún casopecialidad Ba.ch, que vive por el esfuerzo
esa "palma sine pulvere" que todo espí•
de las academias y del&amp; devoción de unos
rhu bien constituido tiende a ambicioouantos iniciados.
Dar: ¡,quién no querría obtener el premio
El gran público no juzga intelectualsin el polvo ni la fatiga. de la carrera? ..
mente: se limita a consulta.r sus emocioPero es triste decir que sucede lo contra.nes,-y, a vaeces, este procedimiento es,
río; la mayor parte de los vencedores en
sin duda, el mejor. De ahí que el compoel heroico concurso no tienen tiempo de
sitor predestinado al triunfo, sea, siemrecibir su recompensa, y la palma inmorpre, el que más franco se muestra. p&amp;r&amp;
ial ca.e sobre ellos cuando son ya. insenhacer confidencias a su auditorio y mezsibles a todos los honores de 1&amp; tierr&amp;:
clarse a su vida sentimental. Este es el
ni peones vic\oriosos, ni admira.cione1
motivo del áxiio de Tschaikowsky en \oembria.ga.doras, ni siquiera un poco de
das partes. El profesional admira al
1imp•tía o benevolencia para estimular
compositor ruso por su genio y por su
el esfuerzo dilah,do, -sólo la aridez del
técnica, el profano lo admira sólo por su
polvo, del acre y asfixiante polvo .... ¡ a
maravilloso don de expresarlo todo mupesar de ser los vencedores! ....
sicalmente; al público que se extasía ante
Es de sospecharse que la celebridad,
esa inspiración torrencial, semi-bárbara,
como planta rara que exijiese su atmóspródiga en bellezas deslumbra.dora.a, le
fera propia, no puede alcanzar el desaimporta muy pooo detenerse a ana.lizar
rrollo má.ximo fuera. de un ambiente de
el rico ropaje armónico y contrapuntístitraKedia. La.s poblaciones que se dispuco, la &amp;sombrosa ciencia polifónica. que
tan la. gloria de haber visto nacer a Horea.lz&amp;n la hermosura de las ideas me. mero, ¿no son precisamente, las que perlódica.s. Tschaikowsky llega al fondo
miiieron al aed&amp; arrastrar la más mísera
del alma de las multitudes, las sacude,
existencia. deniro de sus venerables mula.a tortura, las deleita, las conquista,
ros? ....
porquesa.be ha.blarlessin retentivos ni reMe pregunto qué pensaría Ha.ende},
serTas, de si mismo- y porque su perso(suponiendo que pudiese pensar como un
nalidad es interesantísima., fascinadora,
l'ivoen la actualidad), si supiese que miabsorvente. La in~ensidad de su tempe•
les de seres humanos lo conocen, excluramento esl&amp;vo, la fuerza primttiva. y ca11
siva.mente, como autcr del Largo'' en sol.
si elemental de sus pasiones, le han obliLa. obraciiada ha logrado admisión en
ga.do a una sinceridad en la expresión,
muchos atriles de piano, o armonio, donque constituye el secreto de su frenética
de el Ha.ende} superior jamás figurará.
elocuencia. Chopin, -cuya férvida inspiEste simple hecho merece la atención de
ración tiene ta.otos puntos de contacto con
101 que han tomado a su cargo la cultula. de Tscba.ikowsky-, pasaba. por el más
ra. musical de las ma.sa.s, pero no conslibre y osado de los músicos en la expreUtuye el único ejemplo. Mendelssohn es
sión
de toda clase de intimidades emocio•
popular por sus 1 ·Roma.nza.s sin palana.les; no obstante, al lado de algunas
bra.s,''-no por la obertura. de '·La.s Hesohra.s del ruso, los más íntimos de sus
pérides"; Schumann ha merecido bien
nociurnos, con su atm6sfera de inverna•
del "gros public" como creador de 11 El
dero, su deliciosa inspiración que destila
Alegre Campesino'' .... En cua.nto a Rimiel, sU.s filigra.na.s rehechas y exquisica.rdo Strauss .... conveng-amos en que lo
tas-, parecerían insinuaciones va.gas, no
dejan famoso, rea.lmente, confundiéndolo
exentas de artiflcialidad, pálidos esbozos
con el Strauss que compuso música de
del domina.nte conflicto psicológico. Es
baile .... Oh, Rica.rdo II!. ...
innegable que Chouin cometió indiscreLa multitud acostumbra recoger las &amp;s·
ciones, dejó escapa.r buena p&amp;l'te de sus
~illas que quedan esparcidas en el taller
secl'etos; pero Tschaikowsky llora, ríe,
y muéstrase ciega. en absoluto para la
delira., y se desespera, en público, ha.ce la
obra acabada. y perfecta.. Liszt levanta
revelación íntegra de su alma, se confiesa
torbellínos de entusiasmo con sus Rapsotodo entero. Recuerdo a este propósito la.
dias,-meros engarces de aires populares
fra.se de un inteligentísimo amigo mío,
húnga.ros-,allí donde sus Poemas Sindespués de escucha.r aquel andante del
fónicos no serían gustados,ni aprecia.dos,
cuarteto en re mayor que hacía. llorar a
ni comprendidos.
Tololoi:
Existe, a.fortunadamente, cierto tipo de
-"Como divino, lo es, el Sr. TschAoicreador que-cifra toda su ambición en esk:owsky .... pero, ¡quá desvergüenza! ... ''
cribir como lo cree debido, sin miramienPues bien , esa desvergüenza es su carta de
6

recomendaci6n nara. todos los públicos,
oultos e inc .;]tos.
Hay compo-s ores "universa.les", y
otros que pa.recen existir pat·a. los "cliques". Diríase que ha sucedido esto úlmo al nobilísimo Bra.hms. Cierto que el
Brahms "beethoviano" de la sonata en fa
menor, es, y será. para siempre, universal.
Pero ese otro Brahms escolástico, secamente intelectcal, apegado a las fórmulas en detrimento de la emoción,-de lo
que constituye, según Delius, "la ca.rney
la. sa.ngre de la. inúsica"-, ese Brahms
ha. pasado a la categoría de 11 acquired
· taste"; y la fase de su obra. a. que me reft~ro se a.ntoja. maciza. filosofía. alema.na,
amazacotada y abstrusa, de la que se exprime la esencia ideológica gota a got•,
a. fuerza. de estudio insistente. El resuliado es que a. Bra.hms se le respete inmensamente a trueque de aplaudirlo con.
moderación; ya hemos visto que el público no se electriza al oír mucha.s de sua
mejores composiciones.
El efecto del tiempo en la reputación
de los compositores es como la acción
del mar en la. costa: altera su carácter.
La situación de Gluck ha cambiado, con
los al:los, de notable manera.. Si fuásemos
a calcular por los programas de actua.lidad, creeríamos que Gluck está. en artículo
de muerte, cuando muy menos .... o ya
muerto; sin embargo, históricamente, 01
uno de los más importantes músicos.
Despuás de todo, ¿quien será el mejor
juez musica.1, el crítico de profesión, inclinado siempre sobre las ptiginas de los
libros, o el auditor que nunca tra.ta. de
penetrar bajo la superficie .... ? Insisto
en que muchas de las apreciaciones surgidas de la intuición y el simple instinto
son el reverso de despreciables; y, en cambio, los conocedores incurren, con frecuencia, en curiosas equivocaciones. Por
ejemplo. alguna.s alma.s de superioridad
intransigente han maltratado a Meyerbeer .... a.ca.so porque tal cosa fué considerada., en cierta época, un signo de ilustración _suprema; pero los que conocen
algo de historia musical han salido en
auxilio del oprimido autor de ·'Hugonotesll, a.portando informaciones precisas
para beneficio de los críticos, en general.
Bueno sería que se cultiva.se uh poco más
el sentido histórico, ya. que es indispensable un conocimiento completo del intervalo de tiempo que ha mediado desde la
composición de una obra para llegar a
comprenderla de veras. Pero todavía se
necesita algo má.s.
Si hemos de seguir considerando a los
autores desde el punto de vista en que se
han coloca.do los que otorgan la. inmortalidad a Haendel fundándose en el 1 'Largo'' ,-esto es, de-sde el atril del armonio-,
tendremos muy pocas probabilidades de
juzgar con acierto. Para valorizar debidamente a Wagner, Liszt, Schumann,
etc., y a.ún a.! mismo Strauss y al propio
Debussy, es preciso poseer una buena dosis de cultura genera.! a.demás de los conocimientos musicales de rigor.•
En el "Chantecler" de Rosta.ad, el gaIJo duerme un poco más de la. cuenta. cierta mafia.na, y este deplora.ble suceso le
convierte en blanco de burlas para. los
animales a quienes afirmara., modestamente, qne su canto hacía surgir la luz
del dia. Algunos gallos 1 con toda la. apariencia de ina.pela.bes, recuerdan el canto
de ese héroe de corral: la aurora de un
nuevo genio puede ha.her despuntado
mientras '·Cha.ntecler'' dormía.... ,

DE ALFONSO TEJA ZABRE
decisión del comando &amp;le!!1án demuestra
que tgnoraba la tormaclón del sexto ejército
Y avanzó desafiando a su enemigo!
trancés, etectuada sigilosamente al amparo de
la tartaleta de Parls ....... Durante las batallas
No; no es juego de ansi~sa fantasía
que se tmcedleron en los dlas 7. 8 y 9 de SepLa
aparición de una ciudad que avanza:
tiembre, el se:rto ejército francés, reforzado
por parte de la guarnición de Paria ... "
Era que el sexto ejército salía.
Revelaciones sobre la batalla del Mame, por
Vibrante de valor y de esperanza.
el general argentino José Uriburu.
Para tomar su puesto en la porfía,
Cuando cruzan dos pueblos sus ca.minos
Y era también, como visión más cierta,
En el vasto palenque de la tierra,
La guarnición c"ie la. ciudad, alerta.
Como dos encontrados torbellinos,
Arma al brazo, los ojos avizores
Son a la vez salvajes y divinos.
Y en ar bol ando en los fusiles flores.
Pero más nos sacude y no~ at.erra.
Así, adornado 1 juvenil y fuert.e,
Ver jugar en el choque los destinos
Rojo y azul, cubierto de fragancia.
De un pueblo y de una máquina. de guerra!
Se enderezó París con elegancia
lJúsculos de Sajonia. y Mecklemburgo
Contra la obscura. máquina de muerte
Restirados en muelles de ca.miones;
Y cuando el viejo Mariscal de Francia
Sangre de la que fuera libre Hambur¡ro
Juntó a sus hijos al abrir la. aurorR. 1
Lubricando resortes y cadenas;
Y en la Cha.mpaiia. convocó a. revista,
Nervios de Wurtemberg, fibras lorenas,
Toda. la Ga.lia, con su voz sonora.
Corazón de Strasburgo
Fué contestando a. la suprema. lista.
Hecho fuerte, ¡oh dolor! contra sí mismo;
Se oyeron entre sombras matinales
Entra.Has de Silesia y Pomerania
Acentos a.ngevinos y bretones,
Reunidas en monstruoso mecanismo,
Normandos, loreneses, borgoflones,
Toda la. carne roja de Alemania.
Flamencos, girondinos, provenzales ....
Hecha un solo organismo
La voz de Alsacia, con el viento alado
Y obediente a la voz y a los conjuros
Mandó un ;Qua.ad memel como seiial de guerra,
Que salen de Berlín o del a.bismo!
Y respondieron a.l viril lla.ma.do,
Fné un otofio sangriento¡
Con tres cuerpos de ejército lngla.terra
Y una promesa fraterna.1 Italia.
La!máquina de muerte dio un sílbido
El simbólico gallo de la. Galia
Que en el mundo se oy6 como un lamento.
Adelantó un tentáculo
Anuncia que las sombras ma.tutinas
Se pierden ha.jo el sol, como neblinas.
Con toda su armazón en movimiento,
¡Rojo sol de Septiembre! Toda. Francia
Y al sentir la a.spereza de un obstáculo,
Sa dispone a. luchar con la penumbra
Cayó sobre la Belgiea su empuje
Bajo tu luminosa vigilancia.
Como en un colosal derrumba.miento.
Eres el mismo de Austerlitz. ¡Alumbra!
El humo brota y el acero cruje¡
"La

Lieja, Verba.eren, Maeterlinck, Bruselas,
Son trigo de oro bajo rudas muelas!
DHpués .... un salto y a.l galope, al vuelo,
El tumulto de carros in vaso res
Se dirige a París. Manchan el cielo
Sombras largas de pájaros raptores.
A París! A Parísl Los reflectores
Ya lo alcanzan con brusca refulgencia.
¿Qué podrá. la exquisita. decadencia
De un pueblo que a.rde con la triple llama
Del a.mor, del trabajo y de la ciencia?
Toman las masas grises apariencia
De animales prehistóricos en brama,
De Sa.int-Gond y Vitry, de los rescates
Y todo el mecanismo, de repente
Sujete. frenos, comba la. coraza.,
Extiende un brazo como enorme puente
Por encima del Marne, con la a.mena.za.
De herir a Francia. en su divina frente!

P~~¿ i~ g~~~-~i~d&amp;d -~é~Pi~~d~i~~-~·,
Sintiendo la. inminencia del castigo,
Se in~orporó en silencio, brusca.mentet

Cuatro veces el sol prendió su lumbre
Y cua.tro veces apagó su llama,
Sobre la exaspera.da. muchedumbre
Que mejor muere mientras más se inflama
Pero al fin, el incendio de sus lampos
Pudo lucir su redondez ustoria.,
Y a.somarse1 en la rufna. de los campos.
Como el sol de Austerlitz, a la victoria.
Los poetas futuros y la. Historia
Dirán la magnitud de estos comba.tes
Su inmenso horror y su tremenda glo,ria..
Hablarán del furor de los embates
Sobre Fére-Campenoise, del rojo espanto
De Mondement, enormes para. un canto.
Para Fooh y el ejército noveno
Levantará.o un pórtico sereno
Como el de Maratón y el de Lepa.oto.
Tendrá. el Marne1 como tiene Sa.lamina.
g1 mismo aspecto desigua.l de choque
En que pugnan las manos contra el bloque
Y se atreve el rosal contra. la encina.
Será como Veroolli: Cayo Mario
Detuvo con la égida latina
El impulso del cimbrio sanguinario,
Y a. los teutones que buscaban tierra,
Les dió tierra en un campo funerario ... .
No ·tr·i~·~i~;á, ·1·~ ·~,q~Ína. d~·gu~·r·r~1· · · ·

�LA GRAN GUERRA
La noticia más importante que ee
ha recibido en México en los últimos
días, relacionada con la guerra eu.
ropeit, es sin duda alguna la que se
refiere al estado de intranquilidad
. que reina en las al tas esferas oficia.
les del Imperio Alemán.
Hasta ahora no se puede saber
con toda precisión todo lo que ha
sucedido, pero ya tenemos plenamente confirmada la noticia de la caída de Betman Hollweg, el fatídico
canciller que tantos males ha llevado al infeliz pueblo alemán, aún
cuando no quieran reconocerlo así
los boches y sus partidarios. Ahora
es ya inconcuso que el canciller estaba fuera de las conveniencias polític!ls de Alemania. Unos dicen que
la caída obedece a la cond ueta del
Reischatg, otro. que a la labor del
príncipe heredero. Lo más natural,
lo más lógico es creer que ha sido el
Reischtag el cauaante de la dimisión de BetmanHollwegy claro que
al más inocente se le ocurre pensar
que tal suceso es el principio del desquiciamiento.
Nunca hemos pretendido dárnosla
de profetas, pero ya es de una evidencia absoluta la .trepidación que
amenaza relajar los cimientos del
Palacio de Potsdain.
:
Quizá en brevetiempolos que simpatizamos con la causa de la justi0
cia nos demos la inmensa alegría de
leer algunas otrits nuevas todavía
más substanciales. ¡Hay que esperarlo así!

•*•
La actividad rusa es otro de loa
enormes alicientes que preparan de
una manem maravillosa la situación de la Entente.
Desde el golfo de Riga hasta el territorio Rumano, dicen los últ,imos
cable:,;., la línea, rnsa es nn inmeni=.o
ca m µo de bata !la.
Nosotros q·u eremos admitir desde
ahora que los rusos no arrebatarán
extemitts !raujas de territorio a los
alemanes. Quizás no logren en cada
punto un éxito igual alqüeobtuvieron en Halictz, pero será preciso
que los imperios centrales conserven
cosntantemellte en las líneas de ba-

a Europa, sin dificultades mayores,
todo lo qne es preciso para la campaña y que puede faltar a los aliados. Sigue la corriente interminable de oro; los víveres y el material
de guerra salvan los mares sin con
tratiempos de ninguna especie. Los
submarinos, que tenían encomendada la misión de interrumpir el
tráfico marítimo, ni son suficientes
ni pueden contender con los buques
de g·uerra que pasan el atlántico
custodiando los enormes cargamen ·
tos y la única misión ridícula y criminal que pueden desenvolver es la
de atacar los vaporcillos neutrales
que se aventuran tfmidamente por
lo• océanos. Eso sí es fácil y de esos
triunfos tienen bastantes; casi tocios los días.

- - -~------ --

,,.
; J/;,~////_,,..,

El ministro de Marina von Capilla

YO PUEDO CREAR

talla las fuerzas necesarias para no
ser arrollados por las huestes del
general Korniloff.
Desde luego, las informaciones
inalámbricas dicen ya que los austro-alemanes están reforzando considerablemente las líneas in mediatas
a Lemberg, temerosos de resentir
un ataque del General Ruso.
En la parte snr de los Cárpatos,
los austriacos han llegado a sent ir
un pánico extraordinario. Yase habla de deserciones.
Así las cosas,. una ofensiva que
desarrollen las tropas franco-inglesas . y que indudablemente no se
hará esperar - obtendrá incalcul~
bles resultados.
Esto nadie puede dudarlo cuando

La situación para los alemanes, en
los últimos dias, parece que se agrava.
Los Rusos ocuparon Haliez y quitaron al enemigo cincuenta y cinco caftones y además hicieron catorce mil
prisioneros.
Hellferich y Zimmermann caen de
la gracia del Emperador. (¡Desgraciados!).
Natural.mente, el Emperador ha caído
de la gracia de Zimmermann y de
Hellferich.

YO PUEDO DESTRUIR

hemos visto que una ofensiva en el
frente de Francia y Bélgica, bien
preparada, no ha necesitado de la
colaboración de los rusos para al.
canzar los resultados más halagadores. ¿A que grado podrá llegar la'
desmoralización cuando la presión
sea únanime!
Los críticos militares anuncian
para muy pronto una acción con. ·
junta y simultánea. Este acto ten&lt;lráconsecuencias fatales en las líneas
de defensa y repercutirán en el Reischtag y Michaelis, el flamante can ·
ciller, se verá acosado por la inquietud y la zozobra de todo ellmperio.

•*•
Y como si todo lo anterior no fue-

está a punto de renunciar.
El kaiser ha reunido a los ministros

re suficiente, elAIII\irantazgo Inglés
ha dado órdenes terminantes para
que se estreche la vigilancia en el
Mar del Norte a fin de hacer más
efectivo el bloqueo impuesto al Imperio Alemán.
Como resultado de esta det:ermi
nación, el último martes, la Escuadra Ioglesa destruyó una flota mercante alemana frente a las costas
holandesas.
Cnatro buques alemanes fueron
hundidos y otros cuatro capturados siendo éstos últimos el "Peil'
worm, el "Brietzeig",· el "Ma.rie
Horn" y el "Heinzkb, Tuma_burg".
Tres buques pudieron escapar con
serias averías para refugiarse en el
puerto holandés de Rott.erdam.

También en el mar se despierta IH.
actividad que de una manera &lt;lesa,
trosa ha de contribuir a la deses.
peración de los imperios centrales.
Inglaterra suponía que se estaba
violando el bloqueo y ha podido
convencerse de que positivamente
los alemanes logra~an llevar víveres de Holanda. Pero ya no será
posible en lo futuro que salgan
ot,ras escuadrillas; la vigilancia se
rá eficaz, los puntos posibles para
verificar estas excursiones furtivas
han sida desou biertos.
Mientras que tales contrarieda.
des reciben los imperios autócratas,
el partido de la democracia abunda cada día en mayores facilidades.
Los Estados Unidos hacen Ilogar

y al canciller en consejos prolongados.

A la prensa se le pide que haga un
urgente llamamiento al pueblo alemán,
para que permanezca tranquilo CUALESQUIERA QUE SEAN LOS SUCESOS QUE SOBREVENGAN.
Pero Bethma.nn Hollweg, dice como
el personaje de "Aires de Primavera":
·'que de lo demás es tan bien.
"

•••

El colmo del agricultor.
Sembrar el pánico en los viveros de
Coyoaeán.-

*
••

L~s diputafios acaban de tomar la determinación de mejorarse la vida con.
las dietas.
Los maestros de escuela acabaran
c'on la vida, terminantemente, a causa
de las DIETAS que se toman.

• *

•

A una porción de masa, para hacer
pan, se le pone levadura y se aumenta.
Los -diputados en masa, se pone a la
LEVA y no les parece duro aumentarse una PORCION el pan.

�FIGURAS CONTEMPORANEAS
FRANCIS JAMMES
Del semanario ibero "España."
tomamos los siguientes apuntes sobre el ·exquisito poeta Francis ,Jammes, y con gusto los hacemos conocer de nuestros lectores pues contienen muyinteresantesaspéctos de
la vida de este noble literato.
«Al otro lado de las montañas que
limitanelhorizontedeFrancis Jammes, está España. Ha nacido este
poeta y vive de continuo en la deliciosa vertiente'septentrional del Pirineo, en esa «cara, verde y jugosa,
surcada por .venas fecundan tes, risueña y feliz, cuya «cruz» adusta y
brava corresponde alas tierras esp a

ñolas. Es natural de Tournay, donde nació en 1868, vivió en Burdeos
durante sus años de mocedad y estudios, fué pasante de notario y se
retiró en seguida, acompañado de
su madre, a Orthez. Poco lia salido
de allí, para viajar por los Países
Bajos, por la Argelia; de nuestro
país ha llegado hasta. Burgos. En
Paría ha pasado sólo breves temporadas, y desde su matrimonio solía
pasar los veranos en el pueblecillo
septentrional de la familia de su esposa, sobre el cual cayó muy pronto
la invasión alemana.Durante la guerra el poeta, movilizado, ha cum-

plido su deber de francés, principalmente en puestos administrativos.
Los que gustan de la poesía de Verhaeren no podrían imaginar mayor
contraste que el que junto aellaofrece la fisonomía poética de Francis
Jammes. Amael uno las multitudes,
las turbas, las grandes ciudades,
los hombres simbólicos, la complícación de la vida moderna; el otro,
de acuerdo con su existencia retirada, los campos, los seres humildes,
la pacífica sencillez aldeana, los héroes de todos los días.~
En 1898 apareció el primer tomo
de Francis ,lammes, que conoció el

DEL "SIMPLICISSIMUS", PERIODICO ALEMAN

Público. Antes había dado, en redu.
cidas ediciones, algunos deliciosos
folletos que se agruparon en aquel
libro titulado «Del ángelus del alba
al ángelus del anochecer»; le siguieron, en verso, «El luto de las prima.
veras» (1901); «El triunfo de la vida, (1902); «Claros en el cielo»
(1906); Las Geórgicas cristianas»
(1911), entre otras obras menores,
y en prosa, «La Novela de Liebre•
(1903), tomo que comprende con
otras las dos deliciosas novelas
«Clara d'Ellébeuse, y «Almaida
d'Etremonts,; «Manzana de Anís»
(1904); «Pensamientos de losjardines• (1906); «Mi hija Bernadette,
(1910); «Hojasenel viento• (1914)
y «El Rosario al sol» (1916).•
Las palabras siguientes de Enrique de Regnier, caracterizan bien la
poesia de J ammes: ,Es, decididamente, un poeta único. No escribe
versos sonoros o cincelados, ni estrofas de combinaciones sabias; no
es naturista ni simbolista; su estilo
es una. mezcla de precisión y de torpeza, natural la una, buscada la
otra. Este lenguaje, a la vez inhábil
y exquisito, es en él un encanto ...
No habla sino de las cosas más sen,cillas, más cotidianas, más humil-

LOScSUCESOS DE RUSIA

A ra!z d~! triunfo de ~~ revolución en R~sia, la intriga alemana se aprovechó de la
desorgamzac1on y pretend10 que el nuevo gobierno concertara la paz.--Proporcionamos
a nuestros lectores la fotografía de una contra manifestación patriótica en respuesta a los
esfuerzos pacifistas de los acólitos de Lenini: algunos ciegos de la guerra, guiados por
una enfermera pasean por las calles esta inscripción: &lt;La guerra basta la victoria completa.-Viva la Libertad&gt;.

_

des, pero habla de ellas con una gra.
cia deliciosa, con una emoción ingenua, con una exactitud que las hace visibles y p1,lpables. Las evoca
como las ha sentido».· Delicado y
sensual, lleno de piedad y de_ amor
más que para, los hombres para las

CARICATURA EXTRANJERA

•
Cómo veían los alemanes a los franceses, antes de la guerra .• , y cómo los ven ahora.
10

El subteniente Bill Broncho, antiguo campeón del lazo en Arizona,
hace su primer prisioreno a!emán.-(De LtF'E)

')

cosas, para los vegetales v los animales, interésanle sobre 'todo, en
los seres humanos, las almas indP
cisas de lasmuchachas,aldespertar
de su curiosidad ante la grandeza
de la vida que ignoran. La sensualidad y el tinteexótico-herencia de
antepasados antillanos-que lat-ían
en sus primeros libros, han ido esfumá.ndose ante un sentimiento ca.
da vez más profundo de la tierra.
que domina en las «Geórgicas cristianas•, su más importantepoema.
Ve J amIOes la naturaleza con la
sencillez de un primitivo, y a Dios
en el centro de ella, un Dios hecho
a imagen y semejanza del hombre.
Se proclama ahora el poeta católico sumiso y reprueba cuantas ínter.
pretaciones contrarias al dogma
puedan darse a su obra.
En Jammes, la constante sinceridad y el cultivo de los mismos temas han creado una «manera» que
ha trascendido de su poesía y que
en su poesía misma vuelve en ocasiones con aire de afectación. Pero
el escenario más amplio de sus obras
últimas, su técnica más firme, sin
renunciar a ninguna de·las características antiguas, le dan un puesto
entre los maestros seguidos por la
juventud. con los Péguy, los Claudel, los Maurras y los Gide.
Es Francis J ammes el hombre de
sus obras, sencillo, afectuoso. El que
esto escribe le oyó leer en París,
con voz penetrante, en un medio selecto y cerrado, «La oveja descarriada», drama cuya acción ocurre, en
parte, en Burgos. Rodeá.banle sus
amigos, algunos literatos jóvenes.
Frente al poeta escuchaba sonríen• te la lectura su esposa; una vidriera
a contra luz, sobre fondo oscuro,
copiaba la figura de ella, reduciéndola a los rasgos esenciales, como
eu un retrato de Carri8re.
11

�LA

ACTUALIDAD POLITICA

;t;,~~:tJ}í;:r:•,'(
, \t~.,... ..
·
: ·J

·:-RIÉr,rtACIONES 1

~~~

,

~ k:

(~Estud,ad la hsitorla y la psicología
de las pueblos la~inos , y ~entiréis entonces, un profundo respeto hacia los

•t . ;¡,/
¡, . '
L'' .

mex,canos&gt;.
H.

•

rl: Sfater,-élub

Universitario ,

. · •El Paso,; Texas) ,,,

El ~~l'!tc'tt¡:¡¡),t nico d~l pueblo mJxica1,10 no ha
sido c*~p~\?didi¡ todayía por las razas que DO poseen l~1,.pe4µliatidades fie nuestra alma'latina. Por
esto e¡, ' q-U:! •'tanlpoeo ,se ha podido comprender el
grito #e re'he)dfál qt1e hizo.. lanzar a la revolución a
los h~,¡¡n)ilres ,i:leMéxico que constituían el elemento mo~ª\t• eJntele~t1,1al ' del pueb](Í~ Se ha juzgado
con harta ínjusticia .en el extranjero al pueblo mexican~- en general Y esto se débe a la falta de serenidatl' en el est~d del proceso histórico de la nacipp ~e.;x:icaua e¡:1 sµ .anhelo de mejoramiento'social,
p~r l.~~; eso~ito~es q~~' han opinado sobre este asunt&lt;i\ lrá~cenoentál,. cól~aaos en "µii p,lano distinto
d~,~~ .~eali~ad. . ·:. , .
.
-----· _La revolución de Méxieo nacü1 •al ºc·onsumarse
el,~ten'tado ÍIUI(Oral a la Constitucii6¡¡¡ don .~l asesi'n~J'o d,E)l Presíqénte' de .la R_ep,ú blié~ ; ~ bastó est~
hecho, p.arn .qüe salieran de ·todos lo~ p(lcb,os ,honrades voces ai'tadas de protesta qm@ •' clarriaban por
ef ~~~tid~ dé j~;tici~; corno .Princj~i.fjfundaroental
reivi,11d\cador. d,e.hisp):ritu,&lt;il.e la ra'./ia, ,,y la revoluc1l'i.ri fu'íf "; .. ,,, ''..C:,,:· ,/t·•'
; '
., · &lt;;
0

io·

·1 •·

~ r

¡,, ... · .

·

~el
1
1 1

r

pre~orrfb,r e ·que -~s · la, éncarna, '' ;) :

1

r

1

•

1 '

·' 1 '

!

J

r. ·

-

1

t. r

• ,

,-,,.

''f, ,

''&lt;

d 1
bl l t'· · · · , ·
d ·1 , a· ,
e pne O a 1~0-amencaho; e esta lSta
mexicano, que, desp\rés dé 'c onteti.der·ín¡ ']~ ' lu'c ha
1
armada por , los fu,en;¡s. de la, legalidad,' \eya¿t~.su
voz con acentos d'l, sinceridad y . de ,h1¡1maµida¡d;:
(( ...... la R,wolución nG&gt; es.sólo ,1a Lueha,ar~ada,
ni son los campos ensangrentado&amp; ql'le ya se · secan:
es algo más grande,' és' el progreso de' la' hum'anidad, que se impone y ··del que a ' nosdtr.os por &lt;!asgracia, Pº.r fatalidad ,, o por ventu~a,' no·~ ~.a,'t~~~do
ser iniciadores en esta gran: h:¡c!;ia. , . y ,para ,que
cese la guerra, es .preciso que reine: en:la ,tierra la
justioiá».
: ,
Un pueblo corno el nuestro que puede 'tener un
guía de la magnitud del actual Primer Magistrado
y que al lado de él se reúnen hombres sanos que
en el presente momento de reconstrucción nacional estudian nuestras instituciones y restauran las
Leyes en una nueva organi'zación ·eoon6mica y social, científica y justa, nunca .será rtn · puebli&gt;"&lt;ie
raza inferior, sin perspectiva de ·rnejorami~nto. ·
. Lo qw¡' la raza mexicana eon ella tod¡¡ la ],ati'na desecha y despreciará sien;¡pre es e.l títu\o de
protección que estorbe su progreso e : impida al
hombre ser ciudadano libre y disfrutar ,de' todos los
bienes que la naturaleza le ha concedido c-·
Esto no deben olvidarlo los extranjeros y con
, e1tcis' sus Gobie~nos ºrespectivos . .
·,
ClOll

x

;;J?,as¡(&lt;l~:'i1;'cri~i~'. ~1i;aihp.s, ¡¡ ten~a~-OS r,uuy
se,rtes, las '. f:~la,b~as

1
1

hE tA kE~MÉS DEL í4 :bE jtft16

JUAN

NovELL Rurz

. ;_Julio, 191'¡,.

"''

. , ', 5NSAY0S S@@RE ,RGNSARD POR FRANCIS JAMMES
~

• .; 1' ,:; ':~

,.,,

Trad,. d,e ·Enrique. Gonzá(l,e,z Martinez.

.,

' ,

'

'

' '

¡:

•E;i:i;iaJ:0)1 'a, ¡ni ro,;,dreun ;va.e!&gt; ~nl.
.Si'allguna '\'éZ las aguas det ria- . quien ofrecían un vaso de cerveza
tigubcomo 'el que 'Ronsard debió de
chuelo llevan mi nombre a la posespumosa los burgueses de Brabanoftecer a:.fuan Brin'ól), . ¿Cómo sería . teridad como hicieron con el de Ronte. El albergue ara poético. Trepa.
Rónlili\id'I' Me lo figuro en: bata de
sard las aguas vandomesas; si algún
ban pámpanos. Se abrían enormes
día un adolescente después de aplasarmiño, y mientrru, fos viejos charosas a rae del suelo, porque las roparrones azotan los avellanos del
tar con suavidad el húmedo corazón
sae son flores, y porque los humildes que cantan romances call~jeros
Loir, sostiene en las manos un lide un clavel sobre el seno de una cocaminan encorvados hacis. ¡:a tiebracof :¡;9 \w.rü,~CJij~••:geraa, ~e,.{11tf9ilegiala, se preguuta cómo fui...
rra ... Era,-!!' hora del crc9púscmfo, al,
Que se responda:
roeneat ~~1l{;ffi l&lt;!'~tñlf/J&gt;·.1•Es ·•do.111~ngo
fin
d~l a,pacible estío ... :
y son f:ti;~r~~;d'f t~rde. Cfüa una
Un lluvioso día de Todos Santo•,
1
...
Aq,uel día, 'F rancie Jammes echó
rana en'.J11;,,~w9ag~, dlinde lasJanzas
Francis Jamrnes no aplast6 el hú,
unt1,
breve . ojeada. a.obre su gloria.
de la
salpiet/'. l,u~.. ~a,ría, Gimedo cor.azón de-un clavel sobre el
·F,~ta
g·Joria et--taba encima de la me-.
nebra:;a, o~ra cualq)n~ra .f ~tra y to
SPno de una muchacha. Por sabi ,1o
.
sa
en
el.sobre de una car.ta qoe ,un
ma !'SÍ!!lltb cerca.de él. Eri.t0nces, sin
se calla que no hay claveles de Oto-monje
le había escrito desde las riño. Pero fumó en su pipa. Tornó uñ
cerra1hi!llbro, •posa tran~úil'amen,
heras
de
un lago de'°. la Prusia del
te la 'Íl,t~ocupada map'ó ' sobre"fas •tiesto y plantó en él un oxalit para
Rhin;
en
otra
epístola .,de un holanrodiU~ÍLd·~•·~u;~.'iria\li¡:1 $.op.'rt~;ip,\~¡i.sa
estm;liar el sueño de las plantai
é
s
d~sconocido
ilaro-ail,o Walch, y
d.
en Uh~~hJ1!an~.:~obr~ ,IQ~ ¡nar~,. Pegada al muro de su alcoba, una
aguas,tiI&gt;'füas¡'.0DlHelena, en elpncro
estampa de Epinal representaba. en lacádili:,de una muchacha. Francis Jdiiiiijíes- sonrió. Después, vade PÚÍiÍFen -lÍ'POjÍa,:''én arqueros
";1 verda_d,ero retrato del Judío
dando"sóbre el dedo la ceniza de su
arrodillado~ 'sobr,r·1a·'1n11ralla,.= ~ue· errante", llll Judío errant.e tocado
pipa, sedispusó·a; ir a honrar a los.
desnudos-y COll ios 'easco,Vi?tiíúdos
con sombrero ridículo, con capa y
muertos.
tiend~Ike\~Q, ..eltoW)stnra;,!llá,;iiíla,"'!"'' pantuJJ:as azules, c.on traje rojo, y a

Dos interesantes aspectos durante l k
Jb d I ' ·
- Nuestros redactores Efrén Reb
a e~mes _ce e _ra a e ultimo 14 de Julio, en Chapultepec, a beneficio de los huérfanos de la guerra.
,.,
~
olledo, Jesus V11lalpando y José D. Frías comprando confeti a las bellas damas que atendían los puestos.

A espaldas del Café deDEL 14 DE JULIO
Chapulite.pec, se celebró
el 14 de Julio una luci- rnc~'--.....,..,,.--,,,,
da Kermes cuyos pro
ductosse destinarán a
los h uérfanoa de la¡
Guerra.
Lo. fiesta fué muv Ju.
cida por haber asistido
a ella lo mejor y más
granado de nuestra sociedad, el Sr. Fernando
Couget, Ministro de
Francia y algunos,
otros miembros del
Cuerpo Diplomático,
correspondiente a las
naciones aliadas.
Durant.e esta sim pática fiesta tu vimos oportunidad de presenciar
escenas verdaderamente emocionantes. Una
de las que más impre- )
sión nos causaron, fué
la siguiente:
Un poi/u que !tcaba
de regresar de las trinEl Señor Ministro de Frania, D. Fernando Couget, en la kermes efeccheras, después de hatuada el 14 deJulio en Cbapultepec.-EI Señor Cougety sus acomber cumplido con su depañantes al escuchar 1tLa Marsellesa».
ber y de ser licenciado

a causa de encontrarse
inútil para el servicio
por las heridas que ha
recibido, fu é estrepitosament.e ovacionado
por un grupo de mexicanos entre los que había algunas señoritas
las cuales le arrojaron
algunos puñados de
confeti. El poilu no pudo contener su emoción, se le arrasaron
l?s ojos de ~ágrimas y
•m saber como agradecer las muestras dP.
simpatía, se confundió
entre la multitud, mien
tras que los concunent.es, que presenciaron
aquella esc.ena, prorrumpieron en '·'vi va~" a la Francia, a
1 esa Francia inmortal
que nos arrastra irre
mediableJl1ent.e a su lado, en los momentos
en que lucha por la libertad y por la demo.
cracia.

POR LOS CAMPOS DBL SPORT

~ª

/~1!\YÍª,

12
:[

Con motivo de las fiestas del 14 de Julio, en el Colegio Francés se llevaron a efecto muy importantes encuentros sportivos.-Damos a
nuestros lectores una fotografía de la PRIMERA del «France, y uno d; los as_pectos d~l juego,

13

�JtJEGOS FLORALES
EN SALTIL,LO
~1 cAteneo Fuente:,, a ,fin de celebrar
eqn el. ma~or:_lucimiento el quincuagésimp am".'ersar¡i.9 de su fundación, prepara
una serie:de ~estas, que habrán de verificarse eriJos ' últimos· ~ías del próximo
mes de octubre y el primero de noviembre.

De teatl'os casi no hay que contar nada

Tenemos aún otra cosa de

a eKcepci6n del eltl'l'}UO de Villaespesaen
el .Fúbregas, que resultó del agrado del púbhco. Natut·nlménte qne pnr tra.tl'Ll'Se deuna obr,i del distinguido vate español.
Por el Cúlón, a la hora. e'n qne nuestro
per,iódico circule. v.t se hahrá rometido
un 1:lel::i!to: Onofro'tr. el incnurnen1'UJ•able
On?,f.r#tJ' (creo que mide dos metros) :-e
hatirá adueUndo de las tu.bias pa.1·a hace1·
cbilhtr a los estudiantes faltos &lt;le recu1·sos y con ello despet·tar el asomb1·0 del

que poder hablar. La pelícu-

EMILIA R DEL CASTILLO

la. ·'En Defensa Propia" que
ll~vó a la pantalla la Compa•
ñut Rnsas- Derba, el último
sá.ba.do, en el Teako Al'beu.
La cinta., por lo querespecta. a Rosa.s, está pedt&gt;eta. fi:n
lo l'elativo al g!'llpó de artistas se deja sentil' la falta de
un hábil directo1/de escena,

Ya lo hemos dicho anteriorpúl&gt;;!ico candoroso, ese conglomerado de
mente; éstas Compañías pue~
bm-gueses y horteras que piensa seriaden hacer buenas películas,
mente que Maciste y Onofroff son las
pero necesitan buenos direcavan~adas más presti_g-iosas del reino de
tores. El argumen~o de •·En
D. V\otor Manuel. Indudablemente que el
, Defensª"'Propia.u es infantil,
Colón tendrá buenas entradas ... o no estade muy poco interés: y tiene
mos en México. Con Onofroff presentará
muchos defectos que se pueel Cplón algunas otras diversiones para·
den señalar; pero no desea. lo cuaf suponemos estará pensando conmos ·poner un obstáculo con
''·}rata"r ~1 mono Cónsul o a cualquier chi yo
nuestra crftica a la labor ruemófens1vo de los que en lVelton asumen ·Ja ·-·r;,ttorta:·de nuestros paisa:nos
/oén el comienzo. Prometemo~
penos;a tarea de caruin:tr. sobre no barril.
En.· el Fábregas, traba3ará un~ co~npa- ¿. ser clementes y procurar ale □•
ñfa de perros. amaestrados, segun d1c~_nt~,.. tara todos los que integran
así e~ t¡ue ~uestr? Méxlco va a sentil· la
el grupo; pero por bien de
necesidad 1mpenosa. de protegepse con
ellos y, para ma.vor garantía
una enorrr.e carpa desde Ohapultepec hasdel éxito, será preciso decirta San Lázaro, mientrn.s no llegue la ópe•
les algunas verdades.
•
ra o una compañía. ele. vei·so que p1·oba.Si a la inmejol'ab-le t:wea
blemente tl'aerá el i:,oeta Villa.espesa.
fotográüca y a la buena voy ne es eso lo peo1·, sino qlle a. los a1·Juntad de los a.rtistas se avretistas del 'l'eatro Colón se ies dice: «Señn~a mm buena direedún de'"' esres, viene el reinado de los chivos&gt;¡ Siecéna: si además _se quehranrra Méndez necesita hacer del Co}i:-~o
tan ciertcs 01:irullos infunda.dos y lm: argumentos los hauna; arca&gt;:, ustedes deben ahuecar el a'.ta,
y no precisamente pa.ra que:avel'ig-üeb sicen quienes deben hacerlos r,
ya ha pasado el agm1cero, sino p.-11·a que
además, se someten a la api·0~
aS'.i...;tan desde el pl'inc.;ipio a la -shrnp1ítica
bación de algún jurado apto.
fieSta aCuáticaen que Neptuno pomlrá'en
será indudable que la ta.rf':1
'ritlfoulo a Pane; el expl'Opietariq ,de una
emprendida llegará a la cum·
· fambsa, alberca. Sentimos, señores, que
bre del éxito.
, noS Reamos obligados a mandar tocar
Estamos cie1·tos de que mu1'La Qrloudl'ina'' y no eS que ~descon&lt;,Jzi;hasperdonas competentesesca[Jlos que ustedes, en.otro tiemp-o, hayan
tarían dispuestas a coadyuaport8.do algunas . utilidades al teatra.,l,
var con la empresa RosasPrimern :ic;riz Je! Colün qne celebró sn beneficio el jueves
sino que ya ven ... lbs per1·os,loschivos,
Der-ba, sin necesidad de extiúltimo.
_el.público, etc&gt;.
·
pendios, a p!'oducir y selec,. ¡Lp..5: -f lores en el ojal de Sierra Méndez,
cionar los argumentos, con el
gidas personalmente por Gabriel d 'Anua·
;sient.en una inefable pena, a la vez que
único fin de que nuestro país se coloque
zzio, es muy natu1;al que se noten defi·
--.t.:.1os temores por la incoritineñcia de los
en buen lugar entre el comercio ciaemacientes los esfuerzos literáriós de la se•
' chivds, cuadrúpedos -a:ficionados desde
tográfico.
ñorita Derba.
os. tliempos de nue,s.tro padre Adán, a toMien,.tras Europ~ mande películas diri1os .los vegeta-le~.
d

-·-•

TEATRO COLON

-·-•

· • .El próximo Sábado 21 de Julio de 1917.
DE

DEBUT

ONOFROFF
Quien dará tres únicas funciones antes de embarcarse
para EUROPA.
! , •. ·1

[¡ ,

1

_

,

!En el programa ' general forma.do por
la Junta Organizadora de Festejos figur~ un - Torneo Literario, en el c~a.l se
~1sputar.á n la corona del triunfo los cultivadores de la gaya ciencia. El Ateneo
es~era que los escritores del país contribmr~n a la magnificencia de la noble lucha mtelectual que va a efectuarse, prestando su valioso conti_ngente; y desearía
que todos entrar~n en lrna, porque siendo
más grande el numero de justadores mayor _será también el mérito de la vict'oria.
Y ~iendo. de suy~ tan digno de alabanza
el rncentivo que Impulsa al Ateneo a llevar a cabo tan justificada celebración
cree que su excitativa será recibida co~
aplauso y eficazmente cumplida en cuya
virtud, lanza la signiente
'
CONVOCATORIA,
Se i~vita a l~s escritores nacionales y
extranJeros residentes en el país, o mexicanos que se encuentren en el extranjero
a los J_uegos Florales que se verificará~
en Salt1llo, el dfa 19 de noviembre próxim~, con arreglo a los temas y bases sigmentes:
TEMAS:
1-Tema ~ibre.-Composiciónen Yerso.
Prem10 del C. Presidente
de la Ropública ......... $ 350 oo
Premios del nAt.eneo Fuen·
te»: La Elor Natural y el
derecho de elegir la Reina de la Fiesta.
II.-Biografía del Chantre
D. Miguel Ramos A rü.pe.
Premio del C. Gobernado1· del Estado,. . .......
350,00
III. -Oda a la Ciencia.
Premio del Sr. Gustavo
Espinosa Míreles .... _. . .
300,.00
lV. ·-Episodio de la última revolución Mexicana.
Cuento en prosa.-Premto ·
de las Escuelas del Esta'- r
do...................
300 00
BASES.
I.-El Certamen queda abierto desde
la publicación de esta con;ocatoria hasta el día 30 de septiembre
próximo. Las personas que deseen
tomar parte dirigirán sus trabajos a la Secretaría del &lt;Ateneo
Fuente:i,., Saltillo, Coa.huila.
II.-Los aspirantes enviarán sus trabajos en dos sobres cerrados. Dentro
de uno de ellos irá. la composición
firmada con un lema y dentro del
otro el nombre y domicilio del autor. En el dorso de ambos sobres
se escribirá el lema adoptado.
III.-El Jurado Calificador, compuesto
por los señores Dr. D: Carlos Viesca y Lobatón, D. José García Ro·
dríguez, Lic. D. Artemio de Valle
Arizpe, Lic. D. Julio Torri y Lic.
D. Enrique de la Fuente, dará su
voto en la primera quincena de octubre, acerca de las obras presentadas, y hará saber por medio de
la prensa los nombres de los autores cayas composiciones han sido
premiadas, para que se presenten
el día de la fiesta a recibir de manos de la Reina la recompensa
otorgada.
IV .-Si el poeta premiado con la Flor
natural no asistiere a la flesta, podrá delegar el derecho de elegir
Reina·, en persona de su agrado;
y si J)or falta ¡de tiempo o por renuncia de tal honor no enviare delegado, el Jurado Calificador de
los Juegos Florales designará la
,...,persona que haga la elección.

V.-~os _trabajos que se remit~n serán
méditos Y. escritos en castellano.
La e~tens16n ~e las composjciones
se deJa a ra libre voluntád de los
concursantes, exceptuando el cuarto tema cuya extensión uo excedera de 3,000 palabras.
Vl.-Las obras premiadas serán leidas
en la fiesta por sus autores O por
la persona que ellos designen. Qued~ al arbitrio del Jurado la elecc1ón de las composiciones en pr.osa que se deban leer,. atendiendo
para ello a la extensión de las mismas.
VII .-No-se devuelven originales. El Ateneo se reserva el derecho de publicar, con la crónica de las .fiestas
las composiciones premiadas y la~
que des1g:ne el Jurado Callficador.
Sa.ltillo, Coah., Juni~ 1·5 de 19i7.
La Comisióri:
HoN0RATO TE1SsrnR.
DR. FERNANDO HERNANDEZ.
LlC. GUSTAVO FIGUEROA.

T'ODA DAMA

De venta en la Librería
"ATENEA"
Calle

debe cuidar su cutis.

de Gante No. 1 - Apartado 5358,

Tengo lo que ella

MEXICO, D. F.
necesita para

FR 4N 'ISCO VILLWPESA.

Mis mej01·es ·versos--

$

El AUo delos Bohemi~s·.·:.·.·_-:::.· · ·
-. "
Las horas que pasan. Veladas de
, Anim· ....... ;............ . . . . ,,
Luchas, Confidencias, Prólogo de
Vargits Vil a .......... _...... _. . ,,
Lru; Joyas de .Mm·ga1'ita,, Brevim'io
de A.mm·, La Tela de Penélope
El ltfilagm del Vasn de Agua .... ',,
Fntimidades, Flores de Almendro,
Prólogo de Pompeyo Gener .... ,,
Los Noctu1·nos del Genm·alife. Poesías ........... - ................ _. ,,
Doña Mm·ía de Padilla, Las Cenas

.

1.80

1.80

USOLA ►&gt;-Usola

1.80

Los artículos
le harán bien.

1.80

1.80

de los Cm·denales... . . . . . . . .. . . . . ,, 1.80
En el Destierl'.O ... ................. ,, o. 70
Una Partida de Aje(l1·ez~ Arreglo
castellano de la comedia de
Giuseppe Giacosa ............. n 0.70
La Oo-pa del Rey de Thide, La ltfusa Enferma con prólogo de Juan
R. Jiméfiez ........ . ..... . .... _. ,, l.BO
Alcázar de las Pe·l'las .. . .. ......... ,, ~.10
Lárnpm·as Votivas... . . . . . . . . . . . . . '1 1.80
El Espejo Encantado .. . . ......... ,, 2.10
Judith ........ - ...........•........ ,, 2.10
Dofiq. Maria de Padilla, Ed. Renacimiento . ..... _........... .
,, 2.10
Campanas Puscuales . ......... . ,, 2.10
El ReWj de ATena ... ............. . ., 1.20
"CERVANTES"
ReviSta Mensual Ibero-Americana Directores: Francisco Villaespesa, Luis G. Urbinay José
Ingenieros. Colección completa
7 volúmen,;s ................... ,, 10.00
NOVEDADES LITERARIAS
E. H0MS. Las Unicas Rosai. Comedia. en dos actos ......... .. ..... ,,
RAMÓN R. PÉREZ DE AY ALA. Las
Jfáscaras. Ensayos de· crítica
teatral. . . . . . . .... :_, ,... . . . . . . . . , ,
J. V, LASTARRlA. La Amfrica
vol. I. Amé-rica y Europa vol.
II. Y último: Revoluciones y Gue?Tas A:merican.as. . . . . . . . . . . . . . . , i
M . .A. B~DOYA. El Hijo del.Doctor
Wolffan . ....................... n
EDUARDO ZAMACOIS. Duelo ,i

ser hermosa.

1.20
J 80

1.80

2-.10

4. 80

2. lO

m1terte ............... , . . . . . • . . . , , 1,50

Vaselinas medicinales
"Aliviarán laa enfermedadea
de au piel."

Vaselinas para tocador
"Darán freacura y belleza a
au piel."

Cold cream
"Conaervará maravÚloaamen ·
te la piel auave.''

Pomada para el pelo
"Dará brillo y perfum; a au
cabello."

Polvos para tocador
"Harán au piel tena y blan-

ca."

1

Agente único

R.A.Day
Av. 5deMayo32.
Despachos, 310 y 31L

1

i

�11.
12.
13.
U.
15.
16.

Sección de Ajedrez
Acareo de E. G~nzl.lez

l■ rtlnez

Jr.

ilROBLEIA NUIERO 13

17.
18.
19.
20.
21.

Por E. PAPE
BLANCAS: DlTD, P2AD, CliR, P3AR,
ASAR, R4CR. (6 piezas).
NEGRAS: P3AD, P3D, R4D, P3R, ('
piezai).

11.
12.
13.
14.

PXA
C5CR
TD!AD
C4TD (4)
P6R
C3AR
PXC
D2AD
D6CR+
C5R
DXPA+

15.
16.
17.
18.

19.
20.

.,

C3AR
CID
P3TD
D2D
P3TR
P4CD
PXC
PXP
R2R (5)
PDXC

EL LIBRO

DE LA FUERZA,
DELA BONDAD
Y DEL ENSUENO
ULTIMO LIBRO DE POEMAS
DEL======

Aba.ndona.n

:NOTAS
(t) Menoa complicado y mb 1egnro era 4. • • , C8AR

ee¡ntdo de CXP y dR P•iD,
(2) Si O.. , D20; 10. DXPC, TlCD; tt. D6TD
C3AR; 12. P&amp;R, PXP, etc.
r8) Mejor era retirar el A a3CD.

PARTlDA NUIERO 19

.

.

GAMBITO ESCOCES
BLANCAS
H. St;a,unton

TALLERES MEXICANOS DE PIAIDS
Pianos en comisión para su venta

J. P4R

PIANOS EN ABONOS COMODOS

2. C3AD
3, PXP
4. A4AD (1)
5. P3D
6. PXP
7. A3R
S. PXA
9. D1AD(2)
10. AXA (3)

4. A4AD
5. 0--0
6, P3AD

7. CXP
8. AXA
9. D3CD
10. A3R

ESQ, DONCELES Y RELOX.

(6) Menoe malo era 19. C2AR.

C. G. de Jaenisch

3. P4D

DE VENTA EN LA LIBRERÍA ~DE

F'C&gt;JR.JR.UA :&amp;::no•.

(f.) Muy ftn&amp;mente·jug&amp;do.

NEGRAS

l. P4R
2. C3AR

DR. GONZALEZ
MARTINEZ.

IMPRENTA

JOS5 BALLESCÁ
3A. DE REGINA, 88

ANTONIO SANCHEZ JR.
71. ALFONSO HERRERA 130 DEP. 10,
MEXICO, D. F.

CAFE Y DULCERIA

Y MEDIO DOBLES

~IDIIIOS PLANOS,
SENCILLOS

COMPOSTURAS GARANTIZADAS
RECIBO ORDENES POR CORREO

PARA VENTANAS

'

"EL GLOBO''

David :81och
1• CALLE DE SANTA TERESA NUM. ll.
Antes Escalerillas núm. 14.

'

~

INGENIEROS, CONTRATISTAS, PLOMEROS

ESQUINA MADERO

y BOLIYAR.
TELBPON08:

· Mexicaaa 22-13 Nerl, '

Erlcsson 704.

Apartado Pootal No. 9.

MEXICO.

Somos LOS UNICOS en México que Tenemos todo lo necesario para

EMIIO HOMMEL

INSTALACIONES SANIT~L\RIAS-.
Para entrega Inmediata tenemos

Nosotro Podemos Probarle
que para

Baños Completos, Excusados, Lavabos,
Cocinas, etc. etc. Cañeria y Con,~~iones
de Todas Clases y Dimensiones. · Material y Herramienta' Para · Plomeros

==========================

=-

PIANOS AUTOMÁTICOS
SOLO ESTA CASA PUEDE COMPLACERLO

ctlm (b ~ @a Il[Iillffi0o
',

A•enida Juárez 46.

.,

MEXICO.

VISITESE.NUESTRA EXPOSICION PEf{MANENTE

':,EL.~ PALACI-0 .~DE.~HIERR,O~'

Apartado Postal 1014.

· CASA ESPECIALISTA EN PIANOS AUTOMATICOS.
16

'i

1

1

- ··------· . 1

�REVISTA ILUSTRADA

Esta es la casa proveedora
de las damas elegantes
LA CIUDA.::) DE LONDRES

~

:)¡ ;¡
1

¡, \

, ,,t •" " 1

¡

RETRATO DE IDA RUBINSTEIN , POR ANTONIO DE LA GANDARA

NUM. 20.

PRECIO: 20 CTS.
JULIO 27 DE 1 91 7

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566835">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566837">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566838">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566839">
              <text>19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566840">
              <text>Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566841">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566842">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566861">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566836">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 19, Julio 20</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566843">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566844">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566845">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566846">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566847">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566848">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566849">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566850">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566851">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566852">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566853">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566854">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566855">
                <text>20/07/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566856">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566857">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566858">
                <text>2020422</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566859">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566860">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566862">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566863">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566864">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36711">
        <name>Alfonso Teja Zabre</name>
      </tag>
      <tag tagId="36567">
        <name>Francis Jammes</name>
      </tag>
      <tag tagId="36710">
        <name>Literatos y mujeres</name>
      </tag>
      <tag tagId="13991">
        <name>Ramón López Velarde</name>
      </tag>
      <tag tagId="6617">
        <name>Reforma</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20368" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16893">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20368/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_18_Julio_13_n.pdf</src>
        <authentication>fea9467eda86c5e646bd7fd0a97ceed4</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="570593">
                    <text>REVISTA

ILUSTRADA

SIEMPRE TENEMOS
EN CASA CUANTO LAS
DAMAS DESEAN.

LA GIUDBD DE LONDRES

ÉL ARCO DEL TRIUNFO

PRECIO : 20 .CTs.

NUM . 18.
JULI013DE1917

�-

PEGASO

Para la Estación de Lluvias

aREOBR·: JESUS B. GONZALEZ.

Jttln

¡

Rebolledo.
sUrueta.
o Torri.
ano Silva.

Ramón López Velarde.
Enrique Gonz:Uez Martínez.
Rafael López.
Rafael Cabrer-a.
José D. Frías.
Jenaro Estrada.
Antonlo Caso.
Jesús Villalpando.
Enrique Fernández Ledesma.

Rpde Attnales.

Jftriano Brull.
lflr{a Enriqueta.

i

SIEMPRE
NOVEDADES

olomé Carvajal y Rosas.
rto María Carreño.
~cisco José Castellanos.
!,f;s Castillo Ledón •
io B. del Castillo.
Maria Chacón y Calvo.
ardo Colín.
. .ardo Dlaz Dufoo, jr.
fo Domfnguez.
que Fernández Granados.
o Garcfa.
'
sto Genio.
;
cisco González Guerrero.
González Obregón.

TARDAN.

¡

Plaza Constitución 5 y 7.

WESTINGHOUSE

Manuel Puga y Acal.
Alejandro Quijano.
Joaquín Ramírez Cabañas.
Adrián Recinos.
·
Manuel G. Revilla.
Alfonso Reyes (Madrid).
Manuel Romero de Terreros.
Francisco Verdugo Fálquez.
Jenaro Feroández Mac Gregor.
Artemio de Valle Arizpe.
Samuel Ruiz Cabañas.
Enrique S'tntibáñez. ,
Nicolás Rangel.
José Juan Tablada.
Alfonso Teja Zabre.
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina.
José Vasconcelos (Perú).
Alberto Vásquez del Mercado.
Atanasia G. Saravia.

:OZEl'C'iJ'.A.1'1'TE&amp;:
Leandro Izaguirre.
Carlos Neve.
Antonio Gómez.
José Tovar.
Francisco de la Torre.
1
Alfonso Garduño;

Germán Gedovius.
Roberto Montenegro.
Angel Zárraga.
ll?OTOGR..A.F0&amp;1 Antonio Garduño.-Gustavo F. Silva.-Alfonso Sosa.

En los Estados, 10 números........... $ 2.50
En el Extran jero, JO números ..... . .. .. $ 4.00
En la Capital, 10 números............ 2.00
Números sueltos........ ... ........... 0.20
OFICINAS: Avenida 5 de Mayo, 82.-Edlflclo de ta Bancarla.-Departamento, 122.-Apartado Postal, 1408.
La correspondencia debe ser dirigida a la Gerencia. Apartado 13.

~6bdo.a de Hilados .,-

t'IJNos de Alrodón

C::===0D,====&gt;

P

mino Herrán.
1'tlciso.
t0,Garduño.

Alfonso Cravioto.
Manuel Toussaint.
Antonio Castro Leal.
Esteban Flores.

!PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

/

IERDE Ud. su dinero
si compra una plancha eléctrica que no sea

tavo E. Campa.

R Wn M. Campos,

Sírvase visitarnos.

Gran Sombrerería

00::E.a.A..EIOR.AO:l:01'1'1
Carlos González Peña.
Max. Henríquez Ureña,
Pedro Henrfquez Ureña.
Alba Herrera y Ogazón.
Manuel Herrera Las90.
Mateo Herrera.
Jesús García Gutiérrez .
Juan B. Iguíniz.
Manuel Ituarte.
Carlos Lazo.
J. López Portillo y Rojas.
Federico Mariscal.
Pablo Martínez del Río (Madrid).
Amado Nervo (Madrid).
José de J. Núñez y Domínguez,
Eduardo Pallares.
Emilio Pardo Aspe.
Manuel de la Parra.
Manuel M. Pooce.
Alfonso Pruneda.

Jei(is T. Ace\lllldc, (El Paso).

variado surtido de

GERENTE: JOSE BALLESCA.
:El.::EJ:OAOO:EO:N'1

tenemos un selecto y

SOMBREROS.

REVISTA SEMANAL

"Lc,,Magdatena''

U

NA PLANCHA elé'Ctrica, &lt;le nuestra marca enseña más que un tratado de

DEARTICULOS
O 'LA LO v ERA'
AS,SWEATERS,

,. ETC. .••

,_..ul •D parapa•

JIIIN. .

l,les para Milo•
••balleros : : 1

Fábrica de Hilados
y

Tejido■

de Lana

"Santa Teresa"
CASIMIRES PEINA-

DOS ESTILO INGLES
PONCHOS, ZARAPES,
COBERTORES, TILMAS
ETC.

EGONOMIA DOMESTICA

u0==::;:,

La Francia Marítima"

Q0

GRAN CAJON DE ROPA Y NOVEDADES

iiVENGA A VERNOS!!
Cía. Ingeniera, Importadora y Contratista,
S. A.
Sucs. de G. y O. Braniff y Cía.
3a. rle la Palma 34.
Apartado 303.

-

Pom;eada Vapor recibimos constantemente de Londres
Pare,., las últimas novedades en telas de seda, lana y
. 'a que podemos ofrecer a nuestra distinguida clien1 ,-celos que no admiten competencia.
t:c:omp~ de PERflJMES de ROYERS y GALLET
y de las mejores casas de Parfs

· VlYAN JEAN y Cía S. en C.
-11, WBEL 1.A CATOLICA Y CAPUCHINAS

·tA NOVELA CORTA
MANUEL LINARES RIVAs.--EZ sembrador.
REPJDE.-La forre sin Puerta.
VILLAltSPESA.-El alcázar tile las-perlas.
AZORÍN.-Los J,ueblo,s .

HOYOS Y VINENT.-El amor de Jaime Estrada.
LINARES RIVAS Y RÉPIDE.-El poder de la ilusión.

El camino de los brazos
BEÜM.-Un Van·Dyck auténtico.
E. CARRERE.-La Leyenda de San Plácido.
DICENTA.-Los bárbaros.
GALDOs.-Sor Simona.
DICENTA. - El hijo del odio.
AMADO NERVo.-El diablo desinteresado.
VARGAS VILA.-El maestro.
VALLE· !NCLÁN.-Eulalia.
POMPEYO GENER.-UnPontifice del octtltismo.
DlCENTA.-Juan José.
RusIÑOL. -El pueblo gris.
VARGAS VILA.--El Alma de la Raza.
FELIPE TRIGO.-El moralista.
PARDO BAZÁN.-La ventura de Isidro.
FELIPE TRIGO.-La altísima.
ALVAREZ QUINTERO.-Pepita Reyes.
HOYOS Y VINENT.-El caso clínico.
Todas,,estas obras por TRES PESOS
Por correo$ 8.26 Pídalas usted enseguida.

ltibreria de 1\ndrés Botos e Hijo
la. Bollvar No. 9.
Apartado 941.
MEXICO~ U. F.

�CORSES

-

-.-

1

1

1

1

171 1

REVISTA

GRAN REALIZACION

MEXICO.

11
Blusas de todos estilos,
camisas y en general
toda clase de rópa
blanca para seft~ras;

Ropones, camlsitas
y todo lo que es
necesario para ·vestir
a un nino.

Nuestros precios no admiten competencia.

TOMO 1
11

MEXICO, D. F., 13 DE JULIO DE 1917

''La Reforma Industrial''
CARLOS B. FARFAN
3a. de Medinas-No. 93.
Apartado Postal No. 4519.

Teléfono Ericsson 206.

MEXICO, D. F.

NUM. 18

r

LA GAVOTA DE PONCE
POR GENAf.10 ESTRADA

Lentamente los violines van diciendo una frase elegante y acariciadora ... Dicen los violines las primerei!
e•trofas de un poema de amor, con la gentil cortesanfa
de un bardo de la corte, que recitara cadenciosamente
onos versos de homenaje. Lentamente los violines modulan el tema de las antiguas elegancias y en el aire leve de la gavota flotan reminis~entes perfumes de blasón,
suspiros que se recatan en frondas festivales, sonrisas y
epigramas, declaraciones de amor, frases imprecisas de
frivolidad y de querella, fragancia lejana de viejos ma.
drigales, Versalles (¡ Versa,illes, cité des eaux, jardín des
roisl) y Tirsis,· el adorable Mozart y .Francisco José
Haydn.
·cuchichean en la doble cuerda los violines, traen las
flautas dulces ecos de la vieja Francia y vienen a la memoría los versos de An_dré Fontaines, que evocan el esp!ritu de loé claveéinés, las caricias abiertas e11 rápidos
hurtos, las confidencias de amor de las antiguas vio-

las...

PONEMOS ATENCION ESPECIAL A LOS PEDIDOS FORANEOS.

SltMANAL□;

R&lt;lgi~trado como articulo de segunda clase el ella 17.de marzo da:1917 ;

parte de su valor.
AL PUERTO DE VERACRUZ

1

Y tras el preludio fugaz, del tapiz de terciopelo se
adelanta con suave y ritmado paso una evocación encantadora. Es Jo plástico que se anima con el erpíritu
de la Gracia; lo visual que se mueve con• el soplo de la
Tida; la materia que la chispa divina ennoblece. Y es,
&amp;súl y blanca, una porcelana de Copenhagu~Ja que a vanza al desmayado compás de la gavota ... ¿De quédeschapada rinconera, de qué vitrina en donde yacía eBtre miniaturas, abanicos y camafeos, de qué repisa de sánda:
lo, de qué remota chimenea se desprendió esta grácil fi.
gura que conduce el ritmo a su capricho y otra vez nos
deslumbra con la pueril y banal visión de los trianones?
¿Qué raro prestigio es éste que con tal palpitación de
Yida insufla movimiento a las figuras del Embarque a
Citeres?

Ante la sala maravillada se mueve la gracios11 por-

celana de Copenhague. Finge dos alas la sobrefalda que
cuatro dedos finos y punzantes sostienen levemente; loa
chapines van leyendo, en pasos acordados, fos lento,

temas de la gavota; recitan las manos en JenguRje expresivo nna comedia de cándida intriga y ora señalan
un macizo de los regios jardines del Señor Luis XIV, ora
forman pantalla a la respuesta de una declaración apasionada, ora se vuelven en rápido movimiento de énfasis
. o se abaten y ahuecan en la profunda inclinación del homenaje. Y los brazos se tienden diagonales, "hacia un
punto lejano, en llamada implorante; o se levantan con
con la suave ondulación de una guirnalda de rosas, o
con la firmeza de un tirso,en las fiestas galantes, o con
la linea asimétrica del estilo Luis XV, o forman un arco
leve y tembloroso, o se derrumban con la triunfal opu!encía de una cornucopia dibujada por Luca della Robbia, o se abren como las alas vastas de un albatros 80·
bre la majestad de los mares, o se pliegan como una muselina, o se enredan como las serpientes de un caduceo,
o ae cruzan gravemente como en una oraci5n musul-

mana.
Zumba la cuarta cuerda y el baile marea la crisis de
una intriga galante; t&gt;tra vez las yemas agudas se posan en la sobrefalda que menudas coronas decoran, y
cuando los pasos avanzan, se vuelve la cabeza para insinuar una respuesta y hay un presagio tenebroso en la
cinta negra de terciopelo, que en el brazo izquierdo denuncia un compromiso. Y mientras que los violines repiten lentamente una frase acariciadora y elegante, la
pantomima e8 una evocación _deleitosa, lo frívolo adquiere la fuerza serena de la belleza, lo plástico se disuelve en la gracia infinita del ritmo y hay entre la mdsica
y el baile una consonancia tan cumplida y un latido tan
· acorde, que parecen el diálogo de un mismo poema.
Por última vez dibuja la danza una figura elegante,
se esboza una declaración de amor, y mientras que el
tema recita sus postreras frases y sé desmaya en los arcos la tíltima nota, la figura azul y blanca se inclina
como el tallo de un lirio marchito y dobla profunda.
mente la cabeza, como una corola que se cierra en la
noche.

�VIVIENDO EN EL SILEt'-JCIO.

•

•

POR JULIO CORREDOR-LATORRE

Mi amiga es una artista de alma,
exquisitamente sensible y fuerte a
la vez; de una personalidad adorable, sedienta de infinito. Sus ojos
son dos ho"'ueras: llamean con una
tortura in~escriptihle, y su brillo,
al apagaree cuando los párpados se
besan, parece la agonía del astro
hundi~ndose en la tierra. Apasionadamente entreabierta siempre, su
boca lleva la irónica sonrisa de una
tristeza incurable. Mi amiga es la
más fiel evocadora de Cassa;ndra.
Ay;;r, a la muerte del sol en las
doradas colinas que circundan San
Angel, descendíttmos al valle incen.
diado. Hahhtbamos de a,-te. Mi
amiga, con unaserenida.d casi extática, me decía: ~ ·
,r ·
Debemos los l(nm-áncis poseer una
definitiva ,y fecunda tendeuci&gt;t ha-cia la personalidad. C&gt;td~ cual debe
realizar su arte segú11 su ua,tur~leza,
sentida y 'bellamente.' Nada 'de jaula para las alas. que han de t~nderse libres eu el Universo que llevamos dentro. Pe¡raso necesita espacio, sol, viento, libertad ... Sin marcarle rumbo, es precisb confofm'0.rnos con recoger las estrellas q he
brotaii bajo sus .cascos alígeros sobre el camino sin fin, lleno de músicas y de constelaciones. Seamos como somos, sin trabas, y si somos al·go, seámoslo plenamente, con toda
la originalidad de nuestra ·alma, cómo loa pájaros vuelan,comose despeñan los torrentes, como se abren
las rosas ..... .
Aprobaba yo aquellas frases deliciosas brotadas de labios ir6nicamente tristes: Pero quería saber algo delo que pensaba miámiga acerca de la vida, y expresamente la
interrogué: Y de la vida, de la vida
cruel, ¿qua m.e dice Ud.? .. . De ello,
nada; toca a Ud. hablarme. Y como viera mi négati"vacasi rotunda,
con vo1 suplicant.i reprochó mi silencio. Entonces le dije así:
·
•Deja que la tormenta de la vida
se inmovilice en tu ahna.... Qmero
enseñarte, aniiga mía, a amar ·en
silencio; ·quiero enderezar tus pasos
por •solitarios senderos, hacia un
mundo íntimo, hermoso y fuerte.
¿No escuchas en el silencio el ruido
de los astros?,¿N'9 percibes la, nél:¡1¡,
la del ensueño, prpnta a de,~componene en estrellas? ¿No oyes en lá
mudez de las cosas un vasto rumor
como de océano que se .agita1 · El
océano está en ti, Cierra tus oídos
•p

1

y· tus ojos y J;apa tu boca: habráa
de ver cómo los colores se funden en
la, som bray las escalas se desgranan
en la profundidad del silencio.
Refúgiate allí, donde nunca sepan
cuándo ríesnicuándo lloras.
·
Yo luí débil y lloré, pero como los
sollozos caveron en el fondo del silencio, no hubo rostros que me regalaran compasión ni risa. Vive en
tí misma, oh, amiga mfa, y serás infinita. .
·
Piensa que todo cuantó está fuera de ·tí es feo y malo, y ya serás
compasiva.
Busca el amor en el fondo del gran
silencio; allí la ironía y la bondad
tienen proyecciones divinas. 'Reír
con cárcajada que na,die oira es la
suprema ironía. Esa ironía es también piedad. Amiga, tu bondad no
quiere lamentarse ni llorar, y Fiin
euibargo, tu sonrisa trasluce lágri.
mas, tu frase sabe a sollozos.
· ¿Has sufrido? Hu.ve a tu centro.
.,Siéntete !ecuuda en la sombra. Radia, y vive en ti misma. Abandona
el miserable armazón de carne y
hueso .v vuela hacia el gran Amor
que es la gran fuerza. No te preocupes con nada de cuanto sea placer
o aliento del miserable esqueleto.
El esqueleto ni siente, ni quiere;
es la inconsciencia imítintiva y cruel.
Huye de los bufones que se llaman.
tus. amigos y de los farsantes que
te dicen vulgaridades. Son esqueletos que danzan, llenos de .miedo a
la muerte.y de odio a ,los vivos. El
favor de la inercia les comunicamo.
vimientos desat.intados y locos: ignoran el centro y se defienden con
la brutalidad de laBfuerzasincoercibles. Son los monomaníacos del pánico y losposeidosde lahipocre~ía.
Vive, oh, amiga, en el _fondo del
silencio, donde el recogimiento se expande cual un inmenso háJito de
pureza. En actitud silenciosa traba·jan los Dioses y los Héroe11.
Nunca el ~uído sórd0 de la plaza
pública dej¡¡,rá oír tu doior. -Sería
preciso , que lloraras c.on voz mug-iente; hasta que los mares se quedasen callados, para escuchar tu
gtan dolor. Tú que soñaste y 'Pª·
deciScte·. c0n sacrificio abnegado y
,,p~r,&lt;;Í; ~'Í que bebisteláo-rimas mientras el e~queleto danzab:3-al cc:mpás
'lle! vino, sufre en silenc10 para que
1.\J. 'dolor sea digno de· tu: ensueño.
. Llora/ amiga mía, pero que los ojoe
del esqueleto estén secos. El. esque.

leto ríe, ríe siempre, pero tú nunca
has reldo, porque siempre tu sonri811
pareció llanto.
Huye a tu soledad; allí vivirás por
sobre la Eternidad y por sobre la
Muerte. Refúgiate en la sombra pa.
raque la ilumines; busca lasombl'!I
q.ue es siempre silencio!!&amp; y compa.
s1va; afírmate en la vastedad de tu
Ensueño, y tremante de luz sé el
motivo de un bronce que el arti•ta
no ha creado: La, Alegl'1a del Dolar
sin espera,11za.

Sufre y no esperes. -La esperanza
sefia la negación de tu "!1-fllOr-y de
tu fuerza. El más alto coeficient,
de valor es aquel que corresponde a
una ínfima suma de e!\"oísmo.-No
esperes, ni olvidei:i, ni abandonPa
tu ser en la recia tormenta. Toda
renunciaciónescobardía, donde to.
da recompensa es quimera.
Sufre en el fondo del silencio; ha1
radiosa la sombra con tu recogí.
miento, y muérdete . la lengua an.
tesque proferir una queja. Abrázate a la hurañía de tu anhelo, oh,
alma; no desmerezcas ante las es.
pinas; adora el martirio de tus alas.
Fuerte e in vulnerable en la taciturnidad de tus fuerzas, adhiérete a
tu sueño y con él sufre y vela, vive
en él .Y parh él, y cuando ya estés
rendida, húndete como un sol en la
noche infinita de lo Irremediable,.
Pensativa, mi amiga no alzaba
los ojos. Largo rato anduvimos •i11
cruzar palabra. La ciudad empeza.
ba a divisarse; las fachadas dibuj~.
han manchas blancas entre los árboles. Instintivameute miré a,la i;e.
rranía: perdíase el sol detrás de ltt•
colinas, inundando el. cielo de p11r•
pura.
Cerró la noche.
Nos despedimos-y la doloro.sa silueta se pe¡dió en)a 1100,ibra.
México, junio 7 ele 191 7

CARICATURA EXTRANJERA

LA ACTUALIDAD POLITICA
LOS EMPRESTITOS
En los actualee momentos, es indudable que el punto político de mayor importancia para los hombres públicos y para todo ciudadano, es de los empréstitos.
El Ejecutivo ha llevado a la Cámara tres iniciativas
referentes a tres empréstitos. Una para cien millones de
pesos que se dedicarán a la fundación del Banco. de Estado; otra p.or ciento cincuenta millones de pesos destinados a cubrir el déficit en los presupuestos. ,mientras
118 organiza debidamente el funcionamiento general
económico del país y otra por cincuenta· millones que· se
e!!llplearán_en las Lineaa Nacionales para reparar las
v!as, reponer equipos, etc.
Toda la ·nación· está pendiente de la resolución que
tomen las cámaras respectoaesteinteresantísimo asunto, y toda la nación piensa unánimemente en la conveniencia de que la iniciativa presentada ante el Congreso
sea sancionada cuanto antes.
El Banco de Estado es ya una necesidad tan imperioque apenas 1i pueden subsistir el comercio, la industria y la agricultura y eso es una forma tan endeble y
tan raquítica que las transacciones resultan irrisorias.
El Banco traerá.por consecuencia además del fomento·
d11 tan importantes factores en la vida de la uación, la
circulación de una nueva especie de moneda que por su
indudable garantía será aceptada con toda facilidad y
.llP.rvirá de segt¡rísimo remedio para la situa~ión casi

~ª

VIDA LITERARIA
Y ARTISTICA
EJ martes diez del corriente en la Acad~i&amp; Metro~olita.na dió una conferencia
el Sr, Cat'los PJJ,lomar, sobre &lt;Los retuerdos de un estudiante mexicano en la
Univer'sidad de Lovaina&gt;.
Esta 'conferencia pertenece a la serie
que viene organizando L' Alliance Fran. C;&amp;i~e y de las ;cuales iremos dando cuenR a nuestros lectores.

Función en beneficio de la Cruz
Roja Italiana
El miércoles se celebró en el Teatro Arbeu una ' función de caridad org-anizada
pql" la Sociedad Itp.liana p~nte·AJig-hiei:i.
bajo el patronato del M1mstro·de Ita ha
Su EXcelencia el S:eñor Comendador don
A,lberto Martín Franklin y en beneficio
ele la. Cruz Roja Italiana.
Damos a pontinq.ación el programa:

!ERE PARTIE
I.-Ouverture. -Orchestra.
1I.-Ber11m·di-Be11s0. Canto della Trincea.. Coro e, solo per tenore.
·
III.-G. Ve1·tli-,.d.ida. "Ritorna Yincitor'! ,S\gnorina M. T. de la Llaca, acompag~~ttlo ·al piano del Maestro Sig. ' E.
Gúichané.
•
JV.-(a) (A_utoie Sconosciuto) Gavota
Antjea: 11La Dichiarazion~•- Cantata e ballat&amp; dalle Signol'ine: Linda e María Cos~
t,, 1 f11,bella e ~M11,rg;tierita Tazzer et da1
llpor\: Car lo Qo,ntreras_,. G. ~pez Mocte1u111a, Artur~ dé ·Veooh1 e Alc1de Pros- .
·
· ,
.
docime.

(b) Dtsma,·quoy-Gaqotta. ' ¡.a P1ccola

Marches&amp;" ballata dálla bambina ErmellDd&amp; Andrade .
V,-Mayerbeer1 Dinarah. Yalzer. Sig~or, CM1,ripa !,forray.

agónica en que nos encontramos. La restricción que hoy
encierra férreamente todos los proyectos, acabará rápidamente, y el país entero entrará de lleno en la reconstrucción; las rentas públicas irán aumentandÓ poco a poco hasta llegar al. equilibrio. Mientras tanto el
empréstito destinado a cubrir el déficit allanará ef camino al funcionamiento oficial, que necesita 09uparse
urgentement.i de la organización política.
El complemento del bienestar nacional tendrá que
consistir en la eficacia .de )as v,as de comunicación. D~
nada serviría tener dinéro si la~ trl!J}~~iÓ~esc. omer¡\ia:
les habían de supedita~lle a la late¡ d~ciencia .dalos
Ferrocarriles.
El país tiene elementos naturales de vida, maravillosoe. En los momentos en que la.revolución, principió ha- ..
bía miles de negocios en ipcubación, miles de negocios
iniciando sua primeros pasos; qna verd_ade~a fiebre .de. .
trabajo.
.,..
En los actuales momentos todo está ·aletargado y tímido en cuestión financiera;. pero Méxi~o volverá de su
desmayo rápidamente,),rícuestjona):&gt;lemente, si. a la eficiencia de una administración políj;ica serena y justa,"
se aduna el elemento poderoso del dinero.
Y el dinero únicamente puede venir al país por el empréstito oficial.

VI.-L. Monckton--.The Solditrs in tht
Park. Scena.
Dorothy: Signorina Soledad Pardo.Coro: SigOorina Fred Patterson, Singorine: Vera King, Lucie Power, Hatleen
Phillips, Hilda Lonergan, Louisa Lonergan, Maria Luisa Pardo, Mathilde Martín.
11 PARTIE
VU.-R. Leonca.va.llo. Coro della Croie
Rossa.
VIII. -Tchaikowsky -Jeanne D' Are.
"Adieu, Floréts,., Signorine Suzanne Po•
rraz.
IX.-lt's a long, long way to Tipperary.
Scena: Sígnorine C. Bloch de Pontecorvo, Signorina Katleen Phillips, Margaret
Lambert, Signorini: J. H. Alexander,
Phillips, Forest, Webster.
X.-El lrresistible.---,---Tango ballat,a., dalle Signorine Amelia ed Ermelinda Costa
e ·dai .Signori: Arturo de Vecchi et Alcide
Prosdocimi.
XI.-L. Delibes-Lckmé.-La. Figlia del
Paria. Signorina. Iolanda Baraldi
XII.-R. Mar'enco- Excelsior.-La. Concordia•(quadriglia dalla Nazioni Alleate)
e Apot.éosi
1~ Ballerina: Signorine Amelia Costa.
ltalia: Signorine•M. L. Pardo e Costa.
Francia: Signoriiie S. Porraz e M,
Martin.
Jnghilterra: Signorina Nock e King.
Belgio: Signorine Lonergan e Novk.
Stati-Uniti: Signori-ne Isabelle e Margherita fa.~zer.
Russia: Signorine Porraz e J. Appendini.
.
Servia e Montene~ro: Signorine Ca.terina Tazzera e Ma.ria. Andrade.
Gia.ppone: Signorine A. Taz2¡er e Gorletti., .1 t
.•
,
,
r., . 1
Rdu'ttiania: S'ignorine L. Lonérg&amp;n e S.
Pardo.
·'
·'
La Concordia: Sign6rina Annita Tamborrell.

Velada en memoria de Rodó
,
.. . [. ,.. .
,-.

•,

El viernes · de.la. semana '.P asada.· en. el
Anfiteatro de la. Escuel-a, Preparatoria tuvo verificativp una velada· organizada
por la Direcc1ón Gen.eral _de las Beilas
Artes, en memoria del ilUStre escrit.or
uruguayo José Enrique Rodó.
El progr,ama. fuá el ~iguiente:
1.-Egmont ......... , .. Beeihoven.
Por la Orquesta SinfóÍlica. Nacional:
11.-Discurso por don Carlos Gonzáles
Peña.
III. (&amp;).-Funerales .... Liszt
(b) .-. Rqmanza del Concierto en
Mí menor ......... -.. '.Chopin.
Por el Profesor D. Carlos del Castillo,
con acompañamiento de orquesta.
IV. 11 La doncella ,Verde'', poesía por
don Ramón López .Velarde, recitada .por
el Sr. Profesor D. Manuel de la; Balldera.
V.-Scherzo del ''Sueno de :u.na noche
de verano'' ..... ·........ Mendelssohn.
Por· la Orquesta Sinfó.nica Nacional.
NOTA.-La dirección de la Or.q uesta estuvo a cargo del Maestro don Manuel M.
Ponce.

El concur,o ~~ c;aricatu.r~s ide II La
·Argentina" •
En otro lugar d.e esta :revista publica•
mos uqas copias de las caricaturas..l).~e
obtuvieron elpremio eµ el concurso abierto por.Ja empresa del ·teatro Co16ó. ·· :
El Primer lugar cor-r e6pondió &amp;-~ .José
M~ Fernández,Urbina;y, ~l segundo. !L:.,(;J!,r-- _
los Neve.
,.,. ·'- . .., .. .... .•
El c9µ~mr~s,o_~s~uvo !J:!its q.°~s-~JadO ~ffe'io
que podía espllrarse dado e1- entuSiasiiíó
qne despertó~ ·entre- ~néAOtt'ds Antonia . '.::
Mei~. . . · ,. ·
... , ... ,, . ...
$_e -:. Pi:.esent~i,pn .alre9~9r •!?ef¡.tr~µia :·
caricaturas~ P.ero de ellas solaoíente va•.' lían ·Ja pe'z:1&amp; fas d8 Urb.ioá.·, lá.'S·ae :Nev'e ·
y' álg-una otra: Et jurado;e8tuvtr{cori acier-.(- ~
to al conceder loi prem.ii¡,s.
5

�¿QuJ voz sul'gic$ de pronto de gigantesca Íire~
¿Qu~ )!rito dio a. los aires el canto de ·la ira
con furias de tormenta, con soplos de huracá.o ·?
Un himno prepotente los montes atraviesa.
y tu Orfeón de -almas c&amp;nt6 la Marsellesa ·
cual si la voz saltar&amp; del cráter de un volcán.

.le trnttpeat~ fllO·h3Í1·11euX e11 1·enaclant recule.
HEREDIA.

,.

· Cual mano invisible que a un gigante la frente golpea.,
un són extra?umano pone freno a la turba que amag&amp;;
la p.~rda vacila, ·y la bestia aturditla jadea,
~~ueve' l&amp;s fauces, y su ola de furia se tra¡a..

.,-

CANTO A LA· BATALLA DEL MARNE

~a primera rige un corcel como un ampo de nieve,
cifre casco en punta circunda.do con férrea coron&amp; 1
·· ~n:_l,za. espuelas áu·reas, una espada en lo ~lto remu eve,
Y ~n lema sangriento en su escudo la hazaHa prego,na.

FRAGMENTO DE UN POEM_A INÉDITO

Ami Roland ,

~~nt:t

done v~tre ror.

CHANSON DE ROLAND.
1

Vil eodsor~lo de bi.ihres y de ha)c0Íles 1 un ·vuelo
..-ergüen.za. (le laa ' águilas, borra. el a.zul del cielo
y 1obrecoge el-rriúndó con pavor infinito. ,
En laa alas del Bóreas, un hálito maldito
_
arroja. aquella. nube encinta. d~ a.t•r_pgancia. :· ..
¡Oh, Fi-a.neia.. n.o confíes! ¡no du8rma.s, dulc~ Franci9,!
T9ea. \u c\lernO ebúrneo, primero entre prime.r os,
p&amp;la.dín inYeneible. ,Y&amp; ta. voz de Oliver_os
dicia. el prutlente voto. nesigual la part.1da,
llama. en tu auxilio al Viejo de la. ba.rba norida.
Toea tu cuerno, lleiie su són lo&amp; horizontes,
,acude. 101 ba.rrancos y desp~erte lps montes.
No importa. qµe al, e!lfuerzo salte la. purpurina.
1angr1 por boc• y ·Ojos. La. crisoelefa.ntJna
trompa. 1e ahueque y hiénda.se. Que·los épicos sones
aperciban jus\icia.s 'f o:iü8Tan corazones.
,1
N &amp;ZC&amp; el temblor augusto presagio de la.s grande•
ca\á.strofes del orbe; oye la voz de Flandes ·
que agoniza entre lloros ... ¿No sientes Que el avernO'
h&amp; soltado sus furias? ... ¡Roldán, toca. ttI cuerno!

•
••
¿Qa~ soplo de espanto llenó la Cil.mpifia. enantei Hrena
do &amp;lzaba.n su canto los hombres como una colmena., ·
donde a.ntes medraban la oliva. y el verde laurel?
Llegó la. manada de búfalo~ .c iegos cual -~ ube defor~e,
prefl.a.da de muerte, ol}scura y enorme,
audaz y cruel.
.
Na.da 'ha.y q\le detenga su bélico empuje;
na.da ha.y que resista, · ya llega., ya ruge ...
¡Satán unicortie anima las huestes y manda el tropel!
Allá se quedaba la inútil ofrenda
de vida• heroicas;• -l a piara tremenda.
cerró lo!il oídos al .lla'nto del hombre y a.l grito de Dios.
En vano los pechos se juhtan _en noble muralla:
al mar que vomitan las bocas, de fiera metra\l a. ,
hub'ieran caídó los muros enhiestos de cien Je1·icós.
Allá. 10 quedaron los templos en ruinas,
los porches de encaje, las torrea divinas
que alzaron plegarias al .IJJ.Í!!l~ieo azul_;
a.IJá se queda.ron, rení~te doliente de muertos escombrm,
101 Cristos viola.dos·, ll'evando en sus hombros,
-Aimbólico fardo-su pena. infinita clavada. en la cruz.
Allá se qued&amp;ron clamando castigo lás cárdenas huellas
de sangre virgínea. de ca1tas doncella.a
de 1enos de nácar que mano verdugo rebana. a cercén.
Allá la.s'" sangrientas y mútilu II..a.nos
·
en poi de la espada se crispan en va.nos
. •.
esfuerzoa o buscan las ágiles riendas de brioso corcel.
Allá queda el lloro de madres que vieron
matanzas de Her..odes; que en vano gimiei:on,·
que en ;Niobés de piedl'.'&amp; •coDvierte ~l;lolor.
El bál'baro teme, .el bárbaro &amp;u¡ur~
ven¡&amp;l}.z_a.Jutµr~,~ . . _.,. 1
'··
• i:0.mQla 1Li .q ue ub.' dfa aerá. venJ&amp;dor. ~·
¡L&amp; 11~be que tí-uen&amp; 1 l&amp; nube quepa.o,;
·,
que todo, lo ,rompe,. que todo lo mezela., q_ue todo lo &amp;l"ráíal ...•
La •~m\Jra, Ell 'sil~nclo . . . ' Ya nad~ ~e e&amp;O?,~ha, ~a, nada _s e ve.
Igleaiaa, estatua&amp;, t&amp;ll~res, beaterios. 'i . . •
. •
...,¡,&amp;,nube h&amp; p&amp;oado; y,a -r,in,11 la cala,..,_ de los C:elllenwr10~, ·
ya. nada e8ttí en plt/. ,,. · •.
., :
. --= :,

ó ;

"--.
......

'J

¡Oh, Franci_a., dulce !-'rancia! Tú deshojabas 1·osa_s
de divina alegría sobre las engafl.osa.s
erá.te'ra.s del banquete. Tu fina aristocracia
se alzaba sobre el mundo siempre llena de gra•eia.
Reclin.aba!I tr&amp;nquila tu sien en los laureles
de bien ganados triunfos .. , Cuando los cascabeles,
de un Momo vil y trágico, cascab~les terlidos
con 'inocente sangre, desgarran tus oídos
rompiendo el a.·rgentino preludio de la orquesta.
¡El espectro de Banquo se ha santa.do en ·1a ftestal

Allá. Vercingetórix que a.l fin de la derrotaecha. a los pies. del César la jabalina. rota,
enhiesto ante la hazai'.ia de horóscopo fatal¡
all~, sobre ol inmenso fragor de la contienda,
junto a los Doce Pares que exa.lte. la leyenda,
eL Imperante augusto de la b&amp;rba fluvial.

~ób're 1un potro negro va. a c_a ballo el ginete segundo,
:_ dect:40.~·Y. triste, arrastrando sus penas consigo;
· .lo f~g:.ut1la muerte, y lo agobia el estigma. del mundo,
Y uq de(l'o en su escudo escribió la palabra CASTIGO,

Allá ... Pero ¿quién puede coota.r loa capitanes?
quién nombra ,c ada uno de los heroicos ma.nes
que en,cielld.e n nuevas iras en c&amp;da corazón?
¡Oh, musa, di t-an sólo el nombre del que cierra
el ,rá.gico desfile, del ·auei'.io de la tierr&amp;
apena, hace hace un siglo! ... Es él: Napoleón.

~,~ tercer&amp; forma rige un pott-o de lomos bermejos,·
la guía el Espanto y la siiue voraz inuchedumbre
d~ rostros famélicos ... Una tea de vivos reflejos
es~_ribió en su frente la Traición con estigmas de1umbre.

.

•·•

Lleva. hac1á. atrás las manos, tiene frupcido el ceflo;
no porta el rico manto de su iaíperial én1uefl.o,
lilino el bicoraid-oscuro y el sobretod.p gris..
Es él, como cuando era seilor de. la v1ctóriii.',
cuando tejió guirnald.a s para tu eterna gloria.
con lauros de Marengo, de lena y A.us~rliU. ·

Sobi-e un corcel jalde la tercera figura 51e asoma .
El rojo turbante lleva inscrita la insignia moruna:
1 lá s~g_ue.el Infterno y la a,lienta la voz de Ma.hom&amp;,
-1 • Uvido augul'io la. rabiosa. y fatal media luna.

El mo~struo a.va.nza 1 ava.oza ... El giga.nte,eo °bloque
de p'u ntiagudos cascos, en formidable choque,
lo que se opone sa.Ita.1 vence lo que se obstina.,
Leviatii.n es un monstruo que dévora J camina.,
¡París .. , Ya se ~lame el Leviatán inmunpo¡
París que es toda tu alma y es el alma del mundo.
¡Parí¡'! ... Ya. va en su buSca el dr.agón que amedÍ-eÚta:
quiere saciar su gula y renovar la afrenta.
Ya se afi1an las garras, ya se aceran los picos,
ya se a.prestan las a.las a caer en 101 ricos
encantos de la, urbe, ya se prepara.a todos
a. besarla con belfos de sátiros beodos.
La lujuria se enciende; el violador codicia
repetir el insulto de la bestial caricia.

-qua !_oz en alto dice rudas pa.la.bra8 de ir&amp;;
de l.&amp; nube cárdena brota un haz de relámpagos rojos;
la ~UJJlbre dj_a,bólica ;qqe despiden los rayos, inspira
pavor en el .al.m.a. y una angustia suprema en los ojos

Es, é}. Alienta al débil, sostiene,al eaforz-&amp;do,
- •abe ordenar lu huestes, tiene el empuje. osado,
y hay eo aus oios de águiJa un contagi,o so ardor ,
~I presta a Joffre, el único, la. astucia de Odiaeo,
de Néstor la prudeacia, del hijo de Peleo
la. rapidez del paso y el ínctito vaJOr.

•••
¿Qué importa? La pucela ya oprime el níveo fl.~nco

Los invasores ceden; oyen' gemi~ la tierra.
miran el dique enorme que su camino ci~rr&amp;
como un .atajo el roble caído de través,
y son como corde~s que van despavorldo~
cual si de cien hi9'&amp;es oyeran los ru¡r\dOij ...
¡El miedo, como Heirmes, tiene alas en lo~ pies! .. .

d&amp;,1u cd.rcelide.,gu.er,ra.; ,va, va. de pllllta en blanc0,

la. espada en un&amp; mano y en otr,a su.'};,endón;
y del brumoso Norte, ya acude el caballero
·san Jorge sobre el lomo de su brid~n ligerO,
"! amaga, lanza. en ristre, las fauces del dragón .

.

•*
¡Oh, limpio honor de Francia, sin miedo .y sin repr1,ehe 1
no cejes, no vaciles!... Ya oró toda la noche
la virgen de Nanterre, la santa GeooVeva.
y pide a Dios el lauro de una victoria nueva.
En la. solemne hora, paseó su pupila
que domefió la furia de las huestes de Atila.,
por !IU París en sueño. En la calma. oportuna,
ascendió la plegaria por un rayo de luna.
Habló, salvando siglos. a su gloriosa hermana ,
y aquella. voz decía entre sollozos: "Juana,
monta de nue'vo el púgil corcel de aquellos días, 1
vuelve a escuchar los voces que entl'e sueños oías.
¡No es la rival de antaño! Otra pr~eba más ruda
tu protección impetra y demandi~ tu ayuda.
T~a. que arrojó tu cuerpo de virgen a. la flama.
de ignominiosa hoguera, hoy te busca y te llama..
No más viejas rencillas , no más odio profundo.
¡A\bión ~a con nosotros para salvar el mundo!''
Y una fe milagrosa en tus llanuras _prende¡
Genoveva te 'a mpara y Juana te defiende.
Por los ftoridos campos, épica voz se ha. oído;
la.ten los corazones con un solo latido.
·Es la justicia. heroica con la. maldad en guerra;
vomitan paladines los antros de la tierra
y las madres aprestan los hijos esfor¡ados . .
¡Quién tuviera mil vientres para fundir sold&amp;dos! ·
En tanto, la bandada siniestra s:e avecina;
Leviatán es un monstruo que ~ev9ra_y camina. ...
Satáa aviva el fuego ... De súbito, en los rojosfulgores del incendio ¿qué es lo qué ven los ojos?, . .
runa. sombra dittitesba surge de los Inválido! .. .•
Los ''hunos'' l• conocen y se detienen Pálidos
de pa.vor y de asombro ...
.¡,
.
En el .supremo insta.1:1te-,
Roldá.n, desde-la artura, ya tocó su Olifante. ·

¡Oh, Francia! ... Fue la hora. Un· toque declarinH
sacó de tus entra.nas los muertos paladines
al ver ante tus muros la trágica vir.ión. _
Y ante Je; nube cárdena, simiente de vesti¡l-01,
fue tu pasado a.uguSto desenvolviendo siglo!!
en -u na milagrosa y larga prooo&amp;ión.

En_.cá.rdena. nube que preñara de mal el destino
,,uatro formas .tétricas que dominan el pérfido bando,
s~ yerguen furiosas . . Un profundo terror repentino
les ata los miembros y detiene su vuelo nefando.

i?E ENRIQUE ;GONZALEZ MARTINEZ

.. ,. ................. ,. ······························· .. .

POEMAS DE EMILIO VERHAE,REN
Procuré en la traducción de estos p~mas
trasuntar .la rudeza origln.al del poeta que en
"Les Alles Rouges de la Guerre" apai-e'ce
más distante de todo ~mbelleclmlento en
la técnica.

AL 'IIBlCHST AG ,
•• a

ª*º

J.D F.

AL PUEBLO ALEMAN

• 1

\

•.

¡Alemania, Alemania, será tu eterna suerte
que una borda de re.yes ocupe tu valor
,
• 'eQ la infamia y la cólera, de hermanos en la muerte
en' realizar un crimen o prevaricación?
¿Y serás Tú, por siempre, hipócrita y brutal
y oscura y dura y huérfana del fuego del .Amor'/
¿Y tus vastos esfuerzos en la lucha vital
sólo harán a. tus pui\os que se crispen mejor? ...
Regla.mentas con orden y con sabiduría
el borrpr de la guerra, del combate el dolor.
1
¿Cuánd 0 sentirá:s bajo tu frente la. energía
· de c,rganiza.r org'ullo's santos de rebelión?
La crÚ~ldad en tus brazos, solamente, reposa:
un ·e gofsmo ásv.ero tu HiStoria redactó,
y no s&amp;bes que ·hay otra más grande y más hermosa:
la que da un alma al noble pueblo que la vivió.
¿Comprenderáij un día la fuerza omnipotent-e
de aquellos que ofrecieron todo su corazón
- aI'ideal que hízolos luchar trágicamente
- al fin de engrandecer al Mundo y su Seflor?
_ ¿TU, lo compren9,erás?.:, O e_starás humilladJ,'
-· ~)1. =tu~· em,pera,d()re's hasta. g'ue llegue el fin, · . :;,
· v."cOiiO.la.piedra.' iPn;ióvil So la tosca pisada . ,~-- .•
•Q'"'e1 c19'~ o y la atr'ent&amp; del suelo de Berlín?j,f~
_¡ ;:;:,:·,::

),':' .tpl/

'

J

-'-'

-

-.a

Y sucedíó,~n el R~ichstag, en Agosto, eti~:8erlín:
aquellos·· que gozaron· la fe -del Mundo, a.l--fin ,
se callaron delante del malvado camino .. *
y enso,l.Dbreció una nub~ la frente del Destino.
L~s que la proscri~ieron acogieron la guerra;
la antjgua ?juei;t:,e atro.z, tirana de la Tierra,
salió de su ca.sana. con su blanco sudario
.
para llfnar lo~ puebl_o s de· horror extraordinario.
Y ~e alarg6 -~H sombras.o bre Urbes llame"abtes,
se ruborizó el ~Qndo y segó los instantes
de ·aquella Alma g_Ué hacía el ardor de su pecho
para que fuera ull día el alma del Derecho ·
contra la audacia inicua y la fue'rz&amp; funes~a.
Fué preciso, alzar la voluntad QUe detesta.
al contrario que mata. La ha.tafia ha sido esta.
Hubo encariiiiamientoS de mutuos· Odios. Vaiia.
fué la luz del pasado frente al Ó.egro' ~aH.ana ... ·
Todo fué turbaciones,
a va.lancha de ·turias y rabias desboida.das.
Y en medio a las ca.Dlpiiias como ·en las- poblaciones
temían la existencia las almas a.sombradas ...
¡porque este fué, Ale"mania, tu delito' sfn nbmbre:
babe·r as~sinado atr9zmente la: id.ea : . , '
que en ·e~ _tiet?Pº de.. _paz Se metamorfosea ;
ell el ho~Pre áel hombre! ...
,,_' .··· ·

•

-' '(V~¡g/n~rito j

',

-

..., JOSE'D.FBIAS
1

'

' , ,

{ _:.-.• 'Méxi;Cér~-~Junio de 1917.
7 ,

�POÉMA lNEOlTO

. NA VIO 'l'ÓRPÉDEADÓ SE

DEBLÍZAN PÓR•LOS CORDAJB8

DE .EFREN REBOLLEDO

· En sus cándidas mano,
Los c&amp;scabeles negros
S\'lspiran en los pianos,
·ca~ti'n en los alegroa .
.En bulliciosa. :llest.a.
De nevados jazmines
Aunándose a !a orquesta
Se agitan sus chapines.

•
Y sus brazos de nieve
Que alza con gallardía
Son asas ·de una. leve
Anfora de armonía.

/'.

r~-""--·-i_"__

·.,,.,"".
,, ~==·•~~ --'

¡i_·=,6~ --'S'·

1

Las suarves castañuelas
Tl'inan en sus redondas
Falanges como oscuras filomelas ·
En la paz enlunada de las frond~!!I.

Vibran con -all;?orozo
Los crótalos triunfa!es
Simulando él retoZo
Del granizo que hiere los cristales.

Bailan sus labios rojos
Rasgando sus corolas -pel'fumadas, ·
Y hasta sus verdes ojos
Guifian un raudo baile de miradas.

Y al salir del.'tap"í.z, la bailarina. .
Aparece en la escena "". ..
Con la irrealidad de un&amp; ondina
En la ar-idez fuciente de la aren&amp;.

'

Coruscante aureola.
De s~ cuerpo, .l a saya.
Si se abre es amapola, ..
Lirio .si se desmaya.

.

~ vapor se in~lina rápidamente de proa y la mayor parte de los miembros de la tripulación se hallan a salvo. A]gu~~s
. homb~_es que estuvieron a bordo ha_st_a los últimos _momentos sobre el navío daiiado de muerte, logra.o escapar del peligro
~e ser tra,gados por la mar; se prec1p1tan por ]as escalas y por las cuerdas, pero como el vapor se levanta de atrás las héhce~ salen del agua, y entonces las cuerdas resultan cortas y es preciso saltar. A la derecha se distingue un vaporcito que
ocurre a socorrer a los náufragos. La fotografía. fuétoll¼ada. desde una lancha '})or uno de los miembros de la tripulación que
aoandonó el vapor oportunamente.

. Un espeso tapiz de palmas hue11a
Su pie, y al dibujar cada pastura
Lo mismo que una estrella
l.
Es casta y luminosa Su figura.

1

(Caricaturas d,e Neve)

adquiere una flexibilidad o, mejor
dicho, una plasticidad incompara ,
ble. Asi puede exponer sus divaga·
ciones sobre el suicido-bajo el pretexto del suicidio del médico Felipe
Trigo, que nunca ha sido juzgado
de manera más justa-ó sobre los
~fonso Reyes.• El Suicida.• Libro da
Junto al crítico, quizás en más · desaparecidos, notable capítulo que
Ensayos.- Madrid.- 1917.
profundos· ambientes, se agita la
conocen ya los lectores de PEGASO.
'fuerza creadora; porque Alfonso ReAl final del libro hav una se&amp;ión
Alfonso Reyes ha escrito un . nueyes es un artista a la veí que un
en que el · autor habla de su Obra.
vo libro. Y para quienes seguim'os
Explica que es un libro amorfo, un
comentador de artistas; un poeta a
con interéo nunca amortiguado la
la par que un crítico de poesía. Sus
libro abierto a una perpectiva, iudetarea del crítico mexi~ano en tieversos revelan toda una personalifinida, al modo de los Motivos de
rras distantes, este libro lleg1fa caldad y son el deleite de las clases
Proteo, de José Enrique Rodó, · y se
mar un justo deseo.
'·
más cultas. Se distinguen porcierto
refiere a.otros detalles, com() &amp;I nomBien que se expliquenlostextosde
lirismo literario y por su musicalibre dellibro. Hay quizás eifej\;tasecGóngora y 51ue se diluéhlen probledad insuperable: ¿Cuándo los vereción como un resabio de la desconmas de erudición hisP:t,na, pero -memos reunidos en volumen?
fianza del escritor hacia ·su ob.ra y
jor que estas útiles ta~~ no entorPero es ahora el pensador y el proparece que pretende sincerarse con
pezcan la· ac.tividad . . adora, ni
el público, o consigo mismo. ·. Para
sista de quién tenemos que ocuparapaguen la propi~ voz · terior. Duemí es una flaqueza; porque El Suinos. Los ensayos reunidos en este
ño de una pasmosa cultura humavolumen no tienen más nexo unos
cida no caerá en manos de quien
nista, Alfonso Reyes ha ,sa bid·o
con otros. que la personalidad del
necesi t.e explicaciones acercá de la
conquistar con sus trabajoá el priíndole de la obra; y si ·p o'r asomo
autor que va ligando sus ideas, al
mer lugar erí la critica mexicana
llega a caer, me figuro que dichas
mismo tiempo que se dejaarrastrar
de hoy. Por ló que se refiere a su
manos no volverán mucha:s 'págipor ellas ~ ·cuantas disquisieJones
labor en España, ha publicado ya
nas. Loados sean los dioSésl · ·
surgen al p'a so. El enstsyo; modo
varias obras .v prepara otras, como
Esperemos de nuestra fo'rtim¡¡, proEl Libro de Bi,eu Amor del Arci- · perfecto para el desarrollo de ideas
picia que. Alfonso Reses 'sif;a )'1,boy doctrinas, es bajo la pluma de
preste de Hita y un Quevedo, en edicoú•!eclli:rda 'NigálS.:'ndil:d:~ •
d011€s populares.
,. . . : .AHon_so Réyes, algo vital, algo _q u: . ' ·-·:.rando
. . · ·- --~' ... ---· · , . .. ·. ,... ... ..
s

--

LOS TREINTA Y OCHO BOCHES DEL AVIADOR GUYNEMER

El capitán Guynemér parece un
personaje escapado de una de esas
iovelas de capa y · espada., Puede
&amp;ftmarse que es, en el noble sentido
de 1.a palabra, un a provechado de
la guerra. Sin la guerra Guynemer
88taría enestosmom.entos, tranquilamente en la Escuela Politécnica.
Gracias a ella es ahora capitán y
!obre su pecho cintilan las siguientes condecoraciones:
Cruz de guerra con 22 palmas {1 Q
de máyo de 1917) .
,Medalla militar (21 de julio de
Í915),
Caballero dé la Legión de honor
(2t de diciembre de 1915).
Caballero de la Orden de Danilo
11e Montenegro.
Cruz de San Jorge de Rusia.
Cruz de Miguel el Bravo de Rumanía,
. Estrella de Kara George de Servia
·
,(~j._de marzo de 1!)17).
POI' último acaha.de promovérsel8

a un grado más en la Legión de
Honor.
En cuanto a , sus grados, los ha
obtenido con una rapidez sorprendente.
Enganchado.voluntario el 21 de
noviembre de 1914.
GUY.NEMER, ABANDERADO
, . DE LOS AVIADORES

Cabo en junio de 1915. ,
Sargento en agosto de 1915.
Subteniente el 4de marzo de 1916.
Teniente a fines de 1916.
Capitán en febrero de 1917.
Pero en cambio, qué serie de peligros, cuántas pruebas de aud8&lt;'ia y
de valor ha debido pasar este joven
piloto para triufar oficialment.e 38
veces! Además de los ti:einta y ocho
aparatos derribados, de que dan
cuenta los partes, 18 fueron probablemente destruidos también dentro de las líneas enemigas, pero tan
lejos que no pudieron identificarse•
Y no olvidemos que Guynemer no
fué siempre un "cazador". Efectúa
frecuentes reconocimientos y nunca
rehusa, como voluntario, de encargarse de dos misiones especiales.
Tal es, en resumen, la carrera militar de este piloto de 22 años, célebre
en el mundo entero.
Jorge Guynemer nació en París el
24 de diciembre de 1894. Para celebrar su mayoría de edad recibió
la Legión de honor: Bello regalo de
aniversario, que de antemano había
pagado a muy alto precio.
En la familia del as de los ases, las
armas y la toga fueron siempre las
9

�Í.Á. CATEt&gt;RAL DÉ

RiíIMS

su bravura. Üelicaclo y más que lo.
do enclenque, nunca se excita; pe¡-0
cuando encuentra q_ue es just.o ha'.
cerio, lo vemos batirse con cama.
radas mucho más grandes y m6'
vigorosos. Y así lo vemos un dla
presentarse con su traje ·destrozado
por haber defendrdo a un amigo
contra estudiantes cuatro años mi
yores que él.
1
A los dos años Guynemer entro
como interno al colegio Stanial111,
en donde tuvo numerosos premioay
accessits. En vacaciones su mayor
distracción era dedicarse a la meet
nica. Fabricaba aparat_os de · t.od111
especies, que él mismo inventaba.
Con una pequeña máquina·devapor
y una elécti-ica, realizaba pequeñllll
maravillas, hacia juguetes para
sus hermanos y construía nume~
sos objetos.
En Stanisla&gt;1 se decidió su~
ción. Un día voló sobre el ~
un aeroplano. 'ral Giott-0
de la virgen de Cimbué. Guyse dijo: "También yo seréaviador'',
Y asta idea lo ahsorve completa.
mente. Construirá aeroplanos con

BAJO EL il014BARDEÓ

EL CAPITAN GUYNEMER:
"AS DE LOS ASES"

La explossón de un &lt;305&gt; sobre el pavimento, el 30 de abril a las 3 áe la
tarde.-A raíz de los éxitos d~ los franceses en la Champaña, los alemanes co-·
menzaron a bombarq.ear Reims, lanzando hasta 8,000 obuses en un solo día sobre la desventurada ciudad y particularmente sobre la catedral. Esta se encuentra gravemente dañada al grado que la solidez de Üna d'e las torres está .
comprometida seriamente.-La fotografía muestra el. momento de la ex-p losi6n
de•un obús de 305 adelante de la catedral, sobre el pav-imento. Un soldádo escapa .del peligro ·echando a correr.

Quentin, hermana. del senador accarreras preferidas. Un caballero
tual de Calvados.
Guynemer figura entre los treinta
Jorge Guynemer es el menor de
que firmaron en 1365, el tratado de
tres hijos. Educado por su m_a dre y
• Guérande que puso fin a la guerra
sus hermanos, trae desde su infande sucesión en Bretaña. El trisabuecia una extrema sensibilidad que
lo del piloto fué presidente dél Triune, gracias a la educación ' del pabunal° de Maguncia, bajo Napoleón
dre, a ·un sentido de la vpluntad, de
l. Tuvo cuatro hijos de los cuales
la iniciativa y de la audacia llevatres fueron soldados: Uno de ellos,
dos
al extremo.
.
Oficial de Marina, murió a conseDesde
que estuvo en edad de racuencia de las heridas que -recibió
zonar
maduramente,
lo que llama
. en Trafalgar; otro fué muerto en
más
en
él
la
atención
es_ su aire reVilna y el tercero, enganchado alos
flexivo,
No
hace
nada
·a la ligera,
diez' y seis años, conquistó todos
todo
lo
medita
y
razona
sobre to.
sus grados en España y fué condedos los asuntos. A la edad de seis
corado con la Legión de Honor por
afios principió sus estudios -en París
una acción de guerra en el paso de
y los continuó en Normandia. En
Bidasocá, a los veintiun años, como
1900 su familia fµé a establecerse
su descendiente. El abuelo de Gu·ynea Compiégne, y JÓ'rge entró . al colemer fué prefecto del Imperio · y su
gio
de esta 'i,\lail,., en dono/ se hizo
padre entró a Saint-Cyr en ;sso
notable
por suli;grandes. ;disposiciocausóbajaen -1860 y en esta época
nes
para
tod~la&amp; materias y por
se -casó . con-la señorita- de Sain-t0
·.,

10

' ·'~",\~i

peq¡¡eñas máquinas; dejará loe
. RAPlD_A Y GLORIOSA CARR.E RA
jogu~tes para hacer cosas más serias. ·
Consigue un permiso y vaaCorbeaulieu, cerca de Compiégne y ejecuta
•
un vuelQ;c9mo pasajero. Tenía - 15
años. A lós 17, es bachiller en letras ·
y ci_encias y cursa matemáticas es:;,
pec1ales para preparar su entrada a 1·
la escuela Politécnica; pero su salud le impide cont.inuar el esfuerzo
de preparación.
En julio de 1914 iba a juntarse
con s•~ padre en Biarritz, cuando 8e
declaró la guerra. En ton ces no tuvo
lino
deseo: Engancharse. Cinco
vecealofatentó. Desesperado de obte
nerlo'consig~ió recomendación para
ti Jefe dela'0scuela de Pan, quien lo
aceptó como alumno mecánico. ¡Vic·
toria!iFba a ser soldado. La durísima vi-la que lo espera es para él una
fuente de voluptuosidad. Se hace
otar por su buena Toluntad
. , su
nen humor y su destreza comomecánic~. Entonces solicitó ser piloto.
_
1--Guynemer, ~ient_a plaza de v~luntario:(~1[21:de enero de ll:!15.~2. : Sar- ·
1
Por ".erdadero milagro su solicitud
gento ~n agosto de 1915.-3. Subtemente el 4 de~h:iarzo de 1916. - 4. Teniente
11 tre;mitada el 27 de enero de 1915.
en
de 1916,-5. , Capitán en febrei·o de 1917 .- ·E• n Jo s á ngu Jos d e 1a
. noviembre
_
1zqmerda y de la derecha Guynemer niffo y_.a·dolescente.
Se le concede licencia el 11 de marzo
yp~rte para Á. vord el 25 del mismo
mes::Haeta entonces había volado
en Á.vord. Allí causó la admiración
tiempo. Su maestría de princip.iante'
muy, poco, y realme'¼te s~ verdadede sus camarad(tS por la destreza dé
era notable; su valor parécía locura.
ro aprendizaje de aviador comenzó
sus vuelos, iiualq uiera que fuera el
El 22 de mayo partió para la reserva general , en donde recibiría
SIQUIERA HA FLORECIDO
una comisión en el frente. El 8 de
'
junio Guynemer tomó. su lugar en
la gloriosa N 3, la escuadrill!t de las
cigüeñas, que' bajo las órdenes del
,.
capitán Brocard, a.h ora comandan.
te, era ·especialista en la caza de
1118

urf:

&gt;f.. . --~~.
*

•

.j

,,

aviones y en las comisiones especia-

les..
.
Lleno de juventud, lleno de alegría.

.j

se divierte

'!

tienen para él un tono de protección

COJHO

un niño. Todo~

que le disg:u~ta, y decide imponerse.

Noeeperalaocasión, la busca y la en cuentra pronto. Desde·luego sus re.
conocimientos le valían la admirfl-

ción de sus observado,·es. Cierto día
fué

et

desempeñar 11.na misión foto-

gráfica y las baterías antiaéreas lo
batieron encai-nizadarnente. El ca·
Retrato del · célebre aviador ejeed\Íldo
en el frente de batalla ~o(' Enrique Rarné.-Guynemer reCi1;1ñte~el!~ prom9fido
al grado de capitá9 y ªJ\li~ij· jus~~•
llaman el c:As de los ases&gt;,P-~stá. a fa cabeza de todos los laureadoS ;Por victoi-iat
aéreas a causa de haber ¡ abatido a 1
aviones enemigos. Positivamente el iO'
-JJ\len aviador cuenta con el mayor námefO
de victorias a pesar d8 que algunas~
, s01;1. reconocidas pfici§Jmente ..,-GuyD8JDlf

~s sumamente mddesto y ·reóientemenW!1'
sido elegido por todos s\ls compdd
~ co·mo 'a.banderado .de los aviadore1.• ~

pitán que lo acompaflaba afirma

'!Jl" más de milobuséssedispararon

Uno de los manzanos aseP.rados por los alemanes ·antes de su retirada de
L' Aisne.-cTal soldado-dicen las instruccion,es a1e\1;nanas---:-,estará encargado
de aserrar los árboles frutal~s ... &gt; Muchas de estas o1ancas copas de árboles,
así tira.das, se unen todavía al tronco por algunos girones de corteza que les
proporciona l&amp; savia para florecer por última vez, en- su primevera úJtima. Se
diría q~e son enormes bouquets blancos o colores de rosa del)ositados sobre
la tierra1 Le. e:a. via, evideµtem~nte, faltará muy pronto; las flores se marchitará.~ sin dar sus frutos y son ,casi -cpnmove~oras, en su melancolía, estas pobres floraciones supremas d~ los árboles venerables que van a mbrir&gt;,=Pierre
Loti, {Tomado de «L'Ilustration).
-

contra ellos. Sin cuidarse de est€
diluvio Guynemer no ~nten t.a en· 10
más mínimo escaparse a los ataques, y sigue derecho s11 camino. El
.reconocimiento duró .Una hora~ y
cuando concluyó el trabajo, eí ia.
pitán hace a Guynemer señales de
regresar. El piloto se contenta con
tenderle su aparato fotográfico y
le suplica tomar algunos "chichés"
de los obuses que estallan al rede;1:\or del aeroplano.
11

~j

�FRANCIA.-DIRÉCT0R DE ORQUEBTA.-A :PROPOSÍTO DEL 14 DE -JULIO
Poca después el cabo Guyuemer
solicita el honor de realizar dos misiones tspeciales. Durante la segunda iba a eer víctima de una bala alemana. Cuando quería volar sobre
las líneas enemigas distingue un
campo qqe parecía especialmente
arreglado paraservirdeaeródromo.
Se prepara a descender, pero su naturaleza reflexiva, lo incita a observar mejor, y distingue horrorizado
que algunos alambres de púas han
sido tendidos en la hierba. Nuestro
héroe distingue cerca otro terreno
menos peligroso y va a aterrizar a
él, llegando miiag:rosamente con
buen éxito. Esta ha sido una de sus
más fuertes emociones. ·
Todas las mañanas, antesde salir
el sol, Guynemer se dirige hacia su
hangar, en donde examina y prepara
cuidadosamente su aeroplano. ¿Qué
espera entonces? Un boche, porque
esa es su verdadera vocación. No1
vicio, no puede esperar con pacien.
-Francra:· · ¡Ahora, todos ,juntos! ... .
cia a que se le confié un sitio deter.. -l;Iindenóur.g., Tirpitz, GuillermQ y su hijo (can.t ando) c:Allpns ~ enfant~ de
).a Pa~rie(leeE;eee • .. &gt; ,
_
,
,
.
·1
minado de combate para ejecutar
sus pruebas.
'
\
Guynemer, por principio no escribe nunca, y cuando lo hace, emplea
qu,e·no entra pm: recomendaciót¡ .eh . sa particul~rmente kónica se ·burla
ahora de las formalidades .y. de los
un estilo telegráfico. Su padre Je · su -carrera y que si - ht1biera permaexámenes· que exijen 1os 'recQtioci-.
pidió noticias suyas poco después
necido en -el servicio de las oficinas
mientas militares, y se compla:-ce en
de recibir el bautismo de furg9 y., civiles sería todavíaen este momenrepetir: Hice todo lo que iué posible
recibió esta respuesta: "l!lingppa
to uno de los que ocuparían los úlporque se me impidiera -la -e nt~
timos lugares. Gracias a él más de
impresión; curiosidad satisfecha' '·
a la aviación.
sesenta alemanes han sido puestos
Lo _que hace la.fuerza dÁ .ruestro
fuera de combate y más de un mihéroe es su voluntad, es su ardor
el trabajo y su pericia.
' .,
llón de francos d.e aparatos y motores fueron d ' struídos, Con una·sonriTal es el grnn Gu,vnemer, aquél
TALLERES MlXICANOS DE PIANOS

e~

Pian(?&amp; en comisión para su venta
EN HONOR DE VILLAESPESA
, '

PIANOS El\ ABONOS COMODOS

,,

COMPOSTURAS GARANTIZADAS
RECIBO ORDENES POR CORREO

ANTONIO SANCHEZ JR.
71. ALFONSO HERRERA 130 OEP.

to.

MEXICO, D. F,

i

Carta escrita por una 1ra.ncesita de ocho a!ios al rey de Éipana,

EL REY. DE ESPAÑA Y LA GUERRA
.¾
1~

Cón·h iidoci IOD de todo el
mun'do ll&gt;• aervicitis huiílani~
tario1 Que el rey de Eapafla

encuentra. prisionero y mamá irá seguramente a. caer
enferma. Majestad, yo os lo
agradezco:de antemano.-Si lviana.1 vuestra servirlora.- Silviana. Sartor, 14 A venida
Dantin. París. Tengo ocho
añosii.
El simpático monari!&lt;1 C&lt;rntestó en seguida a la pequeña, dici6ndole: «Querida se•
florita.: Yo bar6 todo Jo que
más pueda para. que;no llore
mamá., pero deseo que me
-proporeion6is datos precisos
sobre vuestro tío a fin de que
yo pueda hacer las 'gestiones
néces~;:"¡;~--Para sabei=..su esta·
do de salud, y si es posible, internarlo en Suiza.-Mis mejores recuerdoa.-Alfonso XII l. n
Tal conducta del=rey, como
es muy natural, despierta las
más grandes simpa.tías.

\''iene·p-h,,staDdo a los prisione~ ,ae gberra y ·a sus fa·miliares, desde que principió
le.1 flnorme tragedia. Tiene eStablecidas oficinas exclusivámenté tledicadas á' las ind&amp;.
· ~aciones. que le soliciten de
.un" y o\J•o htuido Reciente•
"!·e nte, et.rey recibió una emo~inb'a.bUÍe&amp;rt,á' de ·un~a francef'!i¡;i.t,a de ~ho afios. La cartia
~n.:éueii10n¾lié'e thás o n:i.enos
así: ~dl-a jesbd; .mamá. llora
di'ariame·nw tte·sae -que tiene
,• su~he,inano prisionero. Ma~jtiStlid, füam•á 'ae'alm de recibir ·,una Carta en que le dice
1e1iiá:Dlürie·n1ltftle hambre. ·M·a jestad, ei vos quisi,rais haet,r que· lo 11even a Suiza,
Jjuñ hace ya dos a.ftos qúe se

El Rey AlfonsoXIII en la oficina en que conoce de todos
los expedienres relativos a los prisioneros de ¡uerl'a.

EL LIBRO

DE LA FUERZA,
DE!LA BONDAD
Y DEL ENSUENO
ULTIMO LIBRO DE POEMAS

DEL======

----~---..
~,,,,.,..»
• •.• .. J

DR. , G ,ON:ZAi;::E;z

~

~ ~

MARTINEZ:

f"?, o ?" ..,.,,

~

...,,

~

. 1 '1"
.:.,,..,

&lt;' TfE VBN·TA' Elf 1:,A LI·BR-E•iÍA'•OE' :,
1

.. P
De.mas es~"tl:ñolas a.compafi'ando al distinguid~ vate esp~tipl en 1~ fiesta. organizad• en su l¡onor el ~ía ~ qel a~tl!al, en el Tívoli del Eli•eo,

· ! ' ·: '

o .·B . B::u :.a.. , :ia: n ó•.
· ESQ. DONCELES Y RELOX,

Coaie1'!'Ci6n auiógrafa del rey de Eapafl.11, 1

ft,

la Qiff• Sihiana Sarior.
13

�JUE'.GóS FLORALES
EN SALTILLO
El cAteneo Fuente&gt;, a. fin de celebrar
con el. mayor. lucimiento · el quincuagási•
mo a.n1versar10 de su fundac'6
una serie de fiestas que hab' án. pdrepar_a
fiearse e 1
'l • '
r n e ver11Des d o os u timos días del próximo
e octubre Y el primero de noviembre.
En el programa general formado
la Junta Organiz~dora de Festejos, fl~~~
ra un Torneo Literario, en el cual se
dia-putarán la corona del triunfo los cul,tvadores de la gaya ciencia. El Ateneo
qui los escritores del país contri•
1r.
&amp; magnificencia de la noble lu.
10
a
ectu~l que va a efectuarse, preslando su vahoso contingente· Y desearía
qáe todos entraran en liza, po~que siendo
m s grande el número de justa.dores ma
~or .será también el mérito de la vict'oria.
siendo. de suy~ tan digno de alabanz~
el incentivo que i~pulsa al Atenl:!o a lle•
var a cabo tan Justificada celebración
que su excitativa será recibida co~
!fr1ªudsoly eflcazm~n~ cumplida, en cuya
u , anza la sigmenie

•

~
La temporada de ópera que principiará
en septiembre se anuncia profusamente.
Sigaldi ha gastado ya un buen pico en reclamos. Las crónicas de la empresa. han
impresionado, seguramente, a los aficionados . Tenemos confianza en que la temporada corresponderá al entusiasmo de
los empresarios. Bravo y costoso entusiasmo al que deseamos los más curopli- .
dos éxitos.
: , · ·
Algunos estrenos nos ofrece Sigaldi,
nuestro viejo conocido; entre ellos dos
excelentes: Luisa, de Charpentier y Goyescas, de aquel infortunado compositor Granados, a quien los boches torpedearon.
Lo demás es del viejo repertorio, con
exhumaciones insignes como FalslaffAfricana y Hugonotes y una obra de Wagner:
el Lohengrin.
Oiga usted, Sigaldi: en esta materia
del drama musical, estamos de acuerdo 1
con no prnscribir lo viejo, aunqueen v.er- '
dad sea dicho, anhelamos lo nuevo. Hay
·obras que, a. pesar de sus largos años, hace
n;iuc~os que no se cantan en México y que
pued-en resiStirtriunfalmentenuevas audiciones. ¿Por qué no se acuerda usted de
ella_s:! ;Ya he1qos escuchado tantos 'Provadrll"es, tantas 'l'raviatas, tantas Bohemias,
táutas Ouvullerias! Vetustez pot· vetustez, ,,Ho:-otros cambia~·iamos a Leonor por Li11- ·
da de Glw.monix, dal'íamos a Rodúlfo por
G willermo Tell y pe1·111 ut.11·íamos a la. Gautie¡- y a dan.tuzzq por una audición de Don
'L'1u-lu.~ "o · de Et Prut"ttu,

,
e

'-

, \

***

"(J

Por la pantalla del Salón Rojo pasó 1el
.
'' último martes la película "Sangre y.,-Árena•~. tomada de la novela de Vicente Blasco Ibañez que lleva. el D?ismo nombr'"e.

··,

.

Natural era que toda la colonia. espa.fl.ola.
se apresurara a concurrir al Salón Rojo,
pues de tddos" 1es conocida. 1'a.tJ,"o puláPidad
rle que gozan. Vicente,_ no sólo e_
n tre los
iberos sino también elltr"é lnlinfda.d ' de
mexicanos·.
• ., .ti ,
'
La cinta está bien hecha e indudablemente que sostendrá el éiito péc\Jniario
por algunos días, en el Salón Rojo.
'
Pl'or,orcionamos a nuestros lectores l&amp;
reproducción de do-s escenas::lie ·ra película hispana, así como unas l;í~f;l~S1 toma.das del semanario madrileño "Mundo
Gráfico", que rtlvelan la ·aceptación Obtenida por la Cintaí '.'Sangr~ .- Y Are:na.",en
la capital del reino de Alfonso XIII.
''La nota teatral rilás sal\ente'tte la. semana. la. ha. constituido la pFQ)ección, en
el teatro de la Zarzuela de la ci"nt&amp;cinema·
tográfica dé Vicente Blasco lbañez, • 'Sa.ngre y Arena~', in&amp;pirada . en lQ. famosa
~ novela. del gran escritor va.lenéía.no, Y
hecha con· tmporta-Dtes y valiosos elem~ntos del natur~1 • .que, le prestan m_ayor ID•
terés y emoción. No se. recuerda en ~a.drid .f;an gratidé cúrios1dad,en e\ 'Púbhco,
como la despertada ahora por la. hermo·
.,. sa· producción cinematográfica.~ A; esta curiosidad ha correspondido UD; éxito g~an·
de, rotundo, acaso también srn preceaen·
tes. Todo Madrid está desfilando ·por el
teatro de la Zarzuela, 'ávido de conocer Y
de admirarlos emocionantes e.p isodios de
"Sangre y Arena".
"!f

,1

-·:•·

.: ir '--•~ ,.

•

SABADO 14 DE JULIO DE 1917.
A las 8 y media de la noche.

'

Estreno de la obra de FELIPE SASONE

CAMINOS DE ROMA
Día 17 de Julio suntuoso BENEFICIO del primer actor

JULIO TABOADA
Grandes Atractivos!
.,

Escogido Programa!
1 ,, ' '

., ,·. •

,,,,,. ,' '

'°

La Gomisión:
HONORA TO TEISSIER.
DR. FERNANDO RERNANDEZ.
.. LIC. GUSTAVO FIGUEROA,

CONVOCATORIA.
..

Un crepúsc-µlo desde~ la torre de la Vel&amp;,
:
·
Graaa.da.
'· ·

d.onde brillan mag--níficamente el maestro
Po!aeco,(el tenor Zenatello y el barítono
StracciaTi, junto a cantante_, que han adquirido ya un lar_g-o ronombre.
, Esperamos mucho bueno de elementos
t"a.íí afama.dos.

La. muerte d¡e¡Juan ·Gallardo.

º118

.

Primer prem"io en el Concurso de ca.ri•
ca turas de c:La Argeotina&gt;.

';.

Jb'1?8áªºtei

-JOSE M• .FERNANDEZ URBINA

S;\NGRE Y ARENA

L:r

SANGRE Y ARENA

•Otra sugestión a la Empresa Mexicana
de ópera: tenemos por ahí algunos com.positores que tienen· óperas muy estimables. Son mexiCanosque logra-ron ' obtener
envidiables triunfos en Europa. Allá 1 lol
maestros Meneses y Mor-n.les, ahora desaparecidos, oyeron cómo el aplauso triunfal celebraba una producción mexicana.
No; es justo (;lnterrar esasobrasdifiniti.vameiite: todavía·es ti~mpe de •ofr, en teatros mexicanos, la. musica mexicana de
lldegond,a y de Borneo y J1ilieta. ¿No sería.
mucho pedir que se cantaran siquiera por
una. vez?
La empresa traerá un b:uen cuadro, en

V.-~os ~rabajos que se remitan serán
Léd1tos Y. escritos en castellano.
a e~tens1ón de las composiciones
se deJa a la libre voluntad de ¡01
concursantes, exceptuando el cuar•
tema cuya extensión no excedera de 3,000 palabraa.
VI.-La¡ obras premiadas serán leídas
en a fiesta por sus autores o por
la persona; q~e ellos designen. Qued !" al arb1tr10 del Jurado la elección de las composiciones en prosa que se deban leer atendiendo
para ello a la extensió~ de las mismas.
_
VII.-No se devuelven oriiinales. El Ate•
neo se reserva el der4¡:!cho de publicar, con 13: ~rónica de las fiestas,
l_as composiciones premia.das y las
que designe el Jurado Calificador.
Saltillo, Coah., Junio 15 de 1917.

~e h:~vita a los escritores nacionales y
ex ranJeros residentes en el ·país, 0 mexi•
c~ros yue se encuentren en el extranjero
a os .uegos Flora.les que se verificará~
en Salt11lo, el día 19 de noviembre próxi•
mo, con arreglo a los temas y bases 1 1
p 1entes:
•
TEMAS:
I-Tema libre.-Composici6n en verso
Premio del C. Presidente
·
de la _República ... . ..... $ 350 _00
Prem10s del 11Ateneo Fuente,: _La Elor Natura! y el
deroohO- de elegir la Reina de la Flesta
II.-B~og:raffa del· Qhantre
D. Mi,uel R&amp;mos Arfa.pe.
Prem10 del C. Go bernadór del Estado
350.00
III. -Oda a la Cienci~ · · · · · · · ·
Premio del Sr. Gustavo
Espinosa Mireles ... _....
300.00
1V . -Episodio~ la última re. voluci6n Mexicana.
Cuento" en prosá.-Pr.emio de las Escuelas del Esta~
do ..... , ......... . ... . .. .
300.00
BASES.
l. - El Certamen queda abierto desde
1~ pu_b licación de esta con;ocator1a ~asta el día 30 d&amp; septiembre
próximo. Las personas que deseen
~mar parte dirigirán sus traba•
J0S a la Secretaria del c:Ateneo
Fuente&gt;r,Saltillo, COahuila.
JI. -~s asp1rantes enviarán sus traba.
Jds en dos sobres cerrados. Dentro
de,·uno de ellos irci. la composición
firmada con un lema·y dentro del
otro el nombre y domicilio del au•
tor. En ~l dorso de ambós sobres
se escribirá el lema adoptado.
III.-El Jurado Calificador, compuesto
por los sefiores Dr. D. Carlos Viesea y Lobatón,~'Q. ,José García Ro·
dríguez, Lic. D. Artemio de Valle
Arizpe¡ Lic. D. Julio Torri y Lic
p. Enrig~ de la Fuente, dará s~
voto en la •primeraquincena deociubre, acerca de las obras presentadas, y hará saber por medio de
la prensa los nombres de los auto~
res c¡i.yas composiciones han sido
prem~adas, para que se presenten
el día de la fiesta. a recibir de manos de. Ja Reina Ja recompensa
otorgadq..
lV.-Si el poeta. premiado con la Flor
natural Do asistiere a la .08sta, po.
drá delegar eli derecho de elegir
Reina, en pers.9oa de su agrado·
7 si J?0r :1a1fa_¡de -tiempb o por•re~
nu11c1a de tal lionor no enviare de•
legado, el Jurado Calificador de
]os Juegos Florales. designará la
per1ona que haga. la elección.

··~ ,....

Desde . al nacer

, De venta en la Librería
~·
"ATENEA"

Noa damo1: cueata

' '•

~~le de Gante No. 1 - Apartad¡,·5358 :
MEXICO, D. F.

de loa bien.ea

,

,

FR4NCISCO ºVILLAESPESA.

Mis mejo·res versos-E! Alto ddos Bohemi;; . . . ........

que pasan. Vel;d~~ .. d~ "
'. ~'"::·~fi~~i~,·p;¿J~go de''
Vargas Vila . .,. ....
Las JoyWJ de Mm·garii~; . B;.~-i~;i¿ ''
_Ei Mikigro de! vaso de Agua
Intimidades1 Flores de
Prólogo de Pompeyo Gener
Los Nocturnos del Generalife.

1.80
LSO
1.80

~

Al'f"IJ,end;~· ,,,

l. 80

'

p~~: " 1.80
~::~-M~~i~-&amp;-p~~iilz~:·j;~.;·¿,~;1; 1·ªº
de los Cardenales
En el Destierro
· • · • · · · · · · ·· ·

Una Partida

:~ ..
1

• "

l.BO
7

ék ·Ájed;e~: ·A~;~~Í~ " o. o

castellano de la comedia' de
Giuseppe Giacosa. ..
7
La Copa del Rey de Th~k,"_i~"Nu~ '' 0, 0
sa Enferma con prólogo de Juan
R. Jiménez ..... , .......... . .. _. ,, l.B0
Alcáza,· de 1as Pe,·las
~mEpa'ras Votivas .. .":." .".".'_'~ ·:. ·_·_ ~: ',:
__ E ~ spejo Encantado ..

i:!~

Judith..... . .. . ...

de la vida.

1. 2o

$

Las horas

de Amor, La Tela de Pene'lope

Y de los malea

. . ::. :.::. ·. ·. ·.... " ;:~~

IJoña Maria de Padilla, Ed. .Re·- "

•.

-

►

.

.

Los artículos U so-la
.,
le harán bien.

Vaselinas medicinales
"Aliviarál.-Iu enfermeil~d••
de ~u pi9I."

Vaselinas para tocador
ºDarán fre1cura y belloa •
•u piel.'~

Cold cream
"Con•enar, lll&amp;raYilloaame.a
te la piel 1uave.''

o:;;;,:::t~~s·~¿ie~·- ~ ··:..... ····· " i:I~ Pomada para el pelo

El Reloj de Arena . . .. ..·.~:.-.·.·. ·_::::: :; 1 _20
"CERVANTES"
: Revista ~ensual Ibero-AmE;:ricana. Directores: Francisco Villaespesa, Luis G. UrbinayJosé
Ingenieros. Colección completa
7 volúmenes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . " l0. 00
NOVEDADES LITERARIAS
E. ?'OMS. Las Unicas Rosas. Comedia en dos actos... ... . .
1 g0
RAMÓN R. PÉREZ DE AYALA: L"á.8 "
•
Máscaras. Ensayos de crítica
teatral.... . . .. . . . . . . . . .. • . . .
2.10
· J . V . LASTARRIA. La .América "
vol. I. A_mérica y E_uropa vol.
II. Y último: Revoluciones y Guertas Americanas... . .
4.80
M. A. BEDOYA. El Hijo ~i 'DOd~;- ''
Wo!ffan. . . . . . . . . . . . .
2 10
_.EDUARDO ZAMACOJS.

··n~·¡io·;,," .

muerte ..............•......... . ,, ·1.60

l.

"Dará brillo y- perfume a 111
cabelto.''

Polvos para tocador
t•Harán 1'11 piel tena 7 bl■nca."

Agente único

R. A. Day
Av. 5deMayo32.
Despachos, 310 y 31L

",.
"

{¡/,

�EL MEJOR PRECIO.

'

.

11

El Palacio d~ Hi~rro ·
Acaba de recibir los estilos más elegante, en

VESTIDOS Y SOMBREROS
MODELOS DE PARIS
.

Un Restattr.ant
a donde puede ir una persona
decente y de buen gus,to. .

.

Y MEIIO D88lES

~IDRIOS PUNOS,
SENCILLOS

•

, .. .,,_

.

CAFE Y DULCERIA-

PARA YEHANAS..

David· Bloch
.A.nt.,

E$Q·U INA MADERO_.

Y BO~J.VA8,
TBLBPON08•

Mcxi~aa 22-13 Neri.

Invitamos muy atentamente a las distinguidas Damas de la Capital
a una Revista de la Elegancia visitando nuestra

EXPOSICION PERMANENTE
DE

H• CALLE DE SANTA TERESA. N'U1JI, U.
Escalerillas núm. 14.

Apartado Poetal No. 9. .

,

Erlc11• 704.
MglCO,

EMil--10 l-4o_M•M.-f:;~

CAl]JIO PARA VESTIR YPARA SPORT
El Lunes recibinaos !le St. Luis, .Mo. y Boston un selecto surtido
de botas y zapatill~elegantes para ~•~as. ~odel9,_J..ngle~s y,Aniericanos para caballeros.
Tenemos t2'0bi~n de lona, su,ela de hule para tennis: zapatillas
y cll~ cpn tacón alto para verano. Choclos y borcll3ufes para
cab.U«.ro J:Oll la famosa suela

=:;===NBOLIN==

~

VESTIDOS Y SOMBREROS
EN LENCERIA~ CORSES, TROSSEAUX PARA DESPOSADA, ETC.,
tenemos la5 últim.as creaciones de la moda.
Precios Razonables

�-

·REVISTA ILUSTRADA

:rf¡-ttfl''', J?' .
.tWiP.

,r

!~•

• f'

r;.·.:•

..
,..

~~;.r
.',";•,:

.;!~
,.....

.-·•.

I

:.,;;::}!

i,&gt;·

,¡¡¡_/Í',A/¡:F'\
.:;:-.

~ :•···

El personal de

\W

~.

•:•;¡/':

LA CIUDAD DE LONDRES,
en el dia de su fiesta nacional, hace votos
sinceros por la pronta victoria de los gloriosos ejércitos que luchan por
la Humanidad,

'
\.
7'

POR EUROPA.-LA PAZ EN CAMINO.
DE "ESPAÑA"

PRECIO: 20 CTS.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566805">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566807">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566808">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566809">
              <text>18</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566810">
              <text>Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566811">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566812">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566831">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566806">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 18, Julio 13</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566813">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566814">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566815">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566816">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566817">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566818">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566819">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566820">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566821">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566822">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566823">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566824">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566825">
                <text>13/07/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566826">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566827">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566828">
                <text>2020421</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566829">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566830">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566832">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566833">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566834">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36709">
        <name>Aviador Guynemer</name>
      </tag>
      <tag tagId="4337">
        <name>Rey Alfonso XIII</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20367" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16892">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20367/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_17_Julio_6_n.pdf</src>
        <authentication>6ad72114a84e59833a52267623d04092</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="570592">
                    <text>REVISTA ILUSTRADA
"~

NUM. 1-7.

JULIO 6 DE 1 91 7-

PRECIO: 20 CTs.

SIEMPRE TENEMOS
EN CASA CUANTO LAS
DAMAS DESEAN.

LA CIUDAD DE- LONDRES

El Visitan te: Según la Guía, estos chismes dejaron de usarse a principios del Siglo XX.
CARICATURA DE BAGARIA,
tomada del semanario "España,"

�PEGASO

TODO MEXICO
ELEGANTE

DIRECTOR: JESUS B. GONZALEZ:
GERENT~ JOSE BALLESC~

..

R.EIDA.OO::EC&gt;1'1'1
Ramón López Velarde.
Enrique G. Martlnez.
Rafael Cabrera.
Rafael López.
Jeoaro Estrada.
José D. Frías.
Antonio Caso.
Jesús Villalpando.
Enrique Fernández Ledesma.

Efrén Rebolledo.
Jesús Urueta.
Julio Torri.
Mariano Silva.

Exige los sombreros ·

Por que va con

REVISTA SEMANAL

Plaza
Constitución
5y7

la moda al día
SIRVASE VISITARNOS

OC&gt;LA.EIC&gt;R.A.O::EC&gt;1'1'1
Carlos Goozález Peña.
Max. Henr!quez Ureña,
Pedro Heorfquez Ureña.
Alba Herrera y Ogazón.
Manuel Herrera Lasso.
Mateo Herrera
Jesús García Gutiérrez.
Juan B. Igufniz.
Manuel Ituarte.
Carlos Lazo.
J. López Portillo y Rojas,
Federico Mariscal.
Pablo Martínez del Río (Madrid) .
Amado Nervo (Madrid).
José de J. Núñez y Domíoguez.
Eduardo Pallares.
Emilio Pardo Aspe.
Manuet de lá Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Pruoeda.

Jesús T. Acevedo (El Paso).
Ricardo Arenales.
. ¡,tl~iaoo Brull.
Maria Eoriqueta.
1
· Gustávo E. Campa.
Rubén l',{. Campos,
Bartolomé Carvajal y Rosas.
&amp;lberto Maria Carreño.
Francisco José Castellanos.
Luis Castil)o Ledón
lgnacio B. del Castillo.
IQH María Chacón y Calvo.
Eduardo Colín.
Eduardo Díaz Dufoo, jr.
Arnulfo Domfoguez.
Enrique Feroáodez Granados.
Jenaro García.
Augusto Genio.
Francisco González Guerrero.
Luis Goozález Obregón.
Saturnino Herráo.
Jorge Enciso.
, "2\lberto Garduño.

Alfonso Cravioto.
Manuel Toussaint.
Antonio Castro Leal.
Esteban Flores.

Manuel Puga y Acal.
Alejandro Quijano .
Joaquín Ramfrez Cabañas.
Adrián Recinos.
Manuel G. Revilla.
Alfonso Reyes (Madrid).
Manuel Romero de Terreros.
Francisco Verdugo Fálquez.
Jenaro Fernández Mac Gregor.
Artemio de Valle Arizpe.
Samuel Ruiz Cabañas.
Enrique s~ntibáñez.
Nicolás Rangel.
José Juan Tablada.
Alfonso Teja Zabre.
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina.
José Vasconcelos (Perú) .
Alberto Vásquez del Mercado.
Atanasio G. Saravia.

I

:J?XEIUJA.1'l'TE1&amp;1
Leaodro Izaguirre.
Carlos Neve.
Antonio Gómez.
José Tovar.
Alfonso Garduño.
Francisco de la Torre.

f

Germán Gedovius.
Roberto Montenegro.
Angel Zárraga.
P&lt;&gt;T&lt;&gt;G-R.A.PC&gt;&amp;1 Antonio Garduño. -Gustavo F. Silva.-Alfonso Sosa.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

En los Estados, 10 números........... $ 2.50
En el Extranjero, 10 números .......... $ 4.00
En la Capital, 10 números............ 2.00
Números sueltos:.. .. . . ......... ...... 0.20
OFICINAS: Avenid• 5 de M•yo, 82.-Edlflclo de •• Ba ncul•.-Deput•mento, 122. -Ap•rtado Postal, 1408.
La correspondencia,_debe ser dirigida a la Gerencia.

LA MARCA

WESTINGHOUSE
Ea una garantía de nuestra maquinaria eléctrica.

Compatlfa Ingeniera, Importadora
y Contratista, S. A.
Sucs. de G. y o. Branlff y Cia.
31 _ de la Palma 34
Apartado 303

GRAN CAJON DE ROPA Y NOVEDADES
··-,ACABAMOS DE RECIBIR
UN GRAN SU~Tll;)O EN

Publicaciones
extranjeras

1

Trajes P.Afª 'ª~~lle~9s

...

t:'

Traje con saco "Norfolk":

$ 12, 16 y 18. 00
Traje con _saco "Reqame":

s $ 20.00

l

LA CASA que vende
.n5.ás,·barato
;

Pantalón "Tennis'':

.$

'·ºº

Asimismo tenemos un alran surtido
en Casimires del país y extranjeros
a precios increíblemente baratos.

VEYAN, JEAN YtlA,
Esq. Isabel la Católica y 3a. Capuchinas.

Librería de Andrés Botas e hijo.

la:Bolívar No. 9.
MEXICO, D. F.

---------------·-----------·

�STED puede perder su
dinero, sin darse cuenta,
si no compra a los verdade•
ros Agentes de este Despa•
cho,

U

....

No compre
a. personas que no puedan probar ser Agentes de este Deparmento.

la Fábrica

"Collingburne''

REVISTA SEMANAL

no servirá pedidos que no estén confirmados por el suscrito.

Es la. marca. de los mejores.

No serán despachadas

Hilos e Hilazas
"Collingbourne Milis''
Es el nombre de la. Fábrica..

"Western Thread Company"

le llegará la mercancía
Pero por conducto de algún
comisionista. de E. U., Yentonces

Es la. casa. concesionaria. pa.ra. la.
venta. en todo el mundo.

Usted paga más

R. A. Day
Es el único y exclusivo Representante para. este pe.is.

por el mismo articulo.

R. A. DA V' único Y exclusivo Representante para la República.
Despachos 310 Y 311.

Av. 5 de Mayo 32.

MEXICO, O.

r=.

1
HI_SJ_QR~E~Ig!~
•

... e,."f.U 4h11.$U0.V4Ji-ii44'l/...7.L.

._...«.V_.

Nueva Edi~ión de México
a Través de los Siglos.
..

Se ha reanudado la publicación de esta
IMPORTANTE OBRA.
EL TO"O 10 YA ESTA A LA VENTA

J. BALLESCÁ 8l Cía. Sucrs.
MÉXICO, D. F.
Apartado 15.

•

TOMO I
11

las órdenes por la. Fábrica.si se
hacen por conducto de otra
persona..

para. coser, tejer y bordar.

Registrado como articulo de segunda. clase el día. 17 de marzo de 1917

MEXICO, D. F., 6 DE JULIO DE 1917
11

NUM. 17

CRÓNICA

LA PICARDIA HONESTA
''LA ARGENTINA"

La palabra «picardía», cuyo significado según los
'léxicos incluye una actuación deshonesta, ha Yenido su.friendo un cambio. Y tal, que ho:v el título de esta crónica constituye sólo una antinomia aparente. De hecho
puede haber picardía sin encanallamiento. Así Rucede
con esta bailarina genial, Antonia ~,lercé, que ha edulcorado, con el encanto hibleo de l:lus baileR, quince o veinie
.noches ciudadanas.
Tres o cuatro veces-y para mi pachorra fogaril es
mucho-he encaminado mis pasos al teatro en donde la
musa desgrana sus inspiraciones. Y tres o cuatro veces,
ante el deleite que invade la sala, como si un bosque
bíblico vertiera sus aromas en ella, he agradecido a la
a.mistad de Ramón López Velarde las palabras animaqoras y descongestionantes que me llevaron por primera vez al dignificado recinto.
Es «La Argentina» una mujer Esbelta, de una estili,-zada simplicidad de líneas poco grata a la burg·uesía.
pero encantadora para la aristocracia del gusto. Tiene.
•engarzados en el óvalb de la cara, una boca sonreidora,
en la que, en apretadas hileras, lucen los dientes sumagia nívea, y dos ojos magníficos, cuyo deleitoso «reojo
plagia».
De un color zarco-como aquellos otros ojos zarcos
-&lt;le Mimí Aguglia, que también supieron un día, sólo un
día en que quiso la ilustre sustraerse al fiero destellar
. de la mirada trágica, hechizamos en las diabluras co&lt;¡uetas de «Santarelina»-, los ojos de Antonia ;\;lercé
: picardean, picardean siempre en alardes de gracia. Pero
1!Sta picardía no es la de la «clásica» bailarina de los tablados hispalenses, en la que el reir de los ojoR, adaptándot1e luego al atrevido movimiento corpóreo, no
siempre estético ni elegante. 110s produce una emoción
apenas dionisiaca, jamás artística. La mirada de lo!l
ojos de esta danzante, correspondiendo a una movili·dad unciosa, llena de Titrno y nervios, de toda la figura,
sugiere una sonrisa e1.t,átiea más que una ardiente y entusiasta eclosión. El decoro no sufre mpngua con e,.;ta
·danza exquisita, y lo,.; sentidos, excirn.«Jos por ella suavemente, van más al arrobo que el impulso.
*
*
No es, por cierto, eRta *danzante
una de esas maravillosas bailarinas que mueven los pies en juego funambulesco; no baila, como la gentil e indiscutiblemente
gran bailarina españ,ola Pastora Imperio. farrucas o
g arrotines· no hace el fiamenquismo de .A.malia Molina;
, eono tiene la'rítmica agilidad sorprendente de ~faria
nesa. Tampoco es la danzante hierática.. de actitudes

rituales que es la norte-amnicana Isadora Duncan, cuyos bailables, bellfRimos y llenos de arte supremo en
ciertos instantes, me pl'Odujeron en otros, sin embargo,
la impresión de lo artificial, de lo inadaptado que tan
bien ha dicho en su crítica Genaro Fernández Mac-Gregor. ~La Argentina» no es ni una ni otra cosa; ni la
danzante de actitudes helénicas, ni la «castiza» bailarina española. Es algo distinto, algo que se ~e antoja
((sui generis». Ni siquiera nos importan. al verla, los
pies, produciéndose, así, otra aparente paradoja, la de
estar ante una bailarina que no baila con los pieR. Su
arte no dei,cansa en ellos; aún-¿por qué no decirlo?en los momentos en que, al concluir algún baile, los
mueve rápidamente, en vivo zapateado, se esfuma el
embeleso .
No. El arte de esta mujer es la armonía, la constante armonía, la euritmia de todos los instantes de su
grácil figura. Ciertos momentos, ciertas «poses»-una
sobre todas, en una danza de Grieg-son unpoemacompleto, un canto a la gracü, merecedor de un mármol.
, . La flexibilidad maravillosa de su cuerpo, el juego
umco de los finos brazos, la deleitable mirada, el fresco
~· amable sonreír, son algo que no debiera pasar tan fugazmente..... .
* **
Un leve reparo. ya que he recordado una danza. de·
Grieg.
Las castañuelas, que esta gran artista ha ennoblecido hasta el grado de ser en sus manos magas un instrumento de arte; las castañuelas que hacen nuestro
encanto al acompañar, al µ,centuar los ritmos de la
danzarina en los bailes víddos de abolengo español. y
que, graciaA al claroscuro, diremos, que les sabe imprimir Antonia Mercé, pueden asimismo adaptarse a otra
música añn. no dan, sin embargo, una nota adecuada
en algnrios bailes. romo el de la citada danza noruega.
Poi' la grii.&lt;.:ia ele la, figura, bella y armónica aquí como P.11 ningún otro baile, llegamos casi al arrobo. En
un recogimit&gt;nto sileneioso. a,bstraídos en su visión exquisita, arribaríamos al éxtasis... Nos lo e~torba, quizás, el golpeteo de las tablillas de ébano, las que·no se
adaptan, a mi vet', aun así delicadamente tañidas, al
genio de una música norteña ...
La danzante exquisita, que nos deleitará tal ves
unas semanas más, ha venido a cumplir una bella misión, la de impartir a nuestras tristezas citadiuas ese
don divino que es la gracia...
..\ LE.J.\Xl&gt;HO Qrr,JAxo
3

�e~:i~~

LA VIDA DEL ARTISTA
POR MANUEL TOUSSAINT
Para el héroe todo es tragedia.
NIETZSCHE,

I

EL NIÑO QUE NACJO GRANDE
El pobre niño tenía la desgracia de' haber nacido grande. Así como hay hombres que al fin · de su vida siguen siendo
niH.os, él, Teodoro, desde que vi6 la luz
del Mundo llevaba sobre sus hombros
ternezuelos la edad de un a~olescente.
El bullicio de sus compañeros, los ruidosos juegos al aire no conmovían su espíritu trist-e. uEste enclenque chiquillo,
acabará por volverse idiota&gt;i, ~xclamaba
rudamente su padre; y a fuerza lo hacía
ir a jugar. Teodoro iba a jugar; pero sin
conocer los juegos, sil\ querer confesar
que no los conocía, con un horrible miedo al ridículo, equivocábase torpemente
y todos se burlaban de él.
.
Cuanto juguete caía en sus manos excitaba su curiosidad; para él, la nave de
vapor que surcaba las aguas de la fu,ente; el c3i'ión que arrojaba perdigones a la
distancia. eran motivo de gusto, no por
la activicÍád desarrollada, sino por el secreto origen de tal actividad. Rompíal~s,
estudiábalos, comprendíalos y todo el interés de los juguetes había concluido al
instante¡ daba los despojos a c\lalquier
chiquillo, o los tiraba la calle. Sus pa ...
&lt;lees se enfurecían, lo llamaban destructor; los regalos iban disminuyendo.

•••
Llegó el tiempo de ir a la. Escuel_a. Te~doro fué a la Escuela. Su aspecto paliducho, enfermizo, sus modales taciturnos atrajeron hacia él la antipatía de
sus 'copdiscípulos y la antipatía del maestro. Nádie sospechó que bajo .aquel cuerpecillo latiese el alma de un hombre y
todos se empeñaban en tratarlo como a
un niño· Teodoro fué abandonado a sí
ocismo· 1~ salvarOn sus propios esfuerzos; ~as concibió un odio feroz por el
estudio.
.
Los únicos compañeros de su infancia
fueron loa libros. Aunque aborreció sus
libros de Escuela, el hábito de leer había
·• arra.igado fuertemente en él; leyó ~ucho,
leyó cuanto tenía ante los ojos; sm que
nadie lo condujese, hizo de su cerebro un
almacén de ideas ajenas: los ~roblem~s
del mundo, del alma, de la soc~edad disputábarnse su energía. Largo tiempo pasó sin que despejase su espíritu de seme•
jantes problemas; con todo, ~lgo había.
de' obtener: su pasión por los hbros.

*••
Muchas contradiccio11:es de la vida se
habían presentado a sus ojos. &lt;Me falta
inteligencia, pensaba Teodoro, para poder comprender cosas que ahora me pa•
r;cen absurdas&gt;. Pasaba el tiempo, sus
4

facultades mentales engrandecían su ex·
periencia y su fuerza; mas Teodoro no
sólo no aclaraba sus dudas, sino que tenía cada vez más dudas. Llegó a creer
que el talento sólÓ era engendrador·de
contradicciones.
,
El golpe más rudo fué cuando aplic~ su
criterio-el talento razonante de un iconoclasta, pero funda.do en el mundo-a
lo que veía en su propia familia. Llo.ró
como un niño al comprobar que un abismo lo separaba de los suyos: éstos lo h~bían dejado formarse libremente, él tenia
un espíritu, y su espíritu renegaba de las
ideas de los suyos. Casi abominó de la
libertad que lo había obligado a alejarse
de su familia, porque la amaba, la a~aba con todo el ímpetu de su sér. «No importa que no esté de acuerdo ~on ellos!
llegó a exclamar, taparé los OJOiS de m1
razón y los oídos de mi conciencia; sólo
quiero tener sentimiento para ello si sólo
cariño, sólo gratitud!»
.
Pero la familia se percataba de las ideas
de Teodoro. y tal vez sin malicia, tal vez
por el mismo cariño celoso que lo :eía
alejarse de ellos, empezaro~ a ~aher1rlo
constantemente. La vida se hizo mtolerable. Para explicar su chifladura, el padre
de Teodoro inventó una malhadada neurastenia; Y todos se empellaron en curarlo, cuando no eran capaces de compren•
derlo.
l"b
Sufrió muchO; quitáronle sus 1 ros,
sostuvo discusiones horribles, e~ que l~s
palabras que no debía pronunciar aguijoneaban su lengua; procuró inútil~ente
·explicar sus ideas. Al fin se convenció ~e
que les había perdido todo cariño; ~ub1era segm"do con ellos ' mas le. pareció ser
una carg'a, un objeto de disgusto con-

diferente, la mayor parte de las veces;
entonces comprendió que los libros eran.
un medio y no un fin, como él imaginaba: debía conocer los espíritus de los demás, no para ser esclavo de ellos, sino
para encontra1·se a sí mismo.
y fúé desechando los libros después de
utilizarlos egoístamente. Tan severo como antes había sido complaciente, dejó
para su biblioteca espiritual escasos volúmenes; sólo conservaba los que resistían una segunda, una tercera lectura.
Con el vigor de sus pasiones, casi deseó
que se suprimiera la libertad de imprimir libros; era para él un crimen que el
autor no pusiese su espíritu en su obra,
que hablase a los ojos, a los oído_s, si~
decir nada al sentimiento y a la mtehcia.
Los libros no le bastaron para hallar
su personalidad. Encontró ·a finidades, pudo conocer diferencias profunda.s entu
·él y los demás; pero no se veía. completo.
Su instinto lo reportó al buen sendero:
entendió que si quería desarrollar S:u1
rasgos personales, era preciso estudiar•
se en el mundo. En un principio renegó de
todos los libros, el hábito le hiz.o reincidir en la lectura: entonces, libre de pre•
juicios, buscando las obras que más le
hacían sentir, leyó con un gusto no sos•
pechado: había aprendido a leer.
No encontrándose en los libros, Teodoro fué a buscarse en el mundo. Y al pri·
roer paso en el mundo, Teodoro, por fue~za tenía que hallar enfrente de su camino' a quien casi llenaba · todo el mundo:
la mujer.
Con la cabeza desbordante de teoría~,
con recelos fabulosos sacados de sus h·
bros Teodoro era fundamentalmente timid~. Su ingenuidad, la brillantez de
sus ideas su pronto conocimiento de las
personas,' diéronle infinitos éxitos con
las mujeres: pero su timidez no supo a.pro•
vecharse de tales éxitos; Teodoro era en.
vidiado por sus rivales que lo ju~~a~an
desdeñoso, sin sospechar ·q ue él con Justa razón los envidiaba a ellos.
.
Al fin, una mujer valiente logró cautivarlo. Teodoro pensó que había encon·
trado su ideal; volvióse éasi loco¡ ella tení-a para él todas las virtudes del mundo¡

tinuo.
T ¡
Entonces abandonó su hogar.
en a
. le «os· la Tierra C\Stentaba su amvem au ·
11 d
plitud: ¡como si se ofreciese a ser ho a a.
por sus plantas!

JI

LA MUJER y LOS LIBROS
Solo en el mundo, sus libros fueron los
, . os amigos. Hizo de ellos sil culto. su
UnlC
·dolatría el objeto de su v1'd a; d.iv1'diÓ su
~cti vidaÓ entre la sórdida batalla por la.
. le cia. parte miserable de sus días, Y
ex1s n ,
·a d puro
~sta otra vida subterránea, ¡1_ a. e
cereb ro, la Sola digna de vivirse, según
sus opiniones.
.
.
Pero los libros, dándole savia y ¡1gor,
también laboraban contra ellos m1~mos.
T d ro sistematizó sus lecturas: hizo un
eo o resum en de cada obra que leía.; el
breve
análisis detallado de las ideas de sus áu•
tores le hizo ve·r que él pensaba de modo

Carecería de importancia~~m~cte~ís==~
No hay catedrales ni monumentos ar
que valgan la pena.,••

go1peábase la frente, renegando de los
ai'ios que había pasado sin conocer ,emeja.nte hermosura., concreción de todas las
perfecciones humanas: Teodoro miraba
en ella la imagen de sus propios suei'ios.
La. realidad era otra.
Fueron días de locura inimaginable:
cuentos de hadas vividos a la luz del eré, pásenlo; olvido completo de la fea realidad humana. Sus cuerpos parecieron adquirir la. sutil U'gereza de los espíritus y
recorrer el Universo y el Paraíso. Entre
este bajo mundo, ellos llevaban la mara•
villa de su mundo, en que eran felices, en
que acababan llorandp de tanta felicidad.
temblando de pavor a la idea de perder
uno, la más Jeve mirada del otro.

•

**

Toda vía tra_nscurrió algún tiempo. Mas
ya no eran tan asíduos¡ lá. rectitud de él
pedía a gritos la separación; el temor de
hacerla sufrir lo contuvo aún. Separáronse, al fin; él era culpable, ella, la víctima., había sacudido a su verdugo ...
El pensamiento de Teodoro la hizo parecer a su vista bajo aspectos horribles.
Cada vez que el recuerdo le traía a la memoria un instante feliz, imaginábala con
perfidia incalculable, con defectos inhumanos. Así se curó.
No pudo pensar en ella serenamen~ sino después de muchos meses¡ esto lo inquietaba: ¿Estaría. perdido para siempre?
Logrólo más tarde: cEs mi primer amor,
dijo; además, debo agradecerle que me
ayudó a buscarme a mí mismo, haciéndome sufrir; y que, siendo sincera, dejándose conocer, me permitió alejarme de ella 1
con quient de vivir más tiempo juntos 1
habría sido muy desgraciado&gt;.
'f, por primera vez desde su ruptura,
vió su retrato, olió sus cabellos, acarició
sus recuerdos, con una voluptuosidad in•
descriptible.

las maravillas de su arte. El mundo &amp;preció el regalo: riéronse del poema; mandaron que ocultase aquella estatua, cuya
obscenidad era peligrosa; y un críticodon Cualquiera-dióle consejos para modificar su cuadro ....

*
••
Había sufrido tanto y su dolor había
pasado de modo tal a sus obras que, insensible al p&amp;recer, sólo sonrió amargamente. Destruyó sus creacciones y con
ellas el secreto de su personalidad, conquistada con tanto traba.jo ... Y se encerró en sí mismo, a solas con sus sueftos,
sin esperanzas, sin odios, sin recuerdos,
con el único sentiniento de haberle hablado al m'undo, a sabiendas de lo que. el
mundo había de responder.
Así esperó el fin de su vida. La gente,
creyéndolo loco, no se atrevía a acercársele. Sus ojos miraban tan fijamente un
sitio cualquiera que' los caminantes, cu.
riosos 1 seguían con la suya la dirección
de su mirada: pero era imposible mirar
lo que miraban los ojos del artista.

Pasó un ai'io. El tedio más profundo
embargaba a Teodoro. No había dejado
de querer a su ídolo, pero sentíase esclaclavo: esa. mujer robaba su actividad
completa, ofrenda que él hizo gustoso al .
principio, pero que ella a.hora parecía
110 agradecer. Intentó una ruptura; ella
no consintió.
Aquella cadena lo 'ataba fuertemente.
III
Pero Teodoro había empezado a razonar
EPILOGO
•
y cuando un amor admite razonamientos,
EL ARTE
está perdido: ha muerto de antemano.
En la cúspide redonda de una colina., a
La vida de Teodoro fué una. lucha por
Teodoro analizó; vió con mirada retrosla luz del incomparable crepúsculo de
hallarse
a sí mismo. Recorrió todos los
otoño, Teodoro espera la muerte. La clapectiva. eff su sér y en el espíritu de ella.
camiqos, hizo cuanto pudo hacer; al fin
ridad del cielo destaca la silueta negra
Wda. la historia; su naturaleza, anhelanllegó al Arte. Y en el Arte casi tuvo el
de bosques lejanos; pero la cima parece
18 de amor, había buscado nuevos paisaconsuelo de todos dolores .. Con mucho de
flotar ea el ambiente.
jes femeninos y con ellos, ahora, compa•
poeta 1 con grandes facultades técnicas,
raba ...
Sentado en una roca, Teodoro ve pasar
habí8' gustado pasiva.mente de la obra
junto a él parejas de ancianos. Van hacia
Ella, sin que fuese una mujer vulgar,
artística; de eso a crear sólo hay breve
la muerte, impacientes para esperarla. y
sintetizaba todos los atributos de su sexo.
distancia: Teodoro la franqueó.
oye con disgusto sus pláticas! estúpida.s
Su orgullo jamás le permitió creer en el
Conoció que el arte le permitía. comcomo las de los chiquillos. &lt;Estos Seres
-earifto de él, a pesar de los sacrificios
prenderse a sí mismo y expresarse a sí
odiosos sí han vivido, piensa Teodoro,
que hacía; el egoísmo de ella lo esclavimismo. Y dedicó al Arte todas sus faculparo ellos fué grata la vida porque no
zaba sin esclavizarse, Los gustos de él
tades. Volvióse asiduo concurrente en
int-entaron salir de la mediocridad; y
que ella no podía. sentir, la exasperaban
Academias y Escuelas; sujetó su e~píritu
van a morir satisfechos de sí mismos, de
y eran objeto de sus burlas. Su ingenio se
a
los caprichos de los d6mines que forjasu vergonzosa vejez que nada de glorioso
aguzaba cuando quería herirlo: sus palaban artistas; pero ellos trataron de ahotiene en mi pasado&gt;. Y recuerda de joven
bras de ser venenosas, lo hubieran magar su espíritu y de trozarle sus alas.
\ado.
su odio profundo por todos los viejos.
Horrorizado, huyó.
En un momento de suprema lucidez, se
Cu&amp;ndo conoció que los deseos de ella
irgtJió Teodoro sobre el filo de su roca.
no :ostentaban el sello de idealidad que
* •
Volvióse hacia la Humanidad, para lanque ennoblece todos lo:1 deseos humanos,
Y fué al verdadero Arte: acudió a los
zarle, en un grito postrero, el último
-casi abrigó odio por sí mismo. cUn amor
grandes altistas. En su mente erigió ·uria
despojo de su espíritu ...
que no tiene algo de sensual en el fondo
gran c&amp;tedra.l en que tuvieron capillas
Pero la muerte se llegaba, con gran al,es monstruoso, pensaba, pero es más
los genios que se armonizaban con él. Su
borozo de cascabeles.
monstruoso el que únicamente es sensuaveneraición entonaba himnos por los granlismo&gt;. Y aborrecía. de todo corazón a
des infelices de la Humanidad, por los
,quienes sólo eran siervos de sus instintos
que habían dejado ea sus obras parte de
.atávicos .
. EN MARTE
su dolor. Sus Héroes .fueron Miguel Angel y Shakespeare, Rembrandt y Beethoven, Verlaine y Wagner, Nietzsche y
Tolstoy...
·
Y fué ascendiendo y una seguridad
inesperada apoderándose de él. Estaba
en la plenitud de su vida; deseó crear algo grande, algo que fuese suyo, que fuese ÉL.
Y escribió el poema de su vida., .y mo. deló la estatua de su desgracia, y pintó
el cuadro de sus amores. Obras únicas,
en .que había puesto su personalidad inconfundible; y la había pues~o de tal manera que para él no quedaba nada; como
si hubiese empleado el sonido de su voz
para sus versos, la carne de su cuerpo para su estatua, la sangre de sus venas para su cuadro ...
Pensó hacer al mundo el regalo magní-Yo creo que ha llegado el mo:nento de
fico de sus tres obras. Y en una exposique los demás planetas abandonemos la neuEl gigante ciego, (DE LIFE}.
ción nunca vista, ofreció a la humanidad
tralidad.

•

5

•

�~
LAWN TENNIS
Toda de blanco,
Finge tu traje
Sobre tu flanco,
Griego ropaje.

En vano ilusa
Fijas el pie ... ;
Que no eres musa
Ni numen, que

SON TUS OJOS
DOS SAETAS A&lt;;,UZADAS·--···

De la Victoria
De Samotra.cia,
Finges la g'loria
Llena de gracia.

Sin que disciernas
Un viento lírico
Sobre tus piernas
Sopla satírico;

Pues aunQue fatua
Te alzes extática,
No eres la estatua
Gloria del Atica ...
Pisan el suelo
Yanke tus J)ies.
¡Y alto es ~l vuelo
De las Nikés!

New York.

Son tus ojos dos saetas aguzadas
Que humedeces en venenos de pasión,
.Y agonizo de pesar si tus miradas
No se elevan en mi herido corazón.
Son tus labios frescas rosas purpurinas
Que destilan suaves mieles de ilusión
Con que embriagan y también tienen espinas.
Que laceran mi dolido corazón.
Cual la hoja desprendida por el viento
Estremece de las aguas el crespón,
De tu nombre el satinado y dulce acento
Turba todo mi dormido corazón.
Yo ' la tierra donde pones tu pie fino
Besaría con ardiente devoción,
Y quizás tú, cuál del polvo del camino
Haces caso de mi pobre corazón.

JOSÉ JUAN TABLADA

EFRÉN .REBOLLEDO

ENSAYOS DE ESTETICA MUSICAL
POR MANUEL M. PONCE

I
LA MUSICA

1

No se disc?~ ya la naturalez~ profun-damente sub1et1va de la música. Entre los
grandes mist,erios de la Vida está el de la
,esencia de este arte dulce y poderoso, evocador Y creador, a un tiempo mismo de
]as más diversas emociones.
'
La estética musical-part.e de la est.ética
.general-pretende analizar y reglamentar
Jo.que a la belleza musical concierne; mas,
1 pesar de los profundos y sutiles estudios llevados a cabo por sabios eminentes, la obscuridad envuelve aún el origen
-de las emociones despertadas en nuestro
sér por la magia de los sonidos combinados.
L&amp; ~úsica descubre en nuestro espíritu
-0.n universo nuevo de emociones como
i&amp; luz ilumina y fija las líneas y lo's colores en la naturaleza.
No comprendemos: sentil1l.os 1 y eso nos
basta.
Creo que Schopenhauer ha dicho que la
rmósica es una verdad superior a toda la
realidad material. Llega esta hada hasta
las puertas del espíritu, y con la varita
mágica de las combinaciones sonoras alivia, enferma, cura o hiere, consuela o
atorme~ta a las almas e!egidas que esperan sedientas el manantial purísimo del
goce estético.
!1::ro la.. ._ superioridad innegable de la
musica sobre las otras artes sus herman~s, radica en su universalidad¡ pues,
mientras éstas-la poesía, la pintura, la
-escultura-hablan especialment,e a los espíritus cultivados, la música extiende su
dominio s?bre !os s_eres inferióres, y aun
so~re l(!s irraciona1es. ¡,Qué fuerza misier1osa impulsa a los animales, algunas
veces al oír música, r.ara dar muestras
de alegrí~ o de dolor/ ¿Qué instinto guía
al sal va Je para fabricar in&amp;trumentos
l En el próximo numero, publicarémos el set_un4&lt;&gt;1 ensayo de estétfoa musica,l trabajo lned!to
.

..Je maest'l'o Ponce.

!Ilusicales? Es que l_a música forma parte
mtegrant,e de la existencia, y acompaña
a la. humanidad desde que nace, con las
canc10nes de cuna, hasta que muere con
las graves armonías de las fúnebres ~archas.
_''Grito de dolor o de alegría-dice el Dr.
R1,el!lann,-inflexión _tierna o alegre, la
mus1ca es la expresión del sentimiento,
del_estado anímico; por este mismo hecho·
no solamente es comprensible1 sino enge~
dradora de sentimientos, de estados de
alma semejantes a los que la inspiraron
p~ra todos los seres organizados de l~
misma manera''.
Por su parte, Herder reconoce que los
movimientos sonoros son una imae-en de
los movimientos de nuestra alma: ''Soni•
dos-dice-que se suceden con lentitud o
con. rapidez, _en un movimiento igu¡l o
desigual 1 so.nidos graves o, ligeros. tímidos, rudos o atenuados, llamados también choques, palpitaciones, suspiros, o
las de emoción o de alegria . ... despiertan
en nuestra alma movimientos análogos.
Nuestro sér pasional se yergue o desma.•
ya, se estremece de gozo o se arrastra Iamentablement,e; tan pronto se impone como retrocede; la emoción le hace unas veces más fuerte y otras más débi1. En una
palabra, cambia su propio movimiento
su actitud, a cada modulación (cambio d~
dinámica), a cada acento que le conmueve, y, aun más, a. cada inodificación del
tono. La música toca en nosotros una especie de clavicordio que forma nuestra
propia naturaleza, en Jo de que más íntimo tiene".
Los sonidos dispersos que se agrupan
y ordenan conforme a la voluntad dominadora del compositor, forman, en la
obra de arte, un mundo ideal, en el cual
las notas adquieren importancia diversa,
como en el mundo real las personas. Una
sinfonía es un fragmento de vida, tan intensa como puede serlo en la rea.Jidad de
la exist,enCia. Las notas.adquieren un valor sonoro más o menos importante según la tonalidad en que se mueven. Hay

SATURNINO HERRÁN

AVATAR
•

Las conozo: son tus manos.
Son tus manos de enjoyadas azucenas;
S0n las penas de una pena ya sentida:
¡Ya he vivido estas escenas
en la vida de otra vida!'
Si el mal del antaño es el mal de ogaño;
si es el mismo mal:
son trasmigraciones de un eterno engaño
bajo el desengaño de un desdén igual.
Es la misma escena, y es la misma pena,
y es el mismo ambiente:
yo ya conocía tu actitud sedente
bajo las penumbras
de esta celosía.
Tras penas y vidas, los mismos instantes;
la tarde es ipglesa;
nublada:
¡cómo antes!
Su avatar reempieza la pobre alma mía,
e insiste en decirme cuanto te quería,
ya en otra tristeza
de otra vida mía.
FRANCISCO GONZALEZ L1&lt;..:0N

ESTE ETERNO SUSPIRAR
La luna que a cielo abierto
bruñe estucos, de tu huerto
sobre el rústico bardal;
y tu casa ya dormida;
y mi alma entrist.ecida
sin saber por qué será.
Y esta banca de cant,era
d8bajo de la espaldera;
y en el alma del jardín,
el alma de una violeta,
y de un grillo la retreta
con sus solos de violín.

Y de mi amor, cómo esquela,
el fulgor que se congela.
de la luna, en tu vitral,
y en el alma tanto fr[o . .

y estas tristezas, Dios mío,
Y ESTE ETERNO

sonidos preponderanies que gobiernanamparados por el ritmo-todo ese conjunto armoD;ios~ qne bulle y se entremezcla
en una vida ideal. En una obra polifónica, las notas simpáticas se buscan y agrupan en to!-'no a los sonidos conductores
41;6 constituyen lá melodía, formando
nucleos que se repelen en las disonancias
se unen en el dulce reposo de las cadencias.
Frecuente~ente se compara a la música
con la arqurt~tura, o más bien dicho, se
emplean térmmos de arquitectura al hablar de uaa obra musical. Y en verdad
la analogía existe, En una obra sinfóni~
ca hay te~a~ fundamentales que son como los c1m1entos y las columnas de la ·
de la composición. Ha.y arabescos que
adornan la construcción sonora: hay notas aguda~ que semejan agujas de cate.
d_ralei gótica~; melodías bellas como bajor1eJeves;, con1untos armoniosos como cúpulas brillantes ....
Pero más. que ~n l_as formas plásticas
con que la 1miw1,na.c1ón pudiera presentar
las ob_ras musicales, el poder de la música i:es1de _en el ca~po de las emociones.
Su 1mper10 es part1cula.rmente espiritual
En efecto, la ~úsiea es, entre todas la~
artes,Ja más _distante de
Naturaleza.
Todos los rmdos, el murmurar de uha
fuente, el. silvido del viento, el estruendoso rugir del trueno, el rumor de las
olas y otros muchos fenómenos sonoros
no s~n en manera alguna, música. El can~
to m~smo de los pájaros no puede darnos
una idea de lo que nosotros entendemos
por "frase musical''. Las tempestades
lo~ rumores del bosque, las cascadas, lo~
rmdos, en fin, de la N atural1:,za, jamás podrán ser reproducidos ni aún en caricatura, en una composición musical Se recurre _a los folletos explicativíls para
s~gest10narnos; pero en el fondo, la múSIC_a sólo puede expresar el terror. la inqme~ud, la desolación, el amor la alegría
la ~r1steza, los sentimientos, ~n fin, má~
i1;1t1mos del alma en sus innumerables variantes.
"Beet~oven d~ía Wilhe1m Gerhard:
, , Decr.ire appartien_t á la peinture. La
peut auss1, ~n cela, s'estimer
41 poSsie
heureuse, en compara1son de la musique·
; ;s(!.n doma!ne n 'est pas aussi limité que 1~
m1en; mB1s, en r~vanche, le mien s'etend
"plus loin da.ns d'autres régions· et l'on
1''ne peut pas atteiodre si facilem~nt man
'empire'' (Roma.in Rolland. Yie de Beethaven). (2) ¿El autor de la Sinfonía Pastoral se propuso "pintar'•' los paisajes
campestres y llevar al pentagrama el estruendo de la tempestad en su magna sinfonía? Evidentemente que no, después de
l~s palabras que acabamos de transcribir. El maestro expresó en armonías divinas los movimientos emocionales de
su alma fre:pte a las fuerzas desencadena,.
das de la fiempestad o ante la serenidad
de los campos .florecidos.
Conmover, elevar el espíritu, emocion_ar nuestro ser_pas~onal; ampliar los hor~zont,es de la vida ideal, dulcificar y suavizar las esperanzas de las almas amargadas por Io_s sufrimientos o la desesperanza. he ah1 la verdadera la nobilísima
misión de la música.
'
¿Cómo esas combinaciones de sonidos
pueden re&amp;lizar tales milagros?
Ese es el misterio.
Dice f:ambtt:rieu que si existiese un sér
c~paz de explicarnos la esencia de la múSICa, no podríamos comprenderlo.
Conformémonos, pues con sentir y gozar.
E°: nues_tro sér exist,e una especie de
clav1cord10, nos ha. dicho Herder.
Y bien, dejemos a la mano intangible
Y divin_a _de la_ música, que arranque de
ese espiritual Instrumento la.s emociones
~ás recónditas y las más dulces vibraCJones .
. ~n eJlo encontra1·émos la suprema fehcida.d.
(Del último número de ((Culturan)

º.

1,

SUSPIRAR .

FRANCISCO GONZALEZ LÉON'

''Coµiadre, cuando me muera .... "

(2) "Describir, corresponde a la Pintura:; la Poesla, en e1:1to. puede considerarse teliz en comparación con la muslca; su dominio no es tan limitado co.
m? el mfo; pero, en cambio, el mio se extiende más
Ie1os en otras regiones y no es posible alcanzar tan
fácilmente ml imperio".

7

�LA ACTUALIDAD POLITICA
LA SIGNIFICACION DE ALGUNAS COSAS INSIGNIFICANTES

Todavía en los momentos de escribir esta nota las
transacciones bursátiles en la ciudad de México son casi imposibles. En la bolsa de valores se entretienen los
espec~ladores de talla con las especulaciones de papel
mfals1ficable. No renace aún el movimiento de acciones.
Apenas se ofrecen quinientas, así sean de la Negociación
/,linera más prestigiada y se provoca la baja del valor de la especie en venta. A durae penas se pueden hacer operaciones mayores de cien hidalgos ein que la espectación babosa de la coyoteria no rodee la mesa en
que se liquidan los que pudieron "encontrarse."
&amp; ofrece la hipoteca, en primer lugar, de una Hacienda lamosa con un interés casi absurdo. La venta deima
casa es más difícil que cazar un elefante en el Desierto de
los leones o secuestrar el U. 53 en el Lago de Nativitas.
Los hombres de negocios duermen el fastidio de la inacción sobre sus carpetas incólumes. Piensan en la imposibilidad de que nuestro México vuelvaal florecimiento y al auje. La desmoralización parece adueñarse de
las columnas más fuertes del remate.
Y todo por la falta de fe en un futuro que indudable.

SITIOS DE MÉXICO
EL CERRO BLANCO*
POR ATANASIO G. SARAVIA
(Especial parn PegMo )

En aquellas tierras en un tiempo
heredad de los nobles señores de
Valdivieso y cabeza y asiento del
eondado de San Pedro del Alamo,
está una sierra, humilde y pobre Pi
se la compara con las sierras hermosísimas que Dios quiso poner en
nuestro Méxfoo; fértil y hermosa
junto alas tristes llanuras deraquitico monte que se extienden a su
laida. Cual si hubiese querido curiosear al paso de los trenes, alza
!rente a la via su mole escueta y alta, pero luego, como si desdeñosa
se apartara de aquel lugar cruzando ¡,or los rieles, se aleja hacia el
poniente internándose en terrenos
agrestes y bra,íos y su cuerpo es
cada vez más alto y sus quebradas
más hondas y más espesos sus gru•
pos de robles añosos y torcidos.
Asi va majestuosa hacia donde el
sol se pone, pero luego comienza
una lucha con otras cordilleras más
pequeñas cubiertas de espinos y de
derrumbes de rocas que le disputan
el paso a su cuerpo colosal; y al encontrarlas parece como si la sierra
enfurecida amontonase sus cerros

* A inmediaciones de 1&amp; Hacienda de
Covadong&amp;, en la Sierr&amp; del Yerbanis,
Estádo de Durango.
8

mente ha de llevar a las "Mosler" de los bolsistas pin_
gües utilidades.
Hoy por hoy, la escasez de numerario ha originado
en el interior del ~aisla parálisis casi total de las operac10nes de cuant1a y en el extranjero, hasta hace muy
poco, no había ni un solo céntimo dispuesto a traspasar
la frontera. El extranjero claro que únicamente a tenderle.
a razones del orden político; y es por estopor laque,con
bastante alegría hemos visto en la prensa diaria un anuncio de una casa deNew Work, ubicada precisameuteen Je.
calle de los sabios de la especulación: en Wall Street.
El tal anuncio dice "HACEMOS PRESTAMOS SOBRE
VALORES MEXICANOS INAC'.l,'lVOS. "
¡Ah, con que entonces en Wall Street hay dinero ye.
para prestar sobre valores mexicanos!
Eso quiere decir que México se consolida y que se
consolida de una manera franca pues es fama bien sabida por el orbe entero que en Wall Street el conocimiento
justo dela marcha política de una nación, es primo hermano de las tablas de logaritmos.

unos sobre otros aumentando sus
fuerzas y su altura, para al fin, fatigada, ir decreciendo hasta que,
confundida ya con aquellas pequeñas cordilleras, torcido aJ :norte su
rumbo, llega a bañar sus últimos
estribos en las aguas del río cuyas
estepa~ cantara, en soneto bien
grande, Manuel José Othón. •
Es una sierra triste, es una sierra
escueta y solitaria; nadie hizo allí
su mansión; nadie la habita, y sólo
cruza por sus breñales ásperos algún
ágil venado o el jabalí salvaje.
Allá en sus medios, donde su altura es más grande, donde sus robles
son más tupidos, donde no se dis•
tinguen senderos ni veredas y donde
reina constante sombra en sus cañadas a las que sólo besa el sol, en
pasajero saludo, a medio día; allí,
como si hubiese brotado de las mismas entrañas de la oierra y en crecimiento formidable la dominara
toda, se levanta extraño y gigantesco peñón. Cual si quisiera lucir
su estructura fortísima de ~re.nito
blanco, no admitió sobre sí ni nn
árbol ni un arbusto y se alza en medio de la sierra su vasalla como
desnudo atleta exhuberantede!uerza y de sol. Allí, solo, sin un peñón
hermano, levanta altísima su frente para mirar a muchas leguas en
contorno y parece imponerse como
:t

Río de N aza.s.

si fuera el alma de aquel país. Ye.
tranquilo y risueño cuando lo dora.
el sol parece la deidad que todo
aquel contorno protegiera; ya ceñudo y adusto cuando las sombras
lo envuelven semeja formidable titan que de su feudo cuidara. A su
pie, esparcidas en mil grupos pintorescos que cubren amplio valle, están las piedras que de sus lados rodaran, y mientras él parece desdeñarlas, éllas, mu.das y sumisas, se
tienden a sus plantas como inmenso castillo agrupado bajo torre dPl
homenaje gigantesco.
Es allí el rey; un rey desdeñoso y
solitario al que rinden tributo aquellas pobres tierras que no tienen ni
su fuerza ni su altura. Un pueblecillo se atrevió a tomar su nombre,
pero cual si temiese que el coloso lo
fuese a castigar por su osadía, tímidamente quedó semiescondido entre arboledas y barrancas; y eso
bien lejos, pues que a su vera no
consintió el gigante vivienda alguna para lo que·sembró su laida d&amp;
ri~cos y de arroyos. Allá, en el fondo del vallecillo donde se juntan dos
riachuelos, los pobres misioneros
franciscanos, fundadores de pueblos
y conveutos, bendijeron las casucas
en el nombre de Dios y llamaron al
poblado, en cristiano bautismo, el
Peño! Bl.anco de San Buenaventura.
Pasa. a la página 15

DEL LIBRO EN PREPARACION
"ENSAYOS y POEMAS" DE JULIO TORRI

DE FUNERALES
Hoy asistí al entierro de un amigo mio. Me divertí
poco, pues.el paneg.irista estuvo muy torpe. Hasta pa.
recia e~oc_10nado. Es inquietante el rumbo que lleva la
or~tor1a fúnebre. Eii nuestros días se adereza un paneglnco con lugares comunes sobre la muerte y ¡cosa infreible Y absurda! con alabanzas para el difunto. El
orador es casi siempre el mejor amigo del muerto es
decir, un sujeto compungido y tembloroso que nos ~ueve a risa con sus expansiones sinceras y sus afectos incomprensibles. Lo menos importante en un funeral es
el pobre diablo que va en el ataud. Y mientras las gente!' no acepten estas ideas continuaremos yendo a los
entierros con tan pocas probabilidades ·de divertirnos
como a un teatro.

plata y oro. ¿Por qué vaciláis? ¿para cuándo son los
~m1gos? Es~oy e~amorado locamente de ella. Apenas sé
s1 no desvar,o. Tiene los ojos llenos de asombro, sus senos palpitantes perderían a cualquier santo. Cuando
me ve se echa a temblar y si no fuera porque la amenazo con matarla si no me espera en la ventana a la
ch··te
no
e s1gmen , jamás la volvería a ver. Al hablarle se me
enronquece la voz, y a ella le entra tanto miedo que no
atina a decirme sino que me vaya y que la d e¡e;
. que no
me ha hecho mal ninguno; que lo haga por Ja Virgen
Santísima....... Sé bien que no me quiere; pero ¿qué importa? ya me irá perdiendo el temor. Tened compasión
de un hombre enamorado, y mañana haced de mí lo
que gustéis. Os obedeceré como un perro. y si algo 08
~asa por ayudarme, la Sierra, Madre no está lejos, y mi
cmturón de cuero se halla repleto de oro.
.

LA VIDA DEL CAMPO

EL ABUELO
El abuelo, -un viejecito de lustrosa y roja tez, ojos
azules y barbas de plata. que quiere a toda costa ser
amigo nuestro, -preside la cena de innumer~bles nieros Y nietas, y amigos y amigas. (Una vieja familia que
tuvo antepasados en Trafalgar.)
Hablamos de Darlo y Lugones y él cita a Don Antonio de Solis y a Moratín; de tennis y de flirt, y él desentierra sus lozanas mocedades de hijo de gobernador, en
no se qué ciudad de provincia, allá por el año detrein
la.
En el comedor resuenan las risas y los gritos alegres.
Todos hablamos en voz alta. Las gentiles primas sonrien llenas de bonevolencia, dicen propósitos agudos, o
amenazan con dengues y melindres al atrevido que respondió certeramente.
Alguien pide un cuento al abuelito. Todos ¡¡,plauden y
prestan atención. Y las caras se encienden por el rubor
ola malicia, porque nuestro olvidadizo abuelo nos relatá plácidamente un cuento picaresco de antaño, en el
que todas las cosas son llamadas por sus nombres, a la
lllllla usanza antigua.

EL RAPTOR
-Amigos míos, ayudadme a robar una novia que tengo en el &amp;al de Pozos. Tendremos que sacarla de su
lllsa a viva fuerza. Por eso os pido ayuda, que si ella
viera voluntad en seguirme ...... Iremos al galope de
uestros caballos por el camino real, en medio de la noe como las almas en pena. Os pagaré con esplendidez.
daré caballos, rifles, sillas de montar labradas con

Est•ce que l'ame des violoncelles est emportée daos le
cri d'unecordequi se brise?
(Villiers de l'lsle Adam. _
VÉRA. )

Va el cortejo fúnebre por la calle abajo, con el muerto
a.la cabeza. La mañana es alegre y el sol ríe con su
buen humor de viejo. Precisamente del sol conversan el
muerto y un pobrete-acaso algún borracho impenitente-que va en el mismo sentido que el entierro.
-Deploro que no te calientes ya a este buen sol, y no
cantes tus más alegres canciones en esta luminosa ma.
ñana.

-¡Bah! La tierra es también alegre, y su alegría un
poco húmeda, es contagiosa.
-Siento lástima po.r tí, que no volverás a ver el sol;
ahora luma plácidamente su pipa como el burgués quP
a la puerta de su tienda ve corretear a sus hijos.
-También amanece en los cementerios, y desde las
musgosas tapias cantan los pinzones.
-¿Y los amigos que abandonas?
-En los camposantos se adquieren buenos camaradas. En la pertinaz llovizna de diciembre charlan agudamente los muertos. El resto del año atisban ·desde
eus derruidas fosas a los nuevos huéspedes.
-Pero ..... .
-Algo poltrones, es verdad. Rara vez abandonan
sus camas que han ablandado la humedad y los conejos.
-Sin embargo ..... .
-La vida del campo tiene también sus atractivos.
9

�su Falstaff interior? Los retratos de 1o1
grandes lógicos de la humanidad ostentan figuras magras, raquíticas, miaerbles:
la lógica mata, ha dicho Shaw, y Ches.
tertoo ha seguido el consejo del mismo
Shaw, que nos propone matar a la. lógica.
La ha. asesina.do muriéndose: la vida en
su plenitud no conspira contra ella misma.
Este nuevo libro del humorista Cockney está fundado en su filosofía y trata
de la guerra. En Inglaterra sólo Bernard
Shaw pudo publicar, antes de la guerra,
un libro con ese título; fuera de ella, solo
Pierre Loti o all{un orador espafi.ol. El
volumen esta dirigido a un profesor aleman que escribía · contra Inglaterra, uno
de esos profesores de los que había eseri~
to an·tes nuestro autor, que han inventado la frase "voluntad de vivir", que quieren vivir y no pueden. Para el pensador
católico los crímenes de su patria son las
aociones que la han alejado del ron14ni,.
m.o 9 de la tradición católica de Europa;
las acciones que han asegurado el poder
de los .pueblos que no viven sentimental•
mente esa tradición; son el haber impedi-do que Europa. acabara con las 11 pira1erías impías" de Federico el Grande; el
.haber permitido que la derrota. de Napo.
león fuera mancha.da con el "f&amp;ngo y la
El Presidente de la República Fran~esa hace u~a visita a Noyon poco después de haber
sido reconqmstada.

HUMORISMO YANQUE

LA LITERATURA y LA GUERRA
UN LIBRO DE ' G . K. CHESTERTON
POR ANTONIO CASTRO LEAL
It we see blstory as a wbole tbere Is no more doubt that
the French peopleis tbe more
mll\tary than the re Is that tbe
German people Is the more

musical. Germany Is a great
and splendld natlon .
G. K .CH

'Con el escanda.loso título de Los crírned,e Inglaterra publicó hace ~lgunos me:
,.,.,
el literato ing\ésG1lbert Chesses un l'bro
1
1
terton. Este humorista Cockney, que_ocu . filosofía
deba.jo de las ideas
ta su propia.
·
más flexibles, ·es uno de lo_s sofistas más
ágiles, porque en él la. tesis y su cont~a.. son 't"u&amp;lea
ca.minos para la síntesis,¡
r10
,...
ue a.dorna. los razonamientos· como e
qges to de un acróbata
encima de . un tra.
ecio o la contorsión de una. serpiente en
pun escu do • Este ideólogo que desdeña. l6
(y
ya ern tiemµ0, oh Nietz~he!} la fuerza gica de las ideas, lo hace .porque. come
~uy bien. Es el literato me101:.u~tr1do de
Europa.. Vosotros los que esta.is informa-dos ~uperticia.lmente de todas las cosas,
vosotros los que conocéis quienes son los
primeros escritores del mu°:do d~ ahor~,
vosotros los que l~is las revistas c,sa.bía.1s
U Chesterton tuviera una filosofía? ¿saqbíais
e
61'
que es un pensador cat ico, ~n ortodoxo? Chesterton tiene su filosofrn, pero nadie la Contradice mas frecuentemen•
te que él mismo. nuno tiene ~ue ser. ortodoxo en muchas cosas,-ha. d1cho- s1 no
10

nunca. habrá thimpo para. pre licar nues•
tra. propia. herejía ' '. ¿Qué l ~ importa ~\
rigor lógico de las ideas a un hombt·e
que abandona. un banquete, d(lode exaltó

Cockney ha escrito brillantes páginas.
La naturaleza del pa.ngermanism0-dicepuede resumirse en esta alegoria; El caballo afirma que toda.s las demás criaturas esta.a obligadas moralmente a sacrificar sus intereses en bien de él, por la
especiosa razón de qne posee todas las
cualidades nobles y necesarias, y porque
es un fin en sí. Se le responde que si se
trata de subir a un árbol el caballo es
meno gracioso que el gato; que rara vez
los enamorados y los poetas le piden al
caballo que haga ruido toda la noche,
como el ruiseflor; que ·es menos feliz que
la merluza cuando permanece la1•go tiempo dentro del agua., y que, caando se le
abre, se encuentran generalmente menos
perlas que en las ostras. Se contenta con
responder (como es un caballo imbécil
responde de esta manera) que un pie de
una sola pieza vale mas que las perlas,
que el océano o que todo lo que se eleva
y todo lo que canta. Reflexiona algunos
ailos sobre los gatos y descubrE, al fin en
el gato "la cualidad característica. de la
cauda equina, o sea la cola" ; de modo
que )os gatos son caballos que balancean
eD la punta de los árboles la cola, que es
pendón equino. Halla que los ruiseflores
tienen patas, lo que explica. su dónde cantar: las merluzas son vertebrados y por
lo ta.oto caballos marinos; y aunque 1a
ostra. presenta en lo exterior diferencias
que parecen separarla del caballo, está
sostenida por la fuerza-natura. que llena
IOdo de la misma energ1a equinomotriz.
Este caballo es intelectua.1mente el caba- .
llo malo. Está en las fuentes intelectuales de una. merluza responder: 11 Si una.
merluza es un caballo ¿por qué he de someterme más a. tí que a mí? ¿Por qué este
caballo cantador llamado vulgarmente
ruiseñor, o este caballo trepador conocido hasta ahora como gato, caerán en adoración delante de ti por tu caballismo1 Si
\odas nuestras facultades na.ti vas son )os
\alentos de un caballo ¡,porqué tu no eres
11

sino un caballo sin talento? ' ' Como respuesra a. estos argumentos el caballo se
tmcabrita, mata. al gato, a.plasta a la ostra, se come a la merluza y persigue al
ruise!l.or, y así comenzó la. guerra".
El libro de Chesterton es rico Ao modos
brillantes de ve1· y de decir las cosas.
¿Quién había dado, antes que él, al epi•
sodio más romántico de la historia universal- la Revolución Francesa-un carácter de antigüedad clásica, como un grupo esculpido en donde las figuras mejores
están desnudas, y cuya fecha no se puede
recordar sin sonrisa, al saber que enton•
ces los paraguas estaba.o de moda y se ensaya.bao los sombreros de copa.? ¿Quién
ha sugerido una suerte más trivialmente
humana para Guillermo II, cervecero,
después de la guerra, cerca de Wiodsor?
La ideología épica, que conoce el lector
de la segunda página del llluslrated Londun News. da una idea de lo que es el libro; pero el libro es menos acrobático,
mas serio,-para que entendáis todos. Ante los acontecimientos de la batalla del
Marne el humorista. se conmueve: el des•
tino de su patria y la. muerte de los jóvenes ingleses despiertan en él una emoción
que enl'onquece su voz y aclara su estilo .
Sobre los muertos no se babia con paradojas: hay hechos que sólo un espiritismo de hechicería. puede discutir: por hoy
acostumbramos llorar sobre los muertos.
Y el libro, después de esa humana y tierna. lameot.a.ción no podía ofrecer una página. más, - y en realidad no hay ya otra.
página.

En otro lugar de esta revista publicamos la copia de un cuadro de Saturnino
Herrán; y en otra revista que se publica
en este lugar, publicaron una falsificación
del mismo cuadro, como para formarle
cuadro al que la hizo

- - iBuenos días, compadre .. !
-¡ ........ !

•

- - - - - -- - - ··-·-" ....
sangre dt, 1as sombras salvajes de BIO·
cher"; el haber sufrido que el rey de Dinamarca fuera despojado a la luz de1 día
11
por un bandido llama.do Bismarck; el
haber dejado que los prusianos 11Janf1rrones" dominaran las provincias frao·
cesas que no podían goberoar; el ha.her
abandonado a estos •'aventureros af1·
mados'' una posición tan importa.ate como Heligolandia: el haber elogiado "la
educación sin alma'' de Prusia.. }i;stos son
los crímenes que Chestertoo comenta en
su libro ¿son los únicos crímenes? ¡,son
Siquiet'a crímeoes'! Esta. nueva interpre·
tación U.e la. historia es tan trivial como
el at·repeutimiento de una viuda que h..,
bla.ra de su p1·imer enlace como de un
crimen. Cuando loglaterra. ha cometido
"sus crímenes" nunca dejó su pellejo ea
ellos, y algunas veces se cobijó con el ~
llejo de los démá.s¡ y supongo que a 11
misma foalaterra. no gustará esta ma·
nera de ve~ su historia. y que preferiría
simplemente que atacaran a Alemania Y
sus prejuicios. Chesterton ta.mbiéo sabe
hacer eso.-tan bien que él será. el repertorio cua.ndo a los escolares ingleses se
les haga. a.prender un chiste contra Pru~ia.
Contra. el pangermanismo el bumor1s\l

~

Nuestro grabado representa el momento en que un camión llt:ga al frt:1.1t: ú. b&lt;&gt;.iall a, llevanod
parque para la artillería. Los soldados se ocupan en descargarlo.

EPILOGOS

DE ACTUALDAD
PORDIOSEROS

Son tantos: La retina no llega. B.
distinguirlos en su abigarra.miento
1111iforme. Como siguiendo la. recóndita. ley del mimetismo, igualan el
tono g~nera) de su cue1710 y de su
vida con el claroscuro del man do.
Son la musgosidad que veµ-eta al
arrimo del hosco vivir de la roca ....
Y, sin embargo, ¿habéis considerado
alguna vez, como estetas o psicólogos, la existencia de los pordiosel'Os?

*'*•
Los grandes genios pictólicos,
T'elásquez, Rembrandt, -lfurillo, supieron ·eternizarla 111iseria,, el género
acaso más grande de la realista Ji.
teratura. espa1iola, la novela pica.
caresca, vivió de la. miseria. Mas los
p1imeros buscaban la. miseria pintornsca, el segundo vivía de la miseria. inteligente. Suestra miseria,
reina en la fealdad, rire de la a.b'.
.vección y del criwen. Por suerte
remota., suelen caer ante los ojos,
como aparecidos de un mundo lejano. pordioseros que parecen haber
limpia.do sn frente del estigma. de la.
maldad y del vicio.
Ellos mueven mi caridad ilógica:
.Y explotan mis aficiones estéticas.
Uno existía que semejaba haber sa:lido de un lienzo de Meissonie1·. Giga.ntesco, con el rostro brocfoeo de/'
bronce escultórico de la raza, rebujaba. su cuerpo en harapos que el
tiempo había teñido de mara vi/loso
color: era una armonía de verdes
tira.ndo a negro y negros reverdecí.
dos, bajo el toque vivo de una cobertura roja. Y la barba g1is de
plata oxidada, como un hálito de
esplendor ............ En su vida crepus.
cular, yo cruzaba sólo ,m instante:
veía/o venir a grandes pasos .v
dába,/e mi moneda con todo rn speto, en la esperanza de que, como
el cuento de Wilde, fuese un mi/Jo.
nal'io que había tenido el capricho
de disfrazarse de mendigo.
También mueven la caridad poi
la aristocracia de su aspee- to. A
veces, la. 111iseria, es e11 vidüible; est;1
viejecita temblorosa,, cuy:i efímera
vida. tiene la fragilidad de un dibujo
ideológico. atra.e más mira.das que
tantos seres rnlgannente felices,
1nie111bi·os de una g1w;,·a burguesía,.
11

�PAGl1'\JA HUMORISTICA DE

"PEGASO"

La señora, que hace un mes no va a
ninguna parte, se pone

1

·nerviosa. '' Se

interrumpe la neutralidad sin neceoidad
de que intervengan los intelectuales. Loeb,
cristalero, es feliz. Nuestro hombre pa
rece haber llegado del frente. Un •·tank''
para él es familiar e inofensivo como un
carro de mano y canta aün.

íll

'·Y yo le doy ''achares"
Haciéndole entender
Que tengo muchos más
A quien poder querer."

(/)

o
rr,

z

Prueba número 2.

)&gt;
(/),

o
rr,

r

)&gt;

G)

::o
)&gt;

Hay por ahl algunos monumentos coloniales que han caldo bajo la férula de
un albañil completamente ajeno a la existencia de Miguel-Angel . - (Véase prueba
No. 1-)
Otro monumento sufre las hábiles intuiciones de la casa Maxim's. (Véase
prueba No. 2.)

Prueba número l.

La semana pasada leimos en la prensa
un cable procedente de la tierra de Hindenburg que dice"Ha quedado prohibido a los artistas
de teatro estrenar trajes en cada obra
nueva que se lleve a la escena. Esta determinación obedece a la escasez de materias textiles."
¡Caray! Si asl siguen las cosas no serla
raro que a Maximiliano Harden lo lleguen
1 nombrar "Dictador de las hojas de

parra.''

Un amigo nuestro .sale del Colón y al
tomar un ··San Rafael vla las Artes" lo
bece imitando los movimientos de An .
tonia Mercé, en la Danza Campesina de
Grieg.
Canta a su señora:

z

'•Chiquilla vente a Triana
Chiquilla vente a Sevila"

G)

GiLERIA DE •PEGASO,

e

(Por qué me teme usted si llevo las dos manos ocupadas?
Porque usted puede pedirme que tome sus cosas y entonces soy yo la que : tie--ne ocupadas las manos.
1
i

La dirección de Monumentoa Artisticoa,
no sufre nade.

111

::o

::o
)&gt;

La sonrisa de la "Gioconda'' vista
por Enrique González Martinez.

Osear Wilde, y Leonardo de Vinci se
encuentran en el Peralso al lado de un
pintor da olla-El pintor de olla les lle.
me frecuentemente compañeros y les in.
terroge si conocieron en la tierra de San
Pedro Tlelquepaque al inconmensurable
Pantaleón Panduro.
Wilde medita, rememora.
Leonardo no parece haber oldo.
El pintor, entonces cambia la interrogación.
'Tampoco saben, compañeros, nada de
el i"Diablo' '7
-¿De el Diablo7 Oh, si, dice Leonardo,
el Diablol
-Yo me refiero a un cronista de teatro,
dice el pintorcillo.
En el Paralso se quema un fusible, como inevitable consecuencia de un corto
circuito.

GALERIA DE «PEGASO•

La sonrisa de Parrita vista por Herrrán.
J3.

�Manuel M. Ponce. - ESCRITOS y
COMPOSICIONES MUSICALES.
-Prólogo de RubénM. Ca.mpos.CULTURA.-lOdeJuliodel917

Gilbert K. Chesterton. -ORTODOXIA.
-Traducción de Alfom:io Reyes.Bil:,lioteca Calleja. -Madrid. 1917.
Primorosamente editado, bajo un aspecto a la vez serio y agradable, acaba
de llegar a nuestra redacción el flamante
volumen. Es de felicitar a los editores españo1es que tantas muestras de actividad
y a.cierto ofrecen en esta época de desolación.
- Los cultos lectores de PEGASO han
saboreado sin duda, el fragmento de este
libro que publicamos en ei número anterior y que basta para revelar la índole
de t~da la obra. Nunca defensa más hábil
se ha hecho del Cristianismo que esta
de Chesterton; tan hábil que piensa uno
-aunque, como recordarán los lectores,
Chesterton se queja amargamente de que
se le juzgue ligero-piensa. uno que el
mismo Cbesterton pudo ha.llar razones
igualmente buenus para atacar lo que

defiende, o para defender otro credo.
Además 1 acaso se nos juzgue demasiado
pedantes o demasiado desdeñosos, más
no creemos preciso aceptar ningún dogma¡ ser ateo no es tan peligroso como figuran los fieles, es, cencillamente1 no
preocuparse, o más bien, no ocuparse en
definir las propia.s ideas religiosas. Quizás Chesterton contaba con más adeptos
antes de haber descubierto que era un
ortodoxo.
La postura del ateo-del ateo que hemos
explicado, sin ademanes, sin discusiones,
sobre todo,-es notabiemente útil para
quien estudia la historia del problema
religioso, como parte del problema ~losófico: éste sabrá estimar la traducción de
la Ortodoxia que hoy nos ofrece nuestro
querido Alfonso Reyes, traducción qu_izás
excesivamente españolada para un hbro
inglés, pero escrupulosa y fiel hasta. donde puede serlo la. mejor.

TEATROS Y CINES

Nuestro querido colaborador y amigo 1
el maestro Manuel M. Ponce firma el último cuaderno de la publicación quincenal CULTURA, en que aparecen reunidos
alguno!! de sus trabajos 'literarios y mu.
sicales. Su conferencia sobre música. po-.
pular importante contribución a nuestro
Folk~lore nacional es el centro de la p&amp;r·
te literaria. Por primera vez se publica
en el folleto de que nos ocupamos el primero d~ una serie de ensayos sobre Estética Mmical y que gustosamente reimprimimos en otra parte de este periódico.
Contamos con la promesa del maestro
para continuar publicando la serie com. pleta que será así del dominio de los lec·
tores de PEGASO.

De venta en la Librería

"ATENEA''
Calle de Gante No. 1 - Apartado 5358.
MEXlCO, D. F.
FRANCISCO VILLA.ESPES•.

EN LA RETIRADA HINDENBURG

Mis mejr1res versos-- .
. .... $ 1.20
El Alto de los Boltemiús .
,, 1.80
Las ho1·as que pasan veladas de
Amo'l' . . . . .
. . . . ,, 1 1.80
Luchas, Confidenci~, Prólogo ·de
Vargas Vila.
. ............. , n 1.80
Las Joyas de }fm·garita, Brevim'io
de Am(I')·, La Tela de Penél.ope,
El Milagro clet Vaso de Agua .... ,, 1.80
lntiniidade.~, Flores de Almenél1·0 1
Prólogo de Pompeyo Gener .... ,, 1.80
Los 1ractu'l'1ws del GeneJtalife. Poesías ................... , , , • •·· • • • • 1,
Dofici Ma ría de Padilla, Las Cenas
de los Cardenales . . . . . . . . . . . . . . . . ,, 1.111
En el Destierro. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,, 0.70
Una Pdrtida ile .Ajed.1·ez. Arreglo
castellano de la comedia de
Giuseppe Gis.cosa..... . ...... .- . ,, O.iO
La Copa de! Rey de Thul,e, La Musa Enferrria con prólogo de Juan
R. Jiménez ........... , • ..... , • • ,, UI
Alcáza1· de las Pe-das .... ......... , " 2.10
Lámparas Votívas ................ ,, 1.111
El Espe;o Encantado.. . . . ........ ,, i10
Judith.... .. .
. ... ·. ·•·•· · · · · · ., 2.10
Doña Maria de Padilla, Ed. Renacimiento . ........... • ••.... • • • • n 2.10
Campanas A.18Ctt!.des . ............ , , 2.10
El Reloj de A 1·ena . . . . .. .. .. . . . . ... , ·, l.i;i
1

"CERVANTES"

Revista. Mensual lbero-Aoiericana Direct01'es: Francisco Villaespesa LuisG. UrbinayJosé
lngenier~s Coleccióo completa
7 volúmenes . ..................

n

l000
·

NOVEDADES LITERARIA.S

Las Unicas Rosas. Come~
dia. en dos actos ............. ••• 11 l.
RAMÓN R. PtREZ DI&lt;: AV.ALA, ~as
ilfáscaras. Ensayos de crítica 2.10
teatral. ......... • • • · · · .. · •." "
J. v. LASTARRlA. La América
vol. I. Amé1-ica y Eu1·opa vol.

E.

HOMS.

~~~;J~!~:¡1!:~l-~~~~ .~. ~~- ,

M. A. BEOOYA. E! Hijo de! Doctor

4.$

tll

1Volj]'an ............ ....... , • • · • ,,

EDUAKDÜ

-Fíjate qtle Cristo nos mira.
,-NO le hace, está bien sujeto en la cruz.
,.,.

14

nmerte..

Dit et O 't
J.59
. .......... • • · •1

ZAMACOIS.

),,J~s de una_ ~o.che, este insignificante
cronista ha d1r1g1do sus pasos al coliseo
de la calle de Donceles, con el propósito
de concurrir al espectáculo que regentean
la señora Fábregas y el señor Martfnez
Tovar, y después de contemplar por espacio de algunos minutos los carteles de
Saturnino Herrán, q ae se exhiben en el
vestíbulo de dicho teatro, esteinsignifica.ntecronistahavuelto las espaldas y ha preferido buscar refugio cómodo en el teatro
Colón. Los cart,eles de Herrán, en el concepto de este cronista mínimo, hao sido y
serán lo lnejor de la temporada. Fábregas.
Hemos esc'!J.C1?-ado muchos elogios, las palabras cex1m1a&gt;, cnotable&gt;, cdistinguido&gt;
&lt;distinguida&gt;, &lt;talentoso&gt;, &lt;talentosa&gt;'
etc., etc., pero este insignificant,e cronis~
ta no ha podido justificar todavía. tales
elogios. ni t~les palabras y parece que
el público piensa en una fórma similar:
y la prueba es que la compañía que regentean la señora. Fábregas y el señor
Mart~nez Tovar, muy pronto, muy pronto de1a.rá algunos cuantos «rubios• en 1a
taquilla del Mexicano (del F. C.) y procurarán recibir como una justa reciprocidad algunos billetes con derecho a carro dormitorio.
Se nos dirá que «El Cardenal»; que ((El
Eterno Don Juann; que uLa. Cortina Roj&amp;»; que uAben-Humeyan. Está bien. No
negaremos que tales obras han merecido
prolongados a.plausos, pero la temporada en general, :nadie podrá negar:nos que
ha fracasado y más se a.preciará este fracaso si se tiene en cuenta el bombo y la
preparació:n de dicha temporada. Parecía.
que habríamos de sorprendernos con la
selección y la i:nterpretación de las obras;
que en el ambient.e artístico de México la
compa.ftía Fábregas habría de imponer
una huella luminosa y sutil, y a las cuantas semanas nos enco:ntramos en los programas el recurso desolador de las obras
policíacas. La temporada ha sido una
temporada vulgar. Todos los epítetos laudatorios de los cronistas-cumbre, ruedan
con pasmosa facilidad por los mal barridos escenarios, sin que los propios cronistas t'ra.ten de restañar el equívoco, como no sea con su indiferencia glacial o
su silencio penoso.
Presumiendo que me pueda.o considerar
parcial o que tengo mis predilecciones
por la. compañía del Colón, diré sin empacho que en el Colón tampoco hay maravillas, que el cuadro puede ser y es de
hecho deficiente; pero a Ta.boa.da no lo
fué a traer Diógenes a España; ya estaba entre nosotros. La empresa de este coliseo no ha llegado a decir al público ca-·
pita.lino que tiene tras del telón a la uosa.
mayor».
Ta.boa.da. trabaja humildemente, discretamente, a veces con negligencia, pero jamás-que yo Jo recuerde- ha. trata.do df
.colocarse por su propio dicho en sitios
ajenos a su propio valer. Esto ha contribuido indudablemente a que el público y
la crítica, estimando las cualidades del
·oven actor, no lo ataquen, y antes bien
o a.coja.o con ca.riño y le otorguen frases
de estímulo. La actitud nuestra, al decir
estas claridades, provocará la extra.i'i.eza
de,os muchos y la aprobación de los pocos, pero para nosotros siempre ha sido
más va.Jiosa la opinión de los menos y
queremos pensar que el)tre los menos encontraremos al mismo Ta.boa.da.
Actualmente Antonia Mercé, va.liándose de su arte y de su tal;,nto, ha pujado
las entradas en el Colón, h.a originado
que se piense menos en los actores y menos en la comedia y en el drama, pero de
todas maneras buena uarte del público se
interesa. y con justa razón, por la labor de
los principales actores del Colón. Inmediatamente podemos presentar un a prueba.:
«En la boca del lobo», obra escrupulosa.mente llevada alas tablas por la Sra. Castillo y por Taboada y en donde ella. y él
desarrollan facultades dignas del aplauso sincero. En fin, yo, insignificante ero-

¡

LEA UD.

nista, a.pe\O ª.~ fallo de los que sepan de
estas cosas, aun cuando el dictaminador
sea el propio ·uoiablo11, ese Satán que puede serlo en est,e mundo vulgar pero no
en el ~nfierno, pues ni el Dante ~i menos
Beatriz, tolerarían semejante desacato.
Sería el desprestigio de la flama y el
perol.
•
BUFFALMACO

CULTURA
EL PRÓXIMO NÚMERO PUBLICA

LA ARGENTINA
Ya comprendo· al sacrílego ti!3,trarca
que en su eJ.?lbriaguez de sanguinario artista
rompió de sus escrúpulos el arca
y entregó la cabeza del Bautista .
Y admiro al gran emperador ·esteta
que se perdió en el fuego de unos ojos,
porque puede ir al Accio un rey poeta
por un puñado de claveles rojos.
. Yo no sé si la sueño o si la miro
no sé si estoy despierto o si deliro.'
porque es tan suave el ritmo de su danza 1
tan voluptuoso el vuelo de su giro,
que parece, al llegiu, una esperanza
y se aleja después como un suspiro.
México, Junio de 1917.
l. FLORES MACIEL
CAMPEONATO DE FOOT-BALL

El último domingo, en los terrenos de 1 Club
&lt;España&gt;, fueron entregadas las medallas a
los campeones de foot-ball. El grabado repre•
senta a uno de los campeones en el momento
de recibir una de ellas.

EN HONOR DE UN POETA
Un grupo de los más adictos amigos de
Enrique González Martínez, obsequió a
est.e insigne artista, el domingo último,
con una fiesta íntima y cordialísima en
uno de los más bellos rincones del lago
de Xochimilco, para celebrar de tal manera, ~la aparición de El Libro de la Fuerza, de la Bondad y del Ensueño, esta. hermosa cbra que habrá de señalar uno de
los más gloriosos triunfos del arte lírico
de América.
Concurrieron a esta manifestación los
señores Rafael López, Ramón López Velarde, Est,eoan Flores, Genaro Estrada,
Manuel Toussaint, Alberto Garduñ'.o, José D. Frías, Alberto Cafias, ~esús B. González, Tizoc Tovar y Enrique González
Martínez, jr. Después de visitar algunos
monumentos del arte colonial y de! indígena1 los excursionistas fueron a comer
al paraje de Xochimilco Ion.

Hermano y Dorotea
de Goethe.
Prólogo de JULIO TORRI.
SITIOS DE MEXICO
Viene de la página 8

Como homenaje debido a su grandeza, es el primero que recibe lósrayos del soi cuando éste se levanta y es el último en verlo cuando se
pierde tras de los cerros que se alzan junto al ·Nazas. Luego se envuelve entre las sombras y mudo y
majestuoso espera el nuevo día indiferente en su fuerza y en su orgullo a todas nuestras peqúeñas miserias y agitaciones.
A veces, a su falda, cuando ya el
sol se apaga, brillan las luces de las
hogueras que encienden los pastores, y entonces, de cuando en cuando, turban el sueño de aquella sierra los agudos ladridos de los perros que ahuyentan del rebaño a
algún coyote desvelado y rapaz.
Un momento de ruido y luego, nada, como si la naturaleza silenciosa
descansase también entre las som-.
bras.
Vuelve el día; vuelve el sol a dorar los riscos de la cumbre y entonces alza el vuelo perezoso el águila
que anida entre las peñas, mientras
allá, bien abajo, pequeñas columnas de humo señalan el despertar
de los poblados.
Y asi pasa su vida aquel coloso
de granito blanco; extraño y gigantesco sigue alzando su frente lormi··' dable para mirar a muchas leguas
en contorno. Indiferente al tiempo
y a los hombres mira pasarlos añeis
y los siglos y sigue recibiendo_ el
vasallaje que a sus plantas le rmden aquellas pobres tierras que no
tienen ni su fuerza ni su altura1y que
en un tiempo fueran la heredad de
los nobles señores de Valdivielzo Y
cabeza y asiento del condado de
San Pedro del Alamo.
15

l

�DEPORTES

Sección de Ajedrez
A cargo de E. González Martinez jr.
e;;

PROBLEMA NUMERO 12
Por ALFRED DE MUSSET
BLANCAS: C5R, C40R, R80R, T1TR,
(•l -piezas).
NEGRAS: CICD, RlR (2piezas).
Las bla.nca.s juega.o y da.o mate ea 3 j11ga.das.

PARTIDA NUMERO 17
Jugada. en Santa. Flena, (1820).

GAMBITO ESCOCES
NEGRAS

BLANCAS

General X

Na.poleón I
l. P4R
2. C3A R
3. P4D

4.
"ANAHtrA0"-"A. B. O."
El domingo pasado fué el equipo de
foot-ba.ll &lt;A. B. C.&gt;· a. jugar con el
.«Anáhuac», de Pachuca., campeones de la.
liga. local. Se había. preparado una fiesta
· deportiva a beneficio de las víctimas de
El Ralvador. Desgraciada.mente, este festival no pudo llevarse a. cabo y el club
«Anáhuac» decidió jugar con el «A. B. C.•
ese mismo día. a. l¡i.s 2.30 de la. tarde. La.
línea del «A. B. C.• la. formaban los siguientes jugadores: Alfredo Lópezf en el
goal; Anselmo Za.va.la y Flores García.,
de full- backs· Lona; Cuellar y Niéto de
medios; Terréil, Huerta, Vázquez, Martí,nez y Hugo Enríquez de delanteros. ·
La tarde se presentó lluviosa. y el aire,
que 0$ famoso en Pa.chuca, estuvo so plan. do durante toli&lt;:&gt; el juego. Hubo momentos,
como al terminar la primera. mitad, que
la. lluvia caía. a torrentes sobre los, juga. dores. En el primer tiempo el juego estuvo interesante, distinguiéndose st,bretna. nera. el portero del «A. B. C.n, Alfredo
López, que paró magistralmente más de
.quince «shotsn fulminantes de los pachu'.quefl.os que se habían reforza.do con juga•
-dores Ingleses y Españoles, que no forman la. línea del «Anáhuac». Este club
~ostuvo utt encuentro el 10 de Junio con
.- .,el «Mil~tariza.ció01, que se había reforza-

do con Abiga\j Quiroz 1 An&lt;lrade, García.
de León y Enríquez, y resultó derrotado
2 a O. El «A. B. C.1 sólo llevaba. un juga.dor de primera fuerza y tuvo que enfrentarse con el 1Anáhuac1, reforza.do con
siete jugadores de primera., entre ellos
Freed Croa!, centro l!ledio del Pa.chuca,
y uno de los mejores jugadores del país.
Al terminar el primer tiempo el score estaba. O a O.
En el cambio de terreno el aire fué contrario al «A. B. C.•· Durante la. mitad de
este tiempo, la defensa del «A. B. C.• fué
brillante. Desgraciadamente, Anselmo Za.va.la introdujo el desórden cambiando de
lugar e interviniendo con todos los jugadores, hasta el grado de desmora.liza.r al
tea.m por com~~- ,En menos de quince
minu~s el &lt;Anáhuae&gt; M a.notó 5 goals,
entre el mayor desorden y confusión.
"A. B. C."-6~'DEL "ESPAÑ"A"
El próximo domingo jugarán los equipos &lt;A. B. C.&gt; y 611&gt; del &lt;España&gt; en terrenos de e!ite último. El &lt;A. B. C.&gt;, que
se ha. retirado de la liga. de segunda
fuerza que se disputa. la. copa. •Junior»,
jugará con otros equipos de su fuerza. en
distintas partes .del país. Es muy proba.ble qne dentro de una.s semanas haga. un
vía.je a.-Vera.eruz. Ya bendremos a nuestros lectores al tanto.
' l

G

.

')

l. P4R
2. C3AD
3., CXP
•· PXC
5. A4AD
6. D2R
7. D4R
8. PXP+d.
9. P XP
10. RlD
11. P XT (D)
12. a2R (1) ·
13. P4TD(Z)
14. AXT
15. A2R
16. RXA
17. RlD

cxc

5.
6.
7.
8.
9.
10.

A4AD
P3AD
0-0
P4AR!
RlT
a.X P + !
11. P X D
12. a.Xc
13. D3CD!
14. T8AR+!!
15. a5cR-,...
16. AX A+
17. D7AR +
18. D8AR mate,

NOTAS
(1) Inútil, 12. .'; TXa o 12-DX PR eran l&amp;I 6111. .
Jugada&amp; buen&amp;S.
f2) Aquf todavía era mejor DX PR.

PARTIDA NUMERO 18
Jugada. eu el Café de la Regencia.

GINOCO Pl-ANO
,Jt[GRAS
BLANCAS
J. J . Rousseau
l. P4R
2: C3AR
3. A4A
4. P3AD
5. o--0
6. P4D
7. i,5cR
8; A4TR
9. CX PC! \1)
10. D5TR+
11. a.X P
12. P4AR
13. P5AR!
14. RlT
15. a.XC!!
16. P6AR!
17. A6TR+
18. AX D+
19. DSR mate.

X
l. P4R

03AD
A4AD
D2R
P3D
A3cD
7. P3AR
8. P4CR
!l. P XCJ"
JO RIA
11. D2cR(2J
12. P XPD
13. P XP + d
14. PXP '
15. PXT (D)
;16. DXAR
17. D2CR
18. RlC
2.
3.
4.
5.
6.

•

1

NOTAS
Dds Peones y una buena pet'spectlra de ali·
que, bleD valen la pieza .
(2) SI ll- C3AR; 12 D6TR + g1mando el cab&amp;Jlo.
(1)

•

E l superhombre submarino. (DE LIFE).

HOMBRE PREVENIDO VALE POR DOS
Va que la Estación de Lluvias se aproxima,
compre con tiempo un BUEN PARAGUAS.

'I

.I
M
p
E
R
M
E

p
A
R
A
G

u

A

B
L
E

s

1,

j

1 !F,;

¡

, ; / ñ'

l~,

A
1
1

s

. ·11

.

i,

11

Impermeables lnglese~. d~sde $30.no
Paraguas de seda desde $6 00
Capotes, Mangas y Zapatos de Hule para Caballeros
Un surtido completo.

EN NUESl'RO DEPARTA~ I ENTO ESPECIAL DE MA YOREO
GRANDES DESCUENTOS A L(JS REVENDEDORES
1

EL PALACIO DE HIEllllO

�REVISTA

ILUSTRADA

SIEMPRE TENEMOS
EN CASA CUANTO LAS
DAMAS DESEAN.

LA GIUDBD DE LONDRES

ÉL ARCO DEL TRIUNFO

PRECIO : 20 .CTs.

NUM . 18.
JULI013DE1917

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566775">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566777">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566778">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566779">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566780">
              <text>Julio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566781">
              <text>6</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566782">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566801">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566776">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 17, Julio 6</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566783">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566784">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566785">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566786">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566787">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566788">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566789">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566790">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566791">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566792">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566793">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566794">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566795">
                <text>05/07/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566796">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566797">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566798">
                <text>2020420</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566799">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566800">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566802">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566803">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566804">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36707">
        <name>El cerro blanco</name>
      </tag>
      <tag tagId="36708">
        <name>G.K. Chesterton</name>
      </tag>
      <tag tagId="34425">
        <name>Julio Torri</name>
      </tag>
      <tag tagId="36706">
        <name>Saturnino Hernán</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20366" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16891">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20366/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_16_Junio_29_n.pdf</src>
        <authentication>00314f83d9cee756ad826a2db7920117</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="570591">
                    <text>p

E
G
A

s

o

El inventor Marconi
en traje de Subteniente de Ingenieros de la
Armada Italiana.

Una de las alegrías de la vida
es poder vestir bien. En nues·
tra casa hay todo lo necesario
para vestir como lo manda la
moda.
• • • • • •

La Ciudad
de Londres
'La Casa de la Moda"

REVISTA ILUSTRADA
NUM

1 6.

PRECIO: 30 CTS.

JUNIO 2B DE 191 7

�PEGASO_R_E_V_IS_T_A
_ _S,_E_M_A_N_A_L
DIRECTOR: JESUS B. GONZALEZ.

GERENTE: JOSE BALLESCA.

R.ED.A.OO:EC&gt;1'T:
Ramón López Velarde.
Enrique G. Martínez.
Rafael Cabrera.
Rafael López.
José D. Frías.
Jenaro Estrada.
Antonio Caso.
Jesús Villalpando.
Enrique Fernández Ledesma.

Efrén Rebolledo.
Jesús Urueta.
Julio Torri.
Mariano Silva.

Alfonso Cravioto.
Manuel Toussaint.
Antonio Castro Leal.
Esteban Flqres.

0C&gt;::C..A.::SC&gt;R..A.O:EC&gt;1'T:

SIEMPRE
PENDIENTES
EN IMPORTAR
LAS ULTIMAS
NOVEDADES

Jesús T. Acevedo (El Paso).
Ricardo Arenales.
Mariano Brull.
María Enriqueta.
Gustavo E. Campa:
Rubén ·M. Campos,
Bartolomé Carvajal y Rosas.
Alberto María Carreño.
Francisco José Castellanos.
Luis Castillo Ledón
Ignacio B. del Castillo.
José María Chacón y Calvo.
Eduardo Colín.
Eduardo Díaz Dufoo, jr.
Arnulfo Domínguez.
Enrique Fernández Granados.
Jenaro García.
Augusto Genio.
Francisco González Guerrero.
Luis González Obregón.
Saturnino Herrán.
Jorge Enciso.
Alberto Garduño.

Carlos González Peña . .
Max. Henríquez Ureña,
Pedro Henríquez Ureña.
Alba Herrera y Ogazón.
Manuel Herrera Lasso.
Mateo Herrera.
Jesús García Gutiérrez.
Juan B. Iguíniz.
Manuel Ituarte.
Carlos Lazo.
J. López Portillo y Rojas.
Federico Mariscal.
Pablo Martínez del Río (Madrid).
Amado Nervo (Madrid).
José de J. Núñez y Domínguez.
Eduardo Pallares.
Emilio Pardo Aspe.
Manuel de la Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Pruneda.

Manuel Puga y Acal.
Alejandro Quijano.
Joaquín Ramírez Cabañas.
Adrián Recinos.
·
Manuel G. Revilla.
Alfonso Reyes (Madrid) .
Manuel Romero de Terreros.
Francisco Verdugo Fálquez.
Jenaro Fernández Mac Gregor.
Artemio de Valle Arizpe.
Samuel Ruiz Cabañas.
Enrique Santibáñez.
Nicolás Rangel.
José Juan Tablada.
Alfonso Teja Zabre.
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina.
José Vasconcelos (Perú).
Alberto Vásquez del Mercado.
Atanasio G. Saravia.

DI::S"C'J.A.1'TTES:
Leandra. Izaguirre.
Carlos Neve.
Antonio Gómez.
José Tovar.
Francisco de la Torre.
Alfonso Garduño.

Germán Gedovius.
Roberto Montenegro.
Angel Zárraga.
FC&gt;TC&gt;G-R..A.FC&gt;S: Antonio Garduño.-Gustavo F. Silva.-Alfonso Sosa.

P'RiCIOS DE SUBSCRIPCION:

En los Estados, lo' números ....... .. .. $ 3.50
En la Capital, 1:0 números. .. . . . . . . . . . 3.00

En el Extranjero, l0números ........ .. $ 5.00
Números sueltos............. . . . . . . . . . 0.30

OFICINAS: Avenida 5 de Mayo, 32.-ldlflclo de la Bancaria.-Dcpartamcnto, 122.-Apartado P'oatal, 1408.

La correspondencia de~e ser dirigida a la Gerencia.

LaFrancia Marítima
GRAN CAJON DE ROPA Y NOVEDADES
ACABAMOS DE RECl~IR
UN GRAN SURTIQO EN

SIRVASE

VISITARNOS

Trajes para Caballeros

Libros
Publicaciones
extranjeras
11

Traje con s·aco "Norfolk":

GRAN SOMBRERERIA TARDAN

$ 12, 16 y 18.00 .
Traje con saco "Reclame":

$ 20. 00

li

LA CASA que v_ende
más barato

Pantalón 11Tennis'':

$
PLAZA DE LA CONSTITUCION 5 Y 7
MEXICO

'·ºº

Asimismo tenemos un gran surtido
en Casimires del país y extranjeros
a p.recios increíblemente baratos.

VEY AN, JEAN YCIA.
Esq. Isabel la Católica y 3a, Capuchinas.

Librería de Andrés Botas e hijo.
la. Bolívar No. 9.
MEXICO, D. F.

�Esta es la época de la

Electricidad
REVISTA SltMANAL

N

O se sujete Ud. a los métodos antiguos, cuando con un pequeño gasto puede mejorar su fábrica rñi~a molino o hacienda. Cualquier cosa que Ud
'
'
.
haga, emplee maquinaria électrica

WESTINGHOUSE
O necesita reparaciones. ~abaja de día y de
noche. Queremoa y necesitamos ayudar a Ud.

N
Cia. Ingeniera, Importadora y Contratista, S. A.

Registrado como articulo de segunda clase el día.17 de marzo de 1917

TOMO I
11

MEXICO, D. F., 29 DE JUNIO DE 1917

l

...

NUM. 16

0vmea.
POESIA Y ESTETICA

Socs. de G. y O. Branifl y Cia.
3a. de la Palma 34.
Ap. 303.

POR RAMÓN LÓPEZ VELARDE

LA FELICIDAD EN EL
HOGAR ES COMPLETA,
cuando se posee
un
plano
automatlco

Teatro Colón
Domingo 1 ° de Julio
Tarde 3.30.

Noche 9.

PEPITA REYES
de los

HERMANOS QUINTERO

Wurlitzer

MODA A LAS 7.

se venden

En las tres funciones, bailes

en

ABONOS

POR

Antonia Mercé ''la Ar~entina"

Angel M. Diez
5 de Mayo 32.
MEXICO.

Para la semana próxima suntuoso benJflcio de

''La Argentina''

No sin gozo, registro aquí el florecimiento cordial y
mental a que asistimos. Los picos alfareros de las g¡o- mento, por su vida, el tipo, del literato. Prepara variás
Iondrinas, han trabajado. El barro de los nidos se ha obras y editará próximamente, quizá en tierra yankee,
puesto a cantar por el sur y por el norte, por levante y El Bestiario Piadoso (verso y prosa), un Breviario Erótico (prosa), y un volumen de versos, con asuntos de
por occidente. Escultores de quince años, poetas que Nueva
York.
aún no pican el Arbol de la Vida, pintores catecúmenos
El dia de 1914en queJesús Villalpando me.llevó a Comúsicos Gonzagas ...... todo un bando innúmero que ocu'.
yoacán
a casa de Tablada el poeta nos retuvo, indefinipa líneas limítrofes del arte y de la virginidad. Esta plaudamente
y nos atendió en su mesa como un gentilhomsible abundancia depingüinos-,,ntre los cualesapunbre.
Nos
leyó,
entre el humo de sus pebeteros orientales,
t.an ya cuantiosas promesas-significa, posiblemente,
el
prólogo
y
un
capítulo de su Iroshigué. Nos recitó en
una represalia del espíritu contra la mat,eria. Los misu
jardín,
en
presencia
de los sapos y las otras bestias
llares de aspirantes a la lira vincúlanse, por ley recónpredilectas,
los
poemas
en que los alaba. Nos hizo sendita, con la liquidación de los Bancos.
tarnos
en
el
umbral
de
su
pagoda. Nos mostró las repeYo debo confesar que estaba prevenido contra los
tidas
cartas
autógrafas
de
Lugones, un retrato de !aes.
jóvenes halcones, como los llama Rafael López. Pero
posa
del
Gigante,-con
dedicatoria
para la esposa de Ta.
también he de decir aquí que me han desarmado, conblada,
y
cartas
de
la
señora
de
Lugones.
Pinturas, ídovenciéndome de su aptitud apolínea. Es verdad que sigo
arcones
del
virreinato
......
un bello día.
los,
rosas
votivas,
incrédulo de no pocos mancebos, sin ponderación y sin
Con
una
nube:
un
criado
japonés
avisó
en
japonés la
enmienda; mas en último análisis, me he vuelto partimuerte
de
un·
o
s
pájaros
japoneses,
por
brusquedad
del
dario de esa hábil adolescencia en que militan, entre
.
clima
del
Valle.
Aquel
dolor
antípoda
no
dejó
de ensomotros muchos, José Antonio Muñoz, Martín Gómez Palacio y Carlos Pellicer Cámara. En su compacta legión brecernos. Perofué momentáneo. Tabladaasegurasiempre el bienestar de sus huéspedes con fetiches insólitos
vibra y sobra el ímpetu y ondean las esperanzas ilesas. y preciosos.
Alégrome de poder declarármeles adicto.
La producción del autor del divulgado Onix vaen deY porqu&amp; su vocación es elegante, hoy he querido
rechura
a la estética. Sus disciplinas estéticas son ineluatraer sus ojos sobre una figura en ·que se encierra una
dibles, enérgicas, crueles, inhumanas. Por eso la alcurde las n\áa severas aristocracias de nuestra poesía: José
nia de Tablada es una alcurnia esotérica, de horca y cuJuan Tablada.
chillo. Sus palabras, en verso o en prosa, aguijonean a.
De paso en ésta, ha accedido a obsequiarnos prosas los lectores del leudo, entorpecidos en los mesteres de
y versos, de su cosecha inédita. Si nosenvanecemos con
clerecía y de jug-laría. Clérigos y juglares han rimado,
t.ales dádivas, que serán el deleite del públicodePegaso, y es bien que sigan rimando, para que no falte un pronuestra vanidad se empareja con nuestra gratitud. No picio consonante en la aspereza a'e los caminos, ni en la
sonría, José Juan.
·
puerta de las pmmdas, ni en el altar. Pero que no troveTablada es para mí, por su cultura, por su tempera- el señor Ingenieros, porque ...... no hay para qué.

�EfuwilcZ~ ~~
EL PRIMER BESO
POR FRANCISCO VERDUGO FÁLQUEZ
(DE MCS MEMORIAS)

Poco tiempo hacía que había llegado
de la provincia.
.
Concluídps los estudios preparato_r10_s,
mi' fa mili a se había impuesto el sa~r~fic10
de mi separación, para que yo hiciera,
en la capital, la carrera de leye~, y, . al
f Cto por los días de esta historia, c~r. e e,
·
·
dncia ,
sa. b a y a 1 en la Escuel&amp;. de • Jur1spru e
mi primer año de Derecho.
.
En la hora en que mis estud10s m~ ~ejaban libre, un viejo abogado, antiguo
.
de mi casa 1 me ocupaba en su desamigo
•
d
darme
acho más con el propósito e ayu
!u la ~ida de estrecheces a que la pobrei
za de mis padres me reducía, que ?ºº e
profes10nal,
fin d e serv1·rse de mi práctica
_
. •
.
a
tenía
en
la
carrera
que t'l'
llll•
.que mngun
. ba ni con el objeto siquiera de u J 1-01a
'. hab"tlidades mecanográficas, de
zar m1s
que carecía eo absoluto.
.
Para mí aquella protección del P~?l·
niano contérraneo era doblemente va{º· ,
sa· primero, ya lo.tengo dicho, por b os
~ursos de dinero que, si no co~ a unrde . sí con poco esfuerzo de m1 parte,
anc1a,
.
b . después, por que en
me proporc10na a, Y
•
l
ledad de la capital, en donde m1 caa so
tanto misantrópico, pocas rerácter, un
a uella protección
lacio~es me ?apta::~ 0 0 de calorcito del
como que t:ai:e~:ogar lejanQ por el que
hogar, de q
te padecía agudas nos•
tan frecuentemen

J

talgias.
ésto solo la generosiNo se d~tuvo ent
En la azotea de su
d d mi protec or.
. d
da
e ,
e ueña pieza1 humtl e
casa hab1a una p
para guardar viebuhardilla que ser_v a ellos desperdicios
. t as tos todos aq u
]OS r
'
la calle en la esperanza
que no se bot~n a
fácil repat•ación;
de utilizarlos con _u~a .
hábiles roa•
ando limpiar, Y
.
esa pieza se m
a mi habitación.
nos la arreglaron par ho lo que yo neN e ·a ciertamente mue
d
º. 'b a, Y allí quedé instalado cómo a•
ces1ta

1

;r

ro:~!\ida se deslizaba entonce~, así
'lada en una tranquila plamdez1 s o
carr1
,
.
en tiempo, por
0
interrumpida, de tlelm p d mi madre ! le'
]as amores a ~ epísto as e · · · hasta
·os desc!.e su prrnc1p1 0
nas de conse)
e ehlocionaue de tal manera m
su fin, Y q ,
.
a su recibo, una
ban, qne µomanstempre~is días si bien
t de ·~m&amp;rgu1·a en
'
:no a . '
gura venía envuelta en
-esta misma amar
más que
dulce kisteza, en forma ~ue,
una aque 1 ~~entimiento. parecía una sua_
µena,
ex uisita satisfacción.
.
-veEn
Y _qen la Escuela,
Ja mañana, las clases
,
, i·i~, que yo decrn,1
por la tard-~, mi. prac
J l despacho del letrado, cerraban e
e~ ~o de miquelrncerdiario. En la noche,
.c1c
muy temprano, a casa, pues mi protector.
abril' sus puertas a des
tenía pro h l"b"do
l
horas para nadie.
4

Así era mi vida cuando vinieron los
acontecimientos que en seguida paso a relatar.

•••

~n el grupo de empleados del despacho
del abogado hubo, por e~te tiempo, una
vacante y fué recomendada, segun supe,
para ll~narla, una hábil mecanógrafa,
que un buen día apareció ya instalada en
su puesto.
María X, así se llamaba la nueva empleada, no tenía precisamente las proporciones de una belleza; tampoco era precisamente una fealdad; su tipo cabía, más bien en el molde de ese ejemplar de mucha:has a.graciadas y simpáticás, de que
tantas muestras tenemos en nuestras clases medias.
Puedo hacer su retrato, porque, no obstante los años tr~scurridos, lo te~go muy
. en la memoria,
• . esbelta
preciso
· , sm aleanzar la estatura alta; ligeramente morena y
empalidecida; la cabelle·:a fina y l~vemente ondulada; los ojos obscuro~ y humedos,
no muy grandes, mas sugest1vame~te expresivos; un tanto alargada la nariz: formando, sin emnargo, agradable conJunto
con la boca, de labios delgados Y nnviosos; y como marco, encerrándolo tr:do un rostro oval, subrayado por fil
me,ntón fino y s_u avemente hoyuela.do. Sn
cuerpo no alcanzaba todavía el com~leto desarrollo, denunciando esa edad im. a en que empiezan a perderse las
prec1s 'd e la niña , pero sin adquirtrse
formas
aún las de la mujer • .
No hay ni que decir que la entrada_ de
tal criatura al servicio del_despacho vmo
por traer un cierto desorden. entre los
í
jóvenes escribientes, puesto quelaparec ~'
élla una conquista nueva, en a
con aqu
,
o tra. . monotonía de exped10ntes y c n
v1eJa
t nta y
la muchacha no era o
,
tos. P ero
· · ·
con
o
de
otro
su
]UlCIOSa
do
de un mo
'
l
· .
ducta no tardó en poner raya a os imberbes Tenorios que, presuntuos~mente,
habíanla tomado, de buenas a primeras,
como una fácil doña Inés. .
Yo no figuré entre los desa1rad~s, _sen·n mente porque mi timidez provrnciana
c1
a permt.,.,ó figurar tampoco entre .los
no me
•
retendientes. C?mo un_ ~m ig~
3
,wdace p té y aunqne al princ1pt0 fui
sí me presen •
t la
"b"do
con ciertas reservas, pron o
1
rec1
h'
la
amis·
seriedad de mi conducta IZO qne .
tad que d ase h e cha , sincera y cordial.
. • • r
Todas las tardes, antes d~ prmc1p1,a
.
mis trabaJos,
si. trabajo podia llamatse
te í
hacía en el despacho, sos n a
lo que yo
· d
ecanóamable palique con la agracia a m
f
. fa y fué así como supe que, huér agr
J
desde su más temprana edad1.
naade . paure
veíase precisada a trabajar para ganat
su vida y la de su madre, una señora va-

letudinaria, que no podía ni siquiera dejar el lecho donde yacía, de ya largos
años.
En la atmósfera enemiga que las desai radas pretensiones donjuanescas habíanle formado a la joven, mi obsequiosa y
desinteresada amabilidad debió parecerle
a ella singularmente estimable; y éste fué
el camino por donde la_amistad_ fué a.van.
a ndo hasta convertirse, insensiblemente,
z
'
.
~
en una corriente de verdadera s1mpalll.a.
-Señor Licenciado,-díjome cierta vez
la muchacha, con ese tratamien~. qu.e
siempre me daba, no embargan.te mi. ms1piencia profesional;-seí'Ior hcenc1ado,
¿porqué no vino usted ayer? Créa~eque
lo extraíÍé.
y aquellas breVes palabras, de por sí
tan sencillas, fueron dichas en un tt:&gt;no
que me hizo profunda impresión, ~ hirió
yo no sé qué sensibles fibras de m1 sano
corazón de veinte años.
.
En otra ocasión, a la hora de salir del
trabajo, la joven se me acercó, y dándo•
me la prueba de una gran confianza, díjome suplicatoriamente:
..
-Oiga.me, señor licenciado; qu1s1era
pedirle un favor, que sólo vd. podría hacet·me.-Y me explicó: que todas lastardes a la hora de regreso para su casa,
un 'hombre la perseguía por todo~~º.ª·
mino habiéndose avanzado hasta d1r1gtr·
le audazmente la palabra; causándole a
ella este acto tal temor, que se había
puesto a temblar toda entera, no alcanzándole las fuerzas para rechazar al
atrevido, y me pedía que, para su protección la acompañase a su casa, sólo
por al~unas tardes, por mientras desa~arecía aquel peligro que tan intranqmla
la traía.
• n
-Yo a nadie pediría ésto, señor llce ·
ciado, pero vd. es tan bueno. c?nllligo . . ..
y me miraba con ojos anttc1padamente
agradecidos.
. .
Desde aquella tarde, todas las s1gmen·
tes, fuí su caballero: del despa~ho a su
casa, Y lo significativo fué, que desap&amp;recido el galán que aquella compai'Iía
motivaba, ni uno ni l)tt'o nos acordamos
EL MIEDO DEL MALa ·

de comunicárnoslo, continuando, como
siempre, el para mí agradable servicio.
Salíamos de la oficina al oscurecer, y
a pie, por(lue desde el primer día ella se
negó a aceptar de mi parte cualquier gasto, emprendíamos juntos el camino, recorriendo aceras y cortando calles, tomándola yo frecuentemente del brazo para librarla de coches y tranvías, y cogiéndole con cualquier pretexto, o sin
pretexto alguno, la mano, que ella me
abandonaba sin reparos, y todo sin que
uno ni otro trabáramos de ahondar en la
imprecisión de nuestro mútuo afecto.
Un incidenre vino un día, sin embargo,
a, dar el impulso que se necesitaba.
Ibamos por una de las aceras que invariablemente seguíamos en nuestro camino
diario, y avanzábamos distraídamente a
la calle, cuando un automóvil pasó, disparado, cerca de nosotros y a punto de
arrollarnos. Grande fué el susto de la
pareja y expresivos los comentarios.
-¡Qué barbaridad! ¡que la hubiera gol•
pea.do! expresé yo.
-Y a vd. que iba a lado de donde el
coche venía, agregó ella.
-De mí no importa; qué hubiera yo hecho si hubiera caído vd !
-No, no le hacía tanto de mí: poco se
•perdía; pero de vd. sí; ¡qué hubiera yo
hecho!
Al fin convinimos en que el peligro había sido para ambos, y que1 a) haber
acaecido una desgracia, lo mejor hubiera
sido que la hubiéramos sufrido los dos.
Todo aque1lo tuvo. el carácter de una revelación, de algo para nosotros inconfesado, que inconfesado continuó todavía,
pero que cada uno de nosotros llegó a
sentir como secreto intimo, guardado en
el fondo de nuestros pechos.
Un día ese secreto ·debía mostrarse _a la
luz y no trascurrió para ello mucho
tiempo.

•
••

Era una hermosa tarde aquella, luminosa. y tibia, ~orno tarde de abril.
Como lo teníamos por costumbre, salimos juntos del despacho María y yo, en
.... Y EL REMEDIO

LoR viajeros inquietos:

·
- ¿Qué pasa patron,
se trata de un
submarino?
a en
- No. Es que estoy vie~do la hor
el campanario ele la. iglesia.

La caza a los piratQ.s yista por un hullloriata.
1711 allcionado &amp;l la.zo a bordo de cada
hidroplano y eloa■tigo caerá del cielo...

dirección de.la casa de la muchacha, y
como de costumbre también, hicimos a
pie y pausadamente el trayecto.
Cuando frente a la casa llegamos casi
había anochecido, y un hermoso cuarto
de luna brillaba,· como un joyel, sobre el
purísimo cielo estrellado. La calle aquélla, alejada del centro, era poco concurrida y no bien alumbrada: y ya desde
tempranas horas mantenía.se silenciosa.
¿Fué entonces la soledad? ¿fué aquel silencio? ¿fué el misterio de la semioscuridad que se nos imponía? ¿o fué aquel
ambiente de poesía que nos rodeaba, envolviéndolo todo en el velo blanco de la
luz de la luna, bajo el palio estrellado
del cielo? No podría decirlo; lo cierto fué
que nuestra gárrula conversación de todos los días, en aquella vez decayó¡ que
hubo un momento en que no hallamos qué
decirnos con palabras, mientras nuestras
miradas se lo decían todo; e instintiva.mente, sin pensarlo un insante, repentinamente embriagados por emoción extra~
ña 1 con impulso irresistible nuestro bocas se b~scarony nuestros labios se unieron en un beso .. . .. .
¡Oh, eso no está bien! dijo ella, la primera, volviendo a la realidad. Y despidiéndose brevemente, entróse corriendo,
en su casa.

**•
Yo quedé como anonadado. Había sido
tan rápido, que apenas si podía darme
cuenta de ello. Hasta me parecía estar
.soflando.
Pero no tardó en venir la reacción, y
sentí una ola de algo ardiente que llenaba
mi pecho y encendía mi rostro. Un pen-

sS.miento me trastornó todo entero: ¡era
amado!
De un salto me lancé del lugar en donde había permanecido como enclavado
Y ~mprendí casi a la carrera, el camino ~
m1 casa. Me sentía tan ligero que pare•
cía que podía volar; una fácil agilidad
movía todos mis miembros. Y mientras
caminaba, me puse &amp;- cantar, por lo bajo,
una alegre canción en boga.
Pronto estuve a Ia puerta de mi casa.
Llamé impacientemente dos o tres veces
Y al ver al portero que, mal búmorado m~
franqueaba el paso, con esplendidez jamás antes usada, puse en sus manos un
duro, y yo sin darle tiempo para reponerse, empecé a subir, saltando dos o tres
e~calones a la vez, la escalera que llevaba a mi buhardilla.
Nunc.,a. me había parecido tan alegre
aquella pequei"ía habitación. Al entrar,
sentí como que la veía por la primera vez.
Sin hacer la luz, abrí la ventana de par
en par y me recosté en su antepecho. ¡Qué
hermosa estaba la noche! ¡ El cielo limpísimo, atravesado de parte a parte por la.
faja nebulosa de la vía láctea, y el cuarto
de luna, ya empalidecido, sobre el horizonte iluminado.
Me sentía sumergido en un piélago de
dicha; ¡ella me amaba!
La inmovilidad me cansó luego. Encendí la luz, me senté a mi estudio y abrí un
libro. Empecé a leer las primeras líneas ...
¡ella me amaba! Imposible pensar eu otra.
cosa que en ésto y cerré de golpe el libro.
Una excitación nerviosa me invadió:
sentí la necesidad de hacer algo con mis
Pasa a la página 14

EPILOGOS DE ACTUALIDAD
LA DANZA Y LA MUSICA

Siguiendo la, Íllnumerable armonía de la prodigiosa artista de la
danza que nos hechiza hoy, o el milagro alado del genio de Mozart,
ocúrrese al espfritu relacioúar ambos espectáculos con toda.. su vida.
La Danza, en su síntesis de arte
plástico y rítmico, sugiere se1·enidad al cerebm to1-turado por las
ideBB desgarradoras del tiempo;
¿podria imponerla quizás? La mú_sica implica un momentáneo olvido del exterior, acaso bueno, acaso
maligno, para descorr_er _an~e la
imagi11aeió11 absorta 1nd1ii111bles
perspectivas. A los acordes de LA
FLAUTAENCANTADA,¿quién osa
pmnu11ciar la palabra crimen? El
único signo pos1t1vo de hiena venturanza que tienen los habitantes
del cielo, consiste en que siempre
están escuchando bu e 11 a música.
Los ángeles revelados, en el gran
símbolo que encierra todo el Up~verso, llevan su a.mor por la, mus1.
ca como.un resto de alas que se aferra,fa.:"a su dorso:
- Vamos a ver a Nectario, Nectario tiene secretos para curar de la
tristeza y de la fatiga.
Y sus secretos se I"educía.,11 a 11110:
la Música.
"El viejo apmximó a sus labios la

flauta de madera, tan I"uda quepa.
recía haber sido hecha por el jardi.
nero mismo y preludió con a.Jgunas
frases extrañas. Después desaI"rolló
ricas melodías sobre las que brilla.
han las modulaciones, como sobre
la felpa los diamantes y perlas."

*••
La Danzá y la Música deben,
pues, figurar en la base de nuestra
educación. La agilidad del movi.
miento se trasmitirá al espíritu,
mientras los ojos comprenden la linea y los oídos el ritmo. Fuera · de
id0aciones éticas, el sentido de equilibrio y de armonía se robustecerá en nosotros. Artísticamente,
la ventaja que obtenga quien sepa
estimar estos teso1·0s, será inmen.
sa sobre el que, ciego, quede insensible ante ellos. Ademá.s, no olvidemos elnoble pensamiento de Wa/ter
Pater: l'odoArteaspira constantemente hacia la condición de la Música.
Y quizás lleguemos al prodigio
de que, como en un nuevo n1ito
de Orfeo, se adormezcan dentro
de nosotros, al són inimitable del ca.
ramillo, todas nuestras malas pasiones.
5

�POETAS HISPANO AMERICANOS

ji

GABRIELA MISTRAL
Fleles a nuestro atán de ditundlr el conocimiento de los poetas que florecen en Hispano
América, reproducimos hoy tres magolfl.aos poema.a de Gabriel&amp; Mistral. Las rlmas audaoes y
escabrosas, junto a una sumisión suavemente temenina, producen un erecto asombroso. Esta alta
poetisa chilena era, hasta hoy, desconocida en
México.

LAS MANOS COBARDES
Manos leves como el celaje
e inútiles como las landas
sobre cuyos dorsos sin musgos
los corderos no se solazan¡
decidme, pobrecilla.s trémulas.
qué hicisteis por aquel que a.mabáis.
Manos que el mundo llama puras,
sois peores que las que matan
los lindos infanticos rubios,
a media noche, en la mont&amp;t'ia.
Si no, contad a vuestro Padre
lo que hicisteis por el que a.maba.is.
Manos que en vuestras cuencas rosas
entibáis pa.lomita.s blancas
y sois madrinas de los lirios,
abajo, en la tierra moja.da;
Cristo va a haceros dos menuda.si
largas víboras encarnadas.
¡Oh, labradora que por tu hijo
y por ese que te besara
sobre la. dura. boca. virgen
matarás lobos 1 hombres, águilas!
alárgame tus manos puras
en cambio de estas condena.das,
¡ o las, desprendo de mi cuerpo
como el árbol suelta sus bayas!

MI CORAZÓN
I
SOBRE EL PICACHO

Sobre el picacho erecto veinte buitres
deben tener el nido vertical,
.
.
porque en las tardes con sus gritos quiebran,
como un remanso, el aire de cristal. _
y tal locura préndeles la sangre
que cuando en púrpm·a se muere el sol,
tienden los picos y las garras tensos,
como si fuera entraña., al arrebol.
y tal placer da el rojo a la pupila
que con la res suben al pedernal 1
porque más arda. el sol en 1as e~t,rañas,
por ver la garra vuelta manantla.l • • •
Les tenderé mi coL·azón desnudo,
sobre e: pica.cho, como un recenta.e. - •

TiE
A LA DISCIPULA

Aquel seilor que es dueño de mis días
y cuyas hablas óyense de hinojos,
a mí te entrega porque t,e apa.cieute
muchos vera.nos bajo de sus ojos.
Toda me lleno de tri bulacione~
y en vez de ruego sólo ftuye el llanto;
todo mi pecho quema la vergüenza:
¡ni a.un en la muerte he de angustiarme tanto~
Mis pobres brazos la Verdad busca.ron,
como a su madre, con ardor violento.
Aun no la gozo faz a. faz temblando;
sólo el a.roma. le bebí en el viento.
Por tanto, soy ian pobre como un huérfano
y la sed suele hacérseme alarido,
Yen todo sol y en todo viento llevo
el corazón confuso y arrecido.
Yo rodé más que los torrentes blancos
que se despeña.o como enloquecidos
y ya en el llano, al recoger mis carnes1
no eran más que un• cuenco de:gemidos.
Y si en las all::as por el valle paso
buscando niños de los leñadores,
basta. que en corro gorjeador y vivo
en pos de reí trascienden los alcores,
no es que yo sienta mi bordón divino
ni es que yo sepa a.gavillar candores,
es que ellos van por quiebras y senderos
llenando el viento. de su olor de flores,
y es oh, Dios mio! que amo la. fatiga
dulce que déjanme en el pecho amante,
¡y aun por las noches se me duerme alzada
la mano sobre un invisible infante!
Mas, mi Seilor me rige los tormentos ,
me alza y me rompe el brillo de sus hoces1
y be aquí mi amor, que es una mesa. pobre.
Él me lo arome porque tú lo goces;
Él me renueve como sus fontanas;
me colme como río en prima.vera.;
Él sople encima. de mi pecho trémulo
su hálito inmenso hinchado en las praderas.
Por las monta.ñas y la playa iremos.
Sus ojos hondos con la. luz te sigan;
y no he de hablarte de ellos; las ca.mp1:í.nula.s
azules es mejor que te lo diga.o:
ni he de allegal'te en mis palabras todo
su vel'bO al labio, tal como t:na poma,
lo verás en la temblorosa flecha
con que se aleja un vuelo de palomas.

II
SOBRE EL TORRENTE

Sobre unos riscos 'el torrente quiebra
la crencha. viva en frenesí hervidor,
y mella el risco como cera nueva.,
y avienta troncos cual si fuesen flo_r.
Porque ¡0 rompa entre su trueno vivo,
mi corazón eché sobre el hervor.

•Oh no me mires con los ojos húmedos,
t
1
·11
que yo no soy más que una pobrec1 a.
que al esperar los trigos de febrero,
de rubor llena, espiga de rodillas.

y que delante de las a.guas cándidas
en donde está.o los cielos palpitando,
porque miró las fuentes de su pecho,
los segadores suelen ver llo!"a.ndo.

.: ..
D E LA

1' •

ORTODOXIA

'

DE CHESTERTON

TRADUCCIÓN DE ALFONSO REYES.

A menudo he sofiado en escribir la. hissoria. de un piloto inglés que, habiendo
calculado mal su derrotero, descubrió
nada menos que la. antigua Inglaterra,
bajo la impresión de que era. una ignorada isla. del mar del Sur. Sin embargo,
siempre me sucede que, o tengo demasiadas ocupaciones o demasiada.pereza. para
emprenderla con mi dichoso cuento, y al
tia me he resuelto a deshacerme de él, utilizándolo a guisa. de ilustración para una
doctrina filosófica. Todos pensarán seguramente que el hombre que, armado hasta los dientes y hablando a seilas, desemb&amp;reó para. plantar la bandera inglesa en
aquel templo bárbaro que luego resultó
ser el propio pabellón de Brighton, ca.si
enloquecería. después de despecho. Y no
me empeiiaré aquí en negaros que mi personaje tenga. todo el aire de un loco. Pero si imagináis que el sentimiento de la
locura pudo ser su emoción dominante,
no habéis a.divina.do la. rica. naturaleza
romántica. del héroe de mi ejemplo. Su
equivocación fué, en verdad, la más envidia.ble de las equivocaciones posibles¡
y mi hombre, si era. como yo lo supongo,
no dejaría de reconocerlo así. Porque,
¿puede haber na.da. más delicioso quepasar, en unos cuantos minutos por todos
los grados de la. escala. patética, desde
las fascinaciones y terrores de arrojarse
a lo desconocid(1 hasta la. huma.nísima
&amp;e~rida.d de vol ver a lo familiar y propio? ¿Qué cosa mejor que darse el gusta•
zo de descubrir el Sur de Africa. sin la.
dura necesidad de desembarcar en tan le•
ja.nas regiones? ¿Ni qué pudo ser más
glorioso que animarse al descubrimiento
de la nueva. Gales del Sur para. convencerse a. la. postre, entre lágrimas de regocijo, de que la. tierra descubierta. no era
más que la Antigua. Gales del Sur? Por
lo menos, me parece que éste es el proble•
ma principal de los filósofos, y, en cierto
modo, éste es el problema. principal de
este libro. ¿Qué pudiéramos hacer para
llegar a. sentirnos, a la vez, tan admira.dos
del mundo como a.costumbrados al mundo? ¿De qué modo esta ciudad grotesca
y monstruosa., con sus múltiples moradores de múltiples pies y sus viejas y deformes lámparas, de qué modo todo este
mundo podrá ca.usarnos las fascinaciones de la tierra. desconocida., junto con la
lranquilidad y honor de la. propia tierra?
Demostrar que una. creencia. o una filosofía son ciertas desde cualquier punto de
vista. es empresa más que exagerada.,
hasta para un libro mayor que éste; fuerza. me será limitarme a una. sola senda.
de argumentos, y hé aquí la. que me propongo recorrer: prométome establecer los
&amp;rtfculos de mi fe, cual si tratara de res•
ponder e. esta. doble necesidad del espírilu huma.no: la. necesidad de mezclar lo fa~iliar y lo desconocido; a lo cual, y no sin
razón, ha dado la. cristiandad el nombre
de cromanticismo&gt;. Porque semejante palabra. parece que llevara en si todo el
misterio y plenitud de sentidos de la venera.ble Roma. Por otra. parte, a los comienzos de toda discusión com·iene lijar
lo que ha. de quedar fuera de la disputa;
y quien la. emprende ha. de decir, antes de
lo que se propone probar, lo que no desea probar. Lo que yo no deseo probar,
aquello de que hablaré aquí como de cosa recibida y normal entre el término medio de lectores a. que me dirijo, es la. certeza de nuestra. aspiración a una. vida a.cliva e imaginativa, pintoresca y rica de
Poéticas curiosidades, y tal como siempre y a todo precio parece haberla. procurado el hombre occidental. Si ha.y
quien mantenga. que la extinción es pre-

ferible a la existencia., o la vida opaca
a. 1a variedad y a. la. ventura, a. ése no lo
cuento entre los míos, con ése no hablo.
Al que escoge la nada, la nada. le doy.
Pero estoy seguro de que, en principio al
menos, la mayoría de las gentes con quienes me he encontrado en el seno de esta.
sociedad occidental donde me ha tocado
vivir, convendrá conmigo en que necesitamos de esta existencia de romanticismo
práctico: de esta. sutil combinación entre
Jo indefinible y lo cierto. Que necesitamos, pues, considerar el mundo de tal
suerte que podamos fundir la idea del
asombro con 1~ idea del bienestar; que,
en _suma, necesit_amos ser completamente
fehces en esta tierra de las mara.villas
sin conformarnos con pasarlo mediana:
mente. Y esta. es la. principal excelencia
de_ ~i credo, que aquí me propongo describir.
_
Pero volvamos al descubrimiento de
~u~st~o piloto. Tengo mis razones para
10s1st1r, porque yo mismo soy ese homb!-"9, yo descubrí a Inglaterra.. De una vez
diré que no veo el medio de evitar que
este libro resulte egoísta. y, para confesa.~lo todo, tampoco veo porque he de
evitar que parezca confuso y torpe. A lo
menos, semejant,e defecto me salvará del
cargo que más me desespera: el de ligerereza. Na.da. hay que yo desdeile tan sinceramente como la ligera. sofistería· y
acaso sea un bien para. mí que gene~almente se me achaque defecto tan despreciable. Porque no conozco na.da. más desprecia.ble que una. mera paradoja., una.
mera. defensa ingeniosa de lo que no admite defensa.. Si fuera verdad, como dicen por ahí, que Bernard Sbaw vive de
la paradoja., a estas horas sería uno de
tantos vulgares millonarios, porque hombre de ta.o pasmosa. actividad mental pudiera. inventar un sofisma. ea.da cinco minutos. La cosa es tan fácil como mentir,
por lo mismo que consiste en mentir. Pero lo cierto es que Mr. Sha.w tropieza.
siempre con una. seria. dificultad, y es que
no puede arries,';:"ar la. menor partícula.
de mentira. mientras no está convencido
de que es verdad. Y yo también confieso
ser esclavo de la. misma. intolerable cadena.. Nunca en mi vida he lanzado una
tt

Sobre laa n ubes

i,t_fit•ma~ión ~implemente porque me pareciera divertida; aunque no necesito afia.dir que también he tenido mi hora de va.na.gloria, y que entonces ha podido parecerme que cuanto se me antojara decir resultaría. divertido, simplemente porque yo
lo había. dicho. Una cosa es narrar nuestra últim~ entreyista con una. gorgona o
con un gr1fo-cr1aturas de Ja fantasíaY otra. cosa es descubrir que el rin~
ront.e existie, para complacernos después
en el hecho indiscutible de que tal parece que no existiera. Busca. uno verdades
sí; pero sucede que, instintivamente, sólO
va. uno tras las más extra.ordinarias verdades.-Yo ofrezco este libro, con mis más
cordiales sentimientos. a. todas esas benditas gentes que detestan mis escritos
por considerarlos (y hasta donde alean~ ·
Z?, no. les fa.Ita. _razón) como pobres mixt16cac1ones de Jugla.r, y burlas monótonas e iguales.
Porque si este libro es una. burla, lo es
contra. mí mismo; que yo soy ese hombre
que, armado de todo su valor, descubrió
un día lo que ya estaba. descubierto ha.cía. siglos. Si alguna. sonrisa parece flotar sobre estas páginas, es una sonrisa a
expensas mías; porque este libro es la explicación de cómo, un buen dfa, se me figuró ser ,el primero que desembarcaba en
Brig~ton. Pero la verdad es que yo era.
el último. Este libro canta. mis elefantinas aventuras en la prosecución de lo obvio . Y nadie puede reírse tanto del ca.so
como me he reído yo mismo; q,o habrá,
esta vez no habrá lector que se queje de
que he querido embobarlo; yo me soy el
loco de mi cuento, y no ha'brá revuelta
ni motín que pueda. arrancarme de mi
trono ridículo. Confieso paladinamente
todas aquellas ambiciones estúpidas de
fines del siglo XtX. Como lo suelen hacer
los chicos precoces, yo quise adelantarme a mi tiempo, como ellos; quise adelantarme, aunque fuera. unos diez minutos, hacia la. hora de la. verdad. ¡Y todo
para descubrir, a la postre, que andaba
yo atrasado en unos mil ochocientos
aiios! Y extremé la. voz con penosas exageraciones juveniles para pregonar mis
verdades. Y recibí el castigo más ingenioso, y que era el que más me convenía:
porque, aunque con mis verdades me quedo, ahora caigo en la. cuenta, no de que
sean fa.Isas verdades, sino simplemente
de 1ue no son mías. Cuando yo creía marchar solitario-¡oh contradicción cien
veces ridícula!-toda. la cristiandad me
estaba empujando por la espalda.. Posible es, y el cielo me perdone, que baya.
pretendido ser original: pero la. verdad
es que mi invento no resultó ser más que
una. mala copia de las tradiciones construída.s poi• la. religión civil iza.da. que todos conocen. El piloto de mi ejemplo creyó ser el primer descubridor de Inglat;e.
rra, y yo creí ser el primer dei;;cubridor
de Europa.. Quise ensayar alguna. herejía.
por mi cuenta y, al darle los últimos toques, me encontré con que mi herejía era
la. ortodoxia..
Puede ser que alguien se felicite de este mi dichoso fracaso. Ni faltará amigo
o enemigo a quien le interese saber cómo
fuí aprendiendo paso a. paso, en la.s verdades de aquella. leyenda errabunda, o
en las imposturas de esotra filosofía a la
moda, exacta.mente las mismas cosas que
hubiera :podido aprender en mi catecismo, si es que puedo decir que las be a.prendido. Quizás parezca entretenido 1 o quizá.
no lo parezca., el relato de cómo encontré
en un club anarquista. o en un templo babilónico lo mismo que pude haber encontrado en la. parroquia vecina de mi barrio. Si a alguien le interesa saber cómo
las flores del campo o las palabras leídas en un ómnibus, los accidentes de la.
política, o los tráfagos de la. juventud
confluyeron en mí, bajo una. ley determinada, para producir una convicción de
ortodoxia. cristiana., ése, yo confío, leerá.
con agrado estas páginas. Pero en todo
cabe la división del traba.jo: yo he escrito este libro ¿no es así?; pues bien: no
hay poder huma.no que pueda estrecharme a leerlo.
7

�DE "EL BESTIARIO PIADOSO"
DE JOSE JUAN TABLADA

LA CEBRA

Los Elefantes son santos. Comen
heno
seco y bebe~ aguaclar_a: SoporComo Juana de Ná pales, esposa
tan su cautiverio corno vie¡os Em· 'de un caballo, existió, acaso una tiperadores enclaustrados. Su enorgresa enamorada de un asno? ...
midad prehistórica, su ornmpot~n'ral se diría al ver este rnlípedo
cia
antidiluviana tienen un hábito
1ongileando que parece mestizo del
gris como el asno, rugoso como el
burro humilde y o-ris como la tiesapo.
rra y del felino de Hircania rayado
Su enorme cráneo, esconde un cede oro y de sombra como el crerebro.
donde las lunas de los siglos
púsculo.
rielan
sobre
la nieve del Himalaya
Animal exornado, tal nna fabuloy
el
Sol
de
los
milenios derrite fuesa bestia heráldica, si mi amada te
go
sobre
el
Ganges;
también duercabalgara, toda desnu~a, com?
men
allí
las
albórbolas
del pájaro
Lady Godi va, nadie veria su lum1Chakor
y
tiéndese
la
sombra
de la
no::;;a. carne en flor ...
higuera que amparó los arrobos de
Tanto así captan la mirada sorBudha. Y de la maciza sabiduría de
prendida oh bestia arlequinesca,
su cerebro, el humilde elefante no
las negr~s estrías simétricas de tu
deja pasar más que d~s go~s ~e
piel de oro!
inteligencia, por sus opllos md1sBroux Park, N. Y.
tintos apenas · perceptibles como
dos C\;entas de azabache medio enLOS ELEFANTES,
terradas en un surco ...
Los enormes Elefantes indiferenLos Elefantes son santos. Han retes mueven su cuerpo con rítmico
nunciado a la libertall, a las gregavaivén de ole¡ije y ba:l'. un vasto fl1:- · rias alegrías, a las siestas bajo las
jo de marea en las pizarras palpibaobas a los baños a la luz de la
tantes de su rugosa piel.
.
luna, e~ las ao-uas del r.runna, cuanViejos Elefantes de la Indi3:, que
do tras estria'.ente barriteo, las e~así os movéis durante horasyd1as,,.,
hiestas trompas jugaban a ernp(es acaso vuestro lento oscilar, un
nar hacia la luna ernperlados surtimovimiento de adoración, un baile
dores de cristal.
sagrado que os arroba? ..
Los Elefantes son santos. Han reDe tal modo sugiere aquella dannunciado a la cólera. Pensad en la
za, con que según el poeta Ka,b ir,
rabia posible de esos co!osos adormecidos!.. Esa montaña color de
se mueven los mundos ante la faz
tierra se cambiarla en un terremodeBrahma!

to· la trompa en catapulta, en ariete 'el broquel frontal; los colmillos
en rayos y en martillos ciclopéos,
los cuatro troncos de árbol, los
cuatro pilares de granito de las pa.
tas·poderosas.
Y más estridente que los caraca.
les de guerra y a la vez sordo como
los ruídos subterráneos precursores
del sismo y vasto corno el cóncavo
rodar del truen_o sería su pavoroso
clamor de ira, que rara vez se oye;
pero que hace temblara los coraza,
nes de los hombres como a las hojas de los árboles. . .
_
Y sin embargo es santo. Siendo
sabio poderoso, enorme y vetusto
paree~ tener una alma infantil.
Sus terribles colmillos son candorosos y sus ojillos parpadean tan
mansarnante como dos estrellas ge.
melas y remotas que fueran de fuz
negra...

¡Oh Elefante que llev!'1s sobre tus
fuertes lomos a esa m1ser1a que se
llama hombre, y la soportas y la
sufres con la desdeñosa indiferencia
con que yo sobre mi alma, llevo al
Dolor! ¡Oh Elefante que oscilas durante horas y días en misterioso)'
vasto vaivén de adoración, como
los mundos ante la faz de Brahma!
Yb quisiera consagrarte en un
poema que fuera como t_ú, vasto,
arbóreo terráqueo, humilde, san·
to, pod;roso y crisoelefantino!
Broux Park, N York.

ARTILLERIA FRANCESA VISTA EN PLENA ACCION DURANTE LA ULTIMA OFENSIVA DE LA CHAMPAÑA

'

~

'

· · de la artillería ha dabierto el camino. Se lanzan sobre las posiciones
d ¡ "T ks'' franceses
a los cuales la preparac1on
1
Avance e os
an
enemigas, franqueando todos,,los accidentese•o•,,~:r~:npo;~hibida
su reproducción en fotografías. Ya
, 1a ex 15t
• -e~c,·a de los "tanks b franceses
P •
' ¡eses que a b a b'_1an ¡ ab_ne
· ado
de hace algunos meses ya se conoc1a
talla del Somme
en 1916. Los ing.
_ con
1
~esquela primera máquina de este género apareció ebn eidcª,ífl/º
a decir ''cisterna" a causa de su forma y para desviar es~1as s_1emJ?!e
-se sa e
1 d ¡ na.bao en el taller con el nom re e
an ' es .
,
d de "Crema de menta" que en su 1magmac1 '!1escrupuloso secreto :re~~~n el terreno los "Tommys'' entusiasmados l~.bauhza;,on e~~ns:Jhªfº :edado el nombre de "Tank" aun a las máqut·
~osi~Je\_, C?,~~~~i~~,, o ''estimii.lante''. Despues recibió el norbr~ d~ tb~~1:mp~ña y fuero~ citadas en la Orden del día por el Gral. Nivelle,
s1gmfrancesas.
ca a
E s ta s se han distinguido .particularmente en la o ens1va e a
lilas
B

f~,

LA ACTUALIDAD POLITICA
¿MEXICO EN CAMINO A LA GUERRA?
Por medio de .un periódico diario un respetabilísimo
grupo de intelectuales mexicanos ha externado cual de- se debe indudablemente a la propaganda incensante,
be ser, según su modo de sentir, la actitud de México en eflcáz, costosa que los alemanes hacen por sistema, no
el conflicto mundial y casi por unanimidad, salvo ti- sólo en México sino en todos los países neutrales. Los
moratas excepciones, prevaleée la opinión de que Mé- aliados, triste es decirlo, han descuidado lamentablexico rompa sus relaciones con el Imperio Alemán. La mente un trabajo de resultados tal,l útiles para ellos.
encuesta ha resultado de gran consideración y quién Apenas unas cuantas ern presas extranjerás o naciona- ,
sabe si de consecuencias importantes; ya en la misma les han difundido el conocimiento de los países aliados,
ciudad de New York,-noticias exclusivas del mismo pe- conocimiento que basta por sí sólo a proporcionarles
adeptos, ya que concerlos es amarlos.
riódico por otra parte-los editorialistas de la prensa
México se encuentra en condiciones tan especiales y
yn.nqui dan por un hecho la entrada de México al lado
tan
precarias que el cataclismo mundial llama a su
de los países de la entente, augurando los resultados
puerta,
y clíficil parece que ésta permanezca cerrada; la
favorables que en la política interior de México origine
neutralidad
corre grave peligro. México es como un vi.
inmediatamente su cambio de actitud.
andante
que
se encuentra en un camino donde se cruzan
No tan despejado de brumas aparece el horizonte
potentes
máquinas
en distintos sentidos y no puede
para quienes vemos a diario el movimiento y la tendenpermanecer ecuánime; el vértigo lo arrastra, casi no es
cia de la opinión de nuestro pueblo. En ui:i editorial
dueño de permanecer inmóvil; sólo le queda el recurso
acerca de nuestrás relaciones con el país vecino estudiáatrapar ha bilmen te la máquina que le convenga. A
de
bamos dicha opinión tomando como resultante de ella
México le conviene indiscmiblemente ponerse al lado de
y dándola también como la nuestra propia, ésta conclulos aliados, éstos tienen la razón de su parte, su intelisión: México debe mantener una prudente neutralidad,
gencia y su trabajo ha llegado a hacerlos capaces de
dominando vigorosamente cualquier intento de los
dominar
la situación en poco tiempo. Alemania quiere
beligerantes por mezclarse en la vida del país. La enla paz esto es indudable, la quiere con todos o con alguno
-cuesta a que nos referírnos al principio ha ".Uelto al tade sus adversarios; querer la paz es confesar la derrota,
pete de la actualidad nuestra postura frente al conflicto
¿México iría por bravata, por puro quijotismo a ponermundial, por lo que, sin contradecir nuestro postulado,
se al lado de Alemania, cuando ésta se halla si no vencique todos nuestros lectores estarán de acuerdo en conda por sus adversarios, sí vencida por sus mismas ideas
slderar como el más provechoso, estudiamos en ésta
puesto que ya reniega de la guerra? Hay una verdad
nota, nuevamente, un problema de consecuencias tan
que nos enseña nuestra historia, es una triste verdad,
gravemente trascendentales.
una amarga verdad: México tiene que estar de acuerdo
Los Imperios Centrales cuentan en nuestro país con un
la política de los Estados Unidos, a menos que se
con
número abrumador de adeptos.
resigne a sufrir consecuencu&amp;ncias fatales, incluso la
· ¿Podrían justificar, llegado el momento preciso, la
misma pérdida de la nacionalidad. En estas circunstancausa de dicha adhesión? Seguramente que nó. Sus mocias tremendas el más elemental patriotismo compren-tivos para admirar a los enemigos de la civilización se
de que sería una locura echarle el guante al coloso del
fundan en nociones vagas o prejuicios no combatidos
Norte. No pasará medio año sin que los Estados Unidos
aún bastante: El valor de los alemanes que pelean en
cuenten con un formidable ejército, ¿qué serÍ&amp; de nosoproporción de uno a diez; el afán de las demás natros si lo hubiéramos afrentado, únicamente por simpa·ciones de Europa que tratan de hacer desaparecer a
tías a Alemania a quien nada debemos y de quien nada
Alemania; hasta la simpatía personal por el Kaiser, podemos esperar?
que ha llegado a ser como un ídolo de opereta, a la vez
Llegamos, pues, a esta conclusión evidente: México deque el odio injustificado que los gerrnanófilos han sabibe ser neutral, pero la guerra arrastra a México a la
do encende~ contra Inglaterra, país admirable del que guerra; -si esto sucede, México debe ponerse al lado de
nada o poco se conoce entre nosotros, son, a lo más,
la justicia, de los aliados. E.s indispensable-que la prolas razones que pueden darse del germanofilisrno de
paganda aliada se haga entre nosotros ~on toda intennuestras clases populares.
sidad, que se destruyan los errores que los alemanes
Los aliados cuentan con la simpatía unánime de los
han sabido divulgar para su provecho, que se muestre
intelectuale~; sus esfuerzos de propaganda los conducen a los ojos del pueblu la serie continuada de crímenes
casi siempre al éxito. Las razones de éstos son tan ob- que ningún heroísmo podría ya borrar de la frente de
vias que casi no merecen ser repetidas: Afinidades de los vándalo~.
raza, influencia grandísima en la educación, cultura
El gobierno de México, ante la magnitud Je este
francesa abundantemente repartida, y además de todo, problema debe velar eficazmente por el bien de nuestro
aunque no existieran dichas razones, la única, la funda- país, el bien de nuestro país antes que todo. Si es posimental, la que ha llevado a los Est,ados Unidos a poner- ble
mantener la neutralidad, sea en buena hora; si la
se del lado de la buena causa. la justificación plena que suerte nos lleva a la guerra, sepamos ir a la guerra,
tienen los países aliados en esta guerra y que viene a
vayamos noblemente a la guerra. En todo caso el goconfirmarles cada dia más las atrocidad&lt;,s alemanas.
bierno contará con la ayuda de todo el pueblo, condu_
Tal es el estado de la opinión de México en tan imporcido al recto camino por los que debén ser sus directante asunto; mucha parte de la afición gerrnanófila tores espirituales.
9

�c:~~E~J
CONCURSO DE CARICATURAS
DE "LA ARGENTINA"

Los cronistas de la prensa metropolitana y la empresa del Teatro Colón, con
objeto de estimular a los caricaturistas
residentes en esta capital y aprovechando
la visita que nos hace la genial bailarina.
de fama mundial, Sra. ·Antonia Mercé de
Paz, ·c LA ARGENTINA&gt;, han decidido con-

vocar a un concurso de caricaturas que
constituya, a la vez que un i.mpulso para
nuestros dibujantes humorísticos, un recuerdo para la admirable artista que tan
hondas impresiones estéticas nos deja.

Bases
1.-El objeto de este concurso es el de
premiar las tres mejores caricaturas de
&lt;LA ARGENTINA&gt; en· cualquiera de sus
bailes.
JI.-Cualquiera persona podrá tomar
parte en el concurso enviando una o más
~arica.turas de la referida artista.
111. _ Las caricaturas deberán ser de
un tamaño mínimum de veinte por trein •
ta centímetros,
IV.-Las caricaturas deberán entregarse en la Contaduría del Teatro Colón, dirigidas al Señor Don Alberto Diez, Gerente de la Unión Teatral, S. en P. Dichos
trabajos deberán enviarse firmados con
pseudónimo, y en sobre cerrado, marcacado con el mismo pseudónimo el nombre
del autor, con su dirección, recabándose
en la misma Contaduría el recibo correspondiente a cada trabajo que se envíe.
V.-El concurso quedará abierto desde
la fecha de esta convocatoria y se cerrará
el 30 de Junio a las 6 p. m.
VI.-Las caricaturas que se reciban se-

rán exhibid as en los pasillos interiores
del Teatro Colón.
VIL-Habrá tres premios para las 3
mejores caricaturas, repartidos en la forma siguiel'lte: primer premio, una medalla de oro con inscripción alusiva y cien
pesos oro nacional; segundo premio, una
medalla de plata con inscripción alusiva
y cincuenta pesos oro nacional; tercer
premio, un diploma y veinticinco pesos
oro nacional, cuyos premios son ofrecí•
dos por la Empresa del Teatro Colón.
VIII.-Los trabajos premiados serán
obsequiados 8, 11LA ARGENTINA&gt;) en su fun·
ción de beneficio, y dicha artista, esa mis•
ma noche, entregará en público a los agra·
ciados el premio correspondiente.
IX. -El jurado estará integrado por
tres de los m&amp;.s reputados pintores radicados en México y por un crítico de arte,
cuyos . nombres serán dados a conocer
oportunamente.
X.-Tanto las caricaturas premiadas
como las demás que a juicio del jurado lo
merezcan, serán publicadas en las principales revistas ilustradas de la capital,
previo ruego que se hará en ese sentido
·a los editores de dichas publicaciones.
NOTA.-Además de los premios ofrecidos por la Empresa del Teatro Colón, si
hubiese algunos otros que se ofrecieran
para este concurso, el jurado queda fa.
culta.do para otorgarlos en · la forma que
lo estime conveniente.

CONCIERTO EN EL ARBEU
El lunes de la presente semana en el
Teatro (1Arbeu, tuvo efecto un concierto
a beneficio de la Sra. Elisa Beraldi viuda
de Siene, en el cual se presentó la sopra·
no señorita Yolanda Beraldi.

LAS HORAS EMOCIONANTES DE LA VIDA EN EL FRENTE
DE LOS AEROSTATAS Y LOS OBSERVADORES EN GLOBO

El globo, derribado por un ataque
de un aviador alemán) se incendia
entre las manos de quienes lo manejan en el momento en que el observador acaba de abandoRar la canastilla.

En tanto que el globo acaba de

quemarse, dos hombres se esfuerzan por salvar la válvula, que es la
pieza más preciada del aparato.

MAQUINA PARA CAVAR
TRINCHERAS

PAGINAS DE UN LIBRO INEDITO
ESTEBAN
Esteban, el niño loco que vivía
deseando las estrellas para ofren.
darlaa ~n ramo a su madre muerta,
ha ~orr1do toda la tarde bajo las
car1C1as quemantes del sol.
De~p_ués ha subido a la azotea
del vie¡o convento, y creyó, un ins.
tante, haberlas hallado en las chispas que reflejaban los azulejos de la
torre. Pero no eran estrellas; las Je.
chuzas aaheron de los nichos aban.
donados y el viento heló el cuerpo
del niño.
Descendió al mundo implorando
la protección de los hombres· mas
éstos no. abrieron su pos ti o-o' a la
voz su_phcaute del pequeño ilumina.
do.
·

El empleo de éste aparato permite
economizar el tiempo y la mano de
Obra. Basta ver esta fotografía p&amp;•
ra comprender que no se trata de
trillcheras de primera linea. El uso
de las máquinas sólo es posible fuera de la mira del euemigo 1 par&amp;
hacer trincheras de precáuci~n en
terreno conquistado y para aquellas en que los jóveneB soldados ha•
cen su aprendizaje. El escav&amp;dor
prepara y facilita la tarea de los
zapadorea. La máquina ha sido di·
simulad&amp; con paja, para ocultarla a.
los aviadores enemigos.

CONCIERTO EN LA ESCUELA
NACIONAL PREPARATORIA
El últim·o domingo a las 11 a. ro. en el
Anfiteatro de la Escuela Nacional Prepa•
ratoria tuvo lugar el cuarto concierto del
CÍCJo de Conciertos Clásicos organiza.do
por la Dirección General de las BeJlas.
Artes.
Esta exquisita fiesta de arte fué dedicada Wolfgang-Amadeus Mozart y t:l programa fué el siguiente:
I.-El alma encantada de Mozart. Ru~
bén M. Campos.
II.-Ave Verum.-Coro de señoritas
con acompañamiento de órgano. Orga·
no: Sr. Prof. J. Buitrón.
111.-Serenata de la Opera ((Don Jua111,
Sr. Prof. Francisco P. de Jañiz. ' Piano:
Srita. Prof. Ofelia Euroza.
IV.-Doble Concierto.-Mi b (AllegroAndante-Rondo). 2 Pianos con acompa•
ñamiento de orquesta Sr. Prof. Ca.~•lo_s.
del Castillo y su discÍpula Srita. Cr1st1•
na Garza Leal.
V.-Obertura de la Opera «La FlA.~t&amp;
Encantada&gt;. Orquesta Sinfónica Nac10·
nal.-Director Sr. Prof. Manuel M. Ponce.
Todos los números en general fueron.
del agrado del culto auditorio pere espe·
cialmente el Doble Concierto y la Obertu·
ra de «La Flauta. Encantada&gt;.
El nombra.miento de Director de la Orquesta Sinfónica Nacional expedido en
los últimos días a favor de nuestro querido amigo el inteligente Profesor Ma·
nuel M. Ponce ha sido recibido con P~rticular beneplácito por parte de la sociedad mexicana que entien dede arte. N?so•
tros enviamos al agraciado con dicho
nombramiento nuestra felicitación Y un.
cariñoso apretón de manos.

Y Esteban vagó cubierto de sombras_ hasta caer desfallecido junto
al portico c~urrigueresco de la iglesia; el gemir de su labio hubiera
conmovido a los muertos.
Entre el vaho denso de la tiniebla
las múltiples estatuas del pórtico'.
y los ador'?os de las pilastras, y
hasta los mchos, se movieron en silencio y elevaron hacia ellos el cuer.
po inanimado; los santos de piedra lo besaban v las volutas se extendían para arollarlo.
A otro día, los vecinos vieron con
ason:ibro un nu~".º ángel de piedra,
sonriendo beatificamente en el viejo pórtico churrigueresco del templo.
Estaban, en aquella noche se había encontrado nadando e~tre es- ·
treUas, pero, al querer atraparlas,
smtió que sus dedos eran tan sutiles como los astros: él mismo se ha.
bía convertido en estrella.

EL MENDIGO
A Sarah

Hace mil años, mendigo de la vida y del amor, vine hacia ti, sollozando de frío, a pedirte el reflejo de
tus ojos. Y yo era lo bastante po.
bre para que mi desinterés pudiera
ofrecerte una vida y un infinito a.
mor. Los cielos en el Paraíso entrea-

brieron la sonrisa de un crepúsculo·
p_ero el viento oponía su soplo per'
t1naz, ¿,recuerdas?
Hoy vengo de nuevo a ti, agobia.
do al peso de mis tesoros: tu amor
de diamante, tus ojos de carbunclo
tu cabello de azabache tus mano~
parecidas a crótalos'... Y en mi
frente se clava rutilante corona de
espinas doradas. Nnnca, nunca sn.
lrí tanto como este día!
Y siento deseos de gritarte desde
la cueva de mis dolores: ¿Qué has
hecho de mi alma? qué has hecho
de mi vida? Te di toda la ingenuidad de una. infancia y tú hollaste
cada sentimiento, y diste a cada
palabra_maligno sentido y para ca.
da carmo se levantó escéptica a.
ma:-gura. En este caos se pierde mi
espmtu; ¿Que has hecho de mí? qué
has hecho de mí?
Pero· sólo me respondería el filo
de tu sonrisa.

TRIPTICO
Cuando hallé la mujer más bella
me dije: "He aquí mi tesoro· los
dioses están conmigo''. Pero r:..con.
tedó que su magnífica belleza fué mi
vencedora rival: mi amada sólo vi.
vía para su belleza. Y vime deso-ra.
0
ciado.
Fuí en pos de la mujer más buena.
Cuando la tuve, creí ser feliz. Mas
eran ta_n_t?s su virtyd y su espíritu
de sacrihcio por mi, que accedía a
todos mis caprichos sin contrade.
cirme jamás. Y al verme siempre en
ella como en un fiel espejó sin vicio
o cualidad diversos de Íos míos
maldije en mi corazón sus virtude~
y seguí viviendo en desgracia.
· · Llegóse a mí la más inteligente de
las mujeres. "Esta sabrá compren.
derme, y, comprendiéndome me
hará feliz". Y ella aplicó su ta:lento
a buscar la causa de mi amor: no
creyendo .en sí a fuerdeintelia:ente
ni en la bondad innata de los "'hom'.
bres, no creyó en mi cariño. Y a cada torpeza de mi labio enamorado
dio maligno sentido y la perversi.

dad de su ingenio amaro-ó mis días
J 'los suyos. Sufrimos 1"o indecible
hasta que, cansada, abandonóme
a !!'is propias fuerzas dejándome
un mcurable hastío del amor. Este
hastío fué la mejor obra de su inte.
ligencia.

OSTRACISMO
Yo crucé,-viajero ensimismadoyo crucé conelandartorpe de quien
no es dueño desu voluntad,lascom.
plicaciones de mi ostracismo mental. Era hacia fines del invierno y
~ne! ambiente flotaba como el deJO de un cantar. Pero la luz estrepitosa de mis arterias inundaba las
complicaciones selváticas de mi os.
tracismo mental.
Y la sombra regada por un llanto
('ra el único ideal:
Fuí a los viveros de las pasiones,
de las p_eque~as pasiones inexpresa.
bles e msípidas, y todo lo mezquino de mi sér parecía sollozar. Y to.
~a mi ambición se desgarraba de
impotencia ante la mediocridad· co.
mo el que gime, no pudiendo se; héroe, de no ser un gran criminal.
Y la sombra regadaporun llanto
era el único ideal.
Pequeños incidentes cotidianos
que nos destierran al reino del pesar, del pesar de mirarse uno a sí
mismo en la gran soledad; pesar del
que no halla, por más que busca al
rededor, la inmensidad; desgarra.
miento del que ve acercarse su deseo, y lo deja pasar... y pasa, por
una vez, no más.
Y·la sombra regada por un llanto era el único ideal.
Anhelo de postrarse de rodillas
frente a ELLA; sollozar, para que
los sollozos agoten el veneno del
pensar, y maten las ideas y sólo
dejen el idioma entrecortad¿ y bal.
buciente de quien de tanto amar ha
perdido el cerebro. Amar, amar,
a.mar!
Y la sombra regada por un llan.
to era e! único ideal.

Antiguamente la;cuestión era comprar
un buen piano. Ahora la cuestión es
comprar un BT'EN PIANO AUTOMATI.
CO. En nuestra casa encontrará. usted
los me_iores en mecanismo y sonido.
Audiciones diarias de 6 a 7 p. m.

DE LB PEÑA 61L HERMANOS
A1enida Juárez 46. MEXIGO. Apartado Postal IOl4
Casa especialista en Pianos Automáticos
- -....,. .... n .. n•11•N1 .. , .. ,. .. ,., .. , .... ..,...................,n ......................................,..._...,......... , . _.........,................................ ,,.,,,,.,,,.,,.,.,,,,,,..,, __ ,., ............ ..,.,,,.,,, ... .,.,.,,.,..,,.,,,..,.,

"

�De venta en lll Librería

LIBROS DE OCASION

"ATENEA"
Calle de Gante No. 1 ,

Apartado 5358.

MEXICO, D. F.

Enrique González Martinez.-El
Libm de la Fuerza, de la Bondad y
del Ensue,io.-México. -Ediciones
Porrúa. (Imprenta de José Ballesca).-MC.MXVIT.
Al fin se ha publicado. Las diversas poesías de este libro que aparecieron en algunas revistas-'' Pega.
so" se enorgullecede haberdadolas
mejores primieias-olrecian magníficas promesas: pero la_ impresión
de conjunto ha sobrepu¡ado las esperanzas. Hay que verlo\ e1_1 su
opulenta unidad y en su v1tahsmo
ampliamente humano, hay que luchar con el gusto y la s1mpatia para decidir !ntimamente cuál poema
es el más cautivante, renunciando al
fin a lo imposible,hayquellegarante poemas perfectos, p~ra preguntarse sino es éste, encon¡unto, ef mejor libro de versos que se ha escr)tO
en México. Hay poemas hermos1s1mos, estrofassuperhumanas, versos
divinos pero obra de tal homogeneidad.' de tal perfección de conjun·
to, ¿existe acaso?
D¿spués de Los SenderosOcult_os,
diamante sin lasca .en cuyo brillo
interior han abrevado poesia las
nuevas generaciones, v!uo La Muerte del Cisne. Hasta el mismo nombre
era simbólico; se trataba de doblar
la hoja al libro mun~o que a fuerz~
de girar dentro de s1 m1smo, amenazaba da,r en monotonia y en falsedad, porque hablar d~ la vida
desde un sitio preconcebido y con
u!l tono tan personalquequienes_lo
imitaron casi inc\Jrrieron en pl~10,
era todo, menos conocer la y1da.
.Afortunadamente, el talento rige la
inspiración, la obra de art~ quedó
sólo como obra de arte; el hbro, como la mejor muestra de una estética personal. La m!lerte del Cisne
acusa bien las mq?1etud~s de una
evolución, pero _de¡a a~~1rar ya las
nuevas ensoñaciones lírica~. hay
más humanidad, más recog1m1e_nto;
se llega al purísimo canto _de ~m,cera emoción, como en los D1as m_ut1Jes, el maravilloso poema de rnt1dez
olímpica:

r

y mientras reconstruyo todo el pasado y pienso
en los Instantes trlvolos de mi divagación,
se me va despertando como un a.tan Inmenso

de sollozar a solas y de pedir perdón.

Se comprende que nos hallamos

lª frente al gran poeta que ha d~-

¡ado lejos los prejuicios de la estética: todo arte, toda unidad reside en
su propio corazón. Ilay que dejar
al canto volar hacia donde anhele,
hasta cerca de los mismos, ignorados senderos, mas nunca por sistema ni por filosofía:
La vida está cantando atuera.

la vida dice: ''ven acá";
en el )ard.in hay un olor de primavera
himnos de zumbos en el viejo colmenar''.

Tal es la liberación. Ahora, en
este nuevo libro veremos el ensanchamiento de la lírica por todas
las perspectivas del amor y del mundo. Hay, además, signos de madu rez como cierto afán humanis1mo
de preocupal'fle por la trascendencia
futura de su arte. Recordad el mag.
nifico soneto que empieza Mañana,
los poetas, de La Muerte del Uisne,
y ved ahora estas dos estrofas finales:
Tu ca.nto será tnútll, estéril e infecundo
si no halla en otras almas un eco trateraal,
8¡ va de puerta en puert&amp; llamando por el mundo
y, rech&amp;zado huésped, desmaya en el umbral,
QulzAe entre la angustia que colma el universo
por exoepelón atines con una nota ftel
y bagas un verso solo ... Mas sabe que ese verso
prolongad, tu espiritu, y vivirás en él.

Lo htesperado también nos ofrecerá su seducción. La fúneb_re cántiga de las almas muerta:s, ¡unto a
los pequeños cuadrosdel¡ardíu que
sueña y a la amable trascendencia
de la parábola del camino qne parece inspirada en Stevenson. El poeta
ha descendido de sn trono y sepára
sencillamente a hablarle a nna muchacha que no conoce el mar, sm
que se descubra petulencia ni vulgaridad. Acababa de cantarle a la
mañana y esa misma tarde escuchó
con gravedad la bala_da de l~s caminos. La vida es as1. Taro b1~n debe serlo la poesia; pero esto sulo los
grandes poetas pueden comprenderlo.
M.T.

Estos &amp;brigos y los cailones que protegían
IZ

DONCELES Y RELOX

FR•NCISCO VILL ...ESPESA.

Mis milJons ve1·sos-- . .....•..... . i! 1.20
El Alto de los Bohemios. . . . . . . . . . . , , 1.80

Las horas que pasan veladas de
Anior ..........• ,........

,, 1.80

Luchas, Confidencias, Prólogo de

Vargas Vila .................. .
Las Joyas de Margarita., Bret-iario
de Amen·, La 1.'ela de Penélope,
El Milagro del Vaso de Agua ....
Intimidades, Flora de Almendro,
Prólogo de Pompeyo Gener ....
Los Noctu1ws dd Generalife. Poesías. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Doña Maria de Padilla, Las Oenw.;
de los Cardenaks . . . . . . . . . . .. . . . .
En el Destierro. . . . . . . . . . . .. .. .. . . .
Una Partida de Ajedrez. Arreglo
castellano de la. comedia de

LIBRERIA PORRUA HERMANOS

,, 1.80

,. l.llO
,, 1.80
, , 1.80

,, 180
,, O. 70

L~b~8fa:i ~~ca!~h~ie,·ici'M~~" o.io
sa Enfenna con prólogo de Juan
R. Jiménez ..... , . . . . . . . .. . . . . . "
Alcázar de las Perlas. . . . . . .. . . . . . . , ,
Lámparas Votivas ................ ,,
El Espejo Encantado .... ........ . ,,
,Judith. . . . . . . . . . . . . . . . . .. ... . .. . . . ,,
Doña _.~aria de Padilla , Ed. Renacimiento ....................... ,,
Campanas Puscuales ............ ,,
El Reloj de Anna . ... ................ ,
"CERVANTES"
Revista. Mensual Ibero-Americana. Directores: Francisco Villaespesa, Luis G. Urbina.y José
Ingenieros. Colección completa
7 volúmenes . .................. 11
NOVEDADES LITERARIAS
E. HOMS. Las Unicas Rosas. Comedi a en dos actos .............. . . "
RAMÓN R. PÉR1'2. DE AYALA. Las
J[ásca1·as. Ensayos de crítica.
teatral ..... . ..... ·........ . .. . 11
J. v. LASTARRlA. La .América
vol. I. Amé1-ica . y Europa vol.
II. Y último: Revoluciona y Gue1rras American.as ... ........ •. •, 11
M. A. BEOOY A. El Hijo del Doctm·
Wolffan., ... •., • • • • • • • • • • • · · · · · "
EDUARDO ZAMACOIS. Duelo (1,
muerte .......... • . . •••••·•···· ·

l.i!O
2.10
1.80
2.10
2.10

2.10
2.10
1.20

10.00

1.IIO

2.10

•• IIO

2.10

,, 1.5()

LEA UD.

CULTURA.
El próximo número publica
una selección de - - - MANUEL M. PONCE

Vlovis Lamarre.-Histoire de la Litterature Latine.
París, 1901. Pasta. Francesa . . . . . ............ . ....
Paul Janet.-Historia. de la. Ciencia Política en sus relaciones con la moral. Madrid. 1910. Rústica ...... .
Abbé L. Laberthonniere. -Le Uatholicisme et la. Societé. París. Pasta Tela . ......................... .
Elle Halévy.-Le Radicalisme et la. _Science Phi!oso•
phique. París. 19Q4.. Pasta Tela. .................... .
L. Abréde Broglie. -Le Positi visme et la Science Experimentale. Paris. 1880. Pasta Francesa.. 2 vols ....
L. Picard.-La Trascendence de Jesus-Christ. París.
1905. Pasta Francesa. 2 vols . ............ . .. . ...... .
Lavisse &amp; Ramba.ud. -Histoire Généra.le du !Ve. Si0Cle
a nos Jours. París. 1894.-1901. Pasta Francesa.. 12
vols ........................................ , . , ... .
J. J. Jusserand.-Histoire Litteraire du Peuple Angla.is. París. 1896. Pasta Francesa.. 2 vols ......... .
Julleville.-Histoire de la Langue e, de la. Littérature
Fra.nca.ise. París. 1910. Pasta Francesa.. 8 vols .....
Augusta Comte.-Cours de Philosophie positive. París. 1892. Pasta Holandesa. 6 vols ................... .
Ernesto Guitart.•-Nociones de Economía SoCia.l. Barcelona. 1910. Pasta. Cartoné ....................... .
J. Michelet.-Histoire de Franca. París. Pasta Holandesa. 16 vols , ....................... . .......... , ... .
Pranoi1co Zaroo.-Historia. del Congreso Extraordinario Constituyente. México. 1857, Pasta Hotandesa. 2 vols .................... . ................ . .... .
Ricardo Rodriguez. - El Derecho Penal. México. 1902.
Pasta Ama.teur. . . . . . . . . . . . ....... , . . ... . ...... .
Fernando Vega. -La Nueva. Ley de Amparo de Garantías lndi viduales. México. 1883. Pasta Holandesa ..
lgn&amp;cio L. Vallarta.-El Juicio de Amparo. México.
1881. Pasta Holandesa. . .. . .. . .................... ,
l. L. Valla.rta.-Votos. México, 1894. Pasta Tela. 5 to•
mos ....................... •· •······· •·············
ltontiel y Duarte.-Derecho Público Mexicano. México. 1871. .Pasta Holandesa.. 4 vols ............. . .. . .
Adolphe Prins. -Science Pena.le et Dt·oit Positif. París. 1899. Pasta. Tela. ............ , . . .. . . . ......... .
Ricardo Rodriguez.-El Procedimiento Penal en México. México. 1900. Pasta. Holandesa .............. .
R Garra.ud.-Droit Penal FranQais. París. 1898. 6 vol.
Pasta Holandesa ...... . .......................... .
A. Weiss - Oroit International Privé. París. 1892. 6
vuls. Pasta.Holandesa ...... . .................. ..
Luis Miraglia.-Filosofía del Derecho. Madrid. 2 vol.
Pasta Espailola ....................... . ........... .
Ch. Lyon Caen Renault.-Traité de Droit Commercia1.
Paris. 1898. 8 vol s. Pasta Francesa. ............... .
IC. Thiers. -Discours Parlamentaires. París. 1879. 15
vol s. Pasta Francesa ......................... -- - ..
Anselmo de la Portilla.-México ea 1856 y 1857. Gobierno del General Comonfort. Nueva York. 1858.
Pasta Tela. ................... .......... ..
Manuel Rivera. -Historia Antiguá. y Moderna de Jalapa y de las Revoluciones del Estado de Veracrmi.
México. 1869. 5 vols. Pasta Holandesa ...... '. ..... .
W. H .. Prescott.-Histot·ia de la Gonquista de México.
.México. 181-1. 2 vols. Pasta Holandesa ............ .
Guillermo Prieto.-El Romancero Nacional. México.
1885. Pasta. Holandesa ................. . ..... . .
V, Salado Alvarez. -De Santa Anna a la Reforma.
México. 190!. Pasta. Tela con dorados ...... , ..... .
A. de Humboldt.-EnsayoPoHlícosobee la Nueva España. Pa.rís. 1827. 5 vols. Pasta Española ......... .
V.Salado Alvarez.- La Intervención y el ln:.perio. México. 1908. Pasta Tela. 4 vols .............•...•. • • •
-lantiago Ramirez.-Noticia Histórica de la Riqueza
.Minera de México. México. 1884. Pasta Holandesa.

$

25,00
8.00

2.00

Eduardo Ruiz,-Historia de la Guerra de Intervención
en Michoacán. México. 1896. Con retratos. Pasta.
Holandesa ........................................ .
Manuel Orozco y Berra.-Bistoria Antigua y de la
Conquista de México. México. 1880. 4 vols. Pasta

5.00

Tela .............. . ,,,,, ......................... .

20.00

Emilio Castelar.-Discursos parlamentarios y polítii.00
cos. En la. Asamblea Constituyente. 3 tomos ...... .
Emilio Castelar.-Discursos parlamentarios y políti8.00
cos. En la Restauración. Madrid. 4 vols. Pasta Española ................. , .... • .......•.. • • • •··· • •· •
4,00 Luciano.-Obras completas. Madrid. 1901. 4 vols. Pasta Española ................................. ~ .... .
Bodas de Horacio Fla.co.-Barcelona. 1882. Pasta Te80.00
la. con dora.dos ..... , . . . . .....
Guillermo Shakespeare.-Obra.s dramáticas. ~1a.drid.
10.00
1904. 8 vols. Pasta Tela ..... .... .
Francisco Bulnes.-El Verdadero Juárez y la. Verdad
70.00
sobre la. IntervenCión y el Imperio. París. México.
1904. Pasta Tela ...... . ........................... .
ló,00 Francisco Bulnes. --Las Grandes Mentiras de nuestra.
Historia.. París . .México. Pasta Tela ....•..........
2.00 Dante Aligieri. -La. Vida Nueva. Barcelona. 1912.
Pasta Tela. Con Láminas ................ , ........ .
36,00 Las Creaciones de Schiller. Arregla.das en forma Novelesca por Enrique Massaguer. Barcelona. 1913.
Pasta Tela . .......... . ......... . ...........••
12,00 Maria. Ma.cleod.-Las Ct'eaciones de Shakespeare.
Barcelona.. 1912. Pasta. Tela .... , ................. .
4,00 A·g ustin Rivera..-La. Reforma y el Segundo lmperio.
México. 1904. Pasta Tela ..................... . .... .
3.00 L~renzo de Za.va.la.-Ensa.yo Histórico de las Revoluciones de México desde 1808 hasta 1830. México.
6.00
1845. 2 tomos. Pasta Piel. ......................... .
Bernal Diaz del Castillo. -Historia. Verdadera. de la.
7,00
Conquista de la Nueva España. México. 1891. Pasta holandesa. 3 vols. con láminas ................. .
:!0.00
Samuel Basch.-Recuerdos de México. Memorias del
Médico ordinario del Emperador Ma.Ximiliano.
5.00
{1886 a 1887). México. 1870. Pasta Holandesa. ..... .
J. E. Hernández y Dávalos.-Colección de Documen4.00
tos para la Historia de la Guerra de la Independencia. de México. México. 1877. Pasta Tela. 6 vol s ....
50.00 Dramas de Víctor Hugo.-Barcelona. Pasta Tela.
Con Lámina.s ...............................•• . ....
40.00 Carlos Maria de Bustamante.-Cuadro Histórico de
la Revolución Mexicana. comenzada el 15 de Septiembre de 1810, por el Ciudadano Miguel Hida]go
8.00
y Costilla. México. 1843. 5 vols. Pasta Holandesa ..
M.
A.
Thiers.-Historia de la Revolución Francesa.
60,00
Con un juicio crítico de la Revolución y sus hombres por Emilio Castelar. Magníficos grabados in50.00
tercalados en el texto y láminas tiradas aparte representando los personajes y episodios más notables. Barcelona. 1890. Pasta. Tela. 5 vols . ........ .
5.00 Obras Completas de Víctor Rugo.• -Vertidas al castellano pol' Don Jacinto La.baila. Magnífia edición
espléndidamente ilustrada con bellísimas cromoJ0.00
litograffos. Valencia. 1886. Pasta Tela con dora•
dos 6 vols ...... .
6,00
Obras Completas de Volta.ire con un pt·ólogo de Víctor Rugo. Vertidas por primera vez al castellano
3,00
y precedidas de la HVida de Voltaire&gt;J por Condorcet. Magnífica edición aclarada con notas de todos
10.00
los comentaristas de Volta.ire e ilustrada con hermosas reproducciones de los célebres dibujos de
30.00
eminentes artistas extranjeros. Valencia. 1892. 4
vols. Pasta Tela, con dorados .... . .
15.00 Andrés Cabo.- Los Tres ~iglos de '.\léxico. Durante el
Gobierno Espaíiol hasta la. entl'a&lt;la del Ejército
5.00
Trigarnnte. México. 11'.13(;, Pastas de la época ..... .
/

8 00

10.00
7.00
2.00

14.00

4,00
4.00
2.50

2.50
2.50
2.50

10.00

10.00
3.00

4-0.00
2,00

38.00

•

ó0.00

30 00

30.00

20 00

13

�INFORMACION GRAFICA DE LA FIESTA DEL PASADO DOMINGO
EN EL AERODROMO DE BALBUENA

IDEAL,-Desde hace algún tiempo qu€ te- ~''"
níamos deseos de hablar algo respecto a la
Compañía de Arcos que viene trabajando en
el Ideal, pero por una parte nos lo impedía el
corto espacio de que disponemos en esta revis't a para las crónicas teatrales, y por otra
el entusiasmo y el constante deseo de tratar
sobre el «tópico amable•, como llama el simpatice Florián.
Pues bien, la Compañía de Arcos, es muy
heterogénea. La Tubau es una inteligente
dama joven que desempeña sus papeles en
la comedia con gran acierto, luce, como variedad, una particular gracia, cuando canta
couplets, y en general, su labor anima al
aplauso. Arcos, también ha gozado justamente de las manifestaciones cariñosas del público, de un público especial que gusta de olvidarse de las fluctuaciones del cambio y de
las intemperancias del valor del infalsificable, con la tibieza de una sana risa que inspira la multiforme cara del humorista Arcos.
En cambio un famoso ,Trío España, que
trabaja en el propio teatro es una calamidad.
Toda la gracia que tienen los que lo integran
consiste en darle al tablado ciento cincuenb1
y seis patadas por segundo, plato más, plato
menos. Una demostración incontrovertible
de que los «crosseb o los texcelsior» son de
una resi:;.tencia verdt+niana y nada más. Debían consignarlos a cualquier cine democrático en un plazo no mayor de cuarenta y
.ocho horas.
COLON.-Sigue Antonia Mercé de la
Paz privando de entu'iiasmo a las gentes de
buen gusto. En los últimos días ha bailado
mósicadeGrieg y deMassenet, sobresaliendo
una «Danza Campesinu del primero. Durante esta misma stmana irá presentando algunas ».ovedades hasta llegar a bailar la «Danza
de los Siete Velos». Toda la intelectualidad
de México, toda la gente culta, noche por
noche deja en -la taquilla una cifra moderada y dentro del teatro, deja •p0lvo de manos&gt; de tanto aplaudir a la géntil- danzante.

La empresa del Colón y los cronista! de la
prensa metropolitana han organizado un concurso de caricaturas para premiar las tres mejores que se hagan de •La Argentina» en
cualquiera de sus bailes. En otro lugar publicamos la convocatoria.
"LA LUZ" .-No nos fuf posible decir
algo oportunamente relativo a la cinta im presiotiada por la señorita Emma Padilla y
el señor Agüeros. Esta fiilm nos ha demostrado que en México pueden hacerse buenas
películas, pero siempre que los directores o
empresarios procuren argumentos de buen
gusto y originales. Lo más reprochable de la
cinta es que hayan desarrollado el mismo argumento de •El Fuego» echado a perder por
algún aficionado a leer a Vargas Vila, La señorita Padilla es guapa, tiene condiciones
plásticas muy favorables para el cine y solamente necesita un buen director que la con duzca con acierto y que le sugiera algunas
otras visiones que no sean únicamente las
que nos ha dej¡'l.do ya en la retinR Pina Menichelli. La señorita Padilla debe convencerse, además, que puede tener una personalidad propia y con ella triunfar en el cine.
El señor Agüeros está más atrasado y necesita con mayor urgencia de una buena dirección. Ahora que nosotros creemos que en
México no hay todavía persona competente
para ocupar este puesto, ni menos aón cuando sigan las empresas que se dedican a la fa•
bricación de películas con la idea de poner
asuntos de sociedad de más o menos distin•
ción. Este género es insuperable ya. Las
marcas italianas y francesas son dueñas de
la exclusiva mundial y en cuanto deje de
ser novedad una peliculR mexicana·, por el
hecho de ser-mexicana, no tendrá. absolutamente aceptación. Es preferible q~e se de·
&lt;liquen a los asuntos históricos y de todas
maneras hacer venir de Europa los directo•
res artísticos. Costará más pero se evitará el
fracaso.
BUFFALMACO

EL PRIME:..R BESO
Viene de la pagina 5
nervios en tensión y medí a bailar, a.dar
saltos, a gritar ....
Pero mientras más me agitaba., mis impulsos crecían. Levantando en vilo una.
silla, la lancé sobre la cama, y allá mis•
mo fueron a dar, tras las sillas, todos mis
libros y los objetos todos de mi tocador.
Después, enloquecido, tiré de las ropl\S
del lecho y todo fué sacudido; leva.nté la
mesa de mi esLudio, golpeé · las sillas, removí furiosamente todos los muebles ....
Y reía como embriagado ¡Ella me ama•
ba ¡Ella me amaba .... !
Un golpe rudo dado en la puerta me hi·
zo leVantar la frente de sobre mis brazos.
cruzados sobre la mesa.
-Señor, seílorito, ¿qué se~ha visto m&amp;·
lo? preguntaba de fuera una voz servil.
Volví la vista a mi derredor y me quedé espanta.do del desorden que me circun•
daba. Muebles, ropas, libros, útiles, to·
do revuelto aquí y allá en inextrincabl&amp;
confusión.
-¿Qué había pasado? ¿había estado yo
aquella noche ebrio o loco?
Mi memoria se iluminó, y sonreía-, a. la
felicidad .. .. ¡Ella me amaba!
y un haz de rayos de sol entra.b&amp; pol"
la ventana, ábíerta de par en par, 11enaado con su luz de oro la estancia entera! .. ,

La. fiesta de kviación del domingo pasado El ministro de El
Salvador acompailado de varios Generales

AVENTURAS EN EL TENDEDERO

l. Ayude usted a un desgraciado pájaro.
II. Yo fui empollado en las azoteas de una cárcel.
III. Como usted comprende nadie quiere ayudar a un· pájaro nacido en la. cárcel.

U Sdinero,
T ED puede perder su
sin darse cuenta,

No compre
,:::J

ai no compra a los verdadero■ Agentes de este Despa ..

eho.

Máxico, marzo de 1917.

"Collingburne''
Es la marca de los mejores.

Hilos e Hilazas

-

para coser, tejer y bordar.

CAFE Y DULCERIA

"Collingbourne Milis"

'

"EL GLOBO"

Es el nombre de la Fábrica.

"Western Thread Company"
Es la casa concesionaria para la
venta en todo el mundo.

ESQUINA MADERO
.y BOLIVAR.

R. A. Day
Es el único y exclusivo Representante para este pais.

EMILIO HOMMEL
Una. escena de la comedia ''Retazo" estrenada en el Ideal
el último sábado.
14

lr:::::::::::::::-====

Un vuelo

'

a personas que no puedan probar ser Agentes de es te Depar·
mento.

La Fábrica
no servirá pedidos que no estén confirmados por el suscrito.

No serán despachadas
las órdenes por la Fábrica si se
hacen por conducto de otra
persona.

Le llegará la mercancía
Pero por conducto de algUn
comisionista de E. u,, y 1ntonces

Usted paga més
por el misÍno articulo.

~- A. DA Y, único y exclusivo ·Representante para la República.
,v. 5 de Mayo 32,

Despachos 310 Y 311.

MEXICO, D. F.
15

�Sección de Ajedrez
Acargo de E. González Martlnez jr.
PROBLEMA NU MERO 11.
Por KOHTZ y KOCKELKORN

Desde el próximo número

BLANCAS: P5CD, C3CD, C2AD, R3AD.
P5D, A5AR (6 piezas).
NEGRAS: R5TD, P3CD (2 piezas).
Las blancas juegan y dan mate en 4 jugadas.

PARTIDA NUMERO 16
GINOCO PIANO

PEGASO
realizará grandes reformas. En
su afan de publicar trabajos de
los intelectuales más distinguidos de la República, no ahorrará trabajo ni esfuerzo por ser la
revista literaria por excelencia.

Busque usted en el :próximo número, poemas inéditos de J ose
Juan Tablada.

Jugada en Berlin, en 1863.

NEGRAS

BLANCAS

B. Von GureyzkyCornitz.
l. P4R
2. C3A D
3. A4A
4. C3A
5. P X P
6. CXP
7. A2R (3)
8. ClCD (4)
9. C3D

G. R. Neumann.

l. P4R
2.
3.
4.
5.

C3A R
A4A
P3A
P4D ·

6. 0-0 (1)

7. P X P (2)

8. P5D
9. TlR
10. A3C

11. C3A
12. P6D!!
13. T X AII ( 6)
14. A5C!
15. C5D
16. D4D
17. D4TI

10. 0-0
11. ClR
12. P X P (5)
13. DX T
14. C3AR
15. DlD
16. C3A
Se rinde (7)

NOTAS

Por E. G. M.
(l) Una tentativa para transtormarel Glnocol'ta,
no en un brillante juego de ataque. En esta s i ~
se juega generalmente P XP en lugar de la ju

,

del
(2)texto.
SI T 1 R, la probable contestac16n de las negl'lt
serla CXP A para llegar a una situación semejante a
la de la famosa partida Hotrmann-Petroff. rada de
(3) E&amp; dlticll Indicar cual es la mejor retl
este Alfil. Lo pretlero A 8 C.
.
fCD
A 8 . C4T seguirla 9. ASD, CSD, 10. p
te~~~ndo ~; negras una situación sumamente comprometida.
CXP en la ul(6) Aparentemente la mejor, pero
ca buena.
(6) Una jugada decisiva Y elega11:, .A. cxc+II
¡7) Porque después de AX C. X ,
mat,.
negras perde rlan la Dama para poder salvar e1

y MEDIO DOBLES
PARA VENTANAS

~IDRIOS PLANOS,
SENCILLOS

David Bloch
1~ CALLE DE SAN TA TERESA NUM. 12.
Antes Escalerillas núm • 14 ·

~

.....................

Mexicana 22-13 Neri.

&amp; -16

Ericsson 704.
~

Va que la Estación de Lluvias se aproxima,
compre con tiempo un BUEN PARAGUAS.

I
M
p
E
R
M
E

p
A
R
A
G

u

A
B

A

L
E

s

s

lt===========~==========================--=-=-=- ~ -

PARAGUAS DE SEDA DESDE $6.00
Avisamos a nuestros agentes que
la correspondencia relacionada_ a la
Administración de nuestra lleVJsta,
debe ser dirigida al señor
JOS~ BALLESCA

TIE!.LBFONOS :

HOMBRE PREVENIDO VALE POR DOS

Tercera calle de Regina n6mero 88.

Impermeables y Zapatos para Señoras y Caballeros
Un surtido completo.

EN NUESTRO DEPARTAMEN'fO ESPECIAL DE MAYOREO
GRAN DES DESCUENTOS A LOS REVENDEDORES

EL PALACIO DE HIERRO

�REVISTA ILUSTRADA
"~

NUM. 1-7.

JULIO 6 DE 1 91 7-

PRECIO: 20 CTs.

SIEMPRE TENEMOS
EN CASA CUANTO LAS
DAMAS DESEAN.

LA CIUDAD DE- LONDRES

El Visitan te: Según la Guía, estos chismes dejaron de usarse a principios del Siglo XX.
CARICATURA DE BAGARIA,
tomada del semanario "España,"

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566745">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566747">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566748">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566749">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566750">
              <text>Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566751">
              <text>29</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566752">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566771">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566746">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 16, Junio 29</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566753">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566754">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566755">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566756">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566757">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566758">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566759">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566760">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566761">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566762">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566763">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566764">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566765">
                <text>28/06/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566766">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566767">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566768">
                <text>2020419</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566769">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566770">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566772">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566773">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566774">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="14538">
        <name>Gabriela Mistral</name>
      </tag>
      <tag tagId="36705">
        <name>Inventor Marconi</name>
      </tag>
      <tag tagId="6292">
        <name>Jesús Villalpando</name>
      </tag>
      <tag tagId="6309">
        <name>José Juan Tablada</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20365" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16890">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20365/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_15_Junio_21_n.pdf</src>
        <authentication>bef9f7d948f34863c0c35d95e3570dd5</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="570590">
                    <text>-1

1

1

ZI'• o

1 1t

1tt\f1 alA. il!iTfW7A
F

=

r

1

. .
e

;,',&lt;

..-~

·I
'.,\,

Tenemos primores
para los niños y pa
ra los papás de los
niños.

la Ciúdad··
de Londres
"La Casa de la Moda"

ANTONIA MERCE
Notable bailarina que act ualmente trabaja
en el Teatro Colón .

No 15
PRECIO 30 Cts.
Jueves 21 de 19 1 r

�PEGASO

1

REVISTA SEMANAL

Perfumería Española "OAL'' Madrid 1

. Dir.ector Gerente, Jesús B. González.
REDACCION:
Efren Rebolledo.
Jesús Urueta.
Julio Torri.
Mariano Silva.

Ramón López Velarde.
E. González Martínez.
Rafael Cabrera.
Rafael López.
José D. Frías
Jenaro Estrada.
Antonio Caso.
· 1 Jesús Villalpando.
Enrique Fernández Ledesma.

COLA BORACION:
Carlos González Peña.
Max. Henríquez Ureña.
Pedro Henríquez Ureña.
Alba Herrera y Ogazón.
Manuel Herrera Lasso.
Mateo Herrera.
Jesús García Gu tiérrez.
Juan B Iguíniz.
Manuel Ituarte.
Carlos Lazo.
J. Lóoez Portillo y Rojas.
Federico Mariscal.
Pablo Martínez del Río (Madrid).
Amado Nervo ( Madrid).
José de J. Núñez y Domínguez.
Eduardo Pallares.
Emilio Pardo Aspe.
Manuel de la Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Pruneda.

Jesús T. Acevedo (El Paso.)
Ricardo Arenales.
Mariano Brull.
María Enriqueta.
Gustavo E Campa.
Rubén M. Campos.
Bartolomé Carvajal y Rosas.
Alberto María Carreño.
Francis~o José Castellanos.
Luis Castillo Ledón.
Ignacic, B. del Castillo.
José María Chacón y Calvo.
Eduardo Colín.
Carlos Díaz Dufoo, jr.
Arnulfo Dom!nguez.
Enrique Fernández Granados.
J enaro García.
Augusto Genio.
·
Francisco González Guerrero.
Luis González Obregón.
Saturnino Herrán,
Jorge Enciso.
Alberto Garduño.

DIBUJANTES:
Leandro Izaguirre.
Carlos Neve,
Antonio Gómez.
José Tovar.
Francisco de la Torre.
Alfonso Garduño.

ii

Alfonso Cravioto.
Manuel Toussaint.
Antonio Castro Leal.
Estéb...n Flores.

Manuel Puga y Acal.
Alejandro Quijano.
Joaquín Ramirez Cabañas.
Adrián Recinos (San José de
Guatemala)
·
Manuel G. Revilla
Alfonso Reyes (Madrid).
Manuel Romero de ferreros.
F~ancisco Verdugo Fálquez.
Jenaro Fernández Mac Gregor.
Artemio de Valle Arizpe.
Samuel Ruiz Cabañas.
Enrique Santibáñez.
Nicolás Rangel.
José Juan Tablada.
Alfonso Teja Zabre,
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina.
José Vasconcelos (Perú).
Atanasia G. Saravia.
Germán Gedovius.
Roberto \1ontenegro.
Angel Zárraga.

Fotógrafos: Antonio Garduño.-Gustavo F. Silva.-Alfonso Sosa.
En los Estados, ro números...••..... $ 3.50
En el extranjero, 10 núms..... •, ... . $ 5 oo
Precios de subscripción:
En la Capital, 10 números. . . . . . . . .
3.00
Números sueltos ............... • ... • 0.30
OFICINAS: A11enida 5 de Mayo, 32.-Edlfic;lo de la, BanGarla,-Departamento 121 y 12 !.-Apartado postal, 1408
· La correspondencia debe ser dirigida a la Gerencia.

Decir "TARDAN" es decir Moda.

EL NüEVO MONDO 1
1
acaba de recibir un completo surtido
de todos los productos de esta afamada
Marca de Perfumería

Cream &lt;GAL&gt; ......... . .. .
Cold-Cream. . . . . . . . . . . . . . . . .
Extracto para el pañuelo. Heno de
Pravia ...................... .
Extracto para el pañuelo. «Tenax»·.
Agua de Quina inglesa. El litro ....
,, ,, ,,
,, ,, ¼ litro..
,, ,,
,,
,,
Los24ogramos ... .
Agua de Colonia. El litro . ....... .
,, ¼ litro ..... -.
" "
"
, Los 240 gramos ..
''
''
"

"

''

"

"

"

"

,,

120

'1

VICTORIA. El
litro ......... .
Loción «Stella» ....
,,
« Flores de España» . . . . . . . .
,,
« Heno de Pravia».... . . . . .
Elixir Antiséptico.. . . . . . . . . . . . . . .
,, «GAL». . . . . . . . . . . . . . . . . .. .
Brillantina cristalizada ............ .
Vaselina a la Violeta ............. .
Glicerina «Stella» ............... .
Jabón «Heno de Pravia» ....
,,
,,
,,
,,
(Tamaño chico) . .... .

La mejor garantfa de los sombreros.

\\,.fARDAN''

2.00

Jabón «Agua de Colonia» ....... : ..
,, «Nata» ................... .'
'' «Et.erno» ................. .
,, «Gigante» ................. ..
"
,, « Unico». . . . . . . . ......... .
'' 14.00
7.00
,, «Universal» ..............
,," 4.00
«Almendras amargas». . . . . . .

,,

3.00

,, 3.00
"

"
"
"

,,
''
,,
,,
,,
,,
,,

9.00
5.00
3.00
2.00
7.00

3.00
5.00
. 3.50
6.50

3.00
,, o. 16
,, I. 50
l. 25
"

,,

fj

,.
,.
"
,,
"
,,

:,: :~ª.

i,:;;,;::'.' .·: -~·F.. l.'o.'r.e..s..d.. ·.-.E·
e . ·s··_: ,:,: ~ _·:~~
Polvos para ~a cara. :Stella». . . . . . .
3 50

''

''

"

"

paña».. . .. "
«Heno de Pravia» ... ...... .

«Victoria» ..... ;
''
" " "
,, ,,
&lt;Excelsior» ... .
"
"
«Ena» .......... .
''
'' " "
Pasta de almendra para el cutis .... .
, , dentífrica «Dens» ......... .
,,
,,
«Guindas» . . . . . ..
Polvos dentífricos .................. .
Petróleo «GAL». Frasco grande ... .
,,
,,
,,
chico ... .
Estuches propios para obsequios.
«Nelia», «Heno de Pravia»,
«Hihg-Life&gt;, desde $5. 50 a .....

"

"
"

LO MEJOR PARA LIMPIAR METALES,
. EN BOTES DI TRES TAMAÑOS, A

M EXICO. D. F".

11

3.50
1.50

liA!
~

1
1

7.00

'' 1.50
" 4.50
'' 4.00
,,
2.00

,,

1.50

,,
"

5. 50
3.00

"22.00

1, 2 y $3.00

Usando una vez la Perfumerfa "GAL'' no vuelve a usarse otra marca

Plaza Constitución 5 Y 7

3.00

Los precios antes an.otados son en Oro Nacional. y por piezas. Hacemos
Precios Especiales en ventas al por mayor.

LUXOL

1

1

no lo dice;

lo proclaman sus clientes.

0.90
0.90
0.90
0.90
0.65
0.45
o 90

1
¡j
1@l
11
11ml

®l
~

1
1

1
1

~~~~~~mmw~~~~~~~~~~~MI
PEGASO

�EL PALACIO

ot HIERRO I
~

REVISTA SEMANAL
Registrado como artículo de segunda clase el día 17 de marzo dC 1917.

Acaba de recibir los
estilos m!s elegantes en

TOMO l.

Mt;XIGO, D. f., 21 Dt; JUNIO Dt; 1917.

ll

NlJM. 15.

.VESTIDOS Y SOMBREROS
MODELOS DE PARIS

Invitamos muy atentamente a las distinguidas
Damas de la Capital a una
Revista de la Elegancia
visitando nuestra - - - EXPOSIOION PERMANENTE
DE

.",

VESTIOOS Y SOMBREROS
EN LENCERIA, COR:
SÉS, TROUSSEAUX PARA DESPOSADA, &amp;. ,
tenemos las :últimas creaciones de la moda.
- - --•-- - -

PRECIOS
RAZONABLES

t

EL PALACIO DE HIERRO
1

La Colonia Las Casas
Por ESTEBAN_ FLORES

He visitado la Colonia Las Casas y declaro sinceramente
no hay lugar más pintoresco que este rincón de la Mesa
tral. La civilización, con cuanto tiene de cristiana solicitud, ha
do por él, incorporándolo al vasto y complejo espectáculo
la vida moderna, sin despojarlo de las singularidades del ex-

mundo indígena. La evocación de nuestros ancestros reallí embellecida, poetizada por la risueña realidad presen' y la historia se ilumina de leyenda .. No es, naturalmente,
la resurrección del pasado: la naturaleza era entonces
iado salvaje para que ofreciera a nuestros ojos estos sua-

paisajes de vitalidad regulada y de serenidad profunda; el
bre, como la Naturaleza, crecía con tal exceso de fuerza
caía instintivamente en la violencia, el peligro y la sangre.
así, . ennoblecidos por la mano piadosa de la civilización,
emos presentar a las miradas extrañas, sin los encogimiendel bocborno, a estos pobres abuelos nuestros que han hefecundo el suelo patrio con el agua de su frente: y ellos,
ienles al fin del papel que han desempeñado en la génesis
RePública, sentirán un poco de orgullo al ver en la prolon'6n de su raza, armada definitivamente para sobrevivir, la
ha de su olvidada grandeza.

**•

Lo primero que se ve al descender del tranvía, destacándo-

Paseó una mirada complacida por el Valle, y como si sintiera placer y orgullo en referir los comienzos de la institución,
continuó:
-Al principio tuvimos muchas dificultades. Las familías se
negaban a dejar sus viejas pocilgas y las ·pocas que lo hacían
tardaban en olvidar sus hábitos de abandono y desaseo. La propaganda del baño; la lucha por hacer del jabón artículo de pri•
mera necesidad, el esfuerzo para desacreditar ante ellas mismas
1
su terapéutica bárbara, duraron mucho. Pero poco a poco fueron aceptando el baño, y el jabón, y todo lo que se ha creído
necesario enseñarles para salvarlas de las enfermedades y de la
muerte. Después, o mejor dicho, a la vez, se fué educando a los
indios en el arte de cultivar la tierra. Se le dió un lote a cada familia, un lote en propiedad, con una cómoda casita y los instrumentos de labranza necesarios para empezar .... Hpy, ya lo ve
usted, toda la hortaliza que se consume en la Capital sale de
aquí, es producto del trabajo de aquellos grupos de indios que
trotaban antiguamente por las calles de la metrópoli, como una
lepra ambulante, ante el gesto de asco de propios y extraños.
Hoy, todos saben leer ....
-Los mestizos, -observo, -han pagado al fin su deuda con
estos pobres restos de la raza de que salieron. El bien ha llegado
un l'oco larde, péro ha llegado ... , ·
-No, señor,-replica vivamente el máestro,-los indios no
deben todavía nada a los mestizos. Esta institución fué organizada
hace veinte años por un extranjero. Puede usted ver su retrato
en el salón de la escuela.
- Supongo que el clero mexicano habrá al menos ayudado ....
-El templo es protestante ..... .
Sorprendido por la revelación, me· vuelvo hacia el soI?rio
edificio donde los indios, al través de tres siglos de enseñanu
religiosa, continúan comunicándose con Dios.
Un anciano de ojos azules, cuya fiso11omía sonrosada por el
viento frío de la tarde respiraba bondad, salía en esos momeotos.
-Es el cura,-murmuró el maestro.
Y por sus labios aleteó una sonrisa tan amarga, tan cruel,
que me dejó largo tiempo pensativo.

lll!re la greña obscura y ·tupida de los árboles, es la torrepuntiaguda del templo y cerca del templo el edilicio de la
la, la rumorosa colmena donde los niños comienzan a desla clave del misterio de la vida circundante. Una angosta
ida que tiende su faja rectilínea entre macizos de verdura
uce hasta el corazón del disperso poblado. La chiquillería
de salir de claSe y corretea frerite a la escuela, alegre coIos pájaros que trazan en el aire las líneas efímeras de su
. Las voces castellanas alternan en la infantil algarabía con
oces desconocidas del dialecto indígena .... ,
Desde el lugar se abarca, cubriendo una. inmensa extensión
da como un mar, el conjunto simétrico de la Colonia, los
fios lotes separados por callejuelas y las humildes habitade los indios. Y más allá, casi en el horizonte1 flotando
indecisión del crepúsculo, las torres centenarias de las
' s coloniales, a donde esta raza vencida, primero por las
Y después por la esclavitud, llevaba antes su desventura
'osa, sus andrajos purulentos y sus piojos bravíos.
El maestro de escuela, un indio de 50 a 60 años, limpio y
'
O, se acer.ca.
Ya sé que me.vais a decir que la Colonia Las Casas no exis-Hermoso éspectáculo,-le digo.
te en ninguna parte. En efecto, no existe.
-En efecto,-conlesla sonriendo.-Pudo mucho que haya
Pero suponed que estamos en el año de gracia de mil novela República algo semejante.
cientos ochenta y siete. . . .
.

~EGASO

3

�E~
LA ,.!\. USEN CIA

Por ANTONIO CASTRO LEAL
ESPECIAL PARA ' 'PEGASO":
But he .conquered her. Love is like that.

The Matador o/ the Fz've· To w ns.

I

Jorge nunca había tenido conciencia
de sus deberes; los cumplía só_lo por no
violarlos, siempre con facilidad y a veces
con gusto. No encontraba en ellos la fuerza imperativa que le asignan los moralis•
tas, los ancianos y los infortunados. Entre .dos deberes exclusivos hubiera optado ¡ior el cumplimiento del menos interesante, porque se sentía más obligado
por esos deberes incompletos, laterales,
que por los otros, los categóricos. Por
eso cuando su amigo Leonardo le pidió
que cuidara de sus negocios durante su
ausencia de la metrópoli, Jorge dejó de
asistir a la Universidad con todo gusto,
y no creo que haya abierto entonces otro
libro que el de los cuentos de las Cinco
Ciudades, de Arnold Bennett.
Los negocios del ausente eran de diversas clases y comprendían: un juicio
de divorcio ya tocando a su fin, el cobro
de algunos viejos pagarés, el cuidado de
su familia y además -sobre este punto
había recomendaciones- la atención de
su novia. El cariño de Leonardo encon•
tró mil situaciones difíciles para la experiencia de su novia, de las cuales sólo el
conocimiento y la actividad de Jorge podrían salvarla. ¿Quién le diría cómo se
manda un telegrama, cómo se recoge
una carta rezagada? ¿Cuáles libros podía
leer y cuáles no? ¿Quién podría cambiar•
le a buen precio sus entradas en moneda
extranjera? Y si el caso se presentara
¿cómo sabría dónde se cobra un giro pos•
tal y dónde están las oficinas de contribuciones? ¿Y cómo exigiría al fotógrafo,
sin un rival acompañante, la devolución
de su dinero, cuando en el retrato apareciera con la nariz ligeramente larga?
Est~ último ejemplo era uno de !Rotos
humorismos que Leonardo decía sobre
su novia, siempre que deseaba informar
a su intel'locutor de que también recono•
cía, a pesar de estar enamorado, la tri•
vialidad de ciertas exigencias femeninas.
Las atenciones que Jorge tendría que
pfestar a la novia de su amigo eran la
parte más importante y más difícil de los
encargos del ausente, y quería cumplirla
en la sobriedad que se pone en todos los
deberes y con el interés que despiertan
aquéllos en los que figura una muchacha
de diez y ocho años. Pensó cómo hubie-

ra cumplido este delicado deber su amigo si estuviera en su caso, y después de
aproximadas conclusiones, tomó la deter•
minación de cumplirla con escrupulosa
puntualidad. Así lo hubiera hecho Leonardo.
Leonardo era más llano que él, más
fácil a servir y a ayudar a los demás,
también conversar con los demás. Jorge,
que no gustaba de esas cualidades democráticas que nos hacen corteses con
todos, lo llamaba frecuentemente oficioso; pero ~abía que otros lo calificaban de
amable. La diferencia entre Jorge y su
amigo era simbólicamente ésta: la explicación que el primero hubiera dado al
desconocido de un tranvía en una palabra, le hubiera robado al segundo diez
minutos, Je hubiera creado la obligación
de te'n der la mano y de ofrecer sus se·
· ñas. ¿La amabilidad -como la entendemos comunmente- no es una exageración?
·
Jorge quiso desempeñar sus deberes
con la misma plenitud de Leonardo, con
la misma exageración. Visitaba dos veces diarias el juzgado donde se tramitaba el juicio de divorcio, telefoneaba todos
los días a los. firmantes de los pagarés,
se enteraba con disgustante frecuencia
de la salud de la familia de su amigo, y
a la puerta de la novia temporalmente
abandonada, llamaba a las siete de cada
noche, con la regularidad de un reloj en
su primer mes de uso. Su puntualidad
era enfadosa para los deudores y para la
familia; era cómica para los empleados
del Palacio de Justicia y era indiferente
para Teresa, la novia de Leonardo. Jorge era para ella un simple interlocutor
más, sin otra personalidad que la de conocer íntimamente a su novio.

Cierta ocasión, cuando mostraban un
anillo curioso, Teresa explicó:
- Yo ya conocía esta joya, la ví alguna
vez. ¿Cuándo la ~í. . . ? ¿cuándo ....
-¡Una vez que ibas con · Leonardo!
-interrumpían.
-U na vez que iba con Leonardo. Cie,.
to.
De este modo, en apariencia acciden.
ta], introducía Teresa a su novio en la
conversación; pero empezabaa notar que
era una trilmpa que rechazaban todos
huyendo el giro sentimenfal. Con Jo~
era más abierta, más directa, más fran.
ca; no disfrazaba su propósito de platicar horas .enteras, sin interrupción, del
recuerdo de Leonardo. Por esto la pun- '
tualidad de Jorge en el cumplimiento de
los encargos amistosos, era agradable
para ella. Empezaba, por ejemplo, de e,.
te modo indudable: - Con ese traje luí
CQn Leo a la exposición de pinturas ....
Y luego Leo, como ella lo llamaba, 11•
naba la conversación, agotaba los adjetivos amables, provocaba llantos; risaP,
anécdotas; atraía el álbum .de fotografías,
el necessaire, la memoria de escenas,
frases, enojos. Todo en desorden, nam,
do con la precipitación de un espíritu
preocupado por recuerdos sin fronteras;
sin afán literario; rePitiendo una misma
historia, con la redundancia de una imaginación normal, de un tempei:amento
verídico. Y Jorge atizaba la resurrección
del Ave Fénix ausente con observaciom
biogcráficas, y tenfa que repetir todos Ice
días los elogios de .siempre, en crescendo.
-Es un buen amigo, -decía.
- Lo que se interesa por todÜs!. ...
-Es un excelente amigo, -corregía.
-¡Ojalá que todos fueran como él!
- Es mi mejor amigo, -agregaba.
- Cuando yo veo que se intéresa por
tí. .. .
-Es mi único amigo ...
- Lo creo .... él. ...

I
Teresa no tenía más que un nombre
en sus labios: Leonardo: y toda su conversación, después de cinc,1 minutos, venía a desembocar al crucero inevitable:
Leonardo. Lo sabían ya todos y adquirían
frente a ella la suspicacia del cazador que
adivina el ptóximo lugar en Ja línea del
vuelo de un ave.
- Un sombrero elegantísimo -decía
Teresa-, de un color raro como .... co·
mo .... como la corbatadeLeonardo!
-¡Justo!

PEGASO

✓

#

Excursión poco satisfactoria por los
_campos de batalla.

-¡Es el único amigo posible en la tierra!
III

Ala noche siguiente se platicaba de lo
)orrible que es el •1812• de Tschaikowsty, y Teresa, sin consideración a los nerrioS de su tía, gritó en falsete:
-Jorge, ¿qué piensas que encontré?
-No me imagino .... a~gún autógrafo
Tschaikowsky.
-¡Oh! encontré ti botón que se. desndió del chaleco de fantasía cte Leo,
uella vez que vailamos hasta el infini•
Aquel martes que Leo vino sin bigo¡Qué raro 1se veía! Sin embargo su bi•
te ...
Yde este modo desembocaba siempre
conversación al crucero fatal de todos
pensamientos de .Teresa, y de nuevo
mismas anécdotas, aumentada con ras-

gos imaginarios la escena del baile donde
se conocieron, ejemplares menos perfectos de las mismas fotografías, inevitable
cresce11do en la sinfonía de los elogios.
No necesitó mucha sagacidad Jorge para comprender, al cabo de una semana,
que ponemos a veces exag-erada puntualidad en el cumpJimiento de nuestros deberes menores, y una noche prefirió l~.
lectura de El fin en el Derecho, de Von
Iherinl!, a recordar en compañía de una
muchacha enamorada la historia de un
ausente.
Leonardo volvió poco después, antes
de que su novia se diera cuenta de que
había desertado su último interlocutor, y
antes también de que fueran cubiertos
los viejos pagarés. El juicio de divorcio;
por otra parte, no concluye todavía.
Abril, 1917.

'

IMPRESIONES DE ARTE
La orquesta de Franz Kaltenborn
POR ALVA HERRERA Y ÜGAZÓN

(Especial para Pegaso.)
Es uno de los más vivos recuerdos que
conservado de aquel tórrido verano
yorkino.
Después de las horas de estudio que
hi calores excesivos habían trocado en
abominable tortura, los conciertos
alaire libre eran la onda refrescante en
~ me zambullía ,.;on ansia,- donde cobraba fuerzas mi entusiasmo cuando el
nho sofocante de ese clima enervador
amenazaba ·anonadarlo por completo.
Aquella rotonda del Central Park,
,residida por un enorme BPethoven bron·
cineo que erguía su testa ceñuda y olím.
¡ica bajo el palio movedizo de los olmes
Mhíase vuelto mi paseo predilecto.
leeaba hasta allí una sola ráfaga del espito metropolitano, del aire viciado de
las avenidas, con su tráfico febril, el hor, ear de sus multitudes atareadas, el
trueno incesante de sus ómnibus y tran•
!las. Parecíame estar a mil leguas de la
· osa ciudad a pesar del público nullerosísimo apiñado en las gr~derías, ana con,fusión de claros vestidos estivales que ponían grandes manchas pálidas
la penumbra. Los árboles habían tepantallas de follaje a los focos incandescentes, y la claridad cegadora se atelnaba a través de ese bordado espeso.
!ncambio, el pabellón central, ocupado
rnente por la orquesta, era un núcleo
de cruda iluminación; atriles e Ínstru•
~tos despedían brillos repentinos: la
"'"ta metálica relampagueaba en la diesh del músico de rala melena rubia, que
diridos¡¡fa con gestos desenvueltos y gallar' Esparcíanse las dulces e intensas
lllooridades en el ambiente tibio, como

N¿

sortilegio destinado a hip;otizar todas las
almas ....
Desde su pedestal de granito. Beethoven, con los labios contraídos y las penetrantes pupilas clavadas en el vacío, parecía prestar atención a las terribles excelsitudes de su propia música. La sinfonía poblaba el aire ·de un estremecimiento sombría, de un sobresalto trágico; y
la misteriosa vida que palpitaba en esa
música con violencia invencible, tenía el
don de despertar en mí un verdadero
tumulto de sensaciones e imáieneS. Era
un tropel de indefinidos deseos, una fu•
ga de pensamientos imprecisos y extraños, rodando confusamente en el cerebro¡
Y era, también, una nostalgia inmensa
que brotaba con la adivinación o el presentimiento de un estado de conciencia
·sobrehumano, de una espiritualidad divina e infinita .... ¡Ah! .... y os aseguro
que, cuando cesal;ia de correr aquel torrente de augusta y prodij!iosa música,
el regreso a la realidad dejábame de pésimo humor; nadie encuentra divertida
la ocurrencia de despeñarse de las nubes
en lo ~ás bueno de una excursión por
aquellos radiantes mundos. . . . El hecho
es que me molestaban la proximidad de
la muchedumbre, el bordoneo de las
conversaciones, el prosaico espeCtáculo
de los músicos descansando sus instrumentos y enjugándose frenéticamente la
frente y el cuello. . . . Pero el roto encanto rehacía pronto sus hilillos luminosos·
la ingenua inspiración de Haydn arroja~
ba en los espíritus una fresca bocanada
campestre, la música mozartiana surgía,
fina y frágil, como _milagrosa flor de

PEGASO

cristal. . . . Y después, el exaltado neuroticismo moderno: Wagner, Tschaikowsky, Berlioz, Grieg .... un fastuoso festín
musical .... ¡una ore-ía! ....
Cierta noche escuchamos el Danubio
Azul tocado a la vienesa, pero tocado
con tal perfección, que la obra se enno•
bleció, se idealizó de manera increíble,
- y, a pesar de encontrarse incrustada
en un programa clásico, produjo el más
exquisito efecto. El austriaco Kaltenborn,
cediendo a un impulso imprevisto, arrojó la batuta, echó mano de un violín, y
amorosamente abrazado a él, rompió a
tocar. El vals voluptuoso derramaba las
añoranzas vagas de su ritmo, arrebataba
en sus ligeras y brillantes alas a los mis. mos músicos que lo hacían vivir. La frí•
vola odisea desgranábase como deslumbradora explosión de luces multico~o'res,
y el solista improvisado, con la cabeza
baja y los ojos entornados, parecía aban•
donarse a un vértigo de alegría, arras•
trando a la orquesta a través de sorpi-en·
dentes matices, «rubatos» deliciosos, y
mágicos juegos de luz y sombra; con los
-ojos entornados y el alma suspensa, de·
jaba mecer sus recuerdos, seguramente,
sobre las ondas del río familiar. Y se
desprendía de su ejecución tal potencia
sugeridora que el auditorio sentíase trans~
portado también, a orillas de ese Danubio azul, Danubio de ensueño, donde flotan, como prestigio inmarcesible, los can•
tos épioos de Liszt, y la blanca melancolía de Franz Schuber.t ....
¡Buenas audiciones que desplegab;n
su magnificencia multánime bajo el pa·
trocinio de la huraña efigie beethovia•
na . . . . ¿Vendrían muchos «habitués» Ge
constancia tan ejemplar como la mía? ....
Todavía la víspera de mi partida para
México acrdí puntualmente a escuchar
la suite de Mac Dowell, En Octubre.
Música bella, suave y profunda, que parece revestida del manto de púrpura ·y
oro viejo con que cubre el otoño las
campiñas aletargadas y friolentas. A tra-

CARICATURA EXTRANJERA

,'!_!

J

~_,t¡
'

,-e'

· r

4 ,,

~

--

.....

~ El Tío Sam:
-Dicen que es el primer jugador del
mundo¡ pero no lo creas. Le pegaremos.. . ·.

5

�El General Dubois visitando las posiciones cercanas de Verdún después de los últi~os combates efectucidos en esa región.

vés de esa concepción surca una corrien-

te de serenidad absoluta, de quietud perfecta; es la paz profunda que baña los
bosques cuando se desprenden las hojas
amarillas y crujientes, -es la paz completa que precede al fin, la severa calma
de _toda consumación. La palabra fué
pronunciada, la página está escrita, el
beso estalló y enfriase en los labios, el
verano se ha cumplido. Las palideces
del paisaje toman tintes opalinos, la nie-·
bla empieza a velarlo todo, como el olvido extendiéndose insensiblemente sobre
lo pasado; reposa la tierra en la suave
tristeza que cae del horizonte mezclada
a la lluvia de las hojas quejumbrosas ....
Es la pasión realizáda extinguiéndose por
sí misma, la sociedad dé la vida que se
declara colmada, la canción que termina.. .. ¡Es todo el Otoño! ... :

Y me llevé como última impresión el
éxtasis casi místico de ese adorable poema; tuve el valor de partir al final del
número . ... cuando el programa prometía, aún, la obertur&amp; de Tannhauser.
Pero, antes de marcharme, había con-

templado largamente, largamenté, el anfi_teatro pleno, con su friso de frondas
y globos luminosos,-el kiosko feérico
donde.imperaba aquel austriaco de rala
melena rubia.

había arrojado una mi-

rada de adiós al busto del maestro, siempre defendido por su trémulo palio de
ramajes. . . . Allá, detrás, la orquesta
iniciaba el coro de los peregrinos, y el

himno amplísinlo disolvíase en dolientes
vibraciones bajo un cielo de terciOpelo
sombrío y agujereado por innumerables

estrellas ....

La Actualidad Extranjera

del motor de un avión! Tan Pronto como
imagina que su presencia ha sido descubierta, no piensa sino en partir y, donde quiera que se inStala, quiere la casua-

lidad que caigan los proyectiles enemi•
gos. De A•vricourt, fütel Federico se
traslada a Fretoy-le-Chateaux. Durante
ocho días, camiones y carros de caba11oa

conducen al castillo de Fretoy, propiedad
de M. Dubois, Consejero del Tribunal de
Cuentas, el menaje del Conde Balny
d'Avricourt, porque Eitel pensó que sn
nueva habitación no estaba preparada
con bastante lujo para recibirlo. Pero no
espera a que los muebles estén en su sitio; quiere hallarse seguro desde luegoy
su primera ocupacirin es hacer que algunos prisioneros rusos caven el indispensable abrigo subterráneo.
Transcurre un mes en la más absoluta
calma.
El príncipe descansa; se muestraalos
habitantes del lugar; para revistar y, comolo acostumbraba en Avricourt, rea·
nuda en Fretoy su curación para enfla·
quecer. Vésele todas las mañanas, rojo
y sudoroso, ocupado en azadonar un pe-

Las cam. pañas de Eitel Federico, princi pe prusiano

dazo de tierra en el parque del castill~
pues Eitel es gordo, demasiado gordo l

da no conoceríamos nada de sus talentos
guerreros si no dejara en pos de él, por

vive desolado de serlo. • Las emociones

Sin brillo alguno se ha mantenido la
reputación militar de Eitel Federico,
príncipe prusiano, segundo hijo de Guillermo II, aunque pronto hará tres años
que hace la guerra a los franceses. Con

donde quiera, las lamentables huellas de
sus estadas. La historia de las campañas
del Príncipe Eitel Federico pueden redu-

frecuencia los partes alemanes mencio-

cirse a reseñar sus mudapzas de casas.

nan los méritos del Kronprinz, que también son muy celebrados en las enardecidas .órdenes del Emperador; pero el

A fines de octubre de 1915 Eitel Federico fué a instalarse al castillo de Avric@urt, propieded del Conde Balny d' Avricourt. Del pueblecito y del castillo no

hermano segundogénito continúa siendo

un general oscuro. Comanda la segunda
división de la guardia - es lo menos que
puede hacer un Hohenzollern- y sin du-

existen ahora más que amontonamientos

de ruinas. Pero antes de la empresa de
devastación general llevada a cabo por el

no lo adelgazan. Los médicos han decla·
rada que no hay otro arbitrio queelejer·
ciciu, para lograr que se funda la fasti·
diosa grasa. El príncipe obedece: remo~
ve la tierra con 0bstinación.
Pero he aquí los aviones franceses que
de nuevo turban la tranquilidad de la re-

sidencia del comandante de la se¡¡unda
división de la Guardia. El 27 de julio estallaban bombas en los alrededores
castillo y hacen blanco en la central tel~

d'

fónica de la división.

porque los aviones franceses lo habían

localizado y bombardeado. Además, el
abrigo fortificado que había hecho cavar

t

ral.
El día primero de septiembre, la se¡unda división de la Guardia y su. jefe
sedirigen hacia el Somme, donde la batalla hace destrozos .... iEitel se establece en el castillo de Templeaux-la-Fosse! Apenas tiene allí quince días cuando
descienden sobre· la casa un centenar de

¡ranadas. Todavía recuerdan los. artille-

ros franceses la alegría que les causó esa
andanada en obsequio del príncipe. Era
nna hermosa pieza de marina, larga y fina, la que así saludaba al segundo hijo
del Kaiser; riéndose la servían los inarineros; cerca de ella, el capeUán de la bri¡a.da de fusileros marinos parecía ben-

Eitel, refieren las alarmas y la ruda existencia de éste, del siguiente modo:
-¿El príncipe?-dice una mujer¡Ah, sí, l~ conocimo·s mucho! Cuando es•
. taba aquí era muy duro con nosotros.

querían mucho: ¡como que les procuraba
los mejores alimentos de por aquí! ¡Ah,
dicen también que no es muy bravo!

Era indispensable, absolutamente indis-

Este príncipe terrible con los débiles,
este general inquieto por el ruido de un
avión, ha hecho la más implacable de las

dieran homenaje. Le hablaba a una al

guerras a las habitaciones de los humil-

encontrarla: quería hacer el papel de

des, a los árboles, a los huertos y a la tie•
rra. El sector de su división es un modelo de devastación minuciosa. De las al-

hombre bueno. Siempre que él estabJ
aquí, teníamos diariamente visitas domiciliarias. Un día nos quitaba una cosa¡ al
siguiente, otra': por donde quiera hurga-

deas no ha dejado piedra sobre piedra;
en los campos no hay un árbol en pie.

ban. Los soldados, sondeaban la tierra

Diríase que Eitel ha querido alcanzar el

con arpones; así descubrieron muchas
cosas que habíamos escondido, y se las

renombre de Atila, su padrino.

llevaron. Estaba una condenada a traba-

decir cada descarga; H. G. Wells, el
ilustre escritor inglés, que había ido al
frente del Somme, escuchaba la fuga

jar en toda clase de ocupaciones. El
príncipe en persona picaba ensalada en

musical de los proyectiles; el sol poniente inundaba de magnífica luz la tierr~

queta y removía la tierra con un· azadón.

leonada de la mesa de Flaucourt .... Dos
días después se supo que Eitel había
allandonado a toda prisa y sin pompa el
C!Sllllo de Templaux, para instalarse fuera de~ alcance efe los cañones franceses.
Afines de septiembre, cansado del tu-·
~ulto de las batallas y sin haber perdido

cho hemos padecido con él. Nos maltrataba. Pero los soldados de la Guardia lo

pensable que lo saludaran inclinándose
hasta el suelo y que las mujeres le rin-

el jardín de la granja, Se quitaba la ch11Dicen que era para enflaquecer. El hecho es que tiene un busto femenino. Mu-

En la legión desolada que se extiende
entre Villequier-au-Mont, Flavy-le-Martel y Jussy, no queda ni una construcción, excepto una que edificaron para so-

laz de su amo los soldados de la segunda
di visión de la Guardia. Entre lo que !ué
la villa de Faillouel y las ruinls de Fiavy•
le-Martel, levántase sobre una colina un
edificio rústico: semeja un pabellón campestre o de caza. En derredor, los flancos
de la colina están cubiertos de mánza•

nos destrozados; más allá de donde alcanza la vista se extiende el espectáculo
desolador de la naturaleza asesinada, y
el pabellón que 1 aislado, contempla esos
campos de muerte, causa la impresión

Cien gramos de su obesidad, ·volvía el

príncipe a su cuártel general de Fretoy.
Pero a la sazón el castillo le pareció delllasiado expuesto. No obstante que habían reforzado los muros y que la espeme de escarpa que lo rodea había sido
~bierta de rainajeS'por todas partes, no

del testigo sospechoso de un crimen. Se
asombra el espectador, pr~gunta y se le
señala una inscripción: Eitel Friedrich
Schnz (reducto de Eitel Federic.o). En-

le hallaba

tranquilo allí el Hohenzollern.

trad y os encontraréis en una pieza tapi-

En el castillo sólo permanecía el tiempo
de las comidas, acompañado de sus ofi-

zada de papel azul celeste realzado con
varillas doradas y amueblado con sillones de madera tosca, una mesa y algu-

nos escabeles. Allí iba Eitel Federico de
Prusia a olvidar sus alarmas. Delante de

él estaba )a rica tierra de Francia y tal
vez, sabedora de que un día debía abandonarla, la devastaba sistemáticamente.

unicada por un pasillo subterráneo

un abrigo blindado. Algunos vigías

Pero de nuevo Eitel, el rubio Hohen-

en fin, el miedo se había apoderado de él

~n cons.tantemente. Así es cómo po-

irremisiblemente. ¡Había que partir}
¡Extraña carrera de guerrero la de ese
príncipe, comalldante de una división de

dormir el príncipe, y ahora los habites de Fretoy-le-Cbateaux, que lentalllente salen del receloso aturdimiento en
'l1le los había sumergido la presencia de

zollern, cambió de casa con la retirada
alemana. Ahora su división se bate cerca

no le parecía una protección suficiente y.

6

Toque de retirada, seguido de la orden
de trasladarse a un nuevo cuartel uene•

eiales1 siempre listo para correr a su estondite al primer ruido sospechoso. Palba las noches en un edificio vecino,
- casa de cortijo, propiedad del hos. de San Quintín. Su alcoba estaba

ejército alemán en marzo último, el

Príncipe Eitel Federico había desocupado, desde 1916, el castillo de Avricourt,

Casa improvisada que durante algún
tiempo ocupó el Príncipe Eitel.

ªf

Imponente manifestación en p 1'
t 1
t 't
tiend
s, an e a esª. ua de Lafayette, con motivo de la entrada de los Estados Unidos en la cona europea.-- umaltuosa sesión eo la Duma, pocos dí~s después de la caída de Nicolás II.

la guardia imperial, que tiembla al ruido

PEGASO

Casa abandonada -por el Príncipe Ehel
en su retirada hacia el Este.

El Príncipe Eitel.

PEGASO

de Laon.
¿A qué castillo de Francia ha llevado
el príncipe su obesidad y sus angustias?
7

�~
DE RAMON LOPEZ VELARDE

Retozad. en el césped,
cual las fieras del Baco
de Rubens;
y luego .... la paloma
que baja de las nubes.
Riéndose, solemne;
y quebrándose, indemne.
Que me sea total
y parcial,
periférica y central;
y que al soltar mi rr.ano
la antorcha de la vida,
con la antorcha caída .
prenda luego a mis lacios
cabellos, que han sido antes
ludibrio de las uñas
de las bacantes.
Que me rece con rezos abundantes
y con láerimas pocas;
más negra de su alma
que de sus tocas.

La estrofa que danza ,
·A

Antonia Mercé.

Ya brotas de la escena cual guarismo
tornasol, y desfloras el mutismo
con los toques undívagos de tu planta certera
que fiera se amanera al marcar hechicera
los multánimes giros de una sola quimera.
Ya tus ojos entraron al combate
como dos uvas de un goloso uvate;
bajo tus castañuelas se rinden los destinos,
y se cuelgan de tí los sueños masculinos,
cual de la cuerda endeble de una lira, los trinos.
Ya te adula la orquesta con servil
dejo libidinoso de reptil,
y danzando lacónica, tu reojo me plagia,
y pisas mi entusiasmo con una cruel magia
COl,IlO estrofa danzante que pisa una hemorragia.
Ya vuelas como un rito por los planos
limítrofes de todos los arcanos;
las almas que tu arrullo va limpiando de escoria
quisieran renunciar su futuro y su historia,
por dormirse en la tersa amnistfade tu gloria.
Guarismo, cuerda, y ejemplar figura:
tu rítmica y eurítmica cintura
nos roba &amp;. todos nuestra flama pura;
y tus talones tránsfugas, que se salen del mundo
por la tangente dócil de un celaje profundo,
se llevan mis holgorios al azul pudibundo.
14 de junio. '

Tierra mojada ....
Tierra mojada de las tardes líquidas
en que la lluvia cuchichea
y en que se reblandecen las señoritas, bajo
el redoble del agua en la azotea ..• ,
Tierra mojada de las tardes olfativas
en que un afán misántropo remonta las lascivas
soledades del éter, y en ellas se desposa
con la ulterior paloma de Noé;
mientras se obstina el tableteo
del rayo, por la nube cenagosa. , . .
Tarde mojada, de hálitos labriegos,
en \a cual reconozco estar her.ho de barro,
porque en sus llantos veraniegos,
bajo el auspicio de la media luz,
el alma se licúa sobre los clavos
de su cruz ... .
Tardes en que el teléfono pregunta
por consabidas náyades arteras,
que salen del baño al amor
a volcar en el lecqo las fátuas cabelleras
y a balbucir, con alevosfo y con ventaja,
húmedos y anhelantes monosílabos,
según que la llovizna acosa las vidrieras . .. .
Tardes como una alcoba submarina
con su lecho y su tina;
tardes en que envejece una doncella
ante el brasero exhausto de su casa,
esperando a un galán que le lleve un brasa;
tardes en que descienden
los ángeles, a arar surcos derechos
en edificantes barbechos;
tardes de rogativa y de cirio pascual;
tardes en que el chubasco
me induce a enardecer a cada una
de las doncellas frígidas con la brasa oportuna;
tardes en que, oxidada
la voluntad, me siento
acólito del alcanfor,
un poco pez espada
' y un poco San Isidro Labrador ... .

Dejad que la ala be ....
¿Existirá? ¡Quién sabe!
Mi instinto la presiente;
dejad que yo la alabe
previamente.
Alerta al violín
del querubín
y susceptible al
manzano terrenal,
será, a la vez, risueña
y gemebunda,
como el agua profunda.
Su índice y su pulgar,
con una esbelta cruz,
esbelto persignar.
Diagonal de su busto,
cadena alternativa
de mirtos y de nardos,
mientras viva.
Si en el nardo canónico
o en el mirto me ofusco

Ella adivinará
la flor que busco;
y, convicta e invicta,
esforzará su celo
en serme, llanamente,
barro para mi barro
y azul para mi cielo.
Próvida cual ciruela,
del profano compás
siempre ha de pedir más.
8

PEGASO

José Enrique Rodó entre las tazas de té
Para ANTONIO CASO

Alrededor de la mesa de un café, de
primera clase, toma té (corriente como
el de todos los cafés de México) un pequeño concurso formado por tres personajes, que visten con discreto mal
gusto. Ninguno pasa de los veinticinco
años. Son el Conforme, que tiene la mala costumbre de pensar bien de todas
las cosas; el Irrespetuoso, que ejercita
el peligroso hábito de pensar mal de
todas las cosas, y el Crítico, que posee
la cualidad de pensar, a su vez bien y
mal de todo el universo. La conversa•
ción del cenáculo ha pasado de la diva·
gaci6n al humorismo, y de éste ha entrado a saco en la opinión personal y
ha adquirido la eficiencia de un motor
en marcha.
El Irrespetuoso. -Hay una época en
que los literatos deben morir para no
complicar los cuadros de las historias
literarias. Rudyard Kipling está de sobra
en el mundo; debió de morir, de tristeza,
el mismo día que la Reina Victoria. Ro·

nosotros entusiasmo y esperanza. Fué
uno de los pocos que en medio del posi·
tivismo rastacuero de los hispan&lt;rame•
ricanos levantó su voz para defender la
parte del espíritu.
El Crítico.-Fué su prédica la consideración optimista de que el hombre es
una obra de arte que puede alcanzar la
perfección; fué la enseñanza clásica de
una vida armoniosa que por ascenciones
insensibles, que por cambios inconscien•
tes, nos llevará en .el culto de nuestra
propia vocación, con serenidad y a veces
hasta con heroísmo, a la cumbre excelsa
donde ~onversan de sus propias Iligenias

dó murió a tiempo, y muriendo en Roma
hizo una elegante concesión a su bio2ra·

fía.

•

El Crítico.- El literato cuando es vie-

jo exa¡¡erá sus electos y pierde algunas
de sus facultades, de tal modo que las
obras de la vejez nos descubren, como
un reactivo, las manchas de toda su obra,
así como el rostro envejecido de la madre nos confiesa las inadvertidas imperfecciones de la hija. Todo escritor viejo
se traiciona cuando escribe.
El Conforme.-Rodó sabía reformarse
y estaba abierto a todas las corrientes.
como un renacentista .
El Irrespetuoso.-(rápidamente.) Y
entendió a Grecia tan mal como el último
de los renacentistas, Winckelmann. U na
Grecia infantil, graciosa y sencilla, lle•
na de mármoles y de blancas teorías, una
especie de simétrico invernadero para
Sófocles y para el bello Carmides. ¡Grecia tuvo ladrones y canallas, pleitos y
casas sucias!
El Crltico.-Eso lo sabe Rodó; pero
eustaba más de la Grecia de Sófocles y
de Platón porque ella le regocijaba el espíritu y le revelaba profundamente la
inteligencia de aquel pueblo y una de.las
actividades más brillantes de su vida. Ha·
bló de ella algunas veces con la frialdad
que acostumbran los escritores académi•
COS, pero . ... eso es una simple cuestión
de estilo.
~l Conforme.-Eso no perjudica a su
obra, que llena tan bien su objeto. Fué
un amable y sereno maestro que nos hizo pensar a todos en nuestra posible perfección, que nos predicó obedecer el íns•
tinto de la vida gobernándolo eón la más
Cllidadosa razón, que despertó en todos

Jo~é Enrique Rodó.

los dos ancianos divinos, Sófocles y Goe'
the. No creo por la incapacidad de los
más, en la eficacia popular de tales ense·
ñanzas.
El Con/orme.-Sin embargo Ariel ha
dejado en todos sus lectores un gran entusiasmo por su propia vida y por el porvenir de América. Un estudiante conocí
que no vió a la América como patria es·
piritual hasta después de leer ese folleto.
El Irrespetuoso. - Yo recuerdo que
cuando lo leí me pareció tan vago que no
logró entusiasmarme. El arielismo es,
seguramente, una concepción falsa de la
vida. Mientras todos tengamos que decir
como Calibán, I must eat my dinner (¿y
quién no lo_tiene que decir?) habrá una
parte en nuestra existencia que la consa•
graremos -honradamente o no- a las
labores de Calibán. El noble Calibán es
el hombre rico; el sutil Ariel es el artista
o el apóstol. Como prédica yo hubiera
preferido el calibanismo, porque Calibán, ya sabéis, es el •protector dé las
ciencias, de las letras y de las artes•.
El Critico.-No pretendo afirmar que
Rodó ofrezca la única ni la más perfecta
enseñanza que a la juventud conviene;
pero sus enseñanzas son superiores a la

PEGASO

de aquéllos que quieren fundarse más en
v u I g a r e s consideraciones socio1Cl2'icas
que en los datos de la psicología. Es una
enseñanza Oril!'inal, es la voz del sabio,
en el sentido antiguo de la palabra.
El Irrespetuoso. - Mi amigo, exageras.
Para aprender que «reformarse es vivires más provechoso leer la biografía del
látuo de Goetbe que los Motivos de Proteo. Recomendar que uno se transforme
y que dirija por la más recta voluntad s~
transformación, debe enseñarse con el
ejemplo, no con los principies, que son
tan inútiles como los consejos de los ¡¡.
bros que tratan del •éxito en la vida•.
¿Quieres ganar en el juego de cartas?
Escucha los consejos para el éxito: •En
el juego de cartas es verdaderamente necesario confesar el error de permitir que
el contrario gane. ¡Ten ánimo y haz por
ganar! Vivimos en el tiem_po de la ciencia y del sentido común y,-está probado
definitivamente que en todo juego donde
hay dos, si uno no gana, el otro puede
hacerlo•. No hay nada como guardar la
armonía de la vida, poner voluntad cuando conven23, ofrecer heroísmo cuando
se necesite, cuando lo exig-a la ocasión
dejarse llevar, perO transformarse cori~
tinuamente. ¿Y qué? Necesítamos saber
los casos en los que se ha puesto heroísmo, en los que se ha abandonado todo a
la armonía postestablecida, o no saber nada. ¡Ten entusiasmo! es igual a ¡Ten éxito en los negocios!
El Conforme.-Es raro que desconozcas que las enseñanzas de todos los moralistas son así, tienen que ser así . . . .
son consejos generales, máximas que tú
aplicarás a su tiempo . . , .
El Irrespetuoso.-El consejo antiguo
cuando no estaba fundado y sostenido
por un sólido razonamiento que le comunicaba la fuerza filosófica, ·como en los
discursosdeEpicteto, era reducido, comprendía algunos de los pequeños actos
de nuestra vida diaria. El libro de Marco
Aurelio principia: •Aprendí de mi abuelo
Vero a ser de honestas costumbres y no
enojarme fácilmente•. ¿El libro de tu
maestro enseña algo tan precioso y trivial como no enojarse fácilmente?
El Crltico.-Pero así como el inteligente lector de los fragmentarios moralistas franceses entiende la vida con sutil
escepticismo y con sabia malicia, Rodó
qui~re que el lector de sus libros la vea
con entusiasmo, con esperanza, con deseo de obrar, Es una poderosa voz de
verdad, de ideal, de fe. Yo, por mi parte,
declaro que a los moralistas ténues (de
Séneca a Emerson, y entre los cuales se
cuenta Rodó) prefiero el artista que ve la
vida desde su filosofía, y que despierta
un modo personal y fuerte, un modo de
9

.

�•

sob1·e-ser. No creo que penséis, con Ro~
dó, que el ideal de la vida es la caridad
cristiana en los moldes de la elegancia
griega. Las cosas han cambiado. Cada
hombre encontrará sus propios caminos
si debe encontrarlos alguna vez. ¿Qué
libro de moral podrá enseñar más que
Goethe, que Nietzsche, que Ibsen? .
El Irrespetuoso. -¿Qué Berna r d
Shaw?
El Crítico. - (De buen humor.) ¡Muera
Bernard Shaw!
El Conforme.-A pesar de todo un
modo de ser entusiasta, de comprender
con sil1lpatía nuestra vida latina, de conservar nuestra conciencia hacia los más
puros ideales, eso lo difundió Ariel.
El Irrespetuoso. -(Desdeñosamente y
con el asentimiento del Cr!tico.)¿Crees en
nuestra vida latina? ¿Nuestra conciencia
dirigida hacia los puros ideales? Ariel
fuera libro para profesores de escuela si
no estuviera tan bien escrito.
El Conforme.-(Amable y arrobado.)
¡Qué hábil prosista! Es de suprema elegancia y. corrección, y tiene la fácil pulcritud del escritor culto en Su idioma.
El Critico.-Es la elegancia serena de
los escritores que piensan ....
Él Irrespetuoso.-(Intcrrumpe.) Labor,
tan rara para nosotros ....
El Cr!tico.-Es la prosa noble de la
época de Carlos V, que a veces imita el
desarrollo del diálogo platónico y a veces
el período interminable de los lectores
eSpañoles de Cicerón. Sus libros en ::ierto modo son clásicos porque recuerdan
los libros de moral humana, que pintaban al discreto, al héroe, al amante, y
donde el ingenio sorprendía con el hecho
trivial su causa psicológica, y en la frase
elíptica la escondida exégesis. ,¡Lástima
que no se haya tenido la roa.no para escribir! Escribía demasiado bien par a
·eso .... Y sobre un bergsonismo de la
conducta, que es tan viejo como la humanidad, escribió un libro inmenso.
El Irrespetuoso. -Vago bergsonismo
sin conclusiones.
El Conforme.-¡Oh! a todo se le llama
. ahora bergsonismo!
El Crítico.-De cierta vaguedad"amable se resiente el pe'nsamiento de Rodó,
sin embargo él y Varona son los que en
América piensan las cosas con menos
aparato y las dicen mejor. Rodó es, además, uno de los primeros críticos litera. ríos hispano-americanos. Su prosa carece
de cortante energía, de poder sintético.
Entre los últimos mejores escritores en
castellano Justo Sierra sabía decir con
más dureza y más énfasis. (Con profunda sinceridad.) ¿No habéis notado que al
lado de los mejores ejemplos de la prosa
de Justo Sierra \a prosa de Rodó ·es
muelle?
El Conforme. -(En, un tono que hace
desconfiar de su serenidad.) ¿Vasa acaba&lt; hasta con la prosa de Rodó?
El Critico. -¿Te has dado cuenta ya
de la m1lgnífica prosa de Justo.Sierra?
ID

El Conforme.-Es un poco oratoria.
El Irrespetuoso. -Todo es oratorio en
el mundo, hasta los epitafios, ¡oh dioses!
ElCr!tico.-(AlConforme.) Lo que llamas oratori&lt;:&gt; es precisamente la energía
de su frase, la fuerza de su e;x.presión,
su estilo rotundo, como si las palabras
salieran de los labios del Moisés de Miguel Angel.
El,Irrespetuoso.- (Venal.) El desarrollo sin fin y la melodía infinita de la pro-

CARICII.TURA EXTRANJERA

sa de Rodó tienen más del esfuerzo lila·
quina! del orador.
El Conforme. -(Secamente.) Estáis
iconoclastas esta noche.
El Irrespetuoso.-¡Es que no creemos
en Rodó con la exageración de los periódicos!
El Conforme. - Los 'periódicos hacen
bien.
El Critico.-Los periódicos no saben
lo que es literatura.
El Conforme.-Es que toda propagan.
da de Rodó es un bien para América.
El Irrespetuoso.-(Diabólico.) ¿Y qué
nos importa América?
El Conforme-(Con un gesto del más
profundo disgusto.) Así es imposible entendernos, cqn esas boutades . ...
El Critico sonríe, y el Irrespetuoso
está a punto de decir: •Todo en el mundo son boutades•; cuando se acerca el
mozo.
El Mozo.-(Con sueño.) Perdonen señores que los interrum_pa; pero vamos a
c~rrar el establecimiento.
El lector sabe ya que los calés se cíe•
rran en México en el preciso momento
en que la gente empieza a tener hambre.
ANTONIO CASTRO

Consecuencias de la ofensiva francobritánica,

LEAL.

~ovedad Literaria
"DEL PASADO"
POR GUILLERMO Jn,tÉNEZ,

Una aparición inquietante.

El pueblo alemán y su Küser.

· Cub.a acude en ayuda del Tío Sam.

PEGASO

Ell el prólogo que para este libro escribió
Enrique González Martínez, dice: &lt;Este gé,nero literario de la narración breve, del esbozo ligero, del apunte fugitivo, convida a culli·
Varlo por su facilidad aparente. Cabe con hol·
gul'a en una página, y parece que demanda
poca intensidad de labor, esfuerzo insignifi·
cante y brevísimo tiempo; pero, en cambio, es
un género difícil. Cada nota de esas que pate·
cen escritas a vuela pluma, ha menester oo
suave perfume de gracia, una observación pe·
netrante, o una indiscreta ironía, o una tras·
cendencia oculta, o una emt&gt;ci6n sutil y refinada. Estas,minúsculas grageas literarias deben estimular como una droga excitante, pro·
ducir picor en la lengua, o, cuando menos,
perfumar el aliento. Lo soso está prohibido.
De esta literatura, más que de cualquier otra,
debe desterrarse lo mediocre&gt;. Y más adelan·
te: c•El autor de esta colección es un joven
que ha publicad0 ya otra del mismo carácter
con el sugestivo título de~Almas inquietas.
Ha tomado su labor en serio como conviene
a los escritores bien nácidos, y cuida de su
arte como fin noble y no como vulgar pasatiempo.&gt;
Del Pasado forma un volumen en 16°, im·
preso en muy buen papel y con portada a co·
lores del artista Jorge Enciso. Precio del ejem·
plar, $1.25.
•Edición de la LIBRE RIA DE ANnRts BoTAS 1
HIJO, Bolívar nu~. 9, apartado 941. México

El famoso aviador francés Guynemer inte·rrogando a •n aviador alemán a quien
acaba de vencer y que es enviado
a retaguardia en un automóvil.

La Entente acaba de resolver el enojo-

so problema de Grecia, obligando al rey
Constantino a abdicar la corona en su hijo Alejandro. Para ello lué enviado a la
península helénica el estadista francés
Jonnart, homlare a la Lloyd George, de
resoluciones decisivas, que puso al monarca en la disyuntiva de abandonar el
campo o dejar morir de hambre a su pueblo como consecuencia de la confiscación
de las cosechas de Tesalia, y el riguroso
bloqueo de las costas griegas. El instrumento de las intrigas alemanas que por
tanto tiemp0 contribuyó con su conducta
equívoca a paralizar la acción de los ejércitos de Sarrail, va a salir de Atenas, y
con su salida empezarán a registrarse en
esa sección del inmenso frente de batalla
acontecimientos de un carácter menos
pasivo que los que hasta la lecha se
han registrado. Libre el contingente aliado, de los teinores de ve:se acometido
por su retaguardia en su avance hacia el
Norte, podrá ejercer una presión más
eficaz sobre las líneas austro-húngaras;
Yaunque el terreno, falto de vías de co•
municación y en extremo accidentado,
no se presta para el desarrollo de operaciones de la importancia de las que tienen
lugar en otraS partes, conseguirá al menos distraer en esa región, mayor núme- ·
ro de tropas que las que actualmente tienen allí los Imperios Centrales, y tal vez,
deprimir el ánimo del pueblo búlgaro y
obligarlo a desertar de las lilas alemanas.
La abdicación del rey Constantino ha
causado gran indignación en Berlín (la
reina es-hermana del Kaiser), y el mismo
Guillermo II ha ofrecido castigar el desacato y volver a su afligido cuñado lo que
tan injustamente le quitan. El imperial

El Conde Cadorna, Generalísimo del ejército italiano, que se ha cubierto de gloria
en la actual ofensiva.

guerrero confía para ello en su invencible ejército y en la ayuda del Todopoderoso que sigue viendo con ojos paternales la carnicería1·teutona. Pero mientras
el cielo intervie ne en· la pugna y cambia
el curso de los acontecimientós militares,
la Entente controlará, por medio de Venize:los, la situación de Grecia, y Alemania, -verá alejarse la esperanza de convertir la costa helénica en guarida de su
banda de sumergibles.

Han empezado a llegar a Francia los
primeros contingentes americanos. Como
se hizo con los rusos, estos elementos de
combate ocuparán un puesto especial
en el frente occidental. Con las tropas
han llegado también cien aviadores que
serán empleados en los servicios de exploración, lo mismo que se ha hecho con
los que ya se encontraban en el ejército
francés desde antes de que los Estados
Unidos rompieran sus relaciones con
Alemania.
El mayor general Pershing, designado
por el Presidente Wilson para dirigir la

Aparato empleado porlos aliados para descubrir la presencia de los aeroplanos
enemigos.
·

Fusileros ingleses entrando a una ciudad
francesa que las fuerzas teutonas
acaban de evacuar

campaña en lo que se relaciona con la
ayuda ~orteamericana, salió hace días
de . Pans, donde lué muy agasajado y
se en~uentra.. actualmente en Londres.
P_er~hmg f_u: el jefe de la ridícula exped1c10n pumhva que vino a México. S
carrera ..mi·¡·ltar, por lo menos la not ona,
.u
comenzo
.
.,en las márgenes del Bravo con
1a vio 1acion de nuestro suelo Ho
•
•
Y va a
c?ntmuar en Europa en condiciones muy
diferentes. Tal vez consiga lavar la d _
l uc1'da y tr·iste página de su iniciación ~
en
las aventuras bélicas. Tal vez lo veamos
p~onto desaparecer de la escená, absorbtcl.o por su propia nulidad. La guerra
gasta a los hombres con pasmos;;.. celeridaB. Los mismos que un día de fortuna
asoman entre el humo de los combat
con ta~a ~e gigantes se van después e;~
pequeneciendo, y sus nombres empiezan
a ~onar a gloria vieja, a cosa del pasado,
~tentras ot~os ayer obscuros agitan sus
stlabas metálicas en torno de las banderas sacudidas por el soplo trágico de las
matanzas.

•*•
Los in¡¡leses han loirrado consolidar
.sus pos1c10nes eñ Messines Y en Cottaverne, lugares recientemente quitados a
los alemanes, después de una sangrienta
batalla que costó a los Imperios centralesrSt:_IS mil cuatrocientos prisioneros Y
un,numero mayor de muertos. Para recup_erarlas emprendieron posteriormente
vanos contra-ataques, con fuerzas de refresco; pero a pesar del empuje con que
llev~ron a cabo la embestida, la artillería
britámca y la firmeza delos tomieshicier?n fracasar el intento. Tampoco han temdo suerte en los contra-ataques que
han emprendido en el frente galo para
reconqmstar algo del terreno que han
. evacuado en las últimas "Semanas: los soldados franceses se han sostenido en sus
nuevos atrincheramientos, con un valor
y una tenacidad ejemplares, y los teuto~
Pasa a la página 15

PE:GASO
II

�,

LA POLITICA AGRICOLA
EL CREDITO RURAL

Hemos dicho en un artículo anterior, que la escasez de bra•
zos es uno de los factores más importantes de nuestra penuri:it
agrícola, y que el mal se agrava con la dedicación a otros trabajos de nuestra clase prG!etaria. Seguiremos hablando de las demás causas que dificultan el desarrollo de la agricultura en México, para despÚés apuntar de un modo somero los más urgentes medios de mejorar la situación agrícola.
En un importante estudio que próximamente publicará un
entendido y práctico agricultor, el señor don Ignacio I. Gastélum, trabajo que tiene atinadísimas observaciones sobre la materia, se menciona como una de las causas más graves de dificultad para el desarrollo agrícola la falta de crédito rural. En
realidad, el crédito rural no ha existido nunca entre nosotros, o,
al menos, nunca se ha logrado que llene las necesidades imperiosas del caso. Lo que necesita un agricultor pobre, no es el

Hay otra causa de atraso agrícol~, y es la falta de comunicaciones y la carestía de los transportes. Mientras el agrioultor
pobre que trabaja en lugares distantes de los centros de consumo no halle condiciones favorables para competir en precios con
el que se halla cerca de estos centros consumidores, de nada le
valdrá que sus cosechas sean abundantes, y verá guardadas las
semillas en sus trojes mientras los favorecidos agotan las suyas
en los mercados. Nuestra red ferrocarrilera había adquirido un
desarrollo importante durante la época de paz, pero no era suficiente todavía para las necesidades de la República. Cuando la
tranquilidad de México seá un hecho definitivo, el gobierno deberá cuidar de que en las construcciones de nuevas líneas férreas se tome en consideración más que ninguna otra la conveniencia agrícola.
Dos necesidades urgentes debemos mencionar, y cuya grapréstamo a plazo apremiante, con intereses ruinosos, sino el vedad a nadie podrá escaparse. Son ellas el fraccionamiento de
préstamo generoso que le permita dedicarse con tranquilidad a tierras y el rie•go, y si las mencionamos juntas es porque son, en
sus tareas, y cuyos beneficios no se pierdan con la triste even- realidad, cosas inseparables ya que el fraccionamiento sin agua
tualidad de una mala cosecha. Los largos plazos y el módico in- es de una ineficacia patente.
La subdivisión de la tierra es algo que influye de un modo
terés son cm¡diciones indispensables para que el préstamo sea
fructuoso y para que no se convierta en fuente de ruina para el fundamental en el desarrollo agrícola. Es fuente, a la vez, de
agricultor. De otra manera, éste no ptiede hacer inversiones en riqueza individual y de prosperidad nacional. La frase del n.omejoras, y por lo tanto, no puede desarrollar su finca; y el ca- narca francés que pedía para cada puchero una gallina encuenrácter de las obligaciones contraídas lo obliga a vender mal y de tra con la división .de las tierras y con la creación de los pequeños propietarios una aplicación práctica. Este se independe del
prisa los productos cosechados.
Condiciones semejantes no la soportan ni los grandes capi- amo y deja la condición de asalariado, consiguiendo, a la vez, la
les. ¿Cómo podrían soportarlas las pequeñas fortunas a quienes libertad económica y el progreso moral. Salir de jornalero para
lo perentorio del plazo y la cuantía de los intereses devengados cor~vertirse en propietario es un paso más grande de lo que puelos llevarían al fracaso definitivo? De aquí la urgencia de esta- de suponerse, y la situación de independiente realiza en el indiblecer un Banco de Crédito Agrícola o varias instituciones de viduo una transformación que modificará por completo su vida
este género. Cuando tratemos de exponer nuestras ideas sobre futura. El reparto de tierras encamina al pequeño agricultor
el particular, manifestaremos cómo es forzoso para la creación para tal objeto, pero será inútil si no va acompañado con el inde establecimientos de esta índole la concurrencia del capital ex- dispensable elemento del riego fácil y a buen precio. Este asuntranjero.
to será materia de otro artículo.

La crítica y la retórica
Por ANDRES TERZAGA
Nadie como un buen lector comprensi•
vo, sabe lo desacertado y lo pernicioso de
- eso que vulgarmente se llama crítica.
Los jueces de las letras, a semejanza dé
los de la ley, se lo pasan en expedientes
y consultas para conder¡ar o· dejar en salvo exterioridades, haciendo caso omiso
del hombre. En los tribunales de justicia se vela por el código; en los literarios
por un eunuco: el buen gusto fraseológico. Si en los primeros hay falta de amor
y desconocimiento respecto del prójimo,
en los segundos la misma falta de amor
y desconocimiento respecto de la obra a
juzgarse. Un libro es un hijo, vale decir
una entidad responsable, y por lo tanto
superior ai traje de palabras con el cual
se muestra a nosotros. Son sus intenciones y.la bondad de su sangre lo que debe
ser juzgado. Son el &lt;acto• y el •hecho•
entrañados en el libro, las cosas que toda
crítica debe pone'tse en relieve, sin olvidar las virtudes cristianas del consejo
falto de malevolencias.
La crítica actual, concretada a perita12

jes de sastrería, ha enfermado de retórica al escritor y al público que le lee.
Pero hay algo más grave: el público digiere las monstruosidades más canallas
en honor a la bella retórica. De cien lectores, no· hay dos que sean capaces de
comprender las obras- madres del genio;
ni dos que se interesen po.r el espíritumadre, religioso y filosófico de la antigüedad.
Las pocas, firmes cabezas de estos últimos tiempos, han sido juzgadas por las
palabras que dijeron y no por los amplios
conceptos que meditaron. Es así cómo
los grandes muertos viven cada día menos en la infinidad de los hombres, y los
grandes vivos refugiados en el silencio
de los muertos ....
Lo.s más empedernidos luchadores contra la retórica, concluyen por formarse
una para su uso particular, tan perniciosa, en sus efectos, como la excluída: concluyen por caer y creer en lo mismo que
combaten. 'Es una lucha peligrosa, de la
cual es difícil salir con la •personalidad•

PEGASO

incólume y aun con la personalidad.
Tal ha pasado en nuestra América con
cierto escritor argentino, retórico genial,
gran luz ficticia¡ tal pasa, en la majada
literaria con poetitas «modernos 11 tan va·
cías como vanos. Viven por y para la re·
tórica. Sun retórica ellos mismos, desde
la copa del sombrero hasta la suela de
los zapatos. Retórica en su concepto bistorico, retórica en su musa cocotte que
tiene la desvergüenza - ¡pintarrajeada!de contar entre sus «maestros» el ingénuo y hondo Daría.

JOSE MARIA CHACOII Y CALVO, «Cervantes 7 el Roman•

.., .- Conferencia pronunciada el 10 de diciembre de 1916 en
el •Ateneo• de la Habana.-1917. Hemos recibido este interesante folleto de nuestro colaborador, el culto literato cubano
don José María Chacón y Calvo. Es el del señor Chacón nom•
bre de gran prez para la erudición cubana de la actualidad; sus
trabajos folk-lóricos, o de investigación literaria, servir pueden
de ejemplo para quien quiera iniciarse en est.as penosas y un
tanto ingratas tareas.
Estas conferencías encierran un valor muy más alto del que
parece darle su título, pu!"amente folk-lorista. Es un concienzudo trabajo acerca de las ideas de Cervantes sobre la poesía y ds
la discrepancia que hay entre sus opiniones y su poética práctica. Porque, contra las ideas cultas del Renacimiento, imponíase
por modo irresistible la poesía popular, coexistiendo con las formas cultas: «Es un fenómeno muy interesante, muy peculiar ·en
la historia del Renacimiento en los estados ibéricos: la persistencia de la forma popular al lado de la culta, de la genuina tradición nacional manteniéndose viva, renovándose de contínuo,
junto a las manifestacioríes más puras del ideal clác::ico.»
Es que la poesía popular, desprovista de los afeites que el
Renacimiento había puesto en vaga, encerraba por esto mismo
un mayor grado de vitalidad, un poder de persistencia más
grande, porque eran sentimientos más humanos los que la informaban, eran las pasiones corrientes, no por vuleares despro•
vistas de ardor y de fuerza lírica.
Cervantes y Romancero contribuye a la cultura cervantina
en parte de gran interés, porque ayuda a estudiar el punt&lt;t tan
discutido del valor de la obra poética en el autor del Quijote.

·el noble entusiasmo que pone en todos sus comentarios sobre
las cosas artísticas de México.
El público debe colaborar en esta obra, adquiriéndola para
sufragar los gastos de las siguientes. Será una colaboración para honra de nuestro país.
GUILLERMO JIMEIIEZ: Del Pasado.-México, Librerla de
Andres Botas e hijo, 1917, en 129-Hace muchos años que se

P.ublican en México libros de cuentos. En realidad, siempre se
han publicado muy pocos. Los novelistas de todas clases ocuparon el campo, casi siempre, con sus productos mexicanos. El
.¡:género mexicano» formó escuela y, punto de más y coma de
menos, se llegó a realizar un modelo al cual se sujetaron los
autores.
Es forzoso señalar las excepciones de algunos cuentos que de
cuando en cuando nos ofrecen los diarios y las revistas, y el libro
de Mariano Silva, este ingenioso pegasista, autor de una serie de
«retratos», de «estampas» y de «personajes» a quienes ha insuflado un espíritu encantador. Su Arquilla de Marfil es, verdaderamente, una linda arquilla en donde el conteur guarda pri•
mores de una gracia incomparable.
En PEGASO tenemos un empeño ardoroso en dar al cuento
la alta importancia que le .pertenece, y para el cuento hemos establecido una sección semanal. Además, algunos redact0res de
esta revista preparan libros de cuentos que se publicarán muy
pronto.
Dicho sea lo anterior apropósito de. Del Pasado, pequeño
libro que Guillermo Jiménez acaba de publicar limpiamente impreso. Se trata de un joven que se estrena en el ejercicio de las
letras, en el cual no regatea empeños ni entusiasmos. Ha escriM. T.
to dos libros de cuentos: bien hecho. Su ardiente primavera tie•
PEDRO HEIIRIQUEZ UREÑA: Bibllografla de Sor Juana Inés ne derecho de ensaya~se en buscar caminos y en recorrer sende la Cruz.-En «Revu..e Hispanique», New York;París, iunio, deros; su entusiasmo sonoro hace bien en sembrar lo que el
de 1917.-La bibliografía de Juana Inés de la Cruz, intentada por OtoñQ madurará. Sus cu'e ntos no tienen más presunción que la
Serrano y Sanz en su &lt;Biblioteca de Escritoras Españolas• Y. sincnidad, que es bravo arresto tratándose de recorrer los pre·
no hace mucho por el propio Henríquez Ureña, publícala este dios de las nueve hermanas. Siga trabajando con bríos: el esdistinguido colaborador de nues~ra revista en el último número fuerzo y el estudio pueden llevarlo a la altura de sus aspira·
de la Hispánica, con adiciones y notas de gran estimación para ciones.
la historia literaria de México y para quien emprenda la deseada
y necesaria labor de una edición crítica de las obras de la Décima Musa.
En orden cronológico nos ofrece el excelente crítico domiVIDRIOS PLANOS,
Y MEDIO DOBLES
nicano una lista, la más completa conocida, de las ediciones que
han tenido los libros y opúsculos de la maravillosa gerónima, y
SEN,ILLOS
PARA VENTANAS ;
cada título está seguido de notas con referencias tipográficas y
de tratados de bibliografía mexicana. Sesenta ediciones y algunas reimpresiones fuet:on anotadas en el trabajo que nos ocupa.
!JI
Esta estimable contribución bibliográfica no deben olvidasla1' CALLE DE SANTA TERESA NUM. 12
:
quienes se ocupen en estudiar a Sor Juana Inés.

¡--*=--*-*~*---*
f
¡
i

*

**

!

!

David Bloch

lif

CARICATURA EXTFANJERA

Jugada certera.

IIISPECCIOII GENERAL DE MOIIUMEIITOS ARTISTICOS:
Konografias Me:a:icanas.-La CatedraJ....,....Aféxico, Depttrtamento Editorial de la Dirección General de las Bellas Artes, 1917,
en 129-Con una serie de láminas de ·1a Catedral metropolitana,
la Dirección General de Monumentos Artísticos, inaugura una
serie de monografías mexicanas del mismo aspecto y con idéntico plan a las italianas e inglesas, en donde se detallan los grandes monumentos de la arquitectura y de la pintura. Es una idea
merecedora de entusiasta impulso, la de vulgarizar nuestros tesoros artísticos 1 en fascículos de maenífica presentación tipográfica y de precio accesible. La monografía de la Catedral de México está presentada como cualesquiera de las europeas de su
géner.o.
La introducción a la parte gráfica fué escrita por Manuel
Toussaint, el reputado y erudicto colaborador de PEGASO, con

~

*f

m

Antes EscalerHlas núm. 14

TELEFONOS:

MexiGana 2213 Neri.

l;riGsson 704.

Apartado Postal núm 9.

MEXICO.

li!
lll
lil

*~*~~~~*~~~**~*~::-*:;;;~*~**'

PEGASO

Busque Ud. el próximo número de

PEGASO
que contendrá selecto material.
13

�La Gran Guerra

TEATROS Y CINES
C0L0N. -•LA ARGENTINA•, esa libélu-

Viene de la página n.

Junto a los movimientos rítmicos de cLa
Argentina•, los movimientos de las hojas
de las palmas, aÍ roce de la brisa, resultan torpes y ridículos. ¡Miren ustedes
que poner en ridículo a las palmas!
Dueña del ritmo y del i_nstante preciso:
encárgate de las horas que vuelan sobre
este México y encáuzalas; encárgate de
aligerar a nuestra vista el paso de los
dolores y las vanidádes; encárgate del
movimiento de todas las emociones; encárgate de todo, de todo, para que cuando te alejes quede una estela de precisión, ritmo y encanto en todas las cosas
que nos rodean.
Encárgate, siquiera sea por ocho días,
del tráfico urbano!

la-mujer, esa maja inteligente que ha hecho brotar las estrofas de nuestro poeta
López Velarde, sigue quitando el juicio a
cuantos la miran. Nosotros seguimos
afirmando que hasta hoy se ha visto en
México un baile español verdaderamen•
te artístico y seguimos afirmando también que para tocar las castañuelas, co•
m0 las toca «La Argentina:., se necesita
ser, ¡por vida de la Duncan!, un Lloyd
George y tener un cerebro en cada dedo.

***

Ecos de la última Kermesse.

r

Acabamos de saber que •La Argentina• seguirá actuando algunos días más
en el Colóh y que pondrá bailes aún más
refinados; entre otros los de Goyescas,
que constituyeron un verdadero triunfo
para la citada •Argentina• en Nueva
York, cuando estrenó la obra su malogrado autor.
Es muy justificado creer que cada día
aumenten las entradas en el Colón, pues
cada día también se va enterando la me-

Ecos de la última Kermesse,

trópoli, gracias a.la prensa, riel inmenso
valer de esa artista.
Ya sabemos que andan por ahí algunos que dicen «que lo de «La Argentina,
no es p'a tanto&gt;. ¡Claro, si les hubiera
gustado «La Argentina• a esos tíos ya es•
tuviera la señora poniéndose el corset en
un camerino del Trianon, y preocupándose por repasar aquello de:

cTengo dos lunares ....
tengo dos lunares•.
No, queridos amigos, «La Argentina•
no irá ~l Trianón, ni tiehe lunares.

No~compre
Usted puede perder su

a personas que no puedan probar ser Agentes de este Despacho.

dinero, sin darse cuen-

ta. si no compra a los
vérdaderos Agentes de

***

Empiezan a llegar a Petrogrado los socialistas franceses, belgas e ingleses enviados por sus respectivos gremios para
cambiar ideas sobre la situación de Europa y ver si es posible conciliar los interes en pugna y llegar a la paz. En Inglaterra y er, Francia no sólo no se espera nada de estas conferencias entera-

no servira pedidos que

'•Collingbourne"

no estén oonfirmado&amp;

000000!00000000!0&lt;&gt;00000&lt;&gt;!0&lt;&gt;0&lt;&gt;00
1
.
1
1
.

§

1

8
TEATR.-O COLON 8

8

§
8
8

~

§§

Don,;ngo 24 de Junio
Pee ,a ,aedo

Estreno de la obra en tres actos de

~

8

EMILIO !)AGUERRE

88 "Las· Sombras Vuelven"
8
·
· 8
8

En las &lt;m fondooes &lt;omacá " ' ' '

88 I ~

L

~tab~ ~~r~a~s:!~ A

§

~ 1g

1
1
1
000000,00000000,oooooooo,oooooo

No serán despáchadat

Hilos e Hilazas

las ór:denes por la Fá•
brica, si se haoen por
conducto de otra per-

para coser. tejer y bordar.

''Collingbourne Milis"

sona.

Es el nombre de la Fábrioa.

Le llegará la mercancía

''Western Thread Company"
Es la oasa ooncesionaria para la venta en todo el,mundo.

R.A.Day

Pero por conducto de
algún comisionista de

.,

Es el único y exclusivo
Representante para este;pais.

•

Despachos 310 y 3ll. ·

PARA RECOMENDARLE LA CALIDAD DE NUESTRO
SERVICIO. -- TODO MEXICO SABE LO QUE SOMOS

ANUNCIAMOS
SIMPLEMENTE PARA RECORDARLE

E. U., y entonces

Usted paga más
po~ el mismo articulo.

R. A. DAY, único y _exclusivo Representante para la República
Av. 5 de Mayo, 32.

NOSOTROS NO ANUNCIAMOS

por el su~sorito.

Es la rnaroa de los mejores

MEXICO, D. F.

QUE ESTA EN SAN ANGEL INN. LA
CALMA QUE USTED BUSCA

SOLO EN S-N. ANGEL INN.
. PEGASO

. 14

deben empezar por sacudirse el fardo del
militarismo prusiano si quieren que sus
demandas sean tomadas en cuenta, cosa
difícil, porque la poderosa colectividad
germana se halla penetrada hasta los huesos de la demencia agresiva de los Ho~
henzollern y sólo el aliento de una catástrofe podría sacarla purificada del abismo en que se debate soñando en una hegemonía que no pudo alcanzar ni la Fran•
cia gigántesca de Napoleón.

Lá Fábrica

este Despacho.

'

nes han tenido que retroceder abrumados más que por la metralla por el peso
de su estéril sacrificio. Los críticos militares estiman que a consecuencia de sus
últimos fracasos los ejércitos del Kaiser
abandonarán pronto su actual línea de
resistencia, difícil ya de defender, y se
retirarán a las posiciones preparadas más
al Este para continuar prolongando la
lucha hasta que los submarinos o algún
suceso inesperado vengan a favorecer sus
planes.
Con igual éxito que franceses e ingleses, los italianos siguen resistiendo los
contra-ataques de los austriacos, empeñadas en arrancar a sus enemigos los fuertes perdidos desde que se inició con des- .
esperado brío la ofensiva del general Cadorna. Protegida por su potente artillería
y por las bocas de fuego de la flota aliada, la línea italiana se ha ido extendiendo
a Jo íargo de la costa, y su ala izquierda
se encuentra ya a algunas millas del puerto de Trieste, el sueño de· Italia. Salvo
que una brusca decisión de Rusia permita
a Austria retirar de su frente oriental
el grueso de sus ejércitos, la plaza codiciada caerá irremediablemente en poder
de Víctor Manuel, y la campaña submarina del Mediterráneo tocará a su fin.

mente oficiosas, sino que ha sido vista con disgusto la agitación socialista.
Estos pueblos saben bien que mientras
los cañones alemanes no callen, no será
posible ningún arreglo que pueda garantizar al mundo contra la repetición de la
formidable sangría que ahara sufre la
humanidad. Los mismos socialistas parecen participar de este modo de juz2ar
la situación: entre las opiniones que han
emitido, figura la de que los alemanes

Pi¡GASO

�De venta en la Librería
"ATENEA"

VARIEDADES

Calle de Gante No. i - Apartado 5358

MEDITACIONES

MEXICO. D. F.

Cuando dijo Arquímedes: Dadme un
punto de apoyo y moveré el mundo, se
olvidaba de las mujeres....

FRANCISCO VILLAISPISA.
Mis mejores versos. . .. . . . . . . .. . . . .
El Alto de los Bohemi'os. . . . . . . . . . .
Las horas que pasan veladas de
Amor .....•..••................
Luchas, Confidencias. Prólogo de
Vargas Vila ...................
Las Joyas de Margarita, Brevia~
ri'o de Amor, La Tela de Penélo•
pe, El Milagro del Vaso de Agua
Intimidades, Flores de Almendro,
Prófogo de Pompeyo Gener. . . . . . .
Los Nocturnos del Generalife. Poe•

$

.,

1,20
1.80

,,

1.80

,.

1.80

.,

1.80

,.

1.80

s1as .... , ..........•••••.•••.•••• ,

1,80

Doña Maria de Padilla, Las Cenas
de los Cardenales. • • • • . . . . . . . . . .
En el Destierro. . . . .. . . . . . . . .. . . . .
Una Partida de Ajedrez. Arreglo
castellano de la comedia de Giuse·
ppe Giacosa ........ .. .......... .
La Copa del Rey de Tkule, La Mu•
sa Enferma con prólogo de Juan
R. Jiménez. .... .... , ............
Alcáza.r de las,Perlas ... ..... . . ..
Lámparas Votivas .. •. ............
El Espejo Encantado . .......... •.•
Judith .... ..... ...................
Doña Maria de Padilla, Ed. Renací•
miento ............... .•. , .... •
Campanas Pascuales. . . . . . . . . . . . . .
El Reloj de Arena.... • .........

.,
.,

1.80
0.70

,.
., 1.8o
,. 2.10
,, 1 So

.,
,,
.,
.,

***

La mujer ama al hombre que la hace
llorar y le traiciona con el hombre que la
hace reir.

***
La coquetería es una cu~lidad tan ~nnata en la mujer, que constituye un signo femenino. Una mujer que no coquetea es como un hombre que se afeita el
bigote.

***

A una mujer lo que más le gusta que
le digan es que no se parece a ninguna.

2 . JO
2.10

***

I,20

10.00

NOVIDADIS LITERARIAS
E. HoMs. Las Unicas Rosas. Come·
dia en dos act()!,. • . • . . . . . . .. . . . .
RAMÓN R. PÉREZ DE AVALA. Las
Máscaras. Ensayos de crítica tea•
tral ............. . .............
J. v. LÁSTARRIA, La América vo), ~Amérz'ca y Europa vol. II. Y ul!J•
mo: Revoluciones y Guerra.s Ame•
ri'canas .. .....................
M. A. BEDOYA. El Hijo del Doctor
Wolffan.. . .. . .. .. . . . . .. .. .. .. . ..
EDUARDO ZAMACOIS. Duelo a muerte

Las mujeres que cambian de amante
no suelen hacerlo por amor ni por vicio,
sino porque sienten la necesidad impe·
riosa de contarle sus cuitas «a otro•.

2.10
2 . 10

"CIRVANTES"
Revista Mensual Ibero-Americana.
Directores: .Francisco Villaespesa,
Luis G. Urbina y José Ingenieros.
Colec~ión completa .......... 7 vol. ,.

***

,.

I.8o

,,

2 . 10

·
.,

4.80

,.
"

2. 10
1.50

Encontrar una mujer plenamente satisfecha del hambre que le ha tocado en
matrimonio, es tan difícil como hallar un
tenor con sentido común.

***
A un hombre enfurecido, otro hombre .
le defarma y una hora le calma. A una
.mujer que «pierde los estribos•, no hay
fuerza humana que pueda contenerla ni
ejército que consiga privarla .de es¡¡Timir
sus dos armas terribles: la lengua y la
pluma..
No hay mujer que no se jUz!!Ue una
heroína de novela.

00000000000000,oooooooooooooog

El deporte en México

La mujer es el espectáculo más caro
del mundo.
RAMÓN LóPEZ-MONTENEGRO,

***

-Ayer troné con mi primo.
·-Otro vendrá.
-No lo creas; es el último de la familia.

***

El amor sigue al intéres más bien arras.
trado que atraído.

***

-¡Camarero! Este champagne no es
de la viuda de Clicot.
-¡Tal vez¡ Pero quizá sea porque esa
señora se haya vuelto a casar.....

*
**

- Voy a bailar con su hija de usted.
- Es inútil. Mi hija no baila valses.
-¿Y rigódones?
·-Tampoco.
-Entonces diga usted que no sabe
bailar.
-Al contrario. Se pasa la vida bai,
lando.
-¿Cmno?
-Sí, tiene el baile de San Vito.

***

Son pocos los hombres que no aman
sus opiniones con los intereses.

***

La vida debe ser sólo el medio y el fin
del amor.

*
**

Un paseante en corte toma un coche
de punto por horas.
El cochero pone el caballo al galope
y nuestro hombre asoma la cabeza por
la ventanilla y le dice:
- Bien podrías ir más despacio, por•
que con estos trotes en seguida ' habrá
pasado la hora.

•

• * sacaron una fuen•
En una mesa redonda
te de aceitunas sevillanas, y cogiéndolas un
alemán por su cuenta, las echó e.n su plato
sin dejar ni una.
-¡Caballero!- le dijo uno que estaba a
su lado.-¡También a nosotros nos gustan
las aceitunas!
-Sí, lo creo; pero es imposible que les
gusten tanto como a mí.

***

Los teamps "Sonora" e ''ludian".

En un tranvía atestado.ee viajeros iba
Mark Twain de pie en el centro del coche, y para sostenerse en equilibrio se
apoyaba en una de las correas que penden del techo del carruaje.
En una curva, el coche &lt;lió un barquinazo, la correa se rompió y el celebrado
escritor fué a caer sob1~e una señora hermosa y elegante.

-Señora- le dijo Mark Twain a guisa
de disculpa-, ésta es la primera vez que
la .empresa del tl'anvía me ha hecho un
favor.
- Ayer consulté con el boticario de en•
frente y me aconsejó ....
-Algún dispa;ate, ¿verdad?

•
••

El hombre es una mezcla de todas las
bestias.

* **
A Manolita le han dicho que muy pronto le van a traer de París un hermanito.
La niña sale al día siguiente de paseo
con su mamá y al poco rato le dice:
- Volvamos de prisa a casa, porque
puede que nos lleven el niño antes de
que lleguemos nosotros.

--------

El Deporte en México

Nuestro DEPARTAMENTO TECNICO "WESTINGHOUSE"
suministrará, para cualquier- parte de la República, presupuestos para grandes y pequeñas
PLANTAS de ELECTRICIDAD, de PETROLEO, de GAS y

ORAN CAJON DE ROPA Y N~VEDADES

8
8

***

-Ese bulto que tienes en la cabeza denota un carácter violento y brutal.
-Sí, el carácter de mi mujer.

§8 La f rancia Marítima
8
.8

-Mi señora dice que hubiera dado una
fortuna por oirle a usted la novena sinfonía.
-¡Oh!, señora, es usted muy bondadosa.
-No, loquees, es sorda como una tapia.

ACABAMOS DE RECIBIR UN GRAN SURTIDO EN

Trajes para Caballeros

vapor.

El personal de nuestro departamento está
formado por habilisimos ingenieros y expertos,
conocidos desde hace muchos años en la República.

Traje con saco &lt;Norfolk&gt; $ 12, 16 Y 18.00
Traje con saco &lt;Reclame&gt; $ 20 00
Pantalón &lt;Tennis&gt; $ 7 .00
Asimismo tenemos un gran surtido en Casimires dél
pais y ex1ranjeros a precios increíblemente baratos

000000000000~00000000000000
P&amp;GASO

Caseaux, uno de los vencedore~ en las
últimas carreras de antom6v1les,

Cía. Ingeniera, Importadora y Contratista,
S. A. Sucs. de O. y O.
Braníff y Cfa.

3a. de la Palma 34.
APARTADO 303.

�p

E
G
A

s

o

El inventor Marconi
en traje de Subteniente de Ingenieros de la
Armada Italiana.

Una de las alegrías de la vida
es poder vestir bien. En nues·
tra casa hay todo lo necesario
para vestir como lo manda la
moda.
• • • • • •

La Ciudad
de Londres
'La Casa de la Moda"

REVISTA ILUSTRADA
NUM

1 6.

PRECIO: 30 CTS.

JUNIO 2B DE 191 7

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566715">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566717">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566718">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566719">
              <text>15</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566720">
              <text>Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566721">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566722">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566741">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566716">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 15, Junio 21</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566723">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566724">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566725">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566726">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566727">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566728">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566729">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566730">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566731">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566732">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566733">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566734">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566735">
                <text>21/06/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566736">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566737">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566738">
                <text>2020418</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566739">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566740">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566742">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566743">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566744">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36701">
        <name>Antonia Merce</name>
      </tag>
      <tag tagId="36703">
        <name>General Dubois</name>
      </tag>
      <tag tagId="36702">
        <name>La orquesta de Franz Kaltenborn</name>
      </tag>
      <tag tagId="36704">
        <name>Principe Eitel Federico</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20364" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16889">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20364/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_14_Junio_14_n.pdf</src>
        <authentication>c853a126345a68b6bd06867a57e1849c</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="570589">
                    <text>N\n~i~TIWA

SOMOS, HACE S2 AAOS,
LOS PROVEEDORES DE LAS
DAMAS ELEüANTES. NUESTROS MODELOS SON TAN
ORlülNALES COMO SUüESTIVOS

LA CIUDAD DE LONDRES
.R

\,!UtTE{

1

iuwA COLONI.RL.

1\

, 1&lt;..&gt; • 4

I AJ ROQUIA'. DE; OC OYOAC AC- ESTADO
Ül:.

M~XlCO

Pllf H rA DE"l

Ar RlO

Pl-&lt;1-.l ¡r ,

, !

�.
Acaba de recibir los Canotiers
"FALDA FLEXIBLE"
SIRV ASE VISITARNOS
TARDAN TIENE LA FAMA DE VENDER
SOMBREROS FINOS y DE MODA
-

Plaza Constitución 5 Y 7 •

MEXICO

TODAS LAS EXISTENCIAS
DE LAS ANTIGUAS OASAS ABASTECEDORAS PARA PLOMEROS

L. M. RUMSEY, MGF. CO. VMOSLER BOWEN &amp; COOK, SUCR.
HAN SIDO COMPRADAS POR NUESTRA OASA

......------------------------......
Señores INGENIEROS, CONSTRUCTORES, PLOMEROS: Tenemos todos los artículos indispensables para Baños, Excusados, Lavabos,
Cocinas, Etc., Etc., Material y Hercamienta para Plomero: Calenta•
dores y Boilers, Bombas, Cañerías y Conexiones de TODAS clases
y Dimensiones.

I I M . - . - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -......

00000000~000000

000000~000~00000000

§
§

MUEBLES

8

Exposición Permanente
-~~
"&lt;

8

Pidan presUpuestos

§
§ AL PUERTO DE'VER.,ACRUZ
o • ',

8

-

MEXICO -

!00000000000000000000000000000000000000000

VISITEN NUESTRO DEPARTAMENTO ESPECIAL DE ARTICULOS SANITARIOS

"EL PALACIO DE HIE·R·R·O",
S . . A.

�REVISTA SEMANAL .
Registrado como artículo de segunda clase el día 17 de marzo de 1917.

TOMO l.

Mt;XIGO, O. f., 14 01; JlJNIO 01; 1917.

11

11

NUM. 14.

La danza, del oso y los gitanos

r

Por MANUEL DE LA PARRA
Son cuatro osos los que integran la troupe que,

EN
NUESTRO
DEPARTAMENTO
TEONICO
un perscnal de hábiles
Atendido por
eelallstas. formamos
y experto• esp
uestos para gran.
ctos y presup
proye
enas instalaciones
des Y pequ
eléctricas en cual~uier
parte de la RepubliGa.

ya en un barrio, ya en otro, hacen actualmente en

nuestra urbe el encanto de la chiquillería. ·
Yo fuí al campamento de los gitanos a ver a las
bestias fieras: el oso mayor se llama Nicolás. Hay
dos osas: Margarita y Valentina y un osezno que
responde al nombre de Pepe.
La singular vida gitana tiene yo no sé qué encanto. Peregrinos por rutas ignoradas van casi
siempre a pie; los hombres haciendo danzar osos,
las mujeres, de ojos negro,s y bellos, diciendo la
buenaventura.
Plantan sus tiendas en el más humilde ;illorrio
oen los arrabales de populosa ciudad, remendando cazos, desarrapados, melenudos, sucios, pero
con yo no sé qué intenso fulgor en las pupilas, penetrante, incisivo como un puñal. Levantan sus
tiendas sin que nadie sepa su partida. ¿ A dónde
iao? al acaso.

a mi balcón para gozar de la belleza del crepúsculo. A ese tiempo acierta a pasar por allí el gigantesco oso Nicolás. Detúvose frente a mi casa el numeroso grupo que le seguía, y, al son de la pandereta constantemente agitada por astroso gitano, la
bestia fiera desplegó toda la energía de su saber en
ejercicios casi humanos, ejecutando sus grotescas
danzas.
De un vuelo se me fué el espíritu a mi lejano y
herboso pueblo y resucité al encanto de días infantiles, cuando sentaba allí sus reales la errante caravana de gitanos: ¡Todo un mundo de recuerdos!
Y al ver el misterioso aduar de los eternos nómades, antójaseme que ellos vienen de un país tan
lejano, que se pierde en la noche de los siglos y así
continúan su interminable ruta, sin saber a dónde
v,in.
Acaso sean símbolo de nuestro propio corazón.

***

Cía. Ingeniera, Importadora y Contratista, S. A., Sucs.
de o. y o. Braniff y Cía.
-

-

3a. DE LA PALMA 34.

Cuenta un maravilloso cuentista germánico la
historia de Atta Trol!. Atta Trol! era un oso que
moraba en lo más abrupto de las sierras. Un día
bajó de sus montañas y llegó al valle en donde viven los humanos, y en su camino encontróse con
ana mujer de incomparable hermosura.
Era la castellana de esas tierras. Abordóla el
OSo y la raptó conducí~ndola a su caverna.
. ~ubo hijos de aquel extraño maridaje, seres de
Distintos feroces pero que habían heredado la beDeza materna.
. Eso cuenta la leyenda germana y, por asociación de ideas. siempre que miro a los gitanos me
acuerdo de ella.

* **

AP. 303.

Esta tarde, maravillosa tarde de oro, me asom·o
PEGASO_

Los ctauc¡11es&gt; del Ejército americano.

PEGASO

�E~~3
UN REINO LEJANO
Por MARIANO SILVA

Cada semana, durante una
hora, los habitantes de la ciudad,
por barrios, salían a la calle con
sus mejores vestidos pára recibir el saludo del Rey que les había de hacer felices por todo el
año, que para cada uno empezaba desde aquel día solemne en
que recibiera la gracia, Todos
desfilaban ordenadamente frente a la gran puerta del palacio
real donde había una mesa de
bronce en la que uno a uno debía abandonar el mejor objeto
de lujo que poseyera a cambio
del saludo de Su Majestad.
Dos hileras de criados con medias rojas y gruesas pantorrillas,
subían sin cesar la escalinata que
llegaba al trono del Rey, cargados con todos los objetos que la
gran mesa de bronce no podía ya
contener, y los ponían, con una
inclinación de cabeza profundísima, a los pies del Monarca que
se posaban en ellos, cubiertos

con sus holgados borceguíes de
franela blanca y lazos de oro.
En ese preciso momento, desde
una torre de marfil cercana, · un
soldado del Rey, con armadura
de plata, se llevaba a la boca un
agudo clarín y esforzadamente
soplaba para lanzar al aire dos
notas penetrantes.
Después eran llevados los objetos pór dos hi1eras de criados
con medias negras y escasas pan-,
torrillas a la cámara del tesoro
real, en lo más escondido del
palacio, para ser vendidos a los
mercaderes extranjeros.
De esa manera, aquel pueblo
fiel y generoso, desde los tiempos más remotos, había encontrado para sus reyes una leve
pero segura ocupación diaria,
así como también les permitía
mantener con los tributos una
corte espléndida, llena de fiestas
ruidosas que se sucedían tarde
con tarde.

i~upón que el absurdo sea la verdad!
Estamos, en plena sociedad sedentaria,
bajo la impresión' de que una caravana

invisible desfila por nuestras calles sin
que lo sepamos; en que todo un pueblo
,
,
'
un pueblo de nomadas, nos esta abando,
nando constantemente, está huyendo na,
die sabe adónde, no se sabe adónde. Es
el mito del Judío Errante realizado al im,
pulso de una ansiedad genuina y &amp;mna,
na, la del poeta que se decía siempre d~puesto a saltar a un estribo.
Y la naturaleza favorece la fuga. El di,
namismo universal-la filos0fía en que
vivimos-es una manera de la fuga¡ su
símbolo pudiera consistir en una serpien-

te de fuego cuya cola está huyendo siempre de la amenazante cabeza. Para el que
quiera huír, como en el Metzengerstein

de Edgar Allan Poe, los caballos de los
tapices se animan y se hacen de carne,
La fuga no es precisamente una escapa-

toria del peligro: es un desahogo necesa•
ri.o de la actividad: es el miedo a lo inmóvil. La ninfa Siringa, en Jules Laforgu~
no puede oír la palabra «caza» sin ech~rse
a correr, gritando, como una Walkiria,

por los campos.
¡Hoyotoho!
¡Heiaha!
¡Hahei! ¡Heiaho! iHoyohei!
Imaginad, en efecto, que os arrancáis
súbitamente a vuestra ciudad, a vuestn
vida ordinaria, a vuestros amigos y a
vuestra casa. Si conserváis aún vivaslas

energías del ser, las capacidades plásticas de vivir, no podréis menos de experimentar una saludable ansiedad, un in•

quieto regocijo: la alegría mística del
guerrero que siempre está dispuesto a

partir. No lo entendió el fabulista cuando hizo decir a la ardilla: •subo y bajo,

LOS DESAPARECIDOS

Ir

Por ALFONSO REYES
Una:estadística reciente nos hace samuy bien añadir, en el estilo imperatober que del primero de enero al primero
rio de sus proclamas:
de octubre, la policía de Nueva York fué
¡Queremos cantar las emociones de la
requerida para buscar, en total, a mil
Estadística; de la Estadística que desquinientos ochenta y cinco hombres y a
tuerce y analiza- terriblemente-las fisetecientos sesenta y seis mujeres desbras del tejido social: ley de reiteración
aparecidas tle sus casas. No se trata de
por quien la sonrisa se transforma en
mueca1 la gota de agua logra taladrar
desapariciones violentas ni de persecución de criminales, Sino de desaparicio.:;
las rocas, y la humanidad toda aparece
nes voluntarias y de pesquisas privadás
como una grey que tira atropelladamenen cierto modo, hechas a solicitud de fa.
te del carro, cuesta arriba o cuesta abajo!
milia y allegados,
Ignoro si la poesía futurista habrá pen. La Estadística de los neoyorkinos dessado ya en aprovechar las e.mociones de
aparecidos es una manifestación elocuen•
la Estadística. Marinetti debiera conside·
te de eSas fuerzas oscuras e inanimadas
rarle con detenimiento. Juntd al amor a
é¡ue trabajan la entraña de la sociedad;
las máquin3.S-q_ue t~nto aiarmaríari a
es tin caso precioso de la anomalía fre•
Platón y tanto alarmaban a ese deploracuente; ejemplo palmario de ia evoluble Ruskin, como Mai-inétti le llamaba~
ción descendente o ascenden"ie, nadie Ío·
junto al amo.r a 1~ g~er~a 1]~~to ~Í _elogio
sabef por lo menos, de ]a evolución conde la velocidad, Ue la bicicletá, del autó'
traria, del progreso . hacia lo anormal,
móvil, de todo ese mundo agitado, cuyo
hacia el milagro. Es el instante crítico en
amuleto es Billiken, el . futur.istá pY&lt;liera, .. •, que-San Antonio oye · decir· al tentador:
PEGAS'O

no me estoy quieta jamás», y al caballo

objetarle groseramente que si tantas idas
y venidas, vueltas y revueltas, eran de

alguna utilidad.
Desaparecer de Nueva York puede
ser, indudablemente, de alguna utilidad:
para el delincuente que elude la ley, o
para la enamorada romántica que sigue

al sujeto de sus cuidados, o para el pla·
giario que se lleva la presa a cuestas.

Pero tales casos particulares quedan
ahogados en la masa de los que se van a
buscar otra vida, o probar fortuna como
cualquier personaje de novela vieja española, o en pos de constelaciones nuevas como los Conquistadores en Valbu&amp;
na y en Heredia.

Yo no sé si los estadistas se creerán
obligados a desazonarse ante tan desen•
frenado apetito romántico: impulso de
echar la suerte, de quemar las naves, de
pasar el Rubicón. Lo cierto es que en B
se descubre algo de la fuerza misma dt
la humanidad. Mientras haya hombres
Que emi¡tren, habrá aventureros Yconquistadores; es decir, reyes de la tie~!1,

iH&lt;lfa funesta aquélla en que nadie salga
de su casa, ni menos se escape por la

ventana, -y en que •el último ]Jambre dt

Nietzsche se asome todos los días al baleón para conversar con el vecino! De los
que se van nos vienen las mayores vir.

tudes. La ingratitud, el desamor a lo que

nos abriga Ynos ~uarece, o en otra forma, la inadaptación, son cosas necesarias

para que la vida se mueva. Los inadaptados son los motores de la sociedad.
Rasselas, el príncipe de Abisinia-héroe de la novela de Johnson- vivía en
espacioso valle del reino de Amhara, cir•

cundado de montañas, fértil y hermoso,
,norada de todos los placeres. Pero los
bijas de aquel pueblo eran verdaderos
prisioneros del Val.le Feliz, y el más noble de ellos, Rasselas, acabó por sentirse
torturado de felicidad y padecer las necesidades del que nada necesita. Imlac,
un poeta venido de lejanísimas tierras, le

cuenta historias del mundo, le pinta el
cuadro de sus errores y desgracias. Rasselas, al oírlo, decide fugarse y, ayuda-

do por el poeta y por su hermana Neka¡ab, taladra la montaña y consigue escapar. Esta es, más o menos, la historia de
todos los desaparecidos.
En Stevenson, el perfecto y delicado
cuentista, hay, por el contrario, un már•
ür de la inmovilidad que, para colmo de
dolor, vive junto ·a un camino y mira dia•
riamente correr la vida ante sus ojos, sin
decidirse nunca a abandonar el molino
paterno. Se llama Will (Will O'The Mili).
Frente a la puerta de su molino, que es•
taba sobre las laderas de la montaña, una
carretera serpea .Y desaparece; cuesta
abajo pasan todos los días coches y caballos¡ cuesta abajo corre, junto"a la carre.
lera, un río; cuesta abajo sopla siempre
el viento. Es una conjuración de la ,na•
turaleza. Su padre le cuenta que el río
pasa bajo los puentes de una ciudad, de
diez ciudades, · y al fin, desemboca en el

mar.
-El mar-le dice-hijo, es la cosa más
grande que ha hecho Dios.
Los hombres de ciencia, observa el
cuentista, afirman que las aventuras de

los navegantes y las emigraciones de las
lribus borradas al polvo de los tiemposno obedecen rr.ás que a la ley de la oferta Yla demand&amp;, y a cierto amor instinti·
Yo por

los precios baratos. Y no es así:

las tribus que llegaron hormigueando
del Norte y del Oriente, si es cierto que
venían arrojadas por otras, vinieron tam-

bién atraídas por la influencia del Sur y
del Oeste.
Así los desaparecidos de Nueva York.
Yo no quiero entender razones de mate.
rialismo, ni de aventura amorosa, ni de

derecho penal. Yo creo que salieron, uno
1 uno,

a juntarse con la caravana que se

lllcamina haeia la Ciudad Eterna, hacia
la Roma espiritual de las emigraciones.
iTodos mis anhelos se van tras de los
dos mil trescientos cincuenta y un desiparecidos de Nueva York!
. Y ¿puede considerarse esta desapari'.

d6n como un suicidio

relativo? No, porque ella admite la posibilidad de corregir

salir, todas las mañanas-buzo de si proSaturnino Herrán, prestigio y cariño
nuestro, llora hoy un dolor único. En
su orfandad, lo circundamos, con la es..
peranza de mitigar en algo su pena.

pio- , desde el fondo del mar, sin siquie•
ra una alga marina enredada en los con-

fusos cabellos.
Y, en todo caso, ¿quién no es interior-

mente múltiple? A algunos es dable realizar una, dos perso~alidades. P~ro el

resto lo dejan como las estatuas de Rodin, que están ya quebradas antes de hael mundo. Pero al que se quiera suicidar
sin tener suficientes ánimos, puede acon•
sejársele, como ensayo, una desapari•
ción, una fuea. Que se vaya sin despe·
dirse. Que se escape una noche por la
ventana, descoleándose por una cuerda
y con un revólver en la mano. Procure

llevar deshecho el lazo de la corbata y el
sombrero abollado; algún desgarrón en
el traje no estará de más, y tanto mejor
si se cala un antifaz de terciopelo negro.
Trate, en fin, de tener el aire de un malhechor, de uno que va contra la vida, y
escápese así. Si su ansia de suicidio no
fuere más que un mal pasajero- produc•
to de una mala digestión, como el pesi•

ber sido acabadas; cuál sin cabeza y cuál
sin extremidades. Entonces no queda
más refu2'io que el arte inventivo: el teatro y la novela, en que el autor realiza

todas las posibilidades de sér que en la
vida no le ha sido dable desarrollar.
Donde Bergson funda su explicación psicológica del arte. Y en cada hombre hay
varios: uno que afirma, otro que niega,

otro que a ambos los admira, el que de
todos juntos se ríe y otro -¿el último?que a todos los justifica y se echa a dormir después tranquilamente. De modo
que la mejor representación del hombre
es la de un Eneas, que huyera del incen•
dio con un padre, una esposa y un hijo a

producto de una orgía excesiva, como el

cuestas, doblegado al peso del fardo. Y
Eneas hay que se sacude parte del fardo,
y deja morir entre las llamas a la esposa

que puede representar el Eclesiastés tras

y al padre para consagrarse a su hijo, por

de los espasmos de Sulamita; o producto,
tal vez, de una reciente lectura de Los

ejemplo. Y este Eneas, no suficientemente robusto, es algo que se fuga, es el

trabajos del joven Werther-entonces

que renuncia a su totalidad psicológica

pudiera curarse con un cambio de activi·

para consagrarse al hijo, a la parte aún
no conocida de sí mismo: a la novedad, a
la invención.
Siento que mis fábulas se entrecruzan,

mismo de Carlyle juzgado por Nietzche;

dad. Los casos de doble personalidad no
son ya un misterio para' nadie; proceden
-dice la ciencia-de una fatiga. Son una
escapatoria, una fuga; una pequeña juer•
ga psicológica, como las que, en su doble'
yo, se permitía cierto piadoso pastor pro·

!estante de que nos habla James. El impecable doctor Jekyll-para volver a Stevenson- se escapa periódicamente de sí
mismo; busca a media noche el escondite

de Mr. Hyde, y sale de él transfigurado.
Este cuento de Stevenson es lo más profundo que se ha escrito: hondo y teológicamente absoluto, alrededor de él podrían construirse mil filosofías; pero el
maestro ha tenido la bravura, la «J?arra»
de contarlo como un simple hecho, sin
divagaciones ni cosquilleos simbólicos,

. con la desnudez leal de la materia y sin
la brumosa atmósfera de los simbolismos. En cierto modo, pudiera decirse
que ese cuento es una representación de
la hipocresía, y aún de la hipocresía in•
glesa: el señor se entrega en su alcoba a

todos los horrores de la .cocaína y de la
danza ante el espejo, pero eso apenas su
camarero lo sospecha, porque el señor

y el hilo de Ariadna que ha de conducirnos por su laberinto, tiembla entre mis
dedos. Resumamos, pues, nuestras principales conclusiones: el hombre no quiere aceP,tar, lo que quiere es innovar; des•
de innovarse a sí mismo hasta innovar el

ambiente. En medio de nuestras ciudades estables, cruza una invisible carava-

na de los que están yendo a otra ciudad;
de los que se marchan por marcharse. Si
el hombre quiere renovación, 'es porque
no le satisface lo actual; es, porque en el
fondo protesta, sonríe. Su arma de reno·

vación es la libertad. Y la libertád es lo
que no existe, es el otro mundo, de don-

de el hombre quisiera atraer virtudes a
la tierra.
Y he aquí, ciertamente una palabra terrible: libertad. Porque si ella es ilusoria, la inquietud de los hombres es tan

inútil como la de la ardilla de la fábula;
y entonces, casi vale más dormirla bajo
los toneles de Marearita. Casi vale más,
como en Rimbaud, «un sueño de ebrio
sobre una playa desierta».

cumple todos los días sus obligaciones y

Grave cosa es plantearse bajo el crite-

se presenta a sus compromisos con el

rio provisional del sentido común, los
problemas del especia1ista. Pero mien..

traje de exquisito planchado, _pulcro el .
afeite y apenas una ligera sombra en la
ojera, que hasta le da mayor distinción:
el guante, como en un retrato de Veláz•
quez, cuelga de su mano, impecable.
Este modo de entender la vida, más
que hipócrita, me resulta intenso y viril.
Lo ideal es no tener abismos en el alma;
pero, quien los tenga, conviene que sepa
PEGASO

tras el especialista tecalienta sus alquitaras y destila gota a gota el licor precioso,
tenemos necesidad de pertrecharnos con-

tra los ataques de la confusión mental; y
si no hay granadas de mano, las haremos
con latas de conservas a1imenticias. En
la guerra, como en la guerra. Animo,

pues.
5

�LA REVOLUC~ON EN RUSIA

LIRICA EXTRANJERA
Publicamos una página de poemas entresacados del libro 11 LA CASA DEL SILENCIO" d
, e nuestro colaborador, el
Mariano Brull. Paladín del nuevo movimiento poético su canto sug,·
1 ·d
d
•
.
'
ere a 1 ea e una renovac16n
tota e arte cubano. La rotunda oratoria hase tornado en sutil meditación• a las 'an•a •
•
h .
•
,
1;
,, rr1as v1c1or uguescas de ayer
l
ól"
opone un arte más discreto, más recogido, más íntimamente humano con Ja humanidad
p68inas de George Rodenbach.
'
me anc 1ca que rebosan las

Joven
poeta d e eu b a,
1d l

Interíor

noct~rnal1 lentamente, disuelven el reflejo
del d1a, que en la sbmbra se funde y se silencia;
Y en la penumbra ambiente se ensimisma el espejo.

•
I

Soldados custodiando los cadáveres de los revolucionarios que cayeron en las calles baj_o el fuego de las tropas le~les a la monarquía.Solemnes funerales de los muertos por la revolución.-Soldados, estudiantes y obreros traDsportan~o los ataudes al panteón.

Política· Agrícola.
EL PROBLEMA DE LA REPARTICION DE TIERRAS

6

En la bruma del Cielo, que la noche acrecienta
la imagen de la Luna asoma, macilenta,
'
los relieves brillantes de su faz espectral,

Intima angustia pone en entredicho
tu mirada serena. -¿A quién invoca
tu alma en silencio y muda como roca?
¡Mi virgencita de escondido nicho!

A su luz, de repente, despertar apa~ece
la estancia soñolienta. -Una faz resplandece
Y unos ojos me miran del fondo del cristal.

Se alza en mi pecho el Sinaí de un culto
más hondo, más callado y más sepulto
que en las entrañas de la catacumba.

V

Por tí, por tus dolores sin rerriedio,
que no dejaron florecer el tedio
en tu jardín cerrado como tumba.

I
Nuestro amor a la tierra, ese amor que bien orientado y
bien fortalecido podía habernos trasformado en un gran país
productor y opulento, adolece en nosotros de todos los defectos
propios de nuestra raza poco tenaz y poco laboriosa. Amamos
la tierra, pero no para fecundarla pacientemente, no para recibir al cabo de los años el producto seguro y constante de una
labor asidua, sino como la caja de sorpresa que un día de tantos,
como en un cuento de las Mil y una noches, muestre a nuestros
ojos el codiciado tesoro sin más trabajo que una oportuna paletada en el punto preciso en que se oculta el rico filón que ha de
cambiar en esplendor nuestra penuria. La agricultura rara vez
nos da esas sorpresas, y por eso mismo la minería nos atrae. El
azar yue preside en gran parte a los triunfos mineros nos seduce como la ·compra de un billete de lotería. Olvidamos los fracasos para recordar los triunfos, sin tomar en cuenta que éstos
son los menos y los otros constituyen la regla. Quien ha probado el goce del descubrimiento de una veta rica, desdeña verter sobre el suelo el grano que ha de producir a los pocos meses
la cosecha.
·
El menguado progreso agrícola, la producción insuficiente
que hoy nos orilla a los más graves problemas económicos, dependen de este afán de jugar a la lotería con el pródigo suelo
nacion~l que como madre consentidora da a sus hijos el oro de·
sus entrañas y los desvía del trabajo rudo, vigorizante y educador de la labranza. Y nos puede pasar un día lo que al viajero
fatigado y hambriento que halla al alcance de su mano un montón de piedras preciosas y las arroja airado por inútiles, ya que
ellas no han de saciar su hambre, ni calmar su sed, ni aliviar
su fatiga. Estamos ya en los momentos en que las trojes repletas valen más que las trincheras de barras de oro y que las minas diamantes.
El gobierno, no sólo para cumplir sus promesas, sino forzado p0r las necesidades del momento, va a verse obligado a desarrollar una política agrícola que salve al país del espectro amenazador del hambre, y es riecesario que cada cual en la medida
de sus fuerzas contribuya a resolver el problema vital y próximo. Desdichado el país que necesita de la iniciativa oficial para
dedicarse a resolver sus más apremiantes problemas¡ en que la

Esquívase el miraje familiar, como en viejo
retrato ya borroso que opacidad ausencia,
hasta quedar la estancia secreta en el espejo,
Y en los ojos, no más, sombra de su apariencia.

Te espero ansiando el virginal capricho
de tu beso; el 1esoro de tu boca.
Hay algo en tí que la inquietud provoca:
Filtro de amor. Secreto que no has dicho.

iniciativa privada duerme como Lázaro y necesita la voz milagrosa del gobierno para levantarse a andar. Y éste es el caso
entre nosotros.
Si en nuestra idiosincracia étnica existe la •causa primordial
del desastre agrícola de la República, no por eso deja 'de ser
interesante estudiar las causas concretas que han contribuído a
que el cultivo de nuestros campos y la producción de la agricultura hayan permanecido casi estacionarios PO los últimos año~.
Es preciso hablar de estas causas aunque sea someramente para
tratar de buscar el remedio de nuestros males.
Es cosa indiscutible que la poca densidad de nuestra población es factor muy importante en el atraso agrícola de México.
Quince millones de habitantes para dos millones de kilómetros
cuadrados de superficie territorial, son cifras desconsoladoras.
Los gobiernos no han cuidado siquiera de acrecentar la pobla·
ción útil ·por medio de leyes protectoras de la inmi¡;:ración, y el
resultado es que grandes extensiones de tierras potencialmente
productivas se encuentran en el abandono ' más absoluto y no
contribuyen en nada para la riqueza nacional.
Las condicionales excepcionales en que nos hallamos por
razón de los sucesos que hondamente nos conmueven hace siete
años, agrava la situación de un modo alarmante, ya que los
hombres que han tomado parte activa en la lucha revolucionaria son en gran parte hombres de campo que han dejado el ara·
do por el fusil. En la relátiva paz que hoy disfrutamos, no \odos
vuelven a sus viejas ocupaciones, ya porque han encontrado
mayor holgura económica en sus tareas de hoy, ya porque la
tierra que q.n tiempo recogió el fruto de sus sudores se encuen·
Ira todavía sustraída a la acción del gobierno y en manos de les
grupos rebeldes que impiden todo trabajo rural. Hay muchas
' reeiones de la república que, aun en tiempos normales, tropiezan con graves dificultades para encontrar braceros que se dedi·
quen a las labores del campo. ¿Qué pasará en la actualidad en
esos lugares? Los campos abandonados y la ruina amenazante
dan la respuesta.
En próximo artículo examinaremos otras causas importantes de la depresión de nuestra agricultura y trataremos después
de apuntar algunas ideas respecto de los medios de mejorarla-

PEGASO

Me encuentro mudo y solo en la estancia vacía
donde todas las cosas me hablan de su existencia;
parece que su•cuerpo, donde habitar solía
ha dejado una huella de espiritual esencia'.

II
Ha llegado la hora. Y a su conjuro los
espíritus del Véspero invaden nuestra estancia:
ha tiempo que el silencio habló para los dos
Y el vino del ensueñq en comunión se escancia.

La luna del espejo en donde se veía
finge a cada momento refJejar su presencia.
Canta en la jaula el pájaro con más melancolíá
Y la estancia la pueblan sordos ecos de ausencia.

Entra por la ventana una sutil fragancia;
tras un vago recuerdo va mi memoria en pos;
se iluminan las horas lejanas de la infancia
mientras sube en el Angelus la oración hasta Dios.

Con los filos dorados, 1m libro de oraciones
abierto sobre un mueble, dic;e: &lt;1:Las aflicciones
del mundo son pequeñas ... Volved la vista a Dios,.. &gt;

Piadosamente quieta sobre el cojín de raso
ella se transfigura: parece que el ocaso
es lumbre milagrosa para su idealidad.

Los ojos vuelvo. Y pienso melancólicamente:
¡Quién hubiera podido saborear dulcemente
la exquisita tristeza de su po:strer adiós!

Y al fondo, en el espejo, su imagen se dualiza
al tiempo que la Luna se asoma y se desliza
nimbando su cabeza de halo de santidad.

III

La cancíón del Vespero

En torno de nosotros el eco se ha dormido;
el mágico sonido de su palabra, cede,
y se allega el silencio, cual si fuese escondido
tras el són que, lejano, retornar ya no puede.

El ambiente se hace propicio a la oración;
lentamente la noche circunda mi jardín.
¿No sabes, jardinero, qué dice esa canción
esa canción que canta, lejano, un serafín? '

A la paz del ambiente ningún ruido sucede;
más yo siento llegar de alma a alma el latido:
sin turbar el reposo, sin que aleún rumor quede,
en la calma' silente de la estancia sin ruido.

Deja sobre los prados misteriosa impresión,
y del alma tramonta un anhelo sin fin.
¿No sabes, jardinero, por qué tu corazón
quiere volar en la canción del serafín?

De alma a alma una pausa musical nos confunde,
y_en la paz de las cosas, lentamente, difunde
los vestigios unánimes de una misma emoción.

¡Mirar Bajo la noche brilla la mar divina
surgen constelaciones del fondo, y se ilumÍn.a
como un cielo estelado de pasajera luz.

Se ha quedado en acecho el sonido disperso;
y en sonoro silencio se ha convertido el verso
que murió entre los labioS sin llegar a canción.

. Tú vuelas a la Gloria, Serafín. Y la tarde,
vago anhelo de luz, sobre una estrella arde
cual clavada en los brazos de luminosa cruz.

IV
Es noche ya. Los ámbitos llenos de evanescencia

PEGASO

7

�La actualidad· Extranjera
El apoteosis del espionaje
Los recursos más odiosos, sin faltar los complots ni las traiciones, han
puesto en juego los alemanes para
aterrorizar a los países neutrales y
obligarlos a volverse contra los alia·
dos. Nada más característico y más
apasionado desde este punto de vista, que los atentados alemanes en los
Estados Unidos, tal como lo traducimos especialmente para los lectores
de PEGASO, tomaado un artículo de
Gabriel Alphaud, el muy conocido esr.ritor, encargado de una misión diplomática en la vecina república del
Norte, y quien ha compilado los documentos más sensacionales e irrefutables sobre la materia. Una verdadera novela policial es la que se desarrollaráante los ojos de nuestros lectores; una relación de la mayor actualidad e interés
Desde que los Estados Unidos declararon la
guerra a Alemania, todos los días pueden encontrarse en los grandes diarios, entrefilets en
estos o semejantes términos:
&lt;New York, 13 de abril-En Treoton (New
Jersey), la señora Ana Keariog ha enviado a .
los agentes del distrito federal una nota que
encontró en la calle y que estaba concebida :ie
esta minera: Filadelfia, 14 de marzo. Listos
para hacer saltar el Eddystone. Envíen socorros.&gt;
cNew York, 14 de abril.-El jueves en la
madrugada pudo prevenirse una tentativa de
destrucción del puente de la Compañía d1d
Grao Ferrocarril Central, situado al Este de
Deering. El centinela sostuvo un tiroteo con
los malhechores, quienes pudier0n esca·par en
un bote de motor.&gt;

LOS ATENTADOS SE REPITEN
Estos atentados y otros análogos se registran
hace tiempo en los Estados Unidos. Desde
1914, la serie no se interrumpe. El punto culminante de estos complots lo marcó el primer
trimestre de 1910.
Probablemente nuestros lectores han oído
hablar de las intrigas de Dernburg, el enviado
especial del Kaiser a los Estados Unidos. Los
manejos de tal personaje no fueron satisfactorios y entonces el Embajador Conde Bernstoff
se decidió por los procedimientos extremos.
El 3 de julio se efectuó el atentado contra
Mr, Pierpont Margan. Un alemán llamado
Holt penetró en la residencia del magnate y
le disparó un revólver, hasta dejarlo gravemente herido. El mismo día se frustró una
explosión formidable, que habría de volar el
Capitolio de Washington. El mismo Holt resultó culpable. Dos . días después se encontró
su cadáver en el patio de la prisión, al pie de
la ventana de ;u celda, que estaba a veinte
m.etros de altura. Como sucedió en el caso del
espía alemán Kupferels, que salió de América
para ir a espiar a Inglaterra, y que murió mh:¡teriosamente, también de Holt se dijo que había muerto suicidado. Nadie se explica cómo
pudo cortar las barras dP. la celda, ni cómo se
consiguió la dinamita que destinaba a volar el
Capitolio.
·
El 12 de julio, se incendiaron los depósitos
de aceite y de petróleo en Filadelfia y en Boston,

8

El 14 de julio, tomó proporciones alarm;intes la huelga de Bayona, (New Jersey), que
comenzó en los talleres de la Standard Oil.
El 28 de julio el 1austriaco Baly pretendió
provocar nuevamente la huelga entre los obre·
ros de Bayotla.
Agreguemos a la lista anterior los incendios
y las explosiones a bordo de los barcos mercantes y guerra.
Desde entonces los atentados se suceden,
casi siempre en la misma forma, como dispuestos por una !!ola mano.

POR LA HVl!LGA Y POR EL INCENDIO
Las huelgas ocupan el primer lugar en los
complots alemanes. En las registradas a fines
de 1916, los obreros de los talleres de acero de
East-Youngtown, en el Estado de Obio, se
apoderaron de 250 kilogramos de pólvora, volaron barcos, los robaron y destruyeron las habitaciones. Hubo más de 30 muertos y de 50
heridos.
Después de las huelgas vienen los incendios.
El mismo díá, cuatro siniestros destruyeron
cuatru fábri~as de Delaware que trabajaban
para los aliados. Un quinto ·incendio, y éste
sumamente grave, acabó con los talleres número 4 de la Betléem Steel Company, que
suministraba acero al ejército francés. Los
edificios habían sido construidos; recientemente y fueron destruidos completamente, perdiéndose en ellos más de mil máquinas, cuyo
valor pasaba al de quince millones de francos y un material de guerra listo para ser enviado al frente occidental y que comprendía,
entre otras cosas, 800 cañones de grueso calibre, perfectamente acabados. Hubo que de·
plorar la pérdida de gran cantidad de hombres
y mujeres, comprendidos entre los dos mil
obreros que trabajaban en las fábricas.
En Erie, Penosylvania, y en las fábricas de
municiones de Topeka, más de veintitrés incendios se registraron eti i.a misma semana.
Pero los alemanes no se limitaron a usar de
las huelgas y del fuego, sino que emplearon
otros medies de destrucción. En una fábrica

El Príncipe J.evoff Jefe del Gabineteru·
y uno de los miembros más notables del
partido revolucionario queactnalmente dirige la política de aquella inmensa nación.

PEGASO

de pólvora situada cerca de Wilmington, se
produjo una explosión,queocasionó la muerte
de treinta personas; tres obreros de origen alemán, mezclados entre el personal, habían disparado. En la región de San Francisco se su.
cedieron nuevos atentados en los depósitos de
municiones, así como en los almacenes de
provisiones destinadas a los aliados. Poco después cerca de Pittsburg, se descubrieron junto a las vías ferrocarrileras y no lejos de las
fábricas de municiones, explosivos sumamente
poderosos, que apenas hubo tiempo de arrojar
al agua.
Ni aun las personas se han librado de esta
vigilancia y de estos atentados de los espias
alemanes. En septiembre ~e 1915, los comisionados franco-ingleses, encargados de negociar
un empréstito, recibieron cartas tras cartas,en
las que se les amenazaba con el asesinato, con
el envenenamiento y con atentados de todo
•g énero, contra sus perSonas en América y
contra sus familias y bienes en Francia y en
Inglaterra. Los comisionados se vieron preci•
sados a no salir de su hotel, sino en compañía
de amigos de toda confianza y escoltados con
policías suficientemente armados.
En resumen, se cuentan más de mil quinientos atentados desde noviembre de 1914
hasta fines de 1915. Figurao!&gt; la cifra a que se
hubiera llegado si no se toman eficaces precauciones.

VNA NVBI! DE l!SPIAS
Para hacer funcionar su sistema de espiona•
je, los alemanes han echado mano de todo género de &lt;capacidades&gt;. En primer lugar, de
gente de todas clases, de profesores de las
universidades, de periodistas, de diputados,de
grandes industriales, de simples particulares.
Estos últimos no eran los menos ardientes
partid·a,·ios de los intereses alemanes ni los
menos peligrosos para los aliados, como lo
prueba el caso de la señorá Walsb, que in·
trigó activamente contra el empréstito alia·
do. Sin embargo, es necesario convenir que
los agentes más numerosos fueron los ale•
manes y los austriacos. Y sobre todos, colocaremos el trío Dernburg-Bernstoff-Dumba. Bet·
nardo Dernburg, el enviado especial del Kaiser, el antiguo ministro alemán de las colonias.
es un hombre de muy clara inteligencia, de
espírilu muy vivaz; es doctor de todas las
universidades; habla y escribe como su propia
lengua el inglés, el franCés y el ruso; es muy
versado en cuestiones financieras y conoce a
fondo la política inglesa. Había completado
por medio de hábiles ramificaciones y puntos
de vista ingeniosos, todo lo que no le dió so
erudición y su prodigiosa actividad personal.
El Conde Bernstoff, embajador ale~án, se
distinguió por la falta de escrúpulos naciosales e internacionales, cada vez que se trataba
de luchar por la supremacía y la influencia
germánicas. Quería usar a la vez todos los sis-temas, la estratagema diplomática y el terror
estupefaciente, la cautelosa y dulzona efusión
y las intrigas de un maquiavelismo sin precedente. Un solo ejemplo basta para caracterizar
sus procedimientos.
Cuando fueron publicadas las cartas encon-tradas al periodista Archibald, detenido et1
Falmoutb el 30 de agosto de 1915, a bordo del
vapor Rotterdam, en lugar de embarazarse
por dicha publicación, como a cualquiera otro
le hubiera sucedido, el Conde Bernstoff se limitó a declarar que todos los papeles en cuestión los juzgaba sospechosos y que le parecían
fabricados por el espionaje inglés, Para enga·

ftar a los Estados Unidos. En cuanto a Dumba, el Embajador austriaco apareció en esta
ocasión con una impudicia igual a la de su colega.
En 1906, cuando Bernstoff era primer se·
cretario en la Embajada alemana de Londres,
fné sorprendido en ciertas visitas que hacia a
los arsenales británicos, entregado a un grosero espionaje que, después de comentarse acremente en los círculos financieros y periodísti·
cos, llegó a oídos de la Corte. El gobierno inglés lo invitó a abandonar la Gran Bretaña, y
van Bernstoff salía con una lección que después practicó a maravilla: la de tirar la piedra y esconder la mano.

LOS CVATRO HOMBRES DE
Bl!RNSTOFF
Cuatro principales agentes ejecutivos empleó el Embajador alemán: el agregado mililitar von Papeo, el agregado naval, capitán
Boy-Ed, el capitán von Rintzeler y, después
de la expulsión del agregado militar, su antiguo s~cretario, que llegó también a agregado
militar, el teniente Wolf von Igel.
Ya se conocen las circunstancias en que
Boy-Ed y van Papen fueron obligados a aban·
donar el país en donde tenían acreditada representación diplomática. En cuanto al capitán von Rintzeler fué encarcelado desde enero de 1916 en una prisión de Inglaterra y van
Egel fué arrestado en Nueva York el 18 de
abril del mismo año, En vano invocó la inmunidad diplomática. En vano, y en presencia

En las fábricas de municiones de Topeka
se registraron más de veinte atentados en
una semana.
de tres de sus compatriotas, se opuso a las
pesquisas de que fué objeto su domicilio; los
policías americanos io sujetaron fuertemente
y así lo condujeron a la presencia del juez.
Los papeles encontrados en la casa de von
Jgel eran de lo más comprometedor para todos
los altos personajes alemanes radicados en la
Unión norteamericana. En la Casa Blanca se
llegó á. decir que von Bernstoff reclamaría una
parte de la correspondencia decomisada, pero
el diplomático se hizo el sordo y llegó a decir
que tales documentos eran falsos.
Boy-Ed, von Papeo, Rintzeler y voo Igel
emplearon en su servicio un gran número de
alemanes y de austriacos. Para conocer una
cifra aproximada de estos agentes, baste decir
que al declararse la guerra con Alemania,
60.000 fueron detenidos. Entre los alemanes
se encontraban algunos particulares, como poi
ejemplo, la señora Reisinger, cuyo, hotel situado en la Quinta Avenida, el barrio más
&lt;fashionable:&gt; de Nueva York, era el rendez•
vous de los alemanes. Boy-Ed y van Papen
lo frecuentaban asiduamente. Inútil es agregar ·
que allí se encontró una excelente instalación
Ae telegrafía sin hilos. Pero especialmente los
grandes hombres de negocios estaban a las 6r·
denes de los individuos mencionados: Hugo
Schmidt, agente general del Banco Alemán;

Kerensky, Ministro de guerra, hombre
que -por so extraordinaria energía parece el
llamado para encauzar y dirigir las futuras
operaciones del ejército moscovita.
Albert, agente financiero de la Embajada;
Lindhein, abogado de la Embajada; Acbweit- •
ser, químico de la Embajada y Karl Heymann,
antiguo agente general en México de la Compañía Hamburgo-América.
Los agentes de la policía secreta inglesa lograron sustraer a Albert una cartera, cante·
nieodo muy curiosos documentos, y entre éstos algunos extractos de un informe de von
Papen a Berlín, sobre los asuntos más Variados: compra de cloro . líquido y de etiquetas
para aeroplanos, adquisición de fenal para explosivos, y correspondencta con 'la Bridgeport
Projectile Company.
También los cónsules prestaron su_ayuda a
la obra común: En Seattle, gran puerto americano del Estado de Washington, sobre tacos~
ta del Pacífico, frente a la isla inglesa de Van•
couver, el cónsul alemán Wilhe!m Muller y su
secretario Schultz fueron arrestados en abril
de 1915, por inpulpación de haber tratado de
sobornar a un empleado, a quien querían des·
pajar de ciertos documentos secretos. Durante los meses de julio, agosto y septiembre de
19r5, el cónsul general de Austria en Nueva
York, Nuber de Pereked, había recomendado
a todos los cónsules austro-húngaros en los
Estados Unidos, por indicación expresa del
embajador Bernstoff, de no perdonar gasto,
propaganda, persuasión y aun amenazas, para
que los obreros americanos abandonaran los
talleres de municiones. Para este fin se llegó
hasta fundar algunas sociedades secretas.
También fué un cónsul, el cónsul austriaco
Goricar, quien bacía fines de 1915, por intermedio del Provz"dence Jou1-nal, produjo revelaciones s•ensacionales. Sospechoso de simpatías por los eslavos, su gobierno lo relevó de
su puesto al declararse la guerra, y cuando
dec:empeñaba sus funciones en San Francisco.

El doctor Goricar publ.icó prnebas de que los
procedimientos usados por la Embajada austro-húngara en Washington eran los mismos
que los de la alemana. Las mismas intrigas, el
mismo espionaje y los mismos complots. Al·
gunos meses antes de la guerra el capitán Burstyn, agregado militar a la Embajada austriaca
en Washington, había solicitado del doctor
Goricar el apoderamiento de los planos de todas las fortificaciones americanas de la costa
del Pacífico. Goricar se negó. Los oficiales
rivalizan con los cónsules: oficiales de todas
armas llamados a los Estados Unidos por van
Bernstoff. Fueron reclutados especialmente
por la W-illulmtrasse y el famoso &lt;servicio
secreto&gt; del ministerio de la guerra en Berlín,
Estos oficiales, en número de cuatrocientos,
llegaron cada uno por su lado a la Unión norteamericana, bajo nombres supuestos y con
los oficios más inocentes: nego-::iantes, empleados de comercio, mayordomos, camaristas, peluqueros, etc .. ,, Apenas desembarcaron fueron enlistados por la Embajada de Alemania.
¿Cuál ha sido el resultado de tanta intriga?
Sin duda todos estos atentados, todas estas
huelgas han paralizado, en una proporción
mur reducida, la producción que s~ destina a
!os aliados. Pero, sobre todo, ha contribuido
a dar a los americanos la idea más exacta de
lo que son los alemanes y los austriacos, y a
llevar su fortnidable esfuerzo a sumarlo a los
de las naciones de la Entente. Por otra parte,
la gran publicidad que se díó a estos actos criminales, puso en guardia a todos los pueblos

Los almacenes de artículos y municiones
para la Entente han sido objeto de un tenaz espionaje coronado por misteriosos
atentados.
contra sémejantes procedimientos. En Brasil,
prevenidas las autoridades por el ejemplo de
los Estados Unidos, han fracasado los complots de los alemanes.
Nada más elocuente que los hechos apunta·
dos, para creer en el fracaso irremediable de
la ckultura.&gt;

Libros nuevos y de oca.,
s1on, todos
baratos

Porrúa Hnos.
U na bomba estalla en la cala de un va por
que conducía mercancías para los aliados.

PEGASO

2• DEL RELOJ Y DONCELES
9

�Conferencia de generales durante las operaciones en la Champagne.

Puede juzgarse por ella la inagnitud ·
que de continuar la lucha adquirirá dentro de algunos meses en que tan formidable contingente de hombres entre en
el campo en que actualmente se juega la
suerte de la humanidad!

va se adivinaba entonces por una estupenda concentración de fuerzas. El geÍleralísimo distribuía sus grandes masas

Quentin. Esta vez le tocó su turno al
sector de lpres en el vasto y metódico
plan de la armada británica. Como de

de su raza. Douai, Lille, Cambrai -dijo
el corresponsal- se hallan ahora en poder de los alemanes; pero cualquiera
que sea la resistencia que opongan, caerán pronto en manos de los soldados

te la suerte del Czar y la Revolución.'ha
podido continuar su marcha, libre de los

Una vez, en cierto país, en cierto rei-

obstáculos que pudieran oponerle estos

no, vivían dos hermanos; uno era rico y
el otro pobre. Un día, el hermane, pobre
vino al rico y le pidió un caballo para
traer leña del bosque. El rico le prestó
un caballw. Después el pobre le pidió

grupos humanos endurecidos por el es-

Rusia no ha podido todavía resolver el
problema capital que la tiene atada y que
amenaza llevarla a los abismos de la
anarquía. Los grupos de soldados y obre-·
ros obstinados en imponer su voluntad
al gobierno provisional continúan en
Kronstadt con las armas en la mano. La
Duma parece vacilar ante la medida extrema de buscar en los cañones la salud
pública y el período de pláticas entre
unos y otros se prolonga con mengua de
los deberes internacionales que reclaman
en otras partes todo el peso de la energía
moscovita.
A consecuencia de este estado de cosas
provocado por la acción de los agitadores sobre masas sin honor y sin vergüen•

za comienzan a circular rumores pesimi~tas acerca de la conducta futura del pueblo ruso y de la que asumirán los poderes aliados en caso de que falte a sus
compromisos Se habla ya de que el. Japón intervendrá en los asuntos de aquel

pectáculo de la sangre y de la muerte.

la maravilla de su promesa de redención.
La ignoran, y aguardan sin curiosidad las
sorpresas del tiempo, sintiendo quizá n0
ver en el horizonte el relampagueo inter-

MáS todavía: quizá con el tiempo encuen-

mitente de los cañones rayando de fuego
la frente de la noche.
La leyenda pinta al cosaco tan íntimamente ligado a la dinastía que el pensa-

que se agitan en la sombra y que pudie-

miento del Czar evoca instantáneamente

el del cosaco. Por siglos ha permanecido
como una sombra, jinete en su caballo

salvaje, con la gorra peluda sobre la
faz angulosa, erguida al cielo la punta

ción francesa, con su correspondiente
rey sacrificado y su cortejo de crímenes.

El hermano pobre devolvió al rico el
caballo sin cola. Al ver al animal en este

No le faltaría ni la semejanza moral de
las víctimas: por su carácter débil y bonachón, Nicolás recuerda al consorte de

roso. Parecía que la revolución al arrojarse frenética sobre la autocracia iba
a chocar irremediablemente contra la

•
••

país, si las circunstancias lo requieren,

nieta.

¿Quién podría dudar que el pueblo
qorteamericano ha entrado casi con júbi•

lo en el conflicto europeo?
.
La epidemia guerrera ha alcanzado tal
magnitud que el yanqui no podría substraerse a ella y hace tiempo que la juventud transbravinaempezóa darse cuen-

ta de que las espadas brillan más que
los arados en ciertas épocas del mundo.

Sin embargo, llegada la hora de alistarse en las filas, requeridos para cum·

vienen tan escasas noticias de aquella

plir con los terribles deberes que impone
a todos los hombres esa divinidad que
llamamos Patria, parece que un helado
soplo de tardía reflexión ha pasado por
ella y que la cruzada de la Libertad, vis-

parte del mundo, que es imposible formarse una idea relativamente clara del
curso que seguirán los acontecimientos

en ella: sólo se advierte el profundo desconcierto que trajo consigo el cambio
inesperado y violento del régimen político, y con él la inacción de las tropas que
en la fronfera tenían a raya el ímpetu
militar germano. Entre ellas apenas los

ta más cerca, carece de tantos encantos
como contemplada únicamente en Ja nu·

be dorada de una posibilidad.
Afortunadamente para los aliados, en
pueblos educados en el sentimiento del

cosacos elevan su voz agresiva sobre la

IO

el movimiento libertador de Rusia en
una bacanal tan trágica como la Revolu-

ran, si llegaran a predominar, convertir

la Archiduquesa de Austria María Anto-

fidelidad ancestral de las milicias del
Don. Los hechos, sin embargo, han des_

Uno de los botes patrulla inventados por
los americanos para la caza y ataque de
lo:-. submari~os en las costas.

también una collera; a esto se negó el

hermano rico y se puso furioso. Entonces el pobre decidio atar la leña a la cola
del caballo. Y cabalgó hacia el bosque.
Tanta leña cortó, que el caballo apenas
podía arnastrarla. Al llegar a casa abrió
la puerta, pero se olvidó de quitar el través. El caballo saltó por encima; pero se

ducir a la nada los elementos anárquicos

de la lanza, tras el monarca todopode-

de tal manera, que si vuelve la espalda a
los teutones se encontrará tarde o temprano con las bayonetas de los aliados.
Pero es tan compleja la situación rusa, y

espectación general. Raza de presa habituada al tumulto de los combates presta
poca atención a los sucesos que se des•
arrollan en Petrograd bajo la dirección
de los políticos. La gran ilusión de la Re-

tre en ellos la fuerza irresistible y disciplinada que necesite para agarrotar y re-

arrancó la cola.
estado

HO

quiso tomarlo, sino que se fué

con el pobre ante el juez Shemyak. El
pobre fué con su hermano, barruntando
que lo pasaría muy mal, pues la sentencia sería de destierro; el pobre es una

cabeza de turco para todo, ya que nada
puede dar.
Los hermanos llegaron a casa de un
campesino rico y le pidieron alojamiento
por una noche. El1campesino dió al rico

de comer y beber bien, pero nada al pobre. El pobre se acostó junto al hogar,
viendo qué alegremente lo pasaban los
otros dos; pe'ro cayóse y mató al niño

que estaba en la cuna.

El campesino resolvió entonces ir con
los hermanos para presentar una nueva
acusación contra el pobre. Salieron juntos, el campesino y el hermano rico por

delante y el pobre detrás de ellos. Tuvieron que cruzar uñ puente, y al pensar

el pobre que saldría difícilmente con vida del juzgado, saltó desde el puente para suicidarse. Pero debajo del puente un
hijo bañaba a su padre enfermo y el pobre cayó pesadamente sobre el viejo e
hizo que se ahogara. Entonces el hijo se
fué también al juzgado para presentar su
denuncia contra el pobre.

El rico alegó ante el tribunal que su
hermano pobre le había arrancado la cola al caballo. Entretanto, el pobre había
envuelto una piedra en ·un pañuelo y
con ella, detrás de su hermano, amena-

zaba al juez, pensando:

deber, este movimiento de retroceso, ca•
si instintivo, dura poco; y así, pasado el
primer momento, las listas de inscripció~
registraron la enorme suma de trece nu-

cien rublos para probar su inocencia y

llones de hombres.

otra vez le creciera la cola.

-Si el juez va contra mí, le mato.

El juez creyó que el pobre le ofrecía
falló que el rico dejara el caballo en posesión del campesino pobre hasta que
Luego vino el campesino y se quejó

PEGASO

de hombres con la frialdad característica

que tengo el honor de mandar ....

El Juez Shemyak ·

mentido esta socorrida creencia mundial:
el cosaco ha permanecido indiferente an-

pública no ha cantado todavía a sus oídos

precisión verdaderamente matemática.
Un corresponsal visitó hace poco aquel

los ingleses han reanudado su ofensiva
con la misma tenacidad que emplearon
para romper la inexpugnable posició11 de
Vimy y acercar sus líneas a Leos y Saint

rea de abrir el paso a la infantería y las
trincheras alemanas han quedado sepul-

Gral. Micheler.

la amplitud calculada del tiempo con una
frente y pudo cruzar al¡¡unas palabras
con sir Dou¡¡las Haigh. La actual ofensi-

costumbre se confió a los cañones la ta·
Gral: Nivelle. Gral. Anthoine,

en este avance ni vacilaciones ni apresuramientos: se ha ido desenvolviendo en

•••

Después de algunos días de respiro,

Gral. Petain,

!atlas bajo el hierro inglés. No ha habido

de que el pobre había matado a su hijo.
De nuevo levantó el pobre la misma piedra en forma amenazante contra el juez,

a espaldas del campesino Y el juez creyó esta vez con toda seguridad recibir
otros cien rublos por la sentencia. Y ordenó al carnpesinó que entregara su

mujer al pobre hasta que naciese otro
hijo.
-Entonces puedes llevarte la mujer y
el niño.

Llególe el turno. al hijo y alegó que el
pobre había asesinado a su padre. Una
vez más el pobre sacó la• piedra del bolsillo y se la mostró al juez. Entonces el
juez creyQ seguramente que iba a recibir

trescientos rublos en junto por el pleito
y ordenó al hijo que se fuera al puente.
- Y tú, pobre hombre, vete allá, pon-

te bajo el puente y que el hijo salte de
golpe al agua sobre tí y te mate.
El juez Shemyak mandó su criado ·al
pobre para pedirle los trescientos rublos.

No basta a un Impermeable tener el nombre de "lmpermea·
ble" para ser efectivamente

IMPERMEABLE
Ouando nosotros ofrecemos un
Impermeable, el comprador
lleva nuestra garantía, y esto
quiere decir que devolveremos
el dinero si la prenda compra·
da no satisface del todo y que
esta GARANTIA ES EFECTIVA aun
después de varias semanas de
uso.

Entonces el pobre enseñó al criado la

piedra con que había amenazado al juez:
-Si el juez no hubiere fallado en mi

EL MODELO QUE ANUNCIUIOS

favor, le hubiere matado con esta piedra.
Cuando el juez oyó esto, se santiguó

AQUI ES DE RECLAME, YTIENE

piadosamente y dijo:
-Gracias a· Dios que me decidí por la
parte justa.
El hermano pobre se fué al hermano

Nuestra Garantia

rico para recoger el caballo, de acuerdo

con la sentencia del juez, hasta que le
creciese de nuevo la cola. El rico no

quiso darle el caballo y en su lugar le dió

SU PRECIO DE

cinco rublos, tres fanegas de trigo y una
cabra de leche, e hizo con él las paces
para siempre.

$25.00_

Luego el pobre se fué al campesino y,

Permite a todos tener un IMPERMEABLE

de acuerdo con la sentencia, le pidió la
mujer para que se quedara con él hasta
que viniese otro niño. Entonces el campesino hizo un arreglo con el pobre, le
dió cincuenta rublos, una vaca y una ternera, una yegua con un potro, cuatro fanegas de trigo, y zanjó la cuestión con él.
En seguida el pobre se fué al h\jo cuyo

padre había matado y le leyó la sentencia,

según la cual el hijo tenía que saltar so-

Despachamos en el día que se recibe todo pedido foráneo.

RECIBA EL MAXIMO POR SU DINERO

bre él desde el puente para matarle.
Entonces el hijo empezó a pensar:

-Si salto, es posible que le mate y es
posible que no; de todos modos, el muer-

HIGH LIFE

to seré yo.
Así es que hizo un arreglo con el pobre,

L.BLOOK

le dió doscientos rublos, un caballo y
cinco fanegas de trigo, y vivió en paz con

él para siempre.

PEGASO

Esq. Ave. Madero y Gante.
II

/

�La flota mercante de Europa

CARICATURA

EXTRANJERA

Después de dos años de guerra
La Europa soporta casi enteramente el peso de la guerra y los
buques mercantes son constantemente cañoneados o torpedeados en
sus aguas. De agosto de 1914 a agosto de 1916 la flota europea disminuyó en 693 buques de vapor con un total de 2.293,484 toneladas,
que reducen el número de sus naves a 14.250 vapores con un total
de 35. 567. 937 toneladas , es dedir, un 5% en el número de barcos y
un 6½ %en el tonelaje. Cosa curiosa: las flotas que no navegan, las
de Alemania y Austria son las que han sufrido más pérdidas.
Todo el mundo sabe lo que es una expediciPn de mercancías por ferrocarril,
cuando el servicio se halla bien organizado. La operación es sencilla: van las
mercancías a la estación y allí se les acomoda en los carros de carga. Un empleado aplica a los bultos recibidos la tarifa
y señala el precio de transporte mediante una multiplicación. Después, las mercancías marchan a su destino, adonde deben llegar en un plazo estipulado. Si no
sucede así la compañía paga una indemnización por el retardg o la pérdida de los
objetos. No intervienen en la expedición
ni discusión de precios ni cuestiones de

competencia.
No pasa lo mismo cuando se trata de
trasportes por mar. Si algunas veces, en

el caso de líneas de navegación regular,
se hacen las remisiones con una especie
de automatismo, no ocurre lo mismo

siempre. Tratándose de envíos por mar,
se goza de entera libertad: el armador
no depende del Estado y el precio del
flete resulta de los arreglos especiales
que armadores y comerciantes celebran.

La distinción entre los dos medios de
transporte es esencial para darse cuenta
de la organización de la marina mercante europea, cuyos elementos son, en las
manos de los particulares, autónomos,

porcional sino efectivamente; y el segun-

do lugar que ya había conquistado entre
las marinas del mundo le va a ser arrebatado por la marina norteamericana,

que en 1914 contaba con 2.500.000 tonelacias menos.
De 1909 a 1914, la marina alemana ga·
nó en material naval un 33 %. Actual-

evidente que una flota mercante es pro-

El KroO:prinz: - ¿Cuántos mareos son
$7.000.000.000, papá?l

porcionada a las necesidades de un país
cuando trasporta en mercancías el equi-

valente de las que constituyen las importaciones y las exportaciones de él. Sin
embargo, cuando se examinan las diversas marinas se encuentra entre ellas tana manera el comercio marítimo de las
en el momento en que la guerra fué de-

na ascendía a 1.016. 638 toneladas en agosto de 1914 ha perdido el 22% de ella y

mas del material naval de la tierra y la
Inglaterra con sus colonias el 25% de

tiene también numerosos buques inmovilizados en los puertos neutrales. Tur-

ese material.

Las figuras 1 y 2 indican el valor comparativo: 19- De la flota europea con re-

quía, cuya ~arina sumaba 116.445 toneladas no cuenta en la actualidad sino
67.691. Bulgaria, que entró muy tarde a

lación a las flotas americana y asiática;

29-De la flota británica con relación a
las demás flotas europeas en el momento de romperse las hostilidades. En esta

la guerra, aumentó su tonelaje mientras
El precio de la paz exigido por las víctimas de la gu.erra.

comparación entran únicamente los buden a desaparecer y su material tiene en

Consecuencias del CQnfticto mundial:
DOS HERMANOS DE ARMAS.

guientes:

dos a los Imperios centrales han venido

14.143 vapores con 37.861.421 toneladas.
1.708
3.081.510
"
"
936
"
1.691.238
"
"
"
3
2.216
"
"
"
Esta última es tan reducida que no vapeso de la guerra: sobre su territorio se
le la pena tomarla en cuenta en esta
libran los combates¡ en su s aguas son
comparación.
torpedeados o cañoneados los navíos. Las
Actualmente, si nos proponemos exacausas de·pérdidas de buques son variaminar los resultados de las hostilidades
das: las mina.s, les torpedos, los cañones
en las flotas mercantes, hay que estudiar
se encarnizan en ellos y abren enormes
el caso bajo un doble punto de vista y
vacíos en las armadas mercantes. Mienestablecer la situación creada en el muntras en las aguas lejanas se hallan en sedo. La rivalidad entre las flotas europeas
guridad, los barcos que navegan en torno

12

pero las ventajas que pudo alcanzar no
modifican en manera alguna la situación

neladas únicamente, porque los navíos
recientemente constr~ídos y 10s capturaa compensar la mayor parte de sus pérdidas. La armada mercante inglesa acu-

americana .. .
asiática ..... .
africana ...._.

La Europa soporta casi enteramente el

fué espectadora de la enconada lucha;
de la flota germánic·a, cuyas pérdidas pasan ya de l. 700.000 toneladas.
Las flotas mercantes de los aliados están lejos de haber sufrido tales pérdidas,
no obstante la destrucción metódica llevada a ca0o por los subm3.rinos. Su reducción puede calcularse en 300.000 to-

Flota europea . ... .

importancia al primero.

"
"
"
"
"
"
"

la misma situación: Austria, cuya mari-

sola, aproximadamente, las nueve déci-

ques de vapor, porque los de vela tien-

"
"
"
"
"
"
"

sible.
Los aliados de Alemania se hallan en

clarada, la Europa, la más pequeña de
las cinco partes del mundo, poseía ella

la primera figura representa son las si.-

es uno de los puntos; la concurrencia de

pérdidas por este capítulo son en verdad
poco importantes, sino de capturas o ventas obligadas por las circunstancias. Por
estas últimas causas navegan ahora bajo
pabellón extranjero los si¡¡uientes buques alemanes:

126 vapores con 490. 032 toneladas.
33
162. 750
" 19.995
"
japonés ......
8 "
"
"
noruego .. . ...
1.884
3 "
"
"
holandés .....
5.939
3 "
"
" 90.598
"
ruso .........
51
"
"
turco ....... ..
2 "
6.115
" 194.307
"
portugués . . .. 63 "

tenimiento de los navíos inmovilizados
en los puertos neutrales y en los nacionales y que no tienen compensación po-

diferentes naciones. Se puede decir que

cantes, cuyo valor no guarda proporción

las flotas de otros continentes contra las
flotas europeas es otro que no cede en

únicamente de las destrucciones, pues las

americano ....

Al lado de estas pérdidas hay que poner la que importan los gastos de entre-

les diferencias que no explican de ningu-

libres.
Esta libertad ha ayudado singularmente al desarrollo de ciertas marinas mer-

,,
,,
,,

mente apenas cuenta con 1.074 vapores
con 3.527.487 toneladas en vez de los
1.540 con 5.072.993 que poseía en agosto
de 1914. Ha perdido, pues, un 28, 7 % de
su tonelaje total, es decir, casi todo lo
que había ganado antes de la guerra.
Esta considerable merma no proviene

Bajo pabellón inglés ........
mo de los países a que pertenecen. Es

general un destino especial. La flota de
velá mundial disminuyó en el período de
1909 a 1916 en 5.000 naves, más o menos 1.500.000 toneladas, y los dos años
de guerra no le han causado-en realidad
pérdidas extraordinarias. Las cifras que

con la importancia del comercio maríti-

estos países han sido capturados en el
mar y otros detenidos en los puertos porque las flotas de ¡¡uerra de Alemania y
Austria han dejado el campo libre a los
aliados.
Alemania, que con tanto ardor destruye, ha perdido más que los otros, no por-

saba en agosto de 1916 una disn,inución
de 640.000 toneladas, cifra en sí misma

El último esfuerzo, con ·"la ayuda de
Dios."

El retorno del Scimme llena de tristeza el
paternal corazón de Guillerll!-o,

ta del número de los perdidos y de los
que han llegado a reemplazarlos.
Si las destrucciones son frecuentes, nueEn agosto de 1916 la flota europea havos buques reemplazan a los echados a
bía perdido 692 vapores con un tonelaje
pique y no se puede tener una idea exac- de 2.292.484.
de Europa están cercados de enemigos.

PEGASO

Esta disminución podría haber sido soportada proporcionalmente por las marinas de todos los países en guerra; pero
en realidad no ha sucedido así: las arma-

das que han experimentado más fuertes
pérdidas son precisamente las que en la
actualidad no navegan, las que se hallan
eñcerradas en sus puertos, las de los Im-

¡,erios centrales. Numeroso.s navíos de

muy importante, pero que afecta poco la
eficacia de la flota: es un poco más del
3 % del tonelaje total. La armada mercante francesa ha perdido proporcionalmente más. Sus pérdidas pueden estimarse en 29 buques (85.698 toneladas),
que constituyen el 4 % del tonelaje total.
La única nación seriamente afectada es
Bélgica. De los buques que se encontraban en sus puertos durante la violenta
invasión de su terriforio, unos han sido
destruídos, otros confiscados. El reino

belga contaba al principio de la guerra 138
vapqres que sumaban en junto 347.124
toneladás: hoy sólo pose~ 102 con 237.277,
· PEGXSO

"

"

"

es decir, ha sufrido una pérdida de 31 %.
En cambio otros países han aumentado durante la guerra su marina mercan-

te. Italia ha ganado 230.073 tonelad,as;
Rusia, 24.816; Rumania, 5.941; Portugal,
que sólo tenía 80.167 cuenta ahora con
312.819; el Japón ha incorporado a su
marina 136.000.
Lo situación recíproca de los aliados y
los imperios centrales bajo el punto de
vista de su marina mercante no podría

ser definida independientemente de las
flotas comerciales de las potencias europeas neutrales, que han obtenido, sin

disputa, muchas ventajas durante la contienda. El gobierno inglés, urgido por
las exigencias de la guerra, ha dispuesto
de la tercera parte de su flota mercante,
y el francés, de los dos tercios. Debido
a esto los buques neutrales han encontrado muchas facilidades para obtener
fletes a precios muy elevados y sus respectivos países, libres de las contingencias de la guerra, han estado en condicio-

nes de impulsar el desarrollo de sus flotas mercantes. Sin embargo, de los datos que se han podido recoger se desprende que salvo Noruega y Dinamarca
las demás no han sabido aprovechar las
circunstancias favorables que se les han
presentado.
Noruega poseía e11 agosto de 1914,
1.299 vapores con 1.914.029 toneladas;
hoy tiene 1.427 con 2.139.751. Ha ganado, pues, un 12%.
Dinamarca sólo tiene en la actualidad
2 vapores con 14.931 toneladas más que
antes del conflicto.
Las marinas neutrales que han disminuído son las de Holanda, Suecia, Grecia

y . España, q'ue han perdido, respectivamente, los siguientes·buques:

. ·

·Holanda .. 25 vapores con' 66.335 ton.
Suecia .. . . 87
,,
,, ... 96.282 ,,,
Grecia ... 57

,,

,, 137.063 ,,

España .. . 38

,,

,,

8~.734 . ,,

�~----=u[~

La marina mercante
Viene de la página 13.

CAPE Y DULCERIA
Q
ILJI

tJ

~

"EL GLOBO" ij
\j

El grupo de las marinas mercantes
neutrales, teniendo en cuenta las pérdidas y las ganancias, ha disminuído 140.000
toneladas.
Hemos expuesto sumariamente la si·
tuación de la marina de los alemanes, de
la de los aliados y de·1a de los neutrales.

De lo dicho resnlta que la primera se halla en decadencia, que la de los segundos ha aumentado proporcionalmente y
que la de los terceros se encuentra más
o menos estacionaria.

CASOS Y COSAS
-Le recomiendo a usted mucho ejercicio, mucho so], mucho aire, y sobre

todo, nada más que un cigarrito, un solo
cigarrito después de comer.
A los ocho días vuelve el médico y le
pregunta a nuestro enfermo:
-¿Qué tal el plan?
-Voy mejorando..... :todo me sienta
bien menos el cigarro.
-¿Cómo es eso?
-Es que no había fumado en mi vida.

"MERCURIO"
Revista mensual ilustrada de actualidades,
Ciencias, Artes, Crítica, Viajes, Política, Industria, Modas, etc, Colaboración de Benavente, Galdós, Ugarte, Linares Rivas, Zamacois, B . Varela, A. Nervo, Gómez Carrillo,
R. Altamira, Villaespesa, Santos Cbocano, Larrubiera, Goy de Silva, etc.
Acaba de llegar el número del mes actual.
~jemplar, $o 40. Suscripción all.ual, $5.00,
franco de porte.

Esqnina Francisco l. Madero y Bolívar.

~ EMILIO HOMMEL
&amp;=~=====J L::-=-J)

"EL GRAFICO"
Revista mensual ilustrada. El número de
mayo de .esta publicación, que acabamos de re·
cibir. ptib\ica originales de A. Coester, R.
Cardona, M. Machado. J. Palafox, P. G. Báez, ·
Salvador Rueda, J. Hornaza, Antonio Vigil, R. G'amio, Información gráfica, Aspectos bélicos, La Nueva Ali anza, Zamacois, Por la fraternidad continental, Modas, Teatros, La epidemia reinante. por Rodrigo Soriano, Caricaturas y LA NEUTRALIDAD DE MEXICO,
por M. C. Rolland. Ejemplar, $o 50 , Suscripción anual, franco de portes, $5 . 00.

De venta en la Librería
"ATENEA"

AGENCIA DE ESTAS DOS PUBLICACIONES

Calle de Gante No. 1 - Apartado 5358
MEXICO. D. F.

_Librería de Andrés Botas e Hijo

I.-Flota europea.
II.-Flota americana,
111.-Flota asiática.

1a. Bolívar núm. 9.

Apartado núm. 941.

MEXICO, D. F.

FRANCISCO VILLAISPISA.
&lt;La Argentina&gt;, notable bailarina española,
que trabaja actualmente en el Colón.

TEATROS Y CINES
COLON .-«LA ARGENTINA&gt;. Luz que

balta y oro que se rte.

El viernes de la semana pasada debuió
en el teatro Colón una verdadera maravilla que se hace llamar •La Argentina•.
Ya la empresa nos había dado a conocer
algunas opin~ones europeas y suramericanas y supusimos desde luego que •La
Areentina]J levantaría entusiasmos en la
crítica mexicana, pero a fuer de sinceros, diremos que jamás llegamos a pensar que la bailarina en cuestión habría de
hacer violencia sobre nuestra expresión
modesta, para obligarnos a exaltarla. ·
•La Argentina• presenta bailes españoles depurándolos de todo lo canallesco y
vulgar para elevarlos a un nivel estético.
No es una bailadora de jotas y boleros,
es algo más, mucho más, es una artista,
y una artista en un arte raro y prodigiosamente bello. •La Argentina• ha estilizado los bailes españoles y los ha presentado;ante la cultura francesa, belga y americana, consiguiendo de todos los críticos
el premio que se le merece. •La Argentina&gt; tiene conciencia exacta de los valores
estéticos dentro del baile y practica el
culto del ritmo y del m ovimiento, to14

mando un poco de l0s bailes clásicos y
otro poco de los bailes españoles para
hacer algo exóticamente personal. ,La
Argentina• es una mezcla de Salomé y
una maja de Gaya. Esbelta y elegante, ,
·se mueve en la escena con tanto decoro
y gentileza que se confunde a momentos
con la luz del reflector. ¿Y tocando las
castañuelas? Nosotros creímos que las
castañuelas tendrían en el mundo la misión única de entusiasmar cálidamente
Jas escenas de una feria cualquiera; que
estarían destinadas a despertar en los
expatriados iberos y en los mexicanos
hispanófilos el grito bronco y libertino,
pero todo, todo, dentro de una estallante
monotonía. •La ArgentinalD viene revelando que las castañuelas pueden producir
voces diferentes. Las castañuelas en las
manos virtuosas de esta bailarina lloran
y se ríen, semejan un clamor de entu·
siasmo y se adormecen en un secreto
amoroso y dulce. Los empresarios del
Colón están de plácemes y con toda justicia, .ya pueden vanagloriarse de haber
presentado al público un espectáculo exraordinario que agradará a los profanos
y a los cultos.

PEGASO

Mis mejores versos . ... .... • .......
El Alto de los Bohemz·os ...•...... ,
Las horas que jasan veladas de
Amor ..... .. ..... ........ •••....
Luchas, Confidencias. Prólogo de
Var~as Vila. . .. • . . ............
Las Joyas de Margart'ta, Brevz"an·o de Amor, La Tela de PenélojJe, El Mz1agro del Vaso de Agua
Intimidades, Flores de Almendro,
Prólogo de Pompeyo Gener ..... ..
Los Nocturnos del Ge,zeralife. Poesías. . ........ ........ . . ......
Doña María de Padi'lla, Las Cenas
de los Cardenales .. ••• ,. ........
En el Destzºerro .. , .• , ...... .......
Una Partida de Ajedrez. Arreglo
castellano de la comedia de Giuse•
ppe Giacosa..
. .......... .
/,a Copa del Rey de Thule, La Musa Enferma con prólogo de Juan
R. Jiménez ......... , ............
Alcáza.r de las Perlas ..•....• .. , .
Lámparas Votivas . ..... , .... , . . . .
El Espejo li.ncantadp, ..•• • •...... .
judi'tlt .. .. .. . . . ..................
Doña María de Padt'/la, Ed. Renaci•
miento ............... , ... , .•..
Campanas Pascuales, . . . . . . . . . . . . .
El Reloj de Arena.... , ... , . , .• ,

$

1 .20
1.80

,,

1,80

,.

1,80

.,

1.80

u

1.80

"

1,80

,, 1.80
,, 0,70

Llame al Ericsson 10-27
Mexicana 64 Neri
O AL

Y pida unos primorosos cuadernos que contienen infini·

,, 0.70
., r.So
,. 2,10
,, 1 So
,, 2.ro
., 2. 10
,. 2.10
., 2. 10
., 1.20

"Cl!RVANTES"
Revista Mensual Ibero-Americana.
Directores: Francisco Villaespesa,
Luis G. Urbina y José Ingenieros.
Colección completa .......... 7 vol. ,, 10.oO

NOVl!DADl!S LITl!RARIAS
E, HoMs. Las Uni"cas Rosas. Comedia en dos acto~ ................ ., 1.So
RAMÓN R. PÉREZ DE AVALA. Las
Máscaras. Ensayos de crítica tea. tral.... . .. . . .. . . ............ ,. 2.10
J. V. LASTARRIA. La Améri'ca vol. l.
Améri'ca y Europa vol. 11. Y últi•
mo: Revoludones y Guerras Ame••
ricanas .. .... ... . . .. .. , . . . . . . .
4.80
M. A. BEDOYA, El HljO del Doctor
Wolffan.....
. ...... .. ,, 2,10
EDUARDO ZAMACOJS. Duelo a muerte .. 1.50

(

1

dad de labores femeninas. Se
los regalamos. Nosotros so•
mos tos que vendemos

HILOS, HILAlAS YSf □AS
que no encontrará usted
en ninguna otra parte.

Desde una made¡a basta 1000 ca¡as
R.A.DAY
5 de Mayo 32.
PEGASO

Despacho 311.
¡5

�tisfecha el hambre, se acostó a dormitar;
pero de pronto, se incorporó y yendo
hacia el escondite sacó el último que
quedaba.

VARIEDADES
Noticias útiles y curiosas
Experimentos efectuados en Suiza a
una altura de 600 metros sobre el nivel
del mar demuestran que el aire es allí
completamente puro y está libre de toda
bacteria.
El cuerno de un _reinoceronte no está
adherido al hueso de la cabeza, sino que
se desarrolla sobre la piel del animal.
No conviene mezclar leche fría con la
recién ordeñada.
Los árboles que crecen en la parte que
mira al Norte de una montaña o colina
proporcionan madera mejor y más duradera para construcciones que aquellos·
que crecen al Sur.
De una mina bel1?3 de carbón se ha
extraído tierra de la profundidad de cien
metros, y al poco tiempo de estar al aire
germinaron plantas de especie completamente desconocida para los botánicos.
El reflejo de la luz eléctrica en los bu·

ques de guerra es tan poderoso, que muchos ·marinos padecen de prematura pérdida de la vista y algunos lle1?3n a perderla totalmente.

La Colección Leblanc

La inteligencia de un perro
Un médico ruso, el doctor Timofieff,
ha hecho curiosas experiencias sobre la
inteligencia del perro. Si es verdad que
el cálculo es la base de la inteligencia en
el sér humano, los indígenas de Polinesia, qne no pueden aprender a contar
más que hasta diez, están muy abajo del
perro, y he aquí la prueba.
El doctor Timofieff, tenía uri perro de
aguas, que según costumbre de su raza,
una vez que había comido buscaba un
rincón tranquilo para dormir. El médico
regaló un día á su can veintiséis huesos
con sus tendones y él los tomó y los enterró como reserva.
Al día siguiente no dió nada al pe·
rro.
Este, cuando el hambre lo acosó, se
fué al escondite y empezó a desenterrar
uno p©r uno los huesos: primero sacó
diez, después reflexionó un poco y sacó
nueve, y después seis; los limpió y, sa-

Sección de Ajedrez

9- D2R
ro. D4 R
II . CXP(3)
12. D XC
13 o-o ( 4)
14. D51'
15. PXA
16. C2D
17. P4CD
18. R rT (5)
r9. P3T
20. TX D
21. R2T
22. R3C
23. R4C
24 C1A
25. D5D
26 R 5C
27. CXT
28. R4T
29. P3C

Acargo de f. Gonzalez Martínez jr.

PROBLE,\\A NUMERO 10.

Hace poco fué oficialmente inaugura.
da, en París, la maravillosa colección biblio!lráfica e iconográfica de la guerra,
perteneciente a los esposos Leblanc.
Es una verdadera enciclopedia de la
guerra; ¡y qué enciclopedia! Todo está
allí. Tres mil estampas, cinco mil volúmenes franceses. Todos los carteles, todas las proclamas, todos los diarios,
todas las revistas. Hay colecciones de
sellos postales, álbums de papel moneda de todos los países beligerantes. Una
gran sala, la sala alemana, está tapizada
de publicaciones, de estampas, de reproducciones fotográficas, de cromos, provenientes de Alemania.
Toda una casa, cuyo alquiler es de
60.000 francos al áño, está ocupada por
el Museo Leblanc, que cada día enriquece
sus colecciones. Numerosos empleados
se ocupan en clasificar y catalogar. Doce
dactilógrafos trabajan constantemente.
Después de la guerra, el Museo Leblanc,
único en el mundo, será ofrecido al Estado francés y abierto al público.

por L. NOACK
BLANCAS:

A 1C D, P2CD, P3AD, P5AD,
A7AD, C4D, C5D, RI AR,
P 5 CR , (9, pi"za,).

NEGRAS:

P 3TD, P 2D, R4D, A1R, P 6AR,
P 3CR P4T R (7 piezas;.

Las bla ncas j ue·gan y matan en tres j ugadas.

PARTIDA NUMERO 16.
Jugada en el "New York Internationa! Tournament" 1 1889
RUY LOPEZ

BLANCAS

NEGRAS

Max Weiss
{Viena).
1.

2.
345.
6.
7.
8.

W. H. K. Pollock.
(Londres),

P4 R
C3AR
A5C
A4T
P3D ( 1)
A3C
P 3A
PXP

P4R
C3AD
P3TD
C3A
P 4CD
€i. A4A (2)
7. P 4D
8. CX P

r.
/ ~3.
4.
5.

§
8
8

GRAN CAJON DE ROPA Y NOVEDADES

ACABAMOS DE RE.CIBIR
UN GRAN SURTIDO EN

Trajes para Caballeros
Traje con saco ''Norfolk'':
$12, 16 y 18.00
Traje con saco "Reclame.. $20. ºº
Pantalón "Tennis..: $7.ºº
Asimismo tenemos un gran
surtido en Casimires del país·
y extranjeros a precios increíblemente baratos.
· · -

§
§
8

§

tiempo en boberías.

8

Ni su estómago en

8

malos Restaurants
==

1
8

AY. 18 DE SEPTIEMBRE No 17

Altos d-e "La Mallorquina"

(Frente a Motoliofa.)

~

@00000000000000000000
BltGASO

II.

cxc

12 C5CD!
13 CXF
14. AX A
15. TrR
16. D 2 R
17. A X Pt !
18 D8R! (6)
19 C X A!!
20. T &gt;(T t
2r. A8Ct
22. T 6 R t
23. C7R!
24. P3C
25. P4Tt
26. R2C! !
27. P31\ t
28. A7A t
29 A ,( P ma te.

••

( 1) Lo usua l es 5. 0-0.
(2) Ahora se juega con preferencia A2R.
(3) Esta jugada es m uy peligrosa.
(4) Si 13. P X C, AXP"i"; 14. C3A, A X A,
etc.

(5) Si T XA, C X T seguido de D8R f y ganan.
(6) E ! preludio de una de las má~ ingeniosas
y espléndidas combinaciones de ajedrez.-

Steinitz.
Esta partida fué pr emiada como la más brilla nte del T orneo.

'

Atraviesa un joven el Ebro en ocasión
que estn muy crecido, y pregúntale tembloroso al barquero:
- ¿No tiene usted miedo al agua?
-¿Quién yo? ¡Quiá! La conozco ende
que era pequeñito.
- ¿Y alguna vez volcará la barca?
- Algunas, sí, señor.
- ¡Cielos! Pues también algunas veces
habrá perdido a algún pasajero.
- Eso, nunca. Siempre que se me pier• ·
de alguno, se halla el cadáver dos o tres
días d isp ués.
Un abogado a su cliente:
- ¿Le presentó usted el pagaré a su
deudor?
- Sí, señor.
, -¿Y qué le dijo?
- Que me fuera al diablo.... . Por eso
he venido a verle a usted.

La fatiga

Las dificultades

DIARIA EN LAS LABO-

TAN FRECUENTES DE

RES.

LOS PESADOS

EL

CANSANCIO

NATURAL DE SUS OCUPACIONES

DIAS

DE ABRUMADOR TRABAJO

Vaya -acomer con

§Urquijo
§
!g

VEYAN, Ji~AN YCIA. 8
Esq. ·tsabel la Católica y Ja. Capuchinas.

No pierda usted su

- Ar¡uí donde usted me ve, - le decía
u n mocetón a Rossini,- también yo soy
músico.
- ¿Com posito r?
- No, de orquesta.
- ¿Y qué instrumento tocas? ¿De viento o de cuerda?
- De cuerda.
- ¿Y cuál es?
- La campana de misa, porque soy el
sacristán de la parroquia.

NOT AS .

0000000000000000000000

lA FRANCIA MARITIMA

9 o- o
A3R

JO

--,,

Pueden olvidarse
OCURRIENDO AL UNICO SITIO DE PAZ

a SAN ANGEL INN

�-1

1

1

ZI'• o

1 1t

1tt\f1 alA. il!iTfW7A
F

=

r

1

. .
e

;,',&lt;

..-~

·I
'.,\,

Tenemos primores
para los niños y pa
ra los papás de los
niños.

la Ciúdad··
de Londres
"La Casa de la Moda"

ANTONIA MERCE
Notable bailarina que act ualmente trabaja
en el Teatro Colón .

No 15
PRECIO 30 Cts.
Jueves 21 de 19 1 r

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566685">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566687">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566688">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566689">
              <text>14</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566690">
              <text>Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566691">
              <text>14</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566692">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566711">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566686">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 14, Junio 14</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566693">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566694">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566695">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566696">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566697">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566698">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566699">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566700">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566701">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566702">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566703">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566704">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566705">
                <text>14/06/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566706">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566707">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566708">
                <text>2020417</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566709">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566710">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566712">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566713">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566714">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36697">
        <name>Dernburg</name>
      </tag>
      <tag tagId="36699">
        <name>Flota europea</name>
      </tag>
      <tag tagId="36698">
        <name>Kerensky</name>
      </tag>
      <tag tagId="36696">
        <name>Mariano Brull</name>
      </tag>
      <tag tagId="36700">
        <name>Marina mercante</name>
      </tag>
      <tag tagId="36695">
        <name>Politica agrícola</name>
      </tag>
      <tag tagId="3846">
        <name>Revolución en Rusia</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20363" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16888">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20363/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_13_Junio_7_n.pdf</src>
        <authentication>7129685ce13ce97d870e4dd6223e0a86</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="570588">
                    <text>PEGASO
Revista Ilustrada

TODO LO
NECESARIO PARA
LAS PROXIMAS
LLUVIAS

~

~

La Ciudad
de Londres
"La Casa de la Moda"

•

El.POETA ESP.JU'ÍfOL

Francisco Villaespesa

FEvüG

No.

13

PRECIO 30 Cts.
Junio

z de

1~1

z

�AL SALIR DE ESTA CASA

. HOMBRE PREVENIDO VALE POR DOS

TODOS NUESTROS CLIENTES, LLEVAN LA CONFIANZA DE HABER ADQUIRIDO

Ya que la estación de lluvias se aproxima,

EL SOMBRERO .ADECUADO

compre con tiempo un BUEN PAR AGUAS

LA S01\\BRERERIA

- TARDANTIENE FAMA DE VENDER

S01\'1BREROS FINOS

- TARDAN -

Y DE MODA

Plaza Constitución 5 y 7
MEXICO, D. F.

Sírvase visitarno~
gooooooooooxoooooooooooooooooooooooooooooooo

§LA REFORMA INDUSTRIAL~
§·
~

p
A
R
A

.

~

\\

\\\

.M
p

\

\

.

1

·\
\

1

\

.

1

E

R.
MI

\

\

E.

G

u

A
_S

\

.
1

8
88
8

~

Nuestros artículos son preferidos por

~

lo bien acabados. De nuestros talleres

~

no sale nada mal hecho

:-: · :-:

:-:

~

B

L

\.

E

-

1

Gran fábrica de Ropa 61anca para SENORAS y NINOS

1

A

s

Tenemos Paraguas de Seda desde $6.00 hasta $20.00
En IMPERMEABLES Y ZAPATOS DE HULE, para
Señoras Y Caballeros; tenemos un surtido eompleto.

§Ponemos especial atención para el despacho de pedidos ! EN NUESTRO DEPARTAMENTO DE MAYOREO
GRANDES DESCUENTOS .
.§g
CARLOS B. F ARFAN
¡i
A LOS REVENDEDORES

4a. DE MEDINAS N9 93

8

TELEFONO ERICSSON, 206.

APARTADO POSTAL 4519 .

MEXICO, D . F.

80000000000000000000000000000~00~000000~

�REVISTA SEMANAL
Registrado como articulo de segunda clase el dfa 17 de marzo de 1917.

11

Mt;XIGO, O. f., 7 01; JUNIO 01; 1917.

11

1

NUM. 13.

LA ACTUALIDAD POLITICA
Nuestras relaciones con los Estados U nidos

DESPUES DE LA LUCHA, LOS CAMPOS ESPERAN SER LABRADOS.

Tenemos maquinaria
para•la Agrleultura.
ESCRIBANOS O VENOA A VISITARNOS.

Cía. Ingeniera, Importado•
ra y Contratista, S. A., SuG$de o. y O. Braniff y Cía. · - "
···--·- ---··----··-· ··- - -

__ __ - ......-'...-- - ..,

.

3a. DE LA PALMA 34.

-------·--·-·----~....

No sabemos si por exceso de suspicacia o por mala interen estos últimos años, sería casi indiscutible que nuestras simpretación de noticias de allende el Bravo, la prensa mexicana
patías, que nuestros intereses, que nuestros mismos ideales de
ha vuelto a tocar en estos días el asunto relativo a nuestras relibertad estarían al lado de los países que luchan contra el más
laciones internacionales con el país del Norte. Se ha visto en
terrible fantasma militar y contra el misticismo dominador más
ciertas medidas tomadas por los Estados Unidos, con motivo de
formidable que la Historia registra en sus anales. Pero entre
111 participación en la Gran Guerra, muestras bien claras de que
la nación norteamericana y la nuestra han surgido en épocas
no todo es amistad franca y buena voluntad sincera hacia nosreciente~ acontecimientos de esos que el tiempo tarda mucho en
otros, y la opinión pública, fácil de llevar por los:caminos sensaborrar, y es difícil ir fraternalmente a la lucha con quien ayer
cionales, ha sentido el consiguiente miedo de que México vaya
nos infirió la herida y nos causó la ofensa. Por ahora, mienacomplicar sus graves asuntos interiores con al2'o internaciotras nuestros votos se elevan por el triunfo de los aliados, el
nal cuya importancia no se escapa a nadie.
papel de nuestra patria debe ser el de la más estricta neuEl l!'Obierno, con tino y prudencia muy dignas de encomio, tralidad.
se ha dado prisa en desvanecer las especies circulantes, y ha
Guardarla es difícil si la guerra se prolonga¡ pero no impodeclarado que nada hay de cierto en los rumores que asegurasible. España nos pone el noble ejemplo de sostener dificulta'-n tirantez de relaciones entre nuestra patria y su poderoso
des sin número para conservarse apartada de la lucha sangrienYecino. Lo más curioso, dentro de la psicología de este país del
ta dejando incólume su dignidad de nación libre. Por fuera y
IIDarillismo agudo, es que el gobierno ha sido creído, y ello
por dentro ha tenido que luchar contra elementos exaltados que
li2nifica que el público le otorga su confianza y que el gobierno
quisieran verla desenvainar la espada en favor de uno u otro de
ha acertado con el procedimiento justo al no dar la callada por
los contendientes¡ pero su gobierno, enérgico y prudente, ha sarespuesta a las interrogaciones que surgen de la voz popular.
bido continuar imperturbable su camino de serenidad y de pruEs un adelanto de procedimientos gubernativos que todos comdencia. El popular monarca español y los hombres de su goprenden y que todo el mundo aplaude. Nadie pone actualmente
bierno habrán dado, si logran salir avantes en su empresa, la
en duda que nuestras relaciones con los Estados Unidos siguen más clara muestra de patriotismo y de cordura nacional.
ton la cordialidad compatible con los sucesos recientes, demaEl gobierno de México, para conseguir el mismo fin, debe
iado graves para que la cortesía de las formas internacionales
usar de los mismos procedimientos. Sabrá reprimir con mano
TBya aparejada con un sincero afecto entre los pueblos.
enérgica las exaltaciones subversivas, las oratorias oropelescas
El peligro inminente desaparece y la tranquilidad vuelve
que juran por Dios y por el Kaiser¡ sabrá volver al camino juspor ahora. Pero ¿significa esto que se descarte la posibilidad de
to a la prensa que intenta hacer comulgar con ruedas de molino
111a complicación con nuestro peligroso vecino? ¿Nos ecbarea los incautos, dándoles a entender que el casco prusiano nos
llOs a dormir seguros de que nada podrá alterar la amisto~a
vendrá bien para hacer el coco al poderío yanqui¡ sabrá hacer
tlitud que guardan ambas repúblicas? Creemos que no, y esta•
entrar en razón a los que pretenden evitar el yugo americano
IIOs sel!'uros de que un exceso de confianza sería tan riesgoso poniéndose al cuello el dogal alemán.
!Onto una nerviosidad fuera de me~ida. Nos bailamos precisaConfiamos en la prudencia del gobierno porque ha dado ya
lente en el instante supremo en que el pueblo y el gobierno
patentes pruebas de qu.e la tiene sobrada, y en su energía pordeben comprometerse a la más serena de las corduras, so pena
que hemos visto de qué modo ha sabido calmar las axaltaciones
4e dar entradá a las complicaciones tremendas de una situación
de germanofilia a2"11da de ciertos grupos que laboran en su pro"8agravarfa hasta hacerlos insolubles, nuestros asuntos intepio sen_o. Si continúa en esa actitud, nuestra neutralidad será
'-es.
un hecho, y saldremos del trance con el honor limpio y con
Si la amistad con los Estados Unidos no se hubiera alterado
nuestros intereses a salvo.

PEGASO
3

�'Pegaso" por tierra.s españolas
U na carta de Alfonso Reyes
Madrid, 23 de abril de 1917.
Señor don
Enrique González Martínez.
México.
Mi querido amigo:
Su carta me ha traído, junto con
el recuerdo de la patria y los amigos au·
sentes, la buena noticia de que han fundado ustedes la revista Pegaso, y la para
mí gratísima de que se me invita a colaborar en sus páginas. Regularmente le
enviaré a usted -si las desigualdades
del correo lo permiten- mis contribuciones.
Buena señal es la aparición de Pegaso
y yo la esperaba de un momento a otro;
porque no he dejado de seguir con ansiosa fe el trabajo literario de México,
que lograba manifestarse por sobre la
tumultuosa vida social; así como tampoco he dejarlo de propagarlo, en la medida de mis fuerzas, entre mis amigos de
España. Mi deseo de colaborar con los
míos era constante; y ya que antes no
pudo ser, diré que la musa de mis recuerdos ha sido esta vez tan tardía como
industriosa, haciendo con su vino lo que
con el suyo hizo la Musa Latina de SainteBeuve:
Cette Muse, moins prompte et plus indus.
[trieuse,
Travailla le nectar dans sa fraude pieuse,
Le scella dans l'amphore, et la, sans plus
[l'ouvrir,
Jusque sous neuf consulslui permit de murir.

Después de nueve cónsules, amigos
míos, vuelvo a vosotros con un vino añejo de memorias y de cariños. ¡Pueda él
agradaros tanto, cuanto a mí, en paciencia y fatigas, me costó el acendrarlo!

***
Trataré de España: es lo que se espera
de mí. Y, puesto a escribir sobre la España que me ha tocado contemplar, me
asalta, desde que comienzo, un escrúpulo
técnico: ¿he de volver sobre los eternos
tópicos del viajero? ¿He cle procurar, al
contrario, sólo decir lo que me parezca
nuevo y personal? Lo primero es tal vez
ocioso; lo segundo, arriesgado. Lo pri•
mero es lo más prudente; lo más atractivo, lo segundo. Se compensa, pues, las
ventajas y las desventajas de las dos técnicas. Sólo que tratar los asuntos con el
estilo que les ha impuesto la reiterada
experiencia del alma humana, resulta anticuado para el ambicioso criterio de los
modernos; en cambio, no cabe duda que
el entregarse a los caprichos del impresionismo es uno de los males de nuestro
tiempo. ¡Hasta se ha olvidado que el es-

cribir es operación racional! Abrase algún libro francés del setecientos, y se
apreciará lo perdido: mas también lo !!ª"
nado; porque si los excesos de la nueva
mente literaria pudieron llevar hasta el
empeño de substituir, en la poesía las
emociones humanas evidentes -las que
en el Paraíso recibieron su nombre- por
todas las manías personales, individualísimas, ya un para los vicios de la educa:
ción familiar, en cambio confesemos que
sólo así hemos descubierto que la razón
no es todo, y sorprendido en el parpadeo
de lo inconsciente, atisbos de luz desconocida. Si esto es pecar ¿quién no ha
pecado? Y convéngase también en que
a veces, el pecado es gust'&gt;SO. Sino que,
arrojados por la pendiente, el impresionismo acabaría por disolver las normas
de nuestro arte, así como ha empezado
ya a desarticular la arquitectura robusta
de la lengua. A imitación de algún maestro, hoy los escritores van perdiendo el
resuello, la respiración honda y adormecedora-que acaso pecó de oriental- de
nuestra frase. Y bien está la frase cortada cua11do evoca el fulminazo del rayo;
pero no cuando se arrastra entre hipos penosos, como un viejo que va tosiendo, y acusa la escasa fisiología del
escritor. No; combinemos los dos criterios. En la norma racional y objetiva
-aunque ella importe repeticiones, inevitables en todo desarrollo- hagamos
campo a Jas palpitaciones de lo individual caprichoso, y aun al inarticulado
grito del «futurista». Verso ·antiguo y
pensamientos nuevos quería Chénier: haya de todo más bien, lo antiguo y lo nuevo. Porque ¿ no es verdad -oh Antonio
Caso- que los hombres vuelven un día
a los dogmas fundamentales, a los misterios inmóviles? ¿No es verdad - oh Julio Torri- que sólo el que se sabe llevar un profundo lastre de dignidad humana debe aventurarse sobre el hilo de
alambre de la sutileza? Y usted mismo,
querido González Martínez, que tan hondo penetra en los silencios del alma, ¿no
sabe usted muy bien que entre aquellas
olas del espíritu se destaca siempre algo
fijo, terrible, como el bulto negro de una
roca? No lo dudemos: esta es una de las
enseñanzas de la inmensa guerra. Y
¿por qué lo qu8'es cierto en psicología
no había de serlo en la doctrina literaria,
que de &amp;quélla procede? En mis artículos
hallará el lector, otra vez, b eterna España de los viajeros y, de vez en cuando,
algún toque personal en el cuadro. Desde los itinerarios de Cádiz, que ya aparecen en los «Vasos Apolinarios» del segundo siglo cristiano, hasta las últimas
divagaciones sociológicas, al modo de las
que publica Monsieur Imbart de Latour,

dando cuenta de sÚ misión española del
año pasado.

***
Trataré de España con amor. Es aquí
una verdadera fortuna oír el consejo de
Renán, y escribir tan sólo sobre las cosas que amamos. No por. eso he de
aplaudir siempre, como no aplaude Unamuno - gran patriota de España - el
espectáculo histórico de su raza. Por lo
demás, he entendido siempre que los
matadores_de mujeres suelen quererlas
más que los que se -pagan simplemente
/
con requebrarlas.
Por último, que se me permita una pequeña jactancia, ya que más redunda en
abono de la hospitalidad española que en
elogio propio: yo no soy pura y sencillamente un extranjero en España. Desde
mi llegada me ha rodeado un ambiente
tan acogedor que, a los dos años transcurridos, me parece que no todo lo veo
desde afuera, y que ya he comenzado a
ver algo por dentro. Así, me valdré de
esta doble vista que mi suerte me ha
querido otorgar; y si algún mérito pueden tener mis apreciaciones y relato!!, se
deberá seguramente a esta combinación
casual y feliz de poseer una voluntad
cismática y sobornada a medias.
Sin aspirar, pues, a las rigideces del
tratado, mis artículos tendrán siempre
uniformidad y podrán seguirse como un
libro contínuo.
Animo, pues. Ustedes cuentan con elementos valiosos, y el país necesita llu,
vias abundantes del cielo. Yo, desde
aquí o desde los mismos infiernos, soy
siempre el mismo para los nuestros, a
quienes confundo en un solo abrazo.
Suyo siempre, .

.

ALFONSO REYES.

LA VIRGEN DE LOS ANGELES
(Al margen de los evangelios)
Traducción especial para "PEGASO•'.

Durante los ocho días que María pasó
en el establo qe Belén, no tuvo que preocuparse para nada. Los pastores le llevaban queso, frutas, pan y leña para encender la lumbre. Sus mujeres y sus hijas
prodigaban toda clase de cuidados a la
madre y al niño. Además, los tres reyes
magos dejaron un montón de tapices,•telas preciosas, joyas y vasos ele oro.
Al cabo de una semana, cuando ya pudo andar, decidió volver a su casa de Nar.aret. Algunos pastores deseaban acompañarla, pero ella les dijo:
-No quiero que por nosotros dejen
ustedes sus campos y sus rebaños. Mi
hijo nos conducirá.
-Pero, -dijo José,- ¿vamos a dejar
aquí los presentes de los Magos?
-Sí, -replicó María.
Y distribuyó a los pastores los presentes de los Magos.
-¿No podríamos llevarnos aunque fuera una parte pequeña? -repuso José.
-¿Para qué la necesitamos? -respondió María. Poseemos un tesoro más valioso.
Hacía mucho sol en el camino, María
llevaba al niño en brazos; José cargaba
una cesta con ropa y algunas modestas
provisiones. A medio día se detuvieron
a sestear, muy fatigados, a la sombra de
un bosque.
En el momento, de detrás de los árbo-.
les, salieron varios angelitos, colorados y
mofletudos, con dos alitas en la espalda
que les servían para revolotear o para
hacer sus pasos fáciles y ligeros. Eran
listos y más vigorosos de lo que podría
suponerse a juzgar por su poca edad y
su cuerpecito.
Ofrecieron a los viajeros un cántaro de
agua fría y una buena provisión d_e frutlls que habían cortado quién sabe dón-

de.

A causa de~ serias dificultades
que hemos tenido para la lm·
presión de nuestra revista, dUI•
cultades que al fin vencimos, los
últimos números ben salido cea
más o menos dias de retraso J coa
defectos de impresl6n verdaderamente lamentables, que nuestro•
lectores, inteligentes y cultos cemo son, no habrán podido meaos
de notar.
Allanadas -dichas dificultades,
desgraciadamente Inevitables ••
esta clase de empresas, PEGASO
aparecerá en lo sucesivo coa to..
regularidad, mejorado notable•
mente en cuanto a su parte tlpegráfica se refiere.
.· ,como de:costumbre, segulri pi•
hlicando trabajos inéditos de l.,
poetas y prosistas mis distlaitl•
dos de México.

,

Cuando la santa familia emprendió de
'lluevo el camino, la siguieron los ángeles. A José le ayudaron con la cesta, pero María no quiso confiarles el niño.
Llegada la noche, los ángeles arreglaron lechos de musgo bajo un gran sicomoro y velaron toda la noche el sueño de

Jesús.

María llegó a su casa de Nazaret, situada en una callejuela populosa; casa blanca, plana de techo, con una terracita cubierta, donde José tenía instalado su taller.
Los ángeles no los habían abandonado
y seguían prestándoles toda clase de servicios. Cuando el niño lloraba, uno lo
mecía suavemente; otros tañían !'us arpas o en caso necesario, le mudaban pañales en un santiarr.én.
Así tan atendida por los ángeles y no
tenienclo nada que hacer María se fastidiaba y oraba más y más siempre reflexionando acerca de esta situación. Una
mañana, al levantarse, vió a los ángeles
ocupados en asear la casa, les quitó la
escoba y los despidió, aparentando enojo. Volvieron después de la comida y
trataron de levantar la mesa, pero lé dió
un capirotazo a uno de ellos y todos se
pusieron en fuga. Volvieron poco después. Cuando la Virgen hacía sus preparativos para hilar, un ángel trató de apoderarse de su huso; ella lo persiguió,
amenazándole hasta el taller de José. Al
cabo de un,a hora, mientras cosía, sentada cerca del niño, notó a los ángeles que
se habían deslizado bajo la cuna y lamovían disimuladamente. Ella se levantó,
los echó fuera y cerró tan prontamente
la puerta que uno de los ángeles quedó
prendido de un ala y lanzó un grito. María le soltó y le dijo: - Bien merecido lo
tienes por andarte metiendo en lo que no
debes. Avisa a todos tus compañeros y
no vuelvan por todo esto.
-Vamos,-dijo José, - ¿por qué echas
fuera a todas estas buenas gentecillas?
Me parece que nos prestan importantes
servicios ..
_ -Precisamente por eso, ...:..respondió
María.
-No te entiendo, -replicó José. Desde el momento que tu hijo es el Mesías, es muy natural que los ángele&amp;le sir·
van y que la madre se aproveche de la
ocasión.
-iOh!-dijo María,-vaya una observación falta de delicadeza. ¿No sabes que el
Mesías viene al mundo para sufrir con
los hombres. y, f,por¡, consiguiente,[para

Caballería canadense dirigiéndose a la línea de fuego momentos antes del asalto
de la posición de Vimy.

PEGASO
4

PEGASO·

soportar todos los males que es·natural
que experimenten los niños? Verdad es
que yo debo suavizar en cuanto esté en
mi mano estas molestias, supuesto que
soy su ma4re; pero no se da cuenta de
que vienen otros a encargarse de mis
asuntos. ¿Acaso las otras madres no cuidan con sus propias manos a sus chiquitines? ¿No sería cobardía de mi parte renunciar a mis labores maternales? Por lo
pronto, te puedo asegurar que a mi hijo
le gusta mas ser cuidado por mí que por
otros monigotes con alas; y sé que me
asocio más a su voluntad redentora aceptando las penas como las otras mujeres
y soportando toda la condición humana. Sí, quiero ser yo sola la que en•
vuelva en sus pañales a mi hijo, yo sola la que le adormezca y arrulle, y yo
sola la que me entienda con la casa y
la que -hile en la rueca y la que vaya al
lavadero ...... Y como todos estos traba· jos insignificantes me caus:1n verdadero
placer, no hay en ello mérito de mi parte; pero sería culpable si tolerara que los
ángeles usurparan mi puesto. . . . ¿Comprendes ahora?
-Me parece que sí, hija mía .... Mas
entonr.es va a ser preciso que yo renuncie también a los ligeros servicios que los
ángeles me prestan de vez en cuando?
-Indudablemente, amigo mío.
-Yo había entendido, sin embargo,
que el ser marido de la madre del Mesías
daba algunos derechos. Pero debes tener
razón, porque eres más inteligente y sabia que yo, a pesar de que tengas quince
años y de que haya yo pasado de los sesenta.
Ahora bien, como a la siguiente noche
el niño Jesús llorara sin poder dormirse
se _oyó de pronto en la calle una melodía
ligera y de extremada dulzura.
Abrió María la puerta, y vió a la luz de
la luna, en fila contra las paredes de la
casa, muchos ángeles que tocaban arpas
diminutas.
-¿Otra vez?-les dijo ella.-Y si a mi
hijo no le da la gana de dormir? ¿Y si se
le antoja seguir aguantando sus dolores
en las encías? .... Sobre todo ¿no estoy yo
aquí que soy su madre? .... Os largáis o
me enfado!
A la mañana siguiente no aparecieron
por todo aquello; pero al otro día, María
les vió en el patio agrupados debajo de
la higuera, tímidos, avergonzados y llorando en silencio.
-Angelitos míos,-díjoles ella,~puedo
pareceros demasiado severa porque estáis muy chiquillos para comprenderme.
Mas oíd: la vieja Séfora que vive enfrente está paralítica. Un poco más lejos está
la buena Raquel que tiene doce hijos y
que pasa la pena negra para criarlos. Y
en Nazaret podréis encontrar a muchas
otras mujeres pobres. Y bien, a ellas debéis ayudarles a arreglar la casa, a lavar
la ropa y a cuidar los niños .... Si queréis
dar gusto al mío, ese es el modo de conseguirlo.
Y viendo que arragaban las naricillas
dando señales de tristeza, añadió.
- Cuando esté más grandecito, pueda
ser que os dé permiso de jugar con él...
Pero, por ahora, haced lo que os mando.
Y ese año, todas las mujeres pobres y
enfermas que había en Nazaret fueron
ayudadas y todos los niños mecidos por
servidores invisibles (porque solamente
José y María veían a los ángeles); y los
bebés no lloraron más, excepción hecha
del niño Jesús que quería sufrir por
ellos.
JULIO LEMAITRE.

5

�..

~
~-

r

~

La Capilla del Pocito

tos se abrieron el tQ de junio de 1777;
continuándose la construcción a instan.
cias de don Calixto González Avencerraje, y después, del gaditano don Nicolás
Zamorátegui, comerciante de México; a
expensas públicas, pues se hizo de limosnas, por los obreros de México que trabajaban en ella cuatro horas los días festivos, con licencia del Arzobispo don
Alonso Núñez de Haro y Peralta, y ganando ·p or ello 80 días de indul2"encias.
Hasta la piedra para la fábrica fué traída
del Tepeyac por los fieles, lo mismo que
la tierra para terraplenar la calzada. Con
el sobrante de los materiales se hizo una
casa para los sirvientes de la capilla, casa que se conserva aún.
La obra duró 14 años. Y el ornamento
de la capilla fué también hecho de limosnas. En la Gazeta de México del martes
27 de diciembre de 1791 se publicó el
plano de la capilla y un extracto de las
cuentas de construcción. Y por las notas
se sabe cómo, los plateros dieron la lámpara, con peso de 119 marcos, 1 onza y
4 adarmes; los que tenían puestos en el
Baratillo y en el Puente de Palacio dieron los dos altares y tres campanas; el
herrero don Joseph Antonio Zavala dió
las cruces veletas; el talabartero don
Bartolomé Espinosa, el aguamanil; los
carpinteros, principalmente don Marcos
López, hicieron las obras de madera; don
Pablo Milier y otros sastres los orna•
mentos. Y el principal, el autor de la obra, el
que la había delineado-suyo es el dibu•
jo que se publicó en la Gazeta y se reproduce ahora-el que la dirigió durante
los catorce años, «don Francisco Guerrero y Torres, maestro mayor de esta
muy noble y muy leal ciudad, y de otras
fábricas reales», trabajaba también sin
extipendio alguno, mere gratis. Don 12·
nacio Carrillo y Pérez en su Pencil Americano (1793) es quien da esta noticia,
añadiendo quel «tenía que ir· desde esta

Capital a aquel santuario, de donde era
nativo».

Así se edificó esta pequeña obra maes-

tra. Dejemos su historia y estudiémosla
tal como se conserva hoy. St1 planta demuestra una gran habilidad para repartir
el peso de la cúpula, sin hacer contrafuertes al exterior: recurre para ello a cuatro
capillas consagradas a las apariciones.
Los muros sirven de base.a las cúpulas y
esto, que Báxter censura porque según él
resta dignidad a la obra, está disimulado
por una especie de crestería rematad::i. de
estípites de loza, y revestida toda ella por
azulejos i2"uales a los de las. cúpulas.
Dicha crestería !parece una corona erguida sobre la capilla. En la parte que corresponde al gran cuerpo se hicieron los
campaniles, y un barandal completa el
campanario.
El magnífico azul de las cúpulas, brilla~te por el reflejo luminoso, la felpa
ro¡1za que parece revestir la capilla en el
tezontle de sus muros, las originales clarab?yas en forma de estrella, dan a fa
capilla un aspécto peculiar de una gran
armonía en medio de una lujosa brillantez.
Los adornos que rodean a la gran estrella que está sobre la puerta, por la
danza inimitable que tejen los serafines
entre el rico follaje, hacen pensar en un
Luca de la Robia que hubiese ganado en
esplendidez, cuanto había perdido de
puro candor. Las golondrinas que han
anidado al arrimo de las cornisas y cuyos
vuelos concéntricos parecen cobijar a la
capilla, pudieran deciros que nunca viero? relieves de más delicado dibujo, de
~s amorosa complicación, que los que
cmen a esta Virgencita erguida en su
estrella.
Si e~tráis conmigo a la capilla, veréis
que el mterior desmerece mucho de lo
que el exterior parecía prometernos. Las

La Capilla del Pocito
PoR MANUEL TOUSSAINT

r

Cuando recorréis ~l monótono, feo y
sucio poblado que, como ciñendo la idea
que le dió origen, se agrupa en torno de
la colegiata de Guadalupe, venís, por
fuerza, a refugiar vuestros pasos junto
a la capilla del pocito. Es aquí donde la
virgen esperó, bajo la sombra de un árbol, que Juan Diego tornase con su cosecha de rosas; y es aquí donde al contacto
divino se produjo el milagro de la pintura sobre la tilma. Seais o no aparicionistas, convendréis conmigo en que la capilla del pocito bien vale un milagro; yo
os doy, en cambio, la horrible capillita
edificada en frente, para que la hagáis
desaparecer si queréis y no se compare
más, con gran detrimento de nuestra
época, la arquitectura colonial y esta que
ya casi ni el nombre de arquitectura me6

rece, pero que goza de gran privanza en
el día.
La capilla encierra un gran significado en el arte y en la vida de la Colonia.
La capilla es la iglesia hecha y casi administrada por los fieles; es la intervención
directa de la Feligresía para procurarse
un templo suyo, cerca de su hogar; o
con objeto de que se conmemorase algún
hecho notable. Había capillas de barrio
-algunas subsisten aún-; y había capillas de gremios de artesanos, como la de
talabarteros en la plaza mayor; y había
capillas para recordar un hecho notable,
como la de San Hipólito, o un milagro,
como las capillas guadalupanas.
La construcción de la capilla del pocito, nos enseña más acerca de la capilla
que cuanto podamos referir. Los cimien•
PEGASO

Los adornos que rodean la gran estrelll
que está sobre la puerta, hacen pen·
sar en un Luca de la Robia...

El magnífico azul de las cúpulas, brillante por el reflejo laminoso,
dan a la Capilla...

;~~a;:~~Ff~!~~
JJ~,(,-~.,,t};:

V«r"/4:,J,iff,n, "1¡il~.
'E~,,,_¡¡,Ñ,

Plano de la Capilla, que se l)ublicó en la Gaz eta de México el martes
27 de diciembre de 1791
'

restauraciones hechas de 1880 a 1882
como lo enseña una placa, ¿habrán destrozado la capilla, según costumbre? Parece que el interfor de la cúpula era dorado; las pinturas que ahora la cubren
son de lastimosa pobreza; los altares que
ocupan las capillas de las apariciones son
modernos, de una vulgaridad desesperante. Las cuatro apariciones están pintadas en sendos lienzos; uno tiene la firma de Cabrera, todos parecen de su misma mano, aunque restaurados. Fué quizá al hacer la reconstrucción de 1880
cuando se recurrió a un medio burdo para salvar la fábrica; con todo, se salvó.
La primera capilla, la que cubre el pocito, la más bella sin duda, comenzó a separarse del _resto del edificio y para evitar su caída, fué asegurada por medio de
unos cinchos de hierro, con deterioro
de los adornos. Tiempo es de iniciar una
reparación hábil.
P:Ji;GASO

E I pocito está clausurado desde much
tiempo hace. Los derrames que existían
al exterior para bañar a los enfermos y
que figuran en el plano de 1791, fueron
cegados en fecha inmemorial. Sólo se
acercan los curiosos a mirar por los pequeños postigos de la gran puerta, que
están abiertos. Miremos. Cierra el brocal del pozo una reja de hierro; lo sombrío del lugar, hace que pensemos, más
que en el agua de la fuente de Juvencio,
en un monstruo desconocido, en un Minotauro que sufre la doble prisión de la
capilla y del pozo.

Busque Ud. el próximo número de

PEGASO
que contendrá selecto material.
7

�POEMAS INEDITOS
DE ENRIQUE GONZALEZ MARTINEZ
De "El libro de la fuerza, de la bondad y del ensueño", en pre~sa
ORACION A LAS ESTRELLAS
A Ramón López Velarde.

Porque sois lejanía,
silencio y luz, mi espíritu os envía
una cordial salutación, hermanas
mudas, resplandecientes y lejanas.
Porque sois como rosas
abiertas a las auras misteriosas
de un gran vergel, el alma se consume
en ansias de aspirar vuestro perfume
hecho de emanaciones luminosas.
¿Qué divino mensaje
desde la excelsitud mandáis de viaje
o qué enigma profundo
al alma de los hombres? ... . Cada nueva
lumbre del sol lo trunca, y lo renueva
la grave noche cuando baja al mundo.
En la sutil fragancia
del nocturno silencio, las remotás
señales enigmáticas son gotas
de un filtro azul que el universo escancia ....
¡Y el sueño se depura en la distancia!
Un lazo nos sujéta
y nos une al través del infinito;
hay un augurio escrito
en vuestros parpadeos, y el poeta
una patria distante
mira en vosotras. . . . ¿Qué pareja amante
en su dulce querella,
no ha concertado cita en una estrella?
Tal vez en el arcano
del hondo cielo, os apag:ó la mano

helada de los siglos; mas perdura
vuestro fulgor. La eternidad se asila
en vuestra luz, y a la visión futura
de otros planetas, surgirá tranquila
en otra edad .... Vuestra vislumbre pura
arderá mientras haya una pupila.
Pues guardáis un tesoro
de purificación en vuestro fuego,
purificad mi sér, caed en lloro
lustral, haced que luego
se limpie mi palabra
para que nada empañe su tersura,
para que salga de mi verso pura
como la g.ota de cristal del abra
visible apenas en la roca dura.
Haced mi pensamiento
sencillo y dócil como el manso viento
que columpia los trigos y las rosas ....
Yo lo daré a los hombres y a 1as cosas
sin frase oculta ni intención extraña,
como da sus aromas la montaña.
Sólo mi afán secreto
guardaré en vuestras luces escondido,
lejos del vano ruido,
del mirar indiscreto
y de las asechanzas del oído.
¡Oh, divinas hermanas
mudas, resplandecientes y lejanas!
Seguid en vuestro imperio
dista!}te, con enigmas de misterio.
Brillad eternamente
dando besos de luz a nuestra frente.
Bajad, gemas floridas,
en lluvia de silencio a nuestras vidas.

DE RAMON LOPEZ VELARDE
Despilfarras el tiempo ..

Y frente al ínclito derroche
de los tesoros que atesora
el yacimiento de las almas, algo,
muy hondo en mí, se escandiza y llora.

Prolóngase tu doncellez
como una vacua intriga de ajedrez.
Torneada como una reina
de cedro, ningún jaque te despeina.
Mis peones tantálicos
al rondarte a deshora,
fracasan en sus ímpetus vandálicos.
La lámpara sonroja tu balcón;
despilfarras el tiempo y la emoción.
Yo despilfarro, en una absurda espera,
fantasía y hoguera.
En la velada incompatible,
frústrase el yacimiento espiritual
y de nuestras arterias el caudal.
Los pródigos al us9
que vengan a nosotros a aprender
cómo se dilapida todo el sér.
Tu destino y el mío, contrapuestos,
vuelcan el apogeo de la vida
febril e insomne que se va, en la ida
de un cofre que rebosa
y se malgasta en una fecha ociosa.
Las monedas excomulgadas
de nuestro adulto corazón
·
caen al vacío, con
lúgubre opacidad, cual si cayera
una irreparable sordera.
8

Noviembre de 1916.

Corno en la Salve- . ...
¡Oh bienaventuranza fértil de los que saben
ir gimiendo y·llorando deprecativamente,
como en la Salve, que es un óleo y una fuente!
Yo también supe antaño de la bondad del cielo
que en mis acerbos pésames llovía,
y compuse mi Salve, con la fe de un cruzado,
bajo los muros de Antioquía.
Mas hoy es un vinagre
mi alma, y mi ecuménico dolor un holocausto
que en el desierto humea.
Mi Cristo, ante la esponja de las hieles, jadea
con la árida agonía de un corazón exhausto.
¡Señor, Tú que colocas
resina en la corteza impenitente
y agua entrañable en las adustas rocas,
hazme casto y humilde para poder llorar
la bienaventuranza de aquel llanto deshecho
que fertiliza y lava el pecho,
y verás cómo mi alma se atavía
y trueca su congoja en alborozo
para escalar los muros de Antioquía!

PEGASO

]

El Gran Duque Miguel, íntimo
Los destinos de Rusia estuvieron a punto de confiarse al Gran Duque Miguel,
hermano del Czar, a quien Nicolás II h ; bía designado como su sucesor, después de
firmar la abdicación a la corona. En estos momentos en que el gobierno revolucionario se im.pone en Rusia, estamos seguro~ de respoader a la curiosidad de nuestros lectores, dándoles a conocer algunos detalles del hombre que pudo hacer sido
el continuador de la dinastía de los Romanoff en el vasto e inquieto país de la Europa oriental.

_____.,
Grande, de estatura atlética, de aspec-

to enérgico, la mirada penetrante, la
frente muy despejada por el tiempo, ralo
el pelo, los bigotes cortos, a la inglesa,

el mentón voluntario, tal es, expuesta a ·
¡randes rasgos, la fisonomía del Gran
Duque Miguel Alexandrovitch, que estuvo a punto de ser el Czar de todas las
. Rusias.
De pronto nos parece un poco frío,·pero de carácter amable, enemigo del fausto, huyendo siempre de la vida cortesana, buscando la compañía de algunos
amigos sinceros y devotos; y así es él,
de modo principal, tanto por la sencillez
de sus maneras como por la franqueza
de sus ideas y el liberalismo de sus tendencias políticas, un tipo de príncipe moderno. Sus simpatías han sido siempre
para Inglaterra y especialmente para
Francia; en ningún tiempo ha ocultado
desdén para Alemania, de cuyo pueblo
dijo un día que de civilizado sólo tenía el

guel transcurrieron en Petrograd, en el
palacio de invierno y el de Tzarcoselo y
en esos períodos magníficos y solemnes
el aburrimiento fué su mejor compañero,·
de tal suerte que siempre resultaba para
él un nuevo deleite la llegada de todas
las vacaciones. Entonces fué la familia
imperial a instalarse a Livadia, dominio
encantado, lleno de sol y de perfumes.
Llegaba después de los soberanos dane-

nombre.
De los tres hijos del Czar Alejandro III,
seguramente es el Gran Duque Miguel
quien, desde el punto de vista físico, se
parece a su padre: la misma gran altura,
las mismas vastas espaldas, igual fuerza
muscular prodigiosa. Pero desde luego
se nota también que no heredó nada de
su padre en cuanto a sus ideas en materia de gobierno: comprendió el carácter
de su tiempo y entró en su espíritu.
EL PERIODO DE JUVENTUD

El Gran Duque M.iguel ha cumplido el
año trigésimo nono. Cuando nació parecía destinado a no subir ·nunca al trono.
Tenía dos hermanos de más edad que él:
el Gran Duque Nicolás, que fué después
el Emperador Nicolás II, y que acaba de
abdicar en circunstancias que son bien
conocidas de los lectores de PEGASO, y
el Gran Duque Jorge que por sufrir una
enfermedad del pecho murió todavía joven. ·La infancia y la adolescencia de Mi-

La Gran Duquesa con sus libros preferidos.

El Gran Duque_Miguel.

ses, de esos reyes a quienes se llamaba
los abuelos de Europa. En efecto, ;!rededor de los dos nobles viejos se agruparon durante algunos días casi todos los
soberanos del viejo continente. Empéradores y reyes, y los hijos de éstos, y con
ellos los primos alemanes formaron, durante algunas sem_anas, la más alegre de
las tertulias. Lejos de toda contrariedad,
fuera de todo protocolo, hacían paseos
inacabables a pie, a caballo o en automó.:vil. Partían en la madrugada y rej?resaban por la noche; se comía y se merendaba sobre la yerba y se mezclaban a la
muchedumbre de los aldeaO&lt;Js y, en las
campiñas tenían el placer de dejarse llamar sencillamente señor o señorita.
De este período en Dinamarca, el Gran
Duque Miguel ha ~ardádo siempre el

PEGASO

mejor recuerdo. No· obstante, al terminar las vacaciones el Gran Duque se empeñaba en regresar a Petrograd a reanudar los estudios momentáneamente interrumpidos. De esos estudios las preferencias del Gran Duque Miguel eran por
las ciencias exactas y también por la filosofía y la sociología, por lo que alguna
vez lo reprendí~ su padre tratándole de
ideólogo. De allí data su educación, orientada esencialmente hacia la carrera de
las armas, por la que se manifestó siempre muy interesado.
Era aún muy joven cuando.murió Alejandro III. Durante los primeros años
del reinado de Nicolás II tuvo una existencia voluntariamente retirada. Vivía
muy cerca de la emperatriz viuda, de
quien fué siempre el niño mimado y se
consagró completamente a sus ocupaciones militares, sin aparecer nunca en las
ceremonias de la Corte.
Sin embargo, llegó un día en que fué
el heredero presunto de la corona. Su
herr:1~no menor, el Gran Duque Jorge,
mur10; su hermano mayor, el Czar no
tenía aún descendencia masculina ... ~ Inmediatamente se formó un partido poderoso al cual pertenecían algunos miembros de la familia imperial. La oportunidad de substituir al Czar por su hermano fué discutida. Presintiéndolo, el Gran
Duque Miguel, con una lealtad que le
hace honor, rehusó a prestarse a tales
maniobras: «Soy únicamente el hermano
del Emperador, respondió, y no quiero
ser otra cosa.» Estas intrigas, a las cuales fué absolutamente extraño, estuvieron a punto de atraerle la enemistad de
la Czarina, quien para impedirle todo derecho a la corona, pretendió que se decretara que en Rusia, como antes, las
mujeres podían tener acceso al trono.
DEL MATRIMONIO AL DESTIERRO
El nacimiento del czarevitch Alexis pareció concluir con toda mala inteligencia
entre el Czar y su hermano; por el contrario, un incidente de familia atrajo una
ruptura completa. Apartándose de todas
las costumbres de la Corte, el Gran Duque Miguel contrajo matrimonio morganático con una joven burguesa, de mediana posición, con una divorciada. A pesar
del veto absoluto del Emperador, hubo
de casarse en 1911 con la señora Natalia
Schernerestky, hija de un buen abogado
de Moscow, cuyas opiniones se acercaban al socialismo. La nueva Gran Du-

La revoluoión en Rusia.-El pueblo reco·
rriendo las calles de Petrograd.
9

�,• -_.r·¡·
il.

f....

' '
¡

.,..; :" •

~

/.·

; ---

· ~·· -;~_¡
i~ _ • _ _t ~

,

:,r/1

~t ;,

4'

'

cés ocupado todavía por las leiriones del
Kaiser. Con ello prolongará más tiempo
el soberano teutón el desgaste de sus
fuerzas y con él la acción de su flota submarina ....

,

-~

~-.
. _.!~4.

.

No basta a un Impermeable tener el nombre de ''Impermea-·
ble" para ser efectivamente

IMPERMEABLE
l.,_

El fin de una dinastía. - La abdicación del Czar Nicolás II.

quesa fué casada con un austriaco, un tal
von Voulfert, que le daba muy mal tratamiento.
,
Al saber que su hermano habia desobedecido su orden, Y a pesar de las súplicas de la Emperatriz madre, el Czar
determinó el dPstierro del Gran Duque;
le retiró los títulos, los cargos Y las dignidades; lo despojó de los derechos a la
corona y puso sus bienes bajo secuestro.
Los jóvenes esposos abandonaron Rusia y fueron a instalarse a Inglaterra para después pasar el invierno en Cannes.
Se les veía circular sin cesar a caballo;
se les encontraba en algunas casas de té
a la moda, en algunas tiendas de anticuario. Fervientes aficionados al golf Y al
tennis, practicabtm con pasión estos dos
deportes y de tiempo en tiempo pasaban
una larga temporada en París, de cuya
atmósfera intelectual se manifestaron apasionados.
.,
En París los sorprendió la declarac10n
de guerra. No necesitó más Y envió al
Emperador este sencillo mensaje: «Corro a poner mi espada al servicio de mi
patria. • E inmediatamente tomó el cami,
no de Petrog-rad.
La entrevista de los dos hermanos fue
emocionante: uno se echó en brazos del
otro y así perma necieron largamente. El
Gran Duque fué restablecido en sus cargos y en sus dignidades; su mujer fué
autorizada a volver a Rusia en donde se
le hizo condesa Frassof.
EL GRAN DUQUE EN EL EJERCITO
Poco tiempo después el Gran Duque
10

ingresaba al ejército. A la cabeza de la
División caucásica combatió en Galitzia
y en los Cárpatos. Su División, que por
su heroísmo fué llamada la «División
salvaje•, se cubrió de gloria en 1915 al
derrotar a tropas escogidas como son los
cazadores tiroleses. El joven jefe fué
promovido al grado de Mayor General,
después al de Teniente General y, por
último, al de Comandante de un Cuerpo
de caballería.
De una bravura a toda prueba, el Gran
Duql.\e quería verlo todo por sí mismo y
se le encontraba siempre en la primera
línea. Sus dragones lo habían premiado
con el bello apodo de «el Gran Duque
bravo de la muerte• y más familiarmente
le llamaban «su Miguel.•
Durante un corto período el Gran Duque volvió a Petrograd, de donde se trasladó al Cuartel General del Czar. El Eroperador quería frecuentemente tenerlo a
su lado y gustaba de consultarlo en las
más graves circunstancias y lo admitía
en los consejos de la corona y se hacía
acompañar por él en el acto solemne del
cuarto período de la Duma.
Ya saben los lectores de PEGASO que
el 16 de marzo, a las tres de la mañana,
el Emperador era obligado a firmar el
acta de abdicación en que, por no separarse de su pequeño hijo, dejaba el trono
a su hermano. Tal es, a grandes rasgos,
la fisonomía de este noble personaje que
a no haber sido por la voluntad de los
revolucionarios rusos, ocuparía en e~t?s
momentos el trono cuyo es el domm10
más vasto de la tierra.

PEGASO

Cuando nosotros ofrecemos un
Impermeable, el comprador
lleva nuestra garantía, y esto
quiere decir que devolveremos
el dinero si la prenda compra·
da no satisface del todo y que
esta GARANTIA lS EFECTIVA aun
después de varias semanas de
uso.

EL MODELO QUE ANUNCIAMOS
AQUI ES DE RECLAME, YTIENE

Nuestra. Ga.ra.ntia
SU PRECIO DE

$25.oo_-_
Permite a todos tener un IMPERMEABLE.

El Ministro Ribot acaba de hacer en la
Cámara de Diputados declaraciones que
definen claramente la conducta que se2uirá el gobierno francés con los elementos socialistas que en momentos de tanto
peligro para la causa nacional pretenden
llevar a las conferencias pacifistas de Estokolmo la voz de la nación. «La paz, dijo el Ministro, no puede ser acordada por
ninguno de los partidos políticos. Es un
asunto que concierne a la Francia entera
y sólo puede ser negociada por el pueblo
francés legalmente representado por su
¡robierno. La paz vendrá únicamente con
la victoria . ... • Tanto en Rusia como en
Francia se mueven hace tiempo los agitadores, inoculando en el organismo de
la defensa común, el virus de la disolución, inconscientes unos, conscientes tal
vez otros, de que al hacerlo trabajan por
la pérdida de los suyos. Las consecuencias de esta agitación se están palpando
en Petrograd, donde masas de obreros y
soldados, exaltados hasta la demencia,
paralizan la acción del gobierno, mientras
sus hermanos, llenos del ensueño de su
naciente república, mueren heroicamente en los campos de batalla, sosteniendo
el honor de su bandera. Ultimamente estos grupos anárquicos han llegado hasta
la franca rebeldía, apoderándose de la
fortaleza de Kronstadt y constituyendo un
poder frente al g-obierno provisional. Por
fortuna parece que su actitud ha sido
condenada por la mayor parte de la naci0n y que tendrán que volver sobre sus
pasos. Si no lo hacen así, la fortaleza desaparecerá junto con ellos bajo el fuego
combinado de los buques y de las tropas
leales. En Francia, la anarquía, corriprida por el buen juicio y el patriotismo galos, no ha dejado de gruñir, de lanzar al
viento algunos gritos; todo inútil: el pueblo no le ha prestado atención y el gobierno .... el gobierno se halla dispuesto
a ponerle una mordaza si es necesario.
En Alemania no se ha visto en realidad
con malos ojos este movimiento de los
socialistas hacia Estokolmo. Es una de
tantas esperanzas de que la paz alboree
en el horizonte ennegrecido por las derrotas. En una conferencia, el grupo socialista alemán llevará, por su disciplina,

la voz cantante; y si del cambio de ideas
no sale la paz, bien pueden salir de allí
¡zérmenes de discordia para los aliados
que contribuyan a mejorar, con la ayuda de Dios, la situación de los siempre
victoriosos, aunque reculadores, ejércitos del Mariscal Hindenburg.
Previendo esto, y aleccionada por lo
que está ocurriendo en Rusia, Francia ha
cortado por lo sano, haciendo saber a los
socialistas, por boca del Ministro Ribot,
que su patria no los autoriza para embarcarse en la aventura alemana de EstokolIl_lO, porque el arreglo de la paz es asunto que ya ha sido encomendado a otros:
a los que están, cerca de la lumbre, en
las trincheras.

***
Los italianos, amenazados en concepto
de los críticos militares por una ofensiva
fulminante, han desarrollado la suya con
un brío estupendo. Nada ha podido contener el avance de los soldados de Cadorna: posiciones que parecían inexpug-nables han sido deshechas por la artillería, divisiones escogidas enviadas a la
línea de fuego han tenido que ceder el
terreno maltrechas y desalentadas; y el
¡zobierno austriaco, angustiado por la tremenda presión ejercida en su frente, se
dispone a abandonar el gran puerto del
Adriático que debería ser el centinela vigilante de los intereses de los Imperios
centrales en el flanco de Italia.
A pesar de que la inactividad de la armada rusa ha dado largas semanas de
respiro a los teutones, éstos no han acudido en auxilio de sus aliados. Acontecimientos tan graves como los de esa reg-ión se registran en otros sectores y no
se hallan en condiciones de distraer las
tropas que defienden sus propias posiciones amenazadas por la ofensiva franco-británica. De la importancia de esta
acometida formidable pueden dar idea las
pérdidas que el ejército inglés sufrió en
el mes de mayo (106.000 hombres) y que
el gobierno de Londres confiesa con su
habitual honradez. No es extraño que la
prensa empiece a hablar, como de un rumor escapado a la censura alemana, de
la próxima evacuación del territorio fran-

Despachamos en el día que Se recibe
todo pedido foráneo.

RlCIBA lL MAXIMO POR SU DINlRO

HIGH LIFE
L. BLOGK

El soldado alemán, además, ha perdido, bajo la inevitable eficacia de los golpes enemigos, su primitivo arranque. Ya
no log-ra, como antes, quebrantar fácilmente la resistencia de sus adversarios;
ya no impone su voluntad bajo la tempestad de hierro de sus cañones; ya no
da lecciones de valor y disciplina: cuan•
tas veces es lanzado al fuego, y va con
frecuencia porque sus jefes son pródigos
de la sangre de los suyos, vuelve castigado a sus posiciones, sintiéndose impotente para afianzar definitivamente los
piés en la codiciada tierra francesa.
El retorno a la patria, el contacto más
íntimo con los de su raza, el sentimiento
instintivo que impele a todos los hombres a defender el patrimonio nacional,
le inyectarían nuevas fuerzas y tal vez
luciría sobre sus banderas, antes de apagarse para siempre, el rojo sol de Charleroi. ...

El pueblo alemán ha celebrado con júbilo el aniversario de la batalla naval de
Jutlandia. Ya que no es posible ale1rrarse por victorias recientes hay que hacerlo por las viejas. Con ello se refresca un
poco el orgullo militar asfixiado en la atmósfera de fuego del presente; y sobre
todo se reanima el espíritu decaído de los
soldados.
Lo malo es que esta victoria naval nadie se la puede atribuir en realidad. Los
alemanes porque si bien echaron a pique
algunos buques mientras lucharon con
una fracción de lá escuadra inglesa, pusieron piés en polvorosa en cuanto el
l?'rueso de la escuadra enemiga apareció;
y los ingleses porque si bien sacrificaron
heroicamente algunos buques para dar
tiempo a que el resto llegara, dejaron escapar a sus adversarios cuando estuvieron en condiciones de aniquilarlos.
Pero si Inglaterra no puede vanagloriarse del choque de Jutlandia, Alemania
mucho menos. Desde que su flota volvió
victoriosa de las aguas de Jutlandia no
ha podido salir de sus agujeros; y esto
puede ser una señal o de que volvió muy
maltratada o de que todavía no se le pasa el susto!

Sitio de

ANGELINN

dis;;;;;}

Lugar único
Paraje delicioso

Joya del valle

Esq. Ave. Madero y Gante.

PEGASO

II

�CARICATURA EXTRANJERA

Una luz inesperada

ña, y estas camas pequeñas-próximamente
medio centenar- han sido fabricadas, con
apresuramiento febril, empleando ramas sin
descortezar, y se asemejan a lo que llamamos,
en nuestros jardines, muebles de estilo rústico. Pero, ¿ por qué existe este calor, casi irres·
pirable, que desprenden las estufas? Nunca es
bastante elevada la temperatura cuando se
trata de pulmones asfixiados. Y esta obscuridad, ¿para qué esta obscuridad que da aspecto
dantesco a este lugar de martirio y que debe
de molestar tanto a las amables y blancas en·
fermeras? Es que los bárbaros están ahí, en
sus agujeros, muy cerca de este pueblo, cuyo
campanario y cuyas casas se han complacido
más de una vez en destrozar, y si, con sus anteojos, siempre en acecho, viesen en este triste
anochecer de noviembre, iluminarse la hilera
de ventanas de una sala grande, inmediatamente olfatearían que era una ambulancia, y
los proyectiles lloverían sobre los humildes lechos: ¡conocida es su predilección por ametra·
llar los hospitales, los convoyes de la Cruz Ro·
ja y las iglesias! ....

la imaginación y para mantener durante más
tiempo el odio indignado y la sed de las s..ntas
represalias!
Porque hay un hombre que nos ha preparado detenidamente toe.lo esto, y ese hombre continúa viviendo; vive, y, como el remordimiento es sin duda desconocido para su alma de
buitre, ni siquiera sufre, a no ser que sufra el
furor de haber errado el golpe .. . .
Nuestros soldados que, con los pulmones
abrasados. jadean en sus reducidos lechos rosticos, muestran expresión de gratitud cuando
alguien, acompañando al médico, se aproxi~a
_a ellos, y, si se les estrecha la mano, fijan en
el visitante una mirada bondadosa. Me detengo ante uno completamente hinchado, imposi•
ble de reconocer, sin duda, para los que le vieron cuando aún no había sufrido esta horrenda
inflamación; basta tocarle, aunque sólo sea¡¡.
gerísimamente las doloridas y dilatadas mejillas, para sentir bajo los dedos la crepitación
de los gases infiltrados entre la piel y la carne.
«Vamos, esto marcha mejor desde la mañana&gt;,
dice el médico militar. Y añade, en voz baja,

Una página histórica
La noche del 2 de abril en
el Capitolio
•••. Sumidas en profundo silencio observaban la grave, pálida figura de
Wilson, al pie del estrado del Presidente de la Cámara, a medida que en
voz baja y resonante iba enunciando
las palabras de un discnrso ·q ne ha de
perdurar como la obra maestra de los
estadistas americanos.

Washington, la ciudad burocrática, la
más tranquila y quizá la más bella de las
ciudades americanas, se convirtió de
pronto, la noche del 2 de abril, en la ciudad imperial, a la que, como a una Meca,
han de llegar de seguro los peregrinos
de todos los países aliados y, acaso, al~n día, de todas las n~ciones del globo.

CARICATURA EXTRANJERA

te. Todos esperaban al Presidente y su
decisión en favor de la guerra.
En el ambiente se respiraba guerra,
guerra en el Capitolio y guerra en la
gran multitud que apenas podía contener
el piquete de caballería apostado en las
cercanías.
Por fin llegó la hora. Tres automóviles atraviesan a toda velocidad la gran
Plaza frente a la larga línea de soldados
de caballería, que esperan con las armas
terciadas; y se detienen de pronto junto
a la escalinata de la Cámara de Diputados.
Es difícil analizar la extraña fascinación de este Presidente que ha tomado
su puesto entre los grandes hombres del
mundo.
Wilson habla bien casi desde que era
un muchacho; y en Princeton, especialmente, se dedicó con celo al estudio de
ese arte. No obstante, Wilson nunca
«hace oratoria&gt;. Es expedito y va directamente al punto. Su figura, alta y escuálida, da la impresión de un activo
hombre de negocios, y al mismo tiempo

Narraciones de PIERRE LOTI
Un lugar de horror, que pudiera creerse
imaginado por Dante. El ambiente es pesado,
sofocante; dos o tres lamparillas, que arden
cual si temiesen alumbrar demasiado, taladran
un poco la obscuridad nebulosa, muy cálida y
como impregnada de sudor y fiebre. Varias
personas, atareadísimas, cuchichean con an·
siedad. Pero predominantemente se oyen es·
tertores de ~genia . . . E sos estertores surgen
de multitud de camas pequeña~. alineadas has·
ta tocar unas con otras, en las cuales se vislumbran formas humanas, pechos que palpitan
con excesiva fuerza, con excesiva rapidez, y
levantan las sábanas cual si hubiese llegado la
hora de exhalar el postrer suspiro . .
Estamos en una de nuestras ambulancias de
la línea de combate, en una ambulancia improvisada del mejor modo posible, al siguiente
día de una de las más abominables maquina·
cienes alemanas; la índole de la lesión recibida
por estos hijos de Francia, que jadean como
agonizantes deshauciados, no permite que sean
trasladados más lejos. F.sta sala espaciosa, cu•
yas paredes se hallan deterioradas, fué basta
ayer una bodega para los toneles de champaCARICATURA EXTRANJERA

Solo de violín, interrumpido
12

El pequeño se resiste... Pero ...
Así, pues, casi no se ve aquí, entre una es•
pecie de bruma desprendida por el agua que
hierve en los hornillos, A cada instante las
enfermeras traen enormes balones negros, y
los enfermos que más sienten el abogo, tien·
den las manos trémulas implorando ese auxilio: es oxígeno, que les permite respirar mejor
y sufrir menos. Muchos de ellos tienen los ba·
Iones negros colocados sobre el pecho jadeante, y, en la boca, sujetan ávidamente el tubo
por donde sale el gas salvador; se les tomaría
por niños grandes tomando el biberón; y er
efecto es de bufonería fúnebre en estos cuadros
de horror, La asfixia, según las constituciones,
actúa de diversos modos que requieren distin·
tas formas de tratamiento. Algunos, casi rlesnudos en el lecho, están cubiertos de ventosas
o embadurnados por completo con tintura de
yodo. Hay otros--por desgracia gravisimostotalmente hinchados, pecho, cara, brazos, y
que se asemejan a muñecos de tripa llenos de
aire . .. Muñecos de tripa, niños con biberón,
aunque tales imágenes sean las únicas exactas,
parece casi un sacrilegio emplearlas cuando
la angustia nos oprime el pecho y cuando se
sienten ganas de llorar de compasión y de llorar de rabia.... Pero jojalá estas comparaciones brutales, precisamente por su misma
inconveniencia, sirvan para grabarse mejor en
1

PEGASO

dirigiéndose a la enfermera: &lt;Empiezo a creer,
señora, que a éste le salvaremos también; pero
es absolutamente preciso no dejarlo ni un mi·
nuto.&gt; ¡Qbl La recomendación es inútil, por·
que la blanca enfermera, cuyos ojos están ro·
deados de un circulo violáceo producid, por
cuarenta y ocho horas de vela sin descanso,
no tiene la menor intención de dejarlo. No,
ninguno será &lt;dejado;&gt; para confiar en ello,
basta con mirar a todos los juveniles médicos
y a todas estas enfermeras, algo rendidas por
el cansancio, es cierto, pero muy vigilantes.
muy animosas y sin perder un momento de
vista a los enfermos.
JY, gracias a Dios, se salvarán casi todos!.
Tan pronto como se encuentren en
ciones de ser transportados, se les llevará le¡os
de este infierno de la línea de combate, don~e
las granadas del Kaiser se ensañan volunta~a·
mente en los moribundos; descansarán me¡or
y en mejores lechos, en ambulancias ~ás tran·
quilas, donde aún sufrirán mucho c1ertameo·
te, durante ocho días, quince o un mes, pero
de donde no tardarán · demasiado en vo!ver,
mejor prevenidos, más prudentes y a031~
de batirse de nuevo. Puede afirmarse que e
gol pe de la asfixia h_a fallado, ~orno falló el
las grandes acometidas salva¡es; no ha d~
de sí lo que la cabeza de Gorgona espera

co~•-

~!

Pasa a la página 17•

Al fin ....

Washington nunca había presenciado
una escena como la que presenció esa
noche.
En la colina del Capitolio, en la Cáma-·
ra de Diputados-una sala demasiado pe•
queña e inadecuada para los tremendos
acontecimientos que van a desarrollarse
en ella-se habían reunido los diputados,
los senadores, hasta el mismo La Follette,
arrogante, obstinado; Stone, el evasivo;
Vardaman, el de las grandes melenas, y
el resto de los doce del pequeño grupo
de «obstinados&gt;, como les llamó el Presidente Wilson. Ahí estaban también,
ocupando curules, en virtud de un tradicional privilegio, los ministros de algunos de los aliados de los Estados Unidos.
Jusserand, de Francia, siempre activo
Y vivaz; el flemático Sir Cecil Spring
Rice, el Ministro de Bélgica, el señor
Calderón, de Bolivia; otros de los Ministros de Sud-América, y, por último, el
~ñor Ignacio Bonillas, el nuevo EmbaJador de México en Washington, quien
entraba a la sala en los momentos en que
se pronunciaba el nombre de su país.
Ahí estaban también los jueces de la Suprema Corte y los miembros del Gabine-

Un catcher poco afortunado

al Senado a deliberar y a redactar la declaración de guerra a Alemania.
La escena de la votación en la Cámara
de Diputados es también emocionante.
Son las dos y media de la tarde, y ya
los gritos de los Diputados y de los curiosos de las e-alerías se confunden: «¡A
votar!» El Presidente de la Cámara,
Champ Clark, ha vuelto a ocupar su
asiento. La última de las enmiendas propuestas ha sido desechada. Cada uno de
los Diputados, y la única Diputada, ocupan ya sus curules. A las tres, a medida
que el Secretario va pasando lista, la
opresión y el suspenso que reina en la ·
sala se hacen casi insoportables. Por fin,
el Secretario grita: «Miss Rankin; Mis
Rankin!» y por tercera vez, «Miss Rankin&gt;!. ... Entonces la mujer se levanta
y con voz palpitante de emoción, dice estas sencillaslfpalabras: - «¡Yo también
quiero servir a mi patria, per0 no puedo
votar por la guerra!»
El Secretario termina de pasar lista, y
a las tres y catorce minutos, se da lectutura a la votación, 373 contra 50.
¡Guerra!

CARICATURA EXTRANJERA

Los gases mortíferos

CARICATURA EXTRANJERA

DONALD WILHELM •.

da la impresión de algo que se remonta,
que se mantiene aparte. Por eso la gran
multitud que le aguardaba vaciló en recibirle con vivas a su llegada, en esa memorable noche; pero al final, en toda
aquella inmensa muchedumbre no había
más que dos personas que no le lanzaran vivas. Eran dos mujeres que estaban
en el palco del Ejecutivo: la esposa del
Presidente de los Estados Unidos y su
hija Margarita. Sumidas en un profundo
silencio, observaban la grave, pálida figura de Wilson, al pie del estrado del Presidente de la Cámara, a medida que en
voz baja y resonante iba enunciando las
palabras de un discurso que ha de perdurar como la obra maestra de los estadistas americanos. Mientras otras muchas mujeres lanzaban vivas entusiastas
que no podían ser acalladas, esas dos mujeres permanecían silenciosas, inmóviles
sin una sonrisa en los labios. Cuando sa:
Iieron de su ensimismamiento, ya el Presidente había salido, con la frente inclinada hacia el suelo y alargando las manos a la multitud que le salía al paso. y
entonces, los senadores- lo mismo los
&lt;obstiaados&gt; que los otros-se dirigieron

PEGASO

CARICATURA EXTRANJERA

Un dulce sueño ....

13

�LTEATROS y CINES!
ARBEU

La semana teatral ha sido poc-o novedosa. En el Arbeu sigue Onofroff haciendo
a los estudiantes de medicina que se quiten los calcetines y que marquen verónicas a una silla sin que en realidad la importancia de los experimentos aumente
como en público se creía. El quinteto baturro, en el mismo coliseo, ha continuado
con bastante éxito, porque en verdad la
Pilarica sigue a esos cinco sus hijos a
quienes puso sal, mantones, alpargatas y
un tantico de «Angel» para jlanarse lo de
la casa de asistencia y al¡¡-o más.
La Compañía de zarzuela de este teatro fué disuelta mediante una areng-a de
García Prieto, bastante tierna. Siguen
ahí Etelvina Rodríguez, Villarreal, Arozamena, Arnaldo y no sabemos qué otra
persona, encargados de poner piezas chicas, para salir del paso sin que la nómina
s_ea un ~f~ ? '-!n viruela de esas de poder
hbertar10 1hmitado, que hoy por hoy tienen al Consejo sin punto de reposo.
El público ha estado asistiendo con
buena voluntad, pero como quiera que la
luneta cuesta$ 4.50 (palabras de un re•
vendedor, el domingo último) pensamos
que la taquilla está expuesta a sufrir un
derrame de bilis.
No, señor García Prieto, por$ 4.50 se
puede conseguir un magnífico Ford que
en el sitio produce algunos hidalgos y
u~a que otra defunción por atropellamiento.
COLON

Por este teatro han sido las novedades:
La Cirés Sánchez debutando con Madrigal, de Martínez Sierra. 0bra que gusta
porque es Tu eres la Paz arreglada a

la escena, y Tu eres la Paz gusta y ~ustará siempre a la mayoría de los publicos. La Castillo en Madrigal está constantemente atinada y ni un solo momento decae en voluntad y entusiasmo.
Próximamente se presentará una bailarina, que creo que baila en serio.
Maurente sale o salió ya para España
y es muy natural esperar algo bueno de
este viaje, porque en todos es conocida
la actividad de este empresario. Díez se
quedó al frente de la Unión Teatral.

De venta en la Librería

"ATENEA"
Calle de Gante No. 1 - Apartado 5358
MEXICO. D. F.

FRANCISCO VILLAESPESA.
Mis mejores versos. . .. . . . . . • .. . . .
El Alto de los B okemi·os.......... .
Las horas que pasan veladas de
Amor .............. . ......... ..
Luchas, Confidencias. Prólogo de
Var~as Vila ...•. , . . . . . . . . . . . . .
Las Joyas de Margarüa, Brevt'a·
rio de Amor, La Tela de Penélo•
pe, El Milagro del Vaso de 'Agua
Intimidades, Flo'l'es de Almendro,
Prólogo de Pompeyo Gener .......
Los Nocturnos del Generalife. Poe·
sías .......... ·······• · • · ~•· · ···
Doña Maria de Padilla, Las Cenas
de los Cardenales ..... .........
En el Destz'erro ...................
Una Partida de Ajedrez. Arreglo
castellano de la comedia de Giuse ·
ppe Giacosa ........ ... . ... .. . .. .

$

r.20
1.80

,,

1. 80

..

1 80

.,

1.80

.,

1.80

,,

1,80 •

.,
.,

1.80
0.70

.,

0.70

IDEAL

,

,

En el Ideal veremos a la Compañía de
Rafael Arcos, en la que figura la primera
actriz María Tubau. Según las crónicas
que nos llegan de la Península Yucateca
en donde hizo una brillante temporada¡~
referida Compañía, Arcos es un actor cómico de valer y la Tubau una dama llena
de gracia y gentileza. Hace algún tiempo
que murio en España una notable actriz
que llevó el mismo nombre de María Tubau y alguien se supone por ahí que es la
Tubau famosa, la debutante. No, señores¡ repito que la que llamó mucho la
atención en época pretérica ya figura en
una acta del Registro Civil -acta nel!ra- allende los submarinos.
La Copa del Rey de Tkule, La Musa Enferma con prólogo de Juan
R. Jiménez.... .. .... , .. .. .. . .. . ..
Alcáza.r de las Perlas . . , . . • • . . • . .
Lámparas Voti'vas .. . . ............
El Espejo Encantado., ...••.......
Judith.. .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. ..
Doña Maria de Padilla, Ed, Renacimiento ............. , . .........
Campanas Pascuales ... . .... , . . . . .
El Reloj de Arena.... . ....... . .

., 1.8o
, , 2 .10
,, 1 80
., 2.10
., 2. 10
JI

2.ro

,,
.,

2.10
1.20

Revista Mensual Ibero-Americana.
Directores: Francisco Villaespesa,
Luis G. Urbina y José Ingenieros.
Colección completa ......... . 7 vol. ,.

10.00

DEPORTES
Por- A . B. C.

FOOT-BALL
MEJER Y HUERTA - A. B. C.
El pasado domingo a las 10,30 de la mañana
jugaron su primer juego de liga los equipos
A.B. C. y Meyer y Huerta en terrenos del
primero en la Colonia Roma. El •partido fué
poco interesante, resultando empatado: 1 a 1 .
El interés por los juegos de foot-ball de Ja li·
ga de segunda fuerza ha. decaído considerablemente. Quizá lo largo de la temporada
tenga mucho que ver. Les jugadores se han
cansado.

INTERNACIONAL• MILITARIZACION
Ests partido resultó más interesante. El Mi/itarizaci'tfo se ha reforzado considerablemente. En la actualidad tiene, de buenos jugadores, a Aurelio Hernández, quizá el mejor

half-back mexicano, a Pérez Meléndez, que
por más que se ha querido hacerlo pasar como ~e segunda fuerza en el campo, debería
cons1derársele como de primera, a Sandoval
que juega en la primera del Junior, a los hermanos Muñiz, a Félix del Canto, quejugaba
ala derecha del A. B. C. Con todos estos ele·
mentas el Internacional los venció; 2 a I en
campos del Juni'or. El juego fué por la tarde
Y hubo bastante concurrencia.

FIESTA DEPORTIVA EH PACBUCA
Organizada por el Club A11ahuac, se efectuará una fiesta deportiva en la ciudad de Pa·
chuca el próximo domingo. Han sido invitados
los elementos de Mi'lz'tari'zacidn y el sábado
por la tarde, en tren especial, saldrán los equi•
pos de foot-ball, basket·ball y team de pista,

"CERVANTES"

NOVEDADES LITERARIAS
E. HoMs. Las Unicas Rosas. Comedia en dos acto~ ................
RAMÓN R. PÉREZ DE AYALA. Las
Máscaras. Ensayos de crítica teatral ................. .. ...... ..
J. v. LASTARRIA, La. América vol. I.
América y Europá vol. II. Y último: Revoludones y Guerra.s Ame·
rz'canas ................ . ......
M. A. BEDOYA. El Rifo del Doctor
Woljfan . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
EDUARDO ZAMACOIS. Duelo a muerte

Los vencedores.

El equipo de foot-ball va muy bien integrado.
Las señoritas que forman el team basket-bai¡
están muy entusiasmadas y el conjunto puede
cmisiderarse fuerte Para los saltos con garrocha van A. B. Cuéllar, Alfredo Ramos, Becerril, Fernández y Villagómez. El team de1pista
lo forman Bernardo Hernández, en la media
milla, P, Villagómez en el cuarto de milla, A.
B. Cuéllar en las 220 y W. Piana, en ·las 100
Ya tendremos a nuestros lectores al tanto
del resultado de este festival que ofrece ser
interesante, dados los elementos que en ·él to•
marán parte.

JUNIOR • MIXCOAC
,.

1.8o

,,

2.10

El juego entre estos dos equipos resultó interesante. El score o a o. Sentimos no poder
obsequiar a nuestros lectores con fotografías
por no haber concurrido el señor fotógrafo,
como babia prometido.

Las últimas carreras de automóviles. -La partida.
\

.,

4.80

,.
"

2, 10

1.50

~oooooooooooooooooooog

ig
8

No pierda usted su
tiempo en boberías.

Ni su estómago en

0

o

malos Restaurants

Yaya a comer con

8 lA FRANCIA MA~ITIMA
~

g
8
8
8

~

8

Trajes para Caballeros
Traje con saco ''Norfolk'':
$12, 16 y 18.ºº
T~aje con saco "Reclame" $20. ºº
Pantalón "lennis": $7.

8

Asimismo tenemos un gran
surtido en Casimires del país

~f: ;~~ :1:1:;:~qu;na" § vI~f~e~~J:i;s;~~-A.

AV. 16 DE SEPTIEMBRE N9 11'

A:tos

ACABAMOS DE RECIBIR
UN GRAN SURTIDO EN

~~

i U rq·uij o 1
8

GRAN CAJON DE ROPA Y NOVEDADES

Looooooooooooooooo&amp;

PEGASO

Esq. Isabel la Católica y la. Cap,chinas.
IS

�La mujer americana
y la guerra
Una carta de Emma Sherldan Fry

Por impulso propio, muy explicable en
su sexo, o influenciada por el elemento
tudesco que trabaja en Estados Unidos
por apartar al pueblo de la guerra europea, la señora Villard, Directora de la
Federación de la Paz, ha e~tado haciendo
una campaña muy activa en la prensa
con el fin de apagar el naciente entusiasmo bélico de sus compatriotas.
Ultimamente apareció en el New York
Times, firmado por la señora Villard, un
llamamiento en favor de la paz, que causó sensación.
Ocupaba una plana entera del gran
diario neoyorkino y decía en todo su terrible laconismo:
«Madres, hijas y esposas de los hombres. ¿No tenéis corazón? ¿No tenéis
ojos? ¿No tenéis voz? Se nos está arrastrando a la guerra y vosotras no queréis
la guerra.~
·
Las protestas no se hicieron esperar, y
una de ellas merece conocerse por la virilidad con que está escrita y el ejemplo
que entraña en sus duras e inflexibles
líneaa.

Dice así:
«Yo soy una de las mujeres americanas
que protestan contra el llamamiento de
la señora Henry Villard, de la Federación de la Paz. Yo no puedo insertar un
anuncio de una plana entera en los diarios, y llamar sobre mí la atención del
público como ella. Ojalá pudiera, porque
estoy segura de que hay en los · Estados
Unidos muchas «madres, hijas y esposas
de los hombres)) que hablarían por mi
boca.
·
Las vidas que han sido ya sacrificadas, los hogares desolados, los niños que
han quedado en la orfandad y las madres
que lloran, me dicen que hay alj!o peor
para mis «hombres» -que ser pasados a
cuchillo, y algo peor para mí que lamentar su muerte.
Ningún hombre que sea digno de haber sido llevado en el vientre de una mujer ha rehuido jamás una lucha de honor
porque dos brazos femeninos se colga•
rana su cuello para «salvarle». Yo estoy
segura de que nuestros hombres, los de
la señora Villard y los míos, serán hombres, ya sea que les ayudemos o que les
-estorbemos. Y mi deseo más ferviente es
ayudar, no estorbar, a los míos.
Yo no deseo la guerra. Quiero qlie
mi patria sea un lugar de paz y de confraternidad; quiero que mi hogar esté a
salvo, y yo, libre, respetada, sin temo-

res. No deseo la 1?Uerra, pero «si mi voz
pudiera ser oída», habría guerra y la
habría sin demora: guerra contra las
fuerzas del terror que amenazan con subyugarnos y destruirnos. .
Nuestro mayor peligro está en sumetgirnos espiritualmente y en identificarnos con esas fuerzas; levantarnos contra
ellas es nuestra salvación, vivos o muertos.. Si esas fuerzas nos traen la muerte,
¡bendita sea! Menos miedo le tengo a la
muerte, para mí y para los míos, que a
la tranquilidad y a la vergüenza y a la
paz absorbidos bajo su yugo.
Yo soy una de las mujeres americanas
que protestan contra el llamamiento de
la señora Villard.
·
Emma Sherldan Fr1.

Brooklyn, N. Y.&gt;
Un curioso al chaulfer:
-¿Y deja usted subir a su esposa en el
aeroplano?
-¡Ah! Ella se ha empeñado. Yo domino
el viento, pero ¿quién domina una mujer?

***

Durante un estreno.
-Es un éxito.
- No, señor: un fracaso.
-Pues aplauden estrepitosamente.
-Oh .... , es para no dormirse.

NOVELAS BAQATAS

ta. Calle de Bolínr No. 9. Apartado No. 94t. México, D. F.

Paul Bourget. -Ultramar. Un vol. ... ~ .....•........ ,,

1.00

-

La duquesa azul. Un vol. ..•...........••.... . ..... • ,, 0.50
La dama que Iza perdido su pintor... ... ........ ,., ., 0.20
Emilio Zola.- El ensueño. Un vol. .............. , .. .. , ., o 50
Mauricio Leblanc.-Arsenio Luptn Ladrón de Levita,
Arsem'o Lupín contra Slzerlock Holmes, La Aguja
hueca. Un vol. ..............•...... : .......... ,., .. ,• " 1.00
· - 8I3. El hombre negro. Un vol. ..........•.. • . , • • • • • " 1.00
Gastón Leroux.- El fantasma de .la ópera. Un vol..• ,. 0.50
Vicente Blasco lbáñez,- Sangre-" Arena. Un vol.. .. ,, 0.50

En esta librería encuentra usted el libro que busca Y
Siempre le cuesta algo menos.
16

H CALLE DE SANTA TERESA NUM.. 12
Antes Escalerillas núm. 14

0.50

La.Corte de Carlos IV. Un vol............ •... , .•• ,. 0.50
Zumalacárregui. Un vol. ............•••••••••.... ,, 0.50
Angel Guerra. Tres tomos ......••••••............ ,. 1.50
Misericordia. Un vol....... . . . . . .. . . . • . • . . . ..... ., 0.50
Armando Palacio Valdés.-El Maestrante .. .... ., 0.50
Solo. (Cuento.) Un vol. .......... ·................ ,. 0 ,20
Goron. -Las industrias del amor. Un vol.. ... ...... , •.• ,, 0.50
Los parias del amor. Un vol. •••• : • • • • • • • •• . ... " 0.50
Amor criminal. Un vol. ..•............•.......• , , , ,. 0.30
Los grttndes crímenes de París . .. ...... . .. ...... . . ., 0,30
G. Mace.- Mi primer crimen. Un vol..................... 0.30
Javier de Montepin.- El hombre de lás figuras de
cera. 4 tomos en dos vols. . . . . . . . . . . . . . . .......... , , 1.00
Alejandro Duntas.-El Conde de Monte-Cristo Y La
Mano del Muerto. Dos vols........... . ....... .. .. ., o.So
Camilo Flamarion.- Sueños constelados............. ,, 0.30

Sección de Ajedrez

Viene de la página r 2.
se ha intentado este golpe, e ligiendo siempre
los momentos más propicios! Sabido es que los
alemanes, maP.stros en el espionaje y constantemente informados de todo, nunca dejan de
escoger para sus ataques, sea n del género que
sean, los días de «relevo», las horas en las cuales los nuevos recién venidos ante ellos, se hallan aún bajo el influjo d? la coa fusión consiguiente a la llegada, Así, pues, ia noche en
que se realizó esta última fechoría, seiscientos
de nuestros hombres acababan de ocupar sus
puestos en las avanzadas, tra~ una larga y fatigosa marcha; de repente, entre una salva de
bombas que los sorprendió en el primer sueño,
escucharon, acá y allá, débiles y discretos silbidos, como lanzados por taimadas sirenas de
vapor, y era el gas mortífero que deflagraba
en torno de ellos, extendiendo sus densas y
lúgubres nubes grises. Al mismo tiempo y de
modo súbito entre aquella niebla menguó la
luz de las linternas. Enloquecidos entooces,
ahogándose va, pensaron demasiado tarde en
las caretas de que iban provistos y en cuya
eficacia, la verdad sea dicha, casi no creían,
Coa torpeza extraordinaria se cubrieron con
ellas; algunos, por irresistible instinto de conservación, al sentir la quemadura de los bronquios cedieron al deseo de correr, y esos fueron los más terriblemente dañados, a causa
del exceso de cloro inhalado en las grandes
aspiraciones efectuadas durante la carrera.
Los idiomas humanos no habían previsto
estas trascendentales ignominias, ante las cua.
les experimentarían repugnancia los caníbales
más abyectos, y, como no las habían previsto,

1

TELEFONOS:

Mexicana 2213 Neri.

trlcsson 704.

i

~~:~a:~:::::~~~~~~*~~~-)1i$~!~:.

8. P3D
rn. PXC
rr. R2R
I2. A5CR (3)
13. P XA
r4. RXA
r5. DrAD (5)
r6. A2R
r7. P4TR (6)
r8. R XT
19. R3R
20. D1AR
21. R4A (8)
22. RXC
23. R6A
24. R7R

PROBLEMA NUMERO 9.
por O. WURZBURG
BLANCAS:
NEGRAS:

CSTD, T2CD, A7CD, R6AD,
T7AD, C8D ( 6 piezas).
R2TD, P3TD. CSD, T6AR,
C4TR (5 piezas).

Las b lancas juegan y dan mate en tres jugadas.

; Sanatorio ~ fábrica ~e muñecas ~ bebés
~

*

UNICO EN LA REPUBLICA
Patente núm. 9048

1
;

Se garantizan todos los trabajos y se pone buen
materia~v:::::e ::::c~a~~e::::: :::::do.

1
1

1

1

ESTA C-ASA NO TIENE SUCURSALES
(¡CUIDADO CON LOS INTRUSOS!)

1
i~~~~-~~~~*~~;¡*~~--

lí

PEGASO

Dr. R~';!~~~e ~~,!!!';~rrizar

g. C X PR!!

ro. A7AR
D5TR
12. AXC + (4)
t3. DXA
14. TDrD
15. T7D+
16. TRrD
17. TXA+ !
r8. D7CR+
rg. C5D !
20. C4 &gt;\R+ !! (7)
2r. D6CR+
22. P3CR+
23. T3D +
24, D4R mate.
II.

NOTAS

PARTIDA NUMERO t4.
APERTURA VIENESA
BLANCAS
NEGRAS
!. .....

P4R
2. C3AD
3- P4AR
4. C3AR
5 PXP
6 . . CXP
7- C3AR
1.

( r ) Sacrifican,fo un pe:.n por un desarrollo
rápido.
(2) Se ve que las Blancas hao sido un poco
imprudentes aceptando el sacrificio del Peón;
su desarrollo es tardío y débil. Sin embargo,
g. AsCR parece preferible a la jugada escogi•
da Las Negras tienen ahora la ocasión de penetrar en el juego adversario por un nuevo sacrificio.

A. Goetz.

P4R
A4AD
3, P3D,
4· C3AR (r)
1.
2.

5. P X:P

/3) Casi forzado.

0. o-o
7, C3AD

no tienen palabras para designarlas . . . Para
elevar hasta el paroxismo la sed de venganza
y las indignaciones sagradas, quisiera yo que
todos, sus padres, sus hijos y sus hermanos,
viesen a nuestros infelices asfixiados, jadeantes en sus reducidos lechos; sí, quisiera e,hibirlos y hacer que sus estertores fuesen oídos
por todas partes, focluso por los neutrales, pa·
a sembrar la alarma por doquiera contra la
Gran Barbarie, en erupción sobre Europa.

· (4) Evidentemente má~ fuerte que 12. D X A,
que permitiría a la Dama rllanca entrar en
juego después de: , _¡. "X A

(5) La simple jugada A3D era mucho más
fuerte. Ahora el ataque de l '!s Negras se va a
volver irresistible.
(6) Para evitar el jaque en 5TR. Es di.ticil
encontrar una jugada satisfactoria.
··
(7) Aquí anunciamos las Negras mate en 5
jugadas. _·
( 8) Si "21. PXC, D7D + ;

mate.

Llame al Ericsson 10-27
Mexicana 54 Neri
O AL

Y pida unos primorosos cua.
dernos que contienen infinidad de labores femeninas. Se

~~lé~OIIIBlll~*~~~~~;.~~*~~~f&lt; OfflZ~:lllt.~

8. A5CR

g. C4TD (2)

A cargo de E. González Atartínez jr.

Y, sin embargo, icon qué calculada habilidad

--------------

De venta en la Librería de Andres Botas e hijo.
Benito Pérez Galdós.- Trafalgar. Un vol ••.. •. ... . $

Los gases mortíferos

los regalamos. Nosotros somos los que vendemos

HILOS, HILAZAS YSf□AS
que no encontrará usted
en ninguna otra parte.

_Desde una madeia basta 1000 cajas
R.A.DAY
5 de Mayo 32.

Despacho 311.

22.

R4R, D5D

�N\n~i~TIWA

SOMOS, HACE S2 AAOS,
LOS PROVEEDORES DE LAS
DAMAS ELEüANTES. NUESTROS MODELOS SON TAN
ORlülNALES COMO SUüESTIVOS

LA CIUDAD DE LONDRES
.R

\,!UtTE{

1

iuwA COLONI.RL.

1\

, 1&lt;..&gt; • 4

I AJ ROQUIA'. DE; OC OYOAC AC- ESTADO
Ül:.

M~XlCO

Pllf H rA DE"l

Ar RlO

Pl-&lt;1-.l ¡r ,

, !

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566655">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566657">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566658">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566659">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566660">
              <text>Junio</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566661">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566662">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566681">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566656">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 13, Junio 7</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566663">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566664">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566665">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566666">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566667">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566668">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566669">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566670">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566671">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566672">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566673">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566674">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566675">
                <text>07/06/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566676">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566677">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566678">
                <text>2020416</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566679">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566680">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566682">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566683">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566684">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="6178">
        <name>Alfonso Reyes</name>
      </tag>
      <tag tagId="36692">
        <name>Capilla del Pocito</name>
      </tag>
      <tag tagId="36693">
        <name>El gran duque Miguel</name>
      </tag>
      <tag tagId="36694">
        <name>Gases mortiferos</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20362" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16721">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20362/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_12_Mayo_31.pdf</src>
        <authentication>0005dba4f36e455cc89024c0cb3fc431</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="566906">
                    <text>;¡

'

. ..

1

.

TIDl1átA: i~TfWA

TODO LO
NECESARIO PARA.
LAS PROXIMAS
UUVIAS -

LA CIUDAD
.,.DE LONDRES.
La Gasa de la Moda.

... .
)

. l,

•

....

LA MEDALLA MILITAR
,

.

No.

CUADRO DE OEORGES SCOTT

12

ªº

PRECIO
Cts.
Mayo .3 1 de 19 1,

�Hay que pensa _r~p_a_r_a__o_b_ra_r_.1

PEGASO

1

~

No cabe duda que los
1

Siempre
Novedades.

TARDANconstituyen la mejor ga.
rantía para sus clientes.

===1 TARDAN I===

El precio se olvida,
la calidad perdura.
México.

Plaza Constitución 5 Y7

1

'

Pirector Gerente, Jesús B. Gonzátez.

1

muchos años de continuo éxito de la casa

1

'

REVISTA SEMANAL

R E D A CC ION:
Efren Rebolle,do.
Jesús U r ueta.
Julio Torri
Mariano Si lva.

Jesús T. Acevedo (El Paso )
Ricardo Arenales.
Mariano Brull.
María Enr iqueta.
Gustavo E Campa.
Rubén M. Campos
Bartolomé Carvajal y Rosas
Alberto María Carreña.
Francisco José Castellanos.
Luis Castillo L edón.
Ignacio B. del Castillo.
José Maria Chacón y Calvo.
Eduardo Colfn.
Carlos Díaz Dufoo, jr.
Arnulfo Domfnguez.
Enrique Fernández Granados.
Jenaro García.
Augusto Genio.
Francisco González Guerrero.
Luis González Obregón.
Saturnino Herrán.
Jorge Enciso.
Alberto Garduño.

Ramón López Velarde.
Rafael Cabrera
José D Frías
Antonio Caso.

Enrique G. Mar tínez.
Rafael López.
Jenaro Estrada.
Jesús Villal pando.
Enrique Fernández Ledesma.

Alfonso Cravioto.
Manuel Toussain t.
Antonio Castro L eal.
Estéban Flores.

1

COL A BORACIO N:
Carlos González Peña.
Max. Hearíquez Ureña.
Pedro Henríquez Ureña.
Alba Herrera y Ogazóa.
Manuel Herrera Lasso.
Mateo Herrera.
Jesús García Gutiérrez.
Juan B. Iguiniz.
Manuel ltuarte.
Carlos Lazo.
J. Lóoez Portillo y Rojas.
Federico Mariscal.
Pablo Martínez del Río (Madrid).
Amado Nervo (Madrid).
José de J. Núñez y Domínguez.
Eduardo Pallares.
Emilio Pardo Aspe.
Manuel de la Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Pruneda.

DIB U JAN T E S :
Leandro Izaguirre.
Antonio Gómez.
Francisco de la Torre.

Manuel Puga y Acal,
Alejacdro Quijano.
Joaquín Ramírez Cabañas.
Adrián Recinos (Sao José de
Guatemala).
Manuel G. Revilla.
Alfonso Reyes (Madrid).
Manuel Romero de Ter reros.
Francisco Verdugo Fálquez.
Jenaro Feroández Mac Gregor.
Artemio de Valle Arizpe.
Samuel Ruiz Cabañas.
Enrique Saotibáñez.
Nicolás Rangel.
José Juan Tablada.
Alfonso Teja Zabre,
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina.
José Vasconcelos (Perú).
Atanasia G. Saravia.

Carlos Neve,
José Tovar.
Alfonso Garduño.

Germán Gedovius.
Roberto Montenegro.
Angel Zárraga,

Fotógraf o s : Antonio Garduño -Gustavo F . Silva.-Alfonso Sosa.
Precios de subscripción:
En los Estados, JO números... . ..
. . $ 3.50
En el extranjero, JO núms. . ....•• , .. $ 5.00
En la Capital, ro números. .
3.00
Números sueltos......... .. .. . .. .. . .
0.30
OFICINAS: Avenida 5 de Mayo, 32.- Edlficlo de la Bancaria.--Departamento, 406.-Apartado postal, 1408.
La correspondencia debe ser dirigida a la Gerencia.

ALG U N OSENAM OR A DOSRETARDAN
SU MA T RI M O N IO POR TEMOR DE
G A S T AR MUCHO DIN E RO. N O S OTROS
L E PROPORCION AMOS T ODO E L EQUIPO D E DI A POR

$460.ºº
MAQUINARIA BLEGTRICA,
INDUSTRIAL Y AGRICOL\
Tenemos en existencia y satisfacemos cualquier pedido para cualquier
parte de la República

Un v estid o d e nov i a . U n ves ti d o de calle. Un p a r guante s . U n par z a pat illas.
Un estuch e , libro y ros ari o . Un par med ias d e seda. Un jueg o c o mpuesto d e
camisa d e día, camisa d e noche, com binació n de cubre corset y pantalón. Corona de azahares y un velo d e punto
s eda

$460.ºº

Cía. lnger.iera, Importadoray ~ontratista, S.A.
Sucs. de G. y o. Braniff y Cía.
3 a . DE LA PALMA, 34

Los IMPERMEABLES QUE LE OFRECEMOS LOS RECIBIMOS POR EL BAR.
CO " VENEZUELA" QUE LLE GO E L 14 D E L PRESEN TE MES. IMPERMEA·
BLES DE CASIMIR AMPLIO, PUDIEN DO USARSE SOBRE EL TRAJE MAS
DELICADO SIN MALTRATARLO $18.O0

EL CENTRO MERCANTIL

�HOMBRE PREVEN.IDO VALE POI{ DOS
Ya que la estación de lluvias se aproxima,

REVIS'l' A SEMANAL

compre con tiempo un BUEN PARAGUAS

Registrado como artículo de segunda clase et día 17 de marzo de 1917.

TOMO l.

11

MEXIGO, D. f., 31 Dt MAYO Dt 1917.

11

p
A
R
A

1

\

M

\

\

\\
1\\\

p

\
\

R
M

\

\

G

E

\

1

u \

LA ACTUALIDAD POLITICA

A

B

L

A

E

s
'

l

s

Tenemos Paraguas de Seda desde $6.00 hasta $20.00
RMEABLES y ZAPATOS DE HULE, para
.
En IMPE
. Señoras Y Caballeros , tenemos un surtido Gompleto.

'1

EL Z,A.PATISMO DESAPARECE

E

\

NUM. 12.

-------- ·~-----Los rumores de que el zapatismo, exhausto de recursos, l:entes víctimas de sus atentados; y cada vez que la bomba crimermado por la deserción y amenazado por el espectro pavoro- , minal estallaba y arrojaba al abismo y a la muerte mujeres y
., del hambre, ha iniciado arreglos de rendición con el gobierniños, la civilización se estremecía y la sociedad impetraba el
no, es motivo de beneplácito para los que anhelan que la admicasti¡¡'o para los culpables,
nistración actual encuentre libre de obstáculos .el camino, por
Pero bajo la enseña de exterminio viven todavía las necesidonde irá lerita, pero seguramente, a la reconstrucción de la'
dades
invocadas por el zapatismo en sus primeros tiempos, y
República. La desaparición de cualquier grupo enemi¡¡'o del or-

den, fortalece al gobierno, que simplifica con ella sus graves

tras del crimen colectivo .alienta la angustia de los oprimidos.

dificultades interiores; pero la solución pacífica del problema

Por eso la idea de que, vuelto sobre sus pasos, el zapatismo,

zapatista adquiere una capital importancia, ya que entraña .Por

busque el amparo del l!'Obierno, hace concebir esperanzas de
que todo termine bien para todos. La extinción por la fuerza del

SUS oríl!enes y por los caracteres que ha asumido siempre, urí

grupo indómito qué se alzó por un fin justo y a quien el tiempo

SÍfnificado social de que carecen otros grupos rebeldes más numerosos y más temibles en el orden militar.

convirtió en malvado, tiene la tristeza de las esperanzas fallidas;

El zapatismo, prostituído por la mezcla de elementos espú-

mientras que la rendición voluntaria tiene a su lado la nobleza
del perdón y la sublimidad de las redenciones.

reos, corrompido por influencias nocivas de exaltados agitadores,
convertido en el más tremendo de los bandidajes por una larga
actitud de guerra a muerte contra todo orden establecido, tuvo

Hemos hablado solamente de las consecuencias morales del
caso; pero si pasamos a las del orden material y práctico, vere-

en sus orígenes una bandera de justicia, fué el grupo represenlativo de la clase proletaria en lucha por un ideal económico,

mos qué inmensas ventajas traería para el gobierno la desaparición del fantasma zapatista. Piense en el alivio militar que

étnico y social; fué la protesta contra el abuso .de los poderosos;

experimentaría el Ministerio de la Guerra con aprovechar las

lué el reto contra la esclavitud disimulada, la rebeldía contra la fuerzas que en Morelos combaten, en sus otras campañas contra

EN NUESTRO DEPARTAMENTO DE l\lAY OREO
·GRANDES DESCUENTOS

abyección moral impuesta por la plutocracia dominadora. Una

los disidentes; reflexiónese sobre el nuevo campo industrial y

8Dsia de mejoría, un afán de libertad económica, un · deseo de

aj;?rícola que volver:ía a la vida para remediar en mucho la esca-

lacudir el YUl!'O de su postración precipitó las masas proletarias

sez amenazante. Entonces se comprenderá que la rendición de
Zapata es algo que influirá de un .modo serio en la tranquilidad
del país, ya cansado de luchas y sediento de paz.

1 lllla lucha sangrienta contra el capataz opresor y contra la

ía del opulento.

La misma ignorancia del grupo en armas facilitó la obra
évola de los predicadores sin conciencia, y lo que fué grito

A LOS REVENDEDORES

"EL PALACIO DE HIERRO"

libertad y le~a de manumisión, trocose en guerra a muerte
Ira toda cla~e de instituciones sociales. Los que se quejaban
despotismo violaron la propiedad; los que clamaban por su
'dad de hombres perdieron toda noción de resprto a la' vida
·na; los que pedían compasión, no la tuvieron para las Jno-

El ¡¡'obierno que con su prudencia y tino lleve a cabo la
obra de pacificación del Sur, habrá conse¡¡'uido con ello todas
las ventajas enumeradas; pero habrá logrado un triunfo más
¡¡rande todavía: el reconocimiento por el zapatismo que depone
las armas, de que en el ¡¡obierno hay fuerza y justicia. Las hordas rebeldes no abrigarían seguramente confianza .Para poner
sus futuros destinos en manos injustas o débiles.

P.EGA'.SO
3

�La Discreción en la Vida
y en el Arte
Por MANUEL TOUSSAINT

Abomino de la discreción y, si queréis escuchar mis razones, abominaréis
de ella también vosotros. Mas no de lo
que hoy llaman discreción, el arte de
(!Uardar en la memoria, resistiendo a las
tentaciones de la lengua cuantas parlerías
impresionan el oído. Eso es asunto de
educación y de temperamento ·y no cae
bajo el dominio de mis facultades.
Tampoco abomino de la discreción en
el sentido amplio y vigoroso que a esa
palabra daban los clásicos; como Gracián,
que escribió un opúsculo para mostrar
cómo es un Discreto, sino de la discreción que mata las facultades rebeldes y
personales del espíritu, para producir
una conformidad anodina con el medio
ambiente. Esta discreción se asemeja un
poco a la prudencia; sólo que la segunda
es causada por el temor; la primera es
ingénita, es dominadora; la prudencia
huye, la discreción se impone. Un hombre no puede ser discreto e imprudente,
casi ninjlún hombre prudente es discreto.
Os describiré la discreción que odio,
y luego daré mis motivos para odiarla.
Un hombre discreto es el que obra en
todos los momentos de su vida como debe obrar; el que dice siempre lo que debe decir, nada menos y nada más. El
hombre discreto calla cuando debe callar
y habla cuando es imprescindiblemente
forzoso que su voz turbe la serenidad
del ambiente. Sus· palabras tienen la
ponderación de un análisis meticuloso y
sus respuestas son, casi siempre, incoloras. Se diría que el hombre discreto
créese enviado de Dios para mantener el
equilibrio en el mundo, y hacer que se
cumplan las profecías: donde se pone su
espíritu, reina la calma. No temáis que
haya contratiempo alguno en una re·
unión a que asiste!un hombre discreto, es
una especie de agente de seguros contra
incendios, contra reyertas, contr-a discusiones, contra miradas, contra palabras,
contra suspiros, contra toda cosa que
pueda caber bajo el adjetivo indiscreto.
El tiene siempre una lista de respuestas
usuales, que nada dicen, pero que responden sin comprometer; y ese es su
rasgo fundamental; no comprometerse
nunca, ni comprometer a otro, ni permitir que nadie pueda comprometerse ni
aun por su propia voluntad. La única
virtud de los hombres discretos es que
sirven para dar las malas noticias sin
que acontezcan desmayos ni se derrumben ecuanimidades: hacen la necesaria
preparación de artillería para que siga
sin fallar el asalto de las malas nuevas,
4

rápidas como centellas y mortíferas como
enviados de Satán.
Aparte de eso, ¿qué ventajas puede
tener la discreción? Ninguna a cambio
de daños innumerables que fácilmente
pueden conocerse.
En primer punto, el hombre discreto
destruye constantemente el sentido dramático de la vida, porque este sentido
-único que hace la vida digna de ser
soportada- nos viene de lo inesperado
y lo inesperado no sucederá nunca frente a un hombre discreto. Por eso es tan
poco interesante el teatro español contemporáneo: es demasiado discreto, sigue demasiado a la vida vul!!af y si ésta
no nos interesa bien vivida, menos va
a interesarnos mal representada; por eso
es tan sul!estivo el teatro del Norte, que
ha roto toda malla de discreción y habla
al espíritu por labios superhumanos, o el
de Bernard Shaw, cuya agilidad· espiritual rivaliza con su finísimo poder satírico, y en el que realza constantemente
a nuestros ojos Jo que no quieren ni
pueden ver los ojos discretos.
La discreción ha concluído con el interés de toda plática; porque nadie desea
oír lo que debe decirse y todos anhelamos escuchar lo que no debe decirse; las
mujeres sobre todo. Una conversación
en que se presuponen las frases de los
interlocutores es absurda o menos que
absurda, imbécil. El arte de enamorar
es enemigo de la discreción, porque se
funda en decir cosas indebidas, bajo el
disfraz de cosas valientemente sinceras.
En relaci~n con la palabra, el vicio de
ser discreto, no encontrará lugar adecuado sino en las prudentes extremas derechas de los parlamentos y allí será mordaza constante e ineludible.
Pues, si pasamos al terreno del Arte,
¿cuánto no podemos decir contra la discreción? Es la mano férrea que ahoga el
impulso del eenio por arrancar hacia la
esfera y produce, en vez de una obra
brutal, una obra únicamente .discreta.
¡Oh, artistas, destruid vuestras obras
discretas, aunque dejéis una sola en que
viva vuestro espíritu! Lo discreto, en el
Arte, casi se confunde con Jo mediocre,
que es como decir los cuadros Bou(!Uereau o las novelas de Ricardo León.
Recorred las épocas de todo arte. Los
llamados siglos de oro son siglos de indiscreción artística, vuelo libre en los cie- ·
los del arte de todos los l!enios indiscretos. Las decadencias implican un acrecentamiento de la discreción, como la
llamada escuela pseudoclásica de las letras castellanas, punto máximo de honraPEGASO

da discreción, de tediosa discreción, deintolerable discreción.
En literatura, desde luego, toda discre
ción es absurda porque quien quiera ser
discreto debe comenzar por no escribir:
la literatura es una indiscreción. Los que
hacen literatura discreta -y hay quienes la hacen, a pesar de todo- laboran
sobre colinas de viento, edificios de pesa.
dos bloques de fastidio. Los grandes ge.
nios literarios ignoraban del todo la discreción; en tanto que uno de los productos más legítimos de esta cualidad: la regla de las tres unidades, pongo por caso,
ha estado a punto de privar de Teatro a
la Humanidad. Casi este arg'umento bastaría para hacerla odiosa, si no existieran
además, los preceptistas, los nunca bien
detestados Hermosilla y Campillo, Legouvé y Albalat, hijos legítimos y padres
a su vez de la discreción literaria, y
próximos parientes, acaso, de Mr. Emile
Fa(!Uet, rico en esta renombrada virtud.
Dice Osear Wilde que la vida de las
mujeres es menos tediosa que la de los
hombres, porque tiene más prohibiciones
que salvar; puede decirse, también, que
es porque son menos discretas, porque
tienen mejor concepto de la vida. Los
hombres se imag'inan ser seres superiores porque sujetan sus días a un molde
pesadamente intelectual. De grado, se hacen víctimas de su odiosa discreción.

El banquete que 101 poetas
de M6:1lco ofrecieron al
gran poeta español

Villaespesa
fu6 una consagración del
buen gusto y de los platl•
llos nacionales. Y se slrvl6
en

Xochimilco lnn
Libros nuevos y de ocasión, todos
baratos

El Gentilhombre enfermo.
SU ULTIMA VISITA
TR~DUCCION ESPECIAL PARA &lt;PEGASO&gt;.

Nadie supo jamás el verdadero nombre de aquél a quien todos llamaban el
¡rentil hombre enfermo. Sólo queda de él,
después de su desaparición súbita, el recuerdo de su sonrisa inolvidable y un retrato de Sebastián del Piombo, que le representa envuelto en la sombra muelle
de una pelliza, con una mano enguantada que deja caer, flácida, como si estuviera dormido. Los que lo quisieron más
y yo fuí uno de esos raros, se acuerda~
también de su piel singular, de un amarillo pálido, transparente; de la ligereza
casi femenina de sus pasos y de la expresión habitualmente extraviada de sus
ojos. Le gustaba hablar mucho, pero nadie comprendía todo lo que quería decir
y aún hubo al(!unos que no quisiero~
comprenderlo, porque las cosas que decía eran demasiado horribles.
Era, en verdad, un sembrador de espanto.
Su'presencia daba a las cosas más sencillas un color fantástico, los objetos tocados por su mano parecía que entraban
inmediatamente al mundo de los sueños.
Sus ojos no reflejaban las cosas presentes, sino las desconocidas y lejanas que
no veían los que estaban con él. Nunca
le preguntó nadie cuál era su mal y por
qué razón afectaba no curárselo. Incesantemente caminaba sin detenerse jamás ni de día ni de noche. Ninl!Una persona supo dónde estaba su casa ni le co~ió ja?1ás padre ni hermanos. Aparecio un d1a en la ciudad, y después de alEUnos años, otro día, desapareció.
1:1 víspera de su desaparición, muy de
manana, cuando apenas el cielo comenzaba a emblanquecerse, lle(?ó a mi cuarto a despertarme. Sentí sobre mi frente
la_ suave caricia de su guante, y lo ví frente 8 mí, envuelto en su abrigo, con su
eterna sonrisa y los ojos más extraviados
que de costumbre. Por la rubicundez de
sus párpados se conocía que había velado toda la noche y esperaba el alba an2U&amp;liosamente porque sus manos tembla1.in Y todo su cuerpo temblaba de fie-

bre.

Porrúa Hnos.
2=1- DEL RELOJ YDONCELES

.

-¿Qué tiene usted,- le pregunté;-su
lllal lo atormenta más que de ordinario?
- ¡Mi mal,- respondió,- mi mal! ¿De
:nera que ustep cree como todo el mun, que yo tengo un •mal», que existe un
mal, •que es mío?•!.. ¿Por qué no decir de
llDa vez que •yo mismo soy un mal?» Na-

da hay que.ª mí me pertenezca, pero yo
soy de alguien, existe un hombre a quien
yo pertenezco.
Estaba habituado a sus conversaciones
extrañas, de manera que no le respondí
Y prosel!UÍ mirándolo. Mi mirada debió
ser muy dulce, porque se acercó más a
mi lecho Y sentí otra vez sobre mi frente
el blanco contacto de su guante.
- •Usted no tiene ni sombra de excitación,- continuó diciendo,-está perfecta~ente sano Y tranquilo. Puedo, pues, decirle al~o que-~¡ vez lo asombrará; puedo decirle qmen soy. Escúcheme usted
atentamente, por favor, porque quizá no
puedo decir_ dos veces Ja misma cosa, y
tengo necesidad de decirlas cuando menos una vez.
AJ concluir estas palabras se echó sobre un sillón que estaba junto a mi lecho
Y siguió diciendo:
'
-«Yo nosoyun hombre real, no soy un
hombre como los otros engendrado por
hom~res._ Yo no nací como usted y los
demas; nmguna mano meció mi cuna ni
hubo mirada que siguiera mi crecimiento; nó conocí ni la adolescencia ni los dulces lazos de la familia. Soy, y quiero de~ir!o, aunque usted no lo crea, soy •la
imagen de un sueño• y nada más. Una
expresión de William Shakespeare es
para mí literalmente, trágicamente exacta: .•estoy hecho de la tela de que están
he~hos vu:stros sueños•. Existo porque
existe alguien que me sueña. Hay alguien
q~e duerme y sueña y me ve obrar, vivir, moverme, Y que en este momento
su:ña que di(!o todo esto. Cuando ese algu!e~ comenzó a soñarme, yo comencé a
existir: soy una de sus imaginaciones
una de sus creaciones, un huésped de su~
largas fantasmagorías nocturnas. El sueño de ese «alguien• es de tal manera int~nso y persistente que me hago visible
aun para aquellos que velan.
Pero el mundo de los que velan el
m~ndo de ~a realidad concreta, no e~ ~l
m10. ¡Me siento tan a disgusto en medio
d~ ,1ª v~l~r solidez de vuestra existencia. M1 vida verdadera es la que se desarrolla lentamente~en el alma de mi creador dormido ...
. No_c_rea usted que hablo enigmática Y
s1mbohcamente. Lo que digo es la verda,~, toda la sencilla Y terrible verdad.
DeJese usted de abrir tanto los ojos Y no

me vea con ese aire de piedad y de espanto ....
No me atormenta el hecho de ser actor
de un sueño. Los poetas dicen que la vida del hombre es la sombra de un sueño
Y los filósofos han sugerido que la realidad es una alucinación. A mí, al contrario, me persigue otra idea: «¿quién es el
que me sueña?• ¿Quién es ese alg'uien
ese ser desconocido, a quien no pued¿
conocer y cuya propiedad soy? ¿Quién
me ha hecho surgir de repente de las tinieblas de su cerebro fatigado y quien al
despertar me extinguirá súbitamente, como una llama a un soplo imprevisto?
iCuántos días he pensado en ese amo
que duerme, en ese mi creador, absorto
en el curso de mi vida efímera! Verdaderamante debe ser grande y poderoso
el ser para quien nuestros años son minutos, y que puede vivir toda la vida de
un _hombre en una de sus horas y la historia de la humanidad en una de sus noches. Sus sueños deben ser muy vivos
f?ertes y profundos para proyectar exte:
normente las imágenes de manera que
parezcan cosas reales. ¿No será acaso el
mundo el producto perpetuamente variable del entrecruzamiento de sueños de
seres semejantes· a él? Pero no quiero
generalizar demasiado: dejemos la metafísica a los imprudentes: Cuanto a mí
me contento con la pavorosa certeza d;
ser la criatura imaginaria de un gigantesco soñador.
¿Quién es él? He aquí el problema que
me a(!ita hace tiempo, desde que descubrí la materia de que estoy hecho. Usted
comprende la importancia de ese problema para mí. De la solución que le encontra~ dependía todo mi destino. Los per~OnaJes de los sueños gozan de mucha
libertad; de manera que mi vida no estaba toda det~rminada por mi origen, sino
que depend1a en gran parte de mi voluntad. Necesitaba, sin embargo, saber quién
era el que me soñaba, para elegir el estilo de mi vida. Al principio me atormentaba la idea de que podía bastar la menor
co~ para despertarlo, es decir, para aniquilarme. Un grito, un ruido, un soplo
podían de repente sumergirme en la nada. Ten~a entonces ape(!o a la vida y por
esta razon me torturaba en vano por adivinar cuál~s eran sus gustos y las pasiones de _m1 ~oseedor desconocido, para
dar a m1 existencia las actitudes y las
formas que pudieran af;¡'radarle. Temblaba a cada instante a la idea de hacer alg'o
que ~u~iera ofenderlo, asustarlo, y por
consiguiente, despertarlo. Algún tiempo
~e_I~ imaginé ~ manera de una oculta
d1vm1dad e~angel!ca y me esforzaba por
llevar la vida mas virtuosa Y santa del
mu_!ldo. U~ día, al contrario, pensé que
sena un heroe pal!"ano Y me coroné de
hojas de vid, Y canté los himnos de la
embriaguez, Y dancé con las frías ninfas
en los claros de los bosques. En fin, creí
for~ar parte del sueño de algún sabio
subhme Y eterno, que se hubiera Elecidi-

P.eG.JtSO
5

�do a vivir en la• re¡¡iones superiores del
espíritu, y me pasé noches en vela sobre
as cifras · de las estrellas, sobre las dimensiones del mundo y la composición
de los seres vivos.
Finalmente, cansado y humillado, pensando que debía servir de espectáculo a
ese a,I110 desconocido e inco2"noscible,

noté que esta ficción de vida no valía
tanta bajeza y tanta cobardía aduladoras.
Deseé entonces lo que antes me causaba
horror: su despertar.
Me esforzaba por llenar mi vida de
cosas tan horribles que se despertara y
saltara de espanto. Nada hay que no haya
puesto en obra para interrumpir la triste
comedia de mi vida aparente, para destruír esta ridícula larva de vida que me
hace semejante a los hombres ....
Ningún crimen fué extraño a mí, ninguna ignominia desconocida, ningún terror me hizo retroceder. Asesinaba con
torturas refinadas a viejos inocentes; envenenaba el agua de las ciudades; incendiaba en un mismo instante las cabelleras
de muchísimas jóvenes¡ despedazaba con
I1'.lis dientes frenéticos a todos los niños
que encontraba en mi camino. En la n0che, buscaba la compañía de gigantescos
monstrues negros y silbosos que los hombres no conocen; tomaba parte en innumerables aventuras de gnomos, íncubos,
kobolds y fantasmas; me precipitaba de
Jo alto de una montaña a un valle árido,
rodeado de cavernas llenas de osamentas
blanqueadas; y las brujas me enseñaron

sus aullidos largos de fieras hambrientas,
que hacen saltar de noche aun a ]os más
fuertes. Pero me parece que aquél que
me sueña no se asusta de lo que os hace
temblar a vosotros los hombres. O bien
goza con la vista de lo que hay más horrible o no se cuida ni se espanta de nada. Hasta aquel día no he podido despertarlo y yo sigo con esta vida innoble,
servil e imaginaria.
¿Quién me libertará de ese alguien
que me sueña? ¿Cuándo aparecerá el alba
que le llame a su obra? ¿Cuándo sonará
la campana, cuándo cantará el gallo,
cuándo resonará la voz que deberá despertarlo? Mucho tiempo hace que espero
mi liberación. ¡Con cuánta ansiedad espero el fin de este sueño en el que me
ha tocado representar un papel tan monótono!
En este momento estoy haciendo la
última tentativa. Digo a mi •soñador&gt; que
soy un sueño; quiero que sueñe que está
soñando. ¿Verdad que esto pasa también
a los hombres? ¿Y que despiertan cuando están soñando? Por esta razón he venido a visitar a usted y le he dicho todo
esto. Quisiera que el que me ha creado
advirtiese en este momento que no soy
un hombre real, con lo que dejaría de
existir un instante, aun como imágen
irreal. ¿Cree usted que lo conseguiré?
¿Cree usted que a fuerza de gritarlo y repetirlo despertaré sobresaltado a mi invisible sueño?»
Al terminar estas palabras el Gentil-

Página de Andrés Terzaga
Quien lee a Voltaire, asiste a una fiesta de risa y de maldad, dispuesta con
mucho más ingenio que genio, y tiembla
por su flora celeste ante la amenaza de
aquellas manos prontas a segarla. Disciplinas o ideales cimentados en lo metafísico y lo abstracto, sueños realizables en
un plano superior al de la ex;stencia ordinaria, luchas por rasgar el velo que ·
nos oculta el secreto de las causas y
principios, fervorosos anhelos del más
allá .... ¡ay de todo ello cuando cae hajo
el hacha jacobina de su pluma!
Voltaire es un ciego en el palacio del
alma. En vano invoca la presencia de su
dueño: él no se muestra a los astutos,.
ni a los maliciosos, ni a los sordos. No
se penetra en tan sagrado lu¡¡ar •razonando» así sea de un modo admira ble, ni
es la indigente argumentación del sentido común el arma propiCia para conquis•
tar sus tesoros. De allí que el filósofo
que llenara el si¡¡lo XVIII, fuera toda su
vida un deísta a obscuras, amarrado, en
su vejez, al suplicio de la dµda y al rego•
cijo poco noble de la sátira.
El autor del «Cándido• no monta en
Pegaso; teme caerse de las estrellas. Pasea su célebre sonrisa jinete en un mulo
6

sagaz que ha aprendido dialéctica. Recoriozcamos, no obstante., que no es tiempo perdido el empleado en leerle. Trátase de un «sabio» hecho a prueba de
amarguras, con un conocimiento grandísimo del mundo y de los hombres, vale
decir: con un e-randísimo conocimiento
de la ruindad y de la miseria humana,
pero incapaz de compre:nder lo eterno
que alimenta en los Profetas y en los Libros Santos. Espíritu sin intuiciones, alicorto para los altos vuelos sobre la vida,
asaz concreto, frío, exento de tonos y
matices, siempre a flor de asunto, resulta bajamente ~vulgar cuando pretende
burlarse de ciertas cosas ....
Apenas si hay al¡¡o que le apasione de
una manera profunda. Muéstrase cobarde ante el misterio, socarrón y malo para con lo que no entiende. Tiene, sí, dé
vez en cuando un éhispazo divino, mas
se apaga al renglón siguiente. Es una piqueta en lo tambaleante, un demoledor
de ruinas. Jamás lo hubiera sido de murallas enteras, firmes. Desgraciado el
débil a quien cautive la ló¡¡ica volteriana!
La Iglesia estuvo muy puesta en razón
al con¡batirle tan encarnizadamente,

PEGASO

hombre enfermo se movía violenlamentt,
en su asiento, quitábase y poníase el
guante en la mano izquierda y me miraba con unos ojos más extraviados que
nunca. Parece que esperaba de un mo. mento a otro algo extraordinario y pavoroso. De cuando en cuando fijaba sus
ojos en su cuerpo como si esperara verlo
disolverse, y se acariciaba muy nervioso
la.frente con la mano.
-¿Usted cree todo esto, verdad? ¿Usted
tiene la convicción de que no mien\o?
¿Pero por qué no desaparecer? ¿Formo
yo parle de un sueño que no ha de terminar jamás, del sueño de un durmiente eternfJ, de un eterno soñador? Consuéleme siquiera, procurando alejar de
mi esta idea horrible. Sugiérame alguna
estratagema, ale-una intriga, ale-ún procedimiento que me suprima. Se lo supli•
co con toda mi alma. ¿No le inspira compasión este espectro hastiado y desfallecido?
Y como yo sie-uiera silencioso me miró
y se puso de pie. Parecióme mucho más
alto que antes; y me llamó la atención
una vez más la diafanidad de su cutis.
Notábase que sufría inmensamente. Todo su cuerpo estaba agitado. Tenía el aspecto de un animal que quiere libertarse
de las mallas de alguna red. La suave
mano enguantada estrechó a la mía por
última vez ....
Murmurando algo en voz baja, salió de
mi cuarto, y solamente •alguien:• lo ha
visto después.
Glovanl PaplnL

pues Vollaire es un enemigo terrible.
Embaucadores, eseribas, merca9eres y
fariseos, concluyen por dejar en manos
del filósofo la máscara tras la cual ofician,
siendo, por otra parte, de la índole de su
pensamiento, ese su empeño tenaz en
mostrar de los sepulcros blanqueados
sólo la gusanera interior. La farsa monstruosa de los antiguos papas, tan duchos
en crímenes como en teoloefa; las depredaciones de los reyes, tanto más vora•
ces cuanto más insaciables; los privilegios absurdos de los grandes señores,
aliados naturales de toda injusticia; la
vanidad rotosa y mendigante -aunquebien compuesta y soberbia -de poetas
sin estro- y escritores sin letras; la en·
vidia mal humorada y tuberculosa de
zoilos y aristarcos .... recibieron, pe23,·
do y sin asco, el latigazo de Voltaire.

Con todo, Voltaire ha servido a Dios
quizá no dándose cuenta él mismo, como
en nuestros .días lo ha servido Nietzsche,
quien se llama a si mismo -en cierto prólogo profundamente doloroso-cabogado
del diablo•. Más alta que las más altas
montañas, más alta ql\e las estrellat
más alta que aun nuestra espezanza, hay
una línea en la cual cabe Mara! ~l lado
de San Francisco de Asís ....

FCTEMf\5 íf'fE.[7f TU
•

Película retórica

Damasco

•

Esta luz, este sol y este paraje
de jardin comedido,
son de cinematógrdfo:
un lugar bien hallado
para la escena de uua filma .... Sombras
en que la perspectiva se diluye
como a pincel; parterres presuntuosos
a lo Luis XV; claros de boscaje
como manchas de ocre
en las decoraciones de o¡:,ereta.

''El único bien está
dentro de vosotros."
Palabras de La Sábiduría.

Detúveme a la vera del camino.
¿A dónde ir, dónde buscar un rayo
de luz que me guiara bajo estos
sempiternos nublados?
¡Nunca un rayo de sol,
ni el asomo de un astro!
Me acosó el desaliento del vivir.
Paso a paso
proseguí por la ruta abandonada,
tan cansado
que al fin no tuve fuerzas . .
Y la luz de un relámpago
me deslumbró un momento
y me sentí cegado como Saulo. ,
Y una voz se alzó dentro mí misrriO
Y me gritó: «¡adelante!», en el callado
misterio de un atardecer. Yo iba
a ciegas, casi a rastras, sorteando
a tientas los peligros del camino.
Mas la voz interior, bajo el dorado
cielo crepuscular, logró a su influj9 ·
que se abrieran mis párpados,
1
Y tal me dijo aquella voz Íntefna
.
hasta haberme hondamente subyugado,
que en un transporte místico,
sonámbulo,
prosigo desde eri.Íonces lentamente ,.·"'·
por la ruta encantada de.Damasc&lt;:&gt;.

Y un cenador agreste,
y un tronco derribado,
y una fuente lejana,
y un cielo azul, y un aire
ceremonioso, que sacude apenas
los ramajes pomposos y benévolos ....

Y por las avenidas, bajo una
mancha de luz rosada,
departe una pareja
en estilo de amantes ....
(Estoy seguro que Ella piensa: « ¿Cómo
n.o está ante mí la cámara propicia,
s1 soy como una copia
de Susana Grandais: ... ? El fuma y calla.

Recuerda la apostura negligente
de Gustavo Serena,
y piensa en la oportuna
impresión de una cinta ultra-romántica.
(Miradas, y suspiros, y deseos,
y buena fe q';lizás .... Silencio pensativo,
y una mano Indolente
que traza monogramas en la arena
con la fina contera de la .fina sombrilla.)

'

Ella se digna conceder un breve
instante de interés al escenario:
~¡Qué bien está-comenta, este jardín! Parece que la mano
de Abril, húmeda v cauta
ha lavado las florés, y ha bruñido
las hojas ....

,. •

,,..\

-r

'-""~·

MANUEL DE LA PAJtRA.

i:

El la mira sonriente
• y embelesado. Con fervor de nifio
acoge la cumplida sutileza
y se ríe con lástima
de Schopenhauer ....
Pero no recuerda
que ya Regnier ha visto
«por las trémulas hierbas correr los pies desnudos
de Abril .... »

•

...L\lbor · ·

•

Cuando viene la rubia primavera florida
.,
siento en mi sér un vago y hondo estremecimiento
algo como la savia que asciende al árbol siento '
cual si al venir abril retofiara mi vida·
'

, ·. r

cual si en gaseosa espuma subiera la 'escondida
fuerza int7rna de mi alma, para expandir al viento
como el vino su aroma, mi ebriante pens.imiento
que sube efervescente de mi savia exprimida.
Y siento un infinito placer, como si en yemas
reventaran mis ramas al beso del sol flavo
Y. se nevara en flores cada rama de almendro,
Y fues~ cada flor poesía en mis poemas.,
Y cuaJara en un fruto que de una ley esclavo
madurara siti:Jientes con la vida que acendro!

Termina el acto;
los amantes se alejan
con ese andar retorico
y muelle, conque avanzan
hacia -:..na perspectiva luminosa
las parejas de dne.
Y yo pienso en la gracia
de Susana Grandais, y en los hoyuelos
de Pina Menicheli ....
ENRIQUE FERNÁNDEZ L&amp;DESMA.

RuBÉN M. CAMPO$.

PEGASO

.--

7

r

�Del "Gaspar de la N uit"
de Louis Bertrand
Traducción de RAFAEL CABRERA

EL VENDEDOR DE TULIPANIS
El tulifJá n es entre las jlo1·es

lo que el pavo r eal entre las
aves. El 1mo carea d e ;Perfume, el otro no liene v oz: el uno
se enor1rullece de su atavfo y el

El vendedor de tulipanes se inclina res·
petuosamente y en silencio, desconcertado por una inquisitiva mirada del duque
de Alba cuyo retrato, obra maestra de
Holbein, está suspendida del muro.

otro de su cola.

LA BARBA EN PUNTA

asesino condenado a la horca, él, puerco
de Israel, entre dos puercos de Flandes.,
Treinta alabarderos se desprendieron,
con pasos resonantes y pesados, de la
sombra del corredor. -•Fuego de vues.
tras alabardas•,- les dijo con mofa el carnicero Isaac. Y por una ventana se pre.
cipitó al Rhin.
MADAME DE MONTBAZON
Madam, d e Afontbazd,, /14(
una belllsima criatura que, li•
te ,-a lmente, m urid de amor e,r
el pas ado sil[lo, por el calmllero
de la .Rue, que no la amaba t 11
lo absoluto.

JARDÍN DE LAS FLORES RARAS Y CURIOSAS.

Nin¡¡ún ruido, si no es el cru¡¡ir de las
hojas de vitela bajo los dedos del doctor
Huylten, que sólo aparta la vista de su
Biblia cubierta de góticas iluminaciones,
para admirar el oro y la púrpura de dos
peces cautivos en los húmedos flancos de
una vasija de cristal.
Se abre la puerta: es un vendedor de
flores que, cargado con varias macetas
de tulipanes, se excusa de haber interrumpido la lectura de tan sabio perso•
naje.

-Maestro,-dice,-¡he aquí el tesoro
de los tesoros, la maravilla de las mara vi·
Has, una planta como no florece sino una
cada cien años en el serrallo del emperador de Constantinopla!
-¡Un tulipán!-exclama el viejo irritado,-¡un tulipán! ;símbúlodel or¡¡ullo y la
lujuria que enjendraron en la desventurada ciudad de Wittemberg la detestable
herejía de Lutero y Melanchton!•
Maese Huylten cierra el broche de su
Biblia, coloca en el estuche sus anteojos,
y tira· de la cortina de la ventana, que deja ver al sol una flor de la pasión con su
corona de espinas, su esponja, su látigo,
sus clavos y las cinco llagas de Nuestro
Señor.
·

S i no tiene uno la cabeza erluz"da,
E l julo d e la. barba rizado
Y el mosl.aclzo enhiesto ,
S erá menospreciado por las dam a s.
0

POESfaS DE D ASSOUSY.

Ah~ra bien, ,había fiesta én la sinagoga, tenebrosamente constelada de lámparas de plata, y los rabinos, con ropas talares y anteojos, besaban sus !almudes
murmurando, gangueando, escupiendo o
sonándose, unos sentados, otros no.
Y he aquí que de improviso, entre tan~
tas barbas ovaladas, redondas, cuadradas•. vedijosas, que se ensortijaban, Que
olían a ambar y a benjuí, se notó una
barba cortada en punta.
Un doctor llamado Elebotham, tocado
con un gorro de franela cintilado de
pedrería, se levantó y dijo: •iProfanación! ¡aquí hay una barba en punta!•
- ¡Una barba luterana! ¡Una capa corta! Matad al filisteo. Y la multitud pataleó de cólera en los bancos tumuituosacrificador j¡?'ritaba:sos, mientras
«¡Dame, Sansón, tu quijada de asno! •
Pero el caballero Melchor desenrolló
un pergamino legalizado con Ias armas
del imperio: •Orden, leyó, para detener
al carnicero Isaac van Heck, por ser un

e,

Lo que ambiciona Alemania
Por BURTON

I
Por qué está Alemania tan deseosa de
firmada paz en los momentos actuales?
La prensa da como explicaciones naturales que los Imperios Centrales están a
punto de agotar sus recursos en materia•
les y hombres y especialmente expen•
mentan grandes privaciones debido a la
escasez de víveres. La declaración reciente de Herr Zimmermann, el Secretario de Relaciones Exteriores, de que Alemania difícilmente se atrevería a publi•
car sus condiciones de paz, a causa de
que por su extrema liberalidad se interpretasen como muestra palpable de s~
debilidad, indica a las claras la dura situación que prevalece en el interior del
Imperio. ¿Cuáles son estas condiciones
8

J. HENDRICK

tan excesivamente liberales? Lo primero
que viene a las mientes es la idea de la
cesión de Alsacia-Lorena a Francia¡ el
restablecimiento de Bélgica, indemnizándola debidamente; la entrega del Trentino a Italia; f desocupación de todos los
territorios conquistados, quizá indemnizándolos por los daños sufridos. Parece probable que Alemania consentiría en
hacer al2unas de esas concesiones, pero
es casi increíble que hiciese todas ellas.
Que el Kaiser abandonó desde hace mucho tiempo la idea de una victoria aplastante y concentró todas sus esperanzas
en entablar la partida, es la convicción a
que han llegado casi todos , los críticos
sagaces. Sin embargo, ¿cual es exactamente el concepto alemán de una guerra

PEGA'.SO

MIU4 0 RIAS DE SAINT-SIMON,

l

La doncella colocó en la mesa un vaso
con flores y los blandones de cera, cuyo,
reflejos ponían cambiantes rojos y ama,
rillos en las cortinas de seda azul que estaban en la cabecera del lecho de la enferma.
- ¿Crees que vendrá, Marietla?-¡0h!
dormid, dormid un poco, señora!-Sí,
pronto dormiré para soñar con él por toda la eternidad.
Se oyó el ruido de al¡ruien que subía la
escalera.
- ¡Ah! ¡si fuese él! - suspiró la mori•
bunda, sonriendo, con la mariposa de los
sepulcros revoloteando sobre sus labios.
Era un pajecillo que traía de parte de
la Reina, a la señora duquesa, confituras, bizcochos y elíxires, en una bandeja
de plata.
- ¡Ah! no viene,-dijo ella con vozdesfalleciente, - no vendrá! Marietta, dame
una de estas flores para que la aspire y
la bese por el amor de él!
Cerró entonces los ojos Madama de
Montbazón y permaneció inmóvil. Habla
muerto de amor entregando su alma en
el perfume de un jacinto.

tablas? ¿Qué obtendrían con ello las potencias teutónicas? ¿Qué conseguirían
entonces los aliados? ¿Cómo se reharía
el mapa de Europa después de una paz
basada en ese concepto fundamental?
Varios voceros han clamado contra la
teoría de una paz basada sobre el empa·
te de la guerra. Un volumen reciente·
mente impreso en París, titulado La

Trampa Pan-germana Desenmascarada por André Chéradame, del cual s~ba
publicado una versión inglesa con prologo por el Conde Cromer, tiende a prevenir al mundo contra una paz que se fun·
de sobre la idea del empate de la campa·
ña. Simultáneamente apareció un lib~
más notable que versa sobre la obra ti·
tulada Mittel Europa, por Friedrich
Naumann, debido a la pluma del Profesor W. J. Ashley, de la Universidad de
Birmingham-lnglaterra-•con mucho cl
más importante libro que se ha p~b_l'.~
do en Alemania desde que princ1p10

Conducción de heridos después del sangriento asalto de la posición de Vfmy,
tenazmente defendida por el ejército alemán.

conflicto•, el cual confirma muchas de
las conclusiones expuestas por el vehemente autor francés. Estas dos obras,
discuten el mismo tema, una desde el
punto de vista alemán y la otra desde el
francés y tratan ambas de resolver la
cuestión que embarga el pensamiento de
la humanidad: ¿Qué si¡¡nifica para el
mundo una paz basada sobre un sistema
de compensaciones? Más especialmente,
¿qué puede obtener Alemania de una
paz semejante, que la compense verosí•
milmente de las penalidades y privaciones del conflicto actual?
La frase constantemente empleada por
Naumann-que es miembro del Reichsta¡¡ y uno de los escritores alemanes de
más fuste sobre cuestiones políticas y .
económicas- explica toda la guerra y delinea la paz por la cual lucha ahora el
Imperio alemán. La frase Mittel Europa,
es el título del libro Europa Media o
Europa Central. Una rápida ojeada al
mapa, aclara la situación. Herr Naumann
describe la Europa Central de una manera pintoresca y que le es sui generis.
Como la mayor parte de los intelectuales
alemanes, no se hace ilusiones respecto
al futuro de la guerra, ni tiene la menor
idea de que el presente conflicto sea sucedido por una época Wilsonia de paz
milenaria. La esencia de su obra es la
necesidad que expone, de una esmeradísima preparación para la guerra que ha
de seguir a ésta.
Casi naturalmente, por lo tanto, su
descripción de la nueva Europa reviste

un carácter militar. Habiendo demostrado este conflicto la inutilidad de las fortificaciones y de los métodos antiguos de
defensa, es inevitable que las preparaciones futuras se basen sobre la guerra
de trincheras. En vez de levantar fortalezas, la nación construirá un sistema
complicado y perfecto de atrincheramientos fronterizos y los mantendrá constantemente listos para su ocupación militar
inmediata. La Europa futura poseerá •un
sistema de muraUas chinas y romanas
hechas de tierra y alambrado de púas•.
Dos enormes trinc;heras especialmente
se extenderán una del Bajo Rhin a los
Alpes, otra del Báltico, cerca de Riga, al
Mar Negro, incluyendo una parte de Polonia y posiblemente también Rumania,
aunque cualquier intento que tienda a
determinar el curso de esas nuevas defensas es inútil, puesto que las condiciones de paz han de fijarlo. Pero estas
trincheras fronterizas construídas en una
forma que parezca la más inexpugnable
y listas constantemente para su ocupación militar, dividirán claramente la Europa continental en tres partes. Tendremos la Europa Occidental, que consistirá de Francia y España, la Europa Ociental, que se integrará por Rusia, y la sección entre ambas, descrita atinadamente
como Mittel Europa o Europa Central.
Esta última gran subdivisión contendrá
el presente Imperio alemán, con Holanda y Bélgica tal vez, Austria Hungría,
los Estados bálkánicos y Turquía- aunque con toda intención- Herr Naumann

sólo alude como de paso a la inclusión de
éstos últimos países. Ahora bien la cuestión que principalmente atañe al futuro
de Europa es si ha de haber una tercera
frontera que se extienda al Este y Oeste
respectivamente y que siga la Iínea ac•
tual divisoria entre Austria-Hungría y el
Imperio Hlemán. Esto es, si Alemania y
Austria-Hungría han de formar una entidad política y económica o si después
de la guerra han de mantener una existencia separada, quizá rompiendo su
alianza que ha durado por cerca de 30
años y posiblemente abrigando ideales
antagónicos. La cuestión estriba en saber si ha de crearse un nuevo estado
Mittel Europa, con Austria-Hungría y
Alemania como los poderes predominantes y federados, a consecuencia de la
conflagración actual, proceso que Herr
Naumann considera como absolutamente
esencial a la existencia de ambas monarquías centrales. Esto es, la alternativa
que se presenta a Alemania e3 ]a formación de este nuevo estado de Mittel Europa o la desaparición como ~ran potencia mundial. •La guerra» dice, •ha venido
a ser creadora del alma de la Europa
Central•.
¿Por qué es este nuevo Estado tan
esencial a la preservación de la existencia de las naciones teutónicas? Porque
como resultado de la organización industrial y económica, el transporte rápido y
las comunicaciones, los enormes ejérci•
tos y las monstruosas flotas-éstas últimas tanto para fines militares como mercantiles - solamente una super•nación,
puede contarse como elemento en el
mundo del siglo XX. Este concepto no
deja campo alguno para la existencia en
el futuro de las pequeñas nacionalidades
y no tiene en cuenta para nada las organizaciones nacionales, tales como Bélgica, Holanda, los Estados balkánicos, España, ltaJia, y aun quizá Francia. •Estos
Estados más·pequeños•, dice Herr Naumann, •viven solamente por la tolerancia
de los mayores, o arrostrando su precaria existencia a costa de las contiendas
de las nacionalidades poderosas•. La humanidad, como dijo Cecil Rhodes, •piensa ahora en continentes•. Este autor parece prever la inte1,?ración del mundo futuro que se dividirá en cuatro- y seguramente no en más de cinco poderosas
soberanías-soles enormes, que por la

Si usted puede pasarse
un Domingo en

SAN ANGEL
y no lo hace,

INN

lricurre en una falta imperdonable en contra de su propia felicidad,

Le podemos ofrecer lo que nadie puede ofrecerle:

HORAS DE TRANQUILIDAD Y DICHA.
PEGASO
9

�Los Revolucionarios Rusos
Por RAMIRO DE MAEZTU

Por todas partes se ve un lugar de~catástrofe siniestra. uno de esos terrenos nauseabundos. espantosos y de
ingrato terror. como si se hubieran vaciado alll los detritus de la desolación ...

atracción mutua traerá todos los más pequeños Estados satélites dentro de sus
órbitas. Ya tres de esos Estados mónstruos se han determinado de una manera
precisa. Son Gran Bretaña, Rusia, y los
Estados Unidos de América. Hay sólo
tres puntos en el mundo, dice el autor
alemán, «donde el Gobierno se ejerce
realmente», Londres, Nueva York, y
Moskow (o Petrogrado). Inglaterra está
atrayendo dentro de S\l influencia política a Francia y a Italia, y los Estados Unidos indudablemente harán de todo Norte
y Sud América, no exactamente sus dependencias políticas, pero naciones cuya
vida política difícilmente podría conservarse si no es bajo la dirección de supoderoso vecino del Norte. Quizá otro
gran centro de dominio político y económico puede formarse en China y Japón,
aunque sobre este pqnto el autor al parecer abriga sus recelos, pensando evidentemente que es más probable que el
Oriente sea absorbido dentro del sistema planetario de una u otra de las grandes soberanías.
Naumann no enumera, con toda intención, al Imperio alemán como una de
esas grandes potencias, sino que admite
con toda franqueza que no está a la altura de Gran Bretaña, Rusia o los Estados
Unidos de América. El Imperio alemán,
como hoy existe, es demasiado pequeño,
carece en extremo de recursos materiales y de riquezas y como este autor alemán francamente lo expresa, no tic:ne el
genio para gobernar y colonizar que los
tres grupos mundiales existentes han
desplegado. Los alemanes poseen ciertamente una gran habilidad para la organización económica, pero «falta saber si
tenemos o no además de esa organización y de esa técnica, esa cualidad indispensable para la unión mundial,. esa hábil flexibilidad que encontramos en tres
diversa.s formas entre rusos, ingleses, y
americanos .... A fin de ser una nación
descollante, de primer orden y económica, se necesita UH.a especie de aceite internacional, esto es, el arte, el gran arte
de manejar a los hombres, de inspirar
simpatías a otros, de compenetrarse éon
su naturaleza y sus ideales. Prácticamen·te hemos sido en general maestrillos del
estilo antiguo y oficiales sin título con lá-

piz en ristre' y mostachos incipientes».
Sin embargoi los pueblos alemanes
pueden lle¡¡ar a adquirir ese arte bajo la
fuerza de la necesidad. Existe la posil:¡i,
lidad entre estos pueblos en conjunción
con otras razas de la Europa Central, de
formar un cuarto estado . mundial-un
nuevo estado d_e Mittel Europa. ; Alema ·
nia, .con_ Austria-Hungría, formará una
ñueva. organización centrál que. puede
desarrollar una g_ran fuerza _,ecOnómica y
políti\:!a-un nuevo sol que verterá calor
y luz sobre un nuevo sistema planetario.
Herr Naumann de,spliega ,una modestia
casi antialeffiana al estimar ·· esta nueva
fuerza mundial. •Siempre, dice, quedará
una cuarta potencia-nunca tan gr3.nde
como las otras tres: Tal nuevo Estado,
sin embargo, debe ·erigirse o bien Alemania y Austria desaparecerán.» En este

,,,,
$

____~_,_______..,..,__
,

:

$
$
$
t

i

nuevo Estado mundial e] autor ve la razón última de la guerra actual. «La enes•
tión de saber si un centro separado en la
Europa central puede mantenerse entreRusia e Inglaterra se está hoy resolviendo por medio de las armas con todas las
energías de Europa y con un torrente
incesante de san¡¡re. El grupo humano
que puebla la Europa central está ahora
peleando por el lugar que ha de ocupar
en el mundo. Si perdemos la guerra,
probablemente nos veremos condenados
para siempre a ser una ·nación satélite.
Si somos victoriosos a medias, entonces
tendremos que recurrir más tarde a una
nueva guerra. Si ganamos u'na victoria
decisiva o · perdurable,_ aligeraremos la
tarea que les toca~ nuestros hijos y nio•
tos, porque entonces la Europa central
perdurará al través de los siglos venideros». ;,

.

.

º,,____

~

=n~

i

'&lt;Q--Jfi~I ~

~

ammW~~~~l!l!IIÍÍ!iiilll
gente clientela, que acabamos de recibir de St. Louis, Mo.
1000 pares de calzado en botas. choclos y zapatillas
para damas, modelos Ingleses y Americanos para caballeré&gt; y formas cómOdas y durables para niños.

$.

~:xr:: ;~s;:;:.!;::ám.::::~:su;:~o':-.!;~·m~·:.en:~v~:;

$

1

menos costosos.

¡: 5de Mayo ~ ·

i

s

$f
I

$

No. 10-E

i
#
1

i
#

1

i

$
L
_______--"_"' ___,~-----i
PEGASO

Lo que ocurrirá en Rusia no puede
predecirse, como tampoco lo que podrá
acaecer en el resto de Europa. Desde la
hora en que se declaró la guerra europea
tuvimos muchos hombres la sensación
de hallarnos embarcados en un buque sin
rumbo conocido. Justo es añadir que no
faltaron estadistas que lo habían visto
antes. Los desesperados esfuerzos realizados por sir Edward Grey para evitár
la guerra se inspiraban en la clara conciencia de esta inmensa incertidumbre.
El despacho que dirigió a Viena el 23 de
julio de 1914 decía:
«Si llegan a ir a la e-uer~ siquiera cuatro e-randes potencias de Europa, se me
figura que se producirá un estado de cosas peor que el de 1848, y que sean cualesquiera los vencedores en la guerra,
muchas cosas podrán desaparecer completainente. »
Pero tan seguros estaban los Imperios
Centrales de que alcanzarían una victoria
rápida y aplastante que no le hicieron
caso. Ahora es ya tarde para todo. La
revolución rusa es un hecho-un hecho
incomparable en la historia del mundo-.
Nadie puede prever sus consecuencias.
Una de ellas puede ser la de que se constituya en Rusia un poder militar a cuyo
lado sean juegos de niños los ejércitos
de Alemania y Austria como lo fueron
también comparados los ejércitos que
prod]!jo la revolución francesa en 1793.
Se habla mucho del genio militar de Napoleón. Pero la figura de Napoleón no es
sino la más afortunada entre las mil que
sureieron en la Francia revolucionaria.
Todo lo q~e llamamos napoleónico, la
leva en masa, la organización de los almacenes militares, los movimientos rápidos de tropa para aplastar en detalle al
enemigo antes de que éste se concentre,
los ataques por columnas profundas había sido ya ejecutado por el Comité de
Salud Pública y sus noveles generales.
Lo que me hace pensar en la posibiiidad de que la Rusia revolucionaria produzca un poder militar tan inmenso como
el de la Francia Revolucionaria es el llamamiento a todos los pueblos del mundo
que acaba de publicar el Consejo de los
Diputados de Obreros y Soldados, de
Petrogrado. Ese Consejo fué la junta
que hizo, en primer término, la revolución. En este manifiesto se dirige un
llamamiento especial al proletariado de
Alemania y Austria, que dice:
&lt;Hemos derrocado nuestro despotismo.
Estamos luchando por nuestra libertad y
la de todo el mundo. Condenamos los
fines agresivos de las clases gobernantes
de todos los países. Apelamos a las democracias de Alemania y Austria para
que si¡¡an nuestro ejemplo. Desde los

primeros días de la guerra se os dijo que
al hacer armas contra la autocrática Rusia defendíais la libertad de Europa contra el despotismo asiático. Muchos de
vosotros creísteis que con ello se justificaba el apoyo que dísteis a la guerra.
Esa justificación ha cesado de existir.
La Rusia democrática no puede ser una
amenaza a la libertad y a la civilización.»
Los revolucionarios rusos tienden sus
brazos al pueblo alemán y al austriaco,
pero ello no quiere decir que la nueva
democracia abandone las armas y ofrezca
la mejilla a los jefes de los Imperios
Centrales. El manifiesto añade:
&lt;Defenderemos resueltamente nuestra
libertad contra todos los ataques reaccio•
narios, tanto de dentro como de fuera.
La revolución rusa no cederá terreno a
las bayonetas de los invasores y no se
dejará aplastar por fuerzas militares externas.»
·El presidente del Consejo de los Diputados de Obreros .es un hombre de la
Georgia llamado Chbeidze. Conviene
aprenderse su nombre porque está !la-

_mado a fi¡¡urar entre los más altos de la
nueva Rusia. Cbheidze hasta ahora era
uno de los revolucionarios rusos máS
hostiles l!, la continuación de la guerra,
:en la que no veía más que ambiciones de
P,ríncipes, generales y capitalistas. -La
posibilidad de que también los pueblos,
las n~cion~s sean ar:,n biciosas, no se le
había bcurrido hasta ahora. Chheidze
pasaba por ser el enemieo inrreconciliable de la guerra, como también lo fueron
Robespierre y Marat antes de ser constituído el Comité de Salud Pública. Pues
ahora Chheidze explica el Manifiesto del
Consejo que preside en estás palabras:
.•Ahora hablamos nosotros, el pueblo,
por encima de lo que puedan decir los
diplomáticos. Al apelar a los alemanes no
lo hacemos dejando caer de nuestras manos los fusiles. Y antes de discutir la
paz proponemos a los alemanes que sigan nuestro ejemplo y derroquen a Guillermo, que· lanzó su pueblo a la guerra,
como nosotros derrocamos nuestra autocracia. Si los alemanes . no escuchan
nuestro llamamiento, lucharemos 'por.
nuestra libertad hasta la última gota de
nuestra sangre. Hacemos nuestra oferta
con las arma~ en la mano. No significa
el llamamiento que estemos cansados y
pidamos la paz.»
En efecto, significa todo lo contrario;
en primer término, porque no es proba-

Región en que actualmente se de.sarrolla la ofensiva franco' británica.

PEGASO

�-------- ------- -

-....-:,

De venta en la Librería
"ATENEA"
Calle de Gante No. i - Apartado 5358
MEXICO. D. F.

FRANCISCO VILLA15PESA.

Rutas ••Cuidas por la armada alemana en su mo\/lmlento de retirada ante la acometida franco-británica.

hle que los alemanes les escuchen. Y si
los escuchan, pues ya estamos del otro
lado de la calle y se acabó la guerra europea, pero también la Europa a que se
refería sir Edward Grey en su despacho
a Viena el 23 de julio de 1914.
Pero como no es probable que las palabras de Chheidze produzcan en Alemania efectos de ley, el nuevo Gobierno
ruso está organizándose militarmente en
proporciones tan gii?antescas, que el entusiasmo del ejército en el frente es sólo
comparable al de los ejércitos franceses
de la revolución.
Un aviador ruso escribe, por ejemplo,
a un periódico de Petroi?rado:
&lt;El entusiasmo es tan grande en las
filas, que si vosotros, los de la retaguardia, no estropeáis las cosas, no tardarán
en caer las barreras que separan lo posible de lo imposible. Ideas que nos hacían
sonreir amargamente, como las de llegar
a Viena y a Berlín, nos parecen ahora
factibles. Pero no os dejéis ganar por la
histeria y por el fanatismo. En nombre
de la gran cosa que ha ocurrido, domináos, derramad agua fría por vuestras
cabezas y concentrad vuestros pensamientos y eneri?ías en nosotros, que ya
sabemo·s en qué dirección volveremos los
nuestros. Aquí no hubo demostraciones
ni vielencias. Los hombres oyeron las
noticias de la revolución como si fueran
una oración maravillosa, preciosa y sagrada. &gt;
Fijáos en una cosa. El nuevo Gobierno ruso no es ya imperialista. Aunque
haya imperialistas en su seno, el pueblo
ruso no es imperialista, y ha cesado de
pedir la conquista de Constantinopla, como si renunciase al sueño secular de sus
Czares, por ser de los Czares. Por ese
lado puede parecer que el nuevo régimen ruso no ofrece tantas resistencias a
la paz como el antiguo.
Pero reparad en lo que piden los revolucionarios rusos para hacer la paz. Fijáos en que ípiden nada menos que el
triunfo de la revolución en Alemania y
Austria. Y ello es harto más difícil de
conceder, por lo menos desde el punto
de vista de los gobernantes de Berlín y
de Viena, que Constantinopla.
12

Destacamento francés conduciendo un cañón de gran alcance ala línea de fuego.

Lector, lector, el mundo ha dado una
gran vuelta. Aún no nos damos cuenta
de ello. Pero debemos prepararnos todos
a abrir nuestras entendederas, porque
las noticias que vamos a recibir en los
próximos meses excederán con mucho a
nuestra capacidad actual para entenderlas.
Ramiro de Maezta.

Los caza-submarinos
.
americanos
Por A. READER

Una de las primeras medidas adoptadas por el Gobierno de los Estados Unidos ante la amenaza del submarino alemán, y como protección eficaz de su marina mercante, ha sido la idea, verdaderamente yanqui, de construir hasta 2,000
embarcaciones del tipo Elco, llamadas
por el humorismo anglo-sajón, esencialmente gráfico, avispas de mar.
Estos barquichuelos, destinados especialmente a la destrucción de submarinos, y acerca de cuya positiva eficiencia

militar podría dar noticias el Almirantaz•
go Británico, que viene utilizándolos en
número de medio millar, aproximadamente, desde el comienzo de la guerra
submarina exasperada a que se entrega•
ron los Imperios Centrales desde febrero
último, son de invención norteamericana.
Los ideó un ingeniero, Henry R. Sutphen,
de la Elco Company, de Nueva Jersey, y
constituyen una verdadera maravilla del
arte naval militar. Su tamaño es reducido: poco más que una de esas gasolineras deportivas, encanto de veraneantes
en nuestros puertos del Norte. Y, en
realidad, el terrible invento, enemigo
formidable del sumergible teutón, nació
del barco de recreo allá en las plácidas
aguas de los grandes lagos norteamericanos. Una contingencia que no prevería
ciertamente, la sagaz mirada de Von
Tirpitz, el azuzador de la guerra naval ~udesca.
Preocupado el ingeniero Sutphen con
el giro que iba adoptando la guerra marítima, y ante la posibilidad de que los
Estados Unidos tuvieran que intervenir
en la contienda, ocurriósele transformar
el pleasure - boat construído durante

EL BANQUETE A VILLAESPESA

1 -?r.1nci'lco Villaespesa.-2, 3, 4, S y 6 -Enrique González Martínez, Efrén Rebo~edo,
·Rafael López Jesús Villalpando y José D. Frías, redactores de PEGASO -7 Y 8,
José deJ. Núñez y Domínguez y Nicolás Rangel, colaboradores de PEGASO.
0

PEGASO

veinte años en sus talleres, para recreo
de millonarios, en nave marcial. Y la
evolución del botecillo pacífico hacia el
arma de aniquilamiento se operó. El
cascarón de metal se convirtió en armadura de madera para dar a la nave mayores condiciones de flotabilidad; el motor
de 60 caballos fué sustituído por otro de
500; se modificaron las líneas del barco,
afinándose la roda hasta adoptar la buída
forma del espolón; se suprimió la cabina
de lujo para hacer de ella torrecilla de
mando, y se emplazó a proa un cañón de
6 centímetros y de tiro rápido. La avispa
de mar, enemizo mortal del submarino,
estaba creada.
Sus ventajas militares son las sieuientes: escasa visibilidad a la mirada del
enemil!O, marcha veloz, para poder. dar
caza cómoda al sumergible (mínimum de
diecinueve nudos por hora); calado insii?nificante, apenas metro y medio, para
hurtar el blanco al torpedo enemigo, cuya marcha se efectúa a profundidades de
cuatro y cinco metros¡ considerable poder ofensivo, en cuanto el cañón de tiro
rápido puede hacer veinte disparos por
minuto, bastando una granada para enviar al fondo a un submarino; cualidades
marineras capaces de resistir los peores
temporales y las mares más duras; gran
radio de acción, puesto que puede este
caza-sumergibles permanecer diez días
sin tomar puerto. Las características hablan de lo reducido del tamaño de la
avispa de mar. Mide, en efecto, 24 metros de eslora total y 3 de m•.m~a, desplazando 30 toneladas escasas.
El rasgo saliente de la novísima nave
de ~erra, es la positiva ventaja representada por su reducido calado. Entablado el combate con el submarino, éste no
puede hacer uso de su principal arma, el
torpedo, por la ya mencionada ausencia
de blanco. Ha de recurrir, por lo tanto,
a su artillería, y como el Cáñón lo lleva
emplazado y oculto en su seno, le es absolutamente necesario salir a la superficie y colocar la pieza en batería. Todo
ello es descubrirse a la puntería del ca7.ador, que en cinco minutos puede arrojar sobre el dol?o tudesco una granizada
de postas explosivas de 12 libras. Hay,
pues, 99 probabilidades contra una, de
que el sumere-ible rehuya el duelo y·pro-

cure ponerse en franquía, si le da tiempo
el formidable fuego del enemigo.
Nos proporciona los anteriores datos
The Sun, de Nueva York, el que afirma
al propio tiempo que el Almirantaze-o ini?lés llevaba adquiridos de los astilleros
Elco, en febrero último, 550 barcos de
ese tipo, todos los cuales están prestando
excelente servicio en el Canal de la Mancha, en el Mar del Norte y en las costas
del Reino Unido. Según dicho diario, la
avispa de mar ha realizado ya admirables proezas que serán conocidas, sin
duda, el día en que la guerra finalice con
el triunfo, a cada hora más cierto, de las
naciones aliadas contra el imperialismo
teutón.

Mis meJores versos . ..... , . . .. . . S 1.20
El Alto de los Bolumios....... ... ., 1 .80
Las lloras que j,asan veladas de
Amor .............. ......... ,, r .80
Lucllas, Confidencias. Prólogo de
Vargas Vila ....... .. ....... .. ·. .. 1 So
Las Joyas de Margarita, Breviario de Amor, La Tela de Penélope, El Milagro del Vaso de Agua ,, 1 .80
InUmidades, Flores de Almendro,
Prólogo de Pompeyo Gener ... .... ,, 1. So
Los Nocturnos del Generalife. Poesías ...............•........... ., 1 So
Doiia Maria de Padi1la, Las Cenas
de los Cardenales • •.•• .. . ...... ., 1 .80
En el Desti'erro • ••. , .. . . . . . . . . . . . . ., o. 70
Una Partida de AJedrez. Arreglo
castellano de la comedia de Giuse
ppe Giacosa........ . ........... .. 0.70
La Copa del .Rey de Thule, La Atusa Enferma con prólogo de Juan
R. Jiménez. ... ..... , ............ ,, 1.80
Alcázar de las Perlas .. ...... . . . ,, 2.10
Ldmparas Votz"vas ... .. ..... .. ... ,. 1 So
El Espejo Encantado. . . . . • . . . . . . . . , , 2 . ro
Judith ... . ..... ............ ....... ., 2 . 10
Doña Maria de Padilla, Ed. .Renaci~
2. ro

mi"e11to .....•....... . . .•.•..•.. ,,

Aben'Humeya. Tragedia Morisca en
cuatro actos y en verso . . . . . . . . . . . .,
Campanas Pascuales . .. .. . . . . . . . ,,
El Reloi de Arena.... • .. ...... .,

2. 40
2 . 10
1.20

"CERVANTES"
Revista Mensual Ibero-Americana.
Directores: Francisco Villaespesa,
Luis G. Urbina y José Ingenieros.
Colección completa. . . ... . . . 7 vol. ,.

10.00

NOVEDADES LITIRARIAS

Servicio de palomas mensajeras establecido
en el frente de batalla.

Tropas inglesas en horas de descanso.

La señora, al ajustar a la criada, le pregunta:
-¿Preferirá usted salir a paseo los domingos o los lunes?
-¡Oh, no, sef'lora; no quiero salir los domingos porque están los paseos llenos de
gente ordinaria. Así es que pueden ustedes
salir los domingos y yo me quedaré a
guardar la casa.

PEGASO

E. HoMs. Las Unicas .Rosas. Comedia en dos acto~. . . .
.. . .. . .. . ., 1. 8o
RAMÓN R. P~RBZ DB AVALA. Las
Mdscaras Ensayos de crítica teatral .... ............ .......... ,. 2.10
J. V. LASTARRIA, La América vol. l.
América y Europa vol. II. Y t1ltimo: Revoluciones y Guerras Ameri,anas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. So
M. A. BBDOYA. El Hijo del Docto,;
Woljfan .. .. .. .. .. .. . . .. .. . . .. .. ,. 2, 10
EDUARDO ZAMACOJS. Duelo a muerte ,. 1.50
SALVADOR DfAZ MIRÓN . Lnscas . .. .. .,
1.70

El gran novelista y filósofo ruso, conde
León Tolstoy, que negaba a la sociedad el
derecho de castigar, un ctía, en una calle
de Petrogrado, vió a un vigilante que detenía a un sujeto, y dirigiéndose al agente, le
dijo:
-¿Sabe usted leer?
-Ciertamente.
-¿Ha leído usted la Santa Biblia?
-Sí, señor.
- Entonces, ¿por qué olvida que no se
debe hacer al prójimo lo que uno no querría que le hicieran?
El representante de la autoridad miró al
conde, y después de un instante de reflexión, contestó:
-¿Usted, sef'lor, sabe leer?
-Sí, sé.
-¿Ha leído los reglamentos de policía?
-No.

-Pues bien: vaya a su casa y léalos.
13

�es adversa al medio social que mejor entiende de achaques artís ticos.
POR EL ARBEU
l'IAGALOl'IA!iJAS. l'IAQUETAS. Tales
son los títulos de los volúmenes, en verso, de Francisco.González León, de quien
publicamos en nuestro número pasado
al¡¡unos poemas inéditos. Esta nota biblio¡¡ráfica se desvlll afectuosamente de
los volúmenes mencionados, para consi¡¡nar al¡¡unos de los caracteres de González León y de su obra ¡¡eneral. Escasamente conocido aquí, (apenas si publicó
al¡¡o en la Revista Moderna) González
León vive como un ermitañn en La2"0S,
Jal. Peina los cincuenta, entre¡¡ado a la
farmacia. Su juventud, se¡¡ún he sabido,
fué de zambra y de ilusión. Por su clausu•
ra actual, clausura de celda, han de diva¡¡ar el presumido ¡¡olpe de las tijeras
de sastres difuntos, la risa de más de una
actriz dadivosa y un insistente són de vihuelas. Todo en vano. Un pardo clericalismo es quien manda.
Su obra es moderna, por el alma. Hon•
do y atingente, González León, en mi
sentir, no es inferior al temperamento de
Nervo. Y jÚz¡¡o que el temperamento del
ermitaño de Lagos aventaja al de ciertos
poetas nuestros, de los conceptuados como primates. Su ejecución es desmañada. Ello no me resfría. Más bien me hala¡¡a, como la flora silvestre que abraza
los muros de un templo, lejos del Arzobispo de Guadalajara. Quizá un día pueda yo ocuparme con la extensión debida
en este poeta, a quien estimo consanguíneo y a quien ruego me perdone de haber violado sus retiros, por presentarlo
a la ponzoñosa celebridad.
R. L. V.
GABRIEL D' ANNUIIZIO: LA VIRGEN
URSULA. -Traducción directa del italiano, precedida de un estudio sobre el
autor, por Carlos González Pef!a.-Portada de Saturnino Herrán.-CULTURA.-Abril 30 de 1917.
Toca hoy a D' Annunzio fi¡¡urar entre
los autores que populariza la publicación
Cultura. De la enorme labor dannunziana
escogióse una novela corta, La Virg'en

Ursula, para presentarlo al amplio ¡¡rupo de sus lectores. La traducción de la
obra y el estudio acerca de la personalidad del autor se debe a nuestro infati¡¡able Carlos González Peña.
Ha logrado D' Annunzio, en punto a

novela, el mérito de crear un género
muy suyo. En un estilo extraordinario,
personal y que recurre al abi¡¡arramien•
to de ·un crudo realismo, relata la biografía subjetiva de seres predestinados. Y la
fuerza de la evolución espiritual es tan
vigorosa que, cerrando con todo, nos de·
ja la huella de al¡¡o formidable que ha
cruzado frente a nosotros. Tal es La V ir¡ien U rsula; después de una enfermedad
tremenda, al renacer de su salud extenuada, Ursula, la hija del Señor, siente
despertarse en ella un insólito anhelo de
ternura y de voluptuosidad. Y la potencia del amor sobre un sér que había reconcentrado su deseo en años de abstinencia es !án ¡¡rande, que la lleva a un
punto terrible de excitación sexual. Y perece. Eso es todo. Lo demás es como el
conjunto de nudos que va atando los hilos separados. El carácter místico de la
hermana viene a subrayar los ardores de
Ursula, y el amor de Ursula por Marcelo insignificante resulta como idealiza•
do por la fuerza de la escena brutal.
La re a c c i ó n psicoló¡¡ica despierta en
Ursula encontradas emociones y decide
morir; pero la vida se impone y para vivir recurre a un medio absurdo: a un hechicero de quien ha oído milagros: el
viaje y la i¡¡norancia de la mujer del brujo la matan. El sabor de cuadro popular
que tienen algunos pasajes hace que pensemos en las pinturas de al¡¡ún Teniers
italiano, y el estilo vigorosísimo da a la
obra el relieve de un bronce de Rodín.
Adorna el cuaderno una portada de
Saturnino Herrán y una caricatura de
D'Annunzio, debida a la pluma de Ol~f
Gulbransson, no Gulbranffon como eqm·
vocadamente aparece al pie del dibujo.
M.T.

EN LA CASA DE UN ARTISTA
es indispensable un Piano
No es ·concebible la mansión de una persona amante del arte, sin
un buen piano.
. .
, .
Esta casa tiene el honor de invitar a usted a una aud1c1ón de mu•
sica selecta ejecutada en un piano

\N U R L ITZ E R
Usted quedará encantado con su dulce sonido y elegante aspecto.
Si usted corta el cupón adjunto y lo
presenta aquí, tendrá el privilegio de adquirir el piano que le guste, EN ABONOS.

ANGEL M. DIEZ.

Av. 5 de Mayo N9 ll.

CORTE UD. ESTE CUPON
A la presentación de
este cupón, la casa de
Angel M. Diez le venderá
EN ABONOS
un piano &lt;Wurlitzer&gt;.

ESTRENO DE &lt;ABEN-HUMEYA&gt;.-Una escena culminaÜte.

TEATROS Y CINES
No basta a un Impermeable te'
ner el nombre de "Impermea·
ble'• para ser efectivamente

IMPERMEABLE
Cuando nosotros ofrecemos un
Impermeable, el comprador
lleva nuestra garantía, y 0sto
quiere decir que devolveremos
el dinero si la prenda compra·
da. no satisface del todo y que
esta GARANTIA ES EFECTIVA aun
después de varias semanas de
uso.

~;· , ~ , ~

. .;·'"'

'1tt:

;¡¡.

Diríjase hoy mismo a

R.A.DAY
¡

r
•

HIGH LIFE
L. BLOCK

Y SEDAS

que no enGontrar4 Ud. en ningún otro almacén.

Permite a todos tener un IMPERMEABLE.

mmo

'1

•,

Le podemos regalar primorosos cuadernos
conteniendo modelos de tejido
y le podemos vender

HILOS, HILAZAS

$25.00

8
8

Haga usted sus entretenimientes más agradables. - -

;~

SU PRECIO DE

mlBA (l MAXIMO POR su

§

--~ Señora:

Nuestra Ga.rantia

Despachamos en el día que se recibe
todo pedido foráneo.

ñora Fábre¡¡as interpretó con inteligencia el papel de Sabara y el señor Martínez Tovar estudió concienzudamente la
obra cobrando nutridos aplausos. La entrada estuvo floja y esto lo atribuimos al
precio de las entradas ($3.50 luneta), pues
si bien es cierto que el insiene vate granadino goza de simpatías entre nosotros,
también lo es que la situación económica

El sábado subiq a la escena En Flandes
se ha puesto el sol, de Marquina. De la
obra no hay que hablar; se han dicho ya
todos los elogios. La interpretación fué
mediana a causa de la violencia conque
en nuestro México, se acostumbra poner
las piezas. El lunes Parker, el martes
Ibsen, el miércoles Shakespeare, el jueves los Quintero, el viernes Linares Rivas, el sábado Marquina y el domin¡¡o
Muñoz Seca, Berstein y Benavente. ¡Ca

goooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

EL MODELO QUE ANUNCIAMOS
AQUI ES DE RECLAME, YTIENE

Esq. Ave. Madero y Gante.
PEGASO

111 EL FABHGAS
El último sábado se estrenó en este coliseo la obra de Francisco Villaespesa intitulada Aben-Humeya. El éxito artístico
fué bastante lisonjero. El autor fué llamado a la escena repetidas ocasiones.
Nos abstenemos de hacer crónica detallada de la obra porque los diarios ya lo
han hecho y con bastante acierto. La se-

En este coliseo celebró su beneficio
el viernes pasado el primer actor Manuel
Villarreal, con la opereta jLa Criolla.
Manuel Villarreal es muy conocido de
nuestro público y es un actor que siempre trabaja bien y que ha tenido la mala
pata de que ni el público ni la crítica le
hayan dado su verdadero puesto. Villarreal tiene tantas facultades como narices. El catarro que en la Chata Oviedo
puede ser un simple cosquilleo en
Villarreal puede ser un ccaso Ga/oso•;
o, cuando menos, el mentol tendría que
costearlo el Tesoro Americano.
Dicen pos ahí que Villarreal, desde
qu~ empezó la tragedia europea, no ha
de¡ado de oler a sangre. ¡San¡¡rones!
El martes debutó Onofroff en el mismo teatro. Este tío puede su¡¡estionar a
un motorista y hacerlo creer que se ha
bañado recientemente. ¡Qué más!
POR EL COLOII

Representante en México.

.·&lt;

Av. 5 de Mayo 32.
Ericsson, 10-27.

Despacho 311.
Mexicana, 54 Neri.

~OOOO()()OO()ooo:'~&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;oo8
PEGASO

15

�ray! Se necesitan actores de sesenta Hf&gt;.,
seis cilindros y magneto Boch.
Taboada, encima de lo de él, tenía un
resfrío. Plasencia se supo el Valdés como yo sé que tengo que pagar la renta
de mi hangar, pero no lo declamó, en mi
concepto, tan fanfarronamente como el
rojo y gualda de la capa y el jubón lo
piden. Sin embargo, Plasencia puede hacer un buen Valdés.
Emilia del Castillo dijo muy bien toda
la obra.
Padilla sacó unas barbas que compró,
con dólares, en tiempo del papel.
El domingo, en la moda, se estrenó
Como Hormigas, comedia en dos actos
del autor de La Garra. En esta obra Linares Rivas no es tan fuerte como en casi todo su teatro. Como Hormigas es de
una factura delicada, de una desbordante humanidad y un constante interés fundado en la gracia sutil y blanca de una
tesis que parece relente espiritual sobre
las horas cálidas y sordas en que transcurrimos.
La obra está muy bien repartida. To•
dos justos y dándose cuenta de la intenc'ión noble y blanca del autor. Plasencia
dice un cuento del segundo acto-cuento encantador- con verdadera agilidad.
Como Hormigas llevará algunos hidalgos a la taquilla, para mayor honra

El banquete a Villaespesa

- No sé en qué consistirá que todas las
moscas se me echan siempre encima.
-Claro, como que tiene usted la desgracia de ser diabético,

*

* * mía: los hombres
-Desengáfiate, hija
prefieren una mujer ignorante a un a mujer
ilustrada.
-¿Pero tú te figuras que todos los hombres son como papá?
***

Cierto día entró un paleto en un local
recien desocupado, y no viendo género alguno en los anaqueles, preguntóle al duefio.
-¿Me hace el favor de decirme qué es lo
que venden aquí?
- Pues aquí vendemos cabezas de burro.
- iRediéz, que venta ha debido ha.:er,
que ya no queda más que la suya!

***

- Papá: ¿me podría yo casar con la abuelita?
-¿Casarte tú con mi madre?
- ¿No se ha casado usted con la mía?

Grupo de paseantes en el Canal.

***

del arte y particular regocijo de «Don
Prudencia».
BUFFALMACO.

- Nifio, no le ensefi es al loro palabras
feas.
-No se las ensefio, mamá. Precisamente
le estoy ensefiando las que no ha de aprender.

17i;;;;~::;;,~~*--~;~=~~,
LA- fRANCIA MARITIMA 1
1 David Bloch i
1
f
ACABAMOS DE RECIBIR
UN GRAN SURTIDO EN
1
1
*
¡
PARA VENTANAS ;

SENCILLOS

GRAN CAJON DE ROPA Y NOVEDADES

H CAL~~~::s!~;r~l!:~~~1:UM. 12

Trajes _para Caballeros
Traje con saco "Norfolk'':
$12, 16 y ·1s.00
Traje con saco ''Reclame" $20. 00
Pantalón "Tennis": $7.ºº
Asimismo tenemos un gran
surtido en Casimires del país
y extranjeros a precios increíblemente baratos. ·

16

tritsson 704.
MEXICO.

-~~~~---.l~**~***~~*•:::.~;;;'!l$-*;li~*

l*~---~·~~~~~*~Y
~,,"l!E-~~---~
1
Sanalorio
lit

J fábrica de muñecas J bebés
UNICO EN LA REPUBLICA

1M

Patente núm. 9048

Nt

Se garantizan todos los trabajos y se pone buen
material. Resorte especial redondo y forrado.

NI
j

VEYAN, JEAN YCIA.
Esq. Isabel la Católica y 3~ Capuchinas.

1k

1
!

AVENIDA ISABEL LA CATOLICA N9

1

(!CUIDADO CON LOS INTRUSOS!)

*--~-~~~----

PEGASO

PROBLEMA NUMERO 8.
por A. SANDOVAL
BLANCAS:

A r AD, P4AD, T6AD, R 2 D,
A7AR, P3CR ( 6 piezas).

NEGRAS:

P3R, R4R. P3AR, P5CR (4 piezas).

Las blancas j uegan y daa mate eo tres jugadas.

PARTIDA NUMERO 13.
GAMBITO DANES

BLANCAS

*

NEGRAS

Coll ing.

Mieses.

r. P4R

r. P4R

2.

3.
4.
5
6.
7.

8.
910.

rr.
12.
r3.
14.
r5.
r6.

P4D
P3AD
A4AD
A XP
CD3 A
CR2R
o-o
D 3D
AX A
T D ,D
P XP
T R1R
C4 D
CXPAI!
D6T jaque.

2. PXP
3. P XP
4 . PXP

5.
é.
7.
8.
9.
ro

D2R
P3 AD
P 3D
A3R
C2D
PXA
II. P4D
I2 PRXP
r3. o- o- o
14. D2A
15. PXC
r6 R 1C.

17. DXPA
18. C5C
19. A4D
20. T8R ! 1

r7. C3C
r8 C5A
19. TrA
Se rioJeo.
Tanto el elegante problema como la muy
bella partida que publicamos hoy, están entresacados de la obra de ajedrez que recien•
temente ha publicado el conocido ajedrecista
jalisc,ence don F. de P. Arancegui. La obra
titulada: Pcíginas selectas de AJerlr&lt;'z que
consta de ~oo páginas, contiene además de im•
p~rtaotes conocimientos teóricos, problemas y
finales muy interesantes, 60 part das que son
otras tantas obras de arte sabiamente recooiladas por el Sr. Arancegu i, c uyo talento co~o
jugador y como teórico supimo~ apreciar durante su breve estancia eo esta ciudad el año
pasado. El buen plan de dicha obra y el juicio
y competencia con que está escr ita nos hac&lt;&gt;
que no dejemos pasar la ocasión de felicitn
calurosamente a su autor eo su noble empeño
de e nriquecer la literatura ajedrecística de
o uestro país.
En el próxi mo número publicaremos, ade·
más de uoa par tida del Campeón mexicano,
A. G. Conde, uo bello problema de algún re•
putado compositor mexicano y la solución de
los p roblemas que ya hemos publicado.

Entre conyuges:
-¿Y aún te atreves a mirarme a la cara?
- ¿Qué quieres . . . . iA todo se acostumbra uno! ....

* **
-¿No te gusta el novio que te imponen
tus radres?

Librería de Andrés Botas e Hiio
El Grá fico. Revista Mensual Ilustrada , Publica origina•
les de los más prestigiados escritores españoles e hispano·
0.50
6.oo

Cine Mundial. Iuteresaotísima publicación mensual
ilustrada, dedicada exclusivamente a los asuntos cinema•
Subscr ipción an ual

. . . . . . . . . . . . • •. •. . . . . . . . . .

o 30
. ...

***
-Tenga usted piedad de este desgraciado que se encuentra sin trabajo.
-¡Y todavía se queja usted de no trabajar con este calor! . . ..

* **
Asistía cierto personaje a una comida, y
una señora muy encopetada deseosa de
saber si ella o una prima suya era preferida por aquél le preguntó:
-Vamos a ver: si mi prima y yo cayésemos al río ¿cuál salvaría usted primero?
-¡Ay, señora! Sé muy bien que usted
nada perfectamente.

***
Dos ladrones muertos de hambre, ad•
vierten la presencia de una pareja de la
guardia civil.
-Estamos perdidos, nos van a dar caza
-exclamó uno de ellos-:\1c alegraría muchísimo, porque nos la comeríamos,-contestó su compañero.

¿Padece usted ésta o alguna otra erupción cutánea
de la que quiera usted sanar pronto? Consulte Ud. al
Dr. ENRIQUE HER~ANOEZ Y ORTIZ, Ja. del Carmen,
JO, o escríbale al apartado postal 573. ~éxico, D, F.

México . D. F.

tográficos. Ejemplar. . . . . . . . . . . . . . . . . . ........ .

***
- ¿Cómo es que todos los días llevas un
panecillo a la escuela?
-Porque me manda el maestro que después de algunas palabras, al escribir, ponga punto y . .. . coma.

ECZEMA

1a. Calle de Bolívar, número 9. Apartado 941

ame r icanos. P recio del ejemplar . . . . . . . . . ....... . ... . $
Subscripción anual. . . • • . . . . . .. ........... ··· ·· . ....

-Xo. Lo detesto tanto, que quisera ver·
le desgraciado toda su vida.
-Pues entonces, cásate con él.

3.50

DESDE 1896, COMBATE ESTA CLASE DE AFECCIONES'
APROVECHE USTED SU LARGA PRACTICA.

'i1-------------t

.

Exportador Americano. Revista mensual, dedicada al comercio de exportación. Ejemolar........ . ... .

0.50

Subscripción anual ... . . . . ..... . . . . . . . . . . . ... .. ... .

6 . oo

Del Pasado. Libro de Guillermo Jiméoez
Enrique Góozález Martínez.

Prólogo de
Portada de Jorge Enciso.

Uo vol. r 69 ... . .. .•... .. , ... . . .. . . . .. . .... . . . .. . .. . .

r.25

Páginas selectas de Ajedrez. Por F. de P.
Arancegui. Un vol. ............................. .

I

50

La Esfera. Colección completa de e3ta uvista mundial

ESTA CASA RO TIENE SUCURSALES

Facultad de Alemania

i!
lit

1 Dr. Ricardo Esnaurrizar

¡

A cargo de f. González Martínez jr.

.

TELEFONos,

Mexic;ana 2213 Neri. .•
Apartado Postal núm. 9.

Sección de Ajedrez

la primera de España. Seis volúmenes encuadernados
con tapas especiales, y los números publicados del año
actual . ..... • . ...... . ....... ... .. . .. . ....... _. . _ ...

México a través de los siglos, Cinco volúmenes encuadernados en holandesa con lomos de piel. ....

100.00

México y su Evolución social. T res volúmenes
encuadernados e legantemente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

50.00
R evistas ilustr adas recibimos las más importantes que se publican
en España y Estados Unidos.

PEGASO: Busque usted el próximo número

�PEGASO
Revista Ilustrada

TODO LO
NECESARIO PARA
LAS PROXIMAS
LLUVIAS

~

~

La Ciudad
de Londres
"La Casa de la Moda"

•

El.POETA ESP.JU'ÍfOL

Francisco Villaespesa

FEvüG

No.

13

PRECIO 30 Cts.
Junio

z de

1~1

z

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566625">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566627">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566628">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566629">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566630">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566631">
              <text>31</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566632">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566651">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566626">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 12, Mayo 31</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566633">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566634">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566635">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566636">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566637">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566638">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566639">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566640">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566641">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566642">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566643">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566644">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566645">
                <text>31/05/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566646">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566647">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566648">
                <text>2020415</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566649">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566650">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566652">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566653">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566654">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36691">
        <name>Francisco Villespasa</name>
      </tag>
      <tag tagId="36689">
        <name>Gaspar de la Nuit</name>
      </tag>
      <tag tagId="36690">
        <name>Herr Zimmermann</name>
      </tag>
      <tag tagId="3721">
        <name>Revolucionarios rusos</name>
      </tag>
      <tag tagId="12864">
        <name>Submarino alemán</name>
      </tag>
      <tag tagId="6498">
        <name>Zapatismo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20361" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16720">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20361/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_11_Mayo_24.pdf</src>
        <authentication>3ba63cb7edde1d6094bcf4070b46e61f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="566905">
                    <text>•

~

:-

;

.,(

.

'

0
'

1

~·,f t•t' · .. r:,., :; -~· :"'-

~

REVISTA ILUSTRADA
'

-,,,,..

-·
~

~

t

('

(

,.

-~ MPl'XiM'.S:

Cuando usted desee un sombrero bonito
y novedoso, recuerde que somos, !zace
muchos años, proqeedores de las damas
elegantes.

La Ciud.ad
) de L.ondre s.

,

\
\

· " LA CASA nt.· LA MODA.,.

No. 11

PRECIO 30 CS.

Mayo 24 de 1917

�HOMBRE PREVENIDO VALE POR DOS

Al decirle a Ud.
que los sombreros

Ya que la Estación de lluvias se aproxima,
compre con tiempo un BUEN PARAGUAS

TARDAN ·

p

son los mejores,
sa hemos la manera
exacta de demostrárselo
::. GRAN ·SOMBRERERIA
TARDAN. ·-

! ·
'I'

'I'

✓ ESTA

CASA
SIEMPRE RECIBE

-: NOVEDADES:-

\

\

,\

\

\

\

\ \\ \
\

\

'

\

\

'\\ \

,\

\

u

I· UNA VERDAD QUE PARECE MENTIR

~

\

A
R
A
G

.,,1

MEXICO.

.

I
M
p
E
R
M
E
A
B
L
Ec

'
\

\

A

s

'

s

TENfMOS PARAGUAS DE SEDA DESDE $6.00 HASTA $20.0ü
En IM"PERMEARLES y ZAPATOS DE HULE, para
Señoras y Caballeros, tenemos un surtido completo.

EN NUESTRO DEPARTAMENTO DE MAYOREO
Y MENUDEO GRANDES DfSCUENTOS
TOMAMOS

UNA
PERSONA

1 Le

ponemos lin elegante
juego de camiseta y calzon-

cillo color, cuyo precio es
de $2.75.

Una camisa blanca o de
color que vale $2.50

Su corbata de seda a O.SO.

Un par de calzado Americano~ld~
ió;¡:-fuerte y

A LOS REVENDEDORES

elegante, que _vendemos~•

31

$11.00.'

:

;:

*'-..e.,•

Con Sólo $36.75 hacemos de un Adan un Caballero distinguido.

Apartado No. 472.

CON UD. PODEMOS HACER LO

"EL CENTRO MERCANTIL"

MI

"fL PALACIO Df HlfRRO"
'

""

.►,,

.,

•

~

•

1

�¿Desea Ud. un bonito y elegante trajecito para

Niño?

No deje de ver el surtido que tiene
REVISTA SEMANAL

'' 1: L NUEVO MUNDO ' '

Registrado como artículo de segunda clase el día 17 de marzo de 1917.
TOMO l.

MEXICO, D. F., 17 de MAYO DE 1917.

NUM. lo.

TRAJECITOS EN FRANELA Y DRIL ULTIMOS MODELOS, para niños de todas edades.
A PRECIOS SUMAMENTE BAJOS.

CALZADO, ROPA INTERIOR. &amp;. &amp;.
Especialidad en ropita blanca para BEBE
ANTES DE HACER SUS CO\tPRAS VISITE UD. ESTA CASA

VENTILADORES

-

¿Qué necesidad hay para que sufra usted con el calor?
Tenemos VENTILADORES
MUY BARATOS Y ECONOMICOS

CIA. INGENIERA, IMPORTADORA YCONTRATISTA S. A.
SUCS. DE G. Y O. BRANIFF Y CIA.

3a. CALLE DE LA PALMA No. 34.

LA VIDA FEBRIL
Por MANUEL TOUSSAINT

Será por intlueucia de los Estados I..;nidos; serií
JJOrque el mundo ha perdido la razón , sení porque el
lu¡ú1bre desea terminar de una buena 1·ez con sus días,
pero nuestra existencia se ha tornado una da11Za febril.
~jos aquellos tiempos de placidez colonial, ei1 que al
claror de los últimos matices luminosos, se aguarda pacientemente el , toque de vraáó11. La noche parecía
aprisionar todos los malos espíritus ante las largas vibraciones r la campana iba dejando en los huecos de
rada pensativo interior como un d~jo de santidad.
Hoy, los progresos de la industria han permitido
acelerar las comunicacione8 de modo vertiginoso: más
de un buen veciuo conoceréis segura mente c~mo yo, que
Reostumbra sautiguarne y persignarne cliez vecfü antes
de sacar el pie derecho- nunca saca el izquierdo-al
umbral de su puerta. Y lamentaréis coumigo, aunque
malérnlas sean mis suposiciones, no cree1·os autorizado
a usar de tales amuletos contra los adelantos de la Dinámica.
. A ese acrecentamiento de 1oco111oe:ió11 hemos respondido con decuplicar la velocidad de nuestra vida, si no es
que a esto último se debe lo primero; si no es que el
aereuplano se inventó para que el hombre tuviese un
niedio de trasporte digno de sus ideas en el siglo XX:
Margarita de Navarra no hubiera podido escribir su
HepfCl'lneron en aeroplano, corno pudo cscri birlo en su
magnífica litera.
.
Un gran poeta uucstrn, un poeta que puede decirse
llltérprete de la ,·ida, tanto la ha comprendido y exaltado, cantaba no hace mucho tiempo:
A vivir, a vivir, que se escapa la vida!

Y este verso fuera la euse11a de II uest:ros días, si no
hubiese discrepancia de fondo: pül'quo vil'imos la ,·idn

~in vivir; después de treinta aiíos como estos de l\Jlü o
lü 17, ;_quién puede afirmar que ba ,i vido 0 \'i l'ir es
algo muy distinto que devorar días. me&amp;es y aüos. Es
la saturación del espíritu con cada instante vi1·ido; es
ser sol y alumbrar porque la l"ida es luz. Vivir 2s algo doloroso y solemne, algo que pide un ambiente más
sereno, más sobrio. Nada hallo de m,ís gráfica fuerza
para explicarme la vida intensa que m1 símbolo, (como
no fumo, debo advertir que no me parece l'l1lgar): ririr 1's
dark el !JOlpe a la i:ida.
**

Pero el ansia de vivir, vivir como sea, r,ípidamente. vertiginosamente, es el anhelo de nuestro tiempo. Y
¿,quién Ya a poder encauzar a la vida por el· antiguo .Y
ancho sendero'' .Montaría lo mismo querei- reglamentar la ,·elocidad de los rehímpagos o edificar caminos
en la trayectoria de los planetas. La Yida se fuga y en
su fuga, arrastra a nuestro espíritu, a menos que sea
tan pesado que la vida puede pasearse por él.
De continuár así, difícil es prever los términos a
que llegue nuestra existencia. Sólo puedo asegurar que
la única di,·ersión que toleren nuesh·os nietos será el
circo, que goza ya de gran estima. El circo honra a
la humanidad, sólo los pedantes 110 gustan del circo.
Acrobatismo intelectual, circo de barrio en que tras de
la harina que oculta a medias la faz del payaso se columbra la tragedia del hambre, circo en el más innoble
sentido, en el sentido político, todo es homenaje a los
antepasados cuadrumanos del hom 1re. La afición'' al
circo podría ser aducida por Darwiu como una nueYa
prueba de la evolución de las especies y por Haeckel como prueba decisiva de la ascendencia simiesca de los
sabios alemaues.

PEGASO

3

�La literatura sufrirú modificaciones de gran hascendencü,. Los l'ersos en vez de medirse púr sílabas.
se medirán con micrófono. si 110 es que en vez d~ meduse, se pes_an con pesa-cartas. Las nol'elas seran _Telegadas al olvido, o cuando mús, los mM1cos usarnn;as
como ¡n·e,·entil'o, para aquellos enfermos de veloci ad
cuyo cerebro requiera inyecc:ioncs de pesader.. Los llbr~s didácticos, ya se adi1·iua, serán empleados co~uo
lastre en los vehículos aéreos o en los gabrnetes de f;s 1ca, para explicar el peso específi:o de lus cuerpos. , -Y. el
literato se expone a carecer de pubhco, JJ?rque el 1rnbhc~
tiene mucha prisa, como el lite\ato de tiempos ]Jasados
carecía de público porque el publico rebosaba peie':ª·
La humanidad cambia: sale de su pereza como el car~col de su cofre; l,í11zase a dm1zas febriles corno espitu loco; rnelYe al olimpo; el literato siempre sale__ soln·anclo. Poi· eso el buen literato es el que se avergnenza de serlo. ?íietzsche Jo dijo.
,
,
Futurisrno, cubismo, preterismo. ,.Cual sera el
capricho del arte? Quir.ás, en el vértigo del mornrnell-

to, al mayor anhelo de los artistas, se_a, representar el
reposo, el reposo absoluto. «Ayer, duau entonces, el
prodigio del arte, /'homme qu, 1,wrchc, o el San Juan
Bautista de Rodiu, debían su prestig10 rncomparable al
movimiento que parece latir e11 los miembros de_bronc;·
Hoy, el movimiento se produce por i-eglas demasrndo fa.
ciles; busquemos el _reposo _cuy? secreto ba nrnrrt~.» ..
La imaginacwn se fatiga tratando de fiJat P:Ispectivas. Acáso los seres que nielan
prote_pdus
por su rnlocidad como el halo de nn ún~el _Y no ven nada
fuern de sí n\ismos porque el espacio , a s1e11do de,01ado por el golpe de sus alas; acaso cam h'.e t_odo ,; el
mundo se torne incognosc1hle: e11to1wes solo 1estarn la
amplitud de la cúpula celeste, polícroma_ al a_tardece'.
como si fuese el interior de un domo b1zantrno. 1
rompiendo el hieratismo rígido de los 111osa1cos. con
ia armonía de sus curvas. corno una embuaguez de
sei;enidad, será visto únicamente por los OJOs del artista. el eterno, el diviuo, el rnfatigab\e rnelo de los
alciones.

"ªº

taba con la malicia ingénita de los
ojos.
·
En tanto duraba la conte~plación del cura, púsose ella a ¡,estirarse las medias con la mayor natu~lidad de1 gesto, con !a oabez'.'- ba¡a
y levantando las faldas al'nba de
la rodilla.
·
.
-¿ Sahes ?~dijo de_ pronto.-La

LA RAPAZA
Po, ENRIQUE GONZALEZ MART!NEZ

Acababa el cura de Villahonda
de dar las últimas plumadas a aquel
sermón del Hijo Pródi,go que había de valerle, andando los meses,
la suspirada prebenda, los laureles
de la fama y el íl:em más _de una
codiciable capellanía, es decir, miel
sobre hoj üelas. Alto, buen moz;i,
sano y fuerte, llewba co!1 gallaroia
· sus cuarenta a&gt;ios, y hacia diez que
µaseaba su inocente vanidad de
orador, su mediocridad perfecta Y
su gordura incipiente por las tortuosas callejuelas de aque.1 curato
modesto que había de ser firme_ pedestal de su ya segura y glonosa
canonjía.

Aq!Íella noche, ya pasadas las
diez, saboreaba de antemano sus
triunfos oratorios, repantigado en
un sillón de cuero, rod.eado de algunas docenas de libros y las manos .
cruzadas sobre el rollizo abdómen,
cuando sintió que alguien le cogía

con una boca encendida y _unos ojos
tau negros, que iris y puprla se confundfan C'n una so~a mancha negrP
y lustrosa como cuenta de {nabache.
-Buenas noches, Susana. '.Vle
has asustado, hija mía.
. .

Y mientras decía esto y acar1c1a-

ba el rostro de la niña, con,templábala el cura con una extmña éunosidad. No había experimentado el
señor cura ni susito ni srnrp.resa; Susana acostumbrabn entrar así todas

bs noches procurando no ser sentida; pero al santo varón agrad,,bale fingir aspavientos ya que con
ello daba gusto a la mimad" ch,qui-ila.
Era interesante de verdad aquella mujercita, en quien ha'.:Jírcn Ueg-ado ya los encantos ele la Juventud sin borrarse todavía ~?..s gracias infain¡tiles. El seno, de precoces

turgencias; hinchaba ya el corpi-

por el cuel!o, y una vocecilla afl.aut~.:i..da, úspera y penetraute, la grita-

ño · las caderas, un poco ri ngo.stas:
rna~·caban ya sus curvas deleitosas;

ba en las orejas:

bajo las faldas, demasiado cortas
pai~a RU estatura, se dejabam ver
unas piemas admirablemente formadas que eran ya reallidad y no

- i Buenas noches, padrino!

Y antes de obtener contestación,
se le plantó delante una chiquilh de
trec~ años apenas, un tanto esp:.g~_da para su edad, blanca, pelirroja,

4

promesa, y en el rostro, un aire de

ingenuidad y aturdimiento contras-

PEGASO

medalla perdida parrotó al fin.
y mostró una de pl-ruba su¡eta con
una cinta negra que resaltaba en
la blancura de su cuello.
-Es del Carmen-añadió-y regalo de Goyo.
Quedó lueg.o un _insti;nte como
sumida en una me,d1tac1on profunda, con la miraida en ,el suel_o y el
labio inferior entre fos di~tes,
gesto que le era muy pec_u,har, y
luego, con brusquedad, &amp;alw_ de la
habitación tararea.nd!O .un aire de
iglesia oído en el rosano de la tardeEra tri.8\te la historia de aquella
persomta caída em el sombrfo ~~­
rato como un ave exótica de qmen
sabe qué frondas desconoc1das.
Bien presente tenía el cura la no•
che lluvios,a en que llamaron a su
puerta con foertes aJldabonazos
mientras le gritaban desde aba¡o:
-Paidre, una confesión; la "Pa•
1

Joma" se muere . . . .
.
La Paloma, una meretriz casi
vieja, recién llegada a1 pueblo Y conocida ya de todo el mundo por l_o
que tenían de ostl~Uitosos sus vestidos, de exagerado su colorete Y_de
provocativo su porte, había verndo
a Villahonda acompañada de una
chicuela de ocho abriles, en ese .res"'
censo vertigino,so de _las gentes:
su edad y de su ofic10. Le pare
3Jl párroco que era ayer cuando ha-

hía cruzado

por las fangosas calles
de Viilahonda, precedido del sereno
que alumbraba a medias el camino
con la legañosa linterna, iev,tando
eon trabajo los baches de la vía.
Grabado en su imaginación tenía
e] rostro de la que yacía -en el lecho,
J'()Stro que debió 'de haber sido beflo, pero ajado ya poi!' ,el vicio de los
últimos escaños que acaban con la
juvent,ud y la hermosura. Había seguido luego la confes.ión monótona
de la cortesana vulgar, y, por último, el ruego ele la moribunda que
vibraba todavía en •sus oídos: "Padre, encáTguese usted de Susana,"
mientras ésta, en '21 cuarto contig,uo, rodeada de oficiosas vecinas
que la contemµla:bau con lástima,
paseaba ·sus azorados ojos sin una
s&lt;ila lágrima sobre aqu&lt;'lllos rostros
extraños y dotlielJites. Luego, la
muerte de la ramera, sobrevenida
al aman'eoer; los temores del cura
por la responsabilidad de la adopción, y los refunfuños del ama que
no cesaba de murmurar por lo bajo: "i Lo que habrá visto esta hija
del arroyo!" Después, las gracirus y
vivezas de ,la muchacha que habían
desvanecido Ja,s nacientes runtipatías; la primera comunión hecha,
al cumplir diez año's, con una exaltación mística y un fervor religioso
que había,ri rayado en lo anormal
y patológico; la;; crisis histérica•s
presentadas periódicame111te y alternando con arranques impropios
de sus años; tristezas sin motivo,
Dantos sin causa alguna, y, por último, aquella gran crisis sobrevenida un mes antes, a la media noche,
cuando el ama acudió a las vooes de
Susana que rígida y en pie junto a
u blanco lecho de doncella, miraba
eon espanto y sin dal'se de ello
cuenta, algo no esper-ado ni leido
todavía en sus libr,os favoritos .
-Vamos, vamos-había tenido
que decir la vieja-eso, a,l fin y al
eabo, tenía que ,mceder.
Y acompañó ha;s,ta el amanecer
a la chiquilla tranquilizada a medias, pero que no pudo pegar los
OJOS en lo restante de la noche.
Cuando mamaron a primwa misa
1 oyó el ama toser y carraspear al
tura, fué preciso habla·de -del asunto Y referir1e con mil rodeos y cireun.Joquios, que fa crisálida se habla convertid'o en mariposa.
Todo aquello pasaba en fantástica Procesión por las mientes del cual mirar a la niña que se había
urrido tan bonifomenJtle, y como
aquel instante entrara ,el ama
n una palmato•ria en una mano
en otra las pantuflas del buen páo. asaltaron, a éste, de pronto,
Y aotlvidados temores de herenmorbosas y de endiabla,dos
vismos, y cual si fuera cuestión
. trapo más o menos, dijo d.irilldose a la anciana vig~lante:
-Doña Ramoua, es preciso bajar

las faldas a la chica. Ya tiene para
ello edad ...... y pantorrillas.
Cuando Susana aband0n'J la estancia, sa,Iió a un angosto corredor

en cuyo extremo terminaba 'la escalera que condncía a ]as habitaciones altas. A la luz del farol soñoliento que iluminaba el corredorcillo, divisó Susana a Gayo, el sacristán, que en una silla reclinada en
la pared, dormía con la boca abierta y rc-ncando con estrépito. Era
un adolescente Jlacncho y pálido,
de arremangada nariz y labios des-

coloridos, que había crecido trabajosamente a la sombra de los muros &lt;le la parroquia, y a quien con-

denaba al sacerdocio la protección
sub conditione de&lt;J cura de Vi □a­
honda. A los catorce años había visto venir como caída del cielo a Susana, aquella natura1'eza inquieta y
movediza que empezó a alegrar la
casa triste y silenciosa con las notas agudas d,e sus risas y los gorgeos de sus cantos iu:f'amtiles; y una
vehemente inclinación, un deseo
vago, pero irresistible, lo había ligado con aquella criatura mensa-

jera de luz, ele encantos, de alegría,
El la acompañó en sus ju.egos, la
llevó de la mano por los jardines,
admiró sus precocidades inauditas,
y sintió por ella un afecto casi paternal ; pero cuando se trasformó
en una mujercita, aquel sencillo
afecto cambió de forma; las mi,radas maliciosas de Susana turbaban
hondamente al mancebo inexperto
y desmañado que no había visto el
mundo sino a través de los ventani llos del coro; sus nacientes encantos le ponían fuera de sí, y su cortedad inconegible le hacía huír de
la muchacha sin quer,ar confesa,r se
a sí prnpi-o qué clase de sentimiento había germina-do y crecido dentro de su oprimí-do corazón.
Se quedó Susana contemplando
un instante al que dormía, alcanzó
con la mallo un taJlo de hierba de
un tiesto vecino, y con él púscse a
cosquillear las narices del descuidado durmiente. Como éste despertara sobresaltaido y estornudando
con estrépito, la autora del daño subió a grandes zancadas la escalera
de pino que conducía a la alcoba y"
en ella se encerró echando por di2ntro la llave. Encendió la luz, luego
aguzó el oído y creyó percibir el rumo,r de alguien que cautelosamente
subía por la escalera; hasta lt2 pareció oír rechinar suavemente los
peldaños y se figuró escuchar un
leve crujir de coyunturas y el soplo
casi imperceptible de una respiración ahogada. Experimentó la S2JIsación de "que era vista," y sintió
un extraño y voluptuoso calosfrío
que recorrió su cuerpo con el inefable del&lt;iite de una caricia.
No era la vez única que Susana
era objeto de semejante espionaje.
Ella sabía que Gregorio acechaba

PEGASO

la ocasión de sorprenderla; pero la
invencible timidez del muchacho
con observar sin ser visto, cOn sus-

pirar a solas y con amar en silencio. ¿ Por qué esa noche, en un re-

pentino arranque de sensibilidad
generosa, le asaHó la idea de ofrecer a aquellos ojos mendicantes de
amorosas visiones, la regia dádiva
de su cuerpecito desnudo? Se asegu-t·ó con rápida mirada de que la
cerradura daba paso a la luz, y ante el espejo del tocador colocado
junto a la puerta, comenzó su n\lc- .
turno tocaclq. Graciosamente anudó el haz crespo de sus bermejos
cabellos, desabrochó :l a blusa, desató el cinturón, y uno a uno y con

lentitud estudiada, fueron cayeindo
los velos que 'CcuM,aban su hermosura en botón, de líneas indecisas
y turbadoras. Su de&amp;nudez fué coonpleta un instante, el cortísimo que
medió en el cambio de la breve camiúlla de encajes vaporosos por l.a
luenga y cerrada de dormir, un instante en que apareció sin gasas importunas su cuerpo como ampo de
uieYe sonrosada al que la nachmte
y discreta pubertad no macuJaba
todavía, y en cuya blan'cura resaltaba, como nota triunfante, el airón de fuego de los cabellos rojos.
Entre las espumas de las caídas ropas que rodeaban los pies menudos
d:e Susana, parecía renovarse el
mito de Venus naciente y vencedora.
De un soplo la chiquilla apagó la
luz. Aguzó de nuevo el oído y le
pareció escuchar otra vez el crujir
de coyunturas, los pasos furtivos
que se alejaban haciendo rechinar
los paldaños, y adquirió ,,¡ conveucimient10 de que estaba sola. Se
arrodilló a tientas junto al lecho ,,
rezó larga y fervorosamente. Se
echó después en la cama, se a.rreirnjó entre las sábanas; vínole
en,tonoes u¡¡ deseo inmoderado de
reír, de reír a carcajad8!s, y sintió

sacudido su cuerpo como si fuera
presa de convulsiones epiléµticas.
Cuando el acce,!&lt;o de risa se hubo
apaciguado un poco, murmuró &lt;'n
un tono a 1-a vez burlón y cariñoso
-¡ Buena noche t,e vas a llevar,
encanij a:do !
Y volvió a reír hasta que el sueño cerró blandamente sus ojos .... ·
Tenía razón el cura de VillahiO,nda: era preciso alarga.r el vestido
de la rapaza.

PEGASO.--Busque Ud. el
próximo número. Contendrá selecto material literario y artístico.
5

�LOS CABARETS DE NUEVA YORK

POEMAS INEDITOS
Por F&lt;J?,ANCISCO GONZALEZ LEO/\/.

SUICIDIO

casas. como
fué la casa de rni abu,•la
donde andurn mi 11ii1ez.

Crepúsculo lila y oro: l,,udcs de t',rga110
(en el roro
de una ip;lesia con \'Cntual.
.,· algo oculto, que s,• hesa
qur susp1rn ...
·,.A l"uirn reza
por " In ao-onía \'espera I'.
De1·a
. , ~nística oblaciti11'.
deja, lento carrillón
que ,·on sus manos liliales
el crepúsculo me o¡mma
la \'ejez del corazón.
Deja que un filtro sutil
me escancie en su luz la luna.
La luna ... ¡,no ,·es'' la luna
trne un r,íliz de marfil.
¡Yo &lt;'11 la vida ture un duef~o ...
yo en la vida aun lle,·o el sueno
pertinaz de una ilusión ...
Déjame mirar la luna:
si la luna es tm beleño,
,¡uiero en tósigos de ensueüo
suicidRrme el coiazón.

.J([USICA VAGA

º·

ITJallO tempraJWl'O

ljll ('·

('11 1,n
0

lllfl f1a !la

desgranas el ,·,·1wro
dr tu mrlancol ia ...
P(amente
pía un gilguero en mi rent&gt;1na;
r en el alero de enfrente,
;le la casa que ha,1· cerrana,
1111a hilera rocinp;lem
de los ültin11&gt;s aviones
(colegiales con sotana)
&lt;'Omentan las II u blazones
de la mañana.

**:!:

Lontananzas d,• ilusiones.
postrimerías de emociones:
romanres del alma mía .....
Momento arcano en que siento
que es llernda de la mano
mi yaga melancolía,
por la vaga melodía
de 1111 melan06lico piano.

SOLARIEGA
Esas casas amuebladas
que sus dueño, nunca habitan:
Yiejas casas misteriosa_s,
,·iejas casas que donmtan.
Entornadas las Yitrinas,
apenumbran las estancia,; espaciosas;
casi nunca. nunca hay rosas
sobre un huerto displicente,
v es un snefio de hojas secas
~] esp~jo de la fuente. .
Y quien sabe que m1steno de poesía
se difunde en el sahumerio
de la ,·ieja mueblería,
y quien sabe de qtte cosas estén llenas
las garrafas de las cavas
y las grandes alacenas ..
Ne insinúan en los pretiles ,·irreinales
los cantares de torcazas,
r ha,· frescuras com·entuales
~u l;s sombras de esas casas,
Casas de hosco Mayordomo:
de pretérita cancela;
de católica v~jéz:

LLOVIZNANDO
La llovizna, en mi rnntana,
reza tras dr Jas ritrinas,
la Letanía Lauretana:
La llodrn~ es frnncisrana
de las monjas capuchinas.
La serMica ... que en esa
melancólica tristeza
de esta tarde anonadada,
me imprecisa una abadesa
de conciencia c-onttll'bada.
Monotonías rle bre1·iario:
cláusulas a la sordina;
rumor de confesonario,
y en la lluvia cristalina .
los desgranes de un rosarw.
Es la púlida abadesa;
es su queja de fontana;
es su obsesora tristeza.
La llovizna en mi ventana,
reza y llora: llora y re1.a.

fría

mos hecho cargo de todos.
Vamos a Rcctor's al salir del
teatro.
En la parte baja, iluminaPor Genaro Fernández Me. Gregor.
da a giorno, nos quitan la impedimenta, (solamente abrigo y somEsta raza yankee si no conser6 pies pasados de estatura, y con
brero); subimos, con una multitud
1-a la e~tirada corrección de sus
una circunferencia torácica capaz
que
hace lo mismo, por una escaantepasados los ingleses, pues bien
de intund1r respeto á un bú1alu de
lera
tapizada con alfombra de alsabido es que el l\Jlllericano es en
las pr,aderas.
to pelo, y vamos contemplando, al
k,eneral desatento y tosco, guarEl principio y la institución ansubir cada escalón, a todas las dada sí, en todos los actos de su vi1edichas demuestran ¿ qué cosa?
mas que ascienden también. Son
da, el deseo de aparecer respeta-¿ Una candidaz primitiva o un retantas que nos marean, nos ::i.tur-,
ble, sin máculas m·orales de ninguJinamiernto de ultra-civlización?
den, nos asfixian por compresió'l,
na especie.
Los J.atinos optamos por solll'eil'
ya que a veces quedamos empareTal pensaba yo, no en la Igle,ia,
sin profundizar demasiado. Y no
,fados,
(y valga la expresión, aun.
ui en un salón de cO'll:ferencias o en
es que seamos escépticos. Creemos
que mejor fuera decir, encojinaalgún otro lugar serio, sino en 1111
en la honradez femenina, pero ...
dos), entre cuatro hembras elásticabaret neoyorkino, a las dos de la
clasificamos.
cas como paquetes de c.c,1cbo.
madrugada, después de haber hePues bien, de la creencia yan~ep
Las hay bellas y feas. Be:Ias con
cho una gira por diez o más c~nde que hablo se deriva un diluvio
esa clásica helleza que han heredatros recreativos, (empleamos el
de consecuencias: la mujer es sa.
eufemismo), de la misma espegrada; siempre tiene razón; nadie , do las hijas ele Tío Sam, y feas con
cie.
esa obesa J' flácida fealdad de casi
puede dirigírsele por pror,ia inidatodas las americanas cuando doPara comprender bien qué signitiva; no hay luga,r es en que pue.
blan
los tl'einta y cinco.
ficación tiene un cabaret en vanki dan entrar unas mujeres y otras
landia, hagamos una breve excurTodas van bien vestidas, y las
no; todas tienen derecho a salir
sión por el concepto que sus h:1l&gt;ijudías, en número suficiente para
soias a cualquier parte y a cualtantes han establecido, oficialmenalegrar a .Tehová, llevan joyas en
quiera hora del día y de la noche,
te, sobre sus costumbres. Partaprofusión. No tanta, sin embargo,
etc., eic. Consecuencias inmediamos del siguiente axioma: en ,il
que alcance a cubrir la pródiga holtas del régimen de emancipación
leritorio de la Unión, todas las mugura de los escotes.
que nuestros primos han implanjeres son honrada!S.
Si, imprudentemente, desde el
tado, y del cual, nosotros, ret.róY para sostener este asert.o, dig.
escalón en qne estoy parado, alzo
gradamentie ,abominamos.
no de un caballero sacado ele la~
la vista a los escalone~ superiores,
Y esto tiene naturalmente sus
páginas del Amadís, están los po.
veo toda una gama cromáJtica de
aplicaciones a los cabarets.
lieemen, irlandeses los más, con
. .... de ..... cómo decirlo honesCon ,describir uno, ya nos habreta,mente? ¡bueno! de medias se♦
:;.;,. ❖~#❖❖•
· •... ❖+❖❖❖
• ""'• •,· ................·.~·-··=•·❖•:••=•❖•:••i••:••:•-:••:
•·❖•:••:••=••:-•:-rJ.
J

"LA

:(:

VIDRIOS PLANOS ,
SENCILLOS

❖

:1:

GRAN CAJON DE ROPA Y NOVEDADES

PCGASO

PARA VENTANAS

;¡;

;'

:j:

la. CALLE DE SANTA TERESA NUM, 12

:Í:

Antes Escalerillas Núm. 14
Me,icana 2213 Ne,·,

Teléfonos:

❖
❖
❖

❖
❖
❖
❖
❖

Aparta do p ostal No. 9

•:•
❖

MEXICO

❖
❖
❖

Ericsson 704.

❖

❖ ❖•;•❖•:-❖♦:-❖+❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖+-❖•:•❖, '"+•:••:-•:•-:• ❖•:••:~

t•❖❖·:•❖❖•:•❖•:••=· .,.,:,❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖ ❖,-:•❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖•:~

i SANI\ TORIO Y fABRICA DE MUÑECAS Y BEBES :~
❖

:¡:
;¡:❖
❖

Í

;¡:

❖
❖

❖

Unico en la República.

:!:

Patente No. 9048.

:j:

❖

❖

!

Se garantizan todos los trabajos y se pone buen
material. Resurte especial redondo y forrado.
:):
❖
❖

~+~

AVENIDA lSABEL LA CA TOLICA. No. 1.

;¡:

fSTA CASA NO TlfNf SUCURSALfS.
[!CUIDADO CON LOS INTRUSOS!)

❖

l

:¡:

:j:

❖

f Dr. Ricardo Esnaurrizar. !
*
t l ❖❖#❖❖.¡.+❖❖❖❖❖ +++-H-❖❖❖❖❖ 1-+❖❖❖,••:+;..:•❖❖❖,¡'!;
--:j:

S'.\CUL'l'AI) Ot,: Af,E" ,\:Sf..\

Il

6

l

j

❖

Impermeables para Sras. y Caballeros, desde $25.00
Paraguas ingleses, desde.•... oro nac. $ 4.00
Inmenso surtido en tapetes de todos tamaños, desde
chicos hasta de 3.75 por 2.75 metros, a precios
que desafían toda competencia.

PASEN A VISITARNOS

y MEDIO DOBLES

Da vid Bloch

•❖

LAS ULTIMAS CREACIONES EN TELAS
DE SEDA, TAFFETAS, CHARMEUSES,
CRESPON DE CHINA, GASAS CHIFfON

•

j
❖
❖
❖
❖
❖

Tenemos el gusto de avisar a nuestra clientela
que por el Vapor Francés "Venezuela" acabamos
de recibir las últimas novedades de Londres y París

•••••••

PEGASO

111

7

�deñas, dejadas sin trabajo ~l descubierto por las faldas de ultima
moda.
Allá aquello no tiene importancia· la .... la .... media, es un artíc~lo que se exhibe como el pañuelo, y los ojos pecamm?sos pueden deleitarse. ¡ )lo los m10s ! pues
como dice mi buen amigo Carlos
Barajas, eso no es. digno de un
buen padre de fanulrn.
.
Pero, por fin, llegamos al piso
alto. Otra espera para que no~ toque el turno de penetrar en e, salón. El portero, un gentleman encasacado, es inflexible; guarda ~l
orden rigurosamente; el orden, digo, entre las gentes, porque en lo;
Estados Unidos un dolar tiene
precedencia sobre una persona, Y
quién lo lleva pasa como el Yehículo, pasa con su dueño. Por lo
tanto, nosotros ya estamos dentro.
'
Un salón en que domina el ?rillo
de los oros. Es enorme; soshe~en
su techumbre columnas monoht1cas de mármol; tiene en derredor
una especie de palco cercado por
un balaustre dorado; está lleno de
mesillas, arriba y abajo, excepto
en el centro cuyo piso está encerado para el baile. La orqu~sta, de
singanos naturalmente, esta en un
·tablado, en uno de los ángulos.
El ruido es infernal. Todos charlan y ríen, todos snenan unas a
modo de castañuelas, formadas por
un cañuto de madera y dos pelotillas, en forma de cerezas, que lo
golpean.
Hay más de mil personas en
aquél ámbito, en donde hace un
calor veracruzano, no ·obstante que
afuera nieva. Se come y se bebe;
poco vino porque el yankee es más
dado al refresco que a otra cosa;
¿ o será que cunde el ejemplo del
grape-ju ice presidencial?
La multitud femenil es mixta.
)Te Jo insinúa mi cicerone que, según dice, tiene mucha práctica en
estas andanzas. Sí noto que en
ciertas 1nesas reina la más compl~ta cordialidad ... , muy respecta ble, como debe ser. Un prelu?i_o
de orquesta y de una puerta d1s1mulada con una cortina, salen hasta dos docenas de bailarinas, jóvenes bonitas ágiles, porque allá
,

la fealdad no tiene el derecho de
hacerse histrionisa.
Llegan al espacio centml ~ m1ci:rn sus giros y cante..,. Estan lo
,,trictamente cubirrtas p;1rs decir que no están enteramente desnudas. Bullen, ríen, saltan; proyectan sus pies contra las narices
de los espectadores próximos, loo
hacen guiños y carantoñas.
Veo las caras de los hombres,
¡Magníficas! El pintor ibseniano
ele "Cuando resucit€,mos" hubiera tenido curiosos modelos. Las
mujeres ríen plácidamente; algunas muestran en los ojos un estrabismo precursor.
Cuando termina el número, otros
por el estilo le siguen, desempeñados por las nüsmas mu~hachas
con nuevos tra¡es; (¡permitaseme
esta hipérbole!).
Después del "show,'' empieza el
baile general, y aquí es donde el
ca1·ácter yankee serio y moral, pero sociable, puede ser observado a
maravilla.
¡ Toclo el mundo a bailar! El foxtrot, el one-step, las hawaias, todos los endiablados pasos que ahora privan, ..... de muchas menos
cosas que los antiguos.
La orquesta convulsa se disloca.
Los cuerpos se mueven en el mismo lugar, señalando ritmos de negro epiléptico. Una matron'.1 9ue
pudiera alimentar a un reg1m1ento ent€ro de cow-boys, baila con un
efebo imberbe y flexuoso hipnotizado po·r su escote. Un clergyman,
cano y arrugado, lleva en vilo a u_na
miss de carita angélica, de o¡os
límpidos y azules, vestida de traslúcido blanco . .... hasta la corva,
estrictamente. A esta pareja la
han pegado malévolamente por los
carrillos.
La música es un flagelo ígneo;
se oye un jadear universal; apr!étanse más los cuerpos; los OJ os
chispean.
Pero todo va envuelto en respetabilidad. Na-die se atreve a hablar
con su vecino; nadie lanza uno de
esos gritos que nuestros temperamentos latinos no serían capaces
de contener; las danzantes pasan
por entre las manos convulsas sin
detrimento para sus gasas y para
,us encajes. Cualquiera que en-

,

•

••

•

.. rara repent.iname11¡te, vería

Al Sr, .Jonh Hankin, uno de los
má:; finos escritoras ingleses del siglo XX, debemos algunas comedias
y algunos ensayos; su labor no es
extensa, porque murió demasiado
j ·,ven en plena vida londinense. De
sus comedias sobresale, por su sencillez y amenidad, "The Cassilis
Engagement, " verdadero modelo
entre !as producidas por la joven
generación ingle.;a.
La escena es un salón elegante,
en la residencia campestre &lt;le la
familia Cassilis, donde se charla;
se habla con calor-detalle extraño
en salón tan discreto-de algún sucedido ·en fa familia: presumímos
algo grave: la aparición de un nuevo Reine rebeld·e, una quiebra, la
inoportuna muerte de álguien. Pero
la conversación continúa, y "por la
pobre )frs. Cassilis" sabemos que
el compromiso contraído por su hijo Geofrey, el último Cassilis, oon
una desconocida, un muchacha pobre, es la causa de la inquietud. Se
sospecha también que fa dominante
Lady Remenham, muy noble y muy
pobre, no puede tolerar que Geoffrey quede, así, lejos del aJcance
da su hija, la linda Mabel. Mrs. Cassilis, sin embargo, parece contenta
de la aventura, y ha invitado a
Ethel, la pl'ometida de Geoffrey,
así como a su madre, Mrs. Borridge, a pasar unos días en el campo
con ellos. Llegan Mrs. Borridge y
Ethel, y desde luego se advierte
que son imposibles_ Mrs. Cassilis a
solas con su hermana Lady Marchmont, descubre sus fríos planes
que desbaratarán el absurdo enlace: extremar la oposición, el con. traste entre su mundo nefinado y la
terrible \'Ulgaridad de las Borridge.
Todo esto, bajo la apariencia de
completo agrado, de perfecta aprobación a los gustos de su hijo.

concupi~cencias que ruge en aque-

llos pachos.
La fiebre se ha apoderado de 105
violines que rechinan, del bajo que
hipa, de los timbales qu_e truenan,
de los giiiros que semeJan columna:s vertebrales frotadas con un
1frodisiaco. Los ejecutantes no se
contienen y se ponen de pie, moviéndose al tocar como poseídos,
¡Nadie queda en las mesillas; la
muchedumbre se ha dejado arrebatar por aquella ronda de sabat;
· todos bailan!
· Rólo yo me conservo impertérrito, ... ¡ porque no se bailar!

: Libros nuevos
y de

.
,
ocasron,

todos baratos

PORRUA HNOS.

-•---2a. O[l RrLOJ Y DONCflfS. ,
1

Lea Ud. "Pegaso
..~.•.~····•❖❖•❖❖❖........:--:..:~❖¡

._.....
•X • , • • •

Si Ud. pasa un domingo en SAN ANGEL INN
volverá todos los domingos a SAN ANGEL INN
porque es el sitio mejor para el descanso.

**❖~-.-·..-~~--···"'"•¡--•.
~~~. •-~~ •••._.._.._•,.,...•.,•_.•_,•_l❖"•❖❖'.-:•❖❖❖❖❖❖•H-❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖•
:-:•'.-,+:•❖ ❖•:• :-❖•:-!• ,❖❖❖❖❖❖•:-:-:•❖•!-:•❖❖❖❖❖❖❖❖❖•:-:••
•
PEGASO

THE CASSILIS

1

•
•
• • • • ......
'• t..:••!•❖ •!••:-•:--:-•:•❖·•!...:••:••:••!••!• ❖-':·❖ ~!·•!• ...•···•-!••!t•.•-!•-!•••º•'"'"'•'
•• ~•...........
• • • ••.•:••!•.,••!--!
• ..:••!••}W❖❖•"-t.........-:..-.••r:O.:.

8

EL NOVIAZGO DE CA SS/LIS

sala de baile enteramente correcta y .. , ¡ sólo fijándose!
'Al acabar la pieza, todos los bailarines insaciados se detienen y,
sin sentarse, aplauden pidiendo el
bis. Se concede, y ..... continúan
1.o que tenían comenzado.
.
La música marca una cadencia
loca. Las prejas se excitan; se
conoce en los rictus únicos índices, en m2dio de todo aquél eicterior comedido, de la oleada de

t

Acto segundo.-El jardín.

Mrs. Borridge y Ethel, "bien &lt;lOmidas y mejor dormidas,'' recuerdan el pasado, comparan, y afirma
Mrs. Borridge a su hija, menos entusiasmada, que poT fin han entrado en su elemento. La dueña de la
casa se presenta, amable y distinguida; muestra su vulgaridad Mrs.
Borridge, ylse nos antoja indudab1e
que Mrs. Cassilis "pasará por la
Puerta de marfil." Oportunamente
llega Mabel, que es, por su valer eomo contraste, la pieza principal en
el ajedrez de su madrina. En subsecuentes conversaciones, el efecto
buscado es notable. Mrs. Borridge
está encantada, su lengua más y
IIUís suelta; su feeling de hallarse

en continuo contraste, al grndo rle
producir un claroscuro.
Mrs. Cassilis, perfecta en su elegancia, altiYa en su frivolidad, ~jeENGAGEMENT
cuta con rapidez lo que concibe·
fría
en 21 pelirro, mantiénese im"en casa" cada vez más fuerte;
pa-i
,,le
frente al triunfo del con
todo anuncia la derrofa de Ethel.
trincante-la salida airosa de Ethel
Mrs. Cassilis finísima con Mrs. Boc1.ianrlo rompe el compromiso, J&lt;:,
rridge. Mrs. Borridge enamorada
demasiado noble; se considera muy
de Mrs. Cassilis. Mrs, Cassilis no
por encima de Ethel para hacer de
puede enseñar mayor cariño a
esa
lucha asunto de amJ1· pr,,Ethel. Ethel curiosa todavía.
pio: lo único que no qui,,En el tercer acto encontramos a
re es el matrimonio de GeoM
Mrs. Borridge tan demasiado "en
frey. ¿ Qué le importa el triunfo
casa," que tememos ya un desenlaaparente d~ Ethel, si el triunfo .desce. El final de una comida, a la que
barata
el enlace? Alcanza su desee,
asistió la mejor sociedad de esos
la pública d,rrota no la altera. Colugares, es interesante. Ethel co?mo la vemos siempre junto a Mrs.
versa con un solterón, su comun
Borridge,
la aprecia.mas mejor. Se
cdio a la tirantez, al puritanismo,
piensa en la ,mergía desplegctda pales atrae mútuamente, y ella conra no sucumbir a sus impertinenversa con animación; le hace sus
cia~, a sus ft'ases tontas y vacías ~,
confidencias, y acaba proponiéndoa sus entusiasmos plebeyos.
le, al parecer en broma, huír a PaOfrecen las comedias modernas
rís; él asustado, sm comprender la
pocos tipos tan bien comprendidos
burla, le predica,-se despiden: '·E,.
como el de Mrs. Borridge ; repreLondres nos veremos."
senta a maravilla lo desagradable
Mabel canta un "lied," y entori.cfos
y lo molesto, lo que está todavía
Ethel se sienta al piano y entona
muy abajo de lo cursi. Es su me_ic,r
una canción de Leicester Square.
encarnación. Su desconcertante paMurmu'llos. Geoffrey, cortado, relinodia final es perfecta, aunque nos
crimina, aunque con temor, a Etatormente demasiado.
h2L Ella, altiva, propone la ruptuLady Remenham, la de ]03 manra, que él impide sentimentalmendatos imperiosos, viene de la comete.
.
dia y de la novela del siglo Xi'IJI.
Acto cuarto. Mrs. Borridge conLady Catherine de Bourgh, en Pr!fía a Mrs. Cassms que su hija cree
de and Prejudice, de Jane Austen,
decente volver ya a Londres. Mrs.
la reconocería como hija. Wilde
Cassilis convence a la convencida
oultiva el tipo en todas sus cumeMrs. Borridge de que no deben hadias; es algo esencial de sus sal,,cerlo: teme ¡ior el coronamiento de
nes; seguramente lo es de todos los
su obra. Pero Ethel, ya decidida,
altos salones ingleses, donde no
rompe ccn Geoffrey y lo anunciD u
pueden pasarse sin esas damas enla sorprendida Mrs. Cassilis, y a la
copefadas, llenas de palabras J de
más sorprendida Mrs. Borridge,
cuarteles, que dan órdenes siempn\
que hace, entonces, una desagradaen medio de temeroso silenc;o. Coble escena de plebeya despechada,
mo ese ambiente no es el que rnús
Llega Lady Remenham, mientras
pinta Shaw, sólo ,las recuerda su
se despiden, a enterarse de todo y
Lady Britomart Undershaft, de
hace sentir a las intrusas el peso
'\1.ajor Barbarn.
'
0rgulloso de sus blasones. Su fü,_
Ethel es demasiado rl'da, no es
gada es simbólica, la Il'cbleza que
bastante inteligent,e, ni bastante
triunfa, la tradición que se imprJJe.
distinguida para adaptarse
me.
Para gustar de esta comedia dedio, y hacer así obra eg~s~tica. Cabemos olvidar su base falsa: lapopaz de encender pasiones catna1e~,
sibilidad del compromiso entre dos
de ser quizá la rein3 de los barrios
personas de tan opuestos medios
bajos de Londres, no lo ,es de enasociales. Fundada sobre enredos
morar a un maycrazgo inglés y llearn011nsos, comprueba, una vez más,
gar a tirante cast,ellana. Le falta
el aserto de Gilbsrt Murray que haagudeza. chic y di,tinción, y tiene
ce descender la novela y el teatro
el suficiente mal gusto de aprovemodernos de los "scriotores erotichar un vulgar y sentimental epicii," de los novelistas de la decasodio de ómnibus para relacionardencia griega. Manifiesta su origi.-,3 con GeJffrey. Todo ello la hace
nal detalle de 'la vida de sociedad.
antipática; v vuelve, a la vez, derrran facilidad en el diálogo y sutil
n,,siado fácil el desarrollo de la cofuerza descriptiva.
media.
Muestra, en pocos rasgc•s, el or111ahel. aunque cbscura, nos agrag-ullo del noble inglés, que es una
da. Quizá su misma discreta obscutradición continua, y '1a plebe a
ridad, sv aristocrática mediocridad
quien poco deslumbra ya el brillo
sean lo que nos cautive. Geoffrey.
de los blasones. Hankin levallira socomo ella, e, la aoacible juventud
bre estos dos motivos su com2dia,
noble inglesa, aplastada por tradiy mantiene el interés trayén,1ol,os
ciones y formulismo:;; tranqufla y

a•

PEGASO

9

�llena de inegnuidacl. El solterón
Warrington, :observador y egoísta;
el sacerdote, y la fría Mrs. Herris
sirven de marco a los ante.riorer.
personajes.
De todas las individualidades Señaladas y de minucioso estudio de
ambiente en el salón o ,en el jardi!l
se vale Hamkin para reproducir una
atmósfera peculiar, verd11dero monumento del sentido común. Desde
la p·rimera c001vel'sación. a pesar
del chisme que domina, de las incómodas personas, de •su ningún interés por cosas elevadas, se desprende. el tono de lo pulcro y lo educado. Es el salón de Mrs. Cassilis un
salón de lo convencionalmente elegan,te y de los buen¡c:s modales, sin
nada origina-1 ; un sauón como hay
muchos. Ninguno de sus asiduos es
intrfosecamente distinguido; no oímos ningún comentario que delate
al artista, a,l crítico, siqwiera al dilettante. Pero su conversadón
,siempre a medi¡o tono, excepto la
de Lady Remenham, nos atrae; sus
maneras tan finas nos placen, al
grado de no dasear---a.unque en esto influye tambi-én Jo demasiadn
grosero del personaje--el triunfo
de Ethel; un medio, en fin, que no
producirá 1nada elevado; pero que
produce allgo mnue y muy del siglo
XX.
Nada mejor que este ambiente
para las buenas conversaciones. En
un medio tan suave, tan opaco, tan
falto de acción, el discurso tiene
que ser lo atractivo. Ell diálogo no

puede gozar de mejor escenario para hacerse oír; no atraerá por -sus
asuntos, no porque lo adornen palabras valientes, ni ideas nuevas, ni
tampoco porque sugiera algo misterioso o tremendo; es interesante
porque está lleno de buenas palabras, de observac~ones útiles, porque revela a perfección los caTacteres. Esta comedia es un estudio d&lt;ol
"smart set" y de sus charlas; retrata el medio de Wilde, el admirable decidor de frases, el que, según
Hankin mismo, con The Importance of Being Earnest, pudo crear
una especie nueva en el teatro. Fina como las de Shaw, no es tan incisiva; no abunda en brillantes paradojas. El autor, capaz de observa_
ción intensa, no abraza tanto como
pudiera; no hace critica; sólo describe. Pinta un cuadro de género.
Según Stevenson, los ilibros que
releemos más a menudo, no so~
siempre los que admiraml0$ más:
los escogemos, y vdlvemos a leer
por muchas y variadas razones. como escogemos y frecuentamos a
nnestms amigos. De ellos El No·
viazgo de Cassilis, es muestra de
arte menor en la literatura. Porcelaiila elegante o débil acuarela, la
colgamos ceJlo·sos en nuesiúro má3
íntimo rincón, a donde acudimos a
solazar nuestros fatigas, como el
que estudia a CaJlamis cuando descansa volviiendo su mirada a un Prnicaud.
Xavier lcaza.

EL GRITO DE LAS COSAS
Traducción especial para
PEGASO.

Todos los testimonios, aun los
más minu¡;ioeos del dibujo, de la fo
tcgrafía y del cinema, no podrían
dar una idea de la abyecta destrucción llevada a cabo en el Soma, en el curso de su r.etirada vergonzosa por los alemanes. S, lame1,
te la vista, en el terreno mismo y
bajo e•l delo ofendido, de estás
ruin asmalvadas, es capaz de dar
una ncción exacta de ello y fijarla
para siempre en el libro de cuentas
de la memoria.
Todavía bajo la impresión de horror y de disgusto que me ha producido este horrible e:;pectáculo,
no pueda retener una indignación
que quisiera poder comunicar a mis
lectores.
Parece que se ha dicho ya to,do
sobre el carácter sis-temático y especial de esta barbari€. No cabe
duda; pero es preciso vdlver a decirlo. Por otra parte, cuando está
uno en .él lugar de los acdntecimien10

ros y se tiene a la vista la destrucción que cubI'e extensiones, en lo
que pueden abarcar la mirada y el
pensamiento, se tiene la impresión
de que nada de lo que se escribe a
cu,enta, es susceptible de dar idea
de semejante abominación. De estos cuadros de aniquilación surge
una lección perpetua. De estas hogueras apagadas y ya frías suben
llamas que nos circundan y humaredas que nos inspira,n. Estas tierras removjdas y revueltas por In
mano criminal del enemigo, producen lo que deben en ellas y en nosotros. Aun endurecido, es,\e suelo
es una fuente y nosotros bebel".os
allí el filtro amargo y milagroso
qua impid.e olvidar. Todo hombre
que haya podido ver y tocar estos
vestigios. no tiene el derecho de
permanecer
espectador
mudo.
egcLta del silencio, ni 4e guardar
para sí sdlo su indignación y ;:;u
odio; debe sembrarlos, esparcirlos
como una palabra de orden,-y decir
a cada uno :-"que pase la voz.''

Pl:CASO

En veinte aldeas destrozada.,;
Chauny, pequeña ciudad florecien'.
te y rica, ofrece un modelo de destrucción atroz. Cuando después de
haber pasado por kilómetros ente.
ros de residuos de la barbarie, sin
que se Ie escape a uno el detalle,
se llega a la Plava Mayor y se v,
a la dereoha, a J,a izquie11da. adelan.
te, detrás, y alrededor de sí. el Pa.
lacio de Justicia, la Alcaldí:a, el Tea.
tro, todos J.as edilicios, todas las ca
'SRp1:1qumuap 'SllpRJ;O[S\P 'Sll'.¡OJ ~t

o bien en las que subsisten rectas
y atónitas, las fachadas acusadoras, no se puede comprender todo
de una vez. El horror de esta visión
es tan via1ento, tan bruseo y de tal
manera inesperado, que llega a Joinverosímil; y el brillo de la luz, la
dulzura del medio• día, hecho para
bañar y acariciar la v,ida y que no
viene ya a posarse sino sobre espacios de muerte y abandono, añaden todavía ailgo a lo irreal. Se aabe
bien i ay! que no se sueña; pero la
verdaJd del desastre tiene oocesidad
de un mom·eruto para imponérsenos,
lo mismo que para hacerse admitir por nuestros ojos y por nuestra
reflexión. Y -después, a lo lejos en
tedas direcciones, el mismo aspeeto i-nevitable y siniestro se presenta y se reproduce, el mismo estupor
trágico de las mur~llas que han permanecido en pie, la misma postra,.
ción desolada de las que han caído,
la misma acumulación y el mismo
amontonamiento ,de pobres bienea
perdidos, de recuerdos rotos, el
mismo caos de asi-los, de refugios,
el mismo desie1100 de felicidad y de
ternura, el mismo polvo de los hogares, el mismo vacío y la misma
tumba. . . . Es preciso rendil'se a
la evidencia. Entonces aparece todo el detalle del sistema, el oo-den
y el método del trabajo.
Es gigantesca, ciclópea, esta labor de destrucción, y denota
mismo tiempo la regularidad del
esfuerzo puniúual. No resulta de una
crisis de arrebato, ni ,de una epilepsia de furor; no, ha sido concebido
y ejecutado en la calma y la aplicación, como un deber oI'dina,ria y eatidiano, porque ha demandado día.~.
semanas y aun meses. Y eso es la
que indigna, esa perneverancia
tranquila para destruir bien, esa
monotonía del daño, esa continuidad sererua. Sin distimción de tamaño y de ciilidad, cada habitación ha
sido atacaida hasta ceder a !las golpes, y apenas ha caído, se pasaba
a la siguiente sin perdonar una so!a.-"Después del 2 tiraremos el 4,
el 6, el 8 ..... " Y así sucesivamente a lo lavgo de la calle. La degollación de los inocentes. fü1sta en el
cabo de la más insignifica,nte calle_iuela, la última cabaña, aquella después de la cual no hay construcciones y comienza el campo, ha sido
objeto del mismo a,taque disciplina-

do. Jamás estos hon1b1•es que se dicen soldados, han .experimentado
un minuto de crunsancio físico y
moral ni han tenido un reguelda de
disgusto, un hipa de aga1tamienta y
de confusión. ,Jamás los subalterno:;
han encontrado el medio de expresar a sus jefes, por la hentitud de
sus brazos y el l.énguaje mudo de
sus miradas, que ya era bastante,
que no podían ya pulverizar cecinas, destrozar a.lcaba·i y exterminar capillas; y nunca tampoco los
:-:eñores oficiale·s d~mostraron disgusto del trabajo, afán de no poner la mano en la masa, limitándose, inactivas, a vigilar desde lo alta de su arrogancia la acción excecrable; ni se han santido descorazonados por la labor que el alto
mando les imponía. Ninguno de
ellos ha sentido nada ni ha tenido
que ejercer violencia sobre sí mismo; y esto les pone en vergiienza
ante la humanidad civfüzada, y esto da a su conducta por lo pronto
estúpida y tan inútil como ma.Jvada,
un valor de intención pe,rversa y
de voluntad cruel muy particular.
El hecho de tratar lo inanimado
con un rigor y un sa1vajismo ya
culpables contra lo animado, asimila la desih-ucción de las aldeas, tal
como ellos la han practicado, a un
asesinato ideal de los habitantes.
El exceso de crueldad hacia todas
estas humildes moradas, da a cada una de erlas el título de víctima,
y a cada uno de los ejecutores, el
de as,esino; -po,rque han destruido

condenado las ntinas núsmas, estas
ruinas honestas, conmovedoras y
puras, a aparecer deshonradas. Por
su manera de tratarlas, las han envilecido. Han llegado a ser, gracias
a ellos, repugnancia y fealdad. Allí
dc·ncte se ha ejercitado francament,e la brutalidad del obús, la
destrucción guarda siempre, por terrible que sea, una especie de fatalismo grandioso. Pera aquí no hay
nada semejante. Por tedas partes
se ve un lugar d,o &lt;latástrofe siniestra, uno de esos terrenos nauseabundos, espantosos y de ingrato terr1or como si se hubiera venido a vaciar allí los detritus de la desc'1ación. Se diría que son ciudades ent,-ras de restos inmundas volcadas
por un ciclón; el temblor de tierra
de una Messina de inmundicias. Y
Aspecto de una ciudad abandonada todo esto compone una mezcla innoble de desperdicios, de objetos
por las tropas alemanas
degrada,dos, rotos, torcidos les
unos contra los otros, cacerolas y
sombreros de mujer, camas de fiecon espíritu de sangre, no ya corro desa1·ticuladas, vajilla, tejas hemo se mata, sino como se asesina;
chas polvo, sillcnes podridos como
han derribado cobardemente casas
cadáveres, almohadas despanzuviejas como quien maJta a anciarradas como vientres, estercolero
nos; han dado muerte a casas que
de toda, jaulas a,plastrudas, . una
sstaban vacías o sin defensa; anabominable y repugnante feria de
tes o después del criginal, han fufierros viejos que extienden al infisilado al retrato; como el que viernito sus exhibiciones de suciedad Y
te un polvo de muerte en el vaso
~us montones de cenizas.
de una persona, han envenenada
Cuando la importancia y la solila-s pozos y las fueintes; han estrandez de las construccion1es han regu1,ado las iglesias, lapidado las cuclamada la dinamita, los barrios denas y los lechos de los niños y las
molidos presentan sin duda un asmuieres a quienes han cogido como
Sigue a la Págh~aW
esclavos. El resultado es que han

CARICATURA EXTRANJERA

ar

Germanía, agobiada por el militarismo prusiano, co
]umbra en el horizonte el día de su liberación.

PEGASO

Guillermo: ~¡Gran Dios! ..
medad es muy contagiosa ....

Y estaenfer

11

�para los jabones, la glicerina que
piden las fábricas de explosivos,
los abonos que necesitan las tierras . .. .. ¡ quién sabe! . . ... quizá
la margarina que en caJidrud de
mantequilla da sapidez al negro
pan de centeno qtre se elabora en
el hogar de los desheredados de
la suerte!
La noticia del descubrimiento de
esta fábrica siniestra, ha sido la
más sensacional de la semana. Se
sabía qua los alenümes CICntaban
todavía con muchos recursos para
hacer frente a la situación a que
los ha llevado lentamente la guerra; pe-ro nadie podía imaginarse
que -.~n1t,re ellos figurara el de beneficiar a sus muertos!
Infantería inglesa disparando durante ur: encarnizado
combate de vanguardia librado durante la última
ofensiva.

Ametralladoras británicas rechaza~ contra ataq11e efectuado por los alemanes para recuperar una
posición perdida.

1

¿ Qué contingente podrán presha s ido n1uy ventajosa para no star a la Entente los Estados Uniotros: a cambio ele algunos buqu e;
dos?
perdidos, nos ha tmído un ah &lt;.
Como una l'espuesta a esta pretan pocteroso como los Estados Unigunta que está en los labios de
dos. Del&gt;emos fü;]icitarno s por ella ...
todos desde que el President e W u•••
son se negó a seguir desempeñanLos admiradores de la ciencia
do el ridículo papel que le habfr.
alemana deben estar satisfechos.
asignado en la tragedia europea ,e1
Los químicos educados para lle.va•r
emperador Guillermo, acaba de
a todo el mundo la gracia de la
!legar a las costas ingtlesas una
K ultura, después de la matanza preflota de torpederos norteamericameditada en ]1os sihsnciosos gabinenos que ayudarán a las naves brites del E stado Mayor alemán, acatánicas 1em su campaña contra los
submaTinos.
El viaje se hizo sin .nov•fldad alguna, y durante él los sumernil&gt;l·es
teutones cuidaron de no asomar
sobre las aguas el ojo traidor de
su periscopio.
.
El arribo de estos buques ha sido sa.ludado con muestras de júbilo por el pu·eblo inglés, más que
por los centenare., de cañones que
llevaban a borclo, por el caudal de
fuerza moral que aportan a la pug,., '··.·
na. En lo sucesivo no sólo se disputara;en la soledad de los mares llenos de misterio$OR p~ligros, la suer,.~;~
..,;;,.; .
,t'&lt;.'-'
te de la vieja Inglaterra, la de
Francia, la de Italia, cuyas bande~•.
ras han flotado sobre el tumulto
de tantos combates, sino }a de la
.. &lt;" .-'·-:-·"'.'.~
joven República Norteamericana.
Esto significa pllra los aliados la
s·eguridad completa de la victoria y
justifica las palabras die Lloyd
George, qui,en al referirse a la guerra pirática de los sumergibles, dij·o un día 1 con mu€str.as de rego- Submarino americano navegando a
cijo:
toda maquina durante una excur·
-La campaña de los submarinos
sión de patrulla por el Atlántico.

'1:iÍF
..
.....

;'"··.

;,_•

12

PEGASO

ban de dar una muestra de todo
lo q11e, apurados por las circunstancias, pueden hacer.
A causa del bloqueo inglés, implacable a pesa•r &lt;le las excursiones
de los sum2rgibles, Alemania se
ha visto cada día más urgida de
materias primas. Las pocas que se
producen dentro de sus filas, n.
bastan pm,a lle-nar :las necesidades
de sus empresas industriales, y las
que puede agen.cia-rse fuera, se quedan en la gigantesca estacada que
rodea sus fronteras y sus costas.
Necesitaba g ra sa s : grasas para fa.
bricar la glicerina que requieren
sus explosivos, grasa para fabricar
jabones, grasa par fabricaT lubricantes . .... ¡Y no la•s había!
Enton&lt;l2S se acuerda de sus químicos, y sus químicos resuelven el
problema.
¿Grasa?
Por centenares de toneladas la
están propm·ci.onando a la madn
patria los indus.t.riales t,eutones, sin
más trabajo que someber a un tratamiento especial los cadávieres de
lo,s soldados que caen en los cam•
pos de batalla, "por su Dios, por
su patria, etc., etc.
La ciencia alemana ha batido el
reco,r d en la tare•a de sacar eil mayor provecho a la canne de cañón.
Ni Francia, ni el Riaino Unido, ni
la patria de Marconi, pueden ufanarse de haber alcanzado ,t1anto. El
sold·a•do alemán no, sólo está contribuyendo ahora con su innegable
valor y su inteligencia, a sostener
la dinastía Hohenzollern: apenas
cae destrozado por la. metralla enemiga. es ,recogido por diligente,
obreros y llevado a una fábrica,
donde su pobre carne lacerada,
puesta en manos d-e la ciencia, conp
tinúa sirviendo a la desmesurada
nmbición de la e.amarilla militar
de Berlín. De ella salen las grasas

Rusja tii~ne ya nuevo gabinete.
Solucionada la crisis que se registró hace días con la renuncia de
Milukcff y de Gud•chkoff, la situación ha quedado en manos del partido radical encabezado por el príncipe Lvoff. Pero este cambio en el
gobierno no significa, como se ha
dicho, que el pueblo ruso se halle
dispuesto a abandonar a sus aliados p,actando una paz vergonzo-sH
con el imperio aJemán; al con.t.rario,
los directores de la política rusa,
al llegar al poder, han manifestad ~

claramente su propósito de oor.h•·
nuar la guerra hasta que la antocracia vecina caiga hecha pedazo s
y cesa de ser un peligro para la naciente democracia moscovita.
Los soldados, movidos por lac;
maniohras de los agentes alemane.s,

interesadJos en relajar la disciplina
de sus adversarios, se entregan a~tualmente al ensueño de una paz
próxima; el rio de odio que separaba a los combatientes, ha desaparecido; los hombres se cambian pa•
labras de fraternidad; lo•s cañones
y los fusiles descansan; el altc,
mando teutón sonríe . . . . H2tvo- la
llegada al frente del Ministro Kerens1{y acabará con ,es1e peligroso
estado de cosas, recordando a los
descarriados que la República moscovita no debe, no puede surgir a
la vida bañada 611 el lodo de una
def-ección, y que es preciso pelear
para ~lcanzar el puesto que su patria debe ocupa.r en el mundo.
Barrida esta pasajera nube que
se cierne sobr.2. el ejército ruso
amenazando &lt;lisolv3rlo, volve.rá a1
cauce ,t;ágico que le ha abierto el
destino, y la pugna suspendida renace-rá colfl un vigor des.c!c:noddo e:1
aquel frente.

• • •
.!

Escena en las calles de París llenas
actualmente de gloriosos mutilados.
El gendarme:
a los bravos!

~ i Paso

Y mientras el oso formidable re1uiere d.3 ·n uevo la espada, inglese,,
franceses e italianos conitinús.11 gastando, en baballas que se suc~cier.
sin interrupción, 1-a potencia militar de Alemania.
¿ Dónde se hallará Hindemburg,
que n:o da muestras de vida?

+!•❖•"-•:-•:•-:- ♦:•❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖•:-:•❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖•:•❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖•:· ❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖•:•.;..❖❖❖❖❖-!❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖;;
❖

❖

+

I.
+

f-;';?,¡¡J;;:,.,11

❖

❖

•:~:¡::·

_

❖

P~L\.RA NIÑAS

~¡
~

.;.

❖

❖!:•¡

-~·-

Acabamos de recibir

un primoroso surtido

❖

f

de 1Jestidos para niñas

❖

i

❖

....................... ....................

f
t

❖

e~

í";;.....

❖

•

~A PRECIOS MUY BARATOS-

t
:j:
❖

it

i
❖

t

---..

•....... c .. o--•••o--o .. o••

,{,

❖

1

Nos 5erá grata su visita en nuestro Departamento.

t

.........•·•·-·--·•·•··•-•··•-·•-·•..•·•-··•·

AL PUERTO DE VERACRUZ

ti

ESQUINA CAPUCHINAS Y CINCO DE fEBRERO.

+

MEXICO.

I

.,.fo,¡ § ! : : ! +-!-❖t~❖,:-~..❖❖+N❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖~}❖❖+.:•❖❖..:-~-:-..:• ❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖ ++++....+..:;❖❖❖❖❖❖-"~·❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖ ❖❖❖t

PEGASO

13

�TEATROS Y CINES

_ _ _ _ _ _ _!

1

El último sábado simultáneamente subió a la escena en el teatro Colón y rn el "Fábregas" el drama
histórico en cuatro actos de Luis N.
Parker, adaptado a la escena española por Manuel Linares Ri vas y
Federico Reparaz titulado ''El Cardenal."
Hablemos de la obra: "El Cardenal" es en nuestro concepto una de
las piezas verdaderamente teatrales, justamente teatrales, sin recurrir a pirotecnias absurdas; transcurre dentrn de un constante interés y siempre tiela lo que la historia
cuenta de los Médici;, esa falai,je
de hombres y mujeres que pasó so ore la humanidad dejando una es tela pcodigiosa de sublime interés.
Alguien ha dicho por allí que es un
molodrama vulgar; que asoma la
arcaica daga y el escalofrío de la
muerte sobre las tablas. Es verdad
que Bartolomé Chigi empapa la escena con su sangre y es verdad
también que el ambiente de tragedia flota con insistencia alrededor
de los personajes, pero ésto en un
drama histórico. que arranca de
años de tremenda inquietud, zozobra constante y que envuelven las
vidas de los hijo, de Lorenzo el
Magnífico. está bien. y no debe la
crítica fátua sonreír malévolamente
y con desprecio. como si se tratara
de una gandulada de Pérez Escrich,
máxime cuando la parte de técnica,
la arquitectun teatral dP- la obra,
es absolutamente perfecta. Parker
ha sabido darle a su .obra un inte-

rés inconmensurable y Linares Rivas- tan experto en teatralidady Reparaz los traductores. la traen
a nuestra len¡rua conservando y cuidando todos los detalles efectistas
con toda limpieza. "'El Cardenal"
ha sido un éxito en Inglaterra, en
Estados Unidos y en España. En
México hay sonrisas malicie sas y
tontas, pero en México, esta conducta está bien. Los que dicen despectivamente de "El Cardenal" no
comprenden tampoco '"Una mujer

Estreno de "El Ca-rdenal"
Una escena emocionante.

sin importancia" de Osear Wilde.
En · "El Cardenal" les parece que
sobra una puñalada y en su fuero
interno, les parece que a "Una Mujer sin importancia" le hace falta
un tiro.
Los que sepan historia y sepan de
las vidas de Julio II, de los Borgia
de los Médicis, aplaudirán esas es'.
cenas en que apenas el ambiente
deja de vibrar por los sacudimientos del crimen para recibir la gema
de los exámetros de Virgilio.
Señores incipientes: la viuda de
Lorenzo el Magnífico no podía cantar "Mari Mari," ni conoció a Tosti, ni a los Quintero. ¡Que le vamos
a hacer!
Las interpretaciones.
En el Colón la interpretación ha
sido hecha con bastan te cariño. Segundas partes que antes titubtaron
Y en otras obras han pasado con deflcienci&amp;, se han percatado de que
estudiando, sabiendo los papeles
pueden poner obras serias y compe'.
tir así con otras empresas que están
toda vía algo lejos de asombrarnos
con su personal.
Julio Taboada ha comprendido
muy bien el personaje de Juan de
Médicis; lo lleva ·decorosamente, lo
dice con la majestad que requiere
y en dos escenas mudas, dos escabrosidades de la pieza, altas, difíciles. sale airoso e impcniendo al
público una vez más la verdad que
este cronista ha dicho muchas veces: Taboada tiene talento. Ahora
que Ta boada tiene un trabajo excesivo. lleva una larga y pesada temporada ,fue ha destruido su voz y
necesita reposo y atenderse para
que no nos prive de su labor rr.cdesta y digna de aplauso en tantas
ocasiones.

1.

La obra en el Colón ha sido montada con toda propiedad, superando
en mucho al foro del "Fábregas."
El sillón del Cardenal es una maravilla arqueológica que se impone
plásticamente y despierta incomparables leyendas en los espíritus delicados. ¡Bien, Sr. Diez! ¡Bien,
Sr. Diez! i Rediéz ..... qué bien!
En el "Fábregas" la interpreta·ción también ha sido bastante buena. Virginia no tiene un papel digno de entusiasmar. En realidad no
se sabe lo que la señora ha conseguido o perdido-si es que ha per
dido-desde el tiempo que no la vemos. La Claricia encarna perfectamente bien e" élla porque hasta
su talla es una talla "de a Médecis." El primer actor Sr. Martínez

Ecos de las últimas carreras.
Salid~ de los auto; en las earreras de 3" Calegoria,

~
PR.\C'rICAS DEPORTH'"AS
POU "IDLI'J\\RIZACJON"

Los miércoles y viernes, de 1 a 8, ha.•.1

UNA SONRISA
,?\

.r
.• '¡,

1

:?1

,_,.,._ ______ /

_.·

y

,/,,
.

Le produce la satisfacción de encontrar
un calzado distinguido que reuna las cualidades de elegancia, confort y duración.
Nosotros somos antiguos zapateros: conocemos desde la fabricación hasta la venta: sabemos las necesidades de las personas
cultas y nos afanamos por complacerlas.

IMPORTAMOS

MEJOR CALZADO
A PRECIOS DE EE. UU.

EL

QUE SE FABRICA Y VENDEMOS

Núm. 10-E.

5 de Mayo
14

PfGASO

Tovar está bien, bastante bien, y
mucho deseamos hacer un juicio
detenido, sincero y franco, de su
labor, pero nos reservamos hasta
darnos mejor cuent'J. de su valer
artístico. Martínez Tovar en días
pasados, hizo algunas decl~raciones
a la prensa diaria y en ellas no
campeaba por cierto la modestia.
Estamos conformes en que la modestia es una virtud que huele un
poco a alcanfor, pero todo tiene sus
límites, y eso de decir que "se está
tocando a las puerta• d" la celebridad" tiene sus bemoles. Los porteros de la celebridad son algo sordos, toca mucha gente a sus puertas y a veces se descompone la campana eléctrica,
BUFFALMACO.

s2guido haciendo sus prácticas de juegos atléticos en 1Ja Condesa, lo:s profeso-

res del Depa1,ta.mento de Militarización,
bajo la dirección de nuestro nuevo cronista de Sport, sellar Alfredo B. Cue•
llar. En !}os últimos juegos olímpicos, el
S de mayo, ptldimos obser.var los progreso!: que

han

alcanzado

los señores

RaOJ Contrera,s en el disco y bala, el
señor Bocerri l con la garrocha, Alfreü.o

Ramos en las carreras cor :as. Wtlfrido
Plana, campeón de 100 metros, y Manuel Díaz en el saJ,to de altura. La mayor part-e de estos jóvenes nunca se
habían dedicado a juegos atfléti'Cos

de

campo. Los profesores que asiste~ a IaE
prActica,s son cuarenta y tres. Todos SBestAn prepa,rando con detenimiento para los próximos juegos deil día 16 de
septiembre.
LUZ Y

Fl.lERZA.-A. B. C.

El domingo !)asado, a las 10.30 de J:-'1.
lllañana, jugaron su primer juego de
liga los equipos "A. B. C." y "Luz y
'Puerza" en terrenos del primero, en Ia
colonia Roma. Los ju.ú.adores de ''Luz

y Fuerza" han mejorado notablemente
y su team, que a1i principio de la lig,1
presentaba pocas probabilidades de ocupar nn buen p ¡1esto ,al final, hoy va })Ol'
huen camino. Al comenzar el partido
fahaha al ''A. Il. C.'' Rugo Enríque::
Simori í, s11 mGdio ize¡ui&lt;'rclo.
Desde un principio se vió que Zava\a,
e} único jugador de primera, fuerza de)
"A. B. C.", se proponia entregar el juego. En la. primera mitad se anotaron
un goal los de negro y verd'e . El punto
pudo ser evita do por Za...-ala: Nieto Je
.!;'ritó que parara él goilpe y Zava.¡a le
conlestó: "Déjalo que lo mpta." Con
esto Jos jugadores de "Luz y F,uerza''
cobraron confi::rnza. En la segunda mitad el "},_ .B. C." hace un goal, tras de
rudo ataque. Durante -..~einte (minli:os
el partido estuvo -empatado.
Zavala
cambió su posición, pasrrn,do a la linea
de ataque s:in hacer más que desorgani.
zar a los jugadores del "A. B. C." Ya
para finalizar, los rle negro y verde :·e
anotaron dos tantos más que afirman
su vic:oria sobre e'l "A. B. C." por 3
a l.
El juego estuvo bastante limpio, aos
jugadores
(le "Luz y :wu.erza"
mt":
ade!antados y los del "A. B. C." des 01:_
g-anizados por el desorden que Znvala
introdujo cambiando de lugar.

PfGASO

NUESTRO PROPOSITO
ES DAR A USTED
EL MEJOR TRAJE
POSIBLE POR $40.00,
TENEllOS U~ SIJRTIIIO INMENSO OUE
ENSE,Ü HLE.
'
TJNA INFINJl)AD Dr: ESTILOS.
LA )!ANO DE OTlHA LLEGO A ~ UESTHOS IDEALES MAS Al,TOS, LOS
MATERIALES SON m: I.OS QUE DURAN, LOS ESTILOS SON LAS
ULTIMAS cm:ACIONES DE L( NDRES
1 NUEVA YORK.
SAHIENDO LO QUE PONEMOS b:N
Nl'ESTROS TRAJES DE A

$40.00
POOE.\!Oi ASEliURAH r¿1·1'. NAD ¡ E
PJJWE OFRECER 50 ~:Qi;IVALENTE POR TAN POCO DINERO .

Nuestros trajes de $40 .00
llevan la bolf a de Patente

BARTELL
como nuestros trajes ile más
precio.
Reciba el máximo por su dinero

HIGH LIFE.
L. BLOCK.
Avenida Madero y Gante
15

�EL GRITO DE LAS COSAS
Viene de la página 11

pecto terrífico más elevado y que
se mantiene arquitectónico, pero
donde se fi.i a siempre como un cartel la villanía del crimen intencional, perpetrado con la mano fríamente y sin riesgo. Ham, Chauny
y otras ciudade3 muestran así vastos y poderosos talleres cuya ex~ losión es titánica. Sobre la" chi ·
meneas semejantes a columnas
Vendome de ladrillos y que yacen
rotas, la montafia de las calderas
yergue sus flancos y sus picos de
d::strczados blindajes. Se creería
ver el formidabb hacinamieP.to de
una colisión de trenes expresos, un
derrumbamiento de la mala u.e laa
Indiaa precipitada en un abi.;mo
desde lo alto de un via,~Hd0 desmoronado, aniquilado.
En fin, han mutilado. derribado.
matado .J.os árboles. ¿ Y qué árboles? Los frutales; lo mismo los de
los modestos jardincitos, que los
de los huertos opulentos.
¡Ah! estos árboles cortados te.
dos a la misma altura (a la altura
de los brazos impíos que b.4 martirizaban), caídos y acost:ido,; todos
en el mismo sentido, con discipli-

na, yo los he visto por millares y
millares durante horas enteras.
No estando ya retenidos a su tronco sino por un colgajo de corteza y
de carne, mostraban su garganta
blanca abierta de donde se admiraba uno de que no salieran, como
de un cuello decapitado, olas de sangre; y con sus ramas desplegadas,
crispadas, abrazaban a la tierra para mant•enerse y asirse a ella todavía si npoder resolverse a renunciar a su intento, como si quisieran
introducir en la misma tierra sus
ramas para tratar de hacerlas prender y que llegaran a ser raíces
nuevas.
Esta abominación de los árbolc;3
es la que hiere más al soldado, y
no la perdonará nunca. Ella ha
puesto en su puño la fuerza del hacha, ella ha puesto en su corazón
los dientes feroces de la sierrn . .Por
que, sobre todo en la gnerrn. y
después de haber hollad!) 1os derechos del hombre, no ataca impunemente a las cosas la brutalirlud bárbara y las maltrata con ip:ncminia.
Entonces las cosas piden ,;ccorl'u y
gritan, y las piedras hace!' o:[r su
religioso clamnr; y este grito que

primero lo arrancan el sufrimi
y la cólem es también el ele la
ganza y la justicia. . . . . Las ciu~
des que se derrumban vugh-en a
caer así sobre las cabez'-1s de los
que las abaten, y el árbo1 cercell&amp;do que gime anuncia los llantos y
el rechinar de dientes de ;os infa.
mes leñadores.
Henri Lavedan.

- Scf\ori to, ¿ es de usted
- Y ele usted.
-Gracias. Lo
mordido.
- Otro día le muerde usted a él, y en
paz.

t:ua señora c&gt;n 1·a en
¡,ara &lt;le\'olver un loro que habta comprado tiempo atrÍis.
-¿ Qué pasa ?-le pregunta el duefío.

--:\'ada, que usted me engañó asegur:índome que el loro repetfa. cua.n1
¡,a]abras oyese, y por mé.s que ie hablo no repite ninguna.
--Señora, yo no engaño a nadie. Le
vuelvo a afirmar que ese animalito le
r epetiré. cuantas palabras oiga. Lo difícil es hacfr~eJas oír, porque el pobreci]J¡¡ es sordo como una tapia.

•••

~

SENORA

de Ajedrez.
Acargo de f . González Martinez jr.

ESTUDIO NUMfRO 1.
Por W. y M. Platoff

BLANCAS:

P2TO, A7CD, AlAD P6R
R7TR (5 piezas)
'
,NEGRAS:
P6TD, R5TD, T5AD, C6D
P3AR, P3TR (6 piezas.) '
Las Blancas juegan y entablan.

PARTIDA NUMERO 12.

APERTURA DEL PEON ;DÉ fA. DAMA
BLANCAS.

NEGR.AS.· •.

J. R. Capablanca
l. P4D
2. C3AR
3. P3R
4. P4AD
5. C3AD &amp; AID
7. 0-0
8. P4R
9. CxP
10. AxC
U. A2AD
12. P3CD
13._ A2CD
14 030

Ch. J affe
l. P4D
2. C3A R
3. P3AD
4 P3R 1

REPRESENTANTE EN MEXICO

AV. 5 DE MAYO 32.--DESPACHO 311

ERICSSON, 10-27. M[XICANA, 54 NfRI

Regalamos preciosos cuadernos que diseñan labores femeninas--Pídalos

9. CxC

rn: l~To

~

•••
Papá. es.a tarde he ido a dar un
pru,eo al cemen:,erio y he Jeído los epitafios de las tumbas.
- ¿ Y qué te han parecido?·
-Qne •no !,é dónde entierran a los
malos.

•••
- i.\fira, t!Ste es el capitán Fulé.nez,
que se fué a buscar el Pol.o Norte.
- Pnes no sabfa que le hubiese perdido.

;: : =~

1

·~-~·--~=-=~

,

1

+ Hi• ❖ H I H 1 1 1 t-1 •I• 1 l 1 ! H

[Frente a Motolinia]

•••
-¿ Has comido carne de caballlo alguna vez?
- -Si, en París. Por cieno que me a-en-

tq muy mal. Toda 1a· n oche me estuvo
dando vueltas en eq estómago.
-Es que serfa de caballo de circo.

•••
-No sé qué hacer. Tengo una muchacha pobre, a quien quiero mucho,
Y una viuda rica, que me quiere mucho
a mí. ¿ Qué harías- tú?
-Yo seguiría loa impulsos del corazón.
- Pues entonces, me voy a casar con
la pobre.
-Muy bien. Y ahora dime: ¿dónde
vive esa viuda?

......................•.•.........

EL GRAFICO. Revista Mensual Ilustrada. Publica origi1:ales de !_os más pr~stigiado§! escritores espanoles _e h_i;ipanoa m~r1canos. Precio del ejemplar $ o 50
Suscr1pc1on anual _ _ _ __ ~_ .
6·
CINE MUNDIAL lnteresantísi!l}a publicación mensual "
· OO
ilustrada dedicada exclusivamt!nte a loi asunto\!
cinematográficos. Ejemplar__ _ _ _ __
o 30
Suscripción anual
3' 5
EXPORTADOR AMERICANO. Revista mensual dedicada "
. O
al comercio de exportación. Ejemplar - . • - ·
o. 50
Suscripción anual
- -- 6.00
DEL PASADO. L\bro de Guillermo Jiménez. Prólogo ''
de Enrique Gonzále z Martín€z. Port&amp;da de
Jorge Enciso. Un vol. 16º,---=-___,,--=,---- 1.26
PAGINAS S_ELECTAS DE AJEDREZ. Por F. de P. Arance- "
gm. Un vol.___ __ _ _ _ _ _ __ _
1.50
LA ESFERA. Colección completa de esta revista mundial "
la primera de España. Seis vol s. encuadernados
con tapas especiales, y los números publicados
del año actual.,.;:-::=-=c-:,.,----;~ - -,, 240.00
MEXICO A TRAVEZ E&gt;E LOS SIGLOS. Cinco volúmenes encuadernados en holandesa con lomos efe piel 100 00
MEXICO Y SU fVOLUCION SOCIAL. Tres volúmenes ~n- "
.
~uadernados elegan_te_mente_-c---,--- - - ., 60.00
. Revistas ilustradas recibimos las más importantes que se publican en España y Estados U nidos,

¡

URQUIJO ¡
Av. 16 de Septiembre Número 17.

• * *
-¿ Por qué te has separade de t11
marido?
-Por incompatibilidad de caracteres. Es un hombre de genio insoportable, Y yo, que también tengo un ca'l'á.cter violentísimo.
- Pues en .onces lo tenéis igual. ¡No
veu la incompatibilidad!

1a. Calle de Bolívar Núm. 9. Apartado 941. México, D. f.

¿Quien no desea comer platillos apetitosos? t_
¿Quian no desea comer como en su casa?
Venga Ud. a comer en la casa de

•••
-¿ Es decir que has dado ca,la.baeal
al príncipe?
-¡Era demasiado viejo!
-Pero, ¿y su título?
-¡Era demasiado nuevo!

Librería de Andrés Botas e Hijo

&gt;1+1-❖❖-H-❖❖ 1 •I 1 •I •I l •I •H-+❖❖❖❖❖❖❖ +-H-❖-.4❖❖+-H--H-❖-H-+

+

•••
A un inelivNluo ae le &lt;li&amp;pa.r,a, e1 revólver y }a bala pasa rozando la cabeza
de Gedeón, quien e:x:,cla.ma.:
--¡ Qué bé.rbaro! Dé usted gracias a
que no ha hecho mé.s que rozarme. ffi •
me llega usted a matar.. . . . ¡no ea
mala la pailiza que le pego'

,

Desde 1885 combate esta clase de afecc¡ones.
Aproveche usted su larga práctka.

1
PEGASO

rar.

¿Padece usted esta o alguna otra erupción cutánea
de la que quiere usted sanar pronto? Consulte usted
al Dr. fNRIQUf HfRNANDfZ Y ORTIZ, 3a. calle del
Carmen, No. 30, o escribale al Apartado Postal 573.
México, D. f.

Altos de "La Mallorquina."

16

-Vamos a Yer: si Je doy ochc, nueces a •u hermanito •Y después le quito
sei~, ¡,qué resultaré.?
-Que mi hermanito se e-chará a llo-

ECZEMA

HILOS
HILAZAS
V SEDAS

R. A. DAY

a A3D
7. 0-0
8. PxPR

1.0. C3AR. -2
11. P3TR.-3
12. P3CD
13. A2CD .
14 . P3CR.-4
15. C4TR.-5
_ 1'x p ! !-7
16. R2C. -6
17
l8. CSR
17. C3AR
18. P4AD.-8
1~ AxPrj¡ ! !
l~ RxA
20. CxP J, . !
Sci rinden.
NOTAS por el Dr. ü. S. Bernstein.
, . (Rigaschen Zeitung.)
1.-I~utilmente las Negras cierran la
diagonal a su AD. MtJ. or es 4
A4AR.
. . . '
2. -Una jugada débil que da la ventaja
a las Blancas. Preferible era 10.
P3TR con la continuación P4AR seguida de P4R. No sería bueno comenzar por 10 ...• P4AR, a causa
de 11.A2AD, P4R; 12.P5AD, seguido
de13.A3CD j. yl4.C5CR. Capablan-

Como sabemos que no ha podido conseguir en los Almacenes
de Ropa sus

Nosotros hicimos un gran pedido y lo tenemos a sus órdenes.

·s: co20

ca aprovecha la debilidad de su adversario brillar, t emen te.
·
3.-Las Negras, sin atender a nada debieron jugar P4AD para librars~ un
poco de su encerramiento.
4. -A causa ,de la amenaza 15. P5D. Si
14 . . . . D2AD para continuar con
P4AD y PiR. las blancas hubieran
respondido 15.P5AD, A2R; 16. P5D
y ganaban.
5.-Jugando muy débilmente· era necesarísi~o. J?2R, aun9ue e; cierto que
en prmc1p10 no es Justo colocar la D
en una columna dominada por la T
enemiga. Esta maniobra era, a pesar da todo, útil, en la circunstancia
para f.ortalecer el punto débil 3R y
al mismo tiempo protegea la ireg~n. da fila.
&amp;.-Si i.6·. . . . , A5AR; 17.TxP, AxA;
TxA, PxT; DxP j, C2CR; 20.C7TRj
. R24.; ~l.C5Rj y ganan.
'
7 :-Sacrificio ·evidentemente correcto.
8. -Hubiera sido relativamente mejor
1~ .. : , • AxC, pero no podía salvar
esta partida que gana Capablanca
merced a una magnífica combinación final.

¡

i-O:--t..:+❖•H❖H-❖❖ ❖❖❖❖#❖❖

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566595">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566597">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566598">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566599">
              <text>11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566600">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566601">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566602">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566621">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566596">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 11, Mayo 24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566603">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566604">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566605">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566606">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566607">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566608">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566609">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566610">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566611">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566612">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566613">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566614">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566615">
                <text>24/05/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566616">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566617">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566618">
                <text>2020414</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566619">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566620">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566622">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566623">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566624">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36687">
        <name>Cabarets de Nueva York</name>
      </tag>
      <tag tagId="36686">
        <name>Francisco González de León</name>
      </tag>
      <tag tagId="36688">
        <name>Gran guerra</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20360" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16719">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20360/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_10_Mayo_17.pdf</src>
        <authentication>4eacbeab91c504083065de363bfad854</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="566904">
                    <text>Ofrecemos a las damas delicadas
· cuanto creó para ellas la moda para
esta primavera.

La Ciudad
de Londres
1

"La Casa de la moda"

No. 10.
Soldados Escoceses
19 de 1917.

volviendo del combat

�PEGASO

REVISTA SEMANAL

Dirección: Enriq11e Gonzá.lez Marti-nez -Efrén Reholledo.-Ramón López Véla.rde.
REDACCION:

'Jesús Urueta.
Julio Torri.
Mariano Silva.

Rafael Cabrera.
José D. Frias.
Antonio Caso.
Esteban Flores.

, 1

Rafael López
Alfonso Cravioto.
Genaro Estrada.
Manuel Toussaint.
Jesús Villalpando.
Antonio Castro Leal.
Enrique Fernández Ledesma.

COLABORACION:

POR SU FORMA NO HAY OTROS QUE LA IGUALEN
'-

,,\

\

\

"'\

~.
,1

1t·· .

n¡.,_.
'1

&gt;&gt;/
_,,..
· y por su clase ningún otro que

siquiera se aproxime alos elegantes
CANOTIERS que acaba de recibir

T ARD.11)[

Jesús T. Acevedo (El Paso.)
:Rican:lo Arenales.
Mariano Brull.
.Maria..Enriqu eta.
Gustavo E. Campa.
Rubén M. Campos.
Bartolomé CarvaJ'a.l y Rosas,
Alberto Maria Carreíio.
Francisco José Castella.u08.
Luis Castillo Ledón.
Ignacio B. del Castillo.
José Maria Chacón y Ca.lw-o,
Eduardo Colín.
Carlos Dia.z Dufoo, ar.
Arnulfo Dominguez.
Enrique Fernández Granados.
Genaro García.
Augusto Genin.
Francisco González Guerrero.
Luis González Obregón.

Carlos González Peña.
Max. Henriquez Ureíia..
Pedro Enriquez Ureíia..
Alba Herrera y Oga.zón.
Manuel Herrera Lasso.
Mateo Herrera.
Jesús García Gutiérrez.
Juan B. lguiniz.
Manuel ltuarte.
Carlos Lazo.
J. López Portillo y Rojas.
Federico Mariscal.
Pablo Martínez del Río (Madrid.)
Amado Nervo (Madrid.)
José de J. N úiiez y Domínguez.
Eduardo Pallares.
Emilio Pardo Aspe.
Manuel de la Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Pruneda.

Manuel Puga y Acal.
Alejandro Quijano.
Joaquín Ramirez Cabaíias.
Adrián Recinos (San José de
Guatemala.)
Manuel G. Revilla.
Alfonso Reyes (Madrid.)
Manuel Romero de Terreros.
Francisco Verdugo Fá.lquez.
Genaro Fernández Mac Gregor.
Artemio de Valle Arizpe.
Samuel Ruiz Cabañas.
Enrique Santibá.íiez.
Nicolás Rangel.
José Juan Tabla.da.
Alfonso Teja Za.bre.
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina.
José Vasconcelos (Perú.)
Atana.sio G. Saravia.

DIBUJANTES:

Saturnino Herrán.
Jorge Enciso.
Alberto Garduño.

Lea.ndro lzaguirre.
1
Carlos Neve.
Germán Gedovius.
José Tovar.
Roberto Montenegro.
Antonio Gómez. ,
Francisco de la Torre.
Alfonso Garduño.
Angel Zá.rraga.
Fotógrafos: Antonio Garduño.-Gusta.vo F. Silva.-Alfonso Sosa.
Publicistas: Maxim's.
Carente: Jesús B. González.
Grabador: Alva.rez Tosta.do.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION: En los Es~ados, 10 ?úmeros ... $ 8.50 En el extranjero, 10 números ...$ 5.00
En la, Capital, 10 numeros ..... 8.00 Números sueltos.. .................... 0.80
OFICIIAS: Avenida 5 de Mayo, 32.-Edlflclo de la Bancarla.-Departamento, 406.-Apartado Postal, 1408.
La correspondencia debe ser dirigida. a la Gerencia.

8stamos ,a sus órdenes

,.,

lA PRIMERA SOMBRERERIA DE LA REPUBLICA

..

Plaza de la Constitución, 5y 7. - México, O. f,

En nuestro edificio de la
3a. de la Palma N~ 34
tenemos nuestras oficinas
y almacenes desde hoy.
Cía. Ingeniera Importadora y
Contratista, S. A. -Sucs. de G. y O.
·1raniff y Cía. - - - ª • • • • • • •

�r-----------------

_____ ~_ - ----

._.,..,,.,...

-

' '

'

,. '

.,.

REVISTA SEMANAL
Regü~tra.do c:omo artículo de segunda Clm;c el día 17 de matzo Je l!Jl7.

VISITE NUESTROS DEPAR-

'l'OMO L

MEXICO, D. F., 17 DE ~!AYO DE 1917.

NUM. 10.

TAMENTOS DE MODAS
LA VESTIREMOS
A UD. TAN BIEN

COMO SI.'

'

ARCAISMOS DE MAYO.
'n ,

.,

.

POR JOSE D. FRIAS.

1

'

A.qnclla noche mí amigo tuvo la mejol' &lt;le sus conw•1·-

'

El CENTRO MERCANTIL
Apartado 472.
·,

IJ

' ~-!~~~~:~~E,R~ ~~~:E;N

.1

México.

r

"

SENORA:.

f

FABRICO ROPA BLANC.\

1

GRAN· BBR'l'IDO DE
·'
:MUESTRAS RETIRADAS

PAR.~ SEÑORAS Y NIÑOS
QUE ACREDITA CUALQvIER

QUE LE OFH.ECE:OIOS A PRECIOS'

F~TABLFJGII.ftIENTO.

L.\ SEÑORA QUE USA

BAlUTÍsrnos:
HÁGANOS UN.A VISI1.'A Y SALDH{\

UNA PRENDA
HECHA POR MI,

CO}IPLAGIDO.

•

'NADIE CO:lfü NOSOTROB'l'AB.A ROP,\
DE NIÑ"OS Y SEÑ'ORAS.

ADQUIERE LA cos·rmuJ.lRE DE
SERVIRSE DE LO RIE:N COSIDO.

.j
¡

,

REFOR_M.ll INDUSTRI.IJL.
,,

CARLOS B. FA RFA N,
4,¡, ~ :r,fMIN AS No. 98. , ·

TELÉFON'O ERICSSON, 206.

o 11'

,;

•¡h

Al'ARTADO, 4519.

¡IVWR,CO, ll. E:

• - • • • • - •· ~GAso

1 ¡, • ;

ar la explical·ión (•ristic1,na, del universo. &lt;,Cuál es el 1·ecuer-

clo mejor de nuestrns aclolescenc·ins que nan?-garon en los
nilndonw hizo quC' su palabra fuese un clE'leite extra01·dirnt• lagos místicos (lp- una quietud coT1v0ntual'? i.qué men.Hn·ia,
rio parn n1i pa.('ie1wi&lt;:1, que tiene su ¡n·estigio ma.yor en In es mis cluk:c, en tu pretél'ita infanr·ia, que e:-;ta, zahumctda
con hts mi1THS ,rnaceónicas del mes (lp Maria? H,1go Llll lla.difieil &lt;·o¡,:;tumbre de saber &lt;•sc·uchar.
No hngo otra cos,1, quP transcribir ,·on fidelilh'ul1 üfr('- mamienLo a tu sinceridad y 1n·egunlo nuPv;:ut101itP (,cmU
pNf'nnw ,uie8tcsin tus escepticis.m os mejor &lt;JU(' esta fragantuof.l&lt;t las l)~tlabras de l:'ill discurso.
Mi amigo est,dm infic:iona,do ele oratoria. Sabh1 todos ('i&lt;.t (]ue ,,ivi'ó con h1 efímera exit-ltencia. de tm; lirioR ptimalos l'Íc&gt;l'igos dt&gt;fectuo~OH y tod.a::; las YirLudes fenrn(hts dr ht Ycrnle~, ~, los vétnlos de rosas que figul'nban, al pié del
n•tól'iea. Bn instanl&lt;'s dP ingenuidad rne cl0claró (Jne su Ol'- :tlü1r, Ll mi.lyÚsc·uln que inicia el nombre ele a&lt;1uel\a quC'
~ullo po&lt;lfa yiyi1· dd únic-o elogio que encien,t f'ste YOeablo: c·on &lt;-lukc uo1nü1·c !huno la í.glP8ia Madre dPl Amor l.LeL·8olisbt., .. siern¡u·e que fuera Pntrndido con la nwntc qoP rnoso? , ..
~ 'J.1.tl \"(:'1/. (lic,p:-; COSi.LS (] lle llll' l'E:'Urean.
tal (·11alidad atrihuht n los m,b ,titos pN1sado1·es &lt;k G!'e('iH.
_¿y cómo llO te podían re(•L·enr &lt;'Slas reminiscencias?
Uahló eon PIO(·tH'rn:ia, t:'S decir: pos0yó el arte de llen11:
l~l cwtdro prediled0 n•enea1·11.t en la fantm;in con todos los
In Jl('nrnasiún ,1 su &lt;ILHlit,ol'io, que 1w &lt;•rn plural; .Y (lijo:
-Es rn'ceHario lJllC tC' c·011Y('n:t.ns. Po('ns o(•n.sioncs te 1·(•\icn's que 1-t.rn,u;Le &lt;·Lw,ndo &lt;-·omenza,bas a YiYil': ]a 1mv&lt;'
frngante clel templo ern una unrn sagtn.da para los J)P(]U&lt;'h(' l111hh1do c·o1no ahom: llCl'O (•llo Pk únic·arnl'lÜP el l'&lt;~!:;uJf1os «cnmulns .. de inrienso, que se es('apaban litúrgica.mente
bulo d&lt;' t 11 .-ttición (Jt\C' d&lt;'nign.l a la oratoria, po!'(jUC E:'~ un
n111l 1:tt.ino, 1w1·judi('\;tl ~, heredado do nt1P8tro::, ma_yo1·e:-;. ele "!o&lt;ci itHJuirto8 brase1:os d(' los turíbulo::;. El diminuto
lntentc1rc'· esg1·imil' una argnmental'ió11 sugestint, sin t·eso- ejército ele niños \·cstidos fü:. bbwc·o y diademados de a,:t.ahar
l!PYaba, lrn:&gt; hmzos 1101' alto p¡¡ra ofrecer hares ele flores a. la
nancias el(' tl'ihuna pitra la multiitid ....
( Ha hhí.hamos dPHde lo ,ti to clP una ectp1·ie\im;;1 habit,1eió11 &lt;JU(' es •Ft1('ntP &lt;k Huertos, Po:t.o flp aguas yi,·ns, Río (Jlll'
&lt;fo,·oradn con cxóti,·o:-- Hl'tifkim;, Un husLo &lt;1&lt;' HN·tnes N&lt;l &lt;.·or1·l' &lt;le! l.áhano," según í-ie lee l'l1 ('l Cc.tnti('o ,le los Cánticos.
sohn• PI fondo lh' 11n,1.&lt;:01tina. d0 oro .Y 1wgro blanc-,t nota &lt;lP V ('n tanto &lt;JUE' In inoC'encia elentbn, la oración ele florales
serPnidad. El piano mostl'ah~t en un ,ingulo l,L dcntacl111·a olores, el ó1·gano l'itnal, ol\·iclaotlo la. tempestuo-sa .l engua, qtre
drl mon:--t.n10 c1ue de-speda-,,;ó a Cho¡1i11-scgún afinna.eión de ll' ensellO a usar ,J11.-w Sebastián, se deshacía en leYes acordes~· en meloclfa~: nub npacihles que la trü;te7.a azul del
He1Ter.1 ~- ReisHig. On busto &lt;kl Allig\1it•1·i n1m;traha, sobt·l'
loto peregrimmte po,· un ,u,ro~·o lento. iQnién seria hoy el
un negrn ,\' ,tlto z;óc.-1,lo de rnadera su insonclahlP mirada sin
Ynrón justo que vudient ofreC"el' una clácliva sin mancilla a
Jmpilas qtH' &lt;lf,fataban perenlle medita('ión, aj0n,t a los ruidos de loR ti·enes dtadinos, t)l\C' pas,dmn &lt;I unos ('Ua □ Los nw- HtJllPlla vcuya mirada C'ci como la a,urora, y que es hermosa
trns del haleón encendiendo hts l'Rtl'ellas ilusorias de sus fa.- corno la Luna, ¡mra como el Sol, y tenible c-:mo un ejército Cll onlen de ha.talla~?... Cuando yac-ía mi cándida
nal(&gt;R aYizores.)
Hu~ión en un nwnte de aromas, como el pastor del Cántic·o,
-ffisc:ncho. Respondí sl'lll'illamenh•.
-«Learned conyersat,ion i8 eithC'l' the affretatio11 of tu Ye yo la l'CYela.ción del secreto sentido de ese culto, &lt;JUC
th(.! iguorant 01· tli&lt;' profPssi()n ·of t.he nlC'ntally Ulll'lllJ)lo- de8a}Jat'C('e, ahol'a, rntre las cot1Yn)sas Yoces dí• las nuents
doctrinas. iAh, no et·H úni&lt;·:ulwnte la tradición de una rú·
yecl~ .... dijo '\Vikle, Pn un mom('llto de sinceridad. Y es
p1·ofuudamente 1·eal su di('ho, a pesar de la Yic1a. que ]e jue- briea eclesiástica la &lt;JUP ('OJJgregaba nuestl'as Yoluntades
ga. brnrnat, muy ves..ula8 a la. J'ealidad. Yo, conociendo tus en los templos, dnrnnte p} mes df' nrn,yo! No. Tú sabes que
p1·edilec&lt;'iones te hablo sin afectación, y procm·o oo aparecer el cu]to dr la Vil'gen nació rn las teneUrosaB angustias de
dodo 1101· estas y. , .. p:&gt;r otras razones ('Orno afirmaba la Edad :Media bajo unn, a,,hoca.ción de padecimiento. Lct
NietzsrhP, iSon ya. Llos eitasl 1nais tú sabes (J.ll&lt;., Ja manera ~Iater Dolorosa seíio1·có los sig lo8 &lt;)U&lt;' sucediPl.·on al milenn.de vrnceL· las tentaeionrs l:'s dejarse &lt;1c1·1·otar lJOl' ellas. No l'io. Drspués 1a Vi 1·gen abandonó su gesto de dolor y fué la
orndt·e l)ll&lt;' l)l'C'í:Údf' al éxito &lt;lf' Ju frcundi&lt;lud, ~· por último
voh-eré &lt;l C'itar.
f'n la decadencia de su dc,·o('ÍÓu t 1•:;rnR-fignrosP Pn In. madona
~rl~&lt;' ha!itg.-u·t'• dic•ip1ulo (•11 P.logio de ~layo lo que rne suque, en el Renacimiento, lada al di vino y robusto infa11l&lt;'
gestiu1rn n1ú,s eu la c\'nen.cióu de este \·oc~tUlo, que e8 Ju síntesis 1lc la blancura: nl menos para mí qne sigo ufanRudorne de Belen1. Nosotros siemp1·e hemos recordado en el mes &lt;le

:--,u-itrn('H. Yo no \p había insinuado ('} terna; pcrn él, acliYi-

¡, 1t1;0,)

n,'J v ltüts1H

PEGASO

l

�bía impedido ser feliz; J.tiU corazón )8
brindaría abara la dicha?

•••

LA PRINCESA DURMIENTE
POH MANUEL TOUSSAJ1\'T.
Cuando el cabR.llero llegó a la.s tupidt1s
selvas que rodeaban el castillo de la
Princesa DurmientP, contuvo con recia
mano los ímpetus de su corcel. La selva
parecía un negro dragón que R.rrollasP a

la roca sus formidables miembros para
duarecer su tesoro contra todo humano
geseo.
Mas era preciso que la profeda del ha.da Ae cumpliese. Y el caballero espoleó
su noble bruto, y los filos de su espada
le fueron abriendo ruta. Bajo el casco
acerado u;imieron tristemente las malezas y a los relámpagos Oe la tizona lk•·raron lágrimas de resinu, lo&amp; viejos troncos.
Después de un siglo de sueño, los pájaros y las fieras del bosque habían perdido la noción de la vida al aire libre, y
de sus antiguos instintos. Hubo escP-nas
insólitas en medio de promiscuidA.d paradisíaca; los leones y los chacales empezaron a devorar la yerba con avidez,
en tanto que las calandrias y los jilgueros entablaban sa,ngriento combate para proveerse de carne. í todo a tientas
porque sus ojos a fuerza de no ver se habían atrofiado.

Sin dar importancia a estos incideutes
que el hada no había previsto, el cahallero prosiguió en su tarea. Con la constancia y la seguridad de quien Aabe que
ei3 im1trumento del destino iba en pos de
la princesa. enea.atada, que dormía desde
cien años antes.
Y la princesa lo amaba; seguramente
lo amaba aunque no tuviese más d&amp;,to
para creerlo, sino el que siempre las
princesas encantadas de los cuentos
aman a los caballP.ros que acuden a salvarlas. Sea como fuere: amáralo o no,
tenía que casarse con él, para cumplir
así el designio del hada.
Había, dejado por ella su vida de estudio y de reposo. Después de años larguísimos de meditación y de lectura,
después de agotar la ciencia, llegó a conocer su destino. Y sintió rejuvenP.cido
su espíritu. Vistió una ricA armadura de
Damasco, herencia antiquísima que ornaba su librería y partió, cAballeroen el
mejor corcel que pudo balla,r, ¡Renuncia
gozosa de una vida para conseguir otra
vida! Si su cerebro, en la primera, le ha-

Con gTan trAb1::1jo &lt;'011siguió aAcender
haRta IA puert1-1. dPI c&gt;1stillo. Estaba
a?ierta porque el Rueño lleg-ó de improviso n. la, altanera mansión; así pudo
pe~etrar hAs~a..el sitio en que yacía la
pnncesa. Qmtose su yelmo y su~ rudos
g-uanteletes,de acPro; corrió torios los cortinajeR de la esttt.ncia. y, de rodill1:1.s frente a ella., empezó n IIM mA.rla con temerof:iB. \·oz. La prinrPRa 110 despertaba: enton&lt;'es se atrevió 1:1, tocarla.
Fué desperta.ndo lentA,mente y aco 8 •
tumbrn.ndo RUS ojos u 11-1, periumhra. A.I
fin vió al caballero .v sus l1-1bios httblnron. Pero parecía, que la princesa. no PRtA.btt, contenta; como Ai i... pe~arA AbHurionHr su sueño, un mohín pleo·ttba
sus
0
h'lbios y unH tristf•za os(·uredtt. i,;u mirad A..
E11tmwP,.;, Riempre de hinojos, ro~ó él:
}.Por qué IHA be □ diciC1nes que ofrendo a.l
hada que unió nuestrai;; vidas, se perturban con el recelo que veo velar vuestro
semblante? Reneguf' de la sabiduría Yrie
la tranquilidt1.d p~Htt. vPnir en pu~ de
vuestros ojos, de vuestros ojos, Princesa
Margarita, que bien valen una batalla
ce,mpal; en. ros de vu~stro amor, pero
vos me rec1b1s con la frialdad de quienes
se desposen por gusto ajeno· casi desearía no ser el elegido para sal~aros;y poder así combatir por vos sin la certeza.
del triunfo.
Respondió la princel:'a: l!;J Hada, mi
madrina, al condenarme a dormir cien
años no pensó en hacerme sufrir. Al contrario, viví la vida más intensa que ni
pueden soñar los mortales, sin sentir los
padecimientos humanos. Os conocí supe que seriais mi salvador, y en mi ~ueño si_n mancha OR amé locamente; pude
Aegmr los pasos de vuestra existencia
hasta que os acercasteis a mi cárcel.
Mas veía la fata.lidArl del destino. Al
venir 11 libertarme laborabais por mi
desdicha; me ibais a, volver al mundo a,
las lágrimas, a los sollozos. Y luchA,b~is
también contra nuestro A.mor: la realidad a.boga el ensueño. El amor mata al
amor.
Y ]1:t, princesa pasó levemente su mano
sobre la férrea corAza; y, en medio de su
llanto, vuelta la faz hacia el lecho, bostezó con la displicencia de quien ha dor•
mido cien años.

.,
gtuutos1·es a, la mujel' (Jllf' es una fuente de alegria inocente,
sillfln1icia primiti,·a , de c:a1H.lorosn, embri.1guez entre las ctl;1,1:leol'bs tibias de lo:;; tl'einta oías que C'l n,110 tiende como ..
tl'eint :-;f'ncleros a1·omctclos 1 ,t,\ paso .-1lucina,n t e del pdnC'ipe

Abril
-.~E Yenl,ul.
- E:-;te mes exc·t:•cle a los olt'os en luz .V en colo1· sua,·e,
en ,gozo y en felitidad. Dime: ¿no prefieres al iracundo Dide mln•f' amigo (l e los hi e lo:;; ,,· de lns esll'ellas, al trágil'o
desfallf'&lt;•imiPnto otolinl dí' Odulu·l', :t lit denrn s iarlo l'eal opu]PnPia dP Ago~do, el puC'L'i] ;1lhornzo de• 1\lnyo'? ¿y no son más
;-unableR CJLIP los de ,·:1neos del Yoluhll' Feb1·c•ro y los pl'esentirnientos clel p1'ill1E'l' me~ , .\" las l)l'OllH.'$ls fn11nentales &lt;Ü'
Junio, o los clm·os ,1ugurio:::; dr Abril las J.,01·sns ,·isiones del
mei:; que Jn s almas ingenua:::; lhrnrnn de 1\i[a.ría'?
- iSi yo lo he dielio antes qne tú. Oye:
1•..lfüoc·ue¡wia dp pülp tos , áu1·0~1s festiyid.Ules,
del hlaneo nlC's &lt;10 ~In.yo-digno dC' Salomón:
húcnros tlr las almas glorios;-1s 1 \"Oluni,1tlc-&gt;s
uofl.uimes postradas &lt;LIÜC' la Flor de Sión:
111otetes &lt;JUP atesornn el t1ombl'e dP Ma,r}n,
infantilr~ 11Jeg.-1rias r \'0f'('s ele-' 111ujp1•,
2

órganos CJ u0 :-.on fucntet-, sag1·a&lt;fa8, dP l1arrnon la
en la idilica r brf'\' C' paz del ntan]ece1·" ....

(Hay un siJcneio no muy lal'go. ÍJH no('he mint (Jlle un
rPmot,o t'e lámpngo tiendC', tn1s d0 loi:; monte:;;, una iluHm·ia
lámina &lt;le le\"e ac-ern azul. Ca,llfunos p,w,1 ratificar 11uestm
nmiHLad, confo1·111&lt;:• ni consejo 1k i\I"artP1·linc-k. El &lt;·ontlnn
diciendo es ta:::; últimas p:.tlnhn.1s.)
·
-Celebrn que compartas mi opinión. Bs una fonmt d&lt;'
la diehn e~ta &lt;JllC' 110H permite fuga1.:11os dPI Licn1pJ adual
y ('On seguir ln t0su1Tec•c.;ión de la s qniments &lt;1u0 p.-1 rerían &lt;lefinitinlnH''llie srpultaclas por la:-; muf•hedundH·eH cl0 sahios ~·
por ln s g1·0)·es de ignorantes . EH tn.11 dulee para. mí P8ta aiío·
mnza 01·todoxa de l\•f ayo lJ u e olYido la músic·;-1 de tHJ u0l cum·
plido c]p Rompo n.l hal&gt;lai· 11or primern Yez a :::;u amad..t, en
ht il'ag0dia dP Slrnkespeai:e, )' ('ll)' &lt;l nlC'lodin ,·erbal 11w fos·
eina e-orno un Yino genpi·oso. i-R(' C'Uenla:s? «Si C'On mi mano
he profnn,ulo brn diYino alb.u·- C'ogiP1nlo la mano dP .Julichl.- pe:&gt;rdo11adniC' . .Mi bo&lt;:n ho1Tat·::i l.-1 mntH:lrn , (·ual Jll'l'&lt;'gl'i•
110 1·uliol'OSO, ('011 1111 })('SO. ~
«En }\[a.yo sp realiza pJ pensümiento t\(l RhPIII')·: Mu•
sic-, all(l, 1110011ligtJ1, rtll(l ft~0lling a1·p one."

fl),
Por RUBEN M CAMPOS.
11

8uauhnahuac 11

2 de Jotayo
IJPsde l;1s Tres Marí:1s, ~· Pntre la:- 11ublazo11es
que a mis pi1·s se rles~a1Ta11 cu1110 e:-pn11111s ctP o ;1s,
rnal desde u11;_1 1·untpit'11tr ílürida dt• gladiola.,;
conlemplo el valle azul com'.l un 111ar. Los bridones

¡AIJracadabra! es mi
eun que hendieron los
en el abismo vuélcase,
uua cascada en trueno

descienden por l::i s sierrns cumo constelaciones
de centauros. La s cumbres la trnge 1 ia ·ven s0las:
el juncal de los pu111a s por pl'adera s de violas,
asalta la il'l'UJJCión &lt;le amarillos IL·ones.

un arco de cristal de roca, hora tras horc:1

conjuro aJ ver el abra
cíclopes la montarla sonora;
entre un iri:-- de aurora,
de muer:e. ¡Abracadabra!

Desde la edad del Géuesi:- 1 límpidamenle lahrn
1

y es su mt'1sica horrísona cua11to ensordecedora
la m1'1sica siafó1iica de una danza macabra.

De JJronto u11 r i1i'íunazo las montañas atruena
y e11 un sacudimiento despierta en mí el anhelo

íle b::1jar de hJ.,; cumbres ,elow1enle en un vuelo!

Desciendo ¡oh maravilla! y un agrnste pab;a_je
cifw e11 cíovuto de égloga el formidable abismo
donde un lago Asfaltida es un muerto arcaísmo;

Y renace u11a antigua virtud intacta ) plena:
tni voluntad. Y echá ndonie a andar echo mi suP.1·te
n los ,ienLos del cirio, ¡A la \ida o la muerlc!

y cuando alzo mis ojos a las nubes de viaje,
dos siltiros barb11dos bajo la luz febea
asómaasr, sin ctuda, rastreando a la Galatea.

Segantihi

J'rofanación

Las crPslas se pe rfilan en sm.n e onclulamienlo
ele p:-ii sajes alpestres del divino pintor;
nube:-; verde::; refl ejan el matiz verde-flor
dl' lus cam11us e11 la tran sparrricia del ,-ie11li1.

Mis ojos no han queric:Io contemplar la siniestra
pesadilla que abruma a esta tiena e11cantada·
'
se desvanecerá al " 'm ir la alborada
como la de la ltispaua proíanación ancestra.

Las moutm1a s violáceas ardPn al sul \ iolenli•
y se empurpunrn las estrias del alcor
que rlediHH Pn la s vegas como u11 sueño rh-' arn(lr
en un regazo a111ado: Y rl e pro11to ¡oh porte nto!

La libertad humana en plenitud se muestra
cuando venga el ultraje rle vivir secuestrada,
y surgirá. flamígera de sangre empurpurada
como surgió de tocia titaaica palestra.
1

un hngel de alas blanc:is rle palotna , iajrl'a,
inrntinsas. rutil 111Le PI crepúsculo hiende,
blanquísituo alaba st1·0 l11111ino~o, desciend e,

Por eso ni miseria ni ~angre quiel'en ver
mi:; ojos que tan solo buscau eu la mafiana
la t'éivindicación de la locura humana

las alas JJ!iega y toca con su pi e la pradt'1·a ....
Y a11tc la aparición' que inll1 l'llamente mim,
suspiro: ~eganti11i. Y al viento va el :-;uspil'O!

que no se acordara de su eclipse de ayel' ...
y del est1·ag-o hilrbaro, cruel, de guerra púnica,
no me entriste~e ra ni esta tristeza única!

Eas 13uga111bilias

8l .Adiós

Cabellera~ moradas, s0111•0:-;ada:-;. bf•nt1 eja s
de clriadas a los ojos profanos invisibl es,
las bugambilias tienclcn co11 sns ramas flexibl es.
flol'iclo ;irco triunfo! sobre rnuro!s· y reja s .

Yo rncogí en mis ojo:-; la visió11 ele mis sueños
e l'rantt·s en tus bosques, en tu,; vegas y alcores:
y en el lóbulo nacar que se irisa en albores
del caracol sonoro de mi alma. risnellos

Y e11 la sitsta, a la 1nt'1sica de ciganas ) abej,1:-;,
his ílrhlílas dP ojo:-; \'C:'rdes r t.:3fleras temibles
1lr~n11dasse colnmpian y h1•san intangibles
ron sus dedos de ro:::a lus musgos de las tejas.

com o consoladores y 1nil.gicus beleños,
C/Ul'da1·a11 escondidos los perennes rumores
dr,. tus flon•stas víq:.fe11es 1 los adormecedores
ecos de tns cigarras mecNloras de e11sueños.

De uno a otro itrbol , ini1•n111 a la ciudad lmcólica
las ninfas de l;Js hosqu c:s L'n guirnalda s floridas;
~ los toiso1ws d~ sus t'l'cncha:-; dcscci"iidas

Y cua11do alguua ldo11da calteza adolesce11tc
se incline hacia mi alma, rlel caracol sbuoro
en g-org-eo de pújal'O rlc un,1 garganta de oro

son la nolu ardorosa, n1nrada y 1u elaucúlica
que un fe11w11i11u enja1111irr, IJlonílo) ;11'110i-Psc1-•11t1•,
deja 111irar la11 ¡;o[o dP s11 vida intlolPnlt&gt;.

PEGASO

IJrolar:'1 ('ual 11111r11111rio lejano de 1111a fuf•11ln
In música ig·11orada, la (H.:ulta poesía
qll t~ yo no :-;e, Cnauhn;'11lua(', ::;i rné tu~a O ful:. mia!

PEGASO
/

�\'ir de ejemplo a /1-1 defi11ic·ió11 que dan,
dP valle, lo::i tratt1.do~ Pll-'t11entH]pt-, tle
Ueog-rafía: Ps 1w terl'e110 pfaJJü f!lJcen·a•
do en un cinturón dP, muntañas. Para
1-jalir de él , o µ1--11·1-t, Pntrar, por el lado
11orte,-1wtPl-j de ht. &lt;.:Onstrucción Uel ferrocarril-lrnUfo, que subir j' bajar la
Cue&amp;tu del Platanillo, célebre por 1111
1·otnbate ea que reaecionarios suriauo¡¡
derrotaron y mataron 1-tl general dou
Plutarco González, GobPrnador del Estado de México '18~7). :J ·
Cuando se trató de construir la- vfa
férrea de Ig·nalil, s~ buscó un lugar a
propósito pttra. entrar en el valle, evi1 ando t.:uesttts empinada~. Los ingeniP.ros hallaron lo que bust:A ban: eneontraron un1::1. hendidura.. una ;,truga, del terreno, llamad A, el Cañón rle. la, Mano.
Entre los cerrw~ quP c·iñen P.I vR.lle, hHJ
dos que dt;!jA.n entre i,;i un hueco, 111111
µ;rieta IHr¡.:!;tt, y µrofu11t1í-iimH, f'll eu,yo
lecho cone u,. ano,vo de &lt;·audal PXig·no.
al meno~ durante h1, mHyor pi-u-1-- ,~ dPI
año. Se hiciPron fJbr1-1r; e11rtt111i11ath-1s &gt;1
encauzar la!-! ag·nat-1 PJ1 un h1&lt;lo del Ca·

ñóo, y
ducto.

e11

el otro

t-P

con~truyó el viH-

El Cnñón de la .\11-1,110 e.-1 rnny bello: ¡.¡u
aspel!to Ps gnwdio1m e i111po11e11te. Sf!
cuentfl. que alA,·unaA \·iH.jeratS,-H mí uo
mP &lt;'011~t11 PI hetho-quizá ai1ouadadAK
por la majP:-.lttd drl espectáculo. RP. envuelven la c•1-1 lieza. en su chal o rebozo

AGUSTIN LORENZO

(1)

POR MIGUEL SALINAS.
En todas las poblaciouesde Mureloi:i y
en las de la. parte septentrional de Guerrero. i:ie couser-va por tradicióu el recuerdo de ltts hazli11ai:1-o más bie11 fechorías- de un célebre h:idróu y famoso
saltea,dor llamado Ag1Istín Lol'enzo.
No he podido e11co11trar datosexaetv~
acerca del 1iat·ilnieuto, edful 1 lugar de
origf'u y Re1-1Hs pllrtitulare!:l deestepiµresentaute 1·unispícuo del

banclulerisrno;

pero se µuetle atiegurn.r qne sus hechos
tuvieron gnrn resouP:n cia l:'11 aquella, regióu, y que i,e grabaron hunllamente en
la memoria de los puel.iloi:t, pues la geute
de éstos, que JHHla o muy pnc·o i,;;alJe de

Ayala, r.le :\la.tamnros y de Bravo, sHbe
bien la vida y milagTol- ¡Jp AP,m;tín Lo-

renzo. Seg-úu el decir de un Vt!cinode Tetecala , Agustín fúé coetfln eo de Pedro
Asencio. t)i tHI c:di1·rnHci6 n fuese \·erdHderH, las conerías de 1mestro µerso11aje
podían fijarse en los últimos a11.os de ltt,
guerra del ndepe1H.leu cia.
Durcrnte mucho tiempo, PU H,lgunas
fiestxs de lo.-i poblarlos que i-rntPs 11ombn\ :-e i'l"pre:::;entaron, c1dpmá.-. de retos,
loas y r·oloquios, 1-:1lgu11os µ;;;sos rn que
era ¡.H·ot1-1µ:01)ista el µopular colegfl. de
Diego ( 'orrie11tE&gt;~. En Jt:)_8:) vi nnil., de
esas 1·Ppres.e11tacio11e:;J en un b:H-rio rle la
villa de Tlaltizaµán.
Uu tramo del camino rei-d flf' ).lt'xieo a
Acapuleu~el comprenllidoent,re Cuernav1-1ca e l:i;uala y los muchos caminos
vecin1:d es q1w entron(•alu-111 con él,
fuero11 seg;ununente e! tf 1-1tro de los robos de Agustín Lore11zo . Lrts selectas
merc1-1derías a~ititir:a.-. venidas en la Nno
0

de Chinn., !;:¡,.: 1Jarrns de plata f:li:tradas e11
'l'axco y PI dinPro efectivo quP RPnrnna.ri1uoentP se r11vinhHn A los i11/.(P.nios par1:1 SUR rnyar-, e1·1-rn el blanco &lt;le-los;rndit-

ces at11ques del sa,lteador.

Los golpes de mano dados por P~te,
lrn.n de haber sido numerosos y de 1mµorta!l(.:ia; pues 110 hay cuern., barra.uco
o recoveco del quebradísimo ttgro rno1:ele11sP, en que uo se crea que yacen eseondidos los te1,wroi:; de aquel cPlebre infractor del sE'ptimomandamiento. Y cuando
alguuH, µersoua. tiene H,puros pecuuiarios, o desea capital de importancia para u11a empresA., es mu,r fre cuente oir
frases corno éstas: ¡QuiPn se encontrará
una de las ta,pazontis de .lgustín Lorenzo.' ¡Ah, rnfll haya una de las cuev1;1.s de
.'\gulStín Lo1·enzo! Por supuesto que las

v1wel'I mal ha.y a est5u usadas iucorrel!tamente e11 J;:i, última expresión.
A pesar de haber robado tanto y de
lrn.ber Htei;;orad~1 milloues,-lileg-ún lu,fa.n.
ta~í1-1 µopultt r-11adie ha e11eo11trado una
de ]1-1¡.; tn¡w.zonP.'J del fomoso ladrón. Et-1t() se Pxplic·H. tenie ndo en c·nenta que t·a.dtt vez que Ag-u:-.tíu Lorenzo reunía un
tesoro, lo e:•wondía con arte y maña, y
ma.taha in111ediat1-une11te despu(':;; a los
miembros de su banda, q11P l~ habían
ayudado tt. efectuar la &lt;kt1lt1,irió11.
Aprovedrn.ndo la.s mil &lt;'OIIBt&gt;jHM referentes .-1. nnei,;tru bPrne, 1-1.lg-11110:-i individuos de buen humor pi11t1:1rnn &lt;·on c·i:tl,

sobrP un gr:-111 boquete que da P11tradH
A, una ruev!'l, 1rn enorme letrero que di&lt;'e: ¡AGUSTIX LOREN1/.0! ¡QUINCE

~llLLO~E8 DE PES08! J-fay

(J:UP t:Oll·

fes»r que lograron impresioru-ir a.l público los t·hus«·us HutorPs de l.-1. i11:-icrip&lt;'ió11, pues al escog-er parH, f'sta 1rn lng-Hr
apropiado, realzaron todo lo que el
asunto tiene de fa.bu!oso.
El luga.r A ludido es nno de los reµliegues qnP lrnl'e11 los belln:,,1 y sobPrbioA
acaatilaUoi:; que fnrrnit.11 1-11 l ':Hlón dP /;1.
M;-1,110.

El vRlle d e Jg·nal;:i e¡,.; típi co; puede ser.PF~Gr\SO

miP,11tJ"H.':! el tren 1-1traviesa el Cañó11.
Ha.ce11 muy mal las me&lt;lro¡;¡A-FI ~.,ñorns·
deben Aµroveclrn.r le.oportu11id1-1.d de ¡;nzar de un c1rndro euya ra.r1-1, hermosurn
pocas veces se ofrece a nuest,ros oju&lt;,1,
Al penetrar PI viajero en el Cañó11 1 t'O·
mie11za », recorrer un dilatl'l,do y tortunso callejón que podrá tener cineo kilómetros de lougitud. Eu el foudo. ve a
Ún lado las aguu.s del arroyo, y tt.l otro,
el viadacto por donde ca.mina el tren; a
&lt;lererha e

izquierda, ve dos

e11orme8

a.ca11tila.dos, la1-1 masA.s di-&gt; los cerroi,, que
forman el e1-1llejó11, y que allí están ;i,
µloruo. eual giµ;n.utescos muros, Hit.os.

muy altos. dPmal-,ia&lt;lo altos; y más allá
del borde de los muros, tt.p1:1.rec:e un jiró11
de cielo, de cielo claro, de cielo tiUriano,
de cielo de un purísimo a.z.al cumu el zufiro.
No sP cual es la alt,ur;t máximH, 11t, lo:-4
aeantilados. pero recuerdo que ell der1H.
OCHJó;iú11, vi tres rJ cuatro zopiloter; qnf'
vol~bau tiobre el tren, eomo si lo hubie-

1

En ' The Metropolitan Museum of Art/; de Nueva York

IJ.t malll-lll;l nn1c•1•iúr hal,íam(i,.: Yisto,
df' prisa, (lPtP11i&lt;'·ndo11os &lt;l))Pnas ,u1tr
algunas Jllül'&lt;LYillos,1~ (·or:;;1s , lot-. snlo1H•~

dr• 0sc·ulturn. los histúrieo,.;, los de
lot, dP a1·n1Ht. ...

insLrntrs sólo &lt;1d1nirnmos, Pn In!-. ntst.tK snl11s de,.:tinadnr-. ,ti !Dgipto, las tela:-; pi-imitiYas, r entre &lt;'lhu;: mrn interf's,rnlisima figunt df' muje,·, dPli11Pad,1 _\· c·oloridn, mil..s o menos, al modo de lof-- d0
la ~PrPn1phaPlitc~ Brotlipl'l1ood••: bt8 1·(•&lt;'onstn1c•eioneR de tumbas ~· templos:
In c·uriosísinrn eolPc-c·ión dC' 11101ni.-ts ....
Unos mon1entm; sólo pudimo;,; goz1u· C'l
pn{.'anto de las c·C'rúmiens c·n1i1·iehosns,
suaYes, d1: nnn RU}l.l'&lt;'lllH elp,g;-mc·ia fornuü mudias de 1:llns... A11enus si uno:-;
minutos pudimos Yer, i:&gt;nti-e mil tn1bajos de bronce y hie-l'ro, un1t arn1;1dm·a
de !J11is XIV, el cabezal tlr la del enlmllo de Feli1H~ JI: lanzas, YC'nablos, es·
padas bc)lJas y c•norrnc-&gt;s, tJUe nm; hajernn a la mente, pa1•fl justiliear- a rn1PH·
tro asombro, (JUe Lales pesa.dml1brc-&gt;s
pndiN·on ser ITHtnejaéhts por bni,ws y
nutnos que 110 pe1·t.enec-ieron n ningún
Morg1-rnte, C'I n~1·i-;o .dP Lr Chanson ck•
Roland: "le fe1·, t,eul, fenüt h1 eharge
d'nn nn1let* .... Sólo un lwe\"C' rato pudimos ptti:.n1· la YistH en los salones ele
Pseultura, en 108 c-1rnleR, amén de c·opias &lt;lP hu; obras ungidas, y aun de algunas origina!Ps, existPn lindas ]_)l'O·
chic·c-io110s rnode1·1rns, ('ntre ellas nl1'inR
de esculto!'es ~·ankees, f]Uf' nos hiC'iPron conohor11.1· la rectific·a('ión dC' juido aceren fü•I nioYimiento al'tistico del
gnui pueblo, que habiamos ffrmcmen-

1

la páqina OO.

La D01110 fll,f Cford , t·11rl(frn d&lt;'
Rr,111lJ1·0 ndt.
l(, inic-L¡¡do, 11110~ dh1s ,1111.c,s. frpntc~ 11

11n sol,C'tl,io dt•Hn11clo, ante un irnpc &lt;·ahle mál'rnol &lt;lc&gt; l-:li1·am Powp\l , (:'11 In
1
•Corc-onlll Art C-hdl01•y&gt;,, d€• \Vashingto11 .... Apena-::,; si un minuto bunlJién
J)Hdimos fij,a· la mit\ula, en pasmo, ante• una de h1s muc~trns ·má~ 0xquisit118
tlel Hem1.ci miento, nnte un \'asoclr BPn\·en uto, &lt;1ue :-:;unrn todns l.1:-; gmcias y
todas lns delic-Mlezas del 01-felH·&lt;• ....
0

Y liénos lior, c·on la amplihHl flC' la
1rnula11;1 C'ntera, ('.n el Depnl'tnrnc nto
&lt;lC' Pintnnu;. Mrb ch~ &lt;·w1re1ila :-;alas. A
l)C'tiil.l' el&lt;' lo no roe-o fJ ue luty meclioc:re,
los lienr.os su tiremos - a.un no eu el número, indmlahlemente, de los clf•I «Lnu\TC\ de lot-i del "British 1luseunP, ele
los dP l.-1 «G;t]lerin dPgli Ofizj" red.11narían la q11ieta _\· dcYoi.n .itc-nc-ión ele
1

hrC'a ...

Ya conoei,1mos, c·omo dic-0 nuC'stro
a111ado Don .Justo Sie1T,t en su libro
ele inklj¡:wntPs notas sobre esta t,ien·,t
y;u1 kE"P, a Hem hmll{lt r a los clemá.s
gn111clC's pintot·Ps, leido.~ ... ). agrego yo
que nun f/ra7J(lrlo.&lt;;; pern (•l \·e1·loR a.
eJloR, a elJos mis1110,-; C'll :-;us obr~ts 1 Pn
lo c¡up fué ta P~enc-i&lt;.1 m,ls c·;11·.-1 df' RU
P!';T)Íl'ilH, ('!'H para llOROtl'OK (1(, un ('1101'nw intorós. En e l ~~,1lional :\[useum»,
dí' " ' ,tshington, b1hiamo:-, ~-¡¡ podido
"lW!'clC'r llllH lllllll&lt;UH\" an te SPÍS u OC'ho
J)J"Oducclon('~ &lt;IP p¡.;tm;: u11 Conegio,
nn Perugino, un "atribulflo a Rembrilncltij, un füllC'l'a: pero ru1ui pi e,rn-

\"al'Í&lt;lS mallclll¡_\:,;, __

2. Don Plutarco Gon2ález tal vez no hubiera perecido en Platanillo. oero q1liso sal _ar
pi:&gt;rsonatmente a un oficial de sus tropas 111
timo ami~o suvo. llamado Lauro Cárdenas. Y
encontró la 111uer1e al ej .. cutar aquella ge11e•
1osa acción •·á den~!-'. el oficial salvado. era
tin del autor d • este libro. y tuvo en su v da
1m rasgn muy honroso q11e me permito consi~n11r aquí con satisfacción. Cuanilo los nor•
teamericanos atacaron el Cast,l!o de Chapult eoec. Lauro Cárdenas y Al'l,!él Colina, tio
también del que es.lo e&lt;:cribe formahan parte de un batallón organizade en Toluca para
combatir a los invasores, y mand11do pnr entnnces a Chapulteoec para ayudar a la rlefensa
del Cast•lto Según el part,.. J'"l11tho •1611 ~enl'I•
r-il Ni olés Rravo . "º la noche anterior del
combate. hubo una. deserción numero~a, Y
de· batallón a1u 1ido, só o permanecieron en
su-1 pu~stos, muy peligroso• p;r cierto, Lauro
Cárdenas y Angel Colioa
Apena9 habhn dPr,olado y matado a Gonzllle,. los rPaccionario~, cuando atllca·fos aretilgu~rdia, fueron deshecho, a su vez ~or N~
grete f&lt;'ste levantó el campo y llevó el c11d~ver de don Plutarco a Cuernavaca y despues
a Toh1ca Durante su ei,.tancia ei1 la primera
ciudad. el cadáver e¡:¡;tuvo en el cuarto nümero I del "Me!óón de Salazar," llamado dtspués
"llotel Rohles."
r1

1

1

Ü!lOt-i

t. Del libro inédito · ••Historia y Pais~jesMo-

('-1 &gt;11 111.'1s olir¡¡s &lt;'s1,i. n pn :-.('!lli1rlo Surol!n. ~u luz 1·11idosa, 1·;1hioA
-;,1 n Yf'f'C't-i 1
IH'iilH f'll:dgunos d(• t-illS c·11,1d1·os. MHso1·11r&lt;•11d(•11i.C' de• color b111to c·omo de t&lt;'•c.-niC'it (•] (lp !os "~H(lador('s'', &lt;'n ('! c·ual,
('Jl Llll nrn1· (JU(' t-iP SÍC'lllP ~- (Jtl{' S(' c1s1)i1·a, se• Y&lt;'ll los t·uprpos flC' los n1ueha(·ltos qu&lt;"hl':\11dose, c•11 sus p01·íi.les, ni
C'fPdo d(• la luz &lt;.'1ll1·c• f'! ;-1gw1: y asom•
hrn~o cl&lt;. \"ida, dr colon•s, d0 luz Hohl'C'
todo, ("I f•Dc•t-i]lUl°:-; dt'I hc1(10», en el f]U('
In R.í..hann que• c&gt;xtif'ndC' tm mozo sohrp
los hombro~ de la hariista, lh\ 1•pc·ogúio
t()(L\ ln nrngia clt•I soJ; todo pJ mdioso
hl,111c·o dPI sol de L1 c·oRht lP\"i-rntina ....
No (Jnit&gt;rn clej;u• de c·itnr, Pntl'e los
PL1.-1cl1·os frnnc·PAl'S moclenios-110 c·atalogado at'1n, 1io1· (·i()1to, H eaus,t Ü&lt;' st1
l'ecic~ntC' adtJHisición, que f'ostó v,n·ios
&lt;•ipntos de miks &lt;IP dó!;H&lt;'~ la ~SalonHh dt• Hf•gnault , rs,1 Pf..tupc•ndn oh1·,t
&lt;'n f] ue no sr• s,tlH• q ne'• gu:--;tar eon más
&lt;lt•l(;.&gt;it,e, si ti (•,irn sens11al, Pll la 1Jue el
clei.;frc•nzado 11('10 c·o1·yino C'nerntdra los
hPllo¡.¡ ojos rnalignos dE:.' ht 11riuc·Psa ju.
llía , o la 11c'rf'0&lt;-ción pidól'it.'..i d(' la tela
tJue lllal &lt;·uhre,, €'! !'(-'gio cuC'l'l&gt;O y de!
tapiz .Y la. piel l'!l que SC' hunde el lH'PS·
Ligio de loR c•;u·nosos lliei-: fü~ la he1

Poi· A/(,_j(l11r/ro Q11ijo110.

relenses."

Po-'W

g-1'111 fr1g·J¡', s , S('l"Í1111 ,.n IJ&lt;lC'('S dP pinbll'"·

IMPRESION PROFANA

c•t 1 -r,í.mi&lt;·as,

dt•(·!a1·,111 qui• lr,1.,· ob!'ns suyas 1(qt1c•
11i11gi'111 il;1li,1110, 11i11g1'1n .-dem;i11, ni-11

E11 los H:tlunei:- dPI siglo líltirno .\' dP
los 1ÍHJd('1·no:-;, ptHlimosttye:.•1· n1rios m a gnífi&lt;-cit-. liem:os f1·;1nc·PSP:--;. &lt;h• Cm·ot tollos Hf'l'Pnidnd ,\" c•11s~iel10, t-Jt, l)('lilc·i-oix - todo:-; nwYiniit&gt;uLo y \ ida - , de
~·Je:.•isso11ier, clr (krnme, dt&gt; Bouguc•i'C'nux; Yarios c•i:;plc'·1Hlidos ~\'i.-hist lrt·•i,
l'lllre ]oi-; que~ llll •:Ko&lt;·ttn·no (~n YC'l'dP
.\" 01·0" dN,bl,c·a su p1·cHligiosc1 C'lP¡.rnnC'ic,1:
algunas otnis «c•o:-;asª y1n1k&lt;•0s, dr un
nlicnto uueYo, q11r no por sel'lo dej,1
de SC'I' Ye1·osirnil: ~· s&lt;•is u o('hu tPla:-, rsp.-uiola::.. Zolun~;1, t'l inquirli-1dor Yns&lt;·ongado1 &lt;lP tJUien unos di.-1s anlC's de
uuPst1.·o an·ilio a h1 nl'hC' ttlllC'l'iC'ann s('
liahía c·elehn:1do 1nw exJH)siC'ibn p:ut ic·uh1r f'l) Brooklyn, y fü,] ('llcll ,YH hahí;-1mos Yisto una gnrn tt•la c•n \Y11slii11gto11 , tiene ( 11 PI ~.I\feti-opolit,a,i» sólo un..i
11rne8tn1, la Htevnl l-'ll «Ca l'll\Pll". Ji}J
lienzo, al t.1mario 11,11 urnl, lllUPstnt In
factu1·;1 clel autot Pll todn:-i sus (·a1·;-1,(•Leristic-as dr C'Olorjdo, de dibujo, &lt;le
fondo; esas que lo han hecl10 famoso y
discutido, a.l grado de c.11,te junto a algunos que mny poco le conceden, otros
1

Jamti.., Stuort Duque:de Richmond
iJ Lenox, cuadro de Van Dick.

PEGASO

Felipe IV ele JJ.:spcuia, cnaclro ele
Diego de Velázq·ttez .
5

�Salomé, cuadro de Henri Reg11nu.lt.
dales mayor, mucho mayor. Casi todos los grandes maestros están presentes, y a]gunos en seis u ocho telas.
Desde dos ((escuela de Giotto~-no se
sn.be si los cuadros son, en efecto, del
primitivo que tanto nos ha hecho
amar Ruskin en sus 11 Mañanas de Florencia»-ba.sta un capricho del genial
sordo atagonés Don Fra.ncisco de Goya, las grandes firmas, c-on la falta, eso
sí, de las torl'es del RenacimientoLeonardo, Rafael y Miguel Angel- están en ei;;tas galerías, es1iecialmente
en las que oc-u1rn, 1a 1&lt;Alti;an Co]leC'tion».
La escuela ita.liana-con la falta dicba----tiene copiosas y mu.v importantes muestras, destacándose las de los
tres más ilustres venecianos, los señores del color, los grandes 1(luministasi),
Giorgione, Tiziano, el Veronés, de quienes el :Museo ostenta sendas obras. Lfli
del Tiziano es el retra.to de Fi]ippo
Arcbinto, a quien nos muestra, a.1 tamaño natural, sentado, en elegante
actitud, cubierto con una, capa de terciopelo rojo oscuro, asombrosa de verdad. . . Ante estas obrn.s l1enas de ambiente. con la harmónica gracia inefable de la luz que las rndea, se recuerdan
los elogios de Reinach, que dice que la
pintura veneciana «parece menos preocupada de los objetos que representa,
que de la atmósfera que los baña, de
la luz que los penetra y envuelve)'·
Pero los holandeses y los es11añoles
eran los que iha,n a llamar más nuestra atención.
La escuela holandesa, prodigiosa de
realidad, maestra tanto en la linea como en el color y en el tono, atrae 11or
la prodigiosa verdad, por la fuerza
austera y sobria del gesto y lle la actitud, por la noción de simpatía (] ue
imbuye. El claroscuro, del que fueron
reyes aquellos hombres que parecían
tener en su pak•ta juntas la luz mel'idiana y la más profunda tiniebla, para
corn binarlas sabia y artísticamente, es
uno de los blasones de ese grupo, en
el que, huelga decirlo, esplende, con10
primerísima figura Rembrandt, tenien6

don. Rll IAdo a Frauz Hab, il Ynn QR tnde.
El «relrn.to de un hombre», la wdama
ron un dave1~, dos «auto-retratos», la
~Yieja cortándose las uñas~, son, de los
qnince o Yeinte lien,;os ele Rcrnbranrlt,
los que más atrajel'on nuestra a.dmirarión; y al mirarlos, sentíamos el ansia
cle ,ver las otras famosisimas telas tlel
holandés que se encieran en las galerías eu rnpeas, las cuales son 1 dicPn los
«conaisseurs*, algo estupendo, superior
aun a lo que el «Metropolilan» guarda.
Alberto Dnrnro y Holbein son los
amos entre los Kalemanes», como Rubens y Van Dyck lo son entrP los ~ttaruenros1•. De este último tiene un singular encanto el retrato de J·amPs
Stuart. El rostro, las telas, el em•aje
del cuello, el lebrel que acaricia el
magnate inglés, primo del dC'ca.pitado
Carlos I, son hechos de mano mae8tra.,
precisa, justa, como obrn df' los maduros cuarenta afios del pintor.
Pero-se dice antes-nuestro viejo
.-u11or hacia. Velázquez, en el quf' se
nnia quizás a la admiración aJ artista
el nexo racial, 1108 llevitba acuciados,
dejándolo para lo último, ron el ansia
de llegar, de sentirlo, al través clP la
1·etina, dentro del cerebro. Así fué eómo, por fin, después de ver, con (•ierLa
prisa un poq uitin inespetu osa, n n
11
Greco~ y dos o Lres lienzos del Espaiioleto y de Zurbarán, llegarnos a. él.
Primero en ]as cuatro telas que, amparadas bajo el dictado de flEscueJa de
Velázquev, r dP las cuales tal Yez más
de una sea del propio seYillano, .v luego y principalmente en "las dos indispntablemente suyas quP se ven en la
Colección Altman, pudimos aclrnira.r la
f'aetura del 11intor. .Entre los primeros
eua.tro lienzos, q ne rnvresentan, todos
en busto, a.1 Principe Balta,mr Carlos,
a Olinues, a fa, Reina Mariana y al
propio artista, nuestro mezc1nino conocimiento de las técnicas peculiares
nos hizo creer \'er en la efigie de Ja
mina el rastro d01 maravi11oso pincel
de Velá.zguez. Si no fuera ciertamente
ele él, sus caracterns, su modo están
allí copiadOs a la perfección; )' el cuadro, además, es fidelísimo trasunto,
·en medio cuer:~o, ae1 retrato que se

La esposa de Frans Hal8, cuadro
del ·m ismo.

PEGASO

artista, i:;ohre rl pÍtdo1· ¡:,r'PilÍ::d al Jado
de c·UYH8 olwas, dict' 'reine, borlas [a:-;
de todoR lo8 dernát- pintorc8 pal'ccen
mtwrta~ o aerulérnieai:;, no ha sido conlple~a, 8111 Ptnbaego. Hemos, 8i, Yi8Lo su
estilo, su modo; lle1·0 e8 1 sin duda,
romo s1!&lt;·Pde eon RPrn bmnclt, 1 Pn IH 8
prod11rc·1onpi-. c·on quP ·1as gaJedaR curope~~ 8€-' enriquer·Pn en donciC' su eon&lt;·e11e10n de la ,·ida, y luego 8 u 111;1,ravillo~R faeturn. úniea, lucen con toda. l.-1
pujanza., ton todo 01 vigor (lllO los crilíeos lr 1·,-•eonoc·e11 para sancionarlo como una de las g1'anclr8 f'umhres ele la
humanida.cl ...

•*•

Lady l?ic/1, cuadro de Ela11s
HolbPill.

consern1- en el Prndo. SuR dos obra~
indudables, un retrato de l:!1elipe 1V y
t(Cristo r los peregrinos de Emáus~,
son producto de la juventud del pintor: vero en unn. ). otra se advierten ya
la inimitable sabidnda, la. sobriedad,
el ambiente, la fuerza que ostentan
sus obtas de época posterior. El «Felipe IV», que I'epresenta al rey en sus
n:.únte, aflos, y es de los primeros en
los mucho$ retratos que del momuóa.
ha,bría de haeer su corte.sano, es un
lienzo del tamaño natural, que nos
muestra, la. figm·a en pie, luciendo simplemente, sobre la veste negra, el toisón de oro. Las manos, a mi ver, son
perfectas. Una repo8a sobre el pllüo
de la espada, otra ase una. carta; por
ambas circula la sangre; en ambas-los
músculos gnarcfa,n la tensión precisa.
El rostro del degenerado buen monarca, severo, con esa seYeridacl de los
austrias, mística y cc11uda. en el César
y en Felipe 11, humaniia.da ya un poco
en este Felipe IV, es asimismo ele una
Ycrdn.d incuestionable.
En e! «Cristo y los 11cregrinos de
l!Jmáus 11 , obra también &lt;le la «primera
manera.¡; del artista, la figura del galilf'o es muy be1la 1 pero un tanto fuera
del estilo del n.utot\ siempre realmente
humano, aun en las pocas obras en
que, dejándose llevar de la tradición
pictórica, sobre todo en la época de s'L1
matrimonio, hizo varios lienzos sobre
temas sacros, pero con figuras vivas,
llenas ele sangre y nervio, no extenuadas, no consumidas como las de casi
todos los pintores místicos. La cabeza
&lt;le Cristo es suave, quizá.s un poco duliona, uamurillada», digamos. Los dos
discípulos sí son ~velázquicos» en absoluto. El qne mira al frente parece
ser tomado del mismo modelo que dehió set·virle en otros cuadros un poco
posteriores, uno de los herreros de ~
~fragua de Vn1cano)i, quién sabe si uno
de los famosos c1borracbos~ ....
Nuestni impresión sobre el enorme

C~iando salimos,la, nieve que eubrfa
1~ mudad, a,lheaba a las leves earimas de unsol anémico. El frío era inte~1So; no tanto que justificara el quP
llll coi~pafíero, tn·eviam(;'nte a.temorizaclo, 8111 &lt;luda, por algunos alarmistas
se llev;U'1:l constantPmente fas mano~
il las ot·e,1ai:; pam, conYenc•efSf' df" que
aun estaban en 811 puesto, elándoles
a 11-l vez cariJlosos sobones; pero sí
para &lt;Jue,. en hnscn, de cíllorcillo, grupos df' or10so8 estuviesen estacionad?s, en plPfül Quinta Avenida ,·o]nendo hacia lo alto las caras m~ndas
husca.nrlo al soJeeillo aquel, enfermiz~
Y pálid~, 9UP, lanzab~, una poln-e luz
que enncluu-m a las yue sabios pincel?s habían dejado en algunos de lo~
lienzos (Jue HNthábamos ele ver . .

EL MUNDO EN GUERRA
Cuadro que muestra con expresión de su riqueza, su extensión y el número de
sus habitantes, la actitud dP las d iversR.s naciones en la contienda en que actual
mente se debaten la, ma.y or parte &lt;le los pueblos de la t ierra.

POR LA DEMOCRACIA
HlQUEZAq

lJél¡¡. ica ............................ .

D.000 000.000
Congo ................... ...... .... .
Imperio Británico ........ . ...... . 1 :rn.000.000.000
China ..... ......... .. .
10.000.000
Fri..ncia ................. .
:;o.ooo 000.000
Colonias.
.; 000.000.000
Italia ..... ..... ·- · ..... .
20.000.000.000
Colonias ........ ,. .... ... ...... .
Japón ...... ................. ~ .......... . IG.000.000.000
Colonias ................ ......... .
11on teneg-ro .................... ..... ..
Portug-al ......... .............. ........ .
2.G00.000.000

11.373
noo.ooo
12.743.766
2.1Gg.200
207.054
4.776.0:)2
110.62H
096.000
H7.65o
110.Gll

ººº

:-i.630

:15.+no
8:J2.~67
88.000
8.G±i.6a7
3.741.828
1.000.000
628.000
3.29:2.000
46 000
02.380

Colonias ........ .................. .
Rumania y Serbia .. ,. ............ .,
1.000.000.000
Jtusía ..... ...... •- ••· ..... ... ,. ......... . 10.000.000.000
Esbidos Unidos ........... ....... .. 250.000 000.000
ArabiH, ... ................... .

¡;~~\t ·::::· ::::::.::: :: ::: ::: ::: ::: ::::::

l:; 000.000.000

Cuba..... -............. ··-··· ··· ... ... -..
Panamá ................ .

'l'o"l'Al, ... . _............ :¡; 547.~,oo.ooo.ooo

Mai·m,-1917_

40.123.:;S6

POBr,ACION

7.::i00.000
15.000.000
4:J7.::i00.000
±00.000.000
40.000.000
48.000 000
%.000.000
2.000.000
M.000.000
20.000.000
1i20.000
H.000.000
9.200.000
10.000.000
180.000.000
110.000.000
:J.500.(100

º·ººº-ººº

24.000.000
2.:;00.000
427.000
1.4H.147.00o

CONTRA LA DEMOCRACIA

LA LIBERTAD
(Ven.ion de .Jase d~ Carn)

Ariosto &lt;·t1enta \a,-histor.in rle un hn.&lt;la que, por ley misteriosa de su natul'aleza, estaba roodennda a, avareccr
en ciertas época~ bajo la foL·ma de una
horrible ). venenosa serpiente. J.JOS que
la maltrata,ba~1 duntnte el pceíoclo de
sn metamórfosis &lt;Juecfaban excluí&lt;los
para siemp,·e de los benefic-ios que prndigaha a lo:-.; hom hres. Pero, en cuanto
it ac:iuellos que, ~t vesar de su aspee-to
J'epu]sfro, la tenía,n lá.stima y ht protegían, se revelaba más tarde a sus
ojos bajo su bella y celeste fo1·111a, natural, seguia. sus pasos, satisfacía. todos sus deseos, c·olmaba, sus casas de
riquezas, y los harín afo,·tllnados en
amores y en la guerra. Así es esa diosa que se llama Libertad. A veres toma la forma ele □ n odioso reptil: se
arrastra, silba y p1uerde. Pero iay de
!os que, llevados de aversión, intenten
aplastarla! Y &lt;ll.C'bosos los hombre~
que, habiéndose decidido a. acogerla.
bajo sn forma .úegrac:lada y espantosa,
se vean al fin recom'pensados en los
tiflmpo8 ele s11 helle7,a y es11lendol'!
rfOl\fÁR BA_BTNGTON

:\[ILLAB CUAOS

MAC' A ULAY.

Austria Hungría.····- .... .... .... $ :J5.000.000.000
Alem,mia._ .. _._ .. _.. ..................
SO 000.000.000
Colonias ........ ............. .... .
Bulgaria y 'rurquía ... ......... ...
:J.000.000.000

260.0:H
208.780
1.027.820
l.46tl.H8

±0.000.000
G:;.000.000
14.00u.OOO
3il.000.000

108 000.000.000

:!.il\\0.08:J

lGJ.000.000

190.0.,0
90.~,(j!

20.000.000
1 000.000

!J:JO GOO

20.:;7~.ooo

+ O-k9.899

,n.ooo.oolr

:J7.6H8

U.500.000
:1.000.000
6.000.000
37_000.000
3.000 000
:J.459.000
-,.680.000
:l.700.000
25 641.000

l'OTAt, ......... . ......... !¡;

NEUTRALES
España ....... ............. ·-· ·· .. -···-·$ :; .±00. 000. 000
Colonias .. ,, ............... ...... \
México y América Cent, a,I excluyendo a Panamá ....... .
:;.000.000.000
Sud América,, excluyendo a.
.BraqiJ ........ , ............ ... ,.... . 1.,.000.000.000
fodiAs Occidentales, .B.'aití y
Repllbll(';:i DominicA.111-1. .. .
Di □ amarca .. . ............ ._......... .
1.000 000.000
1
1-'aises Bajos ......... ,,.Q f. ... : ... .,
5.000.000.000
Colonias .......................... .
2.000.000.000
Grecia ................................... .
1.000.000.000
Noruega ............................ .... .
2.000.000.000
Suecia ............. ............ .......... .
2 000.000.000
Suiza ............ ....... ............... .
+.000.000 000
Ot,ros pequeños pueblos ....... .
±:J.±00.000.000

9.710.SG:;

697.900.000.000

5~.824.33:J

TOTAL .... . ............ . $
'l;O'l'AI.. HENER!L .. $

102.06(\
l:J 6-!8
1.04(;.4-!3
46.55:J
124.129
172 876
13.976
2.922.365

173.::ifí:J.OOO

-------

1.731.7110.000

RESUMEN
H queza

Por et). Superficie
en millas

.Por cto.

Pobla"ion

Por eta

1 414147.000
·104 01 o 000

80 7~
9 33
9 95

cuadrada&lt;i

Por la demEJcracia . $ 547 .MO 000.000
Contra la
id.
·108 000 000 000
Neutrales ......
,2 400 0,0.000

TOTAL ........

•

78 4:i
16 48
6 07

-·---r'---U·~HO((OICO

PEGASO

•J(

o.

,o 123 586

2 960 086
9 740.866

62 !24 513

75 9;¡
5 62
18 4:l
100.

1í3 553 Ol O

----1.751 100

too

100·-

7

�noches Pn que \·igihdrn en unn ¡]p
-trincbPrns del frente, loR pe1ToR c·o
nr.aron repcntinanwnh H dílr 11111C'tiile inquietud~- a grn1iir 11111:r PXc-.i. Los soldado conod,rn u :-;~1t-\ per c·onfütbün en PllOR: i11m0diab1te telefonearon l'l los at1·in('hernientos inmf'diatos, pidil"ntlo 1·pfue1·• y Yf'inte y oc·ho minu1os después
11ue llegaron c',stos, los ak--'mane:-;
•aron fu 1·iosiul1C'nb::.e\ puP~to. ¿Co1110
diemn (•uentf1 los J)f'lTOt-i d(' l,t prn~
:dmicla&lt;l del atatJIH'?
En PI Pjé1·tilo !,p]ga , los p01Tos hnn
mplozctdo a loH e-a ha Ilo:-; t•n el t l'ans11P ele !as nmetJ•;-llla&lt;lorn:--, según
gura el &lt;·órrc•~pomm I dPI "Bor-.ton
t.• JJ08 of-icialps afiL·m,1.11 que son
útilf's que• los ta.hci llos y qnc
ncitn loH fusiles de las m,Lnos ele
('Df'Hligos &lt;Wn antes &lt;lP qu&lt;.' &lt;.\:.tos
yan si&lt;lo aniquilados. 1JOS J)PITOR
eden ademas rubl'ir~e ele lns ba-tln8
mig1-1s en las ü·inchern.s, c·osn imible en loR anima,les gl'andes.
En Rnsfrt se ha empleado el los JlP, IJRl'H eonduc•ir municio1ies 1 :r g~·c1. a la rapidez eon (1 llP ejeeutan eRta
bor,c·onfiada. anteR it homln·es q11e

é!\-;lnz;-iban att·astrá·1d·) ,. : f', :::p ah&lt;1ster1-1
r fi cazmente a lot-: ~0lihirlns rlescdr !ns
l'atTOR de parqnc, fJIH' t~stri.n RiemJH'P 11

1

'· rPtagn1u·clia ~· lejos dP In l ÍIH.'H dP fuego,
A1nhos c·ornl1alic11tes em1&gt;Jc,;:rn ¡it&gt;rro_s c_-enti,wlns y perros (1 stnfptas.
M·a1·qui-... un pe1·1·n f1·a11r .~.H,.t·1·H½óu11
eampo hnrl'ido poi' bs g1·an&lt;1tfas ¡hu·a
llcYar un mpnsajr a 1111 grupo de :-.oldn.doR fni.ncesf"t--. llpi·iclo mo1·tal11wntc
poi- Llll 1iroyeC'Lil, llt\.4Ú :1rrast1·ri.ndo1-.P
al punto de :-;u dPstino :-,· (•11mplid,1 :--11
rni:-;;ió11 quedó lllll()J·to. t-;to¡1; dPI 1:)'·'
Ül1f'q10,

,

. ·. ~er.~;¡_,...,'

~¡~ ·f~;,,..;¿

('11/Dleadn en el RPl'ácin .-;anitorio
de lo.e; aliados, pmristo de 11uít;c-r11·&lt;1
LJ(u·o li_h ra 1'8f de los un.&lt;;t'.~ ruJi.1·ia 11tr

P&lt;'ITO

1 .-;.

ARTHUR JAMES BALFOUR
Continúan en tnr110 de Lens los encantizados (/taque.,; emprendidos !toce 1·arws r;emwtas l)QI' el tiército inglés para arrebatar o lo,,:, alemanes esa importcwte posición. Ella dará acceso a /o.c; aliaclo8 a tas llrfl111ra.~e11 que ,'ie enc;u.e-ntran Douai y Oambrai y la resistencia es a causa de esto tan porfiada que ha .sido nece.scu-ia toda la elierqia inglesa para arrancar a los teutones algunos de los fuertes que rodean la. disputarla plaza milita,r. Pero si e'II dirPcció11
de Le11s elai;ance ha sido muy lento, no ha pasado lo mismo en lcu, operacioues q11e a la rez Sf' hr111 estado der;arrollrrndo más al sur, donde los 1wldados de Douglas Haio sB han apoderado con relatirafa&lt;'ilidarl de una uran zona de atricheramientos enemigos, fleJ.'ionando La lín ea olemana,JIJ a1Jro.l'i11uí11do:-,r' por e8e lado hacia . Ca111bra~. Los batallas ,'ie
suceden en e_sa región a las batalla:'&gt;, ~os contra-ata:~ a los _co'.1tra-_ataq11es u la .'i((l/{}1·e ale;11uuw .11 la h1{flesa, c-outinúa corrie11doa torrentes. En los ultimo-s enc-uentros ~ ha d1stwguido uotable111e·1de el cont111oe11te del Canad(I, combatiendo con heroísmo rerdaderamente espcrrtano. A "il se dcbf~ la conquista de las crestas de Vim!J, po.'&gt;ición que Los teutones habían fortifi_cado co,i el m ctyor f'SnBro !J contra la Cual se hdbían estrellado anteriormente las á;J~t:erri.da.r, tropas del General Maud'hu,y.
Nuestro fotograbado representa 1uw de los nwcho:~ episodios que .se lin11 registra.do durante lafi últimas semanas e-u el frente occidental, en la qneartillería juega el p1:incipal pa:_pel.

LOS PERROS EN LA GUERRA.
Los perrns fJlle ahora son &lt;le&lt;licadot-,
a. la guena no son fprocé:-:; : al c-ontratio, en lugar de c-ausar daflo prestan
los más titiles servicios. Estima ntr.
Ellwood Henclrick, corresponsal de
71/ie Cross Nlayazfue, que lo&amp;; diYersoR
ejércitos en campafia están actuahnente utilüiando en los complicadoR seryi·
cios de la Crur. Roja más o menos diez:
mil penos de varias ehlsE's. El más 80licitHdo, porque ha re\·elado mityor aptitud 1rn1·a el caso, es elde mediano tamaiio, fuertf', gris o negro, manso y(!('
buena yistfi. En geneml Rf&gt; vn.. fiei·eu
los f'l'llí'ti:t&lt;loH de bulldogy nrnstín, c·omo
loR perros el(&gt;\ p,istor, 110.ljC'ia; PointerR,
Airedales gnmrleH y otrns.
Pm·a cdncat a estos ~])f&gt;lTOs :::;nnitarios)i, como leB llaman comunrnente

los alemanes, se les eusefia primero u
distinguil' el uniforme de las tropas de
su país del de sus enemigos. Después
el inteligente animal aprende a cono-

8

ccL' la, iinpol'tanc:i,i.,dc un het·úfo, a ]J(--'YaT el so amo no~ias de. loR lPsionaclos que haya. Yisto en eJ rampo dP hatu.lla,, ,1 repri1.11í1· el i11stintivo de:;00 dt:i
ladrar para evitar los disvcuos; c1ue pudieran hacerle. El pe1To llena (•staR
funciones de difé1"entes nianf'tw,;: Si no
encuentrR. heridos tlurnntf' su excursión, regresa y se echa trnnquilamente:
si los encuf'Jlti;a, incita a su a,mo a seguirlo. El c.ómml de los E¡..,tados Unidos Pn Bnrnswick, habla de un método
empleado eon los l)el'l'os adscritos a
il;L lwígada~ saniLal'itlH del cjérc-ito alemán. Los penos lleYan unaR peqnefias
('int:ú;.; pc11dienLc8 df'l e-olla!' y ruirndo
entuentran un lwridopn 1:rnR exploraciones nof•tunias, eogcn los exh-Pmos de
ellaR ro11 el hocico. y !'egresan pa1·a signjficar que banballadounhombronniformado en el campo. Este rnedio tue
adoptado pa.ra evitar que los perros
hicieran lo que es muy común en-

PEGASO

los penos ~le üusra, fLl)otlerarse
~· llenu· ,ti t1unto de partida alguna co:m peüeneeiente al herido (la gorrn,
un guante, un gil'ó.n de vpstido) o algo
1·ec_•ogiclo Pll las innwcliacionC'H, (•omo
una l)iedra o un puüado de.hierba. Esta pni,diea tenfa el Ínf•OnYeniente ile
&lt;1ue los perrns jamás regresaha.n sin
algo y generalmente tomaban lo primero que Yeían. Pl:-'t'L'OR había que regresaban con 1w&lt;lazo8 de ropa.a1·1·ancada a los heridm;; otros que, pni,;eüados
a l.'ecoger únicanwnte b gorra de los
solcladm-;, cuando no la hallahan, los
cogían por los C'abellos.
Los perms sanjtarioR no son adieslnulos para, bufira,;r muel'toi-;: su ta.rea
PS hallar hel'idosi y C'Wt,ndo tropiezan
eon un ruerpo inanirhaclo, pasan de
IHtgo. Cada uno ele elloH \le-ya un 1,aqucte dP ptinw1·a curn r sabe quetoclo
lu., riclo 1merle tomado. Se les ha enseüado tarnbién .:1 l.le,·ai· r·artas de un
ptwsto &lt;t otro y a dist.ü1gi.ür los diyei·sos puestos pol' sus nombres. Sirven
tanbién de ayuda a los centinelas. Un
oficial francés refiere qne una de tan·
Ü'f'

Algunas características de este hombre de Éstado.
Mr. Balfour, Jefe ele la Comisión
!l'itániC'a que aebnalmente se eneuenen I_os Esta.dos Unidos, es nn hereJem11lo ileJ educacionista dedio a la política. Para bien de la meida 1·eputa.ción de la aristocrac.·ia,
'tánic·a, desde los lejanos días de
rd Bac·on, han towaclo parte en los
oc·ioR administrati\-os clel l'eino unimuchos hombres de este tipo. Mr.
our es de origen escocés y se haemparentado con los Cec•jls ingle1 qué han sido condes o ma1·queseR
· e Pl afio df' l(iOJ), El t&lt;--'1·ce1· mar.·· &lt;le Salishury, el gmn Prinwr Mitro qu0 suc·e&lt;lió a Glndl4iOtH', c•1·a. su

Eclucaciün de Es(•ori:1. PosteriOt'lll('nLe fué mjemlJ1·0 del Cur1·po Re,rpnte de
la, Universidad de Lond1·0s, R;etor dP
la UniYersiclad de Glnsgow ,v Cancille,·
~e la UniYersidad de ffidimbul'go. En
l1tet·atura y educ·ación su espef·ialid;--id
es la fi.Josofía. DoH de i-;us lihrns, i(Una
&lt;!ofpnsa de la. Yida filosófieiP y "Los
~untlnmentos de la C1·eenc-ia », gozan de
.1nsto renombre en todo eJ mnnclo rulto qL1e habla, inglés.

M1·. fütlfoul' c·omenzó en edad Lemna :-;u vida polític-a, easo haslantP
ún Pnfrp la ar·istoc1·ac·ia hl'itánk·,1.
. ·ió en lfi-1:H, fué gr&lt;'lduado P.11 Can1ge ~· a loR 2G a.ños-, f'n 1874, tigurn)·a romo miemhL'O del Pa1 lamento.
LJrzó romo Srm·etnrin Partic·ula1·
su_tío l.,onl Sali~hlllT f•mrndo éktP
, dista ocnpaba el puesto dP 8P('J'C'o &lt;le Negorioi-; Rixtranje1·0!-i 0 hi:.-.n
C'füTet·a tan rápida .,- Lan ht'ilht.ntP
e en 1902 e1•fl PYime1· .M.inü-tl'O, 1•pntandoen este C'argo, durnntP h'eR
, al partido consetYadol'. Arloal. te desempefla, el puPsto de Sec:l'Po ilr ~~stado dr Nego('ios j:xtrnnen el G::thinete de- Coa,liC'.ióll que
beY.H ('} Primer M.inistro Llonl
rge,

.

Ah-. Balfom· no lrn dedicado úniNlte sus actividades n, la politif·.n, sjqne ha sido princivalrnente educa. A los 38 años de edad fue Lord
r de la Universidad de San Any Vicepresidente del Consejo de

&gt;. Plont,

dPI

1:f' (l(' Cazadopps

Hlpinos, h,111 llí&gt;Yndo 11 &lt;·abo hn'l.,l flüs
&lt;JLlE' los hnn lw&lt;·lin 1',unosns.
Ha&gt;· infioithd ck ~Lop!-i y Plnnt'I:- (tlW
. prestan gn111clf~~ s(•t·'\·ic:ios C&gt;n In~ filns
.\' · &lt;le · c·uy¡¡s p1·u&lt;'h&lt;1s de intelig(';H·i·n,
lc&gt;altad .,· s¡¡c·1·ifieio sf' hnhla &lt;·.011 ('ntosia:=m10 en fnd~rn l~1s :.-.O1rns de haÚtlla.
Ellas f•ontl'ihuyf•n n qLH" frec·uent('ment.0 t--f' registJ-pn Hc·tos C'Omo el df'
un pn&lt;l1•p dP famili,t CJUe clil'igió ;11 Dc&gt;partanlPnto dr Guc&gt;uH francét. la 8iguientc lacónic·a conrnnic·ar·ión:
•'J1engo 1.1etnalmente trPR hijos ). un
)'('1·110 1.:•n las fihrn. Ahm·n do.Y m L Jl('1To. i\"i,·a In. ·i-r,·anC'ia!•

,úlYie1tP la -earac:tC'1·istioa. genial de loR
Cecils ,1 q ne pertenece pm· las lig.u, d(,
l1L sangre.
Un hucn ejemplo del c:ará&lt;·ter ele esta fomili.--1 se C'nc·uPntra. Pn una lllléc:clota qne l..1or&lt;l Geo1·gp Hami]ton rPñere Pn su cleJicioso \'Olumen titulado
"Reminis(•f'ncias~, que ha visto recie11ternenfe la luz púhlica. Lord Salisbuty.,
tío de l\fr. Balforn:, da,bn una ,·ez una
n10de8La eomida (•ampestre en Ha.tfielct
House, su casa de campo em·ca de J;ondres. Uno ck• sus huéspecle:; era un
campesino vestido il la usanz.-1 antigua,
un hombt·e d(l carárter seüo a quien
Lord Sa.lisbury respeta.ha ,r que no se
hallaba muy aJ tanto en ma,terüt. de
asuntos Htera.rlos. Otro dP los hnéspedeR el'a un joyen de la ariRtoe1·aria &lt;JUC:'
s(&gt; c·omplac·ía lllUc·ho en dis&lt;·ntir ,. en
al'güir c·on &lt;-'l &lt;·a1111iesino. Como hl.('011trnn•1·:..i11 P1Íh-c los doK :,&lt;• avinu·a, c,i
jo,·011 11,unóa su intPrloculor •filisteo".
- iPilisf-eo! (•xc_-1.-tmó PI c-ampc si110 ¿&lt;JU(·
c•s Pso'? En tonc•f'~ Lord Sn l ishu 1·y, (j UP
hahía ~wguido li-1 cliHc11sión (•011 murstmR df' de8ag1·,Hlo, dijo tn111quilnHwnt,,, intP1Tumpié11doloK: - Un Hlistf'o ps
1

un (·aballC&gt;rn ata('a&lt;lo n c·oc·(•s por un

asno.
Inútil rs df•f·ii- que rl ]O\"Pll Lornü in1110diatnnwntP su somlm:•t·o y cl&lt;•]ó &lt;'l
( 'fülljlO.

/

.

.

Balfour C's un miembro 1listinguido
drl fanwso Ulnb Hral de nGoll\ de San
AuntJUC' hl1·. Balfou!' Pt-. 1111 honilu-P
especialmente dNlif·nclo ;-l l.1 pOliti&lt;·c1 ,.
a Ja eduenrión no descuida JJOr esto:s;1
cultm·i-1 fisica: tirne gusto vo1· los 0jp1•cicios atlétieoB, por el aire libl'P, sil"ndo un jugador de 1,golf•, de g1·an rPpu"
ta-eión. Es un r;1.hal101·0 de cai·:ídp1· 1'('posado, sencillo, franco y lleno d&lt;&gt; esn
distinción peculiar de todos los ingleses bien nacidos. En su carácter se

PEGASO

AnclT(•s, !1isc-oc·iH, .,· Crc•c·11&lt;•r1bt tc1rnhi1~11
lllU(•ho C&gt;I &lt;JU&lt;' P.\istc, &lt;~11 Nol'Llt Bc•nyidi.,
ce1·c¡'t d(' la (':tsn (Jllf' posPP en ~u tiel'm
uatnl. C11ando ,·iHitn a No,·Lh Berwil'k
k(' hOtil)P(la rn un mod(•sto hotel l'&lt;ll'ti&lt;·ulm· Y S(' (•1üregil 1101· comple-to nl
flgolf~ &lt;lurnntf' s11¡.; hL'f'\'P:.. \'Hc·ac,ioneR.
Hace algunos c1llofS pnst' Ja mitad del
\'C'ntno en NOL·th Berwi&lt;'k ,, \"Í a menudo a Mr. Balfo11r en los c·umpos dedicado al juego de itgolf~, los más pintorescos sin duda de toda Escocia. Al-

9

�CARICATURA EXTRANJERA

·No lo es eJ h--'ngnaje, 11t1P::;t.o qué St1i•
18 es tri1ingüe, r rn .Rusin, Fispaftri,
Aiemnnia e l11glatPITfl se hahl,1n ,¡¡ riu~
fenguas, anncjl1e no S&lt;' &lt;'f.ct·ihfl más
que una.

No le, es la religión, puC'~to que Pll
A]emania existPn dos por lo 11l('ll0R: Pn
Inglatrn·:i, ,·a.rías docenas: ('11: Pr,:in.
cia, ti-es, amén del ra.cionalismo: y en
tos Estados Unidos, hay tantas ....
No Jo f'S la raza. Inglaterra encie•
rra Jo menos dos: Franc·ia, lo menos
t,e)!,: ER1iaüa, dos: Bélgic-a, clos: Suiza,
lr,s.

No lo es Pl

M.Ü'C'

&lt;le familia, en el ca-

rá,rter, pOl'íJUe nn ea talán es más fran-

rés quC' castella.no, y un rnalagueüo
más m1i11olitnno que C'ntalán. El hl'P·
tón sP pm·et·e más al galés q up al 1)1·0.
renzal, y t?l hombre de Bn~·ona reC'uf&gt;1•da más al dP San Sebastitín (]ue al &lt;k
Lille.
Es, pues menester que haya otro
emento de unión, en el que residah1.
tancia de la nacionalidad, puesto
ee la unidad de lenguaje, ele raza, dé
ligión y de cal'ácter, si bien l'efne,·.
;· ronsel'\'a la unión naciona.1, no es
dispensable pa.l'a (] ue se ,dé. Este
ro elrmento esencial de la nacionadad pue&lt;le derivar de la historia, (l('
geografía, de la comunidad de gJo.
· pasadas, o de enemigos, o ele peros naturales. Lo más seguro es
poner Que todas estas causas influn r se entrelazan a la Yez para fot•
ria y tomarlo como dato de lrt rea•
dad. Hay nacionalidad cua1ulo hay
ionaJidacl: es decir, cuando hay co~•
• DC'ia y voluntad nacionaL
Llegamos) 1n1es, a dos condiciones
rminantcs ele la nación: unidad
grR,fica en el tenitorio, unanimidad
ional en los habitantes. Puede darel caso de una nac·ión prnfnndamenpeaetrnda por uná raza extraña y
·dente. Asi, los judíos en Polonia y
alemanes en Bohemia. E11 este caun plebiscito acnsariaimportanteR
· orías extra.nacionales q ne, si bien
ilitarian en la práctica la naciona•
primitiva, no serían suficientes
destruir su existencia teórica. Pel'o
dentro del territorío nacional la
· oría disidente ocupa una zona ~on
'dad geográficRo suficiente para enar un ser coleetivo distinto, el cano es el mismo. Entonces .nos baos en p~·esencia de una nueva na~
1

-

-32
~3~

=

:.::=::~ ~

.

-----

. . . --~e-;.-';~~
1-iJI coloso de p(l/o ,-;e ba111hoh(I.
CJ11itfcr1110 oc11rle o( pf'lioro.

gunas ,·eC'es el ,·eternno profesional
Ben Sa.yres j11gaha con él, otras en ronc:ontra. BaJfm1r tenfa 1~1 l'eputación ele
ser un jugador d0licioso, lo mismo eomo compai'iern que C'Omo achen-;ario.
Su ecuanimicla&lt;l, so profunrlo c·onoeimiento de lai, fneeR ilPI jnego, su resveto n los usos .Y la Piiquetn del má.8
tra.dieional de lo¡;¡ sport británic-os, su
manifiesto (•cu·Ílio &lt;l la pintorC'sh-l heJleza de North Bcrwick (llamado por
el Prnfeim1· Stuart Blaekie Pi más hermoso lugar del 11u11Hlo) ]p ,ttrajei·on el
afecto {le todos 101:, co11eu1·1·entc•s a los
cam poi:; de 1,golf".
S('da ()1 más euriot,o t's\){.'dáculo

jjJa&lt;l. Pa,·:t ellos, lr1nnda es una e in•
&lt;liYisible, y Ulster es un:i minoria disidente que, con :ureglo al princi11io
de gohiel'nO de Jns denwcnwias, tlebe
son1eterse a, la Yolnnlad de la mayor-fa.
Mas es evident0 (JUeeste prineipio de
gohierno no C'S tal principio, sino una

\'P1·

al PreHi&lt;lente dP los Estados Unidos,
r1ue es tnmhit'n un apnsiornulojugador
de «golf», ~· ni Seeretario ile NegoeiO!:&gt;
de la Gr8n Bl'etaiht, jugar un amistoso
match en CheYr ChRse!

ía. F. A.

LA NACIONALIDAD IRLANDESA
Í_;as última~ íaset- de la. cmistión i t'landesa a.C'us~tn 1111n Ye;,; más Pi antagonismo entre UJster ~· (~I resto de Jrlanda. Pero Irlanda no eR una., sino
¡los: Leioster, Munster y Connaught
Kon tres proYinc-ias de una misma na-

ción irlandesa: UJster es otra na.ción
irlandesa.. Estf' es el nudo de IR í'ues-

tión.
Los nacionalistas niegan esta dua-

El Kro11pri 11.?: Rr' r&lt;'fira, de r;urs pn.&lt;.; ('iones &lt;ll'Onznrlm;.

t'C'gla cmvl1·ic-a que no sati::;face completamente a la justicia. Contra esta
regla. se han alzado en todo tiempo r
]uga.r los hombres dotados de sensibi-

lidad política, resta constante protesta ante un tosco expediente de gobierno ha inspirado los numerosos sistemas de representación pl'oporcional

PEGASO

en estt1dio o Yigentes en distintos paf
srs. En el caso de Jr1andn, el prohle·
mn l'C'Yiste espPcin.J importancia, 1me
110 se trata el&lt;&gt; ,·ota l' sohr&lt;' una medi
cla dP gobiel'n·o l'P\"Oúable, sino so
la constitución nUsrna dP la nac-ion
lidacl Se tntta &lt;le definir la naC'ión.
¿Qué eH una nndón? ~sta l)alah
e,oc-a la idea de un sel' eolectiYO. Oh
~erYemos ante todo &lt;1ue f'Rte sPÍ' tie
c·nerpo: el cuct·JJO de la nación es e~
tC'rdtol'io. Sin 1er1·itorio no hay n11c-ió11. JJo:, ju&lt;líos y los gitanos uo for·
nHLn mtción. Lm; ingleses ~- los ('S~
i'ioles, q ne se esb-tbleeicrnn en nueros
tel'ritorios de Amél'ic-a, c!'ea!'on nue-YHS naciones. Es, pues, inaudal1let¡UP,
Hi bien el territol'lo no es l:i. nacióa,rorno el c-uerpo no es el hombre, no h11f
nación tiin territorio C"0mo no hay ho
bre sin cuerpo.
ExisLe 1 pues, un e1euwoto espirito
&lt;1ne transfonlh1 en nación el territorio. La eondición i.ndis1)ensable P
qne se 1lé este 'elemento es la existen·
cia de una 1mblac:i6n humana. Per~~
territorio habitado no es nna nae10
puede ser Yarias, puede no ser aingu
na. Es menester, además, que los h.

bita,nte,.del territorio se hallen solí,
dRori7,ados por carac-teres y circunst~
c·ia.s c-omnnes en nnn unidad co1ecü
va. Cuanto ma:vor sea el número Y1
f11Prza dP cohesión &lt;le estos carae
res y cÜ'cunstanoias, mayor es la,~ll

daridad. Pero si analizarnos los dislPI
tos elementos que contribuyen a f
mar esta unidad colectiva, verem
que ninguno CTe ellos es ifülispensR-

rionaLidad. l.~HLP efi PI í'il:-;11 dl' la 11:~ &lt;·ión l11:-.1f'l' clPnt ro rlr- !;1 naC"ión 11'·
lanch1.
rl.1oda n,H.·ión (·orn-wií'lllP Hst&gt;ii-a a dispone1· fü, su propio J~starlo: PPrn la
f•lH.-'st ión admih) una gama c·ornvlc•ta
&lt;lP solu('iones 1 dc-, h-1 indl'pencleneia ab¡.;olutn, lrnsbt la indf'l)endenc·iü de un
Estado mf'tropolibtno. Hay casos Pn
los íJUe, poi' ra,rnnes geog1•ú,ficas P hiR•
tól'icas o ec·onómic-ns, la solutibn llHis
coin·eniente PS una autonomía lihe!'nl.
rripicoesel de li-la.nda pal'a con Inglaterra. Irlanda es un;.t unidad gPográíl&lt;•a de segundo· orden dentl'o el&lt;,
otra unid11d de llt'imet· oi-,len: c,,J AL'c-.hipiélago b1·itánieo. ~]Ria N; la opinión de] pai·tido nnc-ionali~ta ingl(•s .,·
el(• la gmu mayof'Ín de los idandesPs.
Atiimismo, lllstrr rs una unid:id gf'ográfic-n. ele tc-n.-er orden dentl'O dc..,ntro
de la isht irlandesa~-, por prnpi1-t ,·o•
!untad, una unidad política de terce1·
orden dentro d&lt;' frlanda. La solul·ión
más lógica vareC'e, por C'onsiguiente,
residir en un sistema ele .-1.utonomfas
en eascad.-1. lnglaterra da la autonomín. a ] dan da íntegr.-t, C' lrlanda da la
~1,utonornín, a Ulste1·. (.Qué Sf' opone a
esta solución?
El h&lt;'cho dP tJU&lt;" entre Ub,tel' P 11·Janda no hay sólo &lt;iheteranirnidHrl11, :sino antagonismo. Antagonismo de i-eli•
gión: Ulste1·, protestante, teme la intolera.ncia de lrlanda, católica, e ilustra, su desconfia..nr,a con ejemt)los tomados ele todos los 1míses oficialnwnte ratólicos del munclQ.
AntagoniRmo económico. Ulr:;teL" eti
industrial y rico. frlanda, agríC'ola y
vobte. Ulster sostendria nna, pa.rte
más que proporcional de los gastos de
la nación irl.tndesa, &gt;. se opone a t)Ue
(]Hien paga más gobietne menos.
Antagonismo de c:al'áctel'. Ulster es
ec·onomista y preYisor. ltlancla es den-ochadora y generosa. Ulster, trahajado1·, Irlanda, perezosa. Ul8tet, práctieo, lrlanda, softador,1.
Y este múltiple antagoni~mo Pxacel'bH, la intransigencia fcrnz-rasgo
común df, nlsterescs e irlandeses~,
de modo (Jllf' esta querelfa, enconada
por !a te1·quedad, parece un indicio del
que, al fin y :i,l cabo 1 Ulster e&gt;. lrlandn
son hermanos ()UE' se detest:in y se
niegan n Yivi1· juntos.
S.HAADOJ&lt; DE MADARL\GA.

EN LA CASA DE UN .líRTISTA
es indispensable un Piano
. No es concebible la mansión de nua, persoua amante d~I arte, sin
un buen piano.
Estacasatieneel honor de invitar a. usted a una. '3.udición de músita selecta ejecutada en uu piano

WU.RLITZER
Osted quedará encantado coa su dulce
sonido J elegante aspecto.
Si usted corta el cupón adjunto y lo
P_resent~ a qui, tendrá el privilPg-io de a.rlquinr el p1ano que le agra.dP, EN ABONOS.

ANGEL M. DIEZ
Av. 5 de Mayo Nº 32.

CORTE UD. ESTE CU PON
A la. presentación de ~ste
cupón, la &lt;'1Hrn. de Angel M.
Diez le venderá

EN ABONOS
un piano ''\Vurlitzer''.

PEGASO

'

\

1

NUESTRO PROPOSITO
ES DAR AUSTED
EL MEJOR TRAJE
POSIBLE POR $40.00,
'J'ENEMOS UN SURTIDO INMEN.
SO QUE ENSEÑART,E,
UNA INFINIDAD DE ES'l'ILOS.
LA MANO DE OBRA LLEGÓ A
NUESTROS IDEALES MAS AJ.,TOS
r,os MATERIALES SON DE LOS
QUE DURAN, LOS ESTILOS
SON LAS UTJrIMAS CREACIONES
DE LONDRES Y NUEVA YORK.
SABIENDO LO QUE PONEMOS
F}N NUESTROS 'l'RA.JES DE A

$40.00
PODEMOS ASEGURAR QUE NADIE
PUEDE OFRECER SU EQUlVALENTE POR TAN eoco DINERO.

Nuestros trajes de $40.00
llevan la bolsa de Patente
BARTELL
como nuestros trajes de más
precio.
Reciba el máximo por su dinero.

HIGE LIFE.
l. BL,01(.

Avenida Madero y Gante.
1]

�EL COSACO
LA palabra cosaco. origin».l dt&gt;

la leng-m-1. tártara, sig-uific;-(.1.wen·i//f•ro df!
f•a,b;i,J/eri;-1. ligera. Grttdualmente se
1·ouv1&gt;1·tido en n11 ténniuo clA oprolno.
('.trnnlH!'l vecPB PI pm-,blo ru¡.;o se ha 1-&gt;cha-

d11 11
gún

h-is n-1.J]pi, pi-1ra
;-i

µrotP!:;itar eontra.

!1a
al-

l11Ji-:o del Gobiel'llo, loR cmrncI R ~o-

lí1111 (·ttlu-dg:lil' ent,e la mud1ed11mhrP,
rt1:.;ta111·a11do PI ürd~11 y &lt;lerriUar1il11 sin
dii:-ti11f'ió11 l1ornbrei,., m11j1.1re~ yui1io~. J'ero la culpa no es ilel c·ostt(•o.
_
El eni-:tt(!O es un ~nldttdo ll-'al,robed1en-

Sitrlos y t-iglus se le h11, cultivado cumu 11111::in:.trumento de dPRtrurTión,alen1:'t11dole "'· robustecer las te11de11cias agreMivas y brutales de su natura.leza. Aun
hoy en día n? se le ~ide na~a n~á~ que
A@to, De aqu1 que, s1 Pn lit, vida. c·1nl· puetP,

I

MYLUJ(Ofi'h'

de i-Ar 1111 JIPligTo, en lrt, vidx. militar es
una garantía,.
Para íl1-1r:..H (:11e11ta de la. importt1nte
Porte del &lt;'le111t11fo olH'&lt;'l'O di1·igido
pf.l,rte que juPgan eu el ej(•rcit? ruRo los
por lo.o:; r1qitadore.-; IJ JJC/l'Í&lt;' del ffr111e11180.000 c&lt;&gt;...ia:o¡,,, f'S necestt,no couoeer
fo militar !ta11 creado nu 1111ero 1wdrr
alµ:o de su hi13toria y trttdiciones. Unade
fre11f&lt;,
fll débil uobierno rerol11C·io11orio
las r»zone¡;¡ por 41m proveen de tHn code Ifo.-;io u tal i11onencia prdt11de11
JJiOsH, rnttSH 1;tl ejh·eito e8 que son el úni. fr11er en /o.&lt;J 11 eool"iox ¡nílJlico.,;¡ r_;11e lo,;
co µnelilo en el imµPrir1 cuyo origen y
frrulr-'N; del 111ori111ir'1do po/íf,co q11e
í'Ot-1t,umbrel'i son, solm-i todo. guerreras.
Si Rusia a.ba,rct-1. hoy desde el mAr Negro
dr rri/J() al Zor XiNJfrís í'mpicz(ln a re]1ast1:1, el ochwo Pncífi!'O. se debe, en
tiran-;(' /J(ll'O t'l11dir lo.s respo11sabilidagnu1•µa.rte, rtl cttrfü:ter hra\'O y tt.VP11tude.c; (•11 NU&gt;O df ,&lt;iohrcre11ir u11 desasfrt',
rero de los cosaco~. De~de el siglo X V al 1)(frner JJ1'Ó.ri1110 e irn·meclh~~le. El
cua.ndo noexistiaaúu la Rusia unifiNt&lt;li:t,,
.M initdro de fa G11crra Guyko.f.f, presino uua inmensa eHtepa con a,ldehnelao,
,r;;e11f() l1acc dío.-; ,;11 re111111cia; iyllal eodespA.rramada!. Hquí y acullíi,expnestas
,&lt;;a Ita /1ec!to el Coma11dcude Afilitar
de continuo a. las incursiones de los tárifr Pdroqrad General Kermil&lt;~f.'f, que
t,aros -, el cosaco es un guerrero µrofeHr'nÍ euriado al fr e1itc de batalfo, !J
sionn.l que, ora defendía laspoblac-ionei:-.
ora invadíA. las conu:1Tcas ve1·irrnR y f&gt;XMi.11l11koff, l'i m(Í.&lt;; risible repre.c;e11fa11tendía lais fro11te1·»R de i:-u µui~. Había
ft&gt; del 01·011 cambio operado en el rm,o-rft.ndPs romu,iida&lt;h"s de eoi;;1-11·0A en la
fo J)lfPhlo de Perlro el Grn11de, es ntaPequeña Rusia, li11d1-1.urlo con Pnlo11ia,
cado c·o11 e1u·o110 JJor /a.e; mruw.-; que anPO el curso bajo del Dnieper, el D011 y PI
te,; lo o&lt;'la111abd11. El cJéreifo, i11.tfuido
Volga, y en el Ural. Actutt.ln:ente hi1.y
por &lt;'Sfe e.&lt;,farlo de co.c;os de la Capital
once comu11idades de cosaco:-:, repreRe11de la repúlJ/iea, en oe:-;fru·ión, contic11tando un total de poblarión de :d.800.000
x:r1 o dar 11111e.-;fras de i1"liscip/i~11a !J
la n1&gt;:1yor parte PII ltt fi·o11ter1-1. Hi,;iátiea
se feme r¡11e Rohrerenga e11 Rmna 1111 1
de R1JHi». Son lo!ó!desce11rlie11te~dl-' loscopcrÍl/Jdo d(' disol//(:ió11 lJ a,~ar(Jufo q11.e
1.acos rlél siglo X V. A ellmi le1-1 debe Rusia
lli, conquiRta del Cáuc1-1Rn, ladelaSiberia
reste n los oliados el r.;011t111q1mte 1111y la del 'l'urquestán. 'l'ólstoi vivió tres
litar g_11e sor;fie1w t&gt;l lJ&lt;!SO rlt&gt; la f/1.H 'rra
8.ñm:1 entrn lnij cosacos delCáucasoydesen la re(JÍÓ11 oric11fa/.
1:ribió su tipo, co~tumbres y ci:irácter en
la maravillosa novela Los; Cosa,r,•os.
La fracci6r1 mfti:- í'n11siilel:1-1 hle rlt&gt; l0R
o-11e1-rer()í-'I í'OS1-1.eos de hoy en día 8011 lo!-!
;:--01-1»cos del Don; pertenecen a l1-1, Gnw
11ml, repúh!i(·l-'t. e1-1trictl't.mente democríit.i·
Ru:-.ia, y Ron miPmbros dr, !H Ig-lPRia or•'».. ron j¡.,fp:-: "rnilitl'lre~ eleµ:idoij por l~ii:i
todoxu.. H,-w dift•rirlo en algún respecto_ liombreR rlP fila.~· 110 reronoc:fa.rt propiedPotroscosat'OS. vadPi-:delo~1-1ig-ln¡;\XVII
darl µriva.&lt;la ni privilPµ;io~ herPrl~do~.
r XVIII. En tar(to lo.~ d+&gt;111{t~ ro~acos
Al conl;nuio dP- los &lt;'OSR-í'O~ del Dnieper,
fueron deRpojados de ,.:.11 independenci,t
que vivía.u cPlihel'l en campament~i:1, lo~
p.Or CatFdlnit n, lós cn~11N)l'l rl+&gt;I Don r~•
ilfll Don vivíRu f¡,1,rnilin.rment,P,ded1cR,dos
tuvieron ~11 g-ohi+'rno locHI, i:-i bien rPcnal 1'ultiv11 dPI ,:Hmp , , a la pesca Y a,\ conocien&lt;lo la sol,ent.nÍl'I, de H.n:,.ia. y. fl,
merd(); pNo los principA,les recursos l_o!.
,·8.mbio de »vurlarl1-1, en hi. i.!'UPrrn,, l'e&lt;'iohtenhrn por PI botín g-ner_rero de SU"-_ 111 •
l;í.tn µ¡.,rm1-1.,;entP co11tl'ibtwiú11 e11 ir.onei'.UrsionPSPll tiPrrasfronter1zA.s. A medida,
que !-IP iba,n P,nri(Jneciendo, P.I fondamenda,, pólvora y hariua. Reprrsentaban

1

1

~■-i•Ño
:

i

i '
•

:

L~d priuciJJio de igualdad f1rn desapufll.
f'iendo ; nacieron discordias y el gobier.
uo ruso las aprovechó para intervenir¡
obtenPr 1111 juramento de sumisión alzar.
{'011 ~~to, Husia. ganó 011 elemento inaprPciable µara el ejérc•ito. l&gt;P:...deentonL'etl
f'I Gobierno ruso nombra, el atawan y
v &lt;1Prnás jerPs de lrn~ &lt;'0sitcos. LH Pomuni.
~li1rl ('osa1:a ,·or1serva RÚII tsU g·obiern,1
l1wfl,I, t.1Xc+-'ptu ¡1H rn. la desig11aeió11 d11\c]~
ro. El 1·1-Hnµesino cosnco goza el privilPg-io &lt;l+-' µod~r poi,e~r más tierras_ quP fll
11rdi11ario comµes1rn1 l'UFIO, perot1er1eq11e
F.Pnir 111fü:1 Rño.-1 Pn PI PjPrrito. CHda, &lt;'Oi:;H,·o es 1,11 solrlado. Sirve Pn Hl'fflfts dn.
nrnti-&gt; veinte añoFi; d,;, ellm; doce PI\ nctivo :-wrvi(·io 1 Pll rP¡..rimiento- ei:-pe&lt;'iales de
cosHcni::.. y Ol'ho en otro:,; rP¡.rimientosal
mando del oticiales lo1·A.IP1-1. b;[ soldRd:,
co~aco se distiugm,, Hd~111á8. &lt;le otroe
f-loldadol-l, en el equipo. El mi1,mo se proporcionn, y esco¡.re :,;u uniforme (el alto
morrión de piPl. pt1paha,; el ka,ftato
gra1i gHIJíLn cou r·i111yró11 :iP color carmesí, azul o \'1-'l'IIP ,-1,,os) ;y Aus eortaa
a.rmas. Cuf'tndo pi,;. dtl cahallería, t-e proporciona. t11niliiP11 su &lt;·n-btt.llo y los ar.

. reos.
Cada. costtc:o es un ,iinete de nacimiento. Antf'R de» 11dar le htt.11 8comodadoen
uuo de esos menudos,recios y raudos CBballo!-1 coi-;ttco~ - verdaderoi:; caballos de
la. estepa. µor consiguiente c:asi cerriles
y f&gt;Xtrn ordinaria.mente intelig~~l tes-La
silla coRaea. Ps levantada y cemda,como
pa.ra estar días y días a _cab_a_llo: Dellde
la infanda PI eosaco Í'!le fam1har1za con
ltts a,rmas de fuego ,v agua.rda con impacie11cia la edad de diez .Y ocho años pBra
entrar en el ser-vicio. Su fidelidad a.l Gobierno es 111coumovible. Su ai.pecto
mantiene con las característica.s pintoresca,s de otros tiempos. Por ~egla gen~
mi es máR corpulento que el ttpo medm
ruso. ~luy tra,bado de hombros y muy
bitrbado; las mejillas, salientes; 101
ojo¡;¡, en extremo E1a.gaces. ave_zados. a.
distingnir el objeto a gran distancia,
ojos de hA.bitante de llanurA, ;_ es fiero.;
excitable indiferente a la fat1ga,, s
aspereza 'y al dolor, propio o ajeno: tal
eR el cosaco.
En tiempo rle guerra los cosacos prft.
porcionR,11 a Rusia 900 -~scua~rones
caball~ríH, y 108compHmasdernfan~rÍlli
con 236 &lt;'Hñones; eRt,o es, unos 180.
solda.do.-. de un valor per~o111-1I y eMt
tPgico irnrnpPrahle.

Introducción de Armando Donoso. sona.1 de Dttrío en Chile, cun:-1 de sus
-Edición ele «Los Diez».-J.mprenLa triunfos y terreno que poi' ve;,; })l'irnera
UniYersitaria.- Santia1,.w~ HJ17 . - La recibió su intlnenc-ia despertitdora y
humildad dPl título ,10 festa seriedad fee-imda. Naturalmente, Chile dPstoa Ju ohm, y las Yeintit.antas pági- noció la ,·oz íJuc le habla.ha de algo
nas de la dis&lt;·rela introducción IIOH
nueyo en poesía, y NI el ÜPrtamen Vainic•ian, itnnq up sen hL'PYementP, en la
l'el.-1 posJmso el nornlJrp del ilustre nipvolución líri&lt;·a de un país cc1si sin
unagiien::H,' al tlP Don rnc1ua1·do de la,
('()nta&lt;-to con PI llU('strn. Como grnYeH
Bana. No hay &lt;JUC&gt; &lt;·ulp,u a Chile JH)1·
lagunas &lt;11 un lihm df' este gé11ern, po- &lt;:&gt;llo. En totla la AmétfrH S(' taparnn
drmoi,; RPfrnh1r la &lt;·a1·en&lt;·in ;\l¡:.,;o]ut,1 (le ht:s orejas con í'stopa Jos ing(-•nios del
datos. hiogni.lieos, ct·it ic·os .Y hihliogt,i\·iejo n1flo por no ofr p] eanto de l,1s
ficos, ~· In h1·e,·ísi11rn l'Pl)re:•sent.1e.·ió11
sire11r1s. La co11sag1·ac-ión Yin o lll u('ho
que a c:ada poet.-1 sf' ha asignado. J)os más tarde, cuando los que oyp1•on sin
poemas no l&gt;astan pal'll sospPeh:-u· ternorc:,; la ent::iellanzR del .ion'n 1.naessiguient el ndpr _dP cada uno de&gt; lo:s tl'o cambi;iron, c·on,·encidos su actitud
1
autores, ,\' not:'.i lrn,(•e gn111 falta una espiritun! r duc-tilizinon st1
téc·nir·a.
ponJI!&lt;' 0n In Ai-g&lt;,ntinc1 liñy un Lugonurno autorizada que □ os g11k• &lt;.. n esta -~I lllOYimiento actual &lt;le Chile Ck connes se c1·pn tJllP lrny a.lhi, rnudios &lt;lPI
amable í-'X('Lll't::iión lí1·ica. lfü aislamient:'.iecuenci,1 un poc-o lejana de aquella.
mismo calib1·e. No a.bundan lo~ .Jaimes
to literario (JUC nos divide a lo:s puerevolución, y los poetas de la 11atria
blos de habla csp,r.üola, &lt;Jl1eda paten- del Sr. Donoso, han sabido, según él, Freire en Bolivia ni los Choen110~ en
tizudo de sobra con la enunwnwión de guard.u· y fo1·tnlcePr ,su per8onahili&lt;la(l el Pet'Ú. Colombia C8 y ha sido siernpre tieri-:-t ele alta poesía: pe1'0 ütmllOCo
los poetas íJUe contribuyen u fotnHu· en todns sus nuents r·orn)uist.as .
a.lhi. se &lt;h uno d&lt;' encontroniuos pn una
('Sta.antología. Apenas Dublé Onutúi..,
En l'eahdad, el lihrn no nos c]pja. im€8(Jt1in,1 con Guilk•1·1nos ValPneia8,
Contreras, l\Iagnllrtnes i\Iout\', P1·ado,
presión bien definidn.. f:!;incontramoH
J_Joudof10:-; o l1uise8 Cnl'ios J_JópPz. En
nos suenan a &lt;·o:sa Yag,i..nwntc&gt; (·onoen lm; moderno:s poelai-i ('hilcnos po&lt;·a
(•onjunto, nuestra prnduc(·iún Jil'ica
rida, tan ntgamente lJUe es difícil () ue realización &lt;le fol'mn y e_-..;iguo ,-igo1· líc-ompite.-,1ui~ás C'Oll Yentaja-con
nuestra memoria, gual'de un verso de
l'iC'o. Esto,,, po,· :-tsegupu· &lt;J uc• no ha.,·
('a(}¡¡ uno de ellos.
n1ahJl1i(•1·a rl&lt;• lm; lJHÍtW8 dP hispanoen toda la coleGC·ión un poc1na &lt;le priHe dicho ya que la introduC'ción es mer orden, y 1';Í n·1t1l'hHs h110lb1s reYC· ª 111&lt;~1-i&lt;'a. Poi· lo JJl'0nto, tal ,·e;,; poi·
pi·opia. nilpa, PI lihrn que clü rnai·gcu a.
muy diset·(•ta. Nos habla ele ~rn desn]adoras de tanteos en buscr1 del pt·o&lt;·&lt;'·
rl'Ollo líric·o lento, do una entrada pedi1niPnto. No hay vr\.gi1¡¡t t]lll' &lt;·011,·idt• f'stas línP118 no:... oblig,t a llfl ])&lt;'ljueflo
nosa en las conirntes nueYas, r nos n 1·Pleerla, .,· Jos poPmas pod da11 ~('t' ,d1ucl&lt;• clt' vanidad.
da, eomo nota saliente, Ja acción pcreseriLOt::i poi' la. mit-nrn nrnno. A('haqut•1

TIENEN EL GUSTO DE PRESENTAR
sus incomparables

SASHA KR0P0TKIN

Hilos, Hilazas y Sedas

·-Pero, s1Hlore:-.: ¿liau , i:-:lo nstedt•s 11
111al andi111 ll s nngocios~

.

Ptt.rn. IOda clRrn de rrejidoEJ, Bord&gt;1doi,1, i:;ifc.

-Pues, la Yf'rda&lt;I en mi casa lw tem

que aument:11· l'I 1wrso11al. 'L111ta es laag
111eraf'io11 de parroquianos.

Si no lar.. PncnPntra usted eo las Sederías. Alrn1-t.e¡.,11i:;i¡,,.yCHjo111P~
d@ H()pR. do11rle t-iPmprt-! ha comprajo, pídalnf. a.

-¡Can1t.'-1le:-! ¡quP rareza!

ti1·ne ustrd'!
-t:,1ja de µn·•~tamo~.

R. A. DAY

. iiA.ioo··usriñ. A. sAÑ. AÑGEL INN !

■ •••••••i ■ 11 ■■ a ■•••■ 1n! ■■ ••a••••••••••• 11

Entonces no conoce el lugar más pintoresco Y mas
hermoso de la Capital.

San Angel lnn, San Angel lnn, San Angel lnn
ES UNICO EN EL MUNDO

.

~1••••••••••••••••c•••••a■■■a••••••••••••••••s•n•■•■■■a••••••a■•~••••1 ■■••••••••••••••u111111••••■■111111111■•■■■1111
12

Pequeña antología dt: poetas chilenos contemporáneos

PEGASO

mas pjarhh:H:tlllenle la impresión borro1';1l qlW nos tleja ht leetm·a, a una s~lecc•jón no nlu~· atinada 'r u. Ju escasey, con
que lo:s poetas están reiwesentados.
Pero el libro deja nn resa.bio de pobreza que des('onciertt1i- .v desanima. Hay
bueuos poemas, los hny Pstima,hles, ~.los lrny también meuo¡.; que medianos.
Si el m1toe de la antologh1 Pscogió y no
&lt;~scogió bien, déjPnos ('l det·ec·ho die'
apunb11· lo ()llf' liemos apunta&lt;lo.
No sabe111os justivre&lt;"i11r eomo se
lllE.'rN·t' la pl'oduc·c·ión !frica mexicana
&lt;le los últirnos a1los. Que la mu0stra
de la suya. fl1l\'i:ula, por oll'o:., países nos
&lt;lbra los ojo:-; soht'{' d 1n1rtil't1!nr. Tres
o (·u1-1fru poema!:! rle Othón, oti·o8 t.antos d&lt;&gt; Gutié1·1•p1, Nílj&lt;'nt y nwdia &lt;loce11a dP 11up:,.ifü&gt; ,le :\[a1111pl de h1 Pa1 ntpongo por caso- yafr•n mús &lt;J llf' todo
1;•J rlt·Pn·o liriC'o ele ht ,1nto]o,gia chilena.
:Nosot1·0:-;, (·011 \o:-; nonilwcs PXJH'Psados,
l1rtlH'inmoD n1_w1rns de~ftOt'ado el te:,;om
Jii:iC"o dt· fa l'Jl«')t•n mod{'1'{1n. Lrn-; que
dP:.:;1n·eeic1n nlle8trn' JH·odueción potque
f'S ele n,e,,i,, liahni.n &lt;le deHe11gaf1c1 i·sr. No

As. 5 de M&gt;1yo 32 -De•µ. 311. l&lt;;ric. 10 27. - Mex. 5± Neri.
Quien tendrá el ~.-n~to rle obseqniq,rJP In~ prPci,);;io~ r111td"'r•
nos di•eñado• por "VIRGINIA SNOW Sl'UDIOS" ""º dtbnj&lt;&gt;s
P

iastrucciorrns inmejorables .

�Conferencia sobre
la filosofia
francesa

A nuestro modo el(• Yer el señ.or C.,
so no pudo haber acertado con trllieJ
brillante idea, limitándose, como hir.o
al estudio del rasgo fundamental deLJPils.tDli{'nto fr,uleés,al rededordelque
Jo demostró hahilmente, gira. en est-0&amp;
JllOmentos tod.1 ht acción (fo Frnneia,
Ruponer por un segundo &lt;Jtte el sel'ior
Caso, el mfts (listinguiclo, por no de&lt;'ir
C'l úni&lt;'o sd10/or de "Filosofía quetenernos, deseono&lt;'e loB nombres que a Sil-•
. .
hiC'nda~ omitió en su per01.·ac·1on, áeu.
1'-/l puerilidad r mala fé.

Ant.t&gt; un púh!i('O :-;elPdo :·,
llllll1('1'08ÍSÍrno

se,' verificó
10

dPJ

el
[Jl'P·

l·t• Acctdcmia ·. Metrotlolil;1na,
.
~
la c·onferenci,t del lji(·. Antorno C,a!-\O
tJllt' hahin sido anuneiac1a . .El tema e1:a
"!Ja Filosofía ]~1·c11wesa Co11tempo1·:1.inL'a"' "PI omdor (lC'sanolló la ill,u1t0me11t.c suH ideas, Hiendo H¡.{as.ljaclo con
nuttidos ,1vlaw,os al li11 ch:• t•füln J)t'riodo.

( " t•11
:-;pll,c

El poeta Villaespesa
llegó a México

puPdrt haeer una hi·cyp síntesis, sü1 cita!' un fá1·t·ago de nornla·Ps Y de teo-

poeta

&lt;'Bpu /lo/ Don Fr(I 11(·isco
Villae&amp;[JN&gt;d, &lt;1 ue aeaba de
ll&lt;'(JOr a eMaC'opita/.

Que lo o!Jro fiel/(' lmc1w:, 0&lt;·1trl'('II·
eÚr,&lt;;, auIu1Iw JJO(•fl,'&gt;.
Que 1u1rI dr1111if({ r·1J11.firlc11tr, &lt;fr Clara,
.w1r·&lt;1 1111{( fnldu &lt;','&gt;filo ti11f11ró11; &lt;'s decir, r¡11c la8 euudil(jm-; J)llfrle11 dar,&lt;;('

llegó a la

Lu f:fra . Cmditlo, 1'aboado .11 P/rP;cnl'ia e11 11110 de /rus mejores
e.s,·e11a.; de "EL ULTIMO IJRA VO."

Q1u, Pla1;e11(·ir1 lJ la Crrntillito JJÍ('II·
.'&gt;(lll l'fJ1t1J)er, JJ&lt;:8(Índo.&lt;,c, lrr /Jrí8c11/a &lt;'11
(_}lle st• peso la 8f.1iora Otazo .
Qne le dieron el campo o Campo.
Y que Diez piensa 1•olrer,&lt;;e reinte

poro eo111pdir

El
}Jeiu/(' OfJU('/{o

o(j_Uef'

publicamos
¡ (' ¡ ..

Por lwher re.&lt;;11 a&lt; eoii
·
.· .· • de 11 11e1:5fro colal)((rndor no. ac
o1tft'rior, rcprvrl11&lt;·i11ws hou esta l1er1110M1 cn11I¡W.&lt;;Icw11

~¡~,~=-o(cct-:--'\;cSC7'"J

Qur, 'l'abo'trla /w('e el Pri1110 11uu·o-

/' i l lo1-1a nu,,1tt,.

(.•011

la

Oo1111H11tír,

Fá.

br&lt;'!fa8.

a JleJO,

d(' ~La Ciudad Ale-

e !J Cm1.fiadaij q11eda111os 1111 tanto
c·rmliado.&lt;; de Do1t Jfü·i-nto, llO por-

Azntel, augel negro Y ta~-i~urno
de ojos letales: Dios -dt' h1R t1rneblas
slo término, Y ele.\ sneiio &lt;111e no acaba
jamás, y rlel oh·ido irrep&lt;tn1ble_:
Azrael de alas fúnebrf's, qul' ~·1yp:,-;
df'I exterminjo Y del salohr~ .1ug&lt;!
&lt;k las lági·ima:;;: P¡:tdre &lt;~el s1_lcne10:
Re,· de l.1s soledades nllstenosas
del· nu'u; allá; Sellar del dc&gt;s_fü11paro:
A;,;racl, á,ngel negl'o, yo te rn_,·oco_ .
de8de lo más profundo de mi esp1r1tu,
en la, pa½ engaJiosa de h~ no{'he_
toda llena de a,ngnstias 1m~1rec1sas
v ck n1gos terrores; yo te lll\'OCO
;ingel negi.·o (]Uf' lle,·as en la frent_e .
una eardena estrella, y Pn 1.0s labios
un implaca,ble g&lt;:&gt;sto; yo te rnvoco:
iArrnva Pn ln tiníebl~ df' t~1_s H,h1H
,, la, elegida &lt;l&lt;~ mi amor! 1Estr11J~a
(•ontn,1 tu seno C'stéril! iQ~1&lt;' no v1nL ..
nHi$ que sus 8lleilos (•án&lt;l1d?s· . . ostruJála,
sé misEricordim-;o, c1ue no nva
.
Hrt1r :-;e lle,·e,
más que sus :•:HIPñOs!. • • ·HJlle a, l !'con su YÜ,ión ingen11a dt&gt; eHte mnnclo,
impoluto su cuno1·, sn fe serena,
y jm·e 11 y robusbi 8ll f'HJ)&lt;'t'&lt;ll1za! · · ·
.
I• Posa tus fabl08
· · ·o'
\ zl'·tel
l,~e e· ¡Pl ll"Ilte
&lt;- 1 .'-\.
• &lt;
exangües, f'll sus htbiot-- (lll(' llll\l"lllUl'H,Ll
sólo mansHs palabras q11C' pareeen.
ren1elo &lt;le p~liorn,\s .... iQue no _ny.-1,! ...
Parn siemp1·e janHí.s c·it&gt;tT~L su~ OJOH,
tl'istes c·omo"'fos cieJos otollales
.
cuando llega ht noc-he ... iqn&lt;'no v1,·,~! ..
Estrújala en tu8 ht·a;,;o¡.;, áng('l llf'~LO)
mite~ (lll(' pruebe el v. u1~10 &lt;:'m11on;i;o1ntd_? .. '
'del clolo1·! . . . iQuC' no YIY&lt;\ . . . que no ':'•L,
ioh Diot-; clPI su~flo q_uc no ac·a~~1 n um·a.)
1
loh Padn• dt&gt;I s1kne10 Y dPI oh ido .... H ,\J'A.1!\L C,\.RUEHA.

· en la Pci(¡ina
ele Poema,c;
itclias e1Tala.&lt;; d e caJa
· ·

e.1·uda (·11r•11tr, de la f/f'O!Jrufíu f',Nrda
rle lo 1•(}fll/a de la damifa.
(J11t la rla111itu r,:,; fo11 torta de (·O·
níetf'I" (·01J10 de falda.

PEGASO envía desde sus colu
la mát-- cordial bienvenida al Yate

!AZRA~L!

111

Co/ú;eo,

1ílti1110

('().',(//,:

12del,

eisc-o Villaesve:sa. El poeta s&lt;' rnuest
Ha,tisfedw de su Yiaje ~, su estancil
entre nosotroH será, de fijo, Ol'tt'8ió
J)tltt'a &lt;JLle suH a.dmll'~ulores IP tribut
homenaje. Daremm; c-ueota en númet·oH próximos lll' Jos festivales que ap:
orgaojzan.

&lt;'11 el lllil:51110

Bruro," de Gar&lt;·ír, A/cuna !/ Mu1lo?.· Sec-u. S/fe::;tro
cnJ11iF;fa to1I(·11rriá ba.io &lt;'/ oplastantc
:s11ulido d(' 1111 e-aforro «Super Si.r·»,
rliu110 rfr 1111 ro,, Hi11de111l)llr!J, // ope110.1; pudo e11teronw rfr /a.&lt;; siu11i('llfC8

trópoli F

Algun.-ls &lt;lit--c·uslonet-l ha n10tinulo C'~ta &lt;'onferenc:ia en c·1thezas c-u~·n c·aJJne1dad t'LHlimenüH"in no c-oneibe CJUC' t-se

11 )0

/.!]/ Sríbado 1:!,
8f' c8fl'e116 "El

1m

1

rías, et 1n c1,Ü•1wiún &lt;lP un públic-o no
prep;lt'ado lJHl'a s~tiol'tnr di&lt;-110_s uombres, 11 ¡ eornpi·c1HlPt' taleo teona::,;.

fr111to &lt;'11 lo c111otiro rnm,i en lo meru
mente e::;tético.
Ji)l de.&lt;wmpe,to de ada obro en el Colón paso sin c11fusú(8J11r11· ni re.&lt;;tar
nfrilJ11tos a lo Oompa1tía de Taboada.

w raler literario, en el fondo,

8(-'

merez,·a, sino porq11r• aborda e:,pelaeio11e .._ de mala ley; ll si !,e de ser
oluta11u•11fe franco, ::;e11ti al,qu11(1
lcstia al co118iderar u11e tendría que
er ('ránica del ,;ltimo estreno del
611, debido a ta pluma de Be11ave111Jlla11tado "El'111a/ (_Jue Iws hace11.ij
a 11ucra obrn 110 tie11f la intención
~cfit:i,'4fo que cluwa e11 ALa Ciudad
!YN' JJ confiada". Á(JIIÍ C,'&gt; 111á~ 1fo.
tim, 111ás iuti1110, wm c11tfll{lo la

a::.pirar a ('Oll8fit11ír 1111
&lt;1.1·iolla psitolóoir·o. "El me;/ qIu· 110:-; hoa11"" 110 se queda en 11osotros;·lo frr111s111iti11ws u los que nos rodean, rle tal
fnú.&lt;; ¡me&lt;lc

11w11cra q1&lt;e 110 lwce11w,&lt;; 1111 drfllo 1111r·1·ri,
si1to H1Ia tram;for111ació11 del 111úw10
que 110:, liicicrou. La o!Jr(I &lt;'-"fá rlesOl'rollad-a 80briamenf(, iJ tII e.&lt;;fi/o ('O·
rredo; pero adofra, r,II I111e.&lt;;fro 0011cepto, de &lt;'8Ce11a3 111u.1¡ fría.&lt;;, pudiendo
aseyuNu- (_JUe 80Üt111t'11fr lo:-; fina/{,,&lt;; d('
(•arla w·to so11 los qur. e11ciC'IT011 la i111port,11u:ia cfr la pi&lt;'Za . De c1w/q11Íf'r
modo ~Et 1110/ que 1103 hacen» es mejor
q11e

•La Ci11dod ale!fl'l' ll

&lt;·011.tiarlo,~

Ale,riw110 S&lt;'

abre el día l.?. La

Co111¡Jo1tía de Virr¡inia F'áhreoas debutoní (•011 «E/ Oarrle11at~, de Parker,

trud11&lt;;ir/o J&gt;Or LiuarN; Riras ll Re.pan1z,

Al

1n·i111f'r actor

D. Luis

1"\tlarti-

1w2· Tocar lo encontró lJ contrató e11

Espaúa, Diór¡enc:;; Frrrand. Veremos
linterna rfr Dióqc-

&lt;111e tal n•,&lt;;ulfa la
11e,&lt;;.

liJ11tre /a,&lt;; do111asjiy11r·r111, wlemris rl,,
la Selfora Fdbregas, Sara Uthu.f.(, Afa.
tilde Ciré.1:; Sánchez, Guadalupe del
Castillo, Viroiuio Barragán, Claro
lv.larttllez, Amparo
Victorero, Ana
Le,111·0, E:,1)am12·a RiNt8 u Virginia
Oro.
/3Uf!'PALMAGO.

Zapatillas y Botas
Ayer recibimos directamente de San Louis, Mo., un selecto surtido de Zapatillas y Botas para la Estación. Tenemo~
combinaciones lindísimas en los colores más de moda.
Las damas y caballeros de buen gusto encuentran en
esta casa el calzado ideal. Importamos lo mejor que se fabrica y vendemos a precios de EE. UU.

SU VISITA SERA UN PLACER PARA NOSOTROS YUN AHORRO PARA UD.

5 de Mayo /0::E
&lt;'11 111/('F;f /'O

PWh\SO

�LA GUERR_A
La guerra tnte11-l la rl:'nuYaeióu df'l
ideal 1itentrio, vero no para expre:-;at'se a, si misma, por lo m(•11os en i:-ón (k
gloria y de soherhin.
I.Jit tm.era Jlo1·qtH ht profundn (·011moeióJJ c:on qut• te1Hh•1·,1 a modilka1·
las formas sol'iales, las instituc-ionP:-;
politicas. las leyes d&lt;.' la sociN1ad intenuwiomd, l'S forZUtiO (jllP tej)l'l'l'lllll
t.•n ln Yida tlel csvíritu. pro,·ocando,
c·on uueYos estados ele eienc·ia, nueYus
c·aract.erPs de cxpresjón. !_ju t1·i-u::•1·ft porque rnHht de tal n1;_111ern extnwl'(linal'io, gigantesc·o y tP1Tihle, puede ¡m.snr
&lt;'11 nino por ln imaginnc:iúll y la s( 11si1Jilida&lt;l (lp \ns liombrPs; pero lo ,·rrll:1dernmentc-' ft•&lt;·u1Hln en l,:1 sugestión de
tn11ta g1·,uu\pz,1, !o ('Hl)HZ d&lt;• mo1·1ler ,~n
1

1

í'll &lt;'I &lt;'('nt 1·0 dl' Jo:-; cornztHlPs, do,Hlt'
l'spei·.-1 01 genio donnido, no Psttu·¡í, en
el 1·espla.ndor de las \·ictorim,, ni en l'I
omh,,,ll" rlc las handen:ls, ni C'll la l\lll'('O·
la de lo:-; héroc•s, sino más bien Pn [;1
JHLYOl'1)s;1 lu,,1·enc·ia, &lt;ll' e11lpa, dP clP:-;nts·
taeió11 ,. dl' mi::-eeict: Pn la al1stc ra nrn.iestacl ¡lel dolor hum,u10, lc&gt;v.-111t.í,111losP
pct· c•ncinrn (lp h1s lkcio,ws d1• la glorin1 y po11iP1Hlo, c-011 dohl(' i n1.1erio, Pl
pem,;amiC'IÜO angustiHdo, l'll lo:-; Pni.~1

nrn:-; de JlLH'strn dpstino, Pn lo:-; que
toda pot':•dn tiene, su raíY..

.José g~ BH,.JCE

l{ODÚ.

Viene ll&lt;-: la 4a. plana
rH11.i_rlo signiendo:, est~.b:-tn a grur~de ele,·ac1011. µnes ¡,;p vern,11 muy pequenos, y,
i;;i11 enihar~!'O. n111tho má:-. arriba de las
ave!-!. did.-:tthH yo lol'.! bordes delosacaut.ilH.duR.

del Caiión con enormes ramilletes, co
dilatados fe~tones, con regias gairnaJ,
da.e y con A.mplios .r Aoberbios cortin
jet,;; y a ta11 rvH.ravillo~o cuadro, ee u
en octubre, lA, nota Azul del quiebra.plato
dPI Manto de la, Virg,-n, e~a liuda ;{)O,
mea. qne df&gt;rrocha sus tesoros eu las fl.n..
resttts de América, clP.~de las llatJUrflfde
'fej,1s baRtH. ltt,S CH,mµii'ías cbiltlnas.
Cuttndo el viaj.,ro va Absorto en h,
c011templación de tan inE-ólito eRp
tácnlo, divil'iH. de rei-,ente una oquedRd
\ft entrada dP. unA rnP.vtt., y Jpp sobr~fll 1
¡a ini;icriprión: ¡AGUSTIN LORENZ,
¡QUINCE MILLONES DE PESOS!

E:-toi,; o\'n•c•1•11 .. n todo tiempo bellísinw 1-:1:i,pet:to. En Pl invierno, c:ua,ndo se
8e1!a. unH p1-nte de la t1e1.retHi·ión que los
tttpiztt, mtrn.... trHn H,mplios t~amos de i,;;nper-fll'i,~ ter.-:a, i·umo B\ estuviera revocarhv e11 otros puntos, In. erosión de las
»g~Ht, ha producido enorrutsdesconchRi:loi,;;; má~ allá se columbran con todacla,•
t'I curt1.-¡_()uA 11omllre se le Ya a ro11e.
rirlad hu~ capas geológicas que forrna.n
l~I pculri110 -'faníler
11quel tt&gt;rreno; f:!U cier.tos lugH.res ha.y
!~l l'lll'l1.-¡Pcro e:-o no es no111h1·e dtq
oqud_lttde:- y rocas salurntt&gt;s; y pnr tlou:,;(ina!
dt-c! qui,-,n, H¡Jt1rece11 man?~as l~úmeda.-1
¡.:¡ w11/riw1 .-¡Con10 que ro! ¡,Será po~
hle que:,(1p11do usled cura no Ita,, ddo1111
tJllP l'tH1i~wr\·¡:¡,11 su vegeta,c.;1011
I:1.ntre las
n1 11omhr;1r a :-,::111. .... land,·r?
plantH1' ¡.wr.-:i:-.tentel'.I, htty miri1:tda.s fil-~
1nflo'IIE-&gt;VP.-: c¡nP H1ll1f&gt;rid11:-. a l;i:-. rocA!-1·, .-:~•
nH:'1·0;110 ttplttl'lrados y uo~ h,u:en creer
-Sef1orilc1. tendría l'd. ningún i11co111
que lo:-1 rnuros rlel Cai'íón PHtán tR.chomt•
1lien te eu que su m~m;'1 fuera mi suegra?
doi. Ue estrellai-.
-Ninguno ... , si yo tu,icrau11a herman
En JoR me¡;:e:-1 de lluvia, en ago13t,o :-'
:-eptiembre, la Hgetación rtcobra su vi•
-LJ11 baturro que e.mue 011 la fonda
o·or y prestH a. la,s dos gigantescas mur, 111peñ.1 e11 lri11~har los rnondadie11tes.
;H,llt~:- Pl flt11vío ele su fres1'.Ul'a., de AU lo-1\o seas brulo,-le flic ➔ SU compañ
ZHHÍtt y de su f'Xtn1,nrdinariH, exubernn-esl1 110 ~e comr: se chupa.
c·ia 1.ol'i hele1•ho~ ~rnndPR ,r los pequei"1ol'l, la menuda hierba, los musgos, laR 1
~nreclarlera::.. los rnaguf&gt;yes y los otutes
-~l;Hnil. i."el'dad que uu íleberiau bau
que en aµreta.cloR haces lanzi:1,n HI aire
rnr a los tiiño.s hasta que fuesen grandes?
~ns e!Pp;antei tallos remR.tados por Jin.
-Y ¡.,or qué'?
dni::t pPn1H.:hnR, toda Mquella va,riedail in*
-Para e,it•1r ,¡ue el rnnesll'O ll'.s ro
fi11ita de plauta~, cuelga los acantilados
d bautismo.

rj=

En la época df&gt; lluvias·
Todo caballPro necesita un

1111

¿Quién no desea comer platillos apetitosos?
¿Quién no desea comer como en su casa?
Venga Ud. a comer en la casa de

BUEN IMPERMEABLE
Nosotros hemos recibido
Paletots de casimir
Impermeable, extra
Ligeros, eleganf Ps,prácticos
y cómodos y que
vendemos desde

URQlJIJO
.\.v. 1ü ele Septiernbn, N° lí.

.\lto;.; rlt&gt; ·'L)'t, Mallorquina.".

A,

Mot,o\inii'I,).

ECZEMA
¿Padt&gt;c1• usted esta o alguna of.ra erupción cutánea
de la que quiera u~tea sanar pronto?Consulte Ud.al

Dr. ENRIQUE HERNANDEZ Y ORTIZ, 3'' del
Carmen, 30, o escribale al apartado postal 573.
México, D F.

Desde 1885 combate es1a clase de afecciones.
Aproveche usted su larga práctica.

$20.00

O_
ld. England
JULIO BLOCK
A V. FRANCISCO l. MADERO 24.

PEGASO

;•

Por Etianne Rey

;,,,,,,,,,,,,,,,.,,,,,,,,,,,,11,,,,,,,~,,,,,,,,,,,,,,,,,,,1111116' 0=============== o
.s
~

;
!
1

j•

Libros nuevos
.,,,.
y de ocaston,
todos baratos

!=

La ~elleza Qbtenida por Ja Ciencia.
El tratamiento científico .aplicado
______ por la _ _ _

=
~
=

DOCTOHA HOLDEN S

l:i

1

f

1

i1 ·
•

!•

s

ei)cras:

ll

- Búsquese
- el Próximo
Núme

Compañía tiene á su servigio unos cuatro mil conductores, y constantemente
está aumentando el número ; pero no
se crea que e.s fácil ocupar uno de estos
puestos. Lo primero que se exige á los
aspirantes, es que demuestren su buena
couducta durante los últimos cin6o años;
VERSIÓN DEL FRANCÉS
Que sepan 6 no guiar un auto, es lo de
La
felicidad
po es un acontecimienmenos; más ftÚu, se prefiere á los _que no
Ji0, es una apti,t ud.
saben. Los mejores conductores son los
que aut~s han sido cocheros ó carreteníS, porque están habituados al moviEl corazón nace aventurero y conmiento de las C'alles. El chauffeur profe.
clnye burgués. i
· sional, en cambio, rara vez sirve para el
caso; tiene que empezar por perder la
monourn.uía de la ,....eloéidad y otras muLiámasQ amigo a un hombre con
chas rnalas costumbres, y eso no siemquien habrá que 1Jelear un dia y enepre ea fácil;
'
migo fil hombre con qnien no se esti
LOs aspirantes admitidos, pasan á todaYÜL ·muy bien.
una escuela de conductores que posee la
la compañía, Pon de se les instruye con
La dda es un hábito que hemos con:
un chassis, y despué~ de algunas lecciotraído muy jóycnes. Sólo por esta ranes, isAlen á practicar en la calle. Nunca
zóp ,nos aferramos tanto n. ella.
practica.u con viajeros, sino en ua ómni~
bus ocupado por otros aspirantes. Junto al coudQ.ctor ea ciernes que malleja el
Los libros hermosos consuelan de
volante, se sienta un instructor, y de
todo,
pero no reemplazan nnda.
vez eu cuaurlo, aquél esrelevadoporuno
de snscompañeroij. El iustructorva dando éxplicacióoes y haciendo pregu11tas ;
La plegaria es un aiTanque sublime
si el auto se pára, ó corre más de lo dehacia Dios, con la üitención de $U.car•
bido, pregunta á los alumnos la causa
le pequcfios 1n-0Ycchos.
de !tL irregularidad, y de vez en cuando
se le oye interrogar al que hace de con-·
duetm· : "¿ A que velocidad vamos?, ó
Los grandes poetas nos d isg.ustan ele
bi.,n : ¿ "Cuánto,s mjnuto$ . fal_ta.o para
la prosa., pero los pequelios poetas nos
l!egar á taló c □ al J.Hi,fn.da ?,, De este modisgustan· de la poesía.
do, ap~·enden los aspirantes a a:p·reciar
la veh1cM~d Y' el tiempo sin neeesidad de
apa:r11!tos, en los que la. -máe p~queña
E1 fln&lt;lol' es unct enestión (lp ~lumaverítL
puede inducirá grandes errores.
1
bl'ado.
Cou ~stft. ens8ña11zf\ práctica alÍ:!&gt;.túa la
teó,rica; :q'1~e''desde hace- poco más de un
año se da por medio del cinematógrafo.
Casi ~icmpre el el'ror es un.-1 verdad
Eu película.e becl~a;; con este fin, SP presen- _ q,:1,e se f'.r1r~iYoc-a de_ fecha,
tan á los futnrosconductorPsescenascall~jflrnS Nt las que figuran ómnibus ; un
éhoqde ó" un vuelco oc4sionad6s por to•
atirás, ú fin de quedar en la posición ramar el lfidó de la calle. que no debe toqueridH. pAra. voh·er :) sAlir !:-in tt'nerque
inarse ó por no saber Qoblar una esqui.
darlH,Vuelta. Esto. dadn. la!-iitu!'.lcióo eA-·
ria, una de~gracia ocurrida por no parar
pec:ial del arco, es m:.ís dHíl·il de lo qu_~
á tiempo, etc.,etc.
pare~e, y mucbrJs principiantes no le,gTan
Generalmente,nu mes de iustrncción
h»cerlo Rin tropPzar co11tra, el arco 6
basta para que un aspirante se convier·
contra las pi:1redea del patio. Ahora bien~
ta. en un buen eonduc:~Or. Eutouces, tiP.torlo aquel que no verifica eBtH opera.:.
lle que ir._ gui.:1.ndo un ómnibuR, á Scotción con 'ft,bsoluta limpieza, sin ·dar el
land Yard, dúnde están las ÜficinaS de
menor tropezón, es descalificado y tienfl
la µolida, para. sufrir lo qne podríamos
que volverá prar:ticar dos semanas. Si
llanrnr el exameu oficial. EA te examen es
á la. segunda vez tampoco aC'ierta-¡ no se
muy l'UrioAo. La entrada. á las ofic:iuas
le permite volver al e.xam.en hasta. pas~de ia policfa. es un bouito arcO, que da
do un mes ¡ á la tercera vez, se 1eexigen,..
pAso á un patio, y el ómnibus conducisi tropieza. otros dos meses de instrucdo por el aspirante debe pasar por él ;
dón, y al cuarto encontrónazo· es deflaipero .deb.e. hacetlo marchando hacia
th~amente incapacitado para el cargo.

Máximas morales e inmorales .

En Londres no hay tranvías; es decir,
Jos hay desde los bal'.'rios eXtremos a los
alrededores, como el que en Madrid va
de los Cuatro Caminos á la Ciudad Lineal, pero en la ciudad propiamente di1!ha no los hay. Esto podrá parecer una
paradoja en una capital de tanto movimiento, mas precisamente por la mucha
circulación de véhículos sería imposible
en las calles londinenses un tranvía, con
su camino obligado, fijo, que haría de
este medio de locomoción un verdadero
estorbo. El servicio que en otras partes
prestan los tranvías, bácenlb allí los giµ:antescos au.tomóviles de la Coml¡)añfo,
General de Omnibus, seria competidora
de los ferrocarriles subterráneos. Estos
últimos Ron, sin duda alguna, mucho
má'3 rápidos, más cómodos y hasta má8
seg·uros que los ómnibus, pero les falta un
encanto que éstos tienen ; eJ encanto del
aire libre. Cuando no llueve ni Jrn,ce demasiado frío, todo él que no tiene mucha
prisa prefiere, a,nt~s que viajar por un
túnel, subirá la imperial de un ómnibus
automóvil para ir viPndo las calles y la
geute i de aquí que los ómnibus, al &lt;.·outrario del "tubo", hagan su ag-osto con
el buen tiempo, Por lo demás, estos vBhículos son muy confort&amp;.bles y 11,ndan
muy depl'isa, porque haC'en muy poras
parn.dus Hparte de le.s obligatorias. El
público. lo misruo señoras que caballeros, están acostumbrados H subir en marcba1 y ni aun las viejas odien tonas v~..-icilan en recogerse las faldas y plantarse
de un brinco en el estribo. Los cobra.do•
res, por su parte, son muy atentos y
van siempre ~,reparados para, Ayudai:a it
subir al que se muestra un poco torpe.
.Estos hombres atienden muy bien los
intereses de la emprf'sa, y apenai, llega
el roc:he á una paradtl- obli~atoria, salta·
11 tierrA.. para. llama'r á la: },rentf' é invitarla á ~uhir. Un voceador rle· barrAcón
de feritt. 1111 zA~ttlt'lt=!'i»'r4in'f"fA, r]el -eervir.io público, dr· esqs ~Jut ~.1! cfi11 de toro~
ó rom~rfa grit.a11 •·¡A la phlZa !,, ó º¡Al
Bautn, al santo!,_. porlrían tt.pn'!11der rnu-·
cho de un eobrador ele ómniblu,•áe LótJ~
dre~. Hay que ver l?l er~tusial'-mo y la
cortesfa con que exclaman ante el tra.nReuntf': ;, ¡ Vamo~, señoras y cAhalleros.
vamos! ¡ _.\. Picea;di.lly por ua pf'niq ue!
j Llegamos en s~uida., por .un peniqtte !
i Prorito, µron to, que no-i vamos! ¡ A
Pieeadill;y ! ¡ Picéadill;r., Piccadilly, J'icCAdilly, PiccadiH¿:,. ... !
Pero, ~i no más pintoresco, mucho
rná.s interesa u te que la dPl eobradorei, 1~.
figura ·del Conductor. Actualmente la

,I!
1

Lo esperamos.

1 (j

n'rentP.

LOS OMNIBUS AUTOMOVILES

¡.

•
S

para obtener el desarrollo y morbi•
dez del busto, no admite el uacaso"
sino su !'Xactitud científica, es la píe., '· dra fundamental y sólida sobre la
tual se basa dicho tratamiento. dandoJ011.. lllái.1/crillante.s re~ultados.

DE ll Al,J,l ,,i\.,!!,1¡Y J?E .3

¾.. 5

Ciz; Correo

2P .

1J(¡

ami,

M~¡~r-'·

~

~

!

PORRU.IJ HNOS.

~

~

P. ,!\f.

·. :.

~

•=
S

2a. DEL RELOJ YDONCELES

a

fllll,, I I I I I I I I I T H I I I I . J l l l l l l l l l l l l l l l l l ' l l l , l l l l l l l l l l # l l f l l i l l l l ; I J

'0================

PEGAs'i'i
. :•u.,:J•1

o

�Sección ;11 e Aj edrez
PROBLEMA NÚM. 7 POR

J.

PRAT

BLANCAS.- D2TD, CID, T2D,
P3R, P4AR, RóCR, A6TR. (7 piezas.)
NEGRAS.- P4CD, C5CD, P4AD,
P5AD, P3R, P5R, ASAR. (7 piezM')
Juegan las Blancas y dan mate en
dos jugadas.
PARTIDA NUMERO 11.
DEFENSA HOLANDESA O DE STEIN.
Negras
Blancas
Gubanow
1.P4D
2.P4R.
8.C8AD
4.P8 AR (2)
5.CxP
6.A5CR
7 .ABD

Urajew
1.P4AR
2.PXP
8.C8AR (1)
4.PxP (8)
ó.PBR
6.A2R
7.P8CD

8.0-0

8.0-0

9.C5R

9.A2CD
10.AxA

10.AxC (4)
11.AxP j. 1

12.D5TR j.
18.0ICR
14,lJSTR j.
ló.C.;R j,
16.DxP j. 1 1
17.T7AR j.
18.C4iCD j.
19.P4AD j.
20.TDIR mate.

11.RxA

12.RIC
18.TIR
14.R2A
15.R2R
16.AxD
17.RSD
18.R4D

HJ.RiiR

-CulmllPro! Oe:&lt;puP:f de ,~ ins:nfto_s que
nlP' ha rli-ri~hlo, me ,,ou~o a su d1i-po~i•

NOTAS

(1). Si 8 ..•.P4D; 4.D5T8 j. seguido
de DxPD.
(2). Generalmente se juega A5CR
para continuar con la jugada del tel&lt;to.
(8). Lo mejor es jugar P6R.
(4). El comienzo de una sorprendente combinn,ción de sacrificio.
NOTICIAS.

c1c'i11.

NOSOTROS VENOEM OS

,

-PuP~ v;H :1 y tr:\í~:1me 011'4 cajetilla: de ;
cigarrillos de a !11.
;.\le permite usle I qn,· lo acompaii.e, se-,
ñurit.-t?
..
-¡Qué po ·o ori1imd es usted! ¡Lo menos
he .. ucontrado vei11tec¡1llallt"ros que me hao ,

Mas Barato,

El dueiio rte una col ·ccii'm zoológica se ·
au~enta por quos díai- y redba del Pncar•
gado d~ la mis na el s!guiente LP_IP.itra~a:
11.EI chimpancP. .-sta muy triste ~in su
co , paiuffO, ;,Qué hacemos hasta que usted
vuelva?,

~============•

o

íl .Libros y 'Revistas
O

D

del

Tenemos el mejor Surtido

LIBRERIA

De Andrés Botas e hijo.
1a. BOLIVAR 9.---MEXICO.
® e:== '-----___J c:::Jc:::Jc:::J c:::J, ~-~ ~ - -

da •OCHO MIL KILOMETROS EN CAMPANA.•
El valor histórico del libro de referencia, el cual
consta de más de 750 páginas, ilustradas con multitud de vistas Y retratos, referentes al texto, es incuestionable, Y por lo tanto, no dudamos que su adquisición será provechosa pa.ra los ilustrados lectores de la
R epública.

q 1m

Encuadernado en tela de superior clase ..... $ 15.00
Para los Estados, agregar $0.50, por el envlo por co-

. rreo.
Los en vios de foniÍÓ~ pueden hacerse por giro postal.

.\'l'IE\'DE:\ i,;1. Cox-:-;t'L' l'OHTO 1&gt;1•:1.

Anemia, Afeccione . de la Piel, Edad crítica. Avariosis o Lue Céltica,
Histerismo, Leucorrea o Flujo Blauc&gt;, Neurastenia, Reumatismo.
/tJ11 r•.&lt;;f,. {·01/.&lt;;t1/iorio :,;,· (l(.¡or,11·ri11 .•a,.&lt;; d11du.&lt;,;, !J í-/t' dir1fJJ/O.&lt;;ficarrí .&lt;;ti r·11fer111r·dud, .-;iu
,·o/;rarfr 1111 .r.,á/o ("('ufo ro ; p,ulh·mlo cm1111rar .&lt;;/f.'&gt; 1·r' &lt;·r•fo,._ t ' tl /a:,; rlrou,,erio:,; _11 holi&lt;·n.'&gt; ,,,,,,
" ,,.,.fed fr t·o11r,·11.r111.
Si rlt•:,;('r, 1111 &lt;·011:-;1•.io f':-;JH'eia { , (':-;t·rihr1 ('011Jidf'll(•io/1111·11fe r1 1111,,.,ífro dcporftflllf!lllo
111édico: lo. Santa 'f'cr&lt;•:,;a Xúm. ·!, /1/fo,'&gt;. - Slf cario .&lt;;r•rá /Jif,11 alc11dido , frida !/ t·nnf,,:,;fru(r, ¡mr 11110 di' 1111(•1;!ro8 111édicok.

l!l==========
Y MEl•IO DOBLES
PARA VENTANAS.

AGENCIAS DEt. ESPECIFICO ZENDEJAS:

1u. CALLE DE SANTA TERESA Ntrn. 12
Antes Escalerillas Núm. 14

PEGASO

Roras de Consulta: De 9 a l p. m. y de 3 a 5 p m.
l),,.,.JUu·/1() lf 1·011.&lt;;11/forlo: l a. So n ia T,,r,•.-;o Sú111. ·: Alto.... - Ttl(fo110 /tJric ....w111 ifJ./..j , - Ll f&lt;,. ,-~t·ru1r1, 7].f.J.) NQjo.
PID AN PO f , L g'l'()B.
Pam JJfdirl&lt;m f&lt;JJ'ÚJU'O!; diri!}il'M' al ÁfJt'Jlfr Gr·11,·ra/ 1mrrI lo l frinílJ/iea , F. l'ribf . Aimrtado Po:•dol , .j./ t, Su&lt;·. /).
}J,~-.,.it-o.

David Bloch

Pegaso:

l~8P 1;;(' IF l ('O Zl ◄~;\ DM .J . \ 8 1 si-: v1 ·E n 1&lt;: l ' :-i'l'F.D

EXFJ&lt;:ID/0.

/,J.-, /(' JJrf' ¡,a ro.do , _I¡a 11111 .'/ N111ocido !/ 11111 !/ n ·co11,r· 1t&lt;l(l(/o por 11111('/10:-; uu;rl Í("O.'{ como
&lt;ll'¡mr(lfi,ro rJ,, lo Ntlltffl'(' _11 l'ÍrJori:::udol' del .&lt;;i:,;tr•111a ll('r1·io80, r·11n1 ¡1ri1wival111e1df:

En,ilio
Hon,n,el

Mexlaana221SNeri.

Stn. r11e 1·cs11 :l. A ltos.
T el. E r ic·. 7!J4fi, J\lf'x. 71-H•&gt; Rojo.

NO SE PAGA LA. CONSULTA. - NI SE HARAN INDICACIONES

Esquina Francisco l.

Tel"onos: Erlcuo• 7114.

VARELA YCIA.

A los Médicos de la Facultad de México

Precio d,I Ejemplar:

A ht rústica, con magnífica portada del reputado artista Jorge Enciso ... . ......... $ 10.00

@

DlHlC:1H (T.\\'1)0 ~E ~ I E:\''I'.-\

VIDl&lt;IOS PI.Ai\0S,
SE~CILl.0S

De venta en todas partes.

í
l
Extranjeras

UEL GLOBO"

Ocho mil kilometros en Campi.ña
Por el Gral. ~. Alvaro Obregón

en la Librería arriba menciono.da, la interesantísima
obra
~eñor general don Alvaro,. Obregón, i~titula-

El mejor Jabón de coco
para tocador y baño

D

Madero y Bolivar

Ha sido terminada ya, Y se encuentra a la venta.

IVORY SOAP

Y se lo probaremos si nos visita.

Café y Dulcería

Awanlda del 5da Mayo Núm. 45. México. D. F.

,,--------------·

Use Usted

dicho lo mismo.

Tres matchs importantes se han jugado última.mente. El pt·imero, entre
el Campeón de Francia, D. Janowski
y el Maestro Americano J. W. Showa.lter, terminó con la V"ictoria del pri•
-¿Cuilnto v~le e~a bicicleta?
mero por 7 juegos ganados, 2 perdidos
-l.ieuto veiute pPsus .
-Por esta piola ID ➔ compro una !aca.
y 2 tablas.
-¡Honita figura haria usted encima de
El match entre el Dr. E. Lasker, uoa vaca
-La misma qu.., haría usted ordeii.aodo
Campeón del Mundo yelDr. Tarra.sch,
la
hicicleLa.
fDé una fácil victoria. del primero que
triunfó por 5 gana.dos, por 1 tablas g¡ue
-Seilora,-dieP. l-t 1101triza - suoon~oque
fué lo único que pudo hacer el cono- rle!;&lt;\e f'-~te mes me aumentará usted el sacido teórico alemán.
lario.
-¿"orno es rso?
El match entre el Campeón mexica-Porque dicen que va a suhir el precio
no, A. G. Conde y el Campeón de In- de la leche.
glsterra, H. E. Atkins tetmi.nó ron ei
-Mire usted. citmarPrn: -a mi mP. gu~ta
triunfo completo del primero. Esta úlbie ,. Tome ant-1 t,1df, la propina. Y
tima. not\9ia. causará. sensación en Mé- romer
dig.-tme qué me r.. comienda
xico, pues a.qofno se sabia que contá.-Que vaya usted a oLro restaur,mt, ca•
ballero.
semos con maestro de esa talla.

1librerla de la Vd~. de Ch. Bouret

o L-----'c:::J c:::J c:::J c:::J c:::J c:::J c:::J '--~ @

Apartade Pootal Nim. 1
MEXICO

Busque Ud. el
pl'OXilRO RúlRert .

ANím//(/ro, Oto. S,•iwr b,fré11 Ornpc.:·o, ,l hírfir&lt;' .&lt;; ,Jr, lo De111o('racia, 111Í111. ·!8.
Acr11¡¡t/('(;, Gro. S,•i1or1'1; Vitlrilt'.&lt;; l-11·r1110110.&lt;; .
A1·01111&lt;·&lt;111 , V. C'. S&lt;•1/or illio1"'' A. l o/t•.&lt;;ia:., Cri11H'r&lt;·io11f&lt;'.
Ar¡11a.•walir11f,,.._, s,,1tor .]f,.-;,í .._ [1_,'. A/o11,&lt;;o, &lt;·alfr 1Vashi11ufo11, ulf111. ·!J.J.
Cr·lo!}a, Ufo. S1•1inr /•'n11H·isrn di' P . C'hrin·.i:, /Jolh·a de lo ll11iá11.
('árdolw , \'cr. Sr•l/tH· So/0111á11
l hl"1Hí11d,,.:· !/ /-lcrll(ímlc.:·, 11ú 111 . /!JO.
D111·1111r10, /Jyo. Sr·1io1" .)t,_.¡¡;_,. Uorlrir1111· ,:· /.,,. J11rir,·z·, ·!."J. Bojo ... dt'/ Tr·I ...\'oc .
¡.;¡ Ül"o, Mé.1·. Sr•1io1" Of/Hi11 P1·iHÍ11, .:!a . ,],,,Íl"f'.?: !)!J.
G111Hlolujom, Jo/. S&lt;'1iorr' N H1111ui11 ('a//(,ro.&lt;;, f &gt;f'rfl"o ,llore110, I11 í11 1. / .'J:-J.
(lita11rrj11oto , Gto. Scllor F'rall(·i1;&lt;·0 de P. ('/uírt'.~·, l:Jotico rfr la ( ' 11iá11.
/-/('n11nsiflo, S011. 8C1ior H. S11rin,:a-, S11c., /3ofi&lt;"a ,11 /)ro,&lt;¡1t&lt;'rÍo Mr•.ric·,1110 .
Jolo11rr, V('r . Sl'1iOl"l'8 h'111ilio 0011.::dfr.:·, lo. dr· J__,ucio. Ui •

Jo.,.,:

J11(ÍJ"(' ,l',

('/¡i/1. St' ÚO/' ,'-iOllillef

Í-flf('N("(f.

�•

~

:-

;

.,(

.

'

0
'

1

~·,f t•t' · .. r:,., :; -~· :"'-

~

REVISTA ILUSTRADA
'

-,,,,..

-·
~

~

t

('

(

,.

-~ MPl'XiM'.S:

Cuando usted desee un sombrero bonito
y novedoso, recuerde que somos, !zace
muchos años, proqeedores de las damas
elegantes.

La Ciud.ad
) de L.ondre s.

,

\
\

· " LA CASA nt.· LA MODA.,.

No. 11

PRECIO 30 CS.

Mayo 24 de 1917

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566565">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566567">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566568">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566569">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566570">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566571">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566572">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566591">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566566">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 10, Mayo 17</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566573">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566574">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566575">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566576">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566577">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566578">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566579">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566580">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566581">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566582">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566583">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566584">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566585">
                <text>17/05/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566586">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566587">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566588">
                <text>2020413</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566589">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566590">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566592">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566593">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566594">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36680">
        <name>Agustin Lorenzo</name>
      </tag>
      <tag tagId="36683">
        <name>Arthur James Balfour</name>
      </tag>
      <tag tagId="36684">
        <name>Cosaco</name>
      </tag>
      <tag tagId="36682">
        <name>El mundo en guerra</name>
      </tag>
      <tag tagId="36685">
        <name>Poetas chilenos contemporáneos</name>
      </tag>
      <tag tagId="36681">
        <name>The Metropolitan Museum of Art</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20359" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16718">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20359/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_9_Mayo_4.pdf</src>
        <authentication>e2e26c22f81132b3b73773b2235d1c47</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="566903">
                    <text>1

•••

•
OFQECEMOS A. LA.S DA.MA.S DELICA.DAS LISTONES,
GASAS, TEL\S, SEDAS Y CUANTO LA. MODA CREÓ

==== PARA ELLAS EN ESTA PRIMAVERA-LA CIUDAD DE LONDRES

• r.

"Ln Casa de la Mod~"

11

1 ,,.

:

.

~- - -- - ·--- --- ---·-·
--·- ---- -- --- -

�- ACAffÁ-MOS DE RECIBIR

111

EGASO
1&gt;h-1•1•(•i ó n :

REVISTA SEMANAL

EnriqllP

e:on zálPz :\lurtrnPz.. ¡,;frén

Heboll•·rlo.

tn:U.\('l'IOX

Hafael Cabn·rn.
Frías.
Antonio Caso.

l:af.ltl Lu¡,ez.

,J ,st D.

&lt;:l'naro gslracta.
,J.,"ít" Villalpando.

l&lt;'IOl't'S.

SURTIDO--DE SOMBREROS
-MOSSANT -

-PARIS

•
, ..\nlt n10 CJ.Rtro
l•:11nq1w I• Cl'll&gt;tll'l(·Z L12cles111a.

Mariano Hrull.
Maria 1,;nriquPta. ·

llllrt, lom(· Carhajnl y Jt,,.,;a,.
All,t'rtu )I:irfn Ca1-rr•11o.

Jt"r~uci~co .J,,s;.'\ Castr•llanls,
J,uts !'ai,tillo LPdón.
Ignacio H. d,•I Castillo.

.J,,acp.(n

Hojas.
1• ,-,lerico .:\[arisca!.
Pablo :\l':rt!nez dPI R!o (.\fa. drid )
,\mado :--,•rvo {:lladrid.)
·
.José ele .J. X01iPz Y Dom!n
Eduurdo Pallares.
¡;ut&gt;z

Eduardo Col!n.
Carlos Dfaz Dufoo, Jr.
Arnulfo Domfni:rnez.
~nrique l•'ernAndez Oranadus
Gen uro Garc!a.
Augusto Genin.
FranciSC'n GonzAlez (;u,.rrcro
Luis Gonzá,lez Ohrf'gón. ·

F;mllio Pardo Aspe.
.:\lanuel de la Parra.

llianu,•I :IJ. Pone,•.
,\ lfonso l'runeda.

Leandro Jzaguirre
Antonio
· Gómez· .
F
l'OT~~~t~~~!-t~e la To'.-re.

\

I

\

·

· ·

.\ntomo

':s.

í

l':n

Artcm10 c!P Valle .Arlzpe
~amut"\] n.,,ix Cahafias

Enrique Santlhá-fil'z. ·
Xic,,!{l.s Hun~el.
.J,,;;/':- ,Juan 'l'abladn.
,\líon:so T&lt;-J.1 Zal,r1.
,\ lfon~o Toro
Luis (; Urhi~a.
,José \:asconcelo,-, ( l'l'rtl )

e·arlos

u-, rdtulu

GJ&lt;,REXTE: Jesús
,
los Estados, 10
1
1-.n la e tt ¡
O}'l C I S" \ S· \ .
ap a• lO
• • . • • H'll 1da ,&gt; el~ '.\faJo, 3:?.-Etlllido !11•
La correspondencia Ul''-ue, S&lt;:'r
.

Alforiso n,•yes l!lladritl).
.\lun•1f.1 Hom,ro ti&lt; T,rn•n11•:mnc-fsc,, Verdugo F{-tlq11P1/..
&lt;,enur'.' Fc-rnAndc-z Mar Gr&lt;'• ,or.

..-\tan.1s111

I&gt;IJH'J,\XTES:
\

Neve.
Jc&gt;sé Tovar
Alfonso Ga~duño.
G

t

DESDE EL 15 DE ESH MES

3a. de la Palma, 24.

Motores

U.LTIMOS MODELOS

Eléctricos desde 1 de (aballo hasta 100 Caballos.
Tenemos una gran exfsteilcia de

Gran Sombrerería

TARDAN

LA PRIMERA EN LA REPUBLICA

Plaza de la Constitucion,

5. y 7. Mexico.

n.

~aravi:1.

C,&lt;:'rmán (lt&gt;doYlus.
Roberto :\lontE'nPgro.
Ang-E--1 Zárraga,

.- • us avo 1". 8ílva. .1 :fonso l-&lt;o&gt;&lt;a.
onZá. ,z
GH.\B.\DOU· Ah·, 'z "
nútnP·ros 3 50
•
•
, io"l'tdo.
10
·
·
En el extran·
n0ml'.t1osi • 00
· ' JPro,
núm, rus $~i.OO
u.
XOmnos •uelt'Ji&lt; . . . 0.30
l.t
.
da
ntcarl11.-J)p¡i;u•t:111w11to.
!06
\
dirigida a la Gnencia.
.
. - • par-ta1lo Po,-.lal. 1408.
G

Cía. Ingeniera,
In;iportadora y
Contratista , S.
A. Sucs. de G.
O. Braniff y Cía.
2a, Capuchinas, 49.

SIRVASE VISITARNOS
y
LE MOSTRAREMOS LOS

lt.1n1in•7. CahHflas.

Ad'nHl.n H&lt;·dnt•s. (San .Jo,-:e
de &lt;;uu.r,mab.)
.'.\Ianucl O. H,·v1ll11.

-1~ l /,1 .,z Portillo y

Jcs(' J.laria L'hal'ón )" l'ah-u.

,

:\lannc I Puga y A cal
,\ l&lt;'jantjru Qui. rno.

,\lha Herr,-ra y e ,gaz(,n,
,\Januel Herrera Lassu.
Ma 11••• 1lt'rrrra.
.l&lt;&gt;sú" 1 ; .rcfa G uliérrc•z.
·1u,111 J;, lgu!níz.
l\t,mutl ltuartP.
! 'arl&lt; ~ Lazo.

Gustavo ¡,~. ( 'a 01 pa.
Huh(n ~l. Cam¡,os.

L.,-~, l.

ez~.

('01,.\UOH.H'IOX:
&lt;\tr1, s Coní'.ált•x 1•cña.
:\!ax. 1h-nrf,¡uez l '1•efia.
!', dro ll,·nrfquez l 'n•iia

Jt'sú,; T . •\een•do 1 1,;1 l'asu.)
Ricardo .. \n•nal&lt;•s.

' .\If,,us,, Cr,.viut,
J\Janucl Tous,;ainl.

Cables, alambres Y
cordones de
cobre .

�•

-

•

REVISTA

Registrado como artículo de segunda clase el día 17 de marzo de 1917.

Gran Realización en todos
nuestros Departamentos

TOMO l.

MOICO, D. f. 4 Dé MAYO Dt 1917.

Vean nuestros aparadores
AUTO M

Al Puerto de Veracruz
MEXICO.

Les ómn.i!ms autumóüles con.1ienn1n a iunndat• la capital

1 ya m'l.s tl~ :tl¡::;;_mu pc1·.so11n s.- ha1)1'á 1·e,·oncilia ,lo con los &lt;Jue
taño t'rigían su indh idua l id;;1d en la poi,;csión de tm moto,·.
('onuítJ (1(- los c.·iadadanos can.1 inábuntos tt·almJoiuimenlc a pit·. El ¡u·o.hk.ma 'dt.• ir ('ll automóvil, que Jmbía
IH'OIO{'.Ulo el Insomnio en suj(•ttlS lllll,V i'L'COnl('lldnbJe:,,;, se l'Cut'IH.• aho1·a eo:u di(&gt;-:t, ('(\U(il\'()H, y it

h11la

(i('

1111 ('Ol'ltc t)UC

iulut;;?u a nuest1·0 antojo !lesd(• el Zó1·alo huHla d

{M
EI-'EGANTE
SEGlJRO

'' LA ESMERALDA ''

HAUZER ZIVY Y CIA.
Apartado 69.
MEXICO.

]11));

Bosque )'

de Po:ruh·illo ·al Nlfio Perdido. lwmus &lt;.'nnquislallo la 11cqueí1a
~!-lsfo{.'(.ión de Yiajar sobre lt&lt;'Uináti1.·o:,; &lt;lesdü el Ohu. ·o dt• Mato hasla la Ahnneda de Santa ~la1·ia, t·on derPeho a Yer una
In de las aceras rle1 tt·a~•f&gt;Ct(). Con menos sr &lt;'onfornm 1.•1
~el Genlc"ra1 Inglés. c mmúo wnmu·i:1 t•n su:; pat·lcs haht"1·
ttnqui~tado un kilómefro dP ft•cnfr pcH" ciC'n metro:.; lit:· pro."umlidarl a cosía algo mayot· &lt;lf' la erogada 1.•11 1rnt;&gt;.st1·a mch
~ientc victoria urbaua.
'li,;J á,uttlmól·U es una piu•Uf'i¡;.adún &lt;•,-;timable- en la ,·idu es-

t'ilitlád, De tui sé dcd1· qm• &lt;·arh\ YCZ
llllso por h1 .\l;nn,•tla. hh; auton1t),1 il"s t[ue nllí 1nontan la
;;uardin en linea desplegac/;1 me !S11g·ierc11 ])l'opósitos de una
lnHnitud que a \ ' ~•(&gt;:,; se conl'unde c•on In 1•otaeión de ]u tierra
1 en ota!;:iones 1•c1·uc1•d·a el dcsasti•c del carro de Faetón. Fo•
ln.l'ntau en 1ni ánhno una literatura extraña, en fa úual me ha
hlkin&lt;lo nu atniJ:!:O núo que emwcc lejarna.mente. por Faguet,
las (loett•iuas ck los filúsofos; pl'ro que s~ tnrnsro,·ma. enno•
blt•t&lt;' ,y radia &lt;·uando diserta sobre !las cámaras de ail'e. los
asís y los cnrbtu'ttclorcs . ~U amigo me c·og·e fiel brazo y a la
fitud de Gu.Hrdioln lnter1·umpe mi conversasión y (•omien:r.a
d~al'ro11o de Rus ic.!eus sol•r&lt;" los automfr1·ilcs, la'.;;; cuales. nauraJmcnte, ferrninan o !?.(• .-;uRJ)C'ntlen a la altun1 de "El Mo•
,'' salvo &lt;'I &lt;'a.so im¡n·obal11(• d&lt;' · •'fue tomemos 1a a'C'e1·a de enl't-nte p:n·a 1'&lt;'!;:resnr. Tit&gt;ne- &lt;'0noclmiento~ muy sn~Pstivo~. so• la,,.; lla11tas, qtte no 1.';.1mbirnfo par ia resolneión dd problelle! ,'.·Ouoci-.:u!í'ttto; rara e.,t,i:nun· la pint111•a de la~ &lt;'cn•roce:-1, v1q1e,•:t a Uimbaud &lt;"1rnndo estilblf'Ce el c•olol' ele las \'0Ca•
Y os dará u:1 rato de agradable dh·ngacióu si Jo escucháis
bl81' de la importancia de las marcas ;r de fa calidad de los
nes y de los monogramas (le Ja¡;; portezuelas. Como n,o
nlto h·ecuentl'mí'nte la ol:Jt·a del Sr. Ortega y Pél•ez Gao.-df"sqnite ele 1a uohlezn dE" esta mny leal clntlad conQtl('

El Mejor Reloj.

NUM. 9

o·v 1 LES

Por Genaro Estrada.

;Jli&lt;'lllru/'i 1111c d

JOYl:RIA Y RELOJl:RIA

SEMANAL

il-ffl

tra tas omi...:innes del Alma.naque de Gotha- en alguna 0&lt;'a!-,ión me permití establ1•1·í'r una dnd.t a&lt;'erca de la J'ectitud
líneal qnl' .,·xi~tc enti·e ("J hlasón de &lt;'ic.rta [lortczuela y los
1ue 1•,,vi11g'i&lt;1:-; má:-; remotos: J1C'l'o mi \'"il'gilio ncumá1jco discrtóme galanc.1mc·nh• d&lt;' d1.•1·tns
t·mupli&lt;'idadcs entre el azul celeste de h1 .-.:an~Tl.· y ('! Ol't'(' t1.•r1·c11a'I d&lt;' lo:,. talleres &lt;fo rep.u·adon&lt;$ ....
J,os ,rnt omú,·iles lmn ¡u·o,·ot•;ulo. 1.ambU·n. tl'agcdias qu~
110 se 1•efic-1·e11 pn•l.'barnent1.• a atropcUamientoH y descalnbt•a&lt;luras. 11i coim idc•11 &lt;'011 las drl Hipúd1•omo &lt;le la Conde..&lt;:.a. F-'igul'aos el duelo doml·stko. el rcnt'or infinito dP un agente de
bo'lsa. a quien el destino vohlble ctel })RJlel moneda dió posesión de 1111 ('Ochr ele q11inientu:,; dó•Iares .r que ahol'a. remuele
·"l.'t'retamcntr :-;11 1m1H (' l'l.Wl frataso :r :-:t.• dNJde a subil' a un
ómnibus, humill:ttfo a \'iajal' en cmnpaiiías ine6io1i1as, él, que
no &lt;'&lt;mcebíu ir- el(• la Bolsa aJ Ci111..·o de ~,layo. a T"Cnder sus
Tupila~. ¡.;ju J)Olll'l' 1'11 UHHÜll.i('nto ('Ua1ro lfantas, l"0lll])Cl' uu
tm~· &lt;k boch1:.11-; .r 1.!al' 1u,-; órdt•1ws ni c•lmuffcr. en ,·oz alta, de
nuincra &lt;1Ut.' lns nunhistas qne en la.-; acc1•as realizaban pozos
im1,1•oba1Jlcs. se pm·::;atm·1rn de hi Jl!'C'!:ienr-ia tlc aqu(&gt;J f~gaz
m·t·ionista tic la 1•iqne:..,a naeiomtl !

En cambio, 1ne C'onsucla .v tonifica el placer del estudiante rico de CtHlereyta o de la familin acomodada Ue Snha,ticrra. Que 1os domingos, al ir' n tomar el coche, $0()t aseciiacloS por
1ma legi6n ele muchachos que les gritan las mal'Cas de Jos autos, fo:s encaJ'cccu 1a cantidad de los asientos y le cuentan los dos
los cuatro. los seis cilitndros del motor. ¡Pues de seis cilindros,
no fa l~nba más! Y allá van füsparados, expllcándose ,•agamentc
las desventajas de los Poche~ de caballos, sin so'l tal' las nianos
de los somlweros y lli&lt;lieado a &lt;·ada paso i.nfot•maciones al
c&gt;l1:auffer. Qnf' 1woc-m·a m1.mtene1· í'l equflihrio ent,re su grave
di.g-nidad de lllt"'l!'üpolitauo y la ('Ul'ioi::-ifütd preguntona de la
&lt;'ar,2.·a: que
n ll&lt;• Cllapnlt&lt;'pec- al Zócalo, remil'an&lt;lo estatuas y
mmndos. sin :-;os1wehar que e1 g1úa no dirá una solfa, palabra
de la (.'a~u de lo$ C0n&lt;1es de Sant;;ngo ni detendrá su coche de'lanlc de in fachada dt" Lo1·eto.

"ª

No faltará, POI' ot1·a parte, quien sostenga que cambiaré
de OJlinión el día en que- me n~a propieta:l'io de uno de esos
"seis ciliuilros." cuya estu})efacclón atribuyo proYisionalmente a lq. familia de SalYatlerrn,

PEGASO

�EL HEROE RETORNA
POR CARLOS GONZALEZ PEÑA

gírom~s de la niebla habían sido barrl~
dos por el sol, dejando iluminado Y lhn~
pio el ameno paraje de Coa.huila,
se encontraba, Roque Palacios
melanCólicamente a ht imagen de Clotllde, cautivadora en su r eir coqueto, que
surgia en su memoria, con el gracloeo
]mw.rcillo solH'e la mejilla derecha, que
\anto la agraciaba, y el mirar atrevido
ele sus ojos garzos.

JI

s_in fmbat•go, tanta reserva en sqs
abras; eran tan incoherentes sus ra-

vor la augustia, pre$a de
preseutimientos, y sinlienUc•m po, la necesidad fb;ica,
t,estia.l, irnperio1;a U.e comer-pues qnc
m&gt; lo había. hecho en largas horas,--H.oq11e Palacios penetró en un restaurant
lt lu ea.ida. de la tarde.
III

F.special

para P~GAFlO.

Lo que mayormente atormentó a Roque f'alacios, durante ~u campaña de
revolucionario, ful: l a '.;l'.1.,,mcia (le los sen:&gt;:,; querido~. ele los (10.4 únicos que: int~ •
grab n la. f.::imili;t: su madre y su herma-

na. Ni las m archas for-:mdas por las luengas y escuetas llanuras del n orte, bajo
de un sol tór1·ido y er.irc densas nube)'
de

polvo;

ni

l os

c1·m' ic&gt;s

combates rle

mediados de 191:L en riue se luchaba no

s6Jo contra un enemi¡;o aguerrido y superior en número, si.no contra la falta
de mantenimientos y m,.miciones; ni la~
mortales horas que pa~ó a veces, buscando entre matorrale,, presto el fusil.
e l o'ido alerta y el cuerpo inmóvil, en espera de la columna arlvnsaria que hal)[a de pasar; ni los dín.s sin 1)an, ni las

noches sin abrigo, ni lss horas de devo¡ nada deprimía ni torradora sed ...
turaba tanto a Roque Palacios como ei
rP.cuerdo de la pobre viejecita y de h
gentil muchacha. a quienes dej·:tra. :!lH'i.
en México, confiadas a su prop ia suerte,
no bien el destino lo empujó-;':l ,:,J homhre pacfflco como pocos!-haí'ia la mt,.i
!~_:...-tlenda aventura de s,i viU.s.. ...
,,Cómo de buenas a p:•imer;.,,:.; se Yi6
metido en la trifulca? Ni Roque roi~.mo
acurtaba a explicárselo.
Vivían los tres en pobrísima vivienda
de una calleja apartada vor el rumbo de
Loreto. Muerto su padn:;, el licenciado
Palacios, Yióse obligad,.;, Hoque a "destri par" alJanctonando la P•'Pparatoria. Aga.:-róse al presupuesto, rf:•~urso de de~es•·
perados como de dichoi:;os. Gracias al
mezquino sueldo que el t&gt;mpleo de escribiente en un juzga.do de lo penal le proporcionaba, amén de la venta. de tal o
cual baratija de · las QUP, ies restaban dtt
los tiempos felices qu e alentó el jurisconsultto fallecido, la familill.. pudo ir tirando.
. . - Inútil la m-i"lre para desempeñar, aunque quisiera, toda faena productiva, en ra1.ón del asma terrible que
padecía, e incapacitada p:-.ra lo mismo la
hermantt menor, tanto por su edad corno
por los resabios de orgullo burgués que,
a falta de una herencia, quedasen a la
familia, Roque fué el único sostén, el
solo amparo de la casa.
A costa ele mil esfut:rzos, trabajandc,
lo indecible, logró el mozo salir a floU,
de situación tan apurada. Durante el
dia, aprovechando los momentos ryue por
benevolencia de sus s•.1periores,
IJOáia
hurtar n la esclavitud oflcinesca, iatentabn, con buen éxito frecuente, pequello3
negocios. Por la noche hacía traf-1,cciünes Y llevaba una conh1hilidad. ,\11í, ~n
"l tn1nscurso de tres allos, los J&gt;a\1cios
fueron mejorando su condición deBáicli.a&lt;la: pudo cl9fin }3rnna tomar a sueldo

una fámula y desentenderse de los quehaet'l'eS ,1oméslicos que le provocaban ho1-ribles ahogios; entró Clotilde en el C· ,nservatorio, l)Or materno mandato, a hn
U~• seguir los cursos de piano, prúf.esión
rnra. Lt cual, en verdad, carecía de vo~a.••
dún y tlotef-.

Sob1·c•llevando aquella trabajosa, biei.
quC' hasU!. ciert.o punto p~sadera vida es-

t,lban, cuando acaeció el triunfo de la
r:.evoluciún ele 1910. La Providencia, encarnada en la persona de un joven amig-o y compaf1ero de Roque, les sonrió
entonces. Venía el tal convertido en fun~
ciunario prominrnte; adoraba a su viejo
camarada .... ¡y héte alli a Roque, como por obra de milagro, convertido de
la noche a la mañana, en jefe de sección
de un Ministerio!
Tornaron para doña Benita los dora,
düs tiem¡_.üs dt: ;,olvurq cc,1, q_ue 12.. re!{:'l.1;- su r.,nr;ao. Cloti.i'! pcim01·0~,.1n1l,ni:e
Yústidn, Hndíi;irna y risueña, abandonó
el Conservntol'io. No r,arecia sino que
ambas resolvieron vivir de sus rentas. Y
en cuanto a Roque, claro está que se vió
metido &lt;le cabeza en la politica, pues
por hermol:'ia que sea la cara que un ciudadano tengn, no por ella llegará nunca
a. obtener jefaturas oficinescas ..... Figuró en un club; fué elector; miró su
nombre entre los concurrentes a ceremonias y banquetes oficiales. Estaba he€hO un Crispi.
Flor de un día fué aquella felicidad;
tan tl::nue, tan fugitiva como un suspiro.
Volda a ser México el pais clásico de
los pronunciamientos.
Al triunfar
el
cuartelazo de la Ciudadela, Roque Palaeios, el n.ccidental político, vióse despo-jaclo do su puesto, a.casado, perseguido;
)' una noche, entre las angustias y lágrimas de madre y hermana, y tomando un disfraz para escapar de la policta. huyó. Vagamente, pasados algunos
meses, lus abandonadas supieron que el
pobre muchacho peleaba como teniente
en las filas revolucionarias.
¡Má.io; dichosas ellas que alguna noti~
cia tuvieron; pues, por lo g_ue se refiere
a Roque, pocas o ningunas de las ausentes logr6 obtener! Alguien le dijo haberlas encontrado en la calle y saludádolas
de lejos; otro le informó que seguramente no residfan ya en México, por más
que las buscara, interesado en informarle de las ausentes, jamás las encontró.
Una sombra densa, impenetrable, profunda, se habia interpuesto entre ellos.
Recordábalas el teniente con amor J
e;on lágrimas. Por las noches, frecuentemcntP a campo raso, bajo la. dulce claridad ele las estrellas, imaginaba que la
mano bla-oca de su madre descendia hasta su frente para. bendecirlo. Y en una
mafia.na de crista.1, en que los postreros

PtGASO

¡Cu:'.1.1 no seria el gozo de Roque Palacios cuando, al triunfo de la revolución, en junio de 1914, obtuYo licencia
para volver a. México'.
Aceleradamente palpitó su corazón
cuando el tren en que viaja,ba penetró en
el milagroso ya.lle. Avidos contemplaron
sus ojos las cimas de lo~ lejanos volcanes, esplendorosas de nieve Y de sol; y
no dejaron de humedecerse al colu:nbrar las primeras torrPS distantes, las
sórdidas casas de los subul'bios, las vastas y renegridas constrL1ccion&lt;ls de la~
fábricas .... Volvia al -s,~no Je su amada
ciudad. Volvia, conclufd;t la. lucha, sin
11 margura, sin odio, con esa serena meJancoi[n nun aa: 1a expcnencia de gravlsirnos trances; y, en el fondo, muy en el
fondo--vorque era creyente,-c"on
tierno agradecimiento al Sefior que le
1leparabll. la suPrte de haber salido con
bien de la tremenda pesadilla de destrucción y de muerte y hallarse en aptlt·ud de suavizar los postreros ~lfws de su
madre anciana y servir de amistoso guta
en los ar.arosos comienr.os del vivir, a su
hermana única.
Saltó el andén con el brio, con la. vivar. agilidad de un muchacho de quince.
Portaba el recio y desairado uniformq
ele kaki, la pistola al cinto, el aludo H1•
jano echado hach.\. anfls. Como exhal, ·
..:; Jn ,ltr:p•csó la cill é~, 1c1. Xi ~iquic•ru. tuva
,na sonrisa partt h ,:,; &lt;i1\·e1·s.1,s e:,cfll~rios
del pasado que le salii\ ít al paso; viejos
rincones de niñe;r, y juYentud,
vecf's evocados nrnoros1.nnente, en lo m'.n,
.. udo de los combates. Dej6 atrás, sin mi·
nulos casi, lit ecuestre efigie de Carlos
rv· la umbría :Llnrneda; lrt amada.. hwlvidable Avenidr.1 de San l&lt;'rancisco, en
a&lt; 11.1ella s:1.r.6n !icnchioa de alboro o y
i; 1\licio. Quería Ye~· n (:u fa,uii'.l".. a ",;a
cosh1; verla ltiego, Juego; cerrar los ojos
a. todo,' para no abdrl•:s sino hasta el
in$tante solf:rnne Pn qn i, la
materna le acariciase, y le
genHl risa de Clotiolde con
días humoroso y cristalino que borrara
de pronto el horrible paréntesis abierto
en su vivir.
Y no -bien tomó posesión del frlo . del
inhospihllario cuarto dd hotel, TioqUI.'
Palacios echósc en busca ele lo qllC
anfii~ tan viva anheln.ha.
fü ,~c anso. Pacientemente inYPl'&gt;tir:•'..
s:as Y gentes le eran extrai,.as. "!\fo eonCl~lu.
a nadie. A nadre hallahn. e;"!:,~ p•;diera
~•1ministrarle informes . .\!'=Pg-urar!:-1r.-•: Q.Ue
la madre y la herm:;tna del
hian eva-porn.do. Al cabo de mP ;JJf'l:'C-1 1~
1:"!s clos o tres personas •.'.OY)m.:iJa:~ de ,~
r~.rr.Jlia. _c¡ue . Jog-r6 ~ncontr_ar ,itt.&gt;rOllll'. t·~
, :i.sas noticias: al parec&lt;'T" dniüi.. senlbl
Y Clotilde, meses :1.nte:;;, ab:1.n.!01.:i..~•JD 11
r;iurta.d con rumbo dei;~:irioc·id"..
¡J.Ja·

Tn1JA.rase en éste con un compañero
1lc annas por luengos meses no visto: el
c.apltán Trujillo,-tipo de muchacho bullanguero Y charlatán, chaparrillo, tri11:uello, de nrrhlcados mostachos. Y como
TruJlllo acN;tnmbraba usar y aún abusar de los :'Llcoholes, a poco que se enoontrase con un ca.m~~rada.; y mé.s propicio &lt;ti atunlimieutu, 11 ! oh-ido de si mismis graYe cosa, est.11vit~ra el ánimo de
Palacios, resultó que la comida en bebldtl hubo de convertirse, y copas van
copas vienen, u la vuelta de duM horas
llmbos oficiales estaba.u algo más ().\Hl
"pasados de tueste."
Aunque por naturaleza, sobrio, tuvo
1¡ue reconocer Palacios en aquella oca1illn h:1.::1 singulares virtudes del vino. Lus
perspectivas de su vida se tornaban ju•
bilosus Y risuefi.as. Pasado, presente y
futuro se enlaza.han como comienzo, n.edlo Y fin del ca.pitulo culminante de ~hHble historieta. No de negrura. trá.gica, sino envu(•lta tm un tenue, espiritual cla•
ror rosa, a.J&gt;arecfa. el momento. y así
entre sorbo Y sorbo de cognac, trayend;
n. cuento rela.tos: de bélicas hazañas, sonrifmdo a c-ngañosus ilusiones que con el
ru_hio lkor parecían fluir del cristal dE,
la copn,_ él ¡,or lo común silencioso -y
!duS t o Roque Palacios, volvióse ., ~u
ver. chancero Y parlachín como Trujillo.
J'or el fill 1 dn 1~1. media. noche a bandonaron el eestaurant. Avidos de movi~
mi('nto Y embc.-le8ados por la. fragt1.nte ti,
bler.a de h atrnúsfera U.e junio, emprendlNon ª· .\-:l'_;;llitl,u,; loco paseo en autorn6\'II por la ancha. Y eu aquella sazón solitaria calr.:td:L de la Reforma.

---;Natl,~ 1lc penas,

mes las ro¡nls, y un desag-radahle chnnr.dt•tt'O que 1n·oélucía11, a ¡,ueo QlH' diese
un p::tso, las roj;is t·ili11,'l;.1~ qu e
tn.tia
puestas.
-----' ;HpC'nas las tengas, Caditana!- exel;1mü 'I'rujilto, hundiendo familiarmente! sus manus fuert es e11 las mantecas del:l j;1.momt.--Aq11í te tn1i;-o un amigo de
los bue1tos:; lrcs piedras ;r un te11eyalurnlco. como ahora se dice!
Enti·aron vacilantes:. r~n el recinto de
;)Quella casa de infamh1 emJH.'zara a di.-;ipnrne la alégría pasajerfl y burbujeante de Roque Palacios. A
ésto sucedfa
ahora una pesante;r, indecible en movimif'ntos Y palabras; un malestar físico
que se rcsolvfa en el tétrico abatimiento que lentamente se aduefiabfL
de él.
Desplomóse en un asiento. Como a través
Ge sutil velo ele niebla, miraba el ir y
Yen ir acompasaelo de las mujeres ataviadas con batas ligeras; las contorsi ,)nes
bn1tales de las parejas que ba:,.1han ::..1
són de un piano canallesco; el oscilar
conslante de la enorme me]ena del pianista, que se diria acentuaba los movimientos desenfrenados que las
manos
flgilmente arrancaban a las teclas.
En la vasta sala iluminada por los foquillos brillantes, fijos en el artesonado
embellecida al modo tn1h{Ln con enorme~
cromos ele brutales desnudeces encuadradas en flureos marcos; llena de humo, cargada del aroma fuerte de las bebidns: eH aquella S;"L!a que era como escenario ele un exhibición de desenfreno
&lt;1mén de las parejas que bailaban y d~
las mor.a~ r¡ue iban Y ventan, ofreciéndose, columbraron má.s que vieron los ojos
anublados del h(:roc los consabidos grupos de chulos Y daifa¡;, las escenas de
prm;titutas ávidas, que desplumaban a
viejos cal:1vcrunes,-y hast:\. paró mienks eu una inujer que, tendida. cuan larga ei·tt &lt;'n él diYán del rincún, de espaldas a l públi c o Y al aire abandonados los
íl1H'.S tobillos que oprjmla rnf'dia. fina, parccia dormir el suefio de los justos¡.
Xo fueron P~rtc a sacudirlo tle su mn~
dorra lúgubre las mil Y una mafias .o
fil!• ~ p:ilrona Y pupihti5 acudiel·on. El ansi:i d&lt;, Y (' t· a los suyos, de saber de ellos

de ofr!os, dominaba en el caldeado cerebro de l'ala.cios, corno la última obst·}-.ión do!orus;L d e l Yino. Necesario se hizo
lJUC 'L°l'l1jiJ!u, adye1·Lidt1 a. tiem¡,o, acudiese a sucHr a su arnigo del adormecedor
n1arasniu.

Quic1·as qn c no, abra.r.atlo por 'l'rujillo,
Y snguitto de uunieniso c:ortejo femeni-

no, en el que, 1u1.turalmciite-por aquello del no;.;-ocio, --11cscollaba la. patrona,
Roque fué conU.ucido al comedor . IGn torno de la mcsrt le parcci6 que se sentaban
no mta., sino cientos, miles de mujeres.
L:i clarid~nl de la Uunpa1·a., cayendo a
plomo S&lt;1brc del manoseado hule que servf:t a guistt lle mantel, dábale la irnprcsl(m de un cegador d(i luz que acrecent.t~ba. su marco. Prodújose, de improviso, el ef-htllidú del primer taponar.o, y
a. c,ste siguier,.rn otro, y
(Jlros.
El
dw.rnpaüa corría a borbotones. Derramábase de li1s copas que a.g;arraban las manos nerviosas y l'llsortijadas, en la confusión de los desnudos brazos que se tendfan hacia los escanciadores, mozos tri:;udíos, de mandil blanco, con aire de
ufcbos. Chillaban y refo,n las mujeres.
Trujillo tlalia puñetazos, que acentuabf.1,
,:on blaHfcmins:, sobre de la mesa. y a.
la sorda inquietud de Palacios substitufase ahora nuevamente un regocijo
turbio, malsano. Amor fraternal, afecto
mentiroso, necio, tcna:1. por todo y para
todos ah'·ntaba en él. Y si al entrar en
el prostfl)ll]o mostró desv:io hacia
las
n1iUosas hembras que Jo asediaron, ahora se entrega.ha. a las caricias de todas,
a11nriue reservantlr, las suyas propias: pa1·a nnu morenilla flacucha, casi imberbe,
de gr:indes ojos, (J_ue retenía en sus bra;,;ut;.

·-· ; Gatlitana!---bnf6

TrLJjiilo.-Dónr!e

t•slft P..&lt;1:,aura? ¡J~h, nn1jer, dime, ¿ d(rn-

1lü C8tá?
--¡Vara, chico, con lo que Yas saliendo! ;Pues en la sala, hijo, con una borachera de 6rgado! Esa muchacha decidid:1menl e, no 111 e con\•icne. Beh~ de111:isi:.tdo. Pue,;, que, ¡_ 110 l!L viste al entrar, dormtda como un tronco, en el di-

hermano! - decía

TrujHlo &lt;t Pa];'lcios, con el fra.teÍ·na.1 optimi.\-:mo

d:.1s de colorete, 1:áf,;;ttú$úria:s de perfu-

de los ébrios.--Ya

las

encontra-

CARICATURA EXTRANJERA

l'li.~. hombn·, ra las encontrarás; que en

al¡:;ún lugar halJrán de eslar, y, eso, 1nuchlsimo mefor que tú, que has andado
arriesgando el pellejo en la "gloriosa!"
¡Lns 11111Jcr6!s son asf! ¡No las achica ni atu1·t·ulla el dia.blo!... . ¡Yiva Ja
Revolución!
. Vociferaba con brutal estruendo, en
tanto que PU sus lablor-i colgantes, ma.::-•
tentase una Súllrisa estúpiU.a y terca. De
cuanto habht dicho, el pensamiento d e
las mujerE's persistió. Y aquello fué ar~mentar sobre !:"i eran buenas O malas,
ndas O feas, piadosas o crueles; hasta
que paró en proponer a su amigo
fuesen
de '1s1
-· -,a a. una. honorable casaque
,
de
--'ll
·
iaa conoc·nniento,
donde no faltaban mobquitapesares que de mucho a Roque
ha r1an de servir.
lea-Pasen, muchachos, pasen . . . . -di·JO·
.. ~- en el umbral mismo de la puerta a
tWDde mom en t os después llegaron, una
lelora gorda, con las mejillas muy da.~

-

~:-- fa-.,.
_.'ifl,_

~ _.P--?"~

~_q

.

~ l a que está costando trabajo extraer.
PEGASO

..

.

_1,· ---

�ván del rincón? .. ·Trujillo se puso en pie, tan rápidamen~
tu como su estado de beodez se lo permitfa. Afinnü que todas las presentes no

valían

medio comino junto de aquella

chica zandunguera. Y entre la rechifla
y las risotadas del mujerio salió

vaci-

lantf:.

Sonaron poco después

gritos

estri-

rlentes, co1TI.o di:: hembra que forcejeara,
rnezchHlos con las insolencias del capitán 'l'rujillo, empeñado en atraerla.-

.. ; Uosaura!--¡No quiero; te digo que me
dt'jes!-- ¡ Rosaun.l.!-¡ Suéltame, condcnadt, - ¡ Entra, entra, pues no faltaba má.s;
como si yo no pagara mi dinero!"
H.oque Palacios babiase puesto en pie,
desencajado; fué como si un pufietazo le
devolviera de sl'.i.bito su sensibilidad adormecida. Y ::1, través de la bruma que enturbialm sus ojos, vió cómo el capiHi.n,
,tnastrft.ndola casi, hacia entrar en el comedor, UesgrefiaUa, con las ropas en desorden, a una moza en cuyos ojos garzos
f~ilgurabn la cólera, ,Y contrastando en
,iu gracia con é:,,ta, ostentaba un lunar
en la mejilla diestra.
-¡Clotilde! ¡Clotilde!-aullO precipit{lndose sobre de ella.
La mujer, que buscara el apoyo de Ja
puert~1, desasida. ya de las garras de Tru-

terioso ,documen1Jo atribuido a la
raza cuicateca, cuyos restos viven
en la región cálida del Estado de
Oaxaca, lindando can el actual Estado de Pu&amp;bla. Después de grandes desvelos, Jo leí en toda su extensión, encontrando que es un libro que re'lata la Astronomía e
- ¿ Quién me llama por mi nomllre,
Hif1toria del gran Impe,ri'O peninquién ?--preguntó, avanzando en direcsular que desapareció totalmente
ción de Roque, con incierto paso.
algunos años antes de la Era Vul-¡Ah! ¿F,rcs tú? ¿Eres tú?
gar.
-¡Clotildc! ¡Clotilde! .... ¿Pero, t(i
Según las relaciones del Códice,
aquí? ;. Y nrn.má? ¿ y mamá. ?-interrogahabía cuatr-0 poderosos centros de
b,t ralacios, medio despabilado, con llll~
civilización en el Sur. Uno inmedianngustia que, sumada a la embriaguez,
to al Gran Imperio Itzá, que ocu:;acudfa con temblor convulsivo su cuerpaba lo que hoy es Estado de Chiapo. Y clavando sus manos en los hompas ; otros más al orient~, el Impebros de la daifa, en tanto que sus pupirio de los Mijes, cuyo nucleo estalas pennnnecian fijas en las azules de
ba en el Cempoaltépetl, Estada de
eIIa, exclamó: ¡Clotilde! ¡Clotilde!
Oaxaca,
y el más occidental, el im;, Qué has lu~cho? ¿ Dónde está mamá?
perio Mixteco. cuyo centro era
- - ¡Pues, mira lü, qué preguntas!-griAchiutla la ciudad sagrada a cutó con estropajosa voz.-Mamá. . . . ¡ oh,
yos templos recurrieran los granmamá, en el otro mundo! Y yo ... pues,
des reyes de las naciones civilizayo, aqui donde me ves .... sufriendb a
de, entonces.
das
('stos cochinos hombres.... ¡CualquieRabia florecido una gran civilira se muere de hambre, hijo!
zación al ,o.riente de nuestro actual
Y como estaba ebria de remate, se
país mareada desde las desembodesplomó en el suelo, a tiempo que juncad~ras del Panoayan, (Pánuco)
to a ella, sacudido por hondos, desgahasta Centro América. Esta civilirradores sollozos, el héroe se arrodillazación estaba limitada al occidenba.
te por la Sierra Madre orienti&lt;l. El
mayor grado de progreso lo alcanzaron los peninsulares.
El otro gran centro civilizad,¡ lo
integraba la nación Mixteca, desde
donde s,e extendió el sisten1a de iµ
Astronomía, ciencias y artes. hacia el nortJe, es decir, hacia la Mesa
Central.
Los Itzáes reasumieron el ma•
yo.ad.elanto de esas épocas, conciPor A braham Castellanos.
biendo algo de lo más important.e
en la corrección de los tiempos,
bre americano había encontrado al
hasta llegar a hac;er Je que nos•
fin la materia prima para escribia:
otros jóvenes del día de ayer, lla•
sus poemas, sus l,eyendas religiomamos Co1rrección C:.regoriana.
sas, sus asuntos políticos, sus cosLos ltzáes intercalaron un día
tumbres, todo lo que le había espara igualar el movimiento del cietado vedado a la humanidad antilo cada 390 años, a fin de poner de
gua para perpetuar su memoria.
acuerdo su sistema teogónico, por
El hombre americano había enconmedi·o de una cronología bien arretrado el arte de escr1bir su histoglada. Este asunto, dice el Códice,
ria. ¿ Para qué? ¿ Para ser olvidafué el principal motivo para que
do? ¿ Para _que a través de los tiemlos pueblos del poderoso Imperio se
pos sólo veamos degenerados de las
lanzaran a una atrevida guerra, a
antiguas razas, ruinas de los pola conquista del muI'.do conocido, a
derosos imperios que en pasadoo
fin de imponer su ciencia y extentiempos perecieron por la ambición
der su comercio, mH años an!tes illr
del dominio universal? ¿No, aqueCristo.
llos libros, nos dicen muchas verHacía mucho tiempo que era redades del orden histórico y moml, · c9nocido el poder de los Itzáes, pues
que debemos tener en cuenta en la
la corrección la hicieron 4,17~
vida de las nacicmes? ¿ Por qué, enaños antes de la Era Cristiana.
tonces, no acometer la empresa de
La razón nos dioe que fusron
leer los antiguos monumentos donotros motivos, tal vez de orden pode está guardada el alma de los inlítico, los que impulsaron a los 11dios? Hé ahí mi sueño, sueño faczáes a conqui'star el mundo.
tible.
II.-EXTENSION DEL IMPE·
En medio de las dificultades de
RIO.-Aproximadamente, podemos
la vida, hurgando aquí y allá, con
fijar por ahora la extensión del
el mismo pensamiento que me lleG,ra.n Imperio Iitzá, el que actual•
varé a la tumba, tropecé con el "Cóme:nte comprende la penmsula yu
dice Porfirio Díaz,'' cuyo original
caneca propiame:nte dicha, el terri·
se exhibe en el departamento res
torio de la actual Guatemala Y
pectivo en el Museo Nacional. Misparte del terreno de Honduras. Las
Jillo, le miró de hito en hito. Sobre de
sus ojos enrojecidos catan con pesadez
Is pti.rpados. Al desnudo dejaba su pechoo
la bata hecha glrones. Un hipo persis•
tente cortaba su voz, su voz que apenac;
Rccrtaba a pronunciar incoherentes fr&lt;.1.•
ses, sonidos inarticulados.

0::!EF3EE 1:1
EL IMPERIO DE LOS IT7 AES

Especial para "Pegaso."
I.- IMPORTANCIA. - Hace
tiempo qwe sueño con un despertar de México pr.ecolombino. ¿No
es verdad que es un sueño, pero
seguramente un sueño realizable,
hacer hablar a las g,,neraciones
que bajaron a la tumba miles de
años antes que los hispanos pisa
ran el virgen suelo amerrcano? La
senda evolutiva de la escritura americana e~tá marcada en orden progresivo_ Los documentos se suceden con ;el sello propio del encadenamiento lógico. Primero, la ideografía pura, grabada en las rocas,
como si aquellos hombres de las
edades pasadas hubieran pr,evisto
un pmgreso futuro; después, las
relaciones ideológicas y simbólicas
también grabadas en duras rocas,
esos eternos folios del hombre primitivo. Vjenen en seguida las pieJ.es de los animales, que al mismo
tiempo que sirvieran de vestidos,
por una simple inferencia, se aplicrumn a los pl'eciosos libros de los
antiguos indios, donde perpetuaron
su ciencia y su alma. Un progreso
más, lo encontramos en la aplicación de la escritura en las telas de
algodón y fibra de maguey. El hom-

PfGASO
1

s naciones controamericanas
n independientes, con una cición muy inferior. AJ occinte del Imperio Itzá, y hacia las
tas de Camp2che y T:lbasca, vilos res,tos mayas, o mejo.- dio los restos de xicalancas y ulecils, civilización adelantadísima
e desapareció también por queconquistar el mundo, seglFl los
·cos datos que hasta hoy hemos
ncontrado en el "Códico. Dehesa,"

recioso manuscrito original, que
cuenta cómo en t'emotísimcs
·empos, los Xicalancas·y Ulmecas,
{actuales popolocas y tarascJSJ
etendieron conquistar el mundo,
quedando vencidos por los ejércios mixtecas al noroeste de Oaxaca,
y en el sitio llamado Zapotitlán
alchiuhcóatl, hoy conocido por
potitlán Lagunas.
Los restos de los xicalanca-ulécatl, la tribu de los mayas, fuen los que ocuparon la península
cateca, cuando el Imperio Ltzá se
eshizo por su loca ambición de
nquistar el mundo por medio de
fuerza bruta.
III.-TUMBA DE LOS ITZAES.
Anites que emprendieran sus con
istas los itzáe.s, había emigrado
iguienclo las costas del Pacífico,
gran pueblo, el pueblo zapoteco,
ue estableció sus reales en los va. de Oaxaca, entre los Mijes y
s Mixtecos.
El pueblo zapoteca, parece desprendido de la región de Chiapas,
cerca de lo que hoy es Palenque
al vez asediados por lr.s maya .Y
r las tribus itzáes. Esto no se
sabe a punto fijo, por falta de códices indios; pero debe desecharse
la idea de los historiiígrafos,, que
ks zapotecas son los restos de los
toltecas. La leyenda de la civilización tolteca en la antigiiedad, no
nsiste a una crítica seria. Estable,ta

cidos Jo; zapoteca a la retaguardia
IV.-ANHELOS.--Seguir estos
de los mij e, y cuando ya habían leestudios detenidamente hasta sus
vantado los observatorios astronóúltimos detalles con la ay_uda &lt;lll
micos de Monte Albán, (cerca de
hombres desinteresarlos y smceros,
Oaxaca), los pueblos itzáes se deshé ahí uno de mis más grandes
bordaron conquistando lo que hoy
anhelos.
.
es Chiapas y el Itsmo de TehuanPor Jo pronto, he sometido_ a 1a
tep.2c, arremetiendo contra la na- , consideración de la Academia _de
ción mije. Llegaron has,ta el núla Historia por medio de la ?º~iecleo del Cempoaltépetl, según el
dad de Geografía y Estadrnüca,
Códice. Dos veces intentaron la
dos de los pequeños. dessubr1m1enconquista, y dos veces fueron retos del Códice Porfir10 Diaz :_ la exchazado';. Sin embargo, dejaron
plicación simbólica de la_Yiei:11:I~acantonados cuerpos de ejército al
palan, base de los estud10s h1stonoriente de los míje, que a través
cos mexicanos, y los gl!fos de las
de los tiempos, fueron los chontacorporaciones astronómicas.
les.
Con esto me conformo, en tanto
Sucesivamente, se siguieron por
que se despiertan con interés los
e,J sur de Oaxrrca, las invasiones de
estudios serios, exp1orac10nes de
los Ch&gt;itinos, Cuicatecas y Mazalas ruinas, estudios lingiiístic?s,
tecas. Por el norte del Estad0 de
comparación etnográfica y cambios
Oaxaca siguiendo la ruta de Ayofísicos del esqueleto en las razas
tochtepec, (Tuxtepec), entraron
según los medios en que fuer_on
los Chinantecas, así es que el Imadaptándose, todos estos _estud10s
perio de los mije, fué rodeado ::,or
antropológicos en los que Juega un
todas partes, aunque no fué somegran papel la psicología, para conocer científicamente a nuestro
tido.
Hacia el sureste del Imperio mixpueblo actual, y esclarecer la histeca, los chatinos quedaron prisio•
toria de la antigua América.
neros en una extensa faja de lo
Tales son mis esperanzas, que
que hoy es distrito de Juquíla. Los
de realiza,rs,e, oJ)ondremos un hasmixteca, poderoso imperio de la
ta aquí al afrentoso dictado de bárantigiiedad india, rechazó la invabaros que se nos da en el extransión valerosamente. Así -es cómo
jero.
en breves palabras podemos expliPor otra parte, demostraremos
car la destrucción del Imperio de
que también en México nos ocupalos Itzáes. quedando sus cuerpos
mos de saber los orígenes de nuesde ejército presos en las montañas
tra historia, y que no son únicade Oaxaca. La madre patria, presa
mente los alemanes, f,r-anceses,
ele la guerra civil, acabó de desamericanos y otros pueblos, los que
¡ ruirse por sí misma, y las tribus
pTetenden descorrer el velo del pamayas de Tabasco y Campeche,
sado en nuestras razas.
ava,nzaron por la costa posesiona.nVerdaderc.s amigos de México:
o.ose de la parte nort¿ ue la peníncon la pezuña del Pegaso, romped
sula, para asentar sus reak.~ sobre
las rocas de las tumbas para que
!as ruinas de.\ antiguo imperio. El
brote límpida el agua de la Hipoimperio Itzá, puede valorarse por
crene indiana!
la importancia de sus edificios, ChiMéxico, abril 17 de 1917.
chén, Uxmal, Tikal, Peté:1 y Capún.

Calce vd. bien y ahorre dinero

'1

Importamos el mejor calzado que se fabrica en
Estados Unidos ..
Nuestro lema es hacer de cada cliente un amigo.
Esto es fácil vendiéndole mercancía buena a precios razor.abl&lt; s.
Nosotroi¡:. lo trataremos.a vd. como quisiéramos
que vd. JlOS tratara si fuéramos nosotros los com-

pradores.

Tenomos la seguridad de poder complacerle. Haga vd. la prueba.

Su vlsita será un placer para nosotros. Para vd., una economía.

PfGASO

�Por RAFAEL CABRERA.

BALADA DEL INFANTE
-.¿ Quién me llama, qu ié h me busca, madre mía,

que escuc h é como un sollozo junto a mI? .
-Capa, niño .
quizá e l viento nos traía
el rnori6J_ono lati r de la jau r ia ,
o el chirrido in t erm itente dé un nebli .

De la torre del castillo
no se a partan los arque r os,
.levantada _está la nuente
y de agua el foso está llen&lt;;;
d uermé, niño, sin temores,

qlJ.e· m i'en tras d uer mes yo r ezo . _ . _ ..
-Madre m ia , ¿ quién se acerca hasta m i cuna
envo!Yiéndome e n su helada claridad? .
-Calla Y duerme ..
nadie, nillo, tC' impcrtuna.;
será un r ayo m acilen to de la luna

que se _entró po r el abier to ven tan a l! .. .
El q ue buscara la m uC' r te
11 9 la hallar ía tan prest o

com o escala n d o estas pellas
r1ue so n d el castillo asiento;

c1uerme sin temor es n iño
· que TTl ien i r as duer ~es yd rézo .
-¡Madre ! ¡madre'. .. .. ¿quién me besa?

¡·ten go
frío! .... )

-Quizá el viento de la noch e te besó ·
nada temas que yo vel o, nifi o m io.
'
Y calmado por ese óscu l~ sombri~:
f'I inf,1nte p_a r a s iempr e se d u rmi ó .
De la. t orre del castillo

no se apartan los a r que r os,
levantada está la puente
y de agua el foso está lleno
mientras sigue m u rm uran do
ln cast ellana sus r ezos.

La Plaza 1·ojff en ~!Oscou.-Bendici ón de un automóvil de ambulancia.

AVE MARIA
En la gris lejanía
solloza una campana
su adios par a la bWd(&gt;: que se ,·a . .
La grave melodia
sollozará. mallana
su le n to avemarfa,
por otra tarde q¡ie t:::mhiéri ~e il'á.
Llega el aire cargcHio
de »il\•0Rires olores.
Todo se inunda de cristiana paz . .
Se escucha, enti:ecortado,
un canto de pastores .
un mugir de ganado ... .
y luego, en la quietud crepuscular,
desde el campo fecundo
hasta el cielo infinito,
glacial e impenetrable (&gt;ll su c-xténsi6n ,
sube un rumor profundo,
ury. fervoroso grito,
como si todo el m undo
rogara con un solo corar.6n.
Es el a fán ardiente
dE' vivir.
la esperanza
de perdurar bajo ele! cielo azul.
es el hombre impotente
(lne hácia la mu(&gt;rte avanza.
y atm suella en el o r iente
y aguarda el triunfo de la nu('va Jm:.
Siempre .
sit"mpre la aurora
tras la noC'he.
¿Hasta cuándo
cesará l'Sla fatiga ele vivir? .
Pasa la. juventud embriagadora.
pasa el amor .. . . todo nos va dejando.
sólo q ueda la vida . .
Y es la ho r a
de lloHll' dulcemente, y d e m o rir . ...

¡AZRAEL!
Azrael , a ngel n egro y tacitul'n O
de ojos letales; Dios d e las tini e bl as
si ntér mi n o, y d el sue ll o que n o aca ba
jamé.s, y del olvi do irre p a r a bl e ·
Azrael de alas fú n e bres, r¡ue viv ~s
df'l f"Xte r rnin io y d e l salobre ju g o
de las lágr imas; Padre del s ile n cio :
Rey d e las soledades mist er iosas
del más allfi.: Sefior del d esam paro ;
,-\zr ae l, a n gel n egr o, yo te in vo co
desde lo más profundo d e mi espi r i t11,
en la paz engañosa de la noch e
toda liena ele a n gu stias imp r ec isas
angel negro que ll ev as e n la fr ente
una cárdena estr ella, y e n los labi os
un implacable gesto; yo t e in voco :
¡Arropa en la tini ebla d e tu s a las
· a la elegida de m i a m or ! ¡Estrújala
contra tu seno estéril! ¡ Q ue n o v iva
m ás que su s sueños cándidos. .
estrúja la,
sé m ise r icordioso, que no v iva
y d ~ vago s te rrores : yo te invoco
má.s que sus sueños :.
¡qu e a l partir se lleve,
co n su visión i n genu a d e este. mund o
impoluto 8U a mor, s u fe serena
'
Y .inven y robusta su esper a nz¡ ! ...... . .
¡S(l clemente, A zr ae l! Posa tus lab io8
cxan giies, en s u s la bios q u e m u rmura n
sólo mansas p alabras q u e par ec en
revuel o de p a lomas ..
¡ Que n o vive-:. !
Para siemp r e jamás cie rra s us •) j(),;,
t r istes co m o los c ie los otoña l es
cuando llE&gt;ga la. n oche .
; que n o vi n t!.
Est rúj a la en tus brazos, a nge l n egr o ,
a n tes que prueba e l zumo emponzoñad o
del dolor! . . . ... ¡Q ue n o viva . ..... qu e no viva!,
¡oh Dios del s u e ñ o q u e n o acaba nunca '
¡ oh P a dre d e l sil encio y d e l olvido! ... ·.' ...•

RUSIA SE MUERE
El gobiemo imperial de su majestad omnipotente, e,l Zar de todas las Rusias, ha sido derribado
por una revolución da ocho días.
¿Y bien? A despecho de las fiesfos
germánicas y de los múltiples ró·
tulos que dicen "Gott mit uns,"
las noticias del frente oriental de
la guerra continúan como siempre, No que Rusia, después de un
cambio de gobierno-¡ y qué ca,mbio !-se encuentre capaz de hacer
por sí sola el esfuerzo que finalice
la gran tragedia. Lejos de eso,
seguramente. Pero las líneas de
los ejércitos rusos continúan tan
compactas como anltes, lo cual indica a quien quiera que no piense
en alemá,n, que la organización necesaria sigue dando medios bastantes a proseguir la campaña.
La revolución par~e ser de factura británica. Indícalo, aunque no
se supiera por otros conductos, la
rapidez, la facilidad y sencillez con

que fué llevada a cabo. Compárese
esta revolución, casi hecha sin derramar una gota de sangre, con la
roja traged;a de Irlanda, tipo neto
de revolución made in Germany.
En realidad, si Alemania no estuviei-a cegada por la ambición y
por el odio, por el odio sobre todo,
daría gran muestra de sí misma
rogando a Inglaterra que le ayudase a organizarse. Inglaterra,
podría enviar a Sir George Buchanam, quien, con mucha más facilidad que en Rusia, dada la cultura germánica, crearía un nuevo
y admirable país. ·
Rusia ha pasado sin trM1sición
del autocratismo m1,yor del mundo al gobierno más damocrátko,
quizás la República. No está lejano el día quie ,despierte el coloso.
Entonces, ¡ay, del Occidente! Rusia entra a la vida del_siglo XX
con veinte siglos de retraso; pero
tal como va, los franqu,iará en
PfG,\SO

ocho meses. Rusia entra a la vida
de la civilización; y, sin embargo.
Rusia. •se mµeq,e !. Parece que. &lt;;L'
cfestino 'Jiubiese retrasado el nacimiento de este gran país a la vida .
civilizada, pa.-a hacerlo coincidir
con su muer.te. Es indudal:&gt;le; Rusia se muere!
Se mueTe porque es impos~ble
concebi,rla sin el autocratisrrno imperial. Una Rusia libre, independiente sin estudiantJas heróicos,
sin niihistas que conspiran en tinieblas; una Rusia que no .tiene
tras de sí la fatídica sombra «re
Siberill, para ahogar el estertor de ·
sus deportados, será todo lo que
se quiera pero no es nuestra Rusia. Nuestra Rusia es e;l país de. la
opresión y de la tira_n~a-;-seguraniente· es esto un preJmc10, por lo
que gusttámos fortalecerlo a diario con abundante lectura- es el
país de la tiranía clásica, no tira- '
riía por disciplina· militar como la
germánica, sino ti~aní~ pura, qu~
no .halla más explicación que s1
misma y que es por lo tanta una
c]e las cosas más difíciles d,, dest;uir. Ser Zar equivale o -s,ir tirano, no .Porque se tengan sentimientos de hiena, sino porque la
palabra Zar ha llegado a ser sinónimo de timno así como mañana
lo llegará a se; la palabra Kaiser,
si mañana la palabra Kaiser exis- ,
te todavía. Un Zar que no fuera
tirano que no usara el Knout para
sus ~enores asuntos, estaría en
desacuerdo con su principio fundamental y casi merecería el des- ·
precio de sus propios súbditos. ~ '
eso, precisamente, se debe l,a abd1· ,
cación del Zar Nicolás; llegó un ,
momento en que no pudo ser tira•
no en que no pudo imponer sus
inc1i¡:iacio.nes germanófilas--debidas
a intrigas alemanas, de la Zarina
en primer término-y comprendió
que si no podía ser tirano no debía
ser Zar; y abdicó.
El Zar desempeñaba un papel
de gran trascendencia; y lo desempeñaba sin darse cuenta de ello,
como acontece siempre. El Zar era
el factor fundamental de la lite••a.
tura rusa: sin el Zar no podéis
comprender al ochenta por ciento
de los escr]tores rusos: ni a Gogol,
ni a Gorki, ni a Turgueneff, ni
a Tolstoi, ni a Dostoiewski; vamos, ni el Miguel Strogoff de Julio
Verne ! En alguna parte he leído:
"En el orden ideológico, -la revolución rusa es el triunfo de cuarenta años de cultura francesa." Y
yo podría añadir : "y el fracaso de
toda una época de la literatura
más personal y más vigor-osa del
mundo."
Entre los países aliados, Rusia
'-{!S quizás de quien el vulgo menos
se ocupa. Porque es el más hermético de todos y hay que saber
admirar el crimen, y la sangre, Y·
la miseria de un pueblo en opre-

9

�sión, para comprender a Rusia, la
Rusia que muere. Quizás la nueva sea del agrado del v;ulgo.
Escuehad conmigo el calnto de
Gogol, el canto de indefinible pa
vura:
"Rusia ¡Rusia! Desde los lugares extraños donde estoy, a esta
gran distancia atravesada por mu·
chas cadenas de altas montafias,
te miro olararn1ente, 0;h, mi país!
Tu suelo es pobre; no hay en él
nada que regocije ni que anonade
la vista .... todo es plano y descubierto; las ciudades, llan "-S, sin
r~lieve, no se destacan, en la uniformidad -de,! desierto, sino como
puntos, como marcas de polvosos oasis.
"
"¿ Qué

fuerza

misteríosp,

re, hecho p11r la~ b_anda~ denta•
•
Estas estfl.n constituidas por pe411,ias secciones que quedan sobre el
-9\elo_ y que, _sostienen las ruedas
~el,
filh(C'µlO montadas en trues
parecidos
&amp; 10s de los carros de ferrocarril. En

,.

//

1.-E1,g1•an(' d(' la cadena.-2. Vent ana.-:l. i\loto1· ce11t~·al.-4.
Departamento de los caüoues.-5. Ametralladorus.-6. Cadenn.-7. Guías.-8.
"llotor
,Je 2 a 6 dün&lt;lros.-10. Pfrote {le ]a dirección.-U. Eng1·ane de la dil·ccción.
·'_'12 'y 1~:-Tl'tr.cs.-14. 'R&amp;-ortes cte compresión.-tf&gt;. Znpatas.-16. :lfuniciones.
: -l'i. Ohasís.-19. Cañón de :l pulgadas.

Una

familia

de

labriego1,;

l'llSOS.-

10 .

'

Familin

lllOSCOYita

en.

Ullfl

pequeña

fáb1•i&lt;&gt;a de los suburl}ios de l\-foscou.

LOS ··TANQUES" INGLESES
Sabida es la sorpresa que recibieron
las tr0pas. alemanas cuando por primeia
vez entraron en juego los famosos
"tanques" empleados por los i_ngleses
para rompet· sin mucha pérdida de vidas las lineas enemigas. Los
pesados
monstruos de acero avammron por el
campo enemigo barriendo cuanto encol"l.traban a su paso: ametralladoras,
alambrados, trincheras, todo fué inútil para ellos: aplastados o destrozados,
los soldados
gennanos
tuvieron que
abandonar sus p(1 siciones o deponer Ia.s
armas impotentes ante la invulnerable
máquina de combate de los tomies. Algunos regimiento~. espantados ante el
iñ.esperado adversario, tiraron · los fusiles y echaron a correr. E11os, los de la
disciplina férrea, los veteranos de Carleroi. ...
Después. han sido menos empleados a
causa de que la nueva artillería inglesa,
de un alcance mucho mayor que la
alemana, permite preparar los ataques
de la infanter1a con tal eficacia, que
la intervención de los tanques se con~

m
)

oausa.,

pues, es1ta -atracción in~licable?
¿A qué es debe, oh, Rusia!
que siempre mi oído cree percibir
la melodía gemebunda, que parece arrastrarse, angustiosa y poco
variada de la canción que dejas
oír de uno a otro de •tus mares, a
todo lo largo de tus gigantes ·
,!'~os? .... Habla, Rusia; dime,
¿ qué quieres de mí? .... "
· Rusia se muere; pero deja tras
de sí todo el renombre de una g.ran
leyenda; hiza el milagro de ptolonga:r la Edad Med&gt;a hasta nuestros
días y su literatura, desde hoy,
pasa -a ser literatura ,histórica.
Rqsia se muere; pero de sus
cenizas, como otra Ave Fénix, sur-ge una nueva Rusia. Menos heróica, menos personal, menos grandiosa porque no llevará en su frente el estigma del dolor.

por p11\g.1da. cuadrada, es decir, 1~ucho
rnenoJ; que, la que ejercerfa un caballv
rle dó~~icnlas libras de peso o un homlne. El'tH f:'norrne á.rea de sosté:n ~~:xplilia poi· quf: h.s .. tanques" no se hun(!en en los lug:an::~ dondC' se quedarfa

p ezaron a ' llegar, aumentó su

sidera innecesaria: un
bombardeo de
varios día.s obliga generalmente a los
teutones a
retirarse o deja las posiciones en tal estado que el jnfante ejeC'Uta fácilmente sin la
protección del
"_tanque," la tarea de limpiar el frente
de enemigos.
Dnude fuCl'on consll·uídos los

prirnel·os

tam¡ucs

Los primeros ···ranques" fueron
hechos en
una fábrica establecida en
Lincolm, Inglaterra,
observándose ta1
reserva que durante tres mf'ses no se
permitió salir a los me~nicos ocupados en la citada labor, ni para ver a sus
familias.
Concluido el número suficiente, los
"tanqu es•· fueron transportados secretamente a Francia y durante muchos
d!as permanecieron detrás de la línea
de fuego como esperando la llamada.
Entre los soldados se hablaba de un:1
arma militar desconocida y cuando las
t&gt; normes piezas de los monstruos em-

PEGASO

curiosi-

dad.

A.l verlos partir el día de la prueba
suprema, muchos pensaron que no vol·
verí:;tn. Los "tanques·• volvieron sin
embargo. Rabian resistido airosamente
la prueba y conquistado para ellos to~
Ua, la gloria de la jornada, pues no .solo
rompieron la línea alemana, sino que
p ersiguieron a los fugitivos e hicieron
:t·lgunos ci€lntos de prisioneros.
El "tanque" no es en realidad sino el
a rreglo ingenioso del antiguo tipo "oru·
ga·· de tracción campestre, inventado
h a ce. muchos años. por los norteameri•
en.nos Holt y Barvey. La adaptación de
€'Ste tipo permite a los "tanques" P3·
sar por obstliculos que a primera vis
ta pa1·ecen infranqueables.
Encuen·
tran un árbol y lo derriban; tropiezan
con una roca y la salvan: se halla.D
ante pozos, cráteres de obús, alambra.-.
dos Y tríncheras y continúan su terrl•
ble marcha. Blindados con acero Har•,
ve~: son iTlvulnerables a los rifles Y • ·
las ametralladoras y aún los shrapilel
rebotan en sn &lt;lura caparazón.
Lo principal en la construcción de
los "tanques'' es
el
movimiento de·

su parte interior, las bandas está.n provbltlll'l dé riele·s y sobre ellos corren 1as
niedas de, los truCs como pbdrá verse
en él grabado respectivo. La cal,iena
obÍ'a ·bon fuer1.a de tracción y se mueve mediante unos engranes situados en
el extremo posterior del "tanque."
"La razón de que los constructores
hayan dado a los "tanques·• la forma
de -oruga es la disposición especial de
lú bandas, que .es distinta re la usa.da
ea las máquinas de tracción antiguas.
Ea lugar d~ ser bajas y planM están
montadas en chasfs de treinta a cuanenta pies de largo y de diez a. quince
4t ,alto, según el tamaño del "tanque."
islos marcos son acorazados de acel!O Harvey para dar
protección a los
triwla·J,ltes y ad~más .están dQblados en
el frente de manera de
tormar una,
r,ra.n curvatura que
obra coino una
enorme rueda,. como una tremenda palanca.. Unic;mente esa porcl6n de la.
rueda en contacto con la tierra accioQ.a asi, y. es precisamente esa
porción
~ ciue está reproducida en el extremo
d~lantero de la banda.

l"or

qué loé tunq11c!- no se
el lodo

inremediablemente atascado cualquier
·1.utom6vil blindado.
Los tanques usados actualmente son
de varios tamaños y dibujos. Catla uno
de ello~ indica, st~.i;ún la fecha de su
'.'nnstrucción, un
mejoramiento sobre
los que !e ant.;-&lt; ,:•(li('ron. Los primeros
tenían unu velocidad máxima de seis
a. ocho millas por hora. Ocupaban demasiado espacio y los alemanes inven1.aron pronto el rne&lt;lio d1' aniquilarlos.
Antes de qu0 un "tanque" pudiera re~Tesar a su abrigo después de · un raid
\os ólJSeT\,wdores enemigos ·s e hallaban
en aPtil.ud. de .Jocaliza,rlo y la artillerfa ,
b.acfa caer sobre él una lluvia ~e gTauadas.
Los últimos "tanques" son menos pesados que sus
predecesores:
tienen

por hora. _:\ un&lt;¡nt! llin,T sos t.'?n ditnenslones y det.:i\lt&gt;s, todos tienen la caracl1•1lst1ch h,mun üe f'Star
divididos en
tre1, principul!"s
cnmpartinH•ntos
que
van de los cha.sís a l~L banda dentadµ_.
El p1·imer deparrn.1w2:nto es el de observaciún, en el cual el piloto y ~u
ayudante están colocado:,; a una altura
de la ticna, suticienH.' para dirigir los
movimientos de la gran be!:ltia de ac~ro. En C'l centro entií. el depósito de
municion·os, con dos cai10n&lt;'s montados
en torre g latentles.
Los "tanques" usan U.e (los a cuatro
motore~ de gasolina que tienen el eje
posterior engra.naJo con bandas dentadas, qne corren sobre poleas que te~~
miJ:l.an en ta part,e anterior y esUin
sostenidas por
rodi'llos . Sujetos en el
m!smo ·Ju.r;;ar y en c_~t]a l_f'.&lt;lo {le! chasí~.
Este movlmié1~to dJ~/:•a~,&lt;J_b andas dentadas es _exac!ament~~ig_u~' al de los gusnnos ~J0s jardinC's,1:fi.te comban .Y
('Xtit•nden..,' continuamerih. C'l
lomo si,n
preqcuparse de 10.· superficie en que caminan.
Cbmo se guían los tanques
Los tanques se ~uían con un par de
1·uedecitas ~in
importancüt
aparente,
sujetas en la parte posterior y montada.:: en un pivote que se cxtientle hasta
la parte trasera del
chasis. Se usan
lmicamente µara guiar la
máquina •Y
no soportan peso alguno. excepto cuan
do tienen que trepar trincheras anchas
o profundas u hoyancas de otro· género.
También se guian íós tanques moviendo una de la.&lt;; bandas oon mayor rapidez que la otra por medio de ciertos
aceleradores. Su gran desarrólio ha sido
fomentado
por el
Almirantazgo
britútü,c o y la idea de las grandes ban

~.:
.

1 -·

..

··_¡,-¡

_

- .

atascan eu

La gran superficie de las bandas que
en contacto con la tierra p~rmite
t. los "tanques" cruzar
por terrenos
euaves o pantanosos. Con bandas de
treinta pulgadas de ancho por quqince
pies de longitud la. presitm
IM&gt;bre el -suelo es menor de tres libras
~

Tanque¡.; a-v,mzando por nn eampo cnPmlgo ..
motores do gasolina de ml'.ts de quiniento"S caballos de fuerza y caminan a la
notable velocidad de diez y ocho millas

das dentadas de extremos redondos se
debe a E. H. Fennyson D. Enycourt.Director de construcciones navales,

¡❖•!-H-❖❖-¼+❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖ 1-+..:-l--Ho❖❖M❖_❖❖❖❖❖oi--❖❖❖❖+!-!- ❖❖-!-❖❖❖-l-❖❖❖❖❖·:•❖❖❖❖❖❖•,;.-❖-§-H-:•❖·❖❖❖❖❖~-:••:•❖•t•❖❖❖❖❖❖•:•❖-!

l

1

El más bello sitio del Valle
El Hotel Restaurant más prestigiado
de la República

,

SAN ANGEL INN

Ofrece tantas comodidades como su propia casa, y encantos que SOLO AHI
pueden encontrarse.
~.. -'.·•❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖#W❖-H•❖❖❖❖❖❖.t,.❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖·!-- :•❖❖❖-:➔:•++++..:-:••: •:·-!·❖❖ t,. ~❖❖❖❖❖❖❖+#❖❖ ¼❖

1

'11

�dar la ofensiva. Mas Rennen.kampt ae
entretiene en escaramucear en torao
de Koenisberg y cuando sabe ttue lla.
sqcum bid o 1:.u colega, se retira tranqu¡~· ·
\amente al Niemen. t:Íindenburg triunfa de un modo completo y
telegraf{a '
orgullosamente al Kaiser que ya ao
existe el e,iérc.i,to de Sassonnoff.
procedió
as!
¿Por
qué
Rennenkampf? ¿ Por tradición meditada? ¿ Por
cierto que pudo salvar a Sassonnoff y
!Cl abandonó de un modo calculado y
(•rueHsimo.
Eso »asaba en Agosto. En ).í oviembre, Rinden burg, realizando planes propuestos por uno de los profesores de
la Escuela Militar ' de BerUn----corone~
si mal no recuerdo-emprende una marcha sobre Varsóvia_. desde Thorn, que.,
riendo. asi vengar la derrota que sufriera en Octubre a orillas del Vistuta,
complicada con un desastre aust.roh6ngran p1íblico mundial, manda la vank.ensen, hasta entonces desconocido del
gran público, mundial, manda la vanguardia, formada ·por 80.000 hombrea
Y. demasiado audaz, se aventura has~
ta Lowicz. Los rusos le rodean casi por
•iompleto. El Gran Duque, maniobrando.
bá.bilmente, separa a :Mackensen de
trenes
:ffindenburg. Son pedidos
Va.rsovia para que transporten prisione-

•

s a ml·1es- Sassonnoff-no e! general,
: ;o el ministro-loco de jíibilo, dice
que la partida está ganada y que na.
d' la invasión de la
da puede 1mpe ir
Solo
tiene
Yackensen. ua ·
Posnania.
1 tr~¡,idamente
portillo para escaparse. n
t
en su camino
se dirige a él. Encuen ra.
el pueblo de Strykoff, y ' afli
alguno•
hacen perder
batallones rusos que 1e
n s batallonet
tiempo. Detrás de aque o
f
con fuerzas
debe estar Rennen k amP
considerables. Strykoff es teatro de una
·
S
defensores muelucha espantosa.
us
.
der
Mas Reµnenkampf no
r-.en sin ce • •
esu~e Y P~ la· brecha' }.'(ackensen
.
s divisiones. Y su artillerta.
Su
eapa con
Pocos dfas más tarde, el Gran Duque,
viendo que ha podido impedir 1a reuevacíta
hi6'n de 'los jefes .a,1eman+J s .

1

EL PROGRESO DE LA DEMOCRACIA DURANTE EL UIJl'JMO
SIGLO.
1 7 7 O -- --181 7
Mapa 1.-Blanco: Estados Unidos, Venecia. Génova. Suiza y Paises Bajos. Neg1·0.-Reglones ocupadas por µ;,) biernos autocráticos.
Mapa 2.-Blanco: parte del globo 1-egidas- por gobiei•no!-- republfo,uio~.Gris cla,•o: Imperio Británico, cuyos ciudaclanos ,,h,en bajo un gol,ienio
tan dernoc-1·ático como el nuestro.-Gr is obscuro: Mona.1•q1úas constitnC'ionules como Suecia. Holrnnda e Ita'.l.ia.-Nrgl'o: ~Ionarqníai:- autocráticas.

UN POCO DE HISTORIA
He dicho en varios periódicos que las
victorias de Hindenburg en el frente
oriental han sido debidas a causas Y
·concausas que no tienen que ver, sino
muy vagamente, con razones de orden
puramente estratégico. MlLs que superioridad de mando y de tropas, ha habido en todas ellas inferioridades iniciales enemigas. Y esas inferioridades
obedecian a traiciones, corrupciones e
inepcias. Decía Figaro que muchos generales ganan batallas porque las pierden sus adversarios. Es verdad. Y en
las campañas orientales, a partir de la
primera de los lagos de Masur (Tan"
nenberg, etc.) ha ocurrido algo de eso.
Veamos .. Sassonnoff con un ejército
y Rennenkampf con otro, avanzan, en
Agosto de 1914 por las regencias de la
Prusia Oriental. Una invasión de Este
a Oeste. La otra, de Sur a Norte. Ren-

12

P.enkampf clispone de las tropas de la
circunscripción de Vilna o ejército del
Niemen. Sassonnoff, de las fuerzas del
Narew. Es ocupada toda la región hasta Allenstein. Los alemanes son derrotados en . Stalluponen y en Gumbirnen.
Las vanguardias cosacas llegan casi al
Vístula.
Surge Hin den burg y se lanza contra
Sassonoff sorprendiéndole en el laberinto de los lagos masurianos. Hindenburg
conoce el terreno maravillosamente. Su
oontrario, no. La batalla. es perdida desde el primer momento por los moscovitas. Sin embargo, si Rennenkampf
hubiera acudido en auxilio de su colega-podía hacerlo-Sassonnoff y
sus
soldados hubiesen podido ganar la front,:,ra en buenas condiciones, reorganizarse al amparo de las fortalezas del
Narew y con nuevos elementos reanu-

PfGASO

Lodz Y se repliega a las lineas del Bzura donde debl'a derrotar a Hindenburg
en' una batalla defensiva y
salvar 1
Varsovia provisionalmente.
Febrero de 1915.-E'l Gran Duque,
libre de Rennenkampf, que ha sido destitul'do, prepara un nuevo ataque a
Prusia. sli. ejército del Ma-sur maniobra por el Norte. Otras fuerzas suben
desde el Narew sobre
Johannesburg.
Mas Myssodaief!, uno de los miembro&amp;
de1 Gran Sstado Mayor; esté. vendido 8
los alemanes. Hndenburg sabe dia por
dia lo que sucede en los
consejos de
guerra que preside el Gran Duque, Y
asl puede tomar sus medidas. Antes de

En un

pueblo

Tri'ncherl1 s francesas en el Marn-e.

de Alsa.cia.

3utol"idncles rusas orde n de µreparar el
rc&gt;p'l iegue a Kiew. Ello prueba que si
los moscovitas cedieron terreno tan lentamente después de los golpes de Mayo,
fué ·porque retirándose
despacio, trataban de evitar el desorden propio Y el
acoso enemigo, y no
porque
fuesen
penosamente vencidos en
todas las
acciones que entonces se libraron ....

cl:1s 1,rientales prusianas. .El momento
,s gravísimo. Dos divisiones son copa
das. H;ndenburg se
precipita por él
ancho boquete que ha logrado abrir en
Jn movcdi:;;a barre1·a enemiga. Mas todavía poseen sus adversarios municiones. En Grodno le detienen. En Prasnysch, Russky le destroza un cuerpo de
ejército. Hecho prudente por estos formidables zarpazos del oso
herido, se
detiene perplejo. El frente se inmoviliza otra vez.

En Petrogrado decidieron la evacuación de todo el saliente polaco. SukhomlinÜff no se apuraba. Negábase a industrializar el pals.

Mayo.-Ha sido

tornado
Przemysl.
Cárpatos. T, t
invasión va a desbordarse por las llanuras hüngaras. En Budapest hay un
pánico espantoso. Mas en Berlin saben
de sobra a qué atenerse .Los rusos no
tienen municiones ni armas de repuesto. Sukhomlinoff, ministro de la guerra, se ha negado a acrecentar la producción y no ha comprado sino poquísimo en Icis Estados 'Cnidos. Los comandantes de batería reciben cuatro
proyecüles de cañón diarios. Sólo queda
un fu.sil para cada tres hombres.
Han sido escalados los

Y Mackensen, con 400,000 soldados y
,·arios miles de cañones, sale de Cracovi_a
-Hindenburg,
desde el
fracaso
de
Prasnysch, no es bien visto en el cuartel
general de Guillermo II-y asalta, Juego de bombardearla terriblemente, la
Unea rusa del Dunajec y del Biala que
defiende, con 80,000 soldados Radko Dmitl'ieff. La artillería rusa apenas
Puede disparar. Tras una defensa heroica, la infanteria se retira al Wislocka. Y el ·Gran Duque, comprendiendo
Que no puede resistir, y que va a ser
de-strufdo porque carece de e lementos
de lucha, ordena la retirada, al San primero y al Bug rnlís tarde.

Tito Floppa, corresponsal de La Raejércitos
austroalemanes que reconquistaron Galitzia, dijo que, según le contaron en
Lemorg, apenas se supo a\lI lo ocurrido en Tarnow y Gorlice, recibi e ron las

:1im. de Buenos Aires, en los

1

Apoyado por la camari'l la germanófila, enviaba al · Gran Duque, por todo
socorro, soldados que habl'an sido instrutdos con fusiles de palo y que por
toda arma llevaban mazas de madera.
Y todo se hundía. Novogeorgiewki, la
má.s formidable
fortaleza rusa, fué
rendida por su gobernador casi sin combate 60.000 hombres y 400 cañones cayeron en manos de Alemania. Los barones g~rmanos de Curlandia se pasaban a Bulow, el jefe de la extrema izquierda alemana entonces. El general
Koslof, encargado de de~ar vacío el
pafs situado entre el Niemen y el Duna, dediclLbase a desmontar
los artefactos de las flLbricas de corsés y no inutilizaba las fundiciones, ni destruía las
vías f érreas, ni vol?,ba los puentes. El
gobernador militar de Kowno, abandonaba su puesto en medio de un asalto.
El Gran Duque
fué
desterrado al
Cáucaso. Pagaba culpas ajenas. El general Alexieff le reemplazaba y el czar
se nombraba a sí mismo generalísimo
d€' los ejércitos de la Santa Rusia. Sukhornlinoff era encarcelado. Polivanoff,
una de las mejores cabezas organizadoras con que cuenta el generalato de
Moscovia, le sucedia y
empezaba la
obra de reorganizaci6n.

Esa obra ha tenido, por consecuencia, la ofensh·a de Brussiloff, de Junio a Septiembre de 1916 . Los batallones, las baterías y los parques que Po-

q~e los refuerzos rusos sa'lidos del Nie•
men llegan a su destinQ, antes de que
el movimiento iniciado por el lado de
Johannesburg
pueda
tener
eficacia,
300.000 alemanes atacan vigorosamente.
El Gran Duque, para que su ala dere•
cha no sufra un nuevo Tannenberg, debe ordenar la evacuación de las regen-

Restos del fuerte de V'~u.x, en Verdun.
livanoff prepan1.n1 durante el lnvier,n o
y Ja Primávera, sin·ieron en el Verano
para romper los frentes austroaleman es de Wolhynia, Galitzia y Bukovina.
Humania., alentada,
decidióse
por el
Cuádruple Acuerdo. Mas de pronto
Chuvaieff,
Polivanoff había caído.
sucesor suyo, era jt1guete de Sturmer.
Y Sturmer querla \í}. paz separada. Sus
omisar.ios celebraban entrevistas en Suiza con el príncipe de Bulow. Sin que
sepa . la causa, los rumanos que debiertm recibir 300.000 hombres, sólo reci"bieron 50.000 que llegaron tarde a la
Dobrudja.
y - Brussiloff permaneció iilmóvil. Y
Alexieff ora alejado del cuartel general. Y faltaron las municiones otra
Vez. Y Falkenhayn, ayudado por la desorganización y la complicidad,
pudo
llegar a las llanuras válacas.

¿ES ESO?
En Rusia nadie ignora que las derrotas sufridas han tenido por antecedente la traición y el cohecho. La burocracia es germanófila y ladrona y rutinaria. Enemiga de la guerra, que pon€
al descubierto su incapacidad y su corrupción, quiere una paz cualquiera,
que la devuelva su predominio. La camarilla de Tzarkhoeselo, hechura suya,
la ayudo siempre. Se desorganizó maliciosamente los transportes. Se sostuvo inteligencias constantes con el enemigo. Se derribó a lo,t mini¡,tros cuando trabajaban seria y honramente. Se
apartó a los generales mlLs prestigiarlos-Russky, Twanoff, el Gran DuqueY los polfücos má.s favorabi.es al mantenimiento de la alianz9.. La retaguardia esterilizaba el esfuerzo del frente ..
¿ Va a acabar eso? Pues los aliados
tendrán, en fin, a su lado, la Rusia que
sollaron iban a tener

Fablán Vidal.

l!.~n un pueblo del Somn1e.-Efectos de

Campo en Alsacia

Entr-ada al fuerte de Douamont.
PfGASO

los últimos combates.

�POR LO QUE PELEA FRANCIA
Señoras y señores:
No he venido aquí solamenj,, pa,
ra agradecer tantas caridades heróicas o conmovedoras que por
tarutas manos invisibles han confortado tantos corazones dolorosos.
Para semejante análisis, fuera poco un libro entero, porque no podría contener todos sus nombres.
Correría de esa manera el riesgo
de desfigurar el alma americana
prestando orígenes d,i versos, aunque todos ellos piadosos y nobles,
actos innumerables en que el corazón y la ,razón tienen su sitio,
Dejadme-y que me perdonen el
Sr. Pasitor Watson y el Sr. IIerman
Harjes, para no mencionar sino a
ellos entre tantos otros, esta evocación demasiado modesta d2 una
;_ hnegación ad1nirahle,- dejadme,
digo, lejos de las indivirlnalidades
respetables y por encima de ellas,
buscar, para conc2derle una alabanza que esté a su altura la explicación verdadera de est; viril
terneza que ha despertado y cona
servará la gratitud de Francia con
el doble fervor con que los corazones dol01'idos dan g,mcias a la mano piadosa que, en días de duelo
ha sabido conmoverlos.
'
No son sólo algunos, no son sólo ciertas partes de América las
ri:ás próximas a nosotros, las' que
tienen derecho a nuestra gratitud:
son los E.stados Unidos en conjunto los que han hallado, para los actos caribtivos que el Comité Francia-América ha sacado a luz de

I

La lilan1t·ú1ii(•a
So--,iedad
"}'1•ancic•
'.m(·l'i&lt;·a.'' iornmcla r-m· c!c-mentos nor•

1

!-.US se1•,·i(jos e:1 In República 1,~nuu:e:-;;).,

tc&lt;1me1•k1mo!S. que 1}1'esta hace

tiempo

&lt;u g·eneral a todas lns
~-u('l'?'ll

e:-;tá

yl(•Uma,; de la

tlc:-:i.t!'l'OHamlo

d

IHIPl,~•)

:,mct·il'ano. ~e dije-ron los nt:'ts eloeuen •
ics y notalr, 1&lt;'--: hl'hHli" . Conl&lt;'sta ndo nuo

de ellos. el Sr. René Vh1ani, .Ministro
de· Justkia df"

Fn11wh1, prm,unció el
quP insel'lamos hoy en '·Peg·nÍ );O" ;r lJue ll·adu_jo c-s,w&lt;'ialhuentc 11ara
('~,t:l R&lt;'Yhin Pl f-:1'. o,·. Eill'iqup GonzÍlln· ::\fartínez.

¡ disem•so

da nunca, ha, brillado en los días
sombríos en que la agresión de la
autooracia corutra la democracia
libre nos ha obligado, con nuestros
Aliados, a en1puñar las armas, y
nos manda no deponerlas hasta
que la reparación no se aplique
a bo,rrar el crimen. De esta amis•
iml no:'; hnn venido, por millares
de efusiones, tantas acciiones deli-

una man,~ra ,tan brillan te, la más

La amistad p◊'lítica que une hace siglo y me.dio a nuestros dos
paÍ3es, s,in e.star inscrita en tratalos

coiazones. Uno de los días más
conmovedores en nuestra historia
común, que cuenta tantos, fué
aquél 27 de abril de 1778 en que
en la Academia de Ciencias se
vió que dos ancianos iban el uno
hacia el otro con los brazos abiertos, en que se vió a Voltaire abrazar a FrankLin. Y aquel día, se
abrazaban dos genios benéficos
que, no se p,r estaron a de3ignio:-!
de muerte y de destrucción, y se
,,brazaban al mismo tiempo la América de Washington, de Franklin,
.ie Lincoln, y la Francia de Juan&amp;
de Arco, de Turena, de Voltaire,
la que debía ser con el tiempo la
Franda de Dantón y de Gambetta, la que debb ser la Francia
del Mame y de Verdun, porque es
así como se llama hoy Francia, ya
que después de las usurpaciond
secular-es en que tanta.:; veces los
hombres
ilustres
simbolizaron
épocas brillantes, toca a,l derecho
del pueblo estar en primera fila y
es a él a quien peitenece la gloria
como a la tierra el sol.
Esta noble amistad, no enturbia-

1

H'"lebró ha(·c- poco una fiesta a la cnal 1
&lt;.on&lt;.'Urricl'on
nun:1erosos rep1·escntante-s de los países ligatlos en la la hor co•
1
m•'m de d('stl•ozm· para sicmJ)l'e el mi•!
litarL~10 prusiano. En dieha
reunión.
.r 1•cflril.'nclosf" a lo:;; humanit.H'fos
ti·ahajos que 1un·n aliviar n los heríc1os y

pl!ra de las inspiraciones.

do:;, h J. Rido s.ancionada por

I

Hc¡¡é Yhfani. )liili.--tro de- Justicia de
Fl'anda. uetna hnentc en l'O.tn11,;10n cerca del A'.Obicl'no ele los Estados Unhlos.

cad•as y sublimes de que guardan
memoria nuestros enfermos, nuestros heridos, nuestros huérfanos,
y cuya dulzura han sentido nuestros mismos muertos al perecer su
corporal envoltura. Es esta amis•
tad, es esta piedad dolorosa pm·
tantos sufrimientos inmerecidos,
p2ro también, dejadme decirlG sin
temor de rebajar vuestros actos
e exaltar los nuestros, es, tengo la
rnguridad p.Jena, el orgullo que
Francia os ha inspir2do, el que ha
levantado vue~,tras almas y conducido vuestras manos.
i Ah, cuántas cosas os han dicho de nuestro país los psicólogos
PEGASO

mediocres que en el seno de los
placeres fáciles que amasa, park
el cosmopolitismo que se encanta
cn ellos, una gran ciudad, no han
sabido comprender " través de un
velo que es sin embargo transparente, a la Francia val,erosa y pro.
ba, la Francia de los talleres y de
los surcos, la Francia de la labor
y del pensamiento. Pero vosotros
no les habéis creído nunca, y esta
terrible guerra rutestigua la se,
guridad de vuestro juicio. Veis
ahora, a diario, esta F,m ncia indomable. Sí, estoy seguro, es esta
admiración que nos enorgullece ia
qne engendra vuest!'a generosidad
No amáis a los que lloran ni a los
que se abandonan a su
suerte.
Amáis la fuerza, pero, como nosc.~
tr:os, no la respetáis .sino cuando
es la sierva y no la dominadora del
derecho. Ella no dominará al derecho, sino que le será sumisa. En
nombre de todos aqueHos que ha
socorrido esta solidaridad y que
ha ennoblecido vu·estra alma, er.
nombre de los héroes cuyas mRnos
incansables guardan una espada
que no romperá la violencia ni
sorprenderá la astucia, en nombr~
de la Francia que quiere ser libt e
y no soporta ningún yugo, doy las
gracias, a través de vosotros, a la
,,ltiva América, y para infundí·
una expresión más alta a mi pe 1~
samiento, al levantar en su honor
mi copa, saludo al pi-imer ciuda·
&lt;lana de vuestro país, al Sr. Presidente Wilson.
Señoras y señores:
Ahora, después de que estas pá,
ginas han caído de mis manos, no
me perdonaríais quedar sordo a
las apelaciones elocuentes que han
salido hace un insbnte del corazón de mi colega de Justicia ,el se·
ñor Cartón de Wiart a ¡:¡uien miro
enfrente y del corazón del señor
Vestnitch que, más cerca de mí,
ocupa un rusiente en es)ta ipesa
Es necesario que al salir de este
recinto no se diga que el repres:entante de esta Francia gloriosa
y noble a la que se han rendido
tantos elogios y homenaj-es, no ha
sabido responder, no ha sabido
hablar. En verdad, estaba muy
lejos de esperarme las pa,labras
que he oído, no pórque me aitreviera a dudar de la sinceridad que
las ha inspirndo, sino por no haEarme al oon·iente de las premeditiaciones oratorias ·que han traído aquí los que me han precedido.
Es preciso, pues, que hable, sin
fingida vergüenza, para glorificar
con los Aliados a nuestro noble Y
gran país.
Habéis dicho que Francia, en
primera fila, se había erguido, como siempre, emancipadora y pacífica; habéis dicho que en los pri,
meros días tenebrosos que se abatieron sobre EuJ"opa y cuando se

obscureció súbitamente eil hori$0Dte, todos juntos y con el mismo
corazón hemos tendido ,l as manos
hácia este procedimienJto de arbitraje del cual esperábamos la
paz. Habéis dicho que un dia nos
hemos forjado el sueño de ver que
a la primer amenaza de guerra,
todas las naciones se inclinarían
ante un tribunal supremo e irían
9 pedir a árbitrot desinteresiados
la paz que debería ser dada, y evitar a~í la guerra.
· Vos, señor Vesnitch, habéis recordado que vuestro país-es justicia confesarlo-ha hecho a la
paz todos los sacrificios que puede
hacer un pueblo libre, excepto
aquél que l'o obligara a borrnrse,
del mapa de las ¡iaciones. Y vos,
señor Cartón de Wiant, no teníaig
necesidac\ de conmover de nuevo
hlfustró's '·',ctJfuz6nes' evocando el
martirio de Bélgíca que ha dadG
la paz del mundo, al honor del
mundo, toda la sangre de sus venas, de este pueblo admirable que
se ha inmolado, que se ha sacrifizado y ha resistido fiel al juramento que otros mancillaron con su
perjurio.
C1'eeis que la historia, imparcial y serena, la que se escriba
muy por encima de los disturbios
y de los wmbates, 112ndirá al noble pueblo que representáis aquí,
peqneño ,p or la geo.grafía y tan
grande por el corazón, t◊'&amp;a la gloria que le es debida. (Aplausos).
Y es,ta Francia admirable que os
recibe, que os ayuda, y en nombre
de la cual tengo a honra inolvidable el hablar, ¿ dónde ha encontrado el ímpetu necesa,rio para resistir? Sí, lo dije hace un instante, lo
he dicho muchas veces, se había
desfigurado su sagrada imagen, y
con pretexto de que, incapaces de
salir de nues•tras viejas rencillas
nos habíamos dividido en grupos,
subgrupos y partidos, con pretexto de que parecíamos 1rreconciliables los unos con los otros, se había dicho que no sabríamos, nosotros los hijos, olvidar nuestras reyertas al llamamiento de la madre, es decir, al llamamiento de la
patria. (Nutridos aplausos.) Se
había dicho que Francia era frívola, que amaba el placer, y porque en las encrucijadas de nuestras grandes ciudades donde no
había sólo gentes nuestras, se ostentaban esos placeres demasiado
fácilmente concedidos, se olvidaban los mihlones y millones de
franceses pacientes y sobrios, valerosos y económicos, que han
, cumplido siempre con su deber,
que cumplen con su obligación cotidiana, y que, durante la guerJ"a,
continúan hacién.dolo. Estos psicólogos mediocres no habían olvidado sino una cosa, la historia de
F'uncia: no habían olvidado sino
una cosa, que no·s hemos dedica-

do que nos hemos consagrado sin
va~ilar a la misión histórica que
forma nuestro honor.
¡Ah! ¿ Por qué, pues, los soldados de Verdun han permanecido
inmóviles bajo la metralla? ¿Por
qué han dado al mt'.ndo el ejemp,!o
de un valor impasible que nadie
hubiera quizás so,spechado en
Francia? Se sabía bien que émmos va)i.entes, intrépidos y animosos; se sabía que éramos capaces
de marchar impetuosamente al
asa1lto, de ir al encuentro de las
bal,a s; pero lo que no se sabía, lo
que no se queria saber, es que tuviéramos es•e valor más difícil de
permanecer fríos e inmóvi,lea, con
la conciencia tranquila, con el cor:izón tranquilo, con los nervios
tranquilos y la frente alta bajo el
h,.m,rán de metralla más terrible
~ue h ·1ya soportado nunca ningún
pueblo. (Nutridos aplauso.s.)
;. P0r qué han quedado allí esos
hombres d, 18, de 20, de 30, de 40
año~, el hijo junto al padre, eí
tío al lado del sobrino?
i. Por qué han permamecido_ allí
es tos obreros, estos campesinos,
estos hombres de profesiones liberales, estos al:,o,gados, est ...s médicos, todos juntos, hombres de tocias las razas, de todos los credos,
ele todas las opiniones, el cura
junto al libre pensador, el proteslnnte al lado del judío, bajo la
misma metralla y bajo la misma
b:ondera '/ ' ;Ah! Es que hay allí un
atavismo glorioso que a hurtadillas del individuo infunde en su
sangre los deberes eternos. Es por
que ellos eran hijos de los soldaclos de Valmy que salvaron a
Francia y con 'ella la liber,tad del
mundo! (Aplausos nutrid=s.) Es
por que ellos eran hijos de los soldados de Vi1'lars, que en Denai n
salvaron una vez más a Francia.
Es porque eran los hijos y los biznietos de los solcro:dos que, con CarMartel en las llanuras de Poitiers.
defendieron la civilización contra
la barbarie, (Nutridos aplausos.)
He aquí lo que no sabían )os alemanes. he aquí lo que no en•señaba su
kultura, he aquí lo que la o,rganización y ,el método no descubren, he
aqúí lo que un psicólogo de segundo orden habría comprendido si
hubiera sabido leer al través del
alma francesa, si hubi•era sabido
descubrir las virtudes secretas y
sagradas que hacen del pueblo
francés el gran pueblo del que he,blásteis hace poco en la fcrma en
que lo habéis hecho.
Nos hemos levantado por la
iusticia y sólo po,r la justicia. Qu·edaremos en pie por la justicia,
quetlaremos en pie para vengar a
nuestros heridos, a nuestros huérfanos, a nuestros enfermos, a
nuestros muertos. Desde· el fondo
de sus sepulcros en que habita, no
obst:mte, una padencia eterna, éstos se sobresaltarfan si Francia
pudiera hacer no sé qué ademán
PfGASO

prematuro que dejara caer a su lado la espada que salió de la vaina
bajo la agresión :tan sólo para defen,der al derecho. (Nutridos aplausos.)
Y nuestros huérfanos con quienes tropezamos en nuestra g.ran
ciudad, y estas mujeres de luto
que llevan con OO'gullo sus crespones a través de los cuales podemos leer sobre su frente el dolor
sincero, pero ta,mbién la grandeza
de alma asociada con el dolor, y
todos . los que han sido heridos, y
todos los que volverán en parte o
apenas, y todos los que llevará?
mañana el fardo de esta calam1,
dad que pesará sobre las generaciones, ~odas ellos nos dirían:
"Qué ¿ era para esto para lo que,
durante treinta meses, bajo el cielo tempestuoso, en las trincheras
húmedas, bajo la metralla, he_mos
hecho frente a nuest,ro destrno?
¿Era para esto? No l.o creíamos.
¡Nos batíamos por otra cosa: Pº':
la generación que se levantar.i
mañana! "Era pa:r,a desembarazar
las cunas que tiemblan bajo la rn)rada de las madres, de la pesadrlla de una nueva guei,m. Si encontráis encarnizados en el combate
lanto a los adolescentes de 1?
años como a los hombres de 48, es
porque, más experimentados qnc
los niños, quieren que no vuel:7a a
caer nunca sobre la humanrdad
semejante catástrofa. Que mueran,
que sangren, que su corazón sufra, está bien ; pero el mañana s_ea
de liberación y que las generac10,
nes se levanten libres bajo el sol,
que puedan amarse, trabajar y
morir en paz. (Bravos y aplauso~.)
He aquí el sueño que nos hemos
forjado, he aquí el sueño que.realizaremos, he aquí el noble rdealismo que Francia representa con
sus Aliados y que se opone al materia1lismo mercantil &lt;en cuyo nomhre se ha desencadenado la guerra.
i Ah, bien sé que si las cosas hubier,an podido preverse, no habría
pasado esto! Sí, París debería haber sido conquistado en tres semarias, Francia en tres meses, Ru·
sia en seis, y en seguida todos los
psíses: después, el gran silencio
sobre Europa; el absolutismo, la
1ibertad desa,p arecida, el aplasta,
miento de los débiles, el Derecho
oprimido, nadie, salvo la Historia
-si se hubiera enconibrado un Michelet-para protestar. Y bien,
no! La Humanidad no ho, permitido que se cometiera el crimen.
Los hombres se han alzado, las
mu.ieres se han alz,i;do, los mnos
se han alzado: del corazón, de la
conciencia, del cerebro, la prot~sta ha partido. Lucharemos hastH
que la reparación necesaria nos
sea concedida. Por mi parte, sólo
conozco una: la que nos traiga en
sus manos la victoria. (Aplausos
estruendosos y prolongados.)

�a un negro que ha perdido la razón

EUSEBIO

DE

LA

CUEVA.-Por

tierras de Quevedo y Cervantes.-Mon!·
t"ney.-Mireles y Estra&lt;la, Editores.1917.-He aquí un libro sin literatu!ra;
por eso se deja leer sin pestaiiear basta (¡ne doblamo:. la última hoja. 1'amliiP11 gusta por su agilidad, por su an(laci::i infinita, por su clf'senfado estu-

pendo. rn autor dice lo qm• quif•re, sin
eufe.mismos, sin perífrasis y, a veces,

tercera mano. Eusebio de la Cuev.i 8'-'1vó el escollo de una mane:r-a airosa. En
realidad, ¿ qué iba a decir sobrn España este mozo 1 N acionalles y extranjeros
lo han dicho todo, desde la alaLanz·1.
hiperbólica hasta la diatriba in-iusta;
desde lo que penetra el ojo del ~en~ador y del artista hasta lo que pi2 □sa

Yestido 1 suavizado, no sería el libro que
es, sino uno de tantos que van al cesto
apenas &lt;les.florados. He dicho que es
uu libro sin literatura. Las alusiones
literarül°s qufe conbene &amp;ln 1 'pou~·
rire ", sin intención de meterse en honduras y van to1las en 1111 rlesgaire ingenuo que no deja .saber si el autor habla
en serio o echa a volal' en ello su retozona aleinía.
El título hace presumir qne es un libTO de via.ies a Ja antigua usanza, y

entender y no entiende el incomprew;;ivo. Por eso el autor, con ing-en~o digno
de loa, prefiere dejar a España :t. un
lado y Imbiar &lt;le sí mismo en gsoañJ..
A pesar del mtento ddibern.clO de ,w
fabricar nn libro &lt;le vulgares impresiones de viaje, el volumen uos sabe a JCspaña, sólo que no a la de los: monurum1•~
tos y de las leyendas, no a la d,, los
museos y !as catedra:les, sino a la España de las T)1tronns exigentes, ,le ;ns
sueldos rnezq11in-os, &lt;le la pobrez::t. iugéuita, qne se trausfonua, llegado el caso,
en la España uolfle, buena, generosa e

que nos top~remos con ei' lugar común,

hidalga.

:,in

'!l';lill&lt;Ític:i.

~¡ !n

!111h1t~lcl

,,,.,,., :1-

1

'•

con la frase sobada y la impresión de

"Veinte días de hambre en Madrid"

Emilia rlel CastütJo, Tabo :uhl. Padilla y PJaSC'encia.

en "El Reino de Dios•· de Martínez Sierra
·son muchos los juicios que tengo catalogados respecto a Martrnez Sierra,
casi todos emitidos por gente de un valer intelectual firme, y casi todos coinciden. Martint&gt;z Sierra es 01 literato más
c11roptsito para la mujer y ésto no
quie1·e significar un desprecio estético,
tüdo Jo contrario. Consigue la predilección entre nuestras
damas con la
f:tmción más franca y más noble que
pueda haber, por parte de la gente entendedora de letras y de arte. En sus
noYelas, además de que marca perfec-

b1m0nte la defensa de la mujer, es de
una suavidad y de una dulzura para
C'lla que lo hacen merecedor de todas
las gráciles y perfumad-as sirnpatias de
h1 femenina juventud. Martfnez Sierra tiene una curul en el Congreso de
lus letras, limpia de chanchullos, vttlida íntegramente y digna del más amvlio respeto, porque lo ampara el sufra.gin unánime de todas las almas femeninas que viven el abril de la vi-da.
Tu, Martínez Sierra, no meditas como Hamlet, ni envuelves las •se~mas
PtGASO

debería ::::c.r el título del Jjhro. Rn allQ.
l&lt;'no-o &lt;'st,'Í en la uoYcla picaresca, y e,
l.ísÍÍma que el linaje de los Lazarillm,
de los Guzmnnús de Alfarache y ele los
Jfarcos &lt;le Obregón se l1aya extinguido.
Alguien piensa que Rubén Darlo en su
autografía quiso resucitar e:i género.
Lo cierto e.'3 que el libro de Eusebio de
la Cue,·a reclama noblemente el pared.
t.esco.
Viva el antor muchos años, y viva
intensamente y refléranos sus andanzas
.
'
.
con s u habitual desenvoltura y su gu..
aardía no aprendidai escriba así, a la
diabla. aunque chinen alllá 1os señores de
la callle Valverde y aqu1 los de San
Ildefonso, mé.s pocos en nítmero, pero no
n~enos puntillosos que sus cofrade.; dr:

Madrid. El señor de la Cueva tiene

lliU-

cho talento, y muchos brfos y una visión
regocijada que 110 abunda entre gentes
!el ofi&lt;: o. S"rb ,1:1.i. lÍtst-ima que se nos

quedara en prtJmes&amp;.
Lector, si piensas que me propaso en
el elogio, lee sin prevención el lilmi
"Por tinras de Quevedo y Cervantes''
irreprochablemente presentado por la
easa de Mireles y f;:-(~!.·a.1n. Yo te Ho
que habrá de gust,a rte.

E. G.114.

en el complicado vaho de tragedia del
noruego Ibsen, pero si abordas a la
mujer en Sus do'lores, franciscana.mente
la tratas, la compadeces y la mimas, Y
s: tu espectador llora eres pronto pa.r&amp;
secar sus leves lágrimas con tu propio pañuelo.
"La Casa de Dios" obra estrenada el
último sttbado en el CO'lón, es inevitablemente una prueba irrefutable para
:1 poyar las palabras del cronista.
El primer acto se desarrolla en un&amp;
casa de caridad que tienen las monjas
y en donde viven los desvalidos. Sor
Gracia (Emilia del Castillo) es constantemente perfume en el parque que
la escena representa. Este acto tiene
además otros tipos que inundan de felicidad a los palcos y lunetas: Dos an•
cianos 1perfectam;ente
bien
Jllevados,
uno de ellos, Trajano, partidario de la
República, que practica el anacronismo
encantador de ensalzar a Robespierre,
bajo el techo del claustro y en su en•
t11siasmo libertario gritar y provocarse
un acceso de asma que cuida Sor Gracia. Las lé.grimas republicanas se mueren de vergiienza en el pafiuelo de Uno de la monja. El Trajano lo hace Talioada y juro que la comprensión de
E:ste papel es absolutamente atinada,
aJ grado que Martfnez Sierra podrfa felicitar al joven actor. Ya lo he dicho
Pn anteriores ocasiones, Taboada es ID·
teligente y cuando hace un papel con
cariño le pone matices que solo pueden
poner los que está.n dotados para justi·
ficar su presencia dilante de la con·
cha. El otro anciano lo interpreta Pactilla y como quiera que el persona.je
t!('ne mejores oportunidades de llevarse
l.&lt;i.s palmas, resulta mejor tratado por
le! público, pero yo, estimo mucho mft.S
lograda la actuación de D. Julio.
En ese mismo acto, pa~a por la et-

.e l papel de médico lo hace un señor
Camp; Siliceo, que anteriormente figuró en los carteles como Celis, y antes
de ser Celis, :foé viajero de una fábrica
de cnlzaclo y estoy por creer-antes no
Jr- conocí-que es mejor como
Celis,
que como Campa, y mejor como viajero
viajero yo
que como Celis. Si; .co mo
creo que está inimitable.
En el último acto, el ünico personaje
que subsiste en escena es Sor Gracia.
Se presenta otro anacronismo perfectamente bien encontrado. Sor Gracia e.s
la encargada de la inclusa y un inclui:,,ero se ha dedicado al arte de Joselito
y Ga'ona. Debuta y obtiene un. éxito colosal. Llega hasta la inclusa entre los
\'flores y las aclamaciones y sintiendo
un gran carillo por Sor Gracia, que lo
crió, le lleva el trofeo conquistado en la
c.rena, el codiciado por los aficionados
y las hembras envueltas en la maravilia de colores de un mantón, pero que
él reserva para "su madre," para Sor
Gracia; le lleva una oreja.
Este último acto tiene algunas escenas largas y un tanto cansadas, . pero
que por ningún motivo restan el mérito a la obra del gentil español, dueño
Ue la curul de marras.

el autor de la ohra es tan suave y

úna nobleza de sentimientos tan paque el tema de la mansa locura
es la nostalgia. "Ya no hay Cuba,··
"'¡a no hay mar," "tengo frío, mucho
(do." En las palabras lloronas del negro hay una poesfa-accesible que el
auditorio, ese auditorio bonachón de
nuestró teatro de comectia-se enternec&amp;, asegurando
con su actitud, a la
empresa, una permanencia prolongada
de Ja obra, en los carteles. Plascencia
iface ~ste papel y aprovecha la o por tnnidad de su nobleza para arrancar
aplausos.
En el segundo acto. Sor Gracia ha
cambiado de casa. Ahora hace la caridad en un asilo de maternidad y se
rn;cuentra el espectador cori diferentes
personajes.
Contamos con poco espacio para ésta crónica por lo que a nuestro pesar
no analizaremos detalladamente. El ac~
lo, sobre todo al principio, es muy gracioso. Al terminar hay una escena entre el doctor del asilo y Sor Gracia, en
qu~_ el primero declara su amor a la
segunda. Aquí es donde el autor puso
poco de inoportuna miel quinteriana a la obra, y para mayor infortunio
~8

Buffalmaco

El poeta a,1•g·c11ti11u U:m )lanuel
Cga.rtc recor1·iendo los salones dt• Ja
Academia de :Bellas _\rtes.

El Ultimo Poerria de Rubén Daría
Escrita para el Album de

la Srita. Regina Alcaide de Zafra.

Corre, Atalar\ta, corre, y tus rosas ql viento
dejen de su perfume embriagadora estela;
corre, Attl.lanta, co :-re, vuela, Atalanta, vuela
veloz como el re ámpago o como el pensamienlo.
Deja atrás las montañas pintorescas,
en donde Dian¡l
y sus nfnfas herm o~a¡.:,
al triunfo de la !frica mai'iana,
fre¡.:ca.
Y cuando hayas de ja&lt;lo el terr('strn ekmento,
YUela. so\JJ·i: la ma 1· como las .;.:-olondt•in:rn,
Y hajo las est~cl!a~ que en su a½ul 1inna1no1to
se con,uun de :·')sas dhtmantinas.
Y en lo azul infinito, detén tu raudo empello
cuan&lt;.10 llcguet: ,1 la isla en donde mora
la princesa que un (lí.l .vió un Simbad del En:-;uefio
que sn guiú por L1 hu&lt;&gt;l!a t101 carro de la Aurora.
¡Atalanta, a.lm ._ mía!
¡Atalanta, alm ~ mía!
¡Alinn. mht, Ai.al:1nta!
Es· alli donde eternamente cnntn
su noche un rui,;, •iío1·, una nlontlra. su día.
Hay un ja.rdin y e n P! ji1rdín hay una
fuente tlónde se abrevan
JlLlYOtTeaks tlel ~ol :r cisnes dC h Luua.
J,imn1H' ros fr,tgflntt:'S sus azahares 11ievau
y re;:;:uht lHS lloras 1rna in vi:;iblc li1·:t.
Y e n un 1i:1lac u (fo oro irurravilloso n1ira

la. bHla .';ciíora
que no:,tálgi.ca 111 r:1:
y dile de mi parte si ha llegado la hora
q11c rni e~pirii.u anhela ..
Y si dice que sí, ven al rnomento.
Con e, Atalanta, eo1T€', vuela alma mía, vuela
yeloz co1no el re lf11:1p:-lgo y como el pensatniento ..
;1

PEGASO

�tirara del campo. El

"referee"

marco

una falta al "Preparatoria", aplicán&lt;lo(e un ; 'penalty 1 ' ' que tiró Abigaíl del
·•Junior · ', pa1'{1ndolo \~iadas, que jt\~a.
ba de '· goal keeper' · pu1µaratoriano;
pero p.areee que el r'referee/) notó que
ui;o de los jug·adores del "Preparato.
ria·' se metió antes de que se patc:ir 1
el ··penalty'· e iba a ordenar qu(' i-.&gt;,
1iraru, de nue\·o e iando el capitán del
'·Junior 1 • no quiso pasar por ello 11•.
tirando a su equipo del teneno.
A'g-uno de los ,jugadores del 1 'Prcpa.
nlto1 ia ·' Se di igió a nosotros para pro.
te·cobr por h suspensión del .iuego, ,li.
riéndonos (Jue se alegaba para sllspentlet o y anularlo, el qne el "Prepa.-:.itoria '' se había presentado refon:arlo ,-011
tres jugado1·es de p1imera fuena, pere&gt;
que ron anticipación había re~:~stra.rlo
sus jugadores y, que, por cons•.;;L:1c1nt1.
no había razón pa.ra que se le recusara,
no estando.._ bampoco cont &gt;•·m~ t.'On IR
decisión del 1 'referee'' en repetir el
''penaJty'', pues que éste había sido
preparado por el portero sin la intervención de ningún otro jugador.
Acudimos a la presidencia de la Liga
eu demanda de inforrnes sobre este asunt,\ y el Presidente. señor don Pnblo
1

FOOT BALL

TIRO DE PICHON
En la mañana del último domingo, so
w'riíkó eu el '~stand'' &lt;le la Soeieda~l
N,lciooal de Tiro, en terrenos de la l~e..:
forma, un '' mateh'' preparatorio de ti1'0 de pid1ón 1 siend~ presenciado
por
llllHl&lt;'l'OSa

('OllC'Ul'l'Cncia .

To los los competidores lograron haeer rn U,\' buenos l iros , 1u cien do su ha.hil ida(l hasta donde lo permitieron lo-~
pichones, pues la ma.vor parte no Yolcibau 1:11 al&gt;rirne :hi ,iaula,1 sinf; quje S('
11r.b \1hu11 pa.nulos casi en la puerta, te-

niernlo qu/e '\ernntarlos. ¡espnutándolos
(·on piedraic;. Sin ernbúgo, en 10·1 pocos
que sdieron buenos, admiramos gran(1es tiros.
Entre los competidores anotamos a
los s2:ñores Algara, de la Fé, Ca vazza,
ZaYatarel!li, Gri~i, Barbern, ~Tíl"I! ·" ai!WllOS más.
~ El próximo día 5 se llernn'i. a efr•c-to 1111 eo!i(•t~rso en que se dis¡.H1Lan1 la

''España'' contra ''Plachuca.' '-Gana ''J;:spaña'' por cuatro ·'goals'' contra cero.
¡i;sµerábamos que este ''match· 1 resultada muy lucido, pero nuestras "Spe1,amrns salieron. J:aíllidas, pue.~ ~lesde
los primeros momeutoi- Oomrno el
rl{' pr"sentarse con sólo nueve jugado"team" ibero. El

"Pachuca,"

V
El próxuno día 5 se verificará en el
IJi piídrorno de ila Condesa, el tan espenulo encuentro de los "teams'' ",Jt1nior'' y "Mixcoa·c", que promete ser
uuo de los más sensacionales de la teP:porada, siendo muy a,enturado µr.~-ieeir gnién de los dos obtendr"a el tl'iun fo.
.!unior y Gern1ania en terrenos t1l'1
España.-Tablas por O a O
El dia pl•imero del uct_ual, por la tflr-

de, se verificó este match, que resultó
reñido e interesante por lo 11ivelado ele
]8 fuerza de ambos teams contendientes.
ninguno de los dos equipos lograra tra.s

1,oner la meta enemiga, lo que aconteció igualmente en el segundo

tiempo,

.sin que tampoco logran·( dominar nin-

la bola

ya en

uno, ya en otro de los campos.
Como en este juego se disputitba In
copa "'l'owcr," se jugaron. cuatro tiempos extras, de diez minutos los cloi; ¡,ri

además

mer os y de cinco los últimos, sin que
tampoco lograran ni el

"Germanía" anotarse

"Junior" ni el

un

solo

tantü,

1·or lo que se sm1pendi6 f'i juego ya c,t.
al
obscurecer, para continuarlo
cua.ndo el Comité de la Liga de m·ime
ra fuerza lo disponga, que sur, orn•m1~:.:
será después del próximo día ;:;.
Menudearon las buenas jugadas por
ri.mbos lados distinguiéndose principalmC'nte los goal keepers,
que pDraruu
si

f•clmiralJlenwntc,

asi corno

uno Oe 1os

clelanleros y las defcn!:::aS Llel "Germanía."

Del ":Junior"

ti Sr. de !a Fuente Pn un buen tiro.

Grupo de (.i¡•adOI'(•;,; ;r ('OUClU'l"ClllL',-(

eop,1 Prima\·m•a. llav ver&lt;ladero entusiasmo poi· este "~atch "J que, lfa,fa
la habilidad ele los tiradores, promete
estar muy reñido.

niors'' :1pretaron y sus contrarios no
aflojru.·on tampoco, terminando el juego
1·1111 uu cle:;;agrudable incidente q1.1¡e dió
por resultado el que el "Juni2r" se re-

PEGASO

sobresalieron

Abigail,

Zavala y Bernanlino. En cambio Casas
ele! niismo

1\le:xanderson, nos manifestó 1:ue dicho
juego había sid~ anulado, quedan do a
f.avor del '' ,J unlor ·' en virtn l d,1 &lt;11:r
el "Preparatoria" había 11.d1•rn!::l!LJ lodos los reg1}_amentos estableoi/tn~ por el
Comité de la. Liga, y tuvo la deferene:ia
de mostrarnos- el informe orl,;i.n::il 1'('11·
dido por el '' referee' 'i qui~"l maui!iesta
Cllle el tantas reces citado '' Prepu.rntG··
ria" se había pr'esentado con varios jugadores de primera fuerza qu~ no J''&gt;dían jug·a.r eu ese· 1 'te.am'' en v1rt11,l tlt
11ne ya tenían dos pases de otros N111ipos, lo c¡ue estaba prohibido pol' ('l ~~nmit&lt;' &lt;le la Lig·a. así como algoúr, otro
ju¡radot que ni siquiera estaba re¡!,'istn1&lt;lo. }Jl .señor .Al-exaruler:::.on nos mn1,ifcstó además que ya se había comunieado ofiri',ilmente v con anteTiciridad :il
&lt;'apitán del "P1~paratoria". que no se
le admitil'ían los mencionados jugador es de primera fuerza, y que de pr e~en·
tarse con ellos v llevarse a efecto el Juego. éste cmeda~ía anulado a fa'1or del
1
' .Junlor.''
Como de coshVJlbre, nos limitamos a
consignar los hechos, absteniéndonos dt
comentarlos.

tidas. Por lo ~;eneral ¡1-:i::;,t ,lf'~f(\JC't'~:!,!.!a
la f'\•01ucjÓJ1 de las tii·a~ 1lo.•. ~¿.fa, -.in que
un ex('eso de curiosidad bag·a que ~· -del \ nlg·o &lt;'Ono&lt;·i&lt;la la intcie'~nnte 1ianc1
e;ión. -i-n asnnto d ispierta interés bajo
lo.-~ asr-e('to~ histórico e ltig·iénico. Es
e;im to (]lle las &lt;lamas se hnl1an tan sólo
atentas en seµ;nir los derroteros qne la
moda impone, esa tirana qne to&lt;lo lo
avasalla.

•• •

El primer tiempo transcurrió sin que

pmo de los dos, estando

res, estuvo jugando con.mucho (le-safü,
¡n,
rlisting-ui(,ndose
úm,·,-unC':-:;fo
el
'·goal kceper'', q_ue hizo todo_lo que pudo por evitar que los contranos se anotaran tantos.
''Junior'' y ''Prepara.torta'', ter! 1enos del ''Junior.''
Bastante animado resultó este juego,
habiendo Jog-rado 10,3 preparntorianos
meter una ~·ez la bola por ln meta enemi.g-a, durante el primer tiempo.
Durante el segun&lt;l.o tiempo eontinuP
el juego muy animado, pues los "Ju-

L,1s li,!.i:as. esils cintas qne sÜ'YPn pnra
eYita.t· la ,·aída de las mdi,i.;. ei:;tú:1 or!._u11osas di-' s:t lii5ct,Fta. Poe::is p.:·t'J1Ü.as
benell el l onor de ,1a.:·,~:;.• :,;:.Jp 1~111 ili:,cu-

lcam dc,;arrolló un

ju(•g,1

bastanto sucio, cargando indobidarnonle Y por detrás a varios jugadu1·1:s 1lc-l
' 'Germania," siendo llamado al
on1en
por el referee.

No en todos los tiempos se han nsado
medias, pero si ligas. g¡ célebrn 11.istoriador romano .Julio Polux, afirma f)IH!
las damas las empleaban para sujetar
una especie de gregiiescos, haliiendo algunas tan ricas (¡ue, como lns &lt;le la emperatriz. Sabina., estaban valuadas en
cin&lt;·o rnlilones de reales. Bs 1lc adYertir
qne se halbban cuajadas &lt;b piedras
preciosas y tenían hermosos camnfeos
por broches.
Desde el momento en qne las ligas sirvieron pnra sn.ietar las nu~&lt;li!ts, ~nl'ricron varia,: tra11sformacio11cs. Durante
el hrgo períoc1o en que eshlvo eD moda
el calzón, no pnrere halle;: predominado
una cosfumhre tletcrminn&lt;la respecto
&lt;le la,s lig·as al descubierto. Agustín :M.of
reto. gnrn escritor dramático &lt;lcl siglú
XVII, nos demues tra que los homhrcs
usab:1 n esta prenda, pnes en nua poesía
tih,!ada ''Descripción del lindo don
Di('g-o". dice:

uy en a.justarse fas üigas
llegó a las ocho de un giro.''
P~ll'C'('C' ser (!He b li!.!'a fncrn. cld enlzón ln lll'•·rilla solam('l~ite la gente dis1.inguich. Lnis XVf 1 según nn rdn1to
de Callf't que figi;n1. en {'J :\lu~Po ih.•l
Prado, 11úmero 2,~JS.
}h,,·nha riqnfa:_
mas li.~·:u;. Bn nada le enYi&lt;.lialn Ln;~,
I. ~cgím d rnlrato de Ho1wsse. nñme1·0
2,181.
Cuando el} calzón esta-ha sobrepuesto
a la media las ligas iban ort1'.'n-: ;; llo
S!:'l' qPJ~ !:nhicra ahertura lat&lt;'rnl 0trn,veces subía la media por encima de la
rodilh )' las ligns se ataban ¡1,..1· 1k1&gt;:lfú.
Claro cst:í qnc . hal!Ílld·1:;c ;¡} c\tr,ri~1·,,.,

POETAS NUEVOS DE MEXICO
POR GE:\"ARO ESTRADA
Selección de cada una de las obras ¡]e. ,¡ 1 !""'tas

mexicanos co11tempo1·,í neo~. - J,;xtenso rcpcrtnrin bibliográfico, en ol que se contiene Ja hi,torin ,¡..¡
mo,·imiento moderno de la pocsí:i, lírica nwxic·nn,1.
-'ll:stud ios críticos sobre rada uno ele lo.; autores
que reg istra Ja obra.-Arclii,·o bibliogrúfico rico-

gráffoo cou más de ií,000 títulos.
Ediciones Fornía. Los mejores autores mcx iranos contempor:íncos.

Librería y Casa Editorial de Porriia Hnoe.
México, D.F. Esquinas Reloj y Donceles. -Ap.4540

!os ~-alaucs y -~ente p~·i&lt;t•":1,tl ,·111,la.·i;tll
du -;·1 ln1v.,,n prescnt,H;1Ó11.
L ::; \11:nap;alos nsnn ligas tle seda &lt;:OJ\
!!TUC, il
nrnzorcas en los extremos.
~ P:To lo m:h intcresant&lt;' de este asurrto t'S lo qLle se refie!e a la mujer. En
(,pout J,·_iana hnho \"Jolenfns y aealol'acla:s :1i ..:(•11sione;:; solirr el sifiu en &lt;Jne el
lie'lo sexo rlrl,ier.1 colo,·a1fas. Bahía ,fo,;
bandos, o~&lt;la nno de los tudes sustentaba su opinión. Los casnistas eran par
L_idal'ios de qne l:1s liµ:as se pusieran por
debajo de las rodii1af{. El argumento
pa;ra tl{'fender sn teoría consistía en que
dE' E'.-te modo es menos fácil Jn. nonnalidad df' la circnlnción y el desenvol\'imiento de' lus músculos· de la pantorrilla.
Toda nmjer que no cumpliera este
precepto era tenida por mundana. Los
otros censuraban duramente tales mandatos v recomendaban el nso de las Jigas ¡~or encima. de la rodilla, por Cl'eerlo
má.-; bigiénjco y más embellecedor. ]&gt;;t
empleo de ligas que opriman. &lt;~spr(·ialmente las &lt;¡nt se colocan en el primei:
t.ercio do la pierna, es en la mavoría &lt;k
los casos ~a eausa de varices y &lt;le la injnr.~·itación ele tejidos y de los maleolos.
Con~o si esto hnbiera tenido una. lmporta11cia O&lt;tpit(al en cnestio:1es tcológic,is, se dec!;naron enemin·o.,; jrrL•tunrilinbl s publi('ando varios :,;,fo11etos Je lo
lindo, &lt;'Omo casi slemprc que se excitan
Xos ánimos demasiado.
\
1,~er:ciernn los últimos, porque ,('Ollc¡nis!ar,Jn la voluntad femenina, afanosa de rnnseguir el mayor perfeccionatt1iento posible en el clesanolllo dC' l;J
pantorrilla.

• • •
Dos eran los ideales que se iwrsc~ufon: rohustez )' pure7,a de Ií1 C'as.
1

A111lw-:; se l·all aban

Jl"rsoniíi&lt;1ados

en

H éreules y i\.polo respeeti nunente.
! -·e!.wPido fué· el que prcdomin ',
datCtt'.do:se el helio sexo franeo p:u·litlario .
En eR! e ~sunt-o Tesnltnron los enR11i.,h1s ('nonn&lt;'J1-:.c;1t(' dcrroh1do:,. c·ouw no
podía. memos de suceder. ¡, Cómo b

rnn.iE&gt;r POrlín &lt;·M11i11ar YOlll'1h"·i ,,.
'e r.l ~uicicLio de .su hellez;a, y srrucl ~
S,e ilc J)Pdía un sacrificio sn1l -rior n
~11s .t'i1erzas 1
sin rontar eon que era
i 01up Nan:ente inneeesario.
Antonio Ohacre o.
0

ECZEMA
¿Padece usted ésta o alguna otra erupción cutánea
de la que quiera usted sanar pronto? Consulte Ud. al
Dr. ENRIQUE HERNANDtZ Y ORTIZ, 3a. del Carmrn 30
' '
o escribale al apa rtado po1tal 573. México, D. F.
DESDE 1885, COMBA TE ESTA CLASE DE AFECCIONES.
APROVECHE USTED SU LARGA PRACTICA.

El número 10 de PEGASO!aparecerá
hasta el día 17 del corriente mes.

�En una retira~~ todos los caract1·res de una denci.~;.~1,"Cneral que galopaba como el vi»,.~j: volvió hacia su
ayudante que nJr~ menos qne su
j,,fe y le preguntl t • ' ·

7-ón: peru qu(! iha a hacerle, si no habla
m(J.s.

ll'rrogado.

l'n st·lior riquh;imo comín a diario en

• ..-·
' • ,.,
.

rn ami¡.:o dl'l célebre humorista :\lark
'l'\\'a in le escribió una carta en la que
c1f':,puti8 de decir que estaba Hlll)' 1na!o,

&lt;·l

rnisn10 r('Stn 11rant, sin darle janlá8
un céntimo de proplna al camarero. Un
di.i &lt;'•;;te I&lt;' dijo:

- Seliol', ;. 11ste,1 me 11ermile que lú dé
111 i fntogT:'.l.fia?
• ;. Para qué'! pregunt6 el señor sorPl'l'll•lido.
- l'nra que ,se acuerde usted alguna
n.' ✓,

dPl ea1narcro.

Has escuchad11
cmfdPPPpoz
;,Has hechatlo las cartas al (,orreo?
-Sí, señol', y una d&lt;' ellas antes qu11
las otras.
-¿ Por qué'?
Porque en el sohn•
te."
l'n individuo tien,, 1111 lwnnano
lono 11ue canta pésim:tm&lt;'nle.
L!n an1i.~o suyo l e pn.'gunta:

conclufa:

;.Qué hace tu hermano?
-.Ahora, ul~l B~trhc-ro."

- :.Hay algo peor que tener ÜC&gt;lor &lt;lo

muelas y &lt;le oldos a un tiempo?
.\ lu cual contC'slú l\iurk Twaiu:

'.\lt• alegt·o que" sr- de,1 ic¡ U{;~
C'ÍO.

- Sí. ?·r~,unalh'.tllu y baile cJe San \'H,,.

i::-,,,

1nucha1.:hu 11 n ~:l.'r,·ía }lara el ten,..

tro.

t·n pobre hon,bre al fotógrafo:
- ¿ Cuá.nto me costará hacer &lt;&gt;I retra-

to de mis hijos?
-Diez pesetas la docena.
--Nntonces tendrlt usted que esperar,
p,,rquc no tengo más que once n\iios.

Presidente.~;. Y climo, uesgraciado,
hab&lt;'is arriesgado Yuestro ho11or, vuestra
llh&lt;'rtail, vuestro porvenir, por unos miRerabl&lt;'s cincuenta céntimos que substrajo usted de la caja?
El acusado.--'l'iene usted mucha ra-

Tío San se inco1'pora a las filas alia-

rn caballero qu(, c·s 1., hondad personificada se Ye obligado, contra su ,·ohmtacl, a servir de r,aclrino a un amigo en
una cuestión de honor.
Designado paru dirigir ei lance, coloca a los a&lt;l1·ersarios y les da la señal en
estos tl'rminns:
-;.\delantC', seliores! ¡Y ahora procuren ustedes no hacerse dafio!

clas..

:\Iat'stro, estoy algo delicada del pecho
~- tc-n,;-o miedo de que mientras me hace
usted el retrato me pueda perjudicar el
nl or d&lt;' la pintura al óleo.

---- ----- -----

LIBROS NUEVOS
De venta en la librería de la Viuda de Ch. Bouret
AVENID.\ 5 DE :lfAYO

N. :IIATIENZO:--"Le Gouvernemcnt Re¡;résentatif
Ft'.'déral" dans la République Argentine. . F.ormation
de la constitution. les partis poliUques, le président,
Je congrés, la morale, la politique, critique, 1 vol .. $ 3.40
BOCQUII,LON LIMOUSIN:-"Formulaire des Medicaments Nouveaux pour 1916:"-nouvelle formules,
r1'plnrt.oire de . produits
pharmaC'euti&lt;¡ues. . . . . . . . 2. 5 O
l\.IAl'RICE
Ml'RET:-''L' R\·olntion
belliqueuse
de
Gull1sume II," 1 vol............................ 2.50
ABBE CI.
PEYHOt:X:-"Les Plus Belles Lettres de
Consolation, des¡,uis les origines chértennes jusqu'a
.T.

nos jours, 1 vol. 12. . . . . . . . •. . . . . . . . . . . . . . . . . .
HENRI BARBUSSE:-"Le ' Feu"-(journal ele' una escouade) roman . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
READE:-"Para lograrlo todo."-Gu!a
prltctica pa1·a
el empleo, en la lucha por la existencia de las fuerzas naturales, 1 vol. 12. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
WILLIAM. P. TRENT: -'Historia ele la Literatura de
los Estados Fnidos: ver,sión castellana por Francisco Lombardia, 1 vol. 8 ....................... .
1'10 BARO.JA:-"Nuevo tablado d&lt;?
Arlequin:-1 vol.

2.5Q

i

Los Libros Nuevos

;

Felipe Sassone.-El miedo de los felices. Vida y amor . . $ 2.10
El Intérprete de Ha mlet. El último de la clase·. La can•
ción de Pierrot. . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . " 2.10
La Princesa está triste .... Lo que se llevan las horas. " 2.10
La Espuma de Afrodita. Novela. . , . . . . • . . . . ,. 2.10
El Caballero Audaz.-EJ libro de los toreros. • . . . . . . 1.20
Lo que se por mi . Confesiones del siglo. Primera serie. " 1.80
Segunda serie. . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . " 2.10
El Pozo de las pasiones.-Cuentos. . . • . . . • . . . . " 2.10
R. Cansinos Assens.-La Nueva Litera tura. Dos vols . . . • " 4.20 1
E. de Alvear.-Gente bien. (Teatro rápido. • . . ..
" o.60 1
Francisco Villaespesa·-La maja de Goya. . . . . • . . . " 2.10 1
Judith. Tragedia • . • . . . . . . • • . . . . . . • . . . . " 1.00 1
Carmen de Burgos Seguí, Colombine. - Confesiones de artistas. Dos vol s. . . . . . . • . . . . . . . . • • . . . " 2.00
Emilio Carrere.-La voz de la conseja. (Cuentos recopilados). . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . • . " 1.00
Luis Araquistain·-En torno de la guerra. Dos ideales
políticos y otros arlículos . . . . • . . . . . . . . . . " 2.10
Fernando Gil Mariscal.- En Villabravía. Novela. . . . " 1.8o
.Juan G.'.Renovales. - Mujeres desnudas. Historias intimas
de mujeres e inoc;das ..Prólogo de Jacinto Benavente .. " 1.80
/

LIBRERIA

DE ANJ)RES BOTAS -1: HIJO
la. Bolívar No. 9.

Apt. 914.

México, D. F.

-Sei\orita, ¡,,,rmltame usted que ponga n1i :trt.lientf' corazón a sus pi~s.

!i

t
1

RESTAURAfil URQlJIJO
Altos de "La Mallorquina"- (frente a Motolinia)

❖

❖

f

!-+❖+ ❖❖+❖+❖❖~❖❖+❖+❖+❖+❖❖❖❖+❖❖❖❖•

❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖+❖❖❖+❖❖❖.+❖++❖+❖+❖❖❖+❖❖❖❖+❖❖+❖+❖
❖

i

t.

Í Café y dulcería .
EL GLOBO

t

f

*t

:¡:
:tt.
❖·
~:

y
:¡:

Esquina Francisco
l. Madero y Bolivar

X

-t~·

*

Emilio
❖
-=:-::---❖
Hommel :i:
-------- :

,

❖
.• •❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖❖-❖ lul• l• l• l §u§u§"l"l"l• 1 11 !• !-❖❖❖❖❖❖❖ 1 l •I !•❖❖+

iJ

!:~ manchas,
Los rostros envejecidos o con arrugas,
pecas, erupciones, barros, cicatri- i

ces, señales de viruelas, pueden volver a obte- ❖
:~ ner una hermosura ideal de buen tono y dis- ¡J.
❖ tinción, juventud y frescura primaveral, usan:i: do los incomparables productos a base de·
:Í: "CONCHA PERLA," científicamente prepara•:• dos por la Doctora Holden.
t

:¡:

t

}

:1:

2a. Correo Mayor, 20.
De 9 a. 11 a. m. y de 3 a 5 p. m.

If

♦►:••: •❖•:n-:••:••-:••:••:•❖ -:♦❖ ❖❖►!,.❖❖•:••:••:♦-:-o{+❖•!••:•❖•!••=••!♦♦!•❖•=••!o:..:•-:••:•.!•❖►!o!-:.❖
2.50

3.15

\'IlJiUOS PLANOS,
SE~CJLLOS

Y MEDIO DOBLES
PARA VENTANAS

~ENACIMIENTO
5.00

......... , ................................. .

2.20

David Bloch

2.20

la. CALLE DE SANTA TERESA NUM. 12
ANTES ESCALERILLAS NUM. 14

GABRIELA

3.00
2.20

2.20
2.00

2.20

PtGASo

Teléfonos:

ERICSSON, 704.
MEXICANA. 2213 NERI

APARTADO POSTAL NÚM 9,

i\&lt;II,:x1co

Tenemos a la venta u111gran surtido de muestras retiradas[que ofrecemos a nuestros
clientes a·precios baratísin:os

~ REFORMA lNDUSTRIAT.,
CARLOS B. FARFAN
MfXICO, D. f.

•

f

¡
J

- Con mucho gusto, porque los tengo

SENORAS

t

Después de asistir a las fiestas de
i estos días venga a comer CAZUELA
CHILENA y MOLE de GUAJOLOTE i

4··=➔❖❖•;•❖•=··=•❖•:••:-:-:••=·•:♦•:-:➔1♦♦:➔♦t~~➔•r:•❖❖*❖·~•:•♦!w.••:♦♦t;+.1.-1♦++

Í

i

ii

Av. 16de Septiembre No. 17

cnn11&gt;Ieta1nf'ntt\ frins.

LUIS G rHBINA :-"Antologia Romá.ntica, 1 vol, 12 ..
Ll'TS G L'RBINA :-"La Literatura Mexicana durante la
Guerra. de Independencia ........................ .
ANTONIO DE HOYOS y VJNET:-"Los Cascabeles ele
Madama Locura ............. , .................. .
AllEL llOTELHO:-"Lns Lá.zaros," novela ........... .
G. MARTINEZ SIERRA:-"EI Reino de Dios," teatro ..
Ll;JS G. l'RIJINA:-- "Bajo el Sol y Frt'nte al Mar" ....

12

:-❖❖❖❖❖+❖❖❖❖❖+❖❖❖❖+❖+❖❖❖+❖+❖+❖❖❖+❖❖+❖❖❖❖+❖ +❖+•

radas con aceite d(• htgado &lt;l&lt;· bacaln.~

- -¿ Quiénes vienen a · r.claguardia?

- -Los que tienen lo:, 1lúr,res C'ahallo,-;,
11,i general- -r&lt;'i;¡wndió sin\tittib,·ar el in-

--No tenga usted cuidado,
(lat:; Ia::;l!"J_1i11turaf. que yo uso t.:stán pre

4a. MEDINAS, 93
Apartado

Postal 4519

Teléfono

Ericsson 206

�Ofrecemos a las damas delicadas
· cuanto creó para ellas la moda para
esta primavera.

La Ciudad
de Londres
1

"La Casa de la moda"

No. 10.
Soldados Escoceses
19 de 1917.

volviendo del combat

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566535">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566537">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566538">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566539">
              <text>9</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566540">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566541">
              <text>4</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566542">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566561">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566536">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 9, Mayo 4</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566543">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566544">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566545">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566546">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566547">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566548">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566549">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566550">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566551">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566552">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566553">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566554">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566555">
                <text>04/05/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566556">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566557">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566558">
                <text>2020412</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566559">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566560">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566562">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566563">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566564">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36679">
        <name>Campo en Alsacia</name>
      </tag>
      <tag tagId="36676">
        <name>Imperio de los Itzaes</name>
      </tag>
      <tag tagId="36677">
        <name>Plaza roja de Moscu</name>
      </tag>
      <tag tagId="22657">
        <name>Progreso de la democracia</name>
      </tag>
      <tag tagId="36678">
        <name>Trincheras francesas en Marne</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20358" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16717">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20358/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_8_Abril_26.pdf</src>
        <authentication>0ffcabf4ef3601dcd17a8a6aa05e9ba2</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="566902">
                    <text>- Con telas de primera clase hemos hecho trajes de
moda para hombres elegantes. Por su confección,
acabado y calidad pregunte usted por el modelo

- - - lY.CACISTE- - -

La Ciudad de Lóndres

EL GRAL. NIYELLE, QUE DIRIGE LA GRAN OFENSIVA FRANCESA

LA CASA DE LA MODA

NUMERO 8.

MEXIC0 -2-0 DE ABRIL DE 1917.

Precio: 30 centavos

�IIl

lI
--.na .....,,.,,..,..,.,..,,,.,,.,.,,..,.,.,......................., ............. ,,..,,.,,,.,,,.,no,,,11,,,,,.,.,,.,,,., .......,...,....,..........,... ,_,._,_

TARDAN

r:

Tiene el gusto de particip~rle haber

1

1
j

EGASO

DIRECCIÓN:

1
i
l,j

MOSSA.NT

;
I¡
•

PARIS

EL MEJOR ESTILISTA DEL MUNDO

1

lf

. Torr1
Uru~ta.
Jubo
.
.·
Yanano
Silva

1

Rafael
J
D Cabrera.
Aosé
t · . Frías.
e
n orno aso.
Esteban Flores.

·

Jeaús T.Arenales.
Acevedo (El Paso:"}
Ricardo
Mariano Brull.
M , E .
aria 'nriqueta.
Gustavo E . Campa..
Rubén M. Campos.
B
arto1omé Carbajal Y Rosas.
Alberto María Carreña.
Francisco José Castellanos.
Luis Castillo Ledón.
Ignacio B. del Castillo.
José M.a Chacón y Cal.o.
Eduardo Colín.
Carlos D'az Duf
oo, Jr.
Arnulfo 1Domínguez.
Enrique Fernández Granados
Genaro García..
Augusto Genin.
Francisco González Guerrero.
Luis González Ob 6
reg n.
Saturnino Herrán.
Jorge Enciso.
Alberto Gardun- .
0

R;.úael López.
Genaro Estrada.
Jesús Villalpando.

COLABORACIÓN: .
Uat'los González Peña.
Max. H emíq uez Urefia.
Pedro Henriquez. Ureña.
Alba Herrera y Ogazón.
"':\!
H
L
.i, anue1 errera asso.
Mateo Herrera.
Jesús García Gutiésrez.
Juan B. Iguíniz.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION ·

1

Alfonso Cravíoto.
Manuel Toussaint.
.'
Antonio Castro Leal.
Enrique Fernández Ledesma

•
:i
:

j

.'• •:·

:Manuel Puga y A.cal.
Alejandro Quijano.
Joatjuín Ra.mírez Ca.bº•as,
Adrián Recinos (San José de
Guatemala.)
Manuel G. ReviHa.
Alfl?nso Reyes (Madrid).
Manuel Romero de Terreros
Francisco Verdugo Fálquez.
Genaro Fernández Mac Gregor.
Artemio del Valle Orizpe.
Samuel Rui.z Cabañas.
Enrique Santibáñez.
Nicolás Rangel.
José Juan Tablada.
Alfonso Teja Zabre.
Alfonso Toro.
Luis G. U-rbina.
José Vasconeelos (Per(1.)
Atanasio G. Saravia.

~·

:Manuel Ituarte.
Carlos Lazo.
J. L6pez Portillo y Rojas.
Federico Mariscal.
Pablo Martínez del Río (Madrid).
A_mauo
.1
Nervo (Madrid.)
,José de J. Núiiez y Domínguez
Eiluardo Pallares.
Emilio Pardo Aspe.
:i\fanuel de la. Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Pruneda.
DIBUJANTES
Leandro Izaguirre.
Carlos Neve.
Anton.· 'l ,Gómez.
J osé T ovar.
Francisc0 de la Torre.
Alfonso Gard•n·o.
..

PUBLICl~TAS:
Maxim 's.
,
!.
1

1
'
•~
¡

Enm]lte González Martínez.-Efrén Rebolledo. -Ramón López Velarde.

FOTÓGRAFOS

•

- ............................................................................,

Rl'DACCIÓN

¡

recibido un selecto surtido de·s~mbreros

REVISTA SEMANAL

:
!,'

:
[
.,~•, .
:,
.'•,.

1.
•

i
i
1,

E

Germán Gedovius.
Roberto Montenegro.
.L ngel Zárraga.

:

,!
!•

Antonio Gnrduño. - Gustavo F. Silva.-Alfonso Sosa.

;

GERENTE: Jesús B. González,

'
E

En la Capital, 10 números ...........
En los Estados, 10 números........

$3.00
3.50

GRABADOR: Alvarez Tostado.

En el extranje1·0, 10 números.......
Números sueltos... . ...................

$~-~O

~

i

l . . . ... . ~.:.'.~.•=~•~.'....~.~: '.~.~'":..~:_:~~:~~::~~~~~.~:~~j•~••~~•~•~:.~:.~~:~'.,;,'.~~~Dl~!=~!~to, -~~~~.~.: :~.~~:. .::~~~~- . '. ~~~.'., . . :. ~. . ..J
•

LA EXTENSION DE NUESTROS NEGOCIOS NOS OBLIGA
Una de l a s formas recibidas,
adaptable a todas las edades

A CAMBIAR NUESTRAS OFICINAS Y ALMACENES DE LA SEGUNDA DE CAPUCHINAS 49

'

AL EDIFICIO DE
{,

Le invitamos nos visite, . y tendremos
el placer de mostrarle las novedades
recibidas aunque por el momento no
efectúe alguna compra~

TA.ROA.
r
ía
Gran Sor-i"l br~re.
-- .... _:·:::.:.,·

Plaza Constitución 5

y

7

Compañía
Ingeniera, Importadora
y
A.
Su.cesora de
G. y O. Braniff y Cía.

Contratista. S.

TERCERA DE LA PALMA, 34

�1\ EJV IS TA SEMANAL
Registrado como articulo de segunda clase el dia 17 de marzo de 1917.

TOMO J.

PARA LA EPOCA DE LLUVIAS ES INDISPENSABLE UN BUEN IMPERMEABLE.
VENGA POR EL SUYO.
.., ...,....... ,,.,,.......,.. ,........ ,
Paleto! de casimir Impermeable para señora, marca "AGUILA," muy elegante

$25.00
Primoroso Paleto! de fina seda impermeable, marca "K0SM0S,"

$ 30.00
El corte especial de estos dos modelos, permite usarlos sobre el traje más dell•
cado sin maltratarlo.

EN PARAGUAS TENEMOS, TODO LO
M.AS ELEGANTE.

EL CENTRO MERCANTIL
AP.

POSTAL

472.

MEXICO.

1

MEXICO, D. F,,26 DE ABRIL DE 1917

NUM. 8

LAS MEDIAS BLANCAS
POR., ü\'IARIANO SILVA.

Es un tema muy literario por la delicadeza que encierra; pero ya que lo hemos de tratar alguna vez en la vi·
da, que sea en una crónica y no en el tercer capítulo cie
nuestra novela, ni en el último de nuestros poemas. La
crónica está hecha para las opiniones más pr6ximas de
la. vida; los otros géneros son para lucir ideas retocadas
y más cercanas del espíritu.

que sabía latín y estaba llamado al Seminario. La se!lora de Renal, siendo rica, no era lujosa, porque en 1830
la provincia francesa no lo exigía; a menudo su marido
tenía que recordarle en este punto algunas conveniencia~. Pero apenas amó, cuidó de sus adornos: un vestido ligero hecho con urgencia y unas medias caladas.
mandadas traer de París, fué lo que aquel corazón tierno escogi6 para agradar la vista de Sorel bajo el tilo
frondoso del jardín en que cada tarde se hacía un rato de
plática. En el curso de la novela fué tan significativo este paso, que el capítulo todo se llama así &lt;Las medias
caladas&gt;.

La crónica de modas de los periódicos me atrae sin
embargo de una manera irresistible y allí he aprendido
muchas cosas que en las grandes enciclopedias nunca
hubiera encontrado: como por ejemplo, que los encajes
amarillentos se llevan bien con unos ojos claros oque las
telas de seda muy finas apagan la espontaneidad. Sobre
Nosotros los habitantes curiosos dela ciudad, que rualas leyes del escote o de la transparencia hay capítulos
para dejar avergonzado a un casuista. Y esas firmas siem- mos calles libremente, venimos observando, de tiempo
pre frágiles que vienen al final de esas bellas lecturas , acá, una movible nota de color que llama por sí sola a
están allí como un rasgo indispensable. El esfuerzo de nuestros ojos y se parece a una parvada de palomas que
Mallarmé por descubrir a la literatura esa fuente de de· no acabara de abatir su vuelo: son las medias blancas de
licadeza, me parece más interesante que el de Lord By. las mujeres, jugando con los pliegues de las faldas. Sin
pensar en lo que el C6digo de la Moda diga en esta maron por arrebatar a los turcos la colina sagrada.
teria, por temor de encontrar razones desapacibles, ad·
Los que admiramos a esos cronistas más todavía que mi tamos que las mujeres bien saben, como la· virtuosa
a las comisiones de estilo de los cuerpos legislativos, no sellora de Renal, que el lujo de las medias tiene para los
podemos menos que lamentar cierto exceso de descrip- hombres un encanto particular, en el que fundan ellas
ción y una tendencia al abuso de los términos técnicos mil propósitos suyos que, si la vida no realizara tan inesque por otra parte ha servido para mantener esa litera- peradamente, podrían seguir un curso más lento según
tura alejada ctel vulgo y casi en poder de las mujeres de el novelista favorito de cada una.
distinción. Pero convengamos en que éstas mismas, paSi a los aficionados como yo a las crónicas de las mora brillar en la conversación, nunca se quedan- en el dominio puro del código de las modas sino que dan cuerpo das no les place mi meditación y toman como una frivolidad reprehensible perfeccionar sus estudios con la lecasu plática COll los personajes de su nove/a -favorita.
tura de novelas, les diré lo que se cuenta en &lt;La LeyenLa mujer vista en sus adornos es algo que embellece
da Dorada&gt;. Un día ofrecieron en el mercado al evange·
el mundo como la pureza de los espíritus debe embellelista Juan una perdiz vi va y él la tomó en sus manos con
cer el cielo. Pero además de lo que logra como espectá- amor y se puso a acariciarla. En tanto, sé acercaron unos
culo, hay en cada mujer y en cada adorno que ésta lleva
muchachos qne llevaban arcos y flechas para matar páuna intención particular y secreta que es de la que quiejaros
y uno de ellos dijo a los demás, •Mirad a este anro hablar aquí, aunque solo sea valiéndome de lo que puque juega con un pájaro como un ni!lo podrfa haciano
do recoger el espíritu penetrante y milagroso de Stendcerlo&gt;.
Entonces el apóstol, adivinando su intención, se
hal. Os remito a la novela inolvidable, &lt;Le Rouge et le
volvió
y le dijo con dulzura: •Así como el arco de tu fleoir•. La se!lora de Renal, que demostró hasta el fin la
rirtud de su alma, empezaba a sentir que su voluntad cha se debilitaría si Je tuvieras siempre tendido, de la
corría misteriosamente hacia los ojos de J ulián Sorel, misma manera nuestra frágil naturaleza humana se deuel joven de belleza extra!la, preceptor de sus hijos, bilitaría por la contemplación si, persistiendo en su ri·
gor, rehusara ceder muchas veces a su fragilidad&gt;.
PEGASO

�~w_~~•·~
~
~
--~~-

tos de dormir, sin despertar la me·
nor sospecha.
Una vez arriba, detúvose un momento para escuchar, siempre sonriente pero conteniendo el aliento,
~;&gt;;¿&gt;-_;;;¿~
y con ~l pecho palpitante de traviesa
emoción. Sorprendióle un tanto,la
pesar de todo, que no lleg:1-sen !.' ~us
oídos las voces de los criados ,Ill el
sonar de la loza y de los cristales en
POR., JOSE LOPEZ-PORTILLO Y ROJAS
el comedor, siendo así que era tiempoya de que la camarera fuese prede arriba, y blancos por la que toca
Especíai para, "PEGASO".
parando la cena. Tuvo entonces la
al
suelo,
sentíase
inundado
de
saI
glacial impresión de que la casa estisfacción indecible: hasta hubiera
Es un chico excelente Pascual
tuviese desierta.
deseado
saludar
a
los
conocidos
con
Cordero; pero tan bueno, tanto, tan-¿Todos han salido?-se pregunlos
pies
en
vez
de
las
manos.
to, que t&lt;&gt;l vez se pase d_e la raya:
tó con ansiedad. -¿Hasta Mercedes?
ustedes juzgarán. Su mu¡er, MerceReflexionó un instante.
III
des, que es muy bonita, pizpireta e
-No es posible, se contestó a sf
inclinada a jugar con los vocablos,
Salió Pascual aquel día (aquella
mismo, mi esposa debe estar especon el honrado fin de ponderar la
tarde mejor dicho), más temprano
rándome,
.
dulzura y placidez del alma de su
que de costumbre?. de la oficina donY continuó camino adelante, siemesposo, suele cambiar el orden de
de trabajaba, agui¡oneado por el depre con la sonrisa en los labios. De
la colocación de las dos palabras que
seo de comparecer ante su bella
pronto se detuvo, porque escuchó
forman su nombre, y llamar a su
consorte como llovido del cielo; Y
rumor de voces. ¿De dónde ".enia1
marido Cordero Pascual, en lugar
dirigióse aleqre y confiado, y, a maPocos instantes duró su perpl~¡idad._
de Pascual Cordero. Esa inocentísiyor abundamiento, con la sonrisaen
Bien orientado ya, comprendió que
ma broma, da mucho que reír a la
los labios, al nido de sus blancos
venia del aposento de su mujer. ,No
gente.
amores donde se imaginaba iba a - lo había dicho? Era imposible que
iCordero Pascual! iCuánta blancutener l~gar unaescenagraciosísima
Mercedes faltase de la casa a aquella
ra, suavidad y mansedumbre van
de sorpresa, gritos y desbordado alhora suprema. La servidumbre poenvueltas en ese par de voces evanborozo. Todo el toque estaba en lledría andar ausente, µero ella no,
gélicas' Recuerdan la sencillez de
gar hasta el lado de su mujer sin (lUe
porque le esperaba. El rostro de
un modesto menú; porque el cordero
ésta se diese cuenta O.e su prox1m1Cordero se iluminó en la sombra,
pascual es un manjar exquisito p~ra
dad en soltarle allí una sonora Y
y el marido siguió avanzando por el
los judíos. ¿Y quiénes son los Juopo~·tuna carcajada, y en calma~ en
pasadizo,
. ,
Q ,
díos? Es un error pensar que lo sean
seguida sus nervios estremecidos
-iQué sorpresa! se dema, i ue
únicamente los prestamistas Y los
por la emoci6n. Era seguro que ella
bromita tan espiritual! iY cuánta
descendientes de Israel, porque _lo
le dirigiría estas o semeJantes pregresca cari!l.osa después de pasado
son todos los que crucifican a Cnsguntas:
el sustazo!
.
to, y no hay pecador que no le cru •
-¿Cómo has venido?
Se atusó el bigote con la galante•
cifique. Así lo asienta don Alberto
_¿Por qué no he oído tus pasos?
ria de un gato que se lo lame, y una
A todo lo cual podría él dar resLista:
oleada de bienestar inundó su corapuesta satisfactoria con sólo levan¡Muere, gemid, h?m~nos!
zón.
,
d
¡Todos en él pus1ste1s vuestras mano~.1
tar una tras otra ambas plantas del
Pero al llegar a la puerta e 1•
:flamante calzado, para mostrar a la
alcoba, la encontró bien cerrad~.
El presente bosquejo agiográfico,
maravillada compaiiera de su vida,
¡Cosa más extran.a! ¿Por que est~na
lleva por objeto relatar, en compenla blanca, suave y callada materia de
clausurada? No era natural. Algmen
dio brevísimo, la forma en que fue
que estaban hechas. Risas, exclamahabía adentro. Aplicó el oído Y essacrificado cierta vez, (iay! una de
ciones y el idilio acostumbrado, secuchó claro y perceptible el rumor
tantas,) el mu.v recomendable Y
rían consecuencia forzosa de aquella
que confuso había, percibido a distranquilo Pascual Cordero.
mímica persuasiva y de buen gusto.
tancia· era un dialogo discreto Y
Era ua chiquillo el bueno de Pa,sII
bajito,' muy bajito y muy discr~to.
cual· un chiquillo de treinta años, lo
,Quién estaría con Mercedes? ,Al·
Sucedió, pues, que tuvo nuestro
que ~ada tenía de particular, pues
guna amiga? ¿Alguna criada? No,
héroe, hace poco, la idea de comtodo el mundo sabe que hay chiqui¡ voto a sanes!; no era voz de muJer,
prarse unos zapatos de moda, de1·•
llos de más edad que esa, y que los
sino de hombre la que susurraba.
nier cri. Nadie ignora que el calzado
hay hasta calvos, canos y de cutis
Su timbre profundo formaba conque prefieren hoy día los elegantes,
surcado por arrugas, dobleces Y patraste con el dulce, acordado y fino
tiene suelas y tacones de hule. Pentas de gallo.
. .
acento de Mercedes: era un duo ~•
s6 dar con esto Cordero un buen qolLos hados le fueron prop1c10s.
soprano y barítono, o tal vez de ba]O
pe ante la faz de la sociedad, y, ade·
Llevaba en el bolsillo la llave de la
y soprano; no pudo precisarlo con
más, aprovechar las ventajas del
puerta, y esto le permitió abrir la
entera exactitud por la gravedad
caso para deslizarse por dondeqmedel zaguán sin necesidad de acudir
del momento, por más que tuviese
ra sin ser sentido, como un fantasal timbre y poner en movimiento.ª
un e:rnelente oído músico.
ma como una larva, como uno de
la servidumbre. Se coló, pues, bomSin resolver aquel problema acús·
tan'.tos lémures como andan por allí,
ta y sigilosamente hacia adentro,
tico siguió escuchando Cordero.
o, para emplear_ un lenguaje más
sin levantar el más peque!l.o Y leve
call~do, recogido y haciendo todo lo
llano y comprensible, como un caurumor.
posible por no dar se!l.ales de si.
teloso gato, dando muy divertidos
Comenzaba a cerrar la noche, peYlooy6itodo!, iitodo!!, ilitodo!!!.,.
sustos y bromitas a sus relac10nes.
ro no halló encendido el foco elécy guard6 en reserva su propósito
trico del hall, y pudo subir la escaIV
hasta para su misma cara mitad, a
lera perfectamente cobijado por la
fin de comenzar por ella la serie de
Una vez cerciorado de lo que se
amiga sombra . .A.rrimóse a la pared
las inocentes travesurillas que tenia
trataba desanduvo el camino que
cuanto
pudo
para
que
no
rechinase
proyectadas.
. . .
acabab~ de recorrer, siempre con el
la madera y fue su hiendo despacito,
El día en que hizo la adqmsición,
mism0 sigilo y con las mismas predespacito,
y
con
gran
prudenma
Y
no cabía en sí de contento, pero
cauciones,
sali6 a la calle, cerró la
recato.
anduvo cabizbajo para verse incesanpuerta
con
la suavidad, guardós~ la
Tedo
le
fue
favorable:
no
tuvo
el
temente los pies. Figurábasele ser
llave
en
el
bolsillo
y se dirigió al ¡ar
menor
tropiezo,
y
puso
la
planta
en
un mandarín chino, de esos que lledin
más
próximo.
Allí tomó asien~
el
pasadizo
que
conduce
a
los
cuarvan pantuflos, negros por la parte

PASCUAL CORDERO

en un banco solitario, y se di6 8
reflexionar.
-,!Qué haría? ,Qué haría?. se
preguntaba.
El caso era bastante comprometido. intrincado y ¡ieliagudo. Lo pens6
maduramente, y después de pensarlo y meditarlo mejor, apartó de su
ealenWriento y febril cerebro toda
idea ominosa de suicidio, homicidio
naesinato. iNada de crímenes ni de
oad.íveres! Ni siquiera se le ocurrió
ecoar mano del divorcio, porque to-·
do e~cándalo le ponía carne de

gallina.

De pronto, en medio de su estupor, sinti6 que un rayo de luz peraba en su dolorido espíritu, con
recuerdo de aquel conocido proquio que establece este mandato:
la, injurias o bien calladas o bien vengadas! Tenía, pues, que elegir entre
aquellos pavorosos extremos. P&lt;1ra
salvar la situación gallardamente
pr°"entábanse a sus ojos, esos do~
intos caminos. ¿Cual de ellos eser? iEspantoso dilema!
pasó la mano por la frente, sa~ el pa!l.uelo y se enjugó el sudor
lle la angustia; pero al tin tom6 su
11tidocon brava resolución. No se
a.ría, inó!; pero, en cambio, ica ia!, si iicallaría!!; y tanto y tan
en, de uua manera tan absoluta
rfiada y hermética, que no lo
garía. a saber nunca nadie, nadie,
ini siquiera él! i ni siquiera ella!
Una vez adoptada aquella medida
r~ical, no tuvo ya más que hacer,
stno esperar ..... , esperar que co.
rriese el tiempo hasta que fuese llegada la hora de sequridad, que era
la de costumbre, en que pudiese
volver tranquilamen~e a su casa.
Hízolo, pues, así, y para el más firme éxito de sus planes pacifistas
dejó pasar una media horita más'
considerando muy cuerdamente:
que nunca es excesiva la prudencia.
Al llegar a su casa, hizo punto
omiso de la llave, oprimió resuelta

ne'.

y valientemente el botón eléctrico
para anunciarse con mucho ruido
y, cuando le fue abierta la puerta'
subió la escalera por el extremo ex'.
terior de los peldaños para hacer
crujir el maderamen con el mayor
estrépito. Respiró: estaban encendidas ya todas las luces, andaba
atarea.da la servidumbre, y Merced~slozina, ~resca y hermosa, aguardabale apas10nada y sonriente.
-!Qué hacías, Pascualillo?-preguntóle con gracioso entrecejo en
se!l.al de amable reconvenci6n. Has
tardado mucho; me tenías con cuidado.
. -Ha habido trabajo extraordinar10 en la oficina, repuso Cordero
con cara. pascual.
-Pero, icalla! ¿Por qué no hacen
ruido tus pasos? Pareces alma en
pena.
-Es que me he comprado zapatos de moda, tontuela: mira.
~ el esposo levantó un pié despues de otro para que viese la consorte la blanda y elástica materia
de que estaba hecha la planta del
calzado.
-iTacones y suelas de hule!murmuró Mercedes cavilosa y alarmada.
Reflexionó unos momentos, enarcando las preciosas cejas, y luego
contmuó:
-iSabes que no me, gusta esa
moda, Pascual?
-¿Por qué no, monina?
-Porque un dia u otro puedes
darme un susto.
-Tienes razón: ahora mismo he
estado a punto de dártelo . .A. mi
tampoco me agrada; no volveré a
u~ar estos zapatos.
Y agregó:
-:-Se los reg•la ré a alg_u no de mis
amigos,
V
Desde aquél día toma nuestro hé·

roe varias prudentes medidas antes
de llegar al domicilio conyugal.
Retarda la hora de la vuelta a su
hogar todo lo posible.
No hace uso de la llave para abrir
l": puerta en ninguna ocasión y por
nmgún motivo.
Hace sonar varias veces el timbre
antes de entrar, para que se sepa
que es él quien se presenta.
Ha sustituido el silencioso calzado
de hule por otro de sonantes tacones
y suela de rechinido.
Y, finalmente, cada cabo de semana, se anuncia a su esposa desde
lejos, por medio del teléfono con
una anticipación- que nunca b~ja de
de qumce o Teinte minutos.
Merced a tan sabias precauciones
no ha vuelto Cordero a encontrar 1~
casa sola ni a oscuras, ni ha torna·
do.ª escuch:-r duos de barítono (o de
ba¡o) y soprano sotto voce, detrás de
la puerta de la alcoba.
Así todo camina viento en popa
en su tranquila casa, y en el hori ·
zonte de su felicidad no se dibuja ni
la más ligera nubecilla,

VI
Por lo que hace a Mercedes, sigue
con sus mercedes, con perdón de
sus mercedes.

Y USUF- BEN-ISSA,
México, abril 14 de 1917.

Busque Ud. el próximo
número de "Pegaso."
-Como de costumb-re
Pl.lblicará unicamente
artículos inéditos de los
mejores escritores mexicnnos-LeaU d.Ia revista de los intelectuales.

Caricatura Extranjera

Sorpresas de la aventura de la conquista del dominio universal

PEGASO

PEGASO

�LA e.ACTUALIDAD CIENTIFICA

LA UNIFICACION DE LA HORA EN MEXICO
POR JOAQUIN GALLO
Director del Observatorio Astronómico Nacional

LOS POETAS JOVENES DE "PEGASOtt.

Carlos Pellicer C.

.José M. Solis

HOY LA CANCION MAS NUEVA·····

A GUILLERMO DA VILA

1Hoy la canción má.s nueva quiere_ decir mi boca.!

Amigo mío, la vida no. hay que to~~rla. en serio.
Es una vieja broma de Dios; que te d1v1er~a1;1
mis pobres versos jóvenes ya. que en _ello~ IDJerta.n
la Virtud y el Peca.do su pasmoso m1.eter10 ..... • .
Ves? puntos suspensivos; ya no alcan_za. el salterm
para. decir sutilea cosas~·· Y que lo adv_1ertan
tus ojos y tu alma ... Estos puntos desP_tert~n
ciertas curiosidades dignas de tu bem1sfer10
frontal. Amigo mio: nunca. te desesperes;
espera siempre algo de lo que nunca espere~.
(Y no es cábala., conste), Tiene _a vec~s la Vida
ciertos bellos caprichos como d1V11gac1o~es,
que nos hacen cantar con el alma. transida..
de un inmortal deseo de actuar en sus a.cmoneE1.1

Para. ello es necesario romper la antigua flauta

contra mi corazón, que es de cristal de ~oca
y norma sus anhelos en la. futura pau~a ... ·· _
d
No sé quién me la ha. dado¡ pero. m1 eot.rana muer e
la incomparable rima del alba vemdera;
mi dolor es más hondo y mi campo más verde,
porque en mi se prepara la mejOr sementera. _
¡Y mañana, (un mañana gastado en las entranas
de lo inmortal), mis glosas tocarán !º trompeta,
a su grito saldrá fuego de las montanil.8
y un suspiro del hondo silencio del planetA.!. •· •

~fartín Gómez Palacio

ERES EL COLMENAR DE MIS ENSUEÑOS
Eres el colmenar de mis ensueños:
si la vida arrebata
al más ligero, y ante la escarlata

de una boca de besos que se venden
lo lleva;
.
si una. quimera mí&amp; es agitada.
por la. noche, y en loca. fra.nca_?hela.
se aventura asa, mal acompanada, .
sin mé.8 techumbre que el azul que riela
la luna;
si un pensamiento ~io no :eposa
con obsesión &lt;le líquidos cnsta.les,
y mal llevado por sn afán se posa
en el VA.SO de acopios otoñales
.
,
del a.genjo,
todos mis peneam1entos, el que h9:st10
HUpo hallar en loe besos mercenar10s,
el trasnocha.do bajo el hondo frío
de loe luengos rosarios
estelares,
.
el inseguro por lib_a.r manJar:si
van a. tí con idénticos empen~s,
porque dentro de ti son una. r1~a.
de castida.d, y en M todo los mima.,
ya que tú
erea colmenar de mis ensuefios.
4

.Jaime Torres Bodet

A TRAVÉS DE LA HONDA INQUIETUD.···•
A travé1:1 de la honda inquietud de mi alma.
Que la aurora conturba 1 me e_xalta.1:11;1 gr~n deseo
Del bienestar profundo de la 1nmov1hdad,
Un miedo
De todo movimiento;
Una voluntad dulce de sentirme sereno,
De llenar mis mira.das de crepü~cul?s .
Apenas presentidos,_y C';)nfund1r m1 ahento .
Con la brisa. romántica ae las noches de luna,
La. aurora. me fatiga, y me siento extenuado
Antes de haber vivido, con un temo~ eterno
De que la vida rompa. la. magia de m1 fuerza,
De que li1. luz del sol borre en el cielo
La. trémula. ca.ricia de plata. del lucero., .
Con el temor continuo de tener que v1v1r
Una vida en que muere todo ensueño!

y me invade un profundo desaliento,
Un asco para. todo,
.
. .
Un deseo infinito de hmr el mov1m1en~o
y de ir velando todos loe ca.nto, de la. vida
Con el divino canto del Silencio ....
PEGASO

A nadie se le oculta la imUno de nuestros hombres de ciencia de más prestigio, el iAgeniero
Este, del Centro, de la Mon·
portancia que puede tener
Joaquín Gallo., Director del Observatorio Astronómico Nacional, ace.
taña y del Pacífico, difirienpara la República la acepba de didgirse a algun ts agrupaciones, proponiéndoles que apoyen su
do cada uno de ellos, un
tación de una hora fiJa.
iniciativa para que se establezca la hora única en toda la Rt:ttública.
número entero de horas con
, fEI viajero que sale Ae la
"Pegaso'.' ae satisface de: registrar en sus columnesJ.este: importanti.
respecto a la hora de Greenciudad de México y llega a
simo proyecto y e"pera que la loable: inidativa del seño,r Gallo sea
wich;
y asf se cuentan resotra población del país, enatendida con todo el interés que: merece.
pectivamente 5, 6, 7 y 8
cuentra que su reloj marca
horas de diferencia con este
una hora distinta de la que señalan los
Esta institución ha tratado de reprimer meridiano.
relojes de la localidad y aún que tomediar el mal, invitando por medio
La configuración general de la Re·
dos los relojes públicos discrepan ende la prensa a los relojeros y al públipública Mexicana, ancha en el Norte,
tre sí. En resumen, no se sabe cuál
co a que pidan telefónicamente la hora
y estrechándose poco a poco hacia el
es la verdadera hora. El reloj del pade Tacubaya. Los Ferrocarriles y Te·
Sur, en dirección del S. E., quebrando
lacio de gobierno o de otra oficina púlégrafos conectaron sus líneas a una
bruscamente su eje hacia el Oriente,
blica, probablemente marcarán la homagneta dispuesta para ello y que es
para terminar en la Península de Yura con algunos minutos de diferencia,
accionada automáticamente cada 60
catán, hace que la máxima diferencia
porque álguien, que es el relojero ofiminutos por uno de los péndulos de
de longitude:; entre el punto más occicial, la toma de un pequeño cuadrante
tiempo medio, que se toca a diario padental de la Baja California y el Cabo
solar, que por lo general no sabe usar .
ra tenerlo con un error que no exceda
Catoche,
que es de 28°, sea entre los
Es, pues, importante que en una mis•
de 10 segundos.
puntos más al Norte y más al Sur,
ma población se tenga una hora que
La importancia de la unificación
que dista más de 11°enlatitud. Se me
sea la &lt;tipo&gt; y que a ella se ajusten
de la hora se hace más notable en
ocurre, desde luego, hacer dos divitodos los relojes; pero si es posible
los puertos, a donde llegan barcos
siones de r sº cada una, teniendo por
que en una población aislada se adopde lugares lejanos y con los cronóejes a los meridianos de 90º y 105° al
te una hora, al tener relaciones comer•
metros arieglados al primer MeriVV. de Greenwich y en las que se contaciales con otras, al no estar aisladas,
diano del punto de partida. El marirán las 6 y las 7h de diferencia con ese
sino formando parte de una nación,
no debe conocer la marcha de su croprimer meridiano. El meridiano 90°
debe también regirse por una hora
nómetro de la manera más exacta po~
pasa al W. de Mérida, Yucatán, el de
única, pues de otra manera no se comsi ble: una ignorancia de ~lla puede ser
105° por Tepic. A uno y otro lado se
prende cómo podrían regularizarse los
de fatales consecuencias. A este resextenderían
husos de 7°30'. Ahora
servicios de comunicaciones. Un rapecto, me voy a permitir referir lo
bien. ¿ Qué puntos de la República
zonamiento infantil conduce desde lueque presencié cuando llegué a Puerto
serían los límites de estos husos?
go a la aceptación de una sola hora. Si
México, procedente de Glasgow. El
Teóricamente es muy fácil decirlo,
no fuese así, qué trastornos, confusiocapitán indicó que uno de los cronó·
pues
bastaría trazar en una carta los
nes y accidentes ocasionaría el hecho
metros se había parado y que el otro
meridianos respectivos; pero prácticade que el conductor de un tren fuera
no marchaba con regularidad después
mente es muy difícil, porque la falta
ajustando su reloj, en cada estación, al
de haber sufrido fuertes sacudidas en
del conocimiento exacto de nuestra
tiempo local. Y si los ferrocarriles huuna tormenta y que para determinar
Geografía por un lado, y por otro las
bieran adoptado una hora única por
su posición se valía de la latitud, del
divisiones o secciones de los ferrocala que deben regirse y eF1 la localidad
rumbo y del recorrido, estos últimos
rriles y aún los provincialismos de los
se usase otra, los perjuicios que sufribien inciertos en la navegación.
pueblos, son factores que entorpecería el comercio, sobre todo, serían
Arribamos a Puerto México é imparían esa división horaria: prueba de
grandes.
ciente el Capitán, me dijo que esperaesto es la de los Estados Unidos. Los
Vemos, pues, la necesidad de adopría la señal del medio día de Greenlímites horarios no son meridianos,
tar una hora a la que deben sujetarse
wich para comparar su cronómetro;
sino
líneas sinuosas, por ser accidentes
todos los habitantes de cierta región 1
tuve que confesarle, con vergüenza,
geográficos o terminales de división
a la que se sujeten también las tranque en México no se acostumbraba dar
de las vías de comunicación y para no
sacciones y los medios de . comunicaesa señal. Nos dirigimos a las oficicitar sino dos ejemplos, mencionaré:
ción, y esa hora única será la hora
nas de los telégrafos y del ferrocarril,
19, el límite de las 5 con las 6h. Cooficial.
donde nos esperaba una desilusión.
mienza en Port Arthur, sobre el me·
Es, en verdad, algo difícil mientras
El reloj del ferrocarril tenía un retraridiano 89 en donde se debía contar
no haya propiamente hora oficial y
so de 4 minutos con el del telégrafo, á
tar las 6h; sigue l)0r la frontera del
servicio e inspección, que los relojes
pesar de que los empleados asegura- ■ 1Canadá, a través de los grandes lade una misma ciudad marquen la misban que los relojes marcaban la hora
gos, hasta llegar a Bu/falo. El otro
ma hora. Consta a todos que eso pasa
exacta. No hubo más remedio que proejemplo es el límite Sur del huso de
en la ciudad de México: cada relojería
ceder a determinar el tiempo de la me·
6 y el de 7 en el Paso. Esta población
que tiene cronómetro y anuncia como
jor manera posible, y- dar la correcestá sobre el meridiano 107; teóricahora exacta la que marca, se rige por
ción a las oficinas. Si por falta de premente se debía contar allí una hora
el criterio más o menos justificado del
visión se hubiera tomado la hora de
que difiriera siete horas de la de Greenrelojero, y así se ve que a pesar de
una de ellas solamente, se hubiera tewich, y a pesar de eso se cuenta la
anunciarse que los cronómetros marnido un error en la marcha, que podría
hora que difiere en 6 unidades sola•
can la hora exacta, difieren, no segunocasionar perjuicios en el viaje de remente. Es que termina una división
dos, sino hasta minutos los cronóme•
greso del vapor. Con lo dicho, creo
del Ferrocarril Southern. En nuestro
tras entre sí y aun los relojes de Caque ya es suficiente para dar idea cla·
país no se han extendido los ferroca
tedral y del Palacio. En verdad no
ra de la necesidad de adoptar una horriles como en nuestro vecino del
lllienten lo~ relojeros cuando anuncian
ra como oficial 1 a semejanza de lo que
•Norte, y por tanto no sería fácil .nar·
la hora exacta: lo que falta añadir, es
han hecho en todas partes.
car
los límites horarios por las divilabora del Meridiano que tienen y que
En Europa rigen ciertas horas para
siones o secciones términos de ellos,
hería ser precisamente la del Meri·
diversas regiones. En Estados Unidos
pero se podría recurrir a cierto límite
no del Observatorio Nacional de
cuatro sistemas, de una hora cada uno,
natural.
Tacubaya.
se cuentan; se tienen así el tiempo del
Si en la carta se trazan los husos

�A@#

DEL "GASPAR, DE LA NUIT''
DE LOUIS BERTRAND

qgww

Traducción de Rafael Cabrera

c!7lffe @clonil:ib

HARLEM

.

Cw;rndo cante el gallo de orode Amsterda1n.1
Pondtrá la gallina de 01'0 Harlem.

La Catedral de México

LAS CENTURIAS DE NOSTRADAMUS.

POR.., MANUEL TOUSSAINT

Harlem, esta broma admirable
que resume la escuela flamenca,

Harlem, pintada porJ!'an Breughel,
Peeter Neef, David Temers y Pablo
Rembrant;

Oficiµas de la Dirección clel Observatorio .Astronómico Nacional.
horarios tomando como ejes los meri~
dianas de 90° y rb5°, veríamos que el
Territorio de Quintana Roo y los Estados de Yucatán, Chiapas, Tabasco,
Campeche, Oaxaca y parte del Es~ado
de Veracruz, estarían comprendidos

en el de 6h. En todos los otros _Estados se contarían las 7h a ex~epc1ó_n de
una pequeña parte de la ~ªlª Ca_hfornia, que tendrá 8h de d1íerenc1_a de
longitud. Las dificultades menc10nadas solo hacen pensar en tomar como
límite entre 6 y 7h de Itsmo de Tehuantepec. E3te está cruzado por :un
ferrocarril que podría servir de lí~1te
admirablemente; pero para no lastimar
el provincionalismo podrían aceptarse
como límite las fronteras de los Estados de Tabasco y Chiapas con los de
Veracruz y Oaxaca. De esta manera,
un pueblo que está en el Esta~o de
Oaxaca contaría 7h, uno de Chiapas
6h y por lo tanto se propondría que
toda la parte restante de la Repú?l~ca,
incluso la Baja California se ng1era
por la hora que difiriera en 7 de la
Greenwich. Es verdad que la parte

más poblada de la República tendría
una hora adelantada 24 mm u tos y que
las regiones de Chihuahua, Durango,
Tepic, etc., menos densas en población, la tendrían exacta; pero esto no
es una dificultad seria frente al hecho
de haber vivido años enteros rigiéndose por cuadrantes solar~s que .en
ciertas épocas del año dan diferencias
hasta de 16 minutos.
.
La parte más occidental de _la Ba1a
California, y en la que en relidad _:e
debería contar las 8h 1 es muy pequena
para que se tuviera en c1;1e,nta. Los
poblados fronterizos se reg1nan por la

hora de los Estados U nidos en la que
se cuentan las 7h, pudiendo, pues,
establecerse que en aquellas remotas
tierras sin comunicación directa con él
centro del país, queden comprendidas
en el hus-o de las 7h.
En resumen: se podría pedir a las
autoridades respectivas:
19.-Adóptase una hora oficial o legal para la República Mexicana.
29.-Los Estados que forman la
Península Yucateca y que son: Chia·
pas, Tabasco, Campeche, Yucatán,
Territorio de Quintana Roo, adoptarán como oficial la hora que difiera en
6 unidades de la de Greenwich.
39. -Todos los demás Estados y
Territorios contarán uha hora que difiera en 7 de la de Greenwich.
49.-En los puertos se dará de una
manera sensible a la vista o al oído,
la señal de medio día y a la del medio
día de Greenwich.

50.-La red radio-telegráfica de la
República sería la más adecuada para
dar estas señales, de acuerdo con el
observatorio nacional.
6(:&gt;.-Todos los relojes públicos están Obligados a sujetarse a un tiempo
único: el oficial.

y el canal donde tiembla el agua
azul. y la iglesia cuyas vidrieras de
oro flamean, y el stoel (1) donde se
seca al sol la ropa blanca, Y los techos, verdes de lúpulo;
Y las cigüe!las que baten las alas
en torno del reloj de la ciudad, ten•
diendo el cuello, desde lo alto de los
aires y recibiendo en el pico las gotas de lluvia;
y el burgomaestre indiferente que
acaricia con la mano su doble barba y la florista enamorada que se
co.~sume, clavados los ojos en un tu.
lipán;
y la bohemia que desfallece sobre
su mandolina, y el viejo que to~• el
Rommelpot (2), y el ni!lo que mfla
su vejiga;
y los bebedores que fuman en la
obscura taberna, y la criada de la
hostería que cuelga en la ventana un
faisán muerto.

Crónica, por Genaro Estrada;, Cuento
Semanal, por Carlos Gonzalez Pe·
ña; Poemas, por Rafael Cabrera;
Historia Mexicana, por Abraham
Castellanos, y otros varios clel rua•
yor iµterés y de verdadera actualidad.

Roma es 1¿na ciudad en l4

que hay mds ~sbinos &lt;f.'Ue biu•
dadanos, y mas m,. o n; es que
esbiTros.
VIAJE A ITALIA,

Reirá mejor el que ría al último.
PROVERBIO POPULAR.

Padre Pugnaccio, con el cráneo¡¡.
bre de la capucha, ascendía por las·
gradas de la basílica de SanPedro,
entre dos beatas envueltas en mañ·
tillas, y se escuchaba la querella de
los ángeles y las campanas en las
nubes.
U na de .las beatas, -era la tía, recitaba una ave sobre cada cuent_a
de su rosario, y la otra-era la sobn•
na -miraba a hurtadillas con el rabo' del ojo a un apuesto oficial de los
guardias del Papa.
. .,
El monje le susurraba a la v1e¡a:
«Dotad a mi convento&gt;. Y el ofici~l
le deslizaba a la joven un dulce b1·
llete almizclado.
La pecadora se enjugaba algunas
lágrimas; 1a ingenua enroje?ía. d~
placer; el monje calculaba_ mil ~,as
tras al doce por ciento de mteres,
Pl oficial atusaba su mostacho m1·
rándose en un espejo de bolsa.
Y el diablo, a!!'.azapado en la ª!'1
plia manga del Padre Pugna&lt;;Cl~,
sonreía irónicamente como pobcb1•

6

nPla.
(1)

, La cúpula del observatorio.

En estas tardes de insólitos crepúsculos y dt' modorra por la. indecisión de la lluvia, cíérrase la Oaterlral a. las rinco. '!'al mandtt.to nos priva del placer de contemplar el templo m9gno de nuPsLro arte colonial, con.el gusto quequi:úéramos; porque es en la
tarde, a la ca.ida del sol allende los montes, cuando hay qne ver
una Catedral. El ambiente de la.a naves, cuyas bóvedas paree en
haber volado a las estrellas, se condensa, adquiere espesor y ciñe

PADRE PUGNACCJO ..

r

Algunos artículos inédito~ Que
publicará PEGASO en_ su nume,o
próximo:

,,._ ¿

Balcón de piedra.

(2) Instrumento de música.

Puerta mayor de la Catedral
los detalles de un cendal de bruma.. El oro de los retabloe gana el
prestigio que acumula en sus reflejos la última claridad y una
ventana vuelta hacia el ocaso es ·e ntonces iniciación al mundo de
las hadas. Ah! viérais la capilla de los Angeles, con su ven. tana. de marco recubierto de tallados, con sus ángeles, vivos
con la vida de la penumbra,treinando en el color.
,
Comenzada a fines del siglo XVI bajo planos muy semejantes a
los de las catedrales españolas, la obra magna dilató su fábrica por
t~es centurias. Y quiso la suerte acumular sobre sus piedras todos
los riimbolos qu~ representan a la Colonia, a l\-'léxico con sus trif,.
Lezas, con sus orgullos; con su omnipotencia. Porque su origen ee
hafia en la sangre de los indios, como sus cimientos descansan en
la colina que sustentaba el gran Teocalli de Tenoxtitláu. La obra
te1iia que.hacerse! Era forzoso cumplir el maodato, no sólo del
Rey, sino también de Dio~d Y los vencidos, vueltos H. fuerza contra sus dioses, edificaban bajo contad na alarife1:1 españolea, la mo•
rada. del Dios vencedor. Como no i:abian la lengua castellanaU~o de loa más graves errores de la Conqui"ta - babia intérprete.,,
h1apano.s que evitaban a medias la confusión de aquella gran Ba.
bel. Otros españoles tenfan a sn cargo las CHnoas que aportabat1
los materiales necesarios, atrave~audo IH cindad, la antigua ciudad que afia no perdía del todo rn c-:nácter larmtre, por las infhlitas acequias que llegabau hasta hi mitrna plaza mayor.
A principio1:1 del siglo i¿;]guiente, la &lt;'onstrucción se activó en
~•n manf:'ra. El arquitecto de Feli¡,e III, Ju~rn Gérnfz de Mora,
hizo de ma.odato superi(\r una nueva montea que fue remitida a

'

'

~féxico con una real orden para avivar los trabajos y para hacer
Junta de personas entendidas, que adaptasen el nnevo proyecto o
e,iguiesen el primitivo, de Alonrn Pérez de Castañada. ¿Qué resolvier~o en esa jnnta los entendidos varonet-? Ignóraee, y no hay
rnfic1entes motivos para preferir, mientras no se conozca la verdad de modo preciso, ninguna de las dos monte!l.8.
La parte más antigua de catedral está hacia el lado norte de rn
planta: La s:icristfa, los VPst.íbulos que limitan la capilla de Reyes, la sala Capitular. Alll pueden verse rastros de la arquitectura medioeva.l, bóve.1as de crucería-caracter'ísticas del arte góti•
co-adorOadas con iufü1irl;,1rl de entrelaces que simulan aristas y
dan a la techumbre el aspecto de un encaje de piedra, ahuec-ado
1:1ob~e una placidez de interior. Restos, asimismo, de influencia
gótica son la forma y disposición de la planta.1 -por ejemplo, el
lugar d~l co~o, qt:ie antes se bailaba en el presbiterio y por necesidades litúrgicas fue cambiado a fines del siglo XV al sitio que hoy
ocupa, lngar impropio que det.truye la unidad y la grandeza de
b.s catedrales góticas españolaR-; son también despojos de lfl.
edad media gótica, la altura de las naves más apRrente que reai,
Y la disposición de las columnAs en hflces, si bien-it las finísimas
columnitas góticas, verdad oros ha.cesil los de fibras de piedrn, substituyen las gruesas medias muestras dóricas, qne ~iguen toda la
a.rcblvolta basta unirse con la. media muestra paralela.. Disposi(•ión en parte igual presentan algunas catedrales dP.} Renacimiento espflñol, como la de Granada, obra de F:nriqne de Egaa y Die~o de Siloé, y 111 de Jaén.
En el siglo XVII la fábrica pasó por Ia.s más variarlas vicisitudes
Y a la inundación de 1629 que paralizó por completo la obra; ya
la desidia de algunos gobernantes que se desentendian de su caiga, contrastada con el fervor de otros que en lid de entusiasmo
0atólico 1 rivalizaba:1 en aventsjarla y cuyos nombres, por gratitud, deben ser recordados: el l\Iarqués de Vi llena que hizo varias
bóvedas Y te0bó de madera gran parte de la mayor, para subsanar
dificctltades; don Juan de Palafox y Mend()zit, obi~po de Puebla,
que cuando fue Viirey logró aumentar los fondos de la obra; el
duque de Alburquerque que aceleró los trabajos y dedicó solemnemente el templo; el marqués de Mancera, el amigo y proteC'tnr de
Sor Juana, qne dejó terminado el interior1 parte de la focbada
cnn el pórti&lt;'o principal y que hizo la solemne, deseada, (iltima dedicaci6n de Catedral con una fiesta cuyo ei;iplendor aún resuena en
eC'o de los siglos, por milAgro de diligente cronista.
He mencionado la catedral de Granada. y no es una remini!:1cencia puramente incidental. Sabido es que en ella Ele manifiesta por
primera vez en E8paña el estilo llamarlo Renacimiento puro, en
lo que a edificios religiosos toca.. Comenzada a construir BE'gún
planta gótica, fue conclnida,-por decisión del Cabildo en 1525 -e~ el severo estilo del Renacimien.ta·pseudo-clásico, y aun las gracia~ del Plateresco '.fueron condenadas, dice Dieulafoy. Después,
el Escorial absorve toda la arquitectu-ra.. domina el siglo de oro
con ma.no austera,:como el espiritu de Felipe II, y destruye el
arte gracioflísimo y"vivaz llamado pla.teresco: "triate,~seca y maciza regu!aridt1d, dice Menéndez y Pelayo, que poco después vino
~ agostar_t,odss:estasJ flores, a ahuyentar de rns nidos a estos páJaros1 a eumudecer a Pstas sirenas y a interrumpir aquella perpe-

Lado Poniente de la Catedral

PEOA&amp;O

PE OASO

7

�tua fiesta que tal impresión de regocijo y bienestar produce en el
ánimo no µeocupado." Pues bien, en este lilevero estilo tuvo que
ser edificada nunstra catedral y fundamentalmente a dicho estilo
pertenece. Sólo que sus antecedentes góticos y la circunstancia
de haber durado tanto tiempo en su fábrica, la salvaron de la
frialdad monótona que la. amenazaba; y en una de las circunstañcias que la salvó vivia como en germen un grave peligro: el de que
los estilos arquitectónicos, en su vida fugaz, dejasen inipresos en
ella; rasgos disímbolos e incoherentes con los que ya existían.
Pero un espíritu sólo inspiraba la obra. Es indudable que hay
cierta armonía en toda ella: los estilos_, más que aniquilarse o esclavizarse---so pena .de dejar de ser estilos, se conjugan, se armonizan, se funden y rompen con su sello especial toda monotonlft,
sin salirse de t9no. Til..l sucerl.e en catedral con SUij bóvedas g'Jt.icas, sus portadas de estilo barroco e~pañol un poco recarg&gt;Hio,
sus originalea remates de ambas torres. ciertos adornos Lnis XVI
aña.dides por Tolsa, 'Y ha.sta su linternilla, genial, fuera de regla
y medida, inspirada por los dioses del buen gusto.
Durante el siglo,XVIII, la obra. exterior de catedral fué ca.si interrumpida del todo, mientras, en un sueño de oro, pohlábase sn
interior de retablos magníficos. Y a esta. interrupción se debe
quizá. que su fachada no se haya contaminado con el estilo churrigueresco que desbordaba en todas las construccione~. Más grave
peligro de ello·se corrió en un punto: cuando en 1788, se promovió un concurso para concluir la fábrica.. entre los diseños presenta.dos figuraba. uno de Isidoro Vicente de Balbás que se consflrva
P.n la actualidad en la Biblioteca de Bellas Artes. ¿Era este Balbás pariente de Jerónimo de Balbás, autor del retablo del altar de
los Reyes y del ciprés churrigueresco de Catedral? ¿Seria acaso el
grabador del mismo apellido que fi¡;rura a mediados del siglo
XVIII, como lo hace presumir la técnica del dibujo que presentó? Sea de ello lo que fuere, su proyecto, su borrón como él lo llama, es completj:Lmente churrigueresco, como que parece inspirado en la mism'Lsima catedral de SantiHigO de Compostela, norte,
guía y patrón de exúbero estilo. El diseño no es precisa.mente
malo; en cuanto al churrigueresco, habíase adaptado tan bien al
espfritu criollo, modificándose respecto de su antecesor español
basta 1-1er cosa distinta, que puede decirse era el estilo netamente
colonfa.1. Por eso no hu hiera sido remoto, dfl.do el gnsto de la épo-

ca, que el proyecto de Salbá.s huhiese obtenido aprobación y por
eso es más de encomiarse el resultado del concurso. Eliiióse el
diseño de ,José Da.mián Ortiz, nativo de Coatepec, que se armonizaba. con la parte constru'i!da. Ortiz tomó bajo su dirección los
trabajos y la obra se prosiguió activamente; a él pertenecen, fuera de discusióa 1 los Regundos cuerpos y los rem1ttes de las torres,
estudios ambos originitlísimos y hábilmente re~ueltos que 'baetarian a dar fama a cualquier arqnitecto del mundo. Tienen de
original las torres, aparte del mérito constructivo que repre~ntan los muros levantados en el interior del -.,eguado cuerpo de cada una y que le dt1.n un perímetro de ocho lacios para sostener el
remate directamente. aparte del coronamiento en forma de gran.
des campanas, verc'IR.dero balla.zgo, único que ee adapta a maravilla a torres tan anchas; tienen a&lt;lemáR de éSO, la virtnd de permitir
ver a través de sus vanos. deRde cna.lqnier sitio que se las mire,
como si sm; muros de pierira fuPr$1,n r.ahtdos: Réstalet1 ésto peS!l.dez a cambio de espiritualirlad. Ortiz murió sin, ver concluida su
obra que se continuó según su proyecto.
Dios velaba por el hnen fin de sn fábrica: de manos de Ortb,
bá.bile., y seguras, pasó a man0R de 1\Ia.nnel Tolsa. Y Tolsa entendió en la concluC!i6o y ornato exterior del templo coodución nor
los ángeles mismos de la ele~aneJa. Al cimborrio-del siglo XVII,
pesado, bájisimo en relación a 12.s torres, substit11yó con la c6pu1R. más &amp;irO!&lt;R. y de máR elegante gáliba que pueda existir en la
Repóblica. Y en Re.guida, para armonizar las alturas, lanzó la espiritual linternilla como ret.o a la serenidad del ambiente. Esculpió las estR.tuas de la Fé, Esperanza y Caridad, que adornan el
reloj; y discípulos suyos ha.jo su dirección, hicieron lae de las to,
rres; añadió algunos detalles Que completan el adornoexteriordel
ed;ficio con la serie de mRgnificas halaustradas-hechRs qniz'á.srecordando la catedral de Sevil1a.-y basta dibujó los pedestales que
sustentan las cruces P,D los ángulos del atrio.
Nadie mejor Qne Tolsa para. dar fin a esta obra, que era la obra
de una épeca y de un pueblo. Porque si hubo generaciones enterne
que tuvieron a orgullo añadir una sola piedra a. su templo, él, en
el momento más solemne de la catedral, supo sentirse como el
espíritu que bahía animado la construcción a través de los siglos,
para darle el ·soplo final que la dejara unirla, inconfnndible, so•
lemne. mRge!':tno1:1a, pRrR h admiración de los pósteros.

El programa fue variadisimo y los productos de la fiesta se destinarán al auxilio
de los soldados que la guerra ha dejad0
ciegos.

Los alumnos

Concurso de 1Arqullectos de los años suPatrocinada
Interesante conterene;la por la Alianza
FrancesadeMéxicq, nuestro redactor don Antonio Caso
dará una conferencia en los primeros dias
del entrante mayo, sob1e los füósofos franceses nontemporárieos.
La conferencia. se efectuará en la Academia Metropolit~na.

El sábadq 21
&lt;lió llll concierto
de despedida el
pis.nista. don Salvador Ordoñez, quien próximamente saldrá para el extranjero.
Obras de Listz, Cbopin, Saint Saens y Rnbinstein compusieron el programa, y la
audición estnvo sumamente concurrida.

Conclerto Ordóñez

Han dado

Clase de cinematografía principio en el
Conservatorio
de Músicll y Arte Dramático las clases de
Cinematografia, a cargo del profesor MRnuel de la Bandera. Muchos alumnos de
aquel eetablecimiento han concurrido a la
nueva cátedra y se nota entusiasmo por
cursar la materia.

El viernes último fue inaugurado el Cont1ervatorio de Música y Declamación, en
el Circulo de Estudiantes Católicos. La
nueva institución ocupará un departamento del Palacio de Azulejos, en donde
ya se ha comenzado a impartir las cátedras que se encomendaron a algunos profesores conocidos de la localidarl.

EI Conservatorio Libre

En la sala de
Concierto Ogazón
conciertos de la
vecina p,oblación de. San Angel se efectuó el domin•
go uno de los selectos recitales de piano
que frecµeutemente ofrece don Pedro Luis
Ogazón. Se tocó a J)ebussy, Beetboven,
Chopin, Schubert y Saint Saens.

periores de a.rquitectnra, en la Academia Nacional de
Bellas Artes, presentaron algunos proyectos en el concurso de que habla el regla.mento de la escuela. Los temas designa•
dos este afio para el concurso, fueron un
arco de triunfo, un pórtico y un jarrón.
Anoche se
efectuó en el
Teatro 1 dea.l
una conferencia del señor Eugenio Herrán, sobre la mujer española. El acto e11•
tuvo presidido por la señorita hermana
del Ministro de España don Alejandro P11.•
dilla y Bel l.

La Mujer Española

Han conti•
nuado los festede Manuel Ugarte
jos en honor de
del literato argent!no Manuel. Ugarte. Los estudiantes
se han distinguido en las manifestaciones,
y en todos los establecimientos de ense•
ñanza. el poeta y novelista argentir,o ha
sido recibido con el mayor entusiasmo y
cordialidad.
El sábado 21 el Congreso Local Estudiantil del Distrito Federal celebró uua.
solemne sesión en honor de Ugarte, a
quien le fueron presentados los delegados
a la corporación y entregRdas las contestaciones a los mensajes que enviaron a.l
Congreso los estudiantes argentinos y chilenos.
Esta semana principiarán las conferen•
cias de Ugarte, sobre la unión latinoamericana.

La visita

Varios alnm•
nos de la Escue•
la oficial de M6·
sica, acaban de _organizar el Conservatorio
Libre y hao invitado a varios profesor~
para que desde luego procedan a organ 1•
zi1r las clases. Numerosas personas bao
ofrecido apoyar con sns contingentes a. la
naciente institución, y maña.na se efec•
tuará una fiesta en el Teatro Principal,
con objeto de arbitrarse los recursos nece·
sarios para los primeros gastos del Con·
serva.torio.

El Conservatorio Libre

La artista bel·
ga señorita Jo·
lis. Bal, dió la
noche del 24 del corriente un recital de
-piano en la casa número 15 de la ca.lle de
Tacuba.
Hubo también número.a de canto, a.car..
go de la señorita Clara l\Iayer, a quien
acompañó al piano la. señora Paterson,

Audición planísllca

El viernes anteriorse efectuó
en el Teatro Mexicano una función de !{ala organizada por
la colonia iug"ieRa de México, bajo los auspicios de la Sociedad de Mujeres Inglesas
Auxiliares de los Trabajos de la Guerra.

Una fnnclón de gala

PEGASO

Cómo está organízada la Marína
de los Estados Unidos

Almirante W. S. Ben son, Jefe de
las operaciones navales en E. U.
En el número anterior da u-pegaso» pu•
b!ic1!f1DS_ un articulo sobre la organización
del e1érc1to de hs Estados Unidos. Ahora
Dfrece a nuestNs lectores informes del mayor !nterés acerca de ts organiz;tción de 1a
mmna norte-am!!ricana, cuya intervendón
ea el conflicto mundial ew tema de grandes
comentarios.
De a0uerdo con las facultades qu.e le
concede la Ley Naval de 9 de agosto de
1916, el Presidente Wilson acaba de llamar~ 27.000 hombres más pa.ra eleva.r el
efectivo de la mll.rina de los Estados Unidos~ 87,000 individuos, cuyo número se
considera el más adecuado para las actmtles necesidades de la guerra.
La necesidad absulnta de uníl marina
poder?ªª en los tiempos que corren, es reco~oc1da generalmente en Ios Est,arlos
Umdos, porque de sn poder depende la
seguridad de aquel país. Como consecuencia al llamamiento de que bablamo~
el Presidente solicitó autorización par~
invert~r _517 millones de dólares, como suma adrn1onal votada por el Congreso el 3
de marzo último. Esta cantidad agregada
1t la de 885 millones aprobados en 1916
ha dado al Departamento de la M;.1.rina n~
total de. 885 millones de dólares, listos pRra una mversión inmediRta.
~o se escuchan quejas respecto a la
calt~a.d de !a marina norteamericana. Se
considera q ne tanto en material como en
personal está a la altura de cualquiera
0
tr&amp; _del mundo; pero en cantidad, que
t~mb1én debe considerarse circunstancia
vital, es inferior a las de algunas potencias
europea~, y i:e necFJsitan algunos meses y
11.un varios anos para construir los Dreadno~ghts que llevJ1.n l1. ht marina estarlo•
nnidense. al segundo lngar. En cuanto R.l
reclu~a.m1ento liel personal necesario, es
cuestión de dias, y la preparación exige
algunos meses.
Las principales unidades de comhate
están concentradas en tres flotas activsts
c,da una dé la.e cuales tiene a un A.lmi:
raute como comandante en jefe. La flota

rlel Atlántico cubre el servicio del Océano
Atlánticó, Mar Mediterráneo y aguas trihutariaa, y puede 88egurarse que en estR
fl'o~a está concentrada la fuerza naval del
pa1s.
La Flota del Pacifico cubre las costas
occidentales de Norte y Sud América
Hawa.i · y Samoa., y la Flota Asiática s;
encarga del servicio en el Pacifico occidentJ1.I, las Filipinas y el Océano Indico. Ningu?a de estas dos 6ltimas flotas cuenta con
nmdades de combate de primera fuerza.
Los ~uques que han sido destacados para
mamobrar en el Mar Caribe están controlarlos rlirectamente desde Washington.
La Flota del Atlántico tiene cuatro Div..ü1ioneF1 de ~uques de ha.talla de primera
lrnea. Teóricamente, cada división está
formada de cuatro barcos, aunque dos de
ellas cuentan solAmente tres grande.R buques cada una. Tiene, además una flotilla de acorazados, una de de~tructores,
nna muy numeross de submarino¡¡ una
de r_:serva de buques de batalla., nn'a pequen! de exploradoreFI, una de minadores
.v hRnO~ barcos auxiliares para trahRjo de
rf'pRramones y transporte de petró]Po y
útilPs diversos. A lo largo de la coRta y
ooerllndo en combinación con la Gran
Flotit SA encuentra la. flotilla de guardacoi-;bf.l. formada de b11.rcos v~jos.
..El Secretario de la Marina. ~.fr. Daniels,
d1,1n Pn un r@ciente informe: 1(L1t marina.
R.merinana o~rece nna hermosa oportunidad para la JUventnd que quiera triunfar
en ls:t..lucha_por lR. vida; proporciona unA.
l\m 11hs:t. variedad de recursos indn.Rt,riAIPR
Pil.nl Al joven de amhidoneR. Cnn menos
de vein~e añoR &lt;le edRd y uno de servicio,
De at-riba a allajo:
el marinero de gnArra puede sn~tenta.r
Almirante
Albert W. Grant, ComanPxamen parR. sn admisión en la AcRdemia
da.nte de los submarinos de la flota
NR.val. en la nna_l entran annRlmente
veinticinco mnr.hRr&gt;hns pro&lt;'edentes de los
del Atlánli.co.-Almirante Henry F.
harem:. de guP.rra. Si el marinero R.flÍ orfl1\Iayo. Comandante de la flota del
parado es ei;:turlioso y tiene A,mhicinnes a
Atlántico.-A1tllirante Albert G. WinR~ ~P.hido tiAmpo pllede logrst.r IRA t,w ~otpr-halter, Comandante de la flota asiárl1crn.das cuatro estrella.a del almirant.P.
tica.-A.lmirante Albert Gleaves, CoPer~ '.\'.'ª sea. que P,l marinero quede E'ln fll
mandante de los destroyer de la flota
serv1c10. esperand0 una oportunidarl para
del Atlántico.-Almirante Frank F.·
R.]r,st,nzar el °:ái;i 11.l to pin_ácnlo o hien qne
Fletcher, miembro del Departamento
hity&gt;t l'lprenrl1do nn oficio y Bf! retire 11. f!X•
plnt.inln e': la virla civil. hahrá C":OmiPg-nido
de Marina de Washington.-A.lmiranen lR. mR.rlnR un anrendizaje v una nrenA•
te William B. Caperton, Comandante
ración superior a la. que p~1'1ieri:t. Rifqnirir
de la flota del Pacíflco.-Vice-Almie~ ot,r11. parte. y nna e?Cneriencia P.XClP.O·
rante Witt Coffman, segundo en jefe
cionRl v vasta. QllP lo coloca en í'onrliciode la flota del Atlá~tico.-Mayor Genes ~P _llenar debidam,:mte i-;us dPherei;i de
neral George Barnett, Comandante
01;1,tr1ot.1smo y ciudadanfa. Bajo los nnpde los Cuerpos de Marina.
voR re:)!111.mentns. dP. entre los rndut1ufos
hRn sido C'OmiRionR.doR quince homhrPft
como AyudR.nteg de pagador. set1E&gt;ntR. v co 1 Dentistas, Pagadores1 Capellanes,Pru•
CllR,trn. como C":0nta«orPfl v. Pn lo AUC'P!óliV,; fesores de Matemáticas, Constructores
todof! ln.i emplPados de p~g-adurfas@flldrá~ Navales e Ingenieros Civiles.
del servicio. Tamhién óe entrA loi;i reclnComo en el ejército, y según lo ex.plicat,s¡s SE'l eligen loR comisionados pa.rs. pJ roos ~n el nómer~ anterior de (&lt;Pegaso",
Cnnpo de A viacióm,.
tam~1én en la marma pueden diBtinguirse
T,oR Oficfa.les de Ma.rinll comiPionRñm1 las diversas ramas del servicio rango de
pPrt,eneren 11.l Rervicin de L'inPR O a.l DP- los.oficiales _Y grados de las cla~es, por el
))fiRi~o. Lns iefPfl .V ofici,:1lei;i ciP. Lfnea. POn: estilo del umforme, color de la.e franjas
Alm1rant,e de MRrilrn.. one era. el r11nQ"o diyis?s ~el cuello y de la gorra, hombrera;
rlel Almirante Dewey; AlmirRntf~ dP. Flo- e rnsJgmas.
h, rle los cualeft hayt.rp~:Vi"'e Almlr,:intP
Los Oficiales Subalternos de Ma.r una
AlmirantP. C11oitán. ComR,ndant.P. Tenifln: clasificación que solo se encuentra e~ esta.
t.i&gt; C!?'!1ª"d1tntA. SuhtAniP..nte. f-lnhtP-niPnte marina, toman direcLRmente su autoridad
Ra.~11htRdn. S1JhteniPnte GrRrln&lt;irln v Rnh- del Secrerario a.e la Marina. Están bajo el
tern~ntP Ahanrlers:ido. LaEt r.la!óies· v la mando de ofimales comisionAdos y son
ni11.rineria se clasifican también com0 de remeros, artilleros, carpinteros, fabricanLfoea. Los cargos de Depósito son: Médi- te8 de velas, maquinistas y farmacéuticos.
PEGASO

9

�11
11
HOMBRERAS DE LOS OFICIALES
COMISIONADOS Y SUBALTETNOS
DE LA MARINA

1, Almirante; 2,. Vicealmirant~;_,3,_Se
gundo Vicealm1rante: 5, Cap1tan. 5,
Comandante; 6, Teniente Co!ua;11dan~
te~ 7, Teniente, 8, Segun~lo 'Iement~,
9. Abanderado; 10, .Mal'lnern de pn1úera; 11. )Iarinero de "eg~rnda; 12,
Portero en Jefe: H, Carµmtero en
Jefe: Farmacéutico en Jefe; Velern
cu Jefe· 14, A.yrn.'l.ante de Botero, _de
artiller~ y de maquinista; 15, Carpmtero, velero, Farmacéutico Y ayudante de pagaclor.

' ---l)¿spués de los OficiR.ler:d:::lul&gt;a.lternus vienen

los Oficiales Habilitados, que __puedtan
equipantrse a los oficiales no com1s10nado~
dP.I Ejército. Las insignias usadas pitrn
&lt;lesignar ciertos grados de los Ofic1alei&lt;
Habilitados-y de los marinos filiados, pue
den verse en las ilustraciones que aeompañao eatas lineas.
El barco moderno de guerra es probablemente la máquina más completa que
haya producido el hombre, __v los detalle1&lt;
piutorescos que tenia el antiguo bu_qu~ de
guerra, de madera., han sido s~b~t1tmdota
por otros mil veces más e!:lpmtuales e
interesantes a pe;:a.~r de que en el vulgo se
crea lo cont;ario. Esta máquina guerrer~-·
fría y brntal, es a. la ve~ qne el bogar de mil
hombres un mt-e&gt;nni;imo de verdadera
personalidad y lleva, a la vez_ que para su
propia conservación, · para bien df' h co munidad talleres en doude se hacen
trajes y ~limentos y enseñan, emplean Y
divierten a los que viven en ellos. En
verdad, el buque de bata._lla moderm,
ofrece el espectáculo de la vida en comu
nidad, l!e-vada a !:'U máximo grado de
desR.rrollo. Ei! probable, 11demáe-, que no se
encuentre una prueb1t más completa Y
que ponga más rle relieve _el valor de la
disciplina y rle lit cooperación, como una
emhi:i.rcación de combate.
Consideremos por un mom€'nto el per 8,mal de un buque de guerra de los Et'tadoi:,
U nidos. A la cabeza, con todo el mando y

10

toda 111 responsabilidad, se encuentra e
Comandante. En su barco se encuentra
tan cerca. de ser un monarca absoluto co•
mo lo era el Zar que acaba de dimitir.
Viene en seguida el Oficial ª.Y_udante,
sobre quien recae la reaponsa?1l.1dad _de
mantener la organizaci6n admrn1strat1va
y militar del buque. Representa al ~O·
mandante, y a él se somete cualquter
asunto, Bajo sus órdenes directas se en•
cuentran los j€'fet=i de departamento,. los
oficiales y el resto del personal. Le s1~ue
en rango el Primer Teniente, a qmen
están delegados el cuidado y la policia de
la embarcación . Es, en una palabra, el
guardián de la casa. De día y de noche un
oficial debe tener cuidado de todo lo que
atañe a la cubierta, mientras que el Cuar~
te\ General se encuentra instalad:o en t&gt;l
pueute. A este oficial se le llama «de Cubiertan. A la cabezl\: de los departamentos
del buque, están los rn(&gt;dicos y los _pagrtdores, el oficial que tiene el mando directo
de la marineri)l, el Ingeniero en Jde-,
euca,rgado de la n111qniuaria_ y de las p!a_ntas de luz y calefacción, ti piloto, el oficrnl
de órdenes, el flrtillero en jefe, etc. El
Coma.1H.laute come f-6!11. Las otras mee:as,
IIAmadas t1rn1hién nfanllll~s&gt;i son lae- q_u_e
forman los oficiales de línf'a y los b;,1.b1l1tt1doe-. En otros dep,nt;i1~1elltc.s se encuentra.u loi; oficiales inferiores y babilítadcs.
Lm1 botPros y los grnnieteta, bajo las órdenes del Oficial Ejecutivo, están encargados
&lt;le h1s cubiertas, »nc\as, cables, etc. La
tripulación ee- llamada a sus d~beres por
medio de silbatos, y lns oficiales están
obligados a conocer y Pjecu_tar, en CflSO
necesario, todas )ae- npn1_1,c10nes de_ !os
simples marineros. Los demás serv1c1os
tienen una organización auáloga a la des•
crita.
Cuando lleD'"a el momento de entrar en
combate la t;ipulación se divide en dos
g-r1rndes divisionf?S: una. mandada por el
Comandante de la artilleria y otra por el
i1we11iero en jefe. En esos momentos, lf1s
m:rineros que tra.hajan E'n depa.rtamentoR
A.dministrativos, comedores, etc., se co~•
vierten en servidores de las piezas de arti
Heria o de otros departamentos de gu_erra,
mientras que lofló del servicio i;1dus.tr1a.l i:e
dirigen a sus pne¡¡;tos en el mtenor del
buque. El Conrn. nd1rnte se encuentr~ en
la cámara ele combate, con su ~nteoJo Y
las carta.a de• nrnrear; está pend1e,nte de!
h:irr-o in11,igni11.del AlminrntP ...... De pwn-

CARICATURA EXTRANJERA

1

'

,Í'

V
1

El Tío Sam se pone la camisa de once
varas
PEGASO

llCB
~fall

\

mmm
;:;mm
~mBD
al
am=

Dmll
ttll

lNSIGNIAS DE LOS FILIADOS
EN LA MARINA DE LOS ES1'A·
DOS UNIDOS.

1 Comisario; 2, Maestro de Armas;
3 '. Directores de banda y músicos;
4 Enfermeros y aprenclices de hosp~tal; 5, Maquinistas ayud.antes;
bomberos, mecánicos, aceiteros,
. etc.: 6, Electricistas; 7, Pañoleros;
8, Jefe de Pañoleros; 9, Grumetes
de artillería; 10, Capitanes de Torre;
14, Carpintero, Ayudantes, Pint(lres; Plomeros, etc.; 12, Impresores;
13, Veleros y sus ayudantes; 14,
Herreros: 15, Cuartelmaestre; 16,
Capitán de artillería; 17, artilleros
de primera clase; 18, Artilleros de
segunda clase; 19, Boteros; 20, Torpecleros; 21, Artil1eros de mar; 22,
Trompeta; 23. llaclio o-perador: 24,
Aprendiz; 25, Cocineros y panaderos.

to, una señ~l radiotelegráfica, un~ orden
comunicada con la telegrafia óptica, ea
recibida. En el tope del palo may?r re•
vuela el pabellón de guerra; los a rtilleros
reciben órdenes urgentes por los tuboa
acústicos; nn torpedo riza las a.guas Y
marca una larguísima. estela ..... El comba•
te ha principiado!

Muelle de barcas sobre el Tigris en la plaza de Bagdad, ocupada recientemente por
las fuerzas inglesas del General Maude.

Parece que los ejércitos aliados,
&amp;nte la concentración de fuerzas en
lnsb ruck, y la presencia del General Falkenhyan en esa región, que
hacía temer una brusca y violenta
ofensiva sobre el frente italiano,
abrigan el propósito de romper definiti vamente las líneas alemanas
establecidas en Francia, para evitar
que el mariscal Hindenburg pueda
lievar sus actividades a otros luga res del vasto cinturón de hierro en
que actualmente tienen ce!iida a
Alemania.
Desde hace muchos días se viene
combatiendo encarnizadamente en
el sector inglés y en la Charo pal'l.a,
sin que hasta la fecha los aliados
hayan logrado su propósito de abrir
lmplia brecha en las defensas ene·
[bigas, no obstante la impetuosidad
rmidable de su acometida. Milla·

res de cafl.ones han estado vomitan.
do metralla en un frente de cientos
de millas; posiciones que parecían
inexpugnables han sido pulverizadas; divisiones enteras han quedado
regadas en el campo escarbado por
el contínuo revent~r de los obuses;
pero ni las pérdidas en hombres, ni
la inutilidad de sus contra ataques,
ni el abandono forzoso de sus bocas
de fuego, han podido hacer flaquear
el valor fanático de los soldados de
Prusia. Dando la cara a sus adversarios, y con una lentitud que prueba una vez más su maciza organiza·
ción militar, van abandonando las
fortificaciones desechas por los ho·
witzer para ocupar las que ya se
encuentran listas a retaguardia y
continuar la defensa.
Los aliados han calculado el costo
PEGASO

de esta ofensiva: sobre todo elco~to
en sangre.
Un corresponsal espal'l.ol que es·
tuvo hace poco en Francia-semanas
antes de que se iniciara el terrible
avance de los aliados-asegura que
el gobierno francés envió al Sur a
todos los heridos que se curaban en
los hospitales cercanos a la línea de
fuego a fin de dejar expeditos los
establecimientos para recibir el trágico y glorioso reflujo de los próxi·
mos combates. Merced a esta precaución y al arreglo de otros puestos de socorro, quedaron disponjbles a lo largo del frente de batalla
un millón de camas, calculándose
entonces por esta enorme cifra la
importancia de las operaclones que
el ejército francés se disponía a emprender.
Poco, relativamente, ha consegui·
do hasta ahora; pero la ofensiva, a
juzgar por los preparativos que se
hicieron, apenas comienza.
Es posible que esta batalla, sin
precedente en la Historia por el nú
mero de hombres que en ella toman
parte-y quizá por sus resultadosparalice definitivamente la acción
alemana en Rusia y en Italia, ya que
los imperios centrales se verán obligados a concentrar en su frente
occidental lo más escogido de sus
divisiones para evitar un probable
desastre, comprometienQose así en
una pugna que podría ser !afina!
Es digno de notarse que el famoso genio militar de Hindenburg no
ha brillado todavía rn las operaciones que se están desarrollando en
~uelo francés. Es cierto que gracia~
a una oportuna retirada impidió que
los ingleses sacaran a sus soldados
de las cuevas de Baupame y Peronne; pero, voluntario o forzoso, el
retroceso c~ontinúa .. . .
Y es que, corno han dicho algunos
críticos militares, no es lo mismo ha.
tir ejércitos como el ruso o el ruma.
no, faltos de artillería y municiones,
que ejércitos como el francés y el inglés, armados para dar la muerte en
la misma forma que la reciben, y animados de un orgullo de raza tan gran·
de como el alemán.
Quizá por eso el férreo Mariscal,
cu.ros verdes laureles comjenzan a
secarse en la abrasada atmósfera del
Somme, vuelve inquieto sus ojos de
animal de presa hacia las fértiles llanuras de Italia, donde floreció la gloria de ~apole6n; hacia las cúpulas df'
Petrograd, donde titubea un pueblr,
cegado por la repentina visión de 1n
Libertad; hacia las escuetas montRñas
de Albania, donde hormigue~ inncti·
vo el heterogéneo ejército de Sa rrni l...
a todas partes, menos al cnmpo C'n
que la diestra armada de la Entente
parece retarlo a un duelo mortal.

* *.,
El general Mande acaba de obte ner un nuevo triunfo sobre los turcos,
quitándoles gran cantidad de elementos de guerra y ::i.rrojando lrncia el
~orte los restos despedazados de la
armada vencida.
11

�A•nque para al ro•ult_ado aa la coatienda no tenga gran s1gmficac16n_el
avance británico en la Mesopotarrua,
si la tiene -y capital- para el pres·
tigio inglés en Asia. La toma de Kut·
Amara primero y de Bagdad -sobre
todo de esta última- después, son
hechos de tal resonancia en aq~ella
región que contribuirán a consolidar
para siempre la influencia de Ingla~erra, minada por la labor tenaz de ~os

CAB.ICAT-URA EXTB.ANJl:B.A.

comerciantes alemanes, que hace ~n&lt;;&gt;s

trabajan para adquirir el dom1mo
económico de esa parte del_ mun~o,
siguiendo el vasto plan d:l _1mper10,
de llegar hasta el Gol!o _Pers1co a tra·
vés de la zona Balkan1ca y de Turquía.

** *

La comisión francesa presidida por
el Mariscal J off re llegó a tierra norteamericana felizmente Y. }?ron~~ sabremos algo sobre la part1c1pac10n de
los Estados Unidos en la guerra, que
entrará, con este enorm~ ~~ntmgen·
te, en su faz última y defimtiva.

¡Ha.cia la viotoni: ......

..

EL COLMO DEL DELIRIO
iQué extratla y qué ingenua la
mentalidad germánica! Todo lo ha
previsto, menos la posibilidad _de
equivocarse. Esta nueva aphcac16n
&lt;ilimitada&gt; de los submarinos estaba también prevista desde la hora
en que el Canciller alemán, am_enazado con la ruptura de- rel_ac10nes diplomáticas por el pr~s1dente Wilson, suspendió temporalmente el uso de sus submarinos en la
destrucción de barcos mercantes.
Lo ha declarado el 31 de enero en el
Reichstag: &lt;Suspendimos ese em ·
pleo de los submarinos porque no

T,os prhnero~ b eneticios ele la invasi6 u
de Fran cia.

_E ¡ ne rvi o d E la ofensiva anglo-Úancesa..

12

PEGÍA ■ O

tentamos entonces bastantH s11.b.
marinos; ahora que los tenemos, loa
emplearemos sin limi~cio~es&gt;.
La historia no se olvidara de estas
palabras. &lt;Bendita sea la mano que
trazó esas líneas&gt;, dijo el profesor
Hans Del brück respecto de la falsificación de aquel famoso telegrama
de Elms qne precipitó la guerra
franco-prusiana del 70. Y otro historiador alemán, Lybe1 1 ha comenta·
do en estas palabras el segun~o reparto de Polonia por Federico il
grande: «¿Que fué un pecado? Lo
concedo: fué una violación en el sen·
tido más literal de la palabra; pero,
después de todo, así se au~entó
considerablemente el terntor10 de ·,;
.
,,,.
Prusia&gt;
.
Pero quizá no sean tan signfficativas las palabras del Canciller como
estas otras del doctor Stresemann,
uno de los magn¡,,tes industrial_es
que dirigen el partido de los nacio·
nales-liberales. Las pronunció en
septiembre últirr;io ante_ un neutral,
el periodista norteamericano Mr. D.
Thomas Curtin:
&lt;Esta guerra va durando demasiado. La mayor falta del Kaiseres
querer pelear contra la Gran Bretatta con un pie en la tumba de la caballería andante . . .. No hay más
camino para ganar esta guerra que
reproducir y llevar a efecto el decre·
to de 4 de febrero .de 1615 pre_v1niendo a los neutrales que se ale¡en
de la zona submarina:?&gt;.
Cuando se le observaba al doctor
Stresemann que ello ocasionarfa
una ruptura con los Estados Umdos, según la nota Wilson sobre el
torpedeamiento del 811sse.c, el doctor
Stresemann repuso:

pero, la causa de que Alemania tea·
ga tantos odios consiste en que no

haya conservad o las dos piernas en
el suelo sagrado del espíritu caballeresco. Lo que es una tumba para
el doctor Stresemann, el espíritu
de la caballería andante, es una realidad eterna e indestructible para la
humanidad civilizada. No digo que
todos los hombres seamos caballeros
andantes; pero sí afirmo qne todos
sentimos, en nuestros momentos de
clarividencia moral, que debiéramos
serlo.

La ofensiva que eJ Estado Mayor alemán preparaba para it:imper el frente~taliano
y atacar a Francia por la frontera meridional.-Gener~les Mac-kenzen, Hindem •
burg y Falkenhyan

&lt;Ello no puede contenernos. In·
glaterra es la piedra fundamental
de nuestros enemigos. Si ella cae,
caen los otros. Tenemos que atacarla en donde es vulnerable. Tenemos que reducirla por hambre. Poco podemos temer de América. Aun·
que rompa las relaciones diplomáticas, no irá a la guerra si tenemos
cuidado de no hundir sus barcos. Y
como los barcos americanos constituyen una peq uetta parte de los
que entran en Inglaterra, podemos
permitirnos el lujo de no torpedear·
los, aunque, está claro, no lo diremos en voz alta&gt;.
Obsérvese que, en efecto, en estos
meses últimos de guerra submarina
los alemanes no han torpedeado ningún barco norteamericano. Pero
recuérdese también que, en estos
meses, los norteamericanos no han
cesado de ·construir barcos mercantes, al punto de que cada semana es
mayor el tanto por ciento de los
barcos norteamericanos que vienen
a Inglaterra. ¿Habrá influído esta
circunstancia en la nueva decisión
de Alemania? Pero dejemos la palabra al doctor Stresemann:
&lt;En segundo término, aunque
América nos declare la guerra ello
importará poco. La guerra habrá.
terminado mucho antes de que pueda organizarse al modo de la Gran
Breta!la. Herr Helfferich influyó
mucho cuan~o la cuestión del 81tssex
para evitar la guerra con América, ·
diciéndonos que con ello estaríamos
en mejores condiciones pá.ra celebrar tratados de comercio al firmarse la paz. Pero nuestro deber hacia
con nosotros es ganar la guerra. Si
acabamos por hambre con Inglate·
rra ganamos, sean nuestros enemiw
gos los que fueren. Si somos vencidos, la intervención de los Estados
Unidos no hará mayor nuestra derrota. Estamos justificados, porque
nos jugamos l&amp; vida&gt;.

Recordad las palabras últimas del
Canciller: &lt;Nos lo jugamos todo&gt;.
Al leer las palabras del doctor
Stresemann respecto de los Estados
Unidos, ¿no recordáis que lo mismo
se había dicho en Alemania en 1914
respecto de Inglaterra? &lt;Inglaterra
no irá a la guerra&gt; &lt;Y si va a la guerra importará mny poco, porque
Inglaterra no podrá organizarse antes de que la guerra acabe.• Pero
Inglaterra fue a la guerra, y se ha
organizado, y la guerra continúa. ·
Lo mismo se dijo después respecto de Italia. Y téngase en cuenta
que Italia se basta ahora para neutralizar por Jo menos las dos terceras partes de las fuerzas de Austria-Hungría. Y Jo mismo se dijo al
entrar en combate Rumanía. Y a
pesar de los reveses rumanos, ¿cómo
negar qne la campana rumana ha
costado a Alemania no sólo cientos
de miles de preciosas vidas, sinolo qu·e es más grave-el alargamiento definitivo de su frente oriental en otros cuatrocientos kilómetros?
Si los Estados Unidos entran en la
guerra.:...y ello parece ahora inevita- ·
ble-, ¿cómo podrá impedir Alema·
nia que se organicen a la inglesa y
creen ejércitos superiores a los germánicos? De ninguna manera. Aparte de que la i.ntervención de los Estados Unidos daría a la guerra un
carácter mundial que aún po tiene.
Una vez los Estados Unidos en la
guerra, los aliados podrían arrastrar a elle, con su voluntad o contra
su voluntad, a todos los demás pueblos de la tierra. No necesitarían
entonces los aliados más que regatear facilidades comerciales a las
naciones que no secundasen su- po•
lítica.
El doctor Stresemann se quejaba,
de que mantuviera el Kaiser una de sus piernas &lt;en la tumba de la caballería andante&gt;. En realidad, em-

PEGAao

¿Y qué decir de los dos argumentos centrales del doctor Strese·
mann? El primero, el moral, dice
que es deber de los alemanes hacia
sí mismos el ganar la guerra. lDe
dónde ha sacado este deber el doc·
tor Stresemann? No será de los
Evangelios, ciertamente. Nadie tiene el deber de ganar. La victoria no
es un deber. Hay el deber de guerrear por una causa justa y grave
cuando no hay otro medio de mantenerla que la guerra. iPero nna
guerra de dominación! iUna guerra
agresiva! ¿No decían las espadas
antiguas: &lt;No me saques sin ra~

zón&gt;?

El otro argumento es el de la necesidad. &lt;Nos jugamos la vida&gt;, dice el doctor Stresemann. Pero no es
cierto. Hace dos a!los o atto y medio, cuando el pueblo inglés no se
había aiín dado cuenta de la gravedad de esta guerra, yo solfa decir a
todos los ingleses que encontraba:
&lt;Los alemanes están peleando por
el imperio como si estuvieran peleando por la vida; vosotros estáis
peleando por la vida, como si estuviéseis peleando por el imperio.&gt;
El lector habrá comprendido mi
pensamiento. La vida es esencial;
el imperio, en cambio, es mera anadidura. Cuando se pelea en efecto,
por la vida, es hasta cierto punto
permisible pelear con safüt, siempre
que uno se ajuste al derecho de gentes. Cuando se pelea por el imperio, no es ya disculpable la sañ" ni el
encono.
Los alemanes no pelean por la vida. En las condiciones de paz con
que los aliados contestaron al presiae.nte Wilson se les garantiza no
sólo la vida, sino la unidad, la independencia y un puesto honroso entre las naciones del mundo. ¿Por
qué no las aceptan? No las aceptan
porque el demonio de la ambición
les hace preferir el imperio a la vida .... Ya lo he dicho. Por el imperio están arriesgando la vida. • Y ya
no hablo solamente de la vida de los
soldados que est"án en el frente, sino de la vida total de su raza. ¿No
ven los alemanes que su sistema
les conduce fatalmente a su exter·
minio total? ¿C6mo no ven esto que
ya es patente a todo el mundo?
RAMIRO DE MAEZTU.

Lea usted PEGASO
13

�LEOPOLDO LUGONES: PVE'3iAS. E1tuJ,io de A1ito,iio Ottslro.
Mé:cieo, (}11,ltu,ra, tomo III, número 4, 1917. -A Lugones, como a
la m,1.yor parte de los puetas sudamerica.nos-Ruben Da.rio es la
excepjiócl-lpeuas se le conoce en México: Sa sabe de él un poco
por las revidtad y mucho menos por los libros. Oiga bien esto el
t1eñor López Méudez, único proveedor conocido entre nosotros de
lo.::1 libcog de la. Aménct1. Latina. Y aquí c11.be anotar este acierto
de la revista antológica que divulga en México una selección del
gran voeta arge □ Li □ o.
El tHtudlo que precede a lós poemas esde Antonio Castro; unas
a.pJ:Jliill!Ls que ven y explican con rigurosa exactitud la obra poétLca de Lugoaes, y que pua quieu no ha. recorrido é.::1ta 1:1ino
ligerameute·o con insuficientes datos, pueden servir como iuiciacióu eu la ex:égesis espiritual, profunda, complicada, extraña e
inquietante del sutil lunático a quien tanto comenta y de quien
tan desacertadamente se burla en voz baja la mayoria letrada pero
inc..:&gt;mpra11:1iva, por esa exactitud ideológlca y visual, que no alcanza, y que el poelia pone en todos sus giros insólitos y en sus haHa1;goj desacostumbrados. El breve estudio de Castro era neceaa•
rio y es Batuda.ble para, la difosión de la personalidad de Lugones.
P.Jr uuos dfas y coa motivo .Je la aparición de este fasciculo, se
ha vuelto a. insistir en la estéticll de Lugones, como tema de las
coa ver13aciónes literarias, especialmente frecuentado desde que
c?n la muerte de DMío el cetro rle la poesía americana anda en
vll suba.iJta y en regocijada rebatiña. Cuando por primera vez se
publicó en México tt.!go de los Crepúsculos del Jardín y del Lunario
p!l..reció surgir un acuerdo tácito en claaiticar a Lugones comu
versificador raro o e:xtravagante, o a lo más, personal. Todavía no
~e caill en la cuent,t de sus parentescos espirituales, y se leía muy
i' puco a Laforgue. La. critica hubiera llegado a señalarle una cédubt con número clas1ficador. Ahora ya es llegado el tiempo en que
h1, gente comienza a explicarde lo&amp; gatos a la valeriana, por ·qué es
nutena poetiza.ble el gendarme c,con su paso de pendular mesura.11
Y como encierran sggestionea exactas los ilusorios charcos d,e
mercurio, la rentista que desborda en un balcón la esférica arroba
de gelatina y el hubo con ojos de caldo. Aunque todavia bi¡y quien
cree qne la tersura verbal y la emoción estética sólo pueden reali•
za.r.:ie µrolouga.ndo hasta nuestrde días el aoordado sóu de las
octaus reales o la urgente solicitud rimada con que desde el siglo XIX algunas personas vienen pidiendo la lira, desde Heredia.
hasta nuestros días, ¡,asando por Zorrilla de San l\fartiu, que
qui~o la más pesada y negra.
No, ya no hay princesa qué cantar; pe,ro aunque la hubiera, aunque Oiga y Tatiana eiguierno en Tzarcoezelo, la maeetria de Lugones para aprehender la emoción que le sugieren todas "la8 cosas
qne ve, seria. nuestro refugio para librarnos de tantas incursiones
rimadas por los sitios que muchos se siguen forjando para nuestro
tormento y engaño. ¿Habéis oido en nuestra lengua sones más pa•
tétices, alueiouea más sugestivas y palabra.a más adecuada~ con
tema.a más familiares, intuiciones más simples y voces más conocidas? Y, sin embargo, a pesar de que sabe ver mejor que los
otros, como explicaba. Maeterlinck del autor de Las Moralidades
Legendmia.s, entre loa que leen pitra oir los versos y los miran sin
ca..er en la cuenta-¡oh, escoceaes!-Lugones solamente nos dice
asuntos tri vis.les en frases corrientes pero enrevesadas. Es que loa
asuntos sencillos suelen mezclarse y confundirse con los vulgares,
Y que loa vulgares suelen desdeñarse y desperdiciarse como materia inutiliza.ble. Recordad a Shelley: ((La potsia deacorre-e1 velo de
familiaridad que empaña el mundo ~ensible, y de esta suerte nos
hace ver objetos familiares como si no fueran familiaresn.
Lugones es dueño de la visión directa, y esta facultad en él genialmente desarrollada, la aplica a sus temas ((interiores)) y a sus
temas ({exteriores)). Su paisaje tiene una fuerza evocadora y una
sugestión incomparables; carecen muchas veces de la vaguedad,
pero nunca de la fuerza precisa, que corresponde y coincide con
lo que se vé, y se resuelve en maestria de expresión . .Nada más
verdadero que el verso

JUSTO SIERRA: PROS!.S. Selección, y Prólogo de Agustín Loera
y CMvez. «Oull·ura)), Tomo III, Núm,. 5. abril 15 de 1917.-El

Colón.-&lt;Venclda&gt;.

grau escritor, cuyo nombre llena el espacio de toda una época de
nuestras letras, Justo Sierra, maestro en el más alto sentido dela
palabra, aparece con una selección de sus escritos en prosa en e¡
último número de 11Cultura». El señor Loera y Chávez es autor
del prólogo que encabeza el cuaderno y firma, asimismo, la selección delos edcrLtos que se publican; en la introducción, el señor
L'Jera hace un acertado estudio de la personalidad del maestro,
englobándola hasta donde es posible; diferir;aos del sentir del señor Loera en alguua3 de sus opiniones, como podrá verse por laa
líneas de esta nota.
Ei indiscutiblemente don Justo el prosista más notable de la
litera.tura mexicana, y todos, los hombrea de letras, sus discipulos, dUs admiradores, todos clamamos por el homenaje más ne•
c;;:sario que urge tributarle: la publicación de sus obras completa,.'
t,ólo asi podrá ser apreciado como merece en su labor proteiforme, abundantisima, admirable.
PJrque era un verdadero prócer intelectual, como aquellos que
sólo el Rend.cimiento pudo permitir entre los pliegues de su manto dorado¡ sus conocimientos vastisimoa y variadisimos sin que
adquiriera. en ninguno la autoridad que produce la especialiiacióu; su fueru pvética, que más que figurar en sus versos, reeue•
na por toda su obra aun en la parte más abstrusa¡ la magnanimi•
da.d y bonhomie que rebosaba todo él, como indicio del gran espi•
ritu, del grande y verdadero Maestro que era; el prestigio de su
oratoria, ímborrable del recuerdo de quienes le escucharon, todo
contribuye a darle ese carácter de que hablo, humanista., a.m•
pliamente humanista1 con cierta indeterminación de sus credos y
sistemas.
Asi, don Justo no podrá ser referido a ninguna tendencia filosófica. de modo absoluto: era un escéptico cua~do pensaba-todos
·10~ que piensan lo son-y era un creyente c'u_andosebtia, o, mejor
dicho, tomn.ba de la religión la poesía tporque éata era su única
creencia. Las afirmaciones, categóricas respecto a su credo, se estrel!ll.n en su escepticismo, a menos de empequeñecer al maestro,
haciéndolo anterior a Descartes.
Ea historia, encontró medio de producir una intensa impresión
por el relato vibrante, apasionado, febril a veces, de los hechos o
de las características de una época o de nn pueblo; y ba.j.o esta
magnifica vestidura, ocultaba las informa.ciones más prec1 sas f.
los datos más recientes de la erudición europea.
Su prosa tuvo la virtud de plasmarse ceñidamente sobre sus
ideas y de fluir de sus labios-se hizo ,para ser escuchada, no pare.
ser vi,sta-con la sonoridad de broncea épicos. Y así conducia en
alas del viento, hacia los puntos más dista.otea, el espiritu del

El sábado último en el teatro ((Colón))
•bió a. la escena una obra mexicana:
1Veocidal)1 de la señora Eugenia Torres de
Meléodez.
La. señora Torrea, como la llama cariñoe&amp;mente_ el grupo de sus amigos, es antigua. a.miga nuestra. La señora Torres es
una. mujer excepcional en nuestro medio. Tiene un talento muy ágil y su con-

Maestro.

M. T.
}

LUIS O. URSINA: ANTOLOGÍA Rorir.~NTICA., .Araluce, Barcelona,

1917, en 8~-E:1 una selección de poesias de nuestro ilustre poeta
Urbina. 1 escritas desde hace treínta años hasta 1914. El autor es•
cogió las que, en su concepto, determinan mejor su tendeneia romántica.
CARLOS PEREYRA: Hu&gt;!BOLDT EN Máxrco, Madrid, Editorial
América, 1917, en &amp;?-Próximamente nos ocuparemos en este li•
bro del conocido escritor mexicano.
CARLOS PER.EYRA: EL CRIMEN DE WOODROW WIL~ON, Prólo·
go de Rufino Blanco Fombona, Madrid, Imprenta de Juan Pueyo,
1917, en 8?

y si las palabras son el pensamiento y la emoción, con:io pensaba
Pater, nunca un episodio de la naturaleza fue revelado tfm justamente como en estos dos versos:
el cerro azul estaba fragante de romero
y en los profundos campos silbaba la perdiz.

Estt·eno de ''V enciela. ''-Una de las escenas culminantes
versac;ón es un torrente de impresiones de
t-Odos géneros.. Siente el entusiasmo de Ja
li&amp;eratura; habla de nnestrus mejores poetas con gun calor. Recuerda entusiasma•
da-el entusiasmo es ulla de sus más fuertea característicaa,-((La vida de las abejas))
de Maeterlinck, conoce a Verlaine entristece su alegría con la tristeza de' Brujas, de Rodembach y vibra con un verso
fuerte de Machado, de Llovet. Vive la
vida literaria moderna, habla de la Htécnica. ouevRu Y tiene admiración por nuestro
poeta López Velarde, a la hora en que
L6pez Velarde todavía no llega a conmo-

muje: de muy bue.ios sentimíeutos y como v1ve en un medio dífícil•-y tan dificil•supone enemigos a Jos que no sou eiuo
unidades comunes y corrientes de ese
medio.
De todo intento hemos bosquejado la
flionomia moral de _Ia seño:-a Torres, por
que ésto completará mevitablemente nuestro juicio sobre su obra.
uVencida, &gt;1 entre las obras teatrales me•
xicanas, es de lo mejor. El argumento
puede no ser muy novedoso, pero la verdad
es que no ee~~ ~al llevado. Loa diálogos
-cosa tau d1ftc1l-tranacurren con agili-

El IMnes pr;óx:imo pasado asistimos a la
representación de 11Lsi Man u.na de Oron
en el Arbeu.
'
El papel de Cbironi lo desempeña un
actor español que debutó recientemente:
Manolo Casas.
Manolo Casas es el Maciate de la tanda
Tiene más bíceps que facnlt.adeg e~céni:
cas, sin que sea tampoco una banca de la
alameda., o una cariátide. Canta y se le
oye, _asi es que tiene con esto fl.lgunas
venta,1as para el género de zarzuela. antigua. Su mimica es rle gimnasta. y n11t,uralmente poco cómica. Empieza a d&gt;tr
vuelo a los brazos y mientras que la mano
Sig 1ui én la página 1T ele avisos

•
PIANOS AUTOMATICOS
V VERTICALES

EN ABONOS

'PIANOS WURLITZER'

Td.l el poeta. que, como obBerva Ci1.stro en su estudio, res.liza en
el v-Jcablo más de3abrido, un resumen de intuiciones inagotables.
Ahora se le díecmte apasionadamente; pero se le. discute como a
gran poeta, sit1 precedente en América.

14

POR EL ARBEU
Manolo Casas.-"La Manzana de Oro''

COMPARE USTED LOS PRECIOS DE
ESTOS PIANOS,
CON LOS DE OTRAS CASAS
.................,............

con un dedo pueril raya.ndo el agua,

G. E.

ver a las mujeres de nuestro medio. E 'la.
se siente, a ratos, triunfadora, llena dl'
f~erza para arrostrar las calamidades de h1.
v1~a. Todo le parece accesible y rie ..... .
M1_nutos después encuentra la vida pen• ,_
sís1ma! a todos sus amigos muy lejos dP.
ella: vive sola, desamparada y llora ........ .
Positivamente ha sufrido y positivameot~
ha sido feliz. Con ella no se llevan los tér
~inoa medios. Además, la señora Torre~,
tiene una alma grande y pródiga. Es nnH.

dad y si no fuera porque hace mucho
gasto de frases literariamente echadas a.
perder como crepúsculo de mi vida y algun8.E! otras, si fueran más sobrias, a.cumu•
la.rían mayor mérito al conjunto.
~l segunJo acto, en nuestro concepto,
es J ustn en cuanto a técnica téatral. Todos
los personajes se mueven:con!oportunidad
y hay escenas de indiscutible acierto. El
tercero es el que literariamente cuidó más,
pero en cambio es el menos teatral. Loi•
personajes en este a.eta hahla.n mucho y
dicen muy poca.a cosas. Además, Re suceden lita casmtlidadea, como en el teatro
equívoco de EchPgaray. Se habla de álguien y en seguidit ese álguien se preseuta
en escena, con toda la. premerlitació!~
v11lgu de la arquitectnra teatral antigua.
M:.1:-1 todas estas cosas se deben a que li\
Reñnrn Torres escribió sn obra en nueve o
diez dias, y ¡claro está!, con Lope de Vega
P,n horas veinticuatro pasaban d;, la.,; musas
·
al teatro, pero eso ya no es posible.
La señora Torres debió pre8entar eu obra
después de haberla pulido cuidadosamente, haciendo uso de su excelente criterio
artiatico, pero, nos decía, no era ya posible;
tenia viva urgencia de presentarla al público y marcharse. La primera copia la única copia existente, fue la que lleg'ó a manos de Julio Taboa.da.
. Sin embarg-o, la autora no debe desmR•
yar, tiene suficiente talento y buen BfHltido literario. Si cuida sus obras encontrará
además rle la aceptación del público-la
obrl\ fue muy aplandida-el elogio de ll\
critica, sincero y abierto.
En esta ocasión y precisamente porque •
es nuestra amiga y porque la estimamos
no hemos querido omitir nuestra manera
de pensar para que por ahí no se diga que
obramos parcialmente.

5 DE MAYO NUM. 32
Sube la marea

PEGA90

PEGAOS

15

�jogadores del etMixcoac11 1 para ma.uifestarDO! que en la crónica que de su primer
encuentro con «(La Internacional11 publica
cMéxico Deportivon, se hace notar qne el
tt/tree que actuó en dicho juego no se apegó para nada a la justicia y encareciendo
,.¡ ,!tlixcoa.c» que tu\'iera más atención en
el nombramiento de J 1:1eces, asi como llamando la atención a los mismos jugadores sobre su manera de jugar y diciendo
-que de no poner más cuidado pudiera ha~
ber alguna persona que se interesara en
410 disgregación.

El referido Presidente del 1(Mixcoac1)1

1·

~~

J

1:Tres esce.nas del Tenis jugado el domingo último

"México" contra ''Etpaña B." Gana■ 111
"lndlgenas" por 3 Goal, contra 17.
Por la tarde, ante numeroso púb!i_co,
en terrenos del Club «España», se verificó

este emocionante encuentro, con el re-

Los lnvenLibles derrotados.
• ":Ahtcoac" contra ·'Internacional''' terrenos
del ••Junior". -Ganan los ''lnternaclo.
nales" por 3 contra cero.
1

El último domingo a las diez y me~ia
se verificó este match con el resultado mdicado.
,r·
•
Nunca habíamos visto al (1i\'.11xcoac,) Jugar de manera. tan desastrosa como. el
domingo, pues parece que llevaba hi m-

"6 de deroostrt1nios que tambien tieten01 o
.
.
•
nen una enorme dosis de apat1a y qne s1
tienen combinaciones efectivas de .que ecbar mano cuando quieren, taf!1b1én 88.•
hen andar de cabeza com? en el Juego q~1e
-•mo, Loe 1·nternamonales paremeresen
•
d l
1 f
ron preocuparse muy poco de. a ama.. e
((Mixcoa.cn y no dejaron pasar madvert1do
lo .p •t·1008 y rlesconcertados que eataban
t1.
•
d"ó por resultasus contrmcantes, lo qude l ~
se desado que la mayor parte e Jtt~go
rrollara sobre la meta del «l\I1xcoacn.

-

· · uie
Por parte de loe Vt:ucidos SP d1t1trng
.
ron ...... por lo malo, el Goal Keeper Ar~~~~
dejando pasar entre las manos dos Sh onque eran perfectamente parables, y c
templando impávido como pasó el_ terc~:
Goal por entre las barras. Montano q
se ha distinguido siempre por lo certero y
eficaz de sus golpes, estuvo fallando co~stantemente; Vilchis, que en una. ocas1 n
logró llevar él solo la bola bast~ frente a
la meta Internacional, y no te~nendo na•
die que le estorbara. shuteo m~t1endo la bola bola ..... en un prado del Jard'in de en·

.

puso de mauifiesto que el referee oficial no se babia presentado y q_ue el que
D08

sultado que anotamos.
.
Durante la mayor par~e del pnmer
tiempo, los paisanos estuvieron constantemente sobre ni goal Ibe~o, a0;otá.ndese
P rimer tanto antes. de diez mrnutos de
ha.her principia.do el JUeg.o.
.
Dura.nte el segundo tiempo se amma•
ron un poco los del KEspañan l~grando_lle
gar varias veces a la meta mex1ca.oa, a1en•
do rechazados casi siempre por esa monumenta.l defensa que se llama Arturo Or•
tíz, y por Miranda, siempre ?portuoo y
sa.lvando del peligro á su eqmpo, . con la
eflC"a.cia y limpieza ~e cQstumbre. Duran•
te ei3te tiempo los iberos lograi:on puar
nnl\ vez la. bola por la meta mexicana, eata.ndo o.ff tide, el jugador q~e anotó el tan•
to; el Re[P-ree marcó el o¡rside, pr.otestan•
do el capitán del i(E8panau y el l1.n~1 ma.•
del mismo equipo. Después de. d1scut1r
algún tiempo parece que'1 se. pusieron de
acuerdo, accediendo el Capitán del (1Méxicoi, 11, q11e se contara el tanto.
.
Por parte del uEspañan, con excepc16a
del Capitán y otroR dos jugadores cuyoa
nombres sentimos no recordar, el resto no
rlt1jó de mmitrarse apátic~ y desanimado
viéorlose obligado su Capitán ~ mandar
retirar del campo a uno de sus Jugadores.
Del México todos sus jugadores esto•
vieron oportunos y trabajando con entu•
1:1i&gt;tsmo, sobresaliendo Miranda,
Ort1zfo,
en
d
J¡¡, ñefensa. y ª!a!llR.nta.n o tres_ carga8
midahle~ Stüder tmmrlo magistralmente
nn corn;r que fué rematad? admirablemente; Garza pss11.ndo y corriendo la ~la
solo por torlo el campoi con mucba hm•
do ,upieza.; Enbart,, el porttro, paran
rj
riormente tres formirla.hles shoots. que 8
tinuon seguidos y sobre corto.
.1 •.
Se han dirigirlo a nnsotrn ... por conul.v1
to de su Presidente Sr. ,Yingaert, vartOI

,.

hiJO sus veces, es persona honorable por
todos conceptos, y que además no fné el
.. l[ixcoa.c11 el que lo nombró 1 sino que su
8lección fué hecha de común acuerdo por
lOI capitanes del citado «"l:lixcoac,, y de
,_La Ioternaciona!,,, diciéndonos además
en lo que respecta a losjuga.dores, que todos e11os se preocupan por la limpieza de
ao juego, y que ni aun en rnatches en que
eus contrarios han desarrollado un juego
,ocio por todos conceptos, ellos se han
apartado voluntariamente de las reglas esU.blecidas. Que por lo demás no se explica las razones que pueda haber para que
baya quien se interese por el desmembramiento de su club, pero que, sin embar¡:-o,
agradece a uMéxico Deportivon su aviso.
Cumplimos con nuP,stro ofrecimiento de
publicar lo qne nos manifestó el Presidena del ,Mixcoac», absteniéndonos por
nuestra parte de hacer comentarios.
1\fmuEt O'HoRÁ.N.

TEATROS Y CINES
Sigue de la página 15.
diestra-anda sobre la cabeza del ciudadano
que ocupa la lunetR. 328, la otra ei:-1tropea
los muros del telón de fondo. Creo que
ésto es baAtante elocuente para que yo
termine mi calificación sobre su metier o de
lo contrario corro un rie@gfl más grave del
que llevo corrido, que no ea poco, pues nn
empujón de mi héroe, un poquillo nnervioijon, me puede colocar a una altura que
afrentaría al propio Pegaso.
Au11que la verdad es que Manolo Casas
es simpático, y éilto no quiere decir qne
desconociendo en mi facultades físicas de
aviador, trate de aseg_urar la estftLilidad
terrenu.l.
Lolita R,osell me va comprando y no se
en que consiste con tioda precisión su lenta fuerza conquistadora. Tiene algo dinámico quizá, que se lleva muy bien con mi
gusto. Ea cambio habla con mucha precipitación. Si le pusieran un ncontador»
ufonético -económico» gasta.ria al rededor
de$ 1,600.00 por minuto.

NOTA GERMANOFILA
En el Principal, en el segundo cuadro
de «La Reina del Carnaval», se presenta
ua escuadrón de vícetiples ataviadas con
ca.seos y coraza presumiendo de ubocbesH.
La marcha automática arranca los aplausos de los germanófilos y me hace afirmar.
me en la creencia de que los germanófilos
adoran lo tea.tu.! al grado que entre las
susodicha.8 vicetiples y los Hohenzollern
lo mismo les dá.

El duelo final.

Un ingléd fue a consultar con un famoso médico homeópata. Este le ausculta, le
pasa un frasquito por las narices y le
dice:
-Respire usted.
El ingléi! respira con fuerza y el médicC'I
nplica:
-Está usted curado.
Disimulando su asombro, el inglés le
pregunta:
-¿Q 1é le debo a usted?
-l\111 francos.
El inglés saca un billete de esta cantidad, se lo pas~ por la punta de la nariz y
le dice:
-Respire usted._
Y i;.in dar tiempo a la respuesta., excl&amp;•
ma flemá.tica.mente:
'
-¡ Ei3tá Ui3ted pagado!

freute. D~ lv1:1 dt'.má1:1,
de
) ,exce_p~·ión
o hecba
que ver
Miranda y Arturo t rt1z, umc s
·
daderamente trabajaron, Y a los que se
debió que el número de tantos anotados
por la «Internscic,naln no llegara a un número mncbo mayor.
.
d ¡
r t ac1onaln
todos
Por parte e a (' n ern
trabajadores y aprovecb~ndose muy eficazmente de las deficiencias de los contra¡· d
¡ Portero Lecanda
rios, sobreda ~en O e
.• '
'
parando limpiamente el ÚDh;O Shoot que
convertirse en Goal.
...-!
amenazara
........................................._,,..........""'"' ..................................

.... ....................................,.................................................................................................................................

§

g~~::.º•

I,,',,,

-

~

J0YERIA Y RELOJERIA
Sólo én San Angel lnn
Unicamente en
San Angel lnn,

-

~.........,........,,,".............. _"""....... ...,...,.......,...,.,,.................,....,.................,,.............-... ....,, ..,..,,,,......,,,.,,..,,,,,,,,,,,... ,.....,...,....,,,,.,,,.....,...,,,,......,,.,,. ,,......." .............
16

PIEGABO

''LA ESMERALDA''

e.Apartado 69.

�VII
más grande que se conoce, el Culliman
que pesa 3 024 quilates y pertem.ce actualmente al teroso inglés.
¿Qué hizo el general Rotha?
Para despistar a los ladrones, un alto
funcionario del Transvaal, escoltado por
cuatro detectives, se puso en viaje llevando una valija que era custodiada dis y
noche, y qne a pesar ~e todo foe robada;
pero el verdadero Culhman lleitó a su destino Londres, en una pequeña caja de
madera que se babia enviado como encomienda postal, sin ~inguna indicación especial.
Los ladronee, que con arte robaron la
valija, se llevaron un chasco y fueron despistados.

*

¡Al tln! ....

1

VARIEUAllES

1

-A veces objetos de gran valor van más
seguros mandados por el correo como
muestra sin valor, que confiados aun a
detectives que despiertan la astucia de loe
ladronee y corren el rieFgo de perderse.
Si va como muestra sin valor, no despierta ni la atención ni la codicia de nadie.
Este procedimiento lo usó en 1915 e1
general Botha para enviar a Eduardo VII,
como regalo ~d,il Transvaal, el diamante

* y feo, pero rico,
r Dos sujetos, uno *viejo
y otro joven y guapo,. pero sin una peseta,
pretenctian a una niña de diez y ocho
abriles. Llegó el momento decisivo, y la
niña eligió por esposo al viejo. Este, al
salir de la iglesia, loco de alegria, dijo a
su esposa:
-Angel adorado, cha tita mis, ¿por qué
me has elegido a mi? ¿Es que te gusto más
que mi rival?
-No, pero es que yo creo en los vaticinios.
-1.Y qué?
.
-Una gitana me ha dicho que be de
ser casada dos veces, Y elijo al otro para
despué~.
lTn caballero
una taberna:

* **
ve entrar

a su criado en

-.luan-le dice,-me sorprende m11.
cho verte entrar en semejante sitio.
-iAtI, señorito! pues mucho más sorprendido se quedaría usted si me Yienr
salir.

***

Dos gastrónomos, sentados el uno delante del otro, acaban de comer.
-Parecemos dos amantes que han reñido.
-¿Por qué?
-Porque todo ha concluido entre noaotros.
,k
*'*
- Y la seiíora de usted, demuestra algún io'terés en el presente conllicto europeo?
-Por eup:~e~to que &amp;I; siempre está hablando de la guerra.
-Y, ¿qué le dice la señora?
- Pues, dice: ¡Qué iástima. que t6
puedas ir!

** *
-¡,{¿ué recorta usted

de ese periódico?
-Un artículo que trata de un hombre
de California, quien obtuvo el divorcio
porque sn mujer tenía la costumbre dt
registrarle 1011 bolsillos.
-Y, ¿qué piensa. usted. hacer con 61P
- Puea, ponérmelo en los bolsillos.

*

· -Ese dolor que* *
usted siente procedi
del dia.fragma.
-Dispense usted, doctor, pero yo
que procede del dia ..... de mi cumpl"'
ños. en que me rlí un hartazgo de coneidera.ción.

º*

-¿En qué se parece el arco iris a los
guarduu,?
-En que aparecen d~spués de .la torJDenta.
En el estudio de un pintor.
Una señora que se está retratando mira
el retrato en un momento de descanso
:,exclama:
'
-¡Qué encarnada tengo la cara! ¿Dónde compra usted sus colores?
-En la misma tienda en que los compra usted.
-¡Mozo! ¡Mozo!
-¿Qu6 quiere usted, señorito?
- ¿Sabe usted dónde están mis pauta,

Iones?
El criado busca e_n todas partea, y no
encontrándolos le d1cela\ parroquiano:
-Pero; ¿está usted seguro de que al enkar los llevaba puestos?
J Jsé H, encontrándose en Milán asis~6 a 1~ representación de una ópe;a que
111 reahzaba ~n uno de loe principales tea.koll ~e esa mu~a~. Al die. siguiente de la
Canción fue a visitar al primer actor que
bal,h desempeñado con toda corre'cción
el rol de emperador, siendo calnrosament.e apl~udido por todos los espectadoree.
~ artista !ª presentó al rey veetido en traJ8 de manana, quedando confundido al
reconocer a é~te; entonces el emperador
para calmarlo, le dijo: 11No importa. En'.
ke noso~ros,, los emperadores, no existen
ceremomaE».

9 D4 O
10A5 •· R

Problema número seis
POR

O. Wurzburg
Blancas:
R 1 D, C 2 R, C 3 A R, D 6 A R, (4
piezas).
Negras:
A 1 CD, P ti CD, A 3 A O¡ R 8 T R.
(4 piem).
Las bla.noaa juegan y matan en tres jugadas.

!IC'3\R
10 C 3 &lt;'

11 C020
12 T 1 R j
13 A 3 l)
14 Ax C (6 C)
15 C 5 R !
16 c x P Cj.
17TxAj.
18 D 3 D j.
l9P4TR!
20 P 5 T !
21 D 5 A !!
22 'f XC j. !
23 D 6 A mate.

11
3T R
12 RIA
13 A 2 R
14 PT x A
15 P x A
16 R 2 A
11 R x c
18 R 3 T
19 P 5 c
20CxPT
21 P 3 C R
22 Px T

Solucl6n del proble■a n~■ero dos
POR

Partida'número diez

R, Callluson

(Congreso de Ostende, 1905)

1 D 7 T D, R x C (5 C), 2. D 7 C R j.
R x c (3 C), 2. D 1 c R j.
R x !,-,
2. D 8 R !

Gruoco Pu NO
BLANCAS
l'tiARSHAl,l,

NEGRAS
BllRN

1 P 4R
2 C3 AR
3 A 4A
4 P3 A
5 P4 D
6 p X p
7 R 1 A
8 P 5'D

L'\ resolvieron los señores Raf~el Carrillo G. Luis Sotomarina., de esta capital;
Y el sen:&gt;r J Jsé Ordoñez de Q 1erétaro,

r

l P 4R
~C:1AD
3 A 4 A
4 &lt;' 3 A
/í p X p
6 A 5 C j.

7CxPR
8 C2R

Noticia.-Ell la ciudad de Culiacán
E lo. de Sine.loa, acaba de fundarse u~
C!ub de Ajedrez, ?uyo presidPnte ·e s el Sr.
Lic. R •sauro RoJo, fuerte aficionado de
aquella ciudad.
.

LIBROS NUEVOS
- . .........,,.,..,,,.... , ...........,1...., ...., ......,,.................... l . .lHHlllllllllllll■UIIUIUtlllllllUlltnu1u111

De venta en la librería de la Viuda de Ch.
AVENIDA

NEOLIN
Acabamos de recibir directamente de St. Louis Mo. cinco
elegantes modelos de calzado para caballero, marca Ro·
berts, Johnson &amp; Rand, en negro y color con suela

NEOLIN
Nada mejor. Este es el calzado ideal para el hombre de negocios. Venga usted hoy mismo por su calzado.
~

i de layo

Núm. 10-E.
..;;;

5 DE MAYO 45

J. N. MATIENZO:-«Le Gouvernement Représentntif F6,
déral» dans la République Argentine. Formation de la
constitution, les partis politiquee, le présidenL, le con•
grés, la morale, la poli tique, critique, 1 vol.. ................
BOCQUILLO:N' Lll\IOUSIN: -- «l&lt;'ormulaire des Medicamenta :N'ouveanx pour 1916»: -nouvelle formnles, réper•
toire de produits pharmaceutiques ........................... ..
MA URICE l\IURET :-uL' Evolution belliqueuse de Gt1ilb u•
me II», 1 vol. ....................................... •.... •.. ••••..... .
ABBÉ CI. PEYROUX:-«Les Plns Belles Lettres de Con•
solation, despuis les origines chértennesj~squ' a no.jours,
1 vol 12?............................................................... ,
HENRJ BARBUSSE:-«Le F,m.,-(iournal de' una eacouade)
reman ................................................................. ·
REA D E:-uPara lograrlo todo». =Guia práctica para el em•
pleo, en la lucha por la existencia de las fuerzas naturalrt,
1 vol. 1~º...............................................................
WILLIAM. P. TRENT:-uHistoria de la Literatura delot
Estados l;nidos: versión castellana. por Francisco LC\m•
bardia,1 vol. 8° ...................... . ............. . ................,
PIO BARO.J A :-«Nuevo tablado de Arleqnin:-1 vol. 12t
LUIS G. URBINA:-«Antologia Romántica, 1 vol 12º.....
Ll"IS G. CRB[~A:-11La Literatura)lexicanadurantel
Guerra de Independencia,.,. .... : .............................. ..
AN'TO:S-IO DE HOYO$ Y Vl:'.(E:S-T:-«Los Ca~cabeles d
l\Iadama Locura ......................................................
ABEL BOTELHO: - «Los Lázaros», novela ........... ......... ..
G. MARTINEZ SIERRA:-oEl Reino de Dios», teatro... ..
LUIS G. URBJN'A :-uB11jo el Sol y Frente al l\lar»., ........

Ir

POETAS NUEVOS DE MEXICO
POR GENARO ESTRADA

LIBROS

Selección de cada una delas obras de 31 poetas mexicanos
contcmporáneo~.--E:xtenso repertorio bibliográfico, en el que
se cont1eB~ la lustor1a. del movimiento moderno de Je. poesia
lirica. mexICan~. - Estudios criticos sobre cada uno de loa auto~es que re~1stra. la obra.-Archivo bibliográfico e iconograflco con mas de 5,000 títulos.
Ediciones Porrúl. Los mejores autores mexicanos contem•
poráneos.

De venta en la librería de ANDRES
BOTAS E HIJO. la. de Bolívar núm. 9
Apartado núm. 941. --- - México, D. F.
¡

:

Librería y Casa Editorial de Porrúa Hnos.--México, D. F· 1
Esquinas Reloj y Donceles..-Apartado 4540.
-........
¡i

!

n1n11nn11111111u1111111111un111111n1111111111nun111u11u1uu"'"'. .' " " " ' " ' " " " " "1111111111n 1111110

ECiEMA
¿Padece usted hta o alguna otra erupción cutánea
de la que quiera usted sanar pronto? Consulte Ud. al
Dr. ENRIOUE HERNANDEZ Y ORTIZ, 3a. del Carmen, 30,
o eacrlbale al apartado postal 573. México,
f'.

o.

DESDE 1885, COMBATE ESTA CLASE DE AFECCIONES.

APROVECHE USTED SU LARGA PRACTICA

IIH;il

=
=
~
=

EL MONSTRUO, Novela por A. de He.vos y Vinent.
Un vol. ............. . ............................... .
EL -HORROR DE MORIR, Novela por Antonio de
Hoyos y Vinent ................................... .
Mr VENUS, por Joaquin Dicenta ....................... .
Q UIEN FUERA Tu. Novela. Obra póstuma de J. Dicente.. LA NOVELA CORTA ....................... .
LA MAJA DE GovA, drama en tre11 actos de F
Villaespesa . ...................................... .'.
BARRIO LATINO. Novela, por Federico García
S1ncbiz ...... ................................... ..... .
EN CAmSA Ros..1.. Novela por Felipe Trigo ......... .
FATAL DILEMA. Novela por Abel B otelbo 2 tomos
traduccióu de M. A. Rodena@
'
········•··········
LA GUERRA PALPITANTE. (Del campo francé,), por
Alberto de Flos ......... ···························
GLOSARIO DE LA VIDA VULGAR, por Luis G. Urbina. (Verde~)................. ......... ........ ......
E STUDIOS JURÍDICOS, por Antonio Maura.............
JAJMP. EJ. CONQUISTADOR, M. Bueno.....................

1
--

IWíllll llllllllilllllll llll111111111111111111111111lllll lllll ll llll lll lllllfll

ii

~

RENTA FRANOESA.-Jardín Carlos Pa.checo, 1 y 3 .
México

$

1.80

$
$

0.60
0.60

$

0.30

$

2.10

$ 1.80
$ 2.10
$ 3.00
$

1.80

$

2 00
1. 25
0.10

$
$

Revistas ilustradas extranjeras

Suscripciones y números sueltos

la. BOLIV AR, 9.

MEXICO

1

lj

�1

•••

•
OFQECEMOS A. LA.S DA.MA.S DELICA.DAS LISTONES,
GASAS, TEL\S, SEDAS Y CUANTO LA. MODA CREÓ

==== PARA ELLAS EN ESTA PRIMAVERA-LA CIUDAD DE LONDRES

• r.

"Ln Casa de la Mod~"

11

1 ,,.

:

.

~- - -- - ·--- --- ---·-·
--·- ---- -- --- -

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566505">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566507">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566508">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566509">
              <text>8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566510">
              <text>Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566511">
              <text>26</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566512">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566531">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566506">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 8, Abril 26</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566513">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566514">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566515">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566516">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566517">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566518">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566519">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566520">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566521">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566522">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566523">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566524">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566525">
                <text>26/04/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566526">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566527">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566528">
                <text>2020411</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566529">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566530">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566532">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566533">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566534">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="13970">
        <name>Carlos Pellicer</name>
      </tag>
      <tag tagId="36674">
        <name>La catedral de México</name>
      </tag>
      <tag tagId="36675">
        <name>Marina de los Estados Unidos</name>
      </tag>
      <tag tagId="36673">
        <name>Observatorio Astónomico Nacional</name>
      </tag>
      <tag tagId="36672">
        <name>Pascual Cordero</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20357" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16716">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20357/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_7_Abril_19.pdf</src>
        <authentication>234d4d2e173422ac1b31b72e82c8ac7e</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="566901">
                    <text>"BERTINI"
¿MODELO NUES ·
TRO HECHO ES
PECIALMENTE
PARA DAMAS
ELEGANTES

LA CIUDAD
DE LONDRES

Submarinos americanos listos para entrar en acción,

NUMERO 7 .

MEXICO, 19 DB ABRIL DE 1917.

Precio: 30 cetttnvos

�II

~------------------------------------- ---- ---

EGASO -~ E~ ~~. -~-;;-;.~L

---

111

__, ___, ___ """'"""""'"'"7

DIRECCIÓN: Enrique González Martínez._Efrén Rebolledo.-Ramón López Velarde.
1

Urueta.
Juli? Torr~.
Mariano Silva.

Rafael Cabrera.
José
Frías.
Antoruo Caso.
Esteban Flores.

Jesús T. Acevedo (El Paso.)
Ricardo Arenales.
Mariano Brull.
María Enríqueta.
Gustavo E. Campa.
Rubén M. Campos.
Bartolomé Carbajal y Rosas.
Alberto María Carreño.
Francisco José Castellanos.
Luis Castillo Ledón.
Ignacio B. del Castillo.
José M.a Chacón y Calvo.
Eduardo Colín.
Carlos Díaz Dufoo, jr.
Arnulfo Domínguez.
Enrique Fernández Granados
Genaro García.
Augusto Genin.
Francisco González Guerrero.
Luis Gon7..ález Obregón.

Los elegantes compran su sombrero
en la casa

Tardán

porque es la únic1
casa que puede darles gusto ..

·¡

Saturnino Herrán.
Jorge Enciso.
Alberto Garduño.

J?·

REDACCIÓN
Rafael López.
Genaro Estrada.
Jesús Villalpando.

COLABORACIÓN:
Carlos González Peña.
Max. Henríquez Ureña.
Pedro Henríquez Ureña.
Alba Herrera y Ogazón.
Manuel Herrera Lasso.
Mateo Herrera.
Jesús García Gutiésrez.
Juan B. Igulniz.
:Manuel Ituarte.
Carlos Lazo.
J. L6pez Portillo y Rojas.
Federico Mariscal.
Pablo )fartinez del Río (Madrid).
Amarlo Nervo (Madrid.)
.José de J. Xúñez y Dom!.nguez
Eduardo Pallare&amp;.
Emilio Pardo Aspe.
Manuel de la Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Pruneda.
DIBUJANTES
Leandro Izaguirre.
Carlos Neve.
Anton·'&gt; Gómez.
José Tovar.
Francisco de la Torre.
Alfonso Gardtúio.

/

Alfonso Cravioto.
Manuel Toussaint.
Antonio CMtro Leal.
Enrique Fernández Ledesma
Manuel Puga y Acal.
Alejandro Quijano.
Joaquín Ramírez Cabaña8,
Adri~n Recinos (San Jolé de
Guatemala.)
Manuel G. Revilla.
Alfonso Reyes (Madrid).
Manuel Romero de Terreros
Francisco Verdugo Fálquez.
Genaro Fernández Mae Gregor.
Artemio del Valle Orizpe.
Samuel Ruiz Cabaña.a.
Enrique Santibáñez.
Nicolás Rangel.
José Juan Tablada.
Alfonso Teja Zabre.
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina.
José Vaseoncelos (Perú.)
Atanasio G. Saravia.
Germán Gedovius.
Roberto )fontenegro.
Angel Zárraga.

FOTÓORAFOS Antonio Garrluño.-Gustavo F. Silva.-AJfonso Sosa.
PUBLICISTAS: )faxim 's.

l

OERENTE: Jesús B. González.

ORABADOR: Alvarez Tostado.

· j En la. Capital, 10 nún:eros....... .... $_3.~0
E1;1 el ~xtra.njero, 10 números......... $5.00
1 En los Estados. 10 numeros... ..... 3.o0
Nume10s sueltos............................ 0.11()
OFICINAS: Avenida 5 de Mayo, 32,-Ediflcio de la Bancaria. Departamento, 406,-Apartado Postal, 1408,
La. correspondencia, debe ser dirigida a la Gerencia.
_

1

¡•
!
¡:
11

PRECIOS DE SUBSCRIPCION

IHHIIH. . . . . . . . . .l l l l l l ' l l t l l l l l l l l l - - - - •. .- • N N M_ _ _ _ _ _NWMNNIHHtllllHHHIIII. .I I H H H l l - l t. . ._ N_ _ _,

i

fte__,.

_._ _, _ H I N H. .11111-HI. .N I N - N l l l. .

1

i

:

i

~

tflllllllllllllllltlllllllllll...

La electricidad es el alma
---- de
moderna
- --la vida
---- - -Somos los Representantes Generales
- --- --- -----------de
la
casa
del mundo
- -·--- - -más
---ooderosa
- - - en artículos de electricidad - - -

La W estinghouse Electric &amp; Manufacturing Co.
TEXE~10S COXSTfu"\'"TE SL'RTIDO DE

ses

COXOCIDOS Y ACREDITADOS APAHATOS :

LAMPARAS de 25, 40, 60 y 100 watios
HbRNILLAS, CALENTADORES, PLANCHAS, CAFETERAS, VENTILADORES,
DINAMOS, MOTORES, TRANSFORMADORES.

Ingeniera, Importadora y Contratista, S. A.
SUCS. DE G. Y O. BRANIFF Y CIA.
APARTAOO NUM. 8 0 a , 2 A . CE C A . - U C M I N A S NUM, 4 ~

AMl!IC&gt;S TaL~FCNC&gt;S! 170'5

Avisamos a~nuestra numerosa clientela de la Capital y de la República, que próximamente
cambiaremos nuestro local.

�I\EVISTA SEMANAL
Registndo ~omo articulo de segunda clase el día 17 de marzo de 1911.

T0.1\O J.

.CONTRA LOS RIGORES DE LA LLUVIA

MEXICO, D. F., 19 DE ABRIL DE

~ .. -~~~

TODO HOMBRE DE TRABAJO NECESITA MANGAS
DE HULE NEGRAS

LA cJ\,'IONTAÑA RUSA

Tamaño 72 x 84 lnches $ 12.00
Tamaño 75 x 95 lnches $ 15.00

Tamaño 72 x 84 lnches S 20.00
Tamaño 75 x 95 lnches $ 25.00
TODAS NUESTRAS

MANGAS
SON DE UNA SOLA PIEZA,

SIN COSTURAS, Y LAS GARANTIZAMOS POR SU
OURACION E IMPERMEABILIDAD
íORRDS CON COPA PARA
SOMBREROS CHARROS
De Impermeable, revés ahulado $ 3. 50
De casimir fino Impermeable $5.00
UNICAMENTE EN

POR., ESTEBAN FLORES
Hace tiempo que la montaña rusa descansa. Ya no hormiguea allí la muchedumbre desocupada, contemplando
con curiosidad boba el volar de los carritos cargados de
paseantes. Triste, desolado, se yergue el imponente arma·
zón frente al basto césar hispano que domina con su ademán conquistador la rumorosa plazoleta. Ampulosas niñeras pasan con ojos melancólicos por el antiguo lugar predilecto; mocetones impenitentes rememoran triviales avetlturas iluminadas de risas y aspavientos; viejos reumático.:;
filosofan ante el enorme esqueleto que semeja una encina
deshojada. Y niñeras, y mocetones, y viejos se alejan por
las avenidas, bajo el cielo tranquilo, donde las nubes, desplegado el velamen, avanzan lentamente, empujadas por
el hálito perezoso del viento .....
No os desesperéis, oh, amantes de las emociones fuertes:
:todavía hay patria!
Tengo un amigo que gusta extraordinariamente de México. Vivía ha&lt;::e algunos.- ::tños -en provincia: novelas de Carlota Braemé, amores apacibles, tertulias familiares, gobernador réelecto ciiico veces .... Y la monotonía de la vida,

tl UNTRO MtRCANTIL
Apartado postal 472

México, D. í.

EN PARAGUAS
TENEMOS UN SURTIDO COMPLETO

NUM, 7

'.r=:~25-~&lt;~~

EN EL C~MPO

MANGAS IMPERMEABLES

1917

el ~ielo q1•is, el hm·izonte eterno,
lo arrhjaron, como ei madero de un naufragio, a las playas
de la Capital, que lo recibió ebria de júbilo. En efecto, ese
día memorable, la gran urbe se bamboleó sacudida por un
teml¡lor.
Desde entonces el 'aburrido provinciano constituye una
molécula de .Ja,metr6poli divina. y pecadora. La gusta con
el deleite supremo del bebedor que tras largos meses de
abstinencia lleva a sus labios una copa; la paladea con infinita voluptuosidad; la aspir~ como un perfume; la traga
(ata por gota; noble y vil, antigua y moderna, sabia e igno·
rante., limpia· y sucia, refinada y palurd~, tal como la ha
forjado en cuatro siglos el aliento creador de los años.
Y la adora, precisamente porque elÍa le tonifica el sistenervioso con emociones jamás Soñadas en las ya lejanas
horas del olvidado pueblo.
.
Le ha robado el reloj diez veces al .subir a los tranvías.
Se ha visto otras tantas entre las ruedas de los automóviles que desfilan por las calles con velocidad de ob(1s.
Vi6 el cuartelazo.
Conoció a Zapata.
Departió con Rueda.
Asistió a los ju egos florales ....
Uitimamente no salía de la Cámara. Desde temprano rontiada por los alrededores del Palacio Legislativo, con el
fOttro iluminado por la sonrisa de los grandes días; y cuan-

•a.

do el público empezab8. a entrar, era de los primeros que
subían a saltos gimnásticos la escalera que lleva a la galería, donde se instalaba cómodamente, decidido a no perder
palabra de lo que iba a decirse.
Allí lo encontraba, agitándose nervioso en el asiento, es·
perando el instante de la &lt;emoción&gt; ..
-¿Sabes? Hoy discuten la credencial de equis .. .. Se dirán cosas gordas ....
Y mientras llegaban las &lt;cosas gordas&gt;, se entretenía,
para no darse cuenta del fluir desesperante de los minutos,
en extraños ejercicios mentales. Un día se puso a formar la
estadística de las calvas que' respla.ndecían en el fondo lleno
de luz dela Cámara, clasificándolas geográficamente: calvasoceanos, calvas-bahías, calvas-ensenadas, calvas• lagos,
calvas ]f\.gunas, con una falta absoluta de respeto a los padres de la patria y a la gravedad so}emne del recinto~ Otra
vez se empeñó en descubrir la ley universal que rige el vue·
lo parabólico de las moscas.

Me diréis, incrédulos, que seguramente se trata de un
&lt;chiflado&gt;; pero, ¿se conducen acaso de otra manera los
&lt;cuerdos&gt;?
En algunas partes del globos.e va a las Cámaras a seguir
el curso de una aspiración nacional que pugna por conver-.
tirse en ley, a ver el espectáculo de una nebulosa que tiende a fundirse en la chispa de una estrella. En México ....
andamos siempre, como mi provinciano, tras la montaña
rusa.
Y, como mi provinciano, la encontramos frente al césar
español capturado para la eternidad por la eficacia implacable del bronce; en las calles barridas por el resoplido de los
autos sonámbulos; en las carreras salpicadas de sangre; en
la Cámara, donde el verbo, para ser grato, debe hacer chi·
rriar, como un hierro encendido, la carne de los hombres
públicos ....
¿ Qué importa que la montaña rusa descanse?
México todo es una montaña rusa. Los paseantes que vagan aburridos, lo mismo por los barrios aristocráticos que
por las plazas donde el hambre se arremolina en torno de
los puestos de &lt;tacos&gt;, esperan su carrito. Estalla una riña,
se registra un atropello, suena un tiro; y sus ojos brillan y
su corazón palpita:_ ya encontraron asiento y van, con ~os
nervios vibrantes, pendiente abajo.
Y un día de tantos, inesperadamente, la Muerte sale de
las sombras y les brinda, en la frialdad polar de su seno,
la última emoción.
i La más fuerte j

PEGASO

�Episodios de la vida ~ael Marqués de la
Villa del Villar del Aguila
Los escribió para "PEGASO" José D. Frias
DERROTA SENTIMENTAL
Este es un episodio de la vida del
Marqués, cuya sabia juventud, m,is.

tica y aventurera, rué asombro de
mi mocedad.
J. D, F.

Veia el marqués en la angustia de aquel
único crepúsculo amargo, las tórfesfrÓnte- .
ras de una residencia capricbosameute
construida a la usanza colonial. Y en un
intimo dolor sumaba la decrepitud de las
frondas, enfermas de Invierno, con el trá.gico desaliento de su corazón.
Le aconteció lo que nunca hubiera creitlo capaz de anonadar el firme torreón de
su fecunda energía: se aflojaba la cuerda
de la voluntad en el siempre tendido a:rco
de su juventud ...... ·y con pávidos ojos
buscaba en el occidente, ma.rav~llosamente ilumina.do, al morir el Sol, la epifanía
de la estrella en donde tantas veces r.ontemplara un fulgor hermano de su esperanza..
Inó.tilmente.
Porque sus veinticinco años se habian
coronado con la. zarza de un sufrimiento
novísimo, y en su ánimo comenzaba a.
despertarse aquella larva, de que habla el
maestro don Ramón del Valle Inclán, y
roia, ya, con una fiereza de gusano hambriento que se harta en el festín subterráneo de un cadáver presa de la putrefacción.
¡Ah, las inefables congojas de mirar en
uno mismo qne son vanaB todas las filosOfías cuando el espiritu naufraga por un
decreto inexorable en e'l torbio motín de
las ondas amargas y negras, po~que visten
de luto el optimismo que da vida a todos
los entusiasmos!
El observaba, fiel a su costumbre de
examinar la conciencia, todas las modificaciones que le imponía aquel instante de
desfallecimien,t o. Y compr:endia que los
hombres dueñQs ele si mismos merecen la
eternidad de la estatua, como los héroes
que señorean y descubren países ignorados y orbes nu8vos.
Su orgullo padecía porque palpaba que
era mentira lo que él juzgaba :verdad. Y
se retorcía. en •la par.rilla de su decepción
como el .varón que santifica el martirologio cristiano. ·Un recóndito afán le indica.ha que no existía. su más cara ilusión, y
qne estaba. aun distante del lago a:rmonioso de la SerE;inida.d.
Por su rostro no habian señalado, desde
la adolescencia, su invisible camino las
~alobres lágrimas. Pero en aquella tarde,
2,

cuando tuvo el convencimiento del desaa•
tre, midió la inconmensurable mengua de
su humillación, palideció como en el preliminar de una contienda de muerte, volvió al cielo la cara, y nunca aupo si fue
una viajera nube, o un impetu de llanto
lo que fugazmente le ocultara la estrella
de su contemplación.
w

* *

Don Luis de Urrutiay Arana, demasiado
indulgente con un capricho insólito, amó
a una mujer. Fue la (mica que pudo cercar súbitamente el corazón del marqués,
y rendirlo.
El puso toda la agresiva. ternura de su
ansia de amar en la débil fortaleza de
Magdalena Iris-nombre postizo como todos los que gustan de llevar los miembros
de la farándula-cuyo elogio ba.bia escrito
p_ulcramente en la última hoja del ilustre
pergamino donde campeaban les prestigios
de sus arcaicos blasones.
La vió en un teatro mezquino, danzando con imperfección, entrelaneciaalgazára de los concurrentes sórdidos. Y admiró
en ella lo que adoraba en las magníficas
estampas de su predilecto Boticel!L Vió
el azul ambiguo de unos ojos cuya luz hacia olvidar los arcos de triunfo de las cejas endrinas¡ la exigiiidad del talle, "la leve
curva de las ancas como de adolescente, y
las piernas cual modeladas en cera, lar•
gas, finas, de lineas suavísimas qué blandamente morian en la breve perfección de
los pies indescriptibles.
Vestía. la frágil elegancia de su cuerpo
con la indumentaria. de un paje, y tenia. la
gracia fascinante de aquellos trovadores
de ley_e nda que vencían a. los :fijosdalgo:
arrancando su imagen de la memoria de
las infantas caprichosas.
Fuese al ruin lugar en que la artista se
ataviaba, y con el tono de voz cálida y
persuasiva que exhumaba en las raras huras de pá.Síón, larga.mente dijo:
14Sé que voy a. perder la. belleza. de un
deseo al querer realizarlo, sugiriéndole que
la amo¡ pero esto no la dañará, Vengo
porque necesito alcanzar su simpatia., y
por ella, tal vez, su voluntad. Si logro verla siempre como la admiré desde la huta. ca, ~abré conseguido lo que pretendo. No
soy desconocido porque las mujeres cono•
cen siempre a quienes las enamoran. Me
examinará su .benevolencia, esta noche,
mientra.e cenamos, y sabré si puedo triunfar hoy, como cuando pulimenté las ca.-

torce:fa.cetas, en el diamante sentimental
~ n :mneto q\le narra su hermosura;,.
Ella, instintivamente, no exhibió sorpresa alguna.. Con discreta. f11.mi1iaridad tomó
el brazo de don Luis para llegarse al coche que esperaba¡ y entre los esptjos del
café ruidosamente inoportuno, consiguió
no destruir la fantasía. de i,u acompañante.
El marqués recordó a una novia de provincia ante el excesivo recato de Magdalena. Y en la amortiguada. luz de aquella
noche que vivió con ella., creyó poseer loa
hechizos de alguna de las doncellas inmortales que subsisten en las Tres Gracias del
divino Sandro.

'·;LOS UL!IMOS POEMAS DE e.AMADO NERVO
En él anterior número de PEO ASO
•

•

·

(:,igUf e,tlá pág; J5;f

'

t

d

il
·
Y nos amos el gusto de cos h
ervo, acaba de publicar
e I ustre vate, de cuyo libro hablamos en la sec:icó ar, para nue~tros lectores, algunos de los po.emas
n correspondiente.

HARMONIA

¡A qué mirar constelaciones
en el profundo á.zul turquí!
¡a qué excrutar las extensiones'
~Qué noa diréis, astros distante;
rnmensos orbes rutilantes?
'
¡El gran misterio no está. alli!

d 1si .com_o muestra aólo una faz la luna
e a propia manera no vemos más ue ~na
rla faz de las cosas, como pensó el ioeta.
a otra está en la sombra
y
.·
la visión, ve asperezas en ·d~~d gor ser rncompleta
•y la noch
¡
e ay armonía
e en e nubh.1.do que disimula el día.'

..... En el silencio de mi pieza
en tantas noches de tristeza
en que la copa. del vivir
hay que apurar hasta las heces
¡oh cuántas veces, cuántas vec~s
cerré los ojos sin dormir!

San Agust'
d"
visto al revé:~ e~~~m~oDquoe ebl mdundol es un dechado
Jt" l
'
• 1 s or a; a otro lad
:1u ..1cto ores hebras, con su red caprichosa
o
espis
an
nuestros
juicios
Oh
b
'
I
del bordado d. · .
........ , a or misteriosa
· r ivmo&gt; ya todos te veremos
cuan d o en nuestra a
·6
•
'
al 'vértice del ángulo s~enr 'dn nulenaria lleguemos
'-'
ua' e cuyo punto
b
l
s~ a arfa a su~_lime plenitud del conjunto.

* *•

El vástago del Señor de la Villa del Vi•
lla.r del Aguila estaba de vuelta en su morada, después del horrible desengaño de
aquella. expedición cuyos preparativos se
leen en el primero·de los episodios.
Tenia consigo una perenne tempestad
de recuerdos humillantes para su nobleza.
Lo asediaban infatigablemente las memorias de sus penosos dias de campaña; y la
tortura de un pasado despreciable se unia
a. los pensamientos de un presente enojo•
so. Lo habia perdido todo en aquella siniestra aventura, sin obtener provecho algnno, y sufría la desesperación de soportar
el revés, con la. resignada actitud de un
' de una
mendigo que agradece el insulto
limosna miserable.
La meaa a la. que se aentab~, en otro
tiempo babia te~ido como comensal paupérrimo a quien la. abastecía cua.Ildo don
Luis regresó a.batido y derrotado.
Vivió, sin esfuerzo alguno, en la. austera
acritud· de su aislamiento agradable, sin
mostrar pena a los que 'se creia.n sus amigQs. Y sólo él, en las meditacione'B que se~
guían al cansancio de uDa larga lectura,
sabia cuánta era la pesadumbre de Una
vida resignada quP&lt; no quiso toma;r 11
muerte, a pesar de que ia desafi¡iron juveniles ardimientos.
Los escalofríos que viáitaban su cuerpo
en· la silenciosa protesta de su .acttv-idad
vencida por la suerte, eran compañerol'W
un rictus de torvo disgu&amp;to en sus labios,
hostiles para toda palabra. que no iftér&amp;
una. invectiva. Con su indignación ~ dida y arrogante azotaba a. )-., taiW6
triunfadores envanecidos, que . igno!r6an
el desprecio porque no babia.o subido non•
ca hasta las iras del marqués.
Su existencia. soportaba, ade,roás1 al
tormento de sus mayores altaneros , c¡ue
blasfemaban -cuando como él se halla.hin
vacios de dineros-al rubricar e] folio•
que constaba la cesión de alguno de sllt
feudos.
Y en ese tormentoso trauce volvió s. ver
don Luis que el relámpago azul del mirar
de Magda.lena, iba a él, como en el soplo
fatal de una tragedia de Esquilo.
La volvió a amar.
Pero efiímeramente. Ya no podia., 001110
1:1.ntaño: enjoyar d1:1.ra.nte largo~ ni~ IOI
brazos de su amada con ajorcas nu~valj

.

111 libro de v.ersos, con el título de "Ef:::::~~~soque nudestro compatriota, el exquisito poeta Amado N

y vi sin ver, luces tan puras
tánto fulgor, arquitecturas
'
de una tan vasta. concepción
enigma tal, tales honduras '
¡que ya. no miro las alturas
Y está cerrado mi balcón!

, Entr~ tanto, poeta, no murmures. Tu v

•Qea. unc1oso, cual salmo de amor al univer!~ªº
u1en trazó el plan del e
·
naciente de los bqmh ,odsmos, no pu?de ~ la razón

res, . ar una. exphcactón .
..q~e convenza: su lógica, no es la tuya de hormiga.

N? jt°zgu~s,

¡Descansa ~n paz, anteojo mio,
en tu gran CaJa. de nogal'
i Ya no te asomes al va.oí~
con tu pupila de cristal!
;Descansa en paz, anteojo mio
en tu gran caja de nogal!
'

pues, adónde y deja que prosiga

~us- m_ e~tos arcanos, su labor portentosa
Que rice en espirales de lllz la nebulosa .
que prenda sus traslúcidas caudas a los' cometas·

~~:

~!:~;ed:J!:ed1~fn:aª:~:o~~;~~á:s!~faf;:~eta~¡
que empme las montañas y que ahonde los mares
'
..... .

YA NO TENGO IMPACIENCIA ....
NO TODOS ....

Ya no tengo impaci
•
Ven Fortuna, 0 no ve:n:;a:, porque no 9:guardo nada ..... .
llegue al toque del alb/ u'e que tu máquma alada.
con el brote abrileño ca' 1 gube _al toque de queda;
y a no t engo impaciencia
•
'
n ª OJa. que rueda
·, porque no aguardo·········
nada •.•••....

TfO _t~dos los muertos contemplan a Dios
¿ p10nsa~•qu~ basta morir para ver
.
et11e gran m1!:Jter10 del que vas en pos?
~QJ ue el velo de Iilis habrás de romp¿rr
¡ luso creer!
i No todos los muertos contemplan a Dios!
en'· En
vid

~~:!ª:~f!'

de ~[~~1~~~!
del balc?n anchuroso
yo contemplo el pa~a·e '/ºn un hbro en la mano,
Y. mi espíritu plácido~ c~n1~mpre autt~ro y hermoso,
tiende amante las ala's de ervor re 1g1oso,
oro en pos del Arcano.

ca

m_b'IO,b 1as almas austeras y grandes
a-s1 sa en ((subir))-le verán'
como ven el alba florecer los .Andes ,'
cuando aó.n los llanos en la noche eistán!

~f

~~rtu~ba. las aguas de este lago dormido
de
No hay aÍán eq~~t~:1º de_ caudal puro .Y terso.
· Y del cáliz de mi alm:quie!e¡ nada qmero ni pido,
brota cándido O • ' cua a~oma elegido,
' ocioso Y apacible mi verso!

LA HONDURA INTERIOR
Des?e_ qµe i:,é lu cosas bellas,
108 m,il 10cógnitos veneros
de luz, las fuerzas misteriosas
que el hombre lleva en su interior
i)'.'ª no me importan las estrellas '
n~ I, 1s cometas agoreros
Ill la.E:! arcana,:¡: nebulosas
con su fosfóreo resplandor¡

,,

EL PUENTE
-Dime, ¿has estado en é t · l
uno de esos instantes en X ars a guna vez? ¿Sentiste
porque-lo d.. W d
que e p~nsar no existe·
IJO
or sworth-«expi 6
¡
'
En que mueren las dudas n
r en. a a 1eg-rian?
la excelencia del astro la'· e q~e _se exphca todo:
y el
d
' 1gnom1ma del lodO
mun o es como un siro bolo de sutil poe;ia?

Ya ~o me importa del Planeta
la claridad prestada y quieta¡
ya no contemplo al taciturno
Y melancólico Saturno
con ~us anillos y el cortejo
de diez .satélites, errar
. po_r la extensión como un dios triste
baJo la pompa que lo viste
Ya no me encanta.el oro
de nuestra luna familiar .

Ti~~~!

~!~~sdyuras entonces nos ofrece el camino'
cosas un aentido divino _
·
amoldá n dose a una · t ·
•
•
El dolor
.
mis er1osa Justicia.
y se aneg~~~a~eml pre nos parece proscrito
a mas en un mar ¡'nfi 't
d e suprema delicia.
DI o

i;j¿·····

¡Qué_ vale en suma todó eso!
(matenas cósmicas, exceso
de vano gas en combustión
)
¡qu~ ~ale en suma ante el ~bi¿~¿
vert1g10oso de uno mismo
que noa espanta la razón!'

Ptira tales momentos fue creado el
es él solo que puede tradu . l
poeta:
concordancia del hombre i~~ s: s;~ret•a_
Es e_l mágico puente de fulgor d l ios siempre ignoto.
arroJado en el piélago de I
bu ce y tenue,
como el trémulo rayo d a noc e perenne
- e un remoto lucero

P ·EGASO

:,

·········

PEGA.SO

3

�les, a.unque fueran picadas, e~que.tu&amp;ticai
y provisorias, pero las más pn~attva!, ea,
trictas, de su alma. y de su e~1~tenc1a en
((una expansión de caridad_ espiritual». (aaí
dice admirablemente Ca.m1lle ~8:ucla1r) y
luego irse. Para Laforgue escr.1bir no era
uuna habilidad ni un ~o!lor» smo só!o un
Para J. V.
Por Eduardo Colín
obvio y ardiente rendu:~nento, una v10lenSu forma: el argot, giros ultr?-llanos,
ta y muda transparencia.
.
Entre la lenta y dificultosa ~aduración
y gracias a esa laxa Y_ fundamental sinmuchas veces falta total de sintaxis; no la
de las sociedadeshispano-amer~canas; ~nceridad tiene introspecciones de co.~ ~lex;ideología literaria, clásica y regular, aqu.e
tre estados todavia de barbarie Y la msimos estados líricos, de nuestra d1arta dinos tienen acostumbrados to~os los esc_rifluencia yanki en lo qne tiene de zurda
námica psicológica, que solo se en?uentrao
tores, sino modos de pensalll:1entos floJ.oS
causa opositora del Ensue~o, la rama de
en su poesía; y alli tendrá la hteratura
y arbitrarios, tomados más bien de la cirpoetas españoles de Amér1ca-como una
ue ir a tomarlos para futuros desarrollos,
cunvolución cerebral de un analfabeto, o
refutación contundente a los cuadros del
no quiere permanecer. falHI\ y c?nvende las mujeres, o de los niños, de los locos
áeterminismo tainiano-piens&amp; con gusto
cional. Por ejemplo, sugiere esas i!lstano los iluminados. Una manera mate Y
florentino y hace versos ul~ra.- modern_os.
tes en que no sab~m.os qué predomn~a en
cruda. Tenia más confianza en esos meEsta tropa lírica, aunque sm la cohes16n
nosotros si el sentimiento, el pensamiento
dios en esos fondos originales de nuestra
ni el prestigio de una sola y gra.'!1-de naexp;esión, que en todo el arduo .prob!ema
0 la sensación, cuyoensamblsge, que. otroa
cionalidad, nómade y cosmopohta muse ponen a desunir, él lo aprehende mtac•
del estilo considerado en su sentido bizanchas veces, es uno de l?s grupos actuales
to i O esos otros momentos de~ alma e~ que
tino e int,electualista.
.
más capacitados para mtentar las reforSu hermano en la aventura rnsensata de
no pensamos por series ló~1caa ~e 1de_as
mas y modos más audaces de la poesia.
-como quiere la preoct1;pac16n ~s10olog1suerer decir las cosas en sí (para emple~r
Su intuición y su sensibilidad h~n mostraterminología de la metafísica) de decir
ta de nuestro tiempo-smo por imágenes,
do tocar registros intensos y radicales. Por
y éstae cambiantes y en fuga rápida¡ o
las cosas integralmente, el gran sacer~¡t~
eso puede hablarse con esas alma,s de Jubifm esos en que pensa.m~s por palabra.s,
de uLa Siesta de un Faunon, en rea1l a
lio Laforgue. Para ellas va mi artículo.
pero sin que formen d1cc101;1~s perfectas,
seguía los procedimientos comunes co1:1saYa queda insinuado que se trata de al•
sino fragmentos de frases, g1rones de oragrados por la literatura, o sea la reflex1óu,
go completamente opuesto a lo co°:1ún;
ción O nada más términos ai~lado! de. los
no sólo de uno de los avanzados des~ tiem•
que setienden parábolas de idea?1ón .1m•
po, sino de un caso que produce la imprepronunciable, inmen.sa. Y también tiene
CARICATURA EXTRANJERA
sión de estar colocado en el punto extretoques sobre percepc101;1es afina~as, nuemo de lo que se ha hecho e~ letras. Y esvas, riquísimas, que ~utzá no ob~1ene otro
ta índole excepcional de Juho _Lafo~gue se
,7
escritor con tal exactitud complicada, esconoce desde luego en la antmomia qu.e
tremecida y picante, y' sobr~ to~o, re•
lleva sobre si: o ha despertado una admimontadas a esos repliegues m1ster10sos~de
raqión en que entra todo. el fo:1~º d~l ser
nuestro individuo en que, por. extranu
que lo venera o con_d~nación e mrnt~hgen~
hiperestesias, la sensación ya aborda catecia cerradas, categoncas. ¡Esa frágil figu
gorías menta.le!!.
ra suave, corriente y cortés no sospechaba
Todos esos hallazgos fueron .el premio
las cosas divinas o tremendamente censuúnicamente de tu base de humildad e1p1•
rables que hizo.
ritual ¡Oh Laforgue! Es el_ caso de recorVivió en tiempo que Sully•Pr.udho1:1·
dar la bienaventuranza. ¡Bienaventurad~
me no podia leer los versos de los simbolislos humildes porque ellos serán hartos:
ta.e porque 111e faltaba el aliento para ell?•1 ,
Tú te confie.ste a todo, sin . orgullo de .essegún confesión propia; y en que Brunete•
teta, y la solicitación múltiple de la y1d1
re cuando se puso a enterarse de Mal arse torna a ti y bulle en tus verso~. M_uatmé no lo entendió, porque así le convete nítidamente hacia tus potenma~ intenía'. La crítica oficial no tuv? ~n cuentaª
riores y eres el latido má~ .auténtico tia1
Laforgue; lo invalidó, lo om1t16,. lo tachó
-vez que baya habido en el lirismo. ';'e.desde las reseñas serias sobre la Literatura.
O"arraste el cerebro y tu admirable cimsmo
Los críticos formalistas, la .masa de profilosófico dice verdadas tremendas que
fesores y profesionales lo tienen teda.vía.
suenan a Spinoza y al Eclesiastés. Huiste
por algo así como un precito, como un
de la vanidad de las palabras y tus pala-mísero y criminal merodeador de sus huerbras se animaron con virt~des para ex~r&lt;:·
tos pulcros y cuidados, del que se compasar cosas únicas de comphcac1ón, de 1_ut1•
decen y que creen necesario ahuy~nta!. ~l
_ ¡Qué error, papá!
mirlad, de entrañabilidad, de subconsm~o•
es mi última
es «El Infimou 1 mixto de superlatw~ 11:1ti1¡
_ ¡No importa!.
cia y de infinitud, como la de la mústOI
gente y de capital pecador, Y qu~ ª.
maniobra ..... •
•Oh Schumann de los vocablos!
1
en una vaga región sospech? 8 ª ~e irracioTu quintesenciadorefinamiento se re50~
na.lidad, de faltas graves, de rnstmto beato
vió en el primitivismo más puro, como 81
el pulimento, el aistem~, únicamente que
y suelto.
.
t
todos los círculos de la civilización, empullevado a su grado mas com_pacto. Esta
Pa,ra localizarlo bien debe situarse e~ re
jados por una ley fatal .de re.to~no ~ternOs
otra criatura abrupta y purisima, .mezcla
los antipodas del concepto de olímprn~;
volvieran a la inocencia pr1m1gen1a q
de místico y de animal, no bacía smo dees lo contrario 1 pero con una ~ontraposies indeficiente. Tú fuiste el gozne, el ~e~
jar brotar en bruto1 directa!:l, todas las
ción aguda, de eso selecto, brillante, sode esa vuelta que hace perenne el_ vivir:
corrientes comunicativas de su. ser, con l_a
lemne y ducho a la vez, más o menos arMallarmé fué t(el penúltimon, tú fu~ste
relajación, distensión e ingenmdad máxitificioso que es un escritor, un le_trado, ya
últimon y por eso mismo ...... el pr1m~
mas
irreductibles.
llámese Cb.ateaubriand o el propio Gust aTu labor supone cumpli.d~s ya por la Lt
S~ obra es la práctica del mayor excep0
vo Flaubert. Laforgue es un pil!uelo
ratura evoluciones vert1gmmas, Y ~na
ticismo que haya existido sobre eso que es
una colegiala mínimamente sentimental
novación total de su punto de part1da.
C(el arte de escribir))¡ compren~ia Laforgue
-álguien dijo que tenía una alma de laTu estilo está muy lejos del de Teó6
que la preparación de ma~e_nales, e~ mévandeu-o a ocasiones un dandy, 0 un
Gautier o del de Anatolio France, co
todo, el arreglo, la compos1c1ón, el ritmo,
señor común, civil.
.
tu alma de las suyas. No t~ entie1:de?
la euritmia ¡cuántas veces ma~an nuestro
11un pálido, pobre y de~echado su1eto,
el magistrado, ni el snob, m ~la senori
sueño substancial! que lol!I dioses. no .se
que sólo en sus ratos perdidos cree en S!l
y así está bien. Si te entendieran bab
aparecen entre la _pompa y el ramonahsyon. La particularidad humana. yn amiperecido. Tu victoria está sólo en ~• .
mo de los ritos1 smo en e~ polvo de Dago concreto cuotidiano, confidencial basta
que comprende de algunas almas mcli
masco, en el azoramiento sim~le ~e.lasallo increíble: que se vierte entero.~º nosdas sobre tu libro. No se te demuestra
ma.s. Creemos poner la esencia d1vma en
otros, desigual, incoherente, prohJo o vael vaso apolíneo y derrámase, huye por
se te proclama. Tu tr.iunf~ será de P
go, caprichoso, bufón, petulante, amai:fundas embatidas de s1lenc10 1 como est
los bordes armoniosos, por el co~torneado
gado, extasiado, torpe, o elocuente Y linluchando en el seno de la tierra )'. de
galbo soberbio y muchas ocasi?nes sólo
eo, una noche, durante algún largo Pª!eo
mares los continentes del porvemr.
queda-con el ideal de p~rfec016n de la
en que en el cielo hay estrellas¡ o bien
solo haya en tu loor 11el gesto que ~omp
obra-como sucede espemalmente en el
como un hermano mayor que ~cabara de
dtl), y que zumben todas las U.citas
seudoclasicismo y en el Parnaso, nada más
morir, al que hubiéramo~ que:1do mucho
la abigarrada jactancia., el roto y eterno
espirituales.
y cuyo recuerdo nos d?m~n9: v1scetalmenamaneramiento huma.no.
te. Sólo la contingencia untada, tembloGuatemala, 1917.
y él quei'.ía u:b 8 Jsue, bHtr l11f Híi11rol!la. y nada más.
éR!TJCA LITE?AJdA

J-ULIO LAFORGUE

i1

[a

ª

PEGASO

El Consejo de Defensa. Nacional reunido en la ciudad de Wáshingtou

La e.Actualidad Extranjera

Cómo está organizado el Ejército de los
Estados Unidos
l ~ . i B ~ .!
fn estos momentos en que los Estados Unidos desnudan la espade y se
lanzan a la guerra contra los imperios
centrales de Europa, es muy intereunte conocer la organización del ejército del vecino país. Este es uno de
los tópicos al día, y PEGASO quiere
recistrarlo en sus columnas. Son tambiéA curiosas los datos que publicamos sobre la indumentaria militar

En todos los ejércitos del mundo el sol•
dado a pie o infante forma el mayor número de fuerza comba.tiente, y todas las
demás ramas del servicio está.o organiza.

CARICATURA EXTRANJERA

aorteamerican■•

~~,

El soldado raso de los Es~ados Unidos
debe subir nueve grados es el escalafón
para llegar al cargo supremo de General.
Como en el ejército mexicano, la primera
promoción es a la clase de Cabo y la si•
guiente a Sargento. Los comandantes de
loa regimientos son los encargados de
promover y ejecutar estos ascensos. Des•
pués de Sargento, existe en el ejército
una comisión con el título de 11Presidente•, y antaño era de dificil acceso; pero,
gracias a la apremiante necesidad de oficia.les para el ejército, ha terminado la
dificultad, y es cosa frecuente que loe
Sargentos sean promovidos a oficia.les.
Después vienen los empleos de segundo
Teniente, de Teniente, la Capitania y el
ascenso a Mayor. Siguen los cargos de
Teniente Coronel, de Coronel y, en la
c6apide, se obtiene la estrella de General.
Los ascensos, si en realidad eion tardíos·,
no son dificiles: basta un poco de apego
al estudio y a los deberes militares para
obtenerlos. En tiempo de guerra, las oportunidades de subir son mucho mayores.
llecordemos que en el ejército inglés, al
parecer muy cerrado para los ascensos rápidos, hay un General en jefe que hizo su
carrera desde soldado raso. Toda. la teoría
de la organización del ejército americano
~como sucede en la mavor parte de los
ejércitos-está basada e·n la subordinación y responsabilidad individuales, a
punto de que nunca dos hombres que es'4.n en servicio, pueden juntarse sin que
uno de ellos sea responsl.l.ble del mando.

Al trágico reloj del.Káiser se le acaba la

arena.
da.e en relación con aquella. La infantería
tiene una divisióu análoga a la de otros
ejércitos. La primera unidad es la ,,escuadun, formada por ocho hombres al mando de un cabo (en México son diez hom•
bree). Un pelotón está compuesto de cinco
escuadras, y comprende de 40 a 50 hombres, al mando de un sargento; una compañía está integrada, desde dos hasta cuatro pelotones, y la manda un capitán. La
compañia tiene de ochenta a doscientos
hombres. Cuatro compañías forman un
batallón, mandado por un Mayor, y tres
batallones completan un regimiento, que
debe estar a las órdenes de un Coronel.
Tres regimiento1:1 hacen una Brigada, ouyo mando toma un Brigadier y tres Brigadas completan una División. Si tres rli•
visiones que representen varias ramas del
P"EGA&amp;O

serv1cw, se agrupa.u, representarán a un
Cuerpo o Ejército de Campo. La División
está mandada por un Mayor General, lo
mismo que un Ejército de Campo. El
Ejército 0ompletamente constitnído consta de tantos Cuerpos de Campo corno el
país es capaz de sostener.
La caballería, salvo pequeñas diferencias, está organizada como la. infanterfa.
La Artillería presenta varias subdivisiones. Lit Artillería de Costa la fonpan cañones fijos, repartidos en baterias de dos
o tres piezas1 con fortificaciones apropiadas, desde las cuales pueden presentar un
obstáculo efectivo a los ataques navales.
La Artillería de Fortificaciones es de un
carácter semejante a la anterior. Los cañones de la Artillería. de Sitio son de un
calibre o potencia tan grandes, como los
de las fortificaciones, pero están montados
de tal manera, que se puede moverlos por
fuerza motriz o transladarlos por otros
medios expeditos.
La unidad menor en la que pueden operar simultáneamente dos armas es la Brigada de Caballería, en la cnal es frecuente
encontrar piezas de artillería. ligera. La
Brigada puede llamarse la unidad m~yor
((00 mezcladaii, mientras que la umdad
más pequeña 1&lt;mixta)), es la División, porque en ella hay infantería,. caballeria. y
artillerfa. En los Estados Umdos, como en
casi todos los países, un Clrnrpo de Ejérc;to fluctúa entre 30,000 y 40,000 hombres. El Cuerpo de Ejército o Ejército de
Campo, debe tener de todas las ar~a~ !
de todos los servicios, y estar en pos1b1hdad de accionar como una nnidad completa e independiente.
Virtualmente cualquiera actividad de la
vida civil, estárepresentadaen el ejército,
ya sea en su aspecto técnico o e1:1 el administrativo. Por esto, es necesario que la
organización del ejército sea tan perfe~ta,
que· cualquier elemento de la P?b}ación
civil pueda ser utilizado en su act1v1da~ .º
dotes parti&lt;mlares, Rplicadas a fines m1htares. Los Estados Unidos, en compara•
ción con los paises de Europa, están atrasados en su organización militar y en la
utilización do los elementos civiles para
fines bélicos; pero las orga~.i izaciones de
voluntarios han tomado última.mente tal
incremento, que es de esperarse que con
ellas se obtengan rápidos y favorables resultados, ahora especialmente en que es
posible que se :rorme un ejército expedicionario que marchará a Europa a la gue.
5

�L/\ ACTUALIDAD MEXICANA

LA VISITA DE MANUEL UGARTE
HOMBRERAS DE LOS MILITARES COMISIONADOS

•

·í

De izquierda a derecha: General,· Teniente General,

M~~

or General, General Brigadier, Co1onel, Tenifn1e Co10:4:l
p .
Teniente Segundo Teniente, Capellán.

(bordade, en plata);l_Mayori(bordada en oro); C1i.p1can,

rimer

,

El reglamento de uniformes prevíE'ne
que las insignias de infant,:,rfa c1PheránAer
de color azul claro¡ amarílla-s las de caballeria· las de artilleria, rojas¡ lae del departa~ento médico, marrón; las de ,estafeta, negras; las de ingenieros, rojas pu nteadas de blanco; las de Depar•ame!lto d8
Ordenanza negras punteadas de roJo¡ 1a 8
de Señales: salmón con orilla blanca, y 1

rra contra. los imperios centrales. Lo que
hace mucho que el Gobierno debió hacer,
ahora lo realizan los particulares ..To~o
artesano, mecánico, labrador, profes10D1B·
ta, artista, hombre de negoci\i'&gt;s, etc., puede ser utilizado de tal manera, que su
carrera o Vocación se traduzca en prácticR utilidad en el ejército.
!:: Las compafiías de mecánicos de la arti-

tx

~
2

X
•.

3

X
4

111
5

~
6

~
I

t
•

1t•

r
"t
••

ti

~
\l.;,_¡

ta a
13'

'*
•
H

15

INSIGNIAS PARA MILITARES
COMISIONADOS
1 al5.-Estas imig-nias se llevan en el C'I.W·
Uo d,e la guerrera, y están hechas en metal

gris mate.
Heria son consideradas como un au~iliar
suma.mente importante en la campana, Y
a. menos que sean completamente p~e6tos
fuera de acción, una trinchera e9.mpada
con a.rtilleria servida por mecámcos expertos, es formidable.
El cuerpo de ingenieros está formado
por individuos que e? la guerra proyectan
y preparan fortificac10nes, lineas de marcha, p:.:entes, obras de zapa, etc., etc.
El Cuerpo de Seña.les
los E~tados
Unidos es uno de los meJor orgat~1z~dos
del mundo. Tienen a.su. cargo la av1ac1ón,
el telégrafo 1 el telégrafo sin hilos, los teléfon~s. y los mé~odoa ordinarios de señales.

?e

6

.

Manuel U(larte, el
popular ª''(lentino
que tan gallardamente ha emprendido una
campaña en pro del
acercamiento. espiri.
tual de los pueblos latinos de .América, ha
recibido en México y
recibe en estos momen•
tos un homenaje de

los hume-rosos gremios
y p&amp;sonas que simpa-

tizan con la cruzada

de este raro y desinte-

rezado apóstol del
panamericanl,smo.
No es la Prime,•a
vez que Manuel U(larte visita Mé;cico. En
19192 inició su fervo1·0,a propa(lwnda en
esta Capital y años
antes hahia venido a
conoc'er·a sus camaradas de la pluma. En
esta ocasión escribió
un articulo en donde

Manuel Ugarte

NOTAS SOBRE UGARTE
-,

to

La característica de Manuel Ugarte ea
la poliformidad. Vario y multánime en su
fecunda. vida. literaria, todo lo ha sido y
con éxito. Confinarse en un sólo género
de labor-escribe-ea vivir parcialmente.
El ser huma.no debe tener el espirita siempre despierto¡ interesarse por todó¡ opinar
aobre Jo que le circanda¡ sentir, ver, comprender¡ amar la naturaleza entera y expresar su pena.a miento, su sensibilidad o
su pasión, en las formas que· le parezca.o
pertinentes. Fiel a su doctrina, Ugarte es
,gran distribuirlor de belleza, de razón de
el:ltusiasmo y dejusticta.,i, Cuentista y ~ro•
n1quer, critico y erudito, pensador y sociól_ogo, tribu~o, lirico y apóstol 1pero poeta siempre y siempre artista1 dotado de rar&amp; probidad y formidable potencia de tra-

11

INSIGNIAS DE LOS "NO COMISIONADOS,"
1 cadetes; 2, enfermeros; 3, sarg~ntos mayores de regimiento; ~•

sargentos abastecedores de regimiento; 5, sargentos mayores de

batallón y escuadrón; 6, .sargen~os
de caboi¡ 7, sargentos primeros, 8,
sargentos; 9, sargentos abli..stecedores; 10, sargentos de establo; 11,
sargentos segundos; 12, cabos.
Tiene a su cargo también el servicio de
exploración por m_ed!o de aeroplanos, que
ha venido a sustituir al quti prestaba la
caballería.
. • •d
El Departamento ~édico está d1v1d1 o
en dos grandes secc10nes: el Cue~po de
Hospital y el Servicio de Am bulanc1a.
El Departame~t? de Orde~anza tiene a
su cargo la prov1s10n de canones pequeños, fuailes, '. parque_y. loa 101 artículos clasificados como mumc1one~. Controla también todos los arsenales del Gobierno.
El Cuerpo Cuartel maestre es el almacenista dP.l ejército. Este Departamento
pUF~de proporcionar desde un tre~ de servicio a un Gennal hasta un punado de
limpiadientes a un soldado. Se encarga
también de laa cuentas del ejérci.to.
Hace algunos años era relativamente
fácil reconocer por el uniforme la .r~ma
del servicio a que pertenecia un ~1h~ar;
pero ahora ea tan compleja la orga.mzac1ón
del ejército que ann_ l.a gente más
tumbrada a cosas m1htar~a, suele eq_mvocarse. Sin embargo, un hgero estud!o de
los estilos del uniforme, plac~~• _CJntas,
gorr~a, di visas, etc.~pnede f~m1l_1anzarnos
con )a indumentaria del eJérc1to norteamericano;

ª?ºª.

PEGASO

Por e.Alfonso Cravioto

bajo.

;

:'

------ ...._._. -·
.

' - - - - - - - . ½..

-'

:'
'

INSIGNIAS PARA MILITARES
COMISIONADO'S
16 a SO.-Solo por estas insignias P.ueden
reconoserse los oji.Gialee norteamerica1nOI,
pues no llevan en el uniforme galones que los
distingan.

por último, las del Cuartel General, ante.
Los 06.ciales comisionados pueden recono·
cen~e por las nombreras, divisas, insig~iaa
del cuello y cor&lt;lones del sor~b_rero, mten;
tras que los oficiales no comH~!onado_s llevan vivos en las mangas. Los h.oi:nbr~•
ocupados en ofic!os anexos a! serv1mo IDI·
litar como cocmeroa, mariscales, ta la
bart~ros, etc., llevan en las bocamangas
las insignias correspon~i~~tes, con ero ble~
mas apropiados. Las m1hcias reg~~r~a d
los Estados Unidos llevan las. m_icu1,I~~
E. U. en el euello del cbaquetin, y loa
luntari0s )as iniciales U. S. V.

ver

En la segunda juventud apenas, vibran~
te,aún de es_peranza y fuerte voluntad, su
nombre esya prestigio de la América la.ti~&amp;, g~o.ria~o en España., reconocido en Italia y sanciona.do en Paria. Es que el joven
Dlaeatro bonaerense, entre los múltiples
as~ectoa d.e su eapiritu poliédrico, ha definido robusta personalidad.
Sus cuentos de la Pampa marcan una
época y trazan un camino. Intensos sal•
Tajea, terribles y fogosos 1 está en elios el
alma de una raza, exteriorizada en dra•
b'.118 pintorescos que alcanzan a veces la
grandiosid&amp;d de la tragedia y realizan el
eaperado advenimiento de un arte continental, genuino, sano, vig-oroso, henchido
de savia y porvenir. Gloria ea ésta de
~g&amp;rte poderosa a salvarlo del olvido y
1 eonsagrarlo maestro.
La originalidad que hay en él lo escapó
del contagio simbolista en hora de América en que todos juraban por Ma.llarmé y
Verlaine, Su estética representa reacción
llOntra lo que se llamó decadentismo. Ha
l&gt;erdurado en e1Ja. y con ella. se ha imP'ttesto, practicando y teorizando un arte
que tiende a la democracia, a la. natura-

daba a conocer al
qru,po literario entonoes ~rnás influyente entre nosotros: el
r,rupo que fo1•maban
los poetas y los escritores de &lt;La Revista
Moderna&gt;. Es cu,·io·
so, al corrm• de los
años, 'l'eproduei'J,
aquel cuadro y ve,· lo
que de él orinaba un
literato extranjoro.
Pá(linas olvidadas
son esas, pero ahm·a
de verdadera actualidad. Junto con ellas
publicamos dos opiniones sobre la labor
de Manuel U(larte:
una de nuestro redae•
tor .Alfonso Oravioto,
actual Director Generalde las Bellas A,··
tes y un fra(lmento
de RubénIJarío sobre
el escritor argentino
que en estos instantes
es huésped de México.

diato: quiere la hegemonia. latina, y al
tremendo avanzar de los sajones opone la
•gran razajoven de Hispano América, que
ya en conciencia de su vitalidad, siente
hincharde sus músculos y crecer su espe·ranza.
Como escritor es dut:ño de estilo flexible, harmonioso y amplio, que tiene a la~
veces aciertos magistrales. ' Ugarte es sobre todo ejemplar, evocando un medio
sucintamente y haciendo vivir un perso•
naje eu cuatro rasgos de pincel. Blasco
Ibáñez y J aurés le deben retratos prodigiosos de exactitud y penetración.
Como critico, ha logrado superponerse
a las propias tendencias1 exaltando la belleza. donde la encuentra, sin fijitrse_ en escuelas ni sectarismos. El estudio qu~
abre su Antología de poetas latino-ameri•
canos es definitivo de perspicacia y acierto. Na.die ha escrito en América mejor
capitulo de historia literaria.
Hoy se baila entre nosotros, honrando á
México por la atención que le consagra y
el interés que toma por su vida. Lo hemos visto y los quilates del hombre son
los miamos quilates de la obra. Viril, sin•
cero, generoso, lleno de bondad y pensamiento, sólo extranjero en convención de
geografía., pero muy nuestro en la lucha
iniciada y en el ideal glorioso. Crueles
han sido con él fogosidades intransigentes
de periodistas jóvenes; y el poeta laa,explica y las perdona. ¡Es tan bueno!

ú'\1ANUEL UGARTE
Por R..,ubén Daría

El Señor Manuel Ugarte es ventajosa
lidad y a la sinceridad, en odio por la. rey profundamente conocido en la prensa
tórica y loa arti.ficialismos. Arte de ideas
bispano-&amp;mericaua1 en España; en el eley de simplicidad \que el mismo poeta. defimento socialista de Francia; que ha sido
ne como triunfo Je la razón sobre la íma•
un ferviente adorador de las musas y de
ginación, de lo positivo sobre lo· probable 1
las gracia.$¡ que recientísimamente ha
y que abandona el reino peligroso de la
publicado un libro de gran resonancia, que
quimera para volver a entrar en lo humaha tenido comentadores hasta en el lejano
no y someterse a la vida. La Literatura,
Japón, El Porvenir de- la America Latina.
dice1 tiende a confundirse más y más á la
Recorre hoy los paises de nuestro conti•
vida civica. Si el arte consiste en traducir
nente e islas castellanas, dando en confey encarnar en personajes el sentimiento
rencias voces de alarma. Los merecimiencontemporáneo, claro está que habiendo
tos de Manuel Ugarte harán, deede luego,
sido heroico en Grecia y mistico en el sique en todos los paises que visite sea acoglo XV, tiene qlle ser hoy democrático.
gido con fraternal cordialidad. Supongo
Y a medida. que más unificamos y cenque las prédicas del_nuevo cruza.do expontralizamos las tendencias de nuestro espi•
drán y desarrollarári el espíritu de su liritu, de más en má.s se confunden a nuesbro, que él llaml:l. sencillo, pero que no lo
tros ojos los horizontes del arte con loa de
es tanto como su modestia lo declara.
la politica. Admitiendo que pueda llaEl volumen de Manuel Ugarte es trabamarse upolítica&gt;1 a esos sentimientos hujo de estudio, con observaciones felices,
manitarios que son una resurrección
erudici0n, método, y, aunque el autor no
práctica de antiguas creencias.
lo quiera, literatura. Y, sobre todo, ha siLa intelectualidad sudamericana1 enrido
un volumen 1,sensacionah,. Todo ello es
quecida por aluviones que le trajeron limo
hermoso, plausible y meritorio.
y oro, comienza a dirigir la proa hacia
Por !JJ que toca al autor y or!ll propa .
horizontes más definidos. Busca el arte
gandista., no es secundario lo que se siga
eochtl, la literatura de ideas. Trata de
de él. Y yo digo qué, aunque el porvenir
substituir a lus «poemas de color)) los poede la América Latina sea el previsto fatalmas bu~anos. · Se siente sacudida por un
mente, Manuel Uguarte con sus esfuerzos
estremecimiento de sinceridad que la po•
en
el libro, en la Sorbona y en el viaje, hane en contacto con los problemas del siglo.
brá ganado el mejor laurel para su cabeza.
Y todo indica que sobre las ruinas del arte, comienza a nacer en América no el arte docente, que es una diminución, sino
NOTAS DE ú'l1EXICO
el arte por la verdad 1 que es la vida.
LOS ESCRITORES
Tales convicciones del poeta, cristalizaPor c.?Hanuel Ugarte
das ya en obras de belleza perdura.ble y
sólido pensamiento, al proyectarse y reParia,
28
de feb ~ero de lfJ00.-Durante
fractarse en las sinuosidades de la realidad
una
excursión
a México-un mes de fi~s•
viviente, ampliando su ideal de arte hasta
ta-que me proporcionó el placer de rela concepción de una humanidad supe•
patriarme casi, porque hay grandes &amp;Jarior, muy más piadasa y equitativa, han
logías
entre los dos países, tuve ocasión de
hecho de Ugarte profeta de la Ciudad Fuconocer y tratar a los que en aquella tietura y apóstol de instituciones del porverra lejana cultivan la literatura y se apanir que regirán a la gran patria de mañasionan como nosotros por lo bello. Desna1 feliz en la justicia social y en la igualpués de cuatro meses de residencia en
dad fraterna. Ugarte 1 como Anatolio FranNuevR York y Cbicago, ensordecido por el
ce, et1 socialista.
fragor, de las fábricas y anemiado por el
Hoy predica también ideal más inmeegoísmo brutal de un pueblo de mercadePEGASO

7

�rea, tuve la humorada de penetrar en México para tornar a respirar ese aire puro
lleno de generosidades y desprendimiensos, que ea la atmósfera moral de los pueblos latino-americanos. Y entré como en
un ja.rdin de sonrisas e ingenuidades. To•
da.vía me parece sentir la sensación de
frescura. que me sobrecogió a.si que pasa.da.
la frontera, me interné en una de ese.a coma.reas privilegia.das que llegan desde Za.ca.tecas hasta México y descienden desde
México basta Vera.cruz, en una aposteósis
de maravilla.e virginales.
Mientra.a el tren corria por esca.lonea de
monta.ñas, bordeando precipicios cubiertos
de maleza salva.je, pensaba. en la.s diversa.a
concepciones de la vida. que empujan a
unos pueblos a devorar savia en u:1a actividad inmotivada y ambiciosa y reserva
para otros el secreto de la existencia tranqtiila, bajo un clima. incomparable, donde
la· naturaleza ofrece todos sus frutos sin
que nadie la violente, cerno una bacante
que se entrega..
En lasi ciudades no era ya el salir tumultuoso de loa emplea.dos de oficina, ni
el estrépito de loa ferrocarriles que pasan
silbando a la altura. de la.a casas, sino la
muelle y lujuriosa vida española. con todo
su encanto, su placidez y 8UB vicios. Largos paseos por la.a calles bañadas de sol,
conver,mciones bajo el techo verde de los
á.rboles, en las plazas florida.s, y excursiones a. las montañas más próximas por caminos irregulares y tortuosos donde todo
era bello, porque la. naturaleza. ha.Ma. sido
respetada por el hombre. Y a la hora del
crepúsculo, cuando las casas se incendiaban de luz y los carruajes volvian de
Reforma por las calles estrechas de la vie•
ja ciudad española., reflorecfa la. misterio'.
aa voluptuosidad del aperitivo, absorvido
a pequeños sorbos, en el café ahogado de
sombra, desde el cual se veia pasar el lujo de los pobres de espiritu. Era una. resurrección para el alma.
A esa hora, en una taberna. a.lema.na qu~
tenia todo el encanto de un subsuelo de
Munich, conocí a José Jna.n Tablada, el
supremo l)Oeta que rea.liza el imposible de
ser parisiense sin haber salido de México.
Tenia el aspecto de un escritor rlel barrio
latino, que quisiera. conciliarse la buena
voluntad de Bourget, conservando ciertas
elegancias. Habla como un habitué del
café Procope, con grandes saltos de exotismo y términos de endiabla.do o,rgot que le
harían pasar por niontmartrois en el seno
mismo de Montma.rtre. Y es un gran sincero, a pesar de sus bruscas impetuosidades y de sus oscilaciones de anasiona.do.
Al verle, me ims.ginaba un Ba.nville de
los primeros tiempos; al oírle, reconstituía. el Mendésjuvenil y locuaz que coetáneos, hoy viejos, nos describen, y sus ojos
htímedos de sentimental, sus ojos qne miran fijamente como si pidieran consejo,
me traían a la memoria la angustiada.son•
risa interior d~ Jean de Tinan, ese colosal
escritor de veinticuatro años, que la muerte acaba de llevarse en una gran racha de
injusticia. El mejor elogio ea decir fa verdad: el libro que Tabla.da acaba de entre•
gR.r a la. indiferencia burguesa -0.P- México,
bajo el titulo de Florilegio, debió publicarse en francés y en Paria, en -mia edición
del Mer&lt;YU,re o de la Plmne. En lA- enorme
ciudad no habri&amp; pasado inadvertido.
Al rededor de la mesa de mármol, eo,tre
el humo de los cigarrillos, se perfilan siluetas afablee é inteligentes. Allf estreché
por primera vez la. mano de Jesús E. Va.
lenzuela. Es el bohemio genial, lleno de
sinceridades y de confianza·s, que se deja
llevar por la existencia, sin inquietudes,
con la placidez de un niño en una barca
que arrastra. la corriente. Le he visto en
dias de ex,pansión y en noches de fiesta.
B

librado a los abandonos de la amistad, y
nunca he sorprenndido en él esa. contradicción casi inevitable entre el escritor y
el hombre. Valenzuela es tan poeta en su
vida privada como en sus versos. Ea un
manojo de impetus, de generosidades y de
cóleras. Diputado, hombre público y director de la primera revista literaria. de
México, euua.nta p~r su llaneza. comunica•
tiva,. Se diría que no quiere acordarse de
lo que es, para que lo tratemos como si
fuera lo que somos. Como escritor, como
creador de venos, como crítico mordaz y
catador de aptitudes, es la continuación
de sí mismo; desigual, franco, apasiona•
do, consuma. su obra como eoasurne sn vida, sin cá!cnlo, librándose de las inspira•
ciones del momento, con sublimes arran•
quea de sinceridad y probidad litenria.,
porque Valenzuela. no es sólo un poeta, es
también un carácter.
La taberna alemana, ahogada en som•
bra, en el adiós de los crepúsculos, es un
asilo tibio donde los grupos se reunen co•
mo en casa propia, bajo la mirada vacía
de un Fa.lstaff que preside desde el fondo,
empujando al camarero con un gruñido.
Ha.y algo de arte en la ironía de esa mi .. e
en scene de la cerveza. Desde las paredes
sonrien los retra.tos del propietario, con
sus cara.a henchidas y rollizas. Leandro
lza.guirre y Julio Ruelas, dos pintores
que va.leo, tuvieron en un dia. de buen
hnmor la fantasía de trazar las curvas ro•
sadas de la fisonomía del huésped. De abi
que los muros de la taberna recuerden los
de loa cabarets de Montmartre, rlonde cada
artista ha dejado un recuerdo. Y en el rodar de las conversaciones, mientras lasco•
paa se llenan de licor amarillo, desfilan
la.s ·caras y las almas, en oleadas de esperanza, con palabras y con versos, que acaban siempre en un apretón de manos.

Son uno, dos, tres ........ cien caballero,
del ensueño.
·
Ruben Campos, de palabra lenta y armoniosa, de tez morena y ojos vivos, con
un pequeño bigote de azabache a ca.bailo
sobre loa labios, es el campeón de la frase
perezosa, el que ve correr la vida con desdén, de codos sobre las mesas de marmol,
sonriendo a grupos de mujeres virginales,
que pasan muy lejos entre el humo. El
galope de los versos de Rubén nos arrebata en un vértigo monstruoso, donde se
confunden las tiaras, los cetros y los son1breros puntiagudos de los papas, loa reyes
y las damas de honor de esa brumosa.
Edad Media donde se refugia. su espíritu.
Rubén Gampoa tienepa.ramí eleucanto
de ia espontaneidad.
Su alma está. en consonancia con StltCOr·
bata La.va.liére, con -sus crenchas larga!! y
con su cabello de artista.. Y en el fondo de
sus palabras, cuando elogia o cuando critica, no asoma nunca esa «ma.ldad del oficíou que casi todos eegrimen 1 con mayoró
menor fuerza, parn mengua de su talento.
Ciro Ceb11.llos es un escritor forjado para
la lucha. Robusto de cuerpo y de espiritu,
es un Zolá de prosas acrea, cuyas críticas
mordaces hasta la inverosimilitud, se sobrellev1tn con trabajo. Su cara, redonda. y
afeitada, iluminada por dos ojos irónicos, se ha inmovilizado en una expresión
impasible, bajo la cual burbujean las ri•
saa. Eo los párrafos anchos y exuberantes
se refleja como en un espejo impecable,
esa personalidad enérgica., bien inclinada.
y llena de incredulidades, que ba. hecho
de él uno de los prosistas más simpáticos
de México. No es posible concebirle sin su
ombrero de copa, su bastón nudoso y su
ancha corbata negra, anuda.da con descuido en formad~ mariposa. Es Ciro Ceba•

L'n transporte provisto de a1·tille1·ia vara 1·epelei· los ataques
de los submarinos.

Jlos.

NUESTRA HISTORIA

En un subterráneo de Oouaumont
La nuevá táctica de la guerra

Por ~ariano Silvá
Los periódicos diarios han dado
cuenta de dos festividades, a corta distancia una de otra, con que se celebraron dos acontecimientos históricos
muy atrasados en la historia de Méxi•
co, y en ambos casos, cuando los organizadores de esas fiestas, que tuvie•
ron que ser especialistas, habían arreglado los programas respectivos ·y los
oradores y los poetas no se ocupaban
ya sino en las [rases los unos y en las
sílabas los otros, se levantó la voz
ron-::a -de un historiador, aun más laborioso todavía, de esos que no pueden trabajar s1n una poderosa lente
sobre los espacios blancos de una página, y dijo: &lt;El descubrimiento que
celebráis, no se hizo en Martes, sino
en Miércoles&gt;; &lt;la batalla que conmemoráis, no fue en la mañana, sino en
la tarde.&gt; El descubrimiento era nada
menos que el de México, en el año de
r5r7, y la batalla, la inolvidable de
Champotón en la misma fecha, que por
haberla ganado los indios de Campeche sobre los españoles y ser la pri·
mera que se libraba, tuvo la virtud de
haber detenido la conquista de los
blancos veinticuatro horas. Parece que
los historiadores de primer orden tenían razón (iy cómo podria dudarse!)
lo que no impidió que los de segundo
orden se salieran con la suya y las
fiestas se verificaran. Naturalmente
que la mayor parte del público y la
gente culta, pero que no extrema a
PEGA.SO

tánto su conocimiento de la Historia
Mexicana, no asistieron a esas :fiestas
y muy lejanamente entendieron la im·
portancia de las réplicas y dúplicas so·
bre tan curiosos asuntos. A los que
nos imaginamos lo que puede ser el
deleite intelectual, nos da una grande
envidia pensar lo que habrá gozado
un historiador mexicano profesional,
cuando a primera vista leyó los recortes de los periódicos.
En México, como en otros países de
la América, la Historia Nacional es
lo único que se trabaja intensamente
en materia de letras. Cuando acabemos
de escribir nuestra Historia documen·
tada, el mundo nos dirá como en el
cuento de France:
-No podr~ saber quién fuiste si no
reduces tu obra; mi vida es j{a muy
corta.
Y entonces nuestros historiadores
tendrán que dejar, para escribir. su
poderosa lente. Pero el mundo, como
en el cuento, dirá otra vez:
-Es inlltil, me acabaré sin conocerte si no simplificas ffiás.
Nuestros sabios, a pesar de su gran
voluntad, habrán perdido la costum·
bre de simplificar, y no quedará sino
algún bibliotecario, de ojos tristes,
que se resuelva por fin en el instante
supremo y grite hacia el mundo: &lt;Se·
ñor, México fue el único país de la
tierra que pudo conocer toda su histo·
ria íntegramente&gt;.

Desde el 16 de febrero de 1916 hasno hace mucho, los alemanes perdieron cerca de 600,000 hombres frente a Verdún. Las bajas de los franceses alcanzaron probablemente a ....
400,000. La mayor parte de este mi116n de hombres fueron perdidos en
una línea constituida por las tres mi·
Has de colinas que se extienden por
Thiaumont, Douaumont y Vau&gt;:.
Nunca se vi6 una batalla que durase
un año y que costase un millón de
hombres. El momento más notable
de esta batalla de un ano ocurrió en
el mediodía del 24de0ctubre de 1916
en que los franceses ocuparon nueva·
mente aDouaumont, capturado ante~

Brigadiir General Olarence E. Edwards

teriormente por los alemanes. Aquellos Jo tomaron por una nueva manio.
bra guerrera en la cual la carga se
hace avanzando sin bayonetas.
Al lado del fuerte de Douaumont
&lt;J~e el Kaiser llamó la llave de Ver'.
aun, existe en medio de-1 terreno desgarrado por los obuses un hueco lla•
mado e~ Refugio Adalberto. Es un
subterraneo bien protegido contra las
bombas, que los franceses construye•
ron en los primeros días de la o-u erra
Y al cual le .dieron los alem:nes el
nombre de uno de los hijos del Kaiser, el Príncipe Adalberto. Cuando
los franceses volvieron a ocupar a
nouaumont .V los demás fuertes que

&lt;
lhtyo;· General Leonard Woocl
PEGASO

do~inan ·a Verd ún por el Este, a los
poilu8 les pareció divertido conser·
varle el nombre y dormir sin temor
en el refugio bautizado con el nombre del hermano del Príncipe Heredero. El hecho de que lo hubiesen
vuelto a ocupar en un solo ataque el
~,¡ de octubre ha podido ser bastante
para que el ingenio se aguzara en lo
que respecta al obscuro subterráneo·
pero más bien creo que lo que le &lt;lió
~ la ocu~rencia ese sabor de ironía
francesa fué el completo fracaso de
las aspiraciones del Príncipe Heredero y de los planes imperiales.
Antes de dos semanas de haber si·
do ocupado poi· los franceses, esto es,
a las dos de la mañana de uno de los
primeros dí~s .de noviembre, penetré
en el Refug10 Adalberto por los cráteres formados por los obuses. En·
tonces se encontraba aquel tal como
lo capturaron, pues los alemanes hacían todo lo posible para tornar in·
sostenible el terreno conquistado y
la mayor parte de las fuerzas atacan~es ~e mantenían inmóvi}ps en los refug10s ocupados. Necesitáronse cinco .horas de penosa subida para llegar
al ~~fugw en cuestión; pero esta ope·
racwn no fué tan costosa como la que
~ué menester para sostener las tropas
~ra1;1cesas en el terreno, co·mo podía
md1carlo el fuego de la artillería
gruesa.
Sentado en el Refugio Adalberto
que tiene capacidad para setenta ,:
cinc? o más hombres, desde la ocuÍtuc10n de la luna basta el amanecer
oí referir a testigos presenciales la
manera como los franceses recupe•
raron la Froide Terre y Douaumont.
El relato encierra una importante
lección militar que como les costó mucho, los alemanes no han dejado de
aprender. La operación revela un
nuevo período de la guerra el períod~ que sucederá al de la guerra de
trrn~~eras: No deja deser una consecu~nma evidente de esa guerra y reqm_ere mayor suma de conocimientos
de mgeniería militar, a la vez que
mayor heroísmo. Al mismo tiempo
indica el objeto para que dehen prepararse todos los ejércitos. El ejérci
to fra~cés ha tomado la delantera y
sus éx,t?s señalan el camino que ha
de segmrse.
El General Mangin comenzó con su
fuP:~~ preliminar de artillería que no
rle.10 inmune una sola pulgañn de te-

Jluyor General J. Ji' ,-,wh"lin llf Ll

9

1

1

�rreno en toda la loma. Se sir:vi6 _úniCamente de su·s grandes piezas, disparando bombas de contacto. Fué
necesarío gastar más de dos millones
de proyectiles; pero la destrucción
fué completa. Desde entonces ha sido bombardeada por los alemanes
con una perfección casi igual, pero
no les ha quedado más camino que
mantenerse alejados.
Terminada que fué esta operación,
comenzó el ataque. Según se pensó
este debía ser efectuado en un momento y asi se realizó. El terreno que
se bailaba frente a las tropas france·
sas no mostraba un solo pedazo de
alambre de púas ni una trinchera.
Sus defensores se hallaban acurru·
cados en los cráteres formados por
las bombas u ocultos en los subterráneos. Sobre ellos caía una lluvia de
proyectiles más pequeños, que lanza·
ban los cañones de tiro rápido de 75
y de 105 milímetros. Esta cortina de
fuego caía sobre los infantes y sobre
las compañías que en los cráter.es servían las ametralladoras y estaba
acompañada por el fuego de la pri:
mera ola de infantería francesa, cu•
Caricatura Extranjera

1
1
1

Guillemo:-iSaca la cabeza ...... !

yos hombres estaban únicamente armados de rifles de repetición, de lanzadores de bombas, y de bombas de
trinchera. Cada Infante tenía dos
asistentes que le cargaban sus fusiles con nuevas cápsulas.
La primera línea de rifleros y bomberos franceses no era muy cerrada;
pero se encontraba protegida por la
cortina de fuego de los cañones. Para que esta última fuese más eficaz y
desapareciese la primera línea ale·
mana, era necesario que se corriese
el riesgo de sacrificar a los franceses
con su propia artillería. Era un sa·
crificio realizado en bien de los mu·
chas que venían detrás.
Inmediatamente después de esta
heróica primera línea venían los •limpiadores de trincheras&gt;. Este nombre
evoca sed de sangre, pero la Ja;bor
que se les asigna a los hombres asi
llamados no es necesariamente sangrienta. Su primer deber consiste en
impedir que la primera línea sea fusilada por la espalda por los hombres
que salgan de los subterráneos y en
segundo lugar, hacer prisioneros. En
la ocasión de que se babia, ..esos hoin:
bres estaban principalmente armados
de cuchillos para las luchas cuerpo
10

Michael Rodzian'ko, pres~dente de la Duma

a cuerpo y de bombas que debían
arrojar en los lugares de refugio, no
habiéndose salvado ninguno de los
que existían en Froide Terre. De una
ú otra manera, los franceses acabaron con la primera línea alemana y
siguieron avanzando para hacer lo
mismo con las líneas sucesivas que se
encontraban en la loma.
Detrás de &lt;los limpiadores de trincheras&gt; venia el grueso de la infantería, llevando los soldados el rifle ordinario y estando apoyados por ametralladoras. Relativa mente, este cuerpo avanzaba protegido si es que
aun remotamente puede estarse a
salvo bajo la barrera de fuego del
enemigo.
El ataque de la loma estaba señalado para cierto minuto, llegado el
cual la cortina de fuego cayó precisamente delante de la primera línea
francesa. Cada minuto avanzaba ésta
veinticuatro metros. Los que mandaban la artillería, situados a dos y
tres millas a retaguardia y los que
mandaban la primera, segunda y
tercera líneas de infantería procedían con reloj en mano. De minuto
en minuto, la línea adelantaba veinticuatro metros. No debía haber ninguna p_arada, ninguna (dilación.:Al
..___.,.,:,:;:icaricatura~ Extranjera

La Kultura ihl-minamlo ai
PEGASO

mundo:

caer la cortina de fuego, la primera
línea avanzaba, teniendo que seguir.
la al mismo paso las que venían por
detrás, Quizás los alemanes pudieron
traer refuerzos con qu0 hacerle frente a la primera línea francesa que
marchaba bajo la cortina de fuego e
impedir desde el principio que los
franceses avanzaran su tercera línea
por medio de una barrera de fuego
tan intensa que no les diera a los soldados esperanza de escapar; mas pue•
de ser que no tuvieran fuerzas disponibles o A,Ue no quisieran exponer.
las a ser destruidas por la cortina de
fuego francesa. Los que atacaban
encontraron resistencia, los alemanes
trajeron algún refuerzo; pero no -en
número suficiente para detener el
avance constante de veinte y cuatro
metros por minuto.
SamejanteUvelocidad puede no parecer grande, mas se realizó bajando
y subiendo cráteres, teniendo los
hombres armados de rifle de repetición que marchaban' adelante que
llevar constantemente'.la pesada arma
al hombro. Pues es de recordar que,
después de todo, un rifle de repetici6n

. 4. Ametralladoras más pesadas que
apoyen las anteriores.
5. Granadas de mano; aparatos
para !onza r bombas, etc.
. Pitra que un avance tan rápido,
e¡ecutado en un frente tan amplio y
eontra un enem.igo atrincherado pueda efectuarse bien, es necesario que
se le observe detenidamente desde el
aire. Los aeroplanos deben volar
precediendo las tropas que avanzan
para dar cuenta de los resultados al
jefe de la artillería que se halla a retaguardia. También deben volar suficientemente bajo para ver en detalle
lo que va ejecutándose. Esto significa
que _deben correr el riesgo de ser
derr1_bados_ por los proyectiles de su
propia artillería, cosa que también
oourrió en Verdún. Para proteger
estos guías de las batallas de las naves
aéreas enemigas, sobre ellos vuela
una segunda línea de aeroplanos de
eombate pa_ra embestir a los aeroplanos contrar10s que tratan de derribar
a los oficiales del estado mayor que
vuelan sobre el campo de batalla.
ARNo DoscH FLEUROT

Tropas indias al servicio de Inglater·r a, ;emontando el 1'tgris

Caricatura Extranjera

Vida Artística y Literaria
Un lucido aniversario

En el anfit.ea•

. tro de la Escue-

la Preparatoria
.
fue celebrado el Jueves último eJ primer
can_tenario del triunfo de Cb,ampotón, obtenida por los naturales contra los conquistadores europeos, el año de 1517.
Durante fa' velada se leyeron · discursos
Y poesia~ y se ejecutaron números musi•
cales.
La 1lltima
conferencia de
españolas
la serie españo.
la organizada
por el señor don Francisco· J. Gamoneda,
etituvo a cargo del señor don Juan José
Blinda y se refirió a la introdución del libro de ciencia española ·e n México. La
conferencia de esta noche versará sobre el
notable médico español José LetR.mendi y
eerá. sustentada por el señor Dr. Francisco
G. B•liina.

Las conferencias

La ambición alemana.

no es sino una pequeña ametrallado·
ra. Yo subí esa misma luma a razón
de una milla cada dos horas.
Es de advertir que el rifle ordinario
desempeñó un papel pequeño, insig·
nifican te, en este ataque. En efecto,
no recuerdo haber visto a nadie que
llevase un rifle en la Froide Terre
aun después de haber terminado el
ataque intenso. El infante moderno
se convierte más y más cada dia en
conductor de rifle de repetición y en
lanzador de bombas.
Los rasgos característicos de esta
novísima forma de ataque fueron los
siguientes:
l. Abundancia de artillería gruesa
con provisión de millones de proyectiles.
2. U na abundancia igual de cañones
ligeros de tiro rápido, de los cuales es
el mejor tipo el francés de 75 milime·
tros y el de modelo semejante de 105
milímetros.
3 . .A.metral)adoras ligeras que pue·
dan ser transportadas por un hom~
con ayudantes que lleven las municiones.

El escritor ar•
gentinodonManuel Ugarte,
. . .
que vino a México Invitado por la Universidad Nacional
ha ~ido muy _agasajado por diversas agru:
pac1ones o~c1ales )'.' ·_literarias. El popular
P.ro1:1agand1ata ha v1s1tado di versos estable•
~1entos de educación, en donde fue re~b1do con calurosas manifestaciones de
"eo·mp~~ia por pro~eso:es y estudiantes. La
mmón Estud1ant1l le dió una velada
en la Escuela Praparataria, con un varia~ programa literario y musical. Frente al
ote~ Ieabel se le di6 un 1&lt;gallo" por los
:tud1antes, y seguirán verificánáo~e en su
onor otras fiestas que están siendo orga-

Fiestas en honor
de Ugarte

llizadas.

La noche del
Fiesta en la Sala
del sábado anterior dió un ,&lt;ReAlemana
cital de Priman el s_e ñor Fernando RomA.no en la
~.lema na. de Mújica. El señor Romarecitó una selección de poemas, y los

dem~s fueron encomendados a conocidos
mút11cos y cantantes de la capital.

El domingo
Tercer Concierto Clásico pasado ,e veri.
ficó en laEscnela Preparatoria el tercer Concierto Clásico
e~ el cual se ejecutó exclusivamente mó.:
sica de Haydn. El Bf'ñor Dr. Alfonso Pruneda, Rector de la Universidad Popular
sustentó u~a conferencia sobre la vida Y
la ohra del Ilustre músico.
A esta fiesta concurrió como invitado
de ho!1or el señor Manuel Ugarte; invitado
esp_ec1al_mente por los estudiantes &lt;le la
Umvers1dad.

cha de la Corporación. Se nombró un
nuevo comité directivo, que resultó compue~to de los señorea· MHriano D. Boullosa,
presidente; Raf~el E. Ruf.z, secretario, y
Humberto Shenda.n, proaecretario. El
Circulo se propone laborar amplia.mente
p~r la difusión de la. cultura en la Repú.
bhca.

En la Libreria Biblos el
·.
jo ven Manuel
Horta leyó ~l eá.bado último aJgunrt1:.1·páginas de. su hbro en preparación uVitrales
de Cap1lia,,
Lectura de un libro

1, 1

Anoche cele-

Aniversario de la So. bró el 84~ aniciedad de Geografla verssrio de , u
.
fundación la Sociedad _Mexicana de Geografia. Con es•
te motivo fue organizada. una sesión sole~ne en la ?ual se presentaron los siguientes trabaJos: uEI criterio geográfico a
través de la. historia. y de_los tiempos modernos», por el Ing. José L. O.mrio Mon•
dragón; poesía ccA Africa11, por el Lic.
Ram6? Mena y uDe Kioto a. Fusánn, conferencia por el ~ng. Norberto Dominguez.
Al ac~o conc.urr1eron delegados de las cor•
porac10nes Científicas de Ja capital.
Los maestros

eonciertos

históricos Luis G. Saloma
de Violln
y Car! os del

.
Castillo han org~mz~do una .serje de cinco conciertos
h1stóncos de v10lín. El primer recital se
verificó el viernes último en la. Casa Alemana de Música, y antes de la ejecución
de los n_úmeros m?sicales, el señor Hugo
Conzatt1 sustentó una conferencia sobre
las obras del programa. Esta semana se
efectuará el segundo concierto.
E I domingo
pasado celebró
cistas Independientes una junta el
.
.
Circulo de Conferenc1~tas Inependientes, con el fin de
tomar Importantes acuerdos sobre la mar-

el rcu Io de Conferen.

PEGASO

11

PIA'NOS
SONORIDAD Y CALIDAD
INCOMPARABLES

EN ABONOS.
PIANOS

'WURLITZER'
'
Avenida 5 de Mayo, 32

"
11

�AMADO NERVO.-Eu;YACIÓK.PoE1tfAS).-Ma,lrid, 1'ipogra•
fía Artística. Cervantes, 1917, en 8vo.
-No sería Nervo alma selecta y alto
espíritu ai no experimentara en sus
años de madurez e.:ia codici11 de limµieza espiritual, de serenidad pru•
dente, de quietud noble y reposada.
EL que ha recorrido la.:1 sendas de la
vida y del arte en pos de lo humano
que suele ser pecaminoso, es rílro
que no sienta. a su tiempo un impetu fecundo de purificación, un
ansil\ noble de fundir y resolver en unR. sola actiturl decisiva i:.u
ideal estético y su problema moral. Limpiar el espiritu y limpiar
la pi,.labra.- Romper coa el ritmo que a nada conduce; det1tronar
la riml:\ que nada enseña; abominar de ht retórica qne es engafío
y de la técnica que es vanída.&lt;l. D1tr a quien tiene sed de idfüll, no
el licor de p!&gt;irfumes ponzoñosoe elaborado en la alquimia del p_ecado, s.ino el agua. limpia que calme la sed de una vez y po.ra siempre. Hacer de la poesía no deleite 1 sino enseñanza, no &lt;levanto
frivolo, siuo contemplación provechosa.
Como iniciación de dhJciplina espiritnal no encuentro ohjeción
justificada contra ese ~ovimiento del alma, pero como realización
estética, 11:1e corre con seguirlo un grave riesgo: el afán de pulimento que quita asperezas, que borra manchas y destruye imperfeccíone's, puede dejar la obra-limpia de todo, hasta de poesla. Esa
labor de saneamiento, como ciertos desinfectantes poderosos, mata
los gérm0nes dañinos y a veces también al enfermo.
A mi no me ha desconcertado, como a muchos, el último libro
de Amado Nervo. Libros anteriores prepararon este volumen cuyo~ gérmenes se bailan en varios poemas de Serenidad. Tal vez en
Mbtico11 se encuentran los orígenes lejA.nos; sólo que de eRte libro
juvenil se halla ausente la realización sincera, y todo él se resuelve en un artificio que casi siempre encanta, pero nunca convence. Estas filosofías categóricameI)te aftrmativas, hecbss en
verso-por más libre de tutelas retóricas y e11:1téticas qne se le suponga-son poco poéticas. Nuestra intuición nos da con frecuencia
formas concretas; pero el arte exige, para hacerlas materia poetiza .
ble. que se revistan con los ropajes vaporosos de una imprecisión
infinita.
Murieron los quién sabe,
CallMon los quizá
(NlrEV0:3

dice el gra.n poeta de Elevación, y eso equivale a decretar la mnerte del misterio. Ahora bien, la. Esfinge, sin enigma, es un monstruo
absurd~.

Las págiuas Je Elevación etitáu impreg1rn,das en un deísmo con.
creto, cri':!t1ano, católico más Uien. Q.uizás la ortodoxia tenga reparos que poner, y es difícil que Ull e~crupuloso del dogma pudiera suscribir tal cual estrofa:
Siendo quien es el PADRE: Fuerza y Gracia infinita;
Siendo quien es el PADRE: toda eficacia y
potencia, tu alma libre su volunt\td limita;
¡Dios necesita
de ti!
Pero haciendo a. un lado estas cosas, queda la dificultad casi
insuperable de realizar belleza con esos elementos de fe, de e.spe•
ranza, de caridad en forma de insinuación Hrnable, de consejo
piadoso, de amoros~ doctrina. Son flamas de amor vivo y no preceptos las estrofas de S&gt;1.n J uz1n de la Cruz; son lágrimas de sangre
y uo consej os, las contriciones de Verla,ine.
Y he aquí que a pesa,r de todo, sorteando escollos, s~lvanrlo
riesgos y esquiva.nrlo obstáculos, Amado Nervo nos da en Elevación
un libro bello, y es que el poeta de verdad tiene un talismán para
todo. Este grao couocedor del 1netier, quiere arrojarlo a un rincón
como un trasto viejo; este versificador armonioso, quiere forjar
estr0fas balbucientes; este poseedor de un alto sentido musical,
quiere poner mordaza a la melodía; este adorador del ritmo sutil
y mila.groso , intenta derribar los altares de su culto y es natural
qlle ni el nietier desaparezca, ni el verso vacile, ni la melodía calle,
11i el ritmo desfallezca. Un alto sentido estético sintetiza y simplifica, y de los cuadros sin contornos de Carriere o de lolil bocetos de
Rodiu surge triunfadora la belleza.
No comparemos este libro de Nervo con otros anteriores. La
personalidad es la misma; pero el momento es otro. Es difícil repetir estados emocionales. A menos que la vida se transforme en
una po.~e eterna, la obra surge de la hora que pasa. Por eso nada
es definitivo. Por eso r:.o podremos secundar al poeta cuando dice:
Mnrieron los quién ,abe.,
Callaron los quizá.
Nueatra incertidumbre no acaba ni es bien que acabe nunca..
En un remanso de su vida, el poeta del E.todo y las Flores del
Camino, ha experimentado una calma que él juzga duradera y que
nos vierte en poemas de fe, de amor y de esperanza. La felicidad
tiende a S"r contagiosa y el poeta se comunica con nosotros. He
a.qui las frases qu~ terminan el volumen: Lector: Este libro sin
retórica, sin procedimiento, sin técnica, sin literatura, sólo quiso
una cosa: elevar tu espíritu. ¡Dichoso yo si lo he conseguido!
Y nosotros, cogidos un instante por la magia del admira.ble
poeta, agradecemos el presente y tornamos, al cerrar el libro, a
nuestras viejas inquietudes.

trando su inutilidad heroica a la contemplación de sus conciudadanos.
¿Estos homhres heridos, mutilados. desangrJtdos, con gérmenes de depauperación fisiológica, am11.rán, crearán bogares,
tendrán hijos ...... ? En realidad, la PM.tria
Los Qlle vienP.n de allá. de cualquiera
que los ha sacrifica.do, no tiene el dered'3 las lejanías donde la gunra cRstiga la
cho de priv11.rles de liis delicias, del orden,
soberbia humana, &lt;'On 81HI rigores, y hade la paz de la familia y, sin emhargo,
blan sinceramente y cuentan la verdad,
espanta pensar que la mll.ldición biblica
nos dicen que Fr&amp;ncia y Alema.nia y Ausque lle\•a la ira de Jehová hasta la cuarta
tria, y hasta Inglaterq:t ya, se van poblangeneración, no ha de ser una. vana figura
cio de los homhres mutilarioR que la ciende retórica oriental.
da -noderna arra.nci-l. a la. muerte en los
En vano se qnerrá cerrar los ojos ante
hospitales.
esta trem Pnda realidad. La cienC'ia qniere
comba.tiria extrema.orto las sutilez11s del
Pero los homhre,3 qne se salva.o en Jos
ingfrnio en la mecánica. y en la ortopedia.
híl;:1pitl\les, gr1tcia.s a la asepsia y al bistuEn Alemania se itlif'.ió la tarf'a de reednri, vuelven a sns hoga.rei;; mutih1.dof.l, ané•
ciir a los solnados inválicios, de acomodar
micof.l, con el g-ermen de la. tnberculosis
sn nrn.nquedA.d o su cojera a nuevos.ofi en 111. sangre. Son diez generaciones que la
cios y a nnevos trabajos, para que su rnu1rnerra ha devorR.d"O-como un Moloch tr~tilidad cesara., para que pudieran ganarse
g-ico, el más espantable que la Humanidad
la \"ida. Los mág extraños mecanismos
hl'lva. poclido concebir. Hac~ más de dos
han sido inventados para substituir los
Años ya qne en los hospitales de Francia,
bNzos y las piernas que se llevó la metra·
rle Alemania, de Austril'I, de Rusia, de
H.itlia, de Turquía. y de Bulgaria los mé - ' lla. LQS hay ya con aparato de rel~jerfa,
que permite el movimiento automático de
dicm1 ampntAn todos los dis.s braws mal
estas piernas y de estos brazos. Para !os
heridos y piernas destrozadas. Son centeqne no han sido victimas de amputacIO•
nnes, son millares de hombres de todas
nes, y si sólo de heridas, hay nuevos l:lpíl.
las naciona.liciades los que quedarán como
ratos que permiten ir apreciando dia por
trofeos gloriosos de la gran guerra, moS•

LOS INV ALIDOS
DE LA GUERRA

12

PEGA80

E. G. M.
dia la fortaleza que van ganando los órganos que }a pérdida de sangre y de tejidos
debilitó. Todos los procedimientos exter•
nos e internos se están empleando para
borrar las huellas de la guerra, para. que
los mutilados no echen de menos los
miembros que perdieron, para que 101
m6sculos padecidos se fortalezcan nuevamente con el masaje y la gimnasia; para
que aprendan trabajos apropiados a sua
nuev¡¡s fuerzas ..... .
Pero, el saber de los fisiólogos no llega
aun a poder destruir los secretos enemigos
de la. humanidad que se esconden en la
sangre hnm&gt;l.nff. y la envenenan, trasmi·
tiéndase de padres a hijos en una feros
ansia de exterminio. Para las amarguras
padecidas e~ las trincheras, para el terror
producido por el tremendo espectáculo,
pua el empobrecimiento de la sangre,
para el envejecimiento prematuro de todo
el orga.nismo sometido a una presión iu•
calr:ulable no hay medicinas todavía en
ninguna farmacopea y esa debilida.d, ese
agptamiento, esa depauperación de todo
el organismo, que da voces a la muerte
es lo que estos gloriosos inválidos de l_s
guerra transmitirán a i!US hijos y a los b1•
jos de sus hijos y a los nietos de sus hijOII•
DJONISIO PÉREZ,

COLON. &lt;La Falena.&gt;
r· El último sábado subió a la escena
del Colón, &lt;La Falena&gt;, de · Henri
Bataille, traducida por el señor ,José
Dfaz Conti.
I· La obra de Bataille es fuerte y tiene bastante bien pronunciado el ambiente del teatro francés. La protagonista es una mujer que a las puertas del matrimonio y llená de entusiasmos por el arte, se entera de que
la tuberculosis la ha apresado y resuelve vivir el resto de su vida desenfrenadamente, locamente. Como
escultora necesitaría de cinco a seis
años para llegar al triunfo y no puede
vivirlos. Es preferí ble despedir al
modelo y tirar los bocetos por la ventana. Su prometido es un príncipe y
aunque la quiere con un cariño positivo, tal vez llegaría a sentir, avanzada la enfermedad, desilusión, asco,
miedo.. . . Considera preferible renunciar al marido quedándose con el
amante. La Falena vivirá la vida que
le resta cerca, muy cerca de la luz,
revoloteando entre sus rayos hasta
quemarse las alas.
Emilia del Castillo hace este papel
y debemos confesar que lo hace bastante bien. No suponíamos que tuviera facultades para desarrollar un género tan opuesto al temperamento
que le suponemos. iBien distinto es
el estilo en que la Castillo ha desarrollado sus anhelos artísticos!
Parece que en cuanto p:;isó por ]a
vicaría tomó otra nueva máscara: la
de trágica, pero trágica no a lo siciliano, no a lo Guimerá, sino a lo Ba
taille. Trágica que vive la vida del
alto mundo parisiense y que lleva el
porte distinguido b&amp;sta los caba1·ets
y muere poniéndose serenamente una
inyección hipodérmica.
Claro que en tal género no se encuentra íntegra, no es maravilla, pero
lo repetimos, está bastante bien.
En cambio, Taboada-el príncipehace la obra sin cariño: se dedica a
fumar y concede a su papel mucho
menos importancia de la que tiene.
Ignoramos por qué Taboada, que en
otras obras hace al público la impresión de ser el mejor actor que existe ·
en México, se hunde entre la vulgaridad de sus galanes jóvenes, que dicho
sea de paso tienen lo segundo, pero

no lo primero. Al menos eso dellamar «ustés&gt; a la Falena-como alguno lo hizo-es imperdonable. Entre
el Guadalquivir y el Sena median al gunos kilómetros.
El primero, el segundo y el cuarto
actos transcu-rren fácilmente para la
burguesía de las lunetas. El acto ter·
cero es un fracaso. Se hace a Zorrilla y no a Bataille. Hasta la decoración siente la nostalgia de Doña Inés

en obras teatrales~la marcada insuficiencia del traductor. El espíritu de
la obra generalmente es trastornado
y los pequeños detalles que constitu
yen el mérito de una pieza, no sólo
desaparecen sino que aparecen con
un sentido contrario. Así vemos que
pensamientos que se repiten y que
dan un sello de agilidad y delicadeza
en el idioma original, cansan y aparecen de pésimo gusto en la traducción. Indudablemente queéuando un
literato de fuste es tnaducido por un
literato, más lector que escritor, resultan cosas como ésta:
-•Le rogamos a usted que no sea
un testigo•.
-&lt;Oh, no: yo so_y simplemente un
amigo que quisiera ayudarlos; sinó
que eomo.f

Ahora bien, Benavente ha hecho
una buena traducción de Hervieu.
¿Cómo? Es muy sencillo: Benavente
es amigo de verdad, de Paul Hervieu.

UNA NOVEDAD POR EL ARBEU

L olitu RoseU en «l,a Fiesta de San Antón»

y por momentos _parece insinuarse la
presencia del Comendador.
La propia señora Fábregas, que
ocupaba un intercolumnio, debe h~ber tenido un lío con Morfeo.
Debiéramos hacer un estudio detenido de la traducción pero salvaremos el caso particular para determinar algunas generalidades. Los traductores caen en un. 95 por ciento
dentro del refrán italiano que dice:
«Traduttore, traditore&gt;. Pero en nues•
tro México la proporción . es todavía
mucho más desoladora. Casi siempre
tenemos que lamentar-y sobre todo

El Arbeu presentó el sábado pasado, con &lt;LaFiesta de San Antón&gt; .v
&lt;Casta Susana•, ala tiple Lola Rose 11,
una hembra que revela conocer bien
el género y que indudablemente odia,
al calendario, no obstante que no pue·
de quejarse mucho de él.
La Rosell ha hecho un impresión.
en el público tandófilo, mediana. No
se puede asegurar que pasa inadver•
tida ni tampoco que alguno de luneta
se deJe hacer la autopsia sin anestesia.
o que concurra al Hipódromo de la
Condesa, a las pr6ximas carreras, en
calidad de pista, por causa de ,ella.

PRINCIPAL
La nota saliente en el Principal es
•La Reina del Carnaval&gt;, una obra
bien montada, y nada más que bien
montada.
BUJtFALMAC0.

EUSQUE USTED "PEGASO"

.......,........... ,, ..... ,., •• ,,,.,.,,.,.,,,..,,.,,,,,,, •• ,.,.,,,,,,,,,,,o•••••HHo•••"•••••H•l"'''''""' 1••••••0IOlfH&gt;lllll&gt;IOllllllt"•"•••"'"'"""••IOIHIIIIH•IIIIIIOOltl ..1HIOK'1HIHIHl"tlHO..................... R .. IIHHIIIII ..... , ................... , .. ,

Bienestar,
Alegría,
Horas deliciosas,
Sólo én San Angel lnn
Unicamente en
San Angel lnrt.

i..................................... _...................................................................................................................................................................................................................,-.......................
Pl::GA•SO

13

�fpisodios de la vida del Marqués
Sigue de la página núm. 2.

Club dmérica,

Un momento del ;'uego

DEPORTES

,

baya&gt; habiendo resultado tablas por

cero a cero.
Ambos teams jugaron con entusiasmo y tuvimos oportunidad de
ver jugadas y combinaciones mwy
bonitas por ambos lados.
Tanto el &lt;Juárez• como el &lt;Tacubaya&gt; jugaron con limpieza, lo que
contribuyó en mucho al mayor lucimiento del juego, habiendo únicamente que lamentar el desgraciado
accidente sufrido por un jugador
del &lt;Tacubaya&gt;, que recibió de uno
de los jugadores contrarios, una pe.ta.da en la sien. La bola venía por lo
alto más o menos a la altura de la
cabeza y desgraciadamente, en el
preciso momento en que uno de los
jugadores del «Juárez&gt; levantó la
pierna para patear la bola. se atra.·
vesó el jugador del &lt;Tacubaya&gt;, re·
cibiendo como ya dijimos, la patada
en la sien, siendo retirado del campo, por el se!l.or don Pablo Alexanderson , presidente de la Liga.

ºMhccoac" contra ''La lnternaclonal."Ganá el "Mlxcoac" por dos
goals contra cero
El último domingo se verificó el
match anunciado, con el éxito citado, resultando el juego no tan interesante como se eAperaba, pues
el &lt;Mixcoac&gt; tuvo casi siempre a sus
jugadores en el teneno enemigo.
Sin embargo, admiramos buenas
jugadas por ambos lados, defendiéndose los de &lt;La Internacional&gt; con
brío y bastante eficacia, jugando
limpiamente y con entusiasmo.
Por parte del •Mixcoac&gt; todos sus
jugadores se portaron tan bien co·
mo de costumbre, pues soh cada
día' más notables los adelantos de
este equipo, así como la unión de
sus jugadores, que_ló han llevado a
ocupar el segundo Jugar en la liga,
por lo que hay verdadero entusiasmo por el encuentro entre este tea.m
y el &lt;Junior&gt;, que ocupa el primero. Dicho encuentro se , verificará el
próximo díit 5 de mayo. Dada la
fuerza de ambos teams, este match
promete ser el ,más sensacional de
la presente temporada..

* **

Admiramos también el último do·
mingo el interesamte partido jugado
entre los equipos &lt;Blancos&gt; y •Negros&gt; del Club &lt;Espa!la&gt;, resultando
un juego como hacia tiempo no
ha;bíamos presenciado.
Menudearon por ambos lados las
buenas jugadas y las combinaciones
sugestivas, distinguiéndose como
de costumbre, por su precisió11,
Antonio Arechedera, Ibarrechi ' y
Gavalda, el formidable portero del
&lt;Espa!l.a&gt;.

* **

Muy animado resultó el juego entre los equipos •Juárez&gt; y &lt;Tacu-

PENALTY K:!CK.

ni podía, como en otrora, perfumar el
torrente de seda de sus rizos, con esencias
e1ó~icas¡ no podia, reducido a villana es•
keCbez, beber en la misma copa, hasta.
embriagarse, los borgoñas de fechas venerables ......
Sació su sed y su hambre en un memorable diS1. decimoséptimo de diciembre, y
después, sin que lo traicionara el tnenor
mósculo del rostro, la piesen t6 a Pedro
del Llano.

•
••

Del Llano contaba diez años más de experiencia que el marqués. Fué su prote·
gido, y disfrutó largamente de las prodigalidades principescas de este singular
varón, cuya prosapia refiere la arquería.
de un acueducto magnifico, en la ((muy
noble y muy leal ciudad de Santiago de
Querétaro».
Como él intentó la misma aventura.,
pero embarcándose en un bajel que siguió
contraria y triunfal ruta. Se sabia estima•
do de don Luis, mas de una manera compasiva1 que se aromaba con un dejo de
caridad evangélica. Y quizá. le disgustaba
eate Bnaje de protección apenas encubier
to, y se vengó tomando a Magdalena. que
fue con él aparentemente a travéd de la
anuencia de don Luis, mas, en el fondo

llevada pc,r la fuerza del destino que vertió
toda su saña sobre un hombre indefenso.
Fueron los días precedentes a la. partida
de Magdalena con Pedro del Llano, aquel tos días t1emendos que cavaron el surco
más profundo en la frente de don Lu~ de
Urrutia y Arana, y dejaron en esa honda
huella el rencor, y el despecho, y ehiiar•
tirio de quien sintió la coincidencia' de¡
fracaso exterior con la derrota oculta. y
sentimental.
·
Fueron aquellos dias los testigos impa•
si bles que guardaron el secreto de una infinita desolación, en la que se fundían la
tristeza. del esfuerzo estéril, el dolor de la
conquista no realizada, la memoria. de un
pasado de ignominia y el suplicio de un
presente de conformidad.
El marqués conoció basta entonces la
tentación estoica del suicidio¡ bendijo el
pagano gozo de la venganza¡ y fue un valor negativo para su conciencia la atroci•
dad del crimen. Si su voluntad no hubiera
concurrido para el viaje de Magdalena,
podrianse comentar las páginaij que dije·
ran cómo babia muerto Del Llano entre
los odios de su amigo.
Nada funesto aconteció.
En la madrugada de uno de loe dias de
diciembre del año del Señor de MDCCCXCV
una pareja subió al convoy que se dirigia.
hacia el interior de México. Mancha que
esclarecia a interval?s disimiles la lumbre

ACABAMOS DE RECIBIR UN SELECTO
SURTIDO EN BOTAS Y ZAPATILLAS PARA
PRIMAVERA. TENfMOS COMBINACIO.
NES LINDISIMAS. BOTAS VERDE OBSCURO Y CUBO BLANCO; ROJO OBSCURO Y
CUBO BLANCO; CHAROL Y PIEL LABRA DA (LA ULTIMA PALABRA EN CALZADO
DE ALTA NOVEDAD); TODAS DE GLACE·
CHAROL Y TELA; BOTAS TACON BEBE'
NEGRAS Y DE COLOR. ZAPATILLAS DE
GLACE, CHAROL, COLOR PERLA MARFIL
GRIS, BRONCEADAS.
'
'
Con seguridad tenemos el zapato Ideal para usted. Tene-

PIANOS AUTOMATICOS
Antiguamente la cnestiqn era comprar
un buen piano. Ahora la cuestión es
comprar un BUEN PIANO A UTOMATICO. En nuestra casa encontrará usted
los mejors .:1 en mecanismo y sonido.
Audiciones diarias de 6 a 7 p, m.

Calzado desde $9.00 hasta $25.00

,

~
..... Dt LA PtÑA GIL HtRMANOS.
AVtNIDA JUARIZ 46 MIXICO. AP~RTADO POSTAi 1014.

Se hizo condncir hasta el sitio en que
habitualmente aseguraba que · lo ungian
sus esclavos-los mozos del balneariopasó la mañana en el campo, por la tar.
de conversó regocijadamente de politica.,
y la media noche lo sorprendió en su es•
tudio concluyendo unas rimas en el margen de un adagio de Beethoven.
México, MCMXV.

En una tertulia pregunta una señora a.
un viejo verde:
-¿Cuál es el hecho militar qne más
admira usted?
-El rapto de las Sabinas, contesta. el
viejo con tmtusiasmo.
-He leido en un periódico que se ha
publicado un ((Diccionario de la mujer».
¿Crees que será distinto de los demás Dic.
cionarios?
-Sí¡ indudablemente tendrá más pa•
labras.
-¡Mozo: acabo de encontrar un cabello
en la sopa!
-Pues ponga un aviso en los diarios a
ver si aparece el dueño.

CALZADO AMfRICANO PARA DAMAS

•os lama de vender lo mejor. • . • No lo más barato. Impor-

~

de. un cigarrillo dejaba adivinar, pE&gt;nosa.
mente, los raPgos de la fisonomía del
acompañante de quienes parecian a.lE&gt;jarse
en un ·paseo nupcial; y sólo cuando llamó
al auriga, con un acento imperioso, po·
&lt;lían muy pocos haber reconocido la voz
de don Luis.

tamos las ultimas novedades directamente y vendemos a precios de EE. UU.

5Df

MAYO

ÍlfRECEMOS A USTED LO
OUE NADIE PUEDE OFRECERLE • • • • - - • - ••

UN TRAJE
AMERICANO AUTEN.
TICO DE LA MARCA

STEINBLOCH .
DE fAMA MUNDIAL POR
LA ELEGANCIA DE SUS
DIBUJOS, LA CDRRECCIDN DE SU CORTE Y
LA DURACION DE SUS
TELAS. · •••••••••

NUMfRO
10-(

OLD ENGLAND
JULIO BLOCK

Casa especlallsta en Planos Automáticos,

14

PEGASO

Madero:24
PEG~SÍÍÓ

15

�A PARTITURA V LA CABRA
El famoso compositor alemán Jaime
Meyerbeer, que, realmente, no se llamaba
mas que Jaime Beer, porque el Meyer lo
heredó, con una enorme fortnna, de un
admirador de su talento, que impuso como 6nica condición la fusión de los dos
itpellidos ... El famoso Meyerbeer prcc_uró
siempre que en todas sus óperas hubiese
grandes efectos escénicos.
Cuando Ba.rbier y Garré le llevaron el
libre.to de Le pardon de Ploermel, más conocido por el titulo de Dinorah, Meyerbeer
·exigió que aquéllos «intercalarani, en el argumento de la nueva ópera una cabra y
un torrente.
-¡ La cabra, sobre todo!-decia el gran
mú~ico 1tl despedirse de los libretistas.
Barbier y Carré hicieru1 la refo~ma,
i\Ieyerbeer compuso una de BUS meJores
pR-rtituras y Le pardon de Ploermel se estrenó cou éxito brillantiBimo en el teatro
ele la Opera Cómipa, de Paria, el di.a 4 de
abril de 1859.
-¿Ve usted ... ?-decian los libretistas a
su colaborador.-La ópern gusta. La partitura, ella sola, es la que produce el entusiasmo de los espectadores.
Meyerbeer, sonriendo · escépticamente,
-respondía:
-Esta noche ... quizá. Pero ¿y mañana ... ? ¿Y luego ... ? Yo soy más práctico
que ustedes. Pa.ra que lleguen a oir la ópera todos los inteligentes, es necesario que
vengan a verla los demás. Esto as_egura
un mayor número de representaciones.
Desde mañana, con más tranquilidad, salgan ustedes todas las noches a un palco
proscenio r observen atentamente a los
Caricatura extranjera

UN RINCON DEL AMOR
Los afortunados del mundo ciue a p€re•

Sfoolús:
~ l'a no me qneda mús q1.te nn cami,no: salir de Rusia.

espec~adores. La minoría escuchará embelesa.da nuestro trabajo; la mayoría no se
emocionará mas que cuando salga la cabra
a. escena, detrás de Dinorah, con la ca.beza
erguida, dispuesta a repre~entar su papel
11como una consumada art1stau. Tengo la
seguridad de que si álg-uien lo iniciara, la
llamarían a escena al final del acto.
'l'erminó la representación de la ópera
nueva. Los autores salieron a la calle y
reanudaron.su amistosa ditlcusión.
-No le den ustedes más vueltas-insistió Meyerbeer.-La pasión no me ha cegado nunca. La. cabra contribuirá a la fama de la ópera tanto como la mejor escena tanto como el número más inspirado
de' la partitnra.
Uri amigo de los autores, persona ?e
alta reprP.eentación social y que había asistid,:; al estreno, se acercó al grupo ...
_ -Queridos, les felicíto muy sincera•
mente. lid sido un verdadero acierto.
¡¡Qué monada de cabra!!
'F1n,TPE PÉREZ CAPO.

Guillermo espdntndv-cl regreso
de la pal01na de la. paz

V

LJ.\ (ARICA'tUIV\ eXTRANJERA

DP,)lpaés de unas cuantas horas de detención, ponen en la calle a un ~orrac~o.
-¡ Vaya usted con Díos !-le dice el comisario. -Espero no volverle a ver a usted
por aquí.
-¿Qué le van a dejar a usted cesante?

LOCURAS DEL VIENTO
Ama a la mujer, diviértela; pero nunca
le des nada de ti mismo. Porque si le das
algo de ti mismo, ella, que es insaciable,
querrá devorarte todo. Si te devora1 te
arrojará después como un bagazo; si Jo.
gras resistirle, ella despreciará. Lu orgullo.

*

* *parecer:
El secreto del buen
Simula cuando estás entremucho mun•
do, que crees ser el único habitant~ de
una isla desierta.
Cuando estés solo, piensa. y obra como
si ante ti hubiese maree de gente.
Así, ocupándote de ellos, creerán que
sólo te ocupas de ti mismo.

grinaciones sentimentales podéis cansa.
grar vuestros días ociosos¡ los que estnvf.8&amp;eis ya en Varona y en Teruel, exquisitos
lug-ares de amoroso tormento en los que
,óu queda el perfume de la. pasión ínmorwl, id a Sevilla, recorred su·s calles cuya
placii:l:ez turbó el Re)'.' d~l amor y deÍ odio,
D. Pedro, el D. Juan coronado. Un guia
complaciente os enseñará el encant:tdor
jardín donde el Rey Cruel adoró á la menuda y graciosa Padilla, el baño donde la
{c,rmosa due~a surrrergia su cuerpo nitido
ante los pasmados pab.ciegos .... Pero estas
eoo historias harto vulgares. Aba □ donlld
el guia, echaos a-vagar por las calles eevilla~as pobladas de sorpresas, y eu las que
lo inesperado se os presenta siempre risueño. atractivo, misterioso.
Andando, andando, llegaréis a una callecita, veréis en una pa'Íed~' blanca, con
negras letras de az~lejo, esc_rito un nombre
que osparar4 medit&amp;bundoS: i(Doña Maria
Coronek
Si de veras sois sentimentales amantes
del amor, una imagen bella v 'torturada
9?08aparecerá_: muy luego, abrfréie un postigo y os veréis en uno de esos patizr;eloe
rientes que abren paso a los conventos de
Sevila; en uno de esos patios donde la.e
~llcetas crian ~ores rojas que parecen labios, flores pálidas que pi.recen mejillas;
Dores violáceas que parecen párpados cal!nturientos. La fronda amable de la aca.
ciase mezcla con la adolescente fronda del
naranjo. ~l aroma es tan intenso, que se
o_e fignra rnJigotable; nn olor de siglos y
81glo1.1, qne llUDN1. se extingnP, &lt;'orno loe
amores fa ta 1es.

¿No conocéis la historia del convento de
Santa Inés? Las sevillana~ la repiten con
s1iitve devota entonación. Oidsela contar a
cualquiera de esas viejecitas que en palabreo 1'3ilbante es insinúan los grandes secretos que ellas aprendieron cuando mozas.
Ea aquel mismo sitio se enterró en vida,
por su voluntR.d acernda, por su honor
implJi-cable, DoñB. Maria Coronel, IR. esposa fidelísima de D. Juan de la Cerda. El
Rey Justiciero la amaba con locura: llamas,, rayos albergaba en su corazón, que
al pensar en Doña Maria trocábase en calor dulce, en reflejos acariciadores de-crepúsculo sevillano.
-Doña Maria-os dice la vejezuela-no
quería ar Rey, que babia matao a zu marido, y ¿zabuté lo que hizo? Pú, ná, ze enterró mimamente aquí...- y os señala un
lugar caprichoso.-Vinieron a buhcarla,
¡y que zi quierehl Pero notaron que aquí
mi mito fartaba yervay floreh, de que tó er
zitio etaba cubierto. Era el cuerpo e Oña
María. Aluego icen que hechó floreh también ...
Pero otra vieja os dice que lo cierto no
fue lo de la sepultura en vida, sino que
Doña María, como dicen las historias, fe
quemó la c::tra para desfigurarse y que no
la quisiera el Rey libertino.
De todas maueras, por allí ha pasado
un amor a la española, cruel, arrebatado,
tormentoso, y de los que se truecan, con
el tiempo, en arrobo místico; y un historiador os contará que Doña María murió
siendo abadesa de Santa Inés y que en su
cuerpo incorrupto aún se ven las sefíales
del terrible sacrificio, y os dirá. que muer•
ta Doña Maria, la sucedió en el priorazgo,
¿quién? otra enamorad{t que no tuvo el valor de sRcrificar BU hermosnra: la hell:t

*

* *un amigo de espíritu
.
Llegué a encontrar
tan semejante a mi espíritu, que érarn~
como dos frutos del mismo ramo. Mas mi
amigo no supo defenderse de mi, _n_i yo de
él y nuestra amistad fué un martmo parJI
ambos, porque al gozo incomparab_le de
comprenderse, seguia el te.dio de mua.rae.
siein pre en un espejo vivo y el recelo de
qne la maldad de cada uno, conocida del
otro, se irguiese contra. el amigo.
Afortunadamente el Destino nos separd
a tiempo,: habíamos llegado a convencer•
nos de que uno de loe dos sobraba en el
Mundo.
En realidad sobrábamos los dos.
MR. KOBALDO.

SEGURO

Libros de Antonio Caso.
Problemas Filosóficos .......... , ...... .
Filósofos y Doctrinas Morales._.
Existencia como economía y caridad ..
Conceptos de ley natural (traducción) ...... -

s

Librería Porrúa Hnos.
2~

16

PEGASO

RELOX Y DONCELES

JOYERIA Y RELOJERIA

''LA ESMERALDA''

Aldonza, su hermana. Esta fue una pecadora. Esta vivjó en la Torre del Oro, adorada por D. Pedro, recibiendo por las ter•
des los cálidos mimos del sol poniente,
que a América se marcha, y los frescos
halagos del Guadalquivir, q_ue va en busca.
del Océano.
Menos valerosa que su hermana, Doña
Aldonza, después de haber gozado los dias
del amor, tuvo la: pena -ae ver llegar los
del hastío. Don Pedro la olvidó, lto1. despreció, y Doña Aldonza se retiró al convento,
como su hermana, pagó la debilidad ct n
el desengaño.
Ahí, en Santa lllés, yacen los restos de
la amada sin ventura y de la despreciada
querida. Y al R.bandonar el convento,
pensáis qué se dirán aquellos huesos venerables que la pasión estremeció.
En el patio, las flores rien, lloran febriles, exhalando su perfume eterno.

F.

NAVARRO Y LEDESMA.

¿Desde que eres aprendiz has comido
n111cbos dulces?
-N'i uno.
-¿Cómo es eso?
-El amo los cuenta todos y no hago
más que lamerlos.
~ Agonizaba un beodo y sufrió un des-

mayo.
El médico pidió éter o vinagre.
-No hay más que aguardiente.
El médico a.plica la botella a la nariz
del enferm0 y este le dice, ha.ciendo nn
esfuerzo:
¡Ahi, no; más abajo, E"eñor doctor,
más »hl-ljo!

�VI

AJEDREZ
Prtble■a 16■1ro

c

12
5 1&gt;
13 C 7 R j.

12 P 3 C R

claco

13 A3 C
14 R 1 T

POR

E. Palkoska
Blancas:
p 2 T D, A 3 T D, P 2 A D, C 7 A D,
R 8 A D, P 4 D, C 5 D, (7 piezlle).
Negras:
R 2 T D, P 4 T D, P 5 T D, P 2 C D,
p 5 C D, (5 pieZllll},

15
16
11
18

14
15
16
17
18

T 1C
C 7A

ex o

T x A

Solucl6n del

proble■a ■i■ero 110
POR

E , Westbury

Las blancas matan en tres jugadaP.

NEGRAS

BLANCAS

Partida

aú■ero ■ueve

G11:oco PIANO

BLANCAS
GENERAi,

M... .

1 P4 R
2CR3A
3 A4 A
4 P3 D
s c5e

6C7A

700
8CxT
\lARxP
10 DI R

llADfiC

NEGRAS
S.

DuBOIS

1 P 4R

2CD3A
3 A 4A
4 P4A R
5 P5A

6 D 5T
7 CR 3 A
8P4D
9 A D5 C

10P6A¡
11 D x A

A 6T R
C4T ¡
C(4T)5A¡¡¡
A70j.
P x T mate.

1 T 5T
2 D 6 R m11te
2 J) XC mate
2 D 8 C mate
2 T 5 C mate
2 'l' 4 D mate
2 T 4 D mate
2 D x A mate
2 T x P mate
2 C 6 A mate
2 D 6 R mate

1
1

cxT

ex A

1C4A
1C5A
l C5T
1 D5A
1 A XC j.

1 D 7D
,1 T 6 D

lClR

Lo resoh-ieron los Sres. Rafael Carrillo
G.• Fr11ncisco Durá.n, Francisco. Andrade
y Lui, S.:itomarina, de esta C1tp1tal. _Edte
último mandó sn solución sin e~pec1tlcar

li\8 variantes.

Ella. -Muchas gracias, por ha?9r
tido a la reunión en honor de m1 prim
vestido largo.
.
.r,
Elloa.-No hay por qué, 1eñor1ta, J ••~i
ae cuando se vista de corto, que, con 1111(-:
cho gusto, volveremos a verla.

VIDRIOS PLANOS,
SENCILLOS

Y MEDIO DOBLES
PARA VENTANAS.

LIBROS

Entre aoldados.-Chico. ¿Tú hicia61
muchas proezas en la gaerra?
Yo no hice ninguna. ¿Y tu?
•
- Yo ai; yo le corté a un enemigo l•
manos.
-Oye; ¿por qué no le cortaste la oabest,f
-¡Toma! Porque la tenia ya cortada,
-¿Puede dar algo a eate pobre hom.
bre? .....
1 ••
-Absolutamente n&amp;da .... Ayer me ...
timé el pie contra un cobrador.
-¿Cuál ea el nombre más corto?
-0.
-¿No hay otro mú corto?
-Casi•o.
-¿Y no hay otro mb cort&lt;i?
-Ni-caai•o.
Visitante.-Su nueva criada, aeii01St
parece muy cuidadosa.
La eeñora-¡Ohl, si, muy cuidadoaa! na
siquiera remueve el polvo del cuarto qu
está limpiando.
E11tre marido y mujer:
-¿Me quieres ~ucho, Enrique?
-Como a mi mismo.
-¿Soy para ti lo más caro que hay
el mundo?
.
-Sí, hija mia, después del alqm 1Hr
casa.

~ _ j i i l ~ _ l ~j~~_jiil~~ ~ I Ñ

OORSETERIA FRANCESA

De venta en la librería de AN ORES
BOTAS E HIJO. la. de Bolívar núm. 9
Apartado núm . 941. ---· - México, D. F.
Er, l'rfo:,¡smi:o, Novela por A. de Hoyos y \'rnent.

rtn:••fIDOS.•

¡1111

i
i=
i

-§
E
1

1

ERICSSU, 714.

MUJClNA,

zrn Nerl.

1

APUTADO POSTAL NIM. t
Ml:XICO.

ECZEMA

IIH;ru

Un vol. ....... ................ . .......... ........ .. .

:3

Er, HORROR m: l\foRIR, Novela por Antonio de
Hoyos y Yrnent ......... . .... ............ .. ....... .

..s

l\fx Vi;xn,, por Joaquín Dicenta ....................... . $
(l1;rEN Fí"F.RA Te Novela. Obra pó~lnma de J. Di- •
cea ta. LA Non:r.A CORTA ....................... . .:
'
LA l\1-A.JA DE GoYA, drama en tret1 P.Ctos de F.
Villa espesa ............ ........................... . $
B 1nRIO L.\n:,;o. Novel11, por Federico GHcía
:--ínch'z ................................ . ............ . s
'
Es CA"1s1 Ro:s1. Noveht por F&lt;Jlipe Trigo ......... . $
J?.\TAJ. D11.n1 ,. X ,vel&gt;1 por Ahel B •ttlbo, 2 tomos
trndt:cl:ióa de ?II. A . H.•)rle11a• ................. . ;:\
LA Gnmit I P.11 l'IT.1 :-iTE. ( Dd campo fra nré ), pc,r
Allierto de F!os...... ... .. ... .... .. .. . . . . ....... . ~
Gr.os:.11:10 DE LA ,·1n.1 \'v1c;,111, por Luis G. ~rl,iua. (\'trio,) ...................................... . $
EsTumos .Trrtí1Hco.:;, por Anton:o l\fama........ .. ... ;:;
J11m: El, Cox,1r1H100R, :u. B.ieno................ .... $
~

DESDE 1885, COMBATE ESTA CLASE DE AíECCIDNES.

I

APROVECHE USTED SU LARGA PRACTICA

i 11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111 m

Revi~ta~ ilustrad~s extranjeras

Suscripc10nes y numeros sueltos

1

¡

IMPRENTA FRANCESA.-Jardín Carlos Pacheco, 1 y 3.
México

Ia. BOLIV AR, 9.

CORSES SOBRE MEDIDA

;....

para

.-

n1nos

y

Vestidos

para

niñas

Se hacen sobre medidas

R(COMtNDAMOS NUfSTRAS ULTIMAS CRfACION(S fN CORS(S
SPORT 1_
0 05, LE DISCRET'
AJUSTO, N\ODERNO

O 80
2 10
1

so

:l 10

AL PUERTO DE VERACR1JZ
MEXICO

1 8Ó

2 ro
1 2.:í
o JO

¡

MEXICO :

VENTA
Trajes

O 60

O GO

.. :uo

¿Pa~ece usted ésta o alguna otra erupción cutánea
de la que quiera u,ted sanar pronto? Consulte Ud. al
Dr. ENRIQUE HERNANDEZ YORTIZ, 3a. del Carmen, 30,
o ucrlbale al apartado postal 573. México, D. r.

Avenida 16 de Septiembre Núm. 65

DEPARTAMENTO ESPEC~AL
__ PARA CONFECCION ·oE - -

1.80

�- Con telas de primera clase hemos hecho trajes de
moda para hombres elegantes. Por su confección,
acabado y calidad pregunte usted por el modelo

- - - lY.CACISTE- - -

La Ciudad de Lóndres

EL GRAL. NIYELLE, QUE DIRIGE LA GRAN OFENSIVA FRANCESA

LA CASA DE LA MODA

NUMERO 8.

MEXIC0 -2-0 DE ABRIL DE 1917.

Precio: 30 centavos

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566475">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566477">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566478">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566479">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566480">
              <text>Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566481">
              <text>19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566482">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566501">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566476">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 7, Abril 19</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566483">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566484">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566485">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566486">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566487">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566488">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566489">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566490">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566491">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566492">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566493">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566494">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566495">
                <text>19/04/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566496">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566497">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566498">
                <text>2020410</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566499">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566500">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566502">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566503">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566504">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="559">
        <name>Amado Nervo</name>
      </tag>
      <tag tagId="36670">
        <name>Julio Laforgue</name>
      </tag>
      <tag tagId="36671">
        <name>Los invalidos de la guerra</name>
      </tag>
      <tag tagId="36669">
        <name>Marqués de la Villa del Villar Aguila</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="20356" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="16715">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/440/20356/Pegaso_Revista_Ilustrada_1917_Tomo_1_No_6_Abril_12.pdf</src>
        <authentication>c951cc0f4ff9a956a117fe63c16e20af</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="566900">
                    <text>..

REVISTA

ILUSTRADA

''Hesperia' '
r-¡,; . ·t15
~

.

Modelo nuestro que

:~

por su comodidad, ele'·,_.

/J

gancia y buen gusto
se hará popular entre
las damas que sepan _
vestir.

la Ciudad
de Londres.
"La Casa de la Moda"

WILSON, EL HOMBRE DEL DIA

NUMERO 6.

MEXICO, 12 DE ABRIL DE 1917.

Precio: 30 centavos

�III
..n....,.................._..,..__•..- u • m • - -.......,.............,,..,....,"'".."•....,._ _ _ _ _ _ _......,..,..,..,,.,.,,.,..,.,.,,...,..,,...,,,." '''''''"'"'''""'""'"'\

Ir a ·1a .casa TARDÁN

PEGASO
DIRECCIÓN:
Jesús Urueta.
Julio Torri.
Mariano Silva.

es ir a la Ca~a

\

Enrique González Martínez. -Efrén Rebolledo. -Ramón López Velarde.

Rafael Cabrera.
José D. Frías.
Antonio Caso.
1
Esteban Flores.

Jesús T. Acevedo (El Paso. )
Ricardo Arenales.
Mariano Brull.
María Enriqueta.
Gustavo E. Campa.
Rubén M. Campos.
Bartolomé Carbajal y Rosas.
Alberto María Carreño.
Francisco José Castellanos.
Luis Castillo Ledón.
Ignacio B. del Castillo.
José M.a Chacón y Calvo.
Ednardo Colín.
Carlos Díaz Dufoo, jr.
Arnulfo Domínguez.
Enrique Fernández Granados
Genaro García.
Augusto Genio.
Francisco González Guerrero.
Luis González Obregón.

de usted.

REVISTA SEMANAL

Saturnino Herrán.
Jorge Enciso.
Alberto Garduño.

RPDACCIÓN
Rafael López.
Genaro E:stratla.
Jesús Yillalpando.

COLABORACIÓN:
Carlos González Peña.
Max. Henríquez Ureña.
Pedro Henríquez Ureña.
Alba Herrera y Ogazón.
::\1anuel Herrera Lasso.
Mateo Herrera.
Jesús García Gutiésrez.
Juan B. Iguíniz.
::\fanuel Ituarte.
Carlos Lazo.
,J. L6pez Portillo y Rojas.
Federico Mariscal.
P a blo Ma rtí nez de1 Rí o (Ma dr1"d) .
Amado Nervo (Madrid. )
,José de J. Núñez y Domínguez
Eduardo Pallares.
Emilio Pardo Aspe.
Manuel de la Parra.
Manuel M. Ponce.
Alfonso Pruneda.
DIBUJANTES
Leandro Izaguirre.
Carlos Neve.
Antonio Gómez.
José Tovar.
Francisco de la Torre.
Alfonso Gard11ño.

Alfonso Cravioto.
Manuel Toussaint.
Antonio Castro Leal.
Enrique Fernández Ledesma

1

::\Ianuel Puga y Acal.
Alejandro Quijano.
,Joaquín Rs.mírez Cabañas.
Adrián Recinos (San José de
Guatemala.)
Manuel G. Revilla.
Alfonso Reyes (Madrid).
Manuel Romero de Terreros
Francisco Verdugo Fálquez.
Genaro Femández Mac Gregor.
Artemio del Valle Orizpe.
Samuel Ruiz Cabañas.
Enrique
Santibáñez.
,T· , Ra
.,1co1as
nge.
1
José ,Juan Tablada.
Alfonso Teja Zabre.
Alfonso Toro.
Luis G. Urbina.
José Vasconcelos (Perú.)
Atanasia G. Saravia.

:

¡;_

i

¡¡

¡
•
i:_·

¡
Germán Gedovius.
!
Roberto Montenegro.
5
Angel Z á r r a g a . ."¡l

FOTÓGRAFOS Antonio Gardufio.-Gustavo F. Silva,-Alfonso Sosa.
PUBLICISTAS: Maxim 's.

1

"'

GERENTE: Jesús B. González.

GRABADOR: Alvarez Tostado.

j En la Capital, 10 números........... $3.00
En el extranjero, 10 números......... $5.0()
l En los Estados, 10 números........ 3.50
Números sueltos............................ O.So
Avenida 5 de Mayo, 32.-Edifi~io de la Bancaria-Departamento, 406.-Apartado Postal, 1408.
La correspondencia debe ser di rígida a la Gerencia.

PRECIOS D ., SUBSCRIPCION

L

OFICINAS:

i

!i
i

i
MIIIUN••············· ...........,. - - - - -....----·-•--n••····••n•n•-··-··---··---'----------·...- ..,-----·--·····························.,

Ultima NoVedad en
.__,.

Canoti-er

RffORMA INDUSTRIAL
CARLOS B. FJ\RF/\N

Estilo 1917.
Plaza Constitución 5 y

�~EVISTA SEMANAL
Regiatrado eomo artículo de segunda el&amp;H el di&amp; 17 de mar.r:o de 1917.

TOMO l.

MEXICO, D. F., 12 DE ABRIL DE 1917

NUM. 6

PARA LA EPOC!I
DE LLUVIAS OíRECEMOS

TEDIO, SEMANA MAYOR Y PASCUA

A UD.

POR ~ANUEL TOUSSAINT

Mac.rarland de casimir Impermeable, sin mangas,
con uclavlna corrida desmontable y capucha desmontable.

$25.00
l
n mangas esclavina
Capote de casimir lm?ermea b e, co
•
corrida y capucha, ambas desmontables.

$:}0.00
Los dos modelos nn tan prácticos como eleantes y sirven lo mismo para calle
ue para montar.

g

[l [tíll~~ [~[ílnTil
RP. POSTAL 472. •

•

No son, seguramente, inactuales algunas consideracio-

nes acerca del tedio. Y si lo son, tanto mejor motivo para
hacerlas, auque sólo fuese homenaje al genio de las Consideraciones lnaatuales.
Pero no. El tedio es una de las bases de la vida contemporánea, una de sus características innegables. Y conforme avanza el Mundo en cultura, avanza también en tedio.
Wilde dice que el descontento de un pueblo delata un pro·
rreso; pues bien, el tedio de un pueblo acentúa su progreso
en razón directa~ por algo el spleen británico goza sin dis·
cusión del campeonato; porque pertenece al primer pueblo
del Mundo.

Payos. payos, payos. Lns ~entes que no lo son, casi procuran ser pa_yos en Semana Santa; y las que lo son se asemejan tanto unas a otras como espejos circulares que vierten distintas coloraciones, todas explosivss. Los payosse
parecen tanto unos a otros que para distinguir a uno de
San Luis, de uno de Jerez o de Aguascalientes, el periscopio necesitaría lentes más poderosos que los bifocales
con que mi amigo, el doctor Mayorga, ocasionó el Fiat!u.v de Salvador Rueda. Ah! y además de los payos, mujeres
enlutadas. A las mujeres en Semana Santa sólo se las en·
tiende por reducción al absurdo: llevan el frío de la muerte
en los pliegues de su túnica, y el fuego de una vida de
amor en la negrura de sus ojos.

Porlo demás, nada tan chie como el tedio. Tan chic, que
De la Semana Santa estimo sobre todo el Sábado de Glo·
quienes le gozan, reniegan constantemente de él, como las
ria.
Ese! dlaen que hasta las más inofensivas criaturas
mujeres de los años que forcejean por interponerse entre
son
sinceras
consigo mismas: en el formidable estallido
ellas y la juventud, y los hombres de las virtudes imaginadel
,Tud,,,.
estallido
de reivindicaciones forzosas, quisieria.s que en apariencia les impiden vivir su vida como elks
ran ver morir cuanto las molesta. Se despierta su instinto
desean.
rencoroso .V asesinan virtualmente. Mi tedio llega a deEl tedio de los p()etas, decía Xietzscbe, es un tedio dosear que cada judas volado en potencia, hubiese volado en
rado; no les compadezcáis mucho. El tedio es una magla realidad, para satisfacer los odios, estos odios inocentes
nifica.flor del 111al-Beaudelaire no lo cantó porque bubie•
que son, al fin .r al cabo, algo que tiene derecho a la satis·
ra caído en redundancia de pétalos color de ace1·0 y bello·
facción.
sidades selváticas color de o¡.,io. Es mortífera como las
adelfas .V enfermiza como las mimosas. Flor femenina,
flor de neurastenia, flor de a b~intio.
Afortunadamente la Semana 11ayor ha pasado y con ella
Desconfío profundamente de dos categorfas humanas:
de quienes no tienen tristeza r de quienes no tienen tedio. los pretextos de sacrílega saña. Inician las Jluvias sus pre·
Los primeros, cu rentes de toda distinción, pertenecen a ludios .Y la resequedad del suelo absorbe las primicias con
JIJ. familia chorlitos; a, los segundos los explico en el único avidez. Huele a tierra mojada, a este olor de égloga que
aforismo que he hecho en mi vid.a y que pongo aquí con aspiran los pulmonescitadinos, resecos como vejigas abanla urgencia de quien teme se le hayan anticipado alguno donadas .Y poi vosas; las plantas y las flores parecen haberde los mil!/ un moralistas que ha habido: •Cuando una se cristal izíldo.
Pote no se fastidia, es que sin duda fastidia a las demás•.
El tedio yace en el olvido, en la posición poco convin·
El tedio ~utoriza todo. Hasta comer carne los días de vi cente de un judas quemado a medias. Yo os digo, desde
gilia y comer de vigilia los días de carne. A propósito de el pequeño rincón de mi alegría fugitiva, a vosotros, los
la Semana Santa, el tedio es como la envoltura de un su- hombres de hierro que conducís a la vida y no permitís ni
lllergible que nos rodea completamente. Y sólo miramos un momento que ella os conduzca; yo os digo, a vosotros,
el mundo por el estrecho campo del periscopio; quien qui e pobres seres, débiles bojas llevadas del furor de la ventisca de marzo; yo os digo:
la ver bien la vida, que sólo la vea por periscopio.
Y en Semana Santa ¿qué puede verse por un periscopio?
iFelices pascuas!
PEGASO

�-Eso no es posible, repuso ella con te-

[:P~
EL OBST ACULO
POR, ANTONIO CASTRO
On a day, alack thl!, day.'
Love, 11•hose month is ever Moy ...

Act. IV. Se. III.

abrigar dudas de!!agradables que por un
acontecimiento demostrativo.
Asi iban lás cosas. El joven la acompañaba. a la mesa noche a noche, se buscaban de compañeros en el bridge y después
ale.rgaban la conversación en un téte-a-téte
hasta después de las doce. La charlai cada
vez más intima, adquiria un tono familiar.
-Nunca me ima.giné esto ••. ... ¡Eras tan
serio comigo !

mor.
-Bah! y tan posible!
Y ya en su casa, se sacu~ió los upa.toa
con la toalla, se limpió la cara con un pañuelo empapado en agua de colonia., Y después de encender uns. pipa inmensa, dijo
con voz de marino y con seguridad de ti•
rano:
-Vamos, ordena una cena para mi, y
dame un beso.
La estrujó en sus brazos y con bruta.li-

PEGASO

POR, cJl,1ANUEL DE LA PARRA

dad la. besó en los labios.

LA BARCA

• ••

De la preciosa edición de una comedia
Salió ella. de la pieza, llena de callada
antigua que tenia en sus manos -Love' s
indignación, de secreto furor, de rencoro•
Labour's Lost-leve.ntó los ojos y perma•
sa rabia; pero impotente aún en sus m &amp;•
neció indecisa como si tratara de enconyores arranques para desobedecer a aquel
tra.r un pretexto para suspender su lectura.
hombre, dió la orden a la sirvienta.. Allí
¿Era verdad, pues, como lo babia dic~o
estaba el obstáculo de su vida, aparecía.
- Y tú pared.as no aceptar otra converun amigo suyo de Paria, que Baudela1re
cada cuatro o cinco años con la oportunisación que sobre modas, literatura Y poliestabs. más cerca de sus preferencias que
dad de una esquela de defunción en u na
Shakespeare? Le hubiese gustado que fuefiesta de be:idaa. Se acercó al t eléfono. Por
tica!
-Una vez hablamos más de una hora
se falsa la observación, se habria. sacrifiun momento le ocurrió llamar a. la Oficina
sobre D' Annunzio. Sbame on you !
ca.do para ello; pero esta vez el sacrificio
de Policia y deeir que allí babia un cri- Asi eramos de absurdos el mes pade contin~ar la lectura, porque era un samina.\. . . Era absurdo. Incapaz de usar
sado.
crificio para su imagina.ción ocupada. por
su voluntad en contra de su viejo amante,
Y hoy a. las siete de la noche, sola en su
otras ideas, era superior a.sus débiles fuerllama. al teléfono:
pieza, sentia durar en sus labios el beso
zas. Resuelta a no leer más, cerró el volu-Carlos, Carlos! Perdóname, hoy no
men con gran delicadeza como si preten•
de la. despedida de ayer, y en su cuerpo el
puedo esperarte; estoy casi enferma ...
cansancio que deja una emoción intensa,
diese no interrumpir la corr.i.ente de su
pensamiento. Ofrecía.o un aspecto jovial
un sueño incompleto; el mundo ofrecía la
-Nó, nó. Gracias. Necesito reposo, me
y fresco sus pensamientos este invierno;
irrealidad de las cosas cuyos contornos se
sienta
mejor el sueño. Adiós.
borran a los ojos fatigados¡ sentía en el
el curso de la vida era tranquilo y sus
Casi
se desprendió el audifono de su m,..
aire el aleteo de un pájaro enorme, y, sin
arrugas más reciente~ se habian borrado.
no
....
No
podía resistir más .. .. De nu evo
Ha.bia \·ivido siempre sola como un solcausa, aumentaba el palpitar de su coraaquel
hombre
interrumpía· su vida; m ar•
zón. En la discreta soledad de la alcoba
tero; pero no perdió nunca ese borrar fechitaba. esta primavera de su invierno,
menino por lo feo y lo doloroso . Acostumvelada, el universo le parecía inmóvH pa.•
acaso su 6ltima. primavera.
ra que ella gozara su emoción. ¡Hace
braba. decir que cuando una mujer se quiebra. una uña y no llora, ha perdido sus
cuánto tiempo su vida no le ofrecía un
Un mes después ella se hallaba en Nue•
momento igual! ¿Era posible que tuviera
mejores sentimientos, y ella los conservaba
va York. Se aburria. Era verano: el tiem•
florecientes, como en un invernadero. A
treinta y cuatro años? ¿Era. sólo un sueño?
po en que los teatros no representan mú
Como respuesta. a esta pregunta una.
los ojos de sus amigos superficiales era
que piezas ligeras y comedias de \'.\,,.ilde.
extra.vagante (¿hasta qué punto es extra•
mano llamó fuertemente a la puerta. iEl!
va.gante la. afición a los corsarios?); en rea¿Seria él? Llamaba. siempre muy quedo,
lidad era distinguida. ¿Era fea .. .. .. a los
apenas perceptible para el oido atento.
ojos de sus amigos superficiales? Su bellePero son tan autócratas los hombres cuan•
LA GALAXTERIA DEL KAIS ER
za. era rara, un poco oriental, y justificaba.
do se les ha besado una Vez, pensó ella.
las opiniones más contrarias. Tenía treinLlamaban a la puerta de su mismo cuarta y cuatro afias. ¿Treinta y cuatro años?
to · se levantó con lasitud a volver la llave
Treinta y cuatro años: la edad en que los
e; la cerra.dura. Esperaba. la figura elegante de él, y en cuanto tornó la llave una
fl,irls son excepcionales.
y ahora cerró sL1 fina edición de la comano brutal aventó la puerta y un hom·
media de Sbakesp~are para. continuar el
bre alto, recio, cubierto de polvo, con una
pensamiento que la ocupa hace días: a los
petaca en una. mano se arrojó_ bast~ el
treinta, y cuatro sfios la experiencia no ha.
centro de la pieza con grosera 1mpac1enresuelto todo . ¡Y él era tan joven para
cia.
creerle! Aquella noche él no dijo nada,
Por un momento la equivocación fué pa•
casi nada, porque ella no lo permitió, pero
ra ellR. enfadosa, molesta, después terrifueron los labios de él los que tocaron su
ble. ¡Aquél hombre ali!! Del l•go de los
boca.. Ella sabia lo que él iba a decir, tosucesos agradR.bles y delicados caia. su bardo&amp; sabemos lo que en eeos momentos se
ca a un mar de tormentas y de mon~truos.
puede decir, pero sn disgusto por lo vul-¿,Cómo te va, mucbacba?
gar la obligaba a ahorrar las escenas sen-'Bien, respondió elht secamente destimentales de siempre. pe un temperapués de un silencio.
.
mento más fria y analítico que la señora
El examinó el cuarto, ttró la petaca al
Ra.nsom -aquella.sensitiva mujer del mesuelo, y dijo:
jor cuento de Edith \Vharton- º.º podia
-Me alegro que estés bien porque q~i~¡l)esMnl'mtl ele la oliv:i {1~ Guillermo!
aceptar en un principio que un Joven se
ro una compañera feliz. Vengo a v1vu
(Del T.ife.)
mostrara enamorado de ella. Después locontigo ¿sabes?
gró conveuceree, más por el deseo de no
2

Del próximo libro "Momentos Musicales"

A Genaro Estrada.
La mar es inmensa,
pequeña es mi. barca;
pero es mia., muy mia. Remando
la llevo por sirtes calladas.
Se desliza lenta,
lenta sobre el agua,
bajo los crepúsculos
inundados de oro y de nácar.
¡Pobre navecilla
que sin rumbo marcha!
Rudas tempestades
a veces la asaltan,
pero qué más da ...
Sigue la borrasca
y mí espíritu, rema que rema,
orienta la barca,
cáscara de nuez
que entre sirtes pasa.
Atraviesa escollos,
a veces encalla
y en obscuro y hostil arrecife
se enclava,
esperando que una onda propicia
la empu~e en su alas.
Y prosigue ~u éxodo amargo,
toda solitaria,
sin brújula, sin
un astro que acaso su ruta indicara
al místico puerto,
visión encantada
donde sueña el bajel errabundo
arrojar el ancla.
La mar es inmensa,
pequeña es mi barca.

LA SOÑADA

PEREGRINOS DE LA TARDE

Para Manue l Toussaínt.

Dormido o despierto,
me encanta soñar.
Es a veces amable pucela
la que miro en mis sueños pasar.

Su alma es como un río
y bebiendo en sus aguas encantadas
nunca jamás se sacia mi deseo.

Como siempre vamos
por largos caminos,
ella pasa, adorable, cantando,
el ensueño de los peregrinos.

Sé de sus mudos y SQlemnes éxtasis,
cuando en horas de ensueño y de poesía,
su cuerpo virginal se transfigura

A veces se escapa
como mariposa
y la forma divina y alada
es como el deshojar de una rosa.

y se espiritualiza de tal modo,
que todos los sentidos y potencias
se hunden en el más hondo nirvana.
Pasan las horas silenciosas, muertas,
ante el encanto de sus misteriosos
ojos como dos lámparas vo.tivas.

Y de la cantora
la vaga silueta
se disl uye en la pálida aom bra
del crepúculo gris y violeta.

En actitud hiératica,
su mano que se eleva hacia los cielos
traza no sé qué santas bendiciones
Por las celestes vías,
cual reguero de estrellas. se columbra
de su sandalia el paso luminoso.

Yo, en la caravana,
oigo la adormida
voz del eco encitntado que pasa,
ambulante, por toda la -vida..
Y los peregrinos
la miran pasar
alegrando su triste camino
con un místico y tenue cantar.

Acaso la ví en sueños,
acaso la haya visto viva,
sin sospechar su mística presencia.

Y yo sé que sigue
por la misma vía.
Ella es la que canta y sonrie
con su hermana la MelancoHa.
la. Melancolia ....

Y su!ro en mis soñares,
al pensar que ya nunca, nunca., nunca,
traspasará el dintel de mi morada,

PEGASO

3

�politicos y pensadores, es innegable qne la tendencia alemana a\
orden implica un movimiento, no muy 1mgaz, contra la migaja. de
bienestar de los humanos. Inténtase sustituir una desgracia varia
con una- del!gracia. monótona. Constituir para los intereses mora.
les, intelectuales y materiales una. Compañía. de Seguros en q11e
la. Fé misma, que traslada los montes e incendia. e! caos, se rt&gt;par
Habla el poeta Ramón López Velarde
ta en acciones al portador. Si muchos no quieren ser accionii,tatt,
es porque les guata vivir sti. vida. No nE&gt;ga.mos las ventsjas de orMr. \Vilson, acosado por la necedad de su destino, entró tl. la ganizar el eacerdocio en Superintendencias, pero ello se nos l!nlo,
guerra el Viernes Santo ...... Como si se hubiera casado el 01a de
ja. damasiadn viá. férrea,
San Luis Gonzaga ..... . Por si no bastara ser personaje de mal gus•
Pocas horas atrás, un senador electo quedó p;entiulo cerca de mi
to, la fatalidad contribaye con sus escarnios al desprestigio estéti• en el Teatro. La primera. actriz lucia los brnzo11 desnurlos. '1'.,I
co de señalados magnates ...... Y, en suma, a nadie se le puede desnudez interesó vivamente al senador electo, que rlavó ~us ge.
imputar que fallezca en Na.,·ida.d o que nazca el 81 de diciembre. melas en la actriz y los m2-1.ntuvo c\M•ados hasta (ltte cByó .-1 lt••
1
El Kaiser, que tampoco es favorito de ninguna gra.9iosa estrelh , Ión ...... ¡Ciocuenta. minutos! ¡Ob feliz y estulto ('R1Hlor! Duitrh
cuenta. ya con un adversario digno de él. El protestantismo car• de la filosofü1. alemana ¿cómo l!e juzga.ria al Aenador electc? A mi,
na.valesco del Kaiser en pugna con el pazguato y pedestremente me colmó de dicha la obstinacióu de sus gemelos. Y estos rni~e-.
pedagógico de Wilson.
ros y deleznables motivos de dicha, los 6nicos a que racionalmeuEu los ángulos escolares, la esfera terrestre y la. celeste son en·
te podemos aspirar, se borra.rían con el triunfo de las muy seriu
biertas con fundas, extrañas a la cosmografía, para que Orión oo
y muy traecendentales y muy tiesas armas de Guillermo II.
se empolve y para que las moscas oo empañen los reverberos de
Por fortuna., éste, con todo y @\18 frenos para la. ética, no ee
Africa. Hac~ veinticinco años, una angustia ' latenLe me poseia,
aproxima a. Luis XL Y más aún, los artilleros de Verdun han ina.nte las fundas del&amp; Tierra y del Cielo. Mis maestru y mis maessinuado al Kronprinz b. duda de que el pla.neta sublunar valga
tros ignoraban que al defender de la intemperie las nebulosas hela pena de ser reforma.do. Los artilleros de Verdun, escasamente
misféricas y el hemisférico mar, ioflingíanme un&amp; desazón como
universitario!:', nos ha.o librado del tedio de la. cerveza. salmista.
una derrota, una desazón comparable sólo a la que habría expeLos hombres, amasados con lodo y con sangre, no se resignan a
rimentado si roe hubiera tocado asistir al momento en que Tartuperder su instinto multánime, en obsequio 1\ los deicidas que tiefo ta.p6 el pecho de l&gt;orina.
nen un pie en la opereta y el otro en los infiern os. De la rnngre y
El Kaiser-se ha dicho-pelea por librar de moscas y de polvo
del lodo nos consolamos con el ánima multánime, con la dispari•
los hemisferios de la moral. Contra las culturas que se califican de
dad, con el chasco, con el azar. Si con un freno o con una fund,
decadentes, el Kaiser lleva el secreto de Dios para la modestia y
nos quitaran el numen divergente, la inspirada alternativR, noa
la salud de la Creación. El Kaiser, en su impe.dimenta, guarda la
apagarian la chispa de j6bilo que nos distrae. ¿HRsta dónde al•
funda para la Tierra y para el Cielo. La obra de los siete dias ga
canza.ria. la desolación del planeta ei 1~ carne humana fuese ración
nará el aspecto de un globo cautivo, con funda de lona. No más
en vez de individualidad? Quienes sueñan toda vis. en convertir la
barbarie moscovita., no más venalidad de Inglaterra, no más antiTierra y el Cielo en esferas inmunes, relativa11'lente perfectas y reclericalismo francés. Regularidad mecánica, sensatez en la tribulativamente hieráticas, de seguro no han sentido batir sobre 110
na y en el lecho, disciplina en la conciencia y en el cinematógrafrente las ala1:1 salva.doras de lo fortuito, de lo libérrimo, de lo per·
fo. ¡Ah! Dorio a, pretenden cubrirte el pecho •..... para enamorar
sonal.
R,D{ÓN LóPJo;Z VELARDE.
a tu ama!
Mas suponiendo sincero al padre del Kronprinz, con todos sus

La

LA ACTUALIDAD

Encuesta de ttPegaso"
sobre la Guerra

-

..................................................................................................................................................................................................................................................................................
l'....................... ,,.,, ... ,.... ,..................... _ .........-·-"•-";

LOS DOS COMEDIANTES

! Hermogenigramas 1
j
de Pegaso
¡
i

:

1

t .. ,,,,,..,.,,..,., .. ,,,..,,,, •.,.,.., ... ,,..,,,,, ... _,.,.,..,,.,,,,.,,,.,.,,,,,,,,,.r

t,: ~~·:

~

están tronados!

*

•

¡.....,;;;;_¡.."\_·;:

La gu,en·a tJ.U?'Opea ejerce sui11jlt1en·
cía aún en el lenguaje c01nún y co· ·
,•ri,ente. Antaño ae decía: •La noticia
cayó como ,ina bomba• y ogaño es
frecuente leet en los periódicos: •La
bomba cayó com..o una noticia&gt;.

•

•

*

el

*

La ,•evolución de Rusia ha p1·ovocad-O transtornos de consideración.
¡ J,fi·re Ud que estropea,· la &lt;piel de
Rusia• que tiene tántas a,plicaciones

r

-.,._

r

•"'A,.,,,~'""'Guillermo y Cha.plii;i

*

E'n Alemania no cesan de hacer en·
sayos de campaña subma1·ina, con el
fin d e cont,·a,·,·eRtar el pode,·ío naval
de los aliados. Poi· eso la política ger•
1na,na nada entl'l' dos agua.&lt;i. y cada
discw·so del Káiser . ... i nadrt ent?-e
dos platos!

•

_/

,,¡ .

y la compran tan cm·a los encuader-

nadores!

*

*

*

Pareee que ha habido lamentabhs
errores de transmisión en las 1wti·
cias de revoluciones intestinas en Ale -

,nrwia .. .. Lo que hay por allá esunn
rfvolución de intestinos qne amenaza
dur al t1·aste con Guilhnno en cierto.~

establecimientos de líestfalia.

*

*

*

Son perfectamente infundados los
PEQA ■ O

•

•

•

i Mal año para los ,·eyes de l!iu,·opa! i Los que no están &amp;atronados,

*

tcmo,·es de que con motivo de la g u,
,·,•a esc,uéen los víve,·es en los Estado,
Unidos, porque 1nientras haya periO'
dicos no faltarán las papas y los b~
11•egos.

Parece inC'reíbh-, pero es cie:rto, q
la declamcwn de (J ue,·1•(, de los .Esta
dos Unido• a Ios teutones, ha influía
en &lt;nuestros mn·cadm~&gt;. Para con
vencei-se, basta i,· a la 1lfrrcetl, a Sa
Juan y a la Laqunilla. y (Je aprecia
lr&lt; dife1·encia de ralo,·&lt;' que han su
fi·ido los g itomates y los hnauzontl

•

•

•

Ya no es posible dudar de la not"
cía. i El Conde de Zep pelín . ...
ppeló!

•

•

•

Es cu1·,-oso el .fenámt'nO que se
ser'l}ll tn la pro181, de /o.'( aw~tro-hi'
ga,,·o (!ermar,o-t1l1'Co,e;: Todos haU
d1ISUS &lt;derecho8&gt; !J narlh hacf3 ·,nenci'
de s1ts &lt;1•tJt'esos&gt;.

*

*

*

De Lond,·es comunican que se 11
inusitado 1novi1nl'.ento en la cá1
de los comunes.; Hal,rán estallado a
rn.ovi1nic.ntos &lt;intestinos&gt;?

UNA VISITA A LA CASA BLANCA
Cómo viven los Presidentes de los Estados Unidos

Heva_r, habitualmente, la. prenda a que en
México llamamos saco y, a.si, puede vérsele ?~nstantemente de saco. ·sóln cuando
lo v1a1tan loa embajadores u otros altos
pe~sonajes oficiales, se le puede ver con
traJe más ceremonioso, y en las recepcione_s nocturnas, en que viste de frac. Las
m,~mas cost_umbres se observan en los
traJe_s femenmos, y tanto la ei;¡posa del
Pres1den~e como sus hijas visten los trajee
más se~c1llos, aun en las recepciones de la
alta soc1e~ad. ~a reforma de "Washington,
e~ .~a.ter1a de rnrlumentaria, paree,-¡ estar
dmg-1?a contra cierta gente advenediza. de
la Qmnta Avenida..

El humorl1A10 de

qu!~:;~:

Mr. Wllson

Jessie Wllson, la Hnda. miss
ele quien los americanos admiran el perfil griego, la
gracia secluctora y dotes artísticos.
En el retrato del centro:
Eleonor Wilson

l\frs. Wih1on
Arriba. el PL·esidente Wilson

se presta a una fotografía.
jnoto con su efiposa y sus
trl'~ hijas en uno de los
departamentos ele la Casa
Blanca.

¡'"'"·""""'"'''"'""'"'......_,,,,., .........................................

ad

j

La entrada de los fstados Unidos
¡ co■fJcto europeo, hecho tlel más alto in-~
i terésen los momentos en que escribimos!
ata _líneas, d 1n e la amena relación que~
i publicamos en Pegaso una oportunidad~
,alpitante, pues ella nos refiere, por bre· ª
j ves ?'omentos, cómo vive el poderosoª
1 f■■ctonario que acaba declarar la gue- ~
rta a les im1terios centrales, Y cuán sen-ª
dl!■mente se muestra en su vida privada~
!!1Quten parece
que . va a decidir de la pro-;ª
.
j ,ngaaón o el fm de la horrenda luchJ I
! Que conmueve el mundo.
i
5-.......... ,,, .. ,,,,, .. ,.... ,, ... ,,... ,, ...... ,.,,,,.,,,,,,,,,.,,.. ,,,.,.,,, ..

i
i

1

,,J

Va.mas a la residencia del Presidente

de loa Estados Unidos de América vamos
1

~nocer la Casa Blanca. Del C;pitolio
llieuto_ de a:ibasC4ma.ras, a la Casa Blan~
ca, residencia _presidencial, la agradable
~ nd a ~ue segmmos está bordeada de un
Jarclin rnglés, cerca del cual corre mansa~nte el ri? Potomac. El aire de esta. mae a. de primavera. e_s muy puro; el prado
Dlana una. frescura. rncompa.rable.
nePero he a.qui qne nuestro auto se detieque sobre_ el fondo verde de la prak, . ' l-:1ªª am pha construcción con pórti•
~mco d_e una _pureza inmaculada, se
B ca de improviso. Estamos en Ja. Ca11 la.nea.

4e'rf.

En la entra•
da, ni la sombra
de un conserje.
Toma.moa una
gran a.venida y llegamos fácilm,ente a. la
puerta de la derecha, que está ahie t
Aqu_i encotramos lacayos bencillame~:~
~est1dos de negro, que se enteran del oh •
Jeto d_e nuestra visita.. Ya hemos sido
anunmados, pero es necesario esperar un
rat,o. En un banco, venerables ancianos
hacen antesala. Nos dicen que son algu•
nos veteranos
de la guerra. de Secea1.6n,
.
qu~ vienen a prestar sus respetos M
W1lson.
r.

Cuestiones
de '.protocolo

Poco después nos informamos con un
amable secretario de los usos y costum•
bree _de la casa. El protocolo es de los más
senmllos:
· ·
- . . en Estados Unidos ea un v1eJo
prmcip10 que )a residencia del Presidente
debe ser también la de todos los ciad d
nos de la U_nión. Y a pesar de eªat~,
Woodrow W1lson ha querido simpli 6car
a_un m~s el protocolo. Demócrata, ha que
r1do diferenciarse de sus antecesoree
Roosevelt ers. apasionado por el bombo j
daba algunas fiestas, y en cuanto a Taft
se preocupaba por presentar una buen~
mesa y por recibir invitados elegantes El
Pres~dente Wilson quiere conservarla ~isma_ hbe:ta.d de acción de que gozaba en la
Universidad de Princeton O en el gobituno
de New Jersey. Por nada renunciará. a
PIEGAao

P~~:

gnntart1iescierd
f
to que el agqa
8 1a. uente es la 6oica bebida qne ofre~e
en la mesa y en las recepciones de la Casa Blanca. ¡E10 es 1'1.na fábula!, rne dice
el amable secretar!º· Con11ecuente cr,n sus
pa_labras, el Presidente no abrig-a. l:!entim1entos extremosos, y no desdffil\. contar
uno de es?~ cuentos de borracho-1 qne hacen la dehcia_de los pueblos anglo-:,111jones.
He _aqui el dtscureo que pronunrió en la
Sociedad Meridional de Nueva York en
la. cual se le festejaba. por su elecr.ió;1 al
alto puesto que ocupa:
.No me arrojéis a la cabf'za semf'jantes
titules. S~ continu'-is ft.BÍ, haréis qne pierda ?1 sentido de 1&amp; identidad. y nada. mh
peligroso. Escuchad est-st historia de ¡0
que paso el otro día a un estimab!f' CH.httller?- Habí~ org9:nizaclo en compañía. de
va.nos de ~n1s_am1goa. una partirla de pt&gt;S·
ca. en terntor:i? ca!1adien~e. El calor Apretaba y comet10 la imprndencia. de querer
rer:escarse con ese whiskey qne le llaman
wbtskey del Descnartizarlor. Ya sabéis
que el que lo ha 1,ehirlo le E'!ntran gan11s
de echar abajo un arhol. Mi amigo, qne

El Presidente Wilson juega al golf.
6

�Wilson odia el protocolo: casi siempre
viste de saco.
habia digerido una gran cantidad del peligroso whiskey Descuartizador, al llegar
a la estación, en lugar de tomar el tren
del Sur toma el del Norte. Sus compañeros se enteraron de la equivocacióu hasta
que ésta estuvo consumada y telegrafiaroa inmediatamente al jefe del tren del
Norte, lo siguiente: nRegresad prontamen1e hacia el Sur a uno de los viajeros, un
hombrecito llamado Johnson. Señas particulares: está un poco borracho,). Poco
después recibían la siguiente respuesta:
uSe nec'3sitan detalles complementarios.
Van en el tren del Norte trece viajeros
que no conocen su nombre ni BU destinan.
Ahora,; yo creo que vuestras palabras
a.lhagadoras no ejercerán en mi la influencia del whiskey del Descuartiza.dar. V u estro Presidente cree saber cuál es mi destino y estoy segurq, al menos, de que no
he olvidado mi nombre)1.
Nos translada•
La familia del
moa a un gran
salón de espera.,
Presidente.
adornado con los'
retratos de la mayor parte de los Presidentes de los Estados Unidos. Por la ventana,,
admiramos el bello parque en donde ~e
encuentran plantas de todos las países y
&amp;un de los trópicos. Y he aquí que .ep el
patio se ha instalado un juego de tennis.
6

Son las hijas del Presidente que se apres ..
tan a jugar su partida cotidiana, en com•
pañia de algunas amigas. Lg,s tres señoritas Wilson :r,ienen el mismo temperamento de artistas. Margarita, la mayor, hace
las delicias de los salones ó.e Nueva York,
con su voz de soprano. La más joven, Leonor, estudió pintura en la Academia de
Filadelfia. Jessie es la belleza de lafamilia:
tiene un admirable perfil griego y hermosos ojos llenos de lumbre. Sns aspiraciones
son las de llevar al extranjero, eu calidad
de misionera, la evángelica palabra de la.
Asociación Cristiana de Mujeres Jóvenes'.,
Pero ha renunciado a su proyecto: ama
demasiado a su pais para desterrarse, y le
gusta mucho el baile, para ser misi onera.
. Las tres señoritas practican casi todos los
deportes: el tenois, el golf, las caminatas,
la natación, la equitación ...... se interesan
apasionadamente por las luchas politicas
y han conr.ribui.do, con su grano de arena,
a la elección de su padre. Aun se asegura
que Leonor es una ardiente sufragista.
Más he aqni
que
somos introMano a mano con
ducidos al de~paMr. Wllson.
che del Presiden~
te. Nos da la bienvenida y se excusa de
que el trabajo que lo absorve nos haya hecho esperarle un poco. Mr. Woodrow Witson P,S de una ta.lla mediana, no tiene el
aspecto de luchador de Roosevelt o de Taft,
pero no carece de solidez y energia. Iamediatamente nos produce !a impresión de
un hombre perfectamente equilibrado, un
intelectual en el que el cerebro no le pide
ayuda al cuerpo, un hombre de acción
que nunca se olvida de reflexionar. El color es rojizo, un poco rudo, lo que nos indica una ascendencia americana &lt;lema•
siada antigua. Como es sabido, una ley
etnológica quiere que en los yankees rea.
parezcan, en un plazo no muy b1rga, los
trazad caracteristicos del piel roja. Una
frente alta, un sólido mentón escocés, una
boca de dibujo firme, una mirada a la vez
dulce y penetrante completan su fisonomía. Si a primera vista el hombre parece
un poco tieso y amanerado, más es por
cierto espíritu 'de timidez que poi- afectación.
Mr. Wilson pertenece a la élite de su
país. Me basta para creerlo haber contemplado un momento Bu frente sobre la
-cual se refleja una inteligencia clara, la
poderosa voluntad que denuncia eé:ta barba cuadrada y el orden perfecto, meticu-

loso, qile reina en este escritorio, par&amp;
comprender cómo este hombre se ha en.
cumbrado fácilmente al primer puest,o de
su país. Hemos visto intranquilos y agitados, en otras ocasiones, a Taft y &amp;
Roosevelt: pero Wilson nos parece, más
que ningún otro, the rightrnan inthe righl
place.

Wilson es de una vasta y bien fundamentada cultura. Sus poetas habituales soo
Sbakespeare y Wordsworth y admira apa.
sionadamente a :Montesquieu. Frecuentemente lee a Bergson a quien considera
como uno de los grandes filósofos idealistas.
Claramente nos dimos cuenta de que la
personalidad del Presidente Wilson es su.
mamante popular en los Estados Uoidos.
No es la suya una de esas popularidades
exterioros como la de Mr. Roosevelt. por
ejemplo. El demócrata Wilson no es un
demagogo. Los americano8 le llaman el
"Presidente literario," porque, como se
sabe, el autiguo profesor de Princeton ha
escrito una decena de obras de historia y
de economía política. "Intelectualmente
es un gigante, ',1 se dice de él en algnnos
magazines. ''No tanto-nos decía una en•
cantadora rniss- no tanto: pero si. creo
que nosotros también tenemos nuestro
Poincaré"
Tal es, en rápida visión, el hombre que
ac:aba de lanzar a la más grande de las gue•
rras, uno de los más poderosos pueblos de
la tierra. Sobre este personaje, que juega
al golf, que se deleita en contar a. sus
amigos cuentos chistosos y que odia el
protocolo, pesan en estos momentos las
más graves responsabilidades históricas,
Pero se ha puesto del lado de la buena. causa y no está,lejano el di.a en que , restaña•
das las heridas de su pueblo, vuelva tran·
quilamente a su labores habituales de la
Casa Blanca, desde una de cuyas ventanas
vimos a Margarita, a Leonor v a Jessie
lanzar la ligera pelota del Lawn Tennis.

.,
- =-""l":.'t'

Damas arnel'icana s ejcrcitáudose pal·a tamal' parte activa en la pl'óxima campaña.

Los Estados Unidos se disponen a pe
lear Mn Alemania. Cuba, Panamá y San.
to Domingo siguen el ejemplo del Coloso
del Norte. Tales o cuales consideraciones
obligarán pronto a otros países a deseo vainar la espada. En esta gigantesca guerra
ª? qu~ dos civilizaciones se disputan la
d1recc1ón del mundo, es angustioso el papel de los neutrales: parece que tarde o
temprano la combustión alcanzará. hasta
a los más indiferentes si puede haber quien
contemple con indiferencia el inmenso
crisol en que el siglo XX está fundiendo
una humanidad nueva.

Los meJores escritores
de México colaboran en

"PEGASO"
En cada número, artículos inéditos

El Presidente Wilson en su clespacho de la Casa Blanca.

·.'.9' ·. 'e

...-.

Sólt1ado de infautería de los E.

u.

S_ospechada ya, ladecieión del Presidente Wilson ha eausad_o sorpresa; porque el
modesto Profesor de Princeton no es hom~
bre 9ue deja ad~vinar .fáci11!3ente su pensanu~nto y nadie, qmzá m su Ministro
La~sm~, tan .lleno de su espíritu, podria
decir, s•~ pehgro de equivocarse, el acto
que ~egmrá a una de esas horas en que el
Presidente norteamericano, preocupado
por alguna de las graves cuestiones qua se
le van presentando, medita en el fondo de
su gabinete de ,trabajo.
Son, a este respecte,, exactas las aiguien.
tes apreciaciones qae acerca del prócer
yanqui publica un colega de París:
11Cuando la: Historia juzgue a Mr. Wils?~ recordará que este indeciso mostró dec1s1ón cuando se trató de expulsar a un
e11;1~ajador de Austria y a dos attachés
~1htares alemanes y que de igual energia
d1ó pruebas al expulsar poco después al
mismo embajador de Alemania.
Esta decisión fué tomada instantáneamente al recibirse en Washington la nota
alemana. Para ello no pidió el Presidente
ningún consejo. La responsabilidad y el
honor de aquel acto histórico le corresponden únicamente a él.
Igual cosa pasó después con la ruptura..
El día 2 de febrero a las 5 de la ta.rde
t&gt;l Presidente Wilson salió bruscament;
d~ la. Casa Blanca y se dirigió a pie al Cap1toho, a la oficina en que da audiencia a
senadores y diputados. Quedaban todavia
a aquella hora algunos senad01es en el
edificio y les mandó decir que deseaba hablar con ellos. ~s senadores acudieron y
hallaron al Presidente, grM•e y taciturno.
-Deseo, les dijo, que cada uno de ustedes me dé su opinión y me indique qué
s9lución le parece mejor.
La expresión de este deseo era únicamente una manifestación de la concienc-ia del Presidente. La constitución conc-ede a.l Senado americano poderes bastante grandes en materia de política exterior
y convenía, antes de tomar un camino que
podría llevarle a la guerra, convencerse
rl~ que el Senado !o aprobaria y seguiría.
Nrnguna palabra se escapó de sus 1abios
q~e pudiera indicar lo que pensaba. No
h1.z? nmguna objeción, ninguna sugestión.
V1s1blemente atento, escuchó las súplicas
vehemen~es de los senadores del Este que
le aconsejaban romper con Alemania· las
frases de los senadores del Sur que r~comendaban la paciencia, y las quejas de los
del Oeste, que viviendo en las costaa del

Pt.GA::,O

PEGASO

Pacífico·, .consideraban la pérdida de buques americanos en el Atlántico como el
~ás bala~i de los hechos. S6pl~cas, .conseJos, que1as: todo lo oyó sin que un solo
músculo de su rostro se moviera y cuando
la reunión concluyó, regresó ' a la Casa
Blanca a reeler el mensaje de ruptui-l\ que
babi.a redactado veinticuatro horas antes
sin consultar a nadie, y al cual no le cam:
1
•
bió dos palabras.
Al dia siguiente leyó en el Congreso est~ mensaie en que cada frase erala expresión exacta de su pensamiento en que cada decisión era el resultado de ~u voluntad
y en qu.e hasta los caracteres habían sido
IT?presos por sus propios dedos en sU propia máquina de escribir.
Una aclamación entusiasta1 continua
-la aclamación de un pueblo de cien mi:
llones d~. hombres librea- le respondi6
cuando d1Jo, en aquella sesión solemne:

Soldado de infant ería de marina
de los E. U.
7

�l
Josephus Dauiels, Secretado de Marina

He dado 6rdene al Secretario de Estado
para que declare a su Excelencia. rl]i}m,bojador de Alemania que toda8 lns relaciones di·
plomáticas entre los Estados Unidos y Alemania han quedado rotas ..... .
El Presidente \Vilson ohra, efectivamente, con una independencia rletrnsada en
los conductores de democracias. Se ad
vierte en él la seguridad que dan la a.pre·
ciación clar11 de los sucesos y el conocimiento profundo de su pueblo. Tiene la
certeza. de que !e seguhán. Los pequeñoR·
obstáculos que encuf'ntra. en 'i'll camino
0

Robert La.nsing, Secretario de Estado de E. U.
:Min isterio de la Guerra, de poner sobre
hu~ it.rmas a cuatro miJ.lones de hombres.
Y no sólo los varones se alistan para la
vida. militar: siguiendo el ejemplo de las
beroicas mujeres francesas e inglesas, que
en Europa comparten con lós hombres el
peso de la guerra, trabajando en las fábri·
cae y en los campos, mientras aquéllos
rechazan en combates homéricos la inva.sión, las damas nort-eamericanas acuden
a milhnes a recibir instrucción para a.yu
&lt;lar eficazmente al ejército cmmdo las necesidades de la camp0ña lo requierat.J.

Los franceses se divierten en las trincheras modelando en madera
las cabezas de los reyes.
86lo sirven para bacer resaltar más el vi•
gor de su volición.

***

Aunque los Estados Unidos no estén
preparados materialmente para entr.... r en
una contienda de tanta gravedl\d, llevarán
a ella un contingente de fuerzas capaz de
apresurar favorablemente para los aliados
de la Entente el término del conflicto.
Hace tiempo que el espíritu bélico que
improvisó los gigantescos ejércitos de Grant
y Lee sopla en la República Norteamerioa, despertando el dormido instinto gue•
rrero, y dispuesta así la nación, entrará
rápida y fácilmente en la vía de los grao•
des esfuerzos militareij. Se hablaba al prin•
cipio de aumentar el ejército a medía mi•
llón de plazas y más tarde se hizo aseen·
der este número a un millón doscientas
mil: hoy se trata, según los planes del
8

En los campamentos que para el caso se
han establecido-donde las mujeres se ha•
llan sometidas a un régimen estrictamente militar cualquiera que sea la clase social
a que pertenezcan-se les hace conocer la
telegrafía sin hilos, se les enseñan los diversos sbtemas de señales empleados en
la guerra, a vendar a los heridos, a prepa•
rar alimentos para los enfermos; alternando e:ita educación, esencialmente práctica,
con conferencias en que se les inculca el
amor a la patria y la necesidad de sacrifi•
c·arlo todo por ella.

Newton D. Baker, Secretario de- Guerra.
dído basta la fecha desalojar de ella a loa
alemanes, aferrados tenazmente a la po•
sición.
Los germanos han intentado en otros
lugares de la línea francesa algunos golpes
de mano; pero hao sido duramente escarmentados. PMa vengarse bao bombardea·
do nuevamente a Reims. Es todavía, con
sus edificios destrozados, con su catedral
lacrada por la metralla, la pesadilla de la
barbarie.
El acontecimiento más resonante de la
semana ha sido el triunfo aplastante que
los aliados han conseguido entre Arras y
Leos. En un tremendo esfuerzo, en que
se distinguió principalmente el elemento
canadense que existe en la linea de bat,a•
lla, ingleses y franceses sacaron a sus adversarios de los atrincheramientos que
ocupaban eu una extensión de quince kilón.l.etros No fue esto una retirada est,atégica: los alemanes dejaron en poder del
enemigo muctios cañones, muchas ame·
tralladoras y más de quince mil prisio•
neros.
El movimiento ofensivo continúa con
igual vigor y pronto se extenderá a otras
partes del frente.
Tal parece indicarlo la llegada del gene•
ral Foch a la Champafia, región que según
los peritos militares se presta más que las
otr~s para el desarrollo de una ofensiva ea
gran escala.
Foch es tenido en Francia como el eol•
·rla.do más apto para dirigir un vasto mo•
vimiento de carácter ofensivo y su presencia en la Champaña hace creer que se
preparan allí grandes sucesos.

mariscal Hoetzendorff fue separado de su
cargo de Jefe del Estado Mayor austriaco
ae ha hablado de una probable ofensiva
en Italia, semejante a la que se llevó a ca:
bo hace tiempo y que fracasó en Posina
Astago y Arsiero. Hoetzendorff e s u ~
italófobo furibundo y conoce palmo a palmo una de las regiones más vulnerables
de la frontera italiana. Cuando fue sepa·
rado se le significó que pronto se le coafiaria una misión importante, y esto v lH.
11,parición de Falkenabyn en Innsbr~Ck y
las ralabras atribuid1ts al héroe alemán:
a la destrucci6n de Rumcmia seguirá la de
llalia-parecen confirmar la especie.
Salvo la concentración de· foerzas bávaru en Innsbruck, n1tda. se ha hecho sin
P:rnbargo que indiq11e la adopción de se•
mejan~e pl~n po: el alto mando germano.
La. mv8:s16? v10lenta de Italia y la dest-rucc1ón stqmera _sea parcial de los ejérci·
r, 1s de Ca.dorna, eJercería sobre los alia.dos
110 efecbo moral capaz
de tentar a los
l.'eocedores d~ Ruma.nia; pero la em¡&gt;resa ofrece d16c11lta&lt;lea muy serias parit
qne Alemania no las pese mucho :l ntes
de emprenderla. Los italianos no estnfan
ya 1mlos en el momento aflictivo en que
Austria y Alema.niit a.Troj aran sobre ella to·
do el pese. de sus reservas; gracias a los conti_ngentes inglesf's que ocupan ya en Fran·
c,a una linea de doscientos kilómetros loifranceses pueden di~poner de gran par&amp;e
de las tropas veteranas que antes e@tahan
en el frente y a la aparición de las mat-1&gt;1.s
enemigas en la península italiirnR. segoirfa
l&gt;1. de un ejército francés por el flanco.

(Del

11

Mercu1·io" de ).'rueva rork)

de.?atrozivlos y de~figuratlos por lil. metralla
dt&gt; los shrapnelis.
Pienso también en las pobres madres
q11e e!:!.perarán en vano el regreso de ellos
y que ya no los verán más que en atroc~s
pesa.dillas.
Y por repentino arrebato llevado, hu•
yendo de estos ca{npos de carnicJ:&gt;.ría., mi
pensamiento va a la bella capital, donde
1,,,i hombres que han asumido la pesada'
1·,ng-1\. de salvar 11. la patria dictan en este
111nmento sns órdenes, sin tener en cuenta
,.¡ lil.s tropas están o nó en estado de ejee ttarlas; esas órdenes en las cuales se uos

c...A propósito de la retirada alemana.
'L'radncción pa1·a Peqaso
por Fra-ncisco Verdugo }'álqnez.
Tuda la. tarde hemos estado en contacto
con el eoemigo. T1tnto de una parte co•
mo de la. otra, nos sentimos agotad~s y
hacia las ocho de la. noche se me ord~na
establecer la vigilancia del norte de la ciudad, ~n una quinta., a ochocientos metros
iiel vivac. sobre el camino, en un lugar
Jlamado (,La Fontaine)).
Por costum~r~ establecida, el Mayor nos
guia a los com1s10na.dos de guardia bRcia.
u_n punt~ que nadie conoce, porqne, alba.t~rse el PJército en retirada, se ha IIPgado
siempre al término siempre de noche. En
un momP1lto dado el jefe se detiene, y h0.

•*•

•

PEGASO

A cada cual la suya ..

De relatos de la guerra por el Gral.
Bruneau-1870.-71.

Los criticas militares siguen haciendo
pronósticos sobre los futuros planes del
mariscal von Hindenburg. Desde que el

iA~rieta con la neutralidad!
(Del "A. B. O." de Madrid)

*

*
establecí mis *reservas
en la quinta
misma. y me cubrí por una linea de do.
bifS centinelas que logré poner en relación
con los de la compañía vecin~.
La noche era en extremo clara a tal
punto, que yo podi11. percibir a. poco~ cientos de metros, la. línea de los centinelas
prusianos y podía distinguir cla.ramente a
mi colega alemán, el herr hauptmann, Qllt:l
ha.cía su deber de aquel lado como yo ha•
cía P.l mfo, de éste.
'
¡Y, cosa singular! Jamás, en isemejantf's
circun·t1rncir1s, hemos rlisp:i:rado los unos
sr)bre los otros. Se veía, siu embargo tan
hien como en pleno dia, pero cada s~lda&lt;lo debía hacerRe in petto este juicim10 razonamiento: Hemos marchado todo el día
y nos hemos ba.tido como bravos, por lo
qne ahora tenemos derecho a un poco de
de@canso. Si nosotros disparamos sobre el
enemigo, éste, de seguro que nos contestará., y el combate será reauudado en detrimento de unestras horas de sue'no, que
n_os son tan indispensables para poder con•
tm11ar con nuestro oficio m~fü•na
Terminada mi inspec~ión, vnei"vo 11. la
quinta, donde me encuentro a un snhte•
niente en conversación"'con un pobre dia•
'!fo

LA REVANCHA

* *

Miéntras la sangre continúS. corriendo
en Francia.
Se han trabado algunos combates de relativa importancia en torno de Saint Quentin, cuya plaza asedian cada día más estrechamente el ejército inglés por el Norte,
y el francés por el Sur, sin que hayan po-

ciendo un.gesto vago, se reduce a decirnos:
Vigilaréis por ahi.
En segnida se va con las otras compañías y no se le ve más.

Lo que hay que hacer ....
(Del Lije)

Los trnno:c. trepidan.
(Del

blo ~e · corncero. ¿Qué significaba la pre·
senma de aquel hombre en aquella hora?
Lo_ pregunto y obtengo la respuesta: es un
primo suyo. Sabiendo que él era 1-mbte•
niente en el primero de zuavos en marcha, se ha informado y se le h~ unido en
la avanzada. El pobre hombre se muere
de hambre, y como nosotro@ hemos encontrado algunae provü1ioues en la quinta, le im·ito a participar de nuestra cena,
que de!oramos de prisa, pues he preveui.
do a m1 camarada que yo ·velaré la primera mitad de la noche y él me re"em plaza.rá a las tres de la mañana.
En esta inteligencia, ellos do.e se extienden. sobre un montón de paja., y un ins•
tai;ite después están profundamente dar•
midas.
Yo velo, y p&amp;ra no sucumbir al smño
me decido a dar algunos pasos frente a 1~
granja, donde, echada sobre el heno desC&lt;'l.llSíl. también mi reserva. El frío ~e in.
tenso y necesito caminar constantemente
para no ceder ai entorpecimiento.
Mela~cólica.mente pienso en mi capitán
y en mis pobres soldado!! que allí abajo
más allá de la linea sombría de los gran:
des árboles, hacen ellos también su última
guardia .. Loii veo extendidos, rígidos en
su. suda.no _de ~ieve, - los grandes ojos
abiertos al cielo 1mP.lacable, y c•freciendo
en holocausto al DioR irritado que hiere
tan cruelmente a la Francia, sus cuerpos
PEGASO

''Lije'')

reprocha de huir buscando al heroico
Oucrot para reuoírnosle ((a través de un
océitno rie enemigos», y no conociendo el
espíritu del ejército, se le hafüa un extra•
fi.,1 lengnaje, levantando el patriotismo de
ei:itas poblaciones que se burlan de nuestra.
miseria.

Y entonces yo evoco, en oposición la
\•isión &lt;le los grandei,; abuelos, de los rePre•
sentantes del pueblo en los ejércitos, que
acompañando a las tropas, las inflamaban
c\,n sus arengas, proveí ...n a todas sus
necesidades, y ceñida la escarapela trico•
lor, el scimbrero de plumas a la altura de
Lt punta de su espada, marchaban a la
C&gt;t.beza de las columnRs y tomaban por
a.iólll,lto la-, trincheras.
Después, a.rrancándome a este sueño,
paseo mis miradas al rededor. La miste.
riosft cl.aridad de la luna presta a los objetos fl,leJados formas fantásticas, y bajo la
espesa capa de escarcha, desde los troncos
hs.stst las ramas, aparecen los árboles CO·
mo f{',ntasmas viBtiendo su sudario.
En la vasta llanura, envuelta toda en
n_na luz azulada, reina un silencio impres1on11.nte, turbado sólo, a intervalos regulares, por e} grito de algón ave nocturna
que parece.llorar a los muerto~.
De tiempo ell tiempo, una escala de
tnses c·orrl}_ 4e _µn extremo al otro de la
línea de mis centinelas, y de repente co•
mo un eco, oigo a. mis espaldas a mi' des9

�eorno por las composiciones literaria.a lef.
das. Don Julio Zárate leyó el iniorme del
Director Don José María Vigil, quien no
pudo hacerlo por hallarse enfermo a cau.
sa de la fatigosa tarea que se impuso para
poder presentar arreglada la Bibloteca el
dfa de su inauguración.
Estns datos los tomo de la obra. de Don
Luis Gonz,Uez Obregón, editada en Mé1ico en 1910. Dice el ilustre et1critor: «El
edificio, &amp;quel dia. inaugurado, pre~entaba
un aspecto hermoso e imponente». Afia.
de una descripción muy amplia del hPrmoso recinto en el que dPsC'ribe detallndamente toda la partP onrnmental del Pata.
blecimiento. Las e~tatuas colorf!da@ en el
amplio fltrio, eon hustm¡ qufl rfprPsf'nt.an
a los más altos escritorPs que ha habido
entre nosotros. Tanto éstas como las del
interior del recinto son de dudoso gusto
artfatico. Ultimamente, luce Js. efi~de de
mármol, del ilustre barón de Hu:nboldt,
obsequio de la colonia alemana, ·con motivo de las fiestas del centenario de la lnde.
pendencia.
Sigo copiando del Sr. Don José Maria

graciado ayudante 1 cuyo pecho resuena,
ronco, eomo un tambor.

•*•

Como a las dos de la mañana me decido
a hacer una ronda, a fin de asegurarme
de qu~ ningunJ de los centinelas duerme.
Camino lentamente, deteniéndome de
cuando en cuando para dar la palabra y
oboervlt.r al enemigo, donde la punta brillante de sus pickelhauben parece enredarde por instantes en un hilo tle luna. Repentina.mente llama mi atencióo uu grupo
de dos zua.vos, uno de los cuales a.p&gt;1reí'e
recostlldo coutrH. un árbol, mientra!:I qne
u con1p11ñero enr-ué11tra.t-e extendido
11
sus pié1:1. SurpreuJidu de no uir el
¡quién viv~!, me aproximo primero al
que duerme, Slt.~udiéndole fuertemente,
y qui6n, al rec0uocnme, se incorpora,
aterrado, implorando mi pndón. Después
mitrcbo sohre el otro que continúa. mudo,
y tomáudolo por el brazo, le digo a media
voz con irritado tono.
-¿Por qué no me habéis marcado el
alto?
Ninguna respuesta.
-Dormit! vos también!-Y al mismo
tiempo lo sacudo vigorosamente.
Como un madero colocado en equilibrio
contra el mnro y que acaba por caer, as'í
aquel hombre, a mi contacto, se desploma
de nna sola pieza, con ruido sordo
Y o retrocedo espantado: la ·
muP.rte ha hecho su obra!
Me dirijo a la caseta central
para hacer el correspondiente reemplazo, y al llegar, veo a un
z11avo que había ido a la població11 por agua para hacer su café,
y quien, todo trastornado, me
da la noticia de que el lugar ha
&amp;ido evacuado.
Los fuegos del vivac divísanse
todavía encendidos, y el regiEl
miento, sin embargo, ha partido,
sin que se hubiera pensado en
prevenirmelo. Mando entonces verificar
si a mi derecha la compañía de la guardia
vecina continúa en su puesto, y me cercioro de que ya no hay alli nadie. Más
afortunados que yo, ellos habían sido oportunamente advertidos; y yo he quedado
solo, enfrente de toda la.linea de las avanzadas alemanas, que, rendidas ellas también por la fatiga, no se han apercibido de
nada.
¡ Adiós las horas de sueño reparador que
me había prometido!
Era necesario despejar lo más pronto
posible. Despierto a mi camarada y lo·pongo rápidamente al corriente de la situación, mientras que mi sargento va a prevenir, sucesivameDte y con la mayor precaución, a todos los centinelas, despué~
de haber dado la voz de alerta a la reserva.
A una señal convenida toda la linea
c:onverge sobre la quinta y algunos minutos después tomamos el camino.
El movimiento ejecutado sobre el euelo
cubierto de nieve, se opera en el mayor

Vigil:

jefe t1e las

milicias en los Yosgos.

i:.ilencio, y no es sino basta apuntar el dia
que los alemanes ee percatan de que han
perdido una bella ocasión de capturar una
compañía entera.
Marcho todo el resto de· la noche, y como a las siete de la mañana, me siento
feliz al unirme con la retaguardia de mi
regimiento cuya cabeza entraba en ese
momento a Orleans.
En el sño de
gracia de 1884,
el 2 de abril,
aniversario de
la. towade Puebla por el Sr. General Don Porfirio Díaz,
el General Don Manuel González, entonces
Presidente de la Repóblica,, inauguró solemnemente la hoy célebre Biblioteca Nacional de México.
El programa a que se sujetó la ceremonia de inauguración fué variado y ameno
tanto por las piezas musicales ejecutadas,
El aniversario e inauguración de la Biblioteca Nacional

Submarino americano vigilando la costa de Nueva. York.
PEGASO

11Una primorosa reja de fierro-diceda entradR. al hermoso vestibulo, enlosado de mármol de colores y cerrado por la
bóveda del antiguo coro, que sostienen de
nno y otro lado die~ elegantes columnas.
Frente a la. reja se abre una puerta de cedro y caoba, artísticamente labrada, que
conduce al salón principal, extensa nave
de unos cincuenta y un metros de longitud por trece de Jatitud y treinta y cínco
de altura. Doce elevadas columnas distribuidas de uno y otro lado sostienen los arcos &lt;le las bóvedas ligándose aquellu por
un doble friso de piedra, que completa el
adorno arquitectónico. En los intercolumnios Je la altura de siete metros y medio,
se abren loa arcos de las antiguas capiUu
que formaban dos naves laterales y que
hoy 1 comunicadas ente si por la parte interior, constituyen otras tantas ga.leriu,
compuestas de ocho pequeños departamentos de techos más bajos y que terminan en los cruceros11.
Continúa el señor Vigil explayándose
en la descripción de la parte que pudiéra•
mos lla01ar material del establecimiento,
Lo hace con unción, con veneración, con
recogimiento; pero todas estas cosas aumentan de punto cuando se trata de lo que
pudiéramoc1 llamar Alma de la Biblioteca.
A ella consagró el señor Vigil toda su
Yida con una tenacidad y una inteligencia admirables. Cuenta el st:ñor González
Obregón que la exploración detenida. y
minu~iosa, en que demostró el señor Vi•
gil IM paciente cualidad del bibliotecario
;1siduo y ordenado, es labor digna de la
mayor alabanza, pues a la vez que fué ta•
reR rnda y material, le acarreó dos o tres
enfermedades que le pusieron al borde del
sepulcro.
En la rebusca de volúmenes, a fin de
completar ohras, en la' clasificación general qne se hizo al principio, numerando el
asunto, cada uno de los tornos que se iban
desempacando y colocando sobre mesas
improvisada~ con bancos y tablas, y en la
distribución pooterior con objeto de agru•
parios libros de una misma materia en loa
respectivos lugares que se les babia destinado para insta]S1.rlo1:1, ~ecnndó con toda
l'l,Ctividad e inteli¡rencia al señor Vigil, el
Sr. Don fosé Maria de Agreda y Sánchez,
d!stingnidisimo bibliQfilo mexicano y sub•
director de la Biblioteca Nacional».
Actualmente el establecimiento ha sufrido por varias vicisitudes a causa natural•
mente del estado anómalo por que atrave•
samos.
MANUEL DE LA PARRA,.

MANUEL o. MORENTE: LA FILOSOFiA DE liENRI BERG•
sos.-Piibtictteione/$ de la Residencia de Estudiantes.-Madrid 1
1917.-Acaba de publicar el señor Morente un estudio sobre la
filosofía del conocido pensador
francés Henri Bergson. Son tres
conferencias, acompañadas del
discurso que pronunció el filósofo
en la sala de la Reeidencia, el año
pasado en su viaje a Madrid. El
discurso ea tan elegante como
cualquier página suya, y tan
amable como cualqnier discurso
francés. La exposición del señor
Morente, afquien ya:conocíamos
por una correcta traducción de la
Oritica del ju1cío, es clara y bien
arrt&gt;glada. Berg1:1on es de los :filóHENnY GEAG!::ON
sofoe que pierden mucho en resúmene1:1; pertenece a la casta &lt;le loti fi!ó1:1cfo1:1 literarios, en quienes
es un cbmún denominador para tudos los argumentos la fuerza del
estilo, el modo de decir las co~as. En Bargson la exposición no es
inmediata y repentina, como en ciertos filósofos matemáticos: en
él se dice una proposición, se desarrolla y se repite, y el proceeo
del convencimiento es como el repasar de un lapiz sobre la miema
linea hasta dejarla negra. Hay en el argumento bergsoniano un
poco de sugestión, imita la corriente del propio espíritu cuando
vuelve sobre si mismo, y por descubrimientos minúsculos y progresivos, alcanza el juicio que en un principio, totalmente, babia rechaza.do. Pero el señor Moren te ha logrado algo de esto en· su
libro. ¿Tengo que decir que a pesar de todo en el caso de Bergson
es más dificil pasarla sin sus libros que en el caso de 0tros filósofos? Por experiencia lo sabemos. En el momento de leer el estudio
del señor Morente. no conociamos Materia y memoria; lo hemos
leido después. Es inútil decir que este común denominador de los
argumentos bergsonianos-su estilo-es indispensable en ciertas
partes, sobre todo en aquellas donde es el único argumento.
El libro no juzga la obra del filósofo francés, y no ciilifica 1!'11
pensamiento sino con adjetivos accidentales: nuevo y valiente.
Bergson es, en Francia misma, un pensador discutible; en su pa•
tria se le ha llamado Hegel con mezclas de Plotino, y en su patria
también se ha escrito: uEmile Boutronx, el primer filósofo francés
de ahora . ..... n Taylor, Carr, Stewart, en Inglaterra, discuten sut:i
mejores argumentos; acaso en Alemania los libros que en defen~a
I del determinismo fueron publicados después de los Datos Inmediatos
de la Concie.nci,a, tan citado sin embargo por Rudolf Eucken. le
den menos Importancia de la que tiene. La. originalidad del filósofo ha sufrido serios ataques; principalmente la Risa, en donde
hay rastros de Schopenbauer, de Richter y aun de Bernard Shaw.
¿No es rebelde la filosofía de Bergson a una exposición discursiva? ¿No al transladarla de vaso en vaso se pierde esta gota pre•
ciosa y rara que es la intuición de la conciencia? Si nosotros que
vemos la rosa destruimos su esencia inefable nombrándola. (recordad las últimas páginas del Ensayo) ¿quien no la ve, puede siquiera
nombrarla? La exposición del señor Moren te es reprochable en un
punto: ha cambiado algunos ejemplos (en la página 80, por ejemplo). La originalidad de un Ejemplo es banal, y luego los nuevos
1cjemplos no ofrecen ventajas sobre los primitivos; y aunque un
ejemplo es siempre una cosa fútil, a veces un modo de no explicar nuestro pensamiento 1 valía más no haberlos tocado.
,.f.-.,;
' ,;.4 &lt; ~ ,~r.,
A. C.
("vv
,V
FERNANDO OONZALEZ ROA: Tmo MEXIOAN PEOPLE AND

DETRACTORS, New York City, (sin pie de imprenta ni fecha),
m 4?, 92 páginas.

THEIR

MANUEL A. CHA VEZ: Á:SÁBUAC. POEMA ÉPICO CANTO
Gristianía, Det Mdllingske Zogtrykkery, 1917, en s?,

DO,

SEGUN-

se

pá-

ginas.

LEOPOLOO LUOONES.-PoEM:As Escoamos.-Selecci6n y estu.dio de Antonio Castro Leal.-Gultura. /JJéxico. Tomo III. No. ,5.
1917.-Nos ocuparemos en el próximo nómero, en examinar la
interesante colección arreglada por el Sr. Castro Leal, redactor de
esta revista.

MANUEL UOARTE

Cttando apwrezca la pre·
sente edición de Pegaso,
.Manuel Ugarte hab,·á llegr,do o esta,·á po,• ltegm· a
la Capital de la República. después de haber pasado
al(! «nos días en el Estado
de Veracr«z. Viene a .MéXÍDo 'invitado po1' la Unive,·sidarl Nacional, a da1·
alJúnas co1~fe1'encias .!obre
el pana1ne1·icanismo. Que
sea bienvenido y que su
no\le labor obtenga la ,·e·
compensa rle uma pródiga

cosPcha.
Pocos lwmbres, quizas

11Ínguno, han sido más
.fer1Jientes )Jropagandistas
de llegar a México el último libro de poeslas del ilustre poeta,
de la unión latino-america·
mexicano Amado Nervo, que hace varios años reside en Europa.
11 a que .Manuel Ugarte.
P6[Ja,o publicará un estudio sobre la obra de su prestigiado colaHace varios años que se ha
AMADO NERVO,-ELEVACION. Madrid, 1917, en Svo.-Acaha

borador, en una de las próximas ediciones de este periódico.

echado " c11tBtas el apos-

talado. con gran desean
tento dealgnnos pm·s01wJe,
de los Estados Dnidos, qu ,
creen ver en el eM}1'ito1·
argentino -u n peli(J'l'O cadu
1,,iez más conm'eto y má~ n
menos ce,•cano. Reco,·dad
le, vi:sita que en 19HJ hizo
a .México .Manuel Uga,•te.
Desde entonces fué un
conqi!/istador de sim,patía.5
entre todas las personw,
que C'reen en la 'realización
de un aciterdo entre lo,
países latinos de América.
Llegue Uga,•te en buenrt
ltora: las instituciones oficiales lo esperan; los homb,·es de letras lo estiman; la
iuvent11,d lo sig11e. Vengu
en ln.tena hora, que ya tiene
en su favm· 'una triple

eo'nq t.1,ista.
1

�insuperable. Tiene un clarisimo juicio de]
ambiente.
Hasta aqui el maestro Vi'ves. En México se puso ' 1Ma.ruxa" con precipitacio.
nes, como es de costumbre y rigor en
nuestros cuadros teatrales.

Amadeo Vives, el autor de 11 Maruxa"
Amadeo Vives, el celebrado autor de
"Maruxa", qne se estrenó en México el
sabado último, es uno de los mfüiicos que
mayor renombre y popularidad han adqui rido en España. Todos recuerdan en la
península el éxito de la ópera "Artúsn y
de las zarzuelas ''Entre bobos anda el juego" y "Don Lucas".
Es curioso recorrer, siquiera sea a la ligera, la vida de este artista. apenas conocido en Méx:ico. Amadeo Vives nació en
Collbató y es el menor de diez y seis hermanos. Desde muy pequeño fué nn ardiente aficionado de la múaica, y a la edad J}e
ocbo años, se transladó a Barcelona y all1
comenzó su educación con el maestro don
José Ribera~ como cantor de capilla en la
Iglesia de Santa Ana.
Cuatro años duró el aprendizaje, a.1 cabo
de los cuales entró a la Universidad como
oyente de las clases que más le agradaban
Alli hizo conocimiento con varios hombres ahora muy distinguidos: Cambó, Prat
de la Riba y Corominas. A los quince
RÚOS babia terminado sns estudios y füé a
Málaga a organizar y dirigir una banda.
Vuelto a Barcf':lona, contrajo matrimonio
y &lt;lióse a gana.r la vida truhajosamente,
tocando en cafés y teatruchol:', por pueblos y villorrios. Entonces fué cuando
compuso la música para la ópera "Artús"
y cuando el dueño del café de las Novedades organizó una temporada de ópera y
lo nombró maestro de coros. La ópera de
Vives se montó trabajosamente y a ella se
opusieron innumerables dificultades, pero
el éxito fué excelente, tánto 1 que algunos
ll.migos la compraron al autor en cinco
mil pesetas. Con este dinero el maestro
Vives ae transladó a Madrid, en donde es•
cribió la música de "Entre bobos anda el
juego", cuyo libreto es de Fernández
Shaw. Puco después escribió con Luceño
el "Don Lucas 1 ' , que se estrenó ¿,n Price.
El famoso músico español tiene en preparación varias ohra'3. De una de ellas habla como de una nueva concepción del
drama lirico, y qLliere ponerle música a
''Don .T uan Tenorio''. Sus partitura.a son
muy solicitadas en toda España, y basta
el nombre del maestro para que el é:cito
sea magnífico. Cerca de un millón de pe•
setas lleva ganadas en el, teatro, úoicamen-

te por los derechos de autor. Y no está
por demás decir que Ama.deo Vives, de
cuando en cnando, suele meterse a los te•
rrenos de la literatura, en donde se le tiene como un mediano ironista.
No hace mucho dió a conocer su opinión sobre la música e¡;cpañola. Helaaqui:
Respecto de la música española-manifestó - opino que nuestra situación
es más dificil que la de los · músicos de
todo el mundo. En arquitectura, por

Guisado de liebre ..... sin liebre
Cróoica de teatros Restas horas. Cuando
los teatros no presentan novedades ningunas. Cuando los carteles de pascua están
muriéndose de tedio. Cuando la esquina
que ostenta cartel es exactamente igual a
b esquiJa que dice ((Se Prohibe Anunciar»
Cuaodo es más grato pedir .socorro violen tamente a los bomberos que pedir a una
empresa que violentamen_te contrate a
Socorro. Nosotros pensamos que ésto de
los e111pectáco los debe moverse.
Asi no puede continuar. O Poncho Castillo corre el riomingo, en motocicleta, en
P-1 Hipódromo de la Condesa y Amaury
i\luñoz canta la ((Niña de los Besosn en el
Principal o pongo a Welton a que haga la
crónica y me dedico yo al indecoroso ofi.
cio de amaestrar 1&lt;lüiles11.

Se cierra el Mexicano
La Compañía del Mexicano abandonó
P-1 coliseo, tomó no sé cuantos boletos parl\
Pit.chuca y depositó el equipRje en la
taquilla.
A Dora Vila le ataron un listón azul eu
el cuello y la soltaron. A las tres horas
1lebe haber llegado a la torre del reloj. A
Galé, el buen Galé, le pusieron en la petaca 328 parches porosos. Pachuca es frio.
La l\fonjardío, va muy bien: e:1 vinRgre.
Mutio debe ir r(ldando en sus propias
ruedas.

La fábre gas
Una escena de "Marnxa" en fiArbeul
Pjemplo, dentro de cadll e,-,tilo los artistas
HO tienen q¡1e cuidar más que el de_t:-1,lle
para destacar su perwnalidad. Ea música
ocurre lo mismo. Francii1, lti'llia. y Alemania tienen una tradición musical qué continua.r. Por e30 hay menos diferencia de
lo que parece entre Dehussy y Massenet o
Gounod, entre Strauss y \Vagner o Bee•
thoven ...... Cada escuela. conserva su tradición distinta, A.!!i, Stnmss tacha a Debussy de incoloro y los franceses desprecian a Ricardo Strause por loco. Nosotros
no tenemos tradióón. Hemos de crel\.r la
escuela. Yo, para e,;to, procuro seguir una
regla que me parece la mejor: no apartarme del canto popular. De músicos me parece muy notable, el más notable, Enrique
Granitdos:. Son muy interesantes Morera,
Del Campo, Pa.hissa, Falla ...... Falh es

Dicen por ahí que til teatro Mexicano se
abrirá para el mes de mayo con una com·
pañia que está arreglando Virginia Fábre gas. Al efecto espera que de España lleguen algunos elementos, pues nos infor·
m~.n que desde hace mucho viene ella
hacieodo sus cálculos.
La citada actriz hace poco que '!3alió
para Tehna.cán. No es dificil que haya ido
con el ohjeto de terminar los cálculo8.

Por el Coló•
Indudablemente que el Colón es el tea.tro eu donde ha.y más aspectos artísticos
Anuncian para muy pronto i&lt;La Falenany
otra obra obra: (( Vencidall, de la señora
Eugenia Torres de Meléndez. Esta obra
fue leida hace pocos dias en la librería
«Biblosii ante un grupo selecto, y agradó.
Creemos, por lo tanto, que será bien recibida por el público.

................,............,,,,,...,,,.................................................................................,............ ,,,, ..,,.,,,,,,..........,...,,,,,,,,,,,,.,,....,........,....,. ,,. ,................,.....,.........,,,,,,,,,.,,,,,.. ,,,,,. ,.....,. ,,,.. ,......
Bienestar,
Alegría,
Horas deliciosas,

¡

Sólo én San Angel lnn
Unicamente en
San Angel Inn.

•-.,• .,,.,, .................... ,,.....,.,, ..............,. ...... ,,,.,,,..,,.,,,.,,,,.,,..,,,,,.,.., ...,._,n,111 .. ,,.,.,m••101t11,1111111,1010111111•"'"'"'j"''''"'''''•"'''"'''''''"''"''"''"''"''''"''"'' ..•..m••m...... ,.,,,, _ _ _ __

Sr. ]francisco Obregón, vencedor
en la carrera de 21} categoría.

Sr. AmaUl·y Muñoz, vencedor
en la carrera ele 3¡¡. categoría_.

Sr. Adolfo Moutiel, vencedor
en la carrera del;} categoría.

DEPORTES
Las últimas carreras en el Hipódromo de la Condesa terminaron
en un ambiente da tragedia

número de personas se bailaban presenciando las carreras, tendidas en el suelo, matando a nueve é hiriendo a algunas más,
Continuando su desenfrenada carrera hasta.chocar contra el alam•
brado, saliendo despedidos de sus asientos porlo violento del choqn~, el piloto y su ayudante, que fueron a caer a gran rlistancia, afortunadamente casi ilesos.
Salió vencedor, en primer lugar, el Hudson número 1, del Se ..
fior Aspe Suinaga, tripulado por el intrépido Amaury Muñoz, Hel
Juan Sih·eti de la gasolina," como acertadamente lo llamara "Volante" en la crónica anterior, y que demostró una vez más su intrepidez y_ pericia para manejar. En uq. principio se dijo que iba a
l'ler descahficado este coche por atravesarse y cerrar el paso a los
demás coches, pero en la junta celebrada el lunes se acordó otorgarle definitivamente el primer premio, consistente en la copa
1
'Madrid,'' cedida por el Excelentísimo Señor Ministro de España,
nara el propietario, y $500. 00 para el piloto. Hizo el recorrido en
51 minutos, 17 segundos.
El segundo premio fué otorgado al Fiat número 9, del General
Juan Lechuga, piloteado por el Coronel Ordóñe~. Tiempo: 54 minutos' 2ft segundos; y el tercero, al Hispano Suiza, del General
Juan Mérigo. Tiempo: 55 minutos 21 segundos.

Con mucha anímación y ante mayor concurrencia que las ante ..
riores, se verificaron las terceras del circuito 11Coode!:!~)1 el últimu
del domingo.
Las tribunas estaban completamente llenas de espectadores, eutre los que anotamos a Vflrios miembros del H. Cuerpo Diplomá•
tico y prominentes personalidades políticas. También los toldos y
sillería se vieron pletóricos de concurrentes, y un gran número de
personas inundó ambos laJos de la pista, siendo impotentPs lapolicia, tropa y miembros de la Cruz Roja y de la Empresa Explont•
dora de Deportes, para contener a la muched11mb1e y evitar que
se atravesara.u en la pista, lo qtie contribuyó a dar mayores proporciones a la nota .i!angrienta que coovirtió en tragedia lo que debió ser una brillante nota deportiva.
Los vencedores en estas pruebas fueron los siguientes;
Primera Categoria, 15 vueltas a la pista.
Primer premio al Woods Mobilete nftmero 7 de los Sefíores Pincheti Hermanos, piloteado por el Señor Adolfo Montiel, con un
record de 32 minutos 58 segundos. Segundo premio Ford núine•
ro 4, del Señor Javier Velázquez, piloto el mismo dueño, que emfoot Ball
pleó 38 minutos 17 segundos, y tercero, ~tudebaker número 1, del
Señor Fernando Gaisman, que hizo 39 minutos 9 segundos y
El domingo volvieron a medir ims fuerzas los equipos del uAmi medio.
cale Francaise de Mé.x:icon y el uJunior,n volviendo a obtener la
Segunda categoría, 20 vueltas a la pista.
victoria el ((Juniorn a pesar de la brillante defensa que principalPrimer premio, Fiat número 2 del Señor Francisco Obregón,
mente en el segundo tiempo hicieron los del nF. A. M.11, apuntá,npiloteado por él mi8mo. Tiempo: 41 minutos 45 segundos. Se- do~e los vencedores 3 goals contra cero.
gundo premio, Gobron, del Señor Félix Martino, piloteado por
El i(Mixcoac,) tuvo un juego de práctica con el ((México,)) debido
el Señor Rafael Caso. Tiempo: 42 minutos 33 segundos. No a que el uNormaln, con quien estaba concertado el juego de liga1
huho tercer lugar.
no se presentó, probablemente por no desmentir su informalidad,
Tercera categoria, 30 vueltas a la pista.
que ya se va haciendo casi proverbial.
La carrera de la
El domingo próxi ·
Muerte.-En esta camo, y si el dios N eptu ·
rrera qu~ promP.tía ser
no lo permite, se juga·
sensacional, dados los
rán los partidos si·
elementos que tomagnientes:
ronparte, tuvo lugar el
En la mañana., a las
desgraciado accidente,
10.30,
que la convirtió de·
uNorma]n y c&lt;Prepasensacional en sanratoria,)&gt; en terrenos
grienta. E1Hudson núJe! «Nnrmi'I\.,,
ru.ero 3, propiedad del
u.\... B. C.n e «I11geSeñor Encargado de
í
11ieros,i1 en terre11u1:1
NegociosdeCuba 1 Docdel ((A. B, C ii
tor José Santa María,
&lt;tL!:1. [nternacionaln y
se salió de la pista al
«l\fixcoa.c,11 en terrnno:!
dar su segunda vuelta,
1
del &lt;&lt;Mixcoac.&gt;&gt;
en la curva oriente, deEu la . tarde, a lHs
bido a que se atravesa3.30,
"
ron dos personas en la.
uLnz y Fuerzan e,/Inpista. El piloto Señor
genieros B,&gt;) en terreVicente Rodriguez viuos de u Luz y Fuerza.))
ró violentamente para
uJ uniorn y uMedicievitar el atropellamienna,» en terrenos del
to, rompiéndosele una
Junior)).
de las llantas delanteuJnárezn y ((Tacuharas; y el coche, desobeyr:i,n en terrt&gt;nos del
deciendo los frenos, se
&lt;•JL1á.rez.u ,1Militariza.
precipitó sobre el púcÍÓllll y 11Willi11ms,)&gt; en
blico, precisamente en
terrenosdel&lt;&lt;MilitA.rizaDn lugar donde cierto
Las víctimas de las últimas carreras.
ción.n.

!
l

l

PEGASO

13

�VARIEDADES
Los mandamientos del tuberculoso
El profesor Letulle, miembro de la. Academia de Medicina. de
Francia y secretario general del Comité central de asisteºncia a los
militares tuberculosos, ha compuesto el ({Decálogo antitobercu~
loso)&gt; que copiamos a continuación:
l? Nunca escupirás en el suelo, sino en una escupidera que se
pueda. desinfectar.
.
2? ;En el campo, en la montafia, en el mar, en todas partes
buscarás el aire puro.
3? Temerás el polvo de las ciudades y el humo de las fábricas
y el temible aliento humano.
4? Para curar tu pulmón seguramente tendrá.a abiertas dia y
noche las ventanas de tu habitación.
5'." DQrmirás sólo en la cama, para dormir cómodamente.
6? Comerás sin exceso, alimentos sanos que masticarás con~
ciem;udamente.
7? Te abstendrás de drogas y tabaco, pero sobre todo renunciarás en absoluto al alcohol.
8° No cometerás ningún exceso y economizarás prudentemente tus fuerzas.
9? Lav~rás tu cuerpo mañana y tarde, y las manos y la boca
a cada. comida.
10. Observarás estas reglas de higiene, para vivir largamente.

El "Record" de los diamantes
Los periodos de gran prosperidad determi!:~an un aumento en
los gastos innecesarios, en la comprarle objetos de lujo. Esto, que
sucede siempre y en todas partes, es lo que ocurre ahora en los
Estados Unidos, que en estos momentos gozan de la mayor prosperidad que se ha conocido nunca.
En el año que acaba de_transcurrir, los norteamericanos han
est8.blecido {\"alga la palabra) el record de la compra de diamantes.
La importación de diamantes en los Estados Unidos en 1916 ha
sido por valor de 51.482,262 dólares, o sea 266.676,000 francos.
El precio de los diamantes en el mes de Enero próximo pasado
ha subido al 5 por 100, lo que es natural, dada la extraordinaria
demanda, ma,yor que la producción anual de las célebres minas
del dur de Africa.

Vanderbilt se presentó al afio siguiente en casa del banquero y
éste le recibió con·amab!e sonrisa, preguntándole:
-¿Consume usted tabaco?
-¿Qué marino puede pasar sin sn pipa?
-Usted, amigo mio, baga la prueba un año y venga a verme en
e@te mismo día.
•rranscurri6 un año y el banquero no recóió la visita del pescador. Mister Balker llamó a uno de sus dependientes y lo despachó ~n busca de Vanderbilt. Al llegar el pescador, le dijo el han.
quero:
-Ayer estuve todo el dia esperando su visita.
-Era inútil venir,-le contestó el pescador,-porque con tres
años que llevo trabajando sin que níngún vicio me arrastre al derroche, be prosperado en mis negocios, de tal manera que hoy no
necesito ya de la ayuda de nadie para marchar viento en popa.

El número 13
El origen de la mala suerte que la superstición atribuye a este
número se ignora a ciencia cierta1 aunque se supone que empezó en la última cena de Jesucristo con sus apóstoles. El traidor
Judas, que hacía. el número 13 entre los priviligiados comensales
que presenciaron la institución de la Eucarest'ia, se levantó de 1&amp;
meEa para ir a del&amp;tar a su Maestro.
La superstición de este número está muy arraigada en todo el
mundo, y todos hemos presenciado más de una vez como perso•
nas que se tienen por sensatas se niegan a sentarse en una mesa
para hacer el número 13 entre los convidados.
En muchos pueblos de Francia se suprime el 13 en la numeración de las casas, y en Inglaterra, muchas compañias armadoras
y trasatlánticas lo suprimen también de las puertas de los camarotes, guardando la correlaci6n númerica con esta marca: 12-A.
Sin embargo en otras partes el 13 indica buen agüero, y hoy
mismo la nota caprichosa lo impone y lo divulga en dijes y amu.letos que In.ceo las da.mas colgados al cuello.
Cuéntase del papa Gregario Magno que socorrfa diariamente &amp;
12 pobres sentá.ndolos a una mesa. bien provisb. Cierto dia. vió
con sorpresa que los humildes comensales eran 13, y que el que
hacia este número semejábase a Je~ucristo. Desde entonces, el
número 13 era el favorito del Pontífice.

.El agua de Colonia
Según cuenta un periódico inglés, algunas señoras de la arista·
cacia londinense se han aficionado a beber agua de Colonia como
uno de tantos licores espirituosos. Para satisfacer su manía, -sin
que nadie las vea, se valen de ingeniosos procedimientos. En '"~·
vano, emplean frasquitos provistos de tetines como los biberones,
y en invierno usan manguitos de doble forro dé goma en el que
pueden llevar hasta medio litro de sn licor predilecto, Las que
contraen tan deplorable hábito se aferran a él con la. misma tenacidad que las morfinómanas y sus efectos son igualmente nocivos,
pues el agua de Colonia contiene alcohol de noventa grados y con
semejante concentración no perdona. una mucosa. De aqui, que
sus consecuencias, como puede comprenderse, sean todavia má
desa.strosas que las del ajenjo.

14

•••
Cuando la novia-esa nube--se disipa, llega, alucinante, proteiforme, la mujer. Quisiéramos, tambiP.n, hacerla nube, vestirla de novia. Pero ...... ¡ ya es tarde!

SOMOS PROVEEDORES DE LA SOCIEDAD INTELIGENTE Y
DISCRETA.

La noche está muy fría y el señor le encarga al criado
que le tenga la cama bien calientita para cuando vuelva.
·Regresa el señor cerca de media noche, llama ·a la
puerta, la abre el criado, soñoliento, y antes de ciue su
amo le dirija la palabra, exclama:
-El señorito encontrará la cama caliente, porque me
acosté adrede en ella para quitar el frío de las sábanas.

FABRICA: NO EL :IIAS BARATO.
TENEMOS MODELOS LINDISIMOS EN BOTAS Y ZAPATILLAS
PARA PRIMAVERA.

PEGASO

VENGA USTED A VISITARNOS HOY MISMO

5 DE MAYO

-¿Por cuá.nto me alquilará. un caballo?
-Por dos duros.
-¿Lo dejamos en treinta reales?
-Corriente.
-Pero que sea larguico que tenemos que ir tres personfls.

---- ~ ·l~·--- - -

TENEMOS FAMA DE VENDER EL MEJOR CALZADO OUE SE

NUMERO 1O-E.

Los perros heroico.
En el Continental Mail, míster Th. J\farples hace una detallada.
relación de los mtíltiples e importantes servicios que los perrm1
han prestado y siguen prestando en la guerra..
Pero no se limita a exponer la segluid~d y el éxito con qne los
perros adiestrados para.el servicio militar hRn sidu empleados co•
mo exploradores, mensajeroFI y centinelafl, o como animales de tiro para el arrastre de pequeños cañones de c,:impafia o de carritoi;1
para la conducción de herido~; también reclama pina. el amign
del hombre el puesto que le corrf'sponde c;omo combatiente, ya que
((en muchas ocasiones ha tomado pa.rte en la lucha y ha ocupado
la posición de una verdadera unidad milita.r.
Y cita varios casos en que los perros militares se han portado
como verdadP.ros héroes.
Los perros de guerra ingleses Pell, Podge 1 North, Bac y Rvj¡;
popula.rísimos en el Ejército, prestaron eficaz y utilísima ayuda
en u;no de los combates de Iprés.
Marquis, el famoso perro que murió en la. batalla. de Sartebourg,
en la frontera belga, fué mencionado en la orden del dia., y los
Roldados lo 9'oterraron y erigieron un.monumento sobre su tumba.
He a.qui la hazaña que mereció esos honores:
Marquis fue enviado con un mensa.je en un momento en que no
era. posible manda.r un mensajero humano por la intensidad del
fuego que hacían los alemanes.
En el camino, Marquis recibió un ha.lazo que le hizo caer mal
herido; pero el noble perro, haciendo un esfuerzo, arra@trá.ndose
moribundo, volvió con el mensaje en la boca, y cuando llegó al
lado de su amo lo soltó a sus pies, lleno de sangre, y cayó muerto.

El payaso volatinero
En un papel de barba., que no sea. muy grueso., !le dibuja y re·
corta un payaso de unos cinco ceutimetrm1 de alto, y que tenga
loa brRzos unidos en lo alto con un Rg-ujerito en el centro muy
redondo y limpio, por el qne se paRa. una. hebra. de ahrodón. cuyos
ei:tremos se ª'ªº a doR sillas. Entonces se toma una varilla de
vidrio y, después de frotarla bien con una frane!a., se acer&lt;'.a el payaso, que empezará a hacer vola.tineB en el hilo, como si fuese un
acróbata de veras.

•••

Anécdota de Vanderbllt
Cuéntase que cuando el millonario Vsnderbiit ejercia el humilde oficio de pescador, se acercó un dia a Mr. Jacob Balker, cajero del Famer Banck de Nueva York, solicitando una protección
del B&gt;1.nco para ensanchar sus reducidos negocios.
-¿.Toma usted licor?-le preguntó el banquero.
•
--Muy poco-contestó Vanderbilt-una que otra copa de ((gin».
-Bien-le dijo Mr Balker;-estamos a dos de enero; si para
d1:mtro de un ario no ha tom&gt;1.do usted ni una sola copa de &lt;1gin11 o
de otro licor cualquiera, venga a verme en est1t misma fecha.
Transcurrió un a.ño. Vanderbilt volvió a ver el banquero y éstA
le prr&gt;gunt6:
-¡.Acostumbra usted aventurar algunas sumas al juego?
-PocRs veces y tan sólo en ]a lotería.
..:..._Perfectamente; tiene usted un afio para probar si puede de·
jar la costumbre del juego y vuelva a verme el año entrante.

•••
Vives monologando y resignado a monologar. Las respuestas de tus semejantes no son sino los ecos de tus
propias palabras. En vano conversas, en vano lees, en
vano meditas. Ni el amigo, ni el libro, ni las insinuaciones de tu cerebro te ensenan nada. Eres una pobre boca parlante en presenda de las miles de bocas mudas de
I• naturaleza ambiente que no se dignan contestarte.
Te ves solitario y desnudo, portador de una carga impo·
sible, superior a tus fuerzas. Te oigo clamar allá en el
fondo de la noche, que es densa en el Génesis y que no
concluye en el Apocalipsis.

* * .,
Un caballero corre hacia su casa con un sombrero de señora en la mano.
-¡ Adónde vas 1-le pregunta un amigo.
-Voy a casa a regalarle este sombrero a mi mujer.
-¡ Y por qué tanta prisa 1
-Porque quiero llegar antes que el sombrero se pase
de moda.

Proyectiles humanitarios
Uu ;ngeniero norte-americano ha presentado a la Oficina de patentes de Washington el proyecto de un nuevo proyectil, qne si
tiene el éxito prometido por su autor, mitigará notablemente los
estragos de las guerras. La cualidad característica de este proyec•
til consiste en que en sn interior contiene un liquido narcótico
que insensibiliza al soldado y lo deja fuera de combate, sin que la
herida ofrezca grM•edad, pues la bala tiene escasa fuerza de penetración.

Tocar una cosa o poseerla es violarla. Pierdedesdeese
1D01Dento su virtud íntima para caer bajo el dominio de
naestra sensualidad. Debiera bastarnos el ojo para hacernos dueflos y señores de mil formas y objetos. El espirito de contemplación-aun en sus planos subalternos
-os lo único que nos lleva a las posesiones puras. Los
goces del tacto son propios de lujuFiosos y ladrones.

Para sacar lustre a.! calzado.

~l calzado que se limpia con crema y que por lo tanto ne""1ta el empleo de una bayeta para lustrarlo, ofrece dificultades para sacar el brillo, cuando 'tiene 4Ue sacarlo el portador de las botas o de los zapatos.
El cepillo que .representa nuestro grabado sirve preciaamente para ob,~ar esa dificultad, porque se maneja perfectamente.
Para construirlo hacen falta cuatro tablas. La princi)lal de ellas, es decir, la que forma el lomo del cepillo, debe
tener un grueso regular a fin de que se conserve rígida v
linos veinticinco centímetros de largo por -◊cho o nueve' d~
ancho. El asa, que se hace con otra tabla cortada en la forque se ve en el dibujo, se atornilla en la tabla anterior.
a lleva en sus extremos unas tablitas o listones con el
rde inferior redondeado, a los. cuales se clava con taelas nna tira de bayeta doble bien tirante, con la cual
saca el lustre.

La Isla de Monte.Cristo
Desde Roma anuncian la venta de la isla de Monte Cristo.
. Según se dice, ha sido comprada por una Compañia de filmrt
c.m.ematográfi?os, que la utilizará como escenario para la compos1c1óa de sus cintas, empezando probablemente por una adaptación
de la famosa. novela de Alejandro Dumas.
Dumas conoció el islote, qne deRpués había de hacer tan célebre, estando en Florencia, en 1840, como huésped de Jerónimo
Napoleón. Haciendo un úrUcero con el Rey por aquellos parajes
el yate real pa&lt;ió junto a la isla, cuyo aspecto bravio y e.alvsje sedujo al novelista insigne, que preguntó cómo se lhimaba. El extraño nombre de Monte CriRto le impresionó vivamfmte, y ........ .
poco después epa.recia El conde dp, Monte-Cristo, la fantái-tira novela que han devorado doa o treR generacinneR.

LIBROS
De venta en la librería de ANDRES
BOTAS E HIJO. •la. de Bolívar núm. 9
Apartado núm. 941. ---· - México, D. F.
MONSTRUO, Novela por A. de Ho_\·os y Vrnent.
Un vol.. ....... ,..... .................. .............. $ l.80
Er, HORROR DE MORIR, Novela por Antouio de
Hoyos y Vinent .................. ................. . $ O 60
M1 VE~us, por Joaquin Dicenta ....................... . $ O 60
QUIEN F'trERA T u. Novela. Obra póstuma de J. Dicenta. LA NOVELA CORTA ....................... . $ O 30
LA l\IA.TA DE GovA, drama en treij actos de F.
Vil!ae@;pesa ......................................... . $ Z 10
BARRIO LATINO.
Novela, por Federico García
8áncbiz .............................................. .
1 80
EN CA:-.rrsA RosA. Novela por Felipe Trigo ......... . $ 2 10
.FATAL DrLE::IIA. N~vela por Abel Botelho 2 tomos
tra.ducción de M. A. Rodenas ..... .' ........... . $ s.no
LA Gt:ERRA PALPITANTE. (Del campo francéi-), por
Alberto de FJos ................................... . $ 1 80
Gr..os.ARlO DE LA VIDA VULGAR, por Luis G. Urbina.. (Versoti) ........................... .
$ ~ no
E S'J' UDIOS J URÍDICOS, por Antonio Maurtt ............ .
1 :?,j
JAHIF. Er, CONQ.UJST. \DOR, l\f. Bueno .................... . $ nin
EL

s

Revistas ilustradas extranjeras

Suscripciones y números sueltos

la. BOLIV AR, 9.

MEXICO

�&lt;:.AJEDREZ
Problema número cuatro
por !&lt;;. G. M. jr.
(-ledicíl&lt;lo a.l Dr. R.1.fa.el Carrillo).
Rla,nc11fl:

R l C D. P 3 O D. D 8 O D, P.¡ .-\ ll,
P 2 D, O 6 D, T 6 AR, O 6 T lt, A 8 T R ,
(9 riez 1~).
Negn~:
T 2 T D, O 4 T D. P.¡ .1 D. P ~ ll R 5
D, P 6 D, P 4 lt A .¡ \ R. T ,1 O R, (~
pieza~).
L'l.i; Bl.;1.ncas ju~gun y ll\Atan en dv.:i jn
ga.dllt:1.

Dos brillantes de Don Mariano Egulluz
Los que coruo yo presenciaron las Ju
chas, a11te el tablero de Dn. Mariano Egui
luz y Dn. Andrés Clemente Vázquez, recuerdan que siendo el Lic. Vázquez un
profundo teórico 1 venciaen losmatchesque
jugaron, al genial Eguiluz, por la superionda.d del estudio; pero en las partidas
sueltas, cuando se abandonaba el tecnibismo de los libros y solo se dejaba E&gt;jercer
iofluencia a. la fantasfa, entonces era. Do.
Mariano Eguiluz el vencedor,· sacándole
una gran ventaja. a. su antagonista. Vayan
como prueba de lo anteriormente &amp;6ent.a&lt;lo una partida y nn film,]: este último
publicado com" 00table bajo el uúmero
43 en el ccA,, B. C. des EcLeCSll 1 de J. Preti primera. edición.

Partida número ocho
G Al'ilBlTO ML"UO
BfANOAS

:\l.

EGGlI,UZ

NEGRAS
A. C. V,\ZQUEZ

DE TERZAGA
La noche es la escala de la muerte.
Pizarrón de cifras milagrosas ante
nuestra insaciable y legítima curiosidad, en ella empezamos por tantear,
y concluímos por aprender, el a, b, e,
del gran misteri9. Aparecen en ella,
di vinos e intangibles, colmando su ambiente, los &lt;profesores&gt; del porvenir.
mientras la maga blanca llega con su
paso que no hace ruido. Jamás hubo
para tí, en la tierra tales leccio~es
de esperanza, tales promesas de vida
inmortal. Jamás maestro alguno de·
jará de oír su voz en escenario parecido, Con la sabiduría, que da poderes, vas recibiendo el consuelo, que
ayuda a bien morir.
J2R1T
12P4D
J3D5T
13D3D
J40xP!
14PxC
15 Ax P D
15 O O
10 T x e
16 o x T
17 DxA
17 RlT
18 T 1 R
18 D 1 D
19 A 3 A j.
19 P 3 A
20T8R!!
20DxT
21 D x P A j. ! !
se rinde.
Nota de M. Márquez Sterling:
Est!I. partida pone al Sr, Eguiluz a la
¡\]tura &lt;le los Morphy y los An_cierssen.
Vázy_uez ee rinde porque si T x D, Ax T,
ma.te.

final de partida número dos
(del «A. B. C. dei:1 Echece11)

Tiende la vida y aprecia el consuelo: la maravilla estelar, recién sur.
gida; el azul, esencia .Y síntesis de
t.urquesas; la amp1itud, seno y regazo superiores a los de tu madre; la
hondura hacia arriba, escalera por
donde suben los dioses; la vaguedad
ideal de las nebulosas, lej•nas como
tu ensueño; el rumor pitagórico, apenas perceptible ....
Baja a tí mismo y aprecia, ahora
el consuelo: sientes forjado de seda
el pozo negro de tu almll; álguien, no
sabes quien, teha despojado delcuerµo; tus deseos son aladas espir.a.lesen
la sombra; se te aclaran las ideas; tienes la intuici6n-aun la certeza-de
que te ven y te oyen. Convertido en
un ser de cristal, filtras una luz extraña, siéndote imposible ocultar
nada.
Ya recibida la lección 1 insinuada
fácilmente en tí por la ayuda del
consuelo, te duermes sabiendo y creyendo, bajo la piedad vigilante de tu
invisible maestro.
La naturaleza no babia sino con
quienes la entienden. En vano el
hombre común aguzará el oído y se
estrujará el cerebro en el afán de in,
quirirla. Será por siempre un) niño
temblando en las tinieblas. El diálogo sagrado y secreto, grave y sencillo, lo entabla la Esfinge con los hijos
del silencio, -sus hijos; y en presencia de invisibles muchedumbres,sus mucbedumbres.

Bl:111~11,.:

1 P4R
2 P 4 AR

3CR3A
4 A 4A
5 OO
6DxP
7P5R
8 P 3 [)
\l CD 3 A

l P4 R
2 p X p
3 P 4CR
4 P se
5 p XC
h D 3 A
7 1) X p
RA 3T

9 e 2R

lOA.21&gt;

JOP3Ail

11 TDlR

11

1)

4 Aj.

p 2 T D. P 2 C D, P 2 A D, A 2 D,
P 3 D. A 5 D. T 1 R, P 2 0 R, P 2 T R,
R l 1' R. D 6 T R. (11 piezas).

N ... (J'r,.._ .
T ¡ 'I-D:. P 2 T D, C 1 O D, P 2 O D,
A 1 A D D 1 D, T 1 A R, P 2 A R,
R 1 T R,' P 2 T R, P 5 A. R, (11 piezas).
El Sr. Eguiluz que llevaba las BlanciJ,s,
anunció mate eu 6 movimientos ¿cuáles
sou ellos?
La soluciones próximamente.

Simplezas, y más simplezas y más
simplezas: desde las paradojas del genio hasta las razones del labriego.
Las primeras son simplezas hondas.
Las segundas, simplezas pandas. En
un mundo donde nadie tiene la segu·
ridad de nada, todas las cuestiones se
reducen a metro más o metro menos ....

¡A.L A.GUA., PATOS!

V

Poemas en prosa
Versión de G. E ., especial para
PEGASO.

Traducción del chino al francés por
Judith Oautier.

Y las ligeras mariposas se mezclan a su alegría.
Pero una mañana de invierno miro lamontafía: los abetos, vestidos todos de blanco, están allá, graves y soñadores,
Y busqué en la falda de la montaña; pere ya no ví las
florecillas alegres.

PENSAMIENTO SOBRE LA ESCARCHA
L• escarcha cubre completamente los arbustos, queparecen empolvados rostros de mujeres.
Los diviso desde mi ventana y pienso que el hombre,
sin la mujer, es como una flor despojada de las hojas,
Y para ahuyentar la amarga tristeza que me invade,
escribo mi pensamiento, con un suspiroi sobre 1a blanca
escarcha.

TEZA DEL LABRADOR
La nieve ha caído lentamente sobre la tierra, como un
nubarrón de mariposas.
El labrador abandona su azada y siente que hilos invisibles aprietan su corazón.
Está triste porque la tierra era su amiga, y cuando se
inclinaba a ella, para confiarle el grano lleno de esperanza,
él le daba también sus pensamientos recónditos,
Más tarde, cuando el grano había germinado, encontra·
ha sus pensamientos convertidos en flor.
Ahora, la tierra se oculta bajo un velo de nieve.

LAS FLORECILLAS SE BURLAN DE LOS GRAV!:S ABETOS
En lo alto de la montaña los abetos están serios y eriza·
dos; en las faldas del monte las flores ostentosas se destacan
sobre la hierba.
Y comparandci sus frescas vestiduras con el sombrí'o ropaje de los abetos, las florecillns se ponen a reír.

El primer pararrayo
No es, como se dice, a Francklin, sino a Jacobo de Ronás a
quien debemos el pararrayos.
Jacobo de Ronás, que se babia hecho ya conocer en la Acade,mia de Burdeo1:1 por sus trabajos cienLificos de una originalidad
suma, lanzó el 7 de Junio cie 1753 el primer pararrayos.
La experiencia tuvo lugar en el valle de la Jfaise. El aparato
era una especie de barrilete de papel aceitado, de 18 pies cuadrados de superficie; y estaba atado a una cuerda de cáfiamo rodeada de un h'lo de cobre continuo.
Es lo que el inventor llamaba ((barrilete eléctricmi. Lanzado en
Jps aires mientras una tempestad gemía, el aparato se elevó rápi
&lt;lamente a 180 metros de altura, poco más o menos.
.Ronás fijó la cuerda, atando un cordoncito de seda, en que In
otra extremidad estaba retenida por una piedra colocada bajo ;rl
cobertizo de una casa.
Del hilo de cobre estaba suspendido un cilindro de hierro blanco. Si el aparato era realmente conductor de electricidad, se debían producir chispas cuando se tocara ese cilindro con otro del
mismo metal dentro de un tubo de cristal que aislara el fluido.
Las explosiones tuvieron lugar en efecto, acompañadas de llamas de fuego bastante largas. Hasta la caída del barrilete no se
percibieron más relámpagos y el estrnendo de los truenos era menos violento. Cuando el aparato fue recogido, la tempestad recobro su intensidad. El principio del pararrayos babia sidc encont.rndn.

!1111111111111 lll lll lll lll lllll lll lnllllll lll ll lU lll llllll llll ll llllHlll lltlll lll nH1111111 HIIIIIIIU IIDlllll lll 111111111111111111111111111111ll lllll 111111111111111 H1 ;iJ

...-~~

=

~
=
-=
=
i:::

.....- - - - - - -

1
.
,
i
=

E

§

----

.,._r-,~

.

r-1,,,!__I~
..........___

=

/&gt;A

t;:;/d

~

------

=
-=
=
=
=
-

¡ El Mejor Reloj!
'ELEGANTE

¡

SEGURO
EXACTO.
JOYl:RIA Y RELOJfRIA
:'.:-:-·-'..::.':"'----~ -~
.. ,.

----·•~.

\

•~:.•~\''"&gt;e~:,~-•
. -- ~··•-&lt;-(D6l "Lif6" )
PEGASO

5:

tA,partado 69.

ú'l'!EXICO.

La última marcha de las monarquias

16

''LA ESMERALDA''

HAUZER ZIVY Y CIA.

Ullllllllllll lllll lll ll ll lllllll lll lll ll ll l!l lll ll llllll llll lll lll HI 1111111111111111111111111 i11111 lllt 1111111111111111111111111111111111111111111111111111j1111111111 1111 ~

�-

1n·

- - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - ~ - =--VIDRIOS PLANOS,
SENCILLOS

PEGASO

Y MEDIO DOBLES
PARA VENTANAS

JUGUETE RIA
MERCERIA

II))~vñ~ IBil@clhi

''.E L JONUCO''

1i CALLE Om SANrl'A TICRESA NOl\f". 12
A'ITES ESCALERILLAS NUM. 14

Revista Ilustrada de Literatura
y Actualidades.

T•ufonos·
&lt;elt
•

m, Nert.

E11cssu. 704.
IIEXIClU,

La alegría de los niños la tenemos en
nuestra casa.

1

APAITADI POSTAL NIII. 1
MEXICO.

16deSe.»tiembre 68.-ffRN\NDO KOSOSKY

~ª5~~~~~~§j§§:J

VflNTf PAGINAS Df MATfRIAl S(l(CTO TODOS LOS JU(VfS.

ECZEMA IIHi 1

.,&lt;al!IWIIIUIIIIIIUlllllllnlWIIIIIIIIUIWIUIIUllllUUIUDIIIJIUUUallllUIIIJlll_,""._"~"'"'"IIW
#T
_ _.......,,._ WIIIUJIIUIWI'

11111
c_Ar tículos y poemas inéditos de los meJ ores

E.
__

- - literatos y poetas de la República.
........,,
,_____,..,.....

5=

¿Padece usted esta o alguna otra erupción cutánea
de la que quiera usted sanar pronto? Consulte Ud. al
Dr. ENRIOUE HERNANDEZ Y ORTIZ, 3a. llel Carmen, 30,
o escrlbale al apartado postal 573. México, D. f'.

;;;_E

DESDE 1885, COMBATE ESTA CLASE DE AFECCIONES.

;;a;

APROVECHE USTED SU LARGA PRACTICA

§

----H-INNIINHINIIIHIHIHIIHIINUIHIH

PARA SUBSCRIPCIONES DIRIGIRSE A LA GERENCIA

= EL REST!URANT1DEL "PRINCIPAL~

==~ 1
_
-=_=_1

-

~ 11111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111 ~

Apartado Postal 1408.

~

~~l!!ffi!mJñl.Ji~mm@li~!l~c!li!lfüllim!lifilIDID~@r~

~~
e

1
1
==

ES LA UNICA PARTE

=I
a

1

EN DONDE SE PUEDE

1

COMER BIEN EN MEXICO.

ilUIIIIIMIHIIIUUIIIIIHIUlllllllllllllllllllllllHlllllUllalOllUlllliUIIIID!llllllllllllllllllWllllllllllllll!IHaUIDllllllllllOUllllllllllD

!itft?ttt-♦ f tR ♦ tflD3Jf

A LAS 100,000 FALDAS

La electricidad es el alma
de la vida moder_n~.:

Avenida Brasil 17
(Antes Sto. Domingo)
Siempre gran surtido 'élll faldas negras y maternidad.

Somos los Representantes General
de la casa más ooderosa del mun
- - - en artículos de electricidad - •

AVENIDA 16 DE SEPTIEMBRE

PRECIOS SIN COMPETENCI,'\

( .\ LTOS IJE L.\ MA LLORQUDI A )

Los sombreros elegantes para. señora. Los sombret·os de
verdadero gusto. Los únicos sombrerns.
·

TODOS

LOS

DIAS

"A PARIS"-A.ve, Madero 57.

La W estinghouse Electric &amp; Manufacturing C

~~é!Jl:

r UN....

ttlllUIIIU . . . . .. ...... ,ulllllll............ ,uUUtlllllllfllllllt•IIIIO••t1IIIIUIIHU•tllll llllltll••••• .............

TEXE.:\108 COXSTAXTE SURTIDO DE Sl1S C'OXOCIDOS Y ACREDITADOS APARATOS:

1

IJ

!

Ediciones Porrúa.

...............
.~.

..... .

~ ...............................♦-♦~~.:. .•........................

LAMPARAS de 25, 40, 60 y 100 watios
HORNILLAS, CALENTADORES, PLANCHAS, CAFETERAS, VENTILADORES,
DINAMOS, MOTORES, TRANSFORMA- - - - - - DORES. - - - - - -

1 Libros
:

de Antonio Caso.

Problemas Filosóficos. . . . . . . . . . .
. ... S
Filósofos y Doctrinas Morales .. . . : : : : .
Existencia como economía y caridad .... : : : :
Conceptos de ley natural (traducción).... . . . .

1 .oo

~: ~~
2 , 00

Librería Porrúa Hnos.
2:_i.

RELOX Y DONCELES

..._n•11111111u ........... ,,,111111111•1••:111111111111111111u1uu1u111N1111, ............ , 1111111 H,u,u . . . . ,,,

Compañía Ingeniera, Importadora y Contratista, S. A.
SUCS. DB G. Y O. BRA.NIFF Y 011\.
APARTAC&gt;C&gt; NUM ..

aoa.

:2A . OE C A ... UCHilNAE!l NU,V,. 41.t,

AMBC&gt;B TK~K,ZC.Nc:::&gt;S: 170t5

Avisamos -a nuestra numerosa clientela de la Capital y de la República, que próximamente
cambiaremos nuestro local.

J::I

,
, ..,
111111 11

ES EL MEJOR c:::1
GRABADOR
6a. DE MAGNOLIA NUMERO 141

TOSTADO

:

:::¿

~

PEGASO:

•i•

y

=~~~=~~~~

•:•

•:♦
·t

La más selecta revista literaria

•••

·----'-..e:....:..::..:.:==-:.:::.:::.:.~

...
,
.
¿
..••••••t ,.,. ...................
--:
•
++:..:..:..:..:•••...................... .
.:.

de actualidades que ahora se

.:.
•

puu"'11 ca en México. . . . . . •

.:.

Artículos y poema~inédltos en

+

todos sus números. . . . . .

~

♦ ♦ ♦

•

♦ ~

•:♦
•••
•

•:♦
~

..... .
(,

•••

•••
(~

IMPRENTA FRANCESA.-Jardín Carlos Pacheco, 1 y 3.
México

�"BERTINI"
¿MODELO NUES ·
TRO HECHO ES
PECIALMENTE
PARA DAMAS
ELEGANTES

LA CIUDAD
DE LONDRES

Submarinos americanos listos para entrar en acción,

NUMERO 7 .

MEXICO, 19 DB ABRIL DE 1917.

Precio: 30 cetttnvos

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="440">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560784">
                  <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="560785">
                  <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566445">
              <text>Pegaso, Revista Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566447">
              <text>1917</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566448">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566449">
              <text>6</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566450">
              <text>Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566451">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="100">
          <name>Periodicidad</name>
          <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566452">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="566471">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753234&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566446">
                <text>Pegaso, Revista Ilustrada, 1917, Tomo 1, No 6, Abril 12</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566453">
                <text>González Martínez, Enrique, 1871-1952, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566454">
                <text>López Velarde, Ramón, 1888-1921, Fundador</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566455">
                <text>Rebolledo, Efrén, 1877-1929, Fundador</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566456">
                <text>Modernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566457">
                <text>Posmodernismo</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566458">
                <text>Literatura</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566459">
                <text>Letras</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566460">
                <text>Arte literario</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566461">
                <text>Pegaso fue una revista de variedades publicada en la Ciudad de México en 1917. Cubrió varios temas del momento e incluía una sección donde tuvieron cabida los escritores de la transición entre Modernismo y Posmodernismo. Su giro no era exclusivamente literario, pues la intención era tener sustentabilidad, lo que no se habría logrado sin diversidad temática. Enrique González Martínez, Ramón López Velarde y Efrén Rebolledo, tres reputadas figuras del momento, fueron sus fundadores y directores. Según lo refiere el propio González Martínez en una carta a Alfonso Reyes, el impulso inicial se debía a un interés puramente artístico y a la comunión de visiones. A pesar de no tener una declaración de principios ni un manifiesto, la postura estética es patente en la selección de materiales y colaboradores; además, algunas tendencias estéticas, como el “coloquialismo”, y grupos literarios del momento, como el Ateneo de la Juventud y el grupo de la revista Nosotros (1912-1914), tuvieron un escaparate en Pegaso. Esta “magazine de actualidades con literatura”, según la define la introducción a la edición facsimilar del Fondo de Cultura Económica, alcanzó los veinte números. Duración 08 de marzo de 1917 a 27 de julio de 1917.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566462">
                <text>Editor no identificado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="37">
            <name>Contributor</name>
            <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566463">
                <text>Estrada, Genaro, 1887-1937, Redacción</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="566464">
                <text>Urueta, Jesús 1868-1920, Redacción</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566465">
                <text>12/04/1917</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566466">
                <text>Revista</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566467">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566468">
                <text>2020409</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566469">
                <text>Fondo Alfonso Reyes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566470">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="86">
            <name>Spatial Coverage</name>
            <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566472">
                <text>México, D. F.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566473">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="566474">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="36665">
        <name>Manuel de la Parra</name>
      </tag>
      <tag tagId="36668">
        <name>Manuel Ugarte en México</name>
      </tag>
      <tag tagId="36666">
        <name>Mr. Wilson</name>
      </tag>
      <tag tagId="36667">
        <name>Visita a la Casa Blanca</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
